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                    <text>sibilidades. En esta fonna, él quiere llegar al Concilio para el Futuro, que
tendrá que considerar y aconsejar acerca de todos los propósitos y proyectos para el futuro, antes de que lleguen a los cuerpos que toman decisiones.
Esta sugestión para el futuro ya ha sido realizada por De Jouvenel, en el
sentido de que una parte de su publicación Analyse et Prévision, está ya
destinada a ese forum prévisionnel. Esta sección está particularmente aparte
del reporte acerca de todas clases de conferencias y reuniones en donde los
expertos dan su visión sobre el futuro.
Conclusi6n.

En el más reciente período, la atención ha sido puesta en los aspectos humanos para una planificación a largo término en economía, más en este sentido, que la atención puesta a todos sus humanos componentes. Esto ha
puesto al planeamiento a largo término en economía en el campo de la futurología. Lo hace más realista y promisorio para el futuro, desde que tiene m~
sentido. Esto podría dar a la planificación a largo término en economía,
una importante reanimación y prevendría las fallas que hayan sido hechas
en el pasado, al resultar éstas muy estériles y unilaterales.

558

Sección Quinta

COMENTARIOS Y RESEÑAS
BIBLIOGRAFICAS

�UN TRATADO SOBRE "EL ASILO DIPLOMATICO"
DEL DR. CARLOS FERNANDES
Por el Da. AGUSTÍN BAsAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE
Presidente del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad de Nuevo León.

EL DESTACADO IUSINTERNACIONALISTA PORTUGUÉS, Dr. Carlos Augusto Femandes, actual Embajador de Portugal en México, acaba de publicar una obra -verdadero tratado-- sobre El Asilo Diplomático. La Editorial Jus presenta, en pulcra edición, el
libro del Dr. Femandes, en traducción castellana elaborada por el propio autor.
La obra que vamos a comentar consta de un prefacio del autor, un prólogo de la
edición portuguesa debido al Prof. Marcello Gaetano ( actual Presidente del Consejo
de Ministros de Portugal), siete capítulos y nueve anexos. El orden de los capitulos,
y el desarrollo de los mismos, es rigurosamente lógico: I) Nociones fundamentales;
II) El asilo diplomático en el Derecho Internacional General; III) El asilo diplomático
en el Derecho Internacional Regional Americano; IV) Caso Haya de la Torre; V)
Naturaleza y función del asilo diplomático; VI) Inicio y término del asilo diplomático; VII) Conclusiones. El autor ha querido proporcionar a los lectores un material
de gran utilidad en materia de asilo diplomático. El primero de los anexos es un
"Proyecto de Convención sobre Asilo Diplomático" ideado por el propio Dr. Carlos
Femandes, que puede considerarse -sin hipérbole alguna- como un modelo sobre
la materia. Los restantes anexos, que a continuación enumero, facilitan la consulta
de tratados, normas, convenciones y resoluciones sobre asilo. He aquí los documentos
incluidos, a manera de apéndice, en el tratado del Dr. Femandes: a) proyecto de
convención sobre asilo diplomático; b) tratado sobre Derecho Penal Internacional de
1889 (Montevideo); c) normas sobre el asilo diplomático establecidas por el cuerpo
diplomático acreditado en Paraguay, en 1922 (reglas de Asunción); d) convención
sobre asilo, Habana, 1928; e) convención sobre asilo político, Montevideo 1933; f)
tratado sobre asilo y refugio políticos, Montevideo, 1939; g) resolución sobre el asilo
( Bath, 1950) do Institut de Droit International; h) qerecho de asilo. Declaración
fundamental. Primer Congreso Hispano-Luso-Americano de Derecho Internacional
( Madrid, 1951) ; i) convención sobre asilo diplomático, Caracas, 1954. Al final del
libro, el autor incluye una bibliografía selecta.
Antes de abordar la exposición y el comentario de la obra del Dr. Carlos Augusto
Femandes, quisiera destacar la importancia que el Prof. Marcello Caetano concede
al libro que prologa. El Dr. Carlos Augusto Femandes, discípulo del Prof. Dr. Marcello Gaetano, se doctoró con mención honorífica, en la Universidad de Lisboa, dedicándose a la vida diplomática, previas las pruebas reglamentarias para su proi:noción

561
H36

�a Consejero de Legación. Nos relata el Prof. Caetano el origen del libro por él prologado: una disertación universitaria, una publicación posterior en la revista O Direito
y, finalmente, un libro ampliado, Do Asilo Diplomático, que publicó Coimbra Editora,
limitada ( 1961). Dentro de la escasa literatura jurídica de la especialidad, el Dr.
Fernandes enriqueció considerablemente la bibliografía portuguesa sobre el asilo diplomático. Marcello Caetano se plantea el problema fundamental: ¿ es el asilo diplomático
simplemente una práctica humanitaria gracias a la cual los representantes de los Estados extranjeros tratan de salvar vidas y restituir la seguridad a las personas amenazadas en épocas de perturbación y persecución, al amparo de los privilegios y de
las inmunidades tradicionales?, ¿ o bien un deber que tengan los Estados, basado en
convenciones o tratados, o derivado del sentimiento jurídico universal, de garantizar
los derechos básicos de la persona humana que se encuentra en peligro? En el primer
supuesto, sería una facultad del Estado impetrado concederlo o no. En el segundo
supuesto, habría que asilar a los impetrantes siempre que reuniesen las condiciones
previstas para la concesión. El Prof. Marcello Caetano difiere de la tesis sustentada
por el Dr. Carlos Fernandes, en el sentido de "admitir un derecho de control recíproco de los miembros de la comunidad internacional para que la justicia sea realmente aplicada y la humanidad respetada". Considera el Prof. Caetano que el reconocimiento de un derecho de control presupone, mas que una comunidad internacional, una comunidad jurídica con identidad de conceptos básicos, de sentimientos
y de ideas, cosa que nunca ha existido ni existe en el mundo actual, profundamente
dividido por ideologías antagónicas y en el cual las mismas palabras pueden tener,
según las latitudes donde son pronunciadas, significados antitéticos". Con todo el respeto que se merece el Prof. Caetano, debo decir que con mente empirista, positivista,
se sitúa en un terreno "de facto" y no en un nivel "de jure". La existencia de la
comunidad internacional no proviene de ninguna fuente contractual, puesto que es
anterior y superior a todo contrato entre los Estados. Y no creo que se requiera una
identidad de conceptos básicos, de sentimientos y de ideas, para asentar la prioridad histórica y metafísica de la comunidad interestatal. Piensa el Dr. Caetano que
del "derecho de control nacería un verdadero derecho de intervención de los Estados
en los asuntos internos de los demás Estados, para tratar de legitimar las más escandalosas pretensiones de acción política o de expansión imperialista al abrigo de
los generosos propósitos de defensa de la justicia y de la humanidad".
Quiero recordar, a este respecto, unas palabras del ilustre Francisco Suárez: "Si
bien es cierto que cada Estado, reino o república constituye en sí una comunidad
perfecta, compuesta de sus propios miembros, sin embargo, cada uno de ellos es en _cierto
modo miembro del universo género humano; tampoco por otra parte, tales comunidades
pueden bastarse a sí mismas, sin que mutuamente se apoyen y fomenten entre todos,
para su más amplio desarrollo y mejoramiento de relaciones de mutuo apoyo y sociedad, lo cual, a veces, les es moralmente necesario hacerlo" (De legibus 1, 2, c. 19,
No. 9, Opera omnia, Ed. Vives, París, 1856, t. 5, p. 169). Suárez se adelantó a
la escuela austríaca al mostrar la unidad profunda del Derecho Público, considerando
al Estado como una "situación" de Derecho Internacional. Resulta inconciliable,
con el pensamiento suareziano, el dualismo de Triepel que postula la independencia
y autonomía del Derecho Estatal, completo y suficiente, frente al Derecho Internacional. Me parece perfectamente justificable, en el estadio actual del Derecho Internacional, la tesis del Dr. Carlos Augusto Fernandes que considera al asilo diplomático "como institución jurídica, de Derecho Internacional general, destinada a garantizar, en forma supletoria, la protección de los derechos esenciales de la persona

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humana, en momentos en que el Estado territorial no ejerce su función, ya porque
no existe un gobierno eficaz, de derecho y de hecho, ya porque los gobernantes toleran o fomentan una persecución injusta contra el individuo, poniendo en peligro
actual o inminente su vida, su integridad física o moral, o su libertad". (El Asilo Diplomático, p. 252, Editorial Jus, México, 1970). Se trata de un derecho de control
recíproco en aras de la justicia y del humanitarismo, para remediar las deficiencias
de los Estados de Derecho. En última instancia, la soberanía, rectamente entendida,
es siempre una soberanía relativa al bien público temporal -nunca absoluta- y rigurosamente interna.
Fuera de esta divergencia con el Dr. Caetano, que me permito apuntar, su prólogo me parece un modelo de lucidez, de mesura y de sensibilidad jurídica.
En el asilo se protege, ante todo, la libertad del hombre. Nunca la arbitrariedad y
la violencia deben hacer nugatorios los derechos fundamentales de· la persona humana. Con toda propiedad, distingue Carlos Augusto Fernandes el asilo --externo e
interno-- del refugio. Y el refugio político del refugio no-político. En su exposición
histórica sigue, sobre todo, a Egidio Reale. Desde un punto de vista de metodología
estricta, cabe señalar, en este aspecto, el manejo de una fuente indirecta. Hubiese
sido deseable ocurrir a las fuentes directas. Pero el estudio del Dr. Carlos Augusto
Fernandes no es, primordialmente, histórico, sino sistemático.
En el marco del Derecho Internacional general, examina el Dr. Fernandes la práctica de los Estados no hispanoamericanos antes y después del caso español, el caso
español y la elaboración del derecho de asilo con base en los principios relativos a
los derechos fundamentales del hombre. Puede decirse, en términos generales, que
"en Europa el asilo siguió siendo considerado solamente como institución humanitaria, y no como un derecho subjetivo del asilado, ni como derecho y deber de los
Estados. La misma extraterritorialidad, que el cuerpo diplomático en un principio
había invocado para justificar el asilo, fue abandonada después, en favor de la intervención humanitaria" (ob. cit., p. 81). Con la Carta de la O.N.U .. adviene un sentido altamente espiritualista en torno al asilo diplomático. El artículo 14 declara
textualmente: "En caso de persecución, toda persona tiene el derecho a buscar asilo
y a disfrutar de él en cualquier país. Este derecho no podrá ser invocado contra una
acción judicial realmente originada por delitos comunes o por actos opuestos a los
propósitos y principios de las Naciones Unidas". Basta una simple lectura de este
artículo para convencerse de que el asilo diplomático, según la Carta de la O.N.U.,
surge como corolario del principio de protección y respeto efectivo de los derechos
del hombre y del ciudadano; más aún se reconoce expresamente que el individuo
tiene derecho al respeto universal de su personalidad jurídica, derecho a la vida,
a la libertad, a la seguridad y al asilo de su persona.
El primer Congreso Hispano-Luso-Americano de Derecho Internacional, celebrado
en Madrid ( 1951), reviste una especial importancia. He aquí el texto de una encomiable y lúcida declaración: "Considerando que es doctrina común en Francisco Vitoria y en sus continuadores, que todo hombre injustamente perseguido, en virtud de
los derechos inherentes a la personalidad humana, goce del derecho de asilo al peligrar
su vida, honor o libertad, debiendo otorgárselo el Estado solicitado, en virtud de la
sociabilidad universal de todos los pueblos; el primer Congreso Hispano-Luso-Americano de Derecho Internacional declara: "Que el derecho de asilo es un derecho
inherente a la persona humana". A partir de esta tesis, puede elaborarse el derecho
de asilo como institución jurídica. ¿ Se tratará acaso de un Derecho A ut6nomo esencial del hombre? Carlos Augusto Femandes piensa que no estamos en el caso de un

563

�simple derecho autónomo: "La concepción del asilo como derecho esencial autónomo
llevará necesariamente a la obligación incondicional de concederlo, cosa que no es
aceptada ni por la práctica de los Estados ni por la doctrina actualmente dominante"
(Ibid., p. 208).
El libro del Dr. Carlos Augusto Fernandes sobre El Asilo Diplomático, se ve extraordinariamente enriquecido por el análisis -inteligente, ágil, riguroso- de la institución en el Derecho Internacional Regional Americano (Tratado de Derecho Penal
de 1889 signado en Montevideo, Convenciones de Extradición Y Tratado de Paz de
América Central, de 1907; Convención de La Habana, Convención de Montevid_eo
de 1933 Convención de Caracas sobre Asilo Diplomático) y por el capítulo especial
dedicad~ al caso Haya de la Torre. Más allá del valor anecdótico que pueda tener
este caso -relatado tan amenamente- resplandece la postura de la Corte Internacional de Justicia que considera el asilo diplomático como una institución jurídica Y
no meramente humanitaria. Alguien podrá advertir una modalidad de intervención
con este reconocimiento. Nada más cierto. Pero es una limitada intervención en nombre de la comunidad internacional. Al final de cuentas, el concepto de soberanía no
puede ser manejado, legítimamente, en términos absol~tistas. Los Es~dos ,so~ soberanos relativamente, "in suo ordine". No hay que olVIdar que el bien publico nacionaÍ desemboca, debe desembocar, en el bien púQlico internacional.
Personalmente considero que el capítulo central de la obra comentada del Dr.
Carlos Augusto Fernandes, es el relativo a "Naturaleza y Funci~n ~el -~silo Dip~omático". Con perfecta nitidez, el Dr. Fernandes fundamenta la mstJtuc10~ del asilo
en la doctrina en general, en las tesis del Instituto de Derecho Intemac1onal Y del
Instituto Hispano-Luso-Americano de Derecho Internacional. Diserta, como avezado
jurista, sobre la función y naturaleza del asilo diplomático. Empieza por apuntar las
tres corrientes doctrinarias que va a discutir: El asilo diplomático como una práctica ilegítima con consecuencias jurídicas; El asilo diplomático como institución m~ramente humanitaria y El asilo diplomático como institución jurídica. Tras de criticar )as dos primeras posturas -mencionando autores y d~trinas- s~ _inclina por
el asilo diplomático como institución jurídica. Séame pemuudo transcnbir las bases
del asilo diplomático, apuntadas por el internacionalista Carlos A. Fernandes:
1 El Derecho tiene como último objetivo la realización de la seguridad Y de la
justicia: es decir, debe velar para que tanto la socie~ad como el individuo se desarrollen y éste pueda realizar normalmente su personalidad;
2. El Estado ( cada Estado) es un tipo de organización social, una ~stitución, destJ.nada a facilitar el desarrollo de la personalidad de sus ciudadanos, y tiene elr derecho
.
y el deber de garantizar la seguridad y administrar la justicia, o sea, ~e ap 1car, imparcial y humanamente, el Derecho, en los dominios de su competencia;
3. El Hombre es el fin del Derecho y del Estado, integrado en varias !nstituciones,
cada una de las cuales abarca solamente ciertos aspectos de su personalidad;
4. La sociabilidad internacional requiere solidaridad en la lucha contra_ la criminalidad, que se traduce en el derecho y en el deber u~v~rsal . de represión Y consiguiente ayuda mutua entre los Estados, pero con los limites impuestos por la seguridad y la justicia;
5. Dado el carácter actual de la sociedad internacio~al, ~onde f~lta u~a organización supraestatal, la competencia de control de la vida mtern~c1onal mcumbe a
sus miembros activos, los Estados, excepto en los campos de actividad ya reservados
a las organizaciones internacionales típicas; por eso, cada Estado ( todos los Estados)

564

tiene el derecho y el deber de ejercer un control recíproco sobre la actividad de los
demás, con el fin de asegurarse de que no se está procediendo en contra de las finalidades primordiales de la sociedad internacional: garantizar al hombre en sociedad el desarrollo y la realización normal de su personalidad (Teoría del Desdoblamiento Funcional-Scelle, Kopelmanas etc.) (Ibídem, p. 197). El asilo diplomático representa, en conclusión, el ejercicio de una función de control y de protección en
la vida internacional. Adviértase, no obstante, que esta protección y este control son
limitados. Se trata de evitar la injusticia y la violencia. Se trata de proteger a )os
perseguidos injustamente, pero sin intervenciones innecesarias que lesionen la dignidad de los Estados. La finalidad inmediata y preventiva de contenido humanitario
estriba en evitar que se cometan violencias o injusticias contra una persona. La fina:
lidad mediata, de carácter jurídico-social y hasta político, consiste en contribuir a la
realización de la seguridad y de la justicia en el ámbito internacional. Cuando la vida
de un Estado es anómala, hay que garantizar al individuo el desarrollo y la realización normal de su personalidad. ¿ Cuál es la naturaleza jurídica del asilo diplomático?
Para la corriente positivista voluntarista del Derecho Internacional, todo se reduciría
a cuestión de costumbres y tratados. Pero esta corriente, superada hoy en día, es incapaz de distinguir entre legitimidad y legalidad, fuerza y justicia, soberanía y Derecho Internacional.
Sólo la corriente jusnaturalista resuelve adecuadamente el problema de la naturaleza del asilo diplomático. En el ejercicio de sus derechos naturales, la persona humana tiene la facultad de solicitar la protección de una autoridad extranjera. El
Estado solicitado puede, a su vez, conceder esa protección, si la juzga necesaria, "al
amparo del derecho de control recíproco de los miembros de la comunidad internacional, para que la justicia sea realmente aplicada y la humanidad respeta.da" ( Ibídem,
p. 207).
¿ Quién puede conceder el asilo y dónde se puede dar? En buena tesis, el asilo
lo deberían conceder las embajadas, las legaciones o los consulados. Desgraciadamente, los Estados hispanoamericanos, influidos por los Estados Unidos, no han entendido y valorizado rectamente la función consular.
¿ A quiénes se puede otorgar el asilo diplomático? A todos los presuntos perseguidos
políticos que no estén acusados o condenados por crímenes de derecho común. El
asilo no tiene la función de garantizar la impunidad del delincuente.
La calificación de la urgencia es, en principio, de la exclusiva competencia del
Estado asilante. Naturalmente que puede ser impugnada por el Estado territorial. En
este supuesto, hay que seguir el método de solución aplicable a los conflictos de calificación de la delincuencia u otros motivos de la persecución. El Dr. Fernandes señala, con rigor y pulcritud, las normas de conducta que debe seguir el agente diplomático al conceder el asilo. Este asilo diplomático podrá prolongarse mientras prevalezcan las condiciones que lo motivaron y no se decida ponerle término. A más de
la calificación provisional, que corre a cargo del Estado asilante, hay que tomar
en cuenta la calificación definitiva que puede dimanar de un arbitraje, de un tribunal
internacional, de negociaciones directas o de una mediación. Con innegable sensatez,
el Dr. Carlos Augusto Fernandes apunta que "la norma que debe orientar la calificación es, en principio, la del Estado territorial. Nos parece que no puede ser de
otra manera, puesto que existe el principio general de que no hay crimen sin una
ley anterior que lo tipifique, y el asilado se encontraba bajo el dominio de aplicación normal de la legislación penal local, en cuanto al acto que le es imputado al
amparo de esa legislación y por el cual es o cree ser perseguido". (Ibidem, p. 234).

565

�Alfred Verdross, el gran internacionalista austríaco que fuera Rector de la Universidad de Viena, manifiesta una extraña ceguera en tomo al derecho de asilo diplomático. En su Derecho Internacional Público -que en términos generales considero
excelente-, asegura que "el Derecho Internacional no admite Derecho de Asilo General en edificios de misiones diplomáticas. Sólo por excepción se reconoce tal derecho, dentro de límites estrictos, sobre todo en Sudamérica, por motivos de humanidad y en favor de refugiados políticos" (Derecho Internacional Público, p. 255,
Editorial Aguilar). Bastarla una obra como la del Dr. Carlos Fernandes para demostrar hasta qué punto está equivocado, en este aspecto, el Prof. Verdross.
El Asilo Diplomático del Dr. Carlos Augusto Femandes, que acaba de salir a la
luz pública en limpia traducción castellana, bajo el pie de imprenta de la Editorial
Jus (México 1970), enriquece notablemente la literatura jurídica universal.
Estados Unidos ante su crisis, Seymour Melman, Vemon Dibble Wolfgang Friedmann,
Terence MacCarthy, Stephen Unger, Percival Goodman, David Danzig, Henry W.
Malcolm, William S. Vickrey. Siglo XXI Editores, S. A.

Tengo para mí, como una de las mejores pruebas de madurez de una nación, la
autocrltica sincera y objetiva. Parafraseando a Nietzsche, podríamos decir que el
valor de una nación se mide por su capacidad para soportar la verdad. Muchos intelectuales norteamericanos intentan ahora, con un implacable autoexamen, ver su
verdad de frente, con los ojos bien abiertos. Hablan del problema de las prioridades
en relación con las necesidades norteamericanas y los recursos limitados; de la sociedad como guarnición; de los aspectos políticos, morales y legales de la intervención
en Vietnam; del Frankenstein actual: la tecnología contra el hombre; de la crisis de
la moralidad, la pérdida de Dios y la ausencia de dominio interno; de la falta de una
moral para la abundancia; de la redistribución de los recursos del mundo y de la
capacidad de Estados Unidos para equipar el progreso de nuestro planeta. Y se habla
también, con voz airada, de la rebelión de los negros y los chicanos, de los estudiantes
y las mujeres, de los artistas y los intelectuales. Por primera vez en la historia de los
Estados Unidos se cuestionan los valores y las convicciones sobre los que se ha construido la civilización estadounidense. Básteme citar, como ejemplos connotados de críticos de la actual civilización norteamericana, 12 destacados intelectuales: John K.
Galbraith, Herbert Marcuse, Vence Packard, Seymour Melman, Vemon Dibble, Wolfgang Friedmann, Terence Maccarthy, Stephen Unger, Percival Goodman, David Danzig, Henry W. Malcolm, William S. Vickrey. ¿ Y cómo olvidar la autocrítica en el
teatro norteamericano? La american way of life es duramente enjuiciada en La muerte
de un viajante de Arthur Miller, en Picnic de William lnge, y en La casa de té de
la luna de agosto de John Patrick. Me permito recordar, asimismo, esa fina y mordaz
crítica de la diplomacia norteamericana escrita por dos diplomáticos norteamericanos
de carrera: El americano feo.
Sería vano buscar en América Latina, y en la misma Francia -si se quiere buscar
un ejemplo europeo-, esa capacidad de autocrítica. No conozco un solo libro en un
francés que critique decisiva y severamente los defectos que tantos extranjeros han
advertido en Francia: chauvinismo, egoumo, avaricia, desprecio por el extranjero,
ceguera para los valores -a veces superiores- de otras culturas. . . Y los mexicanos
hemos escupido sobre nuestro gran pasado de la Hispania fecunda, nos hemos echado
a dormir durante un siglo y mientras dormíamos nos robaron y ahora andamos en
andrajos. "No logramos conservar -como dice Octavio Paz- ni siquiera lo que los

e~pañoles_ d~jaron ~ irse, nos hemos apuñalado entre nosotros ... " (Posdata, pág. 14,
S'.glo Veintiuno Editores, S. A.). De nada nos sirven las enanas críticas de "El MeXJcano Enan?' '.· Aún así, creo que México es el nombre de una esperanza humana.
Reservas e~pmtu_ale_s atesoradas por nuestro sufrido pueblo, tienen mucho qué decir
en el próximo vira¡e de la historia. En mi ensayo Vocación de México he intentado
trazar, con 1~ líneas indispensables, una caracterología cultural del mexicano. Pero,
por ~ora, ~ tema es otro. Vuelvo a recordar al trágico y relampagueante genio de
Fedenco Nietzsche: el valor de un espiritu se mide por su capacidad para soportar
la verdad.
En la reunión de Columbia University, Nueva York, del 30 de septiembre al to.
de octubre ~e 1966 ("C?nf~rence ~n National Priorities Problem") se presentaron
trece pone~c1as ~ue la editorial mCXJcana Siglo Veintiuno reunió, traducidas al castellano, baJo. el titulo de Estados Unidos ante su Crisis. No me interesa el detalle de
est~ P_~nenc1as -:-datos históricos, estadísticas-, sino la conciencia de una parte de
~dNat1on que quiere expresar, con palabras inequívocas, su preocupación por la prion ad ~el Estado_ fuerte, que 5&lt;: arma hasta los dientes para seguir siendo el más poderoso,. por el, ':1udadano manipulado en la sociedad como guarnición; por las consecuencias pohucas, morale1, económicas y legales del intervencionismo norteamericano'. por la lucha de la tecnología moderna; por la decadencia de las urbes norteamericanas ~ por ~ futura vivienda del hombre; por la explosión racial y las posible1 oporturudades iguales para todos; por la crisis de la moralidad y las exigencias
morales de la paz; por la pobreza mundial y el papel de los Estados Unidos para
coadyuvar al pro~reso de la justicia social en el mundo ... No siempre estoy de acuerdo con las soluciones propuestas por los diversos autores. Pero Jo que má.s me interesa es la conciencia lúcida de un estadio social insatisfactorio, injusto, innecesario.
El sistema socio-económico de los Estados Unidos no es una estructura perfecta.
Muchas cosas están cambiando en Norteamérica y en el mundo. Y si hay cambio
CJ J&gt;C'.rque hay im~rfección. Resulta absurdo perfeccionar lo que ya es perfecto. Para m1, lo má.s admirable de ese magno "Estado industrial" es el e1fueno que hacen
muchos de sus mejores hijos por emanciparse de los objetivos económicos que ejercen
un monopoli~ indebido en tantas vidas, a costa de otros intereses más estimables. Un
gran econ_orrusta y un gran intelectual norteamericano ha llegado inevitablemente a
la _concluS1ón de que se están convirtiendo en siervos mentales y prácticos de la máq~ma que han creado para que les sirviera. Estoy con John K. Galbraith cuando
afirma:. "Lo que cuenta no es la cantidad de bienes que poseamos, sino la cualidad
de la vida que tengamos" (El Nuevo Estado Industrial, p. 24, Ediciones Ariel Barcelona). De esto, precisamente, quisiera hablar.
'
. En toda nación_ hay una se¿e de bienes y servicios, en comparación con la capacidad de producción de los rrusmos. De esas necesidades surge una lista de prioridade5. El presupuesto militar ordinario para 1967 fue de 50 mil millones de dólares
al año. "La carrera espacial a la luna requiere cinco mil millones al año, o sean más de
las tres cuartas partes de nuestros pagos de impuestos, y deja muy poco para todo Jo
demás",. advierte Seymour Melman. (Estados Unidos anti su Crisis, p. 5, Siglo Veintiuno Editores, S. A.). Nuestros vecinos son ricos, pero no son infinitamente ricos. La
labor m_ilitar y ~spac_ial, aunque ciertamente se paga, no puede utilizarse ni para la
producción ultenor m como parte del nivel corriente de vida. Mientras una máquina
de imprimir_ ~ultiplica varias veces su valor en sus productos, el arma atómica no.
Melman califica de "parasitaria" a la labor militar. Y lo grave es que esta actividad
consume entre una mitad y dos terceras partes del trabajo actual de Estados Unidos

567
566

�aplicado a la investigación y el desarrollo de la ingeniería. Puede hablarse de un
subdesarrollo tecnológico en la esfera civil. Para las industrias y actividades civiles sólo
se han dejado las migajas de la mesa y, a menudo, nada en absoluto.
Entre las más apremiantes necesidades del pueblo norteamericano, cabe destacar:
a) 15 mil millones de dólares anuales para la sustitución de viviendas, en términos
de higiene y decoro mínimos; b) 25 mil millones de dólares al año como gasto adicional para la enseñanza; c) de cuatro a cinco mil millones de dólares anuales para
crear nuevos manantiales de agua; d) 1 l/2 miles de millones de dólares por año, por
encima de la inversión actual, para llevar los ferrocarriles del país a un nivel de
funcionamiento moderno; e) 2 mil millones de dólares anuales para la conservación
de los recursos naturales: agricultura, bosques, mejora de la tierra erosionada, minas,
atención de playas; f) 5 mil millones al año para obras importantes de energía hidráulica e hidroeléctrica; g) 10 mil millones de dólares al año de inversión adicional para la renovación técnica y afín de muchas industrias civiles agotadas ( construcción de barcos mercantes, industrias productoras de máquinas); h) 4¡/2 miles de
millones de dólares anuales para las grandes ciudades de los Estados Unidos (sistemas
de cloacas, de conducción de agua y eliminación de aguas negras) .
El total sube a unos 76 mil millones de dólares por año. En esa cifra no están tomadas en cuenta otras áreas de necesidad: por ejemplo, la reducción de la polución
del aire. Trátase de una lista mínima de inversiones sociales. El presupuesto militar
de prioridad y las operaciones de guerra de Vietnam han ocasionado una dramática
poda presupuestaria en la rama de inversiones sociales para la mejora humana, desde
la "guerra a la pobreza" hasta la realización del programa llamado de la "gran Sociedad". La reducción presupuestaria se extendió al programa de leche en las escuelas. Seymour Melman concluye su ponencia "Las necesidades norteamericanas Y los
recursos limitados: el problema de las prioridades", advirtiendo : "Ya es hora de volver a examinar el sistema norteamericano dominante de prioridades. Es incontestable
que han de hacerse elecciones de prioridades, inclusive por parte de la nación más
rica de la tierra. En la vida pública, el patrón costo-eficacia ha sido aceptado como
tipo de conducta satisfactorio. Necesitamos introducir ademá:5 el patrón me~daseficacia, esto es, una elección explícita de prioridades en términos de las necesidades
y las capacidades de nuestro pais". (Ob. cit., p. 11).
Para Vemon K. Dibble "Los Estados Unidos son una sociedad de guarnición. La
sociedad-guarnición es aquella en que no tiene sentido alguno ~re~n~ si los civi!es
controlan o no a los militares. Es una sociedad en la que las mst1tuc1ones y los mdividuos que ejercen poder militar, económico y político han llegado a depende~ a
tal punto unos de otros; en la que sus objetivos e interese~ ~n ta~ _complementanos,
y en la que las fronteras tradicionales entre las esferas c1V1l y militar han de~a~arecido a tal extremo, que la noción misma del control civil frente al control militar
carece por completo de sentido" (Op. cit., p. 12). Tan grande es el volumen Y la
fuerza del establecimiento militar norteamericano, que Dibble no vacila en afirmar:
"El Pentágono es el cuartel general de la corporación más grande del mundo", recordando la frase de Bert Cochran. La exuberante burocracia, los arsenales de armas bases aéreas estaciones navales reservaciones militares, los 16 millones de hectáre~s en Estado; Unidos y en el 'extranjero respaldan fácticamente la afirmación,
al parecer hiperbólica de Vemon K. Dibble y Bert Cochran. Baste saber que el activo de los militares ~s tres veces más alto que el activo combinado de las "United
States Steel", "American Telephone and Telegraph", "Metropolitan Life lnsurance",
"General Motors" y "Standard Oil Company" de Nueva Jersey.

Lo característico fde d la sociedad-guarnición es que el extenso y poderoso cuerpo
militar
. _pene~. pro un amente en la vida civil. Hay una semejanza creciente entre
l~s ofioales militares Y !ºs directores civiles en política y en los negocios. Puede decITTe que h~n desaparecido las fronteras tradicionales. Los militares se han fusionado
con el gobierno Y con las ~des compañí3_5. La contrarrevolución, la hegemonía
americana en el mundo y cierto control pobtico y económico en el pais, son sus
objetivos.
La mayoria de los norteamericanos no se benefician de la sociedad guarnición. y
algunas empresas -la banca y la ropa para hombres- han resultado perjudicadas
por la guerra contra Vietnam.

III
. La Constitución redactada por los Padres Fundadores establece un cierto control que
eJ~rce _el Congreso cuando el Ejecutivo se extralimita. Este plan involucraba al Poder
EJecu~vo, en g~nera~, Y a los militares, en particular. No obstante, "la mayoría de
los legulado~s mtervienen poco en asuntos de estrategia militar", si hemos de creer al
Prof._ Janow1tz. En la práctica actual, el Congreso reconoce en absoluto su dependen~a con res~cto a los informes periciales de los militares profesionales. Esto quiere
d~cir que !ºs miembros del Congreso no cumplen la tarea que los Padres de Ja Patria les asignan. Más de la mitad del presupuesto federal resulta sin debido control
e? el Congreso. Si la democracia no funciona, como los Padres Fundadores la concibieron, es porque la sociedad se encuentra convertida en guarnición. En consecuencia,
deben buscarse formas alternativas de organizar el poder político.
N_?rt~éri~ preindu~tri3! era u~a democracia individualista de artesanos y de pequ~nos mdusti:iale~. Al fmalizar el nglo XIX surgieron, en la economía de los Estados
Umdos,
y un grado mayor de poder central;••do
H a b'1a na'd 1 orgaruzac1ones nacionales
•
~ .
c1
a ~ empresa sm una mayor centralización. La dispenión orgánica subsistía
en la pol_1t1ca, en la cultur~, en la enseñanza y en la religión. Las revueltas agrarias
e~an regionales. Los trabaJadores no estaban unidos entre si, porque eran heterogeneos '. porque no se enfrentaban a un enemigo de clase unido. Entre 1910 y 1940
-especialmente en el perído del "New Deal"- el Congreso aprobó muchas leyes
que favorecían a la clase trabajadora.
V~mon K. Dibble apunta: "en resumen, mucha de la gente que no tiene interés
particular alguno en la sociedad-guarnición no está organizada o Jo está pobremente
Y la. oposi_ción que se produce se desmenuza en los poros de una es.-uctura porosa d;
p~do, 51 o ~ dentro de los partidos políticos principales. Dos lecciones son obvias.
Primero, deb1_do a que la sociedad-guarnición se creó por encima de millones de
personas, . debido a qu_e no requirió la movilización de las masas, hay gente que no
~l~ n~ tiene ~n ella rnterés particular alguno, sino que tampoco ha sido organizada
~- rnv1tada a mgresar. La búsqueda de formas alternativas de organizar el poder pohuco no debe enfrentarse a una sociedad, y a unas bases sociales potenciales que
están ya organizadas a fondo.
En segundo lugar, la búsqueda seria de alternativas ha de empezar y ha de concentrarse fuera de los partidos principales. Podemos creer influír sobre ellos O cambiarlos, pero únicamente desde fuera. Podemos pensar en alianzas con elementos al
interior de los mismos, pero únicamente desde una posición independiente fuera de
ellos. Hemos de aplaudir al minúsculo número de diputados que votaron contra las

°

569
568

�partidas para Vietnam, pero hemos de hacerlo desde las salas" (Estados Unidos ante
su Crisis, p. 36, Siglo XXI Editores, S. A.).
Reconoce Dibble que la tradición liberal ha inspirado avances sociales importantes
-movimiento de los negros- y avances menos importantes -decisiones judiciales
acerca de la censura de las películas y del macarthismo-, motivo por el cual no
debe ser rechazada en conjunto por los opositores de la sociedad-guarnición. Lo que
decididamente debe ser combatido es el liberalismo individualista y su retórica. Después de examinar tres propuestas de alternativas: la política de coalición la democracia participatoria y la democracia del cuerpo electoral, Vemon K. Dibble se inclina por la última. ¿Razones? Es que la democracia electoral no produce ni la resistencia de la política de coalición -en cuanto a establecer bases independientes de
poder fuera del sistema existente-, ni la tendencia antiorgánica de la democracia
participatoria -los grupos universitarios que han pedido la democratización de la
Universidad no saben exactamente lo que el término significa, y no estoy seguro de
que alguien lo sepa-. "Cabe concebir la 'democracia electoral', en parte por analogía con un sindicato activo y democrático que protege a sus miembros en forma
militante" (lbidem, p. 49). Como Vernon K. Dibble no explica lo que entiende por
la protección a los miembros en forma militante, mucho me temo que con esta forma
se pudiese caer en una clase más de totalitarismo. He aquí un poco mejor delineado
el pensamiento de Dibble: "la democracia electoral consta de electores relativamente
pequeños, relativamente homogéneos internamente, pero distintos, con todo, unos de
otros, ayudados por jefes de bajo rango y unidos entre sí en una estructura más
amplia, más formal y burocrática" (lbidem, p. 51).
Acaso la democracia electoral no será la panacea. Pero, en la medida en que se
deje realizar, combinaría los valores liberales tradicionales de los derechos subjetivos
públicos y la libertad individual con el valor conservador tradicional de la comunidad. Este sistema se asociaría con elementos aliados entre los trabajadores organizados. Aunque Dibble no explica tampoco en qué sentido será socialista esta nueva forma
de democracia, apunta el reto básico al sistema de propiedad existente, el control democrático de la economía y la inversión planeada en vista de las necesidades de
nuestra sociedad. Me interesaría saber qué entiende el Sr. Dibble por "un reto básico
al sistema de propiedad". Si se trata de que la propiedad, que es un derecho natural
y un derecho positivo en las democracias, tenga una función social en su uso, estoy
de acuerdo. Pero si se tratase de importar los torpes e injustos sistemas del comunismo soviético o del comunismo chino, estoy en contra.

•

IV

La guerra en Vietnam y la ocupación temporal de Santo Domingo, en 1965 Y
1966 han hecho rdlexionar seriamente a muchos intelectuales norteamericanos. Wolfgang' Friedmann apunta: "resulta paradójico, a primera vista, que muchos de aquellos que hace una generación apoyaban la guerra contra la Alemania nazi y sus
aliados se muestran actualmente escépticos o abiertamente hostiles frente a la intervención norteamericana. Ya sea en Vietnam o en la República Dominicana. Por otra
parte, muchos de los que en su día hubieran aceptado de buen grado un arreglo
de coexistencia con Hitler figuran actualmente entre los partidarios más fervorosos
de la intervención de los Estados Unidos en Vietnam. El secretario de Estado, Dean
Rusk, ha insistido una y otra vez en el paralelismo íntimo entre la resistencia ar-

570

mada a las agresiones de Hitler y la :.ntervención de los Estados Unidos en Vietnam
destinada a impedir la agresión militar e ideológica comunista por parte de Vietn~
del Norte. Sin embargo, muchos de los críticos de la actual política de intervención
norteameric~a, como por ejemplo el senador Fulbrigth, no aceptan este paralelismo"
(Estados Unidos ante su Crisis -las prioridades nacionales y la intervención: aspectos políticos, morales y legales- p. 60, Siglo XXI Editores, S. A.). A mí no me
extraña, como le extraña a Friedmann, que el gobierno y el pueblo norteamericano
consideren como fundamentalmente peligroso para la seguridad y la forma de vida
norteamericanas a todo régimen comunista. Lo que decididamente repruebo son las
intervenciones a mano armada que son verdaderos ultrajes al derecho internacional.
Así como hubo medidas legítimas que estuvieron destinadas a expresar en forma concreta la desaprobación del sistema nazi por parte de las naciones democráticas -ayuda 3: los fugitivos de la Alemania nazi, boicots comerciales, negativa de mantener
relaciones culturales y sociales, etc., Estados Unidos podría, dentro de la prerrogativa
de todo país soberano, ejercer medios apropiados para manifestar su reprobación a
los sistemas totalitarios comunistas.
"Según los acuerdos de Ginebra de 1954, Vietnam había de mantenerse como estado unificado, sobre la base de elecciones nacionales que habían de celebrarse bajo
la vigilancia de algún organismo internacional. Pero consta que los Estados Unidos
estaban ?ecididos, antes y después de los acuerdos de Ginebra, a establecer y a apoyar a Vietnam del Sur cual Estado soberano independiente y cual un valuarte anticomunista. Esto constituyó el primer acto importante de intervención en lo que era
esencialmente un problema interno, aunque internacionalmente importante. La infiltración armada de Vietnam del Norte en Vietnam del Sur empezó a fines de 1959
Y fue aumentando gradualmente, o sea que fue posterior a la intervención inicial de
los Estados Unidos" (lbidem, p. 61).
El caso de la República Dominicana es aún más claro. El Presidente Johnson declaró que los Estados Unidos no podían tolerar ni tolerarían el establecimiento de
un régimen comunista en este hemisferio. El poder de veto que se arrogó el Presidente Johnson no se ha ejercido, por cierto, en el caso actual de Chile. Lo grave
del caso es que Estados Unidos "proclama ahora una acción de policía sobre el mundo
destinada a evitar que determinadas formas de gobierno se establezcan, aún como
resultado de revoluciones pura o esencialmente internas" (lbidem, p. 62). La cuestión es esta: ¿puede Norteamérica intervenir en revoluciones sociales y guerras civiles de implicaciones internacionales, políticas y estratégicas? Ya sea en Africa, Asia
o Latinoamérica, habrá revoluciones contra la opresión, el hambre y la desigualdad
social. No veo por qué tenga que hablarse siempre de revoluciones de izquierda, como lo hace Friedmann. Tal vez ignore este autor que el cristianismo es, en el buen
sentido de la palabra, el movimiento más revolucionarlo de todos. Resulta curioso
el hecho de que "las revoluciones anticomunistas coronadas por el éxito, como las
de Ghana e Indonesia han sido aquellas en que los Estados Unidos no han intervenido. Creo que los diversos objetivos de la política internacional de este país -nos
dice Wolfgang Friedmann- los objetivos de ayuda de desarrollo y de Alianza para
el Progreso son los más nobles y prometedores. Por lo que se refiere al empleo de la
fuerza, el objetivo principal ha de ser el de poner toda la fuerza que podemos movilizar al servicio del control y la restricción del empleo nacional de la fuerza mediante el refuerzo de la autoridad internacional para el control de la fuerza. Mientras tanto, toda intervención nacional debería limitarse a la defensa contra la in-

571

�tervención organizada y demostrable a una tercera potencia, y no servir para combatir
a una doctrina como tal" (lbidem, pp. 63-64).
Terence Maccarthy estudia las consecuencias económicas de Vietnam. Como las
cifras que nos ofrece pertenecen a los años de 1965 a 1967, no me interesa tanto
el mostrarlas a los lectores, lo que cuenta son las consecuencias económicas. La escasez
de mano de obra especializada es aguda. La productividad no ha aumentado. Los costos
directos de la guerra de Vietnam han tenido un promedio anual de 15,000 ó 16,000
millones. Estados Unidos se ha visto obligado, con recursos domésticos o con compras
fuera del país, a llenar la tasa de arroz de Saigón. Irónicamente escribe Terence _Maccarthy: "no preguntes, pues, ciudadano norteamericano, para quién sube el precio de
Vietnam. Sube para ti. Y así es como debe ser, porque ningún pueblo tiene el derecho moral de emprender una guerra sin pagar su costo, y ningún pueblo, cualesquiera que sean las circunstancias, debería gozar jamás del privilegio de enviar solamente al combate a aquellos cuyas categorías de edad poseen poca especialización
y en las que el desempleo es elevado" (lbidem, p. 71). La guerra de Vietnam _ha
producido una inflación insoportable del poder adquisitivo. El aumento de las importaciones es patente. La elección está entre agravar el déficit de la balanza de
pagos y agravar la inflación interior. El precio de la guerra de Vietnam en cualesquiera de los casos, es bastante caro. La posición del dólar en el mundo se ~stá
viendo amenazada. El daño de la inflación interior será mucho mayor que s1 se
frenan las exportaciones y se estimulan las importaciones. La eliminación de la cobertura oro se hará indispensable si prosigue el tipo reciente de empréstitos industriales y comerciales de grandes bancos privados. El empleo desproporcionado Y erróneo de los recursos de una gran nación, es verdaderamente lamentable.

V

Una economía de Guerra está en pugna con el objeto individual y social de los
ciudadanos. Terence Maccarthy indica que la economía de guarnición se basa en
la idea de que todo Jo que ocurre en el mundo constituye una _amenaza para el ~stado
en cuestión. Las asignaciones militares, con sus efectos sobre mgresos Y formacion de
capital, se hacen cada vez más importantes. Al ciudadano s~ le quitan_ I?~ elementos
principales de la formación de decisión. Detrás de la econonua de gua~c1on hay. una
visión específica del mundo. La diplomacia está para limitar los camb,~s ~und,ales.
El poderío militar absoluto de la economía de guarnfción ~uede constltwr un elemento disuasivo para todos los pueblos cuyas econo1D1as se interpretan como _potencialmente peligrosas. Este tipo de economía se opone a las reformas en ~os s,.~temas
de propiedad inmobiliaria. Terence Maccarthy_ pro~one que los Esta~os ~mdos abandonen su posición militarista y contrarevoluc10nana y tomen la d1recc1ón de la rebelión campesina". Esta propuesta me parece francamente inacep~ble, ~orque su~~ne
la intervención de Norteamérica en los Estados soberanos de ~s1a, ~i:ca Y Amen~a
Latina. La dirección constructiva conducente a la transformac1on pac1f1ca de los sistemas de la propiedad de la tierra en la mitad del globo, corresponde a l~s respectivos países. Cosa diversa es la necesidad de educación y orientación _técruca en
agricultura. En este punto, los 600,000 hombres que han luchado en .':1etnam podrán ser retirados del combate, y una vez instruidos debidamente serv~nan para la
asistencia técnica en la transformación del sistema de propiedad de la tierra. En fin,
al Sr. Maccarthy se le ocurren muchas otras cosas: reducir el presupuesto de arma-

572

mentos de los Estados Unidos a un nivel calculado para defender las costas nacionales.
El gasto ahorrado serviría a los Estados y a las municipalidades para cooperar en un
proyecto coordinado de desarrollo local sobre una base nacional. Reconstrucción de ciudades, red adecuada de medios de transporte masivo, servicios necesarios de salubridad
y enseñanza, establecimiento de parques industriales modernos; todo ello podría hacerse. Además, préstamos en vista del aumento de la productividad a tipos bajos y
controlados de interés, creación de un inventario continuo de los bienes de producción y las necesidades de capital de todas las naciones en vías de desarrollo, reconocimiento diplomático de la China continental, como prueba de realismo y buena fe.
"El costo de estos programas -afirma Terence Maccarthy- no representaría más
que una fracción de los gastos anuales de las naciones individuales en guerras estériles. E inclusive si se nos antoja grande, siempre será un precio pequeño, con todo,
a pagar para el seguro contra el suicidio hacia el cual la raza humana avanza tan
rápidamente" (lbid.em, p. 88).
Stephen Unger presentó en Columbia University una ponencia con sugerente título: "La tecnología contra el hombre: el Frankenstein actual". El principal esfuerzo
científico y de ingeniería de Estados Unidos se ha dedicado, en estas últimas décadas, a la creación de instrumentos de destrucción. ¿ Qué ocurriría si se produjera
una guerra importante entre las grandes potencias? Veamos, en primer término, los
efectos de las bombas termonucleares contra la población civil. "Supongamos, por
ejemplo, que diversos centenares de puntas de bomba de diez megatones se detonaran en los Estados Unidos. Los efectos de estas explosiones variarían según las altitudes a las que tuvieran lugar y según el terreno, entre otros factores. Tal vez los
efectos más mortíferos sobre las áreas pobladas son los que resultarían de explosiones
a altitudes escogidas para obtener los efectos térmicos máximos sobre una vasta área.
Resultarían de ello unas terribles bolas de fuego que incendiarían los materiales inflamables hasta una distancia de unos 36 kilómetros del centro. Es probable que
siguieran devastadores huracanes de fuego, precipitándose el aire hacia el interior
desde la periferia, avivando las llamas y haciendo subir los gases calientes, succionando
así más aire de fuera, etc. La extensión de este huracán dependería de las condiciones locales, pero es probable que abarcara varios kilómetros cuadrados" (lbidem,
pp. 89-90).
La contaminación radiactiva sería uno de los terribles efectos contra la vida humana. Las dosis subletales debilitan la resistencia contra las enfermedades. Es probable que el suministro de agua se viese gravemente afectado. Se produciría un grave
trastorno en la disponibilidad de servicios médicos. Los insectos -sensibles a la radiación- aumentarían pavorosamente. Los sobrevivientes podrían contar con muy
poca ayuda desde "fuera".
Los abrigos contra la lluvia radiactiva proporcionarán una protección transitoria a
la gente alejada de las áreas de blanco. Se necesitarían estructuras subterráneas profundas, sólidas, aisladas, con aire acondicionado y energía propia, con servicios higiénicos y reservas de alimentos y agua. El costo de tales abrigos para las poblaciones
norteamericanas sería astronómico. Cabe preguntar, además, cuánto tiempo habría
que permanecer bajo tierra, y qué ocurriría cuando los sobrevivientes emergiesen en
un mundo devastado. Y luego viene el problema de poner al día los sistemas de arribo
que pueden resultar anticuados en el caso de un aumento de potencia de las armas
nucleares. Preparar la evacuación de las ciudades y llegar a tiempo es otra de las
incógnitas.

573

�Los proyectiles de tierra -aéreodirigidos por el radar-, son un auxiliar poderoso
de cualquier sistema de defensa. No obstante, pueden contrarrestarse por señales fa].
sas emitidas por los atacantes. Contra aviones que vuelan a muy poca altura, el sistema de radar carece de eficacia. Si se pensase en proyectiles antiproyectiles, equipados
ellos mismos con una carga nuclear, el atacante podría anular el sistema mediante
el empleo de contramedidas electrónicas. Podría haber, por ejemplo, proyectiles de
engaño.
Stephen H. Unger trabaja con la siguiente hipótesis : "confiando en que A está
realmente disuadido de responder con la fuerza, el país B podría acaso sentirse estimulado a llevar a cabo alguna acción militar limitada contra A (anexionándose, por
ejemplo, algún pedazo sin importancia de territorio disputado). Si esta acción tiene
éxito, B podrá eventualmente sentirse tentado de repetir el proceso, tal vez a una
escala algo mayor. Después de cierto número de episodios de esta clase, es probable
que presiones diversas ( como por ejemplo, el prestigio internacional o la políti9l interior) induzcan a A a resistir a una de tales incursiones, probablemente con una
defensa limitada, no nuclear. Esto puede decidir a B a escalar su empeño, lo cual
puede conducir luego a una guerra convencional ampliada. En este momento podrá
ocurrir que las bajas vayan aumentando de un lado y del otro, que el "honor" nacional entre en juego y que cada uno de los lados empiece a aferrarse con mayor
rigidez a su posición, confiando en que la otra parte dará marcha atrás antes de
arriesgar un conflicto total. Llegarán acaso a emplearse armas nucleares "tácticas"
en un ámbito "local" ( esto podría incluir bombas tan grandes como la que cayó
sobre Hiroshima), y el área de lucha podría ir extendiéndose gradualmente. Cuanto
mayor se haga la guerra y mayor sea el número de bajas, tanto más difícil se hace
para cada parte terminar la lucha sin una "victoria". Siempre habrá gente influyente
en ambos países que aconsejen el "acabar con ello de una vez", y finalmente podría
ocurrir que se oyera su consejo y se produjera la gran aniquilación. Obsérvese que
el proceso que acabamos de describir no es tal que cada paso conduzca necesariamente al otro. Es posible que algunos episodios de esta clase se inicien y luego se les
ponga fin poco antes de llegar al desastre final. De hecho, tales arreglos de última
hora forman parte integrante del proceso, porque acostumbran a los jefes y a la
gente a los peligros de la guerra en la era nuclear y hacen que se atrevan a aventurarse cada vez más allá por el camino de la destrucción. Y en tal caso, un error
de cálculo, un accidente, el error humano, el pánico o el orgullo son capaces de concurrir a provocar el holocausto" (lbidem, pp. 95-96).
En conclusión, la guerra termonuclear puede destruir no sólo naciones, sino a la
humanidad entera. Ni la defensa pasiva ni la activa parecen viables. Si los dirigentes
políticos siguen dominados por la manera de pensar militar, las probabilidades de una
gran catástrofe universal son muy grandes.

VI
Picasso, el genial pintor español, ha dicho: "en arte, todo lo interesante tiene
lugar al principio. Una vez pasado el comienzo, nos encontramos ya al final". No
se trata de la novedad por amor de la novedad. Es un enunciado de la diferencia
entre la idea y la realización. En nuestra época, la realización es mecánica, automatizada, computadorizada, inhumana y muy poco interesante. Con cierta ironía, el mismo artista malagueño apunta: "si funciona es anticuado". No sé si estemos en los

574

inicios de una ~u_ltura desconocida. Pero me parece que aún así, no podemos renegar
de nuestra trad1c1ón. Y esto es, precisamente, lo que no ha sabido ver Percival Goodman,
_referirse a "el fu~esto lecho de roca del tradicionalismo". Por supuesto que
la trad1c1ón _no debe maruatarnos ni mucho menos anquilosarnos. Sin embargo, todo
hombre empieza por ser --cuestión ontológica- una tradición acumulada. Sobre esta
base se proyecta todo dinamismo vital. En su ponencia "Un plan de planificación"
Percival Goodman escribe: "la velocidad del transporte en materia de información ;
de . ~osas hace innecesaria la proximidad de enormes aglomeraciones de gente, y la
facilidad con que ésta se mueve de un lado para otro podrá acaso significar una
existen~ia nó~~da a escala. ~undial po~ una parte considerable de la población.
La desm~eracion d~ la farmlia como umdad social y económica básica y la erosión
de la rehg1ón organizada, son hechos: la eliminación del nacionalismo constituye una
necesidad vital" (Estados Unidos ante su crisis, p. 115).

ª!

Los es~os. de ~ida serán reducidos en sus diferencias, si no es que eliminados, por
la comunicación instantánea, la eficacia computadorizadora en la producción la urbanización de las poblaciones, la educación en masa, la conservación de alu:ientos la
eliminación de diferencias de clase y de raza, la igualización de los ingresos .. .' La
tecnología contemporánea lleva implícita la necesidad de controles regionales nacionales e internacionales que podrían esclavizarnos a todos en una vasta orgacización.
Hasta ahora parece ser que llevamos la pendiente de la despersonalización el desarraigo, la conformidad, la artificialidad y la anomía. Sin embargo, Goodma~ sugiere
una planeación dividida en tres partes: a) medidas para aliviar situaciones de necesidad desesperada; b) satisfacción de necesidades que, si bien son inmediatas no
son con todo, desesperadas y c) las empresas a largo plazo.
David Danzig encara el problema: "el movimiento en favor de los derechos civiles Y la revolución de los negros". Con frecuencia han estado tan íntimamente entretejidos ambos problemas, que resulta casi imposible distinguirlos.
En nuestros días se está produciendo una brecha creciente entre el movimiento en
favor de los derechos civiles -"coalición liberal dedicada a las oportunidades iguales"- Y la revolución de los negros (movimiento que se propone superar la inferioridad social, económica y política de los negros norteamericanos como grupo) . Los
liberales americanos fundieron la base moral de los derechos humanos en la religión
Y la política, justificaron la teoría de la igualdad humana en las ciencias físicas y
sociales, dirigieron la ofensiva intelectual contra el racismo y fundieron organizaciones
en pro de los derechos civiles.
La primera concesión importante hecha a los negros, a escala nacional, fue la
orden ejecutiva 8802 de junio de 1941, que establecía la Fair Employrnent Practices
Commission National. Tras esta concesión, siguieron muchas más. En 1941, los negros
amenazaron marchar sobre Washington. Pero no fue sino hasta 1963 cuando efectivamente tuvo lugar esa marcha. Las leyes, los organismos creados y las actividades
administrativas emprendidas en estos últimos 20 años bajo la presión de la coalición
liberal blanco y negra son impresionantes. David Danzig nos ofrece un examen de
los acontecimientos y resultados principales que no voy a reproducir. Lo que me interesa destacar es la idea de la hermandad negra y la autoafirmación comunal que
se encuentra en la médula del movimiento de los negros. Cannichael ha hablado de
las necesidades de igualdad psicológica. Lo cierto es que la sociedad norteamericana
se está reestructurando formalmente. En primer término habría que señalar la reconstrucción de la base legal de los derechos civiles. Luego habría que indicar la

575

�responsabilidad federal de intervenir, siempre que sea posible, para asegurar el cumplimiento de dichos derechos. Por último, es preciso apuntar el establecimiento de la
igualdad ante la ley como norma pública de la nación. Aún así, "la igualdad de oportunidades ha tenido poco efecto sobre las vidas segregadas de la gran mayoría de
los negros. Apenas debería ser necesario detallar las sombrías privaciones que &amp;iguen
atormentando las vidas de la mayoría de los negros. Para la mayor parte de ellos,
y su número sigue creciendo, el gheto marca los límites de su mundo y condiciona
los actos más íntimos y esenciales de su existencia" (Ibídem, p. 133).
David Danzig propone: "sin abandonar, pues, ninguna de las ventajas obtenibles
todavía por medio de los derechos civiles y la asistencia social corrientes, han de
desarrollarse nuevas estrategias. La línea general de un nuevo enfoque se halla ya
implícita en este análisis. Propugna la creación de organizaciones de negros en todos
los aspectos de la vida de la comunidad, allí donde se les ha negado a los negros
el pleno e igual acceso a las instituciones existentes, con el propósito de convertir el
activo y los recursos de semejantes organizaciones en poder económico Y político"
( I bidem, p. 140) . La coalición liberal sigue siendo tan necesaria como cuando se
creó. No obstante, habría que crearla a partir de los diversos bloques de la ciudad
y con fundamento en un programa al que todos ellos se adhiriesen.

VII
Henry W. Malcolm presentó, en Columbia University, una ponencia intitulada:
"La crisis de la moralidad; la pérdida de Dios y la ausencia de dominio interno". El
tema, tan sugerente, me parece -dicho sea con toda sinceridad- muy pobremente
tratado. Por miles de años, la civilización se ha fundado en el dominio interno:
represión de los instintos y sublimación según normas morales. En nuestros días, cabe
hablar de la ausencia de dominio interno.
Un gran número de norteamericanos tiende a fragmentar sus vidas en compartimientos perfectamente distintos, con sus conjuntos especiales de valores. "Lo que es
moral en religión, podrá acaso no considerarse como importante en política, en el
Gobierno o en economía. Lo que es moral en el mundo de las relaciones familiares
podrá tal vez no referirse a las relaciones sociales del medio familiar en cuestión, Y
Jo que es moral en tiempo de paz no lo será por ventura en tiempo de guerra, Y así
sucesivamente" (Ibídem, p. 144). Con innegable ligereza, Henry W. Malcolm habla
de la pérdida de los supuestos universales de carácter moral aplicables a todas las
áreas de la vida humana. ¿ Cuál es esa pérdida que no explica en concreto? Por
otra parte apunta una especie de pasividad moral y un sentimiento de desamparo al
que no le'falta mucho para penetrar la vida norteamericana por completo. "La crisis
no está en la pérdida de las creencias y los ideales morales como tales, sino en la
incapacidad creciente de estos ideales para ocupar un verdadero lugar en nuestras
vidas como factores determinantes. El sentimiento de desamparo del individuo en
cuanto a proporcionar controles internos significativos; la pérdida resultante de conciencia eficaz; la pérdida de dirección autoritaria moldeada según la figura significativa del padre; los efectos siempre presentes de la sociedad dirigida, y el sentimiento consiguiente de que nadie tiene en última instancia el control del significado
0 el destino de nuestras vidas, es lo que ahora define la crisis de moralidad de nuestra
época" (Ibídem, p. 154). Ante todo, para ser precisos habría que decir que los verdaderos ideales no adolecen jamás de incapacidad para ocupar un verdadero lugar

576

en nuestras vidas. Somos nosotros, quienes padecemos ceguera parcial o total para
un determinado sector de valores. La crisis de la moralidad hay que buscarla, me
parece, en la soberbia de la vida que se siente autosuficiente y en el surgimiento de
nuevas Sodomas y Gomorras. De acuerdo estoy con Malcolm cuando afirma: "el mismo ideal de la democracia constituye una contradicción fundamental con la manera
en que vivimos nuestras vidas. Las votaciones nacionales a propósito de cualquier
asunto que sea revelan a lo sumo ideas y creencias parciales y momentáneas al respecto, pero nunca, en cambio, cuáles sean nuestros ideales y creencias subyacentes.
Hemos aprendido simplemente a no tenerlos. Entrarán siempre en conflicto con las
fuerzas externas que controlan nuestros destinos" (Ibídem, p. 154) . No obstante, esas
fuerzas externas que controlan nuestros destinos no son fatales.
El mismo autor presenta otra comunicación: "El reto de la paz: una moral para
la abundancia". Imposible soslayar la importancia de los temas éticos que entran en
juego, por el simple enunciado del título. Gran parte de la energía, de los recursos,
de la mano de obra y del dinero que ahora gastamos en la guerra y el espacio, se
podrían aplicar a una sociedad pacíficamente orientada y buscadora de la paz. Dentro de nuestra sociedad neurótica, los individuos tratan manifiestamente de huír de
la libertad. Habría que empezar por superar esta patología. Malcolm piensa que la
abundancia significará que los individuos serán libres y que tendrán la seguridad de
hacer lo que les guste. Estados Unidos ha creado la clase media más rica del mundo
entero. La era industrial le ha deparado una abundancia inevitable. Pero, ¿ cómo vivir
dentro de esa abundancia? Lo cierto es que Malcolm se limita a hablar de la libertad
y a sugerirnos que vivamos como queramos.
La última de las ponencias incluidas en el libro Estados Unidos ante su crisis, es
la de William S. Vickrey: "La capacidad de Estados Unidos para equipar el progreso
del mundo". "La filantropía internacional, ya se aplique a equipar fábricas o a capacitar individuos, constituye así un asunto intrincado, plagado de problemas múltiples, inclusive si contamos no sólo con un beneficiario interesado, sino también con un
donante bien dispuesto. Y si en materia de filantropía privada 'la donación sin el
donante -según se ha dicho-- es estéril', en filantropía internacional, por su parte,
la donación que se hace sin una gran dosis de perspicacia e ingenio corre peligro de
acabar produciendo beneficios mucho menores que los que se esperaban" (lbidem, p.
197). Desde un punto de vista pragmático, cabe añadir que el financiamiento de un
programa de ayuda es uno de los medios de aumentar la producción y de reforzar
la prosperidad.
La reunión de Columbia University, celebrada en la ciudad de Nueva York, del
30 de septiembre al lo. de octubre de 1966, "Conference on National Priorities Problems", trasciende el interés episódico de cifras estadisticas de aquellos años y de sucesos históricos, para convertirse en un símbolo de esfuerzo autocrítico en una gran
nación. La forma franca, directa, objetiva -tan norteamericana- es, acaso, el mayor encanto del libro que publicó en castellano Siglo XXI Editores, S. A., bajo el
rubro -afortunado por cierto-- de Estados Unidos ante su crisis. A mí, en Jo personal, me interesaba mostrar y analizar una actitud, la autocrltica, que es muy cara,
en estas últimas décadas, al estilo colectivo de vida estadounidense.

577
H37

�EL úL TIMO Y PRIMER GABRIEL GARctA MARQUEZ
JUAN JosÉ GARCÍAGÓMEZ

Depto. de Humanidades ITESM

Sx EL TIEMPO ES la problemática de nuestra época, las casas editoriales son un fiel
exponente de su rompimiento y anulación. En término dé pocos días materialmente
avientan y reavientan ediciones y reediciones de autores a la moda. Y Jo que hace
tres meses era una "princeps", hoy es un tercer o cuarto tiraje. Este es el caso de
"lo último" de Gabriel García Márquez.
Pero, curiosamente, ( especie de conejo de prestigitador reservado para un encore
imprevisto), lo de "último" se pierde una vez más en temporales imprecisiones. Y
pierde su valoración genésica cuando el curioso lector comprende que el relato de un
náufrago que estuvo diez días a la deriva en una balsa sin comer ni beber, que fue
proclamado héroe de la patria, besado por reinas de belleza y hecho rico por la publicidad, y luego aborrecido por el gobierno y olvidado para siempre, ( 1), cronológicamente corresponde a 1955 cuando el creador del realismo mágico no había ni
siquiera soñado sus "Cien años de Soledad".
A pesar de que en la contraportada del volumen se advierte que "no fue concebido como libro ( . .. ) (y que) más que un texto literario, es el ejemplo de un excelente reportaje, de un periodismo auténtico", no puede ser enjuiciado unilateralmente y habrá de participar de una doble visión. Primeramente, en su carácter de
libro, ya que como tal es dado a conocer a los lectores que en 1955 ni habíamos
leído ni conocíamos la existencia de El Espectador, periódico colombiano en donde
viera la luz "por entregas". Y segundo, como reportaje. Ambos se confundirán en el
transcurso de las siguientes líneas tal y como se confunden en el formato a pesar de advertencias de precavidos editores.
Ello se hará no tanto por comentar las líneas del náufrago como por presentar una
teoría ( dedicada a la intuición de Margarita [barra), sobre la producción del mágico colombiano. La de que Gabriel García Márquez ha venido trabajando desde sus
primeros tiempos con la técnica de la Novela de Follet6n. Y que a tal extremo la
ha actualizado y depurado, que bien puede catalogarse como el dignificador de un
género desprestigiado.
Objetivamente el Relato de un náufrago. . . consta de dos partes que pueden tepararse sin afectar el contenido. La primera es la que funge como prólogo y que se
titula "La historia de esta historia". La segunda, el relato propiamente dicho.
Quince años las separan. El GGM de la primera es el triunfador mundial. El de
la segunda, el principiante meritorio. De ahí la diferencia de enfoque entre ambas.

579

�No hay realismo mágico en la técnica de la historia prologal; apenas si una varita
mágica capaz de ennoblecer lo prosaico hasta la sublimación. Una historia central:
la del joven reportero. Enmarcándola, "la dictadura militar y folclórica (sic) del general Gustavo Rojas Finilla"; la temática editorial de El Espectador, de Bogotá ("honorable trabajo de panadería"); la llegada del náufrago a la redacción; las "20 sesiones de seis horas diarias" durante las cuales el entrevistador halla la verdad de
los acontecimientos. . . Toda una retrovisión de corte romántico. El hoy triunfador
se contempla a sí mismo en la distancia y se convierte en personaje central a despecho de Luis Alejandro Velasco, el náufrago. Y el último rasgo: la magnanimidad.
Puede permitirse el decir: "Hay libros que no son de quien los escribe sino de quien
los sufre, y éste es uno de ellos. Los derechos de autor, en consecuencia, serán para
quien los merece: el compatriota anónimo (sic) que debió padecer diez días sin comer
ni beber en una balsa para que este libro fuera posible". Ello a pesar --o precisamente porque-, quince años antes y como resultante de lo publicado por el redactor principiante, el náufrago "tuvo que abandonar la marina, que era el único
trabajo que sabía hacer, y se desbarrancó en el olvido de la vida común".
La segunda parte -el libro propiamente dicho-, nada aporta al valor de GGM.
Es tan distinto a su literatura que, perteneciente a una época no considerada en la
misma, sirve sólo para mostrar los orígenes técnicos del escritor. En ella se estudiará
el f ollet6n para sacar las premisas que sustentarán la teoría anunciada.
Dividida en catorce capítulos, cada uno de ellos corresponde al episodio y sus continuaciones publicados también durante catorce días consecutivos. Los editores y el
propio novelista dan a entender que al juntarlos como obra solamente se les ha dado
una coherencia de formato sin alterar la originalidad inicial. Aquí la primera ley del
género en observación: su publicación no como un todo sino como una parte en
proceso de integración. Y en un medio de difusión de fácil acceso para el lector de
la clase media. Se comprueba con la declaración de GGM, hablando de la primera
vez que fue publicada: "La historia, dividida en episodios, se publicó en catorce días
consecutivos". De la segunda, el propio testimonio de la Editorial: tres ediciones
en el curso de pocos meses.
Género lindante al periodismo utiliza -como éste-, la noticia como asunto.
Pero ambos difieren en principio en cuanto al sentido de actualidad. El periodismo
debe usarla. El folletón no. Lo que no se implica con ello es el problema de la actualidad resultante. Sin embargo también ésta cimenta otra de las características básicas: la actualidad del primero caduca en tiempo próximo y no conserva más valor
que el que pueda tenei; como hecho histórico. La del folletón, por el contrario, goza
de una segunda vitalidad -no importando la cronología del hecho motivador-, perdurando sin tomar en cuenta la circunstancia histórica.
Ambas leyes se cumplen aquí. El asunto que motiva es netamente real: "El 28
de febrero de 1955 se conoció la noticia de que ocho miembros de la tripulación del
destructor Caldas, de la marina de guerra de Colombia, habían caído al agua y desaparecido ..• ( ... ) Una semana más tarde, uno de ellos apareció moribundo en una
playa desierta del norte de Colombia, después de permanecer diez días sin comer ni
beber en una balsa a la deriva. Se llamaba Luis Alejandro Velasco". Pero cuando
GGM lo toma es ya "una noticia refrita ( . . . ) . El cuento había sido contado a pedazos muchas veces, estaba manoseado y pervertido y los lectores parecían hartos de
un héroe que se alquilaba para anunciar relojes, porque el suyo no se atrasó a la
intemperie; que aparecía en anuncios de zapatos, porque los suyos eran tan fuertes

580

que no los pudo desgarrar para comérselos, y otras muchas porquerías de publicidad".
Esto en cuanto al asunto y su caducidad como noticia periodística. Porque, cuando
lo toma el folletón, "había de conducirnos a una nueva aventura". La nueva dimensión temporal del género.
También relacionada con el asunto y su realidad, la siguiente ley: es necesario que
el lector medio se identifique ( viva o sinfronice), con la historia. Es decir que ésta
rompa los cánones de lo manido y sea toda una aventura en la que se sienta participar bien por identificación real o por anhelo de heroicidad. De más estaría la
comprobación: baste el remitir al título de la obra por muy largo, pero explicativo,
que resulte.
Luego, lo relacionado con el personaje. Oscilando, a lo más, en el asunto, mostrará
reacciones cotidianas ( de aquí la frecuente explotación del costumbrismo) ; pero su
intervención en cuanto a la acción será también oscilatoria cediendo el lugar de importancia a otros posibles personajes. Esto es precisamente lo que sucede con el
náufrago literario. Abunda el costumbrismo descriptivo (vivencias en los Estados Unidos, en el barco, en la balsa, en la playa, en el pueblo, en la ciudad .. . ) . Y de
protagonista absoluto pasa a mero pretexto cuando las descripciones del contrabando,
o las de los otros náufragos, o las de los barcos y aviones de rescate, o las de los tiburones, o . ..
Algo más debe de cumplirse con respecto al personaje: su mitificación. De simple
mortal ha de convertirse en una especie de semi-dios. El título del relato, de nueva
cuenta, ilustra. Porque hasta lo de "olvidado para siempre" tiene su heroificación
cuando, ya caído, GGM lo describe como provisto de un "aura serena del héroe que
tuvo el valor de dinamitar su propia estatua".
Para finalizar, un aspecto de la estructura del folletón y otro de sus consecuencias
como productoras de emociones disimbolas entre los lectores. Por su formato especial,
cada uno de los capítulos o entregas debe reunir en forma individual los tres componentes indispensables para el mantenimiento del interés en la obra narrativa: exposición de la inicial problemática, nudo y clímax de la misma. Y los catorce episodios los tienen. El clímax del primero -una vez pasada su época expositiva y su
complicación-, sirve de exposición a la problemática del segundo. Y así sucesivamente. Cada uno capta por los mismos procedimientos la atención del lector y termina en una especie de suspenso climático-existencial que será resuelto en la siguiente exposición para recomenzar el juego.
En cuanto a sus consecuencias como productoras de emociones entre los lectores,
nada mejor que las últimas líneas del "Relato ... ": "Todos los días recibo cartas
de todas partes. Cartas de gente desconocida. De Pereira, firmado con las iniciales
J. V. C., recibí un extenso poema, con balsas y gaviotas ( . .. ) . He contado mi historia en la televisión y a través de un programa de radio. Además, se la he contado
a mis amigos. Se la conté a una anciana viuda que tiene un voluminoso álbum de
fotografías y que me invitó a su casa. Algunas personas me dicen que esta historia
es una invención fantástica. Yo les pregunto: Entonces, ¿ qué hice durante mis diez
días en el mar?"
Ahora bien: la obra de GGM es lo suficientemente reducida como para poder permitir un breve estudio básico a los fines que aquí se persiguen (presentación de una
teoría). Si se exceptúan los cuentos publicados en las Revistas Siempre y Revista de
la Universidad de México, queda reducida a:

581

�Relato de un náufrago que . .. ,
La hojarasca,
El coronel no tiene quién le escriba,
La mala hora,
Los funerales de la Mamá Grande,
Isabel viendo llover en Macando y
Cien años de soledad.

Atendiendo a una obvia temática en común, es imposible el dejar de advertir que
cada una de ellas no es sino el paso necesario y encadenado cuya secuencia conduce
directamente a Cien años de soledad.
En su visión conjunta y haciendo las indispensables transposiciones debidas a la
actualización, en las citadas obras -como se verá más adelante--, se encuentran cumplidas las leyes del folletón. Pero antes y resumiendo a lo mínimo, lo publicado por
GGM se eslabonará, de acuerdo con el género, de la siguiente manera:
A) . Relato de un náufrago que . ..

Aprendizaje y primer uso de la técnica del folletón empleada tradicionalmente.
B). La Hojarasca.

Aparición del personaje-carácter principal: Macondo. Igualmente, de los subpersonajes básicos para futuras "entregas": el abuelo, la madre, el niño, el doctor, la sirvienta, el cura, el comisario, el pueblo. . . Primer rompimiento, literario, del sentido temporal. Se inicia, claramente indicada en el prólogo, la trayectoria a Cien años. . • con un clímax de soledad.
C). El coronel no tiene quién le escriba.
La soledad, producto del choque entre un universo real y otro que comienza
a ser mágico. Costumbrismo a base de nuevos aspectos de los subpersonajes ( en
los que amplía o destaca características que los convierten en personajes en evolución), que se desprenden momentáneamente del personaje-carácter para volver a fundirse en él tras haber adquirido breves categorías principales. Proyección
histórico-social.

G). Cien años de soledad.
El realismo mágico como una realidad literaria. Recapitulación final de las distintas facetas del personaje-carácter y de los subpersonajes.

Y, para terminar el presente comentario, se aplicarán someramente las citadas leyes
del folletón adaptándolas a la visión panorámica de la mencionada obra de GGM:

l. Publicación individual no necesariamente como un todo sino como una parte en
proceso de integración. Lo último se logra en Cien años . ••
2. Publicación realizada por un medio de conocimiento de fácil acceso al lector burgués medio, como es el Libro de novedad.
3. La realidad, que en su tiempo fue noticia del momento, como asunto pero trascendiendo los límites del hoy: la historia del colombiano, sus luchas contra la dictadura, el imperialismo y la adaptación.
4. El lector, por afinidad y gracias a la aventura como cebo en algunos casos, se
identifica con la obra.
5. Macondo, personaje central, que oscila para dar ocasionalmente paso al subpersonaje, mediante el cual se personifica.
6. Mitificación -en cuyo proceso el realismo mag1co es ingrediente necesario-, del
personaje. ("¿Un pasaje de avión a Macondo, señor agente de viajes?" Cfr. Salvador Núñez).
7. Exposición, nudo y climax parciales escalonados e interrelacionados.
8. Obra creadora de emociones físicas o metafísicas entre los lectores. Díganlo las
innumerables críticas, comentarios, reediciones y traducciones habidas de la obra
de Gabriel García Márquez, autor de la técnica del f ollet6n mágico.

D) . La mala hora.
Proyección histórico-social simbólica: Colombia-Aracataca-Macondo. Técnica del
contraste con notable predominio de notas sensoriales logrando una descripción
ambiental que caracteriza a los subpersonajes y, por ende, al personaje.
E) . Los funerales de la Mamá Grande.
Creación y utilización de subpersonajes mágicos. Nominación genérica de los mismos, ya casi definitiva. La multiplicidad como consecuencia de los ocho cuentos
que integran el volumen. Lo obsesivo como elemento modificador.

F). Isabel viendo llover en Macondo.
Lo obsesivo externo produce ritmos internos igualmente obsesivos y definitorios.
Estructuración del tiempo y del espacio realistas-mágicos.

582

583

�CARLOS FUENTES Y EL TEATRO tPICO
Comentario

FIDEL CHÁVEZ P. M.L.E.
Escuela de Letras I.T.E.S.M.

Es BIEN CONOCIDA la trayectoria literaria de Carlos Fuentes dentro de las letras hispanoamericanas. Sin embargo, la nueva actitud que ha asumido en Todos los gatos son
pardos ( obra de teatro), lo eleva a un sitio muy especial dentro de nuestra literatura.
Todos los gatos son pardos puede situarse dentro del "teatro épico", teatro que
empezó a cobrar importancia a partir de Bertolt Brecht, a quien se le considera como
el iniciador de este género.
La crisis que se presenta después de la Segunda Guerra Mundial, libera a todas
las artes. Los artistas ahora son libres y buscan desesperadamente la verdad en su
propia expresión artistica, no ligada ya a ninguna dirección. Dentro de esta libertad, el artista se expresa pero se siente inseguro, confuso. Y navegan asi las artes
por distintos caminos. Es el momento de la literatura de vanguardia, de los "ismos"
literarios europeos.
El teatro realista cobraba éxito en esa época. El realismo psicológico llevaba al teatro un gran interés por las cuestiones sociales, pero no era esto lo que se buscaba,
se intentaba explorar un nuevo camino, no retroceder al pasado; se queria un teatro
revolucionario, con nuevas ideas. "Bertolt Brecht resumió toda su actitud diciendo:
'El drama desde Diderot hasta Ibsen, constituye una época completa, y ahora tenemos
que ir a otra parte no sólo por haber agotado los recursos de la técnica sino también
porque el hombre y la sociedad han cambiado'. 2. El resultado de esto fue el teatro
épico, del que Bertolt Brecht fue el lider teórico, y cuya rápida expansión en Alemania anterior a Hitler ocasionó la más minuciosa revisión de los valores dramáticos".'
De la división que hace Aristóteles de la literatura; en épica, lirica y dramática,
se deriva el término épico, significado no muy preciso ya, cuando se le antepone
la palabra teatro.
El propósito del teatro l pico era el de ser narrativo, o sea, utilizar sus técnicas
para relatar sucesos. Es, en cierta forma, una combinación de lo narrativo y lo dramático. Lo que más importa es que el teatro épico marca ya algo diferente, distinto,
1 LEWIS, ALLAN, El Teatro Contemporáneo. Publicaciones
Universidad Nacional
Autónoma de México, Imprenta Universitaria. México, 1957, p. 87.

585

�cuyo interés radica en presentar hechos históricos al público. El teatro épico "Fue un teatro-tribunal; un teatro-arma, un teatro utilizado como vehículo de educación de las
masas".• Tiene un fin didáctico, tendencia que era usada ya en el teatro primitivo.
"El teatro épico es nuevo y diferente en sus funciones en un momento crítico de
la historia, por su énfasis en la masa, mejor que en el individuo; por su uso de los
más variados aparatos técnicos, y por su franca intención de servir como medio de
educación partidarista".• De esta manera el teatro épico representa una forma de
teatro, en la que los actores tienen que convivir con el público las situaciones, y en
ningún momento dejar de ser ellos mismos. No apegarse a la técnica de que el autor
tiene que deshacerse de su personalidad para tomar la del personaje. El actor épico
se entremezcla con el personaje pero no debe dejar de ser él mismo. El drama épico
presenta en cada escena un poema, un retrato, una aportación a la vida. Puede
decirse que es más cinematográfico que teatral. Trabaja con un sinnúmero de recursos que lo hacen más propio, más particular.
Todos los gatos son pardos, visto como teatro épico, analiza un problema histórico
de nuestro país. Fuentes se remonta a la época de la conquista española. Enfoca el
asunto desde sus raíces, pero no olvida el presente. Une dos culturas opuestas y
como consecuencia dos hombres diferentes con carácter y características propias, definidas, que responden a su medio y a su cultura: Moctezuma y Cortés. El primero
con un afán de poder, de orgullo de tiranía, de gloria; el segundo, con el deseo de
la conquista y la ambición.
Realmente es una obra que sorprende por el manejo de las técnicas. Tanto la del
teatro brechtiano como la del teatro griego, de éste toma el coro; del épico fundamentalmente el análisis de un hecho histórico. Es quizá éste el aspecto más importante
porque al analizar un hecho histórico se lleva al espectador, o lector, a tomar conciencia del mismo. Y es en esta toma de conciencia donde debe interesamos la obra
de Fuentes. aunque su voluntad, hay que aclarar, no queda en la historia pasada, trasciende hasta nuestros días haciendo referencia -al final de la obra- al problema
estudiantil del 68.

LA CORTE AZTECA
M octezuma X ocoyotzin
Cuitláhuac
Cuauhtémoc
Cihuac6atl
Augur 1
H uitzilopochtli
Augur 2
Quetzalc6atl
Augur 3
Tezcatlipoca
Augur 4
Augur 5
Rey de Texcoco
Tzompantecuhtli
Mercader
Pastor
Mensajero
Recaudadores
Magos
Cazadores
Poeta

Gran Tlatoani de México
su hermano
su sobrino
sacerdote supremo
que se desdobla en
que se desdobla en
que se desdobla en
mujer
anciano
consejero

Familia de Tzompantecuhtli, doncellas,
jorobados, albinos, enanos, guerreros, músicos, danzantes, cantantes, artesanos, mujeres, niños, educadores, etc.

Los CONQUISTADORES
"el Joven sacrificado de Cholula; va vestido como estudiante universitario; sube
por la rampa; los granaderos y los policías disparan contra él; el joven cae muerto a los pies de Moctezuma y Cortés".'

Al conjuntar el pasado con un suceso reciente, es, tal vez, para hacer énfasis en
la estructuración cíclica de la obra.
Todos los gatos son pardos es una verdadera mezcla de lo histórico, lo político r
lo literario. Un verdadero collage literario o una literatura collage. (Dr. GarcíaGómez). La mezcla obedece perfectamente al equilibrio literario pero ofrece muchas
dificultades para la representación. Es más bien un teatro para ser leído. Es difícil
manejar la multitud de personajes que intervienen: (veamos el reparto).

' Ibid, p. 88.
' !bid, p. 89.
• FUENTES, CARLOS, Todos los gatos son pardos. Siglo veintiuno editores, S. A.
México, 1970, p. 187.

586

Hernán Cortés
Marina
Fray Bartolomé de Olmedo
Pedro de Alvarado
Alonso Hernández de Portocarrero
Crist6bal de Olid
Gonzalo de Sandoval
Diego de Ordás
El Cacique Gordo de Cempoala
Oidores Reales
Escudero
Zermeño
Soldados
Emisarios de Moctezuma
Recaudadores de M octezuma
Marinero
Sacerdotes cholultecas
Joven sacrificado

587

�Doble M octezuma
Enano

Tamemes, mancebos, soldado cantante,
muchacha indígena, escribano, hombres,
mujeres, niños, etc.
Aparte de esto, las acotaciones ofrecen también muchas variantes, p. ej.:
"Habrá tres círculos, correspondientes a tres zonas de iluminaci6n, en el escenario. A la izquierda, un círculo negro; al centro, uno blanco; a la derecha,
uno rojo. El primero lo ocupa Moctezuma: nuevamente, desnudo salvo por el
taparrabos y con la escoba en la mano; el segundo, Marina, acostada; el tercero, Cortés sentado en una silla curul y de espaldas al público".•
"huyen el falso Moctezuma y los guerreros; los soldados, violentamente, derrumban los ídolos; los mancebos se abrazan al pie de la cruz; los sacerdotes se
agitan con gemido plañidero y hombres, mujeres y niños cesan sus trabajos,
recogen sus cosas, algunos salen del lugar . . . " •

Todas las complicaciones que presentan las acotaciones serían resueltas fácilmente
en el cine, pero en el teatro puede perder su sentido.
Respecto a personajes, encontramos una delineada caracterización en los más importantes: Moctezuma, Cortés, la Malinche (personaje puente entre las dos culturas).
Los símbolos es otro aspecto interesante de la obra -el zopilote, Moctezuma barriendo, matando hormigas, el falso-espejo, el croar de las ranas, etc...- . Así mismo
el lenguaje, su contenido y significaci6n que trascienden el límite de toda tradicionalidad.
Creemos que Carlos Fuentes con Todos los gatos son pardos, ha encontrado un
nuevo camino dentro de la literatura que lo eleva, como dijimos en principio, a un
lugar muy especial, quitándonos de pronto ese mal sabor de boca que nos han venido
dejando sus últimas narraciones.

JUAN DE CARDENAS, PRECURSOR INVOLUNTARIO DE LA FICCION
CIENTIFICA EN M:eJCICO
JUAN JosÉ GARCÍAGÓMEZ
Depto. de Humanidades ITESM

HAcE CUATRO AÑos, trabajando en la Biblioteca Cervantina del Instituto Tecnológico y de
Es~dios Superiores de Monterrey en un tema aparte por completo del presente, encontré
accidentalmente una ficha bibliográfica a nombre del Doctor don Juan de Cárdenas.
D~bo ~on~esar que el nombre, literariamente hablando, no me dijo nada; y que si picó
m1 cunos1dad fue exclusivamente por ser homónimo de un maestro de mis primeros
años de estudiante en Valladolid. La obra en cuestión se titulaba Primera Parte de los
Problemas y Secretos Maravillosos de las Indias y fue impresa en México en el año
de 1591.
Este Juan de Cárdenas, por los datos que luego he podido averiguar, fue un médico español nacido en 1563 en un poblado de Andalucía, España, por nombre Constantina. No he sabido nunca por qué azares del destino llegó al Virreinato de la
Nueva España, si segundón o hidalgo intelectual cruzó la mar en ansias de aventura o conocimiento. Pero sí sé, a través de la lectura de su obra, que amó a la
Nueva España como si en ella hubiera nacido, con esa mezcla de asombro y cariño,
de fe e idolatría, de credulidad e inocencia que caracterizan a quienes se hacen ciudadanos adoptivos de un país que los deslumbra y al que se entregan.
No sé, tampoco, si habrá vivido años de riesgo durante su permanencia en estas
tierras. Me inclino a creer lo contrario. Su obra me proyecta la misma sensación de
escape de una realidad circundante e intolerable que la de tantos de nuestros escritores contemporáneos. Y hasta su mismo afán científico por aclarar lo inaclarablemente maravilloso de sus visiones ( característica ésta que lo incluye en la ficcióncientífica porque, en realidad, con sus a veces forzadas explicaciones intenta dar logicidad a dos culturas, dos mundos, dos mentalidades siempre en choque sin posibilidades de compatibilidad y forzada obligación de la misma), me parece humanamente angustioso-existencial.

• lbid, p. 160.
• lbid, p. 149.

588

El tema de la Primera parte de los problemas . • . es amplio en cuanto a problemática y sencillo en cuanto a espacio. Este es la hoy República Mexicana. Aquélla, un
conglomerado de geografía, medicina, brujería, magia, mineralogía, botánica y casi de
economía. Desde el primero de sus capítulos ("En que se da principio á esta Historia Natural") al último, ("En que se declara muy por entero si puede aver hechizos
en las yervas, y qué sean hechizos"), pasando por el que trata de "Por que via y

589

�orden natural, se engendra la piedra Bezahar, en las entrañas de la Cervicabra",
desfila un mágico tema. Novelesco no tanto por su sentido de inverosímil como por
el de proyección de la realidad, devuelve a ésta en la misma medida de estar concebido contra lo novelesco. Es decir que, parafraseando a Bernardo Pingaud en ,u
crítica a la Antinovela, tiende a denunciar el principio de ficción que lo alimenta.
Raimundo Laso lo describe como autor que "escribe arrastrado por un doble ímpulso: una delirante obsesión de lo maravilloso, y el no menos inflamado propósito
de explicarlo todo, de convertirlo en problema, y explicarlo por medio de los juegos
de palabras de su especulación". Y luego lo cataloga de "humorista sin saberlo".
Pero el Doctor Juan de Cárdenas es algo más. Puede, en nuestro continente y a
su nivel, ocupar el lugar de adelantado de los otros precursores de la ficción-científica
aunque carezca del argume_n to novelesco o pseudonovelesco de ellos.
A pesar de lo asentado, no puede implicarse que de Cárdenas fuera un escritor
consciente de ficción-cientifica. Lo que ocurre con su obra es que en el transcurso
de los años ha entrado en un nuevo ciclo valorativo y, por tanto, cataloga en el
género quizá con el calificativo de precursor involuntario. Y lo es porque tiene
en su libro una notoria obsesión: la de ver a su alrededor un mundo casi fantástico
en donde lo maravilloso adquiere categoría vital y en donde es preciso el aceptar
nuevas leyes y nuevas reglamentaciones cuyas bases se fundan y explican en una ciencia no cotidiana.
Para futuros "comparacionistas" quede el fruto de trazar el paralelo entre los precursores. Pero Luciano de Samosata y su Historia Verdadera, Johann Kepler y su
Somnium, Francis Godwin y su Un hombre en la luna o Cyrano de Bergerac y sus
Viajes a la luna y el sol, ( por citar a los autores cuyas obras se consideran antecedente del género hoy tan en boga) ofrecen, frente a la obra del español-mexicano,
múltiples puntos a considerar tanto en coincidencia como en divergencia. Es posible
que todos esos escritores no ofrezcan una tan pura verdad fenomenológica como sus
títulos implican. Pero, si mentirosos en el sentido histórico, no lo son en el de la
ficción-científica.
Aquella extraña e inexplorada región en la que Samosata hace vivir inicialmente
a sus personajes, distante nada menos que a ochenta días de navegación al oeste de
las Columnas de Hércules, puede no ser otra que la realizada utopía del Virreinato
de Cárdenas. Los guerreros cabalgantes de tricéfalos buitres-caballo, o los pájaros
cuyo plumaje era de hojarasca, o las arañas de tamaño mayor al de una isla, de
Luciano, no son diferentes a los cardeneños árboles crecidos a las riberas del Goa
y cuyas hojas "si caen dentro del agua, se convierten en pescados, y si sobre el arena,
se buelven pa.xaros, que son al modo de mariposas".
El puente de tinieblas que en determinadas y especiales circunstancias sirve para
que los espíritus odiadores de la luz y amantes de la obscuridad vayan de uno a otro
mundo en el Somnium es de una científica explicación y fantasía comparables a las
que el D octor da para aclarar "por que causa biven los viejos en las Indias muy mas
años que los mozos".
Y el color de la luna para Godwin, no es "ni blanco ni negro, ni amarillo ni rojo,
ni verde ni azul, ni de ningún otro en que entren estos colores ( ... ) . Uno nunca
visto en las cosas terrenas y, por consiguiente, imposible de describir con ayuda de
lo que conocemos; ni tampoco capaz de ser comprendido por nadie que no lo haya
visto con sus propios ojos". El Domingo González de El hombre en la luna tiene
la misma actitud de Cárdenas cuando se extraña de que otros piensen cómo sería

590

posible que "dexara de dar credito á las maravillas, y occultos secretos que con
tanto testimonio de verdad, y aun dando razón bastante de todo podemos escrevir
&lt;leste nuevo mundo de las Indias".
'
Al trazar los paralelismos anteriores no se asegura, en su breve y no profundizada
exposición, que el español-mexicano haya sido influenciado por las obras de los trad~cionalmente predecesores. Por el contrario, se quiere dejar volando una pregunta:
S1 la obra de aquéllos es considerada como el primer paso dentro de la ficción-científica, ¿no habrá para "el Doctor Juan de Cárdenas, Médico", un lugar entre ellos
para poder ser considerado hoy en día --con la validez de su libro--, como uno de
los precursores? El fondo científico que lo anima, si bien no de corte novelesco
aunque sí mitico, lo convierte en un ambiental de esta modalidad narrativa que en
tantas ocasiones ha producido verdaderas obras literarias.

591

�"UN MUNDO FELIZ" NOVELA UTOPICA
DE ALDOUS HUXLEY
Comentario

LETICtA PÉREZ GuT1ÉRREZ M.L.E.

S10u1ENOO LA ÚNEA de las utopías Un Mundo Feliz se suma a esa serie de obras hipotéticas que agrupa entre otras La Nueva Atlántida de Francis Bacon, El Viaje del
Peregrino de Bunyan, o las novelas de George Orwell o H. D. Wells.
La novela utópica ha explorado dos derroteros: o bien establece una crítica a la
sociedad existente como en Los Viajes de Gulliver de Johnatan Swift; o bien propone
un ideal o se anticipa al futuro como en 1984 de George Orwel1. El Mundo Feliz
explora ambos caminos.
Wells, Huxley y Orwell presentan en sus novelas un mundo del futuro: terrorilico,
estéril, gobernado por robots, máquinas y sobre todo libre de sentimientos y pasiones.
Anticipándose a su tiempo como un nuevo profeta, Huxley en esta novela enfoca
la atención sobre lo que puede llegar a ser la sociedad en el futuro. Con una prosa
marcadamente irónica y a veces amarga expone sus ideas y satiriza la sociedad actual.
La conversación entre el Salvaje y su Fordería en los capítulos XVI y XVII presenta relieves interesantes. Se tratan diversos asuntos, todos relacionados con la diferencias entre dos civilizaciones: la antigua (es decir la actual) y la utópica de
Mustafá Mond.
El "mundo feliz" se regia según las leyes impuestas por Mustafá y s61o él era uno
de los privilegiados que podia quebrantarlas. Se prohibía la lectura de obras de autores que se consideraban caducos como Shakespeare, aun cuando sus obras fueran
be11as, porque en este mundo nuevo todo lo arcaico, lo viejo no tenia lugar. Además
existía otra razón más poderosa. Los Alfas o Betas eran educados bajo patrones muy
rígidos de comportamiento que los despojaban de toda clase de sentimentalismo
y eran acostumbrados a ciertas clases de espectáculos como la música aérea, el órgano
de perfumes y el cine sensible, no podían entender la belleza escondida en esos libros
antiguos.
En este mundo nuevo la educación y el acondicionamiento de los hombres tenia
una importancia suprema porque de ésta dependía su felicidad. Se utilizaban métodos
psicológicos como el lavado de cerebro y la autosugestión para preparar a hombres
y mujeres con el fin de que nevaran una vida normal. Eran entrenados para trabajos específicos que cumplian a la perfección. No deseaban nunca lo que no podian
tener. Vivian seguros, sin enfermedades, sin miedo a la vejez ni a la muerte. No

593
1138

�tenlan lazos humanos que coartaran sus actividades o la eficiencia en su trabajo. No
tenían emociones violentas y cuando se sentían infelices entonces el "soma" era el
medicamento indicado. No conocían la libertad. Vivían en sociedad sin inhibiciones
de ninguna clase. Cada casta de Alfas, Betas, Deltas, Gamas o Epsilones eran entrenados para un trabajo específico desde su gestación. Eran producidos en probetas y
en mesa en grandes laboratorios equipados con todos los elementos necesarios. Cuando por
error alguno de los encargados del laboratorio se descuidaba nacía un hombre o una mujer
defectuoso. Tenían cierto tamaño, ciertas características específicas. Eran "robots humanos". El lema del centro de incubación era el de "Comunidad, Identidad y Estabilidad". Todo lo que contribuyera a llevar a cabo este lema era lo mejor.
Esta sociedad ideal eran una sociedad mecánica. La psique de los individuos era
acondicionada para que no sintieran emociones o pasiones. En esta sociedad eran
rechazados el dolor, el esfuerzo, el ensueño, la libertad, la religión y la soledad.
De tiempo en tiempo los hombres y mujeres de este mundo moderno eran estimulados con tratamientos obligatorios denominados S.P.V. que quería decir "Sucedáneo
de Pasión Violenta". Con esto se regeneraban, recobraban energías y podían volver
a sus trabajos totalmente renovados.
Huxley introduce en esta sociedad moderna, en este "mundo feliz" un contrapunto
en la persona del Salvaje. Un hombre que había nacido normalmente como en
los tiempos antiguos; que se había creado en una reservación de salvajes; que había
vivido en libertad; que gustaba de la soledad. Todo esto inconcebible para el "mundo feliz" de Mustafá Mond.
Este Salvaje sirve a Huxley para establecer las diferencias entre la civilización actual y la del "mundo feliz". Con una gran ironía satiriza Huxley el mundo actual
con todos sus defectos y presenta al lector un mundo del futuro más aterrador aún: el
mundo del automatismo; del hombre que vive para llenar una función; el mundo del
hombre máquina, del hombre sin alma.
El análisis psicológico que del Salvaje hace Huxley en esta novela es interesante.
Maneja a su personaje con gran realismo. El Salvaje tiene vida propia, se mueve
con libertad y hace un contraste muy bueno con Bernard, Lenina y Helmholtz. Todos
ellos forman una escala ascendente que va desde la extrema frialdad y el automatismo emocional hasta la pasión volcánica. Lenina es la mujer Alfa, bien acondicionada, libre de prejuicios y presiones que se entrega ya a unos, ya a otros. Bernard
y Helmholtz son dos Alias que pretenden salirse del patrón de comportamiento establecido para ellos; Tienen ideas propias y desafían la autoridad. Por eso son castigados
y enviados a unas "islas prisiones". El Salvaje es el hombre de grandes pasiones y
grandes defectos. Es el hombre. El último de la escala que vibra, vive y alienta y el
que es considerado un objeto de curiosidad para esta sociedad sin alma.
Un Mundo Feliz es una novela que sobre todo hace pensar. El culto a la máquina y a la racionalización de todos los actos del hombre alienta con su visión aterradora y profética en las páginas de esta novela de Huxley. En una prosa narrativa con grandes aciertos en el campo de la técnica literaria que preludia sus magníficas novelas Con los esclavos de la noria y Contrapunto, Huxley ha construido
una civilización utópica en la cual el amor, la emoción, el arte, el ensueño y la libertad son excluidos, quedando sólo y llanamente como imperativo categórico la razón.

BORGES: ¿RENOVARSE Y MORIR?
Comentario

JUAN JosÉ GARcÍAGÓMEZ
Depto. de Humanidades ITESM

CUANDO A PRINCIPIOS DE SIGLO Enrique González Martínez escribe su Tuércele el
cuello al cisne de engañoso plumaje, quiere dar la puntilla ideológica a un Modernismo que, a pesar' de críticos y de esperanzas, ha subsistido hasta nuestros días. Pero,
también por la misma época, escribe a propósito de La vejez del poeta:
" ... ¡ Es la hora de un ocaso sin pompas, brumoso y desteñido!"

•
En 1938 Jorge Luis Borges sufre un accidente que lo convierte en cuentista. No
es posible decir en narrador, porque toda su obra -desde su personalísima líric_a hasta
su seriado ensayo--, ha tenido siempre un tanto de "epos". Alicia Jurado dice que
su primer cuento es Tlon, Uqbar, Orbis Tertius. Georges Charbonnier cita Pierre Menard, autor del Quijote. Pero la circunstancia en el detalle no importa. Lo interesante
es el sentimiento que orilla al escritor a iniciarse en un género desconocido para él:
"Tenía un miedo espantoso de haber perdido mi integridad mental, de no poder escribir más ( . .. ) . Me dije: 'Si empiezo a escribir, si tengo la audacia de escribir un
artículo sobre cualquier libro y no puedo hacerlo, estoy liquidado, ya no existiré. Para
hacer menos horrible tal descubrimiento, me pondré a ensayar algo que nunca he
hecho. Si no tengo éxito, será menos espantoso para mí. Esto podrá prepararme a
aceptar un destino no literario. Así que me pondré a escribir algo que nunca he
hecho antes: voy a escribir una historia'." ( 1)
Al leer El Informe de Brodie (2) viene a la memoria la cita anterior. Pocos autores ha habido que de manera tan consciente hayan seguido fieles a una técnica
como JLB. Tan es así que, en su trayectoria cuentística, había sido imposible_ el descubrir "algo" que no fuera "borgiano a primera vista". Ahora la fórmula se ~1ene por
tierra. Borges el viejo quiere engendrar a Borges el nuevo. Y ello despues de un
largo período de inactividad narrativa: casi veinte años.
El medio ambiente creativo que precede a este libro es, en cierta manera no extraña similar al de Tlon ... o Pierre Menard ... La vena del argentino parecía haberse
opa~do. Vitalmente, su tiempo de mitificaci6n norteamericana. Una muy absurda

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�época de conferencista y de constructor de objeto de culto pudo llevarlo a repensar
lo de "tenía un miedo espantoso de haber perdido mi integridad mental, de no poder
escribir más". ¿ Pudo satisfacerle o ayudarle la automatizada exhibición a que se
vio sometido en el país del Norte? Indiscutiblemente, no. Fue causa de una serie
de rebeldías, de protestas, de cambios, de búsquedas cíclicas: Primeramente, el rompimiento a costumbres estables. Luego, el de los maternales lazos. Su matrimonio
con Eisa Astete. Después, aquel Elogio de la Sombra donde el poeta se disfrazaba
de sereno acatador del Hado contra el que antaño se sublevara vistiéndolo de azar
y en cuyas lineas existen las segundas frases de amor de toda su obra (las primeras
pertenecen a la dedicatoria de la Nueva Antología Personal y ambas fueron escritas
para la As tete). Finalmente, lo previsible. Huye. Se divorcia. Reedita, modificándolo,
su Fervor de Buenos Aires. Vuelve a la Argentina. Y a reempezar otra vez.
Todo le impele a la estructuración de una nueva época. Pero el Cíclico es, se siente
ante todo, un escritor. Hay, pues, que escribir. El Borges mitificado, el hijo pródigo,
tiene que demostrar que después de tantos años aún vive, que todavía no ha sido
nulificado. ¿ Recordaría el "si empiezo a escribir, si tengo la audacia de escribir un
artículo sobre cualquier libro y no puedo hacerlo, estoy liquidado, ya no existiré"? Es
posible. Lo que la mayor parte de El Informe de Brodie contiene, parece un ponerse
a "ensayar algo que nunca he hecho".
El infaltable prólogo dice: "He intentado, no sé con qué fortuna, la redacción de
cuentos directos". Y once son, de acuerdo con el índice, los supuestos "cuentos directos".
La realidad invade los diez menos importantes. Su mundo literario ya no aparenta
tener validez más que dentro del universo real. Acata sus leyes. Sigue sus costumbres. Utiliza su realismo. "He renunciado a las sorpresas de un estilo barroco; también a las que quiere deparar un final imprevisto. He preferido, en suma, la preparación de una espectativa a la de asombro".
El universo resultante es diametralmente opuesto al fantástico anterior. Hasta el
estilo varía: cerebralmente sencillo en vez de simplemente rebuscado. El autor rechaza su compromiso de creador y adquiere el de puente. Pasivo, no se responsabiliza
de lo que cuenta: apenas si funciona como un medio accidental para darlo a conocer.
La fantasía es sacrificada en aras del documento. Y si bien es cierto que el último
artificio ya había sido empleado en su era fantástica, ahora lo es con un nuevo resultado: el de la empobrecedora unicidad del relato.
Y sin embargo, por la temática de esos cuentos se advierte una falla contra el pretendido objetivismo. Campea en ellos un mundo que Borges dice pertenecer a los
orilleros, a los compadritos, a la "esquina rosada". Pero este mundo no es ni el de
su casa de Paraná, ni el de la calle Anchorena, ni el de la avenida Quintana, ni
el de Androgué. Es uno tan "realmente" extraño a Borges y tan insistentemente
perseguido, que no puede ser considerado sino como un martinfierrismo tardío.

En la vejez, casi en la ceguera, a pesar de su patrioterismo gritado, reencuentra su
vital estructura cíclica. Una misma motivación le da como resultado el establecimiento del ciclo sin que nadie se atreva a tomar en cuenta ni su tiempo, ni su espacio, ni su personaje. David Brodie es el descendiente directo de Herbert Ashe.
Tsai Jaldún y el delta del Axa perforan la geografía para albergar a los Mlch o Yahoos
tal y como antes sirvieran de morada a los tlonicos. Los tigres transparentes Y las
torres de sangre se funden con los leopardos invasores. Mirrors and fatherhood are
abominable recupera la validez de siempre. El universo real es tomado en cuenta para
establecer el necesario punto de partida; pero sólo sirve para configurar un distorsionante universo fantástico que no es aquél y que, sin embargo y aunque lo destruya,
lo reafirma por la inexplicable ley de las posibilidades.
El sueño cohabita con la vigilia y, muy al estilo de Las ruinas . . . , ( "El propósito
que lo guiaba no era imposible, aunque sí sobrenatural. Quería soñar un hombre:
quería soñarlo con integridad minuciosa e imponerlo a la realidad"), pr_oduce hechos
de una corporeidad que "no saben si ellos la vieron a sus padres o s1 cuentan un
sueño".
El cuento es antológico. Los otros . . .

•
¿"Si no tengo éxito, será menos espantoso para mí. Esto podrá prepararme a acep-

tar un destino no literario"?

BIBLIOGRAFÍA

l. El escritor y su obra. Entrevistas de Georges Charbonier con Jorge Luis Borges.
México, 196 7.
2. El informe de Brodie. Jorge Luis Borges. Buenos Aires, 1970. Ficciones. Jorge Luis
Borges. Buenos Aires, 1956.
Ficciones. Jorge Luis Borges. Buenos Aires, 1956.

Así -previsible, lógica, mortalmente-, transcurren sin pennanecer los diez "cuentos directos": La señora mayor. . . El otro duelo . . . El encuentro . . . Juan M uraña . . .
La intrusa ... Historia de Rosendo Juárez . .. El Evangelio según Marcos ... El indigno. . • El duelo. . . Guayaquil. La renovación no tiene éxito. Pero, afortunadamente, Borges el de siempre incluye el onceno.
Es aquel cuyo título nombra al libro: El Informe de Brodie. El único que no puede
ser catalogado como "directo". El heredero de Las ruinas circulares o de su inicial

Tlon . ..

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�LA LEY ORGÁNICA DEL SERVICIO EXTERIOR MEXICANO
Comentario

Por el Lic. ALBERTO GARCÍA Gó11EZ
Universidad Nacional Autónoma de México. Universidad Autónoma de Nuevo León.

Es UN HECHO EVIDENTE que la vida internacional de nuestro tiempo se caracteriza
por su tendencia hacia el aglutinamiento, lo que ha producido notables cambios y
un creciente desarrollo en el Derecho Internacional, el que ahora tiene un contenido
y proyección con nuevas extensiones, de acuerdo con las necesidades y circunstancias
de esa expansión, en un mundo variable, sometido a diversas presiones e intereses,
en el cual han surgido también Estados que nunca antes habían aparecido en el
gran escenario internacional en que vivimos.
Los jusinternacionalistas han captado esa situación privativa de nuestro mundo
actual al percibir que la estructura de la sociedad internacional ha sufrido cambios
básicos y que, consecuentemente, el Derecho Internacional se está desarrollando en .
tres diferentes planos, uno que sigue la norma tradicional de la coexistencia diplomática y los otros dos que buscan la consecución de la cooperación Internacional,
tanto regional como universal, los que deben conducir a una trascendental reorientación de nuestros conceptos y en la ciencia y en el estudio del derecho contemporáneo:
El Derecho Diplomático, que, de acuerdo con el tratadista Cahier, es "el conjunto
de normas jurídicas destinadas a regular las relaciones que se crean entre los diferentes órganos de los sujetos del Derecho Internacional encargados de manera meramente temporal de las relaciones exteriores de tales sujetos",• por su parte, también
ha sufrido la influencia de los cambios que se han venido operando en el Derecho
Internacional del que forma parte. El primero, o sea la Ley que ha venido regulando las relaciones diplomáticas en los Estados, las que revelan un nuevo contenido y significado, tiene orígenes que se remontan a las primeras agrupaciones humanas, diversas por su establecimiento, caracteres étnicos y culturales, según se observa
de los documentos de los pueblos cuya historia empieza en el tiempo antiguo.
Alfonso Reyes, maestro y diplomático mexicano, decía que tiempo huhf en que
la diplomacia poseyó ciertos fueros, y se transmitía de padres a hijos, romo entre los
1

WoLFGAN0 FRlEDMAN, La Nueva Estructura en el Derecho Internacional. Edi-

torial F. Trillas, S. A. México, D. F., p. 86.
• PHILIPPE CAHIER, Derecho Diplom4tico Contemporáneo. Ediciones Rialp, S. A.,
Madrid-México-Buenos Aires-Pamplona, p. 19.

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�heraldos y mensajeros de la antigüedad, a quienes Aquiles saluda, en la Illiada llamándoles "gente de Zeus". El privilegio diplomático todavía subsiste pero cad; vez
se ve más reducido; y aún se considera de mal gusto acogerse a él cua'.ndo no es absolutamente necesario ...
~a suerte y el prestigio de la carrera -prosigue Alfonso Reyes- han venido evolucionando al paso de las transformaciones sociales. Lo que ayer parecía virtud de
la persona se entiende hoy como virtud de la institución. No de otro modo se ha convertido en facultad objetiva, concedida desde afuera por mandato y delegación de
los pueblos, el antiguo derecho de los monarcas, que antes parecía una gracia otorgada a un individuo y a su descendencia de alguna manera íntima y mística.
El ideal, según el. espíritu moderno, sería crear algo como un molde hueco de preceptos y reglamentaciones, dentro del cual pudieran caber, indistintamente, Pedro, Juan 0
Francisco. Pero esta suerte de escafandra nunca podrá estar del todo a la medida
de cualquiera: habrá que someter al candidato a los previos aprendizajes del buzo· 0
en el peor caso, siquiera habrá de proveerlo de alguna información elemental e ' in~
dispensable sobre los usos del oficio.
Este último caso - asienta don Alfonso-, se ofrece cada vez más en esta nuestra edad
dichosa, era de la barbarie técnica. Las audacias del especialista irrumpen, hasta inhumanos extremos, en el seno de cuestiones que son, por naturaleza, de orden universal y "humanístico".•
México, atento a la situación prevaleciente en el mundo y a su propio valer ante
el concierto de las naciones, valer de su tradicional apego al Derecho Internacional
así :orno a ideales y doctrinas, unas propias y otras identificadas en su historia y se;
nac1~na~es, .co~ las. más _ele~~das por su contenido de respeto a la libertad, y a su
propia mst1tuc1onalidad ¡undica, habría de crear un nuevo ordenamiento que se encarga de nuestro Servicio Exterior. Tal es el caso de la nueva Ley Orgánica del
Servicio Exterior Mexicano, la que fue aprobada por el H. Congreso de la Unión
~or decreto de fecha 16 de diciembre de 1966, promulgado por decreto del C. Pre~
s1dente de la República, Lic. Gustavo Díaz Ordaz, del 23 de diciembre de 1966
publicado en el Diario Oficial del 4 de mano de 1967, en el No. 4 del Torno CCLXXXI'.
Esta Ley, cuya elaboración dentro del marco de una acabada técnica jurídica
obedece a indeclinables urgencias, viene a satisfacer, no solamente necesidades d;
estructuración meramente administrativas, sino que fija con certeza su misión fundamental, cuando en el Capítulo Primero, del Servicio Exterior, dice en su Artículo
Primero: "El Servicio Exterior del Gobierno de los Estados Unidos Mexicanos es la
organización permanente destinada a salvaguardar los intereses nacionales en el extranjero y a representar a México ante los Estados extranjeros con los que mantiene
relaciones así como ante los organismos y reuniones internacionales en que participe".
E~te precepto cambia del contenido en la Ley del Servicio Exterior que fuera expedida el 25 de enero de 1934, así corno su Reglamento de fecha 30 de abril del
propio año, incluyendo sus reformas hasta el 31 de diciembre de 1959. Creemos conveniente hacer su transcripción, lo que permitirá advertir la diferencia entre ambos
cuando .-i el Artículo Primero, decía: "El Servicio Exterior de los Estados Unido~
Mexicanos depende del Poder Ejecutivo de la Unión que lo administra por conducto de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Esta Secretaría, dentro de las facultades y obligaciones señaladas por la Constitución Política, las normas del Derecho
• ALFONSO REYES, prólogo a la obra Derecho Diplomático de José Lion Depetre.
Librería de Manuel Porrúa. México 1952, p. 2.

Internacional y las leyes vigentes se encargará de girar instrucciones a los funcionarios que formen parte de dicho Servicio, fijar sus atribuciones en Misiones Diplomáticas u Oficinas Consulares, ejercer vigilancia sobre ellos y dar debido y exacto
cumplimiento a esta Ley y su Reglamento".
El C. Presidente de la República, en los términos que señalan las fracciones II y
111 del Artículo 89 de la Constitución Política y sujeto a las disposiciones de esta Ley,
nombrará el personal del Servicio Exterior comisionado en Misiones Diplomáticas y oficinas consulares".
De la comparación de tales preceptos es posible fijar cuáles son las innovaciones
contenidas en el primero, o sea en el de la Ley vigente.
Los elementos de que está integrado el Artículo Primero de la nueva Ley del
Servicio Exterior Mexicano, estimamos sea posible considerarlos de la siguiente manera:
a). "El Servicio Exterior del Gobierno de los Estados U nidos Mexicanos es la Organización Permanente . . . " Esto significa, de acuerdo con el Derecho Internacional
-a partir de la Edad Media se estableció la costumbre- que la Ley vigente, en el
artículo transcrito, le atribuye un carácter permanente a nuestro Servicio Exterior.
Dentro de la caracterización jurídica que establece todo servicio exterior, para el
caso, el nuestro, en la Convención de Viena de 1961, sobre Relaciones Diplomáticas,
se consagró la práctica internacional y la doctrina autorizada al formular:
"El establecimiento de relaciones diplomáticas entre Estados y el envío de misiones diplomáticas permanentes se realizan mediante consentimiento mutuo".
Este elemento de permanencia viene a fortalecer, además de su fundamentación jurídica, el establecimiento tradicional de las relaciones internacionales que las propias
misiones diplomáticas tienen como función primigenia, haciéndolas más adecuadas Y
accesibles, dentro del marco de una coexistencia pacífica.
b). En lo que respecta a los objetivos que persigue nuestro Servicio Exterior, se
observan en el precepto al estudio de la Ley vigente, que uno de ellos es "la salvaguardia de los intereses nacionales en el extranjero". En este punto, es justo reconocer cómo México se ha ido expandiendo gradualmente en lo que se refiere a
la conquista comercial de nuevos mercados para la colocación en muy importantes
líneas en las que la calidad de los productos nacionales es manifiesta, así como el
creciente volumen financiero de variadas operaciones y transacciones mexicanas con
los países extranjeros.
En realidad, México como Estado, ha logrado un lugar preponderante en el concierto de las naciones. Básicamente, tanto por la solidez de sus instituciones políticas, como por la trayectoria ascendente de sus sucesivos gobiernos que se han preocupado por incrementar su progreso en todos los órdenes. Entre la variada multiplicidad de hechos y también de crecientes relaciones internacionales, bastaría citar
el evento que atrajo la atención mundial hacia México: la celebración de los XIX
Juegos Olímpicos de 1968, lo que permitió ofrecer al exterior la imagen de un Pueblo
que se esfuena y lucha por la obtención de más y mejores metas.
c). Otro objetivo, no menos importante, lo constituye la "representaci6n de México ante los Estados extranjeros con los que mantiene relaciones . .. " En este aspecto,
también es necesario reconocer la labor de nuestros diplomáticos, a quienes correspondió en el pasado, abrir los caminos que conducen a la amistad mediante el conocimiento y el trato a través de su encomiable trayectoria. Diplomáticos de la clase
de Alfonso Reyes y de tantos otros ameritados abanderados de nuestra patria, que

601
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�habrían de preparar y de constituir el antecedente necesario de las relaciones diplomáticas del presente.
Es lógico pensar también, que la relevancia de México ha acrecentado, asimismo,
la multiplicación de sus relaciones diplomáticas y de otra índole al exterior, en donde
se ha podido advertir, no sólo la madurez cultural y política de nuestro país, sino
también la altura de propósitos que caracterizó y caracteriza a su política internacional, fundada invariablemente con el transcurso del tiempo en el Derecho, así como
por sus destacadas intervenciones a favor de las naciones débiles y por su decidida
afirmación a los principios de Autodeterminación y de No Intervención.
d). Por último, otro objetivo que viene a complementar la función de los anteriores, es "la representaci6n de México ante los organismos y reuniones internacionales en que participe".
En esta nueva dimensión internacional en que la cooperación de los Estados es tan
necesaria para la satisfacción de las demandas de los adelantos modernos, los organismos permanentes internacionales vienen a realizar más cumplidamente las grandes
tareas y misiones que no podrían ser llevadas a cabo de otra manera, sino con el
esfuerzo conjunto logrado por tales instituciones.
También en tales organismos México deja sentir su presencia a través de su propia
doctrina jusinternacionalista; lucha por la exaltación y defensa de los principios que
ya hemos mencionado, como asi es de observarse en la ininterrumpida obra de nuestros Presidentes de la República, quienes en los últimos cincuenta años, hasta llegar
a nuestro actual Primer Mandatario, licenciado Luis Echeverría Alvarez, han alentado a través de la dirección de la política exterior mexicana, los ideales y propósitos surgidos de nuestra Nación, mismos que ahora han encontrado su aceptación plena, así como su comprobación histórica en el reconocimiento expreso que los
organismos internacionales han consagrado en preceptos jurídicos como los recogidos en la Carta de la Organización de las Naciones Unidas y en otras trascendentales reuniones en donde la nobleza de tales ideales y propósitos se ha hecho evidente. Baste citar, como un caso significativamente ejemplar, el Primer Tratado de.
Demuclearizaci6n para la América Latina, el que contiene la generosa y humanitaria
creación e impulso de un Presidente Mexicano: el Licenciado AdoUo López Mateos,
de grata memoria por sus esfuerzos en favor de la causa de la paz mundial.
Así, el pensamiento de México, expuesto por nuestros Mandatarios, que no es otra
cosa que el reflejo acrecentado del Pueblo que han conducido, inspira nuestra política internacional, pensamiento que ha quedado plasmado en múltiples e importantes
reuniones de tal carácter, en las que cada vez se oye con mayor beneplácito y respeto la limpia voz de México a través de sus dignos diplomáticos y representantes.
La actual Ley Orgánica del Servicio Exterior Mexicano, siguiendo fielmente el espíritu y la letra de nuestra Carta Magna, establece en su Artículo Segundo:
"El Presidente de la República, de acuerdo con las facultades que le confiere
la Constitución Política de los Estados U nidos Mexicanos, señalará los lineamientos
de la política internacional de México y dirigirá las actividades del Servicio Exterior
por conducto de la Secretaría de Relaciones Exteriores".
En efecto, sobre este punto la fracción X del artículo 89 de nuestro Ordenamiento
Constitucional, se refiere a las facultades y obligaciones del Presidente de los Estados
Unidos Mexicanos, cuando establece: "Dirigir las negociaciones diplomáticas y celebrar tratados con las potencias extranjeras, sometiéndolos a la ratificación del Congreso Federal".

602

Atendiendo a su elevado cargo administrativo, es lógico que el Primer Mandatario sea quien conduzca y dirija la política internacional de México, esto es, la que
comprende los objetivos que norman tales relaciones internacionales y los medios Y
métodos a través de los cuales persigue dichos fines, tomando en cuenta lo que
dicta el propio interés nacional, considerando que tal preeminencia le permite, no
s61o obtener la más completa información del variado material objeto de su función,
así como el conocimiento interior de nuestro país y de sus circunstancias; la posición
que guarda ante otros Estados; de sus intereses y compromisos, así como de sus penpectivas, lo que Je facilita la búsqueda para la obtención de mejores objetivos dentro
del campo internacional, considerando, en primer término, el logro del afianzamiento
de la seguridad nacional, su habilidad para repeler ataques del exterior, y proteger su
existencia y bienestar.
No siempre los períodos de la historia del mundo se han caracterizado por lo favorable de las situaciones en lo que se refiere a la posición de cada país. En general,
la sociedad internacional se ha visto comprometida en una continua lucha por la
existencia, en la cual cada entidad nacional, para sobrevivir, ha tenido que tomar
sus medidas en la competencia.'
El Presidente de la República, es -como acertadamente lo ha dicho algún autor-,
el medio de contacto oficial internacional, esto es, trata directamente con los demás Estados del mundo, Jo que crea una relación íntima entre decisión y ejecución,
colocando al Ejecutivo en condiciones de estar preparado para actuar con la celeridad
que las circunstancias así lo exijan.
Además, el Primer Mandatario dispone de la colaboración de un personal experto
y competente que en términos generales, ha consagrado la mayor parte de su vida
al servicio diplom'ático, personal que no siempre hubo de contar con la estabilidad
y permanencia burocrática, tomando en cuenta el nefasto "influyentismo" que hubo
de observarse en el pasado. Actualmente, dicho personal ciertamente puede sugerir
con mayor eficacia la conducta que sea más conveniente adoptar y explicar, asimismo,
el motivo de esa conducta.
Recientemente,' el Presidente de la República, Licenciado Luis Echeverría Alvarez,
habría de dar indicaciones al Ministro de Relaciones Exteriores, en el sentido de
que los embajadores mexicanos, serán, además de los realizadores de la política internacional de México, los que impulsarán a nuestro Comercio Exterior. En efecto, nuestro Ministro de Relaciones Exteriores, Lic. Emilio O. Rabasa, atendiendo al plan
de reorganización acordado por nuestro Primer Mandatario, y por el propio titular
de Relaciones, consistente en que las embajadas mexicanas, independientemente de
sus funciones oficiales, sean decisivas promotoras del comercio exterior mexicano. El
Ministro Rabasa ratificó ante un grupo de empresarios el deseo del Presidente Echeverría de atender al máximo el renglón del comercio exterior y anunció que los puestos de embajadores y cónsules generales serán ocupados, preferentemente, por técnicos
en Economía y Comercio. Y fue más allá al señalar que los representantes diplomáticos procederán de las más diversas capas sociales y serán, por tanto, el sector
público, privado y obrero.

• Juuus W. PRATT, A History o/ the United States Foreing Policy. Prentice Hall.
lnc., Englewood Cliffs. N. J., p. l.
• Enero de 1971.

•

603

�De aquí que sea loable la expedición de la nueva Ley del Servicio Exterior, la que,
dentro de nuevas y bien dispuestas normas, permite con mayor amplitud de criterio,
aprovechar mejor el material humano que la propia evolución de México brinda, en
mayores grados de cultura, para obtener mayor eficiencia en nuestro Servicio Ex~erior,
el que requiere de una selección y preparación adecuada, sin que el mero móvil político sirva para "alejar" al candidato, o colocarlo por supuestos "méritos", lo que
distorsionaría el fin del Servicio Exterior, que es servir a México en el extranjero de
la mejor manera, tomando más en cuenta la calidad y preparación del aspirante,
como así es de observarse en la Ley vigente.
El Derecho Internacional también reconoce en el Presidente el portavoz oficial de
las relaciones internacionales, tal y como así lo ordena nuestra Constitución Política,
surgiendo dos posibilidades en lo que respecta a sus funciones en general: a) en
tiempo de paz y b) el problema de la guerra. En el primer caso que contemplamos,
prácticamente no existe ningún obstáculo para la realización normal de las funcio~es
encomendadas al Ejecutivo. Es en el segundo que, por su extrema gravedad, reqwere la aprobación del Congreso de la Unión para hacer la declaratoria correspondiente.
· Otra de las no menos importantes tareas que nuestra Constitución le asigna al
Presidente, es la de celebrar tratados, lo que así ocurre cuando establece la legalidad de tales instrumentos internacionales en el Artículo 133 al estatuir: "Esta
Constitución, las leyes del Congreso de la Unión que emanen de ella y todos los .tratados que estén de acuerdo con la misma, celebrados y que se celebren por el Presidente
de la República con la aprobaci6n del Senado, serán la Ley Suprema de toda la
Unión ... "
Las anteriores facultades y atribuciones que la Constitución Política le atribuye al
Primer Mandatario sobre esta materia, son consecuencia del cargo que desempeña Y
de que es el representante de México ante los demás Estados, correspondiéndole la
dirección de la política internacional que estime más conveniente para beneficio. de
México, así como el velar por sus intereses y su dignificación, tal y como se ha dicho
con anterioridad.
De la observación y estudio de la política internacional seguida por México, pueden entresacarse páginas que mucho le honran, por la visionaria conducción de tal
política en momentos ciertamente difíciles para nuestro País. Es posible recordar. el
problema -superado felizmente-, de la expropiación petrolera. México, como Na_c1ón
débil, frente a Grandes Potencias, no contó sino con el recurso de la serena Y f1rm.e
decisión Presidencial y con el esfuerzo de sus hábiles diplomáticos para sortear dificultades y problemas sin fin; para obtener una solución adecuada y alejar los grandes peligros que pusieron a México en situación comprometida.
Se complementan las facultades y atribuciones presidenciales, de acuerdo con el
precepto a estudio, cuando en su parte final, le encarga la dirección de las actividades del Servicio Exterior por conducto de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
Corresponde, por tanto, a esta Secretaría como Institución orga~ada jurídica Y
administrativamente (Ley de Secretarías de Estado y la Ley Orgánica del Servicio
Exterior Mexicano), encargarse de la función en sí del Servicio Exterior, tant~ en .su
parte de integración interna, que encabeza el Secretario _Y el total de .func1onanos
y empleados, en los términos que la propia Ley lo prev~ene en su arl!culado subsecuente, como de la representación mexicana en el extranJero.
Tal lo dispone el artículo 3, cuyo texto dice: "La Secretaria de Relaciones Exteriores tomará las medidas necesarias a fin de que el Servicio Exterior cumpla sus

!unciones ajustándose a lo previsto por esta Ley y su Reglamento, los tratados y
convenciones vigentes, las demás leyes y reglamentos aplicables y las normas del Derecho Internacional".
Es de observarse que en el precepto anteriormente transcrito, que se remite, por
lógica jurídica, en primer término, a la Ley de Secretarías de Estado, a la propia
Ley, así como a su Reglamento que, como podremos analizar con posterioridad, contienen las normas específicas de organización administrativa, tanto en lo que se refiere a las dos ramas principales de que está compuesto nuestro Servicio Exterior,
esto es, la diplomática y la consular, con sus diferentes jerarqulas y calidades, tomo
a las funciones y condiciones generales a las que se ajustará el personal del Servicio,
de acuerdo con lo previsto por la Constitución (Artículos 76, fracción II y 89, fracciones II y 111), en el precepto a estudio. Además, se toman en cuenta los Tratados
y Convenciones vigentes, en las cuales México se ha comprometido, ya sean de carácter bilateral o multilateral; también las demás leyes, o sean las que necesariamente
están relacionadas con el Servicio Exterior, en materia de funciones en los diferentes
campos del Derecho Mexicano, como el Fiscal, el Civil, Penal, etc., y, por último,
las normas del Derecho Internacional.
Vemos que el articulado que ya hemos citado y que constituye la parte dogmática
de la Ley del Servicio Exterior vigente, se ajusta en el marco jurídico preciso para
el ejercicio de sus funciones y atribuciones; para el logro, mantenimiento y superación de tales relaciones.
El artículo 4 determina: "La Secretaria de Relaciones Exteriores determinará el
número, radicación y categoría de las misiones diplomáticas y, en el caso de las representaciones consulares, precisará además su jurisdicción territorial".
El artículo 5 presenta nuevos aspectos, cuando en su parte relativa, dice: "Corresponde a la Secretaría de Relaciones Exteriores designar, adscribir y acreditar a los
representantes de México ante los organismos y reuniones internacionales de carácter
intergubemamental. En su caso, requerirá el concurso de otras Secretarías, Departamentos de Estado y organismos públicos, recabará formalmente sus opiniones sobre
los temas que hayan de tratarse y les proporcionará copia de los informes que le
rindan los delegados cuyos nombramientos hayan gestionado".
Este precepto obedece también al incremento de las complicadas relaciones existentes en el mundo actual, así como a la mayor participación de México en tales relaciones.
En el artículo 6, se establece: "Las funciones permanentes del Servicio Exterior,
fuera del país serán desempeñadas por las misiones diplomáticas y las representaciones
consulares".
Desde tiempo inmemorial los Estados han utilizado los servicios de representantes
para el arreglo de los diversos negocios que necesariamente surgen de la convivencia
o vida de relación, como así lo consigna la Historia del Derecho Internacional y ante la necesidad de crear y sostener tales relaciones se consagró la costumbre de establecer embajadas con carácter permanente. Verdross • nos dice que el Derecho Internacional no obliga, sin embargo, a mantener embajadas permanentes y un Estado
puede hacerse representar por un tercer Estado o relacionarse con los demás simplemente por escrito.
• ALFRED VERDRoss, Derecho Internacional Público. Aguilar, p. 221.

605
604

�Es necesario distinguir, por otra parte, entre el establecimiento de relaciones diplomáticas y el envío de misiones diplomáticas. De acuerdo con el tratadista Cahier,'
estima que, efectivamente son dos cosas distintas. Los Estados pueden establecer entre sí relaciones diplomáticas mediante envío de misiones temporales o a través de
la misión diplomática de un tercer Estado sin que por ello decidan establecer una
misión permanente.
En ambos casos -prosigue el autor citado--, será necesario que exista un acuerdo
de reacción de la misión diplomática, que podrá adoptar la forma de un tratado
especial concluido con es~e fin, o constituirá parte de un tratado más amplio destinado a regular los diferentes puntos en litigio entre los dos Estados.
Así, en el artículo 6, quedan establecidas las dos ramas fundamentales del Servicio
Exterior, esto es, la diplomática y la consular, las que habremos de comentar al llegar
al articulado correspondiente.
El artículo 7, complementario del anterior, previene: "El Presidente de la República podrá designar misiones diplomáticas o consulares especiales para llevar la representación de México a actos internacionales y podrá, asimismo, designar personas
con rango diplomático en misión especial para cumplir comisiones específicas y transitorias".
Como se observa del precepto que antecede, se deja al Ejecutivo la facultad para designar misiones o personas con rango diplomático, que sin tener tal carácter,
en cambio, ocasionalmente, pueden tener la preparación científica o técnica, para
asistir representando a nuestro País a diferentes reuniones de tal naturaleza, si bien
con carácter diplomático transitorio, de acuerdo con el propio ordenamiento. Desde
luego, tales nombramientos llevan el carácter diplomático que se especifica, en atención a que la persona a quien se le confiera la comisión representativa para participar en tales eventos, reciba las consideraciones otorgadas a los agentes diplomáticos.
El artículo 8 está referido a: "Las misiones diplomáticas de México se denominan
Embajadas. El nombre y categoría de las acreditadas ante organismos internacionales será determinado por la Secretaría de Relaciones Exteriores de acuerdo con
los convenios y prácticas internacionales. Las representaciones consulares se denominan consulados generales, consulados, agencias consulares y consulados honorarios".
Dado Jo explícito del artículo anterior, se atenderá por la Secretaría de Relaciones
Exteriores, la disposición de nuestra representación en el exterior y será hecha de
acuerdo con la importancia del Estado ante el cual México tenga relaciones diplomáticas y consulares, siendo muy importante el factor de la reciprocidad, que se
encuentra, tanto en los convenios como en las prácticas internacionales.
En el articulo 9, específicamente se establece: "Las categorías de los funcionarios diplomáticos son, en orden decreciente de jerarquía: embajador extraordinario Y
plenipotenciario, ministro consejero, primer secretario, segundo secretario y tercer
secretario".
Por lo que concierne a los funcionarios consulares, el orden de jerarquía decreciente será cónsul general, cónsul consejero, cónsul de primera, cónsul de segunda, cónsul de tercera, cónsul de cuarta y vicecónsul. La Secretaría, por acuerdo del Ejecutivo
Federal, podrá designar cónsules honorarios".
1

606

PmurPE CAHIER, ob. cit., p. 95.

Los empleados de las embajadas, Consulados Generales, Consulados y agendas consulares tendrán las siguientes denominaciones: intérpretes, traductores, cancilleres y
empleados auxiliares".
En el precepto anteriormente transcrito, se establece el cuadro general del Servicio
Exterior Mexicano en el extranjero. Primeramente, el Servicio Diplomático, el cual
tiene varias e importantes funciones y obligaciones que son establecidas en los artículos subsiguientes.
En el segundo párrafo se establece, por acuerdo del Ejecutivo Federal, la designación de los cónsules honorarios, esto es, de aquellas personas que siendo mexicanas
o no nacionales, pueden desempeñar el puesto de cónsul honorario, sin cargo al Erario, tomando en cuenta su personalidad y demás atributos que puedan constituir una
garantía para el ejercicio de tal función en aquellos lugares, en que, por determinadas circunstancias, no haya en el extranjero consulado oficial de México. Tales
funcionarios honorarios estarán sujetos a las disposiciones legales inherentes para el
desempeño de su misión.
El artículo 10 previene: "De acuerdo con las equivalencias que fija el artículo siguiente, la Secretaría de Relaciones Exteriores puede comisionar a cualquiera de los
funcionarios del Servicio Exterior indistintamente en una misi6n diplomática o en
una oficina consular".
En efecto, el artículo 11 establece: "Para los efectos de esta Ley, las equivalencias
jerárquicas del personal del Servicio Exterior son las siguientes:
Ministro Consejero
Consejero
Primer Secretario
Segundo Secretario
Tercer Secretario

C6nsul
C6nsul
C6nsul
C6nsul
C6nsul

Consejero
de Primera
de Segunda
de Tercera
de Cuarta

El artículo 12 dice: "Los agregados civiles, los militares, los navales o los aéreos
y los consejeros ya agregados técnicos cuyo nombramiento haya sido gestionado por
otra Secretaría o Departamento de Estado, o por un organismo público, serán acreditados por la de Relaciones Exteriores, tendrán calidad diplomática y serán asimilados al Servicio Exterior, sólo mientras dure la Comisión que se les ha confiado.
Dependerán de los jefes de misión en que prestan sus servicios, entendiendo dicha
dependencia especialmente aplicable a actos de actividad política, expresión de opiniones, declaraciones públicas en nombre propio y oficial y, por lo que toca a su trabajo técnico, se guiarán por las instrucciones de sus mandantes, comunicadas en la
forma que establezca el Reglamento".
Respecto de las obligaciones de los funcionarios del Servicio Exterior, el artículo 13
las enumera de la forma siguiente:
l. Representar a México en el Estado ante cuyo gobierno estén acreditados, y velar en todo momento por el prestigio de la República.
11. Dentro de los límites autorizados por el Derecho Internacional, así como por
los tratados y convenciones vigentes, proteger los derechos y los intereses de México
y de los mexicanos ante las autoridades del Estado en que se encuentren acreditados.
111. Promover la amistad y la comprensión entre el pueblo de México y el del país
en el que presten sus servicios, dentro de un constante propósito de paz y de solidaridad humana.

607

�IV. Mantener y promover las relaciones comerciales, culturales, científicas y económicas entre México y el Estado en que estén acreditados.
V. Vigilar el cumplimiento de las obligaciones de carácter internacional, en particular el que se refiere a los tratados y convenciones de que México sea parte, e
informar oportunamente a la Secretaría de Relaciones Exteriores sobre cualquier violación que al respecto se observe.
VI. Guardar discreción absoluta sobre los asuntos oficiales que se les encomienden
o que lleguen a su conocimiento en su carácter oficial. Esta obligación subsiste aún
después de abandonar el Servicio Exterior cuando se trate de asuntos cuya divulgación pudiera de alguna manera causar perjuicio a los intereses nacionales. Independientemente de las medidas administrativas que se impongan a quienes violen esta prohibición, les serán aplicadas las sanciones que establece el articulo 211 del Código
Penal para el Distrito y Territorios Federales, aplicable en Materia Federal.
Los funcionarios y empleados a que se refiere el artículo 12 también estarán sujetos a esta obligación, aún después de terminar la comisión que se les hubiere confiado.
VII. Observar las reglas sociales acostumbradas en sus respectivas categorías y acatar las indicaciones que les hagan sus jefes acerca de su conducta, a fin de mantener
en el nivel que merece la dignidad de la representación que ostentan.
Importancia especial reviste también el contenido del artículo precedente, e1' lo
que respecta a las normas a que deben sujetarse los agentes del Servicio Exterior Mexicano, en lo que se refiere concretamente al desempeño de sus respectivas funciones.
Efectivamente, como hemos dicho con anterioridad, la representación de México
exige que sus agentes diplomáticos y consulares satisfagan los requerimientos contenidos en este precepto, el que previene que deben "velar en todo momento por el
prestigio de la República", ubicándolos dentro de un marco de ética, no meramente
profesional, sino también moral y de cualidades personales que son las que deben caracterizar a un representante de tal naturaleza.
Asimismo, la protección de los intereses de México y de los mexicanos, dentro de
los límites autorizados por el Derecho Internacional, así como por los Tratados y
Convenciones vigentes. Es indudable que esto exige una debida preparación, tomando
en cuenta que se requieren conocimientos jurídicos especializados en materia de Derecho Internacional, con objeto de que su actuación, no solamente no resulte inoperante,
sino que, además, esté fundada en tal disciplina jurídica, así como en los tratados Y
convenciones. Además, dichos agentes diplomáticos o consulares, deberán, cuando así
lo demanden las circunstancias, consultar a la Secretaría de Relaciones Exteriores pa•
ra normar, tanto su criterio como su actuación, de acuerdo con lo resuelto por ella,
como así lo ordenan la Ley y el Reglamento en artículos subsecuentes.
Se les previene a los funcionarios del Servicio Exterior de la discreci6n absoluta
que deben observar acerca de los asuntos oficiales que les encomienden, o bien que
lleguen a su conocimiento en virtud del cargo que desempeñan. Esto resulta de lógica exigencia, tomando en cuenta la naturaleza de los negocios en que intervienen,
resultando de trascendentes consecuencias la violación a lo ordenado por la fracción
que se indica.
Así, en otros países, el espionaje que opera dentro de las variadas redes del campo diplomático, ha actuado no sin éxito, valiéndose de todos los medios, que van
desde el soborno hasta inimaginables argucias. Ciertas indiscreciones, sin llegar al
extremo indicado, pueden servir y ser utilizadas por oídos atentos a la información

de los interesados. Es abundante la literatura acerca de esos casos y en los juicios
llevados a cabo en contra de tales espías, afloran las diversas técnicas y métodos para el logro de sus propósitos.
Es de hacerse notar que, en el caso específico de nuestro Servicio Exterior, ha sabido guardar una actitud de celo y fidelidad que mucho lo enaltece, tanto en el pasado
como en el presente.
Pero la norma que comentamos va más allá, al exigir que tal discreción subsista
aún después de abandonarse el Servicio Exterior, sancionándose la infracción en dos
formas: a) administrativa, que puede significar desde la admonición, la suspensión,
hasta el cese o destitución, sin perjuicio de que, b) penal, el infractor se haga penalmente responsable, y por tanto, acreedor a las sanciones que establece el inciso señalado. El tratadista Cahier -ya citado- nos recuerda que un diplomático no se
improvisa.
La severidad que se aplica, también resulta de lógica procedencia. El daño que
la Nación puede sufrir ante la violación de lo establecido por la fracción VI que
comentamos, claramente revela que los funcionarios del Servicio Exterior deben observar una conducta irreprochable, tanto en el desempeño de sus funciones diplomáticas, como en su vida privada y en lo social; en un medio que, por sus características, naturaleza y circunstancias, el funcionario diplomático o consular, debe reflejar la imagen de su país, y tener como norma suprema, precisamente la discreción;
esto es, aquella conducta apegada en todo momento a normas y reglas inspiradas en
una buena educación, aún en circunstancias difíciles --que es en donde se revela la
verdadera educación-, siendo la serenidad y la ponderación las que deban regir tal
conducta, no sólo en actos sino también en palabras. La discreción, como arte de
convivencia, no es de fácil adquisición. En las etapas de la cultura que el supuesto
funcionario haya podido adquirir en su formación, siempre será necesario el transfondo de la educación familiar, y por mucho que hayan evolucionado los cánones diplomáticos, de ayer a hoy, la discreción será siempre virtud fundamental en el funcionario encargado de la representación de un país, tal y como así lo consagra nuestra Ley del Servicio Exterior.
La fracción VII es de obvia observancia, referida a las reglas sociales acostumbradas
y el acatamiento de las indicaciones de los superiores a los subalternos.
El artículo 14 ordena: "Además de las que señala el artículo anterior, son obligaciones de los jefes de misión diplomática:
l. Por los conductos oficiales que determine el Estado ante el que estén acreditados, negociar los asuntos que les encomiende la Secretaría de Relaciones Exteriores
o aquellos que, por la naturaleza misma de sus funciones, deben atender de conformidad con esta Ley y su Reglamento.
II. En su caso, representar a México en los organismos y reuniones internacionales
de carácter intergubcrnamental y normar su conducta dentro de los mismos, por la
política internacional de México o por las instrucciones que reciban de la Secretaría
de Relaciones Exteriores.
III. Reclamar, cuando proceda, las inmunidades, prerrogativas, franquicias y cortesías que coresponden a los funcionarios diplomáticos y consulares mexicanos, conforme a los tratados y prácticas internacionales y especialmente aquellas que México
concede a los funcionarios diplomáticos y consulares de otros países, en el concepto
de que solamente la Secretaría de Relaciones Exteriores puede renunciar a la inmunidad de j urisdicci6n de que gozan esos funcionarios.

609
608

H39

�IV. Sin perjuicio de esas inmunidades y privilegios, respetar las leyes y reglamentos
del Estado e~ el. que presten sus servicios, haciendo las representaciones pertinentes
c~and_o la aplicación de esas leyes y reglamentos a los nacionales de México signifique
v1olac1ón del Derecho Internacional y de los tratados y convenciones de que ese
Estado sea parte.
V. Dirigir los trabajos de la misión a su cargo y, al organizar la administraci6n
de sus ofi~~as, velar por la eficacia en el trabajo del personal, incluso la del personal commonado por dependencias oficiales distintas de la Secretarla de Relaciones
Exteriores.
VI. Dirigir, dentro de su jurisdicción, la promoción del conocimiento de la ~itlt~ra .mexicana Y la ?ifusión de noticias periodísticas nacionales, así como la intensif1cac1ón de las relaciones entre las instituciones educativas de nuestro país y las de
aquel en que estén acreditados.
VII. D~gir, dentro de su jurisdicción, la promoción de las relaciones económicas
entre México y el país en que estén acreditados.
VIII. Sin perjuicio de informar cada vez que sea menester acerca de la situación
política, económica y social del país en que estuvieren acreditados enviar un informe
trimestral.
'
IX. Con base en las actuaciones desarrolladas por el personal, informar cada seis
meses, acerca de su aptitud, comportamiento y diligencia.
X. Atender y despachar, en su caso, los asuntos consulares.
Dado lo explícito de todas y cada una de las fracciones del Artículo que antecede,
solamente cabe agregar lo que llevamos dicho acerca de la nueva tónica impuesta a
la política internacional de México, por el Presidente, Lic. Luis Echeverría Alvarez
respecto a la preponderancia de la intensificación de las relaciones comerciales ;
económicas.
. El artículo
previene: "Además de las señaladas en el artículo 13, son obligaciones de los ¡efes de representaciones consulares:
l. Fomentar, en sus respectivas jurisdicciones consulares, el intercambio comercial
con México e informar, por lo menos cada tres meses, a la Secretaría de Relaciones
Exteriores, sobre la situación económica de dicha jurisdicción, tomando particularmente en cuenta aquellos asuntos que puedan interesar a la economía mexicana.
11. Prestar cooperación y ayuda a las misiones diplomáticas del Gobierno de México en los países en que estuvieren comisionados.
111. Ejercer, dentro de los límites que fije el Reglamento, funciones de oficiales
del Registro Civil, en actos que conciernen a mexicanos.
IV. En los términos señalados por el Reglamento, ejercer funciones notariales en
los actos Y contratos celebrados en el extranjero que deban ser ejecutados en territorio mexicano. Su autoridad tendrá igual fuerza legal, en toda la República a la
que tienen los actos de los notarios del Distrito y Territorios Federales.
'
V. Desahogar las diligencias judiciales que les encomienden los jueces de la República.
VI. Organizar la administración de las oficinas consulares a su cargo, en la forma que determine el Reglamento de esta Ley.
VII. Ejecutar los actos administrativos que requiera el ejercicio de sus funciones
y actuar como delegado de las dependencias del Ejecutivo Federal en los casos previstos por las leyes o por orden expresa de la Secretarla de Relaciones Exteriores.

!5

VIII. Ejecutar los actos y desempeñar las comisiones que les encomiende la Secretaría de Relaciones Exteriores.
IX. Informar, cada seis meses y con base en las actuaciones desarrolladas por el
personal a sus órdenes, acerca de su aptitud, comportamiento y diligencia.
Atendiendo al contenido del precepto anterior, es posible advertir la determinación
concisa de las obligaciones que competen a la representación consular, destacándose,
aparte de las señaladas, las de oficiales del Registro Civil, tales como el nacimiento,
la defunción, el matrimonio de los mexicanos en el extranjero, etc., y las funciones
notariales a que se refieren los incisos correspondientes.
El artículo 16 dice: "Queda prohibido a los funcionarios del Servicio Exterior:
l. Intervenir en asuntos internos y de carácter político del país donde se hallan
comisionados o en los internacionales del mismo que sean ajenos a los intereses de
México.
II. Utilizar, para fines personales, el puesto que ocupen, los documentos oficiales
de que dispongan y las valijas y sellos oficiales.
III. Adquirir, sin permiso expreso de la Secretaría de Relaciones Exteriores, bienes
raíces en el extranjero.
IV. Aceptar o hacerse cargo de la representación diplomática o consular de otro
país, sin autorización de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
V. Contraer matrimonio con extranjera o extranjero, según el caso, sin previa autorización de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
De notoria importancia resultan las prohibiciones que establece este artículo, ya
que, efectivamente, es un principio reconocido por el Derecho Internacional, a partir
de su establecimiento, el que los funcionarios de todo el Servicio Exterior, jamás deban intervenir en asuntos internos y de carácter político del país en donde se encuentren acreditados, ya que la contravención a tal principio provoca, no solamente
el disgusto y la reacción negativa, sino que, además, el país en donde se encuentra
el funcionario, puede pedir su inmediato retiro o bien expulsarlo.
En la fracción V, es posible observar que la Ley vigente, ha modificado su rigorismo
en lo que respecta a que un funcionario del Servicio Exterior puede contraer matrimonio con extranjera, o bien, tratándose de una funcionaria, con extranjero.
En efecto, en la anterior Ley del Servicio Exterior de 1934, en el articulo 19,
referido a las prohibiciones de los funcionarios del Servicio Exterior, en la fracción VII,
terminantemente prohibia: "Contraer matrimonio con mujer extranjera o que no aea
mexicana de origen".
El artículo 17, por su parte, establece: "Tanto los empleados del Servicio Exterior, como los cónsules honorarios de México, tendrán los derechos y obligaciones que
determine el Reglamento de esta Ley, sin perjuicio de los que otras leyes establecen
para todos los empleados y funcionarios de la Federación".
Ahora llegamos al capítulo 11, referido al ingreso al Servicio Exterior. Así, el
articulo 18 ordena: "El Servicio Exterior será desempeñado por embajadores y cónsules generales que nombrará discrecionalmente el Presidente de la República, de
conformidad con las fracciones 11, III y VI del artículo 89 de la Constitución, Y
por los funcionarios de carrera que hayan ingresado en él de acuerdo con las leyes
anteriores del Servicio Exterior y los que ingresen según las disposiciones de la presente Ley y su respectivo Reglamento."

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�En lo que respecta a la primera parte de este artículo, hubimos de ver ya con
anterioridad la facultad exclusiva del Presidente de la República para la nominación de embajadores y cónsules generales, y la segunda está referida a los funcionarios de carrera que hayan ingresado al Servicio Exterior, o sea de aquellos que
hubieren satisfecho los requisitos de la Ley anterior y de su Reglamento, sujetándose
los de nuevo ingreso a las disposiciones de la Ley vigente, como así habremos de ver
en los próximos artículos.
El artículo 19 dice: "Para ser designado embajador o cónsul general se requiere
ser mexicano por nacimiento, estar en el goce de sus derechos civiles y políticos, tener por lo menos 30 años de edad y reu11ir los méritos suficientes para el eficaz desempeño de su cargo, a juicio del Presidente de la República".
El artículo 20 estatuye: "Los nombramientos de embajadores, como jefes de misiones diplomáticas permanentes ante Estados y organismos internacionales, y los de
cónsules generales, serán sometidos a la ratificación del Senado de la República en
cumplimiento de la fracción II del artículo 76 de la Constitución, o, en su caso,
de la Comisión Permanente del H. Congreso de la Unión. Sin este requisito no podrán tomar posesión de su cargo".
El artículo 21 dice: "El Presidente de la República podrá hacer nombramientos
para ocupar puestos del Servicio Exterior con rango inferior al de embajador o cónsul general por un tiempo definido, para el desempeño de una tarea concreta y de
una adscripción especüica. Los así nombrados no formarán parte de los cuadros permanentes del Servicio Exterior, ni en consecuencia ocuparán las plazas que el Presupuesto de la Federación señale para el personal de carrera. Sus funciones concluirán automáticamente al expirar el término por el que se extendió el nombramiento".
Artículo 22: "La Comisión de Personal del Servicio Exterior, a que refiere el Capitulo IV de la presente Ley, dará oportuno aviso escrito al Secretario de Relaciones
Exteriores, de las vacantes que hayan ocurrido o que vayan a ocurrir próximamente
-de Vicecónsul, Cónsul de cuarta y tercer Secretario---, a efecto de cubrirlas mediante un concurso público general, cuyos sinodales serán designados de las listas
que proporcionen la Universidad Nacional Autónoma de México y demás instituciones de enseñanza superior legalmente autorizadas.
Para ello, el Secretario designará desde luego una Comisión Consultiva de Ingreso
que integrarán: como Presidente el de la Comisión de Personal del Servicio Exterior,
y los Directores de las escuelas o instituciones superiores legalmente reconocidas, que
tengan establecidas las carreras de diplomacia o de relaciones internacionales. Con
excepción de su presidente, en ningún caso podrán formar parte de esta Comisión
miembros activos del Servicio Exterior o funcionarios de la Secretaría de Relaciones
Exteriores".
Este artículo registra innovaciones en relación con el correspondiente de la Ley
anterior. En efecto, subsiste el examen de capacidad cultural en el aspirante, que
en la anterior Ley era exclusivamente para el puesto de Vicecónsul. Examen en el
cual eran requeridas las siguientes materias: Derecho Internacional Público, Derecho Internacional Privado, Derecho Constitucional, Español, dos lenguas, aparte de
la anterior, Contabilidad, Mecanografía, Tratados, Legislación Nacional y Derecho Diplomático. Actualmente, con tino, se da ingerencia a la Comisión de Personal del
Servicio Exterior y se amplía el reconocimiento de los grados académicos del aspirante,
como así se contempla en el siguiente precepto.

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Artículo 23: "La Comisión Consultiva considerará los grados académicos otorgados
por las escuelas, institutos y universidades reconocidos por la Ley, concediendo preferencia a los doctorados, maestrías y licenciaturas que otorguen las instituciones dedicadas a la enseñanza de ciencias politicas y sociales, relaciones internacionales, derecho, economía y filosofía y letras, que presenten los concursantes, apreciará los estudios que hayan hecho para obtenerlos y, de acuerdo con el Reglamento de esta Ley,
determinará los exámenes y tesis que deban presentar, excepto los de dos lenguas
extranjeras que serán obligatorias para todos".
El Artículo 24 dice: "El trabajo de la Comisión Consultiva de Ingreso concluirá
con dos informes escritos. En el primero, destinado al Secretario de Relaciones Exteriores, dará su opinión sobre los candidatos que se hayan destacado más, tanto por
sus estudios previos, como por los exámenes o tesis que hayan presentado ~n el concurso. En igualdad de condiciones, la Comisión deberá recomendar en pruner lugar
a los graduados en diplomacia y relaciones internacionales en las instituciones educativas de la República. En el segundo informe, destinado a la Comisión Personal del
Servicio Exterior, la Comisión Consultiva recomendará el mejor aprovechamiento que
a su criterio pueden tener en el trabajo de la Secretaría esos mismos candidatos aprobados.
El Artículo 25 establece: "Además de su preparación académica, el candidato deberá llenar los siguientes requisitos:
a). Ser mexicano por nacimiento, estar en ejerc1c10 de sus derechos políticos Y
civiles, ser menor de veinticinco años cuando sólo tengan el grado de bachiller, Y
de veintiocho si tiene uno superior. En casos excepcionales, a iuicio del Secretario
de Relaciones Exteriores, podrá dispensarse este requisito.
b). Comprobar buenos antecedentes y costumbres a satisfacción de la Secretaría
de Relaciones Exteriores.
c). Tener la aptitud física y mental que se requiere para el desempeño del cargo,
así como los antecedentes de moralidad indispensables para las funciones del Servicio
Exterior.
d). No pertenecer al estado eclesiástico, ni ser ministro de algún culto, ni miembro
de organizaciones contrarias a las instituciones de la República.
e). Que, en caso de ser casado, lo sea con cónyuge de nacionalidad mexicana por
nac1m1ento o naturalización."
Artículo 26: "Todos los candidatos admitidos para cubrir las plazas vacantes sujetas a concurso recibirán un nombramiento provisional de vicecónsul Y n~ serán c~nsiderados miembros regulares del Servicio Exterior, hasta que, transcurrido un a_no,
la Secretaría les comunique formalmente su nombramiento definitivo. Al cumplirse
este plazo, quienes ostentan los grados académicos o títulos profesionales, a qu~ se
refiere el artículo 23, pasarán a ser Terceros Secretarios o Cónsules de Cuarta, Siempre que satisfagan los requisitos de lealtad, eficiencia Y adecuada conducta"•
En este precepto se advierte inicialmente el nombramiento provisional de vicecónsul
por el térinino de un año.
El Capítulo III está referido a los ascensos.
El Artículo 27 dice: "Los ascensos de Vicecónsul a las .categorías superiores hasta
Cónsul Consejero o Ministro Consejero serán acordados
riguro~o escalafó~ previo
dictamen favorable de la Comisión de Personal del Serv1c10 Extenor, Y teruendo en
cuenta lo dispuesto en el artículo 26".

~º:

613

�Artículo 28: "El Secretario de Relaciones Exteriores someterá a la consideración
del Presidente de la República, en ocasión de tenerse que cubrir una vacante de embajador o de cónsul general, los nombres y los antecedentes de los funcionarios de
carrera del Servicio Exterior que tengan una antigüedad de cinco años como ministros, o cónsules consejeros.
En el caso de que el Presidente de la República, en uso de las facultades que
le confiere el artículo 89 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos,
nombre embajador o cónsul general a uno de los funcionarios a que se refiere el
párrafo anterior, el funcionario así nombrado sólo podrá ser privado temporal o definitivamente de sus funciones, en los términos de los artículos 51, 52, 53 y 56 de la
presente Ley, o cuando, independientemente de su edad, tenga derecho a ser jubilado
con la cantidad máxima que le correspondería al cumplir los 65 años a que se refiere el artículo 59.
Lo dispuesto en el párrafo anterior no limita en forma alguna la facultad del
Presidente de la República para cambiar de adscripción al embajador o cónsul general, como juzgue que conviene a los intereses del país".
Artículo 29: "La Comisión de Personal propondrá los ascensos escalafonarios del
Servicio Exterior ajustándose a las siguientes antigüedades mínimas que no incluyen
el nombramiento provisional por un año a que se refiere el artículo 26:
a) De dos años como vicecónsul;
b) De tres años como Tercer Secretario o Cónsul de Cuarta;
c) De tres años como Segundo Secretario o Cónsul de Tercera;
d) De tres años como Primer Secretario o Cónsul de Segunda;
e) De cuatro años como Consejero o Cónsul de Primera;
f) Los casos de los Ministros Consejeros y Cónsules Consejeros se regirán por lo
dispuesto en el artículo 28".
El Artículo 30 dice: "Cumplidas, a juicio de la Comisión de Personal, las condiciones que establece el artículo 29, fundará sus dictámenes, teniendo en cuenta las
hojas de servicio u otros documentos fehacientes, de acuerdo con las siguientes prioridades:
l. Las pruebas de lealtad a México y de eficiencia en el servicio.
11. La conducta pública y privada.
III. Las mayores antigüedades:
a) dentro de la categoría, y
b) dentro del Servicio.
IV. La preparación intelectual comprobada por estudios hechos, artículos u obras
públicas y títulos académicos obtenidos con posterioridad al ingreso".
Artículo 31 : "La Comisión de Personal vigilará la diferencia entre la antigüedad
mínima necesaria para un ascenso y el tiempo real transcurrido sin concederlo. Cuando pase de un límite prudente, estudiará especialmente el caso para determinar ~i
el ascenso no ha sido concedido por un número insuficiente de plazas en la categoría
correspondiente o por méritos insuficientes para desempeñar el nuevo cargo. La Comisión, en uno y otro caso, presentará un informe especial para la decisión del Secretario de Relaciones Exteriores, haciendo las recomendaciones que estime pertinentes".

Artículo 32: "En caso de que haya vacante en una categoría, sin que en la inferior existan funcionarios que reúnan el requisito de la antigüedad mínima dentro

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de la categoría, la Comisión propondrá al Secretario de Relaciones Exteriores reducir el plazo de dicha antigüedad mínima que según el artículo 29 sea necesaria para
el ascenso".
El Capítulo IV se refiere a la Comisión de Personal del Servicio Exterior.
En el Artículo 33 se establece: "La Comisión de Personal del Servicio Exterior, en
los términos de la presente Ley y su Reglamento, someterá a la aprobación del Secretario de Relaciones Exteriores recomendaciones para el ascenso, traslado, disponibilidad, retiro, medidas disciplinarias y casos excepcionales de licencias y vacaciones de
los miembros de carrera y de los empleados del Servicio Exterior.
Por lo que toca a los que estén prestando sus servicios en el extranjero, la Comisión
aportará datos para que la Secretaría de Hacienda fije tasas de sobresueldo por carestía de vida, que deban ser concedidas, y someterá recomendaciones para que la
Secretaría de Relaciones Exteriores determine aquellas zonas que deban ser consideradas corno insalubres, únicamente para los efectos de cómputo doble de tiempo de
servicios de los funcionarios del Servicio Exterior, mientras duren ahí comisionados".
Esta es una innovación introducida por la Ley vigente, la que indudablemente beneficia a los funcionarios y empleados de nuestro Servicio Exterior, si se observa su
contenido.
El Artículo 34 dice: "La Comisión de Personal vigilará que el trabajo de los empleados y funcionarios del Servicio Exterior en el extranjero y en la Secretaría de
Relaciones Exteriores se ajuste a una rotación continua. Para tal efecto, procurará
que no permanezcan más de cinco años consecutivos en el extranjero ni tampoco en
la Secretaría, y con ese propósito dará oportuno aviso escrito al Secretario de Relaciones Exteriores del vencimiento de esos plazos máximos para que éste ordene los
traslados necesarios.
El Secretario de Relaciones Exteriores, tomando en cuenta las conveniencias del
Servicio y oyendo la opinión del titular de la misión o dependencia de la Secretaría,
podrá por excepción prorrogar una vez, hasta por dos años, la permanencia del
funcionario o empleado en la adscripción de que se trate".
Artículo 35: "La Comisión desempeñará asimismo funciones de organización y
consulta en lo relativo al ingreso al Servicio Exterior, de acuerdo con la presente Ley
y su Reglamento".
Artículo 36: "La Comisión de Personal del Servicio Exterior estará formada por
un presidente, que será uno de los subsecretarios de Relaciones Exteriores, a quien
suplirá en sus faltas temporales el Oficial Mayor, y por los Directores Generales de
los Servicios Diplomáúco y Consular y de Cuenta y Administración. Otros directores
generales concurrirán a las reuniones donde se traten casos de personal que afecten
directamente al trabajo de sus respectivas direcciones".
Artículo 37: "La Comisión de Personal podrá pedir informes verbales o escritos
a cualquier Dirección General de la Secretaria para el mejor desempeño de sus funciones y examinará las proposiciones que le hagan los directores generales".
Artículo 38: "La Comisión de Personal formulará su propio Reglamento interno sometiéndolo a la aprobación del titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores".
El Capítulo V habla "De los Derechos y Prestaciones que Corresponden a los Miembros del Servicio Exterior.
El Artículo 39 ordena: "Los funcionarios y empicados del Servicio Exterior gozarán
de los siguientes derechos y prestaciones:

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�l. Conservar, para los efectos civiles y políticos, su residencia legal y su domicilio
en la República Mexicana.
11. Importar y exportar, libre del pago de impuestos aduanales, sus equipajes y objetos de menaje de casa cuando salgan comisionados al extranjero o regresen al país
por término de su comisión o por estar en disponibilidad.
La misma exención podrá aplicarse a los automóviles pertenecientes a los expresados
funcionarios y empleados de acuerdo con las normas que fije el Reglamento de esta

Ley.
111. Las autoridades competentes reconocerán la validez de los estudios certificados
de educación primaria, secundaria, de bachillerato o sus equivalentes, cursados en el
extranjero por los empleados, y los hijos de éstos y de los funcionarios del Servicio
Exterior, observando, en su caso, lo previsto en la fracción IV del artículo 31 en relación con el 34 de la Ley Orgánica de la Educación Pública.
En los casos en que no hubieren terminado en el extranjero los estudios necesarios
para obtener el diploma o el grado correspondiente, las autoridades educativas, con
arreglo a las disposiciones legales invocadas, revalidarán los mismos en forma tal que
los interesados puedan proseguir en el grado escolar equivalente del sistema educativo
nacional, en la medida en que la preparación obtenida lo permita.
IV. De todas las prestaciones que establecen la presente Ley y la Ley del Instituto
de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado. Un reglamento
determinará la forma en que los funcionarios y empleados del Servicio Exterior radicados en el extranjero recibirán aquellas prestaciones de las que, por razones de
hecho, no han venido disfrutando.
V. De las vacaciones, licencias, compensaciones en los términos de la presente Ley
y su Reglamento".
Artículo 40: "Los miembros del Servicio Exterior comisionados en el extranjero
gozarán de 30 días de vacaciones al año.
Cuando el interesado disfrute de sus vacaciones en la República, se aumentará al
tiempo de las mismas el necesario, a juicio de la Secretaría, para trasladarse del país
donde estuviera comisionado a la ciudad de México y regresar al lugar de su adscripción".
Artículo 41 : "La Secretaría de Relaciones Exteriores cubrirá a los miembros del Servicio Exterior el importe de los pasajes de venida a México y regreso a su adscripción en
vacaciones, cuando no hayan podido venir al país en tres años, por causas ajenas a
su voluntad.
Los funcionarios y empleados del Servicio Exterior podrán acumular vacaciones hasta
por 60 días siempre que las utilicen para venir a México y sólo en este caso tendrán
derecho a que se les cubra el importe de los pasajes a que se refiere el párrafo
anterior".
Artículo 42: "En los casos de enfermedad debidamente comprobada, la Secretaría
de Relaciones Exteriores podrá conceder a los miembros del Servicio Exterior licenc~a hasta por, dos meses con goce íntegro de sueldo; dos más con medio sueldo y dos
sm sueldo.
A las mujeres se les concederán tres meses de licencia con goce íntegro de sueldo,
uno antes del alumbramiento y dos después. Igualmente la Secretaría podrá conceder
licencias por cualquier otra causa justificada, hasta por seis meses sin goce de sueldo".
Artículo 43: "Los jefes de misión y de las representaciones consulares o los funcionarios encargados de las mismas podrán conceder, en casos de urgencia compro-

bable y dando aviso a la Secretaría de Relaciones Exteriores, licencia económica con
goce de sueldo al personal a sus órdenes, hasta por el término de quince días, de
acuerdo con lo establecido en el Reglamento. Los cónsules generales tendrán la misma facultad respecto de los titulares o encargados de las oficinas de su jurisdicción.
Los períodos de estas licencias económicas serán deducidos del número de días
de vacaciones a los que el miembro del Servicio tuviere derecho conforme al artículo 40".
Artículo 44: "La licencia económica de que deseen hacer uso los jefes de misión
y los cónsules generales, deberán solicitarla a la Secretaría de Relaciones Exteriores
indicando el sitio en donde se propongan hacer uso de la misma".
'
El Capítulo VI se refiere a los Sueldos, Viáticos y Gastos de Representaci6n e

Instalaci6n.
Artículo 45: "Los funcionarios y empleados del Servicio Exterior disfrutarán de
los sueldos, gastos de representación, viáticos y demás remuneraciones que se les asignen de acuerdo con el Presupuesto de Egresos de la Federación.
Los gastos de orden social y de sostenimiento corresponden a la Misión o, en su
caso, a la representación consular, y no a los titulares de ellas; éstos, o los encargados de las misiones o de los consulados, darán cuenta de las erogaciones efectuadas
en los términos que determine la Secretaría de Relaciones Exteriores".
Artículo 46: "Los funcionarios que con motivo de la ausencia del Jefe de Misión
o del Titular de un consulado queden acreditados, respectivamente, como encargados
de negocios, o como encargados de la representación consular, recibirán como sobresueldo una cantidad igual a la mitad de su sueldo y gastos de representación siempre
que duren en su encargo más de 30 días; a menos que otras disposiciones legales
consignen condiciones más favorables, en cuyo caso se aplicarán dichas disposiciones".
Artículo 47: "Los funcionarios del Servicio Exterior, y los familiares que dependan directamente de ellos en lo económico, tendrán derecho a pasajes por la vía
más rápida y, asimismo, derecho al transporte de su menaje de casa cuando sean trasladados para residir en una nueva adscripción".
Artículo 48: "Los funcionarios o empleados del Servicio Exterior que sean nombrados para ocupar un puesto en el extranjero, o trasladados a otro lugar, o llamados
del extranjero a prestar sus servicios en la Secretaría, tendrán derecho a gastos de
instalación que se ministrarán en la siguiente proporción, del total de sus percepciones
mensuales en el extranjero:
a) El equivalente a un mes y medio, para los empleados del Servicio Exterior;
b) El equivalente a un mes, para los funcionarios de la rama consular y para los
de la rama diplomática comprendidos en las categorías de tercer secretario a ministro
consejero;
c) El equivalente a medio mes, para los embajadores.
El Capítulo VII nos habla De la Separaci6n y Disponibilidad.
El Artículo 49 dice: "Los embajadores y cónsules generales podrán ser cambiados
libremente y removidos de su puesto por el Presidente de la República salvo lo dispuesto en el artículo 28".
Anículo 50: "Los funcionarios y empleados del Servicio Exterior podrán ser removidos de sus cargos ya sea temporalmente por medio de suspensión o en forma
definitiva por cese o destitución".
Artículo 51 : "Son motivo de suspensión de empleo sin goce de sueldo por el tiempo
que fije el Reglamento:

617
616

�l. Ausencia de la oficina por más de tres días hábiles, sin causa debidamente justificada.
11. Morosidad manifiesta y comprobada en el desempeño de sus obligaciones oficiales.
111. Desobediencia a las instrucciones del jefe superior.
IV. Estar sujeto a proceso penal.
V. Habitual incumplimiento de los compromisos económicos contraídos".
Artículo 52: "Son motivo de cese a juicio de la Secretaría de Relaciones Exteriores, y tomando en consideración los antecedentes que consten en la hoja de servicio
del interesado y las circunstancias que en cada caso concurran:
l. Desatención comprobada de bs obligaciones y prohibiciones impuestas en los artículos 13, 14, 15 y 16 de esta Ley.
11. Mala conducta pública.
III. Abandono del empleo en los términos que fija el Reglamento.
IV. Ineptitud comprobada en el desempeño de las funciones básicas de ambas ramas del Ser..-icio Exterior.
V. Desobediencia deliberada o reiterada a las instrucciones de la Secretaría de Relaciones Exteriores".
Artículo 53: "Son motivo de destitución:
l. Deslealtad al país o a ms instituciones.
11. Sentencia dictada en forma condenatoria por delito intencional.
III. Uso ilícito, o con fines de pro...echo personal, de las franquicias aduanales, postales y de correos diplomáticos o de las inmunidades y privilegios inherentes al cargo.
IV. Cualquier falta que la Secretaría &lt;le Relaciones Exteriores califique de extrema
gravedad".
Artículo 54: "La suspensión podrá ser acordada de modo discrecional por el Secretario de Relaciones Exteriores. El cese y la destitución serán acordados por el propio
funcionario en los términos de la presente Ley pero el interesado tendrá derecho
a ser oído, según el procedimiento que fije el Reglamento".
Artículo 55: "Los funcionarios y empleados que hayan sido destituidos o cesados
de sus puestos quedaran inhabilitados para reingresar al Servicio Exterior".
Artículo 56: "Los funcionarios y cmple:idos del Servicio quedarán en disponibilidad por un plazo máximo de tres años:
J. A solicitud del interesado.
JI. Por resolución del Secretario de Rcl,1cioncs Exteriores.
La disponibilidad da derecho a los funcionarios, y en su caso a los empleados del
Servicio Exterior, a ser designados para ocupar una vacante de la misma categoría
del último puesto desempeñado dentro del Servicio, de acuerdo con las equivalencias
que fija el artículo 11".
Artículo 57: "Para tener derecho a disponibilidad, de acuerdo con la fracción I
del artículo anterior, es necesario que el funcionario o empleado que la solicite haya
prestado sus servicios por lo menos durante cinco años en el Servicio Exterior. La
disponibilidad se concederá siempre que lo pennitan las labores del Servicio".
Artículo 58: "Durante la disponibilidad, los func:onarios y empleados del Servicio
Exterior no podrán tener ascenso alguno. Si la disponibilidad es solicitada por el
interesado no podrá computarse su duración para los efectos de esta Ley. Si es acordada por la Secretaría de Relaciones Exteriores, además de la prerrogativa que concede el artículo 56, el interesado tendrá derecho a que se compute su duración
para los efectos legales".

618

Artículo 59: "Es causa de retiro forzoso de los miembros de carrera del Servicio
Exterior cumplir los 65 años de edad, salvo que el Presidente de la República, mediante acuerdo escrito, resuelva seguir utilizando los servicios del interesado.
Cuando el funcionario que deba ser retirado tenga derecho a pensión no se hará
efectivo el retiro sino cuando la autoridad correspondiente haya acordado favorablemente dicha pensión".
Artículo 60: "Los miembros del Servicio Exterior que se encuentren en el extranjero, al quedar separados definitivamente del servicio por cualquier causa, tendrán
derecho al importe de los pasajes y del transporte de su menaje de casa siempre que
lo empleen, de acuerdo con el Reglamento de esta Ley, para regresar a la R epública".
El capítulo VIII se refiere a las Compensaciones y Pensiones.
Artículo 61: "Los miembros del Servicio Exterior que dejaren el serv1c10 por
causa que no sea el cese o la destitución recibirán por una sola vez, como compensación por cada año de sl'rvicios, el importe correspondimte a un mes del último
sueldo que hubieren disfrutado, pudiendo acumular hasta doce meses. Se deducirán
los períodos de suspensión y de licencias, salvo las economías que se concedan a cuenta
de vacaciones".
En caso de fallecimiento la compensación se entregará a los familiares que dependieran económicamente de él, en la forma y condiciones que determine el Reglamento".
Artículo 62: "El derecho a la compensación que establece el artículo anterior prescribe a los doce meses contados desde la fecha en que el funcionario o empleados
deje de pertenecer al Servicio.
No se iniciará el cómputo de la prescripción en los casos de los funcionarios y
empicados del Servicio Exterior que sean comisionados en la Secretaría de Relaciones
Exteriores con una categoría distinta de las que señala el artículo 9 de la presente
Ley. Si, al término de su comisión, regresan al Servicio Exterior, se aplicará lo dispuesto en el párrafo primero del artículo 61. De lo contrario, recibirán la cantidad
a la que hubieran tenido derecho antes de ser comisionados en dicha dependencia del
Ejecutivo.
Tampoco se iniciará el cómputo de la prescripción cuando el funcionario o empleado -previo dictamen médico- se encuentrr físicamente incapacitado para reclamarla, salvo lo dispuesto en el artículo 1166 del nuevo Código Civil para el Distrito
y Territorios Federales".
Artículo 63: "Los gastos de funerales de los miembros del Servicio Exterior fallecido~
en el extranjero serán por cuenta del Gobierno de los Estados Unidos Mexicanos".
Artículo 64: "La jubilación de los miembros del Servicio Exterior que presten sus
servicios en el extranjero se basará en las disposiciones del artículo 14 de la Ley del
Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado.
En el caso del personal que se encuentre comisionado en la Secretaría de Relaciones Exteriores y no reciba compensación ni sobresueldo, si anteriormente prestó sus
servicios en el extranjero por lo menos durante cinco años consecutivos, podrá acogerse al beneficio a que se refiere el párrafo anterior, siempre que cubra las cuotas correspondientes como si estuviera comisionado en el extranjero".

•
619

�A continuación exponemos los artículos transitorios de la presente Ley.
Artículo lo. "Esta Ley entrará en vigor en la fecha de su publicación en el Diario
Oficial".
Artículo 2o. "Se abroga la Ley del Servicio Exterior Orgánica del Cuerpo Diplomático y Consular Mexicano, de 25 de enero de 1934, y las demás disposiciones que
se opongan a esta Ley".
Artículo 3o. "Para que pueda efectuarse la asimilación de que habla el artículo 18
será necesario que los funcionarios que hubieren ingresado al Servicio Exterior con
anterioridad a la vigilancia de esta Ley, y conforme al artículo 80. de la Ley de 1934,
comprueben, en los términos de los artículos 80. y 120. de aquella Ley, su capacidad
y su competencia, presentando el examen de las materias que fija el Reglamento de
la Ley de 1934, a más tardar un año después de la entrada en vigor del presente
ordenamiento".
Artículo 4o. "Por lo que respecta a los funcionarios del Servicio Exterior que ingresaron al Servicio de acuerdo con el artículo 80. de la Ley del 25 de enero de 1934
y no han regularizado su situación y deseen hacerlo de acuerdo con el artículo 3o.
transitorio de la presente Ley, podrán presentar los diplomas o grados de educación
primaria, secundaria, bachillerato o sus equivalentes obtenidos en el extranjero, en
cuyo caso se les aplicarán las disposiciones del artículo 39".
Artículo So. "Los funcionarios y empicados del Servicio Exterior que al entrar en
vigor esta Ley tuviesen ya una antigüedad mayor que la que fija el artículo 34 en
su actual adscripción podrán permanecer en ella durante dos años más, sin perjuicio
de la facultad excepcional que concede al Secretario de Relaciones Exteriores la parte
final del propio artículo".
Artículo 60. "Los funcionarios de carrera, que hubiesen ingresado al Servicio de
acuerdo con las disposiciones de leyes vigentes con anterioridad a ésta, tendrán las
mismas prerrogativas y serán en todo asimilados a los que ingresen conforme a esta
Ley, constituyendo ambos el personal de carrera de que habla el artículo 18, sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 3o. transitorio".
Artículo 7o. "La Comisión de Personal del Servicio Exterior, prevista en el capítulo IV, quedará facultada para someter al acuerdo del Secretario de Relaciones
Exteriores todas las medidas y resoluciones que requiera la plena aplicación de esta
Ley y su Reglamento, tomando en cuenta los derechos legalmente adquiridos por el
actual personal del Servicio Exterior".
Artículo 80. "Las disposiciones de esta Ley que signifiquen prestaciones económicas superiores a las que en la actualidad se conceden a los funcionarios y empleados
del Servicio Exterior entrarán en vigor cuando se promulgue un reglamento especial
refrendado por la Secretaría de Hacienda".
Artículo 9o. "Las disposiciones de los artículos 61 y 62 de la presente Ley se aplicarán a los funcionarios y empleados del Servicio Exterior que actualmente prestan
sus servicios en la Secretaría de Relaciones Exteriores o a los familiares de los que
hubieren fallecido si dependían económicamente de ellos y no recibieron la compensación dentro del plazo de un año que señala el artículo 41 de la Ley del 30 de enero
de 1934".

620

Q_c_ho .figlos de P.oesía catalana. Antología
bilmgue. Selección y prólogo de J. M.
~ASTELLET y ]OAQUIM MoLAs. (Col. El
libro de bols1ll0, No. 216). Alianza Editorial. Madrid, 1969, pp. 548.
ALGUNOS DE LOS ASPECTOS más interesantes -y más desconocidos para los lectores de habla hispánica-, de la literatur~ de la Península Ibérica, es el correspondiente a Cataluña. Por su especial situación .geográfica y sobre todo por su detenrunada situación histórica, ha sido la
productora de manifestaciones que no siguen fielmente los cánones españoles sino que se aventuran por caminos "separatistas" hacia una Europa sin censura.
Incluso en algunos casos ( la literatura
del absurdo, entre otros), han llegado a
formar una vanguadia cuya secuela es
apreciada en España tiempo después.
Por desgracia, la mayor parte de la
obra literaria de los catalanes no ha
sido traducida al castellano sino en forma parcial. De aquí que cuando esto
llega a realizarse, el producto ofrece una
novedad a despecho de la época productora.
J. M. Castellet y Joaquim Molas han
reunido en la presente Antología a casi
un centenar de autores, algunos de cuyos nombres no ha recogido la historia
de los hombres. Siete siglos de producción han sido agrupados por los antologistas en dos partes principales. La primera, abarca "La Edad Media", "El Siglo
de Oro" y "Del Renacimiento al Neoclasicismo". La Segunda, "Del Romanticismo al Modernismo" y "La Poesía
Contemporánea".
Uno de los méritos de la edición, es
su carácter de bilingüe. Si traducir siempre ha implicado la dificultad de conservar el espíritu del traducido sin que
el traductor lo amengüe ni cobije con
propios reflejos, mucho más lo ha sido
cuando de poesía se trata. La forma,
en este caso, es a veces tan importante
como el fondo. La exactitud de una
palabra, de un giro, de una frase, puede
implicar ritmos y universos poéticos cuya visión se pierde en otro idioma. Y
no se habla aquí ni se considera el resultado de amables versificaciones cuyas
versiones de otros autores son todo menos la obra que tratan de dar a conocer.
Los poetas catalanes nos son presentados
en su lengua original junto a sus correspondientes "versiones literales que facilitarán la lectura de los poemas en

catalán a los lectores poco habituados
en esta lengua".
El fundamental problema de todas las
antologías, el cupo, impuso a Castellet
y Molas el sacrificio de la selección. Pero
considerando que "la presente antología
es una muestra breve de lo que ha sido
y es, la historia de la poesía catalana"'
queda justificado el que adviertan: "He~
mos sacrificado voluntariamente autores
y obras -o hemos ofrecido sólo fragmentos de poemas largos- de una selección que, en un principio, era mucho
más amplia, para hacer posible la edición bilingüe de los textos hecho ,;¡ue
nos ha parecido absolutam~nte necesarioº.

La misma motivación y el haber funcionado con un criterio de carácter estético, produjo un conjunto antologado
de producción "circunscrito a la estrictamente lírica". Y por lo mismo "la
selección no da u'na idea satisfa~toria
de la frecuencia de los géneros y de
sus despliegues formales en diversas épocas". Afortunadamente ello no fue obstáculo para "dar entrada a algunos textos inéditos o desconocidos" que desde luego, enriquecen la selección. '
El Prólogo de la misma ha sido dedicado a hacer una sucinta historia de
"la aventura de fa poesía catalana" tomando como base las secciones establecidas en el ya reseñado Indice. No se
limita a hablar de los antologados sino
que, meritoriamente, se limita a destacarlos dentro del marco sociocultural que
los produjeron.
. La edición ofrece, además, un atractivo no meramente literario sino lingüístico. Al igual que "en los mismos inicios de la literatura escrita en lengua
romance nos encontramos con una situación singular ya que, a diferencia de
lo que sucede en otras áreas culturales
europeas [la literatura catalana] utiliza
para la creación lírica una lengua extranjera aunque filológica, geográfica y
políticamente próxima, como es el provenzal trovadoresco, mientras que para
la creación en prosa -narrativa, historiografía, filosofía, etc.- usa la lengua
cotidiana, es decir, la catalana. Algo
parecido, en suma, a lo que ocurre en
el área cultural castellana con Alfonso
el Sabio, que se sirve del gallego para
la lírica y del castellano para la prosa".
"Ocho siglos de poesía catalana" es
una digna obra de divulgación que hace
lamentar los problemas de selección y

621

�el voluntario olvido de la "riquísima tradición popular, tanto la º?I c~mo la
de cordel" así como la no mclus1ón de
poetas nacidos después de 1922 y entre
quienes existen algunos _de los yalor~s más
destacados del movimiento literano español contemporáneo. Pero, como advierten J. M. Castellet y Joaquim Molas,
"Para el lector no especializado nuestra
selección ofrece los textos mínimos indispensables para una iniciación a la poesía castellana". Y eso lo logran.
Ju.-\N JosÉ G.-\RCÍ.-\GÓMEZ
FUENTES C.-\RLOS. El Tuerto es rey. Ed.
Joaquln Mortiz. México, 1970.
RECIENTEMENTE L.-\ editorial Joaquln
Mortiz, ha publicado una nue~a obra
de teatro de Carlos Fuentes titulada:
El Tuerto es Rey. El libro está dividido
en dos partes precedidas de un prólogo
que resume las constantes fundamentales de la problemática que se plantea.
El Tuerto es Rey, es la ~istoria de
dos personajes ciegos que vJVen encerrados en una vieja casa. Cada uno
-Donata y su criado, el Duque-, cree
que él es el ciego y que el otro puede
ver La acción avanza hasta que se van
da~do cuenta ambos de su similar estado.
En principio, son dos los pe:5onajes
que intervienen - Donata y su criado, el
Duque-. Cada uno tiene varias c~tegorías, es decir, se desenvuelve en diferentes facetas, mostrando en cada una,
una personalidad distinta: D?nata es esposa, amante, hermana, mu1er; el Duque es criado, esposo, herma~o, santo,
tirano. Estas diferentes categon~ se corresponden, es algo muy parecido a lo
que se plantea Salvador Ehzondo cr:i Farabeuf manejando a los penonaJes a
base de proyecciones.
Hay referencia a un personaje om~ipotente Creador de todo, del texto mismo. R~prcsenta al Señor, a Dios. Es el
punto de unión entr~ Donata y el Duque-criado. Es a quien se le reprocha
el haberlos dejado en tal estado de abandono. Se siente un grito agudo al Creador, quizá con el fin de acentuar la ~alta
de f;J no sólo en Donata y su cnado
sino ~n la humanidad. "El Señor ta~bién es culpable del pecado de sus criaturas y de ahl que lo condenen l?s guerrilleros barbudos. U na condenación gut'
no es moral sino ontológica. Lo condenan

622

por estar en su casa y al mismo tiempo
por no estar en ella".
.
Fuentes juega con la problcmáuca,
con el mito. Se puede ver en los pe~sonajes una estrecha relación con M~miliano y Carlota;_ que puede pa._sar madvertida en la pnmera lectura s1 no .se
detiene en )os detalles significativos. Como un ejemplo clave se puede ver la
siguiente cita:
Donata
.
Yo tengo Mi recuerdo, Mi baile, M1
encuentro, Mios . ..
Duque
.
Ahora estamos Juntos. La memoria
será un presagio.
Donata
Yo bajé por la escalerilla_de_ un barco al patio de un palacio Junto al
muelle.
(El Duque toma la mano de Donata,
la conduce arriba, al círculo negro).
Había un esplendor enervante en el
aire del Golio de México. Todos voltearon a verme.
Duque
Eras la Reina.
(Donata aprieta las tijeras entre los
pechos).
Donata
Pisaba la tierra extraña. Era distinta.
Duque
Lo diferente siempre vence. Aunque
sea por poco tiempo.
Donata
.
Nos esperaban. La . memoria _nos
anunciaba. La muJer extranJera
guiando al hombre barbado.
Duque
No basta recordar cómo empezó.
Tenemos que saber cómo tenni~6.
(Donata se inclina hacia los penódicos regados) .
Donata
º6dº
Quizá venga en los pen 1cos.
Duque
Siéntate. Recorta todo lo que se refiere al caso.
(Donata se sienta e~ el cent~. del
círculo negro y comienza a tlJere•
tear periódicos).
Donata
Editorial: causas de la caída del imperio ...
Duque
No, no ...
Donata
Sección botánica. Sobre la tristeza
de los árboles nocturnos.

Duqut
Eso no, busca bien, sigue adelante ...
(El Duque continúa negando mientras ella habla) .
Donata
Aviso de ocasión. Turista rubio busca muchacha local conozca lengua
y costumbres para guiarlo ... Actividad financiera: el doblón español
vale tres cocos, el schilling austríaco
se estabilizó en doce gramos de pólvora, la paridad del dólar: doscientos guerrilleros fueron sacrificados en la cima de la pirámide ...
Necrología: Querétaro, 9 de junio,
France Prcsse. Ayer, al alba, el P.C·
lotón de fusilamiento ... Sociales y
personales: los médicos, después de
exhaustivas consultas, decidieron que
la señora está loca y debe ser encerrada para siempre en un castillo ...
Sección de preguntas y respuestas:
¿ Por qué no regresas?
El mito funciona alrededor de esos dos
personajes históricos. que desnudan sus
almas mostrando diferentes valencias de
su imbricada personalidad.
En El Tuerto es Rey, las acotaciones
representan un aspecto muy importante
porque mientras que dentro de la casa
se respira un ambiente tenso, de complicada problemática; afuera, es un mundo externo distinto y a la vez igual, donde hay ruidos de tráfico, de aviones, etc-.
El libro resume una problemática universal planteada hábilmente en un género no experimentado antes por Fuentes.
Fuentes ante el teatro presenta una actitud renovada e interesante que esperamos, siga cultivando c-on los mismos
resultados.
FmEL CuÁvEz P.
ANTONIO PoMP.-\ v PowP.-\. Orígenes de
la Independencia Mexicana. (Ensayo Histórico). Ediciones del Banco Industrial
de Jalisco, S. A. Guadalajara, 1970,
154 pp.
Por el Lic. ALBERTO G.-\RCÍ.-\ G6wez

LA OENTILEZ.-\ DEL M.-\ESTRO Antonio
Pompa y Pompa puso en nuestras manos
su más reciente obra: Orígenes de la
Independencia Mexicana (Ensayo Histórico), la que fuera premiada con medalla de oro por el H. Ayuntamiento de

la ciudad de Guadalajara, Jal., pre,·io
dictamen del Jurado para el ensayo histórico en el certamen septembrino de
1970.
A la ya fecunda e incantable labor,
manifestada en múltiples estudios y libros, el ameritado maestro erudito investigador y escritor mcxic~no don Antonio Pompa y Pompa, nos p~nta un
~bro cuyo contenido resulta del mayor
mterés en este su ensayo socio-histórico
y filosófico de las grandes realidades que
constituyeron el antecedente de la Independencia de México.
En el Umbral, el maestro Pompa y
Pompa nos habla de que "El Fenómeno
social de la Independencia política entre
México y España, iniciado francamente
en septiembre del año 1810, es uno de
los más interesantes de nuestra historia
nacional, pues sus variados aspectos y sus
múltiples in!luencias, lo hacen singular,
y por lo mismo acreedor a un estudio
critico que lo manifieste en su crudo realismo, sin los tapujos con que hasta nuestros días se ha presentado en la Historia,
que han hecho de él en mucho una apología patriotera.
No es nuestro propósito -agregaromper del todo y por prejuicios con la
tradición histórica conocida, sino analizarla y depurarla dentro del sentido moderno que nos dan las ciencias historiográficas, sin la coacción del caudillo que
la patrocina o el error ideológico que la
encauza, y con el único fin de estudiarla
en sana critica, a ser posible en las fuentes históricas del fenómeno, quizás el de
mayor trascendencia dentro de nuestra
historia moderna, emprendemos la obra
para utilidad de quienes quieran servir
a nuestra Nación conociéndola mejor.
Dos tendencias --establece el maestro
Pompa y Pompa- se han manifestado
siempre con relación a este acontecimiento de la independencia política entre México y España: una, la que nombraremos liberal, favorable en todo este hecho
que lo considera epopc-ya de un pueblo
oprimido que rompi6 sus cadenas en
una aurora, a la vez de libertad, mando
estaba por concluir el período de tres
siglos nefastos de aprobiosa dominación;
otra, la que llamaremos conservadora, expone un sentido diametralmente opuesto,
pues analiza y juzga que la dominación
española en México deberla haberse prolongado en beneficio de las posesiones
ibéricas en ultramar.
Una y otra -aclara el escritor- adolecen de un fundamental error de apre-

623

�ciaci6n, muy justificado en el sistema
que por varios lustros priv6 en los estudios históricos en México, pues la mayoria de los escritores en esa materia tan
sólo hacían alegatos en defensa o ataque
a la ideología política que sustentaban
o simplemente como narradores de episodios, en ocasiones frecuentes con ribetes
de leyenda, en una prolongada crónica
político-militar; la investigaci6n en las
fuentes documentales era nula y el análisis de los fenómenos como el económico, se intentaba únicamente para satisfacci6n marxista del materialismo histórico en el siglo XIX, sin que el historiógrafo tuviese en cuenta: concepciones
filosóficas y doctrinas religiosas o políticas con sus relaciones extranjeras, que
hacían virar el pensamiento nacional, ignorando a la vez la influencia de la
civilización exterior que intervenía hasta
en las rudimentarias manifestaciones de
nuestra cultura y vida social ... "
Esta parte del Umbral nos permite
adentrarnos por primera vez en un mundo desconocido, el que si ha sido entrevisto por los eruditos, ciertamente los no
eruditos, desconocíamos la serie de hechos, hombres, instituciones en juego, corrientes filosóficas, aspectos sociológicos y
aspectos revolucionarios del por todos
conceptos fundamental origen de nuestra
Independencia. Este libro abre y descorre --debidamente fundado--, el velo que
cubría nuestra tradición histórica, la que,
como el autor lo dice, hay que analizarla y depurarla dentro del sentido moderno que nos dan las ciencias historiográficas. Esto es, a la luz de la técnica
historiográfica moderna para descubrir las
causas y poder apreciar el vasto escenario
en donde tuvieron lugar los acontecimientos determinantes y determinados del
hecho que permitiría la liberación política del Pueblo Mexicano.
De acuerdo con el indice, la obra se
divide en los siguientes capltulos: l. Teorla y Sentido Revolucionario; U. Doctrina Mística, Método; 111. Causas Político-Económicas; IV. Industrialismo; V.
Sociedades Secretas; VI. Preliminares de
la Acción Masónica; VII. En Plena Agitación Revolucionaria; VIII. Efectos de
la Revolución Francesa en el estado político y social de Nueva España; IX. Napoleón Bonaparte en la agitación revolucionaria; X. Las Instituciones de Napole6n Bonaparte; XI. Pitt y Miranda;
XII. Acción del Imperialismo Anglosajón; XIII. El Gran Mito; XIV. Una

624

Institución Ofensiva e Irresponsable; XV.
La Independencia se Conquistó en el
Mar; XVI. El Criollo en el Movimiento
Emancipador; XVII. El Mestizo en los
Orígenes de la Independencia Americana;
XVIII. La "Modernidad" en los Orlgenes de la Independencia; XIX. Los
Jesuitas y la Conciencia Nacional; XX.
Actitud de la Iglesia Católica frente al
Movimiento Emancipador; XXI. La Revolución Literaria y el Despotismo Ilustrado; XXII. Efectos de la Independencia de los Estados Unidos de Norteamérica en el Movimiento Emancipador de
Nueva España; XXIII. Nueva España se
desvincula de su Metr6poli; XXIV. La
Conspiración (1) ; XXV. La Conspiración ( 11) ; XXVI. El Caudillo ( I) ;
XXVII. El Caudillo (II); Consideración
Final; Apéndice (I); Apéndice (II).
Complementan la bien documentada
obra del maestro Antonio Pompa y Pompa y su apasionante relación, interesantes
y bien dispuestos apéndices, tales como
la reproducción del primer peri6dico insurgente, dispuesto por Hidalgo; ~¡ segundo periódico insurgente denominado
Ilustrador Americano; la Réplica al P.eriodismo insurgente; la famosa carta dirigida a los Españoles Americanos, de don
Juan Pablo Viscardo y ~uzmán y. otros
documentos de no menor unportanc1a.
Por todos conceptos es muy loable el
esfuerzo realizado por el maestro Pompa
y Pompa en esta obra que viene !l establecer el inicio de una nueva actitud:
esto es el inicio al conocimiento verdadero d~ nuestro pasado histórico, así como de los elementos filosóficos, doctrinales ideológicos y de toda lndole que
habrlan de hacer el crisol de donde surgiera México.
Lic. ALBERTO GARCÍA G61t1Ez
WoMACK JR. JoHN, Zapata y la Revoluci6n Mexicana. Siglo Veintiuno, S. A.
Tercera Edición México, D. F. 1970.
OBTENER EL DOCTORADO en una ciencia
tiene obligatoriamente dos antecedentes
de suma importancia: primero, el haberse concentrado como mínimo ocho años
en el estudio y profundización de la materia, y segundo, el tener en muy alta
estima las finalidades del estudio del cual
se hace responsable. Tal es el caso de
John Womack Jr., profesor de historia
latinoamericana en la Universidad de
Harvard.

Su doctorado en historia lo hizo en
Emiliano Zapata
and the Revoluticm in Morelos, 19101920. Al paso de algunos años más el
doctor Womack entrega para la historia
de nuestro país una sólida obra que tiene el particular mérito de ser producto
de un intelectual extranjero que es conocedor y sincero amigo de las raíces históricas de nuestro pueblo.
Zapata y la Revoluci6n Mexicana es
una obra completamente documentada
que logra el objetivo de presentamos un
Zapata producto de todas las vicisitudes
seculares del campesino mexicano desde
la época de la Colonia hasta la Revolución de 1910 y sus consecuencias. El ser
y la conciencia que forman el hombre
que se llamó Emiliano Zapata, aparecen
ante el lector, como producto de la razón que forman el sudor de siglos y el
apego a un pedazo de tierra comunal.
Womack hace las siguientes declaraciones en el prefacio de su obra: "este
es un libro acerca de unos campesinos
q~e no qu~rlan cambiar y que, por eso
rrusmo h1c1eron una revolución. Nunca
i'!laginaron un destino tan singular. Lloviera o tronase, llegaran agitadores de
fuera o noticias de tierras prometidas
fuera de su lugar, lo único que querlan
era permanecer en sus pueblos y aldeas
puesto que en ellos habían crecido y e~
ellos, sus antepasados, por centenas de
años: en ese diminuto estado de Morelos
del centro sur de México ... Zapata ocupa un lugar destacadísimo en estas páginas no porque él mismo tratase de llamar la at~nción sobre sí, sino porque
los campesinos de Morelos lo hicieron su
jefe y constantemente acudieron a él P.ªra _que los guiara y porque otros campesinos de la República hicieron de él
su paladín".
La o~ra no es épica ni panegírica, por
tal motivo no descansa en inflar tal o
cual acontecimiento o en estimar con
insistencia determinados rasgos del personaje central. Se trata de una impresionante narraci6n que pasa por todos los
veri~uetos del estado de Morelos, que va
y viene por los caminos que lo unen
con la ciudad de México y los demis
crntros de la Revolución Mexicana. En
esa narración y por esos caminos desfilan una y otra vez todos los personajes
que tuvieron qué ver para que los campesinos de Morelos se hicieran zapatistas,
y todos los que desde fuera o desde dentro de ese estado los apoyaron y combatieron, los traicionaron y los fusilaron.

1965. Su tesis fue:

En el transcurso de diez años una Revolución explota, toma un camino constitucional y se instituye como nuevo poder
nacional. Una estructura de poder se
derrumba para dar paso a otra estructura
superior. En el mismo marco de tiempo
unos campesinos se lanzan a la lucha
~dos por un hombre que vive, trabaj~
y siente como ellos, a partir del Plan de
Ayala estos campeJinos toman un rumbo
propio y no _q~ieren saber nada que no
sea el cumplimiento de su plan militarmente no obtienen el triunfo ¡¡ iniciativa política la pierden y son' obligados a
refugiar~ en la sierra -pero son fuertes
porque tienen un Plan y sus enemigos les
temen por eso--. El destino los lleva a
Chinameca, los fusiles truenan, un hombre cae y entonces ya pueden pulirse
planes más o menos similares en las flamantes oficinas del poder constitucional.
. _El contin,uo hilo narrativo y la serie
!runterrump1da de referencias a múltiples
m~ormes, peri6dicos, libros, memorias, archivos, etc. -que en conjunto forman
una base bibliográfica de más de trescientos materiales-- para avalar o confrontar los sucesos que año por año mes
por mes y hasta día por día se van' presentando durante toda la década zaJ!atista, hacen de este libro una sólida ob·ra
fuera de la rutina con que suelen tratarse
estos temas, sino que además constituye
de hecho, sin proponérselo, un real aporte al diccionario biográfico de la Revolución Mexicana.
CELSO GARZA GUA) ARDO
C1sNEROS FARÍAs GERMÁN, El Articulo
Tercero Constitucional. Análisis Hist6rico,
]ur!dico y Pedag6gico. Editorial Trillas,
Segunda Edición. México, D. F., 1970.
SE TRATA DE UN ESTUDIO completamente
positivo, útil bajo todos los puntos de
vista, tanto por la secuencia histórica de
su contenido como por la presentación
imparcial de las causas que en su debido
momento se argumentaron para cambiar
o modificar el rumbo de la labor educativa nacional que jurídicamente instituye
el Artículo Tercero Constitucional.
El autor siente necesidad de dar la siguiente explicación: "Al hacerlo me mueve la esperanza de contribuir en mínima
forma a la comprensión absoluta de una
de las normas constitucionales más apasionantes en la historia de México".

625
H

�Con un afán didáctico el libro está dirigido a los estudiantes, especialmente a
los normalistas; mas ello no lo limita
a que pueda ser consultado por todos los
interesados en la historia y la educación
nacional.
A través de ciento cincuenta páginas
siempre llenas de ideas históricas y presentes, la obra del profesor Germán Cisneros
recoge desde la Constitución Española de
Cádiz puesta en vigor en la Nueva España el 30 de septiembre de 1812, todos
los subsecuentes cambios que en nuestra
vida nacional se han materializado plenamente en torno a la educación como una
función propia de la estructura del estado.
Notamos en la obra del Prof. Cisneros
Farías un cierto apresuramiento literal
por arribar lo antes posible a la época
presente ¡!el artículo estudiado. Esta es
la razón por la cual pensamos que no
están suficientemente tratados los análisis
referentes a la Constitución de 1824, el
pensamiento educativo de don Valentín
Gómez Farías y la Constitución de 1857.
Mas si esto es así, el autor centra &amp;us
exposiciones en los cambios que el Artículo Tercero Constitucional ha operado desde el Congreso Constituyente de
Querétaro de 1917, hasta las reformas de
1946 y la Ley Orgánica de la Educación
Pública vigente. El criterio que el autor debió probablemente de haber seguido
para ello, es el de que tales hechos son
relativamente recientes y que insiden directamente sobre lo que hoy en día es
en México la educación. Esta es la época
más ampliamente tratada en toda la obra.
El autor busca en todo momento
hacer una exposición rigurosamente ceñida al proceso histórico de México. Hay
sin embargo en su obra un apartado especial -Aspecto Jurídico. Estado Educador- donde logra, o mejor dicho, puede explayarse plenamente para identificarse no sólo con los postulados constitucionales básicos, sino que hace claridad sobre la nobleza educativa y jurídica de nuestras leyes y el papel rector
del estado en todo este proceso.
Termina la obra con un sucinto e
interesante aspecto pedagógico, centrado
en los problemas del desarrollo de la
personalidad del educando, conceptuado
como: "El conjunto de aptitudes, habilidades o destrezas desarrolladas en forma
armónica, puestas al servicio de la colectividad que las enmarcan. De ahí que
a la educación no le queda otra tarea

626

que no sea la de acatar las disposiciones
o finalidades de la sociedad en general
para desarrollar en forma sistematizada
las múltiples aptitudes que poseen los sujetos, orientándolas a los objetivos señalados por la comunidad".

las más importantes, pues se puede decir
que todas las monografías constituyen P.ªra la inmensa mayoría de quienes lleguen
a obtenerlas, una verdadera adquisición
de información y de cultura general.
El valor de tales obras estriba en que

además de brindar un perfil de la entidad
estudiada, contribuyen a nuclear el sentimiento de unidad histórica y geográfica
de todo nuestro pueblo.
CELSO

GARZA

GUAJ ARDO

CELso GARZA GuAJARDO
TRASVIÑA TAYLOR, ARMANDO. Territorio de Baja California. Secretaría de
Educación Pública. Sub Secretaría de
Asuntos Culturales. México, D. F., 1969.
UNA DE LAS MEJORES tradiciones editoriales de México, es la que durante varias décadas ha realizado la Secretaría
de Educación Pública, a través de una variadísima serie de obras, abarcando los
distintos aspectos y niveles de la cultura.
El fomento editorial de la Secretaría
de Educación Pública tiene el loable propósito de guardar y enriquecer las ciencias, el arte y la cultura de nuestro pueblo. Sus colecciones enriquecen las bibliotecas públicas y particulares donde
los estudiosos del arte en letra repasan
y admiran lo que el hombre ha creado.
Una gran parte de su producción ha tenido como anaqueles, el ir de mano en
mano esparciendo cultura al alcance de
todos, en ediciones rústicas y pequeñas.
Tal es el caso de los cuadernos de lectura
popular que la Secretaría de Educación
Pública acertadamente siempre ha promovido.
De una serie reciente titulada Monografías de México llegó a nosotros el
ejemplar referente al Territorio de Baja
California. Recopilación y estudio de Armando Trasviña Taylor. El autor es un
joven valor de la literatura y de la historia de ese bello lugar de nuestra patria,
anotándose a nuestro modo de ver un
éxito más, al lograr damos un relieve
general de la Baja California Sur, desconocido para muchos de nosotros.
En una tarde de amena lectura se puede captar la obra de un poco más de cien
pequeñas páginas, por las cuales van pasando, como corresponde a una monografía, los panoramas histórico, físico,
económico, cultural y hombres ilustres
del Territorio de Baja California.
En cada uno de estos panoramas se
advierten verdaderas revelaciones que
an-aen de inmediato nuestra atención. En
el caso presente largo sería enumerar

627

�CANJE
ALEMANIA:
Literature Music fine Arts. A review of german-language research contributions on

literatura, music, and fine art. German studies, Section 111, Vol. IV, No. 1, 1971.
Mundus. A quarterly review of german rcrearch contributions on Asia, Africa and

Latín America. Stuttgart, Vol. VI, No. 4, 1970.
ARGENTINA:
Boletln Bibliográfico. Biblioteca Pública Central de la Provincia de Buenos Aires "Ge-

neral José de San Martín", No. 21, 4o. trimestre 1969.
Revista de Filosofía. Univenidad Nacional de la Plata, Instituto de Filosofía, Facultad
de Humanidades y Ciencias de la Educación, Depto. de Filosofia, No. 22, 1970.
Universidad. Publicación de la Univenidad Nacional del Litoral, Santa Fe, No. 78,

Mayo-Agosto 1969.
BELGICA:
Rlpertoire Bibliographique de la Philosophie. Publié sous les auspices de l'Institut In-

ternational de Philosophie avec le patronage de l'Unesco et avec l'appui du Ministere
de l'Education nationale. Publication trimestrielle, Tome XXII, No. 4, Novcmbre
1970, Tome XXIII, No. 1, Février 1971.
Revuc Phifosophique de Louvain. Publiée par l'lnstitut Suplrieur de Philosophie. Tome
69, Février 1971.
BRASIL:
Revista da Faculdade de Direito. Universidad de Sao Paulo, Vol. LXIV, 1969.

COLOMBIA:
Boletín de la Academia Colombiana, Tomo XXI, No. 86, 1971. Tomo XX, No. 85, 1970.
Franciscanum. Revista de las ciencias del espiritu. Universidad de San Buenaventura.

Año XII, No. 35, Mayo-Agosto 1970. Año XII, No. 36, Septiembre-Diciembre 1970.
COSTA RICA:
Revista de Ciencias Jurldicas. Universidad de Costa Rica, Escuela de Derecho, No. 16,

No~iembre 1970. No. 29, Diciembre de 1970.

629

�CUBA:

The Southern Review. Published quarterly at The Louisiana State University, Vol. VII,
No. 1, January 1971. Vol. VII, No. 2, April 1971.

Casa de las Américas. La Habana, No. 61, 1970. Nos. 65-66, 1971.
Islas. Revista de la Universidad Central de Las Villas, Santa Clara. Vol. IX, No. 3,
Julio-Septiembre, 1967. Vol. IX', No. 4, Octubre-Diciembre, 1967, Vol. X, No. l.
Enero-Marzo, 1968.

INGLATERRA:

ECUADOR:

MEXICO:

Bo&amp;tln de la Academia Nacional de Historia. Quito, Vol. XLIX, No. 108, JulioDiciembre, 1966. Vol. LIII, Núm. 115, Enero-Junio de 1970.

BibNografía Mexicana. Universidad Nacional Autónoma de México, No. 6, NoviembreDiciembre 1968. No. 5, Septiembre-Octubre 1969. No. 1, Enero-Febrero 1970.
Boletln del Instituto de Investigaciones Bibliográficas. Universidad Nacional Autónoma
de México, Biblioteca Nacional. Tomo 1, No. 2, Julio-Diciembre de 1969.
Comunidad. Cuadernos de difusión cultural de la Universidad Iberoamericana, Junio
1971, Vol. VI, No. 31.
Diálogos. Revista de Artes, Letras y Ciencias Humanas que publica El Colegio de
México, No. 39, Mayo-Junio 1971.
Dianoia. Anuario de Filosofía, Universidad Nacional Autónoma de México, Centro de
Estudios Filosóficos. Años 1955, 1956, 1957, 1958, 1959, 1960, 1961, 1962, 1963,
1964, 1965, 1966.
El Libro en México. Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Bibliográficas, 1970.
Foro Internacional. El Colegio de México, Departamento de Publicaciones, Vol. XI,
No. 3, Enero-Marzo 1971, No. 4, 1971.
GRAJALEs, GLORIA, Guía de Documentos para la Historia de México en Archivos Ingleses (Siglo XIX). Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Bibliográficas, México 1969.
Grados de Licenciados, Maestros y Doctores en Artes, Leyes, Teología Y Todas F~cultades
de la Real y Pontificia Univeriidad de México. Biblioteca Nacional de México, Instituto Bibliográfico Mexicano, México 1963.
IHMOFF CABRERA, JESÚS. Catálogo de Incunables de la Biblioteca Nacional. Presentación de Ernesto de la Torre Villar, Universidad Nacional Autónoma de México, 1968.

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La Universidad. Publicación bimestral de la Universidad de El Salvador, Mayo-Junio,
No. 3, 1970. Julio-Agosto, No. 4, 1970. Septiembre-Diciembre, Nos. 5-6, 1970.

ESPAf:l'A:
Augustinus. Revista trimestral publicada por los Padres Agustinos Recoletos, Madrid,
Tomo XV, No. 58, Abril-Junio 1970. Tomo XV, No. 59, Julio-Septiembre 1970.
Tomo XV, No. 60, Octubre-Diciembre 1970.
Convivium. Universidad de Barcelona, Facultad de Filosofía y Letras, No. 33, III, 1971.
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VENEZUELA:
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de Venezuela, Nos. 98-99, 1969.

631
630

�Acab6se de imprimir el 20 de
agosto de 1971, en los Talleres de la Editorial ]us, S. A.,
Plaza de Abasolo 14, Col. Guerrero. México 3, D. F. El tiro
fue de 1,000 ejemplares.

0671

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Segundo Imperio, como Vidaurri o Escobedo, comenzaron su entrenamiento
peleando contra los indios bárbaros".
"Las condiciones en que el Noreste vivía, eran verdaderamente desastrosas: aparte de este peligro de los indios, que era muy serio, existía el que
representaba el bandidaje floreciente en parte de esa región y a esto se
añadían las aventuras del contrabando, que fue una de las primeras fuentes
de riqueza del Noreste, sobre todo en los años de la lucha entre el Norte y
el Sur de los Estados Unidos, porque los estados surianos naturalmente se
abastecieron parcialmente de productos que les llegaban desde el área que
aquí se estudia. Puede decirse que el Noreste de México entra en escena y
empieza a jugar un papel importante sólo desde las guerras de Ayutla, la
Reforma y la Intervención Francesa. De alü en adelante, su importancia sigue creciendo y al mismo tiempo se incrementa su cultura. Instituciones hay
allí que son ya centenarias, como el antiguo Colegio Civil de Monterrey, que
hace unos cuarenta años cumplió un siglo de existencia y el Ateneo Fuente,
de Saltillo, que tiene también una historia muy larga y gloriosa y ha sido
uno de los viveros de donde han salido los más notables intelectuales de Coahuila. En ciudades como la última nos ha sido grato dar conferencias sobre
los temas más diversos teniendo siempre una nutrida concurrencia, como pudo comprobarse cuando el Seminario de Cultura Mexicana, en el año de
1951, celebró en la capital coahuilense su Primera Asamblea de Corresponsalías".
"Desde mediados del siglo XIX, el Noreste de México empezó a jugar
un papel de enorme importancia en los destinos del país, sobre todo desde
que se terminó la construcción de los ferrocarriles Nacional y Central y con
ello cesó el peligro de los apaches, contra los cuales todavía se luchó en Chihuahua en 1886, y en Sonora, por excepción, en 1939. Aparecieron entonces
gobernantes como don Bernardo Reyes, que impulsaron el progreso del Norte
que hoy está centrado en la ciudad de Monterrey, y sentaron las bases de
ese sistema paternalista que priva en dicha ciudad hasta nuestros días. Figuras como ésa y las de Madero y Carranza en el orden político, o como la
del poeta Manuel Acuña, la del historiador José Eleuterio González y la del
gran humanista Alfonso Reyes, son muy dignas de ser bien estudiadas. Todo
mundo sabe, en fin, hasta qué punto fue decisivo el papel que en la Revolución jugó el Noreste de México y cómo, desde que se inició la etapa constructiva de la misma, se volvió acelerado el progreso de esa zona.
Si en los tiempos prehispánicos era esa la región de más baja cultura,
hoy va a la vanguardia en el desarrollo económico y muy pronto irá a la delantera quizá también -como puede inferirse del crecimiento vigoroso de
instituciones como la Universidad y el Instituto Tecnológico de Monterreyen el desarrollo cultural del México contemporáneo".

434

Sección Cuarta

CIENCIAS SOCIALES

�LA LEY ORGANICA DEL SERVICIO EXTERIOR MEXICANO
Comentario

Lrc.

ALBERTO GARCÍA GóMEZ

Universidad Nacional Autónoma de México.
Universidad Autónoma de Nuevo León.

Es UN HECHO EVIDENTE que la vida internacional de nuestro tiempo se
caracteriza por su tendencia hacia el aglutinamiento, lo que ha producido
notables cambios y un creciente desarrollo en el Derecho Internacional, el
que ahora tiene un contenido y proyección con nuevas extensiones, de acuerdo con las necesidades y circunstancias de esa expansión, en un mundo
variable, sometido a diversas presiones e intereses, en el cual han surgido
también Estados que nunca antes habían aparecido en el gran escenario internacional en que vivimos.
Los jusinternacionalistas han captado esa situación privativa de nuestro
mundo actual al percibir que la estructura de la sociedad internacional ha
sufrido cambios básicos y que, consecuentemente, el Derecho Internacional
se está desarrollando en tres diferentes planos, uno que sigue la norma tradicional de la coexistencia diplomática y los otros dos que buscan la consecución de la cooperación internacional, tanto regional como universal, los
que deben conducir a una trascendental reorientación de nuestros conceptos
en la ciencia y en el estudio del derecho contemporáneo.1
El Derecho Diplomático, que, de acuerdo con el tratadista Cahier, es "el
conjunto de normas jurídicas destinadas a regular las relaciones que se crean
entre los diferentes órganos de los sujetos del Derecho Internacional encargados de manera meramente temporal de las relaciones exteriores de tales sujetos",2 por su parte, también ha sufrido la influencia de los cambios
1

WoLFGANG FRIEDMAN, La Nueva Estructura en el Derecho Internacional. Editorial
F. Trillas, S. A. México, D. F., p. 86.
• PHILIPPE CAHIER, Derech~ Diplomático Contemporáneo. Ediciones \lialp, S. A.,
Madrid-México-Buenos Aires-Pamplona, p. 19.

437

�que se han venido operando en el Derecho Internacional del qu~ forro~
parte. El primero, o sea la Ley que ha venido regulando _las rel~cio~~s diplomáticas en los Estados, las que revelan un nuevo cont~mdo y significad~,
tiene orígenes que se remontan a las primeras agrupaciones humanas, diversas por su establecimiento, caracteres étnicos y :ultura~es, según ~ observa de los documentos de los pueblos cuya historia empieza en el tiempo
antiguo.
Alfonso Reyes, maestro y diplomático mexicano, decía que tiempo h~bo
en que la diplomacia poseyó ciertos fueros, y se transmitía de padres a hiJOS,
como entre lo~ heraldos y mensajeros de la antigüedad, a quienes Aquiles
saluda, en la llíada, llamándoles "gente de Zeus". El privilegio diplomático todavía subsiste pero cada vez se ve más reducido; y aún se considera
'
.
de mal gusto acogerse a él cuando no es absolutamente necesario ...
La suerte y el prestigio de la carrera -prosigue Alfonso Reyes- han venido evolucionando al paso de las transformaciones sociales. Lo que ayer
parecía virtud de la persona se entiende hoy como ~ii:ud de la i~stitución.
No de otro modo se ha convertido en facultad ob1etiva, concedida desde
afuera por mandato y delegación de los pueblos, el an_ti~o. derecho de los
monarcas, que antes parecía una gracia otorgada a un individuo y a su descendencia de alguna manera íntima y mística.
El ideal, según el espíritu moderno, sería crear algo _como un mo~de. h~eco
de preceptos y reglamentaciones, dentro del cual pudieran caber, 1nd1stintamente, Pedro, Juan O Francisco. Pero esta suerte de escafandra nunca podrá estar del todo a la medida de cualquiera: habrá que someter al candidato a los previos aprendizajes del buzo; o, en el ~o~ caso, siquiera habrá que proveerlo de alguna información elemental e indispensable sobre los
usos del oficio.
Este último caso -asienta don Alfonso-- se ofrece cada vez más en esta
nuestra edad dichosa, era de la barbarie técnica. Las audacias _del especialista irrumpen, hasta inhumanos extremos, en el seno de cuestiones que
son, por naturaleza, de orden universal y "humanístico".ª
.
México atento a la situación prevaleciente en el mundo Y a su propio
valer ant~ el concierto de las naciones, valer de su tradicion~ apego al
Derecho Internacional, así como a ideales y doctrinas, unas propias y otras
identificadas en su historia y ser nacionales, con las más elevadas por su
contenido de respeto a la libertad, y a su propia institucionalidad juríd~c~,
habría de crear un nuevo ordenamiento que se encarga de nuestro Serv1c10
Exterior. Tal es el caso de la nueva Ley Orgánica del Servicio Exterior Mexica• At.FoNSQ

REYES,

Prologo a la Obra Derecho Diplomdtico de José Le6n Depetre.

Librería de Manuel Porrúa. México, 1952, p. 2.

438

no, la qu_e _fue aprobada por el H. Congreso de la Unión, por decreto de fecha
16 de d1c1embre de 1966, promulgado por decreto del C. Presidente de la
República, Lic. Gustavo Díaz Ordaz, del 23 de diciembre de 1966 publicado
en el Diario Oficial del 4 de marzo de 1967, en el No. 4 del Tomo CCLXXXI.
Esta Ley, cuya elaboración dentro del marco de una acabada técnica
jurídica, obedece a indeclinables urgencias, viene a satisfacer, no solamente
necesidades de estructuración meramente administrativa, sino que fija con
certeza su misión fundamental, cuando en el Capítulo Primero del Servicio
Exterior, dice en su Artículo Primero: "El Servicio Exterior 'del Gobierno
de los Estados Unidos Mexicanos es la organizaci6n permanente destinada
a ~al_vaguardar los intereses nacionales en el extranjero y a representar a
Mexico ante los Estados extranjeros con los que mantiene relaciones así como ante los organismos y reuniones internacionales en que participe".
Este prec~pto cambia del contenido en la Ley del Servicio Exterior qui'
fuera expedida el 25 de enero de 1934, así como su Reglamento de fecha
30 de abril del propio año, incluyendo sus reformas hasta el 31 de diciembre
de ~959. ?reem~s conveniente hacer su transcripción, lo que permitirá advertir la d1ferenc1a entre ambos, cuando en el Artículo Primero decía: "El
Se~cio Exterior de los Estados Unidos Mexicanos depende deÍ Poder Ejecutivo de la Unión que lo administra por conducto de la Secretaría de Rela~iones Exteriores. Esta Secretaría, dentro de las facultades y obligaciones
senaladas por la Constitución Política, las normas del Derecho Internacional
y las leyes vigentes se encargará de girar instrucciones a los funcionarios que
f~rmen par~e. de dicho Servicio, fijar sus atribuciones en Misiones Diplomáticas u Oficinas Consulares, ejercer vigilancia sobre ellos y dar debido y
exacto cumplimiento a esta Ley y su Reglamento".
"El C. Presidente de la República, en los términos que señalan las fracci_ones_ ~I y 111 del Artículo 89 de la Constitución Política y sujeto a las
dispos1c1ones de esta Ley, nombrará el personal del Servicio Exterior comisionado en Misiones Diplomáticas y oficinas consulares".
De la comparación de tales preceptos es posible fijar cuáles son las innovaciones contenidas en el primero, o sea en el de la Ley vigente.
Los elementos de que está integrado el Artículo Primero de la nueva Ley
del Servicio Exterior Mexicano, estimamos sea posible considerarlos de la
siguiente manera:
a). "El Servicio Exterior del Gobierno de los Estados Unidos Mexicano.1
es la Organizaci6n Permanente. .." Esto significa, de acuerdo con el Derecho Internacional -a partir de la Edad Media se estableció la costumbreque la Ley vigente, en el artículo transcrito, le atribuye un carácter permanente a nuestro Servicio Exterior.
439

�Dentro de la caracterización jurídica que establece todo servicio exterior,
para el caso, el nuestro, en la Convención de Viena de 1961, so~re Relac!ones
Diplomáticas, se consagró la práctica internacional y la doctrma autorizada
al formular:
"El establecimiento de relaciones diplomáticas entre Estados y el envío de
misiones diplomáticas permanentes se realizan mediante consentimiento
mutuo".
Este elemento de permanencia viene a fortalecer, además de su fundamentación jurídica, el establecimiento tradicional de las relaciones internacionales que las propias misiones diplomáticas tienen como función primigenia, haciéndolas más adecuadas y accesibles, dentro del marco de una
coexistencia pacífica.
b) . En lo que respecta a los objetivos que persigue nuestro Servicio Exterior se observa en el precepto a estudio de la Ley vigente, que uno de
ellos 'es "la salvaguardia de los intereses nacionales en el extranjero". En
este punto, es justo reconocer cómo México se ha ido expandiendo gradualmente en lo que se refiere a la conquista comercial de nuevos mercados para la colocación en muy importantes líneas en las que la calidad de los
productos nacionales es manifiesta, así ~orno el ~reciente volumen, financiero de variadas operaciones y transacciones mexicanas con los paises extranjeros.
En realidad México como Estado, ha logrado un lugar preponderante en
el concierto de las naciones. Básicamente, tanto por la solidez de sus instituciones políticas, como por la trayectoria ascendente de sus sucesivos gobiernos que se han preocupado por incrementar su progr:,so en tod~s los
' denes. Entre la variada multiplicidad de hechos y tambien. de crecientes
or
.,
relaciones internacionales bastaría citar el evento que atraJO la atenc10n
mundial hacia México: 1~ celebración de los XIX Juegos Olímpicos de 1968,
lo que permitió ofrecer al exterior la i~agen de un Pueblo que se esfuerza
y lucha por la obtención de más y meJores metas.
c). Otro objetivo, no menos importante, lo constituye _la "repre:entació:~
de México ante los Estados extranjeros con los que mantiene relaciones: ..
En este aspecto, también es necesario reconocer la_ labor de ~uestros diplomáticos a quienes correspondió en el pasado abnr los cammos que conducen ~ la amistad mediante el conocimiento y el trato a través de su encomiable trayectoria. Diplomáticos de la clase de Alfonso Reyes y de tantos
otros ameritados abanderados de nuestra patria, que habría_n de , ~reparar
y de constituir el antecedente necesario de las relaciones diplomaticas del
presente.
Es lógico pensar también, que la relevancia de México ha acrecentado,

asimism?, la multiplicación de sus relaciones diplomáticas y de otra índole
al exterior, en donde se ha podido advertir, no sólo la madurez cultural y
política de nuestro país, sino también la altura de propósitos que caracterizó
y caracteriza a su política internacional, fundada invariablemente con el
transcurso del tiempo en el Derecho, así como por sus destacadas intervenciones a favor de las naciones débiles y por su decidida afirmación a los
principios de Autodeterminación y de No Intervención.
d) . Por último, otro objetivo que viene a complementar la fundó!\ de
los anteriores, es "la representación de México ante los Organismos y reuniones internacionales en que participe".

En esta nueva dimensión internacional en que la cooperacion de los Estados es tan necesaria para la satisfacción de las demandas de los adelantos modernos, los orgarúsmos permanentes internacionales vienen a realizar
más cumplidamente las grandes tareas y misiones que no podrían ser llevadas a cabo de otra manera, sino con el esfuerzo conjunto logrado por tales
instituciones.
También en tales organismos México deja sentir su presencia a través de
su propia doctrina jusinternacionalista; lucha por la exaltación y defensa
de los principios que ya hemos mencionado, como así es de observarse en
la ininterrumpida obra de nuestros Presidentes de la República, quienes en
los últimos cincuenta años, hasta llegar a nuestro actual Primer Mandatario,
Licenciado Luis Echeverría Alvarez, han alentado a través de la dirección
de la política exterior mexicana, los ideales y propósitos surgidos de nuestra
Revolución, mismos que ahora han encontrado su aceptación plena, así como su comprobación histórica en el reconocimiento expreso que los organismos internacionales han consagrado en preceptos jurídicos, como los recogidos en la Carta de la Organización de las Naciones Unidas y en otras
trascendentales reuniones en donde la nobleza de tales ideales y propósitos
se han hecho evidentes. Baste citar, como un caso significativamente ejemplar, el Primer Tratado de Desnuclearización para la América Latina, el
que contiene la generosa y humanitaria creación e impulso de un Presidente Mexicano: el Licenciado Adolfo López Matees, de grata memoria
por sus esfuerzos en favor de la causa de la paz mundial.
Así, el pensamiento de México, expuesto por nuestros Mandatarios, que
no es otra cosa que el reflejo acrecentado del Pueblo que han conducido,
inspira nuestra política internacional, pensamiento que ha quedado plasmado en múltiples e importantes reuniones de tal carácter, en las que
cada vez se oye con mayor beneplácito y respeto la limpia voz de México
a través de sus dignos diplomáticos y representantes.
La actual Ley Orgánica del Servicio Exterior Mexicano, siguiendo fiel-

441

440

�mente el espíritu y la letra de nuestra Carta Magna, establece en su Artículo Segundo:
"El Presidente de la República, de acuerdo con las facultades que le confiere la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, señalará los
lineamientos de la política internacional de México y dirigirá las actividades
del Servicio Exterior por conducto de la Secretaría de Relaciones Exteriores".
En efecto, sobre este punto la fracción X del artículo 89 de nuestro Ordenamiento Constitucional, se refiere a las facultades y obligaciones del Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, cuando establece: "Dirigir las
negociaciones diplomáticas y celebrar tratados con las potencias extranjeras,
sometiéndolos a la ratificación del Congreso Federal".
Atendiendo a su elevado cargo administrativo, es lógico que el Primer
Mandatario sea quien conduzca y dirija la política internacional de México, esto es, la que comprende los objetivos que norman tales relaciones
internacionales y los medios y métodos a través de los cuales persigue dichos
fines, tomando en cuenta lo que dicta el propio interés nacional, consider".11do que tal preeminencia le permite, no sólo obtener la más completa 1~formación del variado material objeto de su función, así como el conocimiento interior de nuestro país y de sus circunstancias; la posición que guarda ante otros Estados; de sus intereses y compromisos, así como de sus
perspectivas, lo que le facilita la búsqueda para la obtenció_n de 1;1ej~res
objetivos dentro del campo internacional, considerando, en primer termino,
el logro del afianzamiento de la seguridad nacional, su habilidad para repeler
ataques del exterior, y proteger su existencia y bienestar.
No siempre los períodos de la historia del mundo se han caracterizado
por lo favorable de las situaciones en lo que se refiere. a la posición .de
cada país. En general, la sociedad internacional se ha visto ~ompro~etida
en una continua lucha por la existencia, en la cual cada entidad nacional,
para sobrevivir, ha tenido que tomar sus medidas en la competencia!
El Presidente de la República es -como acertadamente lo ha dicho algún autor- el medio de contacto oficial internacional, esto es, trata directamente con los demás Estados del mundo, lo que crea una relación íntima
entre decisión y ejecución, colocando al Ejecutivo en condiciones de estar
preparado para actuar con la celeridad que las circunstancias así lo exijan.
Además, el Primer Mandatario dispone de la colaboración de un personal experto y competente que, en términos generales, ha consagr~do la
mayor parte de su vida al servicio diplomático, personal que no siempre
hubo de contar con la estabilidad y permanencia burocrática, tomando en
.
f the Un1'ted States Foreing Policy. Prentice Hall.
• JuLIUS W. PRATT, A H istory o
!ne., Englewood Cliffs. N. J., p. l.

cuenta el nefasto "influyentismo" que hubo de observarse en el pasado. Actualmente, dicho personal ciertamente puede sugerir con mayor eficacia la
conducta que sea más conveniente adoptar y explicar, asimismo, el motivo
de esa conducta.
Recientemente,5 el Presidente de la República, Licenciado Luis Echeverría Alvarez, habría de dar indicaciones al Ministro de Relaciones Exteriores, en el sentido de que los embajadores mexicanos, serán, además de
los realizadores de la política internacional de México, los que impulsarán
a nuestro Comercio Exterior. En efecto, nuestro Ministro de Relaciones
Exteriores, Lic. Emilio O. Rabasa, atendiendo al plan de reorganización
acordado por nuestro Primer Mandatario, y por el propio titular de Relaciones, consistente en que las embajadas mexicanas, independientemente
de sus funciones oficiales, sean decisivas promotoras del comercio exterior
mexicano, el Ministro Rabasa ratificó ante un grupo de empresarios el
deseo del Presidente Echeverría de atender al máximo el renglón del comercio exterior y anunció que los puestos de embajadores y cónsules generales serán ocupados, preferentemente, por técnicos en Economía y Comercio.
Y fue más allá al señalar que los representantes diplomáticos procederán de
las más diversas capas sociales y serán, por tanto, el sector público, privado
y obrero.
De aquí que sea loable la expedición de la nueva Ley del Servicio Exterior, la que, dentro de nuevas y bien dispuestas normas, permite con mayor amplitud de criterio, aprovechar mejor el material humano que la propia evolución de México brinda, en mayores grados de cultura, para obtener mayor eficiencia en nuestro Servicio Exterior, el que requiere de una
selección y preparación adecuada, sin que el mero móvil político sirva para
"alejar" al candidato, o colocarlo por supuestos "méritos", lo que distorsionaría el fin del Servicio Exterior, que es servir a México en el extranjero
de la mejor manera, tomando más en cuenta la calidad y preparación del
aspirante, como así es de observarse en la Ley vigente.
El Derecho Internacional también reconoce en el Presidente el portavoz
oficial de las relaciones internacionales, tal y como así lo ordena nuestra
Constitución Política, surgiendo dos posibilidades en lo que respecta a sus
funciones en general: a) en tiempo de paz y b) el problema de la guerra.
En el primer caso que contemplamos, prácticamente no existe ningún obstáculo para la realización normal de las funciones encomendadas al Ejecutivo. El segundo es el que, por su extrema gravedad, requiere la aprobación del Congreso de la Unión para hacer la declaratoria correspondiente.
• Enero de 1971.

443

442

�Otra de las no menos importantes tareas que nuestra Constitución le
asigna al Presidente, es la de celebrar tratados, lo que así ocurre cuando
establece la legalidad de tales instrumentos internacionales en el Artículo
133 al ordenar: "Esta Constitución, las leyes del Congreso de la Unión que
emanen de ella y todos los tratados que estén de acuerdo con la misma,
celebrados y que se celebren por el Presidente de la República con la apro-bación del Senado, serán la Ley Suprema de toda la Unión ..."
Las anteriores facultades y atribuciones que la Constitución Política le
atribuye al Primer Mandatario sobre esta materia, son consecuencia del cargo que desempeña y de que es el representante de México ante los demás
Estados, correspondiéndole la dirección de la política internacional que estime más conveniente para beneficio de México, así como el velar por sus
intereses y su dignificación, tal y como se ha dicho con anterioridad.
De la observación y estudio de la política internacional seguida por México, pueden entresacarse páginas que mucho le honran, por la visionaria
conducción de tal política en momentos ciertamente difíciles para nuestro
País. Es posible recordar el problema -superado felizmente- de la expropiación petrolera. México, como Nación débil, frente a Grandes Potencias no contó sino con el recurso de la serena y firme decisión Presidencial
' el esfuerzo de sus hábiles diplomáticos para sortear dificultades y proy con
blemas sin fin; para obtener una solución adecuada y alejar los grande:;
peligros que pusieron a México en situación comprometida.
Se complementan las facultades y atribuciones presidenciales, de acuerdo
con el precepto a estudio, cuando en su parte final, le encarga la dirección
de las actividades del Servicio Exterior por conducto de la Secretaría de
Relaciones Exteriores.
Corresponde, por tanto, a esta Secretaría como Institución organizada
jurídica y administrativamente (Ley de Secretarías de Estado ~, la Ley, Orgánica del Servicio Exterior Mexicano), encargarse de la funcion en s1 del
Servicio Exterior, tanto en su parte de integración interna, que encabeza el
Secretario y el total de funcionarios y empleados, en los términos que la
propia Ley lo previene en su articulado subsecuente, como de la representación mexicana en el extranjero.
Tal lo dispone el artículo 3, cuyo texto dice: "La Secretaría de Relaciones Exteriores tomará las medidas necesarias a fin de que el Servicio Exterior cumpla sus funciones ajustándose a lo previsto por esta Ley y su Reglamento, los tratados y convenciones vigentes, las demás leyes y reglamentos aplicables y las normas del Derecho Internacional".
Es de observarse que en el precepto anteriormente transcrito, que se remite, por lógica jurídica, en primer término, a la Ley de Secretarías de
Estado, a la propia Ley, así como a su Reglamento que, como podremos

444

an~~r co~ posterioridad, contienen las normas específicas de organización
administrativa, tanto en lo que se refiere a las dos ramas principales de
que está compuesto nuestro Servicio Exterior, esto es, la diplomática y la
c~~sular, con sus diferentes jerarquías y calidades, como a las funciones y cond1c1ones generales a las que se ajustará el personal del Servicio, de acuerd_o con lo previsto por la Constitución (Artículos 76, fracción II y 89, fracciones II y III), en el precepto a estudio. Además, se toman en cuenta
los Tratados y Convenciones vigentes, en las cuales México se ha comprometido, ya sean de carácter bilateral o multilateral; también las demás
leyes, o sean las que necesariamente están relacionadas con el Servicio Exterior, en materia de funciones en los diferentes campos del Derecho Mexicano, como el Fiscal, el Civil, Penal, etc., y, por último, las normas del
Derecho Internacional.
Vemos que el articulado que ya hemos citado y que constituye la parte
dogmática de la Ley del Servicio Exterior vigente, se ajusta en el marco
jurídico preciso para el ejercicio de sus funciones y atribuciones; para el
logro, mantenimiento y superación de tales relaciones.
El artículo 4 determina: "La Secretaría de Relaciones Exteriores determinará el número, radicación y categoría de las misiones diplomáticas
y, en el caso de las representaciones consulares, precisará además su jurisdicción territorial".
El artículo 5 presenta nuevos aspectos, cuando en su parte relativa, dice:
"Corresponde a la Secretaría de Relaciones Exteriores designar, adscribir y acreditar a los representantes de México ante los organismos y reuniones internacionales de carácter intergubernamental. En su caso, requerirá el concurso de otras
Secretarías, Departamentos de Estado y organismos públicos, recabará f ormalmente sus opiniones sobre los temas que hayan de tratarse y les proporcionará copia de los informes que le rindan los delegados cuyos nombramientos hayan gestionado".

Este precepto obedece también al incremento de las complicadas relaciones existentes en el mundo actual, así como a la mayor participación de
México en tales relaciones.
En el artículo 6, se establece: "Las funciones permanentes del Servicio
Exterior fuera del país serán desempeñadas por las misiones diplomáticas
y las representaciones consulares''.
Desde tiempo inmemorial los Estados han utilizado los servicios de representantes para el arreglo de los diversos negocios que necesariamente surgen de la convivencia o vida de relación, como así lo consigna la Historia
del Derecho Internacional, y ante la necesidad de crear y sostener tales relaciones se consagró la costumbre de establecer embajadas con carácter per445

�manente. Verdross 8 nos dice que el Derecho Internacional no obliga, sin
embargo, a mantener embajadas permanentes y un Estado puede hacerse
representar por un tercer Estado o relacionarse con los demás simplementt&gt;
por escrito.
Es necesario distinguir, por otra parte, entre el establecimiento de relaciones diplomáticas y el envío de misiones diplomáticas. De acuerdo con
el tratadista Cahier,7 estima que, efectivamente son dos cosas distintas. Los
Estados pueden establecer entre sí relaciones diplomáticas mediante envío
de misiones temporales o a través de la misión diplomática de un tercer
Estado sin que por ello decidan establecer una misión permanente.
En ambos casos -prosigue el autor citado--, será necesario que exista
un acuerdo de creación de la misión diplomática, que podrá adoptar la
forma de un tratado especial concluido con este fin, o constituirá parte de
un tratado más amplio destinado a regular los diferentes puntos en litigio
entre los dos Estados.
Así, en el artículo 6, quedan establecidas las dos ramas fundamentales
del Servicio Exterior, esto es, la diplomática y la consular, las que habremos
de comentar al llegar al articulado correspondiente.
El artículo 7, complementario del anterior, previene: "El Presidente de
la República podrá designar misiones diplomáticas o consulares especiales
para llevar la representación de México a actos internacionales, y podrá, asimismo, designar personas con rango diplomático en misión especial para
cumplir comisiones específicas )' transitorias".
Como se observa del precepto que antecede, se deja al Ejecutivo la facultad para designar misiones o personas con rango diplomático, que sin
tener tal carácter, en cambio, ocasionalmente, pueden tener la preparación científica o técnica, para asistir representando a nuestro País a diferentes reuniones de tal naturaleza, si bien con carácter diplomático transitorio,
de acuerdo con el propio ordenamiento. Desde luego, tales nombramientos
llevan el carácter diplomático que se especifica, en atención a que la persona a quien se le confiera la comisión representativa para participar en
tales eventos, reciba las consideraciones otorgadas a los agentes diplomáticos.
El artículo 8 está referido a: "Las misiones diplomáticas de México
se denominan Embajadas. El nombre y categorla de las acreditadas ante
organismos internacionales será determinado por la Secretarla de Relaciones
Exteriores de acuerdo con los convenios y prácticas internacionales. Las re• Al.FREO VERDROSS,
' PHILIPPE CAHIER,

Derecho Inlernacional Público. Aguilar, p. 221.

presentaciones
consulares se d enomznan
.
.
consulado
l
agencias consulares y consulados honorarios''.
s genera es, consulados,

Da~o lo explícito del artículo anterior se at
,
,
Relaciones Exteriores la disp . ºó d
'
endera por la Secretaria de
,
0S1c1 n e nuestra rep
.,
y será hecha de acuerdo con la im rtan .
resentac1on en el exterior
xico tenga relaciones diplomáti
po
c1a del Estado ante el cual Méfactor de la reciprocidad q cas y consulares, siendo muy importante el
' ue se encuentra tanto e 1
.
en las prácticas internacionales.
n os convemos como
E~ el _artículo 9, específicamente se establee . "L
,
funcionarios diplomáticos son, en orden d ecreciente
.e. deas · categonas
de los
,
.
. .
. .
¡erarquia: emba¡ad or extraordinario y plenipoten etano
ministro cons ·
·
segundo secretario y tercer s
t .'
e¡ero, primer secretario,
ecre ano.
Por lo que concierne a los funcionarios cons l
decreciente será cónsul general , l
. u ares, el orden de jerarquía
, consu conse¡ero cónsul d P .
e
segunda,
cónsul
de
tercera
có
l
d
, .
e nmera, cónsul
d
por acuerdo del Ejecutivo Federa~~ de' c;ar!a y vicecónsul. La Secretaría,
Los empleados de las Emb . d, o Cra esignar cónsules honorarios.
.
a¡a as, onsulados General
C
l d
agencias consulares tendra'n las siguientes
. .
es,· éonsu a os 'V·
denomin ·
ductores, cancilleres y emplead
. . s''
aciones: int rpretes, traos aux11tare •
En el precepto anteriormente transcrito
del Servicio Exterior Mexican
1
, s~ establece el cuadro general
.
.
o en e extranJero Prime
t
1 Se .
c10 Diplomático el cual tiene varia
.
.
ramen e, e
rv1que son estable;idas en los artículoss s::;~:::~s funciones y obligaciones
En el segundo párrafo se establ
la designaci6n de los cónsules h ece,_ por acuerdo del Ejecutivo Federal,
siendo mexicanas o no naciona~~or;:;;¡enest~ es, de_ aquellas personas que
sul honorario sin cargo al E . '
d
esempenar el puesto de c6n'
rano, toman o en cuenta s
lid d
más atributos que puedan constituir
,
u persona a y defunción en aquellos l
una garantía para el ejercicio de tal
h
ugares, en que, por determinadas circunstanc·
aya en el extranjero consulado oficial de M' .
T I f
.
~as, no
norarios ta án
·
exico.
a es unc1onar10s ho- des r . S~Jetos a las disposiciones legales inherentes para el des
empeno e su m1S1ón.
•
El artículo
artícul
. . 10 previene.. "De acuerdo con las equivalencias que fija el
o siguiente, la Secretaría de Relaciones Exteriores pued
..
a cualquiera d l
f
•
.
e comisionar
u
. '6 d. e os uncionanos del Servicio Exterior indistintamente en
na mm n iplomática o en una oficina consular''.
eqEn
. efecto,
l
. el
. ,artículo 11 establece·. "Para los ef ect os d e esta Ley las
uwa encias ¡erarquicas del personal del S ervicio
. . E xtenor
. . son las siguientes:
. .,
Ministro Consejero
Consejero

C6nsul Consejero
Cónsul de Primera

ob. cil., p. 95.

447

446

�Primer Secretario
Segundo Secretario
Tercer Secretario

Cónsul de Segunda
Cónsul de Tercera
Cónsul de Cuarta

El artículo 12 dice: "Los agregados civiles, los militares, los navales o los
aéreos y los consejeros y agregados técnicos cuyo nombramiento haya sido
gestionado por otra Secretaría o Departamento de Estado, o por un organismo público, serán acreditados por la de Relaciones Exteriores, tendrán calidad diplomática y serán asimilados al Servicio Exterior, sólo mientras dure
la Comisión que se les ha confiado. Dependerán de los jefes de miswn en
que presta sus servicios, entendiendo dicha dependencia especialmente aplicable a actos de actividad política, expresión de opiniones, declaraciones públicas en nombre propio y oficial y, por lo que toca a su trabajo técnico, se
guiarán por las instrucciones de sus mandantes, comunicadas en la forma que
establezca el Reglamento".
Respecto de las obligaciones de los funcionarios del Servicio Exterior, el
artículo 13, las enumera de la forma siguiente:
I. Representar a México en el Estado ante cuyo gobierno estén acreditados
y velar en todo momento por el prestigio de la República.
II. Dentro de los límites autorizados por el Derecho Internacional, así como por los tratados y convenciones vigentes, proteger los derechos y los intereses de México y de los mexicanos ante las autoridades del Estado en que
se encuentren acreditados.
III. Promover la amistad y la comprensión entre el pueblo de México
y el del país en el que presten sus servicios, dentro de un constante propósito de paz y de solidaridad humana.
IV. Mantener y promover las relaciones comerciales, culturales, científicas
y económicas entre México y el Estado en que estén acreditados.
v. Vigilar el cumplimiento de las obligaciones de c~rácter internaci~n_al,
en particular el que se refiere a los tratados y convenciones d~ que Mex,_co
sea parte, e informar oportunamente a la Secretaría de Relaciones Exteriores sobre cualquier violación que al respecto observen.
VI. Guardar discreción absoluta sobre los asuntos oficiales_ ~ue se les e~comienden O que lleguen a su conocimiento en su carácter oficial. Esta obligación subsiste aun después de abandonar el Servicio Exterior cuando se
trate de asuntos cuya divulgación pudiera de alguna manera c~usar pe~juicio a los intereses nacionales. Independientemente 1e. ~~s medidas adm~nistratiuas que se impongan a quienes violen esta prohibzcion, les serán aplicadas las sanciones que establece el artículo 211 del Código Penal para el
Distrito y Territorios Federales, aplicable en Materia Federal.
448

Los funcionarios y empleados a que se refiere el artículo 12 también estarán sujetos a esta obligación, aún después de terminar la comisión que se
les hubiere confiado.
VII. Observar las reglas sociales acostumbradas en sus respectivas categorías y acatar las indicaciones que les hagan sus jefes acerca de su conducta, a fin de mantener en el nivel que merece la dignidad de la representación que ostentan.
Importancia especial reviste también el contenido del artículo precedente,
en lo que respecta a las normas a que deben sujetarse los agentes del Servicio Exterior Mexicano, en lo que se refiere concretamente al desempeño
de sus respectivas funciones.
Efectivamente, como hemos dicho con anterioridad, la representación de
México exige que sus agentes diplomáticos y consulares satisfagan los requerimientos contenidos en este precepto, el que previene que deben "velar
en todo momento por el prestigio de la República", ubicándolos dentro de
un marco de ética, no meramente profesional, sino también moral y de cualidades personales que son las que deben caracterizar a un representante de
tal naturaleza.
Asimismo, la protección de los intereses de México y de los mexicanos,
dentro de los límites autorizados por el Derecho Internacional, así como
por los Tratados y Convenciones vigentes. Es indudable que esto exige una
debida preparación, tomando en cuenta que se requieren conocimientos jurídicos especializados en materia de Derecho Internacional, con objeto de
que su actuación, no solamente resulte inoperante, sino que, además, esté
fundada en tal disciplina jurídica, así como en los tratados y convenciones.
Además, dichos agentes diplomáticos o consulares, deberán, cuando así lo
demanden las circunstancias, consultar a la Secretaría de Relaciones Exteriores para normar, tanto su criterio como su actuación, de acuerdo con lo
resuelto por ella, como así lo ordenan la Ley y el Reglamento en artículos
subsecuentes.
Se les previene a los funcionarios del Servicio Exterior de la discreción
absoluta que deben observar acerca de los asuntos oficiales que les encomienden, o bien que lleguen a su conocimiento en virtud del cargo que desempeñan. Esto resulta de lógica exigencia, tomando en cuenta la naturaleza
de los negocios en que intervienen, resultando de trascendentes consecuencias la violación a lo ordenado por la fracción que se indica.
Así, en otros países, el espionaje que opera dentro de las variadas redes
del campo diplomático, ha actuado no sin éxito, valiéndose de todos los
medios, que van desde el soborno hasta inimaginables argucias. Ciertas indiscreciones, sin llegar al extremo indicado, pueden servir y ser utilizadas
por oídos atentos a la información de los interesados. Es abundante la lite449
H29

�ratura acerca de esos casos, y en los juicios llevados a cabo en contra de tales espías, afloran las diversas técnicas y métodos para el logro de sus propósitos.
. .
Es de hacerse notar que, en el caso específico de nuestro Servicio Exterior, ha sabido guardar una actitud de celo y fidelidad que mucho lo enaltece, tanto en el pasado como en el presente.
. .
.
.,
Pero la norma que comentamos va más allá, al eXJgir que tal discrecion
subsista aún después de abandonarse el Servicio Exterior, sancionándose la
infracci6n en dos formas: a) administrativa, que puede significar desde la
admonici6n, la suspensi6n, hasta el cese o destituci6n, sin perjuicio de que,
b) penal, el infractor se haga penalmente responsable, y po~ tanto, ~creedor
a las sanciones que establece el inciso señalado. El tratadista Cah1er -ya
citado- nos recuerda que un diplomático no se improvisa.
La severidad que se aplica, también resulta de 16gica procedencia. El
daño que la Naci6n puede sufrir ante la violaci6n de lo establecido por la
fracción VI que comentamos, claramente revela que los funcionarios del
Servicio Exterior deben observar una conducta irreprochable, tanto en el
desempeño de sus funciones diplomáticas, como en su vida pri~ada y en_ lo
social. en un medio que, por sus características, naturaleza y circunstancias,
el rW:cionario diplomático o consular, debe reflejar la imagen de su país,
y tener como norma suprema, precisamente la discreci6n; esto es, aquella
conducta apegada en todo momento a normas y reglas inspiradas en una
buena educación aún en circunstancias difíciles -que es en donde se revela la verdader~ educación-, siendo la serenidad y la ponderaci6n las que
deban regir tal conducta, no sólo en actos sino t~~bién e~ _p_alabras. La
discreción, como arte de convivencia, no es de facil adq~ición. ~~ las
etapas de la cultura que el supuesto funcionario haya podido . adqum~ . en
su formación siempre será necesario el transfondo de la educación familiar,
y por much~ que hayan evolucionado los cánones diplomátic~s, d~ ayer a
hoy la discreción será siempre virtud fundamental en el funcionario encargado de la representación de un país, tal y como así lo consagra nuestra Ley del
Servicio Exterior.
.
La fracci6n VII es da obvia observancia, referida a las reglas sociales acostumbradas y el acatamiento de las indicaciones de los superiores a los subalternos.
.
El artículo 14 ordena: "Además de las que señale el artículo antenor,
son obligaciones de los jefes de misión diplomática:
,
l. Por los conductos oficiales que determine el Estado ante el ,que esten
acreditados, negociar los asuntos que les encomiende la Secretana de_ Relaciones Exteriores O aquellos que, por la naturaleza misma de sus funciones,
deben atender de conformidad con esta Ley y su Reglamento.

II. En su caso, representar a México en los organismos y reuniones internacionales de carácter irÍtergubernamental y normar su conducta dentro de
los mis":os, por la política internacional de México o por las instrucciones
que reciban de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
. III. Recla':iar, cuando proceda, las inmunidades, prerrogativas, franquicias y c~rtesias que corresponden a los funcionarios diplomáticos y consulares mexicanos, conforme ~ los tratados y prácticas internacionales y especialmente aquellas que México concede a los funcionarios diplomáticos y consulares de otros países, en el concepto de que solamente la Secretaría de Relaciones Exteriores puede renunciar a la inmunidad de jurisdicción de que
gozan esos funcionarios.
IV. Sin perjuicio de esas inmunidades y privilegios, respetar las leyes y
reg~amentos ~el Estado en el que presten sus servicios, haciendo las representaciones pertinentes cuando la aplicaci6n de esas leyes y reglamentos a los
nacionales de México signifique violación del Derecho Internacional y de
los tratados y convenciones de que ese Estado seá parte.
V. Dirigir los trabajos de la misión a su cargo y, al organizar la admi~istración de sus oficinas, velar por la eficacia en el trabajo del personal,
incluso la del personal comisionado por dependencias oficiales distintas de
la Secretaría de Relaciones Exteriores.
VI. Dirigir, dentro de su jurisdicción, la promoción del conocimiento de
la cultura mexicana y la difusión de noticias periodísticas nacionales, así como la intensificación de las relaciones entre las instituciones educativas de
nuestro país y las de aquél en que estén acreditados.
VII. Dirigir, dentro de su jurisdicci6n, la promoción de las relaciones económicas entre México y el país en que estén acreditados.
VIII. Sin perjuicio de informar cada vez que sea menester acerca de la
situaci6n política, econ6mica y social del país en que estuvieren acreditados,
enviar un informe trimestral.
IX. Con base en las actuaciones desarrolladas por el personal, informar
cada seis meses, acerca de su aptitud, comportamiento y diligencia.
X. Atender y despachar, en su caso, los asuntos consulares".
Dado lo explícito de todas y cada una de las fracciones del Artículo que
antecede, solamente cabe agregar lo que llevamos dicho acerca de la nueva
tónica impuesta a la política internacional de México, por el Presidente,
Lic. Luis Echeverría Alvarez, respecto a la preponderancia de la intensificación de las 1elaciones comerciales y econ6micas.
El Artículo 15 previene: "Además de las señaladas en el artículo 131 son
obligaciones de los jefes de representaciones consulares:
l. Fomentar, en sus respectivas jurisdicciones consulares, el intercambio
comercial con México e informar, por lo menos cada tres meses, a la Secre451

450

�taría de Relaciones Exteriores, sobre la situación económica de dicha jurisdicción, tomando particularmente en cuenta aquellos asuntos que puedan
interesar a la economía mexicana.
II. Prestar cooperación y ayuda a las misiones diplomáticas del Gobierno
de México en los países en que estuvieren comisionados.
III. Ejercer, dentro de los límites que fije el Reglamento, funciones de
oficiales del Registro Civil, en actos que conciernen a r:zexicanos. .
IV. En los términos señalados por el Reglamento, e1ercer funciones notariales en los actos y contratos celebrados en el extranjero que deban ser ejecutados en territorio mexicano. Su autoridad tendrá igual fuerza legal, en
toda la República, a la que tienen los actos de los notarios del Distrito Y
Territorios Federales.
V. Desahogar las diligencias judiciales que les encomienden los jueces de
la República.
VI. Organizar la administración de las oficinas consulares a su cargo, en
la forma que determine el Reglamento de esta Ley.
VII. Ejecutar los actos administrativos que requiera el ejercicio de sus
funciones y actuar como delegado de las dependencias del Ejecutivo Federal
en los casos previstos por las leyes o por orden expresa de la Secretaría de
Relaciones Exteriores.
VIII. Ejecutar los actos y desempeñar las comisiones que les encomiende
la Secretaría de Relaciones Exteriores.
IX. Informar, cada seis meses y con base en l~s actuaciones d~sarrollad~s
por el personal a sus órdenes, acerca de su aptitud, comportamiento y di-

ligencia".
.
.
Atendiendo al contenido del precepto anterior, es posible advertir la
terminación concisa de las obligaciones que competen a la representa~1on
consular destacándose, aparte de las señaladas, las de oficiales del Regi~tro
Civil, U:1es como el nacimiento, la defunción, el matrimonio de los_ mexicanos en el extranjero, etc., y las funciones notariales a que se refieren los
incisos correspondientes.
. .
El artículo 16 dice: "Queda prohibido a los funcionarios del Servicio
Exterior:
l. Intervenir en asuntos internos y de carácter po~ítico del país donde
se hallan comisionados O en los internacionales del mismo que sean ajenos
a los intereses de México.
II. Utilizar, para fines personales, el puesto qu_e. ocupen, los documentos
oficiales de que dispongan y las valijas y sellos oficiales.
III. Adquirir, sin permiso expreso de la Secretaría de Relaciones Exteriores, bienes raíces en el extranjero.

?;-

452

IV. Aceptar o hacerse cargo de la representación diplomática o consular de otro país, sin autorización de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
V. Contraer matrimonio con extranjera o extranjero, según el caso, sin
previa autorización de la Secretaría de Relaciones Exteriores".
De notoria importancia resultan las prohibiciones que establece este artículo, ya que, efectivamente es un principio reconocido por el Derecho Internacional, a partir de su establecimiento, el que los funcionarios de todo
,, el Servicio Exterior, jamás deban intervenir en asuntos internos y de carácter político del país en donde se encuentren acreditados, ya que la contravención a tal principio provoca, no solamente el disgusto y la reacción
negativa, sino que, además, el país en donde se encuentra el funcionario,
puede pedir su inmediato retiro o bien expulsarlo.
En la fracción V, es posible observar que la Ley vigente, ha modificado
su rigorismo en lo que respecta a que un funcionario del Servicio Exterior
puede contraer matrimonio con extranjera, o bien, tratándose de una fun-•
cionaria, con extranjero.
En efecto, en la anterior Ley del Servicio Exterior de 1934, en el artículo 19, referido a las prohibiciones de los funcionarios del Servicio Exterior, en la fracción VII, terminantemente prohibía: "Contraer matrimonio con mujer extranjera o que no sea mexicana de origen".
El artículo 17, por su parte, establece: "Tanto los empleados del Servicio
Exterior, como los cónsules honorarios de México, tendrán los derechos y
obligaciones que determine el Reglamento de esta Ley, sin perjuicio de los
que otras leyes establecen para todos los empleados y funcionarios de la
Federación".
Ahora llegamos al capítulo II, referido al ingreso al Servicio Exterior.
Así, el artículo 18 ordena: "El Servicio Exterior será desempeñado por
embajadores y cónsules generales que nombrará discrecionalmente el Presidente de la República, de conformidad con las fracciones JI, 111 y XVI
del artículo 89 de la Constitución, y por los funcionarios de carrera que hayan ingresado en él de acuerdo con las leyes anteriores del Servicio Exterior
y los que ingresen según las disposiciones de la presente Ley y su respectwo
Reglamento.
En lo que respecta a la primera parte de este artículo, hubimos de ver
ya con anterioridad la facultad exclusiva del Presidente de la República para la nominación de embajadores y cónsules generales, y la segunda está
referida a los funcionarios de carrera que hayan ingresado al Servicio Exterior, o sea aquellos que hubieren satisfecho los requisitos de la Ley
anterior y de su Reglamento, sujetándose los de nuevo ingreso a las disposiciones de la Ley vigente, como así habremos de ver en los próximos
artículos.

453

�El artículo 19 dice: "Para ser designado embajador o cónsul general se
requiere ser mexicano por nacimiento, estar en el goce de sus derechos civiles
y políticos, tener por lo menos 30 años de edad y reunir los méritos suficientes para el eficaz desempeño de su cargo, a juicio del Presidente de la República".
El artículo 20 estatuye: "Los nombramientos de embajadores, como jefes de misiones diplomáticas permanentes ante Estados y organismos internacionales, y los de cónsules generales, serán sometidos a la ratificación del
Senado de la República en cumplimiento de la fracción JI del artículo 76
de la Constitución, o, en su caso, de la Comisión Permanente del H. Congreso de la Unión. Sin este requisito no podrán tomar posesión de su cargo".
El artículo 21 dice: "El Presidente de la República podrá hacer nombramientos para ocupar puestos del Servicio Exterior con rango inferior al
de embajador o cónsul general por un tiempo definido, para el desempeíío
de una tarea concreta y de una adscripción específica. Los así nombrados
no formarán parte de los cuadros permanentes del Servicio Exterior, ni en
consecuencia ocuparán las plazas que el Presupuesto de la Federación señale para el personal de carrera. Sus funcio11es concluirán automáticamente
al expirar el término por el que se extendió el nombramiento".
Artículo 22: "La Comisión de Personal del Servicio Exterior, a que se
refiere el Capítulo IV de la presente Ley, dará oportuno aviso escrito al Secretario de Relaciones Exteriores, de las vacantes que hayan ocurrido o que
vayan a ocurrir próximamente -de Vicecónsul, Cónsul de cuarta y tercer
Secretario--, a efecto de cubrirlas mediante un concurso público general,
cuyos sinodales serán designados de las listas que proporcionen la Universidad Nacional Autónoma de México y demás institucio11es de e11señanza
superior legalmente autorizadas.
Para ello, el Secretario designará desde luego una Comisión Consultiva
de Ingreso que integrarán: como Presidente el de la Comisión de Personal
del Servicio Exterior, y los Directores de las escuelas o instituciones superiores legalmente reconocidas, que tengan establecidas las carreras de diplomacia o de relaciones internacionales. Con excepció11 de su presidente, en
ningún caso podrán formar parte de esta Comisión miembros activos del
Servicio Exterior o funcionarios de la Secretaría de Relaciones Exteriores".
Este artículo registra innovaciones en relación con el correspondiente de
la Ley anterior. En efecto, subsiste el examen de capacidad cultural en el
aspirante, que en la anterior Ley era exclusivamente para el puesto de Vicecónsul. Examen en el cual eran requeridas las siguientes materias: Derecho
Internacional Público, Derecho Internacional Privado, Derecho Internacional, Español, dos lenguas, aparte de la anterior, Contabilidad, Mecanografía, Tratados, Legislación Nacional y Derecho Diplomático. Actualmente,

454

con tino, ,se da ingere~ci_a a la Comisión de Personal del Servicio Exterior
Y ~e amplía el reconocuruento de los grados académicos del aspirante como
as1 se contempla en el siguiente precepto.
'
Artículo 23: "La Comisión Consultiva considerará los grados académicos
otorga~os por las escuelas, institutos y universidades reconocidos por la Ley,
:oncedzen~o ~ref~rencia a _los doctorados, maestrías y licenciaturas que otor"~en las zn~tituczones dedicadas a la enseñanza de ciencias políticas y sociales, relaciones internacionales, derecho, economía y filosofía y letras, que
presenten los concursantes, apreciará los estudios que hayan hecho para obtenerlos Y, ~e acuerdo con el Reglamento de esta Ley, determinará los exámenes Y tesu que deban presentar, excepto los de dos lenguas extranjeras
que serán obligatorias para todos".
El ~~ículo 24 d_ice : "El tra~ajo de la Comisión Consultiva de Ingreso
conclutra con dos informes escntos. En el primero, destinado al Secretario
de Relaciones Exteriores, dará su opinión sobre los candidatos que se hayan
destacado más, tanto por sus estudios previos, como por los exámenes O tesis
q~e. ,hayan presentado en el concurso. En igualdad de co11diciones, la Comtsion _deber~ recom~ndar en primer lugar a los graduados en diplomacia
Y relaciones mte_rnactonales e_n las instituciones educativas de la República.
En e~ segundo mforme, destinado a la Comisión de Personal del Servicio
Exterto~, l~ Comisi6n Consultiva recomendará el mejor aprovechamiento que
a su criterio pueden tener en el trabajo de la Secretaría esos mismos candidatos aprobados".
. El Artículo 25 establece: "Además de su preparación académica, el candidato deberá llenar los siguientes requisitos:
, ~). Ser _m_exicano por nacimiento, estar en ejercicio de sus derechos poltttcos y civiles, ser menor de veinticinco años cuando sólo tenga el grado
de. b~~hiller, y de ve~ntiocho si tiene uno superior. En casos excepcionales,
a JUlcto del Secretario de Relaciones Exteriores, podrá dispensarse este requisito.
b). Comproba, buenos antecedentes y costumbres a satis/acción de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
c) . Tener la aptitud física y mental que se requiere para el desempeño
del cargo, así como los antecedentes de moralidad i1ldispensables para las
funcio1ies del Servicio Exterior.
. d) ·. No pertenecer _al ~stado eclesiástico, ni ser ministro de algún culto,
nz rmembro de orgamzact011es co11trarias a las instituciones de la República.

e). Que, en caso de ser casado, lo sea con cónyuge de nacionalidad mexicana por nacimiento o naturalizaci6n".
Artículo 26: "Todos los candidatos admitidos para cubrir las plazas vacantes sujetas a concurso recibirá11 un nombramiento provisional de vice-

455

�cónsul y no serán considerados miembros regulares del Servicio Exterior, hasta que, transcurrido un año, la Secretaría les comunique formalmente su
nombramiento definitivo. Al cumplirse este plazo, quienes ostentan los grados académicos o títulos profesionales, a que se refiere el artículo 23, pasarán
a ser Terceros Secretarios o Cónsules de Cuarta, siempre que satisfagan los
requisitos de lealtad, eficiencia y adecuada conducta".
En este precepto se advierte inicialmente el nombramiento provisional de
vicecónsul por el término de un año.
El Capítulo 111 está referido a los ascensos.
El Artículo 27 dice: "Los ascensos de vicecónsul a las categorías superiores hasta Cónsul Consejero o Ministro Consejero serán acordados por riguroso escalafón previo dictamen favorable de la Comisión de Personal del
Servicio Exterior, y teniendo en cuenta lo dispuesto en el artículo 26".
Artículo 28: "El Secretario de Relaciones Exteriores someterá a la consideración del Presidente de la República, en ocasión de tenerse que cubrir
una vacante de embajador o de cónsul general, los nombres y los antecedentes de los funcionarios de carrera del Servicio Exterior que tengan una antigüedad de cinco años como ministros, o cónsules consejeros.
En el caso de que el Presidente de la República, en uso de las facultade~
que le confiere el artículo 89 de la Constitución Política de los Estados _Unidos Mexicanos, nombre embajador o cónsul general a uno de los funcionarios a que se refiere el párrafo anterior, el funcionario as_í nombrado só! o
podrá ser privado temporal o definitivamente de sus funciones, en los_ terminas de los artículos 51, 52, 53 y 56 de la presente Ley, o cuando, i~dependientemente de su edad, tenga derecho a ser jubilado con la ca~tidad
máxima que le correspondería al cumplir los 65 años a que se refiere el
artículo 59.
Lo dispuesto en el párrafO anterior no limita en form~ ª!~una la fac~ltad
del Presidente de la República para cambiar de adscripczon al emba1ador
cónsul general como juzgue que conviene a los intereses del país".
0
escalafoAr t,1cu1o 29.. "La Comisión de Personal propondrá los ascensos
•
d
, ·
narios del Servicio Exterior ajustándose a las siguientes antigüeda es minimas que no incluyen el nombramiento provisional por un año a que se refiere el artículo 26:

a)
b)
c)
d)
e)

De dos años como vicecónsul;
De tres años como Tercer Secretario o Cónsul de Cuarta;
De tres años como Segundo Secretario o Cónsul de Tercera;
De tres años como Primer Secretario o Cónsul d_e Segunda;
De cuatro años como Consejero o Cónsul de Primera; .
f) Los casos de los Ministros Consejeros y Cónsules Conse7eros se regirán por lo dispuesto en el artículo 28".

El Artículo 30 dice: "Cumplidas, a juicio de la Comisión de Personal,
las condiciones que establece el artículo 29, fundará sus dictámenes, teniendo en
cuenta las hojas de servicio u otros documentos fehacientes, de acuerdo con
las siguientes prioridades:

l. Las pruebas de lealtad a México y de eficiencia en el servicio.
11. La conducta pública y privada.
111. Las mayores antigüedades:
a) dentro de la categoría, y
b) dentro del Servicio.
IV. La preparación intelectual comprobada por estudios hechos, artículos
u obras publicadas y títulos académicos obtenidos con posterioridad al ingreso".
Artículo 31: "La Comisión de Personal vigilará la diferencia entre la antigüedad mínima necesaria para un ascenso y el tiempo real transcurrido sin
concederlo. Cuando pase de un límite prudente, estudiará especialmente el
caso para determinar si el ascenso no ha sido concedido por un número insuficiente de plazas en la categoría correspondiente o por méritos insuficientes para desempeñar el nuevo cargo. La Comisión, en uno y otro caso,
presentará un informe especial para la decisión del Secretario de R elaciones
Exteriores, haciendo las recomendaciones que estime pertinentes".
Artículo 32: "En caso de que haya vacante en una categoría, sin que en
la inferior existan funcionarios que reúnan el requisito de la antigüedad mínima dentro de la categoría, la Comisión propondrá al Secretario de R elaciones Exteriores reducir el plazo de dicha antigüedad mínima que según el
artículo 29 sea necesaria para el ascenso".
El Capítulo IV se refiere a la Comisión de Personal del Servicio Exterior.
En el Artículo 33 se establece: "La Comisión de Personal del Servicio
Exterior, en los términos de la presente Ley y su Reglamento, someterá a la
aprobación del Secretario de Relaciones Exteriores recomendaciones para el
ascenso, traslado, disponibilidad, retiro, medidas disciplinarias y casos excepcionales de licencias y vacaciones de los miembros de carrera y de los empleados del Servicio Exterior.
Por lo que toca a los que estén prestando sus servicios en el extranjero,
la Comisión aportará datos para que la Secretaría de Hacienda fije tasas de
sobresueldo por carestía de vida, que deban ser concedidas, y someterá recomendaciones para que la Secretaría de Relaciones Exteriores determine
aquellas zonas que deban ser consideradas como insalubres, únicamente para los efectos de cómputo doble de tiempo de servicios de los funcionario.;
del Servicio Exterior, mientras duren ahí comisionados".

457
456

�Esta es una innovación introducida por la Ley vigente, la que indudablemente beneficia a los funcionarios y empleados de nuestro Servicio Exterior,
si se observa su contenido.
El artículo 34 dice: "La Comisión de Personal vigilará que el trabajo
de los empleados y funcionarios del Servicio Exterior en el extranjero y en
la Secretaría de Relaciones Exteriores se ajuste a una rotación continua.
Para tal efecto procurará que no permanezcan más de cinco años consecutivos en el extranjero ni tampoco en la Secretaría, y con ese propósito dartÍI
oportuno aviso escrito al Secretario de Relaciones Exteriores del vencimiento
de esos plazos máximos para que éste ordene los traslados necesarios.
El Secretario de Relaciones Exteriores, tomando en cuenta las conveniencias del Servicio y oyendo la opinión del titular de la misión o dependencia
de la Secretaría, podrá por excepción prorrogar una vez, hasta por dos años,
la permanencia del funcionario o empleado en la adscripción de que se trate".
Artículo 35: "La Comisión desempeñará asimismo funciones de organización y consulta en lo relativo al ingreso al Servicio Exterior, de acuerdo
con la presente Ley y su Reglamento".
Artículo 36: "La Comisión de Personal del Servicio Exterior estará formada por un presidente, que será uno de los Subsecretarios de Relaciones Exteriores, a quien suplirá en sus faltas temporales el Oficial Mayor, y por los
Directores Generales de los Servicios Diplomático y Consular y de Cuenta
y Administración. Otros directores generales concurrirán a las reuniones donde se traten casos de personal que afecten directamente al trabajo de sus
respectivas direcciones".
Artículo 37: "La Comisión de Personal podrá pedir informes verbales o
escritos a cualquier Dirección General de la Secretaría para el mejor desempeño de sus funciones y examinará las proposiciones que le hagan los
directores generales".
Artículo 38: "La Comisión de Personal formulará su propio Reglamento
interno sometiéndolo a la aprobación del titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores".
El Capítulo V habla "De los Derechos y Prestaciones que Corresponden
a los Miembros del Servicio Exterior.
El Artículo 39 ordena: "Los funcionarios y empleados del Servicio Exterior gozarán de los siguientes derechos y prestaciones:
I . Conservar, para los efectos civiles y políticos, su residencia legal y su
domicilio en la República Mexicana.
II. Importar y exportar, libre del pago de impuestos aduanales, ms equipajes y objetos de menaje de casa cuando salgan comisionados al extranjero
o regresen al país por término de su comisión o por estar en disponibilidad.
La misma exención podrá aplicarse a los automóviles pertenecientes a los

458

expresados funcionarios y empleados de acuerdo con las normas que fije
el Reglamento de esta Ley.

III. Las autoridades competentes reconocerán la validez de Los estudios
certificados de educación primaria, secundaria, de bachillerato O sus equivalentes, curs~dos en el extranjero por los empleados, y los hijos de éstos
Y. de los funcion~rios del Servicio Exterior, observando, en su caso, lo prev1st~ en la fracción IV del articulo 31 en relación con el 34 de la Ley Orgámca de la Educación Pública.
En los casos en que no hubieren terminado en el extranjero los estudios
necesarios para obtener el diploma o el grado correspondiente, las autoridades educativas, con arreglo a las disposiciones legales invocadas, revalidarán
los mismos en forma tal que los interesados puedan proseguir en el grado
escolar equivalente del sistema educativo nacional, en la medida en que
la preparación obtenida lo permita.
I~. De todas las prestaciones que establecen la presente Ley y la Ley del
Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado.
Un regl~":ento d~termin~rá la forma en que los funcionarios y empleados
del Servicio Exterior radicados en el extranjero recibirán aquellas prestaciones de las que, por razones de hecho, no han venido disfrutando.
V. De las vacaciones, licencias, compensaciones en los términos de la presente Ley y su Reglamento".
Artículo 40: "Los miembros del Servicio Exterior comisionados en el extranjero gozarán de 30 días de vacaciones al año.
Cuando el interesado disfrute de sus vacaciones en la República, se au.
mentará al tiempo de las mismas el necesario, a juicio de la Secretaría, para
trasladarse del país donde estuviera comisionado a la ciudad de México y regresar al lugar de su adscripción".
Artículo 41 : "La Secretaría de Relaciones Exteriores cubrirá a los miembros del Servicio Exterior el importe de Los pasajes de venida a México
y regreso a su adscripción en vacaciones, cuando no hayan podido venir al
país en tres años continuos, por causas ajenas a su voluntad.
Los funcionarios y empleados del Servicio Exterior podrán acumular vacaciones hasta por 60 días siempre que las utilicen para venir a México y
sólo en este caso tendrán derecho a que se les cubra el importe de los pasajes a que se refiere el párrafo anterior".
Artículo 42: "En los casos de enfermedad debidamente comprobada, la
Secretaría de Relaciones Exteriores podrá conceder a los miembros del Servicio Exterior licencia hasta por dos meses con goce íntegro de sueldo; dos
más con medio sueldo y dos sin sueldo.
A las mujeres se les concederán tres meses de licencia con goce íntegro
de sueldo, uno antes del alumbramiento y dos después. Igualmente la Se-

459

�cretaría podrá conceder licencias por cualquier otra causa justificada, hasta
por seis meses sin goce de sueldo".
.
Artículo 43: "Los jefes de misión y de las · representaciones consulares
0 los funcionarios encargados de las mismas podr~n conceder~ en casos ~e
urgencia comprobable y dando aviso a la Secretaria de Relac~ones Exteriores licencia económica con goce de sueldo al personal a sus ordenes, hasta
po; el término de quince días, de acuerdo con lo establecido en el Reglamento. Los cónsules generales tendrán la misma facultad respecto de los
titulares o encargados de las oficinas de su jurisdicción.
Los períodos de estas licencias económicas serán 1e_ducid~s del número de
días de vacaciones a los que el miembro del Servicio tuviere derecho conforme al artículo 40".
.
Artículo 44: "La licencia económica de que deseen hacer uso los ¡efes
de misión y los cónsules generales, deberán solicitarla a la Secretaría de
Relaciones Exteriores, indicando el sitio en donde se propongan hacer riso
de la misma".
El capítulo VI se refiere a los Sueldos, Viáticos y Gastos de Representación e Instalación.
Artículo 45: "Los funcionarios y empleados del Servicio Exterior disfrutarán de los sueldos, gastos de representación, viáticos y demás remuneraciones que se les asignen de acuerdo con el Presupuesto de Egresos de la
Federación.
Los gastos de orden social y de sostenimiento corres~onden a la Misió,n o,
en su caso, a la representación consular, y no a los titulares de ellas; estos,
0 los encargados de las misiones o de los consulados, darán cuenta de las
erogaciones efectuadas en los términos que determine la Secretaría de Relaciones Exteriores''.
Artículo 46: "Los funcionarios que con motivo de la ausencia del Jefe
de Misión O del Titular de un consulado queden acreditados, respectivamente, como encargados de negocios, o como enc~rgad~s de la repr_esentación consular, recibirán como sobresueldo una cantidad igual a la mitad d~
su sueldo y gastos de representación siempre que dure~ en su e~c~rgo m~s
de 30 días. a menos que otras disposiciones legales consignen condiciones mas
favorables,' en cuyo caso se aplicarán dich~ _disposici_ones".
..
Artículo 47: "Los funcionarios del Servicio Exterior, y los familiares que
dependan directamente de ellos en lo económico, tendrán derecho a ?asajes por la vía más rápida y, asimismo, derecho al transporte de _su . 1:'~,na¡e de
casa cuando sean trasladados para residir en una nueva adscripcion .
Artículo 48: "Los funcionarios o empleados del Servicio Exterior que sean
nombrados para ocupar un puesto en el extranjero, o trasladados a otro lugar, 0 llamados del extranjero a prestar sus servicios en la Secretaría, ten-

460

drán derecho a gastos de instalación que se ministrarán en la siguiente proporción, del total de sus percepciones mensuales en el extranjero:
a) El equivalente a un mes y medio, para los empleados del Servicio Ex~
terior;
b) El equivalente a un mes, para los funcionarios de la rama consular y
para los de la rama diplomática comprendidos en las categorías de tercer
secretario a ministro consejero;
e) El equivalente a medio mes, para los embajadores".
El Capítulo VII nos habla De la Separación y Disponibilidad.
El Artículo 49 dice: "Los embajadores J cónsules generales podrán ser
cambiados libremente y removidos de su puesto por el Presidente de la República salvo lo dispuesto en el artículo 28''.
Artículo 50: "Los funcionarios y empleados del Servicio Exterior podrán
ser removidos de sus cargos ya sea temporalmente por medio de suspensión
o en f arma definitiva por cese o destitución".
Artículo 51: "Son motivo de suspensión de empleo sin goce de sueldo
por el tiempo que fije el Reglamento:
l. Ausencia de la oficina por más de tres días hábiles, sin causa debidamente justificada.
II. Morosidad manifiesta y comprobada en el desempeño de sus obligaciones oficiales.
III. Desobediencia a las instrucciones del jefe superior.
IV. Estar sujeto a proceso penal.
V. Habitual incumplimiento de los compromisos económicos contraídos''.
Artículo 52: "Son motivo de cese a juicio de la Secretaría de Relaciones
Exteriores, y tomando en consideración los antecedentes que consten en la
hoja de servicio del interesado y las circunstancias que en cada caso concurran:
I. Desatención comprobada de las obligaciones y prohibiciones impuestas
en los artículos 13, 14, 15 y 16 de esta Ley.
II. Mala conducta pública.
III. Abandono del empleo en los términos que fija el Reglamento.
IV. Ineptitud comprobada en el desempeño de las funciones básicas de
ambas ramas del Servicio Exterior.
V. Desobediencia deliberada o reiterada a las instrucciones de la Secretaría de Relaciones Exteriores".
Artículo 53: "Son motivo de destitución:
I. Deslealtad al país o a sus instituciones.
II. Sentencia dictada en forma condenatoria por delito intencional.
III. Uso ilícito, o con fines de provecho personal, de las franquicias aduana/es, postales y de correos diplomáticos o de las inmunidades y privilegios
inherentes al cargo.

461

�IV.

.
eualquier

falt a que la Secretaría de Relaciones Exteriores califique

de extrema gravedad".
.,
d ,
d da de modo discrecional
Artículo 54: "La suspensron po ra. ser a~; :ese y la destituci6n serán
por el Secretario de Relacio~es ~xten~:;\érminos de la presente Ley pero
acordados por el propio funcionario ;;
, n el procedimiento que fije el
el interesado tendrá derecho a ser o o, segu
Reglamento".
.
.
pleados que hayan sido destituídos
l S . .
Artí.c l 55 . "Los funcionanos y em
u
o
.
á
.
h
b
para reingresar a ervic10
o cesados de sus puestos quedar n m a i'l'tados
i
Exterior".
l d d l Servicio quedarán en
Artículo 56: "Los funcionarios y emp ea ~s e
disponibilidad por un plazo máximo de tres anos:
l. A solicitud del interesado.
.
.
l em11 Por resolución del Secretario de Relaciones Extenores.
·
·os, y en su caso a oste de
La. disponibilidad da derecho a los funcionan
.
d . d para ocupar una vacan
pleados del Servicio Exten~r, a ser esina ops - ado dentro del Servicio, de
la misma categoría del último pue~~o esem en
,,
· l · que fi7a el artículo 11 ·
l
acuerdo con as equiva enctas
h
d' p 'b 'lidad de acuerdo con la
, l 57. "Para tener derec o a is om 1
,
d
Articu
. que el funcionario O emplea- o
. 1o d l• tí lo anterior es necesano
fracc16n
e ar cu
'
. . p lo menos durante cinco anos
que la soli~i~e Ehaya _prestLadod:pso::;~;~:; s:rconcederá siempre que lo per-en el Serv1c10 xtenor. a
mitan las labores del Servicio":
'b ·rd d los funcionarios y empleados del
Artículo 58: "Durante la dispom i t a , l
Si la disponibilidad es
•
p drán tener ascenso a guno.
Servicio Exterior no o
d ,
p tarse su duración para los efectos
. . d
l . t resado no po ra com u
.
d
solicita a por e m e
, d R l · es Extenores a e.
d d por la Secretana e e acwn
'
de esta Ley, y si es acor a a
d l t' lo 56 el interesado tendrá demás de la prerrogativa que conce e e ar icu f , l l s"
duraci6n para los e ectos ega e .
recho a que se compute su
. f
de los miembros de carrera del
, 1 5g "E causa de retiro orzoso
.
d
Arttcu
s plir
. los 65 anos
_ de ed ad, salvo que el Presidente. . e
. o :.
Servicio Extenor cum
.
l seguir utilizando los servicios
la República, mediante acuerdo escnto, resue va
del interesado.
•
· que deba ser re t'irado tenga derecho a pensi6n no
f
Cuando el uncwnari~
.
d l autoridad correspondiente haya
se hará efectivo el retiro _sino cua~ º,, a
acordado favorablemente. dicha pdenlsiS6n . . . Exterior que se encuentren e1I
, l 60 "Los miembros e eru1c10
l .
Arttcu o.
: l edar separados defmi
. 't.wamente del servicio por cua quier
el extran¡ero, a qu
.
e de los pasajes y del transporte de su mecausa, tendrán_ derecho al import
d acuerdo con el Reglamento de esta
. de casa siempre que lo empleen, e
na¡e
'bl' ,,
Ley, para regresar a la Repu tea .

462

El capítulo VIII se refiere a las Compensaciones y Pensiones.
Artículo 61: "Los miembros del Servicio Exterior que dejaren el servicio
por causa que no sea el cese o la destituci6n recibirán por una sola vez, como compensación por cada año de servicios, el importe correspondiente a
un mes del último sueldo que hubieren disfrutado, pudiendo acumular hasta
doce meses. Se deducirán los períodos de suspensión y de licencias, salvo las
economías que se concedan a cuenta de vacaciones.
En caso de fallecimiento la compensaci6n se entregará a los familiares que
dependieran económicamente de él, en la forma y condiciones que determine el Reglamento".
Artículo 62: "El derecho a la compensación que establece el artículo
anterior prescribe a los doce meses contados desde la fecha en que el funcionario o empleado deje de pertenecer al Servicio.

No se iniciará el cómputo de la prescripción en los casos de los funcionarios y empleados del Servicio Exterior que sean comisionados en la Secretaría de Relaciones Exteriores con una categoría distinta de las que señala el artículo 9 de la presente Ley. Si, al término de su comisi6n, regresan
al Servicio Exterior, se aplicará lo dispuesto en el párrafo primero del artículo 61. De lo contrario, recibirán la cantidad a la que hubieran tenido
derecho antes de ser comisionados en dicha dependencia del Ejecutivo.
Tampoco se iniciará el cómputo de la prescripción cuando el funcionario
o empleado -previo dictamen médico- se encuentre físicamente incapacitado
para reclamarla, salvo lo dispuesto en el artículo 1166 del nuevo Código Civil para el Distrito y Territorios Federales".
Artículo 63: "Los gastos de funerales de los miembros del Servicio Exterior fallecidos en el extranjero serán por cuenta del Gobierno de los Estados
Unidos Mexicanos".
Artículo 64: "La jubilación de los miembros del Servicio Exterior que
presten sus servicios en el extranjero se basará en las disposiciones del artículo 14 de la Ley del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los
Trabajadores del Estado.

En el caso del personal que se encuentre comisionado en la Secretaría de
Relaciones Exteriores y no reciba compensación ni sobresueldo, si anteriormente prest6 sus servicios en el extranjero por lo menos durante cinco años
consecutivos, podrá acogerse al beneficio a que se refiere el párrafo anterior,
siempre que cubra las cuotas correspondientes como si estuviera comisionado
en el extranjero".
A continuación exponemos los artículos transitorios de la presente Ley.
Artículo lo. "Esta Ley entrará en vigor en la fecha de su publicación en
el 'Diario Oficial'."

463

�Artículo 2o. "Se abroga la Ley del Servicio Exterior Orgánica de los Cuerpos
Diplomático y Consular Mexicanos, de 25 de enero de 1934, y las demás disposiciones que se opongan a esta Ley''.
Artículo 3o. "Para que pueda efectuarse la asimilación de que habla el
artículo 18 será necesario que los funcionarios que hubieren ingresado al
Servicio Exterior con anterioridad a la vigilancia de esta Ley, y conforme al
artículo 80. de la Ley de 1934, comprueben, en los términos de los artículos
80. y 120. de aquella Ley, su capacidad y su competencia, presentando el
examen de las materias que fija el Reglamento de la Ley de 1934, a más
tardar un año después de la entrada en vigor del presente ordenamiento".
Artículo 4o. "Por lo que respecta a los funcionarios del Servicio Exterior
que ingresaron al Servicio de acuerdo con el artículo 80. de la Ley del 25
de enero de 1934 y no han regularizado su situación y deseen hacerlo de
acuerdo con el artículo 3o. transitorio de la presente Ley, podrán presentar
los diplomas o grados de educación primaria, secundaria, bachillerato o sus
equivalentes obtenidos en el extranjero, en cuyo caso se les aplicarán las dis-

tnen~~ prestan sus servicios en la Secretaría de Relaciones Exteriores o a los
f am1l1ares de los que hubieren fallecido si dependían económicamente de
ellos y no recibieron la compensación dentro del plazo de un año que señal
el artículo 41 de la Ley del 30 de enero de 1934".
a

posiciones del artículo 39".
Artículo So. "Los funcionarios y empleados del Servicio Exterior que al
entrar en vigor esta Ley tuviesen ya una antigüedad mayor que la que fija
el artículo 34 en su actual adscripción podrá permanecer en ella durante dos
años más, sin perjuicio de la facultad excepcional que concede al Secretario de
Relaciones Exteriores la parte final del propio artículo".
Artículo 6o. "Los funcionarios de carrera, que hubiesen ingresado al Servicio de acuerdo con las disposiciones de leyes vigentes con anterioridad a
ésta, tendrán las mismas prerrogativas y serán en todo asimilados a los que
ingresen conforme a esta Ley, constituyendo ambos el personal de carrera
de que habla el artículo 18, sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 3o.
transitorio".
Artículo 7o. "La Comisión de Personal del Servicio Exterior, prevista en
el capítulo IV, quedará facultada para someter al acuerdo del Secretario
de Relaciones Exteriores todas las medidas y resoluciones que requiera la
plena aplicación de esta Ley y su Reglamento, tomando en cuenta los derechos legalmente adquiridos por el actual personal del Servicio Exterior".
Artículo So. "Las disposiciones de esta Ley que signifiquen prestaciones
económicas superiores a las que en la actualidad se conceden a los funcionarios y empleados del Servicio Exterior entrarán en vigor cuando se promulgue un reglamento especial refrendado por la Secretaría de Hacienda".
Artículo 9o. "Las disposiciones de los artículos 61 y 62 de la presente Ley
se aplicarán a los funcionarios y empleados del Servicio Exterior que actual465

464

H30

�PROCESO HISTÓRICO DE LOS RIESGOS PROFESIONALES
JosÉ P.

SALDAÑA,

Miembro de la Sociedad Nuevoleonesa
de Historia, Geografía y Estadística.

ANTECEDENTES

Tooo CUANTO SE HAGA por evitar los riesgos profesionales -accidentes y
enfermedades provenientes del trabajo- tendrá el alto significado de una
lucha noble en pro del bienestar humano. Si hay esfuerzos bien empleados
en empresas humanitarias, los que se dedican a estos fines merecen el respeto, la ayuda y el estímulo más completos.
El tema, en términos generales, es de los que abarcan un contenido tal
de substancia jurídica, histórica y humanística, que ha merecido los honores de numerosos hombres cultos, cuyas obras significan una riqueza de
incalculable valor.
Decenas de libros circulan en el mundo llevando mensajes de gran valor
sobre el campo de la seguridad, y centenares de millares de folletos, de
artículos, de revistas especializadas difunden conocimientos, ideas, experiencias y previsiones, en un afán que ennoblece el fin que se persigue.
A sabiendas de que nada nuevo habré de exponer, doy forma a esta disertación, con la idea de que, aun en parte mínima, contribuyo a divulgar
lo que jamás acabará de difundirse.
Por lo que hace al tema considero procedente seguir el camino de la
historia. Queden en la obscuridad del tiempo las remotas épocas de las tribus,
en donde no encontramos la personalidad del patrón ni la del trabajador,
porque ambos formaban una unidad. Paso por alto también los tiempos,
largos y tediosos, de los gremios, en los que ya principiaba a perfilarse la
fisonomía jurídica del patrón, y consecuentemente la del trabajador, por
más que la estructura de los gremios, teóricamente, se basaba en la formación de grupos de trabajadores afines, jerarquizados para la mejor y más

467

�beneíiciosa producción; pero integrando una familia por el maestro, los compañeros y los aprendices, todos ellos, en la debida proporción, disfrutando
de las ganancias.
.
Desacreditados los gremios debido a los abusos progresivos de los maestros, que se convirtieron en opresores desconsiderados, se vino abajo su estructura jurídica, y con ello quedó abierto el camino para ensayar nuevos
sistemas más acordes con la justicia social.
Por supuesto que durante la vigencia del sistema gremial quedaba a la
discreción del Maestro la administración de servicios a los compañeros Y
aprendices en los casos de accidentes del trabajo y enfermedades na~rales.
Quedaba la situación tambaleante y por supuesto poco o nada efectiva.
Antes de la Revolución Francesa, que sacudió al mundo con los principios
liberales, Turgot, Ministro en el Gabinete del Rey Luis XVI, dio u~ paso
decisivo hacia la igualdad de los derechos en el ambiente del trabajo, que
posteriormente se confirmaron al triunfo de la Revolución.
Es pues, que a partir de esta etapa convulsiva, se presentan los fenómen~s
sociales cuya mayor categoría correspondía al anhelo de lograr un cambio
radical, favorable, a los trabajadores. ¿ Triunfó esta noble tendencia?
Analicemos el proceso de los acontecimientos sociales del siglo XIX, hijos legítimos de la Revolución Francesa, para encontrar la respuesta.
La secuencia de la transformación social aparece lógicamente adherida
estrechamente al avance de la industrialización. Mientras ésta permanecía
en estado incipiente, es decir, en tanto la maquinaria por sí misma no constituía una fuerza capaz de cambiar el orden establecido, el principio de la
libertad individual regía con soberana suficiencia las relaciones obreropatronales.
.
Aplicado el ambiente al punto clave de los accidentes en el trabajo,_ nos
encontramos con una situación estática, desconsoladora, por cuanto la libertad venía de hecho a constituir el más serio problema para el reconocimiento jurídico de los derechos del trabajador en la materia.
Quedaba así sujeto el trabajador a las leyes civiles, que al darle ~lena
libertad para contratar su fuerza de trabajo, al mismo tiempo lo de1aban
en el más absoluto desamparo.
Reconocido el principio de la culpa, el juego libre en la contratación significaba legalmente colocar en el mismo plano al trabajador y al ?atró~.
Teóricamente era irreprochable que así ocurriese, puesto que se rend1a pleitesía al ideal respetable de la libertad.
Ya en el terreno de los hechos, puestos frente a frente trabajador Y patrón la libertad de contratación sufría deterioros sensibles. La fuerza de
trab~jo quedaba catalogada en el renglón de las mercancías. El trabajador

468

vendía "libremente" su esfuerzo aplicado a la producción, que el patrón
"libremente" compraba.
Ahora bien, ¿ esa contratación "libre" para ambas partes correspondía a
una situación de justicia? He aquí el punto clave del problema. La realidad acusa una cruda injusticia, desde el momento en que las fuerzas de
las partes contratantes eran desiguales.
En tanto que el patrón contaba como factor favorable las alternativas del
mercado del trabajo, para el trabajador significaba una muralla difícil de
vencer. Se explica el caso al considerar que el trabajador actuaba aisladamente, puesto que la agremiación estaba prohibida, y en cambio el patrón,
en posesión de los recursos económicos, los manejaba en dirección de sus
particulares intereses.
Del contrato de trabajo, escrito o verbal, nacían los derechos y obligaciones de las partes. El trabajador se obligaba a prestar sus servicios a cambio
de un salario determinado, y el patrón se obligaba a pagarle puntualmente.
Y nada más. Durante el siglo pasado eran desconocidas las "prestaciones",
tan usuales en los tiempos actuales, prestaciones que tienen el carácter de
complementarias del salario como: premios por producción, puntualidad, calidad; días de descanso pagados; aumento en vacaciones; despensas familiares; cajas de ahorros; transportes, etc., etc.
El Código Civil vagamente se ocupaba del contrato de trabajo, y respetando la "libertad" de las partes dejaba en el aire al trabajador. De
esta suerte en el capítulo de los riesgos profesionales tímidamente trataba
de los accidentes del trabajo. Como punto capital se establecía el principio
de la "culpa" que consistía, en última instancia, en la obligación de indemnizar al trabajador accidentado cuando por culpa del patrón se hubiese
realizado el accidente.
Aquí nacía el intríngulis. Para que las autoridades, es decir, los jueces
del ramo civil, resolvieran favorablemente la demanda del trabajador accidentado o en caso de muerte, la de sus herederos, era indispensable que se
probara la culpa del patrón, extremo por demás difícil.
¿ Cómo probar que el patrón intencionalmente mantenía en servicio maquinaria defectuosa? ¿ Cómo demostrar que, precisamente, por la mala condición de la maquinaria había sucedido el accidente, y no por descuido
o negligencia del trabajador?
La defensa del patrón resultaba cómoda. Bien poco tenía que hacer,
ya que la carga de la prueba correspondía al trabajador. Pero además pesaba sobre él la dificultad, muchas veces insuperable, para sufragar los
gastos del juicio. Resultaba así desigual la contienda. La balanza de la justicia se inclinaba del lado del patrón, desde la letra y espíritu de la ley hasta
su aplicación.

469

�•
EN PLENA BATALLA IDEOLÓGICA

A medida que la maquinaria fue constituyendo un riesgo inminente, la
sociedad contempló un panorama desquiciante. Se formó una psicosis del
riesgo con marcadas tendencias a corregir lo que dio en llamarse los in/ortunios del trabajo. No era ya simplemente el clamor de los trabajadores
lo que sacudía la conciencia de la sociedad, sino también el espíritu de los
juristas y la responsabilidad de los gobernantes.
Para los trabajadores la situación se hacía cada vez más penosa, dado
el ambiente que privaba de acuerdo con las doctrinas liberales en materia
económica-social. Con sus propios recursos, aislados, a pesar del trabajo en
común, no podrían presentar una fuerza capaz de ser oída, pues hemos de
recordar que hasta fines del siglo pasado se permitió legalmente la organización de los trabajadores en sindicatos profesionales. Tal ambiente privaba en Europa como en los Estados Unidos del Norte y el resto del mundo.
La doctrina de la responsabilidad civil, como queda dicho, no obligaba
a la reparación de los accidentes del trabajo o de las enfermedades profesionales. En los contratos de trabajo no se consignaba carga alguna en
contra del empresario por los riesgos a que estaba expuesto el trabajador en
el desempeño de sus labores. Consecuentemente no existía la obligación del
empresario para otorgar indemnizaciones, salvo en el caso, más teórico que
práctico, de la "culpa".
Con tales disposiciones legales, provenientes de la doctrina liberal, a nombre de la libertad se oprimía al débil. Poseía el derecho de trabajar o no, y
con él nacía la responsabilidad de sus propios actos, lo que significaba entrar al laberinto de su ruina.
En largo y penoso peregrinar jugaron importante papel el egoísmo de los
empresarios, y el pensamiento jurista de los grandes pensadores. Los primeros no consideraban justo tener que pagar por los accidentes o enfermedades profesionales de los trabajadores, juzgando que el riesgo que afrontaban era parte integrante, inseparable de su aportación en el desempeño
de sus labores. Los segundos, aferrados a los principios del Derecho Romano y familiarizados con los Códigos Civiles, que les habían servido de
norma durante decenios de años, o que en su elaboración habían ellos mismos colaborado, no se atrevían a destruir o minar un edificio jurídico de
tanto arraigo, aparte de que, en su fuero interno, comulgaban con tan injusta doctrina.
El rigor de esta situación legal, imperante en todos los países industrializados y prolongada por largos años, hizo que se pensara por obreros, ju-

ristas y gobiernos, en la necesidad de encontrar la fórmula para cambiar
la fisonomía de los infortunios del trabajo.
El individualismo surgido al triunfo de la Revolución Francesa, alma de
la doctrina liberal, justificaba el desamparo del obrero en el caso de los
riesgos profesionales, tomando en cuenta que al celebrar el contrato de trabajo admitía tácita o expresamente las consecuencias de sus actos. Es decir, si sus actividades en el trabajo implicaban riesgos, debía asumirlos con
todas sus consecuencias.
Tal era el precio que pagaban los trabajadores a cambio de una libertad
irrestricta, que si en _el panorama estrictamente político-electoral significaba la
base de la democracia, en lo económico no tenía justificación alguna, salvo el
fan~sma del respeto a ~a Rev~lución. Constituía un tabú la "libertad" provemente del costo de vidas e intereses sacrificados a su nombre.
Pero los tiempos habían cambiado. La pequeña industria se transformaba en grande, y la maquinaria, antes de modestas proporciones casi inofen.
,
'
siva, se convertta en complicada y peligrosa. Los accidentes aumentaban
con creciente alarma de la población. No eran ya las simples contusiones
o pequeñas heridas, sino las pérdidas de manos, brazos, piernas, ojos, y aun
la inmolación de la vida.
Había imperativa necesidad de acabar con el tabú, había que abrir nuevos horizontes en las conciencias. Se imponía destruir una leyenda aparentemente hermosa, para dar paso a una realidad que llevaba en las entrañas
el espíritu humanista, que clamaba justicia.
. Encontr~os pues en el viejo mundo una profunda preocupación para
fmes del siglo pasado, preocupación en el orden de la justicia social, comprobándose q~e lo que fue bueno ayer, no lo es hoy y lo que hoy conceptuamos como Justo, no resulta así en el continuo devenir, que significa constante transformación en la vida del hombre y de los pueblos.
Las ideas juristas de Europa tenían una gran resonancia en el resto del
mundo, tomándose a Francia como arquetipo, y en esta ocasión también
se le siguieron los pasos, no porque fuese la que llevara la delantera, ya
que con anterioridad Alemania, Bélgica e Inglaterra estructuraron las reformas sino porque en Francia se habían discutido con ardor las nuevas
manifestaciones sociales, trascendiendo a los demás países.
En su magnífica obra Derecho Mexicano del Trabajo dice el Maestro
Mario de la Cueva:
'

. La máquina y la fábrica precipitaron el problema, al igual que hicieron con todos los asuntos obreros: La sociedad contempló con espanto las consecuencias que producían la máquina y las fábricas en
la salud y en la vida de los trabajadores; se busc6 una explicaci6n y

471
470

�solamente se encontró una causa misteriosa, llamada máquina y fábrica,
o industrialismo, cuyas consecuencias se desconocían en el pasado; en
la máquina y en la fábrica debía radicar la frecuencia de los accidentes. Por otra parte, la ayuda que se impartió en el pasado a las víctimas
era insuficiente y en todo caso, el problema que hasta entonces era
normal, pretendió devenir jurídico.
Las nuevas ideas sociales y jurídicas reclamaron la solución del problema: era urgente, en primer término, observar, en la instalación de
las máquinas y de las fábricas, las mejores medidas de seguridad, para
evitar la frecuencia de los accidentes y con el tiempo, las disposiciones
legales encaminadas a obtener ese resultado se denominaron Legislación para la Prevención de los Infortunios del Trabajo. Pero no era
bastante, porque en las fábricas más cuidadosamente instaladas se continuaban produciendo accidentes, cuya causa era siempre la misma,
la máquina y la fábrica: el derecho del trabajo no podía ser indiferente:
nacido este estatuto para resolver integralmente el problema de la
satisfacción de las necesidades del trabajador, dio cuerpo a la parte más
bella de la previsión social y al preguntarse los juristas quién debía reportar los efectos de la máquina en la salud y en la vida de los hombres, surgió el problema de la reparación de los infortunios del trabajo.

El 9 de abril de 1898 se expidió en Francia la Ley sobre Riesgos Profesionales, la que configuraba una situación legal distinta fundamentalmente
de la que existía en la materia. No era necesaria prueba alguna sobre la
responsabilidad patronal cuando acaeciese un riesgo en la persona del trabajador. Sería suficiente la causal del daño para que se produjese de inmediato la obligación del patrón de resarcir los perjuicios causados al trabajador mediante las atenciones hospitalarias, medicinales, médicas y de subsidios.
Así se transformó un derecho consuetudinario, que sostenía el libre albedrío y la libre contratación, por un derecho social que implicaba el reconocimiento de la persona humana, con la obligación de la industria de pagar

el principi~ específico de la responsabilidad de la industria, como una
consecuencia del llamado riesgo profesional.
. Debe reconocerse, desde luego, que la expresión "riesgo profesional"
ti~ne,_ a este respecto, una acepción muy distinta de la verdadera y origmarza. E~ efecto se . ha entendido por riesgo profesional aquel que
un determz~ado traba10 o clase de trabajo engendra fatalmente, para
el que lo e!ecuta, con ma~or o menor peligro para la vida O salud, sea
por lo nocivo de la materza que elabora; sea por lo insalubre del lugar
do~de trabaja o por el peligro constante que el manejo de las máqui_nas o aparatos entraña, etc. Así entendido el riesgo profesional se
refiere al obrero, pues él es quien sufre esas consecuencias del trabajo
'.Y no e~ patrón, en el concepto que le da la nueva doctrina y la [e;
de accidentes del trabajo.
~l prin~ipio del riesgo profesional es soportado, por consiguiente, por
la mdust~ia, co_n prescindencia de la culpa de responsabilidad patronal
del ~atron. Biel~a le llama por ello riesgo económico industrial, porque el so!~rta solo . ~as cons~cuencias económicas, en compensación de
los beneficios tambzen economicos que le aporta la industria.
Sachet también recalca esta idea: "Un accidente cuya causa es impersonal, no puede en justicia, ser dejado o puesto a la carga de una
persona, sea _el obrero o el patrón. Producido por la empresa O por
una explotación él debe, en definitiva, recaer sobre ellas".
Es, pues, la industria quien debe indemnizar los accidentes sufridos
en el tr~~ajo por los. obreros, como carga con los demás gastos de la
explotaczon, por lo mismo que ella produce beneficios.
. Ahora bien: ya hemos dicho que los accidentes del trabajo no se originan todos por culpa del patrón; tal vez constituyen la minoría. Las
causas de los accidentes, según los autores, puede ser: culpa del patrón
culpa del obrero, caso fortuito, fuerza mayor, un hecho desconocido"~

las consecuencias de los riesgos profesionales.
Por su parte el tratadista argentino Lic. Juan D. Pozzo, en su obra Derecho
del Trabajo, define la teoría del riesgo profesional en los siguientes términos:

Queda así ,estructur~da la nueva doctrina sobre el riesgo profesional, que
n~ acepta mas excepciones que la "intencional", por embriaguez O por accion de algún narcótico, por riña o intento de suicidio, o por fuerza mayor.
En todos los casos de excepción se requiere de pruebas fehacientes que
de~uestren_ en_ ~orma clara y precisa su existencia, ya que, en principio, todo
accidente s1grufica responsabilidad patronal.

La teoría del riesgo profesional tiene por fin también la responsabilidad objetiva, pero no busca su apoyo en las disposiciones del derecho
civil, como las otras teorías que hemos examinado. Limitada únicamente a los accidentes ocurridos a los obreros en el trabajo, consagra

La cl~rin~a de la ley francesa resonó en el mundo entero. Despertaban
las ~onciencias c~ntemplando un nuevo panorama. No en vano había transcurrido todo el ~1glo XIX en tensión permanente, y por algo la sociedad en
general, c~nmovida por la repetición de las tragedias producidas por los riesgos profesionales, clamaba por una nueva tónica capaz de acabar con los

472

473

�infortunios del trabajo. Esa campanada angustiosa operó la transformación
del derecho; pero antes cambió radicalmente la mentalidad de los juristas
y de los patrones. Principió así una nueva vida en la generación obrera,
con base en el reconocimiento pleno de su personalidad humana. Se daba
fin al concepto de que el trabajo equivalía a una mercancía.

•
PRIMER PASO EN FIRME EN NUEVO LEÓN

No podía quedar México al margen de un acontecimiento de tanta trascendencia por más que, a fines del siglo pasado la industria en nuestro país
era incipiente, es decir, no presentaba para el trabajador los peligros a que
estaba sujeto en Europa y en los Estados Unidos con motivo de la maquinización. De todas maneras las inquietudes de los trabajadores y de los juristas
fueron formando ambiente en el sentido de realizar reformas legales en términos más justos.
Y correspondió al Estado de Nuevo León dar el primer paso en la República en ese sentido. Siendo Gobernador del Estado el Gral. don Bernardo
Reyes se promulgó con fecha 9 de noviembre de 1906, la Ley de Accidentes
del Trabajo.
Para esa época existían ya empresas que usaban maquinaria como la Cervecería Cuauhtémoc, S. A., la Vidriera Monterrey, S. A., la Cía. Fundidora
de Fierro y Acero de Monterrey, S. A., la Cía. Minera Peñoles, S. A., la
American Smelting Refining &amp; Co., S. A. y las de Hilados y Tejidos, La
Fama, La Leona y El Porvenir, lo que significaba el hecho innegable de que
algunos miles de trabajadores estaban expuestos a los riesgos profesionales.
El General Reyes comisionó a los Diputados del Congreso Local, licenciados don Virgilio Gana y don Crispiniano Madrigal, para que estudiasen
la situación y propusieran un proyecto de Ley sobre accidentes del trabajo.
Aun cuando la iniciativa de Ley escrita por los juristas Garza y Madrigal
es algo extensa, vale la pena incluir los preceptos enunciativos de la nueva
doctrina que contiene la Exposición, de la que hacen un brillante análisis.
Veamos:
Exposición. lo. La atribución de responsabilidad civil a los patrones
o dueños de empresas industriales por accidentes del trabajo, es una
creación jurídica nueva. Está basada en un concepto enteramente distinto del que funda la establecida como consecuencia de un hecho u
omisión contrarios a una ley penal, pues esta última no se aplica, co-

474

mo es natural, al hech~ _propio de la persona que sufre el accidente
Los c~sos de responsabilidad civil prefijados por el Código Penal e~
su. a~ticulo 305, aunque existen independientes de la res
..
criminal, según el artículo 306 del mismo Código tienen polns~bilida~
gen e
· f
•,
,
exc usivo on,n _una i~ raccion de la Ley, en tanto que, por equidad razones
~conomico-s~ciales de. vari~ naturaleza, el movimiento indusirial moe;no_ ;quze_re ~~ existencia de disposiciones especiales para proveer
~ al m /mn1;acwn del operario perjudicado por un suceso imprevisto
i~ua an o as~, en cuanto cabe, la cooperación de los dos elementos d;
riqueza: capital y trabajo.
_20. A~~ no se encontraba la fórmula jurídica cuando a la Econo
mia Politica establecía el principio "Todo industrial -de/ C bd
debe ha
f'
za o enc~r igurar en sus cuentas anuales, el uso indispensable de su;
construccwnes
·
d e sus utiles,
, .
.
, de sus m a'q umas,
en una palabra el in
ventan~ de su capital muerto; y para hacer frente a esos g:Stos re:
serva cierta suma. Con más razón debe hacerlo de la mism
or lo qu
·
l
..
a manera
a os auxiliares vivos de su in d ustria
. y, por su
Pr p. . t e concierne
'
l
. p ara comP
p o io tnl eres, ca cular sobre su renta las reservas necesarias
en:alrs'~ uso de esas fuerzas vivas y los accidentes que puedan sobre
venir e .
-

3o. ~sí~ ~sa c~nsecuencia se deducía de consideraciones de equidad
y de Justicia dsocial. . En presencia
de las transform acwnes
.
.
.
progresivas
Y_ constantes e_ la industria, el operario actual está sujeto a múlti les
riesgos, y el accidente contemporáneo difiere notablemente del anti:uo
Las f orm~ nuev~ de producción, las grandes fuerzas cuya energía s;
ha
moderna' la electricidad, el vapor, convierten
.
z tapropiado
ll
l la, industria
•
e a _er y a f abnca en sitios peligrosos, de amenaza perpetua para el
traba1ador, cuyo menor movimiento o más ligero descuido pueden
caus; de un desastre. Además, con la rapidez del trabajo y con la
tum re que acaba por disminuir las precauciones, el operario llega
a ser menos apto para evitar el peligro a que continuamente está expuesto.
De tal
, ni. el ob rero son responsab
. estado de cosas ni el p atron
les: es p~culzar a la industria misma, y de ahí que la reparación, -aunque
,
m. contingente
d
'd dy parcial del daño causado-' d eba cargarse, en termos e equi a , a la empresa que asocia a los dos elementos

c::~

.;°·

A un medio nuevo es, pues, preciso adaptar una nueva. le isla
~,ion . y esto se hizo, principalmente en Europa, con las leyes ;obr~
Accidentes de! Trabajo", pero reposando sobre otras bases que las de
las leye~ anteriores ~ue más podían aproximarse a resolver la cuestión
de equidad. Conocida y consentida la obligación de reparar el d ~
en el campo de la doctrina y de la jurisprudencia surgieron tres ~:;~

475

�trinas que se dividían la razón de ser de las decisiones de los Tribunales: l. La de la responsabilidad del patrón proveniente de delito o
cuasidelito (llamado impropiamente en nuestro Código delito de culpa). JI. La de responsabilidad contractual; y 111. La de responsabilidad surgida de disposiciones terminantes de la ley.
5o. Fácil es notar que ninguna de estas teorías satisfacía al completo
funcionamiento del nuevo órgano jurídico. Conforme a la primera,
la acción del obrero que, víctima de un accidente, quería obtener una
indemnización pecuniaria debía fundarse en el hecho u omisión delictuosos del patrón, intencionales o de culpa; y tal acción traía como
consecuencias: que el demandante debería probar la falta del empresario o de su representante en la dirección del trabajo, y que el obrero
era responsable del caso fortuito o de fuerza mayor y de su propia culpa aun leve. En la segunda se hacía una interpretación ampliativa de
las disposiciones generales sobre contratos, y se decía: si los contratos
legalmente celebrados obligan no sólo al cumplimiento de lo expresamente pactado, sino a todas las consecuencias, que, según su naturaleza son con/ormes a la buena fe, al uso o a la ley ( Artículo 1,217 de
nuestro Código Civil) es lógico suponer que en el contrato de prestación de servicios el empresario se ha obligado implícitamente a tomar
todas las medidas necesarias para la seguridad de sus obreros, y si falta
a esta condición será por ello responsable. Pero esta doctrina tropieza
con importantes objeciones relativas a que falsea el espíritu del contrato, estableciendo una forma absoluta de responsabilidad no prevista,
y esto por medio de una presunción; estando además limitada la obligación de garantía por la prueba de las medidas más o menos eficaces
tomadas por el patrón, o del caso fortuito; siendo que la gran mayoría
de los accidentes dependen de caso fortuito. Según la tercera teoría
cuando se causa un daño real y verdaderamente por una cosa nuestra,
estamos siempre y necesariamente obligados a repararla, aun cuando
no se nos inculpe por ningún acto ilícito u omisión culpable, porque
nuestra responsabilidad tiene su origen, no en una falta proveniente
de delito o contrato, sino en la ley misma. En nuestro Código Penal
existe la ley a que se refieren los autores de esta última teoría si bien
modificada por el requisito de la culpa en el dueño de la cosa, aunque impone a éste la prueba de no culpabilidad ( Artículo 323 del Código Penal). Mas la Ley, así fundada sería de aplicación estrecha, como lo ha sido la doctrina ante los tribunales que se mostraron siempre vacilantes. Supone un funcionamiento activo especial a la máquina
o al desarrollo de fuerza, y deja fuera un gran número de detalles industriales.

476

6o.. Separándose de esas ideas, todas las leyes sobre accidentes del
traba1o, han adoptado como principio generador de sus disposiciones
lo que se llama: el. riesgo profesional, que se define: "El riesgo inhe~
rente a una pro/esión o trabajo determinados independientemente de
la falt~ del patrón o del obrero". Teóricamente el principio descansa
en la idea -susceptible de recibir las más diversas aplicaciones- de
que: "todo accidente, hec~a abstracción de sus causas posibles y si: toma~ en cuenta sus modalidades, por la sola circunstancia de que se relaciona con una operación de trabajo, asegura a la víctima el derecho
de obtener una indemnización".
. 7o. Va de por sí, que la aplicación de este principio se limita a
ciertas _categorías de obreros donde el riesgo es más inminente O menos -~vita~le. Así, lo_ han consignado las Naciones Europeas con exce~cz~n. solo de Belgzca que no teniendo ley especial, aplica al caso los
~rincipi~s ~~nerales de derecho, y Suiza, que impone la obligación de
md~mnzzaczon pero con la excepción de probar que el accidente ha
tenido por causa la fuerza mayor o la propia falta de la víctima. En
est_o ~e. separa del riesgo profesional; pero con una contradicción de
prmc~pio, se funda en éste para ciertos casos, aun dándole una mayor
amplitud que las otras l~g_islaciones, pues hace responsable al patrón de
enferm~dades graves originadas por el ejercicio de industrias en que
se_ marupulan o producen plomo, mercurio, arsénico, fósforo, gases irrespirables Y otros: Por lo demás, todas esas leyes tienen por su idéntica
n~tur_aleza Y_ ob1eto rasgos comunes: limitación del monto de las indemmz~cio~es; institución de un procedimiento rápido y poco expansivo;
atribución de garantías especiales a los créditos de las víctimas
Bo. Estableciend~ el principio de que todo accidente por sólo ·el hecho ~e esta~ re~~czonado con una operación de trabajo dá derecho a
~n~ mdemnzzacio~, la_ ley deberá determinar desde luego la extensión y
limites de su aplicación y enumerar las excepciones, CU)'ll prueba estará a cargo ~e la. ~arte exonerada por el hecho que constituye la del ensa, Y esas dispos1ct~nes deberán ser consecuentes con el principio ftmdamental. Para precisar la esfera de acción de esta ley, hay que consid~r~r como concurrentes a estas cuatro condiciones: Jo. que haya una
v1ctim,a _que tenga la calidad de obrero o empleado; 2o. que el obrero
shea vzctbzma d~ un acontecimiento calificado como accidente; 30_ que
ay~ so revenido el accidente por el hecho mismo del trabajo O con
motivo de él y 4o. que haya un patrón legalmente responsable.
El General Reyes examinó cuidadosamente el proyecto de la ley, y encontrándolo adecuado a sus propósitos lo envió a la Cámara Local de Di-

477

�.,
1 as6 a la Comisi6n de Puntos Constituputados, la que en ses1on plen~ o p d
1 s Licenciados Pedro Benítez
. l ·6n la que integra a por o
d
L
cionales y cgis aci
'
.•:
u dictamen favorecien o
.
Enrique Ballesteros, em1ueron s
Leal, A. Larugue y
L
E tre otros valiosos argumentos exprela aprobación del proyecto de ey. n
saron:

. . .
la indemnizaci6n a cargo de la emLos señores mictadores pon~n
l
t s de capital 'Y trabajo que
d
ella
reune
los e emen o
presa por raz6n e que
, .
•gen del daño eventual; en
·d
l f n6meno economico, on
.
forman um os e e elo general en los de mas' esenciales de la iniciativa,
este punto como n
l
, d nde ya esta materia se halla
siguen a los legisladores de os ~;.ises ; puesto que la empresa es la
dentro del campo de la ley posbt waf.. . d l obrero la Comisi6n en. .
d· t
te el ene icto e
,
que recibe mme ta amen d
b ·¿
su cargo la indemnizaci6n.
cuentra justificado que que e tam t n a
El artículo 1o. de la ley establece:

El propietario de alguna empresa de las que se enumeran ena esta
sus
bl . ·1 nte de los accidentes que ocurran
Ley, será responsa _e cwt ;e p -o de su trabajo o con ocasi6n de
empleados y operarios en esem e11
éste.
· l accidentes
No dan origen de responsabilidad civil del empresarto os
ue se deban a alguna de estas causas:
q
t la industria de que se trate.
l. Fuerza mayor, ex rana a
d la víctima.
II Negligencia inexcusable o culpa grave e
d 1n: lntenci6n del empleado u operario, de causarse ano.
.
arte relacionada con negligencia inexcusable
Por lo que se ref1e~e .ª la p d I propósito del mismo operario de causarse
d' .
0 culpa grave de la v1cuma, o e
.. 1os termmos
, ·
de responsabilidad el artículo 2o. que ice·
daño, f1Ja

.
,
ndido en la primera parte del arTodo accidente se estimara comp;e alguna de las circunstancias mentículo anterior, mientras no se pru~ e
,
. das en la parte final del mismo articulo.
ciona
L 6 se adelantó más de diez años a
Fue así como el Estado de. Nu~,vo e n 17 la ue en su artículo 123,
la promulgación de la Const1t~c1on dte 'nlf9orm'aríanq la' Ley Federal del Trad I b
que postenonnen e 1
co~pren le as'tu~espreciso de los riesgos profesionales, que aparece con un
baJO y e cap1 o
.
rigor jurídico más apropiado.
d' . d I Ley Dos siPara el General Reyes no fue cosa fácil la expe 1c16n e a
.
478

tuaciones se presentaban contrarias: una, la de los amigos -industriales v
abogados-, a quienes les parecía más cómodo dejar las cosas como estaban,
pues una novedad de esta naturaleza podía sembrar desconfianza en donde, precisamente con base en la confianza, se habían hecho cuantiosas inversiones. La otra situación más poderosa, surgía en el fuero interno del
General Reyes. Si había sido el paladín de la industrialización, si el Estado
reclamaba imperativamente un medio sólido y permanente para su progreso,
dado que ni la agricultura, ni la ganadería, ni aun la minería, eran renglones
capaces de un desarrollo económico apreciable ¿ cómo, él mismo se preguntaba, exponía sus planes a un fracaso?
La decisión definitiva no fue cuestión de una corazonada, ni tampoco de
un juego de azar: se resolvió después de estudios meditados en los que, puestos frente a frente los intereses particulares y los de la sociedad, triunfaron éstos.
Resultarían mezquinos por deshumanizados los industriales que vieran un
peligro en la reparación de los perjuicios sufridos por los obreros a causa
de los accidentes del trabajo. Y si la calidad de los inversionistas llegaba al
extremo de apreciar más sus intereses que la vida de sus trabajadores, no
valía la pena retener a tales elementos. La disyuntiva se presentaba clara,
precisa, frente a dos caminos: actuar, lo que significaba la presencia de dificultades, o esperar con los brazos cruzados a que el tiempo se encargara
de la solución del problema, lo que por lo pronto al menos, no cambiaba
la fisonomía del ambiente.

Se puso manos a la obra prefiriendo la lucha, signo en el caso de progreso, que la quietud, signo de cobardía y de atraso.
Puede argilirse que esta Ley adolece de grandes defectos, especialmente para su ejecución.
En efecto, establece el procedimiento judicial, mediante demanda, para
que sea el Juez de Letras de la Fracción Judicial correspondiente, quien
resuelva de la procedencia o no de la indemnización, y deja aun abierto
el camino para que la parte inconforme acuda en segunda instancia ante el
Tribunal de Justicia del Estado.
Tal procedimiento es determinante de una lenta y negativa protección del
trabajador. Puede alegarse también lo precario de las indemnizaciones; pero a quienes hagan hincapié en las deficiencias de la Ley habría que invitarlos
a colocarse en la época de su expedición.
Gran mérito merecen el General Reyes y los Diputados, si se toma en
cuenta el perfecto conocimiento que tenían de la materia. Citan a los principales tratadistas, que definían la responsabilidad del patrón, quien debía
"por su propio interés, calcular sobre su renta las reservas necesarias para
479

�compensar el uso de las fuerzas vivas y los accidentes que puedan sobrevenirles".
En la misma forma analizan las diversas leyes europeas y reconocen, sin
regateos, lo que, casi en los mismos términos, establecen como concepto jurídico de los accidentes el trabajo, y la responsabilidad patronal. Puede
ello concretarse en la definición, expresada en la exposición de motivos de
la Ley así: "todo accidente, hecha abstracción de sus causas posibles Y sin
tener en cuenta sus modalidades, por la sola circunstancia de que se relacione con una operación de trabajo, asegura a la víctima el derecho de
obtener una indemnización".
Aceptado el principio del riesgo y la responsabilidad patronal se presentaban a la consideración del General Reyes y de los legisladores la forma y los
términos de las indemnizaciones. Como base se tuvo en cuenta el salario
y el monto mereció esta especial mención: "Al determinar el monto de las
indemnizaciones, nuestra Ley debe separarse, en modo notable, de lo que
para casos idénticos prescriben las leyes europeas, pues entre nosotros la industria es naciente, y al regular, por un principio de equidad, el daño causado hay que adoptar un temperamento medio entre ese principio y el de
no hnponer cargas pesadas al apenas iniciado desarrollo de la industria".
La Ley fue producto de un estudio concienzudo y de una bien determinada decisión humana. Con todas sus deficiencias es indiscutible el mérito
del General Reyes y de los legisladores nuevoleoneses, que adelantándose a
su tiempo, encendieron una antorcha como signo luminoso de los principios
sociales que más tarde haría efectivos la Revolución.

•
RECONOCIMIENTO NACIONAL DEL PROBLEMA

Diez años después llegamos a la culminación de los anhelos proletarios
en la materia mediante la Constitución de 1917. Debemos admirar la previsión de los ~onstituyentes al comprender en el artículo 123 las bases fijas
y concretas que se incluyeron sobre los accidentes de trabajo y las enfermedades profesionales, así como sobre seguridad e higiene. Todo ello quedó
comprendido en las fracciones XIV y XV que literalmente dicen:

XIV. Los empresarios serán responsables de los accidentes del trabajo y de las enfermedades profesionales de los trabajadores, sufridas
con motivo o en ejercicio de la profesión o trabajo que ejecuten; por
lo tanto, los patronos deberán pagar la indemnización correspondiente,

480

según. que haya traído como consecuencia la muerte o simplemente incapacidad temporal o permanente para trabajar, de acuerdo con lo
que las leyes determinen. Esta responsabilidad subsistirá aun en el caso
de que el patrono contrate el trabajo por un intermediario.
XV. El patrono estará obligado a observar en la instalación de sus
establecimientos, _los preceptos legales sobre higiene y salubridad y a
adoptar las medidas adecuadas para prevenir accidentes en el uso de
la_s máquinas, instrumentos y materiales de trabajo, así como a organizar de tal manera el trabajo que resulte, para la salud y la vida de
los trabajadores la mayor garantía compatible con la naturaleza de la
negociación, bajo las penas que al efecto establezcan las leyes.

Vale la ~ena detenernos unos momentos en lo que significó, para el Congreso Constituyente del 17, la redacción del artículo 123, que trata sobre los
prob_lemas del trabajo, en los aspectos individuales, colectivos, sociales y económicos.
Al presentarse a discusión el artículo 5o. del proyecto de constitución, que
comprendía los ?ere~hos individuales y lo relacionado con el trabajo, se dio
lugar a largas discusiones, pues había un interés, que bien puede calificarse
~e desbordado, por incorporar a la Constitución preceptos claros, substant'.vos, sobre_ los derechos del trabajo, acordándose, después de largas oiscus10nes que ilustraron el problema, separar lo relacionado al trabajo para que
se formulara un artículo especial, que sirviera de base firme para una futura
legislación en la materia.
Con motivo de este acuerdo varios Diputados efectuaron continuas reuniones en la _Oficina del Diputado Ing. Pastor Rouaix cambiando impresiones
hasta formalizar un anteproyecto que entregaron a la comisión encargada de
formular el proyecto definitivo que había de presentarse a la Asamblea.
. ,Estamos en el año de 191 7, a la distancia de once años de la promulgacion en Nuevo León de la Ley sobre Accidentes del Trabajo. Consecuentemente el material informativo de que disponían los Constituyentes además
de ser más abundante, contenía el valor inestimable de la experie;cia. Tal
he~o no de~merece su labor, todo lo contrario, la enaltece por la ponderación y sentido práctico que imprimieron a sus conclusiones.
_ Corresponde citar los nombres de quienes integraron esa Comisión: senores General Francisco J. Mújica, Enrique Recio, Lic. Enrique Colunga
~lberto Román y Prof. Luis G. Monzón, pero al mismo tiempo debe men~
cion~rse . ~bién a los Diputados que participaron con mayor empeño en
la discusion de los postulados que informan el artículo 123 que fueron ade~ás de los mencionados, los señores Ing. Félix F. Palavicini, Carlos' Gracidas, Lic. José Natividad Macías, Lic. Hilario Medina, Lic. Gerzayn Ugar-

481
H3i,

�te, Gral. Heriberto Jara: todos ellos habían formado parte del grupo que
estudió previamente la integración del mencionado artículo 123. Conviene
también destacar el sentido de responsabilidad que privó en las discusiones,
pues algunos de los Diputados, de principios sociales avanzados, subordinaron a los intereses del país sus ideales, convencidos de que no era el tiempo
de ir más adelante.
Citaremos al azar algo que expresó el General Jara al discutirse uno de
los puntos más álgidos que comprende el artículo 123, lo relativo a huelgas.
Decía el Gral. Jara: "En la persecución de este fin he consagrado mis
esfuerzos durante algunos años, pero jamás en mi lucha en este sentido he
ofrecido nada a los trabajadores que sea utópico, que sea irrealizable y, por consiguiente, inconveniente; más aún, creo que cuando en el afán de captarse simpatías, en el afán de significarse como partidarios del trabajador, se recurre a
ofrecimientos desmedidos, se recurre al engaño y al sofisma, entonces, sencillamente se comete un delito y un delito contra una clase respetable por mil
títulos, contra una clase digna de consideración y apoyo".
Fue así como nació en México el principio legal que ampara el derecho
del trabajador en todo cuanto se relaciona con la materia del trabajo. Hubo
de parte de los constituyentes un sentido humanista, que no se pervirtió con
posturas demagógicas. Triunfó la cordura dándose un paso firme en la
protección justa, equilibrada del trabajador, con plena garantía del respeto
a su persona humana.

•
APLICACIÓN NACIONAL DE LOS NUEVOS PRJNCIPIOS

De aquí pasamos a la Ley Federal del Trabajo, promulgada el 18 de
agosto de 1931, en la que se define el riesgo profesional en los términos
categóricos siguientes:

En 1919, se discutió en la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión
un ~roy~cto de ley del trabajo, que correspondía al Distrito Federal y a los
Temtonos, pues conforme a la Constitución los Estados tenían el derecho
de expedir sus propias leyes. Tal proyecto quedó donnido en la Cámara
~e Senadores. Años después, en 1929, se operó un cas:&gt; semejante con idénticos resultados. Con la experiencia adquirida durante la vigencia de las
Leyes ~el Trabajo de los Estados, que acusaba una perniciosa anarquía, se
procedió a reformar el artículo 123, otorgando el carácter de federal a su
reglamentación. Y en el año de 1931, como queda dicho, fue promulgada
la Ley, la que estuvo en vigor hasta el 30 de abril de 1970; pues el lo. de
may~ siguiente principió a regir la nueva Ley del Trabajo, la que define
los nesgos del trabajo en la siguiente forma:
Artículo 4 73. Riesgos de trabajo son los accidentes y enfermedades
a que están expuestos los trabajadores en ejercicio o con m otivo del
trabajo.
Artículo 474. Accidente de trabajo es toda lesi6n orgánica O perturbaci6n funcional, inmediata o posterior, o la muerte, producida repentinamente en ejercicio, o con motivo del trabajo, cualesquiera que
sean el lugar y el tiempo en que se preste.
Quedan incluídos en la definici6n anterior los accidentes que se
produzcan al trasladarse el trabajador directamente de su domicilio
al lugar del trabajo y de éste a aquél.

Artículo 475. Enfermedad de trabajo es todo estado patol6gico derivado de la acci6n continuada de una causa que tenga su origen 0
motivo en el trabajo o en el medio en que el trabajador se vea obligado
a prestar sus servicios.

•
JURISPRUDENCIA

Art. 284. Riesgos Pro/esionales son los accidentes o enfermedades a
que están expuestos los trabajadores con motivo de sus labores o en
ejercicio de ellas". "Art. 291. Los patrones, aun cuando contraten por
intermediarios, son responsables de los riesgos profesionales realizados
en las personas de sus trabajadores".

Correspondiendo a la Suprema Corte de Justicia de la Nación afinar v
afianzar los conceptos que de estas disposiciones se derivan se formó juri;.
prudencia en numerosos casos.

Con anterioridad se habían expedido leyes del trabajo en diversos Estados
como Yucatán, Veracruz, Sonora, Jalisco y Tarnaulipas y todas ellas comprendían el precepto invariable de la responsabilidad de la empresa en los
riesgos profesionales.

Accidente de Trabajo. En casos de accidentes de trabajo, el accidentado s6lo tiene que demostrar haberlo sufrido en el lugar y con
motivo del trabajo, para que la responsabilidad recaiga sobre el que

482

Como punto de referencia podemos citar las siguientes Ejecutorias:

483

�se beneficia con los servicios prestados, quien, para el efecto, debe estimarse como patrón. Directo 4110/ 1952.
Enfermedad Profesional. Tratándose del pago de indemnización por
concepto de enfermedades profesionales, basta _con que el ~brero suf~a
una en/ermedad, en el desempeño de su traba¡o o con motivo del mismo, para que tenga derecho a ser indemnizado, quedando la car~a de
la prueba del hecho relativo a si la e_nferme1ad es o no profesional,
al patrón (Apéndice de Jurisprudencia, Tesis 43~, p. 8':4) •
Accidentes de Trabajo. El patrón está obligado a indemnizar al obrero por los accidentes de trabajo que sufra, aun cuando obre con d~scuido de acuerdo con el artículo 317 de la Ley Federal del Traba¡o,
el cu~l no exime al patrón de las obligaciones que le impon_e el Título que se refiere a los riesgos pro/esionales, porque el traba¡ador. ~xplícita O implícitamente, haya asumido los riesg~s de su ~cupa~ion;
porque el accidente haya sido causado por descuido .º negligenci~ de
algún compañero de la víctima, o porque haya ocur~ido por ne~lig~~cia O torpeza de aquélla, siempre que no haya habido premeditacion
de su parte. (Apéndice de Jurisprudencia. Tesis 14, p. 37).
Seguro Social. Si las empresas aseguraron a sus trabajad~res de _acu~;do con la Ley del Seguro Social, quedan libres de toda mdemmzacion
por riesgo, en atención a lo que dispone el artículo ~ de la Ley del
ramo. Directo 9685 / 1946, enero 23 de 1953.
Ley del Seguro Social. Artículo ~- El patrón que, en cumplimi~nto
de la presente Ley, haya asegurado contra accidentes ~e~ traba¡o ~
en/ermedades profesionales a los trabajadores a su servicio, qued~r~
relevado del cumplimiento de las obligaciones que sobre respon:abtlidad por riesgos profesionales establece la Ley Federal del Traba¡o.
Sería exagerado asegurar que se ha llegado a la perfección en el cumplimiento de lo preceptuado sobre los riesgos profesionales, así como en ~u
concepción jurídica; pero cabe afirmar que es uno _de los renglon~s ~:s
elaborados y más cercanos a la justicia, de cuantos integran la legislac1on
del trabajo.
Monterrey, N. L., Noviembre de 1970.

VALOR SOCIOLóGICO DEL FACTOR RACIAL
Lucxo

MENDIETA y NúÑEz

Doctor en Derecho.
l. G_oncepto de raza. 2. Antagonismos y afinidades raciales. 3. Superioridad e inferioridad de las razas. A). La existencia de razas humanas. B). Las desigualdades raciales. C). La existencia actual de razas superiores y razas inferiores. D) . La superioridad Y la in/erioridad constitucional de las razas. E). Racismo Político y Racismo Cient!fico. 4. Importancia del factor rncial en las sociedades humanas. 5. El
mestizaje. 6. Raza y Aculturaci6n.

l. Concepto de raza. Para comprender cuál es el valor sociológico del
factor racial, o, en otras palabras, la influencia que ejerce en la organización y en la vida de las sociedades humanas, es necesario, ante todo, definirlo.
Desde un punto de vista puramente zoológico, los seres vivos han sido
clasificados, por los naturalistas, agrupándolos según las semejanzas de sus
características físicas fundamentales, en género, especie, raza, variedad, familia, individuo. Cuvier define la especie como un conjunto de todos los
cuerpos organizados nacidos unos de otros o de padres comunes y que se
asemejan tanto entre sí, como a sus progenitores.1
Para formar las especies se recurre a las semejanzas morfológicas; "pero
es preciso tener muy en cuenta, dicen Lester y Millot, apoyándose en E.
Rabaud, que a pesar de los esfuerzos de los clasificadores, 'la apreciación
de las semejanzas y de las diferencias no reposa sobre ninguna regla precisa'.
Elementos subjetivos -el coeficiente personal, la experiencia-, intervienen
con un amplio margen en la determinación, hasta el punto de que tal agrupación, elevada al rango de especie por los unos, no será para otros más
que una simple variación local".2
1

P. LEsTER y J. MILLOT, Las Razas Humanas, Ed. América. México, 1945, p. 17.
• LEsTER Y M1LLOT, op. cit., p. 18. E. Rabaud. Elementes de Biologie General.
París, Alean, 1928, p . 18.

�.,
..
ía si en diciendo los autores citados,
11
definir la especie
, .t de la especie y as1, se ega a
1
1
"para precisar os mu es
,
d ctos fecundos' . pero aparte
, •
d
s que dan entre si pro u
'
.
como con1unto e sere
·t ·o resulta que las uruones
. .
han hecho a este en en '
de otras ob1ec10nes que se .
, ·¡ (los híbridos de perro y lobo,
.
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siempre
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entre especies v

Se recurre tamb1en a la ÍISlolog '. gu ,

etc.)".
.
d
ue "es imposible establecer, entre
Lester y Millot concluyen afITTDan o q
dan a una realidad obje.
specíficos que correspon
.
los seres vivos, patrones e
.
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tiva; estos modelos son necesanos para. a
da reducida a un grupo purac6modos para designarlos, pero la e~pec1e q~:s organismos estudiados".s
mente convencional cuyo valor vana co~d d
rfectas es decir constituí.
t do caso no son um a es pe
'
'
Las especies, en
d sus individuos ofrecen no. 1 · que gran numero e
das por seres 1gua es smo
.
,
pueden ser agrupados, a
tables diferencias dentro de la semeJ~ª comun y
, n tales diferencias, en variedades.
.
.
su vez, segu
. f.
sus caracteres diferenciales a
Cuando las variedades de la especie i1an oce con el nombre de razas.
.
fonnan lo que se con
través de las g:nerac1ones,
, n la definen los autores citados, "una vaEn consecuenc1a, la r~ es, segu .. a r la herencia".
. . , de la especie mas o menos f1Jad po
1 b
de
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. . . '.
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Es necesano insistir so re .
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, ter sociol6gico y sobre todo por·
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·
de
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. . ed carac
1
desde el punto de vista
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MiliOt es muy relativa, pues:
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,
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11
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hasta confundirse. Todo lo que se a c ~ decirlo una especie dentro de
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. . . f rbl de ninguna capac1 a
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de ningún cnteno in a i e,
cional. No isponemos
d . d. ·duos son de la misma raza o perteque nos permita afirmar que os ~ .iv1 " •
trario a razas distmtas .
1
neceo, por e con
'
, t
ool6gico a la Antropología, reTrasladando estos concep~os de h carac erdz la especie sapiens, comprende
sulta que el hombre del genero orno y e
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forman a su vez, las razas.
diversas vane a es que
'
d f.
1 raza humana como una
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Lester y Millot e me a
1
Pittard, cita o por
.
'
proceden de progenitores de a
"reuni6n de individuos seme1antes y que d . t en seguida no difiere en
f • •,
mo se a v1er e
,
misma sangre"; esta de m~c1on, ~o tim precisamente lo que distingue al
d d 1 concepto zoológico y eses a
na
a e d e 1os demas
, animales: la inteligencia creadora.
hombre

°

• LESTER

y

M1LLOT,

• LESTER Y MtLLOT,

486

,

· p. 19.
op. cit.,
· p. 20 .
op. cit.,

,

Según Frank Hankins, citado por Oliveira Vianna, las razas son "las variaciones de ciertos atributos fundamentales que pertenecen a toda la humanidad".ª
Esta definición parece más aceptable, puesto que los atributos fundamentales de la humanidad son físicos, psicológicos y sociales.
Mühlman entiende por raza: "un grupo de individuos de caracteres semejantes en sus personalidades psico-físicas, dispuestos alrededor de un valor
padrón fundamental formando y conservando su tipo por medio de mezcla
y selección subsecuentes".

Si tratándose de las razas puramente zool6gicas, resulta, según hemos visto, en extremo difícil diferenciarlas con exactitud absoluta, tratándose de
las razas humanas el elemento psíquico racional que forma parte inescindible de su naturaleza hace prácticamente imposible esa diferenciación.
Como dicen Lester y Millot, en algunos casos pueden distinguirse las razas con bastante facilidad: "un sueco, un negro, un mongol, aparecen a primera vista bajo aspectos físicos bastante diferentes, que hacen fácil y acentuada su clasificación en distintas categorías; pero cuando se trata de extender a toda la humanidad este trabajo de clasificaci6n, de diferenciar las
diversas razas humanas, se tropieza en seguida con invencibles dificultades".
"Como nos ocurre con el concepto especie en zoología, agregan, no disponemos de medio cierto y seguro para separar las razas y todas las definiciones propuestas resultan vagas a la postre".6

La Antropología-física, sin embargo, proporciona cierto número de caracteres corporales que se dividen en dos clases: descriptivos y conmensurables,
para clasificar a las razas.
Los primeros son: la coloración de la piel que puede precisarse mediante
la escala cromática, la naturaleza y el color de los cabellos, el desarrollo del
sistema piloso, la forma de los ojos, y el color del iris, la forma de la nariz,
la forma de la mandíbula, la forma de los labios y de las orejas y hasta
ciertas peculiaridades de los órganos genitales.
En cuanto a las características raciales conmensurables, son aquellas que
pueden ser medidas, apreciarse matemáticamente y se reducen a cuatro fundamentales: la talla, el índice cefálico, el índice facial y el índice nasal.
La talla se refiere a la altura del cuerpo, el índice cefálico "es el porcentaje de la relación del diámetro transversal máximo de la cabeza, al diámetro antero posterior"; el índice facial lo constituye "la relación centesimal
• OuvEtRA VIANNA, Rafa y Assimilacao. 3o. Ed. Aumentada, Biblioteca Pedag6gica Brasildra. Companhia Editora Nacional. 1938, p. 96.
• LESTER y MiLLOT, op. cit., p. 22.

487

�de la anchura de la cara a su altura" y el índice nasal "la relación centesimal de la anchura de la nariz a su altura".1
Los caracteres corporales, ayudan, desde luego, a precisar, en cierto modo,
los rasgos y las modalidades somáticas generales _que ofre~e- un grupo humano determinado; pero no sirven para diferenciar y clas1f1c~ ~ las razas
porque en todas ellas se encuentran individuos cuyas caract~nst1cas a~tropológicas físicas coinciden con las de in~i~id~os de ?~os con1un_tos raciales.
En otras palabras, ninguna estatura, m md1ce cefahco, por e1emplo, son
exclusivos de una sola raza.
.
El método conmensurable ideado por Broca, según los autore_s que vemmos citando, "produjo ilusión, en la época en que fue estable~1do, de que
iba a permitir la clasificación rigurosa de las razas, p~oporc1~n~ndo ~a
precisión matemática allí donde la observación no pod1a sum1mstrar ~as
que datos inciertos y vagos. En realidad, como lo ha hech~ notar R1vet,
en todos los casos en que la identificación es posible, las medidas no hac~n
mas que confirmar lo que el examen directo hecho ~or un .expe~to h~bna
descubierto a Ja simple vista; cuando, por el contrario, es rmpos1ble i~entificar a un individuo, según sus caracteres morfológicos, todas las medidas
que se puedan tomar tampoco permitirán c!~sificarle dentr? de tal ~ cual
precisa su
raza. E l método métrico facilita la expresion de un caracter,
,, 8
valor, pero no resuelve el problema de las razas humanas ..
Se ha pretendido también determinar la . raza ~r medio de los caracteres antropológicos de órganos, aparatos y sistemas mte~nos del cu~rpo humano, porque Eduard Loth "ha demostrado en_ una sene d_e trabajos, Y no
hace mucho en una obra de importancia capital, el partido que para la
· , de las razas se puede sacar del estudio de los músculos,, los
c1asi'fºicac1on
d
9
intestinos, las arterias, las venas y el sistema nervioso"; . , pero este meto o
' no ha sido perfeccionado, está en vías de exp1orac1on.
aun
· ·' d e Ia raza por el
Se ha tratado, además, de llegar a la determmac1on
metabolismo basal y los grupos sanguíneos.
.
, .
,
El metabolismo es "el conjunto de transformaciones qu1ID1cas. y energcticas que se producen en el interior de u~ ser vivo. El_ ~etabohsmo basal
es la forma mínima del metabolismo y consiste en la med1c~on. ~el calor producido por las reacciones químicas del organ_ismo de un ~diVJduo, lo_cual
se logra, indirectamente, dosificando las cantidades de oxigeno absorbid? Y
de gas carbónico eliminado, durante un tiempo determinado de respiración. Esas cantidades son proporcionales al calor producido".10
• LBSTER y M1LLOT, op. cit., pp.

25 y

siguientes.

• LESTER y MJLLOT, op. cit., p. 32.
. .
• LESTER y MILLOT, op. cit., pp. 38 y Sl~Ul~ntes.
,. LEsTER y M1LLOT, op. cit., pp. 150 y s1gu1entes.

488

La medición del metabolismo basal se logra mediante un aparato adecuado, en sujetos que están en ayunas y en condiciones de temperatura y
reposo que aseguren la no intervención de factores extraños en el experimento.
De los estudios hechos hasta ahora, parece que el metabolismo basal difiere en cada raza; pero aún no se han obtenido resultados definitivos. También se hacen exploraciones de metabolismo especiales "que demuestran que
los procesos íntimos de la nutrición y de la secreción no son idénticos en
las diversas razas" sin que, por alentadores que sean, pueda decirse que ya
constituyen una base firme para la diferenciación racial.11
Como es sabido, la sangre contiene, entre otras, una substancia llamada
aglutinógeno, que es de dos clases: una designada con la letra A y otra
con la letra B. En la sangre de algunos individuos hay las dos clases de
aglutinógeno, en otros una sola y en otros más, ninguna. Así se forman
cuatro tipos de grupos sanguíneos: el primero formado por los individuos
en cuya sangre existe el aglutinógeno A; el segundo en los que poseen el B;
el tercero por quienes tienen A y B y el cuarto por los que carecen de uno
y otro, o sea cero(O). Es decir los grupos sanguíneos son A; B; AB y O.
Como los grupos sanguíneos son permanentes en los individuos y además
hereditarios, se pensó que podría servir para clasificar a las razas; pero bien
pronto se vio que personas de distintas razas tienen sangre del mismo grupo.
Recientemente y bajo la influencia de los descubrimientos de Mendel y
Morgan sobre la herencia, algunos autores intentan formular la Teoría genética de la raza. Esa teoría no trata de establecer los signos rácicos diferenciales, sino explicar el origen de las razas y de los cambios raciales por
la combinación de los genes en la procreación, pretendiendo que en ellos
están las características somáticas del nuevo ser. Ashley Montagu da la siguiente definición genética de raza:
"En el mejor de los casos, el término raza puede, en el sentido genético,
ser redefinido como un grupo de individuos de los cuales una considerable
mayoría, tomada en una época determinada, se caracteriza por la posesión,
a través de una herencia común, de determinado número de genes fenotípicamente seleccionados ( es decir basándose en determinados caracteres visibles y mensurables) y que establecen los límites raciales entre ellos y otros
grupos de individuos de la misma especie, que no se caracterizan por un
grado tan alto de frecuencia de estos genes particulares".12
Nótese la impresión de lo que podría llamarse el índice genético porque
se refiere a una "mayoría considerable; pero no a la totalidad de cualquier
u LESTER y MILLOT, op. cit., pp. 150 y siguientes.
" AsuLEY MoNTAou, p. 49.

489

�grupo racial genéticamente estudiado. Esto se confirma en la definición de
H. S. Jennings:
"Una raza en el hombre es simplemente un grupo de individuos que
tienen muchos genes en común o muy parecidos, aun cuando también hay
muchos genes diversos entre los individuos que componen la raza y que se
diferencian, respecto de sus genes comunes, de los otros grupos de individuos que componen la raza. Ninguna raza es uniforme en lo que atañe a
sus genes".13
Ya se ve, por lo antes expuesto, que ni la genética es una base absolutamente segura para clasificar a las razas. Cuando más, explica el origen
de caracteres visibles y mensurables en la parte mayoritaria de un grupo
racial; pero siguen siendo los mencionados caracteres, fundamentales, prácticamente, para distinguir las razas.
En resumen, hasta ahora no hay manera científica de determinar la raza,
no se sabe en qué consiste y sin embargo las razas humanas son algo evidente, se ofrecen a la experiencia como grandes conjuntos de individuos
que tienen características morfológicas semejantes, transmisibles por la herencia y diferentes, juzgadas en su totalidad, de las que, a su vez, distinguen
a otros conjuntos humanos. Es, pues, perfectamente legítimo hablar de razas aun cuando no sepamos a ciencia cierta qué es la raza, como hablamos
de tantas cosas que nos rodean aun cuando desconozcamos su naturaleza
porque para hablar de ellas nos basta constatar su existencia.
Con base en el conocimiento empírico de las diferencias somáticas aludidas, se ha tratado, desde tiempos remotos, de clasificar a las razas humanas
y en épocas recientes, con apoyo en datos antropológicos físicos que, según hemos visto resultan, a la postre, inoperantes.
Además de las clasificaciones de Lineo y de Blumenbach, puede citarse
la de Kant, que en su Antropología considera que las razas principales son:
la blanca, la negra, la amarilla y la hindú.u
Robert Lowie, después de afirmar que "es extremadamente difícil la discriminación de los grupos sobre una base racial y que ningún criterio es satisfactorio", concluye :
"Pero nosotros nos contentaremos con una clasificación grosera y distinguiremos cuatro divisiones principales: los Australoides, los Negroides, los
Mongoloides y los Blancos.15 Lester y Millot, inspirándose principalmente
en los últimos trabajos de Haldon, Montaudon y von Eickstedt, proponen
» H. S. ]ENNINGS, Bases Biológicas de la Naturaleza Humana. Espasa Calpe Argentina, S. A., p. 285.
&gt;&lt; A. MENZEL, Introducción a la Sociologia. Ed. Fondo de Cultura. México, p. 111.
,. RoBERT Low1E, Manual O'Anthropologie Culturelle. Payot.. París, pp. 12 Y 13.

490

la siguiente clasificación que "se basa únicamente en consideraciones de orden somático" :
lo.
2o.
3o.
4o.

Grupo
Grupo
Grupo
Grupo

pigmeo.
negro.
amarillo.
blanco.

Podríamos transcribir mayor número de clasificaciones sin otro resultado
que confirmar lo antes dicho sobre la ausencia de todo fundamento científico en materia de diferenciaciones raciales.
"Algunos autores, dicen Lester y Millot, han llegado hasta a renunciar
al establecimiento de grupos raciales y se han limitado a la descripción
sucesiva de un número considerable de pueblos y de tribus siguiendo solamente el orden geográfico; otros han hecho intervenir en su clasificación las
realidades o hechos lingüísticos o etnográficos" .16
Si se tratara simplemente de una cuestión zoológica, naturalista la clasificación de las razas humanas no tendría mayor importancia y podría aceptarse .cualquiera con fines metodológicos para describirlas al igual que las
espeaes y las razas de otros animales; pero en el hombre no sólo cada conjunto racial se distingue de los otros por ciertos caracteres morfológicos generales de los individuos que los integran, sino también por sus peculiaridades psicológicas y sociales.
En efecto, es indiscutible que los conjuntos raciales que advertimos por
sus diferencias somáticas, tienen también características psicológicas diferentes que, inclusive, fueron consideradas desde la antigüedad como posible
base para clasificar a las razas humanas. "Platón, dice Menzel, habla de las
características de los escitas, fenicios, egipcios y griegos, destacando, sin embargo, más bien los caracteres psíquicos que los antropológicos" .-17
Además, los individuos que forman las razas humanas, no sólo conviven sobre la tierra, como los otros animales, en relaciones de carácter biológico, sino que entre ellos se establecen interacciones sociales que influyen
en su psiquis, y a veces, hasta en sus características somáticas, imprimiéndoles
un sello especial.
La influencia de los conceptos, de los prejuicios, de las costumbres sociales
Y de la situación política de cada raza sobre el aspecto físico de sus individuos es indiscutible, especialmente sobre sus gestos y la expresión de su
facies en los que acaban por dejar huellas indelebles que formando parte
op. cit., p. 84.
op. cit., p. 111.

•

LESTER y MJLLOT,

n

A.

MENZEL,

491

�muy significativa de sus características raciales, escapan a toda medida y a
toda descripción técnica. Apenas si el arte pictórico, la literatura, la fotografía y mejor aún el film cinematográfico que logra captar el movimiento
vital, pueden dar una idea de los semblantes humanos en los que acaso radica el inasible secreto de la raza.
Porque en todos los grandes y pequeños conjuntos raciales hay individuos
altos y bajos, gruesos y delgados y de diversos tonos en el color de la piel;
pero a pesar de estas y otras diferencias antropológicas físicas se distingue a
cada uno de esos conjuntos por lo que se llama, en lenguaje vulgar, "el parecido", compuesto por innumerables pequeños rasgos somáticos, especialmente fisiognómicos que dan a los cuerpos y a los rostros de la mayoría de
los integrantes de una misma raza, cierta semejanza, ese "aire racial", que
es como el "aire de familia" que identifica a los hermanos no obstante que,
con frecuencia, tienen rasgos físicos muy diferentes.
"¿Cuáles son, dice Spengler, para nuestros sentidos, sobre todo para nui_stros ojos, las notas por las cuales conocemos y distinguimos las razas? Sin
duda pertenece esto a la fisiognómica, como la clasificación de los idiomas
18

pertenece a la semántica" .
La constitución física de las razas humanas y su "expresión racial" , dependen también de la alimentación, condicionada, en gran parte, por el territorio en que viven y que, a su vez, depende de circunstancias históricas y
políticas. Se deriva, igualmente, de situaciones de libertad o esclavitud, de
poder o de sujeción largamente vividos; en fin, de motivaciones de orden
social.
Llegamos, así, a la conclusión de que la definición de la raza, tratándose
de los seres humanos, no puede ser exclusivamente zoológica porque constituye un complejo biológico, psíquico y social que sólo es posible comprender
dentro de un amplio concepto sociológico.
Las razas humanas están formadas por grandes conjuntos de personas que
poseen rasgos somáticos parecidos y caracteres psicológicos y sociales comunes
transmitidos y conservados por la herencia. Estos rasgos y caracteres son diversos de los que, a su vez, distinguen a otros conjuntos humanos semejantes.
La raza es, ante todo, una realidad social.
Cuando hablamos de la fijación hereditaria de las características sociales
nos referimos a la sucesión tradicional de esas características que equivale,
en cierto modo, a la herencia biológica puesto que en lo social produce resultados semejantes a los de aquélla en lo físico.
Este concepto sociológico de raza, lejos de ser estático, subraya, implícitamente, el dinamismo de las razas, pues éstas sufren modificaciones y trans111

492

O.

SPl!.NGLER,

La Decadencia de Occidente. T. III, p . 177.

formaciones a lo largo del ti
E
ciales, entran en relaciones qu:m:~ luna;uanto ~o~plejos biológicos y sopor extinguir a las razas en
. g a mestizaJes que a veces acaban
su propia mezcla pa d
• .
nuevo grupo racial.
b"
.
ra ar nac1ID1ento a un
0 ten por el mecarusmo de
.
sm llegar a la total fusión l
contactos y selecciones
. .
, as razas en contacto
b"
'
cultandades psicológicas y
·a1
acusan caro 10s en sus pes
SOCl es.
e da también el caso de que
se segregan del conjunto por d tpeq~endos o _grandes sectores de una raza
.
e ermma as circunstanc.
cerse a regiones distantes del habitat d 1 , 1
tas y van a establecurso del tiempo esos sectore
d e nuc eo primigenio. Con el trans'
s segrega os llegan a ad · ·
Y características psicológicas y
.
qumr un aspecto físico
SOCia1es en algunos e
1m
e
as
que
caracterizan
a
1
'.
.
asos
tota ente diversas
d 1
a raza ongmal y en
.
un nuevo grupo étnico.
'
consecuencia constituyen
Todo est~ apoya nuestro concepto socioló ·e
.
sonas con cierta aparienc1·a f' .
gt o de raza, conJunto de per1SJca general y un d
•
cultura, entendiendo ésta como estilo de v·d ~ ete~nada psicología y
algunos de quienes compone
.
t a, independientemente de que
n ese conjunto O todo
l6g'
nezcan a otras razas
•
s, zoo 1camente perteO
.
sean mestizos.
'
se dice' por eJ· empl0 , que está, demostrado h · t, ·
de Etiopía son de raza blanca
l
,
is oncamente que los negros
considerados ahora como de y qbule os bulgaros, los turcos y los finlandeses
raza anca en
lid d
'
pero socialmente los primeros en s
Í . rea a son de raza amarilla; u
y los segundos, para los negros lo~ re ~¡°nes con los blancos, son negros,
en sus relaciones sociales serán' . ama os_ y los pueblos de raza blanca,
pues la raza en sí misma s1·n 1siempre. considerados como blancos. No es
0 e complejo apari ·
,
·
lógicamente valioso.
enc1a rac1a1-cultural lo socioEn el caso de los negros, es también la
. .
.
no la raza pura, pues en los Estados Unido/~anenc1a rac,,al_ la dominante y
hay muchos individuos negros que en realid=dNo:e Ame~1ca'. por ejemplo,
aspecto son tratados por la pobla . , bl
so mestizos' pero por su
An
Cion anca como negro
te estos hechos indudables las investí .
s.
terminar la raza ti"enen . t ,'
.
gac1ones y especulaciones para dem eres e rmportan ·
· íf
respecta a las relaciones de los gru s hum c1a cient ,~a; pero por lo que
Más adelante trataremos d l ~l
anos entre s1, salen sobrando.
una persona no corresponde el prol ~roa que surge cuando la cultura de
a a re ac1onada con su apariencia racial.

2. Antagonismos y afinidades raciales En el
. .
es la raza, el aspecto físico f
. . .
complejo b10-psico-social que
en gran
rt l
tene capital importancia porque de él depende,
pa e, a mezcla de razas.

-----

,. J_EAN BUNHES, citado por A.
Amé nea. México, 1938, p. 194.

euv1LLIER,

lnt d
·ó
ro ucci n

ª

la Sociologla. Editorial

�Es indudable que hay razas físicamente antag6nicas y otras entre las cuales las afinidades somáticas o simplemente la ausencia de antagonismo, facilitan los contactos y las fusiones.
El antagonismo físico de raza está basado, principalmente, en las apariencias corporales; pero el sentimiento de repugnancia racial obedece también
a ideas y prejuicios colectivos.
"No sólo el hecho de que se tenga en cuenta el lazo de sangre, dice Max
Weber, sino también el grado en que se tiene en cuenta, se halla codeterminado por factores distintos de la mera afinidad racial objetiva. La más
pequeña gota de sangre negra descalifica irremisiblemente en los Estados
Unidos, mientras que no lo hace una considerable cantidad de sangre india.
Al lado de los factores estéticos, que sin duda alguna entran en juego, influye también el recuerdo de que los negros, al contrario de los indios, fueron un pueblo de esclavos, es decir un grupo descalificado en clase social.
Las diferencias estamentales, por lo tanto, adquiridas y especialmente diferencias de 'educaci6n' (en el sentido amplio del vocablo) , constituyen un
freno mucho más fuerte del connubio convencional que las diferencias del
tipo antropol6gico. La mera diferencia antropol6gica decide sólo en pe20
queña medida, prescindiendo de los casos extremos de repugnancia estética" .
En general, puede decirse que hay afinidad entre las razas cuando la mezcla da lugar a un tipo en el que no son demasiado ostensibles las huellas
somáticas del mestizaje; de tal modo que los descendientes de mestizos, al
cabo de varias generaciones, se asemejan totalmente a la raza dominante no
sólo desde el punto de vista antropol6gico, sino psicológico y cultural.
En cambio, cuando la diferencia antropológica de las razas es extrema y
el mestizo acusa rasgos indelebles de una de las dos razas, el antagonismo
es evidente. La tragedia actual del mestizo, en estas condiciones, consiste
en que se encuentra colocado al margen de las dos razas que le dieron origen,
igualmente repudiado por ambas, puesto que su tipo antropológico no encaja en ninguna de ellas. En la base de esta repugnancia se advierte, con
seguridad, el sentimiento estético, la repulsión física, indudable, agravada,
como dice Max Weber, por circunstancias sociales.
Estas consideraciones sobre antagonismos y afinidades raciales, confirman
el concepto sociológico de raza antes expuesto.
3. Razas superiores y razas inferiores. La idea de la existencia de razas
superiores y razas inferiores es muy antigua. Puede decirse que todos los
pueblos tienen en sus leyendas y en su religión, rotundas afirmaciones sobre

la excelencia y la superioridad de su raza frente a otros g
·
so sea este un sentimiento innato d
.
rupos raaa1es. Acae propia conservación I t·
.
a1 que posee individualmente t odo ser h umano
co ec iva semeJante
Pero no fue sino hasta mediados del si 1 •
Arthur de Gobineau: Essai sur l'i
r / ; XIX, con la_ obra del Conde
1855) que se planteó en el rn d nega it
e~ races ~umames (París 1853,
Gobineau aseguró que las
un o esdta ~uesttón apasionante. El Conde de
razas son es1guales que h
razas inferiores y de las tres
. . .'
ay razas superiores y
razas puras pnm1ttvas. la blan
1
.1
l
. .
ca, a aman! a y
la negra, la superior es la blanca y d ,
"L d .
e esta a raza aria.
a es1gualdad de las razas se , n 1
.
hecho de que hasta el presente 'h gu e autor citado, está probada por el
.
.
ay numerosas razas qu
b
.
.
e no o stante su mi1enana eXIstencia permanecen en 1os estadios
más · ·ti
d
No han sido capaces de crear d
prim1 vos e la cultura.
de los diferentes medios en quen:a: ~:d valr o de . ~rogresar a despecho
be a la inferioridad racial m, b"
o. u esterilidad creadora se deyoría de las
as . ien que a los factores ambientales. 'La marazas, agrega, son incapaces par ·
d
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ª •,siempre,
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condiciones geográficas. pe G b'
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.
1 •
nantes: "El medio de Amé .
os eJemp os unpresionca era muy favorable
·
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aborígenes de Am' ·
Y sm em argo las razas
.
enea, excepto tres de la América d 1 S
.'
nmguna gran civilización
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e ur, no pudieron crear
Y se que aron en los estad'
· ··
parte, el medio de Egipto, de Atenas de
ios ~r:uruttvos. Por otra
ser favorable. Era pobre e . f'rtil h'
Esparta, de Asma, estaba lejos de
me
asta el punto de qu f
•
se procuraran la irrigación artificial
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e ue preciso que
b
Y que a optaran otras medidas Sin
. argo, a pesar de las condiciones desfavorables estas
. .
emmterno, modificaron su medio natu
'
. r~~' _gracias a su genio
Sostuvo tamb·, Gob'
ral y crearon c1vilizac1ones brillantes" u
ien
meau que
.
debe mantene
p~ra. que una raza conserve sus cualidades
generación de7as pura, pues el mestizaJe conduce indefectiblemente a la derazas que se mezclan.
Después del Conde de Gobineau, Houston Stewart
.
Les Fondements du siecle XIX (L G,
d
Chamberlam en su obra:
de Lapouge en sus libros· Les Sel/( en~e .; XIX Siecle), (1899); G. V.
role social (París 1899) ; Raz
~'~~s
es (París 1896), L'Aryen, son
Ammon, Francis Galton Ka i°P" e io od~ial (París 1909) ; así como Otto
'
r earson en iversas obras
tu .
l
.
. .
' sos vieron a tesis
de la desigualdad de las razas d 1
la raza blanca.22
y e a supenondad de la rama germánica de

/e~

Entr~ los au.1?res citados, especialmente Lapouge
a la p1gmentac1on de la piel, color del cabello y dey Arnrnon, atribuyeron
los ojos y sobre todo
n P. A.
174
y 175.

• MAX WEBER., Economía " Sociedad. Ed. Fondo de Cultura Econ6mica. México.
T. 11, p. 54.

494

" P. A.

· S ocio
· ¡ogiques
•
' Les Thl ories
Contemporaines. Payot. París, pp.

SoROKIN

SoROKIN'

op· cit·, pp· 175 Y s1gu1entes.
• .

495

�A ) . La existencia de razas hu.manas

a la forma alargada del cráneo, es decir, a los dolicocéfalos, signos de superioridad racial.
Estas teorías hirieron el orgullo de las otras ramas de la raza blanca y
provocaron inmediatas reacciones. V arios escritores publicaron obras demostrando que no existen razas puras, y algunos como Brunhes, llegaron a sostener que la raza es una ilusi6n.
La cuestión pasó del campo científico al político, principalmente a partir
de la Segunda Guerra Mundial, cuando Hitler, basándose en las teorías que
establecen la superioridad germánica y en las doctrinas de Hegel y otros
filósofos, pretendi6 que a Alemania correspondía señorear al mundo y que
para lograrlo debería mantener pura su estirpe.
Desde ese momento, la literatura sobre los problemas raciales tomó un carácter político y se dividió en dos bandos: el de los "racistas" y el de los
"antirracistas", llenando de confusiones una cuestión que debe ser exclusivamente científica.
Refiriéndose a Latinoamérica y con apoyo en las ideas de Hankins y Papillant, Oliveira Vianna, eminente sociólogo brasileño, dice: "Entre los factores que más han concurrido para obscurecer el valor incomparable de las
nacionalidades americanas para los estudios de la raza, especialmente para
los estudios de la biología étnica, está la acción ejercida por aquellos publicistas y científicos europeos que reaccionaron contra los teorizantes de la superioridad de la raza germánica. Los pregoneros del 'pangermanismo', del
'nordicismo', del 'anglo sajonismo' habían creado con sus doctrinas un sistema
de ideas extremadamente chocante al orgullo nacional de varios pueblos
civilizados.
"Este hecho dio motivo, agrega, a una reacción que se caracterizó, como
era de esperar, por la sustitución de la tesis opuesta: la igualdad de todas
las razas. En su esfuerzo por la demostraci6n de la tesis igualitaria, estos
doctrinarios reaccionarios se preocuparon por acentuar la ninguna importancia de los estudios de raza. Como todas las razas son iguales ¿ para qué
perder el tiempo en investigaciones sobre biología diferencial de las razas,
sobre las cuestiones del mestizaje de las razas, sobre el problema de las
23
razas aptas a la civilización y de razas ineptas a la civilizaci6n?
Nosotros pensamos que es necesario retornar al plano puramente científico
para examinar el problema serenamente y en toda su amplitud y profundidad. Comprende ese problema, a nuestro parecer, varias cuestiones de ca-

B) · Las desigualdades raciales.

·

C
.
D)) • La
La existencia
s
. . actua1 de razas supenores
y razas inferiores
E) . R . upenon?~d y la inferioridad constitucional de la¡ razas.
. . . . ac~s~o p~htico y racismo científico. La discriminacio'n racial y la

d1scrumnac1on social.
A ) . L a existencia de razas humanas Ne a
.
.
manas sólo con el propósito d d
..
g r la ex1stenc1a de las razas hue estrmr por su base l
t .,
raza blanca germánica es
.
ª
pre ens1on de que la
1a superior no pasa de se
. ,.
f
.,
c1ent1f1ca que carece de t d f d '
r una o uscac10n antiincurren a menudo m o 1º un am
l ento y en la que, desafortunadamente
'
, uy e aros ta entos.
'
que aducen los que ruegan
.
sonLas
lasrazones
siguientes:
la existencia de las razas humanas

No hay razas puras· Desde el prmc1p10
. . . de I h
·d
mezclando los pueblos de la tierra d b.d
a m:~am ad se han venido
rras, contactos etc etc de t I
e i o a desplazamientos, invasiones, gue,
.,
.,
a manera que en la t lºd
1 d "
sangre de todos".
ac ua a todos tenemos
"En toda Europa, dice C. Kluckohn las Am, .
.
mación constante de mezclas
'
eneas, Afnca y Asia, la fornuevas y en gran
t •
nota fundamental durante los , ltº
·¡ - par e mestables ha sido la
u irnos m1 anos E t . ·r·
versidad
del
acervo
heredita
.
.
l
s o ·s1gn1
ica fº
que. la di,
n o, me uso en una. pobla
,
omogenea es grande s· •r·
bº ,
cion super 1c1almente
h
'
· igm 1ca tam 1en que l
·
o más individuos no indica
.
a semeJanza exterior en dos
necesariamente una ascend ·
,
. .
enc1a comun, pues
1as semejanzas pueden ser el producto de
teres derivados de una se .
l
combmac1ones al azar de caracrealidad, nadie puede no~~:a~º:~ etamente diferente de antepasados. En
ciones" _H Podría
d
o os sus antepasados durante siete genera.
respon erse a este autor un
. , .
ciertas regiones de Africa
h b ,
'
poco iromcamente, que en
.
no a ra negros puros . pero q h
y en ciertas regiones de América n h b , . di ' ue ay puros negros
Este razonamiento de l
l o a ra m os puros; pero sí puros indios.
as mezc as se apoya
te biológico digamos me1·or
l' .
den un concepto exclusivamen'
' zoo oo1co e raza que
, h
.
es aplicable a las razas h umanas " en ' cuya d f · ·,, segun
•
.emos visto, no
factores psíquicos y sociales E
e imc1on mterv1enen, además,
bº , .
· s, por otra parte un razo
·
f 1
10log1camente considerado p
.
'
nam1ento a so, aun
las razas desde el principi~ doriuehs1 en :erdad se hubiesen mezclado todas
.
.
e a uman1dad actualme t
h b,
.
renc1as
, raciales sino que todos los h ombres ' resultado ndee 1no a na
1 d1fetend nan los rasgos comunes d e esa mezcla. Por
' el contrario, avemos
mezcque
a total.
sub:

pital importancia que requieren análisis separados:
" CLYDE K LUCKOHN A ntropologia. Fondo
Aires,
p. 142.
'
de Cultura Económica• MéXlCO.
·
Buenos

'" OuvEDlA V1ANNA,

Rafa e Assimilarao. 3a. Ed. Augmentada. Bibliotheca Peda-

g6gica Brasileira. Companlúa Editora Nacional. 1938, pp. 15-16.

497

496

H32

�sisten las razas fundamentales: la blanca, la negra, la amarilla, con sus características somáticas diferenciales, lo cual quiere decir cualquiera de estas
dos cosas:
a) . Que no hubo tal mezcla total de razas, sino que fuertes núcleos de
ellas han permanecido puras y son el vivero inextinguible de cada raza, o
b) . Que la raza es una potencia ignorada que a pesar de todas las mezclas reaparece en el curso de las generaciones para reconstituirse indefinidamente.
Si, como hemos dicho, las razas humanas son complejos biológicos, psíquicos y sociales, no es necesario que sean biológicamente puras. Basta con
que exista una semejanza física entre un gran conjunto de personas, que las
distinoa de todos los demás conjuntos humanos, para que constituya una
raza :, además de las peculiaridades somáticas, las características psíquicas
y sociales contribuyen a establecer el parecido que une a los integrantes de
la raza de que se trate y a la vez los diferencia de otras razas.
Todas las confusiones en esta cuestión provienen de que algunos autores
se empeñan en aplicar el concepto zoológico de raza a las razas humanas
y naturalmente se dan vuelo demostrando de mil modos que las razas humanas no responden a ese concepto.
Kluckohn, en el capítulo "Raza: un Mito Moderno", de su obra ya citada
Antropología, no puede menos de decir: "Es indudable que hay razas humanas". 2 5 Si bien, se dedica, después de esta afirmación rotunda, a hacer
una serie de consideraciones contradictorias empecinándose en demostrar que
zoolóoicamente las razas humanas no existen porque la genética demuestra
que k&gt;s parecidos físicos nada tienen que ver con la raza, para decirnos, en
seguida, que "nuestros conocimientos actuales sobre la genética de las poblaciones humanas se han obtenido viajando en un bote de remos en un
'
.
vasto mar de ignorancias
y haciendo
uno que otro sondeo aqui, Y a 11a'" •20
Sin embargo, en su concepto: "Clasificar los seres humanos como _una
raza sobre una base que no sea puramente biológica, equivale a destrmr el
significado del término y hace desaparecer incluso la base proporcionada por
el argumento biológico unilateral" .27
y asómbrese el lector: antes, el autor citado ha dicho: "Los hombres son
animales. Pero el hombre es un animal de una clase muy especial Y la aplicación de las observaciones hechas en animales no humanos a los seres humanos no debe hacerse a la ligera".28
Páginas más adelante no tiene inconveniente en decir que "El hecho de

c.
"" c.

21

KLUCKOHN,
KLUCKOHN,

c.

KLUCKOHN,

" c.

KLUCKOHN,

n

498

op.
op.
op.
op.

cit., p . 129.
cit., p. 129.
cit.
cit., p. 139.

que las nociones populares corrientes de 'raza' son en gran parte mitológicas
y sin una base cientüica aceptable, no debe llevarnos a tirar el niño al vaciar el baño. Indudablemente ciertas características físicas externas son más
frecuentes en algunos pueblos que en otros. Si esto fuera todo, podríamos
dejar la cuestión en paz observando que, teniendo en cuenta los conocimientos científicos actuales, la principal importancia de los diferentes tipos
físicos de la humanidad es que poseen rasgos que tienen un grado elevado
de visibilidad social".29
Lo de la mezcla de razas desde el principio de la humanidad que ha determinado la impureza actual de todas, lo rectifica el autor citado cuando
dice: "Es cierto que el término 'raza' se ha empleado en las disertaciones
científicas aplicándolo a entidades que no son rigurosqII1ente comparables.
Cuando se aplica a alguna población pequeña, aislada desde hace mucho
tiempo (por ejemplo los aborígenes de Tasmania) la palabra puede tener
un significado casi comparable al que tiene cuando se aplica a los animales
no humanos". 30
"Si un grupo pequeño, agrega, se ha cruzado interiormente durante bastante
tiempo para alcanzar la estabilidad y la homogeneidad genética, podemos
hablar de herencia de grupo al mismo tiempo que de herencia individual".31
Otro autor antirracista: Ashley Montagú, dice que: "La idea de raza, representa uno de los mitos más peligrosos de nuestra época y uno de los
' tr'
.
" . "La raza, agrega, es 1a hechicería de nuestro tiempo".
mas
ag1cos
Sin embargo de estas afirmaciones rotundas, no tiene inconveniente en
afirmar, más adelante: "En el sentido biológico, desde luego que existen diversas razas de la humanidad. Es decir, que la humanidad puede considerarse compuesta por numerosos grupos que como tales frecuentemente son
suficientemente distinguibles entre sí, en el sentido definido anteriormente
para justificar el que se hayan clasificado como razas separadas". 32
'
Después de esta rectificación, puesto que si las razas tienen existencia real
no pueden ser mitos, asegura que la mayor parte de las autoridades, en la
actualidad, "no tienen duda acerca de la falta de significado de la antigua
concepción antropológica de raza" y por esta razón, quiere que la palabra raza
se borre del vocabulario y cita a Huxley quien opina que "sería muy conveniente
que se pudiera eliminar el dudoso término raza de todas las discusiones de los
asuntos humanos y sustituirlo por la palabra "grupo étnico".ªª
Esto nos parece francamente infantil, porque lo importante no son las

;,, c.
'° c.
n c.
11

'"

op. cit., p. 155.
op. cit., p. 149.
KLUCKOHN, op. cit., p. 146.
AsHLEY MoNTAGÚ, op. cit., p. l.
AsHLEY MoNTAGÚ, op. cit., p. 5.
KLUCKOHN,

KLUCKOHN,

499

�palabras en sí mismas, sino los conceptos que encierran. Si el concepto permanece el mismo, las variaciones en los términos con los que se le expresa,
nada logran, nada significan.
A esta serie de contradicciones y confusiones se ven obligados quienes tratan de desacreditar, inútilmente, la evidencia de la raza con argumentos
especiosos a falta de datos científicos fehacientes.
En el estado actual de la ciencia, lo único que puede decirse, debemos repetirlo, es que las razas se ofrecen a nuestra experiencia de manera evidente
y consisten en semejanzas físicas que agrupan a los individuos en grandes
conjuntos, diferenciando a esos conjuntos unos de otros y que esas semejanzas
y diferencias somáticas van acompañadas de características psicológicas y sociales comunes a los individuos que integran cada raza.
La trasmisión de las características físicas, psíquicas y sociales, se hace,
probablemente, por los mecanismos de la herencia y de la tradición social
o herencia social, manteniendo la semejanza de las razas a través del tiempo.
En resumen, las razas humanas sí existen; pero como grandes unidades
sociológicas con base en caracteres biológicos que no deben considerarse con
el mismo rigor que se emplea al clasificar a las razas de animales no humanos.
B). Las desigualdades raciales. A la existencia evidente de las razas humanas debe agregarse esta otra evidencia: la de su desigualdad. Esa desigualdad es de carácter somático, psíquico y social. Las razas difieren por
el color de la piel y por otras muchas características, antropológicas. Además, todas las razas que habitan sobre la tierra no se encuentra en iguales
condiciones de organización social, pues mientras unas han llegado a muy
altos estadios de civilización y de cultura, otras se encuentran en grados que
pudiéramos llamar primarios de evolución. Es, pues, indudable, que las razas no son iguales ni desde el punto de vista físico, ni desde el punto de
vista psicológico, ni desde el punto de vista social. Esto se puede demostrar
fácilmente porque se basa en hechos objetivos, específicos y comprobables,
mientras que la afirmación de la "igualdad esencial de las razas humanas"
hecha antes que nadie por Blumenbach, carece de prueba científica.
C ) . La existencia actual de razas superiores y de razas inferiores. Esta
cuestión que es, en realidad, el punto neurálgico del problema, encierra, a
su vez, dos cuestiones de capital importancia. lo. La superioridad o inferioridad actual de las razas humanas y 2o. La superioridad o inferioridad
constitucional, es decir ingénita, irremediable, de las mismas.
El primer punto tiene que resolverse afirmativamente: negarlo es más
que un error científico, una verdadera necedad. Indiscutiblemente que desde hace millares de años hasta la actualidad, existen grandes y pequeños

conjuntos raciales en un estado de inferioridad absoluta frente a otros que
han ~esarrollado culturas y civilizaciones brillantes. Es más, ciertas razas.
ademas de que no han aportado nada importante a la cultura de la huma~
nid_ad, parecen incapaces aun de asimilarse la de aquellas razas con las que
estan en contacto.
Suele decirse, en contra de esto, que si se toma a un niño de una de
esas. razas inferiores y se le lleva a un establecimiento educativo de las poblac1one_s de las llamadas razas superiores y se le atiende y enseña con cuidado, bien pronto demostrará que es tan capaz como un niño de esas razas
para asimila~se sus conocirni~ntos y su cultura. Es posible; pero quienes así
argumentan ignoran la cuestión que es determinar si la raza de que se trate,
como tal, ha demostrado facultades creadoras y no si uno de sus miembros
es capaz de aprender lo que gentes de otra raza y de otra cultura han creado Y le enseñan. Son dos cosas bien distintas. A los griegos nadie los llevó
a una escuela ~e otra raza ni los atendió para que se hicieran capaces de
crear su maravillosa cultura. Fue el genio de su raza las virtudes innatas
de carácter racial las que les permitieron asimilar c;nocirnientos de otros
pueblos Y expresarse, a pesar de todas las adversidades en esa cultura
Decir que los bosquimanos actuales, o los pigmeos n; son inferiores ~orno
raza, a los anglosajones, por ejemplo, no pasa de ser una hipocresí~ • al"o
que nadie cree. Desafortunadamente, la naturaleza no es democráti~a, ~o
ha_ derramado su_s dones por igual; tanto en el reino vegetal como en el
ammal, se dan eJemplares de primera y de segunda clase, maravillosos especímenes y deplorables criaturas.
La existencia actual de razas inferiores y de razas superiores es un hecho so~iológico que debe conocerse en detalle y a fondo para bien de la
humamdad, porque ese conocimiento ayuda a elevar a los inferiores en tanto que ignorar o negar la evidente inferioridad de ciertas razas ;ólo sirve
para explotarlas.
"Que h~y- ~ferencias mentales entre las razas, dice Sorokin, es algo que
parece defm1tivamente establecido; ya sea debidas al medio o a la herencia
e~contramos ?iferencias mentales considerables entre los principales grupos rá~
c1cos (no decimos_ nacionales) . Su existencia está atestiguada, en primer lugar,
por el papel tan diferente que han desempeñado en la historia de la humanidad
las diversas razas, así como sus realizaciones culturales. En tanto que casi
t~d_a_s l~~ raza~ han .t:n~do ocasión de crear las formas complejas de la
c1;1hzac1on y tiempo 1bm1tado para ello, el papel de las razas proto-austral01des y proto-negroide ha sido muy modesto a este respecto, mientras que
el papel de las razas caspiana, alpina y mediterránea, ha sido extremadamente grande. Ellas han abierto la vía en la creación de una forma compleja de cultura. Han sido las vencedoras y las conquistadoras de casi todas

501

500

•

�·
en el mundo enlas otras razas, expulsándolas y extendiéndose e11as JnJsmas
tero••_:,

. f . .d d constitucional de las razas. El seD). La superioridad y la i11 enon a
r·
lm
·rerioridad o supe.,
el que se re 1ere a a
gundo punto de la cuestion, o sea
blema que no corresponde a
rioriclad constitucional de l_as_ r~zas, es un :r;e lo que es, estudia las realila sociología porque esta disciplina se ocup
dades sociales y no la esencia de las cosas.
tal s realizadas por
Lo que sabemos hasta ahora es que las pruebas roen e
.
. d
favorecer a la raza blanca.
varios m,·estiga ores parecen .
.
te con los resultados obtenidos por
Sorokin f_orm6. un cuadro ~prer;;2a~. Pinter-Keller ( 1922); Thorndike
numerosos investigadores: Yer es . irsh 1926) ; Peterson (1921) y Me
( 1923) • Mitchell-Rossanoff ( l 9l 9 ) ' H
(S
( 3) . Presse)·-Tetter
'
B· h
( 1923) · unne 192 ,
Fadden-Dashiell ( 1923) ; ng am
Wimm ( 1920) • Murdock
( 1919) ; Arlitt ( 1921) ; Denick ( 1920);
weg1er'

Sch

( 1920) ; Plyde ( 19~5) ·
mo se ve comprende investigaciones reaEl cuadro mencionado que, ~
. ' t· dores expone cifras que en
. .
por diversos mves 1ga
,
lizadas en d1stmtos anos y
d . 1·
·a obtenidos por diferentes
l
oeficientes e mte igenc1 '
todos los casos reve an c
1 coeficientes de los negros son
métodos, con parecidos resultados, pues os
.
.
bt nidos por los blancos.
1
muy mfenores a os o ~
li
d. Sorokin refiriéndose a los tests
"No es necesario continuar esta sta, lC~
.
• guna excepción
e prácticamente sm mn
·
'
citados. La precedente muestra qu 1 d en esos estudios los resultados
d'versos
métodos
emp
ea
os
'
l
1
b
no o .stante , os· i Muestran todos que e1 coeficiente intelectual de rf
negro
han sido unammes. • ,
.
el del blanco lo que está en pe ecto
es comparativamente mas baJO que
l d·a " '
1 d t hist6ricos antes a u 1 os .
acuerdo con os ª os
,
d h mbres de genio producidos por
" .
tam
affff&gt;ga el numero e O
,
b.,
S1 acep
os, 15•- '
a1·d d los resultados seran tam ien
criterio de su ment 1 ª ,
una raza como un
ue ella ha sido estéril desde este punto
desfavorables para la raza negra, porq
de vista''.as
datos que 6Í no destruren las nuSin embargo, C. Kluc~ohn da, otros ta una causa de carácter cultural
merosas investigaciones citadas, s1 apun n
muy importante.
.
.
. dice midan realbas o tests de mte1igenc1a,
'
d
"El . que las llama :is prue
. , d b .bl . con todo son las únicas
• ·
· •
na cuestion e ati e,
'
mente 'la mteligenc1a es u .
s ue estén estandarizadas y que pobases de comparaci6n de que _d1~~n~o p q bien esas pruebas indican que
sean alguna pretensión de ob1etiv1da . ues
'
" P. A.
• P. A.

502

SoROKJS,
SoRoJtJs,

op. cit., P· 222 ·
op. cit., p. 227.

en todos los pueblos aparecen runos muy bien dotados. Un negro norteamericano, evidentemente un 'pura sangre', dio un C. l. de 200. 88
"Y en lo que respecta a los grupos de los niños negros del estado de Tennesee, dieron un promedio de 58 y los de los Angeles 105. Este margen muestra que el cociente de inteligencia no depende principalmente de la capacidad 'racial'. En la primera guerra mundial, los negros procedentes de
ciertos estados del norte que sabían leer y escribir obtuvieron promedios más
altos en la prueba Alpha del ejército que los blancos de ciertos estados del
sur que sabían leer y escribir. Los negros procedentes de los estados de Ohio
e Indiana demostraron ser superiores a los blancos procedentes de Kentucky
y Mississippi en las pruebas Alpha y Beta del ejército. Esas y otras cifras
análogas siguen de cerca a las cantidades relativas gastadas en educación en
diversos estados y a otras condiciones ambientales para que la relación sea
una simple coincidencia". 37
Agreguemos, por nuestra parte, que en todo caso los tests de inteligencia sólo demuestran la capacidad actual de las razas; pero no su capacidad
"constitucional", es decir, ingénita, que está, cuando menos hasta ahora, fuera de toda prueba científica.
Mientras en los individuos cabe asegurar su incapacidad creadora, mediante las discutibles pruebas de inteligencia o por la simple observación de sus
actos, hasta determinada edad límite después de la cual se tiene la seguridad absoluta de que han demostrado indudable incapacidad personal porque no hicieron nada notable, tratándose de las razas no es posible establecer su incapacidad constitucional definitiva, porque son, por decir así, unidades colectivas en las que el misteri9so juego de las relaciones hereditarias
producido por las uniones entre sus individuos, puede hacer surgir, en un
momento dado, cierto número de seres extraordinarios capaces de transformarlas. Como la vida de una raza es prácticamente ilimitada, dispone siempre de tiempo para evolucionar; mientras no se extinga, nadie puede asegurar su incapacidad definitiva. Si una estación favorable, una corriente
fluvial que se desvía, o cambios cósmicos imperceptibles hacen que árboles
frutales o plantas de flores, que no se mueven, den un afio mejores fruto~
y flores que otros, con mayor razón es posible que las razas, compuestas
por individuos móviles, mediante el contacto de cepas mejores, bajo circunstancias históricas y sociales favorables, produzcan élites que al cabo de cierto
tiempo modifiquen radicalmente sus capacidades. Según E. Boutmy el en• Nótese que este autor, decidido antirracista, a pesar de sus afirmaciones sobre
la mezcla de razas "desde el principio de la humanidad"; acepta la posibilidad de
"un negro pura sangre'' en esta hora y la "evidencia", es decir, el simple hecho
de mirarlo como prueba de esa pureza.
" c. Ki.uCKOHN, op. cit., p. 159.

503

�cuentro de los jonios y de los dorios, dos ramas de una misma raza, produjo
el milagro de la cultura griega.38
Y precisamente porque no se sabe qué es la raza, en qué consiste, resulta anticientífico lo mismo afirmar que no se producirán en el seno de las
razas actualmente inferiores, por desfavorable que sea su situación, profundas transformaciones, en un futuro más o menos lejano, que afirmar que
sí se producirán esas transformaciones.
Todo esto no son más que especulaciones sobre lo que puede o no puede
ser, completamente ajenas a la Sociología y carentes de toda base seria. La
única realidad social concreta, indiscutible, es que en todo momento de la
historia de la humanidad se encuentran razas en estado superior y razas en
estado inferior y que ese hecho no puede ignorarse ni disfrazarse por simples conveniencias políticas. El hombre de ciencia no debe ignorarlas y
menos aún, enmascararlas, a menos de dejar de serlo para convertirse en un
propagandista vulgar.
Recientemente, a fin de no herir el orgullo nacional de los pueblos, se ha
introducido en el lenguaje científico una nueva denominación para designar a las razas que actualmente ofrecen un estado de inferioridad indudable:
se les llama "subdesarrolladas". ¿Qué es una raza subdesarrollada? La que
está en situación inferior (sub, igual a debajo) ; pero el término, de acuerdo con las consideraciones que acabamos de hacer, nos parece rigurosamente científico. Pues según esas consideraciones para distinguir la inferioridad
actual de la constitucional de que hemos hablado, habría que decir, al referirse, por ejemplo, a un grupo étnico en estado casi primitivo, que es una
raza actualmente inferior, porque si la llamamos inferior a secas, estamos prejuzgando sobre su inferioridad constitucional que hasta ahora es científicamente indemostrable. En cambio, la palabra sub desarrollada, se refiere a
un concepto dinámico: el desarrollo, que se proyecta hacia el tiempo indefinido y por consiguiente al aplicar a un grupo racial el calificativo de subdesarrollado, se hace referencia sólo a un momento de su historia, no prejuzga, lleva implícita la posibilidad de su desarrollo futuro.
Una cosa sí es sociológicamente comprobable y tiene capital importancia
en el estudio de las cuestiones raciales y es ésta: La superioridad o inferioridad de las razas se mide por su capacidad creadora demostrada. Desde
este punto de vista, pueden clasificarse las razas actuales en superiores e inferiores; pero todo ser humano, en condiciones nom1ales, es capaz de asimilarse una cultura debido a su inteligencia y a facultades innatas de imitación. En consecuencia, es indudable que las gentes de las razas actualmente
inferiores o subdesarrolladas si hasta ahora no han sido capaces de crear

una. cultura
valiosa, lo son de adoptar plenamente la de cualqmer
· raza su.
perior si se les proporcionan los medios y si se les coloca en las circunstancias
adecuadas para lograrlo.

.E)_- ~ac~mo político y Racimo científico. La discriminación racial y la
discnmtnaci~~ social. ~ero ~na cosa es que se admita, como no puede menos de admi~, _la existencia actual de razas superiores y de razas inferiores
Y otra_ muy d1s~~ta que se postule el derecho de las que se encuentran
e~ meJores con?1c1_ones de civilización y de cultura, en posesión de una ciene1a Y de una tec~ca ~u~ les da enorme ventaja sobre las que se hallan en
estado factual de inferioridad, para dominar y explotar a e'stas. Q menes
·
t a1
c?sa .ª irman, profesan un racismo político que nada tiene que ver con la
c1ene1a.
~or el contrario, el racismo científico se concreta a comprobar el hecho
evidente _de qu~, en ºla actualidad, existen sobre la tierra conjuntos raciales
que· se diferencian unos de otros por características soma'ticas, psico
· J'og1cas
·
y
socia1es Y que algunos de esos conjuntos han demostrado superioridad evidente sobre otros. Esto, desde un punto de vista moral, en vez de facultarl~s para someterlos a su dominio, los obliga a estudiarlos y comprenderlos a
fm de _elevar sus condiciones de vida y hacerlos aptos para la lucha de Ja
humanidad por la realización de sus más altos destinos.
,Las difer~ncias raciales tampoco justifican la "discriminación racial", fenomeno. .social
que
·
.
. se basa, como dice Max Weber, segun' expusrmos
antes,
en preJmc1os ~1ales y en lo que él llama "la repugnancia estética" y ue
n?sotros preferimos denominar "antagonismo racial"; es decir, falta de ~in,1d_ad entre _dos razas por absoluta desemejanza de caracteres físicos, psicolog1cos y sociales.
~n ,,el fondo'. la discriminación racial se confunde con la "discriminación
social que ex1st~ en todas las sociedades humanas. Un blanco, por muy
blanco que sea, s1 entra todo harapiento y sucio a un restaurant de lujo de
Nue:a ~~rk, seguramente que será expulsado en el acto. Desafortunadamente,
los mdiVIduos de las llamadas razas inferiores o subdesarrolladas por circunstancias ~conómicas y de cultura, son desaseados y su forma de hablar
Y de . conducirse los hace repulsivos para las gentes de las llamadas raza~
superiore~ que, debido a su cultura y a su situación económica, tienen mejor
presentación personal y mejor trato.
~n muchos casos, la discriminación racial es una cuestión de distancia
SOC1al. . En muchos casos, cuando no hay repugnancia racial específica desaparee1endo la distancia social, desaparece la discriminación racial.
'

4. Importancia del Factor Racial en las Sociedades Humanas. La im• E. BouTHM-

504

505

�portancia sociológica del factor racial es sencillamente enorme y asombra el
que se trate, actual.mente, de negar la existencia de ese factor al pretender
negar la realidad de la raza como hecho biológico-social.
En el origen mismo de las sociedades humanas está el factor racial porque la tendencia gregaria de los hombres se da entre los que se consideran
semejantes. Las hordas primitivas seguramente que no eran heterogéneas,
sino que se formaron por el crecimiento de los pequeños grupos que pudiéramos llamar biológicos, formados en tomo de las mujeres, merced a la
reproducción interna que estableció entre ellos evidentes lazos de carácter
racial.
Del mismo carácter son el clan, la tribu y la confederación de tribus, antecedentes, inmediatos estos últimos, de la constitución del Estado. En consecuencia, en el período formativo de las sociedades humanas, el factor raza
aparece dotado de extraordinario dinamismo y obra como fuerza de unificación y organización.
•
El estado surge, como afirma Gumplowics, de la lucha de razas, unas veces por el agrupamiento de las que se sienten afines y otras por el dominio
de las más fuertes mediante la conquista de las débiles. Y lo mismo en el
caso de los vencedores que de los vencidos, la conciencia de raza subsiste
como lazo social de trascendental importancia, en aquéllos para mantener
su poderío y en éstos la esperanza de su próxima liberación.
Desde los relatos bíblicos, la raza aparece ligada al destino de los pueblos y es energía biológica y espiritual que contribuye a su unificación interna, a la solidaridad de los individuos y grupos que la integran y a su desarrollo cultural.
La sobreestimación de la propia raza es un fenómeno social que se advierte en todos los pueblos desde tiempos remotos, y a ese fenómeno se deben, en gran parte, las proezas realizadas por muchos de ellos y su conservación en las circunstancias más desfavorables. El caso de la raza judía es
concluyente.39
En el mundo moderno, la nacionalidad parece haber sustituído en importancia social, a la raza; pero la Yerdad es que, en el fondo de todas las nacionalidades racial.mente heterogéneas perviven la idea y el sentimiento de
raza. Esto se advierte con toda claridad cuando se habla de un alemán na• Los antirracistas niegan la existencia de la raza judía porque, según dicen, no
presentan uniformidades somáticas, pues las medidas antropométricas del judio ale•
mán no coinciden con las del judío francés, etc.; no obstante de que como hemos
dicho, niegan que la semejanza física sea prueba de la raza. Pero la raza judía es
un hecho social indiscuúble y se ha encargado, a través de la historia de la hu•
manidad, de demostrar su existencia hasta convertirse en un valor de gran peso en
los desúnos del mundo actual.

c~o~alizado mexicano, _por ejemplo, pues así, en la expresión corriente, se
distingue la procedencia racial de la nacionalidad adoptada. y si esto sucede cuando se trata de individuos pertenecientes a ramas o variedades de la
raz~ blanca, co~ ~ayor razón en los casos que se refieren a personas de razas
rad~~l.ment~ distintas. Al negro nacido en los Estados Unidos de Nortea_merica ! cmdadano de ese país, no se le denomina simplemente norteamericano, smo negro norteamericano.
En Hispanoamérica se distingue en el lenguaje común y en el científico
al _i~dígena peruano, del p:ru~no a secas y se habla de razas indígenas
Mexico o en todo caso de indios mexicanos.
~a nacionalidad no ha podido ni podrá, por mucho tiempo, sustituir a
la idea de raza, porque ésta ha contribuído poderosamente a la formación
de l_as nacionalidades. En un principio toda nacionalidad era racial y si
es cierto que en el mundo actual muchas nacionalidades se han constituído
con distintos grupos raciales como resultado de acontecimientos históricos
de guerras internacionales o de conquistas, en el fondo de esas nacionali~
dades se encuentra siempre a una raza políticamente dominante. Los Estados Unidos de Norte América constituyen, qué duda cabe, una nación; pero en ella, a pe~ar del fuerte porcentaje de individuos de raza negra, la blanc~ es la_ que tiene en sus manos los destinos de esa nación y en ella se
piensa siempre que de ésta se trata.
Hasta en países indiscutiblemente antirracistas como lo es México en cuyas leyes ~ documentos oficiales se habla siempre de la nación mexicana,
en pleno S1glo XX el lema de la Universidad Nacional es éste: "Por mi raza
hablará el espíritu".
Pero no solamente hallamos a la raza en la raíz de las nacionalidades
sino que es también la promotora del Estado. Toda raza tiende a consti~
tuirse en nación y toda nación en Estado.
La raza aparece, además, a lo largo de la historia de la humanidad como un motivo de emulación entre los pueblos. Esa emulación se pro;ecta
en el trasfondo de todas las actividades sociales de manera más o menos
consciente, lo mismo en los campos de batalla que en la esfera industrial •
y comercial y en las competencias deportivas y artísticas.
En el juego de las interacciones de cada sociedad humana la raza en
,
de casos, ha sido la causa originaria de las clases
'
'
gran numero
sociales.
Todavía hoy, en muchos países, México entre ellos, la diferenciación de las
clases sociales tiene una base de carácter racial: el proletariado está compuesto, casi en su totalidad, por individuos de raza indígena y de mestizos
en los que predominan los rasgos físicos y la cultura del indio.
Parece, pues, que la idea y la conciencia de raza, forman parte de la naturaleza humana y desempeñan un papel importante en la vida de las

a:

507
506

�sociedades. Ciertamente se ha venido cargando el concepto de raza de un
significado que le es ajeno y en más de una ocasión el exagerado sentimiento racista de algunos pueblos ha sido causa de lamentables tragedias;
pero lo que hay que combatir, en todo caso, no es a la idea de raza, factor
social inapreciablemente valioso, sino las desviaciones de que ha sido objeto,
las falsas teorías que se han elaborado sobre ella, con un sentido político.
Si las razas humanas viviesen aisladas, sin entrar en relaciones unas con
otras todo lo relativo a la raza tendría un interés puramente científico, de
simpie curiosidad o afán de conocimiento; pero, contrariamente, cualesquiera que sean sus diferencias físicas y morales, económicas y de cultura, las
razas se hallan en constante comunicación, en frecuente contacto. Es más,
la formación de los países modernos por la reunión política de diferentes naciones, la antigua institución de la esclavitud y los sistemas de conquistas
y coloniaje, han traído como resultado que, en 1':l seno de m~chos Estados
convivan fuertes núcleos de población de raza y de cultura diferentes, dando lugar a graves problemas sociales y políticos.
En los países de población heterogénea, desde el punto de vista racial Y
cultural, se presentan, con frecuencia, conflictos y tensiones que alteran la
paz y que son consecuencia de los desajustes sociales originados por las disparidades raciales y de cultura. En todo caso, la vida de esos países ~esulta
en extremo difícil por falta de unidad interna. De ahí la enorme 1IDportancia del factor racial en las sociedades humanas y la necesidad de estudiarlo, a fondo, para dotar de una base científica a las medidas de orden
político destinadas a resolver esas situaciones.
5. El mestizaje. Cuando viven en un mismo país, bajo una autoridad
común, razas diversas, a pesar de todas las diferencias físicas y mentales Y
de carácter social, se mezclan con más o menos intensidad según que se. trate
de grupos racialmente antagónicos o afines dando lugar a una raza .mte~media O mestiza que, con el tiempo, puede hacer desaparecer las d1span• dades raciales y llegar a constituír una nueva raza única que es el ideal de
todos los pueblos heterogéneos.
"La mezcla de las razas, dice H. S. Jennings, consiste esencialmente en
agrupar en un solo individuo genes procedentes de individuos de diversos
tipos. consiste asimismo en agrupar genes que separadamente dan resulta'
· de esta mezc1a.?" 'º
dos muy
diversos. ¿ Cuáles son las consecuencias
Según el Conde de Gobineau, el mestizaje produce, de manera indefectible, la degeneración racial; pero las modernas investigaciones sobre este
• H.

508

s.

p~n~o, ~~ican que eso no es cierto en todos los casos, sino que, a veces, la
hi~~dac1on humana _es conveniente para el desarrollo de la especie.
La verdad_ es, dice Ashley Montagú, que en lugar de ser nociva para
l_a ~esce~denc1a y las generaciones siguientes, la cruza racial entre grupos
e~~cos diferentes es altamente ventajosa, tanto desde el punto de vista biologico como desde cualquier otro punto de vista".
"Por medio
de la cruza, agrega, es como la naturalezal en forma del sis, •
te~a .genet1co del hombre, muestra su poder creador, la cruza es uno de sus
pnnc1pales medios para la producción ininterrumpida de tipos de vida nuevos Y más vigorosos". "La hibridación, insiste, es uno de los procesos fund~e_n_tales de la evolución" y en seguida esgrime este argumento que parece
definitivo:
•
"Si hubiera algo de verdad en la sugestión de que la hibridación da por
resultado la ~egeneración o decadencia del hombre, éste hubiera perecido
hace mucho tiempo o se hubiera hundido al nivel de un idiota deforme pues
es un~ de las criaturas más mezcladas del mundo". "Lejos de hace~ que
se extmgan,_ c~~cluye, los grupos existentes, la entrada de nuevos genes en
el grupo prlillitivo puede haber sido el medio que no solamente lo salvó de
extinguirse, sino también sirvió para revitalizarlo".n
Según el autor citado, la idea de que el mestizaje degenera a las razas
es de origen social; pero no tiene comprobación alguna en los hechos. "E~
m~~has partes del mundo en donde los pueblos de color viven bajo el do~010 de los blancos, el híbrido es considerado por el blanco como un paria".
Sm embargo, cuando, por el contrario, se les eleva a la misma condición de
los progenitores resulta "que los descendientes de las uniones mixtas son
en general, por lo menos tan buenos como sus padres y en muchos aspect~
superiores".42
Es_to se debe, siempre según el autor citado, a que en el cruzamiento, el
mestizo es el producto de parte de los genes del padre y de la madre resultando así una síntesis que no sólo lleva en sí las cualidades de uno 'y de
otra, sino que es diferente, nuevo, en muchos aspectos fundarnentales,43
En apoyo de estas aseveraciones, Ashley Montagú cita varios casos y se
basa en las investigaciones de diversos autores :
De las uniones entres maoríes y blancos en Nueva Zelanda "los híbridos
combinan los mejores rasgos de los dos grupos étnicos y h~n demostrado
que_ son tan capaces como los blancos. Un maorí ha sido primer Ministro
sustituto de ese país, mientras otros más han ocupado altos puestos en el
gobierno".
41

"

]ENNINOS,

op. cit., p. 275.

AsHLEY MoNTACÚ,
AsHLEY MoxTAcú,

.. AsHLEY MONTAOÚ,

op. cit., pp. 125, 126.
op. cit., p. 131.
op. cit., p. 131.

509

'

�Esto ha sido posible porque "la discriminaci6~ ~. 1~ barrera de color nunca
desarrollaron intensamente en Nueva Zelan a .
.
se
.
, el Dr Crok es evidente que en media casta, por ~o
"En Australia, segun
· . '
.d bles ventajas por su herencia
menos en el territorio norte, tlene cons1 era
biol6gica".,5 .
.
bab' t nauvos
son polm·esi·os, e'stos se han mezclado
En Hawai cuyos
itan es
.
f'li .
chinos co'
. rd d con Japoneses,
i pmos,
'
"con blancos de muchas nac1ona i ,ª esl, D ,•,.111·am Krauss que dedic6 al
1
·
t " y segun e
r. '
'
reanos, portornquenos, e c. .
. "no hay la menor prueba de
. d
das raciales seis anos,
estudio e estas mez
d
dientes y aunque tampoco las
.
t e los híbridos o sus escen
d
d
discor anc1as en r
.
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hay de vigor híbrido, la descendencia m a 1m
,, "
.
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•
•
1 . di mestizo "demostr6
e hizo un estudio especial sobre e m o
'
Bo
Franz as, qu
. •
el blanco".
más alto y más fecundo que el md10 puro o que
. d
que es
1 d de una mezcla que se ha realiza o
La poblaci6n hispano-maya, resu ta o .
t siglos según el estudio de
la Península de Yucatán durante casi cua ro
'
en
bl ,1
William, es vigorosa y saluda e. .
l
t . El Antrop6logo Agasq e afirman o con rano.
h
Sin embargo, ay autores u
d' d I mezcla de razas en el Brasil,
.
, A
nte que ha estu 1a o a
.
s1z, segun gramo '
tá tendida la panmixia, dice que e11 a
que es uno de los países en _que es exd· t . ra las meJ· ores cualidades del
al · descriptibles pues e eno
es causa de m es md · di y 'crea un mest·IZO deficiente en lo que atane
1
blanco, del negro y e m o S h l tz hablando de la mezcla de razas
a su energía física y mental. c_6u t ' . l es cada vez mayor y supera a
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•
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·
S , M . el mestizo se caractecon la proporc1'6n d e sangre blanca. egun orns,
.. AsHLEY MoNTAGÚ, op. cit., p. 133.
.. Citado por AsHLEY MoNTAGÚ, op. cit., p. 134.
" AsHLEY MoNTAGÚ, op. cit., p. 136.
., AsHLEY MoNTAGÚ, op. cit., p. 138. Cultural Sociedad An6niroa. La Habana,
.. ROBERTO AcRAKONTE, Sociologla. Ed.
Cuba. T. I, P· 31 4.

510

riza por su debilidad e infecundidad. Nott, según investigaciones hechas en
Carolina del Sur, encuentra en él una marcada infertilidad".'9
Tratándose de la cruza entre negros y blancos, la cuesti6n se vuelve, como se ve, más ardua, pues aun cuando Ashley Montagú, refiriéndose a los
estudios hechos por varios autores sobre los mestizos de negro y blanco en
Estados Unidos y en Inglaterra, afirma que "hay razones para creer que este
nuevo tipo étnico es perfectamente bueno, de acuerdo con la medida de adaptaci6n bio16gica", otros autores como Davenport, por ejemplo, afirman que esta clase de mezcla produce trastornos biol6gicos en los mestizos; pero Castle,
objeta que "nos gusta considerar al negro como inferior. Consideramos la
cruza de negros y blancos como una degradaci6n de la raza blanca. Buscamos pruebas que apoyen esta idea y tratamos de persuadirnos de que las hemos encontrado aunque no sin,an".50
H. S. Jennings asegura que: "en conjunto, el aumento de vigor híbrido
no se ha manifestado de manera muy ostensible en la cruza entre las diferentes razas humanas estudiadas hasta ahora". En otra parte de su estudio
dice: "Si los organismos que promueven los dos juegos de genes son muy
diversos, los resultados de la mezcla pueden, en verdad, ser desastrosos". 11
Esta cuestión, como fácilmente se advierte, a menudo se encuentra contaminada de racismo y de antirracismo político. Nosotros consideramos que
la opinión de Sorokin sobre el punto es la más aceptable: "Las teorías de
Gobineau, de Lapouge y de numerosos eugenistas, dice, respecto del mal
inevitable de la mezcla de razas, parecen parciales. El problema no está
resuelto. Los copiosos datos recogidos resultan frecuentemente contradictorios. Hipotéticamente la soluci6n más probable de la cuestión parece ser
la siguiente: La mezcla de sangre entre ciertos grupos rácicos debe ser probablemente provechosa, mientras que entre otras razas parece ser nociva.
Por otra parte, la autorreproducción, cuando la cepa es buena y no contaminada, debe ser beneficiosa, mientras que cuando la cepa es pobre y contaminada, trae la degeneración. Tal es la respuesta que puede ser la más
cercana a la verdad. Sin embargo, sabemos aún poca cosa sobre las condiciones y las razas exactas cuya mezcla sería feliz o desafortunada".62
En nuestro concepto, no sólo debe tomarse en cuenta, como lo hacen Ashley Montagú y los autores que cita, el resultado biológico de la cruza entre razas, sino el psicológico y el social. Sobre la psicología de los mestizos,
es poco lo que hasta ahora se ha estudiado y en cuanto a la situación social
de ellos, diremos que la realidad de esta hora indica, sin lugar a duda, que
'" ROBERTO AGRAKONTE, op. cit., T. I, p. 316.
• ASHLEY MONTAGÚ, op. cit., p. 141.
11
H. s. ]ENNINGS, op. cit., pp. 275, 285 .
ª P. A. SoROKIN, op. cit., p. 233 .

511

�.
bueno ue sea el producto biológico de
la mezcla enue razas desa~mes, p~:nsideram~s como razas desafines a aqueesas mezclas, no es ac?nse3able.
el unto de vista somático, porque enllas diametralmente diferentes desde
p . f's·cas y conflictos de orden
• ·
repugnancias 1 1
tre ellas existen, casi siempre, .
d 1
la existencia de la raza interdifcil en ocasiones o orosa,
. 1
h
social que acen
i '
dºt d a las condiciones socia es y
media. Esto, naturalmente, se halla supen:nª e: contacto razas carentes de
políticas de cada lugar en donde se po
afinidad.
,
hl Montagú "la cruza entre negros, inEn el Brasil, por ejemplo, segun As e~ d
atr,ocientos años. La población
h
r d durante mas e cu
dios y blancos se a rea 12a º. f . d 1 s descendientes de estas cruzas es
ha aumentado mucho y el upo 1~1co de o d
Innumerables brasileños de
bº , ·
social a ecua o.
en todo aspecto io1og1co y
,' 1
d. tinciones en cualquier aspecto
origen mestizo han logrado las mas a tas is
de la vida".
e la misegenación fue un valioso
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.
.
d l h be
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Para reyre,
b ·1 - creando ese tipo ideal e oro r
factor para la formación del ras1 eno,
negra o india para revivir
moderno de los trópicos, el europeo con sangre
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su energía".ª
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M ntagú en Cuba "donde las conLo mismo acontece, siempre seguBn ·1º 1 descendient~s de cruzas entre
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diciones son seme3an
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f' icos y sociales part1cu armente
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como
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formados y de los más progresistas . d
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Sin embargo, a _nues_ro
;atan de desfigurar los hechos para apoyar
resadas de los antirrac1stas que t_
b
D Roberto Agramonte, en
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.
Según el sociólogo cu ano r.
. 1
1
su punto de _vista.
en Cuba "no hay segregación rac1a en as
cuanto se refiere a los negros,
. f ·1 d diversiones ni en los cen.
. n los parques m anti es e
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1 h
escuelas púb1icas, ru e
.
1 spectáculos públicos ni en os o·
niversidad
111
en
os
e
En
tros secundanos y u
. ? f . .
aciales mayores o menores.
.
b
han existido ncc1ones r
1934
teles. Sm ero argo,
.
de tres mil negros. En
, en
la insurrección de 1912, _pe~e~1eron cerca penetraron en la sección del parla Ciudad de Trinidad, md1v1duos negrosb 1 blancos en consecuencia de
,
a uso se pasea an os
que, por la que segun er
'
h bo
muerto. En lo referente a1 tra·
algarada y u un
,, 55
lo cual se prod UJO una
h ·¡· d el traba3·0 del negro .
·eras han ostl iza o
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1
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ba1·o las empresas ex ranJ
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recabado pero anteriores a
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Informes confidencia es rec1e .
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ºd 1 C tr de ongen msospec a e,
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régimen de F1 e
as o,
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bana Tal es la practica en
negro "no es recibido en la alta soc1e a cut 1 .matrimonio entre negros
•
áttcos
· " . En cuan o a
círculos exclusivos y anstocr

512

La mezcla de razas se efectúa principalmente entre las capas socialmente
inferiores de los pueblos en contacto. Los individuos de esas capas, generalmente de muy baja cultura e instrucción, ignoran las especulaciones científicas sobre el mestizaje -que por otra parte no han llegado a ninguna conclusión irrebatible- y obedecen simplemente a sus instintos biológicos, de
manera que por malo que se le considere como antes decimos, el mestizaje
es un hecho social que los países en donde se produce deben afrontar irremediablemente.
Las investigaciones antropológicas y biológicas sobre el mestizaje y sus
resultados prácticos, positivos o negativos, solamente pueden influir en la
política migratoria de los países respecto de la admisión o el rechazo de
ciertos extranjeros para que se establezcan en su territorio; pero no pueden
hacer nada para evitar que se mezclen los grupos raciales ya establecidoi.
dentro de sus propias fronteras, cualesquiera que sean las consecuencias de
ese mestizaje.
6. Raza y Aculturación. En los países en donde conviven una raza superior y otra u otras actualmente inferiores, o subdesarrolladas, al problema
biológico del mestizaje se agrega el de la transculturación, pues la sola mezcla racial no logra la unidad nacional que sólo resulta de la identidad de
cultura, de sentimientos y de intereses. En este caso, se impone, con mayor
razón, el estudio concienzudo de los problemas raciales para encontrar las
mejores vías de mestizaje y de la elevación cultural de las razas menos
desarrolladas hasta incorporarlas plenamente a la cultura de la raza que se
considera superior.

op. cit., p. 149.
149
Mo::-iTAoÚ, op. ci~., P·, T. 1
329.
ROBERTO AoRAMONTE, Sociolog1a.
. , p.

,. Cºtado por
"
..

y blancos, los padres blancos, ya se trate de hombre o mujer, se oponen de
manera casi absoluta a semejantes uniones.
Actualmente, en Cuba, no hay discriminaciones raciales y los negros y los
mestizos actúan con frecuencia en la política y obtienen, a menudo, cargos
de elección popular. Lo mismo está sucediendo, aun cuando con muchas
resistencias, actualmente, en los Estados Unidos de Norteamérica. En el
caso del mestizaje, como en el de la cuestión relativa a la superioridad o
inferioridad de las razas, las investigaciones y las especulaciones que se han
hecho y se hacen, tienen un interés principalmente científico, de carácter
antropológico y biológico; pero de escaso o de ningún valor para la sociología porque independientemente de los resultados definitivos que puedan
alcanzarse con las mencionadas investigaciones y especulaciones, la mezcla
racial, en donde conviven razas distintas, es un hecho, un fenómeno social
sobre el que no tienen influencia alguna.

l
AsHLEY

AsHLEY

MoNTAoÚ,
º

513
H33

�SOCIOLOGlA DEL ARTE
Los retablos o ex-votos populares
ÁNGELES MENDIETA ALATORRE

(Academia Mexicana de Sociología)

Preludio
PRELUDIO sí, porque acaece que lo que aquí va a decirse exige no solamente el frío instrumento de la investigación, sino algo más que toca linderos insospechados y escudriña la relación esotérica entre personas divinas
y humanas, presente en los retablillos populares con un acento musical de
patética ingenuidad.

Las obras de arte descubren olímpicamente su belleza, como si desnudándose provocaran de inmediato el asombro del espectador; otras expresiones
por su modestia y simplicidad, han menester de adentrarse para su estudio
con los pasos contados, tomando en cuenta los motivos por los cuales fueron creados.
Aparentemente están bien lejos de la importancia que revisten otros temas como las relaciones de los pueblos, de las personas o de los fenómenos
sociales en conflicto, pero estas manifestaciones populares por su perennidad,
su reiterativa presencia y su multiplicidad expresiva, acusan aspectos muy
interesantes del comportamiento humano. Las tablillas populares o ex-votos,
para decirlo pronto, informan de un compromiso personal entre un oferente
y la Divinidad invocada que da por resultado un milagro del cual se da
público testimonio haciendo el relato plástico y literario del mismo. Ambos
personajes están en la tablilla, aunque la jerarquía se presenta con la actitud de rodillas del oferente, sobre el piso, y la Divinidad entre nubes y
aureolas -a la manera de las imágenes bizantinas- así como el relato visual en su forma más patética.
Acusa tal relación cierto carácter idólatra en tanto que el milagro es hecho más que por el santo mismo que se invoca, por su imagen elaborada

515

�y presente en el santuario, pues debe llevarse la tablilla precisamente a ese
sitio y lo más cerca del lugar que ocupa tal imagen.
Andar de peregrinación por los grandes Santuarios mexicanos del culto
popular, es recorrer la aventura del descubrimiento de un mundo donde
se realiza ese intercambio virtual, asaz mágico, pero conmovedoramente ingenuo, por medio del cual los peregrinos ofrecen público testimonio del favor recibido.
Estas tablas cubren los cuadrantes laterales del Altar Mayor, en otros, se
dispersan por los corredores o se muestran en las sacristías; dispersos por todas partes, conviven con otros testimonios más fehacientes como muletas
abandonadas y rudos bordones, se juntan con la diminuta milagrería de platas que forma grandes medallones o se arrima a los escritos de papel, que
como pajaritas sueltas se dejan por todos lados o se introducen en los resquicios de las urnas de los santos y, otras veces, forman grandes estelas a lo
largo de los muros claustrales.
Hay ex-votos en la Villa de Guadalupe y el Santuario de Los Remedios,
en la Ciudad de México; en San Juan de los Lagos, Ocotlán, Zapopan y
Talpa, en Jalisco; por supuesto en Chalma y en Tizimín; en algunos santuarios la "manda" debe cumplirse entregando el retablo después de entrar
danzando ida y vuelta hasta el altar, por supuesto sin dar la espalda.
En nuestros días el retablo empieza a ser desvirtuado, sustituyéndose por
cartas como las que están a la vera de San Sebastián de Aparicio en Puebla,
o se paga su publicación oficiosa en encuadre curiosísimo de fervor, dentro de las planas graves de los periódicos que llevan una nota tan patética
como la de los obituarios. "Doy gracias ... " es el estribillo de la leyenda
contumaz que encabeza la relación literaria. Pero en éstos y aquéllos hay
la expresión de un compromiso cumplido, en palabras que revelan la relación esotérica de dos personas, una poderosa, dueña de facultades extraterrenales y otra, que ha sido privilegiada con una dádiva de ese poder.
En pos, desde hace tiempo, de los escondrijos del alma popular que se
expresa en las artesanías del arte menor, anduve hurgando aquí y allá hasta
descubrir un aspecto singular de los retablos mexicanos y que no se encuentra en las ofrendas orientales -quizá acaso en las tablillas japonesas,
pero sin dibujo vital-, ni tampoco en las tablillas flamencas ni alemanas,
pues parece ser muy peculiar del pueblo mexicano.
Comenzó el descubrimiento de esta "veta" espiritual a la vista de una tablilla en la cual una mujer eferente, cubierta con rebozo oscuro, está de
rodillas cerca de una cama mal cubierta, deshecha por abandono de un
hombre que ya tieso y cuan largo es, se muestra suspendido entre el cielo Y
la tierra, en visión alucinada o levitación extraña, en tanto que la Virgen
de Guadalupe está a la izquierda, entre nubes. La cara de la mujer es de

beatitud indescript~ble, en tanto que el marido de ella mantiene los ojos celeyenda•• "D01· G racias
· a N tra. Sra. Guadrrados. Rezaba asi
. la peregrina
.
alupe, por re-coJer a mi marido Elpidio López enco miendo las palizas
me da~a para su salba ción". (sic)
que
. El milagro cabal, fehaciente, era haber conseguido la libertad de por vida.
libre del verdugo, la mujer atribuía a milagro la gloria de su viudez . L '
Deo!
· 1 aus
Tan asom~rada quedé que me dediqué a buscar el tema trágico-cómico
de estas tablillas populares, consideradas modestamente en tono menor aun
den~ _d_e las artes populares, pero que son expresión ingenua y redonda
-def1D1t1vamente fresca- de la puerilidad del alma mexicana.

Las Artes Populares.
. El encanto y la frescura de las artes populares compensan las limita ·
discretas de su calidad estética.
c10nes
Una parte de las llamadas Artes Populares, entra de lleno en el folklore 0
folclore, q~e c~mo se sabe es palabra compuesta por los términos f olk, pueblo
y _lore,_ sabidw:ia; y está formado por las expresiones anónimas que son pat~º1:1º de ciertos grupos y se dan en ciertos pueblos, donde permanecen
c:15i sm alteración alguna, de tal manera que ofrecen peculiaridades tradic10nales del alma de un pueblo.
En nuestros. días, las artesanías, el folklore y todo lo que se considera
Arte popular, tiene relevancia grata, y prueba de ello es que en la Olimpíada
Cultural
celebrada
en México durante el año 1968, se presentaron en el
F f IM
d.
1
es iva . un ~1 del Folklore, grupos de 25 países, con danzas de un deslumbramiento vital. Asimismo, en octubre de ese mismo año en Ja Plaza de
la ~anta Veracruz de la Ciudad de México, hubo una Exposición lntern_acional de artesanías populares, en la cual tomaron parte 45 países ofrec~endo mue~tras d~ tejidos, joyas, alfarería, máscaras rituales y de ~eatro,
figuras, munecas, títeres, tocados, objetos religiosos, recipientes de plata y
otros 1:1etales, tallado en madera, juguetes, cerámica, instrumentos musicales
pequenas esculturas, estatuillas, vidrio soplado, chaquira, figuras de pan d~
dulce para el Día de muertos, calaveras, alcancías, etc.
Est~ reconocimi~nto al, ~alor del arte popular es reciente y obedece a un
cambio de mentalidad critica. Dice Toussaint al respecto:
"La manife~tación plástica que se conoce hoy con el nombre de arte popular no ha sido apreciada y reconocida como tal sino en los últimos tiemDurante to~o el siglo XIX y en los principios del XX el criterio art1Stico estaba regido, obligatoriamente, por los dictados de la Academ1a
· ...

~s:

517
516

�El descubrimiento del arte popular corre parejas con los estudios antropol6gicos y viene a formar parte de lo que se ha designado con una fea palabra:
Folklore ...
"Los famosos retablos, que son ex-votos en que los fieles agradecen una
merced recibida, narrando el mal y su remedio mediante la intervención de
una imagen sagrada (están) llenos de evocaci6n e ingenuidad, así en la manera de plantear el tema como en su solución plástica, estos pequeños cua• dros pintados al óleo sobre madera, hoja de lata, o cartón, abundan en los
santuarios de las imágenes celebradas. Los más antiguos que se han encontrado datan del siglo XVII, pero aún hoy continúan siendo elaborados.
No son obras de arte pictórico, sino rituales y no presentan semejanza con
ninguna otra pintura, ni antigua ni moderna. Y, sin embargo, su valor artístico es enorme por la interpretación auténtica -infantil- de las formas,
de la perspectiva de los efectos y emociones que llenan de vida a sus personajes" .1 "La Sociología del Arte ha de evitar, en lo posible, caer en especulaciones filosóficas, en abstrusas disquisiciones de estética y alejarse, especialmente, de cualquiera pretensión de carácter crítico o preceptivo. Su
fin único será el análisis del arte como hecho social". Tal afirma don Lucio Mendieta y Núñez en uno de los pocos estudios sobre la Sociología del
Arte y añade posteriormente:
"Las artes folklóricas tienen indudables valores estéticos que son, seguramente, el secreto de su perennidad. Desde luego, diremos que se trata de
manifestaciones espirituales que tienen la frescura inmarcesible de la originalidad, de la sencillez y de la sinceridad, expresiones artlsticas sin mistificaciones, sin academismos, nacen con la naturalidad de las flores silvestres.
Se plasman en una especie de moldes distintivos que son como simbolos dPcada pueblo, entendiendo aquí, pueblo, en el sentido de una agrupación multiforme, de una gran unidad formada por numerosos grupos cada uno de los
cuales tiene su propia voz y su propio aliento que se traduce, entre otras
cosas en el arte. . . .Sus características fundamentales estriban en que no
'
cambian
sino muy lentamente y sólo en pequeños detalles. Son productos
2
de industrias domésticas que se trasmiten de padres a hijos ... "
Las Artes Populares se relacionan con las costumbres del pueblo y con
aquellos hechos que le interesan o emocionan, así la ofrenda votiva o manifestación plástica son también expresiones genuinas.
La vena popular, que no tiene ninguna relación con lo vulgar, aunque
algunos no lo distingan, ha mantenido siempre la corriente más vigorosa
Arte popular en México en "México y la Cultura". S.E.P.
Méx., 1946, pp. 301 y 302.
• MENDIETA v NúÑEZ, LuC10, S ociología del Arte. Inst. Inv. Sociales. de la U .N.A.M.
1

ToussAINT, MANUEL,

Méx., 1962, pp. 7 y 299.

d~l arte de los pueblos. Sus raíces con la existencia misma le ofrecen savia
viva Y renovada que prosigue, ajena a los aherrojamientos de la erudici6n.
En cuanto a ~as o~rendas religiosas, la vinculación con la naturaleza tiene
?tr~ fuente enriquecida. Así, las sustancias bienolientes como la mirra el
incienso Y los ~dumes, sirven para las ofrendas rituales, lo mismo los ~rodu~tos de la tlerra como flores y frutos, así como oro y metales preciosos.
Mas burdo, ~ nuestro entender, es el sacrificio cruento de los animales y
~~n de las mismas personas, como el caso de Ifigenia en la mitología, de los
Jovene,s al toro de Creta, o de las doncellas en el cenote sagrado de Mérida
Yucatán.
'
Más exquisitas son las peticiones sin sacrificio, como los papelillos que se
enr~llan en las ramas de los árboles que rodean los grandes santuarios del
Japo~: las monedas que se arrojan con fuerza para que su ruido atraiga la
atencion de los di~s~s distraídos o la festiva ironía de arrojar monedas a
las fuentes para solicitar el milagro de volver a ella.
. Muy a~tigua es
costumbre de las dádivas y su estudio se pierde en los
tiempos Sm memoria. Luego, ya hay testimonio rudimentario de ellas y poco
a poco se transforman, pulen y elaboran.
Andando _el tiempo, las ofrendas votivas alcanzan calidad superior y son
verdaderas JO~as. En los palacios bizantinos y en los orientales ""ense los
templos materialmente repletos de ofrendas en magníficas piezas de orfebrería".ª
En las art~ decorativas se encuentran objetos que por el material emplead_o, forman diversos grupos cuya finalidad es también diversa. Pueden menc10narse _entre est~s. expresiones, _la,orf~~rería y los trabajos de forja, que inclu~en piezas metálicas de cerraJena Ojival, rejas claustrales blasones clavos
ver~as, candelabros, arquillas, llaves, aldabones, plata calad: y repuja,da, cus~
todias, cruces procesionales y armas. El hermano pequeño, modestísimo breve, de esa expresi6n artística es el milagro de plata repujada que ta~bién
com? "ex-voto" adorna relicarios y tablas cubiertas de terciopelo, en los santuanos del culto popular.
L~ cer~ica, que fue tan celebrada en Grecia y Roma, tiene peculiar
mamfe~tac~on entre_ las culturas prehispánicas y se ha considerado que algunos 1dohllos so~ figuras :otivas u ofrendas. El yugo y la palma, por ejemplo, no se sabe si fueron instrumentos rituales u ofrendas.
Otr~s e~presiones del arte ~ecorativo no interesan propiamente aquí como
la _tapic~na, las art~s del teJ1do, los famosísimos mosaicos, el mobiliario y
~aJorreheves, l_os_ tapices, el arte del vidrio y la joyería, aunque sí cabría senalar a las miniaturas como referencia a los precitados milagros.

!ª

• ~LANco CoR1s,

J.,

Espana, 1918, p. 34.

Manual de arte decorativo. Librería Parera. Barcelona 2do T
·
· ·

519
518

�Los retablos o ex-votos.

. .
d
tiempos del Cristianismo, se convirLas peregnnaciones e los primeros
., .
d
l Ed d Media
tieron en grandes corrientes migratorias penódicas u~ante X~I a XVIII
nuevo y poderoso esplendor en los siglos
y .
'
y "alcanzaron
.
. . , a la Reforma El unpulso
después de la transitoria decadencia que s1gwo
.
,
.
de la di.
parti6 en general de la fe y de la necesidad de sentirse mas cerca
rticular
de
las
numerosas
gracias
vinidad en lugares consagrados Y, en pa
'
.
d'f ndían
dispensadas de las milagrosas curaciones, que en los santuan~s se 1 u
' milagros, cuadros relig1osos,
.
con libros de
medaHas y. pequeñas imágenes
b . bmanel
.
el y de la esperanza que, en virtud de ello, a nga a
ducattvas en pap '
.,
al Se diri e uno a la milagrosa imahombre de liberarse tamb1en de todo m .
g
.d
ue se uiere conjurar la desgracia y comenzar una nueva v1 a.·;
gen
~rq viene
. q a ser asi, una fuerza liberadora y se .siente como energia
El milagro
vital".,
.
.
bres
. .
tán presentes en nuestra vida y reciben ya nom
Estas peregrinaciones es
S .
Lour
•
diversos como "Tours" a los centros del culto como Roma, antiago,
des etc.
•
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~ntre paréntesis es curioso hacer dos advertencias peculiare~ co~ re a~10 a
1
a las pereg~~ciones ;. al ~~~ :eellac:;ri~~:~¡0
:nr:~::~~t:. ~n
puede constituir una man ª
. •
ara el islamita
l nas religiones esta peregrinaci6n es obhgatona, como p d
l .
~~ar la Meca, lugar al cual dirige sus oj~s d~a:;~::1: d;:o:ib~t1¡u~:
sitio de la tierra en el cual se encuentre.. ~~
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b .6 "el mi.
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a la imagmacion pop ar escu n
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presentaci6n de a igura uman. :
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quisita belleza para el
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,, del arabesco ornamentac1on geometrica e ex
.
agro
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adorno de las mezquitas. Es~ pro i~iton_ co ercial en nuestros días para
,
· · es mantiene su en eno m
segun a1gunas opimon
.
sus limitadas calidades
sostener la corriente abstracta en la pmtura, pese a
estéticas.
N
1 caso del retablillo o pintura popular que aquí nos ocupa,, pu~
o
es
e
ahí se encuentra un caba1 rearismo, aún en sus aspectos y detalles mas m.
h
l . bolismo se ofrece de manera concreta.
~y~e~
. .
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~
hil decíamos que las peregnnaciones a os san
Volviendo a tomar el º•.,
l
andes caminos del culto y enriquerios dieron lugar a la formacionb de los gr tuarios como Venecia y Bizancio,
cieron las ciudades donde es_ta an º1s san ros acostumbraron llevar ofren1 .
tante es advertir que os rome
.
::o e: ;::r de los favores, para dar testimonio de los que ~abían recibido o como mera "cortesía" amorosa.

~=

4

VOTIVTAFELN,

520

GEROO SCHREIBER' Deutsche .Mirakelbücher. Düsseldorf, 1838, p. 66.

Ese mismo espíritu pas6 a normar las peregrinaciones en América con tal
persistencia que nuestro pueblo las realiza a porfía, alegando mandas hechas
por propio gusto.
Sin embargo, en otros tiempos, la imposici6n religiosa hubo de recurrir
a diversos procedimientos, desde el arrasamiento como el montar el templo
sobre la pirámide derruída como acontece en Cholula, o encomendando
a los propios indios la fabricaci6n de las estupendas imágenes, como los
Cristos de caña, que muchos indios utilizaron para esconder dentro de ellos
los idolillos venerados, hasta el convencimiento hecho por los misioneros,
convencimiento que despunt6 en el artífice creador del mundo ingenuo, pávido y deslumbrador de Tonanzintla.
En cada santuario, los peregrinos y romeros siempre han dejado fiel testimonio de su paso. No solamente en los de la religi6n cristiana, sino también en las paganas.
"Los pequeños objetos fabricados en metal, como piezas de agradecimiento, provienen de lejanos tiempos. En el Museo de Louvre, París, se encuentran objetos de bronce de la época de los griegos que son votos que debían
depositarse sobre un altar en homenaje a los dioses, para agradecer sus bondades. Cuando la gente estaba enferma, ofrendaba un modelo de la parte
afectada -como la pierna o el pie- confiando en que los dioses la curarían".'
De igual manera, en los santuarios mexicanos, hay miles de objetos de
plata -&lt;le la buena plata mexicana- que forma medallones, cruces y formas barrocas a la vera de los altares. Y también representa brazos, tumores,
deformaciones y padecimientos diversos que los artífices populares ofrecen
por unos cuantos centavos y los fieles llevan a los santuarios.
Don José Guadalupe Zuno, que bien sabe de estas cosas, al hablar de los
retablos en su libro Las artes populares de Jalisco, hace una historia somera
del grabado y la litografía en México, porque considera que la producci6n
popular de estampas y cromos son los antecedentes del retablo y coincide
con Toussaint en señalar que estas expresiones del arte popular no tenían
ninguna validez en el criterio académico del siglo pasado. Menciona un estudio de R. Leopoldo Orendáin -que desgraciadamente no he encontradod6nde está la historia del retablo desde sus primeras manifestaciones en
Egipto y Cartago; luego, señala los orígenes de la palabra:
"El nombre de retablo, viene de cuando los sacerdotes celebraban la solemnidad de sus ritos al aire libre en sencillo altar y frente al pueblo, sin
adornos, con los candelabros puestos en el suelo. En el siglo XII se estableci6 la innovación de poner una especie de tablero de dos hojas de suerte
que al terminar el sacrificio se doblaba y se guardaba, llamándose díptico,
que luego aument6 a tres hojas y se llam6 tríptico. Como se colocaban tras
el altar, se les llamaba retrotábula. Como eran cambiables de un sitio a otro,

521

�se les llamó también retablos. Los retablos flamencos fueron famosísimos y
los pintaban los grandes maestros de los Países Bajos. Después el retablo ad5
quiere grandes proporciones murales y son decorados ricamente".
Cabe también comentar que el retablo refleja ciertos aspectos del alma
popular, entre otros, el nuestro posee una indestructible capacidad de asombro, de conciencia mágica que rige muchos actos de la vida diaria.
El juego de azar, la Lotería, la fertilidad de la tierra de temporal, el cambio político, los remedios de los males y la fortuna, se vinculan siempre a la
posibilidad de la sorpresa o del milagro.
Cuando la angustia por una situación fortuita hace presa de la mente
humana, la gente devota invoca a la imagen de su particular devoción y
ofrece o promete llevar el retablo con la expresión visual del milagro. Así,
en esta relación se encuentran los factores del retablo: el oferente que da
gracias, la reproducción de la imagen invocada y el relato del milagro ocurrido, que para mayor testimonio se escribe en la leyenda.
Una clasificación sucinta de los retablos podía ser la siguiente:
Clasificación por temas: Calamidades públicas: catástrofes, inundaciones,
pestes, pérdida de cosechas, sismos. Afecciones personales: enfermedades, accidentes, golpes de fortuna, disgustos familiares. Padecimientos de personas
o animales o propiedades del oferente.
Materiales: Tablillas pintadas al óleo que varían entre 20 por 35 centímetros, hojas de lata y cartoncillo.
Tonalidades y matices: por lo general colores puros y brillantes, rojo,
blanco, verde, azul y amarillo.
Personajes: la representación de la Imagen invocada, entre nubes y con
aureola y el oferente de rodillas.
Relato del milagro, hecho en forma patética, como acción detenida en
trance, con el ambiente idóneo: paisajes, recámaras, cárceles. Detalles nimios crudos y casi morbosos (vendas, sangre, matrices, tazas de noche, etc.) .
Es curioso advertir que el arte del retablo, se parece al de los "retablillos"
por su carácter anónimo y su fabricación en talleres colectivos. Los talleres
de los siglos XII a XV en Europa tuvieron tanta importancia que las portadas que ellos construían llegaron a tener más fama que en la última etapa
del estilo románico donde las estatuas de los santos y su simbolismo son de
altísima calidad. Los escultores desarrollaron el arte del retablo que consiste "en una obra que sirve de fondo ornamental del altar. Se hacen de
piedra, de madera, de bronce o de otros materiales. Los de madera pueden0
ser policromados o dorados, también hay unos que son tablas pintadas" .
• Nueua Enciclopedia Temtitica. Ed. Richards, S. A. Panamá, 1963, Tomo VI,
p. 64.
• Ob. cit., Ed. Centro Bohemio. Guadalajara, Jal., 1951, pp. 50 y 51.

Encuentro útil esta referencia porque los "ex
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o re ren as tablillas, pues el ofecump I o a manda.
En algunas ocasiones, esta tablilla es solamente un
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cruel, como la peregrinación c
a parte de un ntual más
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, ª caminata e rodillas O
•
·,
vanos días como en la Basílica d G d l
peregrmac1on de
rrífico recuerdo como en la nochee d ~;,~ upe, ;s azotes y cadenas de teo bien, la entrada danzando e Ch lme iernes anto en Ta.xco, Guerrero,
0
a a Y otros lugares.

Peculiaridad insospechada
del retablo mexicano.
"El artista en alguna medida actúa como v
. .
vos que yacen en la conciencia o en la subcon ~er~ d~ sthmientos colectiaspecto el artista puede ser una
. d
sc1enc1a e os demás. En este
.
especie e portavoz o de am lif d
que sienten O prefieren las gentes".ª
P 1ca or de lo
De igual manera "el maistro pintor" al
.
cuencia la ejecución del retabl
f. lmque se le encomienda con fre.
o, expresa 1e ente ¡
¡ h
y ~1enso que algunas veces hasta las faltas de ortogºr i~e se e a relata?º
deliberado. A ese artista popular se 1
.ª ia son con propósito
. . d .
e cuenta un rmlagro -miraculu d
nuran, a mirar- y él debe sentir t b',
.
m e
al orden natural para narrar el suceamso m1en e:¡ª¡ presencia del poder superior
arav1 oso y pasmoso.
, Enciclopedia Temtitica, T. 10, p. 29.
M'l
Barcelona, España, Tomo JI:N;R;2. i obras ma1stras del art, universal. Inst. Gallach.
• CIN!Cl PELLICER ALE

523
522

�Y acaece que aquí y allá, hoy y ayer, las dolencias humanas tienen igual
parecido. Por ejemplo, la República Federal Alemana publicó como una
aportación a la Exposición Internacional de Arte Popular con ocasión de
la Olimpíada cultural de 1968 y seleccionada por el Consejo Alemán de
Bellas Artes, un estudio sobre 88 ex votos. Algunos de los temas son los
siguientes: una niña cae al agua y con la intervención de la Dolorosa, se
salva; siete personas víctimas de una epidemia, son salvadas por interseción
divina; "por ciertas peticiones referentes al buey'' una labradora da gracias;
"un hombre derribado de su caballo invoca a María Auxiliadora", etc.
Y ahora estos temas de tablitas mexicanas: "En el año de 1881 se aliaba
gravemente enferma la niña Refugio Escoto de ataques y se le hencomendó
a Na. Sa. de San Juan y por gratitud da su Retablo y una Bela en su Santuario en testimonio de este Milagro" (Museo regional de Guadalajara).
"Francisco Sánchez dedica este retablo estando enfermo de tifo el día 12
de septiembre de 1920 a nuestra señora de la soledad". (Aquí el oferente
está en cama frente a una gigantesca pared de ladrillos y sobre él la imagen.
Reproducido por J. Z. Zuno en "Las artes populares en Jalisco").
Pero si dolencias y pesadumbres humanas son iguales en todo el mundo,
hay un enfoque muy peculiar de ignorancia crasa o puerilidad trágico-cómica
en algunos retablos mexicanos. Mencionaba ya el caso de la mujer que da
gracias por la muerte de su marido. ¿ Cuáles son las raíces? El tema
es muy popular en el anecdotario jalisciense. Se cuenta, por ejemplo, que
en Los Altos, una mujer después de la muerte del esposo se tiró al suelo
aparentemente víctima del dolor; sus familiares compadecidos iban a consolarla cuando ella dijo entre iracunda y festiva. . . ¡ ( palabra irnpublicable) ,
¿qué mula no se revuelca cuando le quitan la carga?!
Esta otra historieta está también dentro de esa línea: caminaban los dolientes llevando al marido de una mujer en andas, porque ya se sabe que
nuestros artesanos son muy impuntuales y tercos y solamente hacen el cajón del muerto con las medidas de última hora -porque se achica o se
encoge, según dicen, así es que a veces tienen que alcanzar al difunto en el
propio panteón-, digo, iba el desfile hacia el cementerio cuando pas6 por
debajo de un árbol y el hombre que s6lo era víctima de un ataque de catalepsia dando voces se colgó de las ramas. Susto mayúsculo y vuelta a empezar la rutina amarga; guardóse el cajón y cuando lo volvieron a llevar
-ahora sí bien muerto- la mujer al llegar cerca del árbol ordenó: "No
lo pasen debajo del árbol, no se vaya a levantar otra vez".

Pero el retablo en cuestión no se encuentr
tiva, o sea que la religiosidad convierte .
.ª dentro de esta crónica fesnidad ingenua.
ciertos impulsos subyacentes en solemVeamos este otro caso: durante la R 1 . ,
casa de una familia y se JJ
evo uc10n, llegaron los soldados a
evaron a todas las herm
d,
hermano y el cuitado da g .
anas, que o solamente un
racias por su salvación.
No opera aquí el tradicional sentido del h
.
u oscura. !I se salva y no sabe
b. o~or, smo otra cosa asaz festiva
enrolen a filas -cuestión de
,mos Ien SI el milagro es porque no lo
manas.
varoma- o porque no lo violen como a las herLos pd
· ·
a eclffilentos
femeninos son tem . .
ex voto de Schadien BaJ·a B .
a mSJStente en los retablos; en un
'
aviera, una gran matriz p d d 1
en los retablos del Santuari d L R
.
en e e as nubes. Pero
,
o e os emedios ese
bl
atras, con este inefable significado:
'
pro ema no se queda
"Doi gracias a Ntra. Sra. Patrona ue
.
..
a ver al curandero que me h'
1 q·¡ no temendo hiJos, invoqué y fui
,
IZO e mi agro. 1887".
La oferente de rodillas con un . - d
arriba la imagen triangula~
lndmo el cual solamente se ve la cofia
ya un a o-·guay'
1
Una n 1
.e1 man'do paralítico '
ove
a
comp
1
eta
o
un
tratado
de
.
I
,
.
V
psico og1a.
eamos: se da fe y testimonio de un mila
a Ntra. Sra. Patrona que no teniendo hi' " gro._.. ¿cu~,!? "Doi gracias
y el auxilio llega porque el cur d
JObs .. ·. la mvocac1on es escuchada
.
'
an ero sa e bien su c
t
.
o
enc1as
y
i
claro'
hace
el
m·1
uen o y cuidar esas
d 1
blilla caemos en 1~ verdad- i agro dquehel pobre marido -en viendo la ta. .
no pue e acer porq e tá li · d
Clffilento feliz es publicado n h
d'
. u es
s1a o. El aconte' o ay na Ie a quien culpar.
Tampoco cabe la sorpresa ni la maldad velada 1
.
rosa. No encuentro la expresión adecuada tal '1 a fe e~ ~b1erta Y_ canelo.
,
es a pueril ignorancia
La, maliaa va por nuestra cuenta frente a ese mund d
. ·
grena, definitivamente esotérico d d
o e magia y mila' on e nosotros penetrarn
1va, con
nuestra suspicacia taimada' nuestros mstrumentos
.
de obos a mansa
.,
.
.
.
servac1on, sm pied ad alguna, ayunos de la in
Hez sin darle vuelta aunq oc~nc1a que se requiere para entender la senci'
ue ciertamente obtenem
b 1
la puerilidad nos deJ·a con un p 1m d ' .
os ca a respuesta cuando
a o e nances.
Retablos mexicanos, donde aún está 1
. .
que la mantiene fresca en sus ex votos adgr:1a m~ocafda de un pueblo niño,
de un agradecimiento que func·
' on e se_ a e y público testimonio
10na con sus propios hilos d
• .
ocultos resortes apenas logramos entrever.
e misterio y cuyos

Luts, Tratado General de Sociologla (Sociologla del Arte).
Ed. Porrúa, S. A., Méx., 1963, Sa. Ed. p. 652.
' RECASÉNS

524

S1CHES,

525

�"MICRO-ESPECTROSCOPIA DE LAS IDEAS POL1TICAS
EN MtXICO"
ANTONIO POMPA y POMPA

Instituto Nacional de .Antropología e Historia

Proleg6menos.

LA HISTORIA DE MÉXIco, una de las más importantes en el devenir humano,
estaba aún por ser hecha en las postrimerías del siglo XIX, según opinión del
egregio don Joaquín García lcazbalceta, y continúa hasta nuestros días en
idénticas circunstancias en su aspecto general, pues si hacemos una planificación de lo que ha aportado el investigador y construído el historiador,
hallamos que habiendo enfoques, algunos muy atinados, en fenómenos parciales, que sin duda contribuirán a una exégesis posterior, para nuestro presente, no son sino pequeñas contribuciones.
Bien está que para descargo de nuestros historiadores, se aduzcan razones
que traten de justificar la ausencia de una verídica historia general, ampliamente documentada, de los múltiples fenómenos de nuestro mundo ¿pero
no lleva esto a conclusiones que impelen a profundizar metódicamente en la
investigación para obtener un conocimiento intrínseco del fenómeno? ¿Debemos conformarnos tan sólo con alegatos más o menos vehementes según
el temperamento del autor, e inspirados por lo general en su postura ideológica, política o económica? y ¿dígaseme si no campea únicamente desde
los antiguos cronistas e historiadores indianos hasta nuestros días exposición
de tesis y de antítesis, ambas paralelas, sin llegar a una síntesis con sus
características de tal, de nuestro imponderable devenir histórico? Tenemos
un enorme cronicón político militar, mas no tenemos una historia de nuestra
agricultura; sabemos cuántas revoluciones, cuartelazos y motines hemos tenido, pero ignoramos la historia de nuestra colonizaci6n, de nuestras comunicaciones, de nuestros desdoblamientos al norte y al occidente, de la maravilla de nuestra minería y de nuestro petróleo, en fin, de nuestras indus-

527

�trias en general; sabemos de muchas actitudes dinámicas de México, pero
ignoramos o consideramos estáticas más de las que conocemos; en conclusión sabemos y hemos formado quizás, aunque imperfecto, un esquema de
cómo el hombre en México ha actuado, pero no sabemos por qué ha actuado
como sabemos; esto es lo que nos proponemos sugerir con este brevísimo estudio; indagar por qué el hombre en México ha actuado de ésta, estotra o
esotra manera, es decir, qué le ha impelido a sus diversas actitudes; es decir,
a sus ideas.
De este enorme y trascendental renglón, inicialmente tratado en algunos
aspectos, tomamos en esta ocasión un gajo para bosquejar un esquema, el relativo a las ideas políticas, pues sería iluso siquiera anunciar en la brevedad
de estos apuntamientos, lo relativo a las ideas filosóficas, teológicas, económicas, o de otro aspecto, base y fundamento de cualquier estudio histórico
serio, que se haga
Entremos pues a
el del pensamiento
de sus instituciones

acerca de México.
la consideración de este fundamental y sugestivo tema,
político de México, base y fundamento de la estructura
y de muchas de las principales actitudes del mexicano,

en ese devenir tetrasecular.
El pensamiento político del mexicano tiene una constitución muy semejante a su constitución somática, es decir, mestizo; por ello debemos iniciar
metódicamente nuestro estudio por los principios rectores que generaron las
concepciones en el pensamiento del mexicano primitivo y del que ha ido
sucediéndole.
La trayectoria de las ideas políticas en México ha sido un flujo y reflujo
de escepticismo y esperanza manifestado en avances y reacciones de doctrinas y hechos que se han registrado al plasmarse en pensadores y escritos
que son preciada fuente. Reacciones, doctrinas y hechos que en múltiples
ocasiones no son más que un eco renovado de ideas y hechos que fueron.
Es que la Humanidad se repite, tratando de perfeccionar sus jalones en el
constante anhelo de la consecución de su ideal supremo: el equilibrio de la

polis.

Los pueblos prehispánicos, particularmente para nuestro objeto los mesoamericanos, tuvieron una estructura espiritual mítico-religiosa, que dejó aun
en sus instituciones políticas el sello teocrático que preside con énfasis toda
su organización; positivo acierto tiene José Miranda cuando dice que la
unión íntima de Iglesia y Estado, es "idea que preside, e impregna toda la
organización social de dichos pueblos, en lo cual lo religioso y lo político
aparecen a veces mezclados, y por lo común, como en la España del Absolutismo, apoyándose y sirviéndose mutuamente". La unión es sobre todo
patente en la cúspide de la jerarquía rectora de los mesoamericanos, civil y
eclesiástica, a la vez que militar, como en el último horizonte náhua, pues

el rey tenía funciones religiosas mu .
boradores del poder civil part· 1 y unportantes y los sacerdotes eran cola,
tcu armen te en las gue
d, d
. . dº .
. rras; an ose el caso del
cihuacoatl, quien aunaba amb as Juns
tcctones • c ·1
T
esto desde luego no indicaba f . ,
.
' tvt , mi ttar Y eclesiástica•
.
us1on ru confusa · t f
.
.
'
m1tadas estaban las jurisdicciones.
m er erenc1a, pues bien deliDe todo esto se desprende que el ensamie
,.
hispánicos de mesoamérica te ,
p "d nto pohttco de los pueblos pre,
ma un sentt O franc ¡
. .
o e~ o~g~12ac1ón que tend ta al bien común, como lo prueba el estu .
mente hecho por Manuel M M
di~ de. su~ tnshtuctones, tan doctaRodríguez, Salvador Toscan~ e reno! a iuien s1gu1eron Rómulo Hernández
go, las bases en que se apo
lgna~10 . o~erovargas Yturbide. Sin embaryan as mstttuc1ones p )'f
hi , .
veladas por creencias "' costumb
JI
o i teas pre spamcas, re.
,
res evan a la c ¡ ·ó d
rruento en apariencia tribal entre ',
onc ust n e que el agrupala autoridad y del bien. com,
s1, ¡estaba fundamentado en el símbolo de
, .
un, que o era la voluntad d I d"
. , del tc'rmº
e os 10ses, dentro
d e un regimen patriarcal teocr-'tº
ª ico en Ia extens1on
mo.

El Impacto Europeo.
El otro elemento fundamental ara el
.
ideas políticas en México es 1 p
. estudio que seguimos acerca de las
.
,
a aportación europea a l
• .,
nuevo tipo de pensamiento m f
El!
~ constttuc10n
de ese
es IZO.
o nos lleva a cons1de
R
.
ettel
las
condiciones
política
d
l
,
.
.
rar
con
aymond
G G
de oriente en occidente en q
s ~ , a epoc~ mmediata anterior al impacto
.
,
ue se vtv1a un disloque
¡ ºd
, .
medio-evo por los camb·
f d
en as t eas pohttcas del
vocó lógicamente esa e::s deunt arn~~t,ales d: _las instituciones, lo que pro,
rans1c1on poltttca ciue
• ,
gomenos del Renacirnient
constituyo los prole-

º·

Son pues las ideas políticas medieval r
.
mesoamérica con el impacto d I C - e~acenhstas las que se trasplantan a
terminante estas, del pensamie:t a ;n.quista, ~n que afloraban de modo delítica de Aristóteles y La Rep , po •h~; medieval, tan influído por La Povitas Dei de San Agust'
u zc~ o
Estado de Platón, así como la Ci.
m, cuya pnmera gran p . ·,
imperio político teológico d C I
royecc1on encontramos en el
.
e ax omagno y en ot
gelas1anismo ortodoxo con S t T
,
ros aspectos, el regreso del
· ,
ano ornas de Aqu·
.
con su tratado De Regimi p . .
mo, muy particularmente
media en que aparece Mne ·¡¡rzndcipupm, y Dante Alhigieri, al decaer la edad
'
arsi o e adua ·u tif"
d 1
con su Legislator humanus, y la existencia Jd:I
a sober~ía popular
derecho natural; dentro de este con·unto de m ~ a o que reafirma con el
rando en nuestro presente
J l
atices, muchos de ellos afiocomo actua es tenemos el cm .
b
feudal de la Conquista brutal q d
' .,
PUJC ca alleresco y
ue a ocas1on al Padre L e
una teoría política y la Enco~:enda mis
. tºfº
d
asr asas
1 1ca a que
s·1 para
. crear
a la vez que las ideas políticas de I
d
~na iza i vio Zavala,
os gran es renacenttStas: Erasmo de Ro-

bt

~ªt /

,

Uil

529
528
H34

�terdam, Juan Luis Vives y Tomás Moro. ¿Qué no fue erasmista Fray Juan
de Zuroárraga; el Dr. Francisco Cervantes de Salazar no fue fiel discípulo
de Juan Luis Vives, y Vasco de Quiroga, de robusto pensamiento político,
no fue hijo de la Utopía de Tomás Moro, como lo fue nuestro Quetzalcóatl
indígena de la postura universal renacentista?
La Conquista, con todas sus complejidades políticas traía aparejado el
mestizaje de dos mundos diferentes, aunque con semejanzas en algunas de
sus particulares estructuras: ambos pueblos monárquicos, los dos pueblos eminentemente teológicos y misoneístas, los dos conquistadores con el sentido de
una lucha que apareja holocausto a la Divinidad; de allí la importancia en
el conocimiento del pensamiento nuevo, mestizo, de las dos corrientes más
importantes de la cultura universal, que hasta entonces habían permanecido
paralelas e ignoradas entre sí; la del pensamiento más mestizado del Viejo
Mundo, que dio la gran cultura greco-romana mediterránea cristiana que al
venir como impacto a fundirse fusionándose en la gran cultura mítico-religiosa mediterránea mesoamericana, mestiza también y cultivada también en
el Mare Nostrum que forma nuestro Seno Mexicano con las Antillas, vendría a formar el núcleo inicial de una expresión cultural universal, que poseerá el hombre del mañana.
Esta fusión, este choque gestó en el amanecer de nuestro incipiente pensamiento político, las imponderables Leyes de Indias y las enconadas disputas
que revelan el más puro pensamiento político de oriente y occidente en el
debate del Padre Las Casas y Juan Ginés de Sepúlveda, y posteriormente
en la magistral Política Indiana de Juan de Solórzano y Pereyra.
Así empieza la organización política en Nueva España con el trasplante
imperativo de las instituciones españolas, desde los mismos orígenes de la
Conquista. Tenemos como un clásico ejemplo el Ayuntamiento de la Villa
Rica de la Vera Cruz, parte habilidad política del Conquistador, parte el
concepto jurídico que los españoles tenían de esta institución romano-española; por parte de las instituciones indígenas, éstas sufren la posterga por
sujeción, aflorando en diversos estratos de las instituciones criollas, o conservando recias características como en el Calpulli y en la República de Indios,
pues las ideas políticas indígenas conservaron su personalidad al mestizarse
con las ideas políticas del Viejo Mundo; así la estructura jurídica del Virreinato no convierte a Nueva España en Colonia, sino que jurídicamente
y constitucionalmente la hacía formar parte del Imperio Español, lo que hizo en
parte posible desde el siglo XVI y con mayores perfiles desde el XVII, manifestar los prolegómenos del pensamiento mexicano, ya en Sor Juana Inés
de la Cruz, ya en don Carlos de Sigüenza y Góngora, pensamiento que asaz
reflejaba además del matiz filosófico, el político-mestizo, que más robusto y
vehemente hallamos en Juan José de Eguiara y Eguren en el glorioso siglo

530

XVIII, cuando refutó el Deán de Ali
. .
xico y de los mexican
cante sus aprec1ac1ones acerca de Mé. ,
os, en su estupenda Biblioteca Mexicana
Constituido plenamente el Estado en las Indº
." . ,
titución más poderosa cuya tra t . b
ia.s, se convutio en la ins.
'
yec ona a arca tres grandes ta
d
samiento político español: la del Absolutismo
. e pas el pentes del pensamiento, la teológica la olíti ' cuy_as come~~es ~reponderanparticularmente la primera en el\
XVc_; tuVIeron positiva importancia,
del Borbonismo de "esp;,.;tu . tr dg
Y en el XVII la segunda; la
11us a o to1erante
'
.,,
f
· ,,
postrimerías del siglo XVII f
to ' d
Y re orrmsta que desde las
ue man o auge hasta d .
1 ,
cu1tos del siglo XVIII. y la R 1 .
.
ominar os crrculos
,
evo uc1onana hij · d"
ºbl
terior y gestora en buena parte d I d
'b a _m iscuti emente de la ane esmero ram1ento del Imperio Español.

1/

Absolutismo y Borbonismo.

lít::=s ~:irnera etapa q__ue tendió a la_ consolidación integral de las ideas
Nueva Espana, fue proyección de la española del Absol ti
po
;;eys~:dd~ al períodEo au!tríac~-español, que tan bien estudia Ed::r::,
nguez en 'spana ba¡o l A t . .
las ideas políticas del medí
os us nas, imperaron fundamentalmente
o-evo, un tanto transf rm d
.
manifiesto en la Nueva Espan-a, q ue a1 decir
. de José
o a Mº
as, ydsu refleJo. fue
de percibirse con rasgos ecur
.
iran a, no dejaron
en el arrimo de los ecles~tico ia~i part1~ularmente en la rama arbitrista;
presencia de la Historia indíg:n: e:anlge o más q~e .ª la Teología, y en la
· •,
a rama casmstlca · esta ép
dº
tingu10 también por la amplísima difusión del libro co~ .
oca se, . ISElocuente ejemplo tenemos en el volumen 440 d
literatur~ ~htica.
el Archivo General de la Nación en M' . d el R~o de Inqms1c1ón en
de la Biblioteca de don Melchor P'
dexicSo onde se mserta el Inventario
. .
erez e oto con moti d ¡
le siguió la Inquisición. Allí e tán t
ch'
. vo e proceso que
de Mice J
.s
en re mu os: Gobierno del Ciudadano
M
r, uan Costa; los Discursos Políticos del licenciado Navarrete L
onarquia Perfecta de Campo y Gallardo en amplísim , .
. ' a
lo que se le'
,
'
ª nomma que d a idea
de
ia len este ~p1tulo, a pesar del meticuloso Tribunal de la Fe. época
fecund a en e pensamiento líti
.
'
sus expositores, Juan Velázq: de; s:t:::n;aen que se sustentó por uno de
y Agustín Millares Cario la d t .
do a conocer por Lewis Hanke
Ho b
. . '
oc nna so re La Igualdad originaria de los
. m res, y la denvaci6n de la Potestad Política de la Necesidad
l D
igualdad Naturales.
y a es-

1t:~

b

De es~ ~isma etapa es la manifestación muy democrática en al no
pueblos md1genas para hacer la elección de sus Cabildos sin d" . . gu 1 s
nobles a los macehuales sin
.
iscrirnmar os
sorcio dem 'tº
'
o como se ha dicho, en un interesantísimo conocra lCO.
531

�La etapa borbónica española, de espíritu ilustrado, tolerante y reformista,
se reflejó con todas sus características en la Nueva España y por consiguiente en el Nuevo Mundo, donde también fueron aboliéndose las supervivencias de las ideas políticas y de las instituciones del medio-evo, encauzándose en la corriente de la Ilustración; esta es la etapa del Cartesianismo
en España, que mestizado en el crisol peninsular, pasó a Nueva España en
el pensamiento de Enrique Flores, Juan Bautista Tosca y de Benito Jerónimo de Feijóo y Montenegro; es también la etapa en que la Nueva España
tiene un prolongado avance en la consolidación de su personalidad como
nación, cuando empezó a aflorar un pensamiento propio con perfiles definidos y su filosofía ostentó los postulados de un pensamiento mestizo genuinamente propio en Francisco Xavier Clavijero, Francisco Xavier Alegre, Rafael Landívar, Rafael Campoy y todos aquellos que dieron los perfiles de una
fisonomía propia de México en las postrimerías del glorioso siglo XVIII,
dentro del imperante despotismo ilustrado que tendía al liberalismo democrático.
Esta etapa española llevaba en su entraña el germen de la Revolución,
y tuvo en Nueva España una amplísima proyección particularmente en_ el
aspecto social, corno se deja ver en los escritos de Manuel Abad y Que1po
cuando propone la abolición de tributos, la distribución de la tierra y otros
avances de carácter social, muy afines con el espíritu de la Enciclopedia,
etapa que además aparejaba los principios de libertad e igualdad, de estructura netamente revolucionaria.
El mecanismo de las instituciones políticas en la Nueva España hubo de
ser modificado, como era natural, dentro de las orientaciones que le daban
]as nuevas ideas culminando en la organización de la Nueva España con
'
~,
la visita de don José de Gálvez; la expulsión de los sujetos de la Compama
de Jesús, de amplísimo espíritu renovador, y la creación de la novísima división política, la de Intendencias.
La etapa que iniciara el régimen español de Carlos III abrió cauce a la
corriente renovadora del pensamiento, no sólo en España, sino también en
sus dominios de ultramar, lo que permitió al espíritu nacionalista mexicano
aparecer con un énfasis no logrado en tiempo anterior, llevándole a la franca
rebeldía contra la Corona española al exigirle el reconocimiento de igualdad de derechos en el consorcio político internacional, ya por la exposición
y discusión jurídica, ya por el ejercicio de las armas.
Así se dio principio a la lucha armada por la emancipación, parte de la
obra de la renovación del pensamiento filosófico y político; parte por la
intervención avarienta y aprovechada de potencias intrusas, originando la
desvinculación entre España y sus Colonias en América, lo que dio amplitud

532

al criterio del mestizo para manifestar sus ideas políticas en el dinámico y
turbulento siglo XIX.
Analizados los antecedentes propuestos, es de llegarse a las siguientes conclusiones:

. I. El pensamie~t? político mesoamericano en la etapa prehispánica, tuvo
ideas rect?ras deflllidas que tendieron a la organización y buen gobierno de
la comumdad, dentro de una directriz cívico-teocrática.
II. Del mestizaje de las ~deas políticas medievales y renacentistas trasplantadas como rectoras y fundidas a las de los indígenas de mesoarnérica en una
evolución trisecular, se produjo un nuevo tipo mestizo de ideas políticas las
del mexicano.
'
III. Al ser iniciado el movimiento emancipador de Nueva España las
ideas políticas en México evolucionaban dentro del concepto de la Ilu~tración hacia el liberalismo-democrático, cuyo pensamiento hallamos revelado
en el caudillo don Miguel Hidalgo y Costilla, en Fr. Servando Teresa de
Mier y en otros más, hasta otro caudillo de la reivindicación, don José María
Morclos, cuyos antecedentes encontrarnos también en los licenciados Primo
Verdad, y Azcárate, Fray Melchor de Talarnantes, Villaurrutia y el Cabildo
e Intendente en la ciudad de Nuestra Señora de los Zacatecas, todos ellos
r:ctores del pensamiento político de la primera mitad del siglo XIX que aspiraba a un Estado independiente con igualdad de derechos a España dentro
de una comuni~a~ católica y monárquica, que tuviera costumbres ~ropias,
con un poder publico por la voluntad nacional, que vino a modificar la corriente filosófica positivista, llevando a la Nación a un Estado liberal-económico-laico, como se manifestó posteriormente en la etapa de la Reforma;
Y más tarde, en su constante y dinámica evolución, tender hacia un Estado
pre-socialista-democrático, como lo preconizó la Revolución de 1910.

533

�LA FRONTERA DEL RfO GRANDE: PUENTE O BARRERA
DR. RicnARD A. JoHNSON
(Traducción del Lic. Alberto García Gómez)

EL DR. ANTONIO CASTRO LEAL, distinguido diplomático mexicano, crítico
y autor, inauguró el centenario de la Trinity University, con la Conferencia
sobre Estudios Latinoamericanos, en marzo de 1969, con el estimulante título de "La Función de la Frontera del Río Grande y otras Barreras de Confluencia". Empezó con estas palabras:
"Una frontera es una barrera. Pero es también una vista, una perspectiva,
un paisaje. Lo que empieza como mera curiosidad, de pronto llega a tener
un interés que capta nuestra atención y, más tarde, comprensión y amistad.
Hemos alcanzado esa meta feliz".
Con el debido respeto para el Dr. Castro Leal, permítasenos explorar la
menos feliz hipótesis de que una frontera, inevitable y continuamente crea
tensiones y dificultades, conduciendo a la incomprensión, algunas veces al
conflicto y que ese trato mutuo puede generar repulsión o animosidad, así
como también amistad.
Tanto mexicanos como norteamericanos, viven en un mundo de NacionesEstados, cada uno de ellos soberanos. En este ambiente internacional de
anarquía, cada Estado persigue su propio interés nacional, como sólo él lo
percibe, inhibido levemente, no del todo, por el Derecho Internacional y la
organización. Acuerdos compulsivos internacionales, tanto de derecho como
de organización, requieren delegaciones substanciales de soberanía para verificar operaciones internacionales. Consecuentemente, su influencia rara vez
trasciende cualquier interpretación de las naciones acerca de su responsabilidad primaria: la protección de su seguridad nacional y de sus derechos
soberanos.
Debido a que las fronteras delimitan la integridad territorial, su inviolabilidad siempre alcanza el más alto grado como objetivo de seguridad nacional. México y los Estados Unidos no han fortificado su frontera común,

535

�pero esto ni disminuye su santidad, ni tampoco aminora la repugnancia de
uno y otro Estado a permitir, sin embargo, la más leve violación del exclusivo control de su lado de frontera. Así, la frontera permanece como siempre ha estado: una doble pared monumental de orgullo de soberanía nacional y de vigilancia, no hecha por las manos, pero más fuerte y más durable que una estructura física y con una infinitamente más grande capacidad para generar mala voluntad y conflicto. Así permanecerá tanto como
el nacionalismo lo soporte y ¿quién pudiera desafiar el predecir la transformación de esta fuerza dinámica en un internacionalismo efectivo en nuestro tiempo?
Consecuentemente, un abogado del diablo podría caracterizar la función
de cualquier frontera como esencialmente negativa, particularista, distorsionadora y peligrosa. En mínima parte, esto detiene el libre intercambio internacional de personas, capitales, mercancías, ideas y valores. Tal fijación
choca básicamente con lo expresado por el Dr. Castro Leal y sugiere de
pronto la existencia de un problema semántico. Las observaciones precedentes están referidas a las funciones de las fronteras en general, pero el Dr.
Castro Leal claramente intenta aplicar sus observaciones a las fronteras comunes o límites, y más específicamente a los fronterizos, como él lo expresó,
a los que "ven a ambos lados".
Permítasenos entonces examinar la frontera del Río Grande desde su aspecto como frontera común y la función que esto implica para los ciudadanos de ambas naciones que residen en las áreas vecinas. ¿Hace lo común, como distinto de una no contigua frontera, proporcionar oportunidade~
especiales para unas más cercanas y amistosas relaciones o es a la inversa?
Los estadistas y letrados mexicanos, generalmente, no han considerado la
contigüidad de los Estados como una bendición. La sarcástica expresión:
"¡ Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos!", probablemente expresa los sentimientos de la mayoría de mexicanos de hace una
generación o dos y la literatura mexicana y la instrucción escolar pública
aún guardan vivos los recuerdos de J. R . Poinsett; de la Guerra de 18461848; de la Compra Gadsden, el problema fronterizo de los principios del
régimen del General Díaz; la invasión de Veracruz y la fuerza expedicionaria de Pershing. Todos los niños de las escuelas elementales mexicanas aprenden acerca de los territorios que fueron anexados por los Estados Unidos
"injustamente" de México y la Constitución Mexicana contiene ordenamientos que restringen a los extranjeros y a sus actividades.
Contrariamente, los norteamericanos olvidan o ignoran el hecho de que
su parte sureste, hace poco más de un siglo, constituía la mitad del patrimonio nacional de México; de que México tuvo que sobreponerse todavía a
más problemas difíciles de geografía, historia, y de estructura social que los

536

Estados Unidos; que los norteamericanos han practicado discriminaciones en
contra de los mexicanos-am~ricanos y mexicanos residentes entre ellos y
que en el pasado se entrometieron en los asuntos domésticos de México de
la ~anera :11ás injustifica~a. Sin duda, el idealista Woodrow Wilson se propoma ensenar a los mexicanos cómo "elegir buenos hombres".
¿ Quién podría negar, además, que la frontera ha limitado la corriente de
migración mexicana hacia los Estados Unidos y de los técnicos americanos
trabaja~ores profesionales y capitales hacia México? ¿ Quién no podría du~
dar seriamente de su función al inhibir la importación de productos mexicanos a los Estados Unidos y viceversa? ¿No hace esto parecer suficientemente
claro_ el que_ su existe~cia ayuda a preservar el particularismo cultural y obstaculiza los mtercamb1os de esta índole, perpetuando de este modo las incom-·
prensiones y prejuicios? Las diferencias culturales incuestionablemente cstizi:iulan el turismo, el cual hasta cierto límite ensancha las percepciones y
ciertamente ?frece ventajas económicas para ambos países, pero, ¿ ha penetrado el turismo profunda y perceptiblemente lo suficiente en una cultura
extranjera para comprenderla y, a su vez, le ha permitido llevar fuera de
casa los más finos valores de su propia cultura?
Así, una frontera común entonces ayuda a perpetuar la ignorancia mutua.
produciendo distorsiones y confusión acerca de valores, intolerancia y falt~
de objetividad, e impide grandemente a los pueblos el trasladarse del pasado
al presente en el respeto de sus mutuas relaciones, limitando su capacidad
para una constructiva cooperación.
También la frontera común ha engendrado algunos mutuos y valiosos esfuerzos entre México y los Estados Unidos en algunas importantes áreas, incluyendo la vacunación conjunta en la campaña de erradicación de la fiebre
aftosa; la campaña común para controlar la mosca prieta, y el programa
de los braceros. Las cualidades variables y cambiantes del Río Grande del
Norte han compelido también a hacer esfuerzos para convenir en un método
mutuamente satisfactorio para determinar dónde la frontera puede fijarse
de un día para otro. Como en otras fronteras fluviales comunes; ha requerido ~~bié~ convenios sobre el uso de tributaciones, la división de aguas
para 1mgac1ones, fuerza y cuestiones análogas.
-~~s Estados ~nidos y ~é~co, desde hace tiempo, establecieron la Com1S1on Internac1onal de Llillltes y Aguas para discutir los düíciles, irritantes y múltiples problemas surgidos principalmente de las porciones fluviales
de su frontera común.
. La Comisión de Límites suple así el trabajo de las negociaciones diplomátJ.cas y consulares y de las oficinas exteriores de ambas naciones para la
generac1on de propósitos y programas en la solución de los problemas fronterizos que en otra forma pudieran ser pasados por alto. También esto sirve

537

�como un canal a través del cual los grupos privados e individuales de ambos lados de la frontera pueden influír en sus Gobiernos.
En el plano oficial, tenemos entonces que la frontera común estimula un
medio de consulta binacional; planeación, acuerdos y propósitos, tales como
el Arreglo del Chamiza!; la construcción de las Presas de la Amistad y Falcón; acuerdos de uso conjunto de las aguas del Río Grande, el Colorado y
sus afluentes y otros constructivos acuerdos. Pero también las fronteras comunes siempre, dentro de la naturaleza de las cosas, generan continuos problemas oficiales, aun cuando estimulan la cooperación en la solución de algunos de ellos. El contrabando en ambos lados de la frontera; la entrada ilegal de nacionales mexicanos; disputas sobre tarifas mercantiles; de cuota o
prohibiciones y problemas de trueques, todos concurrentes, pero que no satisfacen esta vasta categoría de continuas dificultades.
Obviamente, entonces, la frontera sirve tanto como puente, así como barrera; pero todo puente lleva un limitado volumen de tráfico y aún los puentes materiales a través del Río Grande parecen ahora inadecuados para lo
que la demanda les impone.
Entonces si las fronteras comunes tienden a impedir más que a estimular
la comunicación efectiva, ¿ podríamos interpretar los pensamientos del Dr.
Castro Leal más concretamente, caracterizando la función de la frontera
común en términos de reto y de oportunidad?
Las poblaciones que viven más cerca a ambos lados de la frontera común,
deben sentir más seguramente el desafío para llegar a una mejor comprensión y palpar en forma más inmediata la ocasión que la coptigüidad les
brinda hacer. Pero todos debemos admitir que los peligros de la contigüidad
requieren de ambas naciones para llegar a ser más conscientes de los valores
y problemas de cada uno y formular sus políticas con un mayor grado de
reconocimiento de los mismos. Esto no necesariamente lleva amistad o aún
agrado, pero debería contener las tensiones y facilitar la solución de alguna
frontera que engendró dificultades.
¿ Han llegado los Mexicanos y los Americanos, como Pueblos, a la comprensión y a la amistad?
A pesar de las afirmaciones oficiales en este sentido, probablemente hay
muy pocas personas, tanto de un lado como del otro del Río Grande, que
verdaderamente comprenden los problemas de sus vecinos, o bien que aprecien sus valores. Cuando el Dr. Castro Leal expresaba optimismo a este respecto, se dirigía a un grupo relativamente pequeño de estudiantes profesi~nales de América Latina. Sin duda, dedicó la mayor parte de su mensaJe
para abogar por una más amplia diseminación en los Estados Unidos de información acerca de la cultura de América Latina, de su psicología, así
como de su tradición política. Hablando con claridad, ni los ciudadanos

de México, ni los de los Estados Unidos, han sentido el reto, ni han captado la oportunidad que les brinda la frontera común, aunque podamos poner de manifiesto algún confort, como lo hace el Dr. Castro Leal, tomando
en cuenta el pujante crecimiento del interés escolar de Norteamérica en sus
estudios sobre América Latina.
¿ Cómo pueden los Norteamericanos, como Latinoaméricanistas infundir
en la clase media, en las instituciones educacionales y en el públic~ con más
interés y, ultimadamente, con una más clara comprensión de la América
Latina? Primero, por el reclutamiento de más estudiosos a este campo, tomando en cuenta que vastas áreas permanecen aún sin investigarse. Segundo, por un mayor empeño en lo referente a la literatura y en otros esfuerzos
en su populización. Sobre esto, deben evitarse, así como la tentación de caer
en un optimismo exagerado acerca de las amistades nacionales -así llamad~, las que permanecen solamente mientras no haya nada que disturbe
la mu~~lidad de intereses sobre los que descansa; o bien, en un excesivo
romanticismo, el cual está muy caracterizado en los escritos acerca de América Latina, de hace una o dos generaciones. Tercero, deben comprometerse
en ello y presionar para la adopción de más programas interdisciplinarios
y concentraciones en estudios sobre Latinoamérica. En esta forma, atraerán
trabajadores desde todas las disciplinas relevantes a un esfuerzo conjunto
para alcanzar los beneficios de una mutua fertilización; promover una pronta
adopción de nuevas técnicas investigadoras y obtener una más balanceada
síntesis de sus decisiones. Cuarto, deberán trabajar diligentemente en reuniones políticas, en foros públicos y en círculos privados, para fortalecer la
adopción de una política pública que interpretará el interés nacional de los
Estados Unidos, lo suficientemente amplia para comprender la necesidad
de tomar en cuenta los intereses y las sensibilidades de sus vecinos, siempre
que esto sea factible.
El precedente programa, ambicioso, como pudiera parecer, no sería lo bastante suficiente para afrontar el reto, a menos que los mexicanos reaccionaran en forma similar. Una política unilateral de buena vecindad, no puede
por mucho tiempo contar con el apoyo nacional de cualquier Estado, y los
esfuerzos recíprocos para el entendimiento deben ser intentados para desterrar restos emocionales, causados por traumas históricos. Los viejos agravios, apreciados como pudieran haberlos sido, no brindan una base segura
para la política presente o para una mejor en lo futuro.
Desafortunadamente, el carácter de los Estados Unidos y de sus instituciones no han atraído a tantos estudiosos mexicanos serios, como lo han hecho los penosos incidentes de los choques diplomáticos y militares entre las
dos Naciones. Muchas exposiciones acerca de los Estados Unidos, tanto en
los libros mexicanos de texto, en la literatura y de uso común en la clase

539
538

�media, necesitan un reexamen objetivo para determinar su inicial y corriente validez. Sobre todo, los maestros mexicanos no han ilustrado a sus
estudiantes y al público acerca de la naturaleza pluralista de la sociedad en
los Estados Unidos; del carácter inmensamente complicado de su estructura
política, de los muy reales esfuerzos y sacrificios que el Pueblo Americano
ha hecho en favor de la causa de la estabilidad internacional; la represión
excepcional que los Estados Unidos han ejercido en años recientes, buscando
justas soluciones en sus disputas con fuerzas no tan débiles y, sobre todo, la
multiplicidad y variantes prioridades y obligaciones impuestas por el papel
de los Estados Unidos como Superpotencia.
También deben ser hechos e incrementados los esfuerzos del Gobierno
Mexicano por llevar una más objetiva información acerca de México y de
su Pueblo a los Estados Unidos, con miras hacia una mutua ventaja. El
establecimiento de centros culturales en Los Angeles y en San Antonio, ofrece interesantes posibilidades. Aunque no son instituciones binacionales como los centros en México, inicialmente sostenidos por el Coordinador para
Asuntos Interamericanos durante la Segunda Guerra Mundial y, más recientemente, por la USA (Agencia de Información de los Estados Unidos),
sin embargo, es de esperarse que puedan llegar a tener ese carácter.
¿Podrían las precedentes sugestiones, de adoptarse, crear entre los Estados
Unidos y México una amistad nacional más resistente?
De ningún modo, debido a que el real concepto de la amistad entre los
Estados nacionales, descansa, ya sea, o en una peligrosa incomprensión, o en
una deliberada y errónea interpretación del hecho esencial de que las Naciones-Estados no tienen emociones, lealtades, u otras características humanas, de entre las cuales la amistad se coloca como una de las más elevadas.
A las naciones -no será enfatizado lo suficiente-, les concierne a ellas
mismas la defensa y progreso de sus intereses nacionales, como sus portavoces oficiales los interpretan. Esto significa que las relaciones internacionales
resisten solamente tanto como se apoyen firmemente en el mutuo interés.
Los mexicanos tienen amigos al norte del Bravo y los Norteamericanos tienen amigos mexicanos, pero las naciones tienen relaciones entre sí y con
otros Estados que ejecutan varios grados de intimidad o de frialdad, como
la mutualidad de interés suba o descienda. No es provechoso el jactarse de
amistades nacionales y sí probablemente perjudicial, ya que inevitablemente
los problemas surgen entre las naciones que menosprecian su interés común
y cuando esto sucede, las poblaciones generales llegan a convertirse en cínicas o desilusionadas.
Los mutuos programas bosquejados, deben llevar la más amplia comprensión de los valores de cada quien y los problemas requieren informar de las
decisiones de política nacional de México y de los Estados Unidos, con el

540

más ~~áctico_ contenido de instrucción e interés de sí mismo Con una compr_ensi~n me3orada mutua, sus Pueblos no necesariamente s~ amarán o admiraran más uno a otro
·
.
.
. . como naciones, pero ciertamente están dispuestos a
mte_rpretar_ ~us propios -~ntereses nacionales más inteligentemente. Esto deber~ ~ermitir una soluc1on más pronta a las dificultades existentes y el prevenir ~s nuevas, las cuales inevitablemente surgirán asumiendo peligrosas
proporciones.
'
Para un término a largo plazo, una más amplia y mutua comprensión
pue:;, con plen~ esperanz~, extender y mejorar las relaciones de pueblo a
iiue o, p:ro. ~era temerario el asumir que la comprensión necesariamente
eva ap~o ~cion y afecto. Más aún, ¿ no nos lleva esto a la mayoría de nosotros a mchnarnos hacia el optimismo? Sin duda .
d
. . al
.
·
, e pue e eXIStir guna esperanza para reducrr las tensiones, tanto del mundo como remonales sal
en la expa . ,
, .
'
e,•
'
var
.
ns10n geometnca de los tratos y amistades personales entre los
~mdadanos de los Estados Nacionales? ¿ Podemos esperar en cualquier otra
orma que eventualmente se reduzcan las barreras que el nacionalismo levanta en cada frontera?
. ,El Río Grande obviamente sirve a ambos como puente y barrera. Tambien ~eta a los ~exicanos Y a los Norteamericanos a construir más puentes
materiales Y ~~prrituales, para ensanchar aquellos ya existentes y, sobre todo,
poner en accion cada esfuerzo para asir cada oportunidad para h
,
b ·
•
,
acer mas
a3as, Y u 1timadamente, arrasar las barreras en cada cabeza de puente.

541

�LOS ASPECTOS HUMANOS DE UNA PLANIFICACION
A LARGO PLAZO EN ECONOMfA
Da. C. A.

CANNEGIETER,

Profesor de Economía en el Colegio Andrew
Wells Robertson de Allegheny.
Estados Unidos de Norteamérica.
(Traducci6n del Lic. Alberto Garcia G6mez).

LAs CRECIENTES CANTIDADES de inversiones en cosas de gran capital público, como presas, proyectos de irrigación y de desarrollo de tierra, requieren y enfatizan más y más la necesidad de hacer más confiables los análisis
de Costo y Beneficio, que prueban la deseabilidad y explican la realización
de esos proyectos. En algunos países como los Estados Unidos de Norteamérica, tales análisis son un requisito legal para el desarrollo de los proyectos del Río Basin, mientras en otros, como por ejemplo, en los Países
Bajos y en Australia, esos Análisis de Costo y Beneficio están llegando más
y más a la luz pública. Este no es el único caso en los países más desarrollados, como por ejemplo, Egipto, en donde para el Proyecto para la Presa
de Asuán, un Análisis de Costo y Beneficio había sido ya publicado en 1951.1
1

Véase para los Estados Unidos, por ejemplo: Las Prácticas Propuestas para los
Análisis Econ6micos de los Proyectos del Río Basin, preparados por el Sub-Comité
de Valuación de Normas, un reporte al Corrúté de Interagencias de Recursos Hidráulicos, Washington, D. C., Mayo de 1958.
ROLAND N. McKEAN, La Eficiencia en el Gobierno a través de los Sistemas de
Análisis con Especialidad en el Desarrollo de los Recursos Hidráulicos, John Wiley
e Hijos Inc., Nueva York, 1958.

-

Orro Ec1:sn1N, El Desarrollo de los Recursos Hidráulicos. La Economía de la
Evaluaci6n del Proyecto, Prensa de la Universidad de Harvard, 1961.

-

JOHN V. KRUTJLLA y Orro EcKSTEIN, Prop6sito Múltiple del Desarrollo del Río,
Estudios Aplicados al Análisis Econ6mico, Prensa de John Hopkins, Baltimore, 1958.
Para los Paises Bajos, véase, por ejemplo: DR. J. TINBEROEN, "Memoria del Balance del Plan del Delta", número 6, Reporte de la Comisi6n del Delta, La Haya,

-

1961.

543

�El énfasis en esos Análisis de Costo y Beneficio pone cada vez más fuerza
en la necesidad de hacerlos más completos y de mejorar su metodología.
Esto significa que tenemos que descifrar, tanto los beneficios como los costos, en el período que podemos esperar de durabilidad en el proyecto. Con
esos proyectos de largo capital, esto puede significar un período de un centenar de años. Por consecuencia, el economista que tiene que trabajar en
los Análisis de Costo y Beneficio, tiene a su carg« el calcular los beneficios
del proyecto sobre ese centenar de años. Así, tendrá que planificar hacia ei
futuro y se verá envuelto en una planificación económica a largo plazo. Aunque mucho se ha realizado en este campo, la planificación económica a largo término está aún un tanto en el período de inicio, desde que se había
puesto mucho énfasis en la econometría, si bien con oscuros modelos, con
la consecuencia de que llegó a ser algo como un ejercicio estéril en estadísticas, conduciendo a resultados irreales.
Recientemente, ha habido un cambio en este campo en orden a mejorar
la planificación a largo plazo en economía, en virtud de poner más atención
a los aspectos humanos, el todo humano que la rodea. Esto fue para obtenerla sobre más realísticas bases de nuevo.
Perrnítasenos ilustrar esto con algunos ejemplos:
l. En los Estados Unidos de Norteamérica se estimaba que la planifica•
ción a largo plazo en economía, primeramente tenía que resolver la cuestión
de lo que podríamos tener en el futuro: la guerra o la paz, desde que esto
determina el nivel total de la economía para la cual tenemos que planificar.
En consecuencia, un grupo de quince expertos estudió en un lugar retirado.
la Montaña Iron, durante dos años y medio la cuestión del desarrollo político del futuro: ¿la guerra o la paz? Su elaboración se publicó por Dial
Press Inc., Nueva York, en 1968. (Leonard C. Lewin: Reporte de la Montaña ]ron sobre la Posibilidad y Deseabilidad de la Paz). Aunque en este
reporte se admite que la guerra satisface muy importantes funciones en el
campo de la macro-economía, la principal conclusión es que debemos basar
nuestra planificación a largo plazo en una economía sobre la paz.
2. En los Estados Unidos de Norteamérica, nuevamente el profesor Ken- Una Fijación de Inversiones en la Reclamación de Tierra, ~ublic~ción No 7 ~el
Instituto Internacional para la Reclamación de Tierra y su Me¡orarruento, Wagerun-

gen, Los Países Bajos, 1960.
.
.
.
Para Australia, véase, por ejemplo: Los Recursos H1d~áulicos, Uso Y Mane10,
Prensa de la Universidad de Melbourne, Melbourne, Australia, 1964.
_ c. A. CANNEOIETER, "Comparación del Proyecto Ord con algunos Proyectos Holandeses del Rio Basin", Actividad Económica en . Australia Occidental, Prensas de
la Universidad de Australia Occidental, Julio de 1965.
Véase para Egipto: "Los Análisis de Costo y Beneficio de la Presa", Boletln
Económico, Banco Nacional de Egipto, Cairo, Vol. XVIII, No. 4, 1956.

544

neth E. Boulding se ha estado preocupando acerca del mismo problema en
su artículo publicado en lmpact of Science on Society.2
Este autor sugiere que debe gastarse un billón de dólares en el establecimiento de un sistema alrededor del mundo de estaciones recolectoras de
datos, comparable a las presentes estaciones meteorológicas. La socioesfera,
como la atmósfera, circunscribe el globo en una compleja red de personas,
organizaciones, intercambios, transacciones de amistad y eventos. El presente
problema es que los que toman decisiones no están bien documentados acerca de lo que está sucediendo en esta socioesfera, por estar informados por
personas que dependen de ellos, tales como espías y diplomáticos. Este hecho, es una segura receta para la corrupción de la información. Más aún,
la información se recoge en una forma que carece de sistema, sin cualquiera
de las salvaguardias científicas de muestreo, etc.
El profesor Boulding enfatiza acerca de esto, que las decisiones políticas
que envuelven la guerra están basadas en lo que la gente piensa acerca de
la r~alidad (la imagen de la realidad de los que toman decisiones), no la
realidad en sí misma. Esto significa que si pudiéramos cambiar esos pensamientos -esas imágenes-- y reducir los prejuicios, podemos afectar las decisiones y prevenir la guerra. Esta diferencia en la información' podría, de
acuerdo con él, afectar también su balance como la diferencia que hay entre
una temperatura de algunos grados arriba o bajo el punto congelante de
32° Fahrenheit, que es toda la diferencia en el mundo. Así, si este billón se
hubiese gastado bien y todas las partes interesadas estuvieran bien informadas, una futura guerra podría prevenirse y esto podría conducir a un ahorro de 120 billones de dólares gastados cada año en lo relativo a lo que se
emplea en la defensa.
En los Estados Unidos de Norteamérica, el Pentágono está gastando alrededor de cientos de millones de dólares al año en todo lo relativo a los materiales destinados a la guerra química-biológica del presupuesto total para
la defensa de ochenta billones de dólares. Todo esto podría' entonces, ahorrarse, lo que afectaría la planificación a largo plazo en forma considerable.
3. No solamente en los Estados Unidos de América sino en otros países
'
como Francia, las mismas ideas están siendo advertidas aunque
desde otro án-'
gulo. Así, Pierre Piganiol se pregunta cómo el desarrollo técnico influirá nuestra
sociedad en el futuro y cómo este desarrollo tendrá que ser dirigido por la
cooperación científica internacional. Sus ideas están llevando a una clase de
nueva filosofía de la historia y a una nueva ciencia : la futurología, la que
tiene que combinar la planeación económica a largo término, con otros aspectos humanos, todos comprendiendo un acercamiento para el desarrolle
• El Impacto de la Sociedad en la Ciencia.

545
H35

�futuro que podemos esperar. Sus ideas están publicadas en Maitriser le progrés, editado por Robert Laffont en París, Francia, en 1968.
4. También en los Países Bajos vemos que los economistas, en sus prospectos a largo plazo, están teniendo un acceso más amplio, poniendo más
atención a los factores no-económicos, como el Profesor Klassen lo está
haciendo al observar algunas tendencias a largo plazo, en su Social Amenities in Area Economic Growth (Amenidades de lo Social en el Crecimiento
del Area Económica), editado como el número 5, en las series Developing
Job Opportunities (Desarrollo de Oportunidades del Trabajo), de la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo (París, 1968).
Desde entonces, fueron los economistas planificadores los que sintieron en
su mayor parte la necesidad de Hevar la planilicación económica a largo
término a un completo y nuevo nivel, para sacarla de la etapa de mera
hipótesis, no sorprendiendo el que fuera uno de los directores de la Ofic~na
Central de Planificación en los Países Bajos, el profesor Fred L . Polak, quien
diera un gran impulso anticipado hacia esta dirección. Estableció que debemos poner mayor atención a esta planeación, la que comprende todos
estos factores, dando un importante lugar a la nueva ciencia de la futurología. Piensa que en las Universidades debe ponerse tanto énfasis en la colocación de la futurología como a la Historia. Por ejemplo, de acuerdo con
él, deberán colocarse tantos profesores enseñando la ciencia del futuro como
la investigación de la historia.
Escribió ya un libro de texto para esos futuros profesores de futurología:
Pron6stico, el que fuera publicado por Ae. E. Kluwer, Deventer, en 1968.
Es un libro extenso, que consta de dos partes, con toda clase de modelos
futuros y, además, los principales tipos de las técnicas predecibles.
Es una lástima que el estudio del Profesor Polak no haya abarcado los
más modernos desarro11os que hay en este campo; que el futuro está ya existiendo; que el futuro y el pasado están también ya presentes, tanto ~rriba
como abajo, como así se explicó en la reunión anual de 1~66, de la Sociedad
Física Americana. En esta reunión se consideró la explosión de una estrella
que había sido vista en un planeta hace diez años. He aquí un hecho pasado, pero no había, por tanto, "ocurrido" en otro planeta más distante del
lugar de ese hecho hasta dentro de diez años. El profesor W. Putnam, maestro de filosofía en Harvard, concluye de esto, que lo que aparece en el
futuro para un observador, está en el pasado para otro. El futuro nos parece irreal, porque no podemos verlo, pero ya está allí, y así el pasado y el
futuro son tan reales como arriba y abajo. El futuro ya está ahí, tan real
como hoy es y será después del hecho.
Esta idea de filosofía moderna está completamente de acuerdo con las
conclusiones obtenidas en otros campos. Por ejemplo, Dunne hizo una in-

vestigación muy extensa con los sueños. Un buen grupo de personas escribieron una rela~ón de ~us sueños en un período determinado de tiempo,
y e~to fue exammado baJo control científico para saber lo que le había sucedido a esa gente, antes y después de que tuvieron tales sueños. Llegó a la
conclusión "~e ~ue las ~ág:nes son casi iguales en número de aquellas que
pertenecen similarmente indiscutibles al lado del pasado".3 Si esto ha sido
científicamente probado que uno tiene en sus sueños ambos elementos, tanto
del pasado como del futuro, entonces el futuro debe estar ahí.
Nuevamente, en un campo completamente distinto, en esta ocasión de
investigación física, estamos llegando a la misma conclusión. H . F. Salt~rsh, por ejemplo, llega en su Foreknowledge (Presciencia), después de considerar toda las clases de predicciones, a la siguiente conclusión: "estamos
forzados a admitir que el futuro existe en algún sentido ahora -en el momento presente".'
El educador holandés Kees Boeke 11ega en su libro W erkplaats Kindergeme~nschap Bilthoven a la misma conclusión y da al mismo tiempo una
solución para que el problema no caiga en una clase de inactividad fatalista.
Debemos hacer aquí una clara distinción, de acuerdo con él, entre:
l. E~ objetivo punto ~e vista, de que el futuro está ahí; todo ha sido ya
determinado; no es cuesbón de libre elección, siguiendo a:
2. El subjetivo punto de vista, de que para el sujeto es como si hubiera
libre selección, desde que no sabemos qué está determinado. (El Profesor
Putnam, llama al futuro una especie de indeterminable determinismo desde que no podemos predecir el futuro), pero sabemos que tenemos que ~brellevar las consecuencias de nuestras propias acciones; si yo no hago una cosa
y estoy completa y fatalmente inactivo, tendré hambre mañana; pero, en
cambio, si estoy activo y compro pan para mañana, ya no tendré hambre,
porque ya tendré algo para comer.
Otro autor holandés llegó a la misma conclusión, a través de una totalmente distinta manera: el profesor Steinmetz, en su Inleiding tot de Sociology, quien considera cómo en el campo de la sociología todas las cosas son
materia de causa y efecto. Así, sólo hay una manera de que las cosas puedan ir, lo que significa que el futuro está de tal modo relacionado con el
presente y el pasado, existiendo así una clase de determinismo en el sentido
de que el futuro puede seguir solamente en un sentido.
Aunque el libro del profesor Polak está ya un poco fuera de actualidad
en el sentido de que cree que podemos influenciar el futuro, también des~
• Ver J. W., .A.n E:cperimenl with Tim, (Un experimento con el Tiempo) Faber
and Faber Limited, Londres, p. 96.
'
' Ver H. F. SALTMARsH, For,knowledge (Presciencia), G. Bell e Hijos Ltd, Londres (basado en las posesiones de la Sociedad para la investigación física, p 1088.

547
546

�de el punto de vista objetivo, su libro es aún interesante, ya que proporciona
una muy útil investigaci6n de las diferentes técnicas que pueden ser usadas
para pron6sticos modernos. No es original en esto, pues sigui6 la en aquel
entonces no publicada edici6n de Erick Jantsch, de la OECD (Organizaci6n
para la Cooperaci6n y el Desarrollo) , la cual entre tanto, sin embargo, ya
había sido publicada al mismo tiempo.5
Aunque, como el profesor Putnam lo pretenda, no podemos predecir el
futuro; podemos, en otro aspecto, tratar de obtener una idea de lo que podemos esperar en lo futuro. Y si queremos hacer nuestras inversiones a largo plazo en economía más sensibles, debemos de poner más atenci6n a esas
diferentes técnicas, como son mencionadas en la publicaci6n de la OECD,
por el profesor Polak. Nos pueden ayudar a dar un marco de trabajo más
digno de confianza para el futuro, el cual deberá incluír todos los aspectos
humanos, y no muy lejos, pondría más atenci6n a los no econ6micos (en un
más estricto sentido) aspectos humanos. Las diferentes técnicas que podrían ser aplicadas a las más modernas planeaciones a largo término en eco-

nomía.
l. Cálculos de probabilidad: los cálculos basados en la probabilidad, los
cuales pueden conducir a las más complicadas técnicas, como los "análisis
paramétricos de sensibilidad", que son una combinaci6n de factores internos
y externos y un campo total de curvas interrelacionadas, incluyendo los pa-

4. Un sistema de ecuaciones
·
simultáneas: esto es para una más
li
~:::ci:::~i6n, porque ahora estamos trabajando con un sistema t:~7pd~
5. Cadena, como el DEMON l D' • •,
del Mercad O .
' a iv1s1on de Evaluación de la Cadena
.
o ptuno, y el PERT, Programa de Evaluación y Revisión
ru~, como s_on usados en los Estados Unidos de Amén·ca
Técde mt
1
, con subsistemas
erre ac1ones complejas, dirigidas a un sistema total.

6. Programación: Este es un sistema de planear
con largos proyectos.
económico, combinado

7. Técnicas de Juego com 1
. d
..
nica hace uso de sim~lacio:e: dme ~etJo . e dec1S1ónl en los juegos. Esta téc. .
s1 uaciones rea es par
d •
ced1ID1ento econ6mico.
a pre ecir e1 pro8. ~écnicas de Relevancia de árbol, como los esquemas de inte rada

~~::nc1a de ~bol de los proyectos así usados en los Estados Unidos gde Am~:
por la firma Honey-well. Este sistema está basado en l
.
'd
de la familia del , bo
a misma i ea
I .
ar 1; en la que todos los miembros de la familia están
re ac1onados
. d e re1evanc1a
• de árbol
.
. a través de conexiones· La t'ecmca
aplica
. .
nera: esta idea de las relaciones de la familia del árbol, de 1a s1gu1ente
ma-'

rámetros.

2. El uso de curvas. Una curva útil es la del crecimiento, la cual se levante primero a manera de aumento y, entonces, gradualmente, baja lentamente. Esta curva puede ser usada en períodos de crecimiento econ6mico
rápido y también para las predicciones sobre la poblaci6n. Otra curva útil
es la que está cubierta, la que puede ser usada cuando a través de nuevas
técnicas de niveles más altos y altos, pueden ser alcanzadas. Como por ejemplo, con la máxima velocidad que puede ser obtenida por caballos de fuerza;
un carro, aeroplano o jet. Cada técnica nueva da un empuj6n hacia arriba,
a un cierto nivel, por la cual una clase de modelo cubierto puede ser delineado. Otras curvas útiles son los ciclos, como el ciclo del comercio y las
curvas del aprendizaje. La última, es una curva construída en lo que uno
puede aprender del pasado y aplicar al futuro.
3. Modelos lineales con una ecuación, tratando de predecir más bien una
situación simple.
• DR. ERICK JANTSCH, Editor. Perspectivas de la Planificación, Procedimientos del
simposium de tral,ajo de la OECD a larga escala de predicción 'Y planeación. Organización para la Cooperación 'Y Desarrollo. París, 1969.

548

Ahora estamos aquí (A) .
Así, tenemos .
que movernos del punto A al punto B.
Esta es nuestra meta final (B).
Esto muestra cómo las cosas están relacionadas.
1 9. ~l miétodo Morf~lógico, basado en un estudio de la forma de ser de
os anuna
de
Am, . es y en la1 vida de las p Iantas' que es usado en los Estados Unidos
El
. enea por
, . e Batelle Memorial Institute y tamb',
ien por 1a General
ectnc.
más grandes de este método pued en esperarse en el camd . Los ex1tos
.
po
.
e
ias
relaciones
humanas. Tal método fue ut1·1¡z·ado primero por Fritz
z kl
w1c e Y, quien deseaba desarrollar la luna y co1omzar
.
lestes.
otros cuerpos ce-

549

�10. Pronóstico en el nivel agregado. Esta es una técnica que trae juntos
desagregados enfoques para llegar a un comprensivo patrón de estructuras.
Así, manejando los prospectos de algunos grupos detallados más pequeños de
cosas que son de notoria importancia, y entonces, gradualmente se llevan esos
pronósticos juntos a un cuadro que todo lo comprenda.
11. Mapa Contextual. Este es un nuevo y amplio concepto que contiene
ambos elementos, tanto cuantitativos como cualitativos. Este enfoque está
basado en trazar la tendencia evolutiva dentro de una cierta potencia sin
fijar el tiempo, con el resultado de que uno obtendrá una clase de esquema, un mapa de lo que podemos esperar para el futuro, en general, sin
precisar cómo se desarrollará esto con el tiempo.
12. Programación de planeación en el Sistema del Presupuesto (PPBS).
Aquí hay un limitado presupuesto con muchos programas. Los Análisis de
Costo y Beneficio tienen que aplicarse para seleccionar cuál de los programas
pueden ser incorporados en el planeamiento, en orden de que esto es dentro
del presupuesto, pero verificando al mismo tiempo la selección para los mejores proyectos.
13. Las Técnicas del Oráculo de Delfos. Estas son de una larga proyección en predictabilidad, hecho por un conjunto de expertos, por ejemplo,
para los años 1985, 2000 y 2100, como así han sido introducidos por la Rand
Corporation en los Estados Unidos.
Como en el Oráculo de Delfos, uno tiene que escuchar lo que se ha dicho
en este caso por los expertos en los diferentes campos y esas predicciones
tienen que ser combinadas en un cuadro total. Aquí todos los aspectos humanos están incluídos en el cuadro final y esto proporciona a este método
una notoria importancia.
14. El enfoque al escenario. Esta es una predicción tecnológica a la manera de ciencia-ficción. Como Julio Verne, permitiremos a nuestra fantasía
hacer el trabajo, y puede ser que, como el propio Julio Verne, podamos
terminar aún sobre bases reales. Algunas de estas ficciones científicas se han
realizado al mismo tiempo.
15. Movilidad Guiada con curvas alimentadoras. Esto es un enfoque futuro basado en lo que debemos de hacer (planeación creativa de futuros),
combinado con técnicas de control de alimentación. Hay interacciones entre la presente situación y la imagen de lo futuro incorporadas en el sistema.
Por ejemplo, sabemos que debemos ir a la derecha, pero ahora, después de
algún tiempo de estarlo haciendo así, hay un sentimiento de que hemos ido
hacia la derecha lo bastante, es necesario hacer revisiones.

Como una enfermedad contagiosa, estas nuevas ideas se están esparciendo
alrededor del mundo. El profesor Polak quiere llevar a los diferentes expertos que están trabajando juntos en este campo en su institución propuesta
en La Haya: el HIFI, el Instituto Internacional de La Haya del Futuro.
Este Instituto deberá, de acuerdo con él, incorporar a nivel internacional,
la preparación moderna y eficiente del hacer las decisiones políticas con respecto al futuro.
En Francia, la misma clase de propósitos están ya en una más avanzada
etapa. Han _abierto en 1970_ una casa internacional para el futuro (La Maison InternatJonale des Futunbles), en París: 52 ruedes Saints-Peres-7e arrondissement. El propósito es el mismo: llegar a una cooperación internacional
de todos los trabajadores científicos quienes están trabajando sobre el futuro
("Chercheurs du futur"). La palabra francesa "futuribles" significa "futuros posibles" o "posibles futuros", la cual está de acuerdo con la idea del
pr~fesor Putnam, de que no podemos predecir el futuro -pero podemos trabaJar en tratar de descubrir algunas de las posibilidades futuras. Y esto es
una necesidad básica para una planeación sensible a largo término en economía. Que esto significa el incluir a todos los aspectos humanos, puede
aprenderse del ejemplo en Francia. Allí querían hacer algunas planeaciones
a largo término en economía: tener una planeación de base económica para el uso del territorio francés, considerando los próximos cincuenta años.
Pero en lugar de aplicar econometría pura, obtusos y limitados modelos económicos y datos estadísticos, la "Délégation de l'aménagement du territoire"
quiso aplicar una más moderna forma de planificación. De las diferente;
técnicas posibles que mencionamos antes, la "Délégation" escogió la técnica
del punto 13: la técnica del Oráculo de Delfos. Durante marzo de 1968,
se organizó un simposium en Gif-Sur-Yvette para ver cómo el territorio
francés tenía que ser planeado para adecuarse al modelo del futuro. Trescientos expertos y especialistas fueron invitados de veinte países, incluyendo
a los Esta~o_s Unidos y la URSS. La idea era escuchar de todos esos expertos sus opiniones acerca de los desarrollos futuros, con el fin de obtener una
perspectiva para los próximos cincuenta años, la que daría un modelo mejor
para el futuro planeamiento económico del territorio francés.
Si observamos las conclusiones de este simposium, podemos comprender cómo los aspectos humanos influenciarán la planeación a largo término en economía. Sin embargo, aunque estas conclusiones son para un país en particular y para un período de cincuenta años, nos darán una indicación de
cómo los aspectos humanos influenciarán en la planeación a largo término
en economía. Más aún, pondrán en claro que tal planeación, solamente se
551

550

�hace sentir cuando ponemos más atención a esos aspectos humanos, ya que
afectan muchos aspectos de nuestra economía.
¿Qué es lo que podemos esperar para el año 2020?'

l. Que el nivel de vida será unas seis o tres veces más alto. La más baja
suposición de las tres veces más alta, está basada en una cuota anual de
crecimiento del ingreso per cápita del 2% de 1965 en, ~delante. Esta es
una suposición muy moderada desde que el ingreso per cap1ta ~a aumentado.
nual de 2.9% en los países avanzados durante el penodo de 1960 a
a una tasa a
,,
.,
, . f t . ta pero las
1968 s Esta es una muy correcta conclus1on econorruca u uns ,
sigui~ntes están más enfatizadas en los particulares aspectos humanos del desarrollo próximo que podamos esperar.
2 El romedio de edad que la gente alcanzará, irá hacia arriba ~e la
esp~ctatta de la presente vida de 70 a 130 años. Esto traerá un cambt _t~tal en la estructura de la población. Sin embargo, _aunque esta conc us1on
pueda ser sorprendente, en otro aspecto no es tan mesperada cuando consideramos los hechos siguientes:
.
.
d
1920
a
1955
hubo
un
aumento
de
la
espectativa
de
vida
en
los
Esta
os
D
e de 54 a 69.5, o un aumento de 3 .401. en un ano.
Si tomamos un
Unidos
timista enfoque en relación con el mejoramiento de la salud futura y asu:mos un aumento anual de 14% sobre el perío~o de 1970 a 2020, llegamos
a una espectativa de vida pata 2020, ¡ de 130. anos!
.
En los Estados Unidos es ya posible prevenir los ~fectos de. la veJez por
el así llamado tratamiento hiperbárico. Este tratamiento consiste en respi.
rar oxígeno puro de una máscara mientras
se permanece en una cámara .en
,
donde el aire es bombeado a tres veces su densidad normal.
alta pres1on
causa que el oxígeno se disuelva sin mayor esfuerzo en el te11do d:l cluerpo.
.
d e esta mane ra ' la gente podra a canzar
Cuando la vejez pueda prevemrse
una edad más avanzada.
,
,
Esta espectativa de una vida más prolongada esta, ademas, de acuerdo
con las condiciones biológicas de los seres humanos comparados con aquellas

,o

-~ª

de otros animales.

,
z•
"C0 h' ence du futur? Quelques repéres,
' Para más detalles, vease PIERRE E~IOR,,,
er
p , ··
Société d'études
par extrapolations de quantités éconorruques ' Analy~e et re~is,:, h 1968
t de documentation économiques, industrielles et sociales, Pam, are
. ·.
e
N · 1 Bruto· Tasas de Crec1IIDento Y
• Fuente: Estimaciones d~.l Prod~cto . ~&lt;:1ona Estadí~ticas y Reportes, Oficina de
Datos de Tendencia Pº:, Regio~. y Pa1s. D_ivm6n d~ sarrollo Internacional. 25 de abril
Programa y Coordinac1on Política, Agencia para e
de 1969.

La población de los Estados Unidos de América, entonces se incrementaría hasta los 400 millones y la más pequeña Europa (los países Europeos
de Mercado Común), hasta 250 millones para el año 2020, lo cual está
más o menos de acuerdo con los cálculos para los años intermedios.
3. La agricultura llegará a ser menos importante desde que se supone que
la gente viva de materias alimenticias sintéticas y artificiales, como el trozo
de carne hecho de desperdicio del aceite de las refinerías. Esta idea está
completamente de acuerdo con los resultados de la investigación hecha en
este campo en los Estados Unidos. Someten a 18 prisioneros por más de siete
semanas a una dieta de productos químicos sintéticos y agua destilada, y
esos prisioneros estuvieron en mejores condiciones después del experimento
que antes! Este experimento, fue llevado a la Facultad Médica de California, bajo los auspicios de la Administración Nacional Aeronáutica y Espacial, la que abrió una forma para la solución de los problemas de la sobrepoblación, extremando el suministro de alimento, desde que la dieta requiere los productos no agrícolas o animales. Pero esto también indica que en
el futuro, para nuestro alimento diario, el sector agrícola no será tan importante; pero en lugar de este sector, la industria química producirá una
nueva dieta: amino-ácidos, glucosa, ácidos para engordar, vitaminas y minerales. La contribución de la agricultura al Producto Nacional Bruto puede esperarse que sea reducida en relación a estos desarrollos del presente,
de un 8% hasta la mitad de eso: 4%, Esperan que en el otro aspecto la contribución de la manufactura aumentará hasta un 50 a un 63% del Producto
Nacional Bruto. Por consecuencia, la composición de la fuerza laboral, probablemente cambiará en la misma dirección. Para Francia esperan que el
porcentaje de la fuerza de labor trabajando en la agricultura sea reducido
de un 15% a un 6%, mientras más gente trabaje en manufacturas (el porcentaje para 1970 de 43%, será aumentado hasta el 49%) y en servicios (el
actual porcentaje de 42 para Francia, será aumentado hasta el 49%). Así,
casi la mitad de la gente trabajará en los servicios.
4. Habrá un cambio notable en el presupuesto del consumo de los jefes
de familia. Esto suena increíble, pero en Francia un 1/3 del presupuesto
familiar se gasta en alimentación hoy en día. Solamente podemos aceptar
esta idea cuando verificamos cuán importante es el comer y el beber para
los franceses. Pueden hablar toda una tarde entera acerca de su comida,
cómo debe ser cocinada, cómo fue preparada y servida, etc.; como un inglés
puede hablar toda una tarde acerca de su juego de cricket y los americanos
acerca del mercado de cambio. Desde que las modernas maneras arriba mencionadas de comida afectarán a los franceses en alguna manera -aunque ellos probablemente no cambiarían toda su fina comida y vino por lo químico-, se
553

552

�espera que este 1/3 que gasten ahora en comida, será reducido de un 33%
a un 22. Lo que se gaste en un hogar, en otro aspecto, se espera que se
aumente del presente 17%, a un nivel de 22% del presupuesto de la familia
francesa. Esto está completamente de acuerdo con las siguientes ideas:
La gente gasta ahora más los fines de semana y en los días de fiesta en
las casas. Como en Suecia, por ejemplo. Las casas de recreo están llegando
a ser más y más importantes. Su carácter está cambiando: están llegando a
ser casas verdaderas en lugar de pequeñas cabañas de invierno.
Con un más alto nivel de vida, hay también una tendencia a gastar más
en mejoras del hogar, como añadiendo un cuarto, un garage o mejorando
los ya existentes cuartos y espacios.
Los gastos en ropa se espera lleguen relativamente a ser menos importantes en el presupuesto de la familia. En lugar del presente 12%, la gente
gastará solamente la mitad de eso, nominalmente el 6% de su presupuesto
en ropa. Esta idea está completamente acorde con las ideas de Rudi Gernreich, uno de los más destacados diseñadores de modas en los Estados Unidos
de América acerca del futuro desarrollo.
De acuerdo con la revista Time, se espera para el futuro que la gente pondrá menos atención a su aspecto personal, ya que simplemente no tendrán
tiempo o inclinación para su persona. Los problemas de la sobrepoblación,
contaminación y demás, están llegando a entremeterse en alguna forma en
todas nuestras vidas y cambiar nuestros hábitos diarios. La ropa no será
más tan importante. Sin embargo, aún espera que la desnudez sea mucho
más predominante.'
En otro aspecto, los gastos de la salud llegarán a ser más importantes.
Para Francia esperan que aumenten del presente 11 o/o del presupuesto familiar a un 20%. Esto está de acuerdo con lo que vimos anteriormente,
acerca de que la gente pondrá más atención a la prevención de la vejez.
Este tratamiento hiperbático será costoso y más cuando el nivel de vida
aumente, la gente se dará cuenta más y más de la capacidad de gozar de
esto y pondrá más atención a su salud. También el atemorizante aumento
en los gastos de la salud en los Estados Unidos de América está apuntando
hacia la misma dirección.
5. Con más y más urbanización, combinada con el aumento del nivel de
vida, la transportación es ya un problema en las grandes ciudades. Los expertos esperan en relación a esto, que en el futuro ya no se permitirán más
automóviles en las ciudades, con excepción de pequeños carros eléctricos.
Esto será particularmente cierto para las grandes ciudades como París, donde
• Ver la Revista Time del 26 de enero de 1970, en la página 39, "Finale for Fashion"?

ahora uno, puede moverse alrededor más rápid0 a pie que en un carro privado o aun en taxi.
6. Para solucionar
estos problemas de tráfico, 1os expertos están llegando
.
a• 1ad. conc1us1ón de que en el futuro pod emos esperar el tener el tráfico
cita mo en tres diferentes niveles; subterráneo para e .
.
piso, con esos
pequeños
carros
elé
t
.
l
'
anun~r;
a
ruvel
,
c neos, os que no contammarán 1 .del
y, en un mas alto nivel, esperan que las pequeñ
b"
e aire;
del aire en un cable las "telecab· "
~ e~ m~ conectadas a través
formas de l d"
'
. mas ' comunicaran directamente las plataos iversos rascacielos.

go¿3~:o;stá incorporando los aspectos humanos en la planificaci6n a la!'-

¿ Quién está realizando toda esta planificación d
b
.
futuro:&gt; . Quién tá t b . d
e a arcam1ento para el
cionad~ ~rrib
es
ra ªJª~ o con esas diferentes técnicas que hemos roen. .
a, aparte del eJemplo francés que acabamos de exponer?
Prmc1palmente los norteamericanos, porque tienen el dm
· er
h
esto Gra d · · ·
o para acer
·
n es mstituc1ones como la Rand C
.
1
etc. Pero fue s·
b
.
orporation, a General Electric,
.
' m em argo, en Francia donde Bertrand de Jouvenel dio
~ran im?ulso en esta ~irección con su Societé d'Etudes et de Documentati=
Econom1ques, lndustnelles et Sociales (SEDEIS) Desde 1966 D J
tuvo la prim
át d
..
·
, e ouvenel
.
era c e ra en Previs16n en la Facultad de Derecho de I U .
vers1dad de Parfa, abriendo con esto la fila de profesores
- d a nicampo el
,
ensenan o en este
'
que
sena
aumentado,
de
acuerdo
con
el
Profr
Polak
.
c fd d
h
·
, en 1a misma
an i a '. como ay profesores enseñando actualmente historia Desde
t
c:s, ha sido seguido por F:ed Ikle, en el Instituto de Tecnol~gía de ::~:
c_ uset;s. La SEDEIS pu_blica peri6dicamente cada mes los Analyse et Prévisio~, e ,;ue trae en, conJunto todo lo que pasa en el campo de los "futuros
posibles
. . En el numero de marzo de 1969, H erman Kah n y Anthony J
m
·
n1ener,
el f tu dieron, por ejemplo, un esquema de lo que podríamos esperar para.
u _r? a 1argo plazo, considerando los sistemas económicos
1O
producman.
Y
que
. ~an relatado sus especulaciones de lo que sucedió en el pasado, visto tamb1en
· teresante comparar su tabl den un acercamiento a largo término·10 E s m
a e los diferentes sistemas económicos con la situación real del mundo
en 1965, como así fue hecho en la última columna .

,. Analyse et Prlvision. Marzo de 1969. pp. 141 y 142.

555

554

�ETAPAS DEL CAMBIO ECONóMICO
alses que
Sistema Econ6mico Periodo de Tiempo Producto Nacional PodavEa en
per-c4pita en 1965 t
$
d e acuerdo
r as de su
c4pita

1. Pre-agrícola

8000 años antes de
Cristo 1

50 • 200

2. Pre-Industrial cerca de 8000 años
Revolución In- antes de Cristo.
Siglo XVIII 1
dustrial.

200 · 500

3. Sociedad Indus- Siglo XIX
trial

500 • 2000

4. Consumo de
Masa

Siglo XX

5. Sociedad PostSiglo XXI
Industrial
6. Cercana a la so- Siglo XXII
ciedad Post eco•
nómica

2000 • 5000

permanecen
esta etapa,
con las figuingreso per•
en 1965

URA (Egipto)
Pakistán
India
Indonesia
China ( tierra firme)
México
Portugal
Turquía
Brasil
Chile
Africa del Sur
España
Inglaterra
Canadá
Nueva Zelandia
Francia
Alemania Occidental
URSS
E.U.A.
Suecia
Suiza
Kuwait

5000 · 20,000
50,000 · 200,000

Esperan que para el año 2020, alrededor del 20o/o de la población ~el
mundo, vivirá en una Sociedad Post Industrial, la cual más o ~enos ha sid~
descrita por los arriba mencionados seis puntos de nuestro eJemplo frances
de la "Délégation de l'aménagement du territoire". Si los p:esentes gr~dos
del crecimiento económico pueden continuar, entonces lleganamos al fmal
1 De acuerdo con los descubrimientos de un equi~o , ~tropológi_co, de la Univer•
sidad de Chicago, en el depósito de un pantano preh1st?nco en Et1op1a del S~r, te•
..-:,. que el hombre tiene una edad aproxunada de los cuatro millones
nemos que as..,....
de años.
• En 1786 tas máquinas tejedoras e hiladoras fueron descubiertas por Arkwright '/

del siglo siguiente y al principio de la 22a. centuria en la así llamada Sociedad Cercana Post Económica. Esta sociedad está caracterizada por el
hecho de que la abundancia habrá alcanzado tal nivel; que un gran número de nuestros problemas económicos tradicionales desaparecerán o habrán perdido su significación.
En otra publicación similar, llamada 2000, la cual aunque está, sin embargo, más dedicada a la planeación territorial, se traza una idea acerca de
la pregunta de dónde vivirá la futura población. Basada en los pensamientos
de un más alto nivel de vida y en un mundo más abierto en el cual uno
puede moverse más fácilmente. Se asume que un clima atractivo llegará
más y más a ser el factor determinante acerca de la cuestión de dónde vivir.
Esta idea se trabaja sobre un mapa mundial indicando la futura densidad
de la población.11 A un más atractivo clima, más alta densidad de población.
En estas formas estamos regresando al viejo centro cultural tradicional del
mundo: el delta del Nilo en Egipto, el área Mediterránea, el cercano Oriente,
las altas tierras mexicanas y áreas costeras, Florida, California, el europeo
Valle del Rhin y las áreas litorales en el sur, etc.
La SEDEIS realiza su objeto de llevar en un complejo acercamiento las
futuras posibilidades, incluyendo todos los aspectos humanos, también, a través de sus diferentes grupos de investigación, en el que cada uno se especializa en un diferente campo, como por ejemplo:
El futuro de la actuación comunista económica. Extensivos estudios acerca de las economías comunistas han ya sido publicadas en Analyse et Prlvisión, de junio de 1967, y de noviembre de 1967, incluyendo el ingreso per
cápita figurados para los diferentes países. Esas visiones son cada año revisadas de acuerdo con los desarrollos anuales.
Previsión en las relaciones internacionales.
Estructuras agrícolas, régimen político y políticas agrícolas.
Para la cooperación internacional en este campo, De Jouvenel ha creado
la Asociaci6n Internacional de Futuribles. Esta organización, la cual ha sido sostenida por la Fundación Ford hasta diciembre de 1966, organiza cada
año, o cada próximo, una conferencia internacional acerca de ciertos tópicos, donde los expertos discuten sus estudios de acuerdo con su visión de los
problemas futuros.
De Jouvenel quiere, además, llegar a un gradual establecimiento de una
permanente discusión del futuro, a través de lo que él llama un "forum prévisionnel" o una Institución Expectativa. De esto, él espera que contribuirá
a guiar las actuales políticas lejos de las sendas peligrosas, haciéndolas más
prometedoras, al dar noticias adelantadas de desfavorables y favorables po" Ver 2000 Avenir Aménagement du Territoire, Mano 1969, pp. 27 y 28.

Cartwright.

557
556

�sibilidades. En esta fonna, él quiere llegar al Concilio para el Futuro, que
tendrá que considerar y aconsejar acerca de todos los propósitos y proyectos para el futuro, antes de que lleguen a los cuerpos que toman decisiones.
Esta sugestión para el futuro ya ha sido realizada por De Jouvenel, en el
sentido de que una parte de su publicación Analyse et Prévision, está ya
destinada a ese forum prévisionnel. Esta sección está particularmente aparte
del reporte acerca de todas clases de conferencias y reuniones en donde los
expertos dan su visión sobre el futuro.
Conclusi6n.

En el más reciente período, la atención ha sido puesta en los aspectos humanos para una planificación a largo término en economía, más en este sentido, que la atención puesta a todos sus humanos componentes. Esto ha
puesto al planeamiento a largo término en economía en el campo de la futurología. Lo hace más realista y promisorio para el futuro, desde que tiene m~
sentido. Esto podría dar a la planificación a largo término en economía,
una importante reanimación y prevendría las fallas que hayan sido hechas
en el pasado, al resultar éstas muy estériles y unilaterales.

558

Sección Quinta

COMENTARIOS Y RESEÑAS
BIBLIOGRAFICAS

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                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Sección Segunda

LETRAS

�•

LA EVOLUCIÓN CONSONANTICA COMPARADA EN LAS
LENGUAS ROMANICAS, CON ESPECIAL ATENCIÓN A
LOS DIALECTOS IBERO-ROMANCES
( CONSONANTES INICIALES SIMPLES)

Lic.

EouARDo GuERRA CASTELLANOS

Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad
de Nuevo León. Escuela de Letras del Instituto
Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey

1.1. Es ley de Fonética Histórica que la evolución de las consonantes de la
lengua latina a las lenguas romances, está condicibnada fundamentalmente
por la posición que éstas ocupan en el seno de la palabra. Los Romanistas
coinciden en fijar tres sitios condicionantes de la evolución: posición inicial,
posición medial y posición final.1
Por otra parte, es necesario pensar que las consonantes latinas pueden presentarse en la palabra bajo tres aspectos: simples, geminadas y trabadas. Cada
uno de estos tres aspectos a su vez influye, junto con la posición, para darnos las resultantes de la evolución.2
Nuestro propósito en este trabajo es estudiar exclusivamente la evolución
de las consonantes iniciales simples.
1.2. Las lenguas y dialectos documentados en nuestro estudio son: Francés,
Provenzal, Rumano, Italiano, Sardo, Castellano, Portugués, Catalán, Aragonés,
Aranés, Pirenaico Vascuence o Euskero, Leonés, Gallego y Mozárabe.
1.3. Por motivos de orden hemos dejado para las notas al pie de página
los problemas particulares en la historia de ciertas consonantes. En dicho
1
Véase: Meyer-Lübke, W., Grammarie des Langues Romanes. Lausberg, H. Lingülstica Románica. Vol. l. Menéndez Pida!, R., Manual de Gramática Hist6rica Española. Moll, F. de B., Gramática Hist6rica Catalana. García de Diego, V., Gramática
Hist6rica Española. Nunnes, J. J., Compendio de Gramática Hist6rica Portuguesa. et. al.
• !bid.

217

�lugar entraremos en el análisis de dichos problemas y abundaremos en noticias bibliográficas.
1.4. Para una bibliografía mínima de consulta se apuntan los siguientes

Gallego: Se Conserva. Pedica &gt; Pega.
Mozárabe : Se Conserva, mas ofrece casos de sonorización en "B".
Palma &gt; Pauma o Pastinaca &gt;Bistinaca.3

textos:

"B" 4

2.2.
Galmés de Fuentes, Alvaro, Las Sibilantes en la Romania. Gredos. Madrid.
Galmés de Fuentes, A. y Diego Catalán Menéndez Pida!, Trabajos sobre el
dominio Románico Leonés. Gredos. Madrid.
García de Diego, Vicente, Manual de Dialectología Española. Madrid.
- Elementos de Gramática Histórica Gallega. Burgos.
Jungemann, Frederick, H., La Teoría del Sustrato y los Dialectos Hispanoromances y gascones. Gredos. Madrid.
.
Lausberg Heinrich, Lingüística Románica. Vol. I (Fonética). Gredos. Madnd.
Menéndez Pidal, Ramón, Orígenes del Español. Madrid.
- Manual de Gramática Histórica Española. Madrid.
Meyer-Lübke, W., Grammarie des langues romanes. Paris.
.
Moll Francisco de B., Gramática Histórica Catalana. Gredas. Madnd.
Tov;r Antonio Estudios sobre las primitivas Lenguas Hispánicas. Bs. As.
,
,
. G d
Wartburg, W. von, La Fragmentación Lingüística en la Romania. re os.
Madrid.

et al.

CONSONANTES INICIALES SIMPLES

2.1.

"P"

Francés: Se Conserva. Petra &gt; Pierre.
Provenzal: Se Conserva. Petra &gt; Peira.
Rumano: Se Conserva. Petra &gt; Piatrii.
Italiano: Se Conserva. Petra &gt; Pietra.
Sardo: Se Conserva. Petra &gt; Petra.
Castellano: Se Conserva. Petra &gt; Piedra.
Portugués: Se Conserva. Petra &gt; Petra.
Catalán: Se Conserva. Pélle &gt; Pell.
Aragonés: Se Conserva. Pactare &gt; Peitar.
Aranés: Se Conserva. Piper &gt; Pebe.
Pirenaico: Se Conserva. Peduculu &gt; Pedull.
Vascuence: Se Pierde. Pillu &gt; !lle.
Leonés: Se Conserva. Pignorare &gt; Penorar.

Francés: Se Conserva. Bove &gt; Boeuf.
Provenzal: Se Conserva. Bove &gt; Buou.
Rumano: Se Conserva. Bove &gt; Bou.
Italiano: Se Conserva. Bove &gt; Bue.
Sardo: Se Conserva. Bove &gt; Boe.
Castellano: Bove &gt; Buey.
Portugués: Se Conserva. Bestius &gt; Bicho.
Catalán: Se Conserva. Bove &gt; Bou.
Aragonés: Se Conserva. Bulicare &gt; Bolligar
Aranés: Se Conserva. Butyru &gt; Budé.

&gt;

Be/lugar.

• Esta sonorización en "B" parece influir sobre el castellano y así lo confirman
Corominas y García de Diego. Como ejemplos de esta sonorización se pueden citar:
Pastinaca
Biznaga, Pandura
Bandurria, Poculu
Búcaro, Persicu
Alberchigo
(con prótesis de "Al"), Porcile
Borcil, Papavera
Ababola (con prótesis de "A"),
etc. Véase también: Menéndez Pidal, R., Orígenes del Español. Madrid. 1964, pp.
322-326, donde se abunda en ejemplificación no sólo de sonorización en "B", sino en
otras oclusivas.
' Dada la coincidencia fonológica de dos fonemas /b/ y /v/ en la lengua latina,
se nota, durante la época del latín vulgar una tendencia betacista. Dicha coincidencia
se puede ver ya dada en el cambio de b en v en el interior de la palabra. Desde el
punto de vista fonológico no hay distinción entre B y V al principio de palabra en
español, catalán, gascón, suditaliano, y sardo (excepción hecha del dialecto de Bitti
que es arcaizante). Con respecto al Castellano hay que hacer notar que generalmente
se atiene a la raíz etimológica. Sin embargo, cuando la etimología no es clara, generalmente se cae en confusión. P. ej.: Vota &gt; Boda, Verrere &gt; Barrer, etc.

&gt;

&gt;
&gt;

&gt;
&gt;

&gt;

Dice Lausberg en su Lingüística Románica, Vol. I, p. 310): "La coincidencia fonológica del latín b- y v- presupone para latín v- el grado fonético / {JI. Las regiones
que dan a latín v- una articulación labiodental /V/, evitaron la confusión de ambos
sonidos en principio de dicción. Son éstas: centro y norte de Italia, retorromano, francoprovenzal, francés, provenzal, portugués y rumano. Pero aun en estos idiomas se
pueden descubrir vestigios de anteriores vacilaciones . .. "
Son interesantes las consideraciones que se hacen en: Jungemann, F. H. La Teorla
del Sustrato y los Dialectos Hispano-Romances y Gascones. Gredos. Madrid. 1955,
pp. 336 y ss., Alonso, A., De la Pronunciaci6n Medieval a la Moderna en Español.
Gredos. Madrid. 1955, pp. 23-71, Alarcos Llorach, E., Fonología Española. Gredos.
Madrid. 1965, pp. 231-232, Mariner, S., "Caracterización funcional de los fonemas
del Latín" Emerita, 26, pp. 227-233.

219
218

�Pirenaico: Se Conserva. Battaculu &gt; Batallo.
Vascuence: Se Pierde. Bonu &gt; Ou.
Leonés: Se Conserva. Bibitu &gt; Beldo.
Gallego: Se Conserva. Basiare &gt; Beisar.
Mozárabe: Se Conserva, mas con casos de conversión a "M". Batillu

Gallego: Se Conserva. Traiectu &gt; Treito.
Mozárabe: Se Conserva. Triticu &gt; Tridcaira.
Asturiano: Se Conserva. Taliare &gt; Tayar.

&gt;

2.5.

"D"

Matnell.

"M"

2.3.

Francés: Se Conserva. Matre(m) &gt; Maire.
Rumano: Se Conserva. Multu &gt; Mult.
Jtaliano: Se Conserva, mas con casos de conversión en "N". M at (u) tina
M attina, M espilus &gt; N espola.
Castellano: Se Conserva. Multu &gt; Mucho.
Catalán: Se Conserva. Manu &gt; Ma.
Aragonés: Se Conserva. Medulla &gt; Megollo.
Aranés: Se Conserva. Multone &gt; Mutún.
Pirenaico: Se Conserva. Maculata &gt; Mallata.
Vascuence: Se Conserva. Mataxa &gt; Mataza.
Leonés: Se Conserva. Metu &gt; Mieu.
Gallego: Se Conserva. Mataxa &gt; Madeija.
Mozárabe: Se Conserva, mas con algunos casos de conversión a "B". Miliu

&gt;

&gt;

Milyo, Masticare &gt; Maskaraina &gt; Baskaraina.
Asturiano: Se Conserva. Mugile &gt; Muil.

"T"

2.4.

Francés: Se Conserva. Tempus &gt; Temps.
Provenzal: Se Conserva. Tempus &gt; Temps.
Rumano: Se Conserva. Tempus &gt; Timp.
Italiano: Se Conserva. Tribula &gt; Trebbia.
Sardo: Se Conserva. Tempus &gt; Tempus.
Castellano: Se Conserva. Tempus &gt; Tiempo.
Portugués: Se Conserva. Tempus &gt; Tempo.
Catalán: Se Conserva. Tempus &gt; Temps.
Aragonés: Se Conserva. Tectu &gt; Teito.
Aranés: Se Conserva. Teneru &gt; Tendre &gt; Trende.
O
Vascuence: Puede dar tres resultados: T &gt; D, T &gt; P Y T &gt; Ch
TI.
Tenda &gt; Denda, Trebinthina &gt; Permentina, Trabella &gt; Charamela.
Leonés: Se Conserva. T axu

&gt;

T eijo.

Francés: Se Conserva. Dente &gt; Dent.
Provenzal: Se Conserva. Dente &gt; Dent.
Rumano: Se Conserva. Dente &gt; Dinte.5
Italiano: Se Conserva. Dente &gt; Dente.
Sardo: Se Conserva. Dente &gt; Dente.
Castellano: Se Conserva. Dente &gt; Diente.
Portugués: Se Conserva. Dente &gt; Dente.
Catalán: Se Conserva. Damnu &gt; Dany.
Aragonés: Se Conserva. Despectu &gt; Despeito.
Pirenaico: Se Conserva. Dente &gt; Diande.
Vascuence: Por lo general ofrece el resultado de "L", pero hay casos de conservación. Disciplina &gt; Liziprina, Damnu &gt; Damu.
Leonés: Se Conserva. Debita &gt; Delda.
Gallego: Dicere &gt; Dir.
Mozárabe: Se Conserva. Digitu &gt; Dicdo.
Asturiano: Se Conserva. Directu &gt; Dreito.

"N"

2.6.

Francés: Se Conserva. Novem &gt; Neuf.
Italiano: Se Conserva. Novem &gt; Nove.
Castellano: Se Conserva. Novem &gt; Nueve.
Catalán: Se Conserva. Nidu &gt; Niu.
Aragonés: Se Conserva. Novacula &gt; Navalla.
Pirenaico: Se Conserva. Natu &gt; Nat.
Vascuence: Se conserva, mas en ocasiones de "L". N ovacula
cula &gt; Labaiña.
Leonés: Palataliza en "~". Nidu &gt; Nido.

&gt;

N aala, Nova-

• Dice Lausberg (Cfr. Lingü!stica Románica. Vol. 1, p. 314) que en Rumano la
"I" proveniente de la "1" latina y el diptongo proveniente de "E" breve latina (ie),
palatalizan las consonantes apicales precedentes convirtiéndolas en predorsales. De esta
manera, D
Z. P. ej. Dece
Zece, Dicere
Zice. Esta palatalizaci6n ocurre bajo las
mismas circunstancias o parecidas en Provenzal ( Auvergne).

&gt;

&gt;

&gt;

221
220

�Gallego: Se C onserva, pero en ocasiones da "L". N atale
nare &gt; Lomear.
Mozárabe: Se Conserva. Nocte &gt; Nojte.
Asturiano: Tiene tendencia a palatalizar. Nidariu &gt; !Jeru.

2.7.

&gt;

N adal, N omi-

"S"

Francés: Se Conserva. Sitis &gt; Soif.
Provenzal: Se Conserva. Sitis &gt; Set.
Rumano: Se Conserva. Sitis &gt; Sete.
Italiano: Se Conserva. Sitis &gt; Sete .
Castellano: Se Conserva. Sitis &gt; Sed.
Portugués: Se Conserva. Sitis &gt; Sede.
Catalán: Se Conserva. 'Sedere &gt; Seure.
. .,
Aragonés: Se Conserva, mas con frecuentes casos de palatahzac1on. Surdu

&gt;

sordo.
Aranés: Palatalización frecuente. Sudare &gt; suda.
.
"""
.
d l "S" convertirse en "Z" o palatalizar en s o bien perP
V ascuence: ue e ª
v b
S l &gt;
&gt; Oru .
derse. Sagmariu &gt; Zamaria, Saburra &gt; sa -~rra, o u
oro
Leonés: Se Conserva. Submerguliu &gt; Samargu¡o.
Gallego: Se Conserva. Sensu &gt; Siso.
v
Mozárabe: Palatalización frecuente. Sole &gt; sol. v ,
Asturiano: Palatalización en "Ts". Sapone &gt; Tsapon.
V

,

s

2.8.

"R"

Francés: Se Conserva. Rumpere &gt; Rompre.
Rumano: Se Conserva. Rumpere &gt; Rupe.
Italiano: Se Conserva. Rumpere &gt; Rompere.
Castellano: Se Conserva. Rumpere &gt; Romper.
Portugués: Se Conserva. Rumpere &gt; Romper.
Rebre.
C atalán: Se Conserva. Recipere &gt; "A"
ro da casos de conservación. RasAranés: Por lo general antepone
' pe
tellu &gt; Arrastets, Rota &gt; Roda.
.
Vascuence: Desarrolla "A" O "E" an tenor· Raphanu &gt; Erre/au, Remu &gt;
Arraum.
Leonés: Se Conserva. Relevare &gt; Ralvar.
Gallego: Se Conserva. Reboretu &gt; Reboredo.
Mozárabe: Se Conserva. Remulius &gt; Remullena.
Asturiano: Se Conserva. Re-vellicare &gt; Rebelgar.

2.9.

"L"

Francés: Se Conserva. Lana &gt; Laine.
Rumano: Se Conserva. Lana &gt; Lana.
Italiano: Se Conserva. Lana &gt; Lana.
Castellano: Se Conserva. Lana &gt; Lana.
Portugués: Se Conserva. Lana &gt; Lá.
Catalán: Palataliza siempre. Lupu &gt; Llop.
Aragonés: Se Conserva, mas da casos de palatalización. Lana &gt; Lana, Lumbu &gt; Llomo.
'
Pirenaico: Se Conserva. Lumbricu &gt; Leremico.
Vascuence: Palatalización frecuente. Lepore &gt; Lleproi.
Leonés: En la zona cercana a Galicia hay conservación. En el resto de la
región palataliza. Lapide &gt; Lábana, Luna &gt; Lluna, Lato &gt; Tsao.
Gallego: Se Conserva. Levare &gt; Levar.
Mozárabe: Se Conserva. Lactuca &gt; Laituca.
Asturiano: En la zona de CastroP.ol se conserva, en el resto de la región
palataliza en "Ll", "Y" o "Ts". Lupu &gt; Llobo, Lana &gt; Yaa, Levitu &gt;
Tsieldo.

2.10.

"F" s

Castellano: La "F" latina pasa a ser aspirada "H", para luego desaparecer
en la pronunciación, aunque no en la ortografía. Se conserva exclusivamente
ante diptongo "ue" y en ocasiones ante "ie". Filiu &gt; Hijo, Fonte &gt; Fuente.
Catalán: Se Conserva. Fumu &gt; Fum.

&gt;

• Parece ser que el fenómeno de F
H, con excepción de Gascuña y por influjo
cierto del Euskero, es fenómeno exclusivo del vasco, castellano, aranés, mozárabe (influjo de Castilla), y Asturiano. La mayor parte de los Romanistas coinciden de algún
modo en que este fenómeno es influjo directo del vascuence sobre los otros dialectos.
(Véase: Jungemann, F.H., La Teoría del Sustrato y los Dialectos Hispano-Romances
y Gascones. Gredos. Madrid. 1955, pp. 362-416, donde analiza en un gran despliegue
de investigación todas las hipótesis que se han sustentado sobre este punto. Interesan
sobremanera las conclusiones. Dice "A.-El cambio cast. F
H, que no afectó a
la F latina en todas las posiciones, ni en todo el léxico, no puede explicarse sólo como
consecuencia de factores internos estructurales. Hay testimonios de que se propagó
hacia el sur desde Castilla la Vieja. B.-( . .. ) el cast. F
H puede explicarse como
originado por un prolongado bilingüismo eusquera-castellano ... ", etc.
Véanse así mismo: Navarro T. T. "The Old Aspirated H in Spain and in the
Spanish of America" Word. V, ( 1949), pp. 166-69. Menéndcz Pida), R., Manual de
Gramática Histórica Española. Madrid. 1952, pp. 121-24. Menéndez Pidal, R., Orígenes del Español. Madrid. 1964, pp. 198-233.

&gt;

&gt;

223
222

�Aragonés: Se Conserva. Ficu &gt; Figo.
Aranés: Hace aspiración que a veces se pierde. Fel

&gt;

&gt;

Heu, Falce

Aus.

Pirenaico: Se Conserva. Formica &gt; Furnica.
Vascuence: Hace la aspiración que más tarde se pierde. En ocasiones se hizo
"B" la que continúa la evolución hasta "P". Femina &gt; Emea, Forma &gt;
Borma, Foru &gt; Poru.
Leonés: Se Conserva. Forare &gt; Furar.
Gallego: Se Conserva. Famelicu &gt; Famelgo.
Mozárabe: Se Conserva. Sin embargo hay documentación para pensar que
en ocasiones se hizo aspirada, para luego perderse. Ficu &gt; Pico, Februariu &gt; lbrair.
Asturiano:
Una zona lo conserva, otra lo hace aspirado. Filiu

&gt;

Fijo, Filiu

&gt;

Jiu.

"C

+ a"

7

2.11.
Francés: Palataliza. Capra &gt; Chevre. Caldu &gt; Chaud.
Provenzal: Se Conserva, con excepción de algunas zonas de palatalización.
Caput &gt; Cap.
Rumano: Se Conserva. Caput &gt; Cap.
Italiano: Se Conserva, con algunas excepciones. Caput

8

&gt;

Capo.

Sardo: Se Conserva. Caput &gt; Cábude.
Castellano: Se Conserva par lo general. Carru &gt; Carro, Castellu
Catalán: Se Conserva con sonido velar. Canna &gt; Canya.
Aranés: Se Conserva. Carne &gt; Car, Calceata &gt; Causada.
Pirenaico: Se Conserva. Caput &gt; Cap, Canthale &gt; Canda!.
' Es interesante notar la franca conservación
esta consonante, en contraposición con el francés
donde se tiende a la palatalización. Lausberg en
la palatalización de K• fue posible gracias a la
Rom.
I, p. al
319).
ConVol.
respecto
caso del Asturiano (C

&gt;

Castillo.

en los dialectos iberorromances de
y algunos dialectos del provenzal en
su Lingüística Románica afirma que
palatalización de K•• i. (Cfr. Ling.

&gt; G), es importante ver a Lausberg en Ling.

Rom.
Vol.Meyer-Lübke
1, p. 321. en su Grammatica Storica della Lingua Italiana e dei Dialetti
• Dice
Toscani. (Loescher Ed. Torino. 1967) "Le voci d'origine latina, che cambiano CA CO

in GA Go, son difficili a spiegarsi. Diffusissima nella Romanita e la base gavia (da
Cavea), onde L'Ital. gabbia; qui la C- si sera fatta sonora per l'iníluenza (assimilatrice)
della
sonora
"Allo
stesso
modo-V-.
si potranno spiegare Critare ( da qu(i)ritare) gridare, Castigare
gastigare,
Caligariu
galigaio
... además:
(p. 89). Tobler, Zeits. für roroan. Philol. IV, 182.
Para este
problema,
véase
Hirsch. Zeits. für roman. Philol. IX, 562 y Ascoli. Arch. glott., XIII, 454.

Vascuence : Se Conserva norma
Leonés: Se Conserva. Carbuncu¡1°e&gt;nteC. Catena &gt; Catea, Cattu &gt; Katu.
Gallego : Se Cons
C .
u
aruncho.
erva. apitale &gt; C d l
Mozárabe·. Se Conserva Carice &gt; Ca a.. ¡
A
sturiano: Sonoriza en ;,G,, C
. arric ie, Capra &gt; Cabra.
. aryliu &gt; Garulla, C alamu &gt; Gárabu.

2.12.

"C

+ e' .'

1"

Francés: Se Conserva C
Provenzal: Se Cons . eCr~u. &gt; Cerf, Cinque &gt; Cinq.
erva. ivitate &gt; c· t C
umano: Se Conserva C
zu at, ernere &gt; Cenre
R
Italiano: Se Conser ·c· e'.vu &gt; Cerb, Cinere &gt; Cenusií
.
va. ivitate &gt; c·u, C z
·
t a, ae u &gt; Cielo.
Portugués: Se Conserva c·
Castellano. Se Co
. znque &gt; Cinco, Caelu &gt; Céu
C.
.
conCh.
algunos casos de palatalización.
.
ippu &gt;
Cepo,nserva,
Cista &gt;
Cena &gt; Cena
Catalán. Des ,
istera.
'
.
pues de pasar la etaP.a "T "
servándose "C" ortogra'fº
C .
s se convierte en "S" alveolar, conA
,
ica. aelu &gt; Gel 9
ranes: En ocasiones pal taliz c·
.
Vascuence: Conserva
a . a. ib_ata &gt; siwada.
f . .
su antiguo somdo oclu .
.
G ncahva prepalatal. Cerasea &gt; K . s1vo y en ocasiones aparece como
allego: Se Conserva e· .
ereiza, Cirru &gt; Tserra
· ivitate &gt; c·d d
·
Mozárabe: Palataliza en "Ch" C t a e, Cerasea &gt; Cereisa.
. epulla &gt; Chebolla' Cicer &gt; Ch'ichere.

2.13.

"C

+ o, u."

Francés: Se Conserva por lo general
Provenzal: Se Conserva. Collu &gt; CoÍ. Collu

10

&gt;

Cou.

Rumano: Se Conserva C
Italiano· Se C
. oxa &gt; Coapsa.
Collu . &gt; Callo,
onserva,
t endientes a sonorización en "G".
Cubitucon
&gt; excepciones
Go 't
Sardo: Se Conserva. Culu &gt; C 7i o.
Portugues:
' se Conserva. C ollu u&gt;u.C l
Castellano: Se Conserva con al
o o.
Cuervo, Collu &gt; Cu t'1· C lgunos casos de sonorización en "G" C
C t l'
e o, o aphu &gt; Golp C
. orvu
a a an: Se Conserva con som·¿o velar. Cuppae, &gt;ossus
&gt;
Gusano
Copa.
.

&gt;

. , Cons á .
lb• Véase: .Guerra C, E . "La Evo1uc1on
"' S
, ·on ntica Comparada en D os Dialectos
erorromámcos:
Catalán Y Caste1!ano" H
.
e observa en el Castellano 1
. umamtas, 9, 1968, p.- 208.
rizar C &gt; G. s·irva 1a exphcac·,
.
, od IlllSIDO
que en Italiano, una tenden .
M
Y Lausberg (L ing.
·
R om. Vol. I,ion
e eyer-Lübke (G ramm. S tor. della cia
p. 321).
Ling.a Isonotal.)

225
Hl5

224

�Aragonés: Se Conserva. Cucullu &gt; Cuc~llo.
C l
A ranés: Se Conserva. Cornariu &gt; Curne.
algunos casos de pérdida. o u
Vascuences: Se conserva normalmente. H ay

&gt; Kulu, Cupa &gt; Upa.
. .
Leonés: Se Conserva. Cupiditia &gt; Coldtcia.
.
S Conserva Collecta &gt; Collecha, Collacteu
·
.
A sturiano: e
Gallego: Se Conserva. Collecta &gt; Colleita.
Mozárabe: Se Conserva. Columba &gt; Colomba.
"G

2.14.

+ e, i"

&gt;

Collazo.

11

Gel Germanu &gt; Germain.
Francés: Se Conserva. Gelu &gt;
,
&gt; , Gema' Germanu &gt; Germa.
Provenzal: Se Conserva. Gemma
.
1
Rumano . Se C onserva. G elu &gt; Ger, Genunculu &gt; Genunc iiu.
.
.· Se Conserva. Gelu &gt; Celo, Generu &gt; Gen_ero.
I taliano.
.
vierte en "B". Generu
Sardo: Se Conserva oclusiva y en cierta zona se con
Gheneru, Celare

PRINCIPALES ESTRUCTURAS NARRATIVAS EN
FUNCIÓN TIEMPO Y ESPACIO

DR. JuAN JosÉ GARcIAGÓMEz
Escuela de Letras
I.T.E.S.M.

&gt;

&gt; Belare.

G
G l &gt; Gélo Germanu &gt; ermao.
Portugués: Se Conserva. e u
. ,
.d
re alatal Generu &gt; yerno,
Castellano: Se Conserva con el rmsmo som o p p
.
G ypsu &gt;
•· ta.
. Yeso , Gelu &gt; Yelo. .
,..,, G psu &gt; sis Genesta &gt; sies
s . y
,
Gallego: Se Conserva con la vanante
.
"T"" 0 "s" Celare &gt; selar, Generu
Asturiano: Se Conserva con las vanantes
s
.

&gt; senro.
1 ún caso con el sonido velar clásico, mas_ lo geVascuence: Se Conserva en a g 1
. t "Ts" Gypsu &gt; Kisu Genista &gt;
neral es con sonido palatal en a vanan e
.
,
Tsemizta.
.
""" Genuculu &gt; sull, Generu &gt; sendre.
Aranés: Se Conserva con la vanante s
.
"s" "Ts" y "Ch".
Aragonés: Se Conserva con sonido palatal e~ las vanantes
'
•
Cheso Genuculu &gt; Tsinullo.
.
Gypsu &gt; T-seso o.
,
, dose "G" ortog., pero pronunciándose fnCatalán: Se palataliza, consefr:an.
da en los dialectos "apitxats". Gelu
cativa sonora rehilante o ncauva sor .
&gt;
Gibbu &gt; Gep, Gingiua &gt; Genwa.

c:z,

.
lb rorromances la documentación presentada en
u Es importante,_ para los dia~ect: ée d 1 Pida!. ,( vid., pp. 234-235. § 42, inc. 1, 1
Orlgenes del Espano! por Ramon
en n e
2, 3, 4 y 5).
,
D'
V G mática Histórica Española. Madrid, pp. 89-90.
Asimismo, GarCJa de iego, ., ra
.
t nte ver a Meyer-Lübke. ( Gramm.
Para el Italiano y el dialecto Toscano es !Illpor a
Stor. della Ling. !tal. Torino, p. 85).

AL TERMINAR EL SIGLO XIX -ése al que los críticos calificaron exhaustivamente como 'el siglo de la novela' basándose en el número de narradores que
cultivaron por entonces el género-, el concepto del epos todavía era regido
por cánones realistas. El autor actuaba, las más de las veces, como un simple
reflector colocado entre el suceso real que daba origen a la narración y la
obra literaria. El epos se inspiraba en la realidad objetiva aunque el realismo
comenzara a desaparecer en las avanzadas europeas de vanguardia.
Pero lo que casi ninguno de esos críticos advirtió, fue que el auge habría
de llevar al núcleo autor-lector hacia una exigencia de renovación en las
técnicas literarias. Estas, poco a poco, caminaron a un rompimiento con la
tradicionalidad formal.
Carlos Héctor de la Peña, en su estudio sobre "La novela moderna. Su
sentido y su mensaje. Ensayo de interpretación literario filosófica" ,1 advierte que la causa de la eclosión se debe a que "la novela no es sólo vehículo
de sentimientos, ideas y costumbres, sino que, con sorprendente poliformismo, se constituye en el género literario por excelencia, abarcando los restantes géneros y congregándolos en armonioso conjunto, dándole viveza y
originalidad: las Ciencias Naturales, la Sociología, la Psicología y otras muchas disciplinas científicas y filosóficas han invadido el campo natural de la
novela, de suerte que es difícil discernir si es que las más variadas ramas del
saber pretenden ataviarse con el ropaje de la novela, o si es ésta la que ha
entrado violentamente en ajeno barbecho a cultivar materias que le son impropias."
1
De la Peña, Carlos Héctor, La Novela Moderna. Su sentido y su mensaje. Ensayo
de interpretación literario-filosófica. Editorial Jus. México, 1944.

227

226

�Independientemente de la hoy insostenible teoría expresada por de la Peña
en la última parte de su juicio (la de la propiedad o impropiedad de las
"materias" que se adentran o son adentradas por la novela), sí es interesante desde el punto de vista de anotar un cambio importante en el concepto novela.
En la actualidad, contemplando su esencia a manera de panorámica, podría
inicialmente dividirse la narración en dos grandes grupos atendiendo al manejo espacial y temporal de la realidad. Esta división -como por otro lado
cualquiera que en el terreno de las bellas artes pudiera hacerse-, no es tajante. Entre ambos se extiende un tercer apartado correspondiente a producciones-puente que, sin abandonar del todo las características de cualquiera
de los grupos, invaden el otro sin que sea posible el situarlas definitivamente
en ninguno de los dos. Incluso hay autores que, adelantándose a las técnicas
usuales en su época, entregan producciones que anticipan -a veces siglos-,
las venideras. Pero en general, cronológicamente el siglo XIX marca el final
del primer grupo. Y el XX el principio del segundo.
Siguiendo a Wellek y Warren,2 el primero de esos grupos fundamentales
recibirá la denominación de narraci6n antigua; mientras que el segundo será
el calificado por Clara Reeve como romance. De este último arrancan las
modalidades que han sido catalogadas (en esta nuestra época Neomodernista
que por su insistencia definitoria deja presentir un asomo de Neoclasicismo),
como "nouveau roman", "antinovela", "narración concéntrica", "literatura
vertical", "estructura autorreflexiva" ... , etc.
"La narraci6n antigua ( ... ) ocurría en el tiempo. ( ... ) En muchas grandes novelas, los hombres nacen, crecen y mueren; los personajes se desenvuelven, cambian y hasta se puede ver cambiar a toda una sociedad ( ... )
o asistir al desenvolvimiento cíclico y a la decadencia de una familia. ( .... )3
Tradicionalmente, la novela ha de tomar en serio la dimensión del tiempo" .
Ese tiempo al que se hace mención, debe ser considerado corno meramente
objetivo.
Sin que lo siguiente signifique un estudio minucioso y completo sino básico, para trazar las gráficas de la estructura narrativa en función tiempo
y espacio se atenderá, fundamentalmente, al argumento. Sólo se expondrán
aquellas que se consideren pilotes, entendiendo que de hecho son combinadas
por los autores en variantes prácticamente ilimitadas durante el ejercicio de

La estructura de la narraci6n anti ua se . . .
.
un punto inicial fiJ. o A a otro f" lg b ilmcia por un cammo que va desde
' '
ma y a so uto, B:
Estructura Lineal Matriz.

T. O

A---------E.

B

o

El argumento comienza en un momento dado L
.
fecta secuencia temporal lleg
.
. · uego, mediante una per.
,
a a su cu1mmación y d nl
E .
expositivo. Relata hechos confo
.
ese ace. s sunplemente
rme van sucediendo El t
•d
.
mente de su posición de 'testi , d ,
·
au or -m epend1entereal de un suceso visto o prot~~o~~oa~~rJersonaje'-, nos da la imagen
es objetivo. y el espacio también.
.
empo en el cual se desarrolla,
.
.Esta
. . estructura matriz -correspondiente a narraciones
iniciales de ,
pnm1t1vas-, es el punto de artida d 1
,
epocas
actualidad, el epos.
p
e as que habran de sostener, hasta la
Pronto comienza a desdoblarse. El autor no
. .
el lector en pose cien por ciento ob.etiva
s~ hmita Y_ª a colocarse ante
aspectos subjetivos. Sucede el t
J
. Comienza a mterpolar, en ella,
,.
re roceso temporal a ma e d
b"
.,
no ÍIS!ca sino temática (raíz de los act r d "
, n ~a e am ientacion
te de conciencia"). El mundo d 1 ua iza dos m~nolo?o mterno" y "corriención básica. Entonces ocurre et d::c:::ie:st;e;tt1ca_con el d~ 1~ narrarante el retroceso:
racCiones subjetivas duEstructura Lineal, variante ¡

T. O

A--_.

B

su "profesión de escritor".
• Wellek, René y Austin Warren, Teorla Literaria (Col. Tratados y Monografías,
No. 2) Bib. Románica Hispánica. Ed. Gredos. Madrid, 1962. Cap. XVI (Passim) .
• Ibid.

(. o
229

228

�El Tiempo y Espacio objetivos abarcan la totalidad de la obra. Cubren incluso a los subjetivos porque éstos se realizan dentro de aquéllos. Pero aun
entonces, a pesar del subjetivismo, existe una poderosa referencia objetiva
basada en la realidad motivadora del recuerdo. Habrá dentro de la estructura una coexistencia de tiempos y espacios. Unos, meramente objetivos, correspondientes a la narración que va sucediéndose básicamente. Y otros, objetivo-subjetivos, a la que va retardando y entremezclándose con aquélla.
El retroceso ambiental se multiplica. Ya no funciona necesariamente de
la manera anterior. Con frecuencia trae consigo sub-argumentos que desembocan en el Erincipal. Algunos retrocesos pueden sucederse dentro de una
~sma secuencia temporal. Otros, no. La coexistencia de tiempos y espacios
dentro de la obra literaria no es doble, sino múltiple. Incluso de una regresión a menudo el autor -por asociaciones lógicas o arbitrarias-, pasa a
otra sin que le sea necesario volver antes a la narración básica:

Estructura Lineal, variante 3

T. j O
.....__T. 0-1
E. 0-1---

A

E. O~T. 0-5

•••••••••••••••••••••••••••••••••'::••• ~ B

E.

o•-6_..---r. o•-6

E. 0'-4 __.....-:

_..,-,. o•-4

E.

o • - ~ 0'-2

Estructura Lineal, variante 2

T. O
vrr4

r
T.

i

0-1

E. O
Jugando más con los planos temporales y espaciales, algunos narradores
logran resultados sorprendentes. Un "paralelismo" de historias puede llevarles a crear otra no lograda sino hasta la consumación de la obra. Los materiales empleados son simples y, aparentemente, desconectados. Pero realmente
no son sino elementos constructivos para lograr el argumento básico:

E. $ o
Las _historias iniciales se fragmentan y suceden. Simuladamente hay un
Pª:alehsmo entre ellas, cuando no una desconexión. Pero en realidad lo que
exiS te es la formació~ d~ una real estructura angular en cuyo cerramiento
se marca la tercera historia, no obviamente contada sino hecha por el entrelazamiento ~e las realidades de las otras. Para su formación, el lector colabora. en cahd~d de. co-autor. , Si ~ormalmente la obra literaria, en su logro,
~e~mere del smfro~smo, ~q~i mas que nunca. Posee tiempo y espacio subJetivos de profundidad obJetlva. Subjetivo-objetivos.
La verdadera estructura de paralelos opera de manera similar a la anterior.
Como ella, expresa una realidad con visiones fragmentadas de otras realidades. El argumento básico no está directamente narrado por el autor. Pero
los sub~rgumentos se relacionan directamente con él conformándolo con sus
proyeccio~;s. El. suceso central motiva y es motivado por los secundarios en
~a relaCion de -~ terdepen?e~cia que no puede romperse sin romper la esencia ~e la narrac1on. Es, practlcamente, la culminación de la estructura lineal
matriz:
·

231
230

�Estructura Lineal1 variante 4

T. JO

T. 0-1
E. 0-1

T. 0'-2
E. 0'-2

T. 0"-3
E. 0"-3
T.
E.

o.4

T. 0'-5
E. 0'-5

T. 0"-6
E. 0"-6

peranza juegan como máximos factores, hace desaparecer el pasado y el
futuro amalgamándolos en un presente distinto del real pero no por ello
menos existente, plenamente subjetivo. Su principio y su final no son absolutos sino relativos (lector conociente de la narración), fosos en un punto
de continuidad:
Estructura Circular Matriz:

T. S

ó-4

(

A.

·················~······························
E. - O
En cualquiera de las estructuras básicas enunciadas de la narración antigua, el tiempo y el espacio son manejados con una marcada tendencia al
objetivismo, a la realidad. El autor los advierte y los entrega con una técnica constructiva que, a pesar de las variantes, cae en la tradicionalidad.
En el romance la estructura narrativa opera diferentemente. "El romance
es poético o épico: hoy habríamos de llamarlo 'mítico'. ( . ,.. ) Acaso desatienda la verosimilitud del detalle ( ... ) para dirigirse a una realidad superior, a una psicología más profunda. 'Cuando un escritor llama a su obra
romance, dice Hawthome, huelga observar que pretende una cierta libertad,
tanto en la forma como en el fondo'." Incluso puede llegar a crear "una especie de recinto poético en (el) que no se insiste en el dato real". 4
El argumento tradicional, el que va de un principio a un final absolutos,
es descartado. El tiempo y el espacio objetivos desaparecen en un círculo
que gira alrededor de un tiempo y espacio eternos para captarlos en toda su
magnitud atemporal y aespacial de presente constante. Lo realista entrega
la esencia de la narración a lo metafísico o "a las perplejidades que no sin
alguna soberbia se llaman metafísica".5
La estructura matriz del romance es la circular. Utópicamente (lector en
proceso de conocimiento de la narración) , es una lineal. Como aquélla tiene
un principio que se antoja absoluto. El argumento sigue por cauces pretendidamente objetivos. Pero, al llegar al final, el elemento sorpresa hace su
aparición. Y la obra termina no de una manera absoluta, sino uniéndose a
su momento inicial en una rotación continuativa que la lleva al infinito. Estructura ésta angustia! por antonomasia en donde la esperanza y la deses-

A

\

'f

1

E. S
Variante de la anterior, es la estructura cíclica. Basada en el concepto histórico sociopsicológico (la historia se repite independientemente del tiempo y
del espacio e incluso del personaje; iguales motivaciones dan como resultado
la reiteración del suceso), obedece a la siguiente gráfica (véase pág. 234).
Se trata de una serie de argumentos que se suceden tomando como modelo al primero de ellos. La historia se repite en cada uno, pero independientemente del tiempo y del espacio. Distint~s personajes ejecutan, en sus
tiempos y espacios objetivos, los mismos actos. Ello motiva que, dentro de la
obra, el primero de los personajes se convierta en arquetipo durante el transcurso de los acontecimientos repetitivos, mientras que los siguientes caigan
en la categoría de tipos. El último de los círculos de acción nunca se cierra.
Deja el autor abierta la posibilidad, la seguridad, de una continuación humanamente infinita. Y los distintos tiempos y espacios objetivos, se convierten,
al finalizar, en un gran tiempo y espacio subjetivos.

• lbid.
• Borges, Jorge Luis, Elogio de la Sombra. Emecé Editores. Buenos Aires, 1969.

232

233

�Pero hay ocasiones en las que el narrador mezcla, primariamente, las técnicas características de las dos épocas. La siguiente estructura es ilustrativa
de lo dicho:
Estructura Circular, Variante 1

Estructura Circular, Variante 2

T. O

T. S

T. S

,,----.A'------.,,------"·----,
To 0'"

r-----~-----.

,

T • 0"
A

'\

T. O'
)

'

T. O

r

.....

A
B

''

\.,._____ _____J\.,-------~j
\

_J__

A'
B'

I

I

,. /
"-1o,_ _ _ _ _ _ _ _,

E.

O
/

..., _ _ _ _y,__ _ ___,.J

____ ----~'

Eº 0"

...

~

,

'v

E. 0'"

y

y

E. O

E. S

Formada por la unión de las dos matrices, para su estudio debe considerarse, primero, en forma independiente (proceso en formación), para luego
apreciar el conjunto ( obra literaria) . Comienza por una lineal simple: un
principio absoluto, A, y un final también absoluto, B. Dentro de ella, un
primer argumento. Sólo que cuando se llega a B, aparece la segunda fase de
la estructura. En el punto en el cual ha sido dejada la historia, principia una
nueva que es continuación de la primera pero cuyo argumento comenzará a
actuar eor separado. Su principio, C, y su final, D, operan igual a los de la
estructura circular matriz. El punto de continuidad, E, marca el principio
de la rotación inicial confundiéndose, luego, en un presente constante. Tiempos y espacios verticales que, en su conjunto, no pueden ser medidos más
que subjetivamente.
Por el contrario, el procedimiento inverso al descrito no logra la misma
meta:

E. S

234

235

�Tº S

Estructura Circular, Variante 3

T. O

,,,.
/

-- - - - .......

/

/

'

''

I

A
B

e- - - - - - - -- - . 1 - - - - - - - - -

I

D

\

\

I

\

I

\

'

1

\
E. O
Se inicia por una pretendida circular: A - B. Así, la obra llega a un final
coincidente con su principio. Pero entonces, C, interviene el autor. Adoptando
una posición de omnisciencia, explica el misterio que implica el círculo. Y lo
rompe. Lo convierte en una estructura lineal meramente objetiva: A - D. No
más relativos, sino absolutos: inicio, desarrollo, final. Todo seguido por un
neoclásico y destructor epifonema.
El clímax de estas variantes lo dan las nuevas narraciones de los herederos
joyceanos. El argumento tradicional a contar deja de tener importancia. Las
historias objetivas se anulan en surrealistas círculos concéntricos que enmarcan un instante motivador de tiempos y espacios cuya verticalidad anonada.
Se parte de un punto-instante, A. Sobre él, se describen orientalmente otros
momentos. Cada uno de ellos está relacionado con el central. Cada uno de
ellos da su versión de ese instante en la parte que le corresponde. Pero el
límite de posibilidades, de variaciones, no se cierra. El punto es también un
lugar histórico. Como tal, tiene repercusiones infinitas. Y siempre habrá un
círculo posible (un suceso conformador no tomado en cuenta. . . un tercer
personaje macedoniano. . . un Augusto unamunista ... ) de trazar alrededor
de ese punto imperecedero:

J

\

'

I

I

\
/

'

/
.....

'

- -- -

,,

,,,&gt;

E. S
Con lo ya apuntado se demuestra, aunque sea someramente, la diferencia
esencial entre la narración antigua y el romance. Este pertenece a una nueva
etapa de creación artística cuyo símbolo es una a- privativa. La literatura
actual, la narración en el presente caso, hace gala de gran rompimiento
en cánones tradicionales. Brinda una tendencia a la exposición más que a
la docencia o moralización, a la existencia que -como tal-, no necesita ser
explicada, a la metafísica más que a la realidad académica objetiva. Es amoral,
arreligiosa, atemporal, aespacial. . . Es producto de generaciones rebeldes a
lo anquilosado. Y si en ella se observa un desconcierto aparente, se debe a
una búsqueda incesante de la problemática esencial de sus autores. Pero, al
igual que la otra, se rige por un cierto número de estructuras -hasta cierto
punto maquinales-- que, a descuidarse los escritores, pueden mecanizar la
obra literaria.

237
236

�EL AGUA Y EL VASO EN LA

MUERTE SIN FIN
PROFA. MARGARITA DEL VALLE DE MoNTEJ ANO
Facultad de Filosofía y Letras. U.N.L.

EN ESTAS NOTAS PRETENDO EXPONER a través del símbolo que entrañan el
agua y el vaso, empleados por Gorostiza como centro de su creación poética
Muerte sin fin, el sentido que tienen estas imágenes y el modo como las desarrolla. En ciertos momentos será necesario ir más allá de la referencia explícita y adentrarse en la implicada a través de la metáfora o el símbolo mismos.
En los diecinueve apartados que constituyen el poema, Gorostiza va a desarrollar los símbolos aludidos, desde su gestación y las acepciones que les
otorga, hasta el modo como opera el sentido simbólico que les ha atribuido;
por lo tanto, para mayor claridad, a la par que cumplo mi propósito, comentaré la obra.
El poema comienza con una reflexión en el sentido literal de reflejarse a
sí mismo, de verse tal cual es, lleno de peso existencial "mi torpe andar a
tientas por el lodo"; consciente de sus afanes frustrados "mis alas rotas en
esquirlas de aire", demasiado consciente de sí mismo "lleno de mí -ahíto-me descubro". Todo el símbolo de este descubrirse a sí mismo, quedándose
perplejo de su imposibilidad de llevar a plena conciencia lo que de suyo se
resiste a ser determinado por la razón, es el agua, en forma de "imagen atónita". Es el instante en que su sentimiento de finitud se inserta en el atisbo
de una infinitud: "que tan sólo es un tumbo inmarcesible", pero que no puede expresarse racionalmente " que nada tiene sino la cara en blanco". Este
vislumbre de lo infinito y casi etéreo se expresa a medias en las sensaciones
del mundo como algo que se escapa: "las tenues holandas de la nube" ...
"más resabio de sal o albor de cúmulo que sola prisa de acosada espuma".
Siente que él como hombre y como poeta participa de algo que no puede
determinar, algo que se escapa por su fluidez; sin embargo, esta agua "constreñida por el rigor del vaso que la aclara", toma forma, se hace sujeto del

239

�tiempo "cumple una edad amarga de silencios", pero es un tiempo que a la
vez que ha realizado el milagro de aflorar está penetrado de angustia, "amarga". Por ser el primer momento en que el agua se ha concretado ante la reflexión del poeta la ve, asentada, como "un reposo gentil de muerte niña",
tal vez un poco inconsciente, sin saber todavía cuál es su finalidad pero llevando ya en el seno el signo de la futura destrucción.
Esta agua constreñida "desflora un más allá de pájaros en desbandada",
se deja ir hacia todas las direcciones; no encuentra exactamente el punto de
su atención.
La conciencia del poeta ha logrado encontrar una imagen para su sustancia
y su forma a pesar de que había dudado de su propia existencia al sentir que
el dios es inasible y él un ser "mentido acaso por su radiante atmósfera de
luces". Comienza a tratar de profundizar aunque su reconocimiento le va a
sacudir tan intensamente que va a quedar "marchito el tropo de espuma
en la garganta" pues
En la red de cristal que la estrangula,
allí, como en el agua de un espejo,
se reconoce;
atada allí, gota con gota ( ... ) (1-29-32)

Su alma, "que agua tan agua", se ha dado cuenta por fin de que participa
de lo divino que es esta agua y quiere decirlo a gritos "cantando ya una
sed de hielo justo"; la labor de la poesía es este soñar y cantar, y a la vez
percibe que no sólo tiene un alma henchida de sensaciones sino que el vaso,
la forma que adopta la divinidad "se hinche como una estrella en grano"
y rinde
una rotunda flor
de transparencia al agua,
un ojo proyectil que cobra alturas
y una ventana a gritos luminosos
sobre esa libertad enardecida
que se agobia de cálidas prisiones! ( I, 44-49)

El vaso es él, el poeta con el cuerpo henchido de agua (sustancia divina) ; es el logro literario que se enciende habitado por la dicha. Hay paralelismo entre ojo proyectil y ventana a gritos luminosos; es la poesía que "se
agobia de cándidas prisiones". La tensión entre lo fugaz y lo imperecedero
vuelve a reiterarse.
La idea de la vida como un vaso en donde la infinitud puede reflejarse

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como agua atónita "en la red de cristal que lo estrangula" es la antigua idea
de Platón "se reconoce", de el hombre aprisionado frente a lo que aspira.
El vaso es a la vez el poeta y Dios; cada uno realiza su creación al encenderse "como un seno habitado por la dicha". Sin embargo, además de poeta
es hombre, y hombre solitario porque la vida, el vaso "tal vez esta oquedad
que nos estrecha" carece de comunicación; somos "islas de monólogos sin
eco" es que el vaso es Dios mismo, también, que asiste al hombre: "vaso
que nos amolda el alma perdidiza". El hombre no acaba de percatarse realmente de su naturaleza aunque la presiente "pero que acaso el alma sólo
advierte / en una transparencia acumulada". Dios es azul porque el agua al
acumularse se ve azul, hay inocencia en el color, Dios es tímido, está lejano,
sólo lo podemos presentir: "oculta al ojo, pero fresca al tacto" ( tal como es
el cielo "mar fantasma en que respiran / -peces del aire altísimo- / los
hombres") .
Sin embargo Dios sufre al crear, ama a la criatura (el vaso) pero su
agua, su sustancia divina surge sin voluntad de creación:
Un coagulado azul de lontananza,
un circundante amor de la criatura,
en donde el ojo de agua de su cuerpo
que mana en lentas ondas de estatura
entre fiebres y llagas;
en donde el río hostil de su conciencia
¡ agua fofa, mordiente, que se tira,
ay, incapaz de cohesi6n al suelo!
en donde el brusco andar de la criatura
amortigua su enojo,
se redondea
como una cifra generosa,
se pone en pie, veraz, como una estatua.
¿Qué puede ser -si no- si un vaso no? (II, 19-32)

así vemos que sólo gracias a la compasión enternecida de la conciencia divina (el vaso) que ve los balbuceos de su creación involuntaria, el hombre
va a participar de su sustancia. Hay en esta imagen un doble significado
para el vaso, por un lado será la criatura, el hombre, el poeta, pero por
otra es Dios mismo como continente del agua que escapa.
El vaso va a tomar otras formas, "Un minuto quizá que se enardece hasta
la incandescencia" es la vivencia de la oquedad de infinitud del hombre
que con profundo sentido subjetivo lo hace patente en "tanto más hacia lo
eterno mínimo / cuanto es más hondo el tiempo que lo colma".

241
H16

�La inconsciencia de la creac1on vuelve a manifestarse por su ocurrir en
cualquier circunstancia, impensadamente. En fragmentos de estrofa paralelos reitera esta naturalidad e inevitabilidad del acto creador, tal como acontece al poeta que no crea voluntariamente sino por algo que se le impone al
madurar; el poeta fija la idea de la creación paralela al decir:

sin verlo a El, a Dios,
lo que detrás de El anda escondido:
el tintero, la silla, el calendario
- ¡ todo a veces azules el secreto
de su infantil mecánica! (II, 74-79)

como el de esas eléctricas palabras
-nunca aprehendidas,
siempre nuestrasque eluden el amor de la memoria,
pero que a cada instante nos sonríen
desde sus claros huecos
en nuestras propias frases despobladas. (II, 55-61)

es decir que somos creación de Dios, participamos de su naturaleza divina,
pero no somos los únicos, todas las cosas creadas transparentan lo azul (el
agua) de su esencia, y sólo podemos presentir, nunca saber.
Las imágenes del vaso: "una edad amarga del silencio", "un minuto quizá que se enardece", "el minuto incandescente de su maduración", "el tiempo de Dios que aflora un día", "Un vaso de tiempo que nos iza" están hablando de la temporalidad del hombre; aunque está hecho de lo eterno, él
está condenado a repetirse; la naturaleza del hombre es morir: cae, madura,
ocurre. Es ya un concepto en que está encerrada la muerte sin fin que antes
sólo se había atisbado como muerte niña.
El hombre, la creación de Dios, no puede penetrar los secretos y se conforma con la apariencia de penetración que es la iluminación de la inocencia
aludida a través de la invocación a San Francisco; por otra parte, esta misma
alusión recuerda Ja comunión de tipo naturalista del Santo con toda la creación. Nos invita el poeta a contemplar con ánimo limpio lo que nos rodea:

el vaso, Dios, se derrama en sus criaturas, como la naturaleza que sigue su
ciclo, como el hombre que es sujeto del tiempo, como el poeta que puede a
veces dudar de la eficacia de su comunicación pero que sin embargo tiene
que manifestarse:
¿También -mejor que un lecho- para el agua
no es un vaso el minuto incandescente
de su maduración?
Es el tiempo de Dios que aflora un día,
que cae, nada más madura, ocurre,
para tornar mañana por sorpresa
en un estéril repetirse inédito. (II, 48-54)

Otro intento de desentrañar la creación humana de la solución de la máscara, hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios:
Es un vaso de tiempo que nos iza
en sus azules botareles del aire
y nos pone su máscara grandiosa,
ay, tan perfecta,
que no difiere un rasgo de nosotros (II, 62-66)

Recogiendo la imagen del ojo proyectil que es el poeta, reitera la impotencia para una penetración de lo infinitamente inasequible en la pluralidad de
finitudes del mundo; sólo podemos mirar
242

Un disfrutar en corro de presencias,
de todos los pronombres- antes turbios
por la gruesa efusión de su egoísmode mí y de El y de nosotros tres
¡ siempre tres!

es que el hombre no puede siquiera intuir la creación si no se deja llevar
por una identificación amorosa, tal como en el poema intuimos antes de
penetrar en él intelectualmente. Nosotros tres incluye a Dios que ha creado
sin desearlo, al pºoeta que pretende la razón, el intelecto antes que el amor,
y nosotros, los hombres que estamos encerrados en nuestras islas y por ello
sólo contemplamos con mirada turbia lo que el Santo ve como comunión.
El dios que crea el mundo es un poco pueril, "su infantil mecánica" nos
reitera el poeta y explícitamente nos hace partícipes "Mirad" de cómo la
creación tiene un sentido de juego, como un niño mago que se entretuviera
en crear formas con el agua "mil y un encantadores gorgoritos" hasta que
en un gesto de audacia crea la vida animal.
243

�Después, en un crescendo insostenible,
mirad cómo dispara cielo arriba,
desde el mar ( el agua, la sustancia divina)
el tiro prodigioso de la carne
que aun a la alta nube menoscaba
con el vuelo del pájaro,
estalla con él como un cohete herido
y en sonoras estrellas precipita
su desbandada pólvora de plumas. (III, 37-45)

El creador sigue su labor y revisa todos sus vasos, los perfecciona y los sigue
en todos sus momentos:
solo un cándido sueño que recorre
las estaciones todas de su ruta
tan amorosamente
que no elude seguirla a sus infiernos,
ay, y con qué miradas de atropina,
tumefactas e inmóviles, escruta
el curso de la luz, su instante fúlgido,
en la piel de una gota de rocío;
concibe el ojo
y el intangible aceite
que nutre la esbeltez de la mirada;
gobierna el crecimiento de las uñas
y en la raíz de la palabra esconde
el frondoso discurso de ancha copa
y el poema de diáfanas espigas. (IV, 2-17)

todo es de él, la creación entera depende de su voluntad y los dones más
preciados, la mirada, el verbo, son tan criaturas suyas como las uñas o la
gota de rocío. Hay en este dios creador una dualidad con el hombre poeta
que también se adueña de las cosas con sólo nombrarlas; ambos tienen algo
de asceta y sufren y someten sus imágenes al sufrimiento; los vasos son torturados y arrastrados por la inconciencia de ese puro goce que da los males
metafísicos y los físicos:
somete sus imágenes al fuego
de especiosas torturas que imagina
-las infla de pasión,
en el prisma del llanto las deshace,

244

las ciega con el lustre de un barni.z,
las satura de odios purulentos (. .. ) (IV, 20-25)

En la pasión de las criaturas, su goce ante la creación, su inocencia se han
perdido, han sido cegadas y ya no podrán penetrar más el secreto. Es un dios
si no perverso puesto que también las ama, inconsciente, tanto que, como un
niño otra vez, con esa crueldad refinada del que tortura para consolar,
en un ilustre hallazgo de ironía
la estrecha enternecido
con los brazos glaciales de la fiebre. (IV, 38-40)

Ha habido una escisión, en blanco y negro por así decirlo, de lo bueno y
lo malo. La distinción racional entre la vivencia instantánea de lo más espiritual y todas las cosas del mundo en las cuales se somete a prueba este "puro
goce". Hay en esos versos la transparencia de una incertidumbre de tipo
religioso de por qué al hombre le es dado un camino para poner a prueba
su naturaleza espiritual con su condición humana de ser existente. Se ha
enfrentado al hombre no a su finitud pero sí a su sufrimiento.
Al poeta le ha conmovido el destino de las criaturas, vaso también él, y
después de lo entrevisto se pone a revisar las teorías acerca de la divinidad,
las máscaras de dios. Para expresar con más claridad la inseguridad de la
existencia humana, esta muerte sin fin a que estamos sometidos, presenta la
metáfora de que somos un sueño de Dios, los vasos no somos más que imágenes soñadas:
¡ Qué trebolar mullido, qué parasol de niebla,
se regala en el ánimo
para gustar la miel de sus vigilias! ( los vasos)
Pero el ritmo es su norma, el solo paso,
la sola marcha en círculo, sin ojos;
así, aun de su cansancio extrae
¡hop!
largas citas de cintas de sorpresas
que en un constante perecer enérgico,
en un morir absorto,
arrasan sin cesar su bella fábrica. (V, 10-20)

este dios fatigado saca de su sueño la creación y la destrucción, a un tiempo
hace y deshace, en un acontecer cíclico y eterno la vida se va a enfrentar a
la muerte y de ésta surgirá tal vez la nueva creación, pero como todo es un

245

�sueño en realidad el agua nunca ha sido constreñida ni imaginada, todo es potencia, nada llegó a ser acto: el dios queda "gestado en la aridez de sus escombros", su substancia se ha agotado sin haberse vertido, hasta que

siente que su fatiga se fatiga,
se erige a descansar de su descanso
y sueña que su sueño se repite,
irresponsable, eterno,
muerte sin fin de una obstinada muerte,
sueño de garza anochecido a plomo
que cambia sí de pie, mas no de sueño,
que cambia sí la imagen,
mas no la doncellez de su osadía (V, 23-31)

•
'•

es el mismo dios inasible que imaginó el poeta al empezar su búsqueda, el
soñador.
El poeta, avisando su cambio de imagen presentará ahora a Dios como
"Inteligencia, soledad en llamas", se identificará con este dios estéril y qu~dará tan solo como El ya que tiene miedo de crear por "amoroso temor de
la materia"; si la máscara anterior fue la de un Dios que sueña y nada
llega a realizarse porque se queda en sueño, esta otra no creará para poder
triunfar sobre la muerte; es como si el poeta no escribiera a pesar de las
instancias del lenguaje que lo urgen por miedo a no ser comprendido. Este
dios todo lo concibe mentalmente, pero a nada le da vida: "permanece re-

y no lo emite,·

,

que nada más absorbe las esencias
y se mantiene así, rencor sañudo,

una, exquisita, con su dios estéril
sin alzar entre ambos
'
la sorda pesadumbre de la carne,
sin admitir en su unidad perfecta
el escarnio brutal de esa discordia
que nutren vida y muerte inconciliables
siguiéndose una a otra
como el día y la noche", (VI, 24-38)
La muerte e_s~ prese~te en cu~,to la creación tiene lugar, agua-vaso y muerte son tamb1en otra mterpretac1on de "El, conmigo, con nosotros tres"; aflora en el segundo que la materia se concreta:

"una Y otra acampadas en la célula (vida y muerte)
como un tardo tiempo de crepúsculo,
ay, una nada más, estéril, agria,
con El, conmigo, con nosotros tres;
como el vaso y el agua, sólo una
que reconcentra su silencio blanco
en la orilla letal de la palabra
y en la inminencia misma de la sangre
Aleluya, Aleluya! (VI, 39-47)

creándose en sí misma,

única en El, inmaculada, sola en El,
reticencia indecible,
amoroso temor de la materia,
angélico egoísmo que se escapa
como un grito de júbilo sobre la muerte". (VI, 10-15)

•

es una tensión dramática entre el ser y el no ser, la nada; para no dejar que
la muerte se presente sólo queda el no ser, la inteligencia se mantiene aparte,
es un "páramo de espejos" y la imagen tanto se refiere a la divinidad como
al poeta; el egoísmo ("con El, conmigo, con nosotros tres") vuelve a aparecer,

abstinencia angustiosa
que presume el dolor y no lo crea,
que escucha ya en la estepa de sus tímpanos
retumbar el gemido del lenguaje

La idea de una pasividad o una impotencia del espíritu frente a la misma
condición del morir eterno del hombre para que así Dios se haga a sí mismo
aparece en la siguiente estrofa:
'

sabe la muerte a tierra,
La angustia a hiel.
Este morir a gotas
me sabe a miel (VII, 36-40)
pero se encuentra a la vez con la frustración del creador porque cnmedio
de un cántico de alegría de todos los seres creados, su esencia, su sustancia
no huele, no luce, no sabe a nada, tal como lo resume en el ''baile"

Pobrecilla del agua,
ay, que no tiene nada,

247

246

•

�ay, amor, que se ahoga,
ay, en un vaso de agua (VII, 43-46)

'' I•

es la misma problemática presentada anteriormente, si las cosas son un sueño
o sólo son concebidas por el creador mentalmente, el agua no puede concretarse, y el dios no puede hacerse ni reflejarse en sus criaturas porque éstas
no existirán; quedará aislado.
Este cántico, al que la musicalidad y el ritmo le proporcionan una ligereza
notable, es a la vez el más desolador del poema, el grito del poeta ante su
problemática está plasmado en el ahogarse en un vaso de agua que a través
del juego de palabras deja traslucir la angustia de tipo metafísico que le
ha asaltado. Por otra parte la falta de sabor del agua puede sugerir también
la no existencia de dios, el agua en sí ser tan sólo una sustancia que participa
de las cosas pero ya no como creaciones suyas, sino como elemento integrante
sin mayor trascendencia.
El poeta interrumpe su reflexión sobre el dios creador para aceptar el sentido de lo espiritual que adquiere su significación a través del hombre: "en
el rigor del vaso que la aclara / el agua toma forma ciertamente"; ahora el
ser creado va a reflexionar sobre su creador; tal parece que la última instancia a que llega aquí el poeta es que mejor que el hombre creación de dios, nos
enfrentarnos a dios, - creación del hombre. Recoge la imagen del primer
percatarse de la existencia ''una sed de hielo justo", que es la imagen del
poeta-hombre, y la hace presente con mayor fuerza:
Trae una sed de siglos en los belfos,
una sed fría, en punta, que era cauces
en el sueño moroso de la tierra,
que perfora sus miembros florecidos,
como una sangre cáustica,
incendiándolos, ay, abriendo en ellos
desapacibles úlceras de insomnio. (VIII, 4-10)

Es la inquietud del conocimiento, querer saber y desvelarse tratando de penetrar el misterio porque es más angustioso, quema más la duda que la verdad por tremenda que ésta sea; resulta sin embargo que lo suyo es
más amor que sed; más que amor, idolatría,
dispersión de criatura estupefacta
ante el fulgor que blande
-germen del trueno olímpico-- la forma
en sus netos contornos fascinados. ( VIII, 11-15)

248

•

Quiere penetrar, desea saber, los atisbos que ha logrado "sólo reflejos - briznas de espuma" no satisfacen su sed, desea "un ojo para mirar el ojo que
la mira". El hombre ha traspasado los límites de sus posibilidades; en todos
los vasos "en el lago, en la charca, en el estanque, / en la entumida cuenca
de la mano", percibe la noción que se le escapa. Hay un juego de doble
significación: por un lado el hombre que en su función de poeta intuye el
ser creador o lo presenta, y por otra el creador que ha hecho al hombre para
que éste lo contemple:
En el nítido rostro sin facciones
el agua, poseída,
siente cuajar la máscara de espejos
que el dibujo del vaso le procura (VIII, 31-34)

Encuentra así que en el rigor poético o mejor aún, sólo a través de la forma
poética el espíritu se crea y se recrea, haciéndose:

Ha encontrado, por fin,
en su quehacer sonámbulo,
una bella puntual fisonomía.
Y a puede estar de pie frente a las cosas.
Y a es, ella también, aunque por arte
de estas limpias metáforas cruzadas,
un encendido vaso de figuras (VIII, 35-41)
El hombre ha descubierto, o creído descubrir su origen divino y le ha dado
corporeidad a través de lo poético, pero esta intuición que lo lleva a hacer
de todas las cosas vasos igual que él, es a la vez la angustia del conocimiento
imperfecto, "el suplicio de la imagen propia", la "descarnada lección de
poesía" que le proporciona un "infierno alucinante".
"Pero el vaso en sí mismo no se cumple"; el poeta se encuentra en plena
soledad, no hay un camino de penetración; la incertidumbre de la angustia
humana se halla plasmada en esta metáfora que se enriquece al aludir a la
opacidad intelectual del hombre que vislumbra la verdad sin alcanzarla:
¿ qué esconde en su rigor inhabitado,
sino esta triste claridad a ciegas,
sino esta tantaleante lucidez?
Tenedlo ahí, sobre la mesa, inútil.
Epigrama de espuma que se espiga
ante un auditorio anestesiado (IX, 3-8)

�inclusive si llega a lograr una penetración personal, como poeta se siente frustrado porque no se le escucha, el auditorio está anestesiado; se toma entonces a sí mismo, queda otra vez en amarga soledad:

flor mineral que se abre para adentro
hacia su propia luz,
espejo ególatra
que se absorbe a sí mismo contemplándose ( IX, 11-14)
Intuye que tiene materia divina "una llaga tal vez que debe al fuego" y
busca en todas las cosas dándose cuenta que entre más cree penetrar menos
contempla pero en cambio se identifica y se pierde:

Desde este erial aspira a ser colmado.
En el agua, en el vino, en el aceite,
articula el guión de su deseo;
se ablanda, se adelgaza;
ya su sobrio dibujo se le nubla,
ya embozado en el giro de un re/lejo,
en un llanto de luces se liquida ( IX, 19-25)
estamos frente a la eterna contradicción entre la plenitud de integración a
que aspira el hombre y su aniquilamiento cada vez que se acerca a esa plenitud: una condición de perfección inalcanzable.
"Mas la forma en sí misma no se cumple", el dios creado por el hombre,
esta vez el hombre-dios de los egipcios, sabe que es una creación inventada "el
encendido aroma con que arde a sus pies la poesía". Como hombre desde
su origen está condenado a morir "presume la materia ( el agua) / que apenas cuaja su dibujo estricto (el vaso) / y ya es un jardín de huellas fósiles".
La materia se cambiará en otras cosas "rojo timbre de alarma en los cruceros / que gobierna la ruta hacia otras formas" es una "senil recién nacida"
porque desde su primer momento de existir ya está condenada a la extinción. La muerte penetra la vida:

los crudos garfios de la muerte suben,
como musgo, por grietas inasibles,
ay, la hostigan con tenues mordeduras
y abren hueco por fin a aquel minuto (XI, 30-33)
paradójicamente la misma intensidad del asalto, la conciencia de esta finitud
o muerte es la que abre al hombre el extremo límite, descubre la esencia de
250

su padecer "abren hueco por fin a aquel minuto" pues en último extremo lo
que queda es la aceptación de que "la egregia masa de ademán ilustre" ( el
agua) "podrá caer de golpe hecha cenizas".
El hombre trata de escapar a la angustia de esta condición:

El vaso de agua es el momento justo.
En su audaz evasión se transfigura,
tuerce la órbita de su destino
y se arrastra en secreto hacia lo informe (XI, 7-10)
en el escape hacia el exceso y a través de éste, se va a dejar arrastrar por
todos los males sin oposición "la forma da en el gozo de la llaga / y el oscuro
deleite del colapso", el olvidarse de sí mismo, o mejor aún, el gozar el sufrimiento pueden ser una forma de purificación que libere al hombre del temor
a la muerte.
Cuando el agua se amolda al vaso, y éste cede a la condición del agua,
ambos se cumplen porque ya no están en oposición dialéctica, sino en una
mutua comprensión unitaria; pero se cumplen tan sólo en el sentido de que
hay mayor identidad entre ellos y se liberan de su mutua dependencia:

En la red de cristal que la estrangula,
el agua toma forma,
la bebe, sí en el módulo del vaso,
para que peste también se transfigure
con el temblor del agua estrangulada
que sigue allí, sin voz, marcando el pulso
glacial de la corriente.
Pero el vaso
-a su vezcede a la in/orme condición del agua
a fin de que -a su vez- la forma misma,
la forma en sí, que está en el duro vaso
sosteniendo el rencor de su dureza
y está en el agua de aguijada espuma
como presagio cierto de reposo,
se pueda sustraer el vaso de agua; (XII, 1-11)
Hay una aceptación de la muerte, un retorno a su no existencia, pero todo
se torna en el momento antes de la creación "la noche perfecta de su aljaba".
Sólo esta aceptación sin rebeldía de la muerte puede traer el evadir su
temor. Todo padece una regresión; hay un despliegue de formas vitales en
251

�trance de reconocerse en la dohle instancia de conformar al espíritu y de ser
la vida misma conformada por éste. Comienza a percatarse el hombre de
que todo se va agostando y se consume hasta llegar a un clímax de panteísmo
donde
la arena de arrugados pechos
y el humus material de entraña tibia,
ay, todo se consume
con un mohino crepitar de gozo,
cuando la forma en sí, la forma pura,
se entrega a la delicia de su muerte (XVIII, 5-10)

El lenguaje mismo se ha destruido, el hombre ahoga su expresión poética:
el hombre ahoga con sus manos mismas,
en un negro sabor de tierra amarga,
los himnos claros y los roncos trenos
con que cantaba la belleza (XIII, 8-11)
cuando el hombre descubre en sus silencios
que su hermoso lenguaje se le agosta,
se le quema -confuso- en la garganta,
exhausto de sentido;
ay, su aéreo lenguaje de colores (XIV, 5-9)
sí, todo él, lenguaje audaz del hombre
se le ahoga -confuso- en la garganta
y de su gracia original no queda
sino el horror de un pozo desecado
que sostiene su mueca de agonía (XIV, 26-30)

tal vez esta muerte del lenguaje es la más tremenda, porque la palabra es
creadora, y al agotarse llega "el minuto mismo del quebranto", todos estamos implicados en la destrucción, se va a ella al aceptar la muerte:
Todos se dan a un frenesí de la muerte,
ay, cuando el sauce
acumula su llanto
para urdir la substancia de un delirio
en que -¡tú! ¡yo! ¡nosotros! -de repente,
a fuerza de atar nombres destemplados,
ay, no le queda sino el tronco prieto,
desnudo de oración ante su estrella; (XVI, 5-12)

252

Es una identidad de forma-naturaleza, y más completamente, forma-universo que nos vuelve a conectar cíclicamente con el momento en que esta
forma se integró. Todo lo divino, el agua, se recoge a sus orígenes
hasta que todo este fe cundo río
de enamorado semen que conjuga,
inaccesible al tedio,
el suntuoso caudal de su apetito,
no desemboca en sus entrañas mismas,
en el acre silencio de sus fuentes,
entre un fulgor de soles emboscados,
en donde nada es ni nada está,
donde el sueño no duele,
donde nada ni nadie nunca, está muriendo
y solo ya, sobre las grandes aguas,
flota el Espíritu de Dios que gime
con un llanto más llanto aún que el llanto, (XVIII, 24-36)

Frente a toda la concepción del vaso y el agua que son creación, surge la
imagen del diablo, la tentación que devora al ser: "¡Tan-tan! ¿Quién es?
Es el Diablo,
es una muerte de hormigas
incansables que pululan
¡Oh Dios! sobre tus astillas;
que acaso te han muerto allá;
siglos de edades arriba,
sin advertirlo nosotros,
migajas, borra, cenizas
de ti, que sigues presente
como una estrella mentida
por su sola luz, por una
luz sin estrella, vacía,
que llega al mundo escondiendo
su catástrofe infinita (XIX, 29-42)

La presentación de las máscaras de Dios en un sentido de gradación descendente, cada vez una máscara menos aprehensible, se transforma al final
en una sola luz condenada a su extinción puesto que su fuente hace mucho
que desapareció. El poeta, o la poesía que lo ha invitado a reflexionar sobre aquello que es inasible de suyo.

253

�Como se ha podido apreciar a través del desarrollo que da Gorostiza a
sus imágenes Agua y Vaso, encontramos una primera instancia en que ambas
son lo divino, Dios o mejor todavía, las máscaras de Dios. El agua será así
toda la materia creadora, la fuente de vida, el espíritu de Dios que al ser
aprisionado por el vaso dejará de estar difuso para dar lugar a las criaturas.
No es rara la elección de esta imagen como símbolo, ya que tradicionalmente se considera al agua fuente de vida no sólo en la filosofía de Tales, o
la concepción de los nahoas, sino en la naturaleza misma es fácil comprobar
que el agua es el elemento vital.
El vaso serán las concreciones de Dios pero a la vez será Dios mismo que
se aproxima a sus criaturas y se deja adivinar en ciertos momentos. El cuerpo es un receptáculo para el espíritu, el vaso por su misma transparencia
es lo que deja adivinar mejor su contenido.
Del mismo modo que el vaso-agua es Dios, es el vaso-agua hombre con
sus distintas posibilidades. No s6lo en el sentido de que el hombre sea un
reflejo de Dios, que ha recibido su máscara, sino porque el hombre es también creador con la limitación de una de las concepciones: puede representarnos todo, imaginar o soñar pero no hacer. El instrumento del hombre es
la palabra, así sólo mediante el verbo podrá crear el hombre y vaso y agua
serán símbolos de la obra, del poema, al mismo tiempo que representan la
totalidad de la obra hecha por el hombre. Agua y vaso trabajan como componentes del poema del mismo modo como se integraron en componentes
de Dios y del hombre.
Las máscaras que nos presenta el poeta en su inquirir por la naturaleza
de Dios van variando en una gradación descendente en cuanto a la voluntad
de creación, y ascendente en cuanto a la soledad del creador que puede inclusive no existir o haber sido y dejado de ser.
En el contenido del poema se conjugan lo épico, lo lírico y lo dramático:
narra una aventura del espíritu en su afán de conocer aquello que no puede
penetrar; su angustia ante la limitación de sus propias capacidades para
comprenderlo y el desconcierto y la tensión que sobrevienen al no poder encontrar una sola explicación, sino múltiples, para lo que lo inquieta y esto
mismo lo pone en necesidad de elección que no realiza.
El poema es plurivalente, como hemos apuntado, pues van surgiendo a través de una misma metáfora tres posibles acepciones, o dos de ellas: las máscaras de Dios, las máscaras del hombre y la problemática de la creación del
poema mismo.
Aunque no fue el objeto de este estudio, cabe también agregar que es una
de las concepciones poéticas más profundas y bellas de las letras contemporáneas.

•

RAICES PLATÓNICAS EN ADÁN BUENOSAYRES
DE MARECHAL
LETICIA PÉREZ GUTIF.RREZ M. LE.
Escuela de Letras
I.T.E.S.M.

DESDE LA ANTIGÜEDAD HASTA NUESTROS DÍAS no hay filósofo que, al discurrir
s~bre el tema del amor, no reconozca a Platón como una de sus fuentes principales. Antes, el concepto del amor no había sido tan ampliamente explicado. Aunque después el amor platónico haya sido casi siempre mal interpretado. Se le ha dado la definición de que es un sentimiento que no aspira
a la_ posesión d_el ser amado, sino que se contenta sólo con ponderarlo y
admirarlo de le~os. Na?a tan absurdo al verdadero sentido del concepto. En
el _amor platóm:o lo 1D1portante no es la renuncia a la posesión real del
objeto_ amado, smo la aprehensión de lo bueno, lo verdadero, lo hermoso
del nusmo. Por eso el amor platónico trasciende dcl plano sensorial al de
las Ideas:, El amor, visto en esta forma, es búsqueda y realización. Es camino.
Y, tamb1en, podríamos decir que es motivación.
En la historia de la Filosofía muchos estudiosos han tomado como base las
doctrinas platónicas y han escrito admirables exégesis sobre el tema. Recordemos sólo unos cuantos: San Agustín, Plotino, Ben Gabirol, León Hebreo ...
E~ la Literatura,_ ,muchos también han glosado el tema. Entre los que han
sentido una atraccion por el tema amoroso-estético se encuentra Leopoldo
Marechal. En toda su obra, ya poética ya novelística, sobresale la influencia
de Platón. En este ensayo examinaremos dos aspectos de la influencia platónica en la novela Adán Buenosayres: por una parte, la utilización por Marechal de ideas tom~das directamente de Platón; por otra, la comprobación
de cómo el personaje central de la novela Marechaliana se conforma con todo
al modelo del amante platónico.
En d?s diálogos. resume Platón toda su filosofía amorosa: el Fedro y el
Symposium. El primero de ellos tiene una gran riqueza temática, cuya di-

255
254

�versidad impide encuadrarlo dentro de un determinado asunto. Pero el tema
del amor es el que le da unidad al conjunto. Sin embargo, se pueden reducir
en grandes rasgos a tres los temas generales tratados en él: amor, alma y
ret6rica. Los dos primeros son los más íntimamente vinculados con lo erótico.
El tema de la inmortalidad del alma que se inserta en el Fedro, está tratado en forma breve pero con gran belleza literaria. Después de analizar el
problema, Sócrates se cree obligado a ejemplificarlo. Y para ello toma la
alegoría conocida con el nombre del "mito del carro alado". A éste alude
Marechal en su novela cuando nos presenta al héroe central de la misma
realizando "ese balance de vida que según dicen precede a la defunción o
a la metamorfosis" (A.B., p. 33). En aquella memorable mañana del 28
de Abril de 1922, Adán reflexiona sobre su naturaleza de monstruo dual,
materia-espíritu. Es entonces cuando le sale al encuentro el mito del carro
alado:

Su alma era semejante a un carro alado del cual tiraban dos potros
diferentes: uno, color de cielo, crines abrojadas de estrellas y finos cascos voladores, tendía siempre hacia lo alto, hacia las praderas celestes
que lo vieron nacer; el otro, color de tierra, sancochado de boca, empacador, lunanco, barrig6n, orejudo, vencido de manos, jeta caída y
rodador tiraba siempre hacia lo bajo, ansioso de empantanarse hasta
la verija. Y Adán ¡ pobre carrero! tenía las riendas de uno y otro caballo y forcejeaba por mantenerlos en la ruta ( . .. ). Así, entre uno y
otro caballo, entre el cielo y el suelo, tirando aquí una rienda y aflojando allá otra, el alma de Adán subía o se derrumbaba. Y al .fin de
cada viaje Adán enjugaba en su frente un agrio sudor de carrero"
(A.B., pp. 36-37).
Este es el primer contacto platónico marechaliano de la novela.
Sócrates, al explicar la naturaleza del hombre mediante el mito del tronco
de caballos y el cochero, alude también a otra particularidad del alma. Hace
una distinción entre los seres mortales y los inmortales. Explica que el alma
inmortal es perfecta y alada y se encuentra en lo más alto de los ciclos y
gobierna así el orden universal. Pero cuando un alma inmortal, "ha perdido
sus alas, rueda en los espacios infinitos, hasta que se adhiere a alguna cosa
sólida, y fija allí su estancia; y cuando ha revestido un cuerpo terrestre ( ... )
movido por la fuerza que le comunica, parece moverse por sí mismo, esta
reunión de alma y cuerpo se llama un ser vivo, con el aditamento de ser mortal" (D.P., pp. 520-521). El alma es alada y con sus alas se transporta a
donde quiere; pero esas ·alas que tiene puede perderlas. Para evitarlo es ne-

cesario que el alma se nutra. Y este alimento, según Platón, es todo lo bello,
bueno y verdadero: "lo divino".
Este conocimiento de que el alma posee alas, es una revelación para Adán.
Un día hermoso y extraño comprueba que le nace una ala de paloma

porque así estaba en aquel día hermoso y terrible de su primavera
cuando al mirarse vio que le nacía un ala de paloma. Digo que un
ala de paloma le nacía en el hombro, y que ante la novedad de sus
plumas el alma comenz6 por maravillarse y acab6 por ejercitar un entendimiento, refle.,ionando, )'ª en el signo del ala ya en el número de
la paloma (A.B., p. 437).
Para Platón las almas, por virtud de sus alas, vuelan guiadas por Zcus y
su carro alado. Las de los inmortales suben fácilmente a lo más alto del Uranos, arrastradas por un movimiento circular; y las de los que no son tan
perfectos caminan con dificultad. En lo más alto del Uranos, el alma inmortal
"gusta de la esencia divina de que hacía tiempo estaba separada, y se entrega
con placer a la contemplación de la verdad, hasta el instante en que el movimiento circular la lleve al punto de su partida" (D.P., p. 521). En las almas
imperfectas este movimiento es difícil : pueden subir, descender, y, en algunos casos, hasta ver "caer una a una las plumas de sus alas". Este movimiento del alma también lo percibe Adán cuando, al influjo de su amor por
Solveig, observa tanto en ella como en sí mismo esta rotación:

Dos movimientos observaba yo en ella: uno de traslaci6n en torno de
la mujer suavísima, por el cual mi alma la cercaba en lentos giros, la
medía y estudiaba con amoroso cuidado; y otro de rotaci6n sobre su
eje, gracias al cual mi alma iba estudiándose a sí misma en el modo y
efectos de su contemplaci6n (A.B., p. 450).
Consigna también Platón que "cuando un hombre percibe las bellezas de
este mundo y recuerda la belleza verdadera, su alma toma alas y desea volar;
pero sintiendo su impotencia, levanta, como el pájaro, su mirada al ciclo,
desprecia las ocupaciones de este mundo, y se ve tratado como insensato"
(D.P., p. 523) . A esto lo llama la cuarta especie de locura. Y cuando esta
alma "ha visto, lo mejor posible, las esencias y la verdad, deberá constituir
un hombre, que se consagrará a la sabiduría, a la belleza, a las musas y al
amor" (D.P., p. 522).
Tal es el caso de Adán, cuya vocación a la estética y al amor tuvo tempranas manifestaciones en su vida. Es un descubrimiento notable para él, aquél
cuando se le revela al fin la índole de su movimiento. Lo que le arrastra y
257

256

1117

�le eleva es sólo amor. Pero el amor, en su traslación amorosa, requiere no
sólo que el Amante se mueva, sino también que el Amado permanezca inmóvil.

Si su entendimiento había dado luz a su voluntad, señalándole, no
sólo una manera de traslación sino también la existencia necesaria de
un amado hacia el cual debería moverse, la voluntad, con todo, no lograba salir de su quietud; porque, si bien tenia ya el saber, le faltaba
el sabor del Amado; y faltándole el sabor su apetito estaba como desierto; y desierto el apetito, no hay voluntad que se mueva, sobre todo
cuando la suya es un ala de paloma (A.B., p. 438).
Así es como poco a poco va atisbando el secreto de su vocación y de su
movimiento.

Pero no tardó en advertir que la amorosa traslación requiere no sólo
un amante movible, sino también un Amado inmóvil, ni tardó en observar que, si la virtud del Amante se daba en ella con toda certidumbre, la figura del Amado se le escondía siempre, como si el instante
del ala estuviera lejos aún (A.B., p. 438).
Explica también Sócrates en este mismo diálogo que el alma que ha sido
cautivada por la beHeza y se entusiasma al verla o bien se apasiona por
ella, es llamada "amante". Y el alma amante "antes bien, llevada por la
pasión, se lanza a todas partes donde cree encontrar su querida beHeza" (D.P.,
p. 524). Esta actitud la haHamos en el joven Adán cuando busca la ocasión
de ver al objeto de su amor. En su "Cuaderno de Tapas Azules" escribe:

Madurando planes que no tardaba en desechar, y sintiendo en m! cada
vez más honda el ansia de su visión, resolví finalmente provocar un
encuentro en las barracas de Belgrano, donde yo sabía que Aquéllo se
paseaba todas las tardes entre sus compañeras al regresar de sus estudios

.,

( A.B., p. 455) .
y más adelante agrega:

El azar de una marcha sin rumbo premeditado solía llevarme algunas
noches, como entre sueños, hasta la casa de Saavedra, en cuyo umbral
despertaba yo bruscamente a cierto preludio de la emoción (A.B., p. 457).
También Platón analiza la pasión amorosa y sus efectos en relación con

el hombre "amante". Entre los defectos que se pueden encontrar en la persona que ama está la pasión de los celos. "Pero sobre todo será celoso; prohibirá al que ama todas las relaciones que puedan hacerle más perfecto, más
hombre; le causará un gran perjuicio, y en fin, le hará un mal irreparable,
alejándole de lo que podría ilustrar su alma, quiero decir de la divina filosofía" (D.P., p. 516).
Adán Buenosayres no ha sido inmune a esta pasión, si bien es cierto que
nunca podría comparársele a un Otelo shakesperiano. Tesler alude a estos
celos cuando dice :

¿No he visto )'º el otélico sudor que baña tu frente cuando alguien
pronuncia el nombre de la mocosa? (A.B., p. 62).
Otro de los pasajes de la novela, nos habla de un Adán convertido en
Orlando furioso al ver su "Cuaderno de Tapas Azules" arrumbado en el diván celeste:

de pronto su alma comenzó a desmayar y su razón a extraviarse en peligrosos laberintos de cólera. ¡ Orlando! Adán huye también en alas de
una suave demencia; está en calzoncillos, como Lanzarote del Lago, y
recorre las calles de Villa Crespo bajo una rechifla universal. Dos ríos
de lágrimas ruedan sin término desde sus ojos a su boca, dos ríos amargos en los que Adán se abreva día y noche" (A.B., p. 177).
Así dice Fedro en el Symposium: "porque no hay hombre tan cobarde a
quien Eros no inspire el mayor valor y no le haga semejante a un héroe"
(D.P., p. 318}. Pero esta pasión de los celos en el poeta es sólo producto
de la imaginación de ese Adán creador de mil y un "Adanes fantasmagóricos"
en sus diversos destinos posibles.
Dice Platón que al amante se le puede reconocer fácilmente al observar
su conducta. Y añade que todo el mundo conoce un amante, viéndole seguir
los pasos de la persona que ama. En la novela marechaliana, dos veces encontramos alusiones a estas actitudes. Cuando Tesler y Adán comentan sus
respectivos amores y el último pregunta al primero:
"-¿Nadie sospecha tu aventura? le preguntó Adán entonces". Ante pregunta tan sorpresiva Tesler replica al momento:
-¿ Nadie? -rezongó Samuel-. ¡ El barrio entero! Los chiquilines de
Saavedra me hacen blanco de sus hondas, me señalan con el dedo las
comadres, los perros me siguen con el hocico pegado a mis talones. Y
como si todo eso no bastara, el vigilante de la esquina se ha constituido

259
258

�en mi sombra: lo siento detrás de mí cuando por la noche doy vueltas
a la manzana o me detengo en el umbral de los Amundsen (A.B., p. 66);

y, recordando la pose de Adán cuando se encuentra ante Solveig:
-¡ A vos! -dijo Samuel con energía-. ¿Crees que nadie observa tu
pose de Hamlet acatarrado cada vez que la mocosa te habla o te mira?
(A.B., p. 62).

Entre las varias formas de posesión o de locura de que habla Platón en
este diálogo, está la que procede de las Musas. Estas, al ocupar un alma
tierna y pura, la despiertan, "la transporta ( n) y le inspira ( n) odas y otros
poemas que sirven para la enseñanza de las generaciones nuevas" (D.P.,
p. 520).
Este es el caso de Adán Buenosayres. Desde pequeño accedió al reclamo
de las Musas y fue en sus manos cual cera virgen. Su poesía, muchas veces
incomprensible para sus amigos, era "Una poética virgen, sin número ni medida, como los grandes ríos de la Eatria, como sus llanos y sus montes" (A.B.,
p. 376). En un párrafo de su diario íntimo expresa este temprano despertar
de su vocación poética:
al mismo tiempo aquellas emociones iban despertando en mi ser un
ansia viva de expresión, un deseo incontenible de hablar el mismo lenguaje con que me enamoraban las criaturas. Y a en el jardín y huerta
de Maipú había comenzado a observar los dos tiempos de la inspiración
que se daban en mí ante la hermosura de las cosas: una embriaguez
fundida en lágrimas, y el nacimiento de una idea musical que se debatía en mi ser y buscaba su manifestación (A.B., p. 435) .

El Symposium de Platón es también un diálogo complejo. En él, mediante
la intervención de varios interlocutores, se dan a conocer diversos puntos de
vista con respecto al amor.
Eros es el camino para llegar a crear y captar la belleza. La estética y el
amor laboran juntos en la búsqueda de una Idea de la belleza universal.
Esta trasciende a los hombres por las cosas sensibles y el hombre, por una
intelección amorosa de éstas, puede llegar a su vez a la Idea Universal.
Por boca de Pausanias, se hace una distinción entre dos Afroditas. Se establece así una diferencia entre ellas. Se habla de una Afrodita popular o pandernia, cuyo amor sólo inspira acciones bajas y es la que da preferencia al
cuerpo sobre el alma; y una Afrodita celeste, hija de U ranos, cuyo amor
es de carácter espiritualista.
260

En la novela de Marechal, estas dos clases de amor están encarnadas en
Adán y Tesler. Este último es el contrapunto indispensable que nos hace entender y comprender mejor al primero. El filósofo escéptico es quien, ante
la pregunta que pide una definición del amor, dice:
Resumiendo las ideas platónicas, aunque sólo en el plano de la Venus
terrestre o macanuda, te diré que el amor tiene dos fases : un deslumbramiento del sujeto (yo) ante la forma bella (Haydée Amundsen},
y enseguida un ansia del sujeto (yo) por adueñarse de la forma bella
( H aydée Amundsen) a fin de procrear en su hermosura. ¿Digo bien?
(A.B., p. 64).

Entre las definiciones que de Eros se dan en el diálogo de Platón, está la
de Agatón el artista, el maestro del lenguaje. Adorna su discurso con toda
la poesía posible. Al definir el amor llega a decir que Eros "es un poeta tan
entendido, que convierte en poeta al que quiere: y esto sucede aun cuando
sea uno extraño a las Musas, y en el momento que uno se siente inspirado
por Eros; lo cual prueba que Eros es notable en esto de llevar a cabo las
obras que son de la competencia de las Musas, porque no se enseña lo que
se ignora, como no se da lo que no se tiene" (D.P., p. 327). El hombre, poseído así por las Musas, escribirá versos como un colegial. Esto es lo que le
causa asombro al mismo Tesler cuando
-Figúrate -dijo- que llegué a escribirle un soneto.
-¡No puede ser! -exclamó Adán escandalizado.
-¡ Un soneto, yo! ¿Te das cuenta del ridícxlo? Desde luego no te lo
voy a leer (A.B., p. 66).

Para Tesler, que no ha sido señalado con el don de la poética, es irresistible
este desgranar versos y por eso dice:
Hay días en que llego a casa hecho un Trovattore, con la boca llena
de frases que harían enternecer a una estatua ( A.B., p. 65).

Según Samuel, el amor, su amor, es una inclinación normal del sexo por el
sexo opuesto. Este amor es un tormento para el filósofo viJlacreprense. Es,
como dice Platón en el Fedro, lo que le sucede al que se ha corrompido ya:
"tiene dificultad en elevarse de las cosas de este mundo hasta la perfecta
belleza por la contemplación de los objetos terrestres, que llevan su nombre;
antes bien, en vez de sentirse movida por el respeto hacia ella, se deja dominar por el atractivo del placer, y, como una bestia salvaje, violando el
261

�orden eterno, se abandona a un deseo brutal, y en su comercio grosero no
teme, no se avergüenza de consumar un placer contra la naturaleza" (D.P.,
p. 523). Por esto ante este amor pasional Tesler no se explica lo que le pasa.
De día su imagen (Haydée) se apodera de mí, arma un lío en mi pensamiento y me hace descender a las más vergonzosas acciones (A.B.,
p. 66).

E~te amor de Tesler por Haydée se podría catalogar como el amor de un
"amante Eopular que ama el cuerpo más bien que el alma; porque su amor
no puede tener duración puesto que ama una cosa que no dura. Tan pronto
como la flor de la belleza de lo que amaba ha pasado, vuelca a otra parte,
sin acordarse ni de sus palabras, ni de sus promesas" (D.P., p. 320). Totalmente opuesto a éste es el amor que Adán siente por Solveig. A él nos referiremos más adelante.
Dice Platón que "el amor no reside sólo en el alma de los hombres, donde
tiene por objeto la belleza, sino que hay otros objetos y otras mil cosas en
que se encuentra ( ... ) Sin necesidad de fijar mucho la atención se advierte
su presencia en la música'' (D.P., p. 322). La armonía en la música no es
una oposición entre lo grave y lo agudo, sino una consonancia, un acuerdo.
Entre notas opuestas no puede haber armonía. Música es el amor que hace
concertar dos notas contrarias o las miríadas de notas que brotan cuando
una cuerda en tensión es rozada levemente con amor. Así lo entendió Adán
Buenosayres cuando contemplaba la naturaleza allá en Maipú:

.

Y me pareció que la esfera no giraba esta vez en silencio, sino que
producía un sonido grave como de arco al rozar una cuerda; y oí que
desde la inmensidad de la noche cien músicas bajaban o subían, respondiendo al sonido de la esfera, como si a él se ordenasen todas en la
gracia unitiva del acorde ( A.B., p. 445) .

En la célebre excursión por los bajos de Saavedra, es Adán el que percibe
la música que se encuentra escondida en las cosas:
- ¡ Oigan! ¡ Es el canto del Río!
( . . .)
- ¡ El Plata! -declamó Adán exaltado-. ¡ El río epónimo, como diría Ricardo Rojas! ¡ Ha erguido su torso venerable, sobre las aguas lleva
la frente ceñida de camalotes, y entona una canción de barro, con la
boca llena de barro, con las barbas chorreantes de barro (A.B., p. 188).

262

Afirma Platón, por boca de Pausanias, que el amor también se encuentra
en las estaciones que constituyen el año. Si los elementos presentan unos por
otros un amor ordenado y se mezclan en armonía, entonces el año es fértil
y favorable a los hombres, a las plantas y a los animales.
Para Adán esta armonía se traduce "según el ritmo de las estaciones exactas". Contempla con ojos asombrados cómo aquellas espigas y flores que
"desertaban en cada poniente de la materia" volvían a "encarnarse con igual
hermosura" cada año. Su alma fue así poco a poco disponiéndose a comprender el lenguaje de la belleza.
Platón llega a establecer también la música de las palabras. "De esta manera también las sílabas largas y las breves, que son opuestas entre sí, componen el ritmo, cuando se las ha puesto de acuerdo" (D.P., p. 322). En la
novela de Marechal es Ruth la de la "Hormiga de Oro", la que se pone a
estetizar con Adán y, así inspirada cual una nueva Melpómene, espeta aquel
"-¿ Y la música de las palabras?" (A.B., p. 96) que deja a Adán claramente sorprendido. El tema aflora de nuevo cuando Adán con gran sentido
poético escribe al influjo de su amor por Solveig:

Y era como aprenderlo todo nuevamente, pero sin esfuerzo alguno
y con la viva certidumbre de la música. Porque la Mujer que nos guiaba
en el jardín tenía un modo suyo de nombrar las cosas: (A.B., p. 460) .
y Adán llama al reinado de Solveig "un mundo de perdurable armonía"
( A.B., p. 460) ; y el tema musical culmina cuando escribe en su diario:
alabaré, en cambio, a la Gran Armonía que sabe juntar en un acorde
la gracia de la mujer y la hermosura de la tierra, en el día que los
hombres llaman su primero según los números del amor (A.B., p. 446).

Dice Diótima en el 'Symposium que el amor "consiste en querer poseer siempre lo bueno" (D.P., p. 333). El amor es la posesión de un bien. Esta enseñanza la cree vivamente / ,dán. Muchas veces se había preguntado
cuál sería el bien que se me anunciaba en aquella misteriosa figura de
niña (A.B., p. 449).

Percibe que en el amor que siente por Solveig se esconde algo más que
una simple inclinación amorosa.
El tema amoroso en el Symposium llega a su clímax cuando Diótima enseña a Sócrates los grados de la escala del amor para llegar a la Causa última
de todas las cosas. En este célebre discurso están las raíces de la doctrina

263

�amorosa de ese ensayo de Marechal intitulado Descenso )1 Ascenso del Alma
por la Belleza. Aun cuando presenta también influencias dantescas y del "dolce
stil nuovo" amén de la Plotiniana y 6,gustina, creemos que la base primaria
es sin lugar a dudas Platón. Las constantes nos hablan de una decisiva influencia platónica.
Diótima enseña a Sócrates que el alma debe ir gradualmente subiendo por
una escala de amor. Cada peldaño es un grado de esta escala y cada paso
supone una intelección distinta. El alma va pues de estadio en estadio ascendiendo y de su correspondencia al amor depende el grado que alcance
en la escala. Podríamos también comparar esta escala de amor a un viaje, realizado por un alma a la que Marechal da el título de "héroe", ya que esta
palabra se deriva de Eros (Cfr. D.A.A.B., p. 75) .
El héroe de este viaje en pos del amor será Adán Buenosayres, el personaje central de la novela porteña.
El primer grado de la escala es aquel en el cual el que quiere aspirar al
amor "debe desde su juventud comenzar a buscar los cuerpos bellos" (D.P.,
p. 335) . Adán muestra esa predilección por lo bello prefigurada en el libro
esplendente de la naturaleza, capaz de arrebatar los más sentidos conceptos
y de inspirar los más delicados sentimientos. Como un nuevo Virgilio, sentimental y apasionado, desde su niñez ha escuchado el idioma de la estética.
Ama a la tierra que lo vio nacer. En el "Cuaderno de Tapas Azules" escribe:
Sólo más tarde comprendí aquel arrebatado idioma de la belleza, y supe
que mi destino era el de perseguir la hermosura según el movimiento
del amor (A.B., p. 433).

Pero Diótima agrega que no sólo se deben buscar los cuerpos bellos sino,
además, si el amor está bien dirigido, se debe "amar uno solo, y en él engendrar y producir bellos discursos" (D.P., p. 335). Este cuerpo bello fue
para Adán: Solveig. El llamado de la hermosura fue obsesivo en el esteta.
La belleza, asegura Platón en el Fedro, brilla "entre todas las demás esencias,
y en nuestra estancia terrestre donde lo eclipsa todo con su brillantez, la reconocemos por el más luminoso de nuestros sentidos. La vista es, en efecto,
el más sutil de todos los órganos del cuerpo" (D.P., p. 523).
Gran impacto sufre Adán cuando conoce a Solveig. Ella sintetizaba toda
la hermosura que podía concebir en la tierra. En su "Cuaderno de Tapas
Azules" escribe sus impresiones cuando "por el sendero de los aromos" apareció ella:
No es asombroso que yo la tuviera por una visión y me preguntara

264

si la tarde no se habría personific~do en aquella suavísima figura de
mujer (A.B., p. 446).

y más adelante vuelve a consignar:
En primer lugar advertí (recordando el episodio de la tarde) que la
visión de aquella mujer en Saavedra me había causado un súbito deslumbramiento, como el que produce la hermos~ra (A.B., p. 449).

Para Adán ese encuentro con Solveig será el eje de toda su vida amorosa,
y los bellos discursos que escribirá son aquellos poemas cuyas frases le persiguen "como un tábano imbécil, en toda la extensión de su sueño" (A.B.,
p. 369).
De este primer grado pasa el alma al segundo. El que arna "debe llegar
a comprender que la belleza que se encuentra en un cuerpo cualquiera, es
hermana de la belleza que se encuentra en todos los demás" (D.P., p. 335).
En su diario, Adán escribe que después de su encuentro con Solveig aquella
intelección de amor fue tan grande
que miles de llamados resonaban ahora en sus oídos, como si la tierra
se pusiese a cantar por las mil bocas de sus criaturas! Recién, no más,
el alma sola pedía un Amigo que destruyera su soledad, ¡y ahora reconocía en los llamados la voz de cien amigos que la invitaban desde
afuera! (A.B., p. 441).

Todo fue maravilloso desde ese primer instante:
la risa caliente de los chicos, una voz de mujer a lo lejos, la oscilación
de un pájaro en una rama, el color de una piedra. No sé yo qué linaje
de simpatía desbordaba en mi pecho ante lo más humilde lo más callado: era una sabrosa inteligencia de amor y un deseo de apretar contra mi alma el haz viviente de las criaturas (A.B., p. 451).

Había llegado, corno dice Diótima, a esa hermandad en la belleza que se
encuentra en todos los demás. El hombre "debe mostrarse amante de todos
los cuerpos bellos, y despojarse, corno de una despreciable pequeñez, de toda
pasión que se reconcentre sobre uno solo" (D.P., p. 335) . Ese era el deseo
explicito de Adán, el de apretar contra su alma "el haz viviente de las criaturas" y así escribe en su diario, que su alma se encontró "maravillosamente
perdida entre sus amores" (A.B., p. 441) .
El siguiente paso de esta escala es aquel en el cual el amante "debe con265

�siderar la belleza del alma como más preciosa que la del cuerpo" (D.P.,
p. 335). Adán mismo asevera esto cuando sale con Tesler del prostíbulo y
van por la calle platicando acerca de sus mutuos amores. Forman un contraste con sus ideas. Por un lado Tesler, asegurando que la parte física es
lo más importante en el amor; y Adán asegurando que "la belleza física no
lo es todo'' (A.B., p. 355).
Diótima señala otro estadio en la escala amorosa. El alma que haya llegado
a este punto en su peregrinaje de amor "siguiendo así se verá neces~riamente conducida a contemplar la belleza que se encuentra en las acciones
de los hombres y en las leyes" (D.P., p. 355).
En Adán también encontramos esta admiración ante la belleza moral que
se esconde bajo las acciones de los hombres. Ha leído con atención l_a vida
de Santa Rosa de Lima y ésta ha dejado en su alma hondas congojas. La
vida de la mística flor limeña ha insinuado en su ánimo un anhelo de purificación y también de emulación. Se sentía pequeñito para imitar a esa
Rosa sublime.

Suspenso y aterrado, Adán había leído la historia de su b~tal~ c_on
el mundo y aquel proceso de autodestrucción que la rosa limena iba
imponiendo a su envoltura ( . .. ) se destruía en sí para reconstruirse
en el Otro, y tal era su labor de aguja, su bordado de sangre (NB.•
pp. 25-26).
El alma "amante" al ver esta belleza moral, continúa diciendo Diótima,
hará poco caso de la belleza corporal, y "de las acciones de los hombres deberá pasar a las ciencias para contemplar, en ella la ~elleza (.; . ) y producirá con inagotable fecundidad los discursos y pensamientos mas grandes_ de
la filosofía, hasta que, asegurado y engrandecido su espíritu por esta sublime
contemplación sólo perciba una ciencia, la de lo bello", ('~).P., pp. _335-336) •
Ya hemos llegado así en esta ascensión hasta el penúltlIDO estadio de esta
escala de amor. De aquí al siguiente deberá exigir del amante un amor tan
grande que le hará dar un gran salto hacia lo metafísico. Pa~a Adán Buenosayres este momento es de indecisión y de lucha, no sabe que hacer, en su
diario escribe:

sin embargo un clamor de la prudencia se levantaba todavía en mi ser,
diciéndome que una hermosura igual y de parecidos efectos. me ~abía
inclinado muchas veces al engañoso amor. Pero al evocar .";is ~ntiguos
amores recordaba yo que se habían resuelto en una mocion directa Y
brutal 'hacia las criaturas, mientras que ahora mi alma parecía moverse
con otro ritmo (A.B., p. 450).

Ahora, el último grado de esta escala. "El que en los misterios del amor
se haya elevado hasta el punto en que estamos, después de haber recorrido
en orden conveniente todos los grados de lo bello, y llegando por último, al
término de la iniciación, percibirá como un relámpago una belleza maravillosa ( ... ) belleza eterna, increada e imperecible, exenta de aumento y de
disminución ( ... ) sino que existe eterna y absolutamente por sí misma y
en sí misma ( ... ) se llega casi al término; porque el camino recto del amor,
ya se guíe por sí mismo, ya sea guiado por otro, es comenzar por las bellezas
inferiores y elevarse hasta la belleza suprema, pasando por decirlo así, por
todos los grados de la escala" (D.P., p. 336) . Para el héroe marechaliano,
el amor de Solveig es el motor interno de su peregrinaje amoroso en la búsqueda de la Causa primera. Ha de comprender, al llegar a este grado de
la escala, que la mujer no es el fin de su amor sino el camino hacia la contemplación de la Belleza Suma. Y tras un duro bregar y sufrir, Adán llega
a esta conclusión :

Y cuando, al pensar en Aquélla, tocaba o creía tocar yo el fondo último de su ser, ¡ he ahí que dejaba de pensar en ella para pensar en
Otro, como si la mujer de Saavedra no fuese más que un puente de
plata ofrecido a no sabía yo qué nuevo peregrinaje de mi entendimiento
y continúa

Pero advertí muy luego que la noción del Otro sugerida por la mujer
de Saavedra no se daba ya en mí como un penoso trabajo del razonamiento, sino con la facilidad de una imagen que se refleja en el agua,
y enamora los ojos de quien la mira, y le hace conocer el deseo de levantarlos para buscar en tomo el original de la copia (A.B., pp. 453-454) .
Es, como dice Diótima, .la "belleza eterna, increada e imperecible, exenta
de aumento y de disminución ( ... ) belleza que no tiene nada de sensible
como el semblante o las manos, y nada corporal ( . .. ) que existe eterna y
absolutamente por sí misma y en sí misma" (D.P., p. 336) . Lo que busca el
alma, en otras palabras, es al Creador, supremo fin, causa última, fin de la
escala, alfa y omega. Y termina Diótima con una aspiración: "¡ Oh mi querido Sócrates ( ... ) si por algo tiene mérito esta vida, es por la contemplación
de la belleza absoluta" (D.P., p. 336).
Ultimo grado al que también llega Adán Buenosayres cuando escribe en
su Diario:

Me levanté del umbral, con el alma llena de una indecible turba267

266

�ci6n; y empecé a caminar lentamente po~ la calle solitaria, entre el rumor de frondas que se movían bajo el aliento de la noche. Remontados
mis ojos a las alturas, contemplaba el inmenso r~baño de las_ estrellas
moviéndose arriba con lentitud sagrada; y por primera vez mi ter~ura
se volvía no a la majada visible, sino al escondido pastor que la guiaba
desde lo, alto. Había en la noche una correspondencia de signos, o un
concierto de voces que se llamaban y se reconocían, dichosas de ser y
de flotar un instante sobre la nada. Pero mi coraz~n, que tant~s. veces
había saboreado aquella música por el solo deleite de la ~usic~, le
cerraba sus oídos ahora y parecía levantarse más alto, como si, haciendo
abstracci6n de la música, buscara el rostro del invisible Tañedor. ~ al
entender que sólo a la virtud de Aquélla debía ese rapto desconocido,
ardió mi alma como una hoja fragante, y convertida en humo ascendió
sobre su propio incendio (A.B., p. 454).
En otros aspectos aparte de la filosofía amorosa es Leopoldo Marechal ~n
deudor de Platón. Abrevó tempranamente en sus fuent~s. De ellas extraJO
la savia que impregna su novela. Es el héroe, Adán, rmagen perfecta del
amante. Con todo se conforma al ideal platónico.
.
Marechal, en una prosa impecable de gran sentido poétic~ logra co~J~tar
las fuentes griegas de la filosofía amorosa con las renacentistas y cnsb~nas
legándonos esta magistral novela, que le coloca como uno de los me1ores
escritores de Hispanoamérica.

•

ALGUNAS ANOTACIONES SOBRE EL ASPECTO
PSICOLóGICO EN LA TIA TULA DE
MIGUEL DE UNAMUNO
FIDEL CHÁVEZ P.
I.T.E.S.M.

MUCHO SE HA ESCRITO SO.dRE Don Miguel de Unamuno. Y su veta sigue
inagotable. Dentro de la amplísima bibliografía dedicada al pensador del
noventa y ocho, es de bastante notoriedad la ausencia del aspecto psicológico
en su novelística; generalmente tenemos estudios enfocados siempre hacia
lo mismo: religión, filosofía, inmortalidad. Pero en el aspecto psicológico,
hay una especie de veda; casi todos los unamunistas lo tocan muy someramente o no lo tocan. Sin embargo, éste es preponderante en sus novelas. Es
el punto culminante en La Tía Tula.
Unamuno, además de dar a conocer su problema de personalidad, está
haciendo algo más: está jugando con la personalidad de sus creaturas; que
si bien tienen mucho de él, también presentan rasgos propios que las definen como tales, que las hacen ser autónomas. Tula denota características
psicológicas tan particulares que es imposible pasarlas inadvertidas. El solo
hecho de que tenga mucho de su autor, es ya motivo de estudio en el campo
psicológico. Lo que hay detrás de este personaje aparte de esto, es su realidad como ente de ficción, como creatura literaria; dicho de otro modo: el
mundo del creador en la creatura y el mundo de la creatura en la creaci6n.
Estamos ante dos actitudes que es necesario explicar. La primera y más
sencilla, nos remite al tan mencionado problema de personalidad unamuniano.
Es la actitud de dar a conocer a través de sus personajes su personalidad; la
novela es un medio más para externar sus ideas.
La otra, la situamos al lado de ésta. Podemos decir que funciona ambivalentemente. El personaje, como producto creado que es, lógicamente presenta
características que develan a su creador. Pero aparte, el personaje tiene un
mundo que se hace más real y palpable cuando este ser llega a la autonomía.

269
268

�Al llegar a ser autónomo, vive su problema. Aquí aplicamos esa ambivalencia
de que hablamos anteriormente. Persisten a la vez el problema del autor y
el problema propio del personaje: son dos mundos que se fusionan en un
ser creado; el personaje.
Con estas anotaciones sólo queremos aclarar de nueva cuenta la importancia que merece este aspecto que ha sido olvidado por la mayoría de los
unamunistas, como en el caso de Julián Marías, que, en su libro Miguel de
Unamuno, enfoca el aspecto pero no decisivamente; sus juicios al respecto
son contradictorios la mayoría de las veces. No es que le queramos restar importancia al libro de Marías; la tiene, pero bajo otro punto de vista.
Si bosquejamos a Tía Tula como personaje psicológico, tenemos a la vista
ciertos elementos claves que son los que dan forma a este bosquejo y lo convierten en un verdadero y complejo ser literario: la varonía, el erotismo, el
ansia de maternidad y la castidad. Elementos preponderantes que lo constituyen en personaje psicológico.
En gran parte de los personajes femeninos unamunianos, se puede hablar
1
de varonía. Sus heroínas "son, por lo general, un poco 'varonas' ." Tula
muestra características que la definen como una varona. Quede claro que el
término "varona" no es sinónimo de "hombruna" sino por el contrario, es
un personaje que posee mucha feminidad. Lo que hace llamarla así, es la
fuerza, el poder, el dominio que tiene sobre los demás.
En el caso de La Tía Tula -y también en otras novelas de U namuno-,
vemos que la mujer se vale de la debilidad del hombre. La aprovecha para
hacer de él un instrumento que mueve a su antojo. Es muy frecuente encontrar en la sociedad española este tipo de personajes femeninos con ansia
tutelar, que se constituyen en el ser fuerte de una familia, en la cabeza, es
decir, que ejercen el matriarcado. Unamuno penetró profundamente en este
problema. "Tía Tula nace del enfrentamiento de lo más profundo del subconsciente unamuniano con algo que quizá hasta ese momento no había sido
tratado en la literatura española: los poderes matriarcales que desde tiempo
2
inmemorial vienen modelando el alma hispánica".
La manera de actuar de Tula, ante diferentes situaciones, nos puede revelar más explícitamente esta varonía: al casar a Ramiro con Rosa, Tula
implanta su voluntad, se impone. "Si la quieres, a casarte con ella, y si no
la quieres, estás de más en esta casa ( ... ) ... al día siguiente se fijaba el
día de la boda".3 Ramiro no puede hablar abiertamente, porque la sola pre1

Rof Carballo, Juan, El Erotismo en Unamuno, Revista de Occidente, No. 19,

Madrid, octubre, 1964, p. 75.
• Ibid., p. 74.
• Unamuno, Miguel de, La Tía Tu/a (Col. Austral No. 122), Ed. Espasa-Calpe,

S. A., Madrid, 1965, p. 29.

270

sencia de Gertrudis lo turba; siem re será un
.
.
lo que la grave mujer decida.
p
personaje surruso que acepte
El primer parto de Rosa ofrece much
. .
die estuvo más serena y I
as complicaciones; sin embargo "nava erosa que Gertrudis C
,
'
terana en asistir a tales trances" .4 La ue
. . reenase que era una vees ella. Decreta cuánto y cómo debe d; ha man~Ja realmeDLe el ma~rimonio
de que sus opiniones sus deseos son , d cersEe' , lo hace porque está segura
'
or enes stá se
d
.
capaz de contradecirla.
·
gura e que nmguno es
Llega a cobrar tanta importancia en el h
muere no sienten los hiJ'os la falt d I
ogar de Rosa, que cuando ésta
a e a madre· "L
an
con
ciego
cariño
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U
.
·
os pequenuelos se apegab
ue a muJer severa y gr "s S f
que cuando "encontraron (
)
ave · u ortaleza es tal,
.
· • • muerto al bueno de d p • ..
amortaJÓ después de haberle lavado" o
on nm1tivo ( ... ) le
Varonía, en Tula' es esa fuerza pnmana
..
. que la h
•
forma los problemas fáciles y los dT ·1 y
,
ace contro1ar en igual
, .
I ic1 cs.
' ademas ese pode
.
. .,
que tan fac1lmente ejerce sobre la famili
. ,'
, r, esa 1mpos1c1on
Desde el punto de vista de "lo , fa, ,~onstituyendo5: as1, en centro de ésta.
el erotismo. una el erot·s
ero ico ' podemos senalar dos vertientes en
'
'
1 mo en cuanto fluir impetu
d 1. .
creación. La otra vertiente es la diatrófica o
. oso e mstmto de promaternaJ.7 De esta manera va a f
.
' 1 sea _el lffipulso tutelar, protector,
unc1onar e erotismo en U
1
.
sexual por una parte y el anhelo I
namuno; e apetito
erótica también nos encontramos
~n::::ura po~ ~a otra. En esta actitud
en su artículo El erotismo en U
uno agomco. Juan Rof Carballo,
namuno nos prese ta 1 · •
.
sobre el problema que nos ocupa:
,
n e s1gu1ente diagrama

;i

Impulso diatrófico maternal
1

t

J,

1

Desigualdad

'

,l
l,

Apetito sexual

Amor Propio. Altanería

l,

Muerte

social

- - - - - - - - - - - - - Hambre.

Pobreza

"En e1 erotismo
·
unamuniano están sicm re imb .
.
por una parte el apetito genési
1. p I
ncadas estas seis constantes;
y la muerte. Por el otro siempc1~e ~ et i~pu so maternal; la conjunción erótica
m erv1ene en Unam
1·
roso, un factor muy destacado: el orgullo
altane , un]o, en e Ju~go a~o'
na, e amor propio. MeJor

I;

•
'
'
'

lbid., p. 35.
Ibid., p. 43.
lbid., p. 39.
Cfr. Rof Carballo, Op •

CI·1.,

p. 73.

271

�dicho, algo muy especial que está entre todas estas tres cosas sin ser ninguna
de ellas y que sólo entenderemos bien si las relaciones con los otros dos elementos la determinan profundamente: la desigualdad social de los partícipes en el encuentro erótico y la pobreza o el hambre que, desde luengos
tiempos, van vinculados al status social de uno de ellos.
"Estas seis realidades se ponen entre sí en contacto a través de la chispa que
salta entre el apetito sexual y la altanería. Este chispazo tiene que salvar una
separación a fuerza de haberse cargado mucho las tensiones. Mas, para entender esto bien, es preciso que analicemos someramente cómo circulan las energías anímicas entre estas situaciones psicológicas: el apetito sexual sentido
como fuerza de la vida y como muerte; el instinto maternal; el amor propio;
la pabreza o desigualdad social. Subrayemos antes, una vez más, el carácter
agónico del erotismo en Unamuno ( ... ) Hemos de ver que las interpretaciones eróticas unamunescas son siempre en lucha a veces contra la vida mis8
ma. Es de temer que también en lucha contra el amor".
Tula encarna estas dos manifestaciones. La más palpable, la que aflora, es
la diatrófica. Al impulso sexual siempre rehuye. Cuando reprocha a Rosa el
tener un perro en la casa, de su subconsciente está brotando el impulso diatrófico; piensa que puede retardar o perjudicar en su hermana la procreación
de hijos. "Y cuando al fin fue un día a decirle que había regalado el perrito,
Gertrudis, sonriendo gravemente y acariciándola como a una niña, le preguntó al oído: 'Por miedo a los antojos, eh?' Y al oír en respuesta un susurrado '¡ sí!', abrazó a su hermana con una efusión de que ésta no la creía

q~e me reproches y estés llenando la casa con tu person
lf
d
OJOS, con el son d tu
. ,
a, con e uego e tus
u
1m
e
voz, con el rman de tu cuerpo lleno de alma ero de

~!:ha,ª.!:~!'1:'~'.;,'.':. ';.':,:, ,\º:,:~e:::da, bajaba

rab!. y se

El deseo
oculto empie
capar
de Ramiro
d
~a a man_ifestarse en ella· y, con el propósito de es' a a este un ano de plazo para med"t
1 l
asegurarle si pasando el plazo se casa ,
,
ar a propuesta, sin
l 1m
d
ra con e1 O no. "Y era lo cierto que en
;u ªcabeª cerr:, a de Gertrudis se estaba desencadenando una brava galerna
za rema con su corazón y
bo
,
.
con algo más ah' d
' am s, corazon y cabeza, reñían con ella
el tuétano de los1:ca o, mdás entra,ñ~do, más íntimo, con algo que era como
uesos e su espintu" .12
Tula ~o puede a_ceptar a Ramiro, porque jamás olvidará que fue de otra,
aunque_ esta haya sido su hermana y esté muerta. ". De otra? . ' . D
no! i N1 después de mi muerte! i Ni de rni hermana~
. D . t no. t e otra,
puede ser más ue de
(
.. · · 1 e otra, no! No se
,
q
una ... ) Porque cuando él estuviese a rni lado arr'1ma
o
a
m1
carne
a
carne
., me dice que no estuviese pensando en' ella?
d
y
,' .
' é.•qwen
o no sena smo el recuerdo"_13
•
Es por esto que Tía Tula quiere tanto a Ramirín
,
cuando f~e engendrado, Ramiro pensaba más en el\; :::q~: ;:: se1u:a. que
a ~anohta, la segunda hija de la hospiciana, la siente como hij:· dt:1smo
ca O ; su pecado es no habérsele entregado a Ramiro
peEl problema ~rótico va inquietando el alma de ~sta muJ·er hasta el
mento
· ·
,
. ' en que
. nene que d"mgirse
a su confesor; el padre Alvarez
Ella moor
nmgun motivo acepta casarse con Ramiro no
.
.
p
razones que el sacerdote le hace ver:
'
qmere aceptarlo, pese a las

capaz".º
Ligado al impulso diatrófico, está el genésico, el sexual. Este, en Gertrudis, es motivo de su constante lucha interior. No acepta por ningún motivo
el erotismo que pueda llevarla a lo sexual. Al morir Rosa, ella es una tentación para Ramiro; constantemente él le hace insinuaciones:

.
o la
"-¿ Que' es el remedio contra la sensual1"dª d?• ¿ El matnmonio
mujer?
-Los dos ... la mujer. . . y ... el hombre.
-¡ Pues, no, padre, no, no y no! .t Yo no puedo ser remedio contra
nada!

"-Pero es que siento un vacío.
-¿ Vacío teniendo hijos?
-Pero ella es insustituible ...
(el subrayado es nuestro)
-Así lo creo ... Aunque vosotros los hombres ... "

la

¿ Qué es eso de considerarme remedio?

i y remedio. . . contra eso! No, me estimo en más ...
-Pero si es que ...
ya dno sirve., Yo, si él no tuviera hiJ'os de mi hermana, acaso me
h -No,
b '
a na casa o con el para tenerlos . . . pero remedio? . y a eso? . y 0
remedio? ¡ No!
(.
· é.

10

Ramiro siempre trataba de estar cerca de su cuñada; ésta era ya una obsesión: "¿ Tienes derecho, Gertrudis, a perseguirme con tu presencia? ¿ Es justo
11

Rof Carballo, op. cit., p. 78.
• Unamuno, Miguel de, op. cit., p. 34.
10 !bid., p. 58.

8

272

!bid., pp. 64-65.
" !bid., p. 69.
" !bid., pp. 69-70.

273
HIB

�-Y si antes de haber solicitado a su hermana la hubiera solicitado . ..
(el subrayado es nuestro) .
-¿A mí? ¿Antes? ¿Cuando nos conoció? No hablemos ya más, padre,
que no podemos entendernos".14

El punto obscuro en Tula se esclarece, el confesor ha dado en el blanco;
pero, aún así, sigue demostrando su orgullo, su entereza. No está dispuesta
a entregarse a un hombre que ya fue de otra. Pero, más que esto, es miedo,
miedo tremendo al sexo opuesto. En este miedo quizá esté ocultando su fascinación por Ramiro. Esta es la medida para ocultárselo a sí misma, y seguir
siendo el modelo de virginidad.
Cuando nuestro personaje se abre y devela todo su secreto amor, es justo
cuando Ramiro está en el lecho de muerte:
"-¡ Tula! -gimió el enfermo abriendo los brazos.
-¡ Sí; Ramiro, sí! -exclamó ella cayendo en ellos y abrazándolo.

Juntaron las bocas y así estuvieron, sollozando.
-¿Me perdonas todo, Tula?
-No, Ramiro, no; eres tú quien tiene que perdonarme.
-¿Yo?
-¡ Tú! Una vez hablabas de santos que hacen pecadores. Acaso he
tenido una idea inhumana de la virtud. (El subrayado es nuestro).
Pero cuando lo primero, cuando te dirigiste a mi hermana, yo hice
lo que debí hacer. Además, te lo confieso, el hombre, todo hombre, hasta tú, Ramiro, hasta tú, me ha dado miedo siempre".15

El hombre físico es el temor más grande de Tula. Esto podemos verlo
claro cuando después de haber confesado a su cuñado el amor y la pasión
que calló durante tantos años, pasa por su mente lo siguiente: "¿Y si se repone y cura? ¿Si no muere? ¿Ahora que ha acabado de romperse el secreto
entre nosotros?" 16 De nueva cuenta el temor, porque si Ramiro se cura no
tiene ya escapatoria. Al declarar su pasión al moribundo, más que arrebatada
por el momento lo hace porque está segura de que va a morir, de que ya
no puede temer a la Eresencia de éste.
Tula más que erótica es antierótica; antisexual. Es un fenómeno que psicológicamente tiene su explicación: hay tres tipos de fantasías que determinan
este trastorno:
" /bid., pp. 83-84.
,. /bid., pp. 98-99.
11
/bid., p. 99.

274

a) La fantasía de la Bella Durmicn te; la satisfacción sexual se relaciona
con la muerte; la mujer piensa que si la suprime se sustrae a su tiranía.
b) La fantasía de Brunilda: es la que presenta un conflicto entre el amor
y la agresividad femenina.
c) La fantasía de la abeja reina; es decir, la que brota del choque entre
el papel maternal y el erotismo.17
En Tula se manifiestan estas dos últimas fantasías, pero más preponderantemente, la última:
"-¿Por qué? ¿Por la miel? -preguntó Ramiro.
-No las toca nadie, he dicho.
-Pero si no son madres, Gertrudis.
-Lo sé, lo sé bien. He leído en uno de esos libros tuyos lo que son las
abejas estas, las que pican y hacen la miel; sé lo que es la reina y sé
también lo que son los zánganos".18 (El subrayado es nuestro).
Hay una identificación plena con la abeja-reina; porque es igual que ella,
no es madre pero es el centro de la familia. Es "en apariencia ( ... ) un carácter de mujer que, frustrada en su deseo amoroso, concentra ahora todo
su libido, todo su impulso erótico, no en lo sexual, sino en lo diatrófico, no
en el amor del varón, sino en el amor a los hijos de su hermana".19
El erotismo lo considera Unamuno como un peldaño en el proceso de inmortalidad; lo que nos interesa aclarar ahora es que de él nace el ansia de
maternidad. Tía Tula ansía ser madre, pero rechaza todo procedimiento
normal para tener hijos. Vierte todo su amor maternal en los hijos de su
hermana. Desde que nace el primer niño -Ramirín-, es ella quien se encarga de su cuidado, cosa que hará también con los demás. Los hijos que
no ha tenido, los siente completamente suyos; más que la verdadera madre
es ella quien les dedica su vida.
Al morir Rosa no quiere ser la esposa de Ramiro, pero sí la madre de sus
sobrinos. El amor sexual de Tula está sublimado por el amor maternal que
siente por los hijos de su hermana. Los siente tan propios, porque en realidad Rosa no ha sido más que el instrumento usado por Gertrudis para poder
tener hijos sin sacrificio físico alguno. La madre de espíritu es ella, la Tía.
Hasta la propia Rosa sentía que era Tula más madre que ella: "¿ Quién,
si no, es la verdadera madre de mis hijos?" 20 Ramiro, por su parte, sostenía
" Cfr. Rof Carballo, op. cit., pp. 87-88.
18
Unamuno, op. cit., p. 67.
" Rof Carballo, op. cit., p. 87.
"' Unamuno, op. cit., p. 40.

275

�una íntima lucha interior. Esa actitud maternal de Tula lo desconcer~ba.
"La casa le daba vueltas en derredor ( ... ) Y del fondo de su alma salíale
una voz diciendo: '¿ Cuál es la madre?' " 21 A Tía Tula no se le difi~ulta en
lo más mínimo desempeñar el papel de madre; porque, como ella nusma lo
dice: "Toda mujer nace madre".22 Llega incluso a pedir un milagro para así
poder amamantar al último hijo de su hermana, quien es~ba ya más en la
otra vida: "-· DéJ'ame! ¡ Déjame! ¡ Vete al lado de tu muJer, que se muere
·- t
de un momentoi a otro; vete, que allí es tu puesto, y d''
eJame con e1 runo.
-Pero, Tula ...
-Déjame, te he dicho. Vete a verla morir; a que entre en la otra
vida en tus brazos! ¡ Vete! ¡ Déjame!
Ramiro se fue. Gertrudis tomó a su sobrinillo, que no hacía sino gemir,
encerróse con él en un cuarto y sacando uno de sus pechos secos, un~ de sus
pechos de doncella, que arrebolado todo él le retemblaba por los laudos del
corazón -era el derecho--, puso el botón de ese pecho en la_ flor sonrosada,
pálida de la boca del pequeñuelo. Y éste gemía más estruJando entre sus
pálidos labios el conrnoyido pezón seco.
"-· Un milagro Virgen Santísima - gemía Gertrudis con los ojos ve'
• 1
' nad'1e.1
lados 1por las lágrimas-;
un milagro y nadie
o sabra,
y apretaba como una loca al niño a su seno. Oyó ~~os Y lu~go, que
intentaban abrir la puerta. Metióse el pecho, lo cubno, se enJugo los
ojos y salió a abrir. Era Ramiro que le dijo:
-¡ Ya acabó!
.
.
,
-Dios la tenga en su gloria. Y ahora, Ramiro, a cuidar a estos.
-¿A cuidar? Tú ... , tú ... , porque sin ti ...
-Bueno· ahora a criarlos, te digo". 23

'

Muerta Rosa, Tula está más que nunca en su papel. No ~cepta casa:se
con su cuñado y mucho menos con Ricardo, primo_, de Ram~ro con qm~n
sostuvo un pequeño epistolario amoroso; porque, haciendolo as1, se_ converüa
madrastra de los que ya son sus hijos. "Casándome con Ramiro, entree~ dole mi cuerpo y no sólo mi alma, no lo impediría. . . Porque entonce~
~~ue sería madra:tra. y más si llegaba a darme hijos de mi carne y de m1
sangre ... Y esto de los hiJ' os de la carne hacía palpitar de sagrado terror el
"' lbid., p. 36.
" Jbid., p. 37.
" Jbid., pp. 4 7-48.

276

tuétano de los huesos del alma de Gertrudis, que era toda maternidad, pero
maternidad de espíritu".24 El amor maternal cobra tal vida en Tula que
llega a sentir que esos hijos son de su vientre. Gertrudis no quiere ser madrastra porque ya es madre. Tras ese amor maternal, se oculta el terror al
sexo. No quiere aceptar a su cuñado por esposo, pero sí que los hijos de
éste sean inmensamente suyos.
La realidad es que Tula no quiere ser madre como la naturaleza lo exige.
Por eso los interminables pretextos y las evasivas a su cuñado. Su formación
no le permite más que enmascararse dentro de sus falsos instintos. Todo lo
que pudo haber sido en ella una placentera realidad, lo encubre en su frustrada y obscura personalidad de tía ejemplar, pura y casta.
Son dos los hijos por los que Tula siente marcada preferencia; Ramirín,
el primero, porque en ese entonces Ramiro aún tenía muy fresco su recuerdo
y pensaba más en ella que en Rosa; y Manolita, porque es la hija de su pecado. Pero también hay que recordar que Ramiro cae con la hospiciana porque Tula no lo acepta; es cuando más viva estaba la pasión de Ramiro, el
deseo, por su cuñada. Queremos decir que también en esta ocasión pensaba
más en Tula que en la pobre Manuela, por quien nunca sintió más que
lástima.
Gertrudis tendrá que criar a la última hija de Ramiro y la Hospiciana,
porque ésta muere en el parto. A los hijos de alla los recibe también como
si fueran suyos. Al criar a Manolita, Tula manifiesta rasgos en que el instinto
maternal se ha apoderado por completo de su persona. "Cuando ponía el
pisgo de caucho en la boquita de la pobre criatura, sentía que le palpitaba y
se le encendía la propia mama (subrayado nuestro) ( ... ) Y al darle de
mamar, en aquel artilugio, por la noche, a oscuras, y a solas las dos, poníale
a la criaturita uno de sus pechos estériles, pero henchidos de sangre, al alcance de las manecitas para que siquiera las posase sobre él mientras chupaba
el jugo de vida".25
Tula se dedica, se consagra a una labor educadora, toma el puesto de madre no sólo de los hijos de su hermana, sino también de las hijas de la hospiciana y Ramiro. En último término, esto puede verse como una autodefensa, por miedo a la maternidad física. Ella considera que formar a los hijos
es más importante que tenerlos, actitud que pasa a segundo término después
de la muerte de Ramiro. Pensemos que fue así, porque se vio a salvo de la
presencia de su cuñado.
Esta "hambre de maternidad" está ligada estrechamente con lo erótico,
•• lbid., p. 70.
,. lbid., pp. 113-114.

277

�con el amor sexual, punto de partida a donde vuelve este instinto maternal
de Tula.
Hemos observado ya que en Gertrudis existe un inmenso temor al hombre.
Este temor es, más que nada, por castidad. Tiene sus raíces en su formación.
Lo que más le preocupa es ser una mujer ejemplar, modelo de virginidad.
Tula, en efecto, será una mujer casta y pura, pero no porque así lo sintiese,
sino porque tenía muchos prejuicios, procedentes de su apetito sexual, de su
frustrada idea del amor.
Cuando empieza a hacerse cargo de los hijos de Ramiro, la pureza es lo
que xr{ás le importa. Sustrae al primer hijo, a Ramirín, para que no fuera
desde pequeño a percatarse de los "ardores de sus padres". Detrás de esta
pureza, hay erotismo: "Y por las mañanas, luego de haberse levantado Ramiro, iba ( ... ) y abría de par en par las hojas del balcón, diciéndose: 'Para
que se vaya el olor a hombre'." 26 Quiere un hogar limpio, donde no tengan
que cerrarse las puertas a los pequeños. Hasta las miradas de su cuñado
afectan la limpieza del hogar: "-Lo dicho; no quiero que ensucies así, ni
con miradas, esta casa tan pura y donde mejor pueden criarse ]as almas de
tus hijos. Acuérdate de Rosa" .27 Al médico de la familia, que insinúa a Tula
matrimonio, lo rechaza: -¡ Por puerco! -No puede ver en el hombre más
que el instinto sexual y eso es podredumbre. Cuando educa a Ramirín, le
enseña geometría, porque en ella encuentra pureza, pero no le enseñará anatomía ni fisiología. "Esas son porquerías -decía- y en que nada se sabe
28

de cierto ni de claro" .
La limpieza era ya en Tula patología; al criar a Manolita, tuvo que hacerlo con lactancia artificial; el lavar los frascos y preparar el alimento era
para ella un ritual.
Detrás de esta mujer casta, modelo de virginidad, hay un mundo oscuro
y ambiguo donde se mantiene una fuerte y constante lucha entre el amor y
la castidad. Al final de sus días, de lo que se arrepiente Tula es de no haber
dado su amor a Ramiro, de haber sido tan casta. "Y si veis que el que queréis
se ha caído en una laguna de fango ( ... ) echaos a salvarle, aun a riesgo
29

de ahogaros, echaos a salvarle ... "
Cierto es que el arrepentimiento en Tula es un tanto ambiguo, debido a
que las últimas palabras de la tía pueden tomarse como producto del delirio
motivado por su estado de salud. Sin embargo, al aceptar que Tula está delirando, hay que aceptar también que su delirio es muy especial, tan especial
:• !bid., p. 58.
:rr Ibid., p. 64.
:s !bid., p. 117.
'" Ibid., pp. 136-137.

278

y coordinado que esas palabras finales encierran
advertencia para los sobrm'os que empiezan
.
a v· una
· Rensenanza. O quizá una
puede arrepentirse por complet
. ivir. ecordemos que Tula no
O porque su obJet'
·
ad. Por esto advertíamos qu
, .
ivo, su mira, es la inmortalid
e su umco ar
· ·
pondido a Ramiro. El arrepentum'. t
repenbrmento es no haber corresd
,
en o aparece ya c
d
.
na a, es mas que otra cosa un modo d . if
uan o no es posible hacer
ante ésta limpia de toda culpa.
e JUSt icarse ante la familia y, así, morir
A) Conducta.
Tula nos va a mostrar externamente u
.
Puede decirse que es un mod I d
. n comportamiento irreprochable
e o e rectitud Su m
d
·
e una mujer dedicad
·
anera e comportarse es
la d.
a y consagrada a su d b
S if'
edicarla a los hijos de su hermana
e er. acr ica su vida, para
d
En apariencia todo resulta normal.
fecta revelará el interior de T I .
per; es~a conducta tan medida y perpsicológicos, tan profundos y c;: a ,t day, etras de ella, un mar de traumas
'-'"en a os que no I d .
Estos traumas la acorazan e , .
'
a e1an ver el mundo real
n si misma actuando
.
perfecta; sin embargo su cond t
aparentemente como muy
. .
,
uc a va mostrando poc
. .
e ommio, la posesividad, el q uerer ser madre y la od at poco., sus mstlntos:
1d
o o esto da forma a una mu1er
. que es normal
, exte es ruccion..
.
T d
te, nunca podrá vencer la luch
rnamente, mtenormena con sus traumas rel . d
con a castidad o más bien co 1 "d
aciona os en principio
1
'
n a i ea que de la sexual' d d t'
,
pues su excesiva preocupación por I I' .
i a iene; asi vemos
hijos de Ramiro
a impieza, o su extremo amor hacia los

h

El personaje presenta, a
su interior; su conducta y
t bm' •
es orno para probar su
pero no falso.

cada aso un
.
I
p . 1' p tos, reacc10nes, que nos revelan
a especia manera de reaccio
I
íntimo instinto de
nar, son e mejor
destrucción, muy profundo

B) · El instinto destructor.
Más que instinto de destrucción es un . .
. .
motivado por deseos de venganz '1
:sonto crlIIllilal subconsciente
hace pensar esto su manera de a, o que
y en el fondo de Tula. No~
.
.
comportarse y de
·
.
situaciones. Gertrudis casa a R
reaccionar ante diferentes
osa con Ramiro
·
ella a quien ama Trata d
blim
' consciente de que es a
..
.
e su
ar esto y todo su
l nf
os hiJOS de su hermana Po
. . .
amor o e oca hacia
1
los maneja. Le interesa p.rim:d~rlmmcipio, en los casados, ejerce dominio
r ia ente que Rosa 1 d, b .
'
tes del casamiento hay en T 1
.
e e so nnos. Ya an.,
,
u a ese ansiado papel de T'
. ,
tencion
subconsciente de poder asi, robar1e el canno
·- de ia,l quiza
,
hi. con la inpo ian haber sido suyos.
os JOS que bien
d

279

�Cuando nace el primer niño, se presentan algunas dificultades en el parto,
a tal grado, que "el médico llegó a hablar de sacársela viva o muerta".
-¿Muerta? -exclamó Gertrudis-; ¡ eso sí que no!
-¿ Pero no ve usted -exclamó el médico- que aunque se muera
el crío queda la madre para hacer otros, mientras que si se muere ella
no es lo mismo?
Pasó rápidamente por el magín de Gertrudis replicarle que quedaban otras
madres, pero se contuvo e insistió:

-"Muerta ... , ¡No! ¡Nunca! Y hay, además, que salvar un alma".ªº
En este momento no le interesa su hermana, y quizá cuando pensó que 'quedaban otras madres' era más concretamente que quedaba ella. Este es el
primer inicio en firme donde se siente ese instinto destructor, anormal en
Tula.
Rosa queda débil del parto; aún no se repone y la tía ya está pensando
en un hijo más:
"-Creí morirme, Tula. Aún ahora me parece que sueño muerta. ( ... )
-Cállate. El médico ha dicho que no hables mucho. El pobre de Ramiro
estaba más muerto que tú. ¡ Ahora ánimo, y a otra!" 31
Es tanta la insistencia de Tula en que la misión del casado es tener hijos,
que pronto viene el segundo. Se apropia de la voluntad de Rosa, quien desde
entonces cada vez está más débil pero a Tula no le importa; le insiste nuevamente en lo de los hijos. Viene el tercero, y Rosa está al borde de la muerte.
Tula lo siente tan natural que, cµando Ramiro le pide infunda ánimos de
vida en la moribunda, lo que le contesta es que la obligación es de él y no
de ella. Muere Rosa, y Tula se muestra tranquila, como si ya lo esperase.
Pasado el tiempo, se niega a casarse con Ramiro arguyendo que no puede
ser madrastra de sus hijos. Ramiro cae en la débil tentación de la carne, con
Manuela.. Esto es un golpe fuerte para Tula, quien cree que la manera de
responde1 a este acto de Ramiro es obligarlo a casarse con Manuela. Es una
manera de vengar la ofensa que éste le había hecho y estar a salvo. Viene
otro hijo más para la tía; ésta sigue el mismo procedimiento utilizado con
Rosa. Ahora es a Manuela a quien tiene que decir que su labor es tener
hijos, o indirectamente: atender al marido. La pobre hospiciana, que de por
sí era debilucha y además anémica, apenas soporta el primer parto. Nuevamente, con los 'intencionales' consejos de Tula, no tarda en estar otra vez
"' Ibid., p. 35.
" ]bid., p. 36.

280

embarazada. Ramiro cae enfermo y muere. Al poco tiempo Manuela da a
luz una niña, lo cual le causa la muerte.
Ahora sí Tía Tula está sola. No tiene más a quién dedicarse que a sus
hijos. ¿ Cómo ha llegado esta mujer hasta aquí? Si reflexionamos sobre este
aspecto, es fácil plantearnos lo siguiente: quizá Gertrudis actuaba inconscientemente; pero es ella quien lleva a su propia hermana a la muerte. Al nacer
Ramirín, Tula sabe que el estado de la madre es delicado pero no hace nada
por cuidarla. Al contrario, la anima a tener más hijos. Sustrae al niño, se
encarga de él, para que así Rosa no tenga más que entretenerse con Ramiro.
Al fin, al dar a luz el tercer fruto, muere; muere por su debilidad, sí, pero
no llega sola hasta este punto: Tula la arrastra. El deseo de venganza subconsciente se está cumpliendo. Se ha posesionado de sus sobrinos y, además,
ha quitado a Rosa de su camino, la ha destruido. Más tarde, con Manuela
la hospiciana sucede exactamente lo mismo. Sólo que aquí, ya llega Gertrudis a la reflexión: "los otros se murieron; a ésta la han matado ... ! ¡ La
han matado .. . !, ¡ la hemos matado! ¿No la he matado yo más que nadie?
¿No la he traído yo a este trance?" 32 Ella la ha conducido de la mano
hasta la muerte. Si con su propia hermasia lo hizo, con ésta no repara en
hacer lo mismo. Sin embargo sus delatoras reflexiones cambian de rumbo y
todo lo acepta como cosa del destino. Claro está que no por esto deja de
ser la autora, la homicida. En el caso de Rosa, su instinto estaba en el subconsciente, operaba desde allí. Si ponemos atención a sus reflexiones, vemos
que ese instinto está ya no en la subconsciencia sino en la conciencia, aunque sea por un momento y retroceda nuevamente al subconsciente. Estamos,
pues, ante el punto culminante, es decir, el principal punto de apoyo en la
tesis que queremos asentar. El instinto de destrucción en Tula es más bien,
como ya lo mencionábamos en principio, un instinto criminal (homicida),
provocado por un interior deseo de venganza. Una desviación erótica: tener
hijos del hombre que ama sin dejar por ello de ser virgen.
Hay algo más, y quizá pueda parecer un poco descabelJada la idea. Sin
embargo la mencionaremos: también a Ramiro se puede aplicar este instinto
de Tula. Al igual que a los anteriores, a Ramiro también lo llevará a la
muerte. Cierto es que s~ enfermedad era una pulmonía, pero esto se le
complica con el corazón. Pensemos detenidamente, en que es Tula quien
ha traído estas complicaciones con su presencia, con sus evasivas, con su dominio. Si Ramiro llega a esto, es más que nada por la vida tormentosa a que
lo sometió su cuñada. En el exterior, se ve sólo como el rechazo; pero, interiormente, es una ruda y angustiante lucha que muy bien pudo afectar de
esta manera a Ramiro.
" Ibid., p. 102.

281

�Tula es de ese tipo de mujeres que pueden compararse con unas plantas
carnívoras llamadas "droseras", "hembras que acogen en su regazo al atraído
38
y despreocupado fecundador, le utilizan y le devoran a continuación". Es
lo que hizo T ula con Ramiro, lo ató a sí, y lo utilizó como un simple instrumento. Y además lo llevó a la muerte.
Hemos hecho ya alusión a otros aspectos no normales en tía Tula. Este
instinto que observamos es algo más de lo que hay en e.,;te ser tan particular
que no acepta la realidad. De lo único que llega a arrepentirse al final de
sus días Tía Tula, es de no haber hecho feliz a Ramiro. Pero no de haber
destruido a Rosa y a Manuela e incluso al propio Ramiro. A la última hija
de Manuela, Manolita, la llama "la hija de mi pecado", porque ella había
obligado a Ramiro a casar~c con la hospiciana. Sin embargo, en el subconsciente ese pecado es más por el crimen que cometió con Manuela.
En La Tía Tula, Unamuno sigue su particular forma de escribir novelas.
Expone nuevamente las ideas que lo acompañaron siempre -muerte e inmortalidad-, a través de personajes, en un relato más de acción y sentimiento. Porque Miguel de Unamuno es un amplio y complicado pensamiento
formado de teología y filosofía, C!!Yº anhelo más grande es comunicarse a
través de la literatura. Consideremos, finalmente, que La Tía Tula es una
de las novdas más profundas del pensador noventaiochista donde se llega a encontrar no sólo una novela psicológica o filosófica sino, además, una auténtica obra de creación literaria.

11 Serrano Ponccla, Segundo, El Pensamierito de Unamuno (Col. breviarios No. 76),
Ed. Fondo de Cultura Económica, México, 1964, p. 196.

EL CAMBIO EN LOS LENGUAJES
EVOLUCIÓN DEL INGLÉS
ELISABETH K. DE HINOJOSA, M.L.
Escuela de Letras, ITESM.

Los LENGUAJES NO SON ESTÁTICOS, están en constante evolución desde los
más remotos orígenes hasta la actualidad, y los cambios ocurren sin excepción en cualquiera de ellos. Los cambios se dan en la fonética, la sintaxis, la
acentuación, la semántica y la morfología. Son más notables cuando se comparan dos idiomas que han surgido de la misma fuente, por ejemplo el alemán
y el inglés; el español y el italiano. Será naturalmente más difícil reconocer
el parentesco en un grupo que en otro, hasta llegar a ser imposible establecer
relación o similitud alguna entre dos idiomas de un mismo grupo.
Los cambios no se deben a alguna persona o a un grupo de personas, sino
a toda la comunidad que habla un lenguaje particular. Son imperceptibles y
lentos, hasta que llegan a establecerse completamente; pero no ocurren al
azar, parece que siempre hay un patrón reconocible y se efectúan en forma
colectiva, ya que se requiere la aprobación del resto de los miembros de la
comunidad para aceptar una nueva modalidad.
En los cambios lingüísticos hay dos fuerzas que actúan en sentidos opuestos. Bram menciona las fuerzas centrífugas y las centrípetas. La fuerza centrífuga sólo se refiere a los cambios que ocurren dentro de un lenguaje pero
sólo en una región, sin cubrir todo el territorio donde se habla, y si se llega
a alargar por bastante tiempo, se convierte en dialecto. En realidad es como
han surgido los diversos idiomas; de un dialecto que ha tenido preponderancia sobre otro, debido a la importancia política y económica de una determinada región. Las fuerzas centrípetas son las que sostienen la norma establecida.
En muchos idiomas, por no decir que en todos, ocurren peri6dicamente
cambios fonéticos. En la lengua inglesa se puede apreciar uno muy intere283

282

�sante que se denomina Great vowel Shift y que ocurrió a partir de 1400 y
se efectuó en el transcurso de aproximadamente 200 años. Las vocales cambiaron de pronunciación siguiendo un patrón determinado. Antes del cambio,
las vocales tenían una pronunciación semejante a la de nuestro idioma, pero
debido a ese cambio se tiene hoy la pronunciación que tanta dificultad causa
a los extranjeros que aprenden el inglés y aun causa dificultades a los mismos niños ingleses y norteamericanos en cuanto a la ortografía, ya que la
forma escrita permaneció igual pero la pronunciación cambió. Durante esa
época también cambió la acentuación de varios vocablos, por ejemplo en las
palabras vertú hoy vírtue y licoúr, hoy líquor, acentuándose la penúltima en
lugar de la última sílaba. En el idioma alemán también se observan varios
cambios (Alemania Central y del Sur) sobre todo en las consonantes b, g, d,
que dieron origen en parte al alto alemán que se habla en la actualidad.
También en el lenguaje español se han dado varios cambios. Los préstamos de
palabras extranjeras siempre llevan consigo una modificación fonética ya que
no todos los sonidos de un lenguaje se pueden adaptar a la lengua que los
toma. Esta es una de las causas de ese tipo de cambios.
Los vocablos de todo lenguaje están sometidos a cambios semánticos, es
decir, que cambian de significado, mejorándose (elevándose) ; deteriorándose; generalizándose o especializándose.
A continuación algunos ejemplos de estos fenómenos semánticos de la lengua inglesa:
"marshall", que hoy significa un alto cargo militar,
antes se refería simplemente al encargado del cuidado
de los caballos.
"Lady", "mistress", "wench".
Deterioración :
Generalización: "Nice" - antes ignorante.
Especialización : "Sterve" - significaba simplemente morir, hoy, morir de hambre.

Elevación:

Otro aspecto interesante que incluye las ciencias, los inventos, la industria,
es el de la acuñación de términos para aparatos y artículos inventados: kodak,
sputnik, Apolo, etc. En la ciencia médica hay innumerables ejemplos, tanto
de enfermedades, como de drogas descubiertas: penicilina, poliomielitis, estreptomicina, estreptococo; la lista es larga.
Los puristas del lenguaje, los gramáticos y maestros, se escandalizan en
cuanto se trata inconscientemente de hacer un cambio, por ejemplo gramatical, lexical o morfológico. Por un lado tienen razón, ya que se debe procurar la corrección en el habla hasta donde sea posible, pero tampoco es recomendable cerrarse ante un cambio que a la larga será válido.
284

Una de las razones sociales que Bram da al referirse a los cambios y resistencias al cambio es la siguiente:

Finalmente, las desviaciones respecto de normas rigurosas pueden ser
consideradas por mentes conservadoras como incluidas entre otros síntomas de un creciente desenfreno moral y desorganización social.1
Este punto de vista es interesante y lo han tomado algunos escritores (Mann,
C.S. Lewis) para simbolizar el acontecimiento bíblico de la Torre de Babel,
que no es más que un caos en la lengua, debido a un desenfreno social, político y económico.
En los cambios que incluyen préstamos, accidentes o derivaciones del dialecto original, influyen todos los aspectos de la vida social: la religión, el
arte, el comercio, la industria y las ciencias. Por ejemplo el aspecto religioso
influirá en ciertos cambios al hacer de un término dado, un tabú (verbal).
Ocurre esto también a consecuencia de rígidas costumbres sociales, por ejemplo en la época victoriana en Inglaterra y posteriormente en los Estados
Unidos, donde el mencionar los miembros inferiores del cuerpo humano por
su nombre, se consideraba de mal gusto y se usaba un término menos "atrevido" ( limb por leg) llegando hasta a aplicarse ese término a las patas del
piano o de una mesa.
Otras causas sociales que afectan a los lenguajes son: el desplazamiento de
los habitantes de zonas rurales a la ciudad y viceversa; la inmigración, la
conquista de un país por otro, la población flotante sobre todo en las grandes
ciudades, la comunicación, que juega un papel muy importante en nuestro
siglo (el teléfono, la televisión, la prensa y la radio) .
Los escritores contribuyen tanto a los cambios como a la pureza del lenguaje. Dante contribuyó a establecer el Toscano como lengua nacional,
Chaucer el inglés hablado en Londres y sus alrededores; Cervantes el castellano, Lutero el alemán y Pushkin el ruso. En la actualidad los escritores tratan de experimentar con la lengua, sin importarles sintaxis o estilística, llegando en ocasiones a extravagancias que tienen corta duración.
Las nuevas "modas" de lenguaje de los adolescentes, sobre todo en las comunidades estudiantiles, aumentan el vocabulario de un lenguaje; también
los vocablos introducidos por nuevas tendencias religiosas y psicológicas; la
música, los deportes y otros aspectos culturales de importancia de la época.
Un nuevo modo de vida requiere forzosamente de vocablos nuevos; aunque las Academias de la Lengua y Sociedades gramaticales pugnen por conservar "puro" el lenguaje no se puede ir contra la corriente y el progreso.
1

J. Bram, Lenguaje

y Sociedad. Editorial Paidos, Buenos Aires, 1961 , p. 59.

285

�Los cambios se deben por lo tanto a influencias externas, como los préstamos, y a causas internas; éstas generalmente por analogías, o sea que los vocablos o la sintaxis cambian por comparación con otros semejantes.
Ya se señaló al principio, que los cambios comienzan por ser variantes individuales y se establecen por una selección inconsciente de parte de los hablantes y se pueden apreciar al estudiar la historia de cualquier lenguaje.
Durante el transcurso de nuestra vida, es posible apreciar ya algunos leves
matices que en el futuro significarán cambios mayores, aunque de momento
no estemos dispuestos a aceptarlos. Los consideramos "equivocaciones" o errores al hablar y tratamos de corregirlos.
Es necesario adaptarse a los cambios que sufre nuestro lenguaje, aunque
no sea de nuestro agrado, pues la evolución no se puede evitar. "Leave Your
Language Alone" dice Hall y sugiere que aceptemos los cambios lingüísticos
como algo normal y natural. Son fuerzas orgánicas internas como las que se
mencionaron al principio, cambios sintácticos, etc. Compara Hall estas fuerzas a las geológicas de la erosión: primero se eleva el terreno en cierto lugar
y aunque tratemos de detener el rompimiento de la estructura, no será posible:

All these kinds of change are going on all the time. Their work is
like that of geological forces, in erosion and building up: at one place,
the structure of the language may be wearing away through phonemic
and morphological reduction, while at another place it may be building up through phonemic splitting, analogical newformation, change
of meaning, and borrowing. And, like the work of geological forces,
linguistic change is, in the present state of human technology, irresistible.2
Tomemos como ejemplo la evolución de la lengua inglesa, señalando las
principales influencias y los cambios más importantes hasta la fecha:
La base del inglés actual es el Anglo Sajón, una de las ramas del germano
o teutón. Se denomina Inglés Antiguo (Old English) y corresponde a la época
entre 450-1150. Es un lenguaje lleno de inflexiones y diferente, en cuanto a
la pronunciación, del inglés de hoy. Su rasgo más fundamental es su carácter
sintético, precisamente por las inflexiones de que hace uso para indicar la
relación de las palabras en una oración. Es de una gran flexibilidad, forma
nuevas palabras con prefijos y sufijos y modela palabras ya existentes en tal
forma, que constituye nuevas. Tiene también un número considerable de
palabras compuestas, lo que ocurre también en el inglés actual, señalándose
esta característica como herencia del Antiguo Inglés.
• Robert A. Hall, Jr., Leave your language alone! Linguistica, New York, 1950,
p. 183.

286

La primera influencia, fácilmente explicable, es el celta, ya que los celtas
fueron los primitivos moradores de Inglaterra y el inglés se constituye sobre
su lenguaje. En seguida tenemos la influencia del latín, debida a la conquista
de Bretaña por los romanos en los siglos I a.C. y d.C., en su primer período
y una segunda influencia durante la cristianización del país a partir de 597.
Los aspectos en que es más marcada esta influencia son el religioso, el educativo y el militar. Se observa más en los términos tomados en préstamo.
Según estadísticas entran del latín al inglés en esa época, alrededor de 450
palabras.
La influencia escandinava comienza durante el siglo VIII d.C. cuando
los Vikingos invaden y conquistan parte de Bretaña. Debido a la amalgama
de las dos razas y la relación de las dos lenguas, surgen nuevas formas, pero
sobre todo un gran número de vocablos que se relacionan ante todo, con los
aspectos de la vida diaria.
En el año de 1066 los normandos conquistan la Gran Bretaña y permanecen
como señores de la tierra hasta 1200. Durante esta época el francés fue el
idioma oficial y de sociedad, considerándose el inglés como lengua inferior,
aunque poco a poco y por la fusión también aquí de las razas, el inglés vuelve a ocupar el lugar que le corresponde. Entre tanto es obvio que la influencia
ha sido enorme, sobre todo en el vocabulario. Los préstamos predominan
en el campo cultural, social, político, legal, culinario, la medicina y la moda.
La literatura francesa también ejerce gran influencia en esta época.
De 1150 a 1500, el Inglés Medio ( Middle English) continúa enriqueciéndose con influencias y préstamos de diversos géneros. Las inflexiones se van
perdiendo, vienen más cambios fonéticos, se pierde el género gramatical con
las inflexiones y el idioma tiende a volverse analítico. FJ Renacimiento, 15001650, marca el comienzo de lo que llamamos Early Modern English. Un factor muy importante en el desarrollo de la lengua inglesa en esta época, es la
imprenta; también la educación popular, la comunicación y lo que se puede
llamar una "conciencia social". Gracias a la imprenta el lenguaje se hace
más conservador, se estabiliza y surge el deseo de que el inglés sea un lenguaje reconocido. Debido al desarrollo intelectual en el Continente, el inglés
resiente la falta de un vocabulario adecuado para expresar las nuevas actitudes y se hace necesario tomar vocablos de otros idiomas, sobre todo del
latín, griego, francés, italiano y español, aunque ya entonces los puristas de
la lengua comienzan a oponerse a estos préstamos. Muchos de los vocablos
retuvieron su forma original, otros sufrieron cambios al ser adaptados al
inglés.
La pronunciación del inglés de Shakespeare, aunque no igual, es ya mucho más semejante a la del idioma actual. Para entonces ya se había comple-

287

�tado cl Great vowel shift (cambio de la pronunciación de las vocales) ; aunque no s6lo sufrieron cambios las vocales sino también algunas consonantes.
La gramática de los siglos XVI y XVII no cambió mucho con respecto a
ciertas formas y usos que hoy han desaparecido. No hay entonces cambios
fundamentales.
El inglés de 1650 a 1800 pasa por w1 período de refinamiento y no cabe
duda que esto se debe a la influencia del neo-clasicismo francés con sus academias y enciclopedismo. Se funda en Inglaterra la Royal Society que aunque al principio tenía fines científicos, más tarde se le considera capaz de
contribuir al mejoramiento de la lengua. Esta actitud de depurar y mejorar
el idioma es característica del siglo XVIII y Swift es uno de los más interesados en ello. También aparece en esta época el famoso diccionario de Johnson
y predomina el interés por la gramática y la retórica.
Una de las objeciones de los puristas del inglés era la de la invasión de
vocablos extranjeros que según ellos "arruinaban" el lenguaje. Pero ya a fines
del siglo XVIII se extiende la doctrina moderna que expone que el criterio
más importante de la lengua, es su uso.
Con la expansión del Imperio Británico, aparecen en la lengua nuevas
variantes y como es de esperarse, especialmente en el vocabulario. Este aumenta considerablemente con vocablos de países y continentes conquistados y
colonizados: Norte América: las Indias Occidentales, el Oriente, Australia. A
este contacto con tan diversas lenguas se debe el cosmopolitismo actual del
inglés.

El inglés del siglo XIX hasta la fecha. Aparte de la expansión del Imperio,
las guerras Napoleónicas y otros sucesos parecidos, son más importantes como
influencia en el inglés, los avances hechos en esta época tanto en la ciencia
como en otros campas de nivel intelectual. Se nota un gran aumento de vocablos en el campo de la medicina, la electricidad, la química, la psicología.
Los descubrimientos e inventos como el automóvil, el cine, la radio, el telégrafo y el teléfono, contribuyen al enriquecimiento de la lengua.
Posteriormente, a raiz de las dos guerras mundiales, se incorporan a la
lengua numerosos términos militares y muchos vocablos ya existentes asumen
nuevos significados. Tras la última guerra se han incluido expresiones tales
como sputnik, guerra fría, cortina de hierro, contador geiger y muchas otras.
Las fuentes de los vocablos incorporados son la lengua francesa, el italiano,
el español, alemán, ruso, checo, húngaro y los idiomas orientales, de los indios
americanos y del español de Hispanoamérica.
Para términos científicos se toman raíces latinas o griegas como en televisión, fluoroscope, esthetoscope, telephone, orthodontics. Se recurre nuevamente al método de aumentar el vocabulario agregando prefijos y sufijos a

288

términos ya existentes: transoceanic, transf ormer, superma11, profiteer, racke-

teer, stardom, etc.
La ~cuñación juega un papel muy importante: kodak, Frigidaire, Nabisco.
También las palabras que se forman por la combinación de letras iniciales
como en UNESCO, radar, laser; términos combinados como dictáfono d~
dicta~ Y teléfono y muchísimos otros más. A éstos se agregan términos que
han si~o ~alabras comu~es. y nombres propios como tabasco (salsa) y quisling.
El pcriod1Smo ha contribuido a introducir y popularizar una serie de términos nuevos en deportes, política, el arte, cine y otros aspectos.
En 1_913 surgi~ e~ Inglaterra otra sociedad que pugnaba por la pureza del
lenguaJe, lo que mdica que no se pierde la esperanza de controlar de alguna
manera el desarrollo del mismo.
Debido a la imprenta, la educación del pueblo, la comunicación y otros
facto~es ya me~cionados, la gramática ha sufrido pocos cambios; pero el vocabulario se ha ido enriqueciendo constantemente. Una importante caracterís~~ del inglés moderno, es el gran número de combinaciones de verbos-prepos1C1ones ( two word verbs), que en muchos casos han adquirido un nuevo sentido figurativo y sustituyen muchas veces, a verbos simples de carácter más
formal. Esta tendencia se ha venido desarrollando a través del tiempo y no
parece disminuir, lo que indica que el hecho tiene sus raíces en la fuente más
permanente de la lingüística, que es el pueblo.
En esta breve síntesis de la evolución de la lengua inglesa, se pueden apreciar los cambios que sufre un lenguaje, sobre todo en el vocabulario, que
forzosamente aumenta debido a las influencias a las que constantemente está
expuesto.

BIBLIOGRAFÍA

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New York, 1957.
Bram, J., Lenguaje y sociedad. Editorial Paidos, Buenos Aires, 1961.
Hall, Jr. Robert A., Leave your language alone! Linguistica, New York, 1950.
Marckwardt, Albert H., American 1nglish. Oxforcl University Press, 1958.
Sapir, Edward, Language. llarcourt, Brace and Co., New York, 1921.

289
H19

�LA IMPORTANCIA DE LA LITERATURA ESPANOLA
EN MÉXICO
DRA. MARÍA GUADALUPE MARTÍNEZ B.
Catedrática de la Universidad de
Nuevo León.' Fac. de F. y Letras

LA IMPORTANCIA

DE LA LITERATURA ESPAÑOLA en el mundo y en México es
indudable, ya que tiene sus raíces en la cultura de España.
Constituyen las letras el conjunto de obras literarias que han sido escritas
a través del tiempo y que nos aportan el pensamiento del hombre en todas
sus vicisitudes.
Toda la cultura posterior a la conquista de México nos fue dable por el
hecho mismo de la conquista, al transmitirnos España su idioma, su religión,
sus costumbres, y, a través de este cúmulo de horizontes se abrieron los ojos
maravillados del azteca primero, y del mestizo después.
Ello no es que querramos decir que en los siglos anteriores a 1492 no hubiese una cultura en América. Sí la hubo, y todo el mundo sabe que, en el
año 800 a.C. ya existía la cultura olmeca; y que hoy los arqueólogos quedan
admirados ante sus templos, sus pirámides, sus diosas de maternidad y los
objetos que contemplan. Es, pues, nuestra Literatura una conjunción maravillosa de la mitología azteca y la religión católica, y esta gran unidad de
esos dos grandes ríos culmina dentro del Arte en la magia de un Rivera, un
Orozco y un Siqueiros, primeros muralistas del mundo. Estos tres genios de
la pintura han mirado al mundo con un ojo a las pirámides de Tajín y con
el otro al genio de Cervantes, ya que la influencia francesa o norteamericana no es más que un vestido superficial que no rompe para nada la médula de la unidad a que antes nos referíamos.
En nuestro mundo actual es de una importancia capital la Literatura en
general, y la Española principalmente, ya que a través de la misma nos
1
Conferencia dictada por la autora en el Instituto de Cultura Hisp~ nica de Madrid,
España, en el Aula: Cátedra Ramiro de Maeztu, el 11 de marzo de 1966.

291

�damos cuenta, como decíamos, del pensamiento del hombre de ayer y de
hoy, de sus anhelos, sentimientos y ambiciones.
En la Literatura Contemporánea se capta la angustia del hombre frente al
panorama inquietante que se presenta ante sus ojos, amenazando la paz
mundial.
Por otra parte, a través de la Literatura Española conocemos los problemas
por los que ha pasado España y tenemos una visión general de la situación
tanto política como social, espiritual y económico-jurídica de este pueblo.
Con base en la Literatura Española, surgen los genios de la Literatura
Mexicana.
Asimismo, la Literatura nos da a conocer la manera de ser y de sentir del
hombre a través de la lírica.
Como sabemos, las principales manifestaciones literarias del hombre las
tenemos dentro de la Epica, la Lírica y la Dramática.
La Literatura Española tiene su origen en las primeras gestas castellanas
que fueron recogidas en el Romancero Español.
Una obra valiosísima y un pilar fundamental del Medioevo es El Cantar
del Mio Cid. Esta obra, escrita hacia 1114, nos ha llegado hasta nosotros
como una joya literaria, ya que nos muestra el tipo netamente español del
principal personaje: El Cid.
a). Es una obra épica, puesto que nos narra el conjunto de hazañas guerreras de Rodrigo Díaz de Vivar, personaje histórico que luchó en España contra
los moros:
Embrazados los escudos ante los corazones
Inclinados los rostros ante los arzones,
Empuñando la lanza y envuelta en los pendones
Arremeten contra los moros con valientes ardores.

b) . Es realista:
Si con moros no lidiamos
no ganaremos pan.

O aquellos otros versos:
Tanta
Tanta
Tanta
Tanta

292

ganado de oveja
ganado de vaca
ropa de valor
riqueza sin tacha

c) . Es tradicionalista:
Con el Rey Alfonso no quería lidiar.

d). Es costumbrista:
Cuando salió el Cid de Vivar
La corneja estaba a la diestra
Y cuando entró en Burgos
Estaba a la siniestra.

e) . Es pictórica:
Cuando salió el Cid de Vivar
vio su casa deshabitada,
las puertas abiertas sin mantos, sin adornos.
El Cid cerró los ojos y exclamó:
Guarda Señor a los buenos
que tus hijos son.

El poema del "Mio Cid" nos narra la vida de ese personaje histórico. "El
Cid Campeador" es el símbolo de España. Es un caballero con un sinnúmero
de cualidades humanas, tales como la gallardía, el sentimiento del honor, la
generosidad, el amor y el orgullo nacional.
Se narran también las afrentas que sufrieron Doña Elvira y Doña Sol en
Carpes, por sus maridos, los Infantes de Carrión.
"El Cid", con el sello de caballerosidad que le distingue, venga esas afrentas y restituye el honor de sus hijas, casándolas con los príncipes de Navarra
y Aragón. En él se da el sentido práctico ya que recobra la Tizona y la Colada, haciendo ver que con ellas estará liquidada la ofensa y cuando los Condes le entregan al Cid las espadas los desafía y por considerar él que dicha
lid es extremadamente fácil para él incita a su lugarteniente más joven. Pero
Núñez, para que entre en lucha con ellos y éste, claro está, los derrota. Su
generosidad se manifiesta en los regalos continuos que le hace a Alfonso VI,
y, al mismo tiempo, a sus compañeros de armas, a pesar de ser el primero en
entrar al combate. Esta generosidad se extiende con sus enemigos como Don
Ramón Berenguer, Conde de Barcelona, al cual, después de vencerlo le perdona la vida y su hacienda.
Su amor hacia su Jimena se manifiesta en aquellas palabras escuetas y
llenas, a lo castellano:

293

�Tú, Doña Jimena,
mujer honrada.

No emplea para ella ni una sola palabra que pudiera denotar halagos o
requiebros sino escuetamente lo dicho. El Cid no solamente tuvo la admiración de sus vasallos sino hasta la de sus propios enemigos, los árabes, ya que
así lo narran las crónicas que han pasado a la posteridad, colocándolo siempre como el arquetipo de hispanas costumbres.
Al final de la obra, el Cid Vuelve a Castilla, triunfante y victorioso. Presenta a Su Majestad Alfonso VI nuevas ofrendas y el Rey le levanta el destierro,
guardando siempre el resentimiento del juramento de Gadea, en donde a la
edad de 19 años, Don Rodrigo, después de haber ganado el puesto de abanderado de las huestes de Sancho, a la muerte de éste por el traidor Vellido
Dolfos, exige al nuevo Rey Alfonso, en la Capilla de Santa Gadea, "que no ha
tomado arte ni parte en la muerte de su hermano". En el Cantar del "Mio
Cid" copiado por Pero Abat se repite la frase: "Dios, qué buen vasallo si tuviera buen Señor".
Como esta epopeya guerrera, en la Literatura Universal tenemos otras obras
literarias, mediante las cuales nos damos idea de las costumbres; de los ideales, de las creencias, de los anhelos, de las esperanzas, de las fantasías y de la
formación sociológico-gubernamental de un determinado pueblo, pero difícilmente como en "El Mio Cid".
La Lírica, género literario cultivado también desde los primeros tiempos
cristianos, nos da a conocer los diversos matices de los sentimientos del hombre que giran en torno del amor humano o divino, y que nos muestran al
hombre mismo.
En la Lírica del Siglo de Oro tenemos un gran número de poetas que cantan al amor, por ejemplo Garcilaso de la Vega, San Juan de la Cruz, Fray
Luis de León, Santa Teresa de Jesús, Gutierre de Cetina, etc.
Y dentro de la Literatura Mexicana podemos señalar a Sor Juana Inés de
la Cruz, la monja jerónima que asombró a sus contemporáneos y que nos ha
legado los más bellos poemas espirituales; y, después, Manuel Gutiérrez Nájera, Amado Nervo, Enrique González Martínez, Xavier Villaurrutia, Carlos

Estoy muriendo, y aun la vida temo;
témola con razón, pues tú me dejas;
que no hay sin ti el vivir para qué sea . .. ~

_De San Juan de la Cruz, sus "Cánticos Espirituales" que se supone fueron escritos en el lugar conocido hoy como las Hurdes, provincia de Salamanca, lindando con Portugal, dicen así:

ESPOSA:

A dónde te escondiste,
Amado, y me dejaste con gemido
como ciervo huiste
habiéndome herido;
salí tras de ti clamando, y eras ido.
Pastores, los que fuereis
allá por la cañada del otero,
si por ventura viereis
Aquel que yo más quiero,
Decidle que adolezco, peno y muero.3
Buscando mis amores
iré por montes y riberas,
ni cogeré las flores,
ni temeré las fieras,
y pasaré los fuertes y fronteras.
¡ Oh bosques y espesuras
plantados por la mano del Amado!
¡Oh prado verduras,
de flores esmaltado,
Decid si por vosotros ha pasado! 4
Y aquellos otros versos del supremo Amor que dicen así:

Pellicer, entre otros.
De Garcilaso de la Vega tenemos en su Egloga Primera las quejas amorosas de Salicio a su amada:
¡Oh más dura que mármol a mis quejas,
y al encendido fuego en que me quemo
más helada que nieve, Galatea!

• Garcilaso y Boscán, Obras Completas. Ed. Aguilar, 2a. ed. Madrid, 1954, p. 27.
3 M!sticos Españoles. Biblioteca Literaria del Estudiante. Tomo XVIII. Madrid,
1934, p. 202.
• Místicos Españoles, opus cit., p. 202.

295
294

�ESPOSA:

En la interior bodega
de mi Amado bebí, y cuando salía
por toda aquesta vega,
ya cosa no sabía,
y el ganado perdí que antes seguía.
Allí me dio su pecho;
allí me enseñó ciencia muy sabrosa,
y yo le di de hecho
a mí, sin dejar cosa;
allí le prometí de ser su Esposa.
Mi alma se ha empleado
y todo mi caudal, en su servicio,
ya no guardo ganado
ya no tengo otro oficio,
que ya sólo en amar es mi ejercicio.~

De Gutierre de Cetina, es conocido su famoso Madrigal:
Ojos claros, serenos,
si de dulce mirar sois alabados,
¿Por qué, si me miráis, miráis airados?
Si cuando más piadosos
Más bellos parecéis a aquel que os mira,
no me miréis con ira,
porque no parezcáis menos hermosos.
¡ Ay tormentos rabiosos!
¡Ojos claros, serenos,
ya que así me miráis, miradme al menos! 8

Ahora bien, dentro de la literatura mexicana, tenemos estos versos de Sor
Juana Inés de la Cruz, para su Amado: Cristo.
Soneto VII
Detente, sombra de mi bien esquivo,
imagen del hechizo que más quiero,
bella ilusión por quien alegre muero,
dulce ficción por quien penosa vivo.
Si al imán de tus gracias atractivo
sirve mi pecho de obediente acero
¿para qué me enamoras lisonjero,
si has de burlarme luego fugitivo? . .. 0

De Fray Luis de León, tenemos estos versos ascéticos y de despego a la
vida terrena:
¡ Qué descansada vida
la del que huye del mundanal rüido
y sigue la escondida
senda por donde han ido
los pocos sabios que en el mundo han sido!
Que no le enturbia el pecho
de los soberbios grandes el estado,
ni del dorado techo
se admira fabricado
del sabio moro, en jaspes sustentado.6

en donde se ve claramente la influencia de la mística española, ya que estos
versos no son de amor profano sino divino.
De Manuel Gutiérrez Nájera, poeta romántico, tenemos la siguiente poesía:

De Santa Teresa de Jesús, la monja de Avila, de carácter franco, abierto,
comunicativo, simpática y graciosa, tenemos la conocida glosa:
Vivo sin vivir en mí,
y tan alta vida espero,
que muero porque no muero . .. 7
• Místicos Españoles. Biblioteca Literaria del Estudiante, opus cit., p. 206.
• Místicos Españoles, opus cit., p. 145.
' Místicos Españoles, opus cit., p. 121.

296

NoN OMNIS MORIAR

¡ No moriré del todo, amiga mía!
De mi ondulante espíritu disperso,
• Las Cien Mejores poesías de la lengua castellana. Ed. Espasa Calpe. Sa. ed., México, 1959, p. 43.
• Sor Juana Inés de la Cruz, O. Escogidas. Ed. Espasa Calpe. 7a. cd. B. Aires,

1946, p. 50.

297

�algo en la urna diáfana del verso,
piadosa guardará la poesía.
¡No moriré del todo! Cuando herido
caiga a los golpes del dolor humano,
ligera tú, del campo entenebrido
levantarás al moribundo hermano . .. 10

Ahora, de Amado Nervo, poeta modernista, este

Todo callaba en torno. Solamente
en alas del ambiente
un concierto de aromas ascendía
alrededor de tu alma y de la mía . . .
Callaban brisas, pájaros y fuente . .. 12

De Xavier Villaurrutia, el poeta contemporáneo, cuyos temas principales
son: la muerte, el amor, la noche, tenemos este

VIEJO ESTRIBILLO
NocTURNO DE LA ESTATUA

¿Quién es esa sirena de la voz tan doliente,
de las carnes tan blancas, de la trenza tan bruna?
-Es un rayo de luna que se baña en la fuente,
es un rayo de luna . ..
¿Quién gritando mi nombre la morada recorre?
¿Quién me llama en las noches con tan trémulo acento?
-Es un soplo de viento que solloza en la torre,
es un soplo de viento . ..
¿ Di, quién eres, arcángel cuyas alas se abrasan
en el fuego divino de la tarde y que subes
por la gloria del éter?
-Son las nubes que pasan;
mira bien; son las nubes . .. 11

De Enrique González Martínez, el llamado "poeta-filósofo", veamos:

EL

ÉXTASIS DEL SILENCIO

Del viejo parque en el rincón lejano
hecho para el amor, tibio y discreto,
aspiraba el secreto
de la muda caricia de tu mano.
10 Aguayo Spencer, Rafael, Flor de moderna poesla mexicana. Ediciones Libro-Mex,
México, D. F., 1955, p. 11.
n Nervo, Amado, Poeslas. Editorial Pax-México. Librería Carlos Cesarman, S. A.,
la. ed., 1962, p. 63.

298

Soñar, soñar la noche, la calle, la escalera
y el grito de la estatua desdoblando la esquina.
Correr hacia la estatua y encontrar sólo el grito,
querer tocar el grito y sólo hallar el eco,
querer asir el eco y encontrar sólo el muro,
y correr hacia el muro y tocar un espejo.
H aliar en el espejo la estatua asesinada,
sacarla de la sangre de su sombra,
vestirla en un cerrar de ojos,
acariciarla como a una hermana imprevista
y jugar con las fichas de sus dedos,
y contar a su oreja, cien veces cien cien veces
hasta oírla decir: "estoy muerta de sueño".13

Entre los dramaturgos del Siglo de Oro Español y Neo-clásicos españoles
que repercuten en la literatura mexicana, tenemos a Lope de Vega, con su
Fuente Ovejuna; a Calderón de la Barca, con su Vida es sueño; a Tirso de
Molina, con su Convidado de piedra; a Guillén de Castro, con Las Mocedades del Cid; a Vélez de Guevara con Reinar después de morir; a Leandro
Fernández de Moratín, con El sí de las niñas; y, entre los mexicanos, a Juan
Ruiz de Alarcón con Las paredes oyen; a Manuel Eduardo de Gorostiza que
sigue la línea del "teatro de caracteres" de Alarcón y la influencia moratiniana
con Indulgencia para todos; Contigo, pan y cebolla; D. Bonifacio; etc.; a
" González Martínez, Enrique, Poesías Completas. Asociación de Libreros y Editores Mexicanos. México, 1944, p. 82.
» Villaurrutia, Xavier, Poesia y Teatro completos. Letras Mexicanas. F.C.E., la. ed.,
México, 1953, p. 34.

299

�Federico Gamboa, con La Venganza de la gleba; a Rodolfo Usigli con El
Gesticulador; a Celestino Gorostiza, Salvador Novo, etc.
De los novelistas de la literatura española, D. Miguel de Cervantes Saavedra, el gran genio de la Humanidad, nos legó su obra cumbre: El Quijote
de la Mancha, que compendia todos los géneros literarios. Y, como hijos
suyos, tenemos a los mexicanos: Fernández de Lizardi, con El Periquillo Sarniento, novela que marca un pilar fundamental en las Letras de México;
Ignacio Manuel Altamirano, con su novela Clemencia; Manuel Payno, con
Los bandidos de Río Frío; Mariano Azuela, con Los de Abajo, Los Caciques, Sendas Perdidas, etc.
Como decíamos, El Quijote de la Mancha, de Cervantes, tiene una influencia decisiva en México.
Inspirada por la grandeza de la obra, después de su lectura, he pensado
que, muy bien pudiera el espíritu de Don Alonso Quijano, nombre verdadero
de Don Quijote, haberse trasladado a México y que en él vive y reina por
los siglos de los siglos.
Todos sabemos el nacimiento, infancia y juventud de nuestra tierra y
cómo, poco a poco, se fue fraguando su ánimo y cómo se fue asentando el
espíritu de sus sueños. Este espíritu de ensueños puede llegar a nosotros por
estar en el espacio, o por la mirada de un niño que se nos acerca, o por la
rápida visión de una nube fugaz, o por inspiración, como aquella Nefelé,
esposa de Atamante que da origen a la genealogía de Medea, de Eurípides.
Pues bien, al igual que Cervantes vio el horizonte tras los barrotes de la
cárcel de Sevilla, o de Alcalá de Henares, así, supongo que vibra el ensueño
de todos los mexicanos. En mi cabeza de mujer ha entrado el ensueño, y se
ha arrullado, hasta que un día en velo nupcial se descubra con algo ajeno o no
ajeno a mi persona y se fundirá en apretado abrazo; pasado el tiempo y gestado ya en mi mente, surgirá a la luz un nuevo ser y paseará por las calles, hablará con los demás hombres y mandado por la idea y alimentado por la fe, este
ser de raíz azteca y del espíritu de Cervantes, en el devenir histórico, se expandirá a golpe de lanza y de palabras, acompañado del Rocinante hispanoamericano, cuyo pesebre y alimento será México con sus dos bridas del Atlántico y el Pacífico.
En la historia menuda de los hombres se nos dice que los primeros pobladores españoles eran hijosdalgo de posesión y propiedad y que si no la tenían en México, allí la hacían o al menos lo intentaban; aunque también era
v;rdad que eran hijos de sus obras ya que tuvieron que luchar con el ancho
mar y con el misterio de lo desconocido. Con la diferencia notable que algunos de aquellos ascendientes nuestros fueron a la conquis~ del oro ~ ~ora
los buenos mexicanos luchamos por el amor de nuestra tierra. Qmzas no
300

descendamos de reyes aunque de hecho y bien mirado es raro que, escarbando, no encontremos en los nombres de todos, un rey aunque sea destronado.
Casi cuatro siglos llevamos en nuestras espaldas, como aquel Bueno de Don
Alonso de Quijano, el salitre y el sol de los aztecas. Casi cuatro siglos que
Cervantes, después de escribir El Quijote nos lo dejó como herencia y durante todo este tiempo se alimentó al igual que aquel Bueno de Don Alonso
con "una olla con más vaca que cordero, salpicón las más de las noches,
duelos y quebrantos y algún palomino de añadidura los domingos". Y como
el Bueno de Don Alonso, parco en comer hasta aquel día en que el nativo
se volvió colérico de tanto ensoñar y se lanzó "lanza en ristre" a lancear todo
aquello que supusiera estorbo a su fantasía y a sus gritos de liberación.
Año tras año ve el buen mexicano a los malos que huyen de su tierra en
busca de un hogar asentado y aun éstos que no llevan alforjas, ni ungüentos,
ni lanza, ni adarga, ni rocín, ni tan siquiera a Dulcinea, salen a enderezar
entuertos por no decir desnudos y como aquel Ingenioso Hidalgo son de
"complexión robusta", secos de carnes y enjutos de rostro; lo cual quiere
decir que no aceptan nada de nadie en defensa de su única idea: México,
como fue la única idea de Don Alonso: Dulcinea. En la savia y en el misterio de esta tierra mexicana se inocula al nativo y al mestizo por la sola
presencia del espíritu de Cervantes, la lucha que entra en los linderos de la
tragedia porque es desespero por estar en su centro de amor: México; y ser
tragedia incomprendida cuando el mexicano sale de su centro. Si este dolor
fuera desfogado sería el mexicano el mejor guerrero del mundo, pues sabe
como nadie, aquello de Don Alonso: "mis arreos son las armas y el descanso
es el pelear''. Y hace como aquel Pablo, mandón de milicias romanas que se
trasladó a mandón de prédicas de muerte; pues sabe igual que San Ignacio
de Loyola que la vida es milicia. Junto a la cólera azteca vive la ociosidad;
lujo de sabiduría y que aprende y repite en cada ocaso; pues éste le enseña
que la vida se acaba con la muerte; más aún, con la muerte de cada día.
Si la pobreza le endurece, la ociosidad le sirve de alimento a su pensamiento, aprendiendo el significado de la lección diaria que conlleva la procesión de nubes que cada día andan orgullosas por el cielo para languidecer
y luego morir en la hora de la tarde. ¿ Acaso no sonríe el nativo cuando le
hacen muchas promesas por saber que mueren como en las ardientes arenas
las requete-blancas olas del Golfo de México y que en el fondo azul del
océano parecen racimos de nardos? Sólo una vez trabaja el azteca y este
trabajo lo repite el infante al nacer en medio de la callada noche, mirando
a las estrellas; o a la luna, ramillete de flores de la tierra; o cuando se enrosca
con los montes como si fuera el capotillo de un torero; por eso sonríe el
mexicano, por llevar en sus raíces el secreto de aquel Don Alonso de Quijano, que según nos dice Cervantes, solamente enderezó sus miembros para
301

�trabajar en aquello que era su ilusión y para eso pasados los cincuenta años;
sí lo pensó Don Alonso el Bueno.
Los montes de México, como cl Popo y el Iztla, únicos y verdaderos gigantes que constantes miran por encima de sus puros hombros a toda la nación mexicana, son testigos de esa evolución del pueblo mexicano. Observan
cómo este pueblo trabajó una vez a su antojo y con sólo sus fuerzas a pesar
de su niñez y cuando lo vieron adornado de nubes, solio de los dioses, descansaron, para que los hombres sepan cuál es el misterio que guardan en
sus entrañas, secreto que hace dos milenios lo recogieron los aztecas. Este
misterio de los mexicanos que al oído del extraño parece un ronquido de
puma con mezcla de rezos de mar y susurros de flores, mas el acompasado
ritmo de los cantos y guitarras que en la infra-conciencia todos llevamos, en
alegre algazara y lo manifestamos en la eléctrica zona de nuestras manos
como una comunión; como una comunión de misterio. Por eso el indio sonríe
cuando está entre la oscura enramada, y es sonrisa de alas de mariposa o la
de pájaro-mosca, reina de las aves en inquietudes; reina del saber entre las
aves, pues coloca su nido nupcial invertido para demostrar al mundo una
vez más que ella es diferente a las demás no sólo en tamaño sino también en
rebeldía; hasta el chirrido de su canto es semejante al ruido de una puerta
cuando hace tiempo que no ha sido abierta, como indicando que la puerta
dcl misterio será abierta y dada a la luz del mundo. Y cuando los hombres
del momento pretendan trasponer los horizontes en vuelos espaciales y se
cansen de interrogar al Infinito y el Infinito les responda con un no, los
indígenas, los mexicanos, ya lo habían visto en la cima de sus montes.
He aquí, por qué interpretamos que el azteca espera con fe, en cuclillas, a
la orilla de la carretera o en el calor doble de su hogar a que llegue el deseado
día que le lleve al "más allá", pues así como Don Alonso respondió con un
no al práctico de Sancho a emprender nuevas correrías por los campos y
prefirió regresar a su casa, donde esperó resignado su muerte, así el azteca
sabe que está próximo el secreto de la Revelación. Y en este convencimiento
de fuerzas tiene puesta la fe y la esperanza en el futuro; y el futuro es el sepulcro de Don Quijote.

3. ~ervantes, El Quijote de la Mancha. Espasa Calpe. 12a. ed. Buenos Aires-México, 1950.
4. Garci!aso y Bo~cán, Obras Completas. Ed. Aguilar. 12a. ed. Madrid, 1954.
5. Gonzalez_ Martmez, Enrique, Poesías Completas. Asociación de Libreros y Editores Mexicanos. México, 1944.
6. Las cien mejores poesías de la lengua castellana. Ed. Espasa Calpe, 5a. ed. México, 1959.
7. Místicos Españoles. Biblioteca Literaria del Estudiante, t. XVIII. Madrid, 1934.
8. Nervo, Amado, Poesías. Editorial Fax-México. Librería Carlos Cesarman s A
la. ed., 1962.
' · ·•
9. Valbuena Prat, Historia de la Literatura Española, t. I y II. Ed. Gustavo Gilí
S. A. Barcelona, 1960.
'
10. Villaurrutia, Xavier, Poesía y teatro completos. Letras Mexicanas pe E 1
d
México, 1953.
' · · ·, ª· e ·
11. Sor Juana Inés de la Cruz, Obras Escogidas. Ed. Espasa-Calpe 7a ed B Aºre
1946.
'
. ., . 1 s,

Monterrey, N. L., agosto de 1968.

BIBLIOGRAFÍA

l. Anónimo, El Poema del Cid. Ed. Espasa Calpe. No. 5. B. Aires. México.
2. Aguayo Spencer, Rafael, Flor de moderna poesfa mexicana. Ediciones Libto-Mex,
México, D. F., 1955.

302

303

�LA CARACTER1STICA DE LOS TECNICISMOS ESP~OLES
PRoFR. y DR. JozEF SKuLTÉTY
Universidad Comenio
Bratislava, Checoslovaquia

I
EN Los ÚLTIMOS AÑos se presta relativamente bastante atención a las cues-

tiones referentes a las palabras empleadas en las ciencias, en las artes y en los
oficios. Por una parte lo atestiguan las comunicaciones en los congresos de
lingüística,1 por otra el auge de los estudios de este terreno en varios países.2
Además se editan los diccionarios especiales, por ejemplo, los de términos de
lingüística y filología.3
La situación en España y los países latinoamericanos nos parece un poco
paradojal en el sentido de que a pesar de muchos diccionarios especiales 4
1
Por ejemplo en el X Congreso Internacional de Lingüística/ Bucarest, 28-VIII
1967 - 2-IX-1967/ pronunciaron sus comunicaciones El Lang, Terminologie der generativen Grammatik; Maria Langleben, The Linguistic Description o/ Chemical Nomenclature, etc.
• Compárense los artículos en las revistas Slovenské odborné názvoslovie o Ceskoslovensky terminologicky casopis; N. A. Ursu, Formarea terminologie stiintifice rom8nesti,
Bucuresti, 1961; D. Macrea, Terminologia stiintifica si technica tn limba romtna contemporana, Cercetari de lingvistica, anul XI, nr. 1, pp. 17-23, Cluj; J. H orecky, Základy slovenskej terminol6gie, Bratislava 1956, etc.
• El mundo hispanohablante conoce muy bien el Diccionario de Términos Filol6gicos/ Gredos, Madrid 1962, segunda edición aumentada/, compuesto por Fernando
Lázaro Carreter. Un resumen de los diccionarios de este tipo que han salido hasta
1964 nos presenta A. A. Reformatskij en el prólogo de la traducción rusa del Dictionnaire de Linguistique de l'Ecole de Prague, cuyo autor es Josef Vachek, Moscú, 1964,
pp. 5-14.
• Véase Martín, Alonso, Ciencia del Lenguaje y Arte del Estilo, Aguilar, Madrid
1960, pp. 642-643.

305
1120

�no existen estudios teóricos que traten satisfactoriamente este problema.*
Una de las causas de esta situación lamentable es el hecho de que la zona
hispanófona no tiene la comisión unificadora que se encargue de vigilar la
formación de los tecnicismos en todas las ramas científicas. Es verdad que
en alguna parte hay comisiones para ciertas ciencias u oficios, p.ej., "La
Comisión de Terminología de los Congresos Panamericanos de Carreteras"
/en Panamá/, pero es poquísimo. De ello resulta que unos términos en una
zona se estiman como "barbarismos" y en otra zona están en voga, v.gr.,
aparcamiento - estacionamiento. 5 No sorprende que la Real Academia Española debe revisar sus criterios en varios casos.6
El objetivo de este estudio es echar una ojeada a los términos científicos
desde el punto de vista lingüístico. Veremos cuál es su estructura y su motivación, es decir, cómo se forman. Creemos que este procedimiento nos ayudará a comprender mejor el mecanismo de la lengua y de su autonomía hasta
en un grupo de idiomas emparentados. Por ejemplo, para la lingüística comparativa basta con comparar algunos términ~s culinarios en francés, y en e~pañol: pommes de terre - patatas/ papas/; dmde - pava; moelle - tuetano, pie
de boeuf - corvejón, lait battu / lait de beurre/ - suero de m_anteca, etc. Debemos advertir que en lo siguiente prescindiremos de los casos monstruosos,
7
de los "polínomos" a que alude J. Casares que constan ~e ~nas. 24 sílabas
y de la problemática de los sinónimos.8 Tenemos que anadir, sm embargo,
9
que pertenecemos a los que niegan "los sinónimos absolutos" . Si en la ter-

*

Lamento mucho de no haber podido consultar el estudio del Sr: S. _Gilí Gay~,

El lenguaje de la ciencia y de la técnica, Actas ~e la ~~amblca de Filolog1a del Primer Congreso de Instituciones Hispánicas. Madrid, Ed1c1ones Culturales, 1964.
• Compárese Josef Krautman, Synonymie ve spanelské silniéní a mestské dopravní
terminologii, CSTC, IV, 1965, pp. 335-341.

• "La Academia ha admitido, para la próxima edición de su Diccionario, 'aparcamiento' sustantivo que significa acción de aparcar un coche y lugar donde se apa.:can
los coches". Manuel Seco, Diccionario de Dudas y Dificultades de la Lengua Espanola,
Aguilar, Madrid, 1964, p. 39.
..
. .
, Introducción a la lexicografía moderna, Madrid, 1950, utilizamos la ed1c1ón rusa,
Moscú 1958, p. 299.
• Véase el artículo de

J.

Krautman, nota 5; y sobre todo el de Rostislav Kocourek'.
Synonyma v terminologii, CSTC, IV, 1965, 201-218; también en Tri príspevky z oblastl
odborné lingvistiky, KrMF, Praha 1966, pp. 15-34.
• Comp. L. Bloomfield, Language, traducción rusa, Moscú 1?6~, p._ 148. Co~ m~cha
ncia dice al respecto también Samuel Gili y Gaya, Diccionario de Sm6nimos,
prud e
,
b la
V Compárese igualmente: "Y tarob'é
1 n aqu1 se comprue a
, . •
•
d 1 ·
Barcelona, 1958, P • ·
·c·o'n
en
la
norma
de
variantes
que
corresponden
a
una
umca
mvanante
e
SIS·
opos11,
,
.,.
tema. El ejemplo más claro, en este sentido, nos parece el de_ los smommos, cuyo empleo no es casi nunca indiferente en la norma/ por ello se dice que en la lengua no

minología científica existen "gamas sinonírnicas", es, según nuestra opinión,
por la necesidad de expresar la realidad de varios puntos de vista / compárense en la fonética: fricativas - espirantes - constrictivas - continuas/ . Existen además variedades "dialectales" de la norma común a todo el castellano.10

II
A veces se discute qué términos prevalecen: si los que se componen de uno
o de más componentes. En efecto, se observa cierta tendencia a emplear con
mayor frecuencia quitanieves, glorieta, adelanto, etc. en lugar de máquina
quitanieves, cruce giratorio, maniobra de paso, respectivamente.11 Esto correspondería a la tendencia a la "univerbización".12 Pero existe otra tendencia, totalmente opuesta a la precedente, es decir, la que requiere que la
expresión resulte clara, sin ambigüedades, más plena, p.ej., franja lateral,
distancia entre ejes, etc. en vez de arcén, batalla respectivamente. Tal vez
influya la popularidad del término en una zona hispanohablante.13

III
Observando la estructura del tecnicismo desde el punto de vista sincrónico,
a veces es muy difícil averiguar su grado de la motivación, sobre todo si se
trata de palabras primitivas que se emplean como tecnicismos: fiebre, ojo,
piel, riñón, etc. Sólo la investigación etimológica nos ayuda a revelar la relación que existe entre la voz y la realidad denominada: hígado &lt;lat. v.g.,
ficatum &lt;el. iecur ficatum; angina &lt;angina &lt;engo-ere, etc.
El enfoque diacrónico nos demuestra también que a lo largo de la historia
de la lengua pueden coexistir dos términos: cabefa- tiesta, pierna- cam/ b/a,
/h/inojo - rodilla y finalmente uno de ellos vence.14
Se nota también que entre muchos tecnicismos figuran tanto los de procehay sinónimos". Eugenio Coseriu, Sistema, norma y habla en "Teoría del lenguaje
y lingüística general", Editorial Gredos, Madrid 1967', p. 87.
10
Véase José Pedro Rona, Aspectos metodol6gicos de la dialectología hispanoamericana, Montevideo, 1958, p. 11.
11 Véase R. Kocourek, artículo citado, nota 5.
12 Compárese "K historicko-srovnávadmu studiu slovanskych jazyku", SPN, Praha
1958.
1
• Comp. R. Kocourek, nota 5.
14 Rafael Lapesa, Historia de la Lengua Española, Escelicer, Madrid 1959', p. 157.

307

306

�dencia popular /palabras populares o tradicionales/ como los de origen culto o semiculto /los cultismos, cultismos puros, voces eruditas; los semicultismos/: tobillo &lt;lat. pop. tubellum &lt;el. tuber; c6lico &lt;lat. colicus morbus;
fiebre &lt;febris, etc.
Las palabras primitivas usadas como tecnicismos tienen en la lengua diferentes fechas de aparición, así como diferentes fuentes de procedencia. Por
ejemplo, cabeza, rodilla, etc. remontan al siglo XIII; arsénico, arteria. . . al
s. XIV-XV; abdomen, amígdala ... /XVI-XVII/; bacteria, hormona ...
/XIX-XX/, etc.
De los 160 términos de medicina examinados 74,37% son de procedencia
latina/ incluso las que provienen del griego/, 19.37% de la griega, 1,25%
de la francesa, 0,62% de la germánica y 4,37% de la incierta.

IV
Los tecnicismos formados por medio de sufijos nos ofrecen varias observaciones.15
Unos se derivan de palabras prmutivas de procedencia latina o sea de
primitivos populares: calentura &lt;calentar &lt;caliente &lt;lat. calente o sea de
los cultos: aborto &lt;abortar &lt;lat. abortare &lt;aboriri.
La productividad de algunos sufijos es potente: -itis: amigdalitis, apendicitis, otitis, etc.
Los prefijos se pueden clasificar también según el origen: hemi - / del
griego/: hemiplejia, co- /del latín/: colateral, etc.
Aparte señalemos los casos, como: autoclave, telescopio, microscopio, etc.
donde tele- puede ser considerado como prefijo, -scopio como sufijo. Son
morfemas que algunos lingüistas llaman "semisufijos/ semiprefijos, sufijoides,
prefijoides/", etc.16

V
Algunos tecnicismos están creados mediante la "prefijo-sufijación".17 Evitamos el término "parasíntesis" ya que, a nuestro juicio, la prefijación pertenece a la derivación y no a la composición: 18 reques6n/fr. fromage blanc/.

VI
En cuanto a la composición, cabe decir que puede haber umon de dos/
o más/ raíces del origen latino: febrífugo &lt; lat. febris+fugare/ o del griego: xeroftalmía/ &lt;xerós+oftalmía/ o se trata de compuestos híbridos: autoclave/ &lt;gr. autós+lat. clave/.
Existen tecnicismos cuyo componente es un adjetivo compuesto: broncoesofágico, cefalolaríngeo, esternoclavicular, etc.
Un compuesto puede poseer varios componentes/raíces/: electro-cardiografía, electroencefaloscopía, etc.
Raramente tropezamos con los términos compuestos del tipo híbrido cuyo
componente es un elemento no latino o no griego, respectivamente: electroshock.

VII
Los tecnicismos que constan de vanas palabras se subdividen en varios
grupos según la naturaleza del determinante y la relación entre los componentes del tecnicismo.
Comp. Ján Horecky, Slovotvorná sústava slovenliny, SAV, Bratislava, 1959, p. 40.
Compárense Milos Dokulil, K základním otázkám tvorení slov, en "O vedeckem
poznáni soudobych jazyku", CSAV, Praha 1958, p. 155; Id. Tvorení slov v lestine 1/
Theorie odvozovánl slov/, CSAV, Praha 1962, p. 23. Ferdinand Brunot y Charles
Bru1teau, Précis de Grammaire Historique de la Langue Franfaise, Masson éd., Paris
1956, pp. 141 y sigs. excluyen igualmente prefijación de la composición. Finalmente
en la obra citada de l. ]ordan, nota 16, se dice textualmente: "Cei mai multi lingvisti
considera "derivare" si formarea cuvintelor cu ajutorul prefixelor, alti vorbesc de
"compunere" numai atunci cind cuvintul este format cun un prefix si un sufix in
acelasi timp. In Gramatica limbii romine a Acadcmiei R.P.R., formatiile prefixate
sint puse tot la "derivare" desi se arata deosebirea de functiune dintre prefixe si sufixe",
o.e, p. 261, nota 4.
u

11

•• Empleamos sobre todo los términos de medicina.
Véase K. Bare!, Sporné otázky mo,jematické stavby slov v angliltine, en "Tri
prispevky ... ", nota 8, p. 3-13. Comp. también Iorgu lordan, Limba romina contemporana, Bucuresti 1965, p. 261.
11

308

309

�Algunas veces dos sustantivos van unidos asindéticamente: camión cuba/
camión cisterna, carro cuba/, hongo champiñón, arteria aorta.
Varias veces el determinante es un adjetivo calificativo: gangrena seca.
Este adjetivo puede ser primitivo: pulmón derecho/izquierdo/ o derivado:
vértebras verdaderas. Como determinante figuran los adjetivos numerales:
útero/visión/doble, fractura múltiple. Se supone que tal adjetivo puede ser
semiculto /vértebras libres/ o cultos /vena cava/.
Otra subclasificación demuestra que un adjetivo es "desustantival" /aparato lagrimal/ o deverbativo / aparato respiratorio/, del origen español/
aparato digestivo/, del latino/ arteria cubital/&lt; lat. cubitus/ o del griego :
arteria gástrica/ &lt;gr. gastér, gastrós/.
Los adjetivos en esta "denominación compleja" se combinan de una manera interesante: arteria colateral/ co+lateralis/, arteria epigástrica/ epi+
gastrós/, articulación escápulo-humeral, articulación esterno-clavicular, sis-

tema cardiovasculorrenal, etc.
Es interesante observar cuál es el determinado a que tiende el determinante. Por ejemplo, "hepático" forma parte de muchos términos en medicina: arteria hepática, cólico/ligamento, nervio, plexo, tejido/ hepático. Lo
mismo vale para el "uterino" /arteria, glándula, músculo, orificio, plexo, tubo,
ven?./. No tiene esta capacidad el adjetivo "uteral"/cresta, supositorio/.
A la "denominación compleja" hemos incluido los que constan de sustantivo + preposición + sustantivo. El nexo más frecuente es la preposición
de: A veces el determinante puede ser sustituido pór un adjetivo: lugar de
articulación /lugar articulatorio/, impersonalizació11 de verbos, etc.
Como enlace entre el determinado y el determinante figuran también
otras preposiciones: azúcar en terrones, azúcar con vainilla, sabor a frambuesa,
carne sin huesos, distancia entre ejes, polvo para budín, dermatitis por contacto, construcción ad scnsum, etc.

VIII
Otro capítulo se ofrece en lo que respecta a la terminología lingüísticofilológica. Nos limitaremos a algunas notas.
Primeramente debemos señalar el caos que reina en la nomenclatura de
los tiempos y modos españoles.

19

,. Véase J. Cerny, K problematice lerminologie Jpanelskych slovesenych lasu a
modu, CJ, 1967/68, pp. 153-161.

310

Muchos términos nacieron bajo el influjo de la lingüística extranjera:
alófono/ alófona/ "variante combinatoria" .2º
~arias palabras del léxico común tienen en lingüística una acepción especial: aspecto, nuez, ataque duro/suave/, voz, oposición, etc.
_un término puede designar dos/ o más/ realidades. Algunos lingüistas
afirman que no se trata de polisemia sino que de dos o más términos 21
v.gr., formante. 22
'
Dos /o más/ lingüistas interpretan de una manera distinta un término
Según el Sr. F. Lázaro Carreter/Diccionario, 415/ el "yeímo" es "Fenóme~
no que consiste en pronunciar la ll como y, por tendencia a hacer central una
articulación lateral", mientras el Sr. José Pedro Rona dice: "Debemos aclar~~ ante todo que entendemos por yeísmo la desfonologización de la oposic1on entre los fonemas españoles /y/ y /ll/, no importa cuál puede ser su
realización material. Es, en otros términos, lo que generalmente se llama
igualación: un fenómeno fonológico''.23

IX
~eferente a la motivación de los tecnicismos, existe ya cierta bibliografía.
Pnmero se puede partir de los principios generales relativos a las "palabras
arbitrarias" y a "las motivadas" expuestos en el libro de Ullmann, W. von
W artburg, u etc.

. '° Comp. F. Lázaro_ Carrcter, o.e., p. 37; A Quilis-J. A. Fernándcz, Curso de fonética Y f onolog!a espanolas para estudiantes angloamericanos, C.S.I.C., Madrid 1966, §
1.4, 7.7., etc.
n Comp. V. Budoviéová, Sémanlické princlpy odbornej terminológie, CSTC, II,
1963, p. 199.
"'"En g1osemantlca,
' .
cad a una de las formas que adopta un mismo morfema. Así -s
Y -es son formanles • de un mismo morfema de plural; no son dos morfemas diferentes,
ya que la proporción entre carro/carros es la misma que existe entre montón/montones". F. Lázaro Carrcter, o.e., p. 196. / "Se designa con el nombre de formantes
unas zonas de resonancia en las que se pone de relieve un conjunto determinado de
armónicos". A. Quilis-J.A. Fernández, o.e., véase nota 20, p. 38, § 4.7.
sa El problema de la división del español americano en zonas dialectales en "Presente
y Futuro de la Lengua Española", I, OFINES, Madrid 1964, p. 221.
•• Comp." S. l,llmann, Introducción a la &lt;emántica francesa, C.S.I.C., Madrid, 1965,
pp. !34 s1gs.; F. _Saussure, Curso_ de. L_ingülstica General, Ed. Losada, Buenos Aires,
1961, pp. 219 Y s1gs.; C. Bally, Linguist1que générale et linguistique franfaiu, Librairie
Emcst Leroux, París, 1932, pp. 65, 108, 450 y sigs.; Walter von Wartburg, Problemes
et Méthodes de la Linguistique, Presses Universitaires de France, Paris 1963, pp. 136
y sigs., etc.
• El cursivo es nuestro.
311

�•

De los estudios que versan sobre nuestra problemática cabe señalar sobre
25
todo los de lsacenko y de H orecky y de R. Oroz.
26
Los "signos motivadores" se dividen, según Ho~ecky ~n dos grupos: los
"inherentes" residen en las cualidades de la realidad designada: el blanco/
el individuo perteneciente a la raza blanca/, el _l~tón rojo, el corredor, el
los "signos relativos" que se subdividen, a su vez en grupos
d d r etc Y
naao,.
•·
tá
d
según el carácter del signo motivador. Por e~emplo un ~ecmc'.smo e~ crea o
según el lugar donde fue descubierto el obJet~ denommad~. ypenta/Ypres/
donde vive un animal, ave, etc./ ciervo andino, co";adre¡a europea/ o se
0
encuentra una planta, etc./ jazmín del Paragua~/, _se?un el no~bre del d~scubridor/inventor/: el triángulo de H ellwag, principio de Arqui7:1edes; segun
, · ¡ t 21 • la dieta para los
la finalidad a que sirve algo/aparato, maquma , e c. •
diabéticos la máquina de escribir, etc.
.
d
Se puede mencionar aparte la "animalización de objetos"' como 1o e· ºtado estud'10 del Sr Oroz 28 tan frecuente en las lenguas:
muestra el prec1pi
•
burrito /una clase de porotos en Chile/, gatillo/en una escopeta/, gato/para

NUEVOS RELATOS DE EDUARDO MALLEA:
LA BARCA DE HIELO
MYRON LICHTBLAU
Universidad de Syracuse

levantar las máquinas/, etc.

X
En conclusión puede decirse que, como se deriva de lo ante?icho,, la formación de los tecnicismos ofrece muchas posibilidades de estudios mas deta:
Hados desde varios puntos de vista. Es una tarea urg:nte ya que hay mu
chas Íagunas en este terreno y el lenguaje ci:~tífico no tiene solamente la función comunicativa, sino también la cognosc1t1va.

.. A V Isacenko K otázke motivácie termlnov, CSTC, III, 1964, pp. 25L7-264_; J.
• •
,
~
· XI 1960· R Oroz a animaHorecky Vztah pojmu a term!nu, Jazykovedny s0?1s,
' . ' .BIFUCh XVIII
lizaci6n' de objetos en las metáforas del habla hispanoamericana,

'

'

1966, pp. 213-214.
,. Vztah pojmu. • •, nota 25,

.
t'
né úcelom en "K historicko., Véase también J. Horecky, Pomenovama mo 111011a
'
,
ta 12 pp. 173-176.
.
srovnávacunu. · ·, no
, '
. d
ta 25 . 0 DuJ'cíková Vyuzitie zvieraclch m1en 11
1
• Comp. R. Oroz, articu o cita o, no
, ·
'
terminol6gii, SON, I, 1953, PP· 257 · 26

º·

312

LA FECUNDA PLUMA de Eduardo Mallea (N. 1903) no quiere descansar, no
obstante la posición ya definitivamente establecida del novelista y su edad
ya bastante avanzada. Pero el lector ya no espera más que la prolongación
de su conocida temática y su manera de narrar. En la actualidad Mallea
escribe, no para abrir nuevos caminos, sino para ensanchar el alcance de
su indagación psíquica. La aparición de un volumen de narraciones merece
más que la acostumbrada reseña; de ahí el presente artículo que procura estudiar los cuentos de La barca de hielo 1 a la luz del perfil general de su ficción. Como en las colecciones anteriores, hay en ésta un enlace narrativo que
ata todos los cuentos. Mas lo que distingue La barca de hielo es que este
vínculo es una persona o más bien una familia, y no un concepto temático
como en Posesión o un concepto temporal como en La sala de espera. El
sutil manejo de este lazo en La barca de hielo constituye uno de los mayores
aportes de la colección. Y es interesante notar que el narrador mismo desempeña el papel principal sólo en uno de los cuentos; en los demás su papel
está en la periferia de la acción central, aunque su presencia se hace sentir
con inequívoca claridad. La función del narrador, amén de la obvia de referir las historias en primera o tercera persona, es la de reaccionar emocionalmente ante todo lo ocurrido en los relatos. El lector, pues, se halla envuelto no sólo en la historia de cada narración, sino también en la emoción
experimentada por el narrador ante los sucesos que él mismo cuenta.
El eje central de La barca de hielo es la familia Ribas, oriunda de una
región .rural del Sur, gente corriente de la clase media. Las peripecias de la
1 Eduardo Mallea, La barca de hielo (Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1967).
Todas las citas en este trabajo se refieren a esta edición.

313

�•
familia, presentes y pasadas, se ven exclusivamente por los ojos del hijo mayor
Adhemar, el narrador. Cada cuento, con la excepción de La noche sobre
H écuba, que· no tiene más que un tenue parentesco con los demás, contribuye a formar el cuadro de los Ribas -el respetado pero débil padre, la
querida madre difunta, el callado hermano Nicanor, y el propio narrador.
El lector los va conociendo íntimamente a medida que Adhemar narra los
cuentos. Se repiten los mismos temas malleanos de antes- el mutismo interior, la soledad, la angustia desesperada, la frialdad emocional y la falta
de verdadera comunicación entre los hombres. Pero la técnica es más sencilla,
más directa, menos fatigosa que en las demás colecciones de cuentos. Casi se
puede decir que Mallea ha llegado a la depuración de su arte narrativo, en
el sentido de que ha quitado mucho del excesivo bagaje que estorba la fluidez de muchos relatos. En La barca de hielo Mallea es más cuentista, más
fabricador de historias, y menos narrador ensayístico. De ahí que la lectura
resulta mucho más amena y rápida. Y aunque el estilo no sufre un cambio
radical, parece que hay menos rebuscamiento, menos involucración, menos
esa densidad verbal que atasca al lector en un mar de lujo elocutivo. La
prosa no es tan intelectual, tan pendiente de la expresión académica o puramente literaria para acarrear el pensamiento y la emoción deseados. En
fin, estilísticamente Mallea ha soltado un tanto la rienda, se ha dejado llevar por una corriente más natural y directa. Todo esto, en cuanto a la
técnica y al estilo. Pero lo esencial de Mallea tiene que estribar en el contenido, en la transformación del mundo imaginado por él en el mundo percibido por los lectores. En esto, Mallea ha acertado muy bien, proporcionándonos vívidas muestras de los llamados "estados de alma" que son la clave
de su narrativa.
Apropiadamente, el primer relato, "Violencia", entra plenamente en el
seno de la familia Ribas, con sus conflictos, sus angustias, sus rarezas. Como
narrador, Adhemar es omnipresente, sagaz conocedor e intérprete de las emociones sentidas por los personajes. Pero no narra objetivamente, sino de Ja
manera más personal posible, como si tuviera tanto interés en la materia
narrada como los propios participantes de la acción. Adhemar es un joven
de veinticinco años, sensible, trabajador, buen hijo y generoso hermano, sin
otra pretensión que vivir honradamente su vida de escritor. La primera parte
del primer relato, en que Adhemar discurre casi en forma de monólogo sobre
el carácter y las peculiaridades de su familia, es digna de antología humana
y perspicaz. La narración un tanto desorientada de las primeras páginas de
repente toma una dirección muy precisa, aJ tratarse del hermano Nicanor,
por quien siente Adhemar una especial simpatía y amor. Creación nada novedosa en el repertorio malleano, Nicanor muestra el mismo mutismo, aspereza, retraimiento e incapacidad de darse que tantos otros personajes, como
314

Solves de La ciudad junto al río inmóvil o Chaves de la novela que lleva su
nombre. Lo distinto en el caso de Nicanor es que percibimos su carácter a
través de la angustia que le causa a Adhemar. La conducta del taciturno Je
preocupa tanto a su hermano que las ocasiones en que Nicanor juega al ajedrez con su padre le ofrecen gran consuelo a Adhemar, pues por Jo menos se
evidencia alguna forma de comunicación. Para Adhemar, el extremado ensimismamiento de Nicanor disimula una tirantez emocional que puede reventar en cualquier momento, en cualquier forma. Sus recelos no carecen de
fundamento, pues un buen día Nicanor intenta violar a la hija de los Rinaldi, una de las más ricas familias en Palo Alto, adonde los hermanos Ribas
van de tiempo en tiempo. Lo inevitable ocurrió, no precisamente en la forma
presagiada por Adhernar, sino en su violencia incontrolada. Y dado su gran
afecto por su hermano, Adhemar hace todo lo posible por proteger a Nicanor de la furiosa muchedumbre y hasta justifica su terrible atentado. Dice
Adhemar: "Recuerdo que yo trataba de aquietarlo, de despreocuparlo. En
la siguiente fonda le decía que yo me lo imaginaba todo: que había sido
provocado por la señorita de Rinaldi -tan camal y lascivamente lánguida
en su escotada blusa de encaje- y que él, excitado, se había dejado llevar
por sus instintos en la tarde de sofoco e infierno, después de la larga incubación secreta de su pasión triste y ardiente".2 Lo triste y penoso para Adhemar es que Nicanor, reconcentrado hostilmente en su duro mutismo, ni siquiera se digna ofrecerle una explicación, tratar de redimirse, contestar a las
exhortaciones de su hermano para que se desahogue. Y precisamente esta
desconfianza y distanciamiento emocional de Nicanor es lo que más le aflige
a Adhemar. El hecho de que Nicanor, en momentos de mayor trance, rechace la comunicación fraternal, representa para Adhemar la más personal derrota.
La primera narración menciona de paso a un tal Capitán Vargas, cuyo
retrato cuelga ufano sobre el escritorio del padre de Adhemar. Tío abuelo
de la madre de Adhemar, el Capitán es el centro de interés del segundo
cuento, "La derrota sobre Vargas", más bien una anécdota sobre un combate que sostuvo contra unos secuaces del General Facundo Quiroga en la
época de Rosas a mediados del siglo pasado. Esta hazaña militar se la relató
a Adhemar una de sus parientes, Misia Remedios, la que a su vez se la
había oído a otro pariente, pues pasó de generación a generación a modo
de leyenda. El Capitán, durante una pausa en su lucha contra los montoneros, vivía en una destartalada cabaña con su mujer y su hijito de dos años.
Raras veces Mallea se remonta al pasado histórico en busca de materiales
para su ficción; lo hace aquí con buen efecto, ensanchando el mundo des• lbid., pág. 53.

315

�crito por Adhemar y subrayando ciertos estados emocionales de la venerada
figura del Capitán Vargas. Sucedió que el caudillo federalista Quiroga le
infirió al General Lamadrid lo que aparentemente fue una herida mortal.
Estando cerca, Vargas divisó que una familia recogía a Lamadrid. El Capitán esperó a que Lamadrid recuperara su salud para llevar "la noticia de
que el General vivía aún y sólo había dejado en el tala su espectro y su
derrota".ª Pero luego Vargas tuvo que afrontar la venganza de los hombres
de Quiroga, sobre todo de un tal Verdaguer, el más sanguinario y cruel. El
Capitán aguardaba la vuelta de los montoneros, y es esta espera, esta angustia de espera, la que forma el principal elemento emotivo del resto del
relato. La penosa espera agobiaba al Capitán, pero bien sabía que no se le
presentaba otro recurso. El dolor de esperar, de esperar algo temido, algo
fuera de nuestro poder, está presentado aquí con mucha sensibilidad y fuerza
verbal. Llegaron los montoneros, empezaba la lucha, cuatro hombres contra
un solo Capitán. La relación pormenorizada de la escaramuza es un tipo de
narración no intentado muchas veces antes por Mallea; y sale triunfante,
con unas páginas llenas de viveza e interés que mantienen en vilo al más
inatento lector.
La victoria fue de Vargas, pero en la terrible lucha murieron su esposa y
su hijo. La victoria militar, pues, se convirtió en derrota personal, y Vargas
no podía menos de sentirse culpable de la muerte de sus seres queridos por
haberles dejado solos mientras iba a la batalla. En otro relato llamado "Agrio,
el remordimiento", se vuelve a percibir la angustia del Capitán, esta vez la
angustia hecha pesadilla por el pasar de cuarenta años. Vargas se ha vuelto
un viejo resentido y solitario, deprimido su espíritu, su visión del mundo
sólo una mirada a un pasado lleno de tristes recuerdos. Lo que le atormenta
es la polaridad de su propia conciencia: se siente valiente guerrero y al
mismo tiempo le remuerde el no haber salvado a su familia. Mucho del relato es efectivamente la transcripción verbal de los sentimientos de Vargas a
medida que pasa revista a su vida; una forma de monólogo interior de un
enloquecido, de un hombre "a solas consigo mismo y con su suerte".4 En su
desvarío el Capitán se dirige a su difunta esposa, como para captar de nuevo
aquellos días en el rancho, y le dice con voz protectora: "Nadie te tocará",
o "Nadie te llevará". Y estas palabras se quedan como un eco profético en
los labios del desdichado militar.
El padre de Adhemar, que sutilmente se impone a toda la familia, llega
a ser un importante centro de interés en tres relatos de la colección. Al señor Ribas se le reconoce como generoso y atento jefe de familia, infatigable
• lbid., pág. 56.
' lbid., pág. 120.

316

trabajador en la "Administración", y sobre todq como marido dedicado en
extremo a su esposa Luisa. Al fallecer ella, parece que el marido perdió su
razón de vivir, quedando espiritualmente destruido. En uno de los relatos,
"Corto es febrero", aparece el padre en sus años mozos, en la época en que
fue enviado a la bulliciosa capital para conocer el mundo. Huraño, callado,
ingenuo, se sentía disminuido en Buenos Aires, se hallaba desorientado y
pronto anheló regresar a la seguridad de su propia comarca. Comenta Mallea:
"Extrañaba la inmensidad y el aire libre, la costumbre de errar por la orilla
del arroyo, la posibilidad de ver el horizonte y de poseer un cielo vasto, alto
e ininterrumpido".5 Personaje muy malleano, Ribas trabajaba mejor a solas, sin contacto personal, dentro de su propio silencio y reserva. En una
serie de rápidos episodios, Mallea presenta el inocente despertar amoroso del
joven Ribas, que terminará en su idílico matrimonio con Luisa. Temáticamente, eJ relato recuerda mucho las primeras narraciones de Mallea en Cuentos para una inglesa desesperada (1926), en el sentido de que la vida se
revela a la juventud como algo ignota, misteriosa, como escuela de aprendizaje.
En "El olvido sobre Padre" se percibe lúcidamente la íntima relación entre el padre y el hijo Adhemar. La madre murió cuando Adhemar tenía
diez años; y eJ relato es un recuento de cómo el padre trasmitió su enorme
sufrimiento a toda la familia a Jo largo de los años. La felicidad y la comprehensión entre los padres de Adhemar eran insuperables, y el hijo se deleitaba en este lazo espiritual. Por mucho tiempo después de la desaparición
de su esposa, el padre hablaba poco de ella. Luego, empañada la imagen de
ella por los años, empezó a rememorar para captarla viva otra vez. En efecto, la reminiscencia es el elemento principal de la narración; es una emoción y un estado de alma que Mallea logra hacernos sentir profundamente.
"Yo conocía cuando (Padre) se estaba acordaqdo", dice Adhemar, para
sugerir la comunión entre padre e hijo. Con una memoria prodigiosa, el
padre relataba a sus hijos mil cosas íntimas de su matrimonio, haciendo viva
a la madre aun en la muerte. Con las reminiscencias y la evocación de su
vida pasada, Ribas se sentía curiosamente reposado, tranquilo. Pero el contento se tornaba frustración a medida que recordaba cada día menos de su
esposa en lo que se refería a lo material y lo concreto. Se entremezclan las
emociones del padre y el hijo al narrar éste lo siguiente:
Refuté esa idea. Afirmé que no podía ser así, pues cada noche nos contaba algo de ella como siempre, algo nuevo, distinto. 'No -dijo-. Es
como si día a día se me fuera desvaneciendo el pasado, como si el pa• lbid., pág. 76.

317

�sado existiera cada vez. menos, en sus formas humanas y en sus formas
episódicas'. Pensó y agregó: 'Ya casi no puedo llegar a acordarme de
lo que hemos vivido con Luisa. Cada día desaparece un pedazo más de
todo aquello. A solas, me esfuerzo aquí por recordarlo, y no encuentro
más que más borra, más niebla, más vacía".6

Al padre le falta un sentido de identidad con un pasado que pueda serle
significativo. Su poder de recordación degenera hasta caer en un estado de
olvido que le deprime más. Mallea exagera el caso, pero el lector lo acepta
como tal. Para renovar Ja memoria de su esposa, Ribas se marcha a Buenos
Aires, donde había pasado mucho tiempo años atrás. Busca el rejuvenecimiento para recordar, procura el silencio y el aislamiento; trata de "retroceder en su vida". De manera que vuelve a vivir su vida de hace treinta años,
caminando, pensando, meditando, tratando de recoger la quintaesencia de
su ser. Pero en balde, pues su mente no logra captar más que "lo puramente
exterior o accidental de la vida y no lo substancial e interior de la memoria".7
Fracasada su permanencia en Ja capital, Ribas vuelve a su pueblo y se retira
cada vez más en sí mismo, como un característico tipo malleano. Queda
destrozado emocionalmente, sin ninguna vinculación con la vida exterior.
Efectivamente, y esto es el mensaje de Mallea, a Ribas se le apagó la vida
precisamente porque se le fue la memoria, que representaba el elemento más
importante de su existencia.
Otro relato en que el estado emocional del padre se entrevera con el del
hijo Adhemar se titula "Gloria". Versa sobre los últimos años de la vida del
padre, a partir del día en que anuncia que se dirige, por última vez, a su
trabajo. Cuando Adhemar lo lleva a su despacho, recuerda cómo su padre
solía llevar a Nicanor como un pájaro indefenso y dócil. Luego, Adhemar
nota una extraña similitud entre el silencio habitual de Nicanor y el silencio
impuesto sobre su padre como consecuencia de su viudez. En este cuento,
también, la reminiscencia figura como eficaz técnica artística: en casa, aquel
mismo día, cuando Adhemar acompaña a su padre a su escritorio, le viene
a la memoria una lúcida impresión del cuarto colonial, "con el retrato del
tío abuelo Vargas, la gran mesa, la bola de cristal, los secantes, la prensa
para copiar, las lapiceras manchadas de tinta que nosotros habíamos usado
para dibujar cuando aún no sabíamos escribir. Y sobre esa alfombra tan
vieja había jugado yo a los soldados, con palitos, cuando mamá vivía y yo
sentía su querido paso andar al lado mío".R En "Gloria" se renueva el mismo
• lbid., págs. 157-158.
• lbid., pág. 163.
' 1 bid., pág. 207.

318

• tem~- ya explorado en "Agrio, el remordimiento", de que al padre se le
debilita el poder de recordar. Se encuentra enfermo, pero no orgánicamente.
Para manifestar su extrañeza, Mallea crea una situación casi macabra. El
padre hace un viaje especial a Palo Alto para comprarse un nuevo traje, aparentemente en espera de una visita de despedida de su jefe. Es un traje elegante, mucho más elegante de lo que suele llevar. El director nunca acude
a la cita, ni lo aguarda el padre, pues ha comprado el traje para esperar
la visita de su difunta mujer Luisa, para recibirla en su ropa de ceremonia.
Anda por la casa en este costoso traje como un demente. Ante esta revelación de su padre, Adhemar queda paralizado, amedrentado, en la misma
actitud que tenía cuando, de niño, le sobrecogía el temor de ser reprendido.
El reverso de la moneda ya se muestra, pues ahora es el hijo Adhemar quien
quiere entretener al trastornado padre con cuentos y anécdotas. Pero el padre
rehusa escuchar y su desatención le recuerda a Adhemar su propia falta de
interés en los relatos que su padre le solía contar, sentado entre sus piernas.
Adhemar advierte cada vez más que el único deseo de su padre es juntarse
en la tumba con su esposa, a tal extremo que ya no se comunica con nadie.
La muerte viene como consuelo y, a petición suya, le entierran con el mismo
traje elegante. A pocas horas de fallecer, la cara triste y dura del padre se
vuelve feliz y blanda, ya que la muerte le reúne con su mujer. Y Mallea
concluye este cuento de alto vuelo imaginativo con estas palabras: "Ahora
{el padre) lo recordaba todo. Ahora él era la Memoria". 9

•

Cuento débil, si no insípido, es el titulado "El santo engañado", que trata
del tío abuelo de Adhemar y varios sucesos en su vida relacionados con unas
promesas hechas a un santo. Es tal vez el relato menos significativo de la
colección, no por apartarse de la acostumbrada temática malleana, sino porque el asunto mismo no llega a penetrar en la mente del lector como cosa
cómica, seria, ni mezcla de Jas dos; ni siquiera como agradable narración
anecdótica sobre este pariente llamado Lorenzo Smith. Éste, que tiene veinte
años al empezar la historia, vive en una ciudad de la provincia de Cuyo,
donde tiene un lucrativo negocio de paños. Es emprendedor, generoso, de
buenas maneras, un buen partido para cualquier muchacha. Va a misa, reza,
pero carece de verdadera fe religiosa. Luego, ocurre el momento decisivo de
su vida: a poco de enterarse de que padece una grave enfermedad, entra en
una iglesia y hace la promesa al santo de su devoción de que construirá una
capilla en su honor si recupera la salud. Se cura, pero sigue aplazando día
tras día el cumplimiento de su palabra, pretextando falta de fondos. En
este punto Mallea cambia el rumbo del cuento para adentrarse en la vida
amorosa de Lorenzo. Susana Oropéndolas, orgullosa, caprichosa y dominante,
' lbid., pág. 223.

319

�atrae la atenci6n de Lorenzo. Pero el padre de ella, snob y mal educado, pone
metas más altas para su hija que el matrimonio con un tendero, por próspero que sea. Cuanto más desdeñosa se muestra la arrogante muchacha,
tanto más se enamora Lorenzo, hasta que por fin éste recurre otra vez a su
santo para que le saque del apuro. A trueque de la intercesi6n del santo en
favor del matrimonio, Lorenzo se compromete a hacer "un viaje a La Rioja",
arduo y singular sacrificio pese a su apariencia de nada.
Lorenzo llevaba en la mente la idea de atender uh poco a esa comarca
sobre la cual, en Cuyo, corría el sugestivo dicho popular: "Los enemigos del
alma son tres: riojano, puntano y cordovés".10 Sin entrar más en detalles
argumentales, basta con decir que se efectúa la boda, vive feliz el matrimonio, e, igual que antes, Lorenzo encuentra diversas razones para no cumplir
las promesas hechas a su santo. El desenlace del cuento reviste características del más arraigado romanticismo, pero al mismo tiempo muestra la mayor fuerza descriptiva que pueda poseer la prosa malleana, aparte de la
penetraci6n puramente psíquica. Un terremoto sacude el pueblo en momentos en que Lorenzo está fuera de su casa. Magnífica, emotiva descripci6n
de la agitaci6n, el pavor y el frenesí que sobrecogen al pueblo. Se le ocurre
a Lorenzo volver a solicitar la ayuda de su santo para que salve su vida y
la de su esposa. La iglesia resulta dañada, pero Lorenzo entra y busca en
vano su adorado santo, que fue trasladado a otro templo. Como un energúmeno, corre a donde espera encontrarlo, y parece divisar una imagen que
supone sea la de su santo cuando de repente le cae encima una viga de la
iglesia y queda exánime. Punto ir6nico del cuento: parece que al caerse la
viga, dio en la mano de un santo, lo cual la desvi6 e impidi6 que viniera
directamente sobre la cabeza de Lorenzo.
El único relato en que Adhemar figura directamente como principal personaje es "La envidia sobre la acera". Si en los otros cuentos llegamos a
comprenderle por medio de la acci6n mutua entre él y sus parientes, en éste
su propio conflicto interior suministra la materia narrativa. El mérito del
relato se debe al profundo análisis del íntimo dolor de Adhemar. A la saz6n, éste se encuentra en Buenos Aires para rendir un examen en un curso
que tomó por correspondencia. Sale aprobado y se queda unos días más en
una casa de pensi6n antes de regresar. Con su nuevo diploma, Adhemar se
siente menos atado al restringido ambiente rural de su familia; se le ha ensanchado el mundo. Ingenuamente, se cree buen escritor por haber ganado
excelentes calificaciones en todos los informes. Es tímido, reservado, sin experiencia, pasando revista a la agitada Buenos Aires con un complejo de inferioridad. ''Se me ocurría", dice Adhemar, "que yo era como un aspirante;
10

320

lbid., págs. 179-180.

•

y que los demás eran veteranos en las ciencias de la vida o en las manifestaciones del espíritu".11 Este sentido de humildad, de auto-desvaloraci6n, se
debe en parte al ambiente restrictivo en que se ha criado. No estando dotado
de fa_cilidad verbal y sintiendo la necesidad de expresar sus pensamientos y
emOC1ones en alguna forma, se pone a escribir. Por las tardes Adhemar se
dirige al bar del señor Praxíteles, y allí empieza a palpar 1~ espinas del
mundo real. Adhemar tiene ansiedad por participar activamente en las charlas y discusiones, pero su hurañez y falta de confianza en sí mismo se lo impiden. Aunque teme ponerse en ridículo o ser considerado un necio una vez
~e le ocurre ~ontar a sus contertulianos c6mo sus profesores le elo~iaron sus
m~ormes escritos, sobre todo por el muy logrado estilo. Cosa un poco juvenil
e mmodesta, pero lo más espontáneo que pueda salir de su boca en aquel
momento. Sus palabras las reciben mal, con desaire y aún con desprecio, y
tres del grupo profieren un sarcástico "¡ Ajá!" Jamás ha sentido tanta humillaci6n, ni puede creer que sus inocentes palabras hayan dado motivo a
tan negativa reacci6n. Pero este rechazo no apaga su entusiasmo de hablar
Y sigue contando al grupo infinidad de cosas. Y, en efecto, todo el resto del
cuento contiene sus frustrados esfuerzos por superar el antagonismo del grupo. De sus historias de caballos, todos se ríen· de su vida en el Sur se mofan•
'
episodios relacionados con su padre reciben' acogida poco favorable;
y el'
recuento de las aventuras del Capitán Vargas poco les interesa. Tras estas
ofensas no puede más Adhemar y se calla, no deseando descubrirse, desnudarse ante un grupo tan hostil. Adhemar sigue visitando el bar y charlando
con las mismas personas, pero nunca más se refiere a sí mismo· antes bien
'
habla de mil cosas insignificantes e impersonales, o simplemente aprueba
mecánicamente todo cuanto le dicen. En otras palabras, Adhemar, ahora resentido y más cohibido que antes, empieza a sufrir el mismo mutismo emocional que su hermano Nicanor. Lo que quiere mostrar Mallea es que el
retraimiento y la taciturnidad obedecen a bien definidos antecedentes. Deprimido, desalentado, Adhemar sale de Buenos Aires impaciente por regresar
a su propio ambiente provinciano del Sur.
Por el tema y la ejecución narrativa, La noche sobre Hécuba se asemeja
mucho a los cuentos de La ciudad junto al río inmóvil o La sala de espera.
Figura entre los mejores de La barca de hielo, debido en gran medida a la
acertada penetración en la psique de la protagonista, que puede ser el prototipo de la mujer fría, dura y encerrada que Mallea retrata con tanta frecuencia. La historia de Misia Hécuba se narra en varias etapas bien definidas.
Primero, Mallea define el carácter adusto y hostil de Hécuba, haciendo hincapié en el respeto y la autoridad que les impone a todos. Aún niña, era
" !bid., pág. 197.

321
H21

�rígida en sus acciones, disciplinada en exceso. Se cree superior a los demás
y desdeña lo vulgar y lo mediocre. Hace huír a todo pretendiente atraído
por cierto donaire físico y majestuosidad del gesto. Mas un tal Elíseo Nara,
hombre generoso y aparentemente dócil, se resigna a tolerar la agrura de
Hécuba y se casa con ella. Por su parte, ésta entra en la uni6n conyugal sin
asomo de amor, ni siquiera afecto, sólo "por resoluci6n y deber". El casamiento conviene a los dos, dominadora ella en cada situaci6n y dispuesto él
a aceptar la respetuosa pero poco natural relaci6n con su esposa. Lo que
Hécuba admira más en Elíseo es "su correcci6n, su estrictez hacia sí mismo
y dulzura y respeto hacia ella".12 Ponen su nido en los suburbios, pero marido y mujer duermen en distintas partes de la casa, en dos alas separadas,
un arreglo muy de acuerdo con la falta de verdadera comunicaci6n entre
ellos. Pero la tranquilidad interior de Hécuba, después de muchos años de
estéril matrimonio, de repente entra en aguas borrascosas, pues ella se enamora de otro hombre y por poco sucumbe a la tentación. Por vez primera,
Hécuba siente el calor y el consuelo del amor, pero su orgullo y un irónico
sentido de dedicación marital le impide entregarse físicamente a Reipur. Pero
más que nada, Hécuba resiste por querer mostrarse dueña de sí misma, cualidad que sintetiza la esencia de su carácter. Con la muerte de Elíseo, la historia de Hécuba entra en otro período, el más significativo tal vez para entenderla en lo más íntimo. Hécuba halla, entre los papeles de Elíseo, un
paquete de cartas de amor escritas por una tal Marcela, quien parece haber
tenido relaciones ilícitas con él. La viuda no puede sofocar la tentaci6n de
leerlas; revelan a una mujer ardiente, altruista, afable, de carácter diametralmente opuesto al de Hécuba. Estas cartas representan a Elíseo como una
persona del todo distinta de la que Hécuba cree haber conocido. El que fue
para Hécuba hombre más bien manso y sereno, aparece pintado en las cartas
como "ferviente y apasionado, celoso y colérico, exigente y arbitrario, despótico de pasión viva, capaz de entusiasmos frenéticos y caricias sabias y
susurradas. Aquel hombre que Hécuba había conocido modesto y mesurado
aparecía como un arrebatado sin límites".13 A Hécuba le enfurece el hecho
de que su marido le presentara, durante largos años de matrimonio, una
naturaleza poco genuina. Lo que le trastorna más a Hécuba es el presentimiento de que su propio pudor, su alejamiento emocional, y sobre todo su
tenaz altanería fueran los factores determinantes en el rígido comportamiento
de Elíseo. Colérica, deseando enterrar la memoria de su esposo, manda levantar una pared "desde el vestíbulo hasta el último cuarto del ala derecha
de la casa".u Cuando los obreros no siguen exactamente sus instrucciones

y Hécuba tiene que hacer tapiar una puerta, se pone hecha una furia. Y
el cuento termina con una nota de fina ironía, pues al gritar a los obreros
ella muestra la misma ira y el fuego interior que exhibía el día en que rehus6
darse físicamente a Reipur. Tal vez las únicas ocasiones en que Hécuba se
dej6 salir de su propio encierro emocional.
Para concluir: Por Jo expuesto en las páginas anteriores, se ve que Mallea
busca fortalecer su imagen literaria con una serie de relatos parecidos a los
que le han dado gran renombre. No busca la novedad del fondo narrativo,
pero sí otros ángulos de perspectiva para calar en el espíritu humano. A
Mallea no le hace falta hacer acto de presencia literaria cada año; su reputación ha superado esta formalidad. El que haya buscado otra salida más
para su rica invención novelesca, sin desviarse mucho de su camino ya muchas veces pisado, indica su intensa vocación literaria y su incontenible sed
de comprender al complejo y contradictorio hombre del siglo veinte.

,.. !bid., pág. 128.
!bid., pág. 144.
,. !bid., pág. 146.
11

322

323

,

�DOBLE RETRATO VIVO DE DON ALFONSO EL BUENO
(Excursión en el Arte de la Memoria
en Alfonso Reyes)
JAMES Wn.us RoBB
The George Washington University
Washington, D. C., USA

I
BAJO ESTE SUGERENTE TÍTULO como punto de partida y probable punto de
llegada, pensamos acercarnos al retrato íntimo de Don Alfonso Reyes a través del -y en función del- retrato vivo de su padre el General Bernardo
Reyes, trazado por el hijo. Al mismo tiempo tenemos en mente reexplorar
un tema de estilística literaria que nos viene atrayendo desde lejos: la cuestión del secreto de la magia de Alfonso Reyes como artista del relato autobiográfico, o sea como memorialista literario.
Bajo el concepto de "Alfonso Reyes, narrador de lo vivido", hemos creído
en una ocasión anterior 1 vislumbrar tres o cuatro factores que parecen confluir en los relatos autobiográficos alfonsinos para producir una impresión
de casi insólita "intensidad de la experiencia directamente vivida y transmitida artísticamente" a su lector: " ( 1) Lo vivido, evocado a través de (2)
la lejanía (en el tiempo y/o espacio) por (3) la nostalgia (emoción lírica)".
Y hemos observado que con cierta frecuencia "tiende a intensificar el proceso", como un agente catalítico en una reacción química, "la actuación
de (4) un estímulo mnemónico específico", de cierta intensidad sensorial
o emocional: como el recibo de una carta de Julio Torri que pone en marcha la recreación mental por Reyes de los sucesos del relato El testimonio
1
V. "Alfonso Reyes, narrador de lo vivido (en torno a un juicio de Amado Alonso) ", La Palabra y el Hombre, Xalapa, Veracruz, No. 42 (abril-junio 1967), pp. 319337, de donde se citan las palabras entrecomilladas t¡ue aquí siguen.

325

�de Juan Peña; o el estímulo artístico-sensorial del marfil labrado en el ensayo La caída, o de una máscara indígena en su Metafísica de la máscara,

que ponen en marcha series de meditaciones, de evocaciones y de reminiscencias o asociaciones mentales, así como la galletica mojada en la taza de
te perfumado por Marce! Proust.
Ahora bien, deseamos recoger los hilos correspondientes a estos elementos
en la evocación del General Bernardo Reyes realizada por su hijo Alfonso
en su Oración del 9 de febrero, luego tratar de ver qué otros elementos complementarios entran a formar parte de la intensidad de ésta su más intensa
reminiscencia autobiográfica.
La Oración del 9 de febrero reúne las cuatro características enumeradas
como propicias para la máxima intensidad de la evocación del recuerdo:
( 1) Lo vivido directamente por el autor, Don Alfonso: la vida y presencia
de su padre Bernardo Reyes, la convivencia desde cerca y desde lejos del
hijo con el padre, y el golpe traumático de la trágica muerte del General
Bernardo Reyes ocurrida en la capital mexicana delante del Palacio Nacional en la fatídica fecha del 9 de febrero de 1913, presenciada desde cerca
por su hijo. (2) Esta experiencia vivida está evocada a través de la lejanía
(tanto en el tiempo como en el espacio), pues el hijo Don Alfonso cristaliza esta recordación desde Buenos Aires en el otro hemisferio, y a una distancia en el tiempo de 17 años justos de la trágica muerte, a partir del
aniversario exacto de ese suceso, 9 de febrero de 1930, prolongando su elaboración hasta el 20 de agosto de 1930, "el día en que había /el Gral. Reyes/
de cumplir sus ochenta años", como nos avisa Don Alfonso al final de su
manuscrito. Para el lector de esta memoria finalmente publicada en volumen, se hubo de prolongar aún más el distanciamiento en el tiempo hasta su
recepción definitiva a partir de 1963, cuando póstumamente salió publicada
por la iniciativa de Doña Manuela la viuda de Don Alfonso Reyes, más de
tres años después del deceso de éste (suceso cuyo décimo aniversario conmemoramos en este año de 1969)- o sea a una distancia temporal de 33 años
más, y un lapso de tiempo total de 50 año~ de los s~cesos origin~mente ~vidas. De modo que cuando aparece publicada, abierta a los OJOS del publico lector, la Oración del 9 de febrero, aparece como publicación doblemente póstuma que ha atravesado dos vidas y dos muertes para llegar a
nosotros en calidad de doble vivencia íntima, milagrosamente recreada para
la eternidad por la pluma de Don Alfonso Reyes.
(3) Esta vivencia es evocada a cierta distancia en el tiempo y en el espacio por la emoción lírica de la nostalgia. No sólo esta emoción íntima de
nostalgia por la presencia de su padre ha prestado una fuerza especialmente
intensa a este recuerdo, sino que se ha reforzado aún más su intensidad en
la lucha interior, subconsciente: la lucha entre la necesidad íntima de dar

expresión, dar salida, dar catarsis a esta nostalgia y a este recuerdo íntimo,
y la reticencia o sentido de recato o pudor connatural en Don Alfonso Reyes
que parecía decirle que más bien debía guardar para sí y no gritar al mundo
la emoción íntima de la identidad espiritual que sentía con la persona de
su padre, quien, habiendo muerto en quijotesco gesto de golpe de estado,
había quedado para la historia de México como figura controvertible y controvertida envuelta en las ambiguas gasas de los rencores políticos de una
nación. Ésta lucha oculta con la nostalgia, entre recato y necesidad de catarsis por el recuerdo de su padre, parece que siguió obsesionando a Don
Alfonso a través de su vida. Así la vemos tomar la forma de una serie de
salidas ora potencialmente explosivas, ora más bien veladas y contenidas,
por e~resarse en forma literaria; pues para Do~ Alfonso la e~res~~n li~eraria mediante el uso de la pluma era consustancial como su resp1racion diaria como a menudo él mismo nos lo ha dicho: "Escribo conforme voy vi'
.
viendo.
Escribo como parte de mi economía natural. . . ¿ Qué estoy escribiendo? He aquí lo que estoy escribiendo: mis ojos y mis manos, mi conciencia y mis sentidos, mi voluntad y mi representación; y estoy procurando
traducir todo mi ser inconsciente en esa sustancia dura y ajena que es el
lenguaje ... " 2
Así la expresión literaria en Alfonso Reyes resulta como transferencia directa de una vivencia profunda. Y así esta vivencia del recuerdo de su padre tenía que encontrar su salida por la pluma, pero al mismo tiempo sin
traicionar el recato innato en Don Alfonso: su deseo de guardar para sí la
emoción más íntima y de distanciarse de los odios, resentimientos y rencores
políticos dirigidos hacia su padre. La primera salida viene en forma totalmente disfrazada, disfrazada en el mito helénico de lfigenia cruel, y aún
así elaborado a diez años de distancia en el tiempo ( 1923) del suceso traumático de la muerte de su padre ( y publicado en Madrid en 1924) . Aquí
alcanza a través del mito, a través del símbolo - sin mencionar siquiera el
nombre de su padre, sin aludir a él ni a su patria mexicana- la catarsis literaria del trauma de la pérdida de su padre, la tragedia de su padre como
héroe incomprendido y su propio alejamiento de la querida patria relacionado íntimamente con este trauma producido por la tragedia de su padre.
Seis años después, desde Buenos Aires, Don Alfonso en otro 9 de febr~ro recuerda el 9 de febrero del suceso trágico de 1913, toma pluma en ristre Y
consagra al papel en forma más directa su emocion_ante ~ecorda~ión más íntima: pero se lo guarda para sí, se guard: sus cuart~llas sm pu~licarlas, ~asta
que después de su propia muerte, 33 anos despues, las publica por el su
querida viuda Doña Manuela. Luego, en Río de Janeiro, en 1932, elabora
•- A. R eyes, "Fragmentos del arte poética", Ancorajes, México: Tezontle, 1951, pp.
19-20.

327

326

�un poemita de recordación del día fatídico, 9 de febrero de 1913 titula el
poema, y sólo lo publica en libro 14 años después, en La vega y el soto, México, 1946. En este poema revela algo de esta íntima interiorización de la
presencia de su padre, "Y si seguí viviendo desde entonces /es porque en mí
te llevo, en mí te salvo". (OC X, p. 147) -percepción que encontraremos
ampliada en la Oración del 9 de febrero póstumamente publicada-. Siguen
tres poemas sucesivamente distanciados en el tiempo que evocan la presencia
de su padre Bernardo Reyes: Los caballos, escrito en Río de Janeiro en 1934,
sólo publicado en las Obras completas, Tomo X, de 1959, alude a Don Bernardo entre sus recuerdos de niñez. Villa de Unión, publicado en México
en 1940, recuerda la gallarda presencia de su padre en un temprano triunfo militar. Finalmente, De mi padre, soneto de la primera y segunda versiones de Homero en Cuernavaca, publicado en México en 1948 y 1951 respectivamente, en donde surge la visión del prócer Bernardo Reyes entre las
lecturas homéricas del hijo. Aquí, Don Alfonso en su epistolario con María
Rosa Lida (hablando de este mismo soneto en su primera y segunda versiones) hace la siguiente observación que precisamente expresa su sentido
de recato frente a las emociones personales, específicamente las que se refieren al cariño familiar y al amor patriótico:
Notaría usted que en general paso una esponja dondequiera que el
tono se me había vuelto algo declamatorio. Observe usted la transformación del soneto a mi padre. Pues a los padres y a la patria hay que
amarlos, pero no hay que contarlo a todas horas como lo hacemos los
patriotas mexicanos, que abusamos del sentimiento nacional hasta para
anunciar una purga por la radio.ª

Y al ponerse Don Alfonso a elaborar en prosa sus memorias formales, los
dos únicos tomos que logran publicarse: Parentalia de 1954 y 1959, y Albores
(terminado en 1959, publicado póstumamente en 1960), respiran con la
presencia de Bernardo Reyes que domina en la evocación de sus orígenes
familiares y su infancia. Pero sólo en el poemita 9 de febrero de 1913 (publicado en 1946) y sobre todo en la emocionante memoria en prosa Oración
del 9 de febrero ( que Don Alfonso guardó escondido hasta después de su
propio deceso) se enfoca en la llaga sensible del trágico fin de Don Bernardo.
(4) Ahora, volviendo a nuestro esquema literario original, en la Oración
i V. "Grata compañía: una sabrosa charla erudita de María Rosa con Don Alfonso", Humánitas, Monterrey, IX (1968) , pp. 237-238.
La edición citada de la Oraci6n del 9 de febrero de Allonso Reyes de México: Ediciones Era, 1963.

328

del 9 de febrero también desempeña su papel de agente catalítico para desencadenar en forma aún intensificada la reacción química casi explosiva, el
factor del estímulo mnemónico específico, de cierto carácter sensorial o emocional. Sólo que aquí es una especie de estímulo o forma de obsesión casi
constante, pero que se renueva y es soltado definitivamente por el estímulo
mnemónico visual y cronoconceptual del calendario, o de la fecha que marca el aniversario del día fatídico del 9 de febrero de 1913, prolongado hasta
la fecha del 80 aniversario del nacimiento de Bernardo Reyes. (Incidentalmente, observamos en 1969 el 80 aniversario del nacimiento de Don Alfonso).
En el caso del soneto De mi padre, sirve de tal estímulo mnemónico la
relectura de Homero, donde encuentra el recuerdo de su padre en los héroes Aquiles y Odiseo:
Navegando la Jlíada, hoy otra vez lo veo:
de cóleras y audacias -Aquiles y Odiseoimperativamente su forma se apodera (OC X, p. 418).

Y, en el mismo poema, vemos cómo la frecuentación intelectual por Don
Alfonso de los espíritus de otros héroes del pasado histórico y legendario a
menudo le sirve así de estímulo asociativo para que reviva en su memona
la presencia de Don Bernardo; pues, así dice:
De Alejandro y de César y de otros capitanes ilustres por las armas y,
a veces, la prudencia, yo encontraba en mi padre como una vaga herencia, aliento desprendido de aquellos huracanes.
Un tiempo al Mío Cid consagré mis afanes para volcar en prosa sus
versos y su esencia: la sombra de mi padre, rondadora presencia, era
Rodrigo en bulto, palabras y ademanes (loe. cit.).

11

Así la configuración típica de elementos
encadenar en Don Alfonso la recreación de
Pero también en su Parentalia: primer libro
claves adicionales a la intensidad con que

que suelen confluir para desuna vivencia por la memoria.
de recuerdos descubrimos unas
funciona la memoria en esta

mente lúcida:
Los antiguos hablan mucho del Leteo, río infernal del olvido. Pero

329

�¿y el ~~rrente de la memoria? Quien se deja impregnar por sus aguas
parad~iacas f~rece bañarse en sí mismo y sale siempre recuperado. Esta

a~l~cton /urificadora debie:a practicarse metódicamente como un ejercicio espmt~al. Acaso la vida tenga por fi"¼ inmediato el crear un pozo
de recordaciones (Parentalia, México: Tezontle, 1959, p. 66) .
Es decir, ~ue la memoria, como el impulso lírico en el poeta Alfonso Reyes, es también un fluencia continua que fluye como un río caudaloso un
chorro ~~roo de ~as medicinales, bálsamo purificador y terapéutico, en' que
e~ cuestion de banar el espíritu para refrescarlo y renovarlo. La memoria
srrv~. a la vez para recrear realidades subjetivas y para curar, restaurar,
purificar, acercar el alma al paraíso que es vida nueva. y la vida nueva se
nutre . de record~~iones de la vida pasada, que son verdaderas recreaciones.
Esta mterpretacion nos parece también afín a la doctrina expresada por
Don Alfonso ~n su Visión de Anáhuac, cuando evoca el escenario geográfico
del valle mexicano en su dimensión histórica, comentando:

Convéngase en que la emoción histórica es parte de la vida actual
Y sin su fulgor, nuestros valles y nuestras montañas serían como un tea~
tro sin luz (OC II, p. 34) .
O sea, ~ue _la vida presente vive, se enriquece y se nutre de la vida pasada;
la memoria sirve para tender el puente, abrir los vasos comunicantes entre
pasado y presente: sirve para ir viviendo y reviviendo, renovando.
También en las ya citadas páginas de Parentalia, Don Alfonso opina:
"A veces recordar es amargo, pero nunca inútil, salvo en los trances enfermizos de la idea fija". Llama la atención a las terapéuticas oníricas inclusive
la técnica freudiana, y pasa a darnos estas indicaciones de cómo funcionaba
la palab~a en el ~ato ,entre el padre Don Bernardo Reyes y su hijo Alfonso
pa_ra ab~ir con nul estimulas las puertas de la memoria, creando y recreando
existencialmente la presencia humana viva:

sitorio de recuerdos para el futuro, que la memoria futura resucitaría para
recrear de nuevo y eternamente la presencia del padre. También nos muestra cómo funcionaba en el padre el proceso del recordar a través del platicar, y cómo visualiza el •hijo Don Alfonso la memoria en términos de
imaginería fotográfica:

Mi padre charlaba, a la siesta . . . Poco a poco, la mente parece adoptar otro clima, la sensibilidad se aguza o embota .. . ; un tenue sonambulismo ilumina nuevas avenidas del paisaje interior: la fotografía al
infrarrojo deja ver otros relieves ocultos que el rayo solar no nos entrega.
Mi padre empezó a recordar ... (Ibid., p. 71) .
Y un poco más adelante, al evocar una nueva escena Don Alfonso, se
sirve de otra imagen fotográfica que nos invita a acompañarlo en sus memorias con cierta visión entre calidoscópica y cinemática: "El cuadro disolvente se esfuma y deja lugar a otra imagen . .. " (]bid., p. 72).
¿Diremos simplemente que Don Alfonso tiene una memoria fotográfica?
Sí, pero eso y mucho más. Su siempre aguda perceptividad visual se complementa, ya lo hemos visto, con otros modos de percepción sensorial y otros
modos en que funciona en él la magia de la recordación.
Adentrándonos en el texto de la Oración del 9 de febrero, descubrimos
que el dinamismo de la evocación y recreación de la vivencia "Bernardo
Reyes" por su hijo Don Alfonso proviene y depende de los cuatro elementos
catalizadores antes enumerados, y, además, de un quinto elemento estilístico que es el de una serie de polaridades vitales que entran en juego
de contraste y vaivén y fusión paradójica, en tensión y resolución final una
con otra para en cierto modo explicar intuitivamente la personalidad de Don
Bernardo, comunicando la magia de su vivencia dentro del alma de Don

Hablando, hablando, mi padre vivía a ser quien era. Brotaba de él
aquel magnetismo que todos sintieron en su presencia . .. Y así, las sencillas charlas de la siesta cumplían el doble prodigio de devolverme ileso
a mi padre, y de poblar mi imaginación con perdurables estímulos. Todavía recurro a ellos, y cada vez me aficiono más a abrir el viejo arcón
prestigioso, aromatizado de años. Allí, si vale decirlo, siento que me
embriago de lucidez (ibid., pp. 67-68).

Alfonso.
En la Primera de las seis Secciones numeradas, ocupando 9 páginas de
las 22 totales del texto, aparece un racimo de estas polaridades, dominadas
por la polaridad capital de presencia y ausencia, acompañada de sus conceptos polares laterales íntimamente relacionados: cercanía y lejanía, presente
y pasado, vida y muerte, familia y nación, flaqueza y fuerzas (o sacrificio y
superación). La polaridad central de presencia y ausencia, con sus concomitantes de cercanía y lejanía y pasado y presente, es la que precisamente
más nos ayuda a intuir el secreto de la revitalización de la realidad por la
memoria o por la imaginación :

Así Don Alfonso nos cuenta cómo por la palabra su padre renovaba y
recreaba su presencia viva ante él y creaba para el hijo una fuente o repo-

Hace 17 años murió mi padre /-empieza Don Alfonso-./ Su presencia real no es lo que más echo de menos: a fuerza de vivir lejos de
331

330

�Monterrey, estudiando en México, yo me había ya acostumbrado a verlo muy poco y a imaginármelo fácilmente . ..
Hacía varios años que sólo veía yo a mi padre de vacaciones o en
cortas temporadas. Bien es cierto que esos•pocos días me compensaban
de largas ausencias porque era la suya una de esas naturalezas cuya
vecindad lo penetra y lo invade y lo sacia todo. Junto a él no se deseaba
más que estar a su lado. Lejos de él, casi bastaba recordar para sentir
el calor de su presencia . . . Por cierto que hasta mi curiosidad literaria
encontraba pasto en la compañía de mi padre. El vivía en Monterrey,
ciudad de provincia. Yo vivía en México, la capital. El me llevaba
más de cuarenta años, y se había formado en el romanticismo tardío de
nuestra América. El era soldado y gobernante. Y o iba para literato.
Nada de eso obstaba. Mientras en México mis hermanos mayores . ..
sentían venir con recelo las novedades de la poesía, yo, de vacaciones,
en Monterrey, me encontrabd a mi padre leyendo con entusiasmo los
Cantos de vida y esperanza, de Rubén Darío, que acababan de aparecer.
Con todo, yo me había hecho ya a la ausencia de mi padre, y hasta
había aprendido a recorrerlo de lejos como se hojea con la mente un
libro que se conoce de memoria. Me bastaba saber que en alguna parte
de la tierra latía aquel corazón en que mi pobreza mental -mejor dicho, mi melancolía- se respaldaba y se con/ortaba. Siempre el evocarlo había sido para mí un alivio. A la hora de las mayores desesperaciones, en lo más combatido y arduo de las primeras pasiones, que me
han tocado, mi instinto acudía de tiempo en tiempo al recuerdo de mi
padre, y aquel recuerdo tenía la virtud de vivificarme y consolarme.
Después -desde que mi padre muri6-, me he dado cuenta cabal de
esta economía inconsciente de mi alma. En vida de mi padre no sé si
llegué a percatarme nunca . ..
-Pero ahora se me ocurre que sí, en cierto modo al menos. . . (pp.

1-3.
La polaridad presencia-ausencia sirve de marco global que abarca toda
esta primera sección, planteándose desde la primera y segunda frases del
párrafo inicial: "Su presencia real no es lo que más echo de menos ... ",
cuya reiteración inicia el vuelo final de la misma sección: "No: no es su
presencia real lo que más me falta, con ser tan cálida, tan magnética, tan
dulce y tan tierna para mí. .. ", con varios vaivenes intermedios de las dos
caras de la polaridad, y de su variante de cercanía y lejanía.
Ya en el primer pasaje extenso que acabamos de citar, se presentan dos
alternancias de la oposición fundamental: "su presencia real" j"largas au-

332

sencias", "el calor de su presencia"/ "la ausencia de mi padre". Pero no
sólo eso, sino que también desde el primer planteamiento:
Su presencia real no es lo que más echo de menos: a fuerza de vivir
lejos de Monterrey, estudiando en México, yo me había ya acostumbrado a verlo muy poco y a imaginármelo fácilmente . ..

nos damos cuenta de una paradoja fundamental dentro de la misma idea de
presencia, o sea de una oposición polar secundaria entre presencia real y una
implícita presencia imaginaria o imaginada, es decir presencia física versus
presencia subjetiva. ¿ Cuál, a la larga, es la presencia más verdadera?: ¿Cuál
es más verdadero, el cuerpo o el espíritu? Así como el cuerpo parece necesario al individuo para la existencia de su espíritu, al menos en el plano
de esta vida terrestre que mejor conocemos; así la llamada presencia real
o presencia física ha sido necesaria como punto de partida para que exista
la presencia interiorizada por el espíritu o la imaginación : el espíritu ha
creado esta presencia subjetiva y la podrá recrear, resucitar, conservar y prolongar a través del tiempo y hasta más allá de la muerte física. Entre las
dos presencias, ¿ cuál es más verdadera? ¿ cuál es más duradera?
La paradoja de la presencia en la ausencia, o sea de la presencia inmediata
y aparente que resulta efímera, versus la "presencia ausente" que será más
duradera, la encontramos y volvemos a encontrar como imagen en la estética de Alfonso Reyes, quien ahí reconoce una afinidad con su predilecto
poeta simbolista francés, cuando dice en su elogio ensayístico a la flor, titulado Por mayo era, por mayo . .. :
Y a sabe la flor lo que la espera. Los poetas se lo han revelado mil veces. Pero hay una flor perdurable, y es la de las artes o las letras, la
que se nombra o la que se figura, la ausente de todo ramillete, que decía
el maestro Mallarmé. Cuando todas estas maravillas naturales se hayan
marchitado, todavía seguirán luciendo, con intacta virtud, esos cuadros
y aquellos poemas en que el hombre se ha apoderado de las primaveras
del mundo. (Ancorajes, México: Tezontle, 1951).

Volviendo a nuestro pasaje inicial, vemos cómo se afirma ya la paradoja
de presencia y ausencia unidas, y va inclinándose el péndulo sucesivamente
entre los dos polos de la paradoja en sus diferentes facetas : presencia y ausencia, lejanía y cercanía geográficas (Monterrey y México), presencia real
y presencia imaginada o recreada. Luego, lejanía y cercanía en el tiempo:
Hacía varios años que sólo veía yo a mi padre de vacaciones o en cortas

333

�temporadas. Bien es cierto que esos pocos días me compensaban de largas ausencias porque era la suya una de esas naturalezas cuya vecindad
lo penetra y lo invade y lo sacia todo. Junto a él no se deseaba más que
estar a su lado. Lejos de él, casi bastaba recordar para sentir el calor
de su presencia.

Es decir, de lejanía a cercanía en el tiempo; luego, a cercanía y lejanía
en el espacio; de ausencia a presencia y de privación a plenitud, por la
fuerza magnética de una personalidad humana cuya breve presencia o vecindad física es suficiente para irradiarse de la cercanía a la lejanía, proyectándose por el recuerdo desde la presencia a la futura ausencia, en donde
la memoria creará una nueva intensa presencia perdurable. Sigue Don Alfonso:
Por cierto que hasta mi curiosidad literaria encontraba pasto en la compañía de mi padre. El vivía en Monterrey, ciudad de provincia. Yo
vivía en México, la capital. El me llevaba más de cuarenta años, y se
había formado en el romanticismo tardío de nuestra América. El era
soldado y gobernante. Yo iba para literato. Nada de eso obstaba. Mientras en México mis hermanos mayores . .. sentían venir con recelo las
novedades de la poesía, yo, de vacaciones, en Monterrey, me encontraba
a mi padre leyendo con entusiasmo los Cantos de vida y esperanza de
Rubén Darío, que acababan de aparecer.

-Aquí, dentro del vaivén entre lejanía y cercanía geográficas ("Monterrey,
ciudad de provincia" /"México, la capital"),/ se encadena y se entrelaza
una serie de otras polaridades y oposiciones interesantes: Monterrey y México, provincia y capital; "El y yo": el viejo y el joven, el padre y el hijo,
el soldado gobernador frente al joven literato incipiente. -Todo eso constituye
una misma polaridad entre las dos presencias del padre y del hijo, que podríamos titular Simpatías y Diferencias de padre e hijo, o más bien, invirtiendo el título alfonsino Simpatías y diferencias, lo diremos "diferencias y
simpatías", pues vemos escalonarse una serie de diferencias, a pesar de las
cuales existe la fundamental simpatía e identidad entre padre e hijo que
trasciende, supera y disuelve todas las diferencias:
Padre e hijo estaban separados por la distancia geográfica: "El. .. en
Monterrey,. . . Yo. . . en México". Luego, la diferencia de edad: "El me
llevaba más de cuarenta años", y pertenecía a otra generación cultural. Luego, diferencia de vocación primaria: "El era soldado y gobernante. Yo iba
para literato". -Pero ya viene una sugerencia de la casi doble vocación del
padre Bernardo Reyes, la cervantina o quijotesca dualidad de Armas y Le-

334

tras que va a constituir otra polaridad clave para entender la personalidad
de Don Bernardo y la honda identidad entre padre e hijo. Pues, a pesar
de todas esas diferencias, "Nada de eso obstaba", dice Don Alfonso. Una
nueva serie de oposiciones paradójicas lleva simplemente a la médula de
esta armonía: los hermanos de Alfonso en México, mayores que él pero jóvenes frente al padre, eran menos receptivos a las novedades literarias que él,
el viejo; los hijos, jóvenes, radicados en la capital, más cosmopolita, versus
el padre más viejo, radicado en la provincia alejada de las corrientes cosmopolitas. En contraste con el hijo menor, Alfonso, que siente mayor empatía con el padre viejo, el padre que pertenecía a la rezagada generación
romántica pero se sentía atraído con el hijo Alfonso a la poesía renovadora
de Rubén Darío el modernista. En torno a Rubén Darío, entonces; en torno a este común entusiasmo literario, gravita esta identidad de espíritu entre
el hombre de armas aficionado a las letras (Don Bernardo) y el hijo hombre
de letras total que un día será diplomático.
En el párrafo final del extenso pasaje antes citado, se reafirma y se redondea la paradoja de la presencia a través de la ausencia:
Con todo, yo me había hecho ya a la ausencia de mi padre . .. y aquel
recuerdo tenía la virtud de vivificarme y consolarme.

-una presencia confortante y consoladora, creada en el recuerdo y por el
recuerdo, independiente ya de la presencia física y capaz de trascender las
barreras de la muerte:
Después -desde que mi padre murió- me he dado cuenta cabal de
esta economía inconsciente de mi alma. En vida de mi padre no sé si
llegué a percatarme nunca.

Y así venimos a dar en la paradoja de la vida y la muerte, es decir que la
muerte añade una dimensión a la vida completándola, a la vez que el calor
de una presencia humana radiante en vida, en cierto modo, por la acción
catalizadora del recuerdo, ha podido vencer la muerte.
Pasa Don Alfonso a contar una anécdota íntima, de cómo una vez, llegando a Monterrey a estar con sus familiares se dio cuenta de que esa recreación de la presencia confortante de su padre por el recuerdo desde lejos se había convertido en mecanismo, en un mecanismo tan eficaz, que aún
estando de nuevo cerca de él en un momento de indefinible tristeza, dice Don
Alfonso, "Entonces el mecanismo ya montado funcionó solo, en busca de mi
equilibrio". Y, por un momento, esto le produce desconcierto:

335

�me produjo tal desconcierto, /dice/ tan paradójica emoción de desamparo que tuve que contenerme para no llorar. Este accidente de mi corazón me hizo comprender la ventaja de no abusar de mi tesoro, y la
conveniencia -dados los hábitos ya adquiridos por mí- de tener a mi
padre lejos, como un supremo recurso, como esa arma vigilante que el
hombre de campo cuelga a su cabecera aunque prefiera no usarla
nunca ...
-Hemos llegado con Don Alfonso a una nueva paradoja relacionada con
el concepto de distancia física y psicológica. Por la acción de la memoria
y la imaginación, la lejanía geográfica se ha convertido en cercanía psicológica que ha desplazado la cercanía física.
Ahora viene Alfonso a poner el dedo en la llaga viva, comunicándonos la
sensación exacta que le causó la muerte física de su padre Don Bernardo:

De repente sobrevino la tremenda sacudida nerviosa, tanto mayor cuanto que la muerte de mi padre fue un accidente, un choque contra un
obstáculo físico, una violenta intromisión de la metralla en la vida y no
el término previsible y paulatinamente aceptado de un acabamiento biológico. Esto dio a su muerte no sé qué aire de grosería cosmogónica, de
afrenta material contra las intenciones de la creación . ..
A pesar de haber aceptado Alfonso la idea de la lejanía y hasta la ausencia física de su padre, superada por su presencia espiritualizada, la muerte
física de Don Bernardo, por su carácter explosivo de violencia -de violencia a la carne y de ofensa o ultraje al espíritu, reto a las leyes naturales
e interferencia, como dice, con las intenciones de la creación-: por todo
esto, esta muerte le hubo de caer como el choque más doliente, más atroz de
su vida. Y al mismo tiempo vemos en la muerte de su padre una dimensión
de universalidad cosmogónica.
Y surge la polaridad entre familia y nación, o padre y patria:

Mi natural dolor se hizo todavía más horrible por haber sobrevenido
aquella muerte en medio de circunstancias singularmente patéticas y sangrientas, que no sólo interesaban a una familia, sino a todo un pueblo.
Su muerte era la culminación del cuadro de horror que ofrecía entonces
toda la ciudad. Con la desaparición de mi padre, muchos, entre amigos y adversarios, sintieron que desaparecía una de las pocas voluntades
capaces, en aquel instante, de conjurar los destinos. Por las heridas de
su cuerpo, parece que empezó a desangrarse para muchos años, toda la
patria.

336

De modo que el choque de la tragedia personal fue doblemente intenso
por la confluencia de la tragedia personal con la de una nación en crisis
que había de entregarse a una década de luchas sangrientas por falta tal vez
de aquel héroe que estuviera en condiciones de dar unidad a un pueblo fragmentado. Don Bernardo resulta ser una de esas figuras trágicas de la historia que tal vez hubiera podido ser el salvador de su patria. Y aquí sentimos
cómo Don Alfonso sintió con el dolor por la pérdida de su padre el dolor
por los sufrimientos de su patria. Don Bernardo así se revela como un símbolo visual de la patria que se desangra.
Y pasamos a ver cómo Don Alfonso por identidad con las heridas de su
padre casi llega a sentirse físicamente mutilado, y cómo esa mutilación y privación se expresa con una serie de cuatro símiles visuales intensamente vivaces:

Después me fui rehaciendo como pude, como se rehacen para andar
y correr esos pobres perros de la calle a los que un vehículo destroza una
pata; como aprenden los monjes a vivir sin el mundo, a comer sin sal los
enfermos.
Sobreponiéndose poco a poco, Don Alfonso atraviesa la dualidad de la flaqueza que cede a la fuerza, del sacrificio que se vuelve superación y llega
a cfectualizarse el llamado "mecanismo" paradójico, casi milagroso, de la
ausencia que se vuelve presencia y la lejanía que será cercanía:

Y entonces, de mi mutilación saqué fuerzas. Mis hábitos de imaginación vinieron en mi auxilio. Discurrí que estaba ausente mi padre -situac;ión ya tan familiar para mí- y de lejos, me puse a hojearlo como
solía. Más aún: con más claridad y con más éxito que nunca. Logré
traerlo junto a mí a modo de atmósfera, de aura. Aprendí a preguntarle
y a recibir sus respuestas. A consultarle todo.

Y, en esta nueva presencia recreada después de la muerte, se plantea
la polaridad de simpatía y di/erencias entre padre e hijo, desde el ángulo
más negativo, para resolverse paradójicamente en una armonía e identificación superadora:

Poco a poco, tímidamente, lo enseñé a acepta, mis objeciones -aquellas que nunca han salido de mis labios pero que algunos de mis amigos
han descubierto por el conocimiento que tienen de mí mismo. Entre
mi padre y yo, ciertas di/erencias nunca formuladas, pero adivinadas por
ambos como una temerosa y tierna inquietud, fueron derivando hacia

337
H22

�el acuerdo más liso y llano. El proceso duró varios años, y me acompañó por viajes y climas extranjeros. Al fin llegamos los dos a una compenetración suficiente. Yo no me arriesgo a creer que esta compenetración sea ya perfecta porque sé que tanto gozo me mataría, y presiento que de esta comunión absoluta sólo he de alcanzar el sabor a
la hora de mi muerte. Pero ... Yo siento que, desde el día de su partida, mi padre ha empezado a entrar en mi alma y a hospedarse en
ella a sus anchas. . . Y. . . mi experiencia personal me conduce a la noción de la supervivencia del alma y aun a la noción del sufragio de
las almas -puente único por donde se puede ir y venir entre los vivos
y los muertos, sin más aduana ni peaje que el adoptar esa actitud del
ánimo que, para abreviar, llamamos plegaria.
Habiendo llegado a la resolución de la paradójica "temerosa y tierna inquietud", Don Alfonso insiste en que el impacto del gran golpe y su superación es tan persistente y permanente en él, que Je lleva a una nueva visión
de la historia en que el pasado existe siempre como presente y el hecho astronómico apunta a un nuevo concepto de eternidad:

Pero el golpe contra la realidad brutal de haberlo perdido fue algo
tan intenso que puedo asegurar que persiste; no sólo porque persistan
en mí los e/ectos de esa inmensa herida, sino porque el golpe está aquí
-íntegro, vivo-- en algún repliegue de mi alma, y sé que lo puedo
resucitar y repetir cada vez que quiera. El suceso viaja por el tiempo,
parece alejarse y ser pasado, pero hay algún sitio del ánimo donde sigue
siendo presente. No de otro modo el que, desde cierta estrella, contemplara 11uestro mundo con un anteojo poderoso, vería, a estas horas
-porque el hecho anda todavía vivo, revoloteando como fantasma de
la luz entre las distancias siderales- a Hernán Cortés y a sus soldados
asomándose por primera vez al valle de Anáhuac.
Entrando así en esta polaridad de pasado y presente que se resuelve en
eternidad, y que es una variante de la dualidad ausencia-presencia, Alfonso
Reyes con otra de sus imágenes ópticas de poeta nos sitúa a su padre Bernardo Reyes en la historia de México y en la eternidad del universo cosmogónico.
Sigue un pequeño interludio: Don Alfonso extiende la cadena generacional a la relación entre él y su propio hijo; y muestra cómo sublimó la
herida de la pérdida de Don Bernardo dando la espalda a todo espíritu de
rencor o venganza hacia los enemigos de su padre. Viene ahora la reiteración y variación final del motivo de las dos presencias, para cerrar y redon-

338

dear esta Primera Sección de la Oración del 9 de febrero con la síntesis definitiva del sentido de la muerte de Don Bernardo para su hijo Alfonso:

No: no es su presencia real lo que más me falta, con ser tan cálida,
tan magnética, tan dulce y tan tierna para mí, tan rica en estímulos
para mi admiración y mi fantasía, tan satisfactoria para mi sentido de
los estilos humanos, tan halagadora para mi orgullo de hijo, tan provechosa para mi sincero a/án de aprendiz de hombre y de aprendiz de
mexicano (¡porque he conocido tan pocos hombres y entre éstos, tan
poco mexicanos!) No lloro por la falta de su compañía terrestre, porque yo me la he sustituido con un sortilegio o si pre/erís, con un milagro. Lloro por la injusticia con que se anuló a sí propia aquella noble vida; sufro porque presiento al considerar la historia de mi padre,
una oscura equivocación en la relojería moral de nuestro mundo . . .
Mis lágrimas son para la torre del hombre que se vino abajo; para
la preciosa arquitectura .. . que una sola sacudida del azar pudo deshacer; para el vino de siete cónsules que tanto tiempo concentró sus
azúcares y sus espíritus, y que una mano aventurera llegó de repente
a volcar.
Y ya que el vino había de volcarse, sea un sacrificio, acepto: sea una
libación eficaz para la tierra que lo ha recibido.
Después de estas nueve páginas de la Primera Sección tan bien redondeadas y rebosantes de ricas intuiciones y percepciones, se nos queda corto el
aliento para comentar pormenorizadamente las trece páginas restantes, las
cuales resumiremos más someramente para formular unas breves conclusiones
generales.
En la Segunda y Tercera Secciones, Don Alfonso ahonda en la polaridad de Armas y Letras en la vida y obras de Bernardo Reyes, interrelacionada con la alternancia en su vida entre guerra y paz, entre el militar y
el gobernador, y entrelazada con el concepto de su padre como un gran
espíritu romántico. Y desde esta perspectiva, en la Sección Cuarta, precisa
el perfil de su padre en aquel momento decisivo durante su medio destierro
en París cuando al brotar la Revolución de 1910, como genuino héroe romántico se juzga el hombre de la hora y desde entonces se pone en marcha
en tomo suyo "una maraña de fatalidades" que culminará en aquel último
gesto dramático de autoinmolación.
La Sección Quinta nos traslada calidoscópica, cinemáticamente a la escena de Don Bernardo en la prisión, penúltimo momento de su vida trágica,
en la cárcel militar de Santiago Tlatelolco, cuyo ambiente sugiere el del
acto final de una ópera o drama romántico, específicamente el del Diablo

339

�Mundo de Espronceda, predilecto poeta romántico de Don Bernardo por
quien su hijo Alfonso aprendió a apreciarlo. Aquí también se ponen en
juego ciertas ambivalencias polarizadas: La vida de los prisioneros "como
una llaga por donde se pudre el organismo militar". Las ansias de Don Bernardo entre delirio y juicio, entre lealtades y traiciones, entre prisión y libertad, Don Bernardo como el Cid Campeador obligado a sufrir por una
afrenta a su yerno y su hija. Encuentro imaginario y posible entre Bernardo
Reyes y Pancho Villa: el caballero y el cabecilla, o Don Quijote y Roque
Guinart el simpático bandido.
En la Sexta y última Sección, toma un giro nuevo la polaridad Armas y
Letras, convirtiéndose en palabra y acción, poesía y vida. Don Bernardo,
impulsado por una recitación pedida a su hijo, hace una identificación quijotesca con el sentido literal de las palabras recitadas, y observa Don Alfonso:
Entonces entendí que él había vivido las palabras, que había ejercido su poesía con la vida, que era todo él como un poema en movimiento, un poema romántico de que hubiera sido a la vez autor y actor. Nunca vi otro caso de mayor frecuentación, de mayor penetración
entre la poesía y la vida. Naturalmente, él se tenía por hombre de
acción, . .. Pero no veía diferencia entre la imaginación y el acto: tan
plástico era para el sueño . . . Y el poeta a caballo entraba por la humanidad repartiendo actos que no eran más que otros tantos sueños. Y
aún tienen del sueño y del acto puro, el haber sido desinteresados: actos
ofrecidos a los demás, actos propiciatorios, actos para el bien de todos,
en que se quemaba el combustible de aquella vitalidad desbordada.

De poesía y vida hemos pasado a sueño y realidad, que se identifican como claves a la persona del generoso idealista romántico. Al mismo tiempo,
se vislumbra la sobrevivencia de esta característica en el hijo escritor Don
Alfonso Reyes: ¿ no habrá aquí alguna implícita explicación del estrecho
enlace que existe entre poesía y vida en los ensayos y memorias de Alfonso
Reyes?
Finalmente Don Alfonso precisa el enfoque de su retrato de Bernardo Reyes fundiendo estereoscópicamente la visión de Apolo y Júpiter, poesía y
acción, para encontrar la figura de Don Bernardo, Caballero Andante:
Aire entre apolíneo y jupiterino . .. Allí, entre los dos ojos; allí, donde botó la lanza enemiga; allí se encuentran la poesía y la acción, en
dosis explosivas. Desde allí dispara sus flechas una voluntad que tiene
sustancia de canción. Todo eso lo hemos hallado seguramente en la
idea: en la Idea del héroe, del Guerrero, del Romántico, del Caballero
Andante, del Poeta de Caballería ...

340

Y al enfocar su cámara en el último instante del drama de la vida de
Don Bernardo, Don Alfonso exclama:
¿Qué haría el Romántico? ¿Qué haría, oh cielos, pase lo que pase
y caiga quien caiga (¡y qué mexicano verdadero dejaría de entenderlo!) sino saltar sobre el caballo otra vez y ponerse al frente de la
aventura, único sitio del Poeta? Aquí morí yo y volví a nacer, y el
que quiera saber quién soy que lo pregunte a los hados de Febrero.
Todo lo que salga de mí, en bien o en mal, será imputable a ese
amargo día ...

-y concluye:
En una mañana de domingo, el mayor romántico mexicano había
muerto.

Así, al puntualizar este último instante de la imagen viva de su padre,
Don Alfonso Reyes nos ofrece una clave esencial para entender el drai;na
de su propia vida y persona. A través del retrato de Bernardo Reyes, hemos
llegado a ahondar como nunca antes en la imagen y autorretrato vivo de su
hijo Alfonso. Es en esta memoria, que Don Alfonso se guardó para sí por
unos treinta años, en que alcanzó la más plena catarsis del trauma que le
causó la muerte de su padre, y aquí vemos cómo aquella fatídica fecha de
9 de febrero de 1913 dio su sentido hondo a la vida de Alfonso Reyes: "Aquí
morí yo y volví a nacer, y el que quiera saber quién soy que lo pregunte a
los hados de Febrero".
Ahora, a resumir nuestras conclusiones respecto al secreto del arte de Alfonso Reyes como memorialista literario: Nuestra exploración de la Oración
del 9 de febrero nos lleva a reafirmar ciertos principios, ampliando y reenfocándolos:
Sobre todo, vemos el secreto cardinal del Alfonso Reyes memorialista en
su propia intuición del sentido de la memoria y cómo funciona para tender puentes entre realidades e imaginación, haciendo revivir el pasado en
el presente. Ciertos factores esenciales en la máxima comunicación de la memoria los vemos reorganizarse en términos de polaridades vitales: Lo vivido
intensamente por Alfonso Reyes se filtra por las polaridades de vida y poesía,
lejanía y cercanía ( ausencia-presencia, pasado-presente), catalizadas por la
nostalgia y el estímulo sensorial de la memoria que lo preyecta prismáticamente para recrear la vida por la palabra.

341

�DOS NOTAS SOBRE BORGES
Da. JuAN ANTONIO

AVALA

The Colorado College

I
Sobre un paralelismo Quevedo-Borges

Poa CONFESIÓN DEL PROPIO BoRGES sabemos que, en cierto momento de su
vida, fue un admirador de la poesía de Quevedo. En su libro Evaristo Cariego, en una nota al pie de página, nos dice: "Conservo estas impertinencias para castigarme por haberlas escrito. En aquel tiempo creía que los
poemas de Lugones eran superiores a los de Darío. Es verdad que también
creía que los de Quevedo eran superiores a los de Góngora (nota de 1954)".
Queremos señalar en esta nota un paralelismo, coincidencia o quizás influjo
subconsciente que se operó en Borges en "aquel tiempo" en que él creía que
"los poemas de Quevedo eran superiores a los de Góngora". Aparte de otras
influencias de Quevedo, temáticas y formales, en ciertos segmentos de la obra
narrativa de Borges, vamos a ocuparnos de señalar el paralelismo que hemos creído encontrar entre el soneto de Quevedo titulado Enseña cómo todas
las cosas avisan de la muerte y el poema de Borges La guitarra, incluído en
Fervor de Buenos Aires. He aquí ambos textos:
Quevedo:
ENSEÑA CÓMO TODAS LAS COSA AVISAN

DE

LA MUERTE

Miré los muros de la patria mía,
si un tiempo fuertes, ya desmoronados,
de la carrera de la edad cansados,
por quien caduca ya su valentía.

343

�5 Salíme al campo, vi que el sol bebía
los arroyos de hielo desatados;
y del monte, quejosos, los ganados,
que con sombras hurtó de su luz al día.
Entré en mi casa, vi que amancillada
10 de anciana habitación era despojos,
un báculo más corvo y menos fuerte,
vencida de la edad sentí mi espada,
y no hallé cosa en qué poner los ojos
que no fuese recuerdo de la muerte.
Borges:
LA

GUITARRA

He mirado la Pampa
desde el traspatio de una casa de Buenos Aires.
Cuando entré no la vi.
Estaba acurrucada
5 en lo profundo de una brusca guitarra.
Sólo se reveló
al entreverar la diestra las cuerdas.
No sé lo que azuzaban;
a lo mejor fue un aire del Norte,
10 pero yo vi la Pampa.
Vi muchas brazadas de cielo
sobre un manojito de pasto.
Vi una loma que arrinconan
quietas distancias
15 mientras leguas y leguas
caen desde lo alto.
Vi el campo donde cabe
Dios sin haber de inclinarse,
vi el único lugar de la tierra
20 donde puede caminar Dios a sus anchas.
Vi la Pampa cansada
que antes horrorizaron los malones
y hoy apaciguan en quietud maciza las parvas.
De un tirón vi todo eso
25 mientras se desperezaban las cuerdas
en un compás tan zarandeado como éste.

(La vi también a ella,
cuyo recuerdo af!uarda en toda música).
Hasta que en brusco cataclismo
30 se apagó la guitarra apasionada
y me cercó el silencio
y hurañamente tornó el vivir a estancarse.

J. L. Borges, Fervor de Buenos Aires,
en Obras Completas, Obra poética,
1923-1964, Emecé Editores, Buenos
Aires, 1964, (pp. 44-45).
Aparentemente y, en una lectura superficial, el paralelismo aparece remoto y débil; sin embargo, en una lectura reflexiva y repetida, se van revelando las bases de la coincidencia, sobre todo en la organizaci6n interna
de ambos poemas y en ciertas estructuras verbales y formales que integran
la armaz6n poética de ambos. Queremos afirmar, en este momento, que el
tono de ambos poemas no es coincidente en un ningún punto. Quevedo escribe desde la atalaya del Barroco y sumido en desesperación abismal ante
la decadencia progresiva de España y, también, ante la decadencia física de
sí mismo. Típicamente barroco, este soneto resuda desengaño y soledad: es
el Quevedo único e impar ante la desolaci6n y el presentimiento de la muerte propia evocada ante la decadencia de su patria. La relaci6n entre decadencia física y decadencia de España es una constante apasionada en la
obra de Quevedo, que no podemos detenemos a señalar ampliamente en el
breve espacio de esta nota; sin embargo, una vez más, llamamos la atenci6n
del lector hacia ella ya que constituye una parte importante en la obra de
nuestro poeta. Borges, por el contrario, situado en otra perspectiva y en otra
ambientaci6n muy diferente de la de Quevedo, contempla estéticamente a la
Pampa con un sentimiento de añoranza y melancolía; admirativo y sereno,
su actitud es calmada y casi alegre, donde Quevedo es apasionado y patético. Dos actitudes que, sin embargo, se plasman en estructuras verbales casi
idénticas, según vamos a ver.
~ El dinamismo y apasionamiento de Quevedo está centrado y organizado
claramente alrededor de tres expresiones verbales en gradación, que expresan simultáneamente el movimiento físico exterior y el movimiento emocional
interior: miré (1), salí (4) y entré (8); tres núcleos básicos alrededor de
los cuales se elabora simétrica y progresivamente un concepto existencial de
Jo transitorio y declinante en seres y objetos. Estos tres núcleos están organizados en parataxis o coordinaci6n, y cada uno de ellos, a su vez, domina
hipotácticamente a cada uno de sus elementos secundarios; un cuarto ele345

�mento, también en parataxis, resume y descarga en el último verso todo el
vibrar emocional que se ha ido acumulando en el proceso descriptivo anterior: "que no fuese recuerdo de la muerte" ( 14). No hay en Borges esos
tres puntos de referencia tan claramente definidos como en Quevedo, posiblemente debido a que Borges no emplea un esquema métrico tan definido
como el de Quevedo y, como consecuencia, los conjuntos paralelísticos de
este último son más visibles. También Borges construye su poema alrededor de
dos núcleos principales: He mirado ( 1) y vi en enumeración reiterativa ( 3, 10,
11, 13, 17, 19, 21, 24 y 27), este segundo en coordinación paratáctica sin enlace
conjuntivo. Veamos ahora cómo cada uno de los poetas organiza sus elementos poéticos alrededor de los dichos núcleos.
Señalemos primero que los tres núcleos básicos del poema de Quevedo,
miré, salí(me) y entré están en un pasado absoluto que se presta excelentemente para la expresión de la ruina total y también para expresar la visión
instantánea, relampagueante y acabada de la decadencia; Borges, por el contrario, usa el pasado no-absoluto en el primer núcleo He mirado, mientras
que los otros núcleos están en el absoluto que llamaremos aquí consecutivo,
sin pagar mucha atención al término en su acepción puramente gramatical.
Borges logra así causar la impresión de la Pampa como algo agradable que
aún persiste en su espíritu. No hay en Quevedo, en todo el soneto, otra
forma verbal que el pasado absoluto, si exceptuamos el verbo final fuese
en subordinación. La variedad temporal de los verbos en Borges es extensiva. El movimiento es mayor y refleja, en esta forma, una actitud vital distinta de la de Quevedo, pero usando medios expresivos bastante parecidos.
Veamos ahora el tratamiento particular que cada uno de los autores da a
estos núcleos sobre los que centran su emoción y expresividad.
El primer núcleo del poema de Quevedo miré expresa claramente una
visión interior y general de la decadencia nacional y, por paralelismo, una
visión también de la decadencia física corporal; el símbolo son los muros,
el sostén, la fortaleza y el vigor de la patria, pero los muros, un tiempo fuertes,
señalan evidentemente hacia la decadencia total por medio de dos adjetivos
no puros desmoronados y cansados; el cansancio es obra natural del tiempo
y es a través de este adjetivo donde se superponen ambas decadencias, señaladas más arriba; la decadencia es decadencia no solamente física, sino
de calidad, interior, vital; no es en las apariencias, es en el nervio de lo que
hasta entonces había sido el poder de España: la valentía. El segundo núcleo, salíme, pasa de la actitud meramente pasiva a la activa; hay un traslado de lugar y, paralelamente, un traslado de las impresiones y del sentimiento; ya no es la patria, defendida, mal defendida por muros desmoronados, y su paralelo en cuerpo en la decadencia de la edad, es el campo,
es la vida es el horizonte sin límites (éste será también un tema recurrente

346

en el poema de Borges, aunque maneje otros elementos); también a~uí están las señales de la decadencia y de la muerte; el sol, fuente de la Yida, es
aquí origen y principio de la muerte. Quevedo ha cambiado la simbología
tradicional del sol (fuente de la vida, inspiración, Dios) para transformarla
en fuerza irremisiblemente destructora, agostadora, 'que el sol bebía los arroyos de hielo desatados' (vv. 5-6). Los arroyos,. las fue~~es en la poesía ~ística tradicional habían sido el símbolo de la vida espmtual y de la gracia;
aquí se transforman en la decadencia, en la muerte y en la desolación. Lo
mismo puede decirse del monte y los ganados en contraste con la sombra,
imagen y símbolo de la noche-muerte.
El tercer núcleo entré señala otro movimiento y un desplazamiento hacia
zonas más interiores y personales. En el simbolismo del entré en mi casa
hay una doble intención significativa; la más evidente es la que se refiere
a la patria en su estado dilapidado, destruído y de ruina; pero hay algo más:
amancillada, violada en la edad caduca y despojada del vigor antiguo. También Quevedo nos está hablando aquí de sí mismo, de su cuerpo, del le~to
camino emprendido por la edad hasta la deteriorizaci6n física de la veJez,
"Amancillada de anciana habitación era despojos/ un báculo más corvo Y
menos fuerte" (vv. 9, 10 y 11) .
Finaliza Quevedo, después de los tres movimientos que hemos señala~o,
en una proyección total de desengaño y tristeza sobre su vida y su p~~1a,
en cierre perfecto estilístico del soneto, con visión total de la descompos1c1ón
y de la ruina, en un momento supremo de quietud en q_~e
es re~uerdo
de la muerte". Se funden supremamente en su expresion v1S1ones umversales de la patria y de la experiencia personal, apasionamiento barroco y resignación cristiana ésta última sin mención expresa, que nos atreveríamos a
'
.
calificar de existencialista
y vitalmente cristiana en que se funden 1a resignación y una especie de aceptación resignada ante lo irremediable.
La Guitarra de Borges nos lleva también a ciertos planos interiores de desolación y resignación parecidos a los de Quevedo, aunque el tono personal
no es tan intenso y violento como en el poeta español. El dinamismo de
Quevedo está sustituido aquí por una visión parcialmente pasiva del pai~aje
argentino en todo aquello que tiene de evocador, de remembranza Y de ilusión perdida. Hay, en Borges, una especie de añoranza de ese estado de
inocencia natural que se trasparenta, como nota básica, en muchos de nuestros autores sudamericanos. La Pampa resume a la vida y expresa toda
una serie de elementos psicovitales sentidos por Borges en ese estado de inocencia primitiva de que hablábamos. En contraste con Quevedo, la actitud
de Borges es estática, contemplativa y de aquí el uso reiterado del verbo ver
que domina todo el poema. En el simbolismo de Borges domina la vi~ión
evocativa, no directa, a través de la guitarra, de sus cuerdas y del somdo.

":º~º

347

�Así como en Quevedo existen los tres movimientos que hemos señalado,
Borges emplea el procedimiento de la coordinación para combinar todos los
elementos naturales que evocan, en perfiles rápidos, el ambiente de la Pampa; el mismo procedimiento de la repetición del vi produce el efecto de la
monotonía ilimitada de la Pampa; todos los elementos enumerados producen
la impresión de la grandeza, así como los enumerados por Quevedo producen la de la decadencia; estos elementos son puramente naturales y objetivos: el aire, el pasto, las lomas, las leguas, la extensión pura en la que
Dios se inclina, Jas parvas y la quietud; el compás zarandeado de la guitarra
y, por fin, el silencio. Un elemento totalmente ausente de la poesía de
Quevedo es Dios; y por eso hemos señalado su carácter existencial, seco y
desolado; Borges, por su parte, no resiste la mención de este elemento intemporal y al mismo tiempo pleno en una naturaleza virgen y elemental:
el campo, donde "cabe Dios sin haber de incJinarse". También, así como
en Quevedo, lo único presente en toda la enumeración de la decadencia,
es la muerte en su desnudez rígida, en Borges, es el vivir, el eterno vivir sin
límites en cada uno de los elementos de la naturaleza. Más objetivo e impresionista, Borges no interpreta, no trasciende el símbolo sino que lo contempla en su pleno significado, a través de la música que está presente en
el ritmo inmutable de la naturaleza elemental de la Pampa.
Dos actitudes, dos filosofías y dos contemplaciones, que usando casi los
mismos elementos estilísticos y un tipo de expresividad muy cercana, revelan dos actitudes vitales muy diferentes. Quevedo, hispánico y barroco, en
plena agonía de la decadencia, reflexiona moralmente sobre el pensamiento
de la muerte al pasar revista a los elementos naturales que lo rodean; Borges, latinoamericano, cósmico y contemplativo, vive el asombro virgen de la
naturaleza que le revela el ser de la Pampa, el fenómeno ilimitado del horizonte en que la vida bulle sin fin.

II
Ireneo Funes en el laberinto
Funes el memorioso representa, a mi modo de ver, uno de los cuentos más
logrados y completos dentro de la narrativa de Borges. Posiblemente sea su
aparente sencillez lo que más atraiga al lector aficionado a Borges, o, quizá
también, su aspecto autobiográfico claro y explícito, donde la correlación
parálisis-ceguera es demasiado evidente. Borges define este cuento como "una
larga metáfora del insomnio", quizá proyección cabal de horas propias de
vigilia y meditación. Lo que ahora me interesa en este relato es una pro348

blemática del lenguaje -sobre todo del lenguaje creador y expresiv&lt;&gt;- planteada en términos cabalísticos, quizá hasta socráticos, en los que Borges plantea en última palabra los misterios del significado, y también la lucha por la
expresión exacta y unívoca de la realidad.
Ireneo Funes es un ser elemental y virgen; antes y después de la tragedia
que lo inmoviliza su contemplación del mundo es directa, concreta y sin
intermediarios; vive, como buen campesino, en un mundo de realidades inmediatas que no dan lugar a la abstracción. Es el hombre que, incluso durante su estado de integridad física, sólo vive en el detalle y no es capaz de
trascenderlo, de generalizarlo: "Faltan cuatro minutos para las ocho, joven Bernardo Juan Francisco". El cambio ineseerado -inesperado, por supuesto, para quien ve las cosas desde la barrera- ocurre cuando Ireneo se enfrenta, en la terrible soledad de su catre y de su pequeña habitación relegada
a los trasfondos de la pobre casa de arrabal, con su mundo múltiple, heraclitiano, en el que no logra descubrir una unidad fundamental y donde la
orientación es totalmente imposible, donde es imposible dar cohesión a las
múltiples experiencias de su soledad o de su recuerdo.
Porque Funes es recuerdo vivo, integral, pero sin cohesión, sin orden de
precedencias, puro recuerdo renovado, analizado, experimentado sin descanso en sus insomnios sin fin. El problema, pues, de Funes es el de la expresión, el de la lucha cotidiana por dar cuerpo y sentido a un torrente de
experiencias mentales y de la memoria que está en incesante flujo y actividad. El auténtico problema de Ireneo es el eterno problema de la comunicación humana, el del uso de la lengua y el aún más profundo del significado del significado; Funes es un crítico sofista de la validez del lenguaje
y en su rancho dilapidado, en su catre de inválido lucha por encontrar sentido a un lenguaje demasiado generalizado e inexpresivo, que no puede ajustarse a la exuberancia incontenible de sus experiencias y de su mundo anímico. El doble simbolismo de Borges -como ya lo he señalado más arriba-,
impedimento físico y lucha inútil por la conquista de la expresión, con todo
lo que tiene de autobiográfico y de tragedia personal, está dirigido precisamente a presentar esa impotencia expresiva del ser humano al tener que
echar mano del lenguaje -medio limitado y limitador- para expresar las
múltiples y diferenciadas experiencias del cotidiano vivir y sentir. Experiencias todas irrepetibles, diferenciadas en cantidad y cualidad, y profundamente individualizadas en todas sus fases, en todas sus repeticiones, nunca
idénticas a sí mismas. El lenguaje inventado por Funes, en su grandiosa
incoherencia, es ilógico y asistemático como lo es también el mundo de la
experiencia que él trata de expresar. Quienes han dicho, jugando a la lingüística del aficionado como el personaje de Moliere, que la lengua es la
'liberación' del espíritu humano, no han podido captar la tragedia del pro349

�ceso expresivo, ni el encadenamiento que supone la lengua para esa entidad
llamada el 'espíritu humano'; presos en los esquemas de un sistema de signos y de estructuras no podemos nunca, como Ireneo Funes, trasladar al
sistema el variante y múltiple mundo de nuestra experiencia y siempre nos
quedarnos cortos y no llegarnos nunca, bajo ninguna circunstancia, a transmitir a los demás el exacto contenido emocional, lógico y, sobre todo, vital,
de nuestro mundo interior; la captura de la realidad exterior es siempre
un doloroso proceso en el que dejarnos piel, sangre y huesos; pero la transmisióp de este trauma heroico es un restañar de la herida provocada en
el proceso anterior. Funes, en su rudeza y en su ingenuidad suprahumana,
está muy cerca de la teoría crociana de la comunicación poética y muy cerca también de los grandes teóricos contemporáneos de las doctrinas de la
significación. Este es, pues, el laberinto de Funes; este es nuestro laberinto.
Como el mismo Borges señala con cierta emoción contenida: "Los dos
proyectos que he indicado (un vocabulario infinito para la serie natural de
los números, un inútil catálogo mental de todas las imágenes del recuerdo)
son insensatos, pero revelan cierta balbuciente grandeza. Nos dejan vislumbrar o inferir el vertiginoso mundo de Funes". La admiración de Borges
y el extraordinario afecto que ha puesto en la recreación de este eminente
personaje, nos hacen creer cada vez con más convencimiento que nos encontramos ante una de las páginas de más alto contenido autobiográfico en
toda la obra del ilustre escritor argentino; Borges ha cread_o, en su obra
de ficción, una nueva forma de expresión dentro de la tradición narrativa
en lengua española; la búsqueda de la palabra exacta, unívoca, definida
en todos sus contornos, es algo que se transparenta en cada una de sus líneas, en cada una de sus palabras, de sus definiciones, de sus adjetivaciones
y de todas las consecuencias que puede tener un término puesto en un lugar
determinado. El mundo de Borges, tanto el formal corno el de contenido,
es de una precisión casi matemática. Ireneo Funes es el Borges auténtico,
el Borges de los infinitos recuerdos, de los paradigmas matemáticos, el de
la palabra intransferible, el del gesto decisivo; es el Ireneo del laberinto, de
este laberinto de múltiples espejos que repiten el eco visual, ya deformado,
de la imagen primigenia.

BORGES Y DONNE
RonERT G. CoLLMER

EL POETA INGLÉS metafísico del siglo XVII, John Donne, ha sido identificado por un estudio reciente de poseer una "inglesadez esencial".1 Esto se
refiere evidentemente a algún aspecto del carácter inglés o al modo de expresar, que se refleja en este autor, quien, a pesar de haber muerto en 1631,
es probablemente el antecesor de más influjo en la poesía norteamericana
e inglesa moderna. No obstante este rasgo de nacionalidad y prominencia
literaria singular ( y para los propósitos de este discurso no es necesario elaborar sobre Donne como un típico autor inglés), se descubre un extenso
reconocimiento internacional.
Empezó esta fama internacional con los comienzos del siglo XVII, cuando el poeta y diplomático holandés, Constantijn Huygens, conocido personal de Donne, tradujo diecinueve de sus poemas y los desparció entre el
círculo literario más destacado en Holanda. Al estudiar una lista de idiomas europeos de hoy, se encuentran nombres prominentes de intérpretes de
Donne. En francés notarnos, por ejemplo, Augusto Morel, Pierre Legouis y
Robert Ellrodt. En italiano se distingue Mario Praz, cuyas investigaciones
han modificado muchas ideas de los críticos literarios norteamericanos e ingleses. Los holandeses contemporáneos han resurgido con estudios por J.
van Do~sten y A. G. H. Bachrach. El interés alemán se representa por Philip
Aronstem, J. Kortemma y Amo Esch, entre otros. También se han hecho
traducciones al checo y estudios en danés y sueco. Más allá de Europa
Donne es reconocido en distantes lugares como la India y el Japón.
'
Una lengua significante carece de reacciones hacia Donne. La española
es esa lengua, y es irónico que Donne mismo se familiarizó con este idioma
más que ningún otro autor de la Gran Bretaña desde su época hasta el siglo
presente. Pero aún existe en este idioma una pequeña cantidad de materia
1
Odette de Mourgues, "Toe European Background oí Baroque Scnsibility", From
Donn, to Mar11ell, ed. Boris Ford (Baltimore, 19561. pág. 97.

351

350

�•

sobre Donne. En 1953 apareció en Buenos Aires una antología bilingüe de
• trece poemas de Donne.2 Además el poeta Jaime García Terrés publicó
traducciones de dos canciones de amor en una revista de la Universidad
Nacional Autónoma de México.3 Se han escrito artículos por José García
Lora,' José A. Muñoz Rojas,5 por mí mismo,t1 y también el poeta chileno
Nicanor Parra indica haber recibido influjo, según el profesor Jaime Valdivieso.7
Dentro de la sombra de la oscuridad que rodea a Donne en la lengua
española, se enciende una luz brillante. Este nace del pensamiento del argentino Jorge Luis Borges. No es de gran sorpresa que Borges conozca la
poesía y prosa de Donne, después de todo él ha sido un gran aficionado de
la literatura inglesa y norteamericana, a tal punto de publicar dos poemas
originales en el idioma inglés. Su familia usaba la lengua inglesa en inglés.
Para la edad de nueve años dominaba la lengua suficientemente para hacer su primera traducción del inglés, el cuento corto de Osear Wilde, "El
príncipe feliz". Ha leído extensivamente a Shakespeare, Sir Thomas Browne, De Quincey, Whitman, Emerson, Poe, Chesterton, C. S. Lewis y otros.
Le fascinan el antiguo anglosajón y el noruego, recita largos trozos de poemas militares anglosajones. Ha dictado cursos en Inglaterra y los Estados
Unidos; últimamente en 1967-68, presentó las conferencias sobre poesía de
la serie Charles Eliot Norton en la Universidad de Harvard. En mis charlas con él, en la Argentina y en los Estados Unidos, he notado que en
ciertos casos se expresa con más facilidad en inglés que en español. Claro
que algunos críticos le alaban como el más diestro autor de la lengua española de hoy.
Un encuentro con las obras de Borges nos trae el presentimiento de enfrentamos a un hombre dedicado casi totalmente al intelecto y a los libros.
Para él sólo la palabra vive, hasta en su vida demuestra poco interés en
el arte visual o la música. Según James E. lrby, que ha escrito el mejor
estudio sobre Borges en inglés, el punto de partida para interpretar las
creaciones ficcionales de Borges es "su profunda y extensa inclinación hacia

la abstracción".ª Evidentemente Borges descubrió en la literatura inglesa,
más que en ninguna otra, esta abstracción. Irby cita a Borges: "Yo pienso
en Inglaterra como se piensa en una persona querida" .9 Alicia Jurado, una
amiga personal, describe el entusiasmo niñezco con que Borges expresa su
placer al escuchar trozos de Shakespcare, Donne, Chesterton, Stevenson Rossetti.10 Esta obsesión con la literatura de abstracción parece haberl: dirigido a Donne.
El lector moderno, por lo general, se confronta con Donne por los ojos de
T. S. Eliot. En cambio, Borges, quien cita a Eliot pero no simpatiza con
él, se halla con Donne por medio de la prosa romántica de Thomas De Quincey. Con la perspectiva de ojos antiguos, Borges analiza a Donne como
manipulador de ideas y no como poeta. Claro que él reconoce la habilidad
de Donne como poeta; por ejemplo, los siguientes versos del "Elegy XIX"
le dan satisfacción :
Licence my roving hands and let them go
Before, behind, between, above, below.
O my America! my new-found-land.11

En otra instancia liga a Donne y Shakespeare como escritores que utilizan
imágenes concretas en su expresión poética, contrastándoles con personas
como Bertrand Russell, que dependen de abstracciones totales.12 Lo que él
llama la "dura obscenidad" de Donne, según Borges, reside en la naturaleza
de la lengua inglesa.13
Pero no es la poesía sino su escepticismo en la veracidad última lo que inclina a Borges a jugar con ideas tal como Jo hace un jugador de ajedrez.
Alicia Jurado observa que su "inteligencia siempre alerta está puesta al servicio del juego y no de la convicción".14 Consecuentemente, como otro crítico indica, la obra de Borges "abunda de estudios sobre heresiarcas históricos", con los cuales Borges ajunta a Donne.15 Recordemos que De Quincey
incluye a Donne en una discusión de teología casuística.18 Para Borges la
"The Structure of the Stories of Jorge Luis Borges", tesis doctoral no publicada
(Univenity of Michigan, 1962), pág. 40.
• Irby, pág. 96.
11 "Borges professeur de littérature", L'Herne, IV (1964), 46.
u "El 'Biathanatos' ", Otras inquisiciones (Buenos Aires, 1960), pág. 129.
u "Nathaniel Hawthome", Otras inquisiciones, pág. 75.
11 "Los traductores de las 1001 noches", Historia de la eternidad (Buenos Aires,
1953), pág. 131.
14 G,nio y figura d, Jorge Luis Borg,s (Buenos Aires, 1964), pág. 60.
11 Emir Rodríguez Monegal, "Borgcs essayiste", L'Herne, IV (1964), 345.
•• Th, Collected Writings of Thomas De Quincey, ed. David Masson (Londres,
1897), VIII, 335-338.
1

Traductores son William Shand y Alberto Girri.
• Universidad de México, X (Junio 1956), 5,
• "Un aspecto de John Donne: su originalidad", lnsula, LXXXVI (1953), su-

1

plemento, 3-4.
• "Encuentro con Donne", Papeles d, Son Ármadans, XXVII (1962), 23-48.
• "John Donne, la llave de la poesía inglesa moderna", Humanitas (Nuevo Le6n,
México), V (1964), 297-307.
' "Nicanor Parra, A New Adventure in Poetry", discurso presentado el 7 de mano
1969 en la Centennial Confercnce on Latin American Studies en Trinity University,
San Antonio, Texas.

352

353
H23

�creación y el proceso intelectual que conduce a la creación justifican el trabajo del escritor sin la necesidad de dar importancia a ninguna verdad presupuesta.
Otros aspectos del pensamiento Borgesiano utilizan a Donne. El énfasis
sobre la vinculación de todos los acontecimientos para producir un patrón
cíclico del tiempo provee a Borges con una de sus imágenes básicas, el laberinto. Según esta teoría, el hombre está enjaulado dentro de este laberinto; solamente el arte, el producto de la contemplación intelectual de este
laberinto, ofrece una solución al tedio y al aparente vacío de sentido. Como resultado, expresiones en las obras de Donne que dibujan la coordinación del pasado con el presente atraen a Borges. El cita los versos de "Hymn
to God, My God, in My Sichness", donde Donne reza:
W e think that Paradise and Calvary,
Christ's Cross, and Adam's tree,
stood in one place, Look Lord, and
find both Adams met in me;
As the first Adam's sweat surrounds
my face,
May the last Adam's blood my soul embrace.11

Borges nota que en la poesía devota esta conjunción de fenómenos cronológicamente separados es común, proponiendo este trozo de Donne como el
"ejemplo más intenso" de la técnica. A Borges le gusta también el retrato
de la trinidad como Donne lo imagina en un enlace de víboras, y además
el lamento por Donne sobre la brevedad de la vida actual en contraste con
la larga vida en los tiempos antiguos.18
Con algo más que una casual alusión autobiográfica, en un ensayo Borges anuncia: "El ejercicio de las letras puede promover la ambición de construir un libro absoluto, un libro de los libros que incluya a todos como un
arquetipo platónico, un objeto cuya virtud no aminoren los años".19 Entre
los escritores que han deseado construir tal mito, se incluye Donne, por la
razón que él intentó describir el ciclo de la transmigración de un alma
según la hipótesis pitagórica.20
Borges encontró a Donne, como ya noté, por el comento de De Quincey
sobre Biathanatos. Biathanatos es un libro curioso y del tipo de obra que
"La creación y P. H. Gosse", Otras inquisiciones, pág. 37.
Historia de la eternidad, pág. 25; "La esfera de Pascal", Otras inquisiciones,
pág. 16.
11
"Nota sobre Walt Whitman", Otras inquisiciones, pág. 97.
• Loe. cit.
17

18

354

fascinara al hacedor argentino. Este libro, no publicado durante la vida del
autor pero circulado en manuscrito cerca de 1608, ha sido llamado la primera defensa del suicidio en los tiempos modernos. Con vasta documentación, citando a casi 175 autoridades, Donne en más de doscientas páginas
procura insistir en que ninguna ley, ni la de Dios, de la naturaleza o de
la razón, se viola si la persona, bajo ciertas condiciones, se suicidara. Esta
a~ología del suicidio queda como la llave de la interpretación para el escntor moderno sobre el escritor inglés del siglo XVII. Una de las ficciones
mejor conocidas, "Tres versiones de Judas", por ejemplo, según un crítico,
toma su punto de partida de Biathanatos.21 El ensayo por Borges sobre Biathanatos, incluído en Otras inquisiciones, no solamente contiene su análisis
pero también ilustra el método de Borges para describir la experiencia. Este
ensayo, titulado "El 'Biathanatos' ", merece atención.
Como la ma~oría de las obras de Borges, el ensayo es breve, con unas 1200
palabras. Empieza con un reconocimiento de que por medio de De Quincey
Borges descubrió Biathanatos, y el argentino confiesa que con De Quincey
"es tan vasta mi deuda que especificar una parte parece repudiar o callar
las otras".22 Luego da una síntesis del contenido de Biathanatos y se refiere específicamente al catálogo de suicidios nombrados por Donne. Aquí
Borges propone que existe "un argumento implícito o esotérico bajo el argumento notorio".23 El duda el valor para el propósito anunciado de Donne
en citar los nombres de tantas personas que por razones válidas se suicidaran. Además, rechaza la teoría de que Donne proyectó su propio suicidio como
prueba de la verdad de su defensa. Postula que Donne diseñó un "argumento oculto" y lo introdujo a la secuencia de la lógica. Borges se deleita
en el arte de construir "la hipótesis de un libro que para decir A dice B,
a la manera de un criptograma".24 Esta oblicuidad se halla en Biathanatos
según Borges.
'
Para sostener esta opinión Borges comenta los detalles prolongados que
Donne incluye en vindicar a Sansón en su hecho de matarse a sí mismo
con los pilares del templo filistino. La interpretación tradicional de Sansón
como "emblema" de Cristo impulsa a Borges a ofrecer la sugestión que Donne
en realidad decía "A" (Cristo se suicidó) por insistir en "B" ( la muerte de
Sansón no se puede condenar como pecado) :
No le importaba el caso de Sans6n -¿y por qué había de importarle?solamente le importaba, diremos, como "emblema de Cristo". En el

º

Rodríguez Monegal, op. cit., pág. 345.
"Biathanatos'" pág. 129.
21
Pág. 130.
'
" Loe. cit.
21

u "El

355

�Antiguo Testamento no hay héroe que no haya sido promovido a esa
autoridad: para San Pablo, Adán es figura del que había de venir;
para San Agustín, Abel representa la muerte del Salvador, y su hermano
Seth, la resurrección; para Quevedo "prodigioso diseño fue Job de Cristo". Donne incurrió en esa analogía trivial para que su lector comprendiera: Lo anterior, dicho de Sansón, bien puede ser falso; no lo es,
dicho de Cristo.25

Entonces, según Borges, "El declarado fin del Biathanatos es paliar el suicidio; el fundamental, indicar que Cristo se suicidó".28 Elabora en el pensamiento de Donne: "Quizá el hierro fue creado para los clavos y las espinas para la corona de escarnio y la sangre y el agua para la herida. Esa
idea barroca se entrevé detrás del Biathanatos. La de un dios que fabrica
el universo para fabricar su patíbulo" .27
Borges rompe su pensamiento y añade un párrafo final:
Al releer esta nota, pienso en aquel trágico Philipp Batz, que se llama en la historia de la filosofía Philipp Mainlander. Fue, como yo,
lector apasionado de Schopenhauer. Bajo su influjo (y quizá bajo el
de los gnósticos) imaginó que somos fragmentos de un Dios, que en
el principio de los tiempos se destruyó, ávido de no ser. La historia
universal es la oscura agonía de esos fragmentos, Mainlander nació en
1841 ; en 1876 publicó su libro, Filosofía de la redención. Este mismo
año se dio muerte.18

Algunas conclusiones proceden de este trabajo. Lo más obvio es que Borges tiene un conocimiento mucho más que superficial con la lengua inglesa,
la literatura, la filosofía y la teología. El libro de Donne no es muy leído
y es bastante difícil de comprenderse. Borges no depende de los comentarios
de De Quincey, sino analiza la obra original con una interpretación independiente. La mención de Quevedo, si la pudiéramos reforzar con las muchas instancias donde Borges se refiere a este autor español del siglo XX.20
La citación de autores esotéricos y de detalles eruditos contribuye al efecto
pasticcio del ensayo.
El párrafo final demuestra el modo de pensar y la manera de expresar
,.
'"
"
'"
"

356

Págs. 131-132.
Pág. 132.
Pág. 133.
Loe. cit.
Irby, op. cit., pág. 96.

que se identifican con Borges. Se observa la referencia a un filósofo alemán oscuro, Philipp Mainlander, la mezcla del siglo XVII (Donne) con el
siglo XIX (Mainlander y Schopenhauer), y además una mención del gnosticismo, con el siglo XX (Borges mismo, vinculado con Mainlander por su
interés mutuo en Schopenhauer). La conjunción del juego de Donne en
substituir (según la interpretación de Borges) una herejía mayor por una
menor con la vida de un teólogo casi desconocido, que propuso su herejía
sobre la muerte de Dios y que se suicidó en el mismo año que publicó un
libro sobre la filosofía de la redención -esta pirámide de coincidencias encanta a Borges. El lector sospecha que si Borges no hubiera encontrado
este detalle de Mainlander, él lo habría inventado. (El teólogo recibe nada
más dieciocho líneas en la decimaquinta edición de Der Grosse Brockhaus
y no entra en la siguiente edición) .
El descuido intencional de la secuencia cronológica, la substitución del
efecto por la causa, la violación de la tradicional división de existencia y
no existencia, la introducción de Borges mismo en el contexto del ensayo
en una confesión personal: todos son factores que forman la "noche cíclica".
La contemporaneidad de todos los acontecimientos es posiblemente el aspecto más prominente del estilo de Borges, como se indica por este ensayo. Lo
que el crítico francés Gerard Genette ha denominado "el sentido 'ecuménico' que hace una vasta creación de la literatura universal" so caracteriza
este ensayo -y muchas de sus otras obras.
Es sumamente interesante, en conclusión, notar que Borges, casi solo entre
los autores de habla española, descubrió a Donne. Las razones por este encuentro y la manera de interpretar a Donne por Borges tal vez nos den
una llave para comprender a los dos escritores. Borges y Donne -apartados
por siglos y tierras- se vinculan por el hecho de la creación literaria.

" "La littérature selon Borges", L'Heme, IV (1964), 324.

357

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Humanitas, Sección Letras, 1970, No 11, Enero</text>
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                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
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                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Sección Tercera

HISTORIA

�FICHAS PARA UNA BIBLIO-HEMEROGRAFfA
HISTÓRICA DE NUEVO LEóN 1960-1969
IsRAEL CAVAZos GARZA
Universidad de Nuevo León

!.-BIBLIOGRAFÍA Y .ARCHIVOS

Libros y folletos
l. CAVAZos GARZA, Israel, Catálogo y sí11tesÍ.! de los Protocolos del Archivo Municipal de Monterrey, 1599-1700. PITESM, Serie: Historia, 4.
Impresiones, S. A., Monterrey, 1966, 350 pp.
2. Hovo, Eugenio del, Indice del Ramo de Causas Criminales del Archivo
Municipal de Monterrey 1621-1824. PITESM, Serie: Historia, 2. Impresiones, S. A., Monterrey, 1963, 101 pp.
3. NAVA, Pedro R. (ed.) Las más importantes leyes y decretos de las legislaturas constitucionales del Estado de Nuevo León, en el transcurso de
ciento treinta y ~te años de vida Íllstitucio11al. Sistemas y Servicios
Técnicos, S. A., Monterre)', 1961, 120 pp.

Publicacio,ies especializadas
Israel, "índice de reales cédulas relativas a Nuevo
León, 1651-1820". Hum. No. 3 ( 1962), pp. 331-359.
5. CAVAZOS GARZA, Israel, "1nclice de artículos de las ediciones del Almanaque 'Previsión y Seguridad', de 1937 a 1964", P)•S, 1965 (25 pp.
finales del Vol.).
6. MENDUUCRAGA Y CUEVA, Tomás, "Breve reseña del archivo parroquial
de la Catedral de Monterrey". (Cuatro artículos): Hum. No. 3 ( 1962},

4.

CAVAZOS GARZA,

361

�pp. 377-388; No. 4 (1963), pp. 427-444; No. 5 (1964), pp. 413-419;
y No. 7 (1966), pp. 341-351.
7. MENDIRICHAGA Y CmWA, Tomás, "Indice de artículos del historiador
Lic. D. Pablo Herrera Carrillo ( 1895-1957) ", Hum. No. 6 ( 1965),
pp. 329-342.
8. MoNTEJANo v AG\rrÑAGA, Rafael, "Bibliografía de don Ignacio Montes de Oca", AHP, APH, No. 1 (1969), pp. 49-97.
9. MoNTEMAYOR HERNÁNDEZ, Andrés, "Una colección para la historiografía del Noreste". HM, Vol. XVI, No. 4 (abril-junio, 1967), pp.
636-641.
10. SALDAÑA, José P., "Periodismo, espíritu y acción". En, No. 3 (1969),
pp. 25-32.
11. V1zCAYA CANALES, Isidro, "El Periódico Oficial del Gobierno de Nuevo León en el Siglo XIX". Hum., No. 9 (1968), pp. 405-415.

Revistas y periódicos
12. CAvAzos GARZA, Israel, "El archivo parroquial de Villaldama", VU,
lo. Abr., 1960, 3a. Sec., p. 13. Reproducido en: EO, No. L (Abr.
1960), p. 2.
13. CAvAZos GARZA, Israel, "El periodismo en los pueblos de Nuevo León",
LVP (marzo, 1960). Reproducido en JF, No. 70 (Abr. 1960) y en
RH, diciembre, 1960.

1961).
26. CAvAZos GARZA, Israel, "Irene Gómez Reina", IF, No. 87 (Sept. 1961).
27. CAVAZOS GARZA, Israel, "Lic. Raúl Rangel Frías", IF, No. 88 (Oct.
1961).
28. CAVAZOS GARZA, Israel, "Prof. Luis Villarreal'', IF, No. 89 {Nov. 1961).
29. CAVAZOS GARZA, Israel, "Juan José Hinojosa'', JF, No. 91 (Enero,
1962).
30. CAvAZos GARZA, Israel, ''Dr. Eduardo Aguirre Pequeño", IF, No. 92
(Feb. 1962).
31. CAvAzos GARZA, Israel, "Prof. Francisco J. Montemayor", IF, No. 93
(Mzo. 1962).
32. CAVAZOS GARZA, Israel, "Prof. Pedro Rubén Nava", IF, No. 99 (Sept.
1962).

III.-HrsroRIA DE NuEvo

L EÓN

Libros y follctos

II .-BmomuooRAFÍAs
Revistas y periódicos
14. CAvAzos GARZA, Israel, "Dr. Lucas de las Casas de la Mota y Flores",
IF, No. 69 (marzo, 1960).
15. ÜAVAZOS GARZA, Israel, "Juan de Dios Villalón'", JF, No. 70 (Abr.
1960).
16. CAVAZOS GARZA, Israe~ "Rafael Nájera", IF, No. 72 (Jun. 1960).
17. C,wAzos GARZA, Israel, "José Flor Navarro", JF, No. 75 (Sept. 1960).
18. CAvAzos GARZA, Israel, "Margarito Alcántara", JF, No. 76 (Oct. 1960).
19. CAvAZos GARZA, Israel, "Luis Barrera Salinas", IF, No. 77 (Nov. 1960).
20. CAvAzos GARZA, Israel, "Dr. Mateo A. Sáenz", IF, No. 79 (Enero,
1961).
362

21. CAvAzos GARZA, Israel, "Gral. Fernando Sánchez de Zamora", JF, 80
(Feb. 1961).
22. C,wAzos GARZA, Israel, "Manuel L. Barragán", IF, No. 81 (Mar.
1961).
23. CAVAZ.Os GARZA, Israel, "Agustín Basave Fernández del Valle", IF, No.
82 (Abr. 1961).
24. CAvAzos GARZA, Israel, "Carlos Medcllín", IF, No. 83 (Mayo, 1961) •
25. CAVAzos GARZA, Israel, "Lic. Manuel Z. Gómcz", IF, No. 84 (Jun.

33. CovARRUBIAS, Ricardo, Gobema11tes de Nueuo Le611, 1582-1961. S.p.i.,
Monterrey, 1961, 179 pp. (Ilust.).
34. FERNÁNDEZ Editores, S. A., Nuevo León. Diccionario ilustrado de geografía general e historia ge11tral. Atlas, geográfico, hist6rico y turístico.
México (S.a.), 72 pp. ( Antecede a un diccionario de la lengua castellana).
35. F!ERNÁNDEZ, Timotco L., Breve Historia de Nuevo León. Ed. Trillas,
S. A., México, 1968, 187 pp.
36. LEÓN, Alonso de, Juan Bautista Chapa y Fernando Sánchez de Zamora, Historia de Nueuo Leó11, con noticias sobre Coahuila, Tam~ulipos,
Texas y Nuevo México, escrita en el Siglo XVll por . .. Estudio pre•
liminar y notas de Israel Cavazos Gan.a, Biblioteca de Nuevo León, 1,
GENL y CEHUNL, Monterrey, 1961, 283 pp.
363

�37. RooRÍGUEZ MURO, J. Jesús, Estudio geográfico-económico del Estado
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UNL, FE, 1964, 91 pp., apéndice y mapas.
38. VIZCAYA CANALES, Isidro, La invasión de los indios bárbaros al Ttoreste
de México, en los años de 184{) y 1841. PITESM, Serie: Historia, No.
7, Impresiones, S. A., 1968, 296 pp.

Publicaciones especializadas
39. CAvAzos GARZA, Israel, "Las incursiones de los bárbaros en el noreste
de México, durante el Siglo XIX", Hum., No. 5 (1964). pp. 343-356.
40. VIZCAYA CANALES, Isidro, "Composición étnica de la población de Nuevo León a la consumación de la Independencia", Hum., No. 10 (1969),
pp. 447-450.
41. MoNTEMAYOR HERNÁNDEz, Andrés, "Factores que influyeron en las
rebeliones indígenas en el norte de México", MC,N, No. 896, p. l.
42. MoNTEMAYOR HERNÁNDEZ, Andrés, "Las invasiones de los indios bárbaros en el norte de México", M C,N, No. 1017, p. l.

Revistas y periódicos
43. MoNTEMAYOR HERNÁNDEZ, Andrés, "Los índios bárbaros en el noreslc
de México en 1840", ED, Año VII, No. 2424, 2a. Sec., p. 14.
44. SALINAS ÜANTÚ, Hernán, "Conmemoración del ler. Centenario de Nuevo León". EN, 7 mayo, 1969.

IV.-TEMAS

PREHlSPÁNICOS

Libros y folletos
45.

364

Gabriel de (fray), El cuadernillo de la lengua de los indios
pajalates (1732) y Confesonario de indios en lengua coalmilteca. Ed.
de Eugenio del Hoyo; perfil biográfico por Lino G. Canedo, PITESM,
Serie: Historia, 3. Impresiones, S. A., Monten-ey, 1965, 86 pp.

VERGARA,

Publicaciones espe~ializadas
46. EsPEJO, Antonieta, "Una visita de inspección al abrigo de roca llamado 'Cueva ahumada', en la villa de García, Nue,;o Le6n", Hum, No. 9
(1968), pp. 457-463, ilust.
47. Havo, Eugenio del, "Vocablos de la lengua quinigua de los indios borrados del noreste de México", Hum, No. 1 (1960). pp. 489-515.
48. NúÑEz DE LEÓN, Apolinar, "Nuestros primeros pobladores no fueron
bárbaros", Ro, No. 1 (Marzo, 1964), pp. 5-8 y No. 2 (Junio, 1964),
pp. 7-8.
49. jlMÉNEZ MoRENo, Wigberto, "El noreste de México y su cultura",
BISCM, No. 15 (Abr. 1962).
50. ToRo, Jaime del, "La Cueva del Cordel", Ro, No. 2 (Junio, 1964),
pp. 9-1 l. llust.: RCtroglifos y mapa del Mpio. de Aramberri.

V.-ÉPOCA

COLONIAL

Libros y folletos
51. CAVAZOS GARZA, Israel, Cedulario autobiográfico de pobladores y conquistadores de Nuevo León, Biblioteca de Nuevo León, 2; GENL y
CEHUNL, Monterrey, 1964, 257 pp.
52. Eoun.Az DE PRADO, Isabel, Los indios del nordeste de Méjico en el Siglo XV111, PSA, US, Sevilla, 1965, 128 pp.
53. FERNÁ:NDEZ DE JÁ'oREGu1, José Antonio, Descripción del Nuevo Reino de León (173S-1740), Ed. de Malcolrn McLean y Eugenio del Hoyo, PITESM, Serie: Historia, l. Impresiones, S. A., Monterrey, 1963,
115 pp.
54. Gól\tEZ ÜANEDO, Lino, Primeras exploraciones y poblamie11to de Texas (1686-1694), PITESM, Serie: Historia, 6. Impresiones, S. A. Monterrey, 1968, 348 pp.
55. KLADI.WO BENAVIDES, Dionisio, Nómina de gobernadores y tenientes
de gobernadores del Nuevo Reino de León (1579-1821). Tesis para obtener el grado de maestro en historia. ENSL, Monterrey, 1964,
35 más 6 pp. (mimeógrafo) .
56. LADRÓN DE GuEVARA, Antonio, Noticias de los poblados del Nuevo
Reino de León (1739), introducción y notas de Andrés Montemayor
Hernández. PITESM, Serie: Historia, 10, Impresiones, S. A. Monterrey, 1969, 134 pp.
365

�57. LóPEZ-VELARDE, Benito, Expansión geográfica franciscana en el hoy
norte central y oriental de México. Tesis para law-ear en misionología
UPUPF, Editorial Progreso, S. A, México, 1964, 185 pp.
58. MoRPI, Juan Agustín de, Diario y derrotero (1777-1781), PITESM,
Serie: Historia, 5. Impresiones, S. A., Monterrey, 1967, 472 pp., 4
mapas.
59. PÉREZ PANTOJA, Maria Helia, Conquista, población y evangelización
del noreste de México, tesis para obtener el grado de maestro en historia universal. ENSL, Garza García, N. L., 1966, 95 pp.

73. MENDIRICHAGA Y CuEvA, Tomás, "Médicos y hospitales en el Nuevo
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74. MoNTEMAVOR HERNÁNDEZ, Andrés, "Factores que influyeron en la colonizaci6n de la frontera del norte, a mediados del siglo XVI y principios del XVTI", Hum, No. 10 ( 1969), pp. 547-559.
75. SALDAÑA, José P., ''Don Martín de Zavala", Hum, No. 2 ( 1961), pp.
453-469.
Rer;istas y periódicos

Publicaciones especializadas

60. CAvAZos GARZA, Israel, "Algunas características de los pobladores de
Nuevo León, en el Siglo XVII". Hum, No. 1, (1960), pp. 467-479.
61. CAvAZos GARZA, Israel, "La obra franciscana en Nuevo Le6n", Hum,
No. 2, ( 1961), pp. 437-452.
.
.
. .
62. CAVAZOS GARZA, Israel, "El licenciado Francisco de Barbad1llo V1tona,
pacificador y fundador de pueblos", Hum, No. 4 ( 1963), pp. 375-390.
63. CAVAZOS GARZA, Israel, "Los primeros vecinos de la ciudad de Monterrey'', PyS ( 1964), p. 535 ss.
64. CAVAZOS GARZA, Israel, ''Un desafío en el Monterrey virreinal", Ro,
No. 2 (junio, 1964), pp. 21-22. Reproducido en RH, No. 29 (abril,
1969), p. 13.
65. CAVAZOS GAAZA, Israel, "Cuatro gobernadores coloniales de Nuevo León",
Hum, No. 9 (1968), pp. 327-338. (Alude a León de Alza, Agustín de
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67. Hovo, Eugenio del, "El carácter de la conquista y colonizaci6n española del noreste de México", X-MRA, San Luis Potosí, 1963, 10 pp.
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68. Hovo, _Eugenio del, ''Don Martín de Zavala y la minería en el Nuevo Reino de Le6n", Hum, No. 4 (1963), pp. 411-426.
69. HoYo, Eugenio del, "Un capítulo desconocido en la obra de don Fernando Sánchez de Zamora", Hum, No. 5 (1964), pp. 399-412.
70. Hovo, Eugenio del, "Evangelización en el Nuevo Reino de Le6n",
Hum, No. 6 (1965), pp. 319-328.
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72. Hovo, Eugenio del, "Don Martín de Zavala y el humanismo en el
Nuevo Reino de León", CuH, EL, ITESM, No. 2 (1968), pp. 7-13.
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8 agosto, 1964.

77. CAvAzos GARZA, Israel, "Informe sobre los restos de Verger", EN, 11
de diciembre, 1962.
78. CAvAzos GARZA, Israel, ''Hoy cumple trescientos años de muerto don
Martín de Zavala", EN, 8 agosto, 1964.
79. CAVAZOs GARZA, Israel, "Fray Antonio y la epidemia de 1798", He,
mayo-agosto, 1966.
80. CAVAZos GARZA, Israel, "El gobernador don Pedro de Barrio", VU,
8 junio, 1969, p. 10.
81. CAvAZos GARZA, Israel, ''La misión de San Pablo de los Labradores",
VU, 29 junio, 1969, p. 3.
82. MENDIRICHACA Y CuEvA, Tomás, "Efemérides del Nuevo Reino de León.
Siglos XVI y XVII", Pu, Nos. 1 a 9, inclusive, febrero a octubre1 1963.
83. MoNTEMAYOR HEaNÁNDEZ, Andrés, "La encomienda en el norte de
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84. SAUNAS C.wro, Hernán, "El indio Quems", EN, 18 agosto, 1966.
85. SALINAS CANTÚ, Hernán, "EJ primer cronista de Nuevo Le6n", EN,
20 mayo, 1966.
86. SALINAS CANTÚ, Hernán, ''Formas de morir de gobernantes nuevoleoneses", EN, 22 septiembre, 1966.
87. SAUNAS CANTÚ, Hernán, "Los Tejas", EN, 28 septiembre, 1966.
88. SALINAS CANTÚ, Hernán, ''Febrero trágico" ( referente a la muerte del
Cap. Nicolás Ochoa de Elejalde), EN, 17 febrero, 1967.

367

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Servando Teresa de Mier", VU, No. 968 ( 12 octubre, 1969), p. 6.

VI.-LA INDEPENDENCIA
Libros y folletos

89. CovIÁN MARTÍNEZ, Vidal, Xavier Mina y fray Servando en Soto la
Marina (IS de abril de 1817). Cuadernos de Historia, Serie 1967, No.
3, Ediciones Siglo XX, Cd. Victoria, Tamps., 1967, 32 pp.
90. GARCÍA A.LvAREZ, Juan Pablo, La compleja personalidad dd Padre .Mier.
A.lgunos aspectos poco conocidos. SEC, SMGE, Editorial Libros de México, S. A., México, 1964, 61 pp.
91. Mn.LÁN, Marco Antonio, La fantástica realidad de fray Servando. CLP,
SEP, México, 1965, 62 pp.
92. Númz DE LEÓN, Apolinar, Las andanzas de un obispo y la traición de
Baján. (y) Diplomáticos de la insurgencia. Editorial Vallarta., Monterrey,
1962, 61 pp.
93. RoEL, Santiago (Sr.), Fray Servando Teresa de Mier ( Apuntes biográficos). GENL, DPP, Monterrey, 1963, 11 pp. (2a. ed. de la de 1942).

VIL- LA

REFORMA

Libros )' folletos

102. BERRUETo RAl'rlÓN, Federico, Sautiago Vidaurri y el estado de Nuevo
León )' Coahuila. Seminario de Cultura Mexicana. México, 196j. 21 pp.
103. EPISTOLARIO Zaragoza Vidaurri, 185S-1859, C~rffiGI, SMGE, México, 1962, 140 pp. Prólogo y notas de Israel Cavazos Garza.
10+. MosELEY, Edward H., The public correr of Santiago Vidaurri, 18S51858. University, Alabama, 1963, 387 pp. (tesis).
105. NúÑEz DE LEÓN, Apolinar, Algunos apuntes biográficos del Sr. Gral.
y Lic. don León Guzmán. Editado por la Gran Logia del Estado, Imp.
Hemández, Monterrey, 1967, 12 pp.

Publicaciones espuializadas

Publicaciones especializadas

94. ''DIEZ interesantísimas cartas de fray Servando Teresa de Mier". PyS,
( 1967), pp. 305-328.
95. Númz DE LE6N, Apolinar, "El generalísimo Morelos en Nuevo León",
MSNHCA, SMGE, México 1965, pp. 657-682.
96. Pwz-MALDONADO, Carlos, ''Monterrey durante el primer movimiento
en pro de la Independencia", MAMH, CRM, tomo XIX, No. 3 (julioseptiembre, 1960), pp. 269-276. Reproducido en EN, 16 septiembre,
1960.
97. Sn.VIA HEazoo, Jesús, "Fray Servando Teresa de Mier", CuAm, septiembre-octubre, 1967, pp. 162-169.

106. BERRUETO RA tÓN, Federico, "Santiago Vidaurri y el estado de Nuevo
León y Coahuila", Hum, No. 6, (1965), 407-420 pp.
107. MosELEY, Edward H., "Santiago Vidaurri, Champion of states rights:
1855-1857". Studies in the Social Sciencies, West Georgia Gollege, Vol.
VI, o. 1 (junio, 1967), pp. 69-80.

Revistas y Periódicos

98.

LLANO, Rodolfo, "Natalicio de fray Servando Teresa de Micr
y Noriega", EP, 20 octubre, 1963.
99. BuENTELLO CHAPA, Humberto, "Insurgencia en Nuevo León", (serie
de 3 artículos), EP, 10, 11 y 16 septiembre, 1969.
100. CAVAZOS GARZA, Israel, "El Padre :Mier", EN, 5 septiembre, 1960, p.
ARROYO

7-B.
368

VIII.-lNTERVF.NCIÓN FRANCESA

Libros y folletos
ALVARADO, José, Zaragoza, jefe de e/tinacos, continúa a caballo, GENL,
DPP, Monterrey, 1962, 8 pp.
109. ARROYO LLANO, Rodolfo, Ygnacio Zaragoza, defensor de la libertad y
la justicia, S.p.i., Monterrey, 1962, 179 pp. ilust.
110. BER.RUETO RAMÓN, Federico, Ignacio Zaragoza, Secretaría de Gobemaci6n, Talleres Gráficos de la Nación, Mé..xico, 1962, 342 pp.
111. BERRUETO RAMÓN, Federico, Ignacio Zaragoza, CLP, SEP, México, 1966,
70 pp.

108.

369
1124

�112. CAvAzos GARZA, Israel, Semblanza de Mariano Escobedo, Editorial Vallarta, S. A., Monterrey, 1967, 18 pp.
113. CoVAIUUJBIAs, Ricardo, .Anal,s de la vida del C. Gral. Ignacio Zaragoza. Notas y acotaciones. S.p.i., Monterrey, 1962, 29 pp.
lH. GóMEZ Manuel Z., La vida del General Ignacio Zaragoza. Secretaría
de Gobernaci6n, Talleres Gráficos ele la Nación, México, 1962, 23 pp.
115. LóPEZ GUTIÉRREZ, Gustavo, Escobedo, republicano demócrola, benemérito de Chiapas, 1826-1902, S.p.i., T1L'rtla Gutiérrez, 1969, 556 pp.
116. Mi;vER, Eugenia W. de, Reseña biográfica de Jerónimo Treviño (18361914), CLP, SEP, México, 1967, 60 pp.
117. ÜRDÓÑEz, Plinio D., Licenciado y general don Lázaro Garza Ayalo,
CC HEGI, MGE, o. 18, México, 1963, 254 pp.
118. RANGEL FRÍAS, Raúl, Gerónimo Treviño. Héroes y epígonos. S.p.i.,
Monterrey, 1967, 107 pp. Ilustraciones de Federico Cantú.
119. RANGEL FR.ÍA.s, Raúl, Gerónimo Treoiño. Héroes y eplgonos. CLP,
SEP, México, 1967, 119 pp.
120. RoEL Jr., Santiago, 5 de Mayo (discurso), GENL, DPP, Monterrey,
1963, 12 pp.
Eú. Roli.L Jr., Santiago, El Cura de Tamajón. GENL, Editorial ccAlfonso Reyes", Monterrey, 1967. Reproducción facsimilar de 14 números de] periódico publicado por Guillermo Prieto.
122. SALCE AR.RwoNno, Pablo, Linares, la primera ciudad nuevoleont1a que
se rebeló contra el imperialir.ta Vidaurri. CCNHEGI. SMGE. No. 27,
México 1963.
123. SALINAS CANTÚ, Hernán La Intervención Fra11ce1a a través de las cartM
de dos nuevoleoneses, Gral. D. Gerónimo Treviño y Lic. Narciso Dávila.
Comentarios. Imp. Lumen, Monterrey, 1969, 90 pp.
124. V.1LLARREAL ., Carlos, Gral. Jerónimo Trcviíío. Gráfica Popular, S. A.,
Monterrey, 1965, 45 pp.

Publicaciones especializadas
Francisco R.. "Hombres d' ue\"0 León y Coahuila en la defensa de Puebla y prisioneros en Francia en 1963", Hum, No. 3, (1962),
pp. 389-414.
126. ARROYO Lu. •o, Rodolfo, ''Diario de campaña del coronel Miguel Palacios. (30 días de acción en el sitio de Querétaro) ". M C,N, 21 mayo, 1967.
127. BALDERA.s, P.S. "La batalla de Río Verde. Escobedo quedó en deuda
con Mejía", PyS, 1966, pp. 691-696.

125.

370

ALMADA,

Federico, ( antiago Vidaurri) "Sombras y verdades
de un caudillo''. CdC, o. 17 (Sept.-Oct. sin año), pp. 103-119.
129. CoRTÉs, Tranquilino, "Diario de operaciones del sitio de Puebla''. Pu~licado por Israel Ca,·azos Garza, Hum, No. 4, (1963), 445-462, ilust.
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131. E.lRA BARRAGÁN, Manuel, "El folklore en el nor te de México durante
la Intervención Franresa''. PCHGI, SMGE, México, 1963. '
132. PÉREz-MAwoNAOO, Carlos, "La pugna' Juárcz-Vidaurri en Monterrey.
1864", MAMH, CRM. tomo , • CTV, o. 1 (enerO'-marzo, 1965), pp.
59-91.
133. SALOAÑA, Jos' P. ''Visitas del Presidente de la. República don Benito
Juárez a Monterrey", Hum, No. 8 (1967), pp. 393-412.
134. SALDAÑA, José P., "La República en ruta hacia el norte", Hum, No. 9,
(1968), pp. 339-359.
135. TYLER, Ronnie C., "Las reclamaciones de Patricio Milrno". Hum, No.
10, ( 1969), pp. 561-583.
128.

B.E.RRUETO RAMÓN,

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pp. 17-20.

Revirtas y periódicos
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138. ARRoYo LLANO, Rodc;,lfo, "Será 1962 Año de Zaragcna.t'. EN, 14 junio,
1961. Reproducido en Ru, 31 agosto, 1961.
139. ARRovo LLANO, Rodolfo, "Ignario Zaragoza fue un defensor de la justicia", EN, 31 marzo, 1962.
140. ARROYO LLANO, Rodolfo, "Centenario de la muerte de Doña Rafaela
Padilla de Zaragoza", Ex Nov, y EU, 14 enero, 1962.
141. ARROYO LLAN01 Rodolfo, "Las armas nacionales se cubren de gloria11 ,
EP, 5 mayo, 1963.
142. ARRoYo LLANO, Rodalfo, "El Gral. don Santiago Tapia
8 agosto, 1963.
143.
144.

r su calle", EP,

LLANO, Rodolfo, "Juá.rez en Monterrey", EP, 4 abril, 1964.
ARROY~ LLANo, Rodolf?, •. uevo Le6n en la caída deJ Segundo Imperio
Y el Triunfo de la Rcpublica", (serie de 10 artículos ilustrados). EN, 6,
7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14 y 15 de marzo, 1967.
,
ARROYO

371

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Miguel Palacios (original)". EN, 15 mayo, 1967.
146. BuENTELLo CHAPA, Humbcrto (Mar.ario de León), "Un héroe ignorado". EP, 17 mayo, 1969.
147. CAVAZOS GAR7.A, Israel "El arraitro de la familia Zaragoza {l'n Monterrey)", LvZ, o. 2. (octubre, 1961). p. 2.
148. CAVAZO - GARZA, I rael, "La familia Padilla de San Nicolás Hidalgo,
N. L.", L1. 1Z, o. 3, (nov.. 1961), p. 2.
149. CAVAZOS GARZA Israel, "El enlace Zaragoza-Padilla y el acta de la
Catedral", LvZ, ro. 3. ( o,·.: 1961), p. 4.
150. CAVAZOS GAR7.A, Israel, "La familia del héroe nació en Nuevo León.
Tres actas de bautizo de los tres lújos de Zaragoza'·. LvZ, No. 4, (Dic.,
1961).
151. C..wAzo GARZA, Israel, "Ignacio Zaragoza, nuevoleonés por adopción".
EN, 25 ept.. 961 y VU. 8 Oct.. 1961. 2a. Sec .• p. 13.
152. CAvAzos GARZA, Israel. "Doña Rafaela Padilla de Zaragoza", EN, 15
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153. CAvAZO GARZA, Israel, "Rápida visita a Bahía de Espíritu anto, en
Texas", LuZ, No. 5, (enero, 1962) p. 39.
15-1. CAVAZOS GARZA, Israel, "Vencedores del 5 de mayo: Tranc¡uilino Cortés'•. Li•Z, 'o. 8. (abril, 1962).
155. C.wAzos GARZA, Israel. "Ignacio Zaragoza. y su permanencia n Monterrey", VU, o. 576 (8 abril, 1962), y CEP, 6 mayo, 1962.
156. CAvAzo GARZA, Israel, "En el Centenario de la muerte de Zaragoza",
FU, 16 Sept., 1962; LuZ. o. H (Oct.. 1962) &gt;' Ger, 4 mayo, 1963.
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2. (6 febrero, 1967).
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161. Co\'ARRUmAs, Ricardo "General Francisco Naranjo. oldado de la República ... •· ETR, o. 4, (20 fcb., 1967).
162. CovARRuB1As, Ricardo, ''Los ejércitos de la República a,·anzan sobre
Querétaro", ETR, 10. 5, (27 febrero, 1967).
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( 13 marzo, 1967) .
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165. CovARRUBIA , Ricardo. "Escobedo, hombre de honor", ETR, No. 13,
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166. Co\'ARRUBrAs, Ricardo, ''Escobedo y Tomás Meja'', ETR.
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173.
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175.
176.
177.
178.
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EIRA BARRAGÁN, Manuel, "La batalla de Santa Gertrudis", EN, febrero,
1967, y Rll, marzo, 1967.
EIRA BARRAGÁN, Manuel, "1967, año de Mariano Escobedo", ETR,
'o.12 (17 abril, 1967).
NF.TRA BARRAGÁN, Manuel. " fontcrrey recibe juhilosa los detalles del
triunfo de la Repúblira", EN, 20 mayo, 1967 y RH, junio, 1967.
NE.IRA BARRAGÁN, fanuel, "La toma de Querétaro es conocida en Monterrey'', EN, 19 mayo, 1967 y RH, junio, 1967.
NEIRA BARRAG.\N, Manuel. "Centenario de la entrada del Ejército del
orte a Monterrey'', EN, 8 julio, 1967.
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EscUELA

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387

�LOS PRIMEROS AVANCES DE LA COLONIZACIÓN ESPA.ROLA
AL NOROESTE DE LA NUEVA ESPARA

{1519-1528)
EucENIO DEL Hovo
Instituto Tecnol6gico
de Monterrey

a. Francisco de Garay '.Y el Río de las Palmas
(1519-1523)
GOBERNANDO LAS INDIAS los frailes jer6nimos, Francisco de Garay, compañero de Col6n en su segundo viaje y gobernador de la isla de Jamaica,
impresionado por los relatos de Ant6n de Alaminos, el famoso piloto de las
expediciones de Ponce de León a la Florida {1513), de Hernández de Córdova (1517) y Juan de Grijalva {1518) a la península de Yucatán y costas
del Golfo de México, decidió explorar y conquistar las tierras comprendidas
entre la Florida de Ponce de León y el límite septentrional de las tierras
visitadas por los capitanes de Diego Velázquez, gobernador de Cuba. Garay obtuvo de los frailes jerónimos las licencias necesarias y, a principios del
verano de 1519, envi6 una pequeña flota, apenas cuatro navíos y doscientos
setenta hombres, al mando de Alonso Alvarez de Pineda, a reconocer toda aquella costa y a levantar un mapa de ella. En la relaci6n enviada por
Garay al Rey, se dice que el prop6sito principal de dicha expedición fue encontrar algún estrecho o paso, a través del Continente, que permitiera el
viaje directo al Reino de Catay; Pineda debería buscar el famoso estrecho
de Anián que movió tantas expediciones. Después de tres o cuatro meses
de navegación, siguiendo las costas del Golfo de México, desde la Florida,
y habiendo desembarcado a orillas del río Pánuco, donde "rescataron de los
indígenas un poco de oro, lleg6 Pineda a las cercanías de la recién fundada
Veracruz a principios de agosto de 1519, recibiendo la desagradable sorpresa de que Hernán Cortés se le había adelantado y tomado posesión de
389

�LOS PRIMEROS AV I\NCES DE LA COLONIZACIÓN ESP.AROLA
AL NOROESTE DE LA NUEVA ESPAAA
( 1519-1528)
EucENio

DEL

Hoyo

Instituto Tecno16gico
de Monterrey

a. Francisco de Caray y el Río de las Palmas
(1519-1523)
GoBER.NANDO LAS INDIAS los frailes jerónimos, Francisco de Garay, compañero de Colón en su segundo viaje y gobernador de la isla de Jamaica,
impresionado por los relatos de Antón de Alaminos, el famoso piloto de las
expediciones de Ponce de León a la Florida (1513), de Hemández de C6rdova (1517) y Juan de Grijalva (1518) a la península de Yucatán y costas
del Golfo de México, decidió explorar y conquistar las tierras comprendidas
entre la Florida de Ponce de León y el límite septentrional de las tierras
visitadas por los capitanes de Diego V elázquez, gobernador de Cuba. Garay obtuvo de los frailes jerónimos las licencias necesarias y, a principios del
verano de 1519, envió una pequeña flota, apenas cuatro navíos y doscientos
setenta hombres, al mando de Alonso Alvarez de Pineda, a reconocer toda aquella costa y a levantar un mapa de ella. En la relación enviada por
Garay al Rey, se dice que el propósito principal de dicha expedición fue encontrar algún estrecho o paso, a través del Continente, que permitiera el
viaje directo al Reino de Catay; Pineda debería buscar el famoso estrecho
de Anián que movió tantas expediciones. Después de tres o cuatro meses
de navegación, siguiendo las costas del Golfo de México, desde la Florida,
y habiendo desembarcado a orillas del río Pánuco, donde "rescataron de los
indígenas un poco de oro, llegó Pineda a las cercanías de la recién fundada
Veracruz a principios de agosto de 1519, recibiendo la desagradable sorpresa de que Hemán Cortés se le había adelantado y tomado posesión de
389

�grosar las filas de Hemán Cortés y son los que Bemal Díaz del Castillo
llama los "panzaverdetes''.8
Sin noticias de Camargo y creyendo que éste había logrado establecer la
proyectada colonia, Garay se apre uró a enviar n su ayuda a Miguel Díaz
de Au.-c u con más de cincuenta oldados y treinta y siete caballos, quien,
como dice Bemal D.íaz del Castillo, "no halló rastro, ni hueso, ni pelo de
la armada de Garay" y, como los indios lo recibieron en actitud hostil, abandonó la empresa. buscando refugio, él y sus hombres, bajo la bandera de
Hemán Cortés, '' ... y este fue el mejor socorro y al mejor tiempo que le
habíamos menester ... ,, 10

De este famoso capitán aragoné hacen elogio lo mismo Cer\'antes de
Salazar en su Cr6nico, que Díaz del Castillo en su Historia; dice el primero: " ... fue uno de los mejores conquistadores que hubo. Murió muy viejo e muy rico en México; trajo muy buena gente e caballos".11 Y el segundo:
' ... sini6 muy bien a u Majestad en todo lo que se ofreció en las guerras
e conquistas de la Nueva España" y, entusiasmado en el recuerdo, se explaya contándonos cómo Díaz de Aux se le enfrent6 al Real y Supremo Consejo de 1as Indias defendiendo su pleito contra el sevillano ndrés de Barrios
(a) El Danzador, cuñado de Cortés, por la mjtad del pueblo de Meztitlán.

•

• "Estando qur: cslábamos en Segura de la Frontera de la manera que en nú relaci6n habrán oldo, vinirron cartas a Cort~s como había aportado un navío de los
que el Francisco de Garay había enviado a poblar a Pánuco e c¡ue venía por capitán uno que se decía fulano Camargo y traía sobre sesenta roldados y todos dolientes y muy amarillos e hinchadas las barrigas, e que habían dicho qut otro capit:!.n
que el Garay habla enviado a poblar a Pánuro, que se decla fulano Alvarez Pincelo
(sic.), que los indios de Pánuco los habían muerto y a todos los soldados y caballos,
que había enviado a aquella provincia, y que los navíos se los habían quemado, y
que este Camargo viendo el mal suceso, se embarcó con los soldados que dicho tengo
y se vino a socorrer a aquel puerto porque bí~n tcn!an noticiaJ que cstabamos poblados allí y que a causa que por rustentar las guerras con los indios de Jamaica
no tcnlan que comer, e ventan tan flacos y amarillos e hinchados, y más dijeron
que el capitán Camargo había sido fraile dominico, e que había hecho profesión,
iuS cuale soldados con su capitán 1e fueron luego, poco a poco, porqut• no podían
andar a pie de flacos, a la villa de la Frontera donde estábamos; y cuando Cortés
los vi6 tan hinchados y amarillos, que no eran para pelear, hnrto teníamos que curar en ellos, y les hizo mucha honra y tf'ngo que el Camargo murió luego, que no
me acuerdo bien que se hizo, e también se murieron muchos de ellos, y entonces
por burlar les llamamos y pusimos por nombre los panciverdetcs, porque traían los
colore, de muertos y las barrigas muy hinchadas .•. " Bcmal: Historia, pp. 459-460.
• Para este apartado véanse: Cervantes de Sala.zar: Cr6nita, p. 564; Ov-iedo:
Historia, Vol. III, pp. 429-442; Demal: Historia., ol. I, pp. 460 y 463; P. F. \'elázquez: Hist. d, S. L. Potosi, Vol I, pp. 136-137.

" Bemal: Historia, Vol. I, pp. 460-463.
11 Cervantes de Sala.zar: Cr&amp;nica, p. 564.

392

Oigamo el pintoresco lenguaje del cronista: " ... a este Miguel Diaz de
Aux fue el que en el Real Consejo de Indias, en el año de 1541 dijo que
a unos daban favor e indios por bien bailar e danzar y a otros les quitaron
sus haciendas porque habían bien servido a su Majestad peleando ... e tendió la capa en el suelo, y puso la daga sobre el pecho, estando tendido en
ella de espaldas e dijo: si no es verdad lo que digo Vuestra Alteza me mande degollar con esta daga e si es verdad haced recta justicia ... " u
Todos los hombres que vinieron con Díaz de Aux y que se unieron a las
huestes de Cortés fueron apodados los ''lomos recios" 11 y se distinguieron
como valientes y esforzados.
En pos de la anterior, envió Garay otra expedici6n al mando de Ramírez el Viejo. De jrmos la palabra a Bemal Díaz del Castillo: 11 • • • y digamos
que desde alU a pocos días que Miguel Díaz de ux había venido a aquel
puerto de la manera que dicho tengo, aportó luego otro navío que enviaba
el mismo Garay en ayuda y socorro de su armada creyendo que todos estaban buenos y sanos en el río de Pánuco (si.e por las Palmas) y venía en
él por capitán un viejo que se decía Ram!rcz y ya era hombre anciano y
a esta causa le llamábamos Ramírez el Viejo porque había en nuestro real
dos Ramírez, y traía sobre cuarenta solda.dos y diez caballos e yeguas e ballesteros y otras armas y el Francisco de Garay no hacía sino echar un virote tras otro en socorro de su armada y en todo le socorría la buena fortuna a Cortés y a nosotros era grao ayuda, y todos esos de Garay que dicho
tengo fueron a Tepeaca a donde estábamos ... y a los que trafa el viejo
Ramírez, que traían unas armas de algodón (escaupiles} de tanto gordor
que no les pasaba ninguna flecha y pesaban mucho, pusímosles por nombre
los de las albardillas ... " 11
Mientras Camargo y los que lo siguieron fracasaban en el intento de establecer una colonia en la desembocadura del río de las Palmas, como primrr apoyo de la "Victoria Garayana", el gobernador de Jamaica, Francisco
dr: Garay, el año de 1520 enviaba a España a Juan L6pez de Torralba con
muestras del oro huasteco y un mapa de la exploración realizada por Alvarez de Pineda, para solicitar el permiso de conquistar y colonizar esas tierras. El Rey le concedió lo que pedía en la real cédula de 1521, atrás mencionada. Con este firme apoyo legal el año de 1522, Caray apresuró sus
preparativos para la formal ocupación del territorio concedido, que incluía
la región de Pánuco, por lo que entró en conflicto con Hemán Cortés, que
'· Bemal: Hütoria, Vol. I, pp. 460-461.
" " •.• y porque lo, soldados que traía Miguel

Día.z de Aux ,·enían muy recios

y gordos les pusimos por nombre los de los lomos recios ... ". Berna~ Vol. I, p. 462.

" Demal: HistorÚl, Vol. I, pp. 461-·162; P. F. Velázquez.: Hi.st. de S. L. Potosl,
Vol. I, p. 137.

393

�se creía con derechos a ella. Cortés se apresuró a alir de la ciudad de
México para dirigir personalmente la entrada a la "Provincia de Cbila
Y Pánuco", haciendo guerra a los huastecos y, como uno de sus actos de
posesión, fundó, no lejos de la desembocadura del río Pánuco, la villa de
Santiestevan del Puerto, como mojón de la a•.-anzada más septentrional de
su conquista; y, dejando en ella una fuerte guarnición, regresó a la ciudad de México. No fue sino hasta fines del verano de 1523 cuando Garay terminó sus preparativos y pudo 7.arpar con una bien pertrechada expedición, compuesta de diez y seis barcos, seiscientos hombresJ ciento cincuenta caballos, doscientos arcabuces, treinta ballestas y un buen número
de piezas de artillería. Imitando quizás a Cortés en lo de la Villa Rica
de 1a Veracruz, desde antes de salir de Jamaica, organizó el ayuntamiento
de la población que pensaba fundar como centro de su conquista y que
se llamaría "Garay"; como dice muy bien Gómara: "hizo un pueblo en
aire que llamó Garay",15 pue nunca llegó a fundarse. Dicho ayuntamiento
quedó integrado por Alonso de Mendoza y Hernando de Figueroa como alcaldes ordinarios; Gonzalo de Ovalle, Diego de Cifuentes y Villagrán como
regidores. Después de muchos incidentes que no es del caso narrar
uí
el día 26 de junio de 1523, dejó Garay la isla de Jamaica rumbo a Cuba:
donde tuvo noticias de la fundación de Santiestevan del Puerto por Cortés,
cosa que mucho lo contrarió y, después de infructuosos trámites. deciai6
fundar, ya no en aire, aquella población en el río de las Palmas, c-omo base
de futuras operaciones; y el día 25 de julio de ese año de 1523, la expedición alcanzó la desembocadura de dicho río y Garay ordenó a Gonzalo
de Ocampo que e)..-plorase río arriba para escoger el lugar más conveniente
para la fundación: " ... envió el río arriba a Gonzalo de Ocampo; con un
bergantin, a reconocer la disposición de la tierra. Subió quince leguas; vio
que muchos ríos entraban en aquél; volvió aJ cuarto día, diciendo que la
tierra era ruín y despoblada; y aunque esta relación no fue cierta, Francisco de Garay la creyó, y sacó a tierra los caballos, y cuatrocientos infantes,
y ordenó que la armada, con cargo de capitán general, llevase Juan de Grijalva, costa a c-0sta; y él se encaminó por tierra a Pánuco, anduvo tres días
por pantanos y despoblados; pasó a nado y en balsas, un río que llaman
Montalto, porque corría de grandes sierras. Entró en un gran lugar desierto,
a donde hall6 mucho maíz, y otros bastimentos¡ arrodeó una gran laguna
y, con ciertos indios de Chila que prendió, y sabían la lengua castellana (sic
por mexicana) , envió a un pueblo para que le recibiesen de paz, y así
lo hicieron, y le proveyeron de maíz, frutas y aves que toman en la laguna.
u G6mara: Cr6nfra, Cap. CLIII (en Barcia, Vol. II, p. 158}; P. F. Velázquez:

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394

En este lugar intentaron los soldados amotinarse, porque no les dejaban
saquear; pasaron adelante, y en el pasaje de otro río se ahogaron ocho caballos; metiéronse en unos pantanos, adonde pensaron perecer, y si hubiera
alguna resistencia no escapara ninguno. Y después de estos trabajos y de
mucha hambre, y de mucha molestia de los mosquitos y pitos, que pican
y dejan señal como chinches, y suelen causar calentura, y murciélagos que
los ofendían extrañamente porque son grandes y chupan a los dormidos
la sangre de las narices y orejas, manos y pies o de cualquiera parte descubierta. Aportaron a Pánuco, tan deseado, pero por causa de las guerras
de Remando Cortés, la tierra estaba destruída y no hallaron qué comer;
y, porque también los soldados de Hernando Cortés, que estaban de la
otra parte del río. habían alzado la comida; y por ésto, y porque tardaban
los navíos en que venían los bastimentas, los soldados se derramaron a buscar qué comer y Francisco de Garay envió a Gonzalo de Ocampo a saber
qué intención tenía la gente de Cortés que. estaba en )a villa de San Estevan del Puerto". 18 Cuando Cortés se aprestaba para ir a enfrentarse con
su enemigo, recibió una real cédula por la cual se reconocían sus derechos
a la jurisdicción de Pánuco y se ordenaba a Garay no entrometerse en ella.11
Cortés envió a Pedro de Alvarado a mostrarle a ·caray la real cédula y a
pedirle que se alejase de Pánuco; éste, sintiéndose abandonado de sus hombres y por ende perdido, decidió ir a México para intentar algún arreglo
con Hemán Cortés, quien lo recibió con suma cortesía y le ofreció un banquete; pero, en realidad, el desventurado Garay era su pri ionero. Propuso
éste a aquél el matrimonio de sn hijo mayor con Catalina Pizarro, hija natural de Cortés, siempre que le permitiese hacer un nuevo intento de fundación en el río de las Palmas y que Cortés cooperase en esa empresa; éste
llegó a prometer, no sólo la ayuda pedida, sino proporcionar a su futuro consuegro algunos de sus expertos capitanes y de sus soldados veteranos que
ayudasen a Garay a cumplir su intento. 18 Tan amistosa, cuanto acertada
solución, no tuvo efecto por la ines~rada y casi repentina muerte de Garay,
ocurrida en las navidades de 1523; parece que murió de "un dolo1· de costado" (neumonía), awique mucho se elijo que Cortés lo había envenenado
"con una capirotada" .10

" Herrera: Jfotoria, Vol. II, Der. 111, Lib. V. Cap. V, pp. 135-136.
" "Provisi611 de su fajestad mandando a Francisco d • Garay no entrometerse ...
abril 24 de 1523" en Pacheco y Cárdenas: Documentw. Vol. X."{VJ, pp. 71-76.
,. Para ste apartado e pueden consultar: Bemal: Ilirloria, Vol. II, pp. l 76187; Conés: Carla de R,lación d, 15 de .octubre d, 1524; Herrera: Historia, Dec.
III, Lib. V, Cap. VII; P. F. Vclázquez: Hi.it. de S. L. Potos(, Vol. I, pp. 173-189.
1• G6mara: Historia, Vol. II, p. 160; Cortés: Cuarta Carta de Relacwn (en Barcia, Vol. I, pp. 126-165; Oviedo: Historia, Vol. 111, p. 455.

395

�b. Hernán Cortés y Nuño Beltrán de Guzmán

(1523-1528)

La muerte de Francisco de Garay no puso íin al problema de Pánuco,
ya que sus hombres habían quedado en aquella región y que, divididos
en pequeños grupos, asolaban la tierra sublevando a los indios que acabaron
matando a todos los sobrevivientes de la expedición de Garay y que, decidido a limpiar la tierra de españoles, sitiaron a Santiestevan del Puerto y
destruyeron las demás fundaciones. Al enterarse Cortés de lo ocurrido, envió inmediatamente a Gonzalo de Sandoval con cincuenta hombres de a caballo, cien infantes, cuatro piezas de artillería y quince mil (?) indios aliados, para que restableciese el orden sofocando la rebelión; en rápida, vigorosa y cruel campaña, los huastecos fueron de nuevo sometidos.20
Encontrándose Sandoval en la pacificación de Pánuco, Cortés recibió instrucciones de la Corona, de fecha 6 de junio de 1523, para que explorase
las costas de los dos océanos en busca del tan deseado estrecho de Anián
que acortarla la navegación a las islas Molucas.21 Cumpliendo dichas instrucciones, envió Cortés, el año de 1524, dos expediciones, una de cuatro
navios para explorar las costas del Mar del Sur (el Pacifico) y la otra,
de sólo dos, para trazar un mapa de la costa del Golfo de México, des~
Pánuco a la Florida, y de la del Mar del Norte (Atlántico), de la Florida
al Labrador. 22 Y fue entonces cuando Cortés consideró muy seriamente la
conveniencia de colonizar en el rlo de las Palmas, haciendo suyo el proyecto de Garay; pero una serie de problemas que no es del caso reseñar aquí,
le impjdieron cumplir su prop6sito de tomar posesión en el río de las Palmas y las tierras situadas más al norte. Cortés, desde el conflicto con Garay, había estado insistiendo ante la Corona que la región de Pánuco 1 hasta
el lejano río de las Palmas, debería quedar bajo la jurisdicción del Reino
de la Nueva España y sujeta a él. El Rey accecli6 a esta demanda; 23 pero,
las muchas intrigas que se movían contra Cortés, hicieron que el mismo
año ( 1525) que Cortés lograba ser confirmado en su jurisdicción sobre la
Provincia de Pánuco hasta el río de las Palmas, el contador, Rodrigo de
Albornoz, declarase, en un largo i.nfonne12 • la necesidad de separar las provincias de Temistlán (sic), Pánuco, Guatemala y Cuazacualco (sic.). Apa• Cortés: Cuarta Carta de Relaci6n (en Gayangos, pp. 299-303); Oviedo: Histuria, Vol. III, pp. 457-458: Gómara: Crónica, pp. 160-161.
" G6mara: Crónica, p. 165.
'"" Cortés: Cuarto Carta de Relación (en Gayangos, pp. 314--315).
ª Herrera: Historia, Dec. Ill, Lib. VII, Cap. IV, p. 213; Meade: La Huast«ca,

Cap. "La Conquista", pp. 263-277.
"' "Carta del Contador Rodrigo de Albornoz .•. , 15 de diciembre de 1525", en
Pacheco y Cárdenas: Doc. Intd., Vol. XIII, p. 74.

396

yándose en el informe de Albornoz y en las muchas quejas presentadas contra Cortés durante su viaje a las Hibueras, se acordó residenciar a don Hernando así como la separación de la provincia de Pánuco de la Nueva España
y se nombro gobernador de ella a Nuño Beltrán de Guzmán. 25 Por brevedad no queremos ocupamos de las actividades esclavistas de don Nuño ni
de sus confJictos con las autoridades de la Nueva España, sólo hablaremos
de sus intenciones de colonizar en el río de las Palmas, tal vez movido por
las noticias de las gentes de Garay que hablaban de muchos pueblos y de
montañas con minas de plata. " ... deseando Nuño de Guzmán por todas
partes ensanchar sus límites, envió a Sancho de Caniego (su pariente), aunque nuevo en la tierra, con la mayor parte de la gente que pudo, a conquistar el río de las Palmas, pensando de hallar grandes riquezas; no ignorando que estaba dado aquel distrito a Pánfilo de Narváez, tomó la posesión en nombre del Rey: y en cuarenta leguas la tierra adentro, no hallaron
poblado, ni camino, y pocos indios, y aquellos tan salvajes, que no se sustentaban sino de cazas, comiendo las carnes crudas, y langostas, lagartijas y
culebras, y otras tales bascosidades. Detúvose cinco meses en la jornada,
awique tuvieron noticia que la tierra era rica, y poblada: por las espesuras
de los bosques, no pudieron pasar, y por faltarles mantenimiento y otras
cosas se volvieron ... " 28
Esta expedición de Sancho de Caniego a la región del rio de las Palmas)
tiene para nosotros especial interés; desafortunadamente los datos de que
disponemos son demasiado vagos y es absolutamente imposible reconstruir la
ruta de esta expedición. El pasaje de Herrera, arriba transcrito, sugiere
cosas muy interesantes; pero, entiéndase bien, sólo sugerencias, ni siquiera
podríamos hablar de conjeturas. Suponemos que Sancho de Caniego sigwó,
hacia el norte, el camino de la costa, varias veces recorrido por las gentes
de Garay. Después de tomar posesión, a nombre de Nuño de Guzmá.Jt, del
río de las Palmas, "en cuarenta leguas la tierra adentro" y durante "cinco
meses", exploró la región. Por lo que sabemos de otras expediciones muy semejantes, muy amplio debió ser el territorio explorado en tan largo tiempo.
Las cuarenta leguas ¿ fueron hacia el norte o hacia el occidente? No podemos saberlo; nos inclinamos por lo segundo al saber que uno de los fines,
tal vez el principal, de la e:iqredición era buscar metales preciosos y así es
muy posible que las sierras de San Carlos y de Pamoranos, en Tamaulipas,
los _hayan atraído con sus posibilidades mineras; además, lo que se dice
,. Herrera: Historia, Dcc. III. Lib. VID, Cap. XIV, pp. 215-217; Oviedo: Historia, Vol. IU, p. 559; G6mara: Historia (en Barcia, Vol. II, p. 38); Zumárraga;
"Carta a su Majestad'' en Doc. lned., Vol. XIII, p. 117; Toussaint: La Conquista
de Pánuco, pp. 115-123; Castañeda: Our Catholic Heritage, pp. 32-38.
"' Herrera: Historia, Dec. IV, Lib. 111, Cap. VII, p. 293.

397

�respecto a los naturales "tan salvajes, que no se su tentaban sino de cazas,
comiendo las carnes crudas ... " conviene más a los nómadas situados al
occidente de la rota, que a los indios pescadores de las marismas de que
nos habla Alvar Núñez Cabeza de Vaca, que habrían encontrado de haber
seguido rumbo al norte. Sin embargo, cuando dice Herrera que "por las
espesuras de los bosques no pudieron pasar" pensamos en la posibilidad, muy
remota, d que hayan cruzado el río Bravo y, siguiendo hacia el Norte, hayan lle~do ha ta las cercanías del río de las Nueces que es donde empiezan los grandes bosques; aunque tal vez, al hablar de "bosques'' el cronista,
se esté refiriendo al monte alto y espeso, al intrincado chaparral que bien
pudieron encontrar hacia occidente. Llenos de dudas e in eguridades sugerimos la posibilidad de que Sancho de Caniego }' sus hombres hayan explorado tierras de Nuevo León, tal VC'?. por el rumbo de Cerralvo o los Aldamas. Que en realidad nada pod mos saber de cierto sobre esta importante expedición que tuvo lugar en el verano ele 1528.
De todo lo anteriormente expueslo se desprende la gran importancia del
río de la Palmas dentro de los diez primeros a1íos (1518-1528) de la historia de la Nueva España, así como los muchos pro)'ectos y serios intentos
para colonizar cerca de su desembocadura. Impresiona pensar que en varias ocasiones estuvo a punto de fundarse dicha colonia, hecho que hubiese
cambiado completamente la historia del noreste de México y sureste de los
Estados Unidos; de haberse logrado su establecimiento, Tejas seguiría siendo mexicana.

r. 1de11tif icació11 del rio de las Palmas
La correcta identificación del tantas \"e&lt;'es nombrado río de las Palmas,
es un problema histórico del mayor interés y que creemos haber resuelto definitivamente.
Todos los "cronistas primilivos de Indias" hablan de él y de la reñida
y prolongada disputa sobre la conquista y gobernación del tcnitorio por él
uominado o limitado. Su nombre aparece en multitud de documentos de
fecha muy temprana; y su desembocadura era una de las más importantes
referencias para la navegación en el Golio de México. El río de las Palmas
es uno de los accidentes geográficos más destacados en la antigua cartografía americana, figurando en casi todos los antiguos mapas de nuestro
Continente, como se puede comprobar por la lista que damos a continuación:
Aparece ya en el mapa de Alberto Cantino ( 1501-1502) como Río de
las palmas; en e] de Nicolás de Caneiro ( c. 1503) se le llama Rfo de las
J1armas; el de Martín de Waldseemüller (1513) lo registra como Río de la
parma; el de choner (1515 ,6 1520) como Río de las parmas; en el mapa
398

del Golfo de México, conocido como el de los pilotos de Cortés (fines &lt;le
1520) se lee R. la Palma; en el de Turín (c, 1523) aparece Río de lq palma;
en el del vizconde de Maggiolo ( 1527) figura la Provincia de las Palmas;
otra carta anónima de ese año ( 1527) anota las palmas; en el "Globe Doré"
(1528?) leemos R. de la Parma; la carta de Diego Ribero (1529) lo llama R.
de Palmas; en el Atla, de Kaufmann (1529) aparece en la carta IV como
las palmas, en la VII también las palmas, en la X R. de Palmas y en la
XIII R. de Palmas; en el Globo de Oronlius ( 1531) encontramos R. d.
Palmo; en el mapa de Alonso de Chávez (1536) se le menciona como Río
de las Palmas; en el de Alonso de Santa Cruz (1536) se llama Rlo de Palmas o Río Solo; el "París GilL Globe" o "De Bure Globe" (1536?) registra
R. D. Palma; en el mapa de la expedición &lt;le Moscoso (1539-1543) aparecen dos ríos diferentes con la anotación R. de Palmm · en el de Santa Cruz
( 15·:¡.2) también R. de Palmas_; en los portulanos de Dattista Agnese ( 154215+3) se lee las palmas; el planisferio &lt;le Sebastián Cabot (1544) anota palmar Y, más al sur, río de palmas; el portulano de la "Ayer Col!ection"
(1554), R. de palmas; en el mapa de Ortelius (c. 1584-) encontramos R.
Palmar; en el de Wytfliet (1597) se lee R. de Palmas; en el de Purchas
(1625) R. de Palmas; el Plano de Laet (1633) recistra R. de Palmas y el
de Turba Ardiente (1680) R. a Palmas. 21
Que el problema de localización ha existido y que aún no ha siclo resuelto, podemos demostrarlo con unas cuantas citas de diversos historiadores. Tocios los antiguos cronistas son muy vagos al respecto y sobre sus datos no puede basarse la correcta localización; casi todos, al hablar de las
expediciones ele Garay. lo confunden con el río Pánuco; resulta muy ilustrativo el hecho de que Bemal Díaz del Castillo en un pasaje de su obra
comete ese error mientras que en otro habla de ellos como de ríos · muy
diferentes y proporciona datos muy importantes para la correcta localización del río de las Palmas.28 G6mara dice: " ... y hablaremos de Pánfilo
de Narváez que fue a poblar y conquistar. . . el río de Palmas, que cae
treinta leguas encima de Pánuco, hacia el norte .•. " 29 Oviedo es aún más
vago: " ... el río que llaman de las Palmas en cierta parte de la costa del
Norte ... ", &gt;·, más adelante, e.,.,_-plica: " ... se trata del río de las Palmas,
que está más al oriente (que los ríos Pánuco y Hermoso) subiendo por la
dicha costa la vuelta de la provincia que llaman la Florida ... " ªº Herrera
- Las obras que pfincipalmente nos ayudaron a formar esta lista, fueron: T/ie
Discovtry of North Am«rica de Harrise; Spaniih Voyag,s, ,te. de Wagner; A Book
of Old Maps de Fite y Freeman; y NarraliLt and critico/ llístory o/ Amsrica in Maps,
Austin, 1961.
'"Be.mal: Historia, Vol. I , pp. 461~162 y Vol. TI, pp. 179-LB0 (cd, García) .
"' Gómara: Húto,ia, Cap. XLVI, p. 36 (ed. Barcia).
• Oviedo: Historio, Vol. III, p. 579.

399

�lo menciona en repetidas ocasiones, pero sin dar el menor dato para su
localizaci6n. 31 El notable ge6grafo Juan López de Velasco en su Geografía
y descripción universal de los Indios (1571-1574) nos da la latitud de su
desembocadura: "Río de Palmas o río Solo: en veintiséis grados y medio
de altura".3!! Entre los cronistas del siglo XVII citaremos al padre Torquemada que dice: " ... de Pescadores (Río de Guadalupe, Tex.) basta el río
de las Palmas, por cerca del cual pasa el Trópico de Cancro. Del río de
Palmas, al río Pánuco hay más de treinta leguas ... " 33 Pero, dejemos a los
viejos cronistas para citar a los modernos historiadores: don Manuel Orozco y Berra en su Historia de la Geograffa en México, dice: " .•. el río de
las Palmas, no obstante haberse hablado de él con frecuencia, no está bien
determinado, y las opiniones vacilan entre los ríos Bravo, Conchas y Santander", y sigue diciendo: "De luego a luego descartaremos de la competencia al río Bravo, porque en cartas, desde muy antiguas, constan pu tos
conjuntamente éste y el río Palmas".34 Y después de una muy larga Y muy
erudita disquisición, termina identificándolo con el río Soto la Marina. El
notable ge6grafo don Antonio García Cubas, con apoyo en no sabemos qué,
extrañamente lo identifica con el pequeño arroyo del Chamal que cruza
la hacienda de su nombre unos pocos kilómetros al norte del río Soto la
Marina. 35 Nos desconcierta mucho esta identificación porque todas las fuentes hablan de un río muy grande y caudaloso. Pasaremos revista a las opiniones de los historiadores tamaulipecos: Alejandro Prieto lo identifica con
el Soto la: Marina; 88 Blas Rodríguez, siguiendo a García Cubas, con el arroyo del Chamal; 3 1 Candelaria Reyes, 38 Garza Treviño,39 y Gabriel Saldívar iO
están por el Soto la Marina, al igual que tres notables investigadores_ de
la historia del noroeste de México, don Vito Alessio Robles,'1 don Pnmo
Feliciano Velázquez quien, apoyando su opinión, dice: "Debe quizás aquel
río su nombre al cerro de Pahnas, uno de los puntos cuhninantes de la
n Herrera: Historia, Dec. IV, Lib. III, Cap. IX, Vol. II, pp. 196-197; Dec.
IV, Lib. IV, Cap. II, Vol. II. p. 302 y p. 304 (ed. l728).
L6pez de Velasco: Geografía, p. 182.
Torquemada: Monarqufa, Vol. 1, Cap. VI, p. 17 (2a. ed.).
.
.. Orozco y Berra: HiJt. d, la Geog. en Mixico, pp. 94 y 95. El mapa más antlguo que nosotros pudimos encontrar en que se mencionan_ conjuntamente el río Bravo
y el de las Palmas (Soto la Marina) es el de Turba Ardiente fechado en 1608, fecha
•
mucho muy tardía. En mapas del siglo XVI aparece un cabo ~ravo, ~ero no un no.
• García Cubas: M,moria para la carta general del Imperio Mexicano, p. 37.
• Prieto: Hist. d, Tamaulipas, p. 14.
" .Rodrlguc-z: Tampi,o, p. 22.
• Reyes: Apuntes, p. 26.
• Garza Treviño: Hist. de Tamaulipas, p. 19.
• Saldívar: Hist. Comp. de Tamaulipas, p. 49.
º V. A. Robles: Coah. y Tex. E¡,. Col., p. 56.

vecina sierra; hoy se llama de Soto la Marina y forma la barra de Santander ... " 12 y don Joaquín Meade/3 este último apoyándose en la autoridad de fray Andrés de Olmos.º Es muy significativo que don Manuel
Toussaint en La Coriquista de Pánuco lo mencione varias veces y no proponga ninguna identificación, creo que se dio cuenta del problema y que,
no habiéndolo resuelto, prefirió no tocarlo. 45 De los historiadores norteamericanos que se han ocupado del terna, citaré a Bancroft que habla vagamente de la "Provincia de las Palmas", situada al norte de Pánuco; •• pero,
en la misma página de la referencia, aparece un mapa en que se lee "Las
Palmas" a la altura del río Soto la Marina; Bolton •r habla del río Grande
y el de las Palmas como de dos ríos diferentes y distantes, situando al Bravo al
norte del de las Palmas y, aunque no lo dice, parece referirse también al Soto
la Marina. Hodge,•8 como conjetura, propone el Soto la Marina. Lowery •0
señala la latitud 23°48' norte, que corresponde exactamente al Soto la Marina. Hay dos apasionados campeones de la tesis que identifica al río de
las Palmas con el Tío Bravo: Carlos E. Castafi.eda l!O y Paul Horgan. 81 Pero
las pruebas 'que aducen no son en ninguna manera concluyentes y, por lo
mismo, la identificación no es satisfactoria Horgan ni siquiera la discute,
da como un hecho plenamente comprobado el que el antiguo río de las
Palmas y el río Bravo son uno solo. Castañeda, tratando de demostrar la
tesis, comete garrafal error, ya que según ]os datos que aduce, el río de las
Palmas no puede ser otro que el Soto la Marina oigamos su argumento:
" ... Gómara, who declares that the distance from the Panuco River to the
Rio de la Palmas is thirty leagues. It so happens that the actual distance
bctweetl the two rivers is approximately ninety miles, which is the equivalent
of the number of leagues indicated".112 Cuando en realidad las noventa
millas náuticas, partiendo de la desembocadura del Pánuco, caen exactamente en la desembocadura del Soto la Marina. La distancia real, siguiendo un meridiano, que hay entre el Pánuco y el Bravo, son 340 millas náuticas. Por todo lo anteriormente t!Al)Uesto, creemos justificado el presente trabajo.

0

ª

400

ª P. F. Velázquez: llist. de S. L. Potosi, Vol. I, p. 174 .
•• Meade: Doc. Ined. Tampico, p. 91 (nota) e índice analítico.
.. Olmos: "Carta al Rey, 25 de no\iembre de 1556" en Cartas de Indias, p. 127.
.. Toussaint: La ConquiJta de Pánuco, pp. 79, 94, 96, 120, 159 y 172.
.,. Bancroít: Obras, Vol. XV, p. 11.
•• Bolton: Spanish Expl., p. 348.
'"Hodge: Spanish Expl., p. U (nota).
ª Lowery: The Spanish Sett., p. 153 (nota 2}.
• Castañeda: Our Catholi~ H tritage.
11 Horgan: Greut Rfo,r.
° Castañeda: Our Catholic Heritage, Vol. I, p. 13.

401
H26

�Antes de entrar a nuestra demostración, queremos d jar muy claro que

•

vamos a referimos al rio de las Palmas de las expediciones de Pineda, Camargo, Díaz de Aux, Ramirez el Viejo, Garay, Ocampo, Narváez y Sancho
de Caniego; al río de la$ Palmas que en la primera mitad del siglo XVI
estaba considerado como la frontera scptentrio11al del virreinato de la Nueva
España y que fue el límite meridional de la gobt'rnación concedida a Pánfilo de Narváez y cuya desembocadura, después de la Florida, iue el punto
más remoto, hacia el norte, en que se intenl6 colonizar en fecha tan temprana (1519) y que, dramática fatalidad, vendría a ser un punto de nuestra
frontera actual con los Estados Unido . Creemos necesario hacer esta aclaración porque, como veremos más adelante, el nombre de las Palmas se
aplic6, desde muy antiguo a dos ríos diferentes, el Bravo y el Soto la Marina,
hecho que explica muy bien la gran desorientacjón de lo historiadores; además, y_a desde fines del siglo XVII se habían fijado los nombres de río Grande del Norte o Bravo para el antiguo de las Palmas, y río de las Palmas
para el actual Soto la Marina.
Hay ciertos datos que a primera vista parecen concluyentes, tales las distancias y las latitudes; pero, tratándose de fuentes del siglo XVI tales datos resultan casi inútiles por su vaguedad; tomemos como ejemplo la des-

cripción del Golfo de México en Oviedo:

53

Al río Hermoso (Barbcrena)

le da una latitud de 23°30', anadiendo que por él pasa el Trópico de Cáncer, cuando la latitud real es de 22°34'; al río de las Palmas (Soto la Marina en este caso) lo pone en 24°20'1 cuando la real es de 23º45'; al río
de Pescadores (Guadalupe), le da de latitud 28º20' siendo en realidad de
28º; al río del Espíritu Santo (Mi~issippi), 39°40' cuando sólo es de 30°.
En las distancias hay aún más inexactitud y anarquía, pues casi siempre
eran estimadas a ojo de buen cubero, por ejemplo, en tierra, lo que se andaba en una hora o en un dia, o en el mar, calculando 17½ leguas en un
grado de círculo máximo de la tierra; de donde la distancia venía a depender de la estimación de las latitudes o, lo que era entonces realmente
imposible, de Jas longitudes. Creemos que el {mico camino a seguir es el
análisis cuidadoso de la cartografía y el estudio crítico de las crónicas y
documentos.
Para no cansar al lector y no excedernos de los límites de nuestro trabajo,
sólo estudiaremos unos pocos mapas, cuidadosamente seleccionados de la
abundante cartografí.a que logramos registrar en el curso de nuestra investigación.
El primero de ellos será el mapa que el mismo Garay envió a la Corte
apoyando sus pretensiones a la gobernación y demarcando las tierras por él
'" Ovfodo: llistoria, Lib. XXI, Cap. VIII, Vol. II, pp. 142-143.

402

descubiertas; el original se cansen-a en el Archivo General de Indias,º y
existe una copia, un tanto defectuosa, en el tomo 76 de la Colección Muñoz
en la Real Academia de la Historia; de esta copia publicó Navarrete el
mapa que ilustra su Colección de viajes, etc.u En 1900 don Pedro Torres
Lanzas describió el original del AGI en su obra Mapas de México y Florida.56 Y en 1914 don Francisco del Paso y Troncoso publicó una magnífica fototipia de dicho original en su edición de la Crónica de Cervantes de
Salazart que será la que utilizaremos aquí. Desafortunadamente, entre las
pocas inscripciones del mapa, no figura el nombre del río de las Palmas¡ figuran los del río del Espíritu Santo (Mississippi) y del rlo Pánuco, y entre
ellos estún dibujadas cuatro desembocaduras de ríos que no llevan nombre
-en la copia de la Academia sólo figuran tres- la tercera~ después de la
del Espíritu Santo, al sur, debe ser la del río de las Palmas, ya que en el
dibujo coincide su altura sobre el Ecuador con la del extremo sur de la
Florida; 68 el mapa no tiene señaladas las latitudes. Don Francisco del Paso
y Troncoso dice: "Entre la boca del río del Espíritu Santo y la del Pánuco
hay, a partir de aquel río y rumbo al sudoeste, otras cuatro bocas, dos anchas arriba que a mi entender corresponden a las entradas de dos bahías en
Texas y que probablemente son la de Galveston y la de San Bemardo; más
al sudoeste hay otras dos bocas angostas que corresponden: la septentrional
a nuestro do Bravo del Norte, y la siguiente a la barra de Soto la Marina ... " 10 Como se ve, este mapa, tan interesante por otros muchos conceptos, no resuelve nuestro problema.
Otro de los mapas que examinaremos es la carta de Diego Ribero ( 1529),
cuyo original se encontraba en la biblioteca del Gran Ducado de Weimar,
y publicada, en edición facsimilar y con magnífica introducción) por J. G.
Kohl 60 en 1860; y en 1894 por don Justo Zaragoza en su edición de la Geografla de L6pez de Velasco,61 en un gran desplegado al final de la obra,
que es la que nosotros utilizaremos en nuestro análisis. En esta carta están
anotadas las latitudes y, en lo que nos importa, con bastante exactitud: el
extremo sur de la Florida está a los 25º y, un poco más al norte, en 26°,
•• AGJ, Patronato, Est. 1, Caj. 1, Lcg. 1/26 (notación antigua).
• Navarrete: Colección de los Viajes, etc., Vol. III, frente a p. 148.
" Torres Lanzas: Map(l.I dt México y Florida, ficha 5, Vol. I, p. 19.
" Pa10 y Troncoso {cd.): Cr6nica de C. de Solazar, Vol. 1, frertte a p. l.
'" Es interesante señalar que casi en todos los antiguoll mapas el rlo de las Palmas
se encuentra dibujado a la altura del extremo sur de la Florida que está a 25º de
latitud norte. La latitud de la desembocadum del río Bravo es de 25º57', menos de
un grado de diferencia.
• Paso y Troncoso: Crónica de c~antes de Sala.1.ar, Vol. 1, p. 352.
• J. G. Kohl: Die beidtn 4lttsten General-Karten von Amerika, Weimar, 1860.
ci L6pez de Velasco: Geografía, Madrid, l89l.

403

�el río de las Palmas, latitud que corresponde a la boca del río Bravo (25º58').
Aquí la identiücacibn es de asombrosa exactitud.
El tercer mapa que usaremos para nue~tra demostración es el de Moscoso
( 1543) y es, sin duda, el más importante para nuestro intento. El original
se conserva en el Archivo General de Indias; 12 lo publicó Harrise 63 y lo
reprodujo Hodge. 64 Nosotros usaremos la lámina de Harrise. El mapa -o
las dos reproducciones mencionadas- no tiene anotadas las latitudes; pero,
también en él, el río de las Palmas e tá dibujado un poco al norte del
extremo sur de la Florida, lo que autoriza a identificarlo con el río Bravo;
pero hay otros datos mucho má valiosos: siguiendo la línea que representa
al río de las Palmas, hay una inscripción que dice: "desde que vira (sic.
por Quivira) hasta aquí hay gl.'andíslma manadas de vacas". El dato es
de gran valor, ya que sabemos que para principios del siglo XVI el río
Bravo era el límite- austral del habitat del cíbolo o bisonte; y aunque hemos podido recoger algunos datos de su presencia en la margen sur de dieho
río,6~ no existe la más remota posibilidad de que, en esa fecha, liega.sen
hasta el Soto la }.ifarina y mucho menos en "grandísimas manadas". El dato
me parece definitivo, pero además, siguiendo la costa hacia el sur, y después de anotar Cabo Bravo,66 anota el río Solo, 67 que nosotros identificamos con el San Femando, y un poco al sur de él y algo alejado de la costa.
hay una inscripción que dice: "en estas montañas nay minas de plata", y
las montañas no pueden ser otras que las de la sierra de San Carlos, cuyas
estribaciones orientales están a menos de cien kilómetros de la costa y cuyos más altos picos son visibles desde el mar; y, confirmando lo anterior, un
poco al sur, casi pegada a la costa, se lec la inscripción: "montañas", que
viene a corresponder con la sierra de los Maratines, que corre paralela a la
costa como a cuarenta kilómetros de ella y de la que dice don Alejandro
Prieto: " ... la sierra de los Maratines ... que es t'ntre todas (no tomó en
"' AGI., ln4i/mmt~ General, Est. 145, Caj. 7, Leg. 8 (antigua notación).
• Henry Harrise: The Discovcry o/ North America, Londres-París, 1892. Lam.
XXIII, frente a p. 6H.
"' Hodge: Spanish Explorers, frente a p. 132 .
.. Por ejemplo: en el Diario de Aloruo de León ( 1690) en lo corrcsponclientc al
martes 4 de abril, se dice: "Salimos rumbo del norte en demanda del río Grande.
Par6 el real a orillas de ~I, y se hallaron algunas dbolas ... "
• No identificado. Otros mapas, entre ellos el de Ribero, lo colocan entre el río
Magdalena (Nueces) y el de las Palmas (Bravo). Por el lugar en que aparece dibujado en el mapa de Moscoso, podría i;er una loma en los médanos, llamada el
Divisadero, y que está como a 40 kilómetros al norte del rí.o Snn Femando.
•• El nombre de río Solo se dio a ríos diferentes y en algunos mapas parece corresponder al Bravo. En el mapa de Alonso de San t..'\ Cru1. de 1536, leemos: Rlo
de Palmas o Río Solo.

404

cuenta la sierrita de las Rucias) la que se encuentra cercana al mar".ªª
Siguien~~ haci~ el ~~ encontramos "playa delgada" que debe corresponder
a un sil.lo no 1de.ntiúcado de la larguísima linea de médanos que limitan
hacia el oriente l~ Laguna Madre. Al sur de "playa delgada" figura, por
segunda vez, uu. no de las Palmas, que aquí, sin duda ninguna, corresponde
al Soto la 1arma y que, además de ser otro dato definitivo nos da la
clave de la dcsorientaci6n de¡ los historiadores, ya que en reaÍidad desde
muy antiguo, se_ dio el. n~mbre de río ele las Pahnas lo mismo al Br;vo que
al Soto la Marina. S1gwendo adelante encontramos el "río de montañas"
que en los mapas modernos se llama del Carrizal 89 y que; baja de la sierrita
de San José de las Rucias, que se levanta a menos de 20 kilómetros de la
costa. Más al sur está el "río de Siba" --en otros mapas se le llama San
Benito, ahora llamado rio Tigre o río Cachimba. Y más al sur el "río formoso" que conesponde al Barberena y, por fin, el río Pánuco. La correspondencia de los diversos accidentes geográficos del mapa de Moscoso con
los mapas modernos es exacta si identificamos el primer río de las Palmas
el más septentrional, con el río Bravo y el segundo con el Soto la Marina'.
en cambio, tomo lo puede comprobar fácihnente el lector, no hay corres~
pondencia posibla y todo se vuelve confusi6a, si identificamos el primer río
de las Palmas cnn el Soto la Marina como lo han venido haciendo casi todos
los historiadores, como lo vimos algunas páginas atrás.
Aunque consideramos plenamente demostrada nuestra tesis, queremos rob~stecer más la demosti-ación analizando algunos pasajes de antigua erómeas o de documentos coetáneos. Tomaremos en primer lugar la Historia
Verdadera de Berna! Díaz del Castillo en un pasaje en que la descripci6n
de la costa entre el río de las Palmas septentrional y el río Pánuco se ciñe
a&lt;lmirablernonte aJ mapa de Moscoso, dice así.: " ..• y los pilotos 'que llevaba (Garay) subieron más arriba, hacia el río de las Palmas (Bravo) ...
l~s na,·íos ... envi61os costa a costa ... y él y todo su ejército se vino por
tierra, costa a costa, cerca de la mar y anduvo dos días por malos despoblaJos que eran ciénegas ... ", descripción que conviene perfectamente- a las
márgenes occidentales de la Laguna Madre en su tramo entre el río Brav6
}' el rfo San Fernando, y de ninguna manera se podría aplicar a la regi6n
situada al sur del Soto la Marina que abunda en terrenos montuosos y corrientes ele agua r que se e:-..1:icnde a la falda oriental de la sierrita de .San
José de las Rucias. En 1747 escribía don José de Escandón, refiriéndose a
ese tramo de costa entre el San Femando y el Bravo: « .•. Convenían in' Alejandro Prieto: fJ ist. de T ama.ulipas, p. 230.
.. El rto del Carrizal desemboca. por la barra del Tordo. Al describir esta parte
de la costa el Derrotero de las Antillas, citado por Or1nco y Berra: Hi.st. Geog. },fi"ico,
pp. 94-96, dice: " ... se avistan las sierras de Tamaulipas ... ·•

4-05

�dios y españoles en que la distancia {desde el rio San Fernando) al río del
Norte era muy grande, de unos llanos interminables, sin agua ninguna, y
que s6lo podrían encontrarse algunas lagunas saladas".70 El soldado cronista sigue diciendo: "pas6 un río (San Fernando) que venía de unas sierras
(la de Pamoranes) que vieron desde el camino, que estaba allí obra de cinco
leguas, y pasaron aquel gran río en balsas o en unas canoas que hallaron
quebradas; luego, en pasando el río, estaba un pueblo despoblado de aquel
día y hallaron muy bien de comer maiz y aun gallinas e había muchas guayabas 71 muy buenas, y rodeó una ciénega ( los grandes esteros que se extienden al occidente de la barra de Jesús María y que son como una entrante de la Laguna Madre) . . . otro día fueron su camino con guías, llegaron a un gran río ( Soto la Marina) , no lo podían pasar sino con canoas,
salen de aquel río, dan en unas malas ciénegas (la Laguna de Morales) y
con mucho trabajo llegaron a tierra de Pánuco". 72
Don Antonio de Herrera, en su Historia de las Indias, siguiendo a Gómara, hablando de la misma expedición, dice: "(Gayar desde el río de las
Palmas) ... se encaminó por tierra a Pánuco, anduvo tres dias por pantanos y despoblados ( don José de Escand6n, hablando de su viaje de reconocimiento por la costa, dice que salió de la barra del río de Conchas o San
Femando el día 21 de febrero de 1747, a las ocho de la mañana, y que
llegó a la orilla del río del Norte o Bravo el día 24 a las nueve del día; 73
lo que da exactamente los días de que habla el cronista) ... pasó a nado
y en balsas un río que llaman Montalto (San Fernando) porque corría de
grandes sierras (las de Pa.moranes y San Carlos). Entró en un gran lugar
desierto J a donde halló mucho maíz y otros bastimentas; arrodeó una gran
laguna ... pasaron adelante, y en el paraje (sic. por pasaje?) de otro río
(Soto la Marina) se ahogaron ocho caballos; mcliéronse en unos pantanos
(la laguna de Morales o la de San Andrés) a donde pensaron perecer ...
•• Escand6n: Reconocimien10 de la Costa del Seno Mexicano, cd. de G. Saldiva,r,
México, J946, p. 59.
11 De acuerdo con el Mapa de vegetación
dtl Su, de Tamaidipas, aún inédito,
del Dr. Paulino Rojas, el guayabo silvestre, cerca de la costa, se encuentra al sur del
rió Soto la Marina, cultivado puede llegar mucho más al norte, y este debe ,er el
caso que nos interesa. Hay un ranchito llamado Guayabas, pegado a la costa, un
poco al norte de la desembocadura del lU'l'Oyo del Chamal, en 2-lº de latitud.

u

Berna!: Historia, Vol. 11, pp. 179-180.

'* Escand6n: Recono,imiento, ,te., 60; G6mara: Crónica, Cap. CLIII ( en Barcia, Vol. II, p. 158), dice: "Anduvo tres dfas por dcspo~lados y po~ ~alas ciénegas ... "; ver también: Andrés del Pex: Diario de 1687 (v1emes 4 de Julio a sábado
12), pp. 115-120, interesante descripción de la cost.a.
406

Y 'después de estos trabajos, y de mucha hambre, y de mucha molestia de
mosquitos y pi tos, . . . y murciélagos ... H aportaron a Pánuco, tan deseado. 16
En la Relación Verdadera del Caballero de Elvas, se describe el mismo
tramo de costa, pero desde el mar: "That night they (Moscoso y sus compañeros) ran aut, and in the morning they saw palmtrees rising above the
water,• 0 the coast trcnding southwarc!Jy; and from midday forward great mountains (sierra de an Carlos) appeared, wich had now here been scen uatil then;
for to tbat place from the port of Espiritu anto, where they had entered
Florida (en efecto, la sierra de San Carlos es la primera que puede verse
desde el mar viniendo desde la desembocadura del Mississippi), was a low,
leved shore, not discovcrable at sea until very ncar. From what they observed, they thought that during the night they had passed the río de Palmas
(Bravo), sixty leagues dístant f rom Panico ( sic. por Pánuco )i in New
Spain ... " 71 Este último dato es muy importante, calculando la legua náutica tal como la define el Diccionario de Autoridades: " ... de las leguas
españolas entran diez y siete y media en un grado de círculo máximo de la
tierra ... ', la ijistancia real entre el rio Bravo y el Pánuco son exactamente
las 60 leguas de la Relaci6n; del Pánuco al Soto la Marina sólo hay 26 leguas. 78 En la misma Relación Verdadera, en dos pasajes diferentes, se dice
que Juan de Añasco dijo a Luis de Moscoso que desde el río de las Palmas
la costa ya corre al sur. 79 Y si bien es cierto que el más notable cambio de
rumbo en la costa del Golfo de México, viniendo de la Florida, se advierte
en la Bal1ía de Corpus Christi, el río Bravo está más cerca de esta inflccción
que el Soto 1a Marina.
Ya sólo espigaremos unos pocos datos aislados: Dice Oviedo que el "río
de las Palmas está más al oriente (que los ríos Pánuco y Hennoso o Barberena) subiendo por la dicha costa la vuelta de la provincia de Florida ... " 80
" Dice Escand6n: Reco11ocimienlo. tic .. p. 83: "A las veinte leguas al norte de
Tampico, corno entra ya la Zona Templada, da princiµio un bello, saludable, be•
nigno temperamento, de que nace no haber hallado hasta e) cío del Nonc, IUO$•
quito, nigua, garrapata, ni otro animal que diese pet'juicio ... " Tenemos noticia de
que los vampicos son especialmente abundantes al sur del río Soto la Marina.
'" Herrera: Historia, Dec. III, Lib. V, Cap. V, Vol. n, pp. 135-136.
•• En el Derrotero diario, etc. de Alonso de León ( 1686), el domingo l4 de julio, dice que siguiendo la costa al sur de la d~'llembocadura del rio Bravo "hay rn
su oriHa muchos sabinos, pinos, palmas, y otates gruesos como una pierna y otros
más, que ha echado la mar'' en Israel Cavazos (ed.): Hist. de Nu,vo Lt.ón, p. 200.
" Caballero de Elvas: R,la&amp;i&amp;n Verdadera. . . Lewis ( cd.), pp. 264-265.
'' La equivalencia en kilómetros de un grado de me1-idiano entre los 22º y 26°
de latitud es, muy aproximadamcntt:, de 110 ki16mctros; por lo tanto b. ll•gua náutica española, dentro de esas latitudes, es de 6,285 metros, más o .menos.
'" Caballero de Elvas: R,lación, pp. 260 y 264.
• Oviedo: Historia, Vol. III, p. 579.

407

�Las diferencias de longitud entre las barras de los ríos Pánuco v Barberena
con el Soto la Marina son mucho muy pequeñas; la longitud~ al oeste de
Greenwich, de la barra del Pánuco es aproximadamente 97º50' y la del Soto
la Marina 97°4-3', apenas cinco minutos entre este y el Pánuco; en cambio,
siendo la longitud de la desembocadw-a del río Bravo 97º09' la diferencia
con el Pánuco son 39º', más de medio grado. El mismo autor nos da para
el río Bravo la latitud de 26°30', que aunque errónea, se aproxima más a
la verdadera tratándose del Bravo que del Soto la Marina: la latitud real
de la desembocadura del Bravo son 25º58' y la del Soto la Marina ªPt'.nas
23º45'. Pineda y Camargo encontraron muchos pueblos indios cerca de la
desembocadura del río de las Palmas, y son muchas las fuentes que hablan
de las numerosas hordas de n6madas que merodeaban por ambas márgenes
del río Bravo, cerca de su desembocadura. 81 En el Diario derrotero de Alonso de León (1686) y en otros documentos se mencionan muchos objetos de
procedencia española o europea encontrados cerca de la desembocadura del
Bravo y que, algunos, bien pudieran ser restos de las expediciones de Garay.
Hernán Cortés en su Segunda Carta de Relación, dice que el cacique de
Pánuco Je irifonn6 que los barcos de Garay se encontraban en un río a
cinco o seis jornadas de Pánuco,u distancia que se ajusta muy bien a la que
media entre éste y el Bravo, si calculamos jornadas entre 10 y 12 leguas.
Por último, no hay que olvidar los indios que Sancho de Caniego encontró
en su ex'J}Cdición 83 y que, de ninguna manera podrían ser huastecos sedentarios y agricultores, que eran los que vivían entre el San Fernando y el
Soto la Marina. Podríamos seguir mencionando datos, pero lo creemos innecesario amén de fatigoso para el lector.
Crcemo que el nombre de río de las Palmas se le dio el Bravo por las
palmas que, dominando el paisaje, había cerca de su desembocadura y que
todavía se encuentran al lado de los Estados Unidos. Ya s6lo citaré el Report,
et,. de Emory: "Thus, whilc UpPn thc lower portian of the Río Grande,
we haYe the sub-troRical character of its v etation indicated by the presenrc
of the arborc ·cent palms of the "tierra caliente", we have at the same time the
Texas livc-oak, the type of a more northern flora". Y en otro lugar dice:
"The vegetation is of a semi-tropical cliaracter, and the margin of the river,
which js e:-..-posed to overflow, abouods in reed (carrizo), canebrake (caña
brava), palmetto (palma tropical), willow (sauce) and water-plants, ... ;, 1 •
1 Como ejemplo podmos citar el Diario derrotero de Alonso de
León (1886);
Reconocimiento, etc. de Escandón y, muy especialmente, el mapa que p11blica Gabriel Saldívar en su estudio sobre Los Indios de Tamaulipas.

ª Ver nota 7.
.. Ver nota 26.
,. La primera cita se encuentra en Emory: R,port, Vol. II: Botany o/ tht IJoundary, p. 10 y la segunda en el Vol. I, p. 59.

408

Nos. apoyamos en esta cita, porque . algunos historiadores mencionan la presencia de Palmas en el Soto la Manna como argumento decisivo de su identificación con el antiguo río de las Palmas.

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410

411

�EL GRAL. DON PORFIRIO DfAZ EN MONTERREY

JosÉ P.

SALDAÑA

Cronista de Monterrey

I
de una persona que ocupa un lugar en la
historia, es necesario estudiar el medio ambiente en que haya actuado y
desprender de ahí su verdadera personalidad.
La figura del General Díaz en la historia de México tiene la alta significaci6n de haber actuado con relevante posici6n como guerrero y como esPARA AQUILATAR LA CATECORÍA

tadista.
En la primera etapa de su acluaci6n pública dedic6 largos años a la
azarosa vida de las armas, conquistando el grado más alto en el ejército
que era el de General de División.
Principi6 su carrera en circunstancias difíciles, cuando el país era invadido por las tropas de los Estados Unidos del Norte. Después, afiliado al
Partido Liberal, no dio reposo a sus actividades durante más de 20 años,
conquistando la admiración del pueblo mexicano por su valentia, su honradez y sus dotes extraordinarias de soldado.
Había participado en la gloriosa batalla del 5 de mayo de 1862 contra
fas tropas francesas. Sufrió seria derrota en Puebla en 1863; fue hecho
prisionero por los franceses, y evadido en condiciones no,·elescas, continuó
combatiendo a los invasores hasta conquistar la capital de la Repí1blica
1
después de obtener triunfos resonantes como los' de Miahuatlán, La Carbonera, Puebla, el 2 de:! abril, los Llanos de Apam y por último, en medio de
la t."&lt;pectaci6n general, hacerse dueño de la Ciudad de México el 21 de
junio de 1867, cuando a su vez e] General Mariano Escobedo rendía la pla1.a de Querétaro haciendo prisioneros a Ma.i&lt;lmiliano, Miram6n y Mejía.
Su figura se agiganta durante las guerras de reforma y de Ja inter\'enci6n francesa; se empequeñece al enfrentarse al Presidente Juárez jefatu-

413

�rando una revolución impopular; vuelve a crecer con el triunfo de la revolución de Tuxtepec que produce el derrocamiento de don Sebastián Lerdo
de Tejada; afianza su personalidad de estadista a partir de 1877 al establecer sólidamente la paz, crear una moneda firme, y sentar las bases del
progreso. Con los ferrocarriles, que despiertan el interés por la minería,
la agricultura y la industria, impulsa las inversiones y se abren las perspectivas de un México activo, capaz de enfrentarse a la miseria y a la ignorancia.
Su habilidad como gobernante despierta la admiración de sus contemporáneos. Logra atraerse a valiosas personalidades de los bandos políticos
contrarios; atempera los impulsos bélicos de los más distinguidos correligionarios, sortea con éxito la ambición de viejos amigos que cuentan en su haber con méritos para disputaile la Presidencia. Pasan por su memoria los
nombres de los Generales Mariano Escobedo, Jesús González Ortega, Ramón Corona, Francisco Naranjo, Jerónimo Treviño, Donato Guerra ... y
deja que la visión se aleje. Debe, en conciencia, proceder como lo demanda la Nación.
Paz, paz, es lo que se necesita. Un cambio en el gobierno puede acabar
con este don inapreciable. Así piensa el General Díaz y obra en consecuencia.
Ha ocupado la Presidencia con mano firme y con don de gentes. Ha
sabido administrar la hacienda pública con intachable honradez, ha impulsado el orden dentro de la justicia, y ha logrado conquistar en el mundo un lugar de prestigio para México.
Se explica, con tales antecedentes que, cuando visit6 a Monterrey, su figura deslumbrara, y fuese recibido como corresponde a quien ha realizado
obras de excepcional categoría.
Los militares de su época le reconocían sus méritos y se resignaban a
ocupar puntos secundarios. Los ciudadanos de la nueva generación todavía
no se forjaban la personalidad suficiente para enfrentarse al héroe de la paz.
Se explica de esta manera que el ambiente en Monterrey JJegara a la euforia pues iba a conocerse de cerca al invicto soldado y al luminoso estadista.
Nuevo León era gobernado a partir de 1885 por el Gral. don Bernardo
Reyes, cuya administración se había distinguido por su dinamismo y honradez y por su entrega en beneficio de.l Estado. De esta manera se conjugaban dos personalidades que unían su talento y su esfuerzo para hacer
cada quien en el radio de acción que le correspondía un México mejor.
Aprovechando el General Reyes la tónica que existía en el Estado, hizo
formal invitación al General Díaz para que visitara Ja ciudad de Monterrey,
enviándole el siguiente oficio: "Gobierno del Estado Libre y Soberano de
414

Nuevo León.-Este Gobierno, la Autoridad Local, la Militar de esta Zona
y la Comisión de Obsequio de la Banca, el Comercio e Industria de e"5ta
Ciudad, cuya lista va anexa a la presente, se honran Señor Presidente en
diri.gir a Ud. esta invitación atenta, para que con la Comitiva que dem~nda
su ilustre persona y representación altísima, se sirva hacer una visita a Monterrey, Capital del Estado de Nuevo León, favorecido como los demás de la
República_ con la .gestión gubernamental de Ud., símbolo de paz, progreso
y prospendad nacionales.
"Si con semejante visita se sirve Ud. ilustrar los fastos de esta Ciudad
el Gobie~o que repi:esento y las Autoridades y Comisión a que al principi~
hago rnénto, quedaran a Ud. profundamente obligados.
. _"Adjunto a. esta nota ~ incluye el programa acordado para la recepc10n de Ud., s1 hemos de tener la grande satisfacción de que esta invitación
sea aceptada, y en ese anhelado caso, Ud. se servirá reformarlo como mejor
lo juzgue.
"Tengo el honor, Señor Presidente, con este motivo, de hacer a Ud. ]as
protestas de mi adhesión y consideración respetuosa.
"Libertad y ?ons~tución. ~ontcrrey, 9 de diciembre de 1898.-B. Reyes.
Ramón G. Chavam, Secretario. Señor Presidente de la República General
don Porfirio Díaz.-México".
'
Cuatro días después contestó el General Díaz en los siguientes términos:
"México, 13 de Diciembre de 1898.-Sr. Gobernador, General don Bernardo Reyes.-Monterrey.-Mi querido compañero y amigo:
Si~cerameote reconocid? al Gobierno que con tanto acierto Ud. p{'Csidc,
Jo mismo que a las Autoridades local y militar de esa Zona y a la Comisión
~e _Ob~:quio de la Banca, el Comercio e Industria de esa Ciudad, por Ja
mvitaCJon que bondadosamente se sirven hacerme para visitar Monterrey,
1~ acepto ~on ~erdadera. y gra_nde estimación y le suplico que al recibir para
s1 los 1esbinomos de mt gratitud, la haga extensiva a las honorables personas que tan señalada distinción me dispensan.
De Ud., Afmo. compañero, servidor y amigo.-Porfirio Díaz".
Las Comisiones designadas con anticipación desplegaron sus actividades siguiendo el paso acelerado que en todo sus actos imprimía el General Reyes.
La Comisión principal qued6 integrada en la siguiente forma: Presidente,
Gral. Bernardo Reyes: Secretario, don Adolfo Zambrano; Tesorero, don Tomás Mendirichaga; Vocales: don Francisco Armendáriz, don Antonio V.
Heruández, Dr. Melchor Villarreal, don Juan Weber, don Valentíu Rivero
Gajá, don Francisco G. Sada, don H. M. Dieffcnbach, don Vicente Ferrara, don Manuel Cantú Treviño.
415

�El programa original comprendía ocho días de ac ividade que posteriormente
redujeron a cinco, del 19 al 23 de diciembre.
Cumplidos los requisitos protocolarios de invitación y aceptaci6n, y de
nombramiento de las Comisiones, lo demás quedaba a disposición del tiempo, que no se detiene devorando los minuto , y los siglos.

11
LA

RECEPCIÓN

Aceptada en pnnc1p10 por el Gral. Díaz su v1S1ta a Monterrey, se procedió a revisar el programa de atenciones, para llegar al final de numerosas
reuniones y cambios de opinión con funcionarios de México, a fijar la duración de la visita en cinco clias, principiando el día 19 del mismo mes de
diciembre. · Por principio de orden y precisión histórica, transcribo íntegro
el programa.
"Programa de Fiestas acordado por el Gobierno, Autoridad Local, Autoridad Militar y la Comisión de Obsequio, en honor del Presidente de la
República, para los cinco dias de estancia, con que honrará a esta Capital;
y cuyo programa, s6lo sufrirá las modificaciones que sean más convenientes
a nuestro ilustre huésped.

Día 19:
I. Recepción del Sr. Presidente y procesión cívica, conforme al ceremonial que se ha publicado.
TI. Si la llegada del señor Presidente es por la mañana, en la tarde pa•
sarán las corporaciones de que se habla en el citado ceremonial, a saludar
al señor Presidente; de lo contrario, esto se efectuará hasta el dia siguiente.
III. Si se dispone de la tarde, después de la recepci6n de que habla el
anterior inciso, se visitarán edificios públicos.
IV. Por la noche, paseo en la Alameda 'Porfirio Díaz'.

Día 20:
I. Si el día 19 no tienen efecto los incisos TI y III de ese dia, lo tendrán en la mañana del 20; de otro modo se aprovechará esa mañana para
comenzar la visita a establecimientos industriales.
II. A mediodía se dará un banquete en 1 Teatro Juárez.

III. Por la tarde, se harán otras visitas a industrias.
IV. Serenata en la Plaza de Zaragoza.

Día 21:
I. Visitar a 'La Fama' y 'Jesús María' yendo en el ferrocarril nacional
11. Por la noche se verificará un baile en el 'Casino Monterrey'.
·

Día 22:
l. Visitar al ferrocarril minero y Excursi6n en él a la Gran Ladrillera y
varias negociaciones mineras.
II. Banquete al pie de la sierra a inmediación de las negociaciones dichas.
III. Por la noche procesión industrial, frente al alojamiento del señor
Presidente.

Día 23:
I. Por la tarde, simulacro de guerra, en el campo de instrucci6n que se
halla al suroeste de la Estación del Ferrocarril Nacional.
II. Por la noche, velada literaria en el Teatro Juárez.
111. Acompañamiento de despedida del señor Presidente para el que se
citará con toda oportunidad.
'
Monterrey, Diciembre 17 de 1898.
El Secretario de la Comisi6n de Obsequio, Adolfo Zambrano".
Las diversas comisiones encargadas de atender los detalles se apresuraron
a cumplir su cometido echando mano de todos los recursos a su alcance.
Encontraron un ambiente propicio que les permitió con largueza dar cima
a sus proyectos. Todo quedó en condiciones tales que acusaba una perfecta organización.
Llegó el esperado día 19 poniéndose a prueba la recepci6n corno primer
número del programa.
La Comisión principal, integrada por funcionarios estatales federales y
hombres d~ negocios, a cuya cabeza se encontraba el General' Reyes, ocupaba el pnmer lugar en el andén norte de la estación · cubriendo una ex~6n de doscientos metros, frente a los rieles, en f ~ ó n de firmes, luc1an un centenar de soldados los fusiles con las bayonetas caladas.
Fu~a de la estaci~n los j6venes estudiantes del Colegio Civil, en posición
marcJal, formaban vistosa valla, y extendiéndose la columna por centenaru de metros alumnos de años superiores de las escuelas oficiales y particulares permanecían a uno y otro lado de la calle conversando sin alcanzar
a comprender la importancia de aquel acontecimiento.
Y llenando la plazoleta de la estaci6n, y las banquetas, numeroso público

417

416

H2i

�bullicioso y gritón esperaba el momento de dar expansión a su entusiasmo.
En tanto los señores que integraban la Comisión de recepción consultaban
sus relojes, dejando al descubierto las gruesas cadenas de oro pendientes del
chaleco, un estridente y largo silbido de la máquina, que arrastraba el tren
presidencial, estremeció el ambiente.
La muchedumbre que esperaba ansiosamente, se movió como gigantesca
serpiente. Salía de su letargo de dos horas, y oh·idaba el cansancio. Se acercaba el momento de ver al Gral. don Porfirio Díaz.
Eran las tres de la tarde cuando el tren, arrogante, triunfal, avanzaba
parsimoniosamente frente a la estación del Golfo. La máquina, resoplando
como león cansado, fue disminuyendo la velocidad hasta detenerse, obligando a los carros a la quietud, después de originar chirridos destemplados.
En uno de los estribos del pullman apareció el General Díaz. Erguido,
cabeza y bigotes blancos, ojos obscuros, vestido de militar, constelado el pecho de medallas y condecoraciones, daba la impresión de una estampa heroica, algo familiar, pero poco vista al natural.
Mientras el Himno Nacional imponía sus notas marciales, y los cañones
saludaban al Primer Magistrado con 21 salvas, él, finne, sereno, seguramente conmovido, permanecía en el mismo lugar. Después, al segundo de extinguirse el Himno, tocó al pueblo encender el entusia mo. Aplausos, vivas,
exclamaciones de alegría, todo ello fonnando un marco en el ambiente digno del visitante.
La comisión atendiendo a sus deberes protocolarios inicia la recepción:
en primer lugar el Gral. don Bernardo Reyes, Gobernador del Estado, recibe con un abrazo al General Díaz. Siguen por su orden los señores don
Adolfo Zambrano, don Tomás Menclirichaga, don Francisco Armendáriz, Dr.
Melchor Villarreal, don Juan Weber, don Valentín Rivero Gajá, don Francisco G. Sada, don H. M. Dieffenbach, don Vicente Ferrara y don Manuel
Cantú Treviño.
A paso lento, parsimonioso, atraviesan la sala de espera de la estación
escoltando al señor Presidente; salen por la puerta del lado sur y se encaminan hacia los carruajes que esperan frente a la plazoleta que ofrece agradable verdor.
El primer carruaje, un landó con la capota baja, tirado por dos troncos
de vistosos caballos, es ocupado por los Generales Díaz y Reyes. Les siguen
muchos más conduciendo a los funcionarios del gobierno del Estado, representantes de la banca, la industria y el comercio.
Se inicia el desfile de acuerdo con el itinerario fijado, enmedio del entusiasmo de las gentes que forman compacta valla. Llegan a la Cal7,ada
Unión, hoy Avenida Madero; caminan hacia el poniente, tuercen a la iz.
quierda para seguir por la Calzada Progreso, hoy avenida Pino Suárez; avan-

.

418

zan hasta la altura de la calle Washington, y continúan los carruajes hasta
dar vuelta al sur por la calle del Roble, hoy Juárez, volteando al poniente
por calle del Comercio, hoy Morelos, hasta la Plaza Degollado frente a la
residencia del General Reyes.
La procesión cívica abrevió el recorrido, torciendo de W ashiitgton al sur
por la calle del Hospital, hoy Cuauhtémoc, siguiendo al oriente por Hidalgo, para desfilar frente al domicilio del Gobernador.
Durante el largo trayecto es saludado el General con nutridos aplausos,
confetti, serpentinas y flores, sin faltar los estentorios vivas, que le hacen recordar seguramente las entradas triunfales a diversas poblaciones durante su
larga y azarosa vida militar.
De trecho en trecho los arcos mostraban leyendas alusivas a la personalidad del visitante, proclamando su carácter de soldado de la República, de
héroe de la paz y de propulsor del progreso nacional.
Una compañía de dragones formaba la vanguardia seguida de la banda militar, que tocaba marchas alegres, despertando el entusiasmo del público.
Aun cuando en las Calzadas Unión y Progreso eran muy poco los edificios
que existían, la concurrencia venida de todos los rumbos de la ciudad, formaba nutrida valla.
Largo caminar combinado con el sincronizado trotar de los caballos y
con el estrépito ininterrumpido de las aclamaciones. El día claro, de invierno benigno, que alivia un sol tibio, da el toque de bienestar y complacencia.
Se detienen los carruajes frente a la casa del General Reyes, que ostenta
el No. 220. Bajan de ellos y se instalan en los halcones para pre enciar
el desfile, integrado por burócratas, estudiantes y pueblo en general. Bandas de música intercaladas entre los manifestantes dan la nota de alegria.
A la cuadra siguiente, a la altura del Mercado Colón, se dispersan cansados
y muchos de ellos roncos de gritar.
El primer acto termina entre entusiasmo general, satisfacción justificada
de los organizadores, agradecimiento del homenajeado, y tal vez, con algo
de amargura de quienes, allá en su fuero interno han venido alimentando
la idea, un poco imprecisa, sobre un cambio institucional de la política general, cambio que los viejos veían casi imposible, y los j6vencs mantenían
dentro de las posibilidades que nadie puede precisar cuándo y cómo se realicen. (Ese cambio se oper6 radicalmente doce años después).
Pero, por ahora, la primera jornada histórica había concluído.

419

�m
PRIMEROS FESTEJOS

Reducido el programa a cinco días era necesario no perder tiempo alguno.
La tarde se aprovechó en las obligadas atenciones sociales.
De pie el General Dfaz, con su comitiva a uno y otro lado, atendía cortésmente los saludos. El salón era amplio, aunque no lo suficiente para
contener a la copiosa concurrencia. Alto techo, lámparas colgantes, muchos
focos eléctricos despidiendo una luz amarillenta y vacilante, cortinas de terciopelo, gruesa alfombra y los muebles indispensables para lograr la mayor
capacidad, constituía el escenario de aquel ex-traordinario acontecimiento.
Doña Aurelia Ochoa de Reyes, esposa del Gobernador, con aire de gran
dama como correspondía a su jerarquía, fue la primera en presentar sus
.respetos al General Díaz, expresando en breves palabras la complacencia
con que se le recibía. La contestación la dio el General Díaz, concisa, impregnada de agradecimiento y cortesía. Desfilaron rápidamente las señoras
más cercanas a la amistad de la anfitriona.
Bien podía pasar aquella escena como de vistosa exhibición de modas.
Por supuesto que la época imponía un patrón, del que se desprendían
colores, telas diversas, adornos, pero en todos los casos: blusa amplia a la
altura del pecho, ajustándose en la cintura formando un círculo estrecho.
La falda en cambio ampliaba las caderas, con ayuda del polizón, bajando
en tablones hasta el ºhuesito". La crinolina, usada con moderación, daba
a los movimientos gracia produciendo leve susurro. El peinado a la "pompadour" y los zapatos con tacones altos y algo gruesos.
Allí se encontraban doña Carolina Madero de Villarreal; doña Francisca
Treviño de Gana; doña Guadalupe Zambrano de Treviño; doña Guadalupe González de Naranjo; doña Carlota G6mez de Berardi; daña Adelaida
L. de Muguerza; doña Consuelo Sada de Garza y, como se acostumbra decir en las notas sociales, otras distinguidas damas que daban realce a la
deslumbrante recepción.
Encabezó el desfile de los caballeros don Ramón García Chávarri, Secretario General de Gobierno. Serio, desenvuelto, austero, sin llegar a la chocante altivez, se colocó discretamente cerca del General Díaz, mencionando
los nombres de los personajes, agregando el dato de su posici6n: Magistrado, Diputado, miembro del Ayuntamiento, banquero, industrial, comerciante, ganadero, agricultor, ingeniero, abogado, médico ...
Se acab6 la tarde en el ceremonial. Cansancio seguramente que lo ha420

bía; pero el programa no terminaba aún. En la noche se efectuarla una
fiesta en la alameda Porfirio Díaz, hoy Mariano Escobedo.

•
Una o dos veces al año en la Alameda se realizaban "jamaicas". En España se les llama romerías o verbenas y en los Estados Unidos del Norte,
kermes.ses, cuyo origen procede de los Países Bajos. Se aprovechaba un día
de la primavera o del otoño, respetando el verano y el invierno, que no son
muy amigos de los saraos al aire libre.
Como el festival organizado en honor del General Díaz, debía efectuarse
en pleno mes de diciembre, cuando el invierno suele presentarse con todo
rigor, es muy aventurado cualquier evento de esta naturaleza. No había ni
hielo, nieve, ni siquiera esa menuda llovizna que le llaman "chipi-chipi";
pero hacía frío, lo suficiente para invitar a la gente a quedarse en casa.
Cuando los coches en que se acomodaron los ilustres visitantes hicieron
su entrada a la Alameda, una concurrencia, calificada justamente de escasa,
irrumpió en vivas y palmoteos, lanzando flores, confetti y serpentinas.
El frío congelaba el entusiasmo, y lo que en otras ocasiones climatéricas
pudo ser noche de esplendor, se redujo a tres vueltas de los coches por la
calzada que circunda la alameda.
La banda de música tocaba lo mejor de su repertorio, tratando de clistraer a la concurrencia para que se olvidara del frío. Pero el aire se encargaba de recordar que era noche de invierno.
Con la salida de los coches la concurrencia abandonó la alameda lamentando no hubiera el lucimiento que se esperaba.

IV
CoNTINÚAN LAS FIESTAS

Amaneció el día 20 con un clima agradable. Antes de las nueve horas
estaban dispuestos diez coches frente a la casa del General Reyes. El movimiento a esa hora se intensificó: las personas integrantes de la comitiva
fueron ocupando los carruajes para seguir sin dilaciones al del General Díaz.
Se omitieron las ceremonias ac.ostumbradas en el Palacio Nacional a la
llegada y salida del Presidente de la República. En plan modesto, dem6crata, el General Díaz subió al coche acompañado del General Reyes. Los solda•

421

�dos apostados en la banqueta obedeciendo las notas de un clarín presentaron armas en tanto que el oficial que los mandaba hacía el saludo de rigor
con la espada. El coche salió seguido por los demás enfilando por la calle
Morelos para voltear al norte por Zaragoza hasta llegar al Palacio de Gobierno en construcción. Como lo edificado no era suficiente para apreciar
la magnitud de la obra, se le mostraron al General Díaz los planos dándosele las explicaciones del caso. Recibió el General Reyes palabras de aliento
por lo que calificó el General Díaz de un proyecto de gran categoría.
La conversación se fue por los espinosos caminos de los números e&gt;.1)resando el General Rf."'yes que el costo total del edificio significaría una erogación no menor de 700 mil pesos. Como mostrara el General Díaz interés
por conocer los recursos del Estado, le explicó que eran muy reducidos pues
apenas si en el año que estaba por concluir se habían recaudado 186 mil
pesos. Pero, siguió informando, "he logrado que los Municipios cooperen mensualmente con cantidades de acuerdo con sus ingresos, que a excepción de
Monterrey son reducidos; pero además contamos con los excedentes de nuestro Presupuesto dado que hemos reducido los gastos al mínimo. Además
existen otras aportaciones que, como la del permiso para juegos de azar se
han canalizado a este fin, y por último con frecuencia recibimos donativos
de empresas y particulares". En resumen, afirmó el General Reyes, "si hasta
el momento se han invertido algo más de 250 mil pesos en tres años de
labores, tengo confianza en que durante los cuatro a cinco años venideros
las inversiones aumenten considerablemente hasta terminar el Palacio con
la prestancia que corresponde".
En tanto los canteros proseguían su labor labrando con alegría las piedras
que darían belleza al edificio, se dirigieron al Palacio de Gobierno en funciones, situado en la esquina suroeste de las calles Morelos y Escobedo,
advirtiendo el General Reyes que ese edificio había sido vendido en la cantidad de 70 mil pesos, que se aplicarían al nuevo Palacio en construcción.
Pasaron después a visitar el Ayuntamiento, en donde se les esperaba en
sesión solemne. El Presidente Municipal, Dr. Pedro C. Martínez, adelantándose hasta la puerta del recinto saludó de abrazo al General Díaz y al
General Reyes, y al franquear la entrada, los integrantes del Ayuntamiento
puestos de pie dieron la bienvenida a tan ilustres visitantes, saludándolos
con nutridos aplausos.
Sentados los altos funcionarios, el Doctor Martínez a nombre del Ayuntamiento expresó altos conceptos en homenaje al General Díaz, declarándolo huésped de honor de Monterrey.
Se procedió en seguida a mostrar al General Díaz las d~pendencias ?el
Ayuntamiento, informándole que los departamentos del poruente se hab1~n
construído un año antes con costo de nueve mil pesos. De buena memona
422

el General Díaz elogió la mejora diciendo que con ella se había logrado
integrar el edilicio, que no obstante su arquitectura sencilla era muy atractivo.
Como nota complementaria e,q&gt;resó el Doctor Martínez que la planta
baja se rentaba para obtener recursos; pero que al crecer las actividades
oficiales se dejaría totalmente al servicio del Ayuntamiento.
El resto de la mañana se empleó en una visita a la Cervecería Cuauhtémoc, que aun cuando todavía no contaba su edificio con la magnífica
fachada que le da especial prestancia, sus instalaciones hablaban de progreso y eran signo promisor de grandes batallas ganadas a la industrialización.
Para mediodía estaba programado un banquete, que había despertado
gran ei..-pectacíón, por las repercusiones políticas que pudieran ocasionar los
discursos.

•
El Teatro Juárez, uno de los más suntuosos que existían en el país, había
sido inaugurado el 15 de septiembre de ese mismo año de 1898. Por primera
vez el piso del lunetario se colocaría al nivel del foro para servir el banquete. La maniobra, aunque difícil, se realizó con éxito. Se colocaron mesas de
uno a otro extremo y en el foro se situó la de honor. Ochocientas sillas frente a los blancos manteles esperaban a los comensales.
La cita era para la una de la tarde, a cuya hora todos los asientos del
lunetario estaban ocupados. Un rumor pronunciado llenaba el coliseo desbordándose por los corredores hasta Uegar, como susurro lejano de mar embravecido, hasta el lobby.
Interrumpió las conversaciones el clarín de órdenes anunciando la Jlegada
del Presidente de la República y de su comitiva. Los concurrentes de pie
esperaron la aparición del Primer Magistrado, quien encabezó la entrada al
foro, a tiempo de que la orquesta tocaba el Himno Nacional. Momento de
intensa emoción, al que siguió prolongada ovación.
Privó durante la comida un ambiente de alegría, que fomentaba el vino
francés servido en abundancia. A la hora de los postres, acompañados de
una copa de champaña, el General Reyes se levantó para pronunciar un
brindis, que se convirtió en un discurso de proporciones acondicionadas al
acto. Era el General Reyes magnífico orador, de voz clara y sonora, sus
ademanes discretos a la vez que expresivos. Todo eUo le daba una atractiva
personalidad muy apropiada para conquistar amigos. Cuando las últimas
palabras resonaron en el amplio recinto el auditorio, puesto de pie, aplaudió
con entusiasmo.

423

�Insertar el discurso completo significaría traer al conocimiento de las
actuales generaciones un gajo de historia de hace 70 años, mencionar lo que
considere más importante daría lugar a omisiones lamentables. En consecuencia, he decidido que este documento y el que corresponde al discuno
del General Díaz formen íntegramente parte de esta crónica.
Apagados los aplausos el General Díaz, de pie, arrogante, sin alarde, con
voz menos fuerte que la del General Reyes; pero con la misma firmeza contestó las palabras que acababan de escucharse. La atención del auditorio era
tal que el silencio permitía oír la voz del General Díaz con claridad en todo
el amplio salón. Las últimas palabras quedaron ahogadas entre la tempestad
de aplausos.
Memorable acontecimiento que, como se esperaba, dio lugar a numerosos
comentarios de todo orden. Los históricos discursos van en seguida:
"Señor Presidente de la República.
Señores:
"A nombre de este Estado heroico en nuestras pasadas luchas, que ha
dado hijos tan ilÚstres en la guerra, como los Generales Escobedo y Zuazua,
Treviño y Naranjo; y que es tan amante del trabajo que todo lo engrandece
y dignifica; que presenta esparcidos en su territorio talleres y campos cultivados, instituciones bancarias, establecimientos mercantiles y fábricas, en testimonio de su activa laboriosidad incansable; a nombre del Comercio e
Industria de esta Capital, cábeme la gran satisfacción de saludar al insigne
Sr. Presidente de la República.
"Al hacerlo, vienen a mi mente Jos antecedentes gloriosos de la histórica
figura egregia, ante la cual mi salutación elevo. Se dibuja en lontananza el
guerrero titán de la Reforma, y la iluminación del fuego de los cañones lo
abrillanta y le forma aureola, para presentar en él al héroe de nuestra segunda independencia, que transformado magníficamente en estadista, organiza
en ·calidad de gobernante, una República desgarrada por 66 años de sangrientas luchas, implanta en ella enérgicamente la paz, y con .sabia y moralizadora administración, abre las fuentes de la prosperidad nacional.
"Aparece en la arena, intrépido batallador, en 1856, cuando el Plan de
Ayutla enciende al país en el vivo fuego de una revolución salvadora, y
lucha en cien combates derramando su sangre por la libertad y la reforma.
"Viene la época de la intervención, y luce y admira en la batalla que
bajo los muros de Puebla, se libra contra el ejercito francés, el glorioso 5
de mayo de 1862. Resplandece con tonos heroicos su figura marcial, en la
defensa de esa misma Puebla en 63, y en la campaña que formidable sostiene en Oriente, en la que al fin agobiado por el número y por los múltiples
elementos del ejército invasor, sucumbe cayendo gloriosamente prisionero en
Oaxaca, para emprender luego atrevida fuga, e incansable, recomenzar la

brega tremenda, ¡ en aquella grandiosa lucha por la independencia de la
Patria!
'Ese período de su vida, es el más brillante de su épica carrera. Deslumbran en él los grandes, los heroicos hechos; son reguero de estrellas, que se
llaman "la victoria de Miahuatlán, la de la Carbonera, de Oaxaca y de
Puebla·" Puebla, que de pués de un ataque asombroso, que hace época en
nuestra historia militar, cae en su poder con inmensos pertrechos de guerra,
en esa fecha grabada ya en nuestros fastos con caracteres inmortales: el 2
de abril de 1867. Luego, sin dar descanso a sus tropas victoriosas y ensangrentadas en tantos rudos combates, vuela y rápido triunfa sobre el Lugarteniente del Imperio, Leonardo Márquez, en los llanos de Apara; y aquella
Ilíada espléndida, tiene su coronamiento excelso, con la toma de la Capital de la República, efectuada por el victorioso joven General, en 21 de
junio de 1867, día memorable en que volvió a erguirse y para siempre, sobre el Palacio de Moctezuma y de Juárez, nuestra triunfante bandera tricolor.
"Desde entonces, la fama del héroe, su fama inmensa, popular, se derramó en luces de gloria por todos los ámbitos del paJs.
"Consumada la Reforma, hecha la independencia, México demandaba amplios nuevos derroteros para dilatarse en el porvenir; y vos, señor Presidente,
tuvisteis Ja clara visión de los destinos de la Patria, y os lanzasteis a realizarlos. Estos destinos estaban en la conciencia popular no adivinada, que
por instinto os seguía y os rodeaba con sus simpatías constantes, cuando los
gobernantes y los servidores del Gobierno, yo entre los últimos, creíamos un
cataclismo la verificación de vuestros adelantados propósitos.
"Una lucha de otro carácter se emprendi6 en el país, inspirada en la ley
ineludible del progreso que tiene de evolucionar en las razas viriles; y al
fin, desde los campos de Tecoac, vos, el iniciador, el caudillo de aquella azarosa lucha, os dirigisteis triunfante en 1876 a la Capital; fuisteis luego aclamado Presidente de la República, y de entonces acá parte una grandiosa
época nacional.
"Recordar vuestra meritísima gestión administrativa! en la c¡ue habéis tenido el tino de designar para que os secunden, a Ministros tan eminentes
y patriotas como los que hoy nos honran con su visita a esta ciudad, y con
su presencia en esta fiesta; recordar esa magnífica gestión gubcmamental
vuestra, en México, que se sentía anhelante del bienestar que produce el
trabajo, que ha sido el redentor de todas las servidumbres, el dignificador
de la humanidad; recordarla, señor, es amontonar hechos grandiosos en lo
infinito de las gloriosas remembranzas; es ver el monstruo de la anarquía,
que viviera sorbiendo la sangre, y con ella las fuerzas vitales de nuestra Patria desgarrada, caer muerto para siempre a vuestros pies: es ver armónica-

�mente unificarse la acción, antes anárquica o dispersa, de las entidades federales, para consolidar la Patria común: es ver extenderse en nuestro territorio como al contacto de una vara mágica 38,000 kilómetros de alambre
telegráfico, 12,000 de vías férreas, con sus apéndices que son puentes, caminos y calzadas: amplio sistema de transporte y comunicación, en que activa empezó a circular la vida nacional, estimulándose la producción, desbordándose el comercio, al que abristeis y mejorasteis puertos con obras
gigantes, como las de Tampico y Veracruz. Es mirar aparecer una constelación de faros en nuestras costas; concluirse entre otras una de las más
grandiosas obras verificadas por el hombre actual, a gran costo brevemente
terminada: la obra colosal del desagüe del Valle de México, maravilloso monumento de que puede enorgullecerse la generación en que alentamos: es
estimar el fomento que directamente habéis imprimido a las industrias madres, la agricultura y la minería: es gozar contemplando encenderse el espíritu de Jas nuevas generaciones, en las vívidas fulgurantes luces, que la
moderna instrucción pública derrama: Es ver de modo consolador, crecer
la moralidad en el garantizador ramo de justicia; multiplicarse activo y anheloso el trabajo constante en todo lo que tiende al mejoramiento del ejército: Es admirar vuestra brega coronada de éxitos en el ramo de Hacienda;
veros en medio de las abrumadoras catástrofes financieras. levantaros radiante, trayendo en vuestras manos la restauración del Monte de Piedad, el arreglo de las deudas interior y ex1.erior, el pago de los inmensos créditos ferrocarrileros, la abolici6n de las alcabalas, y por último, el brillante resultado
sin ejemplo en nuestra historia., el equilibrio de nuestros ingresos y egresos
que llevó al fin un excedente de millones a la Tesorería General. Con
esa financiera lucha gigante1 ampliasteis la base de la prosperidad nuestra y
elevasteis ante el universo mundo, el antes aniquilado crédito nacional.

"En reswnen, para apreciar en conjunto vuestra asombrosa labor, basta
recordar al triste México proceloso del pasado y luego, contemplar al México de hoy, al que habéis regenerado, trabajando en paz con su creciente
comercio, sus industrias, sus vías de comunicación y su crédito; con amplias
relaciones en el e:-..1,erior; contemplarlo considerado por todos los pueWos
cultos. y mirarlo majestuosamente marchar glorioso al cumplimiento de sus
altos destinos en la humanidad.
"¡ Qué epopeya! y qué grandioso el guerrero heroico, el patricio, estadista
sin segundo en nuestra historia, que deja en la carrera de su vida, por rastro
esplendoroso, la realización de tantos actos y tantas obras inmortales.

"Siempre tendréis en vos, para satisfacci6n vuestra, la divin.izadora fruici6n sublime del alma que se eleva.
"Os rodean el respeto y el amor de vuestros conciudadanos, y sois objeto
de admiración universal; pero aún no están considerados en toda la plenitud

426

de su magnificencia, vuestro heroísmo y vuestras tareas anhelantes; es necesario que se aleje esa perspectiva, para poder contemplar su grandeza en
el brillante inmenso mánnol de la inmortalidad, el sereno buril de la historia
levantará el pujante enérgico relieve, y entonces se destacarán ante la posteridad agradecida, en toda su radiante majestad, los nobles sacrificios y
gloriosas acciones que habéis consagrado a la Patria.
"Y cuando vos, que sois el símbolo de tantas altezas; que personificáis el
bienestar y progreso de la República, hasta haber llegado a llamarse el bienestar y progreso nacionales, Porfirio Díaz; cuando vos honráis con vuestra
visita a Nuevo Le6n, a su Capital, ella alborozada se estremece al recibiros,
y os da por mi boca las gracias por vuestra presencia, y más cuando en la
ilustre comitiva que os acompaña, figuran los Sres. Secretarios de Estado,
de Gobernación y de Hacienda, de Justicia y de Comunicaciones y Obras Públicas.
"Por todo ello, por tanta honra como nos dispensáis, en nombre y representación del Estado, os doy con efusión la bienvenida.

"Y vosotros que me escucháis, Señores, que representfüs 1a Administración
Pública, lo más granado de la sociedad con sus ilustraciones, su industria y
su comercio; que os habéis empeñado, especialmente los que formáis la Comisi6n de Obsequio, en que recibamos del modo que merece, dentro de
nuestras posibilidades, a Porfirio Dfaz (perrnitidme, Sr. Presidente, designaros así con vuestro altísimo prestigioso nombre); tened a bien alzar vuestras
copas, y brindad conmigo, porque él, que es prez y orgullo de la Patria,
defensor en grado heroico, de sus libertades y de su independencia, autor
de sus magnos preciados adelantos, hacedor de la época más hermosa de
su historia, está con nosotros y entre nosotros; por la gratitud que Nuevo
León, como todos los Estados de la República le debe; y por su grandeza
inmortal y por su gloria".

•
"Señor Gobernador:
Señores:

"En el elocuente brindis que acabamos de escuchar, hay conceptos expuestos con tanta delicadeza y marcado espíritu de amistad, que s6lo puedo
aceptarlos como muestra de la bien correspondida benevolencia con que me
distingue su autor. Pero no por poco merecidos obligan menos mi reconocimiento. He aquí por qué. al contestar comienzo por darle las gracias muy
cordialmente; y las doy también en nombre de mis con-huéspedes y en el

427

�mío propio, a esta simpática y hermo a Ciudad por la espléndida bienvenida con que han tenido la bondad de honramos.
"La impresión que nos ha hecho su munificencia, es tan grata y tan grande, que no sabemos qué admirar · qué agradecer más: si la delicada hospitalidad, elegancia y buen gusto que han derrochado en nuestra recepci6n,
o la lujosa exposición que en ella no hacen de sus muchas y muy interesantes mejora , que ya conocíamos de fama. y que ahora tienen la bondad
de presentamos en minuciosa r vista, engalanadas con el rico atavío que,
como en este caso, debía ser siempre distintivo del \·erdadero mérito.
"Si la hospitalidad y atenciones de que somos objeto, nos hacen dichosos
los días que pasamos al lado de nuestros amables anfitriones nuevoleoneses,
la exposición de sus mejoras nos proporciona la ocasión muy plau ible de
conocer detalladamente, apreciar y contemplar con noble orgullo nacional,
los abundantes, variados y valiosos frutos que es capaz de producir la acción inteligente, viril y armónica del espíritu &lt;le empresa, del capital y del
trabajo, cuando e tá presidida por una escrupulosa honradez, apoyada por
el crédito que esta inapreciable virtud prorroga con su presidencia, y sólidamente protegida por un Gobierno que con mano fim1e y concien ia recta
y clara, garantiza la vida, la propiedad, la libertad, la honra y todos los
derechos definidos del hombre y del ciudadano.
"Diez y seis años, poco más o menos, de inteligente labor, al amparo de
los grandes elementos de prosperidad que acabamos de mencionar, han sido
bastantes no sólo para despertar y poner en acción fructuosa la inteligencia
industrial y noble ambición nuevoleonesas; sino que la merecida fama de sus
resultados sati factorios, llamó y sigue llamando de todas partes capital, actividad, energía y demás aptitudes complementarias del genio, que estimuladas entre sí y compitiendo en valiente iniciativa y noble brío, han trazado
y perfeccionan y magnifican todo los días este gran cuadro, erdadero muestrario de los adelanto industriales de uevo León, que con fundado y noble orgullo nos ofrece su culta Capital.
"Es cierto que este magnífico cuadro es la manifestación objetiva y la
medida de la actual prosperidad y adelantada civilización de este inteligente
y laborioso pueblo; pero no lo es menos, que después de él hay algo que
reclama toda nuestra atención: tanto más imperiosamente, cuanto que ese
algo tiende a preparar un porvenir aún más próspero. in embargo, no me
sorprende, porque era natural que un pueblo que ha creado hombres como Zaragoza y producídolos como Zuazua y Escobedo, Treviño y Naranjo,
y tantos héroes sin nombre, tenía que encaminarse a su elevado destino,
tan luego como se le permitiera aplicar a la paz, las energlas que le impulsaron en la guerra. Y así se \" qu tan luego como este inapreciable
bien se estableció, y se nonnalizó la función gubernativa en el Estado, su

428

Gobierno cumpliendo el primero y más trascendental de' sus deberes, y deseoso d que las numerosas y escogidas altas que para el censo de Monterrey
ha ~~chado su ~tusiasmo industrial, no hagan de esta privilegiada tierra
mans10n de paso, sino que con buena voluntad y persuasiva conveniencia
se decidan .ª. dejarle sus h~esos en cambio de la generosidad con que Je~
paga su actividad, su trabaJo y su talento; provee con inteligencia, con largueza.. y con empeño, a la instrucción primaria, secundaria y superior de
us hi30s, para que sin las contrariedades que su ausencia, en busca de enseñan~, causaría a sus familias, y principalmente a las madres, puedan educarse, ilustrarse y hasta hacerse sabio si lo desean, aquí mismo, al lado de
ellas y al lado de la generación a que pertenecen, y en cuya sociedad han
de vivir si definitivamente adoptan esta Patria hospitalaria dispuesta a recib~rlos en s~ .regazo. con. 1?d~ el amor maternal con que ~a a sus hijos,
segun sus mentos y sm d1 tinc16n alguna entre adoptivos y naturales.
"En fin, Señores, ahora que ten o la grata atisfacción de ver a mi alrededor lo más ~anado del personal industrial. nacional y e..xtranjero, y del
personal gubernativo, que mancomunando u viril e inteligente acción, levantaron a Monterrey a la altura en que, con razón, se ostenta orgullosa;
ahora. que tengo el gusto de partir el pan con ellos en su propia mesa, y
de bnndar con .ellos, por su muy merecida pro pcridad, me alegro mucha
~e poderles decir, de acuerdo con mi conciencia que jamás me ha enganado:

"¡ ~bre~s del progreso de Nuevo León, nacionales y extranjeros, habéis
me~o~o bien de esta. República cuya rique1.a nacional y hábito de trabajo
culb_váJs y engrandecé1 con el vuestro y con vuestra bien ganada riqueza
particular! En cuanto al Sr. Gobernador, que inspira, impulsa y simboliza
el personal administrativo, recordar~ para honra .suya, que hace 18 años al
ascenderlo de Coronel a General de Brigada efectivo en premio de una
acción muy distinguida, Je dije como único elogio: "A:í se esgrimen las armas ~~n que nos honra la Patria. Así cumple la protesta a su bandera,
un ~1btar correcto y honorable"; y ahora 18 años después, y de pués de
estudiar detalladamente los grandes beneficios que bajo su inteligencia y
acertado mando, alcanzó este bravo, inteligente y laborioso Estado considero jmto decirle condensando todos los elogios que me inspiran s~s obras:
"General Reyes, así se gobierna; así se corre ponde al soberano mandato del
pueblo".
"Señores: por la creciente prosperidad de Nuevo León, y por la honra
muy merecida que ella derrama sobre sus autores".
Como se había previsto los dos discursos causaron un enorme revuelo en
las esfera oficiales y n los centros políticos y sociales. La frase del General
Oíaz "considero justo decirle condcmando todos los elogios que me inspiran

429

�gobierna; así se corresponde al soberano
sus obras: General Reyes,
mandato del pueblo".
. ..
Aquello significaba para unos el espaldarazo definitivo p~a igmh~lo
como candidato a más altos d ignios; para ottos era el aviso_ que d ?'.an
tener en cuenta quienes ". ían con recelo la vigorosa personalidad pobtica
del General Re) .
·
dcspues
• f ue 11"m
... ..,ado el General
Lo cierto del caso es que poco uempo
,
u ar la Secretaría de Guerra y Marina. Su labor se destaco de
!?:a:e: :ue su nombre re n6 en todos los ámbitos del _país,. al grado
de considerárscle como el indicado para suceder . n la Pre_s1~enc1a al ~eneral Díaz, al mismo tiempo que despertaba dorrmdas ambiciones de qu1e•
nes

sentían con mayores derechos.

.

.

.

pnnctpal
Pero como l tema me lle,·a fácilmente a olvidarme del objeto
b 11' · d J
de
ta crónica, lo dejo en punto suspen ivos regresando al u 1c10 e
banquete.
efusivos, frases elogiosas, risas altisonant s y d pedidas mom nAbrazos
había escrito una página más en la historia de México.
táneas. S

...... *
En la noche se v rificó una serenata en la Plaza Zarag01.a en la que
. d'o especial esplendor. Pero en tanto la gente se
la enorm concurrenCJa t
•6
...: ... en la Plaza en la casa del General Reyes . tenía lugar una reum n
d .w,~
a iniciati,·a del General Oíaz.
{erece comentario aparte.

V
REUNIÓN ÍNTU.1A

En un amplio sa16n d la casa habitación d 1 General Reyes
encontraban reunidos un grupo distinguido de ameritados Generales.
.
in la formalidad de una junta oficial se destacaba pr 1di~ndo la rcum6n
la figura marcial del General Oíaz. Sus setenta y ~s ano ~e edad le
daban prestancia y aún los observadores podían adverttr que, habian desaparecido los rasgo indígenas que distinguieron al General ~1~ duran~ ~s
·
d guem'llero La piocha negra y rala babia ido supruruda
pnmeros ano e
·
.
.
d
y el bigote desordenado se había tran fonnado en guía bien cuidadas e
tono blanco. El cutis sonro ado dejaba n I recuerdo el bronce d 1 sol

veraniegos. Di tant estaban ya las campañas a lomo de caballo, y las
fatigas de combates, correrías y desvelos.
Sentado en amplio sillón, acojinado de rojo, contemplaba ante si a numeroso compañ ros d armas y allá, en su fuero interno, rememoraba las
vici itudes por que había pasado el país, y en las que él y quien con él estaban, participaron con las armas, unas veces combatiendo hombro con hombro, y otras en distinta posiciones.
í de v leidosa es 1 política.
Semejantes conjeturas internas hacían sus contertulios, avalados por rele,·antcs hechos que fonnaban parte de la hi toria. Allí taban, además del
Gral. Bernardo Reyes, lo General s Franci o aranjo, Jer6nim Treviño y
Lic. Lázaro Garza Ayala1 además de quien acompañaron al General Díaz
desde México, Gralc . : Mariano Escobedo; Manuel Gonzálcz
ío, Ministro
de Gobernación; Francisco Z. Mena, de Comunicacion : Lic. Jo ' I es Limantour1 de Hacienda; Li .. Joaquín Baranda, de Justicia; y Cap. Porfiño
Díaz hijo. Estaban también don Mi el Cárdenas Gobernador d Coahuila; don Adolfo Zambrano, don Francisco G. Sada; don Jo • Calderón;
don Femando Zambrano ...
La invitación (ue sug ·rida por el Gen ral Díaz. O seaba departir con sus
vi jos ami os · compañero de arma . Tocios vestían uniformes de ala
lucían en el pecho medallas )' pi' seas de memorables triunfos. El transcu~ ine.·orabl d I ti mpo había d jado en los mblant bu ·!las en forma de arrugas y d manchas, y n el cabello el blan o distintivo de una
lejana juventud.
Aquella hi t6rica y ,istosa reuni6n acreditaba la habilidad del General
Díaz. Se impuso la tarea, nada fácil, de tahlecer la paz y los hecho
demo. traban que había logrado sus propó itos. Tal vez ninguna región del
país ofreda tan grandes y hondas dificultades como uevo Lc6n. Aqui habían urgido caudillos de la Reforma y de la Intervención Francesa, cuya
participaci6n, especialmente en la restauración de la RepúblicaJ adquiría relicv nacionalc d la ma}or categoría política.
Por supuesto que otros Estados contaban con el mentos de gran significa ión; pero en ingular: •I Gral. Jesú Gonz.1le.z Ortega en Zaca as; el
Gral. Ram6n Corona, en Jalisco; d mimo Gral. Porfirio Oíaz, en Oa.xaca·
el Gral. Servando Canales: en Tamaulipas; el Gral. antos D gollado, en
Guanajuato· l Gral. Manuel Doblado, en Jalisco; el Gral. Andrés S. Viesca
en Coahuila.
·uevo Le6n
destacaba con la n6mina más nutrida: G nerales: Mariano
Escobedo, Francisco 1 aranjo, Jerónimo Treviño, Lic. Lñzaro Garza Ayala;
Dr. Ignacio Martínez · Pedro fartínez. . . todos ellos po ibles a pirantes a
la Pr idcncia de la República, y ferm nto con ientes o inconscient de
una pcrmancnt inquietud política en d E tado.

431

430

�Fue, tal vez, el problema má difícil para el General Díaz. No cabía
pensar en acabar con la intranquilidad en el Estado~· sin antes destruir de
raíz su origen. Al mismo tiempo era preciso emplear alguna fórmula que
no produjera rencores ni desajustes graves.
La oportunidad se presentó cuando, a raíz de las elecciones para Gobernador del Estado, resultó electo el Lic. Genaro Garza García quien contendió con el Lic. Lázaro GaIZa Ayala. Apenas se hizo cargo del puesto, se
vio asediado por una oposición tremenda que originó motines y malestar
general, lo que orilló a las fucnas federales a declarar el estado de sitio,
quedando imposibiHtado para continuar gobernando.
Fue el momento propicio para que una persona ajena a la división existente entre los prohombres de la política militante entrara en acción. Co- .
rrespondió desempeñar esta delicada misión al Gral. Bernardo Reyes por
designación que hizo en su favor el Senado de la República.
Con esta mención histórica nos colocamos en la época, situando a uevo
León en la panorámica porliriana de la paz, palabra mágica que contenía
para don Porfirio el anhelo más grande de su vida.
Pero además había que agregar el despliegue de energía del General Reyes, encauzado hacia el bienestar del Estado, mediante la industrializaci6n,
y entonces a la palabra paz se le agregó la de progreso.
Tales atributos, abonados a la hoja de servicios del General Reyes jwtificaban la visita del General Díaz, poco afecto a los viajes, y satisfacía en
su fuero interno el aci rto de la designación en favor de su anfitrión, a la
vez que suponfa el pueblo nuc,·oleonés se daría por bien servido al contar
con un gobernante que si no era originario del Estado le servía en una entrega
sin reservas.
Esto explica la reunión amistosa de personalidades nue\•oleonesas con el
General Reyes.

•
Los uniformes de gala ofrecían el contraste de una visión legendaria frente a los trajes de etiqueta. Hablaban los primeros de rudas y peligrosas jornadas, en que la vida se jugaba cada dfa, y los segundos del proceso constructivo de una nueva sociedad fincada en los beneficios producidos por la
paz. El ayer y el presente se daban la mano.
Para el General Díaz el ambiente de la tertulia le parecía interesante.
Analizaba el pasado, el ayer, \·eía el semblante de sus compañeros de armas
y encontraba en sus rasgos la tranqumdad de quienes consideran cumplida
su misión. Allí estaban sus amigos de siempre y los que, en determinadas
ocasiones, lo combatieron, como el General Escobedo y el General Garza

432

Ayala; pero le satisfacía que, gracias a u política conciliatoria, todos estuviesen colaborando con su gobierno.
Parco en el hablar, sabía en cambio escuchar. Sin embargo mantenía el
interés de la charla recordando incidentes de pasadas luchas, con alusiones
siempre encomiásticas de :,;us compañeros, que obligaban al dL'l!ogo.
•
Nadie se atrevía a mencionar la batalla de Icamole, en la que el General
Diaz fue totalmente derrotado; pero él abordó el tema dándole un tinte
festivo.
"Se ha dicho, comentó, que lloré despué de la derrota. Tal vez así fue.
Han transcurrido de aquel suceso a la fecha 22 años, y algo se escapa de
mi memoria. Lo que no olvido es que., confiado en la valentía de los hombr ·s de 1ue\'o León, vine con la seguridad de que mi presencia serviría de
estímulo para precipitar los acontecimiento y obtener el triunfo rápidamente.
''Nada más que se olvidó, mi General, de que combatiría contra nuevoleoneses también -e.xpres6 el Gral. Treviño-.
·'Claro que no hice caso de eso -replicó el General Díaz- máxime cuando tenía a mi lado militares de bien ganada fama de valientes, como usk&lt;l, y los Generales Naranjo, Charles y Vara.
"¿Y los conu-arios?, interrogó el General Naranjo".
"Al mando de los Generales Fuero, Julián Quiroga y Juan E. Guerra nos
pegaron con ganas, al grado de que estuve en serio peligro de perder la vída.
Pero como eran soldados de aqui a mis compalieros de armas les pareció
aquello muy natural.
"Y eso -ag¡-egó el General Naranjo-- que no asistieron al combate los
Generales Escobedo y Garza Ayala.
"Pero en cambio, expresó el General Díaz con emotivo ademán, aquí los
tenemos en plan de amigos, lo que es mucho mejor".
Terminó así el incidente, que recordaba una etapa dramática de nuestra
historia.
Había llegado el General Díaz a la cúspide de su carrera política. Se le
admiraba y se le discutía. ¿ Cuánto tiempo más se pro)&gt;eCtaría su influencia
en los destinos del país?
Principiaban a manifestarse inquietudes que pronto se canalizaron hacia
la oposición. Pensaban los inquietos o inconformes en la necesidad de una
reforma polílica substancial, considerando que no era suficiente la paz para un pueblo que requería de estímulos sociales y económicos para progresar.
Pero, sin penetrar en el futuro que se hace rápidamente presente, lo cierlto era que en ese momento de un día frío de diciembre de 1898, allí estaba
don Porfirio rodeado de admiración.

•
433
H:?8

�En otro sa16n estaban reunidas las damas. No puede precisarse el contenido de una determinada conversación. Cada grupo de tres o más damas
formaba un corrillo, hablando al mismo tiempo todas, suponiéndose que entre sí se entendían.

La señora doña Aurelia O hoa de Reyes con diligencia se encargaba de
presentar a cada una de la damas a tiempo que llegaban. Los cumplidos
eran breves en gracia a la afluencia de visitantes.
El ambiente era acogedor. Daban nota de distinción los vestidos, entallados en la cintura, dejando cierta amplitud en el pecho, y más en las caderas
que se ensanchaban mediante el u~ del polisón. Las faldas llegaban hasta
rozar los zapatos. Era el tiempo de las curvas acentuadas y de los sofocos
causados por el rigor del corsé.
Completaban el atuendo flores en el pecho, sombrero de amplias alas, y
joyas en mano , cuello y orejas. Brillantes, rubíes y esmeraldas lucían en
amplia y fastuosa competencia.

¿ Qué se comentaba en aquel amplio, alegre y ruidoso salón? Tal vez la
prestancia de doña Aurelia, que sin alardes de grandeza y antes bien, con
natural modestia y simpatía atendía todos los pormenores de una reunión,
que dentro de las normas de la elevada posici6n de las asfatentes, se respiraba un ambiente de agradable naturalidad que hacía los momentos acogedores, propicios a establecer un trato amistoso. Cierto que la señora esposa
del General Reyes se veía siempre atareada para la atención de sus numerosos ru jos; pero cierto también que había en ella disposiciones de tal categoría, que sin complicaciones podía a la vez ocuparse de todas aquellas actuaciones que se derivaban de su posici6n como primera dama del Estado.
Cumplía así con los deberes de esposa y madre y a la vez de distinguida y
enterada anfitriona como sucedía en aquel memorable momento.

En esta forma, en tant.o los caballeros hablaban de cuestiones importantes de sus propias vidas y de lo que atañía al orden público, las damas gustando de vinos de suave bouquet departían sobre cuestiones de modas, que
siempre para la mujer, en todas las épocas y en todos los tiempos, ha ido
f será un interesante tema.

VI
PANORÁMICA DE LA ÉPOCA

Abro un paréntesis en esta relación con el propósito, que considero justo
y útil, de anotar a las personas que en esa época figuraban en lugares pro434

~ente en el Gobierno del Estado y del Municipio, así como dibujar la
vida de entonces tomando en cuenta las principales facetas. Importa presentar el panorama de Monterrey y del Estado en el momento en que nos
"~tó el Gral. don Porf~ Díaz, en su carácter de Presidente de la Repúbhca. ¿ Cuál era entonces In importancia económica, política, cultural y cívica de Nuevo León?
En tales pormenores trataré de presentar, como antes digo un dibujo tal
vez sería más propio decir un esquema.
'
Gobernaba el Estado el Gral. Bernardo Reyes, con singular significación.
Su carácter dominante era guiado por un talento claro y un espíritu de servicio que llegaba al sacrificio personal. No medía el tiempo dedicado al
trabajo. Sólo así se explica que, atendiendo a las obligaciones que emanaban de su cargo de Gobernador, además fuese Presidente del Casino durante
largos años y al mismo tiempo atendiera a la organización moral y material
de la masonería, y a la industrialización.
Por supuesto que esos cargos y otros más de significación social económica y política no eran simples motivos de honor. La acci6n en él ~ra preponderante.
No es extraño que al organizarse el Comité para atender al General Díaz
asumiera la Presidencia.
Con él colaboraba intensamente don Ramón García Cbávarri en el cargo de Secretario General de Gobierno. Se distinguía por su laboriosidad
~telig~ncia clara, y por su honestidad. Era asistido eficazmente por el Ofi~
c1al Pnmero, don Pedro N. Díaz.
En la Tesorería General del Estado actuaba con carácter de Tesorero don
David Guerra, hombre recto en toda la amplitud del vocablo.
Este equipo director, modesto y efectivo, asumía la responsabilidad administrativa del Estado.

•
Veamos otras ramas oficiales, entre las que se distingue el Congreso del
Estado. Hablamos de 1898 y su integraci6n era la siguiente:
Diputados Propietarios:
Lic. Cipriano Madrigal
Margarito Gana
Ing. Manuel G. Rivero
Marcelo Salinas
Luis Eliwndo
Lic. Pedro Benítez Leal

435

�Aurelio Lartiguc

Juzgado Jo. de lo Penal

Dr. Ramón E. Treviiio
Víctor de la Garza
Rafael García Femández.

Juez:
ecretario:
Juez 2o.:
Secretario:

Suplentes:
Lic. Vicent Garza Cantú
Dr. Donaciano Zambrano
Platón Tre"iño
Lic. Carlos Tre\'iño
Cristóbal Ord6ñez
Dr. Pedro oricga
Francisco Salazar
Luis G. Cortés
Lic. Carlos Villarrcal
Arnulfo Botello.

Ramo Civil - Juzgado lo.

Juez:
· crctario:

Puestos en este plano cabe recordar a los Senadores que representa~an
a Nuevo León en d respetable cuerpo le islativo del Congreso de la Uru6n,
señores Lic. Carlos F. Ayala y Dr. J. Peón ontreras.

* * * *
El Supremo Tribunal de Justicia del Estado estaba integrado como sigue:
Lic. Franci o Vald' Gómez.
Lic. José Juan Lozano
Lic. Ju, n J. Barrera.

3a. S:ila:

Suplentes:
Li . Manuel Morales Treviño,
M:ini tro Fiscal:
Defensor de Oficio:
Secretario:

Lic. Carlos Trcviño.
Li . I macl Dávila.

Ramo Civil - Juzf!ado 2o.

* * * *

Presiden te:
2a. Sala:

Lic. Apolonio . Santos.
Lic. Andrés C. Cadena.
Lic. Ventura Guajardo.
Lic. Carmen A. Montrmayor.

irgilio Gana y

fanuel Z. de la Garza.

Lic. Carlos Lozano.
Lic. Roque de Luna.
Lic. Antonio epúh· ·cla.

Completaban el funcionamiento de la justicia los Juzgad~ del Ram~ Penal )' Civil. Exi·tían en ~onlerre}' dos d cada rama, atendidos como sigue:

Juez:
crctario:

Lic. Car! s Lo1,ano.
Lic. Bartolomé Ramíre-t Anguiano.

Ministerio Público:
Suplente:

Lic. Crispiniano Madrigal.
Lic. Juan F. Buchard.

En asuntos de poca monta actuaban los Jueces locales señores: don Manuel Gutiérrcz, don Ramón Z. Treviíio, don F lícitos Garza y don Ramón . González.

* * * *
Y como andamos en lo campos de Temis, en donde la balanza de la
ju tiria no siempre queda en la p sición que corresponde, es el caso d mencionar el número de los togados sobre cuya conciencia gravitaba et difícil
papel de "abogado".
Residían en el E tado 98 Licenciados en Leyes, de los cuales 65 vtv1an
en Monterrey y 33 fuera d I E tado. La mayor parte de e tos profesionistas
se recibieron en la Escuela de Jurisprudencia de Monterrey.
Y puesto que nos . r.amos mo\'iendo en el mundo uni,·ersitario, en aquella
época sumido en las vertientes c-ristalina del estudio y del saber, recordemos
que atendían a la salud de los habita11te d Monterrey 124 Médico , cu&gt;·as
actividades se vieron muy comprometidas con moti,·o de la fiebre amarilla
que invadió al Estado durante los meses de octubre a diciembre de 1898.
De las con tandas que obran en el archivo del Estado, numerosas y minuciosa , se oh rva una actividad e traotdinaria d I Gen ral Reye tendiente a combatir la epidemia, que puede calificarse de excesiva, de no tener
e.amo origen la amenaza d · una positiva calamidad pública.

436

437

�La fiebre amarilla apareció en Tampico en julio del mismo año y para
agosto la mortandad era alarmante. Procedió el General Reyes a dictar las
más drásticas disposiciones para evitar que la epidemia invadiera territorio
de Nuevo León. Se comunicó con el Gobernador de Tamaulipas, autoridades de Tampico, Secretaría de Gobernación y de Salubridad, a la ciudad
de Mé.-úco, solicitando la más amplia y rápida colaboración para evitar la
propagación de la peligrosa enfermedad, colaboración que logró de inmediato. Para una más eficaz ayuda envió a Cd. Victoria, a donde había llegado la epidemia en septiembre, al Dr. ielesio A. Martincz,
Se desplegó taJ actividad por las autoridades de Nuevo Le6n, que la alarma causada originó la más escrupulosa atención del Gobierno Federal y de
los Estados de Tamaulipas y Coabuila, estableciéndose cuarentenas y haciéndose desinfecciones en los trenes de pasajeros y en los vehículos que transitaban en esos territorios.
Debía presentar la salubridad pública una muy clara situación favorable
para que no existiese pretexto alguno que frustrara la visita del General Oíaz.
Se calcula que del 10 de octubre al lo. de díciembre, periodo que duró
la epidemia en Nuevo León, hubo 280 defunciones, la mayor parte acaecidas
en Monterrey.
Página negra que contrastaba con el ambiente general lleno de realizaciones felices para el pueblo en general.

* *

*

La policía estaba integrada por un Comandante, 4 oficiales y 161 hombres de _t~o~a. Hacían el servicio regular en Monterrey y realizaban, en
los Mumop,o~ en .que era ~ecesario, incursiones contra el abigeato O para
cooperar en s1tuaC1ones espec1alcs.

*

Considerada la ciudad de Monterrey como un centro comercial de importancia, varias naciones tenían acreditados a sus representantes consulares, entre quienes puedo citar a los siguiente :
Gran Br taña

España
Italia
Estados Unidos
del Norte
Bélgica

AJemania

438

Vice-Cónsul:
C6nsul:
Cónsul:

Sr. John C. Midleton.
Sr. Francisco Armendáriz y Asuaga.
Sr. Miguel Ferrara.
Sr. John K. Pollarcl

-

Cónsul:
Vice-C6nsul:
Cónsul:
Vice-Cónsul:

r. Philip Carroll.
Sr. A. Monnom.
Sr. Pablo Burchard.

El Consejo de Salubridad, que tan trascendental papel descmpcñ6 durante la epidemia de la fiebre amarilla, estaba integrado como sigue:
Presidente:
Vice-Presidente:
Secretario :

El Registro Público de la Propiedad estaba a cargo del decano de los Notarios Públicos, Escribano D. Tomás C. Pacheco, tenido justamente por hombre probo, inteligente, apegado a sus funciones, y de amplio y bien nutrido
criterio.

acabar con esa situación.
El nuevo sistema con base en los principios decimales, terminaba con la
libra y la yarda, qu se substituían en el kilo y el metro.
A base de propaganda, y en casos especiales de multas, se logró imponer
el nuevo sistema, más práctico y sencillo que el anterior.

-

* * * *

*

Habiéndose expedido por los Poderes Federales la Ley de Pesas y Medidas en el año de 1895, y no ajustándose a ella la mayor parte de la población, de preferencia industriales y comerciales1 se propuso el General R~ s

* * *

Vocales:

*

Gral. Bernardo Reyes.
Dr. Juan de Dios Treviño.
Dr. Lorenzo epúlveda.
Dr. José fa. Lozano.
Dr. Antonio García Gana.
Dr. Santos Garza.
Dr. Pedro Noriega.
Dr. Amado Fernándc:l.

* * *

La preferente aten ión del General Reyc a la Educación Pública no tenía más límite en lo económico que l:.ts po ibilidadcs del Erario.
Existían en el Estado 326 escuelas primarias oficiales con 20,527 alumnos; 326 Profesores · 255 ayudantes en su mayoría nonnalistas.
Ademá había 91 escuelas particulares primaria que atendían 91 Profesores y 74 ayudantes. con la cantidad de 3865 alumnos. El gasto del Estado montó a
120,565.00.
En el Colegio Civil asistían 172 estudiantes de secundaria que recibían

439

�clases de 18 Profesores servidos por 6 ayudantes. El costo de sostenimiento
durante el año fue de $ 12,395.00.

Por lo pronto en el mismo año nacieron 13,132 niños, y hubo 10,707
defundones.

* * * *

*

En la Escuela de Jurisprudencia as1sticron 28 alumnos atendidos por 5
Profesare . El costo fue de $ 2,640.00; pues los catedráticos no cobraban
sueldo.

En el ancho campo de las finanza.~, en el que desempeñan importante
papel lo Bancos, es de mencionarse la existencia del Banco Milmo, el de
uevo Le6n y las ucursales del Banco de Londres }' Mé.,.jco y del Banco
Nacional de México.

La Escuela de Medicina estuvo atendida por 14 Profesore y un preparador, con 30 alumnos. La erogación fue de $ 3,250.00.
Escuela Normal. El personal de la escuela se integraba por 9 Profesores,
un preparador y 57 alumnos. El gasto anual mont6 a $ 3,588.00.
En cuanto a la anexa para Señoritas, en la que se impartía educación comercial, se inscribieron 120 alumnas impartiendo las cátedras 8 Profesores
y 2 ayudantes. El gasto anual fue de $ 3,420.00.

* * *

* * * *
Detengámonos ahora, aunque sea en forma breve, en la ciudad de Monterrey, que había logrado afianzar su prestigio en su carácter de centro
industrial, con un acento marcado de artesanía. Sus productos de telas, sombreros, artefactos de madera, lámina y cuero. ru;í como de artículos de belleza y de alimentación tenían amplia ar.eptación en todas partes.
El ayuntamiento, máxima autoridad municipal, se integraba. cada año

por clecci6n popular. El de 1898 estaba cons.tituido así:
Siguiendo el ritmo de los números anotaremos el monto del Presupuesto
de Egresos del Estado en ese venturoso año de 1898, el que montó a la
cantidad de $ 182,000.00.
Así de pequeña era la suma disponible para atender a toda clas de
erogaciones incluyendo las mejoras maleriales. Y así se realizaron obras
de tan gran valor artístico, funcional y real, como la Penitenciaría y el Palacio de Gob.iemo del Estado.

Alcalde lo.

- Dr. Pedro C. Martíncz.

Regidores

- lo.
2o.
3o.
4o.
5o.
60.
70.
80.
9o.
!Oo.

Síndicos

- lo. Lic. Virgilio Garza.
2o. Pomposo 1,forale .
3o. nacleto González.

* * * *
Para completar e1 panorama veamos estos números:
Habitantes del Estado:
incluídos los de Monterrey:

318,685
55,606

Se ocurre esta reíle.-.i.6n= En 1898 fonlerrcy contaba con menos del 18%
de la población, y en la actualidad concentra algo asi como el 70%. Quede la razón de este fenómeno demográfico para un estudio interesante por
quien pueda hacerlo.
Pasemos a otros renglones no menos interesantes. Durante el año se realizaron 2,738 matrimonios, los que, obedeciendo a las palabras del creador,
seguramente que aumentaron la población en un buen porcentaje.

Marín Peiia..
Manuel E. G6mez.
Dr. Mauro Villarr al.
Dr. Francisco Garta Cantú.
Andrés Quintanilla.
Dr. Rafael Garza Cantú.
Juan Guzmán.
José Oliver y Comonfort.
Jesús Ma. Tijcrina.
Modesto fartínez.
1 lo. Dr. Eu cbío Guajardo.
120. Antonio Lópcz Zambrano.
130. Ambro io Guajardo.

Como sólo el Pre idente , fonicipal en funciones d vengaba sucklo,
pro·uraba que los demás miembros del Ayuntamiento tu\·Íeran re ursos para
su sostenimiento considerándose tales puestos orno de honor, y en verdad
que quienes los ocupaban se sentían con ello mu)' honraaos.

�* * * *
En cuanto al ambiente social que se respiraba en Monterrey no podía
ser más agradable. Existía la costumbre de las estudiantinas que se orgarúzaban en los barrios de la ciudad y servían como eje central para propiciar
las reuniones sociales, de manera que con gran frecuencia se realizaban fiestas por todos los rwnbos.
Precisamente una de estas estudiantinas, integrada por señoritas de la alta
sociedad, participó con deslumbrante actuación en el homenaje rendido al
General Díaz en el Teatro Juárez. Llamó la atención del ilustre visitante
la extraordinaria forma de tocar el arpa por la señorita María Espinosa. De
gran sensibilidad artística poseía un don especial para pulsar las cuerdas del
hermoso instrumento. No había quien no se emocionara al escucharla. Componían el grupo las señoritas: Virginia García Muguerza, María Reyes, Carolina Zambrano, Guadalupe González, Elena Zambrano, Camila Lagrange,
María Zambrano, Elisa Melo, María Espinosa, Nicéfora Garza, Pilar González Irene Garza Carmen González, Pilar Zambrano, Dolores González,
'
'
.
Mercedes
García Muguerza
y Rosa González. Todas ellas en plenitud
de
vida, hermosas, andando el tiempo fonnaron sw propios hogares, de los que,
transcurridos los años, florecieron otras bellezas y surgieron muchos de los
hombres de empresas que han dado prestigio a Nuevo Le6n.
Con frecuencia visitaban Monterrey circos entre los que se destacaba el
gran circo Orrin, cuyo máximo atractivo lo constituía Ricardo Bell, payaso
de origen inglés, que residió casi toda su vida en nuestro ~aís y murió ~ do a México su patria adoptiva. Un monumento perpetúa su memona en
una de las plazas de la ciudad de México. También con frecuencia se efectuaban corridas de toros en la plaza de Santa Luda que existió al lado
oriente de los Ojos de Santa Lucía, de los que brotaban manantiales de ~gua
cristalina que corría por una acequia hasta confundirse con la voluminosa
corriente del Ojo de Agua del Centro. Estoy haciendo referencia al ~rren?
comprendido entre las calles 15 de mayo, Cuauhtémoc, Al~ende Y_ Ganbald1:
En esa plaza de toros, que llenó toda una etapa de la vida reg1omontana,
actuaron los m'ás famosos toreros del mundo: Mazantini, Cuatro Dedos,
Ponciano, Lagartijo, Reverte, Oropeza. . .
.
En el año de 1896, el día 8 de septiembre, consuJD16 el fuego el Teatro
Progreso, situado en el lugar que actualmente ocupa ~l edificio ~onterrey
Cía. de Seguros S. A. Escobedo casi cruz con Padre Mier. Se realizaba precisamente una ~por;da de ópera y esa noche se presentó "Caballería Rusticana" y el tercer acto de "La Traviata't, muestra de la altura cultural de
nuestra ciudad.
En este punto vale la pena hacer alguna consideración, aun c~ndo ~a
rápida, sobre el Teatro Juárez, que reemplazó al Progreso y cuya edificac1on

442

se realizó en el mismo lugar que ocupa actualmente el Teatro Rex. El Teatro Juárez fue inaugurado el 15 de septiembre de 1898, precisamente tres
meses antes de que se sirviera en homenaje al General Porfirio Díaz un
suntuoso banquete. Se hizo al efecto uso de una particularidad de que se
había dotado al lunetario, consistente en poder colocar el piso de luneta en
su totalidad a la altura del foro, precisamente para utilizarse en eventos de
esta naturaleza.
La inauguración fue realizada por la compañía de Opera y Zarzuela de
Soledad Goyzueta, representándose la ópera Traviata con extraordinario lujo
y notable propiedad. Soledad Goyzueta y el tenor José Vigil y Robles se
anotaron un gran triunfo por su destacada actuación, que correspondió en
gran parte a la labor del maestro concertador Eduardo Vigil y Robles.
Este principio de resonancia artística se prolongó durante muchos años,
abarcando hasta principios de la Revolución Constitucionalista.
No había compañía artística que no visitara Monterrey. Largo seria mencionar a las principales figuras del tablado que actuaron en el Teatro Juárez
hasta su incendio el 11 de mayo de 1909.
Durante ese período hubo representaciones casi todos los días, especialmente de operetas, zarzuelas, drama y comedia. Existía una afición entusiasta y
entendida.
Como recuerdo de aquellos tiempos deslumbrantes, pueden citarse a personalidades de la ópera como: Emma Zilli, María Barrientos, Linda Micucci,
Adelina Padovani, Luisa Tetrazzini, Vicenzo Vieleto, Fanny Anitúa ( muri6
hace un año) . Por cuanto a drama y comedia resaltan con fulgores propios:
María Guerrero, Tina de LOienzo, Elisa de la Maza, Teresa Mariani, Virginia Fábregas, Clara y Carmen Martínez, Mim.í Aguglia, Mercedes Navarro,
Femando Díaz de Mendoza, Clemente Martinez, Ricardo Mutio...
Por lo que hace a opereta y zarzuela la legión es grande en número y
caJjdad: Esperanza Iris, Amparo Romo, Josefina Vélez, Clementina Marín,
Luisa Bonoris, Columba Quintana, Enrique Labrada Paco Martínez, Jesús
Ojeda, Con tantino Circs Sánchcz, list:l a la que se fueron agregando nombres que conquistaron admiración y cariño durante las dos primeras décadas
del siglo actual.
Cabe aclarar que el 15 de St&gt;ptiembre de 1910 se inauguró el Teatro Independencia supliendo al Juárez, que un año antes consumió su existencia
un incendio.
Y a otra cosa porque el tema me agrada y hay riesgo de extenderme más
de la cuenta.
Quede esta semblanza de Monterrey como testimonio de una época que
ya va siendo lejana, cuyo recuerdo será seguramente considerado con honda
meditación por los pocos que aún viven. Y será también grata la remem-

443

�branza para las personas que heredaron nombres y apellidos de aquellos rcgiomontanos, y puesto que nos obliga la continuación del relato pongo a
estos renglones punto final, no sin copiar los versos de Jorge Manrique, que
durante 500 años han sido constantemente reproducidos sin perder el sabor
de su filosofía profundamente humaua:
Recuerde el alma adormida,
Auiue el reso y despierte,
Contempla11do
Cómo se pasa la vida,
Cúmo se uieiu. la muerte
T a,1 callando.

Vll
VISJTAS Y DIVERSIONES

Para el día 21 el entusiasmo se mantenía en grado contagioso. A primeras
horas de la mañana se dispuso la visita a la Fábrica de Hilados La Fama y
a los Molinos de Harina de Jesús Maria, ambas indu¡;trias enclavadab en el
Municipio de Garta García.
Llamará la atención a )a¡ generaciones actuales que tal visita se realizara
por medio del ,ferrocarril. ¡ C6mo estaría el camino carretero!
Trataré de dar una idea de esta vía, llamada en lejanos tiempos calle Real,
después Hurbide y posteriormente Hidalgo. A partir de la Plaza de la
Purísima aJ poniente, se estrechaba düicultando el tránsito, a pesar de ser
el único camino hacia Saltillo, y centro del país. Bien, en tiempos de sequía -la mayor parte del año- cubierta con una capa de tierra suelta de
wios quince centímetros de espesor, aJ paso de las carretas, carretones, guayines
o cualquier carruaje se formaban nubes espesas de polvo que impedían la visibilidad. Tenía el polvo el tamiz del talco. Y cuando llovía se convertía en
una pasta adherente que dificultaba en extremo el tránsito.
Por eso se prefirió el ferrocarril no obstante de tratarse de salvar 20 kilómetros.

* * * •
Autoridades de Gana García y Santa Catarina recibieron al General Dí.u
y a su comitiva con entusiasmo. Manifestaciones, música, cohetes, c-.antos,
declamaciones, y los discursos obligados en semejantes casos.

444

Además de elogiar el v1s1tante las instalaciones industriales le causó tan
profunda impresión el espectáculo de las rocosas montañas de Ja Huasteca
al grado d~ expresar en tono emotivo hennosos conceptos de admiración.
En festeJos sencillos se pasaron la.~ horas, regresando la comitiva a Monterrey a medio día. Había que prepararse para el baile que tendría Jugar
en la noche en el Casino Monterrey.

Había llegado la ocasión para la sociedad de Monterrey de lucir en tod~ su esplendor su nuevo edificio del Casino, aún inconcluso, y el ata\'ÍO
lujoso de las damas. Para el realce del gran baile se hizo derroche de Juz
eléctrica, de flores, gasas, adomos esculturales, y de suntuosas alfombras.
La perspecth·a del Casino semejaba la escenificación de un cuento de hadas.
Una amable temperatura contribuyó al entusiasmo de la numerosa concurrencia que llenaba los salones. Deslumbrantes ata\'Íos de las damas e unpecables atuendos de los caballeros realzaban el conjunto.
L~ descripción de la fiesta la dejo a don Carlos Pércz Maldonado. En
su J1bro El Casino de Monterrey se ocupa de este acontecimiento social. Copio de su relato lo que considero complementa esta crónica:
"A las diez de la noche llegó el Presidente en compañía de la familia
del General Reyes, que era el Gobernador del fütado, y de sus Ministros ya
nombrados. Los socios del casino, haciendo valla por el vest!bulo hasta la
gran escalera, los recibieron vi toreándolos.
"Una comisión formada por los señores Adolfo Zambrano y Francisco G.
Sada, se e~c~rgaron de hacer la presentación de las familias de Monterrey
a don Porfino y sus acompañantes.
. "~1,_baile ~dn~ipi? con un lucido Minueto, en el que participaron fas
d1ecise1s parejas s1gu1cntes: ~efioritas María Reyes, Mercedes y María García !.~ugucrza, Clotilde García Gom.ález, Maria, Cannen, Celia, Angelina y
Carohna Zambrano, Carmen y Concepción González, .María Sada, Concepción Morales, Carlota !barra, Ana Degetau y Greta Houser.
"Iban acompafiaclas por los jóvenes: Osear Westendarp, José Calderón,
Femando Zambrano, Ricardo Gon;,.ález, Carlos y Jesús Sada Mugucr.ta, R6mulo Padilla, Faustino Palacio, Jo5é y Francisco Gomález, Enrique Padilla, Alfredo Farías, Ignacio Morelos, Arturo Houser, Manuel 1'fartíne7. y F.
Westcndarp.
"Las damas iban ataviadas con lujosos )' elegantes vestidos Luis XV, )'
los ~aballeros con traje negro de casaca, calzón corto, medias y cal:tado con
hebillas. Fue este cuadro mur elegante, vistoso y aplaudido. Después principió el baile general.
"A la una de la mañana se sirvió la cena. Al centro de la mesa de honor

•

445

�tomó asiento don Porfirio, siguiendo a su derecha la esposa del señor Gobernador doña Aurelia Ochoa de RC}'CS, don José Yvcs Limautour, doña Carolina Madero de Villarreal, el General Mariano Escobedo, doña Juana Reyes
de Madrigal, el Gral. Manuel González Cos.ío, doña Francisca Muguerza de
Calderón, el Lic. Joaquín Baranda y doña Ana González de Hernández. A
la izquierda del Presidente se encontraban doña Guadalupe Zambrano de
Treviño, el General Reyes, doña Pudenciana Madero de González, el ,G:ral.
Francisco z. Mena, doña Victoriana Madero de Villarreal, el G~al. G:roru~o
Treviño doña Sara Milmo de Kell&gt;·, el Gral. Francisco aranJo, dona Julia
Bremer 1de Reichman y el Gobernador de Coahuila ~on Miguel C~rdenas".
Era tan agradable el ambiente que el General D1az y acompanant.es se
retiraron a tas tres y media de la mañana, no obstante que les esperaba un
día de gran ajetreo.
Inolvidable fiesta para todos los asistentes, y para el General Díaz fu_e
motivo de reconocimiento profundo por las exquisitas y espontáneas maru(estaciones de admiración }' respeto que recibió de damas y caballeros.

VIII
INDUSTRIAS Y DESFILES

Para el cuarto día estaba programada en primer lugar una excursión a
la Ladrillera Monterrey, industria fundada por el Sr. J. A. Ro~n, prominente industrial, de nacionalidad norteamericana, que hab1a hecho en
Monterrey su centro de operaciones. Entre otras_ empresas se cuenta la publicación del primer periódico altamente mecanizado, El Monterrey News,
con ediciones en español y en inglés; la siembra en Mo~temorelos de n~ranjos traídos de San Francisco, California; y la construcción del Ferrocarril
de Monterrey al Golfo.
.
.
Fue motivo de admíraci6n para el General Díaz la calidad y vanedad . de
ladrillos fabricados, cuya resistencia se había comprobado en la. construcc16n
de edificios y pavimentación de calle .
Siguieron despu~ a las minas de San Pedro y San Pablo, _entonces en plena
y abundante producción. El viaje se ~ en el ferrocarril construldo para
el traslado de los minerales a la furuhci6n.
En un hermoso rincón de la montaña, cercano a las m~as, se si~6 la
comida a la que asistieron cerca de 150 perso~as. El amb1ente, ~p1rano
propició el cambio de unpresiones con el Prciudente de la Repubhca. Para

446

•

él la paz que existía en el país era su más preciada conquista. Lejos estaban los tiempos de las asonadas, de los distlll'bios políticos y de las inquietudes sociales. Todo hablaba de trabajo y de progreso, y nada más indicado
que continuar la tarea emprendida para cruzar eJ país en todas direcciones
con las líneas rérreas. En donde el ferrocarril camina Llega pronto la prosperidad, decía el General Díaz,
Su mente estaba llena de proyectos industriales, de mejoras materiales,
y del problema de la educación del pueblo. He Uevado, decía con satisfacción, a la Secretaría de Educación a don Justo Sierra, tal vez el hombre
cuyas dotes de cultura, honestidad y sentido humano, lo hacen el más capacitado.

Esos momentos de expansión dejaron ver el fondo de un hombre, que de
las duras jornadas de la guerra, habia pasado a las delicadas labores gubernamentales. El soldado mestim, poco amante de los buenos modales, se había transformado en un crioJlo refinado. Hasta el color de Ja tez, antes
bronceado, había cambiado a un color blanco sonrosado. Los bigotes largos
y negros eran blancos y cortos. Los ojos no habían cambiado su expresión
penetrante. Quienes lo conocieron sobre el caballo, jinete de largas y fatigosas jornadas, tenían que hacer un esfuerzo para suplantar aquella figura
cetrina y desgarbada por ]a del estadista pulcramentc vestido. En esta admirable transfonnaci6n mucho había contribuido su esposa doña Carmen Romero, dama de fina educación, culta y de grandes atractivos personales.
Al mediar la tarde se hizo el regreso a Monterrey.

* * * •
A las nueve de la noche se irúció el desfile de carros alegóricos y carruajes
descubiertos ocupados por bellas damas ataviadas con trajes de diversas regiones del pak
El General Díaz, acompañado del General Reyes y comitiva, presenciaron el atractivo desfile desde los balcones de la casa del General Reyes.
Los industriales y los comerciantes de mayor importancia se esforzaron

por el lucimiento de la fiesta, ingeniándose para presentar los más originales adornos de los carros, y las damas por su cuenta aumenwon el atractivo al participar en coches tirados por reJucientes troncos de caballos.
En 1a extensa columna se intercalaron tres bandas de música imprimiendo
una agradable nota de alegría.
Con este evento terminaron los festejos de ese día.

•
447

�IX
StMULACROS y REALIDADES

El programa que se había ordenado para el día 23 fue cambiado radicalmente, en virtud de que el General Díaz dct nnin6 regresar en la tarde de
ese mismo día a la ciudad de Mé:!1.".Íco. urgido por asuntos que requerían su
presencia en el Palacio Nacional.
Para la mañana estaban anunciada~ algunas vi itas a industrias, en la
tarde el simulacro de guerra y en la noche la velada literaria. Se suprimieron las visitas a las fábricas y en la mañana tuvo lugar el esperado espectáculo del simulacro de guerra, cuyo acto llamó poderosamente la atención del público, e pecialmente de la juventud, pues los viejos conocían ya
de verdad lo que era la guerra y en consecuencia aquello 110 pasaba de ser
un juego.
Más que como ilustraci6n en la materia del simulacro, voy a copiar el
encabezado del dispositivo del combate, pues ello nos coloca en condiciones
de apreciar lo que existía en el lugar de los hechos. Por ejemplo, para dar
una idea del caso se menciona que la e.alzada nión, que actualmente lleva
el nombre de Madero, desembocaba en el llano en que estaban construidos
los cuarteles federales y cerraba al poniente la calzada "una ceja de huizaches". No fue sino hasta 1929 siendo Gobernador del Estado el Gral. y Lic.
Aar6n Sáenz, cuando }'ª e dio forma precisa a la prolongación de la ave•
nida Madero hasta el pie del cerro de Las Mitras. Veamos la redacción de
referencia:
"El hecho de armas tendrá lugar en el llano, que se encuentra al S.O.
de la Estación del Ferrocarril Nacional, y el cual afecta la forma de un paralelogramos de 700 metros de Oriente a Poniente y 500 de Sur a orte. La
calzada Unión desemboca en el mismo, casi en la parte media de la cabecera Orienta1, y a la izquierda de ella está la fábrica de Moebius, a que
se hace re[erencia en la explicaciones, que es un edificio de dos pisos. La
vía del F rrocarril Nacional limita el llano por el Norte, estando unos 60
metros hacia el centro del mismo, adelantadas de esa vía y a 200 metros de
distancia una de otra, la ca a amarilla y caballeriza de Randle, a las que
se aludirá, construídas de madera; por el Poniente )' el Sur, una rala ceja
de buizaches delimita el campo, estando a ese último rumbo, en línea con
tal ceja, la casa Guzmán, que ha de citarse, f~ente a la expresada caballeriza
Randle. En medio del llano hay dos pequeñas casas de madera y piedra".
Entre otros pormenores de la descripción del simulacro se e.xpresa que
uno de los bandos combatientes lo componen el 5o. Batallón con 400 hom•
bres, el 9o. con 350, el Colegio Civil con 150, la Ocndanncrla Fiscal con

448

25 jinetes y una sección de artillería, en total se trata de 925 hombres. El
otro bando lo forman el 190. Bata116n con 400 infantes, el 3er. Cuadro 124,
Caballeria 300, una sección de artillería; ambulancias 20, sumando en total 844 hombres.
Con estos lemcntos se organiza el combate moviéndose de acuerdo con
lo planificado los bandos contendientes, de manera que el triunfo corresponda a qufon de antemano se le ha adjudicado.
No obstante el cambio de horario, la gente se volcó alrededor del campo de operaciones y para la juventud y los niños, se trató de un espectáculo
de enorme importancia; pues el tiroteo de cientos de fusiles y el tronar de
los cañones, así como el trotar de los caballos, daba la impresión de que efectivamente se estaba combatiendo y esto a la \'CZ que imponía temor, saturaba al espíritu de algo desconocido visualmente; pero de lo cual se había
hablado mucho en las tertulias familiares y en la escuela.
Para mediodía había concluido el espectáculo y los muchachos hacían
acaparamiento de cartuchos que guardaron como preciado recuerdo.

* * * *
Para las tres de la tarde el Teatro Juárez se encontraba lleno de concurrencia para presenciar el magnífico programa preparado y en el que participa.rían los más ilustres escritores y poetas.
Una vez que ocuparon sus lugares de honor el General Díaz y sus acompañantes, dio princípio el festival cantándose el Himno Nacional por niños
de las escuelas oficiales. Después la orquesta ejecutó la melodía Ruy Bias,
de Mendelssohn, siguiendo a continuación el discurso pronunciado por el Dr.
Rafael Garza Cantú, que principiaba a significarse como uno de los más
cultos maestros de la época. Siguió una variedad que llenaron la señora Carmen G6mez de Dá.vila, el Dr. W. W. Leech, la Srita. Enriqueta Vargas y
el Sr. Leonardo Oribe. Después de quince minutos de intermedio bailaron
un Minueto un grupo de jóvenes siguiendo la música de la estudiantina integrada por las señoritas Angelina García, Camila Lagrange, Carmela Gonzálcz, Carolina Zambrano, Concepción Michel, Dolores González, Elena Zambrano, Elisa Mclo, Guadalupe González, Irene Garza, María Espinosa, María Reyes, María Zambrano, Mercedes García Mugueria, icéfora Garza,
Pilar Gonzá!ez, Pilar Zambrano y irginia García Muguerza.
No habían concluido los aplausos cuando ya la Srita. Enriqueta Varga!
cantaba el Aria (del suicidio) de la Gioconda, para seguir al piano el señor
Jesú María Acuña (jr.) y a c.ontinuación el Tenor Leonardo Uribe cantó
una aria de Aída, continuando la declamación que de sus propios versos hizo el r. Celedonio Junco de la Vega, escuchándose. también un poema
del Dr. José Peón y Contreras, Senador de la República.

449
H29

�No sería posible transcnbir íntegramente los discursos y poemas que tanta impresión causaron en d auditorio, limitándome a copiar algunas pequeñas partes como orientación del sentimiento que en las cuestiones políticas imperaba.
Por ejemplo el Dr. Garza Cantú principió su discurso en los siguientes
términos, que envuelven la pintura de un triste panorama para analizar después el avance en el páis y la era de paz que había logrado el General Díaz
en provecho de la nación. Veamos sus expresiones:
" o hace tiempo todavía: aún vive la generación que viera, con espantados ojos, nuestro campos reducidos a estériles desiertos; las interminables
e incómodas carreteras, que cruzaban la vasta extensión del territorio mexicano, convertidas en asiento del pillaje y la matanza; las ciudades enchidas
por una multitud ociosa, revuelta, sin convicciones y sin fe, presa de la
desconfianza. y del temor; los vínculos nacionales, de Estado a Estado, de
ciudad a ciudad, de pueblo a pueblo, rotos casi por completo j y sobre todo
esto, el huracán de las pasiones que bate sus pavorosas y negras alas y que
con su aliento emponzoñado y encendido, envenena y mata, quema, consume y aniquila hasta los últimos gérmenes de vida. . . Luego. . . la ruina
general, la anarquía, el descrédito, el desprecio de los pueblos cultos; la insolente y pro\'ocadora reclamación del fuerte, miles de hombres armados que,
cual alud incontrastable se despeñan amenazando arrasar hasta en sus cimientos el edificio de la Independencia Nacional, y amenazando lo que es
más todavía, derribar lo que permanece en pie del decoro y di~dad de la
patria. Quedan entonces reducidas a escombros nuestras mayores ciudades;
el comercio, la agricultura y la industria, ahogados en un mar de sangre ...
¡ Y el bogar profanado, la familia dispersa y las columnas de rojizo humo
qu desde la· aldeas hasta el cielo
levantan, claman ven~".
La producción de don Celedonio Junco de la Vega, joven poeta y magnífico declamador, principia con estos fluídos versos:
Cruzaba ,io los deliciosos campos
de la niñez florida
cuando al heroico puerto
donde el destino me lanz6 a la vida
llegaba, de la p6lvora entre el humo
y al fragor de los bronces,
ese bizarro triunfador. Entonces
rasgaba el cielo la segunda aurora.
De abril, la aurora misma •
que nueve años atrás en Puebla dora,
con su luz inmortal, la altiva frente
de ese soldado cuyo arrojo abisma.

450

El Dr. Peón y Contreras dio lectura a un poema dedicado a Monterrey.
De él copio las siguientes estrofas:
¡Oh hermosa Monterrey, perla del norte,
cómo tu gala y esplendor hechizan!
¡ Cómo acuden las gentes a millares
para quemar incienso en los altares
de la gentil y bella fronteriza!
vienen a mí rumores de talleres,
ecos de risa, canto de mujeres,
por todas partes la uentura avanza,
'para llenar las almas de esperanza.
)' mostrarte a los mundos como eres!
Llegó al fin para ti la bienandanza
que el porvenir te trajo,
después de la faena
y de las rudas horas del trabajo!

Y por último he de mencionar el himno compuesto por don José Arrese,
que fue cantado al final de la velada por niños de las escuelas oficiales, transcribiendo el coro:
Salve egregio, valiente soldado
brazo, blandiendo el acero,
a la patria del yugo extranjero
supo un día glorioso librar.
Salve ilu.rtre, abnegado patricio,
que m la lucha también de la idea,
sobre ruda )' sangrienta pelea
ha sabido la paz cimentar.
CU}'O

* * * *
Se babia cumplido con el programa, aun cuando fuese con apremios durante el último día de estancia del General Díaz. Para las seis de la tarde
}ª estaban visitantes, comifo·as y una gran cantidad del pueblo en la E •
tación del Golfo, en donde se me-¿claban la alegría con la tristeza, porque
no hay despedida que no sea triste "y el que lo dude que se despida".
Las bandas de música alentaban el entusiasmo con marchas y el público
continuamente vitoreaba, tanto al General Día?. como al General Reyes. En
esos momentos en que los abrazos estrechaban a los hombres y las manos
se antojaban palmas de amistad, las reflexiones se imponían alrededor de

451

�la primera figura, ~".iendo cómo en él se personificaba la regla de los metales: plata en la cabeza, oro en los dientes y plomo en las piernas.
El declive de un cuexpo fuerte, férreo y de un cerebro lúcido se advertía aún sin el propósito de realizar un examen. El futuro no lejano nublaría los relámpagos de gloria y grabaría en la imaginación de quienes
lo habían tratado de cerca, la figura de un hombre que, habiendo sido
grande en la guerra y en la paz, caminaba hacia el abismo.
Llegó el momento de la partida. La máquina al arrastrar los carros resopló ruidosamente; dos largos silbidos indicaron la marcha hacia adelante
y atrás quedaba la comitiva oficial y el público que gritaba y aplaudía.
El presente se alejaba cargado de emociones en tanto _que el pasado se
diluía como el humo de la locomotora y el futuro inescrutable guardaba
celosamente el término final de un régimen, una época, una forma de vida,
un mar de sangre, una tragedia social espectacularmente humana, seguida
de la alborada, de nueva forma de vida, con la e.xperiencia ganada al tiempo y la angustia por alcanzar la bienaventuranza del pueblo que tanto había sufrido.
Así pasa la vida y la gloria, en tanto que la muerte iguala a todos ...

EL CONSEJO DE CULTURA SUPERIOR

( 1935-1943)
To.11Ás ME orRJc:1uOA CUEVA

Sociedad 'uevoleonesa de Hútoria,
Geografía y Esta.dística

I
Creaci6n

Et 4 DE SEPTIEM13RE DE 1935, un mes antes de trasmitir el poder, el Gobernador ustituto licenciado Pablo Quiroga disolvió mediante un decreto la comisión organizadora de la Universidad Socialista de Nuevo León y expidió las
"Bases para el Fw1cionamiento y Gobierno del Servicio de Cultura Superior".
Dicho "servicio público" tenía la misión de realizar "los propósitos establecidos en el párrafo primero del Art. 3o. Constitucional". El artículo 4o. de estas "Bases" establecía: "El servicio de cultura superior será gratuito".
El Consejo de Cultura Superior estaba constituido por los directores de los
Institutos, Facultades y Escuelas "bajo la jefatura" de un Presidente. "La designación de todos, corresponderá al Ejecutivo del Estado". {Artículo 6o.)
Así perdieron su relativa autonomía las instituciones universitarias. Efectivamente, la ley orgánica de la primera Universidad de Nuevo León, expedida
en 1933 y derogada en 1934, había establecido que era atribución del Consejo
Universitario elegir al Rector de la tema presentada por el Ejecutivo del Estado (Art. 9o., frac. V, y Art. 15). También estableció que los Directores de
las Facultades y Escuelas serían nombrados por el Consejo Universitario, "a
propuesta en terna de la Junta Directiva de cada Escuela o Facultad'' (Art.
25) . Pero el decreto que creó el Consejo de Cultura Superior decidió que todos los nombramientos debían corresponder al Gobernador del Estado.
Las instituciones que integraban la primera Universidad de Nuevo León,
al ser fundada en 1933, no fueron reformadas. Sin embargo, a la Universidad
$C le dio una estructura socialista. Se suprimió la Facultad de Filosofía y se
452

453

�agregaron la Escuela de Cooperativismo y el Instituto de Orientación Social,
ambos de filiación maxista.
La representación estudiantil prácticamente quedó anulada. En efecto, en
el último inciso del artículo 7 de las citadas "Bases" se estipula que es
atribución del Consejo de Cultura Superior: "h) Conceder al estudiantado

la inten)ención que juzgue prudente".
El Gobierno de Nuevo León, a pesar de los fracasos anteriores, no cedía
en su intento de implantar el marxismo en la Universidad. En el mencionado
decl'("to de 4 de septiembre de 1935, que creó el Consejo de Cultura Superior,
se afirma que la fundación de este "servicio público" se hace "en tanto se
provee por el H. Co11greso del Estado a la reforma educativa universitaria
socialista". La Comisión Organizadora de la Universidad Socialista ya había
entregado al Gobernador Quiroga un proyecto de la Ley Orgánica que se
pretendía imponer, pero ésta nunca se expidió. Los acontecimientos políticos
echaron abajo el plan gubernativo.
Se rompe el orden constitucional
El 10 de septiembre de 1935 el Gobernador Quiroga, miembro activo de
la logia Socialista "Independencia" número 26, designó Presidente del Consejo de Cultura Superior al doctor Angel Martínez Vill:irreal, Gran Maestro reelecto de la masonería nuevoleonesa., quien hizo algunos nombramientos. El cargo de Secretario recay6 en el profesor Abelardo González, Gran
Tesorero de la Gran Logia de Nuevo León. El Consejo de Cultura Superior,
bajo la presidencia del doctor Martínez Villarreal, celebró su primera junta
en la noche del 19 de septiembre.
Es preriso recordar que las eleccione para la renovación de los Supremo\
Poderes en el Estado se habían efectuado el domingo 28 de julio de 1935.
Los partidos contendientes postulaban para Gobernador de uevo León, en
el período 1935-1939, al ingeniero Plutarco Elías CaJles hijo, apoyado por el
Partido Nacional Revolucionario, y al General de Brigada Fortunato Zuazua,
sostenido por el Partido Liberal uevoleonés. La campaña política electoral,
iniciada a principios de ese año, se caracterizó por su violencia. El partido
oficial quiso imponer en el Gobierno de Nuevo León al ingeniero Calles
originario del Estado de Sonora e hijo del e.,_; Jefe Máximo de la Revolución.
Pero el pueblo dio a Zuazua un triunfo aplastante en las urnas.
El "caso político" de Nuevo León se resolvió en la ciudad de México. La
Secretaría de Gobcrnaci6n declaró la nulidad de las elecciones de Gobernador,
diputados locales r jueces civiles y penales. Por tanto, el Congreso del Estado,
a quien correspondía erigirse en Colegio Electoral y hacer el recuento de
votos, concluyó su ejercicio legal a las doce horas del día 15 de septiei:nbre

454

-fecha en que el nuevo Congreso debía inaugurar su período constitucionalsin haber instalado a la siguiente Legislatura. Es decir que desapareció el
Poder Legislativo, quedando en funciones la Comisión Permanente de dicho
Congreso, pero no como Poder sino únicamente para instalar la Legislatura
que resultara de los nuevos comicios. En definitiva nadie conoció el resultado oficial de las elecciones. La opinión pública sólo se enteró del cómputo
de votos por las declaraciones que emitieron los partidos.
Como hemos visto, el Congreso del Estado concluyó su mandato el 15 de
septiembre. En virtud de no haberse verificado la renovación del Poder Legislativo en la !echa y términos que la ley establecía, se prolongó el funcionamiento de la Comisión Permanente de dicha Legislatura hasta la instalaci6n
de la nue\·a, pero s6lo para el efecto de expedir las credenciales a los diputados que resultaran electos en los comicios, a que debía convocar el siguiente
Gobernador.
El Tribunal Superior de Justicia del Estado consideró que había dejado
de exhtir legalmente el Poder LegislatiYo en Nuevo !;eón. Por consiguiente,
el 4 de octubre de ese año faltaría el Poder Ejecutivo, pues el Gobernador
Quiroga concluía su petíodo constitucional el día 3. Al no haber declaración
legal acerca de la persona que debía asumir el cargo de Gobernador, debido
a la inexistencia del Poder Legislativo -único capacitado constitucionalmente
para hacer dicha declaratoria-, el mencionado Tribunal Superior de Justicia,
con fundamento en el artículo 144 de la Constitución Política del Estado ,
nombró el 26 de septiembre como Gobernador Provisional de Nuevo Le6n
al Profesor y General Gregario Morales SánchezJ quien ocupó el cargo desde
el 4 de octubre de 1935 hasta el 30 de abril de 1936. El nue\'O Gobernador
debía conrncar a elecciones ¡xtraordínarias en un plazo de seis meses. La Gran
Logia acató el nombramiento y comentó: "'Como masones no podemos me-

nos que felicitarnos por tener al frente del Gobierno del Estado a uno de los
factores más vibrantes de 1zuestra Augusta Instituci6n .. ." 1
El Gobernador Morales Sá11chez
El General Grccrorio Morales Sánchez asumió el Poder Ejecutivo de Nue\'O
León el 3 de octubre de 1935, a medianoche. El nuevo gobernante no estaba
ligado a los intereses políticos en pugna. Al darse a conocer su nombramiento se encontraba en Minatitlán (Veracruz), con los cargos de Comandante del 26o. Batallón y Jefe de dicho ector militar.
1
"Un elemento masón al frente del Ejecutivo local", en .Miel, órgano d la
logia ''Rafael Nájcra" número 33. Número 173, septiembre 31 de 1935, p. 5,
(f.sa re,•ista era considerada como porta\'oz de la Gran Logia de • ·uevo León).

455

�Al tomar posesión el General Morales Sánchez había expectación en el
medio estudiantil. Los dirigentes de la Federación de Estudiantes Socialistas
iniciaron la agitación para impresionar al Gobernador y ejercer sobre él alguna
influencia.
El 4 de octubre, el doctor Martínez Villarreal y los demás miembros del
Consejo de Cultura Superior presentaron su renuncia, dejando en libertad al
Gobernador para ratificar los cargos o hacer nuevos nombramientos. Morales Sánchez nada resolvió durante un mes.
El día 3 de octubre se había verificado la elección de Comité Ejecutivo
de la Federación de Estudiantes Socialistas. Fue declarada triunfante la Planilla Roja, que encabezaba como Secretario General el estudiante de medicina
Marcos Flores. Los partidarios de las planillas derrotadas impugnaron las
elecciones. Días después los estudiantes de la Escuela de Bachilleres, en acalorada sesión, pretendieron desconocer a la directiva de su "bloque" o sociedad
de alumnos. Al no llegar a un acuerdo unánime, los bachilleres salieron a la
calle e invadieron la Plaza del Colegio Civil, en donde se celebró un mitin.
Ahí los esperaban algunos líderes del movimiento estudiantil de septiembre
de 1934 contra la enseñanza socialista, quienes arengaron a los universitarios
y lanzaron ataques al régimen político anterior. Este movimiento de rebeldía
tu,·o como finalidad desconocer a la Federación de Estudiantes Socialistas y
a las directivas de todos los "bloques" (sociedades de alumnos).
Los estudiantes, que ascendían aproximadamente a cuatrocientos, se dirigieron al Palacio de Gobierno, siendo recibidos por el Gobernador. Los representantes del gremio estudiantil coincidieron en solicitar al General Morales Sánchez la destitución de los miembros que integraban el Consejo de
Cultura Superior y el desconocimiento de la Feeeraci6n de Estudiantes Socialistas, calificada esta última como organización incondicional de las autoridades universitarias. Además sugirieron el nombramiento de una persona
identificada con los estudiantes y con el Gobierno del Estado para ocupar e)
cargo de Presidente del Consejo. El Gobernador Morales Sánchez seguramente deseaba que esa petición saliera de los universitarios. Prometió consultar con sus colaboradores y solicitó a los estudiantes que le entregaran un pliego de peticiones.
Alumnos de todas las Facultades y Escuelas universitarias habían formado
un Bloque Mayoritario de Estudiantes Revolucionarios, que dirigía la revuelta
contra el doctor Angel Martínez Villarreal. En la tarde del 6 de octubre de
1935, los universitarios presentaron el memorándum solicitado por el Gobernador. El documento contenía tres puntos: la remoción del Consejo de Cultura
Superior, presidido por el doctor Martínez Villarreal; la renovación del profesorado universitario y la reorganización de las agrupaciones estudiantiles.
Además, solicitaban un cambio radical en la organización interna de los plan-

456

teles de enseñanza superior. Declaraban, entre otras cosas, que "nunca ha existido tanta falta de armonía entre el estudiantado y sus dirigentes" pues éstos
''ocupan sus puestos exclusivamente por influencias políticas y no por propia
capacidad". Denunciaban una grave deficiencia en el cuerpo docente: "Los
profesores actuales, 1m su casi totalidad, no son representantes id6neos de la
cultura magisterial de Nuevo Le6n y ocupan sus puestos únicame11te debido a
stt afinidad con los pasados directores de la política estatal". Por último exigían que se reconociera una auténtica representación estudiantiJ.2
El Bloque Mayoritario, creado bajo los auspicios del nuevo Gobierno, secundaba la política del Presidente Cárdenas y sostenía una adhesión absoluta
al General Morales Sánchez.

El problema universitario hace crisis
Los dirigentes de la Federación de Estudiantes Socialistas presintieron la
caída del grupo callista que dirigía el Consejo de Cultura Superior. Con el
fin de mantener sus posiciones, iniciaron una campaña a favor del doctor
Enrique V. Santos, director de la Escuela de Bachilleres y afiliado a la logia
"Tolerancia Masónica" número 6, quien guardaba estrecha amistad con el
doctor Martínez Villarreal. El objeto era que el doctor Santos ocupara la presidencia del Consejo.
El Bloque Mayoritario de Estudiantes celebró un mitin el lunes 7 de octubre en el Teatro Imperio, situado en la esquina noreste de las calles de Juárez
y Cinco de Mayo. Los oradores fustigaron a quienes habían desvirtuado los
fines propios de la Universidad y exigieron un proceso judicial contra los
autores de los ase inatos cometidos en la Plaza del Colegio Civil un año antes,
en la noche del 2 de octubre de 1934.
La Federación de Estudiantes Socialistas pretendió enfrentarse al Gobernador. Movilizó sus huestes y amenazó con declarar una huelga general en las
Facultades y Escuelas, si era removido el personal docente de la Universidad.
El Bloque Mayoritario, en sesión plenaria celebrada el día 9, acordó constituir un Consejo Reorganizador del Estudiantado, con el fin de que actuara
como portavoz del gremio universitario ant.e el Gobernador, declarando: "que-

da sin funciones la Federaci6rt de Estudiantes Socialistas de Nuevo Le6n,
pues carece del apoyo de la mayoría". El objetivo primordial era la disolución
de la F.E.S., dominada por los partidarios del doctor Martmez Villarreal, y
la creación de una nueva Federación estudiantil.
En sesiones extraordinarias, las sociedades de alumnos de todas las Escuelas
y Facultades, nombradas en esa época "bloques de estudiantes socialistas",
' El Porvenir, octubre 6 de 1935, pp. 5 y 8.

457

�desconocieron a sus directivas y eligieron otras, que acataron los nuevos lineamientos de la política, dictados por el General Morales Sánchez.
En la tarde del 14 de octubre se celebró una Gran Asamblea en el Teatro
Imperio, con la asistencia del Gobernador. El General Morales Sánchez dio
un voto de confianza a los estudiantes. En su disctlrn) dijo: '·permitidme que

os felicite por ese acto de t1obleza que habéis tenido al poner un hasta aquí a
las circunstancias pasadas en que os hablis encontrado".
La Federación de Estudiantes Socialistas no se dio por vencida. El 31 de
octubre celebró una sesión plenaria en la Escuela ormal. Fue invitado el
Gobernador quien presidió el acto. La asamblea degeneró en mitin político,
expresando los oradores algunos conceptos que ofendieron al General Morales
Sánchcz. En su extenso discurso, el Gobernador refutó varias ideas emitidas
por los oradores y expresó que "en sus asu11tos personales}' en sus conviccio11es
políticas no infltda nadie", añadiendo que "tampoco recibía consignas de ninguna persona". El Gobernador estaba decidido a hacer una reorganiz ción de
la enseñanza universitaria, eliminando los obstáculos que se interpusieran a
su paso.

Actuación del doctor Martínez Villarreal
El doctor Angel Martínez Villarreal, Gran Maestro de la masonería nuevoleonesa en 1934 y 1935, había tratado, inútilmente, de imponer el marxismo en la Universidad de Nuevo León. En esa tarea destructora fue secundado
por al unos miembros del cuerpo docente, quienes profesaban en las aulas
un odio increíble al Cristianismo. Su meta era desarraigar la Fe de las mentes
y los corazones juveniles.
Señalemos los hechos. A mediados de agosto de 1931-, cuando el Gobemador Quiroga lo elevó al cargo de Rector, el mencionado profesionista acometi6 la empresa de transfonnar la primera Universidad de Nuevo León.
Pero el ensayo socialista no tuvo éxito pues un movimiento estudiantil de
rebeldía, que proclamaba la Libertad de Cátedra, se extendi6 a casi todas
las iustituciones uniYersitaria . Ante la violenta protesta del estudiantado, el
Gobernador Quiroga decretó el 28 de septiembre de 1934 la extindón de la
máxima casa de estudios. Días desput'.s el mismo gobernante creó la Comisión Organizadora de la Universidad Socialista de Nuc\"O León, que actuó
durante once meses (octubre ele 1934-septiembre de 1935) bajo la pre-idencia del doctor Martínez Villarreal. Acerca de dicha actuación, en la que predominó el sectarismo, dice el profesor Plinio D. Ordóñez: ex Gran " faestro
de la Gran Logia de Nuevo León, en su importante obra acerca de la educación
pública nuevoleonesa: "solo nuestro Estado emprendi6 el t•sfu-"rzo de

agrupar sus Escuelas Superiores bajo el título de Universidad Socialista,

458

pero como su organi.zaci611 pareci6 demasiado radical en las mismas esferas
oficiales de México, no llegó a decretarse la Ley Orgánica respectiva ... " (p.
1403) Es decir, la línea de conducta que trataba de imponer el doctor Martínez Villarreal encontró una fuerte oposición en el mismo ambiente oficial.
Por otra parte, la polémica desatada en torno a la refonna educativa socialista afectó a la Gran Logia de ue,·o León. Siendo Gran Maestro reelecto
el doctor :Martínez Villarreal, en 1935, decidi6 que la masonería nuevoleonesa
debía participar abiertamente en aquella lucha. Sin embargo, "en el seno de
la misma institución (la Gran Logia) hubo quienes reprobaran toda acción a
favor del r•uevo Artículo Tercero". 3 Con tal motivo se suscitaron agrias cliscusione~ en las logias, que desembocaron meses después en un cisma. Bajo
la gestión del siguiente Gran Maestro, profesor Juan F. Escamilla, en la "tenida'' efectuada el 16 de febrero de 1936, la Gran Logia acordó apoyar al
Presidente Cárdenas y la enseñanza socialista. En Gran Asamblea, fue ratificado dicho acuerdo el 13 de marzo siguiente.• Pero esa decisión precipitó
la ruptura. Un numeroso contingente de masones, afiliados a once logias, desconoció los acuerdos. Los "desertores'' fueron suspendidos en sus derechos masónicos · consignados a la Gran Comisión de Justicia.' El grupo disidente
fundó la gran Logia Legítima de Nuevo León y se instaló en un antiguo edificio de la calle Zuazua, frente al Palacio de Gobierno. El profesor Ernesto
de Villarreal Cantú, miembro distinguido de la logia "Constanciau número 2,
afirma que ésta ha sido "la conmoci611 más fuerte" sufrida por la masonería
nuevoleonesa,IJ pues permaneció dividida hasta fines del año 1942.

II
El Gobernador preside
el Consejo de Cultura
El 4 de noviembre de 1935, el Gobernador Morales Sánchez se hizo cargo
de la Presidencia del Con ejo de Cultura Superior, sustiturendo al doctor
Martíne.z Villarreal. Ese mismo día comunicó a los miembros de dicha
institución: "/te resuelto asumir 1•o mismo la direcci6n del Consejo . .. " Y
añadió: "Durante los primeros quince días de mi Gobierno recorrí las Fa-

cultades, isitándolar a diuersas horas, sin Jrrevio aviso,

'.&gt;'

en algunas de ellas

• Villarrcal Can tú, Trabajo jiot,nte . .. , p. 288.
• Boletín ma.rónico, órgano de la Gran Logia de , 'ucvo León. Año 2, número 18,
agosto de 1965, p. 4.
• Gran Logia de libm .. . , pp. 106-108.
' El J11bileo • .. , pp. 116 y 117.

459

�encontré lar aulas abandonadas, no sólo por los alumnos, sino tambiJn por
los profesores . .. " Más adelante decía: 'me propongo desterrar de las aulas, de una manera definitiva, todo interés político )' egoísta, que hasta ahora
ha sido el causante de las hondas divisiones que uenimos lamentando". Terminaba con las siguientes palabras: "Me propongo, también, el fiel cumplimiento del artículo tercero constitucional, no para que sirua de arma de
combate en lides foternas de profesores y estudiantes, sino para que venga
a realizar el noble impulso que le dio vida, excluyen.do de la juvet1tud estudiantil todo doctrina religi.oso, combatiendo el fanatismo y los prejuicios 'Y
creando en aquélla un concepto racional 'Y exacto del uniuerso y de la vida
social".1 El profesor Morales Sánchez se adhería, sin reservas, a la consigna
comunista de descristianizar a la juventud.
El Gobernador cedió íntegramente el sueldo que Je correspondía como
Pr sidente del Cons jo de Cultura Superior, con el fin de que se destinara
a la compra de Hbros de texto para las bibliotecas de las Facultades y Escuelas universitarias. Asimismo, amplió algunas partidas del presupuesto de
egresos del Estado, a principios de diciembre, y le asignó al Consejo la cantidad de $ 1,969.50, aclarando que al terminar la administración del licenciado Quiroga estaba agotada, entre otras, la partida correspondiente al mencionado Consejo y e.'&lt;cedida en $ 2,054.93.
La primera junta presidida por el General Morales Sánchez se celebró el
10 de noviembre.
Entre los acuerdos tomados se halla la creación del Departamento de Educación Física, dependiente del citado Consejo. También se acordó reorganizar el Instituto de Orientación Social y la Escuela de Cooperativismo, creados para difundir el marxismo en la Universidad. El 6 de noviembre de
1935, el Gobernador Morales Sinchez ratificó los nombramientos de directores deJ Instituto y la Escuela a los doctores Eduardo Aguirre Pequeño y
Mateo A. Sáenz, respectivamente.
El Consejo de Cultura Superior aprobó otro acuerdo, que mantenía un
férreo sistema policiaco sobre los estudiantes. Este oprobioso sistema había
sido impuesto un año antes por la Comisión Organizadora de la Uni\'er idad
Socialista, bajo la presidencia del doctor Martínez Villarreal. La "Gaceta
Universitaria", órgano oficial del Consejo, informó (número 4, página 1)
que dicho acuerdo era el siguiente: "Exigir como requisito indispe1uable

para su ingreso en las Escuelas y Facultades dependientes del Consejo, la
credencial que acredite al solicitante como miembro de la Federación de
Estudia11tes Socialistas de Nuevo Le&amp;n, con el fin de obtener la agremiación
obligatoria a la uez que un control absolttto de la organizaci6n estudiantil
• El Por1.:enir, noviembre 5 de 1935, p. 4.

460

con respecto a ms miembros".' Los estudiantes, para ingresar a la Universidad, debían cumplir previamente ese requisito humillante, "comprometiéndose a sujetarse, sin objeci6n alguna~ al nuevo programa de la Escuela Socialista ... " •
En la sesión del Consejo, efectuada el 13 de diciembre de 1935 se concedió un representante tudiantil en las Juntas Directivas de cad~ Facultad o Escuela. (La Ley Orgánica de 1933 concedía dos). También se aprobó la intervención de un representante "del estudiantado e11 genr.ra/' 1 en el
Consej de Cultura Superior. Pero fue hasta varios meses después, en septiembre de 1936, cuando efectivamente se le concedió a la Federación de
Estudiantes Socialistas un delegado ante el Consejo, quien asistió a la primera junta de ese organismo el día 22 de dicho mes. En este aspecto también hubo Ui;! retroceso, pues la Ley Orgánica de la primera Universidad de
uevo León, fundada en 1933, concedió a la Federación de Estudiantes
niversitarios dos representantes: uno ante el Consejo Universitario como
Consejero Electo y el otro como miembro del Consejo de Administración
de la Universidad. Además aquella Ley Orgánica admitió dos representantes
estudiantiles por cada Facultad o Escuela, uno propietario y otro suplente,
como Consejeros Electos ante el Consejo Universitario.
En la Memoria anexa a su Informe de Gobierno, el General Morales Sánchez menciona, en la página 48, otro importante acuerdo: '·Se nombró una
Comisi611 para que en el transcurso del año y por medio de pláticas con los-

/Jrofesore.r proctda a la reforma de algu11os programas, tratando de darles una
orientoci6n puramente socialista". Esa tarea fue encomendada al Instituto
de Orientación Social, bajo la dirección del doctor Aguirre Pequeño.
El Instituto, ya reorganizado, enfocó su labor, exclusivamente, hacia los
maestros de la escuelas primarias oficiales, por medio de "cátedras" y "cotifere!lcios'', que eran sustentadas con criterio materialista y ateo. Los maestros, además, eran adiestrados en la lucha social y en la técnica y los procedimientos de los agitadores. El ambicioso plan de estudios aprobado un
año antes fue reducido a las siguientes materias: Historia de las Religiones.
Historia del Mo\'imiento Proletario, Sistemas Educativos y Arte y Literatura
Proletarios. A principios de 1936, el doctor Aguirre Pequeño fue pensionado
• El licenciado Galdino P. Quintanilla, eminente juri consulto nUC\'oleonés, dice:
".A iniciativa del Dr. Martíncz Villarn-al y como anna política contra loa alumnos
Y padres de íamilin, se estableció en el mismo año de 193-t la más vergonzosa de las
iniquidades, esto es la credencial socialista, patente de sumiai6n a los maestros y
directon:s políticos, pero que constitu)'e la más repugnante de las vejaciones ... "
" 'ue\'() León. Su vida institucional y jurídica en las última, d6cadas". El Pori,,ni,,
ene.ro 3 l de 1939, tercera sección, p. 10.
' Ord6ñez, HisJoria ... , p. 1380.

461

�por el Gobierno de Nuevo Le6n para realizar estudios en la ciudad de México. El Instituto de Orientación Social se disolvió poco después.
El Departamento de Extensión Universitaria celebró en esta época algunas "veladas culturales"J en las que participaban maestros
y alumnos,
"con
•
•
•

programas en que campea la música popular, la literatura revolucionaria Y
un amplio temario de carácter científico". Otra actividad de este Departamento fue la organización de "brigadas culturales", formadas por alumn~s
de las Facultades de Medicina y Derecho y las Escuelas Normal, de Bachilleres y de Cooperativismo, quienes sustentaron pláticas "de carácter higiénico, económico y educativo" en los municipios.
.
.
.
El Gobernador Morales Sánchez actuó como PreStdente mtenno del Consejo de Cultura Superior por espacio de casi seis meses. En ese período el
Consejo celebró once juntas.
En el año lectivo 1935-1936 se inscribieron en las instituciones de enseñanza superior 1,726 alumnos, impartiendo las clases 190 profesores, con
un presupuesto anual de $ 235,668.61.

La Escuela Normal Socialista
Los planes de estudio seguidos en la Escuela Normal ~asta junio de 1934,
bajo la primera Universidad de Nuevo León, quedaron sm efec~ e~ octubre
del mismo año al crearse la Comisi6n Org¡mizadora de la Umversidad Socialista, "adoptdndose entonces, a falta de otros conocidos, los (progr~as)
señalados para el Instituto de Orientaci6n Social . .. " 10 Esta fue, efe~tlvamente la única institución universitaria que aceptó los planes de ensenanza
' del Instituto.
marxista
Bajo los auspicios de la Comisión Organizadora de la Universidad Socialista de Nuevo León (octubre de 1934-septiembre ~e ~935 ) ! ~a ~scu~la
Normal sostuvo en sus fines educativos "un franco crtteno socialista', dice
Ord6ñez. La Junta Directiva de la Normal elaboró un ~eglamento ~eral
que establecía el funcionamiento del plantel en dos Se~one~ de ~nsenanza:
la Escuela Normal Primaria y la Escuela Normal Superior, sm dejar por esto
de ser una sola institución. Además formuló dos reglamentos particulares
con sus respectivos planes y programas de estudios. Todos ellos se p~sieron
en vigor el 5 de noviembre de 1934. El profesor Plini~ -~· Ordóñez, ~1rector
de la Normal en esa época, fue quien redactó en def1rutiva los mencionados
planes y reglamentos.
. .
Con la nueva organización se pretendía que la Escuela N~~al S~1ahs~
constituyera una "unidad escolar completa", con jardín de runos Y prunana

anexos. El plan educativo debía formar maestras de párvulos, maestros de
instrucción primaria rural y urbana y, por último, maestros especializados
en la enseñanza secundaria y normal. Pero no fue posible, "por dificultades
hacendarias", establecer dicha organización, pues sólo funcion6 la Enseñanza
Normal Primaria.
El programa didáctico de 1a Escuela Normal Primaria se debía estudiar
en tres años escolares, uno diurno y dos nocturnos, que incluían las nuevas
materias "de índole revolucionaria, en laJ que se concreta la ideología radi-

cal que se consideró a tono con la preparación que se creyó debería poseer
un maestro de la educación socialista". 11 Es decir, a los estudios dcl magisterio se agregaron las asignaturas del Instituto de Orientación Social.
En los dos primeros años se impartieron las asignaturas siguientes: Cooperativismo, Historia del Movimiento Proletario, Arte y Literatura Proletarios, Doctrinas Socialistas y Economía Social; en tercer año: Historia de
las Religiones y Sistemas Educativos. Este programa aún estaba en vigor,
con ligeras variantes, en el año 1946. El profesor Ord6ñez1 quien ha tenido
una "relevante trayectoria en la masoneria, en la que ostenta el grado 33",
admite que dichos planes educativos -obra suya- fueron "formuladas con

precipitaci6n y con un criterio impreciso e inconsistente sabre lo que era y
se proponía la educación socialista prescrita por las le)•es federales relativas". 12
A partir del año lectivo 1935-1936, los futuros maestros de Instrucci6n
Primaria cursaron su carrera en seis años de estudios. Los tres primeros1
que correspondían a la Enseñanza Secundaria, se estudiaban en la escuelas
oficiales del Estado, con cuyo certificado ingresaban a la Escuela Normal.
Los tres últimos años constituían el Ciclo Profesional con lo cual se obtenía el título. Además se exigían dos años de práctica' pedagógica. Ord6ñez
advierte: "Fue éste el año en que positivamente la Escuela Normal pas6 a
ser un plantel de ideología revolucionaria radical". Añadiendo que la enseñanza socialista en Nuevo León todaYía no estaba "definida oficialmente
y aún confusa en sus principios orgánicos, por la ignorancia sobre su propia

ttaturaleza funcio7!al y de las fu entes que debían dar su concepto educativo
su criterio didáctico . .. " 13 Creemos que los conceptos anteriores, emi-

y

tidos por un ex Gran Maestro de la Gran Logia de Nuevo León, están fuera
de toda sospecha.
El Gobernador Sustituto licenciado Pablo Quiroga había dictado, el 6 de
septiembre de 1935, dos decretos relacionados con la Escuela Normal Socialista. En ellos se añadía al presupuesto de la Escuela un subsidio para
los primeros cuatro meses (septiembre a diciembre) del año escolar 1935n
21

u,

462

Ordóñe-z, ob. cit, p. 1385.

u

lbidem., p. 1381.
lbidem., p. 1384.
Jdem.

463

�1936 y, además, se destinaba como "asitnto y albergue'' del plantel, el edilicio que ahora ocupa la Escuela "Presidente Calles" en la Calzada Madero.
Sin embargo, en ese año lectivo el presupuesto de la Normal "sufrí6 cuatro
modificaciones sucesivas". El alumnado decreció, limitándose a seis grupos.
El personal docente se redujo a 26 profesores, siendo disminuidos la nómina
y los gastos de sostenimiento. Por último, debido a que sólo funcionó la
Escuela Normal Primaria, las partidas iniciales, que se debían aplicar a ]a
nueva organización, fueron canceladas y se les dio otro fin.
El traslado de la Escuela Normal al edificio de la Escuela "Presidente
Calles", tampoco se llevó a cabo. Durante la administración del Gobernador Morales Sánchez "se suspendió indefinidamente". Después el Gobernador del Estado, General Anacleto Guerrero, derogó las disposiciones dictadas
por el licenciado Quiroga, ordenando que el mobiliario y material escolar
adquiridos se repartieran a otras escuelas. Por lo tanto, la Normal permaneció en su antiguo edificio de la calle Juárez, aunque sólo ocupó algunos
salones en el primer piso, lado sur, debido a la falta de alwnnos. El primero y segundo pisos del lado norte fueron cedidos a la Escuela Primaria
"Simón de la Garza y Melo".

La Escuela Normal Superior
Como hemos visto, la organización de la Escuela ormal Socialista se redujo
a la Enseñanza Normal Primaria. La creación de la Escuela Normal Superior
ya se había intentado en el año 1933, al fundarse la primera Universidad
de Nuevo León. Debía encargarse de preparar el magisterio para las Escuelas Secundarias y especializar al de Primaria. Sin embargo, fue hasta 1935,
bajo el Consejo de Cultura Superior, cuando el profesor Plinio D. Ordóñez
formuló el programa de estudios, adaptado al de la Escuela Normal Superior de México. En esa época no se llegó a designar la primera planta de
maestros, siendo imposible iniciar los cursos. Poco después, el General Anacleto Guerrero, Gobernador de Nuevo León, dispuso que el presupuesto acordado a la Escuela por el Gobernador Quiroga, se aplicara a la Escuela Secundaria de Monterrey. La Escuela Normal Superior, siguiendo el mismo
programa educativo -modificado en parte por el profesor Oziel Hinojosa-,
inició sus labores el 13 de octubre de 1941, con un plan de estudios de
tres años, pero sólo preparando maestros especializados en algunas materias
de Segunda Enseñanza o Secundaria. Al nuevo plantel universitario solamente podían ingresar maestros normalistas titulados. Esta fue la segunda
Escuela ormal Superior que funcionó en el país y la primera en provincia.u
" La ceremonia de inauguración de cursos se efectuó el mismo día 13 de octubre,

464

S_in embargo, habiéndose inscrito 45 alumnos, terminaron el primer a- l
uvo 16 d , to , •
no ecY. e es 5 urucamente 3 concluyeron los estudios, "después de un
penoso e irregular proceso escolar'', afirma Ord6ñez.

La FE.S.
Federación
·
d o, en octubre
d La1934
1 de Estudiantes Socialistas se hab'ia mtegra
e
, c~n ~s "~loques" (sociedades de alumnos) de las Escuelas y Fac~ltades un1vel"Sltana~. El primer local que ocupó este organismo estudiantil fue la Escuela Lean Tolstoy, en la Calzada Madero y la calle Juan Méndez. El profesor Ernesto de Villarreal Cantú (1899-1959), quien fue Directo~ General _de Educación Primaria y Secundaria en Nuevo León nos
descnbe el ambiente que privaba en dicho centro educativo: "fue constÍtuida
(la Escuela ~eón Tolstoy) prácticamente como centro orientador de in-

m~~as_ multitudes de jóvenes maestros, como semillero propagador de ideas
rewi~dicadoras de la clase proletaria, donde alternaban elementos liberales
de _tipo revolucionario, socialistas, comunistas y hasta representantes del anar~
quismo, que_ se reunían en apartado sal6n, por las noches, completamente
a oscuras, sin más luz que la de los cigarrillo··"
· b re
~ .15 Desde fin es d e noviero
d~ ~935, por acuerdo del Gobernador Morales Sánchez, la F.E.S. tuvo sus
oficmas en la planta baja del edificio central de la Universidad (ant'
Co
1 · C" 'l)
.
1guo
.
egio 1;1 , _P~CJsamente en la esquina suroeste de las calles de Washington
Y. Colegio 1~ · La F.E.S. estaba adherida a la Confederación de Estudiantes Socialistas de México.

?

. Al iniciarse las c1:15es, a principios de septiembre, se registraban Jas planill~ para la elecCJ6n del Comité Ejecutivo. Las planillas contendientes
debian estar apoyadas, cuando menos, por las delegaciones de tres Facultades o Escuelas. Cada delegación estaba integrada por tres estudiantes y represen_ta~a al ''bloque" o sociedad de alumnos de una Escuela o Facultad.
La opimón de dos estudiantes miembros de una delegación daba el voto de
·
su "bloque" respect.J.vo.
Las delegaciones l'ecibían de la' directiva de sus
"~loq~'es" la consi~na de votar por determinada planilla, mediante un escnto cuyo contenido no podrán variar de propia voluritad (los delegaen un sal6n del antiguo Colegio Civil, sede central de.! Coruejo de Cultura s
·
en donde estaba
.
uper10,r,
. . . asentada provisionalmente la Escuela • 'onnal , mientras
se constnua
su nuev~ edifo:10. Las clases se impartieron en las aulas de las Escuelas de Bachilleres Diurna y Nocturna.
'" Renacimiento, revist_a educaúva magÍstrriaL Núms. 101-102, mayo y junio de 1959,
p. 2. (En la portada dice: noviembrt: y dicumbre).

465
J-130

�•

dos) ... " 1 a Las elecciones se llevaban a cabo, generalmente, a principi~s de
octubre en el local de la F.E.S. La votación se efectuaba por medio de
delegaciones. Unos días después, rendían la protesta los candidatos ele~tos,
tomando posesión de sus cargos. Por regla general, eran los más extremistas
quienes ocupaban los cargos importantes.
El Comité Ejecutivo de la F.E.S. tenía, en 1938, los siguientes cargos: Secretario General Secretarios del Interior, del Exterior, de Educación, de
Finanzas, de Pre~sa y Propaganda de Acción Obrera y Campesi~a, de Acción
Femenil y Representante ante el Consejo de Cultura Superior. Algunos
cargos se suprimieron y otros se crearon en distintas épocas.
Las elecciones internas de los "bloques", para la renovación de sus mesas directivas, se celebraban en las Escuelas y Facultades a fines de septiembre .
Eran de vital importancia los norobl'amientos de los tres delegados que tomaban parte en la elección del Comité Ejecutivo de la F.E.S.
El Comité Ejec\itivo de la Federación de Estudiantes Socialistas fue acusado frecuentemente de violar los Estatutos de dicho organismo. En efecto,
hada nombramientos, designaba comisiones, dictaba acuerdos impo_rta~tes, enviaba delegaciones, cte., sin la aprobación de los "bloques" estudiantiles que
deda representar.
Representación estudiantil
ante el Consejo
Durante ocho años la opinión estudiantil fue ahogada. La participación
de los universitarios en el Consejo de Cultura Superior era prácticamente nula. De de septiembre de 1936, en que por primera vez se admitió un ~presentante, hasta septiembre de 1943, fecha.~~ que se crea la actual Uruversidad de Nuevo León, solamente se perrrutio un delegado de 1~ Fede~ación de Estudiantes Socialistas ante el Consejo. En el último ?no ~ect~vo
1942-194-3 dicho delegado representaba a dos mil seiscientos uruvers1tanos.
Es decir, 1)a representación estudiantil no se concedió por_ Faculta~es Y Escuelas, como lo establecía la Ley Orgánica de 1933, sino mediante una
Federación.
Es preciso recordar que durante el año lectivo_ 19~3-1934,_ bajo la primera Universidad de Nuevo León, el gremio estud1ant1l fue digname~te ~presentado en el Consejo Urúversitario por dos Consejeros, uno prop1etano
y otro ~uplente, como delegados de los alumnos_ de cada Escuela y Facultad,
quienes asistieron al período ordinario de sesiones.
,. "Bases'' para. las elecciones del Comité Ejecutivo de la F.E.S., en El Sol, septiembre 29 de 1936, p. 3.

466

Después ya no existió una representación auténtica, genuina, del estudiantado. En efec_to, ~l d?legado estudiantil admitido en el Consejo, no era electo por ~~s umvers1tanos, pues su nombramiento lo expedía la F.E.S. con la
apro~ac1~n expresa del Consejo. En tal situación, sólo algunos problemas
cstudianti!es eran planteados ante el Consejo de Cultura por dicho representante, qlllen debía frenar las exigencias legítimas de los universitarios -por
justas que fuesen- o bien retardarlas.
La Federaci_6n de Estu~i~ntes Socialistas, auspiciada por el Consejo de
, Cultura _Su~~nor, fue el uruco organismo estudiantil reconocido. Con ese
p~er, eJerCio un control casi absoluto sobre los estudiantes. La F.E.S., diri?1da durante cerca de una década por un grupo de jóvenes audaces, pudo
1mpone.rse por el fraude en las elecciones y, más de una ,,ez, por el terror.
Por otrn parte, los universitarios, en esporádicos brotes de rebeldía afrontaron
valerosamente esa situación.
'

Los nueuos comicios
El Gobernador Morales Sánchez convocó a elecciones, con fecha 7 de
enero de 1936, para la renovación de los Poderes Legislativo y Ejecutivo.
~a Conve~ción Estatal del P.N.R., celebrada el 2 de febrero siguiente, designó candidato a Gobernador de Nuevo León al General Anacleto Guerrero
El Partido Liberal Nuevoleonés postuló nuevamente a] General Fortunat~
Zua.zua. Las elecciones se efectuaron el 5 de abril, siendo declarado triunfador el candidato oficial

III
El General Anacleto Guerrero,
Gobernador
El Profesor y General Grcgorio Morales Sánchez ejerció como Gobernador de ruevo León y Presidente del Consejo de Cultura Superior basta el
30 de abril de 1936. En los siete meses de administración se mostró sumiso
al gobierno cardenista y consolidó el estatismo en materia educativa. Entregó el poder el lo. de mayo de ese año al General de Brigada Anacleto
Guerrero, quien dirigió los destinos del Estado hasta el 4 de octubre de 1939.
La Federación de Estudiantes Socialistas presionó al nuevo Gobernador
para que volviera a dirigir las instituciones universitarias el doctor Angel
Martínez Villarreal, quien ejercía un influjo muy grande en la política es-

467

•

�tucliantil. Sin embargo, el General Guerrero no cedió ante aquellas presiones y designó el 9 de mayo de 1936, como Secretario ~el Conse~o de.Cultura SuperiorJ en funciones de Presidente, al doctor Ennque C. L1vas, Joven
profesionista afiliado a )a logia "Simón Bolívar" número 20 de Monterrey,
en la que ocupó el cargo de Orador un año después.17 En un boletín de
prensa, publicado en "El Porvenir" el día 11, la F_.E.~-- comentaba el nombramiento y afirmaba que el doctor Livas "se ha .ngnifu;ado dentro del Blo-

que de Médicos Revolucionarios de Nuevo León".
.
.
A mediados de mayo, el Gobernador ratificó el nomb~ento de DJI'Cctor
del antiguo Hospital Civil al doctor Angel Martínez V1llarreal:

•

Al iniciarse la administración del General Guerrero desapareció el D~p~tamento de Extensión Universitaria, cuando entró en vig~~• el lo. ~e 1un10
d 1936 la nueva Ley de Hacienda que le retiró el subs1d10. También fuer:n cla~surados los dos "centros de orientación social para obreros", que dependían de dicho Departamento y funcionaban en las Escuelas "A~lardo L.
Rodríguez" y "Revolución", bajo el nombre de Escuelas Secundarias Nocturnas Números 1 y 2. La F.E.S. solicitó repetidas veces al_ Gobernador la
reapertura de esos centros de agitación, pero na~a _se re5?lv1ó.
,
El doctor Livas estrenó el cargo fijando su entena radical en_,un artíc~o
intitulado ''La Escuela Socialista y la Universidad", que apareCIO en el nu"Gaceta Universitaria" correspondiente a junio de 1936.
mero 6 d e la
'
· ió
Años des ués afirmará el doctor Livas: "En un ambiente de ag1tac n
que no ces~ba continuáronse las actividades . .. " Y añade: "lenta, pero
firmemente, f:e imponiindose el trabajo del Consejo . .. " 18 En efecto, a
fines de abril de 1936, los "bloques" de algunas ~a_cultades y Escuelas habían desconocido a la directiva de la F.E.S., pres1d1da por Marcos Flores.
Los descontentos nombraron otra que encabezó Emilio Caballero Lazo,
estudiante de Medicina, miembro del Comité Ejecutivo del Frent~ Popular
Mexicano. E] Gobernador Morales Sánchez, en su carácter de Presidente_ del
Consejo de Cultura Superior, reconoció al día si~ente a la nueva directiva de la F.E.S. siendo éste el último acuerdo que dictó. Pero l~s delegados
tudiantiles de '1os · otros planteles universitarios siguieron considerando lees'tima a la directiva anterior. La división en el grenuo
· estudian til era evi'dente •
gi E
tículo intitulado "Nuestra pobre Universidad", aparecido en. el
n 1:1° '!:El Sol" del 3 de septiembre de 1936, bajo la firma de Rodng?
se hace este agudo comentario: "Si la Universidad es la_ síntesis
'Y reflejo de fa cultura de u11 pueblo, JJreciso es confesa: la ~ompleta ruina c~ltural de nuestro Est ado ,, . y agrega·• "Nuestra .Universidad
.
. , ha descendido

~=~n,

a un plano en el que hablar de espiritu resulta qu11otería rid1cula. ¿Qué m~
De la Garza, Apunl,s . .. , pp. 92 Y 98.
,
,.. "Breve resei'ia histórica ... ", Uni111rsidad, numero 1, P• 73.

11

468

tivo espiritual va a convencer a una Universidad 'materialista'?" Refiriéndose
al gremio estudiantil, comentaba: "sólo hay una masa inerte de juventudes
dormidas, que fácilmente modelan a su capricho y antojo los líderes politicoestudiantüe.r".
El General Anacleto Guerrero, quien tomó posesión "cuando finalizaba
el año escolar (1935-1936), nada pudo realizar entonces'', dice el profesor
Ordóñez (p. 1389). En su primer informe administrativo, leído el 11 de
septiembre de 1936, sólo afirmó: "este Gobierno no omitirá esfuerzo alguno
por mejorar consta11temente este importantlsimo Ramo de la cultura humana".
El callismo en desgracia
Los políticos de filiación callista habían regido los destinos del Estado de
uevo León más de una década. El General Guerrero toleró al principio
la agitación que desarrolJaban. Pero el 4 de agosto de 1936 dictó una medida extrema al ordenar la suspensión, por quince días, del Alcalde de Monterrey, Heriberto Montemayor, quien entregó el cargo al Alcalde Suplente,
Fausto Gálvez Pérez. Poco después el Procurador de Justicia consignó al ex
Alcalde por peculado y otros delitos. Montemayor no volvió al Palacio
Municipal.
El mismo día 4 fueron cesados, por orden del Gobernador, los doctores
Angel Martínez Villarreal, director del antiguo Hospital Civil, y Mateo A.
Sáenz, director de la Escuela de Cooperativismo. Este último también fue
dado de baja como profesor de la Escuela Secundaria úmero 1 y de la
Escuela de Bachilleres. Ambos eran miembros de la clirccth-a del Frente Popular Mexicano, que -&lt;leda "El Sol"- "enarbola la bandera del más puro

marxismo como principal divisa''.
El siguiente año lectivo se inició a principios de septiembre de 1936 con
una matrícula de 1870 alumnos. Las clases fueron sustentadas por 182 profesores. El presupuesto ascendió a $ 207,733.00.
La situación política hizo cris.is cuando el doctor Martínez Villarreal fue

víctima de un alevoso atentado. Al mediodía del sábado 26 de diciembre
de 1936 varios individuos annados pretendieron secuestrarlo frente a su consultorio, obligándolo a subir a un automóvil. Pero al ser sorprendidos por
algunos transeúntes, uno de aquéllos lo hirjó con su pistola en la frente. El
doctor Martínez Villarreal declaró a la prensa local que ya había sido amenazado varias veces por funcionarios del Gobierno. El hecho adquirió mayor resonancia cuando el senador nuevoleonés doctor Julián Gana Tijerina,
acusó públicamenteJ en la Cámara Alta, al General Anacleto Guerrero como
autor intelectual del asalto. El Gobierno de Nuevo León negó los cargos y

469

�acusó al doctor Martinez Villarreal de haber preparado él mismo el "supuesto
atraco».
A mediados de noviembre de 1936 se había practicado una importante

diligencia en la causa instruída contra el asesino de los estudiantes Víctor
Manuel Gonzálcz y Francisco G. González. El crimen fue cometido la noche del 15 de julio de 1935, al iniciarse en esta ciudad el XII Congreso
de la Confederación Nacional de Estudiantes. En la mencionada diligencia
fue presentado un dictamen que firmaban dos "peritos en balística". El documento concluía afirmando que la muerte de los estudiantes no había sido
causada con la pistola del acusado. En los últimos días de ese año, un
juez inicuo puso en libertad, bajo fianza de tres mil quinientos pesos, al asesino.1º (La justicia no tardó en llegar, aunquf por otros caminos. En fe.
brero de 1938, el criminal caía muerto a tiros en Monclova, Coahuila).
A partir del lo. de enero de 1937, se establecieron las cuotas de cinco
pesos mensuales a los alwnnos de las Facultades y tres pesos a los estudiantes
de la Escuela de Bachilleres. Tal disposición "no se hizo efectiva a los
estudiantes normalistas" -dice el profesor Ordóñez (p. 1434)-, pues "en
ningún tiempo éstos habían pagado cuota o colegiatura por sus estudios".
Desptlés el Gobierno del Err.ado implant6 la exención de cuotas para los
estudiantes que no pudieran cubrirlas.
Se inicia la agitación política

A principios de enero de 1937, la pugna entre los elementos de extracc1on callista, desplazados de la administración pública, y el Gobierno nuevoleonés era evidente. Tras la expulsión del país del Jefe Máximo de la
Revolución, ordenada por el Presidente Cárdenas, la oligarquía callista, antes poderosa y ensoberbecida, fue humillada.
El doctor Martínez Villarreal, Presidente del Frente Popular Me.xicano,
y algunos dirigentes sindicales esgrimieron contra el Gobierno del Estado
una arma poderosa: la agitación obrera. El ex Rector, atrincherado en la
directi,·a de la Federación de Trabajadores de Nuevo León (F.T.N.L.),
en donde actuaba como Secretario de Acción Educativa y Asuntos Culturales, dirigió sus dardos envenenados contra la administración del General
Guerrero. En esta época el doctor Martínez Villarreal ocupaba importantes
cargos en las directivas de varias organizaciones obreras. La táctica era
lan7ar a los trabajadores contra el Gobernador de Nuevo León, pero esa
actitud dividió a los sindicatos, pues algunos apoyaban incondicionalmente
'" La revista Ariel órgano de la logia "Rafael Nájera" número 33 (núm. l 79,
diciembre 31 de 1935, p. 44), decía que el citado juez era "uno de los más j6vcnes
y entusia.nas miembros de la Orden Masónica".

470

al Gobernador. La actuación del doctor Martínez Villarreal y de los líderes
sindicales era francamente revolucionaria, subversiva. Esta labor demagógica
dio por resultado una lucha intergremial que produjo, a principios de agosto
de 1938, una grave escisión, cuando más de diez sindicatos, inconformes por
los ataques al General Anacleto Guerrero, desconocieron al Comité Ejecutivo de la F.T.N.L. y, en el mes de noviembre siguiente, fundaron la Federación Autónoma del Trabajo.
El Comité Ejecutivo de la Federación de Estudiantes Socialistas, dominado por los izquierdistas, secundó la campaña de agitación contra el Gobernador. En la sesión celebrada la noche del 7 de enero, el mandatario
11uevoleonés fue acusado entre otras cosas de pretender la incorporación de
las Escuelas Normal, Industrial "Alvaro Obregón", de Cooperativismo, de
Bachilleres e Industrial Femenil "Pablo Livas", a la Dirección de Educación
Primaria y Secundaria en el Estado, segregándolas del Consejo de Cultura
Superior. La asamblea lanzó violentos ataques al Gobierno de Nuevo León.
En la misma sesión fue desconocido, como Jefe de Zona de la Confederación de Estudiantes Socialistas de México, el estudiante de Leyes Arnulfo
de la Garza, quien actuaba como delegado de dicha Confederación en el
norte de México. A De la Garza se le hizo el cargo de pretender apodeirar~e de la directiva de la F.E.S., que tenía como Secretario General a
Pedro Míreles Malpica, también estudiante de Derecho, afiliado a las Juventudes Socialistas Unificadas de Nuevo León. Al concluir la asamblea
los partidarios de De la Garza declararon que los acuerdos tomados en tan'
memorable sesión eran ilegales, pues la mayoría de las delegaciones no había
asistido. Aquellos jóvenes, adiestrados en la intriga, eran como el vivo reflejo de los personajes que actuaban en la vida pública nacional. No pocos
de ellos iniciaron su carrera política en esos años.
La campaña de agitación sólo tuvo un éxito relativo en la Escuela de
Bachilleres. Las demás instituciones universitarias permanecieron a la espectativa.
En vista de los ataques lanzados al Gobernador, en la sesión efectuada
el día 12 del mismo mes, el "bloque" de la Facultad de Derecho acordó resolver independientemente sus problemas, mientras la F.E.S. "no esté digna
y legltimamente representada".

Un editorialista local había fustigado unos meses antes a los instigadores
del desorden: "Las líderes improvisados, miopes y fanáticas, de la extrema
izquierda estudiantil, vociferan y desbarran a diestra :&gt;' siniestra, sin que una
sola voz de protesta se levante en defensa de la dignidad y el decoro que
debiera guardar el gremio universitario'~. Refiriéndose a los cabecillas de la
471

•

�F.E.S. dice, acertadamente, que ·'se erigieron en directores de la clase estudiantil, a la sombra de una situación anárquica y de completa confusión".'º

•

Inquietud e,i la Escuela
de Bachilleres
El lunes 15 de febrero se inició una huelga en la Escuela de Bachilleres,
que en aquella época tenía 380 alumnos. Los estudiantes pedían la remoción del director del plantel y, además, del prefecto, sub-prefecto, ocho celadores y siete "preparadores", a quienes calificaban de "déspotas''. Esa
misma noche, todas las Facultades y Escuelas universitarias acordaron secundar el movimiento. También Ja Escuela Normal y las Facultades de Medicina y Química presentaron pliegos de peticiones al Gobernador del Estado.
El General Anacleto Guerrero accedió a resolver algunas de ellas, pero dio
todo su apoyo al director de la Escuela de Bachilleres. Los estudiantes, en
asamblea general, tomaron el acuerdo de continuar la huelga.
Un lamentable suceso vino a ensombrecer el problema estudiantil. El día
22 cierto profesor de la Escuela de Bachilleres hirió a tiros, aunque no de
gravedad, a tres estudiantes. El empistolado catedrático fue desarmado por
otros estudiantes y, días después, declarado formalmente preso. Afirmó ante el juez que disparó al suelo por temor a ser agredido, pues unos momentos
antes un grupo de jóvenes huelguistas había atacado a un estudiante que
lo acompañaba. El impulsivo catedrático no tardó en obtener su libertad
bajo fianza. A consecuencia del incidente varios estudiantes fueron expu.1sados por orden del Gobernador, aunque el acuerdo fue revocado posteriormente. Los estudiantes volvieron a clases el dia 26, cuando el General Guerrero ofreció resolver fa,·orablemente las peticiones que fueran justas.
El Gobernador r.¡mtraataca
El Gobernador echó mano de la ley y la dejó caer sobre sus enemigos.
En la madrugada del domingo 11 de abril fue aprehendido e internado en
la Penitenciaría el político Lauro Villalón. En el transcurso del mismo día
los agentes de las Comisiones de Seguridad arrestaron a Indalecio Uresti, ex
Comandante de la Policía de Monterrey, y a otros individuos. También fue
detenido Heriberto Montemayor, ex Alcalde de Monterrey. La noticia de
las detenciones cundió por toda la ciudad. Las autoridades guardaron silencio y se negaron a informar a. la prensa. El proceso instruído contra los
re ponsables de "los sucesos del Colegio Civil", ocurridos la noche del 2 de
'" El Sol, noviembre 7 de 1936, p. 3.

472

octubre de 1934, había sido desempolvado. (En esa ocasión, durante un mitin contra la enseñanza socialista, efectuado en la Plaza del Colegio Civil,
fueron asesinados los obreros Benjamín lbarra y Modesto López y heridas
otras personas, a manos de los pistoleros callistas. Desde el interior de varios automóviles }' camiones, que giraban lentamente en torno a la plaza.
aquellos criminales dispararon una lluvia de balas contra el pueblo) .
Unos días después, los acusados declararon en diligencias privadas; todos
negaron los cargos. Salieron a la luz pública algunos hechos que habían sido ocultados durante el gobierno del licenciado Pablo Quiroga.
El 15 de abril el Juez Penal dictó auto de formal prisión contra Montemayor, Villalón, Uresti y otros tres individuos. Los dos primeros fueron
confinados en la Penitenciaría y luego trasladados a la Jefatura de la Séptima Zona Militar; el tercero fue internado en la Inspección General de
Policía. Sin embargo, la opinión pública y la prensa local señalaban como
responsables de los hechos al doctor Julián Garza Tijerina, senador nuevoleonés, al citado Heriberto Montemayor, ex Alcalde de Monterrey, y al doctor Angel Martínez Villarreal, ex Rector de la primera U Diversidad de
Nuevo León. Por su interés, transcóbimos íntegra la declaración de un testigo al periódico "El Porvenir" -aparecida en la edición del 13 de abril-,
en la que relata cómo se preparó la agresión:
" ... nos expresó haber afirmado ante el Juez que la noche de la balacera en la Plaza del Colegio Civil, se encontraba en las oficinas del Partido
Nacional Revolucionario cuando el Dr. ]ulián Garza Tijerilla, Heriberto Montemayor ,, el Dr. Angel .\1artínez Villarreal, ordenaron que se armaran los
elementos allí reunidos para ir a desbaratar el mitin de los estudiantes en
el Colegio Civil, según se lo dijeron a todos, agregando que tan pronto como
estuvo lleno ttn cami6n, el Dr. Garza Tijerina ordenó que se trasladara rápidamente al lugar indicado. En autom6viles también se dirigieron a la
Plaza del Colegio Civil, Garza Tijerina y demás.
"Que no había pasado mucho tiempo cuando los vio regresar a Heriberto
Montemayor y Garza Tijerina en un autom6vil y al Dr. Martínez Villarreal en otro, observando en los tres mal humor. Al bajarse de los autom6viles insultaron a quienes los hablan acompañado. También vio que el autom6vil que ocupaban A{ontemayor y Garza Tijerina tenía una perforació1i
en el parabrisa, así como otros golpes al parecer ocasionados con piedras.
Recuerda que, cuando se encontraban en el interior de las oficinas del P.N.R.,
.Montemayor y Garza Tijerina por espacio de media hora estztvieron hablando por teléfono a varias partes, dándose cuenta qt,e en u,ia de las conversaciones Garza Tijerina contest6 que 'lo hecho ya no tenía remedio', agregando: 'ahora qué se hace', refiriéndose a la balacera que acababa de regís-

473

�trarse, ignorando con qué persona estuviera hablando, deduciendo que seguramente le había llamado la atención por lo que habían hecho".
Heriberto Montemayor, Lauro Villalón, lndalecio Uresti y los otros detenidos quedaron en libertad bajo fianza. Entonces fue llamado a declarar el
doctor Angel Martínez Villarreal, quien también neg6 los cargos ante el
Juez Penal.

La nueva Ley Orgánica
Al de aparecer la primera Universidad, en septiembre de 1934, la Ley
Orgánica y el Reglamento que regían la vida académica de las instituciones
de enseñanza superior, fueron derogados. Durante once mese , bajo la Comisión Organizadora de la Universidad Socialista, las Facultades y Escuelas
unive1 itarias eran controladas por medio de disposiciones que dictaban el
Gobernador Quiroga y el doctor Martínez Villarreal.
La citada Comisión Organizadora elaboró un proyecto de Ley Orgánica
ocialista, que apareció publicado posteriormente en la "Gaceta Universitaria", órgano del Consejo de Cultura Superior, números 6, 7 y 8, correspondientes a junio, julio y agosto de 1936. Ese proyecto fue entregado al Gobernador Quiroga y, meses más tarde, desechado por su radicalismo. El profesor Ordóñez puntualiza que "fue después rechazado por el Gobierno del

General Anacleto Guerrero". 21
E] Gobierno de Nuevo León encomendó al licenciado Enrique Medina,
su abogado consultor, la redacción de otro proyecto, quien lo presentó oportunamente. La "Gaceta Universitaria" (núm. 9, septiembre de 1936, p. 5)
dijo que "adolecía de graves y fundamentales errores". Ordóñez, por su parte,
afirma que el doctor Livas "cit6 al Consejo para la elaboraci6n de un nuevo
proyecto de Ley Orgánica de la Universidad de Nuevo León, que fue enviado al Ejecutivo del Estado, después de rechazar el que habla formulado
el Departamento Consultivo del mismo Gobierno". Y añade: "En este proyecto se sigue la tendencia de dar a la enseñanza universitaria una orienta..
ci611 socialista, sin extremismos que limiten el campo universitario, proyecto
que aún rio ha sido aprobado (a principios de 1939)".22
En efecto, el Consejo de Cultura Superior formuló, a mediados de 1936,
una nueva Ley Orgánica y la entregó al Gobernador Guerrero, quien la turnó
al Congreso local en los últimos días de septiembre. El artículo lo. del
mencionado proyecto afirmaba que la Universidad ''adoptará como base prin"' El Porrenir, enero 31 de 1939, quinta sccci6n, p. 2.
" ld11n.

474

cipal de sus enseñanzas científicas, filosóficas y artísticas, la Tesis Filosófica
del Materialismo Dialéctico". El objetivo principal sería difundir la cultura
en las clases obrera y campesina por medio de campañas de extensión uni,·ersitaria. Pero no se volvió a hablar del asunto hasta abril de 1937&gt; cuando
la prensa regiomontana com ntó que había sufrido ,.algunas modificacio,ies".
El proyecto de Ley Orgánica permaneci6 en el Departamento Consultivo
del Gobierno del Estado varios años. A fines de 1940, el siguiente Gobernador, General Bonifacio Salinas Leal nombró una Comisión que debía redactar una nueva Ley Orgánica universitaria. Pero el decreto que creó la
actual Universidad de Nuevo León fue expedido hasta septiembre de 1943.
Prosigue la agitaciótl estudiantil
El Comité Ejecutivo de la Federación de Estudiantes Socialistas trabajaba,
incansablemente, por la unificación de los estudiantes, obreros y campesinos
nuevo! ·oneses. Pr tendía, contra la opinión mayoritaria de los estudiantes,
crear un solo frente para la lucha social. El fin que se proponía era organizar a las masas como fuerza de choque.
La directiva de la F.E.S. dio un paso en falso cuando acordó, a espaldas
del estudiantado. adherirse a una organización nombrada "Juventudes Socialistas Unificadas de uevo León", en cuyas filas militaban algunos miembros del Comité Ejecutivo de la F.E.S. Los "bloques" estudiantiles se negaron a acatar el acuerdo, pues no habían sido consultados.
La adhesión de la F.E.S. a las Juventudes Socialistas fue rechazada violentamente por los universitarios. En sesión celebrada la mañana del 29 de
abril, los estudiantes de la Escuela de Bachilleres desconocieron a la directiva de la sociedad de alumnos de dicha Escuela. de cuyo seno salía el delegado de Bachilleres ante el Comité Ejecutivo de la F.E.S., y eligieron
nueva Mesa Directiva. Acto seguido decidieron eor unanimidad segregarse
de la Federación de fütudiantes Socialistas e integrar una nueva Federación Estudiantil. Por último, condenaron la decisión del Comité Ejecutivo
de la F.E.S., al haber concertado un pacto con los líderes comunistas sin
la aprobación de la asamblea general. Casi todas las Facultades y Escuelas
universitarias secundaron el movimiento. En realidad, esta rebelión estudiantil contra la F.E.S., se había iniciado en la Facultad de Derecho, pero
hizo crisis en la Escuela de Bachilleres.
En un "manifiesto", el Comité Organizador de la nueva Federación exigía el castigo inmediato de los asesinos de octubre de 1934; el desafuero y
castigo del senador Garza Tijerina; la expulsión definitiva del Estado del
doctor Angel fartíncz Villarreal por su labor de agitación y, por último,
"acabar con la demagogiá' de las Juventudes Socialistas, "aliadas al pro-

475

�grama de la Tercera Internacional Rusa". (Las Juventudes Socialistas Unificadas tenían como programa de acción "la unidad de la Juventud de Izquierda, en de/ e~a de los intereses econ6micos, sociales y políticos de los
j6venes obreros, estudiantes y campesinos, contra el Imperialismo, el Fascismo
y la Guerra". Usaban como insignia la estrella roja comunista).
En abril de 1937 la F.E.S. estaba prácticamente disuelta. La mayor parte de las sociedades de alumnos, que en esa época se denominaron "bloques
de estudiantes socialistas", habían repudiado a sus directivas. Al terminar
el año lectivo, en el mes de junio, los universitarios pugnaban por la creación de una nueva Federación de Estudiantes. Pero el Consejo de Cultura
Superior sólo reconocía como "legítima" a la Federación de Estudiantes Socialistas.
La inquietud estudiantil era un fiel reflejo de la agitación política. Sin
embargo, el doctor Livas, Secretario del Consejo de Cultura, afirmará años
después que, al finalizar el ciclo escolar 1936-1937, las actividades universitarias se desarrollaban "dentro de la más completa regularidad y en un ambiente de trabajo sereno, apolítico y con toda la fecundidad que nos permitían
nuestros esfuerzos y nuestra capacidad».u

La ciza1ia
En esta época actuaban subrepticiamente en el medio universitario algunas organizaciones de izquierda, como la Federación Juvenil Comunista
y las Juventudes Socialistas Unificadas. Estos grupos extraunivcrsitarios hacían una intensa labor de proselitismo. Ambos pretendían el control del estudiantado y ciertos cargos en la dirección de la futura Universidad.
La agitación estudiantil no cesaba. A principios de septiembre de 1937
se inició una nueva campaña, dirigida por aquellas agrupaciones, para que
el Gobernador Guerrero nombrara Presidente del Consejo de Cultura Superior al doctor Angel Martínez Villarreal, pues el doctor Livas no lo era
oficialmente, ya que había recibido el nombramiento de Secretario del Consejo y, por lo tanto, ejercía el cargo interinamente.
En algunas instituciones universitarias la campaña encontró una fuerte
oposición, pues en un año y medio el doctor Livas había desarrollado una
meritoria labor. Por otra parte, un gran número de estudiantes consideraba
que la actuación del doctor Martínez Villarreal era ajena a los intereses universitarios. Este notable cirujano, dotado de una inteligencia nada común,
parecía tener, como obsesión, la lucha social. Militante activísimo de la Masonería y del Partido Comunista, ''abrevó con perseverancia y ahinco en la
"" "Breve reseña . .. ", Unit•erridad, número 1, p. 73.

476

fuente doctrinaria del marxismo y en las doctrinas de Lenin", dice el profesor
Humberto Ramos Lozano, miembro destacado de la logia "Victoria" número 3 de Monterrey.u
El "complejo y serio problema"
La administración del General Guerrero dio un fuerte impulso a la enseñanza socialista en Nuevo León. En su segundo informe de gobierno (19361937), refiriéndose al "complejo y serio problema." de la educación universitaria, reconoce que su administración "ha hecho varios intentos por reorganizarla, pero apenas si se ha logrado, en una pequeña parte, el fin propuesto". Enseguida añade que "en Nuevo León se quiere imprimir un sello
altamente revolucionario a la educaci6n que se imparte en las Facultades y
Escuelas Superiorel'. Agrega que la Escuela Normal "en este año ha dado
magnífico rendimiento". Luego e&gt;.-pone el pensamiento del Estado, que transformó a la Normal en una escuela de agitadores profesionales: "La incorporación de la Escuela al sentido de la filosofía socialista, que sustenta como
criterio la Revoluci6n, ha menester de elementos preparados para realizar
este prop6sito. Para ello se necesita que el maestro de ahora vaya impregnado del espíritu revolucionario que inspira la nueva educaci6n y, por eso,
a la Escuela Normal para Maestros, qtie es el laboratorio donde han de forjarse las nuevas generaciones de educadores, se le ha impulsado con toda
la amplitlld que permite el erario público". El director de la Escuela Normal, profesor Plinio D. Ordóñez, dice que esa Escuela era la "encargada
directamente de la difusi6n doctrinal de la Reforma Socialista". (p. 1436).
Por su parte, el doctor Livas afirma que, durante la gestión administrativa del General Guerrero: "Se fue incubando el espíritu universitario en
la conciencia de todos los alumnos y catedráticos, fomentando la unidad,
la disciplina ,, el estudio". 28

La Escuela Nocturna de Bachilleres
En diciembre de 1937 se creó una nueva institución del Consejo de Cultura Superior: la Escuela Nocturna de Bachilleres. El origen de su fundación relatado por uno de sus maestros, es el siguiente: "Un grupo de la
Escuela Secundaria Nocturna, que había terminado sus estudios, 110 pudo
continuarlos en la Escuela de Bachilleres, pues les era a varios de ellos muy
difícil hacerlo por ser trabajadores con escasos recursos económicos. Por la
" 'Vida Universitaria, número 152, febrero 17 de 1954, p. 4.
• "Breve reseña ... ", ob. cit., p. 73.

•
477

�prensa supieron del fu11cionamiento de una Nocturna de Bachilleres en México. Se reunieron y procedieron a integrar un Comité Pro-Bachilleres Noctumo que se encargara de la dirección de los trabajos, prometiendo no desistir hasta lograr su funcionamiento en esta Ciudad, a cuyo frente quedaron
la Srita. Lilia Hantuch, Gilberto Carmona y Francisco Ramírez. Este Comité, secundado por un grupo de compañeros entusiastas, decididos, perseverarites, no escatimaro,i esfuerzo alguno en sus nobles propósitos y después
de una ardua y prolongada lucha, vieron str una realidad sus deseos, sus sueños, sus aspiraciones". 2n Un año antes ya se había hecho el intento de fundar esta Escuela.

El organizador del plantel fue el licenciado José María de los Reyes, director del Centro General de Propaganda de Escuelas Nocturnas de la República Me.xicana, quien vino comisionado para ese objeto por el licenciado
Luis Chico Goerne, Rector de la Universidad de México. La ceremonia de
inauguración se efectuó el 8 de diciembre de 1937, en el salón de actos de
la Escuela Normal Socialista.
Se fumó un convenio entre la Rectoría de la Universidad de México y el
Gobierno de Nuevo León, por el cual aquélla se obligaba a cubrir el presupue to del plantel y éste a proporcionar el edificio, material escolar, etc.
La Universidad Nacional no cumplió su promesa y los profesores carecieron
de sueldo durante un año. En 1939, el Gobierno de Nuevo León se hizo
cargo de la Escuela, al incluir en la Ley de Hacienda la nómina de maestros.:7
En las "Bases'' para el funcionamiento del plantel, redactadas por una
Comisión de cuatro miembros, se daba esta consigna: "Es imperioso que
la Escuela mantenga su ideología a la vanguardia del revolu.cionarismo de
México". La planta de maestros acogió sobre todo a elementos izquier•
distas, quienes sustentaban sus clases impregnadas de la ideología marxista.
La Escuela Nocturna de Bachilleres siempre fue considerada un feudo del
comunismo local.
La Escuela de Cooperativismo

Al aprobarse la nueva Ley de Hacienda, a fine de diciembre de 1937,
fue suprimida la Escuela de Cooperativismo. Este plantel, creado y so tenido, al principio, por el Partido 'acional Revolucionario, se inauguró el
• Prof. José María V. Díaz. "Escuela Nocturna de Bachilleres", en ·vida Unit-,rsito.ria, nÚJnc-ro 53, marzo 26 de 1952, sexta sección, pp. 9 y 1O.
~• Vida Unii·u sitario., número 17, julio 18 de 1951, p. 6, y número 38, diciembre
12 de 1951, p. 5.

478

•

lo. de febrero de 1934. En octubre siguiente, la Comisión Organizadora de
la Universidad Socialista lo incluy6 entre las instituciones universitarias.

La Escuela de Cooperativismo era exclusivamente para hijos de obreros
y campesinos. El General Guerrero, en su segundo informe administrativo
leído el 16 de septiembre de 1937, decía que el plantel "admite únicament;
a jóvenes procedentes de Comunidades Agrarias o de Generales de Trabajadores''. Por su parte, el doctor Mateo A. Sáenz, quien fue director de la
Escuela, afirma que el objetivo era ''capacitarlos para convertirse en líderes".

El mismo autor dice que en las aulas fueron pintadas frases como la siguiente: "Para hacer un milagro basta un mentiroso que lo invente y un
imbécil que lo crea''. La Escuela tenía alumnos internos, que en las comidas cantaban "La Internacional" y otras canciones revolucionarias, y "todos los maestros hacíamos esfuerzos por cambiar la mentalidad de los muchachos, convirtiéndolos a la revolución social". 28

En el año lecti\'o 1935-1936 recibieron su diploma doce alumnos. En el
siguiente año escolar, después de haber sido cesado eJ doctor Sáenz por orden del Gobernador, se graduaron otros siete estudiantes. El mismo autor
concluye: "A.l suprimirse (la Escuela de Cooperativismo), el resto del alumnado se dispersó: unos fueron becados o siguieron estudiando en otras Escuelas y la mayoría regresó a sus ejidos de origen". 2 º

A fines de 1937 fue concluída el Aula Magna de la Universidad, que había sido inaugurada por el Gobernador don Francisco A. Cárdenas el 20
de diciembre de 1933. La obra estaba sin terminarse y los trabajos fueron
suspendidos a raíz de la dimisión del citado Gobernador, ocurrida en los
últimos días de 1933.

La autoridad puesta a prueba

El año escolar debía reanudarse el 3 de enero de 1938, pero los alumnos
de la Escuela Diurna de Bachilleres decidieron prolongar las vacaciones de
Navidad y Fin de Año hasta el día 10. Los bachilleres alegaban que, debido
a los e.xámenes de diciembre, habían iniciado las vacaciones el día 19 de
dicho mes, o sea una semana de ·pués que las demás instituciones universitarias. La dirección de la Escuela acordó dar un plazo, que terminaría el 6
de enero, para que volvieran a clase, advirtiendo que serían suspendidos por
un mes los que en aJguna forma impidieran la asistencia de sw compañeros.
Además se piclió al Consejo de Cultura que, en caso necesario, se dictara la
expulsión definitiva.
Anecdotario, pp. 106-108.
'"' Ob. cit., pp. 329 y 354, nota 19.

n

479

•

�Unos días después, el doctor Eusebio Guajardo, director de la Facultad
de Medicina, decidió la expulsión provisional, por el término de diez días,
de 104 alumnos del primer año de dicha Facultad. La causa de tan drástica medida fue la decisión tomada por los estudiantes de no asistir a clases
el día 3 de enero, fecha señalada por el reglamento escolar. La dirección
de la Facultad consideraba que el desorden provenía de los alumnos egresados de la Escuela de Bachilleres Diurna, ~'en donde el orden está t'elajado
por entero". A la semana siguiente, los estudiantes rebeldes volvían a clases.
El Gobierno del Estado decidió limitar a sólo cierto número de estudiantes
la exención de cuotas.

La F.E.S. contra el Gobernador

•

•

La Federación de Estudiantes Socialistas promovió una serie de mitines
para discutir las medidas dictadas por el Gobernador Guerrero, en relación
con la enseñanza universitaria, desde que se hizo cargo del pader. La F.E.S.
concretó sus demandas al Gobierno de Nuevo León en tres puntos: abolición de las cuotas mensuales, reapertura de la Escuela de Cooperativismo y
expedición de la Ley Orgánica universitaria. Tras celebrar algunas reuniones con el licenciado Jesús Rodríguez de la Fuente, abogado consultor del
Gobierno, la F.E.S. retiró las dos últimas peticiones.
A fines de enero se celebró una importante asamblea en el Aula Magna,
en la que abundaron los cargos contra el Gobernador. Los delegados de
Medicina abandonaron el Aula Magna, recordando que la F.E.S. no había
apoyado a los estudiantes de primer año de dicha Facultad cuando fueron
expulsados en masa. El ''bloque" de Medicina se enfrentó abiertamente a
la F.E.S., amenazando con segregarse. Tampoco el ''bloque" de la Facultad de Derecho estaba dispuesto a secundar el movimiento de la F.E.S.
contra el General Guerrero. Las sociedades de alumnos de ambas Facultades coincidieron en afirmar que el fondo de esta agitación era la pérdida
de ciertas canongías que detentaban los directivos de la F .E.S., al suprimirse la Escuela de Cooperativismo, el Departamento de E&gt;rtensión Universitaria y las dos escuelas nocturnas dependientes de éste. Sugirieron a las
demás instituciones universitarias desconocer a la Federación de Estudiantes
Socialistas.

La huelga de Bachilleres
En el año escolar 1937-1938, los estudiantes de la E cuela Diurna de Bachilleres -480 en esa época- habían elevado, por conducto de su "bloque",
480

varias peticiones al Consejo de Cultura, pero "no fueron resueltas en forma satisfactoria'', decían. Al iniciarse el nuevo año lectivo, en septiembre
de 1938, los alumnos reprobados en los exámenes de junio y en los de regularización de agosto, exigieron un nuevo e.'&lt;3lllen1 siéndoles negado. Como
protesta se organizaron manifestaciones que recorrieron las calles de la ciudad.
El 30 ~e septiembre, los bachilleres se declararon en huelga. Dirigieron
al ConseJo de Cultura un pliego de peticiones, que contenía ocho puntos:

l. Que a los alumnos de segundo año, que debían materias de p~ero,
se les permitiera tomar el curso completo de segundo o bien asistir como
supernumerarios, aun cuando hubiera relación entre las materias reprobadas
y las que estaban tomando.
II. Que a los alumnos reprobados se les diera la oportunidad de presentar las dases que debían, en los exámenes de regularización de enero.
III. Que los alumnos aprobados en dichos exámenes pasaran a ser alumnos regulares de segundo año.
IV. Que los reprobados en esos exámenes estuvieran obligados a asistir,
durante el resto del curso, a las clases que reprobaran y, además, a las de
segundo año que no tuvieran relación con las materias de primero.
V. Que los exámenes fueran a fin de año y por escrito, en vez de trimestrales.
VI. Que las cátedras se obtuvieran por oposición.
VII. Que la Escuela Diurna de Bachilleres tuviera dos representantes,
con voz y voto, ante el Consejo.
VIII. Que el Reglamento de la Escuela fuera discutido por una Comisión integrada por alumnos y maestros.
El mismo día 30, en sesión extraordinaria, el Consejo de Cultura rechazó
cuatro de los puntos, exponiendo las razones. Aceptó los puntos V, VI y
VII. La petición IV no se discutió, pues fue retirada a solicitud de los
representantes estudiantiles. El Consejo, por último decidió que si en un
plazo de 72 horas no desaparecía el estado de huelga, sería clausurada la
Escuela durante ese año escolar.
Los estudiantes no estuvieron de acuerdo con la "arbitraria contestaci6n"
del Consejo. En una carta dirigida a "El Porvenir", que apareció publicada el 4 de octubre, terminaban con esta pregunta: "¿ quién o qué ley

ha dado facultades al H. Consejo de Cultura Superior para clausurar una Escuela?" El doctor Livas, en unas declaraciones publicadas ese mi mo día
en "El Porvenir", reconoció: "no debe atribuirse toda la culpa a los afomnos, sino que también e~:iste mucho de falta de organización. Y otra parte
de esta culpa radica en los catedráticos". Añadió que no era su propósito que el
alumno perdiera el año por una o dos clases que tuviera pendientes, pero

481
l{3I

�tampoco pod1a aceptarse que el estudiante tomara el segundo curso de una
materia sin haber aprobado el primero.
Los bachilleres querían aún mayores facilidades para sustentar los exámenes de las materias reprobadas. Afumaban que el Reglamento exigía
la asistencia a la clase reprobada en pómer año, sin permitir que el alumno tomara la materia de segundo año relacionada con aquélla, sino después
de presentarla en un examen celebrado en el mes de marzo. Al no asistir
a la clase correspondiente de segundo año hasta aprobar la del curso anterior, no era posible aprobarla, pues s6lo se podría asistir a ella durante tres
meses. Por lo tanto, los bachilleres que tenían una clase pendiente no eran
admitidos en las Facultades y Escuelas Superiores. El Consejo de Cultura
no cedi6 a las demandas estudiantiles. El día 5 de octubre, los bachillere
decidieron terminar el movimiento. Posteriormente, el Consejo dict6 algunas medidas para resolver la situación de los alumnos irregulares. En su informe administrativo, leído el 16 de septiembre de 1939, el Gobernador Guerrero hizo una alusión a esa huelga estudiantil cuando advirtió: "creo de

mi deber señalar que en el futuro, tratándose de la Escuela de Bachillues,
debe adoptarse un Reglamento que de manera efectiva garantice la disciplina .. . "
En el año lectivo 1938-1939 se inscribieron en las instituciones de enseñanza superior 2,117 alumnos. Por acuerdo del Gobernador, el ingreso
correspondiente a colegiaturas y cuotas de exámenes profesionales, fue cedido para mejoras y laboratorios en las Facultades y Escuelas universitarias.
A principios de 1939, el licenciado Galdino P. Quintanilla, destacado miembro del foro nuevoleonés, denunciaba: "La subsistencia todavía de la fa•

mosa credencial socialista, es en mi concepto la f6rmula precisa de la viola•
ci6n del Árt. So. Constitucional, pues éste previene que 'El Estado no puede
permitir ni reconocer pacto, convenio o contrato, etc. que tenga por objeto
el menoscabo de la libertad' . .. "~0 La protesta del eminente abogado no
fue inútil, pues unos meses después, al iniciarse el año escolar 1939-19:4&lt;1
ya no se exigió a los universitarios la credencial de miembro de la Federación
de Estudiantes Socialistas para poder estudiar.

La hu6lga magisterial
A mediados de enero de 1939 se inició un paro de los maestros de las
escuelas oficiales debido a que el Gobierno del Estado no les había pagado una quinc~na de su sueldo. El Gobem~or ~uerr:ero. consideró .injusto el movimiento de huelga y acus6 a los líderes izquierdistas de agitar
., El Porv,nir, enero 31 de 1939, tercera secci6n, p. lO.

482

al profesorado con fines políticos. Los dirigentes del movimiento a su vez
ac~on al Gobierno de uevo León de dilapidar el dinero en' campaña~
pol1ucas. El General Guerrero consideró que aquella afirmación era calumniosa, ordenando la aprehensión de tres líderes magisteriales: dos profesores
y una maestra.
La ~ec~ión 19 del Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza que dirigía
el movuruento
de huelga, refutó los cargos.81 Afirmó, entre otras cosas) que J
f .
e e_cuvamente, a los mae tros de la ciudad de Monterrey se les debía una
qumcc.na de ueldo, pero a los que prestaban sus servicio en los municipios, que eran la mayor'ia, se les adeudaban tres o cuatro quincenas.
La lucha sindical no pretendía solamente el justo pago de los salarios.
Se extendía a conseguir del Estado la expedición de las leyes de Escala{ón
e Inamovilidad, el Reglamento de Consejos Técnicos de Educaci6n y la ley
que establece la personalidad jurídica de los trabajadores de la enseñanza.
La Federación de Estudiantes Socialistas se declaró a favor de los maestros
afirmando que también al cuerpo docente de las Facultades y Escuelas uní~
versitarias se les adeudaban tres quincenas de sueldo.
El Gobierno puso a disposición de los maestros oficiales los salarios vencidos, pero éstos no fueron cobrados. El magisterio exigía al Gobierno que
fueran expedidas las leyes mencionadas.
'
Los maestros decretaron un paro general indefinido. El 18 de enero de
1939 las escuelas oficiales de Nuevo León cerraron sus puertas. Los alumnos de la Escuela Normal secundaron el movimiento en.apoyo a los maestros.
El cuerpo docente de las Facultades y Escuelas Superiores se neg6 a secundar la huelga magisterial, a pesar de las amenazas e insultos dirigidos
contra los catedráticos por el Comité Ejecutivo de la F.E.S., que también
pretendió involucrar al estudiantado universitario en el conflicto. A fines
de enero, los estudiantes de la Facultad de Medicina celebraron una se ión
plenaria en la que censuraron la actitud violenta del Secretario General
de la F .E.S., quien ejerci6 fuertes presiones -incluyendo un intento de secuestro-- contra los maestros y alumnos que no apoyaban la huelga. El
"bloque" de estudiantes de Medicina invitó a los demás "bloques" (sociedades de alumnos) a secundar esa actitud.
En asamblea celebrada el 27 de enero en la Escuela Industrial "Alvaro
Obregón", la mayor parte de las Facultades y Escuelas universitarias acorda:ron desconocer al Consejo Directivo de la F.E.S., encabezado por Jes(1s
Piedra, estudiante de Medicina, y constituir un Comité Ejecutivo Provisional, que dirigiera la federación estudiantil por treinta días hasta convocar
a nuevas elecciones. Fue electo Secretario General de dicho Comité el estudiante de Medicina Martín Torres.
"' El Porvenir, enero 14 de 1939, p. 2.

483·

�En }a noche del 28 de enero, mientras se celebraba una sesi6n ~ la
Escuela onnal, se present6 la policía y expulsó a los ma':stros hu':lgmstas.
Por acuerdo del Gobemador, se les prohibi6 volver a reururse en die.ha Escuela.
La Fedcraci6n d Trabajadores de Nuevo Le6n había apoyado la hue~ga magisterial, pero poco después retiró su adhesión a los ~aestros. Los ~deres obreros afirmaron que s6lo cumplían órdenes superiores. El moVlmiento resintió la d fección de la F.T.N.L. y entró en crisis: Un rep:res:n•
tante personal del Presidente Cárdenas intervino como. m~iador, c I brandose Wl acuerdo entre el Gobierno de Nuevo Le6n y el Smd1cato de • iaestro .
L representantes del magisterio comunicaron los hechos a la asamblea, que
os
. da
., l
tr s
acat6 el acuerdo en medio de prote tas. En esa agita
se.ilon os maes o
dijeron que habían sido traicionados.
.
El 10 de febrero de 1939 los maestros reanudaron sus labores. El magisterio oficial obtuvo que el Congreso de uevo León e:&lt;pidiera, el 29 de mayo
siguiente, la nueva "Ley General de Educación Pública en el Es~do". Esta
Ley comprende cuatro Título , dos de ellos referentes ~ Inamovihda~ Y Escalafón, por los cuales consiguieron que se les garantizara la se~da_d ~n
su puestos y el ascenso. El Título II se refiere a la enseñanza '":1verutana
&gt;. consta de un solo artículo: "La Educación Universitaria
.
·¿se ,.regirá por las
leyes actualmente e11 1,rigor, o las que eri lo suceswo se exp1 a11 ,
La nueva legislación pretendía, de acuerdo con el_ Artículo 3o. Constitucional, incorporar •I socialisme al sistema escolar vi~nte: . ~ero sta reforma educativa de 1939 no abarcó la enseñanza uruversnana. Por otra
parte, quedó pendiente de reglamentación el artículo 8~., en lo rcf:rentc
al escalafón, jubilaciones y recompen,as de los cat:drá~cos. ~e Ensenanz~
uperi-,r. Es decir, las conquistas sindicales del magisteno oficial no se extendieron al cuerpo docente universitario.

Desorden en la Escuela
'onnal Socialista

ta , oca se consideró que el maestro era también un obrero, e decir,
E
n es
P
_
un "trabajador
de la enssna71za",
con derecho a agruparse para defender
.
·
El alumnado normalista formaba part del profesorado· di
oficial
sus mtereses.
al
de fonterrey y por tal motivo, se había incorporado a los grupos sm c es
del magisterio. ' Pero, como estudiantes, estaban organizados en el Bl~ue
de Estudiantes Socialistas de la Escuela Normal. El estu_diante norma~1sta,
, una doble personalidad: como estudmnte y, al mismo
por 1o tanto, t erua
tiempo, como servidor del Estado.

484

Ordóñez dice: "Esta doble personalidad sindical dio tal actividad de grnpo ai normalista, que le ocup6, juntamente con sus obligaciones de maestro,
la totalidad de su tiempo dúponible para asistir a la.s clases de lo 1ormal,
originando serio problema en la regularidad de sus estudios profesionales,
que hizo crisis en un movimiento de resistencia al Rlgimen Escolar, pretendie11do que era más importante .ru presencia en las actividades sindicales qru
ni las aulas de La . ormol''. (p. 1473) La consecuencia fu que los cursos
del año lectivo 1938-1939 "se hicieron en forma incompleta y con muy notables deficiencias didácticas y aún muy escaso rendimiento profesional".
Ordóñcz concluye diciendo que los futuros maestros consumieron gran parte
del ciclo escolar en suspensiones de clases y en faltas de asi tencia personales.
Con razón afirma que ese año lectivo fue para la Escuela ormal "el mom,mto álgido" dt la cri is producida por el ensayo socialista. Pero el mismo
autor califica esta anarquía de "entusiasmos clasistas y silldicales de los estudiantes normalistas''.
Los estudiantcs de la ormal comprendieron después que no tenían los
derechos de los maestros hasta no obtener el título profesional. .Entonces,
afirma Ordóñez, "desilusionados'', rompieron con los sindicatos magisteriale , terminando a í el desorden.u .El mismo Ordóñez, quien era el director
de la Normal en e a época, afirma, con un criterio muy optimista, que aquella crisis fue •'indispensable contribución del medio al proceso ,·volutivo de
todo 11uevo fenómeno social". (p. 1489) Y, en su informe anual, confiesa:
"La enseñanza )' Las actividades escolares, por las razones e.tpuestas, deja101l
esta uez bastante qué desear". (p. 1487).
Con fecha 12 de mayo de 1939 el Gobernador del Estado, General Anacleto Guerrero, nombr6 Presidente del Consejo de Cultura Superior al doctor
Livas, "cargo que venía desempeñ.ando interinamente co11 el carácter de
Secretario . .. " desde mayo de 1936.

La atllonomía universitaria
En los últimos días del año lectivo 1938-1939 se inició en lo plantel s
universitarios un movimiento a favor de la Autonomía, que causó cierta inquietud a] Consejo de Cultura Superior y al Gobierno. En efecto, a raíz de
una breve visita a esta ciudad del licenciado Mario de la Cueva,
retario
de la Universidad Nacional Autónoma de , léxico, efectuada a fines de mayo
de 1939, se agitaron los sectores estudiantil y profesional. El licenciado De
.. En asamblea general, celebrada el J9 de enero de t 943, el "bloque" de e tudiantes noonafutaa dccidi6 separarse del Sindicato de Trabajadores de la En eñanza,
considerando que era "impropio y fW!ra de sentido" seguir sosteniendo la doble personalidad.

485

�la Cueva, en unas declaraciones a la prensa, sugiri6 la creaci6n de una Universidad Autónoma en Monterrey. Hasta entonces había sido intocable el
tema de la Autonomía Universitaria.
Un \'aliente y oportuno editorial de 'El Porvenir", del día 30 de ese mes,
revelaba. la crisis de la enseñanza universitaria. Decía que la educación
superior "en nuestro medio, ofrece notorias deficiencias". Añadiendo: "no

hemos podido crear el espíritu universitario ni disponer, para nuestra elevaci6n intelectual, de verdaderos maestros". (Lo cierto es que un buen número
de catedráticos debía su nombramiento a influencias políticas). El editorial agrega que "nuestras actividades universitarias no tienen ni el alcarict
ni la trascendencia de los grandes centros creadores". Y concluye: "el espíritu (universitario) pe1·ma11ece inactivo, arrumbado, olvidado . .. ,,
La idea de crear una Universidad Autónoma tuvo eco y cobró mayor impulso. El licenciado Héctor González, ex Rector de la primera Universidad
de Nuevo León, abordó dicho tema en la sesión del Ateneo Nacional de
Ciencias y Artes, delegación de Monterrey, celebrada el 31 de ese mes. El
licenciado González consideraba urgente su creación, pero agregó que de
llevarse a cabo ese proyecto debía derogarse antes el decreto del Gobernador Quiroga, expedido en septiembre de 1934, que suprimió la primera
Universidad de Nuevo León. En la misma sesión el profesor Jesús Colunga,
antiguo y ameritado maestro, tomó la palabra y señaló algunas lacras: "Se
muestra decepcionado -decía "El Porvenir"- con el camino que ha toma-

do en la actualidad el estudiante, el cual no estudia ·ni se prepara en la
seguridad de que cursará sus estudios sin mayores esfuerzos. Reprocha el
liderismo entre los estudiantes y la tolera11cia de ms profesores''. Es decir,

•

el nivel académico era realmente bajo.
En esos días llcg6 a Monterrey el universitario Salvador Laborde Cancino, Presidente de la Confederación Nacional de Estudiantes, quien también
abogaba por el establecimiento de una Universidad Autónoma en esta ciudad. La C. .E. promovió una intensa campaña a favor de dicho proyecto,
afirmando que Ja Universidad debía contar con una independencia auténtica para el cumplimiento de su noble misión. Como resultado de sus gestiones se creó, en junio de 1939, un Frente Estudiantil Pro-Universidad Autónoma del Norte, que agrupó a los elementos universitarios más sanos, sustroídos al influjo de la F.E.S.
Federación de Estudiantes Socialistas abrió el fuego contra la proyectada Universidad. En un boletín dirigido "a los estudiantes y a la opini611
pública del Estado 'Y del pals", que apareció en "El Porvenir" del 9 de
junio, afirmaba: ''Hemos luchado 'Y seguiremos luchando por la implanta-

La

•

ción de una Universidad Socialista, que sustente como base fundJ,-ntal
de su enseñanza la Tesis Filos6fica del Materialismo Dialéctico, de acuerdo

486

co11 el Art. 3o. Constitucional ... " Autononúa Universitaria y Libertad de
Cátedra "son postulados anticuados en .México y bandera de la Reacción,
por lo que estamos en contra de ellos", decían. Por último, atacaban al Frente Estudiantil P~o-Universidad Autónoma del Norte y a sus dirigentes. (Véase en el Apéndice II el documento completo. Lo consideramos una pieza
maestra de la demagogia político-estudiantil).
. Como réplica al_ movimiento autonomista, el doctor Enrique C. Livas, Presidente del Consejo de Cultura Superior, publicó un artículo, aparecido en
'·Et Porvenir" del 2 de octubre de ese año, bajo el título de "El problema
uni,-ersitario ', en el que se opuso abiertamente a la autonomía. Además advierte: "las autoridades encargadas de organiz:ar la Universidad saben que
ésta no habrá de ser socialista de la noche a la mañana, por obra 'Y gracia
de un decreto. Si llega a haber Universidad Socialista será, seguramente,
de11tro de mucho tiempo, cuando el medio universitario esté saturado de las
id~as que pre1de11 al socialismo científico". Lo cierto es que en esta época,
baJo el Consejo de Cultura, se pretendió crear la Universidad Socialista de
u~vo_ León, pero astutamente, por etapas, y no de un solo golpe, como lo
hab1a intentado unos años antes el doctor Angel Martínez Villarreal.
El movimiento por una Universidad Autónoma en Monterrey.Iue sofocado momentáneamente. Pero habría de surgir más potente dos años des•
pués, a fines de 1941, al crearse la Federación Estudiantil Universitaria Neoleonesa.

Un nuevo año escolar
Se inscribieron 2,383 alumnos. El cuerpo docente lo formaban 288 profesores. El presupuesto era de $ 402,820.00.
En septiembre de 1939 iniciaron sus cursos dos nuevas dependencias del
Consejo de Cultura Superior: la Facultad de Odontología y ta Escuela de
Contadores Privados.

La Facultad de Odontología fue creada por acuerdo del Consejo de Cultura,_ iniciándosr las clases el d1a 5 de dicho mes y año con una inscripción
de siete alumnos. Funcionó, en su origen, como una dependencia de la
Facultad de Medicina, en cuyo edfücio, situado en la esquina noroeste de
las calles Cuauhtémoc y Matamoros, se impartían casi todas las asignaturas.
El 20 de enero de 1941 la Facultad de Odontología se instaló en un local
propio, contiguo a la Facultad de Medicina, que fue inaugurado al día siguiente por el Gobernador Salinas Leal. Unos años después se cambió al
que ocupaba. la Facultad de Química y Farmacia en la calle Quince de
Mayo, entre las de Zuazua y Doctor Cos, cuando ésta se trasladó a su nuevo
edificio, construído en las calles Guerrero y Progreso.
487

�La prestigiada Escuela de Contadores, fundada en 1937 por el licenciado
Jesús B. Santos y sus hermanos don Héctor y don Mariano, fue incorporada
al Consejo de Cultura Superior) a solicitud de sus propietarios. Seguía los
mismos planes de estudio de la Escuela Nacional de Comercio y Administración de la ciudad de México.
Al iniciarse el año escolar 1939-1940, la creación de la Universidad Socialista era un hecho consumado, según sus apologistas. Pero no eran solamente los "reaccionarios" quienes se oponían. El director de "El Porvenir",
don Federico Gómez, en un valiente editorial fechado el día 8 de septiembre de 1939, deploraba la fisonomía espiritual de "esta pobre Universidad
nuevoleonesa", que "abraza las doctrinas caducas del materialismo hist6rico
1' se sitúa filosófica y sociológicamente cien años atrás . .. " Por otra parte,
el Artículo 3o. Constitucional reformado establecía la enseñanza socialista
obligatoria desde el ciclo preescolar o jardín de niños, abarcando las Escuelas
Primaria y Secundaria, hasta la Normal, pero excluía a las Universidades
y demás instituciones de enseñanza superior. Poco después, a1 expedirse las
leyes reglamentarias del Artículo 3o., en enero de 1935 y diciembre de 1939,
el gobierno cardenista, ante la gallarda oposición de los estudiantes, no tuvo
otro recurso que respetar a las Universidades.
En el último año de gobierno del General Guerrero fue notablemente reformado el antiguo edificio del Colegio Civil, sede central del Consejo de
Cultura Superior. Se restauró el primer piso y se construyó el segundo, en
donde se instalaron la Rectoría, las Escuelas de Bachilleres Diurna y Nocturna, la Facultad de Ingeniería, las oficinas universitarias y la biblioteca.
Estas mejoras se iniciaron el 2 de diciembre de 1938 y fueron inauguradas
el 15 de septiembre de 1939. (En 1933 se hizo la reconstrucción del edificio
en su parte central, erigiéndose el Aula Magna, inaugurada el 20 de diciembre de ese año) .

IV

El General Salinas Leal,
Gobernador

El General de Brigada Bonifacio Salinas Leal tomó posesión como Gobernador de 1uevo León el 4 de octubre de 1939. Unos días después, ratificó el nombramiento de Presidente del Consejo de Cultura Superior al
doctor Enrique C. Livas.
Al iniciarse el año lectivo 1939-1940, el Consejo de Cultura revocó, a
solicitud del Gobernador, el vergonzoso acuerdo que exigía a los universi-

488

tarios la credencia] de miembro de la Federación de Estudiantes Socialistas
como requisito para poder inscribirse en las Facultades y Escuelas Supe~
nores.
A principios d&lt;:_ ese mes, los alumnos de la Facultad de Medicina, excepto los de sexto ano, se declararon en sesión permanente como protesta contra. ~l Reglamento Interior de dicha Facultad. Presentaron un pliego de
peticiones al Gobernador Salinas Leal, en el que solicitaban entre otras cosas
la creación de un Consejo Directivo, integrado por igual número de maestros Y alumnos y con los mismos derechos. Los estudiantes sólo tenían un
representante en la Junta Directiva de la Facultad, formada por el dir~ct?r y los profeso~es de la misma. La solicitud fue rechazada por unanimidad, en una agitada sesi6n de la Junta Directiva. (En ese año escolar
se estableció el servicio social de los pasantes de la Facultad de Medicina
que consistía en la atención médica gratuita a los pueblos más apartado;
de Nuevo Le6n) .

Vida cultural

_un

acontecimiento cultural de esta época, patrocinado por el Ayuntamiento de Monterrey, fue la conferencia que dictó en el Aula Magna el
doctor José Gaos, ex Rector de la Universidad de Madrid sobre "Técnica
Y Vida'', la noche del 13 de noviembre de 1939. Invitado ix:r los estudiantes
pro~unció otra el día 14, en la mañana, sobre el tema "Universidad". (Un.:
rescna de esta segunda conferencia se publicó en "El Porvenir" del día 15
páaina 6).
El 20 de diciembre de ese añol el doctor Luis Recaséns Siches inició un
ciclo de conferencias, bajo el título de "La vida humana individual y la
vida humana social".
Por su parte, el Consejo de Cultura auspició unos cursos a cargo del
d_estacado ~diatra español doctor Aurelio Romeo Lozano y una conferencia del soc16logo y economista francés profesor René Marchand. Además,
se llevaron a cabo varios ciclos de conferencias patrocinados por el Ayunta~ento regiomontano, siendo Alcalde el profesor Manuel Flores, que estuVIeron a cargo de dos intelectuales y un profesionista españoles, exilados,
miembros de la Casa de España en México, después nombrada Colegio de
México, y un distinguido mexicano. Tomaron parte: el doctor Gaos, quien
tuvo a su cargo, en febrero de 1940, un ciclo de diez conferencias en el
Ateneo de Ciencias y Artes; eJ doctor Alfonso Pruneda, ex Rector de la
Universidal Nacional de México, quien sustentó dos conferencia$ en el Aula
Magna, una en la Facultad de Medicina, otra en Ja Escuela Normal y, la
última, en un sindicato ferrocarrilero, efectuadas del 4 al 8 de marzo de
489

•

�1940 · el doctor Recaséns Sich sustentó diez conferencias sobre Filosofía
del Derecho en la Facultad de Leyes y en el Aula Magna y, por último, el
doctor Isaac Costero, b.istopatólogo, dictó un curso en la Facultad de Medicina y otro en e] Hospital Civil, sobre demostraciones prácticas de Anatomía Patológica. A fines de mayo, el doctor Jaime Pi y Suñer sustentó
diez conferencia , bajo los au picios del Consejo de Cultura.

La raíz del desorden
Las vacaciones oficiales de Navidad y Fin de Afio se iniciaban el 23 de
diciembre, pero los estudlantes ele la Escuela de Bachilleres habían abandonado las aulas quince día antes. La Dirección de la Escuela decidió que
se contaran por tres cada um1 rle las faltas de asistencia colectivas, añadiendo que el alwnno que rebasara el número de faltas previsto en el reglamento, sería suprimido de las listas en ese año colar.
Desde el 11 de diciembre de 1939, los estudiantes de las d más Escuela
y Facultades también dejaron de asistir a clases. El día 16, el doctor Livas
comunicó a los universitarios, por medio de la prensa, que el Consejo de Cultura había acordado la e&gt;..'J)ulsi6n del alumno que no se presentara en las
aulas el día 18. Al vencer el plazo fijado por el Consejo, los estudiantes volvieron a clases.
Uno de los problemas más graves de la Escuela Diurna de Bachilleres era
la falta de asistencia de los alumnos. El director del plantel, doctor Enrique V. Santos, con la apr baci6n del Consejo de Cultura y del Gob rnador convocó a los padres o tutores a una junta, que se celebró el 8 de
enero, de 1940. El doctor antos expu o la gra\ dad del problema, debido
a que los bachilleres, ''si11 motivo alguno, cometían numerosas fallas ~e
asistencia colectivas, así como individuales". Solicitó el apoyo de las familias para poner remedio a la indisciplina e olar. Los asistente estuvieron
de acuerdo en colaborar con la Direc~ión de la Escuela, aprobándose la creación ele una Sociedad de Padres de Alumnos con el objeto de tratar individualmente los problemas de los jóv ncs.
La indisciplina e tudiantil tenía una raíz más honda. En 1 discurso e
fin de año escolar pronunciado el 2l de junio de 1940, el Director de la
Escu'la Normal, profesor Plinio D. Ordóñ12 afirmaba en fonna dogmática, que la escuela es «una Institución d indo:, estrict~m~nte _política".
p •ro, más adelante, admite el fracaso ele la ensenanza soc1ahsta, implantada con ese criterio: "/alta co11ci.-ncia pedagógita )' el sisti:mn ,or,•ce de
unidad didáctica y de !techo o respondt todavía o su objeto, a pe.sar de los
intmsos esfuerzos de parte de las foslituciones Oficiales encargadas d~ ello".
(pp. 1501 y 1505) Después enumera las fallas del si tema impuesto contra

490

la voluntad popular: "l' es que ha.sta ahora no se ha defiriida satisfactaria-

me~t la Escuel~ Socialista, ni se ha dtpurado su concepto pedagógico, como
rlg1m~n ~ducativo, marcando co11 claridad sus fines, programas, métodos,
organización }' preparaci611 magisterial )-' medios de invesügarión relativas
que ca11stituyen los ekrnet1tos característicos de un sistema escolar acabado"'.
(p. 1505) Y concluye con una revelación trem nda: "esta labor corresponde al pedagogo y al sociólogo, y ellos, en lo hecho sólo han tenido hasta
hoy, in.figr1ificante participación". En olras palabras la refom1a educativa
socialista fue obra del sectarismo político.
'
La F.E.S. cambia de táctica
El año escolar 1940-1941 se inició con 3,117 alumnos, de los cuales más
de ochocientos procedían de otros Jugares del país. Las clase e tuvieron a
cargo d 299 catedráticos. El presupuesto que el Gobierno de Ut'\'O León
le asignó al Consejo de Cultura fue de
402,820.00, además de las cantidades que ingresaban por concepto de cuotas, expedición de título , etc.
e año lectivo, el Departamento de E:rten ión Universitaria organizó
UUQS curs?s d~ Fisiología, a cargo del doctor Jaim Pi y Suñer, catedrático
de la Uruverndad de antiago de Compostela, y de Dennatolo ía a ca o
del doctor: Antonio Peyrí, catedrático de la Uni\·ersidad de Barcelona. Estos
cmi.ue_ntes espccialis~as vinieron auspiciados por la Casa de España (hoy
Colerr10 de féxico), que dirigía don Alfonso Rep!S.
La agitación política decreció notablemente cuando el Presiden e de '.\fé&gt;-ico, General Lá?.aro Cárdenas, dejó el poder en manos del General Manuel
A ·ila Camacho, quien tomó posesión e1 lo. de diciembre de 1940.
El 5 de diciembi·e siguiente, en junta e.,-traordinaria la directiva de la
Federación de Estudiantes Socialistas acordó cambiar el nombre de su organismo por e1 de Federación de Estudiantes de ue\·o León, suprimiendo
la palabra Socialistas. Esto provocó una escisión en el gremio universitario.
Los estudiantes má radicales, que eran una minoría pero audaz, decidieron
que, en c-,aso de no restituir el antiguo nombre a la Fecler ció11. , separarían definiti,·amcnte de ella.

fo

Los ánimos estaban caldeados. La división se acentuó cuando iban a efectuaxse las elecciones dt? nueva directiva de la F deración de E tudiantes.
En la noche del 9 de diciembre debían celebrarse los comicios. Después dt?
una tonnentos::i asamblea, las elecciones tuvieron que suspenderse. (Dicha
a ambl ::i había sido precedida por una batalla campal entr los do grupos,
que Luvo por cscrnario la Plaza del Colegio Civil). Al día siguiente, 1 grupo
izqui rcüsta celebró otra asamblea en la Escuela Industrial "Alvaro Obregón", que en aquella época se encontraba en las afueras de la cíuda&lt;l. Se
491

,

�celebraron las elecciones y, acto seguido, tomaron posesión de sus cargos
los integrantes de la planilla encabezada por Edmundo Al\·arado Santos,
estudiante de la Facultad de Derecho. Se decidió volver a constituir la Federación de Estudiantes Socialistas, restituyéndole su antiguo nombre.
La planilla independiente declaró que dichas elecciones eran "ilegales Y
fraudulentas", pues no habían sido citados oficialmente todos _los represe~tantes de las sociedades de alumnos, que integraban la Federación. Ademas
declaraban que, en la citada asamblea del día 10, no había el quor'.im _necesario, pues sólo asistieron catorce de los treinta delegados estudiantiles.
y por último de los catorce delegados, tres de ellos no llevaban la repres:ntación oficbd de la Escuela o Facultad a la que pertenecían. La planilla
independiente pidió la nulidad de las elecciones, pero el Consejo de Cultura
reconoció a la nueva directiva de la F .E.S.
A fines de 1940 el Gobernador Salinas Leal designó una Comisión, integrada por el d~tor Angel Martínez Villarreal y los licenciados Te6f'.lo
Martínez Pérez Roberto Hinojosa y Raúl Rangel Frías, con el prop6s1to
de que redac~n la nueva Ley Orgánica. A mediados de enero del año
siguiente, se agregaron dos representantes de la Federación de Estudia:tes
Socialistas, iniciándose los trabajos.

Congreso de Juventudes
El 6 de enero de 1941 llegó a Monterrey una delegación estudiantil cubana "en viaje de estudio". La misión que traía era _establecer co?_tacto con
los estudiantes mexicanos. El objeto: buscar la unidad de los Jovenes de
Ja América Latina en un congreso continental que debía celebrarse en La
Habana, a mediad~s de ese año. A esos proyectos no eran ajenos la. masonería y el comunismo.
Una comisión de la numerosa delegación cubana, acompañada por un
conocido líder estudiantil español, varios miembros de la Confedera,ción de
Jóvenes Mexicanos y algunos universitarios nuevoleoneses, se traslado a Saltillo en donde se celebraba un congreso estudiantil.
E~ día 9 llevaron a cabo un Consejo General en el Aula Magna, al que
asistieron representantes de los Estados del norte de Méxi~o. Se conm~mor6
la muerte del estudiante cubano Julio Antonio Mella, asesinado . en la au~ad
de México unos años antes, y se discutió la forma de lograr ''l~ :~1~ncipa., d l ·uventud latina". Días después, e] 17 de enero, se 1ruc10 en el
cum ea 1
''M ··
Aula Magna un Congreso de Juventudes, convocado por e! Conute un10pal de las Juventudes de 1 uevo Le6n.33 Se intentó organizar a los grupos
a

492

También nombrado Comité Municipal de Juventudes Revolucionarias. Este Blo-

juveniles de Monterrey, ya fueran de carácter político u obrero, y establecer
las bases para la ~eación de un Congreso, en el cual debían estar represent:3d~s todos los Jóvenes del norte de México. Estos fueron los trabajos
preliminares de una campaña que desarro116 la Confederación de Jóvenes
Mexicanos, con el fin de unificar a la juventud de América. Dichos trabajos
debían culminar en el Congreso de La Habana.

Informe del Conujo
El Consejo de Cultura Superior, por conducto del doctor Livas envió
un interesante informe, fechado el 30 de enero de 1941, al Gobernador Salinas Leal y al Congreso del Estado. En el documento se expone el gra,-e
problema que constituía la deficiente preparación de los alumnos egresados
de las Escuelas Secundarias oficiales de Nuevo León. El Consejo de Cultura sol_icitaba la expedición de un decreto que modificara el promulgado
en sepuembre de 1935, con el fin de implantar el examen de admisión en
las Escuelas de Bachilleres Diurna y Nocturna y en la Escuela Normal. También proponía el doctor Livas, a nombre del Consejo, limitar el ingreso a
las F:c~ltades y Escuelas universitarias que estuvieran sobrepasadas de cupo.
Por ultimo, declaraba que la enseñanza universitaria se encontraba, "en tér-

minos generales, en un nivel in/erior al que e;'&lt;Íge el esfuerzo realizado por
las autoridades educativas '.&gt;' el Estado . .. "

El director de la Escuela Normal, cesado
El 14 de marzo de 1941 fue cesado eJ director de la Escuela ormal
~rofesor Plinio D. Ord6ñez, por orden del Gobernador. El cese, "ocurrid~
rnesperadamente", como afirma el mi mo Ordóñez, se efectuó de una manera "un tanto arbitraria y desconsiderada. . . con la simple expedición de
un nuello nombramiento", que recayó en el profesor Oziel Hinojosa, Gran
Orador de la Gran Logia de Nuevo León. Ordóñez agrega que, debido a
la violenta remoción, '·no se verificó trámite ninguno de entrega o ceremonia oficial de estilo, haciéndose cargo de la Escuela el Prof. Hinojosa, con
el amparo del citado nombramiento". Y concluye: ';fue una sorpr.:sa y un
típico cese autoritario, sin motivo manifiesto e:1:istente ni e,,:plicacio11es de
rigor". (pp. 1514 y 1515).
Ya cesado, Ordóñez confiesa que, al finalizar ese año lectivo, el 33%
de los alumnos inscritos en la Escuela Normal se hallaban "co11 reprobación
parcial de asignaturaJ en sus respectivos cursos''. Y añade: "dando la imque Juvenil del P.~.R. se constituyó el 3 de enero de 1941, bajo los auspicios del
partido oficial, agrupando a estudiantes y obrer011.

493

�presión de una desatención de los estudios, tanto de parU de los al11mnos
como del propio Personal Doce11te j' Directivo de la Escuela". (pp. 1520 ·
1528). La Junta Directi\·a dict6 varios acuerdos urgentes para detener aquella anarquía.

?·

El profesor Ord6ñez reconoce que e.xistía un grave desorden en la in
tuci6n que dirigi6 en dos ocasiones: la primera, desde 1921 ha ta 1925 y
la segunda, por espacio de catorce años d de 1927 hasta 1941: • ~in violacio11es del Reglam111to vigente, se daba l caso de estudiantes que deblan
hasta die¡; asignaturas, algunas reprobadas uarias veces; o que no podían rnrsar por incompatibilidad de tiempo y asistencias, de acuerdo con los l101arios

en vigor; o porque rtpres ntaban cursos que no partcfa justo c.~aminar,
aun wando fuera reglamentario hacerlo,'ª que el alumno liab{a sido aprobado
en tUignaturas posteriores que suponían ccmocimientos anttc dentes ind' pensables, contenidos tn las materias pendicnW; o bien porque tl mismo Reglamento no autorizaba movimiento oportuno para la regulari.:ación ,• qu , por
lo mi.smo, se trataba, en rtalidad, de u11 simple requisito 110 cubierto ,. no
de una contradicción o violación reglame11taria, pero que no estaba pre.scrita en el Reglame11to e11 vigor la forma de resolv· rlos )' correspo11dia a la
Junta Directit'a liquidar ... " (pp. 1528 y 1529).

Las Jornadas Uniuersitarias
En e1 aspecto cultural, el evento más notable de eso años fue, indudablemente, la organizaci6n de las Jornadas niver.itarias, que patrocinó el
Consejo de Cultura Superior. Tan encomiable labor fue posibl debido a
las atinadas gestiones del doctor Enrique C. Livas, Presidente del Co~jo,
y con la valiosa cooperación del humanista regiomontano don AJfonso Rey .
Las Jornadas Universitarias fu ron una serie de conferencias científicas 5US•
tentada por eminentes intelcctuáles y proíesionistas, pañole y mexicanos
bajo los auspicios de la Casa d España en léxico ( después Colegio d México), in titución a la que pertenecían todos los conferenciantes. Es el antecedente de la Escuela de V rano, creada n 1946.
En la nc,che del 25 de mano de 1941 se inauguró, en una brillante ceremonia eíectuada en el Aula Magna, el Primer Ci lo de dicha Jornadas.
En esa ocasión dictaron interesantes conferencias el licenciado Raúl Rangel
Frías y el profesor Antonio Moreno, Secretario del Consejo, sobr ''La Unir:ersidad y la Filosofía" y ''La Unit•ersidad )' la Revolución", respectivamente.
En el mes de mayo, et fisi6logo doctor Jaime Pi y uñer dio un cuno de
diez días en la Facultad de Medicina, .sobre su especialidad. Hubo un ree O en julio y agosto, debido a tas vacaciones, reanudándose en septiembre.

La Jornada Tercera estuvo a cargo del doctor Federico Pascual del Roncal, d tacado especialista en euro-Siquiatría quien dict6 dos conf rencias
~bre la Personalidad, en la Facultad de Medicina los días 5 y 8 de septiembre. En la uarta Jornada Univenitaria, el doctor Julio Bejarano
profesor de Dermatología d la niversidad de Madrid )' autor de varia;
obra , tra~ sobre la l pra y la sífilis en dos conferencias, efectuadas el 24
}' 25 del mlSlllo mes. ~a ~uinta Jornada se celebró lo días 6 }' 8 de octubre,
csta~do a cargo . de] ms1gne don Alfonso Reyes, quien sustentó do conferencia sobre el "Co11cepto de la Literatura" y el "Co11cepto de la Crítica".
La x~a Jornada
inició el 15 de noviembre y tuvo a cargo del doctor
José G1ral, ex Rector de la Universidad de Madrid, quien dictó dos confe~cias sobre Química: en la segunda parte sustent6 dos conferencias t
cnt1co de arte Juan de la Encina, quien cerró el ciclo del año 1941.
El gµndo Ciclo se inici6 en junio de 1942 con w1a modalidad: la transmi ion por radio de la ''Hora Universitaria", que se celebraba dos veces
al mes, con la parti ipación de catedráticos de la Facultades y Escuelas
uperiores de Monterrey.

Derrota de la F.E.S.
La noche del 1~ de septiembre de 1941 se celebró en el Aula • iagna una
vel~~a, que orgaruzaron la Federación de Estudiantes Socialistas )' la Federaoon de Juventudes de u vo Le6n. adherida al partido oficial P.R.M. El
doctor Liva y arios estudiantes fueron los oradores, quienea insutieron en
la urgente necesidad de "unificar a la juventud". Lo cierto es que la ma~r p_art de 1~ ~iedades _de al~nos no obedecía a la F.E.. , única orgaruzac16n estudiantil reconocida of1aalmente por el Consejo de Cultura. Est
eve~to . era indud.ablcmente 1 una respuesta a la versión propalada sobre
la mmmente creac16n de una nueva Federación Estudiantil.
Las elecciones de directiva de los "bloques" de tres Facultades• Derecho
Medicina )' Quimica, celebradas a principios de octubre oonsti;uyeron u~
serio ?escalabro para la Federación de Estudiantes Sociltlistas. Las planillas ~unf~tes, encaoc::3das por Francisco Garza Zambrano, Miguel At1gel
Cantu y R1carclo Trevmo Gana, resperti"-amente, no tenían el apoyo de la

F.E ..
A mediados d octubre, se discutía abiertamente en todas la Facultades
Y .Escuelas WJiversitarias sobre la creaci6n del nuevo organismo estudiantil, que desafiaba la tutela ejercida durante siete años por la Federación
de Estudiante. . iali tas. Se celebraron agitadas sesiones con el objeto de
conocer la opinión de los cstudiant s. En las Facultad de Medicina Derecho y Química -600 alumnos en total-, los universitarios decidier;n se-

495
494

�pararse definitivamente de la F.E.S. En la Escuela Diurna de Bachilleres,
que en ese año escolar contaba con 560 alumnos, había una fuerte corriente
de opinión favorable a segregarse de la F.E.S. Grupos de bachilleres visitaron las otras instituciones uni\'ersitarias invitando a los estudiantes a secundarlos.
Un fallido "cuartelazo"

El 16 de octubre, en la noche, los líderes de la F .E.S. y cuatro delegaciones estudiantiles celebraron una misteriosa junta en la Escuela Industrial "Alvaro Obregón''. Se dijo que el fin de la reunión era llevar a cabo
las elecciones de Comité Ejecutivo y dar posesión de los cargos a la nueva
directiva con la asistencia de las representaciones estudiantiles que eran
totalmen~e adictas. (Así lo habían hecho un año antes). Como el cambio
de poderes era francamente ilegal, se suscitó una controversia, teniendo que
suspenderse la ceremonia. Se afirmaba que el "cuartelazo" había fracasado.
Días después esta versión fue negada en parte. La Federación de Estudiantes Socialista admitió que, en efecto, se había celebrado una asamblea, pero "sólo con el objeto de discutir la situación estudiantil".
En el mismo mes de octubre de 1941, el Gobierno de Nuevo León recibió
una circular del Ministro de Educación, licenciado Octavio Véjar Vázquez,
en la cual solicitaba que se hiciera una encuesta sobre la reglamentación
del Artículo 3o. Constitucional. Se celebraron varias juntas en las que tomaron parte el Gobernador Salinas Leal, sus colaboradores más cercanos )'
los direttores de Educación Estatal y Federal. Con ese motivo, la Federación de Estudiantes Socialistas patrocinó unas Jornada de Discusión del Artículo Tercero, que se desarrollaron en el Aula Magna a partir del 10 de
noviembre.
En la noche del 11 de noviembre, el Consejo de Cultura efectuó una importante sesión. Durante varias horas se discutió un tema apasionante: las
reformas al debatido Artículo Tercero. Se informó a la prensa que las conclusiones serían comunicadas al Gobernador del Estado, quien debía informar a la Secretaría de Educación. El Gobierno de México había dado marcha atrás, frenando el radicalismo del susodicho Artículo. Años después,
en diciembre de 1945, se lle,,6 a cabo la reforma que suprimió la palabra
socialista del tex1:o constitucional.

496

La Ciudad Universitaria

El 17 de octubre de 1941 se celebr6 una importante junta en el Palacio
de Gobierno, en la que se decidió la construcci6n de la Ciudad Universitaria. Se nombró una Comisión, integrada por el industrial don Joel Rocha,
el profesor Andrés Osuna, don Jesús M. Montemayor y el ingeniero Roque
Yáñez. En principio, se tuvo la idea de erigir la Ciudad Universitaria en
los terrenos cercanos al nuevo Hospital Civil, al poniente de la ciudad.
Para la compra de los terrenos y la construcción de la Ciudad Universitaria, el Gobierno de uevo León ofreci6 aportar un millón de pesos. La
industria regiomontana aportaría otra cantidad igual. Por su parte, el Gobernador se comprometía a obtener del Gobierno Federal otro millón de
pesos.
Se pensó en dotar a la futura Universidad de un patrimonio económico,
que le diera "la total ,, absoluta autonomía en este sentido". Para ese fin se
debían adquirir grandes extensiones de terreno, que formarían el patrimonio
universitario. Posteriormente serían negociadas por un Consejo de Administración, cuyas utilidades ayudarían al sostenimiento de la Universidad.
La Comisión Pro-Ciudad Universitaria desarrolló algunos trabajos preliminares, pero el proyecto fue aplazado meses después.

La F.E.U.N.
Al iniciarse el año lectivo 1941-1942, volvieron a ondear las banderas de
combate estudiantiles, pisoteadas por el sectarismo político en 1934: la Autonomía Universitaria y la Libertad de Cátedra. La rebeldía legítima de
la juventud, contenida durante varios años, resurgió al . integrarse una nueva Federación Estudiantil, que ' seducida por la nobleza de aquellos ideales,
los abraza de nuevo calurosamente", decían en un ''manifiesto''. Entonces el
estudiantado libre se hizo oír.
Miguel Angel Cantú, Francisco Garza Zambrano y Ricardo Treviño Garza, Presidentes de las sociedades de alumnos de tres Facultades: Medicina,
Derecho y Quírrüca, respectivamente, lanzaron un "manifiesto" el 18 de noviembre de 1941 publicado en "El Porvenir" el día 25. Declaraban: "haciéndonos eco del sentir de la mayor/a u,2iversitaria, hemos acordado constituir la Federaci6n Estudiantil Universitaria Neoleonesa". Entre otras consideraciones, que los habían impulsado a crear la nueva organización estudiantil,
enumeran las siguientes: "El malestar engendrado por el abandono en que
se encuentra sumergida la clase estudiantil; la carencia de un portavo:: sincero }' desinteresado de sus anhelos; la contemplación de cómo sus seudore presentantes, valiéndose de sus cargos, nos han mezclado en problemas extra-

497
H32

�universitarios descuidando 1tuestros más caros intereses; nuestra i~con[ ormidad con per~anecer desligados de las demás Organizaciones estudtantrlts de
· ' que dicho sea de paso, r1ne11san, sienten y anhelan como
nosotros;
la Nacion,
. .
'6 e
la reducción a una colección de Escuelas unidas po_r una Admm~ra~, n °mún de nuestra Universidad, que auguraba un brillan_te forvemr • • .
La F.E.U.N. integr6 su primera directiva de la s1gw~nte ~e:a: Presidente: Ricardo Treviño Garza; Secretarios: del Extenor, Virgi~o Men~
Treviño; del Interior, Carlos J. Zozaya; de Organizaci6n Y Ex~i6n "?ruversitaria • Carlos E. Cantú; de Prensa y Propaganda, José D. Garcia Izagwrre;
de Confli~tos Francisco Garza Zambrano; de Finanzas, Felipe Lozano G.; de
Actas, Amad:n, G. Sepúlveda; Comisión de Festejos: Presidente, Rafael Gon-

L:

zález · Secretario, Carlos Mijares.
nueva agrupación tenía un propósito fundamental: pugna_r ~r la ~eación de )a Universidad Autónoma del Norte. Una de sus prmc1pales f.tnalidades sería la edificación de la Ciudad Universitar~a. (V~se ~~ "Pf,ataforma de principios" en el Apéndice ITT). En :l citado marufiesto , la
F.E.U . . condenó el monopolio estatal de la ~nse11_anza Y, ~demás, ?untualiz6 que las relaciones entre el Estado y la Umvemdad deb1an refer~, ~clusivamente, a dos órdenes: el económico, "que se traduc~ en 1~ obligacio:i

ineludible del Estado de aportar lo necesario pata el funaonamiento propio
de la Universidad", y de vigilancia, "por el cual velará (el Estado) po~que
la Casa Grande de Estudios cumpla su noble misión y no defraude los int~reses de los estudiantes, de la Sociedad y del Estado". Por lo ~~to, la Uruversidad debía ser una corporación independiente del Poder Civil, con una
amplia autonomía en la organización de su vida interna.
.
. .
El valiente programa de lucha que adoptaba la juventud ~1~ersitana,
un reto a la apaúa oficial. La nueva organización estudiantil se adhin6
a la Confederación Nacional de Estudiantes.
A fines de diciembre de 1941 llegó a Monterrey el licenciad,o _Mario de la
Cueva, Rector de la Universidad Nacional Autónoma de M~co. Algunos
direc.:
....., •os de la F .E •U .N . lo entrevistaron , abordando lo relativo a la crea.
ción de la nueva Universidad. Los estudiantes declararon que el licenciado De la Cueva les aseguró que el proyecto ya había ~i~~ aprobado Y, antes de diez días, el asunto sería resuelto en forma definitiva.
·
un
La F.E.U.N. tuvo a su cargo, todos los jueves, d urante vanos meses,
programa de media hora, a través de la radiodif~ra ~.E.T., en el que los
estudiantes dieron a conocer el ideario de su organizac16n.
En asamblea extraordinaria, celebrada el 13 de marzo ~e 1942, los alumd la Escuela Diurna de Bachilleres acordaron adhenrse a la F.E.U.N.
:~s
siguiente, apareció en el vespertino "El Ti~po" un ~ento ataque
del Secretario General de la Federación de Estudiantes Soc1ah.stas contra la

~:ª

W:

F.E.U. . Decía, entre otros desatinos: "la Federación de Estudiantes Socialistas reta públicamente a los elementos de la F.E.U.N. a una polémica
en la que traten de sostener sus principios, para que en esta forma todo el
estudia11tado conozca a los que engañan a la sociedad ,, a los universitarios
con miras que hasta ahora no han revelado, " que se escudan bajo los prin~
cipios demagógicos de 'líbertad de cátedra' y 'autonomía u11iuersitaria' ... "

La Universidad Autónoma
ds Nuevo León
El 18 de abril de 1942 arrib6 a esta ciudad el licenciado Octavio Véjar
Vázquez, Ministro de Educación Pública, comisionado por el Presidente Avila Camacho para gestionar el establecimiento de la Universidad de Nuevo
León. "El Porvenir", en su edición de ese día, publicó una entrevista al
licenciado Antonio Armendáriz, Director General de Segunda Enseñanza de
la Secretaría de Educación, quien declaró entre otras cosas que, en efecto
el Ministro Véjar Vázquez traía el proyecto de fundar la nueva Universidad'.
pero "en el auténtico sentido" de] vocablo, es decir de "universalidad". Por
lo tanto, la institución contaría "con esa libertad que colora /a idea y determina el acto". Su ambigua declaración se interpretó como una advertencia de que la Universidad sería Autónoma, a pesar de la oposición del
grupo izquierdista. Además reveló que el licenciado Véjar Vázquez iba a
exponer el proyecto de fundar un Instituto Tecnológico en Monterrey, con
el apoyo del sector privado regiomontano.
A su arribo, el Ministro de Educación dec1ar6 a la prensa que dicho
plan tenía como base una aportación tripartita, en la que tomarían parte
el Gobierno Federal, las autoridades de Nuevo León y la iniciativa privada.
El licenciado José Vasconcelos, quien venía con otras personalidades acompañando al Ministro, dictó una conferencia en el Aula Magna, la noche
del 21 de abril, sobre la historia y el sentido de la Universidad. La conferencia fue un acontecimiento que se recordó durante varios años. Vasconcelos hizo una brillante defensa de la autonomía universitaria, pugnando porque la nueva Universidad de Nuevo León fuera "ajena a toda influencia
sectaria y a toda preponderancia gubernamental'.
En la importante junta celebrada el 22 de dicho mes, a la que asistieron
como representantes del sector privado un grupo de industriales y hombres
de negocios el doctor Livas, Presidente del Consejo de Cultura, hizo una
breve historia de la Universidad de uevo Le6n, añadiendo que la Universidad nunca había solicitado al Gobierno la autonomía "porque de hecho
siempre la ha tenido". Afirmó que el Gobierno "para nada titne intervención en la designaci6n de catedráticos, ni en la modificaci6n o implanta499

498

�ción de planes de estudios o sistemas". Aseguró, por último, que el Gobierno del Estado solamente intervenía aportando "dderminada suma de di-

nero para tl sostenimiento de la misma".H (Ya hemos visto que el Gobernador hacía los nombramientos de Presidente del Consejo de Cultura
y de todo los Directores de Facultades y Escuelas universitarias). Indic6,
además, que basta entonces el Gobierno Fed ral no había contribuido con
un solo centavo para el sostenimiento de la Universidad de • uevo León.
Pero es el mismo doctor Livas quien, en un artículo intitulado "Universidad y Autonomía", aparecido poco después, sostiene la dependencia absoluta de la Universidad al Estado: "creemos que una Universidad creada

por el Estado, sostenida con fondos del Estado, ... no puede ni debe apartarse del Estado que la creó . .. "ss
El licenciado Virgilio Gana Jr., a nombre de la iniciativa privada, expuso los puntos de vista del sector industrial, asegurando que dicho grupo
estaba dispuesto a colaborar para la realizaci6n del proyecto. Se design6
una Comisión en la que estuvieron representadas las tres partes: Federación, Estado e iniciativa privada. Tenía como fin elaborarJ en un pJa7,0 de
treinta días, un plan que abarcara los aspectos técnico, económico y administrativo. El Ministro encomend6 al licendado Eduardo García Máynez
formular el proyecto final.
La Con[ederación acional de Estudiantes aplaudió las gestiones del licenciado Véjar Vázquez y felicitó a los miembros de la federaci6n Estudiantil Universitaria eoleonesa, que habían luchado durante varios año-s
a favor del movimiento autonomista.
Seis meses después, el 30 de octubre, el Ministro de Educaci6n volvió a
Monterrey, de paso a la ciudad de Saltillo, y declaró que aún no habfa recibido los estudios de la mencionada Comisión. El licenciado Raúl Rangel
.Frías ha afirmado recientemente: "El Gobierno de Nuevo Ledn~ cityo man-

da/ario ejecutivo era el Gral. Bonifacio Salinas Leal, rechaz6 el proyecto sin
que se hubiese dado una explicación oficial de los motivos''.ªª
En el año lectivo 1941-19+2 la enseñanza universitaria fue impartida a
2,142 alumnos por 299 catedráticos, con un costo de $ 546,869.45.
Crisis de la enseñanza universitaria

El doctor Llvas, Presidente del Consejo de Cultura Superior, asistió al
Segundo Congreso de Rectores de Universidades, celebrado en la ciudad de
., El Pommir, abril 23 de 1942, p. 4.
• Univ,rsida-d, 11úmero 1, septiembre de 1942, p. 12.
• "La Jornada Universitaria", en El Pon•enir, lo. de frbrero de 1969, secci6i:i es•
p cial, p. 1.

500

Guadalajara del 9 aJ 13 de no\'iembre de 1942. A su regreso informó sobre
los acuerdos tomados en dicha Asamblea.
En estos años, Ja enseñ:mza univer5itaria atravesaba por una aguda crisis
en u~vo Le6n. El Gobierno deJ Estado destinaba una partida anual de
150 ~1 pesos p~a el sostenimiento de la en. eñanza superior, que debían
rep~~ entre diez Facultades y Escuelas. Algunas de ellas se encontraban
en ,s1tuao6n muy precaria e instaladas en locales impropios. En otras se carecia de laboratorios modernos, en los que faltaba hasta Jo más indispensable. El personal docente de varias instituciones universitarias carecía de
sueldo Y, en la mayor parte de ellas, estaba mal retribuido.
El Consejo de ?ultura acord6 comisionar aJ doctor Livas para que concertara una entnmsta c~n el Gobei;iador, con el fin de e.xponerle algunos probl~s de ~nte so~uc1ón. Se penso en crear un impuesto adicional para la ensena~a supenor e integrar un Patronato que se encargara de administrar
el dinero.
El 8 de_ diciembre de ese año, se celebr6 la entrevista entre los miembros
del ConseJo de Cultura y el Gobernador Interino, licenciado Armando Arteaga Santoyo. Se le hizo ver 1a m~ente necesidad de que el Gobierno aumentara el subsidio a la enseñanza superior. El licenciado Arteaga Santoyo
escuch6 los. graves problemas de la enseñanza universitaria, pero afirmó que
no era posible conceder un subsidio mayor.

El Cenfro Cult11ral
"Carlos Pereyrd'

Un acontecimiento que dej6 honda huella en la vida e tudiantil de Monterrey fue la creación del Centro Cultural "Carlos Pereyra", obra destacada
de un grupo de profesionistas cat61icos.
·
. El Centro Cultural "Carlos Pcrcyra" organizó los primeros Cursos de In\'lemo, que se efectuaron en el Aula Magna del 18 de enero al lo. de máno
de 19·}3. Fueron veinte conferencias, sustentadas por cuatro maestros eminentes de la Universidad acional Autónoma de México. Cada uno sustent6 un ciclo de cinco conferencias. Se abordaron important~ problemas, en
las ramas de la Filosofía, la Historia y el Derecho.
En la n~e del 18 de enero, el licenciado José Vasconcelos inauguró los
cursos, teruendo a su cargo el ciclo sobre "Ref/e,.-iones de Hirtoria Mexicana'~, que conclu~ó el 22 de enero. (En la misma noche inaugural, la Federaci6n de Estudiantes Socialistas y algunos indicatos obreros celebraron
un mitin enfrente del Aula Magna, en la Plaza del Colegio Civil con el
propósito de "boicoteOT" los Cursos) .
'
El segundo ciclo debía cubrirJo el doctor Antonio Caso abordando "La

501

�el paraje nombrado entonces Repueblo d }• ~
.
sido inau rado el 22 de rna
d 1903 . . º.rt . El antiguo edificio habia
cipio de octubre de 194-1
e
.'. i_nic1ándose su demolici6n a prinnuevo ediftoo se erigió en 19 4 2 . d .
d
gura os el primero )' segundo pisos el 4 de octub
. .,. ,_sien o maucon truía la in titución fun ion6
..
re de dicho ano. Mientras
Civil com·crtido en de central d 1 ~ .onalmente en el que fue Col io
pi. fue inaugurado el 14 de scpti e b nd Jo de Cultura uperior. El tercer
hasta hace poco la manzana campe; d~d e 1943. La E uela onnal ocup6
f M el LI
.
n t a entre las call de T . I
.
. e ano al sur Colegio
·1 l
.
apia a norte,
frente a e ta última.
'
1v1 a poniente y Juárez al ori nte, con

dt/inicicSn de la Filosofía', del 25 de en ro al 3 de febrero, pero tuvo que

Jº

suspend r u viaje. Fue reemplazado por el doctor Oswaldo Rob! s, quien
disertó sobre la Fi
fía Tomista del 29 de enero al 3 d febrero. El lic nciado Manuel Herrera )' Lasso dictó un ciclo intitulado "Historia Constitucional dt México", desde el 8 hasta el li de febrero. Por último, el licenciado Rafa l Preciado Hernández trató acerca de 106 ''Principios Generales de Derecho Público", del 19 de febrero al lo. de marzo. La sesión de
clausura se efectuó el 8 de marzo, con un brillante pro rama n el que
participaron los intelectuales docto
Carlos H. t ~ y Julio Jim'nez
Rueda.

Los prim ro Cursos d lmicrno d 1 entro Cultural "Carlos Pert)T::i"
despertaron no pocas inquietud del estudiantado, sacudiendo el ambiente
intelectual y prof sional de • fonterr &gt;"·

Nuevos edificios universitarios
En alguna ocasión se ha dicho qu , con moti\·o de la entrevista que celebraron en Monterrey, el 20 de abril de 1943, los Presidentes de Estados Unidos y léxico, Roo v~lt y vila Camacho, este último había otorgado un
subsidio d cien mil p
anual
I Consejo de Cultura uperior. in embargo, ni el doctor Livas ni 1 Gobernador alinas Leal m ncionan esa aportación en sus informes administrativo . La verdad e que, aun cuando varias OÍ\'ersidad~ del paí contaban con la ay\lda federal, el Gobierno de
México no con di6, durante o ho años, ninguna subv nci6n al Consejo de
Cultura.

M diant decreto e.xpcdido n septiembre de 191'2 por el Con so local,
la Facultad de Química y Farmacia
había tra~ fonnado en Facultad de
Ciencias Químicas, "dtfodole mayor amplitud a sus planes de cn.seionza''.
El dia 4 de junio de 1943
inició la con rucci6n del dificio propio d la
Facultad, n un terreno de 18,000 metros cuadrado, cedido por la .American mcltin and Refining Co. }' situado en las cal! s de Guerrero · Progreso. El
biemo d l Estado aportó d ient cincuenta mil pesos. El 3
de octubre 'gui nte fueron inaugurados los principales salones de clase y
laboratorios.
Bajo el gobierno del General atinas Leal también se constroyó, con un
costo de casi medio millón de pesos, el nuevo edilicio de la Escuela 'onnal,
en el mismo predio qu el anterior, pero de tres pisos. Desde entonces se
nombró oficialm nte E uela Normal "Miguel F. lartíne-z'. Ahí fun ·onaron las
uelas •onnalc Primaria y Superior y, ademá , la cuela primaria anexa "Simón de la Garza y Meto•'.
principio d I presente · 1
el Gobierno de ue ·o León compró en diez mil pesos el t rreno, ituado en

502

e·

En I último informe del d t L.
el Con jo de Cultura
_oc or l\'3S al Gobernador alinas Leal sobre
'
asienta que en el año l u·
194?
cribieron en las in titucione
.
. .
ec vo
r--194-3 se ins.universitaria
3
062
alum
.
• d
1a enseñanza uperior por 318 c.ated , . u'
no' sien o impartida
El
rat1cos.
553 ~;4
sto gu~mamental para la enseñanza univ rsitaria era de
. . Es dear, fue aumentado en cincuenta
'l
C'Cpto d cuotas donativo et .
·
IJU peso . Por con'
• c. in~
on
105 263 86 p 1
en· nanza superior importó - f . - d ·
. • · • or o tanto la
uw.:i
e
Ciento mil pesos
.
mayor en se. nta mil trcsciento
' o - a una cantidad
. . .
pesos, respecto a la del año ese 1
.
mv1rt1eron en mejoras mat riale • d . . .6
.
o ar antenor.
·o,600.00.
} a qui ic1 n d eqwpos algo más de

ltt

Durante la administraci6n del General Bonifacio alinas Leal ( 1939-1943) ,
el. presupuesto a la en ñanza universitaria fue nwncntado n doscientos
mil peso.

• l finalizar ese año lectivo dependían d ·I C
.
aneo F.icult3J y ·etc
u 1 . 1 F
onseJo de Cultura uper:ior
. •
as. a
acuitad de (ed' •
Dere
C iencias
Social s In eniería c· .·¡ c· .
, . • icina,
cho y
a la de • kdicin~. ,.. las Ese 11, i r J nalcias QumuC'as y Odontología, an xa
,

, ,
ue as orrn
rormal
·
'Al\'aro Obre 6n" Industri'al Fcm .1 ".P bl
. upcnor anexa, Industrial
T
'
en1
a o L1 as" B c.h'II
•
)' • octuma y por último la d Ent
,
v ' a I er Diurna
cultad de Medicina. Ad~, de D ermena y Obstetri ia, an xa a Ja Faria y D portivo.
as o
epartamento : de Extensión Uuiversita-

V
Durante ocho año ' la ensetianza superior en
I
.
de acuerdo con el decreto de 4 d . se tiembre d ue~o ,e6n . fue unpartida
bemador Sustituto licenciado Pablo PQ .
e 193.:&gt;, ex-pedido por el Gouiroga. La.5 Facultades )' Escuela
"' Scau'n
·
"
e1 mum

· forme, terminaron el an-o c•,--•-m
. . .Uli(U" 2,602 alumnos.

jQ3

�universitarias estuvieron bajo la dirección del Consejo de Cultura Superior,
con caricter provisional, desde septiembre de 1935 hasta octubre de 1943.
Del decreto mencionado se deduce la pobre idea que el régimen político te•
nía de la Universidad: el objeto principal de su creación sería impartir la
enseñanza superior, según ' los propósilos establecidos tn el párra/o primero

del .Articulo 3o. Constitucional".
El profesor D. Plinio D. Ord6ñez dice que el Consejo de Cultura fue un
"Cuerpo Téenico-Consultivo y Autoridad sustituta del extinto Consejo Universitario, mientras st expedía la Ley que diera nueva constitución a las Ercuelas Profesionales y de Enseñanza Superior". · Después lo califica, con cierto desdén, como un "Instituto provisional, creado por un simple Decreto
del EjecutirJo del Estado". El mismo autor afirma que era una ·dependencia técnico-administrativa" y, bajo dicho Consejo, se elaboraron, ' con
carácter tranritorio", los reglamentos g nerales y particulares d todas las
instituciones uni\'ersitarias.
Ciertamente, el Consejo de Cultura uperior no fue un verdadero Claustro Uni\'ersitario, pues el decreto que lo cre6 lo había privado de su función más importante, como es la de elegir Rector y Directores d las Facultade y Escuelas Uni\'ersitarias.
El Consejo de Cultura Superior inici6 us labores, en ~pliembre de 1935,
con cuatro Facultades y cinco Escuelas. Las Facultade eran: Medicina,
Derecho y Ciencias Sodales, Ingeniería y Química )' Farmacia. Las Escuelas: ormal, Bachilleres Cooperati"ismo, Industrial •~Alvaro Obregón" e Industrial Femenil ''Pablo Livas''. Además tenía otras dos dependencias: el
Instituto de Orientaci6n ocial y el Departamento de Extensión Uni\'ersitaria. En los ocho año de g ti6n del Consejo se crearon: la Escuela Nocturna de Bachilleres (diciembre de 1937), la Facultad de Odontología, anexa a la de Medicina (septiembre de 1939), el nuevo Departamento de Extensión Uni"·ersitaria {principios de 1941), la Escuela onnal uperior
(octubre de 1941) r el Departamento Dep&lt;&gt;rtivo
niversitario (mediados
de 1942), todos bajo la presidencia del doctor Enrique C. Livas. También
consideró como dependencia universitaria, a partir de septiembre de 1939,
la Escuela de Contadores Privados dirigida por los profesores Santos. Fueron suprimidos en ese lapso el Instituto de Orientaci6n Social (mediados de
1936) y la Escuela de Cooperativismo ( diciembre de 1937).
Por otra parte el decreto que cn·ó el Con jo de Cultura establecía: "Se
dulara12 válidos todos los actos reali..:ados 1• los cer&amp;ificados, títulos y g-rados

expedidos hasta huy, por la Comisión Organizadora de la Unir:ersidad Socialista". ( rtículo Prim ro Transitorio). Es decir, el Consejo de Cultura
Superior legalizó y continu6 la obra iniciada por la Comí ión Organizadora
de la Unh·ersidad Socialista de Nuevo León.

504

La actual Uni\'ersidad de Tue\'o Leó f
dido por el Congreso Local c
f ha n ue creada mediante decreto CXN'' on ec
18 de agosto d 1943
r·
el Gobernador del Estado Ge
Bo ·r .
e
, que promulgó
I
.
'
nera
m ac.ao Sal'
L 1
tiembre siguiente y fue ublicad
. .
mas ea, el 13 de sepmes. Al entrar en vigo~ dicha ~ en ~1 i&lt;Je~6d1co Oficial el día 29 del mismo
Superior ces6 en sus funciones. ey, e
e octubre, el Consejo de Cultura

ArÉNDICE

J

Presidentes )' Secretorios del Co ••.. s~1·0
,. de Cultura Supnior

1935
(10

pt - 4 oct}

1935 - 1936
(4 nov - 30 abr)

Dr. Angel Martínez Villarreal
( ombrado Presidente el 10 d
. b
.
. e septiem re de 1935
Por eJ Gobema
.
dor Susbtuto he ociado Pablo Q .
Renunc16 el + de octubre).
mroga.

Prof. )' Gral. Gregario Morales Sánchez
{ icndo Gobernador Provincial a umi6 la pre 'd
.
d el Con ejo de Cul
'
s1 enc,a
Al t
.
tura el 4 de novil'mbre de 1935

ennmar u gestión como Gobernad
.
máticamcntc en la Pres'd . d 1
ces6 auto1 encia
e ConseJo) .

°~

1936
(30 abr - 9 mayo)

1936 - 1943
(9 mayo - oct)

Prof. Abe/ardo Gon::ález
(Ejerció el cargo en su c.arácter de Se
.
.
tras el Gral. Anacleto G
cretano, nuenignaba otro).
uerrero, Gobernador electo, de-

Dr. Ennque C. Livas
· en funciones
.
. cretano,
de Presidente el
de
1936
r
l
G
'
d
po e
ral. nacleto Guerrero
e uevo Le6
Dés.
'
de 939
ignado Presidente el
f , 1
por e l'lll.Smo Gobernador Rati
i~ e no_mbramiento el nuevo Gobernador
Bo .f~cJO almas Leal, en octubre del
año . E_mc16 el carg h ta l
.
·
Jerde
ue
a crea&lt;:16n de la actual Universidad
n en puembre de 1943. Fue desi nado pnmer Rector por el Gobernado lic .ad
g
turo B. de la Gana, en octubre siguiC::te) .cnct o Ar(. 'ombrado
e mayo
Gobe
d
ma or
12 de mayo

9 d

;º

ºLe:

i

i"' .

mism;

orai

505

�1939 - 194S
(oct - oct)

Prof. Anlomo Moreno
( ombrado
tario del Consejo de Cultura uperior el 13 de octubre de 1939. Ejerció el cargo hasta
la creación de la nueva Univenidad, en 1943. Ratificado el nombramiento, ocupó el mismo cargo hasta
su muerte, ocurrida en la ciudad de Rochcster (Estados U nidos) el 7 de agosto de 1954) .

APÉNDICE

II

Boledn de p,tnsa de la Federación d, Eshulümtes Socialistas contra la creación
de la Universidad Autónoma del Norte. (El Porvenir,
junio 9 de 1939, p. 8).
os hemos enterado, tanto por la prensa local como por otros conductos,
de una serie de maniobras realizadas por un reducido grupo de estudiantes
de derecha, que ayudados por gente extraña a mu.sira Casa de Estudios,
vienen realizando con objeto d crear una situación ficticia que traiga como
consecuencia la implantaci6n en este Estado, de una Universidad Autónoma de nombre, pero en realidad dependiente de la mal llamada Uni-

versidad .Autónoma de Mixico.
Los estudiantes revolucionarios agrupados en la Federación de Estudiantes Socialistas de uevo León y todos los elementos conscientes de nuestra
responsabilidad histórica en esta etapa actual de la Revolución Mexicana,
no permitiremos que se realicen esas burdas maniobras; estamos 'pOr el contrario dispucitOS a defender nuestro Instituto por el amor que tenemos a
la n,ltura.
Hemos luchado y seguiremos luchando por la implantación de una Universidad Socialista, que sustente como bale fundamental de su enseñanza la
tesis filos6/~o tul maurialismo diaUctico, de acuerdo con el Art. 3o. Comtituciooal, ya que dicho precepto ordena que toda enseñanza que imparta
,l Estado será Socialista, y si en el Estado de uew León no te ha verificado dicha reforma, no ea culpa de los estudiantes, que en su mayoria
10n gentes que aman y sienten la lucha de clases, sino a la mala fe de individuos interesados en retardar la marcha ascendente de la Revolución n
este campo de lu actividade1 burnanu.
Declaramos clara y terminantemente que IOIDOS los más ardientes defenlOl'CI de la au&amp;onomfa universitaria. en cuanto que &amp;ta signifique balut1Tte
d, lu,ha ,n contra dt los go/Mmos ,,o.,cionarios, como es el caso de varias

Repúblicas de la América Latina; pero en aquellos caso1 en que como en
México la Uniwrsiáad Autónoma es por el contrario trinehera de la reacción, desde donde ae ataca al Gobierno que preside el C. Gral. Lázaro Cárdenas, líder máximo del proletariado de América, estamos en contra d esa
pretendida autonomía.

Autonomía universitaria 'Y libertad tu cátedra, son postulados anticuados
en México y bandera de la Reacción, por lo que estamos en contra de ellos.
Tenemos {e en que las personas que rigen los destinos del actual Consejo
de Cultura Suptrior, sabrán estar a la altura de nuestro Estado. Confiamos
en ellos, pero advertimos que en caso de no aer así y de que traicionen al
estudiantado, los revolucionarios auténticos criticaremos su actuación en la
forma qu sabemos hacerlo.
Hacemos un llamado sincero a todos los tudiantes que verdaderamente
amen a uevo Le6n, a formar un IOlo {rente IÍn distinciones ni banderías
políticas en contra de los enemigol del pueblo y de la cultura, representados en un organismo de membrete lJarnado Frente Estudiantil Pro-Universidad Autónoma del Norte, y que encabezan estudiantes desprestigiados )'
desconocidos en nuestro medio, que no son lino pobres polichinelas a quienes entre bambalinas dirigen los enemigos del Gobierno del C. Gral. Cárd nas del Progrelo y de la Revolución Mexicana.
Que no esgriman "los autónomas de uevo León", como argumento, el
que n 1 Estado de Sonora, Vasconcelos en connivencia ridícula con Román
Yocupicio (falta una linea completa), pisoteen la cultura; pero aqui en 11&amp;
vo León no pasará lo mismo dada la fuerza de los elementos revolucionarios.
Los estudiantes revolucionarios de este Estado, al igual que la juventud
estudiosa de izquierda de Michoacán, Jalisco y Yucatán, sabremo dar otro
bofetón a la Demagogia de la Universidad .Autónoma, que creyendo hallar
en esta Entidad campo propicio para sus nefastas actividades, trata de extender su radio de acción para cubrir los fracasos en su propio organismo.
Por la Socialización de la Cultura. Monterrey, N. L., a 7 de junio de

1939.

APÉNDICE

111

Plataforma de Principios de la Fedmuión Estudiantil Universitaria Neoleonesa
(F.E.U.N.)
La plataforma de principi01 que constituyen la ideología de nuestra Federación es la siguiente:

507
506

�PROPÓSITOS DE PROGRAMA

I. La Federación Estudiantil Universitaria Neoleonesa pugnará porque
en nuestro medio impere en forma permanente y capaz una ordenada y sincera actividad universitaria.
II. Velará porque en las Facultades Universitarias y en las Agrupacione
Estudiantiles no intervengan fuerzas de carácter político que confundan la
actividad propia de la Universidad y su naturaleza específica con las de
otro orden que nada tienen que ver con ella.
.
IIl. Cooperará en forma efectiva para que cada uno de los estudiantes
colabore en el acrecentamiento del acervo cultural del País y cumpla como
estudiante y corno mexicano.
IV. Exigirá que n las Casas de Estudio sean los más preparados quienes
tengan a su cargo la misión sublime de la Enseñanza.
V. Trabajará activamente para cumplir ante la Sociedad el deber que como Institución Estudiantil le corresponde para colaborar en el logro de la
Justicia Social.
VI. Como propósito fundamental pugnará porque en Monterrey se cree
definitivamente una Universidad Autónoma y con libre cátedra, que prestigie al Estado y a la ación y que tenga como finalidades:
a) La conservación, el acrecentamiento y la difusión de la cultura.
b) La creación de Laboratorios bien dotados que hagan posible la investigación científica y la preparación técnica de los estudiantes.
c) Dotar a la Sociedad de técnicos bien preparados y profesionistas responsables que se encarguen de sus servicios.
d) Interesar al estudiante de que la Universidad para él es forma consubstancial de vida y no de mero accidente en el destino humano.
e) El fortalecimiento entre los estudiantes de los valores morales que elevan y dignifican.
f) La creación de una Ciudad Universitaria, para hacer posible en forma
eficaz los propósitos anteriores.
("Manifiesto" de la F.E.U. ., fechado en Monterrey el 18 de noviembre
de 1941).

BtBLIOGRAPÍA

Agwrre Pequeño, Eduardo. Biografía y penrnmiento ¡,(110 del docto, Angel Martín.e:
Villarreal. Editorial Alfonso Reyes. Monterrey, . L., México, 1966.
Bases para el funcionamiento y gobierno del Servicio de Cultura Superior, en el Perió-

508

dico 0/iéial del Gobierno Constitucional del EJtado Libre y Soberano de Nuevo
León. Monterrey, sábado 7 de septiembre de 1935. Tomo LXXII. -úmero 72.
Comunicací6n dirigida por d Sr. Dr. Angel Martinez Villarreal, Reetor de la Universidad Socialista de Nutvo León, al señor Gral. Gr,gorio Morales St1nchez,
Gobernador Interino del Esta.do, en el mes de noviembre de 1935. Homenaje de
la Escuela Preparatoria No. 3 (Colegio Civil tocturno para Trabajadores), al
Dr. Angel Martínez Villarreal en el décimo octavo anivenario de su fallecimiento.
Enero 6 de 1963.
Cobarrubias, Ricardo. Gobernantts de Nueuo León, 1582-1961. (Sin pie de inrprenta ni fecha).
De la Garza C., Inocencio. Apuntes, instructiuos y viajes escritos por. . . Monterrey,
N. L. Septiembre 10 de l 964. ( El autor revela noticias muy interesantes sobre las
actividades de la logia "Simón Bolívar" número 20 de Monterrey).
Gon~ález, Héctor. Historia dd Colegio Civil. Publicaciones del D.A.S.U. Monterrey,
1945.
Gonzá1ez Enriquez, 1akrina. Plinio D. 0rd6ñe: González. Bioguc/Ea. Talleres Linotipográficos del Gobierno del Estado. Monterrey, . L., 1950.
Gran Logia de libres, antiguos y aceptados ma.rones d1,l Estado de Nuevo León.
Brevti reseña hist6rica dt lo. masonerlo. en el Estado y M11moria de los trabajos
realizados en los años de 1936 y 1937. Monterrey, 1938.
Informe que rinde el C. General Gregario Morales S6.nchez, Gobernador Prot'Ísional
d, Nuevo Le6n, al Honorable Congreso del Esta.do, sobre la labor o.dmini.rtro.tiva
llevo.da a cabo durante el periodo comprendido del 4 de octubri, de 1935 11 lo.
fecha. Monterrey, N. L., abril 30 de 1936.
Informe que rinde el C. General Ano.cúto Guerrero, Gobernador Constitucional del
Estado, ante ~a XLVI Legislatura Local en la sesi6n de apertura de trabajos de!
primer aiio de su ejercicio legal. Imprenta del Gobierno del Estado. Monterrey,
1936.
Informe que rinde ,l C. General de Brigada Anacleto Guerrero, Gobernador Cons•
titucio11al de Nuevo Le6n, al Honorable Congreso del Estado, sobu la labor administrativa llevado. a cabo durante el año 1936-1937 y M 11moria anexa. Monterrey, N. L. Septiembre 16 de 1937.
ln/or= que rinde el C. General de Brigada .&amp;nacleto Guerrero, Gobernador Constitucional del Estado de Nuevo León, a la XLVIT Legislatura del múmo sobre la
situación general de dicha Entidad Federativa y los trabajos desarrollados por su
Gobierno, durante d año 1937-1938. Monterrey, . L. Septiembre 16 de 1938.
In/ orme qu, rinde el C. General de Brigada .Anacleto Guerrero, Gobernador Constitucional. .. durante tl año 1938-1939. Monterrey, N. L. Septiembre 16 de 1939.
Informe que rinde el C. General. de Brigada Bonifacio Salinas Leal, Gobernador Constitucional de Nuevo Le6n, al H. Congreso del Estado, sobre la labor administra•
tiva llevada a cabo durante el año de 1939-1940, )' Mtmorio. Ane.~a. Monterrey,
Nuevo León. Septiembre 16 de 1940.
Informe q1111 rinde el C. General de Brigada Boni/acio Salinas Leal, ... durante el
año 1940-1941, )' Memoria Anexa. Monterrey, Nuevo León. 16 de septiembre de

1941.
Informe que rinde el C. Gimeral de Brigada Bonifacio Salinas úal, . .. durante el año
de 1941-1942, y Memoria Anexa. Monterrey, Nue\·o León. 16 de septiembre de
1942.
Informe que rinde el C. General de Brigada Bonifa.cio Salinas Leai,. . . durante el

509

�año d, 1942-1943, 'Y Mtmoria Anua. Monterrey,

uevo Le6n. 16 de septiembre

de 1943.

Livas, Enrique C. Br,v, ,es,ña hiJt6rieo del movimi,nto vniu,rsitario ,n Nuevo_ Lt6n,
en Univ,rsidod, 6rpno del Consejo de Cultura uperior. lunero l. Sepbembre

de 1942
• •
L6pez Elpidio La Escu,lo Socialist11 ,n Nuevo Le6n. Talleres Lmoupogrificos del
~icmo- Monterrey, 1 • L., 193.5. (El autor era Director de Educaci6_n Federal
en el Estado de uevo .Le6n. Tom6 poscsi6n del cargo el 28 de sepuembre de
t 935 y renunció a fines de diciembre del mismo año).
.
Ord6ñez Plinio D. Historia d, la Edi,caci6n Púbüco en tl Estado de Utt·o üón.
Cua~o olumen, terctta parte. La Escuela Socialista, MontttttY, , L., 1948.
Sien%, Mateo • An1cdotorio. Edit riaJ Alfonso Reyct. Monterrey, 1968,
•
Traado masónico. Peasamunlo y acción del M •• M .. Dr. Art11l MarHn,: VillarTtal
111 ,l aiio d, 1935, AJtunt, histórico Jtor el M .. M .. Dr. T,1'sforo Chapa, l:t•
Gran Maestro d, la Gran Lo¡ia d, Nuevo ú6n. Octubre de 1962.
Villarreal Cantú, Ernesto de. El Jubileo. M,dio sielo tn el camino de la lu:. Imp.

CUATRO Dt.CADAS DE TE TRO EN MO TERREY

¡900.1940
MANUl!.L

EDlA &amp;ltaAOÁN

Sociedad • uevoleoncsa de Historia,
Geografía y Estadística

J.
-

Gaitán •. Monterrey, 1954.
Trabajo po11nt,, vida inmaculada. M,dio si¡lo dt cvlturo masónico, /905-1955.
(Sin pie de imprenta ni r~ha).

REVISTAS

Gac,ta Unit-trsitaria, 6rgano mensual del Consejo de Cultura Superior. Números 4! 5,
6, 71 8 y 9. Febrero, mano junio, julio ag01to y 1epticmbrc de 1936, rcspecb\·a•
mente.

Universidad, 6rgano del Consejo de Cultura Superior.
de 1942 y septiembre de 1943, respectivamente.

·úmeros l Y 2. Septiembre

Pui6D1coa
Diarict S Nort,, El Port•tnir, El Sol y El Tiempo de Monterrey. Años 1935 a 1943.

retrospectiva hacia los primeros años de e te
siglo y recorreremos el camino, con el recuerdo a cuestas, hasta llegar al
1940, deteniéndonos en los teatros de Monterrey para arrancar de alli los
sucesos artísticos que ocurrieron y que nos dejaron un gajo de nostalgia y
alegría en el corazón. Años que se esfumaron en la neblina implacable de
los tiempos. Abrimos la ventana ilusoria que da al paisaje maravilloso de
los años mozos y desde allí contemplamos aquel desfile de espectáculos de
arte que embriagaron el alma de gozos infinitos y nos dieron momento&amp; de
placer espiritual tan hondos, tan sentidos, que todavía nos parece estarlos viviendo, estarlos acariciando con nuestras propias manos ... a pesar de que
ya están tan lejanos como las estrellas que se encuentran esparcidas por el
COl1DOS más allá del más allá.
Queremos dejar aquí estampados los nombres de artistas que desfilaron
por los teatros regiomontanos desde 1900 a 1940, y settm01 fieles, lo más
fieles p&lt;&gt;&amp;ible al hablar de ellos, porque, repetimos, nos dieron instantes felices, repte
de espiritualidad y nos hicieron vagar por los paíse de los
sueños y también por los de amarga realidad.
En los inicios del iglo, Monterrey iba cobrando importancia, iba abri~n•
dose paso hacia mejores horizontes con el asiento de poderosas industrias qu
segura de las garantías que encontraban aqui prefirieron a Monterrey para
desarrollar sus actividades. Para el año de 1904 ya el nombre de esta capital
nuevoleonesa se consideraba como símbolo de una tierra de promisi6n.

VAMO

A ECHAR UNA MIRADA

511

510

�1900-1910
En los últimos años del siglo XIX y los primeros del XX deambulaban
por 101 teatros de provincia las compañías de comedia de Manuel y Julia
Guzmán, la de Martínez de la Lastra, la de don Juan Villalongm, de don
alvador Solórzano, de Campa Siliceo, de Juan B. Padilla, de Los Anide
y las Compañias de Pedro J. Vázquez, Elisa de la Maza; la de Hilario Altamirano, Paz Jarcro y algunos cuadros menores que se conocieron como "c6mic:ol de la legua".
Las compañías mencionadas periQdicamcnte visitaban nuestra ciudad haciendo cortal temporadas en el antiguo Teatro Juárcz situado por la calle
de Zaragoa y que 1e incendió en 1908. El repertorio de estas compañías
1C formaba de aquellos dramon
sentimentales, trágicos e impresionantes:
La Plegaria de los iufragos, El Gran Galeoto, Malditas sean las Mujeres,
Flor de un Oía y Espinas de una Flor, El Estigma, Juan José, Mancha que
Limpia, El Cabo im6n, Maria la Emparedada o El Asesino de la Roca egra, La Pasionaria, Et Pasado, de Manuel Acuña, Hasta después de ta Muerte, de Manuel j&lt;&gt;R Oth6n, Lo que no Muere, Arturo o Amor de Madre,
El Hijo del Ajusticiado, La Llorona La Carcajada, El loco Dios, Tierra Baja,
Un Angel del Ciclo, La Cabaña del Tio Tom, y otras del mismo corte.
El año de 1904 llegan a Monterrey los hermanos Adolfo y Antonio Rodrlgucz, oriundos d Pwg1cso, Coahuila y procedentes de Larctio, Texas, a
donde sus padres habían emigrado.
ntaron sus real en esta Sultana del
orte y se convirtieron en empresarios teatral , porque se dieron cuenta de
que esta ciudad era un lugar estra~gico para esas actividades y no ac equivocaron. Anhelantes de abrlne paso n este negocio se afanaron hasta lo
imposible por presentar lo más notable del arte esdnico y del bel canto.
í escuchó Monterrey en 1905 a la excelsa diva italiana Luisa Tetramni,
la primera cantante en el mundo en caos años, la que actuó en 1 Teatro
Juárez. Poco después admiramos a la tragica italiana Mim1 Aguglia con su
compañía dramática, la que venía envuelta en la luz diáfana de la critica
europea que la consagraba como la primera actriz trágica del Orbe.
En 1906, el suceso más notable del año (ue el debut de la gran cantante
española Maria Barrientos que había actuado en la Scala de Milán y la
Opera de Paris.
.En 1907
engalana la ciudad con el debut de la notable actriz italiana
Tina Oilorenzzo, que actúa con ~ran éxito en una brillante temporada.
Pasan por los escenarios varias compañías durante este año y el 5 de diciembre se presenta por primera vez en nuestra ciudad en el Teatro Zaragoza, la compañía del primer actor y director general, Arturo García Pajujo, con las zanuelas La Reja de la Dolores, La Fiesta de San Antón y La

HOllaia del La~ Figuraban en el 6CDCO: Carb Pardavé y Jeú Ojeda.
Alda ~ J~ Enrl,qucta y Dora Sancho, Chucho Graña, Soto, Vega
Y la 111Dpat1qulsima Lupe a~ También en este año de 1907 disfrutó
Monterrey de la actuación de la compañia de drama y comedia del primer
~ ~ Paco Fuen
y Antonia AréYalo, procedemes de España y
reaentementc de México.
En enero de 1908 rcgra6 Arturo Garcla Pajujo con su compañia de asarzuela al teatro ~ donde actuó hasta el día lo. de marzo, pues el día
2. de ete ~ - ac inc:endi6 este colileo a las primeras horas de la mañana pcrc:liéndo PaJUJO y toda la compañia su vestuario y demás equipaje, que va-

Ha muchos mil

de pesos.

~ compañía de

drama Elisa de la Maza, que estaba actuando con mucho
mto en el Teatro JlW'CZ, ccdi6 el teatrO para una función de beneficio
de los artistas damnificados de dicha catástrofe. También una cuadrilla de
toreros q~ el domiJ1go anterior había actuado en la plaza "Monterrey" dio
una corrida para el mismo noble fin, teniendo lleno a ICYCD.tar.
En este año de 1908 también actu6 la compañia dramática de Prudencia
Griffell (hoy doña ~dencii) que era en esos años un pimpollo eeductor
por~ J)(&gt;rte elf!P°-te. fmaa maneras y belleza singular. Viene y arrebata con
~ 111Dpatla a la IOClcdad reinera. Prudencia Griffell entró y sali6 con el
pe derecho. ¡ Un exitazo enorme.. . inolvidable!
~tra vez ~ajujo debuta en el teatro provilional ~ dcrmcbando in~ Y graaa. Luego debuta esta m i s m a ~ en el J ~ el 20 de
JUDIO.

Ueg6 el año de 1909 y de enero al mes de agosto los teatrol fueron asiento
de nuesua IClcicdad que -ocupa el lunetario, las plateas los intercolumnios y los
diaa trágicos del 27 y 28 de este mes, clias d luto dolor de tragedia y
llanto para nuestra ciudad.
na inundación catastrófica barrió con pan
parte _del famoeo barrio de San Luiaito y algunas cuadras del sur de la ciudad
JJCl'CCK:Ddo más de cinco mil almas, pero aegún dicen croniltaa de aqueUoa
cilas: Jamás se sabrá el número exacto de pcnonas que fueron víctimas de
aquel torrente devastador que trajo el rio anta Catarina.
Esta inundación, según opinwn d ~ 0 1 periodistas de aquel entonca,
s6lo comparable con la que sufrió Guanajuato el año de 1904.

Todas las cluei l0Cialea colaboraron cristianamcn~ en diatintu :formu
~ _aliviar en parte la desgracia de tanta p(&gt;brc gente que quedó en la
IDl9Cl'la. ~ empresa de los hermanos Rodrigucz organiz.6 varias funciona
a benef1C10 de los damnificados y el público respondió con ~ ,cntido de

humanidad llenando los atros en esas funcinnea benéftcaa.
por atm años cataba muy en boga en Europa y Estados Unidos el género de Jaa operctaa vienau. La empresa Rodríguez, siempre al dia en
513

512

lffl

�asuntos teatrales, no quiso quedarse atrás y no tardó en traernos la primera
compañía de operetas vienesas y zarzuelas españolas de género grande, y fue
la de la guapísima primera tiple Columba Quintana en la que figuraba
como primer tenor Juan Gil Rey. Debutó con la reina de las operetas: La
Viuda Alegre, de Franz Lehar. Esta temporada fue brillantísima porque el
público noche a noche llenó el teatro a reventar.
En octubre, el día 6, regresa García Pajujo y debuta con su compañía de
zarzuela en el teatro Progreso, con otro exitazo cumbre.
Admiró también Monterrey en este año a varios artistas de Variette que
fueron muy populares en esos lejanos años.

1910-1920
Llega el año de 1910, año del Centenario de nuestra Independencia y se
inaugura el teatro Independencia, lo que hoy es el cine Rex. En este magnífico coliseo, que estaba constnúdo con una elegancia aristocrática, se verifican las veladas oficiales para conmemorar los fastos patrios. Lo más grande de nuestra sociedad ocupa el lunetario, las plateas, los intercolumnios y los
palcos primeros. La clase media llena los palcos segundos y el pueblo se desplaza en la "gloria" para vitorear a los héroes que nos dieron Patria.
En 1911 hacen su regreso a nuestra ciudad compañías de drama, comedia,
zarzuela, etc. entre otras las de doña Virginia Fábregas, de Elisa de la Maza,
Juan B. Padilla y las de zarzuela y opereta de Columba Quintana; amén
de pequeños grupos de artistas de Variette tan de moda entonces como Los
Fantoches Humanos, el transformista Fregoli Vargas, el otro transformista
Alberto García Domínguez, los hermanos Sánchez de Lara y otros mu-

chos más.
Fue en el año de 1912 cuando disfrutó la sociedad reinera de aquella
famosa compañía de ópera italiana del célebre tenor Alejandro Bonci, secwidado por un magnífico elenco de cantantes de gran altura artística.
Ya antes otra compañía de ópera italiana había estado entre nosotros, la
de Linda Macucci, en la que figuraban Emma Zili, soprano ürico; Adelina
Padovani, soprano; el tenor dramático Vicenzzo Vicnetto y Gioo Betti, tenor ligero. Esta compañía como la citada anteriormente dejó recuerdos imborrables entre el público amante del bel canto.
También en 1912 gozó fonterrey con la presencia de la opulenta tiple
Amparo Romo y su compañía de operetas vienesas, en la que figuraba como
primer tenor Vicente Cavero. Esta compañia nos dio a conocer las siguientes operetas: La Viuda Alegre, El Conde de Luxemburgo, El Soldado de
Chocolate, La Niña de los Besos, La Princesa del Dollar, La Princesa de los

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Balkanes, El Príncipe Bohemio, La Casta Susana, El asombro de Damasco,
La Corte del Faraón, Molinos de Viento, Eva y Sangre de Artista.
Meses después arribaba a nuestra ciudad Esperanza Iris, la emperatriz de
la opereta, a quien Monterrey había conocido siendo una niña en una compañía infantil que debutó en el antiguo teatro Juárez el año de 1898. Esperanza era la mimada de todos los públicos, despedía simpatías por todos los
poros. La Iris nos presentó las mismas operetas que la Romo. Esperanza debutó en el teatro Progreso, que estaba ubicado donde hoy se encuentra el
cine Elizoodo y que se incendió allá por los primeros años del 30, un día
antes de que debutaran los espectáculos Campillo, cuyo equipaje se salvó
milagrosamente porque no se trasladó ese día de la estacíón U ni6n, ya desaparecida.
Noche a noche el Progreso se veía abarrotado de una distinguida concurrencia y fueron muchas las noches en que se vio desde temprana hora el
famoso cartelillo de "agotadas las localidades".
En este año de 1912 actuó la compañía de drama y comedia de Pedro J.
Vázquez y la de operetas vienesas de la seductora tiple Amparo Garrido,
distinguida dama de la escena, de una belleza cautivadora y dueña de una
voz dulce y emotiva.
Llega la Revolución Constitucionalista, y los espectáculos teatrales se estancan. Temerosas las compañías de sufrir un descalabro en el camino, por
las frecuentes voladuras de trenes, se quedan en México y alü permanecen
las más hasta el año de 1917 en que se inicia la post-Revolución y ya son
más notorias las garantías ciudadanas. Los trenes corren con regularidad
más o menos, la paz se va consolidando más cada día y las compañías teatrales reanudan sus actividades por la provincia.
Se recrea en ese año Monterrey con el buen cuadro de drama y comedia
Mutio Vila, cuyas primeras estrellas eran Ricardo Mutio y Dora Vila, ¡ notables artistas los dos! En el cuadro conocimos a Ernesto Finance y a Ricardo Mondrag6n, como actores jóvene, a Roberto Soto (luego "Panzón Soto") como primer actor cómico y a María Teresa Montoya, de dama joven.
En seguida desfila por nuestro teatro Independencia, el 26 de agosto, la
compañía del poeta español Francisco Villaespesa con un elenco genial y
nos presenta su obra en \·erso Aben Humeya, con un exitazo singular. Este
año vimos también el cuadro de drama y comedia de Salvador Campa Siliceo.

El maestro Pierson, el descubridor de Pedro Vargas, nos presenta a Mercedes Mendoza, la soprano-fenómeno, pues alcanzaba fácilmente el la y do
sobreagudos. Fue una estrella que pronto se esfumó en el cielo del arte pues
pocos año después nadie \'Olvió a saber nada de ella.
Este año fue pródigo en buenos espectáculos. Vimos a la violinista Celia

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�Treviño. Verdadera rernluci6n armó la actuación de la célebre bailarina
mundial Tórtola Valenda, de belleu ex1raordinaria y bailarina cl~a de
altura.
La compañía de zarzuelas de Rosita Aniaga nos visita trayendo como
primer tenor cómico a nuestro amigo Arturo García Pajujo. También arribó y debutó con éxito la compañia de El Gran Guignol.
Ahora recordaremos ·l año de 1918 que fue abundante en soberbio espectáculos. Desfilaron por nuestros coliseos la compañía de operetas de Consuelo Vivanco y José Limón, con el mismo repertorio de la Iris y la Romo.
Exito grandioso obtuvo la violini ta y danzarina polaca Norka Rouskaya,
una mujer que tenía án el; era hennosa, una violinista notable~ estup&lt;::nda
danzarina y con un don de amabilidad que simpatizaba al primer momento.
En ago to debutó el violinista argentino Andrés S. Dalmau, ya de renombre en Europa.
También la compañía de operetas Y. zarzuelas Carmen Causade de León,
hiz una buena t mporada en la que destacó ·minentcment el tenor cómico
Anuro García Pajujo, quien por eso años se quedó definiti\'amente en Montcrrer abandonando sus actividade artísticas y creando en Monterrey un pe·
riódico manano hu.morí Lico que llamó El Elemento Sano, en
mpafüa
de Luis Benedicto, semanario que duró hasta los últimos años de los famoso~
veinte con un tiro asegurado de varios miles de ejemplares.
La trouppe española Los Perezoff, un cuadro de uariettf' muy bien presentado con e tupendos c6micos, e.....céntricos! ciclistas fantásticos, etc. El famoso
ilusionista chino (¿ ?) Li-oh-Chang, quien alguien aseguraba que era colombiano, llen6 noche a noche el Independencia.
Otras buenas compañías d [i}aroo por Monterrey y al llegar el famoso
afio de 1919, México ya se encuentra aparentemeote en pa?., todo marcha
como en una bal a de aceite, pero como la lumbre de olote, ceniza por aniba
r fuego por dentro. La asonada se preparaba contra el Pre idenLc Carranza.
Sin embargo, Monterrey cont:i11uaba su vida habitual y se divertía en grande, feliz con los espectáculos que la empresa Rodríguez Hno., día a día
le brindaba.
En este año de 1919, vimos a la compañía de drama r comedia de la hermosa y altiva actriz Mercedes Navarro, con el primer actor cómico Luis G.

Barreiro.
El 14 de marto viene y rompe los récords de taquilla la sin par María
Conesa, que debuta con Pajujo, con la graciosísima y picaresca zarzuela La
Gatita 'Blanca. ¡ Qué hermosa era la Conesa! ¡ Qué áno- 1 tenía esta vedette!
Todavía este año de 1969 la hemos visto a los ochenta )' tantos actuar en
la teJevisión haciendo prodigio de gracia. . . En c..~a temporada rompió todos lo r ~cords de taquilla, repetimos.

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Ese año aplaudimos a la compañía de drama y comedia del prim r actor
Juan B. Padilla; a la d opereta y zarzuela Melantuche; a la de opereta y
zarzuela de l\fimi Derba y José Lim6n; la infantil de opereta de Amparito
Valdivieso; la dramática de Matilde del Pozo, y la Impulsora Mexicana ele
Opera en la que, figuraban el tenor Carlos Mejla, el barítono Eduardo Lejarazzu, el bajo Panciera, la contralto Josefina Llaca, las sopranos María Romero y Carmen Cabrera, las sopranos dramáticas Maria Teresa y • faría Luisa
Santillán, el barítono Manuel Romero Malpica, etc.
• os divertimos mucho ('on el ingenio y la gracia de la familia lfoll, hijos
del célebre clown Ricardo Bell sobre todo Jorge, que era un artista poliédrico, un ventrílocuo fantástico, actor, cantante, músico, etc., etc.

1920-1930
Se inicia la década de los famosos veinte. Llega el Cuatcz6n Leopoldo
Beristáin con su compañía de revistas picarescas y se echa al bolsillo al público. Hace su segunda estada la singular soprano Mercedes Mcndoza i;e.
cundada por notables cantantes.
Una regia temporada de operetas fue la de la compañía del compositor
español Manuel Pcnella quien estren6 su obra El Gato fontés. También
figuró este año en primera línea la ópera de Carmen Meh-ys con un elenco
famoso.
Mimí Derba con el primer tenor cómico Pajujo vuelve al Progreso con
su compañía de operetas y zarzuelas: con un éxito completo.
Este género estaba arrebatando y llegó también Adelinn. Vehi, con un rico
vestuario y atrezzo, muy buenos cantantes y un grupo de guapas segundas
tiples.
Disf rut6 la sociedad del arte estupendo de la compañía de drama y comedia de Ricardo Mutío y Prudencia Grif!ell. Llegan la compañía de opereta de la bella Liple argentina María C:lballé }' Celia Bonoris. Luego César ánchez, se presenta con su compañía de revistas mexicanas de tipo
frívolo que gustaron mucho.

El ilusionista italiano Majeroni y su compañía Le P tit Trouppe y asombra con sus actos de magia. El trío yucateco de Enrique Gnlaz, se impone
trayéndonos un bouquet de canciones de la tierra del fais~1n y del \'enado.
También el cuarteto Arcu integrado por Roberto, Pepe, Enrique como cantantes y Fernanda Areu como bailarina. Este trío puso muchas canciones
cubanas y colombianas de moda en nuestra ciudad; también el gran Pepct,
como se hacía llamar José Peña, veterano del cine en español. Este año fue
pródigo en buenas variedades pues vimos a la vedene internacional Amparito Guillot, hermosa mujer, muy artista y con w, vestuario riquísimo y a
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�la adorable coupletista española que dejó en nuestro país una cauda de simpatía Consuelo Mayendia, quien puso de moda una gama primorosa de
couplets españoles que todavía hoy escuchamos en la radio y la 'IV.
En mayo de este año fue la asonada en que fue ase inado el presidente
D. Venustiano Carranza, pero esta región no sintió los desastres de e a tragedia porque por estos lugares no se registró ningún combate. Monterrey
vivió su vida nonnal.
En 1921, nuestros escenarios fueron asientos de nuevas compañías y variedades y otro género de espectáculos hasta 1922, cuando comienzan a arribar la compañía de don Pepe Campillo con el estupendo Mexican-ra-ta-plan,
parodia del bataclán parisino de Madame Rasimi, que estaba actuando en
México. En esta compañía era principal estrella la traviesa y nunca olvidada Lupe Vélcz, de belleza y gracia únicas; figuraba un cuadro de muchachas bonitas y de buenos cómicos entre otros el Chato (Eduardo) Rugama, Joaquín Parda,·é y otros magníficos elementos. Con música muy alegre de Emilio Uranga y Manuel Castro Padilla y otros compositores de moda.
Espectáculo muy atractivo, muy lujoso y con decoraciones sumamente vistosas, por lo que gustó muchísimo. Figuraban en este espectáculo Lupe Nava,
Victoria Obregón y Laura Miranda, todas ellas muy guapas, muy femeninas
y muy artistas ... Ah ... y "La Novia de Monterrey", Dorita Ceprano, que
presentaba aquel cuadro "Friné" que volvía loco al público. Volvió María
Conesa que se ech6 al público al bolsillo.

En este año hizo nueva temporada la compañía de opereta de Maria Caballé, hermosa mujer, delicada tiple, y con un "ángel" que arrobaba a los
públicos del mundo. También este año tuvo Monterrey la gloria de escuchar a la diva italiana Gabriela Bezanconi, y al célebre pianista polaco Rubinstein ¡ ... y ; quién no recuerda que fue en este año cuando aureolada de
su juventud y de la fama que había alcanzado ante los públicos de América
y Europa, llegó a Monterrey la declamadora argentina Berta Singerman,
que durante sus otras tres actuaciones en la temporada 1927-1945 se identificó con nosotros y fuimos y seguimos siendo buenos amigos, tan~ ella como su esposo don Rubén Stolek. Berta con sus actuaciones abarrot6 materialmente el Independencia en sus dos primeras estancias en este amado
solar reinero.
Con cuánto entusiasmo recordamos que en 1922 fue cuando escuchamos
a los nunca bien ponderados Coros Ukranianos; algo que hasta la fecha no
hemos vuelto a oír, tan grandioso, tan perfecto como ese conjunto coral
que recorrió tdunfalmente todo el mundo.
En este año hizo su segunda temporada con un éxito mayor la danzarina
Tórtola Valencia.
Llegan los albores de 1923 y los Sres. Rodríguez, presentan a la notable

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escritora y conferencista española Doña Belén de Zárraga, quien dio tres con•
ferencias en el Independencia.
Hay un desfile maravilloso, de conjuntos artísticos. La compañía de Revistas de Ja sin par "Pingüica" Lupe Rivas Cacho, la gracia hecha mujer;
una tiple que derrumbaba montañas con su simpatía y gracejo. La de drama y comedia de Maria Teresa Montoya, casada en primeras nupcias con
el actor español Julio Rodríguez, nos deleita en una gran temporada; la de
operetas de Adelina Vehi en su segunda temporada; compañía de drama de
la excelsa actriz Virginia Fábregas, la más grande actriz dramática que ha
dado México; la de revistas cubanas de Rogelini; la de drama y comedia de
Julio Taboada y Socorro Astol; la compañía México Auténtico, con la vedette Nelly Ferná11dez y un cuadro lleno de juventud y bellezas femeninas.
Nuestro paisano, el culto escritor y polemista Lic. don Nemesio García Naranjo, al regreso de su destierro sustenta en el Independencia tres conferencias sobre temas de actualidad.
Se abre la temporada 1924 con la compañía de zarzuela "Méxic.:o"; compañía de ópera, opereta y zarzuela Luis Mendoza López; el famoso violinista
polaco Miro Loliakin; el pianista mundial Michael Fedelaky; los célebres cómicos Alegría y Enhart; la compañía de zarlllela Ram6n Rey; Mercedes
Mendoza y su compañía (3a. temporada); compañía dramática de Juan B.
Padilla; compañía juvenil Amparito Valdivieso (2a. temporada); otra vez
Virginia Fábregas, la excelsa actriz y su compañía; compañía de revistas
Celia Montalván; compañía de revistas "México Bello" y la actuación de
la orquesta típica Torre Blanca, amén de vedettes, duetos y otras variedades.
En 1924 el Coro de Cosacos del Kuban abrió la temporada y ese año escuchamos al tenor italiano Bernardo de Muro, magnifico cantante; barítono
Eugenio Prosperoni; la soprano ligera Elena Walt, la Glagiazzo y Comendador
Pascualle de la Rotella. como maestro concertador; la compañía dramática
de Fem{l11,do Soler; el grupo musical Sonido 13 con su creador y director
don Julián Carrillo; el compositor de moda Alfonso Esparza Oteo con su
intérprete David Silva, barítono, y la compañía de Liliputienses (25 enanitos).
Ahora hablemos de los espectáculos de 1925 ¡ segunda temporada de la
compafúa Mexican-ra-ta-plan; compañia de comedia Tinoco-Montoya; segunda temporada de Femando Soler y su compañía; la compañía de revistas
"Lupe Vélez".
Nuevamente llega Luis Mendoza L6pez con su compañía de opereta y en
esta temporada da a conocer su opereta "La Esclava Nara". Estos últimos
espectáculos junto con otros de segundo orden cubrieron los primeros meses
del año de 1926.
Los últimos meses de este año actuaron varios espectáculos menores, que
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�sería muy largo enumerar pues periódica.mente regresaban a Monterrey donde hacían cortas estancias.
Estamos en 1927, año en que se inauguró en Monterrey el cine hablado,
siendo un gran éxito las películas de Al Johnson "Sonny Doy" y otras que
fueron la admiración del público. Pero el teatro siguió siendo un espectáculo al que concurrían todas las clases sociales con verdadera devoción.
En el Independencia sustentó tres conferencias aquel famoso penalista Querido Moheno, que mereció grandes elogios de la crítica. Lo más notable de
este año fue la presentación de dos compañías de drama españolas: la de
don Fernando Dúu de Mendoza y doña María Guerrero, que en Europa habían actuado ante varias testas coronadas; y la de Ricardo Calvo, cuyos
integrantes eran verdaderos prodigios de la escena. Todas las obras las decían memorizando, no había apuntadores. Luego desfiló por el Independencia la compañía de operetas, procedente. de Buenos Aires, de M anolita
Villanoua, hermosa tiple, que se quedó en nuestro país, pues cas6 con el Sr.
Francisco Urteaga, de Saltillo, Coah. Fue una buena tempora~a en la que
volvimos a deleitarnos con las operetas vienesas tan conocidas y gustadas
de nuestro público. Ese año el Independencia cobijó a la compañía de
comedias de Lupita Padilla ¡ otra bella mujer! que casó con un magnate de la
capital. En el teatro Progreso actuó la compañía dramática de Al/redo Gómez de la Vega con un soberbio elenco. Doila Virginia Fábregas hace otra
temporada en este año.
1928. Nos visita la compañía argentina de operetas de Lea Candini, que
por cierto fracasó de una manera dolorosa, teniendo que pignorar su vestuario para poder salir de Monterrey rumbo a España. El Orfeón Clásico
de la Secretarla de Educación, ofreció dos conciertos. Volvimos a ver el
cuadro de la Familia Bell. Una corta temporada hizo la compañía de operetas de !sabe/ita Reyna. También la compañía de revistas Luna Medis Bolio;
la de operetas Enriqueta Pérez; y la de Pablo Garza.
Un éxito colosal, inmenso, fue la presentación del dueto Garnica-Ascensio,
de muy grata memoria, con el precoz violinista Laurito Uranga, el actor cómico Humbnto Rodríguez y el popularísimo pianista Raúl Rodríguez "el
Cartero del Aire" como se le conoció en la radio años después. Noches que
nadie olvidará, porque nos dejaron un recuerdo difícil de borrar.
Este año volvió Socorro Astol con su cuadro escénico pues bien sabía del
cariño que le guardaba nuestro público.
La temporada formal de teatro en 1929, se abre en los últimos días de
febrero en el teatro Progreso con la compañia del gran actor .Andrés Chávez,
con Lupita Barragán como clama joven y como primera actriz Emiiia del
Castillo. El día 3 de marzo hubo de suspenderse la función pues había
barruntos de revolución en la ciudad, como sucedió al día siguiente, que
520

fue cuando entraron las fuerzas escobaristas y muri6 valientemente defendiendo la plaza el Gral. Rodrigo Zuriaga.
Este año nos visitaron las compañías de.- revistas de Lupe Rivas Cacho en
su segunda temporada; Virginia Fábregas, que actuó en el Progreso; la del
primer actor nucvoleonés Manuel Tamez, que debutó en el mismo teatro;
el Gran Raymond y su compañía de ilusionismo en el propio Progreso. Un
sorprendente espectáculo. Raymond traía entre otras non!dades cabecitas humanas reducidas por los indios del Amazonas.
Guillermo Calles, uno de los pioneros del cine en español, actuó en varios teatros y cines de esta ciudad. Esta temporada llegó hasta nosotros el
artista americano de cine Art Acorcl, protagonista de la serie "Las Calaveras
del Terror", y Roberto Guzmán y José Bohr, artistas del cine español que
se hicieron muy populares sobre todo José Bohr, argentino, porque puso de
moda sus canciones "cuando a la luz de la luna". ·.. que cantaba el público
en las funciones de Buen Humor en el cine Variedades miércoles a miércoles.
1930-1940
1930 fue un año pródigo en grandes espectácuJos teatrales. Volvieron Alfredo Górncz de la Vega, Virginia Fábregas, Roberto Soto con su compañía
de revistas; por primera vez hizo una temporada la compañía de revistas
don Cherna, en la que figuraban 'Lucha Altamirano y Osear Ala.torre y el
Gordo Mauro Jiménez, procedente de Los Angeles, Cal La artista de cine
Lupita Tovar, protagonista de Santa; el violoncelista Rubén Montiel; y el escándalo del siglo en esos años ... Agustín Lara con su compañía dirigida por
el maestro don José (Pepe) Campillo, cazador de "estrellas", pues él des•
cubrió a Lupe Vélez, Celia Montalván, Nelly Femández y al mismo Agustín Lara. La actuación de Lara con su orquesta y su cuadro revisteril barrió con todos los espectáculos de ese afio. Noche a noche el Independencia
estaba abarrotado hasta los pasillos ¡ como nunca!. . . Despertó verdadera locura el famoso Flaco. Su revista "Mujer" inspirada en su canción, con el
cuadro de ilusión en que Juanita Barceló descendía de "las nubes" ata•
viada con un velo de tul y bailaba sobre el piano de cola, fue una escena
delicadamente artística.
Durante 1931 Monterrey se divirtió en grande con el regreso de varias
de las compañías citadas, entre otras la de Pepe Campillo y sus revistas,
Virginia Fábregas, María Teresa Montoya, la de Matilde Palou, .Manuel
Tamez y un desfile de cuadros dramáticos como el de don Hila1io Altami.
rano, con repertorio del siglo XIX en el teatro Lírico que hizo una gran
temporada.
Santos y Lee, el primero mexicano y el segundo norteamericano, llegaron

521

�y triunfaron estupendamente, trayendo este mismo año un conjunto de be-

llas americanitas que hicieron derroche de gracia en el Independencia, con
gran éxito.
La bailarina española Emilia Benito llega con un pequeño cuadro en el
que figuraban como "c6tnicos de tercer orden", pues apenas andaban haciendo "pininos", Schilinsky y su esposa, Mario :\foreno "Cantinflas" y su esposa, y la escultural Sofía Alvarez, que figuraba como coupletista. Esu vez
pasaron sin pena y sin gloria. ¡ Quién les había de pronosticar a Sofía y a
Cantinflas que después iban a ser esu·ellas de primera magnitud!
Durante la década del 1930 a 1940 encontramos que nuestra ciudad disfruta en grande con lo más brillante, lo más granado del arte escénico, tanto dramático, como revisteril, de zar.ruela, opereta, de grandes figuras del
arte musical, y, por qué no decirlo, de hennosas vedettes que hicieron las delicias de la juventud de esos años. Así pudimos ver a Matilde Palou con su
compañía de comedías y dramas: de núevo a la mimada actriz María Teresa
Montoya con su compañía, al más grande violinista del mundo Yascha Heiftz
y por segunda vez al pianista Rubinstcin. Los espectáculos Campillo con
Emilio Cabrera de Astro Máximo secundado por Pompín Iglesias y su compañía de revistas baten el récord de todoS los espectáculos haciendo tres
temporadas, siendo la de 1935, de ocho largos meses con funciones tarde y
noche en el Lírico y con casa llena. Alli está ese récord a ver quién logra
superarlo hasta la fecha. ¡ Nadie! Otro cómico de fantástico arrastre fue
don Catarino, con su compañía revisteril, que más o menos igua16 a Emilio
Cabrera, pero no lo super6. Sin embargo en sus tres temporadas en esta
década siempre tuvo llenazos a reventar diariamente. De nuevo nos hizo pa•
sar tardes y noches encantadoras don Chema C'on su simpática compañía revisteril. María Conesa, por tercera vez cubri6 una breve temporada en el
Independencia y otra en el Lírico, donde actu6 con Arturo García Pajujo,
en la zarzuela "La Gatita Blanca". Dorita Ceprano al frente de su Aplanadora, abarrot6 diariamente el Obrero allá por 1934 y volvi6 la compañía
de operetas de Pablo Garza.
Una temporada de altura dramática fue la de la notable actriz española
Pepita Díaz, que actuó en el Lírico, captándose las simpatías del '·respetable" desde la primera noche y diariamente la mejor sociedad desfilaba por
ese coliseo para admirar a tan bella como talentosa actriz.
Gonzalo Curiel, el malogrado compositor, con su Escuadr6n del Rinno,
arrane-a el aplauso unánime de Monterrey.
En 1934, la compañía de zarzuela y opereta de José Ortiz de Zárate realiza una temporada en el Independencia. Este mismo año y en el propio
teatro arma la escandalera la nunca igualada compañía española de revistas
españolas de Manolo Casas. Trajo aquellas obras muy atrevidas para la

522

época "Las Leandras" que annaron escándalo, El Ceñidor de Diana y otras
del mismo corte frívolo y todas causaron verdadera sorpresa al público. En
el elenco figuraban artistas de la talla de Leopoldo (Chato) Ortín, Amparo
Miguel Angel, Paquita Estrada, Teté Torres, Víctor Torres, y otros de primera fila. En ese año del 3+, llegó el pianista mundial Alejandro Brailowisky,
que "·oh·imos a ver a fines de 1968. Además debutó la compañía de opereta y zarzuela del tenor José Ortiz de Zárate, poniendo en escena las zarzuelas de género grande: La Dolorosa, Los Gavilanes, La Parranda, La de los
Claveles Rojos, Luisa Femanda y otras más.
En 1935, el tenor Alfon_~ Ortiz Tirado, hizo varias estadas en nuestra ciudad con teatro lleno. Cautivaba con su \'OZ maravillosa. Nos visitaron los
artistas de cine: Ramón Pereda y Adriana Lamar, Jorge Negrete, Raúl de
Anda, Emilio Tuero. Entre 1935 y 194-0 el ventrílocuo Paco Miller y su
compañía de revistas hizo varias temporadas en el teatro Lírico siempre con
casa repleta tarde y noche. La famosa bailarina de flamenco Encarnación
Lópc1., la Argentinita, digna rival de aquella otra gran bailarina Antonia
Merced "La Argentina", cubrió una temporada de triunfos estupendos en el
Jndependencia. Esta artista hablaba con las manos, con los brazos y su taconeo era música extraña que arrobaba ...
Imbon-ables recuerdos nos trae 1936, porque en este aiio nuestra amada
ciudad dio cobijo a una de las más grandes actrices del teatro moderno, a
Margarita Xirgu, quien venía dando a conocer el teatro de Federico García
Larca }' Alejandro Casona y fue en Monterrey, en donde una mañana, después del ensayo recibió Cipriano Rivas Sheriff un cablegrama de Europa donde se le participaba el fusilamiento de García Larca.
Fuimos testigos de la escena cuando saliendo de la sala la Xirgu, le dijo
Rivas Sheriff: "-Sé fuerte ... Margarita ... sé fuerte . .. lee este cablegrama ...-" r la Xirgu rompi6 en llanto. fue una amiga fratemal del victimado, a quien Margarita le estrenó en España casi todas sus obras. ¡ Qué
elenco tan completo! ¡ Tan homogéneo! Allí no había apuntadort&gt;s, las obras
se las sabían al dedillo, entraban y salían de escena COlDO a su propia casa.
Fue también en 1936 cuando lleg6 el espectáculo revisteril americano Marcus, al Independencia. Al llegar a Méx.ico esta compañía contrató a Sofía
Alvarez, para una gira mundial .. , a aquella veclette que habíamos conocido con la Emilia Benito cuando apenas andaba corriendo la legua con
Cantinflas }' Schilinsky. . . y quien para estas fechas ya había alcanzado el
ansiado cstrellato.
En 1937, las hermanitas Blanch: Anita e Isabelita, nos brindan una buena
temporada de comedia La Fábregas también regresa a Monterrey y como
en todas sus estadas recibió el aplauso cariñoso del público que tánto la quiso.
En esta vez venta como primer actor Femando Soler y como dama joven

523

�Sagra del Rio. Mi.liza Korjus, artista del cine americano, debuta en la Plaza
de Toros El Coliseo.
En 1938 entre ob-os éxitos presentados por el Circuito Rodríguez aplaudimos por tercera vez a la declamadora argentina Berta Singerman. Nueva
temporada de Emilio Cabrera en el Lírico. Varias de las compañías mencionadas hicieron temporadas este año. En el Lírico vimos el espectáculo
americano "Deshabillé", que armó eSl'andalera entre las localidades de "altura". En 1939 nos dieron muy gratas tardes y noches los hermanitos L6pcz,
con la compañía Alpuente, gracia, salero, ingenio, juvenil. . . por arrobas
en esta simpática compañía argentina. Figuraban Marga, Cata, Mary y Molin López, aparte de las primeras actrices Rosario Sánchez y Maria. Arcos
y el primer actor Leandro Alpuente. Un mes justo duró esta temporada
triunfal.
En la segunda semana de julio, por cuarta vez hizo temporada la compañía de la mimada actriz María Teresa Montoya en el Lírico con Ricardo
Mondragón, Lucha Altamirano, Osear Alatorre y Aurora Cortés, Clara Martínez, Josefina Ortega y Elena Contla, Ana Lou, Gracia Pasquel, Clara Alatorre, Angel Salas, Roberto Banquells, Carlos Pardavé, etc. Y para cerrar
este año de 1940, recordaremos especialmente la actuación del Coro de Cosacos del Don Platoff, dirigido por Nicolás Kostrukoff. Un conjunto coral
magistral, perfecto, que después de los Coros Ukranianos es lo mejor que en
este género ha visitado Monterrey, no decimos en 40 años, sino basta este año
de 1969 en que estamos escribiendo estos apuntes.
En este año de 1940 Monterrey estuvo inquieto por las elecciones presidenciales que se veóficaron, en cuyos Comicios hubo algunos muertos y heridos
y todas aquellas cosas propias de esos años de acomodamiento político-social.
Hasta aquí nuestros conocimi~tos sobre el Teatro de Monterrey. Hemos
recurrido pata escribirlo a varios archivos de programas que pudimos reunir
durante nuestros años de trabajo en el Circuito Rodríguez 1920-1942, así
mismo con las entrevistas que hicimos para confirmar algunos detalles a don
Matías Garza San Miguel y al periodista José Navarro.
Y como no queremos dejar en olvido a los artistas menores, y deciqios menores, por actuar en pequeños grupos o personalmente, en seguida vamos a
dar una lista de esos artistas que actuaron en Monterrey de 1900 a 1940 y
que nos dieron momentos de contento y alegría desbordante.

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CUADROS DE VARIEDAD, DUETOS, COUPL"ETJSTAS, TRÍOS, CUARTETOS, QUINTETOS,
SEXTETOS, ILUSIONISTAS Y OTROS ARTISTAS QUE DESFILARON
POR NUESTROS TEATROS DURANTE

1900

A

1940

No hemos de olvidar por ningún motivo aquellos pequeños conjuntos, o
artistas que trabajaban individualinente y que nos hicieron pasar muy alegres
momentos con sus excentricidades, sus canciones, diálogos humorísticos, actos de prestidigitación, de hipnotismo, bailes de los que estuvieron de moda
en esos años como por ejemplo el Rag Time, el Charleston, el Tap y otros
ritmos que se impusieron en los fabulosos veinte.

1900-1909
En la primera década de este siglo tuvimos la oportunidad de divertimos
muchas veces, con buenas bailarinas, c.oupletistas, cancionistas de tipo ranchero, dialoguistas que eran poseedoras de un picaresco repertorio escritos por
aquellos admirables escritores como Aurelio González Carrasco, José P. Elizondo, Rafael Medina, y otros estupendos escritores de esa época.
Recordamos a algunos artistas de gran popularidad que llegaron a Monterrey en la ,primera década como Etelvina Rodríguez, Chelo AlvarezJ Luis
Bonoris, madre de Celia Pastor Bonoris, Joaquín Coss, Paco Gavilanes, Eduardo Arozamena, Manuel Noricga, Paquita Gire Sánchez, magnífica tiple; Vicenta Roig, Paco Martínez, en sus veintes, Eduardo Pastor, la bella Geraldine, coupletista; la cantante Rosalía Chalía, Carmen Segarra, estupenda tiple y Miguel Wimer, actor cómico.
En 1907 debutó en Monterrey aquel famoso actor cómico que andando
el tiempo, se qued6 para siempre en Monterrey: Arturo García Pajujo, de
un ingenio singular, que si este comicazo hubiera vivido su juventud en estos tiempos hubiera sido tan grande como CantinClas. Ulegó Pajujo con las
hermanas Julia, Enriqucta y Dora: Sancho, en un cuadro de zarzuela que
gustó bastante y desde entonces, Pajujo se adueñó del cariño del público reinero. Llegó por acá además un cuadro formado por los hermanos Sánchez
de Lara, que presentaban trozos de operetas, zarzuelas, sainetes, etc.
En noviembre de 1910 se inició la Revolución maderista. Monterrey continuó disfrutando de una paz que se vio interrumpida alguna vez por cualquiera escaramuza, pues la Revolución no se desarrolló por estos rumbos.
Iniciaremos formalmente el desfile de Variedádes,

525

�1917-1918

1922-1923

Aplaudimos en este año a los siguíentes artistas: el Profesor Suarini, hipnotista y prestidigitador; el Príncipe Chino Li-oh-Chang, uno de los mejores
ilusionistas que han visitado Monterrey; Cuarteto Landeros; Trío España; el
Profesor Goldin, ilusionista; el Quinteto La Rosa, cantantes y bailarines;
Elena Castro, artista de cine; Míster Aladar, ilusionista; la coupletista Rosa
de Lima;

La temporada se abre con la estancia de la bella Coralito, o sea Felisa
Peña, que andando los años se radicó en Monterrey actuando en la radio y
T.V. basta su deceso, es la madre de la artista de radio, teatro y cine Minerva Mena Peña; era muy simpática, tenía mucho "ángel" y sabía atraerse las
simpatías del público. Dueto Gimeno-Oropeza; Carter y Satanela; Los Fado-la, bailarines, dialoguistas y cantantes populares; Delia Coppel y Eduardo
Vivas; bailarines y duetistas; Betty West y Dolly the Wayne, bailarines; Spinetto y sus perros, monos y chivos comediantes; y Richard Fregoli, estupendo transformista;

1918-1919
Desfilan por nuestros coliseos: el tenor indio Jesús Xicoténcatl; Cannencita, guapa coupletista; Tenoff y sus perros comediantes;

1919-1920
Nuevas variedades hacen las delicias de los aficionados al teatro; el Trío
Trovatore, magníficos cantantes; los Rodo-Berty, dialoguistas, y bailarines;
los Mary-Martin, dueto de cantantes y bailarines; el Gran Pepet, c6mico,
excéntrico y cantador; su nombre es José Peña, y todavía hace poco, el año
de 1968, lo vimos en una telenovela; Carmela y los Berleyms; las Hermanas
Castillo, Delia Copper, coupletista; el dueto Bela-Oropeza;

1920-1921
La guapísima coupletista Carmen Degranada, 1mc1a la temporada y le
siguen Aída Rubí, Esthela y Blanca, Clemencia Lleranth, el trío Esparza,
Hilda North; artista de cine; el Rajah Blanco Profesor Reynolcls, lúpnotista
y prestidigitador; el Dueto Sugrañez, Franchioli, Transformista; Cuadro Infantil, Hermanas Murillo; el doctor Javier y Madame Linette, ilusionista e
hipnotizador notable;

1921-1922
Suben a escena en este año las siguientes variedades: los More-Rubio,
cantantes y bailarines; la soprano italiana María Cantoni; la Trouppe Manzanero; Mademoiselle Segret, Wallace y Zarda; Cuadro Estrella, c6micos,
cantantes y bailarines; Tony y Marianela, dialoguistas y bailarines; Orquesta
de Jazz Montecarlo; Gabriel del Orbe y Emma Carell; David Silva, barítono;

526

1923-1924
He aquí los artistas de variedades que cubrieron la temporada 1923-1924.
Regresa el Trío Sugrañez; actúa el grupo de acróbatas del Circo Atayde;
los Rorros Humanos; marionetas. La soprano rusa Oda Slobodakaja; el
Conde Ramiro de Gálvez y la Princesa Fátima; ilusionista famoso; Goota y
Perlita, dueto cómico; la vedette Emma Muller; la Orquesta Nacional Rusa;
la Orquesta Típica Torre Blanca; y el Quinteto Buen Tono.

1924-1925
Inician esta temporada las guapísimas Hermanas Pérez Caro, coupletistas
y bailarinas; debuta el Cuadro Artístico Elena Ureña; dueto Coppel-Ferrer;
y la guapísima bailarina Issa Marcué, hermana de Celia Montalván.

1925-1926
El comendador italiano Maieroni asombra con sus acto&amp; de ilusionismo
y sus bien manejadas marionetas; en este año Uegan también las Marionetas
de Podecca, un precioso espectáculo para chicos y grandes; se presenta la

anista de cine Lígia de Golconda; Luís Rivero, hipnotista regiomontano;
la Orquesta Wagner's Jazzer; la soprano Rosario la Fraga; Cuadro Iris; el
dueto Carmela Justiniani; y la simpatiquísima vedette Celia Pastor Bonoris.

1926-1927
Aplaude Monterrey al Cuarteto Pichardini ; Loyal y sus Perros Amaestrados; el trío México; la famosa bailarina Eva Beltri, destaca ese año con sus

527

�bailes modernos y clásicos; también el cuarteto de las Hermanas Arozamcna,
hacen una gran temporada con mucho éxito.
En 1927 fue algo swsacional, único, la pttscntación del Phonofilm, o sean
laJ películas habladas ya en foto-celda, que se instaló en el teatro Independencia.
El dueto Wuncr y Olaf, se hace aplaudir; trío M~xico, Rafael Valentino,
cantante y bailarín; el tenor Rodolfo Loering D'Amatto; el violinista H. Louis
Wunn; dueto Lirios y Balam; trío Hcnnanos Tmobarcs¡ el dueto Rachini
lnclin y d cuadro Royál Vaude\ille.

1927-1928
Conocimos a la guapa tonadillera Virginia Alonso; \\'allace y Zaida regresan e.xitosamcntc¡ Luda Altrunirano, cancionera ranchera¡ el simpfltico
dueto Tapia Rubio (Esther Tapia y Ernesto Rubio; que actuaron en la feria de septiembre en los pati0$ del Colegio Ci\'il); el dueto ~ r y Mimí;
Catalina D'Erzell sustenta una conferencia en el Jnd~ndcoc:ia; el caballero
Esqui\'el, ilusionista muy bueno, )' el Cuadro artístico M~co y EspaÍla por
segunda -. et.

1928-1929
Esta es una buena temporada parn la variedade!. Llega el tenor José
Gonzálcz¡ los cancioneros Salas-Ri\'ero; los hennanos Huerta; María Guadalupe Acuña, coupleústn; cl sexteto cubano "Son de Oriente"; el excéntrico
y parodista Jusco; b Gitann, coupletista; el Cuadro Urriola y el trío A~rica.

1930-1931
Las \'ariedades seguían de moda y \irnos así a: Fanny Schiller y Suárez, bailarines y cancioneros; la \-edette Magda del Pino; Hermanos Cueva; Estanislao Dávila y sus Perros Amaestrados¡ el trio Alma Azteca; dueto L6pez Cassola; el guitarrista Rafael Solís; el b:uítono Federico Flores)' el pianista Raoul
Sergio, regiomontanos; los Sebraty, cómicos, excéntricos y cancioneros y la
vedette Reyna Vélcz.

1931-1932
Laurito Uranga regresa acompaÍlado al piano por el macruo Ernesto Bello&lt;:, ya es un joven y ha aventajado mucho en el violín; profesor Robcrt,
fantástico ilusionista; Miguel Martínez, cancionero; Ma.'CÍmiliano Marichi,
cancionero, el dueto Raquel y Eduardo.

1932-19.W
Llegan la tonadillera Lupita Inclftn, Celia, Eva y Alicia Pérez, Celia Padilla, Laura Miranda, el dueto Quiroz. Regresa Eva Ikltri, también las hermanas Arozamena; Juan José Mart.incz Casado, cancionero cubano; Maria
Antonieta Pons, que se venta presentando con su película Siboney; Juan Orol,
artista y director de cine.
Ya ~ra este año los números de variedad iban cayendo en desuso, pues
los artistas se habían incorporado a las compañias de revistas.
La última compañía de operetaS que cnuti"ó a Monterrey fue la de Manolo Casas con Las Leandras, pues este género fue desplazado por el espectáculo frivolo y picaresco de la Revu;ta que ya se había impuesto en todo México.

1929-1930
'uestro público se di\'ierte con los siguienteS arti taS: bailarines Hilda y
Hugo, The Black Sws Dancing Demond, bailarines americanos de color;
el dueto Suárcz-Vaquero, cantantc.-s y dialoguistas; Ellen y Ted Bill; dueto
americano¡ Albany ) Ncll)·, dueto americano; éhaplin Ca\-azos, transformista, parodista y excéntrico; Gonz.álcz Constanzo, candoneros; la guapísima
vcdette Alicia Pérez Caro; y Angcütn Calverty; regresan los Rodo-berty; el
tenor J~ Arratia; las hermanas Elly Karo; José Muñoz )' Fanny Hoovcr,
bailarines; trío de cancioneros Miner\'a; el trio Olguín y trio Rachini-lnclán.

Así hemos dado fin a nuestros esfuerzos por dejar en letras de molde estos
apuntes con el único empeño de rendir un ·recuerdo a toda esa pléyade de
artistas que hicieron la delicia de las ju\'Cntudes de 1900 a 1940.
Ya muchos duermen el sueño eterno. Para ellos elevamos nuestras preces
al Supremo Hacedor por que les haya dado la paz. Para los que viven, nuestro cariño y reoonocimicnto por tantos momentos agradables, de ensueños e
ilusionr.s que hicieron despertar en nuestras almas con el prodigio de su arte

milagroso.
Y para aquellos dos hombttS, modestos, humildes, tesoneros, trabajadores
hasta la exageración, que nos brindaron la oportunidad dr. disfrutar de noches de arte sublime, de instantes inolvidables, don Adolfo y don Antonio

529

528

�Rodrigurz Santos, dejamos en sus tumbas las siemprevivas de nuestra estimación de grandes amigos,
Ojalá y haya alguien que con mayores conocimientos que los de nuestra
pobre pluma amplíe la historia del teatro en Monterrey desde los tiempos
coloniales .••

MONTERREY, LOS PRIMEROS A:.~OS DESPUtS
DE LA INDEPENDENCIA
ISIDRO VIZCAYA CANALES

Instituto Tecno16gico y de
Estudios Superiores de Monterrey

DF.SoE AN1"!S oe LA INDl!.PENOF.NCIA, tenían los municipios la obligación de
presentar una estadística anual; este mandato se conservó en Nuevo León
después de la separación de España, pues la constitución política del estado del afio de 1825 estipulaba en el indw XIV del articulo 230 que, entre
las obligaciones de los ayuntamientos estaba la de "formar el censo, con
expresión de profesión, arte u oficio de cada persona y fonnar la estadística
de cada distrito: remitiendo anualmente dos oopias en el mes de enero al
gobierno, con las adiciones a que diere lugar el aumento o decadencia
de la población, rique1.a o industria".
Aunque la calidad de estos censos e informes es muy variable, muchos
de ellos se han conservado en el Archivo General de Gobierno, Aprovechando fundamentalmente los infonnes que existen de Monterrey se trata
de describir las condiciones de la ciudad en los primeros añ0$ después de
la Independencia.

Población

Según cl censo Je,..antado por el ayuntamiento el año de 1824, Monterrey
tenía entonces 12,282 habitantes. Sin embargo, su jurisdicción o distrito, corno se le llamaba entonces, era enorme, pues comprendía, además del propio municipio de Monterrey, lo que en la actualidad son los de Pesquería
Chica, Apodaca, San Nicol2S de los Garza. Escobedo, Guadalupe y Garza
García. Había dentro de esta vasta área, además de la ciudad de Monterre&gt;·,
veinte haciendas, \'tintiocho rand10s y cuatro estancias, de las cuales las más
importantes eran: Pesquería Chica, Za.C4tecas, Aguafria, Contreras, Santa
530

531

�Rosa, hacienda de San Francisco (Apodaca), estancia de los Garzas (San
Nicolás de los Garza), Santo Domingo, Topo de los Ayalas (Topo Chico),
Topo de los González (General Escobed.o), San Martín, San Pedro (Garza
García), San Agustín, San Jerónimo, Lermas, Laja, pueblo de Guadalupe,
Estauzuela, rancho de U ro, los Cristalitos, Mederos, los Elizondos, San Migue~ Labores Nuevas, estancia de los Tijerinas y Ancón de Bustamautes. A
todo el estado de Nuevo León se le asignaba ese mismo año de 1824 una
población de 83,804 habitantes.
En los años que siguen es muy difícil saber el aumento real de población
que va teniendo Monterrey, pues, contrario a lo que ha sucedido en los
últimos ochenta años en que este aumento ha sido constante, las cifras de
entonces san muy variables. Así, por ejemplo, el censo de 1831 da un total
de 15,865 habitantes, pero el de 1833 sólo 13,645. Esto probablemente es
debido a que partes de la antigua jurisdicción de Monterrey han sido separadas para formar nuevos municipios y éstos están proporcionando sus
datos separadamente. Desgraciadamente, no todos los informes se encuentran en el Archivo, ya sea porque no se presentaron o porque se han extraviado. Sin embargo, eJ año de 1848 el a}'untamiento de Monterrey le
asignaba a este municipio 13,534 habitantes, y cuatro municipios que para
entonces se habían formado de su antigua jurisdicci6n, proporcionaban las
siguientes cifras: Guadalupe 3,178, San Nicolás 3,027, Pesquería Chica, 1,118
y Apodaca 3,163, por lo tanto la población de lo que el año de 1824 había sido el distrito de Monterrey, casi se había doblado en veinticuatro años,
pues el total era de 24,020 habitantes. Ese mismo año de 1848 se Je asignaba al estado de uevo León, una población de 129,626 habitantes.

Aspectos de la ciudad
"Esta ciudad", decla un informe del ayuntamiento, "se halla situada en
un extenso valle circundado en parte por una especie de semicirculo, que
forman los cerros de la Silla y de la Mitra con la Sierra Madre y regado
por dos ríos, de los cuaJcs uno, llamado el de Santa Catarina, corre por el
sur de esta ciudad y el otro nace y se forma de los ojos de agua, que brotan al norte de la plaza principal. Entre uno y otro río se halla la mayor
parte de su población y fábricas, cuya figura es la de un paralelogramo".t
"La temperatura de su clima es muy variada y desigual en las diversas
estaciones del año, pero propende sensiblemente a la calor, la cual es bas1 MS. Nolicia esladl.stica de la Ciudad d, Monterrey.,. Dici11mbre 31 de 1829,
Archivo General del fata.do de Nue\·o Le6n ( en lo sucesivo se citará: AGE L),
Estadb tica, 18 2 9.

532

tante y aun extremada en el estío. Su aire es puro y no malsano y poco
después de la estación del otoño sobrevienen periódicamente unas calenturas
epidémicas que son más o menos generales en proporción de la mayor o
menor abundancia de las lluvias en cada año, mas regularmente sólo en los
aldeanos y demás gente menesterosa produce efectos perniciosos aquella enfermedad, quizá por la falta de asistencia, medicinas, y lo que es más, por
la ninguna dieta curia (sic) que guardan en el tiempo de su convalecencia.
Por lo demás se obsexva una salubridad nada común".z
''Encierra en sí esta ciudad de Monterrey", decía otro informe del ayuntamiento, "un palacio de gobierno, otro de asamblea legislativa, otro con
tres salas de audiencia pública, unas casas consistoriales de ayuntamiento,
una administración de rentas del estado, una administración de correos, una
suntuosa catedral comenzada,3 una capilla de Nuestra Señora del Roble en
el mismo estado, un convento para religiosas capuchinas,' vacío y medio derribado, hacia el rumbo poniente, a extramuros de dicha ciudad, sobre una
loma llamada de Vera, una. capilla deteriorada, con otras fábricas a ella unidas, con el nombre de palacio de la Joma/ un campo santo,6 una capilla
de la Puósima Concepción, en corriente, otra de Santa Rita, a espaldas de
la Parroquia. 7 Hay también en el centro de esta ciudad, una alameda 8 regular para el recreo de sus habitantes y un arroyo muy lucido, así por su
arboleda, como por su localidad. Tiene éste cuatro puentes; el mayor y más
lucido de ellos está dedicado a la Purísima Concepción, patrona de esta
ciudad, que se halla colocada en él,9 el segundo llamado la Presa Chica,
sin dedicación,1° el tercero, constnúdo el año de 1825 por la corporación
de dicho año, quien atendiendo a los favores recibidos pot el insigne patriota C. José Maria Morelos, se lo dedicó a nombre de esta ciudad, colocando en un pilar de dicho puente inscripto el nombre de Morelos, el cuar1 MS. Noticia estadfsti,a de la Ciudad de Montt:rr,y ... Diciembre 31 de 1829,
AGENL, Estadútica, 1829.
• Se refiere a la cated.ral comenzada por el tercer obispo de la di6cesis, don Andrés Ambrosio de Llanos y Valdés (1792-1799), la cual estuvo situada en el lugar
posteriormente conocido como la Ciudadela en lo que actualmente son las calles
de Juárez y Tapia.
• Edificio también iniciado por el obispo Llanos y Valdfs, y que estuvo situado
en la cuadra que queda al poniente del actual Mercado Juárez.
• Se refiere al edificio conocido como el Obispado.
• Estaba situado atrás de la capilla de la Purísima Concepción.
1 Estuvo atrás de la actual catedral en la esquina de Ocampo y Doctor Coss.
• Se refiere a la que posteriormente fue conocida como la Alameda Vieja y q_ue
cubría una extensa úea al norte del canalón de la actual calle de Zaragoza hacia
el oriente.
• Estaba donde la calle de Diego Montema}'or cnna el canalón.
'" Donde la actual calle de Eseobedo cruzaba el arroyo.

533

�to construido por la corporación del año de 1826, y aunque no se halla concluído en su totalidad, lo está en Jo substancial, pues s61o le falta el adorno
que a los demás, no obstante puede transi~ francamente por él. Dicho
arroyo está lleno de cuantiosos ojos de agua, mereciendo éste por su hermosura, desde la fundación de esta ciudad, el título o denominación de ojos de
agua de Santa Lucia, cuyo arroyo, en muy poca distancia antes de concluirse la ciudad, forma dos cuantiosas acequias, con que se benefician la
hacienda llamada Labradores (sic) Nuevas y el pueblo de Guadalupe de
Monterrey'' .11

Servicios religiosos, ,ducaci6n
y beneficencia
"Ha)' una parroquia", decía el informe del ayuntamiento de 1828, "que
sirve al mismo tiempo de catedral; tiene seis canónigos, cinco capellanes de
coro, cuatro cantores, seis acólitos, un sacristán mayor y dos subalternos, un
organista, un pertiguero y tres sen;ciales. Y como parroquia hay en clla
un cura con tres tenientes y un sacristán. Hay un convento u con cuatro
reli1,riosos y un lego. Asimismo hay en esta ciudad una catedral comenzada
y en el distrito hay siete capillas; cuatro concluídas, y son, una que llaman
de la Purísima, con un campo santo, otra en Pesquería Chica, la que está
administrada por un capellán y un sacristán, otra en el Topo de los Ayalas,
sin capellán, otra en San Pedro, lo mismo" .18 Las otras tres capillas estaban
todas dentro de la ciudad y eran: la de Santa Rita, que se encontraba deteriorada y las de Nuestra Señora del Roble y San Oaralampio,H ambas sin
concluir.
En los informes de algunos municipios se da el número de n'iños que asistían a la escuela. Desgraciadamente este dato no aparece en los informes
de Monterrey, quejándose las autoridades civiles de que las eclcsiMticas que
eran las que debían proporcionarlo no lo habían hecho. Sin embargo, el
año de 1835 se informaba había 158 j6venes en los establecimientos de instrucción primaria; 93 pobres y 75 de paga. Por otra parte, el número de

maestros aumentó notablemente en los años que siguen a la Independencia,
pues el censo de 1824 s6lo registra 3 y para el año de 1829 eran 27.
También parece que ya desde esta época se empezó a dar cierta atención a la educación de las mujeres pues el año de 1829 se anunciaba se empczaria a dar enseñanza a niñas. La encargada era doña Teresa Pruncda y
la tarifa era de cuatro pesos mensules por educación, asistencia y cuatro comidas, cobrando s61o dos pesos a las pobres. Alguno~ años después, en 1832,
empezó a funcionar otra escuela para mujeres en donde se enseñaban las
primeras letras, costura y hacer flores.
Respecto a educación superior, la única institución que existía enton es
era el seminario, el cual el año de 1828 contaba "con un rector, siete catedrá•
ricos, incluso el de leyes, 39 colegiales y 80 capences." 11 El 14 de mayo de
1827 el Gobierno del Estado e.xpidi6 un decreto en que se habilitaba al
Seminario Conciliar de Monterrey para conferir los grados mayores de teología y derecho, pues resultaba demasiado costoso para los estudiantes ir a
obtenerlos basta la ciudad de México.
Había también en Monterrey por estos años, "un hospital con un capellán,
un administrador, un pl'Oveedor, una botica con un boticario, tres practicantes... y un doctor en medicina y cirugía, el que alli mismo sirve una cátedra de medicina, teniendo seis cursantes." 16 Esta primera cátedra de medicina probablemente fue la que estuvo a cargo del doctor Pascual Costanza.
Hubo en esta época otros médicos en la ciudad, pero quizá la mayoría s6Io
se quedaron por poco tiempo. De éstos se han podido recoger los siguientes
nombres: José María Oconey, Santiago Gillian, José Guadalupe Lamadrid y
Manuel Argüelles.
Los únicos otros profesionistas que vivían entonces en Monterrey, fuera
de los médicos mencionados, eran cuatro abogados y un notario.

Economia
"El principal comercio de esta ciudad y su distrito", decía el informe de
1825, "consiste en la agricultura y la labranza de Crijol, maiz, caña dulce y
cría de ganados de toda especie." u
Así, por ejemplo, a principios de 1829, los principales grupos económica-

u

MS. EstaJÍo qut manifiesta el númna d, habilanles ... Et¡,ra 22 d, 1827, AGENL,

Estadatica, 1826-1827.
u Se refiere al convento de San Francisco que estuvo en donde la calle de Zaragoza termina rumbo al sur.
"'MS. Estado que manifiesta 1l número de almas ... En,ro 12 dt 1829, AGENL,

Estadística, 1829.
,. Este templo se encontraba en lo que ahora es la esquina no[Ute de la.s calles Guerrero y 15 de mayo.

534

11 MS. Estado que manifit1sla 1/ núnuro d, almas ... Enero 12 d, 1829, AGENL,
Estadística, 1829.

.,. MS. Estado que -manifiesta el número de almas. .. Enero 12 de 1829, AGE. 'L,
Estadística, 1829.

" MS. Estado que manifit1ta el número de habitantes. . . J2 de marzo d, J826
AGENL, Estadistica, 1826-1827.
,

535

�mente activos eran: criadores ( de ganado) 2321 labradores 8961 sirvientes
(jornaleros) 1026 y artesanos 819.
Ese mismo año se informaba se había levantado una cosecha de 13,620
fanegas de maíz, 631 fanegas de frijol y 31 583 cargas de piloncillo. Estos
eran los tres principales cultivos1 pero en los alrededores de las poblaciones
se sembraban ''muchas hortalizas y arboledas que producen abasto considerable de toda verdura y frutos.'• 15 Se daban "con abundancia la naranja de
todas clases, el lim6n, la cidra, el aguacate, )a granada, 1 higo, el durazno
y otras frutas menos comunes." 18
De ganado se consignaba existían, a principios de 1829, las siguientes
cantidades, en la jurisdicci6n de Monterre&gt;·: 2,2-1-2 cabezas de vacuno, 39.682
cabezas de ganado menor, incluidos ovino y caprino, 2,222 cerdos y 2,397
bestias caballares, incluyendo 130 asnos. e mencionaba que aparte de éstas,,
existian 770 yuntas de bueyes utilizadas principalmente en el labrado de la
tierra y 790 mulas de carga, utilizadas para abastecer la ciudad y transportar
la producción local fuera del distrito ·de Monterrey. Para este mismo objeto
existían 153 carretas.
La cantidad de ganado existente en la regi6n debe haber sido muy abundante para las necesidades de la pob1aci6n de entonces, pues el año de 1831,
la Gaceta Constitucional informaba que se estaban dando seis y media libras de carne por un real, 'baratura de la que no hay memoria ni aun en
épocas de mayor abundancia." :o Ese mismo año, se mataron en los primeros
cuatro meses 350 reses, 816 carneros y un número mucho mayor de ganado
caprino. El ayuntamiento cobraba entonces "por matadero y corral, medio
real por la res y un octavo por el camero, por la pieza donde venden, provista de gancho·, romana, hachas, pesas y cuchillos dos reales por las primeras y uno por los segundos y medio real por cada cabeza de ganado de
pelo." 21
Lo dificil de las comunicaciones en esta época y el poco desarrollo de la
industria hacía que cada población fuera autosuficiente en muchos productos, por lo tanto en Monterre)'i a pesar de su corta población, había un número considerable de artesanos. A principios de 1829 éstos se encontraban
distribuidos en la siguiente forma: 22 zapaterías con 92 oficiales, 10 carpinterías con 37 oficiales, 13 fraguas con 32 oficiales, 7 sastrerías con 20 oficiales, 16 sombrererías con 35 oficiales, 5 alfareros con 10 oficiales, 15 curtidu,.. MS. Esta.do qut manifiesta t:l t1úmt:ro dt almas ..• Enero 12 de 1829, AGENL,
Estadistica, 1829.
,. MS. Noticia ,stadhtica de la Ciudad d, Monttrrey ... Diciembra 31 de 1829,

AGENL, Estadín.ica, 1829.
"" Gaceta Constitucional, 16 de junio de 1831.
:i Gaceta Constitut:ional, 12 de mayo de 1831.

536

rías con 49 oficiales1 7 platerías con 11 oficiales, 3 albañiles con 63 operarios,
10 telares de frazadas con 39 oficiales y 14 jarcieros con 8 oficial s. También se consigna en el informe de este año que había 3 barberías con tres
oficiales. Probablemente por un descuido, n.o se incluyeron oficios mencionados en otros informes, por ejemplo, el de 1826 consigna 2 bordadores, 12
panaderos y 5 coheteros. También hubo por estos años una fábrica de
peinetería. Además de las artesanías mencionadas, e."cistían en lo alrededores de Monterrey, numerosos trapiches para la fabricación del piloncillo y
vinaterías en donde se hacía mezcal. En el año de 1825, en w1 informe del
pueblo de Guadalupe, se mencionan 20 vinaterías dentro de su distrito.

Comercialmente, parece que por estos años va progresando la ciudad con
rapidez pues en 1824 se mencionaban 14 tiendas de ropa y 30 pulperías o
tendajos, y para el año de 1831 se consignaban 27 de las primeras y 85 de
los segundos. Sin embargo, en un informe que el año de 1841 aparecía en
el Semanario PoU!ico se decía: "FJ comercio de introducción se hace de ropas extranjeras, pequeñas cantidades de mexicana y poblana y abarrotes de
toda clase. Se emplean en este giro 17 individuos que en su mayoría, por la
cortedad de sus capitales lo hacen a cr~dito." "Pulperías hay una muJtitud,
pero sólo cuatro giran un regular capital." ~
Cada vez van en aumento las quejasJ de cómo la apertura al comercio
extranjero a raíz de la Independencia, ha afectado la economía de la región.
El año de 1840, en un informe que las aut0ridades de Cadereyta presentaban
a la Junta Departamental de Nuevo León, decían que el comercio se encontraba arruinado porque "muchos in.dividuos principales, cabezas de fa.
inilia van anualmente hasta Matamoros a hacer sus compras de efectos de
ropa para el surtido de sus casas y avío de sus sirvientes." 23
Una de las artesanías más afectadas por este comercio e.,'tranjero fue la
de tejidos. "Este artículo", decía el Semanario Político el año de 1840, "está
concluido completamente en esta capital. Antes las mujeres mismas sabían
vestirse a sí y a sus familias con las mantas que elaboraban¡ se notaba el
anhelo con que sembraban sus matas de algod6n para sacar después de él,
el hilo, lo que llamaban torzales que les servían mucho para sus costuras,
ahora con la introducci6n del hilo en bolitas, cayó completamente este ramo
de economía y hasta los rebozos que antes eran una producción original del
país en todas partes, ya no se hacen sino con ese mismo hilo extranjero.'' u
Continuaba más adelante: "los tejidos de lana, que sólo se reducen en esta
• S11mnnario Polleico, 7 de mayo de 18-W.
'" Semonario Polftico, 9 de abril de 1840.
" S11manario Polilico, 14 de mayo de 1840.

537

�capital a frazadas y alfombras, es uno de los artículos que han sufrido menos, sin que hayan dejado de sufrir." 11
Hay continuas quejas contra los comerciantes extranjeros y hasta se expiden leyes prohibiéndoles dedicarse al menudeo, pero poco a poco se van
fijando en la ciudad e invadiendo también las artesanías. El año de 1841
se encontraba tablecido Pedro G. Parant 'sastre francés", y ese mismo
año, .D. Justic y J. Humell se anunciaban como relojeros, plateros, arme-,.
ro doradores, que componían instrumentos de música y hacían toda clase
de muebles finos.
El año de 1826 se informaba había en Monterrey dos billares y un palenque de gallos. Dos años después había ya tres billares. En 1840, el ayuntamiento anunciaba se hiciera postura para la plaza de toros, por lo que es
posible existiera una por e tas !echas o poco después. Lo que es seguro es
que para el año de 1846, ya funcionaba una que estaba situada a ~aldas
del convento de San Francisco a orillas del río de anta Catarina.
En esta forma transcurría la vida de Monterrey los años que siguieron
a la Independencia. Era una poblaci6n muy modesta comparada con lo
que seria posteriormente, pero destacaba ya entre las poblaciones del noreste
de México: capital de estado, sede de un extenso obispado y principal centro comercial y de artesanías de una vasta región.

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TGREGA o E OMIENDA E. EL
NUEVO REI O DE LEóN
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-DESDE FINALES DEL SIGLO XVI HAS'fA EL SIGLO XVIIIANDRÉS MoNttMAYOR HER Á, ou
Centro de Investigaciones Econ6micu
Universidad de ·uevo Lc6n

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LA IMPLA 'TACIÓN DE LA .1!.NCOMIE.iDA E ' EL
TUEVO

REINO DI!.

LEÓN

La encomienda ra una institución benigna para la hispanización de los
indígenas; uno de us rasgos esenciales era Ja consignación oficial de grupos
de indígenas a colonizadores españoles que fueron denominados encomenderos cuyo derecho consistía en recibir tributo o trabajo de los indios que Jes
eran encomendados. us obligacion eran varias, pero las más sobresalientes
fueron: proteger al indio y cuidar que recibi ra instrucci6n religiosa con los
auxilios de un cura doctrinario -en lo que se refiere a sus indios encomendados-· con el Rey, contraía el compromiso todo pañol encomendero de
prestar servido militar a caballo cuando para ello fuese requerido. Los indígenas encomendados, aunque sujetos a las demandas de tributo o trabajo.
eran considerados libres por l.a Corona en razón de que no eran propiedad d
los encomenderos. Su libertad establecía una distinción legal entre la encomienda y la esclavitud, y entre la encomienda y otra cl~ de instituciones de
origen medie\'al. Una otorgación de encomienda no confería propiedad sobre
la tierra. La encomienda era una posesión, no una propiedad y era Per Se
inalienable.1

• SnnalUtt'io Politüo, 21 de mayo de 1840.

538

ª Sobre la encomienda se puede ver entre otros: Robert S. Chamberlain, C4Slilia"
&amp;ulivo,'"ds of th, R,tartimi,nto -En,omúnda Washington, Carnegie Irutitution, 1939
(Publication No. 59. Antonio
n Pin lo, Tratado de coafirmadon,s r,al,1 dt '"·
,omi•ndas .•• Madrid, 1630, Fol. lr sa. Juan Sol6nano y Pereira, Pollti,a lntlia11a.
Amberes, 1703 pp. 130 . J• Miranda, La frmcíón ,con6mi,a d,l ,n,om1nd1,o ,n los
orig,",s dtl rigim1n ,oloflial, Mbico, U. .A.M., 1965. Lesley Byrd SimJ)IOn, Tht

539

�Esta institución reformada, limitada y enriquecida por las Leyes uevas
de 1543 y las Ordenanzas de 1573,2 será llevada a la frontera norte de la
Nueva España, para que sirva de la misma manera en que había sido utilizada por el español en su avance conquistador en este vasto continente.
encomienda in N,w Spain. The Beginning o/ Spanish Mexico. Berkeley, Uni. Of.
California, 1950. Silvio ZavaJa., Encomi111da Indiana. Madrid, C.E.H. 1935. Del mismo
autor, De encomienda y propiedad territorial en algunas regiones de la América española. México, 1940.
• Las leyes Nuevas fueron firmadas por Carlos V en Barcelona y se pueden ,·er las
siguientes ediciones: Joaquín García de Icazbalceta, Colecci6n d, documl'lntor para la
historia de Míxico. México, 1858-1866, Vol. II, págs. 205 y ss. Hay también ediciones facsimilares como la de Henry Stevenes y Fred W. Lucas, hecha en Londres
en 1892; una edición igual de la Facultad de Filosofla y Letras de la Universidad de
Buenos Aires editada en 1923; as{ se puede ver la Coltcci6n de Documentos de Amirica, Tomo XVI, 375-406. La última edici6n facsimilar fue hecha por El Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Escuela de Estudios Hispano-Americanos de la
Universidad de Sevilla en 1945. Un estudio sobre las causas y efectos de estas leyes
se puede ver en Silvio Zavala, Encomienda Indiana. Capítulo Ill.

540

Esta política colonizadora se nota claramente en la capitulación Real hecha
por Felipe II a fa"or de Don Luis de Canrajal y de la Cueva, el 31 de
mayo de 1579, en la cual se especificaba en una de las secciones que " •.. os
hago merced de encomendar los indios que descubrieres, pacificares y poblares en dicho T uevo Reino de León entre las personas que me sirvieren en él,
para que gocen de los frutos y tributos de los dichos indios, por dos vidas
que es conforme a la ley de sucesión ... " ª
Desgraciadamente esta orden real no fue cumplida, en gran parte se debió
a que Carvajal y sus compañeros pretendían al enriquecimiento rápido y a
la a\'entura " ... acudían ... muchos soldados, que la codicia de las piezas
que se sacaban ... hacían muchas entradas y sacaban cantidad de piezas que
vendían y cuando no sacan ninguna, no tienden a poblar, ni a otro entretenimiento )' se salen afuera en busca de más piezas ... ",' y no al pohlamiento
efectivo.

La estructura de estas leyes comprcndian preceptos muy diversos. Los veinte
primeros se referlan a la Organizaci6n del Consejo de Indias, audiencias, pleitos, etc. El capítulo XXI, se refiere a materia de indios, previniendo que en
adelante, por ninguna vía se les hiciera C-$clavos. El caphulo XXII suprimió
los servicios que se exigían a los indios, ordenando por vía de "tapia" y "Naboría" y en general todo trabajo no voluntario. El capítulo XXIII iruistía en
la libertad del indio, ordenando que se efectuara la revisión de todos los títulos
de esclavitud existentes con anterioridad a la ley. El capítulo XXIV se ocupaba
del problema de los indios "tamemes" o sea, aquellos empleados en el tramporte de cargas; en general, se prohibía cargarlos, y que si en algún caso era
inexcusable, fuera la carga moderada, con voluntad del indio y con paga. El
capítulo XXV prohibió que el indio libre fuera llevado a la pesquería de perlas
contra su voluntad.

puestos en disposición de la Corona. En el capítulo XXXI, se estipulaba la doctrina cristiana a los indios; en los demás capítulos hablan sobre los premios a
los descubridores que serla en encomienda. Esta ley original tuvo después reformas en 1545; puede verse este cambio en Zavala, Encomunda Indiana, pp.
110 a 113.
Las ordenanzas de Felipe 11 de 1573, se pueden ver en la Col~cci6n d, documentos inéditos relativos al descubrimiento, conquista y organizaci&amp;n de las antiguas posesion,s españolas tn América 1 Oceanía . .. Madrid, 1864-1889. 2 Vols.
Ver el Vol. VIII 484 u. No conozco otra edici6n más reciente
~stas ordenan_zas abarcan varios tema, indianos sobre descubrimientos, pacüicac1ones, poblaciones, etc. En el capítulo CXL V trata de las encomiendas y ordena una sesi6n de tributos en vez de trabajo; en el capitulo siguiente se ordena
que los indios den tributo y más adelante ordena que "los españoles a quienes
se encomendaren indios, soliciten con mucho cuidado que los indios que les fueren encomendados, se reduzcan a los pueblos, y en ellos se edifiquen iglesias para
que !can doctrinados y vivan políticamente".

El capítulo XXVI ya se refiere a las encomiendas y ordenaba que e pusieran
en la Corona Real los indios que tenían encomendados virreyes, gobernadores,
sus tenientes, oficiales, prelados monetarios hospitales, casas de religión, de mo•
neda y demás personas que los tuvieran por raz6n del oficio que desempeñaban.
Es decir, se mandaba el despojo general de la burocracia de las Indias, cortando
la antigua práctica de dotar los oficios con renta de indios en vez de salarios.
El capitulo XXVII ordenaba quitar los indios a todas las personas que los
gozaran sin título. El XXVIIl, que se redujeran algunos repartimientos excesivos;
La ley mencionaba expresamente algunos; los indios que se quitaran debían ponerse n la Corona, a fin de que con sus tributos fueran socorridos los conquistadores pobres. El capítulo XXIX mandaba que Jo, encomenderos que se hubieran excedido con sus indios o los hubieran maltratado, fueran privados de
ellos. El capítulo XXX es totalmente contrario a las cnc.omicndas ya que estipulaba que ningún virrey, gobernador, audiencia, descubridor ni otra persona
pueda vender o alquilar, etc., sólo muriendo la persona que tuviese indios serian

• Colecci6n de documentos inlditos relativos al. Op. cit., Vol. X, pág. 346 y ss.
También puede verse en Manuel Orozco y Berra, Ápuntes para la hisloria de la Geografla in Mlxico. México, Imprenta de Francisco Díaz de León, 1881, pp. 176 a 180.
• Archivo General de la ación. Historia ol. 15, Exp. 89. Sobre los desmanes de
Carvajal se puede ver a Silvio Zavala, Los Esclavos Indios en Nueva E1pa.ña, México,
Colegio Nacional, 1967, pp. 190-204-207-209-210-219. Sobre Carvajal en general se
puede ver: David Alberto Cossío Historia dt N ueuo L,6n, evoluci6n politica y social, Monterrey, 1925, t. I, pp. 77 a 107. Alonso de León, Rtlaci6n ,, Discurso dd
descubrimiento, poblaci6n y Pacificaci6n de este Nuevo ... Estudio preliminar y notas
del Prof. Israel Cavazos Garza, Monterrey, Universidad de Nuevo León y Gobierno del
Estado, 1961, pp. 43 a 55. Vito Aleuio Robles, Coahuila y Texas en la Apoca Colonial.
México. Ed. Cultura, 1938, pp. 99 ss. Tambi~n ver Los judíos
la Nuet•a España.
Publicaci6n del A.G ... •• número XX en 1932, pp. 205-372; véase asimismo a Roben
Ricard: "Pour une ~tude du judaisme portugais au Mcxique pendant la période coloniale", Rcvue D'Histoire Modeme. XIV, (París, agosto-septiembre, 1939), pp. 516-524.

,n

541

�Don Diego de Montemayor inició la colonización propiamente dicha en esta
región norteña y con él se establece la encomienda, iniciándose un período
de mejor trato a los indígenas que habitaban el Nuevo Reino de León, ya
que la encomienda significó un trato más suave para los naturales y un comienzo de reglamentación y de humanización del trabajo. No hay duda de
que a partir de la fundación de Nuestra Señora de Monterrey -20 de septiembre de 1596- los progresos alcanzados en la legislación metropolitana
para el gobierno de los indios, extienden sus beneficios para amparar y proteger, dentro de ciertos límites, la población indígena de este nuevo reino
que no había conocido otro tratamiento que el de la opresión desenfrenada y
el de la cacería por los esclavistas españoles, que actuaron aquí como los portugueses y los ingleses en la costa de Africa,5 impunemente, sin cuidarse los
escrúpulos de la Corona y menos aún de la oposición de los religiosos.
Esto no quiere decir que con el establecimiento de la encomienda se introdujera un régimen de bondad y que cesase la explotación de la mano de
obra indígena. Simplemente queremos dar a entender que hubo mayor protección, menos impunidad para los desafueros y cesación de las prácticas de
exterminio de la población indígena que se aplicaron en las primeras décadas de la dominación española; y para los pobladores, una fuente de trabajo
relativamente segura y barata.
Desde 1596 el colono vio en la población nativa un elemento precioso que
trató de conservar pues iba a ser su única recompensa. Y en pos de ese tesoro, que era la encomienda, se iniciarán nuevas peneh·aciones de conquista
a este territorio inhóspito, y si los indios han de ser el único p_remio que se
espera recibir, esta demanda no se aviene con la matanza innecesaria. El indio
deja de ser un objeto de comercio, y el aprovechamiento que de él se obtendrá va a ser un tributo tasado en servicios. Es por esta razón y no por
otra, por lo que la encomienda significó un mejoramiento en la situación del
indígena; de esclavo pasa al estado de siervo, con algunos derechos que no
siempre fueron simplemente teóricos; de individuo desamparado y a merced
de un amo, se convierte en vasallo del rey entregado en custodia al encomendero, quien ha de dar cuentas y razón de sus encomendados, y esa toma
de cuenta la haclan -por lo menos teóricamente- los gobernadores en las
visitas de indios que debían efectuar.
Considerando lo mencionado podemos asegurar que la colonización real de
esta zona del virreinato comienza con la implantación de la encomienda Y
no antes.
El primer repartimiento de indios de que se tiene noticia se hizo "En la ciudad de Monterrey del Nuevo Reino de León, en 20 días del mes de noviembre
• Sobre este tema: Silvio Zavala, Los esc/a11os .. . , op. cil., p. )60. Si se desea en
forma más precisa: George Scelle, La fraiti nigriere aux lndes de Castil/e. Paris, 1947.

542

de 1596, ante el tesorero Diego de Montemayor, Teniente de Gobernador y
Capitán General para la se,,o-unda reedificación de él, por el Rey Felipe II,
nuestro señor la presentó ... " 8
En esta petición -como en las demás de todos los pobladores- se pide
por un lado estancia de ganados y caballerías de tierra y por el otro indios
en encomienda sin establecer su número en forma precisa y el lugar donde
habitaban o se reunían; así por ejemplo se decía: '' ... sea servido de confirmarse las dichas tierras, y lo demás que pido con los indios que para el beneficio de ello son necesarios son el 'cayo Guapa' y el 'Ju Macapa' y sus allegados y entran en éstos los 'borrados' y 'Barreteados' que son sus allegados ... ,, 7
El número de indígenas de estas primeras encomiendas no se sabe con
precisión --como ya lo mencionamos--, sin embargo, en otros documentos
se menciona que Diego de Montemayor poseía 200 indios, su hijo, 100; Diego
Díaz de Berlanga, 150; Diego Rodríguez 135 y Juan Pérez de los Ríos, 185.8
A nuestro parecer, estos primeros repartimientos de indígenas, cuyas generalidades hemos expresado, fueron más bien ficticias que reales:
lo. Estos primeros repartimientos otorgados por Don Diego de .i: fontemayor eran ilegales por no tener una autorización real que los apoyara.9
2o. El colono no estaba posibilitado para tener este número de indios, debido a que el reducido núcleo de pobladores hacía imposible reunir esa cantidad de aborígenes, cuya tendencia trashumante no le permi(ra estar en un
solo lugar mucho tiempo. La única forma de fijarlos en un sitio era a. través
de un pequeño ejército bien armado y esto no existía en los primeros años de
la colonización de lo que sería con el tiempo la Sultana del Norte.
3o. Si estos repartimientos hubieran sido efectivos, la s.ituación de los primeros pobladores no sería tan desesperada como lo hacen notar Mota y Escobar, y Alfonso de León.1. 0
• David Alberto Cossío, op. cit .• t. 1, pp. 140-142.
r Archivo Municipal de Monterrey. Civil. Vol. VTII, Exp. 27, f. 13.
' Es mencionado por Santiago Roe! en su: Nuevo León, apuntes Hi.itótiGos. Monterrey, 1959, p. 27; así como AM.M. Civil. Vol. VTII, Exp. 16, 38, 69 y 72. F. 18,
34, 67 y 82.
• La colonización se hizo sin autori7.aci6n virreinal o real; su reconocimiento como
gobernador fue hecha hasta 2 de febrero, 1599.
10 Alonso de la Mota y Escobar en su DesGTif,ción geográ/ica de los reinos de Nueva
Galicia, Nueva Vizcaya y Nu811o León, México, Ed. Pedro Robredo 1940, dice en su
página 209: " . .. viven de ralees y sus casas son de carrizo y casi andan sin ropa ... "
Alonso de León, op. cit., en su pág. 76, cuando dice: " .•. débesele la conservación
de este reino al general Agustin de Zavala (padre de Don Mart1n), pues, a no estar
debajo de su protección, no se pudiera sustentar la población española. . . por formidable el hambre. . . no se sustentaban de otra cosa que de raíces de lampazos ... algunas frutas silvestres y el Mezcale •.. (su vestidura) trapos podridos ... " Después de

543

�4o. El repartimiento de las tribus indígenas es muy general: ya que no establecía el lugar de residencia o de preferencia, como se hara ~n !ºs ~turos
repartimientos del Siglo XVII; esto nos hace suP?,ºer que la di~tnb_uc1~m de
los grupos de indios estaban basados por informacion de los propios md1genas
y no por el conocimiento directo del colono.
.
So. Contradice Ja característica general de la enco1D1enda o congrega de
esta zona: reducido número de indios a cargo de un encomendero o protector.
6o. Sus propios descendientes -más adelante en e1 Siglo XVII- declararán
tener un reducido número de indios. 11
De 1596 a 1626, la encomienda pasa por un tiempo de letargo_: no se fomentan más repartimientos, no se establece ninguna regla.mentaci6~ u_ ordenanza a las encomiendas y en general no se progresa en la colowzac16n de
esta regi6n.
La situación cambia con la llegada de Don Martín de Zavala a esta comarca eJ 2 de agosto de 1626, porque en la capitulaci6n real hecha por Felipe IV el 3 de julio de J625, establecía en la sección 11 que "os hago merced
de os dar provisión mía con poder y facultad bastante, pa~a poder ~comendar
)os indios que descubrieredeis, pacificaredeis y poblaredeis en el dicho Nuevo
Reino de León, entre las personas que me sirvieren en él, y entre los d~más
pobladores beneméritos para que gocen de los frutos y tributos de los dichos
indios, conforme a la ley de sucesión guardando las cédulas y ordenanzas que
sobre esto disponen .... "1 2
Teniendo esta orden real y dándose cuenta de que los recursos naturales
de esta comarca eran poco halagüeños para atraer de por sí a colonos, fomentó
de sobremanera el otorgamiento de encomiendas con el fin de atraer pobladores; así se puede notar que en menos de un año ~e gobierno había rep~tido más o menos 180 encomiendas y para 1664 -ano de su muerte- babia
otorgado aproximadamente 200. 13
Tomando en cuenta el paulatino aumento de la población española en esta
estas citas podemos preguntar: ¿Podrían vivir tan pobremente estos colonos si realmente tuvieran en encomienda tantos indios?
.
.
,
Ver A.M.M. Encomienda Vol. III. Loremo Díaz -descendientes Diego D1az de
Berlanga y Ariana Díaz, pobladores fundadores- declara tener 7 indios en 1637. Exp.
11, f. 32. Pedro de la Garza el Mozo hijo de Pedro de la ... fundad?r declar:r en
l~O tener 3 indios encomendados. A.M.M. Vol. XJX, Exp. 2, f. 10, Diego de. on· t o u"el fundador) declara en 1655 de poseer 27 indios en
temayor ( rue
hi •encomienda.
d n·
A.M.M. Causa. Vol. VII, Exp. 92 bis., f. 46. Antonio Ferm\ndez ~ JO e tego
Femández, fundador) declara tener 19 indios en 1635. A.M.M. encoIJUcnda, Vol. XI.
Exp. 53, f. 26, etc.
.
u En la Colección de Documentos Inéditos ..• op. cit., Vol. XII, páginas 126 ss.
y Alberto Cossío, op. cit., t. 1, p. 184.
u Ver A.M.M." Encomiendas, Vols. 111, VIII, XI.
u

544

zona,H esto repartimientos fueron numerosos y en general se puede decir
que esta tendencia de dar las encomiendas de indios fue muy popular en
esta zona hasta 1715.1 ª
El 29 de marzo de 1527, Don Marín de Zavala, firmó la primera reglamentación de encomienda en esta zona de la Nueva España; cuyo contenido
se puede sintetizar así:
1. Traslado voluntario de los indios a pueblos próximos a los españoles, dándoles tierras para su cultivo y cada encomendero a sus encomendados, una
docena de ... (roto)
2. Enseñanza y servicios religiosos costeados por el encomendero.
3. Edificaci6n de iglesias en los pueblos indígenas y en las minas.
4. Enseñanza del idioma español a muchacho para cada veinte indios e
instrucción religiosa para que divulgara la fe entre los naturales.
5. Prohibición de usar los indios para transportar cargas, excepto sus propios mantenimientos cuando se dirigieran a trabajar en las minas.
6. Licencia de cuarenta días por cada cinco meses de labor para los indios que trabajaran en las minas.
7. Libertad para que los indios celebraran sus areitos los domingos y días
festivos y aWl en los días ordinarios, siempre que los hicieran sin perjuicio
de su trabajo.
8. Pan, legumbres y otros vegetales de la región todos los días y carne los
domingos y días de fiesta y pascua, para los que trabajaren en las estancias.
A los indios de las minas, pan y todo Jo que hubieren menester para su alimentación, y una libra de carne al día, o pescado los días de guardar.
9. Imposición de la Monogamia y del matrimonio entre indígenas.
10. Entrega de los hijos de los caciques, menores de diez años, a los frailes franciscanos para su enseñanza religiosa y del idioma español.
11. Exoneraci6n de trabajo de las mujeres embarazadas desde el cuarto
mes, excepto en labores domésticas, hasta dos meses después del embarazo.
12. Obligación de los encomenderos de dar a cada uno de sus encomendados un peso y medio al año en cosas para vestir.
13. Prohibición a los encomenderos de servirse de indios de otra encomienda ni guardarlos en sus casas o labranzas.
" Según David Alberto Cossío, ibidem, p. 15, había en este reino en 1626 " •.. ochenta los vecinos europeos y de estos aproximadamente la milad solteros.y." para 1665

dice que había " ... ciento cincuenta, únicamente los casado,, y muchas gentes solteras".
u Todo gobernador foment6 el repartimiento de indios en encomiendas o congrega,
como se puede ver en los documentos del A.M.M. Se puede ver que cada descubrimiento
de metales atraerá pobladores y i:stos con el pago de 50 pesos obtenían sin más mi:rito el derecho de formar encomienda; esta costumbre se extiende hasta 1715, que el
Lic. Francisco Barbadillo Victoria suspende las congregas o encomiendas.

545
J.135

�14. Repartimiento de indios de servicio a los caciques (2 indios si tuviera
4-0: 3} si 60; 4 si 100 y 6 si tuviera 150 o más).
15. Prohibición de ofender con hechos o palabras a los indios encomendados. Los castigos que merecieren lo aplicaría el visitador.
16. Prohibición de arrendar los indios; pero se autorizaba la formación de
sociedad entre un encomendero que pusiera lo indios y ou·o socio que aportara los mantenimientos.
17. Cuando vacare una encomienda, el nuevo encomendero quedaba obHgado a comprar la estancia de su antecesor, a éste o a sus her deros.
18. Nombramiento de dos visitadores de indios en cada pueblo y toma anual
de, residencia a estos visitadores.
19. Limitación del número de indios que podía tocar a cada encomendero
a no menos d cuarenta ni más de ciento cincuenta.
20. Los menores de 14 años no podían ser compelidos a trabajar, salvo en
tareas que pudieran hacer los niños como yerbar y otras cosas semejantes en
las haciendas de sus padres.
21. Generalización del uso del ve tido.
22. $j los mdios demostraren ser tan capaces como los españoles para abrazar el cri tianismo y fueren tan políticos y entendidos que supieren regirse
por sí mismos, serían equiparados a los vasallos del Rey en la metrópoli, y
"les manden scrdr en aquellas cosas que nue tros vasallos acá suelen servir
o las que allá ocurrieren semejantes a la calidad de las de acá, para que sirvan y paguen el servido que los vasallos suelen dar }' pagar a sus princip .. !' 18
Estas disposiciones no tenían aplicación para los indios sometido a esclavitud por causa justa.U
Al mismo tiempo, Zavala estipuló que los indios no debían de ser vendidos
o embargados. 18

Al parecer esta reglamentación hecha por el gobernador Zavala no tuvo ninguna oposición, ya que no nos es conocida ninguna resistencia.

Esta reglamentación fue llevada a la ciudad de Mé.xico para que fuera aprobada por el poder virreinal; el 17 de octubre de 1630, el \'Írrey Rodrigo Pacheco de Osorio, marqués de Ccrrah-o, confirmó las órdenes de Zavala y con
este acto, se implantó n forma definitiva la encomienda en el Nue\'O I eino
de León.
Sin embargo, el marco geográfico poco propicio; la distancia que había
" A.0.N. CEdulas Reales; Vol. VI, Exp. 79, F. 67. "Resumen de lrye,i de ordenanza11 dictadas por el gobernador del u evo. . . par.i las encomiendas y buen tratamiento
de los indios" aprobada por el virrey Rodrígo Pacheco de Os.orio, marqué&amp; de Cerralvo
en la Cd. de Múico ... el 17 de oclubr d 1630.
-

" Op. cit.
,. lbidtm,

546

entre este reino r la capital del virreínato; la connivencia de las autoridades
locales· b. s:i tu ación cultural del indígena; el poco rendimiento económico
de las encomiendas van a hacer que esta institución tenga una transfonnación a tra,·és del Siglo XVII y parte del XVIII, llegando a producir un producto híbrido elaborado por un lado en la encomienda y por el otro, la situación socio-política de los indígenas de esta zona&gt; que será llamada con el
tiempo congrega.

JI. LA

OBTENCIÓN DE LA ENCOMIENDA O CO CREGA EN ESTA REOIÓN 18

La posesión del título de encomienda es muy parecido el procedimiento
que dominaba en toda la América: en el acto de la fundación; por sucesión
o por oposición.

El proceso para conseguir una encomienda o congrega era relativamente
sencillo: el solicitante se presentaba ante el gobernador con un documento
donde destacaba sus servicios a la corona y su situación económica, al mismo
tiempo, señalaba casi en forma detallada a los indios que deseaba encomendar o congregar; ~0 después, se daban cincuenta o cien pesos al gobernador y
casi sin dilación se otorgaba una licencia para ir a sacar indios o como se
llamaba en esta época a "caza de piezas". n

En estos permisos se señalaba el día y la zona donde se podía operar, con
la salvedad de que su persecución se extendiera a otras regiones si fuera necesario, ya que el nomadismo de los indígenas les permitía desplazarse rápidamente de un lugar a otro.
e. suponía que el gobernador mandaría un mensajero a la comarca que
serla afectacla para que avisara a los encomenderos o protectores, a los caci11

Hay que hacer notar que desde 1596 -año de la fundación de Monterrey-

hasta 1630 no se obtuvo ninguna información aobre la obtención de una encomienda
o congrega; pero parece que en un prinripio no había ninguna reglamentación o ceremonia; ya en un documento firmado en 1654, declara Jacinto García de Sep6lveda,
que " ... antes la justicia estaba en cada persona y DO e conocía justicia del Rer ••. "
A.M.M. Ch•il. Vol. VI, Exp. 49, f. 18.
• La información sobre la locali1.aci6n de lo, indio• e conseguía por varias fuentl:8:
indios: '' ... diriéndome llamarse Eulalio de la raza guachichil ... y hacer la señal de
la cr~ me dijo que los indios ..• vh·ían en ... " (A.M.M. Causas crimínales, Vol. VIII,
Exp. 96). También los españoles declaraban dónde vivían indio~ sin encomendar •• •.. y
más ali&amp; de la encomienda de. . . me dicen que hay indios ain encomienda y sin conocimiento de nuestra Santa Fe .•• ., (A.M.M. Civil. Vol. XTT, Exp. 46, f. 18).
11 Enos documentos iban síempre cubiertos de un velo religioso:
"para que estos
indios. • . conozcan las ,·rrd. des de nuestra Santa Fe .•. " o " •.. p:ira quitarlos de las
garras de Sat:1nis ... " etc., etc. Estos buenos deseos quedaban siempre en la tcor!a,
)'a que en la vida real todo era distinto corno lo veremos más adelante.

547

�ques amigo

ya

los mision ros para que cuidaran su indio

r

no fueran h •

chos prisionero .
El futuro encomendero o protector por su parl alquilaba diez o doce soldados o vecinos y varios guías indig nas, para que lo au iliaran en su "caza
d pi zas'.
Al llegar el día señalado la expedición se dirigía a la zona indicada ·
neralment era en las montaiias, ya que en é 1.as era la morada natural de los
indios de esta regi6n-. La e.xc.ursi6n duraba muchos días, ya que era difícil
loe.alizar y cazar a los indios,2 2 las dificultades eran: el nomadismo dcl indio
y su belicosidad.

Al r ubicada 1 ranchería u de indios se le cercaba y d spués,
les anunciaba a través de los indígenas guias que habían sido ncomendado y les
hablaban de las "ventajas del .sometimiento"; si había alguna resistencia había " •.. muerte.&gt; , aunque lo regular se evita a que los indios se pon an en
defensa",2• ya dominados amarraban a lo gu rreros y lo ponian en colleras 21
trayendo a los hijos y a las mujeres sueltos. Estos indios pertcnec'ian al dueño
d la ncomicnda o congrega.

ª Un ejemplo palpable de esta búsqueda nos lo da el capitán Tomás Garda -22
de junio dt: 1652- que declara lo siguiente: " •.. siguiendo el rastro de los indios
para mi encomienda que se llaman matascueos y cuepanas y cuajotes, pasamos por l:i
til'rrn dl'I la nación Tcguenpestes que no dijeron que esa, naciones pasaron hace días
por sus cercan!as. . . los indios amapolas declararon que mis. . • hablan estndo hace
dos o tres días con ellos ..• el día 19 de junio de ... los avistamos como a seis tirot
de arcabuz ..• despué de caminar por esw tierras tan difíciles como \'einte y tres días
ain descanso, •• " .G•• •. Civil. \'ol XII, Exp. 7. Si se desea consultar mis sob este
tema ae pueden ver los siguientes 'lomos dd ramo de Encomienda: T. VI-Vlll-IX-XII·
XIII-XIX-XX. De Civil: V-VII-IX-Xl-XlV-XIX-XXI. La mayoría de los documentos que integran estos tomos tratan estos temas; estas descripciones t0n muy nu1ncroaas; s6lo en el Tomo VI de ncomienda conté mil de 198 C3Gritot.
.. Alonso de León d«cribe l:u ranchcrí:u de indios como de hilera o de media luna,
pero cualquiera de esw dos formas siempr eran reforzadas sus puntas con dos o mil
chozat p ra protegerse de los ataques; hay que de,iacar que cada poblac16n no 10brepasaba de quince chozas y é11as estaban hechas de :zacate o carrizo entrcmcidado
con lodo y su forma era de campana " ••. con poco menos huecos que el que hae1: un
pabell6n de eda. Las puertas son b:ija.s, que les obliga a entrar a gatas, . , .Alonso
de León, op. cit., p. 18.
.. A.M · {. Civil. Vol. VIII, Exp. 10, t. 14. ":M ifcstaci6n del Capitán rliguel de
Montero, yor .•• Hncienda de loa • ·o le, a 11 de octubre de 1653".
Fray Juan de Torquemada en 1u " .. •.Monarcl1ia I ndia11a, •• " Madrid, 1723.
Libro XIV, Cap. X ll. T. ll. p. !'167, CoL la. define a la coll~ra corno: " •.• Ech •
banle&amp; la collera que usaban, que es una m día argolla de p. lo, )' pu ta en b
garg nta l , ~r detrás nam de las espalda , con dos
jeros, y por los _agujeros
travcs.'\da una vara larga, con que quedaba presa la garganta; y a la vara Juntaban
otra vara, por dduera de lOJ a 1.1jt;ros, y nmbas a dos la.s ataban, una con o , Y la

5·!8

Después de haber descansado se "saca informes sobre otra ranchería cercana ... " 21 y se atacaba para poder pagar a los expedicionarios alquilado
( exceptuando a los indios guías que recibfan regalos y podian saque.ar a la ·
rancherías) por el cncom ndero o protector; en te asalto
repartían en
partes igual s a lo presos -aunque previam ntc uno soldados pedían un
peso o dos por cada día que durara la pt'.squisa-; al mismo · mpo
sacaba unas "piezas de indio o indi " que
regalaban al gobernador -esta
costumbre fue 1nuy omún a partir de 1626- o a personas poderosas de
•• .•. afuera o adentro del reino ... '. 21
E tos indios eran generalmente vendidos a treinta o cuarenta pesos en los
reales ele minas cercanos o también, los utifu.aban como un medio para el
trueque de cosas, o los alquilaban como pastores o albañiles o lo daban como
garantía por alguna deuda o de dot en matrimonio.1
Estos ataques a la ranchería de indios producían numrr os pleito de posesión entre lo mismo en omenderos o prot ctorcs: ya que la mayoría de
las veces se atacaba a indios que habían sido repartido con anterioridad."
atadura llegaba a la3 puntas, o extremidades de las varas, donde no podía alcanzar
con las manoJ ni podia desatarse¡ y a.sí lo llevab n, por loa caminos, y
veces lei
echaban una trail!.t de cordel, con que los llevaban atraillados; y porque de noche
no te des:aten, o cortasen L1: ligadura del cordt'I, atíbanles las mano, una sobre otra".
• A.M.M. Civil. Vol. XV, Exp. 24, f. 3. "Informe sobre la. caza de pirZM de Don
Diego González •• , Capitán y vecino de la villa de San Cristóbal de Cadc~·ta en 13
de abril de 1680"; ver t:unbifo la nota 20, ya que en C$O$ documentos se encuentra
esta infonnaci6n mu genrralizada.
ir A.M. f. Civil. Vol. XXU, Exp. 63, f. 5, "Informe de Fray Gabric_l de Oliva
aobre loa malos manejo d las autoridades del Nuevo ••. M.isi6n de San Pablo de
los Labr dor el 25 d febrero de 1681"'. Elta cwtumbre era muy conrun como lo
destaca el Lic. Barbadillo en su informe al virrey Duque de Linares .•• ~ , úmonio.
A.M.M. Protocolos, sin numeración, 1715, 7 ís. d 16 de mayo de ... Tambifo lo
destaca Silvio Zavala en su obra Los ,ulauos indios dt la Nueva España. Op. tÍl.,
p. 260.
• Ver la nota 20 y 26. Estos ejemplos en forma particular 1e pueden ver en el libro
de brael Cavazos Garu, Catálogo -, Slnt,.ris d• los Protocolos d,l Archivo Municipal dt Monterrey, 1599-1700. Monterr y, I.T, E.S. ., 1966 (serie de historia 4),
cidulas: 9..f.5-46-47-58-103-119-JS6-137-148-166-214-226-23B-239•595 y 60¼.
• E11e problema muy común en el • ue,·o Reino de Le6n y los documentos existentes 10n muy num rOS01: en el año de 1654, he contado trescientos pleitos y en
1698 doscientos ochenta -estas cifl'lll son nproximadas-. Si se desea consultar se
puede ver: A.M.M. Protocolo , Vob. 1-11-111. Civil. Xlll-XVI-XX. Casos particu•
lare, de gran importanci por person íc inmi.Jcuidos: A.M.M. Protocol
'ol. J,
Exp. 40, fol. 31. Yol. II, Exp. 9, f. 5. Vol. III. fol. 69, !. 4. Ch-il. Vol. Xll, .Exp.
11, fol. 19. Vol. XVI, E,q,. 53, fol. 14. Vol. •
Exp. 7, f. 30; Exp. 13, fol. 4.
Estos personajes son: Berna~ de las Casas, José de Treviño, Bias de la Garza, Juan
Alv:arez de Godoy, Hemando de Mendiob, Luis de Z6ñi
Almara7., Sebastiin Villcgas, Carlos Can tú, Franc.iico Ba~ de Treviño y Juan Eltcban de Ballesteros: todos

549

�Una vez efectuadas todas estas operariones mencionadas, tenía Jugar el acto
de la ''toma de posesión de la encomienda".ªº
Generalmente se efectuaba en el Cabildo, )' para su celebración, el encomendero se presentaba acompañado del principal o eo su dcíccto. de dos o
tres indios de la encomienda. Exhibía el título ante el Alcalde Ordinario,
quien después de examinarlo r hallándolo conforme, procedía a darle la posesión de los indios. El Alcalde Ordinario tomaba de la mano a cada indio
y se lo entregaba al encomendero o protector. quien recibía la mano del indio y en señal de po esión le ordenaba a éste cambiar dos veres de lugar una
silla· o bien le cubría la cabeza con su propio sombrero y luC2'o seguía el acto
de cambio de lugar de la silla. El acto de la colocación del sombrero del encomendero en la cabeza dd indio encomendado, podía faltar; pero no así el
de la silla. que se tenía por el ·ímbolo de la poscsión.31
Cuando era terminada esta ceremonia se le indicaba al encomt?ndero o
protector los derechos que tenía y las obligaciones que adquiría no sólo con
el indio ino con la corona.u Con este a('tO final se obtenía en forma definitiva la encomienda.33
"hombres ricos y poderosos". Tambibl se puede ver a Israel Cavazos Garz.a, op. cit.,
Cédulas: 31-106-324-792-758-796-823.
• Esta ostumbre fue muy peculiar en el obicrno de Zavala -1625-1664-, pero
de5pués parece que desaparece, ya qu, a partir de 1678, su continuidad disminuye y
en cl Siglo XVIll, no be encontrado ninguna menr.i6n de esta simpática ceremonia.
11 Entre los ejemplos más de tacados quisiera mencionar el de Antonio Leal de
León (A.M.M. Encomienda, Vol. XXVI, sin numeración) para tomar posesión de su
encomienda en el Valle de Pesquería Chica, se pre entó con dos indfos ante el Alcalde
ordinario de aquella ciudad y exhibió el titulo expedido por el gobernador del "uevo
Reino de León: " .• , acto Jeguido, despuéli de haber examinado el título antecedente,
le dio posesión; para ello prl'3Untó al dicho indio cómo se Uamaba, de qué nación era
a quifo sirve y ha
ido, y el otro (indio) lo mismo, lo cual ,;s10 por el señor 1calde tomó de la mano a los dichos indios y a cada uno de por sí y se los dio en
poseli6n a el dicho Antonio ... , el cual 1~ tom6 en ello así provell6 como para lo,
demás contenidos en la dir.ha encomienda y 1111 ..r,ñal dt1 ¡,oruión lu mnnd&amp; mudnr
una silla de una a otra ¡,arte y d« otra a aira con que qued6 metida y amparado ,n
la postsi6n s,r~•il y corport1f'. Otro ejemplr:, nos lo da cl Capitán Lorenzo de la Gntza
(A.M.M. Encomiend.1, Vol. XXXIV, Exp. 14, f. 45. Monterrey, 16 de Dic. de 1689):
presentó "un indio que dijo llamarse Lorenzo, cacique y capitán de la dicha encomienda, y d 1ubdicho lo cubrió la cabeza al dicho indio con su sombrero y lo marido
mudar una riüa d, smtar de una pa,-te a otra )' d11 otra con lo qve queda postdo, . ..
y el dicho Alcalde dijo que en nombre dl·I Rey
ucstro Señor daba y dio posesión a
el dicho Lorenzo. . . en el dicho indio Lorenzo en vos y en nombre de todo~ los demás
indios e indias capitanes y capitanejos de la dicha encomienda".
ª Esta costumbre era mu)' común en toda la Nueva E~paña como lo demuestra claramente Le ley B. Si.mpson, o p. cit. " ... con la encomienda se adq uirian derechos y
obligaciones no s61o ante sus indios cncomrndados s.ino ante la Coron " (p. 154).
11 Una \'CZ que el encom •ndero hubiera entrado en posesión de 101 indios no se les

550

TIJ.

FUNCIONAMIENTO DE LA ENCOMIENDA O CONGREGA
EN ESTA PARTE OB LA

'UEVA ESPA.::¡A

La encomienda neoleonesa se localfaaba generalmente en los alrededores
de los pueblos españoles, haciendas, misiones franciscanas o prisíones reales,
ya que geo ralmente estos centros se desarrollaron en zonas donde la orografía
e hidrografía eran muy propicias para la agricultura, ganadería y minería; 1 ~
un ejemplo sobre esto es el siguiente: de 1596 a 1646 se establecieron en las
cercanías de la ciudad de Monterrey unas sesenta ncomiendas, sta cifra
podía quitar ni remo\'er como lo ordenaban las Leyes de Indias (ver Recopil ci6n de
Leyes ... edición de Madrid de 1774, Lib. 6, Tít. 8, Leye1 46 y 47) hasb ,er oldos
y vencidos conforme a derecho", y s6lo se le podla quitar en caso que incurriesen en
delito penado por la leyes de castilla con _perdimiento de bienes.
Estas disposiciones aplicadu en esta región tenían sus base5 en leyeJ promulgadas
desde 1511 y eran aceptadas y aplicadas en la Nueva España; sin embargo, los gobernadores de eJte uevo Reino parece que procedieron de diferente manera ya que
quitaban a su arbitrio las encomiendas o congregas con la misma libertad con que las
habían ciado; un ejemplo de esto nos los da Juan Pérez de Lenna (A.M.M. Encomienda "copia de carta mandada por el \'irrey •.. al gobernador Lozano .•. " 1671.
Vol. XLII, Exp. 67, f. 13): se quejó de la libertad con que se tomaba los gobernadores para despojar de sus encomiendas a quienes las tenían, sin consideración de
las reales c~dulas tocantes a la. posesión y a los motivos que causaban la µ6rdida
de la encomienda: "Juan Pérez de Lerma, en nombre de esa provincia, me han hecho relación diciendo muchaJ veces acaese qwta.r vos a los vecinos de esa tierra los
indios encomendados por los otros gobernadores, por cau!las muy livianas y aun sin
ellas, ;61o de vuestra autoridad y de hecho sin los oír a justicia ni llamar para ello,
de lo cual reciben notorio ngra.,.io y daño y me suplic6 vos mandase que de ahí en
adelante no les quitáscdes los indios sin que primero los oyesen e fuesen c.onvencido,
por ÍUCZ7.a e por derecho en toda itUtancia o como mi merced fuese ... vos mando
que vea.is lo sU50dicho )' no quitfu ni renovéis de aquí adelante a los veC'in01 de esa
provincia a los indio, que lr.s hubieren encomendado con justo y derecho t.ltulo sin
que primero sean oídos &gt;' \'cncidos por fuero e por derecho •.. ·•
" Esta opinión e, tambi&amp;l compartida por Don Plinio P. Ord6ñez en "hu misiones
franciscanas del Nuevo Reino de León". Historia M1xic1mo. Vol. IJI, No. 1 (juJioagosto de 1953), pp. 102-111. A nuestro parecer el autor comete un error cuando
asegura que las misiones franciscanas proporcionaron los indios para las primeras
congregas; esto sin duda no tiene bates firmes ya que como hemos mencionado, las
encomiendas se entregaron oficialmente en el d1a de la fundación de la Ciudad de
Monterrey -20 de septiembre de 1597-; por otro lado, sabemos que lo primero
misionerO!I vinieron en 1603 como lo menciona Alonso de León, op. cit., p. 62; Israel
Cavazos Garza, "La obra franciscana en Nuevo León", Humo.n-ilas. Anuario, Año ll,
'úm. 2, p. 438. Eugenio del Hoyo, "Evangelización en el • ·ucvo Reino de León',
HMmanito.s. Anuario, 1965, No. 6, p. 322. Santiago Roel, o¡,. cit., p. 25.

551

�fue aumentando a mediados del Siglo . VII -aproximadamente ochenta y
tres- y a principios del Siglo XVIII, llegaban a más de cien.aa
La. mayoría de los encomenderos o protector s eran labradores, aunque
también había militares -en su mayoría oficiales-:, ganaderos, mineros bur6a-atas, clérigos, pero estos últimos en menor número. 30

A. La sucesi6n de las encomiendas:
De acuerdo con las Leyes de Indias (Lib. 6 Tít. 11), no sucediendo el hijo
mayor, sucedcrian los demás de grado en grado. El hijo gue uce&lt;liere en la
encomienda debía alimentar a sus hermanos y madre, mientras no se casare
ésta y no tuvieren aquéllos con qué u tentarse. La hija sucesora en la encomienda, en deíecto de hijos varones Legítimos, contraía la misma obligación
con madre y hermanas, y debía casarse dentro de un año. Si en ,·ida del padre
moría el hijo mayor, la encomienda pasaba a los descendiente legítimos de
éste. Para suceder el marido a la mujer, y ,iceversa, debían haber vivido casados seis meses. La mujer con encomienda que se casare, debía tomar marido
de calidad, y muerto é te, la encomienda volvía a poder suyo. Los hijos del
segundo matrimonio, habiendo tercera o cuarta vida, sucedían en los indios
en que la madre hubiera sucedido a su primer marido. n
En cuanto a la duración de la encomienda, se otorgaba legalmente por dos
vidas; :is pero en este ucvo Reino se utilizaban varios métodos para prolongar la sucesión de la encomienda ;39 éstos eran :
,. Desgraciada.mente no tuve el tiempo suficiente para computar otros centros como
Villa de Cerralvo o Cadcreyta ¡ ffio embargo, los datos mencionados pueden ser consultados en el A.M.M. Civil. Vol.: III-V-IX-X-XI-XIII-XVI-XIX-XX-XXII-XXIIIX.XVII-XXVII I-XXX-XXXIII.
• Del A.M.M. Civil. Vols.: XI-XVI-XX, conté aproximadamente 178 otorgamientos de encomiendas -desde 1636 hasta 1684- y de éstas 98 eran labradores, 25 militares de distintos rangos y el resto oscilaba entre los ganaderos, mineros, burocratas
y curas (hay que hacer notar que !iObre el último sólo encontré un caso, el del padre
y vicario Mart!n Abad de Uria, que la obtuvo por donación).
11 Este problema de la sucesión lo trata detalladamt'ntc Antonio de León, op. cit.,
y Juan Solónano y Pereira, en lo capítulos X y Vil. Sobre las discmiones y luchas
sobJc este punto ver a Zavala, Encomi,nda lndiana, op. cit., Cap. 11-Ill•V, pero
sobre todo el VI.
• Por e.ste medio la Corona trataba de evitar la formación de señor!os de tipo feudal
en América y restringir el poder de los encomenderos; esta restricción se puede notar
en la Cédula Real de Felipe JI finnada en Gante el 5 de septiembre de 1556 y reproducida en su totalidad por Sil\·io Zavala, Encomienda .•• lbid,m, p. 206; se
puede ver también, Cartas de lndia.s. Madrid, editado por el Miooterio de Fomento,
1877, Caja 2, Núm. 5.
• Hay que hacer notar que catos métodos eran muy comunei en toda la Amfrica
como nos lo demuestran Eduardo Arcila Parías, op. cit., pp. 161 a 165. Domingo

552

1. Por
2. Por
3. Por
4. Por

vía de excepción
vía de disimulación
vía de corrupción
vía de dejaciones
1. Por ula de e:uepci6n: era utilizado para estimular )a conquista; es decir, otorgar un privilegio de una vida más para obtener colonos o conquistadores que se aventuraran en ir a otras tierras; un ejemplo sobre este medio
nos lo da el capitán Andrés de Aranda que en 1600, pide al gobernador Zavala, que a las personas que se unieran a la jornada cobtra los indios Gualagilises y tuvieran indio en segunda vida, les extendiera un título de nueva
encomienda; esta petición los transformaba de segundos en primeros propietarios y por lo tanto podían disfrutar de la encomienda ellos y un sucesor.
La gracia solicitada fue concedida por el gobernador, }' ella equivalía a prolongar la posesión de la encomienda hasta Ja tercera vida, aunque sin romper
con la norma establecida de Las dos \idas!º
2. Por vía de disimulación: este fue un medio muy socorrido u en esta
región y hubo casos excepcionales en que había encomiendas " ... de cinco
vidas. . . sin respeto a las leyes de las Indias, ni a las órdenes reales que hay
en su contra ... "; •2 pero parece que esta costumbre era muy aceptada por
los pobladores de esta comarca.
3. Por vía de corrupción: más frecuente que las prorrogaciones por disimulación y por composición, fueron la prorrogación por corrupción; ésta
Amunátegui Solar, op. cit., Vol I, pp. 78 a 81. Elman R.
Zava.la, Ibídem, Cap. VI.

rvice, op. cit., p. 2-12.

• A.M.M. Informes. T. X, Exp. 14, f. 13; esta co tumbre es ya pública en 1667
cuando Felipe Núñcz en solicitud de encomienda declara: " .•. se me encomienden los
indios por tres ,idas como es costumbre a roldado que va en jornadas de lucha contra el indio ... " A.M.M. \'ol. IX, Exp. 128, f. 3; aunque máa adelante no he en•
contrado otra mención, te medio fue muy común en América.
.. Este medio fue muy socorrido en América. Carlos V concedió las encomiendas
s61o por dos vidas, pero Felipe 11, viendo que se acababan e incorporaban a la Corona y que los descendientes de conquistadores y pobladores qu daban pobres, ordenó
al virrey Enríquez de la • 'ueva España, en carta de 15 de mayo de 1565, que disimulase la sucesión en tercera vida. Felipe III, por Real Cldula de 4 de marzo de 1607,
concedió una \ida más por la mima vía de disimulo y ordenó que al terminarse, se
incorporasen a la Corona; esta gracia no alcanzaba a aquellos encomendero que hubieran muerto en el didrute de la tercera vida antes de la promulgación de aquella
ley del 4 de mano. De esta manera se autoriz6 la sucesión por cuarta vida. Se puede
\.'er con más detalle este fenómeno en forma general en Silvio Zavala, Encomienda,
op. cit., Cap. VI. En forma parúcular en el e.aso de Venezul'la ver a Arcila Farias, op, t:it., p. 161.
0 A.M.M. Encomienda s/n. perteneciente a la colección particular de don
Vito
Aleaio Robles.

553

�consistía en lo siguiente: otorgar titulo de nueva encomienda en favor del
heredero o pariente más cercano del último propietario, a la muerte de éste
y término de la segunda vida; un ejemplo: La encomienda de Di go de
Montemayor el mozo, pasó a manos de su esposa doña Elvira de Rcntería;
luego a su nieto don Gregario y más adelante a su primo Diego Rodríguez
de Montemayor y después a su yerno Diego áenz y de ahí pasó a su hijo

José

de áenz.u
4. Por vía de dejaciones: un medio muy común para obtener prorrogaciones sin que aparentemente se infringiesen las leyes, era el de las dejaciones;
que consistía en los siguientes: el propietario de Ja encomienda renunciaba
a ella; se la sacaba entonces a oposición y se 1° otorgaba a su heredero, en
primera vida; éste hacía lo mismo y la encomienda pasaba nuevamente en
primera vida al heredero del último. O bien, el propietario que la tenía
en segunda vida hacía dejación para presentarse luego como opositor y obtenerJa de nue\.'O en primera vida. Un ejemplo donde se conjugan las dos variantes del procedimiento de las dejaciones, es 1 de la encomienda de indios
ca.tu janos deJ valle de Cerrako, que perteneció en primera vida a Alonso R~
driguez. quien luego renunció a ella-en 1650- para que la obtU\iera también
en primera vida su hijo Pedro; a la muerte de éste, pasa en segunda vida a
su hijo Roque en 1684, quien la renuncia y se presenta luego en la oposición
y la obtenía en primera vida." De esta manera, por el sistema de renuncia o
dejación la encomienda se había perpetuado en la familia. Era evidente que
este procedimiento se ponía en ejecución cuando el renunciante se hallaba seguro de antemano de que en la oposición de beneméritos 1 seria preferido él
mismo o el heredero a quien trataba de beneficiar.
Estos cuatro métodos eran utilizados indiferentemente ya que " ... los gobernadores sólo les interesaba sacar una buena parte de dinero o indios en
cada encomienda y no ks importaba para nada las órdenes reales ... "¡ •1
aparte la lejanía de estas tierras hacia que las leyes o nuevas órdenes no llegaran o fueran tomadas en forma indiferente. Alonso de León comenta al
respecto: " ... por el poco conocimiento que los jueces en les e ta ... " •G

ª brael Cavazos, Catálogo y Sínteñs, op. cit., Cédulas 17-713-795-847. Ver tamhifo
caso de Encomienda de José :Martíncz en A.M.M. Encomienda, Vol XXVI, Exp. 1,
donde se menciona basta quinta sucesión por soborno.
" A.M. .. {. Protocolo, Vol. VII, fol. 151, No. 19. También se puede "er en esa
misma sección los Vols.: II-IV y IX, donde hay numeroso, &lt;-asos con e\tot matices.

ª A~\!.M. Causas, Vol. IV, .Exp. 56, l. 89 "declaración del Clérigo Francisco de
Elorza el 30 de sep1iembre de 1698".
• Alonso de León, op. cit., p. 98.

554

B. Unidad de la tt1.comienda o congrega en esta frontera :
La tendencia anotada en las !eres de Indias es la de la conservac1on de
la unidad de 1a encomienda, esto es, la conservación de la entidad indígena
asignada al encomendcroY
En 1620 se ordenó que por haberse multiplicado los vecinos de las Indias y
crecido el número de naturales, los virreyes y gobernadores habían tenido por
conveniente dividir algunas encomiendas y dar parte de ellas, con la propiedad, a un encomendero y lo demás repartirlo de pensión entre otras personas
para que todos los hijos y nietos de los conquistadores y pacificadores. par~ciparan de tales beneficios, quedando a cargo del encomendero prop1etano
la obligación de velar por los indios, obligación que fue extendida por esa
cédula a todos lo participantes de la renta. 49
Esta cédula real de 1620 no rezaba para el uevo Reino de L ón, donde
la situación era diferente por faltar encomiendas grandes, y como las renta.S
eran pequeñas, se preferia entonces separar los indios contribuyendo de ese
modo a hacer las encomiendas aún má pequeñas de lo que por í eran; "
las divisiones de las encomiendas habían alcaw.ado para fmales del iglo XVII.
., Esta Lcndcncia se puede notar en la ley número 2 de la Recopilación, correspondiente a la ordenanza de población de Felipe II, se ordena "que cada repartimiento
quede entero y sin dividir". Otra ley de 1618 mandaba que no debían di\idine las
encomiendas por ningún motivo, bajo pena de 1,000 pesos para t'l gobernador que lo
hiciese y nulidad de repartimiento. OLra ley de 1620 prohibia separar cierlo número
de indios, 'ºporque así se divide y aparta lo que debe estar junto y unido ••. " Anteriormente ya una cédula. había dispuesto la fusi6n de las encomiendas pequciias pata
formar otras de más importancia. Esto no significaba que 13.s encomiendas mayores debían reducirse.
41 Recopilación de las leyes de Indias. Lib. 6, Tlt 8, Lry 26.
41 Un ejemplo: Antonio Leal, Alcalde mayor de la Villa de San Juan B. de Cadercyta, sep3.l6 en dos encomiendas la parcialidad del principal JosE, que .e componía
en total de doce indios útile, incluyendo al jefe; el principal con cinco indio, ~
rrcspondi6 a Bias de la Garza y los otros seis indios se dieron a Matías de Silva
( .M.M. Encomienda. Vol XX, Exp. 112).
T.am.bibi se producía un movimiento inverso, es decir, se iniciaba un movimiento
de "agregaci6n" y en este proceso queda descubierto cfaramente que la clivhión de
las encomiendas había airan.za.do en esta comarca del ,irreinato un gran desarrollo
como lo demuestran los siguientes ejemplos:
l. En 1675 " .•. habfondo vacado la encomienda de indios Moquiaguines en los
alrededores de la villa de San ..• Cerralvo, Juan Núñez de Carvajal que poseía la de
los indios Cacame"'•"- solicitó que se agregaran aquellos indios a los suyos como lo
.,-,
d
. "
habían estado ... por mayor conscrvaci6n y utilidad y estar en au pueblo Y octnna
(A.M.M. Protocolos, Vol. XIII, Exp. 203).
2. En 1682 se confirmó a "... ntnmo Jiménrz vecino de la Yilla •.• Cadereyta,
la encomienda indios Patiaguara ..• por haber estado antiguamente agregados unos
a 01ros" (A.:M.M. Protocolos, Vol. XIII. Exp. 345).

555

�A principios del Siglo XVTII se observa una fuerte tendencia a agregar
las encomiendas P,equeñas, en cumplimiento de las antiguas disposiciones -de
1630-- que lo ordenaban. Lo cierto es que para 1705 los indios se encontraban divididos en encomiendas tan pequeñas, que las ocho encomiendas
que José de Porras pidió que se le agregasen a la suya, en la jurisdicción del
Real Y minas de Santa María del Río Blanco, no sumaban entre todas sino
19 indios tributarios. Esas ocho encomiendas estaban en cabeza de la Corona, y una de ellas tenía 8 indios, la otra 4, tres de ellas sólo 2 indios cada
una, y finalm nte otra con un solo indio. Las otras dos no tenían indios \'arones y una de ellas se componía de una india;'º unidos a 10 indios de
la encomienda del peticionario, sumaban en total 29 indios.
Como se puede ver, la tendencia general a finales de la extinción de esta
institución era romper la unidad de la encomienda.

tarla en muchos casos. Por ejemplo en 1645 eJ gobernador Martín de Zavala rectifica las dos encomiendas que tenía Rodrigo López de la Cruz en la
Villa de Cerralvo, pues ambas no sumaban en total sino quince o dieciséis
indios.ª3 Las dos encomiendas de Gaspar de Trcviño en los alrededores de
Monterrey, no llegaban a seis indios. 5•
El gobernador Pedro Fernández de Ventosa -1692 a 1697- puso excepcional atención en Jo tocante al tratamiento que recibían los indio y en general al régimen de la encomienda o congrega, separ6 algunas de estas encomiendas múltiples que vacaron durante su período o procedió por cargos
contra otras. Pero estas disposiciones no fueron muy efectivas, ya que al poco
tiempo él firma el otorgamiento de encomiendas múltiples a varios vecinos de
San Pedro Boca de Leones.ª~
I)eseués de este intento no se present6 otro hasta la llegada de Barbadillo,
mientras tanto esta costumbre local seguía haciéndose impunemente.

C. Encom~ndas múltiples:
Una cédula de 1618 disponía que así como convenía para eJ buen gobierno que las encomiendas no fuesen mur cortas, era también justo que no se
diesen muchas a un solo encomendero. 51
En esta frontera norteña era común que un solo individuo poseyera varias encomiendas o congregas; esto se debía a que las parcialidades indígenas
eran muy pequeñas y para darle un premio suficiente a los conquistadores v
primeros pobladores, era preciso reunir a varios principales en un mism~
título de encomienda.~: Por eso, cuando se trat6 de P,oner en ejec11ci6n )a
cédula de 1618, los gobernadores se encontraron con que no era posible aca3. El cacique Alvaro de la encomienda que fue de Tomis Gutiérrez. en el valle de
San Francisco, introdujo una representación de 1707, en el cual dccla_r6 que por
muerte de éste se habían puesto edictos para encomendarla de nuevo, " ... lo cual
es en grave daño y perjuicio mío y de los demú naturales que tuvo encomendados
porque es público Y notorio que siendo encomendero Crist6bal de Leal de la ene~
mi~da que ho: tien; Felipe Núñcz en dicho ~e, el dicho Cristóbal Leal para remediar a Rodngo Nuñcz, su hermano, sacó de dicha su encomienda una parcialidad
consid~mble de indios para que se le, encomendasen al dicho su hermano. , • el cual
poseró r sucedió en ella Gonzalo úñcz, su hijo, de lo cual mis padres y otros antiguos no han dado noticia e la tiene los demás indios que de la parcialidad desagregada
hemos descendido, y despufs han ido sucediendo y pasando n distintas personas a
quien nos han encomendado, viviendo siempre todos los dichos indios en general desacuerdo por versi: dividido y apartado del tronco principal" (A.M.M. ColeccitSn particular de Don Vito Alcs.sio Robles).
• Esto se comprueba en el •. M.M. Vol. XX de Encomiendas v Vol XXVI del
de Protocolos, donde hay numerosos ejemplos.
·
·
•• Recopilación, op. cit., Lib. 6, Tít. 9, Ley 15.
" Este caso es muy parecido al de Venezuela y Chile; ver Arcila, 0 ;. cit., p. 170
y Amuniarlgi, o¡,. cit., VoL Il, p. 230.

556

D. El sonsaque:
La saca de indios de unas encomiendas a otras por medio de la persecu-

ción, del engaño o de las uniones matrimoniales, constituyó uno de lo \'lClO
más antiguos de la instituci6n y la fuente más común de enojos y largos
conflictos judiciales. 156
En este reino se prohibió el sonsaque en la ord nanza de Zavala en 1627;
sin embargo esta orden fue ley muerta en esta región, ya que los litigios por
este delito llenan numerosos y nutridos expedient , generalmente estos pleitos
se iniciaban después de la "caza de piezas" o cuando se recolectaba de nuevo
a los indios para el nuevo ciclo agrícola anual; es decir, por el verano. 57
Una de las causas del sonsaque más común eran las uniones matrimoniales.
Como las encomiendas eran pequeñas en su mayoría, los indios de varias en-

ª A.M.M. E.ncomienda., Vol. XXI, Exp. 19, f. 12.
.. A.M.M., Encomienda, Vol. XXI, Exp. 89, f. 17.
'" A.M.M., Encomienda, \"ol XXII, s/n. tambi~ ver en r1 mismo Vol Exp. 18
"informe de Joaquín florC$ en .íontcrrey, 23 de febrero de 1695" donde dice "el
gobernador ... Ventosa se ha unido a los encomenderos y vh~ nuevamente esta
frontera en el soborno continuo ... "
.. &amp;ta. costumbre era muy común en toda la Am~rica como lo destaca Simpson,
op. cit., al decir: " ... era común que se sac-ara a indios de otra.~ encomiendas w.ra
engrandecer las propias" ( p. 35). Alomo de León nos dice
respecto " ... tienen
lo mis en indio en servicio y es tanta .•• la insaciable codicia de llevar gente y aprovechane del poco acrvicio que de ellos tienen, más por ostentaci6n y vanidad de decir
que son dueño de grand rancherías no se limitan y van al sonsaque .•• " (p. 98).
11 Este ciclo de iniciación de pleitos pude 1uponerlo cuando investigando el Vol. VI
de encomiendas anoté las fech:u de lo pleito y todos concordaban en la fecha de
recolecci6n de frutos en junio o agosto,
557

;

�comiendas se casaban entre sí. Los hijos quedaban en la encomienda a que
pertenecía la madre, regla que no fue objeto de discusión. Pero los cónyuges,
obligados a vivir separados la mayor parte del tiempo, tendían a vivir en una
de las dos encomiendas. Esta tendencia fue estimulada en un principio por
los encomenderos o protectores, pero después -casi al final de esta institución- se tendió al casamiento entre indios. de la misma encomienda y algunos fomentaban el concubinato.~ª

E. Otras uiolaciones de la encomie11da neoleonesa:
Una de las limitaciones que poseía una encomienda era que no se permitían
los traspasos, los trueques, las donaciones, el alquiler de sus indios préstamo .
y dotes matrimoniales; es decir, la encomienda no podía ser utilizada como
un medio para obtener o garantizar un capital. 19
Estas restricciones no fueron llevadas a cabo en este reino, ya que la en-•
comienda era aprovechada como un tipo de cambio en algunas transacciones comerciales, como en los traspasos, los trueques, las donaciones, e1 alquiler, la venta, préstamos o dotes; ejemplos sobre estos desmanes hay muchos
-desde el principio hasta el final de la encomienda o congrega-:
Marcos Alonso e1 mozo, " ... cede y traspasa para con esto (sic) el acción
y el derecho que tengo de dos rancherías de indios en encomienda, cuyos
nombres de los caciques son los siguientes: Evalayaque y Ymapalieguen ...
por cuatrocientos pesos ... " 80
Juan L6pez, " ... hace saber que Martín de Solís me tracó y dio la mitad
de la gente de una ranchería en encomienda y otra mitad de otra ranchería,
los cuales sus caciques se llaman Mamayagua y Caminucamoa ... " 81
"Bernabé de las Casas hace constar que mediante este escrito donó la encomienda de indios Amapolas r Teguanapates que me otorg6 don Diego de
Montemayor ... al cura }" \'icario Martín Abad de U ría.• .. "n
• A.M.M., Civil. Vol. VI, Exp. 25 "Información del Lic. Francisco de la Calancha Valenzuela en Monteqey el 19 de abril de 1967" declara que los cncomenderm
evitan a toda costa el casamiento entre indios de otras congregaciones para no tener
problema.! e incita y hasta provoca en concubinato ... "
• Ver sobre esto a Antonio de León, op. c:il., Cap. X. Sol6nano y Pereira, Cap. XVI.
• A.M.M., Civil. Vol. VIII, Exp. 27, f. 24. También se puede comultar sobre este
tema e! Vol. l, foL 34, núm. 25. Vol. II, El!J&gt;. 59. Vol. III, Exp. 20, 55 y 60. Vol.
VIII, Exp. 32, fol. 5 y Vol IX, Exp. 32, fol. l 1. Consúltesc a Iuael Cavazos en
Indice y SlntesiJ op. cii., Cédulas: 25-137-192-215-220-281-295-479-545-651-653.
• A.M.!\{, Civil. Vol. X, Exp. 24, f. 5. Ver tambifo Vol. Xl y XV donde hay mu•
chos ejemplos.
ª A.M.M., Protocolos. Vol Ill, fol. 110, No. 61. Ver también a Israel Cavazo,,
lbid•m; cédulas: l-3-2().;21-29.:.4345-83-89-90-91-97-211•261-273-274--2837376-415-451460-461-462-524-528-534-602-616-634-644·661-677-749-750-820-854.

558

Sobre el arrendamiento de la mano de obra indígena perteneciente a la.
encomienda se dice en 1678 que "es de todos público )' notorio que casi todos
prestan sus indios de las encomiendas por un peso o un peso y medio por
temporada de ganados. . . de dos a tres pesos si es para cosecha ... y de tres
a cuatro pesos si es para labor de minas •.. " u
En cualquier venta de terreno que pertenecía a un encomendero era muy
común que se dijera '·con dos rancherías de indios... e,
En préstamos era notorio "que los indios son empeñados como objetos ... " o:.
En la mayoría de los dotes de matrimonio se destaca "una encomienda de
indios''. 86
En fin, en la marorla de las transacciones comerciales, los indios eran utilizados como garantía de pago, como tipo de cambio. etc, Es dec.ir, que a
través de estos abusos podemos destacar que el indio del Nuevo Reino de
León \ivia en un estado de esclavitud; aparte se puede decir, que Ja legislación protectora indigenista era ley muerta en esta parte de la América Sep~
tentrional.

JV. LA

VIDA INDÍOENA DEN'lltO DE LA E COMIE 1DA O CONGREGA

EN ESTA PARTE DE LA COLONIA ESPAÑOLA

La vivienda de los indígenas encomendados o congregados adquiría dos
formas -según estuvieran en una mina o en una hacienda-; en la primera,
se les obligaba a construir sus rancherías en forma cercana a la mina; en
las segundas, se construía un gran caserón llamado galera que tenía una sola
puerta y Ja luz entraba por un gran tragaluz en el techo y en las noches eran
encerrados y cuidados por un encargado o se les encadenaba para evitar su
hwda.' 7

ª A.M.M,, Historia. Vol. X, Exp. 192, "información sobre las congregas del Nuevo .•. por Fray Francillco del Bosque en la ciudad de ... Zacarecru el 27 de mano
de 1718".
.. Ver a Israel Cavazos Garza, op. t:il., Cidulas: 9-16-34-48-102-118-127-149-152155-lSS-163-16 7-191-195-2 70-288-30 l -314-321-412-417-529-558-566-5 77-5 78-601--607- ..
672-678-682-713-767-773-778-794-803-806-814--821-83S.:839-850~52-B53.
• A.M.M., Rollo número 2 del Archivo de Microfilmación de este Archivo que ae
encuentra en la B. de A. e H.
• Israel C.ivaios Gana, lbidem, Cédulas: 49-105-206-N0-242-246-249-250-340-432613-658-662-7 58-790.
11 Ver a Alonso de León, op. cit., p. 98. Fray Vicente de Slllltamar{a, Rt!laci6n hist6rica d11 la colonia d,l Nuevo Santander )' costa dtl Stno Mtxicano. Escrita por el. ..
en icolás de Le6n, bibliografía m,xicana d11l Siglo XVlll, Apmdice a la letra S;
p. 397. Fidel de Lejana, Conq11.Í.Ita espiruual th Nu,va Santand,r. Madrid, Con,ejo
Superior de Investigaci6n cieo tífica, 195 7, p. 897, Jos~ Eleutcrio Gonzále:z, Obras com559

�El horario de trabajo era agotador, ya que "se inicia con los primeros claros del dia. y sin parar se termina hasta cuando las estrellas empiezan a campear en el cielo ... "; 08 esto nos hace suponer que trabajaban de once a doce
horas diarias.
En las haciendas eran utilizados para sembrar o recolectar cereales -en
especial el maíz-, cuidar el ganado, artesanías para uso intemo.Gg
En las minas trabajaban en la perforación y '·la pica de piedra"/º

El rendimiento en estas actividades era considerado como "insuficiente y
y no recibían ningún pago de ninguna especie. 12
En los días de trabajo -en las haciendas era en época de s.iembra, en las
minas mientras durara el ''auge"- eran alim~ntados a costa del encomendero o protector y consistía en una o dos mazorcas de maíz para la cena y

torpe"

71

t,llltas. Monterrey, Imprenla del Gobierno, 1885, Vol. I , p. 78. Alejandro Pric-to, Historia, geogra/la y 1,stadf.stiea del estado d, Tamaulipas. México. Tip. EiCalerillas, 1873,
p. 83. Alberto Cosslo, op. tit., Vol. 111, p. 12. Vito Afeuio Robles, Coahuila )' Tt1'as
en la lpoea colonial. México, Ed. Cultura, 1938, p. 96. Del mismo autor, MontlfTTl'J tn
lo historÚJ y 111 la lc¡tnda. México, Antigua Librer!a Robredo de Jo é Porrúa e Hijos,
1936, p. 67. Santiago Roel, o¡,. eit., p. 26. Una descripción muy viva sobre l:u galeras
nos la proporciona Froy Juan de Salas, PrediC3dor y guard,iin del convento de
San Francisco, en Monterrey, 22 de junio de 1662 (A.M.M., Civil. XIII, Exp. 20,
fol. 49), declarando que "las galeras donde los indios son puestos a vivir en tlempo
de cosecha ..• duermen en la noche despufui de su largo trabajo .•. hay gran hoyo
en medio del techo donde éntre la única luz, porque no tiene ventanas.. . está llena
de pulgaJ y bichos muy dañinos todos; lo cuida un indio de confianza y también en
unas casaa se prefiere encadenarlos por ser así más seguro. . . los indios de alú no aon
de la misma nación y pocaJ vece, 10n de la misma familia •.. "
• A.M.M., Civil. Vol. XIII, Exp. 20, fol. 49, op. cii., sobre este tema hay mucha
información a principios del Siglo XVIIJ y todos concuerdan que trabajan mucho "sin
ver jamás su trabajo, ni fruto, sin descanso de día a noche ... " (A.M.M. Encomienda,
Vol. IX, Exp. 18), ver también en ramo de Civil, Tomo XII, hay por lo menos quince
informaciones al respecto.
'" Santamaría, op. cit., p. 402. Alejandro Prieto, op. cit., p. 84. Za,·ala, Los esclavos ... , op, til., p. 260.
i. Ver en el A.M.M. Protocolos, Vols. XI y XIV, Exps. 47-78-89-109-l 10-ll5 del
primero; del segundo, 12-18-20-45; y también Israel Cavazo1 Garza, Indice ... , op.
cit .. Cédula : 44-85-88-94-100-101.
" Alonso de León, op. át., p. 98 dice: " ... de poco servicio que de cllos tienen
(se refiere al indígena)". Otros consideran que ''no son útiles para nada, son un estorbo" ( .M.M. Caus;u criminales, Vol. IX, Exp. 115).
,. Lejana, op. eil., p. 896. SanLamaria, op. cit, 402. Prieto, op. cit., p. 84. ito
Alessi.o Robles, op. cit., p. 97. Zavala, Los Esclavos ... , op. cit., p. 261. Como se puede
ver, las dispo!liciones de Zavala de 1627, donde eslipulaba que se debe pagar un peso y
medio al año para cosas de vestir; cosa que en la realidad nunca se llevó a cabo.

560

el ahnuerzo; de comida se les daba maíz cocido; cuando no efectuaban ninguna labor eran compelidos a que , 10Meran a su vida de recolección.ª
El vestuario consistía en una frazadiUa o un Cotón de ayal, aunque lo
ordinario era que anclaran dcsnudos.H
La doctrina religiosa no era conocida, &gt;·a que el encomendero o protector
se limitaba a obligarlos al bautismo y darles nombres cristianos, in preocuparse de enseñarles los elementos primordiales de la reliai6n cristiana; este
descuido estaba unido al desdén d los misioneros de hacer su tarea evangelizadora.16
, Los indios que se enfermaban no tenían ninguna clase de asistencia médica
)' en algtmos caso se les obligaba a trabajar sin imponar su estado de salud. 78
Cuando la temporada de traba jo t rminaba -en especial en las haciendasel encomendero los dejaba de nuevo en libertad con cl pretexto de no poder
sostenerlos y vohfan de nuevo a su vida n6mada; 17 el encomendero o protector se quedaba con las mujeres y los lújos, ya que por un lado, le servían
como rehenes para obligar a sus esposos a regresar cuando los necesitara, y por
el otro, se protegía a una futura "cría que las mujeres podían tener y que
ría de su propiedad" y también se solucionaban las labores de la casa.~
En un principio se marcaba a los indios con figuras identificadoras hechas
por dagas o hierros de herrar, pero esta costumbre desapareció a lo largo
del . iglo XVII!ª
Cuando de nuevo se les nece itaba eran locali7.ados y traídos a la f ucr¿a
para iniciar nuevamente su ciclo de trabajo y dejarlos después en libertad.
Esta nue\'a cacería se hacía sin ningún permiso gub mamen tal; se organizaba
'· Santamaría, op. cit., p. 4-03. Prieto, op. eit., p. 84. Ales5io Robles, Coahuila y •. • ,
op. tit., p. 68. Zavala, Los esclavos ... , op. til., p. 259.
" Alon,o de León, op. tit., 98. Santa.maria, op. tit,. p. 402. Prieto, op. cit., p. 85.
" Crítica sobre la labor de los misionero con los indios nos la da Alonso de Le6n
lbid,m, p. 66.
11 \'er a Santamarfa, op. eit., p. 404. Prieto, ·op. rit., p. 85. Zavala, op. til., p. 259.
" Sanuunaría, lb1dem, p. 409. Prieto, lbidem, p. 86. Vito .'\Jessio Robles, Coahuila
y ••. , op. eit., p. 71. Zavala, Los e.!clavos •. . , p. 260.
' Santnmaria, lbidem, p. 410. Príeto, op. cit., p. 89. ito Alessio Roble, loe. cit.
Zavala, op. tit., p. 260.
" A ..M.M. Encomiendas, Vol. XII, Esp. 98, f. 16 Santiaf!O de Pnmeda t'n el valle
de Pilón de 1675 declara: " ... ante, se marc.,ba , los indios para saber con una se•
guridnd de que eran de ellos y no de otros .•. uno&amp; u5aban el cuchillo al rojo vivo y
ponen una señal. . . otros usan su marca de itanado. . . pero e o hoy no ire usa y es
neccs:ario vol\'er para evitar las confusiones que hay ... " En el Vol. IV de Encomiendas
he encontrado las siguientes marcas:

A e+&gt; A V
561
H36

�entre un grupo de encomenderos y salían en busca de sus encomendados y
en estu cacerías trataban de engrandecer su encomienda con indios de otras
rancherías; así tenemos noticia que cuando existía la costumbre de marcarlos
había muchos indios " ... con marcas borradas y en forma encimada otras
de otros encomenderos ... " 50
Esta vida en las congregas, unida con otros abusos como el de usar a los
indios como bestias de carga, 81 ofensas de hecho y palabra; s:: van a hacer que
los indios encomendados o congregados se rebelen y maten a sus amos o tiendan a irse a otras tierras sin importarles dejar a su mujer e hijos; surgiendo
un nuevo tipo de "indío" que era estepario por excelencia y se dedicaba al
robo de las haciendas o se unía a grupos de otras tribus y atacaba a los
españoles. 83

V.

LA UTll.IZACIÓN DEL TÉRMINO ENCOMIENDA O CONGREGA
EN ESTA COMARCA FRONTERIZA

Como hemos explicado la encomienda en esta tierra de "guerra "v;va,, tuvo
una transformación fomentada por varios factores, a saber :
"' A.M.M. Encomienda. Vol IV. Exp. 89, I. 4. ''pleito de el Capitán Hemando
Mend.iola contra Juan Bennea sobre el robo de indios en encomienda en Monterrey,
a 18 de abril de 1652". Hay que hacer notar que la costumbre de ir a e.azar de nuevo
indios era muy común en esta región en toda la época que duró esta institución y
cuando se da noticia de este acto son en forma esporádica y siempre cuando de pleitos de indios; un ejemplo sobre esto (A.M.M. Protocolos. Vol. XIl, Exp. 98, f. 13),
2 pleitos de Juan Pérez de los Rios contra Manuel García de las Rivas por robo de
indios de encomienda ... Monterrey 13 de mano de 1697". Declaración de García
de los Rivas " ... iba acompañado con Nicolás Guajardo, Tomás Gutiérrez, Dionisio
López Portillo y el que declara, todos encomenderos en caza de los indios de nuestras
congregaciones porque se acercaba la temporada de cosecha.. . como es costumbre en
este Nuevo ... "
u Como sabemos, esta costumbre fue prohibida en las Leyes Nuevas de 1542 (mayor información en Zavala, La encomienda ... , op. cit., Cap. III) y en la ordenanza
de Zavala lo prohibe t.1mb.ién. Sin embargo, esto era muy común en esta región por
lo menos hasta finales del Siglo XVU; el último ejemplo que poseemos de e~to es
en la venta de minas de don Juan de Villarreal donde dice "vendo la mina de ...
con indios de carga de mineral. .. " (A.M.M. Civil, Vol. XXVI, E.~. 5, f. 37).
"' Est.a acción provocaba asesinatos entre indio y encomendero como se puede comprobar viendo A.M.M. Causas criminales, principalmente los primeros ,•olúmenes; Alonso de León, menciona varios casos donde los indios ofendidos atacaban o mataban a
su encomendero, verlo en pp. 56, 89, 98.
.., A. f.M. Causas criminales. Vol. XI, Exp. 173, "el indio Miguel de la. de Sebastián
Ramú-ei escapado desde hace dos años se dedicaba a vivir con delincuentes y robar
a las estancias de españoles ... " en 1667. Ver otros ejl!IDplos en este mismo ramo en
Vol. XI, donde he encontrado muchos delitos sobre estos indios.

562

l. Un marco geográfico poco propicio para cualquier actividad económica,
exceptuando la ganadería.
II. Distancia -tiempo y espacio-,- que había entre esta región y la capital
del virreinato.
III. La connh·encia de las autoridades locales.
IV. La ignorancia de la población española de la mayoría de los actos
jurídicos que se hadan en el centro de esta colonia.
V. Numerosas tribus, _pero con poca poblac.i6n cada una.
VI. Un status cultural del indígena muy parecido al del hombre paleolítico.
Estos factores unidos y entremezclados entre sí crearon y fomentaron un
ambiente propicio para la deformación de la encomienda.

El término encomienda fue utilizado desde un principio -aunque el funcionamiento era en su mayoría totalmente distinto a lo que estipulaba la corona
o se llevaba a cabo en el centro del país-, y se siguió u ando por casi todo

el siofo XVII.""
El 9 de mayo de 1672 la reina gobernadora Mariana de Austria firmó una
real cédula donde ordenaba al virrey de la Nueva España don Antonio Sebastián de Toledo, marqués de Mancera, que •• ... no permitáis que a los chichimecos que se prendieren en el Nuevo Reino de León pudieran hacerse
esclavos, ni venderse bajo penas ... ; os ordeno que comuniquéis al Obispo
de Guadalajara que dé órdenes pertinentes para que los indios de ese uevo
Reino de León se reduzcan por la predicación y sean congregados en pueblos y se les reparta tierra y no tributen por diez años". 5
•• Quisiera mencionar que en algunos documentos se menciona congregaci6n, pero
era utifü.ado en esta parte de la colonia como un medio de unir a distintas tribus no
para fonnar pueblos independientes de los cspa.ñoles, sino para crear precisamente
la encomienda.
Recordemos que la congregación de los indios o su reducción a pueblos era un medio
para cristianizar, urbanizar y por tanto civilizar a los "muchos indios que vivian sueltos o en pequeños grupos, muy alejados y desligados de las grandes comunidades indígenas. Su fácil control en las dos órdenes, el religioso y el politim, reclamaba como
procedimiento obligado la agrupación, y en ella recurrió la Corona Española". (José
Miranda, Mltodos y resultados d11 la política indigenista en México, Ediciones del In tituto Indigenista, 1954, p. 39); sobre el funcionamiento ver al autor mencionado y
a Ernesto de la Torre Villar, Las reducciones de los pueblos de indios tn lo Nueva
España.
Quisiera destacar que las congregaciones de indios del tipo que ~ hizo a pnnr1p10s
del Siglo XVI por órdenes de Felipe II se intentaron en esta frontera hasta llegada
del Lic. Darbadillo en 1715 y no antes .
15 A.G .• '
Reale• Cédulas, Vol. XIII, Exp. 40, 11 p. Juan Francisco Montemayor y
Córdoba, Sumarios de las cédula;, 6rdenes y provisiones real//s, qu, se han despacl,ado
por su Majestad para la Nueva España y otras partes, especialmente desde el año de

563

�El 21 de septiembre del mismo año, el ,·irrey despachó una real cédula
para que se qtútasen las encomiendas y se .congregara a lo~ indios ~~ pueblos, pero no se Uev6 a cabo porque el obispo de GuadalaJara muno an_:es
de cumplir este mandato y también porque a los pobladores de esta region
no les convenía por ninguna razón la su pensión de la encomienda, ya que
·
·
·
d e ellos • .. " 86
"se interesan en que 1os ·md'10s vivan
ignorantes
para servirse
Este mandato real fue conocido por los poblador de esta región como lo
demuestra un informe del Oidor de la Nueva Galicia don Juan de Oliuán
Rebolledo y otro escrito del.fraile Juan de Lozacla: 7 los dos están d,e acuerdo que los pobladores de esta frontera en vez de acatar la Real Cédula de
1672, sólo mudaron el nombr de encomienda a congrega y quedaron los
indios en la misma situación.88
Hay que hacer notar que a partir de esa disposición real, l?s habitantes
de esta zona del norte utilizaron en forma indiferente el ténruno de encomienda o congrega 9 hasta el año de 1715, en que el licenciado Francisco de
Barbadillo y Victoria suspendió las "encomiendas o congregas' .00 Después
---cuando Barbadillo regresó a la ciudad de México, las co as volvieron a su
sitio de nuevo- en forma definitiva. se utilizó el nombre de congrega en
vez de encomienda y con este nombre fue conocido por Mota y Escobar, anta María, Arlegui, Gonzalito , etc., y consideraron todos que esta palabra
fue utilizada desde el principio de la colonización de esta frontera.
La e.,cpresión encomendero fue utilizado hasta 1715 91 }' a partir de este
1628 hasta tl año dt 1677. México, 1678. Libro V, sumario 73-74. También lo mmciona Zavala, Esclavos indios ... , op. cit., p. 258.
.. Zavala, loe. cil.
11 Sobre el Oidor Oliuán, Zavala, Ibídem., 257. Sobre Lozada: A.G.~. Reales Cédulas, Vol. XII, Exp. 13. "Informe sobre la situación de los indi~ en el 'uevo. • •
dado por el fraile Juan de Lozada el 16 de junio de 1710 en la ciudad de Monterrey".
• Zavala, loe. cit., y A.G.N. Reales Cédulas, op. cit.
.
., Israel Cavazos Garza, Indice y ... , op. cit., Cédula 487: "Congregaci6n de los
indios. . . a favor de don Juan de Casto ... "
"Marcos Flores vecino de esta ciudad. . . solicitó una e11comit11do. . . • 14 de mayo
de 1697 (A.M.M. Vol. XXI, civil. Exp. 27, f. 40).
En 1698, José de la Mota (A.M.M. Ci"il, Vol. X."IX, Exp. 1, f. 27, sin lugar, lo.
de abril de ... ) "pido una encomienda o congre"o.".
En 1702, Cristóbal de Le6n, de la Hacienda de Nuestra Señora de la Soledad de
\a Mota, dice " ... y solicitando una encomienda o congrega ... "
Indudablemente el tfrmino congrt-ga se empezó a usar para abreviar el de congregación.
•
.G.N. Reales CMulas. Vol. XX.XVIII, f. 192. v. "Comisi6n del Sr. Lic. Barbadillo ... ": en este documento dice: "creyendo que para bien de la paz de esta.5
tit'rras y. . . la suspensión de las encomiendrui o congregas ... "
n En ¡ 699, Fernando de León, declara que " ... vecino de este real de San Pedro

año se usó el de protector 9~ y con este nombre fue conocido por los cronistas
de mediados del siglo XVIII y también se consideró que fue usado desde
el inicio de la población de esta regi6n noreste de la colonia.

VI. LA

SUPRESIÓ

DE LA CONGREGA EN EL

UE\'O REINO DE LEÓN

Esta estructura de explotación de la mano de obra indígena degenerada
en extorsión y esclavitud provocaba constantes levantamientos de indios, 01 ya
que ''quien logra escapar de tal situación (es decir, de las congregas) toma
los montes con los suyos, y su odio al blanco se redobla y los asalto~, las incursiones y la guerra son constantes '. 9'
o valían las quejas frecuentes de los misioneros, los cuales elevan al gobierno angustiosos memoriales; ni el clamor de grupos indígenas que solían
ir a pie hasta la ciudad de México para presentarse personalmente en el palacio de los virreyes. Sin embargo, cualquier acto a su favor no se llevaba a
cabo, porque "la distancia, ... es aliada eficaz de los culpables y no hay remedio posible ... " 95
El crecimiento prodigioso de la ganadería, en las postrimerías del X-VII y
albores del XVIII, hace que el abuso de los vecinos sea imitado por los
de Boca de Leones ... y encomtndero .. . " (A.M.M. Civil Vol. XXIX, Exp. 72,
f. 55).
En 1704, José de Montalvo, declara que " ... Vt'cino ... y encomendtro ... " (A.M.M,
Civil, Vol. XXXI, Exp. 18, f. 10).
En 1714, José de Sáenz, declara ser "encomend,ro ..• " (A.M.M. Civil, Vol. XXX,
Exp. 38, f. 7v.).
11 Barbadillo al suspender las encomiendas o congregas fundó congregaciones de indios y nombró protectores de eso~ pueblos; después este nombre fue uti!i7.ada por los
ex-encomenderos, para legalizar en cierta forma su comportamiento ilegal. Así podemos ver dos ejemplos: José de Medellín en 1715, diciembre de ... dice ser protector
de indios (A.M.M. Vol. XXVI, Exp. 4, f. 22). En 1718, Pedro Table Villegas en la
ciudad de Monterrey, el 20 de abril de ... dice ser "Protector de indios congregados ... "
(A.M.M. Encomienda, Vol. XXXII, E."Cp. 2, f. 18).
" Esto no quiere decir que la congrega fue el único factor que influyó en el aniquilamiento del indio como lo consideran algunos historiadores regionales. Entre otras
grntes que provocaron el exterminio de la raza indígena destacan: las guerras, la esclavitud, epidemias, ataques de indígenas de norteamérica, emigración a otras re•
giones, etc.
" José Eleuterio González, Colecci6n de Noticias y Documentos para la historio. del
Esto.do d11 Nuevo Le6n. Monterrey, Tip. de Antonio Mier, 1867, pp. 31 y ss. También
destaca esta situación Santa María, op. dt., p. 443. Roe!, op. cit., p. 25. Prieto, op.
cit., p. 258.
"' A.G.N. Reales Cédulas, Vol. XXV, Exp. 18, f. 6. "Informe sobre el maltrato de
los indios del Nuevo ... " Fray Juan de Lozada, en Cadcrcyta, en 28 de julio de 1706.

565

564

�mayordomos y pastores que sólo están temporalmente en el
uevo Reino,
procedentes del interior, con sus grandes haciendas de ovejas. Su crueldad
es correspondida con los ataques de los naturales y el hurto de grandes cantidades de ganado. Haciendas enteras son asoladas y las muertes y los daños
jamás acaban. El gobierno local es impotente para mantener la guerra.ºº
En el último tercio del Siglo XVII y principios del XVIII, la Corona
dicta numerables documentos tendientes a mejorar su situación; entre los más
importantes están el ya mencionado de 1672; así como el que ordena "la
r ducci6n y administración de los indios de Coahuila y uc\'O Reino de
León" ;'n "que se averigüe los maltratos que son los indios por los dueños
&lt;le otras haciendas de la provincia de Río Verde, Tampico y Nuevo Reino de
León"; os "que se averigüe los excesos cometidos por los gobernadores de Coahuila y Nuevo Reino de León" ;0it ''encargado que cuiden mucho de la manut nción y aumento de los indios y buen tratamiento de los naturales" ,1ºº etc.• etc.
Durante la administración del virrey Fernando de Alenrastre oroña y
Silva, Duque de Linares y Marqués de Valdefuerte (15 de enero de 1711 a
15 de agoto de 1716), tiene lugar una junta de Guerra y Hacienda, que
será decisiva para el Nuevo Reino de León.
Esta se efectúa el 22 de agosto de 1714; es presidida por el mismo virrey
y asisten a ella, veinte funcionarios entre oidores, alcaldes de cortes, contadores
., A principios del Siglo XVIII habfa en este reino trahumancia mu de un mill6n
de cabezas; que procreaban 300,000 cabezas. Ver a Israel Cavazos Gana en "Los po•
bladores y conquistadores de ·uevo Le6n" Humanitas. Anuario, 1960, año I, Núm. 1,
pp. 467 a 4 79. Reproducido como introducci6n al libro del mismo autor, Cedulario
autobiográfico de pobladores y conquistadores dtJ Nuevo L16n. Monterrey, Universidad de Nuevo León y Gobierno del Estado, 196-1- -Biblioteca de Nuevo Le6n 2-,
pp. 7 a 17.
" A.C . . Reales Cédulas. Vol XIII, Exp. 40, f. 2. Editado en 1775: explica la
necesidad de llevar a cabo la orden de la Reina gobernadora para formar congregacíones en esta 20rui del virreinato.
., A.G.N. Reales ~ulas. Vol. XXII, Exp. 104; fumado el 25 de mayo de 1689:
Se revisan varias noticias de religiosos de e.sta frontera donde "la codicia suplant6 a
la piedad" y se extiende inve,tiga.ci6n al re!pecto.
• A.GJ{. Reales Cédulas. Vol. XXVm, Exp. 69, lO de abril de 1703: Se habla
de las galeras, castigos, y retención de las mujeres de los indios congregados para e,..¡.
tar su fuga y hay ejemplos de suma crueldad como el sucedido al inclio llamado Sosacayo que estuvo hasta morir "por hambre, sol y tormento .•• crucificado como nuestro Señor Jesucristo ... "
""' A.C. . Reales Cédula,, Vol. XXXII, Exp. 49, f. 3, firmado el 20 de julio de
1709 )' dice: que ordena que M? acate lo estipulado iobrc la allinenta.ción de los indios en rncoroienda; así como que se ac. ten la! ordenanzas de buen tratamiento al indio.
Si se desea tener una gula sobre Rea.les C~dula! relativas a este Estado, consultar
a larael C,a,.-azos Garza, '·Indice de Reales Cédulali relativas a I uevo Le6n". 16511820, Humanitas, Añuario 1962, ~ o. 2, pp. 231 y u.

566

del Real tribunal de Cuentas¡ factor, veedor. tesorero, jueces, oficiale real
de la Audiencia y Caja; contador de tributos }' el fiscal de S.M. de lo civil;
la junta se llevó a cabo en la Audiencia de México.
En esta reunión el virrey plantea cuatro gravÍillIIOS asuntos, relacionados
todos con el Nuevo Reino de León. En primer término, la instan ia del gobernador Francisco de Mier y Torre, sobre las continuas hostilidades de los
indios y sobre la necesidad inaplazable de crear una compañía volante, que
recorra constantemente el reino, con el fin de intimidar a los aborígenes.
Su mantenimiento, había de correr de cuenta de los ganaderos, por ser los
más afectados. Se dan a conocer asimismo los autos referentes a la íundación
de la villa de San Felipe de Linares, autorizada por él por haberse asentado
en un punto estratégico para la contención de las invasion de los bárbaros
procedentes de Tamaulipas. Se considera igualmente la controversia suscitada
con motivo de dicha fundaci6n y que había motivado la guerra del pueblo
de San Cristóbal de los Hualahuise.s, afectado en su jurisdicción. Final.mente
y como lo más importante de todo, un escrito de Fray Juan de Loza.da, presidente del convento de San Andrés, de Monterrey, y procurador general de
la provincia franciscana de Zacatecas. Denunciaba Fr. Lazada el daño temporal y espiritual de los naturales, a causa de las congregas o encomiendas
y el extremo de extorsión y esclavitud a que éstas habían llegado. Los indios
no tenían ;a libertad ni para casarse. Hacerlo, significaba perjuicio para el
hacendado, por Ja separación del servicio personal. De ello habían sobrevenido muchos casos de concubinato y amancebamiento, tan combatido por
los misioneros. Fr. Lozada no veía otra solución a esto que la creación de
pueblos indígenas, como tanto lo encargaban los reyes en su Reales Cédulas:
dotándose de tierras sufici ntes y facultando la extracción de familias tla.xcaltecas d 1 altillo y de Venado, a fin de que colaboraran a la imtrucción
de los chichimecas en la vida civil. 101
m A.G .• . Reales ~dulas, Vol. XXXVITI, f. 192v. "MS. Comisión al Sr. Lic. BarbadilJo ..• " -1715- En este mismo año presentó el oidor de 1-'l audiencia de Nueva
Galicia, don Juan de Oliuán Rebolledo: que en carta hecha en Guadalajara el 2 7
de julio de 1714, opina lo mismo que el fraile Lazada y agregaba una op.ini6n de un
testigo que opinó " ... que convenía quitar la, congn:gaciones y toda suerte de dominio en estas naciones de indios, porque. a 18 leguas de la ciudad de Monterrey estaba la Villa de Saltillo, de es-pañolca, perteneciente al gobierno drl Parral, y los ve•
cinos de ella no tcnian encomienda de indios, poseyendo casi todas las haciendas d
campo, labores y comercio; había un pueblo de indios de Tlaxcala inmediato, pero
pensaba el declarante que ae 1crvlan de muy poco, pagándole, su trabajo y por lo
común los mimios españoles trabajaban sus labores y cultivaban sus tierras y tcnla.n
más política. Otra opinión que acompaña el informe de Oliuán es una cana de don
Get6nimo L6pe:i Prieto, Cura rector del Colegio de San Xavier de Monterrey, de 2
de enero de 1714 en la que explica cómo se lltv6 a cabo la orden de 1672 que fue

567

�Don José Antonio de Espinosa Ocampo y Cornejo, fiscal de S.M., conrideró
que se requerian por lo menos tres años para solucionar estos problemas, ya que
tomaba en cuenta que las doscientas leguas que abarcaba el uevo Reino
harían necesario ese tiempo, que ería en expedir despachos, hacer pruebas,
e,q&gt;edir informes, oír representaciones, etc. Esto no era generalmente suficiente para definir, por las pasiones o encono de los informantes; y, entre
tanto, peligraba la conservación de la fe. ugiere, por lo mismo, la designación de un enviado especial; y que dada la gravedad del caso, conviene que
sea nombrado uno de los señores ministros que, con "autoridad y toga, adquiera plena obediencia y sujeción", y al que los gobernadores no consideren
su igual.1° 2
Largamente deliberaclas las facultades de que ha de ser investido eJ juez
en comisión, se acuerda que éstas deberán ser absolutas; bien fueran correspondientes a la Capitanía General: a }a Junta General; referente a la Real
Hacienda; o a crímenes y excesos; "Juzgando a como hubiese lugar, aun en
lo que hubiese duda, y, entendiendo de todo, fuese obedecido, temido y respetado"_ 1os

En un principio se pensó en nombrar a Pedro de Castro y Coloma, pero
después se inclinan en designar a uno de los señores alcaldes de corte de
Ja Real ala del Crimen: el Lic. don Francisco de Barbadillo Vitoria, el 27
de agosto de 1714. 10 •
Barbadillo llega a Monterrey el 28 de diciembre de 1714. Convocó de inmediato al cabildo y presentó al gobernador su despacho. y éste lo acata.
Más adelante, procede a integrar la Compañía volante,105 a fin de ir personula. El consejo de. indias el 11 de febrero de 1715, accedió a que se com.ision:ua al
Oidor Oliuán para que ejecutase la cédula del año del 72 y procediera contra los
culpados (Zavala, Los esclavos ... , op. cit., pp. 257-258 y 259); Oliuán no llevó a
cabo esta misión -porque en esta fecha fue expedida la cédula del Consejo de Indias,
Barbadillo estaba iniciando sus refonnas en este reino. Ver a Israel Cavazos Garza,
"El Licenciado Francisco de Barbadillo ictoáa pacificador y fundador de pueblos"
Humanitas, No. 5, 1963, pp. 375 a 390.
,.. A.G.N. Reales Cédulas. Vol. XXXVIII, op. cit., también lo menciona en forma
general Conzález, op. cit., p. 45. Santamaría. op. cit., p. 448.
1
A.G.N. Reales Cédula , Vol. XXXVIII, op. cit.
'"" Sobre su biografía y su actuación en esta región se puede ver el Artículo de
Israel Cavazos Gana. "El Licenciado ... ", op. cit. También González, Ibidem, p. 49.
Santamaría. lbid,m, p. 419. Prieto, op. cit., p. 59, Cossío, op. cit., Vol. m, pp. 30
y ss. Roel, op. cit., pp. 47 y 48.
'" Esta compañía estaba formada con 70 hombres con un capitán, siendo su importe
anual de 22,000 pesos, a razón de 300 a cada soldado y 700 al capitán; se panr1an
a co3ta de los dueños de haciendas que entraban a pastar a este reino. Estas reformas
trajeron oposición por considerar alto el pago de los soldados (ver a Zavala, Los Indios ... , op. cit., p. 261. Sobre la fundación de la compañía volante ver a Cavazos,

568

nalmente a · "bajar en paz" a los indios que se habían remontado en la sierra
de San Carlos de Tamaulipas, enmedio de un ambiente hostil y de oposición,
sordamente manifiesta, ya que al vecino de estas tierras le exasperaba que
el indio se acercara a Barbadillo y fuera escuchado con bondad y perdonado,
por grave que fuera su delito.1 ºª
En esta tarea tan ardua lo ayudan el alcalde de la corte don Manuel de
la Torre (y otros más que trajo de la Ciudad de México). Juan Guerra Cañamar y Fray Juan de Lozada, estos dos últimos vecinos de esta región.10 j
Barbadillo con la ayuda de su equipo funda las misiones de an Antonio
de los Llanos, impulsa las del Rio Blanco y Labradores y repuebla las de
Hualahuises y Agualeguas. 108
El 15 de mayo de 1715, ordenó que viendo " ... los excesos y malos tratos
que se ejecutan con los indios chichimecas en las encomiendas. que se estilan
con la ,·oz de congregas, y con mando otorgado por el mismo virrey de esta
ueva España, Duque de Linares, ordenó y dispuso que se suspendieran y
extinguieran las mencionadas encomiendas u congregas y se formen pueblos
de indios para atraer a los alzados ... " 109
El 15 de septiembre del mismo año funda los pueblos de Purificación y
Concepción.110
Para la fundación de los pueblos indígenas, recurrió a la vieja ley que estableóa poder utilizar las tierras ya mercedadas si fuese necesario para poblar;
así, las primeras fundaciones -Purificación y Concepción- fueron expropiadas a Juan de León. Este procedimi&lt;&gt;nto es seguido en la fundación de
otro pueblo en las inmediaciones de la ciudad de Monterrey -por eJ oriente-;
registra personalmente los sitios y aguajes y determina poner pueblo en las
"el Licenciado ... ", op. cit., p. 380. Cossío, op. cit., Vol. III, p. 29. González, op. cit.,
p. 42. Lejarza, op. cit, p. 719. Prieto, op. cit., Santamar!a, op. cit., p. 35. Roel, op.
cit., p. 47).
- Esta acci6n de Barbadillo hacía a los indios se le acercaran. " ... A la vo.: de que
los .indio ya eran libre , salían ellos y ellas de las casas de los amos piwendo pueblo''. (Zavala, Los esclavos •.• , ibídem, pp. 260-261.
"" El capitán fue muy estimado por Barbadillo que declaró una vez al virrey, que
"sus hazañas no tienen más desgracia que no haber sucedido en Flandes ... " (A.G.N.
Reales Cédulas, Vol XXXVIII, op. cit.
..... Israel Cavazos Garza, "El Licenciado ... ", op. cit., p. 380.
~• A.G.N. Reales Cédula5, Vol. XXXIX, Exp. 76, f. 6. "Informe con copia de ordenan7AS que ejecutan al parecer de la Junta de Guerra y Hacienda efectuada el 22
de agosto de 1714 en esa ciudad de México y su acatamiento fonoso de los pobladores
de este I ucvo Reino de León; Monterrey, el 16 de mayo de 1715". Colección perwnal de Don Vito Alessio Robles.
uo Con el tiempo serán incorporados al municipio de Montt:mon:los y son conocidos
como Escobedo y Gil de Leiva. Ver a Cavazos Garza, "El Licenciado B ..• ", op. cit.,
p. 381, y a Co~ío, op. cit., Vol. III, p. 30.

569

�antiguas haciendas de Pedro Guajardo, José de Trcviño, los Ochoa de Elejalde y Doña Nicolasa de Escamilla. En febrero de 1713, instala allí a más de
núl indios chichimecos y posteriormente, el 4 de enero de 1716, les da el título de pueblo de Nuestra Señora de Guadalupe. 111
Esta medida expropiatoria, provoc6 la protesta de los vecinos y se quejaron
al virrey diciendo que había hecho estas disposiciones en menos de tres días
sin darles más término ni otras tierras. "Al tercer día[ ... ] entrar por sus puertas al padre doctrinario (se refieren a Fray Sebastián de Torres, colaborador de
Barbadillo) y a los indios echándolos de sus casas para entrar ellos, sin que estorbasen a dilatar tal tesolución las lágrimas y llanto de mujeres y doncella$,
huérfanas y huérfanos desvalidos, que se veían arrojados de sus casas, sin refugio
alguno, viendo en el campo su alhajas, sus personas y sus bienes"; m en el
caso de la fundación de los primeros pueblos se decía que quedaron tiradas
las familias y sus bienes por los campos "con lástima y sentimientos que enternecían a los más bárbaros, como se puede considerar de unas matronas,
señoras y doncellas, que se veían arrojadas de las mismas casas donde nacieron r se criaron sus abuelos y sus padres, y se criaron ellas, viéndose de repente sin casa, abrigo ni habitación, arrojadas en lo campos, debajo de
chaparros y mezquites" .113
Estas descripciones me.lodramáticas eran en cierta forma exageradas, ya
que todos los españoles afectados eran dueños de grandes e.mnsiones de
tierra. 114
En cada uno de los pueblos fundados para sustituir a la congrega se esta111 Se esperaba l., primera cosecha en Julio y la segunda por Diciembre. Se gast6
en la fundación de estos pueblos: 7,140 fanegas; de ellas 5,778 habían sido escogidas
en la primera siembra de estos pueblos indígenas¡ las otras eran de los vecinos excepto
270 que fueron compradas. Había 315 cabezas de ganado vacuno y la población indígena era de 3,300 a 3,400. El gasto de la Real hacienda fue de 889 pesos y 2 reales.
Fijó salarios a los indios: dos reales al día dándoles de comer; y tres sin comida;
Dos reales a la india y uno dándole de comer". Estos precios se hicieron altos por los
vecinos de esta parte de la colonia que nunca antes habían pagado por servicios; pero
Barbadillo contestó que los pueblos de indios "necesitaban de instrumentos de labranza,
tabaco, vestido, y los precios en esta frontera son altos: un comal para maíz, valfa
un peso cuando en la ciudad de Mrnco se daban 4 por un real; la vara de paño de
a 2 pesos valí.a alli 6; el chocolate de a 2 reales costaba 8 y 12 con azúcar ... " ( ver
información más amplia en Zavala, Los Esclavos ... , op. cit., pp. 261 y 262).
ll2 A.M.M. Protocolos, Testimonio 1715, 7 fs. "MS. Representación que hacen los
vecinos de e5ta ciudad contra el Alcalde de la Corte".

m !bid.
"' El Duque de Linares escribia aJ Consejo de Indias el 20 de septiembre de 1715
que en este Nuevo Reino de León, hay descamisados que son dueñ.os de 50 y 100
leguas de distrito por mercedes que han hecho los gobernadores y que para fundar
pueblos de indios no hay tierra ni agua (Zavala, Los Esclavos ... , of&gt;. cit., p. 259).

570

blecieron ayuntamientos indígenas, a los cuales les entregó un extracto de las
leyes que más los favorecían. En cada uno dej6 un núsionero franciscano para
que velara por la doctrina e instrucci6n del indio y sobre todo protegerlo del
español. Se vivirá en forma comunal y se distribuirán las semillas y los frutos
cada ocho días, a cada fanúlia, en proporción a su número. Los misioneros, a]
decir de Barbadillo, han de ser " ... cuando no ángeles más que hombres" .116
Después de permanecer 16 meses en esta comarca -diciembre de 1714 a
abril de l 71~ regresa a la ciudad de Mé.xico y en informe al nuevo virrey
Baltasar de Zúñiga y Guzmán Sotomayor y Mendoza, marqués de Valero Ayamonte y A]enque y Duque de Arión -15 de agosto de 1716 a 15 de octubre
de 1722- fechado el 14 de julio de 171 7, declara tener poca confianza en
el gobernador Francisco Báez Treviño, porque tenía una o dos congregas de
indios y además aseguraba que no estaba dispuesto a perder la utilidad que
rendía al gobierno la venta y regalos de indios con las licencias que se expendían para irles a dar asalto y cultivarlos, que producían por lo menos 50
peso cada una; m ¡ qué cerca estaba Barbadillo de la realidad!
Sus disposiciones en el sentido de que salieran del pueblo los indios sólo
para trabajar, previa remuneración, para nada es obedecida. y poco a poco
van despoblándose los lugares, sin que valgan de mucho los esfuerzos de]
misionero, ni la mediación de las familias tlaxcaltecas. Desaparece la compañía volante y los encomenderos ahora con nombre de protectores forman
de nuevo congregas, ya que había la creencia en estas tierras de " ... que la
ley deja de ser ley cuando es en daño y no en utilidad común, y que, en tal
caso, ni obliga cédula, ni obliga ley, ni debe obedecerse, ni mucho menos
ejecutarse'' .117
El marqués de Valero, dictaminó el 16 de septiembre de 1716, que las
medidas tomadas por Barbadillo en esta región habían sido acertadas y ordenaba que se compensara a los dueños afectados por tales disposiciones. 118
:ua A.M.M. Protocolos, 1715, 7 fs. "MS. Carta del Lic. Barbadillo al virrey en
Cadereyta a 16 de mayo de ... " Tambifo lo menciona Israel Cavazos Garza, "El Licenciado .•. ", op. cit., p. 382.
u, Zavala, Los esclavos indios ... , ofr. cit., p. 262. También Israel Cavazos, ibidem,
pp. 383 y 384 y dice al respecto: " ... el gobernador Francisco Báez de Treviño, quien,
como natural del reino, se veía influenciado por éstos. Lo hace así el virrey y obliga
además a comparecer ante sí al gobernador, que, en más de dos meses de peonanencia
en México, tiene dificultades para sincerarse de su actitud. Hombre digno y noble,
pero envuelto en una situaci6n general de tal naturaleza, vuelve a Monterrey notablemente enfermo; le sorbrevicne un achaque de perlesía (como se llamaba entonces
a l:i. parálisis) y muere; siendo sustituido por don Juan Ignacio Flores Mogollón".
•ir A.M.M. Protocolos 1715, 7 fs. Represe.ntaci6n ... , op. cit.
w Ver en forma detallada a Zavala, Los esclavos ... , op. cit., p. 262.

571

�Algunos años después nombró a Barbadillo gobernador del uevo Reino
de León y capitán general del uevo Reino de León.
Nuevamente en estas regiones -1719- declara en una carta al alcalde
de Boca de Leones, Pedro Boca de las Fuentes y Campos, que "en materia de
precisión y el empeño de nuestro Rey, no se me detenga en política ni etiqueta:
pues todo el apresto, en no bastando insinuación urbana, VMd. se valga de
,,¡olencias y apremio, hasta conseguir el fin de que el servicio del Rey se
haga".llll

•

En sus cuatro años de gobierno -1719-1723- restablece la compañía volante; restituye a los pueblos indígenas; incrementa las milicias, ayuda a la
expedición contra los franc s en Texas, etc.
Cuando es llamado de nuevo a la Ciudad de México deja al Reino en "disfruta de cuasi sosiego" y es nombrado como gobernador don Juan de Arriaga y Brambila, tipo funesto que dura poco, por forttma, en el mando, pues
pasados apenas unos meses, es llamado a México, acu ado de violencia con
los españoles y de igual procedimiento con los indios. El misionero de Guadalupe se queja de que atropelló la misión para sacar dos indias pequeñas,
por medio de una escuadra de soldados, a la que había dado orden de prenderle al pueblo si el misionero se oponía.m
En 1728 -trece años de la suspensión de la congrega hecha por Barbadillo y a cinco de haber dejado la gubernatura-, don Pedro Rivera describió
al Nuevo Reino: estimaba que las naciones que poblaban las misiones eran
en número de 700, pertenecientes a bocarros, xnam~res, guala.xises, borrados,
pelones, posiamas, zalayas, malahueco , pitisfiafuiles, guachinochiles, talaguichis, lazapas y paxaltocs; alguna parte de estas naciones eran gentiles, que
por cierto tiempo asistían a las misiones y cuando I parecía se retiraban de
ellas a las rancherías de su parcialidad mezclándose con las infinitas naciones de gentiles que habitaban los contornos de dicho reino, siendo el paraje
.,. A.M.M. Civil. Vol. XLVI, Exp. 6. "Carta al Marqués de Valero ... ", 4 de
septiembre de 1719.
1lll "La conducta de Arriaga motivó el nombramiento de otro juez en comisión (Lic.
.Francisco Antonio de Bustamante} quien pasó al N.R. de León, a hacer avuiguación
swnaria que, remitida a México y vistas las pruebas, comprendían al gobernador en
la prohibición de las leyes y digno de sus penas, por haber faltado a la obligación en
que lo constituyó el empleo. . . no shlo en la observación de lo político y económico ...
sino aun en las órdenes militares ... a fin de que los pueblos estuviesen amparados de
las alteraciones ... le suspendió y le hizo comparecer a tomar la confesión y recibir
descargos, nombrindose en su lugar, durante el tiempo de su proceso (Aniaga no volvió más a
uevo Le6n)''. Citado por Israel Cavazos Garza, en sus artículos "El Licenciado ... ", op. cit., pp. 385-386, Nota 29.

572

más celebrado de los enemigos el cerro de Tamaulipas. 121 En esta descripci6n
no menciona la existencia de congregas.
El 12 de junio de 1738, el gobernador de este reino don Joseph Antonio
Fernández de Jáuregui Urrutia, en consulta aJ virrey de la ueva España,
don Juan Antonio de Vizarrón y Eguiarrcta, declara: "Acerca de lo que
vuestra excelencia me manda sobre que aliente a los vecinos para que no
consigan los Enemigos hacer nuevos insultos, y que sus antepasados lo supieron practicar .incesantemente, y que yo por mi parte defienda mi jurisdicción, como lo han ejecutado mis antecesores, dando buena cuenta de sus
personas, y siendo la mía la más ínfima, se me hace preciso poner en la superior comprehensión de Vuestra Excelencia la gran diferencia que hay de
aquellos tiempos aJ presente; siendo la causa la de que antecedentemente, no
es mucho que los vecinos salieran gustosos a cualquier campaña, y que los
gobernadores les compeliesen a ello, porque beneficiaban los Minerales, y
sus tierras, y custodiaban sus Ganados, de que les resultaba alivio, y mediante
éste estaban gravados a dar cada uno dos soldados para cualquier expedición,
y la chusma que cogían se les aplicaba a los que salían¡ y de tiempo a esta
parte no solamente se le quitaron las congregas, sino también tierras laboriosas para fundar como se fundaron tres misiones, es a saber Guadalupe,
Concepci6n y Purificación, a que se les ha agregado la nueva pensión de dejan
(sic) de extrañarla ... " m
En este mismo año -21 de octubre- el mencionado gobernador condenó
a Xavicr de Auila que bajo pena de "50 pesos aplicados para gastos de guerra de este reino, en lo de adelante con ningún moti\'O extraiga para jurisdicci6n
extraña ningún indio ni india, con apercibimiento de que además de dicha
pena se procederá contra el susodicho a lo que haya lugar en derecho. Y que
a los capitanes que en lo de adelante se despacharen a campaña se les ad\'ierta que los indiezuelos e indiezuelas que apresaren los sorteen entre los
soldados milicianos y en ninguna manera le pongan precio, por ser libres y
no deberse hacer cosas en contrario y que Auila pague las cosL"lS al escribano" .123
Un año después -1739- Antonio Ladrón de Guevara, considera que las
~ Pedro Rivera, Diario )' deTTotero de lo caminado, 1/ÍSto j' obsnvado en el discurso
de lo visita genual de presidios, si1uados ,rn fas provincias internas dt Nueva España,

introducción del Lic. Guillermo Porras, textos y notas de Guillermo Porras Muñoz.
México B. Costa-Amic, 1945, pp. 131-132.
m Don JoM:ph Antonio Femández de Jáuregui Urrutia. Descripci6n dtl Nut1/0
Reino de Le6n 1735-1740; edici6n de Malcolm. D. lclean y Eugenio del Hoyo. Monterrey, I.T.E.S.M., 1963 (serie de historia o. 1), p. 83.
,... er con mayor detalle el desenvolvimiento de este caso en Zavala, Los Escla•
vos ... , op. cit., pp. 262-263 •

573

�congregas deben utilizarse para la colonizaci6n de Nueva Santander ya que
" ... manifiesta bien claro la experiencia ( refiriéndose a las congregas) , que se
deben de agregar las dichas naciones en la conformidad que antes estaban a
las haciendas que establecieron los nuevos pobladores, los que con la suavidad,
y modo, que se requiere, los irán instruyendo en lo que sea de Religión y Política, con la seguridad de alimento y vestuario, de que al presente carecen,
por no serles por ahora provechoso pagarles salarios •.. " 121
En 1768, icolás Lafora visitó este reino, declara que: existían dos pueblos tlaxcaltecas con doscientos indios y cuatro misiones de indios de las naciones Bocarros, Xanambres, Gualagüises. Borrados, Pelones, Pijuama I Xalayas, Lalahuecos, Pitisfiafiles, Guachinichiles, Talagüichis, Alazapas y Paxalotes.125
El primer intento de la suspensión de la encomienda en esta comarca de
frontera se puede establecer en 1672, pero sin duda, la derogación legal se
establece en 1715; sin embargo la congrega siguió existiendo hasta 1719 -llegada de Barbadillo con el título de Gobernador y Capitán General de este
reino-- en que se puede considerar como abolida.
Después de esta fecha -1719- la congrega como institución fue extinguida, pero esto no quiere decir que los abusos contra los indígenas fueron suspendidos, ya que -por ejemplo- la "ca7..a de piezas" y la explotación del
indio sin salario siguió vigente,126 pero ahora estos abusos eran cubiertos de
un velo de legalidad como el apadrinamiento o la adopción del aborigen y
este medio se siguió usando hasta muy entrado el Siglo XIX. 12 •
Hay que hacer notar que los pobladores de esta región seguían pensado que
la congrega era el único medio pata dominar al indígena de esta zona de.l ,.;_
rreinato como nos lo demuestra Fernández de Jáuregui Urrutia y Laclr6n de
1S&amp; Antonio Ladr6n de Guevara, Noticias de lo.r poblados de que se compon,n el
Nu~o Reino de Le6n y las Provincias de Coahuila, Nueva Extremadura y Texas, Nuevas
Philipinas; edición a cargo de Andrés Montemayor Hernández, pr6xima pu.blicaci6n
por el I.T.E.S.M., pp. 31 y 32.
1!11
icolás de Lafora, Relaci6n del viaje que hizo a los presidios internos situados
en la frontero do la Amirica S,ptentrio11al pertenecietite al rey de España, estudio preliminar y anotaciones de Vito Alessio Robles. Mé.xico, Editorial Pedro Robredo, 1939,
pp. 250 y 25 l.
J1&lt;I A.M.M. Causas criminales, Vol. XIV, Exps. 220-221. Vol. XV, Exp_s. 238-242;
en estos casos se puede ver claramente que desde 1733 en adelante seguía h:ibiendo
atropellos contra los indios, pero "no como antes, ya que hay justicia ... " A.M.M.
Civil, Vol. XXI, Exp. 14.
,:, Así encontramos documentos donde se menciona que un indio se escapó de su
amo y en su declaración el mencionAdo indio menciona que su dueño es su padrino o
es su padre adoptivo; ver A.M.M. Causaa Criminales, Vols. XIX-XX-XXII, etc. Como
guía se puede ver a Eugenio del Hoyo, lndic, del Ram¡ de Causru Criminal,s d,l Á.rchiuo Municipal de Mrmterrey. Monterrey, I.T.E.S.M., 1963. (Serie de Historia No. 2).

574

Guevara en sus escritos; sin embargo estos anhelos manifiestos no se llevaron
a cabo debido a que la Corona no estaba dispuesta a proseguir con estos abusos
y también porque esta tierra de "guerra viva" cada vez estaba más vinculada
con el centro del país y mejor administrada por el virrey: la iniciación de la
colonización de Nueva Santander en 1746¡ el primer servicio postal entre Monterrey y México en 1762; Ja creación de la Comandancia de las Provincias
In temas en 1766; la erección del obispado de Monterrey en 1777; son ejemplos
palpables de lo que hemos destacado.
Por otro lado, la población indígena había sido muy diezmada desde la
extinción de las congregas, debido a varias razones:
l. Abusos de los colonos de este reino.

2. Busca de nuevas tierras en el avance colonizador del español.
3. Ataques de los indios apaches que presionados por el avance de los
ingleses y después de los norteamericanos en sus fronteras bajaban a estas
tierras encontrando resistencia no s6lo de españoles sino también de los propios aborígenes.
4. Enfermedades contagiosas, como la de 1769.
Teniendo todo esto en cuenta no nos es extraño que para 1775, se diga
que hay trescientos indios eo las misiones franciscanas de este reino y en su
mayoría eran tlaxcaltecas.m
Estos pocos indios fueron absorbidos e integrados a la poblaci6n ncolonesa
XIX no hay ningún resto de aquellas tribus que sumaron 250 sólo en los alrededores de la Ciudad de Monterrey, Villa de Cerralvo y Cadereyta en el año de 1625.

y para finales del Siglo

... Ver "Informe del Obispo de Monterrey, don Aruir~s Ambrosio del Llano y Va.1dés sobre la situaei6n que priva en las misiones de este uevo ... Monterrey, 14 de
agosto de 1795".
A.M.M. Civil 1795, Leg. 19. También se puede ver a don Plinio D. Ordóñez en su
artículo "Las misiones franciscanas ... ", op. cit., p. 110.

575

�PORFIRIO vs. GERóNJMO
DANIEL

Cosío VILLEoAS

CuALQOTERA QUE SEA la justificación geográfica, jurídica, poütica y econó-

mica que pueda y quiera darse a la organización federal por la que optó México, el hecho indestructible es que ningún presidente de la República dejó
de esforzarse en extender a los Estados el dominio de la autoridad central.
Entre ellos, sin embargo, se destacó Manuel Gonzá.lez, quien arrasó literalmente con los cacicazgos de Vallarta en Jalisco, de García de la Cadena en
Zacatecas y de Juan N. Méndez en Puebla. No dejó en pie sino e] de Gerónimo Trcviño y Francisco aranjo en Nuevo León. Puede e.'&lt;{)licarse esta
salvedad por falta de tiempo y de fuerza, pero más porque González la llevaba bien con los caudillos del Norte. Recuérdese que tuvo como secretarios
de Guerra, primero a Treviño y después a aranjo, y que sus relaciones con
ambos fueron buenas hasta el {in de su período presidencial lo revela no sólo
que Naranjo sirviera en el ministerio hasta el último día, sino que el 28 de
junio de 1883 Treviño fuera comisionado para 'estudiar todo lo relativo a
armamento" ,i o sea un viajecito por Europa a costa del erario nacional. En
cambio, y por razones que no han podido ser precisadas, la situación de estos dos caudillos cambia al entrar Porfirio Díaz a la presidencia por segunda
vez. Hay suficientes hechos (y aun algunos documentos) que indican que
Porfirio no congeniaba mucho con Treviño r Naranjo. Desde luego, los había visto actuar muy de cerca durante la primera fase de la revuelta de Tuxtepec, como que en realidad fueron contingentes de Trevíño los vencidos en
la desafortunada acción de Icamole. Enseguida, al sobre\'enir el triple conflicto Lerdo-Iglesias-Díaz, Treviño no abrazó la causa del último desde e.l
primer momento, como que antes reconoció a Iglesias. Más aún, Trevifio y
Naranjo, en el bando militar, y Genaro Garza García y Viviano L. Villarreal,
en el ci\·il, eran conocidos como "localistas exagerados, de inclinaciones a la
• Archivo de la Secretaría de la Defensa Nacional, Exp. XI-111/1, p. 194.

577
H37

�lucha armada y con resentimientos contra el gobierno general" .2 Esto último,
que debió preocupar a cualquier presidente embarcado en una política centralizadora, podía ser muy peligroso si a Manuel González le daba por presentarse a la reelección en 1888, pues con la ayuda de los caudillos del Norte
podía plantearle a Díaz un problema peJjagudo. En fin, no debe descuidarse
la consideración de que precisamente por ser hombres de señalada inlluencia,
fácilmente se creaban suspicacias alrededor de ellos, una de cuyas muestras
es la comunicación de un empleado inferior del consulado mexicano en El
Paso, de mayo 21 de 1884: cree que algo debía andar tramando Treviño,
porque en una visita reciente a esa ciudad se habia entrevistado con Pedro
Valdés "Winkar", un viejo revoltoso del Norte. 3 La opinión capitalina era
más escéptica. Crédulos y descreídos daban la noticia de que Naranjo "se
paseaba dulcemente" por Estados Unidos; pero los primeros para exculparlo
de la sospecha de estar innodado (junto con Treviño) en una revuelta, los
otros la daban para desearle "Buen provecho, Míster'', porque sabían que aranjo estaba gastando en el viaje parte de los cuatrocientos mil pesos que
había obtenido recientemente vendiendo cincuenta sitios de ganado mayor
de una hacienda suya.' Lo cierto es que Gerónimo Treviño pronto pidió ser
puesto en disponibilidad, y Naranjo, de plano, su retiro absoluto del ejército.~

YA ERA u 'A VENTAJA, por supuesto, privarlos del mando de fuerzas federales, pero, como caudillos de prestigio y con grandes intereses creados, bien podían lanzarse a una aventura revolucionaria con sus partidarios de la localidad. Por eso, su nulificación tenia que llevarse también al campo político.
Ya se ha dicho que Gerónimo Treviño resultó gobernador constitucional en
la primera elección de la Edad Tu..,tepecadora; pero renuncia al ser nombrado por Díaz jefe de la Línea del Norte. Lo sustituye Genaro Garza García,
y al cumplir su bienio, estando, como estaba, prohibida la reelección, lo sustituye Viviano L. Villarreal, a quien sigue Garza García. Este sistema, que
funcionó a la perfección durante esos tres bienios, se interrumpe en las elecciones de 1883, pues en Jugar de presentarse la candidatura de Villarreal, el
grupo treviñista lo reemplaza con Canuto Garcia, quien resulta electo. Al
concluirse el bienio 85-87, volvió a presentarse Genaro Garza García, pero
el excluido Villarreal, ahora aliado a Lázaro Garza Ayala, viejo enemigo de
los treviñistas, le opuso una gran resistencia, resultando unas elecciones, a
1 Roe!, Santiago, Nueuo León. Apuntes Históricos. Monterrey, s.p.i. (3a. ed.), 1948;
p. 216.
* Archivo Secretaría de la Defensa acional, Exp. XI/lll/1, p. 194.
◄ El Monitor Republicano, 14 julio, 7 agosto de 1886.
• Archivo de la Secretaría de la Defensa Naciónal, Exp. XI-III/1, p. 194.

578

más de agitadas, bien inciertas, muy en contraste con las casi mecánicas hechas desde 1877. Esa primera fisura en el grupo treviñista fue la que aprovechó el gobierno federal. Por lo pronto, afloró en Nuevo León la queja de
que Díaz había defraudado al Estado porque seguían los mismos gobernadores, los mismos diputados y los mismos senadores.ª Al mismo tiempo, la
candidatura de Viviano L. Villarreal, opuesta esta vez a la de Garza García,
no se vio como un movimiento que pudiera triunfar con el apoyo exclusivo
de las fuerzas políticas locales, sino que, dado su signo antigonzalista, hallaría el respaldo de Díaz:

... no será la libre voluntad del pueblo neoleonés la que triunfe en las
pró:-dmas elecciones, sino las cábalas, los arreglos o tramas de los dos

hombres que disponen de los destiuos de la República.7
En todo caso, las elecciones se hicieron en
que condujo hasta las armas:

w1

ambiente de apasionamiento

... ha comenzado una revolución contra el gobierno. . . A causa de
los disturbios electorales ha habido muertos y heridos. 8

Una voz independiente advirtió de inmediato el peligro: " ... la suspensión
de las garantías constitucionales y el nombramiento de un general como gobernador provisional". 8 De todas maneras, la legislatura, todavía adicta al
grupo treviñista, declaró el 18 de septiembre de 1885 que Genaro Garza García había logrado una mayoría de 21,4-50 sufragios. 10 Pero el 4 de octubre
de 1885, día en que toma posesión Gana García, Bernardo Reyes, jefe de
la zona militar, toma sus primeras medidas: hace llegar a Monterrey, primero un batallón, después un regimiento, y cuando él mismo se apersona
en la capital neoleonesa, comienza "a consultar abiertamente con Garza Ayala
y otros jefes de la oposición". 11 La primera sensación fue de alivio, pues Ja
creencia general había sido que se impediría por la fuerza que el gobernador
electo tomara posesión de su puesto el 4 de octubre siguiente. Pasado ese
trago amargo, quedaba tan sólo desear que Dios moviera el corazón del presidente Díaz para a}udar al desenvolvimiento del E tado, tan dejado hasta
•
'
•
•

El
El
El
El

Tiempo, 27 enero de 1885.
Monitor Republicano, 12 junio de 1885.
Tiempo, 20 junio de 1885.
Monitor Republicano, 2 julio de 1885.
'º El Diario del Hogar, 1 octubre de 1885.
11 Niemeyer, E. V., El general Bernardo Reyes. Monterrey, Centro de Estudios Humarústicos de la Universidad de Nuevo Lc6n, 1966; p. 36.

579

�entonces de su mano.1~ Esa sensación de alivio se transfonnó en seruro optimismo al saberse que en el Palacio Nacional habían conversado largamente
el gobernador Garza García, el general Tre\'iño y el presidente Díaz. 13

PERO NO IBAN a desen\'olverse así las cosas, entre otras razones porque al mes
escaso debían celebrarse las elecciones municipales en todo el Estado. Desde
luego, varias poblaciones le pidieron al congreso la anulación de las habidas
en ellas. Esto produjo la primera escisión en la legislatura, pues si un grupo
de diputados proponía suspender el cómputo de votos de esos distritos mientras el ejecutivo hacía una averiguación, los demás sostenfan que el congreso carecía de facultades para proceder así. La aprobación final de la primera idea revelaba que aún subsistía la mayoría gobiemista, pero que había
menguado pcligrosamente. 14 Se habló en seguida de que las fuerzas federales, "a las que se maneja como máquinas inconscientes", habían intervenido
abiertamente en las elecciones impugnadas. 15 Se a eguró que ante esa intervención, se había producido el fenómeno extraño pero significativo de que
los dos bandos contendientes habían olvidado al instante sus querellas para
presentar una resistencia unida a la intetYención federal.1ff La voz oficial no
pudo haberse traicionado mejor. Primero, pintaba la situación política diciendo que el Estado se hallaba dividido en dos partidos uno, apoyado por
las autoridades locales, y el otro "defendido y garantizado por la ley' . Después, reiteraba que, ante la inminencia de un conflicto armado entre ellos,
las fuerzas federales lo habían evitado con una intervención "oportuna y meramente pasiva". En fin, afirmaba que, según las noticias recibida hasta entonces, el partido "independiente" había ganado las elecciones.17 Como parecía difícil sostener esa postura, la segunda versión que se dio fue que las
fuerzas federales simplemente se habían interpuesto entre ''los agentes del
poder y el pueblo armado''.11'

en uevo León era ciertamente difícil, no se esperaba
una acción tan rápida de las autoridades federales, pues con la sola incita. 1ares rcgiomontanos,
.
19
ción de un telegrama firmado por unos cuantos partJcu

AUNQUE LA SlTUACIÓN

El Tiempo, 28 octubre de 1885.
u La Prensa, 26 noviembre de 1885.
" El Monitor Republicano, 25 noviembre de 1885.
11 El Nacional, 27 noviembre de 1885.
,. La Con.stitiui6n (Monterrey), 24 noviembre de 1885.
" El Partido Liberal, 2 diciembre de 1885.
11 El Lunes, 7 diciembre de 1885.
" El Monitor Republicano, 3 diciembre de 1885.

12

580

el Senado declaró el 10 de diciembre de 1885 que habiendo desaparecido los
poderes, había llegado el caso de nombrar un gobernador provisional. El Presidente nombró al general Bernardo Reyes, y el senado ratificó la designación,
todo ello en cuarenta y ocho horas. 20 Desde luego, hay el hecho cw-io o de
que el decreto del enado está fechado el 10 de diciembre, día en que era
insostenible la desaparición de esos poderes, pues en la mañana del 11 fueron
convocados los miembros de la legislatura ncoleonesa para e.xaminar la situación creada primero, por la licencia concedida al gobernador constitucional Garza García para dirigirse a la Capital; la designaci6n de un sustituto
interino, Mauro Sepúlveda, y las facultades extraordinarias que se hab'mn
dado a éste con objeto de le\'antar una milicia capaz de hacer respetar a las
autoridades legítimas del Estado. A esa sesión concurrió Sepúlveda a dar
cuenta del uso que había hecho hasta entonces de esas facultades, sobre todo
en cuanto al levantamiento de la fuerza. La legislatura aprobó los actoi, del
gobernador interino y le ratificó esas facultades. 21
Los pesimistas sostuvieron que si a otros les habían sorprendido las medidas del Presidente }' del Senado, a ellos no, porque la experiencia de varios
años demostraba que el ejecutivo federal no toleraba gobernadores ni legislaturas independientes.22 Otros avanzaron un paso más para descubrir el
gran fondo político de todo aquello: el ejecutivo federal había resuelto dominar "con la influencia de sus armas·• una regi6n que parecía partidaria
de Manuel González. 23 Y hubo también el borbotón indignado:
La declaraci6n del Senado. . . no Iza podido ser ni más absurda, 11i
más escandalosa, ni podido establecer precedentes más atentatorios. Esa
declaració11 es el impudor sin ejemplo ,- la carta blanca ptusta en manos
del Ejecutivo para que de hoy en adelante se convierta en el quita y pon
de los gobiernos de los Estados.u

El comentario más notable, sin embargo, fue el oficioso. Culpaba a Garza
García de haber abandonado su puesto cuando debía haberlo defendido ahora
sí que a sangre y fuego, y con ello de haber desmoralizado a su partido hasta
el grado de desmoronarse in re istencia alguna. Y ni qué decir de ]a legislatura que, lejos de pelear, había resuelto disolverse. En suma
• El Dioriq Oficial, 11 diciembie de 1885.
:, La Revista di Monterrey, 11 diciembre de l 885.
" El Nacional, 15 diciembre de 1885.
" El Titmpo, 15 diciembre de 1885.
i, El Mo,iitor Republicano, 16 diciembre de 1885.

581

�... las autoridades de Ntlevo León olvidaron que tln puesto público se
acepta con todos los sinsabores inherentes . .. : 5
Genaro Garza García, en ese momento en la Capital: y lo dos senadores
de Nuevo León hicieron publicar una protesta que debió haber puesto en
un verdadero aprieto al Presidente y al Senado. Desde luego, como era natural, negaron que hubieran desaparecido los poderes ejecutivo y legislativo de
Nuevo León, pues aunque su gobernador estaba fuera de] Estado, se J1abía
ausentado con un permiso en toda regla de la legislatura local, la cual había
nombrado por eso gobernador interino a Mauro Sepúh·eda. La legislatura
seguía funcionando; de hecho, había tenido una sesión pí1blica un día después de que el Senado había hecho la declaración. Por si algo faltara, la acción
del Senado se había basado en un telegrama firmado por unos particulares
sin representación oficial alguna. Todavía más: al dictamen de las comisiones de Gobernación y puntos constitucionales se habían dispensado los trámites, prueba del atropellamiento con que se había procedido en todo este
asunto. En fin, ese dictamen se hizo cuando unos días antes los secretarios de
Gobernación y de Guerra habían informado que el Presidente prestaría a
solicitud de la legislatura del Estado, el auxilio de la fuerza federal a las
autoridades constituidas de Nuevo León. 28
Maw·o Sepúlveda, al frente de doscientos cuarenta hombres, había ido a
aquietar los ánimos en Villa García y Bustamante, pero regresó el 11 de diciembre a Monterrey, eu donde lo esperaba ya Bernardo Reyes, que por telégrafo había recibido ese mismo día su nombramiento de gobernador. Reyes
lo requirió para que le hiciera entrega formal del gobierno, pero epúlveda
se negó porque carecía de una notificación directa de semejante nombramiento. Reyes Je concedió un plazo "prudente" para que recibiera el mensaje oficial, pero al salir de Palacio los guardias del Estado lo amenazaron.
Reyes regresó al recinto oficial con Wla escolta de fuerzas federales, y al verlos, las locales le hicieron fuego, pero fueron dominadas en el acto. Sepúlveda,
ante un argumento tan contundente, además de entregar el gobiemo, 27 telegrafió a la secretaría de Gobernación informando haberlo hecho; !!S inclinó
su ánimo, además, haberse satisfecho su exigencia de que el Presidente le notificara a él directamente la resolución del Senado. 29 Pero varios magistrados
del tribunal superior de justicia renunciaron; es más, el ayuntamiento de Lln
•
"
..
•

582

El Partido Liberal, 16 diciembre de 1885.
El Monitor Republicano, 13 diciembre de 1885.
El Tiempo, 16 diciembre de 1885.
El Diario Offrial, 15 diciembre de 1885.
Nicmeyer, E. V., op. cit., p. 39.

nares lo hizo en masa, dejando al pueblo sin autoridad alguna.ªº Y llegó a
decirse que la escolta personal que Treviño usaba para ir y venir a sus haciendas había sido sustituida con soldados federales. 31 Asimismo, que de todos modos Reyes había resuelto aprehenderlo en su hacienda de La Babia,
pero que Treviño, advertido oportunamente, había logrado cscapar.)t
A pesar de esos sobresaltos, Bernardo Reyes pudo telegrafiar diez días después
de hacerse de la gubematura que todo el Estado hacía ya una vida normal, pues
"las partidas armadas" que sostuvieron al gobierno de Gana García y a los
'•independientes" de Villarreal habían regresado a sus hogares. 33 El Estado,
en efecto, se aquietó en brevísimo plazo, de modo que la opinión oficiosa era
fundada en esta ocasión: a pesar de los negros presagios propagados por los
escritores oposicionistas, nada había pasado en uevo León. Sepúlveda, el
Gobernador interino, había aceptado la resoluci6n del Senado, así como las
fuerzas de los bandos contendientes.84 Pero la opinión independiente, convencida, como no podía menos de estarlo, de que esos eran los hechos, no
dejó de ver con agudeza la significación que finalmente tendrían. El general
Carlos Fuero fue nombrado inmediatamente para sustituir a Reyes en la
jefatura de la VI Zona Militar, que componían los Estados de Zacatecas,
San Luis Potosí y Aguascalientes. La medida parecía lo más limpiamente
lógica, puesto que Reyes estaba ahora encargado de una tarea civil y no
militar, sin contar con que no podía residir como jefe de esa Zona Militar
fuera del territorio de Nuevo León. Y sin embargo, se vio bien su ángulo
"futurista": no invalidar a Reyes para llegar a ser gobernador constitucional
de Nuevo León. 58 Esta sospecha pareció confirmarla el hecho en verdad irregular de que aquel gobernador provisional, cuya misión principal era convocar
a la elección de los tres poderes desaparecidos para volver así al Estado a su
cauce constitucional, no lo hacia a pesar de haber transcurrido diez largos
meses. 88 Todo estos hechos dieron pábulo a llamar a Bernardo Reyes el Procónsul del Norte.

Al gobierno federal le convenía desmentir esa versión por varias razones
obvias, la principal de las cuales era, sin embargo, que prolongaba y acen• tuaba el rasgo arbitrario de su conducta. Curioso resultó, sin embargo, que
la negación se fundara en la conducta conciliadora de Reyes, dejando intocado el hecho evidente de la concentración en un solo hombre de las facul• El Nacional, 5 enero de 1886.
[bid .. 24 febrero de l886.
12 El Tiempo, 17 agosto de 1886.
ª El Diario O/icial, 22 diciembre de 1885.
" El Partido Liberal, 19 diciembre de 1885.
• El Nacional, 24 diciembre de 1885.
• El Tinnpo, 23 septiembre de 1886.
11

583

�tades que por le}' correspondían a tres poderes distintos. Y tampoco a}11dó
mucho que también se fundara en un análisis psicológico del neoleonés: poco
inclinado a la disquisición moral o jurídica, tenía "un sentido práctico y un
afán de dicha" que lo conducía a aceptar sin mayor reparo los hechos consumados si en alguna forma favorecían sus intereses. 31

OA..XACA EN LA COLONIA
JORGE FERNANDO ITURRlBARRÍA
Universidad de Oaxaca

LA

., El Partido Liberal, 12 octubre de 1886.

584

HrsTORIA CoLONlAL de Oaxaca comienza desde el día en que Cosijoeza,
rey de los zaeotecas, recibe "de paz", como dijeran los cronistas españoles, al
capitán expedicionario Francisco de Orozco, y concluye con Ja proclamación
de la independencia nacional hecha en Etla por el entonces coronel Antonio
de León, cuando con el carácter de caudillo insurgente, marchaba en triunfo
sobre esta ciudad.
Pero los conquistadores españoles no lucharon contra los zapotecas, ni después con los mixtecas. Si hemos de hablar de lucha -aunque no arm.adaésta se entiende contra el capitán don Hemán Cortés, motivada por el codiciado Valle de Oaxaca y, más concretamente, por las tierras en que, a
costa de muchas penalidades, se fundó la Villa de Huaxyacac, embrión de
esta ciudad, más tarde fundada con el nombre de Antequera.
En efecto, Orozco y sus huestes llegaron a Hmncyacac el 25 de diciembre
de 1521, procedentes de TepeacaJ Puebla, población a la que lo españoles,
en su avance, consecuente con la costumbre establecida, habían dado, como
línea de \'anguardia, el nombre de Segura de la Frontera. Hasta el 31 de
enero de 1522 salió de Coyoacán el capitán Pedro de Alvarado para emprender la conquista de Tututepec, en la Costa Chica del Mar del Sur. Al llegar Al varado a Huax) acac ordenó al capitán Orozco la incorporación de
parte de sus tropas a su expedición, lo que los requeridos hicieron con gran
descontento. por hallarse entre ellos el grupo de soldados que, cautivados por
el clima y la bel.lc7.a natural del Valle de Oaxaca, babian jurado permanecer
en él, "facer civdad e morir en ella".
Una vez concluida la campaña de Tututepec, Gutierre de Badajoz, uno
de los principales juramentado , con Hernando del mismo apellido, Juan
Cedeño, Juan de Burgos, Juan Núñez del Mercado, Matias de la Mezquita,
y Andrés de Monjaraz, se conjuró con sus compaiieros para deponer al Ayun-

585

�tamiento de Tututepec -designado como la tercera Segura de la Frontera-,
y aprovechando la salida de Alvarado a México, convocó a los vecinos, y
éstos designaron nuevo alcalde, despoblaron a Tututepec -zona inhóspita
por su mal clima- y retornaron a Huaxyacac, decididos o repoblarla asumiendo la responsabilidad de su desobediencia.
Cortés, ya informado por Alvarado de la belleza y apacible clima del lugar,
concibió reservarlo para sí y envió a Diego de Ocampo con la consigna de
• que, en uso de su carácter de alcalde mayor, iniciara causa penal contra los
conjurados y viera que se les sentenciara a morir en la horca por desacato;
lo que no ocurrió en su extremo por la intercesión oportuna de Fr. Bartolomé
de Olmedo, párroco castrense de las fuerzas españolas.
Desde ya recién ocupada Ja Tepeaca de Puebla, su alcalde mayor Diego
de Ordaz, había gestionado de la Corona la designación del escudo de armas
de esta primera Segura de la Frontera, lo que se cons.igui6 el 4 de junio de
1523, por cédula real expedida en esa fecha, en Valladolid. Pero como virtualmente había quedado despoblada Tepeaca por el avance de los españoles
sobre Huaxyacac, o sea la segunda Segura de la Frontera, Diego ele Ordaz
ocultó o hizo desaparecer, por motivos que se ignoran, la cédula real que
otorgaba escudo de armas a la multicitada Tepeaca.
Cuando, en no\'Íembre de 15-24 salió Cortés para las Hibueras, la autoridad
suprema de la Nueva España quedó en manos del Factor Salazar y del Veedor
Chirinos. Aprovechando el vecindario español la ausencia de Cortés instaló
el cabildo, quedó de hecho fundada la villa de Oaxaca y su alcalde, Andrés
de Monjaraz, elevó instancia a la Corona para que se confirmara la fundación. El reconocimiento legal fue otorgado a la flamante villa por cédula real
suscrita el 14 de septiembre de 1526. De aquí resulta un hecho digno de señalarse: ante la necesidad de acelerar los trámites y esperar que se otorgara
escudo propio de annas a Oaxaca se opt6 por reconocer el de la Tepeaca,
de Puebla, o primera Segura de la Frontera, y como más tarde se abstuvo el
cabildo de hacer aclaraciones para evitar que el asunto se embrollara, Oaxaca
quedó sin escudo de armas ). siguió adoptando el de Tepeaca.
Cuando Cortés regresó a México en junio de 1526, con anterioridad de tres
meses a la confirmación real de la villa, mandó despoblada por segunda vez,
restituyó en ella a sus administradores y arbitrariamente volvió a ejercer actos
de jurisdicción, pese a que sus gestiones para la concesión del título de Marqués del Valle de Oaxaca estaban aún en trámite.
Cuando Cortés fue a España para agitar dichos trámites, y aprovechando
los fundadores de Oaxaca esta segunda ausencia, enviaron nueva representación a México. Comparecieron ante Beltrán Nuño de Guzmán, a la sazón
Presidente de la Real Audiencia y malqueriente de don Remando, se concertaron con él para que se le diera a la nueva Villa el nombre de Antequera,
586

poniendo así de relieve que no se trataba de Huaxyacac o Oaxaca, sino de
una población distinta, con lo que se podrían cortar de ráiz las dificultades
anteriores.
El 24 de julio de 1529, el escribano real Francisco de Herrera dio cwnplimiento a la provisión real y, convocando al cabildo en pública y solemne
expresión de su reconocimiento, procedió al reparto de solares. Era alcalde
mayor don Juan Peláez de Berrio, a quien equivocadamente se atribuyó -y
se sigue atribuyendo-- el trazo de Antequera.
Investido ya con el título de Marqués del Valle de Oaxaca por despacho
de 6 de julio de 1529, llegó Cortés a México 18 días antes del mencionado
reparto de solares. Como entre las posesiones que le fueron cedidas por la
Corona, se encontraba adscrita a su titulo nobiliario "la Villa de Hua&gt;.-yacac
en el Valle del mismo nombre", creyó considerarse con derecho a toda la
comarca. mandó cobrar tributos y rentas, nombró fiscales y alguaciles, levantó mohoneras, señaló linderos, hizo reparto de indios, mandó derribar la
horca, simbólica del poder real, y desconoció al cabildo de Antequera.
Para poder sobrevivir, la villa tuYo que librar constante lucha con don
Hernando. Este, para hostilizar a sus vecinos, mandó traer vasallos suyos del
Valle de México y, estableciéndolos fuera del fundo legal de Antequera, éstos la cercaron. Así surgieron los pueblos mexicanos de Xochimilco y Jalatlaco,
por el Norte, y de San Juan Chapultepec y San Martín Mexicapan, por el
Sur. Debidamente aconsejados, estos vasallos se introducían subrepticiamente, por las noches, en la villa, y destruían lo que por el día se labraba. Hubo
muchas quejas del Ayuntamiento alegando que ese cerco de intrusos impedía
la expansión de la perseguida villa.
Para zanjar el problema, que se hacia latente, el cabildo de Antequcra envió a España a su procurador Diego de Porras para gestionar su erección en
ciudad, con todos sus derechos, privilegios y exenciones; lo que felizmente
se obtuvo por cédula real de 25 de abril de 1532.
Entre las instrucciones del cabildo, el procurador llevaba ésta: "Otro sy
hareys relación a Su Magestad de cómo a mucho tiempo que hizo merced a
esta Villa de un privilegio de ciertas armas que sacó Diego de Ordaz que
venía proveydo de alcalde o regidor della el cual lo encubrió y no parece:
trabajeys de sacar del registro que quedó en poder del secretario otro, y si
no paresciese suplicare}'S a Su Magestad le baga merced de aquellas o otras
é las sacareys y trayréis un privilegio en vn sello de plata dellas".
Diego de Porras reclamó la misma cédula que concedía escudo de armas
a la primera Segura de la Frontera. por las gestiones que, en su oportunidad,
habían emprendido a nombre de Cortés sus procuradores Francisco de Montejo y Alonso Hemández Portocarrero. Al final de la concesión de al'IllllS a
la Segura de la Frontera de Tepeaca no consta testimonio alguno de ser
587

�revalidado en otorgamiento a la ciudad de Antcquera, sino simplemente este
agregado; "Sacóse por duplicado en la Villa de Medina del Campo a 25
clias del mes de abril de 1532 año . Yo la Reina. Refrendada de Juan Vásqucz,
El conde. El doctor Beltrán. Licenciatus Xuárez de Carvajal. El doctor Beltrán. Licencia tus Mercado de Peilalosa". Y así la flamante ciudad de Antequera continuó indefinitlamente sin escudo de armas.
Diego de Porras había llevado consigo a España pruebas documentales y
testimonios de la intromisi6n de Cortés en el fundo de la ciudad, así como
de su comprobada inquina contra sus pobladores y ,·ecinos. A sus gestiones
y ya deslindado en la Corona el hecho de ser Hua.xyacac y Antcquera entidades distintas, obtuvo de Ponas que el Rey Carlos V dirigiese al Marqués
del Valle de Oaxaca la siguiente orden: " ... porque Vos el dicho Marqués
nW1ca habéys tenido ni teneréys en la dicha civdad e \'ecinos della. ni Valle,
salvo Cuilapa, Guayaca y Etla, que tenéys encomendados en nuestro real
nombre ... " " ... e manda que gua.rdé&gt;'S y cumpláy todas e cualquiera provisión que a os y a Vos hayamos mandar e diéremo en fa\•or de dicha
civdad e vecinos della, e nos fagares ende por alguna manera, so pena de
vuestra merced e de dos mil pe:.o de oro para nuestra Cámara .. •"
Cortés acató la orden pero quiso jugar su úJtima carta, y al establecerse
el \.irrcinato trató de impresionar a don Antonio de ,íendoza, su primer titular, asegurándole que el sitio elegido para fundar la ciudad era impropio
para tener buen alojamiento, pues que los vecinos "tenían las casas en donde debían tener los ejidos".
Los argumentos de Cortés y las aclaraciones en contrario del cabildo pusieron en dudas al virrey. Para cerciorarse de la verdad decidió visitar Antequcra y conocer de visu la realidad. Pronto se com·enci6 de las falacias
interesadas del farqués y. poniéndose de parte de la población, dejó escrito en el instructivo reservado a su sucesor, don Luis de Velasco, que: "hame
parescido lo contrario porque (el lugar) es el mejor que hay en la comarC'a,
y así por tal tenía Mortezuma la guarnición de mexicanos con que aseguraba la tierra, )' no conviene que se mude de allí".

•
Las primeras construccione de mampostería levantadas íueron las casas de
Cortés, en fa esquina Noroeste de la Plaza del Mercado, que anteriormente,
y por eso se llamó Plaza de Cortés, y la ele Francisco Maldonado, yecina, y
el convento de San Pablo, erigido en 1528 ó 29 por lo primeros dominicos
llegados. Gonialo Lucero y Bemardino Minaya. La primera ermita fue la
de San Juan de Dios, muy modesta, de adobe y techo pajizo.
Por este tiempo, Alonso García Bra\·o, geómetra y alarife, trazador de las

588

ciudades de Veracruz r México, por encomienda de la Real Audiencia hizo
el trazo de Antequera. Se avecindó aquí, gestionó y obtuvo encomiendas en
la Chontalpa y en Mi.xtepec: pero sus rentas eran bajas y de él se dijo que
''padescia necesidad".
En eJ trazo de nuestra ciudad, García Bravo aplicó el sistema rectangular
usado en Veracruz. "García Bravo --dice don Manuel Toussaint- escoge un
punto equidistante de los dos ríos que cruzan el valle: el Atoyac y I Jalatlaco
en sus couvexi?ades más cercanas, y allí limita Ja plaza, de forma cuadrada.
En el costado Sur, el palacio de las autoridades tiene toda la calle. Dedica
el cuadrado contiguo al •orte para la igbia, y de los lados de eso cuadrados se toma eJ tamaño de las calles, prolongándose de Norte a Sur y de Este
a Oeste. No hay cabeceras, las calles son todas de la misma longitud, y tenemos el perfecto damero. La orientación es correcta, no va precisamente
de Norte a Sur, sino que se ve ligeramente inclinada para compensar la ilu~inac:i6n solar en las diversas e taciones. La ciudad es1á abrigacl.'l de los
vientos por el Cerro del Fortín al oroeste. Seguramente el planificador
trazó sólo el centro de la ciudad y unos cuantos bloques alrededor, pero u
crecimiento estaba indicado y creció uniformemente en los cuatro rum&amp;s,
porque en ellos las condiciones eran tal vez iguales. El crecimiento se efect 6
naturalmente, y después se fuernn Jlenando los ángulos, ele modo que hasta
principios del siglo X.X Oaxaca ofrecía una fonna sensiblemente cuadrada.
pero c~n sus ángulos dirigidos a los cuatro puntos cardinales, y en ese cuadrado mserta el tablero de damas, según las directrices que clio el urbanista".

El trazo debe haberse hecho entre 1528 y 1535, porque ya el com·ento de
San Pablo, el templo -que ya no ermita- de an Juan de Dios y las casas
de Cortés y Maldonado estaban perfectamente encuadradas en calles tira•
das a cordel. i las Casas Consi toriales empezaban a labrarse ni tampo o
la Catedral. Los cimientos de la Catedral se colocan por 1538 6 40, para
quedar concluida la obra después de sucesivas restauraciones, "aunque con
formas no muy arrogantes", en 1555. Parece que el templo que igui6 a las
primeras construcciones dominicas fue el que se llamó originalmente "Lá•
grimas de San Pedro", ahora titulado del Carmen Bajo, situado tomando
como eje la Plaza de Annas, pero con dirección al 1 oroeste, y más tarde el
pequeño hospital y capilla de an Cosme y an Damián, a igual distancia.
AJ arte comenzaban a le\'antarsc el templo y convento grandes de Santo
Domingo de Guzmán.
Como los desbordamientos del Río Atoyac, hacia el Sur de la ciudad, causaban grandes perjuicios anegando las calles próximas a an Juan de Dios,
el corregidor Cristóbal de Espíndola, con "el tequio'' de indios mandados
traer de los pueblos aledaños y pagando los vecinos la herramienta, pudo
retirar dicho río dándole el cauce que hasta ahora reconoce.

589

�En 1835, por bula del Papa Paulo III, se erigió el obispado de Antequera.
Correspondió ser su primer titular a Fr. Juan López de Zárate.
Para construir las Casas Consistoriales y la Cárcel se dispuso de determinado número de indios con residencia cercana a la ciudad. Con ese fin se les
dieron tierras en la parte correspondiente a la Trinidad de las Huertas. Muchos de ellos eran ocupados también en servicios domésticoo, que desempeñaban en las casas de los españoles. Se les conocía con el nombre de nobories.
En recompensa de esta servidumbre eran libres, hasta donde cabe suponerlo,
y no pagaban tributo. Por treinta años estuvieron reclamando que se les
confirmara la propiedad de los terrenos de La Trinidad, hasta que, el 7 de
julio de 1563, el virrey don Luis de Velasco hijo accedió a sus ruegos. Los
seivicios exigidos de ellos por los españoles deben haber sido bastante duros
y su trato es presumible que haya llegado en ocasiones hasta las .fronteras de
la crueldad obligando al clero regular a salir en su defensa y protección, pata
lo que éste fundó dentro de la zona en que estaban encasillados, dos pequeñas iglesias, cuyos nombres de La Consolación y La Defensa son suficientemente elocuentes para hacer suponer los verdaderos motivos de ambas fundaciones.
La ciudad iba creciendo lentamente. Fr. Alonso Ponce, haciendo una brevísima semblanza de Antequera, dice: nEn Guaxaca, la segunda población
de españoles de la Nueva España, todas las casas eran de adobe, techos cubiertos de teja y hay en ella gran vecindad". El fraile inglés Tomás Gage le
concede para ese tiempo una poblaci6n de dos mil habitantes, dato que confirma el padre Burgoa. Pérez de Rivas afirma en su Historia de la Compañía
( de Jesús), que a fines del siglo XVI s6lo había en Antequeta 500 vecinos.
Empero, los datos demográficos de los visitantes son inciertos debido a dos
motivos: que se acostumbraba contar exclusivamente a peninsulares y criollos y que sólo inspiran confianza los datos censuales de nacimientos y defunciones de la parroquia dcl Sagrario, a partir de 1652, en que da principio
el registro eclesiástico.
Compaginando, por analogía, es casi S&lt;!oiTllfO tjue a mediados del siglo XVI
las Casas Consistoriales eran un modesto edificio de muros de adobe y techos
de teja. Su calidad mejora mucho hasta el siglo XVII. La primitiva edificación fue derruida para levantar en su lugar las Casas Reales. Estas fueron
proyectadas y dirigidas por el Corregidor, Teniente Coronel de Infantería
don Nicolás de Lafora. Los constantes temblores de tierra las destruyeron parcialmente. Con disculpas por salirnos brevemente de la época, debernos decir
que de 1832 en adelante, los gobernadores José López Ortigoza )' Benito
Juárez se empeñaron en su reconstrucción. Esta se encomend6 en 1832 al
ingeniero don Francisco de Paula Heredia, \'enido de México para ese fin,
La última reconstrucción se hiz-0 durante los cuatro sucesivos regímenes de

590

gobierno del licenciado Anastasia García Toledo, del coronel Constantino
Chapital, del general Vicente González y del licenciado Eduardo Vasconcelos, en CU)O período se concluyó dándoseles continuidad a los tres grandes
patios y la belleza monumental que ostenta el edificio.
La imposición del régimen colonial y de la nueva religión, instituciones
que no fueron igualmente aceptadas en todos los pueblos, motivó rebeliones
y alteraciones del orden. Varias insurrecciones fueron causadas por las expoliaciones de fiscales y alcaldes mayores en Teococuilco, Ixtepeji y Tiltepec, en
la sierra zapoteca; en Pápalo y Teutila, en la Cañada; en Sosola y Tututepec,
en las Mi.xtecas ¡ en Coatlán, .z.ona Chontal, y en la villa de Guadalcázar, hoy
Tehuantepec. La rebelión de los Coatlanes, recién iniciada la colonización,
asumió aspectos graves. Finalmente, la rebeldía de San Francisco Cajonos,
Villa Alta, fue provocada por la reacción de los frailes ante descubiertas
idolatrías.
En rigor la suhlevación de los Chontales se debió a la exigencia de los
españoles para que los indios de ese grupo étnico fueran a trabajar a las minas de San Baltasar Chichicapa, caminando 16 leguas, distancia que separa
a ese pueblo del real de minas. Les daban un tomín por paga en cada día
de labor, o sea la octava parte de un castellano, que equivalía más o menos
a un real, o sea doce centavos de principios del siglo XIX. Los indios de los
diferentes Coatlanes se organizaron y la alarma de un ataque a la capital de
la Provincia cundió. Los vecinos tuvieron que armarse y salir a combatirlos
y sujetarlos, encabezados por el Oidor Pedro Almíndez Chirinos, que ex
profeso vino de México. Don Lucas Alamán asegura que los sublevados dieron muerte a 50 españoles.
La insurrección de Tehuantepec se debi6 a los castigos de azotes que el
alcalde mayor, Juan de Avellán, mandó propinarles a los indios por retardo
en ]a entrega de los tributos. Los indios se coaligaron, rodearon las casas reales y les prendieron fuego. El alcalde logró salir, escudado en su rodela y
blandiendo espadín, pero fue muerto de una pedrada en la cabeza. La rebelión se extendió a Nejapa y Villa Alta. Impotente el gobierno, recurrió para
aplacarla al obispo de Oaxaca don Antonio Cuevas Dávalos, quien después
de oír las querellas de los indios, puso remedio a sus males informando de
la verdad al virrey, duque de Alburquerque.
Los sucesos de San Francisco Ca jonos se inician el 14 de septiembre de
1700 y fueron motivados por la denuncia de actos de idolatría que hicieron
ante los frailes dos fiscales de la iglesia, Juan Bautista y Jacinto de los Angeles. Los indios abandonaron el pueblo y fueron a sublevar a los de San
Pablo, San Pedro, San Mateo, Santo Domingo y San Miguel Oajonos. Juntos
amenazaron con incendiar el convento, en donde se hallaban refugiados los
frailes, los oficiales reales y sus familias, pero ofrecieron desistir si les eran

591

�entregados los fiscales. Los frailes al pnnop10 se negaron, pero se impuso
el español Antonio Pineda, y después de haber sido confesados y absueltos
por los religiosos Gaspar de los Reyes y Alonso de Vargas ---el primero muy
conocido por sus estudios de la lengua zapoleca-, fueron entregados a los
idólatras, que los condujeron en medio de brutales azotes a San Pablo Cajonos1 en donde los saaificaron.
No tardó la represión de la fuerza, venida de Villa Alta. Hallaron los cadáveres semienterrados al fondo de una barranca. De las averiguaciones judiciales resultaron 15 responsables, a los que el 11 de enero de 1703 se les
aplicó la pena del garrote. Decapitados después, fueron colocadas sus cabei.as en lugares públicos.
Cuando en este siglo el arzobispo de Oaxaca, Gmow, en visita pastoral
que hizo en los Cajonos, fue enterado del martirio de los fiscales, hizo desenterrar sus restos y pidió a Roma su beatificación.
Corolario de estas idolatrías y supersticiones fueron los secretos ritos paganos descubiertos en San Juan Teitipac, Tlacolula, castigados por la Inquisición conforme a sus prácticas de reducir a cenizas a los cadáveres por la purificación del fuego. El presbítero José Antonio Gay dice prudentemente que
"por acaso se prendió fuego en la leña de los braseros", y el padre Burgoa
da al hecho un sentido providencial como de Juicio de Dios, al afirmar que
"descendió fuego del cielo". Fue el único acto inquisitorial con suplicio habido en Oaxaca.

•
La educación era estricta y exclusivamente religiosa. Fue impartida de manera principal por la Orden de Santo Domingo, tanto en ln evangelización
como en la docencia. Los jesuitas fundaron en Antequera, en 15 76, el colegio
de an Juan, que es el más antiguo de que se tiene noticia. Once años después, el obispo Bartolomé de Ledesma estabJeció la escuela de San Bartola,
y en 1746 el obispo Felipe Gómez de Angulo promovió la fundación de la
Universidad del Sur, con sede en esta ciudad, para la enseñanza de algunas
carreras profesionales, pero el dictamen formulado por el rector de la Universidad Real y Pontificia de México fue adverso al proyecto. Hasta 1763,
a iniciativa del obispo Tomás de Monterroso, se fundó el Seminario de la
Santa Cruz.
La primera escuela para mujeres fue el Colegio de Niñas, fundación que
en 1700 se debió al obispo Sariñana. Finalidad de este plantel fue preparar
a la mujer sin recursos económicos, para ganarse la vida en todas las activi&lt;lades manuales propias, entonces, ele su sexo: cocina, repostería, confección
de ropa, bordado y economía doméstica.

592

Sobre el establecimiento de la primera imprenta en Antcquera, el libro impreso en Oaxaca con fecha más antigua, es el Sermón fúnebre pronunciado

en las honras de la venerable madre Jacinta Marfa Ana de San Antonio
religiosa del monasterio de Santa Catarina de la ciudad de Oaxaca, sermón
escrito por el padre Sebastián de Santander en la ocasión indicada. Tiene pie
de imprenta de doña Francisca Flores viuda de Ramkcz de Aguilar, y fecha
de 1720; pero como esta señora recibió la imprenta en herencia de su difunto esposo, es muy probable que en ella se hayan publicado antes otros
libros en ,ida del señor Ramírez de Aguilar.

•
Antequera era una población bien situada para el comercio entre los puertos de Vcracruz y AcapuJco y entre las ciudades de Mé.. . ico y Puebla, por una
parte, y Guatemala y Centroamérica, por la otra. Su condición de lugar de
paso, la necesidad de hacer escala en ella, le garantizaba la presencia de nutrida población foránea y el tránsito constante de arrierías. De ambos puertos
y de la capital de la Nueva España nos llegaba infinidad de mercaderías.
El servicio postal entre esos lugares y Jas poblaciones intenncdias fue establecido a fines del siglo XVI, por don Martín Olivares, aunque con gran irregularidad. A mediados del XVII, a iniciativa del obispo Felipe Gómez de
Angulo se regularizó valiéndose de los viajes de las arrierías, que así se convirtieron en agencias postales.
A pesar de que Cortés había fundado de su peculio astilleros en Salina
Cr\lz -merced a los cuales se construyeron varios barcos con los que se llegó
a California y se descubrió el mar llamado de Cortés-, nuestro incipiente
comercio marítimo no pudo desarrollarse. Diego Ocampo logró abrir la ruta
de Salina Cruz a] Perú, pero esta vía fue anulada por la Corona con pretexto
de que perjudicaba al Consulado de Sevilla.
Tres fuentes importantes de enriquecimiento tuvo nuestra Provincia durante
la Colonia: ]a seda, ]a grana y la minería. Et cultivo de la seda llegó a su
máximo, según Motolinía, que Yisit6 la 11.i.."1'.leca en diversas ocasiones, entre
1540 y 1541. ''Este año se cojerán -dice- más de 15,000 lib1·as de seda" ...
"y sale tan buena que dicen los maestros que la tratan, que la tototzi es mejor que la joyante de Granada". Y Burgoa refiere que "el auge duró 50 años"
hasta que 'el gusano de la codicia devoró al de la seda", por los abusos de
los oficiales reales de la hacienda pública. Baste saber que los indios de Nochixtlán prefirieron talar sus morera, porque los crecidos impuestos ab orbían la utilidad.
En cuanto a la grana, su producción fue de 26 931 013 Jibras, con valor
de $ 95 160 497.09 en un período de 62 años de 1758 a 1820. Esta bonanza

593
H38

�aumentó el cau&lt;lal de los ricos sin empobrecer a los econ6micamente débiles,
porque la semilla se podía culti\'ar y cose har en cualquier predio rustico
sin exce ivas inversiones. En 1820 fue decreciendo, y por fin dejó de cultivarse como al pJincipio por la introducción de las anilinas aJemanas en cl
mercado. in embargo, hay constane'ias de que en 1847, durante el gobierno
de Juárez, el comer iante inglés Diego Innes continuaba c.:¡portanclo este producto. La crisis sobre\·ino por la competencia de la química moderna.
imultáne.amcnte a la grana, durant d propio siglo XVIII la producción
de metales preciosos de oro y plata llegó a su épo·a de esplendor. Esta bona1l7.a duró aproximadamente hasta mediados del siglo pasado, aunque ya
en fonna de r ciente y, según informes de aquel tiempo, debido al agotamiento de los filon de metal por los asentamíentos de las capas geológicas,
con hundimiento o des,iación de las ,·etas metalíferas.
Consecuencia natural de este enriquecimiento fue la construcción de algunos
de los más bellos y monument.afes edificios de nuestra arquitectura civil y
r ligiosa. A merced suyo .e completó en el siglo XVIII la urbanización de
Anteq_uera y de varias poblaciones importantes de la Pro\'ínC'ia. La Capital
creció y se desarrolló hasta llegar a la situación que akanzaba a fines del período colonial. Para 1774- contaba Antequera con H,000 habitantes y, al concluir el año de 1793, es decir, s6lo después de 19, la poblaci6n contó con un
censo de 22,113 almas, o sea que casi
había doblado. ''Es Oaxaca -dice el
padre Florencia- una de las más populosas y bien fundadas ciudades de la
'ueva España. Con la riqueza grande de la grana, que después del oro y
d la plata es en la 1 ueva España el género más precioso que abunda en
extremo en el \'alle, y otros géneros que hacen muy acreditado el trato y comercio de esta ciudad, ha crecido tanto, que de pués de la de México y
Puebla tiene el tercer lugar en la ueva España".
La vida del Pcniru;ular y del criollo. y aun la del mestizo de ]a clase media,
era tranquila en Oa. ·aca: terna pocas nec ·dad
sus diversiones eran por
demás sencillas. En Antcquera, consistían en paseos dominicales a Cuilapan
)' anta Lucía del Camino; gustaban de los ''palos cnccbados", las cucañas y,
cuando raramente Jos había concurrían a los auto sacramentales y comedias
de capa y espada. En lo pueblos de menor entidad, con e.."&lt;cepción de las
distracciones modernas del cine y el radio, eran, poco más. o meno , las mismas que ahora.
La plata a umulada por el auge de la grana y la minería iba a parar a los
"entierros".
admiraba don Carlos María Bustamante en un opúsculo publicado en 1821, del número fabuloso de tesoros escondidos en las entrañas
de la tierra y de lo muchos enterradores de pL'lta amonedada que morían
llevándose su secreto a la tumba.

Como en la Edad Media europea y como sucedía en tocia la
594

ueva España,

el cultivo de las ciencias, las artes y la filosofía estaba re ervndo a los conventos. Al dominico Francisco de Burgoa se deben Jos primeros relatos históricos } geográficos sobre esta Pro\'incia, aunque elaborados in sistema y con
el fin principal de destacar la obra e\·angeJi¡,,adora y misional de sus hermanos
en reli~ióu. Labor eminente fue la realizada QOr los propios dominicos en los
estudios lingüísticos de idiomas y dialecto hablado en la extensa Provincia.
La \'asta nómina, aquí muy reducida por premura de tiempo, de los beneméritos frailes es ésta: Juan de C6rdo\'a., Jerónimo de Bcteta, Leonardo Levanto, Gaspar de los Reyes, r fartín Jiménez Agüero, Francisco arabia y 'icolás Barreda, cuyos trabajos alcanzaron el privilegio de ser publicados.
Una buena parte de la obra arqu.itcct6nica de templo y conventos se debe
a los frailes españoles. S61o excepcionalmente participaron en ella profesionales ,-enidos de E paña. En Santo Domingo y Santa Catarina se sabe que
participé, Fr. Hernando Cavare.os; en San Franci co, Fr. Francisco de Torantos; en La Soledad y Belén, Fr. Sebastián de San Felipe; en San José, el
ra menrionado teniente coronel Nicolás de Laiora. constructor de la Casas
Reales de esta ciudad, y en Cuilapan, los frailes Domingo de Aguiñaga Agustín de a.lazar y el portugués Antonio Barbosa, pero son más los nombres de
los que se desconocen.
En la pintura des&lt;'o116 Miguel Cabrera, célebre en toda 1a Nueva España_;
en la mú ica, el indio zapoteca Juan ?\,latías, autor de los Libros Corales de
Catedral y de un Stabat M ater que, con eJ de Rossini, e escucha los Viernes
de la emana fayor en lo principales templos de Oa.xaca. En la escultura
religiosa en cantera
ostentan, entre otras, los notables dtscendimientos de
Yanhuitlá11 y de Ja Capilla del Señor de la Cruz, anexa al templo de Tlacolula, ambas en aJtorrelieve; la representaciones de la i.rgen del Rosario,
también en altorrelieve, en la r pilla que lleva este nombre, anexa al templo de Santo Domingo; Jas imágenes decapitadas de los santos de la Orden
dominica que ornan el Coro Alto y las que forman el Arbol Gen al6gico
de anto Domingo d Guzmán en el Coro Bajo del mismo templo; finalmente, la imagen de la Magdalena, en el frontis de La oledad, y en el frontis del templo de an Agu tin, la de te P'adre de la lglc¡;ia, rodeado de su
di cípulo~.

En cuanto a la h rrajcría artí tica de templos, conventos y casa particulares, aún quedan abundantes testimonios, que don Manuel Toussaint ensalza con pasión de artista: "El lujo, el ornato: el derroche con que Oaxaca
sorprende al forastero -dice-- es la profusión del hierro forjado. El día que
un dibujante nativo de la cíudad se arme de paciencia )' recoja en un álbum
con la humildad y unción necesarias los disefios de tanto barandal, de tanta
reja, de tanto llamador, de tanta bisagra, de tanta bocallave, merecerá bien
de su tierra. Más que en Puebla o en Qucrétaro abundan en Oaxaca los ba-

595

�randales de balc6n de historiados dibujos, de combinaciones diversas hechas
con motivos sencillos, de balaústres retorcidos en varias formas, con curvas
y contracurvas y los remates de reja suntuosos. Por momentos -agregael hierro ha ascendido de categoría: semeja er vegetal. En esos balcones en
ángulo que tanto abundan hay una pieza curva que suj ta el barandal a la
esquina del muro formando uno a modo de arco. En la parte más ,·olada el
vástago se bifurca, le brota un ramo de hierro, que se inclina hacia abajo,
no hace una re,·erenda y estalla en una gran flor de anchos pétalos] de erectos pistilos, ele rígida inmovilidad a la brisa que intenta inocente vencer al
calor, pero no sin gracia, momificada en los siglos".

sus templos y conventos, y aun antes. Dos hospitales fundaron en esta ciudad:
el de San Cosme y San Damián, con su capilla anexa, y el benemérito de an
Juan de Dios. Esta instilucion contaron con la inagotable munificencia del
benefactor oa.-xaqueño don Manuel Fernández Fiallo. E te filántropo puso
su inmeruo capital a la disposición de todo género d obras ch-iles y rcligiosas.

•
elTÚn el historiador don José Antonio Gay la ,·ida del indio en el siglo
'VIII, era muy humilde, pero esta situación se compensaba por su carencia
de afane y fatigas. "Desde su infancia -dice- gozaba de la más amplia
libertad: crecía y se desarrollaba sin obstáculo, sin tener otra obligación que
la de aprender la doctrina cristiana, pues frecu ntemente no se le obligaba
aún a apr nder a leer''. El distinguido hi tori6grafo y sacerdote no se refiere
a la condición de peon que guardaban miles de indios posiblemente porque él escribió su Historia de Oa.'Caca, a fin s del iglo pasado, entre los . tentas y los ochentas, en una época cuyo ambiente de servidumbre en l medio
rural no 1 hizo reparar en las duras faenas del peón de Hacienda tal vez
porque entonces esta situación se consideraba normal.
Pero tampoco e impo "bl negarse a rreer absolutamente en su dicho. os
inclinamo a creer, con criterio actual que lo que él llama libertad debe traducirse por el concepto de abandono, pues si no era atendido por el poder
públi o o por la .Iglesia tam~ era víctima de gra\'ámenes y molestias. Y
termina diciendo: "Si la felicidad es po ible sobre la tierra, los indios eran
felices
fines del siglo pasado", siglo que visto desde nuestro tiempo es
el XVIII.
Verdad es que eJ indio estaba excluido del serdcio militar como es fácil
observar f'Studiando la última década del ya citado siglo XVIII, cuando la
ueva España estaba bajo la amena.za d in\'asión de sus cos , ya fuere por
expedicionarios ingleses o france es, por cuyo peligro se organizaron en Oa.xaca,
igual que en otras partes, las milicias provinciales, Como los españoles estaban destinados a la clase de oficial , el peso del servicio recaía en los m tizos, que ingresaban como soldados raso·.
Es curioso ob ervar que durante el siglo XVII y gran parte del siguiente,
Oa:xaca no tuvo cuerpos de ejército. e d conocían entonces los desfiles militares, las marchas y las prácticas de cuartel. De manera que cuando. con
motivo del peligro ant señalado. se organizan en Oaxaca las milicias la
sociedad }' el pueblo sentían aversión por la carrera de Jas armas, y si ingresaban eran obligados por el gobi mo. El padre Gay asegura que no s61o era
aversión lo que el oa.uqueño sentía en e tiempo por el servicio militar, sino
horror.
¿

•
Debe haber tenido el indio, desde ntonces y por tradición, gran habilidad
en las artes populares, las que no trascendieron de la Colonia a la época
ind pendiente porque sus frutos, si los hubo, nadie los estimó. Y en realidad
así fue durante el siglo pasado y primeras décadas del actual. A la Re,·olución Mei·icana correspondió reivindicar el arte indígena ) sacarlo de su
postergación.
El indio, prindpalmente el zapoteca, tenía gran habilidad para litigar y
pleit ar en defensa de sus tierras. Su sentido jurídico, desarrollado desde Jo
ú mpos pr hispánicos, fue ayudado y fortale ido por el fraile dominico, que
lo asistió con sus con jos cuando compare ía ante jueces · alcalde . Y el
fraile, a su ,·cz. tuvo ante qu volverse ducho en achaques jurídicos, por la
nece idad de participar, como actor o como demandado en alegatos de justicia para conservar sus sinecuras prebendas, confonne al original espíritu
de la Conquista de evangelizar y ganar almas para el Cielo, o defenderse de
autoridades civiles y eclesiásticas, cuando la Corona, en uso del regalismo,
ordenó 1a seculari.zaci6n de los templos de las Ordenes religiosas. Esto ocasionó en 1627 una enconada lucha ntre dominicos y franciscanos, por una
parte, y el obispo de Oaxaca Bartolomé Boh6rquez, por la otra, luéha cuyo
escandaloso incidentes, hechos públicos, culminaron con la excomunión de
dichos frailes por el diocesano pro,incial, y luego, con la e.'Ccomunión de é t
por fray Diego de lbáñez, juez conservador dcl convento Franciscano de México, que vino a Oaxaca con buenas armas pontificales a dt'fender a sus compañeros de Orden. A í, pue , hubo en Oaxaca muchos indios ladinos y picaplcitero , covacbuclistas )' huizacheros. ~ fás tarde, durante el régimen independiente, no poco. de los que alcanuu-on título de abogados llegaron a ostentar merecida fama, que rebasó las frontera de Oaxaca.
En el transcurso de los i los XVI al XVIII fueron llegando a la Provincia
di\'ersas Ordenes religiosas de frailes y monja conforme se iban construyendo

r

596

597

�•
Situada la Provincia de Oaxaca en una zona de muy frecuente sism.icidad,
su suelo se onmovió con fuertes movimientos terráqueos, y algunos tuvieron
el carácter de terremotos.
Se registran los de 1603, 1619, cl de 1696, en agoto 20; los de 1727, en
marzo 5 y 18; la serie de 1775, del 21 al 26 de septiembre; la serie de 1787,
del 28 al 31 de marzo, temblores éstos llamados de San Si.xto y, finalmente,
dentro de la época colonial, el de 5 de octubre de 180 l. Probablemente lo
de San Si.,.-to, verdadero. terremotos, fueron los sismos más violento·, maremotos todos ellos, originados en las Costas del Pacífico, entre Guerrero )' Oaxaca. Se recuerda que durante el sismo de 30 de marzo de 1787 fue sacada
en procesión la Virgen de la oledad para implorar su intercesión. Cuando
la imagen pasaba bajo el arco de la puerta que comunir.a el atrio con la
plazuela, repitió el temblor con gran estrépito, y como la clave del arc:o amenazara desplomarse, el cortejo re resó violentamente a la iglesia entre clamores y llantos. Ese día los presos fueron sacados de la cárcel y la población
durmió en calles y jardines públicos, tal y como nosotros, los de mi generación, lo lúcimos en 193 L por causa del sismo del día 14.
Hubo otros fenómenos que dejaron asombro o terror en el ánimo de los
oa.xaqueiios. La población se conmovió con lo" eclipse.s totales de Sol habidos,
respectivamente, el 23 de agosto de 1690 y el 31 de mayo de 1752.
Ya que estamos en el capítulo de calamidades, diremos que una e~pantosa
epidemia de viruela, que particularmente se cebó entre la población infantil,
com nzó a asolar la Provincia toda en 1779. Como los padres insolventes dejaban lo cadáveres de sus hijo en las puertas de algunos templo , como an
Francisco La 1erred, Los iete Príncipes, La Defensa }" Consolación, se abrieron fosas profunda en los cementerio anexos; pero como fueran insuficientes, se tuvo que improvi!iar un nuevo cementerio en los Llanos de lxcotel,
con el nombre d
an Miguel, para inhumar a los cientos de víctimas, que
fallecían con los rostros y cuerpccitos horriblemente desfigurados por las llagas.
Ese mismo panteón se autorizó para adultos a partir de la expedición de las
Leyes de Reforma. Hoy es el actual Panteón .Municipal de la ciudad.
Otra calamidad pública fue la plaga de la langosta, que en 1804, en inmensas mangas que oscurecían el Sol, devastó la agricultura de la Provincia.
Por eso a 1804 se le conoció en Oaxaca con el nombre fatídico de "El año
del hambre".
Como resultado de e ta calamidad se formaron en varias partes de la Provincia bandas de asaltantes que hacían peligroso o inac esible el tránsito asolando diversos parajes, entre ellos las Cuestas de Ocotlán y de San Juan del

Rey (hoy del Estado), el cerro del Zopilote, Ejutla, y las Cumbres de Tanga
y Cuajimolops.
Oaxaca, como toda las Provincias de la 1 ueva España, estaba organizada
políticamente en corregimientos. El último Corregidor fue don José María
Lazo y Nacarino. A partir de 1787, por disposición del Marqués de Sonora,
Ministro de Carlos Ill, se dividió la Nueva España en 15 grandes Intendencias. El primer Intendente de Oaxaca fue don Antonio de Mora y Peizal. Esta
nueva organización política y territorial nos fue desfavorable porque redujo
las dimen iones de la Provincia ccrcenándole muy extensas zonas. Antes de
esta reforma Oa.xaca contaba con litorales no sólo en el Pacífico, sino también en el Golfo, en cuyas co tas le pertenecían los puertos de Coatzacoalcos
y Alvarado, así como otras tierras que a partir de entonces se incorporaron
a Veracruz y Tabasco.
Conforme a los estudios fo1mulados por Femando Navarro )' Noriega. la
población de Oa.-..aca en 1810 staba formada por 526,446 indios, 37,694 peninsulares y 31,444- ca tas, lo que daba un total de 595,604 habitantes. Había 173
frailes, 169 monjas y 180 clér·..,os. La di,·isi6n territorial para ese año arrojaba las cifrai siguientes: 269 ranchos, 83 haciendas, 5 estancias de ganado,
26 trapiches, 10 reales de minas, 1 ciudad (Antequera) y cinco villas, que
eran: Santa María Oaxaca 1 o sea El Marquesado! Jalapa deJ Marqués Villa
Alta, Guadalcázar (hoy Tehuante~c), y Etla, y 928 pueblos. Véase aquí el
germen de la actual pulverización municipal.
Veinticuatro obi 'POS tuvo la Provincia de Oaxaca, de 1835 a 1820, dentro
del período colonial. El primero, según ya dijimos, fue Fray Juan López de
Zárate; cl último, don Manuel Isidoro Pérez. Este prelado continuó al frente
de la diócesis hasta 1827, en que por barruntarse ya la expulsión de los españoles, se trasladó a España. Allá renunció t'I 27 de diciembre de 1831.
De los 24 obispos que actuaron en Oaxaca durante la Colonia, siete fueron criollos: Gregario de Omaña y Sotomayor, Tomás Montaña, Isidro Sariñana, Juan de Cervantes Alonso de las Cuevas Dáva.los, Baltasar de Covarrubias }' icolás &lt;lel Puerto.
De este último, Nicolás del Puerto, cabe subrayar que fue el único prelado
en toda la Nueva España y po iblemente en toda la América hispana al que
cupo la satisfacción de gobernar la di· csis de su propia Provincia Eclesiástica, pues que nació en Santa Catarina Minas, Zimatlán.
En biografías y diccionarios biográficos, como cl de don Antonio García
Cubas, se asegura que Del Puerto era de raza pura indígena. Este error se ha
propagado, incluso en la pintura que de este prelado se ostenta en la Catedral de Oaxaca, en la Galería de Obi pos. Aunque, de haber sido indio Del
Puerto, tal hecho redundaría en honra de nuestros 7.apotecas, por su talento
y prominente pe1-sonalidad, vale la pena rectificar el error, que se puede

599
598

�advertir en la Probanza de Linaje promovida por DeJ Puerto como aspirante
a Juez Ordinario Eclesiástico de la di6cesis ele Puebla. Según es~ expediente,
fue hijo de don Martín Ortiz del Puerto y de doña María Colmenares y Salgado. El padre Burgoa rompareci6 en estas diligencias de probanza con su
carácter de primo hennaoo de Del Puerto Eºr el lado materno.
Después de esta digresión que consideramos importante y necesaria, cabe
decir que de los obispos mencionados, fueron los más distinguidos por su talento y espíritu de servicio: De las Cuevas Dávalos, pacificador de Tehuantepec y defensor de Jos indios, notable por su humildad, que más resaltaba
porque era hijo del Duque de Cantabria r de la Princesa Ana Donalcs. de
la Casa de Aragón, y el mencionado Del Puerto, a quien por su elocuencia
se le conoció como ''el Cicerón de los estrados". Fue rector de la Universidad
Real y Pontificia de México y Presidente de la Audiencia de Guadalajara y
del Consejo Real.
La reseña anterior nos permite íijar los iguientes puntos de obsen·aci6n:
el carácter del oaxaqueño, en gran parte definido por la herencia y el medio,
como elementos determinantes de su historia, ofrece una trayectoria de pueblo
que se ha comportado de manera diferente en las cuatro diversas épocas de
su vida: en los tiempos prehispánicos, en la Colonia y parte de la etapa independiente, en la Reforma y la Intervenci6n Francesa y el Imperio y, finalmente, en la época actual, a partir de la penetraci6n en Oa.xaca de la ideología de la Revolución fexicana.
La e,q:lfesi6n de ese carácter es más claro aquí, en la Capital de la Provincia que en el medio rural o en las villas y pequeñas ciudades, por la influencia que en ' tos ejercen los regionalismos, dialectos y costumbres.
Con la resolución, primero, de Cosijoeza, de considerarse vasallo de Carlos V, y la decisión, má tarde, de los soldados hispanos fundadores de la
villa de Huaxyacac, se advierten actos voluntariosos definidores de un carácter hi.st6rico en fonnación.
Recapitulando,
destacan los siguientes hechos:
lo. Antequera, como realización definitiva, es eJ resultado de una lucha
perseverante contra el hombre más iníluyent y poderoso de la ueva España.
2o. No se registró jamás una oposición franca contra la ocupación del español en la regi6n zapoteca. Tampoco la hubo en las dos Mixtecas. Pero sí
hubo rebeliones contra los abusos del poder y las exacciones de tributos. Así
también ocurrieron contra la imposición de la nueva religión. uestros indios aceptaron el nuevo Orden, pero clamaron contra la injusticia y defendieron el derecho de conservar sus creencias.
3o. Tres fuentes de riqueza tuvo Oaxaca: la seda, la grana y la minería.
En rigor, a las dos últimas debió su crecimiento y riqueza monumental. hasta
llegar a ser considerada su ciudad Capital como la tercera de la Nueva Es-

600

paña. Un nacionalismo peninsular mal entendido ahogó y mató en embri6n
la industria de la seda.
4o. La nueva división territorial de Intendencias redujo notablemente la
dimensión de Oaxaca y la privó de su carácter geográfico de Provincia ístmica
de dos mares.
5o. Contra lo que se suponía, la poblaci6n dedicada en Oa.-xaca al profesionalismo religioso sólo representa a principios del siglo XIX el 1.1 % de la
población total d~ la Pro\incia.
60. Se pu_ede considerar en términos generales que a partir de dos siglos
antes de Ja proclamación de la Independencia Nacional, la situación política
y social del criollo y del mestizo sólo excepcionalmente fue cruenta, y que el
indio no sufrió el peso de la Conquista y de la colonizaci6n en forma tal
que lo privara de todas sus libertades o lo mantuviese sumido en una miseria
lacerante.
7o. Contribuyó a aliviar, en todo caso, la situación del indio su ineptitud
legal para el senicio militar.
80. La actitud de relativa abstención del oaxaqueño como participe de la
insurgencia contra España se debió, por wia parte. a la situación aludida en
los dos puntos antí'riores, a mayor abundamiento en una provincia de muy
fuerte población indígena y, por la otra, a la aversión que criollos y mestizo
sentían por la milicia, sin omitir Ja influencia moral que la Iglesia ejercía
sobre las clases directivas.

9o. Durante los 300 años de régimen colonial, Oaxaca pudo improvisarse ,
un modo de vivir rui generis, que aún se conserva en la tradición y en ciertas
costumbres populares. El oaxaqueño tuvo pocas necesidades, disfrutó de sencillas distraccione · y, para deleite de su paladar, supo inventarse una cocina
de guiSQS excelentes a base de carnes, vegetales y chile, y una no menos deliciosa repostería. Estos platillos )' manjares, ·sobreviviendo al pasado, constituyen aún uno de los atractivos más seductores de Oa.-xaca.
10. Imposible rería negar que, para bien o para mal del oa.'&lt;aqueño, la
herencia indohispana y el relativo goce de sus libertades durante una buena
porción de la Colonia, Je conformaron un carácter independiente! inclinado
al indh·idualismo y con bastante fácil acceso al liberalismo, y así propende
a la reivindicación de sus libertades, incluso a las que el clero le cnajen6. De
allí su adhesión natural al liberalismo político, a la doctrina reformista y,
finalmente, su actitud combativa contra la Intervención y el Imperio.
11. Al estallar la revolución de l810, el medio cultivado de Oaxaca se formaba de frailes, dignidades eclesiásticas, funcionarios reales jueces y abogados que, por su profesión o empleo, estaban adscritos a la 6rbita de influencia de la política colonialista. Preponderaban el peninsular y el criollo; pero
este último, diversamente a lo que ocuoía en otras regiones de la ueva E -

601

�paña -como en El Bajío, de mestizaje mejor equilibrado- giraba en tomo
del español, como su satélite, sin la proximidad de un grupo mestizo, fuerte
en n(1mero y suficientemente promisor en audacia. Por eso nuestros primeros
brotes bbertar:ios fueron ahogados en su cuna.
12. El conocimiento del derecho común y' canónico del fraile, aunado a
una estimable erudición dogmática, patrística y h rmenéutica, hicieron del
Oaxaca colonial tcrr •no propicio a los debates académicos entre los parciales
del regalismo y del ultramontanismo. Así, entre los adláteres y C'orifeos de uno
y otro bandos se fue iniciando anticipado proselitismo, aWique entonces s6lo
en el campo de la teoría pero canalizado más tarde hacia la adhesión o repulsa de las ideas políticas de la Independencia.
Por eso el oaxaqueño novecenti ta, al entregarse en la década 1857-1867,
con pasión. a la defensa de las ideas reformistas, primero,
de la soberanía
nacional después, pudo compensar con creces una actitud que inconsultamente podría considerarse como de tibieza o incertidumbre d su deber, alcanzando uno de los más alto lugares como batallador y patriota.
Estuvo presente en la frustránea conspiración de T'moco y Palacios, en las
acciones militares de Jamiltcpec, en las funcion de armas de Huajuapan, con
Morelos y Valerio Trujano y. finalmente, e11 los combates de Yanhuitlán,
bajo el comando del teniente coronel Antonio de Le6n.

LA HISTORIOGRAFf A LOCAL: APORTACIONES•
MEXIC
AS

Lms

r

GoNzÁLEZ

El Colegio de Méxiro

I. PR.ol'Ósrros

Y

D1scULPAS:

LA Hf TORIOGRAFÍA LOCAL no figura en el balance que h.izo El Colegio de
México en 1966 con eJ nombre de Veinticinco años de investigación histórica
en México. 1 Cuando se proyectaba esa obra, alguien recordó la carta escrita
diez año antes por don Allonso Reyes a don Daniel Co. ío Villegas. Allí se
lee: "Es tiempo de \'Olver los ojos hacia nuestros cronistas e historiadores
locales y recoger, así, la ' contribud6n particular de tanto riachuelo y arroyo
en la gran corriente de nuestra epope)a nacional. . . Habría que comenzar
por un inventario, por una bibliografía metódica, que usted bien pudiera
encargar a los excelentes colaboradores de su revista" .2

En 1965 nadie aceptó la tarea solicitada por don Alfonso, nadie se prestó
a levantar el censo de las historias locales. Los obstáculos eran y siguen siendo múltiples. Para hacer una lista más o meno comp.leta de nuestras crónjca lugareñas es necesario, entre otras co·as, recorrer uno a uno r minuciosamente todos los rincones de la República. La razón es clara: muchas de
esas crónicas, no obstante la diligencia de don Wigberto Jiménez Moreno r
don Antonio Pompa y Pompa, no se encuentran todavía en los lugares frecuentados por los investigadores, en los anaqueles de las bibliotecas y los archivos públicos. lgunas, en copia a máquina o en manuscrito, están en las
casas pu blerinas de sus autores. Otras que han llegado a la reproducción
en mimeógrafo, circulan entre w1a clientela local. Aquellas de las que una

* Trabajo pr-Clcntado ante la Tercera Reuni6n de Historiadores Mexicano y • ·orteamericanos, Oaxtcpec, Nov. de 1969.
1

Tambibi se publicó en los núms. 58 a 60, Historia A!uit;ana.

' Alfonso Reyes, l.aJ burlas u•ra.J. Prirru:r ci,nto. M6cico, Tczootle, 1957, p. 106.

602

603

�imprenta provinciana hizo cien y hasta quinientos ejemplares, rara vei alcanzaron el honor de er acogidas por wia biblioteca. Aunque nadie pueda decir
e~ número de las obras desperdigadas, muchos, a partir de experiencias parciales, aseguran que es muy elevado.
Ademá de bus~ar por todos los rincones del país, el inve tigador pedido
por don Alfonso tiene antes de ponerse en obra, que proceder a un deslinde:
fijar los límites d la microhistoriografía para no exponerse a sumar peras v
manzanas. En este caso, la impr cisión lo envuelve todo, Habrá que conveni~
en ~ué ~s com~dad ~inal, regional y parroquial y en qué es etnohistoria
e lustona d~ regiones, ciudades y parroquias. Quizá la etnohistoria que se
ocupa de tnbus y grupos marginados, la historia regional que toma como
asunto la gran di"isi6n administrativa de un Estado, la entretenida en las
vicisitudes _Y pormenore de las ciudades y la historia de aldeas }' pueblos no
s an ~ misma ~osa, probablemente ni hermanas y ni iquiera primas. 0
es fácil c~nfundir y agavillar estudios relativos a los huirholes, el municipio
de San Miguel el Alto, la ciudad de México, el barrio de la Cohetera eJ distrit_o de Jiquil~an, el Valle del Fuerte la dióce is de Tulancingo, la a:quiclióces1s de forel.ia, el Estado de Campeche. la península de Yueatán, el vastísimo orte, las ruinas prehispánicas de Tula, la conquista de la UC\'a Galicia, la sociedad de Zacatecas en los albores de la época colonial, Jos misioneros muertos en el norte de la NueYa España, la independencia en Xochimilco, la intervención francesa en Michoacán, la revuelta de la Noria Porfirio Díaz en Chapala, Zapata y la revolución en Morelos. los crister~s del
volcán de Colima, Yucatán desde la época más remota hasta nuestros días
las artes gráficas en Puebla, la instrucción pública en an Luis Potosí, la biblio~
grafía de Tla.xcala y el Congreso de Chilpancingo.
Po~ otra p~rte, la petición de don Alfonso Reyes ya es tiempo de que sea
at.'ndida )' nuentras se da con fa persona hábil y paciente que junte, discrimine y studie crónicas e historias locales, no está. por demás aventurar un
juicio, decir una primera palabra, puesto que nada se ha dicho del conjunto.
Por lo mismo, mi ponencia llega muy temprano, y siempre será penoso el llegar con demasiada anticipación a un quehacer o a una fiesta.
Hace poco que empecé a reunir, n horas robadas a otros quehaceres la
aturalmente no pude establecer en tan breve plazo y desde
México un catálogo como el que hace falta. Por otra parte la Reunión ante
quien se presentan estos apuntes señaló que no quería oír ni leer una lista
de nombres de autores )" títuJos de obra. Hubo. pues, que pasar de la bibliografía incipiente al escrutinio de lo poco catalogado, y aquí los logro fueron
mínimos. Había que examinar 400 libros, debía leer más de ci n mil páginasj
pero el tiempo sólo alcanzó para ojear apresuradamente poco más de cinco
mil escogidas al azar, o casi.

bibliografía.

604

Lo hecho adrede fue la e.xclusi6n en el catálogo y en el examen de los estudio de arqueología y etnohistoria bibliografías, colecciones documentales y
otros trabajos auxiliares de la historia, las semihistorias que s6Jo miran una
de las parcelas de la cultura, las contribuciones extranjeras (la mayoría norteamericanas) que tocan nuestra vida local. Tampoco admití, por la dificultad
de dar con ellos, textos mecanográficos )' mimcográficos y estudios aparecidos
en publicaciones periódicas. le quedé con obras impresas separadamente y
no con todas. Excluí los opúsculos que no llegaban a las cincuenta páginas.
Por último, me limité a la producción del último siglo, de 1870 para acá.
En suma, traigo a cuento algunos libro de ,,erdadera historia, hechos por
mexicanos entre 1870 y 1969, de asunto regional ( entendiendo por región
cada una de las divisiones territoriales, mayores y administrativas de México:
las estudiadas por don Edmundo O'Gorman en una obra clásica) o parroquial; donde se usa parroquia en el sentido de patria minúscula, la que Unamuno llama de campanario, "la patria ya no chica si no menos que chica,
la que podemos abarcar de una mirada, como se puede abarcar Bilbao desde
muchas alturas" .9 En otros términos, las hi torias que suelen ser expresión de
dos emociones de mala fama: el aldeanismo y el provincialjsmo. En el caso
de México, emociones perturbadoras de algo tan grave y sonoro como son
la consolidación de la nacionalidad y el patriotismo.
Y aunque el provincialismo y el aldeanismo son aqui más viejo que el
amor a la patria por ser herencia recibida de los pueblos precortcsianos y de
España, y aunque la historiografía que los o.-presa comienza en el siglo XVI,
swnis.a a modelos españoles de la época medieval, se prescinde de todo lo
antecedente a 1870. S ría llevar las cosas demasiado lejos si comenzara con
Juan Gil de Zamora, el historiador del siglo X[II que inaugura el género en
España con De preconii.s civitates Numanti11e. También se puede evitar sin
grandes riesgos la referencia a las crónicas que de sus respectivas provincias
y misiones hicieron franciscanos, dominico , agustinos, jesuitas y otras órdenes de la ra colonial mexicana. Con la Reforma se produce w, corte tan
profundo en la vida de 1íéxico que, a partir de su triunfo, es posible comenzar
la historia de muchos aspecto· de lo mexicano.
La fecha inicial no se ha escogido por pw·o cap1icho. Alrededor de ella y
en un quinquenio aparecen las obras de Longinos Banda, Gcr6nimo del Castillo, Manuel Rivera Cambas, Ignacio avan·ete, Manuel Gil y Sáenz Alejandro Prieto que rompen con la tradición y irvcn de modelo al porvenir.
Quizá más azarosa que el punto de arranque ~ea la di\'isión de la materia en

r

• Miguel de Unamuno, cit. por Alfonso de Alba, La provincia oculta. Méx.ico, Editorial Cultura, 1949, p. 26.

605

�tres períodos: el porfüico, el revolucionario y el actual. Quizá un estudio a
fondo del problema aniquile esa periodización.

II. LA

REBELIÓN DE LAS PROVINCIAS

Desde mediados del siglo XIX, "las invasiones extranjeras y la presencia
constante de un vecino todopoderoso" ' habían robustecido, en la aristocracia
y la mesocracia de las ciudades mexicanas, un nacionalismo desconfiado a la
defensiva, triste y proselitista. La doctora Vázquez de Knauth cuenta l~s ardides de que se ,'alieron aquellos hombres para contagiar su patriotismo a la
~r~n ma~ de l_a po?lación. 6 La élite patriótica, casi toda ella liberal y positivista, hizo lo mdec1ble por hacer a todos los vecinos de la República patriotas, prácticos y libres. Combatió como antiguallas, amores y filias regionales
y aldeanas, y procuró aniquilar su expresión politica: el cacicazgo. Como defensa, los intereses políticos estatales esgrimieron la doctrina del federalismo
Y los municipales, la del ayuntamiento libre. Pero no fueron esas las únicas
armas esgrimidas. La historiografía local entró también a la pelea.
Algunos gobernadores de los Estados ( Gonzalitos de Nuevo León, Eustaquio Buc.lna de. inaloa, Eligio Ancona de Yucatán, Joaquín Baranda de Campeche, ~anuel M~ro _de San Luis Potosí y Ramón Corral de Sonora) en
sendos libros de b1stona, destacaron, con su puño y letra, la personalidad de
sus respectivas entidades políticas. Otros gobernadores únicamente promovieron la factura de esas historias. Tunca como entonces la historiografía local
se vio tan favorecida por las autoridades. Nunca tampoco ha vuelto a tener
tan buenos operarios esa mies.
Ninguno fue historiador profesional porque no había profesión de historia,
pero casi todos se distinguieron por su vasta y variada cultura, su inteligencia,
su much~ mundo y su entrañable rariño a la patria chica. Aparte de gobern~dores ilu~trados, anduvieron metidos en la rcconstn1cción histórica provinciana el obispo Crcscencio Carrillo, el ministro de la Suprema Corte Eduardo
Ruiz, el ingeniero y periodista Manuel Rivera Cambas, el canónigo Vicente
de P. Andrade, los sacerdotes Manuel Gil. Antonio Gay y Lucio Marmolejo
el jefe político de Ejutla y diputado al Congreso de la Unión Manuel Martínez Gracida, el coronel y poeta Elias Amador y los distinguidos abogados
y educadores Francisco Malina olfs, Luis Pérez Verdía y Francisco Medina
de la _Torre. Si no se puede decir que estaban a la altura del conjunto de
los historiadores de la vida nacional es porque eran generalmente más altos.
' Seymour Menton, "El nacionalismo y la novela" en Amlrica lndígt11a, vol. XXIX
(abril de 1969), p. 407.
'Josefina Váiquez de Knauth, Nacionalismo y educacidn (en prensa).

606

Según nuestra bibliografía. se publicaron 71 libros de historia local en
tiempos de don Porfirio· algo así como dos por año. Dentro de un período
de cuatro décadas, fueron temporadas fecundas las de 1881-1886, 1899-1905
y 1909-1910. En este (1ltimo bienio se produjo la cuarta parte del total. La
celebración del Centenario de la Independencia explica la anomalía. Con este
moth·o se escribió acerca de mil cosas pertenecientes a Oaxaca, Puebla y Guana juato. 8 Se apro\'ech6 también el máximo momento del nacionalismo para
expedir obras tan monumentales como el Bosque hist6rico de Zacatecas, en
dos volúmenes, de E.lías Amador; las Recordaciones hist6ricas, en dos volúmenes, y la Historia civil y eclesiástica de .Michoacán, en otros tr s, de Mariano de Jesús Torres· los Anales históricos de Campeche~ en dos volúmenes,
de Francisco Alvarez; la Historia de San Luis Potosí, en tres volúmenes, de
Luis Pérez Verdía, y la Historia de Ytlcatán durante la dominaci6n española,
también en tres volúmenes, de Juan Francisco folina Solis.1
Entonces la historia de los Estados fue más cultivada que la municipal. El
71 % de los libros del período cubren la vida conjunta de 24 de Jos 82 Estados
de la Federación. Los más historiados fueron Jalisro, Michoacán y Yucatán,
con ocho obras cada uno. El aspecto predominante en la hlstoriografía estatal
es el político pero no faltan los trabajos de índole enciclopédica romo los que
hlcieron Manuel Git de Tabasco; Alejandro Prieto, de Tamaulipas; Eustaquio Buelna, de Sinaloa; Serapio Baqueiro, de Yucatán; Ignacio Rodríguez.
de Colima. y Francisco Belmar, de Oaxaca. Con todo, donde más predomina
la tendencia enciclopédica, donde casi nunca deja de conjugarse l tema
histórico con el geográfico y económico, es en la historiografía de corte parroquial, en Jos volúmenes de Juan de la Torre, sobre Morelia; Ramón Sánchrz,
sobre Arandas y Jiquilpan; Luis Escandón, sobre Tula, y Francisco Medina
de la Torre, sobre San Miguel el Alto. 8
Muchas de las obras de la época porfiriana no traen aparato erudito; no
se ve ni una nota a lo lar~o de la narración. Los !rucos Jas pueden leer a
sus anchas, pero no los profesionales de la historia, siempre tan mal pensados. Lo primero que se ocurre es que aquellos cnonnes libros son fruto del
' Andrés Portillo, Oaxaca ,11 el ctnt1mario de la indtprndencia. Noticias histdrica.s
y estad!.rticar de la eiudad d, Oaxaca y algunar leyendas tradiciotu.1les. Oaxaca. Imprenta del Estado, 1910. 996 pp. más apéndice de 92 pp. Ignacio Herrerfas y Mario
Victoria, Putbla tn el Centenario, Mhico, Imprenta Lacaud, 1910, 116 pp. Fulgencio Vargas, La insurr,cci6n de 1810 en el Estado d6 Guanajuato, 153 pp.
' Además, Eduardo C6mez l:faro, La ciudad de Puebla y la gutTTa de indrpendtncia; Francisco R. de los Rlos. Pu,bla de los Án{!eles y la orden dominicana; Adalberto
J. Argüelles, Reseña del Estado de Tamauli/uts; José María Ponce de Le6n, Reseñas
hist6ric&lt;U dtl Estcdo de Chihuahua; Manuel Cambre, Gobierno }' gobunante.r de Jalisco; Rafael Gan.a Cantú, .Algunos apuntes acerca de Nu,vo León.
' Vid. Bibliografía adjunta.

607

�•

magín o del plagio y no de la paciente y surtida búsqueda en documentos,
tepalcates, peri6dicos y cr6nicas. De hecho, abundan los no exentos de fantasía, sobre todo en la parte concerniente a la antigüedad prehispánica, pero
aún los más fantástkos, como el de Ignacio Navarrete sobre Jalisco, 9 no carecen de erudición, y algunos ya son tan sobradamente documentados como
los que vendrán después. En varios, además de documentos y monumentos, se
echa mano de la tradición oral. Entonces comienza, con el beneplácito del
positivismo, la historiografía que se autollam6 científica.
Los historiadores científicos de ahora encuentran muchas imperíecciones
de método en los historiadores de la edad porfírica, porque no se informaron
exhaustivamente, usaron más fuentes impresas que manuscritas, creyeron en
cosas increíbles, o dieron alguna vez rienda suelta a la pasión. Como quiera,
no fueron perezosos ni ingenuos. Creían, con don Nicolás León, que "el conocimiento de las producciones literarias de los ingenios de aquellos tiempos, y
el estudio crítico de ellas son la única base en que debe estribar la apreciación
imparcial tocante a la ciencia de nuestros antepasados".1 º Y no tomaron a
la ligera las operaciones del análisis bist6rico porque querían conseguir verdades históricas tan firmes como las de la ciencia natural a fin de que pudieran ser útiles. Pensaban que la historia, al proceder como la anatomía y
la fisiología, sería aprovechada por los médicos de la sociedad; por los políticos.
Cruno no se daba aún en la costumbre de agotar ]as energías en las tareas
del análisis histórico, varios de aquellos historiadores meditaron, compusieron
y escribieron con arte y sosegadamente sus obras. En lo que toca a la composición lo común fue adaptar moldes añosos: efemérides, catecismos, centones biograficos, etc. Hubo un par de innovaciones, no muy felices, pero sí
muy imitadas. A la primera le corresponde como remoto antepasado la relaci6n histórico-geográfica, la que dispuso hacer Felipe 11. la analizada por
Alejandra Moreno To cano en un reciente y no\·edoso libro. 11 Para designarla se usaron muchos nombres: Noticias geográficas, estadísticas e lustóricas; Historia, geografía y estadística; Apuntes históricos, geográficos, estadísticos y descriptivos; Noticias históricas y estadísticas, etc. El Bosquejo
estadístico e histórico del distrito de Jiquilpan de don Ramón Sánchez, es
un buen ejemplo de esa arquitectura. Se abre el libro con un retrato, un
prólogo en elogio del retratado y una alabanza de éste al gobernador de Michoacán.
La obra misma se reparte en 50 capítulos de muy desigual tamaño y una
• Vfase el anáfuiJ de Jo!é Bravo Ugarte, Historia sucinta do Michoacán. Pro1Jincia
mayor t int,ndencia. Mbtico, Jus, 1966 .
.. Nicolás León, Bibliografía mexicana del siglo XVIII. t. I, p. vü.
11 Alejandra Moreno Toscano, Geografía Económica de México. Siglo XVI. México,
El Colegio de México, 1969, 176 pp.

608

brevísima conclusión; el que lleva el nombre de historia cubre 50 páginas;
en cambio, la página 48 alberga cuatro capítulos: aguas termales, pozos.
artesianos }' arcas de agua. El capítulo de la religión consta de tres líneas y
el de los hombres célebres y notables del distrito de 20 páginas. Otras divisiones se destinan a la posición astronómica, el clima, los ríos los reinos de la
naturaleza, la población, las enfermedades, las diversiones públicas cívicas
y religiosas, la educación, 1a justicia, el fisco, la agricultura, el giro mercantil,
la industria, los baños públicos y las mejoras materiales. Cierra la obra otro
elogio para el autor. esta vez en verso.
Para vaciar las investigaciones enciclopédicas de los estudiosos locales, se
us6 también la forma del diccionario. Don Gerónimo del Castillo compuso el
Diccionario histórico, biográfico y monumental de Yucatán en 1866, y en
adelante varios pusieron en desorden alfabético lo mucho y disperso que se
sabían de sus terruños.
Los cronistas locales de la época fueron generalmente arquitectos monstruosos, pero buenos prosistas. Varios han sido recibidos en las historias de la
literatura mexicana, y otros deberían serlo, como don Primo Feliciano Velázquez.
No se cuenta con suficiente información para medir el éxito alcanzado por
los libros de historia de asunto regional o parroquial de la era porfiriana. No
hay indicios de que alguno haya sido best-seller. Quizá varios tuvieron una
modesta acogida local; otros, ni esto. No pocos, a poco andar se volvieron
canteras de datos para eruditos. Los de don Eduardo Ruiz, y quizá alguno
más, tuvieron desde su aparición un notable círculo de lectores dentro del
gran público. Ninguna de aquellas historias ha llegado a ser clásica nacional,
aunque casi todas sean clásicas Jocales. No sé de ninguna que haya sido
traducida a otra Jengua, Muy pocas han soportado una segunda edición,
pero la mayoría figura en las listas de libros raros y son muy buscadas por
bibliófilos y bibliómanos. También deberían de aparecer en las listas de mejores Jfüros me&gt;.ricanos.

III. LA

PROVINCIA ES LA PATRIA

La Revolución Mexicana que estalló en 1910 fue tan nacionalista como la
Reforma; se hizo en todo México y para México, pero la hicieron una mayoría
de campesinos, y no de hombres de la ciudad como sucedió con la Reforma.
Los caudillos de ésta pugnaron contra regionalismos y aldeanismos. El grueso
de los revolucionarios defendió la tesis de que se podía ser patriota sin dejar
de ser localista y aun la extremó con aquel dicho de Héctor Pérez Martínez en
Guadalajara: ';Para merecer el título de buen mexicano es condición la de ser

609
U39

�buen provinciano" .12 La nueva orden fue ir a la provincia y venir de la provincia. Se convirtió en virtud lo que fuera vicio: "la adhesión calurosa a la
tierra nati,·a".
El afecto revolucionario no iba contra la corriente mundial. Los más universalistas de nuestros intelectuales, nuestros hombres de letras, estaban al
tanto del gusto por el colorido local que manifiestan la obras de Francis Jammes, Maurice Barrés, E~a de Queiroz, Ivan Buin, Charles Wagner, j() é María
de Pereda, Santiago Rusiñol, Vicente Blasco Ibáñc,: r la generación deJ 98
que al estilo de los revolucionarios me."O.canos alentó la conciencia y el sentimiento nacionales a fuerza de e.xaltar lo trivial y pueblerino. Así Azorín, Unamuno. Baroja y Miró. Y así también sus admiradores de México, empezando
por el más universal de todos. Don Allonso Reyes admitió que la República es
un haz de provincias, valioso "por sus espigas más que por la guía que las
anuda''. 19 Ramón López Velarde empequeñeció a la capital "ojerosa y pintada" y alabó a la "aromosa tierruca", y otro tanto hicieron los jaliscienses
Francisco González León, Manuel Martínez Valadez y Mariano Azuela; los
michoacanos José Rubén Romero y Alfredo Maillefert, y muchos aguascalenteños, guanajuatenses, yucatecos y poblanos. Entre 1910 y 1940 la literatura
de tema local estuvo de moda y los escritores provincialistas fueron mimados,
con puestos burocráticos, embajadas, cátedras y premios, por el régimen de
la Revolución.
Los hombres de letras, no los del gremio de la historia. El provincialismo se
expresó por boca de vates y novelistas, no de historiadores. Los de más nota entre éstos prefirieron nadar en otras corrientes: el indigenismo, el colonialismo,
el hispanoameric:an.ismo. Los más se entregaron aJ "desenterramiento de toda
una guardarropía". Don Luis González Obregón, Manuel Romero de Terreros
(que se subtituló Marqués de San Francisco), Francisco Pérez Salazar, Federico G6mez de Orozco, Artemio de Valle Arizpe ... desenterraron "prelados
y monjas, cerámka de China, galeones españoles, oidores y virreyes, palaciegos
}' truhanes, palanquines, tafetanes. juegos de cañas quemadores inquisitoriales,
hechiceros, cordobanes, escudos de armas, gacetas de 1770, pendones, especiería, sillas de coro, marmajeras, retratos de cera" y la fabla del "habedes".H
Pero el máximo promotor y crítico del colonialismo, el redondo don Genaro
Estrada, no se contentó con el barrio capitalino y "sus capillas pobres, en
donde hay nazarenos sucios de terciopelo y de moscas", y con el corazón de
la capital y sus patios, fuentes barrocas, casas de tezontle y portones nobiliarios. También se dejó atraer por "el hechizo de la provincia". Había na•
cido en Mazatlán y fue en aquel puerto, reportero, cronista y redactor de
"' Cf. Alfonso de Alba, op. cit., p. 3 l.
Alfonso Reyes, A. Ltipi:.
" Genaro Estrada, P,ro Galln, Mé..'lico, Editorial Cultura, 1926.
11

610

tres periódicos. La Revolución lo transterr6 a México, donde obtuvo altos
puestos burocráticos en la Secretaría de Relaciones, y desde ellos impulsó los
estudios históricos de tema regional, y sobre todo los de cimiento, los de carácter bibliográfico. A partir del 1926, lanza la serie de bibliografías de los
Estados. Heredia hace la de Sinaloa ·, Alessio Robles ' la de Coahuila ,· Romero Flores, la de l'viichoacán; Díez, la de Morelos; Ch.ávez Orozco, la de
Zacatecas; Santamaría, la de Tabasco; Díaz Mercados la de Veracruz; Teixidor, la de Yucatán, etc. 15
Varios de esos bibliógrafos estatales fueron los primeros en servirse de listas &lt;le libros acabadas de hacer; se convirtieron o por lo menos se confirmaron como historiadores de la provincia. Así el maestro de toda erudición
norteña, el ingeniero y militar Vito Alessio. Así también el profesor Jesús Romero. Ambos, por otra parte, contaron con alguna protección oficial. Pero Jo
común fue el no obtener ayuda y estímulos oficiales. La gran mayoría trabajó por mera afición, en horas restadas al ejercicio de la abogacía, la ingeniería,
la medicina, la chamba burocrática y la enseñanza. Casi ninguno s~ preparó
especialmente para investigar las acciones humanas del pasado. En este período, no siempre con justicia, se empezó a desdeñar al microhistoriador.
Según nuestra bibliografía, y no obstante los feos que les hacían a los investigadores provincianos, en la etapa destructiva de la Revolución se publicaron 148 libros de historia local, sin contar catálogos bibliográficos. Entre
1910 y 1924 aparecieron dos libros anualmente, y de 1925 a 1940, ocho. No
encontré, ninguno editado en 1915, y di con doce publicados en 1940.
El 57% de esa clase de libros, algunos multivoluminosos, caen en la categoría de historias regionales; el 43%, muchos casi folletos, tratan asuntos
de parroquia. Entre éstos, la mayoría se refiere a las ciudades c;le fuste: Pachuca, Querétaro, León, Guanajuato, San Luis Potosí, Saltillo, Morclia, Torreón, Puebla, Monterrey, Mérida y Guadalajara. Los temas políticos mantienen su predominio; las monografías enciclopédicas no ceden tampoco sus
posiciones; irrumpen con fuerza dos nuevos asuntos: el etnográfico, puesto
de moda por don Manuel Gamio, y el artístico. cuyo principal impulsor fue
don Manuel Toussaint. Lo común es que las cr6nicas locales abarquen desde
los tiempos más remotos hasta nuestros días, pero en la etapa revolucionaria
se dan cada vez más las que sólo abordan una época, especialmente la colonial. Sirvan como botones de muestra algunas obras de Vito Ales io Robles,
y los Apuntes para la historia de Nueva Vizcaya de don Atanasio González
Saravia.10
Por lo que mira a la investigación en archivos, bibliotecas y sitios arqueoló" Luis González (et al.), Fu,nt,s d, la historia contemj,01án11a de México, El Colegio de México, 1961, t. I, pp. LII-LIV.
" Vid. bibliografía adjunta.

611

�gicos, los logros de la etapa re,•olucionaria son más cuantitativos que cualitativos. Se acrece el uso de las fuentes primarias. Se hacen compilaciones de
documentos a nivel regional y local. Manuel 1 íestre Ghigliazza documenta a
Tabasco, Ignacio Dávila Garibi a Ocotlán, Guadalajara y otros puntos de
Jali co, y Luis Páez Brotchle ve a La Nueva Galicia a través de su viejo archivo judicial. También cunde el uso de cr6nicas conventuales y memorias de
conquistadores y pobladores de la época colonial.
En otros aspectos del análisis histórico no se advierten progresos dignos de
nota. La debilidad crítica sigue manifestándose sobre todo en los tapítulos
concernientes a la época precolombina, Sin embargo, las huellas documentales de los períodos virreinales y republicano son tratadas a veces con gran
des.confianza, que no gran finura critica. También escasean las buenas interpretaciones.
El vasto material recogido por los investigadores de la etapa revolucionaria se vació casi todo en formas viejas y difíciles: Efemérides (de León,
por Sóstenes Lira; de Guanajuato, por Crispín Espinoza; de Hidalgo, por
Teodomiro Manzano; de Colima por Miguel Galindo), monografías geográficas y estadísticas ( de Tulancingo, por Canuto Anaya ¡ de Tebuacán, por
Paredes Colín; de Yuririapúndaro y otros lugares, por Fulgencio Vargas¡ de
Tlaxcala, por Higinio Vázquez; de Aguascalientes, por Jesús Berna!) ; diccionarios ( de Chihuahua y Colima, por Francisco R. Almada) . Colecciones de
estampas y episodio ( de la región de Jalisco, por Ignacio Dá"ila Garibi; de
San Luis Potosí, por Julio Betancourt; de Morelos por Miguel Salinas; de
Hidalgo por Miguel A. Hidalgo; de Veracruz. por José de J. úñez y Dorníngucz; de Acapulco, por Vito Alessio y de Zapotlán, por Guillermo Jiménez); narraciones cronológicas (de Querétaro, por Valentín F. Frías; de
Nuevo León, por David A. Cossío; de Toluca, por Miguel Salinas; de Morelia y Michoacán, por Jesús Romero Flores; de Jalisco, por Luis Páez Brotchie, y de Oaxaca, por Jorge Fernando Iturribarría). Fueron novedades las
estructuras que les dieron a sus obras los de la escuela histórico-artística
(Tasco, de Manuel Toussaint; San Miguel Allende, de Francisco de la Maza
y la Valenciana y otro· puntos de Antonio Cortés), y los primeros etnohlstoriadores: Wigberto Jirnénez Moreno y Gonzalo Aguirre B•ltrán que debutaron, desde la década de los treinta, con estudios ejemplares. Otra manera,
en parte novedosa fue la de la guía turística. En 1934 se conocieron las asombrosas Calles de Puebla, de Hugo Leicht.
Lo cierto es que salvo pocas e ilustres excepciones, aquella historiografía
no se distinguió por la unidad y la secuencia de las obras; lo predominante
fue la dispersión y el desorden. Tampoco en la manera de contar hubo pocos
aciertos. El estilo va de lo extremadamente ampuloso a lo extremadamente
árido y pobre.

612

No sólo debe atribuirse a sus escasos méritos intrínsecos el que el grueso
de la historiografía del período revolucionario haya tenido escasa acogida en
su época y casi ninguna después. Con todo, algunos librotes gozaron de prestigio en el círculo culto y a sus autores se les premió haciéndolos miembros
de la Academia Mexicana de la Historia o de la Sociedad de Geografía y
Estadística. Al círculo popular llegaron pocos y casi nunca los mismos aclamados por las academias y sociedades cultas. A los mejor informados se les
tuvo por aburridos y algunos de los menos sabios gozaron fama de amenos e
interesantes. De los muertos, ya pocos se acuerdan ; de sus obras, casi ninguna
se ha reeditado, aunque más de alguna será llamada a la segunda vida por
un juez literario o un historiador de la historia o, todo e posible, por el
reclamo del público.

IV. LA

HISTORlOCRAFÍA NINGUNEADA

El nacionalismo mexicano es otro desde 1940.

e ha vuelto más popular

y también más aguado y tibio. Ya no profesa odios vigorosos contra lo extran-

jero )" ve a la provincia con indiferencia. Ya no se dice: 11La pro incia es
la patria". Tampoco se sostiene la tesis opuesta. La política busca el fin de
las desigu~dades regionales, no la muerte de la personalidad de cada región
y parroqwa. De hecho, la distancia entre lo provinciano y lo capitalino está
en vías de desaparecer. Por su parte, también el provincialismo y cl aldeanismo se han entibiado.
Aunque todavía muchos de los dioses mayores de la literatura mexicana
(Agustín Yáñez, Juan Rulfo y Juan José Arriola) toman inspiraci6n de la
provincia, el grueso de los literatos de las tres últimas generaciones anda por
otras rutas. El que disminuya día a día el número de poetas y novelistas nacidos y formados fuera de la capital, es una causa menor del fenómeno. La
literatura reciente tampoco es nacionalista.
La historiografía mayor se ha apartado de lo local. \\'igberto Jiménez Moreno, Gonzalo Aguirre Beltrán, Ignacio Rubio Mañé, Justino Femández y
Héctor Pérez Marúnez que se dieron a conocer como historiadores locales
hace tiempo que abandonaron ese género. Los demás grandes nunca se han
sentido atraídos por él. La república de la historia tiene su asiento en la
ciudad capital. La gran mayoría de los investigadores viven en la gran urbe,
y desde ella no hay historia provinciana posible. Aquí disfrutan de toda clase
de alicientes económicos y honoríficos; gozan de regulares sueldos; pueden
dedicar la mayor parte de sus jornadas a la investigaci6n; los editores de revistas y libros están siempre bien dispuestos a publicarles los frutos de su
actividad. Cuando dan a luz, los críticos bibliográficos se encargan de que
los leeperiódicos1 los radioescuchas y los televidentes lo sepan; se les invita a

613

�,

participar en reuniones y academias de sabios; ganan fácilmente pan, tiempo
y nombradía y están a la última moda. Los cronistas locales andan muy lejos de esa gloria.
Desde 1940 no ha dejado de acentuarse la diferencia entre historiadores capitalinos y provincianos. En tiempos de don Porfirio no era perceptible la
desigualdad económica, social y profesional entre unos }' otros. En la etapa
siguiente, varios de los cronistas locales cayeron en la categoría de hermanos pobres, torpes e ignorantes. En los últimos treinta años un abismo separa
al historiador de la capital que ha hecho e tuclios ad hoc, presentado una
tesis profesional, visitado universidades de Francia, Inglaterra y Estados Unidos, leído obras en inglés y francés y que posee todos los seguros y ayudas de
nuestros institutos de investigación, del cronista local, solo, informe, sin oportunidades de foonarse. Algunos ni siquiera han terminado los estudios de la
educación primaria, y aunque no faltan los que ostentan títulos universitarios,
éstos son de abogacía o medicina. Son muy pocos los profes.ionales de la
historia y aun éstos no cuentan con los necesarios auxilios para trabajar. La
gran mayoría está en mala situación económica, sin conexiones con el gremio,
a1 margen de las nuevas corrientes historiográficas, a la zaga, muy a la zaga,
fuera de onda, completamente out, pero no inactiva.
De 1941 a lo que va del año de 1969 han aparecido, según mi lista, 292
historias de tema regional y parroquial; esto es, diez por año, el doble de las
publicaciones en el período de l 9 l 1-1940 y el triple de la que produjo el
Porfiriato. Han sido años de gran fecundidad los d 42, 56 y 57, con catorce
libros cada uno. Probahlemente en el último trentenio no ha aumentado la
producción de artículos, pero sí, con toda seguridad, las de obras que circulan en copias mecanográficas y mimeográ!icas, no mencionadas aquí. En fin,
por el volumen la cosecha no es nada desdeñable.
'i mi bibliograffa no engaña, las historias de tema parroquial han aventajado en número a las de asunto regional. Va de salida la moda de hacer
historias de los Estados. El 60 por ciento de la producción es parroquial. Todavía más: crece la cifra de libros que toman como aswito ciudades pequeñas )' aun pueblos de escaso bulto y renombre. La mayoría de los sitios estudiados pertenecen a la región central y Yucatán. Como quiera, don Leonardo
Pasqucl ha puesto a Veracruz a la cabeza. Nuevo Le6o y el oroeste vienen poco detrás, pero a gran pri a. En la temática no ha habido una revoludón general. Siguen siendo mayoría los cronistas locales empeñados en hacer listas de personas y hechos políticos y militares. Otros siguen adictos a la
manera enciclopédica surgida en el Porfiriato. El influjo de la escuela etnohistórica ha penetrado poco en la provincia, pero, desde la capital, algunos
etnohistoriadores del arte, también capitalinos, han ensanchado el campo de

614

sus investigaciones localistas. El reciente ejemplo de Carlos Martínez Marro

se expande.
A pesar de su aislamiento, los cronistas locales de la época actual han entrado al club de los adoradores de las fuentes primarias y el aparato erudito.
Confeccionan sus crónicas y monografías con noticias extraídas de los papeles del Archivo General de la Nación, de los archivos estatales los registro
de bautismo, matrimonios y defunciones de las parroquias y vicarías y los libros de notarios. También acuden con mayor frecuencia a periódicos y ruinas. Lo trabajos sobre Tlapacoyan y Misantla, de Ranúrez Lavoignet; Zamora y Jacona, de Rodríguez Zetina; Oa.,caca, de lturribarría; Ameca, de Jesús Amaya Topete y los varios de Gabriel Agraz García de Alba, han sido
construido sobre una vasta plataforma documental. Naturalmente que los
hechos por profesionales de la historia, como Israel Cavazos Garza y Delfina
López arrelangue aúnan a la labor heurística un fino talento crítico.
En términos generales, los cronistas lugareños han hecho avances notables
por lo que mira al manejo de las fuentes históricas a pesar de la falta de
oficio en tantos. Por otra parte, sobre la forma como proceden en el análisis
varía muclúsirno de unos individuos a otros. No se puede decir nada que los
abarque a todos. Son menos, los que le saben sacar provecho a sus materiale .
Los hay que son auténticos historiadores de tijera y engrudo; los hay gue
pasan de la más pura fantasía a la erudición más espesa.

Seguramente la gran mayoría de nuestros cronistas locales carecen del vicio moderno del "profesionalismo". Por este lado están ert gran desventaja
con respecto a los historiadores capitalinos. Por otro lado les llevan la delantera. Los estudiosos lugareños ganan en vocación, n experiencia vital y sobre •
todo en cariño hacia su objeto d estudio. Es difícil escoger entr el profesional que es todo inteligencia y oficio y el aficionado, dilettante o amateur gue
es todo corazón.
A veces lo peor de los historiadores lugareños es lo que tienen clt: profesionales. Muchos comparten con éstos la maladada manera de reconstruir la
historia. e meten en explicaciones farragosas y siempre discutibles. En nombre de la ciencia, construyen con sus material.es castillos vericuetosos que nada
tienen que ver con las articulaciones reales de la vida histórica. 1 verse
rodeado de tantas efemérides, monografías histórico-geográf ico-estadí ticas, relaciones deshilvanadas, informes etnohistóricos y otras deformidades, se añoran la sencillez y la espontaneidad arquitcctó1úcas de Bernal Díaz de Castillo,
Toribio de Motolinía, Jerónimo de Mendieta y demás fundadores de la historiografía mexicana. ¿Por qué tanto brinco si cl suelo está parejo?
Otro aspecto, que tampoco es privativo de la historiografía local, es el de
la dignidad de la prosa histórica, digna a fuerza de ser aburrida, pobre, re\'Crente. Pero tampoco aqw se puede gimeralizar. Entre lo poco que conozco,

615

�hay magníficas excepciones: el humorismo de Sah·ador Novo en la Breve historia de Coyoacán, las evocaciones laguenses de Alfonso de Alba, la prosa
vivificadora de José Fuentes Mares y quizá muchas que ignoro.
Han sido modestos los logros editoriales alcanzados en el último trentenio
por las obras de tema regional y parroquial. Algunas no han dado con editor
o se han impreso en ediciones cortas y miserables pagadas por quien las escribió. Otras han salido a luz gracias a la caridad oficial o de los paisanos
del escribiente. A veces las editoriales universitarias se dignan imprimirlas
pero las de carácter comercial temen meterse con esa clase de libros, lo que
parece indicar que el lectorio y el auditorio de los historiadores provincianos
sigue siendo reducido y pobre. En el circulo académico cguramentc gozan de
escasa estima, los críticos rara vez les conceden un rato de atención y el público general düícilmente se percata de su existencia.
Y sin embargo, volviendo a don Alfonso Reyes, en muchos de estos historiadores locales están las "aguas vivas". Yo puedo decir que he leído con
mucho agrado y he aprendido mucho en T etela del Volcán, de Carlos Martínez
Marín, en eJ Consulado y en la Insurf(!encia. en Guadalajara de José Ramírez
Flores, en Cosas de viejos papeles, de Leopoldo I. Orendáin, en las Colimas
de Daniel Moreno, en las historias michoacanas, de don Jesús Romero Flor ,
en la monografía nuevoleonesa, de Israel Cavazos Garza, en la Historia del
Valle del Yaqui, de Claudio Dabdoub y en la del Fuerte, de Mario Gill; en
la Historia su.cinta de Michoacán, de Jo é Bravo Ugarte, en la Huaxteca
veracmzana, de Joaquín Mearle; en las reconstrucciones chihuáhuenses de
José Fuentes Mares, en las evocaciones de Lagos de Alfonso de Alba, en
Héctor Pérez Martínez, Rosendo Taracena, Eduardo Villa, Francisco R. AImada, Santiago Roel, José Corona Núñez, Ricardo Lancaster Jones, José Cornejo Franco, Jesús Amaya Topete, Jesús Sotelo Inclán, Jorge Fernando lturribarría, Esteban Chávez, Mario Colín, Leonardo Pasquel y cien más.

v.

R.Eco~ENDACIONES

A pesar de que hasta ahora la historiografía mexicana moderna de terna
local no ha conocido todavía un momento de gran esplendor, hay dignos
indicadores de la cercanía de un buen temporal. El género ya está de moda
en algunos países ricos como Alemania, Estados Unidos, Francia e Inglaterra.
En nuestro medio ya empiezan a oírse las siguientes ideas: "La educación
histórica de la niñez debe comenzar con el relato del pequeño mundo donde
el niño vive". "La historiograüa de áreas cortas es un gimnasio ideal para
desenvolver los músculos historiográficos de los estudiantes de historia porque
esa disciplina exige, como ninguna otra, la aplicación de todas las técnicas
heurísticas, críticas, interpretativas, etiológicas, arquitectónicas y de estilo".
616

"En la vida de un pueblo está la vida de todos y por lo reducido del objeto
es posible recrearla en toda su amplitud". "Cada una de las aldeas de una
naci6n reproduce en miniatura la vida nacional en que está inmersa" .17 "En
los historiadores locales están las aguas vivas, los génnenes palpitantes. Mu•
chos casos nacionales se entenderían mejor procediendo a la síntesis de los
conflictos y sucesos registrados en cada región".l8 En la microhistoria y en la
"rnicrosociología" el sociólogo y el historiador tienen en México una riqueza
que apenas comienza a explotarse.
No sólo entre los cultos, también en el círculo popular se perciben signos
de mayor acercamiento a la microhistoria. Fuera de los clientes seguros que
en cada región y parroquia ya tienen sus propios cronistas, los hombres de
ciudad miran con buenos ojos los relatos de la vida que muere, quizá porque
añoran la vida apacible, quizá porque creen que los lugareños tienen algo
que enseñar, que todas las comunidades por pequeñas que sean, incluso las
más apartadas del comercio y la cultura, aportan experiencias humanas ejemplares.
En el Congreso Científico Me.xicano celebrado en México, D. F., durante
el mes de septiembre de 1951, don Wigberto Jiménez Moreno afirmó: "Espero
que se dará mayor énfasis a la historia regional, como corresponde a la visi6n de un México múltiple". 19 Y él, mejor que nadie, hubiera podido decir
las medidas adecuadas para conseguir la realización de su esperanza. El puede
hacerlo todavía ahora, salvo que crea que el auge de la historiografía local
llegará de cualquier manera. Sin embargo, es creíble que, sin el concurso de
algunas reformas, se malogrará.
A reserva de que don Wigberto Jiménez Moreno y don Antonio Pompa y
Pompa. como máximos expertos y animadores del género que se discute aquí
digan lo conducente sobre el caso, aventuro algunas ocurrencias al parecer
practicables. Entre las medidas de orden institucional, anoto las siguientes:
1) Que la Secretaría de Educación Pública y las direcciones educativas de
los Estados hagan sitio a la historia regional y parroquial en los niveles de
enseñanza primaria y secundaria.
2) Que nuestras universidades y centros de alta cultura ( en especial los
de provincia) abran seminarios y cátedras donde se enseñen y apliquen los
principios y métodos de la historia local.
3) Que a los pasantes de historia con vocación por la historiografía local
se les conceda beca para investigar y organizar durante un año archivos pro" Luis González, Pueblo en vilo. Microhlstoriografía de San José de Gracia. México, El Colegio de México, 1968, pp. 12•14.
" Alfonso Reyes, Las burlas veras, p. J07.
11 Wigberto Jiménez Moreno. "50 años de historia mexicana" en Historia M11xicana, vot I, núm. 3 ( enero-marzo, 1952), p. 454.

617

�us exploracion
le tome como t i para
\·incianos y que el inform d
tría. (La ocurrencia de t M'rvicio histórico
optar a una licenciatura o ma
social es d J an Me) r}.
4) Qu el mecenai o d I gobierno y las íundadones
xtienda a la hi •
toriograíía d tema regional y parroquial en fonna de C'al o inecuras burocráticas, o premios a la labor h cha o mediante la edición y distribución
d las obras de nuestros cronistas local .
5) Qu se reanud n lo Con
s de Historia que tanto irvieron d d
d933, p ra e tablecer 1 contacto ntre historiadores de la capital y de la pro•
vin ia y promover la inv ti acione de hi toria r ional.
6)
u
fonn una asociación d lmtoriador local con sed n Mé-

Incluso d ha di ho qu _no P.uede hacerse la historia parroquial porque fal1
tan
ocument
nc1alc .
"La historiografía l~I como la biografía, parece tar más cer de la literatura qu _los otro generos históricos, quizá porque la vida concreta ex:i
un tratamtClllO l'.terario, quizá porque gran parte d la cli ntela del hi ~:
nador
. do
porán localEles alérgica
d
d a la aridez acostumbrada po r 1os. his tona
contemD
eos. . re ~ctor e una historia local debí ra r un hombre de letras" :i
cualqu1 r ?15to~a se puede decir con impson que 'nacerá .mu rta.
menos
quel •ste. hº
crita . en un úl o atract1\'0
• .. ' pero nunca con tanta razóna
como de
.i
f ormar a Ios h"1stor1adores
•
1 d fa micro istort.a. A los encargados ue
lo-

°

g:

~:gíblcs.

uturo no

le podrá exigir que hagan poetas, pero í pr i tas

:,dco o en la rapital de al~uno de los E tados.
Por lo qu toca a refonnas int riores, de puertas adentro sería nvenicnt
revisar l suj t , loa obj os y los prored res de la historiografía local. Paul
L uilliot
ura qu ''los principio d la historia local n autónomos aun
opuesto a lo de la historia gen ral". Aquflla es "cualitativa y no niantitativa' ; requiere "un certain soupl
, C:: t une hist ire a mailles lach " ;
"d be
concreta". lo más pr6. imo posible a la \'ida cotidiana y debe r
diírren ial. procurar m clir la distancia entre la e •olu :ión encral y la de las
localidades.to Por su parte el profesor ingl :s H.P.R. Finberg apunta otros
ra os pecífü:os.21
Según el profesor Finbe , el hi toriador local nec1&gt;sita madurez, 1 ctura
amplias mu h simpaúa y piernas robustas. Por madurez entiende una larga y surúda cxperi ncia entre los homb , un bu n equipaje d Í\' nc-ias.
Como lectura recomienda apart d otraS, las de libr de historia nacional
e internacional. La . impatía qu xi e
por aquello de que sólo lo
jante
con
a lo SCJl1 jant y aquello tro de que sólo
conoce bien lo qu se ama.
L exi ncia de las pie.mas robu tas alud a la n cesidad qu · úene el hi toriador pueblerino de recorrer a pie, una y otra vez la de de .su asunto, y
d visitar personalmente el mayor níim ro posibl de parroquianos.
Por lo que parece, "el ejercicio d la hi.stori rafía cir un rita a una pequeña zona ti ne que echar mano de todos lo recurso de la m todo! ía
histórica y de varios más. En te tipo de in\' tigaci6n, a cada una d las
operadon historiográficas se oponen num rosos oh tá.cu)o . . . ·o
fácil
partir, como en otros campos de la historia, con un equipo adecuado de esquemas ant rior
d int rro atorio hecho , d hipótesis de trabajo y de
tnod lo ''. Otro problema reside en la ca. z y la di.spersi6n de las fuentes.
• Paul Lcuilliot, "Dcfense et illustration de J'histoire Jocale" en Jlnnales, 22 ann~e,
'o. I (enero-febrero, 1967 ) , pp. 154-177.
11 HPR Finberg (ed) .Aproacltt.s to history, London, Routlcd e

Ke an Paul. 1962,

'" Luis Gonillei, ot,, cit .• µ. 22.

pp. 111-125.

619
618

�DO

ASPECTOS DESCO OCIDO DE LA PERSONALIDAD
LITERARIA DEL E 'CRITOR YUCATECO MANUEL
BARBACHANO Y TARRAZO
Lic. RoooLro Ruz ME ÉNoEz
Universidad de Yucatán.

I. Sus

VERSOS DE CABO ROTO

Do MM.u.EL ANTONIO BAR.SACHA o v TARRAZo nació en la ciudad de Campeche el 22 de septiembre de 1806, según afirma don Víctor M. Suárez, quien
descubrió su partida de bautismo en la lgle ía Parroquial de Nuestra Sei1ora
de la Concepción, hoy Catedral de la Diócesis Campechana. 1
Su padre, don Manuel Antonio Barbachano y González Villar, natural de
Gijón Principado de Asturias, España, fue empleado de la Real Hacienda
en Campeche donde, por razón de su cargo, se trasladó a inicio del ~glo XIX.
Al consumarse la Independencia de Mé."'tico, el r. Barbachano y Gonzálcz Villar retomó a España con su esposa, Dña. María Josefa Carlota Tarrazo
y Casaña }' con us hijos: Manuel, al qu aludimos; Miguel rulo más tarde
Gobernador de Yucatán de discutida memoria, pues sus rencillas con su rival político don Santiago Méndez dieron origen a la cruenta }' mal llamada
Guerra de Castas; Francisco • ntonio Desiderio, que e dedicó a las Matemáticas y fue autor de los primeros textos sobre esta materia usados en la
Ac.ademia de Ciencias y Literatura y en el Instituto Literario de Yucatán; y,
Buenaventura, que murió ahogado en el Mar Cantábrico.
Su más antiguo biógrafo, don Francisco Sosa,1 nos dice que tfanuel Barbachano estudió Latinidad, Filosofía y Leyes en el Instituto Mekhor Gaspar
de Jovellanos de Gijón. e graduó, después, de Abogado, en Valladolid, Ess Manuel B:ubachano, Mtdallonts Vitjos. Vida. usos y hábitos de Yucatán al mediar
el siglo XIX. Selección ) Prólogo de Vktor M. Suárci. Colecci6n "Ventana ·ucatcca''.
Volumen l. férula, 1951.
1
Francisco Sosa, ''Manual de biografia yucateca", Mérida, 1866.

621

�paña y "acababa de recibir el título profesional, cuando el Gobierno Español,
queriendo utilizar sus luces le nombró Juez de una provincia".3
Viajó por varios países de Europa y fue Alcalde de Gijón, según informan
sus biógrafos posteriores a Sosa,' sin aportar prueba documental alguna al
respecto, lo que nos hace dudar, tanto por la edad que entonces tenía don
Manuel, cuanto por su condición de indiano. 5 Radicóse, luego, en Madrid,
ciudad en la cual, según se dice, estuvo en contacto con prominentes literatos
de la época, iniciándose en el cultivo de la prosa y de la poesía.
Su retomo a Yucatán lo fija don Francisco Sosa entre los años de 1837
y 1838, pero don Rodolfo Menéndez de la Peña,ª que poseyó invaluable documento de Barbachano, cuya descripción y estudio haremos más adelante,
basado en cómputos derivados del mismo, señala para tal acontecimiento e1
año de 1833.
En Yucatán, Barbacbano desempeñó importante papel en la Política 7 y
en las luchas de partido de aquellos tiempos. Así lo vemos en 1842 8 publicando El lndependiente,9 periódico de tendencias abiertamente separatistas,
cuando su hermano Miguel gobernaba el Estado.
Fue director del Periódico Oficial, bajo sus diversas denominaciones, por
muchos años, por lo que, en su ota Necrológic-.a, publicada en La Nueva
Epoca,1° el editor de aquéUa, E. Enríquez, puede decir: " ... pero en lo que
más fijo estuvo la última mitad de su vida fue en la redacción del periódico
oficial de Yucatán, pues con corlas y pocas interrupciones siempre fue su
redactor y sirvió con lealtad al Gobierno establecido, no obstante que los gQ• Franciico Sosa, Biogra/Íll$ de mexicanos distinguidos. México, 1884.
• Rodolfo Menénde~ de la Peña, Don Manrul Barbachano y Tanazo. El Sal6n Literario. úmero l. Mérida, 31 de enero de 1898.
Víctor M. Su6.rez, Pr6logo de la obra citada, Medallones Viejos.
• El Diccionario de la Real Academia Española. Decimaoctava Edici6n. Madrid, 1956.
Define la voz INDIANO, en su primera acepci6n, del modo siguiente: "Natural, pero no
originario de Am6rica, o sea de las Indias Occidentales''.
• Rodolfo Menéndez de la Peña, Don Manuel Barbad,ano ,, I'arrazo. El Salón Literario, según se cita en la nota número 4.
' Manuel lSarbachano fue Diputado al Congreso de la Unión y más tarde Senador
por Yucatán.
1 Serapio Baquciro, Estudio biográfico del Excmo. Sr. Don Miguel Barbachano Y Tarrazo, antiguo gobernants de la. Penlnsula Yucateca. Mérida, 1896.
• El Independiente. Periódico Político y Literario de Yucatán. Imprenta de Lorenzo
Seguí ( 1842-1844). Segunda Epoca en 1846. "Historia de la Imprenta y del Periodismo", por Antonio Canto Lópe2. Capítulo VI. Período de 1841 a 1879. Enciclopedia
Yucatanense. Tomo V.
"' La NtJeva Epoca. Periódico Oficial del Gobierno de Yucatán. Tomo I. 'úmero 76,
correspondiente al 13 de mayo de 1864.

622

biernos variaban con frecuencia, según la política juguetona de nuestra época
independiente".
En el aspecto literario, Barbachano se convierte en Yucatán en el primero
de los escritores costumbristas y en renombrado autor satírico. Colaboró en
El Registro Y'U.Cateco, en El Mosaico y en otros periódicos de la época utilizando, muchas veces, el anagrama de "Arach Noabb" o el seudónimo de "Don
Gil de las Calzas Verdes". En 1850 aparecieron, en un tomo de 320 páginas,
muchos de sus trabajos literarios bajo el título de "Artículos de costumbres y
satíricos",11 reproducidos algunos de ellos, recientemente, por don Víctor M.
Suárcz, en el libro titulado Medallones Viejcs. 13 u segunda y última obra,
un folleto de 31 páginas titulado Un recuerdo de Don José Anto11io Gómez
de Zorrüla,13 vio la luz en 1863, pues Barbachano murió en esta ciudad, olvidado de sus amigos y en la mayor miseria, el 9 de mayo de 1864.
Casado, en primeras nupcias con doña Guadalupe Iniestra, del interior del
país, con quien procreó dos hijos: Agustín 16 y :María y, en cgundas nupcias,
con doña Leocadia Domínguez López,15 el 26 de abril de 1845, con la que
hubo a José, Fernando,14 Pilar y Enrique, dejó numerosa descendencia, tanto
en Yucatán. cuanto en otras regiones de la República.
· De las varias piezas de teatro que dice don Francisco 1.7 escribió Barbach.ano, sin ser nunca publicadas, apenas si ha quedado huella y nos ocuparemos de las mismas posteriormente, pero de sus poesías inéditas, algunas,
las de carácter bucólico, fueron dadas a conocer, con ligeros retoques, por
don Rodolfo Menéndez de la Peña en El Sal6n Literario/ pues según decía
el maestro Menéndez en aquella revista, "circunstancia especial, que más
tarde daremos a conocer, hízonos poseedores, hace ya más de veinte años,
de un manuscrito de Barbachano, en el cual se consignan numerosas compo•
siciones poéticas suyas, escritas en España, en México y en }.férida",18
u Manuel Barbachano, ÁrtictJlos d, co,stumbres y satlricos. Mérida, 1850.
" Manuel Barbachano, Medallones Viejos, obra citada.
,. Manuel Barbachano. Un recuerdo de Don José Antonio G6mez de Zorrilla. Lo dedica a s11 hijo don Daniel su amigo Manuel Barbach:mo. Mérida, 1863.
" Agustín Barbachano Iniestra. Llegó a ser Ingeniero en Jefe de la instalación de la
vía férrea entre México y Veracruz.
11 Matrimonios, Libro 16, foja 101 vuelta, del Sagrario Metropolitano de Mérida.
Archivo Eclesiástico de Yucatán.
" Nieto de don Fernando Barbachano Domínguez y, por tanto, bisnieto de don Manuel Barbachano y Tarrazo, lo es el conocido empresario Manuel Barbachano Ponce.
"' Francisco Sosa, Biogra/ícu de mexicanos distinguidos, obra citada.
,. Rodolio Menénd~ de la Peña, Don Manuel Barbachano y Tarrazo. El Sal6n Lit,rorio. Ene.ro de 1898, según se cita en la nota número 4.
10 Dichas circunstancias que, en verdad, nunca fueron reveladas, son las siguientes:
don Francisco Antonio Meuéndez del Toral, genearca de la familia Menéndez en la
América del Norte y abuelo de don .Rodolfo, era coterráneo de don Manuel Antonio

623

�El manuscrito de referencia, de indudable valor1 literario e histórico,10
puesto que contiene los poemas inéditos de uno de los primeros poetas yucatecoS, ateniéndonos a la cronologia, ha llegado hasta n010tro1 por tradición
familiar, hecho que hicimos público"' a principi01 del año antepasado a más
de un siglo de distancia de la muerte de Barbachano, desligado ya éste de
las pasiones de su época y perteneciente por entero a la Historia.
El multicitado manuscrito posee las siguientes caractmstlcas: contta de 54
fojas (108 páginas) de excelente papel de arroz, encuadernadas en piel de
color gris, con una altura de 210 mm., por 150 mm. de ancho. Sus páginas
llevan numeración correlativa hasta la 91, habiendo sido cortadas, y faltando
por tanto, las que van de la 85 a la 90, pero sin que esto merme la colécci6n
de los venos, pues al final de la página 84 hay una nota que dice: "continúa
en la página 91 '. Su estado, en general, es bastante bueno y muy legible,
salvo las 5 primcral fojas y las doa últimas, que se encuentran algo deterioradas. Hay ligeras variaciones en la caligrafia y en las tintas, lo que indica
que fue CICrito en diversas épocas. Contiene un total de 114 composiciones
poéticas, unas de carácter bucólico, otraa líricas, de asunto íntimo relacionado
con la vida del autor o de sus familiares, unas cuantas de carácter er6tico,
algww de tema descriptivo y otras más de sátira política, social o de COI-'
tumbres, entre las qu 1e encuentran loa versos de cabo roto, objeto de este
estudio.u Laa que dio a conocer don Rodolfo Menéndcz, llevan ánotaciones
de su puño y letra, indicando que fueron publicadas en El Salón Litnario,

Barbachano y Gonzilez Vdlar, pues ambos fueron oriundos de Gijón, Principado de AJ.
turiu, España y es muy probable que hicieran juntol el viaje a eaw tierras americanas, en 1801, quedind01e Menffldez en Cuba y siguiendo Barbachano para Campeche.
A mú de lo anterior, don Manuel Barbaéhano y Tarrazo fue condisdpulo, en el afama•
do Instituto Melcbor Gupar de Jovellanol de Gij6n, de León Toral, cercano familiar
de los McnEndcz, a quien dedica su poema A N,lo, aepn nota puesta al pie de la P'·
gina 42 del manuacrito de IUI VerlOI ~toa. Tales cir(:unltanCÍal movieron a la fa•
milla Barbachano de Mérida, en 1876, a entregar el manmcrito al aesuo Menmdez
de la Peña para que, aegún III buen juicio, lo fuera haciendo público cuando conviniere,
con 1ol retoques o ~ que ae hicieran necaarioL
• Rdn lrigoyen, distinguido eteritor y notable bibli6filo yucateco, en cana de 3 de
julio de 1968, dirigida al autor, dice: "Habiendo sido Manuel Barbathano y Tarrazo
figura importante en lu letru yucatecu, pues se le conoce como autor aaúrico y el
primero de los coatumbristaa yucatccoa, y habiendo desempeñado, ademú. importante
papel político en su fpoca y redactado por muchos afias el peri6clico oficial del Gobierno
del Estado, cocwdero que 111 manuacrito ea muy valiolo (el de 1111 venos inéditos), tanto
para la Hittoria, cuanto para la Polhica y, IObre todo, para la Literatura, pues Barba·
chane&gt;, muerto ea 1864, viene a Jet uno de loa mú antiguos poetu ele Yucatin".
• llodolfo Ruz Menéndez, ..El Manucrito i~to de loa ftnoll de don Manuel Barbachano y Tarrazo", Di.no d, Y11ea1á del domingo 20 de marzo de 1966.
• "Barl,acbaao, en tut wlancicoa, terraDU. idilios y anacrJ,nticu, hace m:ordar a
Ipesial y Melfflciez y a otrol poeta! de loa qlos de oro de la Literatura f.spaic&gt;la''.

en el año de 1898. La co1ecci6n de VU101 1e inicia con
prólogo
del P'°?io auu:, que ocupa la piimera p6gina, ,q,uid,ounde un
veno, titulado Al lector'', que 1e localiza en la pigina trn.
Solamente ocho poemas de Barbacbano aparecieron en El Salón Lit
· 11
en elCean:s"
orden que ligue: ''A elo" ''La delconfianza.
.
" " e'"'?"•
"T _
..l,. ,!
A Cintya , Una uesta
por
'
J.,U9 uua zagales ,
El cazador" "Lu dos __ ..__., ºVuel
América" e "lncomtancia de F . ., . J
-6- ,
ta a
.
cma . Dicboa poemas 1011 loa que comenta
Y~mga favorablemente el licenciado Joli Etquivel Pren en III Historia u lo
Lileratu,a en Ysu:atán .. y los que lo movieron a incluir a Barbacban
b poetas yucateco1 clistinguidoL
o entre

~io:,'o:;

An~ de en~ al estudio de b poemas de cabo roto de
a
converu~te dear algo acerca de la definición e interaandai:":' de
estos

CUrtOIOI

VCJ"8QI.

11
~lámase venos de cabo roto, o venos cortados, aquelk&gt;s en los que 1e sula sílaba o sílabas que siguen a la última acentuada de ta palabra
final
de
--=--...:.L aguda Y nman
•
truncaducada verso. Tienen, por tanto' ..LaUUJlilUUn
sus voces
.
~ con otras, de acuerdo con las reglas ordinariu de la Pttce
tiVa. Su métnca tambim es la común y su conten'd .
pi o JOCOIO, pues no ae conCl'bc le u ti"licen para asuntos serios.
..:..c.- nn
· parar mientes
·
d El''Ulector los habrá visto, q..._,
en ellos, en )os venos
e . rganda
De!conocida'', endero.ados contra Lope II que preceden
~

la Pnmera Parte del

Quijote.

'

a

Don Diego de Clemencín (1765-1834), célebre comentarista de la inmortal ob~ _d~ Ce1;~tes,H atribuye a éste, citando a Pellicer, la invención de
este artif1c10 metnco de carácter satirico que imitaron, después, F ray AnRodolfo Menffldez de la Pella, El S.Ua Lünario. Enero de 1898 --'··
nota número 4.
, -•.... • ata en la
Mérida, 1898: número t • c:orrapoadiente al mct de enero· n6m • El2 Salón Liu,ario.
d"
ero , corrapon 1ente a febrero· a6mero 3 correspondient
'
correspondiente a abril
'
•
e
mano; Y, número 4,

ª

.. Joeé E,qwvel Pren, Historia d• la Lif,rlll•r• n Ya,aun. Loa Poetas d 1 11• lo XIX.
Tomo l. Mbico, 1957.
e 1
: Julio Cejador y Frauca, La ,.,.,_. d• C•nonlu. Tomo IL Diccionario
tano. Madrid, 1906.

,., __
y --

~ _Miguel de Cervaate, Saavedra, Bl •1•,üoio Hid4Jp Do11 Q.llijou 4. la M
b
Edicón 1V Centenario. Eclicionea Cutilla. Madrid 1947 Comentario n . J - ~ ªp' ·
Prólotlo. ota 29.
'
•
· CDIIICHI .ne.

625
624

H40

�El lenguaje _de las gentes. d mal \'¡ ir llamado en ingl' Slang, Caló y Arg?t, en fran ·c. Y G~ma en pañol, o tambi'n J carandina, constitu}
cier~ clase de .Jerga o J n onza, que ininteligibl para los e.xtrañ , de aqu 1
grerruo Y que se forma, entre nosotros, de voc castellanas u atlas tropológica.mente } de otras antigua o deformada , como • fú ara" "escupid ra '
. 1a }' "ehor1as" "crucetas" 0 "ganz • "' por lla . , ai
o "t rueno " , por pisto
Otra uerte de jerigonz consiste en I tra trueque d, las le~as o n 1: i~tcrca1aci6n d letras o ílabas entre la palabra., nún muy u atla e ta última
tre I niños de nuestro paí .u
·
E~te nrev ·sado lengu je influyó en la f tiva • fosa de Ah:arei de oria

dr' P'rcz autor d La J,ícaro Ju.stina,I• bajo el udónimo de Franc:isco de
heda Lope de Ve a y Luis d Gón ora, para 10 ilar ino a 1 má fam
Rcci •ntem
arl Fed ri ·o ·ainz el Roble , en u Diccionario d Lit ratu,a, d •
final el man ra confusa iucornpl ta
nt " lo cual r uh:a impcr·
d na I d u . d 1 a bad
tudio bre t ma ria qu realizó otro c.élebr comentarista d 1 Quijote, clon F.r and co Rodríguez Marín (1855-1914),
en u int
ntísima obra titulada El Loaysa de. W C loso Extrem 1io.n
Rodri!!Uez 1 farín probada y razon dament n hac
r qu el eador
d
t j\l
t poético no es tro ino
lonso lvar z d
oria nacido en
. villa n l aiio d 157 )' bautiiado como rujo de I l ·a 1 o o tantc ten~ padre de p ición
nómica d h ada. Est injustificabl abandono tal
,. 1.. fu el motivo que lo impulsó a 11 var \"ida de or 1 nada. frecu ntando el
trato el tn1hane y probando cárc 1, por p qu • d lito , tal como hici •ron
OlTO
rito
ilu t ª y arti tas d I Rcna imien o como Fran~oi_ Villon, en
Francia· B nvenuto Cellini, en Italia¡ Cri topher farlowe, en Inglaterra.
Su \'ida aventurera. qu n ciert ocasión, lo trajo a este Continent , por
bre tiempo, aW1que • ignora qué región de América fue nue,·o Leatro de
sus hazañas. lo llev6 a d a trado fin n la propia ciudad del Guadalquivir,
en 1603, \'Íctima, más bien del rencor )' venganza de don Bernarelino Gon7.ález Del adillo y \'ellane-da President d la Casa de Contratación de Sevilla a quien había ofendido, que de su delito , pue icmpre el mostró inenio in par para la sátira.
llan da, asi t nt de la ciudad de villa desde
el 26 d jw1io de aquel año, abcdor de qu
lonso, huyendo d los rigores
de la ju úcia
taba recogido al amparo de la Iglesia de San
na, apostó
cor hcte sa az qu ";no a apr hend rlo una noche en la que fcctuaba igilosa salida, haciéndolo ajusticiar con gran pr tez , como a peligroso criminal,
no obstante las úplica , en prosa • en ,·crso, que
hidcron en fa or del

Y asi uando en 1603 l gran Lope d V
, en son d on. ult.'l envió a don
Ju~ cl ~guijo, con quien tenía cstr •cha ami tad, una copia ~uscrita d
su Ji~ro tttulado El peregrino ,n su Pat,in, &lt;¡ue mereció la harto ben vota
opinión de aquél,13 surgi ron los prim ros v 1-sos de cabo roto n esta d 'cima
en la'dque Alonso ridiculiza la acci6n del Féni.x de los Ingcni~•• b ado ra ue
.1
menh o y forzados elogios: ª'

Envi6 Lope de VeAl .señor don Juan dr. ArguiEl libro dtl Ptrepri-,
A que diga si e.stá bué" R. Amador, Dirtionario d,l llampa. Editorial Sol.
Por c~~plo, 11e añaden a 1 1ílabas pa, p , pi, po o pu las de la palahra que e
~ra~ de d1 tmular, qu tenga vocales semejantes.. Asl dirr:mo , jcpe-ripi- opon-upa por
Jengonza.
He quí die.ha opinión, expr ada en impecable soneto.
Con h,roita g,a11dtra ,l sabio Cricgo
ca1116 dt aqwel astuto per,zrino
,1 lu,n10 discurrir, cuyo camino
tuvo por /in d1 ltaca 1l sosie¡o;
Y dtl ilustre Dárdano qui ,l uugo
d1 Elisa d, d,"íí6 y a Italia vino,
los varios caJos 11son6 tl latino
Plectro que celebró de Trora el fuego.
D,l uno 1 otro a la sublim, gloria
un Pe11gri110 en su fortuna aspira,
por la i·o: dulttr y cortesano ai· · o.
D8l culto Lop,, q
,n su nueva historia.
talts stie,sos canta con la lira
d,l p,rtgrino qui lo fu, d, .A nf ,uo.

desv nturado poeta.
., De La Picara Juslina son estos ,·e110 de e bo roto, que pre nt.a.n l particularidad de tener corUd a 1ambitn, las palabr:is que van a mitad de cada verso:

So&gt;• la Rwi-de P1cardi-,
Más
J,lás
Qu,
Que

qut la ,ud-cono,i-,
farno-qu, Doña Oli-,
Don Qwo-,• Lazari-,
Alfa,ach- ,, c,/eJCi-.

u,

"" Carl~ Federico Sáinz de Robles, Ensayo d, un D1tcio,;a,io d I.it,ralura. Tomo J.
Témún
Conceptos, "lsmos" Li rarios. Segunda Edición. fadrid, 1954.
• francisco Rodríguez Marin, El l.Aa}sa d, "El Celo o &amp;t'4 ,iío". Es udio Rist6rico-Litenrio.
• Exp6 ito.

.. Alonso Ah-arez de Soña ,a había fustigado
Lope de Vega, en conocido soneto,
cuando éste estuvo en Sevilla, a fines del año de 1600.

villa, 1901.

627

626

I

�}' es tan nobl y ta,i discré-~
Que, tstando, tomo está, ma-,
Due es otro GarcíláEn su traza y compostu-:
J1as luego, entre sl, ¿quién duNo diga que está bella-?
La décima de Alvarez de Soria, por la novedad de ru consonant tuvo,
como ya hemos dicho muy ilustres imitadores, comenzando !'°r ,el propio
Príncipe de los Ingenios, y clisgu tó a tal punto a Lope qu , atnbuyendo_sela a
Cervantes • no a su · rdadero autor, nderez6 contra él este calumnioso Y
poco decente soneto:

~·

.
.l
,aa
Yo que 110 si. dt la-, de l,-,
ni eNo .si si eres, Cerva11tes, co--, ni. cu-,
S6lo digo que es Lope Apolo, y tú
Frisón de su carroza y puerco en pie.
Para qu~ no escribieus orden fue
Del Cielo que manca.ses tn Corfú;
Hablaste, buey, pero dijiste mú,
·Oh mala quijotada que te dí!
I
Honra a Lope, potrilla, o ¡ guay de ti!.
Que u sol, y, si se enoja, lloverd:
Y ere tu don Quijote baladí
De culo en culo por el mundo va,
Vendiendo especias y azafrán romí,
Y, al fin, en muladares parará.

Alonso Alvarez d Soria, inventor de lo versos de cabo roto, 37 cuya curiosa hi toria 'acabamos rápidam nte de r pasar, inspiró a Cervantes, cuando
vivió en evilla o en us alrededores, posiblem ntc entr lo años df' 1587 Y
1605, el carácter de Loaysa, personaje de El celoso extrem,ño, u~o de sus
·
relat , que forma parte de su • Novtlas• EJtmplaus.
meJor
y mLali famo
•
publicadas en 1613, pero del cual
conoce el manuscnto. del ltcenctado Porras de la Cámara (¿ 1606?), que presenta numerosas vanant s con
pecto
a la Edición Príncipe.
• Alude a la jerigonza llevada al Parnaso Español por Ah"al'CZ de Soria.
• "Co&lt;o", que a.sust a los niños y "cuco", es decir, cornudo.
.
•
11 V fase también: Migurl de Cervantes Saa\·cdra El Ing,nioJo Hidalgo. Don Q.~1jot, di la Mand14• Edición ritica. Anotado por Francisco Rodrlgua larin. Madrid,
1916. Tomo I, págin 44, nota número 4.

628

llI
Vokamos ahora a Barbac.hano para ocupamos de sus poema de cabo
roto.

De las ci ·nto catorce composiciones poéticas que contiene su manuscrito,
únicamente cinco son de vers ,ortados en u final , décimas todas ellas ,
con rima mejante en u di posición, a las d •cima de "Urganda la Desconocida" y a las "Del Donoso, Poeta Entreverado. a Sancho Panza II y Rocinante", qu preceden a la Primera Par d l Quijote, lo que indica, bien
a las clara que se imitaron de Cervantes. como también a í lo han hecho
los pocas poetas yucatecos posteriores, que han cultivado este artificio métrico.
Lo dicho nos confirma en nu tra opinión de que fue Barbachano el primer poeta peninsular qu hizo v rsos de cabo roto, pr cisamente porque fue
el primero que tuvo oportunidad de trasladarse a España dond adquirió
amplia cultura y trató a Jiterat distinguidos, según dicen sus biógrafo . o
es aventurado asegurar que w conodmíentoo del Quijote los adquiriera n
España, pues el medio literario de Yucatán fue raquítico durante la Colonia
y la impr nta no Ueg6 a • fétida sino hasta 1813. Por otra parte bueno
es recordar que El Quijote se imprimió por primera vez en
éxico en el
año de 1833.80
Presentaremos los versos de cabo roto de Barbachano en el orden en qu
se encuentran en el manuscrito, pero el lector deberá ten r muy n cuenta
que su autor al prologarlo termina con estas pre,· ntivas palabras: "Crro
que basta de prólogo, y sólo adverti~, en con lusi6n que no van puestos los
versos por el orden en que lo. hice ino conforme lo • fui reuní ndo puc
no los tenía todos en mi poder''. to
• Del Donoso, Poeta Entrever do. reproducimos la d~cim.a ".
ejemplo de lo venos de c bo roto de Cr.rvantes:

ntho Panza", como

So)• Sancho Pan:a ncud1d1l mtuichego don Qvijt&gt;-;

Pus• pies

M polunro-,
por oicir n lo dísue-¡
qw, ,l tácito Villadi,toda sv ra::ón d11 tsta-

ei/ró ,n Ull4 r1tfra-,
s,gún si,nte Cel,sti-,
libro, en mi oprni6n, dfoí-,
si , cubritra m4Ú lo humo-.

•

• El Editor fue Mariano Ar~valo y eata et con iderada romo la primera edición
americana de la inmortal obra del Prlncipe de los Ingenios.
• Manuel Barbachano y Tarrazo, Manutcrito de sus poemas in~i1os. Prólogo.

629

�El primero de ellos, d . crítica de costumbres, lo utiliza Barbachano para
amonestar y aconsejar a los que se dejan llevar por la pasión del juego:

"A

UN

Al&gt;UGO JUGADOR"

11

, ?oloca~~ inmediatamente después del anterior, está ste otro, siempre de
5:'-ura pobtica, ~n el que continúa Barbachano sus ataques contra Gómez Fanas Y los Yorkmos_ y pondera y alaba al funesto General Antonio L6pez de
Santa nna a q~en. en otr~s varios poema del manu rito, que en otra
ocasión haremos publicas, elogia en forma inmoderada:

No te cebes en judi-,
ni de blancas te apaJi&lt;&gt;--,
no juegues pares, ni no-,
ni reJ·es, 11i puteri-,
no sigas la alternatide dados, ni de cri.rlia-,
no vayas a mamard-,42
a entreses,•ª 11i carambe&gt;-y jugando, siempre po-,
nunca te verás trona-.

"AL GRAL.

TERRORISTA ooN VALENTÍN

VICEPRESlDEN'TE D&amp; U

G6ME2. FAJÚAs,

REPÚBLICA

ÍEXICANA

Y JEFE DB.L SANSCOULOTr ?.lO"

..tt

Es don V alentín tan bue-,
es tan santo, tan bendi( según 110s dice el ,•orki-)
que es fuerza le coloqueentre los dioses al me-

•

" lbrbachano, Manuscrito, página 5.
., Tal vez quiso aludir llarbachano a las borrachera!!, usando un tfrmino de la Germanía, popular en su época.
• Según la EncicloP6dia Universal Ilustrada Eurot,eo-Amtricana (Espasa), Tomo
XX, :r.NTRES signiíica: "Lance del Juego del Monte, en que, habiéndose duplicado una
de w carta en el albur o 1 gallo, se apuntará a la contr:iria, con la condici6n de que
la suerte no aea válida en los tres primcros naipes que aque el banquero" .
.. Barbacbano, ManuJCTito, página 19.

630

cuANoo DERRmó
FARÍAs" •·

ANTA ANNA,

EL GoBIJ.i.RNo DE

Siguiendo el orden al que nos hemos referido, viene luego uno de sátira
política, lleno de invectivas contra don Valenrín G6mez Farías, padre del liberalismo mexicano y precursor de la Reforma, con quien no simpaci7.a Barbachano, cuyas tendencias ultraconservadoras se ponen de manifiesto:

"AL

)' que publique la faque tambiiu hizo milo-,
pues hombres lzizo ;y no po-.
¡ Y de qué? De pura esco--,
de la basura, de n.o-.

Dicen que es malo Santa-,
porque no gusta de lo--,
solamente de juicio-que el bibn quier,m de la Pa-.
Le apellidan el tiralos patrioteros ,•orki-,
pues quisieran ¡ pobreci-!
.1e, los absolutos duede los bolsillos aje-,
cual en tiempos de Fari-.
La cua~a décima de cabo roto es de crítica social y en ella se satiriza, imitando posiblemente a Qu vedo, a una mujer muy fea y deforme:

un_

.1u;TRATO DE UNA JOROBADA' u

Un compuerto de joro-,
con lengua de papaga-,
en lugar de pies, dos pa-,
con ínf ulns de gran se1io-.
U11 allimal que de no-,
" Batbachano, Manuscrito, página 20.
• Barbachano, Manuscrito, página 96, sin numerar.

631

�•
'A MÉRIDA'.

al qui le ve quita el sut-

y, por fin, un fenome,, ta11 extraña figu-,
es mentira, es impostu-,
no ts parte dtl bello .s -.

Tu población es mu)' triste
tus campiñas matorrales
,
tus vecinos animales
,
ilwtracién. . • no la, viste
Yo juzgo que no salúte ,
del caos desordenado
Y si fuua preocupado
d in/iemo te creyera ,

La quinta ) última décima de cabo roto, que cierra precisamente, el manuscrito de Barbachano,
de sátira política y dcbi6 de haber ido
rita a
raíz del triunfo d \ Ccntrali mo en • {é.xico. Rev la las ·mpatías del autor por
el Régim n Fed al, que más tarde deg ncrarían n tend ocias francamente
separatistas, como hemos visto al hablar de u vida, así orno tambi'n su
cambio d pastura con respecto a anta Anna de quien, al través de mucho.
de us ver o

muestra ferviente admirador:

' de ,niedo me murüra
al uerme aqtlí condenado.

otros poetas yucat co · cuya relación
losAlgunos
rumtc
· de
' prohJa,
· · pue escapa a
e te tudio cuJLJ'.
•.
na
d"''
varon también 1
.'ª .11,11nos pero a fin s del pasado i lo ' . _,·~ de cabo roto, omo
mspiraodos en Cervantes .
d
~ ~ pnnc1p1os del presente sicm
'ble en la Penín ula.
&gt; cuan o la le tura del Quijote hizo más

S acab6 la federa-º
porque dicen que los pue,10 qui, ren que haya C011grt-,
11i más leyes que Santa-,
Obispos, bulas del Pa-,
rosarios, misas, sermo--,
coTLjuros y procesio--,
con cañones )' f usi-,
f1or si hubi1 se mala11dri-,
que quisieren otra co-.

a::.

se En
1 la.,actualidad.' tal vez porque mucho
habl d 1 Q ..
ee, tienen ol\1dados lo versos d
bo
a e
WJl)te, pero poco
cuanto" poetas, muy pocos, los utilizan c;n rot~ • n Yu~atán y tan s6lo unos
~ uno consagrado, amable y g ntil en u su sal.J~. Básteno tan s6lo citar
sia, don Alfredo Aguilar Alf
persona digno y rle\'ado en su p
.
l
aro cuya .m nata bo d
gnme a átira, a hacer burl
á d ,
n ad lo lle,,·a, cuando d la '
·
ª m 5 e S1 que •ded los dema.:i
J. - •11
mas reci nte generación , Gonzalo IIeman
y. a. otro novel •
ez' r.o euya pmruci
acaban

1

Las id as conservadoras de Barbachano, sus \"Ítuperios contra don alentín
G6mez Farías, us irunod •radas alaban1.a a anta Anna y u durísima inmerecida ríti a contra • {érida. en la que \ ivi6 gran parte de su vida. nací ron us hijo y obtu\'o num rosas pr hendas sirvil'ndo a lo más ,·ariado
gobiernos, movieron a don Rodolfo M néndez a no da~ a conocer más' que
unas cuanta de sus serranas, p oral e idili
· a comcndar no
hi
ci ran públi
los d más verso del manu rito, sino pasado un siglo d la
muerte d Barbachano. cosa que se ha ob rvado cumplidamente.
La décima a Mérida, a qu aludimos, debe incluirse n este trabajo, pues,
como verá el agu;-.ado lector, pu de convertirse en décima de cabo roto con
sólo uprimirl . lai ílaba que iguen a la ac ntuada. al final d cada \' rso.
aunque to bien puede r tan rolo, una coincidencia. !lela aquí:

Barbac bano, Manuscrito ' ""nu·¡,:-~
r....... com
•. 6 d
Como ejemplo de los vel'10S d
J)OOCJ n e la página final.
cuarteta de una lar
rompo ..6 e ca~ roto de Agwlar Alfara ponemos
bien podemos c:omp
c1 n escnta con motivo de una• '
la segunda
Q ..
rar con las de Cama h
llllltuous bocLu, q U?
u1Jote en este trabajo:
e o, ya que tantas veces hemos citado al
0

•

Como }'O strl ltJtiboda de tanto lutJtOJ qu, pujo
que~

•n

¡,o, frac, smoking
• He aqu! una d&amp;ima d cabo

roto

O

t,vi-

de H mández, d d,cada
.
a la d.tira política:

Es por todos bitn saóique tl gobierno no gobi1rdti primautra ,al in:iitr- '
)' los pil/01 que ha,•
s6lo se hinchan los bolsi-.

a,ri:_

41

Barbacb no, Manuscrito última composici6

de l

página final.

633

632

�de ver la luz,6 1 autor, también, del conmovedor rondel ,Muerte en la Plaza,
parte de sus Poemas Rel·olucionarios, aún inéditos, que cir u16, escrito a máquina, entre sus amigos, para cumplir nuestro propósito de hacer notar que
este ingenioso artificio métrico, provenifnte de Alonso lvarcz de oria al
tra\·és de Cervantes, traído a Yucatán por Manuel Barbachano y Tarrazo,
no ha sido desterrado, del todo, de nuestra literatura vernácula.

II. Su

OBRA DR..UiÁncA

Don Manuel Antonio Barbachano y Tarrazo, nacido en la ciudad de Campeche el 22 de septiembre de 1806 y muerto en .. iérida el 9 de mayo de
1864, alcanzó renombre en las L tras Peninsulares como autor costumbrista
y satírico, cuyos trabajos aparecieron en el Registro Yu,ateco/" 2 en el J1osaico 51 y en otras publicaciones periódicas de su época, firmados, más bien,
con el seudórumo de "Don Gil de la Calzas Verdes", o con el anagrama de
"Arach •oabb". Muchos de estos trabajos literario se publicaron en un tomo
de 320 páginas, en 1850, bajo el nombre de "Artículos de costumbres y satíócos",5t reproducidos selectivamente, bace unos cuantos años, por don Víctor
M. Suárez, en el hbro titulado Medallones Viejos. 55 Su segunda y última
Si,mpre 11 pagano es el pue-,
d, mala gana y no bue-,
de est, burdo latrocide jlo/iticos podriqu, lo sum,n en mise-.
o res1st1mo1 l:i tentaci6n de reproducir, también, esta otra d~cima en 1a que
Hcrnándei se refiere a los propios versos de cabo roto y a su origen:

Los versos de cabo rosan jugul!tts liuraqu, invrnt6 Alvare.: de So--,
can ingenio d,smañay grandeza del idfo-.
La mltrica es muy stncí-,
también la rima y cad,n-,

en manuscrito inédito de aquel que, 'circunstancia especial", había hecho
llegar a sus manos.
De los rasgos biográficos de este famoso costumbrista yucatcco nos ocupamos extensamente, en dos ocasiones anteriores: la primera, cuando en Diario
de }'ucatán lí&amp; hicimos ·aber qu el valioso manuscrito de los versos inéditos
d Barbachano había pasado, por tradición familiar. a nuestro poder, por lo
que, transcurrido más de un siglo d su muerte, nos proponíamos irlo haciendo público, en forma crítica, hasta donde nuestras posibilidades no lo
permitieran: la gunda, en la revista de inv ligación cultural y científica,
Estudios y Ensayos,' 9 al publicar los versos de cabo roto de Barbachano, con
el anál" is )' comentarios que requerían. Por tanto, no nos e.,"tenderemos más
sobre este aspecto, en la presente ocasión.
Don Francisco Sosa, el más antiguo biógrafo de Barbachano, en su importante obra Biografías de Mexicanos distinguidos,ªº nos dice: ''Barbachano
escribió varias piezas para el teatro, que fueron muy bien recibidas por el
público y con razón, pues encierran grandes y exceJentes cualidad s''. Como
al parecer nadie ha visto nunca las citadas pie1.as, don Víctor M. Suárez, al
ocuparse del asunto en el prólogo de la obra Medallones viejos,• 1 ya cit~da,
afirma que: "ninguna de ellas fue dada a la imprenta". Y nada más se ha
dicho acerca del destino de e tas pie7.a teatrales perdida . ni por don Ro• dolfo Menéndez, en El Sal6n Literario, ni por el Lic. José Esquive) Pren,
al e tudiar a Barbachano, en su interesante Historia de lo Literatura en Yu&lt;Ünr el 1iglo XIX. Selecci6n y Prólogo de Víctor M, Su!rez. Cole ci6n "Ventana Yucateca". Volumen l. Mérida, 1951.
,. Manuel Barbachano, Un recuerdo dt Don Josl Antonio Gómu d, Zorrilla. Lo
dedica a su bjjo don Daniel su runigo lanuel Barbachano. Mérida, 1863.
,-

sr RodoUo Ruz Menéndez de la Peña, Do11 .Manutl Barbachano y Tarrazo. El Salón Literario. Número l. Mérida, 31 de enero de 1898.

son indeci-.

• Rodolfo Ruz Menéndez, "El manuscrito intdito de Jo venos de Don ~fanue1
Barbachano y Tarrazo". Diario di l"ucatán del domingo 20 de mll?7.o de 1966.

q111

Arco Iris dt Po1tas. Mérida, 1968.
• R,gfrtro Yucatuo, Periódico Literario redactado por una Sociedad de Amigos.
Mérida, 1845-1849.
• Mosaico, Periódico de la cademia de Ciencias y Literatura. Mérida, 1849-1850.
"' Manuel Barbachano, A.rtlculos de co!lumbres y sadricos. lér.ida, 1850.
• Manuel Barbachano, Medallones Vi,jos. Vida, wos y hábitos de Yucatin, al me-

634

Don Rodolfo :Menénde-.l de la Peña1 en El Salón Literario,°• dio a conocer
algunos poemas de Barbachano ---serranas, pastorales e idiliOS-- contenidos

lo árido y lo difiu decir sin toruecu,n-

cosas
11

obra, un fo1leto de 31 págína al que llamó Un recuerdo de do11 José Antonio
Gómez de Zorrilla," vio la luz en 1863, muy poco antes de que la muerte lo
sorprendiera, olvidado de sus amigo y en la mayor miseria.

• Rodollo Rw: Menbtdez, "Los wrsos de cabo roto de Don Manuel Barbachano v
Tarrazo". l:."studios )' Ensayos. • úmero 2, Año l. Volumen l. Mérida, reptiemb~diciembre de J968.
111

Francisco Sosa, Bi"ografías de mtxicanos distinguidos . .México, 1884.

ª

Manuel Barbachano, Medallon1s Vujos, obra citada.

635

�catán,u ni por el propio don Francisco Sosa, en su otra obra titulada Manual
de Biografía Yucattca, 83 ni por ningún otro autor, hasta donde epamo.
Como en nuestras investigaciones hemos logrado encontrar los nombres de
tres obras dramáticas de Barbachano y las circunstancias en que íuernn representadas en Mérida, así como también un fragmento de una de ellas, vamos
a enterar de estas primicias al amable lector.
Corria el año de 1854, pr6digo en aciagos acontecimientos para la República Mexicana y sobre todo para Yucatán1 aunque también produjo algunos
que no nacieron bajo signo adverso.
Gobernaba el país su "Alteza Serenísima don Antonio L6pe1. de Santa Anna,
Benemérito de la Patria, General de División, Gran Maestro de la ªacional
y distinguida Orden de Guadalupe, Caballero Gran Cruz de la real y distinguida Orden española de Carlos ID y Presidente de la República Me.-cicana"/" héroe de opereta y trágico simulador, funesto para la Patria que
por tantos años rigiera a la sufrida sociedad de aquel entonces.
El filibustero norteamericano Guíllermo Walker ( 1824-1860), que había
invadido Baja California, desde el año anterior, con el prop6sito de apoderarse también de Sonora, proclamó, en La Paz, la "República de Sonora y
Sinaloa", pero derrotado el 8 de mayo de 1854, tuYo que trasponer la línea
divisoria con los Estados Unidos, para salvar el pellejo. Años más tarde
-1856- se declararía Presidente de icaragua para luego tenuinar su vida
ante un pau'bulo.

Rómulo Díaz de la Vega, "General de División del Ejército Mejicano Bene~
mérito del Departamento de Puebla condecorado con una Cruz pa;ticular
por las batallas _de Pal~ Alto y la Resaca, con la constancia de primera clase
y con otras varias acciones, Caballero Comendador de la Nacional y distinguida Orden de Guadalupe, Gobernador y Comandante General del Departamento de Yucatán, etc., cte., etc.," 65 rimbombante presentación que utilizaba en el anunciado de todos sus Decretos y Ordenes tratando de imitar
a su veleidoso caudillo.
'

~ penín~la. se reponía, a duras penas, de la epidemia del Cólera orbo
o C~ler~/siáuca, ~ue el año ant~or, 1853, hizo su segunda aparición en
ese _siglo, segando mnumerables \1das, entre otras, la del ilustre Doctor Ignacio Vado Lugo, fundador de la Escuela de Medicina en el seno de la
Uni~ersidad Literaria. A principios de 18.54, en poblaci~nes tan cercanas a
Ménda como Hunucmá el Cólera aún hacía estragos.
En la ciudad de Mérida, en la tarde del 15 de abril de.1854, se publicó,
por, bando solemne, ~I ~ecreto sobre el restablecimiento de la Compañía de
Jesus en toda 1a naci6n, aunque Jos Jesuitas no volvieron a Yucatán sino
hasta fines del pasado siglo.
'
Poco después, los indios rebeldes asaltaron Ríolagartos )' Bacalar y atacar~n la Villa de Pet~, derrotando, en algunos puntos, a las tropas del gobi~o, Jo que produjo una gran alarma )' motivó que, prestamente, se organizase una Columna Auxiliar Volante, al mando del Coronel clon Pablo
A. _GonzáJtt, para po~er coto a los desmanes de los sublevados. No hay que
olvi~ar que en esos tiempos se vivía bajo el sangriento signo de la llamada
Guerra de Castas, que habfa diezmado a la pob1aci6n blanca de la Península.

E1 General Suriano, don Juan . Alvarez, inició, ese año, la suble\'ació11
que habría ele causar la caída definitiva de Santa Anna, aunque en un principio el gobierno se atribu)'era sonados triunfos.
El convenio definitivo de límites entre México y Estados Unidos, motivado
por la forzada y \'crgonzo!ia venta de La lesilla, fue dado a conocer en Yucatán, en texto bilingüe: en el Periódico Oficial.8s
Por último, y terminando de enunciar los acontecimientos nacionales más
notables, diremos que, el filibustero francés Gastón de Rauset-Boulbon ( 18171854), también quiso apoderarse de Sonora ese año y halló 1a muerte ante
e] paredón de fusilamiento.
En Yucatán, entretanto, gobernaba, designado por su Alteza Serenísima,

ª José Esquive! Prrn, Historia de la Littrtdura en Yiu-at611. Los poetas del ~iglo XIX.
Tomo l. M6tiw, 1957.
ª Francisco Sola, Manual dt biografía yucaltca. Mérida, 1866.
" Así se encabezaban las Leyes, Decretos y órdenes de ln ación en esa~ fechas.
Ver, por ejemplo, El R~geMtador. Peri6dico Oficial. Número 241. Mfrida, viernes 8
de septiembre de 1854.
ª El Regenerador. Periódico Oficial Número 241. Mérida, viernes 8 de septiembre
de 1854.

636

•

Sin embargo, el pueblo de Mérida, o al menos su clase acomodada, pensaba, muy en serio, en sus diversiones y para el caso se había contratado una
Compañía Dramática,69 que llegó a Yucatán, procedente de La Habana, Jo
• Así aparece en El Rt1g1nerado,. Periódico Oficial. M&amp;:ida, 1854.
" La primera aparición dcl Cólera. en el siglo XIX, ocurrió en 1833, coincidi1:ndo
con la llegada a Yucatán del Dr. Ign3.cio Vado Lugo y con ]a fundación de la Escuela
de Medicina, en el seno de la Universidad Literaria.
• El Rt1g1nt1rador. Periódico Oficial Número 179. M6rida lunes 17 de abril de
1854.
'

• "Crón~_a. Comp~ñla Drnm6tica. Tenemos noticia cierta de que ya está contratada
unn compama de arrutas que debe trabajar en el Coliseo de San Carlos, al cual oues~~ Socicda~ de ~icionadós dramáticos. a que ya pertcne.::e, han hecho una compo11Cl6n Y me¡oras dignas del buen gus10 de aquellos señores. Dicha compañía viene contratada por tre!l meses. Es completa y pertenecen a ella un bello grupo de bailarinas
13s Sras. Paví11;3, que llegarán hasta nosotro procedidos de· 1a fama que han adquirido'.
por la perfecoón con que (se) desempeñan en el dúícil arte de Tcrpsícore". El Regennador. Peri6djco Oficial.. ·úmero 164. Mérida, lunes 13 de marzo de 1854.

637

�que consideramos más probable, a principios de aüo, pues la temporada teatral se inauguró 1 en el Teatro de San Carlos, el domingo 16 de abril de
1854,7º con la representaci6n del drama histórico en tres acto y seis cuadros
Isabel la Cat6lica de Don Tomás Rubí.
Dicho Teatro de San Carlos o Coliseo, como también se le llamaba, antecedente de nuestro actual Teatro Peón Contreras. estaba ediiicado en el mismo sitio que ' te ocupa, antiguo solar que fuera asiento de la Real y Pontificia Universidad de San Javier.
Entre los actores más destacados qu tomaron parte n esa larga temporada
teatral a que aludimos. puesto que no concluy6 sino hasta principios de diciembre de aquel aüo, se encontraban los señor Fernando Martmez, Enrique
Greci, Pedro y Ciro Iglesia . Rcmigio omodevilla, Llera, Alarcón y el apwitador y actor Hemandor na; las s ñoras Julia Iglesias, Fanni ~ 1antcn y Samaniego; la señorita García; y, los bailarines Don Luis Pavía y sus hennanas
las señoritas fercedes y Franci ca.
Esta Compañía Dramáúca, que entre la obra de su repertorio traía también el drama en tres actos dc. Don José Zorrilla Traidor, inconfeso y mártir,
llevó a escena, la noche del 13 de junio de 1854. una pieza dramática titulada Patriotismo y Amor, cuyo autor veremos luego que es Don íanuel Barbachano y Tarrazo, quien la dedic6 a su Alteza erenísi.ma el General-Presidente, con ocasi6n de su cumpleaños, celebrado en Mérida con todo bombo
así como también de sus triunfos sobre los rebeldes del sur, capitaneados por
Don Juan . Alvarcz. En El Rege11erador, Peri6dico Oficial,71 aparece el
detallado programa de tales festejos, que ocuparon dos día consecutivo , según Ja siguiente:
"Cr6nica. Diuer.siones Públicas. En celebridad del cumpl años de S.A.S.
y de los triwúos adquiridos sobre los rebeldes del ur, el Superior Gobierno,
de acuerdo con las demá autoridades, ha dispuesto para lo! días 12 y 13
del actual las solemnidades, cuyo plan es el que a continuación insertamos:
Día 12. A las cinco de la tarde formarán en el paseo principal de esta ciudad
todas las tropas de la guarnición, y poco después, al repique general de campanas de todas las iglesias y de una salva de veinte cañonazo , saldrán para
la publicación del bando, en que se r comienda al vecindario el adorno y
compostura del frente de sus casas, desde ese momento hasta todo el día siguiente, poniendo luminarias en las dos noches. La Alameda se adornará conforme lo exige el motivo de este regocijo público, y la bandas de música de
los batallon 15 de línea y activo de esta capital, se ituarán en la glorieta
del medio de dicha Alameda, desd las ocho hasta las diez de la noche, para
,. El R,g,ntrador. Periódico Oficial Número 183 . .iérida, miércoles 26 de abril de
1854.
n El R1gtntrador. Peri6dico Ofüial. 'úmcro 203. Mérida, lunes 12 de junio de 1854.

638

tocar las
·
• me·Jores piezas,
en cuyos intermedios te drá 1
.
artificiales y la ascensión de un I bo
n ugar vistosos fuegos
Día 13. A las ocho de la mañana g o
~~rostá.tico engalanado de farol .
todas las tropas d la e-u
. .6
reumran frente al Palado de Gobi rno
º arruc1 n para formar valla I Ex
dor y Comandante General
a
cmo. r. Gobema.
' que acompanado de las a t .dad
. .
litares se didgirá a la anta 1 1 • C
u on . es cw1les y miél E.-xcmo. e Ilmo
Ob.
g Ja :tedral, donde ve:;txdo de pontifiC'al
.
· r.
1Sp0, entonara un solemn T d
.
de gracias por el cum I años d
. e e eum, en arc1ón
República y de sus
unfo
IÁ. ., de ~ fehz regreso a la capital de la
.
so re o encnugo de la paz
.d
1a Dllsma.
A las cinco de la tarde se ol
,
.
y prospen ad de
Alameda. las bandas d
, . d
• ocaran, para locar en el centro de la
ricia; y durante el
~~ca e _los batallones 15 de línea Y activo de MécarruaJes que habrá alrcd d
I
á
g1obos aerostáticos de diversos colore a la
. or,
e evar. n cinco

?

trf

i .

p:o

Alameda habrá 1·uegos de
_
fr
,-ez que
los extremo de la
•
cucanas, Y ente a l
· d d I d
eJerci ios de fuego del batalló 7 d lín
cru ª e a e San B nito
teatro de San Cario • que est:á \doernadea. A la noch~ tentlii lu_(Tar. en el
gusto, una función cscncnda
f o. c?n la ma}or ele anoa y buen
.
-o•
para ta est1v1dad en q
·
,
pieza nueva dramática -"Amor p . .
,,
ue se Jecutara una
la dedica a S
. d '
y atnoti mo - obra de un }UCateco que
. . ., } a emas se cantará por toda la
_,
patriótico, compuesto expresamente para celebrar l
comlp~ua un himno
Es l
.
e cump eanos de S S ,.
e prop1o periódico ya citado n quien
d' . ,
· · ·
junio siguiente nos revela
'
en su e ic1on del lun 26 de
mática Patriot~mo )' Amo;uecuf~oe Barbadchat;o el autor de la "picC'e ita dra.
·
.
' } segun o titulo es • Las eq · .
·
,
qwen nos informa, del feliz éxito de 1
.,
U1\ocaciones' Y,
del público de lo aciertos d I
a repr sentacion, del aplauso unánime
ra1 d
'
e os actore y de los méritos J"terari es e la obra no obstante haber sid , ta "
~
os )' moasí como tarnbº'- d
o es
una verdadera unprovisaci6n"
lcu e que Barbachano "tan
·d
'
de costumbre " alentado
. 'r
conOCJ o por sus bellos artículos
,
por su tnun o prepara otra .
d
á.
ser puesta en escena por los .
~
pieza ram tica, para
m1 mos artistas y para q
d d
guna acerca del valor de la ob ( .
.
ue no que e uda alideas pi,líticas de Santa Ai )ra m tam~oco de u incondicional apoyo a las
ma e tran nbcn las escenas II IV
. d',
logo " es natural y fácil distin
., d
b
Y
, cu&gt;o 1acierto estilo Ueno de g ' .
gwen ose so re todo por su prosa Con'ecta "
rac1a, que es el sello de la b
li
.
•
O ra
Barbachano". Pero tamb' • d' h
tcranas del señor
ten ic as escenas muestran claram t el
,.
actual. que la pieza no debió haber sido más que un adobado pno;:ti ~ntJhco
para halagar a anta A
.
1 co, 1cc o
nna y que el cronista, cuya posible identidad eñala
á
remos
m s .adelante' ha exagera d o sus supuestas virtud . He aq , 1n
•
.
la informac16n periodística a que nos referimos p
.
u1, . , tcgra,
lector:
' ara meJor compren.ion del

ª

,, El Rtgrnmzdor. Periódico Oficial.. 'úmero 209.

lérida, lunel 26 de junio de 1854.

639

�"Cr6'tiu. Olr• ~omposia6,t..tlr,srn.bieo. Se D0I ha uegurado que el r. D.
Manuel Barbacbano, tan c:mocido por • bellOI uticulol de c01tumbres, ae
ocupa actualmente en e9Cribir otra pieza dram4rica con intmción de que
- puesta en eK:eD&amp; por lá compañia de artistas que están trabajando en el
teaUO de San Carloa. Tal noticia DOI ha complacido en sumo grado, y no la
ponemc» en duda, pua que han debido alentar snucbo al Sr. Barbaclwlo
lol aplaUIOI uoáoímea que 1e le tributaron por su piececita dramática que,
con el titulo de Patriotismo 'Y ~mor, o tean Las ,quivococion,s, fue repre1e11tada con feliz éxito en la noche del ella 13 del actual, en que ae celebr6
el c:wneleaños de s
., a quien dicba.pie:r.a fue dedicada por IU autor. La
obra, sin embargo de haber sido una verdadera improvisación, tiene el indisputable mérito de fundar su argumento en un hecho nacional, deJDostrando
cuil es el pmitivo patriotismo y eultándolo en el 11e11tido que debe animar
a lol buenol mejicanol. Esto es en cuanto al mérito puramente moral de la pieza
que bajo tal punto de vista apeiw habrá alguna que deba anteponénela. En
cuanto a su m&amp;ito literario, es precilo convenir en que el asunto está bast&amp;Dte bien tratado por el autor, que aupo comultar la regla tan esencial y
atendible en esta clue de compoaiciona, cuál
que el ínter&amp; de Ja repreleDtación vaya subiendo por grados huta la conclusión. El diálogo es natural y f6cil, cliltinguiéndoee l0bre todo por su prosa correcta y cierto estilo lleno
de graciai que en el lello de las obras literarias del Sr. Barl».chano cuyo
talénto agudo y femvo debe preatane y adelantar mucho en este géQero, fácil
a piimma vista, pero en n:alidad harto dificil, como lo prueba el elCalO número de aquellol que cultivándolo ae han hecho acreedora al apla1110 de
• c::ontemprinecl y a la admiración de Ja posteridad. Al dar ta nuestra
opinión JObre la obra de Don Manuel Barbac:hano no nos bemol conf~
con la repraentaci6n de ella, pues sabemos C1W1to puede disimular le1 defeca de una pieza dramitica el talento de los actores y la ilusi6n del momento. o; hemos tenido la COIJlpoaición a la vista, y para que del mismo
modo se 00DvenzaD otros, vamos a copiar en seguida dos escenas en que trabajaron para su representación muy felizmente los Sres. artistas orriodévilla
y Uera, &amp;te haciendo el papel del criado Juan y aquél desempeíiando el de
Don Pascual, furiolo anexionista. A la lectura de ellas debemos concebir
laa más lisonjeras eaperanzas del buen éxito de la nueva pieza, de que te-

nemos noticia.
"Eacz

A

11"

Don Pedro a Enrique.- o ohides mis consejos Enrique. La patria antes
de todo y nada de ~d01 polhicosl Ellol nc1 han traído siempre de Herodes

a Pilatos, y este marasmo que lentamente noa c
tinuo oscilar de la Repúbli
de
efí
~~ es fruto de ese conciencia y el honor
.
ca,
e,e
tmcro exutir. . . A Dios. La Indepennaoonal sean el blanco de tus operaciones. ¿Lo entiendes?

".E.scE

A

JV''

D. Juan.-¿! t_? política, de qué pie cojea?
~~-al.-M1 ano no cojea de ninguno. Es como yo, que ni soy carne ni

u! ~ua~)'amos

hombre: eso no puede ser, sea usted franco. ¿Qué color

Pascual.-(Vaya un preguntar M dan
d
co... o no· moreno
ent b.lan e
ganas e ... ) Mi amo es blan'

J

• • •

re

co y moreno.

D. Juan.- o pregunto eso. ¿Es del partido puro'
P
ascual.- o señor.
·
D. Juan.-¿Moderado?
Pascual.-T ampoco.
D. Juan.-¿ Es conservador?
Pascual.-Tampoco
.
•
.
. es • 00nserva d or ru. ha sido
nunca federalista ni mo-

narqwsta
' m yorqwno, m escocés ni
ni de .
d
ya están patas arriba, ya patas abajo · · ·d .
ninguno e esos partidos que
caen y welven a triunfar y a caer. ' es ecir, que unas veces triunfan y otras.

o falla, es anexionista). · Con que
deD.
esosJuan.-:-(
partidos?
t
no pertenece a ninguno

Pascual.-A ninguno.
D. Juan.-Pues ahora di
f
¿ Es don Pedro de los que• tángame con) ran~ueza, puede usted fiarse de mí.
por a anex1on?
P
ascual.-¿ Cómo?
D. Juan.-¿Que si es Don Pedro anexionista'
Pascual.-¿Anexionista?
Es voz que no está •en mt. dicc1onario
. •
bía ,d
ni la ha
o1 .6º nunca. . o debe ser producción del país. Será algun' arti:Wo de . portac1 n extranJera,,.

IDl•

pord "Al
dorEnra crónica
welvc afirmada
ocuparse
1 gunos concurrentes al Teatro'\ El Regenerae a nueva comedia de Barbachano

P8U: en

Mérida, que sería trenada el jueves 19 de octubre' cuya escena
motivo del beneficio del actor R,.miaio M So odevilla .
de 1854, con
·
.
--e· • ·
m
Juntamente con otra
pieza y con d011 bailables, según el siguiente texto:
Peri6dico Oficial. • 'ÚJnero 256. M1n•da,
...,..
"
viernes 13 de octubre
de ,.l;L_R,,,,.nodo,.

641
MO

H41

�. ·
ara el J·ueves 19 del corriente el
Está preparando su be nef ioo p
f
ea ro.
.
• .
1 S d villa habiendo e ogido una unsimpático actor Don 1:lerrug10 , . o~drá
una comedia nue,·a de Don
.6
lecta "' muy variada que se comr--·
.
c1 n se
,
.
en Mérida: de una pieza interesante
• fanucl Barbachano, CU) a cena 'pulasa
1 T'o Tararira d dos bail nue1
"d
t teatro cu\'O t1t o es e
no conoc1 a en es e
'
,
d la cretl'tada zarzut:la "Ju. brillantes
del f arooso coro de los locos
a
J
•
\"OS )
' y .
'6
d las meJ· ores que
han dispuesto y
Fuego" Dicha func1 n es una
.. ,
gar con
.
,
. do con el mayor esmero y que no se om1tira
nos consta que se esta ens~~an
resentarla como mcrett el culto púgasto alguno por el beneficiado para p
6
''El Duende". en
.
"dan Este actor que tantos aplausos arrane en
.
d la
bbco men
o.
chas composicion ·s es digno e
su papel del Tío Emeterio, y en otras mu
d~r a los pecta., de lo amantes del teatro por el esmero n agra
protecoon
.
·6
todo lo que pon
dores, así como por su inteligencia y e....acta .~JCCUCl n en
" "Algunos concurrent al Teat.10 .
a su cargo .
.
titul6 "Percanc de una elecEn efecto, 1~ comedia de ~;"'bachano qu~ :n el Teatro de an Carlos, tal
ci6n" o "El tnunfo en duda ' se representó, . d
11
"C 6nica" Tt que
arl0 Por Jo que
dice e
a rn
r
'
b, 'nf
como s ha ia I Ol1Il
•
d
fue una burla cruel contra
reproducimos a continuación puc e verse que , .
contra los procediel Partido Liberal1 enemigo de su boAltc~ elre~cis::itio inmortal de Cem.
d
áu'cos, que tanto a rreeta e onarca absoluto de 1 i.é ·1co.,•
.
m1entos emocr
ala"
11
quien
estaba
a
punto
de
proclam~
m
, 1
po
'
.6
l t ·u. fo e,1 dudo Con este t1tu o
" "Crónica. Percances de una eluc1 n, o ~ 11 n
S .Cario una coh
primera ,·ez en el teatro de an
se representó anoc e eor
b ha o Es un cuadro de nuestras
media original del Sr. Don Manuel ar ac n . 1 f .
. ridiculez de las
li .
ue se demu tra a a1 a )
pasadas costumbres po hcas en \ . .
1 violencia la cábala y el más
elecciones, donde ~lo dominan . intlngad ~ulto la d;formidad del sistema
..
írana.smo , en que resa ta e
.
.
perruooso asp
1 11
dos libera.les. La comedia fue bastante bien l'JC·
que tanto adoran os ama
.
,,
. d
utor muy repetidos aplausos .
cutada, mereaen su ª
da
M' "da la tercera
.
·
que fue representa
en ~ e.n
El nombre y crrcustancias en
l da D
Gonzalo Cámara Za,-ala, en
obra dramática de Barbachano nos os
on

"T

t

de

B

°

. . Of 'aJ 'úmm&gt; 259. . Urída, viernes 20 de octubre
" El Rt¡en,rado1'. Pen6d1co
let • •
de 1854
d l Him
acional Mexi•
" Asl. 5e hizo llamar Santa Anna en el primitivo texto e
no
cano.
•
-" did de la pierna de Santa Anna, m la Guerra
" Aludiendo a la nada glonosa J"'l' a
dice.
de las Pa1t,ltr, un cantar popular d aquella ép0c.a,
.

Sa11la Anna quier• corona,
11 la harnnos d, hojalata,
qua /() corona de oro
1, ha d• costar la olra pata.

su \'aliosa Historia del Teatro Peón Contreras,: 1 donde no dice que, en mar.ro
de 1860, la Compañía Dramática de Don Manuel Argente tantas veces mencionada en el Registro Yucotuo, llegó d la Habana y alent6 a los aficionados a la poesía dramática, entre lo que se encontraban Don José Antonio
Cimeros, Don Ramón Aldana del Puerto, Don • fanuel Barbachano y otros.
Con tal motivo, en aquella ocasión, fue puesta en escena, en el Teatro de an
Carlos, la pieza en un acto de Barbachano titulada •• Tna temporada de comedia en Mérida". También se representaron "Mercedes", ''Celia", "Del
vicio al crúncn" y "Matar al gato" de Cimeros, para no reforimo sino al
más importante dramaturgo yuca.teca de aquel entonce .
Don Arturo Gamboa Garibaldi, en su l/isto,úi del Teatro y de la Literatura Dramática, conterúda en la Enciclopedia Yucataneme,7 5 por lo que re pecta a Barbachano como cframaturgo, no 1 menciona más obra qu la citada
por Cámara Zavala: ''U na temporada de Comedías", que dice "se puso en
escena la noche del primero de mayo de 1860, n la función organizada a
beneficio del Hospital G neral'' y luego, citando a El Co11rtitucional, Periódico Oficial,7 11 reproduce lo que de esta pieza y de su autor dijeron Don Joaquín Castillo Pera.za y Don Pablo Oviedo, como sigue:
" ro nos engañamos: toda la pieza, desd el título, es del género de Bretón.
El autor se propuso probarnos que no hay sacrificio, por grande que a 1
que no estemos dispuestos a hacer en una t~mporada dt comedias y para ello
nos presenta una familia, no de las muy acomodadas de nu tra sociedad,
en la que, poniendo en juego escenas verdad ·amente cómicas, desarrolla con
admirable interés ese tema. El r. Barbachano en su cuerda, en la átira. que
maneja con tino, agudet.a y oportunidad, pues oo es de la escuela del mordaz Arist6ían , a quien siempre se reprochó emplear en 1 teatro la sátira
personal, el Sr. Barbachano, repetimo , dio a sus conciudadanos una prueba
de su buen talento. El público, como era natural, como no podía menos de
ser aplaudió y aplaudió con suma ju ticia".
Queda tan sólo pendiente de tratar la cuestión del autor de las crónicas
teatrales aparecidas en El Reg,merador, Periódico Oficial.
Como es bie¡ sabido, don Manuel Barbachano tu,·o a su cargo y fue el
redactor por muchos años r bajo sus diversos nombres, del periódico oficial
del Gobierno de Yucatán, don Rodolfo {enéndez, hadendo alusión a esto,
nos dice:
"Para desgracia, el escritor de costumbres, el escritor satírico y epigramático, fue supeditado, casi totalmente, por el escritor político. y aún más por
" Gonzalo Cámara Zavala, Historia drl T,atro P,ón Conturas. México, 1946.
" Aruiro Gamboa Garibald1, "Historia del Teatro r de la Literacura Dramática",
Enciclopedia Yu,atan•nre. Tomo \" . .lbico, 1946.
"' El Constiturion4l . • •wnero 249. férida, viernes 4 de mayo de 1860.

643

642

�el escritor oficial, porque Barbachano dirigió, por muchos aiios, el periódico
del Gobierno, el cual recibió distintas y sucesivas de.nominaciones". 80
En La Nueva Epoca, Periódico Oficial del Gobierno de Yucatán, 81 cuatro
días después de la muerte de Barbachano y firmada por el "Editor actual,
E. Enríquez", se publicó la siguiente nota que en lo conducente dice:
"Necrología. . .. pero en lo que más fijo estu\'o la última mitad de su
vida (Barbachano) fue en la redacción del periódico oficial de Yucatán, pues
con cortas y pocas interrupciones siempre fue su redactor y sirvió con lealtad
al gobierno stablecido, 110 obsta11te que los gobienios (ambiaban con frecuencia, según la polltica juguetona de nuestra época independiente. Desengañado ya de las bellas teorías y de la verbosidad de los hombres que sueñan
despiertos porque quieren, fue aquí trno de los primeros partidarios del Imperio,
y sus últimos editoriales prueban su última e íntima convicción política, habiendo tenido sus tareas periodísticas no poca parte en el cambio que r,emos
actualmente y que nos augura con el orden, la pa2, y con ésta todo género
de prosperidades ... "
Es muy probable, pues, por no decir casi seguro, que Barbacbano fuera el
autor de las crónicas teatrales en que se alude a sus propias obras o bien,
al menos. éstas fueron esrritas bajo su absoluta aprobación, ya que Barbachano era redactor del periódico oficial, en aquel entonces.
Barbachano, quien según hemos visto sirvió a las más variadas facciones
emanadas de la República -y no hay que olvidar que fue Diputado al Congreso de la Unión y más tarde Senador por Yucatán- que fue promotor del
separatismo yucateco, 82 en tiempos del discutido gobierno de su hermano }.f.i.
guel, pues publicó en Mérida un periódico político de tales tendencias/ 1
que se mostró ardiente y entusiasta partidario de anta Anna, cuando se
hacía llamar Alteza Serenísima, concluyó u vida como convencido y fiel servidor del Imperio de faximiliano, el que, según se dice en su nota necrol6gica, habría de traernos con el orden. la paz, y con ésta todo género de
prosperidades.

•
"' Rodolfo Meuéndez de la Peña, El Salón Literario, anteriormente citado.
" La Nueva Epoca. Periódico Oficial del Gobierno de Yucatán. Tomo I. "úmero
76. Mfoda, 13 de mayo de 1864.
s, Serapio Baqueiro, Estudio Biográfico del E;,mno. Sr. Dn Migutl 8a1b11ch,mo )'
Tarra;o, antiguo gobernantt d, la Península Yucateca. Méricb, 1896.
" El /11d1p1ndient,. Periódico Politico y Literario de Yucatán. Imprenta de Lorenzo Seguí (1842-IBH). Segunda lpoca en 1846.
Antonio Canto López, "Historio de la Imprenta y del Periodismo". Enádoptdia
Yucatan,11se. Tomo V. México, 1946.

644

MITO y ~íAGIA Ei • LA FUNDACióN DE Mt.XICO
Da.

GUTIERRE TrsÓN
Mfaico, D. F.

La ciudad de México celeste
GRACIAS 4 FRAY BERNARDlNo DE SAHAGtrn conocemos el m:to del
. .
de H "tzil
chtli E
.........
nac1rruento
. Il w opo
: n Coatepec, sierra cerca de Tula, vivía una piadosa muCoatlicue,_ madre de la joven Coyolxauhqui y de unos muchachos
am~ os entzon Hmtznahua. Cierto día Coatlicue al estar barriendo "d
cendióle una pelotilla de pluma. . . y púsola en el •seno
de q e di
esempreñó".1
···
u
cen se

r a;a~

f

. ?e esta m~era Coatlicue concibió sin pecado a Huitzilopochtli.
ro sus
coruuderaron deshonrados: Coyolxauhqui Je decía a los 1:e:anos:
• a emos a nuestra madre porque nos inf 6 hab", d
ñado".:
am '
ien ose a hurto empre-

~~\ se

" Afor:unada:ente uno. de los hermanos le hacía la espía a Huitzilopochtli
que aun esta a _e? ~I vtentre de su madre'',3 informándolo de cómo hab' n
planeado ~l matnc1d10;"' y cuando los Centzon Huitznahua guiados or
yolxaubqUJ, estaban por llevarlo a cabo nació Huitzilopochlli
Ip
ataviado
d D ·
'
comp eta.mente
d f y arma o. e inmediato hirió a su pérfida hermana con una serpiente e uego'. de que Coyolxauhqui murió hecha pedazos y la cabeza
d•
en aquella sierra
. ''l
leó
,
que o
los mató".5
.•. ' uego pe contra sus hcnnanos, hasta que casi a todo-

cio

Más de tres siglos después de consignado este relato por los informantes de
1

SahagÚn l, 2 7J.

' Id., 272.
1

/bid.

• Se llamaba Cuáhuitl íhcac, "el que se para como águila" (Garibay).
Sahagún I, 273.

1

645

�Sahagún, se ignoraba su sentido oculto. A la perspicacia de Eduardo eler se
debe el descubrimiento: se trata, con toda evidencia, de un mito solar.
Coatlique, "la de la falda de serpientes", es la diosa terrestre, la tierra que
mora en Coatepec, "cerro de las serpientes"; es abido que las serpientes, en
Mesoamérica, simbolizan fenómenos astron6micos y meteoro16gicos. Huitzilopochtli, el Colibrí de }a izquierda, es el nahua! del sol en fonna de pájaro.
Al nacer cada mañana el sol parece salir de la tierra: así Coatlicue es la que
da a luz Huitzilopochtli, el joven sol que se levanta. Coyol.xauhqui, "la que
tiene cascabel · pintados en la cara" es la luna, hermana mayor del sol.
Los Centzon Huitznahua, los "cuatrocientos surianos", o sean los innumerables meridionales, son las estrella . También la luna r las estrellas parecen
"nacer'' de la tierra, como el sol; esto es, son hermano del sol, hijos de la
misma madre. Entre el sol y las trellas de este mito, o sea entre HuitzilopochtU y Huitznahua e.""iste además un parcnte:;co semántico. Huitt(tli) es
espina, por el parecido del pico del colibrí y una espina, y se encuentra en
la primera silaba del nombre de Huitzilopochtli, el Colibrí de la Izquierda.
La izquierda equivale al sur, }'ª que los azteC'as se orientaban por el occidente;
el sur era el ''lugar de las espinas", es decir. Huitztlati o Huitzúampa, y los
Huitznahua son los dioses del sur, los hermanos enemigos de Huitzilopochtli.
Día tras ella el sol, al nacer. debe luchar contra sus hermanos que dominan
el cielo nocturno: la luna y las estrellas. Para derrotarlos, el sol emplea ''una
culebra hecha de teas que se llamaba Xiuhcóatl'\ 8 la serpiente de turquesa
que simboliza los rayos solares. Con ella persigue y mata las estrellas, es decir, las hace palidecer y luego desaparecer? Las muy pocas (Huitznahua)
que caparon ... fueron a un luP'ar que e dice Huitzlampa".8 o sea, como
ya sabemos, el sur, su patria.
En cuanto a la luna que muere decapitada y "hecha pedazos", el mito e
refiere a su desaparición ucesiva -un pedacito cada noche--. en la segunda
mitad del mes, hasta el novilunio."
Los personajes de este drama cósmico vuelven a encontrarse en el mismo
cerro ele Coatepec, donde se Ue,,a a cabo la fundación de la primera ciudad
de México. El relato de Tezozómoc y de Durán compl ta y complementa el
de ahagún; y nos permite penetrar un poco más en el misterio de la fundación de la segunda ciudad de México, la actual.
La primera es una ciudad de ié.,cico celeste, que se funde y confunde con
Coatepec, el cerro de la c6smica culebra. Celeste es su arquitectura, celestes
sus p rsonaj ; tierra, luna, ol y estrellas, aunque presentados como seres hu• Sahagún I, Ibid.
' Selu 111, 328.
' Sahagún I, 273.
' Seler Ill, 328.

646

manos. Hasta los "mexicanos'' de C t
.
mítica ciudad se prepara
. tif.0 ª epec son seres u-reales; pero en la
-y se JUS 1ca teolóoicam t
,
tante teología- la misión reli o·
en e, segun su desconcerlopochtli que les da poder'10 ~osla ~e los azt~cas. su pacto con el sol-Huitzi} g ona a cambio de
·
• díb
.
to: los corazones humanos.
su unprescm I le alunen-

Sobrevívencia de los hombres-estrello.s
í como hay una Jerusalén terrestre , u
1
.,
pemamiento de los aztecas una , . } . na ce e te, tamb1en existía, en el
verifico' el dram
, • '
pnstma ciudad de México celeste donde se
a cosm1co que deb'ia con d"1c1onar
.
,.1é .
la místfr.a de la ' . d d d
.1,·1 xtco terrestre.
ou a
e

Los crorustas
·
que nos conservaron este mit
H
zoz6moc, nieto de Moctezuma to f
Di o son cmando Alvarado TeSahagún, pertenecía a una fa~li~ ~ay_ díego Durán, franciscano que, como
quemada, en su Monarquía I d" e JU
c_onver os;11 fray Juan de Torn zana, se muta a reprod .
. li
mente, el pasaje de Durán.ª
uar, casi teral-

º,~

El texto de Tczozómoc, pensado en náhuatl
.
muy dificil interpretaci6n L .
Y e5cnto en castellano. es de
· a intentaron Brunton P.re
S J
que Preuss trata sin lograrlo d d
'
uss y e er; en tanto
. d
'
, e emostrar la identidad d ¡
• .
ClU ad con Tula y Tlillan Tla allan lu
. e a misteriosa
Emplumada, Seler interpreta :
' gar de la apoteosis de la Serpiente
mito solar " lunar de Coate on su acostumbrada penetración el segundo
sesenta - . d
.
pee, y sus conclusiones conservan ,'3.lidez a 1
anos e escritas.
•
o

•
La luna, astro que ilumina la noche u
,
receptáculo de las lluvias que fe
d ' Jq e. e cuando mas se necesita luz;
cun an a tierra y d
t
bres: la luna que otorga la fecun.1:d d 1
.
an sus ento a los bom•
w a a as muJeres es
t
1
crece, mengua y desaparece. Tiene vida ob d
,
un e~ e ce e te que
cimiento. desarrollo y muerte El 1 , e ece a. la ley uruversal del nareciclo a sí mismo. es poder. _r • so ' por el co~trar10, es siempre igual, pa'
oms1mo, pero no tiene el . . d
y es e ta que entre los pueblos primitivos h .
.
m1S~o e la luna,
mitológicas. Si en Ja apologéti'ca . .
ª
mspirado más interpretaciones
cnsuana se compara al 5 1
la resurrección de Cristo (tanto es ,
S
.
que surge con
cristianizados siguen llamando "d'
qu1;, 5an Ambrosio Y los germanos
e 50 ' unday, Sonntag, el "día del

;s;
'ª

º

,. Crdnica Mexicáyotl, 7.
" A. M. Garibay.
ª Mon. lnd, I, 81.

647

�Sen-or" l domingo) &gt; San Agustín compara las fases lunares con
la resurrec•
•
ción: "Luna per orones menses nascitur ere cit, 0:rficitur, ~wtur cons~mitur, innovatur. Quod in luna per menses. hoc m resurrechone scmel m
toto tempore".

•
Entre los nahuas la deidad suprema, Tezcatlipoca, es nocturna, lunar;
lunares son los Cuatrocientos Conejos, dioses de la agricultura; tant~ lunares como terrestres son las diosas madres en sus distintas advocaciones.
La importancia del culto lunar queda patente en los muchos templo_ de la
luna, metzcal.li, que se encuentran en la toponimía, desde ~fe.-calotá~1,_ la
isla nayarita en el señorío de Aztlán, hasta }.fezcala en el ~far Chapahco.
Estaba consagrado a la luna el lago de Tczcoco, y "ombligo de la lun_a",
Metz.x.icco, fue llamado el lugar sagrado en que se edificó la segunda capital
azteca.

•
El culto lunar no exigía sacrificios humanos. Los aztec~ eran un pue~lo
de cazadores recolectores y agricultores trashumantes, y solo cuando Hwtzilopocbtli
prometió, por voz de sus sacerdotes, la conqui_s ~ de "las cuatro partes del mundo",19 el poder, la riqueza y la gloria, hicieron d~ culto
solar el eje de su religión. Con la muerte de la luna (C?y~lxauhq°:1) e .de
las estreJlas (Centzon Huitznahua) por mano del sol-Hwtz1lopochtli, qwen
Jes abre a todos los pechos sacándoles los corazones,1' se establece el pacto.
la alianza entre los aztecas y el sol, dios bélico y sanguinario.
Oigamos lo que promete Huitzilopochtli a los mexicanos en Coatepec,
' la versión de Tezozómoc: "Cuatro partes cuadrantes del mundo hasegun
1
,.
béis de conquistar, ganar y avasallar para vosotros. . . para que ~ canceis
y gocéis las finas esmeraldas, piedras de gran v_aJor, or_o, pla~, fma plumería ... fino cacao de lejos venido, lanas de diverso tinte, diversas flores
olorosas, diferentes maneras de frutas muy suaves y sabrosas y otras muchas
cosas de mucho placer y canten to" .lG
.,
,
El precio
· que }os ...,
"?tecas pagarán al dios solar por
su
protecc1on
seran
.
.
. .
vidas humanas. Fray Diego Durán, comentando la ,'lctona de Hu1tzil~p~tli sobre sus hermanos en Coatepec, escribe que de allí "se tomó prmc1p1o

1/

,. Tezoz6moc, 13; Durán I, 25.
" Durán I, 26.
u Tezoz6moc.

de sacrificar hombres y abrirlos por los pechos y sacarles los corazones y
ofrecérselos aJ demonio y a su dios Huitzilopochtli". 16
En la ciudad de Mfrico celeste, en la capital mítica de los aztecas, se
ofrecen al sol lo primeros corazones: los de la luna y de las estrcllas. Estas,
lo Cuatrocientos Surianos, representan a los aztecas del mundo de arriba.
En efecto, dice a los Centzon Huitznahua: "Aquí es adonde habíamos de
\'enir a hacer asiento. . . Ea, mexicanos ... " 1 ~ Después de la venganza "se
,ieron los Centzon Huitznahua mexicano todos los cuerpos agujerados, que
no tenía ninguno de ellos corazón: que todos se lo comió Huitzilopochtli. .. " 1
Al rito cruento imaginado en el cielo como lucha cósmica entre los astros,
debe corresponder un análogo rito entre los hombres. En efecto, los enemigos
sacrificados al sol son los hombres estrellas,1 11 y puesto que al morir alimentaron con sus corazones a Huitzilopochtli, se les equipara a los guerreros aztecas, muertos en cornbatej junto con ello viven una vida de gozos inefables
en el paraí o oriental de] sol.
En nuestros días se pueden ver a los Centzon Huitznahua tran formado en
los judíos de la Semana Santa, en algunos lugares aislados del país. Tenemos
aquí uno de los más curiosos casos de sincretismo entre la antigua religión
mesoamericana y el cristianismo. Los he visto entre los mixtecos de Pinotepa
Nacional y entre los coras de Jesús María y de Santa Teresa. Se pueden reconocer los guerreros cósmicos, los hombres estrellas, por las pinturas corporales a rayas. En Jesús Maria las rayas son blancas y negras el Jueves Santo.,
en tanto que el Viernes anto se vuelven negras y coloradas.
El misterio del juego de la pelota celeste

La ciudad de Mé.xico terrestre no es más que un reflejo, una reproducción
de la ciudad de México celeste, la del cerro de las serpientes, Coatepec: el
mítico Jugar donde nace el sol y en que éste derrota a sus enemigos mortales, la luna y las estrellas. El templo mayor de México es la fiel réplica de
Coatepec; y Coatepec, sin más ni más, llama cl historiador Tezozómoc a la
gran pirámide de Ja capital azteca, consagrada al sal-HuitziJopochtli. 20
En la ciudad de México celeste hay ademjs la jícara del águila, o cuauhxicalli, receptáculo de los corazones sacrificados; 21 el juego de la pelota de
los dioses o teotlachco; el altar de calaveras, o tzompantli · los templos de
u Durán l.
Tezoz6moc, 13.
' lbid.
" Caso, El pueblo del sol, 79.
» Cr6n. Mexicana.
:, Durán I, 29.
n

648
649

�las deidades patronas de los barrios, entre los que no falta una que se ha
vuelto de actualidad: Nonoalco,Zll y un pozo "lleno de agua".u
Desde luego, rodea la ciudad celeste una laguna rica de peces camarones,
ranas y ajolotes; en los cañaverales revolotean patos y tordos; ahuehuetes y
huejotes ennegrecen las orillas.M
La descripción de la ciudad de México celeste que nos han dejado el
Padre Durán, así como el nieto de Moctezuma en sus dos Crónicas/&amp; corresponde a los planos más antiguos que tenemos en Tenochtitlan de su templo mayor. En el primero atribuido a Hernán Cortés y que ilustra sus Cartas
de Relación publicadas en Nuremberg, la gran pirámide, "templum ubi
sao-ificant", se ve con sus dos cuerpos e calonados; a su lado y enfrente hay
dos altares de calaveras, ambos con las palabras "Capita sacrificatorum".
Entre la pirámide y el gran tzompantli hay una figw·a, no se distingue si masculina o femenina, decapitada. En ambas manos lleva algo que se parece a
una hoz de luna amarrada a un cordel.
En el mapa de Sabagún (Códice Matritense del Real Palacio) el edilicio
mayor es, otra vez, la gran pirámide con sus dos escaleras; enfrente están
un sacerdote sahumador, el altar de las calaveras y el juego de la pelota de
los dioses. Hay otros once edificios n distribuidos en el ámbito del rectángulo
cósmico, que indudablemente se encontraban también en la ciudad de México celeste. La serpiente de turquesa Xiuhcóatl, con la cual Huitzilopochtli
hirió a su hermana la luna, que "murió hecha pedazos'',1 • está representada
por dos enormes piedras labradas, puestas a los lados de la pirámige; 28 la cabeza de una de ellas se ha salvado y se puede admirar en el Museo de Antropología.
Al pozo de Coatepec corresponde el manantial de la islita de Tenochtitlan;
tal ,·ez este ojo de agua dulce en medio del lago salado contribuyó a la elección del lugar donde se erigió el primer adoratorio de Huitzilopochtli, y más
tarde la gran pirámide del Templo Mayor.
El drama cósmico que ocurre en la ciudad de México celeste condiciona
la mística de la ciudad de México terrestre; y es necesario entender mejor el
lenguaje oculto de los cronistas, interpretar más hondamente el mito.
El Sol-Huitzilopochtli sacrifica a Coyolxauhqui. la luna. en "el agujero del

a_gua

~ue est~ en medio" 29 del teotlachco, eJ divino juego de la pelota que
S1IDbohz~ el_ cielo. Ahora bien: aquí el juego de la pelota r el altar de las calaveras comc1d~n, y hay que buscar la significación de este misterio. Cuando
José F. Ranurez ( 1867) lee en la Historia de Durán la frase "el lugar que
llamaban ~otlachco Y por otro nombre Tzompanco, que eran lugares sa~dos dedicados a ~te dios" (Huitzilopochtli), protesta: "Esta frase es ambigua. , ~ teotla&lt;:htli Y el tzompantli eran lugares enteramente diversos". ao
La ~romea Mexicáyotl dice que cuando Huitzilopochtli funda la · d d d
Mé:XlCO- eoat epec " p]anta de inmediato
.
e
su juego de "'°1
ta
¡ ClU a
tli"
la e
r' .....o
co oca su tzompan ; pero en
rónica .Mexicana, que también se debe a la l
d
Tez ,
af'
"
p uma e
ozomoc, se lllDa que le pusieron como a manera de altar. . . su juego
de pelota por nalgas.
,, . . que se llama itlach ... a1 su aguJ· ero en UJedi O •••
que 1J aman tzompan _.u

E1 texto que sigue es m~y oscuro y merece una nueva exégesis que complete la.' muy notable, realiza~ a prin~ipios de siglo por Seler. Lo que aparece evidente es que los mexicanos mtticos "por mandat d I di
H · ·
,
o e
os wtzlop . t , enaron con agua aquel misterioso agujero O pozo n en medio
del cielo llamado tzompantli, o sea colmaron el receptáculo celeste formado
con huesos de muertos: la luna. 34

1 och li" 11

La luna llena, en efecto, estaba representada como un recipiente de hueso
lleno de agua; en él aparece generalmente el conejo, con menos frecuenci~
el p~demal. Así se la Ye en los códices; sólo en el Borgia. diez veces.u La
relación _de _la luna, el astro que muere todos los meses, ·con la muerte. y
por cons1gwente, con los huesos, resulta transparente.
"Luego el mismo dios Huitzilopochtli les habló a los mexicanos quienes
no lo veían, sino entendían lo que les hablaba. Díjoles: Ea, mexi~anos, ya
es hecho esto, Y el pozo que está hecho está lleno de agua ahora sembrad
Y plantad árb_oles ... 11 ~ 8 Los mexicanos no veían al so1-Huitzilopochtli porque esta~~ leJOS: en tiempo de luna llena sol y luna están diametralmente
opuestos. ' R~ta claro que, llenada la luna, ya adquiere vida la prístina
c.mdad de Mexico, la que floreció en la era de la noche y de la oscuridad
antes del nacimiento del sol. 38
'
• Tezoz6moc, 13.

• Duran I, 23.
11

11

Tezoz6moc, 12.

lbid.
.. lbid.
21 Crón. Mex. y Cr6n. Mexicáyotl.
• Seler II, 770-2.
"' Sahagún I, 273.
11 Durán II, 83 : Marquina 53.

11

650

ª
"'

"
•
•

"Su juego de pelota".
"Su altar de calaveras".
Tezoz6moc, 12 .
Seler Ill, 328-9.
Seler 111, 319.
Tezozómoc, 12.

" Seler III, 329.
• !bid.

651

�El lu ar d I maravilloso r c ptáculo ácueo en el ielo -d I tzom~antli _en
el teotlachtli-, 0 l&gt;ea de luna en d firmamento es central. T~ozomoc_ msisle tres veces en su centralidad.u ¡ El cen_tro del ci~l~, 1 corazon de~ c~elo_,
el ombligo del cielo! En este lugar ,·acratisuno e ,. nfl~'\ el drama c6snuco.
el sol nac en toda su magtúficcncia, agarra su hermana la luna, .le corta ~a
cabeza (la reduce a la mitad, al segundo cuarto), le quita el corazon (la d Jª
,acía. sólo con e) borde delgado d la hoz) y0 cuando la luna ha muerto,
ha desaparecido, ataca y derrota a las e 1.Tellas.4
.
El sentido oculto del juego de la pc1ota con el agua ~el paz~ -el dt 0
lunarestá aclarando. El a(Tujero. dice Tezoz6moc, tiene el granda~ de
más de una bol a' , de una pe lota "hulirn:donda'' 41 ( ¡&gt;recioso vocablo forJado1
por el ni to de Moctezuma}. E te es en ef cta. el tamaño de la luna en e
tlachtli celeste.
· de la )un~, e_ sal e el ª~, •~ªdel nacíCon la dec.apitaci6n )' 1a muerte
miento del agua que había a significación y rrusteno del tlachtli . (ya nos
parece m nos si'b'I'
1 mo e1 lcnguaJ·e de ~ zoz6moc) )' se acaba la vida en la1
· dad "que había de ser México",º la ciudad de la luna la de ante e
1
cn:cimiento del sol. Conclu)C Tezoz6moc: 1' , • .aves, peces, árbole Y planw,
'
todo
de improviso se scc6 y se paso· como en bumo. . . " 1·gu 1 que un espeji mo de otro mundo."

•
Empieza la nue\'a era de los aztecas que se han vuelto el pueblo del
sol,n y a éste han de alim ntar con ~gre y corazones humano ' a cambio
del poder y 1a gloria.
. d
1
En el doble nombre de su nueva capital, recu rdan ~ l~ luna, oi~bhg~ e
cielo, manantial celeste d I agua que los . ustenta: icXIco. Adema ~-ocan
al sol, ya que las tunas coloradas son los corazones humanos que le acrif1can:
Tenochtitlan.

• T ozómoc, 12, 13.
• Scler III, 329.
ª Tnoz6moc.
ª Jbid., 13.
41 Durán 1, 26.
• Tezoz6moc.
El pu,blo del sol.

652

El misterio de la.1 cinco lunas

En una de la más antiguas r la ion . la Historia de: /oJ nu"Cica11os por ws
Olmo·
ribió en 1~ 3, doce año d 1
pm~s d • la onquista, ª no una sola la mujer muerta 'el día que fue hecho
el ol" en I cerro de Coatepec on cin o. 0 ¿ Cinco luna ? to, debe ser la
luna una · quíntupl , la deidad Junar en cinco ackocacion . ·'Lo ma huale traian en mucha v neraci6n las mantas de las cinco mujere! qui hizo
Tezcatlipoca ... " Puede tratarse de la luna ·n cinco de sus aspecto· d de
la hoz ele la luna nu va hast: la apoteosi de la luna llena. "De las mantas
re ucitaron las dich cinco mujeres". Aquí
hace más Jara la raíz astronómica del mito.
pfoturas, tal vez la obra que el Pad

¿ Cómo
llamaban las diosas lunares? Sólo se no da I nombre de una,
que e al mismo tiempo tcrr tre: la dio madre por e.-.. !encía, la madre

del sol: Co uicue.

1 mitólogo, aco.stumbrado a las versiones contradictorias el~ un Homero
vuelva u madre.
Lo que pasó en Grecia se repite en México; y así lo e: plica el autor de otra
relación Ori en de los mexicanos, escrita hacia 1530 (lo suponemos porque
e refiere a "Xalisco, do tá agora • 'uño de Guzmán"). Die el anónimo
mi ioncro: "Aun en lo que se acuerdan y tienen
rito n sus libros por
figuras y caract res hay variación y muchos infinito errores y engaño del
demonio ... "
y de un H síodo, no le extraña que la hermana d 1 sol

La cinco mujeres resucitadas andaban haci ndo pcnit ncia en el cerro
de Coat pe : y ·una que se decía Coatlicue. iendo virgen tom6 unas pocas
de pluma. blanca y p(1solas en el pecho, y empreñase sin nyuntamiento de
\'arón, y nació de ella Huitzilopochtli otra vez, allende &lt;le las otras veces que
habría nacido ... " No es la nueva alu i6n al nacimiento de un dios concebido in pecado, la que nos int r sa aquí, ino la claridad ron que . habla
de los repetidos nacimientos d 1 sol, el drama ce! " e qu e r pit cada mañana. Por nu tra suerte el te.xto sigue con la misma diafanidad: " aquí
re. ucitar n los cuatrociento hombres que T zcatlipoca hizo y murieron ant que el sol
bici ; y como ,ieron que taba preñada Coatlicue la quisiCJ"on quemar: y Ruitzilopochtli naci6 de ella armado y mató a todo
cuatrocientos" .41
ada noche resucitan ]as tr ·llas! que el sol mata al alba con us rayo .
ún ta versión, la luna y las e trellas son hija de la omnipotent deidad
nocturna. Los Ccntzon Huitznahua o cuatrociento uriano , \"Íendo que la
'" • 'olll d Garcla Icatbalccta, en Pom r-Zurita p. , •. ':\.'V,
fl Hi.st . .M,x. Pint,, 220.
41

Hist. Mtx. Pint., 221.

653

�luna está por dar a luz el sol, quieren matarla, pero el astro nace armado
con sus ra)'OS de fuego y destruye aniquila las estrellas.
Otro autor, éste no anónimo sino el nieto de Moctezuma, Hernando Alvarado Tezoz6moc, quien escribe a principios del siglo XV11 dos Crónicas,
la Mexicana y la de la Mexicanidad, en esta última (Mexicáyotl) considera a
la luna madre del sol. El lector apreciará el peculiar estilo náhuatl conservado en la reciente traducción al castellano: Huitzilopochtli "luego ,;ene ya,
,-iene a destruirlos, viene a matarlos, a sus tíos los Centzon Huitznahua. Allá
en Teotlachco se come a sus tíos y ella. a su madre, que había tomado por
madre, la de nombre Coyolxauhqui; por ella fue por quien comenzó; la mató
en Teotlachco, y la degolló y se comió el coru.ón. Coyolxauhqui era la hermana mayor de los Centzon Huitznahua; cuando se los comió era media
noche. . . y al llegar el alba vieron. . . los mexicanos. . . que nada qu dó ya
de sus corazones, que Huitzilopochtli se los comi6 todos; con lo cual se \'Olvió
muy gran duende grandísimo demonioº.••
Independientemente del parentesco del astro mayor con sus compañeros
celestes queda el hecho de que con el simbólico sacrüicio y con la emblemática alimentación de los corazones de la luna y las estrellas, el sol adquiere un terrible poderío religioso. Ya es el dios de la guerra, ya es el numen
que hay que alimentar con sangre y corazones humanos: de hombres que
equivalen, aqw abajo, a lo que son los astros menores que centellean allá
arriba en el cielo; esto es, los hombres-estrellas. Ha empezado para los aztecas la (ase d su mística bélica, que en el breve lapso de un siglo y medio
los transformará de pobre tribu errante en dueños de uno de los imperios
más poderosos que ha conocido el mundo.

Por qui no titnt cabeza
la gran Coatlicue
La primera víctima del sol, en el mito astral de México, es la luna. El
primer corazón con que se alimenta el sol es el de la luna. En los distintos
mitos es siempre una mujer, una diosa, la inmolada en el sacrificio inicial;
el arquetipo de las guerrea.doras muertas es indudablemente la luna como
lo son las estrellas para los varones muertos combatiendo.
Sabemos que las almas de los hombres-estrellas acompañan cada mañana
al sol desde su nacimiento hasta el cenit y que aquí lo esperan las almas
de las mujeres, que lo escoltan hasta el occidente. Mujeres que han muerto
de parto, equiparadas con los soldados caídos en el campo de batalla o con
las \·íctimas muertas en la piedra del sacrificio; ambos se han vuelto dioses.
• C,6nito M,xíeáyotl, Trad. de Adriin León, M~co 1949, pp. 3-l, 35.

654

r

.

, .

Cada una de ellas es una Cihua il
jer-dios" · las visitas
p · 1' muJer-pnncipe O una Cihuatéotl "mu,
nocturnas de estas diosas
.
,
O pnnc:esas ce! tes al mundo
de los \-ivos despertaban gran te
, '
.
mor entre los aztecas.
ahagun nos informa que las Cihua i iltin O
número de cinco· "hab' •
.
pP
ihuatcteo se concebían en
.
ia cmco imágenes de ellas" .:io
1 •
presentadas cada una con dis .
.
, y as cinco están rey 48 del Códice Boroi" La tlntosd atncbutos calendáricos, en las láminas 4 7

e·

·o-·
ICgtln a ( e m' t} 1 ·
rayas blancas y coloradas como 1 h b aza , . ciervo) está pintada en
Todas llevan narigueras en f
osd om ~trellas: detalle significatñ·o.
di
l
orma e media luna, lo
b
osas unares, encamaciones de la luna.
.
que prue a que son

e
b ' un ºJº les sale de ta órbita dándoles
.
•
repmenta an también en b
•
1
co e c1ón arqueo16gica tengo do cabe .
d e·
arro; en m1 pequeña
región de Chako.
citas e ihuateteo procedent de la
un aspecto macabro

las mujeres muertas al dar a J
partera: "Oscura pluma
.
uz ~ las nuevas Cihuateteo, les decía la
. '
preciosa a\'ec1lla de mi n'd
.
.
rre~), pequeñita, palomita, hijita mía, te has csfo i º•. muJ r ~ila (gue,·ahente, has vencido te has
l
.
rzado } has trabajado como
,
vue to compan ra de tu
d
guerrera Cihuacóatl-Quilaztli ... ., , 1
ma re, la princesa y

•
Cihuac6atl, la "mujer rpiente"
.
rrestre;
además la patrona del ;a::ouna dde ~as advocacione de la diosa tenombre se designaba al alt1'stm' f
. y .e
muerte en él. Con el mismo
o unc1onano aztec
•
con el rey. La diosa Cih
6a 1
que compartía el mando
uac t se veneraba en Xoch. mil
1 co, Cuitláhuac y
Culhuacán; su otro nombre es Quilaztl' E
.
hermana mayor de las Cua•--. t
l. • n el mito de Quetzalc6atl es la
"""1en as erp1entes d N L-- 1
norte j los huesos de Quetzalc:óatl están
e UUQ as estrellas del
Otra advocación de la misma di
I;nterrados ~ el templo de QuilaztJi.H
es Tonantzin "nuestra madrecita~ ~ amadatecuhtl1, la "Vieja Princesa"; otra
, 'enera
en el Tepe . .
1
perpetuado en su sincreti
. .
)ac, su cu to se ha
los o·
,,'
smo crubano. Otra es Teteoinnan "la Madre de
. ioses ; otra más es Coatlicue, la madre de Huitzilo
h;li
en piedra es el monumento precolombino más .
poc
cuya estatua
Tod l
.
unportante de toda América
as as diosas de la tierra -hay u • • ti
son a la vez de la luna. La luna es la q r~ IIlSlS ~ e? este aspecto básico- lo
es la decapitada
I
Q unera victima del sacrificio cruento,
en a guerra celeste de Coatepec. Así se explica que la tierra,

ª

• Sahagún.

• Sahagún, lib. VI, cap. 29.
a

Anales d, Cvauhtitldn, § 29.

655

�en su aspecto de deidad de la muerte: la diosa Coatlicue está representada

sin cabe7.a.
Ya nos enteramos, gracias a la Historia de los mexicanos por sus pinturas,
que las trellas -los cuatrocientos hombres creados por Te2Catlipoca- ' murieron antes que el sol se hiciese" .63 Según la tradición de Tezcoco esta creación tuvo Jugar doce años antes del nacimiento del sol y además de los cuatrocientos hombres, TezcatlipQCa engendró cinco mujeres. Al cabo de cuatro
años de guerra todos ellos murieron en tanto que ellas siguieron combatiendo.
Por fin, tres años antes del nacimiento del sol, pereció también la mujer
que representaba a las cinco guerreadoras. Se llamaba Xochiquetzal, y era
la más valerosa de todas las que murieron en la lucha. 64
¡ Xochiquetzal, flor emplumada", la joven diosa lunar! En este caso no
es una luna que se multiplica por cinco sino cinco lunas que se concentran
en una sola. La muerte en la guerra significa su sacrificio cruento, como el
de Coyolxauhqui en Coatepec. En la \'ersión tezcocana mueren antes las estrellas, pero se hace resaltar el papel .incomparablemente superior de la luna en la
Qatalla cósmica.

•
Prehistoria del escudo nacional
Cinco son las lunas muertas luchando en la montaña de la serpiente, según cierto mito; según otro de las cinco lunas que combatieron en la guerra
c6smica, antes del nacimiento del sol sólo murió la más valerosa: Xochiquetzal, ''Flor de rica pluma", diosa de la belleza y del amor. Unas y quíntuples son las deidades del cielo y de la tierra entre los tarascos. Uno y quíntuple es el signo olin, el aspa que simboliza el mo\'imiento del sol. Cinco son
las Cihuateteo, diosas lunares muertas en la lucha, según las representa el
C,6dice Borgia.H Una y quíntuple es la diosa Quilaztli en el mito que nos
ha conservado fray Juan de Torquemada: aquí Quilaztli, "acrecentadora de
la verdura"," es una advocaci6n más de la luna como Coyolxauhqui, Coatlicue, Cibuacóatl, Teteoinnan y Xochiquetzal.
Durante la peregrinación de los aztecas, veinte años antes de llegar al cerro
• Hist. Mu. Piel., 221.
N Hisloria d• WJ reinos d• C.Z/suuá -¡ M,n,o; Seler IV, 85.
• Otro1 ejemplos de la importancia del número cinco en el Mbcico antiguo están
mencionados en Soustelk, Obsnoations sur 11 symbolisme du nombre ci•q ch1: lis
ancilns M1,cicans, en Actes du XXVIII Cong¡u lnt. des Amúicanistel, Paria, 1948,
p. 495 SI,
• Q.,,Uitl es verdura, hierba comestiblr. legumbre fresca ( quelite).

656

de Coatepec, "sucedió que una mujer llamada Quilaztli
y era grande hechicera, la cual por arte del d
. , que venia con ellos,
forma que quería, quiso burlar a dos ca itanesemoruo ~ transformaba en la
Mixcóatl y el otro Xiuhnel".11
di
Y caudillos, llamado el uno
te de los
' 09 nocturno, es el representan~erreros muertos peleando o sea de los hombres
."
,
como Teteomnan es el arquetipo d las
.
estrellas, as1
•
.
e
muJeres muertas d parto
tidas en diosas.°' Xiuhnel "turqu
. ,,
e
'
Cla genwna eo es como .
w· ydconver.
c6atl, uno de los Mimixcoa sacrifi d
'
vamos, JO e Mucnorte. En te mito la luna
,
os por los ~tecas en el desierto del
poderío, como diosa guerread segun ch parece, qwere proclamar su "alor y
con el sol.
ora, mu o antes de entablar su lucha mortal

MixcóatÍ

i:e
•

Mixc6atl Y Xiuhnel "andaban

r el cam

•
po cazando, y se les apareció en
)una en fo
d yl ennosa f ~de y puesta sobre un hueynochtli''. ¡ La
seada en er;°;ve e solar! Es unha ilusión, claro está., de la hechicera metamorfoso ; pero ela posada en
1
mática de los corazones h
un gran nopa , la planta emble1 "

forma de águila mu h

po

•1

tendrán Wl día
.
umanos, as tunas del águila", cuauhnochtli que
de Tenochtitlan qqu:ealpe1mrednutarra al soell. Esudta visió~ profética del descubrimiento
.
'
en
ese O naaonal del Méxi
od
verifica en un lugar parecido a) de la laguna de ML-!co E e~ m H~º•. se
pochtli "hace
t:XJ
•
n e1ecto wtzilocrecer las aguas de un riachuelo un tanto extenso" que los
d
ra ores, para no ah~.- b.
moanecu.••
-o--, enen que abandonar su tierra, dejándola a los

Los capitanes desembrazaron las fl has
les gritó· ''No me tiré"
ce
para matar el águila, pero la bruja
" . .
~• que yo soy Quilaztli, \'Uestra hennana de
pueblo · Mixc6atl Y Xiuhnel, enojados le di"eron " u
· y
vuestro
por la burla que les había hecho"
.' f é J
q e era digna de muerte
• • • &gt; u ronse y ella se quedó
árbol
Y cada cual con su desabrimiento". u
en un
,

•
" Moa, lad. I, 80.
• Seler II, 1019; III, 650.
• Se1er 11, 994-1003.
• Seler JI, 1003.
11 Moa. /red. 1, 80.
• 11,id.
• /bid.

657
H42

�te episodio alud 1 himno ero a Cihuacóatl re Gogid_bo pors• ahagún
· · · d ) si lo y ahora por an ay:
y traducido por elcr a pnnc1p10

i El águila, el águila. Quilaztli,

•
rtá pintada con san{!re d. s ,p nte,
adornada tá de plumal! • • ·
Ella, alrut'huete de Chalma. • •
13. ti uila, ruustra madr ,
la , ina de los dl' Chalrua:
su cacto es su loria! . ••
y a l sol prosi e la auura,
s an arraltrados lo lrombr~ :
acabará etana111 ·nte · · ·

Mu ho son lo comentario
ci6n de

halco.

11a ta nue5lr

q~: merece ~~te p~na

610 ha o hincapt en 1 ah imo ,

originario de la reor arrrado que con n·a

• .6 . ien.
·guen u p rcg11nac1 n )
Por orden de Huitzilopo~lllh _lo ª~ac:h.r;:~o la afrenta, ; ci rto día al
tan real n himal o. Qwlaztlt no I d
'tanes ,·e tida "a la usanza d
pr nta a o o cap,
· d
cabo de cuatro ano '
1 .• L
dice: ·'En mi:. nomb1
echaré1
e
ru rra pensando amed:entar o . é.
Quilv.tli tengo otrn cuatro nom.,
porque I me conoc l por
. e Ib .
,. r quien soy:
ohu cíhuatl que quiere d ir luJ r u ra,
brc ... uno d _10 cu 1 .
, . el otro Yaocíhuatl, . . iujcr ,uerr ra el
d otro uauhc,huatl. • lu1er A nla · .
'.
f
¡ " ~ Quilaztli. . . . 'I
l
quie decir ~ luJer 1 n ema . . .
.
uarto Tz1t7umc1 iuat , qu
•
•
1
1 luna que monr n luuna V qu1ntup e corno
j
, n S\I propia a umac1on,
.
'h
, ti. ¡· niamos que
3
·dcntifi
con I ua
chando n oatep c.
t
d. 1
doti part ra: ''Te has vu lto
.
f
d d a luz le ic a sacer
mujcre muerta an
ihuacóatl-Quilaztli" .
udre
la
pnncesa
)'
guenera
.
d
compañ ra e tu ma '
bl , . d I av rap z: y
p1teto
•
por el valor cm :mauco
,.
1
jer : gwla e a gu rr ra
•
. • 1 . llama también .. mujer d guerra
de 1 diosa en lo &lt;".antarcs: n. en. queT.. • ·u I u·1nto nombre d Quilaztli
1 luJ ·r zitz1m1 e q
Yaocíhuatl En cuanto a a • . . .
on demonio f menino el la o·ru. · pavor Lo t21tz1mim
d
r alment trup1ra
•.
1b .
1 tierra y amena;'.an ti
tmc•
ridad, que durante los ·clip
de o . aJan
hasta nu tro día cuaLro si. • aJ n ro humano. E.ta ere noa pe
10n

'

días d ahuehu t d Chalma.

. e·

.• .

ºª ·

e

°

.

.

:l

..
•

eler U, 10-!8-1058; Ga.ribar, V,inte him11os, P· 13-I
.Man. lnd, l 81.
ah

•n 1, VI cap. 29.

el r II, 478; 10~8; 1052-54.
" Selcr I '.! 1 •

658

glo y medio después d la venida d los español : tan hondam nte arraigada e taba en el píritu de lo antiguo morador de !é."ico.
Rcfier írar Juan de Torquemada qu los dos capitanes
apartaron de
Quílaztli "afr ntaclo de ver qu una muj r los d fiaba y e liaron el caso,
porqu no e upi
eatre lo del pueblo.'°
Dos años más
quedaron lo· azt cas en Chimalco; la etapa igwcn • fue
Pipiolcomic, " n las ollas de la
bcjas", donde tu\'i ron ran heado· tr
años; luego llegaron a Tula r se e tablecitron en el cerro de oatepcc,'º
donde fundaron la prim ra dudad d México. Allí nació el o! }' mpez6 a
alimentar e d corazon s: el de la luna, la primera criiicada y los de las
trellas. Los azteca , como sabemo . iguicron alim ntando al I con corazo.
ne human
ra qu esta ra una n e idad funclam mal para que I mundo
pudiera ubsistir, }' a ello le corr pondía la mí tica y an~rienta tarea
A Ja bruja Quilaztli corr ponde una he hicera no meno poderosa:
hermana de Huitzilopochili llamada • falínal • •óchitl, ot p rsoni!icación
la luna. u mito
relaciona di~ tam nte con la fundaci6n de ~ f ~xico.
prim r coraz6n humano que
aaificó en Tenochtitlan
el del hijo d
luna, egún la ingenio a deducción del doctor .\!fon o Caso.

la
de
El
la

Atroces liecl,ictrias de la bruja lu11ar
La hermana he hi

a d

Huitzilopochtli, t'

d

oncertante personaj ·

fem ino d la per grinación azte a. "se transfonnaba n ave o animal que
Ua quería'. Cuando
rom ierte n á uila
11am Quilaztli, · la qu fomenta las planta "/ 1 }' gún ella misma afirina, "ti n otros cuatro nombres con qu
conoce"/ 2 El historiador htlilxóchitl la llama Matlálatl,
.. agua azul''. El nombre po ee honda si ifi dó11 1 porque ta agua no e sólo
limpia y c.-istalina, ino que también simboliza la pureza y la purificación:
el a ua lustral d 1 bauti mo azt ca .• 1 m ter en ella al recién nacido, decía
la sac rdotha partera: "Entra hijo mío en el agua ••. 13 t lavo n lla te
limpi él que tá. en todo lugar, y apart d ti todo el mnl qu · trae conti o
dcsd ante del principio del mundo •.. " 7 ' • fat!álatl ra. además una fu •nt
n el gran teocaJ.li, detalle que podría r revelador: el manantial lunar de
• Mon. lnd. 1 81.
,. lbid.
n Tcz.oi6moc, 9.
0 Torq., J.Jon. lnd. I, 81.
ª "que s llama rn tlólcc y t11xpálac". Matlállatl cs ' ~ua azul,.; loxpdlall, ua azul
claro, imagen de la pureza total (Garibay, en Sa.h. T , pp. 341 · 360) ¡ Ixtlilx6chiU
II, 62; Hist, Tolt. Chich.
98.
"
h gún II. p. 188.

659

�_1
tenía ' como sa bemos, su correspondencia en el
la ciudad de México c11:o1es~e

templo ma}or de Tenochutlan.
de Huitzilopochtli, Malínal
Los demás cronistas llaman a la het~~uántos nombres distintos tiene
O • 1
•
• tante
Xóchitl uflor de grama" , "flor de ei;par
.
nif cada en este mqu1e
.
'
b
.
lunar
o
sea
la
propia
luna
perso i
la misma ruJa
'
,.,..;10 mexicano!

.
. ., tff y en esto coincide con
"muJer varan11
da
Ixtlilxóchitl llama a la he cera
. ma se define: "yo soy esforza, . y
arla. según este autor ella mis
, . "una granclisuna
Torquem
.
h
rna)·or rn del sol era algo mas.
''M hermovaron1·1" • Pero la ermana
t ,, n mataba a mu cha gente. , uy , ,, so
d ,, .. ue •·usando sus ar es
a otro d1a mona •
malva a
q
. . " io "mirando a una persona,
.
tir
sa y de gentil dispos1CJ.6n
. . comía "vi,·o el corazón&gt; y sm sen
No sólo era maestra del mal de OJO SlllO d más actividades reprobables Mala
torrilla".81 Entre sus e
bul
tenía trato
comía a uno
pan
la
te "comiese culebras y
10s, y
d
és
l' 1 Xóchitl hacía que
gen
b mil mailas "para espu

......

=

chi

Y_ •r.:~•·:::::.:•1:,00.:;=,.:..

~

todo ciempiés
"po,
herm~"':.!
ser adorada por dio~ .
lerar más desenvoltura se quejaron a
'
,dolo pero no pudiendo to
" et
1
su
,
d llos en suenos . - •
el cual respondió a uno e e
H ·-"opochtli manifestaba a su pue·
Esta era la manera h abi tua1 con que UlUJJ
. utaban fielmente. Las cr6rucas
1 tad que los sacerdotes, luego, eJec .
d de Azt]án a su dios
blo su 'o un
.
llevaron constgo es
- .,
nos hablan de cómo los peregnnos hi. de Israel el arca del testamento .85
"metido en un arca de junco_ com~ :os JOS esa forma. Lo expresa claramente
b ·en· la hermana del dios viaJaba en
T
. . que la solían traer caram 1
• 'l
ocbtli a los v1e1os
Tezozómoc: "Dijo ... Hwtzl ~p
adores del dios&gt; como pilmama es
d
"
ae
Los
viejos&gt;
o
teomamas
(
carg
.
cuatro que llevan el arca
ga a...
-~
) son los mismos
b
la que carga el infante, la rnnera C auhcóatl que siglos después descu re,
' bre Águila
. Serp1en
· te' parece
dcl numen tn'bal . n O de ellos es . u
su nom '
con otro teomama, el lugar
, . promebdo:
.
otra anticipación del vaucuuo.

u

"Por el gran amor que le tenía a su pueblo'' 57 Huitzilopochtli mand6 que
aquclla noche al primer sueño, estando ella donnida la dejasen allí r se fuesen secretamente ... 81
¿En cuál etapa de la peregrinación fue abandonada Malinal X6cbitI? Hay
dos versiones. Según una, en Michoacán, después de la jugarreta que le hicieron los mexicanos a una parte de su tribu. Llegados a Pátzcuaro, crerendo
que por fin habían llegado a la laguna predestinada donde fundarían la
ciudad de México, un grupo nutrido de hombres r mujeres comenzó '·a retozar en eJ agua de gran contento". El otro grupo alevosamente les robó tilmas
y taparrabos a los hombres, enaguas y huipiles a las mujeres, y huy6, dejando
a los infieles completamente desnudos y desamparados. 811 "Sin saber adonde ir,
determinaron de quedarse alH y poblar aquel/a tierra"; ~0 modificaron su manera de vestir y hasta "inventaron lengua particular para no ser tenidos ni
conocidos por mexicanos agravados de la injuria que se les había hecho en
91
dejarlos". Tal es el origen mítico de los tarascos. La Historia de los mexicanos Por sus pinturas dice que "tomaron a una mujer de los mexicanos y
ileváronla a Mid10acán, y de eJla proceden todos los de Michoacán": 92 los
cuales serían, pues, descendientes de Malina! Xóchitl, hijos de la luna, adeptos del culto lunar.

•
Resulta claro que el abandono de Malínal Xóchitl dormida y el de los aztec.as desnudos son dos aspectos del mismo mito. Varios cronistas ven en los
michoacanos la fracción enemiga de los peregrinos que allí se quedó, otros la
acercan más a México. Mientras los aztecas fieles a Huitzilopochtli se instalan en la montai1a de la serpiente, Coatepec cerca de Tula, M:alínal Xócrutl
y los suyos se establecen sobre el "cerro de los pefiascos", Texcaltepec. cerca
de Tenancingo.
Texcaltepec, paraje de alta magia como Tepoztlán y Chalma, lugares que

u
n
"
"
"

Ixtlih:6chitl II, 62.
Tezoz6moc., 9.
Cr6nica Mexicáyotl, 28.
Durin I, 22.
Tezozómoc, 9.

• fi,id.

" Ibid.
.. Cr6nica Muicdyoll, 28.
11 Dutin I, 22.
M Códice Ram1rez.
N

]bid.

• Tezoz6moc, 9.

660

mucho se le parecen por sus fantásticas formaciones rocosas, "fue poblado
de aquella señora con su gente tomando la denominación del sitio de ella ...
y este pueblo se llama Malinalco; y es costumbre de esta generación poner

el nombre al pueblo de su primer fundador, costumbre judaica·• 93
'
•
•
"'
"

Cód. Ramírei:, 25.
C6d. Ramírez., 26.
Durán I, 21; Tezoz6moc, Cr6n. Mexicdyotl.
Durán I, 22.
/bid., 23; Cód. Ramírcz, 25 .
u Hist. Mu. Pint., 222.
.. Durán I, 23.

661

�A los de Malinalco los tienen 'hasta el día de hoy" por bruj06 y hechiceros lo cual dicen que heredaron de su señora ... " •• escribía el padre Durán
a fines del siglo XVI· y esta fama de herederos de la bruja Málínal Xóchitl
la conservaron en los siglos siguientes, ''hasta el día de hoy", para usar otra
rez las palabras de fray Diego.

Exégesis de un inquietante jeroglifo: la calavera con hierba.
Según la leyenda un grupo de aztecas, despojado de todo indumento mientras se baña en el lago d Pátzcuaro, se queda en Michoacán; otro se establece en Malinalco con la hermana de Huitzilopochtli; y el tercero sienta
sus reales en Coatepec, cerca de Tula: la montaña mágica en que nace el sol.
Es cierto que los peregrinos azteca dejaron una clara influencia religiosa
entre los tarascos. u capital, Tzintzuntzan es el "lugar del colibrí", o sea
del dios-colibrí· con razón se llama Huitzitzillan en náhuatl.9 ª Huitzilopochtli
es el 'colibrí izquierdo' también en tarasco: Tzintzu-uiquixo. Cuando Cortés en 1521, invita a los ñorcs purépechas para que se cercioren de la destrucción de Tenochtitlan, los aztecas ,·encidos a í los saludan: "Bien seáis
venidos, chichimecas de Mechuacan ahora nu vamente nos habemos visto... Mirad ta ciudad de México, nombrada d nue tro dios Tzintzuuiquixo, cual está toda desolada ... 1111 ' 'uevamente nos habemos visto": debe
ser una alusión a su separación en Pátzcuaro, ocurrida siglo antes, según una
tradición no olvidada.
El culto lunar de antiquísima raíz pretaraSCa igue dominando en Michoacán · Malina! Xóchid, la luna que las leyendas a vec pr ntan como madre de los tarascos, lo confirma. Formas prehispánicas de te culto, ahora
consagrado a la Virgen Maria, han persistido en Cuitzeo hasta bien entrado
nuestro siglo.117
Malinalco la capital de los aztecas que no aceptan el sangriento culto solar,
uno de los sitios arqueológicos más importantes de América. u jeroglifo representa un cerro con un cráneo humano de perfil, coronado con
cinco rasgos curvos cada uno de los cual tiene encima un circulito amarillo; el ojo tiene un párpado colorado.9 ¿Qué ti ne que ver la diosa Malínal
X6chitl, "flor de Malinal.li", con la calavera? Malinal.li era el signo del duodécimo día, del mes y único que, con ácatl (el décimo tercer dia) y Xóchitl
"It,id.
.. Clavijero 1.
• R,locwn d, laJ ,u,monias &gt;" ritos r población r gobnnaci6n d, los mdios de
la Prol1Íncia d, Muhvacan, Edic. Morelia, l 9(H, p. 106.
• Corona • 'úñez, Mitología Tara.sea, p. i5.
• C6d.ice Mendocino Lim. 37, fig. l .

662

(el VJg
. ésimo ) representa el reino vegetal EJ Maiinal . .
nández (1577) ..es una hierba vulgar ~
. ~1 dice l doctor Her-

malina, en náhuatl

la cual indios fabrican redes''. "
torcer cordel encima del muslo''.100 Desd
esta grammea se usa fresca
e
cuales se atan bultos toscos. así se
.
para preparar ,ogas con las
za.cate del carboncro.1cri En ia é
ex:t:1 ~I ~ombre vulgar del malinal.li:
basto de rnalinal li la red co poca p hisparuca se preparaba con el cordel
de zacate torcid~ se
. n que se ataba el bulto del muerto· así la sog
..
asocia con la muerte FJ d odéc.
,
'
a
aguero: era el signo de lo que se
u . imo dia era pues de mal
de la buena suerte que no perdura. marc ta rápidamente, se debilita, decae,

épocas inmemorial

J

eq

uival

e ~

"

hi

o insistiré en la representaci6 d 1

ya que
obvia y uni\'ersa] ~ e .ª muerte _por medio de una calavera
más el símbolo, representand~ el díanbgut·os ~exicanos simplificaron todav(a

a ma mal li con una . "ada .
y la consabida hierba Ad más.
qwJ
inferior deshac.ían con el malinal.li se usaba ~ see si de las redes y sogas que se
malinal.li seco para hacer ese billasy
gue usando ~n la actualidad- el
Borbónico traduce malinal.li co:o ..~~.:n vano el m_térprete del C6dice
es el nombre del duodécimo
d
· . oba se dice tb en maya y tb
lif
mes e1 calendano a ugunco
' ·
g o
la calavera vista de perfl
mayan · su jerocate, en el jeroglifo ma\,-a b
• como el del día matinal.ti azteca. El za.
.
, e , se
uce a un trazo esq
á.
coba ' dibUJado o esculpido en ta s·1en d eI eráneo.10,
uem uco de una es. Ahora es el momento de preguntarse· . .
diosa lunar, fundadora de Mal. 1
• ( eXJSte alguna relación entre la
.1.-·
maco ,. el J'eroglif d I
bl .
d uod=uno
dia? os enteramos de ~
. o e pue o, igual al del
cadas al sol e identifi d
. q e, las C1huateteo, heroínas 1oa sacrifi.
•ca as con C1huacoatl iOG
Q ·1azt1· io·
oones de la luna, se rep
.
Y ui
1, · otras ad,·ocaroglifos del día malina! liz:esen(C6d~ conLaun OJO sacado de la órbita; en dos J·e.
ices
ud
F, 'erváry .
rnática quijada aparece el ojo arran d 10 y eJ ,
) Junto con la embleQuilaztli dice: Matinal.la nemoct~ ~- 1 ~a~ mas: el cantar de ihuacóatl
entiende la escoba, como ímbol¿ dee . . e zacate está en mis manos".
También las Cihuateteo i1 trad
~m:1pieza, de purificación ritual.1D•
w
a en el C6d1c Borgia IIC\·an en la m
I
•
ano e
Feo. Hernández HiJt N I d
,
.. Molina 11, 51 v.
. a . , N111va Espaiia, México, 1959, t. 11, p. 54.
cama

da 10

3

rec1'

:

Peñafiel, Nomlms G,ogróficos d, Mlxico Mé .
Scler 1, 172.
'
xico, 1885, p. 135.

•
••
•
,.
•
:

lbid., 834.
lu 11, 917-928.
Seltt 111 240.
lbid., 329.
lbid.• 11, -H8.
Alud Seler 1, 430, 431.
Seler 11, 1049, 1055.

663

�.
de la muerte y figuras
esque.
hierba ritualuo Por último: dioses
.
.da
manoJo de
r
l li · m otro nexo entre la hierba torC1
léticas llevan UD faldellin de ma ma . •
1•
lifo de Malinalco y la
. un la7.o más entre e JClOg
al
y su emblema, la calavera,
d la pital de los aztecas fieles
hechicera Malínal X6chitl, fundadora e
ca
culto lunar.

Malintzin, la diosa lunar, .1 Malinlzin,
la semidiosa de la Conquista
sacrifi • humano y la mujer gracias a cuya parLa diosa que se o ~ al ~ tales holocaustos -aludo a ~~
ticipaci6n en la ~ se , virtualmente el mismo nombre m1t1co y
X6chitl y a la Malinche- teman
d la C UIS.ta" se llamaba como la
. d'ch
. ción
1 0 : la "Dama edcwnonq durante la peregrina
calendirico. Me1or
hermana del sol, dejada por éste en el
paro
de los aztecas.
.
, era usado, al igual que el de los
M linal li nombre del duodécimo día, .
han esta costuma
. ,
Unos ejemplos que prue
.
demás, como nombre de ~ - T
htitlan · Ehécatl, "viento", caudillo
bre: Cipactli, "lagarto", prinapededTe l•=· M~tl ''venado", jefe tlaxcalte"
. te" rey
u -r~,
,
Océl ti,
tolteca; Cóatl, serpien , ' .
lh . Atl "agua", jefe chichimeca;
~
ca. Tochtli, "conejo"' pnnape aco uatl' "ped, mal" adalid azteca; Quiáhwtl,
'
tza1
• Técpa
e
'
"tigre", rey de Que . tepec óchitl '1lor" rey de Huauchinango. El pcrso'lluvia", capitán mcucano; X
d la ru'ioria antigua de México es el rey
na1·e llamado Malinal más famoso e Ms ._,....,.,. cierto precioso árbol de
cual
qwso· ceder a
oc~Yll.
te
de Tlaxiaco, el
no
"de lo cual enojado Moctezuma hiz.o gen .
ornato 111 que tenía en sus h~rtas, t6
se hizo señor no sólo de las flores,
vi6la contra él, y lo vena6 y ma , y
f en
Ma)' J" Jll
pero de tos pueblos de
ma ·
la ~ de Chalco a principios
f
sacerdote en
''-fil...,
• tad
hi
Otro Malinal ue UD ~
• •
bisnieta del gran conqws or c •
d 1 .;~1o XIV m Una Malinal Xochitzin
f
:.... de Coatlincb,o m
e_,
.
'd dl'loXlyuere..chimeca X61otl, florcci6 a ~ osl ~ ng de la deidad acuática que hoy se
V21'¡• en su cañada e co 010
cuando ya,admira en Chapultepec.
111

C6tli&amp;,

Bo,,ia.

.

m Seler 111, 516-520.
. • 6chitl "flor rayada de rojo" (B011rrnat1 ,,.);
Según Torquemada, tlapalizqUllt
vio en wia huerta de Tepoztlán. Tal vez
.,_L.
ID p. 330. Heminda (1, 434). ~-·w (Clairaatotl11ttlr0fl ,.,.,Ma,17'tn1
alwhitl,
el 6rbo1 de .... mam
1e .
trató • del ma,pc
..........
DI

ia

Larr.).
rul I 196 197· Betancourt 1, 300, lo llama Malin-zmcirum.ipün 51).
111
Moa. I • ,
•
'
ocan -Tlacocbcalco (Anales
'
111 De 1307 a 1314, en Opochhu
m lxtlilx6chitl I, 97, 271 i 11, 49·

664

o aeo que alguien haya observado hasta ahora que la Malínal Xóchitl
mitol6gica es llamada también Malintziu. En los .dnaks de Cuaulititlán ( 1558}
1e encuentra un pasaje sibilino que se aclara a la luz de lo que hemos venido
exponiendo. "Cuando aún no había mucha gente y aún había OICUridad" 118
(o aea antes del nacimiento del 101) "el diablo MixcóatJ . . . se sangró en su
cama de pajas, de donde tuvo vida una penona plebeya a la que .•• venía
conduciendo el que pasaba por su padre .•. llamado Teaauh".m Este es el
sobrenombre, "horrible'', "espantoso", de Huitzilopochtli.u• Quién fue la ''perSODa plebeya" nacida milagrosamente de) sacrificio de Mixcóatl oo se dice;
probablemente una nueva traducción -del texto nábuatl podrá orientarnos
mejor. A Tetzauh se le llama "mayorazgo de Mixc6atJ".
mencionan a
otros tres hijos del dios evidentemente Mimixcoa, hombrewstrellas. "Después que nacieron estos trea hombres, nació e) llamado Conelteuctli; luego
nació Cal.li TeuctJi; luego nació Pilliteuctli; luego nació Mal.lintzin, mujer, también de los Tzompanteuctio ... " 11 •
El hijo o mayorazgo de Mixcóatl es propiamente Quetzalc6atJ, pero oo
ignoramos que los aztecas aplicaron el mito del alumbramiento del dios tolteca
a su oúmcn tribal Huitzilopochtli Cooelteuctli {inicial con cedilla) es con
seguridad Xiuhnel, uno de los Mimixcoa que junto con su padre Mixcóatl
tuvo Ja visión de la hechicera Quilaztli, o sea la luna metamorfoseada en
águila y puesta sobre un nopal.

En este mito la diosa lunar hennana de los hombres-estrellas, y única hembra entre )os astros, es MalíoaI X6chitl, llamada en forma abreviada Malintzin.
Cal.ti Tcuctli, el "señor casa" y Pil.li Teuctli, el "señor Príncipe", así
como la mujer Malintzin, oo son a6Jo hijos de Mixc6atl, sino también de los
Tzompanteuctin, "señores del altar de las calaveras", llamados también ahualteuctio, 120 ''señores hechiceros". Gracias al contexto del mismo párrafo
de los Anales de Cuauhtitlán, vemos que se trata de gente que se oponía al
culto solar· es decir, pertenece al grupo azteca fiel al antiquísimo culto lunar, representado por Malínal X6chitl y el pueblo de Malinalco.
"En el año 12. Casa ( 1463) Moctezwn.a dio muerte a Tzompanteuctli y
a todos su.a hijos. La causa ... fue por Jo que contestó a Moctezuma. Le habria pedido consejo sobre lo que convenía hacer: 'Me ha parecido necesario
que sea de oro macizo la casa de Huitzilopoc.htli, y que por dentro sea de
chalchihuites y de plumas ricas de quetzales. Asf que será menester al tributo
del mundo: porque necesitará de él nuestro dios. ¿ Qué te parece?' Respondió
m .4ut., tl, Ce,nlatitUa, p. 62.

llnd.
uo Clavijero 11, 19; Seler II, 991; 1100.
•• .411, tl,
p. 62.
,. Ibitl., p. 61.
m

c.,...,.,,

665

�Tzompan Teuctli: 'Amo nuestro y rey, no es así. Con esto apresurarás la
ruina de tu eueblo y ofenderás al cielo. Comprende que no ha de ser nuestro
di01 el que ahora está• que va a llegar el dueño de todo y hacedor de las
criaturas'. Al oírle se ~ureció Moctezuma y dijo a Tzompan Teuctli: 'Ve Y
ten asco de tus palabras'. De esta manera murieron Tzompan Teuctli y todos
5\11 hijos" .121
L:a alusión al nuevo dios que debe sustituir a Huitzilopochtli parece de
inspiración cristiana: el escritor azteca escribe 37 años des~ué.s de la conquista. Sin embargo no es así. na vez más
una referenc1~ al regreso de
Quetzalcóatl · esta profecía estaba generalizada en Mesoaménca: ya qu~ se
encuentra entre muy distintos pueblos: el rey zapoteco de Zaachila, CociJoeza, la conocta, así como el sacerdote mixteco de Achiutla y hasta. el rey de
caponcta, entre los remotos chimalhuacanos de Aztlán, en los linderos de
Sinaloa.
Tzompanteuctli no es el señor de Cuitláhuac eJ nigromante a quien Moctezuma Ilhuicamina pide consejo: simboliza a los hombres-estrellas, a los brujos hermanos de la hechicera mayor, la luna. Mueren Tzompanteuctli )' sus
hijos; y añade inmediatamente el autor de los Anales: "Por lo .cual se ~nticnde que Tzompanteuctin (en plural} quiere decir ahualteucun (~bién
en plural) ,m Son los señores del tzompantli, del ~o lunar ~n medio ~el
juego de 1a pelota celeste; los ñores nahuale que e,osten en la eeoca antenor
al alumbramiento de Huitzilopochtli, cuando "aún había oscuridad'' 123 )'
no era necesario el sacrificio humano, fatal consecuencia del nacimiento
del sol.
Tzompanteuctli y los suyos son, corno los malinakas. un grupo de aztecas
fieJes al culto lunar, y como éstos, son destruidos por los hombres de Tenochtitlan, incondicionales partidarios de la religión solar. ~iuhnel y sus hermanos asi como Malintzin, son hijos de los T2ompanteucun la gente del c~ntro del cielo; son las estrellas y la luna, protagonistas de la guerra c6s1mca
con el sol.

Nuestra madre Malinche
Malintzin: ¿es por coincidencia que el nombre que se le da en lo ~na/es
de Cuauhtitlán a la diosa lunar Malínal Xóchitl, sea el de la amante e mtérprete de Cortés que tanto con~buy6 a la ~ictoria de los españoles? No _10
creo. Cortés, por medio de Jerórumo de Aguilar, pregunta a la bella
la,a,
'"' An•ltJ d, Cuautitlán, p. 61.
m lbid., p. 61.
111 Ibid., 62 .

666

que con otras diecinueve le ha obsequiado el cacique de Tabasco cómo se
llama. Ella contesta en maya que su nombre
Malina). Don H~do encucn_tra ~ o entre Malinal y Marina: ¿ qué español no conoce a Santa
Marina la vugen de Orense martirizada con sus siete hermanas? C,on el
nombre muy cristiano y muy hispano de Marina la bautiza fray Bartolomé
de Olmedo, antes de que ella vuelva concubina de Alonso Portocarrero: ya
que a este caballero la adjudica magnánimo l capitán Cortés;m

Los tlaxcaltecas y los aztecas añadirán al nombre la tenninación reverencial _tnn, como acostumbran hacerlo (ltzc6atl
Itzcoatzin; C6yotl
Coyotzm; Cuauhtémoc
Cuaubtemotzin) y a Malínal se le conoce como Malin~. Los españolea llaman a la amiga de su capitán, respetuosamente doña
Marina, o hispanizan Malintzin en Malin he, como en su boca nantnn (x6cotl), "fruta madrecita", se vuelve nanche,111 huehutnzin, ",i jito" huehUfflche Y toloatzin, " trarnonio", toloache. Con este nombre de Malinche, tlax~tecas Y aztecas _llaman al propio Hemán Cortés, "debido a que doña Manna. _la lengua, Siempre estaba en su compañía especialmente cuando iban
embajadores Y ~que ... " m En el momento en que Cuauhtémoc se rinde

=

=

=

a Cortés, le dice: "Señor Malinche. . • toma ese puñal que úenes en la cinta
Y mátarne con él". 121 El orgulloso capitán español
ha identificado con su
amante mexicana.
En los primeros años del choque entre los dos mundos la Malinche no fue
considerada una simple mortal, sino una diosa. Cuando Cortés y Moctezwna
se encuentran por vez primera todos los grandes aztecas le hacen la reverencia Y ceremonia que a su mismo dios Huitzilopochtli hacían"; 12 luego
• Moctezwna, "por lengua de Marina", dice a Cortés "que el reino que su
pa~ Quetzalcóatl había dejado. . . allí estaba a su servicio y que él hacía
deJao6n de él (ponla su g~biemo en mano de Cortés), pues en las profecías
de sus antepasados y relaciones había profetizado y escrito''. 1211

. La mujer que acompaña a Quetzalcóatl-Cortés no puede ser más que una
di~. Asi Jo ~bían d~terminado los sacerdotes: porque los españoles "iban en
~les ~xtraños, )' Jamás vistos y conocidos, y espantables; que no llevasen
muJeres smo una sola que ellos llamaban Malintzin )' que era por arte de
los dioses el saber la lengua mexicana pues siendo extranjera, no la podía
saber de otra manera". 1ªº
,.. B. Diaz del Castillo, V,,d. Hist.
Birs011ima c,assi/olia, L.
* B. Diaz del Castillo, V,rd, Hist.
,. lbid.
• Durán 11, 35.
111

,. lbid.
• Mon. lnd. 1, -404.

667

�Del mismo modo que la diosa madre, la d idad lunar, e. la única mujer
que combate en la guerra ó mica, la falincbe
la única mujer que acompaña a lo dio
guerreros '\. nidos del oriente. Fray Juan de Torquemada
subraya cl hecho: ''Los mexicanos se espantaron mu ho y de saber que traían
cons· o una muj r como dio ".10
El cronista tlaxcalteca Diego Muñoz Camargo dice de la Malinche que
era "hermosa orno diosa" y que por tal la tenían. 132 Herrera 11ª y Argensola m confirman la ere ncia de la personalidad sobrenatural de doña farina.
En un cantar indígena se alude a ci rto guerrero azteca muy valeroso,
Cuauhtencoztli, que en 15171 dos años antes de la llegada de los españoles,
combatió contra los tlai caltecas. 1" El poema par e rcferir¡e al itio de 152t:
'' a dando alaridos el capitán Cuauht ncoztli. ólo 1e dicen el capitán y
nuestra madre falintzin". 1 • ¡ Tonan Malintzin! Gracias a st epíteto, tonan,
el poema de o uro significado parece iluminarse. {alintzin tá equiparada
con la diosa madre y lunar Tonantzin, la misma que en los Anales de Cuauhtitlán es llamada falintzin, abreviaci6n de !alinal • óclútl, la luna.
La . falinch llamada "nue tra madre" en w1 poem3. náhuatl de los primero años de la Conquista: he aquí un tema para nuevas medita ion de
Octavio Paz.
La ''Dama d' la Conquista'' no sobre ive sólo sicológicamente, al ser discutida como i fuera contemporán a nuestra, heroína ep6niroa del malinchismo; sigue e.·· tiendo también en montañas y cerros, en mil
ulturas antigua que llevan su nombre, y en danzas que se presentan en las fiestas r ligiosa de todo el país.

La Malinche y la Llorona, avatares de la lu11a
Las Cihuateteo, 1mas de las mujeres muertas en el parto, "canonizadas
por diosas",181 acompañan al ol d sde el cenit hasta el poni nte, donde el
astro proseguía su \'iaje escoltado por las deidades del inframundo. Entonces
las Cihuateteo se aparecían como temibles fantasmas a lo que vh·en en la
tierra m y hasta "entraban en los cuerpos humano ".131 Generalmente "anUl

Ibid.

,. Muñoz Camargo. 177.
.. Herrera, 2a. Dlcoda, 119.
• Argcnsola, Bartolomé Leonardo, La conquisla d, Mlxico, 1940, p. l 19.

Mon. Ind. I, 228.
• Gan"bay, Po,sfa lndig,na, 57.
sJt Sah. I, p. 49 liu llama Cihuapipí\tin,
• /bid.
• Ibid.

uo

668

daban ~n la _encrucijadas de los camino ,, .u
.
•
como s1 e tm ,ese teñida con oJ
, ten1an la cara blanquecin
e or muy blan O
•
•
1os brazo y piernas
los bel!
' como es la ti7.a. lo mismo
1!11
•••
ca os tocado como las zu os ... tenían sus cotaras bianca.s·•.1u
sc.noras con sus comeEn el capítulo . que trata de la diosas . .
u
España" 142 fray Bernardi
d
pnnapal qu se adoraban en esta
no e Sahag'
r
.
ellas era Cihuacóatl io 'mu· d l
im a mna que Ja pnmera de
.
'
Jer e a culebra'' t b'é ¡
nuestra madre". de lo cual d d
, am l n !amada Tonantzin
'
e uce que " ta d'1
•
la cual fue engañada por la cu) b ,.
~ es nu tra madre Eva
negocio que pasó entr
e ra · ya que los mdios "tenían noticia deÍ
.
nu tra madre E\'a \' la u1 b ,. u
qu la Virgen de Guadalupe. ima en . .
;
e . e ra ·.
Lo cierto e
se sigue venerando en el T
g cnsuana que susutuye a Tonantzin y que
.
pe) e, ei. llamada hasta
tro d'
d u1e nombre antiguo
po . ·
nues s 1as con el
,
r ,anos grupos nahua "
.
compuesta con unos ata\'ÍO e
.
par ·c1a como una ñora
orno
usan en palacio ., 1u
blancos, y los cabellos los tocab
d
... ;
sus atavíos "eran
an e manera q
t ,
zue 1o cruzados sobre la frente".ic
uc eruan como unos come-

"ª

Las Cihuatetco tenían en común con C'h
,
e entiende porque las m .
d'
i uacoatl la blancura y el tocado.
'
u1eres 1osas eran · á
d
.
,
dora sacrificada en la bataJl
IIll gen
e la pnmera guerrea1
1
.
ª ce e t , a luna· Cíh • t1 d'
Jeres muertas de parto, era su ca itan
,.
. uacoa. • . iosa de las rnulunar. "De noche" 0 :-~
p
Y ad ocac,ón pnnc1pal de la deidad
, os uuorma ahagu'
.
b
E 1
.
.
n, \OCea a y bramaba por el aire" m
s a propia CihuacóatJ, sin duda el fantas
.
ciador d I derrumbe de] •
.
'
ma del xto presagio anun.
rmpeno azteca. E tos a
. f
a manifestarse diez años ant... d . . I
ugunos unestos mpezaron
..
...., e "emr os español _ua
Muchas ,-eces se oía una m .
Andaba dando grandes gritos· ~}~.~-ue 110:aba. Iba gritando por la noche.
y a veces decía: "HiJ'itos ' . . l d1J1tos mios, ya t nemos que irno l jos! J
Las
.
.
nuos, ,a 6nde os llevaré?, u,
queJas lastunosas de la a ar· .6
.
escuchaba desde hacía siglos e pi lCl tn femenina que la gente de 1 'xico
.
n a noc11e -el llanto d e·¡
6
sacrificada- siguieron angusti d
1
•
e , iuac atl. la diosa
y ya no sólo a los indios in an_ a os mexicanos d pu de la conquista.
, . o asumsmo a lo criollos que adoptaron co tum~

º.

.. lbid.
'" lbid.
0
Sah. I, ~J,OI /bid.
"' !bid.
JA /bid.
,.. lbid.
'ª lbid,
1 • lbid. IV, p. 82.
.. lbid. IV, p. 83. 'ueva traducd6n del náhu:11I del Dr. Garibay.

669

�bres y creencia d los nati\'os. La •·muj r .rpi nte' ti ne hora un nombre
genérico ca tellano: e la Llorona. iguc apareciendo en su ata\'Ío blanco y
lanza us gemido· des arradore en las alw horas nocturna Ya habla p ñol:
oy n di tintamente 1 palabras "¡Ay mi· hijo_, ay m1; hijo!",
tan cargadas de angustia que hinchan d terror a lo corazon má valientes.
¿Quién e la Llorona? La vcrsi6n más aceptada
que se trata de la Malinchc lengua manceba de Hernán orté .110 Y ¿porqué ,ien del otro mundo a queja
n la· noch ? Hay quien piensa que u alma no encuentra paz
por l:iaber traicionado a Jo de su e tirJ&gt;e.

La verdad
otra. La falinchc-Llorona e la diosa lunar pr hi. pánic
Cihuacóatl. en u advocación de lalinal , 'óchitl o lalinuin. Por la con, crgenda de lo nombre : Malintzin la diosa y falintzin la pre unta diosa
que a ompaña a Quetzalcóatl-Corté , ésta se imila, en el • léxico conqui tado on I d idad antigua y
le adjudican la misma atribucione .
A quien opine que la idrotiiicadón d la dio a de la erra cclc:;te con la
supu ta dio a de la !?U rra l rr tre es u.na hipót is drma iado atre\'ida,
le
pueden pr ntar argumento de peso.
La semejanza del nombre Malina! X6chitl o • 1alintzin con • falintzin Ja
Mali che, e d be sin duda a una coincidencia: ya .aberno· que en el • féxico ntiguo abundan lo p rsonaj que no s61o tienen nombre calencláricos ·ino tambi ~n de dio cs. Ba ta recordar al _ ñor de Amccameca, Ceacatzin (como quien dijera Quetzalcóatl con la terminaci6n rever ncial) qu
en 9. con jo ( 1+62) fu h cho preso por los aztecas. 1 1
Con todo, no es coincid •ncia este hecho de capital importancia; la • falinche, como bien re ·ucrda Melchor Ocampo, "en la danza qu los indios concrvan como tradición d lo antiguo baile me.·icanos, e la única mujer y
, 1 hacen ciertas v ncracionc y cer monias" . 152 Es mu} posible que aquí
converja el recuerdo de la
alintzin mítica, la ola muj r qu lucha n el
cielo, figuración de la luna guerreadora, con la vocación de la Malintzin
histórica l{U iba con lo:; t ulc y transmitía a los indio la rnluntad de Quctzalcóatl-Cort t . Lo cierto
que ntr los mil y mil grupo de danzante· qu
por nue tra uerie, siguen bailando en las fi tas reli 11 iosas de • [ ~ ico }' Centroamérica. la .1alinche (hombr tra Ycstido o mujer) d · mpcña todavía
el papel tradicional. La única mujer en el combate ritual igue Uamándo
Malinche, )' no sólo entre lo nahua.. ino lo. otomí , mixteco., totonaco )'
demás grup autóctono.
En cuanto a I Lloren

dicen I

folclore mexicano. En todos los lu are· en que apar ce xi~te un punto preciso d un río o u11a a ada, en qu el fant ma e um rge o
desvanece
como una nubecilla d ni bla: n Teziutlán, por je.mplo
te Jugar es Ja
ba1Tauca de Estocapa. 103
• ·o i mpre la Malinch
identifica con la dio a lunar. A menudo s
llamada así la diosa del agua. El e rro d la • lalinche e •rea de Tcnancingo
d ·be s11 nombre a la Chakhiuhtli u grabada en cierta piedra d
u lado
sur. 1u En Tia.· aJa la llamaban Matlalcuey , ''la c¡ue ticn falda azul" ,.
le daban C'ulto en I cerro del mismo nombre que llrunamo hoy La Ma~
linche". A í e.cribí eJ historiador tlaJ•calteca • foñoz Camargo, pocos año
despu • de la muerte de doña farina. m

Ea l caso del Cerro d la • fa linche, al ur de • ochicalco, s llama a í por
la imagen en piedra d Ja j°' en dio a del maíz, • 'iloncn qu allí taba }'
qu fue d spedazada hace un si lo; sus resto se en u ntran en Tctlama. 1"
e pu d afinnar que toda estatua o rclie1,: pr hispánico que repre cnta a
una d .idad femenina fu llamada en' ricamentei Malin he por los indio
cri tianizado . En el Pci1ón el lo Baños. el fu ar donde Huitzilopochtli
crifiró a u obrino Cópil, la cultura en la parede d I cerro. aunqu n
realidad repre nten al dio upremo Tezc tlipoca }' lo atributo o símbolo
que con él e ,·inculan, también ·on llamado Malinche por Jo. actual h bitant dc;&gt;I mítico Acopilro. 157
Por otra part , lo num r ·o cerro r moot l\falinche
relacionan i&lt;'mp · con una tradición más o m no fabulosa 16 n qu mito antiguos con·n con las leycnd tejid alrcd dor d la bellí irna amiga , nsejera
ort' .

• 'admiuzto de Cópil, hijo de la luna

1 e¡ oztlán,
haJma r Malinalco · ·taban predestinado por la natura!l"¿a a
\'oh-erse Jugar
agrado . por su ituación al pi · de descomuna.k ro
de toInforme de Osear del Razo.

hi toriadores que ha ta lo prim ro año·

José María iarroqui, Luis Gonzál z Obregón, Jo é tarta Roa Bárrcna, Artemio de alle-Arizpe.
ui Anales di Chimalpain, 122.
fekhor Ocampo ObraJ com¡,let!U, léxico, 1901, t. IIl 1 p. 185.
a..

d I siglo ~vJ I se le vio errar por las calle:. d México y d otras ciudade
d la Tucva E ·paña, y qu lu o d sapareci6 para iempre. 'erá v rdad en
lo qu concierne a la capital; cu Ja provincia la Llorona ha obr vivido y la
historia d _u upen:ivencia es uno d los más sorprendent capítulos del

11
'

Horado Corona Olea, B"oe estudio Job,, Tenancingo, Tenancin o, 1948, pp.

""

Di o ~foñoz am rgo, Historia d
cler II, 155.
ltt ll, 110.

14-19.

111

Tla:uala, • fé ico, 1892.

Crcllio ,\, Ro~lo .Nomb11s g,o ráji(os indí t as dtl Estado de .\llxico.

6i0
671

�bas basálticas en que la intensa erosión ha e ulpido las formas más capri-

chosas. El conjunto de picachos y barrancas

ve como una arquitectura
sobrehumana, con pirámid
torrazos, gradas, techos atalayas: ciudades , rtical de magos y nigromantes.
En Tepoztlán una virgen ha dado a luz un dios cuyo templo parece un
picacho más entre mil, a 600 metros sobre el pueblo. En una gruta de Chalroa -cuyo misterio persiste en nuestros días-- se veneraba a Tezcatlipoca,
la divinidad uprema. Malinalco era centro del culto lunar y después de su
conquista por los reyes mexicanos se consagró con inusitada m~oificcncia,
al sol.
La fecha en que la hermana hechicera de Huitzilopochtli fundó Malinalco
es obviamente, anterior al nacimiento del sol en Coatepec; pero como nuestros teólogos conocen con exactitud el año de la creación del mundo (5199
antes de Jesucristo) también los cronistas aztecas acercan aquellos acontecimientos míticos a su propia época: el siglo que llamamos XIII en nuestro
cómputo del tiempo.
Sabemos que el dio azteca estaba metido, d sde su salida de Aztlán, en
el arca de junco que llevaban los cuatro sacerdotes principale , intérpr · tes
de la voluntad del numen; 109 éste iba acompañado por su hermana, la "grandísima hechicera" de los muchos nombres. El principal de ellos es Malínal
X6chitl, aunque un croni ta. el j uita José de Acosta, afirma qu se llamaba, precisamente, Hermana-de-su-Dios.160 "Donde quiera que paraban,, 111
durante su larga peregrinación. lo primero que hacían los aztecas era edificar
un tabernáculo y colocar el arca sobre su altar. Desde allí les hablaba el dios,
por boca de los sacerdotes. Sólo nos enteramos de la existencia de la hermana
Cllflldo ésta se vuelve maga y quiere "ser adorada por diosa". m
Traducido en lenguaje claro, esto significa que en cierto momento del
éxodo azteca hay un cisma entre los sacerdotes d l sol y los de la luna.
esto últimos contrarios al sacrificio humano;
verifica una separación en
Michoacán y en Malinako; un grupo, con el arca que sólo conúene la imagen de la diosa, se establece en un lugar sagrado no 1 jos de Chalma, bajando
de la altiplanicie de Tenancingo al fondo de un valle de clima tropical.
Las razones del rompimiento entre las dos "congregaciones" m las expresa paladinamente el propio Huitzilopochtli: "Vuestro dios dice que su ,·enida
no fue a enhechizar ni a ncantar las nacion ni a traerlas a su servicio por
esta vía, sino por ánimo y valentía del corazón y brazo , por el cual piema
"' Tczozómoc, 9.
,. Acosta, Historia Natural y Moral d, LtU Indias, M6óco, 1965, p. 326.
"' lbid., 324.
.a Durán 1, 22.
.. Jbid.

672

engrandecer
su nombre .v levantar la ..__.
.... ~:ón mexicana
•
L-,
u.uta las
bes
asa manda que su hennana se d . da
nu
... y
y hechicerías''.m
a eJa en este lugar con sus encantamientos
Diría 1:1° exegeta moderno qu el sol ente fáustico se
ente. mágico: La conquista de poder y gloria del
, la opone a. la _luna,
coraJe, arroJo r sangre· en tant
grupo 50 r se realazara con
I
y se con racia con di~ "' ho obque e
lunar se opone a la violencia
,
m res mewai1te el utir
d l
.
abemos que su mística bélic hac .
.
1SJllO arte e a magia.
nefasto de la llegada de los hiJ.ªos d le mlvcn iblC$ a J aztec hasta el día
e so · entonce los do ·
l
que la gente nu -a venida del est los va '
. .
mma e terror de
red
zuma trata de d f d
.
ª u ar meluct blemente. Mocteen erse con medios m • ·cos
nigromantes f
pero 1as tretas de sus tneJ'ores
rac:asan una tras otra.
0 logra evadirse con el suicidio "'
be C
,
sabe también ¡
¡
' ucum · uauhtemoc, caballero águila
0 que e
pera· con todo dcsaf' 1 d ·
1 e
mayor arrojo héroe solar fiel hasta 1 •1 .
. ~no Y_ lucha con el
Malina) 6chitl al d
e _u timo
u tradición tribal.
,
espertar la manana d pués del aba d
·•
a llorar y plañir reciamente" is., " • p
d, d
. n ono comenzó
hermano Huitzil
.
.
c. or on e
habrá ido el bellaco de mi
OJ&gt;()Chtlt, qu no veo rastro de u ida''' m "T •
.
con S\.15 a)·os"., 11$7 "en --.:.
!a'..-u'd
•
1 a vieron e1 monte JI
d •T
, omo conseJO
ual se establecieron". "y los v ínos d 11' f
am o exc.altepetl, sobre el
tentos que la hechicera casó con el ree ~~ teron cont ntos d~ ello''. Tan concudo del águila" y di I C . .
ugar, llamado Chunakuauhtli es.
,
ce a romea de la M xicanidad· "Ya está
- da
uen grand el vientre y nació el \ ás "º de
•
.
.
prena
ya
llamado Cópil".'
Mahnal • 6chitl, macho, que fue

J~J&gt;O

ª

ª

También Cópil tic
b
. .. .
usaba en l
ne -~ nom re muy igmf1cat1vo. Copil.li era la mitra que
a coronac1on d I tt}
..
1
~etrás col aba sobre el uello; taba l~ecl: r:np~=~=- por delante por
J1do con hilos de oro. isa
mas de oro, o teHijo de la luna y de un re . 06 •¡ 1
•
íntimamente ligado con la fun~a i6~1 de Im~1~:t tiene un destino trágico,
México Tenochtitlan.
e ª cm
solar de su rutilante tío:

La guerra entre molinalcas )' mexicanos
En tanto que Cópil I hijo d la luna, se_ cría en Malinalco aprendiendo
de u madre Malina! . 'óchitl 1 art mágico, los aztecas adictos a Huitzi... loid., 22, 23.
,.. Tezozómoc, 11.
:

Crón. Mtxicá¡otl, Sl; Tczozómoc, l l,

Duiín I, 23.
• Tczoz6moc, 11 •

• F. J. Clavij ro, Storia Antica dtl Mwico, Cts,na 1781,

t.

u,

p. 115.

673
H43

�lopochtli fundan en Coatepec la ciudad de México celeste. Alli nace el sol
y con a la tremenda tarea de su pueblo obligado a alimentarlo con corazones humanos.
1 reanudarse la

peregrinación

en huaca de su asiento definitivo, la tnou

se establece en Chapultepec.
Con el abandono de la hermana de Huitzilopochtli, el papel de la mujer
entre los aztecas, convertidos en pueblo de guerreros, decae. Al salir de Aztlán Cbicomoztoc, entre los cuatro cargadores del arca 1e encuentra una mujer: Chimahna, la futura madre de Quetzalcóatl,110 en tanto que a la llegada
a la laguna de México todos los teomamas son varones. 1 n Por otra parte
entre los jefes de la peregrinación: Mixcóatl ( padre putativo de Quetzalcóatl),
Xiuhuel y Mimich, venía su h rmana mayor m llamada, según las distintas
fuentes, Xocbiquetzal, Quilaztli, ihuacóatl, Coatlicue, Matlálatl o Malintzin.
Las dos advocaciones principales de la luna como hermana mayor de las
estrellas y del sal son Malínal X6chitl y Coyolxauhqui, la primera abandonada
en Malinalco, la segunda decapitada en Coatepec por el sol-Huitzilopochtli;
y el papel que desempeña en Tenochtitlan, metrópoli solar, s6lo es pasivo. La
comagración de los aztecas al sol hace de ellos un pueblo bélico, masculino
por excelencia. El matriarcado de la peregrinación ha desaparecido por completo, swtituido por \DI régimen netamente patriarcal. Afloran aquí y allá recuerdos del pasado, como el título de Cihuac6atl, Mujer rpiente, que lleva
el segundo funcionario del imperio. En el gran teocal.li se admira la cabéza
gigantesca de la luna degollada.
preparan expediciones para someter a Malinalco y exaltar, en la que fue la capital de Malínal Xóchitl, el triunfo de los
caballeros del sol.
Las ramnes del resentimiento d los tcnochca contra los malinalca tienen
raices profundas. Cuando los peregrinos se encontraban precariamente aposen•
tados en Chapultepec, rodeados por "innumerables gentes y que nadie les
DlOltraba ningún amor'' m estuvieron a punto de ser e&gt;..'lenninados, hasta el
último, por iniciativa de Cópil, el hijo de Malinal Xóchitl y del rey de Malinalco.
''Era él muy astuto, era él muy grande mago, acaso tanto como su madre,
no, pues ra ella más, pero era de mucha astucia el llamado Cópil' .m Cuando se enteró de la llegada de los aztecaS en Chapultepec, Cópil determinado
a vengar la afrenta sufrida por Malínal Xóchid, "empezó a discurrir de pueblo
en pueblo y encender los corazones d todas las naciones contra la generaci6n
.. Anol•s A111i¡uo1 d, MIJtuo y sw Co11tomos, Cuad. 8, . 16 Ynb 5.
C,6 11 . Muú4yotl, 69-72. Pormenor curi010: el décimo tercero de lot ancianos
fundadora de Tenochtitlan y qundo de los cargadores de Huitzilopochtli en la
1n

R llama Cópil.
Aaaú1 A11tig11os d• Mlxi,o y

última etapa
m

SMS

Contornos, Cuaderno 'o. 16, Ynb. 5,

111 Durin 1, 28.
.,. Cr6n. Al•m4Jotl, en Garibay, Hileoria d, lo Lit,,ota,o Námuúl, 1, 323.

me,;icana, y a incitarlos a que los destruyesen y matasen publicándolos por
~bra ~~ y belicosos tiranos". ' nos informa
Diego Dlarán y
aaade que se conJuraron todas las ciudades comarcanas de Azcapoualoo y
de Tacuba, Coyoacán y Xochimilco, Culhuacán y Chalco, para que todos, de
común, los cercasen y los matasen, sin quedar uno".m
"En este año l. casa ( 1285 de la era cristiana) fue cuando los malinalcas
pretendian conquistar a los mexicanos ... allá en Chapultepec".1re C6pil obra
por expresa voluntad de su madre; m sube al cerro de Tepetzinco (el que hoy
conocemos como "Peñón de los Baños" y a cuyo pie se extiende el ae1opuerto
de Bal~) "para_ desde allí aguardar el fin y la pérdida de los mexicano1,
~béndose_ el seno~o de toda la tierra".171 Junto al cerrito se encuentran
Huitzilopochtli y Cópil. Dice el antiquísimo canto recogido por Tezmómoc:
" o eres a ~ tú aquel a quien mi hermana dio a luz?'' "Sí yo soy, y vengo a
acabar contigo. ¿ Por qué dejaste dormida a mi madrecita, la desamparaste
en secreto? Pues yo te mataré". Contestó Huitzilopochtli: "Está bien • vente"'
Luego se ~niguen cautelosamente el uno al otro, y al fin agarra a
en el cemto. Y tan pronto como murió, lo degolló, le abrió el pecho, le
arrancó el corazón ... 111

fray

C6pil allá

•
El hijo de la luna
sacrificado en el cerro del Peñón por Huitzilopochtli
~tamente como éste sacrificó la propia luna en el cerro de la rpiente:
la mató_ ~egoUó y le sacó el coraz6n".1IO
repite el holocausto, que esta
vez penmbrá encontrar, mágicamente, el lugar donde ha de fundarse la ciudad de México.
himalpáin, el historiador indígena de Amecameca, en su Memorial breve
retrodata el episodio de Cópil al año 1280. Los aztecas llegan a Chapultepec
8011 atacados violen~te .por los texcatepecanos {la gente del cerro peDUCOIO donde se refugió Mallnal Xóchitl), los malioalras y los toloques, o
aean los toluqueños de hoy. 191 Tenemos
otra prueba de la gu rra entre
ad ptos del culto solar y los del culto lunar aimbolizada en el mito de Cópil.

!

aqw

La luna a la primera sacrificada en el mundo celeste; su hijo es el primer
m
•
m
.,.

Durin I, 29.
C,6n. Mui,áyotl, H, 45.
Durán I, 29.
ll,id.
.. Crótt. M1%Üáyotl, 42, 43; Garibay, Hist. Lit. Noh., 323.

• Tezozómoc; 13.
• G. Kutscher, L, M,monal h,1u• d, Chimalpahin, en Actts du XXYlll Cor11,i1
lrt11nuilioul d,s Amlmnistts, Paria 1948, p. 417 •

675
674

�sacrificado en el mundo terrestre, reflejo del de arriba. El cuerpo del hijo
de la ]una fue enterrado en el cerrito del Peñón, donde se verificó un prodigio. D james la palabra al padre Durán: "Luego que fue muerto este Cópil, en el mismo lugar nacieron a aquellas fuentes de agua caliente y así las
llaman a aquellas fuentes Acopilco, que quiere decir el agua de Cópil".m
Todavía -lo saben todos los que nos hemos bañado en ellas- tienen el
calor de la sangre allí ,·ertida, hace siete siglos, por el sobrino del sol.

La gloria

,i

el honor t!e México

El hechicero Cópil fue sacrüicado por su tío Huitzilopochtli, en el cerro
del Peñón, según el ritual clásico de los aztecas: "con el cuchillo de pedernal
le abrió el pecho, le arrancó el corazóo".m Luego Huitzilopochtli echó a
correr con el corazón de Cópil y al encontrar a uno de los teomamas le dijo:
"Le fui a matar yo. Pero corre tú al centro de las espadañas, en medio de los
cañaverales; allí verás una piedra sobre la cual descansó Quetzalcóatl cuando
se marchó. Hay un asiento mitad negro, mitad rojo: sobre éste te pararás
cuando arrojes el corazón de Cópil".l3 •
Este asiento recuerda a Tlillan Tiapallan, lugares del negro y del rojo "donde Quetzalcóatl murió por negarse a hacer sacrificios humanos"; m y existe
sin duda una razón mágica por la cual Huitzilopochtli escogió precisamente
ese lugar para arrojar el coraz6n de su primera víctima tenestre. Intimó al
teomama a que, metido en medio del tular arrojase el corazón de Cópil "con
la maror fuerza que pudiese; y así fue hecho'' .184 De esta manera se inició la
nueva ley sangrienta del dios solar y guerrero, en contraposición con el precepto religioso incruento de la Serpiente Emplumada.
cgún la Crónica M exicáyotl, los ancianos no saben exactamente si quien
arrojó el corazón en el cañaveral fue Cuauhcóatl. "Águila-Serpiente", uno
de los cuatro teomamas que salieron de Aztlán cargando a Huitzilopochtli,
o si fue CuauhtlicuetJ,qui,181 ''el que representa al águila11 , teomama que durante la peregrinación cargaba a la hermana del dios. 188 Lo más probable
es que se trata del idéntico personaje. 188 El nombre de estos sacerdotes era
'"' Durán I, 30. Cf. el fragmento del Ms. de 1528 ( Ánalt.1 de la Naci6n Mexican11) en Garibay, La literatura d, los aztecas, Méx. 1964, p. 36; Códice Ramírc:z, 31.
, .. Chimalpaín, Memorial br1ve, apud Kutschcr, p. 417.
u. Crón. Mexicá)loll y Garibay, J-Iist. Lit. Nah. I, 324.
1.t1 Anales d11 Cuauhtilldn, p. 8.
1JO Durán I, 30.
,., Crón. M11xicáyoel, 44.
Tezoz6moc.
.,. Así lo considera García Granados, Dice. liist. d, M,x., I, 177-178, cl. Anales
de Tlaltelolco, 1110 Cr6n. Mtxicáyotl, 62.

676

hereditario, egún nos revela la Historia de los M e:&lt;icanos por sus Pinturas:
Cuauhtlicuctzqui era "hijo del principal que los traía y tenía el mismo nombre". Por otra parte "el que representa al águila", era vicario del so1-Huitzilopochtli, hablaba y obraba como si fuese el propio dios. El nombre "AguilaSerpientc" del teomama que inicia en Aztlán, 208 años antes, 19º la peregrinación, parece simbolizar el lugar final del éxodo azteca: vaticinio onomástico
que él propio Cuauhc6atl realiza.
Cierta noche, cuenta fray Diego Durán, Huitzilopochtli le apareció en
sueño al sacerdote-vicario y le dijo: "Ya os acordaréis cómo os mandé matar
a un sobrino mío que se llamaba Cópil y os mandé que le sacásedes el corazón y que lo arrojásedes entre los carrizales y espadañas, lo cual hicistes; pues
sabed que ese corazón cay6 encima de una piedra del cual nadó un tunal, y
está tan grande y hermoso que un águila hace en él su habitación y morada ... encima de él extiende sus hermosas y grandes alas y recibe el calor del
sol y el fresco de la mañana. Encima de este tunal, procedido del corazón de
mi sobrino C6ei1, la hallaréis a la hora que fuere de día; pues a ese lugar
donde halláredes el tunal con el águila encima le pongo por nombre Tenocbtitlan".191

La mañana siguiente el sacerdote "mandó convocar todo el pueblo, grandes y chicos, hombres y mujeres, viejos y mozos",192 acampados en Chapultepec; y les refirió Jo que le había revelado el dios: que buscasen el águila
sobre el nopal, "porque este es el lugar de nuestro descanso y de nuestra
quietud y grandeza; aquí ha de ser ensalzado nuestro nombre y engrandecida
a la nación mexicana; ha de ser conocida la fuerza de nuestro valeroso brazo ... con que hemos de sujetar a todas las naciones ... sujetado de mar a
mar todos los pueblos y ciudadanos .. Este lugar manda se llame Tenochtitlan,
para que en él se edifique la ciudad que va a ser reina y señora de todas las
demás de la tierra ... " 10 2
Chimalpáin de cribe el descubrimiento del lugar vaticinado con palabras
todavía más solemnes: " obre el nopal se ha erguido el águila con sus garras¡ sujeta la serpiente, la muerde (con su pico), la devora. Es cierto que
hará nuestra gloria. Tanto que el mundo existirá, nunca se deberán olvidar
la gloria y el honor de México Tenochtitlan".m
Cuando los aztecas encontraron el lugar del tunal, le hicieron reverencia

"° Caso, El 4guila y el nopal, pp. 96, 97.
•• Durán I, 38.
"' lbid.
111 Durán I, 39 .
u. Cbimalpáin, Memorial breve, apud Kutscber, p. 417.

677

�al águila "como a cosa divina. El águila, como los vio. se les humill6 bajando la cabeza a todas partes donde ellos estaban" _1.os
Es que el águila, nahual del sol, ha establecido un pacto con su pueblo:
lo hará señor del mWldo y en cambio obtendrá su atroz alimento: sangre y
corazones humanos. Dice Huitzilopochtli a su sacerdote: "Oh Cuauhcóatl ...
donde germinó el corazón de Cópil que ahora llamamos Tenochtli, alü estaremos, dominaremos ... " El corazón humano se ha convertido en tuna, la
tuna del águila, Cuauhnochtli; y el lugar en que se sacrifican al sol los corazones, el lugar sacratísimo del pacto con la divinidad, se llama Tenochtitlan.
Esta interpretación esotérica del segundo nombre de Mé.'G.co no es mía, sino
de Alfonso Caso, que la presentó en su estudio El águila y el nopal, trabajo de
recepción de la Academia Mexicana de Historia. Yo he tenido la suerte de encontrar nuevos argumentos en favor de la tesis del doctor Caso, y de descubrir la relación del nombre de México con el de Tcnochtitlan, dualidad onomástica que esperaba, mejor dicho, exigía una exégesis mancomunada.
El año santo de Huitzilopochtli

Entre la salida de Aztlán y el descubrimiento del sitio predestinado para
la erección de la capital azteca -la islita del tunal con el águila- pasan cuatro siglos de 52 años, o sean 208 años. El primo mexicano de Góngora, Carlos
Sigüenza, astrólogo y matemático, calculó la fecha exacta del maravilloso
hallazgo: fue el 18 de julio de 1327. Tal vez acertó el día pero no el año,
que es 1324, l. pedernal, según sugiere la famosa lámina de la fundación de
Tenochtitlan en el Códice Mendocino. En medio del rectángulo mágico que
un aspa divide en cuatro, está el águila sobre el nopal de la piedra, tenochtli;
y todo está enmarcado por una sarta de 51 año , desde el 2. casa hasta el 13.
caña. ¿ Y el quincuagésimo segundo que completa el siglo? Puesto que los
aztecas ya están asentados en su flamante capital, no puede ser más que el
año 1. cuchillo de pedernal, ce técpatl, que precede el año 2. casa. Cetécpatl,
aclara Antonio León y Gama (Roma, 1804) es el día del nacimiento de
Huitzilopochtli 196 del mismo modo que el de Quetzakóatl es ce ácatl, l.
caña. Ambas fechas son los nombres calendáricos de estas deidades. No ignoramos cómo pesó en la actitud de los aztecas la llegada de Cortés en un año
l. caña, confirmación de que regresaba a su tierra el propio dios Ce ácatl.

La focha ce técpatl ( un círculo y un pedernal), aparece en la famosa Tira
de la peregrinación entre la isla de Aztlán y el cerro ganchudo de CulhuaDurán I, 40.
Ant. León y Gama, Saggio dell' astronomía, cronología , mitología degli antichi
messicani, Roma, 1804, p. 28. León y Gama atribuye el dato a Tezoz6moc.

cán: en un año l. pedernal empieza el viaje de las tribus guiadas por Huitzilopochtli; se trata, según toda probabilidad, del 1116 de nuestra era. El descubrimiento del tenochtli, fin de la larga peregrinación, se verifica cuatro
siglos indígenas más tarde, en 1324, otro año 1. pedernal: como si dijéramos,
otro año santo del dios. El error de Sigüenza y Góngora es de tres años. En
1376 los aztecas eligen su primer rey. Acamapichtli: una vez más han pasado
52 años: en la fecha sagrada 1. pedernal se inicia una nueva etapa histórica

de México.
Probablemente la llegada de los aztecas al valle de los lagos ocurrió en
1272, l. pedernal, y la mística búsqueda del tcnochtli duró todo un entero
siglo indígena. Escribe fray Juan de Torquemada acerca de la fundación de
México: "Dicen las antiguas historias, que yo he visto y con suma dilicrencia
examinado, que luego que llegaron los de la familia mexicana a las riberas
de la laguna, estuvieron como peregrinos y sin ciudad, vagueando de unas
partes a otras más de cincuenta años, hasta que ... se entraron en la laguna;
y como tenían su oráculo y respuesta de su sitio, fuéronlo bu cando por entre
los carrizos y espesuras de juncias ... " 197
La elección del punto exacto donde se erigió el primer, humilde adoratorio de Huitzilopochtli, es fruto de una larga y paciente CA-ploración realizada por los sacerdotes en el lago de la luna. En esta elección convergen
consideraciones prácticas (la islita que emerge apenas de las aguas; el manantial de agua dulce· la defensa que significa el espesor de los cañaverales)
aunadas a múltiples factores mágicos: la similitud con la isla de la patria
primitiva Aztlán; la situación exacta con respecto a la forma del lago; la
comunicación umbilical con el inframundo y el cielo, prerrogativa de los
chamanes en el xicco, o sea el ómpbalos del lago. Este último aspecto, de suma
importancia, condiciona el primer nombre de la ciudad, México, ombligo de
la luna, y origina el mito del coraz6n de Cópil, hijo de la luna, que hace
brotar el tenochtJi de TenochtitJan.
Aludia a la semejanza entre la islita del lago de la luna donde se fundó
México y la isla de Aztlán, la del lago de la luna prirnitivo.m
Aztlán, tierra de la blancura, y el lago lunar Metztliapan, son arquetipos
míticos, al igual que Chicomoztoc, sitio de siete cuevas, y Culbuacan, cerro
torcido. Existieron, pues: distintos Aztlanes, Metzliapanes, Chicomoztoqucs y
Culhuacanes, que se convirtieron en centros sagrados. Tan sólo de los Culhuacanes conocemos un buen número, desde el cerro ganchudo de la capital
sinaloense basta el del valle de México. Los aztecas tendrán que encontrar
otra vez en el Metztliapan del valle la tierra de la blancura de su mística
tradición. Nos dice el anónimo autor del Códice Ramírez que los sacerdotes

:111

1N

678

.,.. Mon. Ind. I, 289.
,. Crist. del Castillo, Fragmentos históricos.

679

�a poco fueron metiendo el arca de su dios en la laguna, acercándose "al
sitio en que pretendía se edificase su gran ciudad. . . Andando a unas partes
y a otras en
Joa carruales y las espadañas hallaron un ojo de agua hermopoc9

sísimo donde vieron cosas maravillosas las cuales habían antes pron06ticado
sus cerdotcs ..• " 11111 Lo primero fue un ahuehue blanco; los huejotes eran
todos blancoa, "sin tener ni una boja verde, y todas las cañas y espadañas de
aquel lugar eran blancas. . . y comem.aron a salir del agua ramas todas blancas •.• " 200 Todo blanco: como en la isla de Aztlán, lugar de la blancura.
En cuanto al manantial, "ialia ta agua d entre dos peñas tan clara y linda
que daba gran contento".2 º1
La noche Huitzilopochtli apareció a uno de los teomamas, pronosticándole
el hallazgo del tunal con el águila. He aquí cómo los sacerdo
y todo el
pueblo azteca entran 'por la espesura de la laguna". 201 La fuente del agua
''muy clara y linda" aquel día manaba muy bermeja casi como sangre, la
cual se dividía en dos arroyos, y en la división del .segundo arroyo salía el
agua tan azul y pesa que era cosa de espanto" .m Luego encontraron el
tunal con el águila encima.
í como el nopal es el árbol del sacrificio de
los corazones humanos al águila, o sea el sal así los arroyos rojos y azul simbolizan la guerra sagrada atl tlachinol.lí, agua-incendio.' Ya encontramos
es misteri
jeroglifo esculpido en la cabeu gigantesca de la Coyolxauhqui,
la luna degollada; pintada con los embl máticos colores se ve en el Códice
de Huamantla. quí los dos arroyos se entrelazan como serpientes.'ºª
El tunal del águila, culminación de un mito singularisimo de la América
indígena se ha convertido en un lazo espiritual entre el México antiguo y
el actual.

Síntesis d~I binomio mfstúo Mixico Tenochtitlan
El dos vec centenario viaje, de una tierra de blancura a otra, culmina ante
el águila que, enhiesta en el tunal se humilla ante los peregrinos aztecas bajando profundamente la cabeza. 1 °'
Los oráculos se han cumplido. Allí surgirá la ciudad del sol, espejo de la
ciudad d México celeste. Lo primero que pide el sacerdote Cuauhc6atl,
•
•
•
•

Cod. llam1rez. 36.
lbid.
lbid.
Jhid., 37.

•
.,
•
•

Il,úl.
Cuo, El d1uila• y ,l ,ao¡,al, p. 99.
Colección Alex. ~ Humboldt III, IV, apud Seler 11, 816.
Cr6ni'4 Mui,dyoll, p. 65¡ C6dú1 Ramfr,z, 38.

680

~-Serpiente, a su pueblo,
que ~ el juego ritual de la ~ : 1Oh
hiJ()I uúoa, cortemos el tlachtli! 101
~ pasaje de la Crónica que Tezommoc escribió en oáhuatl sólo 1e puede mterpretar a la luz de la otra Crónica que el propio nieto de Moctezuma
redactó en castellano. La luna fue sacrificada por el sol-Huitzilopochtli en
el "pozo de agua" 108 que estaba en el
tro del tlachtli. Ahora bien: junto
al tunal del águila, se hallaba un ''ojo grande de agua hondable" ,10, que por
orden del sacerdote los mexicanos profundizan 'cada día con mucho trabajo" .1_1º Este p07.0 es el centro del futuro juego de la pelota, y col'tt$pOllde
mágicamente al lugar en que fue sacrificada la luna. Ant todavía de construir el primer templo al sol triunfante, se reproduce el tlachtli-tzompantli
de la ~ontañ,a d la cul bra. El lugar tiene una clara significación: el te~~tli es el arbol de las tunas del águila, o sean los corazones humanos sa~acados al sol; y ~ tenochtli, como sabemos, nació del corazón de Cópil,
hiJo de la luna, crifacado en la tierra como su madre Jo fue en el tlachtli
del cielo.
lo en segundo término los mexicanos erigen "junto al tunal del águila
y º!~_de.~:" 111 el primer templo de cañas y barro "paupérrimo y miserab1lisamo ,
porque estaban "en medio del gran lago cercado por todas
partes de carrizo. , . " ua El anónimo autor del C6clice Ramirez añade un pormenor de singular importancia: ''Para fundamento de la ermita hicieron un
asiento cuadrado".m El cuadrado es forma mística, del ámbito solar limitado_ por los puntos sohticiales; y cuadrados son los planos del cielo y los
del inframundo; los templos, las ciudad«!$, las casas y hasta los sembradfos.
Añade el ~nimo: "Estaban tan pobres, apretados y temerosos, que aun
aquella cas11la de barro que hicieron para su dios la edificaron con harto temor y sobresalto". 116
Sin embargo se sentían "señores ya de aquel sitio. . . pu su dios se lo
había dado",1111 y det~~inaron no humillarse ante la gente de Azcapotzalco,
Tacuba y Coyoacán p1d1éndoles ma rial de construcción d más calidad para
el templo de Huitzilopochtli. Más bien d idieron adquirir piedra y madera
por medio del trueque; su única mcrcancia era la que podían sacar del lago:
• No;ilAun, molitúulall,oll (C,011. M,n,dyotl, 66).
• Tezozómoc, 12.
• 11,itl., 16.
.. Uid.
.. Temzómoc, 16.
111 Cró,a. M,xü,yotl, 67.
• Tezozómoc, 16.
... C6d. RamJr,:, 38¡ Dudo 1, ·H .
.. 11,id.; Dudn 1, 41 emplea cui las mismas palabru.
• Durán I, ·H.

681

�hombrea y mujeres se metieron en los cañaverales; ''pescaban mucho número
de peces, ranas, camarones" m "hasta los gusaníllos que la laguna cría, y
moscos que la lama de la laguna encima cría, y teniendo cuenta con los dias
de mercado sallan a los mercados; salían en nombre de ca1.adores de aves
y de pescadott:1 y trocaban aquellas cazas y pescas por madera de morillo y

o sé. con qué fundamento IC afirma que el punto de la mistica aparición

del águila corresponde al centro de la plaza de anto Domingo, donde hoy

1e

yergue el monumento a la Corregidora.

tablillas leña y cal de piedra., "aunque la madera y la piedra ra pequeña, con todo eso comenzaron a hacer el templo de su dios lo mejor que pudieron. . . y aunque chica y pobre la ermita quedó con esto y algún lustre y
algo galana".11 •
Una noche Huitzilopochtli, por conducto de un sacerdote ordenó a su
pueblo que se estableciera en cuatro barrios, "tomando en medio la casa que
por mi descanso habéis edificado". 119 Del cuadrado inicial del templo se llega al perímetro cuadrado de la ciudad dividida en cuatro cuartos; 110 en el
centro, Xicco, el ombligo, descansa el arca del dios, donde estuvo el mágico
tenochtli. El Xkco se vincula dos veces con Metztli: por el lago lunar y cunicular, del que
ojo y ombligo y por el corazón del hijo de la luna, del
que brotó el árbol de los corazones grato al águila, o sea al sol.
En ese Xicco del Metztli, en ese Me-Xicco el sol vencedor está arriba
-quinta dirección- de 1a luna sacrificada; México es el lugar sacratísimo
del templo del sol sobre la luna; en Tenochtitlan se sacrifican los corazones
del tenochtli para alimentar al sol. En el binomio místico México Tenochtit1an,u1 el ''ombligo de la luna" tiene la precedencia sobre el "lugar de la
tuna de piedra", sede del culto solar.
De los cuatro barrios de México Tenochtitlan, el de Moyotlan (lugar de
mosquitos) se llamó San Juan en el México conquistado; el de Teopan (templo) San Pablo; el de Tzacualco ( en la pirámide) , San Sebastián y el de
Cuepopan (sobre la cahac\a), Santa María la Redonda".m
En cuanto al lugar del tenochtli y del templo primitivo, centro absoluto de
la ciudad, que se Uam6 Tlalcocomocco (en la tierra llena de ciénegas) nos
dice fray Juan de Torquemada: "Lo estimaron por divino, y sobre todos
los demás, por más maravilloso, tomándolo por armas y memoria de su señorlo y próspera fortuna. Este sitio dur6 muy honrado y venerado hasta la
venida de los españoles, que con ella y haber enchido y llenado de tierra todos aquellos lugares perdió su nombre y estimación gentílica".115
.,. C6d. Raml,,:, 39.
• Códice Ramlttz, 39; Dwin I, 42; d. Crónica M,xic4yotl, 74¡ Tezozómoc, 17.
• lbitl.

• Cf. Códi,, M1ntlocino, lám. l.
• Durin 1, 93; Tezozómoc; Crónica Mui,áyotl; C6tl. Ramlr1&amp;.
• Cr6n. M,m4yoll, 74, 7S; Durin l, 54.
• Man. lntl. 1, 290.

682

683

�SANTIAGO VIDA URRI:
Héroe de La Re/orma
EDWARD

H.

MOSELEY

Universidad de Alabama

ANTIAGo VIDAURRI fue uno de los más poderosos caudillos regionales de
Latinoamérka, en el si lo ruecinue\'e, Los historiadores mexicanos hacen hin.
capié en el hecho de que él mantuvo con mano de hierro los Estados de
uevo León &gt; Coahuila por casi una década, y después rompió con el gobierno de Juárez, en 1864, para unirse al Imperio de Maximiliano. Consideran haber sido un traidor para su nación, mereciendo eJ destino que sufrió
ante el pelotón de Cusilamiento.l Esta descripción es esencialmente correcta
cuando se consideró dentro del contc.'11:o de la historia mexicana "oficial".
Hubo1 sin embargo, mucho más en la carrera de Vidaurri. Fue demasiado
complejo en sus acciones e ideas para ser simplemente descartado orno ,ma
imagen norteña de Facundo Quiroga Un maestro de la política y un há.bil
administrador a la regiomoritana, el hombre fuerte que jugó un importante
papel en la historia de la nación mexicana. durante una de sus épocas más
criticas. De hecho. ocupó Vidaurri una posición clave dentro del partido liberal durante la Revolución de Ayutla r Guerra de la Reforma. u rontribución a la cau. a pura ha sido comúnmente ignorada, por razón del estigma
atribuido a su nombre, pero éstas fueron, sin embargo importantes. Un examen a la carrera de Vidaurri de 1655 a 1860 no solamente revela su importancia en los eventos nacionales, sino de hecho revela que don Santiago fue
un héroe de la Reforma.
En el siglo ruecinueve México constitufó un suelo fértil de prueba para
' Santiago Roe! (ed.) Corrtsjlondtncia Particular de D. Santiago Vidaurri, Tomo
primero: Juárez-Vidaurri ( IonterrC)', México, 1946). Introducción; Miguel Galindo
y Galindo, Lo Gran Düada Naeionol, o Rtlaci6n Hi1tórica de la Gunra de R1forma.,
lnt1rumci6n Extranj,ra )' Gobierno del Archiduqu, A-fo:r:imiliano, 1857-1867, M&amp;ico:
Oficina Tipográfica de la Secretarla de Fomento, 1904, p. 187.

685

�las doctrinas amorfas de liberalismo. Antes del derrocamiento del gobierno
de España, Fray Servando Teresa de M.ier denunció las restricciones comerciales en América y ~ligue! Ramo Arizpe abogó por un sistema federal de
gobierno para la rueva España. 2 iguiendo el establecimiento de independencia Valentín G6mez Farías, José María Luis Mora. Francisco Zarco, y
otros intelectuales continuai.on con la tradición liberal. Ellos abogaron por el
federalismo, el republicanismo, la libertad de conciencia, el sufragio universal, y varias reformas político-ccon6micas.3 Por tres décadas después de 1824,
varios dirigentes políticos también abrazaron estos ideales, algunos por convicción, pero otros por conveniencia política.

La revolución de Ayutla, que principió en 1854- contra la dictadura centralizada de anta Arma, fijó el período para el triunfo de la facción conocida como los puros o exaltados.' Este grupo, inclur ndo figuras de~t.acadas
como Guillermo Prieto, Mclchor Ocampo y Benito Juárez, formularon la
Constitución de 1857, la cual incorporó medidas liberales tales como la Ley
Lerdo y la Ley Juárez. 8 Los conservadores denunciaron el título puro por el
Plan de Tacubaya e invocaion el nombre de Dios a fa\'or de su causa. Esto

•

~ Manuel Loza Macias, El Pensamúnto Econ6mú;o ¡• la Con.rtituci6n dt 1857. México:
Editorial Jus, S. A. 1959, pp. 67, 69, 97. "Así en Mier encontramos el infl.ujo de .Locke
y Hobbes en la concepci6n del estado como constituido por un pacto, el influjo de
Rousseau en la soberanía. del pueblo ... mientras en Ramos Arizpc se ve la doctrina
de Bentham contra los terratenientes y en pro de l3. indusuializaci6n ..• "; Miguel Ramo de Arizpe, Informa qu• ti Dr. Migutl Ramos de -4-ri:P•, Saurdole dt Bo1,rbon;
)' Diputado 1n las Corles Especiales y Prestnt,s Genert1ltt dt España {Jara la Provincia dt Coah uila una dt las Cuatro Provincuu lnttriores del Estt dtl Rtino dt
Pr,sentes dt México a t!l ,fogusto Conrtreso en la Condici6n Civü, Politico y Nat1LTal
d, las Prouincias de Coahuila, Nueuo Le6n, Nuevo Santander y Texas dt las Cuatro
Provincias Interiores dtl Este del Reino de México, Traducción, y anotaciones e Introducción por Nettie Lee Ben.son (Austin, "Universidad de Texas", Prensa, 1950).
• Daniel Moreno, Los Hombres de ta Reforma (México, D. F.: Ediciones LibroMc,c., 1956), pp. 15-61. Mora, un campeón del secularismo apuntó: "Cada mexicano
d be preguntarse diaria.mente a sí mismo si el pueblo eiwte para el clero o si el clero
ha sido creado para .atisfacer las necesidades del pueblo".
• Richard A. Johnson, La Revolución Mexicana de Ay11t/a, 1851-1855: Un Aná/i1is de la Evoluc1ón y Destrucción de la iíltíma dictadura dt Santa An11a (Rock hland,
Illinois: [Augustana] Biblioteca del Colegio de Augus1ana), 1939, pp. 40-58; Mario
de la Cueva (ed.) Plan de Á)•utla, Conmtmo,aci6n d, su primer Centtnario (Mh:ico:
Ediciones de la Facultad de Derecho, 1954).
• Frank A. Knapp, Jr. El Gobierno Parlamentario y la Constilwti6n Mexicana de
1857; Una Fase Oh'Ídada de la Historia Política Me:xkana". Repaso Hist6ríco Hispdnico-Ámmcano, vol. 33 (Febrero, 1953), 65-80; Francisco Zarco, Historia del Con•
gr,so E,¡traordinario constituyente de 1856 y 1857, Extracto de tod&lt;JJ sus sesiones )'
documentos parlam,ntaríos d, la época (Mbico: Imprenta de Ignacio Cumplido, 2
volúmenes, 1857 y 1861 ).

686

provocó la Guerra de Reforma, a menudo interpretada como un conflicto
entre la Iglesia y el Estado, p ro también implicando un espectro más e. ·tenso
de problemas sociales, políticos y económicos}' Benito Juárez se atrincheró
en Veracruz. y se hiw el símbolo del liberalismo mexicano.· La intervención
francesa _en apoyo de los clementos reaccionarios dio al presidente zapoteca
la venlaJa de poder eslabonar su causa con la sobrevivcncia nacional.8 Es
con esta ~escripci6n m_iniatura del liberali mo mexicano en mente que nosotros deb_1~ramo. C."\'.arrunar la carrera del caudillo que se enfrentó al poder
en la rcg1on desierta noreste de México.

Co~o en el e~~ de_ Thomas Jefferson, Andrew Jackson= o Domingo F.
Saim1cnto un políuco liberal es un doctrinario mejor cuando está iuera del
poder. En mayo 12 de 1855 Vidaurri se pronun ió conb·a Santa Ana acusándole de usurpar los poderes de lo Estados}' despojando a lo~ individuos ciudadanos de sus derechos básicos. 9 Sus esfuerzos para vencer la "dictadura tiráni _a ~entralista" tm·ieron é."'üo en 'uern León, y poco tiempo después en
~ vecino Estado. de Coahuila. 1 º Un espíritu de )jberalismo prevaleció, especialmente en la ciudad de fonterrey, donde los poemas y las canciones fuel'On
es~ritos _en alabanza a las triunfantes campañas. 11 Victorioso, sin embargo
Vidawn tuvo que afrontar la tarea de adminislrar el territorio bajo su control. Con un tesoro e.~austo, urgió a los ciudadanos para ". . . ontribuir vo-

• J. Lloyd Mecbam, La Iglesia )' d Estado en Latino América (Chapel Hill: Imprenta de la Universidad de Carolina del orte, Edición Revisada, 1966). pp. 364366; Waller V. Scholes "El Liberalismo Reformista", Hirtoria Mexicana, II (Jwio
1952-Junio, 1953) 34-3-352.
'
' Moreno, Lor Hombres de la Reforma, pp. 113-127. Este autor considera a los
ayudadores de J uárez de haber 5ido "amantes de la verdad y la justicia ..• " Ralpb
Rocder, Juárt: y su M,xico (1'ew York: Imprenta El Vikingo Volumen uno 1917)
pp. 172-265.
•
,
'
1
Jack Autry Dabb., El Ejltcilo Fra,icés e1l México, IBól-1867. Un Estudio en ,l
Gobierno Militar. (The Hague: Mou1on &amp; Co., 1963), pp. 77-83. Este autor demuestra el hecho qae la mayor parte de los comandantes franceses fueron mucho mb
liberales para el partido de la Iglesia mexicana.
' Ger6nimo Cardona para Unimo de Guerra y Marina, Ma)'O 17, 1855. El Rtstaurador de la Libertad; Cana Circular editada. por Vida.urri, Mayo 23, 1855. El
Restaurador, Mayo 28, 1855.
,., Vidaurrí al Sr. Gobernador y Comandante General de Coahuila D. \'alentín Cruz,
Mayo 24, 1855, El Restaurador, Mayo 28, 1855; El Rutaurador, Junio 11, 1855.
(Vida.urri también trajo a su con1.rol algun:u regiones de Tanmulipas).
11
Ver parn ejemplo El Restaurador, Julio 28, 1855: Guerra! Guerra!

Al ,ombate volemos
Libertad ,onqui.stando ,. honor
Y al zumbar de lOJ balas .,,itemos;
/ Vioo tl pueblo! ¡ qui muera el traidor!

687

�•

!untariamente. . . de acuerdo con el grado de su patriotismo''.ª Como una
medida más ele persuasión el nue\'o gobernador colocó los nombi-es de aquellos que se rehusaban registrarse en la milicia. 13 A pesar de estos métodos
más bien "liberalc-s'' no ortodoxos, una mayoría de los ciudadanos de los
dos estados Nuevo León y Coahuila parecieron haber favorecido al nuevo régimen.1• La victorias de don Santiago no solamente dieron a la región fronteriza un nue\'O gobernador sino jugaron una parte importante en el triunfo
de la Revolución de Ap1tla sobre Santa Anna en la escena nacional, ayudando &lt;le esta manera a preparar el camino d la siguiente fase del liberalismo mexicano. 13
Con la certeza ele la caída de la cüctadura muchos puros regresaron a
México de Nueva Orleans y otros lugares de exilio. Volcaron arroyos de propaganda. e hicieron prcparati\'Os para establecer un nuevo sistema gubernamental que se mantuviera con sus ideas político- ociales.1" Algunas ele ellas
expresaban su temor de que Vidaurri pudiera intentar establecer una nación independiente, "la Repíiblica de la Sierra Madre".17 Guillermo Prieto
sin embargo, consideró " ... que las doctrinas de Vidaurri tenían wi Jugar
eminente en el partido puro".18 El caudillo ayudó a justificar esta expresión
de fe al oponene al compromiso de esfuerzos acometidos por los más moderados liberale.s. 19 Esto gustó a los exaltados, a tal grado que algunos aún
abogaron por hacer a Vidaurri presidente nacional. 20
l.! El Decreto de Junio 6, 1855, El Rutaurador, Junio 18, 1855. A cada municipalidad le fue asignada una cuota y contribución sobre créditos fueran dados a aquellos quienes contribuyeron.
:aa lbid.

" "Acta d~l pronunciamiento de la Ciudad de Sallillo", Julio 26, 1855, El R11staurador, Agosto 4 de 1855; Franci co Vidaurri (hermano dl'l caudillo) a Vidaurri, Agos•
to 16 de 1855, Correspond11ncia Particular d11 D. Sanll'ago Vidaurri (localizada en
los archivos del C!tado de Nuevo León: aquí será citada después como C. P.).
11 Eulalio Degolfado a Manuel Doblado, Agosto 25, 1855. Genaro Garría
(ed.),
Documentoi inéditos o muy raros pa,a la hi.itoria dt J.Uxico, publicados por Ccnaro
García y Carlos Pcreyra, tomo XXVI, '•La Re\'olud6n de :\yutla 6Cgún el archivo de.l
General Doblado" ( México, l 909).
" Moreno, Los Hombrrr d, la R,formn. p. 15.
11 M. Siliceo a Manuel Doblado, Sep\iembr • 2, 1855, Gcnaro Garría ( ed.)
Documentos inlditos, Tomo XXXI, "Los Gobiernos de Alvarez y Comonfort según el archivo del General Dobl:ldo" (M~xico, 1910).
a Guillermo Pri,:to a Januel Doblado. Genaro García (ed. ), Documtnt!Js i11tditt&gt;s,
Tomo XXVI. En •~ta carla don Guilkrmo m.,nifestaba: " ... pero puedo asegurar
a V. que en el p.trtido exaltado tienen un lugar eminente las doctrinas de Vidaurri".
19 Acta de San Luis
Potos1, Agosto 13, 1855, Bolrtfo Oficial (Estado de Nuevo
León), Agosto 19, 1855; Vidau.rri a Gobernador y Comandante General de San Luis
Potosí, Agosto 18, 1855, Do/1tin, Agosto 19, 1855; Vidaurri a Ignacio Comonfort,

688

En 1856, cuando la asamblea constitu)'ente empezó a trazar un nuevo
título político para la nación, Ignacio Comonfort restituyó a Juan Alvarez
como jefe interino del gobierno federal. Juárez y otros prm» no confiaron
en Comonfort, temiendo que pudiera tener arreglos con lo conservadores. 21
Una vez más el ala más radical del partido liberal encontró un adicto aliado
en el caudillo de Nuevo León y Coahuila. Vidaurri vino a ser uno de los
críticos más discutidos del ejecutivo nacional, acusándole de que estaba usurpando los derechos de los estados soberanos. 22 Este no fue meramente un
desacuerdo sobre la doctrina constitucional pero implicaba una muy \'ita!
impresión en la carrera poütica de don Santiago. Este había decretado la
unión ele los estados de l ue\'O León y Coahuila dentro de una sola unidad
política, lo cual Comonfort se rehl.lliÓ a sancionar. 23 Vidaurri tuvo el apqyo
popular substancial para su plan en Coahuila, y Jo utifü6 como una e,,;.
denda para con\'encer a los políticos liberales de que su decreto estaba, de
hecho, basado en los deseos de los ciudadanos de los dos estados.u La hostilidad entre el líder regional y el preidente provisional se encendió en abierta
rebelión. en el verano de 1856. El General Rosas Landa acaudilló una fuerza federal contra Vidaurri1 pero evitó una batalla decisiva al firmar una
tregua en JlO\.iembre 18.u lientras tanto, dentro de Ja Asamblea Constitu. cional muchos puros ayudaron al caudillo norteño y el documento que ellos
trazaron para el fin de año reflejaba una victoria para él sobre Commúort.
El nuevo útulo liberal proveyó para el estado unificado de Nuevo León y
Coahuila. ~8
Agosto 31, 1855, El R,staurador, Septiembre 1, 1855; Vidaurri a Antonio de 11aro
Tamariz, Septiembre 5. 1855, El R,staurador, Septiembre 8, 1855.
"' Lic. Simón de la Garza y Me!o a Vidaurri, Septiembre 21, 1855, C.P. Ri\'a Palacio (cd.), México a tran1s de lo Siglos. V, p. 66¡ Antonio Aguado a 'Manurl Doblado, Mayo 21, 1856, G ·naro Garda (ed.), Documentos InUitos, XXXI.
21
Zarco, lli.storia d,l Congr,so Extraordi11orio Co11stituy1nte, I. pp. 79-81.
= \'idaurri a Juan Alvnrez, hril 27, 1856, C.P.

l.

::i ''Proclama del Gobernador del Estado de Nuc\'o León y Coahuila, Santiago Vidaurri, Monterrey, Julio 12 de 1856''. Col.ecci&amp;n d, DocPmtnlos p(lra la Histo,ia d,
Mi:o:ico. L:i Segunda Serie, VIl; D. Anselmo de la Portilla, Mijfro en J856 )' 1857,
Gobierno del Genual Comonfort (, 'ucva York: S; Hallct, 1858), p. 49; J. M. Lafragua (cd.). Documentos que manifiestan lo, principales sucesos que precedieron al
desconocimir.nto que el Sr. General D. Santiago hi10, de b autoridad del Gobierno
de L'l República, 1856. (Manuscrito locnliiado en la Biblioteca . 'acional de léxicc,.)
" Tomás Santa Cruz a VidJlurri, Octubre 14, 1855, C.P.; Ju.1n Long a Vidaurri,
Abril 6 y 29, 1856, C.P.; Vid:\uni a Junn Alvare:, Abril 27, 1856, C.P.
'" Hcrmeni:gildo Dávila. Biografía del Sr. G neraJ Don Juan Zu:izua (Monterrey,
I 892), p. ·.13.

• Zarco, Historia dil congr,so ext,4ordiMrio, I, pp. 272-345; II, pp. 331-337,
910, 1001.

689

�En las elecciones estatales de 1857, Vidaurri fue 1eleccionado como gobernador n 1 estado ya engrandecido, recibiendo una mayoria abrumadora de
votos en los dos estados de uevo León y Coahuila.11 Aswniendo la direcci6n
bajo el nuevo régimen d constitución el cual reflejaba el tono del documento nacional, idaurri prometió preservar las garantías individuales para
todos los ciudadanos, ascender la prosperidad económica, y establecer seguridad en el estado.16 El prestigio del hombre fuerte continu6 en un alto
nivel, en w dos fomw, tanto en sus propios dominios como a través del
resto de México." Los puros en la escena nacional, aún sospechosos de loa
elementos moderados dentro del régimen de Comonfort acudieron a Vidaurri
para que lts ayudara en su causa.
Esto fue especialmente importante en sus plan para que el gobernador
norteño controlara una de las más grandes fuerzas militares en la nación.'°
En UC\'O León y Coabuila, como en otras regiones de México, los problemas se desarrollaron entre las nuevas autoridades y la Iglesia. En Monterrey el obispo Verea instruyó a los miembros del clero para impedir los
sacramentos a cualquier funcionario del gobierno que hubiese tomado el juramento de lealtad a la Constitución de 1857, pero sus instrucciones no fueron
inmediatamente obedecidas ai Vidaurri informó al deán de la Catedral de una
manera cortés pero firme, que esperaba que los cl~rigos se abstuvieran de
intervenir en los asuntos politicos.11 Invitaba también al Obilpo a discutir
cualquier diferencia que pudiera existir entre las autoridades civiles y la
Iglesia. FJ problema pareció haber sido resuelto ya que el día de su inaugu• El R,slou,aJo,, Julio 24, 1857.
• "Constitución Política del Estado Li"brc y Soberano de ucvo Uón y Coahuila,
El R,slurtlllo,, Agosto 21, 185i; "Santiago idaurri, a los nuevo-leo-coahuileDlea",
Agosto 17, 1857, Sapl1mnalo al No. JO() d,l R,navratlo,. Agosto 22, 1857. En esta
direccióo Vidaurri espec:ificamente prometió promoYU la educación y ,acar monnas
adminutrativu.
• Patricio Milmo (yerno de 1daurri) a Vidaurri, Febrero 17, 1857, C.P.
• Sim6n Garza y Melo a Vidaurri, Diciembre 13, 1856, C.P. (Manifiesta: Su prestigio ligue en auge por la conducta obecrvada en loa nuestros). El R,stourodor, Febrero 6, 1857; Vidaurri al Miniatro de Guerra y Marina, Febrero 19, 1897, El R,sla.rador, Marzo 13, 1857; F. Palomar a Vidaurri, Mano 13, 1857, C.P.; Ver tam•
bifo a ieto de Zamacois, Historia d, Mljico, M~xico: J. F. Parm y Compañla,
1877-1882, 19 Volúmenes, Vol. XIV, p. 437.
11 Juramento de la Constitución, El R,sta.rador. Abril 24, 1857; J~ Angel Benavides al Gobernador del Estado de uevo León y Coahuila, bril 20, 1857, El R•s•
14.,ado,, Abril 24 de 1857; "Juramento de la Constituci6n", El Restaurador, Mayo

1, 1857.

• Vidaurri al Sr. Dein y Cabildo Eclcsiútico de este Obispado, Mayo 29, 1855,
El R,stauratlo,, Junio 4, 1855 (" •.. su misión ea demasiado alla, ajena de las cosas
terrenal y

de

c,ta

clase de viwitudes ••• " ).

I

ración 1 gobernador asiatió a mua en la catedral donde un 10lemne Te Deum
fue cantado, y los dirigentes eclesiásticos le ofrecieron sus felicitaciones. n
La Iglesia, sin duda, esperaba retener sus fueros en uevo León y Ooahuila
a través de la cooperación y benevolencia de Santiago Vidaurri.
La relaci6n armoniosa entre las autoridades clericales y seculares no duró
mucho. unque intentaba evitar una confrontaci6n con el Obiapo, Vidaurri
J&gt;U10 perfectamente en claro que él deseaba permanecer al lado de la nueva
Constitución federal, y mantener sus lazos con los puros. F.ato condujo a Verea a ordenar a los padres de su di6cesis a negar los sacramentos a todos
los funcionarios ~el _gobierno. ,El Gob_emador advirtió que a menos de que la
orden fuese resandida tomaría medidas enérgicaa contra los clérigos rebeldes!' El obispo pernianeció firme, y a principios de
ptiembtt impidió a
los empleados gubernamental
la entrada a la catedral.ªª Vidaurri reaccion6 rápidamente, ordenando el arresto del ofendido Obispo. La atm6afera
era tensa cuando V erea fu aprehendido y conducido a través de la plaza
central de Monterrey. Muchos ciudadanos se quitaron sus somb
con
~to, y ~~ se arrodillaron para recibir su bendición.16 inguna violencia surgi4, sm embargo, y el Obispo fue escoltado fuera del eatado.a1
Cuando los miembros restantes del clero demo¡traron un sentimiento hostil
por los hechos contra su prelado, Vidaurri les advirtió que no toleraría interferencia en
asuntos políticos. También rechazó una petición firmada por
un ~po de ciudadanos solicitando el regreso del Obispo." De esta manera,
en diaembre de 1857 el caudillo de Nuevo León y Coahuila había ido más
lejos que el gobierno nacional, en asegurar la autoridad civil en el aspecto
de la oposici6n eclesiástica.
En diciembre 17 de 1857, llegó a Monterrey la noticia relacionada con
el golpe contra la Constitución hberal y Ja aceptaci6n de Comonfort del Plan

los

• El R,sta,oilo,, gosto 28, 1857; Suplmmdo al No. 100 túl R1sla1mufor, Agosto 22, 1857.
" Vidaurri al Sr. Obispo de esta Di6ccsis, Septiembre 7 1857 Bol•tfta 1 ~-=-L- 9
18&amp;7
'
'
'
=yU&lt;"WU.-.:
'
J • {\tte fue el dia anterior a la celebración de la firsla en honor de 1A Pu,úinu, )
• "E_l Gobierno y el Reverendo Sr. Obispo", Boúdn, Septiembre 9, 1857.
·
• !6•tl. (Vidaurri consciente de la ama naturaleza de la lituaci6n, convoc:6 a junta
de audad~ ron influencia de la capital. Aquelloa que hablan prometido &amp;)-udarlo
en IOI movuwentoS contra el clero).
• El Restaurado,, Septiembre 11, 1857. (En Septiembre 10, 1857 una escolta de
veinticinco hombrea condujeron al Obilpo crea hacia el sur con rumbo a Sán Luis

Potoli).
• El Cabildo eclaiáatico de Monterrey a Vidaurri, Septiembre 14, 1857 Bol,1fn,
Octubre 27, 1857; Vidaurri al Muy Venerable Sr. Dein y Cabildo cclcsiútico de esta
Diócesu, Septiembre 12, 1857, Bol•dn, Octubre 27, 1857; Vidaurri a Deán y Cabildo
ecleliástico, Octubre 1, 1857, Bol1ll,a, Octubre 27, 1857.
• El luslaurador, ·oviembre 6, 1857.

691

690

�'

de Tacubaya.'º Vidaurri inmediatamente anunci6 su exclusión del plan, y
no quiso extender su ayuda a Benito Juárez cuando éste huyó hacia el norte.•l
Otros dirigentes regionales tales como Manuel Doblado de Guanajuato, Santos Degollado de Jalisco, y Jesús González Ortega de Zacatecas, permanecieron leales a la causa constitucional. El factor que colocó a Vidaurri en
una categoría separado de estos otros caudillos fue que retuvo el completo
control sobre su dominio mientras otras regiones de la nación fueron destrozadas por la lucha y división internas. u fuerza y lealtad hicieron a Nuevo
León y Coahuila uno de los pocos puntos o lugares brillantes para la causa
liberal en el período inicial de la Guerra de la Reforma. Benito Juárez estuvo
consciente de esto, y buscaba retener la confianza y el apoyo de su caudülo.~
A principios de 1858, Monterrey era un centro de amplias preparaciones
militares. Bajo la guía del Coronel Juan Zuazua y jóvenes' oficiales tales como
Ignacio Zaragoza y Mariano Escobedo, las fuerzas militares de Nuevo León
y Coahuila formaron una fuerza efectiva de lucha. Las armas y el equipo
llegaron de los Estados Unidos o eran elaboradas por industrias del país. 43
La legislatura del estado concedió virtualmente poderes ilimitados al Gobernador y éste los us6 enérgicamente. Cuando algunos padres ayudaron al Plan
de Tacubaya, Vidaurri ordenó su expulsión. 0 Actuó también contra la Iglesia implantando de hecho la Ley Lerdo dentro de su jurisdicción y de esta
manera vino a ser uno de los primeros gobernadores en la nación entera en
hacer uso de esa medida.' 5
En febrero de 1858, Benito Juárez y su pequeña escolta hu)·eron de Guanajuato a Guaclalajara, y poco tiempo después a Manzanillo. Cuando el presidente salió del país, por un breve período de exilio, la causa entera liberal
pareció encontrarse al borde del colapso.'6 La única excepción mayor fue en
Nuevo León y Coahuila donde el ejército del norte tomó la ofensiva. Juan
Zuazua condujo la fuerza de la frontera dentro de San Luis Potosí y Zacatecas, obteniendo importantes victorias sobre el General Miguel Miramón,
Mecham, La lgl~sia y el Estado en Latinoamérica, p. 366.
" "Viva la Corutituci6n de 1857"', Boletín, Diciembre 29, 1857.
.. Benito Juárez a Vidaurri, Enero 29, 1858, C. P.; Vidaurri a Juárez, Enero 31,
1858, C.P. (En esta carta, Vidaurri aseguraba al Presidente de su apoyo, pero le
hablaba como a un político igual más bien que como un subordinado).
•• Vidaurri a . SobreviUa Enero 20, 1858, C.P.
.. Vidaurri a Deán y Cabildo de esta santa Iglesia catedral, Enero 5, 1858, Bolttln,
Enero 10, 1858.
" Decreto (Vidaurri), Enero 28, 1857, Boletln, Enero 31, 1858. ("La Ley de
desamorti.7.aci6n de 25 de J1uúo de 1856 será exactamente cumplida en todas sus partes respecto de las fincas eclesiásticas. en el percn torio término de 20 días ... ") .
., José María Avila a Vidaurri, Mano 14, 1858, Boletln, Mano 20, 1858; Rocder,
Juám: y su AUxico, I, pp. 161-168.
40

692

el campeón conservador. Santos Degollado, que quedó a cargo de las fuerzas constitucionales en Jalisco, pidió y recibió refuerzos de Zuazua. El futuro
"Héroe de las derrotas" alababa el patriotismo y la energía de Santiago Vidaurri para hacer posible esta valiosa ayuda..a En junio 1a ciudad de San
Luis Potosí cayó con Zuaziia, y las medidas de la reforma fueron aplicadas
a las propiedades clericales en esa plaza fuerte conservadora.u Vidaurri se sintió
satisfecho en julio, con la noticia de que sus fuerzas habían ocupado Guanajuato. ~ Al mes siguiente tom6 personalmente el mando dcl ejército y emprendió_ la acometida hacia el sur, tomando a San Miguel de Allende y Dolores Hidalgo. Sus exploradores alcanzaron los suburbios de Querétaro. 51 Era
el amo, literalmente, de una extensa parte de la nación, y se consideraba a
sí mismo ser el benefactor de la causa liberal. 62 De hecho ocupó precisamente ese papel, mientras Juárez luchaba para mantener la posición establecida, para lo cual se instaló en Vera.cruz, a donde la mayor parte de los
elementos liberales de la nación se retiraron. El ejército de Vidaurri ganó una
serie de importantes victorias. Durante los primeros diez meses que siguieron
al Plan de Tacubaya el caudillo de Nuevo León y Coahuila fue el líder más
efectivo político y militar en el campo Ifüeral. 53
El momento de triunfo de Don Santiago fue de poca duración. Con un
déficit crónico de fondos, y otros problemas logísticos, encontró la atmósfera
del• centro
de México cargada de hostilidad. En Septiembre
11 de 1858J el
•
'
E1erc1to del Norte evacuó San Luis Potosí ante una fuerza consetvadora avan~

" Juan Zuazua a Vidaurri, Marzo 17, 1858, Boletín, Mano 22, 1858; ''Viva la Libertad", Boletln, Mayo 2, 1858; Boletín, Mayo 6, 1858.
" Zuazua a Santos Degollado, Mayo 2, 1858, Boletín, Mayo 19, 1858; Santos Degollado a Vidaurri, Mayo 17, 1858, C.P.
• Primo Feliciano Velázquez, Historia ds San Luis Potosi (M~xi.co: Sociedad Mexicana de Geografía y Estadistica, 1947, 4 Volúmenes), 111, pp. 293~297; Informe del
Coronel Juan Zuazua, Julio 5, 1858, Boletín Julio 17, 1858.
., lndalecio Vidaurri (hijo de don Santiago) a Vidaurri, Julio 16, 1858, C.P.;
Vidawri a Indalecio Vidaurri, Julio 22, 1858, C.P.
11

Boldin, Agosto 21, 1858; El Restaurador, Septiembre 5, 1858 .

ª Mensaje de Vidaurri,

Boletín, Agosto 21, 1858. ("El estado de las cosas no puede ser mejor: el restablecimiento de la paz está próximo, y Kucvo León y Coahuila
se gozarán luego con toda la República en los bienes que ellas traen a los pueblos que
conoeen cuál es su mW6n sobre la tierra") .
11
Degollado estaba justamente empeundo a constituir una fuena en Jalisco y la
facc.i6n liberal en el sur estaba muy débil. En elite período muchos cargos fueron hechos contra Vidaurri, acusándole de cooperar con fuerzas filibusteras de los Estado.!
Unidos. El Coronel S. A. Lockridge, un ayudante anterior de William Walker, correspondi6 con Vidautri, pero el Gobernador rehusó participar en su plan. (Vea Vidaurri
a Lockridge, Abril 15, 1858, Boletín, Abril 17, 1858; W. R. Hen:ry a Vidaurri, Junio
13, 1858, C.P.; Vidaurri a Hen:ry, Julio 12, 1858, C.P.).

693

�zante, y tomó una po ici6n e rea del puebl ito de Ahualuko.u Dos s mana d spu' el Gen ral Miramón ·kctuó un asalto contra ia línea d Vidaurri. Vaciló ésta primero y lu go
desqu brajó.
crtando todo l abas-tecimientos y la artillería un r sto h cho pedazos cJel jérrilo de .r uevo
León y Coahuila
retiró ba ia el norl en desorden. 11ª L historiador m xicano , influido por lo· u ceso post riorc , han pr ·t ndi&lt;lo d preciar la
importancia de la batalla &lt;l Ahualuko en la Gu ·rra de la R •forma. De
hecho, Galindo • alindo en ,u libro La Gran D cada acionnl, afinnó que
la derrota de Vidaurri fue del mayor ínter~· para la cau a liberal. Benito Juárez y su confederados, rin embar o. r 'C'Onod ron la d rrota como el mayor
r \'~ d la causa onstitucional.117
El Gobernador idau1Ti nunca µudo \ n r completamente el golpe demoledor ufrido en Ahualulco, pero no abandonó la lucha contra las fucrlas
coru rvadoras. En 1859 organizó y equipó un nu ,·o ejército eJ mal ,·ohi6
a ocupar a San Lui Potosí y otros pw1tos e tratégico . El Cónsul de los Estados Unidos en lontrrrey, consideraba a Vidaurri como una de las figuras
más prominente del partido Liberal Ofirialcs )' hombres de • 1 '1CYO León
y Coahuila fonnaron una parte importante d 1 ejército de Santos Degollado
el cual asaltó la capital nacional n bril de 1859. 5' El fracaso de e te e fu rzo r b jó la m ral de lo hombres fronterizo y la
ase:z de diner y de
abastecimientos b-ajo una disputa ociosa interna entre sus filas. Por Scp•
ticmbr un grupo de oficiale - r beló contra la autoridad d Vidaurri, escogiendo a Jo ' Silve tr • ambcrri como u lid r. El General D gollado ayudó
a e ta facción di idcnte, y nombró a ramberri como gobernador de 1 rue\O
" Feliciano Vclázqucz, 1/istoriri d, San Luis PotoJI, lil, pp. 306-307.
• Vidaurri al Sr, Gobernador del Estado d
u vo León y Coah11ila, Septiembre 29
1858, Boletln Oficial Exlraordinario, O ·tub[e , 1858 ('' ... hoy d graci damcntc h
ufrido una derrota, nos hn. hecho p rdcr también c:u.i todo el tren de guerra que hablamos rcunjdo a -o ta d • tanto saC"rificio" J; Tnfonne de: Vidaurri al Excmo. r. finiitro de Gobemaci6n. O 1ubre 23, 1858, Bolr1i11, Octubre 26 1858
" Galindo y Calindo, La Gran Dícada Nacional, p. 188 (Este hiatori;ldor ún m:inifestab que la derrota de \'idaurri un el mejor interá de la causa liberal).
·oviembrc 26, 1858, Boletln, Diciembre 1•, 1858,
01 Melcbor Ocampo a Vidaurri,
(''El Excmo.

r. Pr- idcntc no duda que d Ejér ilo d'!I • arte vueh

a L'\ r-.unpañ:\"),

Josepb Wal h
Lewis C:us, Mar~o 12, l859, D1upacho,1 d,: lo Cónsu/11 d4 los
futcdos 1 nidos ,n MtTnterrr,, léxico, 1849-1906 (. {icropellcul~ de los rchivo.s • •
cion les. M-165).
• "Proclama que el gemral D ollado pidi6 a u$ !dados. d ~ de abril de 1859".
(T cub ya), Ernesto de la ·1or1e Vilw (ed, , El triunfo de 14 ref11iblic11 l"b11al:
1857-18 O (México: Fondo de la Cultura Ec:on6mica 1960 • p. 93; Julián Quirog
a Vidaurri, Abril 20, 1859 ; C.P.; Igo io Zaragoia a \ id:wrri, A ril 14, 1859 C.P.;

!

L 6n Coahuila.ff0 Vidaurri se. refugió en Texas por un corto tiempo, pero
despu ·r ecuperó el mando de su estado con la ayuda d Juan Zuazua v
otros ofi ial lealcs.11 El caudillo denunció la ª)'Uda de Degollado a su·
enemigos político:;, )' acusó al comandante federal de interferir en los asuntos
internos de un tado obcrano. La amargura de Vídaurri
ext ndi6 a otro
oficialc del partido constitucional, )' de pu' de 1860 nunca e lU\'O dispu to
otra \'C?. para cooperar plenamente con el régimen d Juárez aun cuando
s . enfrentó a la int rvcn ión Francesa. 6 Esto condujo a un rompimiento
lo ~on el_ presidente en Febrero de 1864, y eventualment a la ejecur1on d • V1daum por orden del General Porfirio Díaz, a la caída clcl Imperio.113
En r um n, Vidaurri "tuvo más interesado en r tener el control de u
feudo personal que en ayudar al partido nacional liberal. Fue un traidor a
la causa d la cual Benito Juárez fue el símbolo. A pesar d todo el caudillo
hab~a ju?ado un papel vital d ayuda durant los tres años d guerra. i
hub1
sido muerto n la batalla de Ahualulco, o siquiera un año más taidc,
duranl la lucha ch il dentro de su estado, la tatua de idaurri in duda
alguna hubiera estado entre aqu Jtas de los héroes liberal s que ahora apaJ'C(".en en formación en el Paseo de la Reforma.'•

c?:11Pll

., Decreto de S.1ntos Degoll:ldo, Septiembre 11, 1859 Boletín O/ícilú, S •pticmbre

!!O, ~ 859. ( "Ha_bíé~dose ,u ble do el General D. Santiago Vid:iurri contr2 el upmno
Gobierno constituc1onal. . . CJ un d her. . . culigar
los traidores ••. "). D ollado
dcdar6 la rc:moción de Vidaurri. nombrando al Gen,ral D. José Sih-cslr' .\rambtrri
como gobem dor interino de 'uevo León y Coohuila.
La facción anti- idaurri estableci6 un gobierno en la pequeña vill:i de Gal ana
01 la ti gión del ur del Estado.
e \'ea canas de Vidaurri a J uircz y Julrcz a Vidaurri, 1861-1864, CY. (Muchas
de ell son reproducidas en Rocl, Corrtspond1ncia Pa,Jicular di! D. Santiago Vidaurri,
Tomo Primero, pp. 31-264).
ª Véase Vidaurri a Juárc7., Febrero M, 186'1, C.P. Juárcz a Vidaurri, F brero U,
1864, C.P.; Decreto Je,ú, Mari Bcnties Pinillo,, Gobem dor del Estado de • ·u vo
Lc6n, a sus habitantes, • bril 19, 1864.
" La estatua de jll!ln Zu:uua, el nmigo rná5 fotimo de Vid ur.ri, quien fue muerto
durant el conflicto civil en l8b0, es una de !u que se encuentran a lo largo del Paseo
de la Reforma, con las de Ign:i ·o Zara oza · lariano f.scobedo.

69"

694

�COMPITIENDO CONTRA EL CORREO REAL
Con un nombramiento para el más grande de lo cuatreros en Texas

,

DR.

MALCOM

D. MclEAN

Texas Christian University
Forth Worth, Texas

CABO SosA, había sido d tinado a montar guardia y no le gustaba. Existían muchas otras cosas interesantes qué hacer en el presidio de San Antonio
de hace dos siglos. Además, era primavera -una ardiente mañana de mayo
del año de 1735- y se sentía inquieto. u ser anhelaba emoción y aventura.

EL

Apenas iniciada su guardia, la monotonía acostwnbrada de su trabajo se vio
animada por la inesperada llegada del soldado Ximénez, a quien no veía
desde hacia varios meses. Ximénez había recorrido muclio mundo y viajado
hasta la capital virreinal de la ciudad de México, donde conoció personajes
que ocupaban puestos importantes. aturalmente, Sosa estaba ansioso por
saber todos los detalles, así que él y Ximénez se sentaron en la plaza al pie
de los cepos -ese sobrio símbolo de justicia- y Ximénez procedió a dar a
su compadre un relato detallado de todo lo que babia sucedido desde su último encuentro.
Mientras
encontraba en Méx.ico, Ximénez conoció un caballero que se
llamaba dan Francisco de Cos y Lombraña, quien deseaba tener el nombramiento en Texas como capitán del presidio de La Bahía. Cos, había conseguido ya la aprobaci6n del \"irrey, y ahora de aba que Ximénez llevara la
carta del virrey al gobernador de Texas. Si Ximénez llevaba la carta, Cos le
pagaría suficiente dinero para retirarse a disfrutar plenamente el resto de
su vida.
Ximénez tramaba entregar la carta al gobernador en presencia del capitán
del presidio para que éste certificara el hecho de que había sido entregada.
Después, Ximénez averiguaría si el gobernador intentaba en\'iar un despacho
con la respuesta a la dudad de México, y si así era, reportaría este hecho
al capitán y lle\•aría cualquier comunicado que el capitán quisiera enviar.

697

�Lo más importante para Ximénez era tomar la delantera al correo real en su
regreso a la ciudad de Mé.,dco, pues así, Cos se enteraría de lo que sucedía
en la capital de Texas y podría anticipar cualquier recomendación que el
gobernador pudiera hacer.
Ximénez trajo la carta desde Mé.'Cico, y al llegar a San Antonio envió aviso
al capitán, que tan pronto como oyera un disparo, debía apresurarse a la
casa del gobernador bajo el pretexto de ver qué sucedía, y una ,..-ez ahí, ser
testigo de la entrega de la carta.
Todo se llevó a cabo como estaba planeado, y el gobernador decidió despachar un correo real que llevara su respuesta a México. Ximénez se dirigió
al correo, y le sugirió que, en vista de que ambos iban a seguir la misma ruta,
el que saliera primero de San Antonio, esperaría al otro en el presidio de Río
Grande, donde el camino real cruzaba el río, unas cuantas mi11as más abajo
del actual Eagle Pass. De ahí en adelante, viajarían juntos para ayudarse
uno al otro en tan larga jornada. El correo, aceptó de buena gana esta proposición.
Dos razones apremiaban a Ximénez para efectuar este arreglo. En primer
lugar, sabía que viajando con el correo real, tendría la oportunidad de hacerse de cierto prestigio que en otra forma no lograrfa. Desde que el servicio
de correo se había establecido mensualmente entre San Antonio y Saltillo en
1720, la correspondencia oficial era llevada por un correo real, vestido de
uniforme azul con adornos rojos, quien cabalgando llegaba a las villas adormecidas sonando su cuerno de caza con el que avisaba a los colonos vinieran
a recoger su correspondencia. Además, las autoridades de los pueblos por los
que cruzaba, tenían la obligación de facilitarle caballos nuevos.
Sin embargo, la segunda razón. era en realidad la verdadera causa de todo.
Tan pronto como los dos hombres se encontraran lejos de Saltíllo, Ximénez
planeaba esperar que anocheciera, que acamparan al lado del camino y
que su compañero el correo, se durmiera. Entonces, Ximénez espantaría los
caballos, dejaría al correo a pie, e iniciaría su carrera a la ciudad de México
donde informaría al virrey de una serie de cargos presentados contra el gobernador por el capitán del presidio, sus soldados, los colonos y los sacerdotes.
Esto era, en suma, lo que cl plan comprendía y que Ximéncz explicaba al
cabo Sosa, mientras estaban sentados al pie de los cepos.
Tres días más tarde, Ximénez inició su viaje de regreso a la ciudad de México. Mientras tanto,, el cabo Sosa se quedó pensando en lo que Ximénez
planeaba. Sabía que probablemente Ximénez Jlevaría a cabo su conspiración,
porque se decía que en un viaje anterior a Mé..'Cico, se robó cuanto caballo y
mula había atraYesado su camino, tanto de ida como de vuelta.
Aquí, nos detendremos un momento y scíialaremos que la información presentada en este articulo, está tomada de documentos de Audiencia firmados

698

por testigo y, por lo tanto, en vista de que se decía que este individuo robó
todos los caballos y mulas del camÚlo de San Antonio y la ciudad de México,
tanto de ida como de vuelta, quisiéramos nombrar a Aparicio Ximénez con
la dudosa distinción de ser el más grande cuatrero en la historia de Texas.
Volvamos ahora con el cabo Sosa. Lo que más le preocupaba era el hecho
de que su mujer era pariente del correo real y, consecuentemente, temía que
si permitía que algo le sucediera al correo, de seguro su esposa permitiría
que algún daño le sucediera alguna vez también a él.
Por lo tanto, poco después de la salida de Ximénez a México, Sosa se dirigi6 al correo real, y le advirtió del peligro que corría. Como dos horas después, uno de los concejales del pueblo vecino de San Fernando, igualmente
advirtió al correo y le dijo que el día anterior, había pasado cerca del "cuerpo de guardia", donde un grupo de colonos platicaba alrededor de una hoguera, y escuchó a Ximénez jactarse de que si el correo real pensaba llegar
a la ciudad de México antes que él estaba loco, y que si lo bacía sería sobre
su cadáver.
Estos reportes naturalmente alarmaron al courier; así que notificó inmediatamente al gobernador, el cual actuó sin tardanza. Ordenó que cuatro
soldados, siguiendo un atajo interceptaran a Ximénez, le quitaran cuanto
documento llevara encima y lo trajeran de regreso al presidio.
Siguiendo una ruta en circuito, los soldados se apresuraron a llegar a la
laguna cerca del río Medina, como a seis leguas del presidio, y ahí se detuvieron a esperar a Ximénez. Llegó éste una hora después y pronto se le hizo
prisionero, se le registró buscando los documentos infamatorios pero no llevaba encima ninguno; no así el hijo del capitán que iba con Ximénez, el cual
traía una carta conteniendo acusaciones contra el gobernador.
Con sus prisioneros, y la incriminatoria evidencia, los soldados regresaron
al presidio, reportándose con gran satisfacción ante el gobernador, como a
las once y media de esa misma noche. El gobernador leyó los documentos y
ordenó que Ximénez fuera colocado en el cepo para sufrir lo que su abogado
más tarde mencionó como "castigo indecible" -el mismo cepo a cuyos pies
habia hablado demasiado.
Ahí comienza este relato y ahí debía terminar, con Ximénez expiando su
\1.I intento, si tratáramos de seguir los preceptos del arte y demostrar una
lección de moral. En la vida real, sin embargo, cosas como ésta, a veces terminan de una manera muy poco agradable.
Con el tiempo, Ximénez escap6 del cepo y huyó. Luego un día el gobernador recibió de la capital del virreinato, orden inmediata de dejar libre a
Ximénez. En respuesta, el gobernador disgustado escribió: "Por la presente,
doy libertad a Aparicio Ximénez, pues estoy enterado de que se encuentra "
ya en la ciudad de Mé.-tico cuando extiendo esta orden".

699

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Biblio-hemerografía histórica</name>
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        <name>Colonización española</name>
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        <name>Noreste Nueva España</name>
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        <name>Nuevo León</name>
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        <name>Porfirio Díaz</name>
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                    <text>HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANISTICOS
~

L•

1,·

/'

1

\1

C:n,, ,,

•

11

UNIVERSIDAD DE NUEVO LEóN

1970

���HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS

11

UNIVERSIDAD DE NUEVO LEóN
1970

�HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS
DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEóN
CENTRO DE ESTUDIOS HUMAN1STICOS DE LA
UNIVERSIDAD DE NUEVO LEóN

Presidente y Jefe de la Sección de Filosofía:
DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

]ef e de la Sección de Letras:
LIC. EDUARDO GUERRA CASTELLANOS

Jefe de la Sección de Historia:
PRoF. IsRAEL CAvAZos GARZA

Jefe de la Sección de Ciencias Sociales:
Lle. ALBERTO GARCÍA GóMEz

11

1970

�HUMANITAS
Conespondencia: Centro de Estudios
Humanisticos. - Dirección: Facultad
de Filosofía y Letras de la Universidad
de Nuevo León, Ciudad Universitaria. - Monterrey, N. L. - México.

INDICE
SECCIÓN PRIMERA

FILOSOFIA
(A) INVESTIGADORES LOCALES

PRIMERA EDICION
Junio de l970. -

Dr.

1,000 ejemplares

Lic.

Fundamento y Eseruia
del Bien . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

13

JORGE MoNTEMAYOR 8ALAZAR: Consideraciones sobre algunos pasajes de la obra "A.ti Hablaba Zaratustra" de Federico Nietzsche

25

AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE:

(B) COLABORADORES FORÁNEOS

Dr.

FRJTZ

J.

voN RlNTELEN: La Filosofía del Espíritu Vioiente en

la Cambiante Situación Actual . . . . . . . . . . . .

Prof. MraB:ELE FEDERICO ScrACCA: Reflexiones sobre el Barroco •
Dr. .ALAtN Guv: Ortega ji Gasset j' el Pensamiento Germánico .
Prof. LuIGI BAGOLINI: Fenomenología del Poder . . . . . . . .
Dr. ZDENEK KoURIM: Ensayo de la Filosofía de la Cultura Americana: Leopoldo Zea . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

45
63
71
95
113

Dr.

ALBERTO ÜATURELLI:

Dr.
Dr.

132
JosÉ SALVADOR Gt1ANDIQUE: Ortega contra Unamuno . . . . 149
lsMAEL Dmoo PÉREZ: Teoría General del Conocimiento Etico 163

Lic.

JosÉ AouIRRE CÁRCER Y A.LvARADO: La Posici6n Filosófica de

La Historia oomo Proceso Educativo en
Clemente de Alejandría . . . . . . . . . . . . . . . . .

Agustín Basave

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

201

Derechos Reservados ©
por el Centro de Estudios Humanísticos de la U.N.L.

La responsabilidad derivada de los estudios contenidos en este
Anuario corresponde exclusivamente a sus respectivos autores.

7

�Prof.

SEOClÓN SECUNDA

JosÉ

LETRAS

Hovo: Los primeros avances de la Colonización
Española al Noreste de la Nueva España (1519-1528) . . . .

EUGENIO oEL

P.

SALDAÑA:

El Gral. don Porfirio Díaz en Mo11terrey .

El Consejo de Cultura Superior (19351943) . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . .

389
413

TOMÁS MENDlRICHAGA CUEVA:

{A)

INVESTIGADORES LocALEs

453

Cuatro décadas de teatro en Monterrey,
1900-194() . . . . . . . . . . . . . . . . , . . . . . . . 511

MANUEL NEJRA BARRAGÁN:

Lic.

Eou.ARDo GuERRA

La Evoluci6n Con.sonántica
Comparada en las Lenguas Románicas, con Especial Atenci6n a
los Dialectos Ibero-Romances . . . . . . . . . . . . . . .
Dr. JUAN JosÉ GARCÍA GóMEZ: Principales Estructuras Narrativas
en Función Tiempo y Espacio . . . . . . . . . . . . . . .
Profa. MARGARITA DEL VALLE DE MoNTEJANo: El Agua y el Vaso en
la Muerte sin Fin . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
LETICIA PÉREz GunÉRR.Ez M.LE.: Raíces Plat6nicas en Adán Buenosayres de Marechal . . . . . . . . . . . . . . . . . .
FIDEL CHÁVEZ P.: Algunas Anotaciones sobre el Aspecto Psicológico en
La Tía Tula de Miguel de Unamuno . . . . . . . . . . .
EusABETH K. DE HINOJOSA, M.L.: El Cambio en los Lenguajes . . . .
Dra. MARÍA GUADALUPE MARTÍNEZ B.: La Importancia de la Literatura Española en México . . . . . . . . . . . . . . . . .
CASTELLANOS:

(B) COLABORADORES

Dr.
Dr.

217
227

I. LtcHTBLAU: Nuevos Relatos de Eduardo Maltea:
La Barca de Hielo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Dr. JAMES WILLIS RoBB: Doble Retrato Vivo de Don Alfonso el
Bueno (Excursi6n en el Arte de la Memoria Literaria en Alfonso
Reyes) . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Dr. JUAN ANTONIO AYALA: Dos Notas sobre Borges
RoBERT G. CoLLMER: Borges y Donne . . . . . . .

La congrega o encomienda en el
Nuevo Reino de Le6n -desde finales del Siglo XVI hasta el
Siglo XVIII . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . 539

ANDRÉS MoNTEMA YOR HERNÁNDEZ:

239

255
269
283
291

FoRÁmos

JOZEF SKULTÉTY: La Característica de los Tecnicismos Españoles

Monterrey, los primeros años después de la
Independencia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 531

ISIDRO VIZCAYA CANALES:

305

MYRoN

313

(a)

JoRGE FERNANDO !TURRIBAIUÚA: Oaxaca en la Colonia

577
585

LuIS GoNzÁLEz: La historiografía local: aportaciones mexicanas

603

DANIEL Cosío Vn.LECAs:

literaria del escritor yucateco Manuel Barbachano y Tarrazo
621
GuTIERRE TmoN : Mito y magia en la f undaci6n de México . . . . . 645
EDWARD H. MosELEY: Santiago Vidaurri: héroe de la Reforma . . . 685
MALCOLM D. MaLEAN: Compitiendo contra el Correo Real. Con un
nombramiento para el más grande de los cuatreros en Texas . . 697

325
343
351

SECCIÓN CUARTA

CIENCIAS SOCIALES

(A)
Lic.
Lic.

HISTORIA

-

Prof.

IsRAEL CAvAzos

INVESTIGADORES LooAtES

GARZA: Fichas para una biblio-hemerografía

hist6rica de Nuevo L e6n, 1960-1969 .
8

Porfirio Vs. Ger6nimo . . .

RoDOLFO Ruz MENÉNDEZ: Dos aspectos desconocidos de la personalidad

SECCIÓN TERCERA

(A)

COLABORADORES FORÁNEOS

. . . . . . . . .

INVESTIGADORES 1..ocALES

El Nuevo Derecho Comunitario
703
FERNAlfOO GARZA QUIR6s, C.P.MB.A.: Algunas Consideraciones
sobre las Técnicas de Participaci6n entre el Personal de Linea
que Labora en Empresas Industriales y la Alta Gerencia de las
mismas . . . . . . . . . . . . . • • • · · · · · · · · · 717

ALBERTO GARCÍA G6MEZ:

361
9

•

�(B) COLABORADORES FORÁNEOS

Lic. DEsmERIO GRAUE: El Análisü del Ser del Me.ticano . . . .
Dra. ANGELES MENDrETA ALATORRE: La Serpiente, dios Protector
Dr. LuCio MENDIETA Y IÍÑEZ: Sociología de la Guerra . . . .

SEcc1ÓN

COME

TARIOS Y RESE

731
735
743

QutNTA
A

BIBLIOGRAFICAS

Un Estudio de Alain Cuy sobre José Ortega y Gasset, por AGUSTÍN BASAVE
FERNÁ 'DEZ DEL VALLE, 759.- La Nueva 'Enciclopedia Filosófica" editada e11 Italia, por AcvsTÍN BASAv:e FERNÁNDEZ DEL VALLE, 763.- Lingüística y Estilo, por EDUARDO GUERRA CASTELLANOS, 769.-A Propósito de un Diálogo con Borges, por JuA JosÉ GARCÍA Gó~rnz, 775.Alejandra Moreno Toscano, Geografía Económica de México, por ANDRÉS
MoNTEMAYOR li.ERNÁNDEZ, 779.- Presencia de José Caos e11 la Cultura
Mexicana, por GENARO SALINAS QumooA, 781.-Lucio Mendieta y Núñez, Sociología del poder, por ALBERTO GARcÍA Gó.uEz, 783.-Rcné Cuéllar Berna!, Tlaxcala a Través de los Siglos, por HuMBERTO BuENTELLO
CHAPA, 785.-Isidro Vizcaya Canales, Los Orígenes de la J11dustrializaci6n de Monterrey (1867-1920), por HuMBERTO BuENTELLO CHAPA
786.-Garcia de Diego, Vicente, Diccionario de Voces Naturales, por RICARDO ALANÍs G., 787.- Ate;andro de Humboldt (1769-1969) por BER·
THA AURORA SÁNCHEZ DE L GARZA, 789.- Carlos Fuentes, La nueva
novela hispanoamericana, por FmEL CuÁ\'EZ P., 791.-Francisco Tario,
Una violeta de más, por FmEL CHÁ\'EZ P .. 792.-lsrael Cavazos Garza,
Catálogo y síntesis de los protocolos del Archivo Municipal de Monterrey,
1599-1700, por ANDRÉS MoNTEMAYOR HERNÁNDEZ, 793.- Luis González, Pueblo en vilo, microhi.storia de San José de Gracia, por ANDRÉS
MoNTZMAYOR HERNÁNDEZ, 794.-Alfonso Reyes, Obras Completas, por
JUAN ANTONIO AVALA, 795.

Sección Primera

FILOSOFIA

�FUNDAMENTO Y ESENCIA DEL BIEN

Da.

AGUSTÍN BASA.VE FERNÁNDEZ DEL VALLE

Univenidad de Nuevo León
Sumario: 1. El bien.-2. Hacia el Bien Supremo.-3. "Ordo bonorum".-4. La sin-

ceridad en el bien.-5. Bien personal y bien común.

l.

EL BIEN

ESTAMOS EN CONSTANTE RELACIÓN coN EL BIEN. Como el ser, como la verdad,
como la belleza, el bien es una noción inmediata, un trascendenta~ un objeto
universal que todo ser busca para sí. Bueno es lo que todos apetecen, decía
Aristóteles, y con él la filosofía medieval. Se apetece el bien precisamente
porque perfecciona, porque hace ser lo que está vacado a ser. Abrazando a
todos los entes, el bien permanece, no obstante, superior y distinto de ellos.
Capaz de corregir las naturales deficiencias de cada ser, el bien resulta deseable porque es perfecto. He aquí la íntima raz6n de la bondad: "unum.quodque dicitur bonum in quantum est perfectum" (Sum. Theol. 1-5-5-c.) .
El bien no sólo es objeto de deseo, cosa exterior y por lo mismo .inasimilada y no poseída, sino que es también ya cierta perfección en el ser individual. Por eso se atribuye a todos los entes. ¿Es que podría concebirse algún
ente que no poseyese algo y que no fuese algo?
Entera posesión de sí mismo, identificación total y completa -sin nada
de opacidad- con lo que es, adecuación de la mismidad: todo ello podría
desprenderse de aquella profunda y sencilla frase del aquinatense: "integritas
sive perfectio" (Sum. Theol. 1-39-8-c). La perfección es la integridad absoluta. Ahora bien, sólo Dios es íntegramente él y se posee a sí mismo en
plenitud. Por tanto, Dios es el ser íntegro que nos atrae por u luz. Este
"Sol de las inteligencias", como poéticamente le llama San Agustín, carece
de tendencia y de deseos, permaneciendo "unum", "bonllill", ' verum"; pero
simple, sin composición, sin referencia a otro ser. No sólo identifica en sí

•

13

�las cualida&lt;les trascendentales, sino que funda la razón de ser de la cosas y
nos sumirustra la razón íntima y la finalidad última de los sere . Es posible,
en consecuencia, po eer el bien por el mismo bien, esto es, por la interioridad

dad como un desborde de nue tro ser. La conciencia aplica las leyes abstractas a cada caso concreto. Actuamos para lograr la mayor plenitud del ser
de nuestra humana personaJidad.

del ser. La perfección cubre y cobija a las cosa en toda su entidad. Su
y bondad participadas nos hacen asignarles su v rdadero valor.

Es preciso distinguir el bien relativo o "bonum secundum quid" ( el cual
se ·ubclivide en ontológico y técnico) del bien absoluto o "bonum simpliciter" (bien honesto} , que es el propio de los actos humanos en tanto que
humanos. El dinamismo real de nuestra voluntad está orientado a un fin
último: el bien en tanto que perfecto. Queremos los bienes imperfectos o
restringidos en la medida en que tienden al bien perfecto y participan de él.
Sin un último fui no hay fines intermedio . Y este último fin o Bien supr mo se nos pr enta. a los seres Hbres, como algo que "debe serº buscado,
no como algo que "tiene que ser,, por necesidad física. o cabe eludir ta
alternativa: o nos ordenamos, por nuestras acciones humanas, a un ente
creado o nos ordenamos -si no de un modo actual por lo menos de una
manera virtual- al Ser fundamental y Iundamentante.

r

Amamos el bien por su perfecci6n, Si no nos fuese semejante no le podríamos apetecer. Queremos integrarnos más y más en la misma bondad.
Porque aunque somos bondad -relativa-deficiente-- apetecemos más bondad mayor adecuación a no otros mismos, máxima permanencia en la perfecta integridad del propio ser. Tenemos potencia o virtud para acercarnos
a Ja bondad. El principio eficaz de obrar consigue la perfección de la naturaleza. Y lo bueno es difu ívo .. .
Como hombres, nuestro bien humano consiste en cr, en permanecer, en
obrar como seres humanos. Las operaciones se producen y terminan en el
propio ser. La forma propia del hombre es lo que le hace s r animal espiritual. Consecuentemente para que su actividad sea verdaderamente humana,
menester es que se conforme en todo con la recta ra7Ón y con las necesidad s
íntegras del espíritu. 6lo disminuyéndonos a nosotro mismos podemos privamos de asimilar una inagotable verdad, bondad y belleza.
Con la visión del ser -y sus trascendentales- empieza nuestra perfección. Iluminamos, con nuestra luz intelectual, cada cosa que acogemos para
centrar en ella nuestra atención, elevándola a un orden superior. Moral arte
y ciencia, son buenos en sí en la medida en que perfeccionan al hombre en
su ser íntegro y completo. Porque el principio último de todo obrar es la
persona.
Obramos siempr en vista de un objeto. Consiguientemente por eJ objeto
se determina el contenido y la clase de obrar. n orden de cr y de valores
preside el mundo objetivo. i el obrar afinna una relación objetivamente
lesiva del ser para el hombre, es un obrar inmoral. La conducta que favorece
al hombre como urÍ todo y lo perfecciona, es una conducta objetivamente
moral. Y es claro que al hablar del hombre no podemos desligarlo de sw
prójimos, porque existir es coexístir originariamente. Lo que destrure aJ individuo. Por supuesto que en la práctica la regla general tiene que ser aplicada a casos particulares por los hombres.
No hay verdadero orden moral sin un fundamento en el orden entitativo.
Podrán mudar las circunstancias o el conocimiento del orden moral, pero la
constituci6n misma de un hecho -moral o inmoral- no puede \'ariar.

La persona espiritual e inmortal del hombre e altera con cualquier hecho
inmoral. u tendencia al ser es algo dado. ¿Dado por quién? Tenemos que
remontamos a la voluntad creadora de un Dios para explicamos esa nuestra ultimidad otorgada. La obligación moral surge de nuestra propia enti14

2.

HACIA EL füEN

S

PREMO

La tendencia al bien es universal, porque cl bien es de suyo ser y perfecci6n. En este sentido hay que entender el axioma aristotélico: "bien es
lo que todos los seres desean". Podemos decir: bien-fin. Todo ente es bueno
en cuanto y en la medida que es ~er. FJ ser y el bien son convertibles, puesto
que todo ser es bueno para sí y consiste en su propia perfección. A más de
esta "bondad formal" que capacita a los entes para satisfacer el deseo de
otros eutes )' para com1micarles la perfección faltante. Habría que decir, no
obstante, que la bondad activa reposa sobre la bondad formal. ¿ Acaso podría concebirse la apetibilidad in la perfecci6n del ser?
El bien útil -que sirve de medio para conseguir un bien-, el bien deleitable -que nos proporciona goce y alegría- y el bien honesto -que nos
atrae por la perfección que nos brinda- son bienes análogos, El bien honesto
es el único que responde a la finalidad esenrial deJ ser. En consecu ncia, es
el analogado principal. el bien prime1 o y propi mente dicho. El bien útil
y el bien deleitable son analogados secundario . Trátasc de una analogía de
atn"buci6n.
El bien no es -&lt;orno lo pensaba Platón- una idea separada y universal.
De ser así, todos los bienes terrenos no serían propiamente bienes, ino reflejos de la Idea del bien. La filosofía de los valores -platonizante en los
más de sus exponentes- pretende "pegar" a la realidad "cualidadc " que
la tomarían vaJiosa. Esas encías flotantes -que según se dice "no son sino

15

�que valen"- tendrían la curiosa virtud de com-ertir una cosa ---,,gn ser e11os
nada existent - en algo valioso. ¿ Cabe mayor incongruencia?
La realidad entera es buena. El bi n no está flotando en eJ éter -"topos
uranos"-, por encima de la realidad. i e algo que
po e y con lo cual
se opera, no puede ser una idea parada. El bien e tá en la realidad, es la
realidad. Realidad que es buena porque proviene del Ser que es absolutamente bueno en si. Desde la simple materia, apta para la asunción de la
forma ordenadora, hasta el má alto escalón del ser finito. el mundo se va
perfeccionando en una creciente espiritualidad. En el hombre se da un supremo despliegue, el bien mismo, que upera el egoísta afán de goce. Verdad,
bien y belleza conducen al "summum bonum" o "bonum ornnis boni''. Este
upremo Bien o alor de los Valor s -en un sentido realista- dctcanina
la
ala a.xio16gica de todos lo bien del universo. "Oh Dio -exclama
an Agustín-, Bondad y &amp;Ueza n quien y por quien es bueno y bello
todo cuanto es bello y bu no" (Solil. I, I, 3). El ser bueno reposa sobre
el orden, sobre la perf cci6n ontológica de la realidad efectiva, y no sobre
''una esfera de validez irreal" o sobre "un reino de idealidad autocon istente". El fundamento metafísico d la bondad de las cosas e triba en su
relaci6n con Dios. El valor íntimo d lo bien hay que relacionarlo, pues
con el Valor absoluto. Desvinculadas de Dio , las cosas s6lo pueden uscitar
una cocli ia concupisc nte. Puc tas en relación con Dio , las cosas adqui ren
un resplandor de la perfec ión divina. Tras d todo lo finito y más allá del
mundo terreno, se e.·tiende el gozo en el "summum bonu.m". El mundo corpór o, que sentimos como d más espléndido sirve tan s6lo de escala. para
alzarnos hasta el ser esencial, hasta la luz frontal divina. er, ·ida conocimiento y unión con Dios n grado deJ ser que orr panden a 1 grado
de perfección. Del "minu.s ~" al "summum esse" hay que pasar por plano distintos con marcadas censuras. Todo conílyye, sin embargo, a una unidad armónic3: a un "ordo naturalis'' que r aliza la ley eterna. A prop6 ito
de ta ord naci6n, an A t1n nos advierte: "la piedra es piedra porque
tá sujeta n todas sus partes n la unidad de la naturaleza¡ cuanto más se
unen los ami o más ami o on. n pu blo es unidad e mo estado y la
disensión le pon en peligro,. ("De ordine", 11, 18, 48). En este "ordo naturalis", sólo a partir del umo Bien pued n comp1 nder e lo bi ·ne cr ado :
"Deus bonum omnis boni".

uando el amor d Dio nos inunda tomamos con i ncia de un bi n eterno que no puede semos arr batado. El amor nos abre el camino al bien y
no confonna bondadosam te. Nu tro afán de beatitud íntima, de felicidad
interior, debe estar dirigido, obj tivamente, por ord nación axiológica de
todo lo creado, que culmina en Di . Entre tantas cosa.s buenas que no. circundan, es preci o elegir. Menester ~ qu r nunci mo a un er inferior y

16

menos \"alioso en aras de otro superior. Algo queda sin embargo, fuera de
nuestra elección: el último fin.
te (1ltimo fin -la felicidad- está puesto
en nosotro hasta el punto de que rangurcn ha podido decir -si mal no
recuerdo- que "la e tructura humana es constitutivamente felicitante". Pero
queda cla_ro que ' Dios no e un bi n porque funde nu tra felicidad sino que
somos felices porque El
el sumo bien".
Muy I jos de cualquier utilitarismo hedoní tico, ritz Joachim \'On Rintelen ha dicho en alguno d us libro : "Dime tu mundo de valor , Ja meta
d tu auténtico amor, y te diré quién res". 1 La máxima obra del hombre, de
da hombre en particular, e la apropiación última d u po ibilidad "m jor''.
En situación y en circunstancia debemos apropiamo . cada quien a su modo
del bien supremo. Para ello erecisa conocer y respetar el "Ordo bonorum".

3. "OJU&gt;O

BONORU t"

La valiosidad de todo ser y de todo quehacer, es una consecuencia d
nuestra visión unitaria y te! ta del mundo. Todo bien, en uanto valioso se
refiere a Dio . Lo nte on como e.xpresaba Eckhart, un "Le-timonio d~ la
naturaleza divina". Este parentesco divino de todo los entes creado con 1
Creador, d picrta n el hombre un sentimiento de afán de plenitud subsistencia! que l compensa d u individual desamparo ontoló ico. Diríase qu
c.l desamparo ontológico
ve corregido, amparado n parte, por esa unión
con Dios de toda naturale1.a. Algo infinito se da en toda finitud. "Por eso,
el mundo nos invita a caminar por doquier --observa Fritz J. von Rintelen- en la presen ia de Dios. El amor a la natural za se convierte en amor
al mundo mensajero de Dios ... " 2 Por u procedencia. divina, el mundo es
bueno en cada una de us partes. Todo ente es algo más que nada, o, dich
en forma aristotéli a: "el
es mejor que el no ser'' (Met. V, 4; c. 1 u. 2).
Una clúspa de bien alienta en el más insignificante de los serc .
El universo no presenta una rica tructuración gradual. Basta abrir los
ojos para ad crtir 1 "ordo bonoruro". Gracias a los grados uperiores podemos c~mprender los grados inferiores. P ro tos últimos sirven de apoyo
a los pnmeros. El mundo está estratificado, evident mente, en una ríe de
planos que acusan una jerarquía del bien. Entre la naturaleza orgánica y
la inorgánica, entr la naturaleza orgánica y la psíquica, entre la naturaleza
psíquica )' el ser e piritual hay inocultabl censuras y radicales difer ocia .
' Fritz

J.

von Rintclen: La finilud crn el p,nsamimto actual y la infinitud agus-

tinüsna, pá . 181, Editorial Augwrinu,, • b.diid, 1959.
• O pm cit., pág. 195.

17
H2

�Existen, no obstante, como lo ha mostrado Nicolai Hartmann, categorías fundamentales que pertenecen a todos los planos del ser. En las más altas categorías reaparecen las más bajas, pero no viceversa (ley del reto~o); hay
un nuevo momento categorial, en todo plano del ser, que no es posible confundir con los elementos más bajos (ley de Novum) ; en el paso de los planos
más bajos a los planos más altos no hay gradaci6n (ley de la distancia de
los planos) . Podemos preguntarnos si las fundamental s estructuras fenomenológicas que el análisis re,·ela, condujeron al que fuera profesor de las
0niversidades de Marburgo y Berlín, a enraizar esas estructuras en el ser.
Más ontólogo que metafísico, icolai Hartmann adoptó el viejo y superado
concepto de la materia física, considerando al ser -observa bbagnano"como un todo compacto e indiferente, en el condicionamiento recíproco
de sus planos y en la interna determinación de cada uno de ellos". 3 La realidad, con su sola presencia, no se justifica que deje de ser contingente. Para
que la teoría hartmanniana de los planos del ser adquiera toda su fecundidad, es preciso proporcionarle un último apoyo teístico. Este apoyo o fundamento ennoblecería todos los planos del ser.
y a San Alberto Magno había apw1tado un amor a.~ológico al "ordo bonorum", cuando advertía: "In omnibus relucet prima bonitas'' (S. de bono,
q. 2). Pero aunque en todo bien resplandezca el pr~e~ bien, no tod_os lo
bienes son de igual categoría. Y sería lamentable sacnficar lo plusvalioso a
lo minusvalioso. El ordo amoris nos exige "amar cualquier cosa en la medida
en que valga )a pena amarla y según el puesto que ocupe en la. jerarquía
de los bienes" ( von Rintelen) . Para cumplir esta exigencia contamos con
una "naturalis inclinatio ad perfectionem". Los valores están en el dominio
de la existencia y se corresponden con los grados del ser. El grado de perfecci6n, en la forma del ser, es mudado por el valor que actualiza la "perfectio". La meta es siempre el bien y, en última instancia, el Bien supremo.
En la esfera a.xiol6gica del mundo, no hay nada que no sea limitado, defectuoso finito. De los bienes al Bien Absoluto hay una inconmensurable distanci;. Este grado relativo en la bondad de los seres finitos, esta limitación
patente, hacen inevitable la existencia del mal en la naturaleza.
Vivimos en una época que ha entronizado la angustia y el fracaso por de confianza al ser, que ha dado la espalda a todo lo sobrenatural y, trascendente, acatando la consigna de ietzsche: "Os conjuro, hermanos .J1Uos; quedad fieles a la tierra. No creáis a aquellos que os hablan de esperanzas supra.terrenales. Son envenenadores" (Zaratustra., Prefacio}. Epoca que se ceba
en Ja percepción de lo abyecto, de lo malo, de lo trágico, de lo pesado, de
• Nicolás Abbagnano: Historia de la Filoso/la, pág. 473, Montaner y Sim6n, S. A.,
Editores. Barcelon.."l..

18

lo desarm6nico. . . Epoca que contempla a la naturaleza como algo inhospitalario, absurdo, deprimente. . . Epoca que ha divinizado al hombre y ha
pretendido cerrar todo acceso al er trascendente. Epoca cu1,a inmanencia
vacia de toda realidad, aún la propia, ha terminado por devorarse a sí misma.
¿ C6mo no recordar, en estos días aciagos, aquella alegría de San Anselmo de
Canterbury cuando nos recuerda: "el hombre fue creado por amor. De ahí
que deba estar alegre por su existencia y por su eterno destino' .• Es la época
misma la que nos insta a liberamos de la cárcel de nuestra pobreza totaJ
y de la infinitud oscura de una inmanencia sin ser. El "ordo bonorum" surge
nuevamente ante la mirada limpia de quien necesita, para ser en plenitud, el
alimento esencial de Wl cosmos rectamente ordenado hacia Dios. Requiérese, eso sí, sinceridad en el bien y sentimiento vigoroso de amor.

4.

LA SINCERIDAD EN EL BmN

Sinceridad quiere decir, en primer término, veracidad. Decimos que una
persona es sincera cuando su modo de expresarse está libre de todo fingimiento. Sinceridad en la palabra y en la conducta, significa conformidad de
lo que se dice y lo que se hace con lo que se piensa en el fuero interior
de la conciencia.
Es indudable que no podemos apetecer lo que aborrecemos. Ante todo,
apetecemos nuestra propia existencia, nuestra propia conservación. No basta,
sin embargo, la simple subsistencia. Apet cernos subsistir en plenitud. Apete:mos la perfecci6n. Nuestra facultad de apetecer no se proyecta sobre la nada;
tiende a gozar del propio incremento entitativo y de la propia perfección.
Apetecemos nuestra salvación, y con ella todos los bienes. Y la apetecemos
porque hemos experimentado, en algún modo, el p]acet' del ser. La idea que
nos hemos formado de las perfecciones de los otros seres tiene, como base,
la VÍ\'encia de la perfección de nuestra propia naturaleza. Lo que no quiere
decir, por supuesto que las perfecciones de las cosas no existan independientemente de nuestras experiencias. Pero si estas perfecciones corresponden
a seres insensibles, no son bienes para ese tipo de seres, porque no s sienten ni se entienden. Las perfecciones de los cuerpos inanimados son nada respecto a ellos. Es el hombre quien las alumbra y las percibe.
¿ Qué es la pedecci6n? ¿ C6mo llegamos a conocerla? Hay un orden intrínseco en cada uno de los diversos entes que se corresponde con su tendencia. El entendimiento percibe lo que conviene a cada una de las naturalezas. Hay cosas que destruyen una naturaleza, que se oponen a ella. En
• San Anselmo: Cu Dtus homo? Praef. a. II, c. l J.

19

�este caso estamos frente a una desarmonía, frente a un desorden. Desorden
que proviene de una pugna manifiesta entre la ley de desarrollo de un ente
y un obstáculo. "Todo lo que viene exigido por la esencia de un ser, lo que
la desarrolla y la cumple, lejos de destruirla -expresa Michele F. Sciaccaes el bien de dicho ser". 5 Los seres reate se encuentran, en dive1-sos estados,
no todos perfectos, que se corresponden, en mayor o menor grado, con su
orden intrinscco y necesario. Este orden hace que un nogal dé nueces y no
peras; y que las abejas produzcan panales y no hormigueros. Exigencia de
unas cosas y exclusión de otras, por adecuación o inadecuación. P?rque orden significa, precisamente, adecuada disposición de las cosas a su fin.
El hombre, en el camino hacia su propia perfección, no debe desviarse por
la aversión, ni la simpatía, encontradas en los prójimos. La rectitud del pensar y del sentir propio es lo que cuenta. Rectitud y sentir que se debe inspirar, con respecto a los otros, no en la mera "justicia", sino en el amor,
el cual hace posible la verdadera justicia. El amor confiere al bien su plenitud. La buena voluntad es una verdadera potencia creadora, cuando se
guía por aquel pensamiento inokidable: "cuanto quisiereis que os hagan
a ,·osotros los hombres, hacédselo vosotros a ellos". Semejante actitud requiere una sinceridad absoluta.
Hacer una cosa porque es buena, por cumplir con el deber, olvidándose
al final del interés o de la recompensa es propio de santos. En los moralistas
modernos, esta "moral pura", ésta al parecer pureza sublime esconde un
germen de soberbia. Se pretende ser autónomo, en plena conformidad consigo mismo y en absoluta plenitud como si se fuese Dios. Guardini se ha
encargado de desenmascarar, en alguno de sus libros, este orgullo inmenso
que quiere apropiarse de un privilegio e::·clusivo de Dios. La idea de recompensa no es denigrante, si la recibimos de Dios que reconoce nuestros
esfuerzos y con amor -testimonia su reconocimiento. Además, ese humilde punto de partida -la idea ele recompensa- puede desaparecer como móvil
explicito, cuando se intensifique nuestro amor.
Apetecemos el bien, pero ¿cuál es la fuerza que nos mueve hacia él? El
amor es nuestra fuerza íntima, nuestro poder positivo. No bastan los mandatos o prohibiciones. La eficacia de nuestras determinaciones está cimentada en los sentimientos vigorosos de amor u odio. El existir es siempre ansia
de bien. Vivir esta ansia es vivir humanamente. Pero el ansia de bien se
vive con los otros, en comunión comunicativa, en vínculo amoroso. Y este
amor que nos manifiesta, hunde sus ralees más profundas en el ser que nos
viene dado.
• Michele F. Sciacca: El Pensumiento Filos6fico de Rosmini, pág. 345, Erutorial
Luis Miracle.

20

El ansia de bien que se ha despertado y encendido en nuestras entrañas,
no puede ser colmada por el mundo. Precisamente porque el mundo no puede llenar el ansia de bien, nos sentimos llevados, sin cesar, a un "más allá".
Esta insatisfacción, que hambrea plenitud, hizo decir a Holderliu:
"¡Oh misterio eterno! No encontramos
lo que somos y buscamos. Nunca somos
lo que hallamos".

El mundo, constitutivamente fugaz, no puede ofrecernos el bien imperecedero que anhelamos. Y sin embargo, no podemos, por nuestra misma condición, rehuir esa servicialidad al mundo. Pero sí está en nuestras manos
hacer de las cosas de este mundo instrumentos para servir a nuestra vida y
a la vida de los demás. Podemos servir al mundo, sin divinizarlo, conformándolo humanamente con los rasgos de la verdad y del amor. Así lo haremos
menos inhóspito, más habitable.
Pero en la búsqueda de nuestro último bien personal, caemos en la cuenta
de que el bien común nos salva en nuestra coexistencia. Veamos, con mayor
detenimiento, la interdependencia de bien y bien común.

5. BmN PEasoNAL v BmN CoMIÍN

No existimos en fuerza de nuestra esencia. Puclimos no haber existido.
Nuestro existir es limitado, determinado y finito. Y así es también nuestra
bondad. Pero una bondad que lleva en sus entrañas las huellas ontológicas
de la Suprema Bondad. Nuestro ser creatural que participa de las perfecciones divinas, va por el mundo como un mensajero. Un mensajero que, a
diferencia de los demás seres puramente materiales, participa y manifiesta
conscientemente -por el conocimiento y el amor- la Perfección divina.
Aún en el caso de no conocer ni buscar explícitamente a Dios, nuestra
inteligencia y nuestra voluntad están orientadas, radicalmente, hacia la Suprema Verdad y Bondad de Dios. Sólo que en la presente vida alcanzamos
esa Suprema Verdad y Bondad bajo la noción de ser, verdad y bondad en
sí, "in communi", como dice Santo Tomás. Y es lo cierto que este conocimiento analógico de Dios y el amor que experimentamos en esta vida no
sacian la sed infinita de nuestro espíritu encarnado. Mi.entras vivamos en
este mundo siempre estaremos en espera y en disponibilidad.
La gloria de Dios y la felicidad del hombre no se contradicen, antes bien,
se armonizan hasta la final coincidencia. La gloria formal perfecta se iden-

21

�tilica con la beatitud. Si hemos sido creados con una inteligencia y una voluntad espirituales, capaces de conocer y amar a la uprema Verdad y Bondad
nuestra felicidad -conocimiento y amor- tributará a Dios una gloriiicaci6n
formal extrínseca. Pero como estamos dotados de libertad, podemos apartamos del Bien Supremo, invirtiendo la jerarquía del fin y de los medio . En
este último caso habremos glorificado a Dios, contra nuestra voluntad no de
un modo formal y perfecto, sino de una manera objetiva. Nuestro desorden y
nuestra pena manifestarán la Justicia y Santidad de Dios.
El bien personal del hombre consiste en conformarse a la razón. La raz6n
propone el objeto a la voluntad. El carácter humano y moral de nuestros
actos consistirá, precisamente, en la conveniencia del objeto a la voluntad,
según las prescripciones de la conciencia. Buena es la voluntad humana que
está ordenada hacia el soberano bien. En la misma definición de nuestro
ser está radicado nuestro deber ser.
El bien está por encima de cualquier determinación. Este carácter desbordante del bien ha hecho hablar a los escolásticos de un trascendental. El
hombre está buscando incesantemente este trasc-endeotal, sin conseguir alcanzarlo pleoariamente. Para hacerse, para definir su figura, sondea posibilidades y corrige proyectos. obre la base de un talante determinado, va construyendo, por los actos realizados y los hábitos contraídos, un carácter. Puedo
ser fiel o infiel al yo radical que me es dado. De la lealtad a mi rncación
depende mi felicidad. La apropiación de mi posibilidad fundamental, el cabal
clllilplimiento de mi "ethos" -hablo desde el punto de vista intramundano-,
se me presenta como mi obra humana, por excelencia; como la feliz realización de mi proyecto preferido.
Pero el hombre, envuelto por la realidad entera, se perfecciona con lo
otros hombres. Me hago, éticamente 1 con los demás. Les ayudo y me ayudan. o estoy puesto en sociedad por fuerzas extrañas ajenas a mi naturaleza. Mi dimensión social advierte la interdependencia de bien y bien común.
uun bien es común precisamente por ser bien, y un bien que no sea común
-apunta certeramente Adollo Muñoz Alonso-, no es siquiera un bien".ª
Ante todo, habría que decir que eJ bien común no se integra con pedazos
soldados del bien personal, con desperdicios del bien de cada persona. Hasta
cierto punto no carece de razón Muñoz Alonso al a.segurar que "la frase
bien común es el bien de la persona humana en cuanto persona social". 1
Pensamos nosotros, sin embargo, que la palabra "común" resulta muy conveniente para dar a entender que el esfuerzo y el disfrute del bien ha de
• Adolfo Muñoz. Alonso: El bien común dt los españoles, pág. 15, Editorial Euroamfoca.
' Opus cil., págs. 16 y 17.

compartirse justamente. Si el hombre no se basta individualmente, el bien
común le salva en su coexistencia y le ennoblece personalmente. Antes que
la sociedad exija a las personas su contribución al bien común1 ya las personas mismas, por serlo, se Jo están exigiendo. Quiero decir con ello que el
bien común es la forma de ser del bien humano en cuanto el hombre vive
en comunidad.
La idea del bien común orienta y define la vida de relación. El orden social realiza el "bonum integraliter" a través del derecho y la organizaci?n
política. "Bonum integraJiter" que está constituido por cl "bonum essent1aliter" (desenvolvimiento intelectual y moral y recepción de la cultura) Y el
"bonum instrumentaliter" (medios naturales necesarios para la subsistencia).
La paz, la virtud para el alma, Ja cultura y la abundancia necesaria para
el mantenimiento y desenvolvimiento de nuestra vida corporal, son los cuatro fines positivos que ha de cumplir la acci6n de gobierno para realizar el
bien común. Entre el bien común y los bienes particulares no existe una
diferencia puramente cuantitativa, sino la diferencia esencial que existe entre
el bien del todo y el bien aislado de cada una de sus partes. Cualitativamente, el bien común tiene rasgos que le caracterizan y le distinguen de lo
bienes particulares: universalidad, plasticidad, dinamicidad. Y aún podría
singularizarse por ser coparticipable, redistribuibl~ y jerárquico.
.
Aunque temporal por naturaleza, el bien comun está estrechamente vinculado con el fin eterno de la persona. Tiene el hombre un fin último cuya
consecuencia, si bien depende exclusivamente de la persona, debe propiciai:5e
o favorecerse mediante el bien 2úblico temporal. Por eso Santo Tomás afirma: "El que busca el bien común de la sociedad, consiguientemente busca
también su propio bien". 8 Racionalmente no existe -ni puede existir- conflicto entre las exigencias del bien personal y los del bien común. El bien
común aportado se traduce en bien común distribuido, puesto que el hombre
es relativamente para la sociedad, en tanto que la sociedad es absolutamente
para el hombre.

• Santo Tomás: Sum. Theo/. II-Il, 47, a. 10, ad. 2.

23

22

•

�CO SIDERACIO ES SOBRE ALGUNOS PASAJES DE LA OBRA
"AS1 HABLABA ZARATUSTRA" DE FEDERICO NIETZSOHE
LIC. JORGE MoNTJ::M.AYOR SALAZAR

Universidad de Nuevo León

...

FEDERICO NIETZSCHE OCUPA EN LA FILOSOFÍA del presente siglo, un lugar de
señalada importancia. Dentro del panorama histórico-filosófico, su meditar
se proyecta informando nuevos horizontes y variadas perspectivas. Es su genio, el de un enviado que pone en convulsión la conciencia del sujeto ante
lo aceptado y existente. Su filosofía es la filosofía de la inquietud, del sufrimiento, de la pugna, de la oposición a los viejos cánones y formas de obrar
de la humanidad. Su teoría no puede sustraerse del concepto que tiene del
hombre y de la existencia. Esta es, para Nietzsche, el despliegue de actividad humana en aras del superhombre. Superhombre es realización plenaria
del sujeto en el sentido de la tierra.
El tema de la moral es preocupación que no deja de brillar en la filosofía
de este pensador de nuestro tiempo. La moral de Nietzsche aparece con postura severa y agresiva. El contenido de su mensaje moral no se conoce ni
se practica. Ello -según él- ha gestado a un hombre repugnante: lúpócrita y falso, raquítico y poltrón. El cree tener un sentido renovado de la
moralidad y quiere decir la manera de realizarlo. Su rnisión es la de un transmutador de valores. Frente a los viejos y paralizantes valores, presenta los
nuevos índices de valor, que habrán de informar un diverso actuar de la
humanidad. En oposición al "deber ser" exalta el "yo quieto". Considera,
monstruo destructor de la realización humana, a aquél, y a éste -el "yo quiero" - expresión de una voluntad potente y decidida, que va en camino ascendente de superación.
La moralidad se da en aquellos que practicando: el esfuerzo, la lucha, la
voluntad de dominio, la vida azarosa, la constancia en su potencia vital; orientan su empeño en la creación del superhombre. El hombre debe ser: amo
y señor de su circunstancia. La debilidad, la compasión, el sufrimiento ano-

25

�nadado, la misericordia, la consideración, la piedad; son, entr otros -para
Nietzsche- antivalores que inhiben al hombre en el ejercicio de una voluntad plena y dominante. La acci6n de la voluntad, en el sentido de realización, debe expresarse sin ningún condicionamiento. Todo obstáculo a la
determinación personal es, en la moral nietzscheana, motivo de crítica y

fido, los antivalores y otros decisi\'os e interesantes temas que habrán de to-

ataque.
Nietzsche, enjuicia toda moral sacada de lo datos de la naturaleza o de
las indagaciones y sutilezas de la especulación. Se tiene que tener un concepto
de la vida que informe la actitud moral. La vida para Federico iet.zsche
es lucha en la que el hombre participa. En !la se exige entereza y energía.
Esta obligación, de desplegar una acción vencedora, requiere, según él, una
cierta dosis de malicia y de crueldad. Las im·encioncs del " píritu puro" y
del "bien", son consideradas como dogmatismo en agonía. La filosofía nietzscheana, r pecto al tema de la moral, e encontrar una región, en donde Ja
conducta humana escape, n su expresión, "más allá del bien y del mal".
Bien y mal no parecen tener más relación, que la de permitir, en un caso
óptimamente y en otro de manera acicateada, la realización humana. i.ientras el bien es el conjunto de condiciones propicias para dicho fin, el mal es
aquello que sirve de acicate a la superación y el vencimiento.
En ietz.sche se adnerte un ataque reiterado a la Moral que no puede
asimilar y que desprecia. in embargo, y aquí se da un aspecto parad6jico,
1etzsche --destructor de la Moralidad- pregona una nueva moral con fe
inaudita. La libertad, el esfuerzo y la voluntad son potentes dinamismos en
Ja creencia moral. El hombre debe ajustar sus accion a una tarea de supe-

ietzsche, en esta parte de su obra. hace resaltar el tema de la muert .
El -~echo de l~ muerte representa para él un acontecer d má.'Ultla significac10~. u acbtud, ante ella, no es la del hombr superficial, sino Ja del
consciente y responsable. Har, en la muerte, un sentido de trascendencia
qu~ no ~~ede e:adirse o escamotearse. El superficial es aquel que no ha
sabido vtvir a tiempo; el que ba desaprovecha.do su vida en lo intrascendente, ?ejando escapar lo primordial de la existencia. "Morir a tiempo" es
~tencia que en bo~ de ~aratustra se da como mensaje y como preocupac10~. S6lo P°?;á monr a ttempo el que haya sabido "vidr a tiempo". Esta
última expresion reclama adecuación de la vida al cumplimiento de u tarea.
Ante el . drama de _la muerte, considerado tomo el de mayor importanC'ia,
caben diversas constderaciones. Para Zaratu tra, la muerte debe ser una fies!:1'• un consagra.miento, un triunfo de la realización personal, una victoria.
Yo os muestro la muerte que consagra, la muerte que es un aguij6n y una
promesa para los vivientes. Quien e realiza enteramente muere de su muerte, victorioso, triunfante, rodeado de los que esperan y prometen". 1 El hombre superior debe testimoniarse en Ja muerte y en el combate de la vida.

ración y logro personal.
A.sí hablaba Zaratustra, es considerada como una obra de aportación. De
su texto, plasmado por un maestro del estilo, se de prenden: Luminosas concepciones, implacables criticas, grandes genialidades )' sobre todo lo testimonios de una personalidad, enigmática y profunda, signada por el dolor y el
ufrimiento, por el ansia de trascender, por
deseo de vencer la imperfección
humana, por eJ afán de superar el imponente problema de la nada.

el

Los pasajes es ogidos para hacer el presente trabajo, de exposici6n y comentario, se localizan en la primera y segunda parte del poema y son los
siguientes: De la muerte voluntaria; de la virtud dadivosa; el niño del e pejo; de las islas bienaventuradas; de los misericordiosos· la vi i6n y el eni ma; de la aventura no buscada; antes de safu el sol; de la virtud que humilla;
en el monte de los olivos. En ell se perfilan los conceptos y las ideas de
ietzsche, sobre: La aceptación y el sentido de la muerte, la trascendencia;
la vida como ofrenda, la vocación a la alegría, el tiempo, la eternidad, la
voluntad de dominio, el eterno retorno, los valores del sufrimiento y el sacri-

26

carse en el momento oportuno.

De la muerte voluntaria.

Zaratustra hace un elogio de la muerte voluntaria. Critica toda actitud
discordante. os dice: "aborrecible vuestra gesticulante muerte, que avanza
arrastrándose como un ladrón y que, sin embargo, viene como dueña. Os
hago eJ elogio de mi muerte: de la muerte voluntaria, que ,iene a mí porque yo quiero". 2
El tiempo adquiere sentido por su relación con la vida. "Todos cuanto
buscan la gloria deben, en momento oportuno, despedirse del honor y practicar el ~cil arte de marcharse a tiempo . .. También hay manzanas agria,
cuyo destino es esperar hasta el último dfa del otoño. Y llegan a hacerse al
uúsmo tiempo maduras, amarillas y arru adas. El corazón es lo que enve~ece primero en algunos; en otros, el espíritu. Y algunos son ya viejos en su
Juventud".ª La obra humana se realiza en el ámbito pacía-temporal de la
existencia. En la realización de este quehacer el hombre compromete su li1 • iet:zsche, Federico, Asl hablaba Z1rratustra,
(Biblioteca EDAF No. 14), S/T,
Ed. E.O .•. F., Madrid, 1964, p. 70.
• lbid., p. 71.
1 Ibídem.

27

�bertad y su responsabilidad. La autenticidad humana se hará más evidente
en la medida en que se despliegue un ejercicio pleno de la libertad personal.
A los de "vida malograda", Zaratustra los incita a probar el triunfo ante

la muerte. De ellos dice: '1Jn gusano venenoso les roe el corazón". La cobardía, la indiferencia, el apocamiento, la falta de empuje y valentía los ha
puesto en la vergonzosa situación en que se encuentran. Sus frutos son: la
podredumbre y lo agusanado. Una tempestad se hace necesaria para limpiar
semejante suciedad. Los predicadores de la muerte zaratústrica harán sacudir el árbol de la vida. "¿ Predicáis la paciencia para todo lo que es terrestre? ¡ Quien tiene demasiada paciencia con vosotros es lo terrestre, blasfemos!" ♦
Para Zaratustra la vida y la muerte no se malogran si se da una entrega del
hombre al devenir de lo terrestre. "¡ Que vuestra muerte no sea una blasfemia contra el hombre y la tierra!, ¡ oh amigos míos! Tal es la gracia que
imploro de la miel de vue tra alma. ¡ Que en vuestra agonía, \'Uestro espíritu
y vuestra virtud lancen un último resplandor, como crepúsculo que inflama
la tierra! Si no, vuestra muerte os habrá malogrado".~ Zaratustra propone
una forma de morir, la de él "Quiero retomar a la tierra para encontrar
un reposo en la que me ha engendrado". 6 Esta meta, por alcanzar, la señala
a todos sus disdpuJos. Con la muerte el hombre queda sujeto a la ley del
eterno retomo. Lo que más teme Nietzsche, en su obra, es caer en cl nihilismo, quizá por ello, recurra a conceptos imprecisos al menos para su lector.

De la virtud dadivosa.
Zaratustra, despedido y obsequiado por sus discípulos, les dice que le dejen
solo, pues es amigo d las marchas solitarias. El regalo consistía en "un bastón
cuyo puño de oro representaba una serpiente enroscada alrededor del sol".
La materia áurea del objeto le mueve a discurrir sobre el valor del metal
y a relacionarlo con los valore del hombre. "únicamente como símbolo de
la más alta virtud alcanzó el oro el valor máximo. Brillante como el oro
es la mirada de quien da. . . La virtud máxima es la virtud que da ... Discípulos míos: vosotros aspiráis, como yo, a la virtud dadivo a . . . Tenéis sed de
transformaros vosotros mismos, en ofrendas y regalos. Por eso tenéis sed de
acumular todas las riquezas en vuestras almas. Vuestra alma es insaciable para
de ar los tesoros y las joyas, porque vuestra virtud es insaciable en ansia de
dar. Vosotros forzáis a todas las cosas a aproximarse y a penetrar en vosotros, con el fin de que renazcan de vuestro manantial, como los dones de
'

ietzschc, Federico, op. cit., pp. 71-72.

• Ibid., p. 72.

' lbidem.

28

vuestro amor''.1 Zaratustra, reconoce la importancia del valor amor al qu
considera como el más elevado e integrador. "Es indispensable que tal amor
dadivoso se baga el pirata de todos los valores".ª La más alta de las virtudes
es la de darse y entregarse. Hay una ed de transformación en la actitud
amorosa. La riqueza piritual flu)'e y refluye en función del amor. En el
amor hay un cierto egoísmo, a éste, Zaratustra lo llama "sano y sagrado" en
opo ·ción a otro egoísmo "harto pobre y famélico". Este último es el egoísmo
enfermo. "Observa con ojos de ladrón todo lo que reluce. Mide con la avidez
del hambre a quien tiene abundancia para comer, y se arrastra siempre alrededor de la me a del dadivoso. Tal envidia es el grito de la nfermedad
la voz de una oculta degeneración. En este egoísmo, la em,;dia que incita
a robar revela un cuerpo enfermo".'

En el auténtico amor se da un interés por el bien del ser amado. Se advierte, en el alma, un correlato entre la insaciabilidad i:iel e píritu por obtener y por dar y ofrecerse. Mientras la persona del ser amoroso rebosa vida
interior, la acción del e oísta se muestra raqwtica y sombría. El egoísta se
retuerce en sus deficiencias, vicio e imperfecciones. FJ hombre superior agranda su talla en la cabal realización de su amor. El a.mor diri e y orienta la
vida del hombre. Absoluto y esencial es el testimonio del amor. La actitud
amorosa es una virtud y en la posesión de ·irtudes se acrecienta el poder
humano de realizarse.
El egoísmo nietzscheano es considerado por Eugen Fink como: "El egoísmo rico 1 el egoísmo que se prodiga, que no quiere conservarse a sí mismo
sino que quiere siempre transfonnarse en una vida más rica, más plena, más
poderosa, en una vida que rebose y que dé a otros de su riqueza, este impulso de la vida humana hacia un poder más alto y superior, la vida creciente, ascendente, esta búsqueda de sí en autosuperaciones y autodominios
siempre nuevos es la verdadera forma de ser del hombre liberado ... " 10
Nietzsche, pregona, a través de Zaratustra, la empresa del espíritu elevado.
Esfuerzo y poderío son atributo que deben darse en las acciones del hombre superior. La vida le reclama, alcanzar la cumbre de un máximo desarrollo. El peligro de no lograrlo exige una conducta, vigilante y atenta. que
venza los obstáculos al logro de tal fin. La meta es la altura y para Uegar
a ella es necesario que el alma desborde de riqueza y capacidad. ' Cuando
el alma dadivosa está ausente caemos en la degeneración. uestro camino
' Nietzsche, Federico, op. cit., p. 73.
• lbidtm.
• ietzsche, F., op. cit., pp. 73-74.
1• Fink, Eugen, La /i/0.10/Ea d• Ni,lzsch,, Tr. Andr~s-Pedro Sánchez Pascual, Ed.
Alianza Editorial, Madrid, 1966, p. 103.

29

�se dirige hacia las alturas, de la especie a la superespecie". 11 Las virtudes
son para Zaratustra los símbolos de elevación a la superespecie. "Nuestro
sentido se eleva hacia las alturas. Así se convierte en el símbolo de nuestro
cuerpo, el símbolo de una elevación. Los símbolos de estas elevaciones llevan
los nombres de las virtudes". 12 El cuerpo es el escenario en donde la vida
del espíritu se hace presente.
La virtud debe alcanzarse en el empeño y la dedicación. "Cuando vosotros
mismos os eleváis por encima de la alabanza y de la censura, y cuando vuestra voluntad, la voluntad de un hombre que ama, quiere dirigir todas las
cosas, ahí está el origen de vuestra virtud. Cuando despreciáis lo que es
agradable: el lecho blando; y cuando para reposar, nunca os consideráis lo
suficientemente lejos de la molicie, ahí e tá el origen de vuestra virtud".13
No ignora lo agradable pero ama la dureza. Preconiza una vida dura templada por los rigores.
Haciendo breve silencio, Zaratustra; recordó a sus discípulos, su fidelidad
a la tierra. "¡ Permaneced fieles a la tierra, hermanos míos, con todo el poder de vuestra virtud! ¡ Que sirvan al sentido de la tierra vuestro amor y
vuestro conocimiento! Os lo suplico y os lo encarezco. ¡ No dejéis \·olar a
vuestra virtud lejos de las coas terrestres!.. . ¡ Ay! ¡ Hubo siempre tanta
virtud extraviada!... ¡ Devolved a la tierra, como yo lo hago, la virtud extraviada! ¡ Sí, devolvedla al cuerpo y a la vida a fin de que proporcione a
la tierra su sentido, un sentido humano!" 14 El espíritu y la virtud deben
realizarse en función del amor a la tierra. En seguida, Zaratustra, lamenta
la postura de heredero que el hombre tiene. ''Es peligroso ser heredero. Palmo
a palmo todavía luchamos con el gigante azar y hasta impera la sinrazón
sobre toda la humanidad".ia El hombre soporta una herencia -valorativaque Nietzsche pretende transmutar.
La exigencia de una nueva axiología y las posibilidades de realización del
"sí-mismo", le llevan a delirar sobre las potencias vitales del ser humano.
Hay que renunciar a la herencia de siglos. Es menester pregonar y realizar
la virtud terrenal. Cree señalar nuevo y orientadores caminos a sus discípulos. El saber y el trabajo cientüico purifican y elevan el cuerpo. "Debéis
ser creadores", creadores de nuevos valores. Creador es eJ que transfonna
su existencia. "La idea básica es ahora la doctrina de la voluntad de poder.
Pero ésta no se introduce de repente; ietzsche no salta a una idea nueva.
La deduce de lo anterior. El hombre transformado, el hombre hecho niño,
n Nietzsche, Federico, op, cit., p. 74.
lbidem.
11 Ibide.m.
" ietzsche, F., op. cit., p. 75.
10 lbidem.
12

30

es el creador. El es el hombre auténtico, el hombre esencial. Naturalmente,
el 'creador' no significa el hombre de trabajo, smo el hombre que juega creando, que dicta valores, que posee una voluntad grande, que se marca una
meta, que se aventura a trazar un nuevo proyecto. Para el creador no existe
un mundo ya listo y lleno de sentido al que ajustarse sin más. Se relaciona
de manera originaria con todas las cosas, renue,·a todos los criterios y todas
las estimaciones, establece una vida humana nueva en su integridad, existe
'históricamente', en el sentido más alto de esta palabra, es decir, creando''. 16
En la concepción niei:7.scheana el mundo y el hombre mismo son algo que
todavía no está descubierto. Es necesario que se les descubra. Que se realice
en ellos el sentido de la existencia material. Cuando esto suceda la presencia
del superhombre estará más próxima que nunca; dejará de ser un fantasma,
para convertirse en una realidad. Se avizora una iluminada esperanza. "Ha
de llegar el ella en que la tierra será un lugar de salud. ¡ Ya la envuelve
un nuevo aroma de salvación y esperanza!" 17
Zatatustra invita a sus discípulos a alejarse de él y a encontrarse a sí
mismos. "Poco agradecimiento se tiene para un maestro cuando siempre se
permanece discípulo" .18 Les habla entusiasmado en el gran medioclla que
habrá de llegar y que les unirá en la máxima aspiración: el superhombre.
"El gran mediodía será cuando el hombre se encuentre a mitad de camino
entre el anima] y el superhombre y celebre como su esperanza suprema su
marcha hacia un nuevo mañana. Entonces el hombre bendecirá su ocaso,
porque tras él ha de surgir una nueva aurora y el sol de su conocimiento
llegará a1 mediodía".19

El niño del espejo.
En .El niño del espejo, Nietzsche nos habla del regreso de Zaratustra a
la montaña. Al igual que un sembrador que una vez arrojada Ja semilla se
retira a esperar el fruto, Zaratustra, piensa que quizá pudo dar más de lo
mucho que puede darles a sus discípulos. "Nada hay tan difícil como cerrar con amor la mano abierta y avergonzarse de dar".!!º Un día, Zaratustra, se levanta sobresaltado pues ha visto en sueños a un niño que le muestra un espejo para que se contemple. En el espejo no ha visto su rostro, sino
la imagen del demonio. Tratando de interpretar la imagen reflejada, sos"' Fink, Eugen, op. cit., p. 105.
Nietzsche, Federico, op. cit., p. 76.
,. lbia,m.
" Nietzsche, Federico, op. cit., p. 77.
'"Ibid,m.

11

31

�pecha que su doctrina está en peligro de ser afectada por sus enemigos. ' La
mala hierba pretende ser trigo". 21 Su preocupación es la de un visionario.
Su personalidad se exalta. Su pensamiento se proyecta con la energía y vitalidad de una fuerza cósmica. "Como un torrente desborda de impaciencia
mi amor". El amor a su doctrina le hace sentirse más angustiado. "Mi alma
se agita en los valles, abandonando la silenciosas montañas y las borrascas
del dolor. . . Todo yo me he convertido en una boca, en el bramido de un
río que cae desde las altas peñas. Quiero hacer caer mis palabras sobre los
valles. . . Hay en mi un lago, un lago solitario, ¡ pero el torrente de mi amor
lo arrastra con él hacia el llano, hacia el mar ... Cual grito de júbilo pasaré
sobre los anchos mares hasta encontrar las islas bienaventuradas donde residen mis amigos ... " 22 Respecto de sus enemigos que pretenden perjudicarle
él arguye: ''Yo quiero que mis enemigos se imaginen que es el espíritu del
mal el que desata su furia por encima de sus cabezas".23 Es el momento del
le6n. El momento de la salvaje sabiduría. "Mi salvaje sabiduría ha sido fecundada sobre las montañas solitarias. . . ¡ Ella quisiera depositar lo más
caro que posee, amigos mios, sobre el blando césped de vuestros corazones:
sobre vuestro amor!" 2•

De las islas bienaventuradas.
Zaratustra, habla de sus enseñanzas. "Cual higos maduros caen sobre vosotros mis enseñanzas. . . Os he enseñado a decir: superhombre. . . ¡ Quizá no
lleguéis a serlos vosotros mismos, hermanos míos! Pero, vosotros podríais
transformaros en padres y ascendientes del superhombre. ¡ Que sea vuestra
mejor creación!" 15
Para Federico ietzsche la misión del hombre es la de ser un gran transformador. "Lo que 11amáis mundo ¡ habéis de crearlo!; ¡ debe ser vuestra
rat.ón, westra imagen; vuestra voluntad y westro amor! ¡ Y esto será verdaderamente vuestra felicidad, vosotros que buscáis el conocimiento! ... Crear:
ésta es la gran liberación del dolor y el consuelo de la vida. Muchos dolores
y muchas metamorfosis son indispensables para que nazca el creador. . . éste
es el destino que quiere mi voluntad". 28 ietzsche apunta una doctrina de
la voluntad y la libertad. Desliga el querer humano de todo imperativo ca" Ibídem.
22
'ietuche,
" Nietzsche,
14 lbidem.
"" 'ietzsche,
• 'ietzsche,

32

F., op. cit., pp. 78-79.
F., op. cit., p. 79.

tegórico. El ñorío de la voluntad se da en relación a las posibilidad del
propio "quiero". "Todos mis sentimientos . ufren en mí y t' tán pri.'lionero..
Pero mi querer llega siempre como liberador y mensajero di! alegría. El querer liberta: esta es la verdadera doctrina de la oluntad y la libertad" .2 ;
Zaratustra-Nietzsche tiene alegría de engendrar y d llegar a r. La idea del
superhombre, aunque en SQmbras, le ha prendado por u belleza.
Eugen Fink; comentando lo anterior, nos dice: "La imagen del superhombre permanece por el momento indeterminada. Pero Nict:7.sche traw una
línea de aproximación a él al caracterizar ciertas forma previas y ciertos prccw-sores de ese hombre perfecto y sano al que ha denominado superhombre.
Este va siendo a í determinado indirectamente sólo p&lt;&gt;r referencias ... El
hombre como puente hacia el superhombre. se da en aquellos precursores
que Nietzsche menciona: los grandes despreciadores, los que se ofrendan a
la tieJTa, los conocedores, lo trabajadores e inventorrs, los que aman su virtud y sucumben con ella, los pródigos de alma, los pudorosos de la felicidad
los que castigan a su dios, los de alma profunda, los muy rico , los spfritu
libres. Por así decirlo, ietzsche liba la mi I de múltiples flores raras del
jardín humano. En todos los prerursores se encama y prefigura el sup rhombre. Pero lo que en tales tipos se encuentra desparramarlo. en rl está
todo junto ... " 28

DP los misericordiosos.
Zaratustra no simpatiza con lo. misericordiosos que buscan la beatitud n
su piedad. " i es menester que yo sea misericordioso, por lo menos no rleseo
que se diga que lo soy". 2° Cuando se obra mejor el hombre se regocija. Una
profunda alegría le aviva y fortalece. "Cuando aprendamos a regocijamos
mejor, olvidaremos entonces hacer el mal a los demás e inventar dolores".
Zaratustra sabe "dar, en amigo, a los amigos ... Recojan por sí mismos el
fruto de mi árbol los extraííos y los pobres: C'sto es menos humillante para
ellos". Hay que saber ofrecer y dar sin producir ultrajes n quien recibe d
beneficio. El hombre noble el be imponl'rse la obligaci6n de no humillar a
los demás.
Los pensamientos mciquinos y las malas acciones son vicios que postran
al hombre. "La mala acción es como tma í1kera: desazona, irrita y hace
erupción; se expresa francamente. 'He aquí: soy una cnfcnnedad'.
í se
expresa la mala acción: ésta es su franquen . . . el prnsamirnto ruin es par 'ietzsche, 'F., op. cit., p. 81.
" Fink, Euge.n, op. cit., p. 98.
" icruche, F ., op. cit. p. 82.

n

F., op. cit., pp. 79-80.
F., op. cit., pp. 80-81.

33
lt3

�ciclo al hombre: se sustrae., se oculta y no quiere estar en ninguna parte,
hasta que todo e.l cuerpo queda roído y marclútado por lo pequeños
hongos" .80
,
"Hay quienes llegan a haccrs transparentes para no otros; pero todav1a
· " : 31 I-lay
no es esta una razón para que podamos penetrar en us des1·gr1~0
en la persona un ámbito de intimidad intransfcl"ihle. La comumc~c16n c~n
' debe darse ron finne1.a y ami tad. El respeto y aprecio propio
1os d emas
"
. ., "Y
deben ser el punto de partida para el trato ~on . los pr,óximo .
o m
ofrezco a mi amor y a mi prójimo como a mi m1SID0, as, hablan todos los
creadores. y sin embargo, todos los creador son duros".12 1 amigo hay
que brindarle la ayuda que l sea útil y necesaria.

La visi6n y el enigma.
Embarcado, rumbo a su tierra, Zaratustra mueve -con su presencia- e)
interes de los pasajeros que curiosamente buscan su palabra. El escuchar ~arraciones extraordinarias, que frecuentemente
cuentan en los ~ viajes, y el saber la misión de aqu 1 barco, destinado a naveg:U- por 1_gnot~s Y
misteriosos lugares, le mueven a hablar, después de dos_ dí~ de silencio Y
de tristeza. u espíritu está siempre alerta a la aventura tnqwetante.
Su voz, tonificada por el ambiente de aquellos que ~~ la cmbai:cación le
acompafi.an, pronuncia pausada y profundamente la v1SJ6n del enigma que
ha · to }a visión del más solitario. Su auditorio se compone de aventureros
VlS ,
·1 1
'
l
y audaces ploradores. En cllos advierte los valores. que a e e ~rman: a
astucia. la bwqueda ebria de mpresa, la inconfonmdad y rcbcldta ante los
caminos rutinarios.
Irucia la narración de la visión dici •ndo: "Ultimamente he _atravesado el
pálido cr-epú ulo con semblant duro y ombrío y c~n los l~b10s a~retados.
M' de un sol se me ha ocultado. Un sendero que sub1a con insolencia a traYé~de montones de escombros, un s ndero perverso y solitario que ya no
quería ni hierba ni matorrales, un s~ndero de la mon~?ª gritaba ~~jo el
reto de mis pies. Caminando, mudos, sobre el b~lór_1 crujir de los gutJarr~s,
aplastando la piedra que los hacía resbalar, m,s pies p~gnaba_n por s_ub1r.
Más alto resistiendo al píritu que los atraía hacia abaJo, hacta el abismo,
·
·
al espíritu' de pesadez, mi demonio y cnermgo
mortal" .:u El c~nnno_
proy_ectado hacia el futuro e incierto, sombrío y duro. El sendero ex1 tenc1al extge
~
12

11
11

34

íetzsthe, F., op. cit., p. 83.
Ibídem.
"icmche, F., op. cit., p. 84.
Nietzsche, F., op. cit., pp. 142-143.

del hombr seriedad y cuidado. La vida debe ascender en su camino por la
existencia. Zaratustra lo hace sobre una ruta inquietante y solitaria. Los guijarros del camino hacen lo suyo para dificultar la marcha hacia la elevación.
La realización de la existencia encuentra reiteradamente, obstáculos metafóricamente señalados en este pasaje de la obra nietzscheana. A pesar de
todas las contingencias los pi de Zaratustra iguen su camino. El espíritu de
pesadez susurraba en tono burlón razones que turban la mente del sabio:
"¡ Oh Zaratustra, has arrojado muy lejos la piedra ... ; pero ella volverá a
caer sobre ti!" o haciendo caso de esto, Zaratustra nos dice: "Subi, subí
más, soñando y pensando; pero todo me oprimía. Me asemejaba a un enfermo a quien fatiga la esperanza e.le su sufrimiento y que una pesadilla despierta de su primer sueño. Pero en mí hay algo que yo llamo valor: es lo
que, hasta hoy, ha hecho callar en mí toda protesta". 86 La esperanza es vista
no como paz beaillica sino coino preocupación. La angustia se hace presente
mientras no se alcanza lo deseado. El valor, nutre su esperanza de realización. Lo mueve a tratar de alcanzar la superación a ]a que aspira. Podrá
lograrlo si vence las dudas que el espíritu de pesadez, pretende imponerle.
Zaratustra, valor en mano, se enfrenta al malsano ataque de ese ser, enviado del abismo, que se le muestra extrañamente compuesto: mitad enano
y mitad topo, paralizado y paralizador. Su oposición se inicia con la consideración que hace respecto del valor y el dolor humano. lmpulsador, éste
último, de muchas de las grandes cosas que el hombre ha realizado en su
esforzada existencia. La voz del sabio resuena disyuntivamente y se escucha:
"¡ Enano! ¡ Uno de nosotros dos debe desaparecer: tú o yo! Porque el valor
es e.l mejor matador1 el valor que ataca; pues en todo ataque hay un alarde.
El animal más valeroso es el hombre: por eso ha vencido a todos los animales. Al son de su alarde ha dominado todos los dolores; mas el dolor humano es el dolor más profundo". 35 La vida es, para Zaratustra, riesgo, peligro, abismo que el valor humano debe vencer. "¡ O yo, o tú! Pero yo soy
el más fuerte de los dos. . . ¡ Tú no conoc mi más profundo pensamiento!
¡ Ese no sabrías llevarlo! Ocurrió entences que el enano saltó de mis hombros, lo que me alivió de su p so. . . Pero en el lugar donde nos habíamos
detenido se hallaba, como por casualidad, un pórtico. ¡ Mira este pórtico,
enano!, dije. Tiene dos ro tros. Aquí e reúnen dos caminos; nadie los ha
recorrido hasta ahora totalmente. Esta larga calle que desciende, esta calle
se prolonga durante una eternidad. Y e ta larga calle que sube cs ... otra
eternidad. Estos caminos se contradicen, chocan el uno contra el otro, y es
11

Nietzsche, Federico, op, cit .. p. 143.

• Ibid1m.

35

�aquí en este pónico donde se reúnen. El nombre dd pórti o aparece gra.
llama .uutante ." ze
hado~ en un f ronttS:
.
Eugen Fink considerando el ntido del espíritu d la pesadez, nos dice
en su obra: • El e píritu de la pesadez anula todo pro1ecto_ y lo hace descender La visión del abismo del tiempo y, en consecuencia, de la caducidad de todos los pro~tos produ un efecto parafuador produce 'vé~o'
al pensador que piensa las upremas posibilidades _del homb . . A _la vJSta
de) tiempo infinito JC hace rnanifi to que todo senudo
un smsenudo que
todo riesgo
inútil· toda grandeza se vu Jv aq~í . pequeña. ~ . ~íritu de
la pesadez que aquí
conceb!do como el, c:~nocmuento de la. mf~tud del
tiempo, impide que la existencia salga autcnticamente al espacio abierto de
Ja amplitud cósmica. La infinitud vacía nos repele.
' como la fuerza de la
pesadez, de la gravedad, agota, consu~e y, .en úl~ma instanc~: anula toda
fuerza finita d l que arroja algo hacia arnba, asa hace tamba n la fuerza
infinita del tiempo con todas las fuerzas finitas de autosu)X'racion . humanas que transcurren dentro d su cauce•• .r ·

La obra humana se hace en el tiempo. El tiempo
conjunto de instantes
e donde 1 hombre habrá de decidir la \·Ía de desarrollo vital qu prefiera.
E~ instante es ese momento invitativo en que debe de deddine lo que
desea. uperación o retrae . legria o pesimismo. Ralización o soj~amiento. Cabe .señalar por otra parte, que la elevación del hombre, en el plano
e · tendal no 1 libera de soportar las tentaciones del "e píritu d la pesadez". ¡
ta! debe ser Ja actitud del hombre ante la indiferencia, la abulia
la ociosidad, la poltronería, la inseguridad, el temor y todo aqu 11? que en
la axiología nietzscheana, constituya un antivalor. Toda sug rencia tentadora debe ser rechazada con decisión y entercu.

El instante representa y constituye - ~ a ietzschc- parte de un tiempo
eterno qu n precede y qu nos trasci nde. Antes y después de nosotros ~1
tiempo ha sido y será et rno. "Desde te pórtico del momento re~rna hacia
atrás una larga y eterna caUe. Detr' de nosotros hay una eternidad. Todo
lo que es capaz de correr, ¿no debe haber recorrido ya
calle? Todo lo
que puede suceder ¿ no debe ya haber ucedido acontecido. _pasado?
si
todo lo que , ha ·do ya. . . E te pórtico, ¿ no debe tambaen haber ado
antes de ahora? Y todas las e, ¿ no están condenadas de tal manera qu_
• te instante atrae en pos de sí a todas las cosas del porvenir? Por cons~capaz d correr, ¿ no d be seguir
gw·ente... , también a él. Todo Jo qu
.
,.. . . ¿no
.
e
por segunda \'el esta larga ruta que
1enda
J)n'C'lSO acaso, qu
todos hayamos sido ya aquí? ¿ o debemos nosotros vol r y correr nueva-

V:

' ietzlfh , Frderi , op. cit ., p. 111.
"' Fink, Eugl'n, op. cit., p. 122.

•

mente por e ta calle que allC'iendc ant nosotros, por ta lar a · Ut brc
calle? ¿ o es preciso que etemalmcnte retomemos?"
presentan, en lo
rito, aspect
fundamentalc del esquema ni tzsrheano sobre el eterno
retomo.
Voluntad de poder y eterno retomo son ideas que st' hallan cntrdazaclas
en te apartado: 'De la visión y d I cni •ma". La \'Oluntad de dominio
plasma en la intención y acción de ontinuar el camino de la vida. La \·ida
be r orientada ha ia el acabamiento de las aspiracionc humanas. en el
contorno de lo cósmico.
xalta la pott"n ia vital d la naturalt"Za. El eterno
retomo plantea el problema d la infinitud del tiempo respe to a la existencia finita d 1 hombre. Con esto
crea un gravísimo problema. El sentido trágico de la vida se hace presente )' Zaratu tra
inquieta con sus propi pensamientos. Eu en Fink -indagador y tudioso de Federico ictz •
che- comenta ta cuestión, di iendo: ' o tiene un ntido antinómico
peculiar. El hombre futuro, tal como lo con ibé i tzsche, es un hombre
que quiere con voluntad grande, que
da a • mismo y a los demá • en la
medida que pued una configuración un perfil fijo:
decir. quiere algo
determinado una meta finita. En la medida en qu quiere
to
cluyc
otras coaas. La voluntad
iempre limitación. Pero el que qui
conoc al
mismo tiempo la limitación la finitud de su poder. En su apertura el eterno
retomo conoce el sinsentido último del sentido querido por él. La voluntad
de poder y el eterno retomo tán relacionados por una
traña ontradicci6n por una contradicción que no afecta a su verdad, ino que
precisamente la \' rdad radical de la vida la contradicción de la vida mi ma. La
voluntad
por así decirlo, la fu rza moldeadora que quie una figura·
pero en l retomo el tiempo finito
concebido en su circulación. que traga
y devu I todas la figuras, es concebida la vida que íluye; ésta
ci rra
pre en figuras, pero, por ser lo infinito elimina d nu o tas. El hombre que tá bajo la di iplina
d ir, bajo la educación de las dos verdades
de la voluntad de poder y del eterno retomo
halla determinado por el
pbatos trágico por una duplicación y anta nismo ingula
La voluntad
dé poder qui re forma. El eterno retorno d tr07.a todas las formas. La voluntad de poder proyecta al futuro; el eterno retorno convi rt tod futuro
en repetición y por tanto en pasado.
preciso tenM" en cu nta e ta t nsión antinómica de las doa ideas básicas de ietz1che i se quiert' comprender
la imag n del homb que nos p
nta ... " 111
Fink, por otra parte. señala una aparente contradi dón
pe&lt;'lo de la
eternidad d 1 tiempo. Resulta anta ónko, al caráct r unitario d I tiempo,
• ietzschc, Federico, op. eit., pp. 144 , 145.
• Fink, Eugrn, op. cil., p. 248.

36

37

�hablar de eternidad del pasado y eternidad del futuro. "¿ Dos veces el mismo
tiempo? ¿ o es esto un absurdo? Para Nietzsche-Zaratustra es de aquí de
donde cabal.mente se deduce la doctrina del eterno retorno de lo mismo.
Todas las cosas, todo lo intratemporal, todo lo que transcurre dentro del
tiempo, tiene que haber transcurrido ya siempre y volver a transcurrir una
vez más en el fututo, si es que el tiempo es como pasado y como futuro,
el tiempo total. FJ retomo de lo mismo se basa en la eternidad del curso
del tiempo. Todo tiene que haber existido ya, todo tiene que volver a ser". 0
Comentando el eterno retorno nietzscheano, Fi.11k nos dice: "La idea del
retorno tiene dos aspectos por así decirlo. Se la puede ver preponderantemente desde el pasado o desde el futuro. Si todo lo que ocurre es sólo repetición de lo anterior, entonces también el futuro está fijo, no hace más que
repetir Jo que ya ha sucedido; entonces no hay verdaderamente nada nuevo
bajo el sol. Inmutablemente transcurre el futuro, ya fijado de antemano.
Toda acción, todo atrevimiento es absurdo y vano, pues todo está ya decirudo. Pero también se podría decir a la inversa: Todo está todavía por hacer; tal como nos decidamos ahora, oos decidiremos constantemente en el
futuro; cada instante posee un significado que trasciende la vida individual;
no sólo pone su impronta en el futuro abarcable, sino también en todo futuro
de repeticiones venideras. En el instante reside el centro de gravedad de la
eternidad" .'1
La doctrina del eterno retorno provoca una inquietud crítica en la conciencia del hombre. ¿Qué papel juega él en el giro interminable del tiempo?
¿ De qué manera está comprometido? ¿ Cuál es su sentido y tarea en el camino de la vida? ¿ Trasciende, su ser. la en\'olvente neblina del eternal retomo? Comentando la idea del eterno retorno y la forma de resolver la an- .
gustia que provoca, Fink nos dice: "Cuando Zaratustra había llevado tan
lejos sus interrogativos pensamientos escuchó un grito, y encontró un pa tor
a quien se le había introducido en la garganta una ulcbra. Esto ignifica:
la idea del eterno retomo, simbolizada por la culebra, se desliza, como asco
que produce ahogo, en la boca del hombre; es una idea que produce asfixia.
Si todo· vuelve, entonces, evidentemente, todo impulso del hombre es inútil;
cl camino escarpado hacia el superhombre es una locura absurda, pues entonces retorna también una y otra vez el hombre pequeño y miserable; todo
atrevimiento y toda osadía es en vano. Con más agudeza que lo hacía antes
el espíritu de la pesadez, la idea del retomo contradice ahora a la voluntad
de poder y a la autosuperación de la vida ... Zaratustra le dice al pastor
que muerda la cabeza a la serpiente que está en su boca. Lo hace, y entonces
'" !bid., p. 125.
.,. Fink, Eugen, op. cit., p. 126.

38

tiene lugar una transformación del pastor ... El su~rar, el re istir la idea
del eterno retomo produce la transformación decisiva de la existencia, trae
consigo la transformación de toda seriedad y de toda pesadez en la ligereza,
eo la sobrehumana ligereza de la risa".~ Creo que la superación de la angustia nietzscheana no se logra, auténticamente, en el mero trascender la
idea del eterno retorno.
De la aventura no bu.scada.

Abrumado y enigmático, Zaratustra cruzó el mar. Dominado su dolor se
enfrenta de nuevo a su destino. Solo frente a la naturaleza alaba la felicidad, que en fonna de partículas, baja del cielo a beneficiar a las almas de
la luz. Esperanzas y tareas realizadas hacen vivir en su pensamiento la alegría
del instante feliz. Los hijos de la esperanza no se hallarán espontáneamente.
El sabio Zaratustra predicó las ideas del superhombre, a sus discípulos, para
depositar en ellos el germen ideológico del nuevo hombre. Zaratustra debe
formar a los hijos de su esperanza. "Estoy, pues, en el centro de mi obra,
yendo hacia mis hijos y volviendo de entre ellos; es preciso, que, por sus
hijos, se realice Zaratustra a sí mismo. Porque únicamente se ama desde el
fondo del corazón al hijo propio y a la propia obra; y allí donde existe un
gran amor de sí mismo, es esto signo de fecundidad: esto es lo que he observado. Todavía florecen mis hijos en su primavera, cerca los unos de los
otros, sacudidos al mismo tiempo por el viento: éstos son los árboles de mi
mejor terreno, de mi jardín".º Los hijos de la esperanza zaratústrica deben
de realizarse en la soledad, el orgullo y la prudencia. Flexibilidad en la dureza, firmeza en la voluntad, silenciosidad en la acción, generosidad en el
dar, son rasgos que deben probar la raza y el origen de estos hijos y compañeros
de Zaratustra. Para que todo esto se alcance, el sabio pensador, debe sufrir
y lograrse previamente. Su amor por sus hijos le mueve a ello. Espera el
momento oportuno para obrar en consecuencia. Advierte que su mensaje a
roto las tumbas del quietismo y la indiferencia. Sin embargo, lamenta no
tener la decisión y audacia del león para destruir todo lo que es menester.
El espíritu -entorpecedor- de la pesadez es el responsable de este lamento. o obstante, dice, Ja victoria será la señal de mi triunfo y realizaci6n. El instante es, para Zaratustra, motivo de inquietud, anhelo y preocupación. La empresa que todavía no concluye pero que prosigue animosamente depende del aprovechamiento eficaz y oportuno del instante. Zaratustra se da cuenta que no puede realizarse plenamente, sin que se realicen
., lbidem.

.. Nieusche, Federico, op. cii., p. 147 .

39

�los hijo:. de su aruor, por U sufre y pide a la (elkiclad que contempla,
vaya hacia ello y se ausente de su mirada. fndiferente ante la súplic la
felicidad le invade y le hace feliz. Los rasgos del hombre nietzscheano han
quedado barruntados. El amor del genio y del creador reafirma su presencia
en las m:ís elevadas creaciones del espíritu.

A11to de salir el sol.
V r el conlcnido de e te fragmento. como simpl' desahogo líri o orno
júbilo arrebatado d una alma subyugada por la callada bellt!za del cielo
matutino, sería una interpretación muy errónea -nos dice Eu ene Fink-.
'·Las imá~enes poéticas de Nietzsche son siempr símbolos de su pensar. Lo
que Zaratustra encuentra antes del amanecer es el abi mo de la luz la abierta
y resplandeciente amplitud cósmica, ouranos en su esplendor que hace visibles todas las cosa que se encuentran debajo de él, y la recubr con su
bóveda, y reúne y unifica todo lo disp rso ... El pensador es el hombre abierto al amplio cielo de la luz. La profw1didad d su pensar depende de hasta
qué punto consigu salir y adentrarse en lo abierto ele la luz, que está por
mcima y brilla más allá de toda las co as visibles. . . El ciclo que está por
encima de to&lt;las las cosas en el pacio temporal y 1 tiempo espacial del
mundo. llí donde el mundo - ·1 mundo que otorga espacio y deja tiempos abre al pen ar. allí e1 reino fantasmal d l tra mundo supra n -ible se diluye y la interpretación moral y metafí ica de lo existent e derrumba . . •
lo eterno''. u
Como terno retorno, 1 ti mpo
En la fuerza cósmica del amanecer Zaratustra \"e, la plena identificación
de su filosofía con el mundo d la materialidad . nsible, potente y magnífica.
El sentido de la tierra se aviva en la vivencia d este espectáculo. En él
clan la belleza y Ja :.abicluría. El fenómeno cele te -en cuanto foer1.a cósmica- deja, en Zaratustra, la impresión de er la fuente de la fclkidad.
cepta&lt;lo el tiempo como eternidad y captado su esplendor, la felicidad se
ve explicable n el profeta del superh mb1 e.

De la vi,tud que humilla.
De nuevo en tierra fome, Zaratustra 110 va inmediatamente a la montaña,
donde le e pera su caverna sino que recorre diversos lugare . ''Quería saber qué había ido del hombre durante u ausencia; i había llegado a hau

40

Fink, Eugen, op. cit., pp. 128-129.

cerse más •rancie o más pcquer.a''. 1 ~ Valii!ndose de un lenguaje metafórico,
nos dice con tristeza : ¡ Todo ha llegado a hacerse más pequeño! Por tocias
partes veo puertas más bajas: el que pertenece a mi especie todavía puede
pasar por ellas; pero ¡ es indispensable que se humille! ¡ Oh!, ¿cuándo retornaré a mi patria donde no me sea obli 00 ado humillarme... , humillarme ant
los pequeños? Y Zaratustra suspiró y miró hacia la lejanía" . 16 La e tre hez de
puertas es la condición de concreta realidad, que impone rios ob táculos
al éxito de sus ideas más queridas. Es la limitación y la umisión del hombre
frente a la formas de obrar influidas por la tradición1 que él quiere destruir.
La ausencia de un clima propicio al nuevo orden le irrita y le hace xponer
sus ideas sobre la virtud que humilla. "Camino por entre est pueblo con
el píritu alerta. o me perdonan los hombre que no envidie sus virtudes.
Ladran Lras de mí porque digo: Las gent pequeñas necesitan virLudcs pequeñas ... ¡ Todos hablan ele mí pero nadie piensa ... en rrú !" 47 La crítica
y el temor se aposentan en todas la personas que evaden todo trato con
Zaratustra. '¡ Cuidemos que no nos traiga una epidemia!" ' ¡ lejaos de los
niños ... Ojos como los vuestros queman la almas de los niño ! Cuando
hablo, tosen. Creen que la tos refuta a 1 s fuerte vientos".' El caminante
como se ve, se siente portador de una energía c6 mica que todo vence y
avasalla. Frente a la respuesta de las entes: ' o tenemos tiempo todavía
para Zaratustra''. él expr a: qué importa. Con ideraclo el tiempo como eternidad poco preocupa esta re puesta.
El anunciador del "eterno retomo" no busca la alabanza sino la aceptación, convencida y entu iasta, a u po tura ülosófica. "Aun cuando me glorificasen . . . Su alabanza para mí es w1 cinturón de e pinas; me sigue pinchando aún después de habérmelo quitado. . . Quien alaba parece que devuelve lo que se le ha dado, ¡ p ro en realidad quiere que se le dé más!" •0
La virtud del hombre pequeño es una virLud raquítica, originada en la práctica y ejercicio de una \'ida comodina y enervada. "Tienen la mode lia de
su virtud, porque quieren tener sus comodidades". Esta virtud es la virtud que
hunúlla. 'Constituye un obstáculo para los que tienen prisa' . Ve, en los hombres la presencia de virtudes flacas y dañinas. El engaño y la hipocre la brillan
por doquier. Dominador
servidores someten su existencia, a una valoración hip6crita y endeble. ''La curiosidad d mi mirada se ha desviado hacia
su hipocresía ... En su implicidad, sólo tienen un deseo en el fondo: que
nadie les haga daño. Por eso on corteses para con todo· y les hacen bien.
ietzscbe, Federico, op. cit., p. 153.
•• Ibidem.
'" Ibidem.
·¡etzsche, Federico, op. cit .. p. 154.
" Ibidem.

41

�Pero cobardía· aunqu
le d' el nombre de 'virtud' . . . us virtud
n
ágiles dedos. Pero caree n d puños: su d d no saben oculta
tras de u
puño. Para llo es virtud aquello que tran forma n mod to y dom tic-ado:
ell han he ho del lobo un peJTo y del mismo hombre cl m jor animal doméstico del hombre". 60 La crític a las pequ ña virtud·
tajant
d moledora.
Caminando por el pu blo d ja caer u palabra. qu su um n en 1 indif crencia. "Cuando yo grito: ¡ Mal&lt;l cid a todos los obard demoni qu
tán en \'OSOlrOS
qu , mplacientcmcnte, mirán · querrían cru7.ar su
manos y adorar!; entonces llos gritan: ¡ Zaratustra es impío! Y sus prof res
de re5Ígnaci6n son los que más gritan • .. Mi r pugnancia
lo único que
impide que los apla te. ¡ Pues bien! h aquí el . nn6n qu h compu to
para su oídos ... Mis semejantes n tod aqueUo que a sí mimo se dan
u voluntad y que
d pojan de toda n i ,ación" ,1 1 "Pero 1 para qué hablar cuando nadi ticn mi oídos! Quiero gritar de e t • modo a todos 1 .
vientos. ¡ ada ,·ez o hacéis más pequeños J qu ñas gcnt · ! ¡ Vosotro qu ·
gustáis de vuestras comodidade , os de mi ajái ! ¡ abar~i por perecer .. •
a causa de la multitud d \'U tras mod tas , irtudc , d vut tra pequeñas
ouu 100 , a
usa de -.u tra mt"nguada
i ación pennanent . f •,¡
dem 'adas cont mplacion
cedéis dcma iado: ¡d esto stá fonnado el urlo donde crecéis! ... V solros no pr stáis ayuda para t •j r la tela d ·l porenir de los hombres, y vu tra misma nada es w1a tela de araña y una
araña que viv d la ngre del porvenir! Y cuando tomái
como si roba i ¡ oh mo&lt;l tos virtuo !" 62 El hombre
ene-amina hacia el futuro
y tá comprom tido n el pr nt . Zaratmtra pr dica la virtud del amor
al prójimo a.si como el amor a si mLmo. " mad iempre a \'U· tro próJimo
como a vosotros mi 1110·; pero sed d antemano d lo que
aman a sí
mismo ... , de 1 s qu ' aman on l •ran amor con el gran d · precio!
h bla, Zaratu tra. 1 impío .. .
t pu 'blo mi propio prccur r,
mi propio cauto del allo en l
oh · uras".r.s Zaratu·tra
r vela como
profeta anunciador d nu vos panorama . La c.:· lt ión d 1 ,alar amor, aunque cngar1.ado en wia artitud fil sófic mu · pe ial no:. luce recordar l
amor cri úano, superior m

En el monte de los olivos.
El monte de 1 olivos e en J drama d la pasión de Cri to, lugar en
donde el ufrimiento de Dios por l hombr e hi7..o patent . Zaratu tra, en
su monte de olivos,
refugia uando la incompr n ión, 1 de pr cio incluÍ\ su propias 1am ntacion . le acosan y I punzan dolor sam nt . En u
monte canta burlánd e d toda comp i6n. La cumbre e el lugar cu donde
e pro~ eta la id a del uperhombre. El invi rno
: frialdad, indiferencia,
couformi mo, poltron ría vida fácil, de p io del ideal ni tzsch ano. . in
mbargo, de te invi mo el tran. mutador d valo , 1 ra obten r I cion
· e ñam.as.
de lo mirador · d u mont con mpla una humanidad viciada y putrcla ta. Practica en invi .mo la volunt d d dominio y
1 afán de supera jón. Siente y aprov ha los grand sil nrio iluminado .
í, como la madrugada im mal pid il nciosa ilumina i6n d .1 nuevo día,
así la con 'encía del hombre pid la luz en u ilen io. En I sil ncio
fraguan lo grandes acontecimientos. Para Zaratustra 1 silencio, traiciona m no· a los que s con rvan claro , honestos y trasparent , qu a lo a tuto

&gt;d

onfiad .

ntido · fundam ntación.

ª

ic1~he, Fed rico, op. cil., p. 155.
"ietuchc, F derico, op, cit., p. 156.
• 'ieli h , Federico, o¡,. cit., pp. 156-157.

ª

/bid., p. 157.

• J.
11 •

43

42

�LA FILO OFI

e .mIA
PROl'. DR. FRIT7.-Jo.,cm. t ,·o,

Ri. TP.t.F.

nivrr itlad di' Mngnncin. Alemania

Di::sr.AAÍA noy

píritu \'1,·1entr
d ·ntro de la cambiante ·ítuadón actual.
Para ello, procede1emos de la siguiente manera: . e pre enta por de pronto
romo algo n cesaiio, 1o.) preguntarse, br ,· ment •, rnál · nu ·stra actual
ituación espiritual. Pod mos hablar. por una parle, del pr ·dominio d una
radical racionalidad y de sus grandes lorrro ¡ y por otra, de una rclati\'ización histórica de lo· vínculos &lt;· piritualc hasta ahora ,·irrrnte . Las ron. ruencias se muestran 2o.) en la parcial inqui ·tud ínl rior ele- la encrnci611
jov ·n. Justamente por ella no vemos apremiado. 3o.) a harrrnos nue,·am nte pre nte la íntima unión de e pí1 itu y vida, y a concebir d • nu ,·o
al hombre, en mayor grado, a partir d su integral rcfcrenci:i a la totaliclad
r1 la e. ·istcncia.
REFERIR

m ante usted . • a la (ilo ·ofía d l

-o, digamos. ligado a la vida-

Esto sugicn: la cue tión filos6fica el si no otro. aím rcronocemos en general algo que sea capaz de unir a lo homhrcs, no en un sentido mcramr-nte
exterior, sino también en lo más íntimo. Ello es, pue , 4o.) la pr~'lmta por
el sentido y 5o.) por 1 \'alor. ¿ o
una n re- idad vital para el hombre
-diciéndolo al modo de Gabriel farcel- 1 hecho ele que se cié un compromiso, si no quiere naufra ar en la ausencia de toda patria espiritual?
"¿No ·tarcmo -pregunta Einstein- en la épo a d lo medios periect s
pero de las onfusas metas {d valor)?" La lmtoria, 60.) puede servimos
aquí de maestra; también en este punto, finalmente, debemos r aliw.r el encuentro con las culturas. En ef to; nos ale aquí al enruentrn el espíritu en
su de pliegue entendido como espíritu vivient , ·n . us crearion ; las cuales, aun siendo muy diferentes, re\'elan ciertamente alguna~ rderenda~ upratemporale .
lo.) Estamo muy impr ionaclo pnr t•I porknto o pro reso de la mo-

�dernas ciencias naturales, cuyos resultados no pueden dejar de ser reconocidos dentro de sus ámbitos propios¡ pero también dichas ciencias, por otra
parte, se encuentran -dentro de un fuerte cambio. Grandes fisicos como Heisenberg, Pascual, Jordan von Weizsacker, y ya anteriormente Planck, empero,
aluden a los límites del conocimiento físico. El físico Heitler. de Zurich, opina
que el hombre no es únicamente un "sistema físico-químico". 1 Según Heistermann (Berün) , es ilegítima una identificación no crítica de modelo y realidad.
Más aún, de acuerdo con el astrónomo J. Meurers, tienen que 'ser superadas las poderosas e}\..1:ensiones de los métodos especiales de la física", pues
de lo contrario conducirían "a la desgracia''.2 El psiquiatra Frankl se refiere
al hecho de que las disciplinas particulares especializadas presentan a veces
sus conocimientos -en si justificados- de un modo unilateral y con pretensión de absolutcz. La verdad especializada es transportada sencillamente
a la totalidad, en virtud de la obra de tales terribles généralisateurs, los cuales,
luego, sólo conocen pars pro toto el "nada-más-que".ª Del mismo modo dice
el biólogo Oepen, de Marburgo, que está dado el peligro de la excesiva acentuación de aspectos parciales}
Con todo, ¿ quién sería tan torpe como para no ver la increíble impar~
tancia de las matemáticas, ante todo en lo que respecta a la técnica moderna
y a las técnicas mecánicas en particular? Sin embargo, esto significa tan s6lo
un mundo secundario, según Heistermann, y como tal requiere la "función
supraordinada del hombre". 5 Dicho planteamiento apunta a algo aún más
decisivo para nosotros, cuya respuesta es tarea especial de la filosofía.
Ahora bien, desde una perspectiva hist6rico-espiritual, observamos -no
tanto en la filosofía sistemática- una inclinación hacia el relativismo hist6rico que se ha ido divulgando poco a poco y, según el cual, todo está sometido al cambio histórico. Según Huber (Zurich), habría que hablar aquí,
incluso, de una "absolutización del proceso h.i.st6rico". 0 Se trata de ideas qu&lt;.·
se apoyan en Dilthey y en Troeltsch -si bien este último, con todo, reconoce
y admite una efímera "totalidad de sentido'' ("Sinntotalitiit") en las res1 W. Heitler, Dtu Bild des Menschen als Objtkt der Nalurwissen.schaft, I, 724 ; W.
Hcistermann, M,nsch und Maschine, 188, en: Richard Schwarz, Menschliche Exist1m:
und m,odmie Welt. Ei'n intemational,s Symposium ( 196 7)
Schwarz.
• Die Naturwissenschaft im geistigen Spannungsfeld der Gegenwart, I, 718 (Schwarz).
• V. E. Frankl, Tiefenpsychologismus und dimensiono/e .4.nthropologie, 1, 342, 346
{Schwarz). Aphorirti.sche Bemerkrmgen zu, Sinnproblematik (Archiv f. gesammte
Psychologie, 1964), p. 366 s.
• Utopíe und Wirklicbkeil der Steuerung von Genen durch den Menschen, en:
Weltgesprache (1967), I, 33.
• Op. cit., p. 794.
• G. Huber, Spit:gelungen des Men schen in der gegt11wiirtigt:n Pliilosophi,, Festschtift G. Hug (Bema, J968 ), p. 642.

=

46

pectivas épocas. Nadie podrá negar el hecho de que diversas épocas y culturas han buscado muy diferente.s fines de Ja vida, los cuales a veces se contradicen, y que también, sin duda, dependen en fuerte medida de factores económicos. Para cada una de ellas, lo "significativo'' -"bedeutsam", como decía
Rothacker- fue en cada caso algo distinto aquello que otorgaba su singulal'
rostro a los tiempos. Pero esta idea se ha fortalecido ahora de tal modo guc
se ha convertido en un momentaneí. mo librado al tiempo. ¿ Puede aún intentarse el riesgo de obtener -en una tarea que compite a la filosofía-, distanciándose de lo particuJar propio de cada caso (Jeweiligkeit), cierto horizonte supratemporal? Sólo entonces podría ganar la filosoíía un poder espiritualmente determinado. "Lo más peligroso - ha dicho Chesterton- es el
filósofo moderno libre de toda norma".
2o.) Ahora bien tengamos en cuenta que la joven generación ba crecido,
ya desde hace años, dentro de esa situación. Con fre uencia, la generación
vieja no tiene mucho que decir a la generación joven, pues ha desfallecido
espiritualmente -pero no intelectualmente- en virtud de las conmociones
de las últimas décadas. Pero tanto el intelectualismo formal - en sí exitoso--,
como el total cuestionamiento de un sentido comprometido de la vida no
transmiten mandato interior aJguno. No son capaces de dar nada a Ja e&gt;.-istencia hwnana y producen, consecuentemente, una des-espiritualización de
la persona. Así, desde hace mucho tiempo y no sin razón, se habla en filosofía de la ' alienación existencial" y de la "inautenticidad" del hombre.
¿Qué salida nos queda? Entregarse al propio provecho calculado, al bienestar y al aprovechamiento del saber técnico; con lo cual, el mundo irracional de los instintos -pues no debemos creer en una aparente ausencia de
conflictos- pasa de modo cada vez más apremiante al primer plano; salvo
que Tú mismo participes en el enriquecimiento del saber y del progreso
técnico, lo cual es posible únicamente a unos pocos. Así descendemos, como
dice Hans Freyer, a la "preocupada seriedad de los perfectos locos; lo individual es sumamente importante, la totalidad no tiene sentido". 1 La mirada,
en constante intranquilidad, se dirige pues tanto más al futuro, hacia lo
siempre 11uevo, porque el puro atenerse al presente d ja insatisfecho y todo
lo anterior ha sido declarado como cosa superada. Por ello, también, se ha
hablado de un vértigo del progreso.
Por cierto, en el último tiempo se puede comprobar un continuo progreso
-como jamás hasta ahora en la historia- en el conocimiento y aplicari6n
de las fuerzas naturales. Pero esto, según Ortega y Gasset, se ha dislocado
unilateralmente, y del mismo modo ha dicho Eduard Meyer, no sin razón: lo
1 Cfr. Sehwarz, Problemt dtr menuhlichen und gtschiclttlichen Exislen: in ' der
modt:rntn W~lt, II, 666.

47

�que construye, disgrega; y lo que di m·1;ga, onstruye; e:;to e , un desarrollo
unilateral provoca un contramovimiento c¡uc s anuncia. i bi n d oscuro
modo, en la joven generación.
¿Por qué sucede esto en rl'alidad? En vi-ta de la ituación caract rízada,
tenemos que hablar de un hueco en la existen ia humana, &lt;le una pérdida
de sentido. crisis de sentido. vaciedad de sentido, xperimentada ant tocio
en la jo"cn generación, cuanto más que sólo somo capac d ~aptar la
zonas marginale de la vida. e habla. como lo hace Frankl de un "vado
existencial", respecto al mal él mismo ha llevado a cabo dC'terminada in,·cstiga iones ·perimcntal s en •..A.~
La eterna indiferencia el • la existencia manejada, carente absolutamente de
contenido , provoca el cntimicnto de estar perdido, desguarnecido. Hay un
tedio y un hartazgo que se liga a todo lo qu se brinda. Todo , ha ridí uJo,
dice H. Kohlcr. No hay nada que importe en todas las e as: nada e · rdadero, todo está pernútido. Séame pennitido repetir la palabra un tanto ruda
que tan a menudo e.xclaman nu stro jóv nes: "AlltS ist Quatsdt!": 1'¡ on
todas patrañas!" Ello implica u11a renuncia r un agotamiento e piritualc .
Pero nosotros mismos . omos culpabl de ello. Justamente en es Congre.
algunas personas del Este aludieron a tal cu -ti6n. En to días apar cieron
en un p ·ri6dico escolar de Würzburg las siguientes frase tan ara terísti

"Gritamos hasta que el mundo se tamba/, I'. por rllo . ..
Hasta que. reconozca por qué tenemos que gritar.
Somos la generaci6n sin moral, porque somos sincno.r.
Somos la genrroción sin ideal, porque. 3·a 110 podemos crea en algo.
Somos la gl'neración ún sentido,
El ser perdido en el vacío,
El angustiado reír nt torno n lo inr:-.:pr sable".º

Ya hace tiempo que en la filosofía de la exbtencia
ha hablado del
sentimiento fundamental de la angu tia en vi ta de la nada. P ro esto í1ltimo en sí importa meno a la jov n generación. Oh ervam s poi eso en lla
una decidida re\'uelta contra las cirrunstandas d la vida pública, mecanizada, manipulada, en cualquier lurrar ele) mundo c¡nc e1Ja S(' dé. in .:mbargo, no se hace presente una clara toma cl • concicnc-ia del venln&lt;lero fundamento, es decir, de la ausencia de sentido.
• Op. cit., p. 346. Cfr. L. v. Bertalanfíy, Mc.anin lesmess, en: The World o/ scit,ut
and the world of 11alu.t1 (Challanges of Humanistic Psychology, 1967), 336.
• H. Kohl r, Christl. Existen= in siikula,u und tolalitifrer Wrlt (1963 • 86. Cfr.
Srhw:irz, ll, 66-t. une et sempcr 11, p. 6-7 (1968).

48

Pero la historia enseña que esto a la larga, no es posible, y que implica
una disolución. Consideremos bajo e b: punto de vista las cartas de Séneca
referentes a la época tardía de Roma, en la cual. en verdad, fueron reali1.adas obras técnicas tan grande como la construcción del Coliseo y de las
termas de Caracalla. Así t'lmbién en la actualidad se produce una enorme
tendencia a la libertad y contra la reglamentación y como se dijo, manipulación, ligada a la dispomoilidad para el sacrificio propia de la juventud.
De todo modo . ello incluye también la posibilidad de que llegue a ser dominante -en el lengua je de Eduard Spranger- un tipo de vigencia y de
poder, y que se anuncie al mi mo tiempo una dinámica decisión junto con
u_na de idida falta de ~ompromiso, la cual, como la hemos vivido )' la vivenc1amos~ puede volverse a metas muy dudosas con un increíble engagement.
Es ~sible_ que se a~ra camino la im·ersión de la racionalidad en un hipcremoc1onalismo, senado luego como la cosa más profunda, pero a la cual
le falta la donación de un sentido. Plat6n hablaba ya en sus Cartas (334
D. ~einer, Bd. VI; cfr. República 560 s., 563) del hecho de que "la Democraaa se descompone mediante cierta insaciabilidad en la libertad. . . y este
es el hermoso, juvenilmente alegre comí nzo de Ja t.ir:uúa", de la intolerancia de la en sí exigida tolerancia.
En contra de e to, es menester decir lo siguiente: Importa qué es buscado
como nueyo frente a lo anticuado, ante todo cuando se da primacía con una
velocidad siempre creciente al deuenir. Así, en 1933, por ejemplo, en Ale~ a , se atñ_buyó la primacía a Jo "nuevo" con su radical impaciencia, y
qme? se volvia contra ello a P.artir de una intelecci6n supratemporal, fue
considerado entonces como reaccionario, superado y osificado. Lo vjgente
hasta entonces, por tanto, fue visto, como dice Huxley "como un mueble
sumamente envejecido y anticuado". De esta manera, según Heinemann (Oxford) somos nosotros rerum novarum cupiddissimus. Se pretende "separar la
muerte de un mundo del nacimiento de uno nuevo', dice Brun, de Dijon.10
Pero yo desearía responder, que en todo devenir en cuanto dinámi o, está
introducido algo estático, un contenido de sentido -del mismo modo que
en todo lo e tático ha} algo dinámico-. Goethe logró expresar esto en Ja
auténtica fórmula: "Forma acuñada que se desa1Tolla vjviendo" (Urworte
Orphisch). Siempre tiene que
una forma vital que otorgue sentido.
Lo que interesa es el contenido al que se tiende y la cualidad de la intención.
Por ello, en toda época y de acuerdo con su propia esencia, el hombr se
pregunta por dicho contenido; de otro moclo pierde él su equilíbrio interior

exisri:

• F. Heinc~ann'. Die M11nschhei~. im Stadium der A.bsurditat, I, 240 (Schwarz).
Jean Brun, Fur trne Entmythologmerung dtr Entm)•thofogisierung (Kerygma und
Mythos, VI, Bd. IV, 1968), p. 203.

49

m

�y va a parar completamente en la equivocidad. Según Roia Gironella (Barcelona) , tal como Iue e;-..-presado en el Congreso, esto es característico para
nuestra época, en cuanto desequilibrio y claudicación.
3o.) Con esto concluyo la C."{posici6n crítica e intentaré cobrar una orientación positiva. ¿ No está en marcha, entendido como reacción, un moyimicnto más nuevo aún y hacia palabras todavía más nuevas? Esto se desprende clarnmentc de la obra de varios autores de 21 naciones "E.tistenGia
humana y mundo moderno", editada por Richard Schwarz ( 1967). Por doquier brota la pregunta por la recuperación del "hombre integral", como die-e
el matemático norteamericano Morgan. O como lo formula Radhakrishnan
(India) : "se trata de superar el saqueo de la existencia humana".11 Se presenta, pues, la idea de que nosotros, en última instancia, tenemos que guiarnos
en nuestras decisiones en la vida mediante intelecciones supratemporales, las
cuales, ciertamente, no pueden ser demostradas de un modo sensible-empírico, pero tampoco son de naturaleza meramente formal y sin contenido.
Como reacción ha despertado la necesidad de distinguir nuevamente lo esencial de lo inesencial, lo decisivo de lo periférico, lo alto de lo bajo, lo valioso
de lo negativamente cfuvalioso.
La ciencia (mejor dicho la ciencia natural), según el físico von Weizsacker, no es capaz por sí sola de llenar .realmente el vacío. 12 Y el conocido
médico Krhel exige por ello "la complementación de saber de la naturaleza
y vida del espíritu". 18 Al mismo tiempo nosotros tendemos -con Georg
Simmel- a algo "más allá del mero vivir'' e intentamos "incorporar el pasado y el futuro en el presente". Aquí debería residir el punto cardinal d
un nuevo movimiento actual en la filosofía. uestra tarea parece consistir
en unir espíritu y vida en la realidad vital, en ganar su consonancia a pesar
de las tensiones en equilibrar sus pretensiones, de modo tal que no corran
separadamente, pues de lo contrario puede progresar una dinámica emocional hasta lo ilimitado y servirse para ello del entendimiento abstracto y
calculador, con el objeto de ganar el poder en el mundo de los instintos.
Hcrmann Hesse pone en boca de Plinio Designori en su "Juego de abalorios": "Tú estás de Earte del elevado cultivo del espíritu; yo de parte de la
vida natural". 1 ¿Se excluyen, pues, ambas cosas entre sí? Nosotros repetimos
con W. Grcnzmann: "Quien se pierde en los sentidos, se hace culpable en
el plano del espíritu. Quien sólo quiere ser espíritu, pierde la conexión con
1l. G. Morgan, Die Krise in Amerika und die M1mschlichkeit des Men.chrn, I, 115.
S. Radhakrishnan, M enschsein als 1du ,md V erwirklichung in 1ndie11, 11, 236
(Schwarz).
' 1 Das Weltbild des Atomwissenschaftlers, en Aral-Joumal, primavera de 1968.
» Pathologische Psychologie, Vlll, 30 ( 1930, 13. ed. ).
14 J, 148 (1946).

50

la naturaleza". 15 La unidad proporciona una realidad más rica, una realidad

elevada, en íin: una cone.."{ÍÓn con la auténtica realidad.
No es este el momento de examinar más detenidamente estos conceptos.
Sólo queremos decir que el espíritu, por una parte, debe ser comprendido
como realización pensante y personal del hombre. Sus contenidos pueden ser
expuestos como plenitud objetiva. de sentido. Nicolai Hartmann distin~e
aún, con razón, el "espíritu objetivo", supraindividual y determinante de la'&gt;
épocas, y el 'espíritu objetheado", entendido como creación espiritual, aun
en el pasado. Por otra parte, se habla del espíritu en el sentido del Logos
a11tiguo, entendido como la ordenación espiritual del sentido, "el elemento
espiritual" existente también en la naturaleza -dice el físico Heitler-, que
nosotros nos esforzamos por realizar nuevamente. Garantía y soporte del espíritu es al mismo tiempo la vida, y su movilidad interior posibilita lo que
denominamos vida del espíritu, con lo cual éste no se queda detenido y solidificado.
Por tanto, si nos volvemos a la humana vida del espíritu, tenemos que
apelar al hombre total, pues precisamente "la ausencia de la totalidad constituye el meollo de ]a crisis del hombre moderno", dice otra vez Margan
(USA). También Leo Gabriel se afana, en tal respecto, por conseguir un
abarcante modo de considerar una comprensi6n del sentido que abarque la
totalidad, por ganar una integral de sentido dentro de una auténtica unión
con la realidad, y no detenerse en lo formal abstracto.10 Entonces, el hombre
no será comprendido tan sólo a partir de los supuestos cuantitativamente
determinables de sus procesos físicos -cosa ilegítima, según Thielike, de
Hamburgo- pues esto significaría una "extraversión de lo humano" .17 El
hombre posee su propia mismidad interior, originaria capaz de productividad,
y justamente ella es: como dice Werl.-meister (USA): 'Núcleo y fundamento
de todas las valoraciones". Luego, la persona humana no es una mera ruedecilla involucrada en un mecanismo organizado de modo impersonal. En
cambio, si se limita a esto último, el hombre llegará a ser, según el sociólogo
Schoeck, "un aparato de impulsos", dirigido y modeJ.able. Esto, sin embargo,
provoca: el atrofiamiento de la verdadera condición humana, y además, a
la larga, como enseña la historia misma, castiga con la muerte el desarrollo
histórico.
Nuestra tarea actual, en verdad, consiste en descubrir otra vez el hombre
pleno y total, como ya se dijo: su escala integ,'tll, si es que queremos penetrar en su vida espiritual. Ello reclama no sólo el saber e.-..::terior -aun tan

ª Das Sclbstverstindnis des Menschen in der modemen Litcratur, I, 522 ( Schwarz).
•• Cfr. su obra fr¡tegr(lle Logik ( 1965 ).
" Cfr. Schwarz, Wissens,haftliche und menschliche Exütenz, I, 111 ; II, 834, 846.
51

�imp0rtante-, sino también la concentración interior, la uni6n de cspí~itu Y
vida, de Iogos y bios, el espíritu de perfecta vi encía. Éste crece a partir del
centro del hombre -tal como yo lo e,,.-pusc con más detenimiento en una
publicación de 1948: "Von Dionpos z;u Apollon"-. Erich Heydc de Berün,
lamenta su amplia y dolorosa pérdida.
centro es el pacio del encuentro
interior de cuerpo~ alma y espíritu. Superándolos, reúne lo extremos de un
formalismo mer.unent.e abstracto y de un irracionalismo no determinado p0r
el espíritu. Recordemos otra vez lo dicho acerca ele la g neración más joven.
Aquí se lleva a cabo la confrontación de los estratos interiores del hombre,
su ascensión y su caída.
En esta región de lo interior se expresa también la espontaneidad creadora
y constructiva, entendida como el fundamento or· inariamente existencial de
la unidad de la persona humana. Ella presupone una e fera de la libertad,
admitida y reconocida, entre otros, también por cl físico Pascual Jordan y
por Heisenberg.19 En \'irtud de ello resulta la contra pregunta: ¿ se pu •de
aún lograr la penetración que alean hasta intelecciones de esencia -para
hablar con HUSS('r)- de los dones del espíritu, en cl sentido de una comprensión de sentido que llene la vida de plenitud?
Pero aquí se anticipa el comprensible reparo: ¿ ello demostrable estrictamente? Naturalm nte que no lo es en el sentido de las ciencias exactas de
la naturaleza. Las condiciones de la demostración exacta de la ciencia, en
medida creciente, han desarro11ado una mctodolo ía fu rtemente d limitada
para lo que se entiende bajo el térmíuo prueba, d rnostraci6n. Pero, ¿se pur.de
trasladar este limitado conc--&lt;'pto de demo~traci6n al plano de la responsabilidad humana y de us íntimas ord naciones vitales sin pasar de largo ante
ella misma? En todo caso ésta es lo má d&lt;'ci ivo para nosotros. ¿ •o
posible, en este caso, una mo tración qu
autojustifique sobre la base de
una intuición interior? De otro modo, seamos sine ros, únkament qu da
en pie la pura cxtensi6n de la vida dcmostrabl como / actum y sólo podría
hablarse de una actitud o adecuación 'ticament valiosa en el sentido del
instante más fu az. Pero ello inclu ·e en í I peligro enonn d que sólo se
permita el reconocimiento del impulso ha ia el poder y hada la vigencia,

en el más amplio sentido de la palabra.
Precisamente en este punto ti ne la I filosofía una responsabilidad científica y ordenadora; reclama un análisis crítico y ligado a la experiencia de
)a cone."lf.Í6n total de la vida, para pod r alcanzar fenómenos decisivos y válidos para preveni~ de autocngaños, )" para no entregarse a meros afectos
sentimentales. Tales intcle iones no son únicamente producto de nu tro
" Der Bcitrug dcr

·aturwissenschaít zum Problem dcr Willensfr ihcit, I, 737

p&lt;&gt;nsar subjetivo, afirma Heitlcr, y no on sólo subj tividld - . fohr, de Freiburg-, lo cual sería una arriesgada aíinnación, sobr todo que,
ún éste,
la así llamada ciencia exacta o)ament ''puede tratar un delgado ámbito
del mundo".u E tamos librados aquí a la realidad de la ef cthidad de la
vida que nos sale al encuentro, al ''ser afe tados desde afuera", como dice
Nicolai Hartmann. Por cierto, en todas nue tras respuestas estamos ligados
a las propias posibilidades catcgorialc y de sentido propias del conocer humano tal como Jo ha expuesto el idealismo crítico. Pero la correspondencia
,con la clectividad de la vida que se nos da tiene qu ser corúirmada y justificada de modo renovado.
40.) De las consid racione precedentes resulta, pues que en nuestra situación presente estamo obligados a plantearnos la pregunta por la íntima
comprenlión d I untido.ff! ¿ ·o es esta pregunta el apriori primordial de toda
filosofía, en la medida en que ella d ca alcanzar una r puesta, es decir
en cuanto en general se plantea preguntas para no detenerse en un ámbito
falto de horizontes? Por cierto. a partir de una determinada actitud metódica -ya que el método crea y delimita el objet~, puede declararse como
falta de sentido a la pregunta P9r el sentido, como por ejemplo lo ha hecho
Schlick, tanto como, en relación con la ciencia Mohr, de Freiburg. Pero
llama la atención el hecho de que la humanidad ha ta ahora jamás se ha
contentado con ello, y siempre ha buscado una plenitud de entido entendida
como enriquecimiento interior. Y jwtamente por ello ha sido la humanidad
tan creadora desde el punto de vista cultural. Así pu , manifiestamente no
basta el factum del mero vivir y de su imple conscrvación. 21
Ahora bien, ¿ qué entendemos por scTLtido? Por de pronto, la plenitud de
su significación, que rs unívoca y no contradictoria en sí mi ma. que es algo
di tinto a la contraposición. Según prang •r no es precisamente captable
por medio de los sentidos. Incluye en sí un cont nido, una plenitud, que significa algo det nninado y por ello se destaca de otros. Tal contenido puede
rev~ en todo, no únicam nt en expresiones materiales y conceptuales,
sino tambi ~n en accione , modos de conducta, y aun eu cuadros concretos.
La "creación del Hombre" de . ligue! Ang 1, por ejcmplo1 anuncia el sentido de que, en virtud del dedo ext ndido de Dio , salta hacia el jov n hombre que despierta a la vida la chº·pa luminosa del espíritu. De tal modo,
el sentido puede llegar a ser 1 ro tro piritual, por así decirlo del ente y
del ser que no funda. Dice Buytendijk que 1 hombre tá in ·rtado d ntro
H. Mohr, Wiutnscl1aft und mtnuhlith• Existtn: (1967), 18.
• Cfr. von Rintelen, Sinn ,md Sinni:erstandnis (Z. f. Philos. F.. 11, 1, 1917). p. 6983; J. F. Heyde, Vom Sínn dts Wortts Sinn, en: Sim, und Stirt. E.in philos. Symposiwn
(editado por lüchard w· r, 1960), p. 69 s.
• Cfr. L. v. Bcrtalanffr, op. cít., p. 338 s.
11

(S hwan).

53

52

�de la ''trama de sentido" de toda la naturaleza y del mundo. circ~~an.te:
f d aún más ele\'ado. Heitler se refiere a lo mpcro para cumplir un sen i o
. .
.
,, 22
1
turaleza'' a la "intimidad de los organismos .
terno en a na
'
t d diversos
Pero debe distinguirse entre sentido y conc~pto. Los conccp, os e
el
idiomas a menudo sólo se corresponden parcialmente .entre s1, no poseen
mismo contenido significativo. Por ejemplo, no es posible usar ~ara .e\ con~
1
labra ''persona" una voz japonesa que implique e
cepto europeo O ª Pª
.
d
firma también
mismo sentido. pero sin embargo el sentido menta o se a
"d
•
' . if' . ,
,
·a¡ \a palabra alemana se1iti o,
allá en Japón. En una s1gn 1cac1on mas espeo ,
Sinn uede incluir además otra idea, esto es, el hecho de que una rea. ización •e~ plena de sentido, cuando sirve a la comunidad o a una tarea ~aliosa.
, allá del mero
aspecto ontológico, que mtenta
50 ) Con esto vamos mas
··
.
,
com~robar únicamente lo fáctico la llamada legalidad intenor, y tenemos
que vérnosla con el aspecto a:ciológico. Quien n_o es capaz ~e ~ptar ~~
as ecto asa de largo frente a la realidad de la vida y de la lustona .. De •
p
~
. d N' tzs l . "El mundo gira en torno del inventor
la conocida sentencia e ie e1e ·
f
- 'O diría del descubridor- de valores, gira inaudiblem~,nte". _Por .ello or} H·
(O--'ord) lo siguiente: "La ordenaeton a.xi.ológ1ca es el
roul a ememman
,u
'
l
bl "
problema de cuya solución dependen la vida y. la muerte de os_ P~~ o; 2~
Ahora bien . en qué radica lo peculiar y espcaal del aspecto ax1ologico.
Sea dicho 'p~r de pronto que no interesa la palabra Wert, v~leur, ~alue
oodness) valore valor, sino el sentido en eUa apuntado. A diferencia de
mera 'comprobación1 se alude aqut al hecho de que lo que posee la
cualidad del valor ( do.s WerthafteJ es o debería_ ser. _afirma~o. en una toma
• ·,
es O debería ser aspirada su realizac1on. Cot:1d1anamente nos
d e pos1c10n,
y
.
vemos transportados a situaciones como la descnpta.
.
, _ .
Otro momento característico del fen6m~no. del valor. ~?ns1s~e, s~u~ m1
entcndeT en el hecho de la gradación cualitativa, no adicion m creCl.Jllle~to
cuantitativo. Yo puedo, por ejemplo, realizar un valor portador de se~udo
. nstancia social en vista de otra persona pero puedo realizarlo
en una orcu
.
. "d
ejemplo en
en forma muy inferior o aun con peligro de nu propia vi a; por :
d
caso del salvataje de un náufrago o, como yo mismo lo he_ ~xperrmen~ o
en la guerra 1 el hecho de que un joven salvara a una familia desconllOC1da
·
· de una casa en amas
para él, junto con sus niños, desde el ú1 umo
piso

r-

~!a

n

Uber das inncre Wesen der Naturdinge (Z. f. Ganzheiuforschung, Vil, 1, 1968),

p. 16.
d ll
V n Rintelc.n Der Werlaspekt (Z. f. Pbilos. Forschung, XIX,
0
,. Más eta es en:
•
h.l
Q t ¡ IV 3
1 1965)
32-52. A realistic analysis of val11es {lnlem. p I os. ua~ er Y,,
' .
1964) pp.p440-442'. El cardcter del valor (trad. de Mario A. Presas,. Revista No:dft::;
U . •Nac d·l ordeste. Argentina, No. 7, 1965), ti. 7-38. Cfr. Hememann, A
mv.
· "
·
R dch
19-19 35)
Suche nach Sinn iu eirur zerbrochener Welt (Neue un s au,
'
.

durante un bombardeo aéreo, circunstancia en la que podría haber perecido él mismo. Aquí es claro cl grado de elevación del contenido valioso
presente. Además, sabemos muy bien que el valor estético en una obra de
arte fue realizado en muy diversos grados de cualidad según las épocas históricas. Lo decisivo, sin embargo, es que algo ha siclo mediado en virtud de
su contenido, una íntima satisfacción, un sentido de la vida.
Siempre ha sido atendido también -si bien a veces en un plano muy
posterior- el hecho ele que nosotros nos esforzamos por algo que en sí, en
virtud de su interior cualidad, incluye lo valioso, como Jo demuestra el mencionado ejemplo ( valor propio, Eigenwcrt, valuc in itself) . e trata de algo
-para decirlo con Kant- que es afirmado en virtud de sí mismo. O bien
hablamos de lo que sirve a otros fines lo que es útil (Valor de utilidad,
valor de relación; Relationswert, instrumental value). Pero la orientación
dirigida únicamente a la utilidad exterior, tanto del individuo como de la
comunidad, es una magnitud muy relativa y atacable ( i volvemos la mirada, por ejemplo, a lo que nos fue ensefiado en la Alemania a partir de
1933 como servicio a la comunidad y lo que era de utilidad para el individuo).
En cambio, el sacrificio heroico dirigido contra el abuso del poder --eomo
lo hemos experimentado--, puede ser absolutamente sin efecto, esto es, sin
utilidad aparente; pero, con todo, lleva en sí mismo su carácter valioso. Yo
pude observar cómo, en el conocido caso de mi amigo el prof. Huber y de
los hermanos Scholl, condenados a muerte en Munich por los nacional-socialistas, algunas personas, en provecho propio, los acusaban aún más, de
modo injusto; mientras que otros, por cl contrario, corriendo serio peligro
ellos mismos, pero no por prm·echo propio, intentaban valientemente defenderlos. O recordemos además este otro episodio que me tocó vivir: en agosto
del año 1918, en el frente de Harbonniere, vi cómo los camaradas debían cavar fosas para protegerse antes del ataque. Cuando éste comenzó, un soldado
más fuerte y mayor arrojó de su propio pozo a un soldado más joven de
unos 19 años, quien sólo desde hacía 8 días estaba en el frente, con lo cual
este último, lógicamente, perdió la vida, mientras que el más viejo no fue
alcanzado. Por cierto, era quizá de mayor utilidad para los camaradas, debido a su mayor experiencia bélica, la supervivencia de este soldado, pero
la intención del acto era baja, contraria al valor. Inmediatamente después
de este episodio, vi cómo un herido grave era sacado por otro soldado de
la zona de peligro, el cual, debido a este acto, perdió su propia vida. Esto
era valioso, altamente valjoso en sí mismo, en el sentido más pleno de la
expresión, y ello independientemente de la situación histórica. Evidentemente, los valores utilitarios por ejemplo y ante todo los bienes económicos,
son de gran importancia cuando al mismo tiempo están al servicio de la

55
54

�comunidad social y sirven también a un desarrollo más elevado de la existencia humana así como a sus valores propios.
También podemos hablar de valores vitales imp~sona!e_s ~ue por todas
partes son captados en el actual movimiento deportivo -st b1e~ a veces se
abusa de ellos- y que al mismo tiempo son base de un despliegue de la
existencia humana. El presupuesto es el estado de perfección de lo que se
da en la naturaleza. Epocas anteriores habían hablado ya en este caso del
agathott O del bonum. Pero yo quisiera decir: Cuando más c:rca está un
valor de la existencia humana, le correspúncle un rango tanto mas alto como
valor propio y representa, en cuanto valor de persona, una invocació~ a la
persona humana en cuyo carácter axiológico pod~os ~nctrar, en diversas
dimensiones de profundidad. Mue-has veces en la lustorta -as1 corno también Scheler y Nicolai Hartmann- se ha hablado de diferencia de rango
en los valores. Es difícil objetar el hecho de que por ejemplo la dimensión
del carácter ético en sí ocupe un lugar más elevado que la estética, cosa
que se muestra claramente en los momentos de gran aflicción. _P~a el hombre sensible a lo religioso, el valor supremo será el valor rehg10s0 dcl encuentro con Dios, el cual, sin embargo, debe incluir en sí la af irmaci6n y
observaci6n de los demás ámbitos axiológicos, ante todo del ético.
De este modo observamos, al considerar cl valor 1 un eje de sentido dinámicovertical, entendido como invitación a una realización cada vez más perfecta• y también un eje estático-horizontal, cualitativo, que indica el rango
propio de c.ada caso y su contenido. Como en todos los ámbitos espirituales,
tendremos que esforzamos por destacar el contenido esencial y fundamental
que llama a la realizaci6n, pues sin tal orientación nos convertimos en maderas flotando a la deriva y estamos ante un sistema de la asistematicidad.
Pero aún no hemos tocado un punto decisivo. Nuestras valoraciones se
refieren a un acontecer vital, concretamente real, de naturaleza en cada caso
ittdividual. No se trata pues únicamente de ideas abstractas y de conceptualizaciones. Induciría en error reducit la palabra ''real" únicamente a lo que
tiene las características de una cosa y considerar sólo la "esencia exterior
como real" -según el físico Heitler- y a ella limitarnos. Por cierto, también
Descartes habla de res cogitans. De lo contrario, todas las referencias y re-laciones espirituales llegarían a ser meras ilusiones subjetivas sin jerarquía de
realidad. o: una consagración concretamente valiosa -como también algo
negativo- puede cobrar una increíble significación efectiva y real en eJ
momento en que un contenido a.,-iológico espiritual -o algo antivaliosose convierte en real efectividad. A esto se agrega el hecho de que el grado
de elevación del momento axiológiro no puede brindarse en el concepto abstracto para indicar su plenitud, sino en la realización real de cada caso. Por
ello, dentro de esta relaci6n, estamos dispuestos a hablar de un valor real

56

consumado, en el sentido de un realismo o.Yiológico. Llama la atención lo
siguiente: lo que significan los valores de la verdad, del derecho, del sacrificio, lo reconozco de modo pleno y lo experimento en mi más intima existencia cuando me encuentro con su concreto abuso o con su concreta observación. Hay que poner el acento sobre este hecho, de modo tal que ya no
podemos hablar de una superestructura ideológica ajena a la realidad.

•

Pero, la acentuación de lo individual de cada caso ¿ no conduce a una relatividad total? Esto debemos preguntárnoslo aun una vez más al concluir
la parte histórico-cultural. Digamos aquí tan sólo que siempre somos cons•
cientes de los limites de lo que se puede cumplir en cada caso. Pero en la valoración seguimos dirigidos hacia uu aspecto que nos trasciende hacia una
perfecci6n de la forma que, en cuanto patr6n de medida sup;aindividtial,
en cuanto imagen directriz, está ante nuestros ojos. La situación en que nos
vemos involucrados, ante todo en el caso de conflictos axiológicos, nos impulsa, en virtud de nuestra re ponsabilidad propia, a la decisión; pero no
a una decisi6n arbitraria, lo cual es tema de la llamada ética situacíonal.
Pensemos, por ejemplo, en el valor primordial de la sinceridad, de la veracidad, del comportamiento amistoso, frente al engaño, al fariseísmo y ]a
mentira -pecado original muy difundido en nuestra época incluso en círculos intelectuales-, o en el valor del sacrificio por la sociedad, tan fuertemente determinante en nuestro tiempo, llevado por Schleiermacher a la auténtica formulación: "Formación dentro de la comunidad y formación que
exterioriza la personalidad'' también en beneficio de la primera. Esto no es
neutral desde un punto de vista axiológico, como dice Thielicke, sino que
lleva consigo incondicionalmente el carácter del valor, aun cuando éste puede ser muy a menudo dejado a un lado y sin considerar. El filósofo norteamericano Fridjof Bergmann dijo en su Comunicación ("Etica y Filosofía de
los valores") a este Congreso: "The World is then much richer and denser
than we some times imagine not a collection of neutral objects".2.i
Séame permitido formular esto, resumiendo de la siguiente manera: El
sentido de la existencia humana y de su misión interior debe ser buscado en
la activa consumación anímico-espiritual del acontecer de la vida, en el cual,
a partir de una actitud existencial, hay que reafuar los valores fundamentales,
no completamente referidos al tiempo, entendidos como valores propios; y
esta realización debe ser real según diversas acuñaciones y gradaciones individuales de cumplimiento en vista de la profundidad y la altura. También los
valores utilitarios deben er orientados a tal cumplimiento. Lo que importa
2i Doubts concerning sorne fundamental assumptions oI conlemporary Ethics (XIV.
Intern. Philosophenkongrcss, Wien, sept. 1968).

57

�es 1 h cho d i tales cont nidos piritual de sentido son capaces de obtener aún una autt"ntica r onancia axioU,gica en te tiempo y en cada uno
de nosotros. Por ello pucd decirse: dime tus meta ax.ioló icas y t dir~
quién res.
to ri e tambi 'n para 1 rl' ¡ ivas época .
6o.) Con to no ncontrarnos ante la última cuestión. E: tamos ampliamente imp ionad , como h mos dirho an~ . por la a í llamada liiJtoricidad, entendida aquí no en el sentido e l cífko que 1• &lt;la la filosofía de la
istencia. Todo,
dice
tá en última ir tancia dct nnínado por l cambio
del proceso históri o, con lo cual, naturalmente tambi '•n I pensar xio16gico dcpend de mi r pe tiva posición. ¿ 'o e ·i ·te h· ta cierto grado una
estructura humana hom 'nea ntendida como lructure o/ man,
ún afirma Aldrich (U A)? También Margare! Mead, la ronocida in tigadora
de las di,·ersas ultura di : "\ . way x t ultimat 1 • to id 1tüy in human
beings an original natur • wich has wry definitl forms or structurcs ami
ibl • S) mati incfüidual dif[ ne · wirh may be r fcrecl t ro titutional

types within that ori inal natur ''.2 ª
o es po ible renunciar por completo a lo lwmo11um, i bi n 1 saber ac r•
ca d ello pu de ser defi icnte o tar trofiado d un modo tal que, con
Max che) r denominaríamos e •gu •ra a. ·io16gica. Sin mbargo, las ·:pcrien,cias d los ti ·mpos más re i nte ayudaron a 1 1ar la intuición de qu deben
mant nerse exigencias humanas eneral
digamos por d pronto 1 humanitarias. Por llo e tamos ju tificados para llamar por u nombr a un rimen.
también al cometido en la vida política. P ro i en la historia no / te un
sentido qu n carl caso port l movimiento )' una r aliz.'lción a. iológira,
entonrc ella llega a ser, como dice chopcnhau r uu ''barullo propio d
riñas de gatos". Para re ¡,onder a e ta cuc tión -es &lt;l cir, a la unión d la
historicidad con un ·ntitlo uprat mporal-, nos ayuda. gún mi opinión,
la caractcri1.ada lógica del valor. ¿ Por qué? Porque u modo de ousiderar
permit r la ionar n c-ada caso la ron rccion • ri · en vanacion
con
su respectivos arado de 'Umplimicnto. ¿ o radican aquí valore fundam n•
tales que no
agotan
~u rcíer ncia temporal, d tal modo qu no permiten hablar de una s.u rle de constan ia de e nria? Llegam&lt;&gt;5 a r capat
de captar tal fenómeno cuando no at •ndemos únicamcnt a lo qu · separa
sino también a lo común en Ja hi tori )' en 1 s culturas, aun cu ndo é w
se efectúen &lt;le modos tan diverso .
orno cj mplos ilustrnth:
traigam

brevemente a colaci n lo irruien

el importan inv ü dor d I budi mo Zen. Suzuki, dice que en la ultura
japon
se e. igían lo ,'3.lor d la fidelidad. au osacrificio, autor ponsabilidad benevolencia y entrega, n una poca en que d nin ím modo tal
cultura taba en relación con la uropea. El ma tro Zen D en ( !ali ido
el año 1253) pronunció las palabras: '. o efe ·tuar nada rnalo tener profunda compasión por toda natural za \'Ívi te. . . Ten •r piedad no odiar"
( hotog nzo hoji) .u Di a exi ncias cobraron tambi n valide1. en la uJ.
tura europea si bien con otro colorido y trasfondo. En las Upanishad de la
India
habla del upremo valor de la r lizaci •n por I camino de la mi .
midad (kaivala), Ja libertad del i mismo y del absoluto amor (katha Up.).
Bhaga\'a ita ( i o 4o. a.C.). conoc • la el vación, l:i sabiduría l bien y la
santidad. De Laotze~Lipe Yang (siglo 6o.) provienen las palab1 s: "El hombre uperior
dirig hacia lo perfccto, porque
I bí n y no
a¡ o -a en
lo exterior. 610 lo material conti ne utilid d; lo inmaterial obra csem;i. lidad
{Tao-tc-king, ntcncia 11; traducción de Ular). Tales cj mplo" de las divc as
culturall
podrían umentar en gran ní1mero; García fáp1ez (México)
piensa que: 11Hay una base común en la con\'icciones r •lativ al valor".27
Por todo to, digo lo iguient : a partir de la respon bilidad interior no
podemos pasar por alto el ht'cho de que e • ten ci rto v lores fundamental
que sobrepasan lo temporal, a I cu les I advi n una acuñación h" tórica
difercncíada; y que no todo es absolutamente relativo. Eduard Spranger opina
que ha)' que intentar aiempr la :realii.aci6n del 1 :-nudo definitho", d 1 valor
de la &lt;'Omunidad humana. in embargo, to valor s se ·teriorfaan, qui iera
yo agr gar, en difer ntcs amplitudrs de va,iació11 d ntro de sus realiza iones
históric , rorr pondicndo -1 horizonte e piritual que lo soporta. P ro esta
intelección p rmite la compr n i6n la auténtica tolerancia. Esta no consi te
·n la libertad de no necesitar de nin na opinión, pu
!lo conducirla a la
disoluci6n hist6ríca. Esta ap ·rtura que es exigida aquí para comprcnd r las
otras culturas, épocas } opiniones
ba ·1 en 1 upu . to de que también
llas son portadas por hombres que luchan consigo mismo Apenas si habrá
habido alguna época n la cual no
ha), afinnado el "alor del amor, por
ejemplo. Pero también en nuestro pasado histórico podemos 1alar la vanacion hist6rkas del eros antiguo, del a ape cri tiano d 1 amor humanitario
y del amor social, a los cuales les corresponde un núcleo comíin, si bi n su
dime ión de profundidad
di\'C
en cada a uñación.

Personalit , en: /t,'aturt, Socilty ana e lh,1r, (. 'ew 'ork, 1953, 2a. ed.), t 17.
Cfr. S hwarz, Probl,me dtr menschli,h,111 und g1schich. Existenz i d. mod. Wtll,

• Cfr. Suzuki, A!ysticism: Chrí11Ül11 and Buddhist ( 1967 ), 36
H. Dumoulin: en (1959), p. 168 s.

II, 717.

"' Vom W ens inn de, Recht 5, en:

58

1.

ion und Scin, o¡,. cit., p. 604.

59

�Incluso dentro del ámbito de la estética podemos comprobar dctenninados
rasgos fundamentales supratcmporales de la cualidad. El conocido director
de la Academia de las Artes de Munich, Pretorius, por ejemplo, encontró a
comienzos de siglo en Parí en el llamado ''mercado de la pul a', numerosos
dibujos chinos de pequeño formato, de los cual adquirió algunos. Más tarde, se pudo comprob r que los sel c ionados por él eran los de maror valor
cualitati\·o y que constituían obras de arte &lt;lel más alto nivel. Pero Pretorius
confiesa que el arte chino era para él, ha ta ese momento, absolutamente
desconocido. El rango cualitativo de lo estético. decimos nosotros, se e.'tprcsa en los diferentes estilos artísticos. La arquitectura está condicionada.
en \'Crdad, por las esferas axiológicas de la época por la tradición y la estructura social. Pero la caracterizada amplitud de variación no incluye por
ello una relatividad absoluta, sino -por a í decirlo-, s61o una limitada relatividad, una rdatiddad relativa. Así podemos hablar. por tanto, de un sentido independiente de la temporalidad. entendido como valor fundamental.
De este modo encuentro en la obra de \ . Rudolf recientement editada, "El
relativismo cultural" ( 1968), la liiguientc proposición: "La validez del relativismo cultural. .. es limitada". Pues hay algo '\•álido interculturalmente",
"elecciones de valores y decisiones con referencia intracultural".21

Se puede objetar. en \'erclad, el hecho de que yo no haya acentuado lo disvalioso en la historia y sus grandes deudas que en cierto modo podrían hacer
aparecer como ilusoria a la planteada pregunta acerca del sentido. En tal
respecto recorclaremo las palabras ele hake pear en Enrique IV acerca de
la historia:

The happiest youth, viewing his progress through,
What pt:ríls past, whal cros.us to en.me,
JVhould shul the boolc, and sit him down ar1d die.

(" i pudiera leer en el libro del destino y de Jo Lra tomo d los tiempos,
el más piadoso jovP-n, mirando e:; proc o, "icndo cómo amenu.a aquí l
peligro, se acercan allá suf rimicnto , cerraría el libro, s sentaría y moriría".
Trad. de Schlegel).
Para ele\'arnos por encima de la desesperación, sin embargo, oh. rvemo
una vez más lo que repr ota una parcial superación de esta situación que
pone en ridículo y compromete al bombre; veamos lo que se puede descu•

=- Der k.ulturelle Rclativismus ( L968), p. 267. Cfr. tambifo B. Lakebrink, Kla.ssüch,
M,taph)·sik (1967), p. 44: "La elcrnidad en todo tiempo hace su irrupción sobre
nosotros".

60

~rir de positivo, de pi no, de sentido y de valor en toda hora histórica y que
mcluye una consumación a.'tiológka real, para eb·arno , por encima de la
ang.ustia c6smica, a l,a alegría del. ser. De este modo también el pasado puede
dec..u-no algo a traves de sus acciones, de sus grandes obras de diversos rangos; pensemos por ejemplo n las creacione de un Dante, Shakespeare Pascal, Calderón r Goethe en la edad moderna, las cuate son consideradas
siempre por nosotros, en verdad bajo nuestro aspectos ligado temporalmente, pero que, sin embargo, se elevan por encima de la propia situación.
Empero, si perdemo esta capacidad de visión, el pasado
convierte para
nosotros en algo totalmente irrelevante y desprovisto de significado. En el
~ contrario, empero, en el sentido positivo podría decir, estamos ante una
f1!?sofí~ d~l "espíritu viviente", esto es, de un píritu humano que -tamb1en lust6ncam nte-- trata de comprender como unidad íntima a Ja vida
en su respectiva configuración y el espíritu en su contenido obligatorio. Represent,a~ por u~ lado, la superación de Ja unilateral valoración de los poderes !1 tcos y vitales; por otro, la superación de un limitarse e.xclusivo al entendimi nto formal y calculador, tan importante dentro de su propia esfera.

La vida espiritual se exterioriza en las culturas, en la historia, incluso en
la vida ~oti~ana en sus di':'ersas formas. Pero nos ha sido dado un compás
que nos md1ca en qué medida se produce, dentro de la hora histórica. en el
entretejido de las ricas relaciones y eleccion , una reaJizaci6n de los valores
fundamentales del hombre, qué rango de valor le conviene o si estamos ante
una desvalorización y un abandono. En este sentido, diariamente tomamos
posición fáctica y constante frente a la vida, y tenemos que hacerlo. Si no
reconocemos esto, nos engañamos cotidianamente.
La época actual exige de la filosofía una aproximación realista a la realidad, por ello exige también, ciertam nte, el reconocimiento de los logros consolidados por la ciencia natural. Pero por encima de esto debe plantear e la
cuestión filosófica acerca del sentido y del valor de la vida. No basta para
ello una abstracción conceptual que deje a un lado todas las particularizaciones, las cuales, precisamente, incluyen el rango de la altura y la dim nsión
de profundidad de las respectivas realizaciones· es menester tener esto en
cuenta si queremos hablar de un espíritu ligado a la vida. Se trata, enton~•- ~e una síntesis de lo individual con el núcleo esencial, general y supramd1V1dual, con el meollo de sentido; una íntesis de historicismo y de normatividad espiritual; de vida y de orden espiritual. Esta unión me parece sumamente importante. Los aspecto del sentido y del valor se consuman en una
variación muy diversa, a menudo enriquecida, en una realización según rangos varios. Pero se pueden ei·traer rasgos fundamentales de la conducta humana que comprometen en forma general. Cada época necesita una misión
61

�sentida como íntima, un llamado a la persona humana; y precisamente ello
posibilita un recíproco encuentro. Por este motivo desearía concluir con las
siguientes palabras: ¡ da también a nuestro tiempo una gran idea para que
pueda vivir de ella!
(Traducción de Mario A. Presas)

REFLEXIONE SOBRE EL BARROCO
PRoFR.

M1cHELE FEDERICO Sc1AcCA

Universidad de Génova (Italia)

A TODA RISA FÁCIL, a todo placer frívolo sigue siempre en el hombre un
estado de malestar espiritual. Bajo un cierto aspecto, el Barroco puede ser
llamado el siglo de la risa fácil, del placer frívolo o bizarro o extravagante,
al cual sigue siempre un estado de malestar. Aún así, representa una dimensión del hombre; en todos los tiempos, a la risa fácil y al placer frívolo, siguen siempre las sombras alargadas del alma. Pero el Barroco es también
humorístico, irunagnüico, caricaturesco, sensual y chichisbeo; de cubre no sólo
el cuerpo de la naturalew. -es el siglo del nacimiento de la ciencia modernapero descubre también el cuerpo del hombre, de ahí el triunfo de lo carnal,
de lo turgente.
Estas breves caracterizaciones están indicando que el Barroco está gobernado por la categoría de la "disipación" del tiempo en el divertissement; bajo
este aspecto, es la vida como diutrtissement en el sentido pascaliano -y Pascal es escritor del Seiscientos- la vida como evasión. Pero si se considera en
unos de los aspectos que lo caracterizan, no es evasión fuera del mundo, sino
fuga en el mundo mismo de cosa a cosa, de imagen a imagen, de inventiva a
inventiva, de metáfora a metáfora, de una hipérbole a otra todavía. Pero
una fuga en el mundo no como es, sino como lo produce la foiaginación en
las formas más raras, peregrinas, bizarras, estupefacientes. Así pues, disipar
el tiempo por evadir en un tiempo y en un mundo de invenci6n; y así la
eva i6n recae sobre sí misma en el vacío del tiempo disipado, destinado a Ja
muerte. De aquí. sobre los altares de las iglesias pomposas los revoloteos inflados del viento; abajo, los esqueletos, la muerte. El sabor de la vida ávidamente gustado a través de la imaginación desbocada, y la muerte; el fuego
de artificio de la sensualidad como tal, disipación del tiempo, evasión, repito,
que cae en el vacío de sí misma, y la muerte; pero entonces la re5P-uesta no
puede ser sino la mística que a propósito e el otro aspecto del Seiscientos

62

63

�que ha descubierto también el tiempo, la historia, como la concibe la conciencia moderna, esto es en términos de dialéctica tiempo-eternidad. El Seiscientos disipa el tiempo, pero descubre las cosas y con ellas la ciencia: de cubre
el cuerpo, la carne, la sensación en un significado completamente nuevo: descubre lo concreto natural y lo concreto histórico. Comienzan la ciencia y la
historia en el sentido moderno: es la dimensión horizontal del Barroco. Se
ha escrito que, como la arquitectura antigua petrificó también la música, así
el Barroco musicó también la piedra; es decir, el Barroco traduce los valores
espaciales en el ritmo del tiempo. La música tiene aqui un significado particular: el tiempo disipado en la horizontal de la evasión, se recupera en la
potencia de la polifonía donde encuentra la vertical de lo eterno. Pietro della
Valle, a propósito de una composición de Virgilio Mazzotti, llamada "il
grande musicone", para ser tocada en San Pedro, escribe: "No sé si eran
doce o dieciséis coros, pero era un coro solo, que era un coro de eco de
estos coros hasta la cima de la cúpula". Lo correspondiente de esta concepción de la música como reencuentro o recuperación del tiempo en la vertical
de lo eterno, a diferencia de las otras art.es que lo disjpan en la evasión, es
la mística. Co e,1 Seiscientos se inicia el dramático diálogo del mundo moderno entre el tiempo y la eternidad; y el diálogo se hace dramático porque
es fuerte la nostalgia de lo eterno y es fuerte la captura del tiempo, de la
eternidad, de la sensación, de lo terrestre, de todo lo que es hecho hist6rico
o natural, visible y tangible. El gran diálogo, cuyo primer vértice será dentro de poco Gian Battista Vico, todavía continúa hoy.
La ciencia en este período saborea una poesía suya que no conocía : el
contacto directo, la observación en vivo de la naturaleza, ya no deducida
según esquemas lógicos, no más "anticipada", como escribe Francesco Bacone, construida, prefabricada de la deducción abstracta. Los nuevos artistas,
por el contrario, arquitectos-escultores-pintores a diferencia de la ciencia
que se exalta en la observación de las cosas, en el leer, como dice Galilei, el
gran libro de la naturaleza, tienen una actitud opuesta: trastornar la naturaleza, ser sus creadores a través de la libre iniciativa del hombre, para hacer
de ella un poema de líneas, colores, rayas, figuras, metáforas, hipérboles. De
aquí ya el arte no imita más a la naturaleza, sino la naturaleza imita al
arte. En este sentido el arte barroco es la no-ciencia pero los dos modos, la
naturaleza vista y leída y la naturaleza inventada y transformada, creada por
el hombre, están en relación dialéctica, y el uno no se entiende sin el otro.
En efecto, la imagen barroca es el resultado de una serie de pasajes lógicos
"saltados,, de la fantasía, pero por esto mismo es imagen conceptualizada;
es el resultado de una imaginación refinada de la lógica y de una lógica que
se hace visible en la imagen. El arte, desde este punto de vista, es el humorismo sobre la ciencia; sustituye a la seriedad d ésta el estro desatado de lo
64

irracional, listo a todos los árbitros y a todas las extravagancias; la naturaleza, como producto de la imaginación y no de la razón, pero de una imaginación que no seria barroca si no fuese también finura lógica. La nueva
ciencia ha sustituido un tipo de raz6n con otra, un método con otro método;
el arte barroco sustituye no un tipo de raz6n por otro, sino que introduce la
razón para conceptualizar la imaginación, para obtener imágenes refinadas:
mirar las cosas para crearlas.
Por otra parte, la sensualidad turgente y juntamente conceptualizada, lleva
a cargar la sensación de sígnificados nuevos: se Je confiere la dignidad de la
idea, se hace un acto mental-intuitivo. Desde este punto de vista se puede
decir que el Sci$cientos, crítico del aristotelismo escolástico, redescubre a
Aristóteles, es decir recupera el sentido aristotélico de aisthesis, que es percepción, acto también intelectivo; y lo recupera en la ciencia, en la filosofía,
en el arte.
A través de la libertad de la imaginación, a través de la caricatura y de
la misma hipérbole, también a través de la frivolidad, se manifiesta una protesta de los escritores y de los artistas contra las trabas oficiales. En efecto,
el perderse en el arbitrio y en la imaginación puede entenderse como una
protesta contra cuanto de deterioro hay en la casuística, un modo de vengarse· pero la protesta no se entiende a fondo, si no se considera que es
también el siglo de los escrúpulos de conciencia; de manera que la protesta
misma en nombre del arbitrio está acompañada contemporáneamente por un
sentimiento religioso. Fénelon, a una hermana que le fastidiaba el alma con
sus escrúpulos, escribe: 'Vuestros escrúpulos os matan". Otro&amp;½ la metáfora
y la hipérbole, según algunos críticos, son "el guiño del Seiscientos", un modo
de protestar contra la tiranía política, el absolutismo, contra el autoritarismo
eclesiástico reforzado con la Inquisición y el Concilio de Trento, y en Italia,
contra el dominio español Y entonces, recogiendo los hilos de cuanto hemos
dicho, alborozo de la sensualidad y, al mismo tiempo, sentido trágico de la
vida, sentido trágico del tiempo disipado y preocupación de la eternidad;
exaltación de la vida gozosa y fácil, y el espectro de la muerte; divertissemerit,
pero envenenado por sí mismo justo en cuanto divertissement o tiempo que
pasa en las frivolidades: este es el drama de los libertins franceses, que Pascal
tiene presente en su apologética del Cristianismo, la cual es reveladora del
Barroco entendido como categoría espiritual.
El Seiscientos es locura, irracionalidad; podía calificarlo de "barroco" en
cl sentido deterior y despreciativo s6lo el segundo Setecientos iluminístico:
racionalístico, utilitario, serio, fanático. En efecto, como todos saben, "barroco"
era un término usado para recordar mnemotécnicamente el cuarto modo de
la segunda figura del silogismo; y viene a significar cavilaci6n, fruslería, argumentaci6n extraña de apariencia maravillosa, sustancialmente vacía. Según

65
H5

�otra interpretaci6n, "barroco" se contrapone a "clásico' entendiendo clásico
en un cierto modo: racionalidad y armonía compostura quietud, éxi:asis, sentido ol.íropico, apolíneo; barroco, todo lo que le está opuesto. El dios que
expresa lo clásico es Apolo; el dios que expresa lo banoco es Pan, de ahí e1
sentido pánico. El Barroco se vuelve humillación de la razón; el arte destaca
el principio de no-contradicción se divierte en burlarse. Eslo es: justo porque se Jibera de los vínculos racionales del principio de no-contradicción y
del de identidad, de todo lo que puede ser u11 freno o un control que limita
el arbitrio de la fantasía, por esto es alegría gozo del hoy. Sí, gozo del hoy
y también del instante, pero quedaría limitado a un sentido vitalístico, y
no nos interesaría, si no trajera iempre drtrás de sí la muerte, si no estuviera
terriblemente preocupado por la eternidad. Y entonces: siglo de la sensualidad, pero junto con la mística; de dos extremos que van hacia el aniquilamiento en la nada a través de la disolución en el placer sensual, o hada
la elevación a Dios a través de la disolución mística en éJ, ya sea la mística
de tipo católico que la de tipo panteístico. Pero una posición como la del
Barroco no podía encontrar otra solución que en los extremos del absoluto
negativo o del absoluto positivo, en el sentido de la mística cat6lica, sobre
todo española, o de la panteística, según e] modelo spinoziano; y Spinoza y
la mística española son incomprensibles fuera de esta conc pción del Barroco:
o la mística que es la suspensión de la razón frente a la visión dcl Ab oluto, o
la que lleva a la identificación con el Ab. oluto. He aquí por qué el Barroco
es "locura".
Y es en el Seiscientos cuando tiene fortuna cl concepto de la vida como
sueño: ¿sueño de Dios, o sueño de la Naturaleza? "Los hombres están hechos de la tela de los sueños", dice Shakespcare, poeta barroco sobre todo
en los Sonetos; sueña el campesino ser campesino, sueña el obrero ser obrero,
sueña el rey ser rey; todos los sueiíos, sueños son: según Segismundo en La
vida es sueño de Calderón de la Barca. Sueño es eJ poder. sueño la gloria,
sueño todo lo que los hombres hacen; pero el siglo de "todo es sueño" es
también el siglo en el cual ha nacido cl sentido de lo concreto histórico. Sueña
Don Quijote -también Cervantes es uno de los grandes autores de la vida
como sueño- un pasado que ya no es; sueña la ciencia un futuro que no
es todavía: los sueños de la imaginación por metáforas los sueños d la
ciencia por conceptos, hacia algo que ya no es, hacia algo que no es todavía. ¿Sueños de Dios, o sueños de la Naturaleza? Dios un buen día me sueña,
y aparezco sobre la escena del mundo; en un cierto punto no me sueña
más y yo, teofanía, desaparezco. ¿ O me sueña la aturaJeza identificada
con Dios mismo? Desaparezco. ¿ y dónde? ¿ En la Nada o en Dios? Somos
inmortales -es la tesis de Calc.lerón de la Barca-; desaparecen los afanes,
todas nuestras obras y queda la gloria celeste. o: dt:saparece la apariencia

66

que somos y nos hundimos en la única Sustancia, de cuyos atributos somos
modos: el modo de que yo soy, a un cierto punto está aferrado a la muerte,
y el conatus de persistir en mi ser no sirve de nada. Entonces el modo o el
sueño que yo soy está compuesto en el ataúd, ahora que una pura apariencia temporal se ha desvanecido, y los dos atributos, de la materia y del espíritu, sostienen los cordones; sigue, mortificado, el cortejo de la pedantería
del método geométrico y la impertinencia de la razón, al redoble fúnebre de
los salmos bíblicos: según Spinoza, potente alma religiosa, ávida de aniquilamiento. Detrás de este funeral el Seiscientos se entristece, pero de repente
estalla en una risa frívola: sale eJ guiño, pero también la alegría de vivir.
Es la venganza de la .imaginación, la cual canta, bajo la influencia de un
epicureísmo renovado, la naturaleza que nace del caos, de los átomos, en
una espléndida belleza de formas, de la cual nace Afrodita para después
todo volver al caos y revolverse. El De rerum natura de Lucrecio es el primer
clásico del Barroco entendido como perenne categoría espiritual. Nostalgia
de un paraíso perdido, sentido de la inocencia, esto es el Barroco; paraíso perdido de Adán por la curiosidad de la razón, y conquistado con la imaginación alegre, frivola y triste juntamente.
El tiempo, o mucre disipándose, o se reconquista sólo en lo eterno: la míslica queda como única solución del Seiscientos. Sobre este fondo se mueve,
poeta también aunque filósofo, Tomaso Campanella.
Campanella es tal vez el mayor lírico italiano del Seiscientos, y vale la
pena recordar algún verso suyo. Así canta a propósito de la creación: "El
desmesurado espacio y sus entes -aJ hacerlos de la nada se ha servida-poder pecar es \'erdadera impotencia -peca.do acto no es, viene de la nada,,.
Estos versos valen por un tratado filosófico y teológico. Campanella tenía un
sentido fortísimo de la Iglesia como comunidad : "Servir a Dios viviendo en
comunidad - es justamente libertad de espíritus humanos". Campanella en
la cárcel ruega así: " cñor, de quien son hijas las plegarias piadosas --Jibertad,
Señor, deseo, y Tú escúchame". Se lamenta de que Dios no lo escucha y no
le da la libertad, pero no se rebela. AJ contrario, agradece la celda; y he
aquí un verso de un grandísimo lírico: "¡ Oh santa celda, tapiada de luz!"
Puede firmarJo San Juan de la Cruz.
Pero la filosofía italiana del ei cientos, es no sólo italiana, tiene otro aspecto, el moralístieo; y es significativo el moralismo del Barroco. Entre los
moralistas italianos no pueden callarse Traiano BoccaJini Tommaso Accetto,
y sobre todo, el más filósofo de todos, Virgilio Malvezzi el moralista del
"senequi mo", otro aspecto del Seiscientos frívolo, su revés de extrema seriedad. El Seiscientos, en efecto, es el siglo del renacimiento de Séneca -el
senequismo es una categoría del pueblo español-, pero nace en Italia con
Malvezzi no sólo como estilo, sino también como modelo moral; y Malvezzi

67

�influyó sobre Que\·edo y Gracián. Pero no podemos damos cuenta plenamente del senequismo, si contemporáneamente no se nos reclama a Don
Juan, su opuesto: 1a sensualidad
pontánca, dispendiosa, contrapuesta a
la seriedad de la virtud racionalmente construida; la sensualidad t !úrica.
por debajo de la razón y de toda preocupación moral, contrapu ta al senequismo como dominio racional de las pa iones.
Sobre la base del enequismo, fah-ezzi critica el pesimismo histórico y moral de Maquiavelo, que se puede r w:nu- en las palabras que el Flor ntino
escribe a un amigo suyo: "Has nacido bueno, estás arruinado". Malvezzi
aunque no es optimista, como todos los moralistas, rectifica este pesimismo¡
pero más que el aspecto moralísti o interesan alguno pensamientos, buenos
para resumir la temática de estas página . Uno sobre la m lancolía, que no
es hez, sino flor de la san re; que no es carbón, sino gema: produce a lo
héroes porque confinando con la locura conduce a I hombr al máximo,
más allá del cual no se puede pasar, y dentro del ual
e.,cticnde t a la
latitud de nuestra sapiencia. La mclancolía produce héroes porque es locura:
la tesis ele Cervantes: don Quijote, I melantólico caball • o d la lancha,
melancólico loco y, en cuanto tal, béroe. Un segundo p nsamiento, de actualidad: el más infeliz hombre del mundo, es aquel que hubiese obtenido
todos los objetos deseados, porque é te habría probado que en ningún objeto
mundano se encuentra la felicidad · y así "no sólo no la poseería. lo que
común a todo los hombr , pero ni iquiera ya la esperaría, lo que sería
miseria solament para él, i ndo que lo otros
"an on lando con e! perar
la felicidad al meno en aquellos bienc que aún no han cons uido y los
cuales anhelan aún con ansia". Así pues: infeliz aquel que ha obtenido todo
lo que el mundo le podia dar porque no ha obtenido la felicidad y no 1
qu da esperanza o ilu ión. Un último pensami nto relativo a la caducidad d
la historia sentido de tristeza acompañado d una profunda nostalgia de
eternidad: "El e pacio de cien an por lo más es la amplitud del álveo que
tiene cl río del olvido".
En ste sentido del venir menos de todas 1 cosas unido al ntido de la
eternidad es el drama auténtico del Seiscientos, para el cual si debi'ramo
decir cuáles son los filósofos que representan al siglo, visto desde esta perspectiva, que todavía no es la sola, he aquí: los so tenedores del panteísmo,
en la forma más profunda y al mismo tiempo más lúrubr • la de pinoza;
los teóricos del deísmo, recuperado a través de la estructura ontológica del
hombre, en la forma filos6ficam ate más elaborada de Campanella. Y además la solución en que se expresa todo el Seiscientos, en su profundidad d
diálo o entre el tiempo y la eternidad, digo la solución mí tica. Dentro
de e to, hay otro eiscientos. el ele la &lt;:i ncia, eJ Sei iento de Galil i y d
Leibniz. que
·l otro aspecto que se ve en estrecha conexi.6n con el primero,

68

de modo que se tenga una visión completa de e te siglo complejo y a veces
desconcertante, juntamente siglo de la ciencia y de la historia, p ro sobre
todo de Ja mística, de la razón y de la antirazón de la sen ualidad frívola y
del enequismo: es el siglo en el cual verdaderamente comienza la inquietud
del hombre moderno.
Traducción d Jorg Rang J Guerra

69

�ORTEGA

y

GASSET

y

EL PENSAMIENTO GERM.

reo

DR. ALAIN Guv
Universidad de Tou!ouse (Francia)
" ... quien, como yo, es de Alemania,
a la vez, amante y distante". (José
Ortega y Gasset, Meditaci6n de Europa, 1960, l&gt;- 91)

UNA NOCHE DE NOVIEMBRE DE 1964, en Munich, después de dar en la Universidad, bajo la presidencia del Profesor Michael Schmaus, una conferencia
en aJemán sobre Ortega y Gasset y el aristotelismo, me dirigía, rodeado de
amigos, hacia la Feldherrnhalle, cuando, sobre la vasta Ludwigstrasse, un
colega alemán me declaró con convicción: "Ortega era verdaderamente uno
de los nuestros! El comprendía el ahna germánica como la suya propia" ...
Igualmente, en el XIVo. Congreso Internacional de Filosofía habido en Viena
en septiembre de 1968 algunos cofrades austríacos con los cuales charlaba
de filosofía hispánica, en la noche de la brillante recepción en los salones dorados del Ratbaus, me confiaron que ellos también consideraban que Ortega
era, de todo lo pensadores de lengua española, aquel cuyo mensaje y acento
estaban más próximos de la timmung germánica. . . adie ignora, además,
la gran fama de Ortega desde hace varios decenios, entre el público de
lengua alemana.; recordemos, por ejemplo, la semana triunfal de homenajes
que l consagraron en Munich durante el verano de 1951, de parte de la
Academia Bávara de Ciencias, de la Universidad y de las Asociaciones Estudi:mtiles, quienes lo recibieron y lo festejaron solemnemente. Acordémonos
igualmente que en los países de cxpr~i6n al mana es dond sus libros han
sido más traducidos (España invertebrada, El Tema de nuestro tiempo, Estudios sobre el amor, La Rebelión de la.s masas, El Esquema de la crisis, La
idea de principio en Leib11iz y la evolución de la teoría deductiva, Una interpretación de la historia universal: en torno a Toynbee). Citemos en fin

71

�una confesi6n drl propio Ort a: "lle conqui.• do para Alemania. para us
ideas para sus modos, el ntusiasmo de lo' pañoles. D paso he infc &lt;'ionado
a toda udamérica d germani mo" (Prólogo para Aleman s, 1934, p. 31).
En vt:rdad, el problema de las relacione
trt:chas de Ortega con la. Deutschtum p rmane
d hecho, aún hoy, una ve.tala quaestio. Hay que reconocer qu , uno d pué de otro, Franz iedermay r,l Julián 1aría I Cayetano Betancur I y Udo Rukser • han aclarado varios a pecto importante de
la cuestión; me par , sin embargo, que quedan aún muchas ambigüed d
que disipar en el obj to y que se imptne una meditación m • profunda.

•
Como todo lo español s d u ti rnpo, J ' Ortega y G ·t ha t nido
prim ro -y de manera pr d núnante- una formación franc a: mayom1cnt •
porque él p rtenccía a una familia liberal, para la cual las idea de izqui rda
(qu simbolizaban cnlon , en ran parte, a hancia) pr · ntaban una profunda atracción ha ta c nstiluían un ,crdadt·ro modelo. La I ctura d . Renao lo paró progresivament d la f católica.
'm cu nta J. larías,ª u
biblioteca "cont nía millar s de libros Iranc
: había I ído a lo filó of .
a los poetas, a los no\'clistas, a 1 ~líticos, a los historiado , a 1 , autores
de libro de m morias, a lo iajcro ". En
primeros artículos. las r f •rencia francesa on innumerabk : Rabelai De arl , Pascal, oltaire Hu o
Ponsarcl, St ndhal, rlaubert, Tain , aint -Beu,· , Barbcy d' ur \illy, Francisque arcey, Rémy de Gourmont, Pro per • f •rimé 1 Anna de
oaill s,
fa terlinck, Gobineau, Ribot, C:zannc, har ot, Th~ophil Gauti r, Dom
Leclcrcq, Bcrgson, Maupa. sant, Courbet, Coro Man t, Mirabeau, edain ,
P in D bus r, Zola, Au
in Thi rry,
te omte, Mich let; en us
trabajos po lerior' , la erudir.ión francr a
manti n fu rt y
pued n
añadir lo nombres de Benjamín or tant, Diclerot. d' l mbcrt, • iallam1 \
Proust, Paul • tar O} J ené Quintoll Aulard y Emil • Br'hicr.
''Debo pu mucho a Francia -confi
Ortega en 1934 °- y con idero

r

ale1 '·Jo~ Ortega y G m t. Su relación oon Al mania y su repercusión entn: lo
man 1", en Clavifeño ( fadrid , noviembre d( 1953, pp. 67-H.
' "Ortega y Alemania", en O,ttga. !. Cireuruta11ria y voca,i6n (M.drid), 1960,
Sección l: El gerifalte; c. p. 111, pp. 191-222.
1 "El mundo alemán a travá de la Reuista d1 Oecid,nt,", en Eco (Bogo1A), agosto
de 1961, , ·o. 4 pp. 401-419.
• "Ortl' a }' Alemania", en Dis,111sos acad micos (S:intia

9-32.

• o,.

cit., p. 200.
• Pr6logo para al,man,s, p. 22.

que la inílucr1cia franc sa fue en su hora muy bcncfi io a para España''. P ro,
pr c· mente, 1 jov ·n prof or madrileiio
encontr6 un bu n día .obr aturado de cultura francesa } sintió la ncc idad d coloca
en ad lanl ha ia
otra fuent ., me.no u ada qu aquélla. "Tuve la impre ión de que mi pie
tocaba con su fondo, que, por lo pronto al me,1os, no p&lt;&gt;&lt;lía España nutrirse
más d Francia.
to m hizo voh' rm n lemania, d que en mi paí no
tenian ino vagas nolicias. La g neración d lo \'iej se había pasado la
vida hablando de las , ieblas germánicos.
que era pura niebla ra su
noticias obre 1 lemania. Compr ndí qu era n e ario p ra mi
aña abrlx•r l. cultur al ·mana. tra ársela - un nue\'O · magnüi o alimento" .1
E que a 1 oj d • Ort ga, como '•1 lo e plica n do artkulos e e, itos n
1911,5 la cultura fran · a a no podía, n ta 'poca contribuir a re n •rar
a E paña, wnida entonces en I marasmo de 1898 (p ~rdida de uba y de
1 Filipinas), ·xan ·· • ·in valor.
• n él, en efecto. Francia
había i.n1 'blerucnte abandonado al artificio y al re ccamien o m ntal · había ¡lcr&lt;lido
,
'
t ocl o 1mpetu d espontaneidad y se había vuelto la p
d 1 t t" no dil tant , del ar • ·mo y d 1 b zantinismo; a {uc1za de disertar sobr I matic ,
n ,. ía lo color ; su "viejo \'iolín" ya no
r ·novaba y la decadencia
instalaba. hora bi n, la patria del Cid, por I contrario, tenía ncr idad
d un baiio de juv ntud. " mo un moribundo a qui n • ha propuesto
n •ifarl a bailar. Pardon queremos vivir. vivir la vida ! •mental, respirar
air andar, v r, oír, c m r, amar . odiar.
· itamo todo lo contrario el
lo qu Fran ia pu d oír ·rn ·". Esta vitalidad exuberante, en plena fr ca naturaleza, Al mania po&lt;lrá ntonc
uministrarla in contar. Y, e.n C"ta
llamada al g nio g nnánico, la fr u ntación ·a a-idua on ~ietzsch , el
c. mpeón de la vida integral y in trab
no d •ja d ser n Ort
wl
úmulantc de impo1·tan ia; &lt;.ks&lt;l u prim ·r artí uJo d 1902 ~I dta al autor
d Zaratu tra y habla d ·¡ ·on entusiasmo, en el curso de una carta a Maeztu,
en 1908. Para comprender 't abandono de la fran ofilia y ta adhc ión
1 crmanismo de 1900, ha qu' cordar qu Fran ia era lll o· la ticna
d(•l cicotici mo y del mt'cani ·mo más rí •ido mientras el e piritµalismo eclé .
tico trataba de sobrcviviTh penosamrnt y 1 kanti·mo taba ntonces poco
e. ·t nclido )' unilatcralm nte comprendido; ¿ hay qu :uiadir que Berg~ n no
había aún publicado en esa fecha, ino el Ensayo sobre los Do11 J iumediatos
ele la co11ciencio )' qu Larhelicr c1a I oco conocido en 1 extranjero?

ra

Como Julián

anz del Río lo habia h cho d de 18·l3 (re idicndo en Hci-

'Op. cü., p. 2t
de Chile), 1967, pp.

' "Alemán, lattn y griego" ( O.C., I, pp. 207-210) y "Problemas culturales" (ib.,
pp. 540-554) •
• !bid., p. 209.

73
72

�delberg y lle\'ando el krau ismo, el cual adimat6 mal que bi n en la Península ibérica y que dio enseguida nacimiento a la famosa l11.stit11ci611 Libre de
Enseñanza), Ortega decidió en 1905, ya doctorado, huir del estancamiento
intelectual de u paí · ( donde ubbisúa una escolástica rutinaria y un pálido
krausismo) e ir a explorar las riquezas e:;piritualcs allende el Rhin. '\ 1 0 imagine pues el lector -nos previene- mi \'iaje a Alemania como el viaje de
un dernto peregrino que \·a a besar en Roma el pie del Santo Padre. Todo
lo contrario. Era el raudo vuelo prcdatorio, el descenso de flecha que hace
el jo,·cn azor hambriento sobre algo \'Í\"O, carno o, que su ojo redondo y
alerta descubre en la campiña. En aquella mi mocedad apasionada era yo,
en efecto, un poco ese gavilán joyen que habitaba en la ruina del castillo
español. Me sentía no ave de jaula, sino fiero volátil de blasón: omo el
gaülán, era \'Oraz, alti\·o, bélico, y como él manejaba la pluma. La cosa era.
pues, muy sencilla. Yo iba a Alemarua para traerme al rincón de la ruina
la cultura alemana y allí devorarla. E.paña nec ~itaba clc Alemania. Yo sentía
mi ser -ya lo veremos---- de tal modo identificado con mi nación que sus
necesidades eran mis apetitos, mis hambrC's. Pero, claro e , la dentadura con
que se devora una cultura se llama entusiasmo. Si al contacto con Al manía
yo no hubiera sentido entusiasmo sincero, profundo, exasperado por el destino alemán -sus ansias sus temblores. sus id as-. yo no habría podido
hacer lo que luego ha resultado que he hecho. Porque, lector, ahora ya se
trata de un hecho. El vuelo rapaz de aquel joven pajarraco mal plumado
ha producido su efecto. En una labor de quince años, a una ,·elocidad histórica increíble, las cosas han cambiado. Hoy España sabe de memoria la
cultura alemana. Anda por ella como Pedro por su casa" .10
El joven pensador madrileño t;e fue primero a Leipziu, la capital tradicional d · los libros. donde GocLhc, tn el Faw.lo, colocó la Tab ma de Aucrbach. Inscrito en el Alma Maier, ese memorable edificio del Artgusteum en
cl que enseñaron
·studiaron tantas glorias álcmanas (Ulrich \'On Hutten,
Tycho-Brahé, Leibniz, Le ing, Gocthe
ietzschc, et ... ) . él pasó muchas
horas recorriendo las calles animadas a lo largo de las tiendas frent a la
alta torre redonda de la Altt Rat/raus de 1556. • ~os ha contado también sus
primeros pasos en la práctica oral de la lengua alemana. "Según es allá usa,
mandé insertar un anuncio 'D lo pcti6clicos solicitando cambio de conYt:rsación con un estudiante. Entre las ,·arias of ·nas que recibí, fue una la d ·

r

anchas y pómulos rojos". 11 A la manera de Leibniz doscientos cincuenta
años antes, que meditaba en este gran bosque . para saber si "guardaría la
formas substanciales", Ortega hizo en el Rosenthol, en las puertas de Lcipzig, un buen número d docto paseo en compañía de su camarada. "¿ Cómo
te he de olvidar, Max Funke? ¿ C6mo he de olvidar los paseos que dábamos,
en las frígidas siestas de invierno, por el Rosenthal~ el Valle de las Rosas,
aquel parque enorme, donde había largas praderas de grama verdinegra.
unas sendas de tierra oscura, árboles altos y dormidos, con troncos verdosos
de humedad bandadas de cuervos que graznaban! y ni una sola rosa?" i ;
El maestro SQ_ar1ol recuerda también sus largas e tancias en el jardín zoológico, ante el waniti del Ganada, el elefante y los patos: " lJí tu,·e el primer
cuerpo a uerpo desesperado con la Crltita de la Razón Pura, que ofrece
tan enormes dificultades a una cabeza Jalina". 13 En revancha él no nos habla
de sus profesores (desde 1875 \1Vilhelm \ undt el célebre psicólogo
perimental (1832-1920], ocupaba la principal cátedra de filosofía). Pero admiraba mucho esta Universidad de Leipzig. ·a que. en un artículo de 1909,
se avocó a conmemorar con calor el quinto centenario, comparándola con
la Jerusalén mística ... u
El iguientc semestre Ortega obtuvo de la Asociació11 Española f,ora el
progreso de las Ciencias (gracias a un concurso en el que s le acordó 1
premio a su memoria sobre Desearles )' et método trascmdental, el 6 de junio
de 1906) una pequeña beca de 4.500 pesetas para estudiar en el extranjero, del primero de octubre de 1906 al 30 de septiembr de 1907: él escogió
entonces quedarse en Berlín, en donde u flaca pcn ión, alcan?..ada por la
devaluación de la peseta, le permitía apenas, como nos lo confiesa con humor,'5 ¡ comer mezquinamente en los restaurantes automático
chinger !
En la capital del R ich, entonces en su apogeo, devoró ávidamente todas
las bibliotecas, en donde encontró en abundanC'ia esos precio o libros qu
hadan tanta falta en España. El gran filósofo \ ilhelm Dilthey ( 1833-1911) ,
al cual más tarde Ortega consagró varios trab::i.jos y con el cual se sentía
finalmente en consonancia profunda. \.'h-Ía ya S&lt;'mi-retirado, sin enseñar ya
en la venerable Friedrich-Wilhe.lm Universitat, pero limitándose a animar
en su casa algunos seminarios destinados a tm pequeño número de c. tudiantcs extremadamente seleccionados. esembarcando desconocido de su lejana
patria, Ortega no tuvo la uerte de ser d · esos happy ficw. Por el contrario.
siguió los cm-sos de Georg Simrncl (1858-1918), el célebre filó ofo rclati-

Max Funke, sludiosu.s rCTum natu.ralium et linguarum orie,ttalium. Me pareció la más pintoresca y la el •gí. Una tarde el propio Max Funke se presentó; era un mozo de mi Liempo1 sajón, braquicéfalo si lo hay, de narices
,. Prólogo para atcmancs, pp. 2-1-25.

74

11 "Una primera vista sobre D:uoja" (1910), O. C., 1, p. ll8.
,. Op. cit., loe. cit.
" Prólogo para al1111uines, p. 26.
u "Una fiesta de paz", en O.C., I, p. 126.
,. Prólogo para alemanes, p. 26.

75

�vista, que debería llegar a ser un notaWe sociólogo y un esteticista de alto
rango, pero que entonces hab~a publicado muy pocas obras, tal una Filosofía
del dinero (Philosophie des Geldes) y un Schopenhauer y Nietzsche que plugo
mucho a Ortega; tal vez immel es la fuente del perspectivismo orteguiano;
pensando todo, sin embargo la finura muy judaica del autor de la l11troducci6n a la ciencia moral (Ei,zleitung in die M oralwissenscliaf1, 1892) no Je
valió la adhesión total del joven madrileño, que lo encontraba demasiado
diletante e insuficientemente sistemático; lo llamó "el hombre más sutil que
había en Europa hacia 1910",1º pero nota por otra parte que el profesor
berlinés habla "con la finura que le es particular, mis sutil que profunda,
más ingeniosa que genial" .17
Parece que la estancia en Berlín deja en el espíritu de Ortega huellas profundas: las imágenes grandiosas de la Branderburger Tor, de Un ter den Linden, del Palacio imperial, de la Catedral, de los bordes del Sprée con el
Kurfül'Stenbrucke, etc ... , hirieron para siempre Ja delicada sensibilidad del
Maestro. Con qué curiosidad, atenta y simpática, interrogará más tarde a
uno de sus discípulos, Luis Díez del Corral (actualmente profesor en la Facultad de Ciencias Políticas de Madrid), a cada vuelta de éste de sus altos
estudios en Berlín! 111 ¡ Con qué satisfacción habría él respondido. a fines de
1931, al proyecto de la República Española de nombrarlo Embajador en
Berlín! 19 ¡ Y con qué alegría regresará a Berlín en noviembre de 1949, en
plena guerra fría, para dar conferencias en la Nueva "Universidad Libre",
situada en el sector occidental, cuyo Rector era el ilustre historiador Meinccke!
Se~ por Jo que fuere, gracias sobre todo al encanto de Marburg Alemania
hizo definitivamente la conquista de Ortega. Pasó ahí más de un año, desde
fines de 1906 hasta el principio de 1908; regresó con su esposa en 1911 y allá
nació su hijo mayor, Miguel Germán. No lejos del apacible río Lahn, la vieja
Philipps Universitiit, fundada desde 1527 por el Landgrave en el corazón de
la Hesse del Norte -la primera en fecha de las universidades protestantesmarcó muy fuertemente al hijo de la Meseta Central ibérica. La situación de
la pintoresca ciudad, escalonada al costado de la colina y coronada por el
castillo del siglo XJII ( donde se desarrollaron las controversias entre Lutero y
Zwinglio) y por la iglesia luterana a sus pies, no carece de carácter; Ortega
meditó seguramente con recogimiento sobre las tumbas de los Landgraves en
11 "En la Institución Cullural Española de Buenos Aires"
( 1939), en 0.C., VI,
p. 235.
" "El sobrehombre", en OC., I, p. 92.
'' Luis Díez del Corral, "Saber y perso11alidad en Ortega", en La Ton~, julio de
1956, Puerto Rico, p. 55.
u Franz Niedermayer, op. cit., pp. 67-68.

76

la venerable y g6tica Elisabethkirche, con sus dos flechas elevadas, piadosamente erigida en la Edad Media en recuerdo de la reina Santa Isabel (llamada de
Hungría), retirada en Marburg en u.na vida toda de caridad ... Varias veces
con ternura, el fundador del raciovitalismo ha e.'qlresado su apego a Marburg.
Citemos, por ejemplo este pasaje de la Meditación del Escorial: 20 "Yo no
podré mirar nunca el paisaje del E~corial sin que vagamente, como filigrana
de una tela, entrevea el paisaje de otro pueblo remoto y el más opuesto al
Escorial que quepa imaginar. Es una pequeña ciudad gótica puesta sobre un
manso río oscuro, ceñida de redondas colinas que cubren por entero profundos
bosques de abetos y de pinos, de claras hayas y de bojes espléndidos. En esta
ciudad he pasado yo el equinoccio de mi juventud: a ella debo la mitad, por
lo menos, de mis esperanzas y casi toda mi disciplina. Ese pueblo es Marburgo,
de la ribera del Lahn" ... Y añade, como Fray Luis de León ante la Noahe
Serena, esta fuerte impresi6n que le hizo el Gewolbe: 'Yo no olvidaré nunca
esas noches en las cuales por encima de los bosques el alto cielo sombrío se
llenaba de estrellas blondas e inquietas, temblorosas como infantiles intimidades". . . En la cima de la ciudad, escuchaba a su condiscípulo Nicolai Hartmann, el futuro autor de los Fundamentos de una metafísica del conocimiento
(1921) y de los Fundamentos de la 011tologla (1935), que tocaba religiosamente su violoncello ...
La Universidad de Marburg era entonces la principal fortaleza del neokantismo - la otra era la de la Escuela de Baden, dirigida por Wildelband
y por su discípulo Rickert de inspiración axiológica. En Marburg se practicaba metódicamente el ''retorno a Kant", desarrollando sobre todo la clirección epistemológica del Criticismo y tratando de elevar lo más alto poSJble el nivel del rigor racional de la doctrina. El jefe de la Escuela era Hermann Cohen (1842-1918), israelita muy dotado, que enseñaba allá desde
1876 y que ya había escrito mucho, entre otros: La teoría de la experiencia
en Kant (Kantsthcorie der Erfahrung), La fu11dación de ética por Kant
(Kants Beguündung des Ethik), La fundación de la estética por Kant (Kants
Beguündung des Aesthetik), Sistema de la filosofía (System der Philosophie);
su idealismo objetivista de la conciencia pura se mostraba hostil a la metafísica y a toda trascendencia, avocándose enteramente a la ciencia, principalmente a la física y a la matemática en el sentido de un intelectualismo voluntariamente naturalista. Ortega ha guardado de esta formación un
recuerdo indeleble. "Marburg era el burgo del neokantismo. Se vivía en el
seno de la filosofía neokantiana como en una ciudadela sitíada, en perpetuo
¿ Quién vive? Todo en tomo era sentido como enemigo mortal: los positivistas y Jos psicologistas, Fichte, Schelling, Hegel. Se los consideraba tan hos'"Mtditaci6n del Escorial (1915), en O.C., II, p. 558.

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tiles, que no se le leía. En Marburg se leía sólo a Kant y, previamente traducidos al kantismo. a Platón, a Descartes, a Leibniz. Ciertamente que estos
cuatro nombres son, egregios, pero no es posible reducir todos los jugos de
la Historia universal a menor número de uotas. El gobernador de la ciudadela, Cohen. era una mente poderosí una. La filosofía alemana y la de todo
el mundo tiene una gran deuda ron él. Porque él fue qui n obligó, con un
empellón sin duda un poco violento, a elevar el ni"el de la filosofía. Lo cual
fue decisi\·o porque mis que todo en la vida, la filo ofía
nivel. Cohen obligó a tomar contacto íntimo con la filosofía difícil y obre todo, renovó la
voluntad de sistema. que es lo e,pecífico de la inspiración filo 6fica". 21
Ortega ha celebrado el extraordinario talento de expresión de que gozaba
Herrnann Cohen: más que exponer el kantismo, le bastaba "fulgurarlo" ,2:
como una energía el' ctrica fulminando al adversario; su frase, siempre corta
y nerviosa, golpeaba como w1a bala y comunicaba a los auditores toda su
resonancia emotiva. En su escuela, Ortega aprendió lo que es vivir la filosofía.
todo su dramatismo sincero y apa ionado: en su maestro eminente coincidía
la mejor retórica con la más auténtica preocupación cientüica. ¡ Qué ejemplo
de ardor y de trabajo! También el filósofo español declara: "He estudiado a
fondo, frenéticamente, sin reservas ni al1orro de esfuerzo -he sido una pura
llama celtíbera que ardía que chi porroteaba de entusiasmo dentro de la
Universidad alemana. Con Nicolai Hartmaru1. con Paul Scheffer, con Hcinz
Heimsoeth he discutido sobre Kant y sobre Parménides-; muchas veces a
media noche, en paseos sobre el camino nevado, que terminaban junto al paso
a nivcl, mientras cruz.aba monstruoso el expreso de Berlín, cuyos faroles rojos ensangrentaban un momento la nieve intacta". 23
La segunda gran figura de Marburg era Paul Natorp ( 1854-1924), quien
enseñaba ahí desde 1881 y que dirigía los Philosophische Monat.shefte; era ya
autor de una Introducción a la psicología seg1í11 el método crítico (Einleitung
in die ps,•chologie nach kritischer M ethode), de La reliuión en los límites de
la humanidad (Die Religion i11nerhalb der Grenun der Humanitiit), de la
Pedagogía Social (Socialpiidagogik) y sobre todo de La teoría de las Jdea.s de
Platón (Platons ldeen:ehre) donde kantianizaba al fundador de la Academia.
Aw1que reconociendo sus insignes méritos, Ortega le disparó una flecha: "cometió la crueldad de tener doce o catorce años a Platón encerrado en una
mazmorra, tratándolo a pan y agua, sometiéndolo a los mayores tormentos
para obligarle a declarar que él, Platón, había dicho exactamente lo mismo
que atorp". 2_. Este profesor, que durante la guerra de 1914-1918 dio un poco
"' Pr&amp;logo para alemanes, p. 27.
" lbrd., p. 45.
= /bid., p. 20.
" /bid., pp. 35-36.

en el nacionalismo, se consagró más y más a la pedagogía social, sobre todo en
la ruta de Pestalozzi y de Herbert, y también en el "idealismo social". Alrededor de estos dos grandes líderes, había también en Marburg, como enseñantes: Rudolf Stammler, que hizo tronar los marcos estrechos de la fücuela ·
Karl Vorllinder ( 1860-1928), quien trató de acercar la Escuela al marxismo,
prolongando 1a dirección social de 1 atorp y la religiosidad social defendida
por H. Cohen mismo, y que escribió una H i.storia de la filosofía, a cuya traducción española Ortega hizo el prefacio; y obre todo Ernst Cassirer ( 18751945), cl ilustre historiador de la filosofía y dialéctico del lenguaje, que amplió
aún más la Escuela de Marburg, por el interés que tuvo por las ciencias del
espíritu, después de haber buscado los presupuestos de las ciencias de la naturaleza; se sabe cómo1 proscrito bajo el nazismo, se refugió en Suecia, luego
en los Estados Unidos (La filoso/fa de las formas simbólicas, Individuo y
Cosmos en la filosofía del Re11acimiento, etc ... ) . En cuanto a Heine Hcimsoeth ( nacido en 1886), condiscípulo de Ortega. penetrante historiador de la
filosofía también él, que enseñó ulteriormente ( de 1921 a 1923) en Marburg,
dio al neo-kantismo una orientación netamente menos epistemológica y subrayó los aspectos metafísico ; especialista de la filosofía moderna, ha subrayado
la continuidad de los temas filosóficos, mostrando como lo dijo José Ferrater
Mora/s que "la historia de la filosofía no es un conjunto de sistemas aislados, sino más bien el desarrollo de una problemática"; se le deben, sobre
todo, Los seis grandes temas de la filosofía occidental. 26
La comunión de Ortega con el genio germánico no debía limitarse al plan
propiamente filosófico; ella se consumó toda entera con el acceso aJ dominio
estético, cuando en marzo de 1906, en ocasión de W1a exposición industrial
en Nuremberg, visitó largamente la vieja ciudad de Pegnitz. Un artículo que
public? en El Imparcial "Las fuentecitas de Nuremberga" desde el 11 de junio
del Illlsmo año, y que ha sido recogido enseguida en las O.C., atestiguó su
admu:ación ante esta vieja ciudad medieval que tiene la energía ele durar sin
cambiar, en lugar de adaptarse servilmente a la civilización del maquinismo.
"Los alemanes -observa Oi-tega- tienen una virtud que a nosotros nos falta,
a despecho de las apariencias: el respeto y el amor al pasado. Son de alma
filol6gica y conservadora y precisamente de su filología y su asentamiento en
lo que ha pasado antes sacan el esfuerzo para la audacia del pensar científico
y artístico. Nuremberga es un lugar de culto a ese dios del Pasado".~, En la
,.. Diccionario de filoso/Ea, t. I, p. 825 ( 1965).
"' Sobre la Escuela de Marburg, se puede leer: Alice Steriard, La interpretación
d~ la doctrina de Kant por la Escuela de Marburg (1913); Antonio Caso, G. H. Rodríguez, Ensayos polémicos sobre la escuela filosd{ica de Marburg (1945 ) ; Hcnri Dussort, La Escuela de Marb11rg (1963 ).
" o.e., 1, p. 426.

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�capital de los juguetes y de los autómata ingenuos y encantadores, el íilósofo
español ha fijado sus miradas sobre el portal gótico de la iglesia de San Lorenzo, la cual, a través ele sus tr s hileras de esculturas, que van de Adán y
Eva hasta el Juicio Final, nos da manific tamcntc una I cci6n de pleno júbilo
espiritual "¡ Bienaventurado los que ríen!... o sé si, por ventura, la risa
conservará la energía para vivir, como la creo ota guarda los cuerpos de la
descomposición" .u Pero la obra maestra de uremberga, son todaV1a sus fuentecitas amorosamente cinc ladas en la riedra o en el bronce, sobre sus placitas. "Lo único que queda en ella vfriente son sus fuent viejas, que pro iguen cantando y corriendo como en la juventud de Ja villa. Por eso digo que
los habitante perennes, los vecino únicos de uremberga, son sus fucnteritas: la del Hombrecillo del a/bogue, la del Hombrecillo de los gansos, la de
las J'irtudes, unas mozuelas broncíneas de escasamente un.a vara de alto, las
cuales vierten de sus pechos virtuosos uno hilos de agua. Drbi6 haber mucho d socarrón y de burlesco a lo villano en aquellos horob1-es recios, corpulentos, sensuales, que se complac:ían en hacer tocio pequeño: las casas, las
plazas y los leves puentccillos. En lugar de nuestros ampulosos monumento
modernos de pétrea retórica, elevados a grandes hombres con pomposos cilsncos en el plinto, los sabios, prudentes, demócratas y malicio~os nurcmburgucscs dejaron aquí y allá unas figuras irónica de unos pocos palmos. Y s
como si dijeran: -Sabemos que han de llegar tiempo de aristocratismo comprimido a fuerza d palabras democrátiC'as en que algunos espíritus que se
la den de exquisitos vengan a proclamar como héroes de Nuremberga a
Pirkheimcr, a Durero, a Regiomontano a Adan K.rafti el fundidor tle bronce;
para esos tiempos e!e,,amo como una lecci6n tas tatuas menudas: estos
son los más grandes hombres de uremberga" .19 En estas humildes figulina
(como en los infantiles soldados de plomo minúsculos), el filósofo madrileño
ha captado el mensaje de la vieja Alemania de Jacob Bohmc o de lo Hermanos Grimm: ha siclo poderosamente sensible a e te idealismo tan particular, que no tiene hostilidad con respecto al real pero que, al contTario, lo
interioriza en lo más íntimo de nuestro ser, recogiéndole la quint.icsencia,
que se transparentará enseguida por todo ...

•
Así como lo proclama muy justamente Udo Rukser,8° "la Alemania de
aquellos años ha servido a Ortega como partera", en el sentido en que 6• Ibid, loe. cíl.
,. lbid., pp. 328-429.
"' Op. cit., p. 17.

80

era.tes pretendía a.segur r, en filosofía, la función de comadrona: es de hecho, innegable que el sello de inspiraci6n alemana determin6 de manera
definitiva el curso de la meditación y de los métodos orteguianos, en este momento crucial de su existencia. En particular, la preocupación exigente de
una verdad escrupulosa, lejos de tocio compromiso sincrélico y de todo subterfugio retórico o literario y ¡., cudo-moral, como también el rechazo definitivo
de un cierto aristotelismo y de un cierto tomismo, culpable • a su ojos, como
a los de la filosofía alemana de entonces, de graves concesiones al cosismo más
\'ulgar, 31 rán para él ktemata eis aei.,. Apenas regresado a España y bien
pronto provisto (1910) de la cátedra de metafísi a de la Universidad de
Madrid, donde enseñará durante veintiséis año , va, a su vez a germanizar
lo mejor que puede tocia la actividad filosófica de su paí .
in querer erigir un catálogo de los trabajos innumerables que Ortega ha
consagrado, toda su vida, a los autores de lengua alemana, m parece sin
embargo muy sugestivo destacar y comentar en la serie de los nueve tomos
de las Obras Completas (Revista de Occidente) las múltiples y abundantes
páginas que se refieren a las civilizaciones y a los maestros de Alemania, de
Austria o de uiza alemana: obteodr mos así en eJ ord n cronológico n el
que estos escritos están clasificados por el editor, el perfil cronol6gico del
rmanismo ortcrru.iano en cerca de sesenta años.
Eco cfüecto de su juventud pasada allende I Rhin, el tomo I e tá bafiado
de erudición y de presencia alemanas. Es primero el aruculo de El Imparcial
( 13 de julio de 1908) ra cítado por no tros, El sobreliombre, dond e tá
evocada "la zona t6rrida de Nietzsche", así como la soltura dialéctica de
Simmel (pp. 91-95). Luego ,~ene I estudio intitulado Meur-Graefe (pp.
96-98), que evoca las bellas conf ·rendas en Madrid del crítico alemán de
vanguardia Julius Mei r-Graefe defensor de la pintura impresionista y verista contra la pintura ideafüante y mentirosa de un Boecklin y ele tantos
otros filisteos al servicio del imperialismo y del nacionalismo. Se encuentra
nseguida Una fiesta de paz (pp. I-24-127), que e lebra con calor a la Universidad de Leipzig, d recientes dificios d mármol, cabeza pensante de
a jonia: ese islote de ultura y de paz, a través de los siglos, cuyo quinto
centenario se conmemora, queda como modelo para el mundo entero. Más
lejos, el artículo Alemán, latln y griego (pp. 207-210) toma el pretexto de
una ''Liga en favor de la lengua francesa", constituida en París, contra la
invasión del germanismo, para subrayar que, a pesar de sus méritos muy
nobles en la edad clásica, la cultura francesa ya no está ahora en paridad con
su brillante pasado y que parece irremediablemente d caída; al contrario,
11 Ver Alain Cuy, Orttga y Gasset, crítico d11 Arist6trltr (Parls, P.U.F., 1963);
ducida al español, Madrid, E.spasa-Calpe, Austral, 1968.

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8l
H5.

�la Germanidad está en su apogeo; hay que nutrirse de ella. "El centro de
gravedad espiritual se había desviado hacia las razas germánicas" (p. 207) •
mientras que Francia se había vuelto conservadora y estática. El artículo que
le sigue, Uno respuesta a u11a pregunto ( pp. 211-2 L5), CSC"rito en Marburg el
4 de septiembre de 1911, a propósito de Baroja y de faeztu, sostiene que al
ejemplo de Francia y de Italia, que se germani1.an de buen o de mal grado,
a fin de progresar, al llamado respectivamente de Renán y de Carducci, España deberá ponerse, sin tardar, en la e cuela de Al •mania. Pero Ortega no
cae en el mimetismo o en el servilismo hacia la patria de Goethe; mucho más,
éJ opone 1a tradición secular germánica, de fineza, d poesia y de labor desinteresada, al Imperio alemán militarista de esos decenios, del cual desconfía
con .insistencia: "Conviene separar completamente Ja realidad política de la
Alemania actual y la cultura germánica'' (p. 211). "Bismarck desvió hacia
los músculos las energías que antes iban íntegras al corazón y a la cabeza''
(p. 212). Anticipándose sobre el fenómeno qu estalla ante los ojos en 1969,
en la Alemania reconstruida, observa muy pertinentemente: "Sobre las virtudes alemanas ha revestido su corazón el Imperio: la riqueza industrial, los
negocios coloniales, los hierros de Essen y Düsseldorf han americanizado una
raza que vivía recogida en cien pequeños centros provinciales simples, sobrios, cultivando su visión d 1 infinito" ( p. 214). Luego Sobre el concepto de
sensaci6n (pp. 256-265) examina a fondo la obra de un discípulo de Husserl,
Heinrich Hoffmann, testigo de la escuela de Gottingen: Untersuchungen

über dem Empfindungsbegriff (Estudios sobre el concepto de sensaci6n), 1913,
y comienza, en esta ocasión, la crítica de la Fenomenología: :l'l ahí es donde
aparece por primera vez el término de Vivencia, traducido de la palabra
Erlebnis. Se encuentra en fin, en este rico volumen, la colección Personas,
obras, cosas, que encierra, además de Las fuentecitas de Nuremberga (de las
que ya be hablado más arriba), un ensayo importante, Adán en el Paraíso,
que recurre a la ficción de una pretendida carta recibida de un amigo de
Leipzig, el doctor Vulpius; es notable igualmente el artículo El Pathos del
sur, suscitado por la obra de Gerhardt Hauptmann, Primavera griega, que
hace el relato de un reciente viaje a la Hélade; se encuentra este elogio: "El
alma alemana encierra en sí la más elevada interpretación de lo humano es
decir, de la cultura europea, cuya clásica aparición hallarnos en Atenas" (p.
501). Y, en el cuerpo de ese mismo conjunto, se puede leer también una recensión, bastante severa, del libro de Julius Beier-Graefe, Viaje de España
(pp. 527-531).
El tomo II no es menos generoso en referencias a la germanidad. Desde la
11 Ver Alain Guy, Ortega y Gasset, o la razón vital e histórica, Parls, Ed. Seghers, 1969,
cap. V, pp. 109-131 ("La polbnica con la fenomenología y oon el existencialismo").

p. 29, en una hojita intitulada Horizontes incendiados (que pertenece a las
Confesiones de El Espectador), Ortega evoca la guerra mundial que estalla.
"Los alemanes combaten también tristemente -aunque en ellos tome otro
cariz la tristeza-, combaten con saña, con prisa -y perdóneseme la ingenuidad-, con un excesivo afán de vencer ... ( .. ) ... Un pueblo no sólo ha de
saber vencer, sino también ser vencido" (p. 29). La perspectiva se amplía
todavía más con el largo estudio (pp. 192-223) sobre la obra de Ma."&lt; Scheler,
Der Genius des Kriges u11d der deutsche Krieg El genio de la guerra y la guerra alemana ( 1915). Voluntariamente objetivo ( aunque favorable, hay que
acordarse, a la causa de los Aliados Franco-Ingleses), Ortega deja de lado,
por discreción, la segunda parte del libro, que trata de las circunstancias de
la conflagración de 1914, y condensa su reflexión sobre la teoría scheleriana
ele la esencia de la guerra como "juicio de Dios". Aunque reconociendo con
el filósofo alemán que la guerra no es absolutamente un fenómeno animal y
biol6gico, sino bien especificamente humano, en relación con la voluntad de
poder de los Estados, Ortega se separa de él sobre un buen número de puntos:
por ejemplo, él no admite que los guerreros no quieran hac r mal deliberadamente a los individuos de enfrente, sino solamente los Estados enemigos en
cuanto entidades impersonales; él d plora, por otra parte, que Scheler considere la guerra como la tarea suprema y característica d todo Estado;
lamenta vivamente que el maestro alemán no sueñe en pensar en la elaboraci6n de relaciones jurídicas y pacificas, en lugar de contentarse con pensar
en la guerra; muestra los abusos del principio de las nacionalidades y de] de
los "derechos adquiridos" ...
Más lejos, Sobre la muerte de Roma (pp. 537-547) examina con simpatía
la versión española del volumen de Ma:r Weber, Las Causas sociales de la
decadencia de la cultura antigua. Compuesta mucho antes que la de Spengler
sobre Lo decadencia de Occidente, ste libro manifiesta una intención completamente opuesta a la de este último: subraya, en efecto, las diferencias
notables entre la cultura antigua y la cultura contemporánea; insiste, por
otra parte, sobre el primado ( aunque no exclusivo) de los factores económicos.
Luego una de las últimas páginas de la Meditaci6n del Escorial (p. 558),
intitulado El coraje, Sancho Panza y Ficlite, lleva a Ortega a un recu rdo
d Marburg, a propósito del c:oraje: cuando H. Caben preparaba su .Aesthctik
y meditaba sobre las novelas, Ortega le prestó la traducción del Quijote por
Ludwig Tieck : Cohen s asombró de que Sancho Pama empleara siempr • la
palabra haza,ia -aquella misma de la cual Fichte hace el fundamento de
su filosofía: Tathandlung. Y Ortega comenta: "Alemania había sido, centuria
tras cen tu.ria, el pueblo intelectual de lo poetas y los pensador . En Kant se
afirman ya junto al pensamiento los derechos de la voluntad- junto a la lógica, la ética. Mas en Fichtc la balanza se vence del lado del querer, y antes de

'

82

83

�la lógica pone la hazaña. Antes de la reflexión, un acto de coraje, una Tathandlung: éste es el principio de su filosofía. ¡ ed cómo las naciones se modifican!
¿No es cierto que Alemania aprendió bien esta enseñanza de Fichte, que
Cohen veía preformada en Sancho?" (p. 559). o menos sugestivo es el
artículo Hegel y América (pp. 563-576), escrito a propósito de la primera
traducción española de la Filoso/la de la Historia Universal de Hegel {mano
de 1928). Ortega, que admira a Hegel, este "emperador del pensamiento"
(p. 563), pero juzgándole demasiado autoritario en sus concepciones doctrinales, le reprocha haber excluido de la Historia a la América Latina, bajo
prete.xto de que no ha tenido Estado político, y de haberla relegado a la
prehistoria, es decir, a lo irracional. Psicoanafüando al filósofo prusiano, él
asigna a su protestantismo el origen de su de precio por este continente hi panoarnericano amasado de catolicismo. Levanta con interés, sin embargo,
la fórmula de Hegel: "América es el país del futuro", pero se queja de que
Hegel baya añadido: "Ahora bien, el filósofo no ha e profecías y no puede
pues interesarse en América" ...
El tomo III de O.C., no desmiente tampoco la abertura de Ortega a la
cultura germánica. Encontramos ahí, en efecto, un s61ido • ·tudio sobre El
sentido histórico de la teo1ío de Eimteiri (pp. 231-262), 'este nuevo absolutismo" (p. 233), que el íil6sofo madrileño considera, con favor pero in acaloramiento. Se saborea enseguida un artículo sobre Las ideas de Lel,n Frobenius (pp. 245-256), el gran e..plorador alemán que acababa de dar resonantes conferencias en la Reside11cia de Estudiantes; a prop6 ito de la Kleinstaaterci y de la nostalgia que la sociedad alemana experimentaba entonces
para con todas las formas de Aufklarung, Ortega exclama: "Toda esa insistencia sobre la unidad de la cultura pertenece a las pequeñas filosofías provincianas que en aqueJla época, y como simpática corrección del tosco positivismo, pulularon en Al mania y se \'ertieron por el resto de Europa" ( p.
253). Se descubre en las páginas siguientes: el ensayo Ni vitalismo, ni racionalismo, que concede un amplio lugar a Leibniz, así como a Avenarius y a
Mach (pp. 270-280J; La Resur1ecció11 de la Mónada, que diserta igualmente
sobre Leibniz y sobre el reciente volumen de Hermann Wc)l, ¿Qué es lamateria? egún el cual la micro.física desemboca en una concepción análoga a
, la de las Mónadas, donde todo es substancia, mientras que, desde Kant, se
pensaba que todo era función; La metafísica y Leibniz, donde se encuentra
subrayado el origen leipziguiano del autor inolvidable de la Theodicea,· en fin,
Etica de los Griegos (pp. 533-543), que recensa un libro de Ernst Howalcl,
profesor de filología en Zurich, Ethik des Allertums (Etica de la Antigüedad) y una obra de Heinrich Maier, Sokrates, sein Werk und seine grschiclitliche Stellung (S6crates, su obra y su posición espiritual). El artículo sobre
La querella entre el hombre y el mono (pp. 55t-557) da lugar más lejos al
84

comentario de las búsquedas de Westenhofer presentadas en el Congreso de
Salzburg, en relación con las del antropólogo Klatsch y de Rank . Se puede
leer también el artículo consagrado a La i,iteligencia de los chimpancés (pp.
576-579), según los trabajos (y las conferencias en Barcelona y en Madrid)
de Wol!gang Kohler. En fin, las páginas intituladas Oknos, el .soguero (pp.
593-599) toman por tema la vieja obra de J. J. Bachofen, Ok110.1 der Seilflechter, en contrapunto de Mommsen y de Grate.
Con el tomo IV, encontramos siempre la misma intervención de la Deuhchtum. Encabezando, Sobre el vuelo de las aves anilladas constituye una original reflcxi6n sobre volúmenes alemanes concernientes a las migraciones de
los pájaro.s y su anillaje: los de Kurt Graser D ichlers y Friedrich von
Lucanus. Luego \-ienen dos estudios que cuentan de mayor manera en la historia del orteguismo: Kant y Filosofía pura. 83 Enseguida se puede leer una
muy perrona) meditación, Goethe desde dentro (pp. 383-420) ; eJ autor de
Fausto ha sido siempre uno de los intercesores de Ortega (para tomar una
palabra de Maurice Barres); como lo escribe Joaquín Iriarte,3 ~ 'Está Goclhe
tan consustancializado en Ortega y Gasset que será difícil dar con el momento
de la inserción del uno con el otro". Con este gran pagano que era el Olímpico, todo un lado del filósofo español se encuentra, en efecto, en profunda
connaturalidad, notablemente por su sentido de ]a vida concreta y plena y
por su gusto por la acción. En estas muy finas páginas. Goethe no aparece
ya como un clásico calmo y soberanamente consciente de todo su ser, sino
como el "primer romántico" ( p. 404), sin cesar naufragado y sin cesar inclinado con inquietud sobre su propia existencia misterio a. Hay un . curioso
contraste entre la Naturfromigkeit, d Goethe, es decir, su optimismo afectado, de tipo spinozista, y, por otra parte u constante y angustiado problematismo vivido, con insistencia en busca de su íntimo destino: el signo en
él de esta ambigüedad es su permanente amargura secreta, su mismo mal
humor, que proviene de que él se sentía perpetuamente "infiel a su Schicksai" (p. 110) y que "llevaba su vida al revés'' (loe. cit). Escrutando ]a vocación de Goethe, Ortega celebra su estancias fructíferas a Estrasburgo, Wetzlar y Frankfort, pero deplora su hundimiento en Weimar "esa ridícula corte
liliputiense" (p. 412), donde él pierde su "Stunn" (su ímpetu), en provecho
del acronismo y del utopismo. ¡ Qué lástima que él se haya así "vegetalizado" ! (p. 418). "Europa necesita curarse de su Idealismo" (p. 4-17). Sin embargo, al fin de cuentas, en el ensayo que sirve de apéndice al precedente,
Goethe, el Libertador, Ortega confiesa que el nombre de Goethe "es el nombre de una promesa" (p. 422), la de un hombre que "me invita a evadirme
.. CI. Alain Guy, O,t~ga. y Ga.n11t o la raz6n uital e hist6rica., cap. IV, pp. 97-105).
•• La ruta mental de Ort11ga., Madrid, 1949, p. 180.

85

�de lo demás como de una prisión y a instalarme en mí mismo" ( p. 425) .
Más lejos, en ese mismo lomo se de cubre también un artículo necrológico
sobre fax Scheler ( 1874-1928): después de la ,·acuidad y el fracaso de]
positivismo, la filosofía ha reencontrado con la fenomenología e] camino de
las esencias. "El primer hombre de genio Adán del nuevo Paraíso y, como
Adán, hebreo, fue Max cheler. Por lo mismo, ha sido de nuestra época el
pensador por excelencia'' ( p. 5 l O). El volumen contiene igualmente, poco
antes del fin, un fuerte estudio sobre La filo.wfía de la Historia de Hegel
(pp. 521-541) .35 Así como lo ha percibido Udo Ruk er, "Ortega debía considerar a Hegel como el polo opuesto de su propia posición,, 36 en el sentido
en que Hegel hablaba del espíritu, al cual todo quería someter y resolver,
mientras que Ortega rehusa conducir la vida radical al pmcu.
El tomo V concede también toda su parte a la Germanidad. Una serie
de artículos aparecidos en La Nación (Buenos Aires). en febrero y marzo
de 1935, Un rasgo de la vida alemana, puntualiza sobre la Alemania de
1934, donde Ortega ha realizado, aquel verano, un viaje en el oeste del país.
El no había welto a ver su segunda patria desde hacía veintitrés años y ha
percibido, en esta Alemania nueva, que dirige hace un año y medio el nazismo, algo no precisamente insólito, sino bastante desconcertante: este elemento inquietante, es solamente la exacerbación de una tendencia inviscerada
desde 1850 aproximadamente en el alma alemana y que consiste en "organizar la vida cQlectiva'' (p. 189), es decir la gran máquina del Estado. En
1900, el mundo no veía sino ventajas en este perfeccionamiento sin límites
de la sistematización estatal e industrial. Desgraciadamente toda medalla
tiene su reverso: la automatización y el acrecentamiento cada vez mayores
de los scn•icios públicos tienden a aniquilar a la persona humana, a "excluir
la individuafuación" (p. 193). "El avan en la colectivización d 1 hombre
alemán" ( p. 204) es, por otra parte, la imagen de toda la humanidad del
siglo XX que parece aspirar a devenir una "termitera" (p. 205). Nos falta,
en verdad, seg(m Ortega una sociología que nos c.xpliqu cuál d be ser la
situación r cíproca ele lo individual y de lo social. Pero hay pefü;ro: "Es
como si habitásemos encima de un laboratorio donde son manejados los explosivos más violentos por hombres de quienes supiésemos que no tenían la
menor noción de sus ingredientes" (p. 206). fás l jos, el lector saborea un
substancioso estudio En el centenario de Hegel (pp. 411-430). En fin, el
tomo V encierra aún, en apéndice a los Apuntes sobre el pensamiento, un

Anejo (publicado en 1941 en Buenos Aires), que pone de nuevo en causa a
Husserl y la fenomenología (pp. 540-547) .as
El tomo VI de las Obras Completas te timonia también la atención asidua
de Ortega al mensaj de los países d lengua alemana. Se encuentra primero
un estudio sobre Will,elm Dilthey y la idea de la vida ( pp. 165-214) recogida en Teoría de Andalucía y otros en.sayos: en el filósofo de la historicidad
y de las ciencias humanas, el pensador español encuentra muchas ideas que
le son caras y subraya esta convergencia de puntos de vi ta aunque totalmente
independientes el uno del otro en cuanto a su origen. 39 En la I11stituci6n cultural de Buenos Aires ( 1939) (pp. 234-214) hace, de paso, algunos confidencias sobre Simmel. Más lejos desfilan un cierto número de pr6logos a
traducciones de obras germánicas: primero, el de la traducción (por Luzuriaga) de la Pedagogía general derivada del fin de la educación de J.F. Herbart, ese "realista en una época de idealismo"; luego el de la Historia de la
Filosofía de Karl Vorlander, traducida al español en 1921, en la cual Ortega
ve "una medicina contra el tropo de Agripa que la ignorancia de nuestro
tiempo en filosofía ha propagado universalmente" (p. 300) y a propó ita
de la cual evoca a Fichte, Herbart y Husserl; en fin los de Rickert, Ciencia
cultural '.)' ciencia natural (sobre todo sobre el concepto de "valor"), de Max
Bom Teoria de la relatividad de Einstein, de Uexkell, Ideas para una concepción biol6gica del mundo, de Oswaldo Spengler, La decadencia de Occidente (traducidas por el profesor Manuel García Morente) y de R. Bonola,

Geometría.s no-euclidiorul.S.
En el tomo VII, con el cual comienzan las obras póstumas, se puede seguir
aún, muy viva, la pr ocupación del germanista consumado, en el prólogo a
la Teoría de la expresión de Karl Bühler y en el de la ]ntroducci6n a l(J,S
ciencias del espíritu de W. Dilthey. ¿ Es necesario, por otra parte, recordar
que, cntr los otros libros contenidos en est tomo, El hombre y la gente, ¿ Qué
es filosofía? e Idea del teatro encierran cantidad de pasajes citando autores
de expresión alemana?
Con el tomo VIII, es lo mismo. e abre con el célebre Prólogo para alemanes (pp. 13-61), reeditado en mano de 1934 a petición de un editor alemán
que quería reeditar la traducción alemana del Tema de nuestro tiempo; en
razón de las circunstancias políticas del momento ( los desagradables sucesos
de Munich), Ortega rehusó dejar publicar ese prólogo, que sali6 a luz solamente en 1957, como prefacio de La Rebelión de las masas. e sabe que el
filósofo madrileño confi a ahí toda su deuda para con la cultura alemana,
pero también sus divergencias respecto de ella. Habla no solamente de H.

• cr.

op. cit., pp. 106-108.
• Dircursos aca1Mmicos, p. 23.
" Cf. Alain Cuy, Ortiga o la rnz6n uitnl

86

~ hiftórica,

pp. 106-108.

• CI. op. cit., pp. 109-118.
• Cf. op. cit., pp. 41-58.

87

�Cohen, de Natorp y de Krause. sino también de Wemer, Jager, de Trandelenburg, de Rieh], de Wundt, de Brentano, de Husserl de Schelling, de Rickert,
de Windelband, de Nietzsche y de Dilthey. Luego se encuentra la obra más
copiosa y la más esquinada de la tecnicidad filosófica que haya escrito Ortega:
La Idea de principio en Leibniz y la evolución de la teoría deductiva, que
reserva un amplio lugar a los pensadores alemanes: primero a Leibniz mismo,
a quien el maestro español admira profundamente, y enseguida a Heidegger,
a quien hace objeto de una polémica muy nutrida. 40
En fin, el tomo IX tampoco está exento de textos que no tengan trato
con Alemania. La segunda obra que trae, Meditaciones de Europa (pp. 245347) está prácticamente centrada obre la situación de la Alemania vencida de 1945 y las tres cuartas partes de sus capítulos se refieren al destino
alemán, en la Historia o en el presente. Se sabe que él reprodujo en primer
lugar la conferencia de 1949 en Berlín, De Europa meditatio quaedam (repetida en Munich en 1953, con algunos retoques, bajo el título de Europaische
Kultur und Europiiische Volker) : empezaba con estas palabras: 'Pienso qu
es en Berlín, precisamente en Berlín, donde se debe hablar de Europa" ( p.
247). Goethe se encuentra citado varias veces y Hegel también, a propósito de las ruinas, así como Leibniz, Fichte y Schope.nhauer. Con acentos
conmovedores, Ortega se inclina obre las llagas de la nación aplastada. pero,
al mismo tiempo, con una firme discreción, le da una lección ( válida para 1
mundo entero) : "Buena parte del azoramiento actual proviene de la incongruencia entre la perfección de nuestras ideas sobre los fenómenos físicos y
el atraso escandaloso de las ciencias morales" ( p. 25 7) . A con tinuaci6n de
e te magistral curso púhlico, n 1 que Ortega lanza uu \'erdadero fuego d
artificio de erudición germánica, vienen un prólogo sobre la traducción argentina de Johannes Haller, Las épocas de la Historia alemana ( 1941), que
cita a Altbeim, Ranke, Radl y al Gran Federico, luego algunas páginas sobre el espacio intituladas Algunos temas del Weltverkehr (redactadas para
un diario alemán). El lector encuentra aún otros diálogos con el germanismo,
en Origen y epílogo de la filoso/fa ( pp. 34-5-434) que encierra principalmente los Fragmentos sobre el origen de la filosofía publicados en 1953 en
Munich en la Festchrift für Karl Jaspers (pp. 396-434), pero sobre todo en
Vives Goetlie (pp. 505-615). Esta última obra contiene la conferencia de
Aspen (Colorado), en julio de 1949, sobre el bicentenario del nacimiento
de Goethe, a la cual asistían Ernst Curtius (amigo y comentador de Ortega)
y Reinhardt; se puede igualmente leer ahí la conferencia de Hambw-go, el
.. Ver Alain Guy, Ortega 'Y Gasset, critico de Arist6t,lts (P.U.F., 1963) y también
"La modernidad epistemológica según Ortega y Gasset", eomunicaci6n al XIII Congreso Internacional de filosofla, México, 1963, t. IX, pp. 275-386.

88

28 de agosto de 1949, que trata de dar confianza a los alemanes abatidos; se
encuentra esta fórmula susceptible de resumir toda la posición del filósofo
madrileño: "Educado yo en las disciplinas intelectuales alemanas, puedo ~umcrgirme en la intimidad des deutschert Wesens; pero oriundo de otra raza
y circulando por mis venas otra historia, puedo también contemplar al hombre alemán desde fuera de él. Yo he pasado la vida haciendo esto: viendo a
alemanes unos ratos desde dentro y otros desde fuera. Si me dejan ustedes
emplear mis habituales imágenes barrocas diré que he sido durante más de
treinta años el cuco del reloj alemán" (p. 556). En estas muy sentidas páginas, Goethe está pintado como "insatisfecho'' (Ungenügsamer), como hipersensible bajo su coraza de impasibilidad.
El trono IX se acaba por el volumen Pasado y porvenir para el hombre
actual, que contiene sobre todo la conferencia sobre El mito del hombre
allende la técnica, en las Darm.stadter Gesprach de 1951 sobre Mensclt ut1d
Raum ("El hombre y el espacio''), ante Heidegger (a quien Ortega pone
en causa en tres artículos que se relacionan con este. importante Coloquio tenido en la vieja capital de Hesse, en donde él habló de nuevo del Coloquio
de 1953) 41 : se trata principalmente de la docta di eusi6n entre Ortega y
Heidegger, tenida en Buhlerhéiha, cerca de Bapen-Baden en la misma estación. Se nota en fin la conferencia sobre Las profesiones liberales, hecha cerca
de Stuttgart, en Bad Boll (Wurtemberg) en junio de 1954, sin duda el canto
del cisne de Ortega, desde las "Jornadas sobre las profesiones liberales"; se
saca este diagnóstico: "los alemanes están cansados de ser políticos porgue
han descubierto que la situación del mundo es mucho m{is hondamentr problemática de lo que suponían y tienen conciencia de que no la entienden.
Por eso por primera vez desde hace treinta años empiezan a buscar con el
oído lo que opinan aquellos otros hombres, de que antes hablaba, que no
son políticos, pero ven en el porvenir" (p. 702).
Por su parte, una recensión de los trescientos volúmenes de la colecrión
de la Biblioteca de Ideas del Siglo XX, publicada de 1923 a 1936 por la Revista de Occidente haría aparecer seguramente una mayoría de títulos alemanes. Se ven, ante todo, cinco traducciones de Scheler, tres de Brentano,
tres de Husserl, dos de Leibniz, dos de Kant, dos de Fichte, dos de Hegel,
dos de Heimsoeth, dos de A. Muller, dos de A. Pflandler, dos de SimmeJ, dos
de Kcyserling, una de Driesch, una de Spengler, una de Haeberlin, una de
Sombart, una de Walter Goestz, una de Litt, una de Jung y una de Hessen;
se notan obras de crítica sobre esos mismos autores y también sobre Nietzsche, Schopenhauer y Wundt. Esta interua difusión de la especulación germánica con respecto al público español, asegurado con una asombrosa tena" Cf. A. Guy, Ortega o la raz6n vital e histórica, pp. ! 18-130.

89

�ciclad por Ortega, añadiéndose a la cotidiana refle&gt;.ión personal sobre los
pensadores de allende el Rihn, autoriza en verdad esta declaración del promotor del Raciovitalismo, en la Misión de la Universidad (O.C. IV, p. 347),
que él "deba a Alemania las cuatro quintas partes de su haber intelectual":
¡ pero hay que reconocer también que él ha devuelto centuplicada esa herencia!

•
Sería, sin embargo, inexacto pretender haya dado en yo no sé qué teutomanía y que se haya limitado a ser un simple epígono de sus mentores alemanes. De hecho, si él ha tomado mucho de Alemania y si se ha mantenido
permanentemente a la escucha de sus mejores esp'tritus, é.I, en el curso de
su, l~rga vida, ha marcado sin cesar sus distancias con respecto al genio germaruco y ha repensado "por cuenta propia", a la española, todo lo que él
le había sacado, a tal punto que a veces ese legado se vuelve irreconocible
de tan diluído o transformado que está en el seno de una meditación enér~
gica y sui generis. Además, por temperamento, Ortega era extraño a toda
"beatería intelectual" fuera quien fuera. FJ encaprichamiento no era su fuerte, pues la agudeza despiadada de su juicio crítico y de su puesta en guardia
frente a todo dogmatismo le impedía abandonarse sin reticencia a "maestros
de pensar", aún si su prestigio era casi universal. Cualquiera que sea el pliegue -sobre todo metodológico--- que él contrajo al contacto diario de la
filosofía alemana, su doctrina sigue siendo un fruto autóctono de la Península Ibérica, donde la influencia andaluza le disputa a menudo, por otra
parte, a la inspiración propiamente castellana.
Hay más. A despecho de su predilección sincera y durable por "das Land
der Denker tmd der Dichter", él no ha dudado jamás en rehusar todo vasallaje espiritual a su respecto y hasta a denunciar los puntos débiles de la
Weltans.chauung germánica. Es así que, desde 1908, en su artículo sobre M eier
Graefe, hace estrictamente la división entre las dos Alemanias: la una, la
del bismarcJcismo y del wilhelmismo, es nacionalista y de grado opresiva y
agresiva: "está construido sobre lo culturalmente falso" (O.C., p. 96) y ha
forjado indebidamente "una ciencia imperialista, una música nacionalista, una
literatura celestina, una pintura idealizante", y toda esa pseudo-cultura ha
logrado "embotar los rudos instintos .... ( .. ) . . . . de aquella raza bárbara,
es decir, nueva, y aún no cómplice, cuya rápida \'lCtoria fue una irrupción
de virtudes inéditas" (p. 97); pero la otra Alemania, frente a esta mentira
y a esta prostitución, es la Alemania de ayer y de mañana, la de siempre,
la de Leibniz, de Herder, de Kant y de Virchow", también la del "socialismo" (pp. 98) : para esta úJtima va la adhesión ferviente de Ortega.

90

Tres años más tarde, en 1911, en Arte de este mundo y del otro, a propósito de Worringer (I, p. 188), eJ filósofo español restituye espalda contra
espalda el "pathos gótico" (es decir alemán y nórdico) y el "pathos meridional", terminando por confesar su preferencia por el hombre mediterráneo,
a despecho de sus defectos. "Yo soy un hombre español" exclama con fuerza (p. 186). El artículo Al margen del libro "Colette Baudoche, por Maurice
Barres (en Personas, obras, cosas, I, pp. 668-762) va más lejos aún: proclama altamente optar por los valores de belleza y de armonía, a los cuales
se consagraron los pueblos greco-latinos (Grecia, Italia, España y Francia)
antes que por ese "ideal menos claro y desde luego menos armónico" que
nos quiere imponer "el pueblo prusiano".
Ortega reincide en su artículo El Pathos del sur ( Personas, obras, cosas,
igualmente, I, p. 501) donde él precisa: "Cuando hablo de europei1,aci6n,
empero no deseo en manera alguna que aceptemos la forma alemana de la
cultura: ¿ para qué? Ya ahí hay cuarenta millones de alemanes. Pero esa
forma de la cultura es susceptible de que se la supere o, por lo menos, de
que se enriquezca la amplitud humana poniendo otra al lado tan enérgica,
tan fecunda, tan progresista como ella. Yo ambiciono .... ( .. ) una cultura
española, con un espíritu español". La obra sobre Kant (IV, pp. 30sqq) es
aún más explicita. Después de haber expuesto todo lo que la humanidad
debe al filósofo de Koenigsberg y al pensamiento germánico en general, Ortega viene a oponer categóricamente la mentalidad germánica, "nórdica", a
la mentalidad mediterránea, "meridional"; la primera es idealista e introvertida basta el exceso; la segunda, más moderada, está espontáneamente
abierta sobre el mundo y sobre la sociedad. Después de cuatrocientos años de
uso, un tal idealismo subjetivísta debe estar ahora superado, como "un fetiche de la beatería cultural" y del pedantismo. El raciovitalismo que predica el filósofo madrileño quiere precisamenle substituir a la razón pura la
"razón vital", anclada sobre lo concreto y siempre en comunicación con el
prójimo. Las Meditaciones del Quijote lo afirman sobre todo (1, pp. 340364) : nos falta completar la profundidad germánica, demasiado autística,
por la claridad ]atina, que no es superficial en el sentido peyorativo del término, sino que responde a una necesidad normal del hombre integral, en una
cultura verdaderamente total.
Hay que concluir, para esto, con Franz Niedermayer, 1 ~ que "los ensayos
de Ortega son obra de las circunstancias, en las cuales los alemanes son
únicamente un pretexto para exponer )' aclarar su propia imagen del hombre
y del mundo, a la vez que penetra las capas más profundas del ser". Esta
0
"J. Ortega y Gasset Su relación con Alemania y su repercusi6n entre los alemanes", en Clauileño, nov., 1953, p. 74.

91

�opinión no sería menos excesiva, pues el germanismo permanece como una
de las principales llaves del orteguismo para el cual fue mucho más que
un frío decorado. Digamos que Alemania, con su radiación de primer orden,
despertó a Ortega a la búsqueda filosófica sistemática y perseverante, lejos
de toda molicie meridional, y que ella le ha suministrado cuadros de referencia para su reflexión original, que no tardó, por otra parte, en emancipar
de los arquetipos de allende el Rhin.
Para terminar, me queda ahora interrogarme sobre la fama de Ortega en
la vasta área cultural de lengua alemana. Ya, antes de 1930, el filósofo madrileño era objeto de entusiastas artículos de parte de Emst Robert Curtius
(en 1924 y en 1926). Con la llegada del nazismo, Ortega se volvió aún más
popular en Alemania. Citemos, principalmente, los trabajos sobre él de Otto
Knapp (1932), de M. Rychmer (1934). de D. E. Wemer (1934), de Karl
Vossler ( 1936), }' de Kilpper ( 1934). Pero aquí un grave malentendido debe
ser disipado. Uno de mis colegas de la Facultad de Letras y Ciencias humanas de Toulouse, el señor Ancké Lebois, profesor de literatura francesa contemporánea, me decía recientemente que, cuando él estaba prisionero de
guerra en un O/lag en 1940-1945, los militares nazis y los diarios alemanes
hablaban cotidianamente de Ortega como de un "gran europeo" que había
comprendido el movimiento de la Historia y la estructura aristocrática, selectiva y jerárquica de la Sociedad nueva antidemocrática y antüntclectualista. Esta boga sorprendente del maestro español en la Alemania hitleriana
- cuando es notorio que le chocaba el nacionalsocialismo como le chocaba
en España el nacionalsindicalismo de los Falangistas - reposaba. en verdad,
en mi opinión sobre una deplorable ilusión, sabiamente mantenida y orquestada por los dirigentes del N.S.D.A.P. Nazional Sozialistische Deut.1ch Arbeiler Partei y sus amigos, que utilizaban, como se sabe, sin dificultad, todo lo
que podía ser disfrazado en testimonios dizque en su favor. En la ocurrencia,
dos confwiones muy lamentables eran la fuente de ese penoso quidroquo.
Por wra parte, la crítica orteguiana del cientismo y del nacionalismo tradicionales (por ejemplo en las Meditaciones del Quijote y en el Tema de
nuestro tiempo) clamaba por un cierto vitalismo y parecía traer agua al molino irracionalista del "Blut und Ehre" "Sangre y honor" {la divisa de la
Hitlerjuge11d), rehabilitando la espontaneidad de los instintos. Por otra parte,
el poner en valor a las "elites' (miTLoría.r) así como el ataque correlativo
contra la demagogia y contra ta pusilanimidad del hombre-maui gozador o
del señorito satisfecho (por ejemplo, sobre todo, en La Rebelión de las masas)
parecía a ojos ya prevenidos, pero mal informados, encontrarse en consonancia con los imperativos nazis (Dir W elt gehort den Fúhrende11, "el mundo
pertenece a los jefes", decía un canto del Partido). El pueblo debe estar en-

marcado y debe obedecer al llamado del héroe, quien, como creía el inglés
Carlyle, es un "Seer'' (un ' vidente" del jdeal).
Se debe, en resumidas cuentas, reconocer que hasta los no-nazis, con tal
de que fueran simplemente partidarios de un individualismo vitalista, podrían equivocarse tal vez sobre el sentido verdadero de los textos políticos
orteguianos, a \'eces bastante ambiguos, sobre todo sep~rados de su contexto.
Cualquiera que haya sido el grado de buena o mala fe en este desprecio de
las esferas dirigentes alemanas de la época (y, más ampliamente, del fascismo internacional), hay que proclamar aquí, muy alto, que Ortega no tenía absolutamente nada en común con la ideología racista, imperialista y
militarista muchas veces desmentida por él ( cf. sus ataques contra Gobineau,
en 0.C., I, pp. 82-83); importa igualmente recordar que era profundamente
un hombre de izquierda, hostil a toda forma de reacción hacia el pensamiento y hacia la feudalidad y las castas; su teoría de las minorías y de las
masas no está en Jo absoluto en la linea del Conservatismo o de la Derecha,
pero se contenta con llamar la atención sobre un fenómeno endémico de
la sociedad industrial contemporánea, que puede observarse bajo todos los
Regímenes y que es el mal de la mediocridad pretenciosa y arribista. 13 Es
indispensable, en fin, subrayar que Ortega, profundamente liberal e individualista, tenía horror al caporalismo estatal y burocrático, donde la p 1 ona
está domesticada y anonadada en provecho de un mito y de un ídolo, impu stos por la Tribu; en él, la repulsión con respecto a la Gleichhaltung ( "puesto
al paso") y del Zusammen marschiere,1 ( "caminar juntos") era como visceral. ¿Es necesario añadir que, durante la conflagración de 1939-1945, todos
sus votos iban a la causa de la Libertad y del Humanismo, contra la del Eje?
En la Liberación, Ortega se mostró, conforme a su naturaleza de generoso
hijo de España, deliberadamente caballeresco para con la gran nación vencida y vino a hablar, varias veces, a Alemania, con el fin de ayudar a los
alemanes a mejor integrarse en el concierto internacional, en una atrnó fera de justicia y de paz. Pero se buscaría en vano en sus "discursos al pueblo
alemán" la menor concesión, aún velada, a la doctrina pangermanista o
totalitarista: esto se ex-plica fáciJmente ya que Ortega --como Jau.res, Barbusse
o Romain Rolland- reservaba su afecto para la Alemania liberal y progresista y siempre había desaprobado a la Alemania autoritaria y patriotera, sobre todo la de "La Revolución del nihilismo". Desde después de la segunda
guerra mundial y sobre todo desde 1955 ( fecha de su muerte), la admiración por Ortega, mejor iluminada esta vez que antes, se acrecienta más en
el mundo alemán en busca de una orientación espiritual válida. Una erudición sabia se inclinó sobre sus esclitos y sobre sus actos: a su vez, Max
41

Cí. Alain Guy, op. cit., pp, 146-157.

92
93

�Dense, Constantin Raudive, Curtius aún ( 1949), ricdcnnayer ( 1955), Carl
Burkhardt ( 1956} , Eugen Fink (1956), Heidegger ( 1956) . Baumgartner
(1953), Brigittc Galen (1959), Udo Rukser (1967) y Karlheinz Barck (1968)
han sondeado los misterios del raciovitalismo. in duda la renovación del
tema de Europa, estos últimos años, no es extraño al interés acordado a
Ortega por el mundo alemán; pero hace falta. ahí, aún, subrayar que la
Europa en la cual ha soñado el filósofo español iba del Atlántico al Ural y
no estaba concebida como un instrumento de combate con respecto al Universo socialista, ni como un escudo de los privilegiados contra el Tercio del
Mundo hambreado, ni ya como un reducto esclerosado y celoso contra "la
amenaza americana" ...
La simpatía alemana por este "torero de las ideas", por este poderoso "Avcrroes e pañol'' (como lo llamaba K. Vossler), se desenvuelve al mismo ritmo,
parece, que la curiosidad d los turistas germánicos para con los paisajes de
la Península Ibérica. ¡Ojalá! diría )'O, que este movimiento de descubrimiento
de la filosofía hispánica en lo que tiene de más iluminado actualmente, con
las prolongaciones que esta iniciación comporta en toda la América Latina
(principalmente en México, donde Jo é Gao , el gran discípulo español republicano de Ortega, es el origen de la inmensa invasión de la filosofía alemana
moderna), se amplía cada día más en el público cultivado germánico al
cual ella puede aportar tantos enriquecimientos estéticos, doctrinales y éticos
y, sobre todo, el gusto por la fraternidad de un quijotismo esencial. En conclusión, se me permitirá evocar la fotografía de Ortega dialogando amistosamente con Heidegger, en Darmstadt, una tarde de 1951: ¿qué mejor símbolo de la complementariedad de los dos fil6sofos sin duda más profW1dos del
momento?••
Traducción de Jorge Rangel Guerra

" Cg. Heidegger, "Dos encuentro! con Ortega", en Clauileño, mayo, 1956, p.
(foto reproducida en Alain Cuy, Ortega y G. o la raz6n vital a histórica, p. 126.

FENOME OLOG1A DEL PODER

PRorR. Lu101

BAoOLTNl!

1. Como sociología internacional una fenomenología del poder estudia "signos" 1 a través de los cuales tiene que descubrir intenciones: elementos intencionales y actitudes humanas también contrastantes entre si, que se trata
de poner en su luz y de declarar en relación con las más diferentes situaciones históricas.
Bajo este punto de vista, "una fenomenología del poder" debe proceder
con la mayor independencia de cualquier presupuesta posición metafísica.
Por otra parte, si bien utilizando los resultados de ]as sociologías empíricas
y naturalisticas, no puede identificarse con ellas.

¿ Qué cosa es el poder politice? Esta pregunta puede comprender una
presupuesta posición "esencialista" y expresar la tentativa de determinar el
carácter esencial, en si mismo universal y constante, del poder político. Pues
bien, desde varios puntos de vista del análisis del lenguaje político, jurídico
y de sociología empírica, esta pregunta expresa un problema mal planteado.
Hoy en día los sociólogos empíricos critican grandemente el concepto de
una ciencia política vuelta hacia el conocimiento de eternas naturalezas esenciales, diferentes entre sí como géneros y especies fijos, determinables de una
vez para siempre en sus respectivas relaciones. 2
Desde un punto de vista empírico, se quiere sustituir a un supuesto conocimiento de géneros, de especies y de diferencias específicas, un conocimiento de relaciones y correlaciones funcionales. Se quieren también determinar los conceptos políticos bajo forma de variaciones graduales a las
cuales puedan ser aplicados métodos de reducción cuantitativa y de medida.
' G. BtrgBr, L'opinion publique, phJnomen, humain, en el vol. colectivo L'opinion
publiqu~, París, 1957, pág. 2.
' H. D. L:wwell, A. Kaplan, Pow,r and Soci,iy, A F,amework /or Political lnquir)•,
New Ha\•en, 195 7 ( ta. edici6n l 950) .

�Por otra parte las consideraciones cuantitativas no tienen que ser siempre
introducidas necesariamente ya que no son el presupuesto indispensable de
las investigaciones políticas, siendo por otra parte siempre consideradas, en
el p1ano de la sociología empírica, como elementos de suceso en la conclusión de cada investigación. 3
Desde el punto de vista de una sociología empírica que, como tal, quiera
ser antiesencialista y antimetafísica, las distinciones entre los fenómenos políticos se pueden formular en términos de polaridad, pero no de dicotomías,
y de predicados absolutos que indican cualidades esenciales que se excluyen
entre SJ.
Es decir, una forma -o una cualidad- de poder político no se puede
distinguir con respecto a otra forma, como A. de no A.

A y Z por el contrarío deben ser considerados como los extremos de una
serie continua de elementos sucesivos que comprenden las dos formas de
poder en cuestión: por ejemplo democracia y autocracia. En lugar de aislar la democracia como una forma de poder político absolutamente diferente de la autocracia, se trata de determinar una serie de características
democráticas y autocráticas y por consiguiente las variaciones de grados de
una forma a la otra.
Democrático y autocrático no son, desde el punto de vista de una sociología empírica, predicados absolutos respectivamente correspondientes a las
dicotomías democrático y no-democrático, autocrático y no-autocrático, sino
"funtores", es decir expresiones que indican funciones que pueden asumir diferentes valores!
Matemáticamente una función indica una relación constante entre dos variables; se dice de una cantidad Y que es función de X, cuando a cada
variaci6n de X hay una correspondiente variación de Y. Lógicamente una
función es una expresión cuyo significado es variable en relación a las var.iables por ella expresadas, pero se vuelve enteramente determinada si se
atribuye un significado determinado a cada una de sus variables con una
operaci6n representada por un símbolo que es llamado "funtor".G
Desde este punto de vista, una sociología emphica del poder quiere sustituir precisamente los "funtores" con los predicados absolutos, y se opone
a cualquier actitud esencialista y metafísica de investigación de las esencias
universales de algunas formas de poder.
H. D. Lasswell, A. Kaplan, obra ya cit., pág. 17.
• H. D. Lasswell, A. Kaplan, obra ya cit., pág. 16.
• A. Virieux Reymond, La logiqiu fomulle, Paris 1962, pág. 68 y autores aqu1
citados. Ved mi libro Mito, pocere t ditJlogo, Bologna ( edic. "11 Mu lino"), 1967,
pág. 15 y sigs.
1

96

No hay formas universales de poder, sino solamente variaciones de grados entre una forma y otra.6
Sin embargo, la comparación cuantitativa que concierne a tales variaciones, no se concibe como un presupuesto sino como una consecuencia de la
disposición en una serie y en una sucesión temporal de los elementos a comparar.7
La representación de una serie o de una sucesión temporal es, bajo este
aspecto, imprescindible según el empirismo contemporáneo. "Los objetos de
la ciencia política, como ciencia empírica, son acciones y comportamientos
en una relación e,..-presada por la noci6n fundamental de poder".
La ciencia política como disciplina empírica es el estudio de la formación y de la división del poder y concierne clases de acontecimientos y no
de instituciones consideradas en sí mismas en una supuesta esencia independiente del proceso del tiempo y tampoco normas o ideales políticos presentados y tomados como válidos independientemente de las variaciones de ]os
acontecimientos en la continuidad temporal.
Lasswell, que es el autor al que aquí me refiero, in iste sobre la continuidad
temporal de los conceptos políticos correlativa a la continuidad y sucesión
de los acontecimientos variables por ellos expresados. 8 Lasswell presenta el
"principio de la temporalidad" 1 como la condición fundamental de una
investigación empírica, naturalística, conducida según la metodología of recida por las ciencias naturales.
El poder no es un proceso separable de la continuidad y sucesión del
proceso socia~ es el aspecto político de la realidad social como proceso de
"interacciorres" que puede expresarse mediante representaciones de "correlaciones funcionales" .10
No hay ninguna esencia universal y ningún significado del poder más
allá de la sucesión temporal y ele la particularidad de los acontecimientos
humanos. Como manifestación en el tiempo, el poder está formado de hechos
obseIVables y localizables en la sucesión temporal.11 Las estructuras y las funciones del poder se constituyen mediante operaciones de abstracción que se refieren
a lo que empíricamente aparece como proceso. 12
Desde este punto de vista la visión científica de los fenómenos políticos,
implica una objetividad temporal como presupuesto. Para poder hab1ar de
estructuras, de funciones, de diferencias de grados y de amplitud, hay que
• H. D. Lasswcll, A..
• H. D. Lasswell, A.
• H. D. Lasswell, A.
• H. D. Lasswell, A.
,. H. D. Lasswell, A.
u H. D. Lasswell, A.
11 H. D. Lasswell, A.

Kaplan,
Kaplan,
Kaplan,
Kaplan,
Kaplan,
Kaplan,
Kaplan,

obra
obra
obra
obra
obra
obra
obra

ya cit., pág. 16.

ya cit., pág. 16.
ya cit., pág. 16.
ya cit., pág. 14.
ya cit., pág. J 7.
ya cit., pág. 14.
ya cit., pág. 14.

97
H7

�considerar los hechos humanos a través de una v1s1on de continuidad y
sucesión temporal. Aquí pues, se considera el tiempo como objetivado en el
espacio. como tiempo "macrofísico", "se développant en espace". La sociología empírica presupone e.xactamente que el tiempo en donde son pensadas
las sucesiones y las interacciones de las acciones humanas, sea él mismo a
su vez pensado como objetivado en el espacio.
Pero el principio de temporalidad, así concebido, también como garantía contra cualquier concepción esencial!stica. metafísica y estática del poder, no basta al soci61ogo empírico; debe ser completado con el principio
de "referencia a las situacioncs".13 En base a este último principio, los cánones de la ciencia política tienen que expresar relaciones entre variables
que puedan asumir diferentes valores según los diversos conjuntos sociales
a quienes se refieren. Cualquier generalización de la ciencia política no
tiene que ser universalizada más allá de la situación a la cual se refiere la
actividad del obsen·ador y del investigador. En efecto, la acci6n del investigador en política puede influír y modificar los fenómenos por él observados
de una manera más importante y diferente respecto a lo que sucede en el
campo de las ciencias naturales. u
A pesar de la diversidad reconocida entre la ciencia política y las ciencias naturales, la ciencia política, según LassweJJ, tiene que proceder con los
métodos de una ciencia natural y empírica. Lo cual no impide que la noción de poder político implique las nociones de fines y valores. También
desde el punto de ,·ista sociológico empírico, una investigación sobre el poder implica la consideración de los fines, de los intereses y de los valores
con los cuales, el poder está relacionado. Es más, Las5'vell dice expresamente que el poder es uno de los valores y uno de los instrumentos que
emergen de las relaciones sociales. Pero mientras por una parte él habla
de los valores y fines, y de la ciencia política como ciencia de valores, por
otra parte, afirma enérgicamente que cada función de las ciencias sociale$,
y por este motivo también de la ciencia política, es el de desem·olver un
conocimiento "claro" "naturalístico'' (repitiendo aquí el adjetivo usado por
el autor), y por ende descriptivo, empírico y fáctico&gt; de aquellos valores
humanos que son ''potenciales" en los "procesos" sociales. 15
2. Ahora, yo me pregunto, el hecho de que la noción del poder implique
también la representaci6n de los fines y de los valores. ¿ Cómo puede concordar con una reducción del conocimiento del poder a conocimiento solamente descriptivo, empírico o fáctico? Además, ¿el principio de la tempc'" Ved mis libros Mittl potere e dialogo, ya cit., p.ig. 18 y Visitmi dtllll giustizia ~
senso comune, Bologna (edic. "Il Mulino"), pág. l05 y sigii.
" Lasswell, Kaplan, obra ya cit.. pág. 21.
11 Lasswcll, Kaplan, obra ya cit., pág. 21.

98

ralidad concuerda con el princ1p10 de "referencia a las situaciones" de modo que ambos puedan coe:cistir en una misma perspectiva metodológica?
on éstos para mí los interrogantes más importantes que la actual sociología
del poder hace surgir en unas de sus más elaboradas y notables expresiones
metodológicas.
En defiuiti"a, la crítica de cada visión "especialista" del poder, la consideración unívoca del poder como proceso de sucesión temporal, el princip:io de "referenda a las situaciones", el hecho de considerar las nociones
de fin y de valor como implicadas en la noci6n de poder, a mi parecer son
elementos muy problemáticos. Para los cuales la sociología empírica no es
suficiente. Es necesario por tanto, pasar del punto de ";sta de una fenomenología social, o sea, en sentido específico, de una sociología "intencional''.
Indudablemente la crítica del "esencialismo" referida al campo de observación puesto en evidencia por las estructuras de la vida social contemporánea es válida y me parece aceptable. No se puede hablar en relación
a tales estructuras de una esencia unitaria, estática y sin diferenciar del poder político, sino de una pluralidad de concentraciones de poderes y de
diferentes momentos que puedan prevalecer el uno sobre el otro, o bien que
puedan fundirse y unificarse para luego distinguirse y sobreponerse según
los casos y las situaciones.
Pluralidad de centros de poder: estado de tensi6n entre poderes políticos
oficiales y poderes de hecho; poderes de agrupaciones de presión, de asociaciones sindicales, de grupos de intelectuales, etc.
En la vida contemporánea el llamado poder se determina continuamente
en las más diferentes formas a través de acciones relacionadas entre sí y que
expresan intereses de individuos o de grupos; se forma o se modifica mediante encuentros de decisiones y oposiciones entre mayorías y minorías. El
así !Jamado poder implica pues el contraste, y, en el contraste, la decisión. 16
o hay esencia unánime del poder que, por decirlo a.sí, preceda el contraste ele las preforcncias y de las decisiones; no hay esencia del poder
que preceda la elección, las selecciones, las decisiones.
Por ésto, a nivel de la sociedad contemporánea, entendida en su expresión más amplia y de un modo genérico -a pesar de todas las diferencias
co11cretas--, tiene razón el neo-empirismo sociológico de luchar contra toda visión "esencialista" monística y estática del poder. Tiene razón a pesar
de qu , desde el punto de vista del neo..,empirismo sociológico quede en la~
sombras el elemento de la elección y de la decisión que, para mí, al contra" Ved las agudas obs'rvaciones en el sugestivo libro de A. Basave Femánde2 del
Valle. Teorla dl'l Estado, Fundamen&amp;os dt Filoso/la Polltica, México, 1965, pág. 161
y sigs.

99

�río 1 es el elemento fundamental verdaderamente decisivo y característico de
la realidad actual del poder como proceso dinámico.111
Pero por otro lado, a pesar de todas las críticas contra toda forma de a.bsolutización en nombre de una razón científica "naturalistica", el neo-empirismo sociológico queda él mismo, víctima de una absolutización y de una
hipóstasis que él mismo realiza. Es absolutizada la visión "anti-esencialista"
del poder. Se absolutiza así el principio de la temporalidad como sucesión:
el poder no es pensado de otra fonna que como una sucesión temporal;
toda visión esencialista es considerada errónea. Esto, para mí, está en contraste en el ámbito del mismo razonamiento del sociólogo empírico, con la
'
afirmación
del principio de "referencia a las situaciones".
Conforme a este principio, como hemos podido· ver, la forma misma de
pensar el poder, tiene que ser condicionada por la situación social y ambiental; por eso la aserción misma del principio de la temporalidad, en el
sentido de Lasswell, tendría que ser condicionada por la situación ambiental
en que se desenvuelve. En otras palabras, no se excluye que pueda haber
una situación social en el interno de la cual el principio de la temporalidad,
como sucesión, no pueda ser aplicable al poder. Tomando en cambio el
principio de la temporalidad en el sentido macrofísko, como absolutamente
aplicable a cada posible situación, vamos contra el principio de "la referencia a las situaciones" que por el contrario, desde el punto de vista neoempirístico, debe ser siempre respetado.
Efectivamente si la exclusión de una visión "esencialista" del poder es
válida en relación con cierta situación representada por la sociedad moderna, no es válida por ejemplo, según mi parecer, en comparación con cierto
tipo de sociedad primitiva tal como ella se presenta a través de los actuales
resultados de las investigaciones etnográficas.
En la sociedad primitiva, hablando convencionalmente por ejemplo de aquella sociedad primitiva en la cual no se cono7,ca todavía el u.so de la escritura,
el poder puede tener en efecto el carácter de una totalidad unánime como
condición indispensable para la vida del grupo. Sobre cada decisión importante para la vida de la comunidad puede prevalecer en cierto sentido, un
estado de unanimidad como esencia característica del poder.
Se ha dicho con autoridad que en ciertos tipos de sociedades primitivas
el poder tiene justamente el carácter de una esencia "metatemporal'' y "metahistórica". Pues bien, este último adjetivo, así como ha sido usado en la
n Ved bajo varios aspectos hu consideraciones de M. Reale, Law and Power and
Th11ir CorT11la.tion, en el vol. colectivo Essays in Honor o/ Roscot Pou11d a cargo do
R. A. Newman {lndianápofü, 'ew York, 1962), pág. 246 y sigs. y Pluralismo ~ liberdad,, Sao Paulo, 1963, pág. 214 y sigs.

100

obra de un importante etnólogo contemporáneo, Lévi Strauss,1-8 tiene un significado que el principio de la temporalidad tiene en la obra del sociólogo
empírico y naturalista Lasswell.
Es decir, que en el interior de la sociedad primitiva, al poder pertenece
precisamente ese carácter "esencialista'' que no puede reconocer ni tampoco
admitir desde el punto de vista de una concepción sociológico-empírica en
que los fenómenos políticos sean asumidos como procesos de sucesiones temporales objetivados en el espacio. "Los miembros de la sociedad primitiva
no tienen necesidad de invocar la categoría de la historia ya que en la medida en donde algo», como el poder político, "no existió nunca, es ilegítimo a sus ojos"; mientras para nosotros puede ser lo contrario.'-º
En algunas sociedades primitivas que tienen características típicas, donde
hay una tentativa de gobierno, sea popular sea representativo y las decisiones son tomadas por el conjunto de la población reunida en asamblea, o
bien por los notables y los sacerdotes, se decide y se vota, pero siempre de
acuerdo con el parecer de todos.
En el momento de una decisión importante, sentimientos de animadversión, de mala voluntad o de tristeza, como los de aquellos que hubieran sido
vencidos en una reunión electoral, podrían manejar "con una potencia casi
mágica" para comprometer los resultados de Ja decisión misma. 20 Esta es la
razón de ciertas luchas rituales, más o menos simuladas, durante las cuales
todos los viejos rencores son borrados, y la sociedad se libra. y se purifica
de cualquier contraste en modo de no comprometer el estado de unanimidad del poder que condiciona la decisión. 21 Unanimidad ésta que no depende de decisiones sino que se aplica a las decisiones que se tienen :¡ue
tomar: estado de consentimiento unánime conocido en medio de la sociedad
primitiva como algo indispensable para que el grupo pueda perpetuarse como grupo.:? 2
La sociedad primitiva de este tipo, metafóricamente hablando, no posee
una diferencia de potencial: se compara mejor con un reloj que con una
máquina de vapor, es un sistema sin entropía que funciona a una especie
de cero absoluto de temperatura.13 Dejando de lado estos significados metafóricos, no hay en ella alguna crítica del poder, ni minorías,7 ' ni diferencias
sociales, ni luchas políticas.
11 Lévi-Strauss en G. Charbonnier, EntretienJ {UIIC Claud11 Uvi-StTauss, París, 1961,
pág. 57.
11 Lévi-Strauu en Charbonnier, obra y pág. ya cit.
,. Lévi-Strauss en Charbonnier, obra ya cit., pág. 40.
11 Lévi-Strauss en Charbonn.ier, obra y última pág. ya cit.
:, Uvi-Strauss en Charbonnier, obra y última pág. ya cit.
.. Lévi-Strauss en Charbonnier, obra ya cit., pág. 43.
.. Lévi-Strauss en Charbonnier, obra ya cit., pág. 41.

101

�Así que, hablar del carácter "esencialista", "rnonístico''. "metahistórico" del
poder en las sociedades primitivas del tipo al que aquí nos referimos, equivale, en efecto, a dar relieve al hecho de que en ellas el poder gravita, por
así decir, sobre el pasado. Yo diría que la conciencia del tiempo en medio
de la sociedad primitiva se determina en una preponderancia del pasado
sobre el presente y el futuro.
Hay una esencia "monolítica" del poder que se junta a esta preponderancia del pasado sobre cada decisión. Cada decisión está condicionada por
el poder como realidad pasada y no es creadora de poder, no se manifiesta
como fuente de perspectivas futuras en contraste con el pasado. El poder
es ajeno y superior a todo contraste, es una necesidad, y no es una posibilidad: no es el resultado de prc!ercncias entre posibilidades diferentes y
contrastantes.
Ahora bien, a esta conciencia primitiva del poder, como preponderancia
del pasado, como necesidad esencial y unívoca, se opone en ciertos casos la
conciencia moderna del poder como preponderancia dcl futuro, de la elección, de la deci ión y de lo posible. Donde la esencia unánime del poder
prevalece sobre la decisión, el pasado prevalece sobre el presente.
Donde en cambio el poder se constituye a través de elecciones y de decisiones en una pluralidad de centros de poder, hay, por así decir, una preponderancia del futuro.
Mientras en ·la conciencia primitiva el poder excluye la pluralidad de los
poderes, la sociedad moderna es en ciertos casos un proceso de donde emergen pluralidades de poderes diferentes y en lucha entre sí.
El crecimiento demográfico de la sociedad, la aparición de una diferencia
numérica entre dominadores y dominados, el nacimiento de la escritura como medio de revisión del poder y de capitalización de las e&gt;."Periencias pasadas, son elementos indicados por el etnólogo 25 en la ilustración del pasaje
de la sociedad primitiva a la sociedad moderna. Pero este cambio queda
sin explicación a pesar de toda la enumeración de los elementos a través de
Jos cuales se manifiesta, si se parte del punto de ,·ista del principio de la
temporalidad con el cual opera el sociólogo empírico.
En definitiva el carácter esencialístico y meta.histórico del poder primitivo ("metahistórico" seg(m el significado atribuido a este adjetivo por Lévi
Strauss) implica, por las razones ya dichas, que, desde un punto de vista interno de la sociedad primitiva, el poder no pueda ser pensado del mismo
modo que una sucesión temporal numerable.
3. Para e&gt;.1&gt;licar entonces la posibilidad del cambio temporal del poder
de la sociedad primitiva al poder de la sociedad moderna, se necesita, yo
11

102

Lévi-Strauss en Charbonnier, obra ya cit., pág. 33.

creo (hablando de fenomenología del poder di tinta de la sociología empírica) formular la hipótesi de una conciencia del tiempo que pueda contener y comprender bien sea la temporalidad de los primitivos, bien sea la
temporalidad de los modernos; es decir, se necesita poder pensar en u.na compenetración cualitativa de las formas temporales -pasado, pres~te y futuro- irreducible a sucesión espacial numerable, pero comprensiva de esta
última.
Con esta hip6tcsis yo quiero referirme a la conciencia histórica y concreta del li mpo que comprende el conocimiento del pasado, la concie11cia sensible e inmediata del presente, la voluntad del futuro, es decir precisamente
las tres formas cualitativas del tiempo, susceptibles de prevalecer la una sobre la otra, pero nunca de anularse la una con la otra.18
Para que esta hipótesis pueda funcionar como un instrumento de investigación sin prejuicios en las más diferentes situaciones políticas, se tiene justamente que evitar, yo creo, de atribuir un carácter privilegiado a 1.D1a forma temporal sobre las otras: ésto en contraste con algunas tendencias de
la fenomenología contemporánea.
(Además de prescindir de cualquier relación con la sociedad primitiva)
hablando del tiempo objetivado y pensado en el espacio ( o relacionado con
el espacio) como sucesión y como continuidad presente, no se explica, según mi parecer, el significado teleológico (y concerniente el fin del poder)
que es admitido por la sociología empírica. El fin pertenece al futuro. No
se puede querer un fin como nlgo pasado. La representación del fin implica entonces el concepto de una positividad del futuro, de su imposible reducción a presente y a pasado.
Pues bien, esta positividad del futuro no puede e.-.presarse con una representación del tiempo como sucesión numerable y por este motivo por una
representación puramente empírica y descriptiva del fen6meno político. Bajo
este aspecto la contradicción crucial del empirismo socio16gico es la de tener que tomar, por un lado, el fin del poder como elemento constitutivo del
poder y, por otro lado, el de reducir el significado del poder al significado
del objeto de una descripción empírica.
En efecto, es cierto que no es posible pensa.r en el poder sin pensar en la
finalidad del poder, pero esto es justamente el limite intrínseco de cualquier
invesligaci6n empírica, la cual en verdad, no tiene directamente como objeto el poder, pero describe las situaciones que a él se refieren: en ello consiste su gran f1mci6n y utilidad. Pero en la descripción de las situaciones
en las que el poder se determina, no se resuelven todos los significados del
poder, que son significados finalísticos, de valoración, directivos, no solamen• Vro mi libro Visioni del!a gi11.Jtizia

11

senso comune, ya cit.

103

�te representativos, descriptivos o asertivos. Bajo este aspecto, el carácter finalístico del poder y por ello también el hecho por el que el poder no se
resuelve como pura fuerza, es lo que justifica el constituirse de una fenomenología intencional distinta de la sociología empírica.
En general se entiende por uso de la "fuena bruta" en el campo de las
acciones humanas "el forzar a los demás a hacer lo que se quiere que hagan, presentándÓlcs como alternativa o hacer lo que se les pide o sufrir un
castigo corporal como la prisi6n, la tortura o la ID11erte". 27
Ahora, si es verdad que en muchos casos el poder implica el uso de Ja
fuena, así entendida, no es verdad que el poder sea del todo reducible al
uso de la fuerza. El poder, siendo distinto de la pura fuerza, parece al contrario implicar siempre, directa o indirectamente, cierta r~presentación de
fines como justificación suya y como medio para su influencia en el comportamiento.
La influencia del poder sobre los que de él dependen, en un tipo de sociedad con una diferencia de potencial, implica siempre una posibilidad de
elección de parte de los destinatarios y de los que reciben sus efectos.
Hay siempre pues la posibilidad de un modo de comportarse contrario al
poder desde la obediencia pasiva hasta la rebelión. Por eso el poder, para
mantenerse y durar, tiene que suscitar consentinúentos y aprobaciones sea de
parte de los que de él dependen, de los destinatarios, sea de parte de los
que con él colaboran. El más feroz de los tiranos no puede mandar solo y
no puede hacer valer su voluntad individual si todos están en contra de él. 28
Sea el jefe de un grupo de indios Nambikwara ~0 sea el exponente de una
dictadura pretoriana en el sentido ilustrado por Duverger,30 tienen la necesidad de asentimiento y de consentimiento {por lo menos de parte de algunos).
"Los hombres pueden ceder a la coacción, pero la coacción puede también empujarlos a la rebelión. Los dos efectos son siempre posibles y no
se pueden prever con seguridad: dependen de circunstancias frecuentemente
escondidas", "difíciles de descubrir". Esta incertidumbre de los aspectos y
de las reacciones, inherente a todos los actos de fuerza, es la razón profunda
de una de las complicaciones más secretas e importantes de la historia y de
la vida". 31 Cuanto más tiende el poder a asegurar su fueu.a, al menos en
parte, contra tal incertidumbre, tanto más tiende a diferenciarse de la fuern H. B. Acton, Logique et casuistiqut du pouvoir, en d vol. colectivo L11 pouvoir, II,
Parls, 1957, pág. 71 y si~.
" H. B. Acton, obra ya cit.
• Uvi-Strams, La vi.e familial11 d socitJle des Indiens Nambikwara, en "Journal de
la SocietJ des Ameritanutd' 1948, págs. 86-90.
• M. Duve¡-ger, D11 la du:tature, París, 1961, pág. 86 y sigs.
11 G. Ferrero, Poier,, Milano, 1959 (la. edición, ita!. 1957), págs; 70-71.

104

za pura. Esta exigencia, y este proceso de distinción del poder de la fuerza
como garantía contra la incertidumbre y los imprevistos, a los que da lugar
el ejercicio de la fuerza, se determina precisamente a través del constituirse
de justificaciones finalísticas.
El poder está inclinado a influenciar los comportamientos a través de las
representaciones de finalidades razonables y tales que pueden suscitar la aprobación de sus destinatarios. Puede ser que estas finalidades sean falsas y constituyan un artificio con respecto a las finalidades concretas de los que mandan. Pero en estos casos el poder tiene de todos modos la necesidad, aunque sea en formas falsas y no-auténticas, de distinguirse de la fuerza pura.
David Hume expresó admirablemente esta necesidad con su doctrina del
artificio político que se opone a la posición de Hobbes, pero utiliiando algunos aspectos de ella.
En concreto, el limite legal del poder implica un empeño y una obligación: por lo cual, metafóricamente, el que manda ya no dice: ''Haz esto si
no te mato", antes bien: "Haz esto si quieres que yo baga lo que tú quieras".n
Podriase llegar a probar, yo creo, en contra de algunas tesis del llamado positivismo jurídico contemporáneo, que el problema de la legalidad del poder no puede nunca ponerse fuera de su legitimidad (y por ende de su justificación en relación a sus fines). Pero el discurso sobre los fines del poder
para que no sea inútil, abstracto e inexpresivo, exige evidentemente ahora
más que nunca, ser conducido con referencia a las concretas antinomias, contrastes y falsificaciones que caracterizan las situaciones político-morales y económicas de la vida contemporánea.
4. Se piensa en los contrastes profundos que hoy en día subsisten entre
las justificaciones oficiales -jurídicas e ideológicas- del poder y las finalidades que en concreto son efectivamente el propósito de quien lo ejerce.
Pensemos, por ejemplo, en aquellas situaciones en que oficialmente el po-der se pone y se presenta como expresión de la voluntad popular, es decir
de un conjunto de exigencias, voluntades concretas e intereses que conciernen profundamente la vida y los intereses efectivos de los individuos, mientras en realidad, no se trata de voluntad popular sino únicamente de opinión pública manejada con cierta facilidad por medio de la propaganda.
A diferencia de la efectiva voluntad popular, la opinión pública se constituye con frecuencia independientemente de los problemas que más interesan la vida de los individuos y trata de cristalizarse alrededor de cuestiones
planteadas en términos muy generales y a través de fórmulas indeterminadas.
He aquí por qué en estos casos las instituciones democráticas funcionan con
retraso, con escasa energía; y la energía inutilizada por el motor oficial, hu11

H. B. Acton, obra ya cit., pág. 8.

105

�-e p&lt;&gt;r otro Indo y alim nta los poder

ele h

cl10

qu

se oponen a los po-

der constituido corutitucionalmente.13
. HO)' en día como die Burdeau el drama de los estados democ ticos con1 te en la oposi ión entre un pod r legal y otro poderes qu
se manifiestan por las call , en I taller
en los gru¡,ps y que tratan ele hacer prev~leccr sus fine con medio que no son regulado en vista del funcionami nto_ de l in LÍLucion políticas. "E tamo pre nt en una of n iva de
proced1mi ntos empírico a trav' ele los rual el pueblo trata de hacer :-alcr su voluntad y asistimo al declin r d la
nfianza en las técnicas represen ta tiv as constit ucionalcs. u
P un lado ha· un ontrast v una dif ncÜl entre poderes de hecho )'
podcn!s in titucional ; pién
;n lo grupo de presi6n,ªº en el probl ma
del poder d lo aparat'l de lo partidos políticos" en los movimientos siu&lt;l'1ca1e •Uf• p. or otro lado har el contraste entre las
, finalidad qu constitu · •~ _of1c1almente la j':'5ti!icaci6n del pod r r lo fine concretos de los que
fcc:tnamenlc, aunque 111d1rectamcnte, lo ejercen.
Hay que r-n r aquí, por una parte, n ciertas im ti aciones
i ntes
a~crca d • élite d~l po&lt;l r" y. por otra en cierto d sbordamientos ideo16co el
oror~_1entos reciente de las ideolo í qu a p ar d todo, no
· luy n el s~1b 1 ~ir e.le "semblantes d id ologías'' n .e rías para J "timar,
n alguna situa 10n , el monopolio del poder.
Creo qu
n r umidas cuentas, entre lo dos tipos de contrast
do , hay una profunda conc.xión.

indi a-

~I i1~1ponentc fen6m 110, de antinomias o contra tes, ofrecido por la

x-

p nenc1a cont rnpor'nca n los taclos el mocráti os, entre los pod -res de
hecho . }: los po&lt;l
. in titu ional s tá muchas v e coligado con la inautenticidad de I fines oficial d lo poderes in titucional
d · ¡
d'f
·
eor ª
1 crcncta ' 1~ ?po ició_n cntr~ el fin oficial y el fin efecti,·o d quien ej rcc
el pod&lt;'r.. quiz;1 tal d1íerenc1a y opo ición ntre dichos fin no pueden r
nunca rhmmada del todo; tal v 'Z en esto estriba I cará ·ter
ructural
e~ ntido amplí imo de la
ied el moderna, como ''sociedad con &lt;lifcrcnc1a d potencial' s gún la metáfora ya n:petida.
G. B~roeau, L'lcolulion des uchniqut d'exp,mion dt l'oJJinion tublique dan la
dlmocrat_,,, en el ,·ol. col ti,·o L'opinion publique ya c"t,, pá , 139 y si
p:lrticularmmte p . 142.
G. Buroeau, obra ya cit., pág. 139.
• Ved ~r ej~plo . auvy, • Lobbys" rt groupes de pr,•sJion, en el \'OI. '1;01 th·o
Le pour•orr, ya cit., p
173-213.
• Ved por ejemplo G. ilone, 1.'ombra dtgli apparoti, en el voL coleclivo 1 partili
e lo slato, BoJogna, 1 6'.!, p~. 29-38.
: \:ed por e~emplo, F. i;~ncnba~m, A Philosophy o/ I.abor, •cw York, 1951.
\cd por eJcmplo C. \ TI ht M111J The Pa:ver Eliu, •cw York, 1956.

1

Por otro lado, no exi te una

tructura técnica de la sociedad moderna1
como tado d . d recito o ·tado legal, que a con ebibl como algo formalm nte v t ticament indiferente -al \'ariar d l fin y de lo valores
polític . , o tJti,tc por tanto una. estructura fonnal y e cátic del estado
mod rno en la qu
trata d introducir y valorizar caso por caso la nue,•as cxi ncia de ju ticia social que histórica.ment surgen. El e tado d dercch no
un
'pi nte ya bien 1.onstruido que
d be cons rvar como
t. 1 para llenarlo con el vino de la ju ticia.
Y por último la contrapo ición entre ci rtn visión d I tado de derecho
, cierta vi ión del estado de ju ticia
reduce a una honda antít sis que supera el ámbito d. una consideración puramente técnica y jurídi a. Exactamc-11tc porque s trata (ruando el todo no se r &lt;luzca a pura y impli ta lucubración verbal) de la antít
tru turas t ~cnicas del llamado
·do qu contrastan, más o
en contra te con lo· fin
•

is entre lo fine que ya d t nninaron las ese tado de derecho y otros fine hi tóricamcnte
men . con qu U e
cturas porqu
tán ya
los interese que precisament las han deter-

minado.
La verdad c. que la variación en el orden d los intereses, d las finalidad
de I valo _. implica un cambio n los medios.
o hay fines
\'ariabl .s ír nte a m dios invariabl . O no tapamos l s ojos para no ver
el vaiiar de I fine con la ilusi6n de que ci rto procedimientos tengan
un val r contante; o bi n nos ponemo lo problemas d l surgir continuo
d nu vas finalidad d s11 más razonable compo ici6n en relación con lo
fines e int re
preccdent , y también de la con cuente y más idónea
adecuación • validez de lo medio
d la
tructuras técni ·o-jurídicas.
Pe o, a tament para qu puedan r útil s y a fin de que no se ponan n contrast con u mismas respectiva íuncion , las técnicas sodale
)' política no d •ben cubrir ni
ondcr l fine y lo p u1&gt;uestos ideológicos
y d valoración n cu •a r larión son fe tiva.m nt usadas.
5. En v rdad, cu la ci logía contemporán a hay dos tendencias fundamcntale dirigidas a n utrali.zar el 1cm nto y el coeficiente de valoración
que mole ta 1 pacífico edén de riptivo y cuantitativo del sociólogo: o bien
r soh r tod lo 1cm nto d valoración política en juicio de facto cmpírico-d riptivo , o hi n limit r inetodol6gicam nte, cuanto más po 'ble la influ ucia d I elcm nto d valoración in p&lt;&gt;der, por otra parl , negar u inmin utc pr nria. Pero el re:ultado de todo ~ to,
una fal ifi a ión, qui1.'
lgunas \'CCC inadvertida; ya que 1 inve ligarión pr :sentada romo id ológicamcntc n utral tÍl al contrario, influida por lo juicio de valor.
Podrían fonnular rnn facilidad al nos j mpl en los cuales lo juicio de valoración }'
de I fin pred tcnninan I directh-a
)' I conclu.iones d la im ti acion sociolómco-cmpíricas, o eu 1tido

�conservador para legitimar el poder en conexión con grupos de intereses ya
constituidos y preponderantes, o, al contrario, en sentido progresivo y revolucionario para la afirmación de intereses que se oponen a los ya establecidos.
Lo mismo sucede también en el campo de la historiografía donde la legitimación de una cierta estructura de poder queda tapada frecuentemente por
una forma tan sólo aparente e ilusoria de investigación sin perjuicio, afinalística, objetiva y no ideológica de los hechos.
En definitiva, la sociología empírica no puede no ser condicionada por
juicios de valoración, es decir por proposiciones directivas que implican una
elección de fines y por consiguiente de fines últimos y de valores. El razonamiento descriptivo en el campo político implica siempre un razonamiento
teleológico y axiológic:o. En consecuencia, según mi parecer, el razonamienlo
descriptivo de las situaciones que se refieren al poder político, es tanto más
eficaz y determinado cuanto más re\'ele, en lugar de esconder, las condiciones de valoración y las finalidades en relación a las cuales ha sido elaborado. Su validez está siempre en relación con las finalidades a las que tiene
que servir según las intenciones implícitas o xplícita de quien lo hace.
Ahora bien, constituye la tarea de una fenomenología del poder el descubrir y aclarar tales elementos de valoración,, teleológicos e ideológicos para determinar en cada situaci6n los significados y la intensidad de su influencia teórica y práctica. Así es que, bajo este aspecto, el problema de
una fenomenología del poder implica el problema concerniente a la función
política de los intelectuales y de la cultura, inch1-c:o de la llamada cultura
humanística, entendida lo más posible en sentido actual y crítico.
Ahora bien, indudablemente, con respecto al poder político, hoy, más que
nunca, la cultura se encuentra en una especie de relación de ambigüedad
que el optimismo de algún observador en vano podría intentar de esconder.
El intelectual se encuentra pues entre dos peligros opuestos que continuamente amenazan de convertir en estéril su actividad: por un lado, la subordinación de su función crítica y la abdicación respecto al poder político,
por otro lado, el aislamiento y la ineficiencia práctica.
Participando en grupos de poder, las "élites" intelectuales corren el riesgo
de perder su libertad e independencia crítica; por el contrario, alejándose
de todo grupo de poder, acaban por no ser escuchadas y por no ejercer ninguna influencia.
La !unción del intelectual presupone la invención continua de modalidades y centros de comunicaciones siempre nuevos y de simpatías 88 humanas
que hagan posible una crítica del poder superando los peligros opuestos de
• Ved mi Jibro La .simpatia n11lla morale e n,l diritto, Torino (cdic. Giappichelli),
1966.

108

la subordinaci6n al poder y de la ineficiencia práctica: peligros y ambigüedades que se podrán limitar poco a poco a través del esfuerzo y de la
acción comunicativa, pero que siempre están presentes y que no pueden
ser eliminados en una sola vez.
Pero dejando a un lado dichos peligros y ambigüedades -¿ Cómo es posible una experiencia cultural, comunicativa, capaz de transformaciones y
acuerdos en las discordias de finalidades e interese a la cual corresponden
diferentes y contrastantes prácticas de poderes? Estas preguntas expresan evidentemente un problema que, con todas sus implicaciones, se pone al centro de la filosofía contemporánea y supera los límites de una fenomenología del poder.
Así pues, parece evidente lo que, a pesar de todo es diücil de realizar,
que para dialogar con los demás, no hay que absolutizar, ni que presuponer
como irremovible el propio punto de vista, ni el propio interés. Es necesario
tratar de persuadir a los demás, pero también es necesario estar predispuestos
a la posibilidad de ser persuadidos. 40
El problema de la comunicación en la experiencia política, es un problema que tiene sentido para los que creen en la tolerancia y que no aceptan la fe en verdades políticas absolutas impuestas independientemente de
la discusión y del diálogo. Si la verdad política es una sola, no tiene sentido hablar, respecto a ella, de una libertad. Si la verdad política es una
sola y es absoluta, no tiene sentido hablar de comunicación entre visiones
políticas diferentes; todas las visiones políticas, excepto una, son falsas y la
comunicación entre la verdad y el error no tiene sentido. Si hay efectivamente una verdad política absoluta, incondicionada y única, deduo'ble por
la llamada razón, o intuible (o revelada), la tolerancia para quien no la ve,
podrá ser sólo tolerancia del sabio frente al ignorante, o del iniciado frente
al no iniciado (o a la persona aún no convertida).
Para quien por el contrario no acepte verdades políticas absolutas, preexistentes a cualquier esfuerzo de comunicación, discusión y diálogo,41 las
condiciones de tal esfuerzo pueden ser, indicadas, a mi parecer, en el modo
siguiente por lo menos como hipótesis de trabajo para llevar a cabo una
eventual investigaci6n:
lo.) La obligación de hacer valer frente a los demás mi visión política
• Estamos aquí en el campo del "logos" "de lo razonable" por lo que me refiero
a las agudas observaciones hechas coh otro fin por L. Recaséns Sichcs, en su Tratado
general tú filoso/fa del derecho, México, 1959, págs. 641-665 y en The Logic o/ the
R11asonabl, as Differantiated from th, Logic of the Rational en el vol. colulivo Essays
in Jurispruderu:, in Honor o/ Roscoe Pound, ya cit., págs. 192-221.
41 A. Ba.save Femández del Valle, Filoso/la del Hombre, México, 1963, pág. 14 e
Ideario Fil01ófico, México 1961, pág. 77.

109

�no debe resolverse en una absolutización de mi visión política.•2 Es sumamente difícil evitar exponer 5US propios convencimientos como incondicionados y absolutos. Hablando en forma muy abstracta y para abreviar, tal vez
es del todo imposible prescindir del Absoluto.
Pues bien la única garantía contra la tendencia a imponer mis convicciones como absolutas es la que ofrece el hecho de presuponer lo Absoluto como
inobjctivable e indecible. Para poder hablar de algo sin imponer como Absoluto lo que digo, para poder tender hacia la realización de mis finalidades
e intereses sin presentarlos como absolutos, y para poder comunicar con los
demás1 yo debo postular lo Absoluto como condición implícita y no comunicable, en sí misma, de todo empeño comunicativo.
2o.) Otra condición que hace posible la comunicación ( en la infranqueable situación concreta de antítesis entre el empeño que exige mi misión política y la libertad, que los demás tienen, de contraponer sus visiones políticas
a las mías) es el esfuerzo de participación en las situaciones de las personas
reales o hipotéticas que puedan recibir los efectos de mis acciones y de mis
convicciones.
Cuanto Qlás me esfuerce en participar en las situaciones de los demás
sobre los cuales puedan recaer los efectos de mis acciones y de mis convicciones, tanto más me será posible comunicar con los demás.
En un análisis profundo de la participaci6n, sería necesario plantear el
problema filosófico de la existencia de los otros sujetos y de la temporalidad:
¿ En qué sentido la individualidad de mis deseos, pasiones y pensamientos,
implica la pluralidad externa de las individualidades de los demás?
Sin hacer frente a estos problemas, yo creo que no se puede profundizar
el problema de la comunicación social en la variedad de sus aspectos -en
forma· adecuada, con respecto a las exigencias más avanzadas de la cultura
contemporánea. De todos modos, la simpatía, entendida en forma lo menos
posible iluminística, como participación intencional en las situaciones de las
personas reales o hipotéticas que puedan recibir los efectos de mis acciones
y de mis convicciones, es precisamente la condición, y al mismo tiempo el
instrumento, de una comunicación entre los demás y yo, que es necesaria en
el campo concreto de las antítesis políticas.

Cosas éstas, que podrán ser nobles y edificantes cuando sean sinceramente
expresadas, pero que frecuentemente están fuera de la realidad política, constituidas por las más concretas y agudas antítesis actuales.
El problema de la comunicación, en la realidad política, tiene por tanto
que plantearse en relación con las más diferentes situaciones y ambientes,
prescindiendo en lo más posible de la presupo ición de una esperanza formu lable con demasiada facilidad. Aquí también para poder esperar un poco en algunas cosas cona·etas, y evitar por lo menos los altibajos de ilusiones
y desilusiones hay que vencer la tentación de plantear como absolutos y universales los objetos de nuestras esperanzas.
Entonces, pensamientos críticos y comunicación implican por una parte
una posición antidogmática y antiabsolutista. Pero cuando se quieren evitar
todos los dogmatismos es fácil caer, por otra parte, en la inconsistencia contraria de lll'l relativismo extremo, escéptico, en el que por ejemplo todo sea
aceptable en política.
Bajo este aspecto, entre dogmatismo y escepticismo no parece haber otras
alternativas. Sin embargo, en el esfuerzo intencional de comunicación, en
la actualidad del esfuerzo de participar en lo posible a las situaciones ajenas,
quizás también la contraposición abstracta entre dogmatismo y escepticismo
sea superable en alguna forma.
Desde este punto de vista el pensamiento crítico es evidentemente diferente y distinto de la e&gt;--periencia religiosa. Es verdad que el problema de
la relación entre religi6n y politica está fuera de los limites de este discurso.
Pero la fe en un principio escatológico divino, absoluto y trascendente ofre,..
ce sin duda al creyente -yo creo- el más válido auxilio, desde el punto
de vista social y político, cuando sirve para evitar el planteamiento de sus
particulares finalidades e intereses como absolutas y cuando le hace esperar que al menos algo de sus esfuerzos de participación no se ha perdido
para siempre.

Se trata pues de hacer explícitas las condiciones de posibilidad de la comunicaci6n sin salir de este campo. Efectivamente se sale de estas condiciones siempre que un discurso con feliz final, se proponga la esperanza de
una resolución de todas las antítesis por obra de la. ciencia o de la técnica,
o se recurra al amor, a la felicidad de estar juntos, a la fusión de los sentimientos, a una armonía cada vez mayor del universo humano.
0

A. Bas.:we Femández del Valle, ldeario Filosófico, ya cit., pág. 131.

110

111

�,

,

ENSAYO DE LA FILOSOF1A DE LA CULTURA AMERICANA:
LEOPOLDO ZEA

1.

REVALOJllZACIÓN DEL PASADO

La obra filosófica de Leopoldo Zea -nacido en 1912- está orientada hacia dos direcciones según fueron trazadas por José Gaos, es decir, realizar
la h.istorización del pensamiento mexicano y tratar de construir una filosofía
a la vez anclada en la circunstancia mexicana y que supere ésta. 1 Dichas
dos direcciones no están aisladas la una de la otra ni en el sentido formal;
Zea las comprende como un todo indivisible y con una cohesión interior.
Ya que la historia consta no sólo de meros hechos sino también de la "conciencia que tenemos de ellos"; paralelamente con la formación de la historia
se desarrolla el proceso de su interpretación, nace la filosofía de la historia. 2
Este aspecto metodológico de "desabsolutización", de "vivificación" 8 del
pasado aparece ya en el primer trabajo de Zea El positivismo en México,
1944 -a través ele las manifestaciones de la doctrina positivista- ante todo la respuesta a la pregunta ¿ qué es la significación general de la filosofía
que llegó a ser una ideología?, ¿qué es el sentido interior de la correspondencia objetiva de un complejo dado de ideas con una época determinada?
1 " • • • labor no menos importante y urgente que ha de llevar a término la cabal
Historia de las Ideas en México es la de dar comienw a una Filosofia de la cultura
apta para hacer justicia a culturas como las integrantes de la mexicana". /José Gaos,
En forno a la filoso/ía mexicana, I, México, 1952, p. 71 /; cf. et. A. Vi llegas, La
filoso/fa de lo mexicano, Mé.~ico, 1960, p. 136.
1 L. Zea; Dos etapas dd p11nsami,mto en Hi.spanoamJrica, México, 1949, p. 29;
e!. et. Zea. América en la conciencia de Europa, México, 1955, p. 7.
• "La realidad deJ pasado está en lo que, aun siendo pasado tenga todavía de real,
de presente en el presente. Esta su presencia en el presente consi5te en estar constituído parcialmente por el presente mimlo". /Gaos, op. cit.)...J?, 85/.

113
H8

�Para puntos de apoyo en esta interrogación Zea se sirve del circunstancionalismo de Ortega y Gasset y de unas tesis de K. Mannheim que identifican la ideología y la expresión de los intereses de clase.
Nuestro autor está lejos de ver una deformación en tal "ideologizaci6n'';
se trataría más bien de dar continuación a la exigencia de funcionalidad
respecto a una circunstancia. Y el conocimiento de dicha relación nos lleva
directamente a una noción axiológicamente más elevada, a la categoría de
la responsabilidad: " ... toda teoría es teoría de un determinado hombre o
grupo de hombres encaminada a transformar la circunstancia de este hombre o grupo de hombres; del resultado de esta práctica tiene que ser responsable el hombre o grupo de hombres autores de la misma ... Se trata de una
responsabilidad humana, personal, de los actos del hombre; responsabilidad
de la cual no puede escapar la doctrina como obra humana ... '' •
Los estudios posteriores de Zea desarrollan esta tesis situada y explicada
dentro de un contexto más amplio y específico, el de la síntesis voluntaria
del historicismo, del orteguismo y del existencialismo, así como de la aplicación a las condiciones de México y de América.
El momento decisivo de una nueva orientación filosófica coincide, para
Zea, con un cambio profwido de la circunstancia humana: "El hombre actual se ha tropezado con la vida de otros hombres obstaculizando la suya.
Los demás hombres al realizar su vi.da de acuerdo con ellos mismos han
cerrado la circunstancia del hombre acruaL Al hombre no le quedan sino
dos caminos: conformarse y continuar viviendo una vida que le es ajena
o enfrentarse a su circunstancia y buscar sus propias soluciones, hacer su
propia vida". 5
• Zea, El positivismo en México, México, 1943, pág. 35. En su obra fundamental,
Ideologla y Utopla, Mannheim, esclareciendo la (unción de lo ideológico, adopta
"la concepción - o - el concepto total de la ideología" /totale Ideologi.begrifV dentro de la cual la existencia de un grupo social constituye la reilidad primordial.
En dicha pcnpectiva puede afirmar que el destino del hombre está determinado, en
gran parte, por los factores que determinan la realidad histórica, que las diferentes
vi1iones ontológicas de unos grupos se reducen, en último análisis, a las diferencias experiencias de la misma realidad, y que, hasta nuestros conceptos dependen de nuestras
posiciones y puntos de vista. /CI. ldeologie und Utopie, Bonn, 1930, págs. 11, 48, 55-6,
60 particularmente/. "La filosofía no es sino un afán por solucionar problemas concretos; es un tratar de contestar a los interrogantes que se hace el hombre frente a
determinadas dilicultades, de aquí que sus soluciones no puedan ser sino circunstanciales".
/Zea, En tomo a una filoso/la americana, México, 1945, "Jomadas-52", pág. 27 /.
1 Zea, Ensayos robre filoso/la en la historia, México, 1948, pág. U O. " •.. lo que
hace de un hombre un hombre es el no querer st11 s:u mundo, sino hace, su mundo.
El hombre no quiere ser algo hecho, sino algo que él mismo se haga. El hombre no
acepta el mundo como es,. sino que lo quiere hacer, se trata de un dum:'ndanizar al

114

Enfrentarse con su circunstancia significa, para el hombre de nuestro tiempo, enfrentarse con los demás. En este particular aparece el neoorteguismo
de Zea. Su proposidón de base es la misma que la de Ortega: "la vida
humana es historia'', historia tomada como e1.-periencia humana cumulada,
un "hábito", un acostumbrarse a los instrumentos que el hombre adapta y
modifica en su lucha por la transformación de una determinada circunstancia.
La solución /continúa/ de la relación dialéctica: el individuo -el mundo,
depende de la capacidad del hombre para aprovechar una oportunidad que
le proporciona la historia para construir su propio proyecto /asumir la historia/ y depende también de su toma de conciencia de los proyectos formulados por los otros, cómo sabe y puede reaccionar frente a esta presión
óntica de la situación.
En Zea a í como en Ortega, una de las dimensiones fundamentales del
hombre va expresada por la categoría de "convivencia" ,8 pero si en la filosofía de Ortega desarrolló el papel de un medio indispensable dentro del
proceso de busca del yo auténtico más bien que de una causa que determine
su desenvolvimiento, la posición de Zea se allega más a esta segunda eventualidad. Para éste, la base misma de la vida del hombre "es la vida ajena.
Es este fondo de vida que le ha sido dado, el que tiene que se,,,rruir modelando,
al que tiene que dar una forma personal; con este fondo debe hacer su personalidad" .7
Aquí, ya no se trata de un componente negativo /yo contrapuesto al noyo/; el otro ha llegado a ser parte constituyente de mi personalidad, está
presente en mi vida por lo menos a dos niveles: como un dato, una realidad
ya existente, o sea la cultura, y como un acto que modifica y transforma
esta realidad /y a mí con ella/.8 Sin embargo, si la cultura forma una circunstancia común, una seguridad, cada modificación que acompaña necesariamente la personificación de todo ser humano, ha de tener como consecuencia una quiebra de dicha circunstancia y ha de ocasionar la incertidumbre. Me hallo, alejándome de los demás. "Lo que son soluciones para unos,
son problemas para otros '. 9
El esfuerzo por sobrepasar este antagonismo aparece como un tema conductor en toda la obra de Zea. En su concepción filosófica dejó su buella
la influencia de Ramos: la filosofía nos conduce "hacia una responsabilimundo, a lo cual éste se resiste. Se entabla una lucha entre el hombre y el mundo.
La existencia del hombre depend~ de esa lucha ... " /ibid., pág. 111/.
• "El hombre es convivencia ... " /Ibíd., pág. 113/.
' ]bid. Para el punto de vista orteguiano, cf. en sus Obras Compl•tas, particularmente t. VI, p&amp;gs. 385-7 y L VU, págs. 148-153, Madrid, 1961.
• Zea, op. cit., pág. 112.
• lbid., pág. 107.

115

�dad de la vida humana, al filósofo se le da la misión de hacer patente tal
responsabilidad a los hombres, empezando por ser él mismo responsable de
su tarea... al filósofo corresponde la tarea de enseñar a vivir, la tarea
de enseñar a comportarse ante la realidad"'. 10
Zea está del todo consciente de las dificultades de su empre!ta, siendo
soluble dicho antagonismo sólo si se considera en toda su complejidad. La
proposición según la cual "la salvación del hombre se halJa en su individualidad, en lo que le es propio", se revela ser incompleta ya que el
componente social de la vida humana no tiene menos importancia que el
componente personal; el regreso, el rechazamiento de cualquiera de los dos
tendría como resultado un deslizarse hacia la deshumanización del hombre.
Pensamos que aquí es donde hay que buscar otro motivo "intrínseco" para explicar la actitud de Zea /y del grupo Hipcrión/ 11 frente al orteguismo;
por qué quiere remediar su incompletud /su "individualismo"/ es por lo que
adhiere al existencialismo. La doctrina de Zea, desde su origen, postula
la totalidad de los aspectos de la vida humana; reacciona así de manera
a la vez filosófica y practica contra la limitación del horizante orteguiano
/"el programa ,·ital" / en el que el individuo se halla encerrado.U
De este modo, la filosofía desarrolla un papel doble que, al parecer contradictorio, es en realidad complementario: por un lado, porque participa de un "hacerse su futuro", formulando así un proyecto epistemológico
del universo /el hombre tiene la posibilidad de superar el presente propio
para ir hacia un futuro común/, vale como "un máximo instrumento ... de
seguridad" ,18 por el otro lado, si corresponde a lo verdadero, a la situación
"conflictual" del hombre para quien el horizonte propio ha llegado a ser
casi del todo ajeno, "la filosofía es la pérdida de la totalidad",14 es la búsqueda de un nuevo horizonte particular.
Zea acepta el existencialismo sobre todo por su calidad de ser consecuente desde el punto de vista moral y metódico: no encubre su origen,
al contrario, quiere ser la expresión de una crisis que procura ahondar más para
llevar al hombre basta su ser auténtico perdido, aun cuando aquél tuviera que
'' lbid., pág. 117-18.
El grupo filos6fico fundado en 19·l8 y cuya je(a:tura perteneci6 a Zea. Entre sus
miembros figuraron.: Ricaroo Guerra. Joaquín Macgregor, Jorge Porlilla, Salvador Re•
yes Narváez, Emilfo liranga, Fausto Vega y Luis Villoro.
i1 "La totalidad de los di\'ersos puntos de vista sobre situaciones concretas del hombre tendrá que ofrecer, necesariamente, la anhelada aunque siempre cambiante esencia del hombre". /Zea, Concitncia y posibilidad del mtxicano, México, 1952, pág. 21/.
.u

11 Zea, Ensa)•Os, pág. 60.
" Zea, La coricitncia del hombr~ en la filosofía, México, 1953, pág. 3J.

116

sacrificar su falsa felicidad y su tranquilidad.ª Entre todas las categorlas
empleadas por Sartre) nuestro autor concentra su atención principalmente
en las que reflejan y caracterizan mejor las actitudes humamui frente a la
realidad, es decir, el compromiso, la responsabilidad, y la libertad.1 º
Nos hallamos arrojados, insertados en un mundo en el que "nuestra libertad se ª'Presa en la forma como asumimos el inevitable compromiso con
nuestra circunstancia", quedamos situados frente a una responsabilidad de
la que "nadie escapa, ni aun los que niegan su individualidad''.H Zea subraya de nuevo la importancia del papel del filósofo quien, consciente de su
"posición comprometida" llega a ser responsable de "toda la humanidad".
A él, Je toca fonnular la respuesta con respecto a la circunstancia, hacer
patente su relatividad así espacial como temporal.19
La elección de las mencionadas categorías es sin duda alguna, determinada por su aplicabilidad inmediata a la situación de la filosofía en México.
El hecho de que no se puede hablar de una filosofía mexicana, de que hasta
ahor_a sólo se ha conseguido crear sistemas más o menos htbridos, se puede
explicar, según Zea, por -una tendencia errónea a querer alean.zar en seguida
lo universal mientras la situación misma de México ha quedado olvidada.
Sin embargo, aquí hay una especificidad que no se debe pasar por alto. Su
importancia se hará patente por ejemplo en el momento de una confrontación -incluso de orden fenomenaJ y práctico- de la situación mexicana
con la de Europa, en lo relativo al estado y a las posibilidades de acción
de los intelectuales en sendas sociedades. Mientras que el intelectual europeo va buscando más y más dificultosamente el campo correspondiente para su compromiso efectivo,1 9 en América Latina la "tarea vital" es en gran
parte la que incumbe precisamente a los intelectuales. Si el europeo está clou "El existencialismo viene a ser ... expresi6n de una nueva crisis de la conciencia
dcl hombre, la crisis de su endiosamiento ... " //bid., pág. 380/.
,. "El grupo filosófico Hiperi6n encontr6 en Sartre el mejor instrumental para 6us
trabajos Y la justificación de los mismos". /Zea, La filosof!a en MAxico. México, 1955,
pig. 255/.
: Zea, La_ filosofía como compromiso }' olros ensayos, Mbcico, J 952, págs. 12-13.
Oomo eJemplo de destrucci6n necesaria del mito de la filosofía tradicional, Zea
cita, al lado del historiciAmo y Sartre; a Marx; pero a éste reprocha su inconsecuencia
-su determinismo wcial .
u Antiguamente, el intel.ectual se identificó con la clase oprimida, le sirvi6 de representante. Las circunstancias actuales ya no lo permiten: "La clase oprimida, atascada
en un partido, cuelliergu.ido dentro de una ideología rigurosa, llega a ser una sociedad
cerrada; no se puede más comunicar con ella sin i,ntermediario. . . Teniendo como
perspectiva histórica la guerra, como inexcusable obligaci6n la e1ecci6n entre el bloque anglosajón y el bloque soviético, negándonos a prepararla con ninguno de los dos,
hemos caído fuera de la historia y hablamos en el desierto". /J. P. Sartre, Situ.atians,
II, 1948 - Qu.' est-ce qui la littlrature], Parls, 1964, pág. 296-320/.

117

�minado por lo social, el latinoamericano queda hundido en la ambigüedad
entre lo social y lo nacional; para poder enfrentarse con tal situación, es p~eciso que la clarifique, que la entienda conceptualmente. El punto de partida
natural de tal búsqueda ha de encontrarse en la historia americana; 20 pero
¿ existe ésta verdaderamente? Aunque nos parece ello algo absurdo, ~a contestación será negativa -si entendemos la historia como una ev?l~c16n ~1
la que cada etapa que sigue significa la superación de un dete~smo onginal / de la circunstancia/ de la etapa precedente? la_ comprcns1?11 ~nsciente de la primera en la segunda: "Tomar conciencia de la histona es
hacer del pasado eso: pasado. Esto es hacer del pasado_ ~lgo que p~r e~ ~~:
cho de haber sido vivido no tiene por qué volver a v1vuse; expenenaa .
Este grado /la conciencia histórica/ no se puede alcanzar sin pasar por
la "negación dialéctica"· solamente después, nos será posible establecer una
nueva relación en la q~e el pr~ente "no deba depender. del pa~ado" sino
"el pasado. . . de nuestro presente''. 22 Los pensadores la tmo~e~1ca~os no
han alcanzado todavía tal negación, caracterizada por la asimilación del
pasado. Por ello Zea tiene derecho a decir: "Con un _Pr~nte, que n~ se
realizaba y un pasado, que no acababa de ser tal, la h1stona, nuestra histo'
. h'1Stona
. '' •23
ria no existía.
Hispanoamérica. . . se convertía en un pueblo sm
El fin de la revalorización filosófica emprendida por Zea es librar la
historia latinoamericana de este espíritu de colonialismo cultural que se niega a admitir la "normalidad" de su desarrollo y quiere interpretar esta
historia valiéndose de los esquemas rígidos de la lógica formal / excluyendo
de antemano toda contradicción/. Para conseguirlo, hace falta preguntarse
qué tipo de relación e.xiste entre las culturas ~eri~a. y europea.. A_ primera vista, la idea de Ramos, quien habló de infenondad y supenondad,
parece !&gt;er justa?• Los mismo americanos se c~nsid~ran las más _veces coro~
los imitadores del modelo europeo y toda res1Stenc1.a de la realidad amencana contra esta imitación aparece como la prueba de su incapacidad.2~
21 Una interrogación sobre una etapa particular de la historia mexicana fue hecha
en esta perspectiva, con brlo, por Luis Villoro en su libro Los grandes momentos del

indigenismo ffl México, 1950.
" Zca, La historia de las ideas en Hispanoamérica, en Filoso/la y Letras, México,
1950, núm. 38, pág. 368"' Zea, La filosoffa como compromiso, pág. 214.
Zea Dos etapas del pensamiento en Hispanoamérica, pág. 28.
" Sa.a:_ucl Ramos formuló esa idea en su libro El perfil dtl hombre Y la cultura en
Mlxit;o 1934. Lo resume de la manera siguiente: "Lo que por primera vez se intenta
en este, ensayo, es el aprovechamiento metódico de esta vie!a observación, aplicandd
rigurosamente las teorías psicológicas de Adler al caso_ m~cano. Debe s~ponerse la
c.xistcncia de un complejo de inferioridad en todos los md1v1duos que manifiestan una
exagerada preocupación por afirmar su personalidad". /pág. 67 I: .
:. ''Nuestra concepción del mundo es europea pero las realiz3ciones de esta cul:s

118

Sin embargo, aceptar tal juicio sería cometer un error: el de trasladar mecánicamente la visión europea fuera de sus limites de validez. Se presupone
una subordinación onto-axiol6gica cuando sólo se trata de una dependencia
cronológica y genética.
Tocamos aquí uno de los problemas claves de la filosofía de lo americano. 20 Porque si pudiéramos descubrir a través de las manifestaciones efe
hoy la especificidad y originalidad del ser americano, resultaría inútil reflexionar sobre este ser, tomarle como una entidad particular y definible e,n
sí; al contrario, desde el principio, sería menester clasificarlo como un derivado, más o menos logrado, del ser europeo.
Parece que hemos caído en el circulus vitiosus: para abrimos un paso
hacia el ser americano en su forma más depurada, en un primer momento
nos volvimos hacia la historia americana que nos decepcionó, mostrándose
conceptualmente inasequible; ahora bien, el carácter de la segunda:, "última;'
certitud -de la cultura americana- acaba de revelarse a nosotros como
dependiente del ser buscado.
En esta encrucijada, Zea escoge el camino del orteguismo más consecuente: concentra su atención en la circunstancia que, en sí misma, constituye
una abstracción y no pende en absoluto de ningún juicio valorador; sólo en
su concretización cabe una escala implícita de los valores de lo inauténtico
hasta lo auténtico. Es incontestable que la cultura americana actual procede de Europa, que Europa fue quien daba a luz las ideas, "consumidas"
y "copiadas" por América. Tampoco cabe duda que la mayor parte de estas "copias" -si no todas-- eran "malas", eran diferentes, no identificables
con su modelo. Pero lo "malo", desde el pWlto de vista europeo, puede significar meramente "otro", desde el punto de vista americano. 27
Toda investigación con pretensión a la objetividad corre el riesgo de ser
torcida cuando emplea uq aparato conceptualista deducido de la circunstancia de otro sujeto e inadaptado al suyo. En esta ocasión, Zea habla del
"imperialismo" que es "la forma de ímposíción de los puntos de vista de
un pueblo, o una cuJtura sobre otro pueblo u otra cultura". Y "esta fuerza
de proyección negadora de la existencia propia de los demás" es uno de los
atributos más característicos de la cultura occidental. 28
tura las sentimos ajenas, y al intentar realizar lo mismo en América, nos sentimos
imitadores". Zca, Ensayos, pág. 168/.
:11 Cf. sobre lo particulnr Arturo Ardao, Filosofía de la lengua española, Montevideo, 1963.
111 Cf. Zea, Ensayos, pág. 174-5.
" Zea, La filoso/la como compromiso, pág. 196. La misma opinión es sostenida por
José Gaos quien caracteriza las importaciones de la filosofía en México como aportativas comparables con la contribución de otras f.ilosofüu que reconoce la historia universal de la filosofia.

119

�El conflicto entre la imposici6n ex1m0r de la herencia europea y la expl'Cli6a "circunstancial" de la vida autóctona, resalta a lo largo de la evolución cultural de kn&amp;ica Latina, ya en loe tiempoa de la primera colonización; al principio brutal, luego latente, se va actualizando más y má
La aupeq,asid6n de Ju diferente; capu de culturas india, española, y europea /frartcaa, inglesa, alemana/ y la relación contradictoria con la cultura cina norteamericana /"la América europeizada"/ condicionan la reacci6n
del hombre latinoamericano en busca de una salida de su perplejidad óntica.
Bita reacci6n ~ criataliaa en dos actitudes extremas: lo. El esfuen.o de adaptaci6n del europeo a las condiciones americanas /la conciencia de la connaturalidad/; 2o. La resignaci6n a la incompletud del presente /la conciencia
de una divisi6n insuperable entre el proyecto europeo y la realidad ameri-

cana/.

Ad l: "'Lo original, lo propio de Hispanoamérica" 1e puede encontrar
fuera de "esta adaptación'',11 precisamente en el proceso que va de una
reacci6n espontánea /negativa o positiva/ hasta una asimilación transfor-

madora...
in embargo, aeria bastante fácil ballar objeciones contra la tendencia
histórica ul expresada. En efecto, ¿ no proporciona tal proceso de adaptación, al fin final, a6lo una complicación inúti~ un perpetuo retraso, una opinión falsa aobre la p011oilidad de la autentización de la conciencia del hombre americano? Si se tiene en cuenta que la cultura europea alcamh la
cima del humanismo, no
puede dudar d su universalidad Y vice vtna,
la univenalidad de la cultura europea /su resonancia mundial/ nos proporciona la mejor prueba de que verdaderamente se trata aqui del momento
culminante de la aspiración humanista. De tal forma que aceptar sin rodeol el modelo cultural de Europa babria de parecer la solución más rc-

comendable.11
Para capear ea realidad, G1o01 elabora la IÍDOplil de todu las categoriu para articular 1&amp; biltoria y 1&amp; Historia de la filolofia del peosarniento e ideal en M&amp;ico:
"lmcrci6n en lo nacional. Imerclón de Jo nacional. Importaci6n aportativa. Epoca
de la independencia politica y cultural respecto de Europa". /E•
11 la filosofla

'º"'º

nu.skall, 1, pq. 78/.
• 7.ea, Easr,o,, pig. 196.
• Como ejemplo de sta actitud en el puado, Zea cita el "barroco" americano
por el que "el esplritu creador de esta Amlrka eteapa a una realidad que le ha aido
impaata", operando una iaffni6n de lu proporciones; lo interior pan aer lo estrrior,
Jo uec:eario, lo accidental, etc. /Zea. H ~ r i c a , entresijo de culturas, en Filosofk, ú,._, H/JM9, plg. 332-3/.
• Bien a verdad que el aúJilia fi1oe6fico de la aituaci6n europea dcapuá de la
aegunda perra mundial manifelt6 el naufragio de todu lu certeaa de la cultura
europea pero no -.upo hacer wcilar su pldtmi6n a la univemlidad. Al contrario,
la crilia de Europa llegó a aer la crisis mundial. Vbse por ejemplo el tuto siguiente

Zea podria valene de la teoría penpectivista de Ortega como de un contra-argumento; pero quiere sobre todo salvane del peligro del individlJÜI.
mo, y por ello, prefiere buscar un apoyo en otra doctrina, la del historiador
inglés Arnold J. Toynbee. Evoca su filosofia de la historia como resueltamente orientada hacia la negación categórica de la unidad de las civilizaciones y por consiguiente hacia el reconocimient.o de la pluralidad de laa
culturas.ª
Esta propoaici6n que parece ser idéntica al postulado orteguiano del reconocimiento de la paridad de todas las culturas contiene un aspecto nuevo:
subraya la posibilidad de la evolución di{erenciada de una cultura a través
del proceso de interpretación de varias culturas distintas, la posibilidad de
suatituir a la ecuación primitiva: cultura - seguridad, otra ecuación: cultura
- seguridad potencial, es decir, una proyecto /actualmente incierto/ tendiendo hacia la seguridad.11 S6lo en este nivel, se podria integrar también a loa
pueblos cuya participación activa a la construcción del univeno humano
fue rehuw:la hasta ahora.16
Ad 2. /La resignación a la incompletud del presente./ Así como la precedente, esta actitud es también determinada históricamente: "Am&amp;ica es
bija de la Cultura Europea, ~ en una de sus grandes crisis. Su descude 1949: "La humanidad entera de,de ahora en adelante vive 10lidariamente frente
a una l()(a crisis, de limites impreciloa, que prueba sin cesar la historia de cada hombre basta en 1111 detallea mú humildemente cotidiao01. . . El hombre moderno ya
no tiene evidcac:iu en qué auatentar su pcmamiento, c:ertml inrnedi•!u imtalldaa en
l\l alrededor CCllDO horizontes familiarea ••• Ya no hay verdades etanaa". /G. Guadorf,
Traill tl, r,xis11nc,
Paría, 1949, pqs. 16-18/.
• El n6mero de civilizaciones /IIOciedadea/ balladu en la historia por Toynbee ea
de 21. La teais de la unidad de las civilizaciones, para El, es "el error de opinión
que 101 historiadores occidentales modem01 cometieron, iníluenciad01 por au contmo
aocial. Lo que lea enpña procede de que, en los tiempoa modernos, nuestra propia
civilizaci6n occidental lam6 la red de au sistema ccon6mico alrededor del mundo".
/ J. TOJDl,ée, .4 S1atl1 of Húror,, London, 1960, p&amp;g. 56/. Claro eati que Zea
no IUICribe a toda la doctrina de Toynbee que contradice a vece1 el OftelWIIDO•
/Cf. la critica hecha por Ortega, Ob,41 Compl,ras, t. IX, Uu Intnt,,tui6rt tl, l11
Hislorill aionsal, pq,. 11-242/, y que aaba colocando II rdigil,n en el c:eatro de
111 "cuadro del univeno" /d. Toynbce, Ce que j'ai easayé de faire, in Dw11u, Parú,
1956, no. 13, pqs. 9-15 y Seatl1 of Hislor¡, pq. 403 y sg./
• Cf. 7.ca, EJUtqos, P4 143 y El Occidnú, :, lo co11&amp;in&amp;ia tl, MI.sito,

mo,au,

1953, p6g. 29.
11 ... , .al impacto de la Conquista Occidental en el siglo XVI, con el eaplritu
diacrirninatoño que le sirvió para justificar su dominio, ha dado Máico una lerie de
rapuestaa IUCClivu en las que ,e ha venido haciendo patente la conciencia de au
realidad como expresi6n concreta de lo humano. Ea realidad con ter nacional, que
• Jo mismo que decir limitada, no ea por ello menoa humana que aquella de que
ubla venido haciendo pla el Occidente, p~thdola como lo universal por es•
cdeDcia". /Za, El Oceidlftl1 1 ,.,, eoi1cincia, p6g. 51/.

121

120

�brimiento no es un simple azar, sino el resultado de una necesidad. Europa
necesitaba de América; en la cabeza de todo europeo estaba la Idea de América, Ja idea de una tierra de promisión. Una tierra en la cual el hombre
europeo pudiese colocar sus ideales, una vez que no podía seguir colocándolos en lo alto,. . . en el cielo. . . América era el pretexto para criticar a Europa ... América fue la Utopía de Europa. El mundo ideal conforme al cual
debía rehacerse el viejo mundo de Occidente. En una palabra: América fue
la creación ideal de Europa". 3 $

La predeterminación ideológica, rígida y continua, provoca en América una
reacción natural. América crea, en vez de una utopía europea /"ideal"/la suya particular /"real"/ : un modelo de la copia de las instituciones y
del pensamiento europeo. En este sentido, "el pasado hispanoamericano no
era otra cosa que la absoluta negación de sus propios ideales. Los nuevos
ideales se hallaban en absoluta contradicción con el pasado heredado". 38 De
ahora en adelante, el pasado iba a ganar una dimensión suplementaria: la
del peligro y de la amenaza del presente. Lo que es un motivo suplementario
para que sea del todo olvidado, maldito.
Las dos "visiones" -ver en América la "tierra de promisión, la tierra
ideal, la tierra perfecta", o una tierra del todo incapaz de producir algo
valedero a partir de su situación autóctona, tierra que carece absolutamente
de lo humano ya que sus pueblos originales "más se semejan a las bestias, y
como tales deben ser tratados" -esas dos visiones sólo constituyen dos partes,
dos etapas de una misma ilusión, la cual desembocó al fin en la "actitud
autodenigratoria" de la que habló Ramos 37 y los demás, y cuya consecuencia directa fue el "sentimiento de inferioridad". Considerándolo como fen6meno natural, los americanos han aceptado "por mucho tiempo, un conjunto de males como ineludibles". 88
• Zea, Ensayos, págs. 169-70. "El hombre a quien se han cerrado las puertas del
cielo va a bus.e.ar ahora nuevos mundos donde situar su utopia, su ideal de nueva
vida. , , . El nuevo hombre va a necesitar de un lugar donde poner su imaginación.
No pudiendo hacerlo ya verticalmente lo hará horizontalmente. . .. Este nuevo mundo
va a ser América. América se va a presentar e.orno el mllildo nuevo para el hombre
nuevo. . .. El del!Cubrbuento de América no es obra de un simple azar, los europeos
se encuentran con América porque la buscan. . .. América existía desde hacía muchos siglos, era acaso tan vieja como Europa, pero no fue hasta esta ~poca cuando
eJ europeo sintió deseo de América y la descubrió''. /Zea, La conciencia del hombre-,
págs. 298-302.
• Zea, Dos etapas, pág. 27.
n CI. El perfil del hombre, pág. 87 y la célebre polémica entre Bartolomé de las
Casas y Juan Ginéz de Sepúlveda, sobre la naturalC7.a del indio.
• Zea, La conciencia dtl hombre, pág. 303; El Occidente y la conciencia, págs.
12, 27. "El hombre europeo que hiciera el descubrimiento, conquista y colonización
de América venía provisto de una concepci6n del mundo y de la vida en la cual no

122

Según Zea, sólo ~e puede superar verdaderamente estas dos actitudes
mencionadas arriba por una sola vía: a través de la creación de una "conciencia históríca" gracias a cuyo principio los americanos habrán de lograr
librarse de las normas valoradoras europeas, o sea dicho de otra forma, aceptar la diferencia de lo americano no como accidental sino como substancial.
Con esta perspectiva /respecto a lo europeo/, la posición central de la categoría de la insuficiencia ha de cobrar nueva significación. Ya que el universalismo europeo es ante todo una justificación de la expansión de Europa,
América -a este respecto insuficientemente europeo-- es quien lo posee y
lo eXEresa mejor que la misma Europa. Zea formula esta "inversión de los
valores" de la siguiente manera: "Si quisiéramos cambiar el signo negativo
que hace ver en nuestra actitud simple y puramente una insuficiencia, podríamos cambiar a ésta misma en un signo positivo. Podríamos decir que esa.
insuficiencia que parece caracterizarnos no es sino el resultado de la conciencia que tenemos sobre la inmensidad de lo que es menester asimilar culturalmente para alcanzar una auténtica cultura universal. Sólo se alcanzaría
esta suficiencia si se alcanzase lo universal." 89
De hecho, Zea identifica el proceso de desarrollo cultural del hombre con
el proceso de la revalorización; la toma de conciencia, la justa apreciación
de nuestra circunstancia nos conducen directamente hasta el nivel de la "conciencia histórica", •0 la cual, a su vez, nos permite acceder a nuestra verdadera dimensión histórica, y por consiguiente, a nuestro ser.u
A este nivel, varias cuestiones parecen imponerse: ¿ es en realidad esta expresión compleja de la conciencia de sí mismo /yo y mi circunstancia/ más
que un acto individualmente aislado? ¿Supera realmente una apertura fortuita, limitada y discontinua, hecha dentro de la incomprensión general de la
tenia cabida la concepción del mundo y de la vida de la que se hallaban dotados
los pueblos indígenas con los cuales se encontró. Este mundo, en lugar de ser comprendido, fue condenado y negado en aras de la supuesta universalidad •.. " /Conciencia y posibilidad, págs. 10-11/.
• Zea, América como conciencia, México, 1953, pág. 20.
'° Zea da de este último término la siguiente definición: "Todos los motivos que
pueden mover a un individuo o a una naci6n como conjunto de individuos, a enfrentarse a sus circunstancias •.. Estos motivos pueden ser econ6micos, políticos o religiosos. La conciencia de estos motivos es lo que forma la Conciencia Histórica de
un pueblo". /]bíd., pág. 23/.
" De tal forma que, según el concepto de Zea, la conciencia llega a ser una
verdadera fuei:za histórica cuya presen.cia o ausencia desarrolla un papel capital: "A
los pueblos iberos les faltaba conciencia de su relaci6n con otros, y era esta falta de
conciencia la que les transformaba en pueblos marginales, no s6lo marginales respecto
a Europa, respecto al Occidente, sino respecto a la historia y al espíritu en general".
/Zea, El problema cultural ibel'O, in Diánoia, México, 1959, nfun. 5, pág. 4/.

123

�historia? Y si no ¿ no será necesario ciar la razón a los críticos quienes
subrayan la impasibilidad del ensanche de una circunstancia individual? Y
si es así, ¿cómo y cuándo se efectúa la "desatomización", la integración de
los hechos y de la ciencias individuales? 42
Zea procura evitar esta dificultad teórica, colocando el problema en el
nivel práctico. Encuentra la solución en el presente mexicano, en un movimiento que, por primera vez, abre una brecha en la inautenticidad de la historia
mexicana: en la Revolución Mexicana. La considera como una "e..,-plosión
de la vitalidad" que ha sabido triunfar de la limitación circunstancial del
país.

2. El.

PROYECTO DEL FUTURO

La "filosofía de lo mexicano" tal como la concibe Zca, pretende entender al hombre en uno de sus aspectos reveladores, en su situación límite, en
la que está a punto de ganarlo o perderlo todo, en la que su condición bumana vuelve a hallarse en cuestión. Lo que es precisamente el caso del
mexicano en la Revolución: ha roto ·sus lazos con el mundo inauténtico y
se encuentra ante una elección de base, de sí mismo, " ... dentro de esa linea que separa formas contradictorias de lo humano, línea en la que todo
puede ser posible".º
Esta situación, caracterizada sobre todo por su extrema labilidad, le quita
al mexicano todos sus puntos de apoyo habituales: los valores ce.an de depender del deber, de actuar en concordancia con la estructura formal del
mundo; el querer empieza a ponerse de relieve; incluso puede modificar el
ser de este mundo. Según fue conociendo mejor el terreno movedizo de
su circunstancia, el hombre mexicano, preso de la inquietud creciente /zozobra/, se halla obligado a darse cuenta de lo máximo de su responsabilidad: él debe fijar los límites de sus incertidumbres que no sólo son suyas,
él tendrá que escoger una solución no solamente personal. u Si la situadón
de México /en sus fundamentos/ es típica, sus soluciones también han de
serlo.
La dialéctica de la conciencia y de la realidad, la dialéctica cuya impul,u Cí. la crítica del "circunstancialismo" de Zea por A.
illcgas, La filoso/fo de lo
mexicano, México, 1960, págs. 145-152.
.. Zea, Conciencia y po¡ibilidad, pág. 88. Podría aparecer Mé.'C.ico en este conlcxto
como una tierra utópica en "tierra de utoplas", generadora de ilu iones. /cI. México
en lberoamérica, in Cuadernos A.mtríeano.1, 6/1946, pág. 37/.
" Zea aporta aqu1 el testimonio de dos literatos mexicanos en busca del "camino

124

sión procedió de la Revolución Mexicana, va más all:í del marco nacional:
al actualizar /reintegrar/ lo histórico /lo nacional/, llega a ser parte integrante de la historia /general/. La práctica del proceso social, nacido en
México, vale por todos los países de América Latina; la circunstancia de la
filosofía mexicana es por consiguiente la de toda América. Sin embargo, en
tal caso, la teoría no se limita a una explicación constitutiva /construcción
de la historia nacional y continental/, sino que crea una nueva realidad auténtica /"siendo más"/, que no existía hasta el momento. La formación de
ésta también tiene carácter dialéctico porque la "acumulación del ser" se hace en oposición con lo siendo ya: la América latina se enfrenta con los
Estados Unidos; los cuales nos aparecen "siempre bajo la forma de una
radical otredad". u
Zea halla la esencia ideológica del antagonismo de las Américas en el
espíritu diferente de la colonización. El protestantismo y el puritanismo
anglo-sajones constituyen una doctrina que determina el tipo de la sociedad
naciente y su futura evolución. En América del Norte por ejemplo, no se
logra integrar la población indígena. La concepción religiosa de sus colonizadores " ... más racional que emotiva, va a ser el principal obstáculo para esta incorporación. El puritano partirá del supuesto de que la luz que le
ha permitido orientar su trabajo como una colaboración terrestre con Dio
es una luz que no se da a todos los hombres. La conciencia de esta colaboración sólo la tienen hombres escogidos. Se trata de una gracia ... , que
sólo se da a determinados hombres, que en esta forma vencen su animalidad,
su estado natural".º
Las consecuencias de tal concepción en la que el éxito llegó a ser el cride autenticidad" a través de una "introspecci6n del mexicano". Para R. Usigli, "la
verdad de México es una larga obra de las mentiras mexicanas. • • para hacer la
verdad auténtica de México, es preciso vivir auténticamente la mentira... cuando
se haya asimilado, esta mentira será una verdad, formará parte del ser del hombre
de México". La advertencia de A. Yáñez apunta la otra manifestación del mismo
fenómeno: "El amago corutante al ethos nacional rn su mmna raíz impone la urgencia de descubrir a los agentes de la reversión axiol6gica tanto mfui peJigyoso, cuanto conaiguen pasar como portadores de genuino! valores y operar en demarcaciones
de importancia capital; desde luego, en la zona de la educación, donde los estragos
del resentimiento alcanzan proporciones incalcuJables, pues de allí con facilidad invaden el organismo social". /Zea, Conciencia y posibilidad, págs. 70-76/. Lo especifico de la aituaci6n del mexicano es su movilidad incesante, orginada en el lazo vital
con lo cotidiano. La presión de las circunstancias perpetuamente cambiante., hace
nacer una nueva calidad del mexicano: su elasticidad, que puede ser pasitiva si se
vuelve consciente. /d. ibid., págs. 107-8.
.. J. Portilla, La cri!is espiritual de los Estados Unidos, in Cuaderno.1 .Americanos, 5/1952, pág. 69.
• Zea, .4mhica en la historia, México, 1957, pág. 204.

125

�terio único del valor espiritual son evidentes. Una nueva c~unidad de
elegidos no puede aceptar a los que fueron rechazados por ?10s, apar~ntemente para siempre. La conquista de tierras nuevas, el ~ulttvo de la berra
virgen para que sea mayor la gloria de Dios, son considerados como un~
"
his .,,.,
especie de epopeya heroica, como una parte moderna de 1a santa
tona_ •
Más tarde, valiéndose del mismo criterio, medirán y juzgarán a }os ve:1nos
del Sur -los iberoamericanos-. En el protestantismo, Zea cree descubnr el
origen del individualismo norteamericano /que tiene el "carácter absoluto"/,
de la democracia consistente en un equilibrio entre "la libertad Y el orden"
y también de un fenómeno más peligroso, la autoidolatría, e~,-dec.~ el _tomarse
por una "nación predestinada", el disimularse y buscar un 1ustilicación moral de una expansión que ha sido simplemente nacional'' ,48
Totalmente diferente fue, según Zea el punto de partida de las colonizaciones española y portuguesa; para las que no e~an esenci~les "•,. la ti~
y los frutos por conquistar, sino los hombres po~ mcorporar ; a la expa~s1on
ibera importaba "incorporar hombres y comurudades a la gran comunidad
· ·
de Europa y de1 mun do"~. 0
cnsnana...
Mientras América del Norte logró realizar su proyecto, América latina no
consiguió nunca una homogeneización ideológica, /una de las razones profundas de su fracaso se halla en el carácter de su mismo proyecto: desde
el principio, éste parecía más bien una visión utópica que un ideal realizable,
compatible con lo real/; por consiguiente, la primera pasa por herede:3 y
continuadora legítima de la cultura occidental, la segunda por una entidad
anormal inacabada.50 De allí procede una permanente presencia de la idea
de los Éstados Unidos en la conciencia del suramericano, la idea que significa para él, unas veces el "má.ximo modelo" y otras "la negación suprema"
" Desde el punto de vista de los american09 del Norte " ... los europeos fueron
mandados al 'destierro' a.roericano para cumplir un fin divino. 'La Calda Y la R.edenci6n' son frecuentes categorías de interpretación. Incluso los h.ombres de mente secularizada propenden a emplear las categorías 'evolucionarias' o 'genéticas' _para otorgar una estructura teleológica al mundo y a la sucesión de los acontecimientos. Ese
género 'mítico' de interpretación histórica se oYienta más bien hacia el porvenir. que
· el p......
.....do , más hacia el J'uicio final que hacia la creación". /H.. W. Schne1der,
no h acra
,
Commentaire américain sur le dualisme europécn, in Comprendr,, Vemse, 1954, nums,

10-11, pág. 166/.
.
.
• Zea, Ambica ,n la historia, págs. 210-222 Y Zea, ¿Bondad norteame~cana e ~gratitud mundial?, in Cuaderno¡ A.m,ricanos, 1/1955, pág. 112; cí. et. Portilla, op. ctt.
• Zea A.müica ,n la historia, págs. 243-7.
11 Cf. 'Zea, América ante Occidente, in Diánoia, 8/1962, págs.
8~-9¡ D~ formas
de la vida en América in Diánoia, 9/1963, págs.. 125-36 y La América launa en el
siglo XX, in Cuad,rn;s Americanos, 1/1964, pá.gs. 73-81. "Una América no hace

y las más veces "la fuente de su sentimiento de i.nferioridad". 61

•
Cuando José Gaos, en su libro En torno a la filosofía mexicana /publicado en 1953, el mismo año de la dislocación del grupo Hipcrión como grupo
organizado/, reflexiona sobre las posibilidades y realidades de la filosofía mexicana, llega a la siguiente conclusión: Si dicha filosofía quiere cumplir con
sus promesas, su método, desde el principio, debe obseivar las mismas exigencias que las explicitadas por sus postulados. No es pasible "salvar", transformar la circunstancia americana /mexicana/, si la filosofía americana
/mexicana¡ no logra autentizar al ser americano /mexicano/ con ideas operacionales obrando del todo al servicio de dicho ser, pero sin limitarle únicamente al ser americano /mexicano/. Un método adecuado partirá pues obligatoriamente de la "actividad te6rico-pn5.ctica, eidético-existencial" porque
la filosofía misma de lo americano /de lo mexicano/ consiste en una constitución existencial de las esencias, en la "ontopra.'\:.Ía". u
Si procuramos enfocar bajo este ángulo indicado por Gaos~ la filosofía de

Zea, tenemos la impresión, particularmente en cuanto a sus más recientes
trabajos, 53 de presenciar cierta estagnación, cierto retroceso de lo teorético
en provecho de lo "práctico". Las tesis generales de "la filosofía de lo mesino llevar a sus máximas consecuencias un modo de ser considerándolo como la
fuente de todos sus defectos e incapacidades". / A.mhica como conci,ncia, pág. 153/.
Las consecuencias prácticas y teóricas de estas dos formas de civilizaciones competitivas se interpenetran: "El sajón realiza !u futuro cada día, el ibero lo espera. El
primero, realice lo que realice, se está sirviendo de Lo realizado para realizar má!,
en una acumulación sin fin; el segundo no; dilapida, puede decirse, lo que recibe, Jo
que hace, en espera, siempre, de algo que ha de venir; por ello, no acumula, no
capitaliza, no suma, simplemente nihil.iza. Uno se mueve en lo concreto, mientnu
el otro lo hace en lo abstracto". /Zea, Latinoamlrica y el mundo, Caraca9, l 960,
pág. 143/. La incompatibilidad del ideal ut6pico por excelencia, del cristianismo profético al pie de la letra y las exigencias de una wciedad en proceso de evolución,
dio origen a un drama interior: "Fue esto lo que provocó esa filosoíia de la historia
propia de los pueblos iberos; Filosofía de desgarramientos. Elección entre lo que se
había sido y lo que se quería ser. La cristianización del Mundo Moderno era imposible: había que modernizarse o resignarse a ser el pasado", /lbid., pág. 159/.
01 Zea, Hispanoamérica, entresijo de culturas, pig. 339; cl. et. La filosofía como
compromiso, págs. 52-82.
u Gaos añade que, sólo después de haber cumplido con die.has condiciones, la filosofia mexicana será -dicho con Heidegger- capaz de "ein produktives Gesprách
mit dem Manrismus". /En tomo a la filosofía mexicana, 11, p!gs. 44-7 /.
u Cf. particularmente, Zea, Latinoamérica y tl mundo.

127

126

�xicano" están expuestas bastante claramente ya en sus publicaciones de los
años 1952-5: el hecho de que unos autores pudieron expresar una duda acerca del ser humano de la población autóctona de América, de que seguían
disputándole la posibilidad que tenía de poseer un ser auténtico incluso en
los tiempos modernos, este hecho no es sino una consecuencia de la particularidad del ser americano que se manifiesta a través de las formas originales. El handicap primitivo y aparente /la inadaptabilidad/ se transforma
en un valor positivo, otorgando al hombre la posibilidad inesperada de un
desenlace nuevo de la situación de ctisis, le abre una perspectiva hasta el
momento desconocida, hacia "otro modo de ser", como un rumbo hacia su
totalidad. Desde este punto de vista, "lo mexicano no es. . . otra cosa que
una forma concreta de lo humano y, por lo mismo, válida para cualquier
hombre que se encuentre o pueda encontrarse en situación semejante''.M
En este sentido, la respuesta concreta a la llamada procedente de Europa,
es el proceso de "fonnaci6n del mestizo y la incorporación del indio", la creación de un "mestizaje culturalª que "puede ser un elemento de comprensión, puente, entre Oriente y Occidente, entre el Mundo no Occidental y el
Mundo Occidental". Porque "Iberoamérica encierra en su historia la doble experiencia de los pueblos conquistadores y los pueblos conquistados ...
Doble experiencia que falta a ra historia del primero y a la del segundo". 6ft
Zea pretende que presenciemos a~tualmente una competición de dos humanismos distintos; el uno " ... que pone el acento en las relaciones del hombre con los otro , con la comunidad", mientras que el otro subraya ''los
valores del individuo, la personalidad, y la libertad".ªº La tentativa para
superar su parcialidad /y su animosidad representada por la tensión entre
la Unión Soviética y los Estados Unidos/, "la clave de este dilema" es la
Revolución Mexicana, siendo dada su universalidad por su carácter asimila" Zea, Conciencia y posibilidad, pág. 22; cf. et. El Occidente ¡r la conciencia~ pág.
20. " ... tomando conciencia de su situación, la América latina entenderá mejor sus
relaciones con los Estados Unidos y la cultura europea .•. verá que sus esfuerzos ...
flojos y limitados en apariencia, tienen sin embargo importancia en la marcha hacia
adelante de la cultura de la que pretende hacer parte. Sus experiencias valdrán para otros pueblos, actualmente puestos en semejante situación''. /Zea, La culture européenne et Jes deux Amériques, in Comprendre, 10-1 J, pág. 179/.
• Zea, AmJrica 1m ,fa conciencia de Europa, págs. 173-4. Las mismas ideas, y casi
bajo una misma forma, Zea las expresa. dos años más tarde /1957/ en su libro Amdrica en la historia, págs. 191-13. Zea presenta aquí de una manera más accesible
y renovadora para el lector contemporáneo unos rasgos del "profetismo" de Va.sean•
celos expuesto sobre todo en su libro La raza cósmica. Cf. Zea. El problema de la
originalidad en América latioa, in Diánoia, 1966, núm. 12, págs. $1-7.
• Zea, Amlrica en la llistoria, pág. 132.

128

dor y antii:liscriminador. 67
Vimos que Zea se refiere muchas veces a la Revolución Mexicana como
a un proceso histórico que, de cierto modo, posee el valor de la experiencia
absoluta /ruptura, posibilidad inexplorada en la historia de Méxieo/. Ahora bien, tenemos el derecho de preguntarnos si nuestro autor Jogr6 verdaderamente sintetizar y superar tc6ric.amente este hecho de revolución enten'
derlo al nivel ontológico para poder analizar después, retrospectivamente,
su
práctica como práctica total.
La respuesta dada por Zea no es muy satisfactoria y tampoco muy convincente. Según él, el filósofo de hoy lleva la responsabilidad de saber cómo "deben ser ajustados los intereses concretos de los pueblos y hombres que
han hecho posible la cultura occidentaJ con la realidad que su acción ha originado". Se trata de una efectiva "universalidad de los valores que originó
la cultura occidental". Le toca a la filosofía llegar a serlo "mediante una
tarea reeducativa", "estímulo,. de dicha promoción. u
Zea se da cuenta de las dificultades y de los obstáculos que no dejan de
oponerse a este esfuerzo para engrandecer y universalizar el mundo occidental, con tal que vuelvan a ser considerados " ... los intereses de los creadores de ese mundo. . . opuestos a la incorporación de otros pueblos a un mundo de beneficios que no desean compartir''; pero no hay ninguna otra solución salvo la de una 11amada moral. Nuestro autor se halla así en la misma
situación poco envidiable y dilemática que Sartre en 1948 /véase 1a nota

19/. 59
El fracaso de la filosofía de Zea en este punto es sintomático: significa
" Cí. Villegas, op. cit., págs. 170-71 y Zea, Del iíbualismo a la Reuoluci6n en la
educación mexicana, México, 1956, pág. 27.
• Zea, la misión de la filosofia americana, in Diánoia, 7/1961, págs. 47-8. No resultaria inútil confrontar estas palabras de Zea con un texto de Sartre, titulado "Materialismo y revoluci6n" /de 1946/. Por ejemplo se puede leer en esa obra lo siguiente:
"El revoluciolll1tio se define por la superaci6n de la situación en la que se halla.
Y porque la supera para ir hacia una situaci6n radicalmente nueva, puede abare.arla
en su conjunto sintético, o, si se prefiere, le da para si existencia que es totalidad.
Es pues a partir de esta superación hacia el porvenir y desde el punto de vista del
porvenir como la realiza". /Situations, III, París, 1949, pág. 179/.
• Zea, Latinoamérica en la formación de nuestro tiempo, in Cuadtmos Americanos, 5/ J965, págs. 22, 67. Según Zea, hace falta construir una "cultura en la que
se coordinan los derechos de los individuos con las necesidades de la comunidad·
la libertad y soberania de los pueblos con las necesidades de una paz y acuerdo univer~
sales, que bagan verdaderamente posibles esta libertad y soberanla. Una cultura en
la que no tiene por qué estar reñida la libertad de los individuos y la soberanía de
los pueblos con la justicia social y la convivencia internacional Eato es una cultura en la que el humanismo de sus mejores creadores prevalezca sobre 1el egoísmo
individualista que lo invalida". /Amlrica en la hirtoria, pág. 275/.

129
H9

�más que un fracaso parcial en el dominio de la práctica /la aplicación de
una doctrina/ ; hace evidente la insostenibilidad de uno de los principales
postulados del pensamiento existencialista: superar o mejor, excluir la contraditción entre el realismo y el idealismo.ªº
Entre las causas de este fracaso de Zea, señalemos aquí dos de ellas que
nos parecen más importantes: lo. su concepción de la conciencia demasiado
estrecha y unilateral; 2o. el análisis insuficiente y la subestimación &lt;le la
Revolución Mexicana.
Ad 1o. Zea delimita la conciencia del individuo en relación con los demás: "La conciencia, propia de lo humano, hace posible la convivencia. Conciencia es saber en común, saber de los otros y con los otros''.61 De este modo,
sigue la doctrina de Ortega para quien, en cierta manera, "lo ético se funde
o se confunde con lo ontológico" u2 /en tanto que se considera el acto de
"salvar" como un acto moral/: la constitución del ser americano /o del ser
de lo americano/ responde a la angustia del americano provocada "por la
falta de un pasado". Es "la angustia de sentirse un hombre sin raíces ...
Angustia por estar fuera de la historia ... La angustia del 'desterrado', del
'arrojado' de la historia". 63
Al mismo tiempo, es de mencionar también la diferencia con el orteguismo. En la filosofía de Zea, la noción de conciencia sufre de la ausencia
de dinamismo interior; el papel atribuido a la conciencia es en ella casi divino: gracias al saber compartido, puede lograr una transformación radical
de la circunstancia pero este mismo acto la conduce a una especie de autocumplimiento; la dominación absoluta significa para ella la pérdida de su
relatividad respecto a lo humano concreto; la evolución consecutiva de la
conciencia -el "saber" social- se efectuará en adelante s6lo con la expansi6n hacia el futuro y el pasado. El principio elemental de esta concepción
es poco más o menos el siguiente: por una moralización de la realidad, se
debe conseguir su transformaci6n.6'
• " ... Superando a la vez el pensamiento idealista que es burgués y eJ mito materialista que pudo convenir durante cierto tiempo a la$ masas oprimidas, la fi!osoíía
revolucionaria necesita ser la filosofía del liombre en general". /Sartre, op. cit., pág.

222/.
11 Zea, .A.mbica con conciencia, pág. 83.

ª O. Shaw Mazlish, Ortega y la circunstancia española, in Jnsula, Madrid, 1965,
núm. 227, pág. 14.
• Zea, Ortega el americano, pág. 145.
.. Se podría oponer esta concepci6n a la de Ortega sobre el saber en general, por
ejemplo como va expuesta en su inacabada Tesis para un sistema de filosofía, /in
R,vúta d, Occid,nt,, Madrid, 1965, núm. 31, págs. 1-8/ donde podemos leer: "la
situaci6n efectiva del hombre puede calificarse como la verdad insuficiente. El hom•
130

Ad 2o. El hecho de que Zea no procuró analizar hondamente la Revolución
Mexicana como proceso social antes de aceptarla como modelo de la práxis
de su filosofía, tuvo por consecuencia la ruptura de la "unidad de la acción
y de la comprensión", lo que quitó "el carácter revolucionario" de dicha
doctrina. 65 Por ello su autor tuvo que realizar una empresa dificilísima: atribuir al ser americano su calidad fundamental, la que podríamos llamar "la
aspiración a la moralidad". Sólo a través de ella /en el proceso de la "acumulación de ser''/, el ser americano se autentiza1 logra un valor universaJ.GG
El ejemplo de la filosofía de Zea muestra claramente la insuficiencia del
postulado del "diálogo -preconizado por Ortega- con la circunstancia";
siendo ésta las más veces opaca y resistente, puede ocurrir que sólo se logre
descubrir un aspecto único de sus múltiples dimensiones que, en vez de ser
ontológico, aparecerá como una reflexión del "yo'' en el "no-yo". Después, el
pretendido diálogo fracasa, quedando limitado a un solo plano: la filosofía
lleg~ a ser unidimensional, rozando lo inauténtico.

•
bre tiene siempre certidumbre o verdades, pero las tiene sin poseer su último fundamento. . . el conocimiento y su forma radical, que es la filosofía, no son una ac•
titud definitiva del hombre, sino sólo histórica el presente humano". /págs. 2-6/.
• Usamos aquí el adjetivo "revolucionario" en la perspectiva sarlriana: "Hace falta .. , una teoria filosófica que muestre que la realidad del hombre es acción y que
la acción sobre el universo es indivis.ible de la comprensión de este universo tal como
es, dicho de otro modo, que la acción es descubrimiento de la realidad". /Sartre,
op. cit., pág. 184/.
,. Cf. Las críticas dirigidas a Zea por R. Moreno /Filoso/la y Letras, 36/1949,
págs. 355-63/ y P. Romanell, /La fonnaci6n de la mentalidad mexicana México
1954, págs. 191 sq./. Este último designa la conccpci6n de Zea como la "~ltraprag~
mática" e "ilegítimamente" derivada de la filosofía orteguiana. De hecho, Zea dice
y repite que si América no posee su propia filosofía es porque no le hizo falta /como
tampoco le hizo falta su propia cultura/. /Cf. .América como conciencia, págs. 35-36
Y 'le.i./, Sentido de la filosofla en Latinoamérica, in Revi.rla de Occidente, 38/l 966,
págs. 208-1 i /. En realidad, no se trata ah1 de una necesidad exigida directament,
por la realidad, sino por la coneiencia de la importancia de los problemas que sur•
gieron delante de los americanos, por la necesidad vital de hallar una&amp; soluciond
adecuadas a la circunstancia propia. El fil6sofo está pues comprometido por el ser de
la realidad en que participa, que debe asumir, so pena de faltar a su papel primordial. Ese ser se descubre ante él en su allpecto de responsabilidad moral. La visión
de Ortega es ontol6gico-hist6rica: "Inexorablemente, el hombre evita el ser lo que
fue. Al segundo proyecto de ser, a la segunda experiencia a fondo, sucede una tercera,
forjada en vista de la segunda y la primera, y así sucesivamente. El hombre 'va siendo' y 'des-3iendo' viviendo. Va acumulando ser -el pasado-: se va haciendo un
ser en la serie dialéctica de sus experiencias". /Obra. Completas, t. VI, págs. 40-1/.

131

�mente dice que no fue, por lo tanto, el canto de Eunomos, lo que movió
a la cigarra, tal corno lo quiere esta fábula que hizo erigir a Eunomos una
estatua de bronce en Delfos; la cigarra voló y cantó por sí misma, aunque
la leyenda anidó en el sentimiento de todos los griegos (Prot., I, 1, 1-3).

LA HISTORIA COMO PROCESO EDl.:CATIVO

EN CLEMENTE DE ALEJANDRf A
DR. ALllER:t'O CATURELLl

Univ rsidad de Córdoba

I
EL "NUEVO CANTO" DEt. Locos

El .Músico eterno )' la cítara viviente
narrada -por Clemente al comienzo del Protréptico, los griegos se habían reunido en Delfos para celebrar la mue~ del

SEOÚN LA LEYE 'DA oRIBOA,

drag6n y aplaudían mientras Eunomos de Lócrida entonaba_ e] canto f~nebre.
Eunomos se acompañaba con la cítara y, detrás de las hojas de los arboles,
cantaban las cigarras borrachas de sol. Pero una cuerda se cortó. Entonces,
una cigarra voló hasta posarse sobre el yugo de la cít~a Y, como ~bre una
rama, cantó poniéndose en armonía con todo el concierto. La agarra reemplazó así la cuerda que faltaba restituyendo la armonía del todo. Cle, Cl ment de Alejandría, cuyo nombre completo fue Tito Flavio Clemente, nació
apro~ad~ente el año 150 de nuestra era y los test~onios n~ lo ~ntan como
nacido probablemente en Atenas. Al menos su educac1on era _gnega, _ref~da Y ~a-:d
I en·-;~nisroo pasó la mayor parte de su vida y eJerc10 su acción
gana. onve.u o a
......
,
,
·na · del
apast6lica en Alejandría, ciudad cosmopolita donde convergian las 1 _uencuu
• da'
d ¡ helenismo del mistici!mo oriental, del antropomorfismo gnego Y, naJU 1smo, e
•
. •
di ¡ 1
o · s y a él se
turalm
d la filosoffa
griega. Tuvo por insigne 5C pu o a n_gene .
debe
de la escuela de Alejandría que ejerció profunda influencia en el

ª

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pensamiento de los !1glos ll, III Y IV. .
. .
.
'b"6
cho pero lo principal está consutu1do por el Protríptico, el
Clemente escn I mu
,
• • 1
eda O O
las Strómatas y, como es sabido, a muchos parecen co~slltwr ~ mop
g gd Y ,..tptico· a esta opinión se opuso E. de Faye, CUmeni d Ale:candnt, PP·
mentos e un u,
,
dr",. o· 1·
· d TMol
.
7s-s6 (citado por A. De la Barre, "Clement d'Alexan ,e , ,, 1onna1re e

Más aún, no cantaban las cigarras por la muerte del dragón, como supone la leyenda, sino por el Dios verdadero que ha creado la naturaleza y
puesto la armonía del todo (Prot., I, 1, 2). Pero los griegos creian en estas
leyendas y suponían que la música amaestraba a las bestias salvajes, mientras que, por el contrarío, parecen ponerse a la defensiva ante el rostro de
la verdad; eran todos estos los "misterios del error" dice Clemente (1, 2, 1)
proclamados por el viejo canto de los griegos y que, ahora, es necesario abandonar (abandonar el Helicón y el Citerón) para habitar el monte Sión (1, 2, 3),
desde donde se escucha la armonía del canto nuevo ejecutado por otro ejecutante, en una cítara verdadera.
Cath., t. III, p. 145) y existe la sospecha de que intentaba escribir una obra titulada
Didaskalikós, que sería la que completaría el ciclo. De Faye pensaba que las Str6mato.s serian una introducción a esa obra definitiva. Lo cierto es que son todos sus
escritos muy amtemáticos. Se conserva su opúsculo Quis dives salvttur, fragmentos
de obras perdidas y titulos. En cuanto a las ediciones indico las principales: Cfrmentis Ale:candrini, Opera qua, e:cstant omnia, MIONE, P. G., vols., 8 y 9, París,
1891; Clemens .,f,le:candrinus, ed. cr[tica de Otto STAERLIN, 4 vols., Leipzig, 1905,
1906, 1909, 1936 (sobre este texto se han hecho las denw ediciones actuales y traducciones sobre texto erltico). Para mi trabajo, utilizo: Jl Pedagogo, Concilio atque
hortatu Rev. D. Petri Ricaldoni, Testo, lntroduzione e note di Abele Boatti, S. E. l.
Torino, l 953 ( edición completa de los tres libros de que consta el Pedagogo); L,
Pédagogue, Livte I, Texte grec., Introd. et notes de H. l. Marrou, Trad. de M,
Harl, "Sources Chrétienne.s", Ed. du Cerf, Paris, 1960; Le Protreptique, Introd.,
Trad. e ·Notes de C. Mondéscrt, 2a. éd., ibidem, 1949; la misma Ed. y los profesores
Mondésert y Camelot han publitado en edición bilingüe las dos primeras Slr6malas
(ibídem, 1951 --St,. / - y 1954 --Str. 11). Mi e:cposi.ción se Tefiere casi eirclwivamente al libro I del Pedagogo donde está lo w:ncial de mí tema; los Libros 11 y III
saltan a la exposición de una moral cotidiana del cristiano. Las citas indican directamente el capítulo en romanos y la enumeraci6n de la Ed. Marrou que tiene por base
el texto de Staehlin.
En cuanto a la bibliografía (inmensa y en gran parte inaccesible) indico solamente: E. de FAYE, Climent d'A.le:candrie. írtud, sur les raPMrls du Christianisme
d de la philosophi, gr,cque aulle siicle, 2da. ed.; París, 1906; esta obra está bien
reseñada en el utilísimo y extenso estudio de A. D1:: LA B,uuu:, "Clément d'Alexandrie",
Dictionnair, de Théol. Cath., vol. III, cols. 137-199; Nenri-Irénéc MARRou, "lntroduction Générale" a la edición prccitada de Le Pédagogue, pp. 7-97; para nuestro tema es muy importante, del múmo autor, Histoire de l'Education dans r Antiquití,
Ed. du Cerf., París, 1943; igualmente, Claude MoNDEsEaT, Climent d' A.lexandri11.
Introduction a l'étud, dt sa pe-nsée religi,use a partir de l'Ecriture, Aubicr, Parls,
1944 (cl. cap. X sobre la historia religiosa de la humanidad). Ver en Mondésert y
Marrou más bibliografla.

133
132

�"El error es antiguo&gt; mientras que la verdad parece nueva" (ib,, lm. 6,
3) porque, en efecto, si bien la verdad proclamada por Clemente a los
griegos, el canto del monte Si6n, es eterna, se ha revelado hace poco a los
hombres y es, por eso, nueva, sin desmedro de la afirmación que la verdad,
por el solo acto de ser siempre, siempre es nueva. Se trata pues de algu_ien
que canta la eterna norma de la nueva armonía que lleva el nombre de ~1os;
canta "el canto nuevo, el canto de los Levitas". Así como la fábula gnega
8ecía erróneamente que la música amaestraba las bestias salvajes, este canto
"ha amaestrado los animales más difíciles que jamás existieron: los hombres:
pájaros como los frívolos, serpientes como los mentirosos, leones _como los
violentos, cerdos como los voluptuosos, lobos como los rapaces. Los insensatos
son piedras y maderas; ¡ y aún más insensible que la piedra es el hombre
caído en el error!" (ib., I, 4, 1). Canto que nos viene en la voz de los
profetas y gime sobre aquellos que pasan su existencia en la ignorancia y el
pecado. Al mismo tiempo, el divino Ejecutante dona s~ fuerza
su po~~r
al canto: "de las piedras ha hecho hombres; de las besbas salvajes tamb1en
hombres" y de los muertos ha hecho vivos ( ib., I, 4, 4). Más allá aún_ Y
asumiéndolo todo, ordenó el universo en concertada armonía; como dice
poéticamente, este canto "sostiene el universo y acuerda todos los seres"
(ib., 5, 2). Canto que desciende de David y cuyo autor desciende, según la
carne, de David y es el L6gos de Dios que todo regla por el Espíritu, tanto
el cosmos como este microcosmos que soy yo, el hombre¡ pero el L6gos se
sirve de este instrumento como de la cítara para alabar a Dios. Como el
rey citarista, David, invita a encontrar la verdad, a desalienamos de l~s
ídolos y los demonios y quiere salvamos haciéndonos partícipes de su gracia
(ib., I, 5, 4; I, 6, 1).
Así pues, por antiguos que sean los paganos, como el canto que completó
la cigarra, los cristianos viven de una verdad muy anterior que históricamente se remonta a los orígenes del mundo y del hombre; pero, absolutamente, sostiene Clemente, "nosotros somos desde antes de la creación del
mundo", eternamente presentes a la mente de Dios, "las creaturas racionales del Logos-Dios" (ib., I, 6, 4); pues, como sabemos, "al principio era el
Verbo" (S. Juan, 1, 1). Desde este punto de vista, nada es anterior al Lagos
y \os cristianos llevan sobre sí la más antigua verdad. Empero, este Legos
eterno ha penetrado en el tiempo, se ha hecho histórico y, por eso, al cumplir Ja Alianza, comienzan con él tiempos últimos de la historia clivinohwnana; desde este punto de vista, con Cristo adviene y se escucha el "nuevo cantoº; Dios hombre, el mismo por el cual los hombres be.stializados son
"amaestrados" y redimidos, constituye el canto nuevo del Lagos que preexistía desde los comienzos; pero a la aparición de este canto precedi6 la
caída del hombre y, por eso, es "hoy'' cuando El ha aparecido (ib., I, 7, 4).

!

134

El Lagos que Uama a los hombres que los exhorta, el buen médico qUe los
cura y el pedagogo que los enseña. Y la historia no será otra cosa que el
desarrollo ya de la exhortación y conversión de los hombres, ya el de la
educación progresiva y la iluminación con la verdad trascendente. El Logos,
pues, el Lagos del nuevo canto, si se me permite ir más allá pero en la misma línea que Clemente, es el Músico, el hombre es la cítara o su instrumento y el concierto es el desarrollo educativo e hist6rico compuesto por e]
Lógos redentor. En otras palabras que pudieron ser dirigidas a los griegos;
como Eunomos, él Lagos ejecuta en la cítara que es el hombre¡ habiendo
caído el hombre, una cuerda se rompió y, como la cigarra, el Redentor recompuso la armonía del todo.

La triple manifestación del Lógos
Como se ve, el Lagos de Clemente de Alejandría -fijando la atención
en el sentido predominante del término en sus escritos- es ya el Lagos increado, la segunda Persona de la Trinidad, ya el Logos encarnado, es decir,
Cristo, por quien el Logos entra en la temporalidad histórica. Pero esta entrada del Legos en la historia es generadora de la historia misma si se tiene
presente que, primero, es el Logos que exhorta a todos los hombres, después
el Logos que guía y educa y, por último, el Logos Maestro que ilumina y
muestra los Misterios. Vayamos por partes. En efecto, el Logos del "nuevo
canto" de la eterna verdad, llama a todos los hombres; es decir que la vocación de la humanidad desde el principio es el gobierno del Lagos cuya inspiración hace o vuelve niños a los griegos, "recién llegados" de la historia
(Strom., I, 29, 180, 1-5). Por tanto, se trata de este Lagos eterno cuando
Clemente indica que "llama" a los hombres; Dios nos llama por su Lagos
"como un padre cariñoso" (Prot., IX, 82, 2); ha inspirado a los filósofos
(para mostrar lo cual escribió Clemente muchas páginas de las Str6matas)
y guiado a los judíos. Luego de la Encarnación, somos como redén nacidos,
niños, los primeros rescatados (Prot., IX, 82, 7) ; tal es el Lagos Protreptikós,
el que exhorta "ahora", como si dijéramos "ya mismo" y siempre pues "hasta la consumación de los siglos duran los ahora y la posibilidad de aprender"; por tanto, "el verdadero ahora, el día continuo de Dios deviene igual
a la eternidad" (Prot., IX, 84, 6). Este es el Logos que invita a los hombres a la conversión a Dios y hablaba a los griegos y paganos de todo el
universo. Primera manifestación del Logos eterno. Para mostrar esta primera manifestación escribió Clemente su obra Protreptikós.
Pero aquellos que han recibido el don de la fe y la participación en la
gracia de Jesuoisto por el bautismo (vida eterna incoada) nos ponen en el
camino progresivo del conocimiento (gnosis) de Dios; de modo que la ver-

135

�dadera gnosis es el conocimiento íntimo (místico) de Dios, en la íntima unión
con EJ. En otras palabras, el término de la historia individual (y como
veremo~ no hay más historia que la historia personal) es, precisamente, la
gnosis que está en la iluminación ( en el bautismo y su fin en el reposo}
(Pedag., VI, 29, 3). La gnosis restablece la vista, hace desaparecer la ignorancia }' nos une a Dios. En orden a este fin incoado desde el bautismo
(es decir en los cristianos) el Lagos es Lagos Paidagogós, pedagogo, en cuanto guía como a niños a los hombres cristianos para que, al fin, puedan recibir
las enseñanzas dogmáticas, más propiamente mistéricas, del Lo os didaska/ikós o Maestro propiamente dicho. Por tanto, el pen amiento de Clemente
se mueve implicando las tres manifestaciones del Logos (no necesariamente
crono16gicas pues se yu.xtaponen y entrecruzan) y esto implica desde la exhortación originaria hasta la iluminación final, a toda la historia del hombre en el plan saMfico de Dios. Como dice Clemente: "primero protréptico o consejero, después pedagogo, por fin mae.stro (Pedag., I, I, 3, 3). La
historia, por tanto, aparece como esencialmente cristológica desde que e el
Lagos pedagógico quien conduce al hombre a su fin. Por consiguiente, queda desde el principio bien distinguido el pedagogo del maestro y, en ese sentido, se distinguirán lo métodos pedagógicos y didascálico. Nosotros debemos
poner la atenc:i6n en el primero.

EL Looos PE0ACÓG1co

La idea del pedagogo
La idea del pedagogo no aparece en las E riruras, al menos en el sentido
empleado por Clemente. Porque el Pedagogo de Clemente es el que conduce al niño y forma su carácter conduciéndolo a su plenitud y esta idea
era Ull3 idea griega implantada en un contexto cristiano. Marmu e.xplica
la idea griega del pedagogo: "El gdego paidagogós (o el latín paedagogus:
los romano habían tomado prestado al helenismo la cosa y la palabra) designáha el servidor, normalmente un esclavo, que en la sociedad antigua, en
lo cual se reconoce el estilo de la vida ari tocrática, e taba encargado de
'conducir al niño' a la escuela. Su papel consistía en ayudar a u joven amo
(llevar sus "útiles, etc.) pero, sobre todo, protegerlo contra los peligros de
la calle, peligros de orden físico y sobre todo moral -es sabido cuánto se
cebaba en los niños la inmoralidad griega; de allí la misión de vigilar el
comportamiento del escolar, de e.xigir de él una actitud correcta y digna:
136

la costumbre antigua, sumaria e inestable, confería a esta exigencia implicaciones morales más directas, inmediatas, que en nuestros días. De la civilidad pueril y honesta. de las buenas maneras y de la simple ,jgilancia, se
pasaba fácilmente a la formación del carácter y, más generalmente, de la
moralidad". 2 Y Clemente tenia la misma idea de.l ''pedagogo". pues, para
éJ, la pedagogía es el "arte de guiar" (Pedag., IX 81, 3) y, por tanto, el
pedagogo es quien guía aJ niño, "quien guía y enseña" (ib., VII, 54, 1);
J?Or eso de acuerdo a las implicaciones morales que señala Marrou, la pedagogía "es la buena educación de los niños para la virtud" (ib., V, 16, 1).
Pero, como el lector ya lo ha adivinado, ahora estamos ante cierta transfiguración de la idea del pedagogo pues el pedagogo es el Logos, que "guía
y enseña" a cada hombre y, en cuanto guía y enseña a cada hombre, guía
y enseña a la historia de la humanidad. Toda la historia anterior a Cristo
es historia en virtud del Lagos y, después de Cristo, la historia adquiere
sentido en la acción salvadora del Lagos encarnado. Del mismo modo como
d paidagog6s guiaba al niño griego, así el Paidagogós (que implica la misma idea en contexto cristiano} guía a los "niños'' que somos los hombres
y con quienes compone el "nuevo canto" de la armonía histórica del todo.

El plan pedag6gico de la historia
Es claro entonces que Dios, desde su acto eterno, presencialmente, tiene
el plan de la historia exhortativa-educativa-didascálica del hombre y, al mismo tiempo, debe actuar un método intrínseco a la conducción interna de
la historia. En cuanto a Jo primero, Clemente indica el plan divino: "formó al hombre del fango, lo regeneró con el agua, lo pcrfeccion6 con el
Espíritu, lo educ6 con el Lagos, dirigiéndolo a la adopción y a la salvación
con santos mandamientos, para trasmutar, desde su venida al hombre de
origen terreno en santo y celeste y cumplir así perfectamente aquella expresión divina: bagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza" (Pedag.,
'II, 98, 2). Consecuentemente, el hombre debe llegar a ser un buen alumno
del buen Pedagogo basta divinizar.se, ser también dio ingresando en su vida
divina. El Logos protréptico tiene por objeto, en cambio, las coslum.bres religiosas (guía al hombre hacia el culto de Dios), las acciones (reguladas
por el Lagos consejero) y las pasiones {curadas por el Logos consolador)
(ib., I, 1, 1). Esto nos permite preguntamos si el Lagos, en cuanto protréptico, no es el director de la historia pre-cristiana como parece de prenderse
de la inspiración general de las primeras trómatas. Así se invisceran las
acciones del Lagos en cuanto exhortador y en cuanto pedagogo. El Peda• H. l. M.Aaa.ou, "lntroduction Généralc", pp. 14-15, de la edici6n citada.

137

�gogo es, pues, como un médico (ib., I, 3, 1), como un pastot (1, 11, 2 y parall.),
como un general (1, 54, 2; 65, 2-3), como un entrenador de caballos (1, 15,
3), etc., como un padre (Prot., IX, 82, 2) que conduce a los enfermos
del alma a la ciencia perfecta de la verdad ( gnosis) (Pedag., I, 3, 1) por
medio del aprender y por medio del cuidado aiectuoso a la salud; es claro
que este enfermo del alma está imposíbilitado de aprender las materias didascálicas reservadas a la suprema enseñanza del Maestro ( didaskalikós) que
revela las verdades dogmáticas (ib., I, I, 2, 1) ; en otras palabras, los enfermos del alma tienen necesidad del Pedagogo para que los cure; pero
luego, para adquirir la gnosis tienen necesidad del Maestro. Por eso, lo primero que debe acontecer en la historia personal de cada hombre bautizado,
es asumir el ejemplar modelo que es el Logos y tratar de hacer semejante
a El nuestra alma (ib., II, 4, 2). In isto una vez más: la acci6n pedag6gica del Logos es histórica precisamente porque es personal, porque guía
no a una pura "humanidad' abstracta sino a uno por uno; es universal
porque es personal y no a la inversa. Y si por humanidad entendemos la
tuya, la mía, concretamente (y Clemente como cristiano no podía pensar
otra cosa) es la humanidad de todos los hombres redimidos o renatos y,
por eso, Clemente habla de la historia universal cuando habla de la acción
pedagógica del Logos. Luego, para Clemente, la imagen de la historia es la de
un infinito y paternal pedagogo que guía co-incidiendo en su acto con la
libertad de los hombres. Y este guiar es esencialmente educativo, formativo, progresivo, como un enriquecimiento interior hacia la gnosis perfecta.

Los "11iñol' del Pedagogo
El Logos Pedagogo cura las enfermedades del alma y su arte es semejante al de la medicina (Pedag., I, II, 6, 1) pero toma sobre sí la totalidad del compuesto humano pues "cuerpo y alma ... cura el Médico curador de todo mal de la humanidad"' (ib., II, 6, 2). Y nosotros, ante El,
nos hemos convertido en niños; cada hombre es un niño para el cuidado
del Logos cuya potencia ordenadora se ocupó, primero, del hombre, cuando ordenó el cosmos y, segundo, del hombre mismo y directamente (ib., II,
6, 5-6). El Logos ·e ha hecho interior a sus "niños" exhortándolos primero
a convertirse a El y, después, educándolos para no pecar; pero esto no
tiene sentido sino en cuanto el Logos lo hace por amor. El Logos está
enamorado del hombre y "el filtro (de amor) está dentro del hombre, aquello que, precisamente, se llama infusión de Dios" (ib., TII, 7, 3). Sin el
hombre, la obra de la creación amorosa quedaba incompleta; más allá de
la primera creación externa (el cosmos) era necesaria la creación interna
(el hombre) cuya re-creación lleva a cabo el Logos en cuanto Redentor y
138

Pedagogo. El hombre es amable, deseable, por í mismo y su guía ve en la
profundidad de su corazón, escruta e in-.-estiga en él (ib., III, 9, 2). Y este
hombre amable es, por cierto, el varón y la mujer (afirmación importante
en el medio helenístico de Clemente) cuyo único nombre común es, sencillamente, hombre.
Todos Jos hombres entonces son como "niños'; si la pedagogía, tanto
para los griegos como para Clemente que acepta integralmente su concepto, es la educación de los niños (ib., V, 12, 1) y el Pedagogo es el
Verbo, se sigue que los niños somos nosotros; estos niños (paidas) advienen
al estado de ser niños a medida que conquistan el e píritu de niñez, esencialmente evan élico y, por ello, son discípulos del Logos ante Quien es
necesario cambiar y llegar a ser como niños (Mat., 19, 13-14) imitando
su simplicidad. Clemente llama a los hombres, además de "niños". "tcrneritos" (lb., V, 14, 2), "corderos" (ib., V, 14, 2; 15, 4). "palomas" (en c.)
mismo lugar), "pollitos", "infant ", "hijos", "prole", "potrillas", "pequeños";
pero, la expresión predominante es la de niños o infantes del Logos; y somos niños porque hemos logrado la niñez en Cristo, es decir, en Cristo se realiza la
juventud de la humanidad porque es "una eternidad sin vejez y con simplicidad" (ib., V, 15, 2). Entonces, para el hombre, el ser niño ( paidíon)
es el ideal de vida para lograr la plenitud de Vida; es cierto que será el
hombre un iluso para el espíritu mundano, pero será "niño" para Dios sin
la "madurez" del pecado; positivamente, la ..madurez" sería s61o de Dios
en cuanto Maestro y el discipulado lo propio del hombre (ib ., V, 17J 3) ;
aunque, negativamente, el hombre suele ser adulto en la malicia. Entonces, como miembros del Cuerpo Místico, somos niños que beben de la savia
de Cristo, su Cabeza y1 en este mismo sentido1 la Iglesia es Madre que atrae
hacia sí a sus niños. Por mi parte quisiera hacer notar que si la niñez le
adviene al hombre por Cristo, entonces también fueron niños del Logos los
orientales, los griegos, los romanos, los africanos, todos los hombres de la
tierra que escriben la historia con su libertad y a los cuales no les está
negada la gracia. Pero, es claro, nadie se salva sino por la Igle ia y así
la Iglesia no aparece como un hecho má "de" o "en" la historia sino como
su interno motor desde el principio. Más hondo aún y voh,i endo a Clemente
"niño'' en sentido pleno es el Verbo humanado pues el mismo Espíritu llama
niño al Señor (Isaías, 9, 6) cuando dice por boca del profeta: "nos ha
nacido un niño, nos ha sido dado un hijo, que tiene sobre su hombro la
soberanía, y que se llamará maravilloso consejero, Dios fuerte, Padre sempiterno, Príncipe de la paz"; en este sentido, para Clemente, el Niño perfecto
es el Logos mismo que es el Educalor perfecto (ib., V, 24, 3) como Hijo
del Padre y Cordero de Dios, "Infante" suyo.

139

�El Bautismo y el acceso a la g11osis
El Infante perfecto lo es porque nada tiene que aprender siendo él mismo
Logos. Pero nosotros necesitamos del aprendizaje. Y, en cuanto cristianos
-pues ahora nos referimos solamente a ellos- no somos niños por Ja "materia" o las ciencias que aprendemos, sino por una iluminación, por un conocer real que se produce en la transfiguración del bautismo. Por el bautismo fuimos iluminados "y esto es un conocer de Dios", dice Clemente, y
no es, propiamente, imperfecto "aquel que ha conocido al que es perfecto"
(ib., VI, 25, 1); así pues, en el Bautismo, siendo iluminados advenimos al
estado de hijos y "llegando a ser hijos llegamos a ser perfectos y llegando a
ser perfectos llegamos a ser inmortales" (VI, 26, 1) sin que jamás nadie
pueda llegar al estado del Logos pues sólo el Logos es Maestro (VI, 25, 2);
el Bautismo, entonces, nos convierte en hijos, es decir, reafirma nuestro carácter de niños al lavarnos ( de los pecados), siendo don, iluminación y, al
cabo perfección; en ese sentido, si a la voluntad del Logos como voluntad
de dar se sigue un don perfecto, desde el Bautismo ya somos perfectos (VI,
27, 1). Así pues, desde ese instante el ser-regenerado es perfección de la
vida y, visto desde Dios, "como su querer es acto y éste se llama mundo
(k6smos), así también su benevolencia y salvación de los hombres, y ésta
se llama Iglesia ( ekklesla). Conoce por tanto a aquellos que llam6 y a los
llamados salvó; llamó y salvó al mismo tiempo" (ib., VI, 27, 2). Claro que
la meta de este dinamismo salvífico de todo el hombre (y digo entonces
de toda la humanidad) no coincide con el principio, pues serían lo mismo
el tiempo y la eternidad, aunque ambas cosas tengan un mismo objeto; por
lo tanto, "la fe, generada en el tiempo es, por asi decir, la partida; y el
logro, permanente por toda la eternidad de las promesas del Bautismo es la
meta" (ib ., VI, 28, 5). Desde este punto de vista es la fe perfecta por sí
misma, completa en sí y lo que ahora lo recibimos por la fe (en cierto modo
lo futuro aquí presente) después de la resurrección lo tendremos realmente;
así, donde está la fe, existe la verdadera g11osis, pues la gnosis está en la iluminación y su fin es el reposo final (ib., V, 29, 3); entone-es se ve que la
gnosis no es innata sino susceptible de progreso desde la perfección incoada
del don de la fe; por eso sostiene Clemente -en el mismo lugar- que la
griosis "es la iluminación ( phutismós) que hace desaparecer la ignorancia
y restablece la vista"¡ más aún, las e-osas que están mal ligadas por la ignorancia (las "tinieblas" de la ignorancia dice Clemente) son desligadas por
el conocimiento poniendo de relieve que el único remedio (que utiliza el divino Médico y Pedagogo) es el Bautismo del Logos donde surge la gnosis
y, aclarada la mente, llegamos a ser aprendices. Resumiendo pues: "la catequesis conduce a la fe y la fe, en el momento del Bautismo, es amaestrada

140

por el Espíritu Santo" (ib., VI, 30, 2). De esto se sigue que la historia
de la humanidad, no sólo la historia de una persona singular sino de todos,
entra y pasa por la fe antecedentemente como preparación o movimiento
hacia ella por misteriosos caminos o consecuentemente en la gnosis cristiana.
Contrariamente a la doctrina de los gnósticos no-cristianos, es claro que
los hombres no se distinguen entre "psíquicos'' y "pneumáticos", pues todos
son "espirituales" o "pncumáticos" en Cristo (ib., VI, 31, 2). Y esta espiritualidad primordial implica la idea profunda de Clemente acerca de la
desmaterializaci6n del espíritu que es una transposición ortodoxa de una
idea gnóstica (ib., VI, 32, l) ; esta "desmaterialización'' (o "paso a través
del filtro" como traducen algunos) se produce en el Bautismo (verdadera
y primordial desmaterializaci6n o descamafü,ación del hombre) por medio
del cual corremos como niños hacia el Padre ( ibidem) ; de ese modo advenimos al estado de niños y "así el Pedagogo y maestro llama niños a nosotros
los cuales somos más aptos para la salvación que los sabios del mundo, los
que, mientras se consideran sabios, están inflados de orgullo" (loe. cit. 2).
Sólo a los niños les ha sido y les será revelada la verdad, parvulitos de Dios,
infantes, como dice Clemente.
La infancia en Cristo es perfección, pero sólo se adviene a ella por la
iluminación del Bautismo; los demás tienen, constitutivamente, la tendencia
hacia ella. Y el Logos prometió la "leche y la miel" de la tierra buena
esperada ( Ex., 3, 8, 17) y Clemente, tan amigo de las interpretaciones simbólicas, intenta mostrar que así como a los niños recién nacidos se los alimenta con leche, así los hombres (infantes ante el Logos) se alimentan con
la leche de Cristo, es decir, con la palabra que proporciona un alimento
espiritual, de modo que el perfecto alimento es la leche perfecta que conduce a la vida sin término (ib., VI, 36, 3 y 36, 1). Leche que es la "bebida
de la fe" por la cual es irrigado el Cuerpo Místico (ib., VI, 38, 3) para
su crecimiento en todos sus miembros; y esa es la Iglesia la cuaJ, a su vez,
es Madre; pero no tiene leche, pues ésta es sólo Cristo¡ de modo que el Logos
es todo para el niño (este hombre y todos los hombres) ; lo es todo como
padre ( pater), como madre ( máter), como pedagogo ( paidagogós), como
alimentador (tropheus) (ib., VI, 42, 3); y, más allá de las caprichosas y
no siempre aceptables analogías de Clemente, lo que realmente importa y
nutre el pensamiento de Clemente, es que debemos bebernos el Lagos porque el Logos es el trophé tés aletheías, el alimento de la verdad (ib., VI,
452); y así como para Cristo el alimento era el cumplimiento de la voluntad del Padre, "para nosotros, niños, que succionamos el Logos del cielo,
es el mismo Cristo" (ib., VI, 46, 1). Por El somos infantes, ya exhortados
antes del Bautismo, ya propiamente niños después de él, guiados por el Pedagogo que gobierna hacia Ja salvación. La historia personal es entonces
141

�educaci6n en el conocimiento de la verdad; conduce al nmo, no ya a la
escuela sino al eterno reposo, le a&gt;·uda protegiéndolo contra los peligros de
la calle, es decir, del mundo y del pecado, le vigila en su comportamiento
exigiéndole una vida recta, formando su carácter e instruyéndolo en una
moralidad salvífica. Tal es la labor del Pedagogo. Y así Clemente unía una
idea estrictamente griega ( la del Pedagogo) con una idea estrictamente cristiana ( la de la infancia espiritual). La historia es, pues, el desarrollo educativo de la infancia espiritual del hombre.

El Logos gul.a de toda la humanidad
La. pedagogía de Dios, análogamente, "es la indicaci6n de la vía recta de
la verdad en vistas de la conternplaci6n de Dios" (ib., VII, 54, 1); pero
ya he dicho antes que semejante afirmaci6n tiene valor histórico en cuanto,
primero, se trata de la fe generada en el tiempo y no hay proceso educativo fuera del tiempo; en ese sentido, la acci6n educativa del Logos es individual pero siempre universal, es decir, de todos. Así lo afirma Clemente
en diversos lugares: "nuestro Pedagogo es el santo Dios Jesús, el Logos que
conduce la humanidad entera; Dios mismo que ama a los hombres es nuestro Pedagogo" (VII, 55, 2); esta expresi6n de Clemente: Paidagogós tés
anthropótetos, pedagogo de la humanidad (VII, 5 7, 1), se entiende como
amistad y filantropía con el educador, como divino preceptor, Pedagogo del
pueblo antiguo (VII, 58, l) y guía de Ja humanidad toda hacia la salud
(XI, 96, 2). A su vez, el mismo Pedagogo enseña pedagogía (a Moisés por
ejemplo) siendo así "maestro de pedagogía" (VII, 58, 1) como quien, a
su vez, enseña a conducir. Para Clemente, el mismo carácter de guía de
la humanidad, es decir, de paidagog6s del hombre, implica su carácter de
juez del hombre mismo; pero la afirmación del Pedagogo como Juez no
significa una oposición intrinseca, en Dios mismo como quedan los gnósticos, entre lo justo y lo bueno como si se opusieran un Dios de amor (Nuevo Testamento) y un Dios terrible y vengativo (Antiguo Testamento); por
el contrario (cf. Strom., II, caps. 7 y 8) el mismo temor de la justicia divina se subordina al amor ya que "el Pedagogo. . . en su inmenso amor
hacia los hombres ha sufrido juntamente con la naturaleza de cada hombre"
(Pedag., VIII, 62, 2) ; nada existe sin que Dios le haya dado el ser y, por
eso, nada es odiado por El; luego ama todo lo que e.tiste (VIII, 62, 4} ;
pero, principalmente, al hombre que es la más bella de las creaturas y que
es capaz de amar a Dios (ib., VIII, 63, 1). Más aún, lo bueno en cuanto
bueno beneficia, sostiene Clemente; luego, Dios beneficia siempre (aun cuando castiga}; beneficiar es, al mismo tiempo, tomar ctlidado del hombre

142

educándolo por medio del Logos, coadjutor de Dios en su amor al hombre
(ib., VIII, 63, 2-3).
Esto explica, volviendo un poco atrás en los textos de Clemente, por qué
el Logos es llamado "guía del pueblo nuevo" (ib., VII, 58, 1); pero es
guía del pueblo nuevo JJor sí mismo, mientras que era guía del antiguo pueblo, tenía la antigua alianza; la Ley educaba al pueblo como lo hace un
pedagogo, en el temor y el Logos era un ángel. Pero el nuevo y joven
pueblo ha recibido una nueva y reciente alianza, el Lagos ha sido engendrado, el temor se ha trasmutado en amor y aquel ángel mísúcoJ Jesús,
' }la sido dado a luz. En efecto, este mismo Pedagogo que decía antes: Para
que temas a Y avl, tu Dios ( Deut., 6, 2), nos recomendó a nosotros en cambio: Amarás al Señor t1.4- Dios (Mat., 22, 37) (Pedag., VII, 59, 1-2). Por
este amor somos neonatos y, a la vez, eternizados, en el Lagos. El pueblo del
Antiguo Testamento se regia por la Ley dada por el Logos a través de Moisés y "no duró más que un tiempo"; mientras que del Logos Jesús proviene la verdad eterna. Aquí, como se ve, se imbrican tiempo y eternidad
e? el pasaje mismo de la antigua a la nueva (y eterna) Alianza; era en
vistas a la eterna Alianza, a Ja reconciliaci6n del hombre con Dios, que
hablaba el profeta; profetizar era ya hablar del Pedagogo y era el hablar
del Pedagogo mismo por medio del profeta que pre-dice. Este movimiento1
este dinamismo total de toda la historia educativa del hombre confiere
,
'
para Clemente, sentido a toda la evoluci6n de la humanidad, aun a aquella
que no sabe nada del Pedagogo pero que si existe y se inserta en el movimiento histórico es, precisamente, por la acci6n eterna del Logos Pedagogo.

III
EL

PROCESO EDUCATIVO DE LA IIUMANIDAD

El método educativo
Esclarecida la esencia de la acci6n pedag6gica del Lagos, Clemente cree
necesario investigar no ya el Pedagogo en sí mismo, sino su camino, su modo propio de producir internamente el proceso de educaci6n del hombreinfante. Y este camino y sus modalidades propias es el método del Logos
paidagogós que conduce a la más inmediata revelación del Logos didaskalikós. El Logos pedag6gico nos quiere hacer conocer lo bello y lo útil; pero
en esta acción, el Logos también se da a conocer. Y precisamente en esta
acci6n se muestra el método del Pedagogo. En efecto: "Lo bello pertenece
al género encomiástico (enkomiastikós), lo útil al deliberativo (simboulcu143

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y así el encomiástico a veces recer una cosa, en otro aspecto
ua e. d las que se ocupa especialmente
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X 89 2 3)
Prende ' a veces alaba. . Es de• estas cosas
nuestra utilidad (Pedag., ,
, · ·
el justo Pedagogo, quien mira por
1 . t del camino recorrido por el
Este texto fundamental nos pone en a f~is a l , todo del Lagos en cuan.
.
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pensamiento e emen
d
•todo el Lagos se da
to guía de la humanidad. En es~o~m~!te :
~:mbr:S, sus infantes o
a conocer; en efecto, el Pedagog
gd
ocio aparentemente negativo
discí ulos de dos modos fundamentalmente: e 11'.
ti ) .
digo
. p '.
h'b"ti )
positivo (laudativo y exhorta vo ' y
.
(vituperativo y pro i i vo o
la re rensión o en el castigo se man1aparentemente negativo porque en D' p ciemente ha comenzado por el
fiesta también el amor . docente de ;os.manifestando en la historia modos
primer modo: Así pues, el Pedagogbo a
tanto de ca-dirigir la historia
de guiar, modos de educar al hom re y, por
'

t:

con la libertad de la persona.

Los modos del proceso educativo
.
..
. ero en el momento negativo, la educación por el Lagos
S1 nos fiJamos ~~ .
d (
tr los gnósticos) como el dar a cada
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la luz la ¡usttcia pensa a con a
pene a
Cl
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"todos los elementos que en an
erece
pues
para
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e,
d
uno 1o que m
' . '
.
·saroente a la justicia" (Pe ag.,
en la definición del 'bien'' caractenz~. preo b'
(loe cit 64 2) y por
.
re la just.J.cia es un ien
. . .,
,
L
VIII, 64, 1) . uego, siemp •
.
se curan con el castigo como una
eso se debe comprender que ias pasiones
.6
irúrgica sobre el alma enferma.
operac1J n qu
. . ., .
a entre el bien y la justicia, el
Supuesta entonces la conc1liac1on m~m
t, a con los hombres como
arte de la reprens1on y ac u
Pedagogo posee un
b'
todas las cosas advirtiendo a aqueel general; así "el Lagos q~e ~ t~::ra de la servid~bre, del error y de
llos que desobedecen a la ey, ~s
.
de su alma y los conduce pacílas cadenas del demonio, fr~~a das ::~:essociedad" (Pedag., VIII, 65, 3);
ficamente a la santa conc~r ia : re render" del Pedagogo que es signo de
este es el transfondo del arte d
p d d la simple advertencia hasta las
•
que se mueve es e
su benevo1enc1a pero
.6 del Lagos además de tener por
el fondo la reprens1 n
,
,
1b .
ásperas pa a ras' en .
'l p d
"se adecúa como una melod1a con
.
.
:mplica
que
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agogo
.
fin la sa1vac1 6n, :·"-'
,, "b VIll 66 S). él sabe lo que necesita
el carácter propio de cada un: (i ,'' ¡ se~tid; po~tivo de un temor que,
cada uno y el hombre . dese~~ ~1 e I pecado y muestra la bondad divina.
al producirse, acalla el impu
~~ra e . mo como único como ente, como
Más aún, lo que se muestra es tos rrns
•

justo, como bueno y, por iin, como persona (ib., VIII, 71, 1-3). Y más
aún, Dios Padre es bueno y es el Demiurgo ( ib ., VIII, 72, 3) y Jesús es el
Hijo del Demiurgo (ib., 73-1) • Hijo del Justo. Entonces, la reprensión (y
aún et castigo) adquieren el carácter de una forma del cuidado o solicitud
del Lagos. Y esta solicitud y benevolencia que es motor de la historia
misma del hombre, se desarrolla en formas diversas adecuadas al progreso
y al carácter de cada misterio personal.
a) La reprensi6n ( psógos) que tiene el carácter de una censura y de
la cual el Pedagogo posee un verdadero arte por el cual se dirige al hombre; reprender es amonestar, es decir, censurar corrigiendo como hace Yavé
con los judíos. Se puede decir que las demás formas se subordinan a la
forma general de la reprensión .

b) La admonición (nouthétesís) que, para Clemente, es "una reprensión
afectuosa que ilumina la mente" (ib., IX, 76, 1) como una advertencia,
que tiene sentido de amonestación al mismo tiempo, como cuando dice Jesús: "¡ Cuántas veces quise reunir a tus hijos (Jerusalén) a la manera como la gallina reúne a sus pollos bajo las alas, y no quisiste!' (Mat., 23,
3 7) . Y esto porque el Pedagogo ( como el paidagog6s griego que prevé los
peligros del camino) prevé el futuro y, si por un lado muestra el pecado,
por otro señala la salvación.
c) La desaprobación (mémpsis) que da también la idea de reproche y
de queja; el no dar por bueno a algo y que, para Clemente, es "una reprensión ( ps6gos) que se dirige a los negligentes y descuidados" (ib., IX,
73, 3), como cuando por medio de Jeremías, exclama el Señor: "dejándome a mí para ir a libar a dioses extraños y a adorar la obra de sus manos" (Jer., 1, 16). Pero es posible ir más lejos y la enumeraci6n de Clemente parece seguir una suerte de progreso.
d) La reprimenda ( epf pleris) es una "reprensión violenta o un reproche
vehemente,, (IX, 78, 1) como el dirigido por Yavé a los judíos: 1'¡Ay de
los hijos rebeldes ... que proyectan sin tenerme en cuenta a mí" (Is., 30, 1).
e) La denuncia (élegchos), palabra con la cual intento dar la idea det
término griego utilizado por Clemente, pues, para él, se trata, de parte de
Dios, de "la exposición pública de las faltas" ( de los hombres) o cierta
reprensión que pone por delante los pecados, que los hace conocer (ib., IX,
78, 2). Y esa es, precisamente, la idea de denunciar, pues, para hacer una
denuncia es menester que sea pública, ante autoridad que pueda juzgar y
ante el acusado mismo, si empleamos su significado jurídico. Así denuncia
el Pedagogo a los hombres; por ejemplo, en boca de Jeremías: "es un doble crimen el que ha cometido mi pueblo: Dejarme a mí, fuente de aguas
vivas, para excavarse cisternas agrietadas, incapaces de retener el agua"

(Jer., 2) 13).

145

144

HIO

�f) Aún más adentro, el Pedagogo dirige una psógas o reprens1on "que
ilumina la inteligencia" o vuelve más reflexivo (IX, 79, 1) y que Clemente
denomina con el término frénosis e ilustra con el ejemplo de Jeremías:
"¿A quién hablaré? ¿A quién amonestaré que me oiga? Tienen oídos incircuncisos, no pueden oír nada" (Jer., 6, 10). MUe. Harl, en la edici6n
Marrou de "Sources Chrétiennes" (p. 251) traduce por "remontrance"; podríamos arriesgarnos a utilizar el español reproche, como un echar en cara,
un volver a mostrar la infidelidad de los hombres.
g) Lo cual lleva a la reprobación ( epi.skopé) pensada como una reprimenda (epíplexis) grave o severa de parte de Dios (ib., IX, 79, 2) como
cuando exclama: "¡ Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados" (Mat., 23, 37). Pero el progreso continúa
y el Señor puede dirigir también algo más grave:
h) La invectiva (loidaría) que es una especie de reprens1on {según ya
previne antes) ; se trata pues de "una reprensión muy fuerte" (IX, 80, l)
como la siguiente: "¡ Oh gente pecadora, pueblo cargado de iniquidad, raza malvada, hijos desnaturalizados!" (Is., 1, 4) y
i) la acusaci6n (égklesis) que "es una repren ión dirjgida a los injustos"
(IX, 80, 2) ya que acusar es imputar a alguien un delito o falta: "tus muchos amantes han sido un lazo para ti. Y tú tenías frente de prostituta, no
querías avergonzarte" (Jer., 3, 3).
. .,
j) Lo cual no impide al Pedagogo hacer oír el lamento (mempsimaina)
que "contiene implícita la reprensión y procw·a la salvación indirectamente
por un medio artificioso" (IX, 80, 3). Así, en las Lamentaciones: "¡ Cómo
se sienta en soledad la ciudad populosa; es como viuda la grande entre
las naciones; la señora de provincias ha sido hecha tributaria" (Lam., 1,
1); y, por fin, el Pedagogo de la humanidad suele echar mano del
k) vituperio ( diá.sirsis) que es otra forma de la reprensión; más exactamente, es una reprensión que deshonra (IX, 81, 1), como aquella terrible:
"ramera de encantadores atractivos, maestra en brujerías ... " (Nahum, 3,
4) y otras semejantes.
•
Todos estos modos, cada uno o en su totalidad, aplicados en el orden
que el Pedagogo considera más conveniente, conducen al hombre a lo que
le es realmente útil par las vías aparentemente negativas de lo que se prohibe; en general, esto pertenece al arte de guiar del Logos lo cual es, propiamente, un arte pedagógico. La reprensión, la admonición, la desaprobación, la reprimenda, la denuncia, el reproche, la reprobación, la invectiva,
la acusación1 el lamento, el vituperio, curan el alma y alejan la muerte y,
en manos del Pedagogo, son como las medicinas del médico (ib., IX 1 83, 2)
que no son solamente dulces, sino muchas veces ásperas y amargas; pero es
precisamente teniendo conciencia del modo de educar del Pedagogo como
podemos, desde nuestro punto de vista, conocer la sabidurla del Logos, "pas-

146

to~' de los _hombres y co-d~ect~r de su historia. Porque el Pedagogo no
qwere, propiamente, ser servido smo que vino para servir (IX 85 1) mostrándose, por eso, dice Clemente, "cansado" "pastor'' "dad;r" '"be f _
t " " · ,, "h
•
,
,
ne ac
or , am.igo ,
ermano"; todo lo cual manifiesta su bondad es decir la
"re;ta vía'' de su ~ndad infinita que Clemente, siempre amig~ de tas ::.OaJogJas, llega a _consid~rar significada por Ja "iota" de su nombre Jesou (IX,
85, 4) · Al ~l.Slilo tlempo: manifiesta su justicia pues el "temor" (fóbos)
p~e~e convertir ~¡ hombre; e11 cuyo caso hay que distinguir entre el temor
:rtstiano acampanado de respeto como el que sienten los ciudadanos ante los
J~fcs buenos; otro es el temor hebreo acompañado del odio, como el que
sienten lo es~lavos ante un severo señor; el primero, como el de los hijos
al, padre, lo stenten los cristianos; el segundo, sentíanlo Jos hebreos ante Yav~ (IX, 87, 1),; :odo lo cual muestra (contra el gnosticismo judaizante por
CJ~plo) que Dios es bueno por sí mismo y es justo en relación a nosotro~
precisamente porque es bueno" (IX, 88, 2), mostrándose así ta unidad perfecta entre b?nda~ y justicia divinas. Pero Clemente · no se detiene aquí
-:-lo que hubiese 5:1&lt;lo. ~uficf~nte para rechazar el gnosticismo de su épocasmo que busca la Justificac1on de su tesis en el misterio de la Tritúdad: "El
nos muesn:a su justicia por intermedio de su propio Logos desde allá desde
donde deVIene Padre. Porque antes de ser Creador, en efecto, era Dios, era
bu~? Y es por eso que ha querido también ser creador y padre. Esta dispos1c1ón
amor es el principio de su justicia, también cuando hizo brillar
su sol ~nviando _su ~jo" (IX, 88, 2). Y aparece así el Señor de la rustori~
a travcs de la Justicia, como una acción permanente de amor.
Los modos del proceso educativo, desde el punto de vista del "arte de reprender'' , del . Pedagogo, ponen a Clemente en la necesidad de mostrar los
modo . ,rrms duec~nte positivos, es decir, exhortativos y laudativos como
expres1on_de la acción encomiástica (no ra reprensh"a) del Logos. En efecto, lo pnm~~ es, como sabemos, la exhortación a lo útil (para nosotros)
que se mamf1esta en I) el consejo (simbotUion), el cual tiene tres formas
fundamen~Jes; si el consejo es una excitación a querer O rechazar una cosa,
e~ modo pnmero es aquel que parte del pasado {X, 90; 2) por medio de
~Jemplos; e! segundo parte del prtsente tomando los ejemplos en Jo vivo:
Id Y refend a Juan lo que habéis oído y visto. Los ciegos ven los cojos
andan• • •" ( Mat., 11, 4 Y ss.) ; el tercero parte del futuro acon~jando cuidarse_ de cos~~ por venir: "los hijos del reino serán arrojados a las tinieblas
ex.tenores.•• (Mat., 8, 12). Así son tres las formas por las cuales el Pedagogo llama, :·oca, a los hombres hacia su salud a través de la temporalidad
humana. As1, ~! ~ogos nos muestra en sí mismo que conocemos a Dios por
el L~gos aqu1, dice ?Jemente, 2) la gnosis es llamada prudencia; es decir
q~e 1dent1f1&lt;:3 la / rónesis con la gnosis (X, 91, 3). 3) Otro género de educación es la bie11aventura11za (makarismós), es decir, aquella forma por la cual

3!

r.

147

�nos proclama "bienaventurados'' mo trando la recompensa de fa gnosis (X,
92, l y 2). Por fin 4) nos conduce a la penitencia (metánoia) "porque no
qui re salvos" (X, 93, 1). Y así sea por la vía de la e:..hortaci6n y la alaban1.a o d la prohibici6n y la repren ión, el Pedagogo muestra u amor por
los homb
y, porqu les ama les educa; m, s aún, la formas de u método
educativo no deben ser entendidas como puras palabra ext riores de Dio
·no como vocaciones interiorr.s, llamad s adecuados a la naturalcza inefable de cada hombre; por eso 1 Logos es el Pedago o de la historia de la
humanidad. El Lóg de Dios, iendo Dio .
ciahn nt.e creíble,
decir mcrcc nuestra fe totál
ún lemente, porque pose , ademá , la ciencia ( cpistéme ), la benevolcn ia ( eunomla) y la autoridad (paresia) (ib.,
• •1, 97 1 3).
tributos todos d l Hijo porque es la sabiduría d l Padre, porque la autoridad s propia de Dios C ador }" benevolencia porque solam nte
El se donó como hostia a nosotro. .
i emerge la historia humana y 5C desarrolla desde la formaci6n d 1 hombre por la educación d l Lo os por el cual
1 hombre se a emejan a Dios. Por lo tanto, la historia apar ce como la
corrección del pe ado y el r chazo de
correcci6n · el pecado como lo "contrario
la razón recta" (ib., XIII, 101, 1) como d ían los e toico, pero
que al menos con luyamo nosotr , patentu.a la libertad d l hombre; por
tanto, la historia de la humanidad diri ·da por el Logos
iempre la hiltoria
de la libertad humana. El Pedagogo
pa no de anular, ino d~ guiar
la libertad de la p rsona desde la exhortaci6n hasta el ~tuperio en un repetido y amoroso llamado interior.
La historia entonces, en cuanto desarrollo educativo de la infancia espiritual dtl hombre, no es "historia universal'' en 1 sentido mpl ado por los
moderno sino, más bien historia de la persona concreta; pero, como n el
pensamiento de Clemente, para que haya hi tori es d cir de"· rrollo,
menester la a ci6n pedag ica del Loe;os (que puedo por cierto rechazar),
se igue claramente que historia y pedagogía ( n el ntido antiguo) se identifican. Y este proceso, como que , p i.sament , proceso pedagógico, implica un progreso, un incremento o nriqu imi nto del proc
mismo de de la acción del Lagos protreptikós (prim ra manif taci6n del
) ; y,
i es así, el proceso pedagógico como plena formación d 1 hombre
abre
y debe acceder a la vida didascAlica en la ual el divino Mae tro ( no &gt;·a
el m ro P ?dagogo) cuenta al oído int rior del hombre h mi t río d
ti
vida infinita. Y, por
mismo, el proceso solamente
logra n plenitud
(perfecta edu ación del hombre) en la presencia de la temidad (allende
el tiempo hist6rir.o y allende el mismo proceso pcda 6gico) dond ', cara a
cara, se escucha al Logo didaskalikós. El
Quien compone, al cabo 1
"nu vo canto" que
lemente barruntaba ·n las e
d e te tiempo.

ORTEGA

O TRA

• AMU O

DR.

Jo É. SALVADOR GuANDIQUE
Univ. de El Salvador, San Sah·ador

EL ANÁLJ ts DE LA POLÉMICA
esclareced
. .. .
han menudeado
,
.
or y ignif1cat1vo. En México
muchas v e
asiR, p~ cL1tar alguno ejemplos, el Maestro Caso debatió
•
amos,
· • d
cuentros ideoló .
J ombardo
•
' Jun O y Pal!are , s1rv1en
o tal s ensiciones. La d~:~
eOctammo de perfilar puntos de vista y decidir po·r
r ega on Unamuno po e
sól
,
1•
sus egregios contendi nt
.
1 .
no
o e mteres de
conc pciones tanto r·1 sóf' SJno a m iscutible 1mportancia de confrontar dos
• o icas como por la man era de cons,"derar cada uno,
su España.

C:n

e;

a·

. .

Constituye súnple eufemismo -v no de 1
.
.
c6n rubro de las relacion s cnt •
os meJo
salir ron el macha,
re
namuno y Qrt=a cuand tod
sabe que te estu,·o en
- ·e. ,
o
o mundo
·asco a madrileño El ;mp ia gu día~ en c~on~ra de aquél cuanto media d
.
no prcten
espanohzar a Eu
1
peizar a E paña. Estaban en actitudes totalmente
ropa y e otro euroA d M" 1
opuestas.
on
igue , terriblemente obsesionado d
,
•.
pasando por San Juan de la
.' . n Agu tin a K1erk aard
micas orteguianas y menos ,. t·
nordle mqwetaban las objeciones acadéU" e pa
o ayal de Juan de Ye
U
muno le dolía España, con ideraba a d
Q ..
, . , _pes.
navantes plant aba
. 1
on UtJOte mas hJStonco qu Cer, '
. en u giro os probl mas cardinales del existencialismo
seguia Ja acepcJ6n de lo vocablos y andaba perd"d
.
. per1 0 en us soliloqwo por
las aulas de Sal
.
amanea. En \'lda o muerte, Unamuno persi tía ag6 .
mente, en eterna lucha con los demás y e .
.
. . ,
mca'6 f 1
.
ons1 o rrusmo, antJtod, ta por vocaet n, a to de uempo para elaborar paradojas o metáforas, al gra do que

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·

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• En "S mue! Ramos -Tra t ria filos6f
Agustln Basave Fernández del Valle a
ic;2 y :'°tolo la de t toa" por el doctor
Antonio Caso y Samud Ramos" e'
pd. ' vtcn expuesta "La Pollnüca entre
- entro e Estudios Hum nis •
U •
.
• UC\'O Le6n, México, 1965- no 11610 en detall
.
. a tic ' mvemdad de
ruiendo conclusiones.
es mo calibrando a loa rivales e in-

149

18

�el sentimiento trágico de la vida bien pudo llamarse el sentimiento trágico
de la muerte.
Al contrario, Ortega dueño de un apellido ya resonante, Ortega y Munilla
su padre, con elegancia a veces un tanto frívola, rodeado ~e discípulos_ Y admiradores, en el ambiente de Madrid, timoneando la Revista de Occrdente,
conferenciante sin par que arrobaba, por igual, a los estudiosos como a la
aristocracia matritense, más en la tertulia que en el ensimismamiento, decidido a crear Escuela y a que su nombre resonara más allá de los Pirineos,
con formación universitaria en Marburgo, donde fue a abrevar en Cohen
y Natorp, dueño de un estilo mágico, postulaba la deshumaniza~ió~ del arte. 2
Unamuno, en su pasión por ser "un instrwnento para contnburr a la re:
novación espiritual de España", irrequieto, misional, no fonnaba Escuel~ ru
alumnos organizadamente, conformándose con levantar su verbo encendido,
visceral, contradiciéndose porque, cual clamó, tenía ese derecho.ª
Ortega, haciendo traducir obras del alemán, persuadido de que la luz vendría de Berlín, a través de Spengler, Schder, Kant ... y sus enfoques respondían a sus años de iniciación, veía a España con otros ojos. De ahí que
el choque era de esperarse. Y llegó interesante, duro, sugerente ...
Don José expres6 alguna vez en los preludios de la querella: 'Y aunque
no esté conforme con su método ( y cómo iba a estarlo, preguntamos nosotros,
interrumpiendo) soy el primero en admirar el atractivo extraño de su figura,
silueta descompasada de mSstico energúmeno que se lanza sobre el fondo
siniestro y estéril del achabacanamiento peninsular martillando con el tronco
de encina de su yo sobre las testas celtibéricas".
El párrafo resulta típicamente orteguiano: elegante, con algo de loa Y
un poco de desdeño, fluído. Pronto vendría la inicial confrontación.
En forma sintética abreviadísima pues el espacio apremia, contamos ya con
los datos primordíal~s que nos llevarán a la alternativa, la cual no tardó
en surgir.

• La adoraci6n, porque eso era para Ortega puede calcularse en es':3- dedicato~ia
de la novela "El Secreto del Acueducto" -Obras Selectas, Ed. Plcmtud, Madrid,
1947, p. 3-: "A don José Ortega Gasset, gran pensador ibérico Y J)Ol'qu.~ ~ seudo-clacisismo y sin esa torcedura mal intencionada que abunda en. los ~b1dorcs_ de
hoy, ha dicho u.:;ted y escrito sentencias rebosantes de clara y _sunpática humarudad
dignas de descollar t.anto en aquel tiempo en que se construyo el acueducto como
en el presente y el futuro, me atrevo a ~cdi~arle esta, ~ra, amparándo.me en la
ele\'ada grandeza del tema hispano que la msprra. RAM01' • Es detalle sin desperdicio de G6mez de la Serna, barroco .i los hay. • ,
"Ensayo sobre lo que le pas6 a Aristóteles con los prin~pios", muy. co_n~cido,
Ortega se mofa, despiadadamente, del Estagirita, pues éste creia en el P~~P1? de
contradicción. ¿Cuáles s.erían los principios lógico; fundamentales del raC1ov1talista?

• En

ÜRTEGA VA A SALAMANCA

Allá por el año de 1909 (dos después de aquello de místico energúmeno,
apostillamos) solla contar el propio don Miguel la anécdota a sus íntimos,
lleg6 a Salamanca don José con el prop6sito de iniciar un movimiento de
regeneración nacional, situando a su frente a Unamuno.
Entrevistaron ambas eminencias. Tomó la palabra Ortega. Oíale don
Migud en silencio, silencio no raro en él cuando se proponía callar. Propuso
el proyectista su amplio plan de regeneración española. Reiteró una y otra
vez lo dicho, hasta que al fin lo call6 don Miguel con un gesto muy suyo
y muy expresivo y le dijo por toda réplica: Le he entendido bien, don José.
Quiere usted que yo sea el padre del movimiento y usted el espíritu. ¿No
es así? Bueno, sépase que yo soy la Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Ni Benítez ni los que conocieron el suceso agregan qué ripostó Ortega,
quien desde luego sali6 completamente defraudado. Y el distanciamiento
comenzó sin límite$.
Don José inicia las hostilidades: "Pero en fin todo esto de Unamuno carece de importancia, ese hombre cree que se funda una religión así en dos
paletas sin más ni más, haciendo media docena de cabriolas o pegando cuatro gritos o diciendo recruso, remejar y desentonar. A otra cosa". Desde
luego Ortega estaba más que dolido por el salmantino desaire y explotó. 4
Y en otra oportunidad, también don José: "Mi estado de perpetua polémica con usted me da en este asunto gran libertad de movimientos. De
un modo u otro venceremos. Luego seguiremos nuestra polémica". El trance va agravándose de modo paulatino. Ortega ataca de flanco con aquella agilidad inimitable: "Yo he conocido a otro hombre sumamente parejo
a Kierkegaard y por esto conozco a éste muy bien. . . Aunque poseo grandes
fauces de lector e ingurgito con impavidez las materias menos gratas, SO}' incapaz de absorber un libro de Kierkegaard. Su estilo me pone enfermo a
la quinta página".
~se dardo llevaba curare. . . Pero las cosas continuaron poniéndose al
fOJO:
"Una de las cosas que me parecen más simpáticas es un oso, mas cuando
veo a un enorme oso del norte que prefiere a su dignidad de oso, a su dharma de oso, la pretensi6n de tener piernas ágiles y hábiles para la danza,
siento repugnancia. . . Sospecho, además, dos cosas que someto a la senten• Ful' Ortega quien en "Sobre los Estudios Clásicos" asent6: "Dejo para una disputa que estoy componiendo contra la desviación africanista inaugurada por nuestro mae.,tro ; morabito don Miguel de Unamuno. la comprobaci6n de este aserto mío: que
el hombre nació en Grecia y le ayud6 a bien nacer, usando las artes de su madre,
la partera, el vagabundo y equívoco Sócrates". Sin mayores comentarios.

151

150

�cia de los lectores alemanes más entendidos que yo en Kierkegaard: una es
que se trata de ese eterno cristiano que no fundamenta su cristianismo en
algo positivo, ingenuo y fresco, sino precisamente en el hecho de que la
razón es algo limitado y trágico. Es decir, que ese cristianismo es mera objeción que presume de ser cosa positiva y vivir por sí. Mas toda objeción
no es sino un parásito. Ese cristianismo se alimenta exclusivamente del presunto fracaso de la razón, se nutre de un cadáver. El hecho de que una cosa
sea limitada y trágica no excluye de manera alguna que sea una incuestionable realidad, tal vez la realidad".
El desafío estaba en plenitud. Sabido es que Kierkegaard fue adorado
por Unamuno al extremo de aprender su idioma para leerlo originalmente
sin las horcas caudinas de la traducción. Ortega clava el estoque en el
punto más vulnerable. Y con su habilidad dialéctica ~neja la acome~da
incluso con ribetes de ridículo para su presunto contendiente. No ha cicatrizado ni cicatrizará la herida de Salamanca. Mas don José se ha encontrado con un rival de estirpe, también temible en el ataque, que adviene
en modalidad inesperada.

UNAMUNO REACCIONA

Don Miguel escribe a Onís con un veneno mortal: "A Pepe O_rtega (l~
llama como a los novilleros, aclaramos) dale la enhorabuena y dile que s1
no le escribo directamente es porque no tengo nada objetivo que decirle
y no quiero molestarle con mis arbitrariedades y querellas. Que Dios, el
Dios del engaño le dé luces y fuerzas para engañar a sus discípulos con la
filosofía e infundirles la suprema ilusiónº.
y esto es, apenas, el exordio, porque a continuación viene la filípica:
"Y luego mi batalla contra nuestros pedantescos europeizantes. Por supuesto, a Maez:tu no vuelvo a hacerle caso. Paso por t?~º• menos porque
se insinúe malévolamente que mi posición obedece a servilismo al que manda, y se mienta y desfigure, atribuyéndome cosas que n~ he ~scrito. En los
bajos ataques que ahora me dirige La Corresfondencia_ miente corno un
bellaco. O es un incomprensivo absoluto. Le nene sorbido el seso Ortega
y Gasset con sus pendanterías kantianas. . Es~e ~~tega no ve sino cien~a
por donde quiera. La moral es para él c1enc1a et1ca, y el arte y la poes1a
ciencia estética''.
En nuestras latitudes, con frecuencia se asustan de algunas mínimas violencias verbales. Aquellos ilustres pensadores no se andaban por las ramas.
y eso que hubo quienes trataron de disminuir la intensidad de la batalla. Así
Moreno Villa en charla con el rector de Salamanca:

"Porque es una lástima que anden ustedes a la greña. Ortega es un valor
como lo es usted. Se quedó recapacitando un poco, hundida la barba en
el pecho y enrojeciendo hasta por el cuero cabelludo. Al fin me contestó:
Pero es de una soberbia. . . Mudó de conversación; me habló de los filósofos alemanes, en especial de Cohen con quien Ortega había estudiado, afirmando que su Etica, como de judio, era retorcida. Y para esto retorció sus
facciones en una mueca de asco. Al día siguiente supe que había contado
esta escena en su peña del café".
Don Miguel era hombre tremendo, cuya agonía no implicó jamás vencimiento sino lucha. Ortega era, en edad, menor. Incluso cuando fue a es~diar a A~emania, Unamuno, que fue siempre muy amigo de Ortega y Munilla, le dio una carta para cierto coterráneo que allí residía, en que le
llamaba "talentoso joven''. ¡ Todo había cambiado!

Y Unamuno no quitó, como vulgarmente se dice, el dedo del renglón:
"Y vosotros ahora, bachilleres Carrascos, del regeneracionismo europeizante, jóvenes que trabajáis a la europea con método y crítica... científicos.
Haced riqueza, haced patria, haced arte, haced ciencia haced ética haced
'
' y la
y mhbº1en traducid sobre todo "Kultura" que así mataréis
]a vida
muerte. ¡ Para lo que ha de duramos!"
Las alusiones saltan sin requerir mayores comentarios. Unamuno salió
defensa! no sólo de Kier~egaard sino de sus místicos españoles y de Agustin de Hipona, al fin afncano. . . Aquello constituye uno de los pasajes
batallones, con mucho de historia y no poco de enfrentamiento filosófico.
De manera que ha llegado el momento de comenzar a extraer las inferencias, porque hasta aquí apenas nos hemos limitado a narrar los hechos
en uno de los períodos más álgidos en la evolución intelectual hispánica
l~tros poster~ores a Ganivet, quien de plano afirmaría la urgencia de africa~
ruzar a Espana en un sentido muy peculiar. 5

e:i

.Lo relatado nos servirá para ir desarrollando perspectivas, pues las polé1mcas, como las gyerras, dejan lecciones, a veces dolorosas, pero no por
ello menos aprovechables.

ÜRTEGA PERIODISTA

Uno de los argumentos favoritos de los partidarios de Unamuno reside

en la afición periodísúca de don José, que éste defendi6 muy brillantemente
en cuanla oportunidad pudo. Veamos c6mo iba esta otra fase de la disputa.
• Fuera del Idearium la obra de Ganivet continúa en el más ínjusto olvido: 1u
difcnmciaci6n entre filosofía vulgar y cientifica; la conexión entre las mismas; su

153
152

�Era generalizada la convicción en los tiempos en que Ortega cubría con
su personalidad y el prodigio de su palabra la Universidad de Madrid, que
el Maestro traía de Berlín la piedra filosofal procedente de sus germanos
profesores. Privaba en España cierto, díríamos, romplejo de inferioridad,
porque la Madre Patria carecía de un Kant, de un Hegel, de un Schopenhauer; de que se les dijese que Balmes era elemental y Menéndez y Pelayo un erudito, y entonces muchos Yieron en Ortega al exponente capaz
de llenar aquel vacío, tal vez no de darles una "Critica de la Razón Pura"
pero sí una obra de renombre internacional.
Pero don José, siguiendo las huellas de su señor padre, se dedicó intensamente a hacer periodismo, un periodismo superior al común desde luego,
incisivo, aleccionador, poniendo su erudición y su bagaje filosófico en aquellas columnas, pero al fin periodismo. Y pasaban los años y Ortega en el
periodismo o en la política sin mengua de sus elevadas cátedras, sin que
nunca llegase el anhelado libro cardinal, ese que pondría a España en el
mapa del pensamiento sobresaliente.
Aquí -decían los descontentos- hay muchos y muy buenos periodistas.
¿ Por qué don José se empeña en hacerles la competencia? ¿Por qué gasta
su precioso tiempo en dirigir casas editoras? ¿Cuándo tendremos el nuevo

Discurso del Método?
Ortega sostuvo siempre que el peri6dico era una tribuna y que muchos
intelectuales no sabían apreciarla. Mas lo cierto es que no llegó a cuajar
una obra fundamental, lo que se dice fundamental, independientemente de
muchos de sus aportes que son innegables. La labor para muchos quedó
trunca.
Este aspecto resulta un paréntesis en el terna que venimos sosteniendo.
Unamuno también escribió mucho en revistas y peri6dicos, dentro y fuera
de España. Incluso colaboraba sin descanso en La Nación de Buenos Aires, y ello sinrió para que prestara interés a los escritores latinoamericanos,
cual trataremos luego. Pero de don Miguel, hecho en España, rector de Salamanca, con El Sentimiento Trágico de la Vida en los Hombres )' en los
Pueblos -que es el título cabal- y su síntesis La Agonía del Cristianismo,
ese Unamuno con rasgos geniales, con sus nivolas, con sus intentos fracaados en un teatro demasiado introverso, demasiado profundo para que el
público de entonces lo acogiera, de ese Unamuno exiliado primero en Fuerteventura y luego en París, donde coincidió con Blasco lbáñez, de ese Unamuno de las plenitudes, no se esperaba lo del arriscado Ortega que venía
de Alemania hablando de autores desconocidos: ¡ He allí la diferencia!
filosofia de la histoña y particularmente la de España; el senequismo hispánico; la
influencia árabe; la antropología ganivetiana y tantos otros as-pectOJI quedan en un
claronegro, que es m!s bien oscuridad completa.

15-1-

Ahora señalaremos otro episodio, por cierto no tan conocido, entre don
José y don Miguel, cual si se diera la coincidencia o la disporidad de quo
se encontraran y siempre antag6nicamente. Y pasamos a exponerlo. El enfoque de ambos era diametralmente distinto. Ortega buscaba la metáfora,
el alarde literario, la cita oportuna. Unamuno, inmerso en sus obsesiones,
iba al grano, a veces sin la menor retórica, o persiguiendo etimologías o mudando el uso de términos, a su personal manera. Dos técnicas diferentes,
pero también dos visiones del mundo y de la vida.
Quizá en este contraste puede captarse con mejor calibre la disparidad
de Unamuno y Ortega, por lo que respecta a la vivencia de su propia patria.

LA

ANORMALIDAD DE ESPA - A

Ortega dedaró a La Prensa, de Buenos Aires, algo que iba a provocar
otro incendio: que España era el pueblo más anormal de Europa ...
Y le salió de inmediato al paso, Unamuno, con la réplica, intitulada ''La
Supuesta Anormalidad Española" -Revista Hispania, Londres, l julio de
1913- cálida, enhiesta y alterada:
"Nunca me he explicado la razón de por qué un joven español que viene de tierras donde el 80 por 100 de [os intelectuales gastan lentes, por tener la vista estropeada, sean miopes o présbitas, u otra anomalía cualquiera,
se han de poner también lentes teniendo la vista completamente oonnal".
Y en seguida del proemio, vienen las interrogantes:
"¿Cuál es la medida de la normalidad? ¿Cuál la norma? ¿La posee el
señor Ortega y Gasset? ¿La ve a simple y desnuda vista? ¿ La ve a través
de unos lentes comprados fuera de España y sin haber graduado la vista
ni haber graduado los lentes?"
Sin duda, don Miguel era polemista de cuidado, pues continúa: 'La filos6fica audacia de afumar que España es el pueblo más anormal de Europa
quiso para él un Alonso Quijano, anormal también, pero sin antiparras, que
mire a ojos desnudos a sus hermanos, a los que le rodean, y se vea en
ellos, y que. sin necesidad de estudiar matemáticas, se meta a castigar a
Juan Haldudo, y a libertar galeotes, y dar que reír a los idealistas. Hay
quien prefiere a Alonso Quijano el Bueno; otros a don Quijote. Yo hubiera querido mejor que otra cosa un Alonso Quijano el Sabio. Es cuestión de apetitos" .
Unamuno opone la enormidad de España a su supue ta anon:nalidaél,
positivamente indignado en una requisitoria fulmínea:

"¿ Quién se atreve a afumar con nuestra historia pasada y presente a la
vista desnuda, que no queremos set sabios, ni justos, ni prudentes? ¿De qué

155

�sabiduría? ¿De qué religiosidad? ¿De qué justicia? ¿De qué prudencia?
Eso no cabe afirmarlo sino mirando a nuestra historia y a nuestra vida de
hoy con antiparras ahumadas completamente ennegrecidas".
Volvían a enfrentarse europeización contra españolizaci6n, en singular duelo. Por supuesto, Ortega tal vez pretendió distinguir a España dentro de
Europa por sus caracteres, al viso de la España Invertebrada, mas Unamuno
no entendía de tales empeños, él amaba su España, que además le dolía,
y no le era posible permitir más que fuese enorme, así enorme.
Don José en 1921, el de la aparición de España Invertebrada, reiteró la
anormalidad mentada, hasta llegar a concluir que "la historia de España
entera y salvas fugaces jornadas, ha sido la historia de una decadencia".
Y antes de escuchar de nuevo a Unamuno, oigamos a León Felipe, el del
éxodo y el llanto que supo ganar la luz, en el prólogo a Virgin Spain de
Waldo Frank -1941- con su tronante verbo:
"Sobre el tema de la decadencia de España ha caído un Iguazú, un Niágara de tinta. Algunos la situaban en la triste hora en que los Reyes Católicos, los reyes caseros, desgraciados en su descendencia, dejan el paso a
las monarquías e.....6ticas. Otros, en su irónica amargura, llegaban a preguntarse si tal decadencia no coincidía con el nacimiento mismo de España".
Y Unamuno, por su lado, sin tregua ni reposo -en El Sol, 10 de marzo
de 1932, retomando al meollo de la cuesti6n:
"Anormal, ya lo sabéis, es un vocablo híbrido -mestizo- de prefijo griego y tema latino. Lo propio latino que se hizo castellano, es: enorme.
Enorme es lo que sale de la norma, lo anormal".
Tal chocaron en la entraña de lo hispánico, Ortega y Unamuno, aquél
con "Yo soy yo y mi circunstancia", algo pasajero, efímero; éste, con sus
dos amores, España y su esposa, Lola, su costumbre, como solía repetir.
Don Miguel soñaba con lo eterno, porque "esclavos del tiempo, nos esforzainos por dar realidad de presente al porvenir y al pasado, y no intuímos
lo eterno por buscarlo en el tiempo, en la historia, y no dentro de él" ( España
y los Espmíoles, p. 239).

LA

ESCUELA DE

MADRID

Otra discrepancia entre Unamuno y Ortega, es que el primero pregonó
su verdad sin importarle forjar grupo, seguidores, fieles, mientras que el
segundo, a la modalidad germana, se preocupó por tener discípulos y legar
una Escuela, la Escuela de Madrid.
Los componentes de la Escuela matritense con Ortega de mentor, fue156

ron: Gaos, Zubiri, Recaséns, Zaragüeta, García Moren te y Ramiro de Maeztu.
Después muchos han querido incorporarse, algunos por entusiasmo, otros
por lograr algo del resplandor, aquél por sincera admiraci6n a don José,
éste con fines de propaganda, pero los mencionados constituyeron el núcleo
originario.
Resulta de bulto que la galaxia emergía bastante heterogénea: Zaragüeta venía ya de Lovaina, hecho en la mentalidad del cardenal Mercier,
Ahora ocupa alto cargo eclesiástico, dada su preparaci6n y méritos. Podriamos calificarlo de neoescolástico.
García Morente comenzó neokantiano, siguiera en corto lapso ort~oUÍsta
y luego, ya sacerdote, tomista. Pero hay aquí algo de alto quilate filosófico:
Gonzalo Fernández de la Mora en el número-homenaje a Morente de
Estafeta Literaria -13 enero 1968- en "El lugar intelectual de Morente"
declara:
"En 1924, Ortega publicó su artículo Refle:ciones de Centenario, decepcionante para ser leído hoy, pero que debió producir cierta impresión en
Morente, ya seducido por la brillantez de su amigo y colega de claustro.
Allí se llamaba a1 kantismo la inútil precaución, es decir, se le aplicaba
el subtítulo de la pieza de Beaumarchais "El Barbe.ro de Sevilla"; este frívolo e improcedente gesto revelaba un despectivo deshaucio del kantismo".
Luego Fernández de la Mora se pregunta si fue tan intensa en Morente
la huella de Ortega como la de Kant, y responde: "Por lo pronto fue mucho más corta, apenas 1lll decenio; y, por añadidura, epidérmica. La clave
para medir la actitud de Morente ante el raciovitalismo se encuentra en la
última de las Lecciones Preliminares de Filosofía ( 1939) a cuyo texto taquigráfico su autor no tuvo ocasión de dar su último pulimento".6
Estamos siguiendo a Fernández de 1a Mora, a la letra: "Dicha lección
se titula Ontología de la Vida. Era el gran tema de Ortega y, sin embargo,
aunque Morente cita a su compatriota reiteradamente, monta la exposición
sobre Heidegger. Corría el año de 1938, y para Morente, que conocía
los cw·sos y las tertulias de Ortega, no podría ser un secreto lo que después
de la publicación póstuma de Unas Lecciones de Metafísica (1965) ya es
una evidencia crítica, a saber, que los elementos totales del programa raciovitalista -Ortega no llegó a elaborar un sistema- son préstamos heidegge• Las "Lecciones Prelimi:oares de Filosofía" por Morente, adoptadas como texto
casi en todos los planteles de México, allá por 1939, cuando comenzábamos a enseñar
dicha. materia, han hecho mucho mal. Metáforas, inexactitudes, elegancias de conferenciante en vez de tesis ceñidas a la disciplina y al método campean en ese libro
que tuvo s:ingular y para nosotros, ahora que algo &amp;abemos de filosofía, inexplicable
fortuna

157

�riano . Morente e definitivo en su justiprecio cuando, al llegar al nudo de
la cuestión, olvida las metáforas orteguianas, y se remite pura Y simplemente a la tesis de Heidegger''.
Como estamos íntegramente de acuerdo, sin reserva alguna con lo anterior,
cabe sostener como ya lo hicimos en otro momento que Morente nunca fue
verdadero discípulo de Ortega. Ahora Zubiri, el imponderable Xavier Zubiri:
Paulino Garagorri -actual secretario de la nueva Revista de Occidentenos aclara en Cuadernos Hispanoamericanos, Madrid, abril, 1966:
"Por una parte Zubiri ha manifestado reiteradamente cuánta es su gratitud hacia el maestro y amigo cuya docencia le inició en la filosofía moderna y en la problemática de la filosofía, y, a mi entender, no hay mejor
introducción al pensamiento de Zubiri que el conocimiento de la filosofía
de Ortega".
, .
. . .
Esto, en buen romance, deja a Ortega en plan de propedeut1ca, unp1d1endo la maestría auténtica. Y no se pr ·cisan mayores comentarios al respecto. Ahora, Gaos:
La periodista Teresa Alvarcnga en ludice, Madrid, julio 1959, nos ofrece
unas declaracioue de Gaos, infaustamente desaparecido ha&lt; e poco para desgracia de la enseñanza filosófica en la UNAM, por cierto un hallazgo porque las
declaraciones del ex-Rector de la Universidad matritenst~ fueron contadas:
A la inten-ogante · Está adscrito a algún "Ísterna filosófico? respondió:
t
. d
"Desgraciadamente no estoy dentro de ninguno. ¿Por qué desgracia amente? Porque quizá fuera una solución. Mi postura, no obstante, es definida:
soy un escéptico metafísico; sin embargo, creo en ciertos valores, por ejemplo, en la bondad. Mi posición es de un nuevo kantianismo. Esto lo expongo claramente en un libro que se llama De la FiJ.osofía". 7
De manera que, en resumen, tal vez el último reducto del raciovitaliimo
sean los esfuerzos de Recaséns Siches por trasladar las idea de Ortega a la
íilosofía jurídica.

LA

OBRA DEFINITIVA

Unamuno vivió agónicamente, pero en él eso significaba bregar, ir contra la corriente, tenei alma de su pueblo, amar esos Cristos lívidos, escuálidos, acardenalados, sanguinosos.
En esa misma entrevista le pregw1taron a Gaos: ¿Se puede hablar de un sistema
filosófico en Ortega?, y re!J)ondi6: "Sistema filosófico en sentido clisico, no: pero
sí hay un sistema de jdeas filosóficas. El tiene una ~isi6n del ~undo porgue a~
cuando, como Dilthey, no publicó nada coo e.se propósito, no deJa por ello de exis1

158

El hombre unamuniano no es el bípedo implume de la leyenda, ni el zoon
politicón de Aristóteles, ni el contratante social de Rousseau, ni el Jiomo
oeconomictts de los manchesterianos, ni el homo snpiu1s de Linneo, ni el
mamífero v rtical -así comienza "Del Sentimiento Trágico de la Vida"-:
"el nuestro es el otro, el de carne y hueso; yo, tú, lector mío; aquel otro
de más allá, cuantos pesamos sobre 1a tierra''.
Allí está don Miguel de cuerpo y alma enteros ... A él le preocupaba la
eternidad, no d jar escuela ni C&gt;.."tend •r teorías. u ob esión serán la vida
y, sobre tocio, la muerte. El hombre, tú, yo, aquél.

En Mi Religión -fechada en Salamanca, noviembre 6 de 1907- encontramos una magnilica clave: 'Hay amigos y buenos amigos, que me aconsejan me deje de esta lal?or )' me recoja a hacer lo que llaman una obra
objetiva, algo que sea, dicen, definitivo, algo de construcción, algo duradero.
Quieren decir algo dogmático. Me declaro incapaz de ello y reclamo mi
libertad, mi santa libertad, hasta la de contradecirme si llega el caso. Yo
no sé si algo de lo que he hecho o de lo que haga en lo sucesivo habrá
de quedar por años o por siglos después de que me muera; pero sé que si
se da un golpe en el mar sin orillas las ondas en de1Tedor van sin cesar,
aunque debilitándose. Agitar e algo. i merced a esa agitación viene detrás otro que haga algo duradero, en ello durará mi obra" ( Colee. Austral,
• fadrid, 1964) .
U namuno poseyó ansias de eternidad: "¡ Y Dios no te dé paz sí gloria!
El hombre Kant no se resignaba a morir del todo. Y porque no se resig~
naba a morir del todo, dio el salto aquél, el salto inmortal de una a otra
crítica, Hegel hizo célebre su aformismo de que todo lo racional es real y
todo lo real es racional; pero somos muchos los que, no convencidos por
Hegel, seguirnos creyendo que lo real, lo realmente real es lo irracional; que
la razón construye sobre irracionalidades. Hegel, gran definidor, pretendió
reconstruir el universo como aquel sargento de Artillería decía que se construyen los cañones, tomando un agujero y recubriéndole de hierro. Y el
hombre, e ta cosa, ¿ es una cosa? Por absurda que parezca la pregunta,
hay quienes se la han propuesto. Anduvo no ha mucho por el mundo una
cierta doctrina que llamábamos positivismo, que hizo mucho bien y mucho
mal. Y entre otros males que hizo fue el de traernos un género tal de análisis que los hechos se pulverizaban con él reduciéndose a polvo de hechos.
tir esa concepción". En cuanto a nuestro antiguo maestro Recaséru Síches, a quien
debo el prólogo de mi primc..r libro, Datos d, Sociología -Tip. La Uni6n, San Salvador, l946- él siempre se declaró discípulo de Ortega, aunque desconozco su posición a estas alturas. De todas maneras aprovecho la oportunidad para rendirle el
homenaje que se le dt-be porque nos estimuló generosamente en los años de formación.

159

�Lo más de lo que el positivismo llamaba hechos, no eran sino fragmentos
de hechos".
Esto en las primeras páginas "Del Sentimiento ... " re~ela hasta dónde los
cardinales problemas ex.istencialista.s están de carne viva en Unamuno, a
quien cabe colocar, sin desdoro, al par de ~erkegaard, Heidegger, Jaspers
y Chestov, porque lo consideramos muy s~penor ~ Sartre.
La agonía unamuniana reside en 1a anb.gua e irresoluble pugna entre, razón y fe, entre fe y razón: ccp ilosofía y razón son _e~enu~as entre s1, Y
por ser enemigas se necesitan una a otra. Ni hay reh~6n sm alguna b~
filosófica, ni íilosofía sin raíces religiosas; cada_ una vive . d_e ~~ contrana.
La historia de la filosofía es, en rigor, una histona de la rehg16n . (Del Sen•

timiento . .. p. 118) •

• el
Independientemente de que le disgustaría mucbí~o a do~ ~gu que
le achacáramos. cierto hegelianismo por aquello de tesis y _antítesis en busca
'
· nuen
· ½-e
ni siquiera en seno . el problema
de
d e smtes1s,
... ..., Ortega 1'amás tomó
·
..
1
0
Dios. Así nos relata en El Espectador que un niño a q;-11en. se d J que
Dios estaba en el cielo, repuso que entonces Dios :endna pico como los
pájaros, añadiendo que, según la concepción dogmática, no estaba descar-

tada tal posibilidad. . .
Nietzsche llamó a Jesús ladr6n de
de la sagrada figura como al escribir
en silencio, con lo que nos enseñó la
·
erna .• ''Lo amaba,
con su uunenso po
nio ... " Otro contraste abismal.8

b 1
W" a
que Cristo "sabía recibrr las bofetadas
virtud de la humildad" .. Y Unamuno
lo amaba no fue s61o milagro del ge,
.

energías; don José ~~ sutil se

AHORA LOS LATINOAMERICANOS

Unamuno, tal vez por la prosapia indiana, estuvo siempre. atento a esta
América nuestra y no sólo por sus colaboraciones en_ La Nación bonaerense.
Antes de Unamuno, apenas Menéndez y Pelayo_ lo llllliIDO que don Juan Valera- quien le dio el espaldarazo a Dario al salir A.zul en aquella memorable
"Carta Americana" -nos habían tornado algo en cuenta.
"
Don Miguel sostenía puntos fundamentales con rei:pecto a nosotros: Desde que el castellano se ha extendido a tierras. tan dilatadas y tan apartadas
UlliiS de otras, tiene que convertirse en el idioma de_ todas ellas, en la len~~
española e hispánica en cuya continua transformac16n tengan tanta part1c1paci6n unas como otras".
·
M dr'd 1965- el doctor Basave
A
• En Metafísica de la Muerte -Ed. ugustmus, a i ,
edánd
la
. tad
Femández del Valle realiza un extraordinario análisis del tema, v
orne
anm
y el aprecio insistir en mayores calificativos.

Muchos autores, especialmente sudamericanos, comentó y elogiará don
:Miguel1 y los latinoamericanos le pagamos en el oro de buena ley del agradecimiento, porque a don Mi&amp;ruel le rodearon, con admiración y simpatía: Reyes, Arguedas, los García Calderón, Zaldumbide. . . sabiéndole muy
nuestro.
En contraste, Ortega a excepción de su viaje y luego estancia en Buenos
Aires1 donde tuvo el privilegio de la amistad que le brindara la gran Victoria
Ocampo, nos mantuvo en el olvido, y apenas se ocupó de estas latitudes, intelectualmente hablando. Dijo alguna vez que Francisco Romero, español nacionalizado argentino, palabra más o menos1 era el único que valía desde
el Bravo hasta la Patagonia, cuando Keyserling, en sus Meditaciones Sudamericanas manüest6, sin ambages, que el representativo continental del
pensamiento era nuestro Vasconcelos, ese sí Maestro de América.
Hay algo singular y poco conocido. En la correspondencia entre don José
y Victoria, Revista Sur (sept-oct, 1965), un dato muy significativo:
"García Morente nuestro decano de la Facultad de Madrid y como sabes,
aunque de mi edad, discípulo mto ha recibido el cargo de dos cátedras en
la Universidad de Tucumán, donde quieren crear una Facultad de Filosofía
y Letras. Se va dentro de un par de semanas. Ha sido una idea excelente
y hará una labor formidable de organización. El ha sido quien ha fraguado
la nueva Facultad nuestra en Madrid, la cual ahora que no existe, me atrevo
a decir que era una verdadera maravilla en ciertos respectos, algo hoy sin
par en todo el mundo. Me temo, sin embargo, que allí tropiece con algunas dificultades porque, aunque enérgico es demasiado ingenuo y bueno.

Manejar criollos no es cosa fácil. 0
Tal subrayamos la última frase, que no tiene desperdicio. Unamuno nos
consideraba españoles por el alma. Ortega difíciles de manejar y eso los
criollos, nada digamos de los mestizos o de los indios. . . Don Miguel nos
defiende el anti.españolismo que se atribuye a los latinoamericanos, de1;vado
de las proclamas de los insurgentes, inferidos de discursos pronunciados al
calor de la contienda independentista, al decir: "Pero quién va a dar
más que valor convencional y del momento a todo aquello del feroz despotismo, de los crueles españoles, bandas de tártaros y otras explosiones retóricas propias de las proclamas".1 º
Hay otro párrafo en dicha e.arta: "Ramón me escribe. Parece desesperado de su
situaci6n ahí tanto por su situación económica como por la falta dl' ambiente". Sin
embargo, de la Serna se quedó IU&amp;tros en Buenos Aires.
"' El pensamiento vasconccliano lo desarrollamos, aunque apenas en algunos de sus
aspectos, en Gavidia, el Amigo de Darlo, T. I. Ministerio de Educación, San Salvador, 1965.
1

161
160
ITII

�No queremos terminar estas líneas sin aquel soneto "La Razón Y la Fe"
de don Miguel: u

-Hay que ganar la vida que no fina
con razón, sin razón o contra ella . ..

TEORIA GENER L DEL CONOCIMIENTO tTICO
DR. lsMAEL DIEGO PÉRE7.

ConceJJto de la Ética

11 A U namuno Je interesaban de verdad nuesJro., expone11tes: "Desde las obras del
¡la ar gauchesco el Marlln Fierro, el Fausto, el Santos Vega,
m
'
, .
l . d
d 1
género que pod emos
-•-- d G ti~rrez y hasta llegar a los úlmnos cu uva ores e
pasando por las novCli&gt;'&gt; e u
•
. .
ahí
h
• llismo ya refinado y depurado, cree que conozco lo principal que
se a ~~o
. ;ando un mundo que se fue y que acaso no fue nunca tal y como nos o
ci:ito pmH
'do también mi atención en las obras históricas, empleando horas
pmtan.
e sumcrgi
ald'
J
A t'
1 Paz a Sarmiento a L6pez, a Estrada, a S lllS, a uan gus m
1
1
en eer a genera
•
•
. d l l d l d L tra,
p !"-último me he detenido en trabaJOS e a n o e e a
Garcia a e..,,.., Y, por
•
·
d 1d
B
con ser
..6 ' • ol del doctor González O de Nueslra Aménca, e octor unge,
dICI
n· nac1on
,
I
b
e
1
A st.ral
·
¡
del Otro" (Mi Religión y otros Ensa'J'OS revts, o ecc. u
,
tan distintos e uno
•
Madrid, 1964, p. 36).

ANTES DE ESTABLECER una Teoría deJ Conocimiento Etico, trataremos de fijar un concepto de la Etica.
La Etica se origina por el conocimiento de la realidad moral y por la presencia en el hombre de los hechos morales en el contacto o experiencia de la
vida, y de a1ú nace una reflexión sobre la moral.
La experiencia moral se hace mucho mayor con cl desarrollo de la vida y
el trato con personas de origen nacional o étnico diferentes. De este conocimiento reflexivo podemos ascender hasta el conocimiento de una Filosofía
moral, que puede tomar varias interpretaciones, según el método empleado o
el alcanee y finalidad propuestos. Algunos filósofos positivistas han pretendido fundamentar la moral en Jo que llaman ciencia de la costumbre.
La observación de la vida humana, tanto individual como en grupos nacionales, sirve de fundamentación por la experiencia de los hechos, de una
ciencia moral positiva, con reglas, leyes, fenómenos o conclusiones prácticas,
tal como se hace en la Física, la Química o la Biología.
Pero esta ciencia de la moral deja fuera de su estudio a los fundamentos
teóricos de la moral o a la moral como experiencia subjetiva en que podría
fundamentarse una Filosofía idealista de la moral.
Sería lo mismo que en una Metafísica pura, no alcanzable su conocimiento
o sus categorías espirituales por los métodos habituales de la razón humana y
en que nos viésemos obligados modestamente a establecer esa Met:afüica pura
por las expresiones o las manifestaciones de los seres capaces de vivencias
metafísicas. Ese fue el recurso de la fenomenología al establecer la vía dfonisíaca para el conocimiento metafísico.
Este método reconoce la limitación del pensamiento humano, y por lo que
conocemos, podemos establecer las realidades o categorias que no conocemos.

163

162

�Santo Tomás dice que Dios se conoce a sí mismo y el hombre conoce a
Dios por las obras de Dios, pero no conoce a Dios directamente o por los
medios de la razón. El conocimiento de Dios por la fe o por los supuestos
intelectuales de su necesidad, entra más bien en el dominio de la mística Y
de la teología.
La ttica puede preguntarse si ]as má..,¿mas morales o los principios morales
tienen validez universal o eficacia general para todos los hombres, o si más
bien es un producto de experiencia subjetiva en la que cada hombre puede
obrar al dictado de su conciencia individual, sin concxi6o o acatamiento de
normas morales universales.
El subjetivismo en moral es una forma de relativismo moral, en que el individuo define por sí mismo el bien y el mal y ajusta a esas normas su conducta.
Los antecedentes de este subjetivismo moral los encontramos en los sofistas
griegos, en el siglo V antes de Jesucristo. Señalamo~ al filósofo Protágoras
quien afirmaba que el hombre es la medida de todas las cosas, de lo verdadero
y lo falso, del bien y del mal, de Jo injusto y de lo justo..
En cambio, el filósofo Sócrates, que combatió a los sohstaS, se opuso a esta
posición relativista y dijo que las opiniones de los hombres s~~ ~ distin_tas
entre sí, que sería catastrófico confiar a cada h.ombre la defimcmn del b1e11
y del maL
, . . . . di 'd al
El hombre se vería imposibilitado de establecer que pnnc1p1os m n u es
tienen validez universal; el mismo hombre, en el correr del tiempo, puede
tener cambios de ideas, en cuyo caso lo que mantuvo antes se contradice con

lo que mantuvo después.
.
La decadencia de los sofistas griegos se produjo porque Sócrates la sustituyó
con un hallazgo de gran trascendencia; la ratón humana. Y sobre la razón
estableció un nuevo principio de conocimiento moral.
El relativismo, tal como lo entendieron los sofistas, no ha vuelto a reproducirse después. eñalamos las opiniones del escritor francés J. Paulhan, el
que interpreta la moral como un sistema de convenciones, c~n las que ~os
hombres viven, pero que en el fondo todos ·aben que son mentnas. Esta afrrmación pone al descubierto la necesidad de establecer principios verdaderos
con validez universal.
E.xiste otra forma de relativismo colectivista, en que el individuo es \D'la
pieza dentro de una wúdad social. La sociedad forja la moral y el indi~iduo
lo acepta sin oposición. La moral es una creación cultural de la comurudad,
¡0 mismo que es el arte, la economía, el lenguaje, la ciencia. La moral perece
cuando perece esa comunidad. La moral de los pueblos antiguos que conocemos por la historia, no es nu~tra moral, ni lo es tampoco la moral de los
pueblos salvajes.
Esta teoría la mantiene el evolucionismo naturalista y el historicismo, apo-

164

y~d~se en la historia y en la etnografía, demostrando que existen morales
h1Stóncas y actuales, completamente diferentes e inconocibles.
Ciertamente que los cambios sociales, producen una variación en las ideas
morales. Pero no es cierto que hay una variedad de sistemas morales heterogéneos. Las diferentes morales no son en definitiva más que interpretaciones de una moral única que está por encima de esos cambios.
. La ac_eptación de la existencia de una moral única, nos permite establecer
diferencias entre morales distintas.
Las diferencias de moral son más bien grabaciones en el nivel cultural de
w 1 país civilizado, que haberse desarrollado en pueblos bárbaros, subdesarrollados o salvajes. Incluso el concepto religioso no muestra el grado de nivel
mental.
No es lo _mjsm? haber si~o. educado en el cristianismo o en el budismo, que
e_n formas mfantiles de arum1smo o de voduismo, las religiones como la crisllana es el producto de la revelación divina en el hebraísmo y el cristianismo
Y además enriquecida por la Filosofía y la Ciencia de los pueblos occidentales.
La 1cy moral universal ha de tener los siguientes atributos: A) Unidad de
preceptos valederos para todos los hombres. B) Universalidad de aplicación
a. to~os los hombres en el espacio y en el tiempo. C) Invariabilidad, en que
nmgun hombre pueda cambiar sus preceptos. D) Necesidad o vínculo que
ata al hombre con la moral, respetando su libre albedrío.
_San Pablo de Tarso asegura que la ley moral es de origen divino y que
Dios ha grabado en el corazón de los hombres. Esta Ley moral se halla en
algún te.'XtO escrito tomo en El Decálogo de Moisés o en el Sermón de la
fontaña de Jesús, que son interpretaciones de la ley moral uni,-ersal.
La ley moral se manifiesta en el hombre o alumbra en la mente humana
por la bondad de las acciones humanas. Por la ley moral el hombre se siente
inclinado a realizar el bien y a e,ritar el mal, dentro de las imperfecciones
de su naturaleza.
S~n bienes moral~ adorar a Dios, amar a los padres, respetar al prójimo
ser.·1~ lealmente al bien común; no mentir, no robar. no matar, poseer bienes
propios, ya que el derecho a la propiedad es propio de la naturaleza humana.
L~ ~ilosoüa antigua admitía que los hombres adquieren un hábito del entendirruento, por el que sienten una vocación para encontrar las verdades
prácticas, necesarias para la conducta. Fue llamado este hábito de entendimiento siridéresis, o ciencia que relega a la capacidad de inventiva de los hombres el regular su vida moral; esta labor de discernimientos se confiere a la
con~encia moral para aplicar un principio mora] a un caso particular, y
adllllt.ía una semejanza con el silogismo de Aristóteles. La conclusión del silogismo se obtiene partiendo de una premisa universal y de otra particular
en este caso la idea individual juzgada.
'

165

�.
d 1 Ética tiene su ongen
en Sóera t es, para quien la moral
e a
dis . . ,
dical del hombre con la que ha naera la virtud, como una
~0s1pc.iond ra
- rse intelecU:almente, para hacer
la · t d es ciencia ue e ensena
·
P
cido. ero
vir u
.
su drtul El hombre malo es ignoranc_ia.
que cada hombre conozc.a cuál es
. .
y se llega al imperativo
Por eso el imperativo socráti~ e~ conócete a ti mismo.
El concepto

moral por medio de la s~~idur:. la moral provienen las diferentes escuelas
De este concepto socratico . eR
en este concepto hallan sus inspimorales de Grecia y del Impen~ omano y
raciones radicales Platón y Anst6teles.

La ética de Aristóteles
. ,
1 de Eudemo y en la Gran ÉLica.
Está basada en la Ética .ª N1com::~•;:. aªe las acciones humanas. El bien
Plantea el proble~~ del b1:n. con: la felicidad del placer. Séneca, inspirado
supremo es la {~lic1dad. J?istmgu . Beata ue el placer puede compararse
en Aristóteles, d1ce en su libro De Vida
trigo· embellecen la planta
las que crecen en un campo e
' .
con las amapo
li "d d . haberla sembrado ru buscado.
.
t caso la fe ca a sin
triguera, en es e
r ción activa del hombre y el bien
La felicidad es la plenitud de_ ladrea azda
La función del hombre es
.
f •• ropta e ca a .cosa.
de cada cosa es la unc1on p
te n su raz6n y en esto coD.SJste
su propia función como tal hombre, que cons1s e
,

¿

la felicidad humana.
.d contemplativa, superior a la
. d la
6n entramos en 1a v1 a
., y
Por medio e
raz
tá
·aª Por la Po)•esis o Creacton.
.
J
felicidad
es
regi
nil.
vida de los p laceres' a
.
.
1 i"da práctica, que se ma testa
.
, ·
1 hombre tiene a v
.
junto a la vida teoretica, e .
, .
traiga felicidad es necesano que
, .
p
la vida teorctaca nos
'
.
en la polít.J.ca. ara que
di A istóteles "una golondrma no
·da porque como ce r
,,
ocupe toda nuestra v1 '
h b díchoso ni un tiempo breve .
•
1 día hace al oro re
•
hace el verano, m un _so o
,
·celente or varias razones: A) Porque el
La vida contemplativa es la mas cxh
posotros· el entendimiento conoce
. .
l
á excelente que ay en n
'
. . d ás
entendumento es o m s .
ºbl B) Porque es la achv1da m
t entre las cognosca es.
. ,
cel
las cosas más ex en es
1 . º6 o la intelección conbnuan.
.
.
pensado en que a vis1 n
. . d
continua; un obJeto VISto o
'
f
que son necesarios a la fehc1da '
C) Va acompaítada de placeres puros)' 11r~es, o se confunde ron la amapola.
.
11~ 1 mismo que e tngo n
.
sin confundirse con e """ o
. .
lor ue el sabio puede e1crcer su
D) Es la forma de vida m~ sufi~aente,E¡)
la única actividad que bus. , • luso en cl aislanucnto.
d
contemplac1on me
.
run· gun' resultado fuera e 1a
• ·sma pues no t.Jene
.
,
camos y amamos -eor s1 m~
'
d h
lgo divino en el hombre y sena
. , S61o es posible cuan o ay a
contemplaCJon.
. .da y escoger la de otro.
absurdo no escoger la propia v1
1 ma Y abarca los modos de ser
"d
de
la
Ética
es
una
caractero
El conteru o

is

ºº·

166

del hombre, las diferentes formas de las almas y las virtudes y vicios con los
que estas almas las conocemos.
El término de "Ética" deriva de ''ethos", que significa costumbre o carácter. Cicerón llamaba a la moral Filosofía de las costumbres.
Hay virtudes éticas que se refieren a la vida práctica y que llevan a la
conclusión de un fin. Hay virtudes dianoéticas, que son propiamente intelectuales,
Las virtudes 'ticas hacen referencia a la realización de la vida en el Estado,
el reino de la justicia, el de la amistad, el valor, etc. y tienen su origen en la
costumbre y en los hábitos.
Las virtudes dianoéticas son como los principios de la Ética o las virtudes
de la inteligencia y la razón y se llaman sabiduría y prudencia.
La t.tica se ha identificado con la moral y es la ciencia que se ocupa de
los objetos morales1 constituyendo la Filosofía moral.
Una Historia de la Ética filosófica coincide con la Historia de la Filosofía.
Señalemos algunos hechos en la Historia de la 2.tica.
A) La Ética se considera como una ciencia de los bienes, o una jerarquía
de bienes concretos a los que aspira el hombre y por los que se mide la moralidad de sus actos. Los creadores fueron Sócrates, Platón y Aristóteles.
B) Buscar la tranquilidad del alma, como una actitud práctica ante la
vida. Tales fueron los estoicos, como Séneca; los cínicos, como Diógenes, en
el desprecio de las convenciones humanas; en los epicúreos, cuyo fundador
fue Epicuro, o el equilibrio racional entre las pasiones y su satisfacción.
C) Con el auge del neoplatonismo y del cristianismo se modificaron esas
ideas. Plotino edifica la f.tica con la teoría platónica de las ideas, pero mezclada con ideas aristotélicas, estoicas etc. Los cristianos mezclaron lo ético
con lo religioso y crearon una Ética heterónoma fundamentando en Dios los
principios de la moral
D) En el Renacimiento hay un nuevo estoicismo en Descartes y Espinosa.
O bien en una t.tica fundada en el egoismo, como Tomás Hobbes, o en el
llamado realismo político inspirado en Maquiavelo.
E) La Ética de Manuel Kant se fundamenta en la buena voluntad, en la
conciencia moral o en el deber ser. Kant rechaza toda Í.tica de bienes y' su
Ética formal es autónoma y pura.
F) Federico Nietzsche en el siglo XIX hace una inversión completa en la
labia de los valores morales, con su idea del superhombre y la moral de los
señores y de los esclavos .
G) Reacción de Francisco Brentano contra el formalismo Kantiano; es una
Ética material, no dependiente de un sistema de bienes. Es una Filosofía de
los valores, aunque en realidad logró mayor desarrollo con Max Scheler y
icolás Hartman.

167

�La relación del ser con el valor no ha sido bien establecida. La teoría de
los valores niega la Metafísica y la trascendencia; es un reino de estimaciones de las co as, hallando en ellas diferentes valores.
La dificultad de la Teoría de los valores, para desembocar en la Metafísica lo intentó Nicolás Hartmann en su i?.tica, donde se produce un intento
de sistematizar la moral de los valores. Pero se YiO obligado a entrar de nuevo
en los prohlemas del conocimiento y en la ontología.

Un~ . ociología, de la Ética la en ontra.mos en la concepción dd Estado
mater~a~ta de To~ás Hobbes. De su maestro Francis Bacon aprendió el
conOCJ.llltcnto de la ciencia positiva, aplicada a la Filosofía. Hobbes se p
.
· d' •
reocu
Pa ,elcl h omb,re m
nrtdual y social y sus temas son de Psicología, ele Antropologia, de Política, de Ciencia y del E tado y de la sociedad humana, u ética
está ba ada en sus ideas del hombre.
b End su,_libro .Leviatán
, . se encuentra u Teoría del Estado, tomando e¡ nomre e
besba
. btbltca, de la que se habla en el Libro de Job , q ue es un
monstruo manno que devora ~odo lo que e tá a su alcance: " faldigan los
que aborrecen el dta en que nacieron que están prontos a provocar a Leviatán' .

=

1

Teoría del Conocimiento Etico
En toda Teoría del Conocimiento ético establecemos una actitud crítica
preguntándonos cuál es el origen de este conocimiento, con el fin de poder
pensar en qué consiste la estructura moral del individuo y de la sociedad.
¿Procede la moral desde fuera del hombre o desde la Sociología? ¿Procede
la propia constitución, en relación con la Antropología y la Psicología?
En el primer caso convendría hacer un estudio de la ociología de la Moral. El hombre adopta un sistema o una actitud ética ante la vida, por una
filosofía moral elaborada en el ambiente, en la tradición histórica y dentro
del signo cultural donde vive. Es lo que se llama el "Principio pre-filosófico
de la morar'. Heidegger asegw·a que una tragedia de ófocles, que forma
parte de la tradición cultural de la humanidad, dice más sobre la esencia
de la !.tica, que un libro sobre la misma.
En el materialismo histórico de arios Marx se cstrurtura una ontología
y una ética dentro de la sociología; es en la aplicación de la justicia social
uonde se dan las e.xigcncias de la Ética.
En Marx y en Engels es el espíritu, como en Hegel, el que determina la
Historia; toda la vida espiritual es una superestructura de la estructura fun.
&lt;lamenta! representada por las relaciones económica de producción. o es
la conciencia la que determina el r, sino el ser el que determina la conciencia pero un ser situado ocialmcnte dentro de la economía.
El marxismo ha ampliado el materialismo a toda la concepción del universo pero la conservación de la dialé ·tica, le ha obligado a rechazar el
'
.
materialismo mecanicista de la ciencia natural, para llegar a una conccpc16n
donde la mat ria recibe las dct rminaciones dcl e:;píritu. A la materia se le
atribuye cierta trascendencia, por la que podría alcanzar conciencia de sí
misma, ya en sus formas más fina y puras, que forma el materiali roo antiguo,
0 bien en sus interiorizaciones, que es el moni mo naturalista o materialismo
dialéctico. El materialismo de Qlmte concibe lo superior por lo inferior. Aqui
está basada la Teoria de los valores del mat riali mo y que es la idea de Luis

Hobbes b~ca en Filo ofía la cau a o las causas d los efecto , pero descaita
las ~~sas finales de orden teológico, explicando los fenómenos de un modo
mecamco: por medio d~ movimientos; es una especie d fuerza que mueve y
de materia que es movida. Fuerza y materia on los &lt;los factores que mueven
todas la cosas; es como la materia y la energía de la Física.

. Los procesos psíqu~cos, o ~entales tienen ·u fundamento en el cuerpo físico Y el alma no es mmatcnal; forma parte de la substancia misma del cerebro r el alma son energías fisiológicas.
Las id~s de Hohbcs son materialistas, negando que la voluntad del hombre sea libre Y menos para elegir su moral: está encadenado al medio y a
las voluntades de otros homb'.~:· Su detenninismo de la naturaleza hace que
e! hombre actu~ ,Pº~ la_ ~rec1s1on de stt circunstancia sin que sea posible su
libertad. La accion mdi\Jdual se diluye en el poder de las instituciones del
Estado, que anulan toda acción individual libre. La moral está establecida
J?Or las intuiciones del Estado y el hombre sólo es una pieza dentro del con.
Junto, que es movido por varias voluntades y el hombre es una parte dentro
del todo.
1

Teoría del Estado o Leviatán, como fundamento
de la Ética Individual y Social
H~bbes dice gue todos los hombr
on iguales y tocios aspiran a lo mismo:
el d.in~o, el amor, el triunfo y la vanidad. i no consiguen sus aspiraciones
sobreviene Ja e~1emistad y el _odio· unos desconfían de otros y para e\itar la
carrera &lt;le la uda que él qmere también ganar, e pre,·ienc contra los otros
atacándoles; el hom~r que lleva primero la iniciativa es el que gana; todos
los hombres desconf1an entre sí. y procuran destruirse.
Hobbes ~ene un concepto pesimista del hombre; no cree que sea capaz de
buenas acciones y por eso la moral sólo puede fundarse en el triunfo de los
más fuerte sobre los débiles; es la moral del asesino del rufián o del roen-

Büchner en su libro Fuerza y materia.

169
168

�tiroso, que mata y miente, si es necesario, para triunfar. Estas ideas eo política las han aplicado muchos Estados en el pasado o en el presente.
El hombre es para el hombre un lobo, como decían los antiguos romanos
al que quiere dc,·orar, si es que se deja. Por eso hay que crear hombres
fuertes, que en vez de ser devorados, devoran a los otros.
Nunca espere el hombre concesiones de buena voluntad o de buen grado¡
lo que se llama buena voluntad son conveniencias políticas o econ6mkas. Y
en general, lo que se logra es siempre obra del ,·alor, de la lucha y de la conquista del más fuerte.
Hobbes es la idea más opuesta al cristianismo. El Leviatán fundamenta su
raz6n de ser en un espíritu demoníaco. Es la herencia del Derecho romano o
del derecho del robo por la razón de la fuerza o de la astucia.
Los hombres no tienen interés por el bien de sus semejantes, sino s6lo si
los pueden someter en un orden político y económico.
Los tres motores de la cliscordia entre los hombres son: A) La competencia, que provoca agresiones por la ganancia, y en un plano internacional, son
las declaraciones de guerra para monopolizar mercados, sólo se benefician
instituciones financieras, no los pueblos que s6lo aportan su sangre y sufrimientos. B) El segundo motor es la d confianza: unos hombres atacan ~
otros para alcanzar seguridad y dominio, lo mismo que sucede con los ~a1ses; que el otro esté sometido, para que no reclame us derechos que el triunfador ha conquistado es el fundamento de las guerras coloniales y de la conquista de territorios. Fue la política de Inglaterra y de otros países coloniales.
Pongamos un ejemplo:
Australia fue ocupada por los ingleses hace 250 años, y los indígenas australianos viven igual que cuando llegaron los ingleses¡ no les han enseñado
inglés, está prohibido el mestizaje y ni iquiera conoc~n el cristiauis_mo.
C) El tercero motor es la vanidad o la vanaalona, que enem1sta a los
pueblos y a los hombres, por rivalidades de prestigio .º de reput~ci6~. o ~as
rivalidades profesionales entre lo hombres del comercio y de la inteligencia.
El país fuerte no tolera que un put'blo débil se haga fuerte, porque entonces puede constituir un peligro de rebelión y de victo~ tal vez del débil.
Estas ideas de Hobbcs siguen actualmente en las relaciones de los pueblos,
como lo fueron en el tiempo de este Ii16sofo inglés.
La Ética de Hobbes tiene su fundamento en el triunfo o n la ganancia,
no
basa en el bienestar social, en el amor recíproco o en la caridad cristiana; es la idea más opuesta al Tratado de Leyes, de Francisco Suárez, donde se fundamenta el Derecho de Gentes.
La aturaleza define un estado de perpetua lucha entre los seres que la
pueblan; los peces grandes se comen a los peces chicos y los hombres fuertes
destruyen a los hombres débiles¡ es una guerra constante de todos contra

170

todos, Y no se tz:ata de una lucha aislada, sino de un estado o de un tiempo
en que se está s1empre o una disposición permanente, en que no hay seguridad Y no _puede haberla, si no se quiere caer en el pecado de debilidad para
el contrano o para el enemigo quien puede hacerse fuerte y combatir al que
lo esclaviza.
Siempre hay posibiljdad de conseguir alianzas con el enemigo para ganar
la batalla a otro enemigo más poderoso.
'
~I hombre tiene un poder o una fuerla de la que debe hacer uso y ciertas
pasiones Y deseos, que le llevan a buscar cosas materiales, tratando de arrebatárselas a los demás. Y como todos aben de esta actitud natural en el
hombre, desconfían unos de otros y su estado natural es el ataque.
Pero el hombre se da cuenta de que este estado de inseguridad es insostenible, prefiere vivir con pobreza y pide la paz aunque después vuelva a renovar la lucha o la guerra, porgue el estado de agresión es permanente en el
hombre.
Las ~iserias de la guerra obliaan a los pueblos a pedir la paz, para reconstruir lo que antes ha destruido. El vencedor ayuda al vencido en su
economía, para después sacar ganancias de su pobreza y de su debilidad no
permitiendo que sea fuerte nunca.
. Hobbcs distingue entre el Derecho considerado como libertad y la Ley conSl~erada_ como obligación, es decir, que el Estado da derecho a ser libre y al
mismo tiempo .escla".iza al individuo con las obligaciones de la ley.
El hombre tiene libertad para harer cuanto quiera o pueda y en el Derecho, que es la libertad, caben tres actitudes importantes: A) Ejercer el derecho. B) Renunciar al derecho. C) Transferir el derecho.
Se ejerce el derecho cuando hay dominio y fuer¿a y es la actitud natural
del fuerte. Se renuncia al Derecho, por debilidad frente al fuerte. Se transfiere el Derecho, como una alianza o delegación del débil con el fuerte.
Cuando la transferencia del Derecho es reciproca, se llama Pacto, Contrato
o Convenio, lo que llaman los Ingleses "covenant".
~l Covenan~ son los acuerdos establecidos entre el 'Common-wellh" y las
anttguas colonias, que en gran parte son hoy países independientes.
Hobbes opone frente a las ideas de espiritualidad y libertad, el mecanismo
naturalista y la afirmación del poder omnímodo del Estado.
Esta doctrina de Hobbes tuvo gran influencia en el iglo VIU, especialmente en el libro El Patriarca, de Roberto Filmer, donde se trata de salvar
el absolutismo monárquico de lo Estuardos, con la teoría del derecho divino
de los reyes.
Esta idea se fundamenta en que ningún hombre ha nacido libremente, ya
que está sometido a diversas autoridades, y cuando es niño, a la autoridad
paterna.

17 l

�Por eso considera legítimo y deseable el gobierno patriarcal o paternal de

"~bula rasa"~ _donde nada se ha escrito, cuando nacemos. Por la experiencia que adqummos a lo largo de la existencia vamos tomando conciencia o
como objetos de pensamiento.

los reyes de Inglaterra.
.
Otra obra que se opone a la teoría de Hobbes es la de Locke qlllen en su
Ensayo sobre el Gobierno Civil escrito en 1690, fue fundamento. ,de ~a ~;voJución republicana de Inglaterra con Oli\'crio Cromwell y tamb1en SITVlO de
inspiraci6n a la declaración de los derechos del hombre y del ciudadano de la

_ Pero la experiencia puede ser externa e interna. La primera adqui~re las
ideas por una mera seru.ación interna, y la segunda, por reflexión del espíritu
o una reflexión que exige siempre una atención exterior.

revolución francesa.
Pero Locke a su vez se inspiró en el jesuita español Francisco Suá.rcz, cuyo

Locke asegura que las ideas son iguales y se dividen en ideas de rr,/le-.:ión
que es la percepción íntima de la memoria, de la voluntad, etc.

libro Tralado de Leyes, fue escrito en 1612.
.
El libro de Hobbes Elementos de la Ley es la primera forma ele su sistema
filosófico y político y es el antecedente de su obra poster~or, llam~d_a Leviatán. En Inglaterra tiene polémicas con teólogos. con sabios y polít1~os, q~c
le acusaban de ateísmo y de herejía religiosa, al sostener que la Iglesia debta
ser dirigida por la autoridad de )os reyes. Esta idea de. Hobbes fue únpl~tada
antes por cl rey Enrique VIII de Inglaterra, consutuyendo la Iglesia an-

Y en ideas compuestas, originadas por la actividad del espíritu en una
combinación de las ideas simples.

glicana.
.
Hobbes pretende una construcción racional de la socredad, •~on el . p~der
absoluto del rey y asegurando que ninguna revolución es legitima ru tiene
razón de ser, puesto que los reyes reciben el poder de Dios y no cabe por
tanto una revolución contra Dios.
Textualmente dice Hobbes: "El misterio del poder real no debe ser objeto
de debate, pues sería quitar validez a los principios de la venera~6n ~ti.ca
y religiosa de los pueblos por sus reyes, a quienes admiran como si estuviesen
sentados en el trono de Dios".
_
Es un absolutismo de derecho di.vino, opuesto a las teorías de Frauosco
Suárez O de Locke, quienes afirmaban que el poder de los reyes derivaba de
los pueblos soberanos.
Hobbes prefiere un rey con un consejo secreto de hombres esco~dos, po~que asegura que la estupidez de las masas y la elocuencia de los pillos, facilitan la subversión de los Estados.
La Etica se fundamenta en el Estado y no en la libre determinación de

los hombres.

Origen del Conocimiento Moral en d EmJ,irismo de Locke

Las ideas compuestas las clasifica en combinaciones de ideas simples en
una idea compuesta única. Y en combinacio11es representativas de ideas clistintas unidas.

A las primeras pertenecen las ideas de
de relaciones.

ubstancias. A las segundas las ideas

Las relaciones son la identidad y la diversidad, la coexistencia y la existencia real y actual.
La existencia real y actual es el fundamento real de lo existente, que puede
ser intuitivo, como e.l que se posee de sí mismo. Y demostrativo. como el
que se refiere a la existencia de Dios o al conocimiento sensible. Este último
lo conocemos por la simple sensación, formando el conjunto de la mayor
parte de lo que sabemos, incluyendo todo el conocimiento de la vida práctica.
Locke considera verdadero un conocimiento cuando las relaciones son justas, aunque no se correspondan con seres reales. O bien es verdadero un conocimiento cuando además de la justeza de la relación formal, tiene una correspondencia real.

A estos dos tipos de conocimiento, corresponden los diversos tipos de ciencias: las Matemáticas se corresponden al primer caso. Se incluyen también
las ciencias morales }' jurídicas.
En el segundo caso, se incluyen las ciencias ell.-perimentales.

E[ criterio general de Lockc es que la sola razón especulativa no es suiiciente para alcanzar conocimientos verdaderos. En cambio, la razón analítica, aplicada a las ideas que se obtienen por la experiencia, constitU)'C una
gal'antía en el proceso del conocimiento.

El origen del conocimiento moral se basa en la cx~eri~ncia in~vidual Y
colectiva. Fue hombre formado en el método de las c1cnc1as cxperm1en!ales
de la naturaleza y su libro Ensayo sobre el entendimiento humano sento los

La füica de Locke es determinista, no aceptando la libertad del hombre,
aunque puede inclinarse en un sentido o en otro, es decir, admite la elección
de las decisiones. La moral es diferente de la religión.

fundamentos de una teoría del conocimiento.
Se muestra enemigo del innatismo de las ideas.

Consiste en la adecuación de una norma, que puede ser d Dios, del Estado
o de la sociedad.

172

ucstra alma es como wm

171

�La Moral como Selección del Fuerte
Frente al Débil en Darwin
Darwin consideraba unas diferencias entre los seres vivos y los medios para

existir y que sobrevivían los más aptos. Y eran más aptos los que se adaptaban mejor al medio. De ellos surgían las nuevas especies evolucionadas en
jerarquías de funciones progresivas. Estas ideas tuvieron aplicación a la interpretación de la Historia, a la Moral o a la Sociología.

La Teorla Evolucionista de H. Spe11cer
Estuvo influido por Darwin sobre la evolución de las especies. El ser humano adquiere la mayor perfección posible en sus reacciones frente al medio
hasta llegar a una adecuación justa entre cl hombre y su circunstancia, que
Spencer considera como la verdadera cualidad moral. Nunca se logra, sin
embargo, la perfección absoluta, porque entonces la conciencia humana no
progresaría y el hombre se encuentra en un perpetuo esfuerzo por adaptarse
al medio. La moralidad es una aspiración de servir a la sociedad humana
y el individuo se justifica por este esfuerzo de perfeccionamiento de la sociedad.
La filosofía tiene por objeto cl conocimiento de la evolución en todos los
dominios de la realidad. Pero la realidad es una sucesión de fenómenos o
una evolución universal, que es manifestación de un Ser Incognoscible o
Fuerza Absoluta. Reconocer lo Absoluto y la limitación de la ciencia a lo
relativo, abre la posibilidad de una conciliación entre la religión y la ciencia.
La evolución es la ley universal de los fenómenos, como manifestación de
lo Incognoscible. Pero no sólo una ley de la Naturaleza, sino también del
espíritu, que es la parte interna de la misma realidad, cuya evolución consiste en adaptarse a lo externo.
Lo Incognoscible es el fondo último de la realidad universal. Por eso la
ciencia es un conocimiento parcial de la evolución y la filosofía que es un
conocimiento total y sintético de esta evolución, ha de ser positiva.
La ciencia y la Filosofía pretenden conocer la realidad no trascendente,
aunque sea una realidad sometida a una ley universal, que proporciona los
primeros principios de todo saber científico.
Es la ley de la evolución como "integración de la materia y disipación
concomitante del movimiento, donde la materia pasa de un estado de homogeneidad indeterminado e incoherente a otro estado de heterogeneidad
determinada y coherente". La evolución es la conservación de la materia y de
la energía y por esta conservación puede el espíritu entrar en el dominio de la
ciencia y ser regido por la evolución.

La influencia de Darwin e manifiesta en l
.
.
apareciendo formas vivas cada ,
ás
a. supel'Vlvencra del más apto
es ley fundamental de la so . 1
m d complejas y perfectas. La evolución
c10 og1a y e la éti
El h
adaptación progresiva al medi
bº
~ombre se muestra en
O am ientc con diferenciac·ó
ºda
d f
·
capao des para una mejor adecuac·, ' 1
.
1 n
e nnoones y
Tanto Darwin como Spencer
necesidades d~ la sociedad.
de Lamarck, donde se aplica el o .
d 1 mdos ~or la Filosofía Zoológica
medio. Una 1·irafa actual fu
tcngen e as especies por las variaciones del
e an s una cebra E t '1 ·
· ,
herbáceos y al vivir en terrenos arbolad
f . s. a u lJina vw1a en terrenos
vertirse en jirafa. Fue el problema d los, ue es~ando el cuello hasta conLos animales tienen necesidad de
:~ptat1on al _medio ambiente.
cia las modificaciones de sus ,
pp crones sucesivas y en consecuenorganos. ero estas modif
.
por la costumbre y transmitid
.
icaoones son fijadas
•
as por 11erenc1a constituye d
da •,
especies. cuyas anormalidades pueden se 1 '
. .
n o gra c1on de
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malidad.
r as COll lCJOnes de la futura nor-

'«:

esta~= ~~s.
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FJ evolucionismo de las espeo·es bº ene como co el · '
su moralidad se fue haciendo en la l ch
_n USion en el hombre que
de los mejores.
u a por la vtda y en la selección natural

El lntelectualismo en el Conocimiento

El racionalismo y el empirismo son dos f
primero fundamenta el conocimi
ormas de entender la realidad. El
ento en el puro pensamient
1
]
0
en a experiencia de la realidad E
bº
.
Y e segundo
fuentes de conocimiento intervie~en: calam
el mtelectualismo ambas
o filosófica. El racionalismo cons"cl n
e a raoón de la verdad cientifica
cios, forman el apriori de la
16 eraEque los _conce~tos elementos de los juiraz n. n cambio el mtel tu lism d .
conceptos de la e,,.-pericncia L
. . que ' conoce elec boª
o enva los
• a cone1enc1a
d e la experiencia. También el em . .
.
ra sus conceptos
.
pmsmo invoca la exper·
·
f erenoa del racionalismo d
l
.
.
ienc1a, pero con la die que a e&gt;..-pencncia saca
· ·
real y nada hay en el pensa .
Sus conocumentos de lo
miento que fuera de est
. .
mental de la realidad.
e conoc1m1ento experi-

;°bopar~

ª

EI intelectualismo asegura que además d 1
. .
los conceptos aunque entre 1
"d
e conoclllllcnto sensible se dan
'
os sentt os y el concepto . ta
.
conexión. La experiencia y el
.
e..'OS
una inseparable
.
pensamiento son las dos fuentes del sabe
. El fundador del mtclectualismo fue Aristóteles H
,
. r.
c10nalismo y del empirismo Col
1
d
. a~e una smtesis del radel empirismo· las ideas
denoctra ed mlun o de las ideas platónicas dentro
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o e as cosas La ev ·
·
.
en la base de todo
· ·
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conocumento }' en Jas uná en
nsibl
general de la cosa. y se logra por mecti d g efs se
es se baila la esencia
o e una anlltad de la razón, llamada

están

175
174

�el entendimiento real o agente. Obra como la luz, en palabras de Aristóteles
haciendo claras las imágenes sensibles, alumbrando la esencia general que
todas las cosas tienen. La idea de la cosa es recibida por el entendimiento
posible o pasivo, realizando la doble función del conocimien o.
El conocimiento de los principios proviene de nuestros sentidos, en el concepto de Aristóteles y lo continúa Santo Tomás de Aquino. Representan relaciones entre conceptos que se derivan de la experiencia.
Aristóteles nos dirá en el conocimiento ético que todo saber moral nos
viene de la experiencia y al saber la experiencia formamos una teoría moral.
Cuaudo llegarnos a este mundo somos como una "tábula rasa" donde nada
está escrito. Y la vamos elaborando basta el "ethos", que es la personalidad moral.
Su doctrina ética se halla contenida en sus tres libros: Ética a Nicómaco,
Ética a Eudemo y Gran Ética. Y sus temas fundamentales son los siguientes. Los actos humanos son libres y deliberados, perfecta o iroperfectamenle
realizados. Estos mismos actos están ordenados por las leyes de las costumbres.
La palabra "ethos" es el origen de la Ética: Significa carácter o personalidad moral. La palabra moral deriva de "Mas-Morís", en el sentido que le
daba Cicerón.
El Ethos es carácter o modo de ser adquirido, segunda naturaleza moral,
que adquirimos por la e::-.-periencia y elaboramos por medio de la razón; en
todo carácter o modo de ser adquirido,
siempre i.mplkita una moral.
El Ethos es la estructura unitaria y concreta que vamos formando a lo
largo de la experiencia y es la expresión roncreta de los hábitos de una persona. El hábito significa haberse adquirido o apropiado algo; el haber significa habérselas de algún modo o de otro consigo mismos o con otros en una
relación o disposición que puede ser buena o mala. Pero con esta diferencia:
la salud es una buena disposición para el cuerpo y la enfeonedad es una mala
disposición. Igual sucede con la moral: la vida que realiza el bien el bien se
apropia, y la vida que realiza el mal, el mal recibe.
El hábito moral es en orden al acto. Los hábitos se engendran por repetición de actos. De aquí la enorme importancia psicológica y moral de los
actos. Ellos determinan nuestra vida. constriñen nuestra libertad y nos inclinan
a veces de modo inex-orable. La costumbrt es en cierto modo Naturaleza. 'i
los hábitos mentales constituyen la educación moral e intelectual.
Existen tres conceptos en el desarroJlo de la vida moral; los actos, los hábitos y la personalidad moral. Los hábitos se engendran por repetición de

"'ª

actos y los hábitos engendran el modo ético de ser.
Los actos, los hábitos y el carácter forman el objeto material de la Ética.
Los actos del hombre han de ser libres y deliberados para que se cié la

vida moral. Donde no existe la libertad no puede darse ni el premio ni la

sanci6n.
Pero ha~ actos provocados por causas naturales, ajenas a la ttica: el hom?re _es _movido por representaciones sensibles, tales como el miedo O la defensa
mstmttva contra pe]iO't'OS
posibles o nnagmar1os.
·
· ·
--o·
Y s1· esos actos se producen
~s ~rque hay una falta de aquietamiento de la razón o la faJta de armo~
mtenorJ co~o le llama la ttica Cristiana. Son los movimientos desordenados
o las tentaciones.
El hombre asistido de la gracia divina, por una vigilancia d 51'
·
convertida en ha'b'1to, previene un movimiento desordenado antes
e
m1SD1o,
de
q
aparezca.
ue

~gura Aristóteles que hay actos encaminados a un fin y hay una conse~eton ~e ~~ fin. El primero se llama amor o desear lo que no se tiene: es el
lIUSm~ ~gnif1cado que daba Plat6n en el Banquete al amor. El segundo es
la frutet6n, o recrearse en lo ~uerido o conseguido.
En «:5tos actos se produce una elección de medios y un conseJ·o cuando nos
encamm. amos a ese fm, Y cuando lo conseguimos surge en nosotros
' una complacencia o una delectación.
Si~~re hay actos de entendimiento y actos de voluntad. Los actos de entendirruento son cuando la inteligencia elige lo mejor o Jo más conveniente
El acto de voluntad es válido si se procede reflexiva y discursivamente. Pre~
tendemos
la esencia
., descubrir
.
, del acto unitarío de la voluntad y con esta
pret~on, avengua~os que es querer. Querer significa apetecer y amar, 0
delei~ en lo quendo. Son los medios y la consecución de los fines. La
esencxa de la voluntad es la fruición.
Hay que delimitar lo que son o no son faltas morales. Haciendo esto O lo
otro, lleg~~~ a ser esto o lo otro. Si amamos, nos hacemos amantes; si
hacemos Justicia, nos hacemos justos. Si odiamos, nos hacemos odiosos.

A través de estos actos se decanta en nosotros algo que permanece. Lo que
llega a tener el hombre por apropiación es su más profunda realidad moral.
Los actos y los hábitos transforman Ja vida del hombre en su totalidad.

¿ Cómo alcanzar la vida moral en su verdadero significado?
. Por los actos discursivos e intuitivos. Los actos discursivos hacen refercncta ~e tocias Y_ de cada una de nuestras acciones morales, del fin último o
senbdo de la vida; es el tema de la moral o de la religión. Los actos intuitivos
nos descubren la unidad de la vida.
Los actos in~itivos son privilegiados por la profundidad que con ellos se
alcanza. Son el mstante, la repetición y el siempre. Son estados que se alcanzan a la hora de la muerte.
E] Ethos se alcanza con la muerte. Empezamos a ser lo que definitivamente

177
176

m2

�hemos querido ser. Pero nuestro tiempo es

limitado. Cada hombre tiene, sin

embargo, su tie~po de plerul·t~~·a el hombre maduro, para el ancjano
Hay oportunidad para e mno, pru
•
1 ·con las diCercntes significaciones que las distintas edades tienen: : runo as~~ª
a ser hombre, el hombre maduro quiere completar su obra y deJar u~ es a
de su paso y el anciano vive en general de recuerdos, recoge la herencia moral
de lo que ha vivido.
ropiaci6n El dePor eso el bien es operado o posefdo. La moral es una ~p
·1
.
bl d 1
. el bien en el concepto de Anst6teles. Es o que
ber es 10Separa e e ser y
todos los hombres apetecen.
l la moral es
La realidad total del hombre en cuanto tal hombre es mora y
. d 1
tos humanos y de su libertad.
propi_a , el os a~al d
lases de bienes: los que se buscan por causa de otros
Anstote es sen a os c
.
l s ue se buscan por causa de s{ mismos.
. .
l
y o q .
, '6 tanto de virtudes como de vmos; a
La moral entera es una aprop1act n,
l
.
la estructura mora es siempre
felicidacl está siempre puesta en nosotros y
f~licitante. El hombre proyecta su propia felicidad.
..
1 busca de la felicidad: A) La fehc1dad como
Se producen dos errores en a
d stino· B) Como estado puramente
fortuna e&gt;.'1.crior, como suerte o como e
·
subjetivo.
· tervienen
1
La felicidad es sólo apropiación de bien~ morales, e~ os que in
los objetos de la moral )' el sujeto que los vive o expenmenta.
Ex·1ste un camino o vía para alcanzar la felicidad. La vida entera esl cob~o
1 · ámºd se ponen os ie. ámide de medios y fines: en la base de a Plf 1 e
una ~: se buscan par causas de otros, y en el vértice, los bienes que se. busnes qd , . mos. en el vértice, está la \'ista y el no\lS como supremo bien y
can e si ID1S
,
•
ha en por causa de otros
ahí radica la felicidad verdadera.
~tenes que se c
sirven para acrecentar el bien de s1 mlSlilo.
.
Pero la felicidad es distinta de la beatitud, t?mada esta última en el sentido
. .
orno tal trasciende la obra cxcluSivamente moral.
rel1g1oso y c
,

1:0s

Teorla del Conocimiento Religioso y Moral
L 'ttica es ciencia de la moral y la Teología es ciencia d_e la realida~.. ~
a li . ,
.,;~te una moral pero no en toda moral cXIstc una reltgton,
toda re gion e.,,_._,
'
•
l ci6
e coal y la religión positiva existe re a n Y que 5
Pero entre la mora I natw:
. d
I' .
La
rresponde con sus diferentes actitudes: actitud ética y actitu re_ lf~:sa. 1
.
ede Ii.rrutarse al comportamíento moral del hombre, sin uscar e
prunera pud .
1· .
la segunda representa un comportamiento moral
una trascen enoa re 1g1osa, Y
con miras a una justificación divina de los actos humanos.

De otra parte, religión y moral difieren en cuanto a su contenido. La moral
es sólo un comportamiento del individuo consigo mismo y con la sociedad.
Y la religíón por sus misterios y dogmas, cultos y ritos, gracia, sacrificio y
purificaciones, etc. está situada más allá de la moral.
La actitud ética diiiere de otras actitudes fundamentales, tales como la
actitud estética, la actitud científica, la actitud política o la actitud económica. La actitud de Sócrates ante la muerte fue una actitud ética, como lo
fueron ou·as actitudes semejantes de hombres en el pasado histórico o en
el presente.
La actitud de Jesús en el Monte de los Olivos o a lo largo de la Pasión
fue una actitud exclusivamente religiosa.
En Aristóteles hay una actitud ética frente a otras formas posibles de la
vida, como una actitud teorética &amp;ente al conocimiento. El estojcismo es una
actitud ética. Kicrkegaard es el primer filósofo que ha puesto frente a frente
una actitud ética con una actitud estética o una actitud religiosa.
Los teólogos aseguran que la Ética separada de 1a religión es insuficiente.
Una moral separada y laica, en opinión de Maritain, es moral insuficiente.
Precisemos la e..xpresión de actitud ética y actitud religiosa. Una actitud
ética es el esfueno del hombre por ser justo o por implantar la justicia. Una
actitud religiosa es la entrega reverente, confiada y amorosa, a 1a gracia de
Dios.
La Ética está montada en la suficiencia de practicar la verdad y de cumplir el deber, dentro de la libertad. La Religión se sustenta en el sentimiento
menesteroso del hombre, en la finitud o en la temporalidad de la vida, aceptando una realidad suprema o una infinjtud .
El hombre tiene conocimiento de lo religioso por w1 movimiento de descenso de Dios hacia el alma humana, morando en ella y santificándola es
la llamada asunción y deificación. El esfueno ético se abre a la religiosidad
y la actitud religiosa fructifica en moral, i?s decir, en buenas obras. Por sus
obras les conoceréis, dice cl Evangelio.
La actitud religiosa está separada de la moral, como en las religiones primitivas, en que el hombre comete crueldades en nombre de la religión y esa
actitud es contraria de la moral.
Existe una actitud eticista, que no admite nada superior a ella, porque
parte de que el hombre se ba ta a sí mismo. Se ju tifica con dos afirmaciones: A) lo religioso está subordinado a la moral ; B) la moral rechaza la
actitud religiosa.
La moral está separada de la religión, cuando esta última acepta los sacrificios humanos o los actos deshonestos; las fornicaciones, las prostituciones o diferentes orgías religiosas. O bien cuando se dan exaltaciones obscuras y panteístas de la vida y de su multiplicación.
179

178

�O cuando se buscan éxtasis vital
no espirituaJ . Estas defonnacion
ligiosas de la moral pértenecen a la Historia de la religion y no a la
historia de la ttica.
En la ttica Kantiana es la moral un postulado d la Razón Práctica.
Dios ni el alma ru el cosmos racional son comprensíbl con exigencia científica ~ro hemos de obrar moralmente como si lea conociéramos.
La 1 y moral es autónoma cuando tiene en sí mi ma su fundamr.nto y la
rai6n propia de su legalidad. Ha sido la idea de Kant • que han admitido
otros filósofos como Cohen, atorp, Rouvicr. La autonomía de la ley moral
la determina la autonomía de la voluntad y es lo que hace posible el Imfí

perativo cattgórico.
En La fundam ntación dt una Mdaffsica de las costumb,n la autonomía
de la voluntad es la propiedad por la que la \'Oluntad ron tituye una l y
por í misma con independencia de cualquier propi dad de los obj tos del
querer. La misma volición abar
las máximas de nu tra lección como I y
unh--enal.
Si el acto moral es determinado por al o ajeno a la voluntad, como una
coacc1on
t ma no e concebido como moral.
Los partidario d la Heteronomía en la Moral e n que no hay posibilidad de moral efectiva in un fundam nto ajtno a la voluntad, bien sea en
la naturaleza, en el reino inteligible, en el reino d los valores absolutos,
en Dios.
Kant asegura que los principios de Hcteronomía bien sean empírico o
racionaJ , que pueden r ontológicos o teol6gicos, enmascaran el problema
d la libertad de la voluntad y de la libertad auténtica de los propios actos.
La moral trónoma. Son los que d rivan la moralidad de una voluntad
divina, e tando en oposición c-on lllll morales autónomas y heter6nomas.
Apriorismo moral material. Es la actitud intermedia de Max Scheler.
otorga autonomía d la personalidad en cuanto
tiene valores morales para
la realización del carác r moral, C\·itando el formalismo d todo imperativo,
que se funde en razones superiores a la propia persona o en personas que se
tom n como guías de alcanzar un mayor perfec-cionamiento moral.
El fundador del apriorismo es Ka11t. Es un intento d mediación ntre el
racionalismo de Leibnitz y Wolff y el
pirismo de Locke y Hume.
gura
que la materia del conocimiento procede de la experi ncia y la forma procede
del pensamiento. La materia es el mundo d las sensaciones, que se ofrecen
como un caos y el pensamiento crea el orden enlazando wios fenómenos con
otros y poniendo una rela ión de los contenidos de las sensaciones. Son las
formas de intuición y de pensami nto. Las fonnas de la intuición son el
pacio y el tiempo. La
cia que conoce introduce el orden en las nsacion , regulándolas en I pacio y el tiempo. Lo contenidos d la percepción

180

~ ayudan con las fonnas del pensamiento Eril
.
ción, por la forma intel t l d l
. . a.za dos contrmdos de Ja pcrcepua e a causahdad Jo
11
,
uno
la causa y el otro el / t
1
'
que ama cat ona; el
,
e ec o, en azándoJos causalm nte
Ast es como la conciencia qu conoce edifica el
.
.
de la experiencia. pero el conocimiento está d
m~ndo de sus obJetos, parte
tes deJ pensamiento Y por las f
J f ~tennmado por leyes inmanenormas y as unc1one a priori d la conciencia.
BIBUOORAPÍA

!ª~rada .B_ibl,a. Ed. Libr ros Mexic.anos Unido1 Mé .
ti,a a Nic6ma,o, t1iea ti E11d,
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1 ....,
"'1
odumbr,s. Ed. Id. Madrid.

a

)1

'ª

ESENCIA DEL CONOCIMIENTO ÉTJCO

La esencia del conocimi nto , ti,
Josofia. Los fi16sof ha dad
. co se corresponde con la esencia de la Fios
n
o dife t r puestas La
•
d
·
esencia de la moral
se ~pon e con Ja equid d o con la justicia, con el bien d • .
el bien de los otros con la felicidad
.
e s1 mwno con
0 con la petÍecc.t6n moral, con la virtud
181

�lid d con la temporalidad y la trascendencia,
1
o con el carácter de
persona
0 que termina
.
la alizaci6n de los bienes morales dentro de un tiemp
.
,
bien. en
rle
tin.
•,
de este bien moral en la trascendencia despues
o bien en a con uac1on

ª

ª'

·

de la muerte.
.,
la · tud O una can, cea afirmaba que la Filosofía es una aspiraoon a vrr . .
sen
•
J ñOCll'.IUento con.,
n la ,.-1cla moral· no basta conocer, smo que e co
e1usion e
·
tribuye a que el ser sea virtuoso.
. .
.
.d b
la Filosofía como una aspiración a la fchc1dacl y
Epicuro cons1 era a a
.
no es posible si el bien no se reahza.
.
.
.
b
h b' os de sacar del contemdo hist6nco de la
Dilthey asegura a que a i.am
al
encontraba la. esencia
filosofía sus valores esenciales, y entre estos v ores, se

c~:~:
;:
r::i:e:~:~;t:;~:7:::~:r!ieny es

del bien o del mal.
. .
Lo primero que habíamos de intentar es descubrir u~ obJetl:r:1

sistemas rep

,

todo~ aqu~os si~temas que
el primer
losoüa. Dichos
1
ftud del Filósofo ante la totalidad
sencial El segundo rasgo es a ac l
~~gl~s e objeto~, este rasgo es w1a actitud intelectual o una actitud de pensamiento.
esencial~ de la moralidad en todos los sistemas
B1.15car .tas coincidencias
sería la tarea del Fi16sofo.

NOTAS ESENCIALES DE TODA FILOSOFÍA y DE TODA ÉTICA

A) Orientación hacia la totalidad de \os objetos. B) Carácter racional de
este conocimiento.
É ·
H
esencial de la Filosofía y de la ttca. e~os
Hemos formado un concepto
1 . , l . tórica y en sus relac10consi.derad~, los distintohs sist;ma.~ ens~u
u;:~usnsnotas principales.
nes Los hlosofos nos an o rea o
.
, .
d l
.
el
dor de la Filosofía occidental o la actitud teonca e
S6crates_ es
~~a
la ,,ida humana sobre la reHexión y el saber.
esplritu gnego, edificando
e extiende al concepto total
Llega a su pleno desa.JT~l~o. ,end Platón}' ~des morales y al conocimiento
. . humana ding1en ose a as
.
.
de la conc1enc1a
'
di
del oeta del hombre de ciencia, se
científico. La actividad del esta sta,
p
'

¡:::

constituye en reflexión filosófica.
. .
. tü'co y a su obJ'cto:
.
di" •
dirige al conocuniento oen 1
En Anstótelcs es st mto. e .
.
al d 1 . l Filosofia primera o
L . ia umvers
e ser, a
Co11ocimienlo del ser. ª cienc 1 h
la realización de la felicidad.
metafísica. La Ética se levanta en e et os, en
, .
is
Para Sócrates y Platón la filosofía es una concepción del espmtu. Para Ar -

tótel.es es una concepción del Universo. Cicerón aseguraba que la Filosofía es
la maestra de la vida. En la virtud radica la moral.
Manuel Kant dice que la Filosofía es una reflexión universal del espiritu
sobre sí mismo o wia reflexión del hombre sobre su total conducta valorativa.
La intuición es la base del conocimiento Filos6fico en Bergson y en la fenomenología de Husserl y Scheler.
Distinguimos dos elementos esenciales en toda Filosofía o en toda ética:
A) Concepción del yo. B) Concepción del universo.
La ciencia en toda Filosofía es una autorreflexión del espíritu sobre su
conducta valorativa y práctica y una aspiración al conocimiento de las relaciones entre las cosas, unida a una concepción racional del universo.
E.xi.sten dos procedimientos: A) Inductivo. La Filosofía es un intento del
espíritu hwnano para llegar a una concepción del universo, valiéndose de
la autorref.lexi6n sobre sus funciones valorativas, teóricas y prácticas.
B) Deductivo. Situar la Filosofía dentro del conjunto de las funciones superiores del espíritu humano y señalando el puesto que ocupa e.n el sistema
total de la cultura.
Las funciones superiores del espíritu y de la cultura son el arte, la religión
y la moral. La Filosofla y la ciencia se fundamentan en la propia función del
espíritu humano, que es el pensamiento. Pero la ciencia y la Filosofía se distinguen por su objeto de conocimiento. La ciencia abarca parcelas de realidad
y la Filosofía se dirige a la totalidad de los objetos.
¿Qué relación e.'&lt;.iste entre la religión y el arte? En el fondo tratan de resolver el mismo enigma: dar una interpretación de la realidad y fundamentar
una concepción del universo.
Ahora bien, la Filosofía surge del conocimiento racional y la religión de
la fe religiosa. La validez universal de la Filosofía radica en Jos alcances de la
razón y la validez universal de lo religioso depende de los factores subjetivos
o de vivencias. En el arte no depende la interpretación del pensamiento puro.
Nace de la vivencia y de la intuición.
Tomamos del libro II de Ciencia de la Lógica, de Hegel, donde analiza
una Teoría de la Esencia.
La Ética es la realización del esp1ritu objetivo, la verdad del espíritu subjetivo y del objetivo, cuyas manilestacioncs se dan en la familia, en la sociedad
y en el Estado. La moralidad está determinada por los motivos, que mueven
a las acciones. La Eticidad se fundamenta en la subjetividad. Y dentro del
hombre se desarrolla la idea moral, realizada en la familia, la sociedad y el
Estado.
El Estado es la forma completa del espíritu objetivo, es decir, la -.·erdad del
espíritu subjetivo y objetivo; en el Estado se desarrolla la forma suprema ele
la idea de la moralidad. Ningún estado desarrolla la idea del Estado, sino en

183
182

�el desarrollo de la Historia universal, que es un despliegue dialéctico de la
idea del Estado.
La esencia de la verdad es el ser. ¿No será la verdad una definición o
cognominaci6n del ser, que no agota al ser en su estructura total, puesto que
el ser no es sólo esencia, o al menos esencia determinable?
Para alcanzar la verdad, diremos que el ser es en sí y para sí, es lo irunedia•
to. Pero el conocimiento no se detiene en lo inmediato y sus determinaciones,
sino que busca un camino a través de lo inmediato, con la esperanza de que
más allá de este ser inmediato, hay algo, el ser mismo, una especie de fondo
del ser, que será la verdad del ser.
¿ Pero esta especie de fondo del ser, habría de delimitar al ser de forma
pura, absoluta o total, y nos encontraríamos con dos especies de verdades,
la verdad de lo inmediato, como definici6n, y la verdad, verdad o verdad

en sí misma, sin posible definición o limitación?
Hegel nos dice que el conocimiento de la verdad en sí misma es mediato,
pues no alcanza la esencia directamente, sino por medios provisionales, tratando de sobrepasar al ser o de penetrarle. Solamente interiorizándose a partir del ser inmediato, alcanzamos el saber de la esencia y este saber es mediato,
en alemán "Wessen", o la esencia, es el pasado de este verbo "ge.we-ssen",
0 pasado interporal, con el mismo sentido que el "to ti en_ einai':, de Arist6tel~.
Se suprime al ser para alcanzar la esencia de forma uunedia.ta, como ac~vidad cognoscitiva exterior al ser, sin nada de común con ~u natura~eza propia.
Pero la apariencia es ser y es esencia, sin ser el ser ru la esencia: la apariencia pr.áctica de los dos, sin ser estos dos.
¿ Es sólo con esta interiorización, partiendo del ser inmediato, como ~can•
zamos el saber de la esencia pura, total, sin adjetivaciones? ¿Pero es en virtud
de un misterioso saber, o de un modo lógico o filosófico, como podemos alcanzarlo?
Pero el ser mismo realiza igualmente este camino, interiorizándose, por ra•
zón de su naturaleza, transformándose en esencia; es más bien. un movimiento ontol6gico. ¿Pero es que el ser mismo goza de una inme~iatez onto•
, mea que intrínsecamente sin conocerse a sí mismo, por sola virtud de su
1Oo'
'
')
•
propio ser de sí mismo, pueda transfor1:°arse en esen_cia y siendo que e mJSmo, por: su propia naturaleza es esencia y no necesita, excep~o, por un movimiento gnoseológico, darse cuenta de su ser o de su esencia.
.
Aquí encontramos una contradicción no explicada, aunque sea tal vez n:usteriosamente implicada.
.
.
El Ser absoluto se nos aparece como siendo el ser y como siendo ese11ci.a.
El conocimiento no puede reducirse al ser ahí, con sus variedades Y tam~o
en el ser puro. Este ser puro supone la negación de toda finitu?,. una ~teriorizaci6n y un movimiento, por medio de los cuales, el ser ahí uunediato,

se encuentra purificado y transformado en el ser puro. El ser se transforma
en esencia o un ser, del cual todo lo preciso o definido se encuentra 'excluido:
una unidad simple, imprecisa, indeterminada, despojada de toda precisión,
~e una f~rma puramente exterior. Pero la esencia no existe en sí ni para sí,
smo en. virtud de que ella no es por la abstracción; ella es por otro o por Jo
que existe enfrente de ella. La esencia representa la indeterminación vacía
y muerte en sí.
La esencia es el ser en sí y para sí, el ser en sí absoluto, ya que es indiferente a lo que constituye la precisión del ser, estando liberada de todo otro,
ser de toda relaci6n que no sea ella misma.
La Esencia es en el todo lo que la cantidad era en la esfera del ser O indiferencia absoluta en relación con todo límite. La cantidad es esta diferencia
por ~eterminación _inmediata y su límite constituye una precisión que le es
extenor, transforman?ose en ~-to. El límite exterior le es conocido y existe
e~ tanto que ell~ existe por si misma. La esencia por el contrario; la precis10n, no es un siendo, la precisión es puesta por la esencia misma. La negaci6n de la esencia es la reflexión y las determinaciones son determinaciones
reflexivas, puestas por la es.encia misma y persistiendo incluso siendo suprimidas.
'

L~ ~cia ocupa, un lugar intermediario entre el ser y el concepto y su
movuru~nto se efectu_a d:I ser al concepto. La esencia es el ser en sí y para sí,
pero baJO la detemunaoón del ser en sí, pues su determinación consiste en
evadirse del ser y ser la primera negación del ser. Su movimiento consiste
en adoptar la negación de sí y darse en ser ahí y a definir lo que es ella
en sí: un ser para sí infinito. Dándose un ser ahí, igual a su ser en sí, deviene
en concepto. Concepto es lo absoluto, teniendo un ser ahí absoluto O ser
,
,
'
en s1 para s1 .
. La_ esen~ reílexio?a ~te todo sobre ella misma y después toma una apanenc1a e.'Ctenor, manifestandose finalmente. Obedece a tres determinaciones:

A) Esencia simple, siendo en sí, teniendo sus determinaciones en el interior de e.lla misma.
B) Esencia saliendo al ser ahí, a la existencia, a la apariencia exterior.
C) Esencia que es una con su apariencia fenomenal o realidad.
No vemos claro la diferencia entre la esencia y el ser en general. Podría
ser así: la esencia es lo indeterminado en el circulo de la esencia. Y el ser
es lo indeterminado en el circulo del ser. La esencia es lo que se enfrenta a
las determinaciones.
Esencia pura sería el conjunto de todas las realidades o esencias. La palabra "res" se toma en el sentido tradicional de la esencia o esencia arrancada
de la realidad. Esencia es también lo vacío de determinación o producto de

185
184

�la abslracci6n. ¿ Pero qué dif ren i.a hay entre la a tracción · esta liberación de determinacíon • ?
Las r lacioo
otre la e ncia y la cantidad sería la absoluta indifercnda
respecto del limite. El mundo f nom ~nico · lo únito para He el y lo
ncial
el tramo ideal de I fenoménico.
El paso de s r a la sencia. La ~ncia tiene como fu nte al ser. La esencia
no xi
en forma inm diata n sí y para í, sino como r ultado d e te
movimi oto. i la
ncia se considera como algo inm diato, presenta un
ser ahí d terminado, al que
opone otro. La esencia
un ser ahí esencial
al que · opon un ser in ·ncial.
La c:;cnda comporta la suprc: ión d ·1 ser como tal; lo que
apari 1cia.
la apari ncia e tá pul' ta
La
· nria l'S 1 flcx'ión en primer Ju
dcterminacion con5istcn n &lt;'l r, pu·
mismo. En segundo lu ar. habría qu

opone es

par la

ncia.
ar. La r fl xión se determina &gt;" sus
to c¡ue e. anll~ todo refl xión sobre sí
considerar estas dctcnninaciones de

la reíle.-..ión o sen ialidade .
En ter er lugar, la esencia en tanto qu refl ·ión d la d terminación
bre ella mi~ma, deviene I fundam nto y pasa a la xi tcncia fenomenal.

lo natural: recordemos que naturaleza tiene en la
olástica medieval ~1
mismo alcance o significado que el de esencia.
La ley natural
considera como distinta a la I y humana o artificial· dlamamos a la primera Derecho o Filosofía natural y a la
da, Derecho
p&lt;&gt;Sitivo; e ta última
circunscribe .al tiempo }' al espacio y ·tien un caráct r
hi t6rico mbiable. según las ircun tancia o la interpr taci6n de los juris-•
tas. El Derecho natural tá m' allá del liempo · del e!-pa io, con afán de
perennidad, aspirando a principios invn1 iablcs, trascendental, .

.Así l prillcipio d respeto a la vida o la ti:oría de lo jwto
S cita el ejemplo d Anti ona de S6focl , qu · pro ta ontra el tirano
im-ocan&lt;lo la ley no escritas superior •s a la ley
rita .
icmpr Heráclito y Pannénid constitu) n lo dos térmio d comprenión filosófica: lo que cambia o el r igual a í mismo. ¿ Acaso la unidad
la multiplicid el no e un rcconocimi nto de la , ariaci6n y un e tablccimi oto cate 6rico del ser WliversaJ como transfondo de toda t alidad? ¿ 10 son
lartin I Ieidcgger y E. Hw,s rl con I análisis de la ,-istcncia concreta y la
r ·ducci6n fcnom nológica, otras dos intcrpr ta ion rcn , das d1. la mi roa
realidad?

LA

RI'-'LIZACIÓ

La moralidad

DE 1.A

lORAl,IDA0

reafüa en lo difrr ·nt

~ onll'nidos d • la actividad huma-

na: n la familiai l e tado, la "ida conómi ·a, 1 r ·li •ión la ética prof · · nal.

La
nci ucl D r dio natural s lo jwto: la inju ti ia no es po ibl en
el reino d la naturale-ta o de lo absoluto. Deda et poeta Bécquer: podrá no
haber poetas pero siempr habrá poc ía.
Cono cmo cada realidad por comparación con otra r ·alidad o realidades, de la misma roan ra que Hr 7 Cl tabl • ·e I con cpto d, cantidad di •
creta y cantidad continua ) d que el d 1111'
un akan e dialécti o cntr •
·r y la nada.
La
n ·a d 1
rccho ~itivo o de normas prácü
a.horada por los
Junstas
la coacció11. 610 1 Dcr cho natural
justo, conc hielo d forma
ab luta; en el Der cho positi\'O f be Ja int rpr taci6n o I apli ción ubjctiva por una actitud p~icológica pero lo subj tivo o p icol i o no cmi tituy

el

El Estado como r a/izado, d u,ia teorla dtl dererfto
El D,:red10 \' la Moral van unida· en la rt"afü.ación d la justicia. 'o ha·
moral sin Derecho, ni Derecho sin loral. Pero el Dcr ho o la • toral, para
•r vcrdadcram nte ju tos, han de aspirar a 1· alizarsc en un ord n universal.
·¡ e moral o justo p ra tod , lo e tambi n n todo los casos particular .
La uma de las part

consútuye el todo y el todo incluye a todas las part .

Las piracion d 1 hombre han sido · it:mpre buscar un saber más alto
qu salx·r indhidual: un árbol no forma cl bosque, ni un hombre constituye
pecie humana.
El Dere ho toma su origen n lo subj úvo para ccndcr a la nonna o
\'oluntad objetiva: El Derecho obj tivo busca 1 realiza 'ón de la justicia,
con valor natural, no con valor humano y tomamos lo natural en el ntido
de lo cósmico o uni\ mi; todo lo que , ajeno a la voluntad del hombre, es

la

norma de Derecho.
Toda obj ción al D recho natural p dría cmitestarsc así: i •rto que u lro e nacimiento , id t e le indo! p itiva, pero la interpretación positiva t una ca ' tic: d 1 h ho .
ptibl d
r cambiados o variado
en ou-as oportunidad hi tóri
qu la porc.ión de \"erd d qu conocemos
no ría toda la ,. rda&lt;l pues ta verdad seria la suma de todas las vcrdnd ,

en I linea Ion itudinal de un tirmpo infinito.
otamos que en la ciencia del Dcr cho hay i t mas t óricos
instituciones jurídicas: 1 D ·re ho pu de ncen-ar una doctrina de finalidad o un

187

186

�sistema de reglas de conducta; en el hombre primitivo o en las IOCiedada
atruadaa, el derecho e1 la conquista o la vengama, como formas del Derecho IUbjetiw. El Derecho subjetiw e1 una conquilta civilmda, que si bien
toma au punto de partida en lo subjetivo como lo supruemible de lo lelllible, aspira a la reatizaci6a de la justicia, ~iendo i...
9'hM,larismol irra•.
-a-aonalea, como opuestm al lel'ellO disfrute de la verdad objetiva.

Justifie•ci6n /aist6riea
Son varios 101 sistemas filóe6fi001 que explican o jmtifican hist6riaunente
la .ley, con valores ablolutOI y relatiwa.
Partimo1 del Derecho natural en tres aspectos importantes: San Agustin,
Santo Tomás y Francüco Smrez.
Para San Agustin e1 el hombre un compuesto de cuerpo y alma y el pecádo
ea c:omubllancial con su naturaleza: sólo una renunciaci6n de este mundo
trae Ja aaperaci6n del pecado. 01 aitúa en d01 mundOI, el puro de lo divino y el impuro de lo humano.
El Derecho que l1amamoe positivo tiene su ru6n de aer en el Derecho
natural o divino, el único verdadero.
San Agustín contrapone la ''Ciudad de Dios" a la ciudad terrena; au teoña
politica ae encuentra en la Ciudad de Diol y es el primer intento de Filolof'aa
de la Hittoria que ae conoce; en esa ciudad divina ballamoa la humanidad
perfeccionada, hl&gt;re del pecado o del estado impeñecto de lo temponl.
O aceptando elll ciudad divina, podemnl aceptar UD ~mino ideal y
abloluto de comparación entre la realidad positiva y la general o te6rica.
El Derecho natural es para San Aguatin un radicalimlo teol6gico: el hombre no es redimido de aua pecados mientras está en la tierra. Por e10 dice
Fray Luis de León: ¡ Cuándo aerá que pueda libre de cata priai6n volar al
cielo!
Santo Tomú es perfeccioniata. El ~ es un pecador accaoriamente,
no ~lmente; au alma e1 en aenc:ia ru6o, que aapira a perfecc:iooane.
Esu! Derecho atA más humanizado, COllliderado en doa aapectos: A) Derecho natural primario o pura voluntad de Dios. B) Derecho natural .amdario, apresando la naturaleza del hombre, pecaminola y perfectible, adecuadol loa principic» naturales y poailivos.
Francilco uára, el fil6eofo español del iiglo XVI, que 1101 dio tu Derecho
de Gentes, fija un principio voluntarista; ea el principio de la autonomía
libre del hombre, a diferencia de lol 6ngeles que ya DO tienen voluntad propia.
Para &amp;wez, lo mismo que para Santo Tomú, loe 6ngeles IOD especies y
dependen exclusivamente de la voluntad divina. uúez mantiene un Dere-

cho natúral; c.i la voluntad libre del hombre, y el derecho poeitivo ae expre,,
• como nacido de este vohmtarilmo.
Loe tmricoa del Derecho natural tienen en cmlÚD 111 concepc:ión a n ~
lóp:a: IU creenc:ia en el origen divino del homl:re.
Pero otras teorial ,e dilputan la interpretaci6a del Derecho llenando OlrU
porciones de la realidad,
'
El eacepticiamo asegura que el Derecho no tiene fundamento intrimeco ni
exprail&gt;n de autoridad y fuera Arqueloa afirmaba que "el Derecho no exis,.
te por naturaleza, sino 16lo por la Ley". Manuel Kant, coincidente con David
Hume, nos dice: la oblervación de la realidad no puede fundar la necesidad
de ~Mfamiento de dol hec:bol, como C8Ula y efecto, y la ca•eJídad ClOIDO
neceudad de ese anudamiento, aeria un concepto innato del entendimiento
una categoría a priori de nuestro conocimiento por medio de la cual ~
DalDOI el material, empíricamente dado, de la comprobación lenlible.
. ~ Kant toda la realidad aería juicios ain~ticOI a priori, • que elb
ampliCalCll contradicción de aintéticoe y a priori, puesto que tcxW lu coau
antes de 11er ya estaban dadas en la razón pura y luego puestas en la realidad.

FUBNTBS

n6uCAa DB LA F11.osoFfA DI.L Duacuo

La Filolofia del Derecho como captadora de CleDCiu, en au cuo la julticia
o la teoria ~ lo justo, tiene relaciones estrechu con la Filalofia en general
y con la :&amp;tica en particular, estudiando loa principioa del aer del CODOtB' y
de la ttica.
t

Manuel Kant 1101 decla que si falta la juaticia, no vale la pena que loa
hombrea vivan en la tierra.
Para establecer un Derecho poaitivo justo, lo habnmlos de preceder de
una teoria fib66ca o establecimiento de un concepto de la justicia en general
Todo el proceeo de e1aboraci6n o de critica del Derecho natural• baba
de corresponder con la Füo.&gt;fla propiamente dicha. Y habremaa de ~
necaariamente tres puntol de partida: A) Una teoria del objeto de la justicia. B) Una fenomenolog1a de 1U1 formu de cmoc:imiento. C) La pollñÍ•
lidacl o la :impc.-bilidad de establecer la l'ilodia de Jo justo.
Pero el objeto que ahora peneguimm
la diJnenlm Mica del Derecho.
La mon.1 1e reama de moc1o penona1 y depende c1e Ju ideu de 1a ipoca
de la aituaci6n biatórica. Lol juicios de valor o el deber lel' no IOll demostrables,
lino mú bien comparables. El Derecho ea un ente por si mismo jmtificativo.
Pero todo Dencbo 111pone una proyecci6n del Ol'dm 6tico y forma parte
de la moral

m

º

189
188

�El Derecho no es una especulación ideal, sino un sistema que ha de encajar en infinidad de casos de la vida, en muchas ocasiones no previsibles,
y por la disparidad, irreductibles a tipicidades.
Se reconoce el carácter ético del Derecho, como una forma de determinación deJ obrar en las relaciones de varios su jetos entre sí.
La t.tica abarca dos ramas: la 1'.foral y el Derecho.
El obrar humano requiere por sí mismo justificación. Y esta justificación
por la razón y la libertad forma parte de la esencia misma del obrar humano. El Derecho es un modelo general de cómo la ttica necesariamente se
realiza.
Pero el Derecho natural e.xiste, porque el mismo ser humano lo requiere
por esencia y sin él sería imposible el Derecho positivo.
En eJ Derecho acontece en forma de dictado social, y en la moral se reconoce por la conciencia personal. La vida humana personal está sujeta a la
ley moral. El Derecho, siendo precepto social positivo, es a la vez imperativo ético.
El Derecho tiene una doble exigencia: A) Igualdad de libertades o de
.Justicia. B) Sacrificio de libertades, por la subordinación de los intereses personales al bien común.
La raíz del Derecho es la libertad y la coacción para hacer posible la eticidad y la seguridad en las relaciones de los hombres entre sí y con la sociedad.
La armonía de este conflicto tiene dificultades evidentes. Y el Derecho viene

siempre en apoyo de las debilidades éticas.
El esfuerzo armónico es el que se debe conseguir entre los varios elementos que constituyen el hombre y la sociedad: taJ es la persona, la sociedad,
la ética y cl derecho.
El establecer un orden jurídico requiere conocimiento de los principios del
orden moraL Un deTecho positivo más justo es una exigencia práctica, ya
que el reinado de la l!:tica en su mayor pureza no es realizable en la existencia social, sino solamente en un orden superior a las personas, en la trascendencia divina.
Las relaciones morales entre individuo y sociedad son el correlativo necesario de la existencia humana. Los individuos forman la sociedad y la sociedad será mejor cuanto mayor sea el cumplimiento de la moral entre los ~dividuos. El elemento subjetivo es siempre la realización personal y está sujeto
a la gran complejidad de causas y efectos, habrá factores biol6gicos y psíquicos, unos heredados con el nacimiento y otros adquiridos por la educación y

el trato social.
El Estado tiene relaciones con el Derecho o con las intuiciones que el Estado crea para el cumplimiento de Leyes personales, sociales, nacionales e

190

internacionales. Pero además el Emdo y el Derecho tienen relación con la
naturaleza y con los diversos contenidos de la cultura.
El Derecho guarda relación con la naturaleza de los hombres, con la economía guarda relación, de la creación o ta distribución de la riqueza, bien
sea con el materialismo histórico o con Ja economía liberal.
En la poütica o gobierno de los pueblos, el Derecho necesita una justificación natura] y positiva, bien St&gt;a en el orden de la libre iniciativa, en la
economía dirigida o en la justicia socialista.

EL DEREcno

Y

u. MoRAL

EN

T.

HoBaEs

Dice que sólo el Estado puede determinar lo justo o lo injusto y que el
Derecho empieza sólo con el Estado: ninguna especulación racional puede
ser contrapuesta por el individuo a la autoridad imperante. Esta doctrina
determina la justicia con la legalidad.
De esta teoría han partido distintas formas irracionales de Derecho, como
el nazismo, el fascismo o el comunismo, pretendiendo una su~rcivilización
técnica, sin mejorar las relaciones humanas o mejorarlas en perjuicio de la
libertad. La sociología está basada en autopismos o en determinismos autoritarios y no en la moral solidaria del hombre.
En el concepto del Estado contenido en Leviatán, se expresan estas palabras despreciativas de la naturaleza humana:
''Pues las leyes de la Naturaleza, como 1a justicia, la equidad, la modestia,
la piedad, o en una palabra, el principio de dar a los demás el mismo trato
que se desea recibir de ellos, son de por sí, sin que medie el terror de algún
poder que imponga su cumplimiento, reñidas con nue tra pasión natural, las
cuales nos arrastran a la parcialidad. la soberbia, la venganza, etc. Y los
acuerdos sin la espada, son meras palabras y carecen de todo poder para
obligar al hombre" ( 16, p. 82) .
Una exaltación irracional del poder y el con iguiente concepto autoritario
del Derecho, se encuentra en las dottrinas de Nietzsche, Pareto y Sorel; en
las palabras de Nict7.sehe "la estupenda fiera rubia que ronda en busca de
presa y sangre", no se trataría de una lucha civil de clases, como en el
marxismo, sino entre naciones enemigas, que se disputarian la gf!Opolítica del
mundo, esa ciencia abstracta, creada por el germanismo nacionalista.
Vilfredo Pareto es el más ferviente teórico de la violencia; su método .es
llamado lógico experimental. Padecía de nemosis obsesiva, percatándose, lo
mismo que Freud, del poder irracional del hombre, con sus móviles escondidos.
En Pareto revive el pensamiento del Maqu.iavelo. Recordemos a este último, ensalzando a Femando de Aragón :
191

�"Además, con objeto de poder acometer empresas aún más grandes siempre se servia de la religión como un pretexto y cometió una crueldad piadosa
despojando a los moros y expulsándolos de su reino lo cual era ciertamente
un ejemplo muy admirable y extraordinario. Bajo el mismo manto de la
religión, atacó en Aírka, invadió Italia y finalmente arremetió con Francia".

LA

IDEA DEL PROORESO Y SU EQUIVALENCIA EN EL ORDE

MORAL

El progreso es siempre la dinámica de las sociedades por encontrar formas

más perfectas en el orden económico y social. En el concepto de Franz
Alexander el progreso se realiza con dos principios dinámicos básicos: el de
excedente y d de inercia.
El individuo crece hasta que pueda agregar a su organismo el excedente
de lo que recibe sobre lo que da. Y una vez llegado al límite de madurez,

C) En el apego a un gra&lt;lo de libertad ccon6mica incompatible con la
compleja interacción de los factores econ6micos del presente.
D) En el apego al ideal de la competencia, en Wl mundo en que cada vez
e más necesaria la cooperaci6o.
Su remedio requiere una educación de actitudes psicológicas:
A) Una coop&lt;'raci6n internacional, basada en la con iencia que no sabe
de tonteras nacional .
B) Una actividad colectiva basada en un poder creador maduro, no en
una competen ia adolescente, derivada de un sentimiento intimo de inseguridad.
C) El d rrollo de nuevos planes que exalten el uso creador del espíritu,
al scr\'icio del saber, del arte y del embellecimiento de la vida diaria.
D) El reconocimiento del hecho de que el desarrollo de las ciencias sociales
es hoy por hoy más importante que cualquier adelanto té nico.
Estos principios son una concepción social n oposición y desafío a la Filosofía de la viol ocia y favorables a la realizaci6n de las leyes morales.

hace uso creador de la energia excedente.

,

Esta creación de energía excedente es el fundamento de la procreación
biológica, del amor y del cambio social y en las leyes morales del progreso.
El hombre modifica el mundo en que vive y se adapta al nuevo orden que
ha creado. Pero entonces ha de luchar contra la inercia o contra los automatismos, hábitos y tradiciones, que antes ha creado: es un impulso creador en
principio y conservador después. Pero las nuevas formas dinámicas, en repetición constante, le obligan a renovar sus fuerzas creadoras, para no ser
incinerado o destruido por otros impulsos jóvenes.
Para comprender esta dinámica~ se vale del intelecto, entendiendo la nueva situación y estableciendo los cambios convenientes a su conducta.
En el caso de que no haga esta adaptación, se produce la neurosis, que
sucumbe a la inercia. Se opone a los cambios y a las readaptaciones¡ es lo
mismo que en la vida colectiva, el retraso cultural es la fijaci6n de actitudes

10Ciales caduc.as, en un orden nuevo.
La inercia sería el retraso d la moral o el cumplimiento de leyes moral
que son siempre renovación o cambio en beneficio de los más sobre los menos.
En el concepto de Franz Alcxander, el retraSO cultural y moral en la actual
evolución histórica, se manifiesta:
A) En el apego al nacionalismo político y económico o aislamiento en
un mundo en que es mayor que nunca la interdependencia de las naciones.
B) En el apego a la guerra como medio dt resolver los ronOictoS de intereses y desviar el descontento interno, en una época en que la guerra ha
llegado a ser tan d tructiva y costosa, que hasta el ncedor resulta derrotado.

LA MoRAL v LA

Rr.u

1óN E

LA

Fn.o

oFÍA oE

H.

BEROSoN

Es una escuela vitalista, en que el movimiento, el d venir o la vida encierran la ra2Ón del ser. El estudio de la Biología es tan importante como lo es la
Física para el materialismo científico. Su actitud es irracional y empirista. Como
método (ilosófico reconoce únicamente la intuición, la práctica, la comprenión viva d la historia. Acepta la existencia de una realidad objetiva a la
qu el hombre se enfrenta y rechaza todo idealismo trascendental.
La Filosofía de Bcrgson tiene una dirección espiritualista, voluntarista y
personalista. En un prin ipio tudi6 a H. Spencer con su teoría evolucionista, pero d pués rechazó a pencer. Su teoria del conocimiento se contiene
en su libro Ensayo sobre los datos inmediatos de la conciencia; en Materia y
Memoria, se halla u psicología; en la Euohu:i6n creadora su Metafísica,
fundada sobre la Biologia peculativa, y en lAs dos fuentes de la moral )'
la religi6n, se contiene su ética y su Filosofía de la religión.
Duraci6n e fot'llici6n. Es una idea g neral que procede de las ciencias: la
·tensión, la multiplicidad numérica y el determinismo causal se dan en el
mundo, que es un conjunto de cuerpo regidos extensos curas partes se hallan yuxtapuestas; hay un espacio total homogéneo y los fenómenos se hallan determinado de antemano por ley s io.mutabl s. La imagen del mundo
que nos da la ci ncia no tiene dinamismo ni vida; el ti mpo
espacio. La
ci ocia pretende medir el tiempo pero lo que mide es el espacio.

193

192

�Pero el hombre puede descubrir una realidad que posee intensidad cualitativa pura, que se compone de partes heterogéneas, sin que sea posible diferenciarlas entre si, pero esa realidad interior es libre, no es especial ni calculable; dura, pero no es otra cosa que pura duración y por lo tanto distinta del
espacio y del tiempo de las ciencias de la naturaleza.
Esa intensidad cualitativa es un acto singular e indivisible, un "elan de
vie", un devenir que no puede ser medio; es un fluir consta11te, no es ja:más,
sino que perpetuamente deviene. Esta idea nos hace pensar en Heráclito.
La facultad humana que está en correspondencia con la materia espacial,
es la inteligencia, que se caracteriza por c.star orientada hacia la acción. Y
de la acción resulta la forma de la inteligencia. Y el objeto de la inteligencia
lo constituye lo corpóreamente firme, inorgánico y fragmentario. La inteligencia sólo puede representarse lo quieto y su dominio es la materia. Así transforma los cuerpos en instrumentos de conocimiento. La inteligcnica no sólo
capta los fenómenos, sino la esencia de las cosas. La inteligencia es analítica:
descompone cualquier ley o sistema y lo recompone. Son sus caracteristicas
la claridad '1 la distinción. Peto por naturaleza es la inteligencia incapaz de
comprender la duración real o la vida. Y si lo intenta, traslada las formas
materiales, extensas, calculables, claras y de.terminadas al mundo de la duración· corta la corriente vital única y en su lugar introduce la discontinuidad,
la e;pacialidad y la necesidad. Y ya sabemos por Zenón que la inteligencia
no puede com2render ni el más sencillo movimiento espacial.
S6lo gracias a la intuici6n podemos conocer la duraci6n y que captamos
de forma inmediata e íntima La intuición se contrapone a la inteligencia.
FJ horno sapiens dispone de la intuición y su objeto es lo fluyente, lo orgánico, lo que está en marcha. Pero no es fácil usar de la intuición, porque
estamos acostumbrados a la inteligencia: la intuición se nos da s6lo en momentos favorables y fugaces.
Disponemos de dos dominios del conocimiento: el de la materia espacial,
que conocemos por la inteligencia práctica, y el de la vida y la conciencia
que dura, que conocemos por la intuición.
Como la inteligencia es exclusivamente práctica, para e.l estudio de la Filosofía sólo podemos emplear la intuición. Pero la intuición no logra expresar
en ideas claras ni en demostraciones lo que conoce. El filósofo puede hacer
únicamente lo que otros tengan parecidas intuiciones.

Las tres se apoyan en una errónea afirmación: de que la percepción y la
memoria son especultivas, independientes de la acción. En realidad son prácticas, subordinadas a la acción. El cuerpo es un centro de acción. De aquí
que la percepción no abarca más que una parte de la realidad; son un conjunto de imágenes para la acción a realizar.
El idealismo es falso: los objetos de los que se compone el mundo son
"imágenes verdaderas" y no partes constitutivas de la conciencia. El realismo
y el kantismo colocan entre la conciencia y la realidad exterior, el espacio
homogéneo, que consideran como indiferente. El espacio es una forma subjetiva en correspondencia con la acción humana.
Bergson sitúa su teor'.ia del conocimiento en una determinada psicología.
Rechaza el materialismo, ya que pretende que la conciencia dependa del
cuerpo. En los fenómenos psíquicos y fisiológicos no existe ningún paralelismo
demostrado. Lo demostramos porque existen dos tipos de memoria: A) Una
memoria mecánica, corporal, que es la repetición de una función que se ha
hecho mecánica: B) La memoria pura, que reside en las imágenes mnemónicas. No puede hablarse de una localización, en el cerebro, como quieren los
materialistas. Si existiera tal localización, se perderían porciones enteras de
la memoria por ciertas lesiones cerebrales. En realidad es únicamente una
debilitación de la memoria.
El cerebro es más bien un gabinete que se destina a la transmisión de señales. La vida espiritual no es función que le incumba.
La Psicología asociacionista tiene dos errores: A) Concibe la duración espacialmente: B} Al yo lo concibe como un conjunto de cosas impresas por
la materia.
Los mismos errores tiene el determinismo psicologista: concibe los motivos
como cosas simultáneas y el tiempo como un camino en el espacio y donde
se niega la libertad.
Para Bergson, nuestras acciones arrancan de toda nuestra personalidad; las
decisiones crean algo nuevo y el hecho sale del yo, del yo únicamente y es libre.
El hecho de que se niegue la libertad a pesar de su evidencia inmediata
es porque la inteligencia constituye un yo superficial, que se parece al cuerpo, encubriendo de esta manera al yo profundo real, que es creación y du-

ración.

VmA v

EVOLUCIÓN

TEORÍA DEL CoNOCIMlENTO

Bergson aplica el método intuitivo a la teoría de~ con~ent?. Existen tres
soluciones clásicas: el dualismo corriente, el Kantismo, el idealismo.

194

Hay dos teorías para CA-plicar la vida: la mecanicista y la teológica. Según
Bergson, las dos yerran, porque niegan la duración, que es fluyente.

195

�Para la mecanicista, el organismo sería una máquina determinada de antemano por leyes calculables. Y para la teológica, existiría un plan cósmico
acabado.
Existe demasiado el concepto de inteligencia, sin pensar que la inteligencia es para obrar y no para conocer la vida.
El órgano debe ser considerado como la expresión compleja de una función simple. La vida como un todo no es ninguna abstracción, surgió en
un lugar del espacio una corriente vital y a través de los organismos desarrollados fue pasando de un germen a otro. La corriente vital trata de vencer
los obstáculos que la materia le pone: un organismo representa la totalidad
de los obstáculos vencidos QOr la vida. La vida yerra a veces y hasta retrocede, pero el impulso vital persiste tratando de vencer los obstáculos. Para
poder desplegarse el elán vital se divid en ,·arias direcciones. Por eso surgió
la dualidad del reino vegetal y del r ino animal. Las plantas almacenan la
energía para que Jo~ animales puedan disponet' de ella para la acción libre.
Las plantas se hallan vinculadas a la tierra y su conciencia no ha despertado todavía; en el mundo animal amanece la conciencia.
El clán vital se divide en d mundo animal: A) En los insectos sociales;
B) en el hombre.
En la primera division. la dda busca mO\-ilidad y flexibilidad por el instinto, empleando instrumento· orgánicos o rreándolos. El instinto conoce sus
objetos por simpatía y actúa de un modo infalible y uniforme. En los vertebrados se desarrolló la inteligencia o capacidad de producir y utilizar instrumentos inorgánicos. La inteligencia se orienta no hacia las cosas, sino hacia
las relaciones y hacia las forma~ y conoce . u objeto sólo para fuera. La inteligencia no puede enr.outrar aplicación fuera del dominio práctico para lo
que fue instituida.
Finalmente, encontramos en d hombre la intuición, en que el instinto se
ha hecho desinteresado y puede pensar sobre si mismo. El hombre es libre.
La evolución en el hombre lleva a la liberación de la conciencia apareciendo como el fin último de la organizaci6n de la vida.
Metafisica. Si el Filósofo es capaz de sumergirse en la vida, entonces puede
tratar de conocer el nacimiento ele los cuerpos y de la inteligencia. Por la
intuición sabe que no sólo la vida y la conciencia, sino la realidad entera es
un puro devenir. o existen cosas, sino acciones: el ser es devenir y encierra
más el devenir que el ser. Sólo nuestra inteligencia y la ciencia creada por
la misma nos representa los cuerpos como rígidosJ cuando en realidad, el mun•
do material es movimiento o impctu, es descenso o dispersión.
Existen en eJ mundo dos movimientos: A) Uno ascendente, el de la vida;
B) otro descendente, el de la materia.
La ley de la materia es la ley de la degradación de la energía. Pero la

196

vida lucha contra esta ley, aunque no puede contenerla, sino sólo demorar
sus efectos.
L~ in:~ción tien_e la misma dirección que la vida y la inteligencia tiene
la d1recc1on contrana de la materia. La inteligencia se coordina esencialmente
~n la materia. La _intuición nos muestra la verdadera realidad en que la
VI~ es como wia _gigantesca onda que se difunde y es contenida después en
~• toda su amplitud. En a1gunos puntos ha sido vencido el obstáculo y el
lillpulso encuentra salida libre. Esta libertad se encuentra en la forma humana. Por eso ba afirmado la Filosofía la libertad del espiritu, su independencia
de la materia, su distancia irúinita del animal y su probable peI'duración
después de la muerte.
Asegura Bergson que la Filosofía por haber empleado la inteligencia y sus
conceptos, ha caminado por vía extraviada. En análisis ha surgido la idea
del desorden o contingencia de dos órdenes posibles, el vital y el geométrico.

Y ~ ha _fonn~do la idea de la nada, que es una falsa idea. Los conceptos
de la mteligenc1a en Platón y Aristóteles, no hacen otra cosa que imitar el
lenguaje, encadenado a la duración. I~al se puede decir de Descartes
Leibniz, Espinosa, Kant y Spencer. Sobre todo en e te último es donde s:
manifiesta el carácter cinernatogrifü:o &lt;le nuestro pensar: quiere captar la
evolución como una sucesión de fragmentos de lo que evoluciona y desconoce
la durací6n verdadera.

LAS DOS FUENTES DE L/\ ~foRAL V DE LA REUGIÓ .•

Bergson dice que hay dos moraks: la cerrada y la abierta. La primera es
la consecuencia de los fenómenos generales de la vida y las acciones se realizan automática o instintivamente. Sólo en caso excepcionales existe una pugna
entre el yo individual y el so ial. La moral cerrada es impersonal y triplemente cerrada: mantiene la conservación de las costumbres sociales e identifica
al individuo con la sociedad y el alma se mueve siempre dentro de este circulo, que es función de un grupo limitado y no puede sen.ir a la humanidad
porque sirve a la cohesión social basada en la necesidad de la defensa. Constituye el espíritu conservador de las sociedades burguesas.
Junto a la moral cerrada que obliga al cumplimiento de intereses especiales e.xiste la moral abierta. En esta segunda moral se dan cita las grandes
personalidades, los santos, los héroes, los filósofos que abren caminos nuevos,
Jo hombres de ciencia que busran salidas originales, los grandes directores
de la humanidad, buscando formas renovadas del progreso individual y social.
No es una moral sociaJ como en Ja cerrada, sino una moral humana y per-

197

�BlllUOORAFfA

sonal.

o es una pr cisión, sino un llamamiento, no tiene posiciones fijas 1

ino que es esencialmente progresiva y creadora.
Es moral abierta porque abarca con e1 amor de la vida entera y proporciona el sentimiento de libertad, coincidiendo con el principio mismo de
la vida.
Surg de un profundo movimiento cf' ti\"o, que como el pro ·ocado por
la música, no tiene un objeto material.
Ahora bien, n la realidad, ni 1a moral cerrada ni la abierta
presentan
n forma eura. e trata de consolidar en un deber el impulso t"orrespondi nte
y 1 deber trata de captar el impulso. Ambas fuerzas on una infraintelectual
y la otra supraintelectual, operando en el campo de la _inteligencia, representando la moral de una vida racional. Las do morales constituy .n mani-

~:¡: ~,

d;~ ;:"ti"'.'i~nlo, de J. Hcsecn. Ed. Rt\'ÍSta de Occidente. Madrid.
.
og1q111, de C. \V. Hegel, L II. Ed. Aubier París
Filoso/la
del
Der,cho,
Jorge del ecchio · Ed• Bose h. Barce
. 1ona •
J t d
·
"~sc~~c~:rc:1~:sa.temas c,11lral1s d, la Filosoffa d1l Der,cho, .de S. Li sarrague. Ed.
Tratado _d, L1Jes, de franci co Suárcz. Ed. B.A.C. Madrid.
Th,
Un1vemty.
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N L,v,atan, de T. Hobbes · Ed• ~rord
v&gt;&lt;
Ing la terra
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¡· irraeionol, de Franz Alc.xandcr • Ed • p osei.don.
LO
Actual, de L M. BochCIUki · EcL F on d o d e e Econ6m1ca.
.
L d oso
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Ed Albeco.t Sk"
0 •
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r
ira.

'ª

fe taciones complementarias d l mismo elán vital.
En la religión se da también como en la moral una religión estática y otra
dinámica. La primera es una rela i6n defensiva de 1a naturaleza frente al
intelectualismo, que puede oprimir al individuo y a la sociedad. La religión
estética acerca al hombre con la vida y al individuo con la sociedad: 1 vantando fábulas con canciones de cuna; es la {unción fabuladora de la inteligencia. Es una amenaza a la cohesión social el empleo de la inteligencia.

La naturaleza se ayuda con esa función fabuladora. El hombre sabe por
su intelig ncia que ha de morir, lo que no .sabe l animal; surge et espacio
desalentador de lo improvisto, pero 1a naturaleza le ayuda a soportar este
conocimiento amargo, poniendo a su di posición con la funC'ión fabuladora
las figuras de los dioses. El papel de la función fabuladora en las sociedades
es paralelo al del instinto en las soci dades animales.
La reli i6n dinámica o el mistici ·mo, es otra cosa. a&lt;'e d I intento de
captación de lo inasequible y es propio de hombres xtraordinario_. 'o aparerió entre los gri gos antiguo ni en forma plena en la India, donde fue
puramente e peculativo. e ncucntra por vez prim ra ntre los mí tico
cristiano I en p
i6n de una salud anímica; cl cristianismo
como la cristalización de este misticismo y e.~ u fundam nto, aunque imitando imperfectamente a quien predicó el
rm6n de la Montaila.
La e. ·periencia de los místico· oír ce una afirmación de la existencia d
Dios, que no es deroostrable con pruebas científicas. Lo m' ticos enseñaron
que Dios es amor y los filósofos desarrollan esta idea tomada de lo m1 tico
hablando de que te mundo
una manifestarión ,·isible de e~te amor y de
sus n esidades divinas. on la cxpcri ncia de los mí ticos se afirma la posibilidad qu llega a la certeza, de la perduraci6n después de la muerte.

199
198

�LA POSICIÓN FILOSóFICA DE AGUSTf

BASAVE

JosÉ AoUIRRE DE CÁRcER v ALVARADO

Licenciado en Filosofía
(Universidad de Sevilla)

Sumario: I. Vida y obra. 11. La antroposof1a filos6fica, ciencia fundamental. III. El
ser del hombre. IV. Dimensiones del ser del hombre.

I.

VIDA y OlJRA

antropológico mexicano, destaca Agustín Basave Fern.ández del Valle. Catedrático de la Universidad de Nuevo Le6n y Decano
de la Facultad de Filosofía y Letras, tras de doctorarse en Derecho por la
Universidad de Madrid, es nombrado Doctor en Filosofía honoris causa por
la Universidad de Yucatán.
Pronto centra Basave su investigación filosófica en el estudio del ser del
hombre. Fruto de sus lecciones en la Cátedra de antropología de la Univrrsidad de Nuevo León, es su libro Filosofía del hombre 1 intento de esbozar
la compleja problemática y sistemática de dicha ciencia, que él prefiere denominar -ya veremos por qué- a11troposofEa. Su reciente obra Metafísica
de la muerte 2 es en cierto modo una continuación de la anterior, en la que
examina el sentido de la vida y de la muerte en implicación recíproca.

DENTRO DEL PANORAMA

A través de la obra de Basave se dejan traslucir las influencias que ha
querido libremente aceptar. Entre eUas hay que mencionar en primer lugar
las de San Agustín y Santo Tomás de Aquino, con quienes coincide en las
1 Agustín Basave Fernández del Valle, Filowfla del Hombre (Fuudamentos de antroposofía metafísica). Prologo de M. F. Sciacca. Ed. Espasa Calpe Mexicana, S. A.
México, 1963. 274 pp. 18 cms. (Colecci6n Austral. 1336).
• Agustín Basave Fernández del Valle, Metaf!sica de la Muerte. Editorial Augustinus. Madrid, 1965. 255 pp. 20 cms.

201

�cuestiones fundamentales, inteligentemente armoni1.adas y enriquecidas con
aportaciones personales auténticamente vividas y con su conocimiento de
los espiritualistas cristianos contemporáneos, como Sciacca, autor del pr6logo
de su Filosofía. del hombre, Lavclle, etc.
La influencia de Sciacca se hace patente en su último estudio sobre el
hombre Ontica antropológica 3 aunque en algunos casos se muestra disconforme con él, c-0ncretamente en la calificación de '·desequilibrado' que emplea
el filósofo italiano para referirse al hombre. Esta afirmación es exceska para
Basave, que piensa que el desequilibrio sólo constituye un ri go en el hombre.
En otra obra suya, Ideario filos6fico,• adelanta Basave los rasgos de su
pensamiento que pueden centra.ne y reswnirse en el título de otro trabajo,
aún no publicado, Filosofía como propedhttica de salvación en el que d arrolla esta problemática, considerada como "lo único necesario". Hemos de
filosofar para vi ir mejor, para realizar de modo más perfecto nuestro caminar hacia la plenitud, hacia la salvación. El hombre está comprometido a
filosofar, no porque ése sea su oficio. sino porqu ésa es su condición humana.

II.

LA ANTROPOSOFÍA Fll.O!ÓPIC , CIENCIA FUNDAMENTAL

a) Jm,ortancia riel problema del hombre, ser-para-la-salvaci6n

En el Ideario, concede Basave a la antropología filosófica un lugar privilegiado dentro de la filo ofía.
En efecto, dicha disciplina trata del l'Studio científico del ser del hombre.
y el hombre para Basave - pensador cristiano- es un ser-para-la-salvación,
en oposición al ser-para-la-muerte heideggeriano. La mue1te es para el pensador mexicano cl riesgo fundamental de la existencia y la condición de
cualquier posibilidad determinada, pero que no hace p rder al hombre su
religación con el Ser Fundamental y Fundamentante.

La reflexión que él llama antropos6/ica es fundamental, p&lt;)rque las cosas
adquieren sentido consideradas desde el hombre, autor de las diversas ciencias "para su propia integración y salvación", meta suprema de todo su actuar
científico.
Basave no se propone una simple descripción fenomenológica del hombre,
• Agustio Basave Femánde;: del Valle, Ontica arrtropol6gica. Anuario Dianoia. 1962.
pp. 171-196.
4 Agustín Basavc Femándcz del Valle, !diario filos6fieo.
1953-61. Presentación rl"'
von Rintden. Editorlal Jus. PTólogo del Dr. Recaiiéns Siches. Centro de Estudios Humanísticos de la Univcnidad de Nuevo León. México, 1961. XX + 209 pp. 20 ClllJ,

sino una verdadera reflexión metafísica antropológica "concebida como prolegómeno de toda fenomenología cxistentiva" 9 considerando al hombre desde
un p.lano ontológico, es decir, desde el punto de vista de su ser. Pero esta
consideración tampoco puede limitarse a un mero formalismo conceptual,
sino que tiene que estar vinculada a la vida misma, a la existencia del hombre
concreto "íntegro, vivo y actual" 8 que somos cada uno de nosotros y dirigida a nu stra salvación. pues para Basa\·e "una Filosofía que no esté al servicio del existir, no nos interesa".7 Y como precisa en su Ontica antropológica:
"si la filosofía no es filosofía al servicio del hombre y por tanto de su salvación, ¿para qué o para quién puede estar hecha esa filosofía?" 8 Y en su
Conferencia Hacia una filosofía integral del hombre, nos dice que "la búsqueda de la salvación ilumina el ser y el quehacer del hombre".º

La lectura de las obras de Basave nos hace pensar que 1a descripción fenomenológica del hombre la considera como una condición de realismo del
pensamiento que emplea conscientemente, sobre todo al nivel de descripción
de vivencias personales acerca ele la manera como el hombre y su problemática están presentes en él, partiendo del hombre mismo, no sólo en descripciones vivenciales, sino también al nivel de la 'cosa misma". De a)ú
asciende a la teoría, pero para volver de nuevo con avidez al plano existencial.
Juzgamos acertada su posición, pue en efecto pensamos que de nada serviría la teoría si no pudie ser sometida a la prueba de fuego de la "praxis
vital", es decir, si el pensamiento no traspasase ese plano puramente onto16gíco, quedándose en la mera contemplación de las cosas, sin ser un factor
de la realidad, sin comprometerse con las cosas mismas, con la vida, con los
problemas, con las soluciones.
"Mi filosofía del hombre -nos dice Basavc- va de la vida a la teoría,
para volver más á\'idamente a la vida".1 º
Aunque -como ya hemos dicho- se deja sentir en la obra de Basavc la
influencia de Santo Tomás, no cae de ninguna manera en el formalismo onto16gico de algunos oeotornistas contemporáneos, cuya filosofla no pasa de
ser un juego de simples definiciones conceptuales -con el consiguiente peligro de desreallzaci6n del pensamiento-, como ocurre también actualmente
Cfr. Filoso/la del Hombre. p. 19.
• Ibidrm~ p. 12.
' J/}idem, Prólogo, p. 11.
• Cfr. Ontica anlrof,ol6gica, p. 19.
1

• Agustln Basave Fcrnánde;: del Valle, ffacia ,ma Fi/osoflo. l nteg,al dd Hombre.
Conferencia pronunciada en la Universidad Internacional Menéndez. y Pelayo. Santander, 1961. Publicada en "El Hombre y lo Humano en la Cultura Contemporánea''.
Madrid, 1961. p. 124.
., Cfr. Filosofía del Hombre. Prólogo, p. 14.

�con el conceptualismo fenomenológico y en el pasado siglo con el ra olvidado
formalismo neo-kantiano. Para Basa\-e el pensamiento y la vida deben estar
unidos en "íntima alianza".
Coincidimos plenamente con Basave cuando dice que al verdadero filósofo debe moverle el deseo de la verdad -que proviene de Dio y a El conduce- y no un deseo de decir cosas originales. La originalidad para et pensador mexicano no consiste en decir lo que nadie ha dicho, sino en interpretar
nuestro propio ser.
Creemos como :Basave que la filosofía no es otra cosa que una manera de
existencia interpretaÜYa. Siempre que vivimos estamos ejerciendo Wla interpretación de nosotros mismos. De ahí la extraordinaria importancia del problema antropológico, pues el hombre necesita saber de sí, poseer un sistema
de convicciones sobre sí mismo que se traduzcan en un actuar concreto, en
una manera de vivir.
Asl lo piensa Basa ve cuando dice: 'a todos nos importa conocer la esencia
del hombre para estar en aptitud de comprender nuestros problemas personales que están envueltos en la esencia del horno humanus. ecesitamos conocernos para actuar y para dirigimos hacia el destino que nos está reservado" .u

b) Lugar de la antro J1osofía

e11

límites y objetos están señalados por la antroposofía.

204

Nuestras conclusfones críticas acerca del encuadre de Ja antropología filosófica hecho por el pensador mexicano y que acabamos de exponer, pueden
extraerse de la Introducción a nuestra tesis.

IIl. EL

.

,

Las proposiciones de estas ciencias particulares serán falsas~ s1 están en
contradícci6n con las conclusiones de la anlroposofla, que eJerce de este
lbidnn, p. 33.

Y dentro de ]a filosofía, la antroposoffa es, según Basave, una parte de la
por él llamada metafísica especial, por estudiar no al ente común, sino al
rnte existente, el hombre. La otra parte de esa metajirica especial es la teodicea.

el horizonte filosófito

El propósito primordial de Basave es el de establecer las bases y fundamentos de una ciencia filosófica del hombre que ejerza una función rectora
sobre las restantes ciencias antropológicas particulares, como él las llama.
Con objeto de distinguirla de éstas y subrayar su papel directriz, prefiere denominarla ontroposofía. Así pues, esta ciencia inve tiga las causas últimas del
ser del hombre, mientras que las ciencias antropológicas particulares, buscarían en el hombre -según Basave- las causas próximas. Es decir que
aunque ambas ciencias coinciden en su objeto material -el hombre- difieren en su objeto formal o perspectiva desde la cual se contempla al hombre.
La antroposofía es, pues, la ciencia fundamental que e tudia al ho~bre
desde ese punto de vista global integrador de todos sus aspectos parCJa~es
abarcados por las ciencias antropológicas particulares, entre las cuales cita
Basave la filosoíía de la cultura, la filo ofía de la historia y la ética, así como
la antrop0logía étnica médica. etc., que son antropologías pedales, cuyos

11

modo su papel de juez., ciencia rectora y deíensora. Pero a su "ez la a11troposofla debe culminar en el saber teológico, pues el hombre, como dice
Jaspers) es siempre más de lo que se sabe de él, y en un estudio integral de
su ser no podemos prescindir de su elevación al estado sobrenatural.
Basave distingue los diferentes horizontes de conocimiento del hombre señalados por el saber empirico, las ciencias naturales, el saber histórico, el
saber filosófico }' por último, el teológico. Así, en nuestro estudío filosófico
del hombre, nos serviremos únicamente del saber racional sin acudir a la
Re elaci6n. Pero el hombre, como dice Basave en Hacia tma filosofía integral
del hombre, se comP,Orta siempre ''sub ratione salvationis". La filosofía puede
e.~licar muchas cosas, pero no todas; por tanto el conocimiento por la sola
raz6n es insuficiente y necesita ser completado por el saber teológico que a
su vez se agota en el misterio.

SER DEL HOMBRE

a) Desamparo ontol6gico y anhelo de plenitud
Vayamos a "la cosa misma", como diria Husserl· en este caso, el pensamiento de Dasave sobre el hombre, presente en sus obras.
En su estudio del ser del hombre, parte Basave de la influencia agustiniana
del "hamo interior", que nos descubre dos aspectos ontológicos antagónicos
que coexisten dialécticamcnte: el hombre es un ser desamparado, inerme y
solidariamente se da en él un anhelo de plenitud subsistencia! que existe us61o
en función de superar nuestro desamparo ontol6gico".-i~ Ambos aspectos, en
el plano psicológico, están constituidos por la angustia y la esperama. La an•
gustia no es la de.l hombre ateo descrita por Heidegger, sino la que proviene,
en el hombre cristiano, del dolor de haber ofendido a Dios: es el sentimiento
de nuestro desamparo ontológico. Pero ante ella se abre la esperanza, como
Erescntimiento de nuestra plenitud subsistencia!.
Aquí radie.a la base de la metafísica integral de la existencia de Basave,
" Ibídem, p. 87.

205

�según él mismo expone.13 La pareja psicológica angustia-esperanza encuentra su correspondiente metafísico en el binomio desamparo-plenitud. Los vaivenes de nuestra existencia se explican por el predominio unas veces de nuestro desamparo ontológico y otras de nuestra plenitud subsistenciaL Entronca
aquí Basave con la más pura tradición cristiana: el hombre creado de la
nada y hecho a imagen y semejanza de Dios. En ella se funda para rechazar
la concepción pesimista acerca del hombre de la filosofía existencial de
Heidegger.
El hombre es una ex"traña mezcla de nada ---de ahí proviene la angustiay de eternidad. Se siente sostenido por Alguien y de ahí le viene la esperanza.
b) El hombre religado. Humanismo tcocéntrico
En lo que se refiere a la religación del hombre sigue Basave la doctrina
expuesta por Zubiri en Naturaleza, Historia, Dios, que considera como "una
de las más preciadas joyas de la filosofía de nuestro tiempo". 1 ~
En el plano metafísico, el hombre está religado con Dios y esta dimensión
es constitutiva de su ser. Pero en el orden lógico, dice Basave, la realidad de
Dios es posterior a la de las criaturas, pues mediante ellas le conocemos.
Si el hombre reniega de su religación, una de las estructuras de finitud de
su ser cae en ]a desesperanza. Pero el hombre que se sabe religado vive insatisfecho, siente su insuficiencia radical, descrita por Basave en personales vivencias interiores, que le hacen sentir un enorme vacío, que no es otro que
el vacío de Dios

En Ontica antropol6gica, desarrolla Basave esta idea: 14 "Esta insuficiencia
radical, este desamparo ooto16gico, nos deja entrever un vacío interior dejado
por Alguien".
En el olvido de la religaci6n a un Ser Fundamental y Fundamentante, producido por la soberbia de la vida, ve Basave la raíz más honda de la crisis
actual de la humanidad. En su intento inútil de sentirse desligado -lo cual,
como dice Zubiri, no es otra cosa que estar religado- el hombre ateo pretende "entronizar nuevos dioses" .15 Afirmaci6n de Basabe muy exacta, pues
hoy día ~pinamos nosotros-- se da una vuelta a las concepcione~ religiosas
de carácter mítico, mediante la deificación de las formas materiales o de
la técnica: retorno al dios eg6lico, al dios de la colectividad, al dios del
egoísmo, encubierto bajo sus distintas formas de deshurnanizaci6n.
"Es muy natural -sigue Basave- que los hombres se sientan arrojados a
Ibídem, p. 98. (13 bis). Ibidem, p. 138.
" Cfr. Oniica antropol6gica, p. 174.
1 • Cfr. Fi/osofla di!!l Hombre, p. 145.

11

206

la vida y condenados a ser libres en una existencia absurda",18 por haber
dado la espalda a su religación con Dios, que se ve palpable y viva incluso
en las posiciones anti-teístas más radicales. Sólo podrá el hombre superar su
crisis mediante una vuelta a la fe y a la Verdad eterna, hacia la que se siente
atraído en un anhelo de trascendencia y de plenitud. "Pero la filosofía sólo
puede dar cuenta del anhelo. El resto es materia teológica". 11
El hombre se afana por esa plenitud porque carece de ella. Pero no la encontrará si no sale de sí en busca del Ser Trascendente. Aquí sigue Basave
fundamentalmente a San Agustín -a quien cita con frecuencia- y a Santo
Tomás de Aquino. La imagen de Dios existe en el hombre pero de manera
imperfecta, a la manera como existe la imagen del rey en una moneda de
plata, según el ejemplo de este último.
Dentro de la línea agustiniana y siguiendo a Ricardo de San Víctor, piensa
Basave que "el conocimiento de Dios y del hombre se esclarecen mutuamente. Al hombre lo conocemos mediante la experiencia, y lo que en él hallamos
nos sirve de apoyo para inferir -mutatis mutandis-- algunas determinaciones del ente divino; y a la inversa, lo que el raciocinio nos enseña acerca de
la divinidad, se aplica a conocer en su ser más profundo al hombre, imagen

suya".1s
En definitiva, pues, y como solución a la angwtia y desamparo ontológicos
propios del hombre que le llevan a sentir ese anhelo de plenitud que no es
s.ino vacío de Dios, desemboca BasaYe en un humanismo teocéntrico, s.in el
cual no podría llegarse a una visión omnicomprensiva del ser del hombre
reclamada por la antro posofía metafísica.
Mediante la oración o invocación a Dio , es como actualizamos nuestro
desamparo ontológico y rogamos por que nuestro afán de plenitud subsisten~
cial sea colmado. En contra de Kant, que la consideraba superflua por conocer Dios de antemano nuestras necesidades; de Rousseau, que la consideraba ineficaz y derogativa del orden establecido por el Creador, y en general,
de casi todos los racionalistas, sigue Basave la opinión que Santo Tomás de
Aquino formulara cuatl'Ocientos años antes de Kant: no invocamos a Dios
para que conozca nuestras necesidades, sino con el fin de que e1 reconocimiento de nuestra condición de criaturas, nos haga acudir a El con mayor
confianza.
En Ontica antropol6gica, piensa Basave que "para llevar a su cabal desarroUo la antropología filosófica y para dar el sentido último de la interiorización, sería necesario trazar una metafísica de la creaturalidad". 19
" lbidem, p. 145.
r: Jb/d,rm, p. 149.
" Ibídem, p. 115.
u Cfr. Ontica antropol6gica, p. 187.

207

�Esta conciencia de creaturalidad es connatural al hombre, opina Basave
siguiendo a Sciacca, y es ya de por sí un testimonio del Otro, de Dios en
quien tenemos que salvarnos.

IV.

DIMENSIONE

DEL SER DEL liOJ\fBRE

A nuestro juicio, en un estudio científico del hombre, hemos de tropezarnos con dos dimensiones constitutivas de su ser, solidarias entre sí: su personalidad y su universalidad. La primera de ellas~ a su vez se nos_ expresa en
dos dimensiones: la singularidad y la temporalidad, como despliegue de la
esencia. Por su parte, la universalidad, según que nuestra consideración. acerca del ser del hombre sea estática o dinámica, se nos expresará e~ la_s. dimensiones de socialidad ( que otros han llamado impropiamente sociabilidad) e
historicidad o socialidad en despliegue.
Es evidente que el análisis de estas dimensiones del ser del hombre no
puede faltar en la temática antropo16gica. En efecto, todos los pensadores
que se han ocupado del hombre desde el punto de vis~ trascenden~, han
abordado esta problemática, con mayor o menor amplitud, o deten1endose
más en alguna de estas dimensiones. Lo que se echa de men~s _es
f:Uta
de precisi6n en la sistemática, en sus conexiones mutuas y, en, ult_im~ ~emuno,
enclave dentro del amplio panorama de la antropolog1a filosofica, que
::tros situamos en lo que hemos llamado Antropología fundamental.

un_a

!º

Basave en Filosofía del hombre, esboza la problemá~~. de lo tem~ral,_
h.ist6rico y lo social del hombre y fin~ con un :in~hs1s de su dlDlensIO~
religiosa. Asimismo en Ontica antropol6gtca, en la últuna parte trata la dimensión temporal e h.ist6rica del hombre.

a) Dimensión temporal e histórica
En Filosofía del hombre, señala que la temporalidad como dimensión cons. ~ona dar!. a." 20
titutiva del ser del hombre "no es posible desgaJ'atla de e'I sm
e incluye el dejar de ser una cosa para ser otra. Su entraña está constituida
por la espera, la atención y el recuerdo.
. .
.
Se detiene Basave en una consideración objetiva y s~bJ~~va del b~po,
chazando el pensamiento de Heidegger acerca de la subJetmdad del IlllS~o,
re
.
dmi•e como hace el filósofo alemán, la posibilidad de los cambios
pues si se a
~ ,
l ·
reales, se debe también admitir la posibilidad de un tiempo real. E tiempo

físico es "movimiento'' y el tiempo hist6rico es "acontecimiento'', que supone
una dirección.
El hombre sumergido en la temporalidad, puede o bien "vivir para el
tiempo", o bien "para la eternidad". Para Basave, el hombre que vive "para
el tiempo", olvida que éste en sí mismo, carece de existencia, es nada; en
tal caso el hombre vi\'e para la nada, siendo así que debe vivir para la eternidad, considerar la vida "sub specie aeternitatis". Lo que hay de eterno en el hombre no anula lo que en él hay de temporal, sino que lo subordina, ya que lo sustancial es superior a lo accidental.
El hombre trasciende la temporalidad por su libertad y apertura a los
valores. El "yo" es la realidad subyacente al flujo temporal y revela al hombre como un "ente axiotr6pico" -referido a valores.- que a la vez es un
"ente teotrópíco", al tener en Dios su último Fundamento.
En Ontica antropológica 21 hace ver Basave c6mo la temporalidad o modo
de duración propio del hombre no proviene únicamente del cuerpo, pues
éste no es el único elemento temporal. El espíritu -encarnado en un cuerpovive en una continua tensión entre su presente y su futuro. Y esta proyección
del espíritu encarnado hacia el futuro se convierte en historia, por la acción
de la conciencia y de la libertad.
El tiempo existencial adquiere para Basave el carácter de tiempo-oportunidad. La existencia ''dura" hasta la muerte o ''madura" para la salvación.
De esta manera el auténtico tiempo existencial -tiempo-oportunidad- asume integrando el tiempo físico, psicol6gico y bio16gico en un propósito de
salvación.
En su Filosofía del hombre, dedica Basave un capítulo al problema histórico. Traza una síntesis de las distintas concepciones hist6ricas: hebrea, helénica, cristiana, renacentista. Tras analizar las teoóas materialistas, positivista e idealista de la historia y la neoescolástica de Macnab, concluye Basave
que la historia es el resultado de la libre causalidad del hombre conciliada
con la divina.
Es necesario crear una metafísica del ente hist6rico antes que una morfología de la historia, piensa Basave, ya que no es ésta la que tiene que valorar
los hechos históricos, sino el hombre, la persona.
El fil6sofo mexicano, si bien no analiza la historicidad como dimensión
subjetiva del ser del hombre dentro de la problemática de una antropología
fundamental tal como la entendemos nosotros, sí señala su importancia.
"Estos ideales que penetran, vivifican y dan sentido a la historia, tienen que '
desprenderse, pensamos nosotros, de una antropología filosófica".' 2
,. Cfr. Onti,a antropológica, p. 194.
Cfr. Filosofía dil Hombre, p. 223.

12

• Cfr. Filoso/la del Hombre, p. 125.

208

209

�El proyecto de la filosofía de la historia es para Basave el de dar un sentido final a los acontecimientos humanos a través del tiempo. Del párrafo
citado más arriba se desprende que Basave incluye la filosofía de la historia
entre lo que él llama ciencias antropológicas particulares.

que partir, dice Basave, del hombre concreto, desde su dimensión de ser-referido
a los demás. Las relaciones sociales son una "copropiedad amorosa" que
transcurre entre el "tú" y el "yo". Es el amor lo que lleva al hombre a considerar al prójimo en toda su alteridad y gracias a él "el movimiento espiritual
y la libertad social alcanzan su perfección". 27

b) Dimensión social

En las últimas páginas de Filosofía del hombre desarrolla Basave su "óntica
del amor", en donde su pensamiento cristiano se pone una vez más de relieve.

Lo que nosotros llamamos socialidad, iguiendo la termlnologia de Arcllano es otra dimensión intrínseca del hombre constitutiva de su ser, estrecha' vinculada a sus manifestaciones, ya que todas ellas tienen un aspecto
mente
social y se realizan en comunidad con los demás hombres desde el momento
originario del nacimiento hasta la muerte. Así pues -pensamos nosotros con
Arellano- un tipo de solitario puro es un ente de razón que ni existe ni
puede existir; ni siquiera podría hablar, ya que el lenguaje no es sino un
producto social. Lo mismo habriamos de decir con respecto a las demás dimensiones de su ser que quedarían anuladas, negadas, puesto que el hombre
sólo puede realizarse en comunidad con los demás.
Basave en la obra tantas veces citada, dedica otro capí'tulo a tratar de la
raíz y estructura de lo social.
.
"Antes de cualquier otra apetencia, el hombre se halla destinado desde
las mayores profundidades de su ser, a vivir socialmcnte". 23 La causa de
ello, la encuentra Basave en el desamparo ontológico y afán de plenitud
propios del hombre, que reclaman su vida social como condición de su conservación y desarrollo físico, intelectual y moral.
La consecución del bien propio y del bien común es el fin ele la sociedad.
Para Basave, los instintos antisociales pueden presentarse s.i se deshumaruzan
las relaciones, convirtiendo a las personas en obstáculos. "Más que odiar hombres, dice el pensador mexicano, se odian conceptos".H
La dimensión social del hombre está condicionada por su situación, pues
"cada existencia concreta se desenvuelve en una situación también concrcta" .25 La situación es una dimensión intrínseca del hombre, en cambio la
circunstancia, precisa Basave, es exterior siempre.
Al analizar la estructura de lo social señala que "no hay otra manera de
estar en la vida si no es 'con' los demás. Lo cual equivale a decir que este
'estar con los prójimos' es un modo originario de la existencia".t8

Son muchos los puntos en que coincidimos con Basave, pues pensamos que
este hecho ontológico de la socialidad del hombre se concreta a su vez en su
situación, hecho asimismo ontológico. El hombre existe con su situación y en
su situación. El conocimiento de esta estructura de finitud de su ser debe
impulsar al hombre a una praxis vital concreta, solución ontológica que le
haga dominar su situación, en lugar de dejarse dominar por ésta. Esta solución ontológica, válida por consiguiente para todos los hombres, no puede ser
otra que la concepción cristiana del amor.

Para llevar a cabo la tarea de realizar una ontología de la sociedadi hay
"' Cír. lbidem, p. 184.
.. Ibidem, p. 176.
'" /bidem, p. 132.
.. Ibidem, p. 182.

210

Mediante el amor el hombre no necesita adquirir un poder mayor para
dominar a los demás, como en las soluciones ideológicas que se han intentado dar a lo largo de la historia: concepciones individualistas, como la de
Adam Smith, pongamos por caso, que intentaron salvar al hombre de su
situación mediante un juego de poderes económicos -las leyes de la oferta
y la demanda- que conduciría a un triste resultado: el triunfo del poderoso y la derrota del débil.
La solución ontológica, repetimos, la hallamos nuevamente en el Cristianismo con su concepción del amor en don de si 28 alcanzable únicamente mediante el acrecentamiento del ser de los demás. Así llega el hombre a salvarse de su situación que, lejos de anquilosarle -como en las otras pretendidas soluciones- lo acrecienta y lo libera. Asumiendo la existencia de los
demás, el hombre llega a ser más sí mismo y llega a todas las formas de la
con\'ivencia social, que si no quieren constituir un juego de poderes -y por
tanto de catástrofes- no pueden ser otra cosa que amor en don de sí.

d) Dimensión religiosa del hombre
El punto de partida que adopta Basave en su caminar hacia la trascendencia es -siguiendo a Sciacca- el de la interioridad objetiva. Para Sciacca,
el hombre es un animal espiritual y por tanto la filosofía debe ser ante todo
" lbidem, p. 184.
• Jesús Arellano Catalán, Ánlropologfa fundamental. Lecciones de Cátedra. Sevilla.
Curso 1962-63 .

211

�una profundización en la vida del espíritu, partir ele la realidad del hombre
y de su destino.
Para Basave, la Qntroposofía no puede ser una pura ciencia especulativa.
La verdad religiosa es una prolongación de la verdad filosófica y el hombre
no puede liberarse de la religación porque es "congénita con su esencia". 29
Reconoce el indudable valor de los argumentos tradicionales para llegar a
Dios -las cinco vías, etc ... - en cuya breve exposición sigue a Ismael Quiles.3ª Pero los fríos razonamientos clásicos, piensa Basave, no llegan a satisfacer a determinados espíritus, guiados más bien por corrientes vitales y
afectivas. Las demostraciones de San Agustfo y Scheler son más bien "mostraciones". Las vías de carácter existencial y vivencial para llegar a Dios
"carecen de apoyo y marchan un tanto a oscuras, con pasos inciertos" ,31.
pero -añade Basave con gran acierto- "aún así su eficacia es a veces irremplazable desde el punto de vista subjetivo y personal".
Para Basave, los razonamientos metafísicos logran ante todo explicitar una
intuición primordial, implícita en todo hombre, de un conocimiento espontáneo y pre-filosófico del Ser Trascendente.
El filósofo mexicano ensaya una nueva y sugerente vía de acercamiento a
Dios basada en la evidente existencia de nuestro afán de plenitud subsistencia!, que no podría tener lugar si no existiese una Plenitud Subsistencia!, pues
de lo contrario, se daría el absurdo de un efecto sin causa. Como se ve, conjuga Basave la vía de la contingencia con la manera ontol6gica de la interioridad, operando sobre la contingencia-subsistencia del ser humano.
El hombre, según Basave, recorrerá más fácilmente su camino hacia Dios
según su peculiar temperamento y para ello ofrece una nueva tipología basada en la diversidad temperamental humana, advirtiendo la no existencia
de estos tipos en estado puro. Esta clasificación, así como la famosa de
Spranger, sólo tiene valor "si se la emplea como un esquema auxiliar de
estructuras o tipos teleológicos". 33 Los cinco tipos propuestos por Basave son
los s.iguientes:
"l. El temperamento lógico, preocupado por la correcci6n formal de los
raciocinios acerca de la existencia de Dios y de sus atributos.
2. El temperamento físico-matemático, que busca en la religión la misma

certeza de la ciencia del ser m6vil a sensible.
3. El temperamento metafísico, que estudia el ser de la divinidad can el
mero concurso de la razón natural y de la reflexión fundamental.

,. Cfr. Filosofla del Hombre. p. 250.
• Ismael Quiles, Filosofía de la füligi6n. Col. Austral. Espasa-Calpe Argentina.
pp. 129-30.
n Y" Cfr. Filoso/la del Hombre, p. 256,
'" Ibid~m, p. 259.

212

4. ~l temperamento ético, que se inclina preponderantemente a la considerac16n d~ hombre en cuanto agente voluntario que obra en vista de un fin
que su razon descubre.
~- El te_m~eramento estético, que llega a Dios movido por la universalidad
e mmateriahdad de la belleza".s•
A~ como ~n Aristóteles, la sustancia se halla presente en las restantes categon~s, aqut el temperamento religioso se encuentra en los demás dándoles
la urudad analógica.
Sub~aya_ Basave la importancia de no permitir que las vivencias individuales se ~~yan en la filosofía de la religión. No son en modo alguno dichas ~l~encias personales las que pueden fundar la Religi6n, sino un ob 'eto
metafmco y trascendente.
J

La dramática interna del hambre es fundamental en la antroposofía de
Basave.
La
• t'6n" . El h om b re se
, vida
. del hombre es "esfuerzo, lucha, drama , dec 15
esta moviend? constantemente entre dos polos. Desamparo y angustia forman
el polo negatJ.vo que llev~ al mal y al sufrimiento. Afán de plenitud y esperanza forman el polo positivo que conducen al bien y a la felicidad. El hombre tiene ~ue decidirse libremente por uno u otra polo, comprometiéndose con
las cosas, interrogando a las cosas, a nosotros mismos, en una incesante búsqu~da de su verdad existencial, fruto de un personal descubrimiento y conqwsta, asumiendo el riesgo de ganarla o perderla.
"Cuando el hombre, en su intimidad, se percata de su estructura permanente, se percata a la vez de que ésta es una verdad trascendente que aunqu~ s~ encu~ntra en su interioridad, no la ha creado. Trátase de nna ;erdad
obJettva uruversal, necesariamente válida, que implica la verdad absoluta".''
~ verdad absoluta no puede el hombre ganarla ni perderla porque existe
en s1 Y el ho~b.re debe conquistarla por sí mismo. Pero aunque se decida
por el polo positivo de su ser que le ha de conducir al bien y a la felicidad
no puede olvidar Ja existencia del polo opuesto.
'
Se dan en el hombre, pues, solidariamente, esas dos potencialidades salvadora una, aniquiladora la otra y que constituyen el núcleo central de
dramática interna de la existencia humana.
En Ontica antropol6gica,3° desarrolla Basave las causas fundamentales de
ese drama interior del hombre que vive desde su interioridad, pero hacia e.l
mundo y el más allá, corriendo el riesgo de perderse, contra lo cual tiene
que luchar, pues mientras viva el hombre es un "estar salvándose sin acabar
nunca de salvarse".

¡¡

Ibidtm, p. 259.
• Ibidem, p. 2-1-8.
• Cfr. Ontica an,,opológi&amp;a, p. 192.

14

213

�</text>
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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>sería necesario destruirla para evitar las guerras, cosa tan lejana que parece
imposible. Entre tanto, acaso lo más hacedero sería prevenir la formación
de los complejos de guerra advirtiendo, mediante una investigación y un análisis sociológico profundo, la aparición y el desarrollo de las causas que pueden integrarlas en dos o más países o en un universo de ellos, según las circunstancias geográficas, históricas, económicas, políticas, culturales y sociales
que tiendan a enfrentarlos, a fin de atenuarlas o eliminarlas, materia esta
que, más que a la Sociología de la Guerra, corresponde a la Sociología
de la Paz.

Sección Quinta

COMENTARIOS Y RESEÑAS
BIBLIOGRAFICAS

756

�UN ESTUDIO DE ALAIN GUY SOBRE JOSt ORTEGA Y GASSET
Por el DR. AousTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE
Presidente del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad de Nuevo León.
Co~ su CARACTERÍSTICA LUCIDEZ, mesura y claridad -tan francesas-- Alain Guy ha
publicado recientemente, en la colección Philosoph,s de Tous les Temps, auspiciada
por Editions Seghers, un magistral libro intitulado Ortega y Gasset ou la raison vitale et
historique ( 1969). La obra contiene 182 páginas y está dividida en una introducción,
siete capítulos y una conclusión. A manera de apéndice se ofrece el "currículum vitae'' de
Ortega, una bibliografía completa de sus obras y una bibliografía !electa de libros y
artículos sobre José Ortega y Gasset. El autor agrupa y organiza sistemáticamente la
vasta producción orteguiana en siete puntos fundamentales: a) la razón vital; b) la razón histórica; c) la lucha contra el realismo ontológico; d) la superación del idealismo;
e) la polémica con la fenomenología y con el existencialismo; f) el hombre en sociedad;
g) la dinámica de la ciudad y del arte.
Hace poco más de cincuenta años - año de 1914- que José Ortega y Gasset invitaba
a los lectores a que ensayasen por sí mismos "posibles maneras nuevas de mirar las cosas",
que el sólo ofrecía "modi res considerandi", para que experimentasen si, en efecto, proporcionaban visiones fecundas y en virtud de su íntima y leal experiencia, probaran su
verdad o su error (Meditaciones del Quijote).
Alain Guy parece haber aceptado la invitación de Ortega. Se apresta a seguirle -vibrando con él al unísono-- en su ágil y brillante trayectoria. Aunque el libro es fundamentalmente expositivo, en las conclusiones se insinúa una crítica -siempre honradaque se hace sobre las huellas, como una operación de segundo grado.
Empieza el profesor de Filosofía de la Universidad de Toulouse por situar a Ortega
en su circunstancia española. Destaca la variedad de sus medios de expresión -revistas,
periódicos, discursos, ensayos filosóficos, conferencias, cursos universitarios-- y sus excepcionales dotes de polígrafo: lo mismo escribía páginas sobre Proust o Dcbussy, que
sobre Toledo o el Tiziano; prologaba una obra sobre caza mayor lo mismo que escribía
un riguroso análisis sobre la idea de principio en Leibniz y la evolución de la teoría
deductiva. La magia de su verbo y el esplendor de sus metáforas ponían un inconfundible encanto en todas sus páginas. Esta perfección formal ha hecho que se olvide,
con frecuencia, la originalidad y la profundidad del pensamiento orteguiano propiamente
filosófico. Alain Guy pretende examinar escrupulosamente la mayfotica orteguiana para
que el lector pueda pronunciarse, por sí mismo, sobre la posible conciliación de dos propósitos frecuentemente antinómicos: el amor de la verdad y la norma de cohesión social,

759

�dentro de esa generosa "claridad, que es la cortesía del filósofo", así como el imperativo
de "l'homme de coeur".
Una cosa es un fragmento del universo. Nada hay autónomo. Cada objeto está ensamblado en uno mayor. Una cosa es lo que es gracias a sus limitaciones y a sus confines.
Dicho de otro modo: cada cosa es una relación entre muchas cosas. La realidad no puede
ser contemplada sino desde el punto de vista que cada quien ocupa, fatalmente, en el
universo. La verdad es la síntesis de un número incalculable de perspectivas, donde cada
uno corresponde a un observador particular. Cada hombre tiene una misión de verdad.
Donde está su pupila no está la del otro, somos insustituibles, somos necesarios. Dios
mismo es la perspectiva y la jerarquía. El pecado de Satán fue un error de perspectiva.
La perspectiva es uno de los componentes de la realidad, una interpretación de la cosa
misma.
A medio camino entre el cosismo y el idealismo, José Ortega y Gasset formula una
célebre frase: "yo soy yo y mi circunstancia". Este pensamiento está escrito antes de
que apareciese, en "Sein und Zeit", el famoso "Sein-in-der-Welt". Si no salvo a mi circunstancia no me salvo a mí. La circunstancia orteguiana no es el "Umwelt" de Uexküll
ni de Husserl, tampoco el contorno psicológico de William James. Se trata de mi situaci6n
en su peculiaridad interna y externa, del contexto geográfico y cultural. Las circunstancias nos limitan en la inmensa perspectiva del mundo.
La realidad radical para Ortega es la vida humana, es decir, el yo frente a la circunstancia, cara al futuro. Trata Ortega de corregir el hiperracionalismo y el culturalismo,
al decirnos que la razón no es mas que una forma y función de la vida. La cultura es un
instrumento biológico y nada más. El tema de nuestro tiempo consiste, precisamente, en
someter la razón a la vitalidad, localizarla en el seno de lo biológico, adecuarla a la
espontaneidad. La razón pura debe ceder su imperio a la razón vital.
Las creencias no son ocurrencias; constituyen el continente de nuestra vida. No son
ideas que nosotros tenemos sino ideas que nosotros somos. Nuestra actividad intelectual
tiene implicaciones latentes en nuestras creencias. La filosofía no es más que un esfuerzo
natatorio que efectúa el hombre para tratar de mantenerse a flote en medio de un mar
de dudas.
Ante la realidad auténtica, enigmática, el hombre reacciona creando, dentro de su
intimidad, un mundo imaginario. Entrar en sí mismo (ensimismarse) es una exclusiva
del hombre. Los animales viven constantemente alterados porque carecen de la facultad
de ensimismarse. Podría hablarse de un autogénesis del hombre, dentro de la filosofía
orteguiana. Nada de lo que es verdaderamente existencial ha sido dado al hombre. El
debe hacerse. Es vida, es acción. No vivimos para pensar; todo lo contrario, pensamos
para sobrevivir. El pensamiento es una lenta conquista del hombre. El problema de Dios
no estuvo ausente en la meditación orteguiana. Ciertamente son escasas las referencias.
No puede hablarse, ni mucho menos, de una teodicea orteguiana. Sin embargo, sería
inexacto considerar a Ortega corno un ateo teórico o práctico. Desde 1926 lanzó su grito:
"Dios a la vista". Sabía que el paisaje intelectual del agnóstico es un paisaje de miopes
y un panorama mutilado. Intuía un elemento misterioso como fundamento, como base
del universo. Dios no tiene fronteras, límites; es infinito. Vivir, para Dios, es flotar en
sí mismo, sin cosa ni persona delante de El ni contra El. De ahí que el atributo más
terrible y más majestuoso de Dios, según Ortega y Gasset, sea su capacidad para ser,
para existir en la absoluta soledad. Que el frío de esta soledad terrible, trascendente, no
hiele a Dios, nos da la medida de su poder de ignición, del fuego que reside en El.
El raciovitalismo presenta desde sus orígenes, la dimensión histórica del hombre. Frente

760

a la razón pura, físico-matemática, hay una razón narrativa. Este hombre y aquella
nación han hecho esta cosa y son así porque fueron de tal otro modo. Según Ortega,
la vida se torna un poco trasparente sólo ante la razón histórica. En frase un tanto
hiperbólica, el filósofo matritense llega a decir: "el hombre no tiene naturaleza sino
historia". Lo que la naturaleza es a las cosas, la historia es al hombre. El racio-historicismo
orteguiano no quiere caer en irracionalismo, pero tampoco en un racionalismo ahistórico. El sujeto de la historia es la generación. Una generación es un sistema de vivencias
encarnado en los coetáneos. Hay generaciones tradicionalistas y hay generaciones revolucionarias, polémicas. Quince años es el término de una generación. Hasta los 30 años
se vive pasivamente, adquiriendo conocimientos. De los 30 a los 45 años se produce el
mensaje personal. De los 45 a los 60 se está en la plenitud del poder social. De los 60
en adelante se vive retirado de la circulación, cara al pasado.
Ortega emprende una lucha sistemática contra el realismo ontológico. Le molesta,
especialmente, la hegemonía de la sensación en Aristóteles. Critica la rigidez de los axiomas euclidianos y el dogmatismo aristotélico de los principios. Celebra, no obstante, el
dinamismo profundo que anida en la teoría del acto y de la potencia de Aristóteles.
Aunque Ortega estuvo prisionero en la cárcel del idealismo, reacciona enérgicamente
contra el subjetivismo y el solipsismo del sujeto cognoscente. Le irritan, sobre todo, esas
construcciones de los postkantianos que él califica de "nabucodonosorisrno". La polémica
de Ortega con la fenomenología y con el existencialismo reviste un mayor interés actual. Alain Guy ha expuesto las contradicciones que Ortega encuentra en Husserl y la
confrontación con Heidegger. Falta, sin embargo, la crítica que Ortega endereza contra
Sartre. El problema del otro y de la sociedad ha preocupado a Ortega a lo largo de casi
toda su obra. Nuestra vida es soledad radical pero aspira, no menos radicalmente, a la
compañía. Quisiéramos encontrar un ser donde nuestra vida se fundase integralmente;
un ser que se interpenetrara con nosotros. Hacemos las tentativas más diversas: amistad,
amor... Porque el amor auténtico no es más que la tentativa de intercambiar dos soledades.
La realidad del ~tro hombre se da en mi vida, en mi mundo. En este sentido, cabe
decir que es una realidad de segundo grado. El hombre se encuentra "a nativitate"
abierto al otro. Para darme cuenta de lo que soy yo mismo tengo que tener la experiencia
de lo que no soy, de los otros. Hay, pues, un "altruismo" fundamental elemental. En el
caso de la mujer, se manifiesta especialmente la heterogeneidad entre mi yo y el suyo,
porque la respuesta de ella no es la de un ego abstracto. Ortega apunta una brillante
fenomenología de la feminidad: ser confuso y crepuscular, siempre secreto; está subordinada al hombre en razón de su debilidad. Su sensibilidad interna se manifiesta en
perfecta consonancia con su cuerpo. Hay una armonía mucho mayor entre el cuerpo y
el alma de la mujer que entre el "soma" y la "psique" del hombre. Pero volvamos al
otro. A los ojos de Ortega el aspecto principal del encuentro con lo otro es el peligro.
De ahí ese complicado sistema de saludos y de convencionalismos.
La gente es una realidad mostrenca, tópica, comunal. Es lo humano deshumanizado
sin espíritu, sin alma. En la colectividad se opera una cierta alienación. Los usos y la~
costumbres nos son impuestos por la presión social. El lenguaje, que es también una realidad social, reviste, en la teoría orteguiana, un sentido ocasional. Se trata de comunicar
dos intimidades en circunstancia, aquí y ahora.

La crisis contemporánea proviene, en el sentir de José Ortega y Gasset, de una subversión fundamental, por la cual los hombres medios se revelan contra el liderato de los
mejores. El retrato del hombre-masa es magistral.
La tensión entre las élites y las masas se reencuentra, nuevamente, en el dominio del

761

�arte. El arte nuevo es impopular por esencia. El hombre-masa confunde lo bello con la
emoción que experimenta ante tal o cual espectáculo. No comprende que el objeto artístico sólo es en la medida en que no es real. Alain Guy se pregunta: en el límite ¿ "es
posible el arte puro"? La respuesta afirmativa es bastante dudosa. Queda, por lo menos,
una tendencia hacia la purificación del arte respecto a sus elementos humanos, demasiado humanos. Con notable erudición, el Jefe del Departamento de Filosofía de la
Universidad de Toulouse apunta y comenta los nombres y las obras de los principales
filósofos españoles y latinoamericanos que han tenido contacto -directo o indirectocon José Ortega y Gasset y que han sufrido su influencia. Antes de terminar su obra,
Alain Guy busca las causas profundas de la irradiación perdurable del orteguismo. Nos
recuerda la simiente de Heráclito -de la que nos hablara Ortega- que está dando
sus frutos, la alergia a la idea del ser, el flujo vital, la evolución incesante... Todo
ello parece expresar el "Zeitgeist". El profesor Guy se duele, con José Gaos, de ciertas
sombras del mensaje orteguiano, como la radical incapacidad de Ortega de comunicarse
con las masas. Apunta, también, el poco lugar que ha dado en su sistema a Dios y al
problema religioso. Pero admira decididamente la personalidad profunda -un tanto
misteriosa y secreta- del filósofo madrileño. Acaso no resulte muy exagerada la frase
de Rodríguez Huesca: "todos los meridianos intelectuales de nuestra hora pasan por
Ortega". Alain Guy ha sabido comprender y expresar, en toda su profundidad y vastedad, la filosofía orteguiana. Ve, ordena y valora. Una vez más muestra su amor a la
filosofía y a la cultura hispánica. Su libro sobre José Ortega y Gasset -el mejor que
se ha escrito en lengua francesa- enriquece la bibliografía filosófica universal.

762

LA NUEVA "ENCICLOPEDIA FILOSÓFICA" EDITADA EN ITALIA
Por el DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE
Los GRIEGOS DABAN EL NOMBRE de enciclopedia al encadenamiento de todas las nociones
que habían de entrar en la educación de un hombre libre, es decir, del que nada debe
ignorar de lo que le concierne. En la modernidad, el mismo vocablo significó el conjunto
de todas las ciencias, la obra en que se trata de materias pertenecientes a diversas ciencias
o artes.
La Enciclopedia Filos6fica -segunda edición enteramente reelaborada- acaba de
salir a la luz pública bajo los auspicios del "Instituto per la Collaborazione Culturale". Se
trata no de un mero diccionario filosófico, sino de una Enciclopedia Filos6fica que implica
una mayor profundidad y una sistemática sustancial que no puede tener un simple
diccionario. La Enciclopedia Filos6fica está construida por conceptos y por autores. Se
orienta hacia una concepción espiritualistica de la vida, pero favorece ampliamente la
convergencia de temas y de intereses diversos, por la colaboración de estudios italianos
y extranjeros. No es que se someta la materia a un principio absolutamente unitario y
unívoco; al contrario, hay una perspectiva multilateral que ilumina disciplinas y autores
no propiamente filosóficos, pero susceptibles de un tratamiento filosófico en sentido amplio.
La Enciclopedia Filos6fica reúne más de 12,000 voces, de las cuales aproximadamente
5,000 se refieren a términos, locuciones, indicaciones de pensamiento etc., y 7,000 vocablos
están dedicados a conceptos de carácter histórico: autores, escuelas, etc. La bibliografía
está particularmente cuidada. Al final de cada artículo se indican al lector las publicaciones
más recientes sobre la materia, en revistas y obras especializadas.
A lo largo de la Enciclopedia Filos6fica campea un espíritu verdaderamente universal.
El Centro de Estudios Filosóficos de Gallarete no ha querido circunscribirse a la expresión
europea y occidental de la filosofía. Podemos encontrar términos, autores y movimientos
pertenecientes a tradiciones muy lejanas de la civilización occidental. El texto de la
redacción central preparada en Padua ha sido enteramente revisado en Roma por un
grupo de asesores idóneos. El cuerpo de colaboradores de la Enciclopedia Filos6fica es
verdaderamente impresionante. El éxito de la priniera edición hizo necesaria una segunda edición perfeccionada. Podemos calificar, sin hipérbole, a esta nueva edición de
la Enciclopedia Filos6fica, como un instrumento de trabajo irreemplazable, único hasta
ahora. El mundo filosófico de nuestros días puede felicitarse y felicitar al "Centro di
S tudi Filosofici di Gallarete". Ha sido necesario un verdadero despliegue de dinamismo,
de aptitud, de agudeza, de audacia. La claridad -que en el galano decir de José
Ortega y Gasset es la "cortesía del filósofo"- resplandece en todas las partes de la
nueva Enciclopedia Filos6fica. Por fortuna para nosotros, los hispano-hablantes, se prepara

763

�actualmente la traducción al español de la nueva edición de la Enciclopedia Filos6fica.
También la lengua alemana se verá favorecida con una traducción.
La reedición de la Enciclopedia Fifos6fica está concebida con el mismo espíritu que
la primera edición: orden alfabético único, nociones sobre términos, expresiones y adagio, de la lengua filosófica, bibliografía selecta, indicación de fuentes originales. . . Un
nuevo prefacio abre la segunda edición. La Dirección General de esta magna obra ha
estado a cargo del Padre Cario Giacón, S. J., profesor en la Universidad de Padua, Secretario en el Congreso Internacional de Filosofía que tuvo lugar en Venecia y Director
del "Centro di Studi Filosofici di Gallarete". La responsabilidad de la coordinación de
la redacción ha sido repartida ahora en dos secciones: a) sección histórica dirigida por
el profesor Luigi Pareyson, catedrático en la Universidad de Turín, que fue auxiliado
por sus colegas Valerio Verra (Universidad de Trieste) y Gianni Vattimo (Universidad
de Turín) ; b) sección teórica dirigida por el padre Cario Giacón, con el auxilio de los
profesores Andrea María Moschetti, Giovanni Satinello, Fiorenzo Viscidi, Mario Mignucci
y los doctores Livio Pagello y Mario Colpo ( todos de Padua). Revisar toda la primera
edición para poner al día el contenido de los artículos y la bibliografía fue una tarea
paciente, esmerada, rigurosa. Se eliminaron duplicaciones y repeticiones superfluas,
se buscó la conexión de la filosofía y de las ciencias auxiliares, se elaboraron 64 listas de
términos nuevos, clasificados por períodos, disciplinas, países, escuelas. . . Sesenta consejeros, diseminados en el mundo entero, expusieron sus puntos de vista. Hay sectores
importantes de la Enciclopedia en donde se deja ver la impronta de las nuevas corrientes
anglo-sajonas de la filosofía analítica. Me refiero a la lógica simbólica y a la filosofía del
lenguaje. La psicología científica, la sociología, la estética, la economía y la religión
se presentan reestructuradas en esta nueva edición.
Cada uno de los cinco volúmenes de la nueva edición (actualmente han aparecido
cuatro) contiene 1,600 columnas, en vez de las 1,800 que tenían los cuatro tomos de
la primera edición. Con ello se pretende aligerar un tanto los manuales y bellos volúmenes. Algunos artículos han sido parcial o totalmente reescritos (por ejemplo el término
China, los filósofos chinos, Alberto 'Magno, Anaxágoras, absoluto, ateísmo, autoridad,
acto, Blondel, Kant). También la lista de colaboradores ha sido acrecentada respecto a
la primera edición. La colaboración extranjera fue ampliada considerablemente. No obstante, echamos de menos -¿por qué no decirlo?- una mayor colaboración de filósofos
españoles e lúspanoamericanos. Varios de los más importantes y recientes filósofos latinoamericanos no están incluidos en la Enciclopedia Filos6fica. Valdría la pena llenar esta
laguna en la próxima edición.
En los primeros tres volúmenes de la nueva Enciclopedia Filos6fica, existe un buen número de vocablos modificados, ampliados y corregidos. He aquí una lista de los principales términos modificados, ampliados o corregidos:
Abito, Abitudine
Alberto Magno
Algoritmo
Ambiguita.
Analisi
Anassagora
Animismo
Antinomia
Antistene di Atene

764

Aristippo di Cirene
Aristotele
Assoluto
Ateísmo
Atto
Austin J. L.
Autorita.
Baader F.
Barth K.

Bayle P.
Bcda il Venerabile
Bello di natura
Berdjaev N. A.
Bisogno
Bizantina, filosofía
Blondel
Bohm-Bawerk E. V.
Boulainvilliers H.
Brunner E.
Buber M.
Bultmann R.
Cabanis P.J.C.
Caduta
Capitalismo
Caso
Catari
Cattolicismo liberale
Celso
Cervello
Chesterton
Chevalicr J.
Chiesa
Cina
Cinema
Cinici
Cirenaici
Cirillo d'Alessandria
Clauberg J.
Clemente Alessandrino
Clericalismo e anticlericalismo
Cohen M.R.
Comenio G.A.
Commercio
Comte A.
Comunicazione
Comunita.
Conflitto
Conrad-Martius H.
Coscienza morale
Cousin V.
Cremonini C.
Criterio
Dante Alighieri
Definizione
Dempf A.
Descrizione
Deutinger M.

Dinamismo
Dio
Dionigi Areopagita
Donna, educazione della
Economía política
Einstein A.
Epicureísmo, Epicuro
Erodoto
Esistenzialismo
Esperienza
Esperienza religiosa
Essenza
Essere
Estética
Eterno ritorno
Física
Forma
Frege G.
Freud S.
Funzionalismo, Funzione
Gaetano de Thiene
Genética
Gentile Giovanni
Gesu Cristo
Gesuiti, filosofía e pedagogía
Gilson E.
Giovanni Crisostomo
Giovanni Damasceno
Giovanni Evangelista
Giovanni da Jandun
Giurisdizione
Giurisprudenza
Giustino
Gorres J. J.
Grammatica
Guardini R.
Guerra
Haldane J. S.
Hasidismo
Heidegger 'M.
Hülsen A. L.
Idea
Idealismo
Illuminismo
In tuizionismo
Ippolito di Roma
Istinto
James

765

�Lavoro
Lefebvre
Letteratura
Linguaggio

Kant
Laberthonnicre
Laicismo
Lao tzu

Principales voces nuevas
Adler M.J.
Albertisti
Algebra moderna
Analisi funzionale
Antropologia culturale
Antroposofia
Assiomatica
Attimo
Attore
Automazione
Berlamm Calabro
Bastide G.
Bello A.
Bense M.O.
Berger G.
Bergmann G.
Bertalanfly L.V.
Binswanger L.
Bloch E.
Bonaventurianismo
Braithwaite R.B.
Brecht B.
Broch H.
Brutto
Campo
Comprendere
Comunicazione sociale
Conoscenza, fonti della
Conoscenza, sociologia della
Coscienza, liberta di
Costruttivismo
Cullmann O.
Cultura, filosofía della
Demitizzazione

Demone, demonico
Descrizioni, teoria delle
Droysen J.G.
Dufrenne M.
Dumery H.
Economici cicli
Entusiasmo
Epinomide
Europeismo
Filosofía analítica
Filosofia perenne
Finanza pubblica
Fonnalizzazione
Foro
Fuoco
Geiger M.
Giuiidico, ordinamento
Giuspositivismo
Godel, tcoremi di
Gruppi di pressione
Gusdorl G.
HareR.M.
Improvvisamente
Jünger E.
Jünger F.G.
Knight F.II.
Kuhn H.
Lacroix J.
Laico, laicita
L:indsberg P.L.
LaxW.
Liberta della e nella scuola
Liberta religiosa

1967-1968), es un instrumento de trabajo filosófico de primer orden. Informaciones históricas abundantes, concisión, rigor, bibliografias selectas, son rasgos que ponen de manifiesto la excelencia de la Enciclopedia Filosófica en su segunda edición. El hecho de que
los 10,000 ejemplares de la primera edición se hayan agotado en tan pocos años, es ya
de por si elocuente. Las amplias monografías, que aparecen en esta nueva edición, están
firmadas por uno o varios autores. La responsabilidad y la seriedad de los trabajos se
propicia con este sistema. Aunque las exposiciones son, la mayorfa de las veces, didácticas
y objetivas, no carecen de rigor ni descienden al terreno de la divulgación barata. Los
temas sobresalientes de la filosofía, sus representantes más connotados y las ciencias auxiliares que tanto iluminan nuestra disciplina están presentados sin sectarismo, aunque
con escuela. Ciertamente la Enciclopedia Filosófica ayuda, particularmente, a los especialistas de la filosofía; pero aún los lectores cultos no especializados en filosofia pueden
encontrar, en esta magna obra, un arsenal abundante de exposiciones objetivas y ordenadas
de los grandes tem.."\S y problemas de la filosofía. Obra señera y clásica, la Enciclopedia Filosófica enriquece extraordinariamente la bibliografía filosófica italiana y universal.

La lista anterior es simplemente una ejemplificación del criterio que ha guiado la
reelaboración de la Enciclopedia. Este criterio -que ya hemos expuest&lt;&gt;- se encuentra
a untado de la página IX a la X del primer volumen.
. _
.
pEn términos generales, puede afirmarse que la Enciclopedia F1losófic~ ela~orada ~or el
Centro de Estudios Filosóficos de Gallarete y publicada por G. C. Sansom Editore (Firenze

766

767

�LI~GülSTICA Y ESTILO
Lic. EDUARDO GUERRA C&gt;.sTELLA:-os
l. Las dos Perspectivas de la Estilística

DESPUÉS DE DEJAR ATRÁS LAS "Artes de Escribir" tan en voga en los siglos XVIII y
XIX, dos conceptos fundamentales se desprenden del término "estilo".
Por una parte, el contenido afectivo de los hechos de expresión de la lengua; y, por la
otra, la peculiar manera en que un autor o creador literario realiza estéticamente los
hechos de expresión de su habla.
Evidentemente, estos dos conceptos abren dos perspectivas a lo que se llama "estilística".
Hacia el año de 1905, Charles Bally publica una obra de gran impacto en el ámbito
lingüístico: Précis de Stylistique.'
Dicha obra, basándose en la dicotomía Saussureana entre "langue" y "parole", señala,
por vez primera, los elementos emocionales y expresivos de la lengua corriente. Esta obra,
junto con el Traité de Styl1stique Fran,aise, del mismo Bally, abren el camino a lo que
Dámaso Alonso, entre burlas y veras, llama Estillstica sin estilo.
Sin embargo, la corriente estilística de Charles Bally, que inicialmente, tal como se
ha podido ver, se interesa por la lengua, poco a poco incide en la obra literaria, o si se
quiere, en los problemas artísticos. Uno de los seguidores de Bally, Marce! Cressot en Le
Style ,t sts techniques • estudia aspectos tales como "la palabra, símbolo de una noción"
o "Integración de la palabra en el pensamiento" o "El ritmo en la frase", etc. Temas,
todos ellos, de eminente interés estilístico. Aún así hay más conexión con el lenguaje
cotidiano, ya que la obra literaria, según Bally, tiene condiciones diferentes y ante todo
hace un uso de la lengua voluntario y consciente.
La otra perspectiva se inicia propiamente en Alemania, pero cuaja indiscutiblemente
en España.
Karl Vossler, en Alemania, y Benedetto Croce, en Italia, propugnan por un concepto
de estilo que elimina virtualmente la imitación de autores, por considerar a ésta como
una imperfecta falsificación, un artificio externo del que está ausente la misma esencia
del estilo. Esto implica, necesariamente, el apotegma Buffoniano: "El estilo es ti hombre mismo".
Pero de estos inicios -que niegan tácitamente las artes de escribir-, tal vez compara' BALLY, CH. Précis de Stylistique. Edit. Eggimann. Geneve. 1905.
BALLY, CH. Traité de Styfutique Franraise. Edit. Winter. Heidelberg. 1912.
CRESSOT, M. Le Style et ses techniques. Presses Universitaires. Paris. 1947.

1

769
H49

�bles en lo superficial a la corriente representada por Bally, surge, en España, una escuela,
representada por Dárnaso Alonso, cuyo interés específico es la creatura literaria.
~ámaso Alonso, en su ~~ra Poesla_ Españ_ola (ensayo de métodos y límites estilísticos),
deJa muy c_laramente definidas las d1ferenc1as de su pensamiento con respecto a la obra
de Bally. Dice textualmente: "Creemos: lo.) que el objeto de la estilística es la totalidad
de los elcme~tos si~ni~icativos del l~ngua~e (conceptuales, afectivos, imaginativos); 2o.)
que ese estudio es fertil en la obra hterana; 3o.) que el habla literaria y la corriente son
sólo grados de una misma cosa. ( ... ) Estilo es precisamente lo que individualiza un
~:i~la pa_rticula~. Lo que en un habla no es reducible al habla común, lo que señala la
ultima diferencia de la personalidad: ese es el objeto de la Estilística. Para mí la Estilística literaria ha de ser la hermana mayor y guía de toda la estilística del habla usual
Y no s~ Cenicienta. No hay modo de separarlas esencialmente y menos de oponerlas. Ball;
lo cre1a de otro modo y después de definir el 'estilo' en un sentido semejante al nuestro
con curi~sa _in~ongruen_c~a idiomática des~erra de su Estilística. . . ¿ a quién? ¡ Precisa~
mente al estilo ! No le interesa, no es el obJeto de su estudio".•
Por otra parte sustenta Dámaso el hecho de que siempre el acto de hablar es voluntario
con excepción de los reflejos interjectivos de dolor, diciendo: "El hablar es, antes qu;
nada, aún antes de haber transmitido concepto, una afirmación de voluntad. Todo Hablante modifica, en cierto modo, el mundo 'porque le da la real gana'."•
Por lo que respecta a lo consciente del habla literaria, en contraposición a lo espontáneo
-según Bally- del habla cotidiana, Dámaso Alonso no es menos claro. Dice: " ... el
escritor no avanza por su delgado camino de luz de un modo distinto al del hablante
en la conversación. La diferencia consiste en la intensidad, en el frenesí angustioso con
;ue
e~~tor se ~umerge en el bosque. Ese profundo sumergirse le imposibilita la
coDJCJencia, es dear, el ser espectador de su propio drama (... ) El que conversa tiene
a todo 1~ largo de su elocución la consciencia de los efectos de su acto, consciencia que
en el ar~sta sue~e darse sólo cuando, vuelto de su inmenión, suprime, varía, pule, modera".'
La divergencia, en suma, está en el concepto de estilo y que hurgando, va a profundidades tal vez mayores: el concepto de signo lingüístico.

e!

Charles Bally, como discipulo de Ferdinand de Saussure, tenía como base el concepto
de éste en cuanto al signo. Es decir, la unión de un concepto con una imagen acústica
(significado significante). La Imagen Acústica, para F. de Saussure no es el sonido
material, lo físico, sino la huella psíquica de tal sonido. En otras palab~, la representación sensorial.'
Dámaso Alonso difiere en mucho de este concepto Saussureano -que es demasiado
simplista, ya que no responde a la realidad idiomática.
~n. primer término, para Alonso, el significante es tanto sonido fisico como imagen
acustica, sentando su aserto en la perspectiva de la realidad del que habla.
. Por otra parte, si para De Saussure significado es concepto, a Dámaso Alonso esta
idea le parece demasiado pobre, ya que la realidad idiomática comporta tres dimensiones.
Dice: "Los significantes no transmiten 'conceptos', sino delicados complejos funcionales.
Un 'significante' (una imagen acústica) emana en el hablante de una carga psíquica
• ALONSO, DÁMASO. Poesía Española. (Ensayo de métodos y límites estilísticos). Edit.
Credos. Madrid. 1950, pp. 622-623.
• /bid., p. 624.
• /bid., pp. 624-25.
' DE SA~ssURE, FEllDINAND. Curso de Lingüística Gen,ral. Edit. Losada. Buenos Aires.
1959. Passim.

770

de tipo complejo, formada generalmente por un concepto ( en algunos casos, por varios
conceptos; en determinadas ocasiones, por ninguno), por súbitas querencias, por oscuras, profundas sinestesias (visuales, táctiles, auditivas, etc., etc.): correspondientemente,
ese solo 'significante' moviliza innumerables vetas del entramado psíquico del oyente:
a través de ellas percibe éste la carga contenida en la imagen acústica".•
Ahora bien, si es cierto que Bally, discípulo de F. de Saussure, en un determinado momento se separa del concepto simplista del signo, cuando se avoca a considerar el ángulo
afectivo del lenguaje, por otra parte ignora, consciente o inconscientemente, la peculiaridad "conceptual-imaginativo-afectiva" del habla.
Bally en sus estudios estilísticos examina el habla -ya lo dijimos-- en su aspecto
afectivo. No ignora que existe lo conceptual, y de hecho lo toma como norma o marco
para situar lo afectivo. Prácticamente se acerca a la concepción de la Escuela Española,
pero ignora -aún asi- la obra literaria.
Y aquí pues, la divergencia. A Bally le interesa aquello que es común a diferentes
hablas en el plano exclusivo de la afectividad. A Dárnaso Alonso le interesa lo que es
particular de cada habla y por lo cual se diferencia de las demás, atendiendo no a uno
de los aspectos, sino a la unicidad conceptual-sensorial-afectiva que es el habla.

II. Los métodos de la Estilística literaria
Si analizamos la extensa bibliografía sobre Estilística literaria, en términos muy generales se puede decir que todos los estudios responden a dos enfoques alternativos. Es
decir, la Obra Literaria puede ser atacada estilísticamente o bien desde fuera o bien
desde dentro. O para decirlo con Dáma.so Alonso: Del Significado al Significante o
viceversa.
En ambos casos, necesariamente, se tiene que partir de una intuición Y concluir con
otra.
Es interesante notar, por otra parte, que la inmensa mayoría de las investigaciones
en el orden estilistico, no atienden a un determinado objeto de investigación. Se ha
procedido, y se sigue procediendo por tanteos. Acaso, de las dubitaciones con res~cto al
objeto de investigación, se hayan suscitado diferentes enfoques que merecen conS1derarse
por separado.
A) Psicologismo. Leo Spitzer en su obra Lingüística e Historia Literaria, preconiza
como método a seguir el llamado "Círculo Filológico" que consiste en "operar desde la
superficie hacia el 'centro vital íntimo' de la obra de arte: primero, observando los
detalles en tomo a la apariencia superficial de la obra particular... ; luego, agrupando
estos detalles y procurando integrarlos en un principio creador que puede haber estado
presente en el alma del artista, y, finalmente, haciendo el viaje de vuelta a todos _los
demás grupos de observaciones, para descubrir si la 'forma interna' que se ha construido
provisionalmente da cuenta del conjunto".•
Prácticamente, pues, son tres las fases del proceso analítico:
a). Leer hasta empaparse de la obra y tropezar con la peculiaridad estilística.
b). Buscar explicación psicológica a este rasgo.
c). Encontrar nuevos testimonios que apunten al mismo factor en la mente del autor.
ALONSO OÁMASO. Qp. cit., pp. 22-23.
• SPITZER: LEo. Lingüística e Historia Literaria. Edit. Gredos. Madrid. (Passim).

1

771

�Entre los detractores de Spitzer ha habido alguno que rechaza el "Círculo Filológico"
por subjetivo. Sin embargo, como podemos ver, ningún otro método de ataque estilístico
se escapa a esa fase inicial intuitiva. El mismo Spitzer dice: "El primer paso, sobre el
cual es posible que gire todo, nunca puede ser planeado: debe haber tenido lugar ya".
Acaso el error fundamental de Leo Spitzer, subsanado por él mismo, un poco más tarde,
fue el de conceder una beligerancia extrema al psicologismo. En una ponencia titulada
Les études de Style et les différents pays, el propio Spitzer se desdice afirmando: "El análisis estilístico está subordinado a una interpretación de la obra de arte en cuanto organismo poético por derecho propio, sin ninguna apelaci6n a la psicología".1 •
Esta nueva orientación lo acerca a lo que en la actualidad se ha dado en llamar
estilística funcional cuyo fundamento estriba en un enfoque estructural.
B) Estructura Literaria. La crisis de la investigación estilística ha planteado ya el
problema de la distinción entre el analista del estilo y el crítico literario. Por otra parte,
ya no se cree que el estilo, en cuanto expresión del pensamiento de un escritor, sea un
criterio de donde arranquen los elementos estructurales.
La estructura de una obra literaria, su organización, su caracterización, el orden en
que ha sido compuesta, el género en cuanto condicionante institucional, etc., son elementos que independientes del autor, deben ser tenidos en cuenta, como el lenguaje,
del que forman inseparablemente parte. A esta serie de imperativos responden otra serie
de estudios estilísticos, a los que en cierta medida Spitzer se une.
Hay que pensar, por ejemplo, en la obra deliciosa de Dárnaso Alonso, La Poesía de
San Juan, de la Cruz ( desde esta ladera) publicado en 1942 en el Instituto Antonio de
Nebrija, Madrid, donde el autor analiza, no sólo desde el ámbito lingüístico, sino también y preferentemente desde el ángulo estructural, la poesía de San Juan de la Cruz.
O, así mismo, en la obra de Carlos Bousoño, discípulo de Dámaso, titulada La Poesía de
Vicente Aleixandere. Imagen. Estilo, Mundo Poético. (lnsula. Madrid. 1950), donde,
no limitándose a los análisis de la versificación o de la sintáxis, logra darnos una visión
completa desde el punto de vista estructural. Allí se destaca la superposición e integración del símbolo, la visión y la imagen. Y junto a estas muestras, una infinidad de
estudios en este orden.
C). Aspectos estilísticos aislados. En ocasiones resulta más ventajoso, por la limitación,
estudiar a fondo un solo aspecto de determinada obra. Así, por ejemplo, predilecciones
rítmicas o musicales, estructura de los versos, la correlación, papel de las conjunciones y
negaciones, el vocabulario, símbolos, la adjetivación, el uso estilístico de los tiempos verbales, el retrato, la introducción de personajes, humorismo, etc.
Es interesante en este aspecto el libro de Dárnaso Alonso y Carlos Bousoño Seis Calas
en la Expresi6n Literaria Española ( Gredos, Madrid, 1956), donde se estudian tácticas
de conjuntos semejantes, la correlación poética y los conjuntos paralelísticos. En la Introducción, el propio Dárnaso, hace alusión a la limitación, pero sin embargo, por otra
parte, esta limitación permite un sistema que presumiblemente puede ayudar a la Ciencia
de la Literatura, la cual, en la actualidad, se encuentra aún en sus inicios.
D). Los métodos lingüísticos en la estilística literaria. Hemos visto en los apartados
anteriores cómo a partir de la observación de la obra literaria y precisamente a través
del lenguaje, se estructura el análisis estilístico.
11 SPITZER, LEO. "Les études de Style et les différents pays". Actes du VIIIe. Congres
de la Fédération Internatio11ale des Langues et Littératures Modernes. Fase. CLXI, p. 23.

772

E~ ~onveniente, aun~~e sea de modo muy general, anotar los métodos lingüísticos que
tradicionalmente se utilizan en el análisis.
a)• Análisis fon~tico: A partir de determinadas características en el orden de lo mínimo
en la expresión, como lo podrían ser ciertas vocales o acentos O acaso consonantes
las cuales se presentan en una posición que produce expresividad O determina am~
pliando o sintetizando, los conceptos.
'
b) • An_álisis l~xico: La observación de las características lexicales, por ejemplo vocabul~no r~alista o cos~mb~sta, arcaísmos, neologismos, voces compuestas, etc. A este
ruvel bien se podr1a aplicar el método de análisis semántico, con frutos verdaderamente importantes.
c) • Aná~isis morfol6gico: Elementos funcionales de la lengua que en determinadas situaciones responden a función diversa, constituyéndose en rasgos de estilo
d). An~lisis sint~ctico: Ciertas disposiciones sintácticas que muestran una preferencia
h~cia determmada parte de la frase u oración y que el autor, consciente O inconscientemente, procura destacar por este medio. Aquí hemos experimentado con el
méto~o estructural de Luden Tesniere,11 con resultados sorprendentes. Este método
penrute ver en forma real las estructuras sintácticas y por el medio de comparación
se pueden establecer constantes de una obra y variables que se pueden constituir
en rasgos o no.
e). Mé:odo estadístico: Q~e puede contribuir a veces a la solución de problemas literarios, como la paterrudad de obras anónimas, o la unidad o falta de ella en determinadas obras, o para determinar, en último caso, la cronología de una serie
de obras.
Todos estos métodos, eminentemente lingüísticos, pueden pues, auxiliar y a veces ser
factores decisivos en la problemática del estilo.
'

11

TESNIERE, LucraN. Elements de Syntaxe Structurale. Edit. C. Klincksieck. Paris.
1953.

773

�A PROPÓSITO DE UN DIALOGO CON BORGES
JuAN JosÉ GARCÍA GóMEZ
EN LO QUE VA DE SIGLO, la narración hispanoamericana -abandonando el realismo heredado y su secuela costumbrista- , ha pasado por dos fases importantes. Una es la
correspondiente al Modernismo, cuya continuidad es aún tan apreciable en la mayor
parte de nuestros literatos que bien puede hablarse de un presente externo Neomodernista.
Y otra, más cercana a nosotros en tiempo y problemática, de franca tendencia metafísica
y prácticamente correspondiente a ese "nouveau roman" europeo. Así como Rubén
Darío y Enrique Larreta pueden ser considerados como representantes de la primera,
Jorge Luis Borges y Julio Cortázar lo son de la segunda. Autores-símbolo en toda la
extensión de la palabra, cuyo simple nombre servirá para identificar sus respectivas épocas.
Victoria Ocampo, autora del Diálogo con Borges,1 une al atractivo del entrevistado
el de su personalidad. Testigo vivencia! del período de resurgimiento literario argentino,
parece en esta obra jugar conforme a fórmulas proustianas con JLB para lanzarse, y
lanzarnos, "a la recherche du temps perdu". El material fotográfico -esqueleto y punto
de partida de la entrevista- , es abundante y en su mayor parte inédito: una especie de
álbum familiar borgiano que va desde retratos de antepasados hasta uno bastante reciente del escritor y su madre, pasando por imágenes bonaerenses, carátulas de revistas,
tapicerías familiares, rostros identificables con la intelectualidad contemporánea... A
través de ellos, el diálogo como reconstructor de una esencia: Borges como hombre, como
autor, como símbolo.
"Hablemos de su familia", comienza diciendo la Ocampo. Y rostros olvidados reviven
entrelazando su existencia a los símbolos, traumas y personalidad de su descendiente.
Una de las bisabuelas parece identificarse en esa repetición borrosa de los rasgos de los
personajes del argentino... Otra, "reflejada en un espejo, esos espejos que lo alarmaron
a usted y que están en sus poemas", con el trauma monocorde... La indudable influencia
literaria inglesa arranca de la abuela cuya figura, elegantemente vestida, perdura apoyada en el respaldo de una silla ... El mito heroico familiar ("nunca he dejado de sentir
nostalgia de ese destino épico que las divinidades me negaron, sin duda sabiamente"),
en los de los abuelos Francisco Borges e Isidoro Suárez.. . Y hasta, partiendo de las
fotografías familiares, es posible llegar en el juego-búsqueda a ese Buenos Aires idealizado,
el que tiene una "esquina rosada" y en donde viven "el orillero y el compadrito que
muchos años después aparecerían en los relatos borgianos".
Pasan los años a través de las imágenes. Los padres. El tiempo que se detiene y que,
1

OcAMPO, V1CT0R1A. Diálogo con Borges. Editorial Sur. Buenos Aires, 1969.

775

�a veces, no es posible recuperar porque "habrá correspondido únicamente al instante
en que se retrataron". La hermana, posible causa de la prácticamente ausente mujer en
su obra y a quien "seguía porque no tenía el valor de decirle que estaba aterrado".
Hasta llegar al escritor-niño. Intencionalmente he empleado la doble imagen. No es
el niño el que aparece primero, sino el escritor: "Sí, yo siempre supe, de algún modo,
que sería escritor". Y el rasgo humorista, tan claro -por aparentemente a veces disfrazado--, que lo caracteriza desde siempre: "Cuando era chico se hablaba mucho de
'ratés' -no se usaba la palabra 'fracasados' sino la francesa 'ratés'-; yo oía hablar
de los 'ratés' y me preguntaba con inquietud: ¿Llegaré yo alguna vez a ser un 'raté'?
Esa era mi máxima ambición".
Luego, la segunda parte de la personalidad: el niño. "Intimamente soy el mismo de
entonces. Apenas si he aprendido algunas destrezas". Pero pronto interviene la obscuridad,
el desdibujamiento de lo concreto, la sombra de la ceguera. Lo abstracto de su mundo
literario no es sino producto de su "creciente ceguera (que) ha colaborado en ese mundo
abstracto". Allí, o desde allí, el niño vive su atemporalidad. Y su arrealidad. Ha pasado
-¿vivido?-, por muchas casas. De algunas apenas si perdura el detalle, "su reja de
hlerro, el :zaguán, la puerta del cancel", "el aljibe, con una tortuga en el fondo para purificar el agua". Las más permanecen en la infantil privación de la realidad, como la
paterna, (contemplada "en sueños y en la realidad, pero como la he visto muchas veces
en una fotografía, creo que la imagen que tengo es la de la fotografia, no la de la
casa que vi"); o la inmortalizada de Androgué, (no en vano allí nace físicamente el
universo fantástico borgiano con su "Tlon, Ucqbar, Orbis Tertius"), "no ( ... ) un
Androgué actual deteriorado por el progreso, por la radiotelefonía y las motocicletas,
sino ( ... ) aquel perdido laberinto de quintas, de plazas, de calles que convergían y
divergían, de jarrones de mampostería, (... ) ese Androgué perdido", al que proustianamente recupera porque no "sólo existe en mi memoria, (sino) en tantas memorias".
Vuelve el escritor y su obra. Envuelto en el desdoblamiento del pasado y de la realidad, en "la presencia de algo sobrenatural y maligno a la vez", "iba a trabajar en
una biblioteca de Almagro, iba al cinematógrafo alguna vez, veía a mis amigos, pero
todo eso era como si ocurriera en un sueño, porque yo estaba viviendo mientras ( ... )
'las ruinas circulares'." Y al mismo tiempo, o precisamente por ello, "la historia podría
trasladarse a cualquier frontera".
La intelectualidad forma también una parte importante en ese conglomerado vital.
Entremezclados con los objetos -las casas, un mate, alguna guitarra...- , Macedonio
Femández, "el mejor conversador que he conocido en mi vida y -lo cual parece incompatible- el más lacónico también", "Alvaro Melián Lafinur, mi primo", la propia
Victoria Ocampo, Ricardo Güiraldes y Pablo Rojas Paz, quienes "habían decidido fundar
una revista que representara a la nueva generación literaria"', nada menos que PROA ...
AdoUo Bioy Cásares, su colaborador, amigo y que "ha sido un maestro, digamos clásico,
del ya viejo Jorge Luis Borges", es mencionado con importancia. De su amistad nace
un tercer escritor, Bustos Domecq, pseudónimo que los identificaría durante una época
Y cuyo nacimiento sucede porque "yo no quería colaborar con él; me parecía que una
colaboración era imposible, y una mañana él me dijo que hiciéramos la prueba: yo iba
a almorzar a casa de él, teniamos dos horas libres y teníamos ya un argumento. Empezamos
a escribir y poco después, esa misma mañana, ocurrió el milagro. Empezamos a escribir
de un modo que no se parecía ni a Bioy ni a Borges. Creamos de algún modo entre los
dos un tercer personaje, Bustos Domecq -Domecq era el nombre de su bisabuelo Bustos
el de un bisabuelo cordobés, mío- y lo que ocurrió después es que las obras d¡ Bustos

776

Domecq no se parecen ni a lo que Bioy escribe por su cuenta ni a lo que yo escribo por
mi cuenta. Ese personaje existe, de algún modo".
¿ Cómo, delante de las imágenes que desfilan, no hablar de autores influenciales? Van
desgranándose los nombres, y los comentarios sobre ellos, de Groussac, Alionso Reyes,
Quevedo, Saavedra Fajardo, Lugones, Shelley, Keats, Wordsworth, Swinbume... Todos, individual y colectivamente, uniéndose a las fotografías.
Siguiendo el juego, reconstruimos SUR. "Rufino de Elizalde ( ... ), Pedro Henríquez
Ureña, Malle1, Norah (Borges), María Rosa Olivcr, Ansermet, Ramón G6mez de la
Serna, Oliverio Girondo, Eduardo Bullrich, Guillermo de Torre", son mucho más que
simples nombres acomodados en la entrevista. Junto con la revista SUR, se recobran
en "uno de los acontecimientos más importantes de la cultura argentina".
La lectura, el teatro, el cinc, son los temas finales. La Ocampo, Borges -y nosotros
lectores-, hemos reconstruido el tiempo-Borges. El termina: "Me gustaría detenerme
en este día". Como Proust, el marcador del juego, habría dicho terminando también su
temps relrouvé:
"Du moins, si elle m'était laissée assez longtemps pour accomplir mon oeuvre, ne
manquerai-je pas d'abord d'y décrire les hommes (cela dut-il les faire ressembler a
des etres monstrueux) comme occupant une place si considérablc, a coté de celle si restreinte qui leur est réservée dans l'espace, une place au contraire plongée sans mesure
-puisqu'ils touchent simultanément, comme des géants plongés dans les années, a des
époques si distantes, entre lesquelles tant de jours sont venus se placer dans le Temps".

777

�MORENO TosCANO, G,o,,ofúa Eeon6mieo ,, Mimo (si¡lo XVI). Mmco,
El Colegio de Mmco, 1968, 177 pp.

ALEJANDRA

Por ANoats MoNTEIIAYOll HuNÁNDBZ
Centro de Investigaciones Econ6micaa de la Univenidad de Nuevo Le6n.

RBY FELIPE II, queriendo conocer au reino, ordenó que ae hiciera una delcripción
universal de sua posiciones de ultramar; asl en 1571, el Consejo de Indias, creó el oficio
de Cosm6grafo -cronista, a cuyo cargo quedó la recopilación y ordenainiento de laa

EL

futuras relaciones históricas y geográficas de las colonias eapañolu.
En 1577, comenzó a circular un cuestionario que ae referla al medio físico, 101 recunoa econ6mic01, la historia de la localidad en cuestión y laa condiciones IOCialea. Eate
cuestionario debla llegar, por conducto de 101 virreyes, corregidora y alcaldea mayores,
a todoa los centros de poblamiento, aun 101 máa alejad01, para aer rapondid01 por encomender011 frailes, indios principales, o cualquier otra persona que poae,era un conocimiento amplio de la región.
Las respuestas al referido cuestionario comenzaron a llegar a España con relativa rapidez -en 1583, habla recibido el Consejo de las Indias 136 relaciones y mapas--. Pronto,
pues, se fueron reuniendo loa materiales; pero, primero la muerte de Felipe II, y después
101 cambios ocurridos en la administración, obstaculizaron la terminación de tan loable
empresa.
Estos papeles fueron depositados en los archivos reales con el nombre de R,loeion,s
g1ográfieas. Al pasar los años, un conjunto de peripecias ( cambios de archlvos, pérdida
de secciones, robo, etc.), facilitó la paulatina desmembración de sua partes; sin embargo,
esto no impidió que fueran publicadas la mayorla de las R1loeio111s (Francisco del Paso
y Troncoso, Pap,l,s d, Nuevo España. Madrid, Est. Tipográfico "Sucesores de llivadeneyra", 1905-1906. Vols. IV, V, VI y VII. Hay que destacar que otros autores como
Federico G6mez de Orozco, Zelia Nuttal y Robert Barlow, se interesaron sobre este
tema, pero sua publicaciones han sido muy dispersas) .
La utilización de estos impresos ha sido muy variada, pero la mayorla de los estudios
se han concentrado en destacar: ciertos aspect01 de la geografla histórica - distribución
de las lenguas indlgenas, toponimias, etc.; cuestiones históricas propiamente dichas - la
conquista y la colonización de ciertas regiones de la Nueva España - y algunos aspectos de la historia económica y social la influencia de la sal en la distribución de los
pueblos indígenas, la emografla, la industria textil y la historia de la minerla colonial.
Alejandra Moreno T01e&amp;no analiza de nuevo laa Reloeionts g101ráfieas, con el fin de
presentar una visión geoecon6mica de la Nueva España del siglo XVI; para lograr au
propósito hace un estudio de estos materiales siguiendo tres métodos diferentes.

779

�Primeramente hace una investigación según "el método de matriz", que consiste en
" ...un procedimiento de análisis gráfico que a través del agrupamiento de datos semejant~s de la !nformación y la combinación de todos los elementos que constituyen un'.l
matnz, pernute establecer concentraciones o grupos homogéneos (por ejemplo: tipos
de pueblos, regiones económicas, geográficas, etc.)".
Los resultados de la utilización de este nuevo método de la investigación histórica
por lo menos en nuestro país es muy satisfactorio, ya que mostró la influencia de los
elementos geográficos sobre la distribución humana y las actividades económicas sin
olvidar los factores históricos que jugaron un papel muy importante ( actitud
los
españoles frente a la minería, la agricultura, la ganadería, etc.).
Con los datos obtenidos por "el método de matriz", se tradujeron, por primera vez
a un espacio geográfico en una serie de sesenta y tres mapas, donde se presentan cierto~
problemas característicos del siglo XVI mexicano: las zonas de cultivo de maíz, frijol,
calabaza, perales, duraznos; así como el avance de la frontera, las misiones, las estancias,
el ganado, etc.
Por último, se hizo un micro-análisis regional: el tipo de poblamiento, la agricultura y
sus actividades complementarias en el Yucatán de 1580; demostrando que la información
que aportan las Relaciones Geográficas permiten también, de una manera precisa y detallada, el estudio monográfico regional.
Esta obra, aparte de ser una excelente investigación, parece presentar dos puntos esenciales: por un lado, se insiste continuamente en la riqueza casi inagotable -como fuente
histórica- de las Relaciones Geográficas; por otro lado, se presentan nuevos métodos de
investigación en el campo de la historia. En este sentido, el libro de Alejandra Moreno
Toscano, Geograf!a econ6mica de México (siglo XVI), es por demás interesante, pero
sobre todo, es sugerente y atractivo, ya que nos señala nuevas rutas y nuevas visiones para
conocer el pasado geoeconómico de nuestra nación.

d;

780

PRESENCIA DE JOSE GAOS EN LA CULTURA MEXICANA
L1c. GENARO SALINAS QuIROGA
EL ONCE DE JULIO DEL PRESENTE AÑO, pagó su tributo a la madre naturaleza, un distinguido catedrático de filosofía: el Dr. José Gaos. Su muerte, asume literalmente el ca_rácter de lo irreparable. Decía José Martí, el apóstol cubano, "el honrar, honra", y nosotros, los universitarios de Nuevo León, al recordarlo, nos enaltecemos a nosotros mismos.
Escribió Guillermo Dilthey, que las grandes doctrinas y los grandes pensadores, son
como fuerzas que actúan y se proyectan sobre toda época posterior. Kant, el pensador
prusiano, expresó que los ejemplos ilustres demuestran la posibilidad práctica de cumplir
con los más altos ideales. La obra de Gaos perdurará muchos años a través de sus libros y
discípulos y será un paradigma de vocación y de cumplimiento del deber en la cátedra y
en los seminarios de su amada disciplina, que profesó con tanta pasión y cariño.
Fue un extraordinario pensador que despreció el poder, la fama y la riqueza, para
entregarse generosamente a la soledad de su cátedra, que prefirió a todos los placeres
mundanos. Tuvo grandes vicisitudes en su existencia, hasta dejar para siempre a su patria de origen -España- para venir "transterrado", como él decía, a México, que lo
cuenta entre sus mejores hijos.
La llegada de este pensador es incuestionablemente uno de los acontecimientos más
notables de la Cultura de México, porque animó y revolucionó nuestro ambiente filosófico. Introdujo la filosofía existencialista, que es la última corriente de la disciplina en
el Siglo XX. Como regalo inapreciable y magnífico nos llegó de Allende los Mares un
filósofo profesional de muchos quilates, con una formación alemana.
En México, su nueva Patria, dedicó toda su vida a la enseñanza, investigación y difusión
del pensamiento filosófico. Al correr de los años, la Universidad de México lo nombra
Doctor Honoris Causa y Profesor Emérito, las más altas distinciones que concede nuestro
más alto Centro de Cultura en la República y que muy pocos catedráticos han obtenido.
Fue un maestro de dimensión internacional, que hizo que los estudios filosóficos alcanzaran un rigor profesional, no de simples aficionados, con técnicas y métodos estrictos y los orientó hacia la realidad mexicana, para encontrar sus valores auténticos y
contribuir a resolver los problemas sociales de México. Modeló generaciones de alumnos,
durante 30 años, que hoy son profesores eminentes de la materia, orientó vocaciones y
escribió y tradujo libros de excepcional profundidad.
El gran poeta mexicano Octavio Paz, dijo de él: "Es el exiliado republicano español,
al que más debe la cultura y las humanidades de México". Fue una figura magisterial
de Europa, de México y de América Latina, porque con el mismo cariño, amor y comprensión, enseñó en ambos Continentes.

781

�Fue un maestro en toda la extensión y plenitud del término. Ejerció su magisterio fe.
cundo con un sentido socrático: partero de almas. Pensó que no hay enseñanza más alta
que la de sembrar inquietudes. En los últimos años de su vida, gestionó y obtuvo la nacionalidad mexicana. Fue pues compatriota nuestro, por adopción y por destino.
Completó y dio a conocer al mundo la obra docente de Antonio Caso, de José Vasconcelos y de Samuel Ramos, que nosotros mismos teníamos olvidados. Murió en pleno
trabajo, el 11 de junio pasado, después de examinar a un alumno que obtuvo el Doctorado
en el Colegio de 'México. Sucumbió como los grandes generales, en el campo de batalla.
La presencia en sus funerales del Ministro de Educación Lic. Agustín Yáñez, significa
simbólicamente el homenaje de nuestra Patria a este prominente intelectual. La tierra
mexicana recogió amorosamente su cuerpo y México ya había recogido su obra cultural.
Ya se ha dicho, que el águila no es originaria de la roca donde nace, sino del infinito
donde vuela. Nació José Gaos en tierra hispana, pero es nuestro, auténticamente nuestro
porque aquí vivió, enseñó y murió.
A Monterrey vino en dos ocasiones, en 1939 y 1940, durante la Administración Municipal que encabezó el Profesor Manuel Flores. Después lo invitó la Escuela de Verano
de nuestra Universidad, donde sustentó Conferencias con un desbordante éxito, que nadie ha tenido.
¡ Descanse en paz, para siempre, el ilustre maestro José Caos, gloria del pensamiento
de España y de México!

SOCIOLOGIA DEL PODER

EL AMERITADO MAESTRO UNIVERSITARIO Doctor Lucio Mendieta y Núñez, acaba de dar
a la luz pública otro libro más que se agrega a su fructífera labor de investigador y tratadista, bajo el rubro de "Sociologla del poder''. Pulcramente editado por el Instituto de
Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México el Maestro
Mendieta y Núñez estudia en esta ocasión el fenómeno del Poder, al que co:isidera como
de capital importancia en las sociedades humanas. Así, nos dice, la historia de todos
los países del mundo gira en torno de las relaciones sociales de Poder, de las que se derivan
lo mismo la grandeza que la miseria de los pueblos.
Después de la Introducción, en la que el maestro Lucio Mendieta y Núñez presenta el
por qué de la existencia de este fenómeno y de su naturaleza, se refiere a su definición.
En el capítulo I, trata precisamente de esta definición; en el capítulo II, estudia El Origen Y la Evoluci6n del Poder. En el III, la Lucha por ei Poder; en el IV, la Concentraci6n
del Poder; en el V, Las Diversas Clases del Poder; en el VI, la Legitimaci6n del Poder;
en el VII, el Poder y el Estado; en el VIII, La Burocracia como Poder; en el IX, Las
Diversas Clases de Ejército; en el XII, El Poder Militar; en el XIII, El Poder como
Complejo Social; en el XIV, Las Estrategias del Poder; en el XVI, Las Tácticas del Poder; en el XVIII, La Conquista del Poder; en el XlX, la Pérdida del Poder; en el XX,
Los Mitos del Poder, y, por último, en el XXI, el Poder, un Mal Necesario.
He aquí, en breves lineamientos, el contenido de los muy bien elaborados capítulos de
que está compuesta esta obra, ciertamente original, no sólo por el tema a estudio, sino
por el nuevo ángulo de enfoque que recibe el Poder, el que ha sido motivo de especulaciones por diversos filósofos, tratadistas y estudiosos en general, obra que una vez más
pone de manifiesto la inteligente y valiosa contribución del maestro Mendieta y Núñez
a la cultura de México, especialmente en el campo de la Sociología.
LIC. ALBERTO GARCÍA GÓMEZ

RENÉ CuÉLLAR BERNAL. Tlaxcala a Través de los Siglos. Prólogo de SALVADOR
Novo. B. Costa-Amic, Editor. México,
1968, 274 pp.
RENÉ CuÉLLAR BERNAL, Licenciado en
Ciencias Diplomáticas, catedrático, perlo-

782

dista e historiador, ha experimentado el
goce de la paternidad de la obra Tlaxcala
a Través de los Siglos, recién nacida en la
Editorial B. Costa-Amic. Padrino de bautizo lo ha sido Salvador Novo. Desde su
refugio sagrado en Coyohuacan dedicó
esta opinión a su altijada: "La extensa bi-

783

�bliografía consultada por el joven autot
del libro da fe de la serena solidez de la~
investigaciones que vertebran la realización, cabalmente cumplida, de su empeño de dar al fenómeno de la historia del
pueblo tlaxcalteca la esclarecida conti-nuidad que resume en catorce documentos y claramente expuestos capítulos".
Participa la feliz nueva al público el Boletín Bibliográfico Mexicano correspondiente a enero-febrero de 1969 que edita
la librería de Porrúa Hermanos.
Desde los idos tiempos de Berna! Díaz
del Castillo hasta la fecha se ha escrito
mucho sobre Tlaxcala. Cronistas, historiadores, bibliógrafos, artistas, eruditos, etc.,
han aportado capítulos aislados que nunca formaron un todo. Cuéllar Bernal se
echó a cuestas la tarea de unir el material disperso con hilo cronológico y devoción de entrega a su tierra natal, para valorar el contenido de las 274 páginas que
forman la obra, hace falta sufrir alguna
vez el suplicio paciente de la investigación.
Al tocar la hipótesis sobre el origen del
hombre americano salta la discutida Atlántida y con ella, un hecho que conduce a
reflexionar: las pintaderas o sellos de barro toltecas y aztecas son iguales, en muchos casos, a otros similares encontrados
en las islas Canarias, lugar donde se supone que se iniciaba el continente citado
por Platón.
Los primeros habitantes del actual territorio de Tlaxcala fueron los olmecas denominados también xicalancas que fundaron las poblaciones de Cacaxtla, Mixco,
Xochitecatl, Tenanyecac, Xiloxochitla y
Xocoyucan. Al arribo de los chichimecas
o tlaxcaltecas, una de las siete tribus
nahuatlacas, los olmecas, fueron expulsados y sus poblaciones ocupadas por los
arribistas conquistadores.
La forma de gobierno de la nación tlaxcalteca fue el de una república dividida en
cuatro señoríos gobernados cada uno por
un tecutlato o senador, funcionario autónomo dentro de sus dominios que acordaba

784

con los restantes cuando la naturaleza del
asunto afectaba al pueblo en general.
De que fueron un pueblo ilustre lo
prueba el hecho de haber triunfado en un
certamen poético a que convocó el reino
de Texcoco durante el gobierno de Netzahualcóyotl. Manejaron el idioma náhuatl
con elegancia y corrección, distinguiéndose por ello de las demás naciones del mismo tronco.
Cuéllar Berna! se extiende ron minuciosidad en los diversos aspectos que atañen
a la cultura tlaxcalteca: religión, comercio, esclavitud, la familia, educación, oratoria, música, danza, etc. Entre los detalles
curiosos afirma que el matrimonio era
obligatorio al llegar a los 22 años de edad.
Quien se resistía a cumplirlo era trasquilado. Fueron excelentes actores y se guarda memoria del "auto" de Adán y Eva representado en lengua náhuatl el día de
Corpus de 1538. Motolinía lo descubrió
diciendo que era "un primor de colorido
y de ingenua gracia".
Viene la conquista y con ella el estigma
que muchos historiadores arrojan sobre los
tlaxcal tecas calificándolos de traidores por
haberse aliado a Cortés. Salvador Chávez
Hayhoe en su Historia Sociol6gica de México, citada por Cuéllar Bernal, asienta
que: "fue la consecuencia de un estado
político-social muy característico del momento en que llegaron los españoles".
Después de vencer a duras penas a las
huestes de Xicoténcatl, Cortés se cuidó
mucho de dar a Tlaxcala el trato de pueblo vencido. Esta conducta diplomática
no observada por el conquistador con nación alguna, Je valió una alianza nunca
deshecha.
A extramuros de la ciudad de Tlaxcala
se yerguen las ruinas de la ermita de San
Buenaventura, gemela en sitio y construcción, de los trece bergantines que sirvieron para el asedio de Tenochtitlán. El
proveedor de la madera utilizada fue el
capitán Texinqui y los encargados de dirigir el transporte hasta Texcoco de los

pequeños navíos fueron los de igual rango
Teotepil, Chichimecatl y Acxotecatl.
Los tlaxcaltecas se desplazaron por todos los rumbos de México, Centro, Sur
América y las Filipinas, en unión de los
españoles. Parte de Sal tillo, Parras y otros
núcleos de Zacatecas, San Luis Potosí y
Nuevo León fueron poblados por ellos.
Don Crisanto Cuéllar Abarca, padre dei
Lic. Cuéllar Berna!, asegura que los tlaxcaltecas llevaron a Saltillo "sus pequeñas
industrias, entre ellas los sarapes polícromos que mejorados allá, se han convertido
en los famosos sarapes de Saltillo".
La colonia se desborda en joyas arquitectónicas religiosas como los conventos, monasterios e iglesias de San Francisco, Topoyanco, Atlihuetzia, Hueyotlipan, Calpulalpan, San Juan Totolac, Ocotlán, etc.
El hambre originó motines como el de
1692. Diversos acontecimientos originaron
la decadencia de lo que antes fuera próspera tierra.
Vicente Gómez, Antonio Guerrero y
Antonio Arroyo son tres de los insurgentes tlaxcaltecas que mayor combatividad
ofrecieron a los realistas. El Domingo de
Ramos, 16 de abril de 1821, Nicolás Bravo hizo su entrada triunfal a la plaza nunca tomada de Tlaxeala.
A raíz del derrumbamiento del imperio
iturbidista la provincia de Tlaxcala representada por su jefe político don José
Joaquín de las Piedras inició gestiones
para que el antiguo territorio alcanzase la
categoría de Estado. La entonces reducida
extensión geográfica, más intereses bastardos de comerciantes, ricos hacendados y
ganaderos y el peregrino argumento de
que era necesario "disgregar a Tlaxcala
porque ésta había apoyado a los conquistadores españoles", impidió durante muchos
años que se realizara tan justa aspiración.
Incluso llegó a proponerse su anexión al
Estado de Puebla. Por decreto del 18 de
noviembre de 1824 fue declarada territorio y hasta el 9 de diciembre de 1856 pu-

do alcanzar el rango de Estado Libre y Soberano.
Durante la invasión norteamericana los
tlaxcaltecas combatieron heroicamente al
mando del general Nicolás Bravo y de los
coroneles Ignacio Ormachea y Felipe Santiago Xicoténcatl. Este último sucumbió
con estoicismo después de que su Batallón
de San Bias fue aniquilado.
Al estallar la Guerra de Reforma, ni el
Congreso del Estado ni la guarnición militar aceptaron el golpe de Comonfort. El
guerrillero Antonio Carbajal, originario de
Apetatitlán, derrotó numerosas ocasiones
y trajo eternamente en jaque a los conservadores hasta el triunfo de Ualpulalpan.
Este caudillo y sus paisanos los generales
Antonio Rodríguez Bocarda, Doroteo León
y otros muchos jefes, oficiales y soldados,
batieron más tarde a los franceses y contribuyeron al derrumbe del segundo imperio.
El gobernante vitalicio impuesto por el
porfiriato fue el coronel Próspero Cahuantzi, indígena de raza pura que ejerció
el poder del 15 de enero de 1885 al 2 de
junio de 1911. Su administración positiva
en contados aspectos se vio opacada por
el terror que desplegó desde 1905 para
aplastar el descontento contra la dictadura. Juan Cuamatzi, fusilado el 26 de febrero de 1911, fue el más destacado luchador maderista.
Discrepo del autor cuando dice en su
Introducción: "No pretendo escribir la
historia de Tlaxcala, pues eso me sería realmente imposible''. El Lic. Cuéllar Bernal
ha realizado lo imposible: una historia
muy completa de Tlaxcala que merece el
reconocimiento fervoroso no sólo de sus
conterráneos, sino de todos los mexicanos.
HuMBERTO BuENTELLO CHAPA

Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística.

785
Hj()

�Iswao VIZCAYA ÜANAU:s. Los Origenes de la lndustrializaci6n de Monterrey
(1867-1920). Publicaciones del Instituto
Tecnológico y de Estudios Superiores de
Monterrey. Serie: Historia, Núm. 9. Prólogo: Luis Asnv V. Primera Edición,
1969, pp. 188.
Poco TIEMPO DESPUÉS de haber aparecido
su obra: "lnuasión de los Indios Bárbaros
al Noreste de México", el hlstoriador Isidro Vizcaya Canales ofrece ahora "Los
Origenes de la lndustrializaci6n de Monterrey".
R~sponde el libro con sereno juicio a
una mterrogante que suelen hacerse y hacemos quienes viven fuera de nosotros a
la que siempre contestamos con excesivo
orgullo localista pero sin bases firmes: ¿ a
qué se debe la industrialización de Monterrey? Tres preguntas que el autor se hace.ª sí mismo y satisface a mitad del trabaJo, ~omplementan el valioso contenido
del llllsmo: ¿ qué fue lo que provocó la
repentina indwtrialización de la ciudad?
¿ por qué ocurrió el fenómeno precisamente del año 1890 en adelante y no antes 0
después? ¿ puede dane cuenta del desarrollo de la industria regiomontana en función de una sola causa como frecuentemente lo pretenden ciertas explicaciones
simplistas?
Todo hecho histórico -y la indwtrialización de Monterrey lo es- obedece a una
trinidad de factores vinculados irremediablemente unos con otros, que se subdividen
a su vez: hombre, medio 'Y circunstancias.
Soslayar cualquiera de los dos últimos en
favor del primero es hacerle a la antihistoria. Mientras las condiciones de la naturaleza no cambien, el hombre seguirá
actuando según el medio y de acuerdo con
las circunstancias.
El apacible y buc6lico Nuevo Reyno de
Le6n y su metrópoli, 'Monterrey, vivieron
durante la Colonia de la agricultura y la
cría de ganado. La minería fue un chispazo de bonanza que tuvo la duración de

un aerolito. El medio natural que favoreció
las primeras debe haber variado con los
siglos porque de las descripciones de ayer
a la realidad de hoy existe enorme diferencia.
En 1753 Monterrey contaba apenas con
3,334 habitantes. Cincuenta años más tarde - n 1803- aument6 de población en
un 189%, es decir, tenia 6,412. Un siglo
d~pués -l853-, contado a partir de la
pnmera fecha, el ascenso fue de 803%,
26,795 habitantes· Para 1900 f ueron
72,963 Y en 1910, 86,294. En un lapso
de 15 7 años la ciudad aument6 en 82 960.
un promedio de 528 anuales. Esto, si~ em'.
bargo, no es signo inconfundible de progreso ya que las poblaciones crecen muchas veces por inercia. Monterrey anduvo
algún tiempo dando tumbos hasta asentar
su posición definitivamente. En 1891 ocupa~ el octavo lugar entre las ciudades
mCXIcanas, en unión de San Luis Potosi.
En 1895 subió al quinto mientras San Lui
lo hacía al cuarto. En 1900 obtuvo el cuar~
to sobrepasando a su competidor y en
1910 volvió a caer al quinto.
. Durante los primeros cincuenta años del
siglo pasado Nuevo León produjo y exportó productos agrícolas en gran escala.
~ 1850 a 1880 Monterrey se convirtió en
importante eje comercial que se apoyaba
en el puerto de Matamoros para dar salida
y entrada a numerosos efectos. La guerra
norteamericana de secesi6n contribuyó al
auge mercantil ya que el algodón confederado salía a través de México y los sureños reciblan por el mismo conducto todo
10 que necesitaban. Terminada la contienda el comercio empezó a declinar y la llegada del ferrocarril deshizo el binomio
Monteney-Matamol'OI. Lejos de acrecentar la potencia mercantil de la ciudad este
medio de transporte, al unir los centros de
consumo que se abastecían en Monterrey
con otras poblaciones, esparció la corriente de compradores por otros rumbos. El
excesivo rigorismo de la corporación fiscal

denominada "contrarresguardo", aument6
los ingresos' del gobierno federal por concepto de ingresos aduanales, pero asestó un
golpe de muerte a la economía de muchos
pueblos tributarios de Monterrey que vivían del contrabando. La crisis económica
empezó a manifestarse y alcanro su período
crítico en 1885 obligando a muchos de sus
habitantes a emigrar.
Fue entonces cuando las circunstancias
plantearon la gran disyuntiva: ¿debería
seguir siendo Monterrey un centro distribuidor de productos de importación para
la zona norte del país, o debería convertirse en un centro indwtrial? La opinión
general se inclinó por lo segundo. El informe rendido por el gobernador Lázaro Garza Ayala en 1889•selló el caso. Dijo en él:
"Floreció el comercio en un tiempo no
lejano, de que se conserva tradición. Fue
bonanza efímera, que acaso no vuelva ya,
porque se debió a la concurrencia de causas excepcionales".
Del comercio, ahora agonizante, salieron
los capitales y los invenionistas que iniciaron la industrialización de Monterrey:
Isaac Garza, Francisco G. Sada, Manuel
Cantú Treviño, Valentín Rivera, José A.
Muguerza, Mariano Hernández, Patricio y
Daniel Milmo, los hermanos Maíz, Francisco Armcndaiz, Tomás Mendirichaga y
José Calderón. La mano de obra necesaria
para la eficaz marcha de .)as fábricas la
proporcionó el artesanado competente y
con experiencia que provino de la pequeña
industria.
El ingeniero Vizcaya Canales sitúa el
período que denomina de "la gran industria" de 1890 a 1910. Una cervecería y
una fundición de corta vida fueron el preludio de las dos factorías que con carácter permanente vinieron después. De 1890
. a julio de 1892 ya se contaban 14 grandes
fábricas cuya invenión en conjunto ascendia al millón y medio de pesos y daban
trabajo a ocho centenas de obreros. El establecimiento en 1854 de la fábrica de hi-

lados y tejidos "La Fama" no marca el
arranque de nuestra vida industrial. Fue
un hecho aislado que como acertadamente
dice don Isidro: "no desencadenó el establecimiento de otras" ni siquiera dentro
de la misma rama. Tampoco pueden aceptane como antecedentes industriales las
artesanías que en Monterrey, como en el
resto del país, privaron hasta el segundo
tercio del siglo XIX.
Vizcaya Canales apunta once factores
responsables de la indwtrialización de
Monterrey: cuatro de carácter externo y
siete de carácter interno. Los expone con
meridiana claridad, los analiza sin apasionamiento localista y al rodearlos de una
descripción que abarca todos los aspectos
materiales y culturales del medio para mejor comprensión del fenómeno, convence
como investigador y ahuyenta a la critica
malintencionada. A la exención de unpuestos gubernamentales la califica de
"factor psicológico importante" porque fue
señuelo de buena voluntad para atraer al
invenionista. En realidad la tributaci6n
local era leve.
Lástima grande que de esta obra indispensable de consulta y única en su género,
no se hayan tirado más de 500 ejemplares.
PitoFR. HullBERTO

BuENTELLO CHAPA

Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Ceografia y Estadistica.

GARCÍA DE D1E00, V1cENTE. Diccionario de
Voces Naturales. Edit. Aguilar, 1968, pp.

XV+ 723.
DE VEaDADERO PRODIOIO de investigación,
en donde cariño y sabidur!a son las constantes, es como s~ podría calificar al Diccionario d, Voces Naturales del eminente
romanista don V~ente García de Diego,
que la Editorial Aguilar ha lanzado a la
luz pública.

787
786

�lo que Sé cree patrimonio es obra propia
de los que se consideran herederos suyos".
Un poco más adelante García de Diego
profundiza en el origen del lenguaje y
apoyándose en el Génesis, en el Cratilo
platónico y en Renan llega a la afirmación
de que "los movimientos y sonidos de su
boca ( del hombre) le sirvieron de modelo
para comprender y representar movimientos y sonidos externos, sintiendo una relación de su pronunciación con las voces y
ruidos extraños ... El hombre oyó vocales
y consonantes semejantes a las suyas en las
voces de los animales y de las cosas y vio
fácil interpretar con su propio sistema de
ktras la vida de los seres animados que
veía en su contorno".
Analiza nuestro autor en este apartado
el "simbolismo literal" haciendo notar que
la aplicación del sistema simbólico en forma ciega ha traído consecuencias desastrosas, desacreditando al mismo simbolismo.
Sin embargo, de mayor trascendencia, es
el estudio -prácticamente ~xhaustivoque hace de la "Onomatopeya" ya que fsta srrá fundamentalmente la base de su
diccionario.
Dice Vicente García de Diego: "La onomatopeya no es exactamente una simple
imitación de los sonidos naturales, sino la
conversión de éstos en palabras con una
alfabetización de los sonidos naturales ajustados al alfabeto de cada idioma" y más
adelante, concluyendo: "Onomatopeya es
toda palabra que se formó imitando un
mente humana''.
sonido, sea sentida o insentida por la maPor otra parte, al enfrentar la etimología
sa de los hablantes".
patrimonial a la natural, apunta nuestro
Entre los diversos aspectos de la onoautor a la solución de uno de los problematopeya resalta una primaria distinción
en la "Onomatopeya Simbólica" la cual
mas serios rn las investigaciones lingüísti"intenta representar, no ruidos o sonidos,
cas: el campo indoeuropeo, el cual se verá
sino sensaciones múltiples y hasta percepdrsaloj:ido -con rste nuevo enfoque- de
ciones afectivas".
elementos que se han supuesto patrimoAsí mismo destaca nuestro autor la seniales de tal manera que "el supuesto imrie de onomatopeyas oscurecidas o desvirperio indoeuropeo, real y a la vez fantastuadas por el natural cambio de la lengua,
mal, tendrá que admitir que gran parte de

El Diccionario está presidido por un
estudio serio del Lenguaje Natural, acaso
uno de los pocos trabajos que sobre el tema
se han publicado en el campo de la lingiiística. Y esto -dice García de Diego"no... por desconocimiento, sino probablemente por la Jabialidad de su material
y por la desestimación de su importancia".
Lingüistas señeros, como el propio Fcrdinand de Saussure, el maestro ginebrino,
l1an lanzado su anatema en contra de esto
que tal vez constituya una importante parte de h realidad de la lengua.
Dice García de Diego: "Ha contribuido a detener la marcha a fondo de la nueva
investigación el sentido de aventura que
veían rn ella los sabios y prudentes maestros de b. etimología románica e indoeuropea. no bien percatados de que la etimología natural ofrece firmes principios y de
que la etimología indoruropea carecía de
firmeza al indagar la genealogía de una
masa ingente de voces sin genealogía, como
son las naturales".
Parte el estudio liminar del Diccionario
de una definición y centramiento del Jlamado Lenguaje Natural que es "historia
viva de 1:1 hum3nidad; pero además, es historia más gráfica y expresiva que b. historia de las lenguas heredadas, y, por añadidura, es más amplio, porque es el idioma
común de la humanidad" ya que "frente a
hs divis:ones étnicas de las raz1s y patrias
l'1 lrnguaje natural descubre una comunidad universal de la psicología y de la

788

ya que éstas son naturales en su origen mas
heredadas por el habla común Y con el
transcurrir del tiempo dejan de' ser inmunes a la fonética. Esta natural mutación
puede acabar Y de hecho acaba con el
bvalor onomatopéyico de las voces. s·m cmargo un poco más adelante afirma: "La
ley de la resistencia no es falsa, porque
la on_omatopeya sólo cae en la evolución
f~nétJca cuando deja de ser onomatopeya
viva en la conciencia popular y se ha borrado la idea de su formación".
Finalmente, en este apretado estudio
h~ce una clasificación -en función de s~
ongen- de las onomatopeyas y así: onomatopeyas de voces de los animales de
ruidos de las personas, de ruidos d~ las
cosas.
~tro apartado del estudio liminar está
d,ed1cado .ª la interjección, a la cual Garc1a de Diego no dedica mucha atención
para luego finalizar su estudio con tr~
grupos: Voces de trato a las pe111onas, Voces de trato a los animales y Voces infantiles, en donde destaca por su acuciosidad
el segundo grupo: Voces de trato a los
animales. ESte grupo, nuestro autor lo subdivide en varias categorías tales como:
De las voces que ellos emiten, De fonemas
breves inventados, De los nombres que
ellos tienen, De los adverbios de lugar-;-ñ'e
Verbos en imperativo, Voces para llamar
a cada especie de animales, etc., etc.

Y ya con toda esta serie de indicacione~,
nuestro autor da comienzo al Diccionario
propiamente dicho, en el orden alfabético
acoStumbrado, pero haciendo anotaciones
de gran valía para cada una de las voces
constatadas y en infinidad de ocasiones remitiendo a multitud de lenguas en donde
aquella vm; tiene sus asientos.
Está, pues, ante nuestra vista una obra
de inmenso valor Y de verdadera consistencia científica.
RICARDO

ALA:-.ís G.

ALEJAND~O DE HUMBOLDT. (1769-1969).
lnter Nauones. Bad Godesberg 1969
181.
'
' pp.
lNTER NATIONES, conmemorando el segundo centenario del nacimiento de Alexande~ von Humboldt, ha publicado un
maravilloso volumen que contiene cuatro
apar~'\dos. Los dos primeros con sendos
estudios de los investigadores Adolf ~f .
Alº h
nqe~
~1c y Cedric Hentschel, dedicados c·l
pnmcr~ a una extraordinaria biografía del
naturalista
.. , alemán, y el scgundo a una
exposi_oon muy centrada y parca de la obra
del mismo. El terC'er apartado nos presenta las Cartas de Viaje de Alejandro de
~umboldt Y el cuarto, las tablas cronológica~, notas, bibliografía y una pequeña
rescna de la Fundación Ale:tander von
Humboldt.
Nuestro propósito en la presente reseña
es ocuparnos exclusivamente del tstudio

del Sr. Meyer-Abich por las naturales limitaciones de espacio.

Es interesante notar cómo en rl señero
estudio de Adolf Meyer-Abich destaca la
particular querencia de América por Hum.
~oldt. Dice: "Dentro de la historia cspintual alemana continúa simdo ( von Humboldt) el mayor naturalista de la época
de Goethe. A la vez, es el último letrado
universal en el campo de las ciencias n;iturales que dominó a la perfección los resultados alcanzados por éstas en aquel entonces, no sólo en sus ideas y teorías generales sino hasta en sus últimos detalles.
Alejandro de Humboldt signific.,. rmpero
,
'
mcomparablementc más dentro de la vida
espiritual amrricana: allí continí1a siendo
una tradición viva e in[)uyente hasta nuestros dias'".
Esta particular querencia se ohsrn:a fácilmente cuando se palpan Ja multitud de
monumentos conmemorativos regados en
América, los topónimos humboldtianos
etc.
'

.

El punto de partida del señor Meyer-

789

�Abich es la afirmación de que vida y obra
deben considerarse como unidad indisoluble en el caso de Humboldt, ya que éste,
por dos causas llega a dicha fusión: en primer lugar por tener una independencia
económica absoluta y en segundo lugar
porque la gran obra de su vida fue el
viaje de investigación por América.
La vida de Alexander von Humboldt,
dice Meyer-Abich, tiene tres etapas fundamentales: la primera, época de preparación del viaje de investigación a América, que comprende tres decenios; la segunda, el viaje mismo con duración de
cinco años; y la tercera, época de valoración de los resultados del viaje, que llena los cuatro y medio decenios restantes
de la vida de Humboldt.
El estudio de 'Meyel'-Abich, pues, está
dividido en estas tres etapas, cada una de
ellas correspondiendo a una parte del mismo. La primera parte titulada "Familia,
educación, profesión y preparación del
viaje" nos hace recorrer los años de juventud de Alexander, en donde cabe destacar
fundamentalmente su período universitario
donde cobrará su inclinación hacia los estudios de la naturaleza. Fue en Berlin
donde Humboldt conoce al botánico Karl
Ludwig Willdenow quien tanto influiría
sobre él.
Posteriormente, en Gotinga recibirá el
influjo de otro cicntííico ilustre, el médico
y zoólogo Johann F. Blumenbach, quien le
inicia en el interés por los viajes de investigación.
En el año de 1791, en Berlín de nueva
cuenta, Alexander decide su futuro inmediato, el estudio de la Administración de
Minas. Estudio que tanta importancia tendría durante su estancia en México. Von
Humboldt se inscribe en la Academia de
Minas de Freiberg. Continúa el Sr. Meyer•
Abich centrando datos para la formación
de Humboldt. Hace notar cómo para 1792,
Alexandcr perteneda ya al Departamento
de Minas de Prusia y que para 1796 era

790

ya Primer Consejero de Minas, puesto inmediatamente inferior al de 'Ministro de
Minas de Prusia.
Sin embargo, la carrera politico-administrativa no le seduce. En su mente ya palpita el Viaje de Investigación, el cual es
madurado y puesto en marcha a la muerte
de su madre. El 19 de noviembre de 1796
renuncia a su puesto y pone su empeño en
la idea.
Es importante resaltar el influjo de
Goethe sobre Alexander, sobre todo en lo
que concierne al pensamiento morfológico
sobre la Naturaleza. Dice Meyer-Abich:
"Unicamente en base a la morfología de
las plantas de Goethe fue posible la Historia de las Plantas de Humboldt".
A finales de abril de 1798, en plenos
preparativos, estando en París conoce
Humboldt a Aimé Goujaud Bonpland, joven botánico francés quien será su acompañante en el importante viaje a América.
"Bonpland fue infinitamente más que un
asistente; él fue para Humboldt, precisamente, el amigo absolutamente leal y un
cientííico de la misma categoría".
De París a España y de allí el inicio de
su viaje por América. La segunda parte
del estudio de Meyer-Abich se dedica a
seguir a Humboldt en su gran aventura de
investigación. El viaje lo divide en tres
etapas: la primera, el viaje del Orinoco
(estadía en Venezuela) que dura un año
y medio; la segunda, el viaje intermedio
(Cuba, Colombia, Ecuador y Perú) con
una duración de dos años; la tercera, 8U
estancia en México y la culminación de
sus investigaciones para luego salir de
América por Filadelfia hacia Europa. Eta•
pa, esta última, que comprende un lapso
de un año y cuatro meses más.
El viaje tenía como propósito "servirle
para pintar el cuadro natural cósmico de
la tierra y sus estructuras".
La tercera parte, titulada por MeycrAbich "El tiempo de la cosecha y plenitud" nos lanza a la tercera etapa de la

vida de Humboldt, cuando ya de vuelta a
Euro~ empieza por estudiar el material
~opilado para culminar con la publica.
oon de su magna obra, su período de dece~ón, su intento de volver a México para siempre, su viaje por Rusia&gt;· su Muerte
Destaca el señor Meyer-Abich en es~
última parte el influjo grande que ejerce
Alexander von Humboldt sobre sw coetáneos. •Influjo
que no se reduce a la Slmp
, 1e
•
ex~os1oón de su personalidad, sino a su
calidad de mecenas. Menciona el autor entre 0 ~ a Justus von Liebig, fundador de
1~ quuruca moderna en Alemania; Heinnch Brugsch, egiptólogo muy destacado.
la expedición panameña de Moritz Wag~
ner; el Zoólogo H. C. K. Burmeister quien
por iniciativa de Humboldt va a radicar a
la Argentina, fundando el Museo de Ciencias Naturales.
El estudio de Adol( Meyer-Abich concluye con una meditación sobre el Cosmos
Humboldtiano, el cual es uno de "los cuadros totales
del mundo· · •" que "s6lo pue.
den pintarse para períodos determinados
acabados en sí, de la historia del espíriU:
que se representa en ello,"
Es pues digna de menci6n la labor desarrollada por lnter Nationes al presentar
al lector hispanohablante obras que como
la reseñada ahora, dejan una huell~ en el
espíritu y abren caminos para el conocimiento.
Br.RTIIA AURORA SÁSCHU DE LA GARZA
FuENT~s, CARLOS. La nueva novela hispanoamer,cana. Cuadernos de Joaquín Mortiz/4 Ed., Joaquín Mortiz, México, 1969.

l. T. E. S.M.
"E s YA UNA COSTUMBRE sacrosanta - que
por ningún motivo deseo violar- iniciar
toda reflexión sobre la novela latinoamericana con la cita de un famoso lugar común
de Luis Alberto Sánchez: 'Latinoamérica
novela sin novelistas' " ... Con estas líneas',

e?1pieza Carlos Fuentes su pequeño estudio sobre la novela hispanoamericana con.
t~mporánea, donde, por principio, no hace
smo dar una visión muy general de la nov~la tanto indigenista como de la revolu.
c1ón. Posteriormente, en el apartado: Un
N_~evo _Lenguaje, nos muestra una ligera
visi~n lingüíStiCo-cstructural. El nuevo lenguaJ~ empleado por los escritores hispano.
amencanos; en función de estructura· d
•
,
' e
smcronia y diacronía.

"Nu~stra _literatura es verdaderamente
revoluc1?nana en cuanto le niega al orden
establecido el 16áco que éste quisiera Y
le ~pone el lenguaje de la alarma, la renovaoón, el desorden y el humor. El lenguaje,
en suma, de la ambigüedad: de la plurali.
dad. de significados, de la constelación de
alusiones: de la apertura. ( ... )
"Los latinoamericanos -diría ampliando un acierto de Octavio Paz- son hoy
contemporáneos de todos los hombres. y
p~eden, contradictoria, justa y hasta trá.
gicamente, ser universales escribiendo con
el le_nguaje de los hombres de Perú, Argenb~ o México. Porque, vencida la universalidad
t
. ficticia de ciertas razas, o·eras
c1ases, ciertas banderas, ciertas naciones
el escritor y el hombre advierten su comú~
generación de las estructuras universales
del lenguaje".
Indudablemente que la visión de Fuentes en este apartado no es errónea pero sí
bastante sistemática y lacónica. H'ay ac1er.
'. '
tos e~ sus juicios; pero falta profundidad
esenoa.
'
Son varios los escritores a los que el au.
tor mexicano hace referencia: Vargas Llosa, García Márquez, Cortázar, y agl'ega uno
más, español; Goytisolo. En realidad
trata de estudiar a esos autores partiend~
de lo que ya citábamos antes: de lenguaje
Y estructura, pero sucede, que dentro de
todo esto, Carlos Fuentes se inclina demasiado hacia lo político; el aspecto literario
es mero aparato. Es decir, que lo poco que
puede apuntarnos sobre el valor literario

791

�en los autores mencionados, no es nada
nuevo. No descubre un solo aspecto original. Simple y sencillamente todo es una
repetición de lo que ya dijo Luis Jlarss,
en su libro: Los Nuestros; publicado en
1966 por la editorial sudamericana.
En mi opinión, creo que no hay, hasta
la fecha, otro estudio sobre novelística hispanoamericana que pueda superarlo. Ojalá que Fuentes valore más conscientemente
el fenómeno hispanoamericano, o que lo
estudie más en relación con estructura; sin
apasionamientos de otro tipo. Es imperdonable, que un autor como él publique estudios tan mediocres. Pero claro está, que
lo último de su producción literaria ha
estado a la par.
El bosquejo de Fuentes, sobre la nueva
narrativa, no es nada sorprendente ni original. Ni siquiera como bosquejo se le puede juzgar, es bastante general y sin mesura.
Para terminar, sólo quisiera aclarar, que
lo más interesante del librito de Carlos
Fuentes, es el enfoque hacia lenguaje y
estructura: el escuálido enfoque lingüístico-estructural. Creo que este solo aspecto
puede darle para otro cuadernito de cien
páginas; con la seguridad absoluta de que
Mortiz se lo publicará ipso facto, y que
puede ser, de hecho, más importante para
los estudiosos de la literatura.
FIDEL CHÁVEZ

P.

l. T. E.S. M.
TARJO, FRANCISCO. Una violeta de más.
Ed., Joaquín Mortiz, S. A., México, diciembre, 1968.
DEsruÉs DE VARIOS años de mudo misterio, ha aparecido a la venta un nuevo libro de Tario: Un'a violeta de más; libro
de cuentos, catalogados de fantásticos.
Podríamos preguntarnos si la esencia
del libro es lo sobrenatural, el misterio, o
lo fantástico. Pero nada y todo responde a
la vez. El cuento fantástico para Tario es

792

una visión personalísima, tan personal, que
no nos causa la misma impresión que al
leer cualquier otro autor de cuentos fantásticos, p. ej., en los cuentos de Borges
hay angustia; en los de Tario, intriga, misterio, sadismo algunas veces.
Desde el punto de vista de la unidad,
podemos decir, que aparentemente, son
relatos un tanto disparejos; sin embargo,
todos ellos conservan de alguna manera el
asombro; y algo más: conservan a Tario.
Los cuentos son él mismo y son problemática. Sus narraciones son fantásticas, pero poseen un elemento fantástico muy personal y característico; de aquí, que antes
hayamos dicho que sus cuentos son "problemática".
En total son diez y seis cuentos. En cada uno hay un enigma que nos lleva siempre al desconcierto final. Este desconcierto
final es un elemento que quizá nos pudiera servir de enlace en los relatos, y de algún modo darles sentido unitivo.
Dentro de ellos, sobresalen: El mico;
que no deja de sorprender con su rarísima
trama. Asesinato en do sostenido mayor,
donde a la visión fantástica se le puede
anotar la de un personaje desequilibrado
psicológicamente. En La mujer en el patio,
hay un interesante juego entre tiempo y
muerte. Ragú de ternera, impresiona y quizá hasta llega a causar náusea, tanto por
lo extremista como por lo detallado de la
situación planteada -el vegetariano que
se vuelve caníbal-. En Fuera de Programa, hay un bonito juego entre el símbolo,
el amor y lo fantástico.
El relato más trabajado es el final: Entre tus dedos helados; realidad, sueño,
irrealidad, problemática sexual. .. ; Indos
estos elementos y nada es el último cuento
de Tario. Hay un estupendo manejo de
situaciones, el paso del sueño a lo real, de
lo real a lo fantástico, de lo cierto a lo
incierto, a la duda, a la intriga. Una perfecta fusión de todos estos elementos está
en este último cuento fantástico.

En todos sentidos parece ser el cuento
más logrado; sin embargo, se puede hacer
notar la presencia de la muerte en cada
relato -esto también puede verse en función de unidad.
La muerte para el autor es problemática. Es obsesión, no la peculiar que el mexicano siente, sino otra muy particular y
personal.
Francisco Tario, en este nuevo libro, no
se aparta de su especial manera de escribir. Sus relatos son a veces complicados
pero tienen algo que atrae y emociona; algunas veces se deleita en detalles grotescos
que lo ponen en un plano algo sádico; algo
naturalista.
En Tario, hay problemática, hay enigma. Y lo que es más importante: originalidad en el relato. Es de los autores mexicanos que vale la pena leer, tanto por
su especial manera de presentar el elem1;_nto fantástico como por sus intrincados temas y situaciones, que tal vez, sean la pauta para conocer su enigmática personalidad.
FIDEL CHÁVEZ P.

lsRAEL CAvAzos GARZA, Catálogo y síntesis de los protocolos del Archivo Municipal
de Monter~ey, 1599-1700. Monterrey, Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, 1966 ( serie de historia,
4), 350 pp.
EL INSTITUTO TECNOLÓG1co y de Estudios
Superiores de Monterrey ha iniciado desde hace varios años el trabajo de recopilar en microfilm un Fondo de Documentación para la historia del Noreste de México; esta labor se está complementando
con un conjunto de publicaciones que
abarcan algunos impresos referentes a esta
región, ya publicados pero difícilmente
accesibles para el investigador, y otros
hasta ahora inéditos. Aparte de esta clase
de publicaciones hay otras, que son gene-

ralmente índices de ramos o colecciones
de documentos del Archivo Municipal de
Monterrey.
La finalidad de estas ediciones es la de
presentar un testimonio de la situación que
vivía el Nuevo Reino de León -hoy estado
de Nuevo León- a finales de la época
colonial y principios del siglo XIX.
Un ejemplo de esta actividad cultural
es el libro que reseñamos; en éste, el autor
seleccionó y sintetizó la sección de protocolos del Archivo Municipal de Monterrey,
que consta de cuarenta y dos volúmenes y
que ab:i.rca desde el año de 1599 hasta el
año de 1825. Desgraciadamente este libro
no agota el ramo, sino que parte de 1599
y llega hasta principios del siglo XVIII,
esto es, que comprende sólo veinte y cinco
volúmenes (actualmente se trabaja en el
período que falta -1700 a 1725- y muy
pronto se publicará por la misma institución y el mismo autor) .
A través de este catálogo se advierte
un conjunto de problemas muy interesantes: por una parte se destacan los nombres
de los otorgantes, los motivos de los documentos, las autoridades ante quienes pasaron, los nombres de los testigos, los lugares y fechas en que los documentos fueron otorgados. Por otra parte -la más interesante-, se puede notar y palpar el
desarrollo económico de esta región, en
lo que se refiere a la agricultura, la ganadería y la minería. Al mismo tiempo, se
puede analizar la transformación de las
clases sociales a través de la colonización
de esta comarca, así como la élit11 territorial y gobernante.
Otro de los puntos que se pueden destacar en esta obra es la evolución de la
distribución de la tierra, la posición social
y política de los indígenas, esclavos, mestizos y castas; también se puede estudiar
en este trabajo cuáles eran las instituciones
políticas y religiosas, los cargos, los oficios
y las dignidades de esta comarca en el
período estudiado. En fin, se puede decir

793

�que se presenta una visión muy clara
-objetiva en lo que cabe serlo- del desarrollo socio-económico, político y religioso del Nuevo Reino de León en la época
en que se establecen los fundamentos del
gobierno español en estas fronteras que
se antojaban infinitas.
Este manuscrito, está complementado
por índices de actos, geográficos, onomásticos, de cargos, de oficios, dignidades,
instituciones, castas y naciones -todos
hechos por la profesora Lilia Villanueva
de Cavazos Garza-, trabajo que facilita
de una manera insubstituible el manejo de
estos documentos.
Este libro marca -por lo menos en la
provincia- un nuevo derrotero en la investigación histórica, ya que se olvida del
individuo legendario y se presenta un conjunto de hechos escuetos, pero interesantes que nos señalan los cambios de una comunidad. Por otro lado, esta obra y la
institución que la patrocina presentan un
ejemplo que puede ser imitado en otras
partes de la república y que pueden crear
con el tiempo un conocimiento más real
de la historia de Méxi.co.
Por ANDRÉS MoNTEMAYOR HERNÁNDEZ
Centro de Investigaciones Económicas
delia U.N.L.

Luis GoNZÁLEZ, Pueblo en vilo, microhistoria de San José de Gracia. México, El
Colegio de México, 1968, 365 pp.
LA PARROQUIA o TENENCIA de San José
de Gracia se encuentra en el estado de
Michoacán. Su superficie es de doscientos
treinta y un kilómetros cuadrados, un poco mayor que los principados de Liechtenstein y Mónaco, la república de San
Marino y el Stato Della Cittá del Vaticano.
En esta parte de la república. . .
"nunca ha tenido lugar ningún hecho de
los que levantan polvareda más allá del

794

contorno de la comarca. No se ha dado
allí ninguna batalla de nota, ningún "tratado" entre beligerantes, ningún "plan
revolucionario". La comunidad josefina no
ha producido personalidades de estatura
nacional o estatal; nada de figuras sobresalientes en las armas, la política o las letras. No ha dado ningún fruto llamativo
ni ha sido sede de ningún hecho importante. Parece ser la insignificancia histórica
en toda su pureza, lo absolutamentt indigno de atención, la nulidad inmaculada;
tierras flacas, vida lenta y población sin
brillo. La pequeñez, pero la pequeñez tf-

pica".
Este es el marco de estudio; este es el
pueblo de Luis González, que con amor y
simpatía descubre en su terruño lo durable
y lo efímero, lo cotidiano y lo insólito, lo
material y lo espiritual.
El estudio abarca desde 1521 -año de
la conquista de los señorios occidentales
del Imperio Tarasco-- hasta el 9 de agosto de 1968 -día en donde se integra en
primer Ayuntamiento, pasando por la división de la hacienda de Cojumatlán y la
pintoresca fundación del pueblo: " ...Sería bueno ponerle nombre de un santo, pero la corte celestial estaba muy poblada.
Doña Refugito, la hermana del señor cura, dijo: 'Pónganle San José; hoy es 19
de marzo ( de 1888), día del patriarca José'. Todos estuvieron de acuerdo, y sepa
quién le agregó a San José el de Gracia ...
En esta obra se encuentra un poco de
todo: demografía y economía retrospectivas. Ciertos aspectos de la vida social como la familia, los grupos, las clases sociales, el trabajo, la ociosidad, la matonería,
el machismo, el alcoholismo y el folklore;
la vida política se presenta como una actitud antipolítica generalizada con ciertos matices de "coqueteo del pueblo con
la vida pública". Se mencionan las peripecias militares y se destaca en forma marcada el fenómeno religioso que ha sido el
eje de la existencia de San José de Gracia,

ya que " .. .los directores de comunidad
han sido casi siempre hombres de sotana,
y por ellos y la institución que representan,
los josefinos se han tirado a matar".

autor a través de las anécdotas y de los hechos comunes.

Todos estos temas están salpicados de
una tipicidad extraordinaria, representada
por personajes comunes, pero a la vez peculiares, como Doña Gertrudis, Don Juan
Chávez, el inventor; Don Andrés González, el fundador; el coronel cristero Anatolio Partida y muchos otros.
Este libro está escrito con una prosa narrativa -por poner una etiqueta- amena, picaresca y sarcástica, donde se presenta la evolución de un pueblo de la meseta mexicana en unión con los cambios
del país, llegando a mencionar que "A pesar de tantos como han llegado todavía se
vive al margen de la industria, la cibernética, el arte abstracto, el existencialismo,
el marxismo, el sicoanálisis, la neurosis, la
sicodelia, el racismo, el yoga, la filosofía
de Teilhard de Chardin, el muralismo mexicano, los tests, la energía nuclear, el surrealismo, la música concreta, los rebeldes
sin causa, la relatividad y demás formas
del humanismo contemporáneo".

Centro de Investigaciones Económicas
de la U. N. L.

Por la temática del estudio, por la problemática acordada, por el estilo en que
está escrita, la obra de Luis González
llena todos los requisitos para ser un excelente libro de historia. Sin embargo,
Pueblo en Vito va más allá, porque se pre-

senta por primera vez en México un estudio microhlstórico en donde los personajes
importantes se unen con los anónimos y
se entremezclan con las costumbres, las
creencias y los efectos sociales, económicos,
políticos y religiosos. Es decir, se presenta
la existencia de una aldea que a lo lejos
puede verse como rutinaria; en vn punto
intermedio puede ser vista como lenta,
pero mirada desde adentro es tan cambiante como el vivir regional, nacional o mundial, y esto nos lo marca continuamente el

Por ANDRÉS MoNTEMAYOR lliRNÁNDEZ

REYES, ALFONSO. Obras Completas, Vol.
XIX. Los poemas homéricos. La Ilíada.
La Afición a Grecia. Col. Letras Mexicanas. Fondo de Cultura Económica, México, 1968. Ilustraciones de Elvira Gascón.
441 páginas.
LA PUBLICACIÓN del volumen XIX de las
Obras Completas de Alfonso Reyes, largo
tiempo esperada por la ya extensa familia
de "reyistas", creemos que viene a completar la serie de obras de tema helénico,
que ocupó persistentemente a Alfonso Reyes durante una gran parte de su vida. Y
también creemos que este volumen representa, en forma excepcional, la cualidad
de ese helenismo, de esa Grecia interior e
ideal, geografía de maravilla y asombro,
que él habitó gozosamente desde las Tres
Electras hasta la última trabajosa versión
de los versos de la Ilíada. El testimonio
de "su" Grecia ocupa muchos cientos de
páginas en la serie de las Obras Completas;_ pero en éste, el testimonio es excepcional y altamente significativo, tal como
lo ha señalado su editor, Ernesto Mejía
Sánchez, en las palabras con que abre su
"Estudio Preliminar": "En este volumen
se pone a prueba el helenismo fundamental de Reyes". No se podían haber empleado palabras más precisas que éstas Y,
también, como el mismo editor señala, tenemos en este volumen a la mano los tres
aspectos básicos de la obra helenística de
A. R.: "La teoría, la historia y la práctica
( de R.) en el campo más acendrado de
sus múltiples vocaciones". La vocación a
Grecia, que A. R. la califica demasiado
modestamente de afición, es tema dominante en su obra y en sus intereses.

795

�En la noticia de la Filosofía Helenística,
A. R. echando mano de la modestia que
siempre lo caracterizó, se llamó "un especialista en universales" que, a mi modo de
ver, es la frase que mejor expresa su vocación humanística, ya que la ejerció apasionadamente sobre la universalidad del legado helénico que, en definitiva y afortunadamente, forma la sustancia de nuestra cultura. Señalé en 1960, en una conferencia de homenaje a A. R. que "una
auténtica vocación humanística es algo
más que un mero llamado a la erudición
y al saber.. . , sino que supone el apasionamiento y la consagración perpetua, con
todo lo que esto conlleva de sacrificios, renunciaciones e incomprensión. Un humanismo que esté más allá de la erudición,
¿ qué puede ser sino una constante búsqueda de esencias y realidades, de equilibrio
y simultáneamente de pasión? Aquí estamos ya ante el humanista puro, aquí estamos ya ante ese milagro mexicano-universal que es Alfonso Reyes, definido, sobria
y exactamente por Eugenio D'Ors, como
el hombre que 'trabaja y juega' y que nos
deja un legado en el que tenemos que sumergirnos si nos lo queremos apropiar".*
Humanista total, A. R. vivió profunda
y seriamente las esencias de la cultura griega y, a través de ella, interpretó muchas
de las experiencias más importantes de su
vida y de su carrera de escritor. Y queremos hacer especial hincapié en lo de "seriamente", porque si algo tomó seriamente A. R. fue su helenismo y su dedicación
a la exposición de la cultura griega como
un fenómeno total; aun en aquellas páginas en que deja correr la pluma con una
facilidad extraordinaria, hay profundidad,
hay agudeza, hay una "burla veras" que
le deja a uno la semilla para la meditación

y la reflexión o que ilumina un punto en
el que no se había caído en la cuenta.
A. R. se había asimilado íntimamente la
lección de Grecia, en todos sus planos, no
como una lección aprendida y una experiencia puramente intelectual; fue mucho
más allá del puro ejercicio de la filología
y de sus tecnicismos, a wces tan tediosos;
lo cual no quiere decir que no los manejara con la habilidad y la maestría. del
mejor de los expertos. Lo importante es
que supo asimilar e incorporar a esencias
vitales esos conceptos trasmitidos, elaborados por la historia, fijados por esquemas
culturales y los vivió en plenitud de "gracia intelectual". Su testimonio propio es
terminante a este respecto y, por más que
se haya repetido, hay que volver a él de
nuevo: "Por el año 1908 estudiaba yo
las 'Electras' del teatro ateniense. Era la
edad en que hay que suicidarse o redimirse, y de la que conservamos para siempre
las lágrimas secas en las mejillas. Por ventura el estudio de Grecia se iba convirtiendo
un alimento del alma, y ayudaba a
pasar la crisis. Aquellas palabras tan lejanas se iban acercando e incorporando en
objetos de actualidad. Aquellos libros, testigos y cómplices de nuestras caricias Y
violencias, se iban tornando confidentes
y consejeros. Los coros de la tragedia griega predican la sumisión a los dioses, y ésta es la única y definitiva lección ética que
se extrae del teatro antiguo. Hay quien
ha podido aprovechar su consejo. La literatura, pues, se salía de los libros y, nutriendo la vida, cumplía sus verdaderos
fines. Y se operaba un modo de curación,
de sutil mayéutica, sin la cual fácil fuera
haber naufragado en el v6rtice de la primera juventud. Ignoro si éste es el recto
sentido del humanismo".** Añadimos nos-

* JUAN ANTONIO AYALA, El Pensamiento Clásico e1t la obra de Alfonso Reyes, sobretiro de la revista Armas y Letras,
enero-marzo de 1960. Año 3. Segunda
Epoca, Monterrey, N. L., p. 33.

** 1/igenia Cruel, "Comentario de la
Ifigenia cruel" en Obras Completas, ~'
Constancia Poética ( Colee. Letras MeJOcanas, Fondo de Cultura Económica, la.
edic., México, 1959), p. 351.

:n

otros: esta es la dirección recta y honesta
del verdadero humanismo y fue el que
practicó Alfonso Reyes durante toda su
vida. No podemos entenderlo en otra forma; sólo como substancia incorporada a
la propia vida y a las propias experiencias;
lo contrario no dejaría de ser un saber intelectual más. No creemos que el binomio
de Newton haya cambiado a nadie ni le
haya hecho interpretar la historia y la
vida en una forma más humana, mucho
menos que le haya enseñado a enfrentar
con entereza y filosofía los hechos de la
vida. Algo de esto, y quizá mucho más de
lo que creemos, sacó A. R. de la lección de
los clásicos: una lección vital y humana.
No repetiremos en esta oportunidad lo
que hemos dicho tantas veces. Dejemos
sentada la primacía de Reyes en su helenismo que domina "regiamente" en la
cultura mexicana contemporánea. Su Afición a Grecia y los comentarios de los
poemas homéricos son un modelo de reinterpretaci6n, de crítica textual, historia,
valoraci6n literaria y filos6fica. Nuestros
ensayos preferidos, en el libro primero,
siempre han sido La insolencia jonia y Las
agonlas de la razón. El primer ensayo, uno
de los más originales de Reyes, penetra
sutilmente en la mecánica del pensamiento jonio y su avanzada para preparar los
verdaderos logros de la cultura griega en
la filosofía especulativa, principalmente.
El juicio de A. R. sobre estos precursores
del esplendor griego es certero y defini tivo. La "insolencia jonia", es decir el valor
de enfrentarse a una naturaleza misteriosa
y sellada, fue la que se adelant6 al pensamiento filosófico y puso al hombre heleno
en capacidad de conquistar los secretos del
mundo físico para remontarse, después,
más certeramente, a las especulaciones de
la ciencia de las ciencias, la filosofía. Por
eso "es el arranque del pensamiento científico, del cual en estos momentos aún nos
estamos beneficiando". En Las Agonías de
la razón, A. R. explora el proceso de la

excesiva racionalizad6n de la mente gnega y que, según algunos especialistas, fue
la causa directa de la decadencia de Grecia. En este mismo ensayo. Reyes nos recuerda sus palabras finales de La antigua
retórica, palabras aleccionadoras y ejemplares, sobre todo en estos momentos en
que nuestra civilización, en ciertos segmentos y, desgraciadamente en los más influyentes, ha llegado a un excesivo grado
de racionalizaci6n: " ...un día, grande y
trágico para los destinos del alma, los
griegos se volvieron locos con la razón".
El análisis es tan certero, tan sencillo en
su planteamiento, que puede ser considerado como uno de los más extraordinarios
logros de Reyes y que, por sí solo, le hace
ocupar un puesto de preferencia entre los
intérpretes de la cultura clásica y el humanismo moderno, "viejo vino en odres
nuevos" como dijera el humanista norteamericano Mosé Hadas.
Unas breves consideraciones acerca de
la traducción de la Iliada. De ella nos
ocupamos en su oportunidad y no resistimos la tentaci6n de repetir algunos de los
conceptos que entonces mencionábamos.
Señala Mejía Sánchez que "su ejercicio
( de A. R.) ha sido puesto tan en duda"
y, con pruebas más que suficientes, demuestra el total dominio que él tenía del
griego clásico. Quienes llevamos ya gran
parte de nuestra vida dedicados afanosamente a esos ejercicios, podemos atestiguar
fidedignamen te que esta afirmación es totalmente cierta. Quienes pusieron en duda
este conocimiento de A. R. no fueron, en
realidad, los expertos; fueron los periodiqueros escandalosos que cada día machacaban sistemáticamente la lengua propia y
cuya cultura literaria no iba más allá de
Vargas Vita o de Pedro Mata o los profesores (contadores) de filosofía que no pasaron de las pedestres e inexactas traducciones ( o traiciones) de Don Patricio de
Azcárate y cuyo dominio del griego no iba

797

796
I

�más allá de la frase hecha "el alfa y el
omega", acuñada para los oportunos concursos de oratoria. El profundo conocimiento de A. R. de los poemas homéricos y de la literatura griega lo acreditó al
mismo tiempo como un experto de la lengua griega; quienes nos aproximamos por
primera vez a Homero en la "traición" de
Segalá, descubrimos después la belleza del
texto original y A. R. nos brindó la oportunidad de redescubrirlo en el esplendor del
alejandrino español. La traducción de A.
R . es bella, es exacta, es apasionada, es ho-

mérica, es, en una palabra, "homérica".
¿Qué más puede decirse? Quien esto afirma, repite una vez más, que sabe de textos
clásicos y lo único que lamenta es que nuestro querido D. Allonso no diera término a
lo que hubiera sido la más bella traducción
de Homero al castellano. Y respecto al helenismo de A. R. sólo nos resta repetir aquí
aquello del inefable Rubén: "Poeta, cuando una musa te dé un hijo, queden las
otras ocho encinta. ¡ Bufe el eunuco!"
JUAN ANTONIO

AVALA

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Pubblicazioni dello Istituto di Studi Filosofici e del Centro Internazionale di Studi
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VERONDINI, ENRICO, Lettere sulla Spiritualita Rosminiana. Pubblicazioni dell'Istituto
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Anuario 1968. Revista de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Nuevo León.
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804

805

�.A.cabóse de imprimir esta obra
el 24 de julio de 1970, en los
Talleres de la Editorial Jus,
S . .A.., Plaza de .A.basolo 14, Col.
Guerr,ro. Mixico 3, D. F. El
tiro fue de 1,000 ,j,mplar,s.

0637

�</text>
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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�EL NUEVO DERECHO COMUNITARIO

Lic. ALBERTO GARCÍA GÓMEZ
Universidad Nacional Autónoma de México
Universidad de !'\uevo León

dentro de los movimientos integracionistas,
principalmente en Europa y posteriormente en América, un nuevo concepto
de Derecho cuyos creadores, promotores y simpatizadores, lo hacen autónomo:
El Derecho Comunitario, como así ha sido denominado.
Como es lógico suponer y a semejanza de los pretéritos estudiosos y tratadistas del Derecho Internacional -si bien a escala menor-, el hecho de la
reciente aparición del así llamado Derecho Comunitario, ha despertado un
interés general, tomando en cuenta su innegable importancia, al considerarse
el incremento de las relaciones preponderantemente económicas y de toda
índole que se han multiplicado en forma por demás notoria. Como resultado
de la aparición de este nueYo derecho, se ha formado, desde luego, el bando de los propiciadores y, también, el de los que se muestran escépticos acerca de las posibilidades de que este nuevo campo jurídico pueda tener viabilidad para lo futuro.
Acerca de este tema, el 24 de marzo de 1965, el entonces presidente del
Banco Interamericano de Desarrollo. Doctor Felipe Herrera, produjo una
interesante conferencia en la Escuela Libre de Derecho de la Ciudad de
México acerca de los "aspectos institucionales de la integración de América
Latina".1
En su conferencia, el Doctor Herrera presentó nuevos aspectos, no solamente en Jo que toca a la cuestión relativa a la integración de América Latina, sino también -y esto es lo que más nos interesa-, señaló la importancia
que en nuestro tiempo y en nuestras sociedades tienen los nuevos sistemas

RECIENTEMENTE HA APARECIDO

' Versión de una exposición hecha por el Presidente del Banco Interamericano de
Desarrollo, Dr. Felipe Herrera, en la Escuela Libre de Derecho. México, D. F., 24
de mano de 1965. Publicaciones del Banco Interamericano de Desarrollo.

703

�jurídico-institucionales comunitarios, en enfoque hacia el Derecho Comunitario, el Derecho de la Comunidad Regional.
Así, al referirse al proceso mundial de regionalización, el Dr. Herrera
dijo: "Bastaría una somera mirada al escenario mundial para apreciar cuánto
y cuán rápidamente ha cambiado -y sigue cambiando--, la organización
de las relaciones internacionales. Un análisis más detenido nos permitiría
advertir la profundidad de algunos cambios jurídico-institucionales que se
han producido en el esquema tradicional de esas relaciones, basadas hasta
antes de la Segunda Guerra Mundial en los conceptos ortodoxos del Estadonación y en la práctica de la predominancia política de las metrópolis sobre
países dependientes.
En San Francisco y Bretton Woods -prosigue el Dr. Herrera-, se adoptó
un esquema de organización de las relaciones mundiales -en lo político y
en lo económico-- en base a un concepto de cooperación internacional entre
naciones-Estados teóricamente iguales, que en proporción creciente -hasta
hacerse posteriormente masiva- incluía a los nuevos pueblos soberanos que
surgieron de la quiebra del colonialismo hasta entonces imperante. Es decir,
una concepción basada en la creencia de la posibilidad de tránsito directo
de la ilusión de la autarquía nacional al internacionalismo.
Pero ha ocurrido que en estos veinte años recientes se ha afirmado la tendencia intermedia: la regionalización. Y esa es la etapa que estamos viviendo
y cuyas manifestaciones advertimos por doquier. El mundo de hoy está organizando sus relaciones en base a grandes esquemas regionales, en los que
las comunidades estaduales se coordinan para equilibrarse con las poderosas
naciones continente que tienen la mayor gravitación político-económica.
Los Estados Unidos, la Unión Soviética, la China Continental, la India,
constituyen unidades políticas de dimensión prácticamente continental y que,
por ende, tienen una significación enorme en el contexto de las relaciones
mundiales.
La integración económica de Europa Occidental es la respuesta que los
países de esa región se han dado para desenvolver en un plano de equilibrio
sus relaciones con los otros grandes bloques. La Organización de los países
socialistas de la Europa Oriental en el COMECON, los esfuerzos de constitución de la Unión Arabe y de su Mercado Común, los esquemas regionales
que están adoptando las nuevas naciones africanas y asiáticas, responden a esa
misma preocupación".
De la anterior exposición, es posible advertir las grandes realidades que
conmueven al mundo de nuestro tiempo y es evidente que entre la tendencia
de lo nacional al internacionalismo, se encuentra la regionalización -nueva
forma de integración-, o sea la etapa que permite el proceso de interna-

704

cionalización, en un mundo en que la multiplicación de relaciones económicas y de toda índole va adquiriendo una escala ascendente mayor.
De acuerdo con un análisis de las situaciones que hubieron de presentarse
con motivo de la visita del alcalde de la ciudad de Nueva York, señor Nelson
Rockefeller a diversos países latinoamericanos, se hizo evidente que el progreso deseado para la América, desgraciadamente, está en un punto lejano
todavía, porque efectivamente los factores económicos han determinado tal
situación. Al señalar el económico, es indudable que hay otros factores determinantes, pero lo cierto es que la realidad actual de las exigencias y de las
necesidades requiere de nuevas zonas para el fortalecimiento de los mercados
interiores, y, también, para la armonización frente a las unidades políticas,
que señalaba el Dr. Herrera.
Cabe, sin embargo, el hacer una interrogación respecto a qué sería más
interesante estudiar, si el fenómeno del internacionalismo que corre vertiginosamente a través del adelanto tecnológico, salvando fronteras y llegando
hasta la luna, con toda la movilización de nuevos e increíbles adelantos o
bien el atender al proceso lógico, no precipitado, del desenvolvimient~ y
desarrollo natural de los Estados-naciones en el camino de una inteo-ración a
•
•
b
escala mternac1onal. Esta alternativa parece difícil de resolver para el hombre
de nuestro tiempo, al que el progreso de la tecnología moderna lo ha sorprendido -en la mayoría de los casos- en la penumbra del subdesarrollo
y del desarrollo mismo, en lo que se refiere principalmente a Jo económico,
para no mencionar factores tan importantes como son el cultural y el político.
Ante la situación anterior, se hace necesaria la presencia del derecho y así
se demanda la creación de normas e instituciones idóneas para la integración.
Porque, como bien dice el autor anteriormente citado, respecto de aquel
principio tan repetido, de que "mal puede existir igualdad jurídica de hecho -aunque esté consagrada de derecho-- entre desiguales económicos".
Explicándose así la actitud solidaria asumida en el año de 1964 en la Con'
ferencia de Ginebra sobre Comercio y Desarrollo, por los países menos
desarrollados que se han encontrado con la necesidad de coordinar sus relaciones
económicas frente a los grandes bloques, procurando por ese medio alcanzar
una mayor gravitación que la que aisladamente tiene hoy cada uno de ellos".
Y ante el reconocimiento de esta nueva dimensión del proceso económico al
nivel mundial proyecta sus consecuencias más allá de los esquemas políticoadministrativos de cada Estado-nación. Y ello se ha reflejado en la necesidad
de contar con un sistema institucional que corresponda a los requerimientos
de este nuevo tipo de organización de los países en escala regional. Cuando la
ruptura de los estrechos marcos feudales, surgió el derecho nacional, afirma
el Dr. Herrera. La teoría del Estado que ha seguido vigente hasta ahora corresponde a una etapa histórica que hoy está en revisión. Las nuevas rela-

705
H45

�ciones de inte&lt;&gt;nción
entre los países de una misma región demandan
o
.
. la
modernización de esa teoría; no, por cierto, para abolir el Estado-nación smo
para dotarlo de los medios e instrumentos que faciliten su eslabonamiento en
el espacio mayor de las comunidades económicas regionales. Y todo ello, co~o
etapa intermedia al establecimiento final de un sistema verdaderamente mternacionalizado y equitativo de relaciones políticas y económicas.

Qué es el derecho comunitario
Tomando en cuenta el interés que tiene el contenido del Derecho Comunitario, estimamos necesario estudiar dentro de las posibilidades de una limitada bibliografía, los antecedentes del mismo. Para tal efecto, resulta conveniente conocer las ideas centrales y los conceptos fundamentales en que
descansa este nuevo campo jurídico, consultando la autorizada opinión y
pensamiento del Profesor Walter Hallstein, quien fuera Presidente. de _la
Comisión Ejecutiva de la Comunidad Económica Europea, reconocido mternacionalmente como uno de los fautores precursores de la disciplina en
cuestión. Además, como la institución citada constituye el primer establecimiento que ha tenido vigencia jurídica desde su nacimiento dentro del orden legal del Derecho Comunitario, de la mayor importancia resulta, pues,
la opinión de este autor.
En un estudio intitulado: La Comunidad Europea. Nuevo Orden Jurídico/
el Dr. Hallstein establece que: "La Comunidad Europea es una creación de
Derecho. Es ese el elemento nuevo que la distingue de todas las tentativas
anteriores hechas para unir a Europa. No es la fuerza ni la conquista que
sin·en de medio de unificación, sino una fuerza espiritual, el Derecho. La
majestuosidad del Derecho debe crear lo que la espada y la sangre no han
podido hacer desde siglos.
•Cuáles son las razones de nuestra confianza en esa materia? Yo daré dos:
es ~na primera constatación que ninguna compulsión puede obligar a realizar la unidad; pero el Derecho, que es un orden jurídico común que reposa
sobre un acto de compromiso personal consentido por los pueblos de Europa,
lo puede. Solamente la unidad que es requerida por todos y que es, asimismo,
jurídicamente garantizada tiene posibilidades de durar. Es una segund~ constatación que Derecho, Igualdad y Unidad están indisolublemente ligados.
~o hay orden jurídico sin igualdad ante la Ley, y quien dice igualdad, dice
unidad.
• Clase pronunciada en el Centro Universitario de Estudios de las Comunidades
Europeas de la Facultad de Derecho y Ciencias Económicas de París. Instituto Interamericano de Estudios Jurídicos Internacionales. Washington, D. C., 1965, p. 255.

706

Es sobre estas constataciones que reposa el Tratado de Roma y es por eso
que crea un orden pacífico 2or excelencia. El no e:-..-presa la coacción de una
fuerza, mas encarna por el contrario el acuerdo de voluntades entre Estados
libres e iguales. Es un acto jurídico.
Pero la comunidad no ha nacido solamente del Derecho, ella crea derecho.
E_l Tratado ha hecho nacer un orden jurídico autónomo. El se distingue radicalmente de los tratados internacionales tradicionales.3 El Tratado nos
hace ~eflexio~a~ no sobre un derecho internacional público de obligaciones,
es decir una lista de derechos y deberes de los Estados contratantes, sino sobre
un derecho de las colectividades públicas.
El Tratado de Roma es la Carta constitutiva de una nueva persona jurídica.

I
La Comunidad Económica Europea es una fuente de Derecho. Una Leycuadro fundamental.
La Comunidad es una fuente de Derecho. Creada por el Tratado, ella
debe vivir su vida a fin de alcanzar su objetivo, que es la unión social y
económica de Europa. En tanto que constitución y ley-cuadro fundamental,
el Tratado no provee por consiguiente, más que los objetivos de la Comunidad, los órganos motores y un calendario. Los órganos instituidos están encargados de llenar el marco dentro del interés de la Comunidad, y el Tratado les atribuye a este fin competencias legislativa y administrativa.
Así, la Comunidad se welve la fuente de un derecho nuevo, de un derecho _"secundario", en relación con el Tratado. A pesar de las diferencias que
pudieran haber en cuanto a la forma, objeto, protección y destinatario de
los actos jurídicos de la C&amp;nunidad, éstos tienen carácter común: ellos son
de un rango inferior al Tratado y están sometidos a las disposiciones obligatorias que él contiene, porque cada institución debe actuar "dentro de los
límites de las atribuciones que le son conferidas por el Tratado". (Art. 4,
párrafo 1).
No se puede considerar -prosigue el Doctor Hallstein- la jurisprudencia
de la Corte de Justicia de las Comunidades Europeas, como fuente de derecho en sentido estricto. Sin embargo, esta jurisprudencia juega un gran rol
en el desarrollo del Derecho Comunitario. La simple lectura del artículo 177
del Tratado lo demuestra. En virtud de este artículo, la Corte de Justicia
1
Como lo ha constatado la Corte de Justicia de las Comunidades Europeas en su
fallo sobre el caso 6/64 a propósito de l'Enel.

707

�asegura una interpretación uniforme del Derecho Comunitario. Aún más, desde que la Corte interpreta los términos jurídicos imprecisos como por ejemplo aquel del "derecho de aduana" 4 o cuando ella constata el "Derecho
Común" europeo (es decir, los principios jurídicos que se aplican en todos
los Estados miembros en razón de una comunidad de concepciones jurídicas,
por ejemplo, la licitud de la reserva de propiedad,5 la práctica que ella siguió creó la base de donde nacería poco a poco un derecho consuetudinario".
Por su parte, los Profesores Eduardo Jiménez de Aréchaga y Felipe H. Paolillo, en su estudio: Contralor de la Legalidad de los Actos Comunitarios.
Interpretación unitaria del Derecho de Integración,8 consideran que los "juristas europeos han tenido la fortuna de observar de cerca y aun de participar
en el nacimiento y desarrollo de un nuevo orden jurídico internacional, el
de la Comunidad Económica Europea, que dentro de un lapso considerablemente breve evolucionó hacia formas muy maduras de supranacionalidad.
Ellos han podido, entonces, palpar y poner de manifiesto en repetidas oportunidades las dos tendencias principales, características: por un lado, el nuevo
sistema normativo revela como todo sistema jurídico, una tendencia natural
hacia la unidad; por el otro lado, y simultáneamente, tiende hacia la diversificación, en el sentido de que multiplica sus elementos formativos y se
expande sobre campos cada vez más vastos. En el orden jurídico de las Comunidades europeas, ambas tendencias son fácilmente perceptibles por cuanto el derecho comunitario aparece desde su origen dotado de un vigor particular: manifiesta su vocación por regir mayores sectores de la actividad
económica, y opera directamente dentro del ámbito interno de cada Estado miembro.
Respecto de los dos puntos que estudian los tratadistas citados, cada uno
referido a las posibilidades y proyectos de la ALAC (Asociación Latinoamericana de Libre Comercio) son ambos resortes cuya finalidad última es la
de mantener la unidad del orden jurídico comunitario. Esta unidad puede
enfocarse desde el punto de vista intrínseco y desde el punto de vista extrínseco, división ésta que proponemos siempre que no se la considere con demasiado rigor técnico sino sólo a los efectos de una más clara exposición.
Cuando nos referimos a la unidad intrínseca tenemos presente que todo ordenamiento jurídico se compone de normas diferentes por su origen, por su
naturaleza y por su eficacia jurídica. Estas diferencias son particularmente
claras en los sistemas jurídicos de entidades internacionales tales como la
CEE (Comunidad Económica Europea) y la ALAC, es decir, de personas
• Recopilación de jurisprudencia de la Corte, vol. 8. p. 882.
• Recopilación de jurisprudencia de la Corte, vol. 8, p. 754.
• Aparecido en Derecho de la lntegraci6n. Instituto para la Integración de América Latina. Banco Interamericano de Desarrollo. No. 1, Octubre, 1967, p. 10.

j~rídicas internac!onales con fines esencialmente económicos, y cuya existencia se basa en cierta clase de tratados p_oseedores de algunas características
peculiares que han justificado para muchos autores la creación de una nueva
categorí~: la de _los_ traité-cadre. (Tratados-cuadro). En este tipo de tratado,
las c~esbones pnncipales se solucionan mediante fórmulas globales y se deja
al cmdado de los órganos y mecanismos que el propio tratado crea la complementación y concreción de esas fórmulas para que éstas puedan' ser aplicadas efectivamente.
Por último, en lo que respecta a la naturaleza del Derecho Comunitario
lo~ autores q~e glosamos, dicen que: "Al organizarse los diversos procedí~
rruentos q~e tienden a garantizar la unidad e integridad del orden jurídico,
debe partirse de un supuesto básico: la superioridad del Derecho Comunitario, que es en esencia un orden jurídico internacional sobre los ordenamien~os jurídicos de cada Estado. De ello se deduce que la' unidad y el respeto
de dicho ordenamiento jurídico no podrá lograrse si se deja en manos de
cada Estado miembro de la organización el funcionamiento de los mecanismos aludidos".
De ~ _lectura de los conceptos vertidos por los tratadistas mencionados que
transcnb~os_ acerca del Derecho Comunitario, pensamos que la ubicación
y denorrunación que este nuevo Derecho recibe puede prestarse a confusión.
. Así, en aras de la claridad, debemos indagar en las raíces de la problemábca que presenta el Derecho Comunitario, y analizar las analogías que pueden presentarse entre éste y el Derecho Internacional· si bien haciendo la
dis~nción de que ~o es cuestión puramente de analo~as, sino 'que es necesario _establecer primeramente la diferenciación que hay entre uno y otro,
atendiendo a la naturaleza intrínseca de cada uno de ellos, de ser esto posible en lo que se refiere al primero.
En el Derecho Comunitario, de acuerdo con los criterios anteriormente
expuestos, vemos que se parte -lógicamente- del concepto fundamental
de comunidad, concepto que no siempre ha tenido la connotación actual
'
especialmente en el campo del Derecho Internacional, que ha sido el gran
crisol en donde nacen las nuevas instituciones. Ahora bien, conviene admitir
que existen categorías preestablecidas para llegar a ese estadio, cuar.do modernamente se ha hablado de Jo regional y de integració11, ru.í como de Jo
supranacional, elementos que han venido apareciendo en forma gradual, impulsados preponderantemente por necesidades de orden económico, que son
el factor que ha determinado modernamente su existencia, si bien los tratadistas en cuestión hacen alusión a una "unión social y económica", como
así se advierte en el criterio sustentado por el Dr. Hallstein. Por tanto, no es
posible inadvertir el desarrollo de esas agrupaciones que se han producido

709
708

�'

en lo jusinternacional, pero que en su concepción, definición y establecimiento, se separan de él para llegar hasta la constitución del Derecho Comunitario.
Diversos conceptos se han elaborado en torno a lo regional y para el caso
hemos tomado uno que nos parece tener mayor claridad, ya que abarca los
elementos que lo fonnan. Así, tenemos la concepción de J. Lloyd Mecham;
quien establece que: Desde los más remotos tiempos los Estados que han
tenido áreas geográficas vecinas se han unido para alcanzar mejores objetivos
comunes deseados. Las características, propósitos y éxitos de tales agrupaciones regionales han variado ampliamente; pero la ,·alidez del principio de
que similares propósitos en los asuntos internacionales pueden ser totalmente
realizados a través de una acción conjunta por un grupo de Estados comprometidos o teniendo un interés en algunas áreas geográficas, ha nutrido la
idea del regionalismo a través de las edades".
Ahora bien, algunos autores no están de acuerdo con el contenido del principio enunciado, si se toma en cuenta que en los últimos cincuenta años un
nuevo concepto de la universalidad de intereses entre todas las naciones ha
encontrado aceptación y aplicación práctica, tanto en la Liga de las Naciones, como en las Naciones Unidas. Así, los uni,·ersalistas afirman que los intereses políticos, económicos y estratégicos no pueden ser divididos en regiones ya que, como la paz misma, son indivisibles. La asociación geográfica,
dicen, no necesariamente corresponde a los intereses actuales de vecinos, ya
que para las naciones colindantes no siempre hay lógicos y actuales cooperadores, tomando en cuenta que las diversas naciones no están frecuentemente
distantes, desde que los mares no las separan ya.
Sin embargo, aunque las fuerzas del nacionalismo son aún significativas,
el mundo moderno ha llegado a ,·erificar que el Estado-nacional es muy pequeño como comunidad política y que el viejo estilo del equilibrio del poder
es muy precario, ambos como medios para afirmar la seguridad en el siglo
XX. El autor citado estima que la creación de los dos recientes y grandes
experimentos de organización mundial para los fines de seguridad mundial no
ha significado la desaparición de la asociación regional de naciones con propósitos de seguridad. Por el contrario, el regionalismo florece durante la corta
vida de la Liga de las Naciones y en la elaboración de la Carta de las Naciones Unidas, cuando el principio del universalismo se comprometió a extender y asegurar el acomodamiento de los acuerdos autónomos de seguridad
regional.
El "regionalismo", como concepto de colaboración internacional y de organización, con propósito de seguridad, no se ha precisado y no ha tenido
1

J.

Lloyd Mecham, The United Statts and Jnteramtrican Securit)', 1889-1960.

University of Texas Press, p. l.

una aceptación general, tanto en lo individual como por las naciones, las que
no han llegado a ponerse de acuerdo acerca de una definición. De hecho
el comité de acuerdos regionales en la Conferencia de las Naciones Unid~
e~. ~an Francisco, ~l.udió el intentar una definición debido a la obvia impos1b1hdad de rec~nc1h~r puntos de vista divergentes. Se decidió entonces que,
des~e que las s1tuac~ones a las cuales el término "acuerdo regional" puede
aplicarse son muy diversas y que desde que los intentos para formular una
definición precisa serían imposibles, el curso más prudente a seguir debería
ser aquel que proveyese una laxitud ilimitada para los fines de una comprensión general, con un significado que pudiera ser aceptado para desarrollarlo a través de la experiencia. Como es de notarse, la historia de los acuerdos regionales bajo las Naciones Unidas ha probado la sabiduría &lt;le tal decisión, ya que, aunque el regionalismo ha asumido formas inesperadas una
más clara comprensión del concepto se ha desarrollado.
'
Por ejemplo, dice J. Lloyd Mecham 8 al definirse un acuerdo regional,
normalmente debe esperarse que un elemento geográfico sea esencial, tomando en cuenta la contigüidad de un grupo de Estados.
Sin emba~go, de acuerdo con Kelsen, no se requiere que las partes en un
acuerd~ regional sean geográficamente vecinas. Es esencial solamente que
las acciones de la organización establecidas por el acuerdo reo-ional sean
restringidas a una cierta área la cual esté determinada por el ac~erdo.
Un acuerdo regional de seguridad es considerado generalmente como asociación voluntaria de un grupo de Estados soberanos, ya sea dentro de un
área determinada o ~eniendo intereses comunes en esa área para los propósitos
de una defensa conJunta. La cooperación debe estar basada más en el consentimiento que en la fuerza y este consentimiento puede ser obtenido solamente cuando en ella hay coherencia en el grupo.
De los anteriores conceptos es posible distinguir los dos fines primordiales
qu~ han dete~nado los ac_uerdos regionales: fines de seguridad y de cooperación, esto ultuno detennmado por fines esencialmente económicos· aclarando, lo que h~ sido sostenido por muchos tratadistas en el sentido de que
un acuerdo regional no puede serlo realmente sin una debida organización,
que tenga un fundamento jurídico. También el que una "comprensión" regi~n~l es muy dife~ente de un "acuerdo'' regional, ya que la primera puede
ex1strr totalmente sm una maquinaria para implementar políticas comunes.
Regionalismo bajo las Naciones Unidas. En contraste con el Pacto de la
Liga de Naciones, los acuerdos regionales tuvieron una positiva y detallada
ratificación en la Carta de las Naciones Unidas. Aunque parecía haber poca
disensión en San Francisco en lo concerniente a la necesidad de acuerdos re' lbid., p. 3.

711
710

�gionales de seguridad, si hubo un gran desacuerdo en lo referente a la propia
relación entre tales agrupamientos y la nueva organización mundial. La cuestión, como terna, era la naturaleza y el intento de autonomía que deberían
ser celosamente acordados en los arreglos regionales dentro del contexto de
un sistema universal de seguridad. La estipulación en los Proeósitos de Dumbarton Oaks de que una organización regional no debería tomar una acción
compulsiva sin estar expresamente autorizada para hacerlo así por el Consejo
de Seguridad de las Naciones Unidas, tuvo una fuerte objeción, particularmente entre los latinoamericanos. Veían que un simple miembro permanente
del Consejo de Seguridad podría bloquear la acción de seguridad regional
con su veto.
La Carta de las Naciones Unidas dedica un capítulo entero (Cap. VIII,
artículos 52-54) para el tema "Acuerdos Regionales". Los artículos 33 y 51
también están relacionados con la materia. En general, nada en la Carta
"preclude la existencia de acuerdos regionales o agencias encargadas de
tales cuestiones relativas al mantenimiento de la paz internacional y la seguridad cuando son apropiadas a una acción regional, proveyendo que tales
acuerdos o agencias y sus actividades, sean consistentes con los propósitos y
principios de las Naciones Unidas". ( Artículo 52, párrafo 1).
En otro aspecto, no menos importante es el punto de vista que nos proporciona el Dr. Luis García Arias,' en su estudio denominado "El Regionalismo Internacional". Este autor establece que el Estado nacional ha sido el
gran instrumento que han usado los pueblos para manifestar su presencia
actuante en la historia del mundo moderno. Desaparecido el orden medieval,
realizado dentro de un ámbito territorial más bien estrecho, ampliado el campo en la revolución espacial de los descubrimientos hispánicos, entre los siglos XVI y XIX el Estado-nación ha sido "la más adecuada combinaci6n
de potencial humano, econ6mico y espacial, con los medios técnicos e institucionales" de que se dispuso. Pero ya en el siglo XIX, tales Estados nacionales tuvieron que efectuar despliegue de fuerzas para formar imperios coloniales con el fin de ampliar su potencia política y económica. Por las propias
características de los pueblos coloniales, éstos resultan insuficientes a medida
que el proceso de concentración de poderío prosigue y se expande. Se precisa
entonces una ampliación del espacio no sólo a costa de los pueblos coloniales, sino aun sobre los pueblos nacionales, esto es, sobre las pequeñas potencias por parte de las grandes potencias, que estrechan su número y multiplican sus exigencias. Este proceso culmina en nuestros días, en los cuales hasta
el mismo concepto de Gran Potencia es rebasado por el nuevo concepto de
• Luis García Arias, El Regionalúmo Internacional. Actas del Primer Congreso
Hispano-Luso-Americano de Derecho Internacional, vol. II, pp. 80 y siguier.tes.

Superpotencia, la cual ya no sólo domina política y económicamente a las
pequeñas Potencias, sino incluso dirige a grandes Potencias. En realidad, es
fácil ver hoy ejemplos concretos de esta enorme concentración de poderío.
Este fenómeno de desarrollo de poderío -agrega el autor citado- ha
sido causa también de la producción de otro: el fenómeno del regionalismo
internacional. De éste cabe establecer dentro de las causas de su nacimiento
una doble etiología: por un lado, el proceso ya señalado de crecimiento ha
hecho que las Sueerpotencias, que por definición llevan a cabo una "weltpolitik", ya que tienen intereses mundiales, aspiren a crear dentro de su área
geográfica más próxima una zona reservada de influencia indiscutible, que
le sirve, al propio tiempo, de zona de seguridad (en cuanto "glacis" para
el choque militar) y de zona de apoyo ( en tanto pueda conseguir en ella
apoyos incondicionales), y que, en todo caso, les liberen de la necesaria atención al espacio próximo en momentos en que han de concentrar sus esfuerzos
en zonas de choque lejanas. Por otro lado, el surgimiento de los grupos regionales es debido a la señalada angostura del pequeño Estado nacional, que
se encuentra empequeñecido todavía más ante las Superpotencias, y que opta
entonces por unirse con otros pueblos afines, para con la unión lograr la
fuerza. De este doble modo, pues, arranca, a nuestro parecer, el fenómeno
moderno del regionalismo internacional.
Ahora bien, estima el Dr. García Arias que para que se efectúe la necesaria integración de varios Estados en un grupo regional internacional, es preciso existan determinados elementos que lo hagan posible. ¿ Cuáles son estos
elementos de integración?
En nuestra opinión, hay cinco factores o elementos de integración de las
comunidades regionales internacionales, que son:
1). La comunidad espiritual, abarcando en ella el pasado histórico común, la identidad de lengua, la igualdad de religión, la semejanza racial,
la comunidad cultural. Estas afinidades son de primera importancia, ya que
los pueblos que tienen estos rasgos comunes, evidentemente son aptos para
constituirse en grupo frente a otros de diferentes características.
2). La cooperación económica; es decir, la posibilidad de que ésta pueda
existir por haber sistemas económicos complementarios entre los diversos Estados que forman el grupo regional, de manera que por el intercambio de
diferentes producciones entre sí y la debida distribución entre productos agrícolas e industriales, se logre que en gran parte se constituya una unidad económica autárquica.
3). La uniformidad política, la existencia en cada Estado de formas similares de Gobierno, de regímenes políticos que respondan a principios idénticos. Menos importante este elemento en otras épocas, es hoy uno de los más
relevantes.

713
712

�4). La contigüidad geográfica, que es elemento de primer orden, en cuanto soporte material de la agrupación, e implica la solidaridad teritorial.
5) . La solidaridad grupal, esto es, la conciencia y la voluntad de los pueblos de pertenecer a un grupo diferenciado de los demás, y de mantenerse
solidariamente unidos, no de una manera esporádica y circunstancial, sino
en relación al mayor número posible de actividades que presenta la compleja vida internacional. 1 º
Lo que sí cabe decir -agrega- es que, en ausencia de la mayor parte
de estos factores, no puede constituirse una verdadera agrupación regional,
aunque sí cabe establecer acuerdos regionales, o sea, establecer una forma
societaria internacional, mientras que una auténtica agrupación regional ofrece los rasgos característicos de una forma comunitaria.
Ahora bien, en el Derecho Internacional -atendiendo a su concepto tradicional-, se establece su objetivo como regulador de las relaciones que de
toda naturaleza se producen entre los Estados considerándolos como comunidades jurídicas soberanas y al hablar de estas relaciones, quedan comprendidas todas las que se producen en la necesaria y cambiante vida de relación social, cultural, política y, preponderantemente, de acuerdo con la circunstancia privativa actual, las económicas. Es sobre este aspecto que se
ha efectuado una proliferación en el campo internacional de nuestros días
y dentro del marco elemental básico en que se encuentra ubicado el Derecho
Internacional, vemos que ha desempeñado su cometido en la medida en que
las exigencias lo han requerido, como se comprueba con la institución de
múltiples instituciones, hasta llegar al propio Derecho Comunitario, el que
nace bajo la égida de un instrumento jusinternacionalista.
Hemos observado cuáles son las características del regionalismo y de su
proceso, pero cabe señalar que como un período transitivo que es, no puede
constituir un status quo definitivo y permanente, si atendemos al dinámico
proceso de internacionalismo 11 en que se encuentra el mundo de nuestro
tiempo. Con cuánta razón el eminente Vitoria, con su penetrante inteligencia,
pudo establecer por primera vez su noción de comunidad internacional, derivándola del conocimiento que tuvo de la sociabilidad, de la sociedad natural,
de las relaciones entre los pueblos . ..
Cuando actualmente se haWa de comunidad, no siempre se tiene una idea
que pueda brindarnos la claridad suficiente. Tal resulta del concepto de
Derecho Comunitario y cuando se emplea tal concepto a agrupaciones de
Estados determinados. Como lo afirma Verdross,1 2 la definición del Derecho

Internacional Público no puede hacerse sobre la base de características abstractas, sino partiendo de una comunidad concreta y ésta no es otra que
la comunidad internacional de los Estados, que en el curso de la historia
ha ido adquiriendo únidad sociológica y normativa.
Sin embargo -agrega Verdross-, la idea de comunidad está todavía
poco desarrollada en el Derecho Internacional común. Ello resulta, ante todo,
de la escasez de normas coercitivas que ha movido a algunos autores a afirmar que el Derecho Internacional carece de ellas. El moderno Derecho Internacional no comprende sólo normas cuyo objeto sean las relaciones entre
Estados y las relaciones entre los Estados y otras comunidades reconocidas
como sujetos del Derecho Internacional Público, sino que algunas de sus
normas particulares regulan directamente la conducta de individuos. La comunidad de los Estados ha ido, de esta suerte, convirtiéndose paulatinamente
en una multiforme comunidad internacional.
La doctrina más reciente -agrega- ha ido, sin embargo, sustituyendo la
sistemática jusprivatística por una sistemática juspublicística. Como ocurre
en derecho político, se toma como punto de partida una comunidad. Ahora
bien: la comunidad de que arranca el Derecho Internacional Público no es
un Estado, sino la comunidad de los Estados. Por eso, las normas que constituyen esta comunidad pueden considerarse como la constitución de la comunidad de los Estados, en el sentido natural de la palabra. Pero el concepto
de constitución en sentido material se emplea en una acepción lata o estricta:
de ahí que en el caso presente pueda la constitución abarcar todas las normas
del Derecho Internacional común, o simplemente las más importantes.13
Al referirnos al aglutinarniento internacionalista, multiforme y siempre en
proceso, vemos que la dinámica de la vida social internacional ha tenido
tal aceleración que se han atropellado las transformaciones más allá de lo
previsible.
Desde el fin del período feudal, la sociedad humana ha puesto especial
interés en el desarrollo del Estado nacional; ello no obstante, todavía no
hemos alcanzado la meta del Estado mundial, nos encontramos en el proceso
del regionalismo, que, hoy por hoy, ha dado origen al Derecho Comunitario,
el que, en buena hora debe ser acogido para el estrechamiento y fortaleza
de los vínculos que deben existir entre todos los pueblos del orbe.

10

lbid., p. 81.
Alberto García Gómez, Internacionalismo y Universalismo, Humanitas, vol. V,
p. 533.
12 Alfred Verdross, Derecho Internacional, p. 5.
11

11

lbid., p. 83.

715
714

�ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE LAS TÉCNICAS DE
PARTICIPACIÓN ENTRE EL PERSONAL DE L1NEA
QUE LABORA EN EMPRESAS INDUSTRIALES Y
LA ALTA GERENCIA DE LAS MISMAS
Lic. FERNANDO GARZA Quraós, C.P., M.B.A.

"NUNCA HE oíoo CANTAR A LOS OBREROS mientras trabajan, en tanto que
siempre que entro a un taller de artesanía veo sonrisas y escucho cantos, es
que la inteligencia está produciendo su labor". (Cárdenas, César Augusto,
Humanitas, 1967, p. 110).
Es un hecho evidente que a pesar de lo sensacional y estridente de los inventos y descubrimientos, nuestra época no ha llegado aún a congraciarse
con los adelantos de la llamada Revolución Industrial. Sin duda alguna,
esto se debe a que el equilibrio es obra de maduración y la iniciación del
fenómeno aludido, dista sólo dos centurias de nuestros días, lo cual, para la
biografía de la Humanidad, representa muy poca cosa.
También es notorio que en la actual controversia entre trabajadores y
empresa, la última ha obtenido ventajas a expensas del ser humano, y que
mientras la organización empresarial justifica su existencia por la eficiencia,
la contraparte, que en la terminología moderna se le conoce con el nombre
de recursos humanos, trata aún de armonizar y de evitar el desperdicio de
las facultades de sus componentes.
Situándonos ante este conflicto de intereses, trataremos de presentar una
síntesis de la problemática y de las soluciones que se han experimentado
en otros países, o que han resultado ser francamente satisfactorias. Al hacerlo, estamos conscientes de que tales soluciones -en caso de que lo seanrepresentan formas que aunque en sus directrices generales tienen similitudes
con nuestra situación (es decir, con el problema de los recursos humanos
aquí y ahora, o para mayor claridad, los problemas de personal en México
y en 1969), pertenecen a circunstancias ajenas a la nuestra, por ello, nos
adelantamos a reconocer las limitaciones de nuestra exposición.

717

�Panorama Introductorio
Para proceder a analizar la problemática planteada esbozaremos algunos
factores sobresalientes:
l. La Revolución Industrial tuvo su origen en Inglaterra alrededor del
segundo tercio del siglo XVIII y sus últimas consecuencias aún no han

sido alcanzadas.
2. Al hecho histórico anterior se añade el de que las llamadas "Ciencias
· del Hombre·• hayan surgido tan próximamente, pues mientras que las
ciencias fisicoquímicas, filosóficas, fisicomatemáticas y otras disfrutan de
una respetable antigüedad, es notoria la falta de madurez de la Antropología, la Sociología y la Psicología.
Sobre esta última ciencia, una de las mentes mejor formadas de nuestra época, que planteó una abundantísima problemática y que al mismo
tiempo era una pluma de primera magnitud, don José Ortega y Gasset,
decía: "Es lamentable que la labor psicológica de los últimos cien años
no haya desembocado aún en la cultura general, y sea forzoso de ordinario reducirse a la óptica gruesa, que aún suele emplearse para contemplar la psique humana".
3. El último factor que vamos a incluir en nuestro análisis es el nacimiento
de la Ingeniería Industrial, o lo que es igual, la aplicación de las técnicas de la ingeniería en la industria. Esta conquista genial cometió el
error de aplicar al ser humano las mismas consideraciones que a la máquina y por una idea que en este momento no importa desentrañar,
juzgaba que el hombre posee una tendencia hacia la holgazanería.
Recapitulando lo expuesto encontramos:
a. Un fenómeno muy complejo, la Revolución Industrial, que tuvo su
origen en Inglaterra hace cerca de dos siglos, cuyas últimas consecuencias aún no conocemos.
b. Una falta de apoyo oportuno por parte de las ''Ciencias del Hombre"
para estructurar en forma armoniosa y equilibrada los cambios introducidos por el fenómeno anterior.
c. La aparición de una técnica novedosa que parte de principios escépticos sobre la naturaleza humana, y que trata de aplicar al trabajo
humano las mismas consideraciones que a los mecanismos.
Con lo anterior resulta obvio que surgiera, entre otras consideraciones negativas, el patemalismo. El hombre es flojo, por ello se le debe vigilar estrecha-

mente para que trabaje en forma adecuada. El único incentirn que tiene en
la empr~ es su s~lario. Por ell_o, entre más produzca, más se le debe pagar.
~I salan~ ~ clesta30 es el único que debe utilizarse. Es evidente que estas
ideas peslffilstas se encuentran en discrepancia absoluta con las que sirvieron
de bandera ideológica en la lucha e instauración de los ideales democráticos
, son .1as que conforman nuestro sistema político-social, a saber:
'
que aun
l. Todos los hombres somos iguales y tenemos iguales derechos; y
2. El hombre es un ser dotado de razón, y mediante el uso de esa facultad
p~ede escoger dentro de sus semejantes a los mejores, para que lo gobiernen.

_La probl~mática queda planteada con los datos anteriores y puede resumirse drásticamente en: democracia o totalitarismo; participación de lo;
componentes o dirección dictatorial. O dicho en otras palabras: ¿No representa desaprovecha.miento no utilizar en forma íntegra y sistemática las sugerencias de quienes se encuentran en todos los niveles de la organización
industrial? ¿ O es que el monopolio de la racionalidad está localizado única
y exclusivamente en la cúspide del organigrama?

Problemática de la Participaci6n
Una de las autoridades en materia administrativa Lyndall Urwich, sostiene
que: "Es imposible concebir la existencia de la organización (empresarial)
a menos que alguna persona o personas estén en situación de exigir que
otras actúen".
Esto nos lleva a la necesidad de definir el término control, el cual de acuerdo con A. S. Tannenbaun es "cualquier proceso a través del cual una persona o grupo de personas determina lo que va a hacer otra persona o grupo
de personas". Resulta obvio que el control está íntimamente relacionado con
la autoridad, que no es otra cosa que el derecho / ormal de ejercer el control. Ambos términos se conectan con el concepto de poder, que es la capacidad de ejercer el control. Tanto el poder como la autoridad tienen existencia potencial, es decir, pueden o no realizarse. El control puede ser:
l. Especüico o General;
2. Mutuo o Unilateral.

Adelantando un poco nuestra exposición, podemos decir que para obtener
un aprovechamiento íntegro de todos los participantes o miembros de una
719

718

�empresa, el control debe ser general, en vez de específico; y mutuo en lugar
de unilateral.
Antecedentes Ideológicos de la Participación.

l. En 1938 K. Lewin llevó a cabo una serie de experimentos sorprendentes
sobre el liderazgo democrático y autocrático que se han convertido en arquetipos de la psicología industrial.
Importancia de la Presencia del Líder.

2. Dentro de los innumerables experimentos que llevó a cabo este gran
guestaltista que en vida llevó el nombre de Kurt Lewin se encuentra uno
realizado durante las premuras de la Ultima Guerra Mundial, cuyo hallazgo
fundamental fue que los grupos son más flexihles que las personas aisladas;
por ello, para cambiar los hábitos y aptitudes se debe trabajar con los grupos
importantes o crear nuevos grupos.
A este respecto es pertinente aclarar que el grupo no es la simple suma
de los integrantes, así que para estudiarlo no podemos proceder a estudiar
uno de los integrantes y multiplicar los resultados obtenidos por el número
de componentes. La dinámica del grupo es diferente de la dinámica personal.
Por similitud consideramos oportuno mencionar el argumento tan traído
y llevado y sobre todo por quienes lo detentan y defienden como blasón: "Yo
tengo n años de experiencia en este trabajo (o empresa)". El problema que
surge es: ¿Tiene esa persona realmente n años de experiencia? ¿ O es la experiencia de un año, multiplicada por n?
¿ Por qué no se ha aprovechado en forma adecuada el cúmulo de conocimientos que se deducen de estos experimentos? Nótese que los primeros
experimentos de Lewin son de hace treinta años.
Un notable filósofo ruso. N. Berdiaeff, sostiene que "todo cambio significa
violencia". Y dentro de la empresa la parte que reúne las características de
la persona madura es la administración, mientras que la que por algunos matices podríamos en cierta forma equiparar a la adolescencia, es el grupo
laboral. Por ello, la oposición hacia estos cambios surge de la administración.
Por otra parte, hay una cantidad de razones por las cuales los administradores se oponen a que los trabajadores tengan una participación mayor, ya
sea a través de los sindicatos, o como parte de un sistema organizacional
de participación.
Primero, la teoría tradicional de la administración no considera la responsabilidad o iniciativa del trabajador, por ello los administradores conceden
o tratan de conceder un papel limitado y pasivo a los trabajadores.

720

Sin embargo, muchos administradores expresan puntos '1e vista inconsistentes sobre este aspecto, dado que los tratamientos tradicionales se oponen
a los valores que sostienen y propugna la democracia. Sobre el particular
es conveniente hacer mención de un estudio internacional de tres mil administradores de catorce P.aíses, que mostró que los administradores apoyaban
en forma decisiva la idea de que los trabajadores participaran en la toma
de decisiones. Sin embargo, el mismo grupo sostuvo que los trabajadores
carecían de liderazgo y que preferían ser dirigidos y evitar responsabilidades.
Esta inconsistencia implica una democracia aristocrática, que incluye una serie de creencias negativas en relación con las capacidades humanas.
Segundo, la experiencia de los administradores a menudo es contraria al
punto de vista de la participación, porque el tratamiento tradicional puede
lograr y de hecho en la mayor parte de los casos logra, una mayor productividad inmediata. Sin embargo, esta ventaja en la productividad puede exagerarse en las mentes de los administradores que no tienen acceso a las mediciones normales (en caso de que las haya) que registran las motivaciones
importantes, las actitudes y percepciones de la fuerza del trabajo.
Las cifras de producción pueden estar bien, mientras que la atmósfera social y psicológica está deteriorándose.
Tercero, los administradores temen que entregar parte del control a los
trabajadores conduzca al caos. A menudo se cree que los trabajadores están
abiertamente en contra de la empresa y de sus objetivos. Por ello los gerentes
creen que conceder poder a los trabajadores sería lo mismo que "darles alas
a los alacranes".
Por último, los gerentes consideran o se inclinan a pensar que el control
por parte de los trabajadores amenaza su propio poder.
Esta creencia está apoyada en dos supuestos:
l. Lo que se llama la ley de todo o nada del poder. O uno conduce o es
conducido. O es fuerte o es débil; o controla o es controlado; "o friega,
o lo friegan".
2. El poder es una área de tamaño fijo, consecuentemente el aumento de
poder de una persona disminuye automáticamente el del otro.
La dinámica de la participación se basa en el hecho de que a través de
participar se mitigan, si no es que se superan, algunos de los problemas
creados por la jerarquía. En vista de que los operarios de línea son los únicos
a los que no se les permite tomar ninguna decisión, los sistemas de participación se refieren fundamentalmente a la intervención de estos sectores empresariales.
La jerarquía crea serias diferencias en lo que se refiere a la satisfacción
y adaptación de las personas que se encuentran en rangos diferentes. La par-

721
H46

�ticipación aminofá. este aspecto. En general, todos los miembros de la organización quieren ejercer control, por eso la participación es una fuente importante de gratificación.
Los miembros obtienen varios tipos de satisfacciones al ejercer control. El
primero es psicológico o simbólico. Las personas pueden obtener satisfacción
debido a su necesidad de autodeterminación. En otras palabras, afirmar que
un miembro de la organización es importante o que ha tenido éxito despierta
sentimientos de respeto y consideración para la persona de referencia, lo cual
redunda en mejoría de su ego. La participación también puede incluir recompensas materiales o prácticas.
Por último, la participación a menudo es intrínsecamente satisfactoria, porque puede incluir actividades de reto o desafío sobre habilidades intelectuales,
técnicas y de otra índole. Los trabajadores pueden utilizar sus conocimientos
y habilidades para elaborar formas nuevas y mejores para desarrollar sus
trabajos.
Resumiendo, podemos decir que la participación reduce algunas de las frustraciones inherentes a los puestos de rangos bajos, al aumentar la autoridad
y el status de estos Euestos y al ampliar las actividades de aqué11os al conducir a decisiones que parezcan menos arbitrarias y desventajosas, por e11o
afecta su motivación, más que su satisfacción en el trabajo.
La jerarquía es divisiva; crea resentimiento, hostilidad, y oposición. La
participación reduce la insatisfacción y aumenta la identificación de los miembros con la organización. Las personas se inclinan más a tener cierto sentido
de entrega o trasmisión y de responsabilidad en relación con las tareas que
les han sido encomendadas a través de su capacidad para tomar decisiones.
Los supervisores ya no trasmiten unilateralmente órdenes que vienen de la
superioridad; el supervisor se convierte en alguien que trabaja con, en vez
de contra. La participación también desarrolla el intercambio de ideas y sentimientos, reduciendo con ello las discrepancias en las percepciones, e ideales
- discrepancias que existen fundamentalmente entre personas en diferentes
rangos y que pueden contribuir a los conflictos.
La hostilidad y oposición se reemplazan por actitudes más cooperativas,
acrecentando la influencia que la administración tiene en sus relaciones con
los subordinados. Paradójicamente, a través de la participación, la administración aumenta su control al ceder algo de su autoridad.
Un aspecto importantísimo de la participación es su capacidad para mejorar el control ejercido por los administradores, mientras aumenta el de los
miembros de nivel inferior, porque la participación puede ser un sistema
más controlado, estructurado e integrado que el sistema tradicional de oligarquía. Sin embargo, la naturaleza del control y su distribución son diferentes, el control es más mutuo, en lugar de ser exclusivamente unilateral. Más

aún no intenta operar únicamente a través de la cadena formal de mando.
, ge(Por' eso dijimos en un principio que se trata de que el control sea mas
neral y más mutuo) .
. . .
Los compañeros juegan un papel importante en el eJerc1c10 de~ c~~trol Y
en el mantenimiento de su adhesión hacia las normas de la orgamzac1on que
ellos han ayudado a establecer. El grupo que discute cara a cara es un elemento vital en este proceso. A estos grupos, que pueden haber tenido una
existencia informal opuesta a la organización, se les concede un "status" formal dentro de la oro-anización.
Los supervisores son integrados
en
los grupos,
b
•
•,
,
y el poder de los grupos se ejerce ahora a favor de la orgamzac1on, mas que
en oposición a la misma.
Problemas y limitaciones de la participación

El supuesto básico de toda idea participativa es que hay una fuerte com~nidad de intereses entre empleador y empleado. Este supuesto puede ser mas
0 menos válido, dependiendo de circuntancias políticas y económicas. Por
ejemplo, no tiene sentido en un país ocupado y ex.~lotado
una nación
extranjera, y es menos sostenible durante una depres1on economic~ o duran~e
un exceso de disposición de mano de obra, que durante la prosperidad o baJo
condiciones de escasez de la fuerza del trabajo.
Hay otros puntos de oposición que aparecen como desfavorab~es .ª la "administración participativa", entre los más descollantes están los siguientes:

ro~

l. Las personas cuyas opiniones no han sido tomadas en consideración por
el grupo pueden alejarse de él;
2. La cohesión que produce la participación pueden dirigirse contra la administración;
3. La participación puede formular mayores peticiones de participación,
las cuales tal vez no puedan ser satisfechas por la administración; y
4. La participación normalmente toma mucho tiempo, lo cual puede ser
frustrante para los interesados.
Por último el sistema de "administración participativa" ¿ va a producir
una respuest~ total para la democratización del trabajo? ¿Representa _una
forma de manejar a la empresa y de ampliar los intereses de todos los miembros de la organización? ¿ O es una forma de endulzar una reali?ad que ?culta hechos desagradables de la vida organizacional, y que permite maneJar a
los trabajadores en una forma más hábil?

722

723

•

�Aplicaciones
Todo lo expuesto es producto de la mente académica, es decir, no pasa
las fronteras de la "cultura libresca'', a continuación presentaremos algunas
aplicaciones que han sido desarrolladas y que ya están funcionando para permitir que toda la membrecía de la organización participe en la vida empresarial.

tradores se oponen a hacerse problema de la política en vigor, o a preguntarse sobre la estructura de la organización. En una consideración a corto
plazo, la investigación a través de encuesta puede hacer más eficiente la administración, pero bajo una consideración a largo plazo, la mejoría de la
eficiencia administrativa puede no llegar a traducirse en una contribución
~~itiva para la efectividad organizacional, más aún, puede impedir la efectividad, dado que refuerza las políticas antiguas que pueden haber sobrevivido a su falta de actualidad.

III. Sistemas Sociotécnicos.

Problemática de la Participaci6n
l. Consultoría de Personal.
La consultoría de personal fue uno de los subproductos de las investigaciones llevadas a cabo en la Western Electric. Parece mejorar el estado de
ánimo de los trabajadores y ayudar a adaptarlos a sus condiciones de trabajo. Utilizando una metáfora clínica, se puede sostener que el procedimiento
de consultoría de personal que se basa en el aligeramiento y la satisfacción
que muestran los operarios después de tratar sus problemas de trabajo, viene
a ser una cura sintomática, más que una terapia total.
La mecánica de la consultoría es buscar problemas de relaciones humanas
en la situación de trabajo y estar disponibles para todo el personal cuando
los integrantes deseen o sientan necesidad de apoyo y consejo. Este sistema,
que ya está operando en la práctica mexicana, enfrenta una problemática
seria, porque al rastrear el consultor la fundamentación de las inadaptaciones, tensiones y conflictos que se dan en la industria, debe ayudar a corregir
esas faltas, pero por una P.arte, puede haber situaciones extraempresariales
cuya corrección no cae dentro de los limites ni del consultor ni de la empresa,
y por otra, el área de intervención del consultor en la empresa es una consideración que aún está sujeta a debate.

II. lnuestigaci6n de Encuesta.
Es un acopio sistemático de información a través de entrevistas, cuestionarios y observación. Con ello, se trata de acomodar en forma satisfactoria a
los trabajadores y /o se trata de lograr mejor información sobre la forma de
pensar de la fuerza de trabajo. Representa una ayuda valiosa por lo que se
refiere a modificación de las políticas, aunque este uso es relativamente poco
frecuente.
En forma semejante a la consultoría, la investigación a través de encuesta
en la industria generalmente ha sido utilizada para complementar más que
para cambiar las políticas de la organización. Con frecuencia los adminis-

. Es a todas luces evidente la importancia de los efectos sociales, y psicológicos de la tecnología. Por ejemplo, 1a producción en masa a menudo reduce
los trabajos en sus componentes más sencillos, lo cual, al traducirse a términos humanos, puede frustrar a los trabajadores. Además, la tecnología
también afecta las relaciones entre los trabajadores, al impedir la comunicación de compañero a compañero, o al obstaculizar la formación de nuevos
grupos sociales.
Para contrarrestar los aspectos mencionados, se ha investigado el rediseño
de trabajos proponiendo dos soluciones:
l. La rotación de puestos.
2. La ampliación de puestos.

La ampliación de tareas implica mayor variedad, permite más flexibilidad
requiere más habilidades, y en una palabra, posibilita un mayor aprovecha~
miento del ser humano.
Al iniciar este estudio señalamos que la revolución industrial tuvo su origen en Inglaterra. Don José Ortega y Gasset afirmaba sentir "una profunda
anglofilia''. y en uno de los prólogos de su obra más difundida y comentada,
La Rebelr6n de las Masas, asentó en forma rotunda que "Inglaterra desde
la época de Alcuino está cuando menos cincuenta años adelante del continente". Por ello, si la Revolución Industrial se originó en Inglaterra, y este
país se encuentra a la vanguardia de los sistemas industriales y considerando
su vastísima experiencia, es de esperarse que haya superado muchas de las
consideraciones que plantea el desarrollo industrial. En efecto, los psicólogos
del Tavistock Institute de Londres conceden una importancia especialísima
a las implicaciones sociotécnicas del diseño de puestos, al considerar que la
mayor parte de los sistemas productivos y satisfactorios de trabajo son aquellos
que combinan los aspectos sociales con los técnicos.
El Tratamiento Sociotécnico es semejante al de ampliación de puestos en

725

724

•

�cuanto que ambos reintegran a los elementos simples de un puesto en una
estructura mayor. Sin embargo, se diferencia del anterior en que los puestos
reconstruidos se asignan a grupos, no a individuos, el objetivo es establecer
unidades coherentes de trabajadores y supervisores que correspondan a unidades técnicas que tengan sentido empresarial. Los grupos de trabajo deben
ser aut6nomos en relaci6n con el trabajo total.

IV. El Laboratorio de Entrenamiento.
Este método intenta trabajar tanto en el nivel emocional como en el intelectual del comportamiento a los entrenantes, por ello, desde el punto de
vista psicol6gico este procedimiento es una experiencia de entrenamiento más
profundo e intensivo que el de los métodos antiguos. Este método también
se orienta hacia los grupos. Es frecuente que el primer requisito sea la creaci6n de un grupo coherente de entrenamiento. Además, el entrenamiento no
se dirige tanto a cambiar los rasgos específicos, como a cambiar o tratar de
cambiar los valores y la valoraci6n de los componentes del grupo, es decir,
trata de que las personas sean más conscientes y sensibles en los aspectos de
relaciones humanas. El término laboratorio de entrenamiento se refiere al
programa coordinado que incluye los puntos mencionados. Para lograr dichos
prop6sitos se pueden emplear exposiciones y diferentes ejercicios, pero la parte medular del laboratorio de entrenamiento es el Grupo T. El Grupo T
parte de la consideraci6n de que el principal objetivo general es que los
entrenantes tengan una mayor comprensi6n hacia sí mismos y hacia los demás,
por lo que se refiere a las motivaciones, sentimientos y otros efectos del comportamiento. Esta profundizaci6n del entrenante debe conducir a un incremento de sus capacidades asistenciales y directivas de los demás.
También es posible que el Grupo T aliente a los componentes hacia un
liderazgo más ~emocrático o participativo.
El Grupo T, se integra aproximadamente con diez personas. Los miembros
pueden ser extraños o compañeros de trabajo. Desde el punto de vista formal carecen de líder y de estructura, aunque normalmente dentro del mismo
se encuentra el entrenador profesional, que puede aclarar lo que está pasándole al grupo, o proporcionar informaci6n efectiva. La atrn6sfera del Grupo T debe ser permisiva, esto quiere decir que los componentes pueden experimentar. Por ejemplo, una persona de tipo gregario puede tratar de ser
proselitista, para ver qué efecto tiene esta característica en sí mismo y en
los demás. El Grupo T está diseñado para impulsar tales experimentos, por
ello, parte de una estructura social en la que se dejan en suspenso en forma
provisional las reglas ordinarias de correcci6n o adecuaci6n.
Por último, el Grupo T es autoanalítico. Los integrantes pueden introducir
al grupo cualquier asunto para discutirlo. al hacerlo, los miembros entregan

parte de su int!midad al d:scribir sus posiciones, sentimientos, valoraciones,
etc., ~ro los xruerobros no solo hablan de sí mismos, sino que tratan de hacer
reaccionar a los demás, por ello el valor de estos ex-perimentos personales depende de la retroalimentación, en tal forma, que los integrantes que no se
aventuran a actuar en el grupo pueden aprender en O de los dema's, que'
efecto puede tener su comportamiento.
Estas
del Grupo
T: la falta de estructura, 1a r1cencia,
· la
. características
.,
..
expenmentacion, el autoanáhs1s y la retroalimentación han producido efe .
tos ~umame~te satisfactorios, uno de ellos es que los integrantes se sientacn
atrai_d?s hacia. el Grupo y adquieran conciencia de su membrecía, además
se dmgen hacia. otros en busca de afecto, apoyo y aprobación, con lo cual
el grupo se convierte en un marco de referencia.
La mecfnica del Grupo T se puede describir como una técnica derivada
de la teona de K. Stanislavsky con las variantes del Psicodrama de Moreno.
Los entrenante~ son los actores, pero son actores sin gui6n, es decir desarrollan
su papel con libertad absoluta. En contra de lo que se cree, todo mundo es
buen actor cuando elabora su propio guión, como los participantes conocen
sus papeles '.~ro carecen de guiones, rápidamente se identifican con los primeros.
Se ha criticado que el Grupo T no crea cambios perdurables en las actitudes y los valores. Desgraciadamente la novedad del método no permite que
se tengan datos que apoyen esta tesis o la contraria.

V. Técnicas de Participación.
La deseabilidad de una mayor participación por parte de los trabajadores
e~ la t?ma ~e decisiones ha recibido una gran importancia en la investigación ~sicológica cont~mporánea. El método conocido como simplificación del
trabajo p~rte de 1~ id~ de que los trabajadores son capaces (al igual que
los superv:sores e mgemeros) de diseñar métodos más eficientes de trabajo.
En la epoca contemporánea se ~a revitalizado el método usado por los
constructores de las Catedrales medievales para mejorar el diseño de tareas
a través del _c~nocimiento y la experiencia técnica que los trabajadores tienen de su oficio. Pero la participación se orienta tanto hacia la adaptación
de nuevos métodos, como a la creación de ellos, porque tal y como se ha
expresad~ felizmente "un método no es bueno, a menos que quien lo va a
operar piense que lo es".
A~nque la simplificaci6n de tareas alienta a, los empleados a contribuir
c?n ideas so~re _el trabajo, difiere del esquema normal de la caja de sugerencias en los siguientes aspectos:
. Primero, es una ~ctividad de grupo, no una acfü·idad individual. Los participantes en los equipos de simplificaci6n de trabajo se reúnen para discutir

727

726

�un proyecto y para crear en conjunto formas nuevas y mejores de realizar
un trabajo antiguo e ineficaz.
Segundo, los participantes están entrenados en los métodos de simplificación de trabajo, incluyendo algunos principios de estudios de tiempos y movimientos.
Tercero, los equipos de simplificación de trabajo tienen un "status" oficial
en la compañía, están sancionados, si no es que impulsados activamente por
la administración de plana mayor, y pueden disponer de las instalaciones
de la compañía para sus análisis y deliberaciones.
Cuarto, la actividad del grupo está organizada en tal forma, 9-ue los equipos de simplificación de trabajo llevan a cabo sus tareas a través de pasos
ordenados.

VI. Familias Organizacionales y Encuesta de Retroalimentación.
La retroalimentación incluye algunas formas. Primero, es una encuesta
diseñada para medir las actividades y percepciones de todos los miembros de
la organización en relación con su trabajo, sus superiores, sus compañeros,
oportunidades de promoción, y otros aspectos de sus situaciones de trabajo.
Se forman grupos de discusión en toda la organización. A cada uno de ellos
se le llama familia organizacional y consiste de un supervisor o gerente y sus
subordinados inmediatos. Con ello, la mayor parte de los ejecutivos son miembros de dos familias organizacionales, una en la cual son dirigentes, y otra
en la cual son subordinados, al igual que sus compañeros. Estos grupos se
entrecruzan como resultado de la junta de miembros superiores, y forman
las unidades básicas del proceso de retroalimentación.
Los datos obtenidos mediante encuestas son "alimentados retroactivamente";
es decir, se reportan a estos grupos empezando con el grupo compuesto por
la cabeza de la organización y sus subordinados inmediatos, y dirigiéndose
gradualmente a los niveles inferiores. Como la mayor parte de los supe~sores son miembros de dos "familias" están en contacto con los datos, prunero
en el grupo en el que están entre compañeros, y luego en los grupos con sus
propios subordinados. Con ello, los supervisores juegan un papel coordinador
entre los grupos, al llevar información de un grupo a otro.
La retroalimentación está diseñada no sólo para resolver problemas inmediatos, sino también para establecer un sistema más permanente y participativo en la elaboración de decisiones.
El sistema de familia organizacional y retroalimentación ha sido aplicado
exitosamente en algunas compañías norteamericanas, pero igual que el laboratorio de entrenamiento aún está en período experimental.

728

VII. Descentralización.
La necesidad de descentralizar es particularmente fuerte en compañías grandes, donde el tamaño acentúa los problemas de la burocracia y de la autoridad. Por ello, los sistemas de descentralización permiten a las empresas grandes mantener muchas de las ventajas económicas que proporciona la magnitud, sin sufrir todas las desventajas sociales y psicológicas.
Básicamente el sistema de descentralización trata de reducir los niveles de
supervisión entre la parte superior e inferior del organigrama, concediendo
mayor libertad a las empresas que antes pertenecían a una central o matriz,
convirtiéndolas en esta forma en entidades autónomas o semiautónomas.

Consideraciones Finales
La vasta gama de las aplicaciones de la participación ilustra en forma fehaciente la posibilidad de investigar al individuo desde el punto de vista social
y psicológico y de arrojar resultados satisfactorios, tanto para la persona como
para el o los grupos en los que interactúa. Sin embargo, se ha criticado severamente que la investigación social se encamina casi exclusivamente a disminuir
o socavar la lealtad de los trabajadores hacia su sindicato o evitar el sentido
de pertenecer a una clase determinada. Pero las Ciencias del Hombre pueden
contribuir a un entendimiento entre las partes contendientes al formular nuevas técnicas. Desde luego, no todas ellas van a verse coronadas con el éxito
o a ser efectivas en sus primeros intentos, sin embargo, quienes postulamos
la dignidad y el valor de la persona humana, y estamos convencidos de que
una utilización íntegra del ser humano requiere que se le trate como tal, es
posible que podamos lograr que los trabajadores al igual que los artesanos,
canten y sonrían mientras desarrollan sus labores.

729

�"EL ANÁLISIS DEL SER DEL MEXICANO"

Lic.

DESIDERIO GRAuE

Investigador Honorario del Centro de Estudios
Humanísticos de la Universidad de Nuevo León

de un cuarto de siglo que, en nuestra cátedra de Sociología en
la Escuela Nacional Preparatoria, en las aulas del vetusto y bien amado edificio de la calle de San Ildefonso, exQoníamos que en esos últimos años, tanto
en el campo de la literatura como en los de la filosofía y la sociología, se
apreciaba la tendencia de nuestros intelectuales a ahondar en el examen del
"Ser" del mexicano, a analizarlo con acuciosidad para tratar de encontrar
auténticas interpretaciones a su modo peculiar de entender e interpretar su
vivencia y quizás por ese camino hallar soluciones a su existencia, y que en
tal tarea, diversos escritores, a partir de la aparición en 1934 del libro El Perfil del Hombre y la Cultura en México, del filósofo, maestro y amigo Samuel
Ramos, al referirse al mexicano le atribuían una serie de rasgos y actitudes
que podíamos denominar su caracterología propia. Señalábamos entonces,
que los escollos que desde luego apreciábamos para llevar a cabo tal cometido eran muchos y de índole muy diversa, tales como: la complejidad del
pasado histórico; la multiplicidad de los grupos autóctonos y sw notables
diferencias tanto somáticas como culturales; las características del conquistador hispano que, mestizo de celtíbero y de árabe, a su vez produjo el nuevo
mestizaje al unirse al indígena americano; el estilo medieval de la vida española y la influencia que la Contrarreforma tuvo en dicho estilo, la cual
se reflejó forzosamente en el mestizo mexicano; el cambio mental y consuetudinario operado con la Independencia; las singularidades especüicas de
nuestro medio ambiente físico, fragmentado en regiones climáticas diferentes
y totalmente diversas desde todos puntos de vista; los acentuados contrastes
de patrones de vida, de civilización y culturales de cada región del país, así
como la evolución económica, tecnológica, e intelectual del marco histórico,
en fin una interminable serie de factores que complicaban la tarea de poder

HACE YA MÁS

731

�clasificar al mexicano, no ya como un hombre de tipo determinado, pero ni
siquiera ubicándolo dentro de varios tipos específicos; señalábamos, además,
que era preciso considerar que todo su modo de vida estaba cargado de un
profundo dinamismo evolutivo y que quizás sólo con el transcurso de un
lapso razonable, tendiera a delinearse en uno o varios estereotipos más o
menos precisos, pero que, en lo general, la multiplicidad aludida de matices que presentaba, aunada a la dificultad de ser captados metodológica,
sistemática y científicamente, hacían la tarea sumamente ardua, por todo lo
cual se recomendaba que había que abordar dicho tema con cautela suma,
metódicamente y con verdadero rigor científico, y recordamos que como pauta
metodológica señalábamos a los alumnos la tesis de la Licenciatura en Derecho de Manuel Cabrera Maciá "Bases para una Fundamentación de la
Sociología" ( Metafísica de la Solidaridad) ( 1938) y posteriormente también
señalábamos la importancia del libro de Félix Kaufmann titulado La Metodologia de las Ciencias Sociales ( 1946).
Desde aquel lejano entonces, como es bien sabido, las inquietudes de los
intelectuales inexorablemente se han seguido traduciendo en infinidad de obras
que sobre el mismo tema han producido tanto ilustres literatos e historiadores, como economistas, filósofos y sociólogos, cada uno de ellos exponiendo
su punto de vista particular conexo a su disciplina, y obras que actualmente
integran en su conjunto una copiosa bibliografía que hemos seguido leyendo,
y observando que de todo este acervo ha resultado un complicadísimo mosaico
compuesto de las más contradictorias opiniones, y de afirmaciones muy subjetivas, produciéndose así una especie de catálogo multifacético de todo género
de adjetivaciones, epítetos hasta denigrantes, que, en resumen, creemos que
han contribuido a deformar, distorsionar totalmente lo que los autores estiman como supuesta personalidad del mexicano, a la cual cada uno de
ellos, con contadísimas y honrosas ejtcepciones, le atribuye, desgraciadamente, los más absurdos defectos y desafortunadamente también, muy pocas cualidades, convirtiéndolo en alguien totalmente distinto de lo que en realidad
de verdad es, o puede ser, pero cuya imagen, así ofrecida, lesiona íntimamente nuestros sentimientos patrióticos, y ello no porque tengamos miedo a
afrontarnos con la verdad, sino por la profunda aversión que profesamos a
las generalizaciones apriorísticas, sin sustentación científica, que constituyen
falsedades. En efecto, muchas de estas opiniones por emanar de personas intelectualmente muy acreditadas cada una en su particular esfera profesional,
y que llegan a la gran mayoría de la población (la que sin ningún espíritu
crítico las acepta y divulga), contienen conceptos, imágenes y tesis inexactas,
que incluso al trascender nuestras fronteras nos son altamente perjudiciales
a pesar de su inexactitud.
Por todos estos antecedentes, al llegar a nuestras manos el libro titulado

732

El Mito del Mexicano, del cual es autor el señor Raúl Béjar Navarro, hemos
dedicado con especial atención algunas horas a su lectura y meditación y su
contenido nos ha sorprendido gratamente. Efectivamente y como afirmamos,
para nuestra sorpresa, hemos encontrado que dedica toda la primera parte
de su estudio, a exponer el "Marco Teórico y Metodológico para el Estudio
del Carácter Nacional", o sea que, con singular acierto y rigurosa técnica
científica, se profundiza en primer término en el análisis de la clasificación
de las ciencias en general, examinando sus postulados y sus métodos de investigación sui-generis, para terminar con el examen de las ciencias sociales
con sus técnicas específicas y sus métodos propios de investigación que deben
ser rigurosamente atendidos si se desea obtener un estudio sistemático de resultados científicamente valederos. En efecto y sin desear profundizar demasiado para no cansar a los lectores, s6lo diremos que el autor describe con
claridad los diferentes procedimientos que han servido y sirven actualmente
de normas en la investigación de las variadas y ricas perspectivas que presenta la conducta social. Se desmenuzan los más modernos métodos tanto de
tipo psicológico como filosófico y sociológico, así como las prácticas de la
auténtica investigación social, tendientes todos ellos, desde su ángulo específico, a capt~ :las reali~ad~ que ofrece. la soci♦d. Creemos que este solo
esfuerzo analítico, de smtes1s metodológica y conceptual, merece sincera felicitación para el autor, pues además de mostrarnos su vasta cultura, que en
resumen sería lo menos importante, nos está señalando con toda precisión la
necesidad imperiosa de la aplicación sistemática y metodológica al examen
del especial tema que enfoca: el análisis del Ser del mexicano.

La segunda y meritoria tarea del autor, es el examen casi exhaustivo de
los principales títulos de la copiosa producción sobre la ' misma temática,' separando para tal objeto las obras, atendiendo al enfoque de cada autor, según
su especialidad, ya sea literaria, psicológica, filosófica o sociológica, y analizando entre las primeras tanto las obras de los nacionales como las de algunos
autores extranjeros.
Indudablemente esta separación conceptual, por especialidades, nos parece
afortunada porque atenta la diversidad de personalidades que han escrito
sobre el mismo tema, es lógico que hayan también partido de supuestos teóricos radicalmente distintos y con trayectorias asimismo diversificadas, por lo
cual era urgente el intentar una clasificación como la lograda en este libro.
Es por demás, digna de elogio la serenidad y la objetividad que el autor emplea al estudiar a cada uno de los expositores y al criticar, como era su ineludible deber, los defectos metodológicos, las carencias sistemáticas y las erróneas
conclusiones que presenta cada una de esas obras, elaboradas desconociendo
el empleo de las técnicas adecuadas, de los presupuestos lógicos adecuados al
fin científico que debe perseguirse con toda seriedad. Sin embargo y a pesar

733

�de la justicia de su crítica, el autor en cada uno de los casos que somete a
examen, puntualiza, cuando ha lugar, lo valedero de algunas conclusiones o
justifica, cuando ello es posible, la actitud personal del escritor.
Pero si bien la crítica serena y justa, cuando se emprende con completa
buena fe y legítimo afán de superación, como la que hace el autor que comentamos, ya constituye por sí misma una ímproba y poco grata labor. estimamos que el principal mérito de su obra consiste en señalar, en delimitar,
en concretar en forma además definitiva, el auténtico tratamiento científico
que el tema exige. Ello nos parece decisivo y creemos que debe ser tomado
en cuenta en las futuras investigaciones por los auténticos estudiosos, pues marca claramente la inutilidad de seguir insistiendo en analizar el "Ser" del mexicano sin sujetarse a un marco científico, positivo y fidedigno.
Cabe aún, en el anterior supuesto, preguntarnos con toda franqueza: ¿ estamos en presencia de realidades, respecto de las cuales, aún empleándose los
métodos más rigurosos de investigación social, puedan ser captadas parcial
o íntegramente? Son obvias, según lo hemos esbozado, las dificultades tanto
teóricas como pragmáticas que debe confrontar el investigador de la realidad
mexicana, pero creemos que pueden solventarse si se acatan, en lo humanamente posible, las directri
metodológicas y sistemáticas en su enfocamiento,
a las cuales se refiere magistralmente Pauline F. Young en su valiosa obra
Métodos Científicos de Investigación Social (1948), y como lo sostiene también en fechas más recientes Osear Uribe Villegas en sus obras: Técnicas
Estadísticas para Investigaciones Sociales (1957) y Veinticinco Conceptos de
Uso Sociológico (1965). Pero además sinceramente estimamos que teniendo
en cuenta consideraciones puramente axiológicas vale la pena el intentarlo
para tratar de ahondar en el conocimiento, en el esclarecimiento y en el señalamiento final de los rasgos más sobresalientes del mexicano, y es urgente tal
empeño, para hacer desaparecer toda la falsa mitología de que se le ha rodeado, que se le ha gratuitamente atribuido, y la cual, en muchos aspectos,
como lo hemos afirmado, no sólo no nos beneficia en absoluto, sino que por
la carencia del adecuado tratamiento sistemático y científico, ofrece ya sea
una imagen parcial, fragmentaria, meramente subjetiva en la mayoría de los
casos, o bien incurre en generalizaciones apriorísticas sin fundamento y sin
valor real alguno, pero en ambos casos, con el común denominador de su
falta de autenticidad a todas luces nociva para nuestro país. Nuestros parabienes para el autor por su sinceridad, por su rigorismo, por su sistemática
y por el definitivo señalamiento, en sus substanciosas conclusiones, de la única
ruta valedera: la auténtica investigación científica.
~féxico, D. F., a 27 de agosto de 1969.

LA SERPIENTE, DIOS PROTECTOR
ÁNGELES MENDIETA

Al.ATORRE

Academia Mexicana de Sociología

CONTENIDO
Prólogo
a)
b)
c)
d)

El símbolo
Las serpientes en la sociología del arte
México, tierra de serpientes
Conclusión que apoya la teoría del origen oriental de las inmigraciones que poblaron América

PRÓLOGO
DURANTE EL OTOÑO DE 1967, mientras los extremistas hacían detonar las curiosas bombas chinas en el dominio inglés de Hong Kong, tuve la oportunidad de adentrarme en los sitios que no frecuentan los turistas, entre ellos,
los mercados de serpientes, prohibidos por el gobierno inglés.
Se venden estos animales al público, en "puestos" al aire libre, como se
venden las "fritangas" en nuestros mercados populares. Desde luego hay diversas formas de presentación para complacer los diversos gustos, por lo tanto
algunas están vivas en recipientes acuosos y pueden ser desolladas y cocinadas
delante del cliente, mientras otras yacen colgantes. La carne de víbora es
~uy apreciada aunque no alcanza los precios de los perrillos de aguas, parecidos a los que se ceban en el occidente de México.
Lo interesante es advertir que la carne de víbora tomada en ayunas, limpia
el organismo de impurezas, según la opinión de quienes la comen.
Cuando pasé a Tailandia, advertí que el signo peculiar de la expresión ar-

734

735

�tística era la serpiente del agua. Los templos tienen en el centro de su construcción un maderamen preciosamente tallado que termina en vértice; a los
lados se desprenden tableros superpuestos y policromos, generalmente en rojo
y oro que terminan en una moldura que forma el cuerpo de la serpiente. Son
las serpientes de la lluvia que imploran a los cielos agua y cuyo símbolo está
ligado a la supervivencia de un pueblo agricultor.
Junto a estos templos de aleros ondulantes y víboras erectas, hay otros gigantescos como el Templo de la Aurora, por donde pasan las barcas hacia
el mercado flotante de Bangkok, donde también se vende la carne de víbora.
En la India hay múltiples representaciones de la serpiente cósmica que se
enreda, sin principio ni fin en los cuerpos sedentes de los dioses tallados en
las rocas.
Un hecho colmó mi interés: en la ciudad de Bangkok, existe la creencia de
que rodeando a la ciudad de una serpiente simbólica, queda a salvo de los
malos espíritus; pues bien, en el Museo Nacional de Antropología de la ciudad de México, se encuentra una maqueta que reproduce la antigua ciudad
de Tenochtitlan, y todo el centro ceremonial se encontraba rodeado por una
muralla de serpientes, llamada precisamente Coatepantli.
¿Qué similitud extraña podía hilvanar este símbolo en las dos culturas? Si
se logra probar que las serpientes tenían el mismo significado y éste era totalmente ajeno a la llamada "cultura occidental", podría obtenerse otro punto
de apoyo para la teoría que sostiene el origen malayo-polinésico de los primeros inmigrantes de América, verdad ya casi probada pero que de todas maneras se soslaya.
1

a) El Símbolo
Símbolo, del latín simbolum y éste, del griego simbolon, es la imagen o divisa que representa un concepto por alguna semejanza o correspondencia que
el entendimiento percibe en ambos o sea una relación entre realidad y significado, definición de la cual partimos para considerar los símbolos animales,
tan frecuentes en las culturas de la antigüedad.
En principio "el animal entró en la conciencia humana como un arquetipo
de un período prehistórico y se manifestó en el artista individual como una
obra de arte vital; pero esta obra de arte, este arte animal, fue arte por ser
vital. Se estableció una correspondencia entre la eficacia de la imagen como
símbolo, o como totem, y su vivacidad como representación de la esencia del
animal; la imagen correspondía en su intensidad, en su realidad".1
Luego, en casi todos los pueblos antiguos, la representación de los anima1

Read, H., Imagen e Idea, Breviarios, No. 127, Fondo de Cultura Econ6mica. Méx.,

p. 37.

736

les no fue algo casual, sino el resultado de una correspondencia vital y familiar.
Ahora bien, hay símbolos superficiales y otros persistentes; de estos últimos es
el símbolo de la serpiente.
Es curioso advertir que los estudios sobre la simbología animal son escasos
habida cuenta de que la interpretación de ellos se hace siempre desde un punt~
de vista particularmente europeo. Respecto a la serpiente, la interpretación
cristiana a temprana hora fijó la interrelación entre serpiente y maleficio con
una buena dosis de repugnancia y rechazo. Pero, ¿ qué oficio particular representaba en la interpretación antigua y particularmente en la oriental?
Conviene, en primer lugar, observar la persistencia del símbolo 2 y luego las
diferentes interpretaciones para encontrar y deducir "constantes" que puedan
dar lugar a una hipótesis.
Frazzer,3 que ha dedicado su vida a las investigaciones de la magia, señala
en sus estudios, numerosas costumbres en las cuales persiste la relación íntima
del hombre con la serpiente. De esta realidad pasaremos a la proyección del
an~al en las obras de arte, para tener a mano la realidad, luego el símbolo
y fmalmente encontrar una interpretación.
Entre las tribus occidentales de Nueva Guinea Británica, el hombre que
mata una serpiente y cubre sus piernas de sus cenizas, queda protegido contra
otras picaduras; los akikuyas de Africa Oriental Británica, dan culto a la serpiente de un río y a intervalos de varios años, organizan una ceremonia en la
cual desposan al dio-serpiente con las jóvenes más hermosas de la tribu. Los
cafres temen matar a la boa constrictor, el mismo temor existe en Madrás; en
el caso de que alguien se vea obligado a darle muerte, es menester enterrar
las cenizas como si pertenecieran a una persona y hay necesidad de hacer purificaciones diversas.
En muchas tribus de África, la serpiente es dios tribal. Los habitantes de la
isla de Fernando Poo, consideran a la cobra como su deidad guardiana y, en
muchas regiones, los niños deben ser tocados por la cola de la serpiente para
que sean protegidos por el dios. Asimismo, sirve de comunión en una tribu
de Punjab y las palabras del rito señalan claramente que si se obedece a la
serpiente se progresará.
Como advertimos, la serpiente es la encarnación de un dios temible, pero
que no causa daño sino inmuniza y protege. ¿ Con este mismo carácter pasa
como símbolo en la historia del arte?
Antes de proseguir veamos que en las costumbres de los primeros pobladores
de Europa, no tiene el mismo significado. Las viejas crónicas relatan ceremonias atroces de crueldad y enconado repudio. En las vísperas del solsticio, se
' Véase El símbolo, su significado y efecto. A. North Whitehead. Inst. Inv. Filos6ficas. U.N.A.M.
' Frazzer, La rama dorada. F.C.E., Méx., 1965.

737
H47

�.
e se habían recogido y al huír por las ramas
serpientes qu
,
. . En la antigua Galia
P rendía fuego a las
, d
l
al produc1a gran regoc130.
ascendían enroscan o~, o cu,
rpientes y desde luego existía
se suponía que las bruJaS podían encarnar en se
"la quema de las brujas"•
b) Las Serpientes en la Sociología del Arte
.,
lástica de la serpiente en las obras de
Veamos a~ora, la rep:esentac1o;H~rus se encuentra en el relieve tinita que
arte. La serpiente con el s1mblolTo_d h ka ' Jain hermosísima escultura ( siglos
data 3 000 años a.J.C. En e rrt an ra
'
,
J?) ha una cobra real que protege al rey.
, .
VII a VII •
'.
.
las fábulas de personajes híbridos; por
La literatura misma se enriquece conl .
de los primeros pobladores de
,
leyenda Khemer, e origen
.
ejemplo, segun u~a
. t
en los seres primigenios fueron Nagas, es decir,
Angkor es la pr~p1a serp1en e, ya humanos Un buen día un príncipe indio se
serpientes termmadas en torsos
N .
, se fundó el reino luego de
casó con la bella hija del rey de los agas y as1
'

h b.
"t
"él procedieron los a itantes .
di ( VII) se encuentra la talla del
En el plafón del templo Haccap~ay:gu ósm:~ env~elve su cuerpo. En Creta
dios Vishnú Arantasayana y la serp1~n edc
do•:~~ prehelénica labrada en
,
h
,·
estatmta e sacer ...,,..
'
se encontro una ermos1s~
1 ·t d la erección de las serpientes emn
actitud de e3ecutar e ri o e
b
mar I y oro e~
. , obre los poderes subterráneos de ultratum a,
brujadas, aludiendo a una acc1on s
.
entra en el Museo de Boston:
procedente del ciclo cretense. La estatu1tadse tn~~ven y terminan apresadas por
las dos serpientes se enroscan al cuerp: ~ ª1 \orso descubierto de la doncella
ella, pero desde sus manos se vu~lven ~c1a e 5
y el rito informa del poder del dios .serp1ent~...a a partir del Génesis y toma
Una interpretación total~ente a3~n~
m1C1 ersión ue se ha sostenido casi
importancia decisiva a partir del Cnstianl~smo,tuv y arqte popular acentúan a
,
p· tu
escultura itera ra
hasta nuestros d ias. m ra,
l 'f ' d l serpiente hasta cobrar definitiva
través de los siglos el carácte~ ma e ilcoC e ·1ª1 Sixtina donde Miguel Angel la
•
,f
simbólica en a ap1 a
importancia este 1ca Y
, d L
d de Vinci de acuerdo con la
tr de su célebre bóve a. eonar o
'
sitúa en e1 cen o
b
b. ta de sierpes pero ellas guardan
mitología helénica, representa la ca eza cu ier
,
el poder de reproducirse nuevamente en cada corte.

s:

) México Tierra de Serpientes
'
. , .
d América tuvieron una relación cordial con las
Los pueblos prehisparudi?º~ . e
Entre los chiriguanos del sudeste de Boliserpientes y algunos las v1mzaron.

c

• Cid, Carlos, Mitología

iental ilustrada. Ed. Vergara. Barcelona, España,

Or

1962,

via, se supone que la serpiente muerde a las jóvenes durante el catamenio; los
huicholes admiran la piel de las serpientes y acostumbran cazar algunas para
que sus mujeres copien sus dibujos en sus bordados; antes de iniciar su labor,
la mujer toca el cuerpo muerto del animal y luego lo lleva a su propia frente.
En algunas partes el hombre que tenga un totem pájaro-lluvia puede hacer
llover tomando una serpiente y sosteniéndola debajo del agua, donde puede
sacrificarla y obtener el beneficio para la tierra.
México ha sido llamado tierra de serpientes y el calificativo es justo. Es también explicable que se encuentren diversas relaciones totémicas y mitológicas
que aludan a la serpiente. La fundación del gran imperio de Tenochtitlan
nace precisamente con el símbolo de la serpiente y se proyecta después en el
emblema nacional.
Por otra parte, la leyenda habla de Quetzalcóatl, el pájaro serpiente unido
a la presencia de un hombre extraño pero definitivamete benéfico.
Esta significación se proyecta en tableros, estelas, cornisas, adornos y pinturas que forman el gran acervo cultural de los pueblos antiguos.
d) Conclusión

Es curioso observar cómo la imposición de una cultura poderosa sobre otra
que se detiene en su desarrollo, llega a fijar determinantemente su pensamiento al grado de causar una franca miopía en la visión exacta de las realidades
sociales. Baste citar por el momento que la interpretación cristiana que impusieron los colonizadores con relación a la serpiente fue definitiva y solamente
subsisten sus aspectos protectores o benéficos en 1a hechicería popular.
Desde luego, la serpiente no era para las culturas prehispánicas un animal
repugnante y además ¡ mal podía tomarse a la serpiente como demonio en
pueblos que no conocían la doctrina cristiana!
Indagando un poco más sobre la presencia de la serpiente en el Génesis de
la Biblia, según las interpretaciones a partir d~l Concilio Ecuménico 11, se
admite que ella representaba precisamente al mundo antiguo, es decir al paganismo que la religión israelita quería destruir y que se acentúa visiblemente
a partir del cristianismo. El signo más poderoso de las religiones orientales,
desde el punto de vista de la persistencia de un símbolo era el de la serpiente,
de ahí que aparezca durante toda la Edad Media corno vencido, sojuzgado e
inclusive ultrajado por los pies de la Virgen María, que triunfa sobre los dioses
protectores del paganismo.
Los ejemplos citados bastan para señalar la importancia de la serpiente en
las costumbres antiguas, la proyección simbólica que de la misma se realizó
en las obras de los artistas y finalmente la diferente interpretación que este

p. •5p7?:
J Historia del arte, Salvat Ed., S. A. España, 1946, p. 209.
1Joan, .,

739
738

�animal tenía en las culturas orientales con referencia a las que florecieron
en Europa.
Las relaciones que encontremos entre las culturas antiguas de América y
concretamente en las que tuvieron asiento en el territorio que ocupa actualmente la República Mexicana y las culturas orientales permiten fortalecer la
teoría del origen oriental de las inmigraciones remotas. Para ello podemos encontrar estas últimas referencias.
En la lápida hallada por el arqueólogo Rafael Orellana en las ruinas del
llamado "castillo" de Teaya, en la parte norte del Estado de Veracruz, se encuentra la representación de un jugador de pelota degollado, del cual salen
siete culebras erectas que se abren en forma de abanico. Puede ser, según la
arqueóloga Eulalia Guzmán, representación simbólica de Chicome-cóatl (siete
culebras), nombre calendárico de la diosa de la tierra, pero también nos informa del poder que tiene el sacerdote que juega a la pelota y que adquiere por
ese rito ceremonial, poderes divinos.
La Crónica Mexicoyotl, escrita en náhuatl por Femando Alvarado Tezozómoc
contiene esta espeluznante referencia:

no mayor de 20,000 años A.C. Estos pequeños grupos de sobrevi\'ientes eran
de origen mongoloide, australoide y malayo polinésico.
El significado de la serpiente como dios protector en las culturas antiguas
de México, igual al que prevalece en las culturas de Oriente, puede ofrecer
un fortalecimiento más a la teoría del origen de la inmigración primigenia.

Los aztecas mucho se alegraron
cua11do uieron las culebras,
a todas las asaron,
las asaron para comérselas,
se las comieron los aztecas.

Sin embargo, no debe causar asombro tal actitud a la luz de esta interpre- •
taci6n que proponemos; no es, como se ha dicho, un signo de fiereza tempranamente expuesto ante las otras tribus y como preludio de la voluntad de
poder de los futuros creadores del imperio, sino la expresión congruente con
una costumbre todavía no perdida, esto es, la de suponer que esos animales

•

purifican.
En la Ciudadela, el gran cuadrángulo formado por templos en el recinto
ceremonial de Teotihuacán, se ven en los taludes las serpientes emplumadas,
como signos externos del panteón teotihuacano; lo mismo ocurre en El Castillo, la pirámide de Chichen Itzá, donde en las alfardas de los escalones, las
cabezas de serpiente rematan las salientes. En la obra maestra, de la estatuaria
americana, Coatlicue, resume en sí misma el simbolismo del mundo mexica
y su falda presenta sus atributos poderosos con falda de serpientes.
Quizá nunca tengamos la prueba fehaciente de lo que aconteció en la dramática inmigración de los primeros pobladores de América; hoy se acepta
que pudo haberse efectuado durante la última glaciación o sea en un período
741
740

�SOCIOLOG1A DE LA GUERRA
LUCIO MENDIETA

y

NÚÑEZ

Introducción

LA Soc10LOGÍA DE LA GUERRA está ya muy estudiada en la mayoría de sus
aspectos fundamentales; pero no así por lo que se refiere a lo relativo a las
causas que la originan. En este ensayo nos ocupamos principalmente de la
discusión de las que han sido señaladas como tales; pero para colocarlas dentro de su contexto adecuado, hacemos una breve síntesis de la materia guiándonos por las enseñanzas de ilustres autores.
El tema de la Sociología de la Guerra es de actualidad permanente porque
desde que empieza la Historia de la humanidad siempre ha habido y parece
que siempre habrá conflictos bélicos entre los pueblos del mundo.
Según Montaigne ( citado por Sorokin), "la guerra es una característica
específica de la especie humana".1 Si esto fuera así, la paz universal resulta
imposible.
La guerra no sólo es odiosa por la pérdida de vidas y la destrucción de bienes materiales que ocasiona, sino porque constituye una vergüenza y un cargo
de conciencia para el género humano.
La lectura de la historia antigua de Europa, es, en verdad, repugnante,
porque está llena de agresiones, la mayoría injustificadas, de los pueblos más
fuertes sobre los más débiles para imponerles por medio del terror y la muerte, duras gabelas o la esclavitud.
En la Grecia que llamamos divina por la radiante luz de su cultura que
aún nos alumbra, las luchas más sangrientas la mantuvieron siempre al borde de la desesperación y de la ruina.
Como un ejemplo de barbarie, entre muchos, citaremos a Alejandro el
Grande "que se apoderó de Tebas porque no quería reconocer su autoridad
1

P. A. Sorokin, Les Theories Sociologiques Contemporaines. Payot. Paris, p. 244.

743

�e hizo degollar a los vencidos. No cesó la ejecución hasta que 6,000 tebanos
hubieron dado su contingente a la matanza".2
El salvajismo de la guerra se desbordó durante el poderío de Roma en
todas sus épocas. Julio César, dice Charles Richet, "fue implacable, hizo correr
la sangre en la conquista de la Galia y en otras guerras por él promovidas.
Cuando Atila, que se llamaba a sí mismo "el azote de Dios" y que agregaba
"donde pisa mi caballo no vuelve a nacer la yerba" ,8 pasó a cuchillo a la
población de Tracia, apenas si igualó la crueldad de que hicieron gala los
romanos en la destrucción de Cartago.
La barbarie de la guerra no sólo no decreció con el desarrollo de la civilización y de la cultura en los países occidentales, sino que en cada etapa de su
historia ha venido aumentando de modo terrible. P. A. Sorokin, el egregio
sociólogo ruso, formó un cuadro sobre la magnitud de las guerras en Europa
basado en datos de sus investigaciones y de él tomamos las siguientes cifras:
Siglo

XII .................... ·
XIII . . ................. .
XIV ............ . .. . . .. .
XV ................... ..
XVI ................. . . .
XVII ................... .
XVIII ................... .
XIX . . .................. .
XX (1925) ............. .

Indice de magnitud de la guerra

2 -2, 9
3-5
6-9

Las Teorías Sociológicas de la Guerra

En torno de la guerra, se han expuesto numerosas teorías que Sorokin reduce a dos grupos: a) las que bajo la influencia del Darwinismo social pregonan la lucha por la existencia y la sobrevivencia de los más aptos, sostienen
que la guerra y las luchas en general han sido los principales factores del
progreso humano y han ejercido una serie de efectos de lo más beneficioso
(J. De Maistre, Proudhon, Constantin, Gumplowicz) y b) las que consideran
que es infernal y que no ha influido sino de manera desastrosa sobre los elementos de la vida social (Novicow, Nicolai, Kropotkine, Ferrero, Lapouge) .5
Para resolver esta cuestión es necesario analizar siquiera sea esquemáticamente, los efectos de las contiendas armadas internacionales.

8 -11
14 -16

45

Efectos de la Guerra

40

17
52

Por lo que respecta al número de víctimas en las guerras, Sorokin dice que
a medida que aumenta la población, aumenta el número de víctimas "en tanto
que el total de víctimas de las guerras desde el siglo XII hasta el XIX inclusive ascendió a unos 14 millones, el de la primera guerra mundial fue de
unos 20 millones y el de la segunda rebasó los 50 millones".•
La guerra ha pasado, de los tiempos antiguos en que asolaba a todas las
poblaciones, a la etapa de los ejércitos que combatían entre sí y que afrontaban todos los peligros con mínimo riesgo para los civiles, a los días del siglo
actual, "el más espantoso y sangriento de la Historia" en que la guerra es to• Charles Richet, Premio Nobel, Compendio de Historia Universal. Edit. Araluce.
Barcelona, España, p. 77.
• Charles Richet, op. cit., p. 123.
• P. A. Sorokin, Society Culture and Personality. New York, London Harper Brothers
Publishers, pp. 4.98 y siguientes. Ed. en Español Aguilar. Madrid, 1962, pp. 971 y 972.

744

tal y se destruyen por medio de bombardeos aéreos, ciudades enteras en donde perecen niños, mujeres y ancianos que nada tienen que ver en la lucha.
Con razón Shaftesbury ( citado por Sorokin en la primera obra mencionada) dijo que el famoso aforismo de Hobbes: "el hombre es el lobo del hombre", resulta injurioso para los lobos porque entre ellos son menos rapaces y
crueles de lo que es el hombre para el hombre mismCA

Las consecuencias de la guerra, sobre la vida individual y colectiva en los
países beligerantes, han sido ya muy estudiadas. Vicente Herrero hizo de esos
efectos una descripción prácticamente exhaustiva basándose en numerosos
autores que cita escrupulosamente y que coincide en gran parte con la que
expone Sorokin.6
Sorokin clasifica los efectos de la guerra en varios capítulos que, con variantes en sus denominaciones, sintetizamos en seguida y completamos con
otros señalados por Herrero y con algunas adiciones que consideramos necesarias:

• P. A. Sorokin, Les Theories Sociologiques Contemporainer. Payot. París, pp. 254
255.
• Vicente Herrero, "Efectos Sociales de la Guerra", Jornadas, No. 6. Ed. de El
Colegio de México.

y

745

�I. Efectos de la guerra en los procesos vitales
l. Declina el porcentaje de matrimonios porque se van a la guerra gran
número de personas en edad casadera. En determinadas circunstancias hay
al principio una elevación temporal de matrimonios.
2. Desciende el porcentaje de divorcios porque las desavenencias conyugales se suspenden.
3. Aumentan la morbosidad y el suicidio.
4. Baja la natalidad durante la lucha, porque van a la guerra hombres casados y jóvenes en edad de contraer matrimonio, para volver a su nivel normal después de que termina.
5. Hay un desequilibrio en la proporción de sexos en los países combatientes, pues mueren gran cantidad de hombres "en edad de procrear".
6. Se produce también un desajuste "en la pirámide de edad de la población", porque mueren muchos jóvenes.

II. Efectos de la guerra sobre la vida psíquica
l. En los combatientes se acentúan los desórdenes mentales y las neurosis
funcionales.
2. En los civiles se nota una integración psíquica más vigorosa que en
tiempo de paz.
3. La conciencia de combatientes y civiles tiende a ser dominada por todo
lo relacionado con la guerra.
4. Se intensifica el emocionalismo, la histeria, el odio al enemigo y al mismo
tiempo, "el afecto ardiente hacia el propio país y a quienes afrontan el peligro en beneficio de la patria".
5. "El sentido del patriotismo se intensifica salvo en las guerras impopulares".
6. Se produce una desintegración de los egos individuales.
7. Hay cambio sensible en "muchas opiniones, evaluaciones, actitudes e
ideologías de la población civil, con el estallido de la guerra para cambiar
nuevamente, a veces en dirección opuesta, cuando se concierta el armisticio".

III. Efectos de la guerra sobre la conducta externa de las personas
l. Se debilitan o se retraen a un segundo plano las actividades "desvinculadas del esfuerzo de guerra".
2. Los combatientes se ven privados de sus costumbres y sus aseos normales.
3. Los combatientes están expuestos a grandes fatigas y peligros.
4. Los combatientes prescinden de las comodidades indispensables.
5. "La guerra tiende a transformar el organismo humano en un mecanismo meramente militar".

746

6. Se eliminan cientos de actividades públicas y privadas ajenas a la guerra.
7. Se introducen y se refuerzan cientos "de actividades que colaboran en la
victoria".
8. El miedo produce en los combatientes desórdenes fisiológicos, histeria.
"En las condiciones de la guerra total, esos cambios afectan igualmente a la
población civil".
9. Al volver a la paz, todo lo mencionado antes, desaparece; "pero sus.consecuencias persisten durante algún tiempo en forma de desórdenes funcionales del sistema nervioso, psicosis, etc.".
10. La guerra acentúa los actos egoístas y antisociales: la explotación, la
delincuencia. Al propio tiempo, el altruismo, la abnegación, el heroísmo.

IV. Efectos de la guerra sobre la organización social
l. Los grupos que no contribuyen a la victoria son desplazados o castigados.
Su número disminuye o desaparecen. Se robustecen, en cambio, los que ayudan al esfuerzo bélico.
2. La posición social de la nación derrotada, declina en conjunto, en tanto
que la de los vencedores se eleva en relación con las demás naciones.
3. Los grupos y estratos que ayudan a la victoria "son encumbrados". Lo
contrario sucede en la nación derrotada.
4. Se concede mayor valor a las actividades militares del que tiene en
tiempo de paz.
5. Suben en la escala social los aptos en la guerra y son desplazados los
que en tiempo de paz "hubieran ascendido rápidamente en esa escala".

V. Efectos de la guerra sobre las ciencias, la tecnología y las artes
De carácter distinto a los señalados antes son los efectos de la guerra sobre
la vida cultural y académica. Los autores que han tratado de este asunto
están de acuerdo en que produce sensibles perturbaciones en la instrucción
y en las actividades de los centros culturales de toda índole, especialmente
en las zonas que son teatro de las batallas o de las ocupaciones militares. La
misma libertad de enseñanza sufre radicales modificaciones.7
En cambio, la investigación científica y la tecnológica alcanzan notables
progresos, sobre todo en cuanto se refiere a los fines bélicos. Herr_ero ci~ a
este respecto a Sorokin quien afirma "que probablemente las primeras invenciones matemáticas, físicas, químicas y tecnológicas, se lograron en relación con la guerra. Añade una lista impresionante de nombres que va desde
' Vicente Herrero, op. cit., pp. 61 a 69.

747

�Arquímedes hasta Halley, pasando por Galil~, _Desca~tes, Lei~ni~, Newton,
Euler y muchos más cuyas invenciones son atnbmbles directa o mdrrectamente
a la guerra".
.,
.
. .
Las luchas armadas internacionales estimulan tamb1en la 1~ve~tigac1ó~ en
otros campos de la ciencia, tales como la medicina y las ~1enc1as soc1al~s,
pues, por ejemplo, el estudio científico de la propaganda ha sido consecuencia
de la primera guerra mundial".8
VI. Efectos de la guerra sobre los procesos sociales

l. Aumentan notoriamente:
.
a) La migración voluntaria y especialmente la inv~luntana. Se desplazan,
así de los países en conflicto grandes masas de población de un lugar a otro.
La movilidad horizontal, general y diferenciada.
c) La circulación vertical.
. . .,
.
,,
d) "En el campo económico la guerra conduce a la diSI~ac1on de la nqueza .
e) Desciende el nivel de vida, especialmente en la nación derrotada.
f) Hay "considerable redistribución de la ~qu~za".
.,
g) Se produce una tendencia a la centrahzac1ón y reglamentac1on de los
procesos económicos por el gobierno.
.
h) Se realizan intentos de racionalización de
procesos de producción Y
distribución de los artículos necesarios para la vida.

b)

!ºs

VII. Efectos de la guerra sobre la política
En el campo de la política, la guerra produce los siguientes efectos:.
l. Aumento de la intervención gubernamental "a expensas de la libertad
' de 1as personas" .
y autonoIDia
.
,
2. "En los países derrotados se producen, a veces, rev~luc1ones y d~o~denes
que provocan la intervención del país vencedor en la vida del venc1d~ • ,,
3. "Cambios compulsivos en los territorios de los Estados en conflicto •
4. "Pérdida de la soberanía e independencia de los grupos derrotados Y
,,
adquisición de soberanía por los grupos venced ores .
. .,
En este punto es necesario hacer notar que siendo exacta la aprec1ac1on
de Sorokin tiene sin embargo numerosas excepciones, pues son muchos los
,
aíses que 'después de una guerra, conservan ,mtegra su soberarua.
p 5. "Cambios súbitos en la posición y vigor relativos de los d"1versos part1"dos
políticos, estamentos sociales y clases, etc."
6. En el país derrotado aparecen reformas "igorosamente desarrolladas Y
movimientos revolucionarios.
• Vicente Herrero, op. cit., p. 67.

7-18

VIII. Efectos de la guerra sobre la ética y la religión

l. Se producen corrientes sociales religiosas y anti-religiosas.
2. "Todos los progresos notables en la codificación ética y en las ciencias
religiosas se han producido ya durante, ya a raíz de las guenas mayores, revoluciones y otras calamidades y muy rara vez en épocas de bienestar físico
y prosperidad prolongada".

3. Durante la guerra, también se advierten olas de criminalidad, depravación, cinismo, ateísmo, etc.
4. En las costumbres, dice Waller ( citado por Herrero), "en tiempo de
guerra hay una decadencia de todas las moralidades constituidas, que tienden a ser reemplazadas por reajustes hedonísticos a breve plazo". Esto, sin embargo, según Sorokin no es general pues también en la calamidad surgen
los héroes y los santos.º

IX. Otros efectos de la guerra
Pueden agregarse además varios efectos de la guerra en la vida colectiva,
no menos importantes que los antes señalados.
a) Aumenta la mezcla entre pueblos de distinta raza o de diversa nacionalidad. Esto produce en los países beligerantes diversos desajustes sociales:
si las razas son más o menos afines y sobre todo si entre ellas no hay "aversi6n racial", surge el mestizaje en gran escala que da lugar a la formación
de nuevas nacionalidades, a poblaciones distintas a las mezcladas, como sucedió, por ejemplo, en la hoy América Latina al contacto con españoles y
portugueses. Pero si la diferencia étnica es completa como pasa entre blancos y negros, indúes y europeos, el mestizaje, desde el punto de vista social,
es limitado y negativo pues coloca a los mestizos en situación de inferioridad.
Cuando la mezcla, a consecuencia de la guerra, se realiza entre pueblos
racialmente afines, como los europeos, se forman también nuevas nacionalidades; pero con distintas características de las que producen el mestizaje. En
Europa, según Charles Richet, se fusionaron desde la antigüedad, a través
de invasiones y guerras numerosas, tantos pueblos que aun cuando dieron
lugar a la formación de diversos Estados, su sangre es la misma, de manera
que las luchas entre ellas son verdaderas guerras civiles. Sin embargo, pensamos nosotros que la formaci6n de las nacionalidades europeas no ha sido
bien estudiada, pues en unas predominan ciertas características de alguno de
los grupos étnicos mezclados que las hacen totalmente diferentes de otras en
las que las características raciales predominantes son distintas. La diferencia
psíquica y física entre ingleses, alemanes, franceses y españoles, por ejemplo,
• Vicente Herrero, Op. cit., p. 23.

749

�es evidente considerados en sus grandes conjuntos, diferencia que se acentúa
por otros factores lústóricos, culturales, medio ambiente, tradiciones, estilo
de vida, etc.
Las mezclas de individuos de diversas naciones europeas en tiempo de paz
no son mal vistas ni producen desajustes sociales; pero en tiempo de guerra
la situación cambia. En Francia, por ejemplo, al terminar la ocupación de
los alemanes durante la segunda guerra mundial, las mujeres que tuvieron
relaciones con los invasores eran rapadas y se les hacía objeto de público
menosprecio.
b) La guerra, después de concluida, deja, generalmente, entre los pueblos que combatieron rivalidades y odios más o menos latentes, sobre todo
cuando el vencedor se apropia de una parte del territorio del vencido. Las
ideas de revancha perduran largo tiempo entre los derrotados y conducen
tarde o temprano a otra guerra.
c) La guerra intensifica los sentimientos nacionalistas lo mismo en los
vencedores que en los vencidos. Estos sentimientos, al terminar la contienda,
robustecen la cohesión de los pueblos respectivos y favorecen su desarrollo
en la paz.
d) Las guerras, al terminar, acrecientan el armamentismo entre los Estados que combatieron, lo que absorbe gran parte de su presupuesto en detrimento de verdaderas necesidades sociales.
A pesar de todos los beneficios que se afirma produce la guerra, tales como
la formación de las nacionalidades y de los Estados, la difusión de la cultura,
etc., lo cierto es que el balance final resulta altamente desfavorable para la
humanidad, lo que ha inducido al estudio de sus causas para ver la forma
de evitarla.

Causas de la Guerra
Pero aquí nos hallamos ante problemas prácticamente insolubles. Sorokin
advierte que la bibliografía sobre el origen de la guerra "revela la condición irremediablemente turbia de nuestro conocimiento de este sector y también de la causalidad general" .10
En el mismo sentido José Medina Echevarría, dice que: "cuando uno se
pregunta el porqué de la guerra o más modestamente de esta o de aquella
guerra, nos adentramos en uno de los terrenos más quebradizos que nos sea
dable pisar. El problema de la causación es el más espinoso, por ser decisivo,

'º P. A. Sorokin, Sociedad, Cultura
971 y siguientes.

750

y Personalidad. Ed. Aguilar. Madrid, 1962, pp.

de los que tienen hoy planteados y no favorablemente resueltos, la ciencia
social.11
Se mencionan muchas causas de la guerra tanto por Sorokin como por otros
autores que para mayor claridad clasificamos en seguida:
l. Abstracciones filosóficas: destino, providencia.
2. Biopsicológicas: instintos de pugnacidad, de guerra, de lucha, de pelea,
de agresividad, de gregarismo. La ley universal de la lucha por la existencia.
El temor.
3. Culturales: la auténtica y la falsa cultura.
4. Demográficas: la super población, la despoblación, el porcentaje alto o
bajo de natalidad y mortalidad.
5. Económicas: penetración económica. Desigualdad económica. Manufactura privada de armamentos. Monotonía de la vida industrial. Fomento artificial del consumo. El desempleo.
6. Educativas: educación mal encaminada.
7. Folklóricas Cósmicas: manchas solares, la conjunción de los planetas.
8. Geográficas: las condiciones climáticas.
9. Ideales: la lucha por la libertad.
10. Morales: relajación de los frenos impuestos por la civilización.
11. Políticas: la ambición de poder. La ostentación, la vanidad; pequeños
y grandes grupos de hombres malvados. Dictaduras. Regímenes totalitarios.
Injusticia social.
12. Psicológicas: psicología de las muchedumbres, emocionalismo, actitudes desacertadas.
13. Raciales: diferencias étnicas entre las poblaciones de los diversos países.

La Teoría de la Causa Múltiple de Aldous Huxley
Aldous Huxley formuló una teoría de la causa múltiple indicando una
serie de factores que producen la guerra, la mayoría de los cuales se encuentran en la enumeración antecedente; pero Sorokin hace de esa y de otras
enumeraciones semejantes, crítica demoledora: "El estribillo de la causa múltiple, dice, goza hoy en día de gran popularidad. Lo utilizamos en todo momento, como algo definido, profundo e inobjetable. P'ero de hecho el problema no es ni claro ni indiscutible ni está libre de serias dificultades lógicas.
Podría ser válido, si todas las variables pertenecieran a una clase conmensurable homogénea. Y carecería de significación si los factores fueran inconmensurables, perteneciendo a planos fenoménicos profundamente diferentes.
u José Medina Echevarría, Jornadas, Prólogo al estudio de la guerra. El Colegio de
México, p. 27.

751

�Sup&lt;&gt;ngamos que como fórmula de la causa múltiple adoptamos la siguiente:
la ley universal de la lucha por la existencia, el instinto de pugnacidad y el
gregarismo, el temor y la ambición de poder, la actuación de gobernantes
malvados, la división de la humanidad en diferentes naciones, las manchas
solares, así como varios factores religiosos y económicos. Puede decirse que
los factores mencionados pertenecen a diferentes planos de la realidad y por
tanto, no son conmensurables ni comparables, ni susceptibles de ser recogidos en una realidad. ¿ Cómo sería posible comparar y medir entre sí las
manchas solares con los efectos del temor o de la codicia: o la presión del
miedo con la ley universal de la lucha por la vida; o el peso de todos ellos
con el factor religioso, o con la división de la humanidad en naciones? Es
evidente que no admiten ser medidos o evaluados comparativamente; no
existe patrón que pueda serles aplicado en común. En suma: el uso de la
causa múltiple es lógicamente inadmisible. Sólo por esa razón esa clase de
fórmulas carece de validez".
Sorokin considera que lo más provechoso parece ser descubrir la causa
principal de la guerra que expone de la siguiente manera:

Causas Primordiales de la Guerra y de la Paz,
a;í Interna; como Internacionales
"a) La causa principal de la paz social en lo interno, consiste en la presencia en una sociedad determinada de un sistema de valores bien integrado,
11
con sus correspondientes normas puestas ostensiblemente en práctica. Los
valores fundamentales de diversas facciones y miembros de la sociedad deben hallarse en armonía esencial, tanto entre sí como con respecto a ese sistema. Los valores tienen que basarse en el principio de la Regla de Oro y
no en el del odio.
b) La causa principal de la paz internacional consiste en la presencia, en
cada una de las sociedades interactuantes, de un sistema bien organizado de
valores básicos, con sus normas correspondientes, todos los cuales sean compatibles entre sí y puestos en práctica por las sociedades interesadas y basadas
en la Regla de Oro.
c) En determinado uni\'erso de sociedades o en una sociedad particular,
la probabilidad de la paz varía directamente con la integración del sistema
de valores básicos y con su mutua compatibilidad. Cuando su integridad y
11 Todo valor b.isico tiene sus propias normas de conducta, con sus "harás" y no
''harás" como los valores religiosos, éticos, jurídicos, científicos, económicos, políticos,
estéticos •.• todos tienen su código de conducta. (Nota de Sorokin).

armonía c~~icnzan a declinar, sobre todo en forma repentina, aumentan
las probab1hdades de la guerra ci\'il o internacional".
E~te bri~lante planteamiento de la cuestión nos sugiere, sin embargo, algunas
cons1derac1ones dubitativas:
l. Según la idea de_ So~okin parece que hay sociedades en las que es completo y perfecto un bien mtegrado sistema de \'alores básicos puesto ostensiblemente en práctica y basado en la Regla de Oro y que cuando el sistema
se qucb~~ta, pue~e surgir la guerra. ¿ Pero hubo o hay algún país en donde
haya e:ostido o exista ese sistema bien intt..-grado de valores básicos? Indudablemente que no. Desde la antigüedad hasta nuestros días se advierte en
todos los Estados una doble situarión. Por una parte, Jo mismo en la relig1on, en _la moral, que en la política. en la economía, etc., hay siempre una
constelación de elevados principios y de teorías filosóficas y éticas e igualmente en todos los aspectos de la vida indi\'idual y social. Esa constelación
de ,·al~rcs está, teóricamente, idealmente, bien integrada, diríamos perfectamente mtcgrada; pero no se cumple en la práctica. El otro aspecto de los
Estados es el que ofrece precisamente la constante violación de los principios
básicos, iclrales, en que pretenden basarse; el contraste entre los valores aparentes Y_ los hechos reales, la hipocresía general contra la que está protestando ,airada, a veces trágicamente, la juventud de nuestro tiempo. Siendo
esto as1 resulta que todos los pueblos viven en perpetuo clima de guerra dentro
del que se ~roducen conflictos bélicos por diversas causas y son éstas Jas que
deben estudiarse )' que en nuestro concepto no pueden reducirse a una sola.
Por ot:a _Parte, siendo exacta la teoría de Sorokin, como teoría, sobre la
causa principal de la paz y su quebrantamiento como causa de guerra no
se_ sa1':: pues ~o lo dice, si para que estalle la guerra es necesario que )a' dechnac1on del SIStema _de valores básicos a que alude se produzca en el país
agresor o en el agredido o en ambos al propio tiempo. La Historia Universal
ofrec~ n~merosos ej_emplos de países que viven en paz, aparentemente bajo
un ~1en mtegrado sIStema de valores y que no obstante son injustamente invadidos por otro u otros y llevados a la contienda armada.

Los Factores Suplementarios de Sorokin

?:

Después
exponer su temí~ de la causa principal de la guerra, no escapa
al gran soc10log~ P. A. So,rokm que no basta por sí sola para explicarla y
f?rmula en segu~da la teoria de los factores suplementarios positivos y negau,·os. Para los fmcs de este ensayo, nos ocuparemos únicamente de los primeros que "constituyen fuer.taS que generan y facilitan el conflicto de los
valores primordiales de una sociedad .determinada o un universo de socie.
" ; pero a su vL'Z, cae en Ja enumeración de múltiples
dad· es mteractuantes

753
752

H48

�causas, pues dice: "que los factores positivos son numerosos y cambiantes. La '
extrema pobreza, por un lado, y la riqueza de una fracción de la sociedad o
sociedades; la imposibilidad de satisfacer las necesidades biológicas básicas,
en lo relativo a alimentos, habitación, sexo y seguridad; los inventos tecnológicos que terminan en una secesión de los valores de las sociedades interesadas, concediendo ventajas a una secesión de sus partes y desventajas a la
otra; las ideologías y creencias que propagan el evangelio de la superioridad
- inferioridad, del odio, de la dominación, de la lucha nacional-clase-grupo;
el relativismo extremo de los valores conducentes a la anomia; el ritmo acelerado en los cambios inarmónicos en diferentes sectores de la sociedad o sociedades; Ja importancia fundamental concedida a dctenninados valores materiales cuya escasez encarece la alta estima en que se les tiene, generando
intensa rivalidad y lucha frente a su adquisición; el evangelio de la competencia y rivalidad ilimitada; el sistema educativo extremadamente individualista y egoísta; el estado de desintegración de la familia y de la vecindad; el
Estado; el carácter sensualista y hedonístico de la literatura, del teatro, de
las bellas artes, de la ciencia, de la filosofía, el nihilismo y el cinismo moral,
hasta llegar a las rivalidades de las "dinasúas" y de las unioñes de trabajo;
estas y otras muchas condiciones semejantes han desempeñado en ciertas circunstancias el papel de factores estimulantes de la guerra y de la revolución" .13

El complejo de factores bélicos
Siendo exacta la teoría de Sorokin sobre la causa princieal de la guerra y
estimando que todas las causas suplementarias positivas que menciona se presentan, unas veces algunas de ellas y otras determinados factores distintos,
resulta que como hemos dicho, existiendo siempre la causa primordial, lo más
importante, lo decisivo, desde el punto de vista práctico, es el conocimiento
de los factores suplementarios del mismo autor o de los que se mencionan
en la causa múltiple de Huxley y de diversos autores.
Frente a la causa múltiple de Huxley y los factores suplementarios de Sorokin, presentamos aquí una nueva teoría que denominamos "el complejo de
factores bélicos". Estriba en las mismas circunstancias enunciadas por los autores citados; pero no en una simple lista sin solución de continuidad sino que
consideramos que cada guerra obedece a un complejo de motivaciones, es
decir, a varias causas en interacción y solamente aplicables a esa guerra. Dentro de ese complejo hay, siempre, un factor que parece el determinante; pero
u P. A. Sorokin, op. cit., pp. 809 y 810.

754

sobre el que actúan otros que forman, en un conjunto interrelacionado, la
verdadera fuerza que precipita la guerra.
En las Cruzadas, por ejemplo, encontramos que la primera, de Pedro el
Ermitaño, se debió a un complejo de factores integrado por el fervor religioso que despertó en los pueblos de Europa el Santo Padre Urbano II,
aunado a la miseria de las clases pobres que veían en la guerra contra los
infieles la posibilidad del saqueo, del abuso armado contra las poblaciones
civiles y el espíritu caballeresco y de aventura de la época.
En cambio, en la segunda y tercera Cruzadas, el complejo de factores que
las impulsó fue primordialmente religioso; pero estuvo activado por el espíritu caballeresco y la organización feudal.
La cuarta Cruzada ofrece un complejo diverso de factores bélicos: el fondo
del mismo era religioso; pero entraron en juego, además de las circunstancias
señaladas en las dos cruzadas anteriores, las ambiciones materiales de Venecia. El Dux, "ofreciose a transportar a los cruzados a Egipto con la condición de que le cederían una parte del botín. También, esperaba y consiguió
extender los límites territoriales de sus dominios pues los venecianos se hicieron dueños de las Islas Jónicas y de casi todas las del Mar Egeo".ª
En la conquista de México por los españoles hallamos igualmente como causa un complejo de factores: la competencia entre España y Portugal por el
descubrimiento y dominio de nuevas tierras, que impulsó a los reyes españoles a estimular los descubrimientos y la anexión de nuevos territorios y poblaciones al reino español; la religión católica, pues los conquistadores pretendían evangelizar a los pueblos infieles de lo que entonces se creía que eran
las Indias; la ambición de oro, de prebendas, de honores, de aventura, que
impulsó a Cortés y a sus huestes.
En la guerra de Estados Unidos contra México, el año de 1847, el complejo de factores bélicos estaba integrado por las ambiciones territoriales de
los norteamericanos y la desorganización que reinaba en la República Mexicana debido a las ambiciones de los militares que se disputaban el Poder.
Si se analizaran todas las guerras en que se han enfrascado, en diversas
épocas, los pueblos de la tierra, se hallaría en cada una un complejo de factores distinto; pero semejante investigación no conduciría a nada práctico
porque siendo a "posteriori" sólo tendría un valor histórico, no serviría para
evitar nuevas contiendas internacionales y seguramente que su estudio comparativo no descubriría otras constantes sociológicas en el conjunto de complejos que no fuesen las señaladas por Sorokin como causa primordial.
Si la causa primordial, luminosamente señalada por el autor citado, según
hemos dicho antes, siempre se halla presente en todos los países de la tierra,
" Charles Richet, op. cit., pp. 148 y siguientes.

755

�sería necesario destruirla para evitar las guerras, cosa tan lejana que parece
imposible. Entre tanto, acaso lo más hacedero sería prevenir la formación
de los complejos de guerra advirtiendo, mediante una investigación y un análisis sociológico profundo, la aparición y el desarrollo de las causas que pueden integrarlas en dos o más países o en un universo de ellos, según las circunstancias geográficas, históricas, económicas, políticas, culturales y sociales
que tiendan a enfrentarlos, a fin de atenuarlas o eliminarlas, materia esta
que, más que a la Sociología de la Guerra, corresponde a la Sociología
de la Paz.

Sección Quinta

COMENTARIOS Y RESEÑAS
BIBLIOGRAFICAS

756

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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                <text>Humanitas, Sección Ciencias Sociales, 1970, No 11, Enero</text>
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                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
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                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
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                <text>García Gómez, Alberto</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>AQUINO Tu. DE. In Aristotelis "de Anima" commentarium (Ed. A. Pirotta), Turin,
Marietti, 1925. I vol. XII-307 pp.
-Summa Theologica, Ed. B.A.C., Madrid, 1952. (5 vols.).
-Quaestiones Disputatae -2 vols- (Ed. R. Spiazzi), Ed. VIII, Turin, Marietti, 1949.

O tras fuentes:
ARMSTRONG, A. H., An Introduction to Ancient Ph11osophy, Westminster, Newman
Press, 1949, xvi-241 pp.
BRENTANO FRANZ, Aristóteles ( tr. M. Sánchez Barbado) , Barcelona, Labor, 1930, 190 pp.
CoPLESTON, S. l., ANTONIO, ArusTÓTELEs, Tratado del Alma, (Texto, traducción directa
del griego con estudio introductorio), Bs. Aires, Espasa-Calpe, 1944, 264 pp.
FROEBES, S. l., JosEF, Psychologia Speculatiua, 2 vols., Friburgo, Herder, 1927.
]AEGER WERNER, Aristotle -Fundamentals of the History of his developement- (tr. R.
Robinson), 2a. Ed. ( with two app.), Oxford, Clarendon Press, 1948, 475 pp.
MEYER HANs, Thomas uon Aquin -Sein system und seine geistesgechichteliche stellung-, Bonn, Hanstein, 1938, xii-641 pp.
MoRÁ,N, S. l., IAcoaus, Psychologia, 2 vols. (Cursus Philosophicus Collegii Maximi
Ysletensis, S. l., Pars V), México, Buena Prensa, 1949.
NuYENS FRANgors, L'Euolution de Psychologie D'Aristote -prólogo de M. Mansion-,
( tr. del holandés por M. Théo Schillings), Louvain, Editions de l'lnstitut Supérieur
de Philosophie, 1948, xv-353 pp.
Ross, W. DAVID, Aristotle, 5a. Ed., London, Methuen, 1949, vii-300 pp.
, SHUTE CLARENCE, La Psicología de Aristóteles ( tr. E. San Martín), Puebla, J. M.
Cajica, 1946, 203 pp.
SIWEK, S. I., PAuLus, Aristotelis De Anima Libri Tres, Grece et Latine (Edidit,
versione auxit, notis illustravit), Roma, Pont. Univ. Gregoriana, 1946 (en tres
fascículos), 358 pp. en total.
SiiRCHER JosEF, Aristoteles' Werk Und Geits -untersucht und dargestellt-, Paderbom, F. Schoning, 1952, 453 pp. y 3 láminas.

288

Sección Segunda
LETRAS

�ALGUNAS VARIANTES TEXTUALES EN EL ROMANCE "A FILLA
DO REI DE FRANCIA" DEL ROMANCERO POPULAR GALLEGO
Lrc. EnuARDo GUERRA CASTELLANOS
Centro de Estudios Humanísticos
Universidad de Nuevo León.
Escuela de Letras del I.T.E.S.M.

AL REVISAR EL "Romanceiro Popular Galego de Tradizion Oral", recogido por
Carré Alvarellos, hemos encontrado el conocido romance "La Hija del Rey de
Francia", consignado también en el Romancero Peninsular y en lengua castellana.1
Esta situación, arriba apuntada, no causa extrañeza alguna, si pensamos en
ese fondo popular común de la tradición que necesariamente existe en los inicios de nuestras literaturas. Fondo popular que se extiende indiscutiblemente en
lo largo y ancho de la Península Ibérica, dando por resultado una serie de coincidencias, interpolaciones y comunicaciones entre las diversas regiones de la
rmsma.
Hay, sin embargo, en este particular romance, un dato de interés especial.
En el mismo Romanceiro Galego encontramos el poema consignado en cuatro ocasiones, correspondiendo cada una de ellas a distintas regiones de Galicia.
La situación del Romance cambia considerablemente, de esta manera, ya
que cada uno representa una variante con respecto a los demás.
En una primera observación de las cuatro muestras, encontramos que dos
de ellas presentan una fuente común. Los Romances prácticamente son iguales
y las variantes textuales que se destacan no afectan en mucho su contenido general, aunque en cierta medida sí al índice estilístico de los mismos. Para distinguirlos les llamaremos "Al" y "AII".
1 El romance castellano ---consignado en el apéndice 1- presenta algunas variantes
con respecto al gallego. Véase sobre todo la personificación que se realiza en el Gallego:
"Eu íbame para Francia/ a Francia a moi ben garrida..." En tanto el Castellano:
"De Francia partió la niña/ de Francia la bien Guarnida.. ."

291

,,.

�Las otras dos muestras encierran mayor problema y, a nuestro parecer provienen de otra corriente textual distinta a la de "Al" y "AII". Les llamaremos

"B" y "C".
La variante "Al" nos presenta sesenta y cuatro versos octosilábicos, asonantados en los pares. Los cuatro primeros versos ya muestran divergencias con
la variante "AII". Dicen así:

soluta el camino hacia Francia, porque de esta manera evitará una serie de
rodeos que necesariamente dará "Al".
Dice "Al":
-Qué facés ahí doncela
senlleira, seu compañía?
-Eu íbame para Francia
onde padre e madre tiña,
errado había o camiño,
o camiño errado había,
se vos prouguer, cabaleiro
facerme has compañía
-Fólgome d'elo, señora,
fólgome en poder servila.

Eu íbame para Francia
a Francia a moi ben garrida
íbame para París
onde padre e madre tiña.

En tanto, la variante "AII", suprime los dos versos intermedios, e invierte
el orden de los términos del segundo (cuarto de "Al") , quedando :
Eu íbame para Francia
onde madre e padre tiña.

Evidentemente el cantor de la variante "AII" ha olvidado los versos intermedios, pero no sólo ésto, sino que al cambiar el orden de los términos en el
segundo verso (cuarto de la variante "Al"), ha introducido un rasgo de estilo,
presentando en primer término, ante los ojos del lector o los oídos del escucha,
la madre y posteriormente el padre. ¿ Matriarcado y patriarcado en las diversas
regiones de Galicia?
Los seis siguientes versos de la variante "Al" dicen:
Errado había o camiño
o camiño errado había
arrimárame a un castelo
por · atapar compañía
por y viña un escudeiro
cabalgando a sua guisa

y se corresponden a los versos tercero a octavo de la variante "AII". Presenta esta variante algunos datos de interés: el verso quinto dice "Arrimeime
a un castiñeiro", contra "Arrimárame a un castelo" de la variante "Al". El
verso sexto utiliza el verbo "AGARDAR" contra "ATOPAR" de "Al". El séptimo
y octavo versos nos muestran una variante de importancia. Dicen: "e vin vir
un cabaleiro/ que para Francia camiña", en tanto que "Al" dice "un escudeiro" y cabalga "a sua guisa". El cantor de "AII" define ya de manera ah-

En cambio en la variante "All" se evita el estribillo y todo se resuelve del
verso noveno al décimo tercero. Dice así:

-Que f acés aquí, doncela,
que f acés aquí, meniña?
-se vos prouguer, cabaleiro,
levádeme en compañía
-Fólgome d'elo, meniña...

Hay que observar el tratamiento, mucho más cariñoso y amable en "AII"
que en "Al", pues mientras se dice: "meniña", en cambio en "Al" ''Doncela
y Señora". Tratamiento este mucho más respetuoso y por tanto seco, sin vida.
Dice "Al" :
Apeouse do cabalo
por lle facer cortesía
pos a meniña a garupa
despois amontouse axiña.

El cantor de "AII" evita explicaciones y concretando dice en los versos
décimo cuarto y décimo quinto:
e a garupa do cabalo
descontadiño a subía

292
293 ·

�logrando en ello una mayor rapidez en el acontecer, sin por eso entorpecer la
. acción y el movimiento del romance.
Continúa "Al":

Aló pol-o monte abaixo
de amores a requería.
Ameniña desque oía
díxole con ousadía
-Tate, tate, cabaleiro,
non fagás tal vilanía,
eu sou filla d' un malato
cheo de malatería
e se vos a min chegardes
logo se vos pegaría. ..
"En "AII", el pasaje prácticamente es idéntico. Hay algunos giros del lenguaje distintos de "Al", pero no cambian en absoluto el tema. Anotamos algunas variantes de consideración: "Ende chegando a unha fraga" por "Aló
poi-o-monte abaixo". "Tente, tente, cabaleiro" por "Que seu filia d'un malato/
qu'está na malatería", en tanto "eu sou filia d'un malato/ cheo de malatería".
"Malato vos tornarías" por "logo se vos pegaría".
Cosa interesante es la supresión de dos versos en la variante "AII", los
cuales aparecen en "Al" y sirven de enlace y explicación a lo posterior. Dicen
así: "O cabaleiro co medo/ neu palabra respondía". Sin embargo en "AII",
pese a la economía expresiva, no se pierde el tema.
Más adelante dice "Al":

Andaron catro xornadas
y a Francia chegado tiñan
cando entraron en París
a meniña moito ría.
Mientras "AII":

Llama la atención, de inmediato, el dato temporal expresado en "Al", mientras se suprime en "AII": "Anclaron catro xornadas", en tanto "AII": "Foron
andando o camiño".
Más adelante dice "Al":

-De que vos rídes, señora
de que vos rídes, meniña?
Así f alou a doncela
ben oirés o que dicía
-Ríome do cabaleiro
e da sua cobardía,
teve a meniña nos brazos
a fer sua, ben podía,
por medo que a min chegado
malato se tornaría
seguiu andando camiño
catándolle cortesía.
Por otra parte "AII", en su economía evita, de nueva cuenta, explicaciones
y termina:

-De qué vos rídes, señora,
de qué vos rídes meniña?
-Ríome do cabaleiro
que cheo de cobardía
tivo a meniña nos brazos
e gardoulle cortesía.
"Al" continúa aún, mientras "AII" termina sin más complicaciones. El romance en la variante "AII" queda trunco.
Por otra parte tenemos la variante "B", la cual evidentemente es un fragmento de un romance mayor. La temática, sin embargo, está bordada sobre la
estructura de las variantes "Al" y "AII". Además, si observamos atentamente,
la variante "B" está en estrecha relación con la variante "U' en cuanto al acercamiento de temática. Tratemos de relacionarlas.

.

La variante "B" dice así:

Foron andando o camiño
y a Francia chegado habían
e nas portas de París
·a doncela moito ría.

· 294

-Tente, tente, cabaleiro,
tente, para onde vás;
malos fados me fadaron

295

�no ventre da miña nai.
Sete anos m5nos un día
n-esta oliveira hei d'estar;
non beberei auga fría,
nin comer cousa con sal;
malos fados me f adaron
no ventre da miña nai.
Tente, tente, cabaleiro,
tente, para onde vás.
-Se queres miña compaña,
tua me podes levar,
-Veña, pois, miña señora,
miña nena, veña xa.
Montouna no seu cabalo,
e perlo da vita xa,
a meniña ríse, ríse,
ríse e xa non pode mais.
-Por qué rís, miña señora,
de que vos rídes meniña.
-Ríome do cabaleiro,
da sua gran cobardía,
ter a meniña no campo
e catarlle cortesía.
-Volva cá, miña señora,
unha cousa me esquecía
-Non volverei meu amigo,
xa sei o que me quería,
mais seipa que anque volvese
a min non se atrevería;
encantos traio comigo
que ben defenderían,
e o home que a min chegase
moi caro lle costaría.
Hasta aquí llega el texto de "B". Compárese el verso inicial con el décimo
octavo de la variante "AII". Sin embargo, en "B" la temática varía, pues en
tanto "Al" y "AII", la exclamación surge como defensa de la dama ante
el arrebato amoroso, en "B", en cambio, surge como llamada de atención al
caballero que pasa. De aquí en adelante el desarrollo es distinto. Sin embargo,
296

hay algunos pasajes que vale la pena acercar a las variantes "Al" y "AII".
Por ejemplo: los versos diez y siete a veinte de la variante "B" con los versos
cuarenta de "Al" y veintisiete de "AII". En ellos se describe la situación de la
risa de la doncella. Hay que observar que en "B" la dama ríe hasta que "xa
non pode mais", en tanto que en "Al" y "AII" "a doncela moito ría". Posteriormente, ante esta situación, la respuesta desconcertada del caballero: En
"B": "-Por que rís, miña señora,/ de que vos rídes meniña". Mientras en
"Al" y "AII": "De qué vos rídes, señora,/ de que vos rídes meniña".
Luego, más tarde la respuesta más desconcertante aún de la dama. Dice
"B": "Ríome do cabaleiro, / da sua gran cobardía,/ ter a meniña no campo/
e catarlle cortesía". En tanto "Al" y "AII" ( con las variantes anotadas arriba): "-Ríome do cabaleiro/ e da sua cobardía,/ teve a meniña nos brazos/
a fer sua, ben podía,/ por medo que a min chegado/ malato se tornaría/ seguiu
andando camiño/ catándolle cortesía".
El caballero ante ésto quiere regresar. Véanse los versos veintisiete y veintiocho de "B" y compárense con los versos cincuenta y cinco a cincuenta y
ocho de "Al" que dicen:

-Perdoadme, señora
unha cousa me esquecía
habemos voltar a España
que n-eso me vai a vida.

La contestación de la dama no se hace esperar. Véanse los versos 29 a 36
de "B" y compárense con los versos 59 a 64 de "Al", los cuales dicen:
-Siga adiante cabaleiro
qu'eu atrás non voltaría
filia sou do rei de Francia
e da reina Constantina
y hei de premar agora
por me facer compañía.
Naturalmente en "B" la situación de la dama es distinta a la de "Al", sin
embargo la temática se desarrolla en una línea que hacia el final empieza a
ser divergente. Mucha más relación tiene este final con la variante "C", aunque con algunos términos cambiados.
La variante "C" 2 está compuesta por 53 versos octosilábicos. El comienzo
• Compárese esta variante con el Romance Castellano "La Infantina Encantada" consignado en el apéndice II. En el Romance Castellano no existe el elemento de recono-

297

�del Romance no tiene relación con "AI", "AII" y "B". Sin embargo hacia el
verso 21 empieza a tener cierto acercamiento, muy ambiguo, con "B". En el
verso 26 se presenta la situación del caballo, luego la risa de la doncella y la
pregunta desconcertada del caballero, su consiguiente respuesta y el deseo de
regresar por el camino andado. Temas estos ya documentados ampliamente en
"AI", "AII" y ''B".
Hacia el final la variante "C" se puede relacionar con "AI", en la cual la
hija del rey de Francia, promete recompensa al caballero por "lle facer compañía", luego de descubrirse como tal. En "C", la doncella promete una espada
de oro a cambio de la de plata del caballero. Esta promesa la lleva, posteriormente, a descubrirse. Sin embargo en el descubrimiento se presenta un nuevo
factor: el reconocimiento o anagnórisis -a la manera clásica. Ella es hija
del rey de España y el caballero lo es también. Son hermanos. Veamos el fragmento por el interés que reviste.

hoxe s'acaban os anos
e mañan compres'o día
donde se puede ver la implicación temática.
Estos datos nos hacen pensar en una fuente -desgraciadamente desconocida- común a ambas corrientes textuales.3

APÉNDICE

I

Romance que dice: ''De Francia partió la niña". 4

De Francia partió la niña,
de Francia la bien guarnida:
íbase para París,
do padre y madre tenía.
Errado lleva el camino,
errada lleva la guía;
arrimárase á un roble
por esperar compañía.
Vió venir un caballero,
que á París lleva la guía.
La niña desque lo vido,
de esta suerte le decía:
--Si te place, caballero,
llévesme en tu compañía.
-Pláceme -dijo- señora;
pláceme -dijo- mi vida-.
Apeóse del caballo
por hacelle cortesía;
puso la niña en las ancas
y él subiérase en la silla.
En el medio del camino,
de amores la requería.
La niña desque lo oyera
díjole con osadía:

-Adiante, meu cabaleiro,
non use de villanía.
S'a sua espada é de prata
meu pai d' ouro ll'a daría
-Quén era ese teu pai
que tanto ouro tería?
-Mi padre era rei de España
mi madre, doña María
-Por las señas que me das
tu eres hermana mía
-Esperten meus pais, esperten;
esperten con _alegría
pensei traguerlles esposa
y unha miña irmá traguía.
Por otra parte, entre "B" y "C" hay algunos elementos comunes que no
están documentados en "AI" y "AII". Véanse por ejemplo los versos tres a
diez de la variante "B" y compárense con:

-Estou cumpriendo unha f ada
que me botou unha tía
3

cimiento. La doncella es hija del "gran rey/ y de la reina de Hungría". El final no responde a nuestra variante "C". Sin embargo los versos iniciales de ambos son idénticos.

298

Consignamos el texto completo de la variante "C" en el apéndice III.
• DÍAz-PLAJA, GUILLERMO. Antología Mayor de la Literatura Española. Vol. I. Edit.
Labor. Barcelona, 1958, p. 648.

299

�-Tate, tate, caballero,
no hagáis tal villanía:
hija soy de un malato
y de una malatía;
el hombre que á mí llegase
malato se tornaría-.
El caballero con temor
palabra no respondía.
A la entrada de París
la niña se sonreía.
-¿ De qué vos reís, señora?
¿De qué vos reís, mi vida?
-Ríome del caballero,
y de su gran cobardía.
Tener la niña en el campo,
y catarle cortesía!Caballero con vergüenza
estas palabras decía:
-Vuelta, vuelta, mi señora,
que una cosa se me olvida-.
La niña como discreta dijo:
-Yo no volvería;
ni persona, aunque volviese,
en mi cuerpo tocaría:
hija soy del rey de Francia
y de la reina Constantina;
el hombre que á mí llegase
muy caro le cost.aría-.

APÉNDICE

II

Consignamos en este apéndice dos variantes del romance castellano "La
Infantina Encantada".
A cazar va el caballero,
a cazar como solía,
los perros lleva cansados,
el halc6n p~rdido había;
andando, se le hizo noche

300

en una oscura montiña.
Sentárase al pie de un roble,
el más alto que allí había:
el tronc6n tenía de oro,
las ramas de plata fina;
levantando más los ojos
vió cosa de maravilla:
en la más altita rama
viera estar una infantina;
cabellos de su cabeza
con peine de oro partía,
y del lado que los parte,
toda la rama cubrían;
la luz de sus claros ojos
todo el monte esclarecía.
-No te espantes, caballero,
ni tengas tamaña grima;
hija soy yo del gran rey
y de la reina de Hungría;
hadaáronme siete hadas
en brazos de mi madrina,
que quedase por siete años
hadada en esta montiña.
Hoy hace los siete años,
mañana se cumple el día;
espéresme, caballero,
llévesme en tu compañía.
-Espereisme vos, señora,
hasta mañana, ese día;
madre· vieja tengo en casa,
buen consejo me daría.
La niña le despidiera
de enojo y malenconía:
-¡ Oh, mal haya el caballero
que al encanto no servía;
vase a tomar buen consejo,
y deja sola la niña!
Y a volvía el caballero,
muy buen consejo traía;
busca la montiña toda,

301

�ni halló roble, ni halló niña;
va corriendo, va llamando,
la niña no respondía.
Tendió los ojos al lejos,
vió tan gran caballería;
duques, condes y señores
por aquellos campos iban;
llevaban la linda infanta,
que era ya cumplido el día.
El triste del caballero
por muerto en tierra caía,
y desque en sí hubo tornado,
mano a la espada metía:
-Quien pierde lo que yo pierdo,
¿qué pena no merecía?
¡ Yo haré justicia en mí mismo,
aquí acabará mi vida!-" 5

ROMANCE DE LA lNFANTJNA

A cazar va el caballero,
á cazar como solía;
los perros lleva cansados,
el falcón perdido había;
arrimárase á un roble,
alto es á maravilla.
En una rama más alta,
viera estar una ínfantina;
cabellos de su cabeza
todo el roble cobrirían.
-No te espantes, caballero,
ni tengas tamaña grima.
Fija soy yo del buen rey
y la reina de Castilla;
siete fa das me fadaron
en brazos de un ama mía,
• MENÉNDEZ PmAL, RAMÓN. Flor Nueva de Romances Viejos, la. Eclic. (Col.
Austral No. 100), Eclit. Espasa-Calpe Argentina. Bs. As. 1939, pp. 223 y ss.

302

que andase los siete años
sola en esta montiña.
Hoy se cumplen los siete años,
ó mañana en aquel día:
por Dios ruego, caballero,
llévesme en tu compañía,
si quisieres, por mujer;
si no, sea por amiga.
-Esperéisme vos, señora,
fasta mañana, aquel día,
iré yo tomar consejo
de una madre que tenía-.
La niña le respondiera
y estas palabras decía:
-¡Oh mal haya el caballero
que sola deja la niña!El se va á tomar consejo,
y ella queda en la montiña.
Aconsejóle su madre
la tomase por amiga.
Cuando volvió el caballero
no la hallara en la montiña:
vídola que la llevaban
con muy gran caballería.
El caballero des la vido
en el suelo se caía;
desque en sí hubo tornado
estas palabras decía:
-Caballero que tal pierde,
muy gran pena merecía;
yo mesme seré el alcalde,
yo me seré la justicia:
que le corten pies y manos
y lo arrastren por la villa.6

• DÍAz-PLAJ A, GUILLERMO. Antología Mayor de la Literatura Española. Vol. I.
Eclit. Labor. Barcelona, 1958, p. 643.

303

�APÉNDICE

III

¿Por qué te rf,s tu, miniña?
-Ríome do cabaleiro
e da sua cobardía
~Volta, volta, meu cabalo,
qu'a espada deixei perdida.
-Adiante, meu cabaleiro;
non use de villanía.
S'a sua espada é de prata
meu pai d' ouro ll'a daría
-Quén era ese teu pai
que tanto ouro tería?
-Mi padre era rei de España,
mi madre, doña María
-Por las señas que me das
tu eres hermana mía
-Esperten meus país, esperten;
esperten con alegría
Pensei traguerlles esposa
y unha miña irmá traguía.7

Transcribimos íntegra la variante "C".
A

INFANTA ENCANTADA

A caza va o cabaleiro
a caza, como solía
os perros leva cansados
y a caza non parecía
Escureceulle no monte,
n-unha escura montiña:
arrimárase a un roble
dos mais altos qu'alí había
Vindo poi-a meia noite
ergueu os olios arriba;
vira estar unha doncella,
vira estar unha miniña.
O pelo da sua cabeza
todo o roble recobría,
os dentes da sua boca
parecen a neve fría,
os olios da sua cara
todo o monte escrarecían
-¿ Qué fais ahí, la doncella?
¿Qué fais ahi la miniña?
- Estou cumprindo unha fada
que me botou unha tía:
hoxe s'acaban os anos
e mañan compres'o día
-Pois báixate díahi, miniña,
levareite no cabalo,
ou nas ancas, ou na silla
- Nas ancas non, cabaleiro,
qu'é grande descortesía;
na silla sin, qu'eu iría.
E no medio do camiño
a miniña se sorría
-¿PQr qué te rís tu doncella?

304

{

1
GARRÉ ALVARELLOS, Lo1s. Romanceiro Popular Galego de Tradizion Oral. Junta
de Província do Douro Litoral, Comissao de Etnografia e História. Vol. XVII. Porto,
1959, pp. 76 Y SS.

305
H20

�EL DANIELIS LUDUS DE LA CATEDRAL DE BEAUVAIS
Edición y traducción de L urs AsTEY V.
Instituto Tecnológico y de Estudios
Superiores de Monterrey

EL DANIELIS LUDUS es un drama litúrgico que pertenece al ciclo de Navidad
( cf. los vv. 290-301 y 409-16, así como el uso del himno Nuntium vobis). De

acuerdo con sus líneas iniciales, fue redactado en Beauvais, por un grupo de
jóvenes -sin duda estudiantes. Y sus vv. 6-10 y 206-09 autorizan a pensar que
se escribió para ser representado. Escenifica dos momentos de la leyenda de
Daniel en la corte de Babilonia: el banquete de Baltasar y la exaltación
de Daniel por Darío el medo -Daniel, V 1 a VI 27- fundiendo deliberadamente los dos pasajes de la Vulgata (VI 16-24 y XIV 28-41 ) que sitúan al
protagonista en el foso de los leones. Alude a otros episodios relatados en el
mismo libro: la locura de Nabucodonosor, el juicio de Susana y los viejos,
la derrota de Bel y el dragón (explicablemente confundidos estos dos últimos) .
Conoce asimismo el drama latino medieval de los profetas. En efecto, el oráculo
mesiánico que Daniel glosa -"Sanctus sanctorum veniet et unctio deficiet'' :
vv. 409-16 y cf. 298-301- y que no se halla en el texto bíblico, aparece desde
el siglo XI en las distintas versiones del Ordo prophetarum.1 Se sustenta, además, en una Historia de Daniel representando,2 obra de Hilario, discípulo de
Abelardo. Porque no sólo se dan ya en ésta la misma selección de los episodios
de Baltasar y de Darío para articular el soporte de la acción dramática, igual
fusión de las dos escenas que acontecen en el foso de los leones más la consiguiente presencia de Habacuc y, en condición embrionaria, la misma forma de
1
Ver ya el texto de San Marcial de Limoges: K. YouNG, The drama of the Medieval Church (Oxford, 1933), II 138-42. La profecía ocurre por primera vez, en forma
ligeramente diferente, en un Sermón de San Agustín obispo acerca del nacimiento del
Señor, escrito en el siglo VII, que es la fuente principal del ordo mencionado.
• Hilarii versus et ludi, ed. J. B. Fuller (Nueva York, 1929), 98-117.

307

�constituir la compos1c1on litúrgica a base de procesionales y de secuencias,
sino que ocurren también en ella elementos textuales y rítmicos concretos que
el Ludus desdobla o desarrolla. Así por ejemplo, la expresión inicial "Ad honorem tui, Christe" (v. 1) y el estribillo de un procesional cantado ante Daniel: "Gaudeamus, / laudes sibi debitas / referamus" (vv. 213-15 etcétera),
proceden de una laude a Darío: "Ad honorem tui, Dari, / quia decet [nos)
letari, / omnes ergo mente pari, / gaudeamus, / laudes tibi debitas / referamus", que se halla presente en la Historia. Y esta relación entre los dos dramas
hace posihle establecer la fecha de composición del primero entre el período
de la actividad literaria de Hilario (c. 1125-1140) y los años (entre 1227 y
1234) en que se escribió el manuscrito Egerton 2615, del Museo Británico, en
cuyos folios 95r-108r se conserva el único ejemplar conocido de aquél.3
El Danielis ludus -a cuyo texto acompaña una rica elaboradón musical,
apoyada en aproximadamente cincuenta diferentes melodías 4 - ha sido editado, con (m) o sin transcripción de la música, en (a) F. Danjou, "Le
théatre religieux et populaire au Xllle siecle: le Mystere de Daniel", Revue
de la Musique Religieuse, Populaire et Classique, 4 ( 1848), lám. 1-32 (primera
edición) (m) ; (b) E. de Coussemaker, Drames liturgiques du M oyen Age
( París, 1861), 49-82 (m) y lám. 3 (facsímil del fol. 95r del ms.) ; ( c) K.
Young, The drama of the Medieval Church (Oxford, 1933), II 290-301; (d)
G. Cohen, Anthologie du drame liturgique en France au Mayen Age (París,
1955; Lex Orandi, 19), 205-35 (con traducción); y (e) N. Greenberg, A
thirteenth-century musical drama: the plag of Daniel, edited f or modern performance (Nueva York, 1959), 3-111 (m) (con traducción). Al parecer, nunca había sido vertido al español anteriormente.
lncipit Danielis ludus
Ad honorem tui, Christe,
Danielis ludus iste
in Beluaco est inuentus,
et inuenit hunc inuentus.
Dum uenerit rex Balthasar, principes
sui cantabunt ante eum hanc prosam:

Principia el drama de Daniel
En honor a ti, Cristo,
este drama de Daniel
en Beauvais fue ideado,
y Jo ideó la juventud.
Mientras el rey Baltasar va llegando,
sus príncipes cantarán esta prosa delante
d e él:

• Para la fecha del manuscrito, ver E. K. CHAMBERS, The Mediaeval stage (Oxford,
1903), I 284-85. No se ve con claridad por qué Young acepta las Inismas fechas pero
declara que el manuscrito se escribió "durante la primera mitad del siglo XII" (op.
cit., 11 486).
• Ver W. L. SMOLDON, "Liturgical drama", en The new Oxford history o/ music, II:
Early Medieval music up to 1300, ed. A. Hugues (Londres, 1955), 213-19.

308

( 5) Astra tenenti cunctipotenti
turba uirilis et puerilis
contio plaudit.

Al todopoderoso que sustenta los as[tros
este grupo de hombres y de niños
reunido aclama.

Nam Danielem multa fidelem
et subiisse atque tulisse,
(10)
firmiter audit.

Porque las muchas cosas que el leal
sufrió y padeció,
[Daniel
las ha escuchado atentamente

Conuocat ad se rex sapientes
gramata dextre qui sibi dicant
enucleantes.
Que quia scribe non potuere
( 15) soluere, regi ilico muti
continuere.

Sed Danieli scripta legenti
mox patuere que prius illis
clausa fuere.

( 20) Quem quia uidit preualuisse
Balthasar illis, fertur, in aula
preposuisse.
Causa reperta non satis apta
destinat illum ore leonum
(25)
dilacerandum.

Sed, Deus, illos ante malignos
in Danielem tune uoluisti
esse benignos.
Huic quoque panis, ne sit inanis,
( 30) mittitur a te prepete uate
prandia dante.

Tune ascendat rex in solium, et satrape, ei applaudentes, dicant:
Rex, in eternum uiue!
Et rex apperiet os suum dicens:

Ante si convocó el rey a los sabios
para que le desentrañasen el Inisterio
de letras hechas por una mano.

Y como no les fue posible descifrar[las,
los escribas, mudos, frente al rey
permanecieron sin palabras.
Pero a Daniel, al leer lo escrito
luego se le manifestó lo que para ellos
estaba oculto.
[antes
Porque lo vio sobresalir,
Baltasar - e relata- lo antepuso
a ellos en palacio.
Una causa que se encontró, no lJlUy
[idónea,
luego lo destinó a ser desgarrado
por las fauces de unos leones.
Pero tú, Dios, quisiste que éstos,
malignos antes,
entonces con Daniel fuesen benignos.
También el pan, para que no des[falleciera,
le era enviado por ti, y, por el aire,
[un profeta
le llevó el alimento.
Entonces suba el rey a su trono y los
sátrapas, aclamándolo, digan:
¡ Vive, rey, para 'siempre!

Y el rey abrirá su boca y dirá:

309

�Vos qui paretis meis uocibus,
afferte uasa meis usibus
(35) que templo pater meus abstulit,
Iudeam grauiter cum perculit.

Vosotros que obedecéis a mis pa[labras,
traed para mi uso aquellos vasos
que mi padre retiró del templo
cuando con mano fuerte derribó a
Uudea.

Satrape, uasa deferentes, cantabunt
hanc prosam ad laudem regis:

Los sátrapas, al traer los vasos, cantarán
esta prosa en alabanza del rey:

(40)

lubilemus regi nostro
magno ac potenti.
Resonemus laude digna
uoce competenti.

Demos gloria a nuestro rey,
poderoso y grande.
Vibremos en su alabanza merecida,
con voz adecuada.

Resonet iocunda turba
sollempnibus odis.
Cytharizent, plaudant manus,
mille sonent modis.

Vibre, gozoso, este grupo,
con cantos solemnes.
Las manos toque la cítara, aplaudan,
suenen de muchos modos.

iudeorum templa
magna fecit, et hic regnat
eius per exempla.

Su padre, al destruir
los templos de los judíos,
realiro una gran hazaña, y él reina
por el ejemplo de aquél.

Pater eius spoliauit
regnum iudeorum:
hic exaltat sua festa
decore uasorum.

Su padre saqueó
el reino de los judios:
él da realce a sus fiestas
con la preciosidad de los vasos.

Hec sunt uasa regia

Es tos son los regios vasos
de los que fue despojada
Jerusalén, con los que se enriquece
Babilonia regia.

(45) Pater eius destruens

(50)

(55)

(60)

quibus spoliatur
Iherusalem et regalis
Babylon di tatur.
Presentemus Balthasar
ista regi nostro,
qui sic suos perornauit
purpura et ostro.

Llevémoslos ante
Baltasar, rey nuestro,
que tanto adorna a los suyos
con púrpura y múrice.

lste potens, iste fortis,
iste gloriosus,
iste probus, curialis,
decens et formosus.

El es fuerte, él potente,
él es glorioso,
él recto, él cortés,
pulido y hermoso.

(65) lubilemus regi tanto
uocibus canoris.

310

Demos gloria a rey tan grande,
con voz melodiosa.

( 70)

Resonemus omnes una
laudibus sonoris.

Vibremos todos a una
con alabanzas resonantes.

Ridens plaudit Babylon,
lherusalem plorat:
hec orbatur, hec triumphans,
Balthasar adorat.

Babilonia, riendo, aclama,
Jerusalén llora:
despojada ésta, aquélla, en triunfo,
a Baltasar adora.

Omnes ergo exultemus
tante potestati,
( 75) offerentes regis uasa
sue roaiestati.
Tune príncipes dicant:
Ecce sunt ante faciem tuam.

lnterim apparebit dextra in conspectu
regis, scribens in pariete Mane, Teche!,
Phares, Quam uidens, rex stupefactus
clamabit:
Vocate mathematicos,
caldeos et ariolos.
(80) Auruspices inquirite
et magos introducite.
Tune adducentur magi, qui dicent
regi:
Rex, in eternum uiue!
Adsumus ecce tibi.
Et rex:
Qui scripturam hanc legerit
(85) et sensum aperuerit,
sub illius potentia
subdetur Babylonia,
et insignitus purpura
torque fruetur aurea.

Illi uero, nescientes persoluere, clicent
regí:
(90) Nescimus persoluere
nec dare consilium
que sit superscriptio
nec manus inditium.

Alegrémonos, pues, todos,
por poder tan grande,
ofreciendo al rey los vasos
de su majestad.
Entonces digan los príncipes:
He aquí que se hallan delante de
[tu rostro.
Entre tanto, aparecerá una mano derecha a la vista del rey, escribiendo en
la pared Mane, Tecel, Fares. Al verla,
el rey, atónito, exclamará:
Llamad a los judiciarios,
a los astrólogos y a los adivinos.
Buscad a los arúspices
y haced venir a los magos.
Entonces serán traídos los magos, quienes dirán al rey:
¡ Vive, rey, para siempre!
Henos aquí ante ti.

Y el rey:
A quien lea esta inscripción
y descubra su sentido,

Babilonia quedará sometida
a su dominio
y, revestido él de púrpura,
usará un collar de oro.
Pero ellos, que no saben resolverla,
dirán al rey:
No sabemos resolver ni dar dictamen
sobre qué sea esta inscripción
ni sobre el presagio de la mano.

311

�Conductus regine uenientis ad regem:

Procesional de la reina que viene hacia el rey:

Tune príncipes, inuento Daniele, dicant el:

Entonces los pr'mcipes, una vez hallado Daniel, díganle:
Varón profeta de Dios, Daniel,
ven al rey.
Ven, porque ·desea
hablar contigo.

Cum doctorum et magorum
omnis adsit contio,
secum uoluit, neque soluit
(95)
que sit manus uisio,

Pues de los doctos y magos
se reumo todo el grupo
y meditaron, pero no resolvieron
qué ha sido la visión de la mano,

Vir propheta Dei, Daniel,
uien al roi.
Veni, desiderat
parler a toi.

ecce prudens, styrpe cluens,
diues curo potentia,
in uestitu deaurato
coniunx adest regia.

he aquí que ---prudente, de linaje
rica en poder[ilustre,
con un traje dorado
se presenta la esposa regia.

( 125) Pauet et turbatur, Daniel,
uien al roi.
Vellet quod nos latet
sauoir par toi.

( 100) Hec latentem promet uatem

( 105)

per cuius indicium
rex describí suum ibi
nouerit exitium.

Ella hará que se revele un profeta
por cuya predicción
[oculto
sabrá el rey y será informado
de su ruina.

Letis ergo hec uirago
comitetur plausibus,
cordis orís que sonoris
personetur uocibus.

Acompañen, por tanto, a esta señora
jubilosas aclamaciones
que, del corazón y de la boca,
resuenen con voz sonora.

Tune regina, ueniens, adorabit regem
dicens:
Rex, in eternum uiue!
Ut scribentis noscas ingenium,
( 11 O) rex Balthasar, audi consilium.

Rex audiens hec, uersus reginam uertet
faciem suam. Et regina dicat:
Curn Iudee captiuis populis
prophetie doctum oraculis
Danielem a sua patria
captiuauit patris uictoria.
( 115) Hic sub tuo uiuens imperio,
ut mandetur requirit racio.
Ergo manda ne sit dilatio,
nam docebit quod éelat uisio.

Tune dicat rex principibus su1s:
Vos Danielem querite,
( 120) et inuentum adducite.

312

Entonces la reina, al llegar, adorará
al rey diciendo:
¡ Vive, rey, para siempre!
Para que conozcas
el pensamiento del que ha escrito,
rey Baltasar, oye consejo.

El rey, al oír esto, volverá el rostro
hacia la reina. Y la reina diga:
Con las gentes cautivas de J udca,
un sabio en oráculos de profecía,
Daniel, fue traido cautivo de su
por la victoria de tu padre. [patria
Puesto que él vive bajo tu imperio,
la razón pide que lo cites.
Ordena pues que no haya tardanza,
pues él te hará saber lo que la vi[sión oculta.
Entonces diga el rey a sus príncipes:
Vosotros, buscad a Daniel
y, hallado, traedlo.

)

( 130)

Te ditabit donis, Daniel,
uien al roi,
si scripta poterit
aauoir par toi.

Et Daniel eis:

Se halla temeroso y conturbado,
ven al rey.
[Daniel,
Lo que se nos oculta quiere
saber por ti.
Te enriquecerá con sus dádivas,
ven al rey,
[Daniel,
si lo que está escrito puede
saber por ti.
Y Daniel a ellos:

Multum miror cuius consilio
me requirat regalis iussio.
( 135) Ibo tamen, et erit cognitum
per me gratis quod est abscondi[tum.

Me pregunto con mucho asombro
por consejo de quien
me requiere el mandato regio.
Iré no obstante, y gratuitamente
revelaré lo que está escondido.

Conductus Danielis uenientis ad regem:

Procesional de Daniel que viene hacia
el rey:

Hic uerus Dei famulus,
quem laudat onuüs populus,
cuius fama prudentie
( 140) est nota regis curie.
Cestui manda li rois par nos.

Daniel:
Pauper et exulans,
enuois al roi par uos.

Príncipes:
In iuuentutis gloria
plenus celesti gratia,

Este es un verdadero siervo de Dios
a quien alaba todo el pueblo,
la fama de cuya prudencia
se conoce en la corte del rey.
A éste citó el rey por medio de nos[otros.
Daniel:
Pobre y desterrado,
voy hacia el rey por medio de
[vosotros.
Los príncipes:
En la gloria de la juventud,
lleno de la gracia celestial,

313

�(145)

satis excellit omnibus
uirtute, uita, moribus.

Cestui manda li rois par nos.

Daniel:
Pauper et exulans,
enuois al roí par uos.

Principes:

Hic est cuius auxilio
( 150) soluetur illa uisio
in qua, seribente dextera,
mota sunt regis uiscera.
Cestui manda li rois par nos.

Daniel:
Pauper et exulans,
enuois al roi par uos.

Veniens Daniel ante regem, dicat e1:
( 155) Rex, in eternum uiue!
Et rex Danieli:
Tune Daniel nomine diceris,
huc adductus cum Iudee miseris?
Dicunt te habere Dei spiritum
et prescire quodlibet absconditum.

( 160) Si ergo potes scripturam soluere,
immensis rnuneribus ditabere.

Et Daniel regi:
Rex, tua nolo munera;
gratis soluetur litera.
Est autem hec solutio:

( 165) instat tibi confusio.
Pater tuus pre omnibus
potens olim potentibus,
turgens nimis superbia
deiectus est a gloria.
( 170) N am cum Deo non ambulans
sed sese Deum simulans,
uasa templo diripuit
que suo usu habuit.
Sed post multas insanias
( 175) tandem perdens diuitias,
forma nudatus hominis
pastum gustauit graminis.
Tu quoque eius filius,
non ipso minus impius,
(180) dum patris actus sequeris,
uasis eisdem uteris.
Quod quia Deo displicet,
instat tempus quo uindicet:
nam scripture indicium
( 185) minatur iam supplitium.
Et Mane, dicit Dominus,
est tui regni terminus.
Teche! libram significat
que te minorem indicat.
( 190) Phares, hoc est diuisio:
regnum transportat alío.

aventaja mucho a todos
en virtud, vida y costumbres.
A éste citó el rey por medio de nos[otros.
Daniel:
Pobre y desterrado,
voy hacia el rey por medio de
[vosotros.
Los príncipes:
Este es aquel con cuyo auxilio
se descifrará la visión
por la que, al escribir una mano,
fueron agitadas las entrañas del rey.
A éste citó el rey por medio de nos[otros.
Daniel:
Pobre y desterrado,
voy hacia el rey por medio de
[vosotros.
Al llegar Daniel ante el rey, dlgale:
¡ Vive, rey, para siempre!

Et rex:

Y el rey a Daniel:

Qui sic soluit latentia,
ornetur ueste regia.

¿ Te llamas tú Daniel,

traído aqul con los infelices de Ju[dea?
Dicen que tienes el espíritu de Dios
y que adivinas cualquier cosa escon[dida.
Si, entonces, puedes descifrar esta
[inscripción,
serás enriquecido con presentes in[contables.

I

Sedente Daniele iuxta regem, induto
ornamentis regalibus, exclamabit rex ad
principem militie:

Tolle uasa, princeps militie,
( 195) ne sint michi causa miserie.

tu perdición se aproxima.
Tu padre, poderoso en otro tiempo
sobre todos los poderosos,
hinchado de arrogancia excesiva
fue derribado de su gloria.
Pues, no caminando con Dios
sino fingiéndose Dios él mismo,
arrebató del templo los vasos
y los tomó para su uso.
Pero, después de muchas locuras,
al fin perdió su riqueza:
privado de la forma humana,
probó alimento de hierba.
Y tú también, hijo suyo
no menos impío que él,
siguiendo la conducta de tu padre
usas de los misl!los vasos.
Porque eso desplace a Dios,
la hora de su venganza se aproxima,
pues el presagio de la inscripción
proclama ya tu castigo.
Y Mane, dice el Señor,
es el término de tu reinado.
Tecel sigr¡ifica la balanza
que te señala como leve.
Fares quiere decir separación:
tu reino transfiere a otro.

Y el rey:
A quien asl descifró lo arcano,
atavlesele con vestidura regia.

Una vez sentado Daniel junto al rey,
vestido con los ornamentos reales, dirá en
voz alta el rey al principe de los ejércitos:
Llévate los vasos, príncipe de los
[ejércitos,
no vayan a serme causa de infor[tunio.

Y Daniel al rey:

Rey, no quiero tus presentes,
gratuitamente descifraré lo escrito.
Esta es la solución.

Tune, relicto palacio, referent uasa
satrape, et regina discedet. Conductus regine:

Entonces, dejando el palacio, los sátrapas se llevarán los vasos y la reina se
retirará. Procesional de la reina:

315

314

�Soluitur in libro Salomonis
digna laus et congrua matronis.
Precium est eius si quam fortis
procul et de finibus remotis.
(200) Fideos est in ea cor mariti
spoliis diuitibus potiti.
Mulier hec illi comparetur
cuius rex subsidium meretur.
Eius nam fecundia uerborum
(205) arguit prudentiam doctorum.
Nos quibus occasio ludendi
hac die conceditur sollempni,
demus huic preconia deuoti
-ueniant et concinent remoti.

•

Conductus referentium uasa ante Danielem:

En un libro de Salomón se halla
[expuesto
un elogio digno y proporcionado a
[la mujer.
Su precio es como el de un esforzado
de lejos y de los confines más re[motos.
Confía en ella el corazón de su
[marido,
dueño de riqueza y de botín.
Sea comparada esta mujer
con el que hace servicio
en apoyo de su monarca.
Pues la elocuencia de sus palabras
supera la prudencia de los doctos.
Nosotros, a quienes este solemne día
proporciona ocasión de actuar,
démosle, reverentes, nuestras ala[banzas
-vengan los que están lejos
y canten con nosotros.
Procesional, delante de Daniel, de los
que se llevan los vasos:

(210) Regís uasa referentes
quem Iudee tremunt gentes,
Danieli applaudentes,
gaudeamus!
Laudes sibi debitas
referamus.
(215)

Llevando los vasos del rey
a quien teme la nación judía,
aclamando a Daniel,
¡ alegrémonos!
Las alabanzas que le son debidas
tributémosle.

Regís cladem prenotauit
cum scripturam reserauit,
testes reos comprobauit
et Susannam liberauit.
Gaudeamus!
(220)
Laud[es sibi debitas
referamus.]

Prenunció el desastre del rey
cuando explicó la inscripción,
probó ser reos los testigos
y liberó a Susana.
¡ Alegrémonos!
Las alabanzas que le son debidas
tributémosle.

Babylon hunc exulauit
curo iudeos captiuauit,
(225) Baltbasar quem honorauit.
Gaudeamus!
[Laudes sibi debitas
referamus.]

Cuando cautivó a los judíos
Babilonia desterró a éste,
a quien Baltasar honró.
¡ Alegrémonos!
Las alabanzas que le son debidas
tributémosle.

Est propheta sanctus Dei,
(230) hunc honorant et caldei
et gentiles et iudei.

Es el profeta santo de Dios,
lo honran tanto caldeos
como judíos y gentiles.

Ergo iubilantes ei,
gaudeamus!
et cetera. Statim apparebit Darius rex
curo principibus suis, uenientque ante
eum cytbariste et príncipes sui psallentes
hec:
Ecce rex Darius
(235) uenit cum principibus,
nobilis nobilibus.
Ei us et curia
resonat leticia,
adsunt et tripudia.
(240) Hic est mirandus,
cunctis uenerandus.
Illi imperia
sunt tributaria.
Regem honorant
(245) orones et adorant.
Illuro Babylonia
metuit et patria.
Curo armato agrnine
ruens et curo turbine,
(250) sterni t cohortes
confregit et fortes.
Illuro honestas
colit et nobilitas.
Hic est babylonius.
(255 ) nobilis rex Darius.
Illi cum tripudio
gaudeat hec contio,
laudet et cum gaudio
eius facta fortia
(260 ) taro admirabilia.
Simul orones gratulemur,
resonent et tympana,
cytbariste tangant cordas:
musicorum organa
(265 ) resonent ad eius preconia.
Antequam perueniat rex ad solium
suum, duo precurrentes expellent Balthasar quasi interficientes eum. Tune, sedente Dario rege in maiestate sua, curia
exclama bit:
Rex, in eternum uiue!

Por tanto, dándole gloria,
¡ alegrémonos!
etcétera. Inmediatamente después aparecerá el rey Darío, con sus príncipes, y
delante de él vendrán unos citaristas y
sus príncipes cantando esto:
He aquí que el rey Darío
viene con sus príncipes,
el noble con los nobles.
Y su corte
vibra de alegría,
y también hay danzas.
A él es preciso admirarlo,
venerarlo todos.
Y de él los imperios
son vasallos.
Dan honor al rey
todos, y Jo adoran.
Babilonia le teme
y también su patria.
Con tropas armadas,
lanzándose con ímpetu,
abate las cohortes,
despedaza a los esforzados.
La honestidad Jo adorna
y la nobleza.
Aquí está Darío,
noble rey de Babilonia.
A él, con sus danzas,
regocíjelo este grupo,
y alabe con regocijo
sus esforzadas hazañas,
tan admirables.
Todos juntos congratulémoslo,
resuenen también tambores,
los citaristas tañan las cuerdas:
los instrumentos de los músicos
resuenen en su alabanza.
Antes de que llegue el rey a su trono,
dos hombres, adelantándose, expulsarán
a Baltasar, como matándolo. Entonces,
sentado ya el rey Darlo en majestad, exclamará la corte:
¡ Vive, rey, para siempre!

317

316

�Tune duo flexis genibus secreto dicent
regi ut faciat accersiri Danielem, et rex
iubeat eum adduci. Illi autem aliis precipientes dicent hec:

Entonces dos, doblando la rodilla, dirán en secreto al rey que haga llamar a
Daniel, y mande el rey que sea traido. Y
ellos, dando instrucciones a otros, dirán
esto:

Audite, príncipes regalis curie,
qui leges regitis tocius patrie.
Est quidam sapiens in Babylonia,
( 270) secreta reserans deorum gratia.
Eius consilium regí complacuit,
nam prius Balthasar
scriptum aperuit.
lte uelociter, ne sit dilatio,
nos uti uolumus eius consilio.
(275) Fíat, si uenerit, consiliarius
regís, et fuerit in regno tercius.

Escuchad, principes de la corte real,
que dictáis las leyes de toda la paHay un sabio en Babilonia.
[tria.
que revela lo arcano por gracia de
[los dioses.
Su consejo agradó a un rey,
pues antes descifró
una inscripción a Baltasar.
Id en seguida, no haya demora,
queremos usar de su consejo.
Hágasele, si viene, consejero
del rey, y sea el tercero en el reino.

Legati, inuento Daniele, dicent hec ex
parte regís:

Los enviados, una vez hallado Daniel,
de parte del rey le dirán esto:

Ex regali uenit imperio,
serue Dei, nostra legatio.
Tua regi laudatur probitas,
(280) te commendat mira calliditas.
Per te solum curo nobis patuit
signum dextre quod orones latuit.
Te rex uocat ad suam curiam,
ut agnoscat tuam prudentiam.
(285) Eris, supra ut dicit Darius,
principalis consiliarius.
Ergo ueni, iam omnis curia
preparatur ad tua gaudia.
Et Daniel:
Genuois al roi.
Conductus Danielis:
(290) CMlgaudentes celebrcmus
natalis sollempnia,
iarn de morte nos redemit •
Dei sapientia.

318

Siervo de Dios, nuestra delegación
viene de parte del rey.
Tu probidad le ha sido encomiada
[al rey,
te recomienda tu sagacidad maravi[llosa.
Por ti solo nos fue manifestado
el signo de la mano, oculto a todos.
Te llama el rey a su corte
para reconocer tu prudencia.
Serás, según dijo Dario antes,
su principal consejero.
Ven por tanto, que ya toda la corte
se apresta al gozo de tu presencia.
Y Daniel:
Voy al rey.
Procesional de Daniel:
Celebremos, alegrándonos,
la fiesta de Navidad:
ya la sabiduría de Dios
nos ha rescatado de la muerte.

(295)

Homo natus est in carne
qui creauit omnia,
nasciturum quem predixit
prophete facundia.

Danielis iam cessauit
unctionis copia,
(300) cessat regni iudeorum
contumax potentia.

In hoc natalicio,
Daniel, curo gaudio,
te laudat hec contio.
(305) Tu Susannam liberasti
de mortali crimine,
curo te Deus inspirauit
suo sancto flamine;

(310)

testes falsos comprobasti
reos accusamine.
Bel draconem peremisti
coram plebis agmine,

et te Deus obseruauit
leonum uoragine.
(315) Ergo sit Iaus Dei uerbo,
geni to de uirgine.

Et Daniel regí:
Rex, in eternurn uiue!
Cui rex:
Quia noui te calliduro,
totius regni prouiduro
( 320) te, Daniel, constituo,
et surnmum locum tribuo.
Et Daniel regí:
Rex, michi si credideris,
per me ni! mali feceris.
Tune rex faciet eum sedere iuxta se.
Et alii consiliarii Danieli inuidentes quia

Como hombre ha nacido en la carne
el que lo ha creado todo,
aquel de quien la elocuencia del
[profeta
predijo que babia de nacer.
Ha terminado ya la unción
abundante de Daniel,
termina el poder obstinado
del reino de los judios.
En esta natividad,
Daniel, con regocijo,
te alaba este grupo.
Tú liberaste a Susana
de fatal incriminación
cuando Dios te inspiró
con su hálito santo:
probaste que los testigos eran falsos,
reos de su acusación.
Tú mataste al dragón Bel
frente a la multitud del pueblo,
y Dios veló por ti
en el antro de los leones.
Alabanza sea por tanto al Verbo de
[Dios,
que ha nacido de una virgen.
Y Daniel al rey:
¡ Vive, rey, para siempre!

Al cual el rey:
Porque te supe sagaz,
Daniel, te constituyo
en procurador de todo el reino
y te otorgo el lugar supremo.
Y Daniel al rey:
Rey, si en mí confias,
por mí no harás nada malo.
Entonces el rey lo hará sentarse junto
a sí. Y otros consejeros, envidiosos de

319

�gratior erit regi, aliis in consilium ductis ut Danielem interficiant, dicent regi:

Rex, in etemum uiue !
Item:
(325) Decreuerunt in tua curia
principandi quibus est gloria,
ut ad tui rigorem nominis
omni spreto uigore numinis,
per triginta dierum spatium
(330) adoreris ut deus omnium,
o rex!
Si quis ausu tam temerario
renuerit tuo consilio
ut preter te colatur deitas,
( 335) iudicii sit talis firmitas,
in leonum tradatur foueam.
Sic dicatur per totam regiam,
o rex!

Et rex dicat:
Ego mando
(340) et remando
ne sit spretum
hoc decretum.
O hez!
Daniel, hoc audiens, ibit domum suam
et adorabit Deum suum. Quem emuli
uidentes, accurrent et dicent regi:
Nunquid, Dari, obseruari
( 345)
statuisti omnibus,
qui orare uel rogare
quicquam a numinibus
ni te deum, illum reum
daremus leonibus?
( 350) Hoc edictum sic indictum
fuit a principibus.
Et rex, nesciens quare hoc ·dicerent,
respondet:

Daniel porque éste ha de ser más grato
al rey, habiendo conspirado con otros
para matar a Daniel, dirán al rey:
¡ Vive, rey, para siempre!
Asimismo:
Decretaron en tu corte
los que tienen el privilegio de man[dar
que, desdeñado todo poder divino
ante el rigor de tu nombre,
por espacio de treinta días
seas adorado como dios de todos,
oh rey.
Si alguno, con audaz temeridad,
no aceptase tu acuerdo
y diere culto a una deidad que no
[seas tú,
sea tal la severidad de la sentencia
que ése sea entregado al cubil de los
[leones.
Sea proclamado así por todo el
oh rey.
[reino,
Y el rey diga:

Mando yo
y vuelvo a mandar
que no sea desobedecido
este decreto.
¡Ohé!
Daniel, al oír esto, irá a su casa y
adorará a su Dios. Viéndolo sus rivales,
correrán y dirán al rey:
¿ Acaso, Darlo, no estableciste

que advirtiesen todos
que cualquiera que orase o suplicase
a cualquiera de los dioses sino a ti,
a ese culpable
[dios,
lo echásemos a los leones?
Este edicto fue prescrito así
por los príncipes.
Y el rey, sin saber por qué dicen eso,
responderá:

Vere iussi me omnibus
adorari a gentibus.
Tune illi, adducentes Danielem, dicent
regí:
Hunc iudem suum Deum
( 355)
Danielem uidimus
adorantem et precantem,
tuis spretis legibus.
Rex, uolens liberare Danielem, dicet:
Nunquam uobis concedatur
quod uir sanctus sic perdatur.

Satrape, hoc audientes, ostendent ei
legem dicentes:
( 360) Lex parthorum et medorum
iubet in annalibus
ut qui spreuit que deereuit
rex, detur leonibus.

Rex, hoc audiens, uelit nolit, dicet:
Si spreuit legem quam statueram,
( 365) det penas ipse quas decreueram.

En verdad ordené ser adorado
por todas las naciones.
Entonces ellos, trayendo a Daniel, dirán al rey:
A este judío, a Daniel,
lo vimos adorando
y suplicando a su Dios,
desobedecidas tus leyes.
El rey, queriendo librar a Daniel, dirá:
Nunca os será concedido
que este santo varón perezca de tal
[modo.
Los sátrapas, al oír esto, le mostrarán
la ley, diciendo:
La ley de los partos y los medos
manda en los anales
que quien desobedezca lo que decretó
el rey, sea echado a los leones.
El rey, al oír esto, a querer o no, dirá:
Si desobedeció la ley que establecí,
dénsele las penas que decreté.

Tune satrape rapient Danielemret ille,
respiciens regem, dicet:

Entonces los sátrapas prenderán a Daniel y éste, mirando al rey, dirá:

Heu! heu! heu! Quo casu sortis
uenit hec dampnatio mortis?
Heu! heu! heu! Scelus infandum!
Cur me dabit ad lacerandum
(370) hec fera turba feris?
Sic me, rex, perdere queris?
Heu ! Qua morte mori
me cogis ! Parce furori !

¡ Ay, ay, ay! ¿ Por qué azar de la

Et rex, non ualens eum liberare, dicet
ei:
Deus quem colis tam fideliter
( 375) te liberabi t mirabili ter.

[suerte
ocurre esta condena de muerte?
¡ Ay, ay, ay! ¡ Delito indecible !
¿ Por qué me entregará esta turba
[cruel
para ser desgarrado por las fieras?
¿Así, rey, intentas que perezca?
¡ Ay, de qué muerte me obligas
a morir! ¡ Calma tu cólera!

Y el rey, no pudiendo librarlo, le dirá:
El Dios a quien con tanta fidelidad
te librará milagrosamente. [das culto

321

320

H21

�Tune proicient Danielem in lacum.
Statimque angelus tenens gladium comminabitur leonibus ne tangant euro, et
Daniel intrans lacum dicet:

Huius rei non suro reus;
miserere mei, Deus,
eleyson!
Mitte, Deus, huc patronuro
(380) qui refrenet uim leonum,
eleyson!
Interea alius angelus admonebit Abacuc prophetam ut deferat prandium quod
portabat messoribus suis Danieli in lacuro
leonum, dicens:
Abacuc, tu senex pie,
ad lacum Babylonie
Danieli fer prandium.
(385) Mandat tibi rex omnium.

Entonces arrojarán a Daniel al foso.
E inmediatamente un ángel, llevando
una espada, amenazará a los leones para
que no lo toquen y, entrando en el foso,
Daniel dirá:
De esta culpa no soy reo:
apiádate de mí, Dios,
ten misericordia.
Envía, Dios, un protector
que refrene la fuerza de los leones,
ten misericordia.
Entre tanto, otro ángel intimará a Habacuc profeta que el alimento que traía
para sus segadores lo lleve a Daniel en el
foso de los leones, diciendo:
Habacuc, piadoso anciano,
al foso de Babilonia
lleva a Daniel ese alimento.
Te lo ~anda el rey de todos.

Hic transactis, angelus reducet Abacuc
in locum suum. Tune rex, descendens de
solio suo, ueniet ad lacum, dicens lacrimabiliter:
Tene putas, Daniel,
saluabit, ut eripiaris
a nece proposita,
quem tu colis et ueneraris?
Et Daniel regi:
Rex, in etemum uiue !
Itero:
( 400) Angelicum solita
misit pietate patronum,
quo Deus ad tempus
conpescuit ora leonum.
Tune rex, gaudens, exclamabit:

Cui Abacuc:
Nouit Dei cognitio
quod Babylonem nescio,
neque lacus est cognitus
quo Daniel est positus.
Tune angelus, apprehendens euro capillo capitis sui, ducet ad lacum, et Abacuc, Danieli offerens prandium, dicet:

(390) Surge, frater, ut cibum capias;
tuas Deus uidit angustias;
Deus misit, da Deo gracias,
qui te fecit.

Et Daniel, cibum accipiens, dicet:
Recordatus es mei, Domine;
( 395) accipiam in tuo nomine,
alleluia.

322

Al cual Habacuc:
La ciencia de Dios bien sabe
que desconozco Babilonia
y no me es conocido el foso
en donde Daniel ha sido puesto.
Entonces el ángel, tomándolo por el
pelo de la cabeza, lo llevará al foso, y Habacuc, ofreciendo a Daniel el alimento,
dirá:
Hermano, levántate para que tomes
[alimento,
que Dios ha visto tus angustias.
Dios te lo envió, da gracias al Dios
que te ha hecho.
Y Daniel dirá, recibiendo el alimento:
Te acordaste de mí, Señor:
lo recibo en tu nombre.
¡ Aleluya!

Danielem educite
et emulos imrnittite.

Hechas estas cosas, el ángel llevará de
nuevo a Habacuc a su lugar. Entonces el
rey, bajando de su trono, irá hacia el foso,
diciendo con lágrimas:
¿ Piensas, Daniel, que te salvará y
[arrancará
de la muerte proyectada
aquel a quien veneras y das culto?

Y Daniel al rey:
¡ Vive, rey, para siempre!

Asimismo:
Con su acostumbrada clemencia,
Dios envió un protector angélico,
por medio del cual contuvo a tiempo
las fauces de los leones.
Entonces, alegrándose, el rey exclamará:
Retirad a Daniel
y poned dentro a sus rivales.

Curo expoliati fuerint et uenerint ante
lacum, clamabunt:

Y cuando hayan sido desnudados y
lleguen frente al foso, exclamarán:

Merito hec patimur, quia peccaui[mus
( 405) in sanctum Dei, iniuste egimus,
iniquitatem fecimus.

Esto lo padecemos con razón, pc¡rque
[pecamos
contra el santo de Dios. lnjustamencometimos iniquidad.[te actuamos,

Illi proiecti in lacuro statim consumentur a leonibus, et rex, uidens hoc, dicet:

Arrojados al foso, inmediatamente serán devorados por los leones, y el rey,
al ver esto, dirá:

Deum Danielis qui regnat in seculis
adorari iubeo a cunctis populis.

Al Dios de Daniel, que reina por los
mando que por la totalidad [siglos,
de los pueblos sea adorado.

Daniel, in pristinuro gradum receptus,
prophetabit:

Restituido a su rango anterior, profetizará Daniel:

323

�( 41 O)

Ecce uenit sanctus ille,
sanctorum sanctissimus,
quem rex iste iubet coli
potens et fortissimus.

Cessant phana, cesset regnum,
cessabit et unctio.
(415) Instat regni iudeorum
finis et oppresio.

Tune angelus ex inprouiso exclamabit:

Nuntium uobis fero de supernis:
natus est Christus, dominator or[bis
in Bethleem lude, sic enim pro[pheta
dixerat ante.
(420)

1

He aquí que viene ese santo,
el santísimo entre los santos,
a quien este fuerte y poderoso rey
ordena dar culto.

His auditis, cantores inc1p1ent Te
Deum laudamus. Finit Daniel.

Oído 'esto, los cantores comenzarán
Te Deum laudamus. Termina Daniel.

53 sunt : suut ms. // 106 orís que arisque ms. / / 154 exulans : exulaus ms. ¡ ¡ 278
nos : uos ms. / / 308 /lamine : flaflamine ms. // 34 7 numinibus : muminibus ms. / / 379
patronum : partronums( ?) rns. / / 397 rúbrica lacrimabiliter : lacrimabliter ms.

Terminarán los santuarios, terminará
[el reinado.
también terminará la unción
Se acerca el fin y la opresión
del reino de los judíos.
Entonces un ángel exclamará de repente:
'
Os traigo un mensaje de lo alto:
Cristo, el dominador del mundo, ha
[nacido
en Belén de Judá, habiéndolo predi[cho
así el profeta.'

Himno para la Epifanía, compuesto por Fulberto de Chartres (c. 975-1028):

Nuntium vobis fero de supernis:
natus est Christus, dominator orbis,
in Bethlem Judae, sic enim propheta
dixerat ante.

Os traigo un mensaje de lo alto:
Cristo, el dominador del mundo, ha na[cido
en Belén de Judá, habiéndolo predicho
así el profeta.

Hunc canit laetus chorus angeloruro,

Lo canta el jubiloso conjunto de los
[ángeles,
lo revela la estrella, vienen del oriente
príncipes, a dedicar con culto digno,
místicos dones.

stella declarat, veniunt eoi
príncipes, digno celebrare cultu
mystica dona.
Thus Deo, myrrham trochlotem humando,
bratheas regí chryseas decenter,
dum colunt unum, meminere trino
tres dare terna.

Incienso para el Dios,
mirra para inhumar al torturado,
hojas de oro como corresponde a un rey:
cuando adoran al uno, recuerdan los tres
dar tres dones al trino.

Gloriam trinae monadi canamus,
cum Deo divae genitore proli
flamini necnon ab utroque fuso
corde fideli.

Honor cantemos a la trina unidad
- al Dios generador, con él al hijo divino
y también al hálito de ambos dimanadocon un fiel corazón.

Texto según G. M. Dreves -y C. Blume, Ein Jahrtausend lateinischer Hymnendichtung:
eine Blütenlese aus den Analecta Hymnica (Leipzig, 1909), I 129-30.

325
324

�ALGUNAS NOTAS SOBRE EL MASOQUISMO
Y LA ESTRUCTURACIÓN DE LA "EGLOGA 1"
DE GARCILASO DE LA VEGA
DR. JuAN JosÉ GARCÍA GóMEZ
Escuela de Letras.

ITESM.

BIEN PUEDE DECIRSE que el sentimiento amoroso es el distintivo de la obra de
Garcilaso de la Vega. Es cierto que en algunas ocasiones es posible el advertir
en su verso "Resonancias Bélicas"; pero éstas son escasas comparadas con las
amatorias y deben ser consideradas como pertenecientes más al terreno de la
aventura que del sentimiento. El amor sobresale. Siempre el garcilasiano amor.
Y uno de los aspectos más obvios -aunque no por ello menos interesante-, es
el del amor frustrado.
Dentro de las desviaciones calificadas de mentales, existe un grupo en el que
el paciente no pierde contacto con la realidad. El mundo exterior -los sentimientos, las personas, los objetos--, están presentes en su "yo". Existe con independencia al pensante siempre y cuando no toque el punto afectado de la
realidad de éste. En el evolucionado mundo de la psiquiatría, dichas desviaciones se conocen como formas de psicopatía o trastornos de la personalidad.
Amplio es el conjunto de estas formas o trastornos. Pero para el caso actual
sólo interesa uno de los grupos que lo conforman: aquel que causa trastornos
en un rasgo patrón de la personalidad. Es aquí en donde se entremezclan fetichismo, voyeurismo, sadismo, masoquismo, exhibicionismo. . . En este caso específico -reduciendo todavía más el campo--, interesan mayormente los dos
últimos: el masoquismo y el exhibicionismo. Acudiré a los otros sólo en casos
especiales de la historia contada por Garcilaso en su "Egloga I".
El masoquismo implica la obtención de un placer sensual por medio del dolor. Este dolor puede recorrer - y de hecho recorre- toda la escala imaginada:
desde el dolor físico hasta el dolor moral. Pero aunque básicamente el masoquista
sea una persona a quien le gusta sufrir, al mismo tiempo está consciente de este

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�sufrimiento. Por ende, del placer que con ello experimenta. Es más: busca el
sufrimiento ---0 lo imagina, en muchas ocasiones exhaustivamente-, para lograr una ininterrumpida cadena de dolor-placer.
Aunque el origen del masoquismo sea inconsciente, el masoquista busca conscientemente no sólo el placer ocasionado por el dolor, sino un goce extra: el
de ser advertido, en su dolor, por la humanidad. Lo dice. Lo grita. Lo exhibe.
Y se 'exhibe. Por ello es que con mucha frecuencia está tan ligado al exhibicionismo, que es difícil el precisar dónde comienza el uno y dónde acaba el
otro.
En la poesía amorosa de Garcilaso es forzoso advertir el elemento masoquista.
Biográficamente, sabemos que el poeta casa por interés y no por amor. Ya casado, conoce a Isabel Frnyre. Y se enamora de ella sin esperanza de ser correspondido. Quizá no sea tan ilógica la suposición de que se enamora de ella precisamente por eso. Sufre, pues, Garcilaso. Sufre de una manera gozosa, extrovertida. Masoquista. Poéticamente masoquista, en fin.
Los 421 versos que forman la "Egloga I", son un pretexto para que -y a
manera de diálogo--, aparezcan dos pastores: Salicio y Nemoroso. Ambos
lloran amores no afortunados. Salicio se lamenta de los celos. Nemoroso llora
la muerte de su amor, una pastora de nombre Elisa. Pero ambos sentimientos
---0 mejor, ambas expresiones de sentimiento--, están íntimamente ligadas una
con otra formando una sola. Uno es el dolor como uno es el amor lamentado.
La Egloga, en cuanto a sentimiento se refiere, es autobiográfica.
Continuando en este juego de desdoblamientos, volvamos a los pastores.
Mucho se ha hablado sobre la identidad real de los dialogantes. Se comenzó
por querer identificar a Garcilaso con el Salicio basándose en un supuesto e
incompleto anagrama: Salicio-Icilaso-Garcilaso. Creo que la identificación, sin
necesidad de recurrir al anagrama, puede ser aceptada tratándose de un autor
que siempre que pudo - y pudo much_as veces-, personificó los sucesos amorosos en sus obras.
Cabría hacer en este momento una pregunta ya que estamos hablando del
protagonista. ¿Realmente amó y sufrió tanto y tantas veces Garcilaso, o sólo
fue un seguidor formal de una italianizante moda? Me inclino a pensar que
partió de la última posibilidad - autor que se ve dentro de una corriente-;
pero, a fuerza de practicarla, terminó sintiéndola. El "pescador pescado" del
Renacimiento, sucumbió ante el juego.
En cuanto al Nemoroso, se ha pretendido identificarlo con muchos personajes contemporáneos del poeta. Incluso se ha llegado a hablar de que Nemoroso es nada menos que el otro gran poeta renacentista: Boscán. (NemusBosque-Boscán). Sin embargo, !1º puede aceptarse desde el punto de vista psicológico. Si uno es el amor, uno es el personaje. Lo cierto es que Garcilaso
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se nos aparece bajo dos nombres en un desdoblamiento que, por otra parte,
era común en la época: para ellos, los personajes sirven solamente de pretexto para justificar un diálogo y suprimir la rigidez del monólogo. Pero el
amante es uno solo. La teoría no es nueva. Tampoco necesita serlo para aceptar que es la más convincente dadas las características del caso. Consideraré,
por tanto, en esta Egloga, que Salicio y Nemoroso son el propio Garcilaso
de la Vega.
Hay algo más que vendría en apoyo de esta teoría. El personaje femenino,
la llorada pastora. La amada imposible es llamada, en la obra, por dos nombres. Por Salicio, Galatea: "¡ Oh, más dura que el mármol a mis quejas, / y
al encendido fuego en que me quemo / más helada que nieve, Galatea!",
(Versos 57 a 59). Y por Nemoroso, Elisa: "Acuérdome durmiendo aquí algún hora, / que despertando, a Elisa vi a mi lado.", (Versos 257 y 258).
¿ Qué significa el nombre de Galatea dentro de la Egloga? Simplemente el
nombre pastoril que de una manera arbitraria colocaban los poetas a sus damas, una especie de pudoroso seudónimo que ayudaba a ambientar bucólica.mente los asuntos y disfrazaba un poco la extrema cortesanía de los diálogos.
En cambio, Elisa equivale a Isabel. ¿ Por qué, pues, si es una la amada, obedece a dos nombres?
La "Egloga I", tradicionalmente considerada como un solo poema sin divisiones, en realidad está formada por cinco secciones que se complementan
para contarnos dos aspectos distintos pero esenciales de la historia.
Para dividirla, tomaré como punto de partida los parlamentos de ambos
pastores. Primera parte: Parlamento de Salicio. Segunda Parte: Parlamento
de Nemoroso. Con lo que, considerando el resto del poema, resultaría estructurado como sigue:
I). Prólogo general.
II). Primera parte.
III) . Epílogo de la Primera parte.
IV. Segunda parte.
V). Epílogo final.
El Prólogo general, abarcará desde el verso 1 al 56. Por tratarse de un
poema en el que el autor se exhibe, está narrado por el propio Garcilaso que
adopta para ello una primera personalidad: la de Narrador.
La Primera parte es la correspondiente al parlamento de Salicio y cubre los
versos 57 a 224. Aquí Garcilaso se desdobla en ese pastor.
En el Epílogo de la Primera parte, vuelve de nueva cuenta el Narrador y
ocupa los versos 225 a 238. Hará una consideración sobre la antecitada.

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�La Segunda parte va del verso 239 al 407. Garcilaso se viste de Nemoroso
en su tercera personalidad.
Y en el Epílogo final -que también funciona como tal para la Segunda
parte-, versos 408 a 421, reaparece por última vez el Garcilaso-Narrador,
ambientando con sus palabras el final de la historia y del poema.
Ahora volveré al personaje femenino. Aunque partamos del supuesto de
que Isabel Freyre murió en el año de 1533 y la "Egloga I" debió de ser escrita al siguiente, 1534, Garcilaso en ella quiere contamos --contarse, exhibirse-, en la línea completa de su amor. Por eso es que durante la Primera
parte encontramos dos personajes 'vivos': el Salicio, Garcilaso amante; y la
Galatea, Isabel amada. Vivos ambos, por la fuerza masoquista del autor. Y
ella, viva, debe de ser encubierta bajo un nombre ficticio "f protector.
En cambio, durante la Segunda parte, la amada ya habrá muerto. No se
tratará de hablar ni de celos ni de escarceos amorosos. Nada más existirá el
doloroso recuerdo de la ausente y el dolor-exhibición por su muerte. Difunta,
estará más cerca del poeta que viva. No será nunca completamente suya:
eso destruiría por completo su desviada visión. Pero se acercará. Y su nombre -ligeramente encubierto por aquello del sentimiento del honor, tan 'sui
generis' en Garcilaso-, se acerca también al original: Elisa-lsabel.
La obra, independientemente de su soberbia riqueza literaria, es todo un
tratado del amor sin esperanza. El poema comienza con el Prólogo general.
En él, Garcilaso va a contar, dedicar, prepararse y preparamos para su gozoso extrovertimiento. El Narrador está en acción:
"El dulce lamentar de dos pastores,
Salicio juntamente y Nemoroso,
he de contar, sus quejas imitando;
cuyas ovejas al cantar sabroso
estaban muy atentas, los amores,
de pacer olvidadas, escuchando".

(Versos 1 al 6.)
Haciendo a un lado los recursos estilísticos -que requerirían estudio aparte y no simples notas-, dice el Narrador: "El dulce lamentar de dos pastores..." El lamento, la muestra del dolor, aparece ya en la primera línea calificado de "dulce". De placer. Tan es así, que la propia relación de los lamentos será un "cantar sabroso". Habrá lamentos y quejas. Pero sabrosos.
¿ No es un desviado modo d: enfocar el dolor, gozándolo?
El poeta continúa dirigiéndose ahora a un personaje determinado, a aquel
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a quien dedica la Egloga: D. Pedro de Toledo, familiar de la Casa de Alba,
y a quien por lo mismo designa con el nombre de Albano. Este ofrecimiento
--cortesano tradicional: el~gio al dedicado, relación de sus hechos gloriosos,
exageración bondadosa de los nimios, petición de amparo protector para lo
dedicado y el dedicante-, llega hasta el verso 42. Sólo me detendré en los
dos últimos de esta sección. El primero de ellos, está relacionado con los cortesanos anteriores. Naturalmente puede decir en él:
" .. .y en cuanto esto se canta. ..",

o sea, algo así como 'una vez que he cantado tus alabanzas'. Pero el siguiente
verso, contradice el concepto y lo remite al principio del poema:
" .. .escucha tú el cantar de mis pastores. .."

Seguimos en el camino que comienza a marcarnos. El dolor se ha convertido en canto. Y cerno que cantar debe ser sinónimo de placer, de goce. Así
volvemos al placer-dolor.
Vienen ahora los catorce versos finales del Prólogo general, (43 al 56),
ricos en imágenes y en contenido.
El Narrador, abandonando el aspecto cortesano un poco, habla de Salicio
preparando al lector para la aparición del personaje. En esta descripción, después de haber situado al tiempo usando del sol como instrumento, aparece
" .. .Salicio, recostado
al pie de un alta haya, en la verdura. ..",

rara pose para un doliente que no fuera de esta época.
De inmediato, como un anticipo, la imagen complementaria de uno de los
aspectos exteriores del dolor: el agua:
" . . .en la verdura,
por donde un agua clara con sonido
atravesaba el fresco y verde prado,
él, con canto acordado
al rumor que sonaba,
del agua que pasaba,
se quejaba tan dulce y blandamente. .."

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�Una dulce queja. Una blanda queja. Un dul~e y blando dolor que goza
exhibiéndose desde el principio, enmarcado por un riachuelo en cuyo rumor
Salicio ritma.
Ha terminado el Prólogo general. Se puede hablar un poco del GarcilasoNarrador. A pesar de la notoria cortesanía -no en vano fue hombre de
palacio, acostumbrado a tratamientos de esta índole-, no puede evitar el
anticipo de su posición masoquista cuyo máximo logro tendrá lugar en las
siguientes secciones. Es apenas un primer paso, pero bien logrado. Todavía
es el Narrador cortesano, no el poeta gozosamente desesperado. Un anticipo,
una preparación de lo que va a venir.
La Primera parte comienza en el verso 5 7, con el diálogo propiamente dicho. Salicio es quien lo inicia contándonos la causa de su dolor. Su amada lo
desprecia. Sin ella, la vida no tiene importancia. ¿ O es precisamente por esto
que la tiene?
«Estoy muriendo, y aún la vida temo;
temóla con razón~ pues tú me dejas;
que no hay, sin ti, el vivir para qué sea".
(Versos 60 a 63.)
Salicio comienza a mostrarse. Siente, de momento, una vergüenza por su
estado. Pero ésta, lejos de obligarlo a romper los versos escritos -sería una
forma de hacer desaparecer la comunicación de su estado--, parece que le
sirviera de aliciente para continuar.
De pronto, casi me atrevería a decir impremeditadamente si no fuera porque conforme al proceso evolutivo del masoquismo es lógico, sale el llanto. La
exposición externa del dolor. Sobre todo, del dolor que se exhibe. Porque
no es un llanto callado, oculto, silencioso. Sino que nace en forma de un verso logradísimo, de gran musicalidad, que se repetirá a lo largo de la Egloga
como una especie de gozoso-doloroso-estribillo:
«salid sin duelo, lágrimas, corriendo".
Recordemos ahora cómo el mundo que rodea al masoquista existe con
independencia de él, siempre y cuando no toque su realidad. Es precisamente lo que describe en los versos 71 al 83 : el mundo circundante y el poeta
solitario en su desviación:
«El sol tiende los rayos de su lumbre
por montes y por valles, despertando
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las aves y animales y la gente:
cuál por el aire claro va volando . ..
. . .do su natura o menester le inclina:
siempre está en llanto esta ánima mezquina,
cuando la sombra el mundo va cubriendo
o la luz se avecina".
Y, por segunda vez, el estribillo: "Salid sin duelo, lágrimas, corrjendo".
La amada interviene en forma mucho más directa en los versos 85 a 96.
¿ Cómo es posible -gime el poeta-, que no caiga un castigo divino sobre
la mujer que tanto lo maltrata y que ha llegado, en su desprecio, a casarse
con otro; la que del amante se olvida "sin mostrar un pequeño sentimiento"?
Por tercera vez, perfectamente escalonado entre las estancias, el estribillo.
En los siguientes versos, algo curioso. Si no estuviéramos tan lejos del Romanticismo, hablaría de él. Pero no es posible. Algunos de los seres que
rodean al poeta, abandonan su puesto al margen de sus acontecimientos y
los complementan como una premonición simbólica, (Versos 109 al 111):
"Bien claro con su voz me lo decía
la siniestra corneja repitiendo
la desventura mía".
Y por cuarta vez, el estribillo. Las varoniles lágrimas. Nada tiene de afeminado este llorar. Exhibicionismo. Masoquismo. Cualquier cosa menos afeminamiento:
«Salid sin duelo, lágrimas, corriendo".
En la siguiente estancia, hace una variante de la comprendida entre los
versos 99 y 113: la premonición. Sólo que ahora, en su recorrido, la lleva al
terreno del sueño. El agua vuelve otra vez como acompañante del llanto. y
por quinta ocasión, cada vez más motivado, el estribillo.
El camino del agua-llanto está abierto. Imposible detenerlo. Los celos lo
hacen brotar, (versos 133 a 139):
"No hay corazón que baste,
aunque fuese de piedra,
viendo mi amada hiedra,
de mí arrancada, en otro muro asida,
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�y mi parra en otro olmo entretejida,
que no se esté con llanto deshaciendo
hasta acabar la vida''.

El agua-llanto, por sexta vez.
Lo que a Garcilaso-Salicio ha sucedido, va a romper las vallas de lo personal. Y, exhibicionistamente, va a proponer su proyección hacia todos los humanos, (versos 147 a 152):
"Cuando tú enajenada
de mi cuidado fuiste,
notable causa diste
y ejemplo a todos cuantos cubre el cielo,
que el más seguro tema con recelo
perder lo que estuviere poseyendo".

Ya no le basta el propio sufrinúento. Es preciso añadir el de los demás.
Si éstos rechazan el amor por el peligro que entraña, sufrirán. ¡ Difícil placer
en este su trastorno de personalidad!
Garcilaso, valiéndose del ·Salicio, ha ido subiendo en cada una de las estancias hasta casi llegar al clímax de su visión. Debe ir preparando el final.
¿Cómo? Mediante la reiteración, (versos 153 a 154):
"Salid sin duelo,
salid sin duelo, lágrimas, corriendo".

Ahora, el hecho. La descripción • de lo que ha motivado su dolor: el matrimonio de la amada. Y se me ocurre preguntarme: si Isabel Freyre hubiera
accedido a sus requerimientos amorosos, si la hubiera logrado, ¿ no se hubiera convertido Garcilaso en un don Juan dando muerte al masoquista poeta?
Por octava vez, lo que por bien colocado no fastidia a pesar de la repetición:
"Salid sin duelo, lágrimas, coniendo".

Algo le falta todavía. Ya nos ha hablado del medio ambiente. De las circunstancias. De la amada. De los celos. De la pérdida. Ahora nos va a hablar de sí mismo, directamente. No podrá alcanzar la plenitud del gocedolor si no lo hace:
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"Siempre de nueva leche en el verano
y en el invierno abundo; en mi majada
la manteca y el queso está sobrado;
de mi cantar, pues, yo te vi agradada,
tanto, que no pudiera el mantuano
Títiro ser de ti más alabado.
No soy,_pues, bien mirado,
tan disforme ni feo;
que aun agora me veo
en esta agua que corre clara y pura
y cierto no trocara mi figura
con ese que de mí se está riendo;
¡ trocara mi ventura!

(Versos 169 a 181)
En ~edio de la ~utodescripción pastoril -¿ cómo podría olvidarla si ya
es una 1.IDagen esencial en el poema?-, el agua, espejo de su desdoblamiento
personal, como si fuera un yo juzgante y un yo juzgado,
. Qué clara vuelve a ser en esta ocasión la imagen del dolor-placer. El yo
Juzgado que sufre, al contemplarse en el espejo del agua por el yo juzgante,
no trocara con él su luciente aspecto físico, Trocara... su ventura. Y, ¿ cuál es
su ventura? El dolor de la pérdida y los celos. Ahora sí: ventura es igual a
dolor. Todo con el remate lógico e insistente de:
"Salid sin duelo, lágrimas, corriendo".

El poeta está llegando casi al final de su exposición en esta primera parte
de la obra. Nos ha venido preparando para llegar a la culminación. El llanto se apropiará del momento. Ha llegado su hora. Lo dirá y lo redirá. Nos
lo meterá tan adentro que en su exposición masoquista, logrará su máximo
triunfo: hacer del lector un instrumento más en su amoroso juego.
El exhibicionista llanto adquirirá proporciones tremendas, destructoras. Dos
veces todavía -hasta completar once-, usará el estribillo. Y lo reforzará de
tan manera que el llanto acabará quebrantando la dureza de las piedras, perturbando el sueño de las fieras, cambiando el paisaje, rompiendo todo orden. . . menos el corazón de la amada.
En esta última estancia, utiliza el máximo recurso de la exhibición: el sacrificio de lo circundante. Olvidará el tan personal estribillo para introducir
lo que considera la sublimación del amor: la entrega del mundo que ha per335

�t

tenecido al amante y a la amada para que ella lo disfrute con el tercero en
discordia: el esposo, (versos 211 a 224) :
"Mas ya que a socorrer aquí no vienes,
no dejes el lugar que tanto amaste,
qu.e bien podrás venir de mí segura.
Y o dejaré el lugar do me dejaste;
ven, si por sólo esto te detienes.
Ves aquí un prado lleno de verdura,
ves aquí una espesura,
ves aquí una agua clara,
en otro tiempo cara,
a quien de ti con lágrimas me quejo.
Quizá aquí hallarás, pues yo me alejo,
al que todo mi bien quitarme puede;
que pues el bien le dejo,
no es mucho que el lugar también le quede".

Pero al gritar la entrega, es él quien alcanza la cúspide del masoquismo.
Angustiosamente se gozará del sacrificio. Y a tal extremo, que cuando se l_legue al Epílogo de la Primera parte, (versos 225 a 238) , cuando vuelva a mtervenir el Narrador, estará el personaje tan impresionado, que Salicio-Garcilaso logrará su último y más perfecto goce: el de ser advertido y compadecido por la humanidad:
"Aquí dió fin a su cantar Salicio,
y sospirando en el postrer acento,
soltó de llanto una profunda vena.
Queriendo el monte al grave sentimiento
de aquel dolor en algo ser propicio,
con la pesada voz retumba y suena.
La blanca Filomena,
casi como dolida
y a compasión movida,
dulcemente responde al són lloroso.
Lo que cantó tras esto Nemoroso
decidlo vos, Piérides; que tanto
no puedo yo ni oso,
que siento enflaquecer mi débil canto".

336

Es así como hemos llegado a la Segunda parte del poema ( versos 239 a
407), a cargo del segundo de los pastores: Nemoroso. O sea -recordando lo
apuntado en el triple desdoblamiento de personalidad de Garcilaso en esta
Egloga-, al último 'yo' que emplea el autor: El Nemeroso-Garcilaso. Un
mismo tema, un mismo dolor, un mismo goce masoquista, externado desde
tres puntos de vista: el yo-narrador, el yo-amante-celoso-en-vida y el yo-amante-celoso-en-muerte.
Poco a poco Garcilaso nos ha regalado esta preciosa muestra del masoquismo en la Literatura. Hasta ahora -en el ya advertido elemento autobiográfico que le sirve de argumento-, ha usado del dolor-placer para hablarnos de
Galatea, la amada viva, y de los celos por la no correspondencia amorosa. Ahora usará ese mismo elemento para llorarla .muerta.
Los 182 versos que forman el parlamento de Nemoroso, están divididos en
trece estancias de las cuales doce corresponden a la Segunda parte y una, la
última, al Epílogo final.
Comienza Nemoroso-Garcilaso haciendo una regresión temporal. ¿ Cómo, si
no, podrá sufrir aún más de lo que ha sufrido -de lo que nos ha dicho que
ha sufrido-, sino trayendo a la memoria una época feliz para contrastarla con
la infeliz que le llega con la muerte de la amada? ¿ Podrá seguir -en su 'disturbación afectiva-, alcanzando nuevas cimas en su obsesivo dolor-placer?
Para lograr una unidad simbólica con la Primera parte, usa casi las mismas
imágenes: las "corrientes aguas" que sirven de espejo, las aves, la "hiedra que
por los árboles caminas"...
La regresión temporal, es hacia una época gozosa. Apenas dos líneas para
proyectamos el dolor, dos líneas tristes entre muchas felices, (versos 245
y 246):
" .. .yo me vi tan ajeno
del grave mal que siento . .."

Mas de inmediato entra de pleno en la temática triste. La segunda estancia cimenta la ausencia causada por la muerte, (versos 253 a 266) :
"¡ Oh bien caduco, vano y presuroso! ...

¡Oh miserable hado!
¡Oh tela delicada,
antes de tiempo dada
a los agudos filos de la muerte!

337
H22

�•

Hay algo que podría haber salvado al poeta de la pena: la creencia de
que el ser humano está formado por un cuerpo y una alma; cuando el cuerpo desaparece, el alma asciende a la eternidad para seguir viviendo. Pero esto sería ya un consuelo. Le impediría sufrir. Y automáticamente lo rechaza.
No habrá nada que recuerde el posible consuelo. Simple y llanamente, un
cuerpo que desaparece:

•

¿ Dó están agora aquellos claros ojos
que llevaban tras sí, como colgada,
mi alma doquier que ellos se volvían?
¿ Do está la blanca mano delicada,
llena de vencimientos y despojos
•
que de mí mis sentidos le ofrecían?
Los cabellos que vían
con gran desprecio el oro,
como a menor tesoro,
¿adónde están? ¿Adónde el blando pecho?
¿Dó la coluna que el dorado techo
con presunción gallarda sostenía?
Aquesto todo agora ya se encierra,
por desventura mía,
en la fría, desierta y dura tierra".

(Versos 267 a _281).
A continuación, ya el dolor en su persona. Hasta ahora, han aparecido nada más las causas. Se diría que por un momento ha abandonado su insistente desviación. Pero no. Tan sólo la ha graduado para causar mayor efecto
cuando reaparezca (versos 282 295) :

a

«¿Quién me dijera, Elisa, vida mía. ..
.. . que habría de ver con largo apartamiento
venir el triste y solitario día
que diese fin amargo a mis amores?
... y lo que siento más es verme atado
a esta pesada vida y enojosa,
solo, d_esamparado,
ciego sin lumbre en cárcel tenebrosa".

338

Luego, (versos 296 a 309), casi una variante de algunas poses del Salido.
Para mayor similitud, un cambio a aquel soberbio estribillo de "salid sin duelo, lágrimas, corriendo". Sólo que llevado al paroxismo de la imagen:
" ... yo hago con mis ojos
crecer, lloviendo, el fruto miserable".

El llanto ya no es lágrima. Ni siquiera río. Ahora es lluvia. Una lluvia que,
al caer, origina una vida miserable. Nuevo juego masoquista: nacimiento-vida-dolor. La vida junto al fruto miserable.
Sigue el poeta, (versos 310 a 323), un maravilloso juego de luces. El sol y
la sombra, la "negra escuridad" y la "luz pura y hermosa''. Lo relacionado
con el amante, obscuridad. Lo tocante a la amada, luz. Apenas si un rayo de
esperanza en el más allá:
" ... hasta que muerte el tiempo determine
que a ver el deseado
sol de tu clara vista me encamine.",

que será borrado de inmediato en los siguientes versos (349 a 351):
"No me podrán quitar el dolorido
sentir, si ya del todo
primero no me quitan el sentido.",

que, al mismo tiempo, es el dolor autopublicado.
Ahora, un interesante nuevo aspecto. Con mucha frecuencia, el masoquismo aparece acompañado también del fetichismo. O sea, que el masoquista
-o el exhibicionista-, usa del fetiche para mejor lograr su propósito. Y,
¿qué mejor ejemplo de fetichismo se podría pedir que la siguiente estancia?
(versos 352 a 363):
"Tengo una parte aquí de tus cabellos,
Elisa, envueltos en un blanco paño,
que nunca de mi seno se me apartan;
descójolos, y de un dolor tamaño
enternecerme siento, que sobre ellos
nunca mis ojos de llorar se hartan.
Sin que de allí se partan,
con sospiros calientes,

339

�más que la llama ardientes,
los enjugo del llanto, y de consuno
casi los paso y cuento uno a uno;
juntándolos, con un cordón los ato".
Es notable esa minuciosidad enfermiza mediante la cual Nemoroso-Garcilaso prolonga sus ratos de agonía. Se puede imaginar -siquiera por un instante- ese placer en alargar el dolor ante el recuerdo efectuado por el
amante contando uno por uno los cabellos de la amada muerta, no para sufrir d~ante un momento -como sería en el caso de tomar el mechón-,
sino durante tantos que casi podrían convertirse en horas al irlos contando
"uno a uno...". Mientras, claro está,
"

mis

ojos nunca de llorar se hartan. .."

y va enjugando el fetiche con sus propias lágrimas.

Luego, un breve respiro. Un momentáneo descanso (versos 364 Y 365) :
"Tras eso el importuno
dolor me deja descansar un rato".
Pero, como dije, apenas un breve respiro; porque (versos 366 a 393):
"Mas luego a la memoria se me ofrece
aquella noche tenebrosa, escura,
que tanto aflige esta ánima mesquina
con la memoria de mi desventura. .."

¿Y tú, ingrata, riendo,
dejas morir mi bien ante los ojos?"
Es así como hemos llegado a la última parte del parlamento de Nemoroso-Salicio, Segunda del poema. A lo largo de él, hemos atravesado por todas las gradaciones imaginables del masoquismo. El tema queda sobradamente demostrado.
Sólo resta un pequeño detalle adicional. Garcilaso -en su personificación
nemorosiana-, va a callar pronto. En el último momento, quiere refugiarse
en la paz que le proporcionaría la creencia religiosa de 'otra vida' (versos
394 a 407):
"Divina Elisa, pues agora el cielo
con inmortales pies pisas y mides,
y su mudanza ves, estando queda,
¿ por qué de mí te olvidas y no pides
que se apresure el tiempo en que este velo
rompa del cuerpo, y verme libre pueda,
y en la tercera rueda
contigo mano a mano
busquemos otro llano,
busquemos otros montes y otros ríos,
otros valles floridos y sombríos,
donde descanse siempre y pueda verte
ante los ojos míos. .."
Pero no puede permitirse este lujo. En la última línea, cae en la tentación
de escribir con todas sus letras el temor:
" .. .miedo y sobresalto de perderte".

El elemento biográfico es traído casi textualmente. Doña Isabel, muerta
durante el parto. Y Garcilaso, como buen renacentista, usa la mitología c!ásica para aplicarla al suceso. La diosa Diana -Lucina en el poema~, es mcrepada por el dolorido amante por no haber cuidado de la parturienta. En
su dolor, no sólo reclama. Sino que hasta insulta:
" .•• y tú, rústica diosa, ¿dónde estabas? ...

¿íbate tanto en perseguir las fieras?
¿íbate. tanto en un pastor dormido? ...

340

La Segunda parte finaliza. ¿ Cómo resolverá Garcilaso el término del poema para no caer en lo grotesco? Demostrando -una vez más-- su maestría
poética. Una última estancia que formará el Epílogo final. En ella, bajará de
tono. No de intensidad dramática (versos 408 a 421) :
"Nunca pusieran fin al triste lloro
los pastores, ni fueran acabadas
las canciones que sólo el monte oía
si mirando las nubes coloradas,
al tramontar del sol bordadas de oro,
341

�no vieran que era ya pasado el día.
La sombra se veía
venir corriendo apriesa
ya por la falda espesa
del altísimo monte, y recordando
ambos como de sueño, y acabando
el fugitivo sol, de luz escaso
su ganado llevando,
se fueron recogiendo paso a paso".

y queda en nuestro ánimo de lector la huella masoquista de un dolor, de
un goce, de una pena y de una tristeza con :
" ... la sombra se veía
venir corriendo apriesa
ya por la falda espesa
del altísimo monte, y recordando
ambos como de sueño, y acabando
el fugitivo sol, de luz escaso
su ganado llevando,
. d o paso a paso. ..,,
se fueron recogten

EN TORNO A LA "DEVOCIÓN DE LA MISA"
DE CALDERÓN DE LA BARCA
Lrc.

Y

DRA. MARÍA GuADALUPE MARTÍNEz B.
Universidad de Nuevo León.

Sumario: l. Apuntes biográficos de D. Pedro Calderón de la Barca.-2. Obras.-3. La
época de Calderón.-a). ler. estilo de su teatro: El Alcalde de Zalamea.-b) 2o.
estilo: La Vida es sueño.-4. El Auto Sacramental.-5. La Devoción de la Misa.
6. Conclusión.

l. APUNTES BIOGRÁFICOS DE D. PEDRO CALDERÓN DE

LA

BARCA

DoN PEDRO CALDERÓN DE LA BARCA nació en Madrid el 17 de enero de 1600.
Sus padres, de familia hidalga, fueron Don Diego Calderón de la Barca y
Doña Ana María de Henao. Hizo sus primeros estudios en el Colegio Imperial de la Cía. de Jesús, en Madrid, donde cursó varias asignaturas: gramática, clásicos griegos y latinos, los comentarios a las Escrituras, los Padres
de la Iglesia, etc.
Es difícil trazar una biografía más o menos clara de este dramaturgo, ya
que tenemos pocos datos de su vida. A través de sus obras observamos que él
mismo hace algunos comentarios acerca de su familia. Sabemos que era descendiente de nobles, pues desde niño demostró una arrogancia y pulcritud de
aristócrata. Anota en cierta ocasión: "la mediana sangre en que Dios fue servido que naciera".
A los 22 años -1622- abandonó la carrera eclesiástica que había seguido,
orientado por sus padres. Posiblemente fue entonces cuando se dedicó a sus
lances de "capa y espada". De aquí también sus comedias de esos temas.
En 1637 don Pedro Calderón estuvo al servicio del duque del Infantado y,
es posible, de soldado en Fuenterrabía y Cataluña (Lérida).
En 1638 hay un cierto silencio y "reservas" alrededor de su carácter.

343
342

�En 1647, se supone que sea la época en que nació su hijo Pedro, mas en sus
obras no se tiene ningún dato emocional relativo. Este hijo había muerto hacia
1657. Acerca de su amada se encuentran recuerdos sentimentales y algunas
escenas de ternura en algunas obras teatrales.
En 1650 se hace religioso de la Orden Tercera de San Francisco.
En 1651 se ordena sacerdote: se vislumbra en sus versos un gradual apartamiento de las cosas terrenas y una cierta indiferencia hacia la Corte, haciendo
una vida retirada y modesta que está de acuerdo con su vida sacerdotal y la
filosofía moral que encierran sus comedias y sus autos sacramentales.
Calderón vivió mucho tiempo en Toledo con el beneficio que obtiene en la
Capilla de los Reyes Nuevos. Es famosa su poesía al entrar a la artística catedral de Toledo:

Al ámbito pasé, en cuyas
naves la vista engolfada,
sin peligro de tormenta,
corrió achaques de borrasca.
¡ Oh, cuántas muertas noticias!
¡ Vivas memorias, oh cuántas,
ofuscado el pensamiento,
resolvió al verse en su estancia! 1
Posteriormente, Don Pedro regresa a Madrid, donde vivió en su casa llena
de obras de arte, a la que llamara Gracián "el museo del discreto" y él mismo
"su museo íntimo".
En el auto "No hay más fortuna que Dios", notamos ese despego hacia la
vida mundana: "Humo, polvo, nada y viento..." y su amistad con Gracián.
En su testamento nos da notidas de toda esa gama de su tesoro artístico.
Escribe el 20 de mayo de 1681: "Hallándome sin más cercano peligro de la
vida que la misma vida, y en mi entero y cabal juicio..." pide sea "interiormente vestido del hábito del seráfico padre San Francisco, ceñido con su
cuerda, y con la correa del también su padre San Agustín. . ." y que "sea llevado a la Iglesia de San Salvador de esta villa" para mi entierro.
Don Pedro Calderón, murió en Madrid, el 2'5 de mayo de 1681.

1 VALBUENA PRAT, ANGRL. Historia de la Literatura' Española. Editorial Gil. Tomo II.
6a. Ed. 1960. (Poesía aludida: Psalle e Sile), p. 483.

344

2.

ÜBRAS DE

D.

PEDRO CALDERÓN DE LA BARCA

Entre las obras de D. Pedro Calderón de la Barca tenemos ciento once
comedias religiosas. Según don Rafael Gastón, en una carta que escribió don
Pedro un poco antes de morir al duque de Veragua, le envió una lista de ese
número de comedias, lista que sirvió a don Juan de Vera Tassis Villaroel para
las ediciones que comenzó en 1882, aunque no se sabe con certeza el número
exacto. Dice Calderón en la aludida carta: "Yo señor, estoy tan ofendido de
º!os muchos agravios que han hecho libreros e impresores (pues no contentos
con sacar sin voluntad mía a la luz mis mal limados yerros, me achacan los
ajenos, como si para yerros no bastasen los míos; y aún esos mal trasladados,
mal corregidos, defectuosos y no cabales), tanto que puedo asegurar a V. E.
que aunque por sus títulos conozco mis comedias, por su contexto las desconozco; pues algunas que acaso han llegado a mi noticia, concediendo el que
fueran mías, niego el que lo sean, según lo desmadejadas que las han puesto
los hurtados traslados de algunos ladroncillos que viven de venderlas, porque
hay otros que viven de comprarlas".2
En cuanto a los Autos Sacramentales se cuentan alrededor de sesenta.
Entre las Comedias Religiosas debemos señalar: La Devoción de la Cruz,
escrita hacia 1633, una de sus obras románticas de su juventud, que posiblemente refleja algunos datos autobiográficos y, asimismo, relativos a su familia
y El Mágico prodigioso, escrita en Toledo hacia 1637·, cuyo argumento procede
de la leyenda medioeval del pacto diabólico de Teófilo, que vende su vida
al demonio por adquirir bienes mundanos, o la leyenda del Dr. Fausto. Así,
El Mágico Prodigioso vende su alma al demonio por adquirir el amor de la
virgen Justina; La Vida es Sueño, escrita hacia 1635; El mayor encanto amor,
otra comedia mitológica escrita en 1635, que fue representada en el parque
de El Buen Retiro; Hado y divisa de Leonido y de Mar/isa, su comedia última
escrita en 1672; El Alcalde de Zalamea, en la que se plantea el problema del
honor, etc.
De los Autos Sacramentales, que los hay filosóficos, teológicos, mitológicos,
de temas del Antiguo Testamento, de relatos evangélicos, históricos y legendarios. sólo señalaré algunos como: El Gran Teatro del mundo, que gira sobre la
idea de "vida comedia"; No hay más fortuna que Dios, sobre la idea de la
vanidad de las cosas humanas; El Pleito matrimonial, idea de la "antinomia
del alma y del cuerpo"; El Año Santo en Roma, idea del hombre "peregrino
de la vida"; La Vida es Sueño, "historia teológica de la Humanidad -Crea• CALDERÓN DE LA BARCA.

La Vida es Sueño. Clásicos Ebro. Madrid, 1964. Prólogo de

Rafael Gast6n, p. 9.

345

�ción, caída y Redención del Hombre"; La Devoción de la Misa, sobre la idea
de la salvación del hombre a través del arrepentimiento y la fe, etc., etc.; auto
este último sobre el que enfocaremos nuestro estudió.

3. LA ÉPOCA DE CALDERÓN
Durante la extensa vida de Calderón -1600-1681-, ocupan el trono: Felipe
11, hasta 1621; Felipe IV, hasta 1665, y Carlos II. Calderón fue el poeta de la
Corte de estos dos últimos monarcas.
A partir de la muerte de Felipe II sus descendientes no saben defender el
solio español apareciendo el Tratado de los Pirineos que asesta un duro golpe
al orgullo español. Al ocupar el trono de España Carlos II, por la muerte
de su padre Felipe IV, Francia ocupa los Países Bajos y por el Tratado de
Lisboa se reconoce la independencia de Portugal; diez años después E-spaña
pierde el Franco Condado y trece ciudades de Flandes. El pueblo español siente
sobre sus espaldas el dolor de sus derrotas y el pensamiento se dirige cada vez
más hacia el único lugar que puede aliviar sus heridas: Dios. Los valores científicos van oscureciéndose mientras que el arte, por el contrario, alcanza su
mayor esplendor, y así el Greco hace renacer a Toledo y Velázquez después en
su ''Rendición de Breda" ; lienzo filosófico en donde demuestra que las glorias
terrenas son efímeras en el gesto cortés de Spínola aceptando humildemente la
derrota de su rival. La muerte de Velázquez y 46 años antes la de Dominico
Theotocopuli ( El Greco) así como la de Zurbarán 4 años después de la de
Velázquez y la de Alonso Cano, siete después de la del genio de Sevilla, influyen en el sentido ya anunciado por Quevedo en su Política de Dios o Gobierno de Cristo: que sólo Dios debe ser el centro de nuestras aspiraciones y por
esto el extraordinario desarrollo del teatro, enseñando al pueblo los valores morales y virtudes teologales que comenzarán en la Estrella de Sevilla, de Lope,
y culminarán en Calderón con sus Autos Sacramentales, al par que Baltasar
Gracián, en cuya filosofía manifiesta que el mundo es viento, humo, ceniza.
Vemos, por lo tanto, que la Contra-reforma iniciada por los jesuitas es aceptada por los españoles como un solo pensamiento.
En la juventud de Calderón, se extingue la vida de los grandes teólogos españoles: Molina, el dominico Báñez, Suárez, el Padre Escobar. Sin embargo,
suponemos que fue decisivo para el pensamiento calderoniano todo este ambiente artístico-religioso en tomo a él, que desemboca en sus obras cumbres
de su barroco. Churriguera, dentro de la arquitectura, influye también en el
enfoque de la escenografía en sus Autos.
346

De los grandes dramaturgos del Siglo de Oro Español, Lope de Vega, Tirso,
Alarcón y Calderón, se distingue una línea diversa y personalista entre Lope y
Calderón. Mientras que Lope escribe rápido y muchas veces sin revisar algunos
de sus dramas nacionales, fijándose únicamente en lo espontáneo, Calderón,
tomando los materiales de Lope, los perfecciona y supera los temas nacionales
con sus problemas de honor y de la caballerosidad, así como la forma poética,
ya conocida con anterioridad a Lope, en la que sus personajes son símbolos.
Este aspecto de su teatro lo podríamos llamar mundo metafísico.
En el teatro de Calderón tenemos dos estilos:
a) . El primero en el que, como decíamos, Calderón sigue la escuela de Lope,
tendiendo generalmente a unificar la acción en un personaje, o estableciendo
jerarquía de personajes en tomo a uno principal, como en el Alcalde de Zalamea, por ejemplo.
En la escena décimo séptima, del Acto 1, figura que Don Alvaro, aconsejado
por Rebolledo se las arreglan para que el capitán pernocte en la casa de Pedro
Crespo: el objeto era hacer la conquista de Isabel, la hija de Pedro, y para lo
cual simulan para verla que entre los dos hay una pelea y Rebolledo sube por
las escaleras al piso donde suponen que está Isabel. En efecto, a los gritos de
Rebolledo, Isabel sale y el ansia de Don Alvaro por la joven se acentúa. En
este momento entra Don Lope y se da cuenta de las intenciones de Don
Alvaro, ordenándole al capitán que se marche de aquella casa, ya que él va a
ser el huésped, estableciéndose este diálogo en donde se muestra el coraje de
un labriego en defensa de su honor:
CRESPO: Mil gracias señor, os doy
por la merced que me hicísteis
de excusarme la ocasión
de perderme.
DoN LOPE: ¿Cómo habíais,
decid, de perderos vos?
CRESPO: Dando muerte a quien pensara
ni aún el agravio menor. ..
DoN LOPE: ¿Sabéis, vive Dios, que es
Capitán?
CRESPO: Sí, vive Dios;
y aunque fuera el general,
en tocando a mi opinión,
le matara.
DoN LOPE: A quien tocara,
ni aún al soldado menor,
347

�sólo un pelo de la ropa,
viven los cielos, que yo
le ahorcara.
CRESPO: A quien se atreviera
a un átomo de mi honor,
viven los cielos también
que también le ahorcara yo.
DoN LoPE: ¿Sabéis que estáis obligado
a sufrir, por ser quien sois,
estas cargas?
CRESPO: Con mi hacienda;
pero con mi fama no.
Al Rey la hacienda y la vida
se ha de dar; pero el honor
es patrimonio del alma
y el alma sólo es de Dios.3

Y en la escena primera de la Jornada III, después de que Isabel es raptada
y violada por Don Alvaro de Atayde en un monte circundante de Zalamea,
regresa a su casa y narra a su padre, Pedro, los hechos ocurridos en el monte.
El dolor del padre se ve aminorado ante el anuncio del escribano de que es
nombrado Alcalde de Zalamea, estableciéndose el siguiente diálogo entre Crespo
y el capitán en donde el nombrado alcalde, puesto de rodillas delante de Don
Alvaro, le suplica la reparación de la ofensa y el capitán se niega, por lo que
Crespo manda que lo encierren para hacer con él justicia. Mientras tanto Don
Lope ha observado la desaparición de Don Alvaro de Atayde y sospechando
alguna mala acción por parte d~ éste, regresa precipitadamente a Zalamea.
Durante el trayecto un soldado le ha comunicado la prisión de Don Alvaro,
por lo que llega furioso Don Lope a casa de Pedro sin saber que éste es el
alcalde. En la conversación Don Lope de F. manifiesta a Pedro Crespo que
el alcalde ha hecho preso a Don Alvaro y que él lo va a rescatar. Don Pedro
socarronamente le manifiesta que no se lo entregará.
A la pregunta de Don Lope quién es el alcalde, Pedro Crespo contesta que
es él; exigiéndole la entrega del preso, contéstale Crespo con estas viriles
palabras en donde se enfrentan• las dos justicias: la militar y la ley natural (o
sea Dios).
• CALDERÓN DE LA BARCA.

pp. 50, 51 y 52.

348

El Alcalde de Zalamea. Taurus Ediciones. Madrid, 1959,

CRESPO: ¿ V os sabéis que me robó
a mi hija de mi casa?
DoN LoPE: ¿ Vos sabéis que mi valor
dueño desta causa ha sido?
CRESPO: ¿Vos sabéis cómo atrevido
robó en un monte mi honor?
DoN LOPE: ¿Vos sabéis cuánto os prefiere
el cargo que he gobernado?
CRESPO: ¿Vos sabéis que le he rogado
con la paz y no la quiere?
DoN LOPE: Que os entráis, es bien se arguya,
en otra jurisdicción.
CRESPO: El se me entró en mi opinión,
sin ser jurisdicción suya.
DoN LoPE: Y o sabré satis/acer,
obligándome a la paga.
ÜREsPo: Jamás pedí a nadie que haga
lo que yo me puedo hacer.
DoN LoPE: Y o me he de llevar al preso.
Y a estoy en ello empeñado.
CRESPO : Y o por acá he sustanciado
el proceso.
DoN LOPE: lQué es proceso?
CRESPO: Unos pliegos de papel
que voy juntando, en razón
de hacer la averiguación
de la causa.
DoN LOPE: Iré con él
a la cárcel.
CRESPO: No embarazo
que vais: sólo se repare
que hay orden que al que llegare
le den un arcabuzazo.
DoN LOPE: Como esas balas estoy
enseñado yo a esperar.
Mas no se ha de aventurar
nada en esta acción de hoy.
Hola, soldado, id volando,
y a todas las compañías
que alojadas estos días

•

349

�han estado y van marchando,
decid que bien ordenadas
lleguen aquí en escuadrones,
con balas en los cañones
y con las cuerdas caladas.
CREsPO: No fue menester llamar
la gente; que habiendo oído
aquesto que ha sucedido,
se han entrado en el lugar.
DoN LOPE: Pues vive Dios, que antes yo
haré lo que se ha de hacer. (Vanse) 4

En la escena XVII de la Jornada Tercera, aparece el Rey, que se supone
es Felipe II, estableciéndose con el rey el siguiente diálogo:
REY: ¿Qué es esto?

Pues ¡desta manera estáis
viniendo yo!
DoN LoPE: Esta es, señor,
la mayor temeridad
de un villano que vió el mundo,
y vive Dios, que a no entrar
en el lugar tan aprisa,
señor, Vuestra Majestad,
que había de hallar luminarias
puestas por todo el lugar.
REY: ¿Qué ha sucedido?
DoN LoPE: Un alcalde
ha prendido un capitán
y viniendo yo por él
no le quieren entregar.
REY: ¿Quién es el alcalde?
CRESPO: Yo.
REY: ¿Y qué disculpa me dais?
CRESPO: Este proceso, en que bien

probado el delito está,
digno de muerte, por ser
una doncella robar,
• CALDERÓN DE LA BARCA.

350

El Alcalde de Zalamea. Opus cit., pp. 131 a 133.

•

forzarla en un despoblado,
y no quererse casar
con ella, habiendo su padre
rogádole con la paz.
DoN LOPE: Este es el alcalde, y es
su padre.
ÜRESPO: No importa en tal
caso, porque si un extraño
se viniera a querellar,
¿no había de hacer justicia?
Sí; ¿pues qué más se me da
· hacer por mi hija lo mismo
que hiciera por los demás?
Fuera de que, como he preso
un hijo mío, es verdad
que no escuchara a mi hija,
pues era la sangre igual. ..
Mírese si está bien hecha
la causa, miren si hay
quien diga que yo haya hecho
en ella alguna maldad,
si he inducido algún testigo,
si está escrito algo de más
de lo que yo he dicho, y entonces
me den muerte.
REY: Bien está
sentenciado; pero vos
no tenéis autoridad
de ejecutar la sentencia
que toca a otro tribunal.
Allá hay justicia y así
remitid al preso.
CRESPO: Mal
podré, señor, remitirle;
porque como por acá
no hay más que sola una audiencia,
cualquiera sentencia que hay
la ejecuta ella, y así
está ejecutada ya.
REY: ¿Qué decís?

351

�•
CRESPO:

Si no creéis
que es esto, señor, verdad,
volved los ojos y vedlo.
Aqueste. es el Capitán.
CRESPO :

( Abren una puerta y aparece dado
garrote en una silla el Capitán)

(Vase el rey y el acompañamiento) 5

REY: ¿Pues cómo así os atrev~teis? ...

V os habéis dicho que está
bien dada aquesta sentencia:
luego esto no está hecho mal.
REY: El consejo ¿no supiera
la sentencia ejecutar?
CRESPO: Toda la justicia vuestra
es sólo un cuerpo no más;
si éste tiene muchas manos,
decid: ¿qué más se me da
matar con aquesta un hombre
que estotra había de matar?
Y ¿qué importa errar lo menos
quien ha acertado lo más?
REY: Pues ya que aquesto es así,
¿por qué, como a capitán
y caballero, no hicisteis
degollarle?
CREsPo: ¿Eso dudáis?
Señor, como los hidalgos
vive·n tan bien por acá,
el verdugo que tenemos
no ha aprendido a degollar.
Y ésa es querella del muerto,
que toca a su autoridad,
y hasta que él mismo se queje
no les toca a los demás.
RE,y: Don Lope, aquesto ya es hecho.
Bien dada la muerte está;
que errar lo menos no importa
si acertó lo principal.
Aquí no quede soldado
alguno, y haced marchar

CRESPO:

352

con brevedad, que me importa
llegar presto a Portugal.
V os, por alcalde perpetuo
de aquesta villa os quedad.
Sólo vos a la justicia
tanto supierais honrar.

b) . En el segundo estilo, llega el teatro de Calderón a lo meramente simbólico-poético. Aquí predomina la idea. Los personajes alegóricos tienen un
valor simbólico, como representación del Ser Humano o de alguna de sus virtudes o vicios insertos en él mismo, por ejemplo en "La Vida es Sueño".
Calderón compuso esta comedia en 1635 y trató el mismo asunto en dos
Autos. El primero pocos años más tarde y el segundo en la última época del
autor, 1673. Este último editado por Angel Valbuena, en Clásicos Castellanos,
vol. 69.
Las fuentes de la obra hacen remontarse a la leyenda de la juventud de
Buda y un cuento de las Mil y una Noches. (El mendigo narcotizado que despierto cree ser Rey y vuelve de nuevo por el sueño a su condición de mendigo) . El asunto de esta fábula es incorporado por Juan Manuel y llega al
teatro en el "Natural Desdichado", de Agustín de Rojas.
Lope trata de ella en "Barlam y Josafat". Es posible que de Lope se mspirara Calderón. El P. Olmedo dice que es posible que se inspirara en las
predicaciones que se hacían en las Iglesias sobre el escaso valor de la vida.
El análisis de la obra es el siguiente: Segismundo es el personaje central de
La Vida es Sueño, obra fundamental del teatro de Calderón. Algunas obras
pueden aventajarle pero sólo en el aspecto dramático, ya que en esta obra se
refleja más que en ninguna la personalidad del autor y es por tanto filosofía
por exceleñcia. Segismundo a través de Don Pedro es el símbolo que representa la inestabilidad de las cosas terrenas.
El tema no es nuevo. Sófocles decía: "No haber nacido es la mayor ventura y una vez nacido lo menos malo es volverse cuanto antes allá de donde
uno es venido". Así se expresa el Coro de Edipo en Colono, traducido por don
Ignacio Errandonea, S. J., Madrid, 1930. "A ningún mortal que esté aún en
espera del último día de su vida, llaméis jamás feliz;" dice el Corifeo en Edipo
Rey ( traducción idem) . Pero es más violenta la expresión de Segismundo al
afirmar: "el delito mayor del hombre es habqr nacido", de la escena segunda,
• Opus cit., pp. 134 a 138.

353
H23

�monólogo, cuando se ve a Segismundo con una cadena y vestido de pieles y
que comienza:
SEGISMUNDO:

¡ Ay, mísero de mí! ¡ Ay infelice!
Apurar, cielos, pretendo,
ya que me tratáis así,
qué delito cometí
contra vosotros naciendo;
aunque si nací, ya entiendo
qué delito he cometido:
bastante causa ha tenido
vuestra justicia y rigor,
pues el delito mayor
del hombre es haber nacido.6

Y este concepto tiene confirmación en la boca de su padre, el Rey Basilio,
al considerar el horóscopo de su hijo, ya que atribuye a éste como si se tratase
de un delito la muerte de su madre:
En aqueste, pues, del sol
ya frenesí o ya delirio,
nació Segismundo, dando
de su condición indicios,
pues dió la muerte a su madre,
con cuya fiereza dijo:
Hombre soy, pues que ya empiezo
a pagar mal beneficios.7

(Escena VI.-Jornada I) .
Este concepto es reproducido por otros autores, por ejemplo por Federico
Schiller, en su ''Don Carlos".
El pesimismo de Segismundo no manifiesta en tales actos que son imputables a su personalidad. En el monólogo ya referido en la Escena II, que contiene pensamientos de este tipo hay un clamor de angustia pero a la vez enérgico, con protestas de su injusta situación, pero sin embargo hay una esperanza
en la existencia de una vida mejor:
• CALDERÓN DE LA BAROA.

' Opus cit., p. 167.

354

La Vida es Sueño. Ed. Taurus. Madrid, 1959, p. 147.

Nace el ave, y con las galas
que le dan belleza suma,
apenas es flor de pluma
o ramillete con alas,
cuando las etéreas alas
corta con velocidad,
negándose a la piedad
del nido que deja en calma:
y teniendo yo más alma
¿tengo menos libertad?
Nace el bruto y con la piel
que dibujan manchas bellas,
apenas signo es de estrellas
gracias al docto pincel,
cuando atrevido y cruel,
la humana necesidad
le enseña a tener crueldad,
monstruo de su laberinto:
¿y yo, con mejor instinto,
tengo menos libertad?
Nace el pez que no respira,
aborto de ovas y lamas
y apenas bajel de escamas
sobre las ondas me mira,
cuando a todas partes gira
midiendo la inmensidad
de tanta capacidad
como le da el centro frío:
lY yo, con más albedrío,
tengo menos libertad?
Nace el arroyo, culebra
que entre flores se desata,
y apenas, sierpe de plata,
entre las flores se quiebra,
cuando músico celebra
de las flores la piedad
que le da la majestad
del campo abierto a su huída:
y teniendo yo más vida
¿tengo menos libertad?

•

•

355

�En llegando a esta pasión,
un volcán, un Etna hecho,
quisiera arrancar del pecho
pedazos del corazón:
qué ley, justicia o razón
negar a los hombres sabe
privilegio tan süave,
exención tan principal,
que Dios le ha dado a un cristal
a un pez, a un bruto y a un ave? 8
Vemos, por lo tanto, que en todas estas manifestaciones está expresando
la idea de Dios.
Segismundo, por lo tanto, no es pesimista por naturaleza sino pesimista en
el transcurso de su existencia dramática.
Es al terminar la Jornada II cuando en otro monólogo manifiesta los efectos
de su desengaño acerca de la vida:

•
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción, etc. 9

y este monólogo constituye el verdadero desenlace de la obra en cuanto
pensamiento filosófico.
La duda de Segismundo es en los términos de esta vida. En el Hamlet del
inglés es en el "más allá". (Morir... dormir... tal vez so~ar... ) .. (Traducci~n
de Astrana Marín. Acto III. Se. I). Segismundo no vacila en afirmar la eXJ.stencia de un "más allá". -Lo eterno, la fama venidera; donde ni duermen las
dichas- , etc., etc.
Edipo, Ha¡nlet, Segismundo y Don Carlos son personajes. rel~ionados Y sin
embargo distintos. Segismundo contrasta con los personaJes citados por su
pujanza y fortaleza. Así Hamlet y Don Carlos son espíritus débiles.
Sólo por ver si puedo
harás que pierda a tu hermosura el miedo. ..

y así, por ver si puedo, cosa es llana,
que arrojaré tu honor por la ventana.
(Escena VIII. Jornada I. -Segismundo-) .10
En la Jornada III, epílogo, se ve la transformación espiritual de Segísmundo por considerar que el vencerse es lo más difícil de vencer.
SEGISMUNDO:

Pues que ya vencer aguarda
mi valor grandes victorias,
hoy ha de ser la más alta
vencerme a mí.
(Escena XIV. Jornada III) .11

Acción secundaria de La Vida es Sueño.
Para la tesis calderoníana basta la figura de Segismundo, pero para la
adaptación a la escena necesita de Rosaura, tipo extraño de mujer que marcha
a Polonia acompañada de Clarín, su criado, para vengar una afrenta del Duque Astolfo, ya que no ha cumplido sus promesas de matrimonio. Por medio
de Clotaldo, su padre, Rosaura entra en palacio a servicio de Estrella para
vengarse. Y hecho el levantamiento del pueblo contra el Rey se une a la
causa popular que ha proclamado a Segismundo y así obtiene el esposo que
aspiraba. De todos los personajes es Rosaura el más interesante. Su carácter
femenino se manifiesta en el segundo encuentro con Se_gismundo. En la Jornada II, escenas 7 y 8, nos dice:
RosAURA: . . .cuando tan torpe la razón se halla
mejor habla, señor, quien mejor calla 1 ~
Estrella y Astolfo son los personajes menos importantes. No tienen las complicaciones psicológicas de Rosaura. Basilio y Clotaldo representan en la obra
el conflicto íntimo: el primero, victima de los errores de su propio saber, y el
segundo en el conflicto entre los sentimientos paternales y la libertad a su
Rey. Clarín es el vivo contraste del temperamento de su señora, Rosaura, y
adivina sin darse cuenta que Segismundo más que hombre es la representación de una idea.
10

• Opus cit., p. 149.
• Opus cit., p. 224.

Opus cit., p. 201.
Opus cit., p. 263.
" Opus cit., p. 201.
11

,,

356

357

�CLARÍN: Soy un grande agradador,

de todos los Segismundos.

(Jornada II. Escena III) .13
Estos dos estilos que hemos señalado, no se separan tajantemente sino que
tienen sus inmersiones en el uno y en el otro; puesto que son, generalmente,
problemas humanos los que plantea el teatro de Calderón.
Otro de los aspectos del teatro de Calderón es el costumbrista, en el que
refleja la sociedad de su tiempo como en sus dramas "de capa y espada"; o
sea simbiosis de costumbrismo y simbolismo por ejemplo en el Auto La Devoción de la Misa, que l~ego comentaremos, etc.
También cultivó la comedia burlesca, por ejemplo Céfala y Procris.

Como vemos, es la época de Calderón la de mayor vigor en el aspecto artístico y cultural de la España del Siglo de Oro, y esto influyó, decididamente, en el ser de nuestro biografiado. Quiso hacer una síntesis del arte de
su teatro: de aquí esa complejidad y dificultad para su comprensión. En sus
obras teatrales se une la música, la arquitectura, la escultura, la pintura, la
poesía, la metafísica y la teología. Esta última de difícil comprensión para
el pueblo español, y, en cambio, su forma era dada con sencillez para ser comprendida. Calderón es uno de los máximos exponentes del teatro de todos los
tiempos. Decía Don Marcelino Menéndez y Pelayo, en 1861: "La gloria de
Calderón, más que gloria de un poeta, es gloria de una nación entera; y mientras se hable en lengua castellana; mientras se conserve algo del espíritu de
nuestros padres; mientras la fe católica no huya de las almas; mientras en
Castilla quede un resto de honor1 de cortesía y de galantería; mientras el amor
se estime como una devoción y un culto, y no como un mero placer de los
sentidos; mientras lata, en fin, aunque sea en pocas y selectas almas, el fuego
que ardía en el pecho de El Príncipe Constante, o la fervorosa devoción que
animaba al Eusebio de La Devoción de la Cruz, tendrá Calderón admiradores,
y será considerado siempre como uno de los más gloriosos ornamentos que Dios
quiso conceder a la raza española. .. Calderón es la España antigua, con toda
la mezcla de luz y de sombras, de grandeza y de defectos con toda la pompa
aparatosa y las vanidades y sueños de nuestra decadencia; con el sentido de
orgullo nacional no vencido ni amilanado por las derrotas; con el sentimiento
religioso, con el sentimiento monárquico, con el sentimiento de la justicia y
13

358

Opus cit., p. 189.

de la libertad patriarcales; en suma, con toda la mezcla de impulsos que agitaban a la sociedad española" (Calderón y su teatro. Conferencia octava).i.

4. EL

AUTO SACRAMENTAL

El "Auto Sacramental" -según la definición que da el Dr. Angel Valbuena Prat- es una obra dramática en un acto, de sentido alegórico, referente a
la Eucaristía; la última forma del teatro litúrgico que había aparecido en la
Edad Media. 15
Y en otro lugar anota: "El auto sacramental es un género dramático típico
de la España Imperial. Deriva de las formas del teatro litúrgico y sacro de
la Edad Media, pero, corno en tantas otras cosas de arte y literatura y pensamiento, las formas más nuevas y modernas sirven para recoger el viejo espíritu
-eterno- de la catolicidad medieval, ampliada culturalmente en la exaltación apoteósica del Renacimiento".16
Dentro del teatro sacro medieval se representaban los Misterios y las Moralidades.
Los primeros tenían una trama muy sencilla, basada generalmente en un
Episodio de las Sagradas Escrituras, por ejemplo: La Adoración de los Reyes
Magos al Niño Jesús, mientras que las Moralidades tenían una complejidad
y construcción alegórica más consistente. Eran obras escénicas que tenían como personajes la Muerte, los Vicios, las Virtudes o tipos humanos, casi siempre abstractos que dialogaban con una finalidad moralizante.
Calderón llevó a su más alto rango el alegorismo y los símbolos de su teatro
religioso.
En España los "Autos Sacramentales" se cultivaron a partir del Siglo XIV,
predominando el elemento histórico-alegórico. Toman su nombre de las procesiones que estuvieron en boga para las fiestas del "Corpus Domini". Estos
cortejos cada vez eran más solemnes y pomposos, al principio de la Edad Barroca. Tomaban parte de la procesión carros que conducían "cuadros vivientes" que representaban un asunto religioso. El cortejo lo cerraba el Rey en
persona y gentilhombres de su Corte, detrás del Santísimo Sacramento con un
14
CALDERÓN. La Vida es Sueño, p. 13. Editorial Ebro, S. L. Undécima edición,
1964.
.
n CALDERÓN DE LA BARCA. Autos Sacramentales, p. XVII. II. Ed. Prólogo y notas
de Angel Valbuena Prat. Madrid, 4a. ed. 1958.
1
~ CALDERÓN DE LA BARCA, PEDRO. Autos Sacramentales, p. 11. Colección Clásicos
Ebro. Tomo l. 1959.

359

�cirio en la mano. Se solía hacer paradas durante la procesión y en la última se
representaba por los actores el drama edificante: el Auto Sacramental.
Con don Pedro Calderón, como sabemos, este género teatral llega a su perfeccionamiento y se sitúa la esquematización del teatro sistematizado. La
"jornada" del auto se alarga y se puede hacer diferenciación de etapas sucesivas dentro de la representación que va gradualmente ascendiendo hasta llegar a un punto-clave de elevación espiritual, lo que viene a ser "el nudo" de la
obra, por ejemplo, en La Devoción de la Misa, en la que en el arrepentimiento
y la fe estriba el nudo simbólico de la religiosidad del protagonista, para después desenvolverse la problemática filosófico-religiosa planteada Encontramos en el teatro de Calderón el antecedente del teatro neo-clásico.
En la línea teatral española, Lope y Valdivieso -S. XVI- cultivaban las
"farsas sacramentales" que aludían al Santísimo Sacramento sólo incidentalmente, y es Calderón el que eleva esa relación o alusión moralizante al aspecto simbólico de la temática moral-religiosa. Es pues, Calderón, el creador
de este género teatral: el Auto Sacramental, género apropiado para la exposición de la doctrina católica, en el cual se sublima la creencia cristiana, sus
dogmas y su teología.
Entre los dogmas y principios teologales tenemos el principio de la Gracia
y de la Fe, la Tran-Substanciación del alma, el de la Inmaculada Concepción el libre Arbitrio el Misterio de la Eucaristía, el de la Redención, etc., etc.
'
'
Consideramos que dentro de su pensamiento senequista tuvo Calderón influencia del Libro de Job, del Eclesiastés, de Quevedo, de Gracián y de Epícteto, con esa visión pesimista de la maldad ,y la tendencia al pecado del hombre, a causa del "pecado original", quien, por la Gracia y por la Redención de
Cristo, se salva si se arrepiente de sus pecados.
Por otro lado, Santo Tomás de Aquino, con su Suma Teológica, influye
en Calderón, de acuerdo con ias directrices de la Escolástica. Parker alude a
Calderón como el "dramaturgo de la Escolástica". Se supone, asimismo, que
la teoría del "Verbo Encarnado" y Calderón son un antecedente de Descartes en su "Discours de la Méthode" -1637- con su duda filosófica.

5. LA

DEVOCIÓN DE LA MISA

En La Devoción de la Misa -1637-, auto del último estilo de plena madurez, Calderón ensaya una técnica de paralelismo entre la historia y la
alegoría. Por una p~e, el Angel tutelar de Castilla, en un sentido alegórico, nos eleva a un sentido de trascendencia; de otra, Almanzor y el conde

360

Garci-Fern~dez, el protagonista, su amada y su criado en un plano real. Estos personaJes del mundo humano representan una comedia de costumbres
-el amor de Pascual por Aminta, su rapto y casamiento final- enlazados
paralelamente con el mundo de simbolismo metafísico.
Se supone que el asunto del auto lo tomó Calderón de la Crónica General 'Y ~osiblemente de las Cantigas de Alfonso X, mas sustituye la devoción
a la Virgen Maria, en las Cantigas, por la de la Santa Misa. Además de este
auto de ?alderón, tres comedias sacras tratan del mismo tema: La Devoción
de la Misa, de Luis Vélez de Guevara; Lo que puede oír Misa, de Mira de
~mescua (S. XVI) Y después, Por oír misa nunca se perdió jornada, de Antoruo de Zamora. Tanto en la obra de Vélez como en la de Amescua, un Angel
~telar toma la figura del caballero y lucha por él, como en el Auto calderoruano. _Es de suponer que Don Pedro haya tomado el asunto de alguna de estas
come~a_s y adaptado a su auto, pero lo más posible es que lo haya tomado de
la Cromca General, como señalábamos.
de la obra es el siguiente: Pascual Vivas, protagonista del au t o,
· El
b análisis
•
sun oliza al hombre en general, el que habiendo pecado pero con una devoción en la ~anta Misa, y ayudado de la Gracia, por medio de la fe, logra superarse y tnunfar en el mundo.
Al principio se oyen voces y una música triste que pronostica la guerra. Las
voces de Almanzor, representante de la Secta de Mahoma y las del Cond
.
'
e
Garc1-Fernández,
de la religión cristiana.
E~ _esta primera escena, el autor nos muestra a través de los personajes
alegoncos, la trama que va a desarrollarre: el sentido de la invasión musulmana y la Reconquista en España.
En seguida aparece un Ángel que habla con la Secta de Mahoma, que lleva
s~Iament; 500 años de existencia -Mahoma nació el 570- y Je dice que no
tiene razon de ser.
La Secta le contesta que antes de darle razones ideológicas, Je reta a Ja
lucha del acero que es más práctica iy así lo hace. Alude a que las ciudades
todas han luchado: Asia, África, Europa, Constantinopla y la España misma.
~ue una prueba. es la del último rey godo, Rodrigo, de quien por much~
tiempo no se supieron sus restos hasta que un día se encontraron en Portugal.
Por su parte, el Angel, símbolo protector de España, le replica que Dios
quiere a sus hijos como los padres a éstos y que los reprende no porque no les
ame sino para que se enmienden, que en ese caso estaba ella - la Secta- que
representaba el látigo.
Entretanto sigue la música tenue pidiendo "Misericordia y clemencia".
Mas, como la Secta insiste en la guerra, el Angel contesta que así sea: que
España será la defensora de la cristiandad con Garci-Femández al frente

'

361

�mientras que ella -la Secta de Mahoma- será "la hidra de siete cabezas"
a que alude el Apocalipsis y quien haría la guerra.
Dice:
... pues en ti la Idolatría
y Gentilidad se encierran,
Judaísmo, Apostasía
y Paganismo, soberbia
serás quien la guerra haga,
y el Hombre quien la defienda 17
Pascual Vivas, comunicado por el Angel, va a tomar parte en la guerra que
que se aproxima y así se lo hace saber a la Secta. Esta, que conocía bien a
Pascual, se alegra de que él intervenga en la lucha, ya que "estaba en pecado":
y así tendría fundamentos para atacarle.
La Secta nombra como su representante a Almanzor, rey de Córdoba, y se
&amp;eñala la plaza de Santiesteban de Gormaz como campo de batalla. El Angel
protege al Conde Garci-Femández en defensa de Castilla.
Así, una vez todo dispuesto, aparece en escena, en las tiendas de campaña, el Conde, viejo venerable, durmiendo en una silla, y en otra, Almanzor,
también durmiendo. (Escena II).
Surge luego, de aspecto simbólico-alegórico, una voz misteriosa celestial, que
habla al Conde, el que despierta de su sueño. Oye con claridad la voz d~I
Angel que le insta en su fe y religión y a la lucha en defensa de la Iglesia
y de España.
A su vez, la voz de la Secta aconseja a Almanzor a "encender su pecho en
iras", contra el Crucificado Cristo y a luchar por Alá y por Córdoba. Y como
contrapeso de la acción, en el fondo, se oyen las voces tristes de la música pidiendo: "Misericordia y clemencia".
En la escena IV, Pernil, escudero de Pascual Vivas, le reprocha a su amo
que si no se acordaba de Aminta y de los hechos ocurridos en León, ya que
hacía rato que lo buscaba y no lo encontraba. Pascual le contesta que había
ido al Convento de San Martín a "oír misa"; que ya sabía su devoción, que
allí lo hubiera encontrado.
PASCUAL:

11

CALDERÓN DE LA BARcA.

362

Pernil, un tanto necio, se burla de la devoción de su amo y también de
su amada. Mas Pascual le explica a su escudero que en la Misa se representa un misterio que es la síntesis de la humanidad, y que protege al devoto: Que encierra la Ley de Gracia, la Ley Natural, y la Escrita, así como
también la Redención del hombre a través de la Eucaristía y la Transfiguración: "la hipostática unión" de las dos naturalezas: divina y humana: Cristo. En este diálogo entre Pascual y su escudero, Calderón ha dejado una exposición doctrinal de las excelencias y misterios del Santo Sacrificio de la
Misa, síntesis de otro Auto. calderoniano: Los Misterios de la Misa.
Así dice:
PASCUAL:

Pónese la hostia en el ara
y en fe de que presto sea
carne y sangre de Dios hombre,
el vino y el agua mezcla,
la preparación del cáliz
significando la inmensa
divinidad en el vino
y en menos noble materia
la humanidad en el agua.
Por esto al vino no se echa
bendición y al agua, sí,
mostrando que una se eleva
por la hipostática unión
de las dos naturalezas,
y otra, aunque se abata siempre,
bendita está por sí misma.. .19

Y en otro párrafo expone:
PASCUAL: •• •de

manera
que conteniendo la Misa
la ley que culpas confiesa,
la que preceptos escribe,

Pues en tantas cosas malas
sabes que tengo esta buena

La Devoción de la Misa, p. 90. Clásicos Ebro. Autos

Sacramentales. l. Madrid, 1959.

de oír las misas que puedo
haberme buscado allí.18

18

Opus cit., p. 96. Escena IV.
,. Opus cit., p. 103. Escena IV.

363

�PERNIL:

la que misterios aumenta,
siendo el nombre de la Misa
traducido de la hebrea
frase hacimiento de gracias
y de la latina lengua
Misa enviada oblación
del Hijo al Padre, en ofrenda,
el no oírla cada día
no solamente es tibieza
del perezoso, sino
descortesía grosera
que se hace a Dios, pues de veinte
y cuatro horas que le entrega
de vida cada día aún no
le sabe volver la media.
Bueno es eso para mí,
que si la oigo un día de fiesta
es solamente pensando
si se alarga o si se abrevia.

CONDE GARm-FERNÁNDEZ:

Pascual le ofrece obediencia al Conde, pues está dispuesto a morir. Se despide de Aminta y se marcha.
En contraposición, Lelio y el Demorúo comentan que quieren atrapar a
Pascual en pecado.
DEMONIO:

(Tocan cajas a marchar)

PASCUAL:

¿Pero qué novedad hay
en el campo?
En orden puesta
la gente marcha no sé
a qué fin. 20

Entretanto, se oyen voces en el campo de batalla, y amo y escudero salen a
ver lo que pasa.
En la Escena V, aparece Aminta, vestida de soldado. Le cuenta a Pascual
que el Conde Garci-Fernández había ordenado que estuviese él pendiente
en la batalla y que, al no encontrarlo, ella había ido en su busca. Pascual,
después de decirle que la quiere, le ordena que se marche; mas en ese momento se acerca a ellos el Conde, que reprocha la conducta a Pascual, ya
que supone que había perdido el tiempo por conversar con Aminta en lugar
de estar en la lucha y le manda que esa noche esté de vanguardia. Dice :
"' Opus cit., p. 106 (Escena IV) .

364

Pues quiero que en la vanguardia
esta noche estéis de guardia
poniéndoos en ocasión
de que el valor que os desvela
logréis sin dudar jamás
ser de mi campo la más
avanzada centinela. 21

Infiernos, si hoy
muerte a Pascual Vivas doy,
de mi mayor enemigo
el triunfo mayor consigo,
pues cogiéndole en pecado
de su devoción vengado
quedaré, a cuyo fin sigo
en humana forma siendo
como soy aborrecido
espíritu, al que ofendido
en ira y cólera enciendo,
disimulando y fingiendo . . _ii

Pascual se estremece al paso del Demonio; suena un terremoto, y Vivas,
en un monólogo, uno de los más bellos, literariamente hablando implora a
Jesús que le ayude para resolver su situación de responsabilidad ~te el campo de batalla.
PASCUAL:

¡Qué medrosamente horrible
la noche de un punto a otro
ha convertido la hermosa
serenidad en asombro!
Las derramadas estrellas,
en quien como espejo roto

'" Opus cit., p. 109 (Escena VI).
" Opus cit., p. 112. Escena IX.

365

�se había quedado el Sol,
brillando en menudos trozos,
empañadas del tupido
velo de nubes, no sólo
a la Luna asisten, pero
ni aun ella su temeroso
trémulo semblante deja
que puedan humanos ojos
penetrar del manto de humo
la brújula del embozo. (Terremoto)
¡Jesús mil veces! ¡ Qué fiero
el trueno gemido es ronco
con que el embrión del rayo
siente la nube el aborto!
¿Pero qué me atemoriza?
¿De cuándo acá generoso
mi espíritu le vió al miedo
la pálida tez del rostro? (Terremoto)
¿yo espanto? ¿Yo horror? i Y o susto?
Mas ¡ay! que, si a hacer me pongo
discursos que siempre vagos
dictaron soledad y ocios,
no sin causa temo, pues
al ver ese obscuro globo
desquiciado de sus ejes,
desplomado de sus polos,
que sobre mí titubea,
imagen me reconozco
del primero padre, cuando
arrojado del hermoso
centro suyo, le asaltó
de la noche el pavoroso'
escándalo que a su culpa
le fué el retrato más propio. .. (Terremoto)
y si del concepto, ¡ ay triste!
toda la pariedad corro
no solamente en mi culpa
la imagen que soy supongo,
pero en que comprometido
está aquese numeroso

366

campo en mí, pues en mí estriba
o su blasón o su oprobio,
supuesto que si yo ahora
negligente o perezoso
faltar a a aqueste precepto,
en mí peligraran todos/ 23

En otro pasaje, el Demonio y Lelio tratan de matar a Vivas, mas Lelio
yerra el tiro y ambos huyen.
Luego sucede que Aminta es raptada por un grupo de "canes blancos" de
la Secta Mahometana, y Pernil acude a contárselo a su amo. (Escenas XIII
y XIV).
Poco después, Pascual entra a la Iglesia, de nuevo a orar, y la Secta le sigue mas no penetra al templo porque el Angel lo impide. (Escena XVIII).
Entretanto, en la lucha, el Conde es herido y es retado a prisión por Almanzor, o la muerte, mas el Angel, vestido como Pascual, le proporciona un
caballo al Conde, y éste escapa, quedando el Demonio ofuscado. El Angel
que ha ocupado el puesto del Conde lucha contra Almanzor; enseguida llega Pascual Vivas, arremete contra la Secta y contra Almanzor, lo vence y
lo hace prisionero y recobra a Arninta que es puesta en libertad. (Escenas
XXI y XXVI).
Pascual, viéndose vencedor, ofrece su mano a Arninta y le promete enmendar sus yerros antiguos. Así dice:
PASCUAL:

La mano a Aminta le ofrezco,
que es propósito que hice
de enmendar pasados yerros,
si a verla libre volvía,
en las Misas que hoy oyendo
he estado, por quien falté
de la lid. 24

Como escena final y apoteósica aparece el Ángel y el Santísimo Sacramento, en lo alto. El Angel explica su intervención en la victoria de León y de
Castilla por la fe de Vivas y por su devoción a la Misa.

"' Opus cit., pp. 113 a 115. Escena X.
" Opus cit., p. 138. Escena XXVI.

367

�ÁNGEL:

Y o fui quien en su lugar
peleaba por él al tiempo
que estaba él por mí ayudando
las Misas que estaba oyendo.. .25

Al final del Auto, como cuadro simbólico aparece Felipe III, a caballo, y
a sus pies la secta, representación de la expulsión de los moriscos, llevada a
cabo en España entre 1609 a 1614.
El estilo de Calderón es barroco. Se nota un dinamismo en la acción y un
retruécano en las hipérboles, metáforas e imágenes. El conceptismo llevado
a un último grado que nos da el aspecto simbolista de su teatro, una violencia en los personajes aunque un equilibrio estable matemático, sistematizado
de sus obras, equivalente al claro oscuro de la pintura de V elázquez. Lo decorativo y lo escenográfico dan una elevación contrastante entre la temática
seria y grave muchas veces, y la suntuosidad brillante. Sin embargo, dentro
de la técnica dramática encontramos esa ley de subordinación centrada en
un personaje que generalmente es el hombre. De aquí que su teatro sea humanista.

6.

CONCLUSIÓN

En el auto La Devoción de la Misa, notamos ese doble aspecto del drama
costumbrista y del auto simbólico con la apoteosis final del Santísimo Sacramento, como elemento esencial de este tipo de obras teatrales.
Conjuntamente al desarrollo de la acción principal: la luc~a entre Moros y
Cristianos hacia el Siglo X, en la que los principales personaJes son el Conde
Garci-Fernández y Almanzor, ca.da uno representando un bando, se va desarrollando una segunda acción: el amor entre Pascual y Aminta -tema mundano-, cuya problemática fundamental se presenta en torno a Pascual Vivas, quien viviendo en pecado, ya que había raptado a ~ta, logra, por
la intervención de la Gracia y su devoción a la Misa, arrepentrrse, ofrecer su
mano a su amada, y, por lo tanto, volver a la religiosidad cristiana. Este es
un problema ontológico y meramente humano que renueva la concepción
cristiana de que el hombre pecador si se arrepiente se salva. Este tema, podríamos decir, es el tema individualista que todo hombre se plantea para alcanzar su salvación. Mas, inserto en esta problemática, captamos el aspecto
,.. Opus cit., p. 140. Escena XXVII.

368

representativo socio-político-religioso de la España en el personaje Luis Vivas, ya que como español representa el Catolicismo de este pueblo.
Además, tenemos el simbolismo de la Religión Cristiana a través de la
Eucaristía.
Es pues, este Auto Sacramental, doblemente interesante, tanto desde el
punto de vista técnico-formal como temático, ya que funde en una rmsma
pieza teatral el tema religioso-sacra.mental y el humano.
En el simbolismo de Calderón se ve el reflejo de Dios en todo lo creado
para que todo venga a rendir a los pies de Jesús Sacramentado. No es cosa
rara hallar en los Autos de Don Pedro Calderón, las relaciones de Dios con
la naturaleza; del cuerpo con el espíritu y de los sentidos con el alma que
viene a ser el simbolismo como una grandiosa síntesis del órden visible e invisible y al mismo tiempo, una disección de la vida humana bajo la mirada
teológica con el conjunto de conflictos que forman el interior del alma; es
una disección con todas las Iniserias del hombre y su sustancia semidivina, es
decir, mitad fraile y Initad soldado, o bien, amasado con lodo y emparentado
con los ángeles pero siempre hombre hasta en el momento en que Dios obra
portentos por sus medios o bien cuando obedece al mundo, la carne o el infierno y se aparta de la Divina Gracia. Caen por tierra todo lo imaginario,
pesiinismo, y determinismo de Calderón, ya que sabe resolver a sus personajes en la elección consciente y libre de sus conflictos humanos.

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d e la Facultad de Filosofía y Letras, Madrid, Espana.
,_
'
m

CECCO ANGIOLIERI, POETA DEL "DUECENTO"
PROF. GIANCARLO VON NACHER M.
Escuela de Letras
I.T.E.S.M.

CEcco ANGIOLIERI es un poeta vagabundo, lunático, pendenciero, cínico, borracho, vividor, libertino, turbulento, impío, maldiciente, según los epítetos
que le han encajado los críticos, a lo largo de los siglos. Y una justificación
la hay: la de haberlos copiado tal como aparecen en las descripciones que,
en sus poesías, él hizo de sí mismo.
¿Realidad o ficción poética? Poco importa.
De su lírica irrumpen con calor, fuerza y espontaneidad, los acentos cómicosatíricos, burlescos, picarescos que lo colocan como el maestro más destacado
de toda la escuela de la poesía jocosa de fines de 1200 y principios de 1300.
En antítesis con la culta y refinada poesía del "Dolce Stil Nuovo", la poesía
burlesca -heredera también de una antiquísima tradición- renace como movimiento burgués-popular, polémico, realista, sensual. Poesía individual, la de
Ceceo Angiolieri, que entra violentamente en el juego realista de los contrastes, agudiza y enfatiza determinados aspectos vitales, resalta la belleza expresiva de las palabras, colocadas con precisión selectiva y apropiada disposición.
Contraste entre su naturaleza alegre, despreocupada, atraída por los placeres de la vida -las mujeres, el vino, el juego- y la tristeza, la honda desesperación, en la cual queda sumergido por culpa de la falta de dinero, q,ue sus
avaros padres no le proporcionan con la esplendidez que él hubiera deseado...
El noble miser Angioliero, banquero del Papa Gregorio IX, y madonna Lisa
de los Salimbeni, dieron vida al poeta en la ciudad de Siena, alrededor de 1260.
Miser Angioliero participó en la administración del municipio sienés, fue
miembro de la orden de los Frailes de María (los frailes gaudentes), peleó en
la guerra en contra de Arezzo, junto con su hijo, en 1288. Ceceo participó en
varias luchas en contra de los gibelinos. Varias veces incurrió en infracciones
370

371

�por haber salido del campo sin permiso ( quia fuit inventus de nocte post tertium sonum campane Comunis) . Se encontró envuelto en trágicos acontecimientos, entre los cuales el ataque a un zapatero...
Murió por los años de 1313. Sus hijos renunciaron a la herencia, cargada de
deudas, pero no pudieron evadir el pago de una suma que Ceceo debía al
municipio.
Seguramente por motivos políticos fue exiliado dos veces de Siena y se
refugió en Roma. Desdichadamente esto es todo lo que se sabe de él. Conoció
a Dante Alighieri, a quien estimó, aunque -con él también- entró pronto en
polémica.
Quedan, de su obra, 129 sonetos, de los cuales unos veinte se le atribuyen.
He escogido unos cuantos, en esta brevísima presentación, que me parecen los
más significativos, intentando una traducción de lo más literal con el fin de
perder lo menos posible el encanto de su espontaneidad y frescura lírica.

VIII
Quando veggio Becchina corrucciata,
se io avessi allor cuor di leone,
sí tremerei com'un picciol garzone
quando 'l maestre gli vuol dar palmata.
L'anima mia vorrebbe esser non nata,
nanzi ch'aver cotate afflizione;
e maledico el punto e la stagione
che tanta pena mi fu destinata.
Ma s'io devessi darmi a lo nemico,
e' si convien che io pur trovi la via
che io non temi el suo corruccio un fico.
Peró, s'e' non bastasse, io mi morría;
ond'io non celo, anzi palese 'l dico,
ch'io provaró tutta mia valentía.

X
La mia malinconia é tanta e tale,
ch'io non discredo che, S'egli'l sapesse
un che mi fosse nemico mortale,
che di me di pietade non piangesse.
Quella, per cu' m'avven, poco ne cale;
372

che mi potrebbe, sed ella volesse,
guarir 'n un punto di tutto'l mie male,
sed ella pur: -1' t'odio- mi dicesse.
Ma quest'é la risposta c'ho da lei:
ched ella non mi vol né mal ne bene,
e ched i' vad'a far li fatti miei;
ch'ella non cura s'i' ho gioi' o pene,
men ch'una paglia che le va tra' piei:
mal grado n'abbi Amor, ch'a le' mi diéne.
XIII
Il cuore in carpo mi sento tremare,
sí farte é la temenza e la paura,
ch'i' ho vedendo madonna in figura,
cotanto temo di lei innoiare.
E non podría in quel punto parlare:
cosí mi si dá meno la natura,
ched i' mi tengo in gran ventura
quand'i' mi posso pur su' piei fidare.
Infino a tanto che non son passato,
tutti color que me veggiono andando,
sí dicon: - Ve' colui, ch'é smemorato!Ed io nulla bestemmia lor ne mando,
ch'elli hanno le ragioni dal lor lato,
peró che 'n ora in or vo tramazzando.
LVIII
Sed i' f ossi costretto di pigliare
tra d'essere 'n inferno o 'nnamorato,
sed i' non mi pugnasse a consigliare,
unque Dio non perdoni 'l mi' peccato;
per ch'i' non posso creder né pensare
che sia neun dolare addolorato
maggio, ch'i' ho sofferto per amare
quella che m'ha d'Amor sí spaurato,
Ma, s'io prendessi di rinnamorarmi,
in questo modo mi v'accorderei;

�ch'Amor dovesse 'n prima sicurarmi
di quella che m'ha mort' anni fa sei,
che non dovesse su' pregio tornarmi;
se non, lo 'infern' a gran hoce cherrei.
LXV
Tutto quest'anno ch'é, mi son frustato
di tutti i vizi che solía avere;
non m'é rimasto che non quel di bere,
del qual me n'abbi Iddio per escusato,
ché la mattina, quando son levato,
el carpo pien di sal mi par avere;
adunque, di': chi si paría tenere
di non bagnarsi la lingua e 'l palato?
E non vorría se non greco e vernaccia,
ché mi fa maggior noia il vin latino,
che la mia donna, quad'ella mi caccia.
Deh ben abbi che prima pose 'l vino,
che 'tutto 'l dí mi fa star in Bonaccia;
i' non ne fo peró un mal latino.
LXVI
In questo mondo, chi non ha maneta
per forza é necessario che si ficchi
uno spiedo pero lo carpo o che si 'mpicchi,
se tanto é savia, che curi le peta.
Ma chi lo staio ha pieno o la galleta,
avvegna ch'i' nol posso dir per micchi,
di ció trabocca, niente men picchi
pero su' argento, che fa l' uom poeta.
Anear ci ha altro, che detto non abbo:
che l'ammalato sí fa san venire,
terre tenere, a que! ch'io vi dirabbo;
e 'l mercennaro sí fa 'ngentilire,
buono, saccente e cortese: s'io gabbo,
sí pre-go Dio che mi faccia morire.

374

LXXXVI
S'i' fosse foco, arderei 'l mondo;
s'i' fosse vento, lo tempesterei;
s'i' fosse acqua, i' l'annegherei;
s'i' fosse Dio, mdndereil'en profondo;
s'i' f osse papal, sare' altor giocondo,
ché tutti i cristiani imbrigherei;
s'i' fosse 'mperator, sa' 'che farei?
A tutti mozzarei lo capo a tondo.
S'i' fosse marte, andarei da mi' padre;
s'i' fosse vita, fuggirei da lui:
similemente faría da mi' madre.
S'i' fosse Ceceo, com'i' sano y fui,
torrei le donne giovani e leggiadre:
e vecchie e laide lasserei altrui.
LXXXVII
Tre cose colamente mi so 'n grado,
le quali posso non ben men fornire:
ció é la donna, la taverna e 'l dado;
queste mi fanno 'l cuor lieto sentire.
Ma sí me le conven usar di rada,
ché la mie borsa mi mett'al mentire;
e quando mi sovvien, tutto mi sbrado,
ch'i' perdo per maneta 'l mie disire.
E dico: -Dato lisia d'una lancia!Ció a mi' padre, che mi tien sí magro,
che tornare' senza logro di Francia.
Trarl'un denai' di man sería piú agro,
la man di pasqua che si dá la mancia,
che far pigliar la gru ad un bozzagro.

375

�CII

(A DANTE ALIGHmru)
Dante Alighier, s'i' so bon begolardo,
tu mi tien' bene la lancia a le reni;
s'eo desno con altrui, e tu vi ceni;
s'eo mordo 'l graso, tu ne sugi 'l lardo;
s'eo cimo 'l panno, e tu vi freghi 'l cardo:
s'eo so discorso, e tu poco raffreni;
s'eo gentileggio, e tu misser t'avveni;
s'eo so /atto romano, e tu lombardo.
Sí che, laudato Deo, rimproverare
poco pó l'uno l'altro di noi due:
sventura a poco senno cel fa fare.
E se di questo vói dicere piúe,
Dante Alighier, i' t' averó a stancare;
ch'eo so lo pungiglion, e tu se' 'l bue.•

VIII
Cuando veo a Bequina airada,
aunque yo tuviera un corazón de león,
temblaría como un estudiantillo
cuando el maestro le quiere castigar.
El alma mía quisiera no haber nacido,
más bien que tener tal aflicción;
y maldigo el momento y la estación
en que tanta pena me fue destinada.
Pero si yo tuviera que entregarme al diablo,
es necesario que encuentre el modo
para que no tema por nada su enojo.
Pero, si no fuera suficiente, moriría;
por lo cual no lo escondo, más bien claramente lo digo,
que usaré toda mi valentía.

Soneto VIII: Bequina, su amante, inspiradora de sus cantos es, en cierto
sentido, como afirma la crítica, la anti-Beatriz, por los acentos tan realistas y
sensuales de los cuales la reviste el poeta.

376

X
Es tal intensidad de mi ardor, insatisfecho,
que estoy seguro de que si quien lo supiese
fuera un enemigo mortal mío,
éste lloraría compadecido de mí.
Poco le da a aquella por la que estoy triste;
y bien podría, si lo quisiese,
sanar de golpe todos mis males,
con sólo decirme al menos: -Yo te odio--.
Pero ella me dice por única respuesta:
que no me quiere ni bien ni mal
y que sólo me cuide de lo mío;
que tanto le importa que yo goqe o sufra,
como una paja entre los pies:
malaya el Amor, que a ella me sujetó.

XIII
Tan fuerte es el temor y la pavura,
cuando estoy en presencia de mi dama,
que el corazón se me sale del pecho,
por el solo pensamiento de molestarla.
Y no podría entonces hablarle:
así se va perdiendo mi vigor natural,
que yo me considero ya afortunado
si yo puedo confiar en mis pies.
Hasta que no se hayan ido
todos aquellos que observan mi paso,
y que van diciendo: -Mira, ¡qué hombre atontado!y yo ninguna maldición les digo,
porque tienen razón en afirmar lo dicho,
pero poco a poco voy des/alleciendo.

LVIII
Si constreñido a escoger
entre ir al infierno o estar enamorado,

En los sonetos X, XIII y LVIII podemos observar el contraste con el "Dolce
Stil Nuovo", contraste hecho de exageraciones y de ironía.

377

�· no luchase intensamente antes de decidir,
nunca me perdonaría Dios el pecado;
porque yo no puedo creer ni pensar
que pueda haber dolor más grande,
del que ha sufrido por amar
a aquella que me ha vuelto miedoso del Amor.
Pero, si yo decidiera volver a enamorarme,
lo haría bajo el siguiente acuerdo:
ante todo el Amor debería asegurarme
de la que me hizo morir hace feis años
no me trastorne con sus belfezas;
si no, a ojos cerrados escogería el infierno.

LXV
Por todo el año pasado, me he despojado
de todos los vicios que acostumbraba tener;
no me ha quedado más que el del vino,
que Dios me lo perdone,
porque en la mañana al levantarme,
me parece que tengo el cuerpo lleno de sal;
te pregunto: ¿quién podría abstenerse
de mojar su lengua y su paladar?
Y no exijo vinos excelentes,
ya que me irrita el vino corriente,
tanto como mi mujer cuando ""!e echa.
Bien haya quien des~ubrió el vino,
que me hace feliz todo el día;
por esto no puedo hablar mal de él.

LXVI
En este mundo quien no tiene centavos
es necesario que se clave
un pincho en el cuerpo o se cuelgue,
si es sabio para curarse de todos sus males.

Soneto LXV: Alabanza al vino, uno de los tres elementos entre los cuales se
encuentra a gusto el poeta.

378

Mas quien tenga el cuarterón o el quintal que se desbordan,
aunque yo no lo puedo decir por mí mismo,
que como sea siempre haga
rendir su plata, la cual hace del hombre un poeta.
Hay algo más que no he dicho aún;
que hace, en verdad, sanar al enfermo,
terrateniente a. quien ya sabéis;
al mercenario, gentilhombre,
bueno, sabio y cortés: si miento,
que Dios me castigue con la muerte.

LXXXVI
Si yo fuera fuego, quemaría el mundo,
si yo. fuera viento, lo azotaría,
si yo fuera agua, lo ahogaría,
si yo fuera Dios, mandaría un temblor,
si yo fuera papa, estaría pues contento,
ya que a todos los cristianos engañaría,
si yo fuera emperador, &lt;.'sabes lo que haría?
A todos los hombres degollaría.
Si yo fuera muerte, visitaría a mi padre,
si yo fuera vida, huiría de él,
lo mismo haría con mi madre.
Si yo fuera Ceceo, como yo soy y fuí,
tomaría las mujeres jóvenes y bellas,
y las viejas y feas las dejaría a los demás.

LXXXVII
Tres cosas solamente me agradan,
que nunca puedo disfrutar como quisiera:
son la mujer, la taberna y el dado;
éstas me hacen sentir el corazón alegre.

Soneto LXVI: Alabanza al dinero, sin el cual -como sabe por amarga experiencia Ceceo-- no hay ni mujeres, ni vino, ni juego...
Soneto LXXXVI: es el más célebre poema de Ceceo, donde el pesimismo,
la invectiva, la maldición que invoca, hasta sobre sus propios padres avaros, se
resuelve, en los últimos versos, en una sonrisa entre lo picaresco y lo divertido.

379

�Pero raramente me las puedo permitir,
porque mi bolsa me lo impide;
y cuando me acuerdo, estallo en maldiciones,
que por dinero pierdo lo que deseo.
Y digo: - ¡ Que lo alcance una lanza!y esto por mi padre, que me tiene tan corto,
que de Francia tengo que regresarme sin cebo.
Sacarle un centavo sería más difícil,
así fuese domingo,
que hacer cazar la liebre por una tortuga.

UNA INTERPRETACIÓN PERSONAL DEL POEMA
"BLANCO" DE OCTAVIO PAZ 1
0RALIA

(A DANTE

ALIGHIERI}

Dante Alighieri, si yo soy bufón,
tú me pisas los talones;
si yo como en casa ajena, tú cenas;
si yo muerdo la grasa, tú chupas ávidamente el tocino;
si yo pongo la banderilla, tú la ahondas:
si yo exagero, tú no te quedas corto;
si yo me doy aires de noble, tú te los das de gran doctor;
si yo me hice romano, tú lombardo.
Así que, alabado sea Dios, reprocharnos
no podemos uno al otro, entre nosotros:
desventura sería, y de poca cordura hacerlo.
Mas si, a pesar de todo, tú insistes.
yo te cansaré, Dante Alighieri;
pues yo soy el aguijón, y tú el buey.
Soneto LXXXVII: otro poema famoso que podría muy bien ser una continuación del anterior, y, al mismo tiempo, representar su epitafio. . .
Soneto CII: contestación entre las más típicas de Ceceo a otro soneto, perdido, que le fue enviado por Dante.

BIBLIOGRAFIA
ÜECCO ANGIOLIERI, Rime - . Milano 1959.
FERNANDO PAuzz1, Le Opere e i Giorni -

380

RODRÍGUEZ ARREDONDO
Escuela de Letras
I.T.E.S.M.

CII

Milano 1945.

TENIENDO EN CUENTA los modernos recursos utilizados por los escritores, en
el sentido de aprovechar el espacio de la página para presentar sus obras en
una forma nueva que al mismo tiempo les sirva como recurso expresivo, y
considerando que de esta manera el espacio ha adquirido una extraordinaria
movilidad, Octavio Paz dice: "a espacio en movimiento, signos en rotación".
En un mundo que actuahnente se caracteriza por su inestabilidad, por sus
constantes cambios, transformaciones y mutaciones en el espacio y en el tiempo,
el lenguaje tiene que seguir el mismo camino: los signos en perpetua rotación,
que en algún momento y para alguna persona alcanzan un brillo inusitado,
pero inmediatamente se desvanecen para dejar lugar a otro instante de significación. Y así hasta el infinito.
Dispuesto en esta forma, el poema niega al lenguaje la capacidad de poder decir nada que sea absoluto; pero al mismo tiempo deja abiertas las
infinitas posibilidades de la palabra como portadora de significación, al permitirnos la libertad de interpretar el poema en tantas formas como lectores haya
y aún diferentes en cada lector según las veces que lo lea, en un intento de
crear un lector-autor de su propia interpretación.
Esto es lo que pretendo. Una interpretación personal, basada únicamente
en la primera impresión que me ha producido la lectura del poema.
En las notas previas, encontramos que el tema es "el tránsito de la palabra,
del silencio al silencio ( de lo 'en blanco' a lo blanco -al blanco-) , pasando
por cuatro estados: amarillo, rojo, verde y azul". Pues bien, yo creo encontrar
' PAz, ÜCTAVIO. Blanco.

F

381

�un paralelo entre el origen y evolución del lenguaje, con el origen y evolución
de la tierra desde el comienzo de su existencia.
El silencio original, el blanco de donde parte el poema, corresponde al estado
de incandescencia blanca en que se encontró la tierra en sus orígenes; pero ya
en su interior se encontraba latente la semilla de la palabra. Se encontraba en
potencia, pugnando por salir, pero muda:
el comienzo
el cimiento
la simiente
latente
la palabra en la punta de la lengua
inaudita
inaudible
impar
nula
grávida
sin edad
la enterrada con los ojos abiertos
promiscua
inocente
la palabra
sin habla.
sin nombre

En el proceso natural de enfriamiento, el color de la tierra (como _el d~l ~erro), va cambiando del blanco al amarillo; y en su interior, la matena º1:gmal
del lenguaje, el sonido en sus dos variantes: consonantes y vocalei:,, emp1ez~ a
tratar de salir, empieza a intentar liberarse de aquella muda confus1on y abnrse
paso hacia el exterior:
Bajo la piel de la penumbra
Late una lámpara.
Superviviente
Entre las confusiones taciturnas,
Asciende
Flor
(. . .)
Ni vista ni pensada:
Oída,
Aparece
Amarillo
Cáliz de consonantes y vocales
Incendiadas.

382

Continúa la pérdida progresiva del calor: el amarillo se va haciendo rojo;
los sonidos, ya liberados de su encierro, empiezan a reunirse en pequeños grupos: las sílabas:
Un pulso, un insistir,
oleaje de sílabas húmeaas.
Sin decir palabra
oscurece mi frente
un presentimiento de lenguaje.

Pero todavía las sílabas son tumultuosas, sin sentido, corren como ríos que
se extienden por el mundo y en los cuales empieza la vida animada: las sílabas
son como los diminutos y primitivos seres vivos que se encuentran en el momento de la transición entre lo vegetal y lo animal: no carecen completamente de sentido, ni son pensanúentos completos; pero serán los progenitores
de todas las demás especies, el principio de las genealogías, el ongen del
lenguaje:
el río de los cuerpos
astros infusorios reptiles
torrente de cinabrio sonámbulo
oleaje de las genealogías
juegos conjugaciones juglarías
(. ..)
agua de pensamientos
agua de verdad
verdad de agua.

Con la aparición de la vida, la tierra cambia nuevamente de color. Mientras campea lo verde, las sílabas tanto tiempo sueltas y libres de asociarse,
pero amordazadas, casi mudas por el transcurso de los siglos, empiezan un
movimiento de violencia y de dominación: forman un torbellino de tormenta
en la que predominan los sonidos reiterados deliberadamente para dar la sensación de un retumbar turbulento que hace temblar la tierra y el cielo, hasta
que en el momento culminante, la tierra se abre y nace la palabra:
La rabia es mineral.
Los colores
Se obstinan.
Se obstina el horizonte.

383

�Tambores tambores tambores.
El cielo se ennegtece
como esta página.
Dispersión de cuervos
Inminencias de violencias violetas.
Se levantan los arenales,
La cerrazón de reses de ceniza.
Mugen los árboles encadenados,
Tambores tambores tambores
Te golpeo cielo
Tierra te golpeo
Cielo abierto tierra cerrada
Flauta y tambor centella y trueno
Te abro te golpeo
Te abres tierra
Tienes la boca llena de agua
Tu cuerpo chorrea cielo
Tremor
Tu panza tiembla
Tus semillas estallan
Verdea la palabra.

Nacida la palabra, se posesiona del mundo, se diserrúna, se propaga, se
multiplica, creando todas las imágenes existentes:
se desata se esparce árida ondulación
se levanta se erige ídolo entre brazos de arena
desnuda como la mente
brilla se multiplica se niega
en la reberberación del deseo
renace se escapa se persigue
girando girando . ..
en torno a la idea negra. ..

Siguiendo la misma evolución: sonido
silaba
palabra
hemos llegado al momento presente: poesía

384

-

materia
animal
hombre,
poeta.

Hasta aquí la vida del lenguaje ha transcurrido junto con la de la tierrai
pero como no podemos saber lo que sucederá a la tierra en el futuro, en este
momento tierra y lenguaje se separan porque la palabra y el hombre sí siguen
evolucionando. Es decir, la materia de la tierra se ha detenido, o por lo menos, evoluciona más lentamente; en cambio, el espíritu humano puede aspirar a elevarse, y de hecho lo hace.
La tierra ha dado ya su producto más perfecto: el hombre con la palabra.
Ahora éste debe encargarse de su propio perfeccionamiento, de elevarse más
allá de sí mismo hacia un universo más acabado, sin limitaciones de ninguna
especie. Y esto, sólo lo logra el Poeta con esa sublimación de la palabra que
es la Poesía. El poeta es el único que puede deshacerse del tiempo y del espacio, y es el representante más puro de ese deseo de trascenderse a sí mismo.
La palabra, por consiguiente, alcanza un grado más alto: la Poesía, que
se eleva hacia la claridad, hacia el azul del firmamento, hacia un lugar de
pureza donde se hace real lo imaginado, donde se "ven" los pensamientos:
Del amarillo al rojo al verde,
Peregrinación hacia las claridades,
La palabra se asoma a remolinos
Azules.
Gira el anillo beodo,
Giran los cinco sentidos
Alrededor de la amatista
Ensimismada.
Traslumbramiento:
No pienso, veo
-No lo que veo,
Los reflejos, los pensamientos veo.

Cuando ha llegado a esa región de transparencia, el poeta se encuentra
con sus propios pensamientos, con sus imágenes, con los seres creados por su
imaginación. Pero tan pronto como aparecen, se esfuman, se deshacen en
una claridad tan intensa que casi vuelve al color blanco:
Las precipitaciones de la música.
El número cristalizado.
Un archipiélago de signos.
Aerofanía,
Boca de verdades,
Claridad que se anula en una sílaba

385
H25

�Diáfana como el silencio:
No pienso, veo
-No lo que pienso,
La cara en blanco del olvido,
El resplandor de lo vacío.

Al finalizar el poema, la palabra-poesía se ha posesionado del poeta y éste
de aquélla. Ambos se pierden en un lugar sin tiempo y sin espacio, en algo
parecido al lugar de origen, en una especie de vuelta al punto de partida,
de caer en el comienzo: parecen desvanecerse en la nada:

UN EXPERIMENTO FALLIDO: "EL PÁJARO MOSCA"*
HuGo RomÚGUEZ ALCALÁ

El árbol de los nombres
Real irreal
Son palabras
Aire
Son nada
El habla
Irreal
Da realidad al silencio.

Pero la palabra está ahí, se encuentra ( y se pierde) en el centro de ese
universo real-irreal. Inacabable, disponible para el que quiera alcanzarla, queda
como una especie de inspiración para el hombre:
El mundo

Es tus imágenes
Anegadas en la música
Tu cuerpo
Derramado en mi cuerpo
Visto
Desvanecido
Da realidad a la mirada.
El poema no pretende, en absoluto, tener una significación precisa e inmutable. Por el contrario, es sólo un conjunto de palabras que se han reunido en una página para buscar un significado: el que cada uno de nosotros
quiera darle aquí, ahora.

University of California

EN 1958, ESTO ES, A CINCO años de la publicación de El trueno entre las
hojas, Roa Bastos escribe "El pájaro mosca",1 uno de los relatos más ambiciosos de nuestro autor y, también, de los más extensos.
Por primera vez Roa, cuyos personajes suelen ser en su mayoría gente in.
culta, campesinos ignaros, peones, soldados, mendigos y alguno que otro representante de las clases superiores del Paraguay, escoge para este cuento la
gente más culta de su país. Es más: evoca vívidamente a un grupo de personajes históricos de primer rango en los anales literarios y políticos de su patria: Juan Silvano Godoy, Manuel Domínguez, Ignacio A. Pane, Arsenio
López Decoud, Hérib Campos Cervera.
Por otra parte, el escritor excluye en forma absoluta lo popular; se desentiende de los temas proletarios como podría hacerlo un autor de preocupaciones radicalmente diversas de las suyas, y se mueve en un ámbito de ficción
en que doininan pasiones de intelectuales puros. Todos los entes de ficción de
"El pájaro mosca" son escritores, estudiantes o profesores, y el suceso que
da. origen a un prolongado conflicto entre dos de aquéllos gira en torno a un
libro. Roa, además, evoca las sombras, digamos, de Cervantes, de Shakespeare y hasta de un iluminista francés, el ideólogo Georges Cabanis, y se vale de los dos primeros para esclarecer, con sutiles comparaciones o alusiones,
aspectos de los conflictos ficticios que inventa.
El estilo del relato, el ambiente en que transcurre, el hálito poético que lo

* Capítulo de un libro en preparación titulado El arte visionario de Augusto Roa
Bastos. Roa Bastos nació en Asunción, Paraguay, en 1917 y debe su fama continental
a su novela Hijo de hombre ( 1960) premiada varias veces y traducida a muchos
idiomas.
' Ver El baldío. (Buenos Aires. Editorial Losada, S. A., 1966). pp. 133-152.

386

387

�cruza y vivifica, son admirables. Se trata de un insólito experimento que
llamaremos de "ficción culta" que nunca había ensayado hasta 1958.
En esto precisamente consiste la unicidad de "El pájaro mosca". Acaso
constituya este relato un hito importante en la carrera del escritor, y el anuncio de una diversificación de temas, amén de la superación de una etapa en
que la insistencia sobre un número limitado de aspectos de la realidad paraguaya resulta monótona. Lo que, sin embargo, hace de este cuento un experimento fallido no consiste ni en la evocación del ambiente, ni en la caracterización de la mayoría de los personajes, ni en la utilización de Cervantes,
Shakespeare y Cabanis como "ingredientes", por decirlo así, de la ficción:
consiste, sí, en el desenlace súbito, que es lo único no bien justificado.
Es menester, pues, analizar el cuento en lo que mira a su argumento y estructura para elucidar con nitidez no sólo su unicidad, sino la razón de lo
que creemos ser su fracaso,

ARGUMENTO

El odio que siente el frustrado escritor José María Funes por el profesor Antonio Ozuna tiene cuarenta años de virulencia. Surgió este odio durante la
juventud de ambos, en la edad de oro de la intelectualidad paraguaya, cuando vivían (y convivían en cenáculos de charla chispeante) los primeros escritores de verdadero talento que tuvo el Paraguay: los ya mencionados Godoy, Domínguez, Pane, López Decoud y otros. ¿ Qué había sucedido entre
Funes y Ozuna? Pues que Ozuna, en una tertulia en que estaban presentes
los intelectuales nombrados, acusó a Funes de plagio. Además, le manifestó
que, obligado por razones de ética. intelectual, debía probar en una reseña
que el reciente libro de Funes no era en rigor de éste sino una copia del de
Georges Cabanis: Relaciones entre la naturaleza física y moral del hombre...
Esto había acontecido cuarenta años atrás y Funes nunca había podido perdonar el descubrimiento del plagio. Antes por el contrario, Funes consagró desde entonces toda su vida a la venganza; intrigas del plagiario arruinaron al
profesor Ozuna. Este, privado primero de su cátedra, víctima luego de prisión injusta, se halla hoy en la miseria. No ha mucho que ha enviudado.
Para pagar los gastos del sepelio de su esposa, ha vendido gran parte de su
biblioteca. ¿ Quién ha comprado los libros de Ozuna? El mismo José María
Funes. Porque Funes, desde el fracaso de su carrera literaria cuarenta años
antes, se había dedicado a .los negocios: compra y venta de tierras, de antigüedades y, muy especialmente, de ediciones raras.
388

Bien: la biblioteca del profesor Ozuna, entre otros tesoros bibliográficos, contaba con un ejemplar de la edición príncipe de la primera parte del Quijote,
encuadernado en amarillento pergamino y con notas marginales del puño y letra del propio Cervantes. La codicia de Funes anda hace tiempo encendida por
esta joya de coleccionista. Funes la ha examinado para verificar su autenticidad
y, tras minucioso análisis del que no excluyó ningún procedimiento antiguo o
moderno de comprobación, se convenció de que la joya era de ley. Ozuna, aunque en la última miseria, se ha negado, por mucho tiempo, a venderle ese
Quijote.
Al fin, forzado por la necesidad, viene hoy a la casa de Funes con un tomo forrado en pergamino, recibe una suma de dinero, y se va en seguida sin
despedirse de su ex amigo. Este, momentos después de partir el profesor, abre
el tomo y, con ira y asombro, advierte que no se trata del Quijote sino de
una novela autobiográfica, manuscrita por Ozuna, y titulada El prisionero.
Funes, lleno de curiosidad, domina su ira y comienza a leer el manuscrito
en voz alta: en él halla un minucioso relato del episodio del plagio y de
otros muchos sucesos posteriores.
Ozuna es padre de una muchacha hermosísima, enferma de meningitis, llamada Alba. "Mi pobre Ofelia, que también un día se me morirá ahogada",
ha dicho una vez de ella su padre, el viejo profesor. Alba se cree dueña de
un invisible pájaro mosca. El pájaro no necesita jaula ni alimentos. . . terrestres: come en el aire "granitos de 1uz".
El implacable odiador de Ozuna tiene también una hija. Se llama ésta
Delmira Funes. Sabemos que vive desesperada en Asunción, donde se sufre,
según ella, "una vida de enterrados vivos". Con Julio, su novio --o su amante- quiere marcharse del Paraguay y radicarse en Córdoba, Argentina, donde hay la posibilidad, para él, de una cátedra universitaria. Esto Delmira se
lo cuenta a Otilia, ex condiscípula y amiga cuyo papel en el cuento no es
otro que el de confidente de la hija de Funes.2 Una de las razones de la
desesperación de Delmira es el desprecio que siente por su propio padre.
Llegados a este punto, podemos decir que ya está resumido casi todo el
argumento. Poco falta, en realidad, para concluir la relación de los hechos
presentes, ya que el cuento es, principalmente, una evocación de lo que ha
pasado cuarenta años atrás y de lo que ha sufrido la víctima de Funes expiando la denuncia del plagio.
Sólo resta añadir lo siguiente: cuando Funes cae en la cuenta de que Ozuna le ha traído no el Quijote sino la novela autobiográfica, ordena a su
• Más adelante en el texto, se verá que Otilia tiene una significación muy especial no
en lo atinente al argumento mismo, sino como personaje insólito en la ficción de Roa.

389

�hija que vaya a casa del profesor y le exija la entrega del libro cervantino.
Delmira obedece pero tarda horas en regresar. Cuando al fin lo hace, informa a su padre que Alba ha sido violada por los soldados del Batallón Escolta; que ella, el profesor y Julio hallaron a Alba, después de buscarla por
toda la ciudad, medio muerta en uno de los zanjones de la Chacarita; que
Julio, habiendo ido a quejarse a la Policía, fue tomado preso; que el profesor, tras hallar a su hija violada, desapareció y fue encontrado luego, borracho, en un cafetín.
Poco después de terminar el relato de estos hechos, Delmira, súbitamente,
enloquece. En la última parte del cuento, en efecto, leemos que Delmira es
de pronto víctima de la misma obsesión que Alba: no contesta a las repetidas
preguntas de su padre, el cual, advirtiendo la extraña actitud que inesperadamente la muchacha ha asumido, le pide, en vano, una explicación.
Delmira, enajenada, distante, "tenía las dos manos apretadas contra el
pecho y empezó a arrullar suavemente a lo que estaba adentro". Es decir,
al invisible pájaro mosca de su amiga Alba.

ESTRUCTURA DE "EL PÁJARO MOSCA"

Roa divide su cuento en nueve partes indicando, por medio de espacios en
blanco, cada división.
En la primera parte nos presenta a Ozuna y a Funes frente a frente en el
despacho de este último: aquí se verifica la ansiada adquisición del Quijote
por el anticuario. Una vez que Ozuna recibe el importe del valioso libro, se
marcha sin despedirse, como queda dicho. Poco después de marcharse Ozuna, entra Delmira Funes en el despacho de su padre acompañada de su
amiga Otilia. Se produce entonces una nueva escena en el mismo escenario.
(Se puede, en rigor, hablar de "escenas" al comentar "El pájaro mosca", porque, en su mayor parte, el relato resultaría fácilmente escenificable y, más
que nada en él, el diálogo del viejo Funes con las dos muchachas).
Otilia abandona pronto el despacho de Funes y poco después hace lo propio Delmira. El escenario ahora es la cocina de la casa de Funes y, los dos
únicos interlocutores, las dos amigas. La conversación que sigue tiene por
tema la desgracia 'de los Ozuna, la crueldad del viejo Funes y lo sórdida
que, para Delmira, es la vida en Asunción. Ozuna ha sido un tiempo profesor de literatura de ambas muchachas. Delmira habla compasivamente de
Alba, la hija loca del catedrático, y describe a la demente como a una Ofelia
paraguaya. En esto hallamos el primer acorde shakesperiano, en la melodía
390

del cuento. A Julio, por otro lado, Delmira sólo lo menciona tres veces, y
muy de pasada. La primera, para manifestar que, poco antes, temió que
su padre se hubiera enterado de algo que afecta a Delmira y a su novio o
amante (pág. 137). Pero la alarma resultó falsa. La segunda, nada más que
para citar una frase de él (pág. 138) . Y la tercera, para confiar a Otilia el
secreto de que, exasperada por la actitud de su padre -su odio a Ozuna y
a todo el mundo-- se va a ir con Julio "a cualquier parte", acaso a Córdoba (pág. 139). Porque, según parece Julio es también un intelectual, un
profesor. Todo lo relativo a la identidad de Julio, a sus relaciones con Delmira y a su actitud ante Funes, etc., todo es muy vago, tan vago como ese
ofrecimiento desde Córdoba de una cátedra que no se sabe de qué disciplina sea.
Julio no va a ser mencionado de nuevo hasta la penúltima página del
cuento (pág. 151).
Pero no nos anticipemos. Consideremos ahora la segunda parte de "El
pájaro mosca". Esta consta de dos "escenas": 1) Funes -nos hallamos
ahora otra vez en el despacho del viejo-- ordena a su hija que vaya a casa
de Ozuna para reclamarle la entrega del Quijote recién comprado, pues acaba de descubrir que el profesor le ha dado "gato por liebre", esto es, un manuscrito en vez del libro. 2) Funes se queda solo en el despacho y comienza
a leer en alta voz la ''novela" de su ex amigo.
¿ Concibió el autor "El pájaro mosca" primero como un drama y sólo después decidió optar por el género del cuento? No lo sabemos. Me formulo esta pregunta porque la "escena" del viejo Funes, solo, en su despacho, leyendo en voz alta, más parece escrita para las tablas que para un cuento.
Ahora bien, esta que llamaríamos técnica dramática de Roa resulta sumamente expresiva y adecuada. La lectura (audible) del manuscrito nos
ofrece una vívida intuición de lo pasado entre Ozuna y Funes hace cuarenta años en Asunción, y evoca una época en que se supone que Ozuna y
Funes asistían a la tertulia de los Godoy, López Decoud, Pane, Domínguez, etc.
La caracterización de Ozuna y Funes, por otra parte, logra así el éxito más
completo. Lo curioso es que todo el esfuerzo narrativo de Roa se concentre en
revivir un pasado y no en "preparar'' adecuadamente las consecuencias que ese
pasado ha de tener en el futuro.
El cuento es, en rigor, excelente en lo que mira a la narración de lo acontecido desde el día de la denuncia del plagio de Funes hasta el día de la adquisición, por éste, del ejemplar del Quijote. Las "memorias" de Ozuna, en
efecto, retrotrayéndonos a la fecha del descubrimiento del plagio y narrando
los hechos hasta el momento en que Funes urge al profesor que le venda el
libro, son todo un tour de force de recursos estilísticos gracias a los cuales
391

-

�una Asunción ya lejana, de comienzos del siglo, y un ambiente intelectual
que ya pertenece a la historia, resucitan llenos de vida y sugestión.
Es más: en las partes séptima y octava del relato, el manuscrito de Ozuna
llega a un extraño epílogo: el profesor "recuerda el futuro", esto es narra
su suicidio en prosa muy poética. Pero este suicidio anticipadamen~e descrito -que acaso ha de verificarse- queda fuera del cuento. Este termina
con la locura de De~a sin que el lector sepa si aquel epílogo fue sólo "una
chanza fúnebre" como a sí mismo se asegura Funes, lector de la "novela" o
la anticipación literaria de una decisión irrevocablemente tomada por Ozu:ia.
Lo grave no es esto, sin embargo. Lo que hace fracasar, a mi juicio, este experimento de "ficción culta" es que a partir de la segunda parte del relato
hasta casi el final de la última, Roa se olvide de Julio, y no sólo de éste, sino
de hablarnos de las relaciones de Julio con Delmira. Delmira, reaparece sólo
una vez entre la parte segunda y la novena (que es la final) : el manuscrito
de Ozuna la menciona, aunque muy de pasada, en la quinta parte (págs.
147-148).
Ahora bien: como el desenlace del cuento consiste en la súbita locura de
Delmira, resulta evidente que Roa ha consagrado a la caracterización de Funes y Ozuna y a las relaciones que hubo entre estos dos personajes un esfuerzo y un espacio desproporcionados. En suma: "el suicidio" de Ozuna que
,
'
aparece tan solo como un recuerdo del futuro, se justifica mucho más plenamente que la locura de Delmira. O mejor dicho: el suicidio "ficticio" de
Ozuna nos parece, a nosotros lectores, algo perfectamente explicable, al paso que la locura de Delmira nos resulta un desenlace abrupto, demasiado
abrupto y sin preparación suficiente.
La estructuración del cuento, pues, fracasa por falta de proporción entre
lo que el escritor cabalmente presenta y lo que apenas indica o alude.
Toda o casi toda la atención d~ Roa se ha concentrado en "los dos viejos
Y-~u mundo", digamos. Cada uno de estós dos viejos, sin embargo, tiene una
hiJa. Y lo que sucede a estas dos hijas es esencial para el cuento. Pues bien:
Roa ha hecho que tanto Alba como Delmira sean nada más que figuras secundarias en el mundo lleno de fantasmas de los dos viejos. Fantasmas -entiéndase bien- que para los viejos tienen realidad de primer orden. Me refiero, por ejemplo, a los personajes históricos a cuya tertulia ambos siguen
imaginariamente asistiendo con la tenacidad que los ancianos ponen no en
lo que han de vivir sino en lo que han vivido ya.
Cabe, pues, afirmar que Alba y Delmira no logran nunca encarnarse cabalmente en "El pájaro mosca". Ellas sí que son fantasmas, pero fantasmas
de menos realidad que lós otros "fantasmas vivos" con quienes conviven los
viejos: sus recuerdos, sus odios, sus desdichas, sus regrets.

392

En verdad, resulta curioso que, en contraste con la rápida pero eficaz caracterización de Godoy, Domínguez y Campos Cervera, por ejemplo, un personaje viviente como Julio no merezca una sola línea que lo perfile física o
~spiritualmente.
El cuento, en rigor, debió de ser una novela o una nouvelle. Un desarrollo
más cabal de personajes que en aquél están apenas esbozados, hubiera resultado en una narración estructuralmente, artísticamente, equilibrada.
Porque a Roa no le falta talento para justificar tanto los hechos como actos que narra en su ficción. Al contrario. En el mismo relato que aquí comentamos y que definimos como "experimento de ficción culta", introduce
temas como los de Cervantes y Shakespeare, y nos admira, en el manejo de
estos temas, lo que llamaríamos su "talento justificativo". Veámoslo.

ÜERVANTES Y SHAKESPEARE

Insólitamente Roa, que según dijimos ya, prefiere narrar sucesos de gente
pobre, triste, explotada, ignorante, en "El pájaro mosca" dramatiza conflictos entre personajes que pertenecen a las clases superiores. Roa caracteriza
en el profesor Ozuna a un apasionado bibliófilo. Cuando Ozuna pierde la
cátedra, es en seguida víctima de una prisión injusta y luego objeto de persecución policial, se queda en la pobreza. Ahora bien: esta pobreza no es absoluta, a lo menos por un tiempo. Ha perdido todos sus bienes menos una
"muralla de libros y papeles". Es decir, su biblioteca está intacta. ¿ Qué hacer para seguir viviendo? La única solución para seguir viviendo él, su mujer y su hija, es que se decidan "a comer la muralla" (pág. 145).
El cuento, recordemos, se inicia cuando Funes cree comprar un ejemplar
del Quijote anotado por el mismo Cervantes. Roa, con suma habilidad, logra ante todo justificar convincentemente la posibilidad de la existencia de
ese volumen en manos de su personaje, en la ciudad de Asunción, hacia la
primera década del siglo XX. En la página 134, hace negar a Funes que el
ejemplar sea genuino -esto es, de la edición príncipe- y le hace también
negar el que Cervantes lo haya anotado. Funes, subrayemos, niega esto en
presencia de Ozuna, a quien pretende engañar. Pero, en la página 137, el
mismo Funes, ido ya Ozuna a su casa, afirma ante Delmira que el volumen
es auténtico: "Tengo bien fichado el ejemplar. Cuando me lo prestó Ozuna
por un tiempo, lo sometí a varios análisis. Rayos X, carbono 14, peritaje caligráfico, todas las garantías. Hasta esa carta de Menéndez Pidal confirmando mis
suposiciones. Es una joya auténtica... y debe estar valiendo una fortuna".

393

�( ¡ Menéndez Pidal! ¡ Qué extraño resulta este nombre en una página del autor de El trueno entre las hojas!) .
No contento con esto, Roa hace decir, en las páginas 146 y 147 al supuesto
dueño del precioso ejemplar -al profesor Ozuna- en un supuesto capítulo
de su supuesta autobiografía:

.. .Funes le tenía echado el ojo hacía mucho tiempo, y . .. lo llevó a
su casa para verificar si esas anotaciones eran genuinas o falsificadas.
Algo absurdo. No había más que verlas para saber, fuera de toda duda,
que la mismísima diestra del Manco las había escrito allí letra por letra, y que su espíritu había soplado sobre ellas. Si hasta el propio Funes
estaba fascinado, por algo sería.

Pero esto no es todo. Roa, para justificar la "presencia", digamos, de Cervantes, escribe hasta un pequeño cuento, cuyo personaje es el mismo Cervantes. Y es entonces cuando hace un alarde, modesto, pero muy adecuado y convincente, de erudición apócrifa.
En esa anotación -sigue diciendo Ozuna en su autobiografía- estaban prefigurados algunos elementos de la futura obra cervantina: ciertos conceptos que luego figurarían en el prólogo de la segunda parte,
con los cuales Cervantes contestó a los insultos del falso Quijote... Si
por ventura llegares a conocerle, dile de mi parte que no me tengo por
agraviado; que bien sé lo que son las tentaciones del demonio y que una
de las mayores es ponerle a un hombre en el entendimiento que puede
componer e imprimir un libro...
Y también el borrador, acaso, _de esas misteriosas frases que más tarde iban a aparecer en la dedicación del Persiles al Conde de L emos, como escritas pocos días antes de su muerte, pero que de seguro le habían
gastado toda la vida para revelarle al final su último sentido: el tiempo
es breve... Las ansias crecen... las esperanzas amenguan...

Esta es la justificación de la "presencia" de Cervantes en la historia. Difícil que pueda ser más convincente, más ingeniosa, más oportuna: obsérvese
que Cervantes atribuye a Avellaneda, tentado por el demonio, la infundada audacia de imprimir un libro. Y recuérdese que Funes, también tentado por el
demonio, imprimió un libro que era un plagio...
Dejemos ahora a Cervantes y pasemos a Shakespeare.

LA

"PRESENCIA" DE SHAKESPEARE

La hija del erudito bibliófilo Ozuna, Alba Ozuna, es un caso insólito de
"mujer hermosa" en la ficción de Roa. (Los personajes femeninos de Roa no
son nunca hermosos) . Es hermosa, sí, pero demente. Al revés que la gran mayoría de las heroínas de Roa, campesinas miserables e incultas entre las que
abundan prostitutas como la de "Galopa en dos tiempos" y la María Rosa
y la Salú-í de Hijo de hombre, Alba Ozuna (o Alba Ofelia Ozuna) es una
doncella impoluta, educada en un hogar refinadamente culto.
Delmira Funes la describe de este modo:
Cada vez más hermosa. Fina, transparente, como esas enfermas de
leucemia. 'Mi pobre Ofelia, que también un día se me morirá ahogada'
-me dijo el profesor una tarde . ..- (pág. 138).

Estas palabras de Delmira Funes y las que cita del profesor Ozuna, constituyen, además de un "retrato", la primera alusión a Shakespeare que hallamos en el cuento. Y adviértase cuán hábilmente hace Roa la alusión pues
en rigor es el profesor Ozuna el que establece la comparación entre Alba y
la Ofelia de Hamlet; y Ozuna, como se verá pronto, es alguien que tiene
"autoridad" para hablar de este modo.
Delmira, en la misma página de que se extrajo la cita anterior, nos da
una visión bien shakespeariana de su amiga loca:
.. .una tarde en que me crucé con ellos (Ozuna y Alba), Alba venía
con los pies sucios de barro. Había andado vagando toda la tarde por
la costa de la bahía, en los bajos del Cabildo. Se me acercó con esos
ojos de alucinada que tiene y me dijo en voz baja, mientras me ponía
en la mano a escondidas su invisible pájaro mosca: 'Cuídamelo. Hoy
no puedo llevarlo a casa porque mi padre está enojado. No necesita
darle de comer ni ponerlo en una jaula. No le dará trabajo. No tiene
más que mirarlo todo el tiempo y se quedará quietecito en el aire comiendo sus granitos. de luz. . .' Y empezó a arrullarlo como si de verdad
el pájaro mosca estuviera en mi mano. ¡ Rompe el alma la pobre!

Sin duda, pues, Alba Ozuna es personaje de estirpe shakesperiana. En el
acto IV, escena V de Hamlet, Ofelia, loca ya, canta elogiando al "lindo y
dulce petirrojo que es toda su alegría":
For bonny sweet Robin is all my joy.

394

395

�Así, de manera muy similar, Alba delira. Pero el petirrojo de la Ofelia
ozuncena es un pájaro mosca invisible.
Alba, además, tiene los pies sucios de barro. ¿ No hay en el barro de los pies
de Alba un recuerdo de la muddy death de Ofelia, tal como se la describe
en el acto IV, escena VII de 1a tragedia?
Lo shakespeariano del cuento de Roa, sin embargo, no termina aquí, no se
reduce al retrato de Alba. La autobiografía de Antonio Ozuna, que Funes
lee en su despacho, trae un pasaje en que el autobiógrafo cita a Shakespeare
y hace una alusión cruel a la relación que existe entre Ozuna y Funes. En
efecto, Ozuna y Funes se comparan, respectivamente, a Antonio el mercader
y a Shylock el prestamista de The Merchant of Venice:

-¿Cuándo me vende el Quijote?
le ha preguntado una vez Funes a Antonio Ozuna. Y éste cuenta que le ha
respondido:

-Oh, ese no está en venta...
( ...)
-Siempre estoy dispuesto a pagarle un buen precio.
-Es que. .. -titubeé; no sabía muy bien cómo explicárselo- Es un
libro que está bajo mi piel. ..
-Vamos, don Antonio -dijo Funes-. Usted siempre haciendo bromas.
-Es quizás el mismo caso que el de mi tocayo en la pieza de Shakespeare. .. -Siempre mi manía de repetir frases, de sacar analogías y
símbolos de los libros; el hombre es lo que hace, dicen, y yo no había
hecho en mi vida otra cosa· que leer.
-No entiendo - dijo Funes sospechando tal vez que me estaba burlando de él.
-El de Antonio, en El Mercader de Venecia. A mi tocayo le exigieron una libra de carne que debía ser arrancada del sitio más próximo
al corazón. Y entonces vino la dulce Parcia. . . (pág. 147).
Aquí Antonio Ozuna interrumpe el relato de su conversación con Funes
porque Alba, o sea, Alba-Ofelia, canta por allí cerca y su patético canto interrumpe lo que Porcia iba a hacer para salvar al mercader Antonio:

. . .- me interrumpí un instante porque desde dentro llegó la deshilachada melopea de Alba, que se extinguió en seguida-. La dulce

396

Parcia habló de esas famosas gotas de sangre que no estaban estipuladas en el contrato. Un sofisma legal, una chicana de leguleyo que arruinó el negocio al prestamista.
-No sé qué está queriendo insinuar -dijo Funes, aturdiéndose.
-No quiero insinuar nada -dije-. Estoy tratando de explicar un
hecho (pág. 148).
Como se ve, Roa utiliza más de un "tema" shakespeariano para crear los
personajes de "El pájaro mosca": Alba es otra Ofelia; Antonio Ozuna es
otro Antonio; José María Funes es Shylock. ¡ Y qué bien justifica cuanto
hace decir a Ozuna, pues es Ozuna, el erudito, el que tiene la manía de las
analogías y símbolos sacados de los libros! ¡ Y qué bien simboliza el sacrificio
que para Ozuna sería vender su Quijote!

Lo INSÓLITO v- Lo TÍP1co
Ya hemos visto que lo insólito de este cuento consiste en la índole de los
personajes -todos cultos- y en la hábil utilización de lo que llamamos la
"presencia" cervantina y shakespeariana para dar altura intelectual a lo narrado y hasta para aprovechar, motivos de carácter biográfico, en el caso de
Cervantes, y literario, en el de Shakespeare, a fin de potenciar analógicamente, ora la situación de los personajes centrales uno frente a otro, ora la caracterización poética de la hija demente de uno de ellos.
Ahora bien: dentro de lo insólito se produce el fenómeno de lo típico.
¿Qué es lo típico en la ficción de Roa? Ya lo hemos subrayado antes: una
crítica severísima, generalmente iracunda, de las condiciones sociales y políticas del Paraguay. ¿Hay algo de este tipo de crítica en "El pájaro mosca"?
Sí, y no en pequeñas dosis.
Por ejemplo, en la página 134 Delmira aconseja a Otilia que vuelva a
Buenos Aires porque "aquí acabaremos todos locos". En la página 144, Ozuna describe al Paraguay como "un país que era una vasta y lóbrega zanja en
la que sólo pululaba la gusanera de las conjuras; una grieta pequeña y estéril en la corteza del mundo, en la que nada podía fructificar: ni la vida ni
la muerte".
Y, además, los violadores de Alba (pág. 151) son soldados del Batallón
Escolta, de la guardia presidencial, símbolos indudables de un régimen político.
Lo insólito, pues, se mezcla a lo típico de una manera digna de destacarse.

397

�Analicemos el caso de O tilia: aunque no sepamos mucho de ella, y su papel
en el relato sea muy secundario, es un caso ilustrativo en que lo insólito y lo
típico producen una extraña combinación acaso anunciadora de una evolución significativa en la ficción de Roa.
En primer lugar, Otilia es una intelectual de la clase alta. Ha estudiado
literatura en cursos del profesor Ozuna. No es, pues, la campesina analfabeta, sufriente e infeliz, enamorada de un leproso o hija de un sepulturero. Es,
además, una criatura ficticia enormemente poética, delicadamente femenina.
Habla poco en el relato, pero cuando habla nos revela una rica humanidad,
una fem.inidad muy distinta de la de las otras mujeres que Roa prefiere
presentar.
Es Otilia la que, frente a la actitud pesimista de Delmira ante su hogar y
ante el Paraguay todo, exclama :
-Bueno, no te pongas tan lúgubre, viejita. No es para tanto. En
todas partes se cuecen habas. .•

Y1 luego, Otilia, que ha venido de Buenos Aires y ha comparado dos formas de vida, la porteña y la asuncena, agrega "en una actitud forzadamente
festiva":
-Hay que mirar también el costado amable de las cosas. (El consejo parece dirigido al mismo autor).
Delmira responde:
-No sé qué de amable puede haber aquí.

Y es entonces cuando Otilia pronuncia uno de los más insólitos discursos
que uno puede esperar de un personaje femenino o masculino de Roa. Otilia
responde:
-Fíjate, Asunción me ha divertido mucho. Por lo demás, sigue siendo
la misma de antes lrajo su endomingamiento de calles y casas nuevas, de
coches de último modelo. El viento norte continúa soplando igualito. La
luna, los jazmines, las serenatas, todo igual. La vez pasada, paseando por
ahí y admirando las maravillas de nuestro cielo estrellado, que como se
sabe no tiene comparación en el mundo entero, encontré un· burro sentado en medio de la calle. ..
¡ Extraño párrafo en un 'personaje de Roa! Subrayamos, primeros el hecho
de que esta mujer -algo nada común- puede sencillamente ser irónica y
398

elogiosa, crítica y humorística. (Esto último, le veremos después). No es como
las d~más en Roa, incap_aces de trascender su infortunio, de hablar jamás como s1 no sellara sus labios, para cualquier efusión, la marca de fuego de un
destino aciago. Otilia ironiza, es cierto, contra el viento norte, pero en seguida habla de luna, de jazmines, de serenatas y, sobre todo alude a las maravillas
del cielo estrellado del Paraguay. En Roa las realidad:s bellas del mundo físico no_ ~parecen nunca. Y la misma palabra "maravilla", tan cargada de valor positivo, está desterrada del vocabulario de sus ficciones.
Pero no interrumpamos tanto tiempo el discurso de Otilia. Cuenta ella
-leíamos-- que ha encontrado un burro sentado en medio de una calle de
la capital, oriundo del distrito de Lambaré, sin duda, célebre por sus pollinos.
Y agrega en seguida:
-Me acerqué y ni siquiera se movió. Me miró con sus ojos grandes y
h~m_edos. "Ya te~és los ojos de una persona, burrito lambaré, le dije
alisandole las ore7as que removía inquieto, como si temiera que nos escucharan. Igual que la gente de la calle Palma. El país progresa. Hasta
los animales se están humanizando. Estas son las cosas que te consuelan
y te devuelven el humor . ..
i Que te devuelven el humor! Precisamente es esto lo que suele faltar en la
ficción de Roa: el humor. Y aquí está. Un humor poético, irónico y sarcástico en un discurso de quince líneas.

H~y, e~ efecto, en las palabras de Otilia una sátira de la vida paraguay~
que, msprrándose en la presencia pacífica del asno callejero, sugiere una asinificación de los humanos y no una humanización de las bestias. ¡ Pero hay humor, poesía, delicadeza, finura intelectual y no se sabe qué encanto de feminidad regocijadamente amarga -aunque no tan amarga, pues puede haber
mucho de broma- en este desahogo de Otilia.
¡ Qué lástima que Roa se olvide completamente de su personaje a partir
de la página 140 de su historia!
Humor, pero un humor corrosivo y cruel lo tienen otros dos personajes (históricos) de "El pájaro mosca".

El escritor Campos Cervera (padre de.I gran poeta) le dice un día a José
María Funes, en la juventud de éste: "Escribe tus poemas, pero no los ventiles. . . Las poluciones nocturnas son normales a tu edad y en un temperamento sanguíneo como el tuyo, a condición de que no te jactes de ellas". y
Manuel Domínguez, en clara alusión al plagio de Funes, exclama: "Este
Funes cree en serio que los actos heroicos y las grandes purificaciones vienen
por contagio" (pág. 143).
399

�CONCLUSIÓN
Hemos analizado los rasgos peculiares de "El paJaro mosca", rasgos que
hacen de él un relato excepcional de toda la ficción de Roa. En el estudio de
la estructura de la narración hemos indicado que se divide en nueve partes
y advertimos que existe entre ellas una desproporción, que condena el desenlace al fracaso. Vimos, en efecto, que la hábil caracterización de Funes y de
Ozuna -la cual ocupa la mayor parte del relato- sacrifica la de otros personajes tales como Delmira, de quien sabemos poco, y de Julio, de quien casi
no sabemos nada.
Este sacrificio de caracterización de unos personajes en beneficio de otros
-cuyo retrato es admirable-- priva al desenlace de verosimilitud.
No está justificada, hemos afirmado, la súbita locura de Delmira, y eso que
ella vive a disgusto en su hogar y en su país, circunstancia que Roa se cuida
muy bien de subrayar. Y es Delmira, precisamente, quien, en el desenlace,
asume, de súbito, el papel protagónico. Es ella la que enloquece y no su padre
ni la víctima de su padre.
En suma: existe una desproporción entre la excelencia de los retratos
de unos personajes y la deficiencia en la presentación de otros.
¿ Cuál hubiera sido la solución de Roa? Pues la respuesta está implícita
en lo afirmado antes y, además, ha sido indicada: el cuento exigía la extensión de una novela o de una nouvelle para que cupieran cabalmente en la
ficción una serie de antecedentes, una iluminación de situaciones individuales y no individuales que preparasen el desenlace y confirieran a la obra la
proporción adecuada en la dramatización de los conflictos de que trata.

MANUEL GALVEZ Y LA SOLEDAD INTERIOR
DR. MYRON

l. LICHTBLAU

Universidad de Syracuse.

No PENSAMOS GENERALMENTE en el argentino Manuel Gálvez (1882-1962) al
referirnos a la soledad interior como tema novelesco.1 Otros novelistas, en
particular su coterráneo Eduardo Mallea ( n. 1903), se han servido de este
tema como elemento primordial de toda su obra. Y, en efecto, la soledad
espiritual, el aislamiento emocional y la falta de efectiva comunicación entre
los hombres son temas más bien explotados por la generación que siguió a Gálvez; es decir, la generación que alcanzó su madurez en la cuarta década y
llegó a reflejar la inquietud existencialista de la posguerra (1940-1960). Aunque Gálvez continuó escribiendo novelas hasta su muerte en 1962, sus mayores
méritos dentro de la ficción latinoamericana descansan en lo escrito durante
las tres primeras décadas de este siglo, el período de La maestra normal ( 1914),
El mal metafísico (1916), Nacha Regules (1919), Historia de arrabal (192·2)
y Hombres en soledad ( 1938). Pero Gálvez, escritor tradicional en cuanto a
su concepto de la novela y su técnica narrativa, sintió, no obstante, la angustia
emocional del hombre en la compleja sociedad moderna, así como su tremenda
soledad interior, que le oprime a cada paso. En varias obras, Gálvez planteó
e1 tema de la soledad y del retraimiento dentro de un ámbito indiferente y
a veces despiadado. No procuramos colocar a Gálvez en la misma categoría
que aquellos novelistas analizadores de estados de alma; ni hay punto de comparación. Pero hay que señalar que esta misma inquietud la manifestó Gálvez
en varios cuentos y novelas, juntamente con su propósito central de pintar am' Al repasar el Volumen III de Recuerdos de la vida literaria, que lleva el subtítulo
Entre lf1, novela y la historia (Buenos Aires, Librería Hachette, 1962), llegué a captar
en todo su alcance la suma importancia, para Gálvez, de este tema de la soledad
interior. Gálvez alude el terna indirectamente al hablar de su vida personal, y lo comenta de manera precisa al referirse a sus propias novelas.

400

401
H26

�bientes: Buenos Aires, La Rioja, Córdoba. Incluso hay algunos escritos de
Gálvez relacionados con el tema de la soledad que son anteriores a la obra de
Eduardo Mallea. El objeto del presente trabajo es rastrear este tema en
Gálvez y analizarlo en sus manifestaciones novelescas más importantes.
En efecto, la soledad en Gálvez se deriva en parte del empeño de pintar ambientes argentinos, pues en ellos viven con mucha frecuencia personajes aislados de su ámbito. Son inadaptados en su propio círculo social, o fuera de él;
de ahí su tendencia a perderse ensimismados en su soledad. Carlos Riga en
Buenos Aires, José Alberto Flores en Córdoba y aun la ingenua maestra Raselda en La Rioja luchan contra la sociedad que los asedia y los conduce a
refugiarse en el aislamiento. De manera que la soledad interior del hombre se
compagina bien con la temática de muchas obras de Gálvez, aunque raras
veces representa el elemento fundamental de la narración. La soledad o angustia queda más bien en la periferia del asunto narrado; está presente, se
asoma de cuando en cuando, pero deja de calar por mucho tiempo en la sensibilidad del lector. Gálvez se enorgullece mucho de haberse anticipado a
Mallea en tratar este tema, y así nos recuerda en el segundo volumen de sus
Memorias, En el mundo de los seres ficticios,2 que ya en 1918 había escrito
un cuento titulado Historia de un momento espiritual, en que señaló el fenómeno de la soledad argentina. A continuación Gálvez afirma que tocó la soledad espiritual en las novelas La tragedia de un hombre fuerte (1922) y Miércoles Santo ( 1930), y en un artículo aparecido en la revista Número en enero de 1930, La tristeza de los argentinos. Debido a este artículo, nos informa
Gálvez muy ufanamente, un escritor compatriota suyo, Raúl Scalabrini Ortiz,
se puso a redactar su libro El hombre que está solo y espera. Por fin, es preciso
notar que en 1938 apareció la novela de Gálvez que más directamente se relaciona con el asunto de la soledad: Hombres en soledad. Después de esta novela, Gálvez no volvió a tocar el tema, ni siquiera indirectamente.
Como se ha indicado, Gálvez se muestra consciente de la cronología temática
de la soledad interior en la ficción argentina, e insiste en su propia prioridad
con relación a aquellos escritos de Eduardo Mallea que tratan el mismo asunto. Lo que no señala Gálvez en estas páginas de sus Memorias, y conviene
notarlo aquí, es que Mallea presentó plenamente el tema de la soledad en un
importante volumen de cuentos que precede a Hombres en Soledad. Esta obra,
La ciudad junto al río inmóvil, publicada en 1936, tiene como tema fundamental la fría e impersonal metrópoli de Buenos Aires, habitada por millares
de personas igualmente frías o indiferentes que andan por las calles porteñas
• Recuerdos de la vida literaria, Vol. II, En el mundo de los seres ficticios (Buenos
Aires, Librería Hachette, 1961 ) , p. 196.

402

sumergidas en su propio mutismo. Cabe notar aquí también que un año antes
de La ciudad junto al río inmóvil, en 1935, Mallea publicó su célebre ensayo
Historia de una pasión argentina, que contiene el germen de su pensamiento
e incluye muchos comentarios sobre la angustia solitaria del novelista.
Pasemos ahora a comentar las obras de Gálvez que tocan el tema del aislamiento emocional del argentino. El cuento Historia de un momento espiritual,
escrito en 1918 y publicado en la colección Luna de miel y otras narraciones
( 1920) , es la narración en primera persona de un músico retraído y extremadamente sensible que se dirige a un pueblo provincial para dar un concierto.
Soñador, idealista, y desorientado, Andrés Icarte siente una irremediable soledad al entrar en el ambiente del pueblecito. En unos párrafos de honda verdad introspectiva, el músico expresa su desilusión por la incomunicabilidad
emocional del hombre, por su incapacidad de entregarse a otros. Dice Andrés:
Siempre tuve la certeza de que el ser humano está solitario en la vida.
Y que solitaria transcurre su existencia. .. Los efectos, los amores, por
más hondos que sean, nunca, nunca penetran hasta nuestro yo más
íntimo. Hay algo en nosotros que no damos a los demás, ni a nuestros
padres, ni a nuestros hijos, ni al amigo del alma, ni a la mujer que
amamos. Nadie llega a ese rincón donde está nuestra esencia, nuestra
verdad verdadera.3

La inexorable soledad del músico le conduce a sentirse enamorado de tres
mujeres al mismo tiempo -cosa un poco forzada, aun dentro de la psique perturbada que Gálvez nos quiere presentar. El desarrollo del cuento es débil y
poco convincente; ni siquiera llegamos a compenetramos con la soledad de
que padece Andrés. El cuento llega a su punto culminante cuando Andrés, en
un momento de arrebato que es el resultado de su soledad, intenta seducir a
la mujer que más le atrae. Despavorida, ésta huye y desaparece, defraudada
en sus esperanzas de ver en Andrés un hombre superior a los demás.
Mejor creación es la novela Tragedia de un hombre fuerte ( 1922 ) , obra
bien concebida, pero difusa y muchas veces tediosa. Tiene como protagonista
al diputado Víctor Urge!, hombre dinámico y progresista, infeliz en su matrimonio con Asunción Belderráin,4 que encama lo tradicional, lo atrasado, lo
estático de la vida provincial de la antigua ciudad colonial de Córdoba. Al
• Luna de miel y otras narraciones (Buenos Aires, Editorial Tor, 1949), p. 61. La
primera edición es de la Editorial Patria, Buenos Aires, 1920.
• El padre de Asunción es Ignacio Belderráin, una de las figuras centrales de la novela La sombra del convento. Es hombre austero, autoritario, intolerante, fanáticamente
religioso, de un espíritu atrasado y peligrosamente cerrado.

403

�ansia de vida activa y renovadora del marido se opone la inercia inalterable y
la esterilidad afectiva de la esposa, producto del ambiente restringido de su
hogar paterno. Entre Víctor y Asunción no hay en absoluto la menor afinidad
emocional; existe una barrera infranqueable que obliga a Víctor a buscar la
comunicación espiritual en amores adúlteros. En La tragedia de un hombre
fuerte, Gálvez dedica cada una de las cinco largas secciones al análisis de
distintos tipos de mujeres a quienes Víctor enamora: amor-imaginación, amorpasión, amor-piedad, amor-intelectual, la voluntad de amor. Son análisis detallados, a veces profundos, pero carentes de un sostenido interés novelesco que
pueda mantener en vilo la atención del lector. Lo que entendemos claramente
es que la esencia psíquica de Víctor es su terrible soledad y que cada nueva
aventura no es más que una tentativa de ahuyentar esta soledad. El Víctor
visible, el diputado enérgico y rebosante de confianza en sí mismo, oculta al
mundo lo más íntimo de su ser. Ni su vida oficial de legislador, ni su vida
matrimonial, le permiten ser lo que realmente es. Y Víctor, sintiendo la necesidad de comunicarse íntimamente con otro ser compatible, se refugia en el
amor, a pesar de que ninguna de las cinco aventuras puede depararle la satisfacción que anhela. La vida de Víctor resulta ser una tragedia, como indica
el título de la novela, precisamente porque no hay salida ni solución, dados
su conflicto doméstico y la imposibilidad de realizar su deseo de darse emocionalmente a otra persona.
En un capítulo de La tragedia de un hombre fuerte, "Almas inquietas",
Gálvez generaliza su concepto de la soledad y el aislamiento del hombre:
Este dolor de no poder nunca salir de nosotros mismos hace que los
unos y los otros nos ignoremos fatalmente. Dolor muy hondo para aquellos que sienten la tragedia de la soledad. Pasamos sobre la tierra sin que
nadie nos conozca en nuestra esencia. El alma de un ser humano es, en
su íntimo fondo, un yermo a donde ninguna otra alma llega. Sufren
de la inaccesibilidad de este yermo los que aman. Y cuanto más aman,
más padecen del aislamiento espiritual y mejor comprenden la tragedia
de vivir. 5

A continuación, el novelista aplica las mismas ideas a los habitantes de la
bulliciosa capital y al caso particular de Víctor Urge!:

• La tragedia de un hombre fuerte (Buenos Aires, Los libros del Mirasol, 1961 ),
p. 160. Esta edición es la que Gálvez revisó un año antes de su muerte. La primera
edición es la de Mercatali, Buenos Aires, 1922.
0

En la Cosmópolis gigantesca, el alma está más sola. ¿ Quién podría
penetrar hasta la esencia de otra alma, en medio del tumulto de la vida
exterior? ¡ Ni siquiera es posible entrar en los caminos que conducen al
yermo! Así, Víctor sufría y todos ignoraban su sufrimiento. Le veían
con su rostro casi siempre amable y su espíritu juvenil; contar anécdotas
y reír; tener todas sus horas ocupadas, sin margen posible para el hastío;
triunfar en todo . .. amar la vida exaltadamente.
Nadie advirtió el pliegue de amargura que surgía de pronto entre sus
labios, aun en medio de sus contentos. Su conversación vivaz disimulaba
sus tristezas. Su imaginación creábale sueños felices, que no hacían sino
agravar el dolor de su soledad espiritual.6

Es evidente que estas palabras se asemejan mucho a las de Mallea. Y datan
de 1922, catorce años antes de que Mallea expusiera sus propias ideas en
Historia de una pasión argentina. Difieren los dos en que en la obra de Mallea la angustia resulta tan penosamente personal que se establece en seguida
una intimidad entre el autor y el lector; en tanto que en Gálvez la idea del
aislamiento, aunque tal vez tan hondamente sentida, no llega a conmover realmente al lector, quedándose más bien como simples, si bien acertadas, afirmaciones psicológicas.
La obra más significativa de Gálvez que trata el tema de la condición solitaria del hombre es Hombre en soledad ( 1938) , cuyo contenido no desmiente
el título. La soledad y el vacío del ambiente porteño no pueden menos de
contribuir directamente al aislamiento del habitante.
En el Volumen III de sus Memorias, Entre la novela y la historia, Gálvez
dice que siempre ha anhelado escribir una novela que revela el espíritu de
Buenos Aires, "una novela de poca acción en la que hubiese choques de almas
y diálogos intensos".7 Pensaba en un tema que mostrara la esencia misma
del espíritu porteño,"/ se le ocurrió el de la soledad, debido en parte al hecho
de que tantos porteños cultos o ricos tuvieran como meta importante de su
vida el irse a Europa, a pasar una temporada en una cultura tal vez superior
a la de la Argentina. Para Gálvez, éstos buscaban su identidad o autenticidad en
regiones foráneas, esperando encontrar allí lo que su propio ambiente les negaba.
Sirvié:q.dose del caso de los que disfrazaban su soledad huyendo a otras tierras, el
novelista nos describe un grupo de personas que en diversas formas encubren
una misma congoja emocional. Gálvez relata con toda franqueza la encuesta
• La tragedia de un hombre fuerte, 1961, p. 160.
' Entre la novela y la historia, op. cit., p. 348.

404

405

�que él realizó al prepararse para redactar Hombres en soledad. Trató de definir la soledad en la capital, su horrible monotonía y la falta de verdadera
comunión entre los habitantes que pasan su vida en completa indiferencia hacia el prójimo. Para huír de sí mismos, los personajes de la novela se meten
en la política, se refugian en Dios, se forman ridículas y desdichadas relaciones
amorosas, se marchan a Europa, o simplemente enmascaran su carácter genuino de una forma o de otra. Como retrato de la alta clase social de Buenos
Aires en la tercera década del siglo, hay pocas novelas que igualen a Hombres
en soledad. Como ejemplo de la cristalización de las ideas de Gálvez sobre la
soledad, no hay mejor novela. Pero como obra de arte, no puede figurar entre
las más logradas de Gálvez, por faltar un bien definido enfoque novelesco,
sostenido interés en el argumento y en los personajes, y sobre todo vivacidad
narrativa. Discusiones políticas y filosóficas, amores ilícitos, desilusiones y contratiempos, esperanzas destruidas, y toda especie de frustración emocional llenan las densas páginas de la novela. Todos los personajes terminan por sentirse
vencidos o cuando menos neutralizados bajo el peso de la sociedad moderna.
Figura central, y tal vez la más solitaria de todas en Hombres en soledad,
es el abogado Gervasio Claraval, cuyos verdaderos intereses están en la literatura y no en las leyes. Sueña con vivir en París, como todo hombre culto;
y cuando su situación económica no se lo permite, se toma cínico y descontento. Muchas veces pretendía escapar a su desilusión caminando solo por las
agitadas calles de la capital. 8 Quería ver gente, observar la muchedumbre,
topar con la masa colectiva para sentirse menos solo. Pero lo que veía le
desesperaba aún más, pues la soledad y el hastío patentes en la cara de los
transeúntes volvían a recordarle su propia angustia. Gálvez describe la escena
en su prosa clara y precisa:
Calle Florida, al atardecer. Gentes y más gentes, en oleadas constantes, como en una manifestación ininterrumpida. Centenares de hombres
solos, que desfilab_an con paso lento, o que contemplaban desde las esquinas el pasar de los otros. Hombres de expresión contraída, que miraban a las raras mujeres ávidamente, desesperadamente. Hombres que no
reían, que no sonreían. Si acaso iban de a dos o de a tres, no ,hablaban.9

• Muchos personajes de las novelas y cuentos de Mallea también se pasean por las
calles de Buenos Aires, pensando, meditando, observando, viviendo su angustia, y
pasando revista a la sociedad indiferente.
• Hombres en soledad (Buenos Aires, Editorial Losada, 1957), p. 131. La primera
edición es la del Club del Libro, Buenos Aires, 1938.

406

De la Calle Florida, Gervasio dirige sus pasos hacia la Avenida de Mayo,
donde la ociosidad y la soledad de los hombres en los cafés le causan una
profunda inquietud. El novelista emplea estas palabras:
Avenida de Mayo. Gente por las aceras. Cafés innumerables, llenos de
hombres. ¿Qué hacían esos hombres en esos cafés? En algunos, una
orquesta de señoritas derramaba tangos desde lo alto de sus tribunas.
Ojos estáticos en las piernas o en los ojos de las muchachas. Ojos extáticos en vaya a saber qué cosas lejanas, olvidadas o inaccesibles. Muchos
de esos hombres estaban solos, sin amigos, uno en cada mesa. Otros se
reunían en grupitos. .. le parecía que ahora hubiese más tristeza en esas
reuniones, más silencio, más fatalismo, más soledad.10

Un caso extremado de soledad interior en esta novela es Casilda, la hermana de Gervasio. En parte, el retraimiento de esta mujer proviene de la rigidez
social y moral de su padre, resuelto a no soltar la rienda de su arbitrario dominio. Para rebelarse contra su encierro emocional, Casilda entró en relaciones ilícitas con un tal Méndez Arcona, hombre de pocos escrúpulos que se
aprovechó oportunamente de su soledad. Casilda lucha por liberarse, por
salir de sus confines psíquicos, por romper las cadenas que la tienen presa. Y
lo que es I más, anhela ser como una tal Brígida, mujer de vida fácil, que
acepta el amor caprichosamente y que acaba por ser la amante de Gervasio.
La huída emocional de Casilda llega a ser cada vez más penosa cuando se
contrasta con la vida extrovertida y emancipada de mujeres como Brígida.
En escala menor, otras novelas de Gálvez muestran aspectos de la misma
soledad del hombre moderno, pero no hay necesidad de detenemos aquí en
estas obras. Basta con decir que en El cántico espiritual ( 1923), Miércoles
Santo ( 1930) y Cautiverio ( 1935) , se pueden notar casos del mismo fenómeno emocional, pero el propósito novelesco de Gálvez en estas obras es otro,
y sólo tangencialmente tocan el tema. En El cántico espiritual, la búsqueda,
por el escultor, de un amor espiritual o ideal lleva implícito el deseo de librarse de su angustia solitaria. Algunos de los penitentes, sobre todo los adúlteros, a quienes escucha el padre Solanas en Miércoles Santo, deben en parte
sus pecados a su propia incapacidad de mantener las adecuadas vías de comunicación con otros. Y por fin en Cautiverio, las muchas infidelidades de
María Elena se explican por la falta de un fuerte lazo emocional entre marido
y esposa.
Para concluir: En varias obras de Gálvez se hallan muchas de las ideas
1

•

Hombres ~n soledad, 1957, p. 133.

407

�relacionadas con un fenómeno importante del hombre contemporáneo: el
de sentirse solo y abandonado en el mnndo caótico de hoy. No cabe duda de
que Gálvez se ha mostrado sensible a esta angustia; ni dudamos tampoco de
que la haya reflejado en el ambiente que pinta y en los personajes que retrata. Pero Gálvez no sata el máximo provecho novelesco del tema de la
soledad, como ha hecho MaIIea, ni ha intentado hacerlo. Gálvez prefiere no
analizar al hombre como entidad psicológica en sí, sino al hombre metido en
un ambiente que le es antagónico. Gálvez no concibe al hombre tanto en conflicto con fuerzas interiores como en oposición a un determinado ámbito que
le coarta la vida. Reconocemos a Manuel Gálvez como uno de los novelistas
más importantes de la ficción argentina. Reconocemos también que fue uno
de los primeros escritores que sintieron la angustia de la soledad, y la reveló
en sus novelas. Pero si admitimos una prioridad galvesina respecto a la concepción narrativa de este tema, tenemos que reservar su completo desarrollo
novelesco a otro grupo de narradores de la siguiente promoción, en particular
a Eduardo Mallea.

408

Sección Tercera
HISTORIA

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        <name>Devoción de la misa</name>
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                    <text>relacionadas con un fenómeno importante del hombre contemporáneo: el
de sentirse so1o y abandonado en el mundo caótico de hoy. No cabe duda de
que Gálvez se ha mostrado sensible a esta angustia; ni dudamos tampoco de
que la haya reflejado en el ambiente que pinta y en los personajes- que retrata. Pero Gálvez no saca el máximo provecho novelesco del tema de Ja
soledad, como ha hecho Mallea, ni ha intentado hacerlo. Gálvez prefiere no
analizar al hombre como entidad psicológica en sí, sino al hombre metido en
un ambiente que le es antagónico. Gálvez no concibe al hombre tanto en conflicto con fuerzas interiores como en oposición a un determinado ámbito que
le coarta la vida. Reconocemos a Manuel Gálvez como uno de los novelistas
más importantes de la ficción argentina. Reconocemos también que fue uno
de los primeros escritores que sintieron la angustia de la soledad, y la reveló
en su.s novelas. Pero si admitimos una prioridad galvesina respecto a la concepción narrativa de este tema, tenemos que reservar su completo desarrollo
novelesco a otro grupo de narradores de 1a siguiente promoción, en particular
a Eduardo Mallea.

408

Sección Tercera
HISTORIA

�ESBOZO msTúRICO DEL SEMINARIO DE MONTERREY
ISRAEL CAYAZOS GARZA

Universidad de Nuevo León

QumN PRETENDE CONOCER el pasado del actual Seminario de Monterrey, tropieza con serias dificultades. Primero, su archivo, con las vicisitudes del plantel, o se ha destroi:do, o se ha extraviado; después, la información bibliográfica,
es punto menos que nula. El doctor González, da sólo la referencia de fundación, que repetimos, en más o menos iguales términos, quienes nos dedicamos
a las cosas de la .investigación. 1 Ricardo M. Cellard aporta noticias un poco
más amplias, en su reseña sobre la Instrucción Secundaria. 2 Carlos PérezMaldonado le dedica un breve capítulo en su Ciudad Metropolitana de Nuestra
Señora de Monterrey;3 y andan por ahi algunos artículos periodísticos, más
literarios que histbricos,4 amén de escasos y rarísimos folletos,, tales como discursos e informes de rectores, prospectos de estudios, pastorales, etc., en diversos
archivos parroquiales. Pero todo sin ofrecer una idea general de la importancia extraordinaria que para la cultura del noreste de México representa
este colegio prócer.
Y decimos "para el actual", porque sí hay alusiones a los dos primeros
intentos para establecer un Seminario en Monterrey. Las referencias a éstos,
son más o menos conocidas. Es necesario, sin embargo, referirnos a ellas.

1

Jost ELEUTERlO GoNZÁLEz, Colección de Noticias y Documentos .. . , Monterrey,

1867, p. 135.
• R1cARDO M. CELURD, Instrucción Secundaria, en Reseña de la Instrucción Pública. .. Monterrey, 1894.
• Impresora Monterrey, S. A., Monterrey, 1946, 344 pp., p. 123 ss.
• Uno de los artí.culos más completos lo publicó el P. Carlos Alvarez en El Porvenir, Monterrey, 31 de enero de 1944.

411

�SEMINARIO JESUITA

No existe, en nuestro medio, durante todo el siglo XVII, colegio alguno.
Los nuevoleoneses tienen que ser soldados, mineros, agricultores o ganaderos.
Ello no quiere decir que deje de haber hombres como Alonso de León, Juan
Bautista Chapa y Femando Sánchez de Zamora, que nos leguen crónicas valiosas; y humanistas como Martín de Zavala, fray Francisco de Rivera y
otros. Pero el privile,gío de seguir una carrera, ha de observarse sólo hasta las
postrimerías de la centuria y albores del siglo XVIII. Vemos entonces a un
Nicolás López Prieto, jesuita que llega a ser rector del colegio de San Borja,
en Guatemala, y del de Mérida; a un Juan de Dios García de Pruneda, ordenado en 1711, y que le toca ser rector del colegio del Espfritu Santo, de
Puebla, en 1737; o a José García de Pruneda, doctor por la Universidad de
México y hombre brillantísimo; o al regíomontano Lucas de las Casas, doctorado también en México y autor de numerosas obras jurídicas y literarias.5
De estos nuevoleoneses que raras veces vuelven a su tierra, el más importante
para Monterrey lo es el P. Jerónimo López Prieto, de los padres oblatos de
Guadalajara, originario del Huajuco, que sí vuelve a estas tierras. En 1702,
pide al gobernador don Juan Francisco de Vergara y Mendoza, un solar para
erigir una capilla a San Francisco Javier y un colegio anexo. Encuentra el apoyo económico necesario y logra I.tvantar el edificio, donde, ya para 1712, el
gobernador Mier y Torre certifica que hay varios colegiales, algunos de éstos
tonsurados.
De este colegio al que Gonzalitos no concede la importancia que en realidad
tiene, hemos logrado recoger nombres de alumnos, maestros y rectores. Nos
limitaremos sólo a estos últimos. Fue primer rector el P. Francisco Ortiz,
maestro de filosofía. Le sustituye el P. Juan Esteban de Areilano, nacido en
1a Estancia de San Nicolás y muerto en H28. Luego, el P. Ignacio de Treviñ.o,
y, finalmente, el colegio se cierra en 1743, en el rectorado del P. José de Nava.
La capilla y el colegio son abandonados.º Por los días de la Independencia,
el comandante Joaquín de Arredondo los convierte en Palacio de Gobierno,
y ahí habrán de estar los poderes del Estado hasta 1901.
• Véanse notas bibliográficas sobre estos personajes en: BERisTÁ:rN v SouzA, Biblioteca Americana Septentrional.
• Sobre la clausura del Colegio existen en el Archivo Municipal de Monterrey (se
citará en lo sucesivo: AMM) varios expedientes. Los más importantes son: "Remate
de la hacienda de San Francisco Javier, de los Padres Jesuít.as, en el Real de las Sabinas" (1746') Civil, Vol. 75, Exp. 4; y "Sobre que los bienes de los Jesuitas -pasen
a la Parroquial" ( 1753) Civil, Vol. 82, Exp. 11.

412

DOÑA LEONOR GóMEZ DB CASTRO

No acaba ron ello el deseo de cultura. Es Ja época de Clavijero, Alzate y
Alegre. El medio ha mejorado en el Nuevo Reino de León, y hay oportunidad
mayor para estudiar. La nómina de bachilleres, licenciados, etc., surgidos de
aquí, es verdaderamente importante. Citaremos solamente a otros dos personajes de la misma familia López Prieto. El doctor Matías, rector del Seminario
de Guadalajara, censor de obras y visitador del Obispado en 174-5 · y su sobrino de igual nombre, que un buen dfa se va de Monterrey con unos arrieros.
a Guadalajara y obtiene la licenciatura en 1776, y llega a ser canónigo del
primer Cabildo Eclesiástico en Monterrey. Y, más importante que ellos, el
Lic. José Antonio Martínez, colegial de San Miguel el Grande, docto,r y maestro por la Universidad de México,, catedrático de la propia Universidad, primer cur-.::1. de Salinas, y nombrado vicario general del Obispado de Guadalajara,
para el uevo Reino de León, $altillo y Mazapil. Es originario de San Antonio de los Martínez, hoy Marfa, y muere siendo canónigo de Guadalajara
en 1797.
Se observa en esa segunda mitad del XVIII, un auge económico notable.
Han sido descubiertos los minerales de la Iguana y Vallecillo. Ello propicia el
arte. Es construido el altar de Sabinas, único ejemplar de chUITiguera. Se está
labrando la fachada de la parroquia, hoy Catedrat y aparee.en po1· vez primera en nuestros templos, cuadros de Cabrera, Alcíbar, Miranda, etc. Ya
ofrecen mayor seguridad el establecimiento de las Compaillas Presidiales; son
creadas las Provincias Internas de Oriente, y es erigido el Obispado de Linares,
en 1777. No nos detendremos en pormenores, de sobra conocidos.
Es necesario hacer aquí una referencia a la mujer. Si el hombre tiene entonces poca oportunidad de figurar, ella sólo está destinada al hogar. En toda
Ja etapa coJonial, no Uegan a cinco las que saben escribir. Destacan, como
quiera, algunas. Doña Josefa Francisca Cantú, mujer del general Francisco
Ignacio de Larralde, es nombrada mayordoma de la parroquia, por el obispo
Martínez de Tejada. Doña Leonor Gómez de Castro, esposa del general Domingo Miguel Guajardo, se ha significado en múltiples aspectos. A sus expensas, ha edificado la capillita de la Purísima, en 1756. Mujer munífica, deja
en su testa.mento, otorgado en 1767, 2,000 pesos para el convento; 500 para
cerrar el cimborrio de la parroquia, entonces en construcción; y su cupé para
el Santísimo. Pero, el legado más importante, lo constituye el de la fundación
de una capellanía con 6,000 pesos -una fortuna entonces-- para el sostenimiento de una cátedra de gramática. Y fa cláusula testamentaria expresa con
claridad el propósito:
413

�.. .para mantener un maestro hábil y capaz que enseñe gramática a
todos los patricios e hijos de esta gobernación, que se apliquen a la carrera literaria. .. ~ para que de este modo se f acilíten ministros hijos de la
patria, cuyo amor les hará conservarse en ella y no habrá inopia de sacerdotes, como al presente se experimenta.1

Muere Doña Leonor en Monterrey, y es enterrada en la capilla de los Dolores, en la parroquial, el primero de febrero de 1768, hace justos 200 años.
La cátedra es establecida en ese año de 68, bajo el magisterio del Br. Juan
José Paulino Femández de Rumayor,S sobrino de la otorgante. Complementando esta cátedra, fray Cristóbal Bellido y Fajardo,9 guardián del convento, enseña filosofía y retórica. Es en esta escuela, que logra sostenerse durante 25 años,
hasta la fundación del Seminario actual, donde inician sus estudios, entre otros,
Servando Teresa de Mier, Miguel Ramos Arizpe y Bemardino Cantú, que
tanto habrían de brillar en los inicios del México independiente. Estos estudiantes pasan a complementar sus estudios al colegio de la Purísima Concepción, de San Miguel el Grande, y posteriormente a México. El doctor Cantú,
los concluye en Guadalajara.

Et.

SEMINARIO

La erección del Obispado viene a dar mayor relieve a esta provincia. Su
segundo obispo, fray Rafael José Verger, trae el proyecto de fundar un seminario, pero no logra su propósito. A su muerte, viene a gobernar la mitra un
ilustre maestro de la Universidad de Salamanca, el Dr. Gaspar Gonzálcz de
Candamo. En su informe de 17 de octubre de 1791, sobre la situación del
Obispado, dice que la parroquia puede servir de Catedral, y que
todo el costo que se había 1de invertir en la fábrica de la iglesia, podría
aplicarse a edificar '.Y dotar un buen seminario, que es lo que más se
necesita y urge más que todo. 10

• MS. "Inventario de los bienes que quedaron por fin y muerte de Da. Leonor G6mez de Castro ... " Testamento, cláusula 26. AMM, Civil, Vol. 98, El&lt;p. 10, fol. 8v.
El expediente comprende 55 fojas.
ª Oriundo del valle de las Salinas. Muri6 en Monterrey el 11 de mayo de 1802.
• Franciscano. Nació en Mor6n, España. Pasó a la Nueva España en misiones. En
1791 era guardián del convenio de Monterrey y comisario de misiones.
JO JosÉ ELEUTERIO GONZÁLEZ, op. cit., p. 128.

414

En julio de 1792, entra a Monterrey el nuevo obispo, Dr. Andrés Ambrosio
de Llanos y Valdés. Es un prelado visionario. Trae consigo a un arquitecto
inteligente, Juan Crousset, y, ante el asombro y protesta de todos, inicia la
construcción de una nueva catedral, así como del hospital y el convento de
monjas capudúnas, al norte de la ciudad, en un sitio entonces completamente
extramuros. Este obispo criollo, nacido en Jerez, Zacatecas, ha sido rector del
Seminario de México y del de San Juan de Letrán, en la propia capital, y
su afán de fundar el de Monterrey lo señala en su petición de solares para las
obras que está realizando, diciendo que ahí había de edificarlo también.u Surgen desavenencias con el gobernador y con el Ayuntamiento, y las obras se
suspenden, privando a la ciudad de tener una catedral del más puro estilo
neoclásico, igual o mayor en proporciones a la de México.

El Real y Tridentino Seminario, como quiera, es canónicamente establecido,
bajo la advocación de la Asunción de Nuestra Señora y de San Antonio de
Pa&lt;lua, el 19 de diciembre de 1792; aunque sus cátedras no han de abrirse hasta
principios de febrero del año siguiente.
Nace la institución en una de las décadas más representativas del enciclopedismo y de la ilustración. Aunque en expresión mínima, se advierten aquí
manifestaciones del nuevo orden de cosas: la confección de los primeros mapas
del reino y planos de la ciudad; la fundación del hospital y la presencia de los
primeros médicos y maestros de botánica; la introducción de la vacuna contra
la viruela, etc. La presencia de personajes franceses y la actitud de algunos
soldados del presidio de Lampazos, acusan el antecedente de algunas rewiiones de carácter marcadamente masónico. Algo hay de todo esto en el fondo,
a nuestro juicio, en la tirantez de relaciones del obispo con el mundo oficial.
Como uno de los recursos económicos para sostener el Seminario, asigna el
señor de Llanos, el 3% anual a los curatos y fábricas de la diócesis. Esta es
vastí.sima. En la lista, aparecen todos los pueblos de Tamaulipas, todos los
del norte de Coahuila, incluyendo Saltillo, y dos de Texas: San Antonio y
" "He pen$lldo que se haga la nueva Catedral en un bello campo que está al norte
de esta ciudad, distante de ella como mil y quinientas varas, en el camino que guía
. para el valle de Salinas. Y porque el dicho campo pertenece a los ejidos de esta ciudad, espero el consentimiento de V. S. para que se tome el terreno necesario para
dicha Catedral y sus oficinas, para el Colegio Seminario y para Palacio Episcopal; a
lo que no dudo condescenderá V. S. como tan amante del culto de Dios, de su servicio, de el del Rey, del bien público y del esplendor y lustre de esta ciudad y obispado.-Dios guarde a V. S. muchos años. Monterrey, 2 de abril de 1793. A¡idrés
Obpo. del No. Ro. de León.-A los Señores del M. Y. Ayuntamiento de esta ciudad de Monterrey". MS. Archivo General del Estado de Nuevo León. Asuntos Eclesiásticos, 1793.

415

�Espíritu Santo.12 Uno de los documentos administrativos más antiguos que
encontramos, es Ja fianza otorgada el 7 de febrero de 1793, por don Manuel
de Sada, nombrado por el señor de Llanos "mayordomo y administrador" del
colegio.13

se /zaya oído ni entendido cosa en contrario; y así es público y notorio,
pública voz y fama. 14

HASTA

PRIMER

RECTOR.

LurPlEZA

DE SANGRE

Como p~er rector, ha sido nombrado el Br. Domingo de U garte y Burgoa.
que ha de e1ercer este cargo durante 11 años, hasta 1803. En los albores del
siglo, obtiene el doctorado, y es nombrado canónigo de la Catedral. Autor
de unas Instituciones de la Gramática Latina, para uso del nuevo eminario,
impresas en México en 1803, escribe también una Historia de la Insurrección . .. , manuscrito del que sólo existe la portada en el Archivo General del
Estado. Nacido en Vizcaya, en España, es en Monterrey canónigo penitenciario, y muere aquí siendo maestrescuela, el 21 de abril de 1825.
Se advierte un interés extraordinario por ingresar al cole_gjo. Conforme al
espíritu de la época, no ha de ser admitido cualquiera; por lo menos hasta la
conclusión del régimen de la colonia. Es requisito indispensable, levantar información de legitimidad y limpieza de sangre, ante la autoridad competente,
y en presencia de testigos que juran su dicho "puesta una mano en el pecho
y la otra en el puño de la espada". Algunos expedientes son muy voluminosos
como el de Joaquín García, de Pesq11ería Grande, que después ha de ser
gobernador de Nuevo León. Es instruido en 1799 y consta de 59 fojas; todo
para probar que sus padres y antepasados
.. .han nacido cristianos viejos, limpios de toda mala raza de moros, judíos, mulatos y penitenciados del Santo Oficio de la .Inquisición, '.Y que
no descienden de alguno que haya tenido semejante mácula, ni de los
nuevamente convertidos a nuestra Santa Fé, ni han sido castigados por
otro tribunal con pena qtte cause infamia, y siempre han estado y están
en reputación de tales cri.stianos viejos, sin que ,en parte alguna jamás
"' MS. Decreto Pastoral, de lo. de enero de 1792. Archivo Parroquial de Salinas
Victoria, N. L. Libro de Gobierno. Esta disposición había de tener efecto retroactivo
desde el 31 de agosto de 1779, fecha de la división del Obispado.
11 MS._ Fianza. AMM., Protocolos, Vol. 22, fol. 35. La fianza es otorgada por el
Br. Dommgo de Ugarte y Burgoa y don Domingo de Aldazoro, y el cargo es de "mayordomo Y administrador de la distribución para los gastos necesarios de este Real y
Pontificio Colegio Seminario ..."

416

1825

El Dr. Ugarte ha de ser sustituido en la rectoría, por el Br. José Antonio
Gutiérrez de Lara, quien sólo obtiene el cargo durante el año de 1804 y la
primera mitad de 1805. Es importante consignar su nombre, por cuanto a que
~e trata de uno de los partidarios más apasionados de la Independencia, y de
los primeros en adherirse a la causa, en unión de don Bernardo, su hermano.
Encontrándose en su visita pastoral, en San Fernando de Tamaulipas, el
Ihno. D. Primo Feliciano Marín de Porras, nombra rector, con fecha 18 de
jwúo de 1805, al Lic. José Vivero, ilustre potosino que desde 1793 ha venido
sirviendo aquí importantes empleos eclesiásticos, vicario general en 93; cura
del Sagrario en 99 y gobernador de la Sagrada Mitra por muerte del señor
de Llanos. Posteriormente, ha de figurar como vocal de la Junta Gobernadora
en 1811; diputado a cortes por San Luis Potosí, va a España en 1813, y muere
en Monterrey en ] 817.
Recibe notable incremento el colegio en esta época, en que observamos
que dispone de vastos recursos que le permiten prestar cantidades a rédito a
personas solventes, como lo demuestran las frecuentes escrituras que hay en
los protocolos de entonces. Hay, por otra parte, benefactores importantes que
le brindan su valiosa ayuda. Uno de los más destacados, lo es, indudablemente,
D. José Santiago de Villarreal, pintoresco alcalde mayor de Salinas, quien,
" MS. Información ... AMM, Civil, Vol. 165, Exp. 3. El expediente fue promovido también para aspirar al beneficio de cierta obra pía fundada por Da. María Catarina Fernández, en el obispado de Guadalajara. En otras informaciones de
limpieza de sangre se hace constar que los deudos del aspirante a co]egial: han sido
reputados por personas decentes y del mayor lustre del fugar. (De José Manuel Lozano, del Real de las Sabinas, 1800). La información de José Antonio de Mjer Noriega,
promovida por don José Froílán, su hermano, dice: "que está inclinadísimo al estado
eclesiástico y para este fin muy resignado a tomar la fatiga de la adquisición de letras que lo hagan digno de aquel estado y deseando yo cooperar a tan distinguidos fines pido... información de ser hijo legítimo. . . y si unos y otros son de claros y distinguidos nacimientos y en qué empleos han visto y oído decir que se constituyeron
y si dkho mi hermano es limpio de sangre, si es noble y sí tiene buenas costumbres,
para que en todo tiempo y en todos tribuna.les se acredite no tener impedimentos por
falta de nobleza para ser constituido en cualquier dignidad eclesiástica ..." !bid. Vol.
150, Exp. 3, l 793. Otros expedientes importantes son los de Santiago Morales, 1794,
Vol. 154, Exp. 3, y Francisco de Treviño, 1806, Vol. 183, Exp. 9.

417
H27

�además, fuera gobernador insurgente de Nuevo León en 1811. En la leyenda
de su retrato existente en el Museo Regional de Nuevo León, en el Obispado,
se hace llamar: Padre Universal de la patria y amparo de la estudiosa jllvenhul, a cuyas expensas han estudiado y merecido subir al sacerdocio más de
doce jóvenes, sin otros ocho que ha apadrinado , con su hacienda.
No nace cl Seminario, como hasta ahora se ha creído, en el vetusto caserón
anexo al sur de Catedral. Cierto que ahí aparece en el plano de Crousset,
de 1798. Pero en la carta que el señor de Llanos envía al rey, pidiéndole, por
su disgusto con el gobernador, trasladar la sede a Saltillo, con fecha 5 de agosto
de 1797, le dice:
El Seminario es muy importante en todos los obispados, y más en éste,
por la escasez de eclesiásticos: por lo que luego que vine, se tomó en arrendamiento una casa en la que se puso provisíonalmente...

No hemos logrado situar la casa a que se refiere el señor de Llanos, quien
en su carta añade, no sin algo de piadosa exageración:
.. .y no logro los efectos que deseo, porque los jóvenes estudiantes quie-

bran notablemente su salud y batallan con ,fatiga poco frnctuosa eu
estudiar los escasos ratos que permite el calor, bochorno, sudor, chinches
y demás pensiones insufribles del país, incompatibles con el desahogo, amplitud y libertad de potencias que necesita el estudio.15

Por los días de la Independencia y hasta 1826, se halla frente a la plaza,
viendo al norte y haciendo esquina con la actual ca11e de Zaragoza, inmediato
al convento de San Francisco.
Desde los inicios de 1810, vemos como rector del colegio, a un hombre que
ha de consagrar exactos 50 años de su vida a la iglesia en Nuevo León: el
Dr. José León Lobo Guerrero. Natural de Saltillo. Ordenado en e1 Seminario
de México en 1801, se doctora en la Universidad. Es cura de Galeana, canónigo en Monterrey desde 1807; vicario general durante 40 años; deán de la
Catedral en 1840 y gobernador de la mitra en las vacantes de los obispos Marín, Arancibia, Belaunzarán y Apodaca. Enterrado en el presbiterio de la Catedral el 8 de abril de 1851. Catedrático de teología moral en el Seminario, es
rector por más de 10 años.

,. GoNzÁLEz,

418

op. cit.

LA

ESCUELA DE LEYES

Asoman días luminosos para el Seminario. Constituido apenas Nuevo León
en Estado Líbre y Soberano, recibe el impulso oficial del gobierno local y pasa
a convertirse en una institución semioficial. El 19 de enero de 1824 y en virtud
de decreto del Congreso General, ha quedado establecida en su seno la cátedra
de derechos civil y canónico. Su catedrático fundador lo es el Líe. José Alejandro de Treviño y Gutiérrez, oriundo de_ Marín. Se ha~ matric~do Juan
N. de la Garza Evia, Bernardo Ussel y GUUDbarda, Ramon Gregono Guerra,
José Ángel Benavides, Valeriano Borrego, Santiago Montemayor Y Leocadio
Garíbay, quienes para el 8 de enero de 1827 reciben la pasantía.16 De esta escuela salen, además, los licenciados J. Jesús Dávila y Prieto, Domingo :-1ar~
tínez, Francisco de P. Morales, Trinidad y Simón de la Garza Melo y Lazaro
Garza Ayala, todos gobernadores de Nuevo León.
.
En 1824, es rector del Seminario el cura del Sagrario, LiG. Juan Bautista
Valdés oriundo de Linares. Ha hecho una carrera brillante. En 1820 es
nombr~do diputádo a cortes, en Madrid. En 1832 es provisto canónigo de
Monteney y muere aquí el 22 de abril de 1838.
El decreto 104, de 28 de abril de 1826, habilita al Seminario para conferir grados mayores de teología y ambos derechos, sujetándose en todo a las
Constituciones de la Universidad de Guadalajara. Las cátedras impartidas
consisten en lengua latina, retórica y poética, geometría, aritmética, filosofía, teología y derechos. El Estado ha de aportar 1,000 pesos anuales para
su sostenimiento y además ha de crear la dotación de becas para 9 jóvenes.
Otro de los rectores más importantes por su calidad como maestro lo es,
de 1844 en adelante, el P. Felipe de Jesús Cepeda, hijo y profesor del Seminario. Originario de Saltillo, cura de Linares, y director de la escuela oficial de Monterrey. Con fama de agrimensor, traza con habilidad las calles
de la villa de Guadalupe; es autor de varios libros pedagógicos y forma los
primeros profesores de primeras letras.
.
Pasa Ja etapa difícil de la Invasión Americana. La situación se normaliza
con el segundo gobierno de D. José María Parás, a partir del 48. En la década de los 50, llega a tener hasta 163 alumnos, incluyendo, desde luego, menores y mínimos. Y es en esta misma década, cuan~o tiene ma~~r núm~:º
de rectores. En 50 y 51, el canónigo Alejandro Goozález Garza, h1Jo tambten
del propio Seminario. Durante 20 años, es encargado por el Sr. Verea, de la
construcción del templo del Roble. Nacido en Monterrey en 1817, muere
aquí en 74.
'" ÜELLARD,

op. cit., pp. 59 Y 60.
419

�Le sucede en ]a rectoría en 1852 el P. José Joaquín Orozco, potosino
( 1807-1875). Diputado al Congreso de Nuevo León en 1851; cura de Galeana y de Monterrey; canónigo magistral y muchas veces gobernador de la
mitra, por el destierro del Sr. Verea. Interviene en graves asuntos poüticos
durante la Reforma.
En 1853 y 54, rige el Seminario el P. José Guillermo Martínez, de Marín,
prebendado de la Catedral. De la gestión suya, vemos interesantes datos del
colegio, de tipo administrativo. El rector gana entonces 300 pesos al año; el
vice-rector, 150. Los catedráticos de teología, de prima y vísperas, 300 al
año; los de filosofía 200. La cátedra de derecho, es pagada por el gobierno.
No hemos visto constancias escritas, pero, por estos años el colegio se halla
en Zaragoza y Padre Mier, en el desaparecido hotel Iturbide.

DÍAS ACIAGOS

La vida del Seminario como que es reflejo de la situación imperante en el
país. Se adivina marcada inquietud política. Dos ex-alumnos: Simón de la
Garza Melo y Manuel P. de Llano, son diputados por Nuevo León y CoahuiJa al Congreso Constituyente, instalado en 1856. El gobernador Santiago Vidaurri, decreta, al año siguiente, la creación del Colegio Civil, llamado asi
justamente para establecer su diferencia con el eclesiástico. Los conflictos políticos no permiten por entonces su apertura. El interinato violento de José
Silvestre Aramberri, abre Jas cátedras en diciembre de 59. La tirantez llega a
su extremo con la promulgación de las Leyes de Reforma. Muchos párrocos
notables son expulsados del Estado. El P. Lorenzo de León, de la villa de Santiago, es internado en San Juan de Ulúa. El Ilmo. Sr. Verea, sale también de
su diócesis. El gobierno local, retira su apoyo económico al Seminario y cancela las becas de dotación, para trasladarlas al nuevo Colegio Civil. 17 El Seminario suspende, por su parte, la cátedra de jurisprudencia, entretanto su
catedrático el Lic. Garza Evia no se retracte de haber jurado la Constitución. Gobierno y rector intercambian acres comunicaciones, sin que nada se
consiga. El gobierno recurre entonces a la violencia, pero todo es inútil.
Es rector del plantel en 59, el P. José Maria Nuín, quien, en circunstancias
tan difíciles, asume una postura digna y ceñida en todo a la obediencia a su
" El Decreto 406, de 14 de septiembre de 1835, asignaba mil pesos anuales para
el Seminario. El gobierno sostenía, además, la enseñanza de nueve jóvenes, por decreto
número 73, de mayo de 1850.

420

prelado. Cura del Sagrario desde hacía 6 años, pasada esta situación es nombrado canónigo en 61, sin que al morir, 7 años más tarde, sea permitido su
entierro en la Catedral.

EN

LA INTERVENCIÓN FRANCESA

La Ley de Desamortización de Bienes, observada aquí escrupulosamente,
deja a muchas instituciones, y en particular al Seminario, en situación difícil, porque pierde todas las fincas que poseía para su sostenimiento.
¿ Qué fue del Seminario a partir de 1860? Existe el dato de que durante
dos años funciona en Sal tillo. ¿ Pero, en los días de la Intervención Fran-

cesa? No encontramos huella documental sobre esta época. En agosto de
1866, las fuerzas republicanas, triunfantes en Santa Gertrudis, entran a Monterrey que es desalojada por los franceses después de dos años de ocupación.
El Gral. Escobedo ordena la reapertura del Colegio Civil, y encontramos un
Aviso impreso, de que, en diciembre, quedan abiertas las matrículas del Seminario. Se habla de este pliego, de "considerables reparaciones al edificio"
y de admitir, por entonces, sólo alumnos externos. En enero de 67 se abren
las clases. Es ahora rector el Pbro. Antonio Vega, cuyo perfil no podemos esbozar, por .falta de datos. :El personal docente lo constituyen: lo. de filosofía~
el P. Eleuterio Fernández; 2o., el P. Romualdo EÜzondo; de música el P.
Manuel Martínez, y de latinidad, el Pbro. Santiago de la Garza Zambraoo,
que habría de ser segundo Arzobispo de Monterrey.18

P:ru.MEROS PADRES PAULINOS

En la década del 70, el Seminario queda .instalado en el entonces apartado
y ameno barrio de las Quintas, al poniente de 1a ciudad, en la doble manzana comprendida entre las actuales calles de Hidalgo, Bravo, 20 de Noviembre
y P. Mier. Se trata de un vastísimo predio, con amplios edificios, triple patio
de arcos, gran huerta y pila abundosa. Para este tiempo, afronta el Seminario
menores problemas. La apertw-a del Colegio Civil aquí, y del Ateneo Fuente,
en Saltillo, como instituciones oficiales; y la creación del Colegio de San Juan,
de Matamoros, en 1858 y el de San Juan, de Saltillo, así como del Seminario
18

Archivo General del Estado. Asuntos Eclesiásticos, 1866. Impreso.

421

�de Tamaulipas, fundado por su primer obispo el Sr. Montes de Oca, hacen
decrecer ]a afluencia anterior de estudiantes foráneos.
El aspecto educativo, ha progresado indudablemente. Ya desde 1856, el Sr.
Verea, bajo los auspicios del gobernador Vidaurri, había hecho venir a las hermanas de la Caridad, de San Vicente de Paúl. Ellas fundan aquí su Colegio
de Niñas, que, no obstante su expulsión, prevalece bajo el mi.stno régimen
por casi medio siglo, abriendo a la mujer regiomontana horizontes insospechados.
El mismo Sr. Verea hace también verúr para hacerse cargo del Seminario,
a los padres de San Vicente de Paítl. Es nombrado rector el P. Eduardo M.
Montaño, maestro de bien ganada fama. E tá aqw una temporada, y le sustituye un rector intermedio, "joven y capaz, pero que se vio rodeado de circunstancias difíciles" que motivaron la dispersión de los alumnos y el desaliento en los maestros. No hemos logrado identificarlo.19
El 19 de diciembre de 1883, vuelve a Monterrey, para encargarse nuevamente de Ja rectoría, el P. Montaña. Como primera providencia, dec-ide
ofrecer el plantel a todos los niños, no sólo a los que tienen vocación. Para
ello, abre la escuela primaria gratuita. Es un hombre de grandes entusiasmos. u ac-tividad se hace sentir en el medio social. Restablece la Conferencia de San Vicente, de señores, con los más destacados vecinos, y restablece
también la Conferencia de señoras, realizando obras benéficas que le ganan
el afecto general. Brillante orador sagrado, predica a diario en el Roble, y,
en época de ejercicios, los orgarúza hasta en la cárcel. Mejora los planes de
estudio y el plantel recibe, en fin, impulso notable. De esa época logramos recoger los nombres de algunos maestros: el P. Manuel Rodríguez, antiguo cura
de Jalpa y rector del Colegio en Guanajuato; el P. Manuel Corral, que edifica desde sus cimientos, la capilla de San Pedro, en Garza García, recién elevada a villa; y el P. Justo Alejos, vice-rector.

Es la época en que Monterrey sufre una metamorfosis incontenible. El Ilmo.
Sr. Montes de Oca, en su Brindis en verso, a su llegada a Monterrey, la
llama: Reina del norte, Monterrey ilustre. Se advierten ya los inicios de la
industria, y desde el 80 ha tenido lugar exposición industria]. En 82 llega el
ferrocarril, y la ciudad establece contacto con los Estados Unidos. Aparece
el primer periódico diario: La Revista, de Desiderio Lagrange. Angela Peralta, ha venido con su compañía de ópera al teatro del Progreso. Son hechos los primeros ensayos de luz eléctrica. La diócesis es elevada al rango de
EouARDO M. MONTAÑo, Discurso leído POT el Sr. Rector. .. en la solemne distribución de premios .. . el día 4 del a~ual. La Defensa, Monterrey, 13 de noviembre
de 1884.
10

422

arzobispado. Ponciano Díaz hace temporada en la plaza de toros del 5 de
Mayo, a espaldas del templo del Sagrado Corazón, entonces en construcción. Hay afluencia de extranjeros que impulsan lo mi.stno el comercio que
el protestantismo. El turismo incipiente cau a la natural alarma cuando, en
plena misa, una pareja de primos curiose-.an el interior de la Catedral, con el
sombrero puesto. Los gobernado1·es Viviano L. Villarreal, Genaro Garza
García, Canuto García y Lázaro Garza Ayala, exalumnos del Seminario, han
encauzado a Nuevo León por nuevos rumbos. Ha llegado ya en 85 el Gral.
Bernardo Reyes, y se empieza a dejar sentir el seUo poríiriano en todas las
cosas.
El P. Montaña, cuya obra hace que se llegue a decir que sucederá al Sr.
Montes de Oca, deja la rectoría el 13 de junio de 1886, y sale a Guanajuato
para hacerse cargo del Colegio de Santa María, muriendo allá en ese mismo
año. 20 Viene a sustituirlo otro paulino ilustre, el P. Manuel Aguilar y Casanova, guanajuatense, que ha de ser rector por poco más de diez aííos. Su
llegada, coincide con la del nuevo prelado, Ilmo. D. Jacinto López y Romo.
El Seminario vive entonces una de sus etapas más bonancibles.
El P. Carlos Alvarez, en algunos de sus escritos sobre el Seminario, subraya dos características esenciales de éste, la alegría y la disciplina. 21 Nosotros
las observamos, en especial, en esos años finiseculares. La alegría es desbordante en las fiestas del colegio. Son tradicionales, desde luego, las de la Asunción y San Antonio de Padua, sus patronos. El patrocinio y título actual de
San Teófimo, habría de establecerlo monseñor Herrera y Peña, en la década
de los veintes. En julio, la fiesta de San Vicente de Paúl, que concluye con
la veneración de las reliquias del santo; las del mes de Ma:ría y la del Sagrado
Corazón; la de la Medalla Milagrosa y la de Corpus Christi, todas de carácter religioso, pero con mucho de profano, y que concluyen, invariablemente,
con globos y piñatas.
Hay también las fiestas literarias, particularmenle en homenaje al Sr. Montes de Oca, quien impulsa estas disciplinas. Pero, las de mayor tradición y esperadas con ansiedad, son las de fin de cursos y distribución de premios. El
programa comprende catorce o más números. Hay tiempo para todo. Alocuciones, cuadros plásticos, coros de óperas, himnos, recitaciones, informe del
rector, reparto de premios, y finalmente un drama: El puñal del godo, José en
Egipto, Constantino, etc.; y un juguete cómico. Las orquestas de Epigmenio
R. Melo o Nicolás M. Rendón, con más de 20 integrantes, amenizan los ac00 Falleció de 49 años el 6 de agosto, en el callejón de la Cuesta cle Mendizábal.
Acta del Registm Civil No. 2398, obtenida por gentileza del historiador Jesús Rodríguez Frausto, director del Archivo Histórico de Guanajuato.
n Artículo citado en la nota 4.

423

�tos profanos y religiosos. A las fiestas de fin de año, llegan a asistir hasta 2,000
personas. La compañía del ferrocarril urbano, no da suficiente servicio, por
más que pone 8 ó 10 vagones especiales.
El año escolar, hasta 1886, se inicia el 2 de enero, para concluir en octubre. Posteriormente es establecido el de septiembre a junio, por el calor.
Por lo que atañe a la disciplina, los padres paulinos tienen fama de santos,
pero a la vez de severos. El decano del clero en nuestra diócesis, mi venerables paisano el P. Vicente González, que ingresa al Seminario en 1892, nos
cuenta que las faltas a la moral son castigadas con calabozo, y las de insubordinación al maestro, con bartolina. El mismo P. Vicente suspira al recordar los venturosos tiempos en que la cuota mensual del plantel es de 10 pesos; en que alcanza a comprar zapatos con un peso y sombrero en igual
precio, y en que la sotana más fina cuesta 20 solamente. Alguna vez se permite el lujo de comprar en "La Sonora News", un fonógrafo en 15.
El siglo XIX cierra para el Seminario con el nuevo rector, P. Bruno Álvarez, joven español de gran entusiasmo y excelente orador sagrado, quien
llega hacia el 98, y que permanece hasta 1903.

ÜTRA VEZ LOS PAULINOS

Los padres de San Vicente de Paúl se van de Monterrey. Durante su ausencia, la rectoría queda por breve tiempo a cargo del después canónigo Pedro María de la Garza y Garza. En 1904, es designado rector el P. Juan José Trevíño, a quien nos referiremos más adelante y que habría de consagrar
gran parte de su vida al colegio.
Sustituyendo al Ilmo. D. Santiago Garza Zambrano, que ha ceñido ya tres
mitras, la de Saltillo, la de León y la de Monterrey, viene a gobernar la diócesis el Ilmo. D. Leopoldo Ruiz y Flores. Educado en su juventud con los
padres paulinos, se interesa vivamente porque vuelvan a Monterrey. Por los
días del Centenario de la Independencia, en 1910, ya es rector el P. Patricio
Ataún, que más tarde fuera provincial de su orden.
En pos de información sobre estos años, acudimos al P. Guadalupe Garza Martínez, quien deja su empleo burocrático en la Recaudación de Rentas del Estado para matricularse en el Seminario en 1911. Recuerda con
afecto a los maestros Lorenzo Orcajo, Cirilo Morán, Rafael Cabrera, Medardo Pérez y Manuel García Sánchez.
En octubre de 1911 es designado rector el P. Manuel Coello, C. M.,
muerto hace algunos años en Oaxaca, y al año siguiente, el P. Santiago de
las Heras, que había sido abogado antes de ordenarse.

EN

LA REVOLUCIÓN

Sobreviene la Revolución Constitucionalista de 1913. En octubre la ciudad
es ocupada. Hay una etapa de violencia incontenible. Los templos son clausurados. Uno de los más antiguos, el de San Francisco, demolido. Los padres
paulinos españoles son expulsados. Los alumnos se dispersan y el Seminario
desaparece. Su vasto local del barrio de las Quintas, donde ha estado por espacio de más de cuarenta años, es intervenido por cJ gobierno federal. El arzobispo, Sr. Plancarte, ha salido al exilio a los Estados Unidos con numerosos
sacerdotes. Entre ellos va el P. Juan José Treviño. El prelado suaviza su amargo destierro, escribiendo su magistral Prehistoria de México.
Entretanto, ha quedado al cuidado de la diócesis el P. J. Guadalupe Ortiz,
muy ajeno a que después habría de ceñir la mitra. Unos cuantos padres obtienen permiso para abrir algunos templos. El P. Juan José Hinojosa, en el
del Sagrado Corazón, imparte lann al estudiante Garza Mart'mez. Este y el
seminarista David García, reciben filosofía con el Sr. Ortiz. Otros tres estudiantes han logrado ir a Castroville, en Texas, donde ha sido abierto el Seminario Mexicano a iniciativa de monseñor Herrera y Píña, entonces obispo
de Tulancingo, en el destierro. Dos de ellos, Antonio de P. Ríos y J. Trinidad
Ruiz, reciben allá las órdenes sagradas. El tercero, Carlos Ramírez, vuelve a
Monterrey, donde concluye su carrera años más tarde.
Con el P. Hinojosa, que ha logrado en 1918 darle forma y calor al Seminario en el edificio anexo al Roble, puede decirse que reinicia su vida el
Seminario actual. Allí están con él: J. Jes(1s López, Samuel Silva, Juan de
Dios Garza, José y Nabor Vi.llegas y otros. Nacido el P. Hinojosa en Agualeguas, desde su niñez, en el Colegio de San Juan, de Saltillo, ofrece ya las
primicias de su claro talento. Concluye sus estudios en Guadalajara y vuelve
a Monterrey. Secretario de la Sgda. Mitra, es a la vez catedrático de literatura latina y castellana en el Colegio, y por toda su vida director espiritual.
Canónigo y ecónomo de la diócesis, es nombrado deán en 1933. Varón místico y de relevante calidad intelectual, es fundador, director y mantenedor
de la Hoja Dominical y del Boletín Eclesiástico, hasta su muerte, en 1935, y
deja la huella de sus versos, de su modestia, de su silencio, de su dulzura, de
su santidad.

NUEVOS DÍAS DE ZOZOBRA

Vuelven del exilio el prelado y los sacerdotes. Reorganiza la iglesia el Sr.
Plancarte y dedica especial interés al Seminario. El 11 de junio de 1919, ex-

425

424

•

�pide nombramiento de rector, al mismo tiempo que de vicario general, a favor del P. Juan José Treviño. Es la segunda ocasión que rige el colegio. Nacido en Los Lermas, del municipio de Guadalupe, es ordenado por el Sr. Verea. Brevemente administra las parroquias de Candela y Villa de García. Secretario del Cabildo Eclesiástico, canónigo y capellán del Roble, mantiene
también durante más de 20 años su cátedra de teología, incluso en el destierro, en Castroville. "Humilde, retirado, laborioso", al decir de quienes le
conocen, concluye sus días en Monterrey en 1933.

centros de enseñanza, surgidos posteriormente aquí y en los estados vecinos,
y constituye el sólido cimiento del humanismo regional y la más fume base
de la vida espiritual del noreste de México.
Intentar aquí el análisis de sus logros, o el balance de su contribución a
la cultura nuevoleonesa, sería temerario. Baste a nuestro propósito en esta
conmemoración, rendir el tributo de homenaje a sus fundadores y a quienes
lograrnn preservarlo en las borrascas de Ja historia; y el tributo también para quienes, callada y anónimamente, le han tendido su mano generosa. 22

El colegio continúa funcionando en el Roble, de donde pasa a los anexos
del templo de San Luis Gonzaga. Y toca al P. Treviño administrar en una
de las etapas más difíciles. El conflicto religioso del régimen callista tiene
al garete al Colegio en diversos domicilios del barrio de la Purísima. Logra
sobreponerse de la tormenta y, a partir de entonces, con los altibajos de su
vida, que intencionalmente prescindimos de reseñar por conocidos y recientes, encauza sus pasos hasta nuestros días.
El fecundo rectorado del ilustre guanajuatense don Fortino Gómez, puesto en manos del P. José Gómez para ceñir la mitra de Oaxaca, ha de trasmitirse a aquel muchacho humilde de Matehuala, que hace de monaguillo
del P. Lupíto en Mier y Noriega, y que viene a la Apostólica con el P. Correa para alcanzar después el privilegio de realizar estudios en Roma: el P.
Juvencio Gonzálcz.
Y es en sa tiempo cuando nuestro digno pastor el Ilmo. D. AUonso Espino y
Silva, llevando al Seminario "en la niña de sus ojos", conforme al pensamiento de Pío XI, realiza el sueño de su vida y entrega a Monterrey la grandeza del actual Colegio, culminación sin límites de la incómoda casona infestada de bichos, que el Ilmo. Sr. de Llanos y Valdés rentara en el siglo

XVIII.

•
Agradable, pero difícil tarea, 1a de seguir paso a paso la trayectoria de una
institución casi dos veces centenaria, careciendo de fuentes, y, sobre todo, en
nuestra postura de seglares, desconocedores hasta de la terminología adecuada
para hacerlo. Las escasas notas que hemos logrado recoger, huérfanas de
todo aliño retórico y reducidas al apretado marco de esta rápida exposición,
ponen de manifiesto, sin embargo, lo que el Seminario representa en nuestra
historia.
Plantel educativo el más importante en el norte del país durante la primera mitad del siglo XIX, es la forja de los hombres que dan origen a los

426

" Este trabajo fue escrito con motivo del 1750. aniversario del Colegio y leído en
la velada conmemorativa en el teatro Florida, de Monterrey, el 8 de mayo de 1968.

427

•

�TOPONIMIAS AMERICA AS
PROFR.

HuMBERTO BuENTELLO CHAPA

Sociedad Nuevoleonesa de Historia., Geografía y Estadística
A don Manuel L. Barragán, generoso impulsor de 1a noble causa de la cultura nuevolconesa.

DEFINICIÓN y

OBJETO

DE LA

TOPONIMIA

SE HA DEFINIDO LA TOPONIMIA (de topos: lugar y onoma: nombre) como el
estudio del orjgen o significado de los nombres geográficos de lugares.

Hasta ahora Ja mayor parte de los investigadores de esta novísima rama de
la Geografía han encaminado sus vastos conocimientos en lenguas autóctonas
a traducir a sus respectivos idiomas los nombres indígenas de poblaciones,
montañas, ríos, parajes, cataratas, islas, etc., que aún perduran o desaparecieron, adulterados casi siempre por los conquistadores que descuidaron reproducirlos oralmente o por escrito con la mayor fidelidad posible. En cambio, nadie presta atención al estudio de los motivos que originaron los nombres geográficos de América de procedencia española, inglesa, francesa, portuguesa y holandesa, juzgando, quizá, que su relativa actualidad lo explica
todo. Si oímos hablar de las ciudades de Washington y Morelia, de inmediato sabemos que los nombres aluden a dos libertadores, pero no sacamos
ninguna conjetura inmediata de los de Buenos Aires, Montevideo o Veracruz.
¿ Cuántos de los que leen este trabajo conocen el origen, pintoresco muchas
veces, de las denominaciones de Cotija, Mich., Tijuana, B. C., Doña Cecilia (hoy Villa Madero) Tamps., o de Torreón, Coah.?
La Toponimia es la única rama de la Geografía que trabaja apoyada exclusivamente en el lenguaje. ''La lengua es el principal elemento arqueológico, el monumento único de reconstrucción -dice Volney- y en ella se
429

�halla puesta y conservada toda la esencia de un pueblo. La lengua es una
estratificación que revela al erudito que la estudia filosóficamente en sus diferentes capas, la índole, cultura y diversas evoluciones históricas del pueblo
que hizo uso de ella".
Por lo que atañe al aspecto indígena, Angel Rosenblat, del Instituto de
Filología "Andrés Bello" de la Universidad Central de Venezuela, nos explica: "El estudio de la Toponimia tiene enonne interés científico. De muchas
lenguas desaparecidas sólo quedan los nombres de lugares. Y así como en
Europa se hace paleontología lingüística y se trata de reconstruir una lengua
mediterránea y hasta la lengua de la edad de piedra sobre la base de Ja toponimia antigua, entre nosotros se pueden reconstruir algunos aspectos de
nuestra prehistoria. De los guaiquirícs de Margarita ¿ qué quedan sino los
nombres incorporados a Ja geografía margariteña? Esos nombres comparados
con los de otras regiones pueden resolver el problema de 1a filiación lingüística de los quaiquiríes y aclarar su parentesco con otros pueblos venezolanos".
Por su parte el colombiano Pedro José Ramírez Sendoya afirma: "Actualmente sólo la Toponimia sirve a nuestros historiadores para señalar la
marcha de las invasiones caribes, de las razas que poblaban las Jlanuras orientales y las procedentes de los andes peruanos, todas las cuales dejaron en
nuestro país huellas de su paso sucesivo por llanos, costas, valles y montañas".
Esas tribus a las que se refiere Ramírez Sendoya, de cultura muy inferior a la
de los aztecas o los mayas, no dejaron constancia deliberada de sus desplazamientos conquistadores. Sólo los nombres geográficos que sobreviven, impuestos a los distintos sitios por donde pasaron, han permitido trazar el itinerario
de sus migraciones. Los caribes, familia numerosa que contó entre sus tribus a
los pantágoras, panches, pijoas, colimas, muzos, quimbayas, putimaes, etc.,
tuvo su centro de dispersión entre los ríos Xingú y Tapajoz. De allí marcharon a ocupar el norte de Brasil y los llanos de Venezuela. Invadieron después
Colombia filtrándose por los pasos de la Cordillera Oriental, para dominar
gran parte de la costa y el territorio de los actuales Departamentos de Antioqufa, Chocó, Santander y Tolirna. Cruzaron el mar, pero el arribo de los españoles frustró la terminación de la conquista de las Antillas.
En México el estudio de la Toponimia no ha tenido ningún fin práctico.
Ha sido un alarde de erudición de un grupo muy selecto de investigadores que
encabe?an Cecilio Robelo y el Dr. Antonio Peñafiel, pero nada más. Quizá se
considera que las .migraciones pacíficas o las invasiones bélicas de nuestras
principales tribus han sido controladas por los historiadores en cuanto a desplazamiento geográfico se refiere, y no hay necesidad de seguirlas paso a
paso, como sucede en Colombia y Venezuela. Sin embargo conviene recordar que hasta la fecha no se ha esclarecido la ubicación, más o menos exacta,

del sitio donde estuvo la legendaria Aztlán, tierra de la que partieron en peregrinación hacia el sur, las tribus mexicanas. Se señalan como posibles lugares
el norte de Sonora y Sinaloa, una isla del golfo de California y el estero de
Aztatlán, Sin., cuyo nombre significa "tierra de garzas o tierra de aurora".
Alguna luz se haría en este caso si se Gonociera el nombre indígena que debe
haber tenido el sitio en que se yerguen las ruinas llamadas hoy Casas Grandes,
en Chih., conjunto de edificios de adobe de varias plantas que se supone levantaron los peregrinos en su tercera etapa de marcha. En Sonora y Chihuahua no existen nombres geográficos de procedencia náhuatl que debían haber
sobrevivido, aunque fuera en mínima escala, como prneba del pa o por esos
lugares de las tribus mexicanas. Aunque Féli.x Ramos y Duarte afirma que la
voz Chihuahua se deriva del náhuatl Xicuahua: ' así, seco y arenoso"; de xi:
"así" y cuahua: "seco, arenoso", existen otras cuatro acepciones completamente distintas que hacen muy aventurado seleccionar ésta como la auténtica.
En el municipio de Ibagué, del departamento de Tolima, Colombia, se yergue un cerro denominado Chiguagtta, nombre que se forma del chibcha chia:
"agua" y del quechua guagua: "hijo".

APARICIÓN DE LOS NOMBRES GEOGRÁFICOS

América fue poblada por oleadas sucesivas de hordas pertenecientes al perfodo histórico denominado "cultura recolectora", es decir, que aprovechaban
para su manutención los animales y vegetales que ofrecía libremente la naturaleza. Esas migraciones procedieron de Asia (mongoles y esquimales) y de los
mares del sur ( australianos y malayo-polinesios). La p1wera de ellas utilizó para llegar al continente el istmo que existió hasta hace 7 ó 10 mil años
en lo que hoy es el estrecho de Behring. Se calcula que arribó al final del
pleistoceno 30 ó 20 mil años antes de Cristo. Otra más se produjo 9 u 8 mil
años a.C. y la última, que se hace proceder de los mares del sur, se sitúa
7 mil años a.C. Entre unas y otras no eesó el torrente de inmigrantes en
pequeña escala
Ese modo de subsistir obligaba al individuo a vivir en grupos pequeños, en
constante movimiento, que se interrumpía en determinadas épocas del año
por la migración periódica de grandes rebaños de animales, bancos de peces
y maduración de frutos. Por el tiempo que duraban estos fenómenos penna.
necían en el mismo lugar aprovechando la abundancia. No es factible suponer
que hayan empleado nombres geográficos rudimentarios para designar esos
sitios de breve sedentarismo, dado que los abandonaban definitivamente tan
pronto finalizaban la caza, pesca y cosecha en gran escala.

430
431

�En algunos lugares de América la pesca y la recolección de frutos, no obstante ser factores típicos de nomadismo, permitieron el establecimiento de aldeas más o menos permanentes con habitaciones fijas. En el noroeste del continente los grandes ríos que desembocan en el Pacífico, por &lt;',uyas aguas suben
a desovar los salmones, propiciaron que en sus riberas y en las costas se fundaran poblaciones de pescadores sedentarios. En ciertas regiones de EE.UU. la
abundancia de bellotas, castañas y otros frutos aseguraron el alimento de los
recolectores por mucho tiempo y los obligaron a quedarse definitivamente. En
estos casos sí es posible que hayan surgido los primeros nombres geográficos
tales como '•agua grande", para designar el mar, o "tif'rra donde hay frutos",
para señalar las zonas frutícolas.
De la cultura recolectora el hombre americano pasó a la cultura agrícola.
La mujer que seguía los pasos del cazador recogiendo plantas nutritivas, se
dio cuenta de que las raíces, tubérculos o se.millas que abandonaba a flor de
tierra daban origen a los vegetales comestibles que no pocas veces escaseaban
a Jo largo de la ruta, o que había que buscar a grandes distancias. Ese hecho,
confirmado al regresar después de cierto tiempo a parajes ,ya recorridos, además de asegurar la subsistencia de una manera permanente echó las bases
de la vida sedentaria. El inge1úo del hombre creó el bastón de plantar (coa)
y otros instrumentos agrícolas, úliles no solamente para los trabajos de roza
sino para derribar árboles cuya madera iba a transformar las rústicas viviendas
en algo más seguro y confortable.
Establecidos ya en definitiva llegaron a tener un conocimiento profundo
del medio geográfico que los rodeaba y se hizo necesario designar de alguna
manera los sitios donde se hallaban los diferentes cultivos, las sendas abiertas
en el bosque por los animales salvajes, los rasgos más salientes de la comarca
en que moraban y las regiones desconocidas que se extendían a los cuatro
puntos cardinales. Así nacieron los nombres toponímicos y poco después la
cartograffa que consistió en un principio en toscos dibujos de zonas terrestres
y marítimas trazados sobre el suelo o en pieles curtidas de animales.
Los primeros nombres fueron siempre descriptivos del lugar. El hombre
buscaba algún rasgo característico y de él obtenía la denominación: Acala
(náhuatl) ''donde hay muchas canoas". Acámbaro (tarasco) ''lugar de magueyes". Al tata (mayo) "abundancia de agua". Arizpe ( del ópata aripa)
"donde hay muchas hormigas bravas". Ayacucho (quechua) "rinconada de
muertos''. Babajocori (cahita) "donde se resume el agua". Brabilá (misquito)
"entrada del carriza.1". Caborca (pápago) "objeto o cosa muy pequeña". Comondú ( cochiroí) "arroyo de piedras". Hopelchen (maya) "lugar de los
cinco pozos". Kentucky (shawnee) "tierra pantanosa". Michigan ( algonquino) "agua grande". Algunas veces echó mano de voces onomatopéyicas como

432

Cololó (arroyo del depto. Soriano, Uruguay) para imitar el ruido del correr
de las aguas, del trueno o el canto de los pájaros que abundaban en determinadas regiones. Más tarde aparecieron los nombres que expresaban semejanza.
Atzcapotzako y Chapultepec son dos ejemplos típicos. El primero significa:
''en el hormiguero", no porque abundaran allí esos insectos, sino porque era tal
el número de sus habitantes, inquietos siempre, que daban la impresión de
ser un hormiguero humano. La forma de Chapultepcc o "cerro del chapulín"
semejaba para los aztecas, desde lejos, un saltamontes giganteséo.
Así como el recuerdo de paisajes familiares llevó a los españoles a trasplantar a América los nombres de Granada, Extremadura, Santande1·, etc., anteponiéndoles 1a voz ueva, los aztecas que marcharon a Guatemala con los conquistadores hispanos encontraron en las márgenes del río Selegua una población mame llamada Chinabjuk a la que rebautizaron como Huehuetenango
( lugar de viejos) por encontrar allí muchos sabinos o ahuehuetes cuya vista
les recordó la tierra natal
El alma sensible de los indígenas aplicó nombres poéticos a lugares maravillosos que los impresionaron en su primer vista. Con una sola palabra expresaron todo lo que un soneto podría decir en nuestro tiempo y la denominación
misma suena agradablemente. Tales fueron: Minnehaha: "agua sonriente"
Cupatitzio: "río que canta", ldaho: "gema de las montañas", Tzaráracua:
''cedazo".
Los aztecas llevaron su idioma por todos los rumbos de sus conquistas y
borraron los nombres geográficos -totonacas, olmecas, mixtecas y zapotecas para
que prevalecieran los suyos. En América Central se corrompió la lengua náhuatl originando entre otras variedades el pipil. Las terminaciones toponímicas tepec se transformaron en tepeque: Alotcpec, Alotepeque; Coatepec, Coatepeque; Jilotepec, Jilotepeque; Ocotepec, Ocotepeque, etc. Papaloapan cambió a Papalhuapa. En los estados de Campeche, Yucatán y el territorio de
Quintana Roo las denominaciones mayas constituyen mayoría abrumadora.
En todo Perú, ~l norte de Chile, Bolivia, Ecuador y el sur de Colombia prevalecen nombres quechuas y aymaras. En Paraguay, la región este de Argentina y Uruguay, el guaraní. En Chile, el araucano. En Brasil e.mten miles de
lenguas distintas correspondientes a familias que no formaron unidades tan
compactas como los demás pueblos precolombinos. En grandes zonas de EE.UU.
y Canadá dominan los nombres de todas las ramas de las grandes naciones
algonquina e iroquesa. En las Antillas, e1 caribe y sus derivados. En Alaska,
el esquimal.
A diferencia de la época actual en que el culto a la personalidad es todo
un tratado de servilismo, los indígenas americanos no perpetuaron el nombre

433
H28

�de caudillos o gobernantes con denominaciones geográficas. T enochtitlán y
México son dos de las rarí.símas excepciones del caso.
Los descubridores y conquistadores eurnpeos encontraron a su arribo a estas
tierras una nomenclatura geográfica que rivalizaba en propiedad con la del
Viejo Mundo. Si los españoles abolieron muchos aspectos de las culturas aborígenes, conservaron en cambio las denominaciones de lugares con el añadido
del nombre de algún santo: San Juan Bautista Tuxtepec, Santa Ana Huista&gt;
San Andrés Cuilco, San Sebastián Huehuetenango, Todos antos Cuchwnatán, San Gaspar Ixchil, Santa Fe de Bogotá, Santiago de León de Caracas,
San Francisco de Quito. Ingleses y franceses aceptaron también los toponímicos
de las zonas que dominaron. El 54% de los nombres de los. Estados que fonnan
la Unión Norteamericana son indios. Los de igual procedencia, en México,
constituyen el 65%.

LA

TOPONIMIA A PARTIR DEL DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA

El espíritu religioso que dominaba gran parte de la vida europea durante la
época de los grandes descubrimientos geográficos influyó en la imposición de
nombres que llevaron a cabo españoles y franceses. Los ingleses y holandeses
que habían abrazado poco antes el protestantismo se apartaron un tanto de
esta costumbre y bautizaron sus fundaciones con los nombres de monarcas o
de nobles: Baltimore, en honor de sir George Calvert, primer Lord Baltimore.
Carolina, por Carlos II de Inglatena, aunque existe la duda de que el explorador galo Jean Ribault la haya Llamado así en 1560 en honor de Carlos D{,
de Francia. Delaware, por Lord de la Warr, Gobernador y Capitán General
de Virginia, en 1630. Georgia recuerda a Jorge II. Maryland puede honrar
a la infortunada María Estuardo o a Henrietta María, esposa de Carlos J.
Nueva York alude a Jacobo Estuardo, Duque de York. Virginia fue llamada
así por el galante sir Walter Raleigh para adular a Isabel I la "reina virgen".
Annapolis, Charleston y Jamestown son derivados del nombre de personajes
reales.
Cristóbal Colón impuso el primer nombre religioso en América a la isla
donde desembarcó: an Salvador. Los que tras él Llegaron en son de exploración o de conquista observaron la misma regla. En la fundación de poblaciones o descubrimientos de nuevas tierras se tenía muy presente la festividad
religiosa del día pru:a aplicarla de inmediato. Eso originó, entre otros muchos,
los nombres de Asunción, Paraguay; Florida, EE.UU. y Veracruz, México.
Las deidades católicas favoritas como Nuestra Señora de la Antigua, imagen
434

pintada en la catedral de Sevilla y Nuestra Señora Santa María del Buen
Aire, patrona de los navegantes a vela, dejaron huella en una isla de las Pequeñas Antillas y en la ciudad capital de Argentina.
Los conquistadores, gente ruda que hizo gala de privaciones sin cuento
para añadir a la corona española w1 territorio gigantesco, no se atrevieron a
perpetuar su recuerdo con nombres geográficos. Si aparecieron los de Alvarado,
Valdivia y otros muchos, ello fue posterior o sin un propósito deliberado. La
excepción de inmodestia en este caso la constituye don Juan de Gríjalva. En
cambio procuraron repetir los de sus ciudades o provincias natales. Hernán
Cortés ordenó a su lugarteniente Gonzalo de Sandoval que en su camino a
Coatzacoakos, en son de conquista, fundase una población con el nombre de
Medellín, población extremeña donde había nacido. Así lo hizo en territorio
de lo que hoy es Estado de Veracruz. La villa nunca ha alcanzado las dimensiones del conquistador. Asimismo Nuevo Santander, Nueva Galicia, Nueva
Extremadura, Nueva Granada, etc., son recuerdo perenne que nos dejaron
personajes de la Colonia, nativos de esos lugares.
La incultura de los españoles no concedió mayor importancia a la conservación más o menos fiel de les nombres indígenas que repitieron como Dios
les dio a entender corrompíéndolos hasta lo indecible. Las expresiones Cones
Cotoch y Culúa se convirtieron en Catoche y Ulúa. Cuauhnácuac, en Cuemavaca. Los ingleses no se quedaron atrás en esta tarea y así Quonoktacut sonó
en sus labios como Connecticut. Ah-hee-oo-ba se transformó en Iowa. Mishigamaw en Michigan, Maugh-wau-wama en Wyoming, Iliniwek en Illinois, etc.
Los franceses también hicieron de las suyas.
Navegantes y exploradores como Vitus Behring, Magallanes, William Baffin,
Samuel Champlain, Simon Fraser, Henry Hudson, Alexander Mackensie, George Vancouver y muchísimos otros deJ·aron sus nombres en estrechos mares
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canales, rí.os, lagos, islas y todo tipo de accidentes geográficos.
Después de la independencia un afán patriótico por recordar a los héroes
se hizo patente en todas las naciones americanas y los nombres de ellos se
multiplicaron en las divisiones pol1ticas de los países surgidos de la emancipación. Casi no hay Estado de la República Mexicana donde no encontremos
lOs nombres de Aba.solo, Aldama, Allende, Galeana, Guerrero, Hidalgo, Juárez y Morelos. En Estados Unidos abundan los de Adams, Jefferson, LincoJn y
Washington . .Bolívar dejó el suyo a una nación.
La expansión de Estados Unidos hacia el oeste desató una fiebre coloni1:adora jamás vista. De la noche a la mañana surgían poblaciones que reclamaban un nombre y pioneros desconocidos, mujeres abnegadas, frases triviales,
sucesos escandalosos o individuos pintorescos los proporcionaron. Arizona,
uevo México y California están llenos de ellos.

435

�La inventiva se ha visto en apuros para denominar las contadas poblaciones
de habla hispana surgidas a fines del siglo XJX o principios del XX. Con
fines de halago interesado se adoptan los de gobernantes regionales o nacionales en turno o se producen nombres compuestos como Mexicali o Caléxirn.
El acto más irreverente ocurrió poco después de 1930 cuando el dictador
dominicano Rafael Leonidas Trujillo cambió el nombre de la ciudad primada
de Santo Domingo, fundada por el Adelantado don Bartolomé Colón, por el
suyo, pretextando que el pueblo agradecido así lo demandaba por haberla reconstruido a raíz de un ciclón que la devastó. Al ser asesinado el tirano la
ciudad recobró su histórica denominación.

Nor.rnRES DE VARIADO ORIGEN o SIGNIFICADO

En algunos casos no existe constancia veraz del origen de algunos nombres
y conjeturas sin fundamento alguno se repiten hasta alcanzar patente de legi-

timidad. Igual sucede con no pocas denominaciones indígenas de las que se
han dado hasta díez traducciones distintas. Empecemos por:
California. La versión más socorrida achaca a Hernán Cortés el hecho de
que al pisar en mayo de 1535 las ardientes costas de la península las llamó
Callida Fornax, es decir: "horno caliente". Esta versión la hizo suya el historiador Clavijero sin explicar las fuentes en que se basó para ello. El conquistador había estado con anterioridad en regiones tan calurosas como California
y es extraño que con la facultad que le atribuye Clavijero para imponer nombres certeros, no haya llamado así a las tierras del Istmo de Tehuantepec.
El jesuita José Campoy afirma gue California se compone de las voces cala
y fórnix: ensenada pequefia y bóveda, respectivame.nte, aludiendo a una roca
en forma &lt;le bóveda que se localiza en 1a costa occidental de la pequeña ensenada del cabo San Lucas.

El nombre de California, aplicado a la península, apareció por vez primera
hacia 1556 en una obra impresa en Europa por Giovani Ramusio, reproduciendo eJ diario de viaje de Francisco Preciado, de 1539 a 15401 por suelo californiano.

El historiador norteamericano Edward H. Hale llegó en 1862 a la conclusión de que el nombre de California, una isla fantástica poblada de amazonas negras, había sido tomado de la obra de caballería Las Sergas de Esplandián escrito por Garci Ordóñez de Montalvo en 1508.
Estando en Colima el conquistador don Hernando, oyó hablar de una isla
situada muy al norte, rica en perlas y oro, habitada únicamente por mujeres.

436

No es dificil pensar que la crédula imaginación de los españoles, lectores asíduos de los libros de caballería, haya visto una segunda California y decidió
perpetuar tal nombre.
C oahuila. Según don Manuel Payno significa: "tierra hennosa, tierra feliz".
Esteban Portillo lo traduce como: "culebra o víbora que vuela", refiriéndose
a la especie conocida vulgarmente como alicante. Se hace también provenir
de Jas voces Coahuilaua: "lugar donde se arrastran las culebras'' y Quahuitlehua: "reverdecimiento de los árboles o donde abundan los árboles".
Chihuahua. Al principio de este trabajo mencionamos la acepci6n que del
nombre nos da Félix Ramos y Duarte. Otras son: "lugar de fábricas", refiriéndose a las haciendas de beneficio de metal establecidas en las márgenes
del río Chuvíscar en el primer tercio del siglo XVIII. La ciudad se fundó con
el nombre de San Felipe de Chihuahua el 15 de agosto de 1705, según unos,
o el 12 de octubre de 1709, según otros. Si ]as haciendas de beneficio fueron
postetiores a estas fechas, el signjficado que pretende dársele al nombre se desvanece por sí solo. El autor de 1a traducción dice que la voz no es tarahumara
pero no especifica de qué otra lengua pudo ser.
La unión de los ríos Chuvíscar y Sacramento en las cercanías de la ciudad
originó este otro significado: "junto a dos aguas"; de cru: "lugar" y hua:
"agua", que por repetición expresa: "dos aguas".
Se menciona además que el nombre pudo formarse invirtiendo las sílabas
de Guaguachí o Guaguachiqui que corre panden a un pueblo del municipio
Urique y que quiere decir: "lugar de la piedra agujerada", refiriéndose a una
curiosa formación pétrea del Cerro del Coronel. En el municipio de Urique
encontré únicamente el nombre de Guahuachic y no es pueblo, sino rancho.
La última acepción es: "costalera o saquería"; de chihuahuira o chihuahuara,
voz gue corresponde a una bolsa de cuero donde guardan los indios el pino]~
y otras cosas que consumen en sus viajes.
Guatemala. El nombre Guatimala se dio a conocer por vez primera, hacia

1527, en un documento geográfico: el Mapa Oficial Español que se atribuye
a don Fernando Colón, hijo del Gran Ahnirante. El nombre ha variado muchísimo hasta quedar en lo que es hoy y algunas de sus variedades y sigrúficados
son: Coctemalán: "palo de leche". Quatemali: "palo podrido". Guhate-zmalhá: "cerro de agua" (probablemente se refiere a Antigua). Guahitemala: "Ju.
gar arbolado". Quahitemallá11: "paraje cubierto de árboles". Guahutimal:
"fuente de donde se extrae betún amarillo". Tecpán Quauhtemallán: "palacio del árbol podrido" y Coatl-montl-lán; ''lugar del ave serpentívora". Dejé
e.xprofeso para lo último la hipótesis más que fantástica y sin pruebas de que
proviene de la voz egipcia Gua-tem-ra: "senda del sol poniente".
Saltillo. Ciudad cabecera del municipio de su nombre y capital del Estado de

437

�Coahuila. Se afirma sin mayor base que procede de una voz chichimeca equivalente a: "tierra alta de muchas aguas". Como no se dan las raíces no se
puede aceptar esta versión.
Cuéntase que uno de los fundadores de la ciudad al arribar al sitio en
que hoy se levanta, exclamó viendo un manantia_l y escuchando cierto estruendo: "parece que se nos ofrece al paso un salto mlly profundo". Al comprobar la magnitud de la cascada, que no era con mucho lo que se pensaba,
modificó su opinión con estos términos: "se nos ha vuelto el salto, sallillo".
Otra conseja dice que a] preguntar los impacientes que se disponían a
colonizar esta tierra, si estaba muy lejos, los conocedores de ella, en son de
burla, les infonnaban: "no hay más que un sa1tillo".
La tercera versión que, como las anteriores, obedece a pw·a y simple fantasía, menciona entre los primeros pobladores a un sujeto habilidoso, especie
de pícaro, notable por Ja gracia e ingenio de que hacía alarde, a quien apodaban el "Saltillo".
Realmente lo que motivó el nombre del paraje fue una pequeña caída de
agua.

S011ora. El nombre pudiera dedvarse de la voz ópata sonotl: "hoja de maíz",
material usado por los indígenas de la región para techar sus cabañas. Hay
quien lo hace derivar de las voces zona áurea, atendiendo a las riquezas auríferas del territorio.
Alvar Núñez Cabeza de Vaca y sus compañeros de travesía, en su peregrinar
de la Florida a Sinaloa, se establecieron por breve tiempo en un sitio ubicado
a 4 kilómetros al norte del actual pueblo de Huépac donde la tradición dice
que erigieron una rústica capillita para venerar una imagen de Nuestra Señora
de la$ Angustias que dibujaron toscamente sobre una piel de cíbolo. Los
indígenas ópatas que acudían a curiosear nunca acertaron a pronunciar en
español "nuestra señora", diciendo en cambio "la senora" y por último "la
sonora". Valle de la Señora fue la denominación que impuso Cabeza de Vaca
a este lugar. En un principio se llamó La Sonora a la región comprendida entre
Ures y Arizpe. Más tarde se extendió el nombre a una zona más amplia ya sin
el ''la".
Tegucigalpa, Honduras. El significado más popular que se le atribuye es
el de "cerro de plata", que obedeció sin duda a la topografía del terreno y a
la calidad argentífera de la tierra que hizo posible su explotación en el siglo
XVI hasta agotarse.
Membreño da como nombre correcto Teguycegalpa, que hace provenir del
náhuatl y traduce como: "en las casas de las piedras puntiagudas", -aludiendo
al pedregal que abunda en el cerro de Zapusuca en cuya base se asienta la
población. Lardé y Larín ofrece otra equivalencia: ''la ciudad de las amatis-

438

tas" aduciendo que tequci o tewci es el nombre míhuatl de la amatista y

galpa corresponde a: ''pueblo o poblado".
El Dr. Peñafiel lo da como: "en los palacios reales". Scbuller: "en el Jugar
donde está la casa de la amora". Aguilar Paz: ''en la casa de los nobles o
de los señores" y Barrera Vázquez: "en las casas de las piedras amarillas''.

NOMBRES ORIGINADOS POR HECHOS FORTUITOS

Muchas veces curiosos sucedidos con sabor a leyenda determinaron el nombre de una población. Tomemos como ejemplo los siguientes casos:

Rosario. C'..iudad, cabecera del municipio de su nombre, Estado de Sinaloa. El
caporal León Rojas al servicio de un rico hacendado español que vivía en Agua
Verde, salió una tarde a caballo en busca de una res extraviada. Desde lo
alto de la Joma de Santiago divisó el animal Y. al descender al galope sintió
que e1 rosario que llevaba al cuello se le caía. Desmontó para buscarlo, pero la
oscuridad de la noche que se echaba encima no se lo permitió. Decidió entonces
pernoctar en el sitio para reanudar la búsqueda al siguiente día y encendió
una fogata a cuya vera tendió su lecho. Al amanecer (4 de agosto de 1655)
descubrió bajo la hoguera una plancha de plata que el fuego había fundido.
Más tarde se dio un tajo a la loma hasta donde la veta se clavaba en tierra.
Por ello la mina fue llamada del Tajo y al Real se Je denominó del Rosario.
Wetaskiwin. Ciudad de la provincia Alberta, Canadá. El nombre proviene de
una voz cree que signi!ir,a: "colina de paz" aludiendo al tratado de convivencia pacifica que negociaron en este sitio las tribus indias de los Crees y
los Pies Negros.
Payo Obispo. ombre que llevó en un principio la actual ciudad de Chetumal, capital del territorio de Quintana Roo. De acuerdo con una leyenda
que trasmite el mayista Santiago Pacheco Cruz, un obispo protestante que
resiclia en Belice visitaba este lugar frecuentemente con miras a lograr la conversión de los indígenas, que no sólo se mostraron refractarios a la labor evangelizadora sino que lo hicieron objeto de toda clase de burlas, llegando al
extremo de "torearlo". Pay, en maya1 significa: "torear o lidiar". De allí Payo
Obispo.
Modesto. Población del Estado de California, EE.UU. Es una de tantas
localidades surgidas durante la fiebre de colonización. Al contrario de lo que
usua1mente acostumbraban los españoles, el primer paso de la comunidad era
apoderarse del mejor terreno y edificar sus viviendas dejando al último la
tarea de dar nombre al lugar. Por lo que respecta a Modesto, los habitantes
439

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fueron convocados cierto día para opinar sobre la denominación que convenía adoptar. Se acordó que cada uno de los presentes sugiriera una, que
escrita en una boleta se depositaría dentro de un sombrero. Las opiniones fueron leídas y ninguna obtuvo aprobación. Como la cosa se prolongaba sín llegarse a un acuerdo, alguien sugirió obviar tiempo dándole al pueblo el nombre
del más prominente de los vecinos. El agraciado, como es de rigor hipócrita
en estos casos, se deshizo en cumplidos diciendo que "era mucho el honor
que se Je hacía", que ''.no creía merecer tanto", etc. Un mexicano presente
exclamó: "el señor es muy modesto". El calificativo de modesto sonó gratamente en el oído de todos como para convertirlo en nombre geográfico y
a.sí se quedó.

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Sobre la margen derecha del Tacuarembó Grande, departamento Rivera,
Uruguay, existe una elevación conocida como Cerro de los Ministros. En 1892dos ministros efectuaron una visita al lugar en el ferrocarril que apenas se
construía. Uno de ellos preguntó al jefe politice del departamento e1 nombre
de la elevación y éste respondió: ''Hasta ahora ninguno, s~ñor ministro, pero
en lo sucesivo le llamaremos Cerro de los Ministros".
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PIRATAS QUE DEj ARON HUELLA TOPONÍMICA

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Los piratas fueron un mal endémico de los primeros siglos de la colonización europea. El mar de las Antillas se convirtió en madriguera naval de escuadras bucaneras de todas nacionalidades siempre al acecho de galeones españ.olcs. Veracruz, Panamá y Maracaibo, en tierra firme, resintieron más de
una vez el ataque feroz de los corsarios que incluso extendieron sus correrías
por el Pacífico subiendo hasta Acapulco y las costas de Baja California. Los
nombres de Henry Margan, Thomas Cavendish, Lorencillo, Pedro el Olonés,
sir Francis Drake, Barbanegra, Jean Lafitte, etc., quedaron registrados en
la historia y en la literarura novelesca, pero fueron piratas de tercera categoría los que lograron imponer sus nombres al teatro de sus hazañas.
El territorio de Belice recuerda a un corsario inglés de apellido Wallis,
Wallace o Wallice, que acostumbraba refugiarse en la dc;sembocadura de los
rios regionales. El nombre, muy adulterado, sirvió para denominar a lo que
más tarde se constituyó en posesión de la Corona Británica.
Por las costas de la actual Nicaragua merodeó el pirata holandés Bleeveldt,
apellido que, por ignorancia del idioma, se escribió incorrectamente Blewfields, para terminar en Bluefields que es el que lleva hoy la ciudad capital
del departamento Zélaya.

440

En las cercanías de la ciudad de La Paz, capjtal del territorio de Baja California, existe un balneario llamado Coromuel, cuyo nombre es corrupción
del fnglés Cromwell, un pirata que se dice vivió en el siglo XVIII y que entraba a la bahía aprovechando el viento de las tardes de verano. No se recuerda históricamente ningún bucanero así llamado que asolara por esa época el lugar.
El nombre de la bahía de Pichilingue, también cercana a La Paz, corresponde al mote con que fueron conocidos en la Nueva España los piratas holandeses que al mando de Boris van Spilbergen tocaron en 1615 Acapulco, el
puerto de Navidad y el cabo Corrlentes, descubriendo de paso las islas Revillag-igedo.

11

EXPRESIONES CONVERTIDAS EN NOMBRES GEOGRÁFICOS

Es curioso que simples exclamaciones provocadas por sentimientos de toda
índole hayan motivado la denominación de los lugares que menciollamos en
seguida:
Arequipa. Ciud. capital de la prov. y depto. de su nombre~ Perú. Cuando
las tropas quechuas regresaban de una expedición guerrera en el año 1134, quedaron tan admiradas del paísaje que se extiende al píe del Mlsti, que manifestaron al soberano inca sus deseos de establecerse en el lugar. El monarca
accedió diciendo: "ari q uepai", es decir "bien, quédense", origen del nombre
que se tita.

Boca Grande de los 1Jragos. Lugar de la costa de Venezuela donde ancló
Colón el 12 de agosto de 1497. Dice el padre Las Casas que el gran navegante
expresó refiriéndose a lo peligros del litoral: "que si de allí se escapaban podían hacer cuenta que se escapaban de la boca del Drago" (dragón) y por
ello se quedó el nombre y con razón.
Brazos. Río que nace en el condado Stonewall, Edo. de T exas, EE. UU. y
desemboca en el golfo de México, cerca de Freeport. El nombre primitivo
completo fue Brazos de Dios que le impuso la expedición de Francisco Vázquez
de Coronado a punto de morir de sed de_spués de la penosa travesía del Llano
Estacado. El encuentro de la corriente los hizo gritar de júbilo: "benditos
sean los brazos de Dios", o cosa por el estilo.

Cotija. Población del Edo. de Michoacán fundada a fines del siglo XVI.
Una leyenda relata que uno de los primeros españoles avecindados en una
aldea cercana decía todos los doming-0s a su hija: "ponte tu cota, hjja, y vamos a misa al valle" ( ?).

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�Gracias a Dios. Depto. de Honduras creado el 21 de febrero de 1957. Cristóbal Colón al doblar en 1502 un cabo de 1o que hoy es litoral nicaragüense,
después de una espantosa tormenta exclamó aliviado: "Gracias a Dios 'que
hemos salido de estas honduras". La última palabra denominó al país.
1guata. Ciud. cab. del mpio. de su nombre, Edo de Guerrero. Refiere cierta
leyenda que en tiempos remotos hubo m1a gran inundación que obligó a los
moradores del pueblo a refugiarse en un cerro ubicado al oeste. Los indígenas designados para bajar y ver el nivel de las aguas regre aron informando:
"yogua la, yoguala" que significa : "ya vino el buen tiempo".
Laguna de T étminos. Internación del golfo de México en la costa del Edo.
de Campeche. Asegura Berna! Díaz del Castillo que al llegar a este sitio la
expedición de Juan de Grijalva se creyó que era la desembocadura de un río
llena de lenguas de tierra, las que según expresión del piloto Antón de Ala.minos "partían términos con la tierra".
Nombre de Dios. Pobl cab. del mpio. de su nombre, Edo de Durango. Nació de una misión fundada a fines de 1561 por fray Gerónimo de Mendoza,
fray Diego de la Cadena, fray Pedro de Espinareda y fray Jacinto de San
Francisco. Según otros la fecha debe ser 1556 o 1560. Dice el P. Torquemada que estos religiosos al encontrarse en el sitio destinado para erigir su misión dijeron: "comencemos esta obra en el nombre de Dios", y se le cho taJ
nombre primero a la misión y luego a la villa.
Orosí. Volcán de la cordillera de Guanacasta, Costa Rica. Debe su nombre al cacique Orosí al que visitó Gil González Dávila en el primer cuarto
del siglo XVI, pero existe una leyenda relacionada con un fraile que ascendiendo al volcán sintió que retumbaba y trepidaba por lo que volviéndose a
sus acompañantes les dijo: "aquí debe haber minas de plata". Una voz misteriosa replicó: "plata, no;_ oro, sí", y desde entonces se le llamó de tal manera.

CONTRJBUCIÓN FEMENINA

La mujer llegó a América poco después del arribo de los conquistadores.
Junto a ellos compartió todas las penalidades de la época y echó con firmeza los cimientos del hogar criollo y mestizo. En las guerras de independencia
alentó insurgentes y bordó banderas. En las guerras de intervención extranjera y en el derrocamiento de tiranos ocupó lugares de avanzada. Por desgracia muy pocos nombres de ellas figuran en la geografía, que se reserva
egoístamente el derecho de admisión. Algunos de tales pertenecen a personas
cuyos méritos no justifican esa perpetuidad.

442

Alejandrina. Villa de la jurisdicción de Dolores, depto. Soriano, Uruguay.
El nombre corresponde a Alejandrina de la Sierra, esposa del fundador del
lugar, Domingo Ordoñana.
Angelina. Río tributario del Neches en el Edo. de Texas, EE. UU. La denominación recuerda a una muchacha india de la tribu hanai que al ser convertida al cristianismo tomó ese nombre, desempeñando más tarde un papel importante en el desenvolvimiento de la región.
Angelita. Estación de ff. ce. en el km. 124 del ramal a Tepehuanes, Etlo.
de Durango. S~ llama así recordando a la señora Angela Flores, propietaria
de varias fincas de la región.
Doña Cecilia. Nombre anterior de la actual Ciudad Madero, Edo. de
Tamaulipas. Alude a la madre del Gral. don Felipe de la Garza.
Louisa. Condado del Edo. de Iowa, EE.UU. Se le llamó así en honor de
Louisa Massey, heroína pionera de 1837.
Mariscala, Rincón de la. Dilatada zona ubicada entre los ríos Olimar y
Cebollatí depto. Minas, Uruguay. Perteneció al mariscal de campo y primer gobemador político y militar de Montevideo, José Joaquín de Viana,
del cual lo heredó su esposa la Mariscala, célebre en la historia por su carác~
ter "desenvuelto y despreocupado".

DETALLES CURIOSOS

Antequera, nombre pmmbvo de la ciudad de Oaxac.a, es voz latina derivada de Antiquaria o Anti.karria, que Je dieron los romanos a una población española que consideraron muy anti!$Uª·

Duran go y Cela,,a son términos vascos que significan: "más allá del agua"
y "tierra llana", respectivamente.
Guadalajara es voz árabe que proviene de Wad-al-hid-jara: "río que corre entre piedras" o Wad-il-adjara: ''río de las piedras'' como llamaban los
árabes al Henares.
Guadiana, nombre con que se fundó la ciudad de Durango, se deñva también del árabe. Guadi o Uadi: "río" y Ana o Annas, nombre romano de un
río que corre por España y Portugal.
Valladolid, denominación que llevó hasta el 12 de septiembre de 1828 la
actual ciudad de Morelia; procede del latín Vallisoletum al que se le dan
como significados: "valle de olor", "valle de olivos", "valle de lides" y "valle
de Utit'', aludiendo este último a Ulid Abaplaz, caudillo árabe muerto en
San Esteban Gormaz a manos de Ordoño II.

443

�Ea algunas zonas de Dw-ango y de 1a frontera norte del país es común
encontrar denominaciones formadas con nombres o apellidos a los que se les
agregan las terminaciones eño o eña. En Durango tenemos: Man¡ueseña,
por el marqués de Valdivieso. Pedriceña, aludiendo a un capitán español
Pedriza, de fines del siglo XVIII, y Velardeña, recordando a otro militar de
igual grado y nacionalidad, de apellido Velarde. En Vallecillo, N. L., existe
un Ayaleño, en Tamaulipas un Tomas.eño y ha:ce poco debe haber desaparecido dentro del vaso de la presa Falcón la población texana del Ramireño.

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Los apodos han inspirado también nombres geográficos. Perote (Ver.) alude a un soldado de la conquista de elevada estatura cuyo nombre, Pedro,
degeneró por ello en el aumentativo que hoy corresponde a una población.
Cajeme (Son.) fue el mote del cacique yaqui José Ma. Leyva.
Existen nombres desconcertantes. En la parte oaxaqueña de la cuenca del
Papaloapan encontré estas joyas: Dicha Tuerta y Chisme. Hallé otros muy
pintorescos: Arroyo Jolote, Cerro CabaJJo y Pescaditos de Enmedio. Suspire no pocas veces al ver en el mapa dos poblaciones, también oaxaqueñas,
que evocaban tierras lejanas o sonaban a poesía : Flor de Batavia y Camelia
Roja. La decepción que experimenté al conocerlas prefiero no relatarla.

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A LA CONSUMACIÓN DE LA INDEPENDENCIA
ISIDRO VIZCAYA CANALES

Instituto Tetnológico de Monterrey

de estadística del Archivo General de Gobierno de
Nuevo León, un censo recopilado a fines del año de 1820 y principios de 1821.
Este fue levantado en virtud de una circular, de fecha 2 de diciembre de
1820, en la cual el gobernador y comandante general de las Provincias Internas de Oriente, don Joaquín de Arredondo, ordenaba el cumplimiento de
"Jo prevenido en el capítulo 2, artículo 13 del decreto de las Cortes de 23
de junio de 1813".
El censo consiste en una serie de informes presentados por los diversos municipios o jurisdicciones, como se les llamaba entonces. Estos informes contienen datos que serán comunes en censos levantados posteriormente: número
de habitantes desglosados por edades y estados; actividades a que estaban
dedicados e información económica sobre comercio, artesanías, agricultura,
ganadería y minería. Sin embargo, el censo de 1820-1821 contiene una información que faltará en los que se levantarán después de la Independencia y
es esto lo que especialmente lo hace interesante. Esta información consiste en
que los habitantes vienen desglosados en castas, hecho que permite conocer
la composición étnica de la población de Nuevo León a la consumación de la
Independencia.
Desgraciadamente, de las veinte jurisdicciones en que entonces estaba dividida la provincia de Nuevo León, sólo se encuentran en el Archivo los informes de quince, y en el de una de ellas, Cadereyta, no se encuentra la población desglosada en castas. Sin embargo, las catorce jurisdicciones restantes, con un total de 38,909 habitantes, contaban casi con el 53% de la·
población total, que aparentemente tenía Nuevo León en esa época. Además,
aunque el informe de Mont.eITey no se encuentra en el Archivo, existe un
cómputo de matrimonios, bautiws y entierros de esta jurisdicción en el año
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de 1820 dividido por castas. Es de suponerse que el número de nacimientos,
casamientos y muertes era proporcional al número total de habitantes de
cada casta, por lo tanto es posible conocer muy aproximadamente la composición racial de la población de Monterrey. Si se considera que esta jurisdicción, con 11,044 habitantes, tenía entonces casi el 15 % del total de la po•
blación de Nuevo León, es posible tener idea de la composición étnica de
casi un 68% de la población de la provincia.
La mayorla de los informes existentes dividen la población en cinco castas:
europeos españoles (peninsulares) ; españoles (criollos)· indios, castas y mestizos; de origen africano y extranjeros. Las jurisdicciones cuyos informes se
conservan no consignan ningún extranjero y la primera categoría puede eliminarse, pues los peninsulares enumerados son muy pocos, la mayoría de ellos
varones de más de cincuenta años.
Tomando en cuenta solamente las otras tres divisiones se pueden obtener
algunas conclusiones interesantes. El pueblo de San Miguel de Aguayo, ahora
Bustamante, poblado desde el año de 1686 por indios tlaxcaltecas, seguía
siendo a la consumación de la Independencia, la jurisdicción más indígena
de la provincia, pues consignaba un 94% de indios, castas y mestizos. Otras
poblaciones con más de 50% de este grupo eran: General Terán 69%, Montemorelos 68%, Villa de García 59% y China 58%.
En cambio Cerralvo, con un 95% de la población clasificada como españoles, resultaba la población más criolla de la entidad. Otras jurisdicciones
en donde predominaban los criollos eran: Marln 79%, Santa Catarina 69o/o,
Vallecillo 64%, Villaldama 61 %, Salinas Victoria 60%, Villa de Santiago
59% y Lampazos 51%.
Resulta interesante que Sabinas Hidalgo sea la única jurisdicción que consigna una población numerosa de origen africano, pues 63o/o de los habitantes aparecen en el censo clasificados en este grupo. Sin embargo, es posible
que en otras poblaciones se hayan incluido bajo esta dominación solamente
a los negros y no a las castas de sangre negra. De Villaldama, por ejemplo
eJciste el informe de los nacidos el año de 1820, y éstos están divididos en
cuatro castas: españoles 40, mestizos 25, indios 19 y mulatos 19. Si el número de nacidos es proporcional al número de habitantes de cada casta, los
mulatos deben haber sido como un 18% del total.
También existe el informe de nacimient-os en Bustamante el año de 1820
y éste está dividido en cinco castas, 1·esuJtando curioso qu~ los tlaxcaltecas
fueran clasificados separadamente de los otros indios. Este cómputo consigna
los siguientes nacimientos: tla."{caltecas 56, mestizos 15, indios 8, mulatos 1
y españoles l.
Respecto a Monterrey, se indicó anteriormente que ba desaparecido el cen-

448

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�so correspondiente a estas fechas, pero existe el informe de matrimonios, bautizos y entierros para el año de 1820, y éste viene dividido en cuatro grupos
raciales; españoles, indios, mestizos y castas. Suponiendo que los bautizos
sean proporcionales al número de habitantes de cada uno de los distintos grupos, éstos indicarían una población de 59% de españoles, 25o/o de indios,
15% de mestizos y 1% de castas. Es indudable que los clasificados como españoles, al igua1 que en las demás jurisdicciones, no se refiere a peninsulares,
sino a criollos.
En resumen se puede llegar a la conclusión de que para la época de la Independencia la población de Nuevo León era .muy mestizada, pues es probable,
como sucedía en otras partes, que aún muchos de los clasificados como españoles fueran mestizos. Los datos con que se cuenta no indican un patrón uniforme en la distribución de las distintas castas, porque predomina la población criolla en Villaldama y Vallecillo en el norte de la provincia, en Monterrey, Marín, Santa Catarina y Villa de Santiago en la parte central y Cerralvo en la oriental. Los indios y mestizos se encontraban en mayor abundancia en Villa de García en el orcidente de la entidad y en China, General
Terán y Montemorelos en el extremo oriental. De5¡,o-raciadamentc no existen
los censos de ninguna de las jurisdicciones situadas al sur de Montemorelos,
que pudieran proporcionar alguna información respecto a la distribución racial en la importante zona del sur de la provincia.
Una revisión de los archivos parroquiales correspondientes a la colonia, en
que se consignaban la casta de los nacidos, casados y difuntos, podrá proporcionar una mayor información sobre la composición étnica de la población
de Nuevo León en los tiempos anteriores a la Independencia.

LA ACTUACió DE LAS DIPUTACIONES DE COAHUILA,
NUEVO LEó
Y TAMAULIPAS EN EL CONGRESO
CONSTITUYENTE DE QUERÉTARO DE 1916- 1917
DR.

E.

VÍCTOR NlEMEYER

Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística

LAs oos FECHAS MÁS IMPORTANTES del movimiento Constitucionalista de la
Revolución son el día 26 de marzo de 1913, cuando rm puñado de mexicanos
determinados a no aceptar la usurpación de Victoriano Huerta firmaron el
Plan de Guadalupe; y el día 5 de febrero de 1917 en que la Constitución de
1917 fue promulgada oficialmente por don Venustiano Carranza. Este último hecho fue el resultado lógico de lo primero. La elimmación de Huerta
y la derrota de Francisco VilJa, cuya defección amenazó con destruir la causa
Constitucionalista, 1·esultó en la reinstalación del gobierno constitucional bajo
una nueva carta magna encarnando los logros socio-económicos y políticos
de la Revolución. Mucho se ha dicho y escrito sobre los valientes generales y
las ensangrentadas batallas de este período de cataclismo y sufrimiento, pero
esos hechos fueron 1·ealmente de menor relevancia. El evento de mayor importancia en la historia de la Revolución fue el Congreso Constituyente de 19161917.1 Como dijera Luis Espinosa, Diputado del 4o. Distrito Electoral de
Oaxaca el 16 de diciembre de 1916 durante los memorables debates sobre el
Artículo 3: " ... la revolución en estos instantes solemnes es este Congreso
Constituyente. La guerra arrnada no fue. no ha sído más que un medio para
llegar a la realización de este Congreso Constituyente". 2
La Constitución que resultó del Congreso Constituyente representó eJ triunfo legal de la Revolución a todas las reformas que han conducido a México
1

~

Peacc by Revolutíon (New York. 1933), p. 166.
Diario de los Debates del Congreso Constituyente, 1916-1917 (México, 1960), I,

FRANK TANNENllAUU,

p. 770.

451

450

�al Siglo XX, transformando así la vida de su gente, las cuales se basaron en
la Constitución de 1917. Sin embargo, estas reformas, algunas radicales en
sí mismas, y la controversia sobre su implantación, han eclipsado a aquellos
ho~res que las formularon, los mismos delegados al Congreso Constituyente.
Es nnportante recordar que la Constitución de 1917 fue el producto de los
constituyentes que poseían ideas reformadoras, ya que los artículos 3, 27, 115, ·
123 y 130 fueron redactados por los constituyentes. Estos no provinieron de
Don Venustiano Carranza cuyos puntos de vista eran básicamente moderados.
Tarnpoc~ provinie_i-on de los consejeros que lo rodeaban y vuelvo a repetir,
que las 1deas detras de estas reformas surgieron de los constituyentes mismos.
Por lo tanto, es necesario determinar qué papel jugaron en el Congreso Constituyente los delegados de estos nobles estados de Coahuila, uevo León y
Tamaulipas, y cuáles eran las ideas que e&gt;q)resaron. Sobre todo, en qué forma contribuyeron durante los debates oficiales y extraoficiales en la redacción
de los artículos más importantes de Ja Constitución de 1917. La lista de miembros de las &lt;lieutaciones de los Estados del oreste que asistieron al Congreso
Constituyente de Querétaro es:

CoAHUILA

Número

Distrito

Diputado Constituyente

Sal tillo

2
3
4
5

Parras
Torreón
Monclova
Piedras Negras

Manuel Aguirre Berlanga
José Rodríguez Gonzá.lez (suplente)
Ernesto Meade Fierro
José María Rodríguez
Jorge Von Versen
Manuel Cepeda Medrano

TAMAULlPAS

Número

1

2
3
4

Monterrey

2

Cadereyta

3

Linares

Lorenzo Sepúlveda (suplente)
Luis Ilizal.iturri

4

Salinas Victoria

Ramón Gámez

5

Galeana

Reynaldo Garza

6

Monterrey

Agustfo Garza González

Pedro A. Chapa
Zeferino Fajardo
Emiliano P. Nafarrete
Fortunato de Leija

Durante las sesiones preliminares de noviembre 21 al 30 de 1916, relacionadas con las credenciales de los presuntos diputados, tres delegados del Noreste desempeñaron papeles importantes: Manuel Ama ya ( lo., Nuevo León),
Lic. Manuel Aguirre Berlanga (lo., Coahuila) y el Dr. José María Roclríguez (3o., Coalmila). Manuel Amaya, un empedernido fumador de cigarros
de hoja de maíz oriundo de Candela, Coahuila, y quien se con irtió en un
próspero comerciante después de su llegada a Monterrey, fue electo Presidente de la Mesa Directiva el día 21 del mes y siete días más tarde se desencadenó una amarga diatriba con relación a sus propias credenciales durante la
cual fue atacado como "Garzagalanista" por no ser revolucionario, sino uno
que había tao sólo vivido de la revolución. Contestando a su acusador, Coronel Juan Aguirre Escobar, miembro de ]a diputación zacatecana pero también oriundo de Coahuila, se ganó la simpatía de todos con las siguientes
palabras:

.. . no nos venga usted con cosas me¡as, agua pasada 110 mueve molino .. (1isas). Preguntan ustedes cuál ha sido mi labor revolucionaria
desde 1913 a la fecha y verán si soy o no revolucionario; en Chihuahua,
señores, cuando la batalla de Tierra Blanca, cuando faltaban elementos
para la lucha, compré trescientos mil cartuchos hipotecando mis fincas
por veinticinco mil dólares. ( Aplausos).3

Manuel Amaya
icéforo Zambrano

Plutarco Gomález (suplente)

Matamoros
Ciudad Victoria
Tula
Tampico

Diputado Constituyente

De los dieciocho diputados propietarios y suplentes que asistieron al Congreso, se sabe que cuatro eran abogados, tres eran médicos, cuatro eran militares ( 2 generales y 2 coroneles) , do eran comerciantes, dos eran profesores,
dos eran periodistas, y uno era empleado federal.

NUEVO LEÓN

1

Distrito

]bid. I, p. 249. Un garza.i;alanista fue partidario del Coml. José María Garza
Galán, gobernador y hombre fuerte de Coahuila entre 1885 y 1893. Cuando sus violaciones de las garantías individuales de la Constitución y la dureza de los jefes pollticos bajo su mando habían provocado una fuerte y abierta oposición en 1893, fue
destituido de su cargo por el representante del Gral. Díaz en el noreste, el Gral. Bernardo Reyes, Gobernador Constitucional de Nuevo León.
3

452
453

�B

Sin embargo, Manuel Amaya no fue considerado por los demás diputados
para el difícil cargo de Presidente del Congreso. Su determinación de aplicar
1a regla de que no se permitiera fumar no le ganó muchos amigos entre los
fumadores que, durante las sesiones prelimmares, terúan que entregarse al
hábito a hurtadillas. Según las palabras de un diputado, Don Manuel, como
buen ranchero, siguió la regla de "aquí se hace lo que yo mando y nada más".
Y como si fueran estudiantes de primaria, les deda "cállese" o "siéntese" al
dirigirse a los diputados oradores, lo cual, como es natural, les irritaba:.¡ En
realidad, Don ~anuel carecía de las cualidades necesarias para desempeñar
un puesto tan importante, en el cual se requería habilidad y conocimiento de
los procedimientos parlamentarios.
Si~ embargo, alguien que fue seriamente considerado para el puesto de
Presidente Permanente del Congreso era Manuel Aguirre Berlanga, nacido
el 28 d_e enero ~e 1887 ~n San Antonio de las Alazanas, Municipio de Arteaga,
CoahUJla. Curso sus primeros estudios en escuelas de Saltillo y en el Ateneo
Fuente _de la misma ciudad y posteriormente pasó a an Luis Potosí para
prosegwr la carrera de abogacía en el Instituto Potosino, donde se tituló.
Como Sub-Secretario de Gobernación, Aguirre Berlanga, un confidente de
Don Vcnustiano, tomó la palabra en varias ocasiones durante las deliberaciones de credenciales para verificar el cumplinüento del reglamento del Congres_o. A él fue a quien el Primer Jefe envió su famoso telegrama del 20 de
~oVJembr~ a nombre de los renovadores de la XXVI Legislatura que habían
s~do elegidos al Congreso Constituyente, pero la posesión de cuyas credenc1ales fue atacada por otros presuntos diputados que pusieron en tela de duda
su lealtad a la causa Constitucionalista. Un poco antes de la elección de la
~!,esa Directiva permanente, el día 30 de noviembre, Aguirre Berlanga anunc10 haber obsen,1~do que él estaba siendo prnpuesto por varias planillas para
el cargo de Presidente, pero que le era imposible aceptar dicho cargo en el
caso de re.sultar electo, porque Jesús Acuña acababa de renunciar como Secretario de Gobernación y Don Venustiano lo había nombrado para substituir
a Acuña en el puesto. Aun así recibió 68 votos para la presidencia, la cual
ganó el Lic. Luis Manuel Rojas ( lo., Jalisco) con 86 votos. Aguirre Berlanga,
a pesar de que no asistió a las sesiones del Congreso, y en su lugar lo hacía el
Prof. José Rodríguez González, su suplente, regresó el 31 de enero de 1917
a firmar la Constitución. Esto dio Jugar a una disputa con Rodríguez González sobre quién debería por derecho firmar y al no lograr llegar a un
acuerdo, los dos firmaron. 5
• Dpm BóRQtIEZ (seudónimo de Juan de Dios Bojórquez), Crónica del Constituye11te (México, 1938), p. 119.
• Entrevista con el Prof. José Rodríguez Goll7.ález, SaltilJo, l de febrero de 1966.

454

Otro Coahuilense que participó notahlemente en las sesiones preliminares
fue el Dr. José María Rodríguez. Como Secretario de la 2a. Comisión Revisora de Credenciales, cuya responsabilidad era dar validez a las credenciales
de 15 miembros de 1a Primera Comisión Revisora; él consideró necesario
hablar en defensa de las decisiones de la Comisión de la que en numerosas
ocasiones fue miembro. Otros diputados de los estados del noreste que hicieron uso de la palabra durante las sesiohes preliminares fueron el Coml.
Pedro A. Chapa (lo., Tamaulipas). Jorge Von Versen (4o., Coahuila), Manuel Cepeda Medrano {5o., Coahuila), Ernesto Meade Fierro (2o., CoahuiJa), Lic. Luis Ilizaliturri (3o., Nuevo León) y por supuesto Manuel Amaya. Hablaron ya sea con relación a Ja interpretación de \llJ cierto párrafo del
reglamento de debates o en favor o en contra de dar asiento a varios presuntos diputados. A pesar de que Meade Fierro atacó al Dr. Ignacio Roe!,
presunto diputado del Territorio de Baja California. llamándolo "porfirista"
y "enemigo formidable de la revolución ccnstitucionalista'' salió entonces en
su defensa Luis Ilizaliturri, quien pensaba que los habitantes de ese distrito
no debían de ser negados del privilegio de representación ante el Congreso
Constituyente. Finalmente, Roe) fue aceptado, pero después de considerable
discusión. Debe hacerse notar que Amaya, Cepeda, Medrano y Meade Fierro
fueron acometidos durante los debates por haber sido elegidos al Congreso
como consecuencia de su amistad con Don Veuustiano. Sin embargo esto
era también cierto de muchos otros delegados. Los norteños se sentían especialmente orgullosos de su amistad con Carranza, como lo admitió Cepeda
Medrano la tarde del 19 de noviembre diciendo: "uno de los grandes defectos
que he tenido en mi carrera política ha sido ser completamente Carrancista.
Lo he gritado a los cuatro vientos y lo he dicho siempre ... " 6 En realidad
un diputado que estaba en posibilidades de conocer la verdad, clasificó a
Nicéforo Zambra.no (2o., Nuevo León), Lorenzo Sepúlveda (suplente de
Zambrano que asistía a las sesiones en su ausencia), Manuel Amaya y el
Dr. José María Rodríguez como "incondicionales y devotos de Don Venustiano" .7
Hacia el fin de la tarde del 30 de noviembre, el Congreso eligió la mesa
directiva para su período único de sesiones que daría principio al día siguiente y terminaría el 31 de enero de 1917, de acuerdo con el Decreto
No. 9 del Primer Jefe fechado el 14 de septiembre de 1916. Como se dijo
anteriormente, el Lic. Manuel Aguirre Berlanga figuró prominentemente
como candidato a la presidencia, pero su nombramiento como Secretario de
Gobernación a fines de noviembre lo forzó a. retirar su nombre de la candi• Diario de los Debatl!s, I, p. 274.
7 B6RQUEZ, Crónica del {:onstituyente, p. 176.

455

�datura. El único otro miembro de una diputaci6n de un estado del noreste
que fue elegido a un puesto en la directiva permanente fue Ernesto Meade
Fierro. Por 80 votos contra 70 de su contrincante, Enrique Recio (2o., Yucatán), Meade Fierro ganó Ja elección para Segundo Secretario. Nativo de
San Pedro de las Colonias, él representaba a Parras en el Congreso Constituyente. Contaba entonces 29 años de edad y siendo periodista de profesión,
había ingresado a la Revolución en 1910. Sirvió como secretario a los generales de la División del Noreste en su junta con los generales Villistas en
Torreón en julio de 1914, en la cual sin éxito se trató de allanar las diferencias entre VilJa y Carranza. Meade Fierro estaba fomemente dedicado a la
causa de la libertad. En la última quincena de enero escribió en el álbum de
su compañero del Congreso Constituyente, Dr. José Pilar Ruiz ( lo., Michoa~
cán), que "sólo el amor a la libertad dignifica el alma de los pueblos".8 En
el álbum del Lic. David Pastrana Jairnes (5o., Puebla) también escribió: "Los
hombres del presente siglo sólo deben tener una religión) la patria• y dentro
de esa religión venerar a un solo Dios: 1a libertad".ª

In taJado el Congreso el lo. de diciembre y habiendo escuchado el discurso
del Primer Jefe en la apertura de las sesiones, e-l Congreso inició sus labores.
Había mucho que hacer en el período de dos meses, el cual contrastaba notablemente con los once meses de sesiones de los Congresos Constituyentes
en los que se redacta-ron las Constituciones de 1824 y 1857. Don Venustiano
abrigó la esperanza de que los diputados al Congreso Constituyente de 19161917 aceptaran su proyecto de reformas a la Constitución de 185 7 con pequeñas modificaciones, pero menospreció la determinación de los diputados
con ideas reformadoras de escribir una constitución más de acuerdo con el
entendimiento de los problemas de México y la forma de resolverlos. El proyecto de Carranza fue profttndamente atendido y un nuevo concepto fue inh·oducido a la ley constitucional mexicana: los derechos de la sociedad en
conjunto tienen prioridad sobre los derechos del individuo. Ahora veremos
cómo los diputados constituyentes de Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas
contribuyeron a formular la nueva Constitución.
Los debates de mayor significado se suscitaron durante las primeras sesiones sobre la formación del Artículo 3 relacionado con el papel de la iglesia
en la educación. Mientras que el proyecto de Don Venustiano estipulaba que
habría plena libertad de enseñanza, y laica la que se impartiera en los esta~ Ernesto Meade Fierro en Album del Congreso Cónstituyente de 1917, QuerétaroJPR (Album del Dr. José Pilar Ruiz, Agrarismo 57, Morelia, Micb. ).
• Ernesto Meade Fierro en Constituyentes-1917 (Album del Lic. David Pastrana Jaimes. Propiedad de la Srita. Emma Villaseñor, Palenque 372, Col. Narvarte, México
12, D. F.).

456

blecimientos oficiales de educación, y gratuita la enseñanza primaria, superiory elemental que se impartiría en los mismos establecimientos; la primera Comisión de C-0nstitución bajo la jefatura del dinámico Gral. Francisco J. Múgica ( 150., Michoacán) y compuesta de cinco izquierdistas. produjo un dictamen en el cual se piilió el rechazo del artículo 3 de Carranza y en su
lugar uno mucho más railical que exigía libertad de enseñanza pero laica,
en establecimientos oficiales, así como en establecimientos particulares que impartían educación primaria, elemental y superior. Además, prohibía a corporaciones religiosas, ministros del culto o personas pertenecientes a algunas
a ociaciones semejantes que establecieran o dirigieran escuelas de instrucción
primaria ni impartieran enseñanza personalmente en ningún colegio. Finalmente, pidió que la enseñanza primaria fuera obligatoria para todos los mexicanos. Los debates sobre este dictamen con duración de tres días, fueron los
más acalorados del Congreso, eargados de amargura, ataques personales y
contra-ataques cuando los defensores del Artículo 3 de Don Venustiano trataron de derrotar la radical propuesta de la Primera Comisión de Constitución. Dos carrartcistas leales que participaron en estos debates fueron el Gral.
Emiliano Nafarrete (3o., Tamaulipas) y el Cornl. Pedro A. Chapa (lo.,
Tamaulipas).
Sin lugar a duda uno de los oradores más pintorescos del Congreso lo fue
el Gral. afarrcte, nativo de Sillaloa pero diputado del distrito electoral de
Tula, uno de los más siseados también, quien, según las palabras de un constituyente, frecuentemente ''hablaba sin ton ni son". 10 Era hombre sencillo
pero bueno cuyos conocimientos de política eran tan rudimentarios que ciertamente aprendió más escuchando los debates que lo que logró aportar al
Congreso. Aunque en contra del reporte de la Comisión, no se podía expresar
con coherencia. Por otra parte, Pedro Chapa de Matamoros habló con lógica
Ja tarde del 4 de diciembre en contra del informe radical y diJo que el Artículo 3 de la Comisión de la Constitución era Uila contradicción porque prin~
cipiaba asegurando que habría libertad de enseñanza y continuaba imponiendo
restricciones a esa libertad: el requisito de que la enseñanza oficial y pai·ticular fuera laica; otro que ninguna corporación religiosa fundara escuelas
y "no contento aún con todas estas violaciones a la libertad de enseñanza"
prohibía que miembros de sociedades religiosas, aunque no fueran ministros
del culto, impartieran enseñanza. Para Chapa esta era una restrrcción al derecho más elemental del hombre: el de enseñar y el de aprender lo que se
desee. A pesar de estar de acuerdo en que la enseñanza primaria debiera ser
laica no lo estaba así en la manera de lograr ese fin. Mientras que la ComilD

BóRQU.EZ,

Cr6nica del Constituyente, p. 176.

457

�sión deseaba que el Gobierno se impusiera en todas las escuelas particulares
y clausurara de un golpe las sostenidas por corporaciones religiosas, el diputado Chapa creyó que esto era un "atentado infame contra la libertad de
enseñanza". Reiterando su oposición al Artículo 3 como era presentado por
la Primera Comisión de Constitución, Chapa di jo:
Si cada artículo ck la Constitu.ción se aprueba con el espíritu, las tendencias y el significado del Articulo 3 propuesto por la Comisión, habremos hecho una Constitución de un jacobinismo rabioso. 11
Como transacción propuso que el Gobierno debiera ser el único que impartiera la educación primaria, gratuita y obligatoria de la edad de seis a
doce años y que el P'oder Legislativo fuera el que decretara el plan ele estudios.
A pesar de que la proposición de Chapa no fue considerada, su crítica del
Artículo 3 en la forma que era propuesto por la Corrúsión junto con las c_ríticas de los otros diputados -Alfonso Cravioto de Hidalgo, Félix F. Palavicini del Distrito Federal, Luis Manuel Rojas de Jalisco y José Natividad Macias de Guanajuato- eran suficientes para for7.ar al General Múgica a retirar
su proposición y volver a presentarla el dfa 16 de noviembre con las siguientes modificaciones: eliminación de la disposición prohibiendo a ministros del
culto impartir enseñanza en los colegios y el requisito de que la enseñanza
primaria fuera obligatoria. Durante la tarde del mismo día después de casi
seis horas de debate, la versión modificada del Artículo 3 fue aprobada por
una votación de 99 contra 58 con "aplausos, hurras y voces de: ¡ Viva la
revolución!, ¡ Viva el ciudadano Primer Jefe!, ¡ La patria se ha salvado!"
(Aplausos prolongados) .12
¿ Cómo votaron los diputados del noreste sobre un artículo que despojaba a
la Iglesia de su privilegiada posició.n en el campo de la educación? La votación se efectuó en la siguiente forma: Tamaulipas, dos en favor y dos en
contra· Nuevo León, dos en favor y cuatro en contra; Coahuila, todos los
cinco en contra.
Un diputado que brindó una explicación sobre por qué votaba en la forma
que lo hacía fue Jorge Von Versen, el pelirrojo delegado de Monclova quien
subía a la tribuna durante las sesiones con su larga pistola que siempre parecía estar a punto de salírsele de la funda, diciendo :
Cuando discutimos el Artículo 3o., señores, yo temblaba, no precisa~
mente porque le íbamos a quitar el poder al clericalismo, yo odio a
11

ª
458

Diario de los Debates, I, p. 692.
!bid, I, p. 774.

muerte al clericalismo, hubiera sido partidario de la castración completa de ese partido; pero, señores, temblaba a11te el temor de que miles
de niños se quedarían sin conocer el alfabeto, si11 esa antorcha que los
ilumina en el camino obscuro de la vida, pot eso témblaba. •. u
Como indicio de que no fue aceptable el Artículo 3 tampoco a algunos de
Nuevo León, el día 17 de enero se principió a dar lectura a un memorial de
protesta contra el Artículo 3 enviado por varias damas de la ciudad _de Monterrey que solicitaron la reconsideración del asunto. Al ser anunaada esta
petición, el joven José Rivera (80., Puebla) no pudo decir más que: "ya
nos imaginamos lo que podían decir las beatas: 'Que helDOS hecho muy mal'."
En realidad, la lectura provocó gran confusión y desorden entre diputados
que querían se leyera y los que no deseaban escucharla, tanto que entre murmullos, confusión y toques de campanilla, se suspendió su lectura. 14
Otros dos artículos concernientes a la cuestión religiosa eran lo~ Articulos
24 y 129. El número 24 estipulaba libertad de creencia religiosa y probabl~mente hubiera sido aceptado con poca o nada de resistencia si Enrique Reoo
no hubiera expuesto un informe de la minor'ia solicitando dos cláusulas adicionales: que se prohibiera al sacerdote de cualquier culto impartir confesió~
auricular y que el ejercicio del sacerdocio se limitara a los cíudadanos mexicanos por nacimiento, los cuales deberían ser casados civilmente si eran menores ele cincuenta años de edad. La lectura de este reporte la noche del 27
de enero despertó la atención de los diputados inmediatamente. Toda la discusión que siguió se relacionaba c-on las proposiciones de Recio. Aunque nadie del noreste participó en los debates el record de votación indica sus sentimientos. Podemos asumir con toda confianza que un voto en contra del
Artículo 24 indicaba el deseo de que las provisiones de Recio fueran incororadas y que un voto en pro era señal de rechazo a la proposición de Recio.
ie los presentes y votantes por Coahuila, todos los tres estaban en pro; todos
los cuatro de Tamaulipas en pro; y de los tres presentes y votantes de Nuevo
León, dos en pro y uno, el Gral. Reynaldo Garza (5o., Nuevo León) en contra.
En cuanto a los debates sobre el Artículo 129, que fue más tarde el número
130 de la Constitución, el cual impone restricciones sobre la Iglesia en México
especifica que incumbe a los poderes federales ejercer, en materia de :ulto
:eligioso y disciplina externa, la intervención que designen las leyes; nadie de
"' ]bid., I, 984: "Las leyes fundamentales de un país deben ser tan ~ónicas q~e
respondan a las necesidades del conglomerado social. La falta de armonia en la legislación produce daños incalculables". Jorge Von Versen en Album del Congreso Constituyente de 1917.
&gt;&lt; Diario de los Debates, II, pp. 520-521.

459

�las diputaciones de Coahuila, Nuevo León, ni Tamaulipas, partIC1paron en
los debates. Se puso a votación el artículo muy de madrugada el día 28 de
enero en votación nominal, pero nunca se anunció el Tesultado ni en qué
forma votaron los diputados. Sin embargo, a juzgar por el índice de votación
de los diputados del noreste sobre los Artículos 3 y 24, con excepción de
Reynaldo Garza. no estaban inclinados al radicalismo anti-clerical. Todo lo
contrario, mostraron una completa actitud de rechazo.
Los artículos más trascendentales de la Constitución de 1917 se consideran
los números 27 y 123. Ellos son los que han transformado la vida mexicana
proporcionando las bases fundamentales para el cambio socio-económico ocurrido desde 1920. En qué forma se redactaron los artículos es en sí una historia interesante. No pro,-rinieron de Don Venustiano, resultaron del Congreso,
mejor dicho de dos pequeños comités {pétits comités) de diputados que redactaron ex.ira-oficialmente y en forma preliminar los dos artículos que posteriormente fueron aprobados por el Congreso.
En lo que se refiere al proyecto del Artículo 27 que fue redactado por un
comité bajo la jefatura de Pastor Rouai'C ( JOo., Puebla) y asesorado por el
Lic. Andrés Malina Enríquez, que aunque no era diputado había escrito un
resWI1en bastante penetrante sobre el problema agrario mexicano, Los Grandes Problemas de México, un diputado de Tamaulipas, el Cor-onel Pedro A.
Chapa, fue uno de los que contribuyeron mayorn1ente "con sus luces y su
~1)eriencia" a la redacción. Otro que partici:¡:,ó en las discusiones del pequeño
comité (petit comité) y aportó sus conocimientos, fue Jorg Von Versen, el
fogoso diputado laboral y periodista de Coahuila.15 Chapa, sin embargo, fue
el único diputado del noreste de los dieciocho que fim1aron la iniciativa sobre
el proyecto del Artículo 27 que fue presentado al Congreso el 25 de enero de
1917. El mencionado proyecto fue aceptado por la Comisión de Constitución
con pocas modificaciones.
En las discusiones que se entablaron durante Ja sesión permanente del 29,
30 y 31 de enero, Manuel Cepeda Medrana de Piedras Negras, fue el único
norteño que objetó el proyecto. Con treinta años de edad y habiendo cw·sado
sus estudios primarios en Sierra Mojada, Coahuila, posteriormente inició la
carrera de maestro normalista, la que se vio forzado a abandonar por causas
de enfermedad; se dice que estuvo en contacto con los precursores de la Revolución, los hermanos Flores Magón y que había actuado como orador en
la campaña presidencial de Francisco l. Madero. Sabemos que él se unió al
Plan de Guadalupe y subsecuentemente colaboró con Don Venustiano en el
'-' PASTOR Rou.ux, Génesis d~ los Artículos 27 y 123 de la Constituci6n Política
de 1917 (México, 1959), p. 153.

460

gobierno de Coahuila. 16 En la madrugada del 30 de enero durante la discusión del Artículo 27, Cepeda Medrana objetó el párrafo tercero de la fracción VII declarando nulas todas las diligencias, disposiciones, resoluciones,
etc. que habían privado de sus tierras, bosques, o aguas a los pueblos, congregaciones, tribus, etc., que existían todavía desde la ley del 25 de junio de
1856, la cual for.ro a la Iglesia a disponer de sus bienes agrícolas. De acuerdo
con su opinión, la .redacción del artículo era muy confusa y pidió que esta
importante fracción no fuera aprobada en la forma como estaba. Especialmente molesto para él era la cue~tión de indemnización, ya que la fracción
no especificaba si el gobierno o los primitivos dueños debían pagar a los
tenedores del terreno. Sería una injusticia, dijo, esperar que los desventurados
indios tuvieran que pagar por las tierras que les habían sido arrebatadas.
Asimismo, el gobierno no estaría en posibilidad de pagar porque no poseía oro
y los dueños actuales rehusarían los infalsificables casi sin valor.17 Cepeda
Medrana tenía un aigurnento muy legítimo sobre este punto. Para contestarlo debemos analizar las intenciones de los forjadores. La iniciativa sobre
el Arúculo 27 declaraba que las tierras serían pagadas por aquellos que las
obtenían, el Estado solamente garantiw.ría el pago. Aparentemente los forjadores creían que al final el Estado tendría que asumir esta obligación financiera porque el General Múgica aJ contestarle a Cepeda Medrana, aseguró enfáticamente que el gobierno y no los grupos comunales (congregaciones) pagarían la indemnización. En cuanto a la clase de dinero que se
emplearía para pagar al propietario, eso era una cuestión secundaria que no
correspondía al Congreso tocar. 18 Aparentemente Cepeda Medrana quedó
satisfecho con la contestación al no presionar el punto y la fracción completa
quedó a reserva de votación sin ningún cambio. Para esta fecha, la Prestdencia observando que algunos de los delegados se habían dormido, les tirgía a permanecer despiertos: de lo contrario no sabrían cómo votar cuando
llegara la oportunidad. A las 3: 30 de la mañana del día 30 de enero, el artículo más importante de la Constitución, el número 27, fue aprobado por
unanimidad de votos de los 150 delegados presentes, de acuerdo con el expediente oficial. Sin embargo, el Lic. Andrés Malina Enríquez nos dice que los
"' 50 Discursos Doctrinales en el Congreso Constituyente de la Revolución Mexicana, 1916-1917 (México, 1967), p. 421.
n Los infalsificables eran billetes autorizados por el decreto Carrancista del 21
de julio de 1915, como dinero respaldado por reservas en metálico. Durante algún tiempo tuvieron un valor de 20 centavos (oro) por cada peso de papel. Sin embargo,
cuando las prometidas reservas metálicas no llegaron a materializarse, los billetes se
depreciaron prontamente y hacia fines de 1916 tenían un valor menor a un centavo.
,. Diario de los Debates, IT, p. 1113.

461

�primeros quince votos fueron en contra.19 De cualquier manera, probablemente hubo muchos que votaron sin estar totalmente enterados del significado del artícuJo por el cual estaban votando.
El Artículo 123, el cual era lo suficientemente importante como para justificar una sección completa de la Constitución, Título VI, "Del Trabajo y
de la Previsión Social", tuvo su principio en el Artículo 5, el que fue discutido por primera vez el 26 de diciembre de 1916. Las deliberaciones de
dicho artículo, relacionadas con trabajos personales, servic.ios públicos obligatorios, contratos de trabajo y la jornada máxima de trabajo. principió el
26 de diciembre de 1916. Pronto fue evidente, a juzgar por las discusiones
de este artículo, que muchos de los diputados con una actitud pro-laboral
consideraban que el artículo no concedía suficientemente al trabajo los derechos que le correspondían. Uno de los que compartían esta opinión era
Jorge Von Versen. En nn dramático discurso pronunciado el día 26, pidió
que la Comisión de Constitución reconsiderara s.u proyecto del Articulo 5,
diciendo:
Esos millones de obreros que forman la mayoría de la patria, esos millones de hombres que han asegurado nuestra i11depen.dencía, esa mayoría de hombres que deben ser la base en que descanse nuestra independencia y nuestra nacionalidad, deben tener mayor número de garantfos, deben tener asegurado su porvenir.

Refiriéndose a la cláusula en los contratos laborales con duracióa no mayor de un año, él temía que Jos capitalistas se aprovecharan del contrato laboral por un año, comprometiendo a los trabajadores por un sueldo bajo,
cuando sabían que el precio del producto manufacturado aumentaría, de esta
manera evitando a los trabajadores, en el caso de la manufactw-a de ropa,
la posibilidad de poder comprar ni siquiera "un metro de manta con que
cubrir sus desnudeces". El pedía un Artículo mucho más enérgico diciendo :
... que no teman a lo que decía el señor Lic. Liz.ardi / quien había declarado anteriormente que a causa de las contradicciones el Artículo iba
a parecer un Santo Cristo con un par de pistolas / .. .porque si es
preciso para gara11tizar las libertades del pueblo, que ese Santo Cristo
tenga polainas y 30-30, ¡bueno! (.Aplausos) ... pero que se salve a nuestra
,.. ANorls MouNA · ENRÍQUEZ, Esbozo de la Historia de los Primeros Diez Años de
la Revoluci6n .iJ.graria de MA:i:ico (México, 1936), V, p. 179.

462

clase humilde, a nuestra clase que representa los tres cofores de nues~
tra bandera y nuestra futuro y nuestra grandeza nacional. ( Aplausos).20

Los debates del Artículo 5 continuaron durante tres días y en este período
se hacía cada vez más evidente que los diputados deseaban un código laboral
más detallado, encamando todas ]as diferentes proposiciones que se habían
formulado sobre el trabajo y el bienestar de los trabajadores. Como el capítulo sobre las garantías individuales, el cual contenía el Artículo 5, no era
el lugai: apropiado para este códígo, la única alternativa posible era índuirlos
en un lugar separado de la Constitución. El discurso de Von Versen deJ 26
de diciembre fue una alocución que hizo cambiar el sentimiento de los diputados constituyentes sobre el bienestar laboral, además del Artículo 5, como
una eJi.+presión más completa en la ley 1:onstitucional~ lo cual más tarde se
convertiría en el Artículo 123. Sin embargo, otro diputado de CoahuiJa jugó
también un papel en este pWito. El 28 de diciembre el Congi·eso recibió una
proposición solicitando que no se votara sobre el Artículo 5 mientras no se
firmara el capítulo conteniendo las bases del problema obrero. La proposición
estaba rubricada pm· tr~ diputados, uno de ellos el Dr. José María Rodríguez
y fue aceptada.
Una vez más al Ing. Pastor Ro.uaix le corresponde el honor de haber encabezado otro comité pequeño de constituyentes que formuló el proyecto
preliminar del Artículo 123, conteniendo las bases para la solución al problema laboral, tanto el presente como el futuro. Junto con el Artículo 27
forman el aspecto más significativo de Ia Constitución de 1917. Rouaix dice
que entre los cato,rce diputados que "con más eficacia laboraron en la realización de la empresa" estaba Pedro Chapa. Cuando el proyecto fue presentado al Congreso el 13 de enero, estamparon en él su firma Rouaix y otros
seis diputados. Sin embargo, quince más firmaron en carácter de "conforme
en lo general". Entre estos últimos estaban Chapa y Ernesto Meade Fierro.
Todavía existía otro grupo más compuesto por 46 diputados que firmaron
bajo la siguiente declaración: "apoyamos el presente Proyecto de Reformas".
Entre este último grupo encontramos a Reynaldo Garza, José Rodríguez
González, José Ma. Rodríguez y Jorge Von Versen.:11
El debate sobre el Artículo 123 tuvo lugar dw·ante las se:¡iones de la tarde
y noche del 23 de enero. A medida que se daba lectura a cada una de las
fracciones, solamente el Dr. Rodríguez de los miembros del noreste objetó.
Con relación a la Fracción XXVIII sobre los bienes que constituirían el patrimonio de la familia, bienes que serían inalienables y que no podrían suje,. Diario de los Debates, I, p. 984.
RoutúX, Géiusis de los Artículos 27 y 123, pp. 107, 106.

21

463

�tarse a gravámenes reales ni embargos, Rodríguez inquirió si esta fracción
trataba de la casa morada del trabajador, porque ra de u conocimiento
que en algunos estados de los Estados Unidos de América, la casa habitación
no era embargable bajo ningún concepto. Solkitó que las casas moradas, los
muebles y todo lo que constituye el menaje de casa no fuera embargable y
que todo eso fuera respetado. Sin embargo, recibió una contestación del General Múgica en el sentido de que la fracción XXVIII estaba lo suficientemente clara en la forma presente y que todo lo que el Dr. Rod1íguez solicitaba ya aparecía en ella. Esto puso fin a la discusión. Obviamente Ro&lt;lrígue-¿
estaba considerando la institución del homestcad, o sea patrimonio familiar,
conocida en las leyes sobre derechos de propiedad rural en los Estados Unidos, una palabra que Ja Comisión de Constitución había usado en ese párrafo sobre el mismo tema en la iniciativa que introdujo el Artículo 123. Es
suficiente decir que los Artículos 5 y 123, dos grandes actos de justicia social,
fueron aprobados conjuntamente a las 10: 15 P. M. del 23 de enero mediante
el voto afirmativo de 163 diputados. No existe ningún dato de que alguno
haya votado en contra.
Para Jorge Von Versen es el honor de luchar por la intrusión de una provisión en el Artículo 28, Ja cual beneficiarfa el desarrollo del sindicalismo en
México. Como se dictaminó el 12 de enero y se ventiló el día 16, este artículo concerrúa a los monopolios, cuáles serían permitidos y cuáles no lo
serían. También estipulaba que todo acto o procedimiento que evitara o tendiera a evitar la libre concu1Tcncia en la producción, industria o comercio o
servicios al público sería contra Ja ley. Von Versen alegó cu contra de esta
provisión porque en elJa vio una amena;,;a al derecho de declararse en huelga.
Si los trabajadores emplazaban a huelga reclamando salarios más altos o mejores condiciones de trabajo, las autoridades podían interpretar esto como un
acto que evitar'ia. la libre concurrencia en la producción y por Jo tanto actuarían de una manera contraria a los intereses de los trabajadores. Su mayor
interés era proteger el derecho a huelga. Contestando a Von Versen, el Gral.
Heriberto Jara ( 130., Veracruz) dijo que la omisión no tenía importancia,
que nada se decía en el artículo en el sentido de negar el derecho a huelga.
El era partidario de que la libertad de asociación era concedida por la Cons.
titución en su Artículo 9 y que por lo tanto era innecesario incluir este derecho en el Artículo 28, específicamente con referencia a los sindicatos de
trabajo. No obstante esto, la objeción de Von Versen aparecía razonable a
los miembros de la Comisión de Constitución ya que en la sesión del 17 de
enero el General Múgica anunció que Ja Comisión había reformado su informe añadiendo e.l siguiente párrafo: " o constituyen monopolios las asociaciones de trabajadores formadas para proteger sus propios intereses".

464

Von Versen, por mucho que estu iera satisfecho aún no había concluído.
Habiendo obtenido lo que deseaba para proteger el sindicalismo, su siguiente
ataque fue contra la parte del artículo que declaraba que las asociaciones de
productores que vendían sus productos en el mercado extranjero las cuales
constituían 1a principal fuente de riqueza de una región en partirular, no
debían ser consideradas como monopolios. Aunque la delegación yucateca habló en términos halagadores del trabajo de la Comisión Reguladora de Henequén, particularmente bajo la administración de Salvador Alvarado, Von
Versen explicó que otras organizaciones similares de productore.s no siempre
podían esperar contar con oficiales honestos. Estos, dijo él, podían actuar
fraudulentamente para dañar la nación. A manera de ejemplo cit6 el caso
de los ferrocarriles:
¿Quién de ustedes, señores, no sabe que muchos generales, sin tener
accfones en los ferrocarriles, twnen más carros y locomotoras que los
ferrocarriles mismos? ¿Quién de ustedes, .seííores, si sois de veras representantes de la revolución, no sabe que el ixtle que se produce en la
República no va a la bolsa de los dueños del terreno donde se produce
el ixtle, sino a la bolsa de ciertos políticos que les ha tocado en suerte
haber sido gobernadores ,, haber llegado a ministros? 22

Fara Von Versen era necesario eliminar cualquier organiz:;tción con olor a
monopolio o interés especial. Como otro ejemplo citó la Comisión Reguladora
de la Laguna, la cual, di jo, no estaba formada por los verdaderos productores
de algodón, pero por políticos que la usaban para provecho propio. En su
opinión, el Artículo 28, como estaba redactado, favorecía a los intereses especiales y esto debía ser evitado. Tan tempestuosos eran los debates sobre
este artículo, con frecuentes alusiones personales, varios oradores tratando de
hablar al mismo tiempo, el presidente teniendo que llamar a orden constantemente, murmullos y desorden general· que fue un alivio llegar a la conclusión de que ya se le había prestado suficiente atención y se debía votar
sobre el mismo la. tarde del 17 de enero, siendo aprobado por rma. mayoría
de 120 sobre 52 votos. Von Versen perdió la partida y ni siquiera votó, perp
su coterráneo, el coahuilense, Prof. Rodríguez González, quien votó probablemente en forma negativa, expresó sus sentimientos al decir:
"Ahora pido que se haga constar que los que hemos votndo por la afirmativa (sic) en esta ocasión el Artículo 28, lo hemos hecho únicamente
" Diario de los Debntes, 11, p. 548.

465
H30

�po, la última parte, donde se habla de que no constituya monopolio lo
que realmente Lo es . .. " (aplausos) 2 ª

Uno de los artículos más importantes de la Constitución, el 115, que versa
sobre el municipio libre, despertó considerable interés por parte de dos miembros de la diputación coalmilense y un tamaulipero que participaron en los
debates. Siendo presentado la tarde deJ 24 de enero, estipulaba que cada municipio sería administrado por un ayuntamiento de elección popular directa·
que los municipios administrarían libremente su hacienda, recaudarían todos
los impuestos y contribuirían a los gastos públicos del Estado en la porción
y término que señalaría la legislatura local. También proveían que los conflictos hacendarios entre el municipio y los poderes de un Estado serían resueltos por la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Para el Prof. José
Rodríguez González, buen sabedor de los problemas educativos de México, esto significaba una gran concesión de libertad a los municipios. Introduciría, dijo él, política en el sistema educativo de cada municipio, colocaría
maestros imptcparados en las escuelas y obstaculizaría la centralización de control por el Estado. El incitó a que se suprimiera la palabra "libremente" y
que se agregara un inciso declarando que en lo relativo a la enseñanza se
sujetarían los municipios a las leyes de los estados. Temía él que los municipios, si teman completo control de su hacienda, no proveerían el dinero
necesario para educación 1·ecomendado por eJ estado y no podrían ser forzados
a hacerlo. Sin embargo, sus compañeros delegados no simpatizaron con su
opinión.
Manuel Cepeda Medrano también habló en contra de la fracción II del
Artículo 115 que establecía que los municipios recaudarían todos los impuestos y contribuirían a los gastos públicos del estado en la porción y término
que señalaría la legislatura local. El dudaba seriamente que los municipios
pudieran recaudar su parte de los impuestos y la correspondiente al Estado.
Como uno que había desempeñado los cargos de visitador, agente fiscal, recaudado( de rentas, inspector de oficinas públicas y últimamente Tesorero
General del Estado de Coahuila, conocía el terreno que pisaba. Dijo que en
Coahuila había observado que la "inmoralidad fue grande, la torpeza fue inaudita, y la contabilidad no se conocía por parte de los empleados ... Nosotros
hemos visto en todas las tesorerías municiP.ales el desbarajuste y desorden".
Consideraba que la fracción II robustecería al municipio a costa del Estado
y que esto era un error. Aún más, opinaba que la provisión en el sentido de
que la Suprema Corte de Justicia debería resolver los conflictos hacendarios
entre el municipio y los poderes del estado, era absurda. Dijo entonces:
" lbid., II, p. 556.

466

Esto, sencillamente, señores, es contrariar todo sentido común, porque
nosotros no podemos admitir que dentro del Estado, un presidente municipal, porque se le antoje quejarse a la Suprema Córte, tan sólo por-que
no se le aprueba u11 pr-esup11esto, venga o impo11erse al ciudadano gobernador o la Legislatura del Estado. 24

Concluyendo su ataque al artículo, dijo que "si nosol.ros llegamos a aprobar el dictamen de Ja 2a. Comisión, sencillamente habremos firmado la sentencia de muerte de la mayor parte de los Estados de la República Mexi&lt;-aoa".
No obstante que la fracción del Artículo 115 estipulando la administración
de cada municipio por un ayuntamiento de elección popular y la que trata
de su personalidad jurídica, fueron aprobadas fácilmente, la fracción II, el
blanco de oposición de Rodríguez y Cepeda Medrano, fue rechazada la noche
del 25 de enero por votación de 110 a 36. Los coahtúlenses habían ganado su
argumento. Presentada una verz más por la hostigada 2a. Comisión de Constitución Ja noche del 29 de enero, cuando los exhaustos delegados se apresm·aban
a dar por terminado su trabajo, decía como sigue:
Los mu11icipios administrarán libremente .su hacienda, la cual se formará de las contribticiones mu11icipales necesarias para atender sus díversos ramos, y del tanto que asigne el Estado a cada municipio. Todas
las controuersias que se susciten entre los poderes de u11 Estado y el municipio, serán resueltas por el Tribunal Superior de cada Estado, im los
términos que disponga la ley respectiua. 25

Aunque esto era más aceptable, todavía no estaba acorde con los deseos del Congreso. A último momento, Pedro Chapa sugirió que la fracción
pertinente del proyecto del Primer Jefe fuera aprobada, pero esto solamente
awnentó la confusión. Finalmente Gerzayn Ugarte {3o., Distrito Federal), un
constituyente que también desempeñaba el puesto de secretario del Primer
Jefe, propuso la siguiente substitución como un compromiso que daifa la
autonomía económica al municipio sin otorgarle mucho poder:
Los municipios administrarán libremente su hacienda, la cual se formará de las contribucio11es que señalen las legislaturas de los Estados, y
que, en todo caso serán Las su/icientes para atender a sus necesidades. 26

u lbid ., II, p. 892.
,. lbid., II, p. 1129.
" /bid., II, p. 1135.

467

�11

¡1

Esto fue aprobado por una votaeión de 88 a 62. U nicamente existe constancia de los votos negativos y entre ellos encontramos el nombre de un solo
diputado del noreste: Ramón Gámez (4o., Nuevo León). Aparentemente los
demás que votaron lo hicieron en favor.
Le corre5Eonde al Dr. José María Rodríguez el honor de haber luchado
por el establecimiento de un Departamento de Salubridad General de la República en la Constitución de 1917. Contando con ruaren ta y seis años y
siendo nativo de altillo, él también había cursado estudios en el Ateneo
Fuente, habiéndose titulado en la Escuela Nacional de Medicina como Médico-Cirujano en 1895. Uno de los fundadores del Partido Liberal de Coahuila, había respaldado a Madero y en ocasión de la Decena Trágica, se
unió a Don Venustiano quien le otorgó el cargo de Cónsul en San Antonio,
Texas, y comprador de armas y materiales de guerra para las fuerw.s Constitucionalistas. Más tarde como Jefe del Consejo Superior de Salubridad de la
ciudad de México, llegó a conocer a fondo los problemas de salubridad pública en la capital, así como en todos los estados. Pugnando por el establecimiento de un Departamento de Salubridad General de la República que
dependiera del Poder Ejecutivo y cuyas disposiciones serían obligatorias por
parte de los gobiernos estatales, el Dr. Rodríguez pronunció un largo discurso
la noche del 18 de enero de 1917 en defensa de sus ideas. Recordando a su
auditorio que "el grado de civilización de una nación se mide actualmente por
la perfección de la higiene", subrayó la necesidad de formar un departamento
con suficiente autonomía para resolver los problemas de salud del país. Al
mismo tiempo, snlicitó una campaña en contra del alcoholismo y la venta
de substancias que envenenan al individuo y degeneran la raza. Era una súplica, un discurso pleno de estadísticas aterradoras sobre la criminalidad en
relación con el alcohol que claramente clamaban acción. El artículo 90 sobre
la creación de departamentos ejecutivos, fue finalmente aprobado por el voto
unánime de 137 diputados durante Jas primeras horas del 19 de enero, proporcionando flexibilidad en la creación de dichos departamentos al no especificar los nombres y dejando a elección del Congreso el ní1mero que sería
creado. Esta era la misma redacción que la del proyecto de reformas de
Don Venustiano.
Sin embargo, la tarde del mismo día, el Dr. Rodríguez dio a conocer su
proposición relacionada con la creación del Consejo de Salubridad General
en forma positiva, como una adición a la fracción XVI del artículo 73 en
el sentido de que se facultara al Congreso para dictar leyes sobre ciudadanía,
naturalización, colonización, emigración e inmigración y salubridad general
de la República. La adición estipulaba el establecimiento de un Consejo de
Salubridad General que dependería directamente del presidente de la Repú468

blica, sin la intervención de ninguna Secretaría de Estado; que un DepartamJen~o de Salubrid_ad estaría obligado a controlar todas las enfermedades epidermcas que ocumeran en cualquier lugar de la Rep6Wica; y que las medidas
que e1 Departamento de Salubridad pusiera en vigor en la campaña contra e]
alcoholismo serían más tarde revisadas por el Congreso de la Unión. E] Dr.
Rodríguez logró crear tan magnífica impresión entre los asistentes sobre el establecimiento del propuesto Consejo y Departamento de Salubridad, que ninguno arguyó en contra de tal cláusula y fue aprobada por votación de 143
contra 3. Esto representaba un monumento al Dr. Rodríguez, el noble médico
de Coahuila, quien veía en este logro la realización de un sueño acariciado
toda su vida. 27
Como ~onsecuencia directa de la firme posición del Dr. Rodríguez contra
el alcoholismo, un grupo de setenta y un diputados con ideas puritanas presentaron el día 22 de enero una iniciativa demandando acción. Específicamente prop~nían que en el Articulo 117 que enlista los derechos negados a los
estados, se incluyera la fracción prohibiendo a los Estados, el Distrito Federal
y Territorios, el derecho de elaboración y venta de pulque, alcohol de magu~y _Y de ~a de azúcar para la preparación de bebidas embriagantes; la
practica ~e Juegos ~e ~ ' las corridas de toros, las peleas de gallos y toda
clase de Juegos o d1vernones en que pudiera haber ineludible derramamiento
de sangre; así como la venta de drogas cuyo uso fuera perjudicial a la salud.
Entre los que firmaron la anterior proposición, encontramos los nombres de
tres de los cuatro tamaulipecos ( todos excepto Chapa); de Coa.huila Rodríguez González y Von Versen; y Reynaldo Garza y Ramón Gámez de Nuevo
León. Los demás miembros del noreste eran tal vez menos abstemios.
Es de sorprender que cuando la adición fue deliberada la tarde cid 25 de
enero, el principal orador en su contra fue el mismo Dr. Roddgut&gt;z. Anteriormente había enumerado los beneficios que resultaron de la prohibición de
venta de pulque en México mientras desempeñaba el cargo de Director de
S~l~bridad Púb!i~;, sin embargo, ahora se oporúa a la enmienda de prohiblC!on que restnngma la venta de bebidas intoxicantes en toda la República.
Como lo señaló el Dr. Rodríguez en fonna realista, aunque él estaba contra
el alcoholismo, era necesario extirparlo poco a poco. En primer h1gar, estando
el país al borde de la bancarrota después de una sangrienta guerra civil y
con muchos estados dependiendo de los impuestos erogados de la venta de
• 21 "La higiene es la base de vivir bien y de vivir mucho; por eso el Congreso Constituyente ha dado grandes prerrogativas al Consejo de Sanidad de la República consecuente con los más altos principios de la ciencia moderna". Dr. José María Rodríguez en Album de Aut6grafos y Retratos de los Constituyentes de 1917 coleccionado
en Querétaro por José AJvarez y Alvarez, Constituyente Miclioacano.

469

�licor como gran parte de su ingreso, no sería atinado en términos económicos
eliminar esta fuente de entrada. Además, hizo notar que más de cuatrocientas mil personas de la Mesa Central vivían de la industria del licor y un número mayor todavía se alimentaba con los productos obtenidos del maguey.
¿ Qué harían estas gentes entonces? No podían recurrir a la agricultura porque sus bueyadas, mulas, arados, etc. habían sido destruidos dw·ante la revolución. La mejor forma de combatir el alcoholismo, sugirió él, era que el
Consejo Superior de Salubridad General de la República estudiara el problema y tratara de eliminarlo paulatina y progresivamente, no solamente en
la Mesa Central pero en todo el país. El primer paso a dar sería establecer
una ley prohibiendo la venta de bebidas embriagantes en las calles. Esta sería
seguida por otras prohibiciones de venta dentro de las cantinas, restaurantes,
casinos, pulquerías, etc., con d resultado final que se habría "acabado de
una vez para siempre con los corrillos que traen siempre como consecuencia
la corriente a la ebriedad consuetudinaria". Otra ley, por ejemplo. que podría dar el Consejo, sería una prohibiendo la fabricación de pulque con intervención del fermento pútrido, la venta del producto en lugares desaseados, no
refrigerados, etc. Al parecer del Dr. Rodríguez, esto resultaría en un aumento
considerable al precio del pulque y la disminución de la cantidad que los individuos con pocos ingresos podrían tomar.
El Doctor también alegó contra la prohibición de las corridas de toros por
considerarla fuera de lugar dentro de la contextura de la Constitución. Aún
más, dijo él lo siguiente:
.. . es una fiesta de la raza; una fiesta a la que concurre lo mejor y más
.,gran,ado de todas las sociedades; es tLn sport verdadero, el primero ,µe
todos los sports, en do,ide se ve11 los derroches de valor, e11 donde el arte
tiene sus más grandes y bellas manifestaciones y en donde se adunan el
arte y el valor; el único sport donde se ve la concurrencia de la inteligencia, del valor y del arte dominando la fuerza bruta . .. 28

¿Por qué, preguntó, esos que desean la prohibición de las corridas de toros
por considerarlas como el sacrificio de un bravo animal, no piensan en los
millares que se sacrifican diariamente en los rastros? "Estos recuerdos no les
vienen a la mente cuando todos los días llevan a su boca los sabrosos bistecks
que comen con placer". Tampoco había escuchado él ninguna protesta contra actos aún más desagradables todavía que la muerte misma del toro. "¿ Por
qué no se pone aquí en la Constitución también que queda prohibida la cas"" Diario de los Debates, ll, pp. 941-942.

470

tración de los animales?" Para el Dr. Rodríguez era "mil veces peor, mil
veces más doloroso, mil veces más inicuo este acto que la misma muerte".
En cuanto al sacrificio de los caballos en las corridas de toros el Dr. Rodríguez consideraba que eran animales de desecho cuya muerte en las plazas de toros era mejor que en el campo en donde perecían de "hambre y sedientos o agobiados por las enfermedades''. Reiterando su opinión de que
tales prohibiciones no deberían aparecer en la Constitución, el Dr. Rodríguez
concluyó su crítica de la adición diciendo que si deseaban evitar a los nobles
brutos sus sacrificios, esto
... vendrá obteniéndose con la ilustración, con el cambio paulatino también de este género de sport por otro; si queréis, cambiadlo por el turkeytrot o baile americano; cambiad entonces, si queréis, nuestra fiesta de
raza por la inocente fiesta del civilizado del Norte. Copiadle desde sus
bailes hasta sus cinematógrafos, en donde se enseña al piíblico a burlar
a las autoridades, a asesinar, a matar para robpr;. . . pero no pongáis
por pretexto que la corrida de toros es una fiesta inmoral, llamándola
fiesta bárbara. 20

Se pregunta uno cuánto más enfático hubiera sido el Dr. Rodríguez si además del cine, ¡ la televisión hubiera existido también en aquella época! Aún
más, a la acusación de Federico E. !barra (3o., Jalisco) de que el Dr. Rodríguez había demostrado ser partidario de las corridas de toros por ser dueño
de una p.laza de toros en Saltillo, no hubo contestación.
A pesar de un elocuente ruego del Gral. Francisco Múgica de que se aprobara la adición,, el punto de vista del Dr. Rodríguez prevaleció. En la noche del
25 de enero por votación de 98 contra 54 la adición fue rechaza.da. Contra
la cláusula votaron tres de Nuevo León (Amaya, Plutarco González e Ilizaliturri), dos de Coahuila ( el Dr. Rodríguez y Cepeda Medrano) y Chapa de
Tamaulipas. Del noreste solamente votaron Fajardo y de Leija afirmativamente.
Con referencia a varios otros artículos de la Constitución, los diputados del
noreste participaron en debates al respecto en los siguientes términos: La
tarde del 22 de diciembre, Pedro Chapa, Jorge Von Versen y Zeferino Fajardo (2o., Tamaulipas) tomaron parte en los debates sobre e1 Artículo 9
como era prese¡itado por la Comisión de Constitución, Chapa en oposición
y Von Versen y Fajardo en pro. Este artículo, relacionado con el derecho de
asociarse o reunirse pacíficamente, que en el proyecto de Carranza enumeraba en un párrafo por separado una lista de las circunstancias bajo las cuales
"" lbid ., 11, p. 943.

471

�una rewuon podía ser considerada ilegal, siendo una de ellas el que hubiera
individuos armados que rehusaran entre.gar sus armas, o el hecho de abandonar la reunión si se los pedía la autoridad. La Comisión de Constitución
procedió a eliminar este párrafo y Chapa objetó. Alegando que él se en.contraba en el Congreso para defender los intereses de los obreros, Von Versen
dijo que había sido necesario omitir el párrafo en cuestión porque su observancia durante el Rorfiriato bahía perjudicado a los trabajadores a] tratar
éstos de unirse en defensa de sus derechos. A esto, dijo Von Versen, se le debe
poner un alto. 'Los trabajadores deben tener el derecho de asociarse sin temor de que sus reuniones sean disueltas por las autoridades. Fajardo estuvo
de -acuerdo con Von Versen y pidió al Congreso aprobar el Artículo 9 como
lo proponía Ja Comisión, porque les daría a las reuniones la libertad que necesitaban y "no habrá motivo ninguno, no habrá farsa alguna que justifique
alguna autoridad para poder disolver a los que pacíficamente se reúnan para
tratar los asuntos de su país (aplausos)". Finalmente, Chapa pidió una vez
más que el informe de la Comisión fuera desaprobado. Dijo, refiriéndose en
parte a la necesidad de retener la provisión del proyecto del Primer Jefe que
especificaba que una junta no sería disuelta solamente cuando hubiere algw10s
hombres armados en ella:
No debemos penniti.r a ningún obrero que . .. por la fuerza o por la
violencia haga que otro abandone su trabajo, porque se va a coartar
una de las libertades, precisamente una de las garantías que sanciona
esta Constitución: la libertad de trabajo, y eso es lo que han hecho
todos los obreros y es lo que 110 deben hacer; sí tienen derecho y deben
asociarse y formar sindicatos para las huelgas. La huelga es muy saludable, pero cuando se lleva en orden; no tienen derecho los obreros
para impedir que los que quieran ir a trabajar lo hagan. 80

En realidad las fuerzas opositoras deseaban la misma cosa pero diferían
en Ja forma como debía ser obtenida. Como lo dijera Chapa: "todos somos
liberales; unos pardos y otros negros ... " Finahnente, las ideas de Von Versen y Fajardo prevalecieron. La versión de Don Venustiano fue rechazada y
a su vez aceptada la de la Comisión por 127 votos contra 26. De los diputados
del noreste, nueve (Fajardo, Gámez, Garza, Leija, Nafarrete, Rodríguez, Rodríguez González, Sepúlveda y Von Versen) habían votado
pro y cuatro
(Amaya, Cepeda Medrano, Chapa y Meade Fierro) lo hicieron en contra.
El Dr. José María Rodríguez, padre de la proposición sobre el establecimiento del Consejo y Departamento de Salubridad, no siempre era muy afor-

"n

tunado en lograr que sus ideas fueran aiíadidas a la Constitución. En la discusión sobre el Artículo 18 pertinente a los castigos y el sistema penal, consideraba él que se debía especificar que a los Estados les fuera dado el derecho
de poseer colonias penales para castigar a sus reos encarcelándolos en ellas,
pero con la obligación de enviar a dichos reos a colonias penales de la nación
cuando el estado en particular careciera de estos establecimientos. Su sugestión
no fue ace~tada. Ya finalmente aprobado, el párrafo en cuestión simplemente
establecía que "los Gobiernos de la Federación y de los Estados organizarán,
en sus respectivos territorios, el sistema penal --colonias, penitenciarías o presidios-, sobre la base del trabajo como medio de regeneración". El Dr. Rodríguez también participó en los debates alrededor del A1tícu.lo 21 sobre la
imposición de las penas y el papel de la autoridad judicial y de la autoridad
administrativa a ese respecto. Solicitó facultades fuertes para la autoridad sanitaria en imponer castigos a los que faltaran al reglamento del Código Sarútario, pero el Congreso no simpatiw con su idea y fue él uno de los que
votaron en eontra del artículo cuando por último se aprobó el 13 de enero
por 158 votos a 3.
El Artículo 124 examinado el 25 de enero, produjo comentarios de Zeferino
Fajardo, el abogado de Cd. Victoria, quien solicitó una cláusula al mismo.
Dicho artículo decía como sigue: ''Las facultades que no estén expresamente
ooncedidas por esta Constitución a los funcionarios federales se entienden
reservadas a los Estados''. Fajardo entonces solicitó que el artículo fuera
enmendado para estipular "se entienden reservadas a los Estados y al pueblo
respectivamente", lo cual era similar a la redacción de la décima enmendatura de la Constitución Americana. Fajardo deseaba evitar la repetición de
cualquier desapropio de territorio nacional, como Santa Anna lo había hecho
en 1853 con La Mesilla, por otra parte de un jefe del ejecutivo sin antes
consultar con el pueblo quien nunca consentiría en tal traslado. La soberanía
descansa en el pueblo y es él quien debe ser inquirido en tau importante
asunto. El opinaba que la Constitución debía ser explicita sobre este punto
de las facultades reservadas, pero nadie más estuvo de acuerdo con él y el
artículo quedó reservado para votación.
Cuando constó a todos que la acosada Comisión de Constitución nunca
podría rendir un informe sobre cada artículo constitucional en las cinco semanas restantes, la Mesa Directiva nombró el 23 de diciembre la Segunda
Comisión de Constitución para la consideración del Congreso. Esto se aprobó
de inmediato. Entre los cinco miembros de esta Segunda Comisión estaba el
Dr. Agustín Garza González (60., Nllevo León), cuyo nombre aparece entre
los firmantes de 35 artículos redactados por la Comisión sobre la soberanía
nacional y la forma de gobierno, las partes integrantes de la Federación, la

• Ibid., I, pp. 886-887.

473
472

�elección e instalación del Congreso, la iniciativa y formación de las leyes, las
facultades del Congreso, la Comisión Permanente, y el Poder Ejecutivo. Con
cerca de 43 años de edad y titulado de la Escuela de Medicina de Nuevo León
en 1899, había sido electo Presidente Municipal Suplente de Monterrey en
1911 y un año más tarde lo fue en calidad de propietario. Al estallar la "decena trágica" abandonó Monterrey para ingresar al movimiento revolucionario y cuando no encontró ningún grupo armado al que pudiera unirse, se
trasladó a San Antonio, Texas en donde fue designado por comisionados del
Primer Jefe para desempeñar el cargo de Cónsul Constitucionalista en Brownsville. Es muy probable que mientras se encontraba en Texas conoció al Dr.
José Ma. Rodríguez quien estaba allí en una misión similar. Lamentablemente,
el Dr. Gar7..a González contrajo una .infección intestinal durante su estancia
en Querétaro y aparentemente no pudo continuar como miembro de la Segunda Comisión después del 8 de enero. S.in embargo, nunca fue substituido
en la Comisión y su lugar permaneció vacante durante el resto de las sesiones.
A pesar de que los Constituyentes de Nuevo León dejaron muy poca constancia escrita de su participación en el Congreso, sí conocemos algo de su manera de pensar cuando se redactaba la Constitución por sus pensamientos
escritos en }os álbumes de cuatro diputados compañeros, quienes, en la última
quincena de enero, tuvieron la previsión de anotar para la posteridad las opiniones de varios de sus colegas, incluyendo a miembros de la diputación de
Nuevo León.
Para Manuel Amaya, era una cuestión de derechos y deberes. A su amigo,
David Pastrana JaÍIDesJ diputado de Puebla, le escribió:

La revolución constitucionalista iniciada por el ciudadano Primer Jefe del Ejército Constitucionalista Encargado del Poder :Ejecutivo de la
Unión, dorz Venustiano -CarranzaJ ha enseñado a los Ciudadanos a ser
e.rforzados y viriles en la defensa de sus derechos y espontáneamente
e.'(actos en el cumplimiento de sus deberes. 31
Ramón Gámez parece haber tenido algunas dudas acerca de la efectividad
de 1a Constitución, al menos como una solución al problema sociológico de
México. Lo que la Constitución no podía bacerJ pensaba él, la naturaleza lo
haría. Su pensamiento completo~ escrito el 30 de enero de 1917, se cita como
sigue:

comprender que hoy llamamos patria al territorio en que hemos nacido
esclavos: esclavos e11 la conciencia, esclavos en la razón, esclavos en la
libertad. Entretanto, y ya que nuestra obra redentora en este Congreso
Constituyente trascienda poco al fondo del problema sociológico dejemos a la Naturaleza que obre por sí misma. Ella al menos, no es transgresora de sus leyes. 32
0

Al Dr. Lorenzo Sepúlveda le tocó escribir sus pensamientos sobre el patrimonio y el progreso. Dijo él: "En la Constitución están escritas las leyes.
El patriotismo consiste en cumplir con ellas".33 También dijo: "El origen del
patriotismo es el hogar. Hay que darles hogar a los Mexicanos pa' hacerlos
muy patriotas".:kl A Pastrana Jairnes también le expresó el sentimiento que
sigue:
En la Constituá.ón están escritas las leyes, pero hay una ley, la de{
progreso, que la dicta cada ciudadano en su es/era de acción. Nuestro
deber es ser progresista. El progreso no es sino un simple mejoramiento.35
No cabe duda de que el diputado Sepúlveda vio claramente el nexo entre
el progreso y e] mejoramiento si México se reconstruía. 36
Después de analizar los debates en el Congreso Constituyente en los que
participaron los diputados del noreste, debemos concluir que se trataba de
un grupo de personas de término medio; que si no hombres brillantes, cierta•
mente algunos no eran impreparados para la gran responsabilidad que asumieron. Tal vez los más bien documentados, de acuerdo con nuestro estudio
en lo que quedó escritoJ eran el Dr. José Maria Rodríguez, Pedro Cha:pa,
Manuel Cepeda Medrano, Jorge Von Versen, el Dr. Agustín Gara González
y Zeferino Fajardo. Estos habían estudiado la historia y eran ilustrados. Eran
conocedores de los enormes problemas que habían provocado la Revoluci6n
y la necesidad de formular una Constitución realista y proveedora de bases
para resolver esos problemas. Otros, como Luis Ilizaliturri, poseedor de una
considerable experiencia como abogado consultor dd ayuntamiento de Mé" RAMÓN

Ghn;;z en ibid.
en AJbum de Autógrafos y Retratos de los Constituyentes

" LORENZO SEPÚLV&amp;DA

de 1917.
en Album del Congreso Constituyente de 1917.
en Constituyentes-1917.
• En cuanto a los pensamientos de los demás diputados de Nuevo León, véase E. V.
NIEMEYER, JR., "La Presencia de Nuevo León en el Congreso Constituyente de Querétaro de 1916-1917", Humánitas, Anuario del Centro de Estudios Humanísticos, No.
9, Universidad de Nuevo León, 1968, p. 401.
" LORENZO SEPÚLVEDA
'"LORENZO SEPÚLvw11

Cuando el pueblo mexicauo llegue a tener verdadero carácter nacional -carácter del que hoy carece- entonces, y sólo entonces, podremos
"

474

MANUEL AMAYA, en

Constituyentes-1917.

475

�x:ico y quien ciertamente estaba preparado para cliscutir problemas municipales, simplemente no tomó parte en los debates. Exceptuando a Chapa y
posiblemente a Ramón Gámez, los militares no estaban capacitados para intervenir en la redacción de la carta magna.
Para orgullo de los norteños, debe decirse que generalmente ellos se reprimieron de atacar en Jo personal a otros dentro o fuera del Congreso, como lo
comprueba el Diario de los Debates, a diferencia de los diputados de otros
estados que .sí lo hadan. En efecto ellos deploraban las pequeñas divisiones y
la amargura que tendía a separar el Congreso en grupos. En dos ocasiones
Chapa y Von Versen trataron de calmar los ímpetus de sus compañeros y
ante una de estas situaciones, Van Versen dijo durante las deliberaciones sobre el Artículo 20:
.. ..si queremos más divisiones todavía, podemos amontonar aquí más leña
para que arda esa pira; todavía, señores, se puede herir el cuerpo de la
patria, se puede derramar la sangre de la patria, pero los hvmbres libres,
los hombres que no tenemos compromisos 11i con la izquierda ni con la
derecha, ni con Dios ni con el diablo, nosotros, señores, vamos a decir
la verdad pura y a laborar .sincera )' honradamente por la patria
( aplausos). 31

Un indicio más de esto se encuentra en el Manifiesto a la Nación firmado
por 94 diputados del ala izquierda del Congreso el cual formuló acusaciones
contra los lideres de la derecha, los diputados J. Natividad Macías, Luis Manuel Rojas, Félix F. Palavicini y Gerzayn Ugarte, calificándolos como "retardatarios", ''aduladores" y "obstruccionistas". Este Manifiesto fue el último
brote de amargura en una serie que había estallado desde los primeros días
de.l Congreso entre los dos grupos de diputados. De los 94 firmantes, sola~
mente se encuenti:an entre los diputados del Noreste los nombres de Reynaldo
Garza y Ramón Gámez, los dos de la diputación neoleonesa. 38
El récord de votación indica que algunas veces los diputados formulaban
su voto en contra o por los diferentes artículos del proyecto del Primer Jefe.
En otras ocasiones lo hacían en favor o en contra de los informes de las dos
Comisiones de Constitución sobre los artículos cuando no estaban conforme
al proyecto. Bien puede decirse que a pesar de la amistad personal que muchos sostenían con Don Venusliano, estaban dispuestos, de acuerdo con el
dictado de sus respectivas conciencias, a votar por lo que creían era Jo mejor
para México.
., Diario de los Debate&amp;, II, p. 97.
3" BóR.QUEZ, Crónica del Constituyente, pp, 555-562.

La sesión permanente que había dado principio el dfa 29 concluyó el 31 de
enero de 1917 con la rubricación de la Constitución. Este acto fue desarrollado
por los miembros de las diputaciones en orden alfabético, de tal manera que
los propietarios representando los estados de Coahuíla, Nuevo León y Tamaulipas firmaron, así como dos suplentes de Nuevo León, el Dr. Lorenzo Sepúlveda y Plutarco González, y uno de Coahuila, el Prof. José Rodríguez González.39 Agregando a la emoción que representaba el acto, Don Venustiano envió por medio de Gerzay,1 Ugarte la misma pluma que había sido usada para
firmar el Plan de Guadalupe. Era el fin apropiado para la lucha reivindicadora que comenzara el día 26 de mar.to de 1913. De los Estados de Aguascalientes hasta Hidalgo, los diputados firmaron con esta pluma, y cuando
Gaspar Bolaños ( 7o., Jalisco) firmaba, la pluma se rompió. El resto de los
miembros continuaron rubricando con la pluma de Bolaños,-4° de tal manera
que de los tres estados del noreste solamente la diputación de Coahuila tuvo
oportunidad de usar la pluma del Plan de Guadalupe, lo cual como es natural,
representaba un honor especial para ellos, tomando en cuenta que la Hacienda de Guadalupe se encuentra en Coahuila.
El acto concluyó entonces con la sesión solemne de clausura que principió
a las 4:00 P.M. Primeramente el Presidente y luego los diputados protestaron
guardar y hacer gµardar la nueva Constitución. A continuación de este dramático evento llegó el Primer Jefe, siendo aclamado entusiastamente por todos.
Después de dirigir unas breves palabras él a su vez tomó la protesta en medio
de fuertes aplausos. Para este terco norteño, el momento constituía un triunfo.
El Congreso Constituyente se debía a él. Durante los dos meses que tomaron
las sesiones su presencia no dejaba de sentirse y el respeto que Don Venustiano inspiraba a todos era profundo. El había aportado el proyecto de re~
formas a la Constitución de 1857, pero algunos de sus artículos habían sido
modificados radicalmente por un grupo de revolucionarios con ideas reformadoras.
Es encomiable que Carranza aceptara la nueva Constitución sin ninguna
protesta. El que la Carta Ma_,ona fuera aceptada por un jefe del ejecutivo
que podía o no poner en vigor sus provisiones no es tan importante como el
hecho de que hubiera sido formulada, que existiera como un monumento al
hombre en su lucha por la vida, la libertad, la justicia social, y la búsqueda
111 "Si perdura en los Constituyentes de 1917 el mismo espíritu patriótico que los
animó en las sesione.o¡, la patria mexicana dará un gran paso hacia el progreso". José

Rodríguez González en Constituyentes-1917.
'° Entrevista con Emma Villaseñor y Juan José Manzano, hijos de constituyentes,
México, 27 de marzo de 1965.

477
476

�del biene.c;tar, La Constitución Mexicana de 1917 es la base para alcanzar
estos objetivos y el Congreso Constituyente que la formuló puede con toda
razón sentirse orgulloso de esta magna labor. Los diputados de Coahuila,
Nuevo León y Tamaulipas brindaron su perdurable contribución. Habían
cumplido con sus compromisos ante sus respectivos estados, su patria y la
humanidad.

COMPOSITORES NUEVOLEO ESES
MANUEL NEIRA BAAAAG.ÁN
Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística

"Los ORÍGENES DE LA MÚSICA son tan misteriosos como los orígenes de la
misma vida humana -dice nuestra nunca bien llorada musicóloga, Alba Herrera y Ogazón- en Historia de la Mú,si.ca, y continúa: seguramente, porque la música es la emanación privativa del alma y participa, necesariamente,
de su arcano insondable. Si el sentimiento del arte --como todas Jas facultades anímicas- ha existido siempre, siquiera sea en estado latente, la tendencia musical debe haber aparecido, a modo de presentimiento, con el uso
de la voz, en la entonación mudable del habla, en las modulaciones que expresan toda la escala de la emoción, en la necesidad instintiva de declamar en
medio de un arranque de dolor, cólera o alegría, declamación que posee, ya,
ruclimentos rítmicos y melódicos".
Y Clemente Cimarra, en su interesantísimo libro El Cante fondo expresa:
"El grito humano, la canción, la melodía. . . A veces uno se pregunta con
cwfosidad e interés acendrados, desde cuándo canta el hombre, y piensa que
el hombre canta desde que existe sobre la tierra y articula el sonido maravilloso de la palabra. Más aún; cuando la palabra y el vocabulario del hombre
eran -no eran apenas- balbucientes, es de creer que cantaba disciplinado
de un modo tosco sus gritos semibestiaJes. Y la canción acompañaría a la
danza cuyos principios se pierden -usando la imagen vulgar, la certeraen la noche de los tiempos.
"Tan pronto como los antiguos pobladores de la tierra domaron el grito,
comenzaron a modular las expresiones de sus sentimientos, sus quejas y sus
alegrías, sus .furores bélicos y sus iras de venganza, su.s apetitos de cazado.res
y su dolor, hasta llegar e] ritmo, a la melodía, a Ja diferenciación de los tonos, las tonadas, que caracterfaándose en parentescos diversos e inconlundi-

478

479

�bles, perfilaban, acusaban, fijaban la modalidad de cada zona y cada grupo
de habitantes".
Así a través de los tiempos sucedidos sobre la vieja piel del mundo, fueron ~aciendo tonadas rudimentarias primero: bifónicas y tr.ifónicas, hasta
alcanzar la perfección de lo que se llama Música, que como arte y como cien-

cia tiene dimensiones infinitas.
La música es un movimiento perpetuo. Como la naturaleza, vive en eterna
evolución. Cada vibración es tma nota arrancada milagrosamente del pentagrama del cosmos que nos mueve las fibras del alma.
Si todo vibra, en todo hay música: en el viento en su paso verti~oso; la
brisa en su suave correr; el agua al brotar de los límpidos manantiales, ,al
correr por sus pequeños cauces entre las pie(:h-ecitas hasta llegar a ~os nos
que en su eterno caminar hacia el océano van murmurando su salvaJe canción. Canta tarobién el Océano su tremenda sinfonía en el rumor de sus olas
y en los estmendos que hacen sus montañas liquidas cuan~o lo azo~ la
tempestád; vi"bran los árboles y las flores, y hasta las rocas ttenen su VJbración, para los profanos~ imperceptible.
De alli, de la natw·aleza misma, han captado los semidioses del arte musical sus mejores obras.
No cabe duda: la música es el más hermoso regalo que brindó Dios al
hombre para deleite de su espíritu.
México tiene un acervo musical prodigioso, y en particular Nuevo León
dentro de su gernrrafía ha tenido y tiene músicos que le han dado fama,
Compositores qu/han contribuido fecundamente a engrandecer "E1 Folklore
de las Ciudades", como lo llama Rubén M. Campos.
Bien merecen un recuerdo de todos los nuevoleoneses aquellos bohemios,
los inspirados cuanto humildes maestros que nos legaron un bouquet inmarcesib1e de encantadoras melodías y canciones que siempre serán nuevas,
porque entrañan añoranzas sublimes, pasajes íntimos de nuestra, vida y que,
cada vez que las escuchamos sentimos 1-enacer en nosolrns los días azules _&lt;le
la juventud y para los jóvenes de hoy y de mañana siempre .tendrán un mterés y sugestión de misterio, porque añoran a sus seres queridos cuando en
su infancia fueron arrullados con esas melodías y exclaman llenos de emo:
·, . "ese vals lo tocaba mi abuelita en el piano; esa canción la cantaba lill
ClOD.
·~ ,,
abuelita"; 0 bien: "a mi padre le escuché esa canción cuando yo era runo .
Vamos a remontamos a los años postrimeros del Siglo XIX cuando la
vida era quieta, romántica, sin las inquietudes propias de estos años en que
nosotros vamos viviendo ahora, cuando las charangas, las orquestas de pueblo
0 un dueto compuesto por una arpa y un violín bastaban para amenizar

480

aquellos bailes que era cosa corriente se verificaran en alguna casona particular de las que abundaban en aqueJlos encantadores años.
Me concretaré a estudiar con amplitud a cuatro compositores que se destacaron por sus obras no sólo en esta tierra, sino en toda Ja república y en
todo el mundo, pues sus composiciones traspasa.i·on las fronteras más lejanas
con éxito clamoroso.

Ellos son Alfredo M. Gana, José Mauro Garza, Belisario de Jesús García
de la Garza y nuestro Armando Villarreal; claro que nos referiremos de paso
a ot:J:os aedas que nos regalaron con seductoras obritas melódicas que hoy
como ayer siguen escuchándose en las orquestas de la .radio, de la televisión
y aun en las películas cinematográficas.

Alfredo M. Garza
Principiaré por hacer una semblanza del primero: Alfredo M. Garza; cuya
popularidad fue inmensa, pues por su inspiración, por su dilicil facilidad para
crear sus melodías y por lo accesible de las mismas, eran las predilectas de
todos los saraos, tertulias, días de campo, fiestas, ferias, loterías, "gallos", serenatas en las plazas- y en todas partes.
A Alfredo M. Garza, ya lo asentamos alguna vez, por su popularidad, por
el crecido número de sus composiciones, pues pasan de mil, lo podríamos
llamar "el Agustín Lara de principios de siglo". Nació en Sabinas Hidalgo,
N. L., el 11 de noviembre de 1877, de familia humilde. Cursó su instrucción
primaria en la escuela "real" de su pueblo natal y desde pequeño acusó te~
ner grandes facultades para el arte musical.
Fueron sus padres don Espiridión Garza y doña Salomé González de Garza.
Muy pequeño tuvo que lamentar la muerte de sus padres y lo criaron sus
abuelos don Jesús González Mart'inez y doña Beatriz González de González.
A los 12 años ya ejecutaba violín, instrumento que él escogió y aprendió
solo. Recibió clases de solfeo de un maestro, que era tío suyo. A esta edad
ya principiaba a tocar en las charangas. La precocidad del violinista Uam.aba
mucho la atención a los sabinenses y éste era motivo para que el conjunto
donde él tocaba~ fuera el preferido de todas las clases sociales.
A los 13 años compuso su primera melodía, una mazurka, y más luego un
vals, cuyos nombres no he podido recordar. Desde entonces se le despertó
el anhelo de seguir componiendo, habiendo llegado a reunir más de cien
composiciones para el año de 1899.
En este año compone un vals para despedir al Siglo XIX y saludar al XX,
que tituló: ~iglo Viejo y Siglo Nuevo, que fue estrenado la noche del 31 de

481
H3l

�diciembre en el tradici6nal baile de fin de año en una de las principales
casas de Sabinas.
En 1901, cuando principiaban a ponerse de moda los two-steps, que. nos
llegaban de los Estados Unidos, compone Rasgos de Buen Humor, e~ ,ntmo
de seis por ocho, el que alcanzó un auge estupendo pues se esparcto esta
melodía por todo Mé.--rico y por Estados Unidos. Con este two-steps Alfredo cobra fama en todas partes, lo edita la Casa Wagner y rec;ibe por la
propiedad cincuenta pesos ¡ todo un capital! pues la Wagner tiene una his~oria tan dolorosa para los compositores de México que vale más no mencionarla. En 1905 compone el vals Quiero Verte, que dedicó a la Srita. Conchita de los Santos.
En 1906 abandona su pueblo y se va a la tierra de promisión que lo era
entonces
región minera de Coahuila (Las Esperanzas, Palaú El Menor, El
Nacional, Nueva Rosita, La Agujita~ El Mezquite, San Felipe y Hondo -estas últimas fueron las fundadoras de la minería carbonífera de México-) .
Se establece en Sabinas Coahuila y es aquí donde compone a diario, una, dos
y más melodías; valses, marchas, flamencas, danz as, mazurkas, " sehoti ses" ,

b

two-steps cake-wal.ks, polkas, paso-dobles y toda aquella serie de ritmos bailables de la primera decena del siglo XX.
Los clubes de Sabinas, Agujita, Rosita, etc., se disputan su orquesta, todos quieren que amenice sus fiestas y bailes; Alfredo es el hombre del día,
es el compositor de moda, es el consentido de la sociedad.
Era Alfredo de mediana estatura, blanco, de pelo castaño, casi rubio, usaba
crran melena descuidado en el vestir, estupendo flautista, pues para esta fe:,cha era su instrumento
'
preferido, y el que ejecutaba con delicad eza.
Existía en Sabinas una cantina a la que concurrían los altos jefes de las
compañías y los señores adinerados de la región. Tenía por nombre "La
Central". Allí al medio día y en la noche tocaba la orquesta de Alfredo.
Tiene u.na bonita marcha que se llama precisamente La Central, dedicada
al dueño del establecimiento, la que se tocó hasta la saciedad.
Allí los jóvenes se daban cita para gozar de la magnífica música que tenía
Alfredo el autor del vals No me Olvides, que bacía más de tres años era el
preferido de la juventud.
Se acercaba al fecundo compositor algún joven y le pedía que le compusiera una pieza a la dueña de sus sueños y Alfredo, con aquella amable sonrisa que fue de sus caracteósticas más peculiares, contestaba: "¿ Lo quieres
'ahorita' 0 para después? Si es para escucharlo 'ahorita', ya sabes: te cuesta
tres cervezas, y si para después ... pues ... entonces hay que hablar. ¿No te
parece?"
-Para "ahorita", maestro, porque quiero llevar gallo a mi novia esta no-

~e. -Y Alfredo, sacando. de su bolso unas hojas de papel pautado que él
~smo rayaba, se senta?a Junto a una mesa y escribía la melodía. Luego la
instrumentaba, en media hora más o menos. La orquesta estrenaba aquella
mazurka, v:115 o tw°-:steps ... ¡ Qué facilidad tan asombrosa tenía para escribir!
Fue _aqm en Sabinas donde compuso ese bellfaimo vals titulado: Manuel
,, A:arma, estrenado en el enlace de esta pareja; en 1908 compone La Fronteriza, paso-doble
que dedica a la Cía. Cervecera Sabinas, S. A., maugu·
_
d
ra a ese ano.
En 1909 su numen c«:a el inmortal vals Cuánto te Quiero, que ha sido
escuchado en todos los rincones del mundo; también en este año compone
el flamenco Amor de Torero, que con Cttánto te Quiero y Quiero Verte
rompe _todos los récords musicales de la época; nos regala también el va~
Montanas de Anáhuac, con letra de Amado Nervo, el ~\'o-steps Amor por
Amor, los valses Alma del Alma, y el paso-doble-flamenco Más Vino.
En_ ~910 se t~lada a Cuatro Ciénegas donde se hace cargo de la Banda
M~cipal_ Y allí compone una preciosa danza titulada Ven, con letra de
Ol~a "?nbe. Su estancia en esta villa es breve. De allí va a estaWecerse a
Muzqwz.
:ara esta fecha ya se había casado y tenía varios hijos, entre ellos Alfredo,
~1en hered6 de su padre el sentido musical pues a los diez años era un buen
eJecutante de cornetín }' violín. Este digno hijo de su padre, falleció en Villa Acuña en 1965.
En Múzquiz se hace cargo de la Banda Municipal; organu:a una orquesta
de cuerda que pronto se hace popular, tanto por su acoplamiento cuanto
por su vasto repertorio, abun~ando en él las composiciones de Alfredo que
para esta fecha ya. pasaban, sm temor de equivoqi.rme, de seiscientas. Ojalá
Y ~ste_ acervo 1;1~1cal de nuestro biografiado pueda obtenerse algún día.
Sena 1mport&lt;}nt1Suna su recuperaci6n.
Aqui en Múzquiz v~_elve

ª. romper

un récord con su two-step Muchachas

M_odernas, el q~e como parejas en popularidad con aquel que se llamó Tres
Pie~r_as, de Velino M. Presa. También Múzquiz entre otras muchísimas compos1oones nos obseqlúó con un vals menor muy hermoso que se titula: 'Siempre te amaré.

La Revolución le sorprende en Múzquiz y cuando Jas fuerzas federales al
~do ~e Joaquín Mass se acercaban a este lugar, Alfredo M. Garza se dirige a Piedras Negras donde nos obsequia, para estar a tono con el momento, ¡ Viva Carranza.' y Ejército Constitucionalista, que ~e pusieron de moda
en unas semanas y siguieron siendo las obligadas en tocias las fiestas.
En novi~bre de 1913 se va a San Antonio Texas y allí vive algunos años
hasta el tnunfo de Ja Revolución. Entonces regresa a México y es nombrado

483

482

•

�, C
I mártir asesinado
.
de ban das militares
mspector
. , ~por don Jesus arranza, e
por el traidor Manuel Santibanez.
Alf edo M Garza que era
d
V nustiano Carranza,
r
.
'
.
En 1920, muerto on e
,
1 Estados Unidos y estando res1. d d 1 p . er Jefe regreso a os
un admira or e run
'
d" ,
a terrible enfer.
d d Amarillo Texas, lo sorpren io un
diendo en la ouda
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época tenía la costumbre . e i~spdi1: d
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el día 11 de abril de 1928 ·

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Su obra ya he dicho que bfue muy e.::-eres ;ternos en el cielo de México.
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Don José Mauro Garza
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La muy noble y leal ciudad de Cadereyta Jiménez, tamG iensu o adentrar
ue como Alfredo M. arza
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compositores, sobre todo uno, q
d li . sas melodías des, de las gentes con sus e c10
,
profundam~te e~ el corazodn 11
los corazones por caminos de ensueños.

ertar emoaones msospecha as y evar a
d
.
dmirable se llamó José Mauro. Garza, . e
aeda
ese
artista
a
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Ese. hom
re, ese · ·ta' y de un corazon
, tan grande como su propia modestla.
. •,
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.
,
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., J , M o Garza en la rrusma epoca e re
.
Florecro ose a~
. . . de si lo la obra de ambos compoSJtores,
personalmente conoc1 a pnnc1p10s b g d
da 1· unto con el famoso sonoto el uno como el otro esta an e mo '
porque tan
, ·co cu os valses también son inmortales.
rense Rodolfo Campodoro '
y
.
el día 21 de no.,
ositor en la cmdad de Cadereyta,
Nacio nuestro gran comp
.. "- d
s1·endo sus padres don An. t ~ os mayor que rlllle o-viembre de 1870 -Sie e an
.
humilde En la escuela muC, did Santacruz de ongen
·
tonio Garza y dona an a .
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un· an·a y cuando hubo terminado,
Crt.17.Ó su mstrucc1on pr
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nicipal de su te~o . . ,
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ara proporcionarse mayores m os e
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. "El León , de la que era prop1etano don
servicios como ~µleado en la Bol tlcaplaza Hidalgo esquina sureste. Así durante
Genaro García, situada frente a a
.'
, .
el tiempo que le dejaba libre este trabajo, esrucliaba musica. ,
d 1
llá or 1885 formo parte e os
Siendo un buen ejecutante de bílautalas aharanp gas que amenizaban la&amp;. fiesil
, ·
que forma an
e
grupos de f_ arm~m:: e fundara el capitán don Alonso de León.
tas en la qweta ciu
qu
.
· el afi de 1893
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.oso de tener su propio negocio,
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Tw.baJador mcansable y ans1
1 l en uno de los departamentos,
estableció un puesto de frutas, en cuyo oca ' -

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#

hacían escoleta
484

Prestó sus servicios al magisterio durante los años de 1896 y 97, como ayudante de los queridos profesores Rosendo Gana y Bruno VV. Leal.
Contrajo matrimonio en ocrubre de 1898 con la señorita Elisa Garza Fox,
pero su felicidad fue breve, pues esta su compañera falleció al año siguiente
en una terrible epidemia de viruela.
Para esta fecha, ya don José Mauro había compuesto varias pjczas que tocaban los grupos de aquella ciudad y se habían avecindado en Monterrey y otros
lugares de Nuevo León y Coahuila.
Solo, triste, desalentado por la pérdida de su fiel compañera, decidió trasladarse a Monterrey, como lo hizo, y, en 1904 compuso su marcha two-step
Gran Purmio.
En esta misma época arrancó a su inspiración su precioso vals Feliz Cumpleaños, que seguimos escuchando hasta la fecha; éste cobró simpatías grandísimas y era podemos decir, Las Mañanitas Nuevoleonesas. En 1908 cuando
vinieron aquellos aviadores franceses a Monterrey les dedicó un two-step que
llevó sus nombres: René-Simón y Santos Dumont; por este último año lanzó
sus valses Consuelo 1, las danzas Risas y Rizos, las polkas Siga la broma y Qué
te importa, la pollea Topo Chico, su encantador vals Sueño de Amor, todo un
poema musical repleto de sensibilidad.
Nos olvidábamos decir que en 1903 se hizo populatisimo su two-step Chaqueteros, que compuso con motivo de aquella famosa justa eleccionaria que
culminó con los trágicos sucesos del 2 de abril de ese año.
También por estos años publicó en el Arte Musical, cuadernos mensuales
que se editaban en Ciudad Victoria, Tamaulipas, sus valses María y Elvira:
este último dedicado a su prima hennana la Sra. Margarita Ibáñez de Ruiz,
madre del periodista José Ruiz lbáñez, quien fue a morir a San Antorúo, Texas.
Debe de haber sido por 1909 cuando compuso su inmortal vals Violetas,
el que, como Cuánto te quiero, de Alfredo, Sobre las Olas de Juventino Rosas
y la marcha Zacatecas, de Genaro Codina, volaron en alas de la fama por
todo el orbe.
Compuso también en 1909, El Pájaro Cautivo. que dedicó a mi culto amigo, el nunca bien llorado escritor y periodista don Eduardo Martínez Ce-Jis,
que gustó mucho y era tema de conversación en todos los bailes y fiestas, no
sólo aquí sino en toda esta región. Violetas, sirvió de tema a Ja película "El
Globo de Cantolla", y cuando su hija, única superviviente de su familia, doña
Josefina Garza Viuda de Mier, reclamó los derechos de autor, le dijeron que
la propiedad era de una casa musical . . . y. . . punto.
Otras lindas composiciones son sus valses Juar1ita_, Julia, Nunca te Olvidaré,
Tuya hasta la muerte, y otros más, schotises, two-steps, marchas, destacándose

485

�en éstas Viva Madero y Viva la Paz, compuestas en 1911. Entre los twosteps se distinguieron entre otros Julieta y Alma de Oro.
Y aquí, permítaseme que deje a mi estimado amigo don José NavatTOj ese
emotivo escritor y periodista regiomontano, ese hombre que es como un patriarca del Círculo Mercantil Mutualista, describir al inspirado compositor

cadereytense:
A fines del siglo pasado - dice José Navarro- se estableció en Monterrey un joven alto, delgado, blanco, de ojos cafés y pequeño bigote
castaño. Nervioso y ágil, dentro de su pronunciado tipo provinciano, a
la legua se notaba ser un hombre soñador, de aspiraciones; en rus profundas ojeras, en su frente alta y despejada, en su melena acicalada y
en su corbató11 negro, anudado con cierta displicencia, se adivinaba al
artista. Era José Mauro Garza el inolvidable compositor del vals Violetas, que andando el tiempo habría de convertirse en el más popular de
los compositores de estas tierras y cuyas obras llenaron, no sólo aquí,
sino en todo el país, toda una época.
Fue con su two-step estrenado en 1903 y que tituló Chaqueteros, con
el que José Mauro .se dio a conocer como compositor de altos vuelos.
Chaqueteros fue una genuina expresión del sentimiAnto popular que
apttntQ-ba hacia una renovación de hombres y sistemas imperantes en
el país por aquellos días y, rápidamente, inconscientemente se co_nvirtió
•en la rúbrica de los bandos políticos, que incipientes auunciaban fa
transformación social que pronto habríamos de experimentar. Y en plazas, y fiestas íntimas, en r&lt;gallos" y serenatas, el two-step de José Mauro
Garza era t-0cado siempre.
Al principio José Mm1,rn, que había venido a Montérrey en busca de
mejores horizontes, formó parte de varios conjuntos orquestales, ganando apenas para el diario sustento con su flauta. Más tarde, aprovechando sus conocimientos y su vocación inició stts estudios de piano.
y así, el artista, el "Músico de Rancho", como envídiosamente mucho
le llamaban, se convirtió de la. noche a la maña11a en el compositor y
maestro de piano má.s en boga en la ci1tdad, aunque sin mejorar mucho su sit'Uación económica.
El inesperado éxito de su primera pieza sirvió de aliciente para que
José Mauro Garza aguzara su ingenio y produjere más composiciones,
siendo la Casa W agn.er la encargada de im{J'fimir y distribuir su música
"iyo diría de explotar".
La épo~a a que nos referimos abarcó de 1907 a 1913, cuando su fJOpularidad era mayor y sus obras eran ejecutadas por todas las bandas,

486

por t?das las or~tt~stas y por todas las cluuango.s; pero sin que su popularidad y ~us ex1t~s /~eran suficientes a envanecerlo, pues él más que
na~a, prefe~ia seguir siendo maestro de sus discípulos y discípulas, a
quienes dedicaba todo o la mayor parte de Slt tiempo, haciendo a un
lado lisonjas y felicitaciones.
. La inspiración_ de nuestro músico era inagotable ,, así siguió compomendo nuevas piezas, siendo las que más pegaron y vinieron a enriquecer nuestro acervo de música popular las marchas Viva la Paz y Viva
Madero, estrenadas en 1911 durante los turbulentos días del derrocamiento d~l General Díaz y que gustaron muchísimo; también su polka
Topo Chico y los val.res Pájaro Cautivo y Violetas hicieron furor en
aquellos años, el que traspuso la.s fronteras pues fue conocidísimo en
varios ~aires de América. Otras de sus composiciones fueron los valses:
Nostalgia, Juanita, Sueño de Amor, Ernestina, Minerva Picaruela y
Preludios de Amor.
'
·

En los últimos años de su vida, José Mauro Garza, adelgazó mucho,
presa de desconocida enfermedad, pero aún así, todavía a fines de
1913, se le veía por las calles de Monterrey en su constante it y venir
para. dar clases )' asistir a conciertos. Era un luchador incansable y un
apasio":,ado de su arte y jamás tejó en su propósito, hasta que lo sorprendio la muerte trabajando.
Hasta aquí nuestro querido amigo José Navarro.
Aquella terrible enfermedad que lo atacó fue inmune a la ciencia y por fin
el 23 de marzo de 1914, salió de este mundo habiendo sido sus funerales una
verd~d~ra manife~°:ción de ~u~lo pues asistieron todos sus compañeros filannomcos, sus discipulos y dismpuJas y numerosas amistades que,. supo captarse . por su modestia; por su sencillez y por su ahna de artista sensitiva, y
emoc10nal hasta ]as lagrimas.
Belisario de Jesús García de la Garza

Presentaré ahora la figura gallarda, varonil, elegante, del compositor montemorelense Belisario de Jesús García de la Garza, uno de los cuatro maestros del pentagrama y de la clara inspiración que ha dado Nuevo León y
quien dejó grabado su nombre con letras de oro en esa su meloclia inolvidable, ~se vals que es todo ternura, un dechado de sencillez melódica titulado:
Morir por tu Amor. ; Quién no conoce esta melodía, saturada de romanticismo
toda ella! Y su letra, del propio Belisario lo enmarca a la perfección: Morir
por tu amor . .. .' Qué bello ha de ser. . . Morir por t1,.r ojos divinos. . . que

487

�/

son la expresión del placer ... Morir, sí, morir ... canta el ruiseñor .. . que
todo en la vida es amor. . . Amor, etc.
y su canción .mexicanísima, un pedazo arráncado del agro mexicano, una
queja, un lamento ... un desamor del campesino que ve rotas sus ilusion~ ...
toda su vida ... ¿que cuál es? ¿Que cómo se llama? Pues las Cuatro Milpas,
la que se han querido apropiar varios ••tíos vivos" de esos que hoy se hacen
llamar "geniales compositores" ...
Nuestro amigo y compañero de armas durante la Revolución tle 1913, Belisario de Jesús García de la Garza, vio la luz primera en la risueña ciudad
de Montcmorelos, en ese paraíso donde el ambiente se embalsama con flores de azahar, y cuyas huertas se nos antojan Ínlllensos vestidos nupciales que
lucen las novias cuando van al altar. AlH nació el día 13 de noviembre de 1894.
El atildado compositor de Morir por tu Amor, hizo sus primeros estudios
en la ciudad que antaño fuera San Mateo del Pilón.
Allí lo sorprendió la Revolución de 1913 y, cuando las íuenas del general
Eablo González llegaron basta la región cítrica, el joven García se incorporó
al ejército Constitucionalista con el grado de teniente.
En las noches de vivac, mientras se asaba un pedazo de carne y se saboreaba
un café caliente con uno que otro traguito de. mezcal de San Carlos, el teniente Jklisario de Jesús García, acompañándose de una guitarra propiedad
de un sargento, cantaba las canciones que había compuesto en su adolescencia. El muchacho apuntaba admirablemente en esta actividad. Sus compañeros lo animaban, lo conminaban para que continuara escribiendo y que llegando a México, al triunfo de la causa, ellos le ayudarían para que fueran

editadas sus canciones.
¡ Cuántas veces fue interrumpida su canción de Las Cuatro Milpas, por
los disparos del enemigo en una emboscada, cuando aprovechando las sombras de la noche llegaron a atacarlos!, cambiaba el teniente su guitarra por
la 30-30 y ¡ a echar bala!
Así se deslizó parte de la juventud del delicado compositor de Morir por
tu Amor.
En el año de 1916, triunfante la causa, dedicó una marcha militar a su
jefe don Pablo González, la que fue editada por cuenta del pro~io don.
blo. Ento¡1ces principió a sonar mucho su nombre como compositor; dedico
una danza y una marcha al Gral. Alfredo Rodríguez, Jefe de Estado Mayor
del Cuerpo del Ejército de Oriente, otra danza con letra de él mismo A
veces pienso que no me quieres, que dedicó a mi hermano, el mayor Y profesor Félix Neira Bárragán. Continuó produciendo con una fuer-a sorprendente, al grado que siempre que nos encontrábamos le preguntaba: ¿ Qué

~ª:

488

has compuesto ahora, mi Capi? Y respondía: ¡pues ésta! y tarareaba la
nueva melodía.
El número de sus composiciones es muy elevado. Ignoro en realidad cuántas sean. Voy a citar algunas solamente de cuyos nombres me acuerdo: La
Canción de las Novias, con letra de Adolfo León Osorio; El Charro Enamorado, El Vals París, Gracia, otro primoroso vals: Marcha de los Cazadores,
la marcha
Acapulco;
otra estupenda marcha titulada: Piedras Negras) é•Por
,
•
que no me Quieres? danza, el vals Tenue, Reliquia de Amor, vals con letra,
muy popular también, en su tiempo casi tanto como Morir por tu Amor·
Aroma Tropical, Danzón; La Mañana está de Fiesta, canción con letra suya:
el popularísimo Tango Negro y el otro tango que estuvo en voga much~
tiempo: Como Prin.cesa de un Cu.en.to Azul; El Caballo Criollo; una marcha
El Primer Jefe, en homenaje a don Venustiano Carranza; y otras muchas
gue se pierden en el laberintQ de los años.
S~ -~~ón Las Cu~ro Mi/,pas, sirvió de tema para una película que se
exhibm mas de dos anos en la República y en los países de habla española.
Desp~és de 1~ tragedia de Tla.xcalantongo, Belisario de Jesús García, que
ya babia obterudo el grado de Mayor, continuó en el ejército pero en su
verdadera actividad, por donde lo inclinaba su vocación; primero fue director de una o dos bandas militares y después inspector de bandas del Ejército.
El año de 1949 sus compañeros de armas y de arte le rindieron un homenaje. el que se v_erificó en el Hemiciclo "Juventino Rosas", del Bosque de
Chapultepec, habiendo estado eJ programa musical a cargo de la Banda del
Estado Mayor Presidencial, que a la sazón dirigía el Mayor Silverio Prieto Pérez.
En el año de 1951, en el mes de septiembre partió para el viaje sin regreso en medio del dolor de los suyos y de sus numerosos amigos y compañeros que todavía lanientamos su partida. Falleció ostentando dignamente el
pado de Coronel.
Morir por tu Amor, es otra de nuestras glorias mundiales que han paseado
exitosamente por todos los ámbitos del mundo y sigue en cartel.
Otros Compositores

Nuevo León si no ha sido muy pródjgo en compositores, sí podemos decir
que los pocos que ha tenido han logrado una popularidad bien definida.
Contamos por ejemplo a Pomposo Caballero, oriundo de Marñn, a quien
bastó su marcha Tierra Blanca, dedicada a Francisco Villa, para fijar su nombre definitivamente entre los más distinguidos compositores de música popular de México.
489

�,Don Casimiro Rodríguez, de Cadereyta Jiménez, quien durante su juventud dio al acervo musical sus bellísimos valses: Dicha Perdida, en 1910; Rayo
de Luna y Susana Grandais en 1911 y 12, este último dedicado a la famosa
estrella del cine francés Susana Grandais, que fue de tentadora belleza algo
así como las estrellas de hoy, la ·Pampanini, la Taylor. Esta trilogía de vaJses
colocan a don Casi.miro en un digno lugar entre los compositores nuevoleoneses.
Su obra que vale muchísimo más que ésta, permanece inédita. Toda ella
muy copiosa, por cierto, se concreta a música sacra y juguetes musicales in-

fantiles.
Conozco sus misas, una de Requiero, admirables· motetes un Ave María;
Las Sietes Palabras y una cantata a seis voces y coro, que bien pudieran ser
firmadas por cualquiera de nuestros mejores creadores de este tipo de música.

Gabino Calderón: oriundo de Monterrey. Perteneció también a los años de
1895 y falleció en 1932. Tuvo escuela conservatoriana; un buen violinista
llegando a ser concertino de la Cía. de De la Vega. Dejó entre otras muchas
composiciones sus valses: Amor Sublime, Rebeca, Ramo de Azucenas, Anita,
Violetas y un tango titulado Lamento de Amor y la música de la Revista
Monterrey al Día, con letra estas últimas de su propio rujo el vate Humberto
Calderón Navarrete.
Don Miguel F. Martínez. El famoso flautista y catedrático de la Escuela
Normal, por quien lleva el nombre dicho plantel. Es fama que don Miguel
fue un notable flautista y compositor de obritas musicales para las escueJas.
Cuentan que cuando Luisa Tetrazzini visitó Monterrey, el flautista que le
acompañaba no pudo ejecutar la cadencia del Aria de la Locura de la ópera
Lucía de Lamermour y lo hizo don Miguel, y lo hizo de tal manera que la
gran cantante italiana, aquella excelsa diva rival de, nuestra Angela Peralta,
lo subió al foro, lo abrazó y le besó felicitándolo plena de entusiasmo.
Tenemos también a Lucio M. Dávila, que allá por 1908 ó 9 compuso su
vals Pensando en Ti, y más luego A.sí te Quiero, otro hermoso vals; su mazurka Ausencia, que frecuentemente la escuchamos en la radio y en las orquestas de música antigua.
y gara no hacer más larga esta lista recordemos a Jesús Gar~a Galindo, que
hacía una y dos composiciones (valses por lo general) por semana y los dedicaba a las parejas que contraían matrimonio. A Garza Galindo lo he perdido de vista, hace tiempo, parece que abandonó Monterrey, en busca de mejores
horizontes. Otros dos compositores muy queridos fueron nuestros maestros Antonio Ortiz y Gustavo Quiroga.
A 11 tonio Ortit, fue violinista de concierto, organizador de la primera Sinfónica que tuvo Monterrey Ja que él mismo dirigió; uno de los fundadores de la

490

Aeademia Musical Beethoven, de la que fue director el maestro Daniel Zambrano, notable pianista y catedrático musical.
Inició sus actividades musicales desde niño al lado de su padre. Andando
los años se fue al Conservatorio donde hizo buenos estudios, regresó a Monterrey figurándo como primer violín en las orquestas de teatro.
Es autor de la danza Tus Miradas, con letra del poeta potosino David Alberto Cossío que principia: De la divina luz de tus miradas . .. tomaron las
estrellas resplandores . .. ; y de una serie muy interesante de canciones de finísimo corte, de esas que gustan mucho, pero que por su refinamiento musical
y lit&lt;!rario no llegan a hacerse populares. Su marcha Unión y Adelanto, dedicada a la Sociedad Filarmónica Nicolás Rendón, fue muy popular.
Falleció hace pocos años cuando todavía estaba en plena producción, cuando era un maestro que podía rendir muy ricos frutos. Lástima grande que
tan pronto se apagara su vida.
Gustavo Quiroga, el bohemio incorregible, el incansable maestro Quiroga,
violoncelista magnífico, director de bandas y orquestas y delicado compositor,
llevó una vida propia de estos seres que están predestinados para las cosas
del espíritu. Se encastilló en su arte y así vivió siempre. Su danza Guadalupe,
preciosísirna; su vals C onchita, encantador; y podemos citar otras obras como
éstas: Beatriz, vals; Lindo Monterrey, marcha; Los Refugiados, schotís; Ca11to
a Mo11terrey, Por tu Gracia, bulerías y un popurrí con temas de canciones
mexicanas.
Su Sinfonía, que fue estrenada por la banda .deJ municipio de Monterrey,
bajo su dirección el 5 de febrero de 1953 es toda una obra que merece ser
conocida por los amantes de la buena música. Hizo su tránsito, el 28 de febrero
de ese mismo año, esto es, veintitrés días después de haber estrenado esta
Sinfo11ía, Sus composiciones citadas, están editadas en un álbum que todavía
puede conseguirse en los repertorios de música de Monterrey.
También Leonorcita Flores y su hermano político Juan Montemayor Escamilla crearon varias obras de música popular que en su tiempo fueron muy
apreciadas. Con toda intención he dejado para el final de este ensayo, la semblanza de nuestro tan estimado compositor, el maestro

Armando Villarreal
El estupendo autor de Moren ita Mía, esa canción que es orgullo de Monterrey. Armando Villaneal nació en Sabinas Hidalgo, la tierra de Alfredo M.
Garza, el 9 de agosto de 1900, siendo sus padres don Guadalupe Villarreal y
doña Porfiria Lozano de VillaiTeal. A Ja edad de cuatro años trasladaron sus

491

�padres su residencia al mineral de las Esperanzas, Coah. donde casó su hermana María con un violinista de nombre Manuel Calvillo,
Armando había nacido para ser músico pero músico de los buenos. Allá por
el año de 1905, una noche, después de estudiar el Sr. Calvillo unas obras
que estaba poniendo, dejó su violín fuera del estuche. Toda la fanúlia estaba reunida en el comedor haciendo sobremesa y Armando, de puntillas entró al cuarto de su cuñado, cogió el violín y comenzó a tocar la primera parte
de un viejo vals que se llama La Noche. ¿Quien toca el violín? ... interrogó
su hermana, si aquí. está Manuel. Y la otra hennana, Francisca, gritó: ¡ es
Armandito, mamá, es Annandito!
Eumeclio de gran expectación familiar aquel chiquillo mbio, avergonzado,
dejó el instrumento y echó a correr; pero su madre dijo con énfasis: "Mañana mismo me le.encargan a Armando un violín para que lo enseñe Manuel".
Y así fue. Días después recibía las primeras lecciones de su entonces hermano politico Manuel Calvillo.
Cuando supo que el maestro Alfredo M. Garza estaba radicado en Múzquiz, Armando fue a vivir allá para terminar su instrucción primaria y tomar
clases de soHeo y violín con el compositor de moda en aquellos tiempos.
Alli permaneció hasta el año de 1913, año en que se trasladó a Piedras
Negras porque las fuerzas federales venían persiguiendo a los constitucionalistas que eran dueños de esa región.
Llegó Armando a Piedras Negras, al mismo tiempo que Alfredo M. Garza
y con éI tocaba en la orquesta a la que yo mismo tuve el honor de incorporarme, tocando violín. Allí nos hicimos amigos, nuestro celebrado compositor y yo.
En Múzquiz había compuesto varias melodías: La Reina d~l Baüe, una
elegante mazurka; varios valses, entre otros: Amor con Amor se Paga y Cuquita, un two-step; Club Popote, El Barrililo Aquel, polka llena de alegria,
muy jacarandosa; entre otros valses Caricias y besos, Amelia, fox-trot y otras
muchas que me confiesa haberlas perdido en los cambios de domicilio y de
ciudad a ciudad.
En noviembre de 1913 marchó a San Antonio donde siguió figurando en
la orquesta de Alfredo M. Garza y en la filarmónica de esa ciudad.
En Piedras Negras compone General Jesús Carranza y Ejército Constitucionalista que muy pronto se pusieron de moda. Armando iba ganando terreno como compositor a pasos agigantados. El chico prometía. Ya el tiempo
nos convencería que había en realidad nacido para ser maestro de música.
En 1919 regresa a Múzquiz y en 1919 hace su primer viaje a Monterrey
para inscribirse en la Academia Musical Beethoven, de la que eran dire~
tores los maestros Daniel Zambrano y Antonio Ortiz.
492

Admitido, vino a radicarse desde entonces a esta ciudad siendo uno de
los más destacados discípulos del maestro Ortiz, quien además de la técnica del violín le enseñó composición, contrapunto y armonía. Con estas
armas, Armando pronto .se colocó en primera. fila entre sus compañeros. En
1920 nos regala con su fox-trot TonnJ• Fuentes, dedicado a aquel célebre
boxeador de El Paso, Texas; en seguida Monle:rrry-Blues, y poquito después el fox-trot Melenitas, cuando se puso de moda el pelo corto en las
damas, fox que ganó simpatfas por millares. En 1921, Garage Modelo, otro
fox, y luego el &lt;lanzón Tenía Dinero en el Banco y. . . su obra cumbre. . . la
que le ha dado fama, satisfacciones y pesos, su romántica canción Morenita
Mía, que dedicó a su novia la Srita. María Guadalupe Salazar, con quien
contrajo nupcias el año de 1926. ¿ Qué más puede pedir un a.i'tista que ver
su nombr~ viajar por todos los paí.ses aureolado por las luces de Ja gloria?
Todo el dinero del mundo no vale para el artista de corazón tanto como esa
satisfacción de ver su obra coronada por el éxito.
La más tierna, la más sensible es esa canción que va todavía regando amoIes, despertando emociones y creando ideales en los corazones de Ja juventud
actual del universo, porque la canción de Armando ya no pertenece solamente a Monterrey, a Nuevo León y a México, sino que ya como todas
las grandes obras, es mundial.
Tras de Morenita Mía, vinieron Dos Almas en una Sola, el fox Celaje, Morelos 88-90 que dedicó a la Wagner y Levien; Merito frente de tu Ventana,
una canción mexicana con letra de mi hermano el Profr. y Mayor Félix t&gt;ira
Barragán, que es la que le sigue en popularidad a Morenita Mía; Entre Naranjos, un tango al que yo le puse letra y lo estrenamos en la premier de
aquella pelkula del cine mudo del mismo nombre, de la novela de Vicente
Blasco Ibáñez y que interpretaron Greta Garbo y John Gilbert; Mis tristezas
Y Tu retratito querido, ambas tienen letra de quien esto relata; Serenata de
Amor, La Pastorcita, dos romanzas de corte semiclásico; los valses María Luisa,
Dos Corazones, Bodas de Plata y El Milagro de un Sueño; unas cazardas, una
danza sueca, su célebre marcha Canto a la Reuolución con letra del poeta
David Alberto Cossío; Elba y Grata Remembranza, dos valses; y otras obritas más cuyos nombres no reruerda en el momento de entrevistarlo.
Funge como primer violín en las orquestas de Teódulo Velázquez y Gustavo
Quiroga, organiza un sexteto en el Hotel Ancira y también forma parte de la
inolvidable orquesta del teatro salón Variedades de la que era director el
maestro Alberto Barrón, quien todavía a los ochenta y pico de años, fue maestro de capilla en el templo del Roble.
Figuró también como violín concertino en las temporadas de ópera, de ope493

�retas, y zarzuelas de aquella época de oro del Circuito Rodríguez del 29
al 1940.
Desde 1927 en que el cine dejó de ser mudo, cuando ya llegó el vitáfono y
que fueron desp.laia,das las orquestas de los teatros, Annando Villarreal principió a dar clases en varios colegios así como a ser el maestro pianista del
Círculo Mercantil Mutualista en las clases de gimnasia. Es autor también del
Himno Deportivo del mismo Círculo donde todavía presta sus servicios musicales.
Armando ha recibido varias preseas: medalla de oro del Gobierno del Estado de San Luis Potosí por su canción Potosina en un concw'SO en que se
disputaron el primer lugar cerca de cuarenta compositores. Esta canción tiene letra de la distinguida maestra María Valdés; medalla impuesta por el
Ayuntamiento de Monterrey en las bodas de plata de su canción Morenita
Mía; medalla del Círculo Mercantil Mutualista y varios pergaminos que le
han otorgado sus discípulos por sus triunfos con la misma canción, que está
por cumplir sus bodas de oro, para lo cual algunos de sus compañeros y amigos Je están preparando un homenaje digno de tan distinguido compositor;
y por último medalla por su canción Monterrey con letra del que habla, en
el concurso del 3500. aniversario de la fundación de Monterrey.
Al perder a la amada de su corazón, a la mujer que le inspiró su melodía
inmortal, Armando se vio agobiado por tan justo dolor, pero hombre de
buena fe, buen creyente, se armó de valor; haciendo un esfuerzo sobrehumano supo sobreponerse a este doloroso trance y continuó sembrando estrellas melódicas en el pentagrama de Monterrey.
¡ Qué deuda tan grande tiene nuestra ciudad con estos hombres que le han
dado fama! Con cuánta justicia el Ayuntamiento de Monterrey ha impuesto
a una plaza el nombre de "Armando VillaITeal".
Si Santa Cruz, Gto., tuvo un Juventino Rosas, que dio a México la gloria
de su vals Sobre las Olas; si así también Zacatecas es cuna del célebre arpista
y compositor Genaro Codina, auloJ de la marcha Zacatecas, considerada como el Himno Popular Mexicano; Cadereyta dio un José Mauro Garza que
ofrendó su vals Violetas, que junto con Cuánto te Quiero, de Alfredo M.
Garza y Morenita Mía, de Armando Villarreal, forman la trilogía musical
que es emblema de Nuevo León, porque han Uevado el nombre de esta tierra,
orgullosamente por todos los más apartados rincones del mundo y que son
una bandera que va pregonando en todas partes: ¡México. . . México ...
México!
Noches de embrujo, de ensueño y esperanzas; noches románticas bañadas
de luna y aromadas a flores de azahar; noches pasadas al pie de la reja de
la bien amada; coloquios amorosos repletos de promesas ; todo un caudal

de ensueños desfilando por el pensamiento que nos hace suspirar hondo, muy
hondo al ver Ja realidad tremenda de la vida, esto y otras añoranzas de los
años juveniles de inefables sencilleces, pero inolvidables parn quienes las vivimos ; ideales truncos, días de embriagante alegría, de esperanzas sublimes, de
quimeras que se esfumaron entre las gasas diamantinas de los dieciocho años.
Todo esto y más todavía envuelve nuestro ser cuando volvemos a escuchar
melodías que fueron mensajes de amor en las noches de aqueJlos "gallos"
en que gemían los cellos y arrullaban los violines el dulce sueño de la bien
amada ...
Melodías que son gajos del alma y el corazón de esos bohemios que supieron plasmar en el pentagrama, sus sentimientos más puros, más bellos.
Es por todo esto que no quiero concluir este artículo sin hacer un elo!ri.o
muy merecido para una persona modesta, sencilla, un hombre que no obstante haber alcanzado un triunfo muy digno en los negocios, sigue siendo el
mismo bohemio de ayer; no ha podido olvidar por un momento, nunca jamás,
su primera profesión y nos deleitó con el encanto de las melodías de ayer;
primero lo encontrábamos en los tradicionales bailes del Círculo Mercantil
Mutualista allá por los 20 y los 25 y durante treinta y un años domingo a domingo nos regaló un maravilloso bouquet de rosas musicales con todo el perfume antiguo, que nos envolvía el alma en w1a azul espiritualidad. Me refiero a mi gran amigo don Fidel Ayala Jiménez, quien con su conjunto orquestal mantuvo viva esa rama de nuestra música popular. Don Fidel Ayala
Jiménez, merece el respeto y cariño del Monterrey que todavía sueña, porque
Monterrey vibra al más ligero toque del espíritu, porque así son sus hijos.
Por algo dijo el bardo alguna ve-.t: "Monterrey ciudad de acero, con eJ. alma
de poeta, que en silencio adora a Dios mientras su brazo golpea".
Vaya nuestro recuerdo y reconocimiento para toda esa insigne pléyade de
compositores populares que tan agradables momentos nos han proporcionado
en la vida y que sin quererlo fueron amables intérpretes de nuestros amores,
porque, ¡ cuántas veces llevaron a la novia, en sus melodías~ un tierno mensaje
que no pudimos decir con palabras!
~

BIBLlOGRAFIA

Historia de la Música. ALBA HERRERA Y ÜOAZÓN
Antología Biográfica de Cadereyta. CARLOS VJLLAJUH!AL A.
Revista Hemisferio (Monterrey, N. L.), Artículo de José Navarro.
Laureles. Poemario de IRENE GóMEZ REYNA .
El Cante Jondo. De CLEMENTE CIMORRA.

'
494

495

�LAS DOS CHINAS POBLANAS
EXÉGESIS DEL TRAJE NACIONAL

DR. GUTIERRE TIBÓN

¿ QUlÉN ''INVENTÓ" LA LEYENDA de la China Pohlana? No es ningún secr.eto.
Lo hizo el coronel Antonio Carreón, en su Historia de la Ciudad de Puebla
( 1896). Can-eón estaba "avezado a estas flaquezas", es decir, a las falsificaciones históricas, según apunta el doctor Nicolás León; no sólo inventó a la
China Poblana, princesita del Celeste Imperio, sino a un religioso dominico,
fray Martín Durán, quien trató de introducir en México la reforma protestante y fue sacrificado por la Inquisición. José María Vigil "pulverizó" esa
mentira en 1888.

•

La de la china encontró, por lo contrario, el apoyo del mitómano licenciado Ramón Mena ( a quien todavía alcancé a conocer en Córdoba, ya muy
entrndo en años). Mena aceptó como verdades las fantasías ("impudor histórico", dice el doctor León) del coronel, y les añadió otras de su cosecha:
"Con la desaparición de la China Poblana acabó el ángel bueno de las clases
desheredadas de la Puebla de los Angeles, pero el pueblo, siempre grato,
siempre noble y siempre grande, conservó la memoria de la santa, la imitó en
el vestir, y de ahí cl origen de ]as chínas". Ni el propio coronel Carreón se
había atrevido a afirmar tal eosa. Sólo sugirió que "tal vez' se debiera a
Cata.rina de San Juan "el origen de las enaguas llamadas castor poblano ( tejido de lana rojo) y el apodo de chinas poblanas que se da a las hermosas
criollas de Puebla".
La venerable Catarina de San Juan, uno de los más singulares personajes
de la Puebla virreinal, es una mística y asceta nacida en Ja India hacia 1613
y muerta en olor de santidad en la Angelópolis a principios de 1688. Apresada por corsarios portugueses cuando tenía nueve o diez años, fue llevada
a Cochín, en la costa de Malabar ("otro puerto ya muy lejos de mi tierra",
según declaró a su confesor), y bautizada por los jestútas, con el nombre de

497
H32

�Catarina de San Juan. En el mercado de esclavos de Manila Ia compró el
agente del capitán poblano Miguel de Sosa; ]legó a Acapulco, según parece,
en enero de 1625.
En Puebla vivió algunos años en la casa del capitán Sosa y de su mujer,
Margarita de Chávez; muerta Ia pareja al poco tiempo, Catarina pasó a casa
del sacerdote Pedro Suárez, donde llevó una vida casi conventual. Se casó
con otro esclavo chino, es decir, también procedente de Filipinas, pero "con
separación de lechos": entre su cama y la del esposo colocó una imagen de
Cristo. De esta suerte conservó su virginidad. Al enviudar se retiró a un
"aposentillo" en una casa de vecindad. .Entregada a una vida de penitencias
y ayunos, recibía la visita de Dios y de los ángeles. En una de sus alucinaciones vio a Cristo sentado en la cabecera de una mesa puesta c-on exquisitas
viandas, y oyó que le decía: "Quiero que comas conmigo". Rehusó Catarina:
"Yo, Señor, de tales mercedes no merezco: ¿qué dirán si saben que una
bozal china, que un caballo, ha comido con vuestra Divina Majestad? Vuestro convite es muy bueno para los justos, no para una bestia y pecadora
como yo".
Durante muchos años, hasta su muerte, Catarina de San Juan l:UV'o visiones
celestiales, hizo profecías, realizó milagros. Fue ~pultada en la Iglesia de la
Compañía. En la lápida de tecali de su tumba se lee: "Condidit hic tumulus
venerandam in Christo virginem Catharina de San Juan, quam Magore
( el Mogol) mundo, Angelopolis coelo dedit". Los pobJanos la consideraron
santa. Sus retratos se multiplicaron, y según la Inquisición, recibieron veneración excesiva.
A los trece años de muerta la "china", los inquisidores prohibieron "cualquier retrato del obispo Palafox y de Catarina de San Juan, so pena de excomunión mayor". Había estampas en que ambos taumaturgos, Ia esclava
india y el humanista español, aparecían juntos. En un edicto de 1691 el T1ibunal de.l Santo Oficio mandó recogerlas. Nunca prosperaron las causas de
canonización de las dos más eximias figuras de la Puebla del siglo XVII.
Hay constancia de un caso en que la fe en la santidad de Catarina se vuelve más fuerte que la amenaza del Santo Oficio: tengo en mis manos su
retrato, que me ha prestado el historiador poblano José Miguel Quintana. Es
probable que Pedro de la Rosa, el grabador, haya conocido a la anciana. Los
rasgos de Catarina no son por cierto orientales. Lleva en sus manos juntas un
rosario; su atuendo es el sayal que describe uno de sus confesores, Castillo
Grajeda: "no salió de un vestido pardo de lana ... El manto con que modestamente se cubría fue siempre el más grosero, el más tosco". Vestía, pues,
como las monjas capuchinas; el traje de la china poblana -'"enaguas con
lentejuelas, hasta media pierna, dejando ver su pie sin media, calzado por
498

Án,1tÍJ,\/,,.~1L

' rH~.fir.,t,

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RETRATO DE CATARINA DE SAN JUAN

"La venerable Catarina de San Jua11~ natural de Gran Mogol, m,urió de
edad de 82 años a 5 de enero de 1688 en la Puebla de los Angeles. Enterróse
en el Colegio del EspEritu Santo de la Compañia de Jesús".

�un zapato de raso verde; ceñida la estrecha y mórbida cin~ra por .una ban~~
carmesí. mal cubierto el provocativo seno por una camisa de li~dnzotiis~ ,
bordada• caprichosamente con sed as d e co¡ores. . . ,,- no
. se. puede 1 en 1car,l
a la buena volwitad del coronel Carreón y deJ licenciado Meo~, con e
pesel d Catarina de San Juan. La descripción que precede es de N1cet? .Zasaya e
.
d la Pl
d S Juan en MeJOCO.
macois ( 1855) • y se refiere a las chinas e
aza e an
'
'
. duda pero en el sentido que se daba entonces a la palabra en
bl
po anas, sm
,
• d1
bl
toda la América hispana: aldeana, pueblerina, mu1er e, pue .º·
.
El confesor Castillo Grajeda sama que la rcli?iosa habia nacido en ~1 :un. d I Gran Mogol la India. sin embargo dice que hablaba como todas
peno e
,
'
•
" hin
.,
hina" La propia Catarina se define como una c a
las que son d e nacion e
•
. , 1 •d tifca
bozal". China, y de Puebla: esto es, china poblana. De, ~qUI a a l en i ción con la elegante y salerosa pueblerina, el paso es facil.
, .
La " untada" del coronel prosperó, pese a la completa fa~ta de logica :_
. pd 1 chi es de fines del XVIII o de principios del siglo XIX, casi
el traje e a
na
hind' El
dos siglos después de la llegada a Puebla de la pequeña esclav~
u.
tosco sayal de la religiosa se ha metamorfoseado en el castor TOJO,

"bello firmamento
de lentejuelas de plata".
Una burda mentira se repite tanto que se vuc1ve,una verdad generalmente
Ceptada Yo mismo recién llegado a México, ca1 en la tre~. Poco antes
ªhabía visitado
·
' ded
el puerto
Cochín, don e se emb ar~'Ctannarumboa
a
M nil . me seducía la idea de la princesita oriental, luJa de un Gran Mogol
a a'
, .
. il
t
aquí se vuelve taumade Delhi que llega a MeXIco casi m agrosamen e, y
.
.,
tur a fundadora del traje nacional. Me desengañé al leer la af~rmacion de
M g yl T O ~ t : "Nada tiene que ver este traje de nuestra China Po~lana
anue
, •
·
'
cubnr su
de ho con la .indumentaria paupernma que Catanna uso para . . .
y,
C o esclava ningún lujo o gala puede haberse perrmb.do. y,
desnu aez... om
,
n·
t d
m
.
p ebla, esclava de sus amos y esclava
de ms ante o o, su ya muJer en u
.,
t ca
dumento 'se reducía, como dice su confesor y b1ografo, a saya, ~a~ta y o. .
Com árese esto con el castor rojo bordado de le~tejuelas, la prodiga _carrusa
pd . d" . ar la opulencia del seno, las medias blancas, las zapatillas, ~l
que eJa ivm
d d
los opuestos li. ºtante ' y convendremos en que se trata e os po
re bozo lDCl

ª

gados por un guión misterioso".
Para volver a los mitómanos responsables de la difusió~ de 1~ "ley~da"
de la china poblana, hay que recordar que la presun~ prmcesa m~a, ata. roa una mitómana de primera fuerza; mocente,
rina de San Juan, era ella nus
.,
. ,
por histérica, pero dotada de un singular poder de sugesuon. Sm este, sus

500

confesores no hubieran escrito los libros que describen las fantasías de Ja antigua esclava china. El padre Alonso Ramos, S. J., publicó 3 tomos de 400
páginas cada uno, que la Inquisición prohibió "por contenerse en él revelaciones, visiones y apariciones inútiles, inverosímiles, llenas de contradicciones
y comparaciones impropias, indecentes y temerarias, y que sapiunt bJasphemiam ... sin más fundamentos que la vana credulidad del autór''. Del tercer
tomo quedó su único ejemplar, que fue joya inestimable de la biblioteca del
lústoriador Pérez Salazar (ignoro su actual paradero). De la biografía compendiada, escrita por otro confesor, el ya mencionado padre Castillo Grajeda, S.J., se han hecho tres ediciones: una a raíz de la muerte de la venerable Catarina; otra en 1767 y una tercera, prologada por Manuel Toussaint,
en 1946.
¿ Cómo se explica que un hombre culto como el padre Ramos creyese verdad el cuento de la pobre esclava inda, bija de un "príncipe dueño absoluto
de algunas tierras del Gran Mogol" y nieta, por parte de madre, del emperador del Oriente, Maximiliano? ¿ Cómo creyó que durante el bautismo de
Catarina, en Coclún, asistieran Ja Virgen, San Joaquín y Santa Ana, dando
muestras del más grande regocijo? Es un misterio tan inquietante como el de
que, al cabo de sesenta años de vida en Puebla, la "china" no logró hablar
el castellano ni medianamente.

Lo cierto es que todos los autores serios, desde hace medio siglo, están concordes en negar cualquier relación entre el traje de Catarina de San Juan,
la mística del siglo XVII, y el de la china poblana del siglo pasado, esa linda
y eterna- compañera de las aventuras, de las penalidades y de las alegrías del
mexicano del pueblo. El deslinde de las dos figuras antitéticas: la pobre religiosa que sufre martirios y la mujer descocada y algo equívoca, es imprescindible. Un infundio, aunque sea simpático, no se puede pe1petuar.
He aquí otra referencia a la china poblana, no menos fehaciente que la
de Zamacois: la que dejó la marquesa Calderón de la .Barca (1840). Tanto
le gustó el traje que quiso asistir, ataviada en él, a un baile de disfraces.
Al mediodía recibió Ja visita del ministro de Relaciones, el de la Guerra, el
de Gobernación y otros personajes, que la disuadieron de presentarse en ese
traje: "they assured us that poblanas generally were femmes de rien" y que Ta
esposa de un ministro español no debía ponerse semejante traje ni por U11a
sola noche. La señora Calderón de la Barca dio las gracias al consejo de ministros por su oportuna advertencia. En ]a tarde recibió iliia carta confidencial de un viejo caballero, José Amáiz, quien insistía: "The dress of a poblana is that of a woman of no character" : el traje de poblana es el de una
mujer de reputación poco envidiable.
Manuel Payno, en su Víaje a Vemcruz ( 1844), dice de la china que era

501

�"una mujer del pueblo que v1v1a sin servir a nadie y con cierta holgura a
expensas de un esposo o de un amante, o bien de su propia industria. Pertenecía a la raza mestiza y se distinguía por su aseo, por la belleza de sus formas, que realzaba con su traje pintoresco, harto ligero y provocativo, no
menos que por su andar airoso y desenfadado ... "
Al cabo de un viaje a Puebla en 1849, Guillermo Prieto se refiere a las
chinas que el pintor Arrieta representaba en sus cuadros junto a otras figuras del pueblo :

"Son las chinas salerosas y provocativas; son los muchachos juguetones y
audaces; son los léperos taimados y astutos. Hay una china con un plato de
mole en la mano, que sería a la vez el tormento de un hambriento y de un
enamorado, porque no se sabe si brinda con un refrigerio o con un mal pensamiento ... "
Prieto espera con ahinco el jueves que "se considera con el pretexto del
mercado, el día de los cuchicheos, la congregación de las chinas. La china,
añade, es el sueño del oro y el ciprés de la plata para el natural y para el
viajero ... "
''A aquel lugar concurren en tropel ya las criadas viejas de los señores
canónigos, de armador y zorongo, zapato adusto y media de los indios, ya la
señora de casa con sus chicuelos y una criaduela minúscula con un enorme
canasto, ya en fin, la china primitiva con su camisa calada, con su descote
subversivo, con su refajo malicioso y con todo ese aquel y aquella endenidá
que confieso francamente, que me ataca los nervios ... "
"El tráfico del mercado dura toda la mañana, alegrando corazones, derramando el contento, atrayendo algunos pisaverdes que van a una distancia
respetuosa a formar corrillo y cosechar dengues y miradas expresivas.
- No se canse usted -me decían en uno de esos corrillos--. Esto no sirve,

se acabaron las chinas.
-Los americanos las perdieron, ahora todas quieren túnico y soguillas de

rango! i Fuera las majas y manolas de Es aña
.
porque ahora sale mi china.
hi. d P , . Y las gnsetas de Francia!
· esa Jª e Mexrco tan lind
azul ... Apenas cuenta veinti•--'
•
.
.
' a como su cielo
... es anos Y ya bene veinti h
•
el tendero de la esquina y el hi" d l .
oc o amantes, mcluso
viera desde luego pensaría q
JO ~ mspector. . . No conoce el corsé: si lo
. .
ue semeJante aparato f
d
.
que suvieron para martir. d
ue uno e los mstrumentos
10 e santa U rsula y
•
fuerte de la china es el as
sus once m1l compañeras. . . El
eo, Y tanto en su perso ·ta
muebles ostenta Ja mayor lim ieza
. ru c~mo en sus vestidos y
Jo interior, cosa que no sucedep , . correspondiendo siempre la fachada a
.
en ciertas Evas
E ta
.
ciendo. . . Triste es decirlo. ho
,.
. . . s muJer va desaparepera en Querétaro la tag."'"";: enconDtrarelS la elaniz.ada en Oaxaca, la lé.
'
_,.,..,a en urangoyM t
l
,
G ua d alaJara. . . pero la chin
.
on errey, a tapatía en
ya no la verélS com
·
paseo de la Retama o en la pl
I d p
o en otros tiempos en e]
· azue a e acheco ni
¡
Ani ta. . . La china esa Iind hi" d 1
'
en as canoas de Santa
excelente, dentro d~ pocos
Jª ,e pueblo, de bondadosa índole y corazón
anos sera un ti
Rivera nos presenta a la hi d 1
po que pertenece a la historia".
apellido. "Por parte de mi ~drna e anVteillde la_autoridad; ésta le pregunta su
.,
e soy
a M1 padre
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taro b1en era Villa'' El co · .
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· · · i pues.• .. m1 padre
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llllSano apunta. "de la V-lJ
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Rivera atribuye tal apellido
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aldea, del pueblo, o sea de la villa. L a 11 ama aderayai
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plebeya, hija del pueblo: esto es, pobJana.
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mas, a p ebeya china":

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Poblana, no angelopolitana p tualiz.a
del traje llamado de chin f . un I
el doctot Nicolás León: ''La área
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Jara. El centro de irradiación d be
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a 1a convergencia de las palab as " W
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cai o la marquesa Calderón de la B
.
trampa en que
propios poblanos a los cuales d d 1
arca, el pmtor Carlos Nebel y los
.
'
, es e uego les hala J •d
nacional se haya originado en su ciudad '
ga a I ea de que el traje

ámbar y cinturones y pañoletas.
- Y eso cuesta un sentido; siendo indispensable la china.
-Vea usted, un poblano sin china, es como un barbero español sin guitarra, como un partido sin periódico. Aquí tiene todo el mundo su china.
-Cuestan mucho, y aniquilan a los cristianos para el pago del mercader

Carlos Nebel, arquitecto alem, aut
cado en París y México en 1840an,
del famoso Viaje pintoresco publifamoso cuadro titulado p bl , coDn pro!lago de Humboldt, nos ha dejado el
.
o anas. e as tres
U
l
baJo las enaguas de dos asoma el r .
u~a eva_ a falda de castor;
tas enchiladas" L .... f
. efaJ~ que termina en picos, llamados "pun. as ._.es uman cigarnllos.

o de la mercadera''.
El auge de la china en Puebla es indiscutible; con todo, hay otros autores
que se refieren a la china en la Ciudad de México años después del viaje de

En tanto que las Poblanas de Nebel son f
cés de la misma época cas·
amasas, las de Fossey, pintor fran• ,
,
1 no se conocen Las im rimi ,
,
lirografo a quien se deben las JI .
d
.
p
~ en Pans el mismo
blanas de Fosrey son tres.
ammf as e Nebcl: Lemerc1er. También las po.
' una urna; olra luce el clásic
f . .
1o smgularmente importante de las lit
r,
d
o re ªJº picudo. Pero
ogra1-1as e Fossey es su titulo bilingüe,

Guillermo Prieto a la Angelópolis.
José María Rivera hizo esta p_icaresca descripci6n de nuestro personaje el
mismo año en que lo retrató Zamacois ( 1855): "¡ Fuera la gente de alto

º:

503
502

�modesta piedra de Rosetta para la interpretación de la voz "poblana". Dice:
Poblanas (Paysannes). No se trataba de Femmes de Puebla, sino de pueblerinas, campesinas. Junto a las chinas poblanas aparece un ranchero (fermier)
y, a caballo, un cavalier mexicain y una dame mexicaine que reeresentan la
clase al ta en opasición a la baja: el ranchero y las poblanas.
Luis Castillo Ledón recuerda que la ''especie" de la china poblana empezó
a formarse durante la guerra de la independencia, a favor del relajamiento
que ésta vino a producir en la austeridad religiosa y en las costumbres. "Las
muchachas del pueblo, no bien cumplían los 15 años y se daban cuenta de
sus atractivos, ardían en deseos de lucir el ostentoso vestido, que arrebataba
la mirada de los hombres".
A mediados del siglo pasado, como hemos visto, la ''especie" y la indumentaria de ]a poWana estaba en decadencia; sólo sobrevivió su atuendo usado
como disfraz carnavalesco o en las tablas, por bailarinas o cantantes folclóricas;
la más conocida entre ellas es Julia Gamica.
No hay duda de que el traje de la china poblana es adaptación de wio
español; deriva ta1 vez del de la maja andaluza o la lagarterana. La china
es la pareja indispensable del charro, cuya indwnentaria es de origen salmantino. Los de china y charro se consideran hoy trajes nacionales. El "guión
misterioso" al que alude Toussaint no es más que la "leyenda" debida a la
fantasía del aludido coronel Ca.rreón y aceptada hasta nuestros días. Se han
adueñado de clla los maestros normalistas que en ciertas fiestas escolares pre•
sentan, corno antepasada de la china poblana, a una "princesa" vestida a la
usama del Celeste Imperio.
"China" es voz quechua; significó en origen "hembra de los animales",
luego pasó a denominar una sirvienta, una india o mestiza, una mujer del
bajo pueblo. La primera documentación de esta palabra es de 1553 : Santillán, en sus Tres relaciones (página 98) refiere que los soldados españoles
en Perú tenían "para chinas de sus mujeres y a veces por man&lt;;ebas de eJlos
y de otros".

En 1673, Pineda y Bascuñán, en su Cautiuerio feliz, se refiere a "dos chinas, chin.illas o cbinuelas". Juan y Ulloa, en su Relación histórica del viaje
a la América MeridionaJ, describe su visita a Quito hacia 1740 y dice de las
chinas "que así llaman a las indias mozas solteras, criadas de las casas y
conventos" ( tomo I, página 368) . En el lenguaje bogotano del siglo pasado,
china, según Rufino Cuervo, equivalía a chica, muchacha, rapaza; el ilustre
lingüista confirma el origen quechua de la palabra.
¿Cuándo y cómo llegó a México la china? La versión de Castillo Ledón es
plausible. Conocemos, además, las características de la china mexicana .gracias a los autores, todos dignos de crédito, que hemos citado: la marquesa
504

�La china poblana,

ei1

Lo.s mexicanos pintados. por sí mismos, México, 1855.
Litografía de H. Jriarte.

D_egeneraci6n del traje de la china poblana F
,
dr.rfraz de seudo china poblana en
fena
. popular
. otograf1a
de una muchacha en el
(C a 1emaco, 16 de Juli-0
•
F una
.
de 196B)
oto. Ruth D. Lechuga.
.

�Calderón de la Barca, Payno, Prieto, Zamacois y Rivera. También Joaquín
García Icazbalceta afirma que alcanzó todavía a conocerla. Ya que nació en
1825, probablemente aludía a las últimas chinas de la Ciudad de México,
en los cincuentas: "Sus trajes y modales -se queja- han desaparecido por
completo". Supone García Icazbalceta que después de su desaparición en
México las chinas permanecieron algún tiempo en Puebla : de ahí los cuadros de Arrieta y la descripción &lt;le Guillermo Prieto. A su auge y supervivencia en Puebla, según nuestro autor, les vino el nombre de poblanas.
García lcazbalceta escribía en 1893; su interpretación de "poblana" aplicado a la china es, desde luego, sujeta a seria discusión. Sabemos que poblano,
en Hispanoamérica, equivale a pueWerino, campesino, lugareño, habitante
de aldea. Esta acepción se conserva todavía en Yucatán. Por la convergencia
de poblano-pueblerino y poblano-gentilicio de Puebla, se ha creado una evidente confusión, que ha señalado, a justo titulo, el jurista Roberto Molina
Pasquel ( actualmente embajador de México en Australia). El mole poblano
era, en origen, un mole al estilo campesino y no al estilo angelopolitano; en
otras palabras, un mole poblano podía ser del Bajío o de Jalisco. Análogamente, una china poblana podía ser de cualquier región de México. Al leer
la Musa Callejera, de Guillermo Prieto, parece manifiesto que el poeta, que
tan eficazmente describió las chinas por él conocidas en Puebla, y ya curado
de los ataques de nervios que le producían, usa ''poblano" con el valor de
"pueblerino" y no de "angelopolitano":
Y viva lo de la tierra,
castor, sombrero jarano
y penca y mole poblano . ..
y jarabe hasta rabiar.

En El tímido y el zagalejo el poeta pregunta:
Por Dios~ ¿ quién sufre embudo
de lienzo? l Una linda china
a quien el cielo destina
al aire libre, al amor?

Esas cárceles de lienzo
sirvan a la aristocracia;
pero a las chinas la gracia
y la enagua de castor.

505

�,

FUENTES PRINCIPALES

Dos veces, en el poema, la china es llamada "poblana":
La linda chfoa poblana
más linda que las estrellas . ..
Era la china garbosa,
la linda china poblana
sobre la nube de grana
de su enagua de castor.

JosÉ DEL CAsTILLO GRAJEDA, Compendio de la vida y virtudes de la venerable Catharina de San Juan, Puebla, 1692 y 1767; México, 1946.
CARLOS NEBEL, Viaje pintoresco y arqueológico por la República Mexicana, 1829-

1834. París y México 1840.
Lífe in Mexico, Londres, 1843, p. 63.
Viaje a Veracruz en el invierno, en el Museo Mexicano, México,
1844, t. 111, pp. 166-167.
Gun.LERMO PRIETO, Ocho dlas en Puebla (1849), Bibliófilos Me-xicanos México 1967.
,,.
,
,
'
JosE MARÍA RIVERA, La china, en Los mexicanos pintados por sí mismos, México, 1855,
pp. 89-98.
N1cETO Zu!:Aco1s, México y sus alrededores México, 1855.
MANO.EL PAYNo, Tardes 11ubladas, México, 1871, p. 343.
GUILLERMO PllmTO (Fn&gt;EL), Musa Callejera, Biblioteca del Estudiante Universitario,
México, 1942, pp. 69-73.
Gun.LERMO PRIETO (Fmn), Semana Santa de antaño, en La Colonia española, México, 14 abril- 1879.
La República Literaria, pp. 683-691 y 731-736, GuadaJajara, 1888.
Lms CASTil,LO LEDÓN, La China Poblana, en El Universal, México, 15-II-1924.
Da. N1coLÁs LEÓN, Catarina de San Juan y la china poblana. Estudio etnográfico
crítico. México, 1924.
RAMÓN MENA, La China Poblana (apunte hist&amp;rico).
RAFAEL CAR.RASGO PUENTE, Bibliografía de Catarina de San Juan y de la China Poblana, México l950, p. 73.
MARTÍN ALoNso, Enciclopedia del idioma, Madrid, 1958, tomo 111, pp. 3326, 3327.
MARQUESA CALDERÓN DE LA BARCA,

MANUEL PAYNO,

.

En otra estrofa el poeta alude a
los encantos soberanos
de los piecitos poblanos.

Nunca, en la lectura de esta apasionada defensa del atuendo tradicional
de la clúna, se encuentra una alusión a la ciudad de Puebla. "Viva lo de la
tierra'', o sea, lo genuino, lo lugareño, lo de ]a costumbre consagrada.
Por otra parte Payno, en tres de sus libros, sólo usa la palabra "china", s,in
la añadidura de "poblana", y Somoano escribe:
Es la trigueña chinita,
la mujer más resalada
que en el suelo mexicano
naciera de sangre hispana.
FJ doctor Molina Pasquel duda de que varias conocidas expresiones injuriosas se refieran a los poblanos en tanto que angelopolitanos; más bien se
relacionan con el sentido originario de poblano, o sea pueblerino, tosco, burdo, grosero: exactamente como el vecino de la aldea o villa se porta como
un villano, en contraposición con el habitante de la ciudad, de Ja urbe, bien
educado, cortés, esto es: urbano.
Si los habitantes de la Puebla de los Angeles no se llamaran poblanos, sino
poblenses, como los de Puebla de Don Fradique, o poblanchinos, como los
de Puebla de la Calzada, no se habría presentado la confusión con poblano,
aplicado a la china y al mole, ambos pueblerinos y no angelopolitanos. Desde
luego, la convergencia de P.Oblano, aldeano, con poblano, gentilicio de Puebla, lleva a la anfibología, que se aprovecha con fin agresivo, y para la cual
se buscan incluso justificaciones históricas.
Lo que es cierto y positivo es que el traje de china poblana ha sobrevivido
y que forma, con el del charro, la popular pareja que se ha depurado, estilizado y dignificado, hasta volverse el traje nacional de México.
·

506

507

�LA COLONIZACIÓN ESTANCIERA
EN NUEVA ESPA.&amp;A
JEsús RooRÍouEz FRAUSTo
Universidad de Guanajuato

Proemio
1949 no habíamos advertido la presencia de este
singular sistema de colonización, que coadyuvó a la conformación territorial
del llamado Reino de Nueva España. Todavía un año antes, cuando inic"iábamos la carrera de maestro en historia de México, en la Escuela de Filosofía
y Letras de la UNAM, no tuvimos inconveniente en 1·edactar una tesis escolar, sugerida de antemano por el maestro, sobre la Evangelización en Guanajuato, sustentado en las normas establecidas por los medios de colonización
hasta entonces conocidos. Mas, a1 tratar de confirmar el contenido de un articulo histórico publicado en El Sol de León, diario de la ciudad de León,
del estado de Guanajuato, México, el 20 de enero de dicho año de 1949 y
suscrito por Eduardo Salceda López, hoy licenciado en Derecho y gran amigo nuestro, descubrimos con no poco desencanto que de aquella tesis escolar
sólo tres cuartillas, el prólogo y las conclusiones, tenían aJgún interés. El resto, en cuanto fueron avanzando nuestras investigaciones, se fue desmoronando
poco a poco.
Del sustancioso contenido de aquel artículo de Salceda L6pez, lo que más
Hamó nuestra atención fue la mención que hace de los colorrizadores de lo
que más tarde sería la alcaldía mayor de León. "Los primeros españoles que
emprendieron la conquista y colonización de la parte geográfica que riega el
río Turbio hasta sus fuentes en el Valle de Señora o de Huastatillos, pequeña
porción territorial de la vasta y desconocida Provincia de los Chichimecas
-afirma de inmediato Salceda López- fueron en el orden de su interven,.
ción, el encomendero Villaseñor: el conquistador compañero de Cortés~ don
Juan Jaramillo y el cabaUero Juan de Jaso.
HASTA LA PRI.MAVERA DE

509

�, d
de los imprescindiJuan de Villaseñor personalmente y va li en ose
.'
'Don . .
.
d Ibarra desde el año de 1527. . . explo10 la
bles sel'VlClOS de don Diego. e
b.', la sierra de Comanja. Fueron los
del Turbio y tam xen
.
d
expresa a cuen_ca ..
los indios taraScos, los que prunero
hombres de Villasenor, auxiliados por
hasta ahora se había afirpisaron el suelo del Valle de ~e~ora, y nJo co~;o esposo de La Malinche,
.
1 .
P dro Alméndez de Chirinos. . . aranu '
mado e
. . ,
d
. d pero en la primera rwtad de s1también expedicrono en fech~=nocx a,el 25 de octubre de 1550, el virrey
glo XVI, por el país de los _e.
ecas,
do.le oficialmente la propiedad de
• b us servtcios reconocten
Mendma preD11a a s ,
'. dad
habérselos ganado en guerra a los
once sitios que ya tema en
i:iguido lo fue el andariego Juan de
indios nómadas. . . Otro co omza or
dos con los nombramientos de Co. •0 le fueron remunera
Jaso ... sus servici s
1 . . 1 Yuriria y Comanja y con abundanrregidor y Akalde ma'!or de Xot ~:°de Señora -suya fue la estancia de
tísitnas mercedes de uerra ,en :a f:ndar León- siendo de esta manera como
este nombre que se despoblo pa
., Vill Jaramillo y Jaso -insiste
. . , dcl BaJIO
asenor,
coadyuvó a la coloI11Z~1on
."
ue conquistaron el territorio leonés
Salceda- son las tres figuras guerre1as q
. dios guachlchiles . • •
.
d los IIl
e
· d ad de bastís1ma comard C tilla obtuvo 1a prop1e
"Den Pedro Lorenzo e as_
bleció el ueblo de San Franca, desde el valle donde pos_tenormdenFte, se es~olaños po~ medio de mercedes
.
dcl Ri 'n hasta la hacienda e nas Y
•
CISCO
co
.
bº, por compras que hizo. . . suf
los vtrreyes y tam ien
otorgadas a su avor. por S ti o La Concepción, La Sauceda, Frías, Boyas fueron las estancias de . an, ag '
ll trabajaron gran número de valaños y la Estanzuela del Rincon, y en e as"
- 1 · dios negros y mulatos ...
queros espano es, m
'
.
, af
"ba transcritos caímos
Empeñados en verificar el conterudo de lo~ pai:r os _am., histórica' que se
.
da
sosteru:da mvestJ.gac1on
. y
d
- de 1949 y que habría de
Poco a poco en una apasiona
¡
prunavera
e ese ano
,
dich0
inició como hemos
,
al cabo de los cuales
'
ºbl
or espacio de vanos anos,
prolongarse insensi emente p
.
todavía ahora no hemos
t . 1 que recog1.IDos, tanto que
copioso fue el ma ena
"dad s·
bargo sí lo hemos aprovechado
u totali . . m ero
,
.
1 1
podido contro ar o en 5
ta ·ón de artículos y estudios
P:""ci~lmente desde el ~o de~:~~=~::: p:o a poco se han v~nido
históricos, cuyas conclusiones
J • tifi" d
a:un ampliándolas cooclus1ones
'
pedecciouando, ya ratificando ' rec can Y · hi ~ ·
sumen al final del presente estudio stonco.
que ahora se re
. d haberse mercedado por
Con el pretexto de celebrar el ~uar~ cen:n~::o :1 20 de marw de 1551,
el Virrey don Luis de VelascoSa - on u~ eque ~ás tarde se despobló para
.
llamaría de enora, IDJSma
la estancia que se
tudio t..:stórico que titulamos pre.
d L , redactamos un es
m
fundar la villa e eon,
l dian·o El ~ol de
.
cfunos a la estampa en e
cisamente IV Centenario y que
'

'!,

r~pl~

ª

.

.

°

-

Le6n, dividido en varias partes a las que dimos diferentes subtítulos. La primera de estas partes se publicó el 17 de noviembre del mencionado año de
1951, con el subtítulo de: "¿Dónde se fundó León?"; pero de todas esas
partes, ocho en total, la sexta y sé,Etima subtituladas "Avances Coloniales" y
"La Estancia de Señora", respectivamente y publicadas el 13 de diciembre
de 1951 y lo. de enero de 1952, son las que recogen ]as primicias de nuestras observaciones sobre la colonización estanciera en Nueva España.
Como el tema era específico o sea el recordar las circunstancias en que
había sido creada la población estanciera conocida geográfic.amente por de
Señora, cuatro centurias antes, hecho un tanto singular, pues nunca antes
se había realizado celebración semejante, no pudimos e:&lt;..1:endemos todo Jo
que hubiéramos deseado, teniendo que esperar algunos meses, los necesarios
para dar un paso más en las observaciones que sólo habíamos dejado apuntadas en el trabajo anterior. El lo. de julio del mismo año de 1952 publicamos en El Sol de León también, un artículo que intitulamos "Las estancias
chichimecas". Su extensión fue la suficiente para señalar un número mayor
de poblaciones guanajuatenses que habían tenido por antecedente histórico
a una estancia de ganado mayor o menor, así como la de hacer notoria la
gran diferencia que existió entre la estancia que surgió en el Valle de México y la que se estableció al norte del río Grande o Lerma o sea en los dominios chichimecas.
Para entonces ya habíamos recibido el aval del ilustre antropólogo e investigador leonés Wigberto Jiménez Moreno, quien, al visitarlo el J2 de junio de 1952 en su gabinete de trabajo en el lastituto Nacional de Antropología e Historia y conocer a grandes rasgos nuestras observaciones sobre el
desconocido sistema de coloni7..ación, nos instó a que profundizáramos Jo más
que fuera posible y publicásemos cuanta novedad fuésemos descubriendo sobre
el tema. Semanas más tarde de esta entrevista, de la cual conservamos como
recuerdo, un ejemplar de su estudio intitulado La colonizaci6n y evangelizaci6n de Guanajuato en el siglo XVI que tuvo la gentileza de dedicamos,
dimos a la estampa el mencionado artículo "Las estancias chichimecas", precisamente con motivo de unas conferencias que tuvieron lugar en la ciudad
de León, organizadas por la corresponsalía del Seminario de Cultura Mexicana. Fue entonces cuando el doctor Jiménez Moreno, uno de los conferenciantes, conoció en letras de molde lo que días antes le habían expuesto verbalmente, constituyéndose desde entonces en un entusiasta y constante propagandista de la colonización estanciera en Nueva España. Un conato de
divulgación nacional se produjo en el verano de 1953, cuando en , el diario
de la capital de la República Excélsior en su sección dominical "Diorama de
la cultura" se publicaron sólo dos artículos sobre el particular con el título

511
510
\

�"Colonización estanciera de Guanajuato", gracias a la colaboración del profesor Antonio Pompa y Pompa; pero, repetimos, aquello fue sólo un conato.
Hasta entonces todas nuestras actividades habían tenido por escenario a
la ciudad de México. Llegados a ella en 1933, allí realizamos parte de nuestra instrucción primaria, la secundaria, la preparatoria y la profesional, y
sobre todo, allí despertóse nuestra vocación con inclinación hacia la investigación en historia, iniciándonos en esta apasionante y bellísima actividad
en 1943, o sea que estamos ce.lebrando en el presente año nue.stras bodas de
plata como historiógrafos. Asi que todos nuestros estudios históricos se originaban en la capital de la República, pero se publicaban en la ciudad de
León, nuestra tierra natal, del mismo modo en que el presente estudio sobre
la colonización estanciera en Nueva España, se ha originado aquí en León al
calor de unas vacaciones, y sale a la luz en la progresista ciudad de Monterrey, gracias a la gentileza de los realizadores de Humanitas.
Interesados profunda y exclusivamente en e1 pa ado poco menos que desconocido de Guana juato, nuestra entidad prócer, fue para nosotros un singular privilegio el que se nos llamara para organizar y dirigir el Archivo Histórico de la ciudad capital de nuestro Estado. Radicados allí el 3Q de abril
de 1954 y en un ambiente ciento por ciento propicio a nuestras inquietudes,
continuamos investigando sobre la colonización estanciera en Nueva España, logrando a poco recoger nuevas e insospechadas noticias, que vinieron a
sustentar la ponencia intitulada Lo mexicano en la Constitución de Apatzingán y que presentamos en el Symposium Nacional de Historia sobre la
Constitución de Apatzingán convocado por la Sociedad Mexicana de Geografia y Estadística y que tuvo lugar en la ciudad de México entre los días 13
y 16 de octubre de 1964. La ponencia no obstante haberse salido del temario,
se le premió con diploma y medalla de oro.
Tal es a grandes rasgos la forma como se originó, desarrolló y ha llegado
al umbral de su culminación el lema que ahora eJC2onemos a la consideración
de eruditos y estudiosos, a través de estas páginas de Humanitas, de Monterrey, Nuevo León.
La Profecía

Humeantes aún y chorreando sangre nativa e hispana en macabra conjunción se encontraban las ruinas de la antigua TenochtitJán, cuando los tentáculos insaciables de la conquista europea comenza1on a extenderse por todos
los ámbitos de la tierra por conquistar. Un lustro sólo había sido suficiente
para que los antiguos reinos de los meshica, de los purépecha, de los m.ixtecozapotecas, de los mayas, de los totonacas, etc., cayeran al golpe espectacular

512

del• invasor,
que impulsado por su sed de pode no
, Y nqueza,
.
, eJ te.
recorna
rntono en todas direcciones, ho1lando con sus plantas 1 s 1
,
tado D t d
'l 1
.
o ugares mas apars. e ~ o, so o e centro y el norte permanecían inexplorados.
~o fue smo hasta ·el año de 1526 cuando, después de atl'avesar el inm
oce~o, el nombre de los chichimecas, habitantes de las regiones í11timamen:
menc10nad:5, res~nó por primera vez en el recinto mismo de la o
Corte espanola, siendo el propio capitán extremeño don Remando pC l'
el que los presentó ante su sacra católica majestad al .
.
or es
descorría el cortin .
b ,
.
'
mismo bempo que
aJe que cu na el clilatado y maravilloso escenario dond
se gesta y se desarrolla nuestra hístoria.
e
Precisamente es, en )a carta e1wn
· ta de sus ce1ebérnmas
, .
Cartas de Relación
en la que . despues de
hablar
largamente
de
la
extensión
y magru·r·1cenc1a
. d,e
,
, -

ul::~

su~ conq~s~, Cor~ revel~ al monarca Carlos V que "entre la costa norte
y
provincia de Michoacan hay cierta gente y poblacilm que llaman chichimecas,
. . son gente muy bárbara --dice- y no d e tanta razón como estas
Provtncws ... "

.ª

En segw
. "da, con ese aire de alta suficiencia, peculiar en él a la vez q e
una b e d . d . f
.
'
u con
u na OSlli e ma cli~lomacia, anuncia al rey que para que "no haya
cos~ superfl~~ en toda la tierra, ni que deje de servir ni reconocer a vuestra
ma¡estad.
. . ,« promueve ya la conquista de estas tegiones,
. .
.
.
.,
para continuar
d1c1endole que entre estas gentes he sabido que hay cierta parte muy poblada
de muchos y muy grandes pueblos y que la gente de ellos vive l
d
los d
,
l
a a manera e
e aca,_ aun a gunos de estos pueblos se han visto por españoles. Tengo
por ,_nuy cierto --concluye con grave acento profético-- que poblarán aquella tierra porque hay grandes nuevas de riqueza de plata".
Aunque ignoraba lo que en realidad era esta gente, el victorioso conquistador no estaba del todo mal informado. Cortés al comunicarse con el emperador
.. , conocía de. los. chichimecas lo suficiente tamb·'
1en como para laD.Zal',
con v1S1on extraordmana, su profética expresión.
¿_Que cuánto tiempo fue necesario para que lo dicho por el soldado cxtremcno se cu~pliera? Mucho, mucho más de Jo que se supuso en un principio.
Po~emos afmnru: que la colonjzación de los dominios chichimecas comenzó
ab mtentaJ·se,
segun. los datos histórícos que tenemos a la vista, desd e Ios a1
d
_ores e la conqutSta de Nueva España y se prolongó por un lapso de varios
siglos. Para
encuentro entre chie¡11mecas
·
. nosotros el primer
.
y ew·opeos tuvo
Jugar hacra el mes de agosto o septiembre de 1520, en aquella ocas10n
·, en que
id d
so b a. os del entonces gobernador de Jamaica don F rancisco
·
d e G aray, descu neron y desembarcaron en la costa con intenciones de poblar, a la altura

513
H3]

�del río Pánuco. 1 La hostilidad de los indios y la rápida ínten:ención de Cortés frustraron los propósitos de aquellos invasores, siendo al fin el propio don
Remando, quien, al advertir el pcligro que corrían aquellas tierras lejanas,
establece en 1521 un pueblo de españoles que denominó San Esteban del
Puerto, el primero y e1 más al septentrión que fwtdó en la Nueva España.
Consumado lo anterior, las expediciones colonizadoras y conquistadoras se
sucedieron basta cercar a los chichimecas. En 1522 un tal Parrillas descubre la
hermosa y fértil provincia de Michoacán, que en seguida explora basta Colima el inquieto capitán don Cristóbal de Olid. A los finales de 1529 tuvo
lugar la famosa expedición del sanguinario Nuño de Guzmán que recorre y
conquista una porción del rico y amplisimo territorio que más tarde se denominaría Reino de Nueva Galicia. dejando como remate a su grandiosa obra
el pueblo de españoles de San Miguel de Culiacán ( 1531} .

Delirios de Conquista

Cuando don Remando con pasmoso optmusmo afumaba que el llamado
País de los Chichimecas no quedaría al margen de los vastos dominios de su
rey y señor, lo bacía con un perfecto conocimiento de causa. Como pocos él
sabía que habiendo plata estas tierras no permanecerían inexploradas. Lo
que sí, ta1 vez, no presintió fue que su colonización costaría "mós gente española en número que costó ganar toda esta Nueva España . .. ",2 que tal
empresa se prolongaría por espacio de varias décadas y que los medios para
lograr dicha colonización, serían bien distintos a los conocidos.
En efecto, si observamos a través de lo que nos refiere en sus cuatro estupendas Cartas de Relación, nos encontraremos con que Hernán Cortés
promovió la conquista y colonización entre los totonacos, meshicas, purépechas,
mixteco-zapotecas, mayas, etc., utilizando idénticos procedimientos. Las formas más usuales, las que más prndigó, fueron las siguientes: Cuando él estaba interesado en la conquista de una determinada región, aderezaba su
armada, escogía entte sus capitanes al de mayor confianza para que con antelación recorriera la ruta por seguir, era "el adelantado". De$pués, perfectamente informado de las tierras recorridas, emprendía la marcha espec;ta.cular con sus huestes preparadas regularmente para la guerra. Venía en seguida 1a aparatosa toma de posesión y siempre en nombre de su majestad .. ~or
otra parte, si Cortés no era el que actuaba directamente, armaba expedic101. HER.NÁ.N CORTÉS, Cartas de Relación áe la Conquista de México, Espasa Calpe,
Argentina, S. A., Buenos Aires. México, 1945, p. 376.

1

nes que ponía bajo las órdenes de uno a varios capitanes a los que invariab_l:mente encargaba avanzaran lo más que fuere posible y trajeran una relacion amplia y eicplícita de todo lo que se mostrara a sus ojos O conocieran a
través de veraces informaciones.
En cuanto a la colonización, muchas veces se efectuaba sobre la marcha
en ~ugare~ que se consideraban propicios, regularmente en los pueblos que
hab1an ca1do y~ por ]a f~e17.a de las armas o por propia voluntad. En algunos casos los DlISlllos caciques o reyes indígenas se llegaban hasta el conquistador pa:ra entregar las tierras dominadas por ellos. En este último caso sólo
se levantaban brigadas colonizadoras que se dirigían al Jugar O Jugares señalados. Por lo antes expuesto, no es de extrañarnos que Cortés y con él todos
los que lo e~~a~on, desarroUaran sus actividades conquistadoras y colonizadoras con 1dent1co mecanismo.
As~ cuando el conquistador de México tuvo noticias sobre )os chichimecas
procedió de igual manera al enviar a "sesenta de caballo y doscientps peones,
c~n ~uchos de los natural.es. . . amigos, a saber el secreto de aquella provmcza _~gentes .. .'~ ordenando que si encontraban en ellos "alguna aptitud
o habilidad para vi~i:, como éstos viven, vivir en conocimiento de nuestra fe
Y reconocer el servicio que a vuestra majestad deben, los apaciguar y traer
al ~go de ~uestra majestad y pueblen en ellos en la parte que mejor les pareciere; y sz no lo hallaren. . . y no quieren ser obedientes~ les hagan la guer~a Y los tomen como esclavos . .. "} esto es, lo mismo que había prescrito al
disponerse a dominar los dominios de Michoacán, Oaxaca, Vera.cruz, etc.,
con la única diferencia que si en éstas foe todo un éxito, en los chichimecas'
por el contrario, fracasó rotundamente, lo cual nos revela que el audaz conquistador no conocía todavía a estas gentes un lustro después de haber tomado
la gran Tenochtitlán.

Pero esta deficiencia no era propia de don Remando. Tres años más tarde
el entonces presidente de la Real Audiencia de la Nueva España uño d;
Guzmán, tratando de superar ]as hazañas del capitán extremeño, 'se dispuso
a emprender una fabulosa expedición. Para esto, según informó el mayordomo
de Cortés a su amo, en carta fechada el 30 de julio de 1529, envió a "un
Godoy que fue arriero de Renando Alonso Herrero, porq,ie llevó la.s nuevas a Nuño de Guzmá11 a Pánuco, como venía por presidente", para agregar
renglones abajo que Nuño de Guzmán "entiende ahora a mwy gran priesa en
aderezarse para ir a pacificar a los teoles chichimecas '.Y llevar por su teniente de capitán al veedor Pedro Almíndez Cherino y hace prcgo7lar que
• liERNÁN CORTÉS,

Cartas de Relación, p. 376.

Actas de Cabildo, Libro LX, p. 32.

515
514

�todas las personas que tienen i1ldios vayan c~n él so pen~, de suspemión de
que había de qúedar la ciudad sola .. .
ellos, por manera
. . d
uista y coJon:izaci6n
Castillitos en el aire en medio de aquel de~m e conq os autores prohiplanes fantásticos que sólo las me~tes calentu:1en~s ?e ~~ar que Nuño de
.
1 dre fray Antomo Tello, quien ego a
~ron, _co1~':o:q~:tó a Querétaro, Gua11ajuato, Pénj_m~o el ~randcd Apyos y
uzman_
de uerra
que le recibieron bien y e az y
Huastatillos, que era gente
g
.· · ·
algunas personas graves se
tomó posesión de ellos por su conqu~ta, _aunqdu_e . d que era de su enco..
t' l rmente Villasenor, icum o
lo contradi¡eron, par icu ª
.
,
bstante eso lo metió e11 su
. d a, por la provincia de M1choacan, y no o
,
nuen
.
t
JJ 5
co11quis a .. •

Una Triste Realidad
instrucción rubricada por el
. .
Cl. erto día se recibió de allende los mares una
, tulos mandaba que se recogieran noticias
rey de España, en uno de c~yos cap1
t tierra /)a Nueva España) está11

'' l ( as y provincws que en es a
\
sobre . as ierr
,
d .d
. t ídas al servicio de Dios y de su
e no estan re uci as m ra
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de guerra y qu
. .
y ,; sería provechoso que se paci ,.
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, ti as y provmcias son
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ma7esta y que err
d l
te ·. el señor licenciado Juan Salmed .
" Enterado e o an nor
.
casen y re u¡esen .
,
.d d l Real Audiencia de México, dio pnnrón, presidente a la sazo~ y o~ or_, e ªha.e. do comparecer a graves testigos
·d dosa 10vest1gac1on
ien
c1p10 a una cm a
'
· titubeos proportanto engolada a veces y otras con notorios
,
que con voz un
.
. .
clonaron aJgunas interesantes noticias.
.
d 1
don Juan de Sabcedo, vecmo e a
Entre los testigos nos encontramo~ c~n d
d laró '·que .. . puede

, .
. con conoclIIllento e causa, ec
ciudad de MeXIco, qUien
d
isitador que era visitando la
.
h
eses
andan o ..• como v
.
,
.
haber siete u oc ·º 111
•• •
á
.6 desde Xalisco a la dicha
, Nt'tño de Guzm n enui
d M.h
provincia e
ic oacan,
.. ,
A t . de Godoy para que con
.I
,
provmon a 11 omo
,
provincia de Mic ioaca11 u~a i b
, pañoles como indios, fuese a apallí pudiese ,ta er, as, es
,

toda la gente que a
.
d d' h provincia de Michoacán estan, que
. l
p eblos que cerca e ic a
1 lá
ciguar cier os u
l dº h Godoy fue al dicho zt n con
, C .
y otros
el cua ,e o
. l
dicen Iztlan, umao
...
l
l d. h Iztlán está a cinco o seis e- l
. dios de paz e cua &amp;e o
ciertos espano es e tn
,
..
f
l dicho Godoy por ver la
. d" d paz y este testigo ue con e
guas de los m ios e_ h
bl de Jztlán medio de guerra y medio de paz,
tierra y hallaron al dtc o pue o
• FRANClSCO DEL PASO

142 y 148.
• GARCÍA lcAZllALCETA,

Y

España' tomo I, PP·
T RoNcoso, Epistolario de N ueva

eoleccL'ófl

HistoTia de México, tomo
de Documentos pa'l'a 1a

II, p. 345 (Historia de la Nueva Galicia, L650).

516

porque álgunos de ellos se defendieron y l&lt;&gt;s demás se ausentaron a las

sierras ... "
Don Juan de Sabcedo al continuar en su relato nos informa que de ese
lugar se fueron a unos peñoles y pueblos "que está11 en unas lagwzas )' alrededor de ellas que son cuatro o cinco leguas adelante del pueblo de Jztlá11
y los hallaron de guerra '.)' los indios de él salieron de guerra con canoas . ..
y de alU fueron por otros pueblos comarcan os y los hallaron que 110 estaban
de paz y que 110 sirven a nadie y como viero11 a los españoles se de(endieron
algunos )' otros fueron a los montes y al presente no hubo remedio de poderlos conquistar ni apaciguar, porque hay muy grandes lagunas y en ellas peñoles y fuerzas donde se meten por razón de lo cual, se acordó de los dejar .

ªJ' que asimismo a la sazón tuvieron in/ ormación y noticia de muchas provincias '.)' pueblos que cslán por toda aquella tierra, en mucha cantidad que
no se ha visto 11i conquistado y que están de guerra y que no sirven a nadie
)' que toda la tierra que. este testígo vido es mu,, buena tierra ,, muchos ríos
y aguas J' fértil para labranzas y ganados'.}' muy poblada. En especial tuvieron
noticias de las dichas provi11cias de Cuinao, de otra provincia que se dice
Cuinato ,, otra Cuino y Acámbaro y del Valle de Milpa '.)' la província de
Acuicua )' de otra provincia que se dice T axi.maroa y otras muchas. . todas
las cuales . .. caen en medio de la tierra entre la costa norte y sur, desde el
camino que ha llevado el presidente Nuño de Guzmán hasta la tierra de
Pánuco~ la cual que así no se ha conquistado ni visto. . . La dicha tierra de
guerra comie11za diez y ocho o veinte leguas de esta ciudad . . . '
Lo anterior fue confirmado por el testigo AJvaro de Santisteban, al declarar que "puede haber treinta días poco m&lt;Ís o menos que ( el) y Godoy, Francisco de Perwya y Mateo de Vera fueron desde la ciudad de Michoacán a un
p1,eblo que se dice lztlá11 a la ti.erra de los chichimecas, el cual dicho pueblo
está quince o diez y seis leguas de la ciudad de Michoacán, y qu,e cuando
llegaron a dicho J&gt;Ueblo y a ciertos peño/es comarcanos en él no hallaron indio
11ingu110 porque parece, todos huyeron y ausentaron viendo a los cristianos . ..
La tierra que este testigo vid o y anduvo es muy fértil y buena para labranzas
y ganados y es muy proveída de mantenimientos . . . "
Muy importantes datos aporta también don Jerónimo López al afirmar
que desde la villa de Colima camino arriba a la banda del norte, está todo
de guerra "porque cinco o seis leguas del dicho camino a la mar del sur ha
pasado con temor, porque ha oído decir . .. se le han quejado españoles que
el dicho camino les han salido los indios de guerra a darles grita y flechar/os,
los cuales les han hecho huir y en el dicho camino españoles y se han sabido
que los dichos indios los han muerto y a este testigo le faltó un criado que
le. mataron en el dicho cami110. Y que este testigo entró por aq'l,lel/a tierra
517

�de guerra con gente, conquistando y pacificando mttchas provincias de la
parte de la costa de la mar del sur, cerca de ellas. . . hasta el pueblo que le
pusier-0n de Palmas ... Toda la otra tierra hasta la costa del mar del norte,
está de guerra. . . hay gran población y muy buenas y la tierra fértil. .. abu11dosa de maíz y algodón que son las cosas más principales de la tierra y la
tierra de muchas insignias de minas, y entre los indios se trata plata y oro . ..
los indios hacen raya con los de paz de la provincia de Michoacán .. ,''

Los testigos de oídas

Hasta estos momentos hemos presentado solamente el testimonio valioso de
personas que en alguna ocasión y en circunstancias diversas, estuvieron muy
cerca del país de los chichimecas. Ahora conoceremos lo que declararon dos
testigos más y que bien pueden representar al pueblo, a esa parte del pueblo que discute y comenta con entusiasmo todas las noticias que llegan a sus
oídos y hasta se atreve a opinar, sugiriendo solucíones a todos los problemas,
aun los más difíciles. Nuestros hombres no interviniernn en expedición alguna
contra los chichimecas, ni había visto sus dom.iJ1ios, pero eso no obsta para
que hablen con todo lujo de detalles y expongan sus puntos de vista sobre
los "indios que estaban de guerra".
Escucharemos pues a don Antón Caycedo, quien como los anteriores rindió
su declaración el 27 de febrero de 1531. Don Antón dijo sobre el particular
que "desde que se dice Macuilsuchil que comarca con Mestitán, que es treinta
leguas de esta ciudad ( de México) hacia Pánuco en adelante va liiscu,rricndo
la tierra por unos pueblos de ( don Juan) / aramillo y hasta dar con otros
pueblos de Villegas y de allí a Michoacán y hasta aquí que es veintisiete leguas poco más o menos de esta ciudad, está de paz. . . Y de allí en adelante,
por la tierra de los chichimecas. . . hasta dar con la provincia de Pánuco,
sabe este testigo que hay mucha cantidad de tierra y provincias que no están
reducidas ni traídas al servicio de su majestad y que la dicha tierra toda
está de guerra y lo sabe porque . .. ha visto parte de la dicha tierra ... los
dichos indios de guerra dan guerra a los que así están de paz. . . Muchos de
l-0s indios comarcanos que sirven (a su majestad) se pasan a las dichas tierras
de guerra por no servir y de los tres años a esta parte. . . han muerto en la
dicha tierra de guerra a legua y media de la tierra de paz siete españoles . ..
Es tierra fértil -termina Caycedo-- de grandes poblaciones y aparejado para
labranzas y crian.zas . .. "

Alonso Lucas en el nombre de otro de los testigos y al contestar las pre-

guntas concspondientes, puntualizó que usabe que la provincia y tierra de

toda , la .tierra que está entre d;,.zl
. .
..,,, a provincia
y la d p ,
demas tierra que está adelante de l d" J
. : • • d M'
e .anuco
a ic ia provinci
, y toda la
de ahora va Nuño de Guzmá
.
a e
tchoacan, por donn con.quistando hasta el p . d .1 ,
d e mar a mar y por toda aq ll e·
d
ara1e e1, no Palmas
, .
ue a ierra a e/ante hast
l
.
,
Espirit-u Santo y hasta la Florida ha estado .
a e para7e del no del
de ello está pacífico según las
....: .
siempre de guerra y que lo que
,
no~.cias que al p
t
dad, por donde ahora va
.
d
resen e se tienen en esta ciuconquistan o ,,, pa if'
d
.
Guzmán...
J
c ,can
el dicho Nuño de

°

"Al parecer de este te,rtigo y según lo qu t d d'
Núño de Guzmán conquistar t d l .
e o os, icen, no puede el dicho
.
o a a tierra que esta de g
la d icha provincia de Michoaca'n l
. .
uerraJ porque entre
. .
Y a provzncta de Pán
1
l
c/nchimecas a los cuales el d" h N _ d
uco aay mue zos teules
'
zc o uno e Guzm , p 1
no ha podido lleuar y esto s b
,
.
an or a parte que ha ido
_
ó'
a e es,e testigo porque z t ·
.
Nuno de Guzmán partió de esta ciudad
~ tempo que el dicho
capitán en la provincia de p '
l
,
Jo proveido de un teniente de
anuco e cual es fa t d
.
está, para que entrasen conquistando por l d. Jc or_ e su maJe-stad que allí
. h
a ic ia tierra de guerra
p
aque l Para¡e asta ¡·untarse con el d'te Iio N uno
- de Cuz ' l
... y . or
f actor 110 ha podido hacer po
d'
.
man, o cual el dicho
y termina Al
L
_rq~e- uque no ha tenido posibilidad de gente
,,
onso ucas ms1sbendo en que s , di
«
• · •
eón y tierra larga por aquella parte para od egun . cen, hay grande rinsu majestad serían muy servid
p er conquistar de lo cual Dios y
póblada, había dónde poblar espos, _Plorque, hallándose como dizque ha)' tierra
ano es y riace7 rep rt · ·
d
que fuesen remediados y q
. .
.
. ª zmumtos e pueblos para
.
ue asimismo, se dice tiene por
.
cilmente y sin riesgo de espa110
- l es ye1l d o con
muy
cierto muy fábl
.
a caballo y de pie se podría
' .
".°-:-º 11 e cantidad de gente de
,
conquistar y pacificar . .. ,,

de.,

ª

Así pensaban dominarlos

Como vemos, nada de lo que acontecía más 11'
escapado a la perspicaz observ . ,
a
del grado veinte había
de Guzmán y sus fallidas ~~~ popular. Todo lo que se decía sobre Nuño
e.... J:A-'-llc1ones sobre los chichim
captado con admirable fidelid d. Has 1
ecas todo lo había
conquista de esta tierra salva. a . .dta os planes para la colonización y
.
Je, comCJJ en con los propuestos hasta entonces
Ef
ectivamente• basta exammar
·
l as declarac1ones
.
·
de los testi
pasado ante nosotros, para tener una idea li
d l
gos que han
el particular Don Alvaro S tisteb
gera e o que se pensaba sobre
si seria prov~choso que se p:rt.casenan, pord ~jemplo, cuando se le preguntó
Y re uJesen las tierr
b
guerra' contestó que "Ant,on G odoy que estaba en Michas que
esta
an de
,
. b

ª

!-

esta Real Audiencia por provisión ara OT
• •
oacan, envza a a
testigo vido y le parece
que
h p . ello pacificar. y que lo que este
...
a ic a tze,rra se podría pacificar y traer al

¡'

los teules chichimecas que confinan con la provincia de Michoacán, que es

519
518

�. . d
ma1·estad fácilmente por estar cerca de esta tierra y que por
servicio e .su
,,
t el dicho Godoy se ofrecía hacerlo. • •
P
este res ec o,
.
, .
,
''será gran serRatificando la opi1úón antenor, Jerommo López JO que t
ntendida
. . de D.
conquistarlos y pacificarlos. . . porque es gen e e
victo
tos· · ·
l h ,
si un pueblo pro, de
omo este testigo vida que o acian, que
.
,
y vendnan ¿·paz c , de paz y que la dicha pacificaci6n y conquista serta
baba pelea, I iez uen;:ntierra an.sí para su majestad, como para remedio de
mU)' provee iosa en
, N
E p -a
porque se harán poblaciones,
h
t
e hay en esta ueva 's ª 11 • · •
mue a gen e qu
.
.
ll
,, Alonso de Avil a insiste en que
porque la tierra es muy buena
e o . . : lar , traer al tervicio de su ma"la tierra es muy grande, se podria co11qws
'
..
la dicha
.
el principio serían menester muchas costas, porq1u
1estad, y para
.,
d st ciudad ~• e11 esta ciudad mucha gente ,,
t'
de guerra esta cerca e e a
J
ierra.
.,
se lo susodicho, se evitaría de matar, como por
apare10 para ello, y ~a~umdo
nas lean muerto españoles los dichos
aquella tierra y provincw de paz comarca

ar

Pª;ª

· dios de guerra. • •"
in

.

muestra don Antonio Caycedo al deter-

En un tono francame~te belicoso se

. • de su ma¡·estad la dicha tierra,
"para reducirlos y traer a servicio
d
minar que
ar ser la tierra, como es, mucha y mtl'.}' pobla a
es meneste~ gente de guerra, ~ lo demás podría hacerse fácilmente por ser,
y que habiendo gente Y arm '
d l . d d
Asimismo sería provechoso
.
b
~, muy cerca e a ciu a . • .
como es, tierra uena J
¿· h .
de guerra los i11dios comarcanos
a de esta ic a tierra
,
hacer porque a c~us
, f
·a para cometer cualquier cosa contra
que sirven a espa1tolesbesta11 avo¡eci ::ado estos españoles en algunos de dilos españoles, y aún sa e que no wn . .
,
,, s
•os
pueblos
porqite
a
causa
de
lo
susodicho,
se
temia11
.
.
.
Cl
•
h" him
propuso una ae-

.

do Cortés planteó la reducción de los e ic
ecas.' .
. ~u~
. tó
us emisarios a que primero los invitaran a ace?tar
non nnxta, esto es, ms a s
. .
1
debían . mas, Sl no
la li 'ón católica y reconocer el servicio que a rey
, 1 . U
a
re gJ
. .
1
erra y los tomaran por ese a\OS. n
querían ser obedientes, l: lncte:; v:r gutal concepto continuaba en completa
lustro después, como ac~ ~mos b., 1' . se ;nelinaban por un plan paci.
.
. d • de ensur tam 1en os que
~
vigencia, sm eJar
.d
d 1 padre Fray Pedro de Gante,
1
.
l
taban acordes con as t cas e
fista y os que es
. .
"dad español entrase a ellos, p-or
.
,
• pidiera "sin extrema necest
qtuen sugena se un
, alborotarlos así porque les piden o toman
vía de estar en ellos, porque sena
•
,, 7
lo que tienen . ..

,

El enigma chichimeca

Dos ideas fundamentales sobre cómo controlar los dominios chichimecas
hemos conocido: Una que preconizaba la violencia, sostenida generahnente
por los militares o integrantes del gobierno virreinal, y la otra. difundida por
los religiosos que pugnaba por la ocupación pacüica. sin alardes y exenta de
todo acto que provocara a los indígenas. La primera se puso en práctica desde un principio y casi siempre dio resultados negativos, no así la segunda
que. aunque de efectos más lentos y menos aparatosos acabó por imponerse
en forma absoluta
Por otra parte, un impresionante e ininterrumpido festín de sangre fue en
realidad la vida inquieta de los nómadas chichimecas. Quienes han pretendido fijar la fecha o la época en que comenzaron a realizar sus incursiones
devastadoras, se engañan rotundamente. El modo de ser los chichimecas, en
nuestro concepto, llevaba ya algunas décadas en estas latitudes. El hecho de
atacar a los europeos desde los primeros momentos en cuanto los tuvieron
a su aJcance, no fue sino la continuaeión de lo que antes habían hecho con
los pueblos indígenas circunvecinos. Un simple cambio de color en la piel
de sus víctimas y nada más ...

En 1o único que sí encontramos diferencias y que es motivo de nuestro estudio, es en los resultados1 en las consecuencias que trajeron algunas de sus
correrías, principalmente cuando comenzaron a caer al golpe feroz de ]a macana y de la su flecha hombres venidos de allende los mares.
La primera sangría española que provocaron los chichimecas fue en los
soldados de don Francisco de Garay, en la fecha que en su o_portunidad hemos señalado y, lo más importante, fue entonces también cuando se suscitó
la primera controversia sobre el derecho de colonización en dominios bárbaros. 8
A partir de entonces, los asaltos se sucedieron con variantes de intensidad y
de resultados. De las entrevistas violentas o pacíficas que se produjeron entre
chichimecas y españoles, son tres para nosotros las que tuvieron mayor trascendencia histórica,
La primera fue cuando cautivos de los inclios "Alonso del Castillo Maldonado, natural de 'Salamanca, hijo del doctor Castillo )' de doña Aldonsa Maldonado . . . ; Andrés Dorantes, natural de Béjar . . . ; Alvar Núñez de Cabeza
de Vaca, hijo de Fra11ci.sco de Vera y nieto de Pedro de Vera, el que ganó
a Canarias, y su madre se llamaba Teresa Cabeza de Vaca, natural de Jerez
de la Frontera y . .. Estebanico, negro alárabe, natural de Azamor", náufra-

gos de aquella aparatosa armada del infortunado capitán Pánfilo de Narváez,
• FRANCISCO D&amp;L

P-"SO

y

T RoNcoso ' Epistolario de Nueva España,

tomo

II.

~ Cartas de

Relación, p. 42.

, Carlas de las Indias, tomo I, p. 101.

521
520

�recorrieron el norte, siocruiendo en parte la cuenca del río Bravo. Nimbado
por la traclici6n y la fantasía ha pasado a la historia ese viaje trascontinental
que iniciaron en un lugar cercano a la desembor.adura de! dicho río Bravo
hasta el pueblo de San Miguel de Culiacán, a donde llegaron en 1536, nueve
años después de sentir en carne viva el impar.to de una vida completamente
salvaje. De ellos se recogen las primeras noticias sobre los chichimecas y que
magníficamente registra el padre Motolinia en su Historia de los indios de
Nueva España, fechada en 1541, mismas que años más tarde amplió extraordinariamente don Gonzalo de las Casas, cuando escribi6 su estudio que conocido por La guerra de los Chichimecas. La segunda corresponde a la famosa
incursión que se realizó en contra de los alzados de Jalisco y que trajo como
consecuencia, entre otros hechos importantes, el principio de la colonización
de Jos dominios chichimecas y tercero, los frecuentes ataques que durante toda
la segunda mitad del siglo XVI se hicieron más frecuentes y sangrientos'. pe~o
que influyeron extraordinariamente para que surgieran a la luz de la lustona
pueblos, villas y ciudades de españoles que trasformadas, aún subsisten. .
Por muchos años la región de los chichimecas fueron para los conqwstadores un indecifrable enigma. Todavía en 1534, cuando por real cédula fechada en Toledo el 20 de febrero de dicho año, en virtud de la cual quedó
dividido el Reino de Nueva España en cuatro provincias y en cuatro obispados, al señalar los límites entre los obispados de México y Michoac,~ se
indica que "se vuelve a tomar la mojonera desde J.fichoacán, donde comien;ra
desde tierras de A.cámbaro, de esa otra parte del río hacia la parte del norte
y va a dar la dicha mojonera por tierra de los chichimecas, que no se saben
los nombres de ellos y ha de salir a la ra}'ª y términos de o:-:itipan ... " 9
"Estos chichimecas. . . digo los g11amares, guachichi/es antes ni al tiempo
del visorrey don Antonio de M e11doza, de buena memoria, hicieron la guerra
a la provincia de Jalisco, que fue por los años de 41 y 42 -dice d~n Gonzalo de )as Casas-- no eran co11ocidos ni su tierra tratada de espanolcs, m
poblada con estancias de ganados, porque solamente había algunas empezadas
a poblar en la Sabana de San Juan. ¿El cómo fueron cono~idos? de e~ta manera: De los esclavos que se hicieron en la guerra de Jalisco se tra¡eron a
Taxco y otras minas de Nueva España y de ellas se hu!eron algu~os . .. se metieron en los zacatecas. . donde como diestros en mmas, conocieron los metales y los mostraron y dieron a los españoles y este principio tuvieron aquellas
minas nombradas de los zacatecas . . . " &gt;º

• MANUEL

O&amp;ozco

y BERRA,

México, 1881, p. 127.

'º

522

GoNZALO DE LAS CASAS,

Apuntes para la Historia de la Geografía en México,

La Guerra di! los Chichimecas, p. 41.

Al conjuro del oro
i a~timos que toda obra que se emprende debe necesariamente qu6
pe~u- un fin ~eterminado, según el concepto que se tenga de la vida, en
r~lidad la colomzación del corazón de los chichimecas parecía no tener
º~!eto alguno, ya que, de acuerdo con las ideas de los conquistadores, la region no aportaba ~neficio notorio y sí, en cambio, bastantes perjuicios, porque la muerte casi segura de los que por aquí se aventuraran, hubiera sido
del todo inútil. La necesidad, entonces sí se puede decir que imperiosa de
explorar la zona de los chichimecas, se \/UlO a sentir cuando surgieron a la
l~ -~e la historia los minerales de Guanajuato, Zacatecas, Comanja, etc., convJitiendola en algo tremendamente atractiva.
Bien sabido es que de no haber sido por el oro, quién sabe cuántos años
se h~biera retar?ado la exploración de lo que hoy es nuestra República
Mexicana. Aménca misma no hubiera sido asaJtada verdaderamente por tan~os ~ventureros, como sucedió, de no haber sido por el áUJ"eo metal que tanto
mqwetaba a los hombres de la época. Cierto que la humanidad siempre ha
d~lirado en la riqu~, pero el medio para obtenerla no ha sido siempre el
~mo. Hoy, por eJemplo, la mayoría sueña con ascender a un puesto público, a tal punto privilegiado que le permita amasar millares de pesos con
la mayor impunidad y ho1ganw posibles. Inglaterra en el siglo pasado impuso la moda de las industrias, teniéndose a éstas como un medio infalible
para enriquecerse; pero antes, durante los siglos A'VI, XVII }' XVTII no
había más alJá de una mina en bonanza a cuyo conjuro se podía alranzar riqueza, poder y títulos nobiliarios.
Dado este peculiar concepto de la existencia, no es de extrañarnos que
apenas descubiertas las fabulosas minas del centro y norte, un mundo de gente
se despla1.ara hacia estas regiones con intenciones de poblar y de ese modo
disfrutar de los incalculables beneficios que proporcionaba W1 venero de metales preciosos y que el camino que bosquejara de de 1542 el más tarde beato
Fray ebastián de Aparicio, entre México y Zacatecas, se viera constantem nte
hollado por las plantas de audaces aventurero que in mf'dir los peligros,
se lanzaban en busca de la fortuna o ... de la muerte.
"Tratándose el camino de esta ciudad de .México y de la de Michoacrfo
y Guadolajara a las dichos mi11os -dice De las Casas-,.-.. fue 1lecesori.o pasar
por las tierras chichimecos, y a los principios se mostraron conversables con
los españoles . .. y los españoles viendo la tierra desembarazada y apta para
estancias, porque ellos no siembran ni cultivan. LA EMPEZARON A POBLAR DE
ESTAJllCfAS DE GANADO POR LA
11

DIVERSAS .PARXES Y A.SI TRATANOOSE LA TIERRA.

Op. cit.

523

�SE :EXTENDIA LA POBLACION DE LOS

cmcHIMF.CAS
'

y darles doctrina
con todo
.
[

calor~ porque los padres de la orden de Señor S~.n Francisco, _tomaron 4
mano de ellos e hicieron monasterio en ellos en la villa de. San Miguel, donde
·untó mucha gente de estos chichimecas guamares y con ellos po~laron
se J
•,
bl, p.,. - mo de lor pmneros
otros indios otomíes y tarascos y tambien se po o en 1a
.
guam.ares . .. ,,
.
· b
J'
"Hasta entonées --dice por su parte nuestro ilustre paisano vV1f§ er~o iménez Moreno-- había sido costumbre otorgar merce~es par() estancias de
anado en la región de Zumpango -al norte de la capital-_, en el Valle de
}oluca Pero vencida la resistencia de los cazcanes y de sus alt~dos,_{ue posto~e
la colo~ización del oriente de Guanajuato, lo que sólo adqwere importancia
desde 1542 cuando se dan las primeras mercedes en la comarca de dApo.seo
,
.., de los colonos y hasta
se . a una
y Chamacuero
atrae entonces la atencion
.
d

Provisión a Juan Jaramillo en 1542 para que vaya a descubrir las ti.erras e

, dd
''' .12
que algunos indios le habwn
a o razon
.
don Gonzalo
p ebas fehacientes de 1o que nos d icen
. de las Casas
. Y el
mae:ro y doctor Wigberto Jiménez Moreno se encuentran en el :11-chivo Gel de 1a Nación ;n Ramo de Mercedes. Allí se registra~ las pnmeras ;er::~: en las tierra: colindantes con los chichimecas, por cierto no muy a
.
dantes
lo que nos revela la extraordinar··ia cautela con que se [ue preparan
.
if' o,
.
ómadas
y
que
se
m
tens
1co
1
d
la colonización de Jos dominios e os ameos n

t:-

al conjuro de los metales pre&lt;:iosos.
Avanzadas de colonizaci6n
Ya consignamos de acuerdo con De las Casas y Jiménez Moreno: q~e no
.
l
d ' , de la sangrienta guerxa dirigida contra los UJdígenas
fue smo iasta espues
edir con cierta profusión mercedes
de Jalisco cuando se comenzaron a exp
,
• para ganado mayor
o menor,
en los chich.imecas
para sitios d e estancias
.
·.
d para
1
¡
cual
dio
lugar
-a
edif
an0
t
b Ilerías de tierra sitios para ventas, etc., e c.,
ca a.
b ' .,
a un tipo de colonización completamente
eternos nuestra O servacionde acuerdo con
rente a la empleada por Cortés y los que lo emularon, y muy

las tendencias pacifistas de los 1·eligiosos.
. ,
Lar ión de los chichimecas, a diferencia de otras ocupadas por mdíge~,
eg
colonizarse propiamente con la llegada de los europeos. Aqm n_o
:::n;~::1: de naturales con una cultura suficiente como paca reconstrwr
u W
Jtld.ÉNEZ MoaENO, La Colonizaci6n y Evangelización de GtJ~1:aju.atlo944en
IGBERTO
A
.
,, A~ III No 1 Mexico,
,
el siglo XVI. Sobretiro de "Cuadernos mencanos ' n 0
,
. .
pp. 15 y 16.

524

algo de su pasado. En los chichimecas y demás regiones del norte, la vida
propicia a ser historiada se inicia con el establecimiento de un real de minas,
una estancia de ganado mayor o menor, un sitio para venta, un presidio, una
misión o cuando mucho con un pueblo de indios 'importados', a los que se
daba el nombre de un santo, del dueño de la estancia o venta, o bien, de
alguna provincia de España. Estos rudimentarios núcleos de población aparecían en el territorio del Reino de Nueva España sin gran aspaviento, tímidamente, como aquello que se intenta sin determinar sus resultados.
No obstante su simplicidad; estos avances de coloni7.ación tenían sus caracterlsticas perfectamente definidas que señalan, en cierto modo, su importancia
y categoría. De todQS el real de minas era .indiscutiblemente el que gozaba
de mayores atenciones y preferencias por parte de todos los sectores sociales,
pues, como lo vimos en su oportunidad, para los hombres de la décima sexta
centuria no había más allá de una veta de metales preciosos a cuyo .influjo
se podía conseguir Lodo. . . Después vienen las estancias de ganado mayor
o menor que,. con las tierras que se medían en caballerías de tierra, constituían
una importante unidad agropecuaria, proveedores de granos, semillas y ganados de todos tipos. Las ventas, que desempeñaban un importantísimo papel
dentro de la organización caminera de la Nueva España, pues era.11 sitios de
descanso y de refrigerio para los trajinantes, instalados de acuerdo con un
breve, pero riguroso reglamento.
Los presidios que, lejos de tener relación con los lugares de reclusión para
criminales, eran entonces \Illa especie de campamentos militares, que se estableáan en sitios estratégicos para la defensa de los caminantes que iban
de la capital del virreinato a algún lugar del septentrión y las misiones, centros de población destinados normalmente a la evangelización, atendjdos por
uno o varios religiosos. Como es fácil suponer, Jas misiones fueron las que
menos atenciones recibieron de parte de 1a corona y las autoridades de ]a
colonia que todo lo calificaban de acuerdo con el oro que se podía obtener;
no obstante, estos centros de población en cierne~ fueron antecedentes históricos de lo que hoy son grandes y prósperas ciudades que se extienden al centro y norte de nuestra actual República Mexicana.
Dado e] tema de nuestro estudio histórico y para no divagar demasiado,
fijaremos nuestra ateneión desde ·estos momentos en las estancias, en esos sitios de estancia de ganado mayor o menor que tanto coadyuvaron a la colonización de la extensa región que se localiza más allá del río Grande o Lerma,
y que por esas rarezas de la vida, no ha merecido de parte de nuestros historiadores la más breve observación, estudio que ahora nosotros intentamos,
convencidos de que con él sentaremos las bases de futuros estudios sobre la

525

�colonización de nuestro Estado de Guanajuato y demás que se encuentran
al septentrión de nuestra nación.

U na merced no conocida
En el transcurso de los capítulos precedentes hemos estado mencionando con
cierta frecuencia a las estancias y hasta hemos señalado algunas de sus características. Dijimos que, como los reales de minas, los presidios y las misiones, las estancias habían sido avances de colonización en las provincias
septentrionales. Señalamos también entre sus particularidades el haber sido
centros agropecuarios, proveedores de elementos necesarios para la subsis-

tencia. Pero
¿ Qué origen tienen las estancias?
Desde que el hombre conoció el arte de domesticar a los animales, tuvo la
necesidad de paseer tierras eseecialmente destinadas a la cría de ganados, par
lo mismo, no debe extrañamos el que al planear la fundación de poblaciones,
tomara este hombre especial cuidado el proponer y señalar las tierras ganaderas necesarias.
En América, donde los naturales no habían tenido el cuidado de observar
a los animales susceptihles de ser domesticados, la colonización ganadera adquirió caracteres de obsesión a tal punto, que no hay plan para organizar un
pueblo que no contenga uno o varios incisos relativos a los sitios para ganados. El plan del cardenal Cisneros, el primero quizás que se elaboró
las
Indias, propone. según la síntesis que hace el ilustre jurisconsulto leonés, dori
Toribio Esquivel Obregón "que para poner en práctica lo ordenado, podían
tomar las tierras y el ganado necesarios para establecer pueblos con sus
tiuras y ganados ... El ganado debía estar al cuidado del cacique principal (y)
que cada pueblo de 300 habitantes había de tener, si era posible, 10 ó 12 yeguas, 50 vacas, 500 puercas y 100 puercos, mantenidos en común hasta que
los indios aprendieran a tenerlos en propiedad".1 3
"Como casi todo lo que a la cultura occidental se refiere, ----dice Esquivel
Obregón- la ganadería m ereció atención especial de Cortés, quien cuidó de
propagar los animales domésticos y familiarizar a los naturales con su crianza. Y hay un rasgo con este m otivo que reuela la visión del conquistador, su
propósito de crear la nacionalidad en M éxico, y de defenderla económicamente contra las otras provincias de las Indias. En su Cuarta Carta de Re-

para

EsQUIVEL OsREOÓN, Apúntes para la Historia del Derecho e11

ª

º,

1:

.?

1. Que si algún vecino o morador o otra
.
sitio señalado por el die/ o
.
cualesquiera persona tuviere
i
conse¡o para trancas de pu
dar alguno otro en media l
la
ercos, que no se pueda
egua a
redonda y q
· al
.
d entro de este término el P .
,
ue si gu110 puszere sitio
,
rimer poseedor no p d
l
d ,
dole la primera uez ante testigos
ue a ec iar e el y requiriénhaciéndolo, lo mande matar al di;;e saque su !'l1~ado ~el dicho sitio y tlO lo
22 Q
.. l .
o ganado mi incurrir e11 pena alguna
. ue si e dicho fuere para ganado vaci:no u
.
.
dado terreno de una legua y
d' l
ove¡uno este le sea guardicha pena. . .
que na ze e entre en el dicho terreno, sin la

23. Que si
• algún traedor de puercos quts'.tere mu d a, su tra d
Par te que ninguna p ersona pueda entr
..
ar eu el sitio
d:,•· na oh a otra
.
meses primeros siguientes
, .
.
. . . que e7a1e asta sets
. . . y ast mismo ninguna p
d
montear el dicho sitio
s p
d h
ersona pue a entrar a
•· · 0
ena e urto ...
24. Que ningún sitio de ganado de cualquier
. manera q e
poner media legua a la redond d
.
u sea, se pueda
a e ninguna labra
, d
de naturales I\J que ..; lo p .
l
nza., aSz e espanol como
, .,
~• s usiese y a gún daño
'b.
.
que el dueño de ello sea obligado a l p
reci u:re del dicho ganado,
o agar . . .
25. Que
, si
- algún quisie re liacer a zguna labra11za de11tro del sitio t' .
que esta senalado que ha de te.ner. los a.s1.entos
.
. .
y criadores.
de los y ermino
d
que lo pueden hacer sin que el señor del dicho an d
~ana ~s,
con tal que la tenga cercada no le pueda hace; d o se llla pueda z~pedirJ
ano a e a y que si se lo

ª_

lación, dice a Carlos V:
" Ltc. ToRIBlO

"A . .

simismo, muy católico señor, he sido inform
uan de las islas, que los jueces y oficiales d
ado de !ºs navíos que ahora
Española residen han prov,,,:d
d e vuestra ma7estnd que en la Isla
'
.,. o Y man ado prego
l
.
todas las otras que no saqu
.
nar en a dicha Isla y en
en yeguas ni otras cosas q p d
. .
por esta Nueva España so pen" d
ue ue an multiplicar
'
«
e muerte hanl h h
¡·
pre tengamos 11ecesidad de cou p l
,
o ec o a tn de que siem1 rar es su ganado y b 1.
venden por excesivos precios. y t l d b .
es ias y ellos nos los
deservicio qu.e a vuestra maJ~ t dw
e ieran hacer por estar notorios del
..
s
se iace excusar q
t
·
y pacifique, pues saben cuanta necesidad ha d
t
ue es a ~r_ra se pueble
Un ,
d
y e es.o que ellos defienden
,, H
.
ano mas tar e, en 15251 encontrándo
,
,
.. .
vidad en su trágicamente célebre exp di . ' se Heman Cortes en plena actie cion a las "H'b
" di
ordenanzas, las que r irían lo
.
I ueras '
eta algunas
tividad de Nuestra s=:ora y
:es;os..~e- las recién fundadas villas de Naras, y para "todas las demás
e ~Jl o, en el puerto y cabo de Honduordenanzas Cortés desp , dquel aquz_ en adelante se poblaren". En dichas
,
,
ues e os pnmer
·
. .
siguientes:
os veinte .mc15os, redacta así los

Mé-

" Op. cit.

~ico, tomo I, México, D. F., 1937.

526

527

�hiciere, no le pague pena ninguna por ello, ni pueda hacer ningún daño al
dioho ganado y que si lo hiciere, pague con las sentenas ...
26 Que todos los tenedores de cualquier género de ganado que sea tengan
.
. •
•en-al el cual ret1istre11 ante el escribano del cabildo y no lo puedan
Ju.erro
o"
, ·
º
•
l d' ¡ / ·
.
. d e d;cho
cabildo, y el que no tuviere e te io iwrro y
mudar sin l.icencza
•
•
,, 15
señal que pierda las reses que tuuiera . ..

Medidas para Tierras

Sabemos perfectamente que al surgir a la historia el _Reino de Nueva Es.
metido a una serie de leyes generales dictadas desde la mepana. se VIO so
.
.
uxili d de inmediato por
tr, poli leyes que como hemos visto, se vieron a
a as
.
u:a serie de ord~zas, con las que se procuró regular la vtda ~e ~ pue•
t e Y por cauces de mqu1etante
blo que se desarrollaba extraord.manamen
originalidad.
se dictaron en
Como fácil es suponer. muchas fueron las ordenanzas ~ue
E - Se puede asegurar sin caer en exageraciones que no hubo
ueva spana.
.
rf"&lt;Tida por solemnes ordenanzas. De eJlas
actividad humana que no se viera --~. . E
·a
1
dictadas
por
Cortés
que
extraña
a
don
Tonb10
hemos conoci o ya as
'
· d d ds,
.
en
las
actas
de
Cabildo
de
Ja
cm
a
e
q uivel Obregon no se mencionen
,
.
seguramente
no
advirtió
que
tales
ordenanzas
fueron
expeM
exico y es que
. .,
''flib
" · en
elidas ara las villas fundadas durante la exped1c1on a 1as
ueras , ~
se .d~ r-esentaremos algunas en su parte substancial, las cu~~ nos Jlus~ !bre Ja forma cómo se fueron sucediendo los aconteclllllentos que
traran s
.
do rnavor O menor
llevaron a la creación de los sitios de estancia para gana
' .
.
Entre los primeros acuerdos que los señores del Cabildo de la cmda! d~
México tomaron para mercedar tierras, lo tenemos en 1~ acta levanta e
. b d 1524 cuando al referirse a la medida de las huertas,
16 de septiem re e
,
midieren para las dichas
« dichos señores (acordaron) que los pasos q1ie se
l d. h
h uertas, sea ca da Paso de tres pies de hombre, por manera que os ic os
cien pasos han de ser trescientos pies• • •"
.
d
1537
ya
se
habían
concedido
algunas mercedes
Aunque para el ano e
~ b b' die
·u· d estancia para ganados e inclusive el rey de Espana a ia , para Sl os e
1527
1 veremos mas

d l
disposiciones sobre el particular en
, como o
:1:n:e~ algunos detalles que nos hacen deducir que p:ira entonces~:
meseselida
era usua1 conced er t Odavía. esa. clase de mercedes. En los. pnmeros
• ,
ese año de 37, por ejemplo, después de advertir que no eX1st1a una me
D. LucAs Al.AMÁN, Dise1taciones so b te la Historia de la República Mexicana,
tomo I, Apéndice II.
10

528

fija para otorgar tierras, el virrey don Antonio de Mendoza "manda hacer
una medida así para esta ciudad (de México) como para toda la Nuevo.
Espaiía porque toda la medida sea igual, manda. . . que se midan todas las
tierras que se hubieren de medir así en esta ciudad como fuera de ella l'
que esta ciudad lo tenga por patrón y que el número para suerte de tierra,
sea y se dé por cabezada 96 varas de la dicha medida por largo doblada,
que son 192 varas. . . por cabezada y doblada de por el largo que son 384
varas de la dicha medida. Y así al respecto, vidose y midiose la dicha medida de ella y tiene cada vara de medir, menos una ochava ... "

Días más tarde, el 9 de febrero del mismo año, los señores de1 Cabildo
acordaron que "los dichos solares que en el principio de del fundamento de esta
ciudad ( de México) se mandaron y dieron por medida de 60 pasos en cuadra, 1° según el tamaño y medida cada paso el primero de tres pies y los
demás de dos, que son en los dichos 60 pasos 141 pies de la cual medida y
como hay diferencia ... acordaron y mandaron que los solares que de aquí
en adelante se dieren ,, los que estuvieren por labrar y edificar que hubiere
de medir, se den y midan de tamaño de 150 pies de marca en cuadra . .. "

Como vemos, en estas ordenanzas sobre "medida de tierras", no se incluye
las destinadas a estancias y que estas mercedes todavía en 1540 seguían siendo
poco solicitadas. Los ganados, aún en contra de las ordenanzas, seguían haciendo destrozos en ejidos y huertas, destrozos a tal punto cuantiosos que los
señores del Cabildo, tuvieron que tomar medidas bastante drásticas, y sobre
la marcha, eJ 21 de marzo de ese año, suscribieron la siguiente ordenanza:
"Por cuanto en la ordenanza que en esta ciudad se tiene hecha de los ejidos
y de los ganados que en ellos han de andar, ordenaron y mandaron que
cualquier ganado que hiciese daños en heredad de ot,ro. . . o en huertas que
estén fuera del ejido, paguen de pena, además del daiio, por cada cabeza
de ga11ado menor que es ovejuno, cabras y puercos, un cuartillo de plata por
cada cabeza hasta SO cabezas, si el daño se hiciese de día, y si ... fuere o se
hiciere de noche, sea la pena doblada. Y si fueren de 50 cabezas arriba, tenga
de pena tres pesos de oro lo que corre y siendo de noche seis p esos. . . y por
cada cabeza de ganado mayor, así como yeguas, vacas, novillos y mulas y
machos de arrias y otras cualesquiera bestias, tenga y pague de pena por cada
cabeza que hicieren daño, siendo de día dos reales y de noche por cada cabeza, cuatro realés . .. "

Advirtiendo también los señores del Cabildo que "sobre la guarda y umservación de los ejidos. . . no hay ejecución, estando los ganados en los dichos ejidos que solían estar a causa de 1zo haber persona que se encargue de
la guarda de (la ordenanza) ... mandaron . . . que los regidores .. . visiten

529

�los dichos ejidos . .. ",16 extremando de esta manera la \'igilancia para que
se cumplieran las ordenanzas arriba insertas y que en nuestro concepto coadyuvaron extraordinariamente a la propagación de los sitios de estancia para
toda clase de ganados más allá de la "raya" o "frontera de indios".

Se habla de Estancias

En realidad, antes de 1527, no encontramos por ninguna parte aplicado
este término. En los albores de este año, precisamente el 7 de enero, los señores del Cabildo de la ciudad de México hacen 1ncrced a Alonso Dávalos,
vecino de la misma ciudad, de un terreno con "lice11tia ¡,ara que pueda hacer
de él estancias para puercos y esclavos, en lo despoblado de Zacatula, co,i
tanto que 110 sea en perjuicio de españoles )' naturales de esta tierra y con
que no dañe la propiedad y señoría de ella . .. "
Un año y medio más tarde los mismos señores capitula.res con fecha 14
de agosto de 1528, hacen merced a Ruy González de "un sitio y asien to para
sus gmiados que está en el camino que va a Tncuba a las sierras· de Matalzingo, por donde se pasó el río que viene por bajo de la Ermita de Nuestra
Señora, que se llama dicho río Tepezalaque '.Y el dicho sitio se llama Techa-

choli". El mismo día también don Pedro Sánchez Farfán consigue que se le
coneeda una merced semejante a la anterior, consistente en "un asiento para
sus ovejas que es a media legua abajo del sitio que se hizo merced a Ru)1

~-~ más adelante, el 19 de diciembre de 1
"
,
peticwn para lo cual pide
pz·
. . 530, Juan de C111ares dio una
.
.
)1 su tea le l11czesen
d
d
la proumc1a de Michoacán d d .
merce
e uno estancia en
' on e tume sus ganad
l b
comarca de indios que t •
os '.1-' a ranza, cerca y en
b
ienen encomendados l
l 'd
ca allerías a los dichos se1íores (del Cabil
, o ~u_a pt e le diesen por
estancia para que tenga en l'do) [e hicieron merced de dicha
e w sus ganados
d.
y haga lo que quisiere com
.
.' que izqtte se llama Rotuero
.
o cosa propia si p · · ·
tierras ni labranzas ni d
t
, n er7uicw de indios ni de sus
.
e o ro tercero . .. " 1s
En
estas merced es, absolutamente aislad
.todas
.
,
concesiones para solares 1
as en aquella vorao-ine de
Y iuertas, no se especifica J
·,
"'
don d e estaban los puercos y
1 , d
,
a extens1on de los sitios
ese a\ os e Da va los y J
d

González v Sánchez de F f'
d·
.
,
aran y e
rios. En 1o único que sí se. ob

·os gana os de Cásares
mo· pe
'
. , . ro creemos que fueron arbitra.
serva uniiorrrudad
l d
nenas, pues, aunque en la ..
es en e estino de dichas
pllmera merced se ha
.,
puercos, debemos recordar que p
,
ce me. nc1on de esclavos y
tuab
ara esta epoca escla
.
a exactamente igual.
vo Y amrnal se concep-

Sin duda
·
"Hib
,, que las. .orden anzas expedidas
por Cortés d
ueras sobre sitios para ganados tu .
.
urante su viaje a las
•
.
,
vieron
Vlªencia
1 .
del nrremato y sus alrededo
'
;::,
en a cmdad capital
res,
pues
en
tooo
1
q
h
.
a 1go d e su espíritu y ma's e
d
o ue emos ,,sto sentimos
'
uan o vemos q al f I
Actas del Avuntamiento co
d'
ue
ma del Libro U de las
.
,
rrespon tente a 1530
contraJ]los registrados ciento y p' d hi
y anos subsecuentes, en.
ico e erros que clisf
,
cnadores de ganados.
mgwan a otros tantt'&gt;s

Go11zález, junto a la acequia de agua que viene del moli110 de don Fernando Cortés''.

Para entonces los ganados que se guardaban en las estancias ya habían
comenzado a provocar dificultades entre los habitantes de Nueva España. Días antes a la concesión de las mercedes anteriores, el 3 de julio,
los señores del Cabildo dijeron que "por cuanto que por vista de ojos hallan

y parece que la estancia de ovejas y sitios donde ahora tiene Domingo Niño
su ganado es 11wy perjudicial y está dentro de la h-uerta y pue.blo de indios
de Tacuba)ia y les impide y les ocupa mucha tierra y muy buena gue no
puede labrar y sembrar y los diputados de la ciudad, no miraron bie11 lo
que seií.alaron1 por tanto que le mandaba y mandaron que 11Q tenga allí las
dichas ovejas y estancias y que lo busque en otra parte, so pena de cíen pesos
de oro, la mitad para la cámara de su majestad y la otra mitad para las
obras públicas, lo cual, )'O, dicho escribano, notifiqué al dicho Domingo
Niño ... "

17

" Actas de Cabildo de la Ciudad de México. Libro IV, pp. 71, 73 y 199.
11

530

Algo que re.partir

Al verse seriamente amenazados l
.
des virreinales y propensos a
fuos pnme~~s estancieros por las autorida.
una erte sanc10n en caso d
cometieran destrozos en algun' e11··a o lmerta o he ed d
e.
1 que sus ganados
menzaron a soliri.tar con mas' . ' .
r a ' ta es pobladores ca.
wgencrn que nunca ti .
.
tmadas a la cría de sus cabezas d
d
e1 ras especialmente des.
e gana os al mis
t'
las tJerras disponibles.
,
mo iempo que escaseaban

Un día don Gonzalo Mejía vecino
. •
nuxtitán", en nombre de ]a J'.,..; .
y re_gidor de la "gran ciudad de Tcu.,ucia y regidores de l
.
h'
ante su majestad el rey de España
«d d
a rrusma. IZO relación
el pueblo de Cu)'Oacán lzay t e l que
es e el pueblo de T enayuca hasta
r s eguas en. las
l
,
y hay distosición para ser repartidas y .dadas
es esta~ rmuhas tie~raJ
de esta ciudad, conquistadores de
t N
p
c~ba!lenas a los vecinos

::ª

es a

uet.to Esparta y se les podía ansí

,. Op, cit. Libro II, tomo I, p. 78.

Op. cit. Libro II, tomo I, l&gt;P· 116, 181 y 178.

531

�mesmo encomendar los naturales de las dichas tres leguas, viven para que
los dichos vecinos pudiesen tener labranzas y crianzas, la cual redundaría en
mucho servicio de vitestra majestad y bien y provecho de dichos vecinos y
conquistadores y de los naturales de la tierra que les estén encomendados . .. "
Termina fejía suplicando a S.M. les hiciese la merced de mandar repartir
las dichas tierras y los naturales que en ellas viviesen.
A tal petición el rey suscribió, en Valladolid el 23 de agosto de 1527, la
siguiente cédula real: "El Rey. Nuestro presidente y oidores de nuestra audiencia ,, cancillería real que hemos mandado proveer para la Nueva España, Gonzalo Mefia, vecino y regidor de la ciudad de Tenuxtitlán, México,
en nombre de los conquistadores y pobladores de Nueva España, m.e hizo
relación que desde T enayuca hasta Cuyoacán puede haber tres uguas. . . y
que se hiciese merced de él a dichos conquistadores donde tuviesen sus caballerías, harían en ellas sus esta11ci.as y heredades y redundaría en bien general
y provecho de la dicha tierra. Y me pidió por merced, hiciese merced de
dicho término, donde tuviesen sus caballerías, sementeras y otras granjerías,
como se hacen en las Islas Española, San Juan y Cuba, y que los indios que
en dicha comarca viviesen, se encomendasen e11 las dichas caballerías y las
personas que les cupiesen, paro que en cuenta de sus regimientos porque
dizque son en poca ca11tidad y con ellos harían sus haciendas y labranzas y
crianzas y ellos se estarían en sus casas y serian muy bien tratados y administrados en las cosas de Nuestra Santa Fe Cat6lica, y la tierra se poblarían de
cristianos y todo redundaría en servicio nuestro y provecho de ella . .. '' 19

Carlos V termina mandando que se baga una información sobre el particular, pero por causas que ignoramos, no fue síno hasta casi dos años después cuando tuvo lugar lo indicado por su majestad y entre los días 10 y 26
de julio de 1529, comparecieron varios testigos para ratificar -tenía que
ser así- lo referido por Gonzalo Mejía. Ya hemos expresado que originalmente no era frecuente Ja concesión de estancias; mas ante la presión de
los que en alguna forma habían servido a la corona, se vieron obligadas las
autoridades a expedir algunas mercedes con tales características.
No vamos a repetir los no,mbres de los que podríamos conceptuar como
los primeros estancieros que en Nueva España hubo. Más interesante es que
aumentemos la lista con aquellos que consiguieron una merced para sitios
de estancia y que son el índice que marca el grado de auge a que había
alcanzado la ganaderia en estos dominios. El 8 de junio de 1537, los señores
del Cabildo de la ciudad de México, "dieron lice11cia a FranGi.sco Santacruz,
'
regidor, para que tenga sus estancias que tiene e11 términos de Tepeapulco
lll

532

Epistolario de Nueva España, tomo I, pp. 123 a 135.

:,z SU.S: ga_nados en ellas. . . a Bernardino V ázquez de tma estancia que tiene
. l , para que tenga una es
t terminas
.
.de Tenayuca . .. a A11toni.o Carba¡a
a11cuz que tiene en términos de Zacatlán
al alcalde J , .
R .
La Mata (
)
. · ···
erommo uiz de
. para que tenga una estancuz en términos de Xilotepec CI .
a un cerrillo que. es mojón de los dich p bl
y
uapa,
en ella
a Ju
.
os ue os y para que tenga sus ganados
de Zac~;ldn a r~bner de :aldebi:so, para que tenga una estancia en términos
y f lm,
as e un no y que tenga sus ganados en ella . .. ,,
ma ente, en 1542 se hito merced a don Gonzalo de S 1
.,
llegado y nombrado factor « ,
.
.,
a azar, recten
términos de Tecito h'lp
' a su supbcaczon, de u11 sitio de estancia en
.
c t a, que es en el valle donde nace un o ·o d
que tzene ganado ovejuno ,, ad . f d
J
e agua,
,.; P . . . d
···
vrr ien
como a los demás con que "sean
y co n que guar d e las ordenanzas de esta
'
Ia,n er¡uicto e tercero
.
ciudad ue
1ablan sobre el asiento de estancias . .. ,, 20
q

°,

Ordenanzas sobre Estancias

y cabe preguntarnos ¿ qué ordenanzas son las que hablan
tos de estancias?
sobre los asienhe~~=st !:h~ordena~~ se pueden deducir perfectamente de lo que
gna
ta aqm; sm embargo, no se había advertido hasta
to~~ sobre lo perjudicial que resultaba el que entt·e estancia , ta . eneXIStiera una fa· a d ·
lib
Y es ncia no
tonio de Mend~za ;
ª~~:ria~e
los señdores virrey don An"p
XICO, acor aron en 1536 que
or cuanto los que tienen y toman estancias
.
'
cas )' yeguas y ovejas están y se ponen una a oi:t,::;s/:,:~i!an;:Tos;a::
de la cual se hacían da~os los unos a los otros y reciben perjui;ios de ue
muc~as personas _se que¡an. Para remediarlos ordenamos que los qu t' q
Y asientan estanetas par
d
, .
e tenen
d
a gana os en terminas y comarca de esta dicha ciuad, las pueden tomar, tener y asentar para vacas y yeguas, una de otra
30 pasos, los cuales lian de tener 5 pies de marca y n 0
té
.
d
t
· #•
,
e.s n m pue an
omar ni .ener nt poner estancia alguna, a menos cantidades n; te' . . d
l
d' I
• rminos e
0 que
ic to es, porque de esta manera cesará el dicho perjuicio
·
pena a./. que de otra manera tuuiese, toma.se estancia o asient/ qlue¡as, so
derribe
't
d l
a guno, se
. y qui e a costa e a persona o personas que fueren en cont d l
que dicho es".21.
ra e as

1!e7:1

m:r~v~,

De indiscutible trascendencia es la determinación que arriba tr
'b'
·
U 1
.
.
asen rmos,
graetas a e a as autoridades vrrreinaJes se encontraron en posibilidad

pues

"' Actas de Cabildo. Libro IV.
" Ordenanzas de tierra.s j' aguas, por

MAfuANO GALVÁN.

México, 1885, p. 154.

533

�de contar con una franja de tierra suficiente para trazar un camino, sin tener que solicitar la anuencia a los dueños, ni tener que recurrir a ]a expropiación, a la vez que impedía que se confundieran los linderos,. en perjuicio
de los respectivos dueños. Una interesante ordenanza más tenemos y se
refiere a los que trabajaban en las estancias. e expidió en enero de 1537
y en su contexto, dice así:
"Viviendo a saldada algunos españoles. . . con uecinos y criadores, los
dichos mozos )' por tener mandado, sin tener ganados señalados y toman
estancias para ganados, se aprietan e11 el pasto, como pMque los dichos mozos hacen lo que dicho es tan notorio el perjuicio practicado en ello . .. "
Ante tal proceder y «por bi,m de la República", los señores del Cabildo
acordaron y mandaron que "ninguna persona que estuviere o viuiere con
otro por sí, ni por sus mozos ni en olra manera alguna, durante el tiempo
del dicho servicio 11i un año después cumplido el primero siguiente, 110 J,ueda
señalar, tomar ni tener directa o indirectamente en manera alguna sitio de
estancia de ganados. Y si los se1ialare a tomare, no valga, o que cualquier
vecino o criador de esta ciudad se prefiera a ello J lo pueda tomar y se11alar
para sí, guardadas las ordenanzas que cerca de las dichas esta11cias y ganados que esta dicha ciudad tiene hechas o hiciese. Y que en lo que e.stá aqui
se ha señalado y tomado J,or los dichos mozos, se e11tienda lo mismo si no
estuvieren las tales estancias pobladas y con ganados en ellas de la persona o
persona.r que tuvieren y para que lo contenidí&gt; en esta ordenanza a la que antes
de esta se guarde y halla e/ ecto, pidieron y mplicaron (los vecinos criadores de ganado de la ciudad de México) al ilustrísimo señor don A:1tonio de
Mendoza. . . que apruebe }' confirme estas dichas ordenanzas }' confirmadas,
se pregonen y guarden. Pregóne.re en la plaza pública de esta ciudad en 22
de enero por voz de monterilla, pregonero en haz de gente . .. " 22
Repetimos que las demás ordenanzas se pueden deducir de lo que hemos
visto hasta -ahora y por lo que veremos más delante podremos advertir otras
más. En lo que sí tenemos que hacer hincapié es en la importancia que tienen las disposiciones sobre los sitios o asientos para ganados mayores y menores, importancia que aumenta considerablemente en cuanto las estancias
aparecen colonizando los dominios de los irreductibles chichimecas. Cabe
hacer notar que las ordenanzas de Nueva España, a diferencia de las leyes
venidas de allende los mares, tuvieron Ja maravillosa virtud de estar inspiradas en los problemas y las necesidades apremiantes de un pueblo que. se
encontraba en pleno desarrollo ...

,. Acta.s de Cabildo de• .. Libro IV, tomo I, p. 67.

534

Hacia los dominios de los bárbaros

Saturada ya la campiña novohispana en su comprensión del Valle de México, Michoacán, etc., y ante el apremio a veces .inconsecuente de los ambiciosos conquistadores que exigían la debida remuneración por los servicios
prestado al rey, principalmente después de la victoria alcanzada sobre tos
alz~dos de Jalisco, las autoridadt",s virreinales se vieron agobiadas por um
sene d: problemas que sólo pudieron resolver hasta que pu ieron sus ojos
en las tierras que se encontraban más acá del río Grande o sea más acá ele lo
que se conocía por "Frontera de indios".
Efectivamente, Ja casi promiscuidad en que vivían ganados y naturales del
pueblo de Cuautitlán, obligó a doña Leonor de AJvarado a trasladar sus
de~esas al valle de Chamacuero, previa merced que le hizo el virrey don Antoruo de Mendoza, el año de 1543, surgiendo así la estancia de San Francisco
Chamacuero, que dio lugar al pueblo del mismo nombre, hoy ciudad de
Comonfort, en el Estado de Guanajuato. En el Ramo de Mercedes dcl Archivo General de la Nación encontramos también varios testimonios ---entre los
muchos que se pueden tener como ratificación de nuestra observación sobre
la trascendencia de la colonización en Nueva España- relativos a estancias
q~e surgieron en tierras colindantes con los chichimecas. La merced, por
eJemplo, que ~e le ~to~ó a don Juan Sánchez Alaniz, personaj~ cuya vida
en~e legendana, e ~~t6nca se desarrolló entre los indios bárbaros, ocupando
vanos. P~~tos ?ubhcos y aca~an~o por vestir el hábito franciscano, para una
estancia en tierra de los clnchimecas en la Gobernación de Nueva Galicia
entre los pueblos de Nicachúa y los Chichimecas . .. "; la que se dio a AJons;
Dávila, para un sitio de estancia en "el lado que dicen Chichimecas ... en
l~ ,ladera de la cordillera que se dice lramoco, sobre el arroyo que sale de La
cumega .. . "
También en el mismo año de 1543 se inició la colonización estanciera en
el valle de P~~jamo, con una merced que en noviembre, se otorga a "Diego
de Orozco, lu¡o de Juan de Villaseñor, en Cuerámaro, linde a la parte una
estancia que dicen Tupá-taro y al poniente otra que dicen Tétaro y al medio
día una sierra que dicen Cuerámaro y hacia el norte una estancía de chichimecas que dicen Coma11jani .. . " Un año más tarde don Juan de Villaseñor alcanzó una merced más, aledaña a la anterior, de parte del presidente
de la gobernación de Nueva Galicia, tierras que con el tiempo se convirtieron en pueblo y hoy son el asiento de la actual ciudad de Cuerárnaro Gto.
cabecera del municipio del mismo nombre. 23
,
'
" Archivo General de la Naci6n. Ramo de Mercedes, tomo II, Frs. 147 vta. y 230,

535

�En la imposibilidad de señalar todas y cada una de ]as poblaciones estancieras que coadyuvaron a la colonización del centro y norte de la ueva
España, para lo cual remitimos a nuestros lectores al Ramo de Mercedes
del Archivo General de la Nación, como fuente primordial, nos limitaremos
a llamar la atención sobre las que fueron antecedentes históricos 'de varias
ciudades en el actual Estado de Guanajuato, que otros investigadores se encargarán de señalarnos ejemplos en otras entidades y que será confirmación plena del tema que nos ocupa.
Los ríos han sido siempre rutas de conquista y colonización. o pocos son
los pueblos y regiones que en su historia no lleven unido a su nombre el ~
tórico y legendario de una corriente de agua o el de un lago. Su denommación suelen tomarla del lugar por donde corren, pero no es extraño el caso
en que un río haya dado su nombre a varios centros de población. Un eje~plo Jo tenemos en Guanajuato, nombre purépecha o tarasco, como me1or
les parezca y que originalmente lo llevó, y lo lleva todavía, el río, lo tomaron
más tarde algunos poblados estancieros y al Iin vino a inmortalizarse en las
minas fabulosas que a su paso se descubrieron, en una ciudad, en una imagen taumaturga y al fin en una entidad de nuestra República.
Los documentos que nos hablan del río Guanajuato no van más allá de

1546, que quizás marca el año en que se inicia la colonización de su cuenca.
Se puede afirmar que el primer jirón donde nacieron guanajuatenscs fue en
una estancia de ganados, mercedada por el "irrey don Antonio de Mendoza
a don Rodrigo Vázquez, el 3 de julio de 1546. Poco tiempo después encontramos a esta pequeña población estanciera, en el incipiente mapa novollispano, nominada Guanajuato. Por un tiempo creímos que esta estancia había
sido el antecedente histórico de la actual ciudad de Guanajuato, pero por los
registros que se hicieron para asientos de minas para el beneficio de los metales [undamento del Real de Santa Fe de las Minas de Guanajuato, no hay
tal, ~ues se asentaron sin contradicción alguna. Poco antes, ~1 _13 de roa.y~ . el
mismo virre}', había hecho merced a don Juan de Jaso el vieJo, de dos s1bos
para que tuviera sus ganados en los Chichimecas, 'en un sitio que se dice '.)!
nombra Comanja, donde hay dos lagunas que la una seca en verano y la otra
tiene muého atole y entra en ella el río que viene de Comanja y hay ojos de
agua caliente en ella . .. " El encuentro de minas dio lugar al Real de Comanja,
que aún subsiste precariamente.
El 4 de junio de 1547 se hizo merced de una estancia de ganado mayor a
Miguel alcedo~ en el "valle de Jalpa, al oriente, junto a la cié11ega grande,
en medio de dos sitios, el uno de Pedro Salcedo y otro de Miguel López, . . "
Esta propiedad agropecuaria Salcedo la vendió a don Francisco de Velasco y
a su vez éste a don Pech-o Lorenzo ele Castilla, cuyos herederos dejaron las tie-

536

rras sin labrar, lo que fue aprovechado por un grupo de quince indios otomíes
para fundar el pueblo de San Francisco del Rincón. Sobre tierras de la misma
estancia, a media legua de San Francisco, se fundó también el pueblo de Purísima del Rincón, Ambos son ahora ciudades con el mismo nombre la primera
no así la segunda que hoy lleva el nombre de Purísima de Bustos.
Un caso interesante son las actuales ciudades de San Miguel de Allende y
Huanímaro. La primera Iue fundada el año de 1542 con indios otomíes y chichimecas pero no pudiendo sostenerse desmantelaron a poco el pueblo, reduciéndose a una ranchería que lleva el nombre de San Miguel Viejo, muy cerca
de la hoy ciudad de San Miguel de Allende antes el Grande. Huaiúmaro fue
autori7ado por el virrey en 1548 para que allí se fundas~ un pueblo de indios
chichimecas; mas dicha población no prosperó, pues a poco la encontramos
convertida en estancia, propiedad de un español, subsistiendo así por \'arias
décadas hasta hoy que la vemos como una ciudad cabecera del municipio de
Huanímaro.

Las estancias en los chichimecas
Con lo visto basta aquí bien podemos afirmar que las estancias en el Reino
de Nueva España surgieron en el Valle de México, al conjuro de los grandes
centro~ d~ eoblación. Aparecen como complemento, como prolongación, como
un apendice de ellos. Las estancías en tales condiciones nacen, crecen y se desarrollan como un hijo mimado, al cuidado eficaz y constante de sus dueños
Y ~~jo la _pr~tección inmediata de las autoridades virreinales. Las estancias primit1v:15, s1 bien se extendieron en el campo un tanto lejos de la ciudad, siempre
estuvieron conectadas con la zona urbana, cuyo calor y mimos se proyectaba
constantemente, creando ese ambiente de unidad que siempre prevaleció en
las grandes ciudades novohispanas.
Consecuentemente, las estancias que se extendieron en el Valle de México
Michoacán, Nueva Galicia, etc., se caracterizaron por su homogeneidad. Lo:
que poblaban estas unidades agropecuarias eran en gran parte tan española
como la de 'banqueta'. Entre el opulento criador de ganado y su mozo asalariado sólo existía una diferencia de carácter económico, diferencia susceptible
de desaparecer en cualquier momento, pues las mismas posibilidades que había
tenido el primero, atesoraba el segundo. Si hoy era un vulgar aventurero que
se apoder~ba ilícitamente de "estancias para ganado en los baldíos y pastos",
en cualqwer buen momento se podía convertir en un español tan rico como
el patrón ...
Debernos hacer notar que, dada la situación tan especial de esas estancias
pudieron convertirse en poco tiempo en seguros centros recreativos, en Jugar~

537

�- como para sus amistades
de divertimiento, tanto para sus duenos
.
, advirtiéndose
,
ésta y las demás características en todos los sitios de estancia que se extendían
hasta la frontera de los indios nómadas y aun en muchas que se encontraban
mordiendo ya tales dominios.
.
.
En los Chichimecas, el nacimiento y desarrollo de las, p~Waciones estan~~eo prolonganon
ras f ue cosa b 1·en distinta · Aqui no surgieron como apend1ce
.,
·d d
de ~na ciudad que por su importancia absorbía toda la atenc~on de auton a es
y habitantes sino como un vital elemento geográfico, no ~ lado desde luego
porque tcní~ relaciones con otras estancias, sí bastante aleJado de 1~ grandes
centros de población. En tales condiciones, al crearse una pohlac1on estanciera en los Chichimecas, se le lanzaba a la vida para que luchara contra los
más variados y hostiles elementos y se bru;tara a sí mi~.
su
La estabilidad y fuerza de una estancia en estas lat~tudes ema~aban de
propia energía. Situadas en una región preñada de ~ligr~s y aleJada mue~
1 as de la tutela de sus dueños y las atenciones 11uned1at:as de las autonegu virreinales, tenían que subststrr
· · atena·id a por .un personal completadades
te diferente al de las estancias suburbanas perdiendo por completo la
men
,
, • ¡·
q e
homogeneídad racial que advertimos líneas alTiba. Aqu1 1o umco ~spano u
· en el nombre del propietario·' fu era de esa referenc1a,
se hace notono
, • en
d todo
lo demás palpita con fuerza incontenible un espíri~ nuevo, el espmtu e una
orresponde ni a la conquistadora m a la subyugada, era una
raza que no C
.
rbe .
raza que fatalmente se habría de impregnar de ideas • rtanas. . . .
Si observamos, nunca tierras destinadas a la crianza ~e ganados situadas
1 Valle de México y sus alrededores llegaron a evolucionar. Generalmen~e
e 'ti de estancias eran absorbidos por las ciudades o por los pueblos, dios si os sus caractensticas
, .
luyendo
en un todo que favorecía invariablemente
.
, a los
.

t

grandes centros urbanos, o, cuando mucho conservaban su propio caracter sm

llegar a más.
En los dominios chichimecas no:
.
Aquí, lejos de los tentáculos de las grandes ciud~d_es los siti~s de estancia
d lando al ritmo original de sus múltiples necesidades Y que
se Í ueron mo e
.
d
tal f rma
los hacían suscepnbles de evolucionar en sentido aseen ente, Y en
o
,
que SI LAS ESTANCIAS PRIMITIVAS SURGIERON AL CONJURO DE LOS GRANDES,
CENTROS DE POBLACION, AQUl, POR EL CONTRARIO, PUEBLO~, VILLAS Y. CllJD~-

hecho rigurosamente_ vendico del que los historiadores, en forma inexplicable, no han parado Illlentes.

DES SURGIERON .AL CONJURO DE LAS ESTANCIAS,

Dentro de la organización general del Reino ~e Nueva España, la tras~dencia de las estancias en los Chichimecas se ag1ganta ~ta alca~r- altwas
·
had~.rea1mente UlSOSpec
...,_ Desde el punto de vista geográfico estos
, sinos eran
_1
rencia.
Económicamente
hablando,
solo
los Reé:Ll.es
un preciso punto de refe
538

de minas les aventajaban. Llama la atención el gran celo con que los obispados se disputaban el derecho a los diezmos estancieros. Como centros de
pobJación, estas tierras agrícola-ganaderas, según lo hemos asegurado ya,
fueron auténticos avances de colonización que mientras tanto hicieron las veces de Jas grandes ciudades. Y, por si todo lo anterior fuera poco, los poblados estancieros fueron, según nuestras personales obsen·aciones, los que abrieron las puertas de oro del centro y el septentrión de la Nueva España.

La conversión de la estancia
Aqu~ y siguiendo los dictados del concepto historiográfico moderno, abordaremos un asf&gt;ecto que no titubeamos de conceptuar de importante en cualquier estudio de carácter histórico-geográfico. Para esto, nos trasladaremos
hasta el momento en que recibió las riendas del virreinato don Luis de VeIasco. primero de este nombre, el año de 1550. Don Luis en relación a la
colonización de los Chichimecas. continuó con la misma política de su antecesor, sólo que perfeccionándola, pues fue el primero en realizar la primera
conversión de poblados estancieros en pueblos o villas, este primer ensayo se
realitó con San Felipe, popuJarmente conocido por 'torres mochas', en el Estado de Guanajuato.
El año de 1551, don Luis de Velasco otorgó varias estancias y caballerías
de tierra a don Juan de Jaso, el viejo, sobre los ríos de San Miguel y Comanja. Cuando se determinó la fundación de San Felipe, fueron ocupadas
en 1562 las propiedades estancieras de Jaso, las de los hermanos Lope de Sosa
y Alonso de Estrada, hijos y herederos de don Juan Alonso de Sosa, así como
las de don Luis de Castilla. En la e tancia que se extendió sobre el río de
Coman ja y que llevó el nombre de eñora por espacio de un cuaito de siglo,
se fundó en 1576 la entonces villa, hoy ciudad de León, también en el Estado
de Guanajuato.
El ai1o de 1556, el mismo virrey Velasco, mcrced6 a Francisco Hemández
la estancia de Irapuato, misma que después di idió en tres partes, de dos
de las cuales hizo graciosa donación a sus compadres don Pedro Hemández y
don Jerónimo Jiralde. Precisamente esta última párte o sea la de Jiralde, ya
en manos de doña Isabel Hernández, su nieta. su marido don Juan Pérez
Quintana propició la fundación de w1a congregación al donar a descendientes suyos y a otras personas, solares con el compromiso de poblar, construir casa y aun la iglesia prfocipal, hacia los setentas del siglo XVI, según
testimonios que se guardan en el Archivo Histórico de Guanajuato, a nuestro
cargo, y que viene a echar por tierra la versión de que frapuato se había
fundado el año de 1547.

539

�y continuando en Jos ejemplos, el año de 1562, el 28 de julio, don Luis
de Velasco, encontrándose a la sazón en el pueblo de ~an Agus~ de 1~
Cuevas, hoy Tialpa11, mercedó al Br. don Alonso Mart:1nez, vecu:1"? de a
· d d d México Ja estancia de Cuitzeoy que más tarde se conoc10 por la
ciu a
e
,
.
· , al
·
hacienda de Cuitzeo de los Naranjos, en cuya capilla se baut:17..o
pnmer
libertador de América, don Miguel Hidalgo y Costilla, el ~ ~e mayo de
1753. Hoy es la ciudad de Abasolo, cabecera de mismo muruc1p10, en ~l Estado de Guanajuato, desde el 12 de enero de 1~50, salvo ~gunos anos, a
tir de 1953 en que se le llamó Cuitzco de Hidalgo. El ano de 1564, el
par
'
· · d M' .
6 de octubre, el presidente y oidores de la R~I Aud1enaa e exico, m~rcedó a don Gaspar Salvago, una estancia para ganado ~yor Y ~os ca~lenas
de tierra, un herido y sitio de molino de pan, a la orilla del r'.o (LaJa) _que
viene de San Miguel. Aprovechando el ámbito de esa población estanciera,
así como la de Juan de Illánez, se fundó la actual ciudad de Celaya.

!

Conviene recordar que la ceJebérrima hacienda de Corralejo,_ lugar donde
naciera el libertador don Miguel Hidalgo, inició también su vida como un
poblado estanciero el 11 de agosto de 1565, cuando fue .mercedada p~r el
presidente y oidores de la Real Audiencia, a don Alonso _Angulo Montesm~.
Re,sulta interesante observar también que las grandes haciendas de labor'. originadas en las mercedes agropecuarias que venimos consid~rando, estuv1ero~
constantemente amenazadas de ser convertidas en congregacmnes, puebl~, villas O ciudades como lo revelan los numerosos expedientes que se reg:is_tran
en el Ramo de' Tierras del Archivo General de la Nación: Tenemos un e1emplo en la famosa hacienda de Jaral de Berrio que en non:mbre de 1857, por
decreto del Congreso constituyente del Estado de GuanaJuato, se le ele~6 a
la categoría de pueblo, con el nombre de Mina, pero por razones que ~~oramos no llegó a prosperar como tal. Por cierto que en conc:p~o del distmeuido investigador potosino don Joaquín Mea.de, en los d~mm10s de la hacienda de Jaral y sus aledaños, se originó la cbarrerí~ nactonal,, ~on todo el
carácter de sus costumbres, el peculiar colorido de su mdumentana y lo bra-1
, de su espectáculo. Por algo se dice: 'Para los. toros de Jaral,
VIO
. , l los ,caball~s
de allá mismo'. En síntesis, en territorio guanaJuatense nacio o mas mexicano de todo lo mexicano.
Legalizando una colonización

Si bien es verdad que desde el primer momento en que se dictara~ las primeras ordenanzas sobre el particular, el establecimiento de. estancias p~ra
ganado mayor O menor adquirió personalidad j~rídica. propia,_ no fue smo
hasta después de muchos años cuando tal personalidad vmo a afmnarse, ador-

nándose con matices netamente mexicanos o, si se quiere, novohíspanos. Buscando Jas primeras condiciones impuestas a los estancieros, advertimos que
no difieren en nada de las señaladas a las mercedes de tierras para otros deS6
tinos: "Con tanto que no sea en perjuicio de españoles J' naturales de esta
tierra y C01l que no dañe la propiedad y señoríos de ella . .. " decía la premisa
general, alrededor de la cual se imponían otras condiciones, como estas: "Que
dentro de un año las tengáis pobladas con dicho ganado y si pasado dicho
año no las poblades, en tal caso la puedan pedir por despoblada. . . dentro
de seis años no la podréis vender so pe1¡.a que esta merced será en sí ninguna
y de ningún valor y efecto y crimpliendo lo susodicho sea vuestra y de vuestros herederos y sucesores. . . con tanto que no sea a Iglesia, monasterio ni
otra persona eclesiástica . .. "
Tal parece, de acuerdo con estas condiciones, que desde el siglo XVI ya
se trataba de restringir el poder temporal de Ja Iglesia, aunque infructuosamente, pues precisamente la fuerza económica del clero novohíspano se sustentó en estas unidades agropecuarias. Tale$ condiciones no variaron en lo
absoluto para los primeros estancieros que colonizaron el 'país de los Chichimecas'; mas, pasados algW1os años, los problemas se sucedieron y con ellos
Jas disposiciones virreinales que trataban de resolverlos, disposiciones inspiradas en el eaisaje y en las grandes posibilidades de la región.

Entre las disposiciones que se dictaron para los pobladores de los chichimecas, tenemos esta que eJ virrey don Luis de Velasco dirigió en noviembre
de 1563 a Bias Mejía, Teniente de Alcalde mayor de Jas Minas de Guanajuato, en la cual le dice que le hiciera merced a 13emardino Santa Cruz de
una estancia en los Chichimecas, siempre y cuando "no sea en perjuicio de
su rnajestad ni de otro tercero alguno y con que guarde los términos de las
estancias y tierras comarcanas, y con que no hayan quitado y denegado [(l.$ dichru tierras a ninguna persona, ni sea 81' térmÍTlos de Querétaro, Xichú, San
Miguel ni con ocho leguas en torno de la villa nueva de San Felipe . .. " al
mismo tiempo que ordenaba al Alcalde mayor de dichas Minas que ratificara o rectificara las medidas de las estancias que se encontraban desde las
Minas de Guanajuato al río Grande, pues sabía que algunas personas tenían
ª con un título dos o tres sitios y labran más tierras de las que les p ertenecen. .. "N
Pero sin duda que la disposición más trascendental y que vino a propiciar
la conversión de las estancias en otros centros de población, es esta que el
año de 1567, el virrey don Gastón de Peralta, dejó en la merced que suscribió a favor de Juan Ruiz, para un sitio de estancia para ganailo mayor
y dos caballerías de tien-a en los Chichimecas, "con cargo y condici6n que si
u Archiuo General de la Nación. Ramo de Mercedes, tomo VII a Fs. 191 y 202.

540
541

�dentro de los límites y términos de la dicha estancia y tÍJJrras por su majestad y por mi real nombre se mandare hacer alguna pob!ación ~ villa de
,spañoles ,, fuere necesario para este hecho dar por repartir las tierras por
ella, se puede hacer libremente sin _cargo de e~a _m~rced . .. ,_. 25
En esta forma, -inteligentemente dispuesta se bqmdo el proble~ del regateo entre las autoridades virreinales y los dueños de las estanc1aS, que . en
no por-as ocasiones presentaron fuerte resistencia a d~ar sus pertenencias,
para la fundación de alguna población o villa de cspanoles.

Hombres para las estancias

Al señalar ahmnas
de las características de las estancias
enclavadas en
;:,
.
los dominios chichimecas, decíamos que por haberse situado en una reg1on
preñada de peligros y alejada muchas leguas de _la tutela de los dueñ~s Y
las atenciones de las autoridades virreinales, tuvieron que estar atendidas
por un personal completamente diferente al de las estancias suburbanas.
Ahora bien · a qué clase social pertenecía dicho pctsonal?
Para co~t~tar esta pregunta, no nos remontaremos más allá de los albores de la segunda nútad del siglo XVI, pues, aunque el problema de estos
personajes se observa antes, creemos que no es_ sino hasta _entonces cuando se
define y se hace más propicio para su estudio. Es precisamente cuando el
segundo virrey don Luis de Velasco toma posesión de su cargo. Para entonces el Reino de Nueva España era ya una tierra de tremendos contrastes
desde el punto de vista social y económico. Aparecen con perfiles definid~s
y grotéScos ]as fatídicas castas frente _al es~~ol ~~tivo y pedant;_ que se cr:ia
con derecho a todo, menos a trabaJar, d1stmguiendose entre estos el calificado como "conquistador" _ Seguía en rango el criollo, cuya única preo~pación inicial fue la de conservar los privilegios lograd~ por sus progenitores. Más abajo tenemos a los indígenas y allá en los sedimentos del estrato
social a los mestizos y demás castas.
En cuanto a la distribución de la población era sumamente desproporcionada, pues mientras que el Valle de México '. otras provincias se encontraban pobladas al máximo, en las vastas regiones del noreste y noroeste,
había unos cuantos colonos que luchaban por su supervivencia, incrustándose
dolorosamente en el corazón mismo de la naciente colonia, los enigmáticos
domirtios de los cbichimecas, que apenas si se comenzaban a poblar con estancias. Problema que se agravaba con unas leyes que trajo consigo Velasco
y que re&lt;limían a los indios de la esclavitud, las cuales produjeron, según las
,. Archivo General de la Nación. Ramo de Mercedes, tomo L'(_ a Fs, 14-5.

542

propias palabras de don Luis, "en los españoles ... gran descontento y mucha pobreza y en los indios más soltura y regalo. . . Con sospecha estoy que
de parte de una nación o de La otra han de suceder inco11uenie11tes malos de
remediar porque está la tierra tan Llana de negros y mestizós que exceden
en gra11 cantidad a los españoles. . . y esta mala nación júntase han los que
se revelan, ahora cou españoles o indios . .. "
"México Y sus comarcas --dice eu otra parte en carta que fecha el día
pos~re~o de agosto de 1562- está tan cargada de gente que faltan los mantenimientos _y con gran dificultad se proveen las provincias de Miclwacán
Coli'1}-a, Zacatula
la villa de Purificación de Pánuco, que son lugares
espa11oles, se ua11 desj&gt;oblando a causa de ser /Jarte de tierra caliente y haber pocos indios . .. " ~6

y

a:

Ya .antes, don L'."s de Velasco, había hecho patente al i-ey su temor de que
esta berra se perdiera, y para evitado le proponía entre otras cosas, "mandar proveer• · - el repartimiento que tiene ofrecido a los conquistadores y
~obladores - •.. Que V. M. mande que se entresaque parte de la gente espanola ~ mestzz~ ~ negros, que hay sobrada en la tierra, para hacet alguna
conquista, )' si esta 110 se Ita de hacer, que mande V.M. cerrar las puertas
con tod~ manera de españoles, para que no pasen a esta Nueua España, y
los mestizos q_ue _s~ pudiera llevar en los naufos que. fueren a España, porque
son muy per1udzciales a los indios . .. 4 ' -:i 7
Ratificando lo anterior, un grupo de conquistadores antiguos pobladores y
encomenderos, suplican al rey en carta fechada el 17 de febrero de 1564
"dar asiento }' perpetuidad a esta tierra, porque los españoles de ella ere~
cen Y s~ multiplican muc!io y si los españoles que aquí nacen y uienen de
es~s Reinos: hay gran numero de mulatos y me.iti.-!os, gente muy mal inclmada, pero valiente JI determinada para cua/q1áer desvergüenza . .. "2s e
insiste el Dr. Ceynos, uno de los oidores de la Real Audiencia, al afirmar
que "los que hacen más daños son casi forzados por naturaleza, que son
españoles que vagan por la tierra, mestizos, 11eg-ros, mulatos Ubres y esclavos,
hombres Y mujnes, 110 tienen qué comer ni co11 qué sustentar ni hay quién
los haga servir por la mayor parte. Y son como las yerbas y crecen y se
aumentan de cada día esta inicua e infiel gente . .. " 29

= Cartas

de lr1dias_. p. 275.
: Op: cit. ~ta al Rey de D. Luis de Velasco. fechada el 4 de mayo de 1553, p. 269.
Epistolario de Nu.eua España, por FRANCISCO on. PASO y TRoNcoso. Tomo X

~lt

'

" Colección de Dornmentos para la Historia de México, por JOAQUÍN GARGÍA ICAZBALCETA. Tomo II. México, 1866.

543

�El imperio de lo mexicano
, .
bre I modo de ser de cierto sector de la poEl clamor era unarume so
e
.
. ta a las castas es el
.,
.
.
ro sin duda el que meJor pm
"
blaaon novohispana' pe
d dice al rey que una
. e don Martin Enríquez de Almanza, cuan o
. •
no lo
VUT y
d'
oniéndose e11 peor estado y si Dios y V.M.
.
sola cosa va cada ia p
d" . , de esta tierra y es el crecit
e venga a ser la per icwn
d.
reme ian, emo qu
.
d los mestizos no hago cau.
d
e van los mulatos, que e
miento grarz e en qu
..
, nse riempre con las ma-

Los mulatos que son hi1os de negros, cria
.
dal. . .
.
d
~ueden tomar buenas costumbres, y como
dres ,, ni ellas ni de los pa res J
d"
y muy pocos se aplican a ofih en de sí lo que pu wrerz
bº
l .b
personas i res, ac
se deja creer la ha iios y donde anden con libertad, y es cosa que n O
la fuerza que tienen universalmente. . .
,
i a
y
. .
tinúa diciendo don Martín- por
"Siempre andan entre los indios -c,on 1
de los cuales los indios
ll
•
de que mas se wnran,
la parte que de e os tumen .
tidad de negros a esta tierra
.
h t d cada ano vume gran can
reciben ar o ano. . .
h
ella otro servicio así para
h
d
· porque no ay en
'
y que forzoso an e venir
Las indias son gente muy flaca . ..
las minas, como para otras cosas. . .
llas antes que con otras neLos negros se casan con e ,
d
1
por os negros. . .
.
I . . l"b
pues viniendo tanta suma ca a
,
.
.M
P r razón de de1ar a sus u¡os i res,
g~as d o
los mulatos yéndose multiplicando tanto, mire V ... son
ano e negros y
.
ll
·ados son hombres que osan
señores los indios como nacidos ent:_ele ohs y cri el :.nundo pues, si los in.
b ·,
mo cuantos es pano es ay en
'
morir tam ien, co
.
ll s
sentencia solemne/
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¡untasen con e O dios viniesen a ma ear y es os se ,
e sería parte para resistirlos . .. ,,
te Enriquez de Almanza- no se yo qu

;.d d

meo
.
las rovidencias que había tomado para remeIntercala en lo antenor
e "en las estancias de ganados mayodi.ar lo que él advertía, entre e as qu
d
I lla lista de los que

iJ

I
que es donde ellos acu en. . . ta
res, que son mue ias,
l d - s de las estancias señalen los que cada
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y que os ueno
.
en ellas tu zere.. .
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d 'st s se hallare en las estancias, sea
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t Y que el que uera e e o
uno a menes er
d. d drástica termina p1clien o
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a abundo ... " y como me J a
'
castzg. o como v g
. .,
rohiba los matrimonios entre negro

al rey que, previa autor~zac~on pap~ pe declarando esclavo al hijo mulato.
. dia y que su desobediencia se cas gu
.
e lil
.
o con
e se nutrió la colonización estanciera
Tal fue el matenal h~an
qu
, b'to que hoy corresponde al
E
pr.inCJpalmente en e1 am 1
en Nueva spana
. . .,
l libertad es evidente, así como
Estado de Guanajuato. Su mclmac1on a a
.
de las ar1 desempeño de menesteres camptranos,
su ~uena y valor pa~ e ara debilitar a la esclavitud, etc. . . Lo extraordiguc~as de q~et se sanvalt1:
todo esto es que esta gente asi fue y casi durante
nanamente m ere
los tres siglos de dominación española.

cie

544

El J1ombre que se encaminaba hacia el norte, atravesaba el río Grande o
Lerma y se internaba en los dominios dúchimecas, alcanzaba en rigor un
pasaporte a la libertad, se despojaba de todo complejo para respirar a sus
anchas. Tal parece que prefería luchar contra el indómito nativo que soportar una condición inferior ante el que había venido de ultramar. Para
el conquistador el único atractivo que tenían las tierras chichimecas era
poseerlas, pero nunc.a habitarlas. En cambio, para el hombre de casta constituía un medio de vida que ninguna otra región podía ofrecerle, &gt;' no sólo
a él, sino también al indígena culto, en un principio, y finalmente a] mismo criollo.
La porción mayor de nuestro actual Estado de Guanajuato, que es el
ejemplo mayor de nuestro tema, se colonizó fundamentalmente con indios,
negros, mulatos, mestizos y crio11os, todos emigrantes semicristia1úzados procedentes del Valle de México, de Michoacán, de Tiaxcala, etc. Eran emigrantes en los que los efectos de la conquista estaban poco concentrados y
sólo el establecimiento muy posterior de monasterios y la creación de villas
con sus ayuntamientos, vinieron a detener la absoluta desaparición de dichos efectos.

En la porción que antes habían ocupado .los dúchimecas, no se conocieron jamás las encomiendas; la esclavitud siempre se sintió como algo
extraño. Ante el impacto del medio, eran frecuentes los casos en que un
moribundo dejara como herencia a sus esclavos, su libertad. No obstante
que la colonización estanciera en los chichimecas, se inició en la última década de la primera mitad del siglo XVI, no se conservan monumentos eclesiásticos de esa centuria, lo que revela la nula influencia del evangelizador
y del encomendero.
Originalmente, por el simple hecho de encontrarse en zona de guerra, el
poblador de las estancias en los chichimecas fue susceptiWe de que se le
permitiera usar arma y e.aballo para su defensa, detalle que lo equiparaba
en cierto modo con el aventurero europeo que osaba internarse en estas
latitudes o a la soldadesca recluída en los campamentos militares llamados
presidios. Todo Jo anterior, unido a la distancia a que se encontraba el dueño
de la población estanciera, único que podía provocarle complejos, fue lo
que modeló el carácter altivo y fuerte del guanajuatense, por ejemplo, síntesis de los mexicanos, y le encauzó desde siempre por el camino luminoso
de Ja libertad.
El sentimiento de independencia fue el crisol gigantesco que tuúó a aquellos emigrantes, procedentes de todos los puntos cardinales. El mismo español aún, que no fue abundante, tuvo que diluir su insolencia y su altivez,

545
H35

�· d ad , en Ia que n o se conocían la despara poder convivir en aquella socie
criminaci6n ni los complejos.
.
.
.
Hasta ahora se había creído que solamente las fuertes cliferen~ias sociales
·ca hab'ian lanzado a los mexicanos a luchar por su mdcpendeny econ6 nu s
,
.
d 1
·
cia, porque se ignoraba que en el centro, en el corazon nns~~ . ,e a pa~,
· ·
, ¡eo d e pohlación , que desde que se 1IllC10 la colorue,ushera
un f uerte nuc
zación estanciera había venido cultivando con esmero un mundo en el que
0 se conociera :n ninguna de sus formas la opresión, un mundo en el q;e
:i·de O temprano se habría de gestar un movimiento p~-~ alcanzar ºº, ~olo
•
d enCla,
· sino
·
Ja igualdad, principio de todo. regimen democratico.
la mdepen
fu
,
·
las
dilerencias
sociales ni el despilfarro
Aqu 1 no cupieron
. .
li de
• es erzos en

beneficio exclusivo de una. comunidad, ya fuera etvil º. re. !1osa.
.
Tales son las características que presenta Ja co1oruza.c1on est:mcrera en
Nueva España, vista desde el ámbito guanajuatense; ~uevas e i~ahnente
trascendentales facetas deben advertirse desde otras latitudes, tan dignas . ~e
consideración como las que nos han dado motivos para el presente estudio
histórico.

FACTORES QUE INFLUYERON EN LA COLO. IZACióN
DE LA FRONTERA DEL NORTE A MEDIADOS DEL
SIGLO XVI Y PRINCIPIOS DEL XVII
ANDRÉS MONTEMA YOR HERNÁNDEZ

El Colegio de México

LA COLONIZACIÓN ESPAÑOL!\. se extendió paulatinamente hacia el norte desde
mediados del siglo XVI, dejando atrás una región favorecida por su situación geográfica y por el estado cultural de sus habitantes indígenas. Climatológicamente, esta zona estaba caracterizada por sus bosques de coníferos y
por su clima húmedo y templado. La hidrografía y la orografía de esta altiplanicie era exuberante. Este medio geográfico tan agradable había favorecido en cierta forma el desarrollo de una cultura indígena superior.
La civilización sedenta.iia que vivió en la altiplanicie de Mél!ico tenía
como peculiaridades generales una economía basada en la agricultura y en
el comercio; socialmente había creado una división de dases muy jerarquizada; su religión era poligámica con rasgos muy complicados; su técnica le
había permitido desarrollar un planeamiento de edificios -tanto públicos
como religiosos-- y de ciudades, así como una explotación más racional de
la agricultura por medio de terrazas y de chinampas y la utilización de instrumentos de labranza.1
En fin, esta sociedad sedentaria favorecida ell parte por un medio geográ1
Sobre este tema en general se pueden ver los siguientes libros: ALFONSO CA.so,
Cultura Mixteca y Zapoteca. México, 1941; ALFONSO CAso, El pueblo del Sol. México, Fondo de Cultura Económica, 1953; JnrÉNEZ MORENO, Not.as de Historia
.d.ntigua de México. México, Ed. Mimeogr. American School, 1961; JU.Ó:NE:Z MORENO
y ÜARGÚ. Rmz, Historia de México. México, l. de A. e H., 1962; KiucKEBBRO, Las
antiguas culturas me.ricanas. México, Fondo de Cultura Econ6míca, 1961; Mo&amp;LBY,
La civilización Maya. México, Fondo de Cultura Económica, 1956; THOHPSON, Gran•
deza y decadencia de los mayas. México, Fondo de Cultura Econ6mica, 1959; VAILLANT,
La civilización .d.zteca. México, Fondo de Cultura Económica, 1944.

546

547

�fico casi ideal, permitió al conquistador español, cuando la dominó, utilizar
sus progresos -principalmente en lo social y en lo económico-- para establecer su cultura hispánica.
Sin embargo, el colonizador se clirigió a otras zonas del virreinato cuyas
características geográficas eran diferentes y cuyos habitantes aborígenes no
tenían el desanollo cultural ele los indios de la altiplanicie.
Este desplazamiento de la población ~lle a mecliados del siglo XVI era
europea, mestiza, indígena, negra, etc.- se orientó hacia el norte que era,
y es, una zona que pierde poco a poco huellas de to,da humedad; don?e la
vegetación, más a.Uá del Bajío, se reduce e~ las serranias y, !~anos a cactáceos,
magueyes n arbustos espinosos; donde la hierba crece raqwtica y rala Y luego
desaparece excepto en los lugares donde hay algo de agua. El suelo, a menud~
calizo y permeable, agrava todavía más la aridez y la de.mudez de estos paisajes; después vienen los desiei:tos ~el bolsón de_ ~a~imí donde los arroyos
casi no existen y la arena domma siempre el prusaJe.
.
. ,
En esta región en donde el paisaje natural es hostil y poco atractivo, vivtan
indios nómadas reunidos en numerosas tribus y con multitud de dialoctos. Se
puede decir que se alimentaban con bayas silvestrf'.s y raíces, pero sobre todo
de tunas. Su Status cultural les pemútía el conocimiento de arcos y flechas
rudimentarios, con que se dedicaban a ca7,ar venados, liebres y ?tros anima~es.
Los hombres andaban generalmente desnudos, mientras las mu1eres no tratan
otra cosa que un pedazo de cuero o hierbas colgadas de un cinturón con que
cubrían sus partes verendas. Debido a la situación geográfica y a su estado
cultural viajaban constantemente en una trashumancia que nunca sobrepasaba una región determinada; dormían a ~a intemperie: y mientras no tuvieron contacto con los españoles no conoaeron la agncultura. Eran muy
belicosos y representaron más tarde para el coloniza~or un gra~e- problema,
Porque atacaban constantemente sus convoyes, sus villas, sus JDlSlOnes Y SUS3
., una zona de "Guerra v·va"
reales de minas, haciendo de toda esta region
1
•
• Entre las descripciones coloniales se pueden ver los siguientes libros: N1c01...Ás DE
LAFORA, Relación del uinje que hizo a los presidios intern~s. situad~s e~ la frontera de la
América Septentrional perteneciente al Rey de España. Mexico, Ed1tonal P~dro Robredo,
1939· ALoNso DE LA MOTA y EscoBAR, Descripción geográfica de los remos de Nueua
Gali;ia, Nueva Vizcaya y Nuevo Leó11. México, Pedro Robre~o, 1940; Pw~o luvEAA,
· ,·0 y Derrotero de lo caminado, visto y observado en el dm:urso de la vista general
D ,a
i
~
M' .
B C ta
de presidios, situados en las provincias Ynternas de Nueva E_spana.
~co'. • os Amic, 1945; Jos:É ANTONIO DE Vn.LASEÑOR, Theatro .A":er?ca_no, desc~t~cifm general
de los reynos y provincias de la Nueva España y sus 1unsd1cctones. ~einco, Ed. Na. al 1952 2 vols Para un estudio moderno véase: JoRGE A. Vrvo, Geograf-ía de
c1on '
,
.
( T"
F.
N 37)
México. México Fondo de Cultura Económica, 1948
1erra urue o.
•
, Para ana~r mejor la situación cultural de los indios nómadas se puede ver los
siguientes libros: JosÉ DE Aru.Eou1, Crónica de las provincias de N.S.P.S. Francisco

548

Este eonjwito de indios nómadas fue ]Jamado en un principio por los españoles "Chichimec.as" que en lengua náhuatl significa "Linaje de _perros" :1
Pero al poco tiempo empezaron a tomar nombres muy peculiare.s según
]a región donde viYían, como Gua.chichiles, ]forrados, Hualalmises, Rayados,
Boca Negras, etc. Estos indios. aparte de su belicosidad, no podían ser para
el colonizador un medio e.stable de conseguir tributo o de sumirústrarse mano
de obra suficiente como en el centro de la colonia. Pero sin embargo, a pesar
de todos estos obstáculos, el colono seguía introduciéndose a esta zona que
no tenía límites, que se extendía hacia el infinito.
¿ Por qué el colonizador se dirigió a esta región desde mediados del siglo
XVI y en el XVII? ¿ Cuáles fueron los incentivos que empujaron al español
a expandirse en esta Nueva España septentrional? Indudablemente no existió
un factor determinante que interviniera en una forma decisiva en 1a conquista. de estas .fronteras consideradas infirutas, sino un conjunto de factores
que se entrelazaron entre sí y se ayudaron muLuamente, convirtiéndose en
fuerza impulsora de la colonización.
Entre los muchos y diversos estímulos que recibió el colonizador para decidirse a ir a esta zona del virreinato, podemos reconocer los factores económicos, el agente social, el religioso, el poñtico y hasta la leyenda, que jugó
W1 papel muy importante; todos en primer plano, todos formando una unidad, todos atrayendo una población, todos creando una situación favorable
para la expansión.
Lo que pretende este trabajo es desmembrar un poco este núcleo heterogéneo pero compaclo, y presentar cada uno de estos factores en forma individual, separados e independientes, pero sin olvidar q_ue son part~ de una
gran urudad.

de Zacateca,. México, Ed. Cumplido, 1851; ALoNso DE LEÓN, JuAN BAUTlSTA CuAy FERNANDO SÁNc1IEZ DE ZAMORA, Hisloria de Nuevo León, con n-0ticias sobre
Coahuila, Tamaulipas, Texas y Nuevo México, escritas en el siglo XVII. Escrito preliminar y notas de Israel Oavazos Garza. Monterrey, Centro de Estudios Humanísticos de la Universrdad de Nuevo León y Gobierno del Estado, 1961 (Biblioteca NL.
No. 1). Se puede ver también los trabajos de W. J1MÉNEZ MORENO y de PAUL KmcHHOFl', titulados TribUJ e idiomas del norte de Mb:ico y Recoleclores cazadores de
México. En la Tercera Reunión de Mesa Redonda de la Sociedad Mexicana de Antropología, México, 1944, pp. 121, 133 y 133-144.

l'A

' Sobre este tema se puede consultar a PRILrP WYNE PowELL, "Spanish Warfare
Against the Ohíc.himecas" y "The Chichimeca Scourge of che silver frontier in Sbrteenth
Century in Me.xieo", The Hispanic American llistorical Review, tomos XXIV y XXV,
1944 y 1945, pp. 580-604 y 315-338.

549

�Factores eco11ó111icos

La economía de la rueva España tu,·o fuertcmcnt • iníluida por las
ideas mercantilistas, cara tcñzadas, en fom1a general, por con iderar el oro
y la plata orno las riquezas fundamental s; la prosp rielad de un país se
medía por la cantidad de numerario cir ulante y icndo l oro y la plata
los denominadores comunes de todos los valor :s, aquel país que tuviera más
oro y plata sería más próspero; por tanto, se tendía a arnmular mu hos metales pre iosos. 5
Estas ideas mercantilii;tas que imperaban en el ambiente de la época hacían que la minería fuera \'ista como esencial y decisiva para la vida económica de la ueva España; así por ejemplo, Gómez de Cervantes nos dice
en sm esuito que ''los meta.les preciosos son el sustento del gobierno. de la fe
y de mercaderías, heredades de la tierra, casas y otras posiciones no tuvieran valor". 11 Como podemos notnr. los metales prcci,,:o eran el rec1u.i ito
indispensable para estructurar la prosperidad económica, social, poHtica y
religiosa.

Esta concepción influirá grandemente para justíficar la ne esidad de xpansiones y descubrimientos en bw.ca de metales preciosos. Al porn tiempo
de habe1se dominado la altiplanicie mexicana, t.&gt;mpe7.aron a organizarse e.,pedieioncs por mar a la Florida a las Californias, a las Filipinas. Pero por tierra
y hacia d norte casi no hubo intentos de descubrir o colonizar en fonna sistemática, debido a que ta zona no aparecía atra ti,·a a cau a del medio
geográfico y lo · indios nómada,;. A mediados dd siglo • ~I ( 1546) con los
de ubrimiemos de las minas de la plata de Zacatrcas, los e pañol , p ído·
de la "fiebre de la plata'' se dirigieron a esta zona del virreinato, pues la atracción de la riqueza minera fue tal, que para 1550 - a dos años de la fundación de aqu Ua ciudad-, Zacatecas era el r&lt;'ntro demográfico más grande
• Claro que esta explicación sobre el mercantili. mo t~ muy general y para comprender la complejidad de este tema se puede ver lo libros: J.
auy, An lnlroduction to Eriglish Economic History. London, Ed. Longmans, 1929 · HERBE.RT lhTON,
Eco11omic Ristory of Europt. London, Harper, 1936; E.F. HECKSCDP.R, La época Mtrcan1ililla. México, Fondo de Cultura Económica, 1943; Gv.sTA
CHMOLL.E.R, The
Mercantil System. London, Macmillan, 1940.
• GONZALO GÓIUZ Cuv"-NT'"s, La vida económica y Social d~ Nutua España al
/inalizar ti siglo XVI. México, Antigua Librería Robredo de José Porrúa e hijos,
1944, p. 139. Tambifo se puede ver al respecto en el Arc.hivo General de la aci6n,
Reales Cldulas, volumen 12, Ep. 148, "lnfom1c sobre los bienes en la Nueva España;
paguen los derechos por el. .. que produren". 8 de mayo de 1628.

después de la ciudad de México, y se cuenta c¡ue había cinc
cuenta explota iones mineras.r

i ,le-~ias y cin-

La producción minera de Zacatecas creció rápidamenl •.
ún 1 fota y
1
E cobar a finales del siglo XVI, de "un qtúntal de tierra ( equivalente. a 46
kilos) salían dos arrobas (cada arroba eran 11 kilo } dt· plata, p ro gen ralmente acudían a los principios a diez, quince. \'CÍJlt }' treinti marcos (230
gramos cada marco) por fundidón de cada quintal" ;8 o sea, que la producción de -i5 kilos mezclados con otros el 'mento·, daba un promedio de do· a
seis kiJos de plata despué de la amalgama ión, rendimi ·nto muy considerable
tomando en cuenta que las minas de a..'Cco producían un promedio de uno
a cuatro .kilos de plata después del proceso de amalgamación -1583-. 11
Esta producción tan considerable en w1a t"ttión en que e caseaba todo lo
necesario para la ·ubsistencia, hizo que los precios de los productos de consumo inme&lt;liato -animales domé ticos, trigos maíz, etc.-. fueran muy altos. Esto, a su vez, hizo que una gran parle de la población se empei.ara a
dedicar a la ganadería y a la agricultura; por otra parte surgió Ja necesidad
de
uir adelante, en busca d nuevas tierras para desarrollar estas actividades y poder abast cer a los rea le· de minas: así, poco a poco, ·t,. fuentes ele
riqueza fueron un medio de atracción para atraer a nuevos colonos a estas
fronteras.

En los alrededores de la iudad de Zacatccas se emper.1.aron a dcsarrolhr
centros mineros-ganaderos como an Martín, Aviño, ombrerete, ieves, Chalchihuites, Fresnillo, Bonanza y Mazipil. Estos nuevos centros de población
formaban una cxll'l1sa e importante zona ·conómica, y fueron a su yez apo ·o
y punto de partida para nuevos tlescubrimientos y colonizaciones¡ así, de estos
sitios salieron las expedicion que fundaron con el tiempo la UC\ a Vizca}-a,
el uevo México y el Nuevo Reino de León. Tocias e tas nuevas exploraciones estu ieron influidas en la búsqueda de rique-,.as mineras tan fabulosas
como la de Zacatecas.

' itado por FRAN~o1s CnF.VALll!R, La fo,mació11 de los grandn / .nti/undios en
México. iéxico, Probl m:u Agrícolas e Industriales de México, 1959, pp. 36-37. También se puede ver a Mom:sTo BAROALLÓ, La Mineria y la Metalurgia tn la América
española durante la /poca colonial. México, Fondo dt" Culwra Económica, 1955, pp.

206
1

a

209.

ÍOTA y ESCOBAR,

op. cit., p. 149.

Archivo G neral de la ación. Reales Cédulas, t.
V. Exp. 418. "Infonne de
Agusún de Casares, :i.l Presidente de la Audiencia de Méxiro, Don Pedro Forlán,
- 1583-".

550
5jJ

�•
A1 mismo tiempo, a esta corriente migratoria se unieron muchos infractores
de la ley que buscaban refugio en los territorios que eran prácticamente incontrolables por 1a Corona. Así llegaron a estas r~giones deudores, hombres
"llovi~os" -llamados así por haber entrado ilegal.mente a la Nueva España-,
extranJeros, solteros recalcitrantes, casados que dejaban a sus esposas y familias en España; todos ellos condenados al castigo y a la deportación inmediata,15 también llegaron a esta frontera del norte los persegµidos por la Inquisición por blasfemos, sacrilegos, bígamos, herejes, judaizantes, etc. y jWJto
ton todos ellos, criminales fugitivos de las cárceles o con juicios pendientes.la
Se puede decir que casi todas las personas desarraigadas de la sociedad colonial se dirigieron a estas fronteras en bmrca de nueva vida
Sin embargo algunos historiadores han idealizado basta el máximo a estos
emigrantes que se dirigieron al norte y los presentan como seres escogidos y
privilegiados que se dirigieron a estas vastas fronteras con el fin de llevar
a todos los rincones la civilización hispánica. Pero parece que no fue así, ya
que los documentos comprueba.u que hasta los descubridores más destacados
de estas regiones tuvieron conflictos con la ley. Asi Joannes de Tolosa descubridor de las minas de Zacatecas, tuvo un juicio de amancebamiento; a Francisco de UrdíñoJa, colonizador de Coa.huila, se le acusó de uxori~idio; Antonio
de Espejo, descubridor de Nuevo México, fue procesado por asesinato; Alberto
del Canto, fundador de Saltillo y de los primeros establecimientos en el Nuevo
Reino de León, fue acusado de muchos crímenes y delitos; Diego de Monternayor, fundador de la ciudad de Monterrey, fue perseguido por haber dado
muerte a su mujer. Todos ellos, sin haber ninguna excepción, fueron acusados
después de hacer esclavos a los indios y ele venderlos en los reales de minas.17
En su conjunto la población errante no fue en un princiJ1io la base de la
colonizaci~n de las fronteras norteñas, ya que su propio nomadismo, su anhelo de nquezas y su situación de fugitivos de la ley, la lanzaba a aventuras
y a la busca de nuevo$ territorios. Llegaban a un lugar y permanecían en él
mientras les convenía a sus intereses y después, al desaparecer el imán que
los retenía, salían poco a poco a otros lugares, sin ninguna organización, sin
ningún rumbo y casi siempre en forma individual. Alonso de León nos relata
que en el Nuevo Reino de León los soldados de Carvajal se dedicaron a cazar

El Factor Social

•

La toma de Granada en 1492 puso fin a las campañas de Reconquista y
dejó libres a muchos hombres, que marcharon a Italia, las Antillas y más
tarde a "Tierra Firme".
Estas personas provenían de las zonas pobres de la península, como las
Sierras de Extremadura, las tierras altas de León o de Asturias y sobre todo de
las dos Castillas. 10
Los hombres que llegaron a estas tierras de la Nueva España no querían
seguir en su antiguo Status social y deseaban sobre todas las cosas privilegios
y honores; ya que el español que llegaba a América se sentía por el hecho
mismo de pertenecer a la raza dominadora un conquistador y esto significaba pertenecer a la más alta jerarquía social y merecer, por tanto, toda distinción y halago. Frente al indio se sentía superior por el hecho de ser soldado de un rey poderoso y al mismo tiempo se sentía señalado por la Providencia como un ser superior ante un pueblo conquistado; u esta situación tan
peculiar es vista claramente en una carta de fray Jerónimo de Mendieta a1
rey Felipe II en 1565, donde le dice: "hasta el más vil y desventurado quieren ser señores y vivir por sí y no servir a nadie sino ser servido .... " 12
Esta mentalidad social permitió que una gran parte de la población estuviese presta en busca de aventuras, rique;,.a y posición bonoríiica y que fuera
una fuerza disponible para ir a colonizar las fronteras del norte. En busca
de hacer realidad todos sus anhelos esta gente formó una población Dotante
en todas las nuevas villas o reales de minas que surgían en las fronteras. Fray
Antonio Tello nos dice al respecto: " ... de un pueblo a otro sin pensamiento
de permanecer ni poblar ningw1a tieITa. . . andan como corcho sobre el
agua ... ,, 1:1
La colonización en la zona septentrional del virreinato reclutó a este.tipo
de personas que eran generalmente gente ''valdía, viciosa, vagabunda i tahura,
que por la abundancia de las provincias en qualquiera parte de ella hallaban
de comer, sin trabajos ... "u

'º NoRMAN F. MARTIN, Los uagabundos en la Nueua Espaiía. México, Ed. Jus,
1957, pp. 9-10-11 y 14.
.u JoSÉ Du.RAND, La transformaúón social del aonquistador. México, Pon:úa y Obregón, S. A., 1953 t. I, pp. 45-46-47.
" JOAQUÍN GARCÍA. lcAZBALCHTA, Carta de religiosos. Mé,cico, Ed. Salvador Chávez Hayhoe, 1941, pp. 117-119.
" FRAY ANTONIO TELLO, Crónica Miscelánea. Guadalajara, Ed. Josl Cornejo Franco, 1942, p. 325.
" NoaMA.N f. MARTIN, op. cit., p. 42.

552

I

" Se puede consultar la ponencia del profesor Eugenio del Hoyo, titulada "El carácter de la conquista y colonización española en e1 nore.ste de México (siglos }l...'Vl y
XVII)". San Luis Potosí, Décima Mesa Redonda de Antropología, 1963. Y también,
en el Archivo General de la NaGi.ón, Reales Cédulas, Volumen 27, exp. 156, "Retorno
de los delincuentes que se encuentran en la Nueva España". 2 de julio de 1637.
" EuoEmo DEL Hovo, op. cit., p. 5.
11
Ibitkm. Sobre Antonio de Espejo, ver en el Archivo General de la Nación, Provincias Internas. Vol. XLIX, Exp. 236.

553

�•
indios y venderlos después a los reales de minas. Esta actividad lucrativa
reunió en la villa de León -hoy villa de Cerra1vo-- a más de doscientos soldados, pero la Corona prohibió estos abusos y al poeo tiempo estos soldados
que "no tenían otro entretenimiento ni de qué comer, se iban saliendo fuera,
ya cuatro, )'ª diez ... " 18
Paulatinamente esta gran masa de vagabundos, delincuentes y aventureros
empezaron a dejar remanente de familias e individuos que formaron una
base estable para constituir el núcleo principal de la población. Estos hombres que por diferentes causas -familia, nueva vida, etc.- abandonaron
su vida errante, volvieron o empezaron a dedicarse a distintas actividades
para las cuales la zona era más propicia, como la ganader'ta, la agricultura, la
llllllería y más tarde el comercio. Precisamente esta transformación es constatada por Mota y Escobar cuando dice: "se convierten los soldados en labradores y tienen haciendas y heredades ... " 19

La Reconquista española a través de sus ocho siglos de lucha contra los
infieles, dio al español una gran bandera de unión y de combate: la fe católica y su expansión en el mundo de los infieles. Aparenteme.nte por este
ideal se luchaba y por este ideal se moría. Toda la expansión tenitorial española, primero en la península, después en las Antillas y más adelante en
América, fue justificada por este anhelo. No hay cronista que no mencion~
esta misión; así, Bemal Díaz del Castillo afirmaba que la conquista era para
llevar la doctrina de Dios a esta parte del mundo ; 20 también Gómara n0-s
dice textualmente: ''la causa principal a que venimos a estas partes es para ensalzar y predicar la fe de Cristo ... " n
Como podemos ver, la conquista se justificaba por el fin de extender los
dominios de Dios y llevar su doctrina basta los puntos más recónditos. En la
expansión hacia las fronteras del norte esta actitud religiosa siguió vigente;
no hay fundación de cualquier villa que estudiemos en la que en una de las
partes de los documentos no se diga: " ... con intento de que el Santo Evangelio se propague ... "; 22 tampoco hay colonizador de esta región del virrei'-' ALONSO DE LEÓN,

EscoBAR,

554

Dí.-.z

op. cit., pp. 195-96.
op. cit., p. 136.

Historia de la co11quista de la Nu,va España. México, Ed. Porrúa, 1962 (Sepan Cuántos ... 5), p. 85.
21 FRANCISCO LÓP&amp;Z DE GÓMARA, Historia de la conquista de México. México, Ed.
Pedro Robredo, 1943, t. I, p. 63.
" Archivo Municipal de Monterrey, Rollo IV. Sección de Originales; de la selec'" BERNA!.

La lucha y la extensión de la fe en esta zona de la colonia, según lo entendían entonces,, sin duda ennoblecía en grado sumo a estos aventureros, ya
que ella parecra borrar todos sus malos procederes anteriores y daba un fin
nohle a todos sus actos. Por ello no había ninguna expedición que no llevara
un estandarte con Wla Virgen o un santo como símbolo del avance de la fe.
Al tener contacto con el indio el conquistador le decía que su tarea era llevar
l~,fe a su _co~ocimicnto y práctica y más adelante la explotación y la dominaCion del mdJgena eran justificadas en parte, para darles oportunidad de
cono_cer
Santos E~gelios. _En fin, todo acto de expansión, colonización,
dommacron y extenruruo, fue siempre envuelto en el velo de la religión que
justificaba Y explicaba, por lo menos en forma aparente, tocios los actos del
perpetrador.

~?s

Factor religioso

,. MoTA Y

nato que no destaque que ha luchado por la fe y su extensión entre los indi~en~. Exist~n un sinnúmero de documentos en que se dice: " ... reduje al
mdio Y_ le_ di ~ conocimiento de Dios Nuestro Señor ... "2a La propia lucha
Y el ~quilanuento de la población indígena eran justificadas por este ideal.
Por eJemplo, fray Antonio de Arreola, decía al respecto: " ... si se le da religión Y policía a estos moros (indígenas) y nos siguen atacando ... no sólo es
un deber sino una obligación aniquilarlos ... " 2~

DEL CASTILLO,

Factor político

Este factor siempre acompaña al religioso: se hace todo y se permite todo
"para engrandecer la fe y los dominios de ]a Corona".25 Por un Jado se enarbolab~n ideales ~versales, como es la propagación de la religión, y por el
otro, ideas de la epoca como el de una nacionalidad cuyo símbolo era la Corona ~pañola. ~~~os dos estí:°1ul~s dan el toque necesario para empr.ender
cualquier expedic1on de dommac10n en estas &amp;onteras norteñas.
La Corona por su parte no dejaba sin protección a sus coloniz.adores en el
avance_a ~u destino; así, en el norte para proteger de los constantes ataques
de los mdios se creó un sinnúmero de presidios -fortalezas-- en puntos estratégicos desde San Miguel el Grande hasta Zacatecas, San Luis Potosí
Nuevo Reino de León, Coahuila, Nueva Vizcaya, Nuevo México, etc. y cad~
una de estas regiones a su vez construía otras. Su misión era proteger los cación. d~ documen_tos microfilmados del estado de Nuevo León, que se encuentra en
1a Btbhoteca Nac10nal de Antropología e Historia.
" Archivo Municipal de Monterrey, Sección Encomiendas, op. cil.
" Archivo G~neral de la Nación, Provincias Internas, vol. 138, Exp. 57. "Informe
de•.Fray AntoDio de Arreola sobre matanza de indios Guachichiles", 1645.
- DURAND, op. cit., t. I, p. 81.

555

�minos, las villas, las haciendas y los reales de minas, dentro de sus muros se
protegían los viajeros y los convoyes que transitaban esta zona. Como podemos
ver, su tarea era facilitar en lo má.ximo la e.,-pansión, protección y comunicación en esta frontera.
Las misiones de religiosos fueron otro instrumento que utilizó la Corona
para e:&gt;rpander su dominio; reunían indígenas nómadas por intermedio de
los soldados de los presidios y los congregaban en pueblos para enseñarles religión y al mismo tiempo, artes manuales. Por este medio se lograba una pacificación aparente ya que se reunía a todos los indios en un lugar determinado
donde podían ser mejor controlados y se daban facilidades para que el nuevo
colonizador se pudiera movilizar- con mayor facilidad sin el peligro que pudieran representar los indios nómadas sin ningún control.
Pero aparte de dar protección militar y dar medios de dominación por intermedio de las misiones, también dio cosas que atraían más al español a
estas fronteras: privilegios, honores y poder. Felipe II, dictó una promulgación en 1573, que era muy atractiva para fomentar nuevos descubrimientos,
ya que otorgaba eJ derecho de obtener encomiendas, solares y tierras y conservarlas ellos "y sus sucesores perpeluamente,, ; esta ley preparo en par te
que conquistadores como Francisco de IbaJTa en 1563 organizara las incursiones a la Nueva Vizcaya; Francisco de Urdiñola en 1582, iniciara sus penetraciones a Coahuila; en 1580, Luis de Carvajal empezara la exploración del
Nuevo Reino de León; Juan de Oñate a finales del siglo saliera a Nuevo
México y Sebastián Vizcaíno pasara a las Californias.
J

Todas estas e.'Cploraciones fomentadas por la Corona y protegidas por lo
menos en teoría por ella, daba a la colonización de las fronteras del norte una
salida decorosa a estos advenedizos que se concentraban en zonas ya pobladas
y permitía que todo colono encontrara un aliciente para dejar su "mala vida"
y dirigirse a una tierra que era su única esperanza de mejorar su ucrte e
imitar en cierta forma a los primeros conquistadores en sus grandes hazañas
de dominación y de adquisición de riquezas.
Factor que jugó la leyenda

La leyenda, al igual que los factores anteriores, tuvo un papel importante
en 1a colonización de la frontera; en ella se encuentran en última instancia
todos los deseos, anhelos y ambiciones de los colonizadores, ya que ella refleja
sus afanes de riqueza, de poder y de honores. Las leyendas incitaron a seguir más adelante en busca de tierras desconocidas donde se localizaban lugares extraños e inverosímiles, por su riqueza insospechada, que solucionarían
las necesidades, no de uno, sino de todo el que deseara emprender esta aventura.

556

La mayoría de las leyendas que se desarrollaron en la Nu va España y en
América del Sur tuvieron sus orlgenes en la Antigüedad o en la Edad Media.
Estas ideas se entrelazaron con ideales renacentistas íbéricos donde se destaca
el ideal caballeresco, representado por Amaclis de Gaula, que reunía en él el
honor militru· y el deber caballeresco; todo este pensamiento se entremezcló
con ideas religiosas de encontrar el paraíso y, al mismo tiempo, de encontrar
otros fines más terrenales, que eran el de satisfacer todas sus necesidades materiales por intermedio de una riqueza fabulosa; aparte, estos ideales fueron
siempre reforzados por Jos indios que fomentaban sus deseos fantásticos diciéndoles dónde se encontraban sus imaginarios deseos, comentándoles que
ese lugar que tanto buscaban se localizaba "más allá". 26
Entre las leyendas más famosas que fomentaron en crear un ambiente favorable para e."\.-plorar nuevas zonas del virreinato destaca la de Jas Amazonas•
su origen se encuentra en la cultura griega y desde estas épocas se creía que'
estas mujeres guerreras se amputaban un seno para poder usar mejor sus
arcos y flechas. Estas creencias se sostuvieron en la Edad Media y en el Renacimiento con las versiones que dieron viajeros como Marco Polo, MendivilJ
y Pedro Tafus.
En un -principio, las localizaban imaginariamente en Africa, después en Finlandia, más adelante en Asia y por último en América; en estas tierras se
pensó gracias a los textos de Las Sergas de Esplandidn ( novela de principios
del siglo XVI) que 1as tie1Tas de estas mujeres guerreras se encontraban en
una isla de las Californias " ... a mano derecha de las Indias cerca del paraíso
terrenal'' ;27 pero aquí· estas amazonas adquirieron otras caracterlsticas complementarias como, por ejemplo, que nunca tenían contacto con hombres excepto una vez al año, y después de dar a luz, los bi jos varones eran muertos
de inmediato, pero aparte de ser tan belicosas, sus armas y vestiduras eran de
oro debido a que este era el único metal que existía en esa isla. Conquistadores como Diego de Velázquez, Hemán Cortés y Nuño de Guzmán, se preocuparon por encontrar esta región imaginaria; ahora bien, los indios por su
parte, fomentaban esta idea al máximo y aseguraban que esta clase de mujeres se encontraba en Cihuatlampa -"hacia el país de las mujeres"- 28 y
que poseían casi todas las características mencionadas en un principio.
.:o Sobre este punto se puede ver el libro de IRVING A. LEONAJW, El libro del Conquistador. México, Fondo de Cultura Económica, 1954. Y H.E. BoLTON, Wider Horizont o{ American History. Nueva York, 1939.
.., Citado por CnEVALll!R, op. cit., pp. 29-30.
_:s Sobre este tema se puede ver a lRVING A. LEONARD, "Conqueros and Amazonas
in Mexico", The Hispanic Americ@ HiJtorical Reoiew, l. XXIV, 1944, pp. 561-580.
W. JwiNEZ MORENO, "Cilutla1npa". Cuaderno.s Americanos, t. III, 1944, p. 130.

557

�Otra Jcyenda que .influyó como la anterior al avance hacia la frontera
del norte fue las "siete ciudades de oro"; su origen es desde la época medieval
y en este virreinato los indios Ja situaban aJ N.O. de México y se decía que
ahí se encontraban fas siete cuevas de donde surgieron las siete tribus nahuas.
Su fuerai de atracción hacía que los españoles estuvieran muy interesados en
encontrarla; así, el inglés Enrique Hawks dice al respecto: "los españoles tie•
nen noticias de siete ciudades. . . y han puesto y ponen todos los días gran
diligencia en buscarlas ... "; 20 la riqueza que se decía que poseían estas ciu•
dades eran fabulosas ya que todo estaba hecho de metales preciosos.
Aparte de estas leyendas que eran conocidas y comentadas por lodos los
colonizadores y conquista&lt;lores fronterizos de la Nueva España, se clesanollaron con gran ímpetu leyendas locales que fomentaban la expansión en esa
zona, un ejemplo muy ilustrativo fue el "ceno de la plata" en el uevo Reino
de León, que " ... era un incógnito a los que hoy viven ... es hacia el norte" ;30
se organizaron dos expediciones entre 1644 y 1648, pero ambas fracasaron.
Ahora bien, cada una de las expediciones en busca de estos lugares imaginarios donde se encontraban riquezas fabulosas según decían, fueron fracasando, no debido a su no existencia, sino debido a fuerzas sobrenaturales y
diabólicas que impedían a toda costa la localización; así Hawks dice que es
"tanto el poder de los indios heclúceros -de las siete ciudades de oro- que
cuando los españoles pasan cerca de esas ciudades, las ocultan aquellos con
una niebla, de modo que no puedan ser vistas" ;31 aparte de estas fuerzas misteriosas e inexplicables, hubo otras más raci.onales como la belicosidad de los
indios, así Alonso de León nos dice respecto a los Cracasos de las expedí·
ciones al "cerro de la plata" " ... que estorbaron algunas conmociones e inquietudes que. los indios Ala.zapan tenían ... " 32

rado o considerarse como principal; la minería creó un medio propicio para
el de.sai:rollo de otras actividades como la ganadería y la agricuJtura que osci•
!aron sm lugar a dudas alrededor de los reales de minas• estas fuentes de
t~abajo_ fueron_ esen~iales para la atracción de la población,' pero esto no hubiera stdo posible stn tomar en cuenta la situacíón social a que pertenecía
el colono que facilitaba sobremanera la movilización de esta masa desarraigada ~ qu_e P~~tía una ~pansi_ón casi continua sobre un territorio que se
extendía sm límites. Al nusmo ruvcl que los factores económicos y sociales
se desarrollaron los agentes religiosos y políticos, que permitieron una unidad
religíosa Y nacional, que les daba las banderas para la lucha contra el indígena, que les permitía crear el ideal y la razón para seguir adelante en busca
de nuevas tierras y so?re todo, les abría el camino hacia el ennoblecimiento y
1~ aseguraba ~onsegurr lo que en la PenínsuJa les estaba negado por su propio ~~atus social: hon_or~ y privilegios. Junto con todos estos factores importantJsunos la leyenda Jugo un papel de la misma relevancia que los anteriores
porque permitió eJ despliegue de la fantasía en la mente de] colonizador y~
que todos sus anhelos se encuentran casi a la mano "más allá" en un territ~rio
que es necesario descubrir y colonizar.
En fin, estos factores entremezclados enb·e sí y formando un núcleo com~acto: unidos con el medio geográfico de esta zona de la ueva España y la
s1tuaCJÓn cultural de los indios nómadas, crearon en esta frontera características muy peculiares de colonización.

A manera de co11clusión
Todos los factores mencionados son de una importancia vital para la colonización de las fronteras del norte y ninguno de ellos puede verse por sepa:o ENJUQt.re HAwKs, Relación de las producciones de la Nueva España y costumbres
de sus habitantes; hecha por . .. , mercader que pasó cinco años en la dicha tierra, 'Y
escribió a instancias de Mr. Ricardo Halrluyt de Eiton en el condado de Hereford,
15 72. Ed. por Joaquín García Icazbalceta, Opúsculos Varios, IV. México, Ed. ?
1898, p. 57. Este problema también lo trata RoBERT RtCARo, "AzemmoUI et Sali en
Amérique" Hesplris, t. XVII, 1933, pp. 92-95.

"°
11

:a

558

At.oNso DE LEÓN, op. cit., p. 51.
HAWKs, op. cit., p. 57.
ALoNso DE LEÓN, op. cit., p. 51.

559

�LAS RECLAMACIONES DE PATRICIO MILMO
RoNNIE C. TYLER
Texas Christian Uruversíty

1

1

PARA 1864, PATRICIO Mn.Mo había acumulado un tremendo imperio financiero y se decía que poseía ''la casa de negocios más grande" del noroeste de
México. Con la ayuda y la cooperación del gobernador Santiago Vidaurri,
había establecido una red de sucursales en Matamoros, Piedras Negras y otras
ciudades importantes, manteniendo su base en Monterrey. Su prestigiosa firma dominaba el próspero comercio fronterizo rivalizando con famosos financieros texanos como Charles Stillman, Richard King y Miffin Kennedy, que
utilizaban a Brownsville como su centro de operaciones.
Por varias razones afortunadas, Milmo acumuló rápidamente su capital.
Arribó a México en diciembre de 1848, e inmediatamente entró en negocios
convirtiéndose en poco tiempo en uno de los financieros más influyentes en
la frontera. Después de que Vidaurri anunció su plan de Monterrey y se
apoderó de la capital de Nuevo Leó,n, Milmo prosperó más al casarse con
la hija del gobernador ya que se asoció con su suegro (así pues, se encontraba en una posición ideal para fomentar un comercio activo) . En abril de
1861, cuando los Estados Confederados de América entraron en lo que sería
con el tiempo la Guerra Civil americana se encontraron afectados por un
bloqueo marítimo en las costas del Atlántico hecho por los Estados de la
Unión; ante esta situación se fomentaba el contrabando -en especial el algodón- a través de la frontera Noroeste de México. La posición neutral de
este país evitó que los estados de la Unión bloquearan los puertos de Mata.moros y T ampico. Así pues, México le dio al Sur una vía segura para su
comercio. Milmo comerció con el Sur casi desde el principio de la. guerra,
firmando un contrato en septiembre de 1862, para entregar harina a cambio
de algodón.
La participación de Milmo en este negocio crecía continuamente hasta el
punto de verse en la necesidad de presionar a los Confederados en 1863, en
561
H36

�esta fecha reclamaba a los estados del Sur 500,000 toneladas de algodón que
le debían y les exigía que le pagaran $16,000.00 en papel confederado Y que
le fueran puestos a su nombre en Piedras Negras. Mientras tanto él confiscaría cualquier carga de algodón localizado en la ruta entre Oasia y Piedras
Negras. Forzados a tomar una decisión drástica para mantener su vía de comercio abierto, el Sur suspendió todos los cargamentos a México hasta que
las reclamaciones de Milmo fueran arregladas satisfactoriamente. Los comisionados sureños encargados de este asunto le entregaron a Milmo todas sus
peticiones• este incidente puede considerarse como un mal augurio pan Milmo. Sin d~da él visualizó con gran acierto los eventos que sucederían en 1864.
Los franceses estaban en proceso de establecer un imperio regido por el
joven príncipe Ma.ximi.liano de Hapsburgo. Los invasores ya habían conquistado Puebla y México y seriamente amenazaban a ]as ciudades de Matamoros
y Monterrey. El presidente :Benito Juárez presionado por este gran avance
había abandonado la capital y se establecía en San Luis Potosí, después en
enero 9 salió a Saltillo esperando establecer en esta z.ona una base firme para
reconquistar su patria. En el mes de febrero el presidente indieó su deseo de
establecerse en la capital reinera, encontrándose con un firme obstáculo de parte de Vidaurri.
Las presiones que recibía e1 gobernador neolonés eran muy fu~rtes, por
un lado Juárez lo intimidaba en Saltillo, y por el otro, el general Aquiles Francisco Bazaine le demandaba en una carta que decidiera qué partido tomaría
el estado de Nuevo León: guerra o paz, Francia o Juárez. Nunca hubo una
decisión tan importante; Vidaurri trataba de hacer tiempo, contestando que
sólo los eiudadanos podían tomar tan importante solución. Para tal fin, proclamó un Referendum y antes que se supieran los resultados huyó a Texas
con los Archivos y el tesoro del Estado, no se sabe si porque no quería o no
podía decidir entre la República y el Imperio.
El presidente Juárez afrontó graves problemas cuando él y sus ministros
entraron en ]a ciudad de Monterrey en abril. o siendo la menor la lealtad
de los norteños influyentes y comerciantes que se habían enriquecido con las
relaciones muy cercanas que Vidaurri bahía mantenido con la Confederación.
Así pues, sus oficiales tomaron medidas en contra de estos amigos del ex-gobernador; el primero que atacaron fue a Patricio Milmo, el irlandés yerno Y
socio de Vidaurri.
Los documentos siguientes hablan sobre el arresto de Milmo, el tratamiento brusco y la detención, así como sus esfuerzos para usar su ciudadanía británica como un medio para asegurar su libertad y su arreglo eventual de
pagar 50,000 pesos para conseguir su liberación; las reclamaciones de_ este
personaje se alargarán por casi un cuarto de siglo con el apoyo del gobierno

562

británico que lo apoyaba en una reclamación total de $ 1.721.857.67 en contra de México.
_Por daños a su persona y negocios ---causados en su arresto y cncarceJa$855,857.67, siendo la reclamación más grande. Estas
p~~c1ones no fueron aceptadas porque el general Felipe Berrio7..ábal -el corrus10nado mexícano- insistió en que Milmo había renunciado a.nterionnente
el derecho de hacer cualquier reclamación cuando obtuvo su libertad en
1864, arguyendo que este arreglo no había sido anulado por ningún "tribu~al competente". La segunda reclamación ascendía a $ 279,000 pesos por los
mtereses que Milmo había perdido en sus mercancías y propie&lt;la&lt;les coníiscadas (en algunas de eUas él sólo poseía el 50%) . .Esta· también fue rechazada por el general Berriozábal, declarando que este asunto ya había sido resuelto por una comisión en 1871 y que por tanto no podía ser reexaminada de
nuevo. Finalmente, Milmo reclamó que le habían quitado 20,000 pesos a
la fuerz,a durante los años de 1864 y 1872. Die7.. diferentes artículos compre~día esta lista. El comisionado británico, Lionel Carden y Berriozábal estuvie~on de acuerdo que cuatro de las reclamaciones que sumaban 5,890 pesos
debenan de ser pagadas, y que cuatro de las peticiones que sumaban 5,742.52
pesos deberían de ser disueltas, pero no pudieron ponerse de acuerdo en
las dos últimas que ascendían a 8,367.48 pesos.
IDI~n~o- demandaba

Estos documentos demuestran clara.mente las dos actitudes, así como la
r~gnación de Milino de rendirse al gobierno al tener noticia de no poseer
mnguna ayuda e inclusive a pagar 50,000 pesos para obtener su libertad.
Pero quizás lo más importante fue la preocupación demostrada por varios
oficiales britáiúcos por el bienestar de tmo de sus ciudadanos. Hay que hacer
notar que en el siglo XIX los ciudadanos británicos usaban su ciudadanía
con _mucho orgullo, y se sentia.n protegidos por el gobierno de Su Majestad,
no unportando cuan duro fuera su problema; esta actitud se puede notar
claramente en el caso de Milmo donde el comisionario británico estuvo siempre de su parte aunque sólo pudo obtener una sola reclamación.
Los documentos siguientes son seis cartas y dos informes de los comisionados y comprenden ochenta y una página de treinta y uno y veinte centímetros; localizadas en la Colección de la Oficina Foránea que están depositadas en el ''Public Records Office", en Londres; hay que mencionar que
sólo las puntuaciones menores y algunos párrafos han sido cambiados para
asegurar la claridad.

563

�(F. O. 50/383).
Monterrey, abril 22 de 1864.
Señor ( Cónsul Británico en Matamoros) .

permitido hablar con ninguna persona ni siquiera con mi esposa y mis pequeños hijos.

Deseo rogarle y p1·esentarle a usted las siguientes afirm~ciones, q~e como
súbdito británico demando que tome las medidas necesarias para liberarme
de la persecución y el robo.
El 29 último, a las 9 a.m. me encontraba en mi oficina, cuando fui solicitado por el Ministro de Guerra del presidente Juárez, el
~M~el!
Negrete; cuando me encontraba en su despacho ,me ,Pre~to, s1 terna mis-~bros comerciales en mi oficina a lo que conteste: s1 senor; el entonces diJo
"yo los requiero y usted se los entregará a estos caballeros" apuntando a
caballeros que me acompañaron hasta mis oficinas; al llegar les pregunte Sl
tenían una orden escrita, pues supuse que ellos la debían de traer. Me contestaron que no traían ninguna orden. Les dije que consideraba que una orden
era muy necesaria. Ellos estuvieron de acuerdo en que. ~a orden era necesaria y uno de estos señores regresó de _nu~vo con el, numstro ~e Guerra para
solicitarla. En ese tiempo yo me comunique con el consul espanol --en ause~. del cónsul británico- para que hiciese las consideraciones necesarias baJo
aa
'd
tales circunstancias. A los pocos minutos el caballero que había sali o a conseguir ]a orden regresó diciéndome que el ~ t r ~ ( egrete! quería ve~e
otra \'e't.. Esta petición no me gustó y consulte al Cónsul espanol para decirle
que si sería mejor entregar los libros sin la o_rde.n escrita. _El cónsul me aconsejó que sería más prudente ir, y por consiguiente lo hice .. Al ~ntrar a 1~
oficina del Ministro de Guerra me demandó en una forma rrasc1bJe porque
no entregaba mis libros sin ]a orden escrita y que si me negaba él me oblig~ía
a hacerlo ya que tenía noticias que en mis manos se encontraban muchos mtereses de e&gt;..i.ran jeros y que sólo mis libros serían las únicas pruebas contra
ellos. Ante esta petición me negué y dije que no lo haría a menos que fuera
obligado a hacerlo. El ministro replicó que me fusilarla en el acto y que me
quedaría sin ningún interés como el traidor (Santiago) Vida~ri, Y_ que era
un ladrón. Yo respondí finnemente que podía mandarme fusil~ s1 e~e era
su deseo y que era un ciudadano britárúco y que no le tenía rmedo ~ a la
muerte ni a él. Entonces él dijo que yo me estaba burlando y empezo a pegarme varias veces con su mano y con un bastón que lo rompió en mi brazo
amenazándome con golpearme Ja cabeza. Después de este incidente llamó a
varios soldados y ordenó que fuera mandado a las barracas donde sería fusilado. Ahí permanecí dos días y después fui trasladado a la prisión de esta
ciudad, donde aún estoy encerrado. Durante diecinueve días no se me ha

g:ne.ral

?º~

Después de dieciocho días fui mandado con el director del penal y ahí
declaré; al día siguiente este funcionario vino a mi celda y me dijo que había
reportado que no existía ninguna causa para que yo estuviera encarcelado y
que cuando estaba presto a liberarme en cuanto recibiera orden del general
en jefe de ponerme bajo las órdenes del ministro de Hacienda.
El día 18 del actual fui conducido a través de las calles a la oficina del Juez
de Distrito, como un vulgar delincuente, entre un sargento y cinco soldados.
El juez me preguntó algunas cosas y me dijo que permanecería en la
cárcel por falta de respeto al Ministro de Guerra, por desobediencia a Jas
órdenes del Supremo Gobierno y por ser cómplice de don Santiago Vidaurri
y por último me permitió que recibiera amigos en mi celda.
He hecho una solicitud por mis libros (que fueron tomados en el momento
de mi arresto) y a] mismo tiempo solicité dar una fianza suficiente y que
me presentaría en cualquier momento que lo solicitaran, pero estas dos peticiones no fueron aceptadas.
Con respecto a los cargos en mi contra son infundados pues yo demostré
claramente que no he hecho ninguna ofensa al Ministro de Guerra y mucho
menos negarme a entregar mis libros a menos que no fuera por una orden escrita.
En referencia al cargo de "Desobediencia a las órdenes del Gobierno", como
no recibí ninguna, ni desobedecí ninguna, todo lo que yo pedía era una orden escrita, pues una verbal no constituía ninguna prueba para mí.
Respecto a ser cómplice de don Santiago Vidaurri, esto es infundado. He
hecho varios préstamos en varias ocasiones al Gobierno del Estado y en este
caso he hecho solamente lo que cualquier comerciante estaba obligado hacer,
exceptuando que generalmente yo daba la suma más grande.
También tengo que reportarle que este Gobierno ha tomado y vendido
ciento sesenta y cinco mil (165,000) yardas de telas Imperial bajo las siguientes circunstancias. El Administrador de la Aduana de Piedras Negras exigió
a mi agente unas letras de cambio y éste se las dio a la vista a favor del Administrador que a su vez las endosó al jefe de la Tesorería Federal y esta oficina las endosó a la Tesorería del Estado que las presentó para su pago. Al
exigirme este pago lo hice puntualmente; Ja cantidad era por 22,904 pesos,
_eero el Ministro de Hacienda o Tesorero del Presidente Juárez demandó el
repago porque el gobernador estaba en rebelión. Yo me negué a pagar ya
que esas letras habían sido pagadas en sus propias oficinas ( el jefe de la
Tesorería Federal) en esa ciudad; y me negué a pagar de nuevo esta deuda
y por consecuencia las 165,000 yardas de Imperial fueron tomadas y ven-

564
565

�elidas ayer a 14½% para cubrir ]a cantidad de $ 22,100 y el resto de $ 8?0.00
fue tomado de la caja de mi oficina. El valor del mercado del Impenal es
de $41,250.00.
Copias de lo anterior y de las letras con el procedimiento y la toma y
venta del Imperial le serán mandadas cuando usted lo requiera induyendo
los papeles relativos a la recolección a la fuerza de mis libros.
Todos estos procedimientos son ilegal€S y ... es muy probable que continúen
mientras yo tenga ... cualquier propiedad que el gobierno de Juárez pueda
poner sus manos a menos de una rápida protección del gobierno de Su
Majestad ...
(firma)
PATRICIO MJLMO

(F. O. 50/383).
Vice-Cónsul Británico.
Matamoros, abril 12 de 1864.
Señor (Capitán E.V.B. Von Donop, H.M.N. Jason off the Río Grnnde)_He sido en forma veraz informado que Patricio Milmo, ciudadano británico y rico comerciante de Monterrey que por sus negocios y relaciones
familiares con don Santiago Vidaurri ( el depuesto gobernador de Nuevo
León) desde la entrada de las fuerzas del Presidente Juárez en Monterrey ha
sido tratado brutalmente y puesto en prisión, por la mera sospecha de que
oculta propiedades o dinero perteneciente al dicho Vidaurri y como consecuencia de negarse a pagar una cuenta de veinte y cinco mil dólares en efectivo ( por cuya cantidad ninguna seguridad ofrecida por sus amigos fue
admitida).
He sido requerido por el socio del señor Milrno que reside en Matamoros
a extender inmunidad consular a su amigo y que reclamara el injusto tratamiento a un ciudadano británico, pero temo que por no tener comunicación con el Supremo Gobierno, é.sta sería completamente desatendi~a Y no
tendría el efecto deseado; así pues pongo el asunto ante usted, de1ando a
su consideración, si a su juicio su interferencia en este caso, tomando en
cuenta su comunicación directa ron el Gobiemo de Juárez en Monterrey,
sería propio y aconsejable para el efecto. Yo remitiré debida y prontamente
el citado despacho a su destino tan pronto sea recibido de usted.
Tengo el honor de ser suyo.
señor
su más obediente, y humilde servidor
PAUL ZURN

Vice-Cónsul de Su Majestad.

566

(F. O. 50/380).
Monterrey, diciembre 14 de 1864.
Señor (John. Walsham, Encargado de los Asuntos Británicos en México).

Tengo el honor de acusar recibo de su carta del 30 del pasado y poner
ante usted el siguiente pequeño bosquejo de mis perjuicios.
El 29 de marzo último, a las nueve a.m., fui notificado que el Ministro de
Guerra, don Miguel Negrete, requeria mi presencia en el paJacio y yo fui
inmediatamente, pregwitándome si tenía en mi posesión mis libros de ofic.ina, y yo le contesté que sí; entonces apuntando a dos hombres me dijo que
se los entregara y les or!;lenó que me acompañaran. Al regresar a mi oficina
yo les pedía (a los hombres) una orden escrita que suponía que tra!an, pero
no traían ninguna y uno de ellos regresó a la oficina de Negrete para conseguirla ... Mientras tanto, temiendo alguna ~cultad me comuniqué con
el vice-cónsul de España, para que me diera un consejo. La persona que
fue con Negrete regresó y me dijo que eJ Ministro de Guerra deseaba que me
presentara de nuevo con él. No me gustó presentarme nuevamente ante él y
Je propuse al Vice-Cónsul si no sería más prudente entregar los libl'os inmediatamente&gt; pero me dijo que no los entregara a menos que fuera obligado a ello o con la orden del ministro, y me recomendó que fuera de nuevo
con Negrete y pidiera la ordtm. Así lo hice, me presenté ante él y me preguntó
que por qué no entregaba mis libros, y yo le dije que tenía en mi poder
muchos intereses de comerciantes que residían ~n Inglaterra y en Los Estados Unidos; que mis libros eran la única prueba de sus inversiones, y no
pensaba entregárselos a menos que me obligara a ello y exigía por esta razón una orden escrita para mi protección. El me contestó muy ex:citado que
no estaba interesado en mi propiedad sino por las del traidor Vidaurri y
que yo era un ladrón, un miserable extranjero que mataría como a un perro.
Yo le contesté calmadamente que no le tenía miedo a la muerte, y que no
tenia derecho de insultarme de esa manera en su oficina. Entonces él me
pegó con su mano y después con su bastón . . . siendo rodeado por su guardia
estaba impedido de hacer nada excepto quital'me los golpes, lo mejor que
podía; ordenó que me llevaran a las barracas y que alú daría la orden para
que me fusilaran. Ahí estuve dos días y de ahí me llevaron a la cárcel, estando incomunicado hasta el día 16 de abriJ, cuando fui llevado al juzgado
del Distrito, rodeado de una guardia de soldados. Allí respondí a varias preguntas y fui notificado que estaría en prisión "por irrespetuoso con el Ministro de Guerra, desobediencia a las órdenes del gobierno y cómplice de don
Santiago Vidaurri".
Desde esa fecha, 6 de mayo, he podido ver a mi familia en la prisión. Desde
567

�el 6 de mayo he estado de nuevo incomunica.do hasta el 26, que mandé una
carta al cónsul de Su Majestad en Matamoros ( copia de esta carta está en
mi oficina). El 18 de junio me fue permitido hablar con mis amigos en la
prisión.
Habiendo sufrido ochenta y dos días en prisión, la mitad de este tiempo sin ver algún ser humano y sin poder hablar con mis hijos y convencido de que sólo podría conseguir mi libertad comprándola resolví hacerlo
de mala gana, ya que mi salud estaba cada vez más delicada, por esto estuve
de acuerdo en pagar $ 50,000 -$ 46,300 al gobierno: un tercio al contado,
1/3 en 30 días y 1/3 en 60 días; el resto de $3,700 sería para el corredor
del. . . Ministro (José Maáa) Iglesias. Los pagos finales serían después de
la salida de Juárez de esta ciudad. Pero el poseedor de la nota me demandó
y apelé al general Tomás Mejía que ordenó que el procedimiento quedara
suspendido; este asunto se turnará al Emperador. Hasta ahora no se ha
dado ninguna solución.
El día que fui encarcelado mis libros fueron tomados de mi oficina por la
fuerza armada e incluyendo las copias de mis cartas desde el año de 1855
y éstas fueron entregadas a los interventores nombrados por el gobierno que
debería de llevar adelante mi negocio. Objetos con valor de $41,000 pesos
fueron tomados de mis bodegas y vendidos en subastas. Mi sucursal en Piedras Negras, con gran cantidad de mercancías y 840 pacas de algodón fueron
tomadas· también mi sucursal de Matamoros, con grandes conspiraciones de
artículos' procedentes de Londres y destinados a Texas y una gran cantidad
de algodón fueron sustraídos por los interventores del Gobierno nombrados
para que continuaran mis negocios. Mi socio el señor Thomas Giligan fue
encarcelado, pero liberado bajo palabra por (Juan N.) Cortina.
La cantidad de 13,000 pesos en oro que se encontraba en mi caja de seguridad desapareció cuando los interventores tomaron posesión, varias vasijas que estaban a consignación en mi casa de Matamoros tuvieron que
regresarlas de nuevo a Nassau, los papeles y la consignación cambiados allá,
para poder salvar estos bienes.
Todos mis negocios fueron suspendidos desde el 29 de marzo hasta el 6 de
julio, ya que hasta ese día entré de nuevo en posesión de mis negocios y libros en virtud de los arreglos con el ministro Iglesias y por consejo de amigos, me retiré a Texas en donde permanecí hasta el arribo de los franceses.
Pruebas: estoy casi preparado para probar todas mis declaraciones y pérdidas de las cuales no se me pueden objetar.
No apelé a la Legación de Su Majestad con anterioridad esperando tener
noticias de si el Imperio había sido reconocido; además no quería molestarlo

hasta poder presentarle a usted una declaración completa con las pruebas
necesarias.
No tenía yo conocimiento que era necesario apelar al Cónsul de Su Majestad para un certificado de nacionalidad y por esta razón nunca hice aplicación y no tengo documentos que mandarle como pruebas, excepto un poder de un abogado que tenía yo de mi padre y mi certificado de bautismo
"Cartas de Seguridad". Siempre he sido reconocido con estos documentos
por el Gobierno del Estado, ya que no hay cónsul aquí.
Nací en la parroquia de Ballysodare, condado de Higo, Irlanda el 27 de
septiembre de 1826 y llegué a este país en diciembre de 1848 y he residido
desde entonces, excepto durante el verano de 1861 que estuve en Inglaterra
e Irlanda por negocios.
Puede usted escribir al Vice-Cónsul de San Luis Potosí el señor George
L. Chabot con relación a mis derechos de reclamar protección británica; sí
ésto no fuera suficiente le suplico tenga la bondad de aconsejarme qué tengo
que hacer para probar mi nacionalidad.
Siento mucho que la duda de la obligación del presente Gobierno de compensarme de mis injurias y pérdidas infligidas por el Gobierno del Presidente
Juárez. No tengo deseos de hacer reclamaciones exorbitantes, pero quedaría satisfecho en recibir la cantidad especificada que me fue tomada en
efectivo, en bienes y que la persona que me trató en esta forma tan bnital
sea castigada.
Sin embargo, insertaré un presupuesto de las pérdidas que tuve por la
suspensión de mis negocios, para que 1a injusticia que se me hizo sea estimada en lo que vale.
Mi suegro, don Santiago Vidauni, ahora en la capital, es de opinión que
en primer lugar debo de hacer una apelación al Emperador para una compensación siempre rese.tvando mi derecho de ciudadano británico.
El señor Vidaurri quiere que actúe condescendientemente, con el deseo de
evitar en todo lo posible la necesidad de poner el problema en manos del
Gobierno británico. Yo mismo prefiero arreglar el problema como él propone
y le he pedido al señor Vidaurri que le visite con relación a este asunto.
Debo de disculparme por escribir tanto, pero no podía darle una idea de
mis problemas en pocas palabras.
Tengo ( el honor) etc.
Firma.-PATRICio Mn.Mo

568
569

�estuvo en prisión aJ gobierno de Juárez y que se refugió en Texas, y que se
encuentra en San Antonio ...

(F. O. 50/383).
Vice-Cónsul Británico.
Matamoros, mayo 10 de 1864.
Señor (Capitán O.

J.

Yo soy

J.

Ü.

Jones, H.M.S. Shannon, of llio Grande).

jONES

Capitán

El e.aso del señor Thomas Giligan4 representante de la casa Milmo y Compañía, que está en estrecha conexión con Patricio Milmo en Monterrey, bajo
cuyo cuidado el capitán (E.V.B.) Von Donop ha mandado una comunicación al Presidente Juárez que a mi conocimiento no ha sido contestada. La
propiedad de Milmo y Com:pañía en Monterrey está a mi entender, bajo el
mando del gobierno de Juárez con vías de ser confiscadas. Yo creo que
eJ procedimiento que se lleva en contra de él está fuera de toda justicia. La
01·den de proceder contra Milmo y Compañía, vino del Supremo Gobierno
en Monterrey y fue ejecutada. . . en presencia del ministro de Hacienda, el
señor (José María) Iglesias, que retomó a Monterrey esta mañana; el general J. N. Cortina, Comandante Militar y Gobernador de Tamaulipas, residiendo en Matamoros, puede usar su poder para hacer justicia a pesar que
el problema no pertenece a su autoridad inmediata, y tengo entendido que
está inclinado favorablemente hacia el señor Thomas Giligan, ya que lo
tomado en su custodia en vez de ponerlo en prisión como demanda el juez ...
Tengo el honor de permanecer, señor, como su más obediente humilde
sirviente
PAUL ZORN

H. M. Vice-Cónsul Activo

(F. O. 50/383).
H. M. Barco Shannon.

Señor ( Secretaría del AJmirantado) .
Con referencia a su comunicado del 13 y 17 de mayo de 1864, tengo el
honor de poner en su conocimiento la información de Lores Comisionados
del Almirantazgo que una carta recibida de Paul Zum Vice-C6nsuJ en Matamoros de la 16a. instancia que dice "que el señor Milmo en Monterrey fue
puesto en libertad después deJ pago de 45,000 pesos al gobierno". También
he sido informado hoy por el señor Lancaster de la casa Milmo, que fue
ordenado fuera del país, que el señor Milmo pagó 50,000 pesos mientras
570

(F. O. 50/380).
México, 28 de dieíembre de 1864.
Mi Lord (Russel).
C',on referencia al despacho No. 35, del 26 de octubre tengo el honor de
h·asmitir una copia de la carta que recibí antier del señor Patricio Milmo.
Previamente había yo llevado el caso ante el Gobierno mexieano en w1a
forma no oficial, pero me ha sido imposible hacer una reclamación directa
en favor del señor Milmo por la evidencia contenida en los documentos acompañados en los despachos de Su Señoría, le escribí y le rogué que me diera
una declaración sobre su caso desde la fecha de su encarcelamiento hasta la
entrada de las tropas francesas a Monterrey.
El señor Milmo no ha mandado ninguna opinión donde exprese sus esperanzas, ni me ha sido posible hablar con el general Vidaurri; asl que por
el presente, no me ha sido posible intervenir más adelante en este asunto,

inclusive en uno de los párrafos concluyentes de la carta del señor Milino
del día 14 me he enterado que no requiere mi asistencia inmediata.
Parece que sería muy difícil para el gobierno de Su Majestad insi$tir sobre el pago de la suma precisa que la firma Milmo y Giligan puede haber
perdido en consecuencia de lo que ocurrió en Monterrey y Matamoros cuando estos pueblos estuvieron en posesión de los partidarios de Juárez, a pesar
que quizás se puede pedir alguna moderada indemnización y el señor Vidaurri debería consultarme sobre este asunto, yo no pondría ninguna objeción para hablar sobre el particular.
Mi Lor, el más obediente y humilde sirviente
JonN

WALSHAM

571

�(F. O. 97 /516).
Rt-damaciones de Patricio

filmo (CXVI).

o. 244. lnjustificable arresto y encare !amiento.
Embargo de sus propiedadl's y negocios.
Pérdidas y daños . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . , 855,857.67
Reclamación No. 244. Desaprobada:
El reclamante en este caso era el señor Milmo, qu era eJ hombre más
rico y propietario indudablemente de la casa de negocios más grand del norte de México. HabiéndOf.e rasado ron la hija de Vidauni gobernador del
estado de uevo León, incurrió en d error de ponerse en mano del Partido
Liberal y en negocios donde ·e demo tró mala voluntad en •I cobro de unas
letras de cambio cuando él defendió la causa del Impt.:rio sin tomar parte
activa en la política.
Cuando el Gobierno Liberal tomó po~ ··ión de ~ fontcrrcv en 1864, él fue
hecho víctima de unos arbitrario· e injustificables procedimientos que e -tán
completamente detallado. en la siguient opinión, } es solamt&gt;nté' nec •sario
agregar que, a pesar de la gran cantidad de reclamaciones qu apare&lt;"en como
muy grandes sus negocios en la c-ompra de algodón a los ·tadns sureño· de
los Estados Unidos era muy xtensa, y en C'Íecto. que cuando lo· precios
del algodón empe7.aron a bajar como consecuencia de los 1&lt;&gt;vese· que tenía
el ejército Confederado, él e·tuvo en prisión y no podía atender personalmente su negocio que tenía en distintos puntos de la frontera y to prO\'OCÓ
pérdidas de gran magnitud.

O pi11ió1i drl Comisio11ado Británico
El ornisionado en México deniega esto basado en que un arreglo del asunto principal de fa demanda se había turnado al Gobierno a solicitud del
mismo demandante y sobre su anterior renuncia formal de la demanda él
ahora sale con que el arreglo que fue hecho hace veinte y cuatro años sólo
podrá ser anulado por un tribunal competente y que hasta que e.5to se haga,
los perjuicios que reclama no se pueden investigar.
El que firma, omisionado de S.M.B. se encuentra obligado a diferir radicalmente con el señor (Felipe) Bcrrio7.ábal en este caso, basado en que
la cantidad que Milmo tenia que pagar en virtud de tal convenio del 19 de
junio de 1864 fue forzado mientras él estaba en prisión y este punto fom1a
parte de las reclamaciones y sólo forma la parte mínima en comparación
572

con las otras pérdidas que él sufrió injustificadamente en la rárceJ y por habérsele embargado s11 propiedades también en forma injustificable.
La sustancia de e le arreglo ( la nulid:id del cual basado en la intinúdación se reS&lt;'rva para ser tratado en su propio lugar) fué Ja retractación que
el propio Milmo expresa en una carta dirigida al Vic-e-Cónsul de fatamoros, consid rada por el gobierno como ofensiva y su compromiso de pagar
46.239.2·1 ; en considcraci 'u de lo cual el gobierno condonó su pretendidas
responsabilidades finanderas a la tesorería y abandonó la demanda en su contra.
na referencia al documento mismo ... , demuestra que no hay men ión
en ella sobre ninguna reclamación que Milmo a su \'e'.l pudo haher hecho en
contra del gobierno por las pérdidas y sufrimientos que había pasado los
cuales con ·ecu nlcmente no pueden con iderarse parte del dicho arreglo, las
bases real · de la pn sentc redamación son como siguen:
1. En marzo 29 d 186·1-, el demandante fue injustamente arrestado por
orden del linistro d • Guerra ( ~eneral . figucl egrct ) ( confirmado wios
días después por el Presidente de la Repúbli a) }' confinado a una cárc 1
como un malhe hor común por 82 días, durante Jos c-uale , la mitad tuvo
incomunicado y no se le pem1itió conferenciar ni con su abogado o su familia.

2. Que ·n abril 26 us propiedades f uernn tomada· por la corte )' puestas
a (·argo de dos íntervcntores nombrados por I jue-✓, el reclamante fue notificado ubsccuentemcute "c1u podía nombrar una persona que lo representara en su rasa de negocio, sobrentendiéndose que la administración de
los negocios continuaría siendo conducida por Jos interventor judiciales,
pero bajo la exclusiva responsabilidad de Mihno y por sus pérdidas, así que
en túngíin tiempo puede él alegar alguna excusa que lo exon re de esta
responsabilidad ó fundar una reclamación de cualquier clase''.
3 Que las únicas bases para infligir estas penas fueron: 1) pretendida
falta dt' re·pcto al Ministro de uerra. 2)
r.galiva de entregar a los oficiales con una orden verbal los libros de su negocio. 3) Responsabilidad por
alegar fraude a la Tesorería del Estado en pago d los Impuesto Aduana.les.
•1 . Que aparte de sus penas J&gt;éI ~ na) •s, ru encar elamicnto y embargo de
sus propiedades produjeron una confusión en sus negocios debido a lo extenso
y ornplicado de su naturaleza, en especial por la transacción del algodón,
le provocaron pérdidas direc-tas de gran magnilud.

LDI&gt; factor

en el caso son como sigu n:

l. El 29 de marzo de 1864

filmo fue Uamado por el general egrete,
fi.nistro de Guerra, }' le ordenó que le entregara los libros comerciales de
sus negocios. rgrete acordó que dos prrsonas lo acompañaran, , a estando
en su casa, Milmo, pidió una ord ·n crita para poder entregar sus libros y
pidió que por favor fueran a conseguir esa orden. egrete mandó de nue\'O

!&gt;73

�por él amenazándolo con castigarlo si no obedc ·ía. Allí Jo insultó y lo castigó en fonna corporal, amenaz.índolo con fusilarlo: tilmo le co11t tó que
no le tenía miedo a él ni al gobi 1110 es por é·to c¡ue consideramos que la
reacción de nue:;tro drmandante era natural y creemo · que no comc&gt;ti{, ninguna ofensa y sin embargo fJ recibió un trato poco amable, ya qul• fue
mandado prisioncro a unas banacas militares.

El tr de ab1 il fue trasladado por órdenes cld PrC'. ident · a una prisión
com1111 r pue to en disposición del jt1l'Z de Distrito, ·on lo· car~os de falta
ele re.·peto al !iuilitro d Guerra y de negar la rntr ·ga de sus libro·.
El quince e.Je abril se dictó su fonnal prisión sin nin"una acusación en :u
contra.
Aunque no existía ning(m cargo en su contra Milmo estuvo en prisión hasta
el 19 de jw1io.
Al referirse a la evidencia, rn razón de lo cual E'J reclamante fue rnnminado
a pri ión, nos mue tra que los alegatos de us acusadore · no contenían cargos
on la suficirnte gravedad que lo ameritara.
De las personas que dieron una evidencia: el Ministro de Guerra. declaró
que Milrno "me contestó en un tono de burla y me dijo que no me tenía
miedo ni a mí ni al gobierno. tratando de ridiculizar no a mi persona sino
aI Ministerio ... obligándome a mandarlo a pri ión". Ramón Cuéllar dC'daró
que Milmo 'replicó en un lenguaje irrespetuoso descouO&lt;'iendo toc.Ja autoridad
(la deJ .Ministro) ... " Francisco de la Garza en su c.alidad de juez declaró 'que
Milmo elijo que no entregaría sus libros i no re&lt;:'ibía una ord n escrita o sólo
si los tomaban a la fuer;.a deseando en esta forma poner al iini tro en
ridículo".
Esto constituye todos los cargos.
El reclamante argumenta al enseñar la ilegalidad de los prO&lt;'edimicntos
como sigue:

J. Es ilegal que c1 grneral , egrete demandara que le entregara los libros
( la única prueba de sus propios interf! · s y Je la de los otros , en una orden
verbal, (El Título I, ección I,) artículo 16 de la Constitución (de 1857)
especialmente dice que ningún pap I o propiedad de nadie pueden ser intervenidos "e:uepto c1i virtud de w1a orde11 escrita por una autoridad t'l&gt;mpetn,te".

11. Así pues, es ilegal que el general

egretc amenazara a filmo rnmo
aparece en u declaración y que lo castigaría si no le entregaba los libros
bajo w1a orden verbal.
III. Fue aprobac..lo el te ·úmonio de tre testigos oculares -uno de lo males fue el juez GaI7.a-, que ·egrete golpeó a Milmo más de una vez, lo cual

es induclablement · iJ 1 aJ n vista de la posición del oficial, lo cual se deduce
que fue brutal cobardía en vista d la posición indefensa del otro.

IV. La detención ele Milmo d ·I 29 ele mar1.0 al 15 de ahril cuando e
declaró su fonnal p1isic'.in, fue una violacié&gt;n al artículo 19 de la .onstitución.
pro\'ocando a,;í que todos los concernientes en e·te ca o son responsable·.
V. En I enjuiciamiento no se especifica ningt'm car(To y en la comunicación
del Ministro de Guerra aJ juez se menciona c¡11e la única ofrnsa infligida fue
la de faltas de respeto al Mi11istro y la rcsi tenria de entregar ciertos libro ;
run w10 de esto· cargo: se raJ tiga con la cárc •l.
I. El 'ttcarcclamiento fue un agra,·io a todos los prncc•Jimiento · lega le_·_
2. En la comuni ación hecha por ¡ 'egrete al Juez de Distrito el 13 de
abril de 1864, aparecen unas introducriones rlc tomar Jos libros de filmo
porlJUC el gobierno «fut· pnsuadirlo'' que la mayor parte de las propiedades
qu pertenecían al trnidor \'i&lt;laurri ) por esta fonna se 1• podrian confiscar
todas u· tierras; aparte "aa notorio'' que ~filmo había tomado parte en
\'arias transaccione fraudulentas l'll perjuicio de lo· intrrcses pí1bli, os.
Despurs de un concienzudo examen de los libros, demostr6 c¡ue las sospe&lt; has del gobirrno no tenían fundamento, en relación con el primer punto;
c1 fücaJ fonnuló el 25 de abril de 186-1 una acusación en contra de lfilmo,
donde :;e le mencionaba que. había "/untes i11dicncio11cs'' que filmo junto
con Vidamri había defraudado el erario; además, se sabía que había ayudado financiando uua rebelión contra el gobierno, exponiéndose asimi ·mo a
la confiscación de todos su· bienes, bajo la previsión de la ley del 10 de
julio de 1863. Así pu se dispuso que un interventor debería de ser designado por la corte para que tomara a su cargo la asa de negocios de Milmo
y también debería d s r sancionado por la falta de timbres fiscaJes que faltaban n algunos re ihos.
En conformidad con esta &lt;lrden &lt;los inten·entores fueron designados por la
cort }' se publicaron varias circulares, enviadas a las personas que tenían
relaciones con • filmo para que tu, ieran const'lncia del cambio; asimismo se
les decía que ninguna transacción tendría valor si no estaba firmada por
ellos: mientras rl juez le notificaba a 1i1mo ste cambio como se ha mencionado anteriormente.
in entrar en mu ho detalle en los argos de acusación es en contra de
Milmo que ya son tratados exhaustivamente por el s iíor (¿, evero?) del Ca:tillo, es suficient enumerar que e ·tán pecificado en el llamado arreglo del
19 de junio, que demuestran que no está envuelto en ningún acto criminal.
Primero: Milmo obtuvo una reducción de impuestos en algunos bienes
importado· por él en Tam¡,ico en virtud de un adelanto de din ·ro que le

574

575

�había hecho a1 gobierno del estado, y del que el gobierno federal alegaba que
el gobernador del estado no tenía ningún derecho de hacer esta reducción.
Segundo: Que en el momento que el gobierno tuvo necesidad urgente de
dinero ( abril de 1863) Milmo adelantó 10,000 pesos, con 1a condición de que
esa cantidad y una deuda de 25,000 pesos en la cual él tenía un gravamen,
fuera incluída en la SUSEensión de pagos, deberla de ser pagada por impuestos
aduanales como fue; tercero, que W1os recibos pagados por él no llevaban
timbres fiscales.
A las primeras dos acusaciones se puede contestar que desde tiempo inmemorial la reducción de impuestos en consideración de adelanto fue una forma
reconocida por el gobierno, que muchos otros comerciantes de Monterrey le
habían prestado dinero a Vidaurri, pero ninguna responsabilidad había contra ellos; y, finalmente, que Vidaurri había sido designado en 1862 Comandante en Jefe del estado de Tamaulipas con autoridad para disponer de los
ingresos aduanales de esa entidad y, que por lo tanto tenía derecho de hacer
esta clase de arreglos. En relación con el tercer cargo se puede decir que el
gobierno federal debido a su retirada de la capital no había mandado a los
estados fronterizos los timbres fiscales que según la ley del 9 de febrero de
1863 deben de tener ciertos documentos y debido a esta carencia de timbres era una ley muerta en esta ciudad y aún más, que los retiros y el monto
de los timbres en los que constituyeron una ofensa fueron retirados por faltas del gobierno.
En esta forma no había ni siquiera el más mínimo grado de criminalidad
que se pudiera alegar en relación con estas transacciones.

3. El otro punto en que puede haber procedimiento es si se puede considerar que hubo realmente una ofensa, es si se toma en cuenta la acusación de
insultar al gobierno.
Milmo tiene una carta privada donde el gobierno le solicita 25,000 pesos
para que saliera libre de la prisión. El gobierno mismo acepta este trato,
como lo demuestra la carta del general Manuel Doblado dirigida al señor
George L. Cabot, el Ministro de Guerra dió instrucciones para demandar esta
suma a Milmo, en cuenta de las posesiones que él tenía y que pertenecían a
Vidaurri y como esto no ha sido probado es necesario devolverse. Sin duda
esta es una acción muy impropia del gobierno de demandar 25,000 pesos
a Milmo para lograr su libertad; como también es impropio considerar que
tenía propiedades de otro señor y esto es claro porque nunca ha sido probado. Exigir este dinero fue un procedimiento ilegal por parte del gobierno,
ya que fue exigido bajo presión.
En resumen:

I. Que es injustificado e ilegal el arresto y el encarcelamiento durante 82
576

días, acompañado de un brutal tratamiento recibido de parte de Negrete,
la incomunicación durante 40 días y 1a amenaza coñstante de ser fusilado,
que son demostradas por varios testigos.
II. Como se ha demostrado por la corte no puede haber ningún cargo
criminal en contra suya y sólo cabría una acusación civil si acaso se comprueba algo.
III. Que sus negocios y lransacciones fueron totalmente paralizados en su
ausencia, haciendo que perdiera grandes cantidades de dinero. Por esto y
sus sufrinrientos personales pide una recompensa.
Es por esto que considero que fue .ilegal el procedimiento que se llevó con
lilmo; el llamado acuerdo con el señor Berriozábal, tiene una referencia
muy pequeña y de escasa importancia; y que es para el gobierno un deber
demostrar que las pérdidas alegadas por el señor Milmo no son suficientemente probadas o son exageradas.
Firmado por
LroNEL CARDEN

(F. O. 97 /516).
Reclamaciones de Patricio Milmo ( C:XXJX) .
No. 280. Sus intereses en propiedades son, junto
con las de Vidaw·ri confiscadas por el
gobierno ...................... . ... . . . $ 279,000.00
No. 281. Préstamo forzoso desde 1864 a 1872 .. . $ 20,000.00
Suma total reclamada . . . . . . . . . . . . . . . .

$ 299,000.00

RecJamación No. 280. En desacuerdo.
El siguiente reporte, es el acuerdo mandado por el Gobierno Mexicano,
conteniendo el material del general Berriozábal y algunos puntos de este caso.

Opinión del Comisionado Británico
El comisionado mexicano no toma en cuenta esta reclamación, bajo las bases de haber sido rechazada en el año de 1871, por el departamento de finanzas con el cargo de revisión y liquidaciones de las reclamaciones que bajo la
cláusula III del artículo 17 de Ja ley del 22 de junio de 1885 donde se menciona que las reclamaciones ya negadas no podían ser reexaminadas.

577
H37

�El firmante comisionado de S.M.B. se encuentra asimismo obligado en este
caso a diferir con el señor Be.rriozábal en los tétmínos que una administración
adversa no puede excluir toda posible esperam.a de reexaminar este caso.
Este precedente puede ser encontrado en las reclamaciones que han sido de
nuevo abiertas bajo las leyes existentes, aunque anteriormente fueron detenidas
en revisiones previas y como prueba muy conocida está la de Abra Mining Co.,
para demostrar que inclusive en los casos de una decisión formal por un tribunal internacional el gobierno mexicano opinaba que debería de ser reexaminado y así lo hizo.
Si entonces el gobierno mexicano sostuvo este argumento en contra de la
decisión de un tribunal internacional, no puede en ningún grado declinar o
admitir este caso puramente administrativo una decisión Cómo la presente en
la que ellos y solamente ellos fueron los jueces.

A consideración de los siguientes argumentos en 1a opinión del -firmante,
demuestra claramente que la equidad se inclina al examen, por segunda vez,
de las reclamaciones de este caso.
Los factores en este caso son :

1. En 1857, don Santiago Vidaurri compró, en sociedad con don Luis Zepeda, una considerable extensión de tierra conocida como la "Mesa de Catujanos".

2. Con fecha 27 de noviembre de 1858, Zepeda vendió su parte al seño1
Patricio Milmo.
3. En 1864, la propiedad de Vidaurri fue confiscada por el gobierno y entre
otras cosas tomaron la Mesa de Catujanos, con todos sus edificios y animales,
por orden suprema de junio 16 del mismo año, y poco después se anunció su
venta por medio de un remate público.

4. El 8 de julio de 1864, Milmo, a través de su abogado, (Lic. José de Jesús)
Dávila y Prieto, pidió al gobierno que restringiera la venta anunciada a la

mitad, que era la que pertenecía a Vidaurri, presentando el original del contrato que demostraba Ja compra de Zepeda.

5. A esta petición el Ministro de Hacienda, general (Ignacio) Mejía, replicó
que el 11 de junio de 1864 el presidente había aceptado esta petición y que
su parte comprada a Zepeda no sería afectada.

6. No fue hasta el 25 de noviembre de 1867 que el agente encargado de
~ta. confiscación escribió desde Monclova al señor Manuel Rodríguez, depos1tano gubernamental de la Mesa de Catu janos comunicándole el acuerdo tomado por el presidente de que se restituyera la propiedad con todo, bajo inventario al señor Milmo o su representante ...
La presente reclamación es debida a la .retención ilegal de esta propiedad

578

por más de tres años y por la falta de gran cantidad de caballos, mulas y ganado que no había al ser entregado de nuet·o a su dueño.
La sustancia del informe que los dos oficiales del Ministerio de Hacienda
hicieron en 1869, es la siguiente.
l. E] jefe de la sección de la liquidación recomendó que la suma de
16,500.00 pesos debería de se.r donada, por el hecho de que la propiedad de
Mibno había sido intervenida por el gobierno y administrada por éste y que
consideraba el valor mucho menos que el alegado.
2. El contador general opinaba que debería ser negado completamente, porque la sociedad del reclamante con Vidaurri en esta propiedad no había sido
legalmente probada.
3-. Porque el certificado presentado en su reclamación no había sido por
actos de hostilidad al gobierno y que no había sido retirada por el Ministro
de Relaciones Exteriores.
A estos argumentos, las contestaciones fueron las siguientes:
l. El jefe de la sección de liquidación, al formar su valor estimativo del
ganado existente en la propiedad al momento de su confiscación valuada con
el testimonio dado ·por el señor Pascual Lecea, que declaró que en el año de
1865, había ofrecido comprar todo el ganado de 1a "mesa" por 26,000 pesos,
pero que Vidaurri había pedido 41,000.00 pesos. La discrepancia entre estas
dos cifras y las del inventario firmado por Vidaurri que formaba las bases de
1a reclamación fue aceptada por el jefe de la sección, como prueba de Ja naturaleza exagerada de la reclamación y que, basándose en esto, se trabajaba
bajo un error. Como bien se puede ver por el certificado del general (Francisco) aranjo, la propiedad fue intezvenida en abril de 1864 y en octubre
del mismo año las tropas federales se retiraron y Vidaurri y Milmo gozaron
de nuevo de estas tierras; en marzo de 1865, las tropas francesas en su retirada la ocuparon de nuevo.

Así pues, el ganado fue ofrecido por Vidaurri a Lecea en 1865 no era en
la cantidad que había en 1864, sino lo que había quedado después de seis
meses de hall.arse en manos de sus enemigos.
Un testimonio más acertado sobre la cantidad de ganado existente en esta
propiedad dice que en 1864 fue llevado enteramente por las tropas del gobierno y esta cita se encuentra en la comunicación al jefe de Hacienda de
Coahuila mandada al jefe de la sección de liquidación el 15 de diciembre
de 1869 ...
2. La primera razón aludida por el contador general donde se niega la
reclamación es una directa oposición a la evidencia de que Milmo, había
sido fonnalmente reconocido por el gobierno como el dueño de la mitad de
esta propiedad y esto es probado por el despacho original del Ministerio de

579

�F.inanzas el 11 de julio de 1864 y si mayores pniebas son ctesc.adas pueden

encontrarse en la orden mandada al agente el 25 de noviembre de 1869 donde
se le dice que debe regresar toda la propudad con todas .sus cosas, bajo inventario de Milmo.
3. La segunda razón dada por el mismo oficial es que el certificado demostraba que Milmo no había viciado su reclamación por actos de hostilidad al gobierno y que no había sido presentada por la oficina foránea, en
vista de este factor de que el requerido certificado fue hecho por las autoridades locales es escasamente increíble que la omisión de la confonnidad de
pasarla por la oficina foránea deberla ser aducida seriamente bajo los terrenos
de una absoluta negación a la reclamación y en vista de este punto eqwtativo no se puede considerar como perjudicial a los derechos del reclamante.
En resumen se puede probar claramente:
I. Que el gobierno tomó posesión de la propiedad de Milmo bajo el falso
concepto de que pertenecía a Vidaurri.
II. Que después de haber admitido que les pertenecía a Milmo no se la
entregaron hasta tres años después, sin ninguna razón.
III. Que no había sido intervenida en forma legal y bajo inventario, sino
simplemente le fue anebara.da por los soldados.
IV. Que el gobierno habiendo confiscado la propiedad, que se admite-que
era de gran extensión, sin hacer ningún inventario, es probahle que acepte
el inventario del reclamante, a menos que se prnebe con evidencias de que
la cantidad manifestada es exagerada.
V. En entendimiento de estas razones la administración sigue manteniendo
la misma opinión contra el reclamante que dio en 1871 y que no es aceptable, ya que no refleja la evidencia; que el reclamante ha sufrido considerables pérdidas, por lo cual el gobierno es directamente responsable, y, finalmente, que falta que al gobierno demuestre que la cantidad pretendida
es excesiva.
Firmado
LroNEL CARDEN

Reclamación No. 281.
Esta fue hecha por diez diferentes términos, algunos de los cuales fueron

bien establecidos.
Por mutuo consentimiento cuatro de éstos sumaban el monto de 5,890.00
pesos, y fueron permitidos y otros cuatro fueron negados, pero no estando
de acuerdo con los restantes que suman la cantidad de 8,367.48 pesos ale-

gando a la decisión de mandar .infoones E&lt;)r separado sobre este asunto. El
reporte es el siguiente:
Opinión del Comisionado Británico

El comisionado mexicano está permitiendo que ciertos elementos de la
reclamación sean base para declarar una insuficiencia de evidencia.
El firmante, comisionado de S.M.B., mientras admitía la fuerza de esta
reargumcntación en contra de algunas cantidades del reclamante se encuentra obligado a estar en desacuerdo con el señor Il9fl"iozábal en dos puntos que
incluyen la suma de $8,361.58.

l. El 27 de julio de 1869, el reclamante entregó al jefe de Hacienda de
Matamoros seis documentos valuados en la cantidad de $7,867.48 bajo diferentes cuer,tas al Gobierno Federal en los años de 1864, 1865 y 1866. De
acuerdo con el artículo 14 ele la ley y artículo 1 de la circular del Ministerio
de Hacienda de 29 de enero de 1869 se establece que los jefes de Hacienda
tenían que recoger dichos recibos en su liquidación o decisign de la reclamación, por lo cual los documentos habían sido entregados. El hecho de que
el recibo era presentado en su orighlal por el reclamante demuestra que la
reclamación no ha sido adjudicada y que los documentos deberían de estar
en poder del Gobierno.
El argumento de pruebas insuficientes no puede ser aducido en contra del
reclamante, que, después de esperar veinte años, no tiene más que mostrar
excepto de un recibo de oficina y el gobierno deteniendo estos documentos
evita que estas pruebas sean aceptadas para soportar el caso y aparece como
dararnente responsable por la suma reclamada, fracasando naturalmente en
la presentación de documentos y el establecimiento de su insuficiencia.
2. En e] año de 1872, el señor Milmo fue obligado a pagar quinientos dólares para obtener una orden de viajar hasta Linares. La comunicación del
Comandante :Militar de Montemorelos, Rayones -y Allende ad:rrute que dará el
permiso con la condición de lll1 pago por la suma mencionada y el recibo
firmado por el mismo ha sido presentado como prueba.
No se necesita ningún argumento para demostrar la ilegalidad de esta
acción: el reclamante es un hombre libre y como tal tiene derecho de viajar
libremente por el país y esto está asegtU"ado por el artículo II de Ja Constitución: o está detenido bajo un cargo civil o penal y sujeto a dar una fianza y
sobre esto se sabe que ninguna autoridad judicial tiene conocimiento de algún caso reciente en contra del demandante.

En cualquiera de los dos casos la acción del Comandante militar es un

580

581

�innegable abuso de podér, por Jo cual el gobierno que lo nombró y lo mantuvo en ese cargo es claramente responsable.
El firmante es así pues de la opinión de que las anteriores razones sumadas a la cantidad de 5 890.00 pesos en la cua1 el Comisionado mexicano tuvo
que ver y la suma posterior de $ 8,367.48 debería de ser reembolsada al señor
Milmo a cuenta de su reclamación.

LIBROS

FUENTES

MAR.Es,

JosÉ, Juárez

OwsLEY,

FRANK

LAWRENCE,

Jus, 1962.
King Cotlon Diplomacy: Foreign Relations o/ the
Con/ederate Stales of America. And. ed. Rev. Cbicago, University of Chicago Press,
1959.
RowER, RALP, Juárez and His Mexico. New York: The Viking Press, 1947. 2 vols.
RoEL, SANTIAGO, Nuevo Le6n, Apuntes Hútóricos. lla. ed. Monterrey, 1963.
y la Iritervención. México. Ed.

Firmada
LIONEL CARDEN

(Traducción de Andrés Montemayor. FJ Colegio de México).

Tests

INÉDITAS

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Harvard University, 1942, 2 vols.
MosLEY, EDwA.R.O HoLT, "The Public Carccr of Santiago Vidaurri, 1855-1858".
University of Alabama, 1963.

BIBLIOGRAFIA

MANUSCRITOS

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Monterrey.
Despachos del Consulado Norteamericano en Monterrey, México, 1849-1906: registro,
1849-1906 y volumen II, noviembre 15 de 1849-diciembre 9 de 1869. Registro general del Departamento de fütado, Grupos de registro 59, Archivos Nacionales,
Washington, D. C. Copia microfilmada en la biblioteca de The Texas Christian
Universily.
Papeles de la Oficina Exterior. 50/380, 50/383, 97/516 ; Registro Público, Londres,
Inglaterra.
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DocUMENTOS

RoEL,

SANTIAGO, Correspondencia particular de Don Santiago V-idaurri, Gobernador
del Estado de Nuevo Le6n (1855-1864}. Monterrey, Universidad de Nuevo Le6n, 1947.

The War o/ the Rebelioll: A Compilation o/ the Oflicial Records of th6 Union and
Con/ederate Armies. Washington: Government printing Office, 1880-1901. Series
I, vol. LIIL

PERIÓDICOS

Boletín Oficial, Monterrey, 1864.
The Houston Daily Telegraph. 1864.
El Pájaro Verde. Ciudad de México, 1864.

583

�ESTUDIOS PREVIOS PARA UN TRABAJO SOBRE LOS REQillSITOS
AL TÍTULO DE PROCURADOR Y SOBRE LOS ORÍGENES
SOCIALES DE LOS PROCURADORES EN EL
IMPERIO ROMANO

PRoFR. DR. DmTRicR lIAuGK B., M. A.

A mi amigo Arturo Ordóñ~
EN EL TRANSCURSO DE MI CLASE SOBRE "Problemas fundamentales de la gramática histórica española", que yo imparto desde enero de 1968 en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Nuevo León, me percaté
frecuentemente, de lo e,,•draordinariamente débil que es el acervo de conocimientos que poseen los estudiantes sobre el Imperio Romano. Desgraciadamente no cabe dentro de mi responsabilidad el ocuparme en forma. intensiva sobre los problemas históricos al impartir una clase de lingüística. Sin
embargo es necesario referirse una y otra vez a problemas sobre la organización administrativa de las diversas provincias del imperio Romano, ya que
solamente así se llega a comprender claramente la distribución lingüístic.a de
la Romania.
Afortunadamente hay una larga lista de buenos manuales históricos - también en español- cuya lectura puede recomendarse a los estudiantes.
Asimismo las obras especializadas en filología contienen con mucha frecuencia una introducción que proporciona al principiante una información
amplia. escrita en forma sencilla, sobre las circunstancias históricas.1
1 Recomiendo con gusto las siguiente; obras clásicas: WARBURG, W. vóN, La fragmentaci6n lingüí.tlica de la Romanía. Madrid, 1952; Vmos, B. E., Manual de lingiils•
tica romdnua. Madrid, 1963; wusBERG, H., Lingül.stica románica. Madrid, 1965;
Cosmuu, E., La geografía lingüística, en: PLU&gt;ls. del Depto. de Lingüística 11. Montevideo, 1956; MEant H., Die Entstehung der romanischen Sprachen und Nationen.
Frankfurt, 1940; Roaus, G., Die lexiléalische Differenzierung der rnmanischen Sprachen, München, 1954; Rom~ G., Manual de filología hispánica. Bogotá, 1957; TA-

585

�Por este motivo no hay aquí un vacío que llenar, es decir, sería como "llevar trigo a un granero" si se quisiera agregar a los ya existentes, otro trabajo
del mismo tipo o ensimismarse para producir un librito sintético sobre el
desenvolvimiento de las P.rovincias romanas; Mommsen se retorcería en su
tumba.
Sin embargo se tropieza uno con frecuencia con problemas de detalle,
también en la historia romana, que comparada con otras épocas de la historia
de la humanidad, puede considerarse como algo verdaderamente bien estudiado. En -tales casos hay todavía vados que llenar y enigmas por resolver.
Tomé conciencia de este hecho cuando tomé otra vez hace poco en mis
manos el libro del conocido hlstoriador antiguo parisino, HG. Pflaum, que
tiene por titulo: Les procurateurs équestres sous "le Haut-Empire romain. 2
Pues aunque la obra se ha escrito con gran erudición y extensión -haciendo
gala de la típica predilección francesa por los detalles- no se puede evitar
hacerle a Pflaum el reproche de no haberse ocupado suficientemente de dos
problemas: en primer lugar de los prerrequisitos del curriculum de procurador en el Imperio Romano y en segundo lugar de los orígenes de las personas que podían llegar a serlo. Evidentemente este reproche sería vano si
existieran otras investigaciones que dedicaran a estos problemas la atención
que yo creo merecen. Sin embargo no existen. Incluso en el artículo "Procurator" en la RE XXIII, 1 del mismo autor da poca información extra; y
las indicaciones que aparecen eon bastante poca frecuencia en otros e.studios
especializados 3 tienen que ser consideradas como superficiales. Por ello creo
yo que no es superfluo hacer algunas observaciones al tema, las que quisiera
considerar como estudios previos.
Para tener una base inicial, indicaremos los siguientes detalles sobre la
procuraduría: cuando Augusto se enfrentó como primer funcionario romano
a ]as extraordinarias responsabilidades que traía consigo su cargo, tuvo que
percatarse de la necesidad de conseguir ayudantes que le hicieran posible
hacer frente a los :emblemas administrativos que se le presentaban. Para este
objeto tienen que haber parecido especialmente capaces los "equites" en contraste con las demás capas sociales.
C., Le Migini delle ling1u neolatine. Bologna, 1959; GRANDGENT, C. H., An
introduction to uulgar Laiin. New York, 1962; WARTBURG, W. VON, Les origines des
peuples romans. París, 1941; l.APBSA., R., Historia de la lengua española.. Madrid,
1962; MENÉNDBZ PmAL R., o~ígenes del español. Madrid 1962; Enciclopedia lingiií-stica. hispánica.; 2 tomos; 1960-62, etcétera.
s París, 1950.
1 Véase por ejemplo el trabajo de Dor.tASZEWSKJ, Die Rangordnung des 1omischen
Heeres que apareció en 1908 en los "Bonner Jahrbücher" o el libro de HmscBl"BLD,
Die kaiserliclien Ver1.11a{tungsbeamten bis auf Dioclttian; Berlín, 1905.

GLIAVJNI,

586

Entre ellos se encontraban por supuesto los capitalistas romanos, que ya
desde hacia un siglo, se habían apropiado de todo el poder ejecutivo en la
administración, que poseían la rutina de los negocios, que se encontraban
distanciados de los senadores por barreras muy difíóles de romper y que solamente podían aspirar a satisfacer su ambición y deseo de lucro mediante una
conexión estrecha con el ''Princeps". El problema parece claro y yo me pregunto por qué Pflaum al referirse al origen de 1a procuraduría opina que eJ
problema es discutible y difícil de resolver.
Los "equites" estaban entonces, como también en tiempos de la República,
organizados jerárquicamente en "turmas", probablemente eran seis (sobre esto
no sabemos nada con exactitud). En el nivel más alto se encontraban los llamados "serviri equitum Romanorum". De estos círculos en sí cerrados, pero
como veremos más adelante, siempre capaces de crecimiento, surgió la nobleza ecuestre administrativa, que se adquiría por investimiento de altas procuradurías.
¿ Qué eran entonces estas procuradurías, cómo se distribuían y en qué fo1ma
era expuesto el cargo al cambio a través de los siglos?
El título de "procurator Augusti" era tomado por personas de la casa imperial privada Jo cual demuestra que estos funcionarios no debían ser considerados como magistrados, sino solamente como ayudantes del emperador,
sío tener verdaderamente un puesto oficial y que podían ser nombrados por
cl emperador mismo cuando éste lo desease.si El mencionado Hirschfeld opina, que ya desde C]audio este título llegó a ser prácticamente el de los servidores directos del emperador.

Las funciones de los procuradores: 5
Estas fueron (principalmente desde Adriano, en que ya se pueden reconocer normas más fijas) :

1. Administradores del tesoro privado del emperador (procw-atores patrimonii, rationis privatae);
2. Jefes de la cancillería imperial y de la hacienda en Roma ( a memoria,
ab epistulis, a libellis, a studiis, a cognitionibus, a declarationibus Latinis,
a rationibus, procuratores sununarum rationum, ad bona damnatorum,
etcétera);
• Este punto de vista es defendido mediante convincentes argumentos por A. V.
en su trabajo: Von Wesen und Werden des Prinzipats; München, 1935.
' En lo sucesivo me adhiero estrechamente a un artículo de RENÉ ÜAGNAT, referente al mismo tema, que se encuentra en el Dictionna.ire des Ánliquités IV, editado
por Darcmberg y Saglio,
PREME:RSTl.\lN

587

�3. Directores de diversos ministerios en Roma (procuratores hcreditatiwn,
lucli magni, ludi mah1tini, aquarum, monetae, operum publicorwn. ab
silices, etcétera) ;

gos de algún emperador que vivió mucho, permane ieron durante decenios
en sus puestos.

4. Administradon.-s de la caja imperial en la· provincias imperiaJe y en

personas lo cual in embargo era tan poco hereditario como el mismo pu to.
Por ejemplo para el título superior se usaba "vir cminentissimus", para I sigui&lt;&gt;ntc "vir ¡x·rfoctissirnu " y a rontinuación "vir egrcgius". AJ entrar ahora
al primer problema que debe ocupamo , que
I d los prerrequisitos
que conducíat1 a la procuraduría quisiera indicar que mi conceptos no se
pueden generalizar en forma absoluta, ya 4ue se presentaban e- 11 tante y

Jas provincias deJ senado;
S. Gobernadores de las llamadas provincias procuratoriales: Judaea, Ractia, oricum, fauretania, Ca sarie, • , Mauretania Tingitana, Thrada,
Epirus, Alpes Cottiae, Alpes faritimae, AJpc Graiac, Sardinia, Con;ica,
Osrhoene y Liburnia;
6. Dirc tores de secretarías de finanzas y administración fuera de Roma
(procuratores bercditatium, publici portarü annonae portus} alimentorum, malallorum, etcétera).
Como estos funcionarios solamente eran responsables ante el emperador,

ran nombrados directamente por él mediante diplomas de contratación llamados "codicilli"; en contraste con ello para las patentes de ofiriales era su-

ficiente una '"epistufa". Aunque el príncipe podía nombrar a quien él quisiera (excepto esclarn ), sin embargo jugaba un papel importante el "suffragium": w1a C'Specic de carta de re omendación.
Los rangos se clisti11guían entre sí según los sueldos, lo que se r flejaba por
el título correspondiente. Bajo Claudio que -como post riormentc indica-remo~ lle\"Ó a cabo una rdonna, había dos clases, e dC&lt;"ir dos niveles ele
ueldo • lo "&lt;lucenarii" y los "cenlenarü" . .Esto correspondía a sueldos de
200,000 y 100,000 sestercios por año respectivamente. Bajo Adriano había
ya cuatro; ya se habían fonnado •·trect·narii" y "sexagenarii". Los "uc cnarii"
t nían sin excepción su sede en Roma y di ·frutaban en el siglo III dt'l título
de "magistri''. En lo referente al nt"w1ero total de procuradores (Jo d talles
se pueden leer en el artículo ya mencionado de la RE, ya que no qui ·iera
sobrecargar te orto trabajo con material estadístico) se puede decir, que
éste estaba constantemente Ct ciendo hasta S ·ptimio c,·ero. Dajo Augusto
había 23 bajo Domiriano 63, bajo
ptimio Severo, 170.

far o Aurelio 124, y bajo el emperador

Los requi ilos para el ascenso de una clase a la inmediata superior son
difíciles de conocer para la carrera ccue tre, porque nw1ca hubo nonnas
para ella como las que hubo para la de lo senadores. ólo desde Adriano se
formó algo parecido a una clasificación de rangos; aunque ningún emperador
estaba obligado a r petarla. En la mi ma forma la duración de cada una
de las funciones era indeterminada; ésta dependía también libremente del
emperador. Alguno procuradores que habían ganado prestigio o eran ami-

588

Poco a poco surgieron tambi tn ciertas

:presiones para dirigirse a estas

frccuentemcnle excepciones que depcndí~n &lt;'seuciálmente de la característi as prrson le de &lt;'ada emper.tdor; no había a e te respecto lUJ reglamf'nto
C tri&lt;'tO.

"in &lt;·mbaJ1.;o se pueden rc&lt;'onocer al no puntos que son dign de interé·:
antes de Claudia la actkidad de ofi ial ra I punto de partida d cada caTICra ecuestre eJ vada. Así según la c turnbr de la Roma antigua omenzaba una carrera ecu tre on el servicio en 1 efrcito. Ya Au usto pare e
haber con\'ertido en condic-ión I t·a,go del tribunato militar tanto para la
ac ·ptación a la "quae tura" por parte de los •nadores corno para las funrione d , la pr uradnría por parte d Jos equit . Las demá íuncion
militares todavía no estaban ordenadas de acuerdo con su importan ia, pero
casi Lodo los procuradores eran romanos.
El primer reglamento se hizo bajo Clandio. Cito como prueba d ello a
uetonio en su biografía del emperador Claudio: "Equ ·tri militias ita ordinavit ut post cohortcm alam post alam tribunatum legionis daret". 8 O sea
se comenzaba con la prefectura sobr una cohorte auxiliar de 500 hombres,
se tomaba de pu · una "ala" de 500 caball ros y se avanzaba entonrc a tlibuno de una cohorte de legionario de J,000 hombres o también de una auxiliar de 1,000 hombr .
Este ordenamiento no es siempre atestiguado por Jas insnipciones; 7 el orden pare e haber estado vigente durante poco tiempo.
pesar de elJo las
tres categorías de oficiales mencionadas representaban frecuentemente el escalón previo para la c:arrera de procurador. sin r1ue por ello fuera obligatorio
el dt"SCmpeño de los tres grados. Sólo desde Trajano se hizo regla que los
procuradores fueran previamente prefectos de caballería.

A este respecto se expresaba Mommsen en la siguiente forma: "Está comprobado que las 'tres tnilitae ec¡uestres', tal como s nos muestran en su des.a• De Vita Caesarum; st'gundo tomo de la "Colle tion des Universités de France".
Parí., l957.
' Inscripciones inttres..1.ntes de las que se pueden sacar inwcaciones contrarias se
encutntran distribuidas en pequeño número en todos Jos tomos del CIL y del ILS.

589

�U total en el siglo II no habían existido romo tales hasta Claudio, asi

~o
~
t
que antes de este emperador los tribunatos d~ las legiones y ev1 enternen
también los tribunatos urbanos tienen que cons1d rar

como verdaderos pu •

tos de oficiale en el sentido d c1ue eran inacc ·ibles para los !iOldados rasos.
La barrera de separación que en tiempo de la rcpúblira representaba un ,_erdadcro abismo entre oficiales y soldados fue ero -ionándose ~ . lo largo el 1. u~. . un soldado raso ,--·
nn,-Jía entone escalar desde el ser.·1c10 de 1un 'pnnc1pcno,
,
1

palis' (subofi ial) a través de I diversos e nturionatos hasta e ~as ~ to
d un 'primuspilus'. y en algunos ca&lt;;OS era esta situación de pnmuspilus
. "ª
ele primer escalón en la esc.alera para ingresar entre.1os equ1tes
,
D pués de la gran reforma d Adriano. el empuJ · ~~ la rual, ':ee ade~_ru.
Pflaum haber encontrado principalmente n la habilidad pohttco-admmtS-trativa de Domiciano, se Je dio w1a importancia mucho mayor que antes a
la prestaci6n del servicio militar. Ahora un primuspilus podía ~ dificultad
ser ascendido a procw·ador. Pero también se abría ahora por pnmera vez 1
camino hacia altos puestos para los funcionario civiles, los "advocati fisci".
e produjo una separación entre las carreras militar y c~v~.
puestos ~
funcionarios se multiplicaron. Para las persona· que se d1stmgu1an no hab1a
más obstá ulos en su ascenso. Había dos catt•gorías de ''aclvocati fisci":
J. Los que había ontratado personalmente el emi,erador con un determi-

u:s

nado sueldo;
..
.,
2. Aqu U.os a los que se había co1úiado sin sueldo f1J , la 1epresen~c10~
del fisco en diven;os casos, probahli:mente dep.i:ndiendo de procuradore.; md.ividuaks.
Estos cargos eran llenados preferentemente con ~·rsonas \'ersadas ~n le~
y que ya tenían experiencia como abogados. El trabajo de esto func1onanos
civiles, que proc •&lt;lían de gentes que por cual~uier r~ón_ no habían hecho el
servicio militar, se aracterizaba por desemp 11arse pnnc1palmentc en Roma.
Así creó Adriano un tipo &lt;le funcionarios qu&lt;' poseía preparación y conocía
la rutina de su trabajo y que era independiente de la carrera militar.
Los primeros puestc para estos hombre eran de muy diwrsos tipos. _e
les ocupaba por ejemplo con la administración de las carreteras, con la_ adrmni traci6n de lo impuestos · bre la herencia, con las
uelas de gladiadores
urbanas con Ja reclutación de legionarios, etcétera. E importante que ellos
solamen,te llegaban a ~ cquitcs por el nombramiento de la procuraduría,
mientras los otro ya de de antes eran equites, ya que el v r&lt;lad ro cques ?ebía tener Jas "tres militae" . .. Bajo Adriano el 82 procuradores 20 proveruan
de la carrera civil. Esto es la cuarta parte, lo qu no necesariam nte se puede
considerar como revolucionario.
• MOJIWSEN,

T., Romischts Staatrrecht; 3 tomos. 4a. ed. Tübingeo, 1952.

Hasta el comienzo del reinado de ptimio Severo no parecen haber tenido
lugar cambios esenciales. in embargo, entonces se produjeron modifitacionc
n la estro tura social, qu hadan cada \'ez todavía más fácil a las personas
de los más bajos rangos d tacarse a través de méritos militares. Incluso la
misma carrera militar se había transformado: la "prael tura fabrum'' d aparece de las inscripciones; el antes romún avance de la "pra!'foctura cohortis'' a la "prat-fc-ctura ala " aparece al1ora sólo n pocas inscripciones lapidarias de procuradores del siglo III.
Para esta época resumiendo, se puede decir lo siguiente: Antes era el scr\'Ício d los equites eu el ejército considerado como preludio t'Sencial de la
c.arrera Í\ i1; ahora las procuradurías son la coronación a un largo servicio
militar }' se conceden como recompensa para oficiales de grandes méritos.
Esta personas se en uentran a menudo como gobernadores de provincias
ecu ·tres más pequeñas. n ascenso suplementario es raro, ya que en la
ma&gt;oría d Jo· casos al tomar su nu ·o puc to estas personas se encontraban
ya en edad avanzada. Esta situación se mantuvo esencialmente hasta el tiempo ele Diode iano.
En relación a lo que he indicado hasta ahora teóricamente, quisiera incluir
aJgunos ejemplos de inscripcion ·, para que no dé la impresión de que b
inventado lo anterior. Al mismo tiempo se pued anali7.ar nu tro · gundo
problema; ¿ de qué apas social s se complementaron l · equite romano ?
l. De la clase de lo · libertos: esto era especialmente típico para la époc.a
de los Julios y los Claudios, en c-uyo servicio abundaban antiguos esclavos.
El siguiente ejemplo procede sü1 mbargo d I tiempo de Antonino Pío. • e
trata en él de un liberto de Luciu · eliu Caesar, qu había sido elevado hasta
la clase ecuestre por Pío. D la in ripción falta una parte:
" ... a divo Antonio Pio eguo publico et sa erdotio Caeninien i, ítem pontificatu minore exornalu ·, ab eodem procurator ad silices et praefectus vehicuJorum factus . .. " 0
De esta inscripción lapidaria se desprende, además, que ta persona reconocía abiert.am ole su orig n, lo ual era caso raro; al contrario, e sabido
qu se procuraba ocuJtar lo mejor posible un nacimi nto no libr'. En raro ·
caso este tipo de personas parecen haber ido gent con fuerte personalidad,
ya que Stein opina que los "liberlini" que esc.alaron a lo largo del imperio
el puesto de procurador, habían pertenecido en su mayoría a Jo más bajo
entr la población romana de origen oriental.'º También Pílaum compart
este punto de vista e incluso so:.ticne: " e pued • decir, que t odas laf reformas
• C[L VI, 1598
pletadas por mi.
,. STEtN,

.,

= 1740. Las abreviaturas incluidas en e.ta inscripción fueron com-

Da romische Ritterstand; München, 1927.

590

591

�del imperio tenían como fin, ir sustituyendo a los procuradores libertos de sus
puestos por personas de nacimiento ecuestre". Esto me parece algo ex~gerado,
sin embargo la tendencia en alguno~ períodos fue d~ ha~, pretendido, ~na
disminución de la influencia de los libertos. Que esta mtenc10n no tuvo muto,
lo demuestra el ejemplo citado por mí, que proviene del siglo II Y no era
m1a excepción.

Seguiremos ahora con el problema antes planteado sobre la constitución
de los equites. Esta se completaba además:
..
, .
2. Por extranjeros prominentes, especialmente por hCJOS de pnnc1pcs galos
y geimanos, que todavía en el siglo I recibie~on, co~o comandantes, de sus
propios contingentes de tropas nacionales, la cm_dadan1a romana, el titulo d~
"eques" y un rango correspondiente como oficiales. Merece destacarse aq~
el caso especialmente marcado de Tiberius Julius Alexander, de ascendencia
judía procedente de Alejandría, y que llegó a alcanzar ,los más :Utos cargos
ecuestres y el mayor prestigio. En el año 42 d.C. todavia ei·a epistratega de
la Tebaída, desde aproximadamente el año 45 a 48 era procurador de la
Judea además se invistió de un alto cargo militar bajo Corbulo en la guerra
contra'. los Partos y después e1 de prefecto de Egipto del 66 a 70. Tomó parte
en la conquista de Jerusalén en el generalato bajo Tito.H
La casta de los equítes tenía además otro complemento:

5. Legionarios que habían comenzado su carrera militar sin ningw1a graduación y que a través de méiitos extraordinarios habían alcanzado altos rangos de oficial, lograban también algunas veces el ingreso en la casta de los
equites. Para esto quisiera yo indicar un ejemplo que corresponde a la primera mitad del siglo I y gana por eso eu interés para nosotros, pues parece
que en tal época esto era verdaderamente una excepción:
"Puhlius Palpdlius Publii filius Maecia Clodius Quirinalis primuspilus
lcgionis XX, tribunus militum legionis VII Claudia pia fidelis, procurator Augusti, praefectus classis, dedit''.ª
En tiempos posteriores la casta de los eq1útes fue siendo completada por
un porcentaje cada vez mayor procedente de la casta de soldados rasos, lo
que encuentra una explicación clara, dadas las circunstancias políticas de
la época.
Son entonces dos problemas que según mi punto de vista requieren aún un
extenso estudio, y que se refieren al complejo histórico "equites-procuraduría".
Lo que yo aquí ofrezco, debe ser considerado solamente como un esqueleto,
como el núcleo de un estudio más profundo que fundamente mejor cada uno
de los puntos mencionados y que incluirá en especial bastantes ejemplos epigráficos. Es probable que incluso se introduzcan varios cambios en Jo aquí
esquematizado; y quizá se agreguen también algunos puntos suplementarios.
Creo que este tema es digno de un esfuerzo científico.

3. Por ciudadanos romanos que habían comenzado su carrera en el servicio civil estatal o imperial y que habían logrado franquear su situación en
puesto de funcionarios subalternos para ingresar en los equites. Un ejemplo

del tiempo de Adriano:
"Dis manibus. Lucio Domitio Lucü filio Quirinali, rogato pontifici minori,
procuratori Augusti provinciae Dalmatiae, procuratori monetae Augus~i, ab
epistulis Lucii Aelii Caesaris, praefecto egues~ alae I _Aravaco~m, tnbuno
militum legionis VI Victricis, praefecto cohortls I FlaVlanae eqwtatae, praefecto co11ortis I Dalmatariae, accenso velato, Domitia Venusta marito optimo
et sibi".12
4. También personas de la élite municipal de las provincias y ciu~des
de derecho romano podían algunas veces ascender a la casta de los eqwtes.
Entre éstos cabe por ejemplo un cierto Titus FJavius Germanus, que ~abía
tenido a su cargo en Praeneste una serie de oficios municipales antes de mgresarse como procurador. Al final de su vida fue él "curator triumphi" del
emperador Cómodo en eJ año 180 d.C.13
" Para más detalle.s véase en la RE X, 1 (pp. 153-l57) .
Un "accensus velatus" era un típico funcionario subalterno. Yo completé las abre-

.u

vjaturas.
11

11 Las abreviaturas fueron
completadas. De gran utilidad para la epigrafía sigue
siendo la obra de RENÉ ÜAGNAT, Couts d'Epigraphie Latine; París, 1914.

V~ en el ClL XIV 2922=DI 1420.

593
592

H38

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                    <text>HUM A NI T A ·S
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS

10

UNIVERSIDAD DE NUEVO LEÓN

19 69

��falOIINMIWMIO

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HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS

10

UNIVERSIDAD DE NUEVO LEÓN

1969

�HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS
DE LA UNIVERSIDAD DE NUE O LEóN

CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS DE LA
UNIVERSIDAD DE NUEVO LEÓN

Presidente y Jefe de la Sección de Filosofía:
DR. AGUSTÍN BASAVE FERN ÁNDEZ DEL VALLE

Jefe de la Sección de Letras:
Lic.

EDUARDO GUERRA CASTELLANOS

Jefe de la Sección de Historia:
PROF. ISRAEL CAVAZOS

GARZA

Jefe de la Sección de Ciencias Sociales:
Lic.

ALBERTO GARCÍA

GóMEz

Jefe de la Sección Editorial:
DR. FRANCISCO Bucro

10

1969

PALOMINo

�HUMANITAS
Correspondencia: Centro de Estudios
Humanísticos. - Dirección: Facultad
de Filosofía y Letras de.la. Universidad
de Nuevo Le6n, Ciudad Universitaria. - Monterrey, N. L. - México.

INDICE
SECCIÓN

PRIMERA

FILOSOFIA

(A)
PRIMERA EDICION
Marzo de 1969. -

1,000 eje¡nplares

Dr.

Dr.

INVESTIGADORES Ll)CALES

BASAVE FBRNÁNDEZ DEL VALLE: Estructura y Sentido
del Lenguaje . . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . .
FRANCISCO Bucro PALOMINO: Situación Filosófica del Estructuralismo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ... . .. .

AcusriN

~

(B)

13

23

COLABORADORES FORÁNEOS

J. VON R.INTELEN: H istoricidad y Sentido Transtemporal .

Dr.
Prof.

MICHELE FEDERICO ScIAcCA:

35
Gorgias y Aristipo como Precedentes Históricos del "Estetismo" Moderno . . . . . . . . . . . . .
43
Dr. ALAIN Guv: Filosofía e lnteric&gt;ridad según Jacques Chevalier . . 57
Dr. J. A. DoERIG: Suiza Crisol de Razas y Puente de Culturas . . .
79
Dr. J. E. BoI.-ZAN: Un Capítulo Olvidado en la Historia de la Química: Aristóteles . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 85
Prof. ENzo FARINELLA: Michele Federico Sciacca . . . . . . . . . . 107

Dr.

ADOLFO

FRITz

MuÑoz ALoNso: Las Peculi,qridades de la Filosofía Actual

123

La Idea del Tiempo y de la Historia e1i la
Filosofia de Sciacca . . . . . . . . • . . . . . . . . . . .
137
Prof. SERGIO SARTI: Significado y Presencia . . . . . . . . . . . . . 167
Dr.

Derechos Reservados @
por el Centro de Estudios Humanísticos de la U.N.L.
La Tesponsabilidad derivada de los estudios contenidos en este
Anuario corre¡;ponde exclusivamente a sus respectivos autores.

ALBERTO CATURELLI:

El Problema de la Libertad en la Ética . . 191
Lic. CAiu.os GoNZÁLEz SALAs: Metafísica y Fe11ome11ología de la Muerte etz la Filosofía de Agustín Basaue Fernández del Valle . . . . 233
Dr.

lsMAEL Dmco PÉREz:

7

�Prof.

Lic. MANUEL MENDOZA S.~CHEZ: Crítica de Algunas Corrientes Filosóficas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
243
Dr. PATRTCK ROMANELL: Locke, 1m M édico Ecléctico . . . . . . . 259
Dr. PEDRO FÉLI:x HER.N,\NDEZ 0RNELAS: "La Teoría Aristotélica sobre
los dos Entendimientos" . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 273

Dr.

Composición Étnica de la Población
de Nuevo León a la Consumación de la bzdependencia . . . . . .
ISIDRO V1ZCAYA CANALES:

La Actuación de las Diputaciones de Coahuila, Nuevo L eón y Tamaulipas en el Congreso Constituyente de
Querétaro de 1916-1917 . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

E.

VÍCTOR NLEMEYER:

Dn. MANUEL NEIRA
SECCIÓN

447

BARRAGÁN:

Compositores Nuevoleoneses .

451
479

Jf'

SEGUNDA

(B) CoLABoRAooREs FoRÁN1;:os

LETRAS
Dr. GuTIERRE TmóN: Las dos chinas poblanas . . . .

497

La Colonización Estanciera en Nueva Es. . . . . . . . . . . .
. . . . . . . 509

JESÚS RoDRÍCUEz FRAUSTO:
(A) INVESTIGADORES LOCALES

Lic.

Algu11as variantes textuales c11 el
roma11ce "a filia do reí de Frnncia" del romancero popular gallego
Lic. Luis ASTEY: El "Danielis ludus" de la Catedral de Bea1wais . .
Dr.
JuAN JosÉ GARcÍA GóMEz: Algunas notas sobre el masoquismo y
la estructuración de la "egloga l" de Garcilaso de la Vega . . . .
Dra. MA. GUADALUPE MARTÍNEZ B.: En torno a la "devoción de la
misa" de Calderón de la Barca . . . . . . . . . . . . . . . .
Prof. GJANCARLO VON NACHER: Ceceo Angiolieri, poeta del "ducce11to"

paña . . . .

291
307

Factores que influyeron e11 la colonización de la frontera del norte a mediados del siglo XVI y principios del XVII . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 547

32l·

C. TYLER: Las R eclamaciones de Patricio Miimo . . . . . . . 561
Dr. DIBTRJCH fuucK B.: Estudios previos para w1 trabajo sobre los re-

A:NoRÉs MoNTEMAYOR 1-lJ.:RNÁNDEZ:

EuuAROo GUERRA CASTELLANOS:

RoNNIB

\

quisitos al título de procurador y sobre los orígenes sociales de los
procuradores en el Imperio Romano . . . . . . . . . . . . . . . 585

343
371

Profa. ORALIA RomÚGIJEz A.: Una interpretación personal del poema

"blanco" de OGlavio Paz . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

(B)

ÜOLAJ30RAD0RES

381

SECCIÓN

CIENCIAS SOCIALES

FORÁNEOS

Dr. Ruco RooRÍGUEZ ALCALÁ: Un experimento fallido: el pájaro mosca 387
Dr. MYRON I. Lict-1TBLAU: Manuel Gáluez ,, la Soledad Interior . . . . 401

(A) INVESTIGADORES LOCALES

Lic.
Líe.
SECCIÓN

TERCERA

JORGE PEDRAZA:

De Lo Nacional a lo Intemacional

La Educación en el M éxico Independiente .

(n)

(A) INVES'I'IGADOR.ES LOCALES

Prof.

Esbozo Histórico del Semi11ario de .Mo11terrey . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
411

Prof.

HuMBERTO BuENTELLO CnAPA:

8

ALBERTO GARCÍA GóMEZ:

Dr. GtoRGlo BE.RNI: Ferdinando Galiani: Economista desconocido

HISTORIA

ISRAEL CAvAzos GARZA:

Toponimias Americanas . . . .

CUARTA

429

597
611
619

COLABORADORES FORÁNEOS

Prof. ANTONIO PoMPA Y PoMPA: Estructura de la Sociedad Coaltuilenu
en la Segunda Mitad del Siglo XIX y Primera del Siglo XX .

629

Prof. GroRGTO DEL V Eccaio: Moral, Derecho y Téc11ica . . .
Dr. JosÉ SALVADOR GuANDIQUE: Dilthey, Sociólogo . . . . . . .

641
645
9

�SECCIÓN

QUINTA

NOTICIAS Y RESEÑAS BIBLIOGRAFICAS
Filosofar de Leo Gabriel sobre "Hombre y .Mundo eu la Encrucijada.'' DR. AausTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE, 673.-.Marcel Proust uisto por Jaime
Tones Bodet, DR. AGUSTÍN BA AVE FERNÁNDEZ DEL VALLE-, 679.-Congreso lntemacional de Filosofía en Viena, DR. AousTÍN BASAVE- FERNÁNDEZ DEL V ALI.E, 683.-Bartolomé de las Casas, Apologética historia sumaria, por ANDR:És MoNTEMAYOR .lIERNÁNDEZ, 684.-Alfredo López Austin:
juego Ritual Azteca, por ANDRÉS MoNTEMAYOR lIERNÁNDEZ, 685.-Francisco López Cámara: La Estructura Económica y Social de México en la
época de la R eforma, por ANDRÉS MoNTEMAYOR HmrnÁNDEZ, 686.-Los
Bárbaros,, por Hol',tBERTO BUENTELLO CHAPA, 688.-Meynaud Jean: Les
Grou.pes de Pression, por JtJAN SANDOVAL TRVJILLO, 690.-Baruk Hc.mri:
La Psychiatrie Sociale, por JUAN SANDOVAL T1w1n..w, 692.-Lecaillon
Jacques: La Politique des Reuenus, esp.oir ou illusion, por JUAN SANOOVAL
TRUJILLO, 694-.-Antonio Sánchez Barbudo: Los Poemas de Antonio Machado, Los temas. El sentimiento y Ja expresión, por- JuAN ANTONIO AVALA, 697.-Gaetano Righi: Historia de la Filología Clásica, por JUAN ANTONlO AYALA, 700.-Camilo José Cela: Diccionario Secreto, por J UAN
ANTONIO AYALA, 705.- Publio Virgilio Marón: Bucólicas, Introducción,
versión rítmica y notas de Rubén Bonifaz Nuño, por JuAN ANxomo AvALA, 710.-Francisco Larroyo: El Positiuismo Lógico. Pro y Contra, por
BENJAMÍN MORQUEGHO GUERRERO, 713.-Manuel Mugica Lamez: Crónicas Reales, por JuAN JosÉ GARCÍA Gó1,rnz, 714.- Antonio de Undurraga : Autopsia de la Nouela. Teoría y Práctica de los Narradores, por J uAN
JosÉ GARCÍA Gór.mz, 717.- La Lingüística Estructural desde el punto
de vista europeo: la Escuela de Ginebra y el Círculo de Praga. (Algunas

notas a propósito de "La Lingüística Strutturale" de G. Lepschy), por
719.- The problem of inductiue logic,
por MARÍA J UANA DE MENEZEs LoPEs, 722.
EDUARDO GUERRA CASTELLANOS,

Sección Primera

FILOSOFIA

�ESTRUCTURA Y SENTIDO DEL LENGUAJE

DR.

AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

Universidad de Nuevo León

l.~entido y Función del Lenguaje -Una Exclusiva de la Persona. 2.Vida y Lenguaje. 3.-Exce)encia y miseria del lenguaje. 4.-El lenguaje como instrumento de perfección y de .salvación.

Su.MARIO:

VIVIMos EN UN ESPACIO DE PALABRAS. Sólo hay verdad a la altura de la

palabra. La palabra es mensajera de la verdad. Pero el lenguaje no agota
la comunicación concreta. Se da, entre los espíritus encamados, una experiencia originaria de contacto que es previa a cualquier dase de comunicación indirecta. Trátase de un contacto y de una apertura pre-reflexivos. Dentro de una misma lengua, cada hombre que la habla ha de constituirse un
universo articulado en función de valores. El lenguaje esencializa la vida espiritual. No se trata, tan sólo, de un medio para comunicar sucesos, sino de
una vida espiritualizada que se realiza en el hablar. "El lenguaje -ha dicho
Romano Guardini- no es un sistema de signos de entendimiento por medio
del cual entran en comunicación dos hombres, sino que es el ámbito de sentido en que todo hombre vive" .1

l.

SENTIDO Y FUNCIÓN DEL LENGUAJE

-UNA EXCLUSIVA DE LA PERSONA-

El lenguaje es un instrumento indispensable para que el acto del filosofar
pueda verificarse. En soledad, meditando el filósofo, no hace sino hablar
íntimamente. No hay vida anímica sin lenguaje y no hay vida humana sin
vida anímica. Hablar es expresar el estado del alma, es comunicarse con un
1

Mundo y Persona, p. 203. Ediciones Guada.rrama.

13

�"tú'' que rnmpr nde 1 comuni ado. La operación de hablar, incluye tr
elemento : I) un ·o parlante; 2) una comunicación, indicación, o notificación; y 3) un tú que r roge el men ·aje. En los monólogo·, un tú ideal o
uno mismo ba e las ve e· d I tú. Cabe también 7':()r~r situa iones puramente afectivas como en el caso ele las xclamacionl' ·.
El que me e: ·u ha di~pone de un pensamiento y de una atención qu
pu de voluntariamrnte fijar en mi comm1icado. Sin estr pr ·upueslo no habría diálogo. Est mr lleva a conduir qu la conversación pr supon , en última instancia, a un ser que se posea w1 "su.i-ser", · decir, la persona. Porque es justamente la p rsona quic-n eJ·trac la unidad de sentido en w1a comunicación. E ta , por lo menos hoy, la más reciente } rigurosa filosofía del
lenguaje.
En cl I nguaje hay signifirnr.ión y sonido. Y no podrían darse conv rsaciones ·nlr personas si la unión de sonido y i ,nificado no fuese unívoc·a.
El medio e piritual y cultural en que hcrn 11a&lt;'i&lt;lo no· brinda una lenrua.
Y con el lcn"uaje se nos da una peculiar manera de contrmplar y valorar
las e-osa . Esta condi ionalida&lt;l hi ·tórica es inso. layablc.
Karl Bühler afirma en su Teoría del lenguaje la tripl función de hablar:
Xl)r -ión, ap )ación ) H'prcsentació11 o sirrnifü·ación. La cxprc ñón devela
en algún modo mi intimidad. La apelaci(m
&lt;lirig a un oye.nt para suscitar n él d&lt;'t rmu1ado efecto. La i~nifiración dice algo obre las rosas. Eu
todo hablar van incluidas las lr f undon s de pr ar, apelar y r presentar,
aunque pr pondcr alguna de llas. Julián fañas cjrmplifica: "en una int rj cción o una poesía lírica predomina la c,qn i6n; en una \"CY.i: de mando
la función apelativa; n un l'llunciad leóriro. la r presentativa ... ":
La palabra como sonido, como f nómeno físico, remite a otra cosa. El
oyenl dirige su at nción a otra realidad el tenninada y mmca se queda con
I puro sonido. El lenguaje, en ·te sentido, e un conjunto de signos. Cuando
no e comprende un lenguaje xtran j ·ro nos qu damos on I puro soni o
&lt;l las paJabras y asociamos este fenómeno físico a qui ·n stá hablando, pero
•1 lenguaje no se cumple en 11osotros porque no captamos su intención significativa.
G&lt;·stos y sonidos pr t nden decir lo que las cosas son. Pcrn, en rigor, nunca
llegan a :--1-&gt;rcsar n plenitud e-1 ser de las cosas. Todo lenguaj es impotente
para reflejar con exactitud las vivc-ncias psíquicas, Lo único a que se puede
aspu-ar
a una mayor o menor aproxima ºón. Hay que tener p1 nte que
lod sistema tiJ1güí t.ico es una realidad comunal abstra ta mostr nea. Y
mi decir pu~rna por r individua) concreto, propio. En
d juslc. triba
Jo que n 1 len
je xist d frustrado.
~

J ULIÁN J.úws,

lntroducci6n

ll

lo Filosofía, p. L02.

Pfander ha ob rvado que la proposición ,q&gt;rcsa el juicio, p ro el juicio
no ex-presa la proposi ión. El juicio anima con pcnsamienlo la propo ición
qu~ ~~r sí mis~ &lt;:5tá vacía de pl"nsamiento. En te sentido cabe decir que
el JUlCJO e lo mt nor y la propo ición es lo ext rior. na misma proposi ión,
en casos diverso , pu de x-presar juicio muy distintos y un mismo juicio
pu de ser xpresado, en di"crsos idi mas, c-on prop icio11cs diferentes. La
corrección de las proposiciom·s st.á regida por la grarnáti a; la rrc . 100
de los jui ios está regida por la lógica. En rigor no abe d •cir, sino en sentido traslaticio, que una proposición s f Isa.
De manera imilar las palabras cobran contenido y significación m rced
a los con pl s. P{ander e en I palabras un poco de apoyo para llegar
desde llas a lo concepto d rminad s. Y lo obj to son I
orrelatos inl ncionales de los conceptos. 3
Aristótelc 11am' " }-'lllbola''
igno ) a las palabras, , "pr •n-nata ·, ( imág n ) a los onr pto . En su tratado d 'interpr talion " afirma que "las
H&gt;&lt;:es son prim rament signo d las pasiones del alma y ' ta · n imá, enes
de las cosas". Post riorm ntc dijo anto Tomás t¡u "la voz · signo del entendí.mí nto, }' el entendimiento t' i;""no ú la róSa '. Pront
· dvirtió, Út
embargo que esta as vcración &lt;lcl Doctor ngéli o requ.i r una aclaración.
Duns ~scoto obse:vó que 'la ,. z rs si mo mas 110 ·i ado • el •oncepto ment I es Sl 1ado y signo; la o es algo siguaclo, 1 ro no i1,,,11 '.
Lo orígene h.ist6riros del lenguaj · son muy curo . o discurramos, pu ·,
por ·t caminos. Tampoco ,·ab bt n r may r da.rielad en I probl •ma d
d lem1inar la r ·la ión entr I fon ma y el ignificaclo, p rqu esta relación
sencialm nt arbitraria. xi ten t'
·i, d&lt;·tenninant
fí ico psi
!!ir
y sociales en la evolución del len°uaj&lt;•. P n lo lf\te n todo aso iotresa
dejar bien e tablecido
que I lcnguaj surge del impulso de comunica ¡_
lídad del h mbrc, de u sencial abertura ha ·ia I co · · y hacia los tros
hombres, de su dimensión
ial.

or

El lenguaje om ·01Jjw1to organizad ele signos supo -11.Jvo , o que mamo n lugar d Jas cosa ,
w1a xdusiva de la pe1 ona.

2.

IDA Y l.E GUAJE

Para transmitir Jo que aprehcndemo en el act

sulta impre ·cincliblc. En este sentido munció

ideatorio, el lenguaje reuillcnno dr Humboldt su

• Pl'ANT&gt;ER, Lógica, pítulo primero &lt;le la parte primera y d ·apítulo primero d Ja
parte segunda. Editado por Espasa. alpe Argeotina, S. A.

14

15

�célebre definición: el lenguaje es "la tarea siempre repetida del espíritu de
utilizar sonidos articulados para expresar pensamientos".
Los- animales, en su expresión fonética no carecen de la función emotiva,
como lo ha observado Kohler, sino de la función indicativa y de la función
representativa. El pensamiento hwnano busca, intencionalmente, expresarse
en palabras. Y por las palabras, podría decirse, se constituye realmente en
pensamiento. Pero el lenguaje no expresa tan sólo el pensamiento; es fonció.n de la vida íntegra: razón, sentimiento, emoción, acción. o basta, sin
embargo, decir que el lenguaje es instrumento y producto de la vida. Es preciso añadir su carácter de actividad lúcida e independiente, su aspecto de
ejercicio y obra del espíritu. Para comprender la vida del lenguaje hay que
partir, como Jo señala KaJl Vossler, 'de lo concreto a lo abst,racto, del lenguaje como creación genial al lenguaje como sistema, del lenguaje como
valor autónomo y como fin propio al lenguaje cono instrumento, de su ser
uno con la vida a su funcionar para la vida de su devenir y de su historia a
su ser y naturaleza, de su actividad consciente a su automatismo y mecanismo, del comprender endopática interpretativamente su proceso a determinar explicativamente su persistencia y sus leyes, de su labor de crear, de
buscar y de hallar el juego de sus categorías psicológico-gramaticales".-1
Es preciso recordar, una vez más, que la lengua viviente es lengua de hom-

bres vivientes. Hombres que, por su dimensión histórica, renuevan incesantemente su lengua. Hombres que sobrepasan su personal incertidumbre, aJ
dar vocablos a las cosas; al constituir y asumir su situación en el mundo de
las palabras. Alguna vez dijo Nietzsche que los hombres de genio ordinariamente son "nombradores". 5 Alguien ve de pronto alguna cosa que siempre
había estado bajo los ojos de todo el mundo, sin llevar todavía nombre. Y
entonces la nombra; y con el nombre confirma un derecho a la existencia.
Vivimos en un espacio de palabras, porúendo orden en los vocablos para
poner orden en las relaciones humanas .. La palabra es mensajera de la verdad.
Corresponde a cada hombre buscar y encontrar su vocablo propio y asumir
su lenguaje. Sólo hay verdad a la altura de la palabra. Las frases no son
sino un testimonio -auténtico o inauténtico- de nuestro ser. No son las
palabras quienes mienten; es e1 hombre quien se traiciona y traiciona a la
realidad.
Desde el punto de vista de la antropología filosófica, "el Lenguaje es para
el hombre -como lo nota Georges Gusdod- w1 medio privilegiado de
abrirse un camino a través de los obstáculos materiales y morales para llegar

a ser, es decir, a los valores decisivos dignos de orientar su destino.,_s- Mientras baya vida habrá siempre la posibilidad de pronunciar la última palabra
que afirme nuestra persona y que manifieste el orden, Vivimos, mientras
tanto, persiguiendo el ser, ensayando un cosmos que acabe con el desorden
de las impresiones y de las cosas. Y es justamente en esta tarea en donde se
pone de manifiesto Ja esencia del lenguaje.
Sin c1 lenguaje, el hombre no podría revelar plenamente al mundo. Pero
esta revelación no es para el mundo, sino para el hombre y para Dios, en
último término. No hay lenguaje, sino entre hombres. El ser racional del
hombre existe en la reciprocidad con el otro. Hablamos para hacernos entender para desembocar en las cosas, para agregarnos conscientemente a la
realidad. Por otra parte andamos en busca de los otros y hablamos con función comunicativa. Quisiéramos -cosa imposible- decir todo a todos. En
el encuentro con los demás reordenamos nuestra vida personal, descubrién•
donos en una comunión de amor.
Nos expresamos y nos comunicamos. El fondo para esta expresión y comunicación no está dado con el lenguaje. Hablando y escuchando tomamos conciencia de nosotros mismos. La etimología misma de la palabra eón-ciencia
nos hace evocar el desdoblamiento de un ser con, la salida de Ja soledad, la
comunicación creadora. Nuestro yo se revela en el mundo de la palabra,
al relacionarse con el otro. En esta reciprocidad se edifica la vida personal
y se explicita el valor. Sin este descubrimiento del semejante, sin esta comunicación, la vida lmmana sería imposible. Ahora bien, la comunicación supone la ex-presión del hombre es decir, la acción de salir fuera de sí para
instalarse en el mundo y para adherirse a lo real. La palabra es el medio
más perfecto de expresión aunque no el único. EJ lenguaje de. todos está
siempre ahl, para que cada uno de nosotros encuentre la paJabra de su situación y recupere su estilo personal. Con esa palabra, el hombre, en el mo•
vimiento de su destino, impone su sello al ambiente. Palabra de circunstancia
dicba en su contorno geográfico y en un momento histórico que la torn~
decisiva.
El lenguaje es un puente temporal de comunicación del hombre al hombre; es un entre-dos que nos permite la comunicación, pero que no es la
comunkación misma. "No hay frontera fija del lenguaje -observa penetrantemente Gusdorf-, sino fronteras del hombre y toca a cada vida personal llevarlas más o menos lejos en lo que le concierne. El lenguaje es uno
de los agentes de la encarnación; en él se corporiza la exigencia del hombre
en la lucha por su propia manifestación. La obra humana por excelencia es

• KA1u. VossLBR, Filosofía del Lenguaje, Editorial Losada, p. 129.
• NIETZSCHE,

16

El gay sabeT, 261.

• G.BORGl!s GosDORF,

La Palabrn, Ediciones Galatea• ueva Visión, p. 40.

17
H2

�esfuerzo de prcsenria en el mundo y persecudón de valores" .7 ¿ Hasta &lt;lónde
llevar esa frontera moved.iza del lenguaj ? Cada hombre, en u afán de plenitud y de a]vación, está comprometido a manifestarse auténticamente, a
ser fiel a su vocación. Cabe considerar el lenguaje, en c-ste sentido, como instrumento de perfección y d salvación humana.

3.

EXCELENCIA Y MISF.RI

01',L LF..NGUAJ'E

Los sonidos de una palabra nada denuncian acerca del hombre que los
pronuncia. La expresión sensible del lenguaje inmediato y simbólico e muho más rica n material sensitivo, que 1 habla espiritual La palabra espiritualizada se independiza y libera de la intimidad subjetiva; se alza por sobre lo sensible y se convierte en palabra dialógica. Los signos hablados o escritos son signos de nuestra actividad espiritual que se objetiva al comunicarse. Por ellos conocemos indirectamente la situación espiritual de los otros.
El lenguaje nos permite transmitir a lo otros nuestros mensajes -pensamientos, sentimientos, decisiones-- y nos permit también, recoger de los
prójimos sus xpresiones y significaciones. Es claro que la comunicación de
las vivencias discurre por moldes prefabric-ados, convencionales. La peculiaridad individual de la vivencia singular escapa, las más de las veces, a la
expresión erbal. La subjetividad rnás íntima no se deja aprisionar por las
mallas del lenguaje abstracto. La totalidad concr ta del individuo apenas si
se deja entrever en una mirada, en un ge to en un ademán. Las palabras
son, con frecuencia, equívocas, engru1osas; lo mismo son mensajeras de la
verdad que de la menlira. Abundan las 'disputas de palabra'' y los "malenl ndidos". El lenguaje mismo supone un medio de comunicadón previo, originario, natural. Algunos le llaman -la denominación no s muy afortunada,
por cierto- lenguaj "natural" al que experimenta el niño uando quiere
comunicarse, antes de conocer el I nguajc artificial. Entre los adultos -y s
caso ejemplar el de los amantes- se da una comprensión sin palabras. Si
no hubiese un "contacto previo· entre los espíritus en amados, 110 habría
habido nunca lenguaje convencional.
El lenguaje no agota la comwúcarión concreta. La realidad -apuntaba
Bcrgson hace alguno años- dcsb rcla infinitamente !os esquemas i.nt lectuales forjados para apresarla como el poema tra,;oende al texto encargado
de contenerlo. La existencia es medularmcnte inquieta, mó il, huidiza, frágil.
La palabra congela el fluir de mis e,--periencias itales y detiene la vida de
' GKOROES Gusooi:tF,

18

Opus cit., p. 75.

mis pensamientos en un conjunto de fórmulas estereotipadas capaz de producir errores crasos. Todo esto es cierto, pero en determinado sentido inútil,
porque el hombre no puede prescindir de la palabra. El pensamiento sin
palabras carecería de apoyo y no podría organiuu-se y progresar hasta constituirse en saber sist mático. Sin el sostén de la palabra no habría tampoco
comunicación entre los hombres.
Por las acciones "exteriores' de los hombres ouocemos su estado interior.
Los signos expresivos de una persona nos llevan al interior de su conciencia.
Las expresiones, la mímica, las reacciones exteriores, nos muestran los sentimientos y las voliciones de nuestros semejantes. Por analogía con nuestra
experiencia psíquica concreta, inferimos, de los signos expresivos individuales
de los otros su estado interior. El concepto de igualdad esencial entre todos
los hombres opera orno base de la deducción analógica. Las reacciones corporales on el escenario y el ampo de expresión del espíritu. Es preciso, sin
embargo, no hacerse demasiadas ilusiones. Hay un círculo vicioso en el método de la analogía que ha sido advertido por el pensamiento más reciente:
1 conocimiento de los demás depende de nosotros mismos y el conocimiento
de nosotros núsmos depende de los demás. Además, hay situaciones interiores
en los otros que no podríamos inferir por deducción analógica, de vivencias
propias, sencillamente porque nunca las hemos experimentado.
Se da, entre los espíritus encarnados, una experiencia originaria de contacto que es previo a cualquier clase de comunicación indirecta. Trátase de
un contacto y de una apertura pre-reflexivos. La palabra supone ese contacto y esa apertura entre los espíritus. Con ella comiema la existencia propiamente humana de los hombres que e ocan su ser e invocan al ser de los
otros. F.! pasado y el porvenir se abren, por la palabra, a la inteligencia de
los hombres. Un nuevo modo de realidad, que escapa a la cautividad del
medio, surge ante los parlantes. En el encuentro del hombre -fruto de una
originaria coexistencia y no de una casualidad- se van a dar el diálogo, la
polémica, el sermón, Ja barla y el monólogo. Hospitalidad espiritual que
beneficia a los dialogantes que intercambian valores comunes.
El lenguaje oral se conserva por la memoria personal y por la tradición.
El lenguaje escrito reviste siempre, por su estilo, mayor dignidad que Ja lengua vulgar. La presencia carnal de la expresión oral, cargada de sentimientos
y de tufo humano, se torna, por la palabra escrita, en presencia espiritual,
en significación racional. Gracias a la escritura se perpetúan los grandes e _
píritus. Pero es preciso que el lector reviva todo I sentido personal del autor
restituyendo globalmente su realidad, su voz, su cosmovisión.
No bas~ considerar al lenguaje como un signo de recordación para quien
lo ha forJado y de adopción para sus seguidores. Hay un proc so de inven19

�ción del que precisamente emerge el lenguaje como producto. Producto con
gran riqueza, por cierto, de composición en sus aspectos fonético, gráfico ,Y
semántico. Pero producto insuficiente para expresar el ser o el valer. Mas
allá de las palabras queda siempre el residuo inapresable del su jeto que piensa, qruere o siente y de las cosas que, son o valen. Y sin emba:r;go, la voluntad
de comunicación y de manifestación no podrá ser detenida mmca por la
doble inslúiciencia del l~o-uaje. La actividad subjetiva que se objetiva en
fonnas --signos, gestos, palabras- es un fenómeno esencial a· la vida humana.

4. EL

I;ENGUAJE COMO INSTRUMENTO DE
PERFECCIÓN Y DE SALVACIÓN

La palabra -afirmación de la persona- es la puerta que da acceso al
mundo del hombre. Supone un complejo ejercicio de conjunto: dispositivos
anatómicos y fisiológicos que se prolongan en montajes intelectuales. Al nacer
nos encontramos ya con un vocabulario y una gramática. Este depósito sedimentario, que tiene el valor de institución, tiene que ser asumido, encamado
personabnente por cada uno de nosotros, para que se actualice en expresión
hablada, con toda ]a carga individual de intenciones.
Tan importante como es, la palabra no puede servir de base --como algún autor lo quiere- para la definición esencial del hombre. i decimos:
"eJ hombre es el animal que habla'', bien podríamos también decir: "el hombre es el animal que ríe", o el "hombre es el animal que guisa y manufactura". Trátase de p.,ropiedades que dimanan directamente de Ja esencia:
espíritu encarnado, animal espiritual. La palabra no tiene un órgano propio
y exclusivo. Cuerdas vocales, pulmones lengua boca, aparato auditivo y
determinadas estructuras cerebrales prestan su concurso para la función. Todo
esto es cierto, pero nó decisivo. Lo decisivo no es la función orgánica, sino
• la función intelectual y espiritual que pone de mauifiesto una originaria vocación humana.
En tanto que el animal vive subsumido en el contorno, el hombre interpone entre el contorno y él un conjunto de signos supositiuos -palabrasque usamos en lugar de las cosas. Gracias a la palabra podemos escapar a
la coerción del instante. Y esto es de fundamental importancia, porque nos
permite tomar posición más allá de las situaciones fugaces. Abstraída de la
situación, ]a palabra humana nos Eermite estar en la seguridad de la distancia y de la ausencia, ante elementos estables de la realidad. Los animales
permanecen en un mundo de sensaciones y de reacciones sin llegar jamás al
universo de ideas y de designaciones. Universo humano, a la medida del

20

hombre, sólo puede haberlo con notaciones objetivas y con índices de valor.
Nuestras actitudes condensan la realidad y remodelan el contorno para el
establecimiento del universo humano. Vivimos en un mundo de sentido. Las
intenciones valorizan las denominaciones.
La Jengua es instrumento de perfección y de salvación humana. Con ella
nos expresamos y nos comunicamos. Hablamos a los otro y nos hablamos a
nosotros mismo . Damos un nombre a las cosas, definiéndolas. Frente a la
pesadez y espesura del mundo la paJabra humana aclara perfiles y hace
que fulgur n esencias. Por la lengua penetramos las reconditeces del prójimo y nos hacemos transparentes. Instrumento de unión y de diálogo la lengua en su relación i.m:nanente con el orden, recrea el uní-verso, e ilumina
las huellas y las imágenes del Supremo Hacedor. Por la lengua nos individualizamos, afirmamos nuestra personalidad. Hay una serie de posibilidades,
en el lenguaje establecido que reclaman su realización. Estamos comprom~
tídos a ser veraces en un mundo histórico que se renueva constantemente.
Afirmarnos permanentemente en la veracidad es nn imperativo ético. Nunca
debemos hablar por hablar. La palabra. cuando es \•erdaderamente humana,
comunica la armoníaJ manifiesta el orden, proclama nuestra condición de
criaturas de Dios. Lo mismo expresa la tristeza de las cosas -''lacrimae rerum", "Welt
en"-, que la alegría de la creación. El eco de las cosas
- u resonan · y su consonancia- lo escuchamos en la palabra que revela,
que alumbra, que compone, que recrea ...
De nosotros depende establecer una justa adecuación entre las palabras y
las cosas. El lenguaje nos insta a usar las palabras acomodándolas a la realidad. Servirse de la lengua para decir mentiras es atentar rnntra Ja palabra
humana misma, es desnaturalizar nuestra vocación de hombres. El que se
sirve de la lengua para encubrir o desfigurar la realidad no es decente ni
digno. No importa que se haga profesión de saber y de comunicar este saber
a los demás. Se puede ser una figura "interesante" y de a,,,o-uda inteli&lt;1encia,
sin dejar por ello de ser sofista. El sofista no es un contemplativo o '~amigo
de mirar'' la verdad, sino un retórico que habla para que se le aplauda y
para que se le pague, con vistas al éxito y a la clientela. Utiliza la palabra
para hacer de ella un instrumento de poder, de la fortuna, y con frecuencia
del engaño. Al dar la espalda a la verdad absoluta, concluye que todo es
verdad para quien sabe argumentar, o que nada es verdad para el que no
sabe. En moral, en reJjgión, en política, el sofista agita a su antojo las pasiones del populacho, hasta confundirlo en sus nociones del bien y del mal,
de lo falso y Jo verdadero, de lo útil y lo nocivo. Con el, la filosofía -o
para ser más precisos, lo que se cree que es la filosofía- sufre tremendo descrédito. Y no se piense que el sofista es tan sólo un tipo humano que perte-

21

�nece a un país -Grecia- y a una época histórica -siglo V a. de C.-. Aun
en nuestros días nos han invadido esa turba de impostores que trafican con
cosas tan respetables como la razón y la verdad. No advierten estos malabaristas de Ja palabra que la teoría de la verdad relativa conduce a la falsedad
absoluta, pues que hay poca distancia entre afirmar que no hay más que
verdad aparente y el decir que no hay verdad alguna. En labios de los sofistas, la palabra humana pierde todo sentido.
El lenguaje es algo eminentemente dialógico, social. Vehículo natural de
la cultura el lenguaje es uno de los mejores medios humanos de unión y un
modo de ser hombre y de ser culto. Conservar nuestro idioma y expandir su
conocimiento y literatura es contribuir a extender nuestro estilo colectivo
de vida.
Dentro de una misma lengua, cada hombre que la hable ha de constituirse
un universo articulado en función de valores. Su palabra debe transcribir el
valor de la vida, tornándose, por eso mismo, valiosa. Toda palabra, al ser
pronunciada, lleva implícita una promesa humana. En este sentido cabe decir
que la palabra mide la autenticidad personal, nos compromete. La cifra de
nuestra vida personal es leída por los otros, en nuestra palabra en acto. La
palabra humana, para .que sea p.lena, ha de ser wra garantía del ser íntimo
y una afirmación del hombre en eJ núcleo de la ambigua milidacl. Ante las
circunstancias indecisas y en presencia de un porvenir que e 'esgo y que es
incertidumbre, el hombre de palabra formula una profecía -válgame el
término-, traza un camino y va tras de su anticipación elegida.

22

SITUACió

FILOSÓFICA DEL ESTRUCTURALISMO
DR. FRANcrsco Buaro PALOMrno
Universidad de Nuevo León

la realidad tiene una estructura ... ; cuanto hay no puede permanecer siendo sino porque está estructurado. Convertida en afirmación, cuanto en ella se dice parece ser del
todo sencillo: ningún ente es amorfo, siempre tiene una fisonomía y ésta tiene
u ra.7..Ón de ser (la que le da solidez y consistencia) en un arreglo de sus
partes, las cuales, al quedar solidarizadas, ofrecen por resultado la unidad
de aquél. La cuestión de la estructura vendría siendo por consiguiente la
misma que la de la unidad del ser, o más bien dicho de los entes. El tono de
"trascendental" que tiene la constatación acerca de la unidad de los entes lo
tiene también la afirmación sobre la necesariedad de su estructura. O si se
quiere, la constatación que se hace a nivel fenoménico de la unidad de un
ente supone, como condición de su posibilidad, la afirmación de su estructura. Lo que condiciona la unidad de un ente como un todo cerrado hacia
dentro es el hecho que "por dentro" aquél mantiene sus partes es~cturalmente articuladas. El hecho aludido no es de pronto aprehendido como tal,
sino solamente postulado. Y la postulación de la estructura llega a ser así
del mismo orden trascendental (en el sentido que confiere a este concepto la
escolástica) que 1a unidad misma: el ser se concretiza c-ada vez como unidad
gracias a la estructura interna que cada ente "debe" tener.
La indivisión interna que, por ser unitario, cada ente debe tener, se hace
patente en su distinción con respecto a todos los demás (ens. . . indivisum in
se, divisum a quolibet alío, enunciaba la referida escolástica) . Para ser diferente a todos los demás, en esta precisa y fundamenta] alteridad, cada ente
"necesita" de una estructura aquella que, por mantenerlo bien integrado, le
impide disolverse en lo que no es él-mismo. El "no ser otro" sino "ser sí-mismo,,
le dura al ente por su estructura; y es la estructura la que, al preservar la
PARECE TRATARSE DE UNA SIMPLE CONSTATACIÓN:

23

�identidad del ente, se convierte en el objeto mismo de un conocimiento positivo de. aquél tendiente a identificar su ser.
En cuanto el concepto de esencia ha servido en otros contextos epistemológicos para señalar la mismidad de toda realidad individual, el saber eidético
se ba erigido en pauta para la búsqueda de la verdad en los diferentes procesos cognoscitivos. La esencia era la fórmula misma de la contención del ser
en cada ente. En sí cada ente se da como verdadero por cumplir su propia
definición, por ser sí-mismo con toda fidelidad sin posibilidades de alterarse.
Só.Io que la identificación de un ente por parte de un saber eidético no tenía
por qué suponer que de hecho se diera en el ente ningún grado de cohesión
interna que avalara en forma principial aquella mismidad · que, por el contrario, sólo era afocada de manera práctica como una incógnita. Evidentemente existe aquí una declaración de principio: "Todo ente tiene su esencia";
pero con ello apenas se trata de precisar los términos de la interrogante que
es válido formular a propósito de todo ente: ¿ quid sit? Más aún, se está tan
alejado de la intención de prejuzgar sobre una manera básica de ser de todo
ente, que la pregunta sobre la esencia no se da como pregunta de un proceso
cognoscitivo reaJ sino precedida de la cuestión ¿ an sit? y sólo en la hipótesis
de una re.spuesta a.finnativa que introduzca en la presencia misma de un ente
como realidad.
Conviene, a este respecto preguntarse si la universal afirmación de la estructura incluye como contenido a priori una determinada forma genérica
de ser; o si, acaso, al igual que la universal afirmación de la esencia, su sentido es el de una verdadera interrogante que, a propósito de cada realidad
específica, inquiere cada vez por el módulo propio de su ser. Para responder a esta cuestión hay que tener en cuenta que los estructura.listas no entienden descubrir la estructura de una realidad en su sencilla organización
interna sino en las leyes de composición de sus partes. Un tal procedimiento,
en sus aplicaciones prácticas, define al estructuralismo menos como un método que como un sistema teórico o, mejor dicho, como un campo epistemológico que fundamenta diferentes posibilidades de teoretización para las diversas áreas del saber. La fundamentación que una ciencia puede pretender
encontrar en dicho campo epistemológico es la que permite a sus postulados
erigirse en axiomas que dan fuerza de ley a los modelos empleados para representar la arquitectura de la realidad. Dice Marc Barbut, definiendo el concepto de estructura tal como ba de entenderse en el terreno algebraico, que
no es sino "un conjunto cuyos elementos son cualesquiera pero entre los cuales
están definidas una o varias leyes de composición, o (sinónimo) operaciones"
(Problemas del Estructuralismo, trad. Julieta Campos y otros, Siglo XXI
Editores, S. A., p. 102); y Jean Pouillon, en el mismo volumen, comenta que,

24

por consiguiente, se trata de "un 'grupo abstracto', del cual se obtienen tantas
realizaciones concretas, '1·epresentaciones', como sentidos particulares que es
posible dar a sus elementosu ( Op. cit., p. 13). Es, pues, la estructura una
"lengua" desprovista de "semántica", según los términos que el mismo Pouillon
se apropia, y, como tal su aplicación consistirá en una teorétíca legislación
sobre los múltiples significados que en principio es capaz de tomar Ja realidad así estructurada. Las agrupaciones de los elementos que, en el orden de
lo real, dan por resultado "conjuntos" que pueden ser estudiados, abren
brecha para un tipo especial de saber: el que se da como exploración de
las leyes según las cuales el ordenamiento concreto de las partes de un todo
se hace visible, o más bien inteligible, en el nivel de la lógica de las categorías de cada ciencia particular.
Y qué ¿ no es función específica de las ciencias "conocer" los fenómenos
por sus causas, la apariencia de las cosas por las leyes que la regulan? ¿No
será el estructuralismo, por consiguiente, sino la toma de conciencia de los
principios epistemológicos en que toda ciencia se apoya? Más que eso, el
Estructuralismo pretende sobrepasar, mejor que toda ciencia positiva, las limitaciones que una epistemología verusta proponía como linderos al campo
de su investigación. Si desde la Edad Media se había creído que las "differentiae substantiales quia smit ignotae, tanturn per differentias accidentales
manifestantur", el nuevo espíritu científico debería (para acordarse a las pretensiones del Estructuralismo) empezar por forjarse modelos de las diferencias substanciales de la realidad. A esto invita el estructuralismo cuando se
ofrece a las ciencias como el recurso más adecuado para trascender una organización cualquiera de hecho y llegar hasta su ley de composición, en la
cual se dé la razón explicativa de aquélla y de todas las otras que, como
otras tantas posibles organizaciones con la misma calidad de contingencia
("accidentales"), se presentarían como posibles "variantes" de una misma
lógica sintá,dca. Es esta sintaxis, nos recuerda Pouillon, la estructura buscada
en cada caso: "el estructuralismo no define simplemente un orden, sino que
fundamenta en él el dinamismo práctico. Consiste, por consiguiente, en descubrir bajo los hechos observados esta razón oculta de su apariencia, en poner
al descubierto esta configuración subyacente, que puede entonces llamarse
estructura. En todo caso, es preciso no olvidar que, siendo subyacente a la
organización, también la desborda, puesto que la convierte en una variante
cuyas transformaciones explica, y esta es ]a razón de que se haya comenzado
por definir la estructura wmo wia sintaxis. De hecho la estructura es a la
vez una realidad -esta configuración que el análisis .descubre- y una herramienta intelectual la ley de su variabilidad" ( Op. cit., p. 12) . No ha de
verse en el estructuralismo (como podría hacer pensar lo que queda acla-

25

�rado en esta larga cita que acabamos de consignar) w1 simple prurito de
establecer las condiciones de posibilidad abstracta para las futuribles variantes de una realidad; se trata más bien de dar cabida en una misma raíz
explicativa, a realidades parientes que de hecho exist~n y que, de tal suerte,
pueden ser entendidas como "dialectos de una lengua común" ... , lengua
definida en su pureza como sintaxis depurada y en cuanto tal, ley de Jas
variantes que en sí son las realidades en cuestión. La realidad susceptible de
un tal estudio es, pues, avisorada en la facticidad de sus diferencias contingentes ("accidentales"), pero con la intención de trascenderlas en un proceso cognoscitivo que llegue a dar con las diferencias "substanciales" que son
aq'-!ellas que en la realidad se descubren como testimonio concretizado de
la eficacia concretizante de su pertinente estructura o ley.
No creo estar foF~do en nada la explicación para descubrir esta perspectiva substancialista que, en mi opinión, va i.mplicita en las miras del estructuralismo. Trátase de hecho, en un tal proceso cognoscitivo, de poner de
manifiesto precisamente las diferencias substanciales de la realidad. En éstas,
y sólo en ellas, reside el dinamismo de la realidad que pretende ser apresado
por el Concepto de estructura. Dicho dinamismo -que no es en efecto ntendido sino como el po'der, en las variables, de relación unas con otras o de
relación, en una misma, con las distintas fases de su propia evolución (el
caso, por ejemplo, de una sociedad que se desarroJla en diferentes etapas históricas)- debe el origen de su principia} polivalencia a la multiplicidad orgánica de un "grupo substancial" de diferencias. Estas diferencias, concebidas como determinaciones en el sentido hegeliano funcionan en la forma
requerida para que por su virtud tenga efecto la identificación de la realidad (es decir, el constante hacerse idéntica a sí misma) ; de donde, para
efectos del conocer, aquellas diferencias fundamentan, en un mismo acto,
tanto el proceso cognoscitivo tendiente a identificar una realiclad reconociéndole su identidad, como aquel otro que intenta situarla con respecto a las
demás y primeramente frente a aquellas con las que guarda relación más
estrecha.
Las diferencias de que se trata no son las "accidentales", o específicas e
individuales, pues éstas no conducirían más que a establecer los rasgos definitorios de la situación que de J1echo guarda una realidad consigo misma.
Tales determinaciones no permitirían Uegar sino a un conocimiento fáctico,
el del ser que de hecho, y no de derecho tiene una realidad: el conocimiento
que, en su formulación, equivale a la afirmación de una identidad como negación sencilla de toda alteridad.
Sólo las determinaciones substanciales ofrecen pie a un conocimiento más
abierto, y por tanto positivamente fecundo, por ser ellas las que, por una

parte, dan lugar a una vida activa de las partes o el~mentos integrantes de
una realidad y, por la otra, existen en su forma orgamzada como tronco _c~mún de otras realidades (actuales o posibles ... ) hacia las cuales, como dina
Heidegger, la primera deja ver cuando se tiende Ja vista a través d~ eUa. El
concepto de substancialidad, en este caso, no es diferente al cartesiano. Lo
que se quiere dar a entender por "diferencias subs~ciales" no es o~~ c~sa
que "aquellor que, tras las mutaciones de una realidad, pe·rmanece 1denh~o.
Sólo que eso "aquello" substancial a que venimos refiriéndonos como la mcógnita del estructuralismo no es caracterizado por su unidad sino por sus "diferencias" . Y esto basta ciertamente para hacer notable la distancia con
respecto a la postura propiamente cartesiana. En efecto: a) para Descartes
la cuestión del verdadero conocimiento del ser de la realidad se plantea en
los términos de la localización de una primera manilestación de la substancia
de aquella realidad y que ha de ser justamente la determinación con Tespecto
a la cual las restantes puedan ser concebidas como us 'modos". En el caso
de la res corporea, por ejemplo, su primera manifestación es la exte11sio y
en tal primera determinación vienen a enclavarse todas aquellas otras, siempre secundarias, que la suponen para poder ser. La extensio es esa primera
determinación de la res corpórea, y por ende la manifestación de la substancia
material, porque en ella, o más bien mediante eJJa, estalla el ser de dicha
realidad conservándose en su estrictísima unidad. La permanencia en sí, que
la define como substancia, está plenamente garantiza.da por esa unidad fundamental que es propiamente su identidad. Las determiuaciones secundarias
(accidentales) se relacionan con esa unidad fundamental en un "referirse a
ella' para ser identificadas como pertenecientes a la misma realidad. b) Para
el estructuralismo, en cambio, el conocer lo que la realidad es se presenta
como un saber trascender todas las dete1minaciones de la realidad hasta la
ley de las relaciones que organiza a aquéllas en una unidad. Dicha ley es
buscada en el nivel de la substancia, o sea en Ja dinámica operacional del
ser que sostiene su identidad tras las múltiples manifestaciones a que da lugar su potencialidad. La dinámica operacional referida es, si se quiere, má
guardiana de la permanencia de la identidad que la misma substancia cartesiana. En efecto, es ella la que define a priori todas las posibles variacio,nes
que puede sufrir una realidad sin atentar contra su identidad en sus respectivas concretizaciones. Si para Descartes la substancia es postulada lo suficientemente permanente para que pueda darse frente a ella un conocimiento
en el que las posibilidades correspondan a las condiciones de aquélla ( y este
conocimiento es sólo la intellectio de tipo matemático), para el estructuralismo la permanencia es asegurada por las condiciones del conocimiento que
se 2ostula para que éste se adecúe a las posibilidades de la substancia. Por

�esto para el estructuralismo la 1ey que explica las múltiples posibles variantes
de la realidad queda convertida en una ley de las diferencias ubstanciales,
postuladas en este punto de partida como necesitando ser más de una. Estas
ruferencias son llamadas genéricamente elementos o entidades, pero el tipo
de relaciones sobre las que Ja supuesta ley e tructural legisla, les confiere precisamente e1 carácter de diferencias entre las cuales pueda darse el dina.mismo dialéctico adecuado en cada caso. Y de todas maneras, tales diferencias
no pueden ser sino substanciales por cuanto que el tipo de relaciones que
las conectan es postulado en función primeramente de la necesaria preservación de la identidad formal de la estructura. No es otra cosa lo que Suppes
(en su Introduction to Logi.e) da a entender al definir la estructura como el
con junto de entidades que tienen entre sí una relación consistente sostenida
por axiomas.
En El Pensamiento Salvaje (Traducción del Fondo de Cultura Económica) Claude Lévy Strauss trata de encontrar la estructura de los fenómenos
culturales en esa especie de sintaxis de las diferencias substanciales a la que
nos venimos refiriendo. Sirva como ilustración al respecto esta aseveración
de principio: "Por consiguiente un mismo tipo de operaciones lógicas vincula
no sólo a todos los dominios internos al sistema clasificatorio sino a los dominios periféricos de los que se podía pensar que, por razón de naturaleza,
se le escapan: en un extremo del horizonte ( .... ) el sustrato psicogeográfico de la vida social, y esta vida social misma, pero extravasada fuera del
molde que ella se habría forjado. Y en el otro extremo ( .... ) la últúna
diversidad de los seres inruviduales y colectivos de los que se ha pretendido
que no estaban nombrados por no poder ser si.gnificados" (p. 249). En su
estructuralismo antropológico Lévi-Strauss tiende a explicar los hechos de
cultura reduciéndolos a las formas culturales que proceden de instituciones
primarias de las que aquéllos son una simple expresión. En una tal intencion
la cultura es estudiada como una realidad que sólo puede entenderse como
una sintaxis normativa en la que interesan las relaciones de los elementos que
la definen, y no la relación que con ella guardan los hombres que la viven.
Las instituciones en que se norman las conductas particulares, en una situación cultural dada, son las que se erigen en material sintáctico para el establecimiento de las leyes o regl~ explicativas de los hechos culturales que
representan, en cada caso, aquellas conductas. Por esta razón, en lugar de las
conductas "difusas", son las actitudes "estilizadas" las que retienen su atención, por ser éstas las que componen un sistema propiamente significativo.
Y es justamente a un "sistema significativo" al que pretende llegar una
explicación estructuralista, pues a partir de él pueden ser lógicamente entendidos como aspectos orgánicamente estructurados de una realidad todos los

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elementos que la integran. Y como un tal "sistema significativo" no alcanza
su summum de consistencia sino cuando se lo define como un con junto
coherente de reglas que explica axiomáticamente los hechos para los que
aquél fue concebido, la ambición secreta del estructuralismo viene a ser la
de crear un modelo formal que resuma las condiciones lógicas de la posibilidad de los hechos. Siempre, claro está será construido tal modelo en función de los hechos que se quiere explicar; pero, ¿ cómo evitar el riesgo de
la arbitrariedad consistente en escoger los hechos en función de un modelo
preconcebido del modelo formal?
Parece difícil impedir el desenlace formalista del estructu.ralismo. La confianza en sus modelos y en los axiomas que los fundamentan se nutre de una
fe más radical en la lógica como estructura del mundo. Pero como esta fe
no es fecunda ( como para el formalismo de Carnap o de Wjttgenstein) sino
traducida como fe práctica en la correspondencia entre la lógica de la realidad y la lógica de su representación, equivale para el estructuralismo a la
esperanza hegeliana del "advenimiento" del sistema. Y es, de hecho, un sistema formal, cabalmente explicativo de la realidad, lo que proyecta -sin
querer, quizás-- el estructuralismo como su Filosofía. Un sistema por cuya
lógica absoluta la reflexión avanzaría en pensamientos progresivamente develadores de la realidad.
Como el formalismo, una "filosofía' de la estructura relega en muy segundo plano al sujeto que piensa o explica la realidad. Dado que el modelo
de la explic,ación de una realidad concreta tiene sus raíces en "el sistema"
la' correspondencia entre la imagen representativa y la realidad misma sólo'
puede ser garantizada por la "estructura lógica" de aquél. La fe en el logos
que estructura la realidad preside toda explicación estructuralista. Es el sistema _lógico el que se expresa. Como diría Wittgenstein no somos nosotros
los que expresamos por medio de signos lo que queremos, sino que es la
naturaleza de los signos la que enuncia su propia estructura y la lógica del
sistema. El investigador se equivoca al decir que la explicación que da de la
realidad es suya: propiamenle hablando no es él quien ''tiene" tal explicación, sino que es ésta la que en verdad lo posee. Así como el artista se siente
"poseído" por la fuerza cósmjca que lo impele a convertirse en el canal adecuado para que aquélJa se extrovierta en el mundo de lo sensible, así el investigador se siente involucrado en la misma "necesidad lógica" por cuya
virtud la estructura de la realidad y la estructura formal que la explica se
corresponden.
o resulta nada extraño que el campo más propicio para los primeros ensayos del estructuralismo haya sido la lingüística. Por una inclinación natural, esta rama del saber busca darse el acabado de ciencia por medio de una

29

�formalización que llega a parecerle indispensable. So pena de abdicar de
sus pretensiones de ser ciencia la lingüística cree tener que oponer la sintaxis
a la semántica, el signo al significado. Pero como Ja relación entre WlO y
otro es indestructible, ha necesitado retener en su trato de los signos, su esencial relación de "abiertos" al significar lo que quiere decir que ha tenido que
investigar su "significancia". Es en esta investigación en donde viene el estructuraJismo a prestar sus mejores servicios, pero sólo para convertir la
ciencia de la lengua en una lógica del lenguaje. La gramática de la lengua
tratada como la lógica del lenguaje y la palabra sólo es considerada como
su expresión contingente. El ex-presar de la palabra sólo interesa a Ja lingüística estructurnlista en tanto que ofrece campo para la aplicación de una ars
combinatoria entre los signos, los cuales no son lo que son ni guardan en el
lenguaje el lugar que deben conservar sino por la providencia que sobre
ello ejerce Ja lengua como totalidad cerrada y coherente, es decir como sistema formal.
Su carácter de metodología, sus postulados filosóficos de tinte hegeliano,
su tendencia substancialista y sus ocultas aspiraciones al formalismo, coniieren a la teoría de la estrucluxa un estatuto lu'brido intelectualista-organicista.
Su filosofía de base es del tipo de las que Mikel Dufrenne apellida "epistemologías arqueológicas". La búsqueda arqueologizante que lleva a Heidegger
a encontrar el fundamento de las manifestaciones de la realidad en el ser,
conduce al estructuralismo a desenterrar Ja estructura para evidenciar el
todo supuestamente ordenado de la realidad. Su fe en la razón sacraliza a
la episteme haciendo comunicar el poder-saber del hombre y el logos que Jo
alienta en el mi!&gt;mo a to creador con que estruct_ura organizadamente la
realidad.
El mejor padrino que puede encontrar el estructuralismo por el lado de
su intención organicista es Gaston Bachelard, de qwen por otra parte muchos se reconocen una fectiva aunque lejana filiación. Todavía más que en
Michel Foucault (Las Palabras y las Cosas), en Bachelard se da una experiencia original del orden n que tiene una excelente inspiración el concepto
Iilosófico de estructura. Para este autor, en efecto, el orden es una conquista
que se da constantemente en la realidad como resultado feliz de la lucha
intestina que se opera en su substancia. En Ja intimidad de Ja substancia se
da muy concretamente una dimensión de profundidad que es sostenida por
su estructura. La exterioridad de la misma substancia, que es más bien sólo la exterioridad de la realidad, se vuelve fascinadora para el conocer ( y por
ende motiva todo un ejercicio de la imaginación), el cual localiza a priori
en la substancia ' la calidad más valorizada". Basta como ilustración este
jemplo en el que Bachelard analiza el sentido filosófico de] alquimista: "La
30

realidad, para ellos, es un trompe-l'oeil. El azufre, cargado de olor y de luz
no es el verdadero azufre, no es la raíz del verdadero fuego. El fuego mismo
no es el verdadero fuego. Ese no es más que el fuego-flameante, ruidoso,
hwneante, ceniceante. Lejana imagen del verdadero fuego, del fuego principio, deJ fuego luz, del fuego puro, del fuego substan ial, del fuego-principio.
Se ve que la imaginería de las substancias se lleva a cabo contra los fenómenos
de la substancia, que la imaginería sobre la intimidad es el de enir de un
secreto. El caráctel' secreto de la alquimia no corresponde a un comportamiento social de la. prudencia. e origina más bien en la naturaleza de las cosas.
Correspomle a la natw·aJeza de la materia alquimista. o es un secreto que
!&gt;e conoce. Es un secreto esencial que se busca, que se presiente. A este secreto
puede uno acercarse, está ahí, bien centrado, encerrado en los cofres empalmados de Ja substancia, eero todas sus aperturas son engañosas" (La Tene
et les Reveries du Repos, Librairie José Corti, p. 50). La substancia o intimidad del fuego, como explica más adelante, es el calor. "El fuego se exterioriza estalla, se muestra. El calor se interioriza, se concentra, se esconde. Es el
calor, más exactamente que el fuego, el que merece el nombre de la Tercera
dimensión" ( Op. cit., p. 52) . ¿ De dónde nos viene, como al alquimista, ese
afán de valorizar antes de observar y simplemente constatar, si no es de
nuestra participación en ese secreto presentido de la substancia? El entusiasmo del conocimiento se desborda en comparaciones exagendas por su prisa
de toparse con Ja substancia misma de la xealidad. En eUa se organizan todas sus manifestaciones, pero éstas apenas si retienen nuestra atención: en el
objeto blanco, deseamos sorprender la blancura inmaculada, la substan~
blancura, o 'la blancura en su acto, en sus actos naturales".
Bachelard oCrece la plata.forma ideal para elaborar una arquitectura de la
realidad. Una arquitectura, decimos, y no una estructura (la primera se hace
y la segunda se sufre), porque queda siempre dependiente de un arquiteeto
qu la planea y la ejecuta, como un sujeto que en el caso es el que piensa,
imagina o explica la realidad. Lo que Sartre "criticó" en la razón dialéctica,
Bachelard lo explica en la dialéctica de la imaginación. Esta se ofrece a la
filosofía como testigo de !a manera dialéctica del ser de la realidad. En efecto, la imaginación dialectizada no se contenta con la oposición entre las cualidades de la sub tanda, sino sólo se satisface con la oposición entre la subs1ancia y sus cualidades. La razón dialéctica que explica los "conjuntos" a que
da lugar la diversidad ordenada de las diferentes manifestaciones de la realidad, encuentra su complemento práctico en la imaginación dialéctica que
vive la contradicción o discordia profunda de la substancia en donde se originan aquellas apariencias. Entre las dos refuerzan la intención de una ontologia de la lucha, en la ual el ser se gana o se conquista en la batalla que
31

�libra con el contra-ser y que se lleva a efecto al nivel de las relaciones entre
la substancia y sus manifestaciones. En todo caso, más allá del proyecto de
una tal ontología la intención explicativa abre sobre un terreno de cosmovisión. La razón y la imaginación se saben dependientes de su propia intención y, sobre todo, se hacen cargo de no poder más que empeñar su proyecto
en el sujeto que las encarna y que, cada vez es el que piensa, explica y planea
tal arquitectura de la realidad como su propia filosofía. La referida dialéctica entre la razón y la imaginación (por lo menos en Bache!ard) promueve
una axiomática con funciones exclusivamente propedéuticas: las teorías axiomáticamente explicativas de una realidad no deben atentar contra la concreción de Ja realidad, pero tampoco deben impedir el ejercicio de las normas de autocrí.tica que la razón se da para convencerse de la correspondencia
entre la imagen representativa y la realidad. Para un organicismo de este
tipo, el sujeto cognoscitivo no es ni el sujeto de la lógica formalista, ni el
sujeto de la lógica trascendental (Kantiana o Husserliana), sino más bien es
el sujeto de la intención dialéctica entre raron e imaginación en el cual se
fundamenta la necesidad que ostenta la estructura, presentada como la explicación axiomática de la realidad.
Pero el estrueturalismo no puede identifícan;e simplemente con este organicismo, en el cual no encuentra asiento más que para ejercerse como metodología. La ambición de constituirse propiamente en una filosofía lo lleva
a buscar el cuadro lógico de su propia estructura en un idealismo del tipo
del que Charles Foucault pregona en su neocomptiana visión de las ciencias,
según puede leerse en el siguientt~ texto con cuya cita, y por apoyarme en su
testimonio, cierro esta breve investigaci6n: "Interrogando en este nivel arqueológico, el campo de la episteme moderna no se ordena según el ideal
de una .matematización perfecta y no desarrolla a partir de la pureza formal
una larga serie de conocimientos descendientes más y más cargados de empiricidad. Es necesario representarse más bien el domirúo de la episteme moderna como un espacio voluminoso y abierto de acuerdo con tres dimensiones.
Sobre una de ella se colocarían las ciencias matemáticas y físicas, para las cuales el orden es siempre tlll encadenamiento deductivo y lineal de proposiciones
evidentes o comprobadas; en otra dimensión estarían las ciencias ( como las
del lenguaje, de la vida, de la producción y de la distribución de las riquezas)
que proceden a poner en relación elementos discontinuos pero análogos, de tal
modo que pueden establecer entre ellos relaciones causales y constantes de
estructura. Estas dos primeras dimensiones definen entre si tlll plan común:
aquel que puede aparecer, según el sentido en el que se le recorra, como campo de aplicación de las matemáticas a estas ciencias empíricas o como dominio de lo matematizable en la lingüística, la biología y la economía. En cuanto

32

a la tercera dimensión, se trata.ría de la reflexión filosófica que se desarrolla
como pensamiento de lo Mismo; con la dimensión de la lingüística, de la biología y de la econorrúa dibuja un plan común: allí pueden aparecer y, de
hecho, aparecie~on ~a_s diversas filosofías de la vida, del hombre enajenado,
de las formas ~bólicas ( cuando se trasponen a la filosofía los conceptos y
los problemas naodos en diferentes dominios empíricos) ; pero allí aparecieron
también, si se interroga desde un punto de vista radicalmente filosófico el fundamento de estas empiricidades, las ontologías regionales que trataron de definir lo que son, en su ser propio, la vida, el trabajo y el lenguaje; por último
la dimensión filosófica definió con la de las disciplinas matemáticas un pi~
común : el de la formalización del pensamiento".
(Las Palabras y las Cosas, trad. de Eisa Cecilia Frost, Siglo XXI Editores, S. A.,
pp. 336-337).

33
83

�HISTORICIDAD Y SENTIDO TRANSTEMPORAL
PROF. DR. FRCrz

J.

VON RrNTELEN

Universidad de Maguncia

l. Si decimos que bajo el concepto de historia s-e debe entender no so.lamente
una formación biológica sino una evolución de sociedades humanas, definida
por acontecimientos y la espontaneidad de la vida personal, aquél nos pone
ante un curso ininterrumpido de un acontecer temporal. "The true being
of man is his historical being" ( de Koninck, Canadá) .1 Bajo el concepto Historia se entiende también la investigación y reflexión histórica, pero eso carece de importancia aquí.
La Historicidad, pues, sería entendida no en el sentido particular de la
filosofía de la existencia sino como la situación histórica cada vez presente
en que estamos nosotros !os hombres, que acotada por el pasado y dirigida
hacia el futuro, nos lleva en el curso lineal que se establece entre ellos. Sin
este ciclo temario no existe ninguna historicidad creativa para el individuo y,
según nos enseña la historia, tampoco para la sociedad.
Ahora se impone preguntarnos si finalmente no todo lo que anhelamos
en nuestros esfuerzos humanos está sometido integralmente a la formación y
al cambio de la entidad, de modo que incluso pareciera absurdo hablar de
un sentido transtemporal. El llamado historicismo sí admite (hablando como
Ernesto Troeltscb) la existencia de una pasajera ' totalidad del sentido" dentro de las "tesis culturales", las cuales tenemos que "tratar de comprender''
(según Dilthey) aunque nunca lo logremos plenamente. Esto también es base
de las acabadas Almas de cultura de Spengler. ¿Quién pondrá en tela de
juicio este cambio de tiempos? En caso de que no se pueda hablar de ningunos postulados categóricos propios del Oikeion, como dijeron los griegos,
1 CHARLES DE KoNINCK, The nature of man and his historical being (Haval, Theologie et Philosophie V, 2; 1949), p. 271 f. Trad. "El verdadero ser del hombre es su
ser histórico".

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�de la esencia del ser humano, entonces, digámoslo con sinceridad, fracasaremos al caer en situaciones críticas y apenas se podrá hablar de una obligación moral Entonces repetimos con Heráclito: "dadme el punto donde pueda apoyarme". Finalmente todo lo ocurido se presenta con Schopenhauer
como un "barullo de greñas". Sólo si lo aceptamos de este modo, el pensamiento en el poder y el esfuerzo por el placer dejarán ver la vida razonable.
Al mismo tiempo se impone la idea de que en la historia todo "una vez
ha terminado mal" y fue condenado, para hablar con Jaspers, al fracaso.
¿No hay en esto una tragedia histórica interiormente imprescindible? ¿Es ésta
la última contestación, o podemos atrevemos a mirar hacia un horizonte transtemporal?. . . Y podríamos hablar también del derrumbamiento de la grandeza de la destrucción.

2. Con eso nos preguntamos de nuevo por el sentido de nuestra historicidad. Quv.ás podemos hablar, con Theodor Lessing, solamente de una "1·evelación de lo absurdo". No, eso nadie lo tomará en serio. Llama la atención
sin embargo que hoy en día se hable de Ja carencia de sentido de nuestra
vida y también, por esto, del miedo de la nada y de la plena falta de recogimiento del hombre moderno, porque no se puede conseguir el argumento
de una satisfacción plena y fundada de la vida en una hiper-crítica unilateralizada, u.na hiper-crítica que dominantemente conoce la ''nada" de los valores sólo cuantitativamente definibles, aunque eso condujera en su campo
a los éxitos más grandes. Esta pregunta por el sentido abordada en esa dirección es tratada más contundentemente por Alfred Stem, U.S.A., en su obra
Filosofía de la Historia y problema del valor ( 1967) : ¿ qué significa sentido
en el uso del idioma alemán?, pregunta que fue investigada detalladamente
por Erich Heyde. Yo diría que en primer lugar entendemos bajo el concepto
un sentido de valor intrlnseco de significado unívoco y sin antinomia en si.
La palabra "sentido" puede incluir también un momento más decisivo en
la medida en que 1o razonable contenga en sí una índole de valor como contenido de un afán consciente o inconsciente. Entonces no se trata de un fenómeno cuantitativo -para repetirlo con Gabriel- sino de algo cualitativamente
"interior sin sentido" como dice Spranger. Su cumplimiento, en parte concreto en la historicidad, proporciona una satisfacción interior, sea que ocurra
por sí misma como valor propio ( value in itself), o sea que sirva a un reglamento más amplio como valor relativo ( instrumental value) .
En este sentido habla Battaglia Bologna de "La historia como realización
de valores".
Con esto, sin embargo, estamos enfrente de un concepto real, y no enfrente
de un concepto idea~ solamente pensado, al cual corresponde cierto valor
constante, trátese de un efecto de gran trascendencia o de una acción parti-

cular en Ja hora histórica. Por eso dice Goethe en Israel en el Desierto, 1797:
"Todas las épocas en las cuales domina la fe -yo interpreto fe por sentido( trátese de cualquier clase de fe), son magníficas y fecundas para los contemporáneos y para la posteridad". El historiador no puede evitar, aunque
lo quisiera, ver las grandes épocas productivas bajo los aspectos de realización de sentido y valor -y esto aun cuando su juicio dependa de la época
contemporánea-, si pensamos por ejemplo en el período de Periclcs o en
la época de la cultura Hindú, en las obras creativas de la Filosofía de los
Vedas.

3. Muchas veces se ve sin embargo la respectiva realización del sentido en
la participación al desarrollo continuo de la humanidad en el sentido del
progreso. Ya los estoicos creían en el dominio cada vez mayor de la razón
divina en el logos dentro de nosotros. El racionalismo habla del progreso
perpetuo (Christian Wollf). Fichte confía en "el desarrollo del espíritu en
la consciencia de la libertad" y H egel en el devenir del propio ser del espíritu divino-absoluto por el espíritu humano. Carlos Marx localiza las garantías del logro de una feliz meta social en un proceso dialéctico económico, y
Teilhard de Chardin conoce también un desarrollo, imprescindible según él,
hacia una humanidad superior. El modo de distribución del punto esencial
es diferente.
¿ Pero es posible que esta pueda ser la última respuesta, aunque el esfuerzo
en el progreso incluya un elevado momento simbolizador de valor? Preguntémosnos por eso con Sorokin, si se puede observar realmente en la historia
un progreso constante a través del fracaso. En tal caso, aquél se daría cada
vez en lo nuevo hacia lo cual se inclina la juventud, la generación joven, lo
eternamente mejor, lo que de veras no ocurre si pensamos en el transcurso
de la historia y especialmente en nuestros propios decenios pasados.
Los grandes resultados que antes se lograron como creación del sentido,
sedan entonces totalmente irrelevantes y sin valor y quizás solamente significativos en tanto que constituyeron la preparación a nuestro progreso de hoy.
Pero justamente eso casi se niega frecuentemente y sólo se dice conocer el
futuro.
Es cierto que se puede comprobar en los últimos tiempos un progreso impresionante y continuo en el conocimiento y el aprovechamiento de las fuerzas
naturales. Pero lo que significa bajo un respecto progreso, muchas veces se
transforma en su contrario, como propiamente lo vio Ortega y Gasset ...
Pero se puede decir con Eduard Meyer: "Lo que construye, descompone y
lo que descompone, construye"; es decir, un desarrollo unilateral causa un
contrapaso, la tesis una antítesis para repetirlo con H egel. Así, nosotros estamos viviendo hoy según Einstein en una época de medios perfectos pero de

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�metas confusas época ·de información casi exclusiva, pero sm orientación.
Lowiht habla de la "fatalidad del progreso (exterior) '. El hombre desvía
natmalmente hacia la "inautenticidad" y está som tido a la "alienación de
la vida", según las palabras de Heidegger. Pero eso solamente se puede decir
si tratamos de una mera oonsideración liorizon.tal del desarroJlo histórico
Resulta diferente si logramos también una reflexión vertical y no preguntamos por lo qu proporciona a la vida humana un rango lleno de sentido,
independiente de las relaC'iones temporales, tal como se ha realizado o pu de
realizarse en la historia.
4. Por so de nuevo la pregunta: ¿Puede hablarse de un sentido iridependiente de !a existencia temporal? Cierto ella nos ex:ige siempre postulados de
un modo incondicional según la 'structure of man" como dice Aldrich,
Aunque aquéllos hayan sido desdeñados en demasía en la rustoria, siempre
...11elve a presentarse el pensamiento de una humanidad auténtica y plena, así
como se habla hoy en día del hombre integral. En su defecto, abandonamos
el hombre al egocentrismo ilimitado llegándose a formar según Spranger,
como dominante "el tipo" individual y colectivo 'de autoridad y poder", lo
cual nos enseña terminantemente la historia.1 ¿ o es finalidad de la filosofía superar hasta cierto grado el tiempo en vez de entregarse a él enteramente? olamente así puede lograrse un espesor de relieve intelectual
Es sabido que el Neo-kantismo ha establecido normas de valoración deduciéndolas de la conciencia trascendental como valores ideales a los cuales
la vicia histórica debería adaptarse aunque les contradiga tantas veces en la
ofuscación y desorientación. Pero la pregunta es: ¿ Podemos contentamos aquí
con el sentido neo-kantiano, con conceptos comunes deducidos a priori para
abarcar la multiplicidad de la vida y de los rasgos individuales que definen
el rango aunque \ ind lband y Bruno Bauch se hayan mpeñado en ello?
Más bien, 'el mundo del desarrollo (¿ devenir?) y de la r alidad del espíritu", según Rothacker,. no debe ser indiferente. Yo pondría de relieve que
los conceptos son una cosa eminentemente condicionada histórica y filológicamente y preferiría hablar de contenidos de sentido, así como por ejemplo el contenido del sentido de la palabra "persona'' en el ciclo cultural ja.
ponés es totalmente auténtica, mientras que no pudo formarse un concepto
correspondiente sino relativamente tarde y con cambio del significado en el
pensamiento europeo.
5. Tratemos por eso de dar una contestación. La problemática es terminantemente la siguiente: ¿Puedo hablar de contenidos de sentido transtemporales que estén en una relación directa de la vida con nuesh·a existencia hu1

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EDUARD SPRANGER,

Hebensfarmen (1925), 215, 230 f. (Formas de vida).

mana en su concreta historicidad, a pesar de los cambio de las épocas y la
diferencia de las culturas? i esto es posible entonces no se tratará de una
"super-estructura ideológica" sociol6gicamente definida o de una ideología
de un riel intolerante como se suele decir hoy, sino de una llamada existencial a la persona como una preocupación originaria, aunque sólo se podría
cUIDplir con esto cada vez en diferentes grados. Pero esto se puede lograr
solamente si la vida (individual) y el espíritu (colectivo-esencial) no se pasan por alto y no se excluyen. Eso supone una llamada al hombre íntegro que
se empeña como lo explica Gabriel en su obra Lógica iritegral {1965) en
una amplia reflexión, en ver con un ente11dimiento total del sentido, del integral sentido atado a la realidad. ¿ o nos damos cuenta que en todas las
épocas y culturas, especialmente en culturas elevadas, se han venerado ciertos modos de actitudes humanas, como por ejemplo la caridad, la fuerza de
carácter, eso que es grande en el ser humano, igual que lo bello y lo noble,
la entrega a la comunidad aunque eso haya sido percibido muy diferente~
mente en el horizonte total y se encuentre a veces sólo embrionariamente?
En toda hora de la historicidad existe la posibilidad de tal realización de
sentido. Pero al mismo tiempo escucho la objeción real de que el saldo de
culpabilidad de la historia {-pensemos en el pasado más reciente-) es tremendamente alto y quizás tanto que vuelve ilusorio cualquier elevado esfuerzo de sentido. ¿ Quién garantfaará que un día no llegará la guerra atómica? Así recordamos las palabras de Shakespeare sobre la historia en el

Enrique IV
The happiesl yottth, viewing his progress throttgh,
What perils post, what crosses to ensue,
W ould slwt the book, and sit him down a11d die.
Para elevarnos sobre la desesperación dirigimos una vez más la vista hacia
aquello que significa una superación parcial de la situación que desacredita
al hombre, lo que se puede descubrir de positi o en cualquier hora histórica
y lo que incluye por eso mismo una verdadera realización de valor. ontibuamente estamos preguntando por eJlo en la vida diaria, especialmente en la
actitud valorativa hacia nuestro prójimo sin diferencia del ciclo de cultura
en el que estamos viviendo.
6. A ello hay algo que añadir. Si hablo de wia satisfacción de sentido o
realización de valor en la concreta historicidad, se trata siempre de una cosa
i11.dividual. Debería hablarse aquí de un carácter de gradacwn hacia una jerarquización lo más perfecto posible. Yo puedo realizar el alor portador
de sentido de riesgo para el prójimo de una manera insignificante o con el

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�peligro de mi propia vida, por ejemplo en la salvación de un náufrago. Cuanto
más profundamente hago mío el valor de Ja entrega, trátese del asunto de
que se trate, tanto más rango corresponde a la realización individual; y hasta
se podría hablar en este sentido de una vertical dimensión de profundidad.
Pero este caso se da solamente en un aspecto del valor donador de sentido y
no en un aspecto del mero ser, o sea, si solamente hago constar hechos, legalidades y magnitudes de relaciones.
Así, no existe ningún aspecto suficientemente profundo para comprobar
plenamente el contenido de un valor portador de sentido, como se podría
hablar a propósito de una idea, dicho con Toynbee un "Ideal inasequible".1
Claro que hay también diferencias de rango de los distintos dominios. El
aspecto vital es conservador de la vida y base de todo, pero aún no 'i)Cnetra
en un campo más alto de valores humanos de la existencia. Cuanto más alto
es el rango tanto más cerca está de la existencia humana, y podemos hablar
de una dimensión básica de alt-ura de los distintos dominios de sentido y
valor.
Pero hay el problema de cómo es posible unir estas singularidades totalmente distintas y concretas con un sentido transtemporal. Sin embargo se
ofrece este postulado moral y preciso, esta llamada a la existencia del hombre en todos los tiempos. Cierto, dijimos que lo funda.mental del valor es que
cumple el sentido que puede realizarse hacia distintas dimensiones a las cuales por supuesto pertenece la esencia íntima del sentido que puede realizarse
tan variadamente. Se da un momento relativo, pero que no es sino un relativismo relativo, porque se conserva lo fundamental y se relaciona con la
acuñación concreta. He aquí un ejemplo: el contenido espiritual del sentido
en cuadros pictóricos puede presentarse según su rango cualitativo de una
manera muy distinta. Diríamos: en la historicidad puede existir el intento
cada vez único en una realización siempre diferente e incanjeablemente efectuada aunque .limitada de cualidades legítimas de valor que tienen en sí un
carácter transtemporal. Eso proporciona a la realización según Spranger un
"sentido determinante". Así se combina aquí un contenido transtemporal de
rentido, o digamos valores básicos, con los rasgos cada vez históricamente distintos y con los grados concretos de consumación en relación a la profundidad
y a la altura. No se puede ofrecer aquí una revelación más inten~ en teoría
del conocimiento en el sentido de una ya mencionada lógica integral.
1 La juventud más feliz, contemplando su progreso, qué peligros pasó, a qué problemas
tiene que enfrentarse cerraría el libro y se sentaría y moriría. A. ToYNBEE: Sinn oder
Simbosígkei Hinn der Geschichte heransgegeben von Remich 1961 2. Auflage (sentido o
falta de sentido. Sentido de la historia ed. por Remich 1961, segunda edición).

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7. Ahora hay que contestar todo el problema respecto a !as cultu1'as y épocas distintas. Observando la propia tradición histórica podemos fijar bien el
rango de cualidad, o sea el rango del valor de tiempos pasados si recordamos
figuras como Platón-Aristóteles, las creaciones de Fidias_, la dimensión humana del estoico o el proceso de purificación, así como también poetas: Dante, Shakespeare. Por supuesto, vemos las creaciones de Goethe o del humanismo del Renacimiento también bajo el punto de vista de nuestras propias
preocupaciones. Esto resulta difícil sin embargo, cuando se trata de otras
culturas. Pero también aquí pueden realizarse rasgos parecidos en la consecución de altos valores humanos, como puede verse si nos referimos al pensamiento del orden de Tao, al inmutable (shang) del Pneuma (miao) de un
Laotzé, que dijo: bueno con los buenos y también bueno con los no-buenos,
este es el camino correcto de la caridad (Tao-te-king 49, trad. U1ar) o si
nQs referimos al pensamiento del amor absoluto de la perfección (Kaivalya)
de los Upanishades, etc.
Por eso quisiera decir que ciertos valores básicos humanos se encuentran
muchas veces en una muy distinta dimensión de uaríación, así como lo vimos en la pregunta de la realización correspondiente. No debemos cometer
el error de observar solamente las diferencias sino que debemos ver también
los euntos de contacto. Eso crea un entendimiento mutuo universal y favorece la verdadera tolerancia. Esta no consiste en la libertad de no tener una
opinión, lo cual lleva a la disolución, sino en la franqueza para con el prójimo, bajo la suposición de que él mismo es un hombre que lucha. Pero no
se puede hablar de lo común aboliendo y prescindiendo de todas las peculi;r1·idades y dirigiéndose con conceptos abstractos formales del género más amplio hacia la realidad de la vida. Entonces nos escapa lo más fundamental y
queda poco. Pero un pluralismo puro sin 1a existencia de algo común equivaldría a un desmoronamiento.
Jus~ente eso ~~ía decir: es la observación del sentido y valor la que
proporciona la posibilidad de ver cada vez lo típico según su rango distinto
Y nos da la visión para la abundancia de posibilidades humanas de realización
del sentido y se ofrece de otra manera a los valores básicos que son expresados. En la medida que lo veamos claramente, se nos manifiestan en una
índole que obliga como una invitación moral aunque a veces parezcan históricamente como latentes o aún no desarrollados. Eso ocurre con el sentido
absoluto seguramente raras veces, porque apenas si podria indicar una época
en la cual hubiera sido negado por completo digamos el amor al prójimo y
una misión alta en la sociedad, la pretensión de lo bello o los esfuerzos para
el conocimiento de la verdad.
Es cierto que el valor básico, del amor por ejemplo, ha encontrado am-

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�biente occidenta~ en el antiguo Eros, en el cristiano amor al prójimo, en el
amor humanitario y en el altnusmo social.
8. Así hemos tratado, a pesar del escepticismo que nos afecta interiormente
hoy en día en relación con el problema del sentido y del valor, de mirar
hacia rma panorámica que da sentido en. la historicidad. Puede darse un sentido en la cónsecución real de valores que según su esencia hacen hincapié
en lo transtemporal. Eso se efectúa concreta y realmente en actuaciones, modos de comportamiento, creaciones, es decir obras de diferentes rangos, que
podemos afirmar también echando una ojeada hacia el pasado. No se trata
solamente de una referencia totalmente en relación con lo que podríamos
decir cada vez que es útil o de lo que proporciona gozo, en sentido superior:
alegría. Lo primero, sin embargo, puede servir a un pretendido valor propio,
y lo último puede ser su consecuencia. Como se trata aquí siempre de un
acontecimiento concret-0, estaríamos dispuestos a hablar de un realismq axiológico aunque se refiriera a una realización en y por el sujeto en el sentido
más profundo de la existencia personal o a un contenido objetivado de sentido en el cual Nicolai Hartmann ha conocido un "espíritu objetivado".
Tal realización de valor llena de sentido está siempre en un amplio contexto y solamente puede entenderse desde una visión integral.
Este punto de vista no alcanza su significado especial sino hasta en tanto
que hayamos esclarecido que se trata siemp.re de singularidades concretas que
logran su rango clefinido por su gradación interior. Me parece de suma importancia vei- estas singularidades si valoramos lo que jamás ocurrió en la
historicidad del pasado y en otros ambientes de cultura a los cuales no pertenecemos. Aunque los aspectos del sentido y los objetivos sean muy diferentes,
sin embargo pueden ponerse de manifiesto ciertas relacions básicas comunes
de 1a conducta humana que incluyen como contenidos transtemporales del
sentido un imperativo íntimo para realizarlos en variacjones distintas pero
enriquecedoras. Lo definitivo está entonces en la realización específica según
su rango. Termino con una frase de Heinemann-Oxford: "La jerarquía de
los valores es el problema del cual depende la vida y la muerte de los pueblos de este mundo", concepto que expresó en su tratado: En búsqueda del
sentido en un mundo roto ( 1960).

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GORGIAS Y ARISTIPO COMO PRECEDENTES HISTÓRICOS
DEL "ESTETISMO" MODERNO
MtGHELE FEDERICO SCIAGCA

Universidad de Génova

como de un precursor o un precedente del estetismo, no
signific;a que el gran sofista tenga una concepción estética de la existencia
en el sentido del estetismo verdadero y propio, de un Gautbier, de un Beaudelaire o de un D'Annunzío, si bien por otra parte se encuentran en Gorgias
elemento.s o motivos que vuelven en los autores del e,stetismo.
Gorgias, según algunos testimonios, es el filósofo que puede hablar de todo;
Arist6fanes, en La.s Aves, lo pone en la categoría de los lenguaraces. Que
pudiera hablar de todo, no significa que fuera un parloteador o un charlatán,
sino tiene un sentido más profundo: si el contenido no cuenta, porque el uno
vale lo que el otro, si no ha)' verdad, se puede- hablar de todo. Otro testimonio, en el Menon, donde Platón escri.Qe: "Gorgias de todo se podría acusar, menos de una cosa, de haber prometido a alguien ser maestro de virtud".
Así, añade Platón, "se burlaba de los que prometían ser maestros de virtud".
Todavía Platón, en otro diálogo, e1 Gorgias, nos suministra el motivo de tal
actitud: Gorgias erefa necesario "formar buenos habladores", no maestros
de virtud; maestros del logos y de la palabra, que, añade, según el sofista, es
creadora de persuasión.
Este testimonio platónico significa que para Gorgias el contenido es indiferente, no teniendo importancia lo que se dice, sino cómo se dice. Según lo
digo, puedo hacer aparecer el blanco negro y el negro blanco; así pues es
ihdiferente que hable del negro o del blanco; del mismo modo es indiferente
hablar del vicio o de la virtud, de lo justo o de lo injusto. Lo que cuenta
es. la forma, la potencia de la palabra que genera ]a persuasión; no interesa
persuadir para el bien., interesa persuadir. Será éste uno de los cánones del
estetismo romántico: lo que cuenta es la pura forma estética, cuyo contenido
es indiferente.

HABLAR DE GoRGIAS

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�fra!-

Gorgias es autor del Elogio de Elena del cua~ p~mos ,un largo
mento, traducción inexacta, siendo exacto traduar: apologia de ~~lena ·
') Gom~i- este sofista estetizante, se hace defensor de la bellísuna Y
En e,
•t,-,
·
d f' d l
turbadora adúltera, la mujer de Menelao, que huyó con Pans; . e 1~n e e
.ideal de la belleza personificado por Helena. La Helena de Gorg1as tiene_ algunos requisitos infaltables en todas las heroínas del estetis~o: el altí:lffiº
nacimiento, en cuanto desciende de los dioses; una belleza ~e diosa que~ ,anade
Gorgias, mantiene inalterada; además ha osado transgredir la ley, deJandose
persuadir por eJ logos, por la palabra poética.
Gorgias se plantea el problema de si Helena sea culpable o no de ~ber
dejado al marido y desencadenado la guerra de Troya; responde ~egatJ.vamente: Helena no es culpable, porque lo que hace, lo /urce por necesidad.
Examinemos uno de los argumentos: admitamos, dice Gorgias, que Helena
lo haya hecho porque fue persuadida par el logos de Paris; pero ,"~ fue la
palabra la que persuadió y engañó su mente, aun en este caso es facil defenderla de la acusación". No se trata de la palabra vulgar, banal, sino d: la
que tiene el encanto, el embrujo de la poesía, la palabra que sabe engm1ar.
De hecho, dice Gorgias, "la palabra es un gran dominador, que con un
-, ·
· · ºbl e -nadie ve a la palabrasabe consumar
cuerpo pequeruslillo,
e 10V1S1
,
,
·
'
;..,...,.,,,
igualmente
que
la
palabra
de
la
poesia.
El
arte
y la poes1a
di
cosas VlDlS.LU.li&amp;o&gt; '
•
•
tienen pues una potencia tal que actúan como una ne~~dad, conqwstan,
seducen, engañan. En efecto, a través de la palabra poettca, podemos ~~oducir escalofríos de espanto, hacer llorar, reír, suscitar trist~ - compas1~n,
y de este estilo. "Si luego -continúa Gorgias-- a1 estado de ammo se anade la potencia del encanto de la palabra que con su fascinación nos halaga
y nos persuade nos arrastra, entonces se genera la magia de la palabra"• El
poeta es un i'.nago, con la palabra transforma, ~ansfigura, todo, crea
engaño más grande que la realidad; así dirá Novalis y, con el, otros romanticos y estetas. y Gorgias añade: "y ¿ qué impide c~eer que He~ena_ haya
sido arrastrada por la magia de la palabra de Pans, por las lisonJa5 de
palabra y no por su voluntad; qu~ nos .impide creer que" Hel~na no ~aya
sido arrastrada por Paris con la violencia de la pala~ra? As1 pues, SI ~
Palabra poe'tica tiene tanta magia que genere persuas16n y un e?canto a
· ·de que p ans
· se haYa servido de la.
cual no puede resistir, ya que nada imp1
potencia de la palabra poética, se concluye que Helena no es culpable.

:ro

Gorgias la absuelve.
, .
Aquí el logos está entendido como vio1encia mágica ~e la _pal~~ra poettca,
superior a la violencia física, Si París hubiese usado v10~enoa f~1ca, Helena
hubiera podido también resistirle, pero frente a la potencia magica de, l_a palabra poética, no puede. Así pues la violencia del logos sobre el espmtu es
1

más fuerte que la violencia sobre el cuerpo, violencia espiritual producida
por una palabra que tiene el poder de persuadir y engaitar: característica
del Jogos poético es la persuasión y el engaño.
Los griegos, atribuyendo a la palabra persuasiva tal potencia, la habían
personificado en una diosa. De hecho Gorgias entiende aquí la persuasión
como una entidad demoníaca, y la producida por el logos, que no es razón
ni intelecto, como un poder tremendo de persuadir irracionalmente sin que
la decisión suceda por conocimiento, arrastrados como si fuera por la fuerza
irracional del poder del logos su persuasión actúa entonces como una necesidad
ineluctahle. El poder de persuasión produce el engaño, que es propio de la
palabra poética, al cual es pues esencial la irracionalidad. De hecho, el logos
poético no hace leva sobre la razón, sino sobre los sentimientos, sobre la emotividad, sobre las fuerzas ciegas del alma: impone, como una necesidad, lo
irracional, el mundo de las pasiones, de las tentaciones, haciéndolo aparecer
válido -pero es un engañ0- según las circunstancias. En efecto, dice Gorgias, en ciertos casos, es justo ser injustos, en otras injusto ser justos.
En otro fragmento gorgiano sobre la tragedia, se lee: "con sus ficciones
y pasiones, la tragedia crea un engaño en el cual quien logra engañar actúa
mejor que quien no engaña, y quien se deja engañar es más sabio que quien
no se ha dejado engañar". ¿Por qué quien acierta a engañar actúa mejor
que quien no acierta? Gorgias responde con un razonamiento típicamente
sofista: cumple lo que ha prometido: si prometo a alguien engañarlo con
la potencia mágica de mi palabra, actúo bien si logro engañarlo, si no vengo
a menos en mi promesa. ¿Y por qué quien se deja engañar es más sabio
que quien no se deja engañar? Responde Gorgias: "porque se deja vencer
por el placer de las palabras aquel que no está privado de sensibilidad". En
este sentido Helena, que se ha dejado engañar por Paris, ha sido más sabia:
no otra cosa ha demostrado, dejándose vencer; el poseer una sensibilidad;
a su vez París ha actuado bien Eorque había prometido persuadirla y lo ha
logrado.
Para Gorgias el logos es pues un encantamiento inspirado por la belleza,
una potencia mágica que hace que la consejera de nuestra mente no sea la
razón o la mente, sino la fantasía; si nos dejamos aconsejar por la fantasía
a través de la potencia mágica de Ja palabra que obra como una necesidad
invisible, la potencia de la persuasión y el embrujo fascinador transforman
la voluntad.
Aquí reside
potencia, una
su fascinación
adquiere toda

para Gorgias la potencia del arte. El logos poético tiene su
"dúnamis" suya constituida por la fuerza irracional que con
trastorna las opiniones; las "doxa?'. Aquí el texto gorgiano
su fuerza y su dramatismo: de un lado, tenemos un discurso

45

44

�poético de un inmenso encanto que seduce, enera un cngañ , una ilusión,
pero engaño e ilusión tupendos. ¿ Vale la pena r nunciar a llas sabiendo
que es una ilu ión ; y luego, vale la pena i, rcnun iando al logo en cambio
quedan las "doxai", las opiniones comun ·? La fuerza y el tetismo d I di curso de Gorgias consisten en e} conflicto no entre I logo poético irra ional
y la verdad, ino entre el logos y la opinión porque la verdad no cxíst · así
pues, si la verdad no existe y todo lo que llamamo verdad (principio ) no
· más que un sist ma de opinioues, no vale la pena por opiníon comun
y banales renunciar al encanto d I ngaño, a la magia del Jogos poético qu
lo genera, porque te engaño ale más que cualqui r opinión.
Para Gorgias no hay v rdades: Jas que llamamos tale', son opinion ·; J
principios moral
opiniones: así pues es mejor dejarse engañar pla enteram ntc, que vivir mediocremente según la doxa. Las opinion , luaares comun , on pasivas, !áticas· nos impiden de.se.ar tien n fuer1.a d in r ia
que amalgama una masa de onvenciones social
de prejuiri s: para orgias son prejuicios todos los principios.
En ta niptura con la moral tá su estetismo: Gorgias es el prim r e critor 'maldito', que afirma que fr nte a la pasividad de las pini nes que
nos obligan a una vida tálica y al hecho de que no xistc una ver&lt;lad
absoluta vale el poder mágico del lagos poético, que rompe Ja pasÍ\;idad de
las opinion
on el dinamismo de la p rsuasión. ólo el logos poético no
pe uade y engaña, embruja y domina como una necesidad pero sólo 1
logos poético nos hace actuar con decisión; si falta esta fuerta, tamos d tenidos por la fuerza de la incr ia de la doxa.
múnmente decimos que a una persona enamorada no la d tiene nadi :
a H lena, persuadida por París, no Ja para nadie, arrolla la doxa, que trataba
de Ulmovilizarla. , lo on la dúnamis d I djscurso poético lo ramo · saltar
el peso d las opinion pruivas y mortificant s, la usanzas, todo lo que hay
de istalizado n la sociedad, que n s arrastra por la fuerza d la inercia
todos los prej uici s que pasan por principios· ella nos ha e actuar no razonand sino arrastrados por la b111jería de lo irracional: pcr, , para orgias
s mejor ser arroJlados por 1 Iogos, que tar !áticos.
La elección no tá pues entre elezeia y logos en añador - i admitirramos
la ,. rdad, tendría una fuerza igualm nte potente que la del logo poético-;
pero, ya que para orgias no existe rdad, el duelo no
ntr do cosa po ilivas, sino entre lo positivo d l logos qu con su encanto n s permit eJ goce de
la belleza, y del otro lado, la miserable doxa de 1 hombre mediocres, la
masa estática de Jas convencione que nos ligan: fr nte a t mundo opa o
de Ja doxa, ya que no hay verdad nos queda omo arma álida sólo el ngaño; pero, viva I engaño porque es producto d I logos bello poético fas-

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inador, que ha
com ter tonterías -pero para Gorgias es mejor hacer
tonterías- que n lleva sobre alas de la in cionalidad sin las amonestaion molestas de la razón, 1 Iogos que nos engaña y nos hace saltar allend
las opiniones.

ta fascina ºón de la belleza, qu no e preocupa del contenido de 1,
a cion s. rá un motivo típico del e tetismo.
Gorgias ontin(1a n ta observa ión: sólo un discurso escrito con art
pero no inspirado en la verdad pu de del itar y persuadir a la multitud.
¿ Quién pu · cond na a Helena? o la verdad que no existe sino la doxa.
¿ Quién la absu lv ? El logos poético.
En ef to, i H I na
imputada fr nte a la doxa a la opinión común,
·qui' n la puede de timar por no haber seguido ' ta y de haberse .dejado
G
,
transportar por I logos? i fuera imputada fr nte a la \'erda d, s1, esta.na
rrada, pero si la erdad no xiste; frente a la doxa debemos com·enir qu
Helena ha hecho bien n seguir un engaño de belleza; ha dado prueba de
bersc abandonar al hechizo de lo irracional.

a aquí un probl ma que será fundamental en I tetismo mod mo: la
palabra por su magia intrínseca, el discurso bello por su potencia arrastradora,
se impon como una n
idad prescindiendo de su contenido, por la cual se
vu l\'
·w1dario que se diga la verdad o I falso que
haga I bien el
mal. El contenido se vuelve indiferente: lo que importa
la b lleza embrujadora y ' fatal' , sea de la palabra poética sea del arte, del paisaje d la
muj r o del hombre. El problema del ontenido de Jo qu di 'º, ni siquiera
se plantea ( up ne) en tanto que no ha}' erdad y sólo la ilusión o el sueño
de beUcr.a son ciertos.
En el fondo d esta concepción hay una inmensa tri teza: al mismo ti rnpo que se xalta la vicia,
la vacía. Por esto, quien se deja engañar es más
sabio que quien no se deja engañar: no solamente porque da prueba d sentir la fascinación de la belleza d saber asir lo matices del logo poético,
sino también porque sólo d jándose persuadir, no qued al arbitrio d la
d xa medio re, de las tentaciones banales.
Por ' to
sabia Helena que se ha dejado persuadir por Paris a quien
había dado el fu
de la bell za
nu misma· si no se hubi ra dejado persuadir se hubiera marchitado mediocrem nte cabe M n lao. Pero añade Gor'
gias: las palabras son como las medicinas: así omo hay fármacos que curan y fánnacos que envenenan, asi hay también palabras que con alguna
• persuasión maligna hechizando, enven nan I alma. sí pues el logos poéti o puede jer itar su imperio n ualquier ~ntido: puede ser bueno o malo
puede producir n cualquier di.rección su encantamiento o la que llama Gorgias la perstlasión o sugestión; pero también la persuasión maligna es bella.

ªº

47

�Para el estetismo del siglo XIX, también, mientras más envenenan las palabras son más bellas, porque el mal es bien; todavía más, el verdadero bien
es el verdadero mal.
Pero para Gorgias la necesidad nos es dada también por la sensación: el
mundo de las sensaciones actúa con la misma necesidad de la sugestión del
logos; nuestra alma se modela, trasmite los sentidos, segú~ las sensacion';
que deseamos o aborrecemos. Así pues, si la belleza se nos _unpone ~ traves
de los sentidos como una necesidad, podría darse el caso, dice Gorgias, que
Helena no haya sido persuadida por Paris, sino que se haya en:imorad_o_ de
él; ni siquiera en este caso podría hacerse nada, porque fa~ sensaci~nes VJStvas
auditivas que buscaba en Paris se lo imponían. Para Gorgias tamb1en el amor
actúa como una fuerza necesaria : la sabiduría consiste no en el fervor con
]a doxa -la acción de las sensaciones no vale la pena para la doxa, de privamos de sensaciones agradables-- sino en el abandonarnos a las sensaciones,
de modo que la ilusión amorosa nos persuada, y nos trastorne. Profunda tristeza hay en este conocimiento que sólo si nos dejamos arrollar por las cosas
y los engaños tengamos algunos momentos de felicidad.

discurso, la sugestión del logos no duran srempre, porque no se puede vivir
toda la vida encantados por el hechizo de un discurso poético. Ahora bien,
terminado el hechizo del discurso poético, el drama no está en aceptar la
doxa, sino en volverse a plantear el problema de la alézeia. Además, para
el que sueña, cuando sueña, el sueño no es sueño, sino realidad; se vuelve
sueño cuando se despierta. Del mismo modo, para quien está engañado por
la magia de la palabra que genera la persuasión y por consiguiente el engaño,
esto no es engaño sino verdad, porque si se sabe que es engaño ya no se
engaña más: el logos tiene una potencia mágica en cuanto hace creer que
el engaño sea verdad; lo fascinante de la persuasión nace del hecho de que
quien está persuadido cree que sea verdad y no engaño. Entonces el conflicto no está entre logos y doxa, sino está siempre entre logos y verdad, o
Ja que se ha creído tal EJ mismo Gorgias parece no darse cuenta en el último período de su escrito, que concluye asi: "He querido escribir este discurso que fuera para Helena un .elogio y para mí un pasatiempo"; golpe
final amargamente irónico y también estetizante: el arte y el amor como
juego serán temas típicos del estetismo.

Con el admitir que Helena no sea culpable termina el discurso de Gorgias. La defensa de Helena dejaría suponer- que el culpable sea _Paris, si. el
discurso hecho por Gorgias no se pudiese repetir tal cual para el mlSillo Pans:
aquí e] sentido de vanidad de todas las cosas, presente en el discurso gorgiano. Tratemos de repetirlo para París: ¿París es culpable? No, P?;que aún
adnútiendo que haya seducido a Helena con Ja palabra ¿por qwen le fue
inspirada sino por Helena misma? Tanta fuerza mágica emanaba de su belleza, que actuaba en París como un estímulo inesístible, como un_a nec~~ad.
También Paris sucumbe entonces a la necesidad de las sensactones VJS1vas
auditivas, a la ineluctabilidad del amor: el engaño y Ja persuasión son recíprocos.
Un moralist.a. podría inquirir: ¿ Y el adulterio? Gorgias responderla que
el adulterio pertenece sólo al mundo de la doxa, es una opinión que va s~perada con la dunamis ( así responderían también todos los es tetas del siglo
XIX), es una fuerza de inercia que pertenece al contenido, ~diferente, porque lo que cuenta es lo bello; además si obedecen a la necesidad, no hay ya
responsabilidad.

La concesión de Gorgias, de un mundo sin verdad, sino todo opiniones y
engaños del logos, contra las apariencias, no es del todo trágica: es melancólica -triste- amarga, pero le faltan muchos elementos para ser trágica;
le falta ante todo la lucha entre eJ bien y el mal. En Gorgias falta también
1a tentativa de una posición que trata. de ponerse más allá del bien y del
mal, de la moral común, como en la posición verdaderamente trágica de
iet.zsche. Faltan además las categorías de lo sagrado y de lo religioso, necesarias para una concepción trágica, falta una voluntad desesperada de tener
la verdad. En efecto, Helena y París son recíprocamente seductores y seducidos y en este juego obedecen a una necesidad : Helena obedece a la fascinación del logos de París, que a su vez se ha movido por la necesidad de las
sensaciones provocadas por la belleza de Helena: obedecen, no deciden nada;
se abandonan a la necesidad, arrastrados por la persuasión hacia la satisfacción de sus pasiones. Nos encontramos frente a dos personajes ciertamente
sensibles a la belleza, pero cuya belleza y sensibilidad está en el fondo privada de sentimientos, sobre todo de sentimientos en conflicto. U na característica del estetismo será justo la sensibilidad privada de sentimientos: para
el esteta., justo porque es esteta, el amor puede ser sólo un juego, de otro
modo termina por ser "es~tico". Ay del e.steta que se enamora porque cesa
de ser esteta; debe tener una fortísima sensibilidad por la belleza, pero no
de los sentimientos; debe ser árido.

Mas sería muy fácil decir que todo es. un prejuicio, doxa: muy cómodo
sería identificar o reducir cualquier principio a prejuicio; además, osar a
despecho de la. doxa, no es ponerse contra los prejuicios, porque se puede
hacerlo sólo en nombre de algo que no es prejuicio. Quien considera que
todo es prejuicio, no tiene verdaderamente ningún juicio. Este estetismo, como c1:1alquier estetismo, tiene además dentro de sí un límite: la magia. del
48

En este punto la palabra de Paris1 por fascinante y sugestiva que sea, parece simplemente una embriaguez.

49
H4

�Si se reflexiona qué cosa sea la necesidad del logos de que habla Gorgias,
se descubre que no es sino el concel!to griego del destino desconsagrado, sin
alma religiosa, no ya destino, una necesidad que viene de lo alto con 1.m poder
misterioso y terrificante (el destino de los trágicos griegos y de la mitología)
sino la fatalidad de las cosas, la necesidad de las sensaciones y de los instintos, su mecanismo.
La belleza de Helena desencadena en efecto inexorablemente las pasiones
de París que produce la magia de la palabra persuasiva y engañadora, y ellas
desencadenaban a su vez la pasión inexorable de Helena: dos voluntades sojuzgadas y por consiguiente fuera de juego, porque no se empeñan en ninguna
lucha: no de Helena para defenderse de la fascinación de la palabra de Paris~
no de Paris para defenderse de la fascinación de la belle7..a de Helena. Dos
voluntades pasivas, como la doxa: Gorgias no se percata de que el mundo de
su logos termina por identificarse con el mundo de la doxa, porque no hay
ninguna verdad por la cual combatir, por la cual ini iar un conflicto de sentimientos; todo está al nivel de la pasión, del instinto, de la sensación: pero
de esta manera Gorgias no ha humanizado, ha desnaturalizado todo, aun la
misma belleza de Helena y la palabra poética de Paris, engaño, juego, que
simplemente aburre. Y el estetismo moderno, con su vacío, ba acabado por
aburrir.
Ya de este primer ''precedente" se pueden individuar algunos límites de
esta concepción, casi para prevenirse, en sentido pedagógico, contra de este
tipo de autores.
Fuera de este tipo de estetismo de 1a beJleza, Grecia ha teorizado otro, el
del hombre filédonos, amante de los placeres, representado por Aristípo,
alumno de Sócrates y fundador de la escuela cirenaica, modelo viviente del
filédonos, y no solamente el teórico del edoné.
Refiere la tradición que en Cirene, ciudad riquísima, Aristipo desde chico
nacido rico - aunque no bastan las riquezas para hacer un esteta- se mostró
amante de todos los placeres que se J?Ueden obtener de la vida. Inteligente
y dotado de una refinada educación, tenía el gusto por la buena mesa refinada, tenía la predilección por los perfumes, de los cuales sabía sacar placeres sutiles; y a quien le hacía ver que los hombres a los que les gustaban
los perfumes eran afeminados, respondía que esto es signo de afeminamiento
solamente para los hombres aferninados, no para los otros. Naturalmente era
desprejuiciado, gran señor de la vida. Se cuenta que en la muerte de Dionisio
de Siracusa (no se sabe si el viejo o el joven) Aristipo no dudó en danzar en
veste de púrpura, mientras Platón se rehusó, no pareciéndole serio. Era amante de la conversación agradable, elegante, urbana; le gustaban las bellas mujeres y cuanto podía contribuía a hacerlo vivir placenteramente; en este sen50

tido Aristipo es el modelo del hedonista, de quien pone el fin de toqa acción
El hedonismo así entendido se opone a toda teoría,
retenida por mediocre y banal, que asigna como fin de la voluntad la virtud, la obediencia a la ley moral; su antítesis, por ejemplo, la ética kantiana
del deber por el deber. Para Aristipo, Kant sería un aguafiestas que no ha
sabido vivir. Superior a los prejuicios moralísticos, At-istipo está muy lejos
de retener inmoral vivir j el lujo y agradablemente; así Ja riqueza ale si
se la sabe empeñar en la satisfacción de nuestros deseos; del resto, él observa, hay lujo también en los ceremoniales religiosos. Si todo lo que da
placer tiene una cierta belleza y todo lo que es bello es placentero, no puede haber mal en el placer, que por esto es el solo bien. ¿ Y las leyes? Nada:
convenciones humanas que valen para aquellos que no saben vivir, pero que
el filósofo sabe despreciar. Hay pues, como en toda posición estética rotura
con la moral, superioridad deJ esteta sobre lo.s demás, y sobre foda norma
estética y jurídica, válida para la "masa". En efecto, según Aristipo, la superioridad de los filósofos consiste en el hecho que, aunque fueran abolidas
todas las leyes, ellos vivirían igualmente como viven, porque de las leyes tienen necesidad sólo los otros, los que necesitan de freno~ esto es, que no saben vivir.
en el placer que le da.

Aristipo era amante de la cultura, pero de Wl cierto tipo; no de la erudición, pero sí de la cultura que enriquece la humanitas; de aqtÚ su desprecio por las ciencias naturales y la matemática, motivo común a los estetas
de todo tiempo. «Humanista" en el sentido más mundano pero también formativo de la cultura, solía decir: "mejor ser un mendigo que inculto", esto
es mejor carecer de riquezas que de "humanidad"; "humardtas" que significa sensibilidad -que no hay sin la cultura pero que potencia la cultura
m.is.ma- por gustar el placer de la cultura y los placeres que nos. da, para
gozar la vida placenteramente, teniendo el gusto por la inteligencia, de una
buena conversación, de buenas lecturas de bellas poesías, de manera de ser
placenteramente (a.¡,,oradablemente) sociables, sutilmente espirituales mordaces y gentiles al mismo tiempo; en breve, humanitas es goce de los placeres
dignos de los hombres libres. Aristipo se puede poner entre el dandy y el
viveur de alta clase.
La doctrina de Aristipo nos ofrece motivos que interesan a aquella particular forma de estetismo, llamado "estetismo del placer".
"Vive sólo el presente", las sensaciones activas, el placer en el instante en
eJ que se genera; no un status placentero, sino "el placer en movimiento", la
volubilitas in motu · "vive sólo el presente", la sensación del placer momentáneo; ya que se ha gozado no existe ya, ha pasado, y lo que se gozará no
51

�existe aún y por lo tanto es incierto si se podrá gozarlo o no. La sensación
del placer es el fin de nuestra vida: nuestra única felicidad reside en su instantaneidad sin recuerdo de los placeres pasados y sin esperanza de los placeres futuros, porque el primero genera el pesar y envenena las sensaciones
presentes; la otra. incierta y obscura, genera preocupaciones· entonces, a fin
de que eJ placer de la sensación inmediata en su in tantaneidad no sea turbado y 1o podamo gozar en su pureza y plenitud, se necesita aislarlo en su
momentaneidad. A la observación de que también el instante pasa Aristipo,
como verdadero esteta, respondería que justamente porque se sabe que pasa
y no regresa más, no necesita dejárselo huír. Buen comentario puede ser
el carpe diem horaciano.
La característica esencial del estetismo de Arist-ipo se nos da en su célebre máxima; poseer es no ser poseído; dominar el placer sin ser por él
dominados, permaneciendo siempre dueños de nosotros mismos. Si me dejo
dominar pierdo mi libertad, la "elegancia de la voluntad", no soy ya amo
de mi goce: ser dueños de nosotros es ser grandes señores dentro de nosotros.
Es necesario saber dominar las circunstancias, saberse procurar el placer con
inteligencia, desinter' s, argucia, humorismo. En breve: se necesita dejarse
impresionar por todo lo que puede procurar placer pero hasta el punto de
no quedar esclavos de alguna cosa y de modo que ninguna nos procure
preocupaciones; para Aristipo, en efecto, un placer preocupado no vale la
pena perseguirlo. El goce es fruto de una refinada sapiencia, de un bien logrado cálculo entre el empeño requerido y el placer que se puede obtener.
En conclusión: el placer debe ser mayor que los inconvenientes que pueda
causar; dominio de sí, de modo de enseñorear las circunstancias exteriores;
perseguimiento de los deseos sin abandonarse a las pasiones; conservación de
la propia libertad frente al placer mismo; indiferencia o desprecio hacia las
conveniencias sociales; capacidad de coger el instante del placer sin pensar
en el pasado o en el fu~ro. Esta doctrina prohibe los excesos sólo por antiestéticos, pero exhorta a gozar la vida en cualquier situación según las reglas
del buen gusto y de la despreocupación, que va empujada hasta la indiferencia para los demás: desinterés total del mundo que nos circunda, de modo
de alcanzar un severo equilibrio equidistante del goce animalesco y del moralisrno tedioso, o sea, ruptura con la sociedad.
He aquí en Aristipo algunos motivos e ingredientes del estetismo moderno.
obre este propósito es aclarador el divertido diálogo entre ócrates y Aristipo que Jenofonte nos refiere en sus Memorables (libro 2o. cap. lo.), sin
olvidar de tener presente que entre Aristipo y Jenofonte, entrambos discípulos de Sócrates, no había simpatía por la diversidad de temperamento, sien-

do el moralismo conformista de Jenofonte la antítesis del estetismo despreocupado Y refinado de Aristipo; todavía no hay razón para dudar de la autenticidad del diálogo, que saca a luz hasta los dos diversos tipos humanos de
Sócrat~ y de su sibarítico discípulo, que debía tener una cierta repugnancia
por Sócrates hombre, al lado de la estima por el maestro. En este diálogo
S~rates invita a ~os presentes a ser atemperados en los placeres, pero Aristipo no es del ID1Smo parecer. "Si tú debieras educar a dos jóvenes -le
pregunta entonces Sócrates-, uno para mandar y otro para 00 estar deseoso
jamás del mando, ¿cómo los educarías? ¿ o es c,ierto que a quien educamos
para el mando lo habituarnos a 1a templanza en 1a gula, en el sueño, en los
placeres carnales, etc., de modo que sepa dominar todas las incomodidades
inherentes al mando?" Aristipo no lo duda, hasta concuerda eon el maestro
en todo punto. Pero cuando Sócrates lo interroga en cuál de los dos géneros
de hombres, el que manda o el que no manda, quisiera colocarse responde: « yo no me _eongo en efecto entre los que quieren mandar; porque
'
me
parece tonto tener que proveer no sólo de las cosas necesarias a nú sino también de las que son necesarias a los demás: las ciudades se sirven d~ quien las
manda como de esclavos, y yo quiero que mis siervos me abastezcan en abund_ancia de las_ cosas que me sirven y ellos no las toquen; lo contrario exige la
cmdad de qlllen 1a manda; así pues aquellos que aman estas molestias para sí
Y para los otros, los pongo en el número de aquellos que son aptos para el
mando; yo en vez me pongo entre aquellos que quieren vivir 1o más desahogada Y su~vemente posible". Aristipo, como todos los es tetas que se respetan,
no d ~ smo buenos gobernantes que se sacrifiquen de modo de poder gozar la vida en paz. Frente a semejantes argumentos Sócrates no se sabe defen~er con ~ habitual habilidad. Egoísmo despiadado, ciertamente, es el del estehsmo antJ._guo y moderno: los otros existen sólo para servirnos, y entre menos
nos ocupemos de ellos, más disminuirán nuestros quebraderos de cabeza. El
resto de los demás son brutos e ignorantes que no saben disfrutar de la vida:
así pues que trabajen para quien la sabe disfrutar y sabe recoger sus más
agradables y refinados matices.
O~ra sabrosa anécdota: Aristipo anda de viaje por el mar junto con su
he~ra; se desencadena una tempestad y el filósofo, que temía bastante por
su vida, se espanta Y no se abstiene de manifestarlo; los marineros le pre~tan ~ue por qué él tan sabio, tiene tanto miedo de morir. Responde:
o es cierto para la misma alma que cada uno de nosotros esté en ansias"
respuesta que denuncia el profundo desprecio por los demás, característico
de su filosofía y continente de aquella carga antisocial, propia del e tetismo
moderno. El estetismo del placer es diverso del gorgiano de la belleza: Gorgias

52
53

�aconseja dejarnos transportar por las pasiones suscitadas por la fascinación
del discurso poético: Aristipo, controlar los deseos y las pasiones por un
placer bien calculado, elegantemente vivido. Aquí, además de Ja ruptura con
la moral, común a los dos filósofos, hay ruptura con la sociedad, que no
existe en Gorgias; pero el gorgiano al tomar en cuenta a los demás no comporta su bien, sino el de quien gobierna, dado que el que gobierna se preocupa
de su interés, y los demás, el pueblo, son como instrumento aun si hace creer
que gobierna por su bien: el saber hablar es como arma para engañar a la
multitud de los ignorantes. Las dos concepciones tienen en común el pJano de
las sensaciones y de lo sensible, al cual reducen toda la vida; para Aristipo se
expresa en la momentaneidad del placer, para Gorgias en la magia del discurso.
Pero es bien pesimista Aristipo, si pone la única felicidad en el placer
s€I1Sible en su preseneia actual, instantánea. La felicidad resulta compuesta
de una serie de instantes "aislados" sin recuerdo de los placeres pasado,s y sil1
pensar en los futuros; el placer mismo, un fragmento fugaz, existe y pa.sa.;
imposible un placer continuo; por esto es imposible wia felicidad continua.
Pero entre un instante y otro de placer, un int~o: ¿de qué cosa se le
llena? Si de nada, es el tedio; si de algo, no es el placer, es el dolor. Entonces
la vida no es placer, sino tedio y dolor entremezclados de instantes de placer. Para Aristipo sólo quien goza es feliz, y quien no goza es tres veces infeliz y desventurado; pero aun quien goza tiene Ja más desesperada experiencia de tedio y dolor, perseguido por ios in tantes fugaces del placer.
En semejante teoría, donde el único estimulo es el placer momentáneo, el
dolor @s un absurdo por vencer y por olvidar siguiendo los placeres; pero
llega inevitablemente el tedio desconocido por las personas sencillas ("de
poco momento", dirá Leopardi) que 'se div:ierten" con poco, y propia de
los espíritus "superiores" · justo los Aristipos se aburren_, aún del placer momentáneo y refinado. En efecto, a la escuela cirenaica de la cual Aristipo
es el fundador, pertenece Egesia, llamado "persuasor de muerte''. Si el fin
de la vida es el placer instantáneo, sin sentido, el dolor, tedio el mismo placer,
buscado sólo para vencer la desesperación : la felicidad es sólo una máscara
del pesimjsmo de una vida s'm objeto, pesimismo propio de todo estetismo
antiguo y moderno.
El estetismo moderno, en efecto, a partir de los románticos y a diferencia
del antiguo, elimina el concepto de felicidad: vivir estéticamente no significa
alcanzar la felicidad, puesto que no hay ninguna felicidad que conseguir. He
aquí una de las profundas diferencias entre los dos estetisrnos; el dolor no
es lo opuesto al placer; el placer verdadero está en su síntesis, lo bello ver-

dadero en la unión de lo feo con lo horrendo, la "gran síntesis" de que habla
F1:ubert, las "mezcolamas heterogéneas" que señaló primeramente Novalis.
1:81 p~es el verdadero placer, la verdadera belleza están "contaminados". Tal
s~ntesis un griego no podría pensarla, le repugnaba: ella puede concebirse
soJo en un contexto cultural cristiano.
Traducción del

DR. JORGE RANGEL GUERRA

54
55

�FILO OFf E
TERIORIDAD
JAQUE
HE ALIER

EGú

DR.

LAJN

UY

Universidad de Toulouse
"Mi habitación, como hubiera dicho mi viejo
roa tro Lachrlie.r,
compone de dos pi os,
ciencia y fe, entre las uales se encuentra una
e.rea/era, qu recorro constantemente subiéndola y bajándola" (Jacques
hcvalier, prólogo
a la obra de Bernard Grasset, Comprender e
inuentar, París, Ed. Grassct, 1953, pp. 32-33).

EL

GRAN ÉXrro QUE E TÁ TENIENDO los últimos años, enlr el públit
ulto
tanto en Francia orno en el
tranj ro la monumental Historia del Pensomi,mto (París FJammarion 1955-196 ) e rita por Jacques hevaüer ( 18821962) justifica ahora el que consagremos nu tra atención a st pensador
profundo y Jaro (¡como las torr •nt de los Pirine qu no podrían ondearse, a pesar de su incomparabl limpidez!), a quien así I cr emo , aún no se
ha hecho cabal justicia, habiéndolo más ien desconocido muy a m nudo. 1

' Jle aquí la lista completa d sus obras:
Etude cntu¡ue du dialogu.e pu11do-plato11icien l'Axiochos, sur la mori el l'immortalité
de l'dme (París, lean, 1914).

La notion du nécessafre che; Atíslote et chez ses prédécerseurs, parlicuh rffllenl
c/ie;; Plato11. (París, Alean, 1915).
Descartes (París, Pion, 1921 ).
Pascal (París, Pion, 1922).
Bergson ( París, Pion, 1926).
Essai sur la /ormalion de la national,t,! et dts rlvcils religieux au Pays de Galles,
des origines a la fin du V 1cme siecle (París, Alean, 1923).
T,ois conféren&amp;es d'O:cford (París, Spes, 1928).
L'habitude. Euai de métaphysiqut1 s,;ienllfique (Pari Boivin 1929).
La For2t. Tronfais-en-Bourbonnais (Parí, Horizon d Fraocc, 1930).

57

�En mi tiempo de estudiante de filosofía en la Facultad de Letras de Grenoble ( antes de ser maestro agregado en la orbona), de 1935 a 1938, tuve
la oportunidad de seguir con asiduidad, durante aquellos 3 años ricos de
enseñama y de experiencias, todas las clases impartidas por el decano Chevalier, que estaba entonces en su al.me; de ellas he guardado un recuerdo
imborrable, como muchos otros condisclpuJos de distintas opiniones doctrinarias o políticas.:i La cálida palabra del maestro, en sus lecciones públicas y
en las que tenían por auditorio a especialistas, llegaba de lleno a cada uno
de los presentes en 1o más profundo de su -espíritu y de su corazón. Me parece
ver todavía el gran anfiteatr de la Univ rsidad plaza de Verdun, cuyas
amplias calzadas se abrían hacia la calle nevada de Ja alta y vasta montaña
de Belladona : en ese cuadro grandioso de los Alpes (que me hacía pensar en
el del cuento de J. Ruskin, The ki11g of the golden river, en el cual el peLa vie de l'es/nit (Grenoble, Arthaud, 1931).
L'idée et le riel (Grenoble, 1932).
Sa.i nte Thérese et la vie mysliqu.e ( París, Denoél, 1934).
Pascal (Flam.marion, 'ollecrion "Les grands coeurs", 1936).
La vie morale et l'au-dtlil ( Flammarion, 193 7).
Cadenus (París, Pion; tomo I: 1939; tomo II: 1951 ).
La Légende de la Forel (París, Crépin-Leblond, 1950).
Lefons de philoJophie (Grenoble, Arthaud, 1943).
Avant-Propos de l'ouvrage de Bemard Grasset, Comprendre et inventer ( París,
Grasset, 1953).
Bergson et le Pire Pouget (París, Pion, 1954).
PADRE PouoET, Logia: pensamientos y enseñanzas presentadas por Jacques Chcvalier
( París, Pion, 1955) .
Histoire de la Ju11sée: Tomo l. La pensée antique {Par'is, Flammarion, 1955).
Tomo 11; La pensé e chrétienne ( París, Flammarion, l 956).
Tomo 111: La pcnsée modeme. I: De D e-artes a Kant
(París, Flammarion, 1961).
Tomo IV: La pensée moderne. I1: De Hegel a Bergson
( París, Flammarion, 1966).
La scicnce et la pensée, estudio publicado en la obra colectiva 8cience et progre5'
liumain ( Parls, Cl'lltre économique et social de Pcrfeclionnement des Cadres, 1958).
Entretiens avec Bergson (París, Plon, 1959).
Connaltre, c'est reconnaitre (Madrid, Ed. de la Rea l Academia de Cien ias morales y políticas, l 959) .
Le souvenir de Bergson (Monlrcal, Ed. de Radio-Cantldá, 1960).
Ediciones: Les Pensées de Pascal (con comentario continuo, París, Gabalda, 1926).
letlres de Desearles sur la morale (París, Boivin-Hatier, 1935). Philosophie, manuscrito inédito de Claude Bernard (París, Boivin-Hatier, 1938), Oeuvres completes de
Pascal (París, Gallimard, La Pléjade, 1939).
• Como testimonio de este entusiasmo de mi primera juventud se puede leer: Alain
Guy, Métaphysique et intuition: le meuage de Jacques Cheualier, París, Ed. harles•
Lavauzelle, 1940 XXVIII y 190 pp.

58

queño Gluck contempla las poderosas montañas de St}Tie), la m rotación se
elevaba espontáneamente hacia las cimas de la especulación espiritual, y ante
nosotros, se desarrollaba como a través de una casa de cristal sin maquillaje
ni jerga pretenciosa, simplemente un pensamiento vigoroso y generoso, ávido
de absoluto, pero respetuoso del misterio.
En una muy bella conferencia madrileña del 13 de diciembre de 1958, en
la que se empeñó en consignar solemnemente todo lo que debía a España y
a su ultura Jacques Che\"alier proclamaba: "el verdadero reconocimiento no
depende del cuerpo como el hacer presentes los recuerdos; depende del alma,
única capaz de conservar y reconocer Jos recuerdos como tales; va de dentro
hacia afuera, de nosotros hacia las cosas, de la idea hacia la per epción, gracias a una tensión de la conciencia que va a buscar en el santuario íntimo
del alma la intención profunda que le permite interpretar las cosas proyectando sobre ellas su luz. Y es esto lo propio del amor, cuya esencia es dar y
no recibir''.ª Un tal espiritualismo de la interioridad plena, alimentado tanto
con la ciencia como con la mística, nos parece llegar a buen tiempo para responder a las aspiraciones más o menos bien formuladas, de una época revuelta,
como es la nuestra. Para cercar este mensaje y captarlo en tocios sus matices, intentaremos llegar directamente hasta la intención y el proyecto central d la
doctrina de Chevalier, la cual quiere ser un realismo espiritual integral hostil
tanto al idealismo, como al naturalismo.
Jacques Chevalier rechaza todo sistema a priori, fruto de una medita ión
personal hecha en una intimidad cerrada y que fuera orgullosamente definida como un todo intangible y definitivo. Su reflexión, en cambio parte de
una escrupulosa toma de conciencia de nuestro mundo actual, terriblemente
decepcionante a pesar de sus magnüicas conquistas técnicas. Las guerras infernales (según la justa palabra de León Séché) el dinero-rey, el egoísmo
incontrolable e hipócrita, el desenfreno de la sexualidad, las perversiones del
juicio público, la desnaturalización del hombre y de la civilización o las amenazas de acabar con el mundo hacen, y esto nadie lo ignora, que nuestro
siglo sea uno de los más sombríos de toda la Historia; como lo ha hecho ver
Bertrand Russell, '150 años de ciencia han manifestado ser más mortíferos
que 5,000 años de civilización precientífica". . . Sin abandonarse al pesimismo o al escepticismo, Chcvalier se aplica a investigar las causas de ste "desequilibrio moderno", y después intenta descubrir sus remedios. Su dialéctica
se muestra como una obra de salvación y de renovación; sin caer en el pragmatismo, vuelve sin embargo la espalda en forma deliberada a la fría e in• Connaitre, c'est reconnaltre, Madrid, Ed. de la Real Academia de Ciencias morales y políticas, 1959, pp. 10-11.

59

�sensible teoría y se adapta } hace suya. tocias las inquietudes de'! alma contemporánt.'a, mismas que intenta conjurar y sobrepasar.
Ad lantándose a ciertos tema· de José Ferrater Mora -El hombre en la e11crurijada (Bueno Aire Ed. udameric.ana, 1952) · •, Jacqucs hevalier establee analrnrías entre la risis de nuestro tiempo y las crisis anteriores, como
la de los sofistas griegos en el VI siglo antes de nuestra ra o la de la decadencia romana o la de la disolución del imp rio de :arlomagno y sobre
tocio, la d I siglo XVI que fu consecuencia del abandono d la armoniosa
sínte i medieval y que se realizó por lo golpes que le dieron el nominalismo,
el neo-paganismo, el capitalismo y el nihilismo. El diagnósti o a que llega
en us diferent obras y arlículos, imputa el desatino univ rsal al rechazo de
1 equilibrio natura.le , constituti\'os de la vida humana, tanto como a la
negación de toda trascendencia. En su opinión, la pérdida de la cre&lt;'ncia n
la post-\"ida es la fuente del desamparo contemporáneo y del terrible de encadenamiento de lo ap tito incontrolables. i no existe n el más allá sanciones para nue tros actos, ninguna justicia ha de perarse después d • la
muerte y será la nada la que habrá de acoger a todos los humano . Per por
lo tanto ¿ ómo impedir el struggl / or life y l cinismo? Por otra parte, · cómo
obtener del hombre la abnega ión y el altruismo? Rebajar la vi&lt;la y ha ria
onsislir en su (mi a dimensión t rr strc, ¿ no es fatalmente llegar a la anarquía y a la tiranía? i la moral no tien más íundam nto · atoló i o que
ontológico, sino .olamente un fundamento utilitario o social, peligra volver.;
tremadam nte frágil y abdicar ant la l •y de la jungla. El más gra\' error
d l'Ste igJo de hien , · 'el absolutismo humano" 1 el cual ha por así decirlo. divinizado al hombr en lugar de Dios y, particularmente, al hombre
anónimo, al hornbre masa según el famoso título d 01 lega y Gas.set. "La
humanidad nos ha he ho olvidar al hombre. . . El hombre col ctivo se ha
.
sustituido por todas partes al hombre concr to. . . a 1a persona' ,~ mientras
qu , así como lo ha dicho Miguel de Unamuno, el hombr d cam, y hueso
sigue siendo la realidad primaria y fundamental, a la ual no podna J nuniarse sin mutilar nuestra más esencial , ·oc.ación.
El mal d que ufrimos es d ord n metafísico y aun religioso: · ría un
error p nsar para él en una terap~utica política, a la manera de todas las
"r tauraciones" ( d donde
sigue que 1 maurr i mo sea un radi al allejón sin salida cuando afirma: "¡ política n primer lugar!" ) · no es la
policía ni la ayuda conómica las qu podrían rnlver a implantar la armonía
en la iudad y en I corazón del hombre. i se quier impedir que el mundo
se pierda, no p drá lográrselo tampoco con la icncia: la ci ncia
enea• La Vie rnorale et l'au-dela, titulo de capitulo.
• lbíd., p. 6.

60

mina siempr , según la definición de ristóteles hacia Ja captura de 1
gen r 1 • lo nec sario. La iencia s, podría decirs el con imiento &lt;le las
rc]aci n relativamente universalizadas y relativamente n ::cesarías que hay
entre los fenómenos artificialmente simples. La ciencia
fu r-z.a por re ponel r a la pr unta ¿cómo?; pero ya pasaría por encima de us pretensiones i
intentara I ponder a la pregunta · por qué? o quizás, al no poder dar una
r spu sta simplem nt negaría aquella uestión' .6 El cienti mo, tanto orno
1 po ·iti\'ismo, ha quedado compl tamente d moclado· si a ve e pued toda\·Ía resolver I problema de Jo medio , en cambio se ha vuelto ent rament in apaz de resolver el de los fines pu este último pertene e al dominio
d las opc:iones metafísicas. Por consigui nte, nos
n cesario pr eder a fortal cer las fuent d la metafísica en un esfu rz por localizar de nue\' las
rand líneas de fue17.a tle la realidad, las cual no se r du en de ninguna
manera a lo temporal, a lo pa ia1 o a lo contingente, y much men a lo
ab urdo. o hay en ,erdad una "moral inde ndiente" ·. además, 1·j de
poder ser la moral la que fundamente a la metafísica (como l
Kant)
la metafísica la que fundamenta, 1 ilima y promueve la moral.

•
¿ Cu: les son pue lo procedimientos acle uados de un método sano en filosofía capaz de hacemo acceder a \Crdades metaií icas regeneradora ?
"Toda la filosofía de De cartes,
ribe hevalier,7 como toda su ciencia no
es n cierto sentido ino un método, e. de ir una "ía. hora bien. toda grande
y sana filosofía es, ante todo o: un esfueno, intele tua) y moral para alc.an7.ar la '" rdad. El hombre no puede abrazar aquí abajo toda la verdad;
no puede contemplarla f1ente a frente. Pero si la busca. s.i se ori nta hacia
ella. con toda su alma, quiere decir que ya la encontró". La filosofía auténtica
es 'conversión e piritual" ( · gún la justa expre ·ión de eorges Ba tide) : 8
consiste en orientarse r sueltamente hacia lo real, en pon rse n camino ha.
ia la strclla, en lugar de e perar pasivament una iluminación o de repetir
una escolástica ualquiera. 'La rdad para ser onocida, exige del hombre
qu éste se volte hacia ella ,0 en un mo\imiento lú ido } perseverante.
En esta inducción espiritual el prim r imperativo es el d I recurso incesante
a la experiencia más extensa posible. Chevalicr quier co11Stituir una 'metafísi a po itiva", es d cir verdaderam nte apoyada obre los hechos, aprendi• cicnce et pensée, p. 15.
' Descartes, p. 158.

• La conuasion spirituelle París, PUF. "11\itiation philo ophique", 1954.
' Bergson, p. 300.
61

�dos éstos con toda su plástica y toda su significación. o hay que reducir 1a
experiencia a la experimentación de lo sensible o de lo cuantitativo; es indispensable tener cuenta también de la intcriori&lt;lad, de lo espiritual, de lo cualitativo y hasta de la alta mística; en cambio nada sería tan negativo como
complacerse en un egotismo voluntarista o íntelectualista (a la manera de
cierto idealismo inmanentista) que identificara el pensamiento con la textura
del universo. Por el contrario, es necesario someterse siempre a lo que es.
''Sumisión, uso de la razón", decía en este sentido Pascal.:ll Chevalier ha predicado con el ejemplo a este respecto; es así c.-omo primeramente emprendió
en Inglaterra, junto con Miers, investigaciones sobre la cristalización de las
soluciones hipersaturadas, siendo así como llegó a observar la tendencia de
la materia a cristal.izarse simétricamente (mientras que la disimetría es característica de la vida~ es decir de un reino nuevo y superior) ; y fue de la
misma manera como, estudiando sistemáticamente los ritos funerarios entre
los pueblos más diverros, debió constatar la universalidad de Ja creencia en
la inmortalidad como algo implícito en aquéllos; y de la misma manera, finalmente, al escrutar los estados místicos (y precisamente los de Santa Teresa
de A vila) pudo convencerse de que los verdaderos místicos disfrutan de un
perfecto equilibrio que los habilita para la vida práctica, lo cual debe incitamos a tomar en serio sus testimonios.
Es necesario saber interpretar los hechos, sin solicitarios, pero recogiendo
con docilidad todo su significado. 'La moral se apoya sobre los hechos, y no
sobre un vago ideal. Pero para discernir los hechos es necesario tener una
justa noción de los valores. . . Lo que nos hace ver el hecho como un hecho
es su valor, su significación, su sentido real y único, todo lo cual nos permite
discernir un arreglo, una estructura, un designio detrás del que aparece como
una simple coincidencia".U Ahora bien, para comprender e integrar la experiencia es necesario tener criterios y un instrumento riguroso de comprensión,
el cual no puede ser sino la razón. Como cartesiano fiel, Chevalier ve en la
razón nuestra facultad por excelencia, la cual caracteriza específicamente
nuestra naturaleza humana y a la cual no podríamos renunciar sin enajenarnos deliberadamente. La etimología sánscrita ~e la palabra "rat", parece ~ndicar una referencia a una armonía, a un orden, a un arreglo que nosotros
no hemos hecho y que existe antes de nosotros, pero que somos capaces de
reconocer y de res2etar: juzgar bien~ es tomar las medidas de lo real y de su
estructura. F.l racionalismo de Chevalier es audaz y sin compromisos; considera como rebuscado el de Augusto Comte y sus discípulos, el cual reducía
lo racional al campo de los fenómenos y, más especialmente, al de los fenó"' Pensées, NR.F, Ed. J. Chevalier, p. 154, No. 463.
" Cadences, pp. 354-355.

62

menos .materiales y extensos; para Comte, o para Bacon, vere scire, per cawas
scire; las verdades profundas y numénicas también nos son accesibles, a condición que nos coloquemos en 1a órbita adecuada para alcanzarlas. La razón
es capaz con sus solas fuerzas de descifrar con certeza amplias esferas de lo
absoluto, tales como el libre arbitrio, la inmaterialidad y la postvida del alma
o la existencia de un Dios personal y creador, el carácter sagrado del deber y
la existencia d sanciones del más allá, etc. El fideísmo comete el error de
reservar estos conocimientos a la Revelación o a la fe·, al contrario como lo
ve Pascal~ "la fe está por encima y no en contra de la razón"; u la fe perfeccióna, dándoles acento de sobrenatural, las conquistas de la fa.7.Ón y de
la naturaleza, pero sin contradecirlas ni abolirlas. egún la palabra de Coumot,
el fondo de lo rea] no es irracional, sino más bien "t;ransracional": Dios
nos ha comunicado un poco de lo que posee en grado eminente es decir de
su poder racional. Esta es 1a razón por 1a que Chevalier se decl:U.a hostil (a
pesar de haber sido miembro del Sitlan) a todo autoritarismo doctrinario 0
adm.inístrativo, pues el extrincesismo ( clerical o laico) le parece una violación al derecho natural y a las normales ambiciones de la razón.
Sin embargo, el decano de Grenoble no llega hasta el olvido ridículo de los
límites co~stitutivos ?e la _razón hum8:°'1. Para él, sigue habiendo, a pesar de
todo una 1D.1Densa distanaa entre lo finito y lo infinito, entre nuestra razón y
la razón de las cosas ( o si se prefiere la razón divina). Por encima de los
praea7:2bula rationabilia fidei, hay otras verdades aún más importantes que
las pnmeras: se trata de Jo que todas las religiones Jlaman ".misterios", y que
toman generalmente la forma de dogmas, y a los cuales nuestro espíritu se ve
~vitado a dar su asentimiento. Hay en ello algo de inefable y de incompren~1ble que ~r supuesto seria presuntuoso querer reducir al campo de nuestro
mtelec~, siendo que ést; .está ~tado por su origen, por su estatuto y por
su destino. Nuestro espmtu es unpotente, y lo será siempre, para abrazar
toda la complejidad y toda la riqueza del ser: por ello no debe nunca despojarse de la humildad intelectual Pero si Chevalier toma por su cuenta la
fórmula desencantada de Du Bois Reymond: "ignoramus, ignorabimus"
esta confesión d~ los ~tes de nuestra comprensión no Jo lleva de ningun;
manera al desaliento. Citemos un texto en el que muestra muy bien )a calidad mixta del conocimiento humano: "cualquiera que haya sido la cuestión que se le propusiera, el P. Pouget ( un Lazarista. que Chevalicr tuvo por
maestro toda su vida) nos iluminaba con luces decisivas. Estas no suprimían
las sombras (según la divisa del cuadrante de York, lucem demanstrat umbra,
la sombra demuestra la existencia de la Juz), pues doquiera entra el Infinito
permanece el misterio, y no podría ser evacuado, como por otra parte tarn.
u

Pensées, Ed. NRF, p. 153, No. 459.

63

�poco los milagros, decía con firmeza e] padre Pouget, sin arrcinar y minar al
mismo tiempo los fundamentos mismos de la religión. Pero la luz que nos
aportaba hacía comprender el porqué de la sombra y no se convertía en
objeción de ésta sino en coruirmación de lo verdadero· por esa luz nosotros
tocábamos lo real inefable" .1 3
En su orden propio es decir el plano de lo finito y de lo natural, nuestra
razón puede por asi decir sublimarse gracia a las extraordinarias posibilidades
de la intuición. Según el autor de Cadences nuestras capacidades intuitivas
quedan a menudo insospechadas,. pues sobrepasan con mucho nuestro uso
común; también en esto, la etimología puede instruirnos mucho: intueri significa "ver hacia dentro" lo que se encuentra generalmente escondido, y la
intuición es literalmente una visión aguda. Bergson que fue el maestro venerado de Chevalier, ha analizado finamente esta noción de intuición, misma
que él concibe como una 'simpatía intelectual, por la cual uno se transporta
hasta el interior de un objeto para coincidir con lo que tiene de único y por
consiguiente, de inexprcsable".1 l A diferencia del discurso, "que procede por
análisis y por silogismo, estudiando las cosas desde fuera, la intuición aprende la interioridad y el corazón de su objeto. Inscribiéndose en la vieja tradición de Platón, de Plotino de la Edad Media, de Descartes, de Pascal o de
Enrique Poincaré, así como de los grandes poetas o músicos, Chevalier lanza:
'~conocer una cosa absolutamente es conocerla desde dentro, en ella misma,
como simple; conocerla relativamente es conocerla desde fuera en función
de otra cosa como compuesta". 15
Este intuitus mentís, que magnifica el autor del Discurso del método, es
pues el nervio mismo de la mayéutica metafísica; en suma, se trata de lo que
Pascal llama el corazón, como se ve por lo que Chevalier observa y aclara
elocuentemente: "la razón prueba, e.1 corazón sabe. Ahora bien ¡ cuántas cosas
se prueba sin saberlas, y cuántas otras se sabe sin poderlas probar! La intuición es como el corazón, ella sabe". 16 He ahí por qué el decano de Grenoble no vacila en traer a cuento, con prioridad, las intuiciones de los artistas
y de todos los que, sensibles a lo :invisible, e les parecen y sobrepasan la abstracción en provecho de la comunión; sería conveniente releer todas las páginas extraordinarias de La Foret de Troncais, en donde el maestro (originarió de Cérilly, en .Bourbonnais, en las orillas de la vieja selva) recoge
piadosamente las sencillas lecciones de los campesinos, los cuales a su vez se
ponen a escuchar a la gran "naturaleza" y, en particular, el mensaje de los
u
u
1•
18

64

Bergson et le Pere Pouget, pp. 55-56.
La Pensée et le mouuant, 1934, "Introduction a la metaphysique", p. 3.
Bergson, p. 83.
Bergson, p. 107.

árboles. y orno los extremo se tocan, Chevatier que registra con cuidado
1a sabiduría de las naciones, emparenta el saber popular, la paremiología Y
el folklore con la intuición de los grandes pensadores como, por ejemplo con
esta observación de Bergson a propósito de los singulares misterios o coincidencias que encierra el mundo: "Hay muchas cosas en el mundo que nosotros ni siquiera sospechamos. Así, pienso que los árboles deben tener un interior, una especie de sensibilidad. Había en nuestro jardin d la finca Montmorency un árbo1 magnífico que yo nunca había mirado con cuidado. Un
día que estaba sentado detrás de mi escritorio lo miré por primera vez y me
percaté de su presencia. Ahora bien, unos minutos después, ucedió imprevi tamente una andanada de viento extraordinariamente fuerte que abrió el
árbol en dos de arriba a abajo. ¿Me habrá solicitado acaso una mirada antes
de morir? O mi mirada habrá hecho pesar su acción sobre él? Misterio pero
misterio que es un hecho" Y Sería necesario también referirse a la extraordinaria predilección de Chevalier por la música de César Franck o de Beethoven, cuya inspiración le parece verdaderamente una Gotterfunken, tochter
auns Elysium . ..

En fin el método de Chevalier es infinitamente respetuoso frente de las
' valiosas de todos los filósofos que lo han precedido. En lugar
adquisiciones
de hacer tabla rasa de los sistemas anteriores intenta con convicción sacar de
]as antiguas filosofías toda la parte aceptable y, por a.si decir, eterna que aquéllas guardan, para confrontarla con sus propios descubrimientos. Existe así,
en su opinión toda una tradición de la filosofía perenne, jalonada por estos
grandes seres (como diría Carlyle) que son Platón, Aristóteles San Agustfo,
San Anselmo, Santo Tomás, San Buenaventura Santa Teresa de Avila San
Juan de la Cruz Fray Luis de León, 18 Descartes, Malebranche~ Leibniz, Pascal Maine de Biran, Ravaisson, Lachelier y Boutroux: son ellos junto a los
que Chevalier gusta refugiarse en sus horas de angustia y son estos grandes
genios con quienes él dialoga constantemente.

•
Su organon así circW1Scrito y explicado es puesto a la obra inmediatamente
por el decano de Grenoble para atacarse a los problemas esenciales que lo
asedian. Su "metafísica positiva" presenta 3 puntos de impacto: primero Ja
meditación de la epistemología; enseguida, una dialéctica espiritual; en fin,
Bntretiens avec Bergson, p. 237.
"" Pueden leerse las bellas páginas que consagra a estos tres españoles en l'Histoire
de la pensée (tomo II) en donde cita y utiliza las tesis sobre Fr. Luis de León y sobre
la Escuela de Salamanca (París, Vrin, 1943).
u

65
HS

�una defensa en favor de la ciencia de lo individual. Conviene ahora exponer
en detalle cada uno de estos temas.
La significación metafísica de las más grandes adquisiciones científicas actuales ha sido recogida con cuidado por el autor de Cadences. Uno de los
primeros descubrimientos es el del cambio de signo que afectó el lugar del
hombre en el cosmos~ se sabe a qué alto grado el heliocentrismo \'mo a conmover los espíritus débiles del siglo XVI y XVII, a quienes parecía muy
mezquino el .ínfimo volumen de la tierra y de nuestro cuerpo en el seno de
la inmensa pléyade de las galaxias; ahora bien, después de haber observado
lo infinitamente grande, los sig1os XIX y XX ban pasado al estudio de lo
infinitamente pequeño; en la era atómica o electrónica, el hombre aparece
como un gigante frente a las partículas submo1eculares: "si el estudio de los
astros nos había rebajado al rango de un átomo, el estudio de los átomos nos
ha elevado al rango de un mundo. Si esto está bien, el hombre parece ser
más bien ( como en la célebre visión de Pascal) ' un medio entre nada y
todo", y esta Eosición privilegiada puede ser el indicio de un destino propio
deJ hombre, llamado a comprender intelectualmente y a dominar un mundo
que lo desborda materialmente en todas las dimensiones del espacio.
Asimismo, la física moderna de los quama ha arruinado la vieja concepción de un determinismo integral que pretendía negar la libertad psicológica y moral; las "relaciones de incertidumbre", debidas a Heisenberg en
1927, han establecido sólidamente el principio de indeterminabilidad, definiendo como una imposibilidad la determinación, en un instante t, de la situación y a la vez de la velocidad de una partícula electrónica. En lugar del
mecanismo universal, que se atrincheraba siempie detrás del azar o inversamente, detrás de la fría necesidad, la ciencia contemporánea mantiene una
concepción más elástica que deja un lugar bastante uotorio a Ja finalidad.
"El determinismo no designa un singular, sino un plural. . . Hay en el universo varias escalas, en las que los fenómenos y los seres no se repiten según
una fórmula idéntica afectada por un cierto coeficiente. a semejanza perfecta no existe, ni siquiera en mecánica: un avión pequeño no es la simple
reducción de uno grande. Así el movimiento de los átomos no se reduce a
las foyes que rigen el movimiento de los astros; el organismo y los comportamientos de un ser vivo no son determinados como la estructura y el crecimiento ~e - ~ cristal; ~ ~uando yo ~fectúo un acto, después de haberlo pensado, enJUic1ado y decidido, no actuo como una piedra que cae" _20
Hay que añadir a esto las notables implicaciones de la degradación de la
energía. Desde el punto de vista de Chevalier, el principio de Carnot-Clau ius,
'"La Vie de l'esprít, p. 18.
"'La Vie de ['esprit, p. 21.

66

según el cual la energía se conserva en cuantidad, pero se degrada en cuali~
dad, nos plantea las más graves cuestiones. Con el flujo del tiempo, el universo físico se encamina de lo heterogéneo a lo homogéneo, de los estados
menos probables a los estados más probables, de la desnivelación a la nivelación; en otras palabras, la materia tiende hacia la desorganización y la muerte.
Parece pues inevitable suponer, en la base del mundo y sobre todo de la
vida, una iniciativa de creación, nn arranque dado por una conciencia supel"ior• o seaJ como lo decía C1aude Bernard, una "idea directriz", una "idea
creadora", que nos lleva ineluctablemente a sospeehar la intervención de un
Dios,
Por otra parte, el estudio d,el hábito conduce a Chevalier a ciertas aproximaciones metafísicas no menos innovadoras. Se sabe que, para Co.ndorcet,
Lamarck y la mayor parte de los biólogos del siglo XIX y de principios del
XX, hay transmisión hereditaria de los caracteres adquiridos, de suerte que
el progreso viene a ser automático e indefinido. Ya .Bergson, en La, Evolución creadora, objetaba que lo que se transmite a los niños no es el hábito adquirido sino solamente la "aptitud 11atural" ;21 de la misma manera, Lucien
Cuénot subrayaba el hecho de que la ciencia todavía no conoce ningún ejemplo de transmisión de hábitos adquiridos. En su libro sobre El Hábito, Chevalier pasa en 1·evista numerosos experimentos y concluye que desde ]a fusión
de los dos gametos sexuales qua dan nacimiento a un individuo se efectúa
una refundición total ·«en la cual desaparecen todos los caracteres adquiridos
en el curso de la existencia de Ios padres -todos con excepción de las taras,
las cuales, por afectar al germen al mismo tiempo que al organismo, han
alterado las fuentes de la vida en los mismos progenitores'' ;22 de esta suerte,
el progreso humano no es obra mecánica y fatal, sino más bien el fruto de
un esfuerzo consciente y que debe siempre volverse a empe7.ar. La hexis no
puede transmitir 1o espiritual: esto es más bien el papel de la educación, es
decir de 1a tradición plenamente asumida.
También el examen de la m emoria ofrece varios temas a la interrogación
metafísica. Desde Broca a Charcot, la teoría de las localizaciones cerebrales
sostenía que el cerebro encien-a sectores neuronales muy específicos que corresponden a otros tantos haces de funciones psíquicas tan ligados a ellos que
al desaparecer las estructuras corticales desaparecen también las imágenes y
las ideas que aquéllos soportan. Esta concepción entrañaba evidentemente
un materialismo: en la muerte, la personalidad se desvanece, como base fisiológica de la vida. Se sabe cómo Bergson, en 1906, consignó en Materia y memoria, los resultados de sus investigaciones sobre la afasia que venía reali"' l'Evolution créatrice, p. 87.
: La Vie morale et l'au-dela, p. 130.

67

�zando desde 1897, y demostró que los recuerdos no están de ninguna manera
contenidos en las células cerebrales y gue hay nna profunda independencia
entre el -cerebro y la memoria pura es decir entre el cerebro y el espíritu.
Discípulo predilecto de Bergson, Chevalier sacó de este des ubrimiento todas
sus consecuencias espiritualistas estahleciendo la seria probabilidad de la inmortalidad del alma.
Habría que añadir a toda esta cosecha otras lecciones que pueden sacarse
de la obse1vaci6n científica tales como la noción de los equilibrios naturales y compensadores: así como, por ejemplo si se mata a los pájaros las
cosechas serán destruidas por los insectos, de la misma manera en el mundo
moral, i se afecta a la familia se altera el conjunto del orden social. De manera semejante, en la alta mística el vacío efectuado por el ascetismo es de
inmediato colmado por Dios el cual acuerda a sus elegidos una gracia transfiguradora. En opinión de Chevalier, los mismos curiosos fenómenos metapsíquicas merecen una atención particular, con tal de tener en 'cuenta Jas precauciones necesarias contra las supercherías y Jas supersticiones.

•
Una vez fijados estos peldaños sostenidos por la ciencia contemporánea
Chevalier empieza a describir todo un ascenso espiritual, aquello que, a su
parecer, nos permitiría acceder desde este mundo bajo ( evidentemente secundum quid), hasta las más altas y más secretas realidades espirituales. A
la manera de todos los contemplativos ( desde Sócrates hasta BlondeJ, pasando por el obispo de Hipona, Santa Teresa de Avila, Descartes y Maine
de Biran) el maestro paite del método de inmanencia, es decir del retomo
sobre sí mismo, por medio del cual el ser humano practica el gnothi seauton.
A quienes le reprochaban el no empezar por Dios respondió muy oportunamente que en la Edad Media sin duda "se iba tan naturalmente de Dios a
las cosas porque Dios lucía más claro a los espíritus que sus creaturas o sus
símbolos. Casi no tenía necesidad de ser probado o demostrado ante su pueblo: Más bien, por él se probaba todo lo demás. Pero el mundo moderno
quiso desalojar a Dios de todas partes ... Y ahora Dios no está para nadie
en ninguna parte; cuando mucho, está en el punto de llegada. Ya no es
más el principio universalmente admitido del que se concluye a todo lo demás
por vía demostrativa: es 1a conclusión a la que se eleva después de muchos
esfuerzos, y ello cuando se logra verdaderamente elevarse". 23
Una vez expulsada la diversión (en el sentido pascaliano del término), el

ascenso espiritual va a desarrollarse en tres etapas muy típicas : la vida sensible, la vida interior o racional y la vida mística. En el nivel de lo sensible,
el hombre se deja seducir únicamente por las apariencias y se contenta con
los espejismos de la caverna: tal es el caso de los libertinos, de los avaros,
de los maniáticos de la voluntad de poder, y también el de los diletantes que
se satisfacen con la sola naturaleza. En filosofía esta actitud corresponde al
positivismo y al empirismo materialista. o sin fervor, Chevalier orienta sus
pasos en pos de Platón, el cual 'va hacia lo alto" y nos exhorta a evadirnos
de las sombras y de lo sensible para elevarnos de inmediato a lo intangible
y a las ideas eternas; pero dócil a la escuela franciscana o dominicana, no denigra los valores materiales y corporales y se limita a pedirnos gue los trascendamos leyendo en el gran Libro de la Creación todos los símbolos que
nos permiten subir ha&lt;;ia Dios. Con particular entusiasmo adopta la duda
metódica y provisional de Descartes o la noche oscura de los sentidos, tan
cara para San Juan de Ja Cruz y los otros contemplativos. Critica duramente,
con Pascal, todas las potencias carnales y les reprocha ser engañosas {desde
Jos tribunales hasta ]a medicina, hasta el ejército o hasta los pedantes de la
enseñanza); sobre todo, junto con Maine de Biran (mostrando que el esfuerzo es irreductible a sus condiciones orgánicas) Chevalier está convencido que los mecanismos materiales representan poca cosa en el acto de la
voluntad.
Precisamente es la vohmtad (y su correlato la razón) la que nos incita
a subir hasta la segunda vía, esta vía propiamente interior que tiene por
homólogos: en Platón la dianoia, en los escolásticos el discurso (o ratio abstractiva), en los místicos 'el espírih1 propio" o la voluntad propia, en Bergson
la inteligencia. . . Aquí el hombre se hace mayor y se interroga sobre la signíficación de la realidad y sobre su propio yo, sobre ese nescio quid que "cada
quien lleva consigo desde la cuna hasta la tumba" 24 y que es lo que hay
de único en e] seno de eada persona. Tal es por ejemplo el nivel de la sabiduría estoica centrada sobre la ataraxia y sobre la autosuficiencia.
Pero esta razón discursiva, tan brillante como pueda ser su fmicionamiento,
no nos permite acceder según Chevalier sino a un conocimiento muy parcial
y relativo. Avido de absoluto, el hombre debe renunciar a su amor propio
practicando la "noche del entendimiento" (según la palabra de San Juan
de ]a Cruz) y abriéndose poco a poco a una tercera vía, la del amor que es
la misma vida de Dios. "El gran obstáculo es e] espíritu propio y la voluntad
propia: el gran obstáculo es el orgullo humano. El apasionado o el maniático
de la montaña, para quien todo se reduce a la dilicultad vencida, acaba por
no saborear ni a Dios ni a la montaña. Y es que a éste le importa más pro-

"' Trois Conférences d'Oxford, pp. 53-54.
" Essai sur le Pays de Galles, p. XV.

68
69

�barse a sí mismo no tanto su propia fuerza, lo cual no estaría mal, sino su
propia suficiencia, lo cual es el error y el vicio por excelencia. Aún más, muchas almas, en su anhelo de una rara perfección que les halaga y satisface
secretamente al asegurarles un sitio diferente al de los demás llegan a des-preciar las perfecciones comunes de las que no se saca ninguna gloria; a5l
le sucede a quien por apuntar demasiado alto desatiende su deber de estado
y rehusa obedecer a su superior si juzga indigna para él la tarea que se le
prescribe. Y es que en todas las cosas tendemos a sustituir nuestras vías propias a las vías naturales". 25 En este í'$tadio, es necesario adquirir la virtud
de noluntad (según la palabra propuesta por Juan Domínguez Berrueta en
1925, en su libro llam,\do así: La noluntad), que es "la negación de una negación" ;26 gracias a ella diremos ¡ no! al orgulJo personal a fin de acoger en
nosotros la voluntad divina. Tal operación, que permuta todos los valores
habituales y corrientes del uomo qualunque es llamada por Chevalier: ' la
in versión necesaria de las imágenes". En efecto, ¿ cómo olvidar el papel capital que desempeñan las imágenes en nuestra existencia, cuando el mismo
Taine veía en el yo un simple "polipero de imágenes"? Chevalier nos sugiere
actuar sobre ellas orientándolas hacia Ja verdad y hacia el Soberano Bien.
"¿ Cómo, decía Chevalier/ 7 encontrar remedio contra la tiranía de las imágenes? No hay que tratar de abolirlas: el intento sería vano. Es necesario,
como lo hace la voluntad frente al mecanismo a propósito de los hábitos, esforzarse por reducirlas a la realidad misma a la que aquéllas están destinadas a servir y manifestar. Ahora bien, todo cambio de la eternidad al tiempo
se opera por inversión, y lo mismo todo cambio de la realidad a la apariencia.
Entre los dos órdenes, infinitamente distantes, las equivalencias se establecen
por cambio de signos. Cristo lo ha dicho: el que quiera salvar su vida la
perderá y el que pierde su vida por mí causa la encontrará (MateoJ XVI,
25). El que se ensalza será humillado y el que se humilla será ensalzado (Lucas, XIV~ II). Hay que perder su yo aparente para encontrar su yo real. Es
necesario humillarse en el mundo de la apariencia para ser ensalzado en el
reino de la realidad verdadera. Todos los maestros de la vida interior lo han
proclamado después del Maestro. Cum infirmus sum tum potens sum, nos
dice San Pablo. Tanto más eres Dios cuanto más te reconoces hombre nos
dice la sabiduría antigua, traducida por Montaigne. Cuanto más se humilla
el alma en la oración, tanto más la eleva Dios, dice Santa Teresa. El sentimiento de nuestra miseria es el que hace nuestra grandeza, escribe Pascal.
u Cadences, p. 356.

Reflexionando sobre mí ser imperfecto fue como aprendí a pensar en el Ser
perfecto, escribe Descartes. Por medio del no-~ber es como nuestra alma
llega a la verdadera ciencia, declara San Juan de la Cruz. Renunciando a
su voluntad propia es como se encuentra su voluntad verdadera, afirma Elondel junto con Maine de Biran. . . Así pues, el espejo en el que según San
Pahlo (I Corintios, XIII, 12) vemos las cosas aquí abajo en enigma, nos
rnfleja la imagen invertida; es necesario conocer la imagen como imagen y
saber que está invertida para conocer lo real tal como es".
Así será trascendido en nosotros todo "lo humano, demasiado humano",
es decir el orgullo de la inteligencia y de la voluntad que constituye "el pecado contra el espíritu". De hecho, el hombre sobrepasa infinitamente al
hombre y debe persuadirse que es causa activa frente a su cuerpo y que no
puede ser sino sustancia pasiva con relación al espíritu superior a cuya sumisión se ve llamado y esto según su libre voluntad. En este nivel, el hombre
accede a la caridad por medio de un conocimiento de género particular, puramente intuitivo: la noesis de Platón, el intuitus de los medievales, el corazón o e1 'espíritu de finura" de Pascal, el amor de Bergson o la simpatía
ontológica de Max Scheler. Aquí, nosotros podemos indicar lo Absoluto, gracias a una iluminación gratuita que nos otorga Dios en su soberana libertad.
"Potenti dabitur" . . . Chevalier lo proclama: 'Es necesario que los sentidos
se sometan al eseíritu por medio de purificaciones activas y pasivas, y que
luego el espíritu mismo se someta enteramente a Dios, pues Dios obra en el
alma mientras que ésta permanece pasiva y vacia delante de El". Aquí, según la palabra del padre Pouget, "Dios opera y el hombre coopera". Llegando
a esta cimá, desde la cual todas las cosas nos aparecen según su orden propio,
el alma podrá unir estas tres formas de 1a realidad jerarquizándolas, pues el
hombre "es un ser completo que resume en sí todas las formas de la existencia; no debe sacrificar ninguna de ellas, sino más bien debe mantenerlas en
su propio rango" ,29 en una síntesis armoniosa y reconciliadora. Este movimiento de ida y de vuelta espiritual es el que Chevalier describe en estos términos: cuanto más entramos en nosotros, tanto más descendemos dentro de
nosotros mismos y nos elevamos a la vez por encima de nosotros. Altius, e.n
latín quiere decir: lo más alto -y lo más profundo. La misma palabra sirve
para designar los abismos del mar y las cimas de las montañas. Lo mismo
sucede con los dos infinitos de Pascal, el hombre que Bergson admiraba por
encima de todos los demás: a fuerza de haberse alejado, dice Pascal, se vuelven a encontrar en Dios y solamente en Dios". 30

"" La Vie de l'esprit, _p. 76.
:, Cadences, p. 362.

"°

'" La V ie de L'esprit, pp. 75-76.

.. Le Souuenir de Bergson, p. 14.

70

La Vie morale e't l'au,dela, p. 104.

71

�•
Para coronar este valioso itinerarium mentir ad Deum, el decano de Grenoble se empeñó en precisar en qué consiste predsamente la ayuda específica que nos auxiliará en esta elevación hacia el Ser de los seres: se trata
de la "ciencia de lo individual"; y será fácil advertir, en esta original concepción del maestro, el reflejo más íntimo de su alma de artista y de instrumentista ( es sabido que en Ja iglesia de su pueblo natal de Cérilly, Cheva1ier
se ocupaba de los órganos durante sus vacaciones y componía pie-taS musicales con exquisito sentimiento). Citemos este texto característico: ''Vamos
repitiendo desde hace 25 siglos que no hay cienQÍa sino Ja que se da acerca
de lo general y de lo necesario. ¡ Qué error! Una madre conoce a su niño
con verdadera ciencia1 no a la manera del pedagogo que lo reduce a un
tipo o lo hace entrar en una ley; sino que, puesto que lo ama, lo conoce en
la medida exacta en la que ella discierne 1o que en él es él mismo y no algo
diferente de él. Ahora bien, esto es Jo que pasa con todo lo que es: 1a realidad nos presenta por doquiera w1 orden que le es propio, un orden individual, articulado, infinitamente variado, al cual deben plegarse nuestra arte
y nuestra ciencia en lugar de pretender someter aquel orden a la razón. Con
una poca de atención se podrá descubrir en esto el principio de una revolución inmensa en el mundo de la especulación como en el de la acción". 81
Estas líneas significativas nos colocan muy bien enfrente de la milenaria
alternativa que se ha inlpuesto a la humanidad pensante desde el Estagirita
y que consagra la irreductibilidad del conocimiento y de la realidad; si no
hay ciencia sino acere&lt;!, d lo general y de lo necesario, mientras que no hay
realidad sino individual, nos será entonces necesario escoger entre una ciencia que trata únicamente de abstracciones irreales o la ignorancia total. Ya
en su tesis principal de doctorado,82 Chevalier abordaba directamente este
delicado problema mostrando que los griegos eran incapaces de elevarse hasta
la idea de libertad moral y hasta el conocimiento de lo individuaJ, por causa,
de su opaca cr~ncia en la Fatalidad y en la eternidad del universo: será
necesario esperar la venida del cristianismo para que la filosofía pueda librarse de aquella disyuntiva, gracias a la idea de creación por la cual se
introduce 1a contingencia en el mundo, disminuyendo con ello el imperio de
la Anagke. En su célebre introducción a su volumen sobre El País de Gales/"ª
Chevalier volvió con soltura sobre la misma cuestión: según él, los continuan La Foret de Tronfais, p.

149 .

., La Notion du nüessaire chez Aristote et chez ses prédécesseurs.
31

72

dores de Aristóteles y, sobre todo, los modemos, han agravado aún más el
dilema propuesto por el autor del Organon y de la Etica a Nicómaco, pues
no han vacilado en subestimar y aun negar la existencia de lo individual, llegando a proclamar ( como lo hace Hegel) que lo general, lo colectivo, es lo
único verdaderamente real. En tal convicción, las ciencias se ban limitado
a los aspectos generales y analíticos del mundo, callando deliberadamente
frente a su textura profunda la cual es individual. "De tal suerte, la ciencia
mode111a, cuyo fin es aseguramos el dominio más bien que el conocinliento
del mundo, no se interesa sino por los elementos y la ley mecánica de sus conjunciones": ~1 la ciencia se hace ser una interpretación seca y mutilante del
u.ni erso, que permite sin duda el desarrollo indefinido de la praxis, pero
que se desliza en un tejido de conceptos y de artificios, alejándose cada vez
más de la vida, de lo concreto y de la persona.
Como contrapartida de este abandono de la realidad, Chevalier estima que
el individuo puede ser conocido en una amplia medida. "¿ Podrá acaso decirse, declara Chevalier,35 que un hombre que es mi amigo me es menos conocido que un hombre que no es para mí sino una unidad de una muchedumbre? A decir verdad, me es mucho mejor conocido aunque el segundo
debe serme conocido en forma diferente, de la manera como se conoce en
ciencia. Pero este último aserto está muy lejos de ser justificado. ¿ Acaso los
actos de un individuo debido a su convergencia, no me penniten en efecto
llegar basta la naturaleza verdadera de tal individuo y formarme una idea
general y típica de ella, así como los fenómenos me indican en su repetición
la existencia de una ley? ¿En qué c.onsiste lo menos satisfactorio, menos completo y menos científico de una obra consistente en el estudio de un hecho
concreto e individual para definirlo e integrarlo en el conjunto complejo de
sus con&lt;liciones y de sus causas, en comparación con aquel otro tipo de obra
consistente en aislar un elemento de este hecho para referirlo a los elementos
análogos que nos muestran hechos del mismo género y con el fin de decantar
ciertas constancias semejantes a las que el físico decanta? Este segundo punto
de vista es seguramente un punto de vista científico: ¿Pero acaso es el único? Alú está toda la cuestión". Pero podrá preguntarse ¿ cuáles son precisamente los caracteres de un ta1 conocimiento? Su primer requisito es el de
utilizar preferentemente los procedimientos sintéticos. Todo método, en efecto, debe modelarse sobre la realidad: ahora bien, la naturaleza procede siempre sintéticamente, a ]a inversa de las producciones debidas a la mano del
hombre. "Cuando queremos construir, e.scribe Chevalier, o reconstruir una
cosa, reunimos las partes o los elementos previamente disociados; la natura-

Essai sur les reveil religieux au Pays de Galles.

" !bid., p. XVIII.
'" Ibid., p. XVI.

73

�Ieza crea primeramente el conjunto y saca por deducción las partes constitutivas; así procede también sin duda con los seres vivientes· en cuanto a los
demás, es decir los que estudian la astronomía, la biología, la mineralogía,
la misma cantidad de sus generaciones nos impide descubrir claramente este
carácter; pero es seguro que el mundo no ha sido hecho de la misma manera
como nosotros hacemos una casa. Para llegar a coincidir, en el acto del conocimiento, con la naturaleza, en el acto de la producción, es necesario que
nuestra idea sea sintética, así como la idea-en-obra en las producciones naturales" .36 Consiguientemente, en lugar de recortar pedazos fragmentarios en
el seno de la realidad o estudiarlos sin coordinación y a partir de puntos de
vista radicalmente diferentes, la ciencia de lo individual recurre a la síntesis:
acumulando, en primer Jugar todos los datos aportados por ]as ciencias particulares sobre el objeto estudiado, esta ciencia los trasciende enseguida con
un movimiento completamente sui generis, el cual consiste en aprehender en
este objeto lo que tiene de invenciblemente original o individual.
Algunos objetarán tal vez que esta ciencia de lo individua] arriesga perderse
en las arenas de lo indefinido, pues agota :¡us fuerzas en conocer todo lo que
es particular. El decano de Grenoble replica de antemano precisando con
rigor el dominio de lo individual: la ciencia de lo concreto que él predica
"no se avoca sino al estudio de las individualidades que cuentan, las que
designa un juicio de valor"· 37 deja de lado a sabiendas lo accidental y no
se interesa sino a los hechos cargados de significación dotados de fecundidad
cognoscitiva. Así entendida, la ciencia de lo individual es sin duda la más
alta de las ciencias, en cuanto que se enfoca sobre la realidad misma y no
sobre categorfa.s forjadas más o menos convencionalmente por nuestro intelecto.
Chevalier ha dado por lo demás una muestra muy esclarecedora de su método en su gran obra, arriba citada, sobre El País de Gales. Encontrándose,
en 1905, entre los mineros de Gales le fue dado asistir al célebre "despertar''
( revival) religioso que se produjo bajo el impulso del humilde pero dinámico
obrero Evan Roberts; así entró en contacto con las múltiples sectas de creyentes ingeniosos que ahí pululaban; su libro estudia este curioso fenómeno
histórico y lo reconstituye en la integralidad de su cuadro hic et nunc, aprovechando para este efecto ]a ayuda de las ciencias más diversas, desde la geología hasta Ja sociología y la teología. Una vez terminada esta encuesta
exhaustiva, Chevalier intentó desprender el sentido de este episodio místico
muy inglés y aun específico del país de Gales, y reveló su significación para
la psicología, la ética la metafísica y la historia de la espiritualidad.
Pero el autor de Cadences amplió aún más estas perspectivas haciéndose
"' !bid., p. XVII.
31

74

!bid., p. XIX.

ardientemente el apóstol de lo individual y afirmando que las realidades más
altas ( como la de Dios mismo) son más accesibles a las personas que a 1~
colectividades. En la alta mística, por ejemplo, la unión de amor pone pnmeramente en relación tal alma particular con el espíritu y solamente en un
se!!Ulldo momento esta alma consuma en el seno de Dios, la comunión con
todos los hombres. ¿ 1o decía Santa Teresa de Avila que 'el alma debe pensar a menudo como si no hubiera en el mundo más que Dios y ella"?
El parentesco de la ciencia de lo individual con el arte resulta ~uy_ íntimo.
Todo artista en efecto, es un intuitivo que, más allá de las apanencias y de
'
los signos, enfoca
la forma escondida que aquellos. expr~: " para e'l 1as
cosas tienen una interioridad; no se reducen a especies, a generas, a leyes, a
esquemas abstractos; cada una es ella misma y no otra cosa que ella misma
v sólo en la medida en que ella misma está individualizada pertenece al arte.
El botánico no conoce sino el roble, quercus pedunculata, quercus sessiflora;
el artista conoce y ama el roble, Apolo o el Cabelludo, y es este roble al que
pinta es este roble al que llora cuando lo ve arrancado ~or la tempestad" .38
El médico mismo que nunca tiene ante sí sino casos partlculares ( a pesar de
sus analogías) resulta ser también, como lo dice un modo de hablar popular
pero muy adecuado, "un hombre de arte", y su ciencia sobrepasa a la biolmna aeneral para convertirse en ciencia de lo individual.
"'
t,
•
Como profundo historiador de la filosofía, Chevalier converge SUl pena en
las principales corrientes doctrinarias del pasado, gracias a esta promoción de
]o singular a un rango tan insigne. De hecho, ¿no aconsejaba Platón al filósofo tomar ejemplo del arte del cocinero, el cual destaza al animal siguiendo
cuidadosamente sus articulaciones que son siempre particulares? ¿En la Edad
Media el conocimiento intuitivo de lo singular no fue acaso ardientemente
defendido en Oxford por los Franciscanos como Roger Marston? Los tomistas mismos a pesar de ser discípulos de Aristóteles, lo han reconocido implícitamente pues ha llegado a ser parte integrante del mensaje cristiano. "Lo
singular que es lo real, es también en sí lo supremo inteligible, porque lo es
para Dios".39 Pascal insistió en muchas ocasiones sobre este tema: "a medida
' h b
. . al " 40
que se tiene más espíritu, se ncuentra que, h ay ~ . o~ res on?m. es ..
y Leibniz ha repetido la insistencia en su celebre pnnc1p10 de los mdiscerrubles. Deseoso de obtener lo que Augusto Comte llamaba ' la con ergencia
mentalº' hevalier se ve ampliamente colmado con todos estos testimonios de
los maestros de antaño.
En conclusión, la especulación bergsonizante de Jacques Chevalier consti"' La Vie de l'esprit, pp. 53-54.
-" Trois conférences d'Oxford, p. 41.
'"Pensées, p. 19,

o. 17.

75

�tuye, a nuestros ojos, una magistral renovación del espiritualismo, y más aún,
una poderosa introducción al c1istianismo, pues pese a la discreción del maestro ( que rechaza la amalgama de los géneros y no pretende de ninguna manera ser teólogo~ a pesar de su gran competencia en el dominio de la religión
positiva), su realismo de la interioridad y de la trascendencia nos encamina
insensiblemente hacia la religión de Jesús, y más precisamente hacia la fe católica, la cual fue siempre muy cara a su corazón. Su lucha despiadada contra
el monismo radical (o el de la materia) emana de su constante preocupación
por esposar todos los contornos de lo real en su inagotable complejidad y por
reconocer el dualismo inSC1ito en el seno de.l ser, entre Dios y su creación.
Una vez que haya distinguido el orden espiritual divino, e.l hombre debe, según Ghevalier, confo1marle toda su vohmtad. 'El hombre no es lo que es sino
cuando es Jo que debe ser. No es el que debe ser sino cuando se somete a
Dios". 41 En esta vía, el autor de Cadences invierte la fórmula orgullosa y
vana de Protágoras: 'el hombre es la medida de todas las cosas" y la reemplaza por la de Platón (Leyes, N, 716 c): "en verdad Dios, y no como se ha
dicho, el hombre, sería para nosotros la medida de todas las cosas". Este
teocentrismo es sin duda en Ghevatier el rasgo más constante; según él, un
ta1 Dios, persona amante y providente, sancionará en el más allá nuestra conducta y nos acordará toda la dicha que su gracia y nuestros débiles méritos
nos hayan valido; desde aquí abajo, el consensus de todos los hombres sobre
una norma Suprema e infinita, la del Padre co¡nún sería suficiente para procuramos un mí.ni.mum de equilibrio y de paz, en la espera confiada de un más
allá. Para terminar demos una vez más la palabra a Ghevalier, pues no podría. definirse mejor que como él lo hizo esta apertura del pensamiento a la
fe y esta incesante circulación de la ciencia a la religión por la mediación de
la filosofía. "De hecho, escribe Chevalier, si uno se esfuerza por subir, más
allá de las formas exteriores, hasta el principio interno de donde proceden
la ciencia y la religión, tanto en su génesis eomo en su desanollo, no puede
fallarse en reconocer en ellas dos ai;pectos complementarios de la actividad
humana a parte subjecti, y a parte objecti, dos maneras distintas pero inseparables de aprehender el ser en su totalidad como apariencia y como realidad
dos etapas jerarquiza-das de la experiencia por la que el hombre entra en contacto con lo que es. . . ( ... ) . El esfuerzo de este pensamiento por liberarse
del idealismo que tiene el sentimiento de llevar en él el Dios interior, pretende construir el universo con los conceptos del hombre y no llega sino e
sustituír la fe en el Deits creans con el mito de un homo hominans, lo lleva
naturalmente a la doctrina realista según la cual el universo es un conjunto
" La Vie morale et l'au-dela, p. 31.

76

de ideas de Dios realizadas fuera de él por un gran acto de contingencia
inicial, y cada una de las cuales representa si.ngularm~te_ ~a manera como
los existentes según su orden, participan de la esenaa divma en tanto ~ue
ésta es imitable por las crea turas. . . ( ... ) . Estos testimonios de, lo~ mísb.c~s
auténticos nos libran una experiencia trascendente de un valor practico y ~oetico sin par. . . Nos enseña que el homo faber gana norma~ente con deJa~se !ru.Íar por el horno sapiens, y que éste a su vez, convertldo en homo relzgio;us y más específicamente mysticus, debe hacer desprender su norma de
la volun~d del Creador tal como nos la revelan sus poemas ( San Pablo, Rom.,
J 20) los hechos, de los cuales el más elevado es la persona h~an~ · • ·
·
de nues tras explicaciones
(' ) ' E sta experiencia nos hace ver que nmguna
··· ·
.
· d1 '
es suficiente• nos abre un gran camino hacia el porvenir, el ca.mi.no e mas
allá del cu;l el hic et nunc del espaC"io y del tiempo no se separan Y Jo cual
nos' permite comprender el juego de los mecanismo~ naturales, d~ estos mecanismos que Dios montó y de los que permanece st~nd~ su dommador, a~
cuando reposa y los deja jugar aparentemente por s1 IlllS~os, para conducu
la vida y el mundo en su marcha ascendente por un ~la.gro permanente
. ua' ante nuestro,s 01·os contra todas las probabilidades ylaque consque se con tm
.,
tituye nuestra mejor garantía de la imposibilidad de que la obra de
creacion
.
pudiera terrm.narse
en un fracaso» .42

.. Ilistoire de la pensée, tomo IV, pp. 478, 479, 480, 489 y 490.

77

�SUIZA CRISOL DE RAZAS Y PUENTE DE CULTURAS

DR.

J.

A.

DoERIG

su CONTEXTURA RACIAL problemas tan complejos como
el conjunto de Europa que fácilmente puede competir en este aspecto con
América. Con la sencilla diferencia de que en el viejo continente hemos contado con más tiempo para suavizar y mitigar los antagonismos, sin que, descontando a Suiza, ellos hayan desaparecido por completo. Para no complicar
las cosas les voy a dar una síntesis de las razas que en tiempos históricos sucesivamente se radicaron en el suelo helvético. En la época romana el territorio de la Suiza actual fue el habitat de las tribus celtas que fueron romanizándose a consecuencia de la invasión de las legiones romanas. Los celtas por
su parte fueron desplazados en substancia por tribus germánicas llamadas
helvéticas que procedieron del Norte de Europa. Estas, a su vez, fueron conquistadas por las huestes aguerridas romanas y por el genio mi.litar de Julio
César. Los helvéticos, junto con los restos celtas refugiados en valles perdidos se iban romanizando igualmente, después de varias tentativas fracasadas
de lib~rtarse del yugo de Roma. Hay que reconocer que la civilización romana
trajo grandes beneficios en los distintos campos de la vida, sobre todo la agricultura, 1a viticultura y la fruticultura, todavía hoy bases fundamentales de
nuestra vida económica fueron introducidos por ellos. También la arquitectura y la urbanización romana dejaron numerosos vestigios en el territorio helvético. La invasión de los borgoñones en el siglo V procedente de Suecia, trajo
un nuevo elemento étnico que se estableció en la región del lago de Ginebra
mezclándose con la población romana cuya civilización superior aceptaron.
Otra invasión paulatina de tribus germánicas de los alamanos tuvo lugar a
partir de la segunda mitad del siglo V, éstos tomaron posesión de la meseta
y de las regiones pre-alpinas y del centro. El desmoronamiento del imperio
romano impidió la romanización, de ellos, de modo que conservaron su idioma nativo germánico. Esta situación sufrió otra importante modificación por

SUIZA PRESENTA EN

79

�el empuje expansivo de los francos que se apoderaron del territorio de la
Suiza de hoy. La ocupación de la parte alemánica no era tan intensa, de
suerte que aquí se impuso para siempre el alemánico como lengua, mientras
que en la parte occidental los francos se rnmanizaron pero mezclándose poco a
poco con los borgoñones ya romanizados. Esta es la razón por la cual se
habla francés en el oeste y alemán en el nordeste y centro del país. El sur,
es decir, la parte meridiana] de los Alpes siguió en la órbita de la cultura
latina y se incorporó sólo mucho más tarde en el estado suizo. Mucha sangre había de correr y muchos esfuerzos hacían falta hasta que la confederación se plasmase en la forma como hoy se presenta. El resultado fue una
simbiosis orgánica de razas sin que exceptuando muy contados casos temporarios, los elementos étnicos perdiesen su personalidad propia. El secreto de
esta evolución tan rara en la historia europea y universal está en el hecho
de que el nacimiento y la expansión de la Confederación Helvética se basó
en el principió, no de la conquista sino de aliamas espontáneas. Este principio presupone el respeto de la personalidad étnica y cultural de los estados
confederados. Sólo así se explica la circunstancia tan sorprendente para el
observador extranjero de que las numerosas crisis políticas europeas no produjesen fuerzas centrifugas peligrosas para la nación. La vida cultural propia
de los estados-miembros, pequeños o grandes, estuvo y está tan asegurada y
salvaguardada que no nació y no puede nacer el deseo de incorporarse a núcleos estatales más fuertes de la misma familia étnica. Si jamás la libertad se
había revelado como fuerza cohesiva, entonces es el caso de Suiza que desconoce y rechaza, en principio, el concepto de la minoría, reconociendo los mismos
a su propia vida cultural, tanto para los grandes como para los pequeños
miembros. En 'u.iza no hay minorías en el sentido fatídico de la palabra, sino
sólo distintos núcleos étnicos y raciales que dentro de la familia helvética
están completamente eqwparados. A nadie entre nosotros se le ocurriría por
ejemplo como me sugirió un norteamericano en su afán de eficiencia de imponer un solo idioma obligatorio para todos. Esto sería un pecado contra el
espíritu de la nación. En mi opinión, la tragedia histórica de Europa estriba
precisamente en que una nación poderosa quiera imponer su cultura y su
manera de pensar a la fuerza. La falta de respeto con los menos fuertes ha
sido la maldición de Europa. Yo veo en e ta doctrina del respeto mutuo la
herencia más aliosa y más esencial que nos legó la sabiduría política de
nuestros antepasados. No que las tentaciones para olvidarse de tan sabios
principios hubiesen faltado, pero en trances difíciles siempre hubo hombres
que se los recordaron a sus contemporáneos. El resultado alcanzado tras
largas y múltiples luchas intestinas es, como ya señalé, una simbiosis de

80

ráz.as sobre 1a base de un concepto del estado común pese a las diferencias
étnico-lingüísticas y religiosas.
En vista de tal estado de cosas cabe preguntarse si hay algo así como una
cultura suiza. El problema no es tan sencillo de resolver. La complejidad de
la cuestión queda explicada por la pregunta que me hizo un día un extranjero, secretario de una escuela, hombre de mediana cultura: Dígame: ¿ uiza forma parte de Francia o de Alemania? O cuando un alemán, un alemán
del orte me preguntaba si Suiza tenía Universidades. Ahora bien aunque
estas preguntas representaban cierta falta de cultura, plantearon sin duda,
un problema de bastante delicadeza, para no decir de bastante gravedad.
Es que si muchos países han podido desarrollar e imponer su cultura por
medio de la unidad lingüística -Castilla es un ejemplo clásico-, Suiza tiene que repartir ~u patrimonio cultural por medio de tres, mejor dicho, cuatro
idiomas, que todos con justicia y razón, se llaman lenguas nacionales, a saber,
enumerados según su importancia numérica: el alemán, el francés, el italiano
y el retorrománico. Para no complicar las cosas, no dejamos entrar en línea
de cuentas el carácter multidialectical del alemán, del italiano y en parte
también del francés.
La gravedad del problema no estriba, sin embargo, en las complicaciones y
dificultades que resultan de este fenómeno cuadrilingüe que consiste en la
necesidad de traducir todas las leyes y los decretos públicos. Aparte de obli~os a aprender idiomas, hasta los mismos juristas y legisladores sacan provecho de este fenómeno porque ya al traducir y comparar los textos hay que
darse pe1íecta cuenta del sentido y alcance de las leyes para bien interpretarlas, porque toda buena traducción es un gran esfueno de interpretación.
Pero todo esto tiene importancia secundaria, señoras y señores. La gravedad
del problema está en el hecho de que participamos de tres distintas culturas
cuyos centros están fuera de Suiza, y al pretender poseer cultura propia nos
creemos con derecho a hacerlo. Por otro lado, la existencia cultural suiza reviste carácter de mayor complejidad aún, si tenemos presente que los cuatro
elementos que integran la familia suiza, son numérica.mente muy diferentes. ,
En efecto, calculado en tantos por mil, el cuadro se presenta así: 726 conesponden al núcleo alem.ánico, 207 al francés 52 al italiano y 11 al retorrománico. Salta pues a la vista que esa desproporción, este desequilibrio
étnico podría acarrear graves inconvenientes y peligros, no sófo para las
cuestiones de cultura y educación, sino, y hasta principalmente para las más
importantes y delicadas: para la paz interior de la propia Suiza. Estos inconvenientes y peligros, empero, han sido superados gracias a la estructurn
política del país y al principio de alianzas voluntarias que caracteriza el
desarrollo de nuestro Estado.
81
H6

�Conviene indicar otro factor todavía que podría resultar desintegrador: la
diferencia de las creencias religiosas. Los países iberoamericanos, tanto como
los demás países de cultura latina son, como sabemos, en su aplastante mayoría católicos. Suiza no presenta un cuadro tan claramente delineado. Nuestra nación cuenta con 575 protestantes, 410 católicos y 5 israelitas por cada
mil habitantes. El resto se reparte entre creencias diversas. Lo que vuelve
aún más complejo el problema es que las fronteras religiosas no son idén~
ticas, excepto en el Tessin, a las lingüísticas. Hay cantones en donde pred0mina una u otra confesión -en mi propio cantón de Appenzell, la religión
produjo la división política.

guerras sanguinarias. El ejemplo de los pueblos americanos resulta mucho
más importante todavía. Refiriéndome únicamente a Europa, al viejo mundo, con todos los defectos que sin duda ninguna tenemos, somos los últimos
en no admitirlo, a pesar de que todo nos parece lícito, reivindicar el mérito
de haber suministrado a Europa y en cierto modo al Mundo, el modelo de
una Unión Europea. Un modelo además que ha dado pruebas de una vitalidad y consistencia desde hace unos 650 años. Un modelo en fin, que fue
practicable, por ser, en lo que a su estructura politica se refiere, el producto
natural de carácter corporativo, creciendo y desarrollándose orgánicamente
sin ejercer la menor presión sobre los demás y sin fines imperialistas.

Etnicamente los núcleos lingüísticos reflejan sustancialmente, Jas diferencias de diversas razas europeas con claro predominio de la raza germánica
pero con fuertes y valiosos núcleos latinos. Sin adherirse a teorías racistas, a
las que nunca nos adherimos, no se debe pasar por alto este factor tampoco.

Suiza no es el producto de conquistas, sino de alianzas contra enemigos
potenciales más fuertes; contra la malicia de los tiempos, según reza la carta
fundacional de ]a Confederación. En esto se puede decir que preconiza nuestro Estado la Unión Europea, que también nació de la necesidad de protegerse de posibles ataques y agresiones de fuera.

¿No rnsulta disparatado hablar de una nación? Según ciertas teorías, constituimos, políticamente hablando, un disparate, pero un disparate tan dichoso
que desvalida todas estas teor.Ías a que aludimos. Este fenómeno tan sorprendente, señores y señoras, se explica por el hecho de que todos estos problemas
por más complejos que sean, han encontrado siempre soluciones helvéticas y
soluciones sustancialmente equitativas.
Desde los albores de nuestra existencia política, el mutuo respeto de los
principios ideológicos y culturales por parte de los miembros de la comunidad ha venido siendo inherente a nuestra estructura estatal. El suizo, muy diferente en sus convicciones a 1a mayor parte de los estados europeos, tiene la
plena seguridad de que el dfa en que se hablase un solo idioma y que hubiese un solo tipo étnico, su país dejaría de tener razón de ser. Es más: estos
mismos hechos de la diversidad étnica y por lo tanto diversidad lingüística
y cultural, se convierten hasta en fundamentos de una unión superior, más
perfecta, más íntima de las :partes antagónicas, es decir de una unión moral
y espiritual. Esto contradice manifiestamente la trágica leyenda tantas veces
secular de que las razas alemana y francesa no pueden convivir pacíficamente. Leyenda que ha costado a Europa tanta sangre y tantas energías mal
gastadas. Lo que se acaba de realizar bajo la presión de una terrible amenaza, la unión defensa europea, Suiza lo ha llevado a la práctica desde hace
siglos, por cierto en un plan más limitado. El antecedente suizo demuestra a
todas claras que elementos latinos y germánicos pueden coexistir sin, como
aconteció basta hoy y lo que se ha ve11ido considerando como un destino
fatal, destruirse. De un modo u otro nuestra historia y nuestra estructw:a
nacional nos ha educado a pensar en términos europeos lo que los demás
pueblos deben aprender todavía en duras y penosas lecciones en horribles

82

Para volver sobre nuestro tema: si cultura significa actividad de una literatura propia, de un arte propio, de una filosofía propia exclusiva, Suiza
nunca tuvo ni tiene una cultura típicamente suya. Ha creado sí, o por lo
menos en cierta medida contribuido a crear una cultura alemana, una cultura francesa y una cultura italiana, dándoles -siempre que hizo esto- un
fuerte sello suizo. Porque -y tengo interés en insistir en ello- nunca nos
sentimos provincia de cualquiera de estas grandes culturas. Como tampoco
los distintos cantones por pequeños que sean, se sienten provincia de otro
más potente. Poseemos -¿ cómo decirlo?- existencia cultural peculiar independiente, como las naciones americanas la tienen sin dejar de participar de
patrimonio cultural común. Suiza debe mucho y sigue recibiendo influencias
que nos llegan de fuera, por otro lado nos es lícito afirmar que impulsos esenciales partieron de nuestro pa.Ís para fuera. No es una cuestión de dependencia
o de independencia. sino de intrapendencia. Perm.Ítanme citarles un ejemplo
típico: Goethe nos pertenece a nosotros como GottheU, Keller ha enriquecido las letras alemanas. Rousseau, Madame de Stael y Ramuz dieron a
Francia ideas y sugerencias artísticas tan valiosas como nosotros recibimos
de Víctor Rugo y Cláudel. Francesco Chiesa es también en Italia una figura
saliente como Carducci lo es para nosotros. Poclriamos seguir en adelante.
Claro que hay que tener presente las proporciones. Suiza no es capaz de
producir tanto como Francia, que tiene 10 veces tantos habitantes como
nuestro país. Sin embargo, si estableciésemos un bal;¾nce, no tendríamos que
temer el resultado.
Hay otra cosa todavía: Poseemos mayor disposición y libertad mental

83

�para apreciar lo que viene de donde fuere. Un suizo lee un libro francés o italiano y hasta inglés o español con psicología distinta de la de un alemán.
Yo oigo su pregunta, muy justificada además: en qué estriba lo típicamente suizo de lo que ha contribuido a las distintas culturas europeas. Como
resulta bastante fácil reconocer cierto acento en los suizos alemánicos al hablar el alto alemán, es pasible también detemúnar el carácter típicamente
suizo de las obras de un sector que por la lengua y su origen pertenece a
cualquiera de los grandes grupos culturales. A mi modo de ver, lo suizo está
en una íntima relación que existe entre los fenómenos culturales con las cosas
del Estado. Trataré de e.&gt;.-plicarme mejor. o quiero decir de manera alguna
-entiéndase bien- que el Estado suizo dicte normas literarias y artísticas como acontece en ciertas democracias del otro lado del telón de acero. Muy
lejos de eso. Antes al contrario, bastada para que los artistas y escritores hicieran todo lo opuesto a lo que se prescribe. Además, el Estado, en ~ uiza, siempre ha manifestado poco interés en intervenir en las actividades artísticas y
literarias. Es muy curioso observar que el suizo por hondas que sean sus convicciones democráticas lleva una desconfianza hacia el Estado a quien no
considera un Dios omnipotente ni una panacea para todos sus achaques. Así,
tampoco tiene mucho de mecenas y nunca se le ocurriría usurpar el derecho
de dictar normas artísticas. o, aquí la manifestación es unilateral. Procede
del escritor y del artista, pues son ellos que se interesan por las cosas del Estado, por la res pública. Este rasgo es común a todas las zonas culturales de
Suiza. Es el caso de Rousseau, Pestalozzi, Ramuz, Gotthelf, Keller y en tiempos más recientes Max Frisch, César von Arx Robert de Traz, René Morax,
Fr. Chiesa, Zoppi. Todos en sus obras manifiestan interés, hasta preocupación por las cosas del Estado. Sin embargo, tengamos presente que es e.l interés del ciudadano, no del ftmcionario. Ahora bien el Estado suizo no es
--gran error sería el suponerlo- una construcción hegeliana. No es tampoco
para un suizo una sociedad anónima de responsabilidad ilimitada. Ni puede
considerársele como un producto de la Revolución francesa, en su forma
moderna, aunque hubiese sufrido influencias de ella al adaptarse a la exigencia.. El Estado suizo se basa en la idea corporativa y en el federalismo que
nada deben a ]a Revolución francesa, antes, en cierto sentido, la están opuestas. La estructura democrática de Suiza, la más antigua de Europa y casi
del Mundo tiene su origen en una alianza libre de campesinos libres de la
Suiza Central cuando recibieron la sencilla y al mismo tiempo, magna idea,
de defenderse.

84

UN CAPÍTULO OLVIDADO E LA HI TORIA
DE LA QUÍMICA: ARISTÓTELES

J.

E.

BoLZAN:

"Please, you, l'll tell yott as we pass along,
That you will wonder what hath fortuned".
(SBAKESPEARE,

The two

gentlemen

of

Verona).

Preludio filosófico. o es ciertamente Aristóteles autor fácil de abordar; y
menos lo es cuando se lo encara sin una adecuada perspectiva histórico-filosófica Y, para colmar la medida, se extraen sin más los textos pertinentes de su
contexto natural. De aquí que estimemos útil encabezar nuestro trabajo con
este aparentemente insólito preludio.
Aparece Aristóteles en un período histórico donde existe ya un notable cúmulo de conocimientos, pues le han precedido los jónicos y sus especulaciones
fisiológicas; el misticismo científico de los pitagóricos, quienes tan bien habían
apuntado ya hacia la magia de las relaciones numéricas; y los grandes nombres que marcan el apegeo de la filosofía griega, creadores del "milagro griego": la escuela eleática con Parménides a Ja cabeza y su desde entonces irrenunciable metafísica; Heráclito, con su esencial dinamismo· las conciliaciones
que pretenden marcar, por un lado, el mecanicismo atomista 'de Leucipo-Oemócrito; por otro, la moderación que significan Empédocles y Anaxágoras. La
sofística marcará el momento de decadencia al degenerar prontamente en el
escepticismo y relativismo latentes ya tanto en los eJéatas (divorcio total entre
experiencia y realidad) cuanto en Demócrito (pura subjetividad del conocimiento sensible) . Súmese a todo ello Sócrates y su método dialéctico-inductivo
que señalará tan claramente el período sistemático en la búsqueda de la ver:
dad; y el "divino Platón", maestro inmediato del Estagirita y prototipo del metafísico místico, para quien sólo interesa la pura perfección de las cosas.
Pues bien, todo este complejo panorama será el que habrá de enfrentar

85

�Aristóteles; panorama no sólo de matices ideológicos sino aun de soluciones
diametralmente opuestas a veces, como es el caso de las metafísicas de Parménides y Heráclito. Matices y soluciones pretendiendo alcanzar las cosas en su
intimidad, según su ser y existir; arduo problema que exigía incluso la búsqueda de una adecuada terminología, rudimentaria para entonces y que el
mismo Aristóteles se encargó de reformar, acuñando nuevos términos en tanto
lo exigían las circunstancias, juntando a su labor de naturalista y filósofo, la
de pionero filólogo.
Será con toda esta impedimenta con la cual atacará el problema del ser
y del devenir, y frente a las aparentemente irreductibles opiniones de Heráclito
con su ser-puro-cambio, y de Parménides rnn su ser-puro-estatismo, llegará
a su brillante concepción de la analogía del ser: "el ser es" no agota toda
su realidad; como no la agota decir que se trata de un puro cambio. Por el
contrario, la innegable muJtiplicidad de seres existentes exige que ninguno
de ellos agote o realice plenamente el ser: todo ser es (en acto) y puede ser
(potencia de ser) . Doble aspecto de permanencia y cambio que exige como
explicación adecuada de la realidad ese doble principio de ser: el acto, principio de perfección, de ser ahora esto que la cosa es; y la potencia, principio
de poder ser, de imperfección actual, de no ser totalmente en acto ]a cosa
que es, principio de cambio y variedad de los seres existentes. El ser es y no
es al mismo tiempo, según el punto de vista que se considere: una bellota
no es ( en acto) wi roble, pero una bellota es (en potencia) un roble. Ser en
potencia es un modo real de ser; es no ser en acto, mas no absolutamente
no ser ( de un ladrillo no podrá decirse de modo alguno que es un roble
en potencia) .
Analogía del ser que hallará, en el terreno físico, su expresión equivalente
a través de la teoría hilemórfica, donde el principio potencial o principio de
ser en potencia aparecerá como próte hyle (neán:17 iíl17) o materia prima;
y el principio de ser en acto, como morphé (µoecp,f¡ ) o forma substancial.
Principios primeros absolutos y absolutamente necesarios del ser material, si
éste no ha de significar una contradicción en sí mismo al decir de él que es
y cambia. Principios ciertos, universales, punto de partida incondicionado y
a los cuales se llega indefectiblemente como necesaria conclusión del análisis
intelectual de todo proceso natural: si el ser es, si este ser en concreto de
que se trata ahora existe aquí y ahora con estas sus características, debe haber
un principio o razón de ser de su ser ahora, un principio de ser ahora lo que
ahora es; mas si también puede mutar, puede ser después lo que no es ahora, debe existir un principio o razón explicativa de ese poder transformarse
desde el ser que es.
El principio de poder ser, en el orden substancial, la próte hyle, no posee

86

contenido inteligible alguno de por sí sino sólo con referencia a la substancia
de la cual es principio; y será el sujeto último en sentido lato, analógico, de
las determinaciones y propiedades del ser.1 Es algo por lo cual existe el ser;
imposible de definir, estrictamente, por cuanto no ha de poder atribuírsele
género ni diferencia específica; por ello es que Aristóteles se contenta con dar
de ella dos descripciones, negativa una,2 positiva la otra.3 Resulta así absolutamente incorrecto hacer de esta próte hyle el resto que quedaría una vez
despojado el ser material de sus determinaciones o cualidades: muy mucho
ha de cuidarse de substancializar este principio de ser. 4
Junto a esta pura determinabilidad, a esta total potencialidad~ total poder
ser, debe existir ese principio de actualidad, de determinación a la existencia
efectiva del ser para que éste se constituya como tal o cual substancia: principio de especificación, de acto o perfección primera que es la morphé: esta
da el ser simpliciter, sin cortapisas. Todas las demás formas (accidentales)
dan el ser como modificación del ser substancial.
Estos principios del ser material no son de sí experimentables sino puramente inteligibles, a través de una experiencia lograda con los seres materiales reales: precisamente la captación cabal de éstos exige aquella composición hilemórfica. Materia prima y forma substancial no son, cada una separadamente, algo que existe sino algo por lo cual existe un determinado
ser. Razón esta de que ninguno de ambos principios pueda ser objeto de observación o experimentación directa sino únicamente de intelección a través
de un exigente comporuurtjento del ser material: la experiencia sólo puede
alcanzar la cosa que es, no los principios por los cuales es. Por consiguiente,
el cometido de Jas ciencias experimentales comienza cuando les es dado ya el
ser tanto hilemórficamente constituido cuanto cuali y cuantificado.5 Aquí,
sobre este dato prenden las ciencias con todas sus posibilidades.
Por donde se verá que es malentender esencialmente a Aristóteles establecer un paralelismo o comparación entre próte hyle y materia en el actual
sentido cient'úico, pues próte hyle no es una como materia rudimentaria y
arcilla ontológica; ni una suerte de «primordial stuff", como pretenden habitualmente los bistbriadores de la ciencia. 8
1 AlusTÓTELEs, Met., 1029 a 20; Phys., 192 a 31. En adelante daremos sólo los
lugares sin mención del autor cuando se trate de Aristóteles.
• La de Met., 1029 a 20.
3 La de Phys., 192 a 31.
• Met., lib. IV, ce. 1-3 para distinción entre principio, causa y elemento. Cfr. S.
ToMÁs, ln I Phys., lect. 1, n9 5 ed. Marietti.
• Ya que si bien la forma da la especie, concomitantemente da los accidentes propios o cualidades especificas a las cuales se agregarán las no específicas o accidentales.
• Dejamos a los rejos del lector perito aportar su experiencia al caso.

87

�EL

CONCEPTO DE

[por e7.: calor, frío]; en tercer lugar, son principios el fuego, el agua

ELEMENTO

y demás análogos". 10

Mas aquella explicación de la estructura del ser material a través de los
primeros principios no es sino una explicación genérica, absolutamente última e irreductible en la vía anaJítica trazándose asr los lineamientos maestros que deberá respetar toda explicación específica de los ~bios ~ncretos
que se den en la naturaleza. Aristóteles, como buen estudioso de es~, ~e
hacía cargo de la necesidad de una explicación específica, pues la expenenc1a
muestra que los cuerpos son descomponibles o analizables en otros cuerpos
sean éstos de la misma o diferente especie:

"Los cuerpos son simples o compuestos de simples; llamaré simples
a aquellos que poseen un principio de movimiento según su natura peculiar, tales el fuego y la tierra".1

Es decir, que sólo en tercer orden son principios los clásicos cuatro ele..

mentos, porque ellos se transforman unos en otros --contrariamente a la opinión de Empédocles-- presuponiendo entonces la existencia previa tanto de
la materia prima cuanto de J.as contrariedades fundamentales y gracias a las
cuales se produce el cambio. En consecuencia, la noción de elemento es noción análoga: algo es elemento según el punto de vista que se considere.
Los elementos de los cuales se trata ahora son aquellos que surgen como
principios inmediatos de la combinación y el análisis de los cuerpos naturales en el plano sensible. No nos interesarán ahora su justificación de los
'cuatro elementos", con sus pares caracterizantes, ni la superioridad de ,¡¡u
razonamiento con relación a Empédocles,11 sino que yendo a lo positivo de
su obra nos detendremos en su definición de elemento:

Es decir, que el ser material estructurado fundamentalmente según materia
y forma, puede ser, además, el resultado de una combinación de seres, los
cuales se comportarán ahora como elementos tle ese complejo en este plano
específico considerado. Por lo cual, habiendo dilucidado la cuestión acerca
de aquella estructura hilemórfica,

"Denominaremos elemento a un cuerpo en el cual pueden ser resueltos otros cuerpos, que se halla presente en éstos actual o potencialmente
-quede esto así por ahora- no siendo él mismo divisible en cuerpos
áe natura dif erente". 12

Texto donde habla claramente de la naturaleza corpórea de esos elemen"resta por estudiar los denominados elementos de los cuerpas",8

tos; tal como lo aclara en un ejemplo inmediato:

y sus alteraciones, puesto que

ª en el caso de la substancia natural la corrupcio-generaci6n no ocurre
independientemente de los cuerpos sensibles''. 9

Estos elementos de las cosas· han de ser considerados según una gradación
ontológica precisa:
•

" ... porque la carne y la madera y cuerpos similares contienen potencialmente fuego y tierra".13

Paso que si bien particiea del error de la época, se refiere indudablemente
a Ja corporeidad de los elementos: estos cuatro no son, para Aristóteles y
contra lo que suele sostenerse a veces/1 propiedades fundamentales de la
'" De Gen. Co11" 329 a 30ss.

"Debemos considerar como prime:r principio a la materia la cual, no
existiendo jamás separada, resulta el sujeto de los contrarios [ ... ]. Consiguientemente, en primer término principio es aquel que es en potencia
un cuerpo sensible [la materia]; en segundo término, las contrariedades
' De Caelo, 268 b 26.
5 De Ge11. Con-., 328 h 32.

' De Gen. Corr., 328 b 34.

88

11

De Gen. Corr., ce. 2 y 3.

11

De Caelo, 302 a 16.

" De Caelo, 302 a 21-25.

"' Cfr. por ej. J. R. PART1NGTON, Historia de la qu,mica, trad. española, EspasaCalpe, Buenos Aires, 1945, pp. 31-32; M. E. W&amp;&amp;KS, The discovery o/ elements,
Joumal of Chemical Education, Easton, 6th, 1960, p. 4; R. TAToN (curador) , Hisloire génér-ale des sciences, P.U.F., París, 1957 vol. I, 2eme partie, liv-re 1: "La science
hellene" (P. H. Micha.e l}; M . STILU.IAN, The story of alchemy and early chemistry,
Dover, New Yo:rk, 1960, p. 125; etc.

89

�materia, sino verdaderas substancias, cuerpos simples constituyentes de los
compuestos:

"Son substancias los cuerpos simples: fuego, tierra y demás términos
de la serie; y las cosas por ellos compuestas, por ejemplo los cielos en
conjunto y sus partes; los animales y plantas y sus partes". 15

substancias simples" de Lavoisier con su inclusión de luz y calórico ( ! ) ·19
considerando cuánta delicada experimentación fue necesaria para llegar a los
actuales elementos químicos -obra sólo posible en estos últimos años (mas,
¿ cuáles son los verdaderos elementos?)- aquel error pierde toda importancia a favor de una firme doctrina todavía insuperada. Cuando Boyte da su
definición de elemento, considerada como punto oficial de partida de la
química moderna, dirá:

Y aún en su M etafísica la noción de elemento es claramente substancialista.16 Mas por cuanto estos elementos son substancias simples pero del
mismo orden material que las compuestas, deben exigir también para su
cabal comprensión una estructura hilemórfica,17 siendo precisamente esta
composición última la que explica absolutamente la posibilidad de mutua
transformación de los cuatro elementos señalados, los cuales convienen en la
p16te hyle o materia, como simplilicadamente la denomina Aristóteles en sus
textos citados.

Mas no siendo nuestra intención sino destacar los rasgos más importantes
de la teoría, precisamente aquellos que hacen a nuestro cometido, señalemos
el valor de la definición de elemento, la cual, en fuerza de su lógica interna,
es tan válida hoy como cUando la formulara el Estagirita y no obstante cuanto
se discuta en punto a cuáles son los erdaderos elementos de las cosas o substancias materiales; se trate del centenar de la Tabla Periódica o bien de electrones, protones, etc., siempre resultará cierto que
"elemento es el componente primarw e inmanente de una cosa, e indivisible según la especie". 18
Que se equivocó Aristóteles al señalar cuáles eran elementos, es innegable;
mas si no se pierde de vista Ja perspectiva histórica, ba de asombrar realmen1e cuánto de positivo tiene su trabajo. Efectivamente, frente a tantos
siglos posteriores de suma de errores sobre el tema; ante tantas teorías científicas acerca de los "tres'' o los "cuatro" principios; frente a la ''Tabla de
11

De Caelo, 298 a 28.

,. Met. 1014 a 25 y 1041 b 32. Y tan manifiestamente que S. Tomás hará notar:
"Por lo cual resulta claro que los elementos pertenecen a la causa material", In IV
Met., lect. 4; dr. también In VJJ Met., Ject. 17.

" De aquí que en sentido amplio los elementos universales sean próie h.yle y
morphé; dr. Phys., 190 b 16ss.
u Met ., 1014 a 26. La definici6n de los estoicos, que nos conserva DrÓOBNES LABR•
c10, Vitae ... , VII: "Elemento es aquel de quien proceden primeramente las cosas que
nacen y en quien se resuelven cuando acaban", resulta mucho más general e imprecisa.

90

" ... I now mea11 by elements, as those chymists, that spelk plainett,
do by their principles, certain primitiue and simple, or perfectly u11mingled bodies; which nol being made of any other bodies, or o/ one
another, are the ingredienis, of which all those called perfectly mixt
bodies are ultimately resolved",2°
siendo claro que no hace sino repetir, sin proponérselo tal vez, las ideas y
casi las palabras de Aristóteles. Y téngase en cuenta cuán superiores resultan
ambas definiciones con relación a la de Lavoisier:

' ... if we apply the term

elemeots, 01 principies of bodies to express
our idea o/ the last point which analysis is capable of reaching, we must
admit, as ele-ments, all the substances i:nto whzch we are capable, by
any means, to reduce bodies by descomposition".n

Tanto Boyle cuanto Aristóteles dan una verdadera definición operacional
de elemento, puesto que algo será elemento como consecuencia de ciertas operaciones que el científico ejecute sobre determinadas substancias a fin de verificar si le es posible resolverla en substancias cada vez más simples, hasta
llegar a aquella ya indescomponible. Pero se arribe o no al vrdadern elemento
por análisis, siempre valdrá la definición dada, siendo así que no serán elementos porque sean homogéneos sino porque no sufren ser divididos en cosas
específicamente diversas:
10 Siendo así que el cal6rico o calor-substancia babia s.ido negado ya en tiempos de
S. Tomás, por lo menos. Cfr. nuestro trabajo: ''Temperatura, s:antidad de calor y
cal6rico: la doctrina de Santo Tomás sobre el calor", Sapientia, 1962, XVII, pp. 264ss.
29 R. BoYLE, The scepticol Chymist, The Works, vol. I, p. 562, cd. Tbomas Bircb.,
reprografischer Nacbdruck der Ausgabe London 1772 G. Holms Verlag, Hildesheim,
1965. Para J. R. PAATlNOTON, A history aj chemistry, Macmillan, London, 1961, vol.
ll, p, 501, "Boyle's definition is practically identicaJ with tbe stoic doctrine", sin más.
:i A. L. LA vorstER, Elements of chemistry, t:rans. R. Kerr, 1790, reprod. Dover, New
York, l965, p. XXN.

91

�"No todo lo que posee partes semejantes [homeómeras] es elemento,
sino s6lo aquello que no puede dividirse en cosas específicamente di/ erentes".n
Lo homeómero da lugar, por simple separación, a partes de la misma naturaleza que el todo; partes que, a su vez, podrán ser escindidas en los elementos componentes del todo. En tanto que la definición de Lavoisier es
completamente empírica y práctica, tal cual él mismo lo reconoce al decir :

•

"Al we dare venture to a.ffirm of any substance is, that it mmt be
con:.sidered as simple in the present state of our knowledge, and so far
as ohemica!. anat,1sis has hitherto been able to show". 2ª
Si para Stillman la definición de Boyle "was as accurat-e a definition as
the knowledge of thc time permited", ¡ cuál no habría sido su elogio de haber conocido el antecedente aristotélico! u
Pero no sólo hasta aquí llegó Aristóteles, sino que con sorprendente perspicacia se dio cuenta que una cosa es definir esos cuatro elementos --0 simplemente, qué sea elemento- y muy otra distinguirlos según existen en la
compleja realidad natural. Es cierto que cada elemenio queda caracterizado
por cada uno de los pares posibles : el fuego es caliente-seco· el aire cafümte' cada' uno rehúmedo; el agua, húmeda-fría; la tierra, seca-fría; por lo cual
sulta conceptualmente convertible con el par que lo define. Mas en cuanto
a la existencia natural,

uno se
. trata que el fuego, el aire y cada uno de los dichos elementos,
sea stmple: de hecho, cada uno de ellos es complejo. Los cuerpos verdaderamente simples son de naturaleza similar, mas no idénticos con
aquéllos. Así, el cuerpo simple correspondiente al fuego es ígneo, pero
no fuego; el correspondiente al aire, aéreo; etc." 26
Lo cual viene a significar que los cuerpos más o menos complejos que designamos como fuego, aire, etc., son como a modo de encarnación o partici" De Caelo 302 b 15ss.
.. A. L. L,worsmR, o.e., p. 177.
.. M. STILLMAN, o.e., p. 397. Pero de Aristóteles sólo cita la versión alemana de un
tratado absolutamente sin importancia y para colmo espurio, cual es Das Steinbuch
des A.
"M Cfr. nuestro trabajo:
"El agua, es fundamentalmente fría o fundamentalmente
húmeda, según Aristóteles", Sapientia, 1967, XX.U, 30lss.
,i,, De Gen. Corr., 330 b 22.

paci6n de la elementalidad teóricamente concretada en los anteriores. Así,
dirá Aristóteles que

"llamamos fuego al elemento caliente y seco, puesto que no existe palabra plenamente adecuada a ca.da estado de evaporación fumosa sino
que utilizamos esta termin.ología porque este elemento es, por natura,
el más inflamable de todos [ . . . ]. Nótese que esto que denominamos
fuego se debe entender como extendiéndose en torno de la esfera terrestre, cual una especie de combustible, y de modo tal que un ligero
movimiento basta a menudo. para inflamarlo".27
Es decir que el fuego natural es más bien un material combustible complejo. Opinión interesantísima de comparar con la de Paneth/8 por ejemplo,
en cuanto significa. una clara distinción entre elementos teóricamente definidos y elementos prácticamente existentes; tema que dejamos ahora aquí
para no desviamos excesivamente de nuestro cometido. Apnntemos solamente
un detalle actualisimo : la ecuación de Schrodinger parece permitir ahora
una definición teórica de los elementos químicos de la Tabla Periódica, regida
hasta estos momentos por un puro empirismo. Pero baste lo dicho para dejar
suficientemente claro tanto la originalidad cuanto la real actualidad del pensamiento científico aristotélico con respecto a los elementos que denominamos
químicos.

LA COMBINACIÓN QUÍMICA

Resta ahora ocuparnos cle la ex:isteneia y condiciones de la combinación
de elementos. En su tratado sobre la corrupcio-generación de los seres, trata
Aristóteles, entre ottas cosas, del problema de la µl~t~, término que trasladamos por combinación química; y con un encabezamiento dialéctico admirable por la precisión con que sitúa el problema:

"Debemos preguntamos ahora qué sea la. combinación y qué los combinables; de cuáles cosas y bajo cuáles condiciones se predica la combi'"' Meteor., 341 b 14ss.
"" F. A. PANET:e:, "The cpiste:mological status o[ the chemical concept of element",
British J. Philos. Science, 1962, XIII, 1 y 144. Reptoducci6n de una conferencia de
1931; lo cual indica la pobreza de estudios sobre el tema. Se trata de un trabajo
importante.

92
93

�nación y, además, si de hecho se da combinación o sólo se trata de un
error". 29

Porque, efectivamente,
"algunos filósofos han sostenido ser imposible exista combinación entre
dos cosas puesto que -así arguyen- o ambas persisten siempre y entonces ninguna ha sufrido alteración ni están ambas más combinadas
que antes sino que permanecen en su estado original; o bien una de
ellas ha quedado destruida y entonces no existe combinación sino que
resta una mas no la otra. En tanto que la combinación exige que ambas existan bajo una única condición. Lo mismo ocurriría si cada una
de aquellas desapareciera seguidamente a la unión, pues no podrían
decirse tampoco combinadas en tanto que ya no existirían". 3º

Argumentación, como se ve, exigente y cabal: la existencia será o de ambos combinables, dando como resultado una simple yuxtaposición; o bien exis_tirá uno de ellos con desaparición del otro; o bien se dará desaparición de
ambos a favor de un tercero y el compuesto así existente no podrá ser designado propiamente como surgido por combinación de los anteriores. De algún
modo debe existir cierta continuidad entre combinables y combinación, puente que tiende Aristóteles a través de sus simples pero geniales nociones de acto
y potencia. Y así,
"puesto que los seres existen unos en acto y otros en potencia, es concebible que las cosas que entran en combinación existan y no existan,
según se entienda. El compuesto puede ser actualmente diverso de los
componentes de los cuales procede, en tanto que cada uno de ellos
puede ser en potencia lo que era esencialmente antes de entrar en combinación, sin que necesariamente haya desaparecido''. 31

Aceptación de este nuevo modo de ser que es necesaria si ha de lograrse
alguna explicación de los hechos experimentales, ya que
"los combinables no sólo pueden pasar del estado separado al combinado, sino que también pueden ser separados nuevamente del compuesto". 32
.. De
30 De
lt De
= De

94

Gen.
Gen.
Gen.
Ge11.

Corr.,
Corr.,
Corr.,
Corr.,

327
327
327
327

a 30ss.
a 35 - b 5.

b 22.
b 27.

Con otras palabras, lo que intenta salvar aquí Aristóteles es nada menos
que los fundamentos mismos del análisis y la síntesis químicos. Este estado
virtual de los elementos componentes en el compuesto exige alguna aclaración puesto que tras ser un término no común actualmente en las ciencias,
es a menudo mal interpretado o desconocido en su real significación. 33 En
sus términos fundamentales el problema se plantea así: cada ser substancialmente uno ha de poseer necesariamente su propia y única morphé definitoria {pues por definición la morphé es quien lo hace ser tal determinada
substancia). Ahora bien, cuando a partir- de dos substancias se logra como
resultado una tercera como combinación, y que debe poseer su propia morphé,
¿ qué ha sucedido con las formas substanciales anteriores, de los componentes?
Podría decirse que han desaparecido a favor de la forma substancial del compuesto, con lo cual se salvaría la unidad de éste, pasando los componentes al
puro estado potencial. Mas si se considera que a partir del compuesto pueden regenerarse, con mayor o menor facilidad, los componentes originales,
específicamente los mismos, ya resulta inadecuada por defecto aquella explicación. Si los componentes han quedado totalmente subsumidos en el compuesto es porque han pasado al estado de potencia total, a la hyle correspondiente a cada uno; pero hyle significa de sí total indiferencia hacia wra
determinada actualización, pues como puro poder ser que es, sólo pide de sí
forma o acto, mas no determinada forma; quedaría así sin explicación suficiente el hecho experimental innegable de la constante aparición de los mismos componentes originales, y aun bajo diversas condiciones de operación.
Es decir que admitido el paso de los componentes a la pura potencia con
el consiguiente surgimiento de la forma substancial del compuesto, quedaría
salvada la unidad de éste, roas sin .razón suficiente la reaparición posterior
de aquellos componentes ( y aun se pierde, en realidad, la noción misma de
componente) . Si, por el contrario, se sostuviera la permanencia actual de las
formas substanciales de los componentes se estaría en el caso típico de una
simple mezcla, no existiendo ahora razón suficiente de la unidad substancial
del compuesto, el cual de hecho no sería una combinación. Es la misma
e}¡,¡&gt;eriencia quien obliga a admitir un modo intermedio de subsistencia de
los componentes en el compuesto:
11 Así, por ej., PARTINOTON, o.e., vol. U, p. 381, no parece haber comprendido el
alcance y sentido de tal solución, pues al tratar el tema de las formas substanciales y
la virtualidad de los elementos en el compuesto según S. Tomás, señala que "The
difficulty that an element wh.ich no longer existed could possess properties and develop
aetivity as postulated for its essential form was not explained by Thomas and has
nevcr been explained since"; mostrando así desconocer toda la tradici6n aristotélica
y, específicamente, el opúsculo de S. ToMÁs, De mixtione elementorum.

95

�"Los componentes ni persisten en acto ni se corrompen uno ,, otro,
sino que permanecen según sus virtttalidades". 34
Este denominado estado virtual o de potencia próxima al acto está además
de acuerdo con la metafisíca aristotélica según la cual existe una verdadera
escala de perfección de las formas substanciales y donde las más perfectas
contienen virtualmente a las menos perfectas ;35 y con la doctrina de los "grados de potencialidad", acotados por los extremos de la pura h,,le y la pura
morphé. Siendo una explicación tan buena como la que pudiera exigirse hoy
día sí se explicita adecuadamente la terminología. Acostumbrados como estamos a nuestras ecuaciones químicas casi insensiblemente hacemos del compuesto una simple suma de componentes:

Ca

+ C + 1,5 02 --) CaC03

Pero esta yuxtaposición condicionada por una convencional graffa no debe
hacer olvidar que estamos frente a un nuevo "modo de ser", frente a un
comportamiento bien definido y que~ convenientemente tabulado, señala al
ente "carbonato de calcio", nueva substancia química con su modo peculiar
de ser -con su nueva morphé- irreductible a] mQdo de ser de los componentes. Innecesario es extenderse en la novedad que supone todo compuesto
químico; y si no se admitiera esa virtualidad existencial de los componentes,
quedaría estrictamente hablando inexplicada la ley de Proust y en última
instancia, sin fundamento ontológico suficiente la química toda.
Ahora bien, ¿ cómo se generan los compuestos o combinaciones a partir de
los elementos? La respuesta sólo podrá hallarse admitiendo aquel substrato
común a todos ellos que es la hyle,36 ~orque de otro modo todo se reduciría
a agregados. Pero aún la misma solución de Aristóteles va a ser objeto de
autocrítica, pues

"aún para quienes postulan una materia única de los elementos, surge
cierta dificultad al pretender explicar cómo puede provenir algo de la
suma de dos elementos: de lo frío y lo caliente; o del fuego y de la
tierra, por ejemplo". 37
Dificultad que explana con un ejemplo arcaico pero suficiente:
~•
,.,
""
"'

96

De
De
De
De

Gen. Corr., 327 b 29.
Anima., 414 b 28.
Gen. Corr., 329 b 30.
Gen. Corr., 334 b 2.

"Si la carne consis.tiera de ambos ffuego y tierra] no siendo ninguno
de ellos ni una composición donde esos elementos permanecen inalterados, ¿ qué otra alternativa queda sino identificar la resultante de ambos
elementos con sus materi.as, puesto que la corrupción de cualquiera de
ellos producirá el otro o bien la materia?" 38
Hasta ahora la teoría aristotélica de los cuatro elementos había hecho
aceptable: a) el substrato o materia común de la tetrada; b) la consiguiente
posibilidad de recíproca transformación de esos elementos o bien la de ellos
en el substrato. Por consiguiente no parece quedar salida alguna, porque si
la ca,rne no es ]a suma de los elementos, significa que éstos no permanecen
como tales; si no permanecen como tales han debido sufrir transformación;
si han sufrido transformación sólo podrá quedar como resultado uno de ellos
-mas la carne no es tierra ni fuegc- o bien la materia común. Pero es absurdo admitir que ésta tenga existencia actual de por sí; ergo .. .

"Tal vez pueda ser esta la solución: existen diferencias de grado en
lo cálido y lo frío; cuando uno de ellos existe totalmente en acto, el
otro lo hará en potencia. Mas cuando ni uno ni otro existe según la
plena actualidad de su ser, sino que al combinarse han destruido mutuamente sus excesos dando lugar a un caliente qtte es relativamente frío
y a un frío que es relativamente caliente, lo que resulta de ambos contrarios no es ni la materia ni ninguno de los elementos existiendo en
acto puro, sino un como intermedio". 39
Siendo Jas cualidades primarias de los elementos, sí bien contrarias, capaces
de intensión y remisión puesto que la experiencia indica que los cuerpos son
susceptibles de ser más o menos cálidos, secos, etc., se sigue que es posible
no sólo la directa transmutación de un elemento en otro por corrupcio-generación -y donde se daría siempre en acto pleno uno de los pares de cualidades primarias- sino también una a modo de existencia intermediaria de
esos pares o elementos, los cuales existirían ahora en estado virtual. Los cuerpos complejos resultan, por consiguiente, un modo de ser medio entre aquellos
extremos: lo frío es tal con relación a lo caliente; lo seco lo es respecto de
lo húmedo; etc. En los cuerpos naturales complejos no se da lo absolutamente
frío, seco, húmedo o caliente; apareciendo entonces el complejo como un
compromiso resultante de la acción-pasión entre elementos, o térnúno medio
entre la mezcla y la corrupcio-generación, tal como lo manifiesta práctica.. De Gen. CoTT,, 334 b 5.
"" De Gen. Corr., 334 b 8.

97
R7

�mente la mayor o menor facilidad con que puede resolverse una combinación; facilidad que se sitúa experimentalmente entre los extremos de la resolución mecánica de una mezcla y la regeneración ( término estrictamente hablando inadecuado) de un ser substancial traru¡formado. Perspicaz conclusión
de Aristóteles.
Nada obsta, pues, desde el punto de vista doctrinario para que pueda existir combinación; mas que de hecho exista y no se resuelva en simple composición mecánica, es algo que sólo la experiencia puede decir mostrándonos, si
es el caso, la realidad de cuerpos complejos no reductibles según su comportamiento, a la simple adición de comportamientos elementales; ni podrán
distinguirse en ellos partes específicamente separables. Es decir que Aristóteles echará implícitamente mano del principio según el cual "agere sequitur
esse": el modo de comportamiento de un ser es el resultado lógico de su
modo (estructura) de ser. Principio fundamental de todo conocer, de toda
ciencia y rechazado el cual nada podría decirse de una reaJidad que se presenta siempre y necesariamente dinámica.
Sin detenemos ahora en los ejemplos aducidos por el Estagirita para probar que de hecho e."&lt;iste la combinación, señalemos ya la nomenclatura que
acuñará al referirse al proceso. En primer lugar, distinguirá entre combinación (µl~ is) y mezcla ( cn'w8 ee1,q) y aún creará un término especial para
el caso de µí€tS entre líquidos: la combinación entre éstos será propiamente
xea&lt;1tq.4'0 La av118Eatt; es una simple mezcla resultante de la yuxtaposici6n de elementos; en tanto que µl~,q o xea'1tq significa un resultado tal
que se logra una verdadera unificación de los compuestos o elementos de
partida: la nueva substancia, compuesta necesariamente de todos los cuatro
e1ementos 41 ha de ser homogénea en toda su extensión -será óµotoµE(!ijt; no pudiendo distinguirse en ella partes de diversa naturaleza. Es notable
destacar que no se conforma Aristóteles sólo con el criterio práctico de decisión acerca de si se trata o no de una combinación verdadera en un caso

el legendario argonauta de la "vista de lince". Por el contrario,
"sostenemos que si ha ocurrido combinación, el compuesto resultante debe
ser de textura uniforme, siendo cada una de sus partes igual al todo, tal
como cada parte de agua es agua [ ... ] caso contrario los constituyentes
estarán combinados sólo según la percepción".,1,a

Es decir que su concepto de combinación química -para decirlo ya con
nuestra moderna terminología- no depende, tal como no lo hacia el de elemento, de la rudimentaria percepción asequible a su época y de la cual, evidentemente, se hacía cargo, sino del concepto mismo de unidad y homogeneidad del ser substancial, de 1a resultante de una combinación. Todo cuanto
se produzca como simple suma de substancias será siempre mezela, heterogénea por consiguiente si se desciende suficientemente en su intimidad.
Dijimos ya de la composición de toda substancia natural a través de todos
los cuatro elementos; si agregamos ahora que los tales se transforman recíprocamente y que tal transformación es según el modo más directo y natural, cíclica,44 tenemos entonces un claro antecedente y muy bien fundamentado ahora, del "Principio de conservación de la materia", que recién conocerá la química por obra de Lavoisier en 1789, y más bien como postulación
gratuita por necesaria.
Ahora bien, para que pueda hablarse de combinación, de aparición de una
nueva substancia como resultado de la interacción (acción-pasión), los componentes o combinables deben alterarse mutuamente de algún modo, Por
consiguiente,
~s claro que s6lo son combinables aquellos que poseen alguna contrariedad, pues s6lo ellos son tales como para mfrir acción recíproca".45

«

Con lo cual

dado, ya que
"los constituyentes pueden estar combinados sólo según la percepción,
apareciendo como combinación para quien no posea aguda visión, mientras no ocurrirá a.si a los ojos de Linceo",42
... Puesto que la combinación entre líquidos suele ser más fácil de llevar a cabo,
Aristóteles utiliza a menudo xeáa~ como único término para "combinación"; cfr. el
importante trabajo de H. H. JoAamld, "Aristotle's conception of cheroical combination", J. Philology, 1903, XXIX, 72ss.
"' Cfr. De Gen. CMr., 335 a 8.
" De Gen. Con., 328 a 15.

98

"combinación es la unificación de los combinables y como resultante de
sus mutuas alteraciones''; {G

siendo
"combinable todo aquello fácilmente adaptable según configuración y
43 De Gen. Co11., 328 a
.. De Gen. Corr., 331 b
45 De Gen. Corr., 328 a
.. De Gen. Corr., 328 b

10.
2.
32.
22.

99

�capaz de accionar y reaccionar; si.endo combinable con otro análogam.ente dotado ( porque combinable es relativo a combin(lble )".17

Esto declarado, rechazará la teoría de Demócrito acerca de la combinación
o generación de nuevas substancias por simple yuxtaposición de átomos: tales
mal llamadas combinaciones no pueden ser sino simples mezclas, sin más
unidad que la accidental provocada por compulsión exterior. Para Aristóteles, lo hemos visto, el todo resultante de un proceso de combinación es más
que la mera suma de sus partes, posee un comportamiento propio y exige, por
consiguiente, una Tazón suficiente, una estructura justificante y donde los
componentes existen en estado virtual.
Revisando un tanto estas condiciones aristotélicas en función de nuestros
conocimientos químicos, no podemos menos que sorprendernos en punto a
su actualidad. En primer lugar, su exigencia de acción y reacción por medio
del contacto 48 es aún hoy válida en tanto todo compuesto químico se logra
por interacción de reactivos, donde ninguno resulta absolutamente activo o
pasivo y donde 1a teoría electrónica de la valencia exige a su modo pero bien
concretamente esa "contrariedad" que da razón de la posibilidad de reacción.
Y esto último no sólo en e1 caso de los compuestos iónicos, donde el ejemplo
resulta más claro, sino aún en aquellos de carácter covalente, en cuyo caso
esa "contrariedad" puede muy adecuadamente ser entendida como mutua
compleción de una estructura estable y en la cual siempre aparecerá algún
tipo de dipolo marcando los extremos "contrarios". Por donde también el
compuesto es "reactivo", puede entrar en procesos de combinación con otro
compuesto "análogamente dotado". En segundo lugar el compuesto así logrado es algo más que la suma de sus componentes los cuales ni desaparecen
totalmente a favor de la nueva substancia, tal cua] lo muestra la posibilidad
del análisis, ni están simplemente yuxtapuestos, ya que bien claramente resultan las nuevas propiedades del compuesto distintas de la adición de ]as
prop_iedacles de los componentes, pues a fuer de rigurosos ni el principio de
adición de masas se cumple, sino el de conservación de la masa-energía. Estado que la físico-química puede definir mejor, por supuesto, que Aristóteles; pero conceptualmente sigue siendo válido hablar de estado virtual.
Pero lo que más sorprenderá, tal vez y especialmente a aquellos que han
sido acostumbrados a pensar de Aristóteles como de un peyorativo metafí., De Gen. Cor,., 328 b 20.

" Principio que enunciara primeramente Aristóteles y no Newton, al decir: "Porque actuar sobre el movible en cuanto tal equivale a moverlo; lo cual, ocurriendo por
contacto, significa que el motor sufre concomitantemente una pasión", Phys., 202 a 5.

100

sico, apriorista y dogmático, será su descenso al plano definidamente práctico. Hemos visto que combinable es aquello "fácilmente adaptable según
configuración", texto un tanto oscuro, que se aclara con otro:
"Entre las cosas que son recíprocamente activas y pasivas, algunas resultan fácilmente divisibles [ ... ]. A.demás, las tales se combinan más fácilmente si se las yuxtapone en pequeños trozos, ya que en tal condición
se tra11sforman recíprocamente con ma3•or facilidad y rapidez; en tanto
que cuando se hallan en grandes trozos, el efecto lleva más tiempo".«i

Luego aquella facilidad de adaptación configurativa significa facilidad de
reducción a pequeñas partículas; so y si el lector es tan exigente como para
solicitar un ejemplo, allá va:
"Los líquidos son los más combinables de todos los cuerpos, porqu.e
de todos los cuerpos divisibles es el líquido el má.s adaptable según configuración, a menos que sea viscoso".n

Otrosí digo:
"Es fácilmente divisible aquello que puede ser limitado con facilidad;
'.Y más lo es aquello que más fácilmente puede serlo. Así, el aíre posee
esta cualidad más que el agua; y el agua que la ti.erra".&amp; 2

La exactitud y el cuidado puesto en estas observaciones hasta alcanzar el
concepto y propiedades de la viscosidad -que ha de entenderse más bien
como inmiscibílidad- pueden ser apreciados y valorados sin mayor dificultad. Y téngase en cuenta que Aristóteles nada podía saber por entonces acerca
de la existencia de los gases. Sea como fuere, son todas estas exigencias prácticas que bien casan con 1a teoría puesto que si toda acción-pasión -condición necesaria de combinabilidad- exige como disposición material el contacto,53 se ha de ver facilitada por el estado de subdivisión de los reactivos,
'" De Gen. Corr., 328 a 23-33.
'" De Gen. Corr., 328 b 2.
01 De Gen. Corr., 328 b 3.
"'" De Caelo, 313 b 8. Como nota aquí J. TRICOT, Aristote: traité du ciel Vrin
París, 1949, p. 176, "Los evóe,~a (bene determinabilia) son aquellas cos~ cuy~
figura es fácilmente modificable y que toman, en ra.z6n de la gran movilidad de sus
parúculas, la forma del continente. Se los puede denominar flúidos o cuerpos plásticos",
como caso extremo, agregamos.
" De Gen. Corr., c. VI.

101

�estado que aum~ta considerablemente la superficie de contacto. La interacción se da concretamente entre seres cuantos, por lo cual la actividad específica de cada uno se verá extendida por la cantidad -el accidente que hace
extensa a la substancia-. En otras palabras, a igualdad de intensidad, mayor
actividad total a mayor extensión. Recuérdese que en las reacciones heterogéneas la veloGidad de reacción es proporcional a la superficie de contacto
entre las fases (en las homogéneas resulta proporcional a la concentración
de los reactivos disueltos lo cual sólo constituye una variante del caso anterior}.

EL ATOMISMO ARISTOTÉllCO

Tan se está acostumbrado a asociar a Demócrito con el atomismo que bien
puede llamar la atención el título de este apartado. Y sin embargo nada difícil resulta justificarlo a poco que se lean con cuidado ciertos textos aristotélicos, precisamente aquellos en los cuales se refiere el Estagirita a la teoría
de las "semillas" según Anaxágoras, de acuerdo con la cual todo se compone de &lt;1nieµa-r:a, infinitas según el número y la especie, M existiendo todas
las especies posibles en cada una de las cosas ~5 sin que nunca pueda llegarse
a un estadio final en la división de los cuerpos: la "materia'' ha de ser infinitamente divisible porque de otro modo habría que admitir que el simple
proceso de partición conduciría a la aniquilación del ser. 56 Situación que
criticará Aristóteles distinguiendo, en primer término, entre divisibilidad matemática y divisibilidad física; sólo en cuanto extenso es el continuo divisible
al infinito 5T pues
"toda magnitud es divisible en magnitude:s",58

porque en tanto haya extensión, en cualesquiera de lt&gt;s estadios eo que se
detenga el proceso de división será siempre admisible posterior partición, al
menos en cuanto posible. Mas en tanto se trate de un cuerpo específico, que
no sólo comporta cantidad sino que es una cantidad de determinada substancia, las cosas cambian fundamentalmente: aquí debe admitirse ya necesariamente punto o puntos de detención en aquella monótona secuencia sepa"'FTag. 4; según H. Dnu.s - W KRANz, Die Fragmente der Vonokratiker, Weidmannsohe Verlag, Berlín, 8a., 1952.
..- Frag.
""Frag.
"" Phys.,
""" Phys.,

102

6.

3.
185 b 10.

232 a 23.

rante. Ha de aceptarse que existiendo naturas -es decir, substancias en
tan.to que activas- ha de existir la cantidad concomitante, pues que el
cuerpo natural es siempre una cantidad de substancia; cantidad que habrá
de tener un valor mínimo compatible con ser el ser de tal o cual natura o
especie, pues la cantidad es el accidente primero y específico del ser material y, por consiguiente, el accidente necesario y generalísimo de aquel ser ya
dentro del orden físico.
Esta necesidad de admitir una cantidad mínima de substancia la ejemplificará Aristóteles con una experiencia ideal, dirigida precisamente contra la
teoría de Anaxágoras según la cual todo está en todo y de cualquier cosa
podría extraerse on·a cualquiera por simple separación. 59 Si es esto cierto,
"extráigase carne a partir del agua, repitiendo el proceso de separaci6n
sobre los sucesivos restos: ocurrirá entonces que aun cuando la cantidad
separada disminuya constantemente, no caerá por debajo de cierta magnitud. Por consiguiente, si el proceso tiene un fin, no todo estará en todo,
porque entonces no habrá ya carne remanente en el agua. Mas si no se
llega a un fin, siendo posible siempre una posterior extracción, existirá
una multitud infinita de partículas finitas iguales en una cantidad finita,
lo cual es imposible. Más aún: puesto que todo cuerpo ha de ver disminuído su tamaño cuando se le quita algo, estando la carne definida
tanto en grandor cuanto en pequeñez, es claro que nada podrá separarse
de la cantidad mínima de carne ya que la carne restante sería entonces
menor que el mínimo de carne".ªº

Texto del cual surgen inmediatamente tres importantes consecuencias: a)
No se da división al infinito de wi ser substancial en cuanto tal; b) toda divisi6n real de tal ser debe acabar en "partículas finitas iguales"; c) tales
partícu.las son los minima naturalia -romo los denominó posteriormente la
tradición latina- de la substancia y que se definen como la mínima cantidad de una substancia que es aún tal substancia; concepto que coincide adecuadamente con los actuales de átomo y molécula.
Sin duda alguna que no es Aristóteles demasiado explícito en su atomismo
naturalista, ni se ocupó ya casi del desarrollo de esta idea fundamental; y
tal vez precisamente por esa su fundamentalidad que la hacia tan obvia
como para excusar aclaraciones de poca o ninguna monta y cabida dentro
del marco de sus intereses filosófico-naturales, como resulta claro a poco que
se lean sus tratados De Caelo, De Gen. et Corr., y Meteorologica, ~or ejem'" Frag. 6 y 11.
"' Phys., 187 b 27 • 188 a l.

103

�plo y donde ninguno de los problemas que allí trata exige una paladina recurrencia a los "mínimos". No obstante, en IV Meteor., verdadero tratado
de química práctica, hará algunas referencias que pueden considerarse bastan te claras respecto al tamaño relativo de ciertos mínimos; así, al referirse
al proceso de solidificación de ciertos materiales por sucesivos calentamiento
y enfriamiento, sostiene que en tales condiciones
u el

enfriamiento hace tan compactos a esos cuerpos que no puede penetrar ya ni la humedad"; 61

y en el caso de la arcilla de alfarería, que sólo se compone de tierra

''el agua no puede penetrar a través de sus poros, los cuales sólo dejan escapar el vapor [durante la cocción]". &amp;t

Material sobre el cual insistirá como ejemplo de una conclusión general:
"Los cuerpos [que solidifican] por ausencia de humedad, funden por
el agua, a menos que su estructura Jea tal que resulten sus poros demasiado pequeños como para dejar penetrar las partículas de agua, tal
como o¡;urre con la arcillu'.,_ 63

Análogamente con el fuego:
"Son combustibles aquellas cosas cuyos poros son tales que permiten
pasar el f1tego". 64

Sea como fuere en el detalle y dejando de lado ahora todo desarrollo histórico posterior,65 esta idea aristotélica, tras ser metafísicamente incontrover•• Metwr., 384 b 9.
112

Melern., 384 b 20.

Meteor., 385 a 28.
"' Meteor., 387 a 20. Cfr. un curio.so caso de poros y asado de carnes en 381 b.
Otros ejemplos del uso de "poros" para explicar el comportamiento de los cuerpos
en 386 a 1§, 386 b 2, 387 a 2, etc. Doctrina esta de los poros que es discutida entre
los eruditos y que aparece bien resumida por H. D. P. LEE, Aristotle Meteoro/ogica,
text and English trans. by. . . 1..oeb Class. Library, 1962, p. XVU; lo cual no quiere
decir que estemos siempre de acuerdo con sus opiniones.
80 Podrá consultarse al caso: A. G. VAN MELSEN, From Atamos to Atom, Duquesne
U.P., Pittsburgh, 1952 (versión española: Ayer y hoy del átomo, Sudamericana, Buenos Aires, 1957, con varios errores de imprenta, algunos importantes), y A. MAIER,
63

104

tible, está en pleno acuerdo con la experiencia tanto vulgar cuanto cientlfica:
sus mínimos naturales poseen todas las muy pocas ventajas de los átomos de
Demócrito sin sus defectos y además están concordes con Ja linea de razonamiento que, precisamente ahora cuando se ha mostrado desde la ciencia
de la materia y muy claramente la insuficiencia de toda imagen mecanicista
de la realidad, adopta la atomística actual. la cual habiendo pasado desde
el átomo de Dalton al modelo de Rutherford-Bohr, y desde éste al cuasiesquema de los orbitales y, finalmente, al concepto de átomo como un ente
que se comporta según determinadas ecuaciones matemáticas, ha mudado
desde un "modelo" a la expresión matemática de un comportamieto, de
una natura. El átomo actual resulta así una cantidad mínima de cierta especie,
una natura cuanta, un mínimo natural, si no queremos seguir soslayando ya
una concordancia que se está imponiendo hasta en la nomenclatura.
La rigidez improductiva del atomismo democríteo brota de su carácter
fundamentalmente apriorístico e impuesto a la natw:aleza como consecuencia de una previa posición metafísica, parmerúdea en esencia; por el contrario, cl atomismo naturalista de Aristóteles -atomismo relativo pues sus
átomos son tales sólo en cuanto substancias- mantiene aún hoy su vaJor
precisamente por la flexibilidad que le otorga tener en cuenta no sólo las
exigencias filosóficas pertinentes sino también las condiciones experimentales
decisivas; de aquí que no temamos hablar de atomismo pero agregando inmediatamente nuestro epíteto de ''naturalista" y donde se admite multiplicidad tanto numérica cuanto específica de los tales mínimos, pero estando
regulado el número en ambos casos por lo que diga la experiencia, sin imposiciones previas.
De aquí también --consecuencia que no explicitaremos por ahora- que
la teoría atómica de Dalton y la nuestra actual sea no ya democrítea sino
fundamentalmente aristotélica.
Acabamos así este resumen de la química aristotélica,6 6 de la que podríamos
denominar 'química teórica"; de propósito dejamos de lado la "química
práctica" y de la cual trata ampliamente Aristóteles en su ya mencionado
Meteor. IV, pues por depender en sus muchos detalles de Jos conocimientos
y aun de la nomenclatura de su época -nada fácil está de definir- exigiría
de por sí otro más amplio trabajo. Nuestro intento ha sido simplemente llamar la atención sobre un tema casí desconocido en la historia de la química
por su dificultad misma, exigente a doble extremo -filosofía aristotélica y
An der Grenze von Scholastik und Naturwissenrcha/tJ Ed. di st:oria e Jetteratura,
Roma_. 2a., 1952.
• Esperamos, D.v., publicar próximamente una obra dedicada precisamente a la
química de Aristóteles y donde daremos amplia noticia también de la química práctica.

105

�química- y que tal vez explique cómo es posible pueda decirse todavía hoy
que "Aristotle's che.roist:ry, like Socrates' books, does not exist". 67 Y tema a
cuyo valor intrínseco de tan actuales ideas ya en el siglo IV a.C. ha de
agregarse el panorama que queda abierto con respecto a las vicisitudes de
esta físico-química aristotélica a través de los siglos que van desde Teofrasto
y Estratón de Lampsaco hasta el renacimiento mecanicista del siglo XVII,
por lo menos, No resulta aventurado decir que de haberse mantenido hasta
entonces y correctamente esas ideas aristotélicas, muy otro y más fructífero
habría sido el desarrollo de la físico-química y de toda ciencia de la materia,
pues en tal caso el mecanicismo, que es buena muleta pero magra pierna, se
hubiera mantenido en su apta condición de andamiaje circunstancial mas no
como estructura fundamental de la naturaleza, tal cual lo fue para la ciencia
hasta bien entrado nuestro mismo siglo.

J.

E.

MICHELE FEDERICO SCIACCA
PROF.

ENzo

FAruNELLA

Pontificia Facoltá Teologica
Napoli

BoLZAN

Facultad de Filosofía. Pontificia Universidad Católica "Santa Maria de

los Buenos il.ires", Buenos Aires,
Argentina.

Así R. A. HoRNE, "Aristotelian chemistry'', Chymia, 1966, 11, 21ss; breve trabajo que conteniendo casi tantos errores cuantos párrafos, constituye paracligma de
cuanto dijimos acerca de la dificultad del ten&gt;..a.

"LA FILOSOFÍA PARA MÍ HA smo v ES VIDA ... " 1 Esta es la confesión de un
hombre que ha dedicado todas sus fuerzas, su vida entera a la comunicación
de una idea, que ha encontrado en la especulación un estímulo al trabajo
lleno de confianza, a la búsqueda ser~ y segura de encontrar.
Michele Federico Sciacca es un filósofo que vive todavfa. Actualmente enseña Filosofía Teorética en la Universidad de Génova; mejor enseña humanidad, cómo vivir, y no sólo en Italia sino en muchas otras partes. Sencillamente él enseña a existir. Filosofa no por deporte, sino por necesidad vital
humana. "Es necesidad mía -nos confiesa- fecundar espíritus, suscitar problemas y sentirme fecundado por los otros". 2 Esa necesidad íntima, consciente,
le lleva a encontrar a los otros para comunicar con ellos, estimularlos en un
trabajo sereno, enriquecerlos de sus descubrimientos en el campo del espíritu.
Su dinamismo, su actividad, además de un factor caracteriológico, brotan
de una interna convicción : la conciencia de su misión de apóstol de la idea,
de sacerdote de la creación. No es siempre fácil para el hombre colocarse
en su campo de actividad específica para colaborar con Dios en la obra de
rendición, contribuyendo, según todas sus posibilidades, a que la historia
vuelva a su origen y meta.
En esta perspectiva la divulgación de una idea no sólo se hace exigencia
íntima, deber moral, sino penetra 1a vida toda, llegando a ser parte constitutiva de ella. La inercia o el temor de superficialidad significarla incoherencia
de vida y de principios, inconfesión de la misión que cada hombre debe
actuar, negación de la propia autenticidad creatural.

81

106

1

M. F. SciAc;cA, La lnteriorita Oggettiva, III ed. Marzorati - Editore - Milano -

1960, p. 9.
2

M. F. ScIAcCA, La Clessidra, VI eclic., Marzorati. Edit. Milano, l963, p. 91.

107

�La vida de Sciacca nos está continuamente indicando esto, a través de sus
viajes. sus publicaciones, sus relaciones humanas, la entrega plena a la especulación filos6fica, la aceptación incondióonada de una misi6n humana y
divina la fidelidad t-0tal, en los límites asequibles al hombre, a un ideal. "La
filosofía para mí ha sido y es vida y no académico ejercicio o clrriosidad intelectual". 3 Esta postura de autenticidad constituye el magisterio fecundo del
Profesor Michele F. Sciacca, más fecundo toda ía si. se considera la crisis de
nuestro pensamiento filosófico actual
Filosofía y vida: un binomio inseparable para nuestro filósofo. Sí, porque
la filosofía, como nos la define en Filosofía y Metafísica, "es búsqueda sobre la
realidad espiritual finita y creada, que, descubriendo en sí la presencia mediada de la Verdad absoluta carente, se dirige a la búsqueda esencial y total
de la Realidad espiritual infinita".
Ya en germen está anunciado todo su programa filos6fico 1 que, a través
de la Interioridad Objetiva, de El hombre, este desequilibrado, y, sobre todo,
de Acto y Ser y La libertad y el Tiempo, llegará a su plena y madura formulación. El hombre, en toda su complejidad, estará en el centro de este concepto de filosofía: "investigación del hombre sobre el hombre". "El hombre
que indaga será el mismo objeto primero de su indagación" y la interrogación
acuciante de la filosofía será la misma de la metafísica, que como tal, se
constituye en metafísica de. la experiencia interior". La filosofía así, igual
que la metafísica se convierte en reflexión sobre la vida espiritual en su concreción existencial.

1. Hacia la madurez
Para juzgar y penetrar en la obra de Sciacca es necesario examinar. aunque sea de paso, la evolución que le ha conducido a stl madurez, y 1as diversas circunstancias amb~entaies en las que ha tenido que vivir, si es que,
como nos enseña sabiamente la psicología experimental, éstas influyen en la
formación de la personalidad.
Michele Federico nació el 12 de julio de 1908 en Ciarro, cerca de Catania
en Sicilia Si el presente es el resultado del pasado, ]a Sicilia actual, además
de una lejana antigüedad, cuenta con culturas como la sicana, sícula, fenicia,
griega, romana - más notable de cuanto comúnmente se crea-, árabe, normanda, etc. El puesto que la posición geográfica, la historia, el arte y la cultura le asignan a la ''isla del sol" es el de eje o centro del Mediterráneo. No
podría ser de otra manera por la E.atria de grandes nombres como Empédocles,
• La lnteriorila Oggettiva, op. cit., p. 9.

108

Parménides y Gorgias por la antigüedad y modernamente por los nombres
de Bellini, Verga, Pirandello, Gentile,. sólo por citar algunos.
Giarre (Catania) está a pocos kilómetros de Taormina y cerca de la "Riviora dei Cicclopi", donde todavía aletea el espíritu de los "Malavoglia".
Mientras que de una parte se asoma al mar, a través de Riposto, de otra, el
gris-plata de los milenarios olivares y el verde de los viñedos que trepan por
las colinas recostadas bajo el enorme cono del Etna, con su constante penacho
de humo sobre el fondo azul del cielo, dan al ambiente un tono muy sugestivo. Alrededor es toda una danza de naranjales y limoneros, cargados de
fruta como de moniles, festantes por haber vencido la lucha contra la lava.
Es algo verdaderamente inefable. Todo fundido en un paisaje armónico que,
sin duda, tiene ]os elementos dramáticos que describe Verga en sus novelas
realistas y lo romántico, lo idílico, lo propio de una tierra de sueño. Cielo,
tierra1 mar, llenos de una delicada ternura, donde el corazón respira profundamente y el alma se eleva hasta más allá del azul. Aquel azul del cielo,
junto al azul intenso del mar se reflejan en d alma cándida del hombre que
vive en contacto con aquella naturaleza virgen.
Esta descripción de la Sicilia no concuerda mucho con la que tiene Sciacca
en sus primeras páginas de la Clessidra. La visión austera que él nos da de
los sicilianos es verdadera_, pero no hay que olvidar el carácter sensible y
sentimental de hombres que viven a menudo por una parcela de cielo azul
que brilla delante de sus ojos o por un paisaje pintoresco que buscan crear
si no ]o tienen. Estamos llenos de ensueños los sicilianos : en nuestras venas
corre sangre raliente y del corazón sale un amor que todo arrastra y arroja
atrás de si.
En este ambiente transcurrió la juventud de Sciacca, y sin duda de ese
ambiente heredó su precocidad, su exquisita sensibilidad, su alma vibrante,
su carácter volcánico, su dinamismo, su actividad y el sentido hondo de responsabilidad que le Uevaron a afirma~ muy temprano en la vida.
De su formación filosófica hay mucho que decir, pero no es posible detenernos en ningún detalle particular, considerados lo límites del presente trabajo.
Michele Federico empezó como discípulo de Aliotta. El mq&gt;erimentalismo
y el relativismo inmanentista del maestro napolitano tenía que ser necesariamente el primer punto de partida del futuro filósofo, que ya había captado
el ínmanentismo, a través de la lectura del T estelo de Platón y de otros diálogos, cuando era todavía joven bachiller.
Pe.:o pronto se destacará ]a importancia para su pensamiento de Giovanni
Gentile. Insatisfecho del contacto con Benedetto Groce, cuya influencia, juzga
el mismo Sciacca que "fue mala y se limitó a problemas de métodos", recibió
un impacto ital del gran maestro siciliano.
109

�De Gentile tenía que impresionarle la riqueza de su hwnanidad, e! sentido
vibrante de la dramaticidad interior de su pensamiento, la centralidad del
problema de la persona, su aguda sensibilidad, para el pro~lema _moral, la
autenticidad del hombre y del filósofo. "Decisivo -nos confiesa Sciacta- el
encuentro con Gentile, con el cual todavía hoy estoy haciendo las cuentas• • •
"tela" de filósofo temple de metafísico, Gentile no tiene la riqueza de problemas culturales ' de Croce, ni se le puede parangonar como "litera to" , per~
en cierto sentido es más "escritor", como cualquiera que piense en profundidad y tiene algo' que decir. Sus escritos teóricos, en los años juveniles, ~ueron
no s6lo mi asidua meditada lectura, sino mi filosoña; veía en Gentile "el
Fichte explicito a través de Hegel" y por tanto la plenitud cumplida del idealismo. Estudiante en N ápoles, era un gentiliano . . . escolar de Alotta". 4
El actualismo de Gentile enseñaba que no existe nada que pueda anteponerse al pensamiento, pues el objeto se convíerte con el sujeto, Y el pensar
siempre en acto autoconciencia o pensamiento pensante, absorbe del todo
el contenido del pensamiento, de modo que fuera del acto del pensar no hay
objeto concreto. Es el pensamiento pensante que se ha traducid~ ~n _pensamiento pensado múltiple, objetivándose a través de un proceso dialecbco del
espíritu como unidad multiplicidad y multiplicidad unidad. Pero se~ ~
ley dialéctica, cuyos momeJ1tos son el arte (subjetivídad pura). Y l~ religión
-su antítesis- (objetividad pura), para encontrarse en la filosofia, en la
que el espíritu logra su plenitud, ~gún e~~ ley, el pe~~nto se ago~a,
si no llevase lo múltiple a lo uno, s1 no unificase la mull:lpltcrdad de los objetos empíricos en el acto del Espíritu, Yo trascendental, única realidad , f~ndamental fuera de la cual no es posible pensar la realidad del Yo empmco.
De este modo Gentile disolvía la realidad del singular en la del Espíritu absoluto y ésta en la del yo concreto: el acto actual del pensamiento que piensa;

sin la posibilidad de escapar al pante'tsmo.
Esta pos.ición Sciacca la describía así: Su ideal es "actuar en el hombre Y
a través del hombre y sólo en el orden de la naturaleza y humano ("histórico") la perlección total y su finalidad última, es decir1 su ple~~~ Y perfección". Así el hombre encuentra "la solución última y la inteligilidad suprema de sí ( de su existencia y de su destino) en sí mismo y en la vida, es
decir, que el mundo (ciencia) y la historia Jo adecúa pe~~tamen~~,, • P~r?
tal adecuación importa: a) la reducción del hombre a lo fimto; b) amplificación" del mismo a lo infinito, pero a Wl infinito puramente "retórico",
porque tal amplificación encuentra siempre su satisfacción, "inmaoentística-

mente, en lo finito" .5
• La Clessidra, op. cit., p. 80.
0 La Interiorita Oggettiva, op. cit., PP·
57-58.

110

Los influjos que ejerció Gentile en la maduración intelectual de Sciacca
fueron Juego dirigidos con un estudio específico que éste hizo sobre el empirismo: desde Bacon hasta Hume, a que lo condujo su disertación de Líeenciatura, titulada La filosofía de Thomas Reid".
Continuando en la 1edura de la Clessidra nos encontramos también con
las relaciones Sciacca-Blondel, "cuyas obras he meditado largamente", confiesa el mismo Míchele Federico. Sobre todo, a través de La acción se despliega la influencia Blonde]iana sobre el precoz joven italiano.
En 1935, casualmente, Gentile pxopuso a Siacca la preparación de dos
obras de Rosmini para insertarlas en una colección suya. "Aunque no muy
gustoso, acepté", cuenta Sciacca. Y esta fue la circunstancia que le condujo
al descubrimiento del auténtico Rosmini, que había de constituir en su fecundidad, el horizonte definitivo de la estructuración de todo su pensamiento.
~escubre en ~e primer contacto con el Roveretano, que Gentile no había
mterpretado obJetivamente a Rosmini: y al mismo tiempo, que el gran fil~~fo se ha_lJ~ba en la üoea clásica del pensamiento cristiano: la línea platórnca-agusblllana.

Este contacto junto con la meditación continua de Platón será decisiva en
s~ vida. Después de cerca de veinte años de vagabundeo intelectual se convte_rte y, en_ 1939, vuelve al seno de la Iglesia. "Yo) como pensador, no sería
qUI~~ soy sm Rosmini y, en los ümites de mi itinerario intelectual, ni siquiera
catolico, en cuanto, como he dicho arriba, fueron sus obras que me dispusieron "intelectualmente" a la conversión o a la vuelta, después de casi veinte años; el resto fue ~onquista interior, obra de la gracia de Dios"; o y en
otro lugar en el prefacio de La metafísica de Platón, concluyendo afirma: "la
meditación tenaz del paganismo me ha hecho eristiano". 7 La profundización
en el pensamiento platónico le descubre la necesidad de la trascendencia metafísica, trascendencia que sólo el cristianismo explica plenamente porque
sólo él llega al Dios Amor y Persona.
'
Rosmini estudiando y profundizando conduce a Sciacca hacia S. Agustín,
que tendrá que ser el fundamento último de su especulación filosófica. En el
prólogo de su Sant'Agostino manifiesta su propósito de compenetrarse con
Agustín ~~ aclararse a sí mismo mejor su pensamiento; "asimilar a Agustín
~ara ~evtvirlo en una, participación íntima" y reconoce que del agustinismo
se alrmenta y sobre el construye su verdad, por mínima que sea".8 Con s.
Agustín, también Pascal, en la misma línea, condiciona Ja opinión de Sciacca
sobre la filosofía cristiana.
• La Clessidra, op. cit., p. 114.
1 lbid., p. tll.
• M. F. SCIACCA, San Agustín, Miraele, Barcelona, 1955, p. 9.

111

�Todos estos hombres han influído más o menos en la estructuración del
pensamiento de Miche1e Federico Sciacca. Sus mismas palabras dan testimonio: 'Tenía ya claros mis problemas y su impostación, sobre todo un punto
de vista que radicado en el surco Platón-Agustín-Pascal-Rosmini-Blondel, me
consentía utilizarlos personalmente sin adherir al punto de vista de cada uno
de ellos y de integrarlos en una visión unificadora de sus diversas exigencias,
en modo de aprovecharlos críticamente también en los confrontos de la otra
línea Cartesio-Espinoza-Kant-Fichte-Hegel -hegelismo de izquierda- Gentile, los cuales, a su vez, enriquecían mi perspectiva y me imponían de hacer
las cuentas con su problemática en un diálogo cerrado entre los "dos idealismos" .9

2. El Pensamiento de Michele Federico Sciacca
"Yo creo -escribe Sciacca- que todo pensador tiene el deber de insertar
su meditación personal en el ro.omento histórico en que vive. o lo digo en
sentido historísístico ( cada época tiene su verdad y la verdad es una cuestión
estacional), ni en cl sentido práctico o empírico de un interés limitado solamente a los Ql"Oblemas contingentes de un determinado período. Hablo de
inserción teorética, es decir, en el grado de descubrimiento de la verdad, cuyo
descubrimiento es histórico, y como tal sucesivo y progresivo en el tiempo" .1 º
Hecha esta observación se puede entender mejor por qué el propio Sciacca
con tanto celo declara: " ... no soy agustiniano, ni pascaliano, ni rosminiano,
ni blondeliano, si con estas etiquetas se quiere decir que yo repita posiciones
filosóficas de Agustín o Pascal, de Rosmini o Blondel". Pero siendo el ser
histórico un "resultado" de todo el pasado y el presente, y aún, del futuro,
en cuanto proyecta en él su realización o su devenir, dándole aquel sesgo que
quiere, nuestro filósofo italiano nota: "por lo que quedaría inexplicable mi
personal posición a quien quisiera entenderla sin tener cuenta de estos pensadores que, junto a Platón y también a Gen~e, han influido en medida mayor o menor sobre mi formación intelectual''. 11
Después de haber examinado las principales escuelas que han intervenido
en la formación de Sciacca nos preguntamos ahora cuál es su pensamiento.
Como es obvio, sería difícil penetrar en la formulación de la filosofía de la
integralidad, sin contar con su proceso genético.
En el pensamiento Scíaquiano nos encontramos, sobre todo, con dos cons• La Clessidra, op. cit., p. 120.
" La Interiorita Oggettiva, op. cit., p . 16.
11 /b id., p. 15.

112

tan tes, siempre presentes a la mente de nuestro Autor: e1 problema del hombre y el problema moral, constantes que se repiten en todas sus obras. Sciacca,
ateo, era ya agustiniano.
Ya desde los años de su fogosa juventud, cuando se alimentaba de la lectura de Nietzsche y D' Annunzio nos enfrentamos con esa preocupación suya
humana, entonces profunda y solamente humanística, es decir, del problema
del hombre como tal, fin a sí mismo y en sí mismo, lejos de su Dios; la expresión de Nietzsche "Dios ha muerto" le parecía la conquista definitiva de
la historia del pensamiento y la alienación del hombre en la visión del Superhombre era algo que le entusiasmaba. Por aquel entonces para él, el problema central de la filosofía era ·el hombre.
A esta misma conclusión llegó con su estudio de Kant a través de los estractos de Aliotta, captando aún, y estamos alrededor de 1926, su "indiferencia casi espontánea por los problemas no humanísticos''.
Es este el primer paso del itinerario intelectual de Sciacca. "Aceptación del
inmanenti.smo en la forma de humanización de lo absoluto: no existe prohlema de Dios, sino sólo problema del hombre, que tiene que autojustificarse
y darse una respuesta intt;:,oral". Pero esa respuesta no pudo encontrarla en
el inmanentismo. Fue eso el motivo de su orientación hacia el idealismo
trascendental.
Fichte, después de la lectura de Kant, señaló su decisiva orientación hacia
el idealismo trascendental. Pero también aquí al joven siciliano le quedó una
espina clavada, no logrando jamás convehcerse plenamente cómo cl idealismo trascendental pueda fundamentar la persona y los valores que la constituyen como persona de valor.
1

Sciacca empezó su actividad co.mo historiador de la filosofía. El estudio
del pensamiento anterior es siempre la base de todo filósofo. El resultado de
este estudio está compendiado en Studi sulla filosofia antica y Studi sulla filosofia mediavale e moderna (Perella, Roma, 1935). La misma editorial le publica, en el mismo año su tesis de licenciatura La filosofía di T ommaso Reíd
con la que supera del todo al empirismo para lanzarse en manos del idealismo. Estas obras representan el resultado de sus investigaciones. Pero Michele Federico maduraba un pensamiento personal. El "pío'' ateo idealista
en estos años publicaba: "La crisis dell'idealismo". Con este ensayo el magisterio de Aliotta está superado y el de Gentile, puesto en crisis. Aquí el discípulo sostiene contra el maestro la exigencia de una trascendencia, aunque no
se haya completamente liberado del actualismo, que le ha llevado a esta conclusión. Expresa su insatisfacción, "nacida de la consabiduría que el actualismo no era más para mí la filosofía, sino una filosofía, una filosofía y no
una "fe" filosófica y del no saber c6mo resolver los problemas que me hacían

113
BS

�inquieto dentro del idealismo rmsmo y me empujaban más allá del actuaIismo.12
Pero la superae10n de la fase gentiliana y el comienzo de la orientación
espiritualista ocurre con su primera obra teórica: Lineé di uno spiritualismo
critico. En esta obra Sciacea elimina el sujeto trascendental de Gentile y
afirma, con reflexión personal sobre el relativismo de Aliotta, la realidad de las
personas singulares. Como se puede leer en la Clessidra, la conclusión más
importante a la que llega en esta obra es este descubrimiento: "Si la interioridad es un problema que trasciende a la interioridad misma, y la autoconsciencia aspiración perenne del Absoluto que la aclara y la satisface, todo hombre exige la integración teológica, la existencia de Dios ... " :i.a Esta obra
representa, sin duda, en el itinerario intelectual de Sciacca, el primer tentativo sistemático de hacer valer dentro del idealismo y a través de la integración metafísica del relativismo aliotano las nuevas exigencias de trascendencia que "venían madurando en mí, aunque mi formación idealística trapela en cada línea y el esfuerzo de superar el actualismo es toda otra cosa
que conseguido y menos todavía teóricamente justificado". Son los primeros
pasos inciertos de quien formulará sólidamente su Rensamiento en un Idealisrno Objetivo, pasando del actualismo al agustinismo. El contacto con Guzzo,
Carlini, Blondel, Bergson, tenía que influir mucho en esta nueva orientación.
Por eso, "nosotros un tiempo actualistas, cuando hemos querido ser como
queria Gentile, integralmente espiritualistas, hemos cesado de ser actualistas
o inmanentistas", porque "el principio del espíritu .implica un elemento incompatible con una po&amp;ción inmanentista".H La nueva orientación se diliuja
en Programma metafísico y se concretiza gradualmente más y más al comicn20 de su Teoría e Practica della Volontá {1938), ya bajo el influjo de Rosmini. Esta obra representa su primera tentativa de construir una filosofía
cristiana integral. Notamos sólo de paso los cuatro enunciados de la Jey moral, según la cual tiene que obrar la vohmtad buena: 1) "Obra siempre, en
la práctica de tus acciones, de modo que quieras el bien de los otros y jamás
tu utilidad"; 2) "Obra siempre, en la práctica de tus acciones de modo que
respetes, reconociéndolo, el orden intrínseco a la existencia de toda ereatura";
3) "Obra siempre, en la práctica de tus acciones, de modo que uniformes tus
particulares voliciones a la universalidad de la verdad"; 4) 'Obra siempre,
en la práctica de tus acciones, de modo que ames universalmente el ser en
su grado de perfección". Esta es la ley que tiene que disciplinar toda vida y
" La Clessidra, op. cit., 102.
" lbid., p. 107.
" La lnteruJ1"ita Oggettiva, op. cit., p. 29.

114-

todo interés: "Tú tienes que amar". No se olvide que estamos ya en la vispera de su conversión.
Pero Sciacca no puede ignorar y no ignora el gran mérito del ideafümo y
del actuaJismo de Gentile: el descubrimiento de la "interioridad' y del concepto de "espíritu' 1• Lo reconoce, estudia a fondo estas dos verdades y al
fin llega a esta conclusión: "La recuperación del verdadero concepto del espíritu a través y contra eJ idealismo, proporciona al espiritualismo cristiano
liberarse del panlogismo completo -identificación del Espíritu con el pensamiento lógico y de la verdad con el concepto ... -, que no_ justifica más
ni arte, ni moral, ni :r:eligión".15
Es interesante notar también aquí cómo el pensamiento de Sciacea se ha
enriquecido con la lectura de grandes pensadores humanistas como Dostoyewski, y Pirandello y con sus estudios históricos. Dostoyewski, sobre todo,
significa su orientación hacia el cristianismo. Sus páginas le suscitan e] problema del bien y del mal. El gran ruso le fortaleció en su convencimiento
de que "un pecador generoso es más cristiano, y más susceptible de redención que un virtuoso árido1 soberbio, sentencioso e inhumano" .16 Cuanto a su posición filosófica, Dostoyewski significó lo siguiente: El ' por primero me enseñó que el problema del sentido integral de Ja persona no
puede prescindir del cristianismo y que hay perfecta correspondencia entre
el problema 'filosófico' de las exigencias ontológicas del hombre, el solo esencial~ y la 'revelación' de Cristo" Y En tal encuentro de espíritus Sciac&lt;'.a se
convenció que el problema integral del hombre integral no podía resolverle
el idealismo, o el actualisrno, o cualquier otra filosofía inmanente, sino sólo
el cristianismo.
De Blondel, Michele Federico acepta las instancias de L' Action, pero supera su exigencialismo de Revelación en el momento cumbie de su filosofía
de la integralidad.
Pero lo que cambió la ruta intelectual de Michele Federico fue la lectura
de Platón y el contacto con Rosmini. El contacto con Rosmini es sin duda,
como hemos notado, el más significativo para la estructuración del pensamiento del nuevo filósofo. De este contacto nació La filosofía morale di Antonio Rosmíni. El Roveretano comunica a Sciacca el fundamento de toda
su filosofía: la idea del Ser, que Micbele Federico va a llamar: ser como Idea.
"Rosmini descubre y demuestra que el pensamiento es pensamiento por la
intuición fundamental del ser, Idea universalisima, que, como idea abraza
al ser en su infinitud y totalidad. Esta presencia objetiva del ser al pensa,. lbid., p. 30.
" La Clessidra, p. 105.
" Ibid., p. 55.

115

�miento (y por la que el pensamiento es pensante) es la intuici6n radica[, 1a
síntesis ontológica originaria, la fuente de todo conocimiento y, por consiguiente, el descubrimiento de la vertical del ser, en la cual y por la cual,
es toda cosa que es" .u
A su vez cl Roveretano lo que hizo fue vivificar el conocido argumento
platónico de la prioridad de ]a Idea; por ]o que Sciacca podía afirmar: "Platón ha descubierto el valor apriorístico trascendente y ontológico de la Idea",
es decir. la esencialidad de toda metañsica; sólo reconociendo esto, se puede
hablar de idealismo y de espiritualismo.19
Así Michele Federico Sciacca, a través de la objetividad de Aliotta Y de la
interioridad de Gentile, con el estudio de la historia de la filosofía y, sobre
todo con el examen de la filosofía italiana contemporánea, a través de la
' de Dostoyewski y Pirandello, y el contacto con los espiritualistas franlectura
ceses, especialmente Blondel estructw-a su pensamiento a la luz del cristianismo de Rosmini y de la realidad agustiniana.
Empiezan ahora los años del "espiritualismo cristiano" de nuestro filósofo.
Sciacca siente profundamente el problema de 1a trascendencia hasta el punto
de afirmar que 'una filosofía consciente de sí misma no puede no ser cristiana".2º Pero todavía en estos años de espiritualismo no se siente al seguro,
pues la posición en la que se encuentra no le proporciona una solución filosófica de sus problemas, sino postula una exigencia satisfecba por la fe. Es
una filosofía abierta a la fe religiosa y en armonía con ella.
Concluyendo, resumimos con Sciacca su itinerario. Punto de partida "a)
aceptación del inmanentismo en la forma de humanismo absoluto: no hay
problema de Dios, sino sólo problema del hombre, que tiene que autojustificarse y darse una respuesta integral; b) imposibilidad de esta respuesta, inevitable reproponerse del problema teológico, consiguiente abandono de toda
forma de inmanentismo, como aquello que no resuelve el problema que es
su misma razón de ser, y precisa orientación hacia un humanismo teístico;
e) que se configura como "espiritualismo cristiano", es decir, como aquello
que constatada Ja insuficiencia del humanismo absoluto, busca la respuesta
integral en la fe religiosa, pero sin haber todavía conseguido darse una fundamentación en sede filosófica; d) profw1dización teorética de ·este espiritualismo, para fundarle especulativamente como ontología del hombre más allá
del momento exigencia~ necesariamente fideístico y filosóficamente estéril
o sólo descriptivo o fenomenológico". 21
'" La Interiorita Oggetiva, p. 94.
u M. F. SCJAcCA, Atto ed Essere, IV ed., Marzorati, Editore, Milano, 1963, p. 158.
"" La Clessidra, p. 115.
., lbíd., pp. 119-120.

116

Ya Sciacca se encuentra, atrás de esta profundización en la posición espiritualista, en el camino que ]e Uevará a la maduración de su sistema filosófico
y le distinguirá netamente de los espiritualistas italianos como Carlini, Guzzo,
Stefanini y de sus amigos franceses como Blondel Le Senne, etc.

3. La Filosofía de la integralidad
Actualismo, espiritualismo, hasta la filosofía de la integralidad, son las
etapas a través de las cuales ha pasado la filosofía de Sciacca 'para purificarse de aquellas escorias que cada una de éstas lleva consigo, y llegar al
hombre total, al hombre cual le ha revelado Cristo Jesús y que S. Pablo ha
sintetizado en la fórmula: "horno novus". Hacia este hombre "novus", completo y visto en su integralidad, se dirigen todos los esfuerzos de quien ha,
encontrado en la filosofía no un "mestiere", sino su misma vida.
La filosofía de la integralidad constituye la etapa de madurez de Michele
Federico, en la que supera al mismo espiritualismo, abandonando definitivamente el exigencialismo blondeliano.
Un hecho que ha dejado una huella profunda en Sciacca agudizando su
fe, su espiritualidad, ha sido la guerra "equivocada e idiota". De este período
son Lettere dalla campagne, "meditaciones y pensamientos solicitados por la
lectura del Evangelio, el libro que me tenía en pie cl espíritu". 22 Esta publicación pertenece al período de Espiritualismo Cristiano v abre el camino a
otras publicaciones: J n S pirita e V erita, Come si vine a a W aterloo y Cosi mi
parlano le cose mute, publicaciones sugeridas de la lectura del Evangelio,
el libro que, durante la guerra idiota, "me tenía en pie el espíritu". Más o
menos contemporáneos son: Filosofía e Metafísica, S. Agostino, JI problema
di Dio e della religione nella filosofía attuale, La filosofía oggi, precedidas
de otra publicación de unos años antes ll secolo XX. En 1945 la fundación del
Giornale di M etafisica nos indica claramente la vuelta definitiva de su orientación filosófica.
"Y así sobre Jas costas del mar de Génova, se me presentaba todavía una
vez el problema nacido a los pies del Etna, a los bordes del Jonio el problema
del hombre pregunta y respuesta de sí a sí mismo, o del hombre que preguntando a sí mismo recibe la contestación de Dios en su interioridad; pero volvía a presentarse como problema de resolver filosóficamente, probando, sobre
la base del análisis más radical del existente en su singularidad irrepetible o
integral, que problema y solución están intrínsecas en su misma estructura
ontológica". 23

= M.

F. SCIAcCA, Lettere dalla Campagna, Marzorati, .Editore, Milano, 1966, p. 9.
,., La Clessidra, p. 122 .

117

•

�•

Esta nueva orientación de Sciacca la podríamos definir de este modo:
-Idealista, pero de un idealismo objetivo. en el que se ha recuperado el verdadero sentido de la Idea. "En el problema del origen, del signilicado y de
la profundidad de la Idea, está para nosotros el problema crítico de la filosofía de la profundización del cual es posible reconstruir críticamente la sola
metafisjca válida, la de la verdad".24- El idealismo subjetivo tenía necesariamente que autodisolverse en su razón parabólica, porque la crisis del inmanentismo es crisis de fundamento.
-Existencialista. Su filosofía es filosofía del existente, pero un existente
proyectado en la transcendtmcia, un existente que "consiste" en Ja aspiración
al Absoluto. Contra esta posición se delinea el otro existencialismo, el de
Sartre, que Sciacca califica como ".inmanentismo reducido al absurdo". Porque Sartre acepta dogrnátic.amente y ratifica el inmanentismo historicista,
materialista y ateo. Tal existencialismo es ya un epígono del inmanentismo
que precipitará su derrumbamiento. Pues, para Sartre, son mitología la moral, la libertad, el progreso laico. Después del hundimiento de tales mitos,
sólo queda de la persona el ser nada, el absurdo. Esta es la critica que Sciacca
mueve, anclado en su posición, al pseudo-existencialismo, que es, en definitiva, un hegelismo consecuencial, un inmanentismo que avanza hacia su autodescomposición.
-Trascendentista: Sciacca no procede de la inmanencia a la trascendencia,
sino de la presencia en nosotros de un contenido que nos sobrepasa y nos
orienta a la trascendencia. Ese contenido está constituido por el ser como
Idea, la verdad, la interioridad objetiva, algo "intimior intimo meo", que
pone al ser humano en contacto con la trascendencia, no por un exigencialismo extrínseco, sino por la misma constitución del ser personal.
-lntegralista, con cuya expresión se califica la filosofía de Michcle F. Sciacca:
filosofía de la integralidad, que, como hemos ya notado, signilica la superación del mismo espi.rituali5mo. Con esta filosofía eJ pensador italiano considera al hombre, .su constante y única preocupaci6n, en su integralidad. "Nosotros. . . tendemos a lá actuación del hombre entero, de ]a razón en el corazón
y del corazón en la razón" .2 ª
Para poder apreciar y valorar la filosofía de la integralidad, hace falta penetrar en lo que es su núcleo íntimo: "la dialéctica de la implicación y co•
presencia". Aunque "una dialéctica no se enuncia y no se define -como ob~
serva Sciacca-, en cuanto no es antes ni después del discurso filosófico, smo
" La Interioríta Oggettiua, p. 41.
" M. F. ScIAcCA, L'Uomo que,sto squilibrato, V edic., Marzorati, Editare~ Milano,
1963, p. 277.

118

a él inmanente y de él inclisoluble",26 intentaremos ver brevemente en qué
consiste. No se trata de dialéctica de "~clusión" de los contrarios, o, de "resolución" de los opuestos, cualificada por Sciacca, como "errónea y estéril".
En el sistema sciaquiano, que considera la vida espiritual concreta) e.1 diverso,
el opuesto y el contrario. . . se implican sin excluirse y resolverse o anularse
el uno en el otro. En el interior de esta dialéctica identidad y c;ontradicción
se implican. 27 Tal es ]a dialéctica propia de una filosofía de la integralidad,
la cual, sin negar el ser de una cosa, implica el ser de su contrario en nuevas
síntesis. ''Ante todo hay Wla dialéctica de implicación y copresencia de esencia accidente. Los accidentes 'no son' sin la esencia y la esencia 'no existe sin
los accidentes'. La esencia no es reductible o resoluble en sus accidentes ni los
accidentes son reductibles a la esencia, pero, precisamente por esa irreductibilidad recíproca, 2or la que la esencia es la esencia y no es los accidentes,
que son los accidentes y no son la esencia, (identidad y oposición) forman
una unidad conci·eta indisoluble; aquella unidad cuyo 'ser' permanece en
el 'devenir' pero está presente e implicado en él y cuyo devenii: deviene en
el ser, lo determina, lo ~resa. La esencia se hace: no en el sentido que 'se
hace' otro de sí negándose como esencia, sino en el otro que se desarrolla, se
enriquece a través del devenir; los accidentes son: no en el :rentido que se
anulen en la esencia o se hipostatíceo sino en el otro que, como accidentes
que traducen la esencia, se esencializan. Todo ente es su integralidad".28
Como tal, esta dialéctica constituye el alma de toda realidad, no solamente
de las más sublimes -siempre quedando en el orden de la naturalezacomo el hombre, sino también de lo que existe para el hombre. Así admi-'
rando una obra se descubre lo bello y lo no bello en la misma: pero lo bello
es lo bello de aquel no bello y viceversa. En la vida no se da el placer y el
dolor, el bien y el mal, etc. sino que existe "el dolor difuso de placer y el
placer desposado con el dolor" . . . Por eso en un plano más elevado, podemos
afirmar con el Profesor Sciacca: "El ser es el contrario de lo no ser y cada
uno es idéntico a sí mismo; pero los dos idénticos-contrarios son copresentes
y forman (en el ser finito) una unidad, a pesaT de que uno queda ser y
el otro no ser. El no ser no está fuera del ser, sino es su limite esencial;
como el ser no está fuera del no-ser que está inmanente a él y hace que el
ser sea tensión a la plenitud de sí mismo. Mi no-ser está dentro de mí, dentro
de mi ser, sin el cual no sería; mi ser sin su límite o no-ser. No existe el ser
que excluye el no-ser o el ser que se niega en el no-ser y, negándose, deviene.
El devenir es dado por la permanencia, en su identidad, de los dos contraAtto ed Essere, _p. 26.
" Ibid ,, pp. 26-27.
111 lbid., pp. 29-30.
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rios; no permanencia estática, sino su unidad dinámica: del ser el no-ser el
límite esencial del ser, ya el ser está constituido por su esencia como ser en
hacerse, en tensión a la actuación de su ser pleno. El devenir está ya inmanente a la síntesis ontológica ser no-ser es decir, ser-límite del ser; el ser,
que se capta con su límite esencial. deviene, no en el sentido que se anule en
el devenir para volver a ponerse todavía y anularse siempre, sino en el otro
que, en la copresencia de su contrario, permaneciendo ser, está tendido a
ser la plenitud de sí mismo. ( ... ) El devenir está ya en la misma copresencia e implicación de la presencia (ser) y de la ausencia ( no ser), cada
una "presente" como presencia y como ausencia (presencia de la presencia
ser en la ausencia y presencia de la ausencia no-ser en la .eresencia) , por lo
que la presencia tiende a rellenar de sí la ausencia, para que nada falte al
cumplimiento de sí misma" .29
Está en síntesis la fecunda doctrina de Michele F. Sciacca contenida sobre todo en La lnterioritá Oggettiua, L'Uomo, questo 'Squilibrato, Atto ed
Essere -a nuestro parecer la obra más profunda-, Morte e Immortalitá, y la
Libertad y el tiempo. En el centro de toda esta especulación tenía que estar,
como núcleo fundamental y atractivo, lo que hasta ahora, ha constituido
siempre la gran preocupación del Profesor Sciacca: la persona, compendio
de todas las formas del ser y. por tanto, objeto propio de la ontología.
Podríamos paramos aquí. Pero nuestra rápida mirada. al pensamiento
sciaquiano quedaría unilateral, si no tuviéramos en cuenta su "momento místico" representado por Come si vince a Waterloo, In Spirito e Verita y Co.si
mi parlano le cose mute. Estas obras más que en un plan filosófico están
llevadas en un plan nústico-poético. En ellas está claro el influjo de los grandes místicos españoles que Sciacca. hubo de leer con gran interés.
Nos gusta subrayar cómo el misticismo sciaquiano es también él un acercamiento a la creatura, que en el éxtasis operante, llega a la cumbre de su
humanidad divinizada. A través de un estilo poético Sciacca nos presenta una
experiencia viva y vivida. "Para ganar verdaderamente, no sólo es menester
experimentar y aceptar el fracaso, sino también hacer consistir la propia victoria en la pérdida y tener el sentido vivo de la disfacta precisamente cuando
ganamos la más espléndida victoria en el mundo". 8º

bajo esta enseña se puede ganar y lo inorgánico puede ser vivificado. De
este modo el hombre Sciacca, filósofo y místico, se coloca en el justo medio,
de donde percorrer el itinerario de la libertad.
Vasto sin duda y grandioso es el mundo filosófico de MicheJe Federico
Sciacca, donde hemos encontrado armonía de construcción, unidad y coherencia lógica, visiones profundamente filosóficas junto a una humanidad
palpable y viviente.
El haber subrayado la preocupación humana del filósofo Sciacca a lo largo
de su vida, quisiéramos que fuera el contributo mejor para estas páginas de
homenaje con ocasión del cumplimiento de sus 60 años en honor de un hombre que ha consagrado hasta ahora toda su existencia a los más acuciantes
problemas del ser humano.

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'" lbid., pp. 32-33.
"" M. F. SCIAcCA~ Come si vince a Waterloo, IV Edic., Marzorati, Editore, Milano,
1963, p. 11.

120

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1

Este es el modo para ganar la propia vida. Pero el místico Sciacca piensa
también a rescatar lo inorgánico, dándole vida y forma, incorporándole a la
existencia concreta de la criatura, escuchando su voz en Cosi mi parlano le
cose mute, a la luz de una realidad purificadora y soberana: la Cruz. Sólo

1'

'

121

�LAS PECULIARIDADES DE LA FIT.,OSOF1A ACTUAL
ADoLFo MuÑoz ALONSO

Universidad de Madrid

LA EXPRESIÓN "FILosoFÍA ACTUAL" no es sinónima -esto parece claro-- de
1 filosofía moderna". En el ámbito de la historia de la filosofía, esta imposibilidad de .sinonimia se nos antoja evidente. Precisamente de lo que se trata
es de determinar y señalar los rasgos que configuran a la "filosofía actual"
en cuanto distintos de Ja llamada "filosofía modernd'. Tampoco cabe una
equiparación rigurosa entre Jas expresiones "filosofía actual" y "filosofía contemporánea'\ aunque por muy distintas ra20nes que las que podemos aducir
para la cuestión anterior. La filosofía contemporánea se presenta como un
alto en la prosecución más o menos evolutiva y progresiva de la filosofia moderna, o de las exigencias que la fi10s0fía moderna ha compprtado. Respecto
a la filosofía contemporánea, la filosofía actual goza de presencialidad cronolpgica, pero la filosofía actual se levanta sobre la filosofía contemporánea como la expresión expresiva y co.nfiguradora del pensamiento palpitante de
nuestro tiempo. Así, a lo menos, lo entendemos nosotros. No toda la filosofi.a
contemporánea alcanza Ja categoría histórica de filosofía actual, aunque coexistan en el tiempo y en el espacio. La filosofía contemporánea es algo así como
la filosofía que se desarrolla en nuestro tiempo; y la filosofía actual pasa a
ser la filosofía de nuestro tiempo.1
Ensayemos en primer término una caracterización de la filosofía actual en
cuanto contrapuesta a la filosofía moderna·. Expondremos después algunas de
las notas que permiten hablar de filosofía actual en cuanto distinguible - aunque no por eso separahle- de la filosofía contemporánea.,
1 ROMJIACH, Heinrich, Die Gegenwwart der Philosophíe (El presen te de la filosofía),
Frciburg, Abber, 1962; 119 pp.

FERRATER MoRA J., La Filosofía en el mundo de hoy. Madrid, Revista de Occidente, 1959 (2a. ed., 1963, 214 pp ).

123

�La filosofía en nuestro tiempo --en la que cabe subsumir la contemporánea
y la actual- se encuentra con una realidad distinta de la realidad aprehendida y atendida por la filosofía moderna. No es que la filosofía en nuestro
tiempo elabore una nueva idea de la realidad, es la realidad que se trata de
explicar la que reclama una visualización o conceptualización distinta. La filosofía moderna fue una aliada generosa de la ciencia. De la ciencia moderna,
claro está. Las propias formas de conocnniento que funcionan en la filosofía
moderna son formas analítico-empíricas. Más aún, lo que el filósofo moderno
pretendía era alcanzar una seguridad individual y personal en el reino que la
ciencia había edificado y regido. Quizás pudiéramos decir que la filosofía moderna es la filosofía de la .inteligencia -o del pensamiento racional o pensante- de la realidad elaborada por la ciencia. La filosofía moderna, podríamos
agn:gar, no rompe con el dato fundamental y primario de la filosofía clásica, que es, por lo demás, el que sustenta a la filosofía medieval La filosofía. moderna realiza la interpretación subjetivista y radicalmente i.w:ñanentista de esa realidad. Es un pensar distinto, pero la realidad que s~
somete a juicio o examen sigue orientando el modo peculiar descubierto por la
mentalidad griega.
Cierto que la subjetividad del hombre ocupa en la filosofía moderna un
primer plano. Pero esta misma subjetividad no se desencaja del cuadro conceptual o modal de la realidad naturalística. La filosoña moderna no alumbra
n.ingún mundo nuevo, sino que interpreta con novedad el mundo conocido.
Esta novedad aparece de una manera expresa y consciente en Descartes, y es
depurada y estilizada - o si se quiere, a¡,&lt;TUdizada- por el idealismo y por el
empirismo.
Resulta excesivamente superficial contraponer racionalismo a empirismo,
como si fueran dos corrientes irreductibles. Desde una perspectiva de resultados, la distinción entre empirismo y racionalismo se reduce a la prevalencia
de enfoques, pero no afecta al dato inicial del problema filosófico ni a la
conclusión. El punto de partida y el terminal son más coincidentes que divergentes. En Descartes, en Kant, en Locke o en Hume el método es idéntico: el analítico, ya que ni siquiera para captar al pensamiento pensante se
desligan del imperio de la ciencia en la figuración de lo que la realidad sea
y en el método para mejor explicarla. La filosofía moderna gira sobre sí misma aunque las evoluciones que efectúa sobre la realidad sean distintas a las
de la filosofía clásica o a la medieval, y aunque la prepotencia se conceda a
la inmanencia subjetivística. La filosofía moderna es un nuevo rumbo sobre
el mismo mar.
La filosofía de nuestro tiempo se caracteriza por la originalidad que atribuye a la realidad con que se encuentra. Es una nueva realidad o, me1or

124

qwzas, una realidad no prevista ni atendida por la filosofía moderna. Es
la realidad la original, y por lo tanto han de ser nuevos y originales el
método y el lenguaje. El filósofo que no se percate de la nueva situación,
no es un filósofo actual; y el que percatándose de la novedad de la situación
no adopte el punto de vista que le permita penetrar y recorrer el ámbito situacional, sin degfigurarle al enfocarlo, no es filósofo de nuestro tiempo.

En qué consistan esa nueva situación y el punto de vista para comprenderla. será el objeto de nuestro estudio. Pero adelantamos que la novedad de la
situación, como ámbito en el cual se incardina la realidad, consiste precisamente en la situacionalidad radical de la realidad, y en las peculiaridades
q:iie ofrece para el nuevo punto de vista. Y que sólo manteniendo la originalidad, también del punto de vista, exigido por la situacionalidacl radical de
la realidad, se desarrolla una filosofía actual.
Ahora se puede ya apuntar la distinción entre filosofía contemporánea y
filosofía actual. La filosofía o, mejor, las filosofías contemporáneas desarrollan la temática y la problemática sin subordinarlas a la radicalidad de situación y punt'o de vista, aunque, como es obvio, la puedan tener y muy en
cuenta. De ordinario todas las neo, son filosofía contemporánea. Los 11.eismos
comportan un tímido reconocimiento de la originalidad de la situación, pero
sin comprometerse en el pw.ito de vista hasta llegar a complicarle situacionalmente. Son filosoíía en la situación, algunas quizás también de situación,
pero no son la filosofía situacional, ni de la situación. La filosofía actual actualiza filosóficamente la radicalidad situacional de la realidad, otorgando a la
perspectiva o punto de vista la organización filosófica de la realidad actual.
Para Ja filosofía actual la realidad originaria situacional no es un producto
filosófico~ sino que se considera previa a toda analítica. Empeñarse en actualizar los métodos de reflexión, o esforzarse en modernizar el lenguaje o los
modos de expresión, sin la previa aceptación de la originalidad radical de
la realidad, equivale a retardar el proceso filosófico, sin entender las exigencias que impone el nivel histórico de la filosofía. La filosofía actual, o filosofía de la actualidad, es la filosofía de la presencialidad y, a su vez, la filosofía de la presencialidad equivale a presentar la auténtica presencia de la
filosofía, hoy.
Este comportamiento puede inducimos a pensar que de lo que aquí se
trata es de una transformación de la idea misma de filosofía. Como si fuera
la filosofía la que hubiera cambiado de signo y de dirección. De hecho, Ortega
y Gasset ha llegado a escribir: " ... el pensamiento occidental -y me refiero
al mejor- ha empezado, bajo ese nombre ( el de filosofía), a comportarse
en formas cuya calificación como "filosofía" es sobremanera cuestionable".
,cSin que yo ahora pretenda expresar opinión formal sobre el asunto, me per-

125

�mito insinuar Ja posibilidad de que lo que ahora empezamos a hacer bajo el
pabellón tradicional de la filosofía no es una nueva filosofía, sino algo nuevo
y diferente frente a toda filosofía". 2 Ortega ha hablado así en diálogo con
Wilhelm Dilthey ( 1911) que enseña la historicidad como carácter constitutivo del ser humano, aquejada de pob1·eza de términos y equivocidad d significado. Esta advertencia es necesaria, puesto que es precisamente Dilthey
uno de los filósofos que primero percibieron la radical originalidad de la
realidad y uno de los que pretendieron esclarecerla.
Nada tan huidizo y tornasolado como la filosofía actual vista y mirada por
un contemporáneo. La presencialidad de la filosof:ía adquiere en la contemporaneidad irisaciones muy diversas, y desde luego valor muy relativo. El
rostro --que es lo que vemos los contemporáneos- no es siempre fiel espejo
del alma, sino los ventanales por donde huye, a veces, embCYatda, el alma.
Esta observación vale incluso para apreciar en su justo valor las visualizaciones que c.ada época obtiene de las filosofías anteriores. o son infrecuentes
los desniveles en la valoración crítica de los filósofos y de las filosofías. No
estoy de acuerdo en que el historiador tenga necesidad de una historia acabada y cumplida, afirmando que sólo se ven bien las cosas muertas, como
estimó Stan:islas Bretón.3 Y no estoy de acuerdo porque ni una frase ni otra
valen para caracterizar la historicidad de la filosofía. Lo único que queda
claro es la dificultad del empeño y el cuidado exquisito con que hay que
proceder cuando el filósofo-historiador forma parte del paisaje, y ese paisaje
es además movimiento continuo.
Lo que sí parece que puede afirmarse es que la filosofía actual, o de nuestro tiempo, r.s irreductible en su problemática a la filosofía moderna, a la
medieval y a la Eilosoüa clásica, o habida como tal· que la Iilosofía actual
presenta en la galería de la filosofía contemporánea unos cuadros y unos
planos originales; y, finalmente, que en la filosofía actual andan metidos en
cuestión la idea de filosofía, los m' todos y formas de pensar y las formas de
exposición y de expresión. Quizás acontezca algo semejante en biología, en
psicología, en medicina, en física, en teolog'ia; pero parece ser que es la filosofía la que se ha prestado con mayor intensidad y totalidad a este proceso
revolucionario.
El subsuelo sobre el que descansa la tierra que pisamos y la estratósfera
abierta a nuestros ojos y asombrada por el hombre actual, aparecen estremecedoramente removidos y corunoV1.dos. Yo no sé si para esta operación, minadora de resquebrajamiento del subsuelo y ensanchadora de la verticalidad
• ÜRTEGA v GAsSET, J., Origen y epílogo de la filosofía. Mé¡uco, Fondo de Cultura
Económica, 1960, pp. 80-81 (o. c., IX, p. 397 ).
• BRETON, S., Sítuation de la phüosophie contempo,aine, Lyon, Viue, 1959, p. 5.

de la estratósfera, la filosofía ha facilitado azadones, picos y proyectiles pero
~
lo .
oerto es que la filosofía actual no resulta inteligible si no se presta atención al subsuelo espiritual, social y político y a la estratósfera humanizada.
El mundo en que habitamos es un mundo en conmoción, y de esta conmoción
no puede desentenderse el filósofo, por muchos que sean los esfuerzos para
ensimismarse. Entre otras razones, por una, sencillísima: el fiJósofo se dispone a filosofar aquejado por la inseguridad del subsuelo. La filosofía actual
--esta es la verdad- no ha aceptado una misión soterológica, sino de expectación reflexiva o meditativa, y, con frecuencia de mera descripción fenomenológic.a; no ha procw-ado resolver Ja situación en que el hombre de nuestro
tiempo nace, vive y piensa.
Dando de mano, con un terrible esfuerzo de abstracción al temblor y terror bélicos provocados por la zozobra de un posible fallo en el control de la
energía atómica desencadenada, podemos aceptar como rasgos comunes de la
sociedad contemporánea en la que está inscrito el filósofo, los tres que señala
Ferrater Mora: primero, y ante todo, Ja tendencia a la unificación ( con su
secuela, la tendencia a la universalización); segundo, la tendencia a la masificación · tercero, la tendencia a la tecnilicación. Estos tres rasgos se hallan
de hecho intrínsecamente enlazados.4
Sobre esta capa se extienden y asientan las comunidad del planeta reflejando rasgos y peculiaridades que son los que de una manera más ostensible y escalofriante suel n servir para caracterizar lo que Von Rintelen denomina "el mundo b'ágico del presente". 5 Al tragicismo del mundo presente
han ~ontribuido y están contribuyendo también los filósofo actuaJes, pudiendo afirmarse que en la representación de la tragedia son los filósofos -con
los poetas- y en general los habidos como intelectuales los que mejor la
montan, Ja ensayan, la interpretan y la sostienen pero sin virtudes c.atárticas.
Sea como fuere, una carga de irracionalismo sí que se advierte en la filosofía contemporánea. Irracionalismo en el sentido más amplio y neto de la
expresión· es decir, desconsideración de la razón como fundamento necesario en la interpretación y esclarecimiento de la realidad y de sus posibilidades; posibilidades que constituyen una de las notas C$enciales de la realidad
y que de la realidad humana quizás sean su esencia. Otra de las peculiarida~
des de 1~, filosofía actual es Wl interés por la persona concreta singular; lo
que pudieramos llamar personalismo, pero dentro de la dinámica social im• O. c., pp. 154v., El hombre en la encrucijada, Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1952; sobre todo los capítulos IV y V de Ja Segunda Parte, pp. 238-330.
• RrNTELEN, FritZ"Joachim von, El m,mdo trágico del presente, er1 "Anais do
Congresso Internacional dt&gt; Filosofia de Sao PauJo" (1954), pp. 507-514v. La fi,,it1Id actual Y la infinitud agu:stinim,a, Madrid, Librería Editorial AgusLinus, 1959.

•
126

127

�placable y planificadora. Un aspecto de la filosofía en nuestro tiempo es la
atención que se presta al desarrollo y evolución de la dinámica social de la
realidad, considerada como la esencia real de lo esenciable de la realidad.
Otra dimensión de la filosofía actual es la que reduce el campo de la filosofía
al "análisis" filosófico~ entendido como actividad derivada del estudio del
lenguaje y de la verificabilidad de las proposiciones.
Sospecho que la actualidad filosófica o, si se prefiere, la presencialidad de
la filosofía hoy, suscribe una cuestión prnvia, .sentida por todos. Esta cuestión
previa afecta a la filosofía en su formalidad expresiva; es decir, a las- formas
de expresión y de exposición. La filosofía ha llegado en nuestro tiempo a un
grado de saturación.y de diversificación de contenidos y de formas de expresión tan inabarcables, que el pmhlema más acuciante y urge,nte es el de intentar señalar --señalar, no ya establecer- unas bases mínimas de lanzamiento.
Esta tarea no se identifica con ninguna de las posiciones o actitudes que, como
ensayos de solución, propone Ferrafer Mora,ll «ante la azorante variedad de
doctrinas filosóficas y de ideas acerca de la filosofía", sino que se señala como
previa y provisional, por vía de sugerimiento. No es, pues, una actitud dogmática, puesto que no se rechaza filosofía alguna, ni se declaran como no
filosóficas; no es tampoco una postura o actitud ecléctica, ya que prescindi.
mos del valor de verdad o del alcance significativo de las doctrinas; tampoco
representa una actitud escéptica~ si se tiene presente que nuestro señalamiento
no surge por la inadmisibilidad de doctrina alguna, y mucho menos de todas
ellas; y no seria correcto que se considerase a nuestro empeño como actitud
dialéctica, pues no pretendemos encontrar una síntesis superadora, sino abrir
una senda e iniciar un diálogo.
Lo primero que habrá que recordar es si para segwr hablando de filosofía
se requiere o se exige que la temática y la problemática atendida como filosófica por los filósofos actuales, baya de ser considerada como filosófica en
atención a criterios que nos vienen dados por la filosofía anterior. Pues bien,
uno de los rasgos que pres1mta la filosofía actual es la de trasponer el ámbito
en el que se desarrollaba lo tenido como "auténticamente filosófico". Y ello,
tanto en las formas de expresión como en los llamados contenidos, en las
ideas como en el lenguaje. En este sentido bien cabe decir que una de las
características de la filosofía actual es la posible recreación de la originalidad
radical del cometido filosófico y de la actividad filosófica. Negar a este cometido y a este comportamiento altura o nivel filosóficos, no lo consideramos
justificable. Esta falta de justificación de ese intento negativista no nace ~ólo
de no conside.r ar la posibilidad absoluta de que la filosofía haya podido alcanzar un nivel que la desencuadre del pasado, sino que surge de no apreciar

• o.

c., pp. 97-98.

•

la originalidad del mundo actual y d,e la situación par.ticularísima del hombre en él.
¿ Vetdaderamente la filosofía, históricamente originaria, fue un producto
de la peculiaridad mental del hombre griego en el ámbito situacional de una
cultura, de una ciencia, de una poesra o de una religión, superables por la
razón? ¿ O fue más bien ~mo hemos escrito en otras páginas- la expre.
sión radicalmente humana de una expresividad recóndi~ que late en Ja rea.
lidad? De todas formas, el signo que marcó a la actividad filosófica .fue Ja
reflexión o meclitacíón reflexiva como repertorio de pr%011ntas y respuestas
en interdependencia mutua entre la realidad fenoménica y el hombre inquiriente y ontologizador de la realidad dada. No creo que pueda negarse fácilmente
el hecho de que la actividad filosófica es "escéptica", en el sentido más pur.o
y original del vocablo. Y que la exigencia de esa actividad no es sólo una
expresión del deseo natural de saber o conocer del hombre, por la extraña
manera de comportarse en los surcos móviles del tiempo que presenta esa
realidad. Quiero decir con esto que la ocupación socrática&gt; la sofística, la
estoica, obedecen sin di&lt;;torsión alguna a la amplitud total que los griegos
concedían a la realidad, sin que se les haya ocurrido restringirla a la natura•
leza física, tal como hoy es entendida, sino incluyendo en la realidad la realidad hu.mana y sus manilestaciones todas.

Entiendo, pues, que es legítima la posición adoptada en nuestro tiempo por
la filosofía actual. Descalificar como no filosófica a una temática, a tl.tla pro.
blemática o a unas formas de expresión, por cl hecho ostensible de que no
se engloban en el horizonte conceptua.lizado o divisado por la filosofía an•
terior delata, a 'mi entender, una falta de lógica elemental y un contrasentido.
Si la realidad histórica condicionó el origen de la filosofía, y la situación cultural, científica, religiosa y humana connotó el punto de vista o perspectiva
de los filósofos, y señaló el ritIIio de su reflexión y abrió las sendas de la especulación, me parece que se puede afirmar que en un nivel lústórico deter•
minado, la realidad, la situación y la perspectiva se resuelven en la originalidad radical de la actividad filosófica. Lo único que queda suficientemente
claro en todo ello es que la filosofía se presenta como una constante en Ja
evolución progresiva de la humanidad, y que no es un repertorio utópico y
ucrónico de problemas artificiales, ni puede ser tampoco una elaboración
anacrónica de problemas artificiosos o una especulación fonnalística de idealidades lógicas. Como también queda claro, a mi entender, que la filosofía
sigue siendo la actividad que muestra al hombre, de manera más patente,
como a un ser cósmico, entrañado en la realidad del mundo y de su mundo.
Es decir, como la realidad consciente del cosmos. O, s.i se prefiere, como la
conciencia del mundo en que vive; como los ojos, los oídos y el alma del

128
129
H9

�mundo. La filosofía es sencillamente la conciencia y la responsabilidad intelectuales del mwido y del hombre en el mwido. Nada más que eso; pero
Lamhién nada menos que eso.
De la situación real hoy, no se puede decir que sea unívoca. El mundo como
representación antepredicativa se ofrece en ambivalencia. La ambivalencia
les parece a algunos como tan polarmente irreductible que puede inducir a
pensar que sea ambigua. No entramos por ahora en la cuestión. Lo que sí
decimos es que¡ previamente a un enfoque filosófico de la realidad, la realidad es asumida por muchos filósofos con polaridad. No parece correcto
pues, hablar de una situación real, sino de dos situaciones reales claramente
contrapuestas. Una de estas situaciones es radicalmente cósmica; la otra es
fundamentalmente humana. En la primera, el hombre consiente en su calidad
de pieza cósmica, como un eslabón en la cadena, el más importante, quizás,
pero no necesariamente el más significativo; en la segunda, el hombre es la
inteligencia ordenadora del cosmos, como la luz en la llama la meuos importante qu.izás, pero ciertamente la más significativa. Estas simplificaciones resultan extremadamente. peligrosas, lo sé· pero son imprescindibles sin otras
pretensiones que las de menos pwltos de apoyo provisional.
La filosofía comienza, para la filosofía de nuestro ticn:tpo, cuando la perspectiva actúa en interdependencia de la situación y con ella. Y no es infrecuente que la filosofía de nuestro tiempo se reduzca a esta interacción entre
perspectiva y situación. Muchos "historicistas' quizás a&lt;'.eptaran esta reducción de la actividad filosófica considerándola como la verdaderamente posible, deseable y admisible en el nivel de La época. Lo que acontece es que
cada filósofo otorgará a la perspectiva y a la realidad radical en situación un
nombrej una importancia y una valoración distinta. Pero siempre considerando
a la perspectiva como "uno de los componentes de la realidad" -la frase
es de Ortega 7- y a la realidad radio.l como vida, o como historia, o como
existencia, o como posibilidad; pero -eso sí- siempre como estructura originaria enteriza de la que los procesos y manifestaciones no son sino sus diferentes aspectos, como anunció expresamente Dilthey. 11
La filosofía de nuestro tiempo, al otorgar reconocimiento a la situación
histórica como estructura originaria, y al integrar Ja perspectiva o punto de
vista en la composición del mundo o realidad percibida, ofrece la vida histórica como sustancia de la actividad filosófica. La distinci6n y diversidad de
filosofías no deponen entonces contra la wúdad de la íilosofía, ya que el
plural, cuando se habla de "filosofías", no supone la multiplicidad de la "fi1 El tema de nuestro tiempo (o. c., III, 199).
• Introducción a las Ciencias del Espíritu, México, Fondo de CultUia Econ6micá,
1944; p. 7.

130

losofía" en singular, sino que la pluralidad afecta tan sólo a las distintas
manifestaciones o intereses temáticos de cada .fil6sofo. Como se aprecja claramente, también ahora cabría la expresión "filosofía perenne"; sólo que esta
frase adquiriría en la filosofía de nuestro tiempo un significadó diametralmente opuesto al refrendado por Leibniz y acogido por la tradición escolástica.
. o deja de ~er curioso y sintomático que la filosofía actual presente las
mismas tendencias que se advierten eu ]a sociedad contemporánea. Tendenc-ia a la unificación, a la nivelación y a la tecnificación aunque como es
obvio, con los rasgos que consient la filosofía, que son de distinto trazado
y con surcos diferentes a los de la sociedad. La filosofía actual busca la unificación en la realidad radical considerada como situacional. La situación
es como la base común de la posibilidad de una actividad filosófica que
merezca con rigor el ser habida como actual, Se tiende a considerar como
principio originario a la situación vigente y efocti a, sin que entre en ella
la idea de finalidad ontológica. De esta forma el vocablo "principio" sufre
un cambio radical de significado, ya que no sólo no implica la causalidad, sino
que elude la originación óntica ontológica y lógica a que se refirió Aristóteles. La filos~fía actu~l su~?ne, pues, ~ue 1~ realidad se presenta siempre
como una reahclad en s1tuac1on; que la s1tuac10n comprende y eno'loba -englobar dice algo distinto que condicionar- todos y cada uno de lo~ elementos
que puedan ser considerados como pertenecientes a la realidad; que la realidad así entencüda se resuelve en una eshuctura funcional de interdependencias; que el hombre, en singular no es sino una de esas funciones activas
actuaUzadora de la realidad a la que pertenece y en la que está ena]obado.º
0
La unificación que se aprecia en la filosofía actual, derivada de considerar la situación como englobante de la realidad, permite disolver la ambivalencia de la situación, de 1a que hablamos antes, en valencia única de la
situación real, ahora ya como apertura de posibilidade . La filosofía actual
presupone un repertorio indefinible de posibilidades; la filosofía actual da
por sentado que e.l hombre es un ser social ametafísico. Es decir un ser social
n sentido distinto al enunciado por la filosofía y por la sociología clásica. La
soci~lidad entrañable del hombre es la que veda a 1a filosofía actual el seguir
considerando al hombre ser social por naturaleza, ya que el concepto de naturaleza del hombre y el de naturaleza de la sociedad care¡.:en de significación
sociológica vigente y efectiva.
La tendencia a la unificación la actúa la filosofía actual por vía de disolución de la metafísica de la esencia y de la lógica categorial.
La tendencia a la nivelación, que observa la filosofía actual, se advierte en
la penetrabilidad de la filosofía en todos los géneros literarios y los distintos
• TtTSRNo GALVÁN, ENRIQUE,

Sociolog!a y situación, Murcia, Aula, 1955.

131

�órdenes de la vida y de la cultura. Hasta tal punto el fenómeno se h~. producido, qüe se desacredita a la filosofía que no p_ennita esta pen:1eabilidad.
Son s'mtomas cutáneos e internos los que nos autonzan a hablar as1. Entre los
epidérmicos pueden anotarse la creciente e insistente acusación contra_ la filosofía profesoral. Se considera que la filosofía no es asunto de profest0nales
de la cátedra -eosa, por otra parte, evidente. si no quedan ellos excluídos
por principio, como parece desprenderse de la denuncia- y se oto~ga categoría filosófica al ensayismo, a la creación literaria, a las teorías científicas,
económicas, poüticas o sociales. Entre los síntomas internos aparece la del
sociológico de la filosofía actual.
De nuevo se ha desnaturalizado la afirmación clásica de que los hombres
-todos- desean saber, y que el hombre atesora la posibilidad de actuar filosóficamente su pensamiento. Desvanecido el concepto de esencia y naturaleza y sobrevalorada la autocracia de lo histórico situacional, la filosofía aparece como una expresión palpitante de la actividad del intelectual, del parlante o del escritor. Ya sé que un filósofo puede descubrir de inmediato una
serie de equívocos -paralogismos unas veces y otras auténticos sofismas- en
los fundamentos que se aducen para establecer esta tendencia a la nivelación,
pero los filósofos de la filosofía actual despacharán el expediente alegando que
esos equívocos son una nueva muestra de la persistencia retrógrada de la fi.
losofía clásica. La filosofía actual arranca del hecho incuestionable de la masüicación y nivelación de la sociedad contemporánea, aceptándola como situación real, cómo el mundo efectivo, como naturaleza histórica. Por eso, la
filosofía actual no sólo tiene en cuenta esa peculiaridad, sino que es, a su
vez, la expresividad de ese mundo; algo así como su producto y su esclarecimiento. La especialización que se multiplica y diversifica cada día con mayor aceleración, no sólo no singulariza o jer~quiza a la soc'.edad. ,sino qu_c
hace más ostensible la nivelación social En Virtud de esta nwelac1on, la fi.
losofía actual acepta la misión de esclarecer la situación considerada como
irremediable en cuanto sujeta a la legalidad funcional de la historia. Cierto
que de la nivelación a la banalización no hay más que un paso, facilísim~ de
dar; pero eso no empece para que la filosofía actual sea la filosoña en Situación de la situación dada.
Los filósofos de la actualidad dirán que es la originalidad de la situación
dada la que presenta como extraña esta peculiaridad de la filosofía hoy. De
hecho, cada situación ha engendrado su filosofía, y la filosofía de cada época
ha sido, a su vez, expresión de la situación epocal; el mundo griego, el medieval y el renacentista son clara muestra de la validez de esta afinnación.
Lo que acontece es que es el concepto mismo de situación el que ha sufrido
una transformación inadvertida por los filósofos anteriores. El ensayismo de

132

la filosofía actual, o la filosofo.ación de la literatura, no supone, pues -se
dice- una infravaloración de la filosofía o una degradación, sino la autenticidad y el rigor antiformalista. La prueba es que la penetración de la psicología descriptiva -y desde luego la comprensiva ( verstehen de Psychologi.e),
como traduce Zubiri 1 º- es más aguda y rica que la psicología explicativa,
y desde luego, más fecunda; y que la anaütica existencial, la fenomenología o
la filosofía de la sociedad revelan una profundidad difícilmente comparables
con la de épocas anteriores.
La tendencia a la nivelación, como característica de la filosofía actual, no
depone, pues, en contra de la agudeza, de la finura, de la penetración o del
análisis, sino que n-presa la correspondencia intelectual y reflexiva con el
mundo en que la filosofía se da.
Esta tendencia a Ja nivelación interp1·etada como una equivalencia en la
planificación de las ciencias y de los conocimientos o saberes, ha sido agudamente apuntada por Xavier Zubiri, encontrando su origen, en la positivización de la ciencia actual, sembradora de confusión. 11 En principio, esta positivización niveladora del saber o de la función intelectual no invalida el saber
filosófico de nuestro tiempo, desde el momento en que el concepto de situación es el predominante, desjerarquizados los saberes.
La tendencia a la tecnificación que se observa en la filosofía actual no contradice, como pudiera parecer, la tendencia a la nivelación. La tecnificación,
de que aquí hablamos, consiste en atribuir a los conocimientos logrados y a
la in estigación para alcanzarlos una dependencia y subordinación pr~&lt;&gt;'Illática, vital o social. La filosofía actual reconoce en la tecnificación de la sociedad uno de los caracteres de su desarrollo y de su evolución progresiva, y
se ha convertido en gran medida en una especie de filosofía de la técnica.
No se trata tan sólo de que la filosofía cuente con el progreso científico-técnico, como expresión de la sociedad, sino de que la filosofía participe de ese
progreso científico-técnico como situación real y como perspectiva ineludible.
La filosofía actual se ha convertido en una entre las varias modalidades o
aspectos de la técnica en la interpretación, descubrimiento y aceleración del
progreso humanos. No se reduzca, pues, esta tendencia a la tecnificación a una
prevalencia de la técnica en las formas o modos de expresión o de investigación filosóficas, sino que hay que considerarla como una convicción por utilizar la filosofía como una técnica del hacer humano, y no como una especulación del saber teorético. Vuelve el uso de las ideas-fuerza, pero no porque
las ideas puedan ejercer esa función, o porque algunas la realicen, sino por10

Cinco leccio11es de Piloso/ ía. Madrid, Sociedad de Estudios y Publicaciones, 1963;

p. 255.
11

Naturaleza, Historia, Dios. Madrid, Editora Nacional, 1963 (5a. ed.), pp. 5-7.

133

�que sólo las ideas-fuerza son ideas, y lo son precisamente por su verificabilidad como fuerzas.
El problema que se plantea, a la vista de estas tendencias, es el de revisar
con detenimiento el carácter problemático de nuestra situación penetrando
en la situación misma con mirnda Iilosófic-.a. E ta pretensión exige de nuestra parte, para no quedar extrarradiados de la filosofía de nuestro tiempo,
analizar la situación para descubrir los ingredientes filosóficos que se puedan
encontrar en ella.
Pues bien, desde un principio comenzamos a sospechar que la situación
actual~ y el concepto :mismo de situación en su reducción sociológica, se ha
producido por anemia filosófica. e ha dado de mano a la filosofía para la
etaboración del concepto, y el concepto ha sido posible gracias precisamente
a la ausencia de la filosofía. Tan cierta se nos antoja esta observación que no
nos arredra el escribir que nuestro tiempo es tiempo de ausencia de filosofía.
Más aún_. ha sido un juicioSó temor de no pasar como amante de la paradoja
el que nos ha aconsejado no decir que la filosofía actual representa un supremo
esfuerzo para suplir 1a ausencia de la filosofía con filosofías a las que viene
ancho el término original e Jústórieo de filosofía.
A Ortega le parece el vocablo "Eilosofía" extraño, amanerado y poco expresivo. 12 Ortega lo cree así en atención a la formación de] sustantivo, a la situación pública, "nueva y original" que dio origen al nombre, y al significado de las dos palabras que lo componen. Nada extrañe, por tanto, que lo
que ahor,a comenzamos a hacer bajo el pabellón tradicional di la filosofía sea
algo nuevo y diferente frente a toda filosofía. Es 16gico si se atiende a la
situación pública ''nueva y original" en que se debate nuestra época. Esta situación pública "nueva y original" ha conseguido deglutir a los filósofos
unciéndolos a sus exigentes solicitaciones. En el diagnóstico de Ortega, los
pensadores buscaban refugio intelectual, cambiando el disfraz de los vocablos
o de los términos con que aparecían en público, para librarse de las iras del
contorno social. En nuestro tiempo, los filósofos que se consideran Fepresentativos de la actua:lidad, han adoptado el procedimiento de cambiar de oficio, en vez de seguir ejerciéndolo valiéndose cle otro término. Si se reflexiona
con cierto detenimiento se llega a la conclusión de que la filosofía actual es
una filosofía dimisionaria ante la situación.
La filosofía surgió en Grecia y se mantuvo en la Edad Media y en la Moderna como un esfuerzo intelectual superador de la 1·ealidad · en nuestra época
la filóSOfía parece tepresentar el papel de conciliadora de las distintas y diversas manifestaciones de lo real, sin trascender la situación en la que emerge.
Estamos plenamente de acuerdo con Ortega en que esta actividad no es
" Origen y epílogo de la Filosofía (o. c., IX, pp. 426 y sigts.).

134

"filosofía", pero por razones totalmente contrarias a las que Ortega ensaya.
No porque la filosofía en su versión tradicional haya agotado sus pollibilidades y virtualidades, sin.o porque en el diálogo entre inteligencia y reaHdad, ha
quedado subsumida la inteligencia en el núcleo de la realidad indiscriminada.
En definitiva, ha sido la inteligencia, como razón vital, la que se ha vuelto
constitutivamente problemática. Las consecuencias de esta degradación de la
inteligencia pura se presentan como tremendamente imprevisibles; imprevisibles por lo alucinantes y terroríficas. Considerar a la mente o a Ja inteligencia
como un ingrediente de la realidad en su totalidad evolutiva, y no como una
luz original encamada personalmente en la realidad, equivale a entregarse
maniatados a la naturaleza, sin que valga como ali io sobrevolar como historia a la naturaleza.
Se dirá, que el cuadro que acabamos de dibujar peca de excesivamente simplista, y que en nuestro tiempo son muchos y con nombre propio los filósofos
que no entran en la composición del conjunto. ¿Y quién osaría negarlo? Pero
la cuestión está en saber si los filósofos que abominan de la situación, o los
que, sin abominar de eJla, discurren y Iilosofan para salvarla o salvarse, han
elegido una senda practicable por la inteligencia, o han entrado por holzweges,
o callejones muertos, mejor o peor iluminados en los primeros pasos.
La radicalización de la filosofía como análisis técnico de la situación es
'
decir, Ja filosofía actual como negatividad socio-política. de la filosofía tradicional, lo representa el llamado materialismo dialéctico. La radicalización de
la filosofía como análisis científico de la situación, es decir, la filosofía actual
como superación científico-mística de la filosofía tradicional, lo intenta cumplir el psiquismo dialéctico. La radicalización de la filosofía como humanismo
espiritualista de la situación, es decir, la filosofí.a actual como interiorización
integradora de la filosofía tradicional, lo ha acometido el persona(ismo cristiano. La radicalización de la filosofía como formalización lógico-matemática
de la situación, es decir, la filosofía actual como subversión de la filosofía tradicional, la ha ensayado la analítica lingüística. La radicaliY,.ación de la filosofía como e.xpresividad dramática de la situación, es decir, la filosofía actual como originalidad existencial liberadora de la filosoüa tradicional es
'
empeño asumido por los existencialismos. La radicalización de la filosofía
como metafísica de la situación, es decir, la filosofía actual como profundi~
zación ontológica de la filosofía tradicional, es la tarea. del objetivismo integral.

¿ Cómo se ha llegado a una situación de la que brota la exigencia de una
radicalización de la filosofía? Cualquiera que sea la respuesta, ha de contar
con la presión apremiante e impresionante de Hegel. La fecha para la comprensión de la filosofía actual se remonta a los primeros años del siglo XIX.

135

�Es certera la observación de Zubiri: "Sea cual fuer~ nuestra posición última
frente a él. toda iniciación actual a la filosofía ha de consistir, en buena parte, en una "experiencia", en una inquisición, de la situación en que Hegel
nos ha dejado instalados" .13

LA IDEA DEL TIEMPO Y DE LA HISTORIA EN
LA FILOSOFÍA DE SOIACCA
DR.

ALBERTO CATURELLI

Universidad de Córdoba

l.

NATURALEZA 'i FORMAS DEL TIEMPO

a) Tiempo inicial, tiempo vital y tiempo ir.finito de la existencia.
LA LIBERTAD IMPLICA EL TIEMPO. Y como la libertad es, originariamente, iniciativa en el ser, Ja iniciativa se hace una con la síntesis primitiva cuya primera
especificación es la autoconciencia. Pero entonces, en aquella síntesis se implica
el tiempo. Más aún, la libertad pone su propio tiempo. En consecuencia, en la
filosofía de Sciacca, el tiempo entra en el ser sin disolverlo; por el contrario, el
tiempo, como veremos, dinamiza el ser --que siempre es ser personal-, dialectiza en dialéctica viva de libertad y tiempo; pero como la libertad es iniciativa
en el ser, como pertenece constitutivamente al ser, también el tiempo es, constitutivamente, el ser mismo. De ese modo, decir el par de palabra "ser" y ''tiempo" no es otra cosa que expresar la íntima estructura del ser núsmo. Pero ya he
dicho que el ser es la persona. Luego cada e,ástente recibe, con la libertad,
todo su tiempo; y, desde que es, intenta salvar la infinita distancia hacia su
propio fin como creatura: "La voluntad libre, iniciativa en el ser, da comienzo
al tiemE_o en sus formas y en sus modos internos a cada una, correspondientes
a las formas y a los modos de la libertad" .1 Sciacca pone el tiempo en el ser y
no el ser en el tiempo si por esto se entiende la historización absoluta del ser;
la iniciativa en el ser determina el comienzo del tiempo; cada hombre, con su
libertad, genera su propio tiempo; por eso, no existe "un" tiempo para todos o
de todos, sino el tiempo de la interioridad objetiva. Brevemente, la libertad
,. Naturaleta, Historia, Dios. Madrid, Editora Nacional, 1963 ( 5a. ed.), p. 145.

136

1

La liberta e il tempo, p. 113, Opere Complete, vol. 22, Marzorati, Milano, 1965.

137

�genera el tiempo; esto es lo mismo que decir que "el tiempo existe por el hombre".2 Yo no existo en el tiempo, sino el tiempo en mí y mi voluntad lo genera
y lo "gasta" bien o mal: "Existe el tiempo porque existe la libertad" y, por lo
tanto, no hay tiempo sin libertad aunque existe libertad sin tiempo que es la
libertad de Dios. Si es verdad que cada hombre recibe todo su tiempo, es
también verdad que "el tiempo es por el espíritu, por la conciencia" ~ que,
en cada momento, debe actuarlo.:. Luego, el hombre recibe el tiempo de la
vid a, intervalo entre el nacimiento y la muerte,6 tiempo "bidimensional" 1
pues el nacimiento no tiene pasado y la muerte no tiene futuro; también recibe el hombre el tiempo de la e x is t e n c i a , abismo entre el existente y
Dios y que solamente Dios puede colmar: corresponde a la dialéctica de la
'tensión" finito-infinito. 8 EL tiempo de la vída es solamente un breve intervalo
del tiempo infinito de la existencia: por eso, todo hombre es iniciativa ininterrumpida, es tensión, recomenzar constante: 'la voluntad siempre tiene tiempo,
siendo ( su tiempo) inagotable".

La inagotabilidad del tiempo de la voluntad excluye la finitud del tiempo
del hombre y, por eso, la muerte no es el fin del tiempo de la persona; es decir,
allende el tiempo de la vida es infinito el tiempo de la existencia 9 pues, si no
lo fuera, estaría en contradicción con la esencia del ser o ser como Idea; el
tiempo de la existencia es infinito como la voluntad que lo genera. Por eso, el
tiempo de un solo hombre trasciende todos los "hechos" humanos y eventos del
universo. El tiempo entonces, es el espacio i11terior generado por la voluntad
en los momentos (pasado-presente-futuro) medidos por el espíritu. Pero así
como Ja libertad de elección es asumida, unificada, potenciada, por la libertad
de escogimiento, así desde el primer átomo de vida ( que es un dato) hago de
ella un acto de la conciencia, "distentio" de la conciencia que contiene el
tiempo infinito y sobrepasa todo eJ devenir natural.
El tiempo generado por la libertad inicial es el tiempo i n i c i a l puesto
por el acto con el cual cada existente acepta o rechaza su ser; es libertad inicíal supuesta a toda volición. Este tiempo inicial es interior y, en éJ, la identidad de medida mensurant.e y movimiento medido corresponde a la identi.• Mo:rte e immortalita, p. 211, Opere Complete, vol. 9, Manorati, MiJano, 1959.
ª La liberta e íl tempo, p. 114.
• L'interiorita oggettiva, p. 117, Opere Complete, vol. 1, ibidem, 1967.•
• Op. cit., p. 118.
• La liberta e il tempo, p. 114.
' Morte ed immortalita, p. 199.
3 Atto ed Essere, p. 51 · Opere, vol. 5, ibidem, 1963: también Filosofía e Metafísica, II, pp. 227-228; Opere, vols. 13-14, 1962.' L'uomo, pp. 163 y ss, opere, vol. 4,
ib., 1963."
• La liberta e il tempo, p. 115; Morte ed immortalita, pp. 212, 216, 219, 220.

138

dad, en la libertad inicial, entre volente y querido. En otras palabras, la
voluntad, iniciativa en el ser en la forma primera de libertad inicial (aceptación o rechazo de sí mismo) genera el tiempo inicial ya como tiempo vital,
ya como tiempo cxistencial. 1º
Veamos pues las formas del tiempo generadas por las formas de la libertad:
"Tiem.p o de la. vida, generado por la voluntad como libertad de elección, en
los dos modos de tiempo empírico o exterior o del devenir, propio de Ja voluntad como libertad de elección o producción subjetiva aun de los bienes
objetivos a nivel de la carnalidad (tiempo carnal) o de la animalidad (tiempo animal}; y de tiempo hi tórico o sucesi6n dinámica, propio de 1a elección
y producción obj tiva de bienes subjetivos: o temporaneidad de un presente
que pasa solicitado por un ••advenir" sólo para nosotros y por eso muert-0 en
cada momento suyo -el espíritu se distiende en la carne o en el animal y
el tiempo es espacio o lugar donde acaece mi ivir y mi morir-; o temporalidad vital -tiempo de la libertad de la vida en el mundo- que mide eJ
movimiento "cadencioso" de la voluntad que la genera determinándose como
elección y producción objetiva de los valores vitales y mundanos, rescate de
la carne en el cuerpo como vítalidad y de éste en la coordinación de ]as necesidades de la ida con las exigencias de la existencia.
' Tiempo de la existencia, generado por la libertad de escogimiento inclusive de las otras formas, o existencial -en armonía con el fin de la existencia implicante del de la vida-; o interior, correspondiente a la libertad
interior o del mal· o duración, de la libertad que dura en el bien escogido
reproponiendo la iniciativa sin el pasaje a las otras elecciones: temporalidad
exi.ltencial, tiempo de la libertad de la e.~istencia en el mundo unido al de la
libertad de la vida; tiempo de la historia. El escogimiento engloba las fonnas
y los momentos del tiempo en el presente, continuo vuelo hacia el "futuro"
-Ja infinita expectación del espíritu, la posibilidad siempre actual y para
él siempre imposible- el instante del escogimiento absoluto, reconquista por
don de Dios, dei tiempo original de la creación en expectación del instante
de la muerte que, aboliendo toda elección y sucesión, cumple la Iústoria de
cada existente y hace a todo acto suyo significante e inmodificable".11
upuesta la síntesis primitiva, la iniciativa en el ser pone su primera especificación que es Ja libertad inicial; la libertad inicial genera el tiempo inicial
que implica sus dos formas fundamentales eomo tiempo vital (generado por
la elección) y tiempo existencia (generado por el escogimiento) ; a su vez,
como veremos después, el instante es el tiempo del escogimiento absoluto,
como el "tiempo nuevo" o de la Gracia. En consecuencia, lo éxtasis del tiem:Jj)

-u

La liberta e il tempo, p. 116.
Op. cit., pp. 117-118.

139

�po corresponden a sus formas así como las formas del tiempo a las formas
de la Jibertad: los átomos correspondientes al tiempo vital (empírico, exterior, del devenir), agotables, "físicos", que pasan sin volver; los momentos
correspondientes al tiempo existencial (interior, duración, desarrollo), reversibles, inagotables, metañsicos, personales, inscriptos en el tiempo infinito de
la existencia inmortal; el Instante que es la duración existencial elevada a su
perfección, presente de la contemporaneidad, tiempo de la Gracia que ya no
corre ni pasa, presencia de todo el tiempo personal y, por fin, reconquista
del tiempo original 12
El hombre es tiempo, pero el tiempo del hombre no tiene un fin porque,
como ya vimos, el existente inmortal es duración que no termina.18 Así nos
percatamos que el hombre es tiempo infinito y, por eso, no es histórico en el
sentido de la temporaneidad vital; la infinitud del tiempo existencial constituye la historicidad del singular, pero solamente es histórico el tiempo de la
vida y, por consiguiente, es histórica sólo la hbertad de elección. Luego, no
es histórico el tiempo de la existencia, aunque su historicidad incluye la historia mundana cumplida con la muerte: esencialmente, eJ tiempo existencial
es trans-histórico H en cuanto es el tiempo de su inmortalidad (constitutiva
" He intentado confrontar comparativa y críticamente los siguientes textos: La
liberta e il tempo, pp. 193-194, 293, 323-324, 330, 331; Atto ed Essere, p. 97; Morte
ed immortalittl, pp. 141, 211, 324; puede ser útil el siguiente cuadro sinóptico:

libertad de
elección

empírico, exterior,
producción
}
subjetiva
de bienes

tiempo
VITAL

producción
objetiva de
bienes subjetivos

del devenir
.
~empo ~al
l:Iempo animal
átomos

libertad
inicial

,¡,

tiempo
INICIAL

tiempo histórico,
} temporaneidad,
temporalidad vital

de la existencia, interior, duración,
del desarrollo
libertad de
escogimiento
tiempo

EXISTENCIAL

temporalidad
existencial

escogimiento absoluto
tiempo original

u

La liberta e il tempo, p. 118.

1•

Op. cit., pp. 119, 121, 124, 125, 128, 131, 219.

140

omentos

Escogimiento obje} tivo del Bien en
cada momento

1

instante

de la persona) que puede ser elevado al tiempo original por el escogimiento
absoluto.
b) Dialéctica de las formas del tiempo.

La duración existencial es acto sintético de los momentos del tiempo e
implica (y exige) atención constante que es, agustin:ianamente, la attentio
animi. Sciacca asimila aquí y, en verdad, sobrepasa potenciándola, la doctrina
de San Agustín 15 pues los momentos de la attentio son el contuitus del presente, la expectatio del futuro y la memoria del pasado, pero la "attentio" es
duración, acto, es el peso de la historia personal en la historia de la humanidad porque cada volición genera el tiempo histórico rescatando la temporaneidad de manera que todos los momentos de la persona sean solidarios y
convergentes en cada volición. 16 Cuando el hombre abandona esta dignidad
del tiempo del escogimiento (duración) en favor de la producción subjetiva
de bienes a nivel de la carnalidad o de la animalidad, la "attentio" se transforma en "dis-tentio" del mero cuerpo satisfecho. La recuperación de la verdadera duración implica, por cl contrario, la libertad "dis-tensa" en el tiempo
que ella genera con sus elecciones, pero unificada en la tensión hacia el escogimiento. Es allí donde recupera todas las formas del tiempo. El hombre,
por consiguiente, se hace y hace; solamente Dios crea. El hombre es el presente de un acto creativo, pero su tiempo histórico, tanto al comienzo como
al fin, "existe abierto hacia un easado y un futuro trans-histórico".17
En este sentido, yo comienzo desde mí; es decir, desde mi libertad inicial,
que es el comienzo del tiempo de mi historia personal. La voluntad volente
actualiza sus posibilidades generando así el pasado; por consiguiente, "el
advenir no sucede al pasado sino a la inversa porque las posibilidades son
primero y el pasado es después que han sido actuadas por la voluntad" . .FJ
advenir pertenece al tiempo vital ( empírico, exterior) y el futuro a] tiempo
existencial (metafísico, interior). Cuando la historia es pensada como proceso I6gico-gnoseológico se sostiene explícita o implícitamente que es el resultado de causa (en el pasado) y de efecto (en el futuro) ; pero aquí se trata
solamente del tiempo del &lt;advenir" que implica nada más que "hechos" y
la "cadena'' de acontecimientos, sin futuro. Entonces el pasado no sucede al
"' Confessiones, XI, 20, 26: "tempera sunt tria, praesens de praeteritis, praesens de
praesentibus, praesens de futuris. Sunt enim haec in anima tria quaedam et alihi ea
non video, praesens de praeteritis memoria, praesens de praesentibus contuitus, praesens
de futuris exspectatio".
'" La liberta e il tempo, p. 120.
" Op. cit., p. 121; cf. también nota 12.

141

�advenir como si éste fuera su causa: Tal es la ilusión determinista Y fenomenista. En efecto el advenir "no es un dato, sino un con junto de posibili'
. .
dades entre las cuales la libertad hace libremente sus elecciones y escogumentos motivados pero no determinados": 18 el pasado nace del advenir y, por
ese motivo&gt; de la voluntad que también genera el advenir llevándolo hacia el
presente de la volición que, nuevamente actuada, lo pone. en un nuev~ presente. En consecuencia, la voluntad libre es la madre del tiempo y su tJempo
es la "distentio" que la estimula, por su orden objetivo a elegir las necesidades vitales y a escoger las exigencias del espiritu. De esto se sigu la insuficiencia del advenir y la apertura absoluta, inexhausta del futuro. Tanto el
pasado que miro en el presente, como el adv:nir, que es ':'pectación en_ el
presente, son presentes en nosotros. Como dec1a San Agustín, In te, amme
meus tempora metior; 19 en Sciacca esto significa que mido el tiempo en el
acto que pasa, no en cuanto pasado; significa que es presencia de un "ya"
(mi pasado) trans-histórico. Por la intuición del ser como Idea que hace
infinita la iniciativa, es también presencia de un "después" ( mi futuro) siempre actual e inactuable en todo acto de mi advenir que es también superhistórico. En ese sentido, el presente de mi tiempo es memoria de Dios, expectación de mi advenir en el mundo. Por eso, la libertad es acto que recomienza
siempre y el tiempo generado es inagotable, en cada existente: Este acto inagotable, renace siempre de la voluntad volente: Es advenir temporal (histórico)
producido por el presente; es futuro trans-histórico preparado por el mismo
advenir 20 de mi jornada mundana. Existencialmente, hay pues el tiempo
infinito de la infinita libertad originaria todo recogido en el instante del escogimiento absoluto. Del mismo modo, el advenir es finito, el futuro infinito. 21
Para Sciacca, no obra el hombre en el tiempo sino que el hombre genera su
tiempo; o sea que la libertad existe antes de todo tiempo y ella es quien
genera el tiempo y sus diversas formas. La libertad genera su tiempo histórieo; pero, en ese caso, como veremos más adelante, en la historia personal
se imµlica la historicidad de la libertad vertical que tiene un fin trans-histórico. Pero cada nivel de la libertad que es nivel del tiempo, son recuperados
en el orden del ser.

u Op. cü., p. 123.
10 Confessiones, XI, 27, 36; cf. In spirito e verita, p. 69.

'" La liberta. e il tempo, pp. 125, 131.

"' Op. cit., pp. 125-126.

142

c) Ser y tiempo, m11,ndanidad y transm11,ndanidad del tiempo.

Para comprender a ciacca respecto de la relación ser-libertad-tiempo, debo
suponer como suficientemente asimilada la relación ontológica entre el ser y
la existencia y entre existencia y realidad. El ser no plantea, por su inmediata
presencia, la necesidad de una pregunta por su sentido. Y desde que es presencia que debe ser afirmada ( aun cuando se la niega y precisamente porque
se la niega) no parece posible considerar ni siquiera la posibilidad de un
"olvido'' del ser aunque se pueda especular finamente sobr ello. Supuesta
esta primera afirmación del ser, en Sciacca el ser es personal; por eso puede
decirse a Ja inversa: Ja persona es el ser. El modo primario de ser presente el
ser es el ser como Idea (esencia del ser) en el cual el ser-acto pone el sentiracto el entender-acto, el querer-acto· en consecuencia, el querer acto que es
el querer-puro (iniciativa en el ser) pone el tiempo como tiempo inicial;
que es lo mismo que decir que la libertad inicial (voluntad inicial) orea el
tiempo. o quiere decir esto que libertad y tiempo sean realidades contrapuestas, realmente distintas; por el contrario, el tiempo es acto de la libertad.
Por eso la libertad crea el tiempo. Pero como he dicho antes que el ser es la
persona, constituyen momentos intr'msecos del ser mismo libertad y tiempo.
El tiempo es el ser. En consecuencia, ser y tiempo se convierten en el ser
finito porque el sm- finito es la persona; en cambio, no es el tiempo todo el
ser porque Dios es el Ser absoluto fuera del tiempo. Entonces, en la finitud
de la existencia humana, ser y tiempo se implican y son copresentes, pero el
ser no es disuelto por el tiempo ni es el tiempo solidificado en un ser estático;
el ser es dinámicamente tiempo y el tiempo es el ser mismo. En consecuencia, en el pensar de Sciacca, el tiempo "entra" en el ser, por así decir, sin
peligro alguno de reducir el ser a temporaneidad o a historicismo antimetafísico. Por otra parte, en cuanto la persona "existencia" la realidad ( que no
existe por sí sino por la persona) coordina y eleva la realidad al nivel del
tiempo eiástencial; por eso, todo ente finito es tiempo (existencia-realidad)
por Ja libertad que, precisamente, es creadora del tiempo. Ni inmovilismo esencialista que se ve forzado a reducir el tiempo a mero devenir cósmico o a la
medición del movimiento cósmico, ni "existencialismo" temporalista. Tampoco
es una precedencia como lugar originario ( de ser y tiempo) que debe entenderse ~liéndose de la metafísica, sino la originaria y metafísica unidad
integral de ser, libertad y tiempo.
La libertad pues, como acto que es, es el mismo hacer-se del hombre. En
esto consiste la dinamicidad del ser y de la voluntad. Todo acto suyo es comOp. cit., p. 129. Para el sentido originario del acto como hacerse (/arsi) cI. Atto
ed Essere, pp. 20 y ss.
21

143

�pleto y perfecto aunque no es perfecta la voluntad porque _si bien es madre
de sus acciones no es sus acciones: Sobre_easa a todas y a mnguna pues cada
acción es finita {en cuanto cumplida); y, nuevamente, la voluntad reemprende su camino constituido por actos que son especificaciones de un solo acto:
la iniciativa en el ser. Inadecuable por sus acciones no es adecuable por la
historia que ella produce. Por eso no existe ni puede existir una adecuación
entre hombre y mundo: La historia del hombre existe y se desarrolla (no
deviene) en su propio estado trans-natural con un destino incumplible en el
mundo; precisamente porque la mundanidad del tiempo del hombr~ es medida por el espíritu, el tiempo del hombre es trans-mundano, trasciende el
tiempo histórico, trasciende el tiempo de la historia mundana, trasciende el
tiempo emp'trico, tiempos subordinados a su tiempo infinito. Es finito el
tiempo de la raz6n, es infinito el tiempo de la inteligencia ~• sobre todo,. si
la inteligencia está orientada a lo eterno, el Instante es el bempo de 1~ mteligencia. zs El mero tiempo mundano (temporaneidad) se ~ueve ha_oa ~
advenir de la perfectibilidad también mundana; pero este tiempo es insuficiente para el futuro de la perfeccwn de un solo hombre concreto, a cuyo
secreto ontológico apenas si se tiene acceso por el amor a la irúinitud abierta
e incaptable del otro y de m't mismo.
Por supuesto que es dificilísima tarea de la voluntad mantener la unidad
dialéctica de los momentos y de las formas del tiempo. Su actitud más propia
no es ni nostalgia del pasado ni anticipación del advenir. No es nostalgia del
pasado en cuanto retorno a un tiempo que ya no-es más; aparente compromiso del regreso que es, en realidad, des-compromiso y re-vocación de la
acción: 2• En el fondo, es sólo pasado del pasado ya que todos los tiempos
irían al pasado y, más aún, es nostalgia que niega el mismo pasado y di~e no
al ser y sí al no-ser. No es anticipación del advenir que pone en lo adverudero
todo lo positivo huyendo del presente,25 porque sigue siendo negación de la
libertad y el tiempo en cuanto. evasión q_ue, a su vez, niega el mismo advenir
pues no podrá jamás ser. Llegado a ser, hoy, ya será entonces el mal. Ambas
actitudes tienen en común la fuga del presente q_ue aparece de hecho como
mal. En un caso, mito del pasado; en el otro, mito del advenir. Quien existe
a la altura del ser, existe, en cambio, colmado de presente donde son presentes todos los momentos del tíemi20; no existe en el subjetivo recuerdo que
es fuaa del presente; existe en la memoria objetiva que coincide con el movim.i:Oto de la voluntad que hace entrar el pasado en el presente.26 Desde
23 La liberta e il tempo, p . 131.
"' Op. cit., p. 134.
..- Op. cit., p. 136.
., Op. cit., p. 138.

144

este punto de vista, no existe tiempo largo ni corto, pues se trata del tiempo
existencial o metafísico: Es el tiempo del singular en el ser cuyas elecciones
y escogimientos "se concentran en la disponibilidad al escogimiento absoluto,
hacia el futuro en el cual son contemporáneos' presente, pasado y ad enir". 27
de este modo, el tiempo (y la libertad) es separación de todo lo inesencial y,
por eso el presente se muestra como el tiempo de la esperanza.

2. EL

TIEMPO DE LA LIBERTAD DE ELECCIÓN
LA FILOSOFÍA DE LA HISTORIA

a) Temporaneidad empírica y sentido del progreso.
Primer planteo del problema del sentido de la historia.

Resuelta, en una primera instancia, la dialéctica de las formas del tiempo,
corresponde ahora poner la atención en el tiempo creado por la libertad de
elección: Tiempo vital, empírico, exterior, del devenir, carnal, animal, histórico. Lo primero de lo cual nos percatamos, si el tiempo es creado por la
voluntad, es que no puede ser pensado como un "continente", ilusión pseudorealista que lo piensa como medida extrinseca y convencional deJ mero permanecer temporáneo de una sustancia supuesta al devenir sucesivo y continuo. Es lo que Sciacca denomina tiempo anagráfico cronológico, cuantitativo, abstracto, tiempo de los hechos acaecidos y por acaecer. Tal es el tiempo
griego ( cosmológico y naturalista) como medida del movimiento. 28 En ese
sentido, el concepto aristotélico de tiempo como "medida del movimiento según lo anterior y lo posterior",29 pone en evidencia que, si bien tiempo y movimiento se distinguen realmente, no hay tiempo sin movimiento; es verdad
que la "medida" la pone la inteligencia, pero el movimiento cósmico es su
fundamento: de él depende en su misma realidad de tiempo y habria tantos
tiempos cósmicos según el número de inteligencias capaces de enumerar el
antes y el después del movimiento del ciclo, de las esferas del mundo. Pero
Aristóteles (y los griegos en general) no ha ido más allá dcl tiempo empírico.
Y del tiempo que Sciacca llama "de uso", para las cosas útiles, que se alarga
en átomos sucesivos: Ayer, hoy, mañana. Pasado, presente, advenir: El pasado, la serie de átomos vividos ; el presente, apenas el átomo que está pasando; el advenir, la multiplicidad de fragmentos alineados y solidificados,
"' Op. cit., -p. 139: el subrayado es mío.
" Op. cit., p. 192 .
,. Phys., IV, 11 , 219bl.

145
HIO

�generados por el movimiento de mi voluntad, inscripta en el mecanismo de
los instintos, necesidades, pasiones; en fin, no historia del s.ingular sino crónica individual 3º de mis días, uno después del otro, todos en fila, en el orden
de las elecciones, continuidad mecánica o en realidad discontinuidad de
impulsos y caprichos. En tal caso, mi tiempo aparece como mera extensión
que me empequeñece y me pierde como persona; vivo asi en el "espacio",
siendo espacio aun el mismo tiempo. Y yo, cosa entre Jas cosas. El ser del
tiempo es, al cabo, el no-ser del tiempo. Sciacca es particularmente ácido
cuando hace alusión a este tiempo movido por las pasiones y la envidia, al
cual califica como tiempo de la cupiditas de niños adultos e inmaduros, armados de lógica elemental y estulta, de lugares comunes elegidos según lo
exige "la sociedad". Tal es el tiempo idiota de la pura mundanidad del hombre. Es el tiempo del devenir "según el cual la ciencia 'organiza' los así llamados fenómenos naturales". 31 El devenir se contrapone al "desarrollo" del
acto, puesto que corresponde al hecho, a la mera cosa, dotada de "actividad", no de actualidad. 32
Precisamente en este sentido, el tiempo de la ciencia es el tiempo natural
o del devenir; tiempo de las cosas: "las cosas nacen; y caen, insensiblemente,
en la 'temporaneidad' : nada dura o permanece; el tiempo mismo se desvanece en la nada de la nada". 33 Tal es el devenir de los entes entre los cuales
la especie humana es uno de tantos. Tiempo medido por el reloj que no significa, desde sí mismo, el paso a un plano superior, precisamente porque
es el tiempo exterior del devenir. 3 ~ De ese modo, la unidad espacio-tiempo,
válido para el hombre s6lo en el nivel vital, tiene su advenir en el ' hombre"
de la ciencia; respecto de los "acontecimientos", tiene su historia sólo a nivel
del tiempo empírico. Pero ese nivel científico e "histórico" del tiempo es infinitamente trascendido por la historicidad del hombre, por el tiempo existencial infinito, por su futuro no natural, que es el fin de la misma libertad. 35
Todo el tiempo de la historia (eventos calculados, organizados, previstos) no
es conmensurable con un solo momento del tiempo infinito de un solo hombre! Por eso, si pusiéramos nuestro tiempo existencial en el nivel científico,
la libertad quedaría al nivel de la libertad de elección subjetiva, del tiempo
exterior de la ciencia, que es tiempo anulado. El tiempo exterior volvería al
hombre al "infantilismo" de sí mismo, esclavo de un solo nivel de la exis"' La libertá e il tempo p. 194.

op.

cit., p. 197.
" Atto ed Essere, pp. 58, 59.
" In spirito e verita, p. 69, Opere Complete, vol. 11, ib., 1960.'

11

$1

La liberta e il tempo, p. 198.

" Op. cit., p. 199.

146

tencia. 86 Con agudeza, aprovecha Sciacca para señalar que si la ciencia crece
y crece siempre, debe ha.cedo porque es intrínsecamente inmadura; si este
plano de la inmadurez de la ciencia fuera el del hombre, entonces no habría
lugar para los otros niveles y ni siquiera sería posible la misma ciencia. La
ciencia no tiene por objeto el infinito espiritual y, por eso, está fuera del
plano de la "inteligencia" del ser en el cual se inscriben la libertad y el tiempo: Queda a nivel de la "razón" cuyo objeto es el ente "real", determinado
y finito.
En este plano, en efecto, la elección subjetiva de bienes a nivel de la carnalidad ( tiempo camal) y a nivel de la animalidad ( tiempo animal) genera
los átomos del tiempo empírico como sucesión mecánica según los deseos subjetivos, en un continuo de elección (temporaneidad). 37 El hombre temporaneizado en los acontecimientos, no tiene historia sino apenas crónica de hechos en mecánica sucesión: Hacia adelante tiene el advenir, lo de mañana•'
una vez acaecido, advenido, otro hecho se agregará a los anteriores aumentando el bagaje del "pasado". La historia es así toda "material", de Ja pura
libertad exterior y de su tiempo sin esperanzas de futuro; será historia de individuos, no de personas; será historia de lo que ha sido "realmente", exteriormente producido, no "existencialmente" vivido; será, en fin, el conjunto de
hechos acaecidos (advenidos) en la distensión del tiempo exterior narrados
según el orden cronológico ( rerum gestarum) y que es la "historia'' en cuyo
nombre se procesó a Sócrates y a Cristo. 38 Tal es, pues, la historia de los
"hechos gruesos" (no grandes con grandeza espiritual) entre los cuales el
grado más alto es idéntico al infimo ( apoleón y el anónimo burgués); para
Sciacca se trata apenas del "infantilismo" de los supuestos "grandes'' y de los
nacionalismos que quieren solamente hacer para poder y poder para hacer
más, todo lo contrario de Dios que no es un "poderoso" ni "comanda" -nada
de nada. 39 En este sentido, la actividad del hombre "sá.rquico" se sitúa aún
por debajo de la naturaleza animal, constituido como un amasijo de infantiJismo y de avidez que hacen de él un "grande de la carne" ,4º un poderoso,
uno de aquellos que "pasan" a la historia, dos veces esclavos: de la esclavitud
de los demás a quienes no ayudan a liberarse y de la propia: Gigantes infantiles tanto en el pensamiento como en la acción, cuyos instintos ejercitan
sus derechos, pero cuya voluntad, en la línea de la mera elección animal es
'
subjetiva porque siempre elige y hace subjetivamente.
.. Op. cit., p. 201.
., Op. cit., p. 204.
" Op. cit., pp. 205-206.
21

Op. cit., p . 207.

" Op. cit., p. 208.

147

�Ya puede apreciarse el carácter de la crítica sciaquiana a la idea de progreso que permite un primer acercamiento a su filosofía de Ja historia. Claro
que la idea vulgar de progreso tal como, dogmáticamente, es aceptada por
la ciencia y el -inmanentismo, proviene de una concepción mundana deJ tiempo y tiene su origen doctrinario en Bacon y el Iluminismo; para esta concepción del tiempo, la historia del hombre se transforma en sociologia y en
economía como inversión del Cristianismo ;u por eso el progreso se demuestra como sustitución y como lo contrario de la Providencia: es la razón contra la fe. Nace así el mito del progreso que cree que los "malos tiempos"
(o sea todos los tiempos si bien se mira) deben ser sustituidos por los del
reino del Hombre que adviene por el progreso; por eso el mito del progreso
va de desesperación en desesperación de entusiasmo en entusiasmo, absurdo
que se consume en contradicciones infantiles. En esta línea, Hegel piensa la
historia como fin de sí misma, como totalmente mundana, lo cual es contradictorio: Porque es contradictorio atribuir a la historia un cumplimiento en
la historia, que es lo mismo que sostener que lo que deviene y lo relativo tienen su cumplimiento en lo deveniente y en lo relativo;42 por eso el dialectismo hegeliano aniquila no solamente la sustancialidad la persona y la religión, sino también la historia misma. 43 Esta aniquilación universal depende
del mito del progreso que jamás podrá responder por la historia de cada
hombre singular, que sólo vale para él. Y la contradicción es evidente: "o
el mal será definitivamente vencido y entonces ( ... ) cesará el progreso mismo
y toda forma creativa de actividad humana, la historia no tendrá más desarrollo y todo estará al nivel de la flora y de la fauna ( ... ) o el progreso nos
libertará de algunos males pero no del mal y, en tal caso, este último cambiará sólo en los modos; por lo tanto, es una vez más contradictorio que (el
progreso) sea por sí solo el fin último de la historia y el sentido definitivo
y satisfactorio del hombre" _-w ciacca no quiere significar con esta crítica
la desvalorización plena del progreso, sino valorarlo en el nivel que le corresponde: En efecto, si por progreso se entiende "producir objetivamente bienes vitales y mundanos y elegirlos objetivamente por la libertad de la vida en
el mundo, fin último del 'tiempo histórico' y no más empíúco", entonces el
progreso constituye la legítima solución del problema de la vida. Pero cuando
este fin es puesto como fin supremo de la historia y, por lo tanto, del homOp. cit., pp. 211-212.
" Op. cit., p. 215 ; en el mismo sentido cuando se refiere al marxismo, La filosofia,
oggi, 1, p. 31 , Opere Complete, vols. 6-7, ibidcm, 1963.◄
" Historía de la filo so/la, p. 470, trad. española de A. Muñoz Alonso, Ed. L. Miracle,
Barcelona, 1954.1
.. La liberta e il tempo, pp. 216-217.

bre, el progreso pierde su positividad pues debe estar coordinado a la tempo~dad existencial El progreso, extrapolado, se convierte en una ficción
a~al. Y, en el fond~, no es ya una cuestión de optimismo o pesi.mismo:
S~plemente, el adverur de la perfectibilidad en el mundo es siempre insufzcie_nte Y el futuro de la perfección existencial del singular ( de la persona)
es Siempre tra~sm~n~~no; como se ve, son dos planos diversos pero unidos,
cuya copresencia_ s~1ca que toda la libertad del singular y todo el tiempo
del hombre son infimtos; por eso la historia se salva y se inscribe en Ja ''historicidad' integral del singular en su propio fin trans-histórico.t5 En cambio
la historia a niv~l de la práxis es historia del hombre animal, permanec:
como_ me~o negocio, como cosa. Y pragma es cosa, hecho ( no acto) pra.'CJsmo.
La lustona de la persona, por el contrario, para que sea tal debe estar a
nivel del poiein al cual pertenece el problema metafísico de la, libertad como
principio que opera desde lo interno. Luego, el progreso, el verdadero progreso, debe_ ser _puesto como _pro~lema personal y, en ese sentido, no es pro~ extenor smo progreso interior. Por eso, para Sciacca, solamente las acciones plenamente personal~, objetivas, constituyen el progreso interior que
hace que sea progreso el mismo progreso exterior; en ese sentido, simultáneam_ente las acciones objetivas se ordenan a la actuación del fin último de Ja
vida y del fin supremo de la existencia.te Se ve así que ]a libertad de elección
( Y de hacer) euede (y debe) ordenarse al bien objetivo en cada persona
y que no co~is~e en mera re,moción de obstáculos, sino en iniciativa personal
de que_rer obJet1va1:11en~e segun el orden del ser. Por consiguiente, se entrevé
el sentido de la histona personal en esta coordinación de libertad de elección al fin supremo de la existencia y por eso la misma voluntad constituye
la única ley de la historia: "cada hombre es todo el sentido de la historia
prueba para su destino trans-histórico"; es lo mismo que decir que "el ad~
venir de la vida y de la existencia en el mundo converge y significa en el
futuro de la existencia misma":47 Como decía al comienzo, el modo como
ciacca pone el problema del mito del progreso y la solución del mismo como
progreso interior, equivale al primer paso, inmediato, para la reflexión sobre
la misma filosofía de la historia.

-0

148

" Op. cit., p. 219.

" Op. eit., p. 22 l.
Op. eit., p. 223 .

•1

149

•

�b) La filosofía de la historia en su dogmatismo.
Historicismo naturalista y escatología mundana.

•

Pese a la reducción de todo a proceso histórico el progresismo racionalista e iluminista considera, en el fondo, que la historia es el ámbito de lo
oscuro en el cual y de lo cual no hay ningún concepto racional. A esto se
debe la valoración del pensamiento de Vico realizada por Sciacca porque
es precisamente Vico quien vuelve el interés filosófico sobre el mundo histórico concreto!8 Mientras para el Iluminismo la humanidad infantil no tenía
ningún interés para Vico, por el contrario, el origen tiene el máximo interés anteponiendo el valor de la idea de tradición. Pero esta idea hace crisis,
al menos en el sentido cristiano al cabo de un proceso de inmanentización
del pensamiento 49 que es, en el fondo, crisis religiosa. El primer elemento de
la crisis es el Iluminismo que constituye un "proceso contra el Cristianismo"
considerado como el "desecho del desarrollo de la cultura Occidental". La
culminación del proceso es alcanzada en Hegel en quien el concepto cristiano de Providencia es sustituido por el de "razón" que pone la mediación.
Aplicado al Cristianismo, el concepto de mediación significa que el Dios cristiano aparece como mito; en el fondo, no es más que una manifestación de
Dios-Razón que deviene y se manifiesta en el mundo. Mientras para el Cristianismo Dios está al principio, para Hegel está al final del proceso y es el
hombre quien crea a Dios, no Díos al hombre. Naturalmente, desaparece el
misterio puesto que todo es razón que sustituye el principio teológico por el
principio racional de la historia; pero Hegel confiere a la filosofía un sentido
religioso que no tiene más carácter propiamente "teológico" sino "teologal"
puesto que se trata de la mentalidad del teólogo aplicada a la pura dialéctica
mundana. 5º A la categoría del universal hegeliano, Kierkegaard opuso la
del singular y, con ella la exigencia ( contra el sistema que cree explicarlo
todo) de saber qué soy yo como persona singular. Y como Kierkegaard quiebra la dialéctica de la mediación no queda más que la exigencia religiosa (a
través del "salto") del destino singular: Dios y yo.
43 Para esta expasición utilizó la pequeña obra aun inédita de Sciacca, Lecciones de
filosofía de la historia, versión taquigráfica y traducción de Celia C}alídez de Caturelli,
Introducción de A. Caturelli; estas conferencias, actualmente en poder de la Editorial
Troquel de Buenos Aires, fueron dictadas en la Universidad de Córdoba (Argentina)
en el año 195 7. Me veo obligado a citar solamente el titulo y número de la eonferencia
sin referencia al número de página.
"' Véase mi libro Metafísica de la integralidad, pp. 161 y ss., Córdoba, 1959, donde
he oonsiderado la autodisolución del idealismo subjetivo.
.. Lecciones de filosofía de la historia, I; también La liberta e il tempo, pp. 227-

Pero la coherencia total del hegelismo en el tema de la historia debe buscarse en Feuerba:11 y Marx; para ellos, Hegel aun hace teología y, para
lograr un humarusmo total no es necesaria la realización de lo sacro en lo
real (como hace Hegel) sino la transformación de lo ~agrado haciendo de
l~ teología aquello que ella efectivamente es: antropología. Claro que todavia Fe~erbach acepta una "transformación" de lo sacro y lo que verdadera~en«: l.Illporta, para Marx, es su negación radical. Mientras para Hegel la
histona es proceso del pensamiento, para Marx el fenómeno histórico no es
sino fenómeno y el pensamiento es un fenómeno de la realidad externa• no
es la Idea quien produce la historia, sino la historia quien produce la id~.Sl.
Mie~tras Hegel racionaliza la religión, Marx teologiza la filosofía: En efecto,
precisamente porque la vida cristiana ha muerto, el hombre tiene conciencia
de vivir aq~í p~ra fabricarse la casa en la tierra; es suficiente que e] hombre
se salve a st rrusmo y, en esto, el trabajo cumple el papel esencial. Es el fin
deJ trabajo mismo. Mientras para Hegel el trabajo representa el momento
negativo de la alineación, Marx lo considera el momento positivo puesto que
el trabajo es_ el mediador, en~e la naturaleza y el hombre, precisamente porque el trabajo opera la smtesis entre el momento teórico y el práctico, transforma lo real y funda la fraternidad entre los hombres. De ese modp «Marx
confiere al trabajo la función que el Cristianismo reconoce en Crist~". Pero
es precisamente aquí donde la crítica de Sciacca pone al descubierto el mo~ento do~á~co de la razón_ que quiere explicar la historia en su propia
~encia: _Si Marx n~ hubiera negado lo sacro, aun admitiría la posibilidad de la idea de D10s porque aceptaría la posibilidad de la existencia
d~ Dios. En cambio, Marx sostiene que en el momento en el cual la humarudad se haya convencida a través del proceso d.ialéetico de que la casa de
queremos construir en el ciclo se construye en la tierra y que en lugar de
construirla Dios la construye el hombre, la úníca posibilidad será el ateísmo.
será el ateísmo una demostración innecesaria sino una mera comprobac1on. Pero entonces el ateísmo no tiene más sentido precisamente porque es
la negación de Dios: si es la negación de Dios, supone también implícitamente la hipótesis de la existencia de Dios. En cambio, para Marx la sociedad que haya realizado la transformación por el trabajo no tendrá necesidad
de religión alguna. Esto significa no el ateísmo sino la negación de la negación; y como es la negación de la negación es negación del ateísmo. En otras
palabras, en cuanto planteo !a cuestión, también la acepto; para que ésta
desaparezca completamente es necesaria la negación del ateísmo, es decir,

~?

" Lecciones de filosofía ~e la h~toria: I; El humanismo antihegeliano en el hegelismo de Marx, pp. 4-6, versión taqwgráf1ca y traducción de Celia Galídez de Caturelli
Córdoba, 1954 (Separata de Rev. de la Univ. N. de Cba, XLI, 3-4, 1954).
'

228, 233.

151
150

�la negación de la negación. Tal es el camino sin salida de una razón dogmática, carente de un conceI?_to crítico de sí misma y, por lo tanto, de un concepto crítico de la filosofía de la historia. El inmanentismo ha puesto la his-toria a nivel de la libertad de elección subjetiva creadora del tiempo empírico,
de la temporaneidad mundana que, por sí, carece de un principio ru.-plicativo
que disuelva la contradicción.
e) La filosofía de la historia en su concepto crítico:
El singular concreto.

Es menester plantearse el problema de la filosofía de la historia como crítica, no más de modo dogmático. Y esto es lo mismo que preguntarse si es
posible tener ciencia filosófica de lo particular ya que no hay historia sino
de lo particular, es decir, conocimiento racional de lo concreto y contingente.
Para el pensamiento griego, no existe problema de la historia porque la filosofía es conocimiento del "ser universal", como acontece en Santo Tomás
mismo. En Aristóteles no hay ciencia de la historia porque la historia es la
inteligibilidad de lo particular y de lo particular no hay ciencia; en verdad,
Aristóteles tiene un concepto muy pobre de la historia porque no distingue
entre un fenómeno físico y un fenómeno histórico; no se percató q~1e un hecho
físico es radicalmente diverso de un acto humano espiritual; un evento físico
e,s pues diverso de un acto histórico, que es siempre una experiencia humana.
Un terremoto, por sí mismo, no es una experiencia, salvo que sea la experiencia de un hombre. Y la experiencia es un acto espiritual. Luego, mientras la naturaleza es objeto de experiencia sin ser sujeto de la misma, 1a historia unifica en sí misma objeto y sujetó: El hombre es, simultáneamente,
sujeto y objeto de e»-periencia y, por eso, sólo existe historia del hombre, no
de la naturaleza.
Precisamente por no haber entendido el problema, los griegos acudieron
a categorías irracionales para explicar la historia (fatum, eterno retorno,
ananké), actitud que continúa en la escolástica, en el RenacÍmiento, en Francis Bacon, quien sostiene que la historia es historia de individuos, de cosas
particulares y que la filosofía trasciende las cosas particulares; entonces la
historia apenas si es memoria de los hechos superpuestos en el espacio, en
el lugar y en el tiempo, en el tiempo puramente vital, exterior y empírico,
para Sciacca tiempo de la libertad de elección subjetiva, pero sumida en la
irracionalidad oscura de lo particular. Sólo Vico vio el problema de una filosofía de la historia porque intentó encontrar inteligibilidad en el singular
mismo· esta es la razón por la cual Vico ha ejercido influencia sobre Sciacca,
pero se trata, natw-almente, no del Vico "idealista" según Ja interpretación

152

de _Gentile y Croce, sino el Vico agustiniano y cmtlailo. En efecto es necesano ~us~ una cie~cia _racional de la historia; pero, en tal caso, el objeto
de l~ filosoJ1a de la histona no es Jo universal sino el singular histórico. Cuando
alguien se planteó esto por primera vez, nació la filosofía de la historia.
, Si es posible un conocimiento inteligible del acto histórico concreto, simultáneame~te n~ce ( con Vico) el problema de la posibilidad del juicio histórico
que hubiese Sido una contradicción en los términos para Aristóteles. En efecto,
los ~tos de las personas constituyen lo contingente porque su contenido es
contmgente; la forma inteligible es lo que debe ser determinado. y esta J bo
.
l fü
a r
~nst:t~ye a ·osofía de la historia. Podría precisamente aquí investigarse la
si~acron del mun~o m~dem~. que permitió este interés por lo concreto; pero
evidentemente ~a filosofía enoca de la historia nace de esta exigencia de lo
concreto pues s1 se descubren leyes del singular de lo histórico éste se el
. li ·w
,
,
vu ve
mte gi e. Pero como las leyes que se buscan son universales, de hecho queda
pJ~teado el problema del universal concreto, que es el verdadero problema de
la filosofía
de la historia. Lo cual , a su vez, plantea una nueva concepc1on
·,
.
del ~versal que se ~lcanzaría ya no por la abstracción de los particulares sino
como mmanente al smgular mismo. Si se reduce el universal concreto a una
categoría del pensamiento (Kant-Hegel) es necesario encontrar las categor~ que explican _lo particular; pero como tales categorías son las del pensanuento, cl s~r nus~o ~ pura categoría lógica y así, con el idealismo, ha
mue~to la llllSma filosof1a, al menos como la concibe el pensamiento clásico.
La
· • del esp1,
. filosofía
(.
. se reduce, en cuanto a su obJ.eto, a construi r Jas ciencias
ntu idealismo) o solamente las ciencias de la naturaleza (positivismo). Esta
~s la causa ~r- la cual, desde Jos escritos juveniles, Sciacca sostiene que ldealismo Y p~s1tl~o
oponen solamente porque uno sostiene que filosofar
~ co~trw.r las c1encras del espíritu y el otro que filosofar es construir las
c1en~as de la naturaleza; pero, en el fondo, hay un acuerdo fundamental
consIStente en reducir la filosofía a Ja categoría que construye J
· ·
d 1 ,•
as ciencias
e ~:m~ o de _la naturale~. ~e una posi~ón se puede llegar a la opuesta;
tamb1en, s1 ~I ob!eto de la filosofía es lo pamcular, el único objeto de la filosofra es la histona, con Jo cual ha nacido el historicismo. Por consiguiente la
filosofía tiende a presentarse como una metodología de la historia en el idealismo, aparentemente opuesta a una metodología de las ciencias naturales
el positivismo. Pero, en ambos casos, deja de ser filosofía de la naturalezaen
filosofía de la historia. Así se ha llegado a la negación de la filosofía de
historia, ya porque la historia es lo irracional, ya porque el momento filosófico se reduce enteramente al momento histórico pulverizando la filosofia
misma en el proceso histórico.

s:

1:

El problema está críticamente mal planteado. Porque cuando se mienta
153

�lo "particular" debe distinguirse entre los meros "hechos'' y los hombres_ concretos. Más aún: Cuando Sciacca hace esta distinción, creo que debe mterpretarse así: Lo "particular" es término algo ambiguo; es necesario precisarlo
porque parece convenir tanto a los hechos cuanto a los hombres; entone~,
aun cabe distinguir entre los hechos y los actos del hombre concreto, es decir,
no el individuo sino eJ singular que es la persona. Luego, la historia no es
historia de un hecho particular como la batalla de Cannas, sino de Aru'bal,
no de Waterloo sino de Napoleón: La historia pues no es historia de hechos
particulares sino de hombres singulares. Más aún, de los hombres que. hacen
los hechos. Entonces, interesa más, infinitamente más, conocer el desbno de
un solo hombre singular que el de todos los hechos. Cuando Sciacca dice esto
no quiere decir, naturalmente, historia del "hombre unive~" qu~ ~. una
abstracción y, como tal, no existe, sjno conocimiento del destino y significado
del singular. Por consiguiente no hay una filosofía de la historia de la humanidad, en el sentido de Compte. pues semejante humanidad abstracta no
existe; salvo que se entienda "humanidad" no respec;to_ del ho~bre en general
sino de todos y cada un-o de los hombres, permaneciendo smgulares; todos
ellos constituyen la comunidad que denominamos "humanidad", no como
mera abstracción de los singulares sino como el conjunto de los hombres en
su singularidad concreta. La filosofía de la historia tiene la obligación de
explicar el destino de cada singular, es decir, de la persona: Tal_ es el problema verdaderamente crítico de la filosofía de la historia: el universal concreto.
El universal concreto no es categoría cultural, sino el singular; Sciacca evidentemente lo distingue del individuo constituido por los principios vitales,
sensitivos, instintivos 52 que hacen de él un mero ente real, inescindible, uno,
incomunicabJe.53 y la persona es el sujeto espiritual como tal, incluyente del
individuo, del sujeto, del yo mismo; luego, la persona es el singular concreto.
Por consiguie:i;ite, la elección subjetiva como raíz del tiempo vital tie~e su
origen en el individuo, mientras el escogimiento objetiv~ como matnz del
tiempo existencial, tiene su origen en la persona (o en el smgular} que asume
y potencia el individuo. Por eso, cuando Sciacca habla del singular como
del verdadero objeto de la historia, designa cl se-r que es persona; no se trata,
es claro del ser &lt;funiversal" aristotélico sino del ser en su singularidad, como
persona• y en primera persona: yo. Yo soy el ser, yo soy la persona. Dicho a
la inversa., el ser es personal.u- Y si el ser es persenal, entonces la persona

ª

L'umo, p. 44.
ISO Op. ,it., p. 38.
.. Además de las Lecciones que tengo aquí presentes, cf. L'umo, pp. 13-14; Atto ed
Essere, p. 23; Filoso/la e Metafisica, l, p. 193.

154

es la historia. 55 La historia de cada singular es la hlstoria misma y es historia
universal solamente como comunidad de las personas. Precisamente porque
el ser es personal renace aquí 1a filosofía del ser, pero como el mismo singular; en ese sentido, la primera y verdadera filosofía de la hlstoria no ha
sido tantO' De Civitate Dei sino las Confesiones de San Agustín. Problema
metafísico que es problema personal, tal es la lústoria; en cuanto es la misma
persona la historia es la historia del singular concreto, que se comporta no
ya como su principio lógico o gnoseológico, sino como su mismo pri1u;ipío
ontológico.
d) La filosofía de la historia en su concepto cristiano. Revaloración
de Vico. Exi.stencialidad, esencialidad de la historia y el juicio histórico.

Decir que la historia es personal significa que todo el problema de la filosofía de la historia consiste en la explicación de las exigencias, leyes, principio, sentido y destino de la persona. Luego, la filosofía de la historia se identifica con la persona; pero la persona es el principio ( en cuanto ser} de la
metafísica y, a su vez, la metafísica, para Sciacca, se identifica con la antropología. Recuérdese que, para él, la metafísica era meta ta anthrópeia 56 que
es, por eso mismo, "ciencia de los principios de la persona humana". Tal es
el concepto cristiano de la metafísica 57 para la cual ( en contraposición al
concepto griego) el objeto de la filosofía es el hombre y el de la ciencia la
1taturaleza. Por eso para Sciacca Ja metafísica es antropología; pero no significa tampoco que la filosofía de la historia sea mera biografía que está constituida sólo por los "hechos" del devenir del individuo; pero se vuelve histoi;ia cuando se trata del desarrollo de los actos de la persona en cuant~ persona. Luego, la historia no es historia de los datos biográficos sino "historia
de las personas a través de los datos biográficos"; es decir, 1a persona es el
principio metafisico de la historia, los actos personales son el contenido de
la misma: Lo primero es 1a forma, los segundos la materia; la unión a priori
(para decirlo kantianamente) del principio ( la persona) aon el contenido
constituye el juicio histórico que e.s "juicio de la persona sobre la persona".
Entonces, parece tener razón Hegel cuando sostiene que el único conocimiento
verdadero es el conocimiento históriq:i, pero solamente es verdad en cuanto
es conocimiento del hombre como sujeto de su "hecho". En ese sentido, cono.. La liberta e il tempo, p. 236.
N Iglesia -y mundo moderno, p. 181; trad. de J. Farrán y J. Ruiz Cuevas, Miracle,
Barcelona, 1957. Atto eá Essere, p. 17.
.., Lecciones de filosofía de la historia, III; d. más adelante, Parte Quinta, cap. I,
sobre el concepto de la filosofía cristiana.

155

�cernos mejor el yo que la naturaleza ( que "existe" solamente por el acto de
la persona) porque lo conocemos en la intuición inmediata: El hombre tiene
inteligibilidad de sí mismo porque él mismo es el principio de su propia inteligibilidad; por eso forma y contenido se identifican y el hombre el singular
histórico, es el universal concreto inteligible. El idealismo descubrió el problema pero su error consiste en haber puesto el universal concreto sólo como
principio gnoseológico y no metafísico.
Yo soy el principio de mí mismo. Sciacca puede afirmar esto porque identifica el principio del conocimiento y el contenido de aque11o que conozco.
Por consiguiente, decir que soy el principio de mí mismo significa identidad
entre lo que hago ( el factum) y el principio según el cual lo conozco ( el
verum) . Es lo mismo que decir que hay identidad entre el contenido ( lo
hecho) y su principio de inteligibilidad. De esa manera surge internamente
al pensamiento de Sciacca una revaloración profunda de Juan Bautista Vico: 58
"" Esta revaloración de Juan Bautista Vico en su verdadera dimensión y originalidad,
completamente extraña a una interpretación positivista o idealista, ha tenido también
en Sciacca a uno de sus principales propulsores. Quizá pueda sospecharse ya esta actitud en los escritos juveniles, como, por ejemplo, cuando al referirse al libro de Gaetano
RIGHI JI pasajero del Vico nela sua continuita, vol. I, Bologna, 1931, sostiene la
insatisf;cción respecto de la inmanencia idealista y hace notar (a propósito del libro
de R. Dus1 sobre la Estética de Vico, S.E.I., Torino, 1931) que el verdadero problema
actual no es otro que el de la trascendencia, aunque fuera de la solución tradicional
(Studi vichiani, en Dall'attualismo allo spiritualismo critico, pp. 32-33). Diec~si:te
a.ños después, contamos con cuatro escritos sobre Vico en uno de los cuales anticipa
sus propias ideas sobre la filosofía de la historia: En efecto, ha considerado las correspondencias internas entre Galileo y Vico (Alcune pagine di Galilei confrontate
con altre di G. B. Vivo, en Studi sulla filosofía moderna, pp. 348-357) y las diferencias
esenciales entre el "verum ipsum factum" con el pensamiento de Kant y Fichte (op.
cit., pp. 358-372); pero, principalmente, es necesario tener presente ll criterio de la
verita e lo storicisnw del Vico, en Studi sulla filo sofia moderna, pp. 373-385; en este
estudio supuesto el concepto de ciencia como conocimiento por las causas, se muestra
que el 'conocimiento sería total, absoluto, sólo cuando el su.jeto que conoce es el mismo
que produce o crea la realidad conocida: Si es inmanente el proceso histórico, Vico
sería historicista; si no lo es, está entonces dentro de la tradición cristiana. Pero, al
mismo tiempo, el hombre es capaz de verdad sólo en cuanto Dios lo hace partícipe
de ella• el criterio humano es reflejo, en la mente creada, de la Verdad en sí. Sciacca
se pre;unta entonces en qué sentido es ciencia la historia: E~ juicio histórico, para
Vico, es síntesis de fiJología y filosofía, es decir, de un contenido (hechos) ordenad.o
(conocido) según principios universales a través de los cuales se ~esenvuelve el d.eve~
histórico (op. cit., p. 381). Esto es lo que, en las Lecciones de filosofla de la historia,
llama "hechos" (factum) al contenido y "forma" o principio del conocimiento (verumi)
al mismo hombre como principio de inteligibilidad. Asimilándose esta doctrina de Vico,
el Jactum es la "existencialidad" de la historia y el uerum es su "esencialidad", de
cuya síntesis surge el juicio hist6rico; como es evidente (y Sciacca lo dice ya expresamente en aquellos escritos sobre Vico) la metafísica viquiana es su antropología ( no

156

En efecto, en la historia, que es Ja ciencia verdaderamente "nueva", el principio cognoscente y el contenido son idénticos porque son el hombre; el
hombre es el mismo principio que piensa y que "hace'': Verum et factum
convertuntur; o bien, Verum ipsumfactum. En la historia conozco (verum)
Jo que hago (factum) . En términos sciaquianos es lo mismo que decir que la
historia es la persona en cuanto persona; en cambio, tanto en la matemática como en la física, forma y contenido están separados: La primera es
ciencia abstracta eues, aunque la matemática está hecha por el hombre, su
contenido es abstracto; la física es ciencia empírica que conoce sólo fenómenos. Mientras la matemática es formal, la física es "material" y sólo la
historia es "ciencia concreta del nniversal". Naturalmente, la historia no está
constituida solamente por los "hechos" pues son el contenido; para que lleguen
a ser historia deben alcanzar el nivel del verum que, para Sciacca, es la
persona. Recuérdese que esto es lo mismo que "existenciar'' el hecho por la
persona, que poner el ' dato" en el "acto" de la existencia, ya que solamente
existe la persona; 59 ella misma es valor y personaliza todos los valo1·es haciéndolos personales. 60 Los hechos mismos, aceptados como tales en Vico por la
filosofía, son expresión de personas y, por lo tanto, de valores: "El hecho es
lo cierto de la historia y el valor que expresa es la verdad de la historia" que,
a su vez, supera la filosofía en la filosofía de la historia. Este paso del verum
y del factum como principios de la persona, es expresado por Sciacca como
esencíalidad y existencialidad de la historia. La existencialidad es el contenido concreto, la esencialidad es su verdad; en consecuencia, el juicio hi.stórico es la síntesis gnoseológica y ontológica del principio de la esencialidad y
del principio de la existencialidad: Las batallas de apoleón, en cuanto actos
de la existencia, pertenecen al principio de la existencialidad, son el contenido, el factum; pero tales actos expresan valores humanos y representan, en
la existencialidad misma, su esencialidad. El momento existencial es absolusu «historicismo") que, agustinianamente puede llamarse "metafísica de la experiencia
interior". En ese mismo sentido, Sciacca reivindica el verdadero sentido de Ja "interio.ridad" y del "idealismo" viquiano ( op. cit., pp. 386-389). Igualmente, expone el pensamiento de Vico "agustiniano", en Historia de la filosofía, cap. XXIV, pp. 369-375
y en El problema de la educación, p. 358-363, donde con¡¡idera a Vico el fundador
de "una metafísica espiritualista Y cristiana". En este sentido han sido decisivas las
obras de Emilio CmocceETTJ, La filosofía di G.B. Vico, Vita e Pensiero, Milano,
1935 y, muy principalmente, la monumental monografía de Franco AMERIO, J ntroduzio11e a/lo studio di G. B. Vico, 558 pp. S.E.I., Torino, 1947, sin olvidar la obra de
JuJes CHAJX-Ruv, La formation de la pensée philosophique de ]. B. Vico, P.U.F.,
París 1942 y, sin contar sus otros trabajos sobre Vico, su reciente y preciosa obrita
/. B. Vico et les ages de l'humanité, Editions Segbers, París, 1967.
,. Atto ed Essere, pp. 77-82.
•• Op. cit., p. 89.

157

�tamente necesario pues los valores se manifiestan en el tiempo histórico, pero
el momento del valor es necesario para que la existencialidad exprese su esencialidad : Esta es la síntesis ontológica que es el hombre mismo, el universal
concreto, en quien la unidad existencialidad y esencialidad constituye, como
di je antes, el juicio histórico. En el proceso histórico los valores se vuelven
existenciales, y lo existencial, por el hecho que expresa valores, se welve
esencial.
La existencialidad significa contingencia y la contingencia implica una infinita serie de posibilidades; pero esto es libertad que se actualiza por la iniciativa personal que es la libertad en la contingencia. Por consiguiente, la historia es la historia de la libertad humana, que es~ precisamente, lo contrario
del "progreso en la conciencia de la libertad" del hegelismo; en cuanto sucesión de actos interiores, es tiempo. Se trata del tiempo histórico coordinado
al tiempo existencial metahistórico. Pero en este punto descubrimos que hay
tres categorías fundamentales en el momento de la existencialiclad: contingencia, libertad y tiempo. Lo contingente no es principio de sí mismo ( ontológicamente) y, por eso, su principio es necesario, no temporal¡ porque si yo
soy principio de la historia ¿quién me pone a nú mismo como principio? Así
entra en el tema de la historia el principio teológico, Dios, que pone a la
persona en su autonomía (no autosuficiencia); este principio que es Dios
no aparece entonces como extrínseco sino como intrínseco a la persona. Y
como la persona es el principio de la 1:ústoria, la historia misma se encuentra
entre dos eternidades, entre dos silencios. El proceso histórico aparece así
como la condición, la prueba, para ]a salvación del hombre, aunque la salvación no está en la historia porque en la historia no está tampoco el fin
supremo del hombre. En el fondo, esta es Ja verdad fundamental del humanismo cristiano.GJ. La historia, en cuanto es historia de la persona implica el
problema de mi' origen y de mi fin, lo cual no es ya problema de la ciencia
sino de la sabiduría; el principio absoluto de la historia es la creación que
introduce en 1a historia una categoría teológica que puede designarse como
el principia de creatureidad que, a la vez que pone el origen de la historia,
pone el fin de la misma. No ya el advenir sino mi futuro no está fuera sino
dentro de mí en cuanto creatura, pero sí está allende de la historia. Así, las
categorías históricas son internas a la persona, pero la persona tiene el sentimiento de creatureidad porque mi ser histórico es obra de Dios· luego, el
principio teológico en la historia es la traducción metafísica del concepto
teológico de Providencia. Así como el fin no puede ser distinto del pxincipio,
si somos de Dios, somos hacia Dios, expresión que es la traducción del con" Véase Qué es el humanismo, pp. 49-58, trad. de A. Vaccaro, Ed. Columba, Bu~
nos Airel!, 1960.

158

c_epto re~gi~s~-teológico de la Gracia. De este modo se produce el paso del
tl.empo
histonco
elecc1ones
·
1
ti
. al Instante como tiempo de la Gracia, de L.obºJesuspendidas por el escogimiento absoluto en el nivel del ti..
infiº
to d 1
.
.
empo
ru
e a existencia, al momento trans-histórico de la Sabiduri'a 62 D d
t
td ·
.
eseese
pun
e vista, ~s, verdad que la historia es la historia de la libertad, pero
entonces es tamb1en
verdadero que la historiª la escn"b e D ios
· con la libertad
·
b.
d el Jzomb re. 62 is

=

:as,

°

e) Implicación de tiempo histórico y tiempo existencial.

retrospectivamente
el camino recorr1·ao, es c1aro que el
. Si contemplamos
d
.
.,
tiempo e la libertad
de
elecc10n
es
histórico
cuando la elecc10n
·, es ob¡etiva
· •
.
d b
63
aunque
e •tenes subjetivos.
Es decir' si el tiempo de Ja e1ecaon
·, eXJSte
· '
din sea
d
.
coor a o al tiempo existencial del escogimiento . La historia
l ·
tegral d be
t
.
persona' in, . : . en onces ser. pensada como la unidad del advenir 'Y del futuro
transh~onco, que es urudad del tiempo histórico y del tiempo
· te ·a1
de la libertad de elección objetiva y de la libertad de escoguru·• t texistal nci '
lid .
.
en o, o , cump a, enton~es, cuando la libertad elige objetivamente los bienes vital
mundanos ( tJ.empo histórico) sus actos electivos no se fragm tan
es] y •
"temporaneidad" ni carnal ni
. l .
. ,
en
ya en a
.
.
.
.
aruma, smo que se contmuan en la temporane1dad vital. El . tiempo :1tal no será ya más pura sucesión de eventos ( de
meros hechos). smo sucesi6n
dinámica ' • disten ti.. " coordinad a a la durac1on
·,
.
Entonces
el
tternpo
vital
se
convierte
en
tiempo
histó
·
.
,
his ·
·
neo• asi se ve que la·
to~a VItal ~nc!uye aunque ninguna existencia tiene fin. 64 La historia es
asunu~a Y conStl.~da- por ~a persona: "en cada hombre, en todo átomo vital
el sentido
de la historia umversal a nivel de la vitalidad coordinad a a 1a exis·'
·
tencia en todo momento de la duración hacia el instante" ss E ta
•
· di ·, d ,
·
s es 1a me1or
m. rac10n e como la persona
"re-siste a la temporan.,;dad
.
.....
y por eso su d esbno
no se cumple en el uempo; per-siste, y por amor de Algwen,
·
•
' allá d l ·
que e,aste
mas
e _tJ.emp_o; algo. que, durando, con-siste en tender a lo intemporal" _s«
Pero. , la consistencia del smgular implica, en él, la l uch a del b'1en y d el mal
tens1on en la cual el éxito depende de cada decisión personal ( que es genera~

°,

.. Lecciones de f iloso/ía de la historia, III in fine· La liberta
·z t
'
e I empo, PP- 314.. bis L
.
d fi
· de la verita e lo
t · · ecc1ones
d · · e losofía de la historia' III in fine·, Jl , •..•t erzo
s oricismo I Vico, en Studi sulla filosofía moderna, p. 385.

317; Morte ed immortalita, p. 236.

.. La liberta e il tempo, pp. 237, 239; también p. 117.
.. Op. cit., pp. 238, 323 -y SS •
... Op. cit., p. 239.
"" In spirito e verita, p. 70.

159

�dora del tiempo) : del tiempo histórico, generado por la libertad de elección
objetiva, pero también del tiempo existencial, infinito y de cumplimiento
trans-histórico. o se trata, por supuesto, de la anulación del tiempo histórico sino de su elevación a la duración: Es la co-presencia y convergencia del
tiempo vital y del tiempo existencial, interior. Luego la historia integral es
la síntesis de tiempo histórico y tiempo existencial; e1 tiempo de la -.,;da, finito;
el tiempo de la existencia, infinito. Por eso, el tiempo vital se ordena a un fin
último que, coordinado al tiempo infinito de la existencia, es "suspendido"
de su futuro trans-histórico que es la salvación: fin supremo del existente en
la integralidad de su ser entero. Así, para Sciacca, toda la historia Ii.ruta,
coordinada a la duración infinita, se hace disponible para el Instante donde
se cumple la historia personal.67 Desde esta perspectiva, es evidente que la
única ley de la historia (si puede hablarse de "ley") es la misma estructura
de la voluntad (ley de la libertad) .68 Y también se percibe que hacen más
historia que "grandes'' personajes del mundo dueños del poder y la notoriedad, tantos y tanros desconocidos entregados al bien común y personal.
Dueños de la verdadera historia integral que, casi siempre, no pasa por el
poder y la notoriedad, sino por la "debilidad" y e1 anonimato, como el grano
· de mostaza, escondido, ínfimo, invisible, interior.

3. EL

TIEMPO DE LA LIBERTAD DE ESCOGIMIENTO

a) La duración como tiempo in.finito y la historicidad
metahistórica del singular.

Ya se dijo que cada hombre genera su tiempo, inicia su historia personal:
Su tiempo no es solamente el tiempo histórico-vital sino el tiempo existencial del escogimiento. El hombre consiste, en su integralidad en la misma
unidad del tiempo de la vida y del tiempo de la existencia. Como ya vimos,
los valores vitales y mundanos constituyen el contenido histórico de la historia de cada persona singular, pero solamente hasta el fin de su vida; es
decir, hasta que "termine su vida". Por eso, el progreso, el mayor de los bienes vitales, la historia misma, pueden ser ( y lo son de hecho) términos del
tiempo histórico, pero no constituyen el fin del tiempo existencial. El tiempo
existencial no existe sin el tiempo de la vida y de él se diferencia como la
elección del escogimiento, pero la conclusión del tiempo vital no implica el
"' La liberta e il tempo, p. 240.
68 Op. cit., p. 223; Lecciones de filosofía de la historia, Il, III.

160

fin del tiempo existencial: Ambos constituyen en su unidad, Ja historia ord_en~~ del singul~ y _de la humanidad (como comunidad de personas) y el
f m ?Jt:uno ele_ la ~tona. Así como el escogimiento es la libertad integral, así
el tiempo eXJStenc1al generado por ella es el tiempo integral, convergencia
de las otras formas del tiempo en relación al futuro. 60 La dialecticidad del
tiempo implica que ~n la urudad del presente se actúa el advenir y es re-propu~to como memona; pero en el escogimiento presente, advenir y pasado
~eJan de ser meFOs átomos del tiempo de la vida, para ser momentos del
tiempo de la existencia, que es ti e m p q infinito y, por eso, orientado
a su futuro trans-histórico, sin advenir) .70 Se trata ya de un futuro no advenible pero que hace futwib1e al existente en su integralidad. De ahí el arduo
compromiso en el escogimiento como voluntad de durar. Este tiempo genera
la. d u 7 a e i ~ ~ como medida, de su movimiento metafísico y la duración
~d~ _el m~Vlllllen~ de ~erfecci~n
los entes, pero no ya según el tiempo
histonco smo segtm el tiempo mten.or ontológico, de la existencia. La dur~ción ( ~ga~ de tocios los presentes) suspende todas las -elecciones y el
tiempo eXIStenc1al ( o del escogimiento) se dirige a su plenitud. En otras palabras la duración es el durar del mismo escogimiento en el cual los momentos coexisten en el presente en un perenne movimiento de innovación• porque
la duración es el tiempo infinito de la voluntad volente. 71 Esta duración constitutiva de la. persona que escoge e1 bien infinito, es el tiempo interior ql.le
genera 1a voluntad en su esfuerzo por liberarse del mal, como disponibilidad
a!&gt;5oluta a Dios; es también el tiempo de la voluntad de amor que, existena.ando los v~lo~, porque los existencial.iza los personaliza; es el mismo proc~o de la histona personal y comunitaria. n Es también el tiempo de la fide~id~~ a °:'1 v~or, ~ una persona en el fondo a Dios. La duración pues, tiempo
mf!lllto, mtenor, tiempo de la voluntad de amor y de la fidelidad, trasciende
el presente y potencia en sí el advenir, mueve el tiempo de la historia hacia
el futuro trans-histórico incluyendo así nuestra historicidad total.

d:

La fidelidad significa "anticipación de todo el tiempo" tanto del escogido
como de quien escoge; es "testimonio" de yo mismo todo entero por el otro,
en lo cual uno edifica al otro con referencia a Dios; nace allí una sociedad
en la que cada uno de sus núembros existe en la presencia de los otros y de
Dios. Tal es el hábito de amor, el tiempo del amor en el cual existimos yo,
tú y nosotros porque Dios existe. Para Sciacca se trata ( como vimos antes)
de la comurucación como comuruón de personas; pero porque la persona

• La liberta

e il tempo, p. 296.
"' Op. cit., p. 297.
11

Op. cit., p. 298.

" Op. cit., pp. 300-301.

161
1-{Jl

�existencia Jo real en cuanto "sentido" ,73 los valores son personalizados y los
entes "reales" son significantes: Nuestras historias singulares son "disponibles"
respecto de su futurn puesto que todo es testimonio de Dios, el cual es fin
supremo de todo existente y, en cada uno, de la historia misma. Por tocio
ello, mientras de nosotros depende el compromiso total (escogimiento en el
ser por el Ser) no depende de nosotros el compromiso absoluto, propio del
escogimiento absoluto cuyo tiempo es la reconquista del tiempo original : El
escogimiento absoluto eleva todas las elecciones y escogimientos, fin último
de la historia, religándolo al fin supremo de cada singular y de la humanidad: Es la historia integral tanto del hombre como de lo creado.76
Como en la libertas maior de San Agustín correspondiente no ya a la ciencia sino a la sabiduría, lo esencial es durar en el escogimiento sin "anticipar''
las situaciones porque tal cosa sería saltar allende el tiempo para procurarse
una eternidad usurpada. 76 En \•erdad tal ha sido el pecado de Adán, rebelde
y "previsor". El escogimiento y su tiempo hace superflua toda previsión porque existe sin estar pre-ocupado por conocer anticipadamente. implemente
está disponible porque su tiempo está cargado de todas las posibilidades en
la siempre abierta inteligencia de amor. Por eso, la duración (que es su tiempo) es el tiempo de Ja libertad de ser; es decir, de ser cada uno todo su ser
y también de tener según los modos que contribuyen a ese fin. 71 Ser y tener
se unen en la unidad de la libertad de ser.
Cada persona tiene su historicidad que no se cwnple en el tiempo de la
vida. El tiempo de la vida concluye cuando concluye la vida, y con ella, 1a.
historia temporal; luego, la muerte no es una interrupción de la vida sino
su cumplimienlo porque es el "acto que lo pone (al hombre) en la condición
de realizar sus fines supertemporales". 18 La vida por eso, se vive con desasimiento y con amor, superflua en cada átomo de tiempo empírico, preciosa
en cada momento de la duración; en consecuencia, e} tiempo de 1a historia
es proceso personal en el cual se ve que la historia no son los meros hechos
sino Jos actos de nuestra autobiografía, sin que por esto se reduzca la historia
a biografía en el sentido de la serie de datos empíricos;7 9 se trata, en cambio,
de diálogo continuo, ''confesión'' ininterrumpida. La historia comienza en
cada hombre, desde él mismo: Es bidimensional el tiempo del nacimiento y
de la muerte (nada de pasado, nada de porvenir) pero el tiempo propiaAtto ed Essere, p. 79.
•• La liberta e il tempo, pp. 302-303.
,. Op. cit., p. 303.
,. O p. cit., p. 305.

10

" Op. cit., p. 307.
" Morte ed immortalita, p. 150.
,., La liberta e il tempo, p. 308; Lecciones de filosofía de La historia, II.

162

mente histórico es tridimensional ( pasado, presente advenir) so en el cual
dur~ en la te~por~meidad;81 con sus voliciones el hombre genera este tiempo
µomendo la_ histona en el acto que inicia su historia personaJ; en cada momento connenza nuevamente siempre tensionada por el conflicto entre el
~ien y el mal,82 conflicto que no se puede leer en los "anales", pero que se
libra en el secreto de la libertad interior. Como se ve, el tiempo históricó es
mo7:al porque dura Jo que nuestra vida en el mundo· el tiempo existencial
es mmo1:'11 en n_uestro espíritu ( que quiere la muerte del cuerpo porque
desea la mmortahdad) y es eterno en Dios. Si, como dije antes la historia
es la _sín~ del tiempo de la vi.da y del tiempo de la existencia ~l tiempo de
la existencia no se agota en esta unidad; como tampoco el juicio Jústórico
{~ín~~is de existencialidad y esencialidad históricas) es solamente un juicio
histonco. En consecuen_ci~: si bien el juicio histórico es juicio sobre )a persona que la muerte defmthvamcnte personalizaJ 83 es también verdad que algo
queda en el mundo de la historia de los singulares y que es historia común:
Tal es la tradición, siempre personal en la medida en que se inserta en la
historia ~e cada uno ;8' la tradición comienza en cada hombre y, por eso, debe
ser asumida en la voluntad de iniciativa que renueva la tradición en el presente. Pero todo esto1 ti.e mpo histórico y tiempo existencial implican la elecc~ón_ del fin ~timo de la vida y de todas las vidas objetivamente, y el escogimiento del fm supremo de la existencia y de todas las e ristencias escwiendo
todo bien Y_ ~~a _bien en el escogimiento del ser.85 Lo contrario ~onsti~ye el
mal, como 1D1oat1va contra el ser ;80 y como esto se realiza en la interioridad
de Ja persona, Sciacca reasume críticamente el tema de las dos ciudades de
San Agustín siempre en lucha dentro del singular· por eso, no hay "razón"
de 1a historia, sino "~teligencia" del problema de cada hombre allende y
aquende todos los particulares problemas "históricos". Una vez más es necesario recordar que ~ incum~lible en el mundo la historicidad del singular;
por ello tampoco bene sentido la historia en la temporaneidad sino en la
eternidad; es decir, en Dios creador del singular en el instante primero de su
historia personal. Luego ' Dios (es) el sentido de la historia universal en la
historia de cada criatura"· 7 y la historia misma se presenta, al cabo, como
el juicio de Dios sobre cada creatura y no como la «Jlü;toria universal" , abs"' Morte ed irnmortalita, p. 199.
01 In spirito e venta, p. 69.
" La liberta e il tempo, p. 308.
"' Morte ed immortalita, p. 277.
.. La liberta e il tempo, p. 311.
.. Op. cit., p. 314.
MI Op. cit., pp. 100; 101, 147-149, 190.
"' Op. cit., p. 316.

163

�tracta de pueblos y de razas. En otras palabras como ya se dijo, es la historia del universal concreto,88 como desarrollo de la libertad humana 89 que
es destinación transhistórica del singular. Pero esto. unido a la idea de la
historia como juicio de Dios es la salvación como fin supremo al cual todos
los existentes son disponibles.ºº Por lo tanto la historia (tiempo de la el~cción objetiva) está destinada a ser canc lada, pero son ~mortales las existencias personales. y así la historia encuentra su esr.ato!og1a sup~m~ en la
misma historicidad del s.ingular porque u futuro no está en la historia aunque la historia fuese perpetua. 91

b) El Instante como tiempo del escogimiento absoluto.
Sciacca, a partir de la síntesis primitiva como intuición d~l ser, en el cu~l
se inserta el tiempo, no solamente ha desarro1lado toda la f~osofia como f 1losofía de la persona, sino que ha justificado así desde las IDismas est:ucturas
profundas del singular, la escatología cristiana. Desde el punto de V1Sta teológico el tiempo bíblico es tiempo erístico y Jesús cumple la larga expecta. d de 1os tt·e~ pos" •92 En
ción i'udía; por eso, con Cristo se cumple "I a plerutu
cuanto.... persona singular, Jesús, durante su vida (tiempo de la vida) ~ume
toda nuestra e,..-periencia del tiempo, cotidianamente; pero a la vez en virtud
.1
amor infinito llevó al tiempo a su cumplimiento e:i....-presado en aquel
ue su
,
1' ·
. o "todo se ha consumado".9 ª El tiempo entero es pues escato
og1co; pero
úlbm
, .
después de la Resurrección, en los miern?ros de ~~ C~erpo M1St1co, .~~ 4 prolonga la escatología cuyo fin supremo está cerca: El b.eropo e corto : . que
es 1o que le hace decir a San Agustín que somos ciudadanos de los
. ulltmos
tiempos. Pero, teológii;amente, hablo aquí del tiempo de la Gr~cia Y_ ,no es
de otro tierneo del que habla Sciacca cuando se prop~e la con_s1derac10.n del
tiempo del escogimiento absoluto; en efecto,. la urudad de tlem~o vital Y
tiempo existencial (historicidad integral del smgular), _la _presenCia del pasado en el presente más )a del futuro a través del ~vemr, u.ende a _sobrepas~
la presencia en la contemporaneidad y la dur~c.10~ en la duración piira.
Pero precisamente esto es el tiempo de la Gracia, dispuesto al Instante aun.. Lecciones de filosofía d e la hzstoria, II in fine; Filosofía e M etafísica, I , pp. 186-187.
•• Lecciones de filosoíla de la historia, III.
,. La liberta e il tempo, p. 318.
• 1 Op. cit., pp. 320-321.
.. Gal •,, 4 1 4 ,· E/ ., 1, 10·' d. también Mac., 1, 15; Le., 4, 2l.

.. Jn., 19, 30.
" I Cor., 7, 9.
•s La liberta e il t1Jmpo, p. 323 y ?ota 12.

164

que no fuese todavía la Gracia, "pero sí la disponibilidad a ella". Por otro
lado, el mismo presente existencial, en cuanto copresencia y convergencia de
todos los momentos de.l tiempo aunque no es aún el in tante, es la contemporaneidad de todo el tiempo personal y sus momentos, de la historia y de
la historicidad, de la creación y de la caí~ de risto y de cada persona·
por consiguiente, "e] instante, presente de la contemporaneidad, es Ja duración elevada por la Gracia, la inserción de Jo sobrenatural, la irrupción de la
eternidad en el tiempo del singular, la medida regenerada en el es que no
tiene un antes y un de pués fuera de sí mismo; no ur:1 pasaje ino un nu vo
comienzo: la voluntad instat, su in-stantia, aquel que es presente, es Dios hasta cuando dura en el escogimiento absoluto''."~ Este tiempo original reconquistado es el tiempo nuevo, en cuanto duración elevada a su perfección, es
decir, al instante, donde no es posible la sucesión de los átomos del tiempo
exterior. En el instante, no es posible para Sciacca, hablar de 'presente" ele
los momentos del tiempo porque se trata del presente ele la contemporaneidad
que "quema" los momentos y "arde" en el futuro. Mernoria-intuición-expectación, todo uno en el instante que no pasa, que simplemente es. Es el tiempo
del Santo todo entero en el escogimiento como instante de la Gracia 117 que
anticipa el escogimiento absoluto como entrada en el presente eterno. El
Santo dura en la Gracia, como si cada instante fuese definitivo, que s el
tiempo de 1a adoración y Ja plegaria. Es, pues, el tiempo de Cristo y, por eso,
porque El es persona escatológica, cada momento puede ser instante escatológico que encierra el futuro del cumplimiento del escogimiento absoluto. 9 8
Y así en virtud de Cristo, coinciden el momento escatológico con el momento
soteriológico, que es el retorno a Dio por Cristo. Su presencia salvífica es
irreparable, absoluta: "Sólo el silencio salvífico de Dios es irreparable, no
nuestros pecados, cualquiera que sea su misérrima grandeza".ª~ Y este oculto misterio personal implica, cada día cada momento, el instante como presencia del futuro escatológico de la historia del singular. Es decir, de mi
mismo, aquí y ahora.
Dios creó el tiempo infinito del hombre y es el tiempo de Adán antes del
pecado. Pero Adán y Eva ( el hombre) salieron del escogimiento cayendo
en la elecci6n subjetiua; 100 eligieron la rebelión. Y así como Dios ha creado
el tiempo del bien, Adán generó el tiempo del mal dando comienzo a la historia del hombre hecha con el tiempo creado por Dios y malgastado por el
"" Op. cit., p. 323; cf. también 329, 331.
01 Op. cit., p. 325 .
,i:, Op. cit., p . 327 .
"' Come si vince a Wa terloo, p. 221.
100

La libe11a e il tempo, p. 330.

165

�!

hombre. Adán abandona el instante de la gracia santificante
penet_ra en
el átomo que sucede a la caída como el primer átomo de la sene del t.J.empo
exterjor.101 La historia mundana comienza&gt; pues, con el pecad~. No es de
+--ri~~ entonces que Seiacca, como los Padres, sostenga en mnwnerables
e.x .... - ...... ,
'
d la " J' . "
lugares la negatividad tanto de la rustoria :nundana ~orno e .
po itic~
de los "grandes" del poder terreno. Dcspues de la ca1da, el tiempo se distiende hacia el Prometido. Pero la historia debía prepararse para El En este
contexto teológico, Sciacca cree que Grecia ha sido la ~~durez de la mente,
Roma la madurez de la vida, Eara que, maduro el espmtu y el cuerpo,_ se
produjese el advenimiento de ~o.1º 2 Co~~ meen los místicos, por
es posible volver a existir en el bempo ongmal en el cual toda la histona
es sacra: "Y el que tenga sed, venga, y el que qmera tome gratis el agua de
la vida".103

?ns~

Homenaje a Michelc Federico Sciacca
en sus sesenta años ( 1908-1968)

SIGNIFICADO Y PRESENCIA:
PROBLEMÁUCA DEL LENGUAJE METAFÍSICO

PRoF.

SERGIO

SARTI

Universidad de Trieste

-1Sr Es CIERTO -según la célebre propos1c10n wittgensteuuana- que "de lo
que no se puede hablar se debe callar' , es también cierto que de la metafísica se debe callar, porque no existe, hoy, un lenguaje con el cual ella pueda ser expresada. Pero es también igualmente cierto que de la metafísica no
se puede callar, porque el hombre -animal metaphysjcum- no puede pasarse sin hacer metafísica, si no quiere negar su misma esencia. Por esto el
problema es hoy, el de fundar y elaborar el lenguaje metafísico.
Problema complejo, que implica varias cuestiones, ciertamente no resolubles en el ámbito de este breve. Queremos tentar, de cualqmer modo, de
inrucar algunos aspectos o algunas soluciones posibles.
Se podría objetar que, antes de preocuparnos de fwidar el lenguaje de la
metafísica nos deberíamos preocupar de justificar la metafísica misma, que
padece tantos ataques y que parece atravesar una grave crisis, tal vez la más
grave desde que existe la especulación filosófica. A esta objeción respondemos
que la metafísica, si hubiera jamás necesidad de justificar su legitimidad, lo
podría hacer sólo exhibiéndose a sí misma: lo que no podría hacer, obviamente, si no hubiese encontrado el propio lenguaje. El problema de la legitimación de la metafísica presupone el de su lenguaje, y no viceversa.

-2-

,o,
m1
101

166

Op. cit., p. 331.
Op. cit., p. 335.
Apoc., 22, 17.

Sin duda, la metafísica había encontrado, en el pasado, su lenguaje; y no
ocurre referirnos a un pasado tan lejano. En la época que va, grosso-modo,

167

�del Cartesio a Kant, la metafísica se había creado su lenguaje, diferente del
del período clásico y medieval~ modelándolo sobre la matemática ( ¿ c6mo no
recordar la spinoziana "Educa more geometrico demonstrata,,?). Pero justamente este tipo de lenguaje, hoy aparece decididamente inadecuado a la
metafísica, mientras triunfa en el ámbito de las ciencias.
Ha sido, por lo demás, Emanuel Kant quien ha hecho sumaria y definitiva
justicia a aquella metafísica. Es cierto que ae en el equívoco de creer haber
abatido para siempre toda metafísica racional; pero no se le puede dejar de
re&lt;:onocer el mérito por el contrario de haber abatido aquella metafísica,
justamente aquella que de un lado pretendía ponerse por encima de las otras
ciencias como su premisa y su cumbre (colmo), y del otro se ponía del mismo
modo suyo, asuroiendo su lenguaje.
De semejante metafísica nosotros suscribimos sin dudas la condena formulada por Kant; y estaremo dispuestos a extender nuestro consentimiento
hasta al neopositivismo lógico, que, en nuestros días vuelve a tomar con nueos argumentos tal condena. si no fuera por dos motivos: que, ante todo,
esta corriente perpetúa el núsmo equívoco ya señalado en Kant, con justificaciones mucho menores; y que, en segundo lugar, añade luego otro equívoco
por cuenta suya: el de retener que el solo discurso dotado de significado
pueda ser el matematizante de la ciencia moderna.

Esta actitud dogmática, vuelve a entrar demasiado claramente de hecho
y de derecho, en el án1bito de una bien definida visión del mundo, típica de

la edad mode?3a, por la cual e~ hombre está destinado a consumar integralmente su &lt;lestmo dentro del honzonte mundano: visión del mundo que, u ando d~uestra, como en este caso, su incapacidad de plantearse problema,
demmcta en su fondo la presencia de un elemento mítico ineliminable.2
El hecho de que e] neoempirismo, que debería decirno cómo se debe hablar, no sabe ni quiere deciros por qué se deba hablar, ni de qué cosa ocurra
hablar, ni, en fin, qué cosa sea el hablar. De donde ello envía más allá de
í mismo: envía a lo de que -según sus cánones--, se debería callar pero
de lo que no se puede no hablar, si no se quiere que aquellos mismos cánon
permanezcan privados de justificación y apoyen su fundamento en el mito.
Es pues en el interior del mismo neopositivismo lócico donde se manifiesta
1
.
z,
,
a exigencia de un leugua.je significante que no sea el científico-matemático
esto es 1a exigencia de aquel lenguaje metafísico sobre el cual estamos inda~
gando. Este lenguaje deberá realizarse en un discurso que pueda fundar e.l
mismo disc~-so científico: deberá plantearse, pues, re.c;pecto a esto, como un
metalengua¡e, donde el prefijo meta sirve para indicar un efectivo "más allá'',
un auténtico ''ultra'', en resumen una nueva dimensión lingüística.

-4-3Se nota que el equívoco del neoempmsmo ( o neopositivil mo) lógico, no
está tanto en el haber declarado al lenguaje científico como e.l único válido
sobre el plano &lt;le la significancia lógica, cuanto en el haber asumido esta
proposición como ,·erdad dogmática e jndiscutibJe. De lo escritos de los neopositivistas surge demasiado claramente que la exclusión de las cuestiones
metafísicas del ámbito de las sensatas, no ha sido un resultado conseguido a
través de una discusión del problema, sino que ha sido un presupuesto previamente aceptado y nunca puesto en duda. Los iniciadores del movimiento
estaban apriorísticamente convencidos de que la metafísica no sea ino el
p;roducto de confusiones lógico-lingüísticas y fuente de logomaquías interminables: por lo tanto, no se pregunta si, y eventualrriente por qué, la metafísica debería ser borrada del número de las disciplinas humanas; buscaron
simplemente cómo podría serlo, y presentaron su tesis como un método triunfal para obtener tal mira. 1
1 A. J. AYBRJ en su célebre Lenguaje, verdad y 16gica de 1935 (Tr. it. Milano, Fettrinelli, 1961) deja transparentar claramente, de un lado su absoluta ignorancia sobre
el significado de la metafísica (la cual se hace surgir principalmente "de la supersti-

168

Pero será bueno preguntarnos, ante todo, cuáles sean las condiciones dentro de las uales un lenguaje pueda ser simificantc,
Los recientes, numerosísimos estudios de lingüística,3 han reronfírmado
ción ... que de toda palabra o locuci6n ... deba corresponder en algún Jugar una entidad real". p. 27), del otro, su dogmática persuasión de que la metafísica esté compuesta de proposiciones carentes de sentido y que por tanto sean obra meritoria barrerlo del horizonte del saber humano. Véa~e este brillante ejemplo: " ... Pero en este
ca~o, 'dios'. es término metafísico. Y si 'dios' es un término metafísico, entonces que
cx1~ta un dios n~ puede ser ni siquiera probable" (p. 150 ). Entre las muchísimas imputaciones de las ideas de Ayer, me agrada citar un jugoso arúculo de E. LrsSERRE
"Lenguaje y libertad", en Fuego, ene.-feb., 1965.
'
• obre el elemento mítico que está en el fondo de la mentalidad moderna reconduci!Jle al mito humanístico del Regnum Hominii;, el autor del presente ensayo ha tenido
m~do_ de e cribir varias vece~: v. especialmente: "yo c-0gitante y yo problemático",
Pa1de1a, 1962. Pero véanse sm embargo los fundamentales trabajos de 1f. GENTILE
El problema de la filosof!a mcderna~ especialmente el prefacio y el ¡er cap. de la ta'.
Parte (La Scuola. Brescia. 1950): y M. T. A~rnNELLJ, ,·Eidos o Praxis.' (especialmente
los dos primeros capítulos), Morcelliana, Brescia, 1955.
* Es imposible destacar estudios de lingüística (a menudo estudiada en onc~ón con
la semántica) sabidos en estos últimos años aún limitándose a los wás importantes.

169

�deben ser usados.
Se da un lenguaje significante, cuando posee reglas sintácticas aptas para
construir un discurso, por medio de un cierto número de signos adecuados.
¿Qué cosa se debe enrender por adecuación de un signo?

Es sabido cómo en la signalética vial se tiende a usar símbolos figurativos,
reduciendo al mínimo, o aboliendo directamente, la palabra escrita. En efecto, la figuración ofrece mayor rapidez de lectura y es, además, mucho más
accesible, estando la imagen desvinculada de la necesidad de conocer una
u otra lengua y el respectivo sistema alfabético.
En otras -palabras, el cartel vial desempeña tanto más su función, cuanto
más evita atraer sobre sí la atención, para despacharla, en vez, al peligro
señalado o a la información que quiere dar.
Ahora bien, este fenómeno es típico de cada orden de sistemas sígnicos.
Es propio deJ signo en cuanto taJ, tender a hacer tanto que la propia consistencia objetual --que llamamos opacidad sígnica-, desaparezca, para dejar
lugar a un puro rebote al otro. Llamamos transparencia sígnica la actitud de
un signo de suministrar este rebote o reenvía a aquello de lo cual ello es signo.
Un signo es pues adecuado, cuando realiza, al lado de un mínimo de opacidad, un máximo de transparencia.

-5-

-6-

Un ejemplo muy simple y universalmente conocido del sistema sígnico, es
el constituido por los carteles que señalan peligros o dan otras indicaciones

Mientras la ciencia moderna se ha creado un lenguaje simbólico, cuya adecuación está fuera de discusión, 1a metafísica ha alcanzado, desde su primera
eclosión, al patrimonio del lenguaje común, asumiendo los términos en su
contexto, con nuevas acepciones.
¿Ha llegado a tener a .su disposición en este modo, un conjunto de símbolos adecuados?
in embargo la respuesta no puede ser, al menos en línea de máxima, más
que negativa.
Tengamos presente que, en el lenguaje común, las palabras presentan dos
dimensiones: una histórica o etimológica, que consiste en el significado originario de la palabra núsma, sobresaliente en el momento en que se ha formado el fonema determinado que la expresa; y una funcional o de uso,
consistente en el significado actual y corriente. Estas dos dimensiones -interaccionan entre sí, aunque aparentemente la primera parece absorta en la
segunda.
Pero en el contexto de un discurso doctrinalmcnte elaborado como es el
' ya señade la metafísica, las palabras del lenguaje común asumen (lo hemos
lado) una tercera dimensión, la propiamente técnica: ésta consiste en el significado que el autor asigna a ellas en el ámbito determinado y específico en
el cual él las coloca. La dimensión técnica del vocablo viene determinada
por la definición, y debería absorber la dimensión frmcional, como ésta debería haber agotado en sí la dimensión etimológica. En realidad, todavía,

que el lenguaje debe considerarse fundamentalmente como una unidad orgánica. El mismo "estructuralismo". hoy tan difuso, implica esta unidad como
su presupuesto."Naturalmente esta unidad no excluye sino exige, una multiplicidad de
elementos que entran para constituir el lenguaje; con base en ella, sin embargo, estos varios elementos interactúan entre sí como fuerzas vivas, como
partes activas de un cuerpo viviente.
Detengamos nuestra atención sobre dos de estos elementos. Un lenguaje se
nos presenta a primera vista ya sea como un sistema articulado de signos, q~e
remite a un más o menos vasto repertorio lexical, ya sea como Wl compleJo
de reglas sintácticas, que pongan las normas a través de las cuales los signos

respecto a la viabilidad. 5
Citemos sin embargo algunas voces entre las más notables: Gn.BERT RYLE, The co11cept
of Mind, Londres, 1949; "Ordinary Language" en Philowphycal Review, 62 (1953);
BRUNO SNELL, La estruttura del linguaggio, tr. it. Bologna, ll Mulino, 1966; A. MAR·
TINET Elementi di linguistica generale, Bari, Laterza, 1966, y La con.siderazione funcionaÍe del linguaggio, Bologna, Il Mulino, 1965; RoLAND BARTHES, Elem.enti di semiologia, Lr. it. Torino, Einaudi, 1966.
G. R.ÉNESZ OTigen et préhistoire du language, tr. fr., París, 1959; G. C. LEPSCBY,
La li11guistic: strnteurale, tr. it., Tocino, 1!166; C. ScrucK, El lengua;e, Torino, 1960.
~ Como es sabido, el origen del estructuralismo se puede hacer resaltar en los estudios de F. DE SAussuRE, cuya obra principal, salida al inicio del siglo, ha sido ahora
reimpresa: Cours de linguistique générale, París, Payot, 1964. (Sobre De Saussw:e ha
hecho un estudio notable G. DEROSSIJ Segno e struttura linguistici nd pensiero di F.
di S., Udine, Del Bianco, Ed. 1965). Ahora un punto fundamental del pensamiento
saussuriano es que el lenguaje es un sistema unitario; el estructuralismo se propone
recoger y evidenciar las variaciones estructurales, que, justo en la unidad del todo
asumen particular significado.
• El uso de la signalética de la ca11e como ejemplo elemental del sistema de signos
y símbolos, nos ha sido sugerido po.r J. MoRIA DE EsTRADA, que lo ha usado. en su
Ensayo de antropología filosófica (B. Aires, Club de Lectores 1958) donde el signo se
define como lo que, "además de poseer un propio ser, una consistencia propia envía
a otro" (pp. 58/59).

170

171

�las cosas no son tan imples. Muchas de las dificultades que se encuentran,
por ejemplo en la lectura de los textos aristotélicos y kantianos nacen just-0
de este hecho: que el significado corriente subsiste, en la mente del autor
al lado del técnico, y el uso del vocablo le resulta así abierto a ubentendidos
e incertezas.
Ademá , no se debe olvidar que la definición, que debería precisar el ignificado técnico, "ª formulada en términos diversos del definido, y así, sobresaliendo de definición en definición, se debe llegar 1ucesariame11te a algunas definiciones de base, que son dadas en términos no definidos, esto es
asumidos del lenguaje corriente en el mismo sentido en el cual apare en
en éste.

-7Puede por lo tanto suceder que el meta.físico se sienta reprochar el significado desproporcionadamente solemne que da por habitual al término "espíritu", cuando esto no significa, para sí, nada más que aliento o respiración;
así como no significaban nada más que aliento y respiración los vocablos griegos "psyché" y "pneuma" y el vocablo latino "a.ni.mus", cuya homofonía con
"ánemos" (viento), ha sido al fin descubierta.
A este género de reproches el metafísico puede responder de varios modos.
Puede, por ejemplo, retorcer el argumento a quien lo usa contra él. En efecto,
quien supone que los griegos y los latinos primitivos, diciendo "psyché'' o
"spiritus", entendieron exactamente lo que nosotros, hoy, entendamos con
"respiración", comete un anacronismo grosero. La {unción respiratoria que
para nosotros, hoy, es un fenómeno puramente fisiológico, para ellos encerraba algo sagrado, di ino, "espiritual", precisamente: allí donde el sentido
dado por el metafisico al ténnino "espíritu", lejos de ser una yuxtaposición
arbitraria es en todo caso una 1·ecuperación (y juntos, ciertamente, también
una clarificación y una precisión) del valor semántico originario.
Pero con este o con otros argumentos, el metafísico no puede liberar del
todo su léxico de la sospecha de una cierta inadecuación de fondo. u sistema sígnico permanece en todo caso contrasignado por la ambigüedad de
origen: la dificultad no esl.á tanto en las relaciones entre el metafísico Y los
oti:os -adversarios interlocutores o secuaces---, cuanto en las relaciones entre
el metafísico y su mismo trabajo. Los materiales con los que construye su
discurso, no son nunca tan adecuados para adaptarse perfectamente
a su
.
proyecto, po.r la persistente opacidad sígnica que le caractenza.

172

-8Decíamos ha poco que no creemos posible el descubrimiento de un remedio radical para esta situación. Si tal remedio debiera consistir en una acentuación del formalismo técnico, ' te también e taría en neto contraste con
la esencia misma de la metafísica.
Ayer 6 considera a la metafísica como una especie de doctrina oculta un
saber esotérico, afín a la mística. Esto e , naturalmente, sólo un buen pretexto
para eximirse de estudiarla seriamente; en realidad, en su raíz, la metafísica es
exactamente 1o opuesto.
Pero se volvería justo lo que Ayer cree que ella sea, desnaturalizándose a
sí misma, si se crease un léxico todo suyo, críptico, asible sólo a los iniciados,
secuestrándose del flujo incesante de la realidad.
i por casualidad, es justo por la vía opuesta que se nos puede encaminar
a una mayor transparencia sígnica.
En nuestra opinión, en e.l momento en el que, dentro de su discurso, el
metafísico define el significado de sus términos él debería recuperar también el significado profundo y originario, ya sea depurándolo y clarificándolo
( como habíamos ejemplificado más arriba a propósito del término ''espíritu"),
y juntos indicar a los otros la vía para repetir esta recuperación en la propia
experiencia interior. La verificación semántica de un vocablo dentro de la
propia experiencia, ya sea de pa.ite de quien la adopta, ya sea de parte de
quien 1o aprende, ayuda a anclarlo en lo concreto, a sustraerlo a la excesiva
formalización ( que, al límite, deja transparentar un componente arbitrario
y asimismo juguetón) y a volverlo más adecuadamente utilizable.
Ocurre precisar, todavía, que e1 significado originario no va identificado
así nada más con el significado etimológico, según un uso al que parece perdonar a veces hasta un gran pensador como Heidegger." El significado ctimo• Al principío de la obra ya citada de AnR, éste .imagina discutir con un metafísico
y atribuye la convicción de "haber sido dotado de una facultad de intuición intelectual
que lo pone en grado de conocer los hechos no conocibles por experiencia sensible"
(p. 10). También aquí, como en la frase citada en la nota 1, Ayer identifica la metafísica con la doctrina del "realismo exagerado', esto es con aquella roza Ja interpretación del platonismo aparecida alrededor del siglo X y desaparecida todavía antes del
adviento del "realismo moderado" de la escuela tomista. Sin embargo la identificación
de la metafísica con formas deterioradas del platonismo es frecuentísima v no sólo entre
los incultos.
' '
' En todos los escritos de M. II:EIDECCER, especialmente en aquellos posteriores al Sein
und Zeit ( 1927), se recurre frecuentemente a la etimología. ( Es muy notable la utilización teorética que él hace de la etimología de la palabra griega aletheia). Sobre el
valor filosófico del lenguaje y su hermenéutica, Heidegger ha escrito varios ensayos,
recogidos en Unterwegs zur Sprache, eske, Pfullingen, 1959. Entre estos ensayos, es

173

�•

lógico va considerado sólo como un medio, un trámite, para alcarl7_.ar a coger
la reacción primaria y fundamental del hombre en cuanto tal frente a la
cosa. nombrada. Muy a menudo se olvida que la etimología nos lleva en
contacto con una época histórica determinada con una cultura determinada,
y que por lo tanto nos da, por sí misma, sólo un aspecto limitado y restringido de.l auténtico significado originario.
El deber del metafísico, pues, a este propósito, no es en efecto de carácter
histórico erudito. Se trata de muy otro: se trata de ponerse, libre de prejuicios y de preconceptos, a la presencia misma de las cosas. Que es precisamente el acto de nacimiento de la metafísica en cuanto tal.

-9Pero antes de profundizar este punto de extrema importancia, es necesario
examinar el otro aspecto de esta compleja unidad que es el lenguaje: el aspecto sintáctico.
La relación entre léxico y sintaxis pudiera ser aclarado con varios parangones. Podríamos decir por ejemplo, que 1a sintaxis es el alma del lenguaje,
como el léxico es el cuerpo: es, en efecto, por medio de aquélla, que éste se
articula y se hace discurso.
Todavía este parangón no es de.l todo justo. Mientras el alma ( al menos
en la acepción consiente eon el cual el término es asunto de nuestro parangó~)
es un elemento que encuentra en sí el propio principio organizador, la smtaxis no tiene en sí tal principio. La sintaxis organiza el repertorio lexical
pero sólo en base a un gnncipio extraño a ella, un principio libremente acogido
por e1 autor del discurso, y que nosotros -por razones que aclararemos dentro
de goco- llamamos criterio de conmensurabilidad ( c. de c.) .
Por lo tanto al ilustrar las relaciones entre léxico y sintaxis; el parangón
más adaptado nos parece el del esquematismo kantiano. Como el esquema
trascendental organiza según reglas los datos de la intuición en vista de su
inmisión en las categorías, ast la sintaxis da las normas según las cuales los
términos Jexicales vienen organizados para poder ser subsumidos al criterio
de corunensw·ab.ilidad y volverse así significantes.
En efecto, el c. de c. de cada lenguaje determina, juntos, el tipo de sintaxis y la validez de significancia de ca~a elemen~o de! le~guaj~ mi~mo. Así
el lenguaje de la signalética de la calle tiene una smtaXJs figuratlva, unpuesta
notable el titulado Au.s einem Gesprách von der S-prache del cual ha hecho un interesante comentario A. Ü/uL\CCroLo, "Evento e linguaggio in un recente scritto de M. H.",
en Giornale critico della filos. italiana, fase. llo., 1961.

174

de su c. de c., que consiste en Ja utilidad y en la salvaguardia del usuario de
la calle. Y un aviso de calle que contenga una larga frase escrita antes que
una representación figurntiva 1 aunque significante desde el punto de vista
de la sintaxis literaria, sería insignificante para la signalética vial, en cuanto,
no respondiendo a su c. de c. no reentraría en su sintaxis.
Será bueno notar que la signilicancia de un discurso tiene dos aspectos: uno
constituido por su cogerencia, que compete a los nexos internos del discurso
mismo; el otro, constituido por su comprensibilidad o comunicabilidad intersubjetiva, que compete a la posibilidad de los nexos lógicos puestos en acto por
el autor del discurso, de ser receptivos y reconstituidos mentalmente y así comprendidos por parte del receptor o disfrutador del discurso mismo. Este segundo aspecto tiene una importancia particular, porque da la garantía de
la validez del primero: un discurso que aparece coherente a su autor, pero
que no es comunicable a los otros, tiene muchas probabilidades de ser el discurso de un loco.

-10 Sin pretender querer dar un ejemplo de aquella ''recuperación del significado original'' de Ja cual habíamos hablado en el parágrafo 8 queremos
ahora hacer w1a bteve puntada en el campo de las búsquedas etimológicas.

El Egípto faraónico conoció ampliamente el culto de la diosa Moat,8 uyo
nombre se identifica con un tén:nmo abstracto que vale lo que orden, justicia,
verdad. El mismo vocablo se vuelve a encontrar en copto y en babilónico,
mientras que en griego tenemos las raíces afines -ma,-math,-met, que dan
mathema y mathesis ( conocimiento, disciplina, ciencia) , mathematiké (matemática) , mathetéuo (instruyo) y metréuo (mido) . En latín tenemos mens
( mente, mentalidad, pensamiento) rne11tior ( miento o sea elaboro con la
mente}, y también mensura (medida), mensis (mes, en cuanto medida de
tiempo), materia (materia, entidad mensurable: en espaiiol, análogamente, madera). El italiano pensare (pensar), como el afín ponderare ( ponderar), viene del latín pendere (pesar) coligado con pondus (peso) , a su vez
conexo con el griego ponos ( carga y peso) .
Parece en suma que para la antigua sensibilidad medüerránea, los conceptos de pensar, conocer, aprender, comprender, han estado estrechamente
coligados con los de medir o de sopesar ( que es, obviamente, un tipo determinado de medición) .
• Ved: :BoRIS DE RocHEWITZ, "L'uníverso matematico degli egizioni antichi", en
Sa-pere, nov., 1961).

175

�Este coligamiento se puede interpretar en el sentido de q1~e la actividad
intelectual se sentía no tanto o no sólo como vuelta a conexionar entre sus
diversos conceptos, cuanto \'llelta a relacionarlos a una medida ideal, a sopesarlos en base a un término de confronte, a conmensurarlos, en sunia, a un
criterio previamente asumido.
.
Es este criterio, esencial -como hemos ya VISto- a cada lenguaje, que
llamamos criterio de conmensurabilidad ( c. de c.) .

Una cultura superior puede admitir, ~n su ámbito, más tipos de lenguaje,
y en consecuencia más c. de c. ( es de notar sin embargo que, si la cultura
es auténtica, éstos deberían enc;ontrar a su vez u.na unidad en un c. de c.
superior) ; así, un astrónomo de .l¼uestros días puede, discurriendo con un amigo literato, llamar "estrella", aquel mismo cuerpo celeste que, en una comunicación a sus colegas, llamaría "galaxia" o "nube cósmica». En estos casos,
el pasaje de un tipo de lenguaje a otro depende de las circunstancias y de la
voluntad de cada uno.

-11-

Por el contrario, una cultura primitiva habitualmente admite un salo c.
de c., un solo lenguaje y un solo tipo de proposiciones significantes.

El c. de c. es el centro focal del lenguaje~ del cual dependen las modalidades de las reglas sintácticas que 1o gobiernan.; es el princip~o con base al
cual los términos y las proposiciones que ahí entran, so~ _asumtdas po~ aquel
lenguaje como significantes, mientras términos ~ p~~pos1~10nes que ahí no se
reconducen, son rechazados como carentes de s1gnilicanc1a.
, .
Nos proponemos llamar subsumibidad a la propiedad de un tennm~ o de
una proposición por la cual éstos puedan reentrar o ser reconducrdos a
nn~~~
.
Con base en cuanto se ha dicho, es claro que sólo la correspo~~:ncia_ o
menos al c. de c. asumido, determina 1a significancia de una. propos1~~n: significancia tanto interna a un determinado discurso, cuanto intersub7etwa,. entre los varios disfrutadores de aquel disctU"so. Así, cuando Bertr.and Russell
reprochó a Frege haber caído en una notoria antinomi_a lógica, Y Frege te~minó por reconocer la exactitud del relieve trató obviamente de una polernica que se desenvolvía en el ámbito de un único c. de c. aceptado por entrambos. interlocutores.
, _
d extrema importancia darse cuenta que los c. de c. son multiples
P
ero es e
.
eíinid
· d
de número y diversos de género. Hay simples y comple1os, d
os e ~ efinidos, definitivos y no definitivos. Cada civilización, cada cultur~, ca~ epohi t' ·ca se ha expresado con su lenguaje, ha adoptado una smta.'GS s~ya,
ca s on
. .,
t oen
con base en su c. de c. Juzgar Ja signifícancia de una propos1cron per_ene
te a un determinado lenguaje, por medio del c. de c. de otro lenguaJe, es ,un
!!rosero error de perspectiva: en-or al cual sin embargo no se han sustrai.do
:1gunos de los actuales neopositivistas, con éxitos a veces grotescos.9
o Es sabido que RVDOLl' CAR AP ha sometido a. la critica, neopositivista una frase
sacada del Was ist Metaphysik? de Heidegger, relacionada con la nada. Como e~ de
la frase sometida a cánones extranjeros al cliscurso al que pertenecia, se
espelr¡u-6se,
" 'on sen.se" {Ved. R CARNAP, "Veherwindung dcr Metaphysi.k duch
revc como un ll
•
·
) Anál
t
ha
logische Analyse der Sprache'', en Erkewat nis, vol 2o., 19 32 .
,º~en e, n?s.
sido referido que en uoa Universidad italiana ha sido sometido a la critica neoempmsta,

176

-12Juzgamos útil, en este punto, abrir un paréntesis de una cierta amplitu~
para examinar dos tipos de lenguaje, que, en su contraposición, puedan resultar particularmente iluminados: el lenguaje mítico y el metafísico. Este
examen nos permitirá, de un lado, verificar algunas aseveraciones ya hechas;
por el otro, anticipar algunos resultados que tendxemos en la continuación
de nuestro discurso.

El argumento del mito es extremadamente complejo y debatido,1º y no podemos, aquí, sino tocar algunos aspectos. Nos parece sea como fuere poder
decir que Jo mítico tiene su fundamento en la tendencia del hombre a alienarse a las cosas, cargándolas de significados emotivos.
El mito nos aparece como una reacción típica frente a los eventos, por
medio de la cual el hombre predetermina el propio comportamiento futuro
de parte de los estudiantes, el Símbolo Niceno: también aquí naturalmente el resultado fue el calificativo del "non sense" al texto dogmático fundamental del catolicismo.
Se trataba, en este caso, sólo de una ejercitación: peto la mentalidad con la cual ha
sido propuesta es igualmente significativa.
10

Como a prop6sito de !os estudios de lingüístiea, así también a prop6sito de aquellos sobre el mito, nos limitamos a indicar algunos títulos entre los más relevantes. L.
Livv BRUBL, L'ame primitive, París, 1927, precedida de La menta/ité primitive, París,
1923 y seguida de Le surnaturel et la nature dans la mentalité primitive, París, 1931;
E. CASSlRER, Filosofia delle forme simboliche, vol. 2o., Il pensiero mi.Jtico tr. it. Firenze,
La Nuova Italia, 1964; y Linguaggio e mito, tr. it., Milano, II Saggiatore, 1961, jUNG
&amp; KBRRIJYT, Prolegomeni allo studio sdenti/ico della mitologia tr. it. Torino, Einaudi,
1948. ]ElISEN, Mythes et cultes chez les peuples primitives, París, Payot, 1954, R. CANTONI., Mito e storia, Milano, 1953; ll pensiero dei primitivi Milano, U Saggiatore, 1963.
E. DE MARTrno, Magia e civilita, Milano, Garzanti, 1962; 1l mondo magico, Torino,
Einaudi, 1948. MmcEA ELtADE, Mito e realitá, tr. it., Torino, Borla, 1966. P. GRIMAL,
L'experience mitique, París, 1956. Otras obras serán citadas más adelante en la nota 13.

177
H12

�en las confrontaciones del repetirse de aqu l evento, volviendo imposible

--0

al menos extremadamente difícil-- una reacció11 de tipo diverso.
Al aparecer un cometa, el sentido de terror que invade al primitivo frente
al hecho nuevo, viene objetivado, y por as' decir incorporado, en el mismo
cometa; cuya noción vendrá difundida y transmitida como cosa q_ue traé desgracia y de la que por consiguiente necesita probar miedo. De este modo,
una reacción particular, históricamente situada, frente a un hecho, S6 vuelve
determinante de toda reacción posterior frente al mismo hecho: tal reacción
está en efecto proyectada sobre el evento, y se vuelve una característica esencial. A partir de ese momento, escindir la no&lt;.'ión de cometa del sentimiento
de terror, se vuelve extremadamente difícil, e implica el pasaje a un diverso
estadio de cultura y de lenguaje.
En el ámbito del lenguaje mítico, el c. de c. parece coincidir con las cosas
mismas: pero no con las cosas tal como se presentan a una mirada libre de
p1·ejuicios y de pre-conceptos, no las cosas "de carne y hueso" sino, aJ contrario, las cosas previamente cargadas (y por lo tanto defonnadas) de significados emocionales que, objetualizándose, se vuelven partes integrantes de ellas.
Porque, por otra Earte~ los elementos emocionales que van a enriquecer
las cosas, son cliversos de pueblo a pueblo, de situación histórica a situación
histórica; los cliversos lenguajes míticos -aunque fundados sobre el mismo
principio-, de hecho son entre sí difícilmente permeables y comunicantes,
salvo para aquellos elementos que cada lenguaje logra ''traducir'\ reducién~
dolos al propio c. de c.11

-13Si se hallan dificultades de entendimiento entre diversos lenguajes míticos,
en el interior de cada lenguaje, en vez, los diversos elementos forman un todo
extremadamente coherente, y, para quien disfruta de aquel lenguaje, del
todo significante.
El polinesio que está persuadido de que el escollo sobre el cual vive ha estado sacado del fondo del mar por Dios y por El llevado a la superficie,
n Toda cultura mítica tiene su unidad orgánica y no puede asimilar elementos de
otras culturas sino transformándolas según los propios cánones. Sugestivos ejemplos se
encuentran en el estudio de los fenómenos de la aculturación de los pueblos primitivos
(sobre este argumento, hay un interesante estudio de ALPBONSP.. DuPROJ'IT, un capítulo
del cual ha sido publicado en Sapere, sept., 1966, con el título: "Problemi dell'accult:urazione"). El caso más sabido, es el del "cargo cult", nacido del modo --grotesco y
político juntamente--- con el cual los indígenas polinesios han interpretado a su modo
la afluencia de bienes que los aéreos de transportes determinaban entre los soldados
de E.U.A. residentes en su isla.

178

identifica inmediatamente el hecho real ( el emer_g ir deJ esoollo del mar) y
la .interpretación fantástico-emotiva que él le da (la pesca divina). Al europeo civilizado y racionalista, que le pide cómo puede probar su aserto, el indígena responde triunfante que la prueba está en el hecho de que l escollo
está allí, justo allí en la superficie, y no bajo el .mar. ¿ Quién podría haberlo
sacado de las aguas sino Dios mismo? ~2
Como en el caso antes citado del cometa, así también aquí, el acto de
escindir la realidad de la juntura fantc'1Stico-emoti a, éonstituiría un a to de
problcmatización de Jo real de la cual el polinesio del estadio etnológico es
absolutamente incapaz. Un acto semejante pondría en crisis toda su cultura,
significaría más bien la superación de la misma mentalidad mítica.
Hasta que permanece en el propio habitat ocio-cultural, el primitivo actúa
un discurso que, respetando pedectamentc el c.. de c. de su lenguaje, es
absolutamente significante para él y para quien quiera que comparta ese
habitat, y ninguna lucubración "lógica" del avispado accidental puede sacudir o rasguñar esta significancia.
Hemos visto ( parágrafo 9) que la subsumibiliQad de un término es la
propiedad de tal término de poder reentrar en wi c. de c. ¿ Cuál procedimiento usa el mito para obtener la subsumibilidad? Lo hemos dicho: el de
cargar subrepticiamente Ja experiencia de elementos emocional . De este
modo, la experiencia se recibe ya condicionada -por así decir- en forma
tal de ser preordenada al c. de c. Es justo este condiéionamiento preventivo,
lo que vuelve extremadamente difícil la separación de los elementos fantásticos de los reales; pero también es este mismo condicionamiento preventivo,
el que garantiza el valor de la signiíícancia a los elementos del discurso mítico.

-14Regresemos, por un momento, al. ejemplo del cometa. Hemos señalado el
hecho de que la primitiva reacción de terror frente. al ]1erho nuevo, determina cada reacción sucesiva. ótese ahota que de este. modo el evento cesa
de ser "nuevo , dado que su efecto emocional sobre el ánimo hwnano ha
estado pre-determinado desde siempre y para siempre.
Nos encontramos aquí frente a un nuevo aspecto del mito, de excepcional
importancia: ese aspecto por el cual eJ mito constituye una fuga de la historia.
u Evidentemente el polinesio en cuestión, sacando del mar todos sus medios de sustentación, ha acabado por concebir al mar como el conservatorio de todas las cosas
existentes y por consiguiente de Sll misma isla. o han logrado rastrear la fuente de
este episodio, leído por mi hace algunos años, creo, en la relación de un antropólogo.

179

�Los estudios de Mircea Eliade 13 han mostrado que el mito del eterno regreso no es un mito entre los otros, pero tiene c-asi el valor del núto originario
de rafa de todo mito. Y su significado es justo el del aniqttllamiento del nuevo
en cuanto tal y de la fuga de Ja responsabilidad histórica.
i el aevum -el curso del tiempo- no es más que un "año grande" modelado sobre el solar, en el cual las estaciones regresan con inmutable regularidad ; si pues cada hecho está destinado a repetirse perennemente; es claro
que un evento no puede ser jamás propiamente "nuevo", cualesquiera que
sean las características con las que se presenta: ello no es sino la repetición
eterna de cosas iniciadas desde siempre y para siempre proseguidas. Y nótese
que el siempre pierde todo significado propiamente temporal; porque si e.l
tiempo tiene un valor en el interior de un ciclo, ¿ qué cosa puede ser el
tiempo en el que se coloca la infinita sucesión de los siempre idénticos ciclos?
Según Lucian Bloga,14 esta tendencia a transformar toda novedad en cosa
resabida y descontada, explica cómo el campesino rumano haya podido conservar intactas sus características psicológicas y étnicas, aun a pesar de las
trágicas vicisitudes de su historia, constelada de invasiones y de influencias
culturales de bizantinos, turcos, rusos, alemanes. Considerando los eventos
históricos como fatalmente recurrentes, el campesino rumano logró anular
el influjo: se encerró en sí mismo y se dejó recorrer sin sentirlo. Pero con
esto mismo se secuestró de la historia y no conoció evoluciones ni progresos.
"' Existe la que se puede denominar "la escuela rumana del mito", constituída por
estudíosos de origen rumano, pero trasplantados en varios países europeos. El más ilustre representante de la escuela es MIRCEA ELIAOE, del cual véase Le Mythe de l'eternelle
rétou-r, París, 1949, y Mythes, Reves, mysteres, París, 1957. Entre los otros representantes, notemos: VrnTELA HoJUA, P-resencia del mito, Madrid, 1956; ÜEORCE VscATEscu, Escatología e historia, Madrid, 1959. Una de las más interesantes consecuencias
de Ja teoría de la "escuela rumana", es que el sentido de la historia ha sido introducido en el mundo del Cristianismo: idea, ésta, ya afirmada casi universalmente, aun
entre quienes no toman en cuenta otras tesis de la escuela rumana. Véase, por ej.:
A. CATURSJ,LI, El hombre y la historia, B. Aires, Editorial Guadalupe, 1956; KARL
LOEVITH, Signifu:ato e fine della storia, tr. et., Milano, Ediz. Cominita, 1965. M.F.
SC1ACCA, La liberta e il tempo, Marzolati, Milano, 1965. Un breve resumen de la
cuestión, se puede encontrar también en un opúsculo del autor del presente ensayo:
Mito e Rivoluzione, Udine, Scuola Catolica di Cultura, 1966.
•• El iniciador de la "escuela rumana" dé quien se ha hablado en la nota precedente,
es el original pensador LUCtAN BLOGA, único de grupo que ha-ya operado en su patria.
Mientras que sus obras en lengua original no son halladas fácilmente, no me parece
que hayan sido traducidas por nosotros (salvo una, que sin embargo no trata el tema
del mito sino cuestiones estéticas; Orizzonte e stile, Milano, 1946). Se puede ver una
interesante, aunque breve exposición de su pensamiento, hecha a la obra de VINTILA
HoRIA en Les grandes courants de la pensée mondiale contemporaine, vol. 2o., Panorames Nationaux, obra en colaboración directa con M. F. ScrACCA, Milano, Marzorati,
1959. ( Véase sin embargo nuestro opúsculo cit. en la nota precedente).

180

Por otra parte es común de todos los pueblos primitivos -justo aquellos
que se mueven dentro del horizonte cultural del mito- el estar desarraigados del devenir histórico, el permanecer encerrados en arquetipos de vida
inmutables, que a menudo retroceden al neolítico y a veces hasta el paleolítico.

-15Si ahora pasamos a considerar el lenguaje de la moderna ciencia físicomatemática, podemos in:mecliatamente observar que también aquí la realidad, para traducirse en proposiciones científicas significantes, debe venir previamente preordenada o predeterminada al c. de c. típico de la ciencia misma.
Las causas finales, que por milenios habían sido objeto de estudios reverentes, al inicio del siglo XVII fueron bruscamente repudiados por la fisica,
y hasta ahora (no obstante alguna tentativa esporádica) ,15 no han sido
vueltas a admitir. Si nos preguntamos la raz{m de este hecho, no podemos
suponer que las causas finales hayan sido reconocidas inexistentes en aquel
tiempo: aparte la consideración de que, por lo menos en el organismo viviente, Ja télesis es indudable, no es con este argumento que han sido rechazadas?6 La única razón que podemos traer, es que ellas no se prestaban a ser
expresadas en términos físico-matemáticos: no .se sometían a las reglas de
aquella sintaxis que el nuevo lenguaje científico justo entonces andaba asumiendo.
También aquí, pues, encontramos que la signíficancia de un elemento lingüístico, no depende de otra cosa que de su correspondencia con el c. de c.
adoptado por aquel lengua-je.
El proceso por el cual e.l lenguaje cientüico llega a la subsumibilidad de
sus elementos, es profundamente diverso, hasta opuesto, respecto al usado en
el mito. La mentalidad mítica carga, enriquece, enturbia: la científica reduce, empobrece, depura. Ella procede a eliminar de la experiencia todo lo
que Je impide volver a entrar en el c. de e. preconstituido.
" Un matemárico italiano desaparecido prematuramente, Lurc1 FANTAPPIE, ha elaborado una teoría matemática en la cual se tenía cuenta de las causas finales. Ver:
G. y S. ARcsIDIACONO, Visione unítaTia delfunive'r.ro a la luz de las teor!as de L. F.,
Roma, U.C.I.T.M., 1958. Una enérgica invitación para tener en cuenta las causas
finales~ se encuentra en: J. ALVAREZ: LÓPEZ, El valor del hombre, Córdoba, Imprenta
de la Universidad, 1960. La ciencia moderna, todavía no parece aún preparada para
una mutación tan profunda.
'" F. BACONE, por ej., rechaza las causas finales no patque las niegue la exigencia,
sino porque Jas considera "estériles" ("tamquam virgines Deo consecratae", dice con
sarcasmo; v. "De Augmentis scientorum·•, IIIo, 5); estériles, bien se entiende, para los
fines de la nueva concepción científica que él mismo contribuía a elaborar.

181

�Mientras el mito tiende a darnos un mundo sobrecargado, inilado, frondoso, como una selva e.cuatorial, la dencia tiende a &lt;laníos un mundo árido,
desecado helado y despojado como una landa polar.
Pero no obstánte ésfa profunda diversidad, existe un parenteséo pmfundó
entre ciencia y mito: también la ciencia, como el mito, tiende al aniquilamiento de lo nuevo.
"Savoir pour prévoir": así se define el cómputo de la ciencia moderna.
Pero prever el futuro significa anularlo como ftlturo~ significa quitarle lo
que, ju to porque es imprevisible, es sólo de él ignifica en suma hacer qu
el e.vento previsto, una vez vuelto presente, caiga bajo la categoría de lo
óbvio, de lo resabido, de fo descontado.
Como el mito, ta_mbién la ri ncia predetermina la actitud (postura) de la
conciencia hacia las cosas, anulándole la historicidad.

-16hora e tiempo de volver a tomar el hilo de nuestro dis ur o.
Preguntémonos pues: si todo lenguaje tiene su c. de c. ¿cuál será el c. de c.
del lenguaje metafísico?
Difícilmente a esta pregunta se podrá responder de otra manera que de
este modo: el c. de c. del lengu.aje metafísico es el S er. Pero con una precisión: que el ténrúno Ser debe ser entendido sin ninguna calificación que le
perjudique el significado. Esta precisión tiene un alean e más amplio de lo
que puede par€cer a primera Yista y que será aclarado dentro de poco; por
ahora lo proponemos solamente como necesaria instancia metodológica. Cualesquiera que sean las características que pueden calificar al Ser en este o
aquel metafísico, no hay duda de que para cada uno ae ellos, cada elemento
de lo real sea aceptado y traduddo en proposiciones metafísicas significantes,
en relación con el crit.erio de conmensurabilidad constituido por el er.
Establecido el c. de c. es el momento de preguntamos cuál método adopte
el metafísico para obtener que las proposiciones que él formula se arti ulen
en discurso, o sea cuál método adopte para obtener la subsumibilidad de las
proposiciones a1 c. de c. del Ser. ¿ Se tratará de un proceso de locupletación
emodonal, como en el mito, o de depuración crítica, como en la ciencia?
i la metafísica tiene su propia fisonomía y su razón de ser, es evidente
qu su método no tendrá nada que hacer con estas dos citadas ahora ni con
otras consemejantes. Rechazando obviamente el método del mito, porque la
metafísica quiere ser racional, ella debe rechazar también el método de la
ciencia moderna. Esto le es impuesto por el hecho. de tener por c. de c. al
Ser. Descarnar lo real, separar\e ciertos aspectos de ciertos otros, para salvar

182

los primeros y rechazar los segundo , sería condenar a estos· últimOll a la
-insígnificancia del no er. Pmque, en verdad, todo lo que es es Ser; y sólo
el no Ser no es. Y así pues el na S~r pu€de ser cortado fuera del cliscun;o del
meta.físico ( o estar allí incluso sólo para decirnos que no es) .17

-17Las consideraciones ahora heclias, nos llevan a una primera conclusión de
fundamental importancia. El c. de c. de la metafísica, diversamente del de
cualquier otro lenguaje, exige que los eleme11t&lt;&gt;s asnmidós a discurso no sean
en. ningún modo pre-constituidos o pre-manipulados. Toda elaboración preventiva constituiría una falsificación y perjudicaría lo resultados que el metañsico se ha propuesto con su trabajo.
Ahora se comprende cómo la precisión hecha en el parágrafo precedente,
por el (;ual el er debe ser acogido sin calíficativo que lo determine, no tenía
sólo valor metodológico en los cuidados de nuestro escrito. EUa tiene un significado extremadamente más vasto: que el Ser no sea calificado anticipadamente, apriorísticamente, es u11a condición esencial de la existencia misma
de la metafísica. Así como condición esencial de la subswnibilidad de los elementos de la realidad en un discurso metafísico, es que ellos sean acogidos
en su total franqueza, sin elaboraciones preconstituidas.
Esto significa que el metafísico debe, ante todo y fundamentalmente, ponerse frente a lo real carente de] todo de preconceptos y de prejuicios. La
metafísica nace cuando el hombre se pone "'en presencia ' &lt;le las cosas.

-18Ponerse "en preséncia" de las cosas; es la misma ex:igencía qu nos estaba
ya manifestada en el fin del parágrafo 8 ahí donde decíamos que el metafísico debe volver a encontrar el sentido originario de los vocablos. que usa1
justo poniéndose directamente ante la realidad.
Todavía más claramenteJ ahora. nosotros podemos ver cómo la originan.edad de recuperar poniéndose en presencia de las cosas, no sea int rpretado
como regres~ón cronológica, retorno a un pasado lejano pero sin embargo
~r Sin duda, no todo lo real es Sel" al mismo título: sino quien al metafísico socorre
la fundamental noción de la analogía. El ser i:s análogo: todo lo qw: es, es Ser a su
modo. L~ importancia en la analogía entis es reivindicada particulamic:nte por ANGl!.Lo
SmvoLETTo, de quien véase: 1l discorso analogico, Firenze, 1958, y sobre todo Ji
segno della ragione, Padova, Libr. Gregoriana Ed. 1963.

183

�siempre histórica.mente fechado sino como redescubrimiento radical de la
actitud espontánea de la ciencia humana frente a las cosas.
Que la metafísica nazca de esta actitud de libre observación de las cosas
en presencia, no es nuestro descubrimiento. La grande tradición de la metafísica clásica, había identificado el fenómeno, y, aun sin hacerle objeto de
tratamiento temático profundo, lo había designado con un nombre: thaumasia.1.s
Thaumasia e.s el sentido de atónito estupor que las cosas suscitan a quienes, sustraídos a peso económico-práctico les contemple con actitud desinteresada. Ellas entonces se les despliegan delante como milagro ( nótese que en
el thaurna.iein está implicito el sentido de lo milagroso que aparece, por ejemplo, en la palabra "taumaturgo''; así como, en latín, hay una estrecha afinidad entre mirari y miraculum.), con toda su riqueza y complejidad, sin arbitrarias simplificacioJ1es, sin superposiciones deformantes.
Y la thaumasia es acto propiamente y exclusivamente humano: el animal
permanece ligado a la dinámica de las cosas, está oprimido, envuelto, no
logra liberarse de su e.eso afectua1: sólo el hombre es capaz de mirar las cosas
con esta mirada pura, que revela su relieve, y junto a su superioridad, sobre ellas.

dentro del cual todos los problemas aparecen resueltos y donde el adepto se
mueve embriagado de potencia; pero se trata sólo de un cerco vacío, que
se mantiene soldado sólo con el pacto de secuestrarse de la realidad, en contacto de la cual se desbarataría como una pompa de jabón.
La fenomenología, al contrario, se propone como programa justo este contacto con las cosas. No se limita a anunciar este programa; ella nos da también los medios para actuarlo, sobre todo a través de aquella reducción fenomenológica "epoche", la cual, al menos en la primera faz de Ja especulación husserliana,2° tiene por fin relacionar al filósofo en contacto con las
cosas - con ''Jas cosas mismas" con "las cosas de carne y hueso". Ella tiende a desprender de la conciencia las sedimentaciones milenarias. que la tradición alú ha depositado y que se interponen como un velo de artificios culturales preconstituidos entre la conciencia misma y la realidad. De este modo, las
cosas se revelan, así se ofrecen a la mirada, como ellas verdaderamente son

La f enomenologfa por lo tanto, sin ser por sí metafísica, puede servir al
metafísico para alcanzar aquel estado de thaumasia que es ]a premisa esencial de su discurso.

-20-19Si el tema de la presencia aparece., a través ae la thaumasia, en tiempos de
Aristóteles, es también actual en nuestros días,19 y esto sobre todo por obra
de la fenomenología husserliana.
Se nota en la fenomenología una actitud del todo opuesta a la del neopositivismo lógico, que sin embargo divide con aquélla el privilegio de polarizar
la atención del mayor número de pensadores contemporáneos, El neopositivismo tiende a cenarse en lo abstracto de un formalismo absoluto; tiene de
común con el idealismo (pienso sobre todo en un cierfo idealismo, por ejemplo
el actualismo gentiliano), el hecho de constituirse en un cerco encantado
is Ya Pu.TÓN, en Teetetes, 155 D, había visto el origen de la filosofía en la maravilla; el d~unte platónico es vuelt-0 a tomar por AR1sTÓTEL.l!S en: Meta/. A. 2, 982a,
4. La relación entre th:i,umasia y filosoüa está hoy puesta vigorosamente en relieve por
la escuela metafísica de la Universidad de Padua, representada por Marino Gentile,
Pietro Faggiotto y otros.
u PEDRO CA11" ha hecho de la presencia el tema fundamental de su especulación:
La presencia como fundamento de la Ontología, Madrid, 1965; Filosofía de la presencia humana, México, Ed. Herrera, 1961. Sin embargo en Caba este tema se pierde
en una profusión de palabras y de temas secundarios que ahogan los aspectos interesantes de su pensamiento.

184

En la problemátic:a contemporánea, el tema de la presencia se pega de
nuevo a los otros temas entre los cuales emerge por importMcia el del

tiempo.
En efecto, se revela rma relación de complementaiiedad entre la presencialidad de las cosas a la conciencia y de la conciencia a las cosas (los dos
aspectos son "unum et idem'')J y la presentidad en la cual la presencialidad
se verific.a.
La recuperación del sentido original de las cosas, es también 1a recuperación del tiempo originario. La reducción fenomenológica, mjentras libra a
la conciencia del pe$O del pasado, la libra también de la sugestión del futuro,
de aquel futuro hacia el cual la empujan las preocupadones pragmáticas: de
modo que no queda más que una relación de presencia (entre cosas y conciencia) que se actúa en el presente temporal.
Presencialidad y presentidad son pues complementarias e inescíndibles. No
se vive en lo concreto del presente sin estar en presencia de las cosas, y las
'" Oomo es sabido, con las Meditaciones cart,erumas, H11ssER.L ha pretendido epoquizar las cosas mismas, para aislar la conciencia trascendental, no es este desarrollo
de la fenomenología ---&lt;liscutido hasta entre sus secuaces.'- lo que nos interesa.

185

�•
cosas no ofrecen su presencia a nuestra mirada si en esto no hay conciencia
de estar en el presente.~1
Si, ahora, volvemos sobre algunas consideraciones hecbas precedentemente
(parágrafo 14 y últimos' párrafos del parágrafo 15) nos damos cuenta de
que ha.y len
jes -como el del mito y el de la ciencia-~ cuya sintaxis no
apta para expresar el presente t mporal. Mito y ciencia arla uno por
vías di er as llegan al anulami nto de Ja historia y desvanecen 'pues el pre,;
s n e en una genérica perpetuidad. Neutralizando lo que de nuevo pued
presentar el vento, tanto el mito cuanto la c-.iencia matan no sólo al futuro
i.ino al mismo presente: en lugar de la directa relación entre cosas y conciencia, ponen la relación entre el evento y Jas fuerzas ternas e inmutables
de las cuales esto depende. Pero las cosas separadas del presente, huyen con
esto mismo también en presencia.
En lugar de las cosas "de carne y hueso", el prinútivo don1inado por el
mito y e.l acienzado encerrado en su doctrina no tienen enfrente sino fantasmas: lo cuales, como todos los fantasmas se presentan infaliblemente en
plazos fijos, se disuelven en niebla cuando se trata de atraparlos.

-21Hemos designado precedentemente con el término de '&lt;thaumasia" la postura de la conciencia frente a ]as cosas en presencia; esa postura que mito y
ciencia necesariamente eliminan, eliminando la presencia núsma que Jo vuelve posible. Ahora quisiéramos sustituir tal término -de sabor más psicológico que lógico- por otro más preciso y adecuado: el de problematicidad.
Problematicidad, bien se entiende, total, radical, absoluta, que no se, confunda con una prob1emática parcial y circunscrita. Entendida en este sentido
la problematicidad no es sino la traducción sobre el plano lógico del se,ntimicnto psico.lógico de la thaumasia.
En verdad también I mito y la ciencia nacen de la problematicidad frente
a las cosas; no podría ser de otro modo. Pero al surgir y afirmarse ahogan a
la problem~ticidad misma que las ha hecho surgir. Hambriento de seguridad
,ital, de certidumbre pragmática, el hombre se confía en el mito, en un
ti Una sugestiva confirmación de la relación entre presenciahilidad y presentidad,
nos viene del conocido socio-psicólogo ERic BERVE, en su ensayo Carnes people plays
(tr. it.: A che gioco giochiamo, Milano, Bompiani, 1967). En la pág. 206 Y sig. de
la tr. iL, el autor analiza el significado de la noticia ( conocimie11to) e insiste sobre
el hecho de que "La noticia exige que se viva presente, en cuanto aJ lugar y a1 momento, 'Y no de otro modo, en el pasado o en el futuro" (p. 206}.

186

cierto estadio culturnl, en la ciencia, en otro estadio cultural, para exorcizar
de sí la turbación -erofunda de la problematicidacl radical ~2
El metafísico es el que acepta la pr-0blematicidad hasta el fondo, y que al
construir su sistema, no la rehuye, no la anula, sino que Ja '\'l.lelve a proponer
a sí y a los demás: aun si estos otros quieren permanecer en su quietud y
tienen siempre lista la cicuta para hacerlo callar.
La relación ntre si$t-ema y problema en la nietafís~a está contrafümado
por 1a neta preminencia del problema: el sistema existe porque el problema
adquiera dimensiones concretas y no se fuma en una .inquietud genérica
sin éxitos. o se nos apega seriamente a la metafí ica sin haber entendido la
centralidad que en si asume el problema. 23

-22Hemos visto (parag. 17) cómo el c. de c. del Ser envía al metafísico a la
presencia de las cosas, y es por el hecho de que el Ser es acogido por el
metafísic-0 sin calificaciones que lo predeterminen y que l)Or consiguiente lo
induzcan a premanipular las cosas para volverlo subsumible a sí.
Hablando de la extrema variedad de los c. de c., se ha señalado de huída
(parag. 11) que los hay definidos e indefinidos, definibles y no definibles. Por
cuanto se ha dicho ahora ¿ podemos sin más colocar el c. de c. del Ser en la
catt:goría de los indefinidos; debemos colocarlo además en la de los indefinibles?
Creemos que la respuesta no deba ser otra que positiva.
Un c. de c. es definible cuando el pensamiento puede comprenderlo sin
residuos. Ahora bien, comprender ( cum-prehendereJ significa abrazar, envolver, tener un ámbito más amplio de lo que se comprende y se define. Se
sigue que mientras Ja razón domina totalmente un c. de c. définible, en cuanto lo comprende, no puede por otra parte ser dominada, porque no puede
ser (seros) comprendida.
Ahora, si el criterio del Ser fuera definible sucedería que la razón, no siendo comprendida en el Ser, debería declararse a sí misma como no-Ser · en
otras palabras, debería declarar su inexistencia.
.. ÜRTEGA y GASSET ha proclamado con excepcional claridad que la matriz de las
ciencias es la sed de certe2a vital (v. particularmente: El tema de nuestro tiempo,
Madrid, Revista de Occidente 1963), pero ha cometido el grave error de asimilar
totalmente la filosofía a la ciencia, sin darse cuenta de la fundamental importancia
en la filosofiaJ del elemento problemático y por tapto de la inquietud.
"' La escuela metafísica paduana ya citada en la nota 18, pone el acento de modo
particularmente vivo sobre la preeminencia del problema sobre el sistema; véase:
MARINO GeNTILE, Come si p-0ne il problema metafisico7 Padova, 1955.

187

�del Ser no puede pues ser sino indefinible, y esto es mucho más
vasto que la razón, comprende también la razón misma dentro de sí.

EJ. c. de

&lt;;.

..

¿Significa esto que el c. de c. del metafísico

p

:8 ~n tanto c~nto i.n:cl?~ •

No, absolutamente: significa solamente que mn~ acto racional ~toncamente situado, puede agotar totalmente su esenua y. ~or ende defimrlo. ~
metafísico podrá así -en cierto sentido, deberá- def mrr el Ser, pero debera
al mismo tiempo tener la clara conciencia de 1a provisoriedad y de la parcialidad de la definición, de la propia situacionalidad histórica Y por ende de
la propia finitud, tanto más tadiealmente advertida en los confrontos de la
infüúdad del c. de c. asumido, esto es el Ser mismo.
Esta conciencia no es otra cosa que la problematicidad : la cual pu':. no
preside solamente ( como ya habíamos dicho) al nacimiento de ,la m~tafis1~,
sino que la acompaña a lo largo de toda su carrera, y, por as1 dear., la mvade totalmente.
Ahora podemos ver cómo estos elementos, que en ~uesa:o. ~s_curso hemos
encontrado sucesivamente: el c. de c. del Ser y su mdefinibilidad · el ponerse con mirada libre de pre-conceptos en presencia d~ las co~as; ~ ~roblematicidad, no son sino aspectos solidarios, interdependzentes e inesandibles
de aquella realidad unitaria que es la ·metafísica.

-23Pero con la verificación de la indefinibilid.ad del Ser, hemos tocado la
última' y más grave dificultad del lenguaje metafísico.
Si e_n un lenguaje cuyo c. de c. es definido, se puede definir ~bién _la :elación entre los varios elementos de tal lenguaje Y el c. de e:. mismo; SI es O:,
en este caso, se puede constituir una sintaxis rigida y ~guros~ ( como es el
caso de la ciencia moderna); esto resulta evidentemente 1IDpos1ble en el caso
de un lenguaje cuyo c. de c. sea indefinible.
, .
Por lo tanto, si eJ poseer una sintaxis rigida y rigurosa es 1~. caractenstl~
distintiva de la cientificidad, debemos conduir que la metaf1s1ca ~o podra
jamás ser, propiamente, ciencia: la cientifici~~d para e~a será un ideal por
perseguir, no una meta alcanzada, una defirutiva conquista. .
Todo metafísico tiende a la definición del Ser -lo hemos visto en ~1 precedente parágrafo---, con la conciencia de su finitud bistóricame_nte situada
y condicionada: y es con esta conciencia que él debe _ con trabaJO JJ:rsonalmente empeñado del cual ninguno puede sustraerlo, elaborar por propia cuenta su sintaxis. El trabajo del metafísico comienza con todo hombre que a
ello se dedica, y jamás ninguno puede cumplirlo par cuenta de los demás.

Pero todo esto ¿no perjudica la significación del lenguaje metafisico? ¿No
se ternúna por decir aquí, en sustancia, que el metaf'tsico es semejante al
poeta, que habla W1 lenguaje todo suyo- (si bien comunicable a los demás,
pero sólo a través de la sugestión fantástica y no a través de la comprensibilidad lógica) , convalidando así una de las más comunes acusaciones cliri- gidas a la metafísica, de ser una subespecie de la liricidad?
Si tenemos presentes los elementos que .hemos venido desenredando de mano
a mano en nuestro discurso, podemos tranquilamente rechazar esta acusación
y afirmar la plena signilicancia del discurso meta.físico, no obstante la situacionalidad de su sintaxis.
Entre estos elementos recordemos particularmente: a) que la significancia
es dada por la subsumilidad al c. de c.; b) que la significancia de un discurso implica sea su coherencia lógica interna, sea· su comunicabilidad intersubjetiva, y que esta última es garantía de la primera; e) que la metafísica no
es principalmente sistema, sino esencialmente problema.

Las proporciones de la metafísica son subsumibles al Ser justo en cuanto
están formuladas con la conciencia de su inadecuacidad para agotarlo. Esta
condición de su subsumibilidad es también condición de su significancia.
Cuando el metafísico pretende haber logrado sujetar lo real entre ]as redes de una sintaxis definitiva y exhaustiva cuando cree orgullosamente haber superado la thaumasia frente a las cosas y haber construido, para sí y
para todos, el perfecto castillo para sustituirlo al real, cuando cree haber
restituido la integralidad del mundo del Ser cual él lo concibe, entonces él no
problematiza ya: la sintaxis que se ha compuesto le suministra las lentes
deforman tes a través de las cuales lo real se sustituye adecuado al c. de c.; la
interna coherencia de su discurso da un significado a las proposiciones, que
es válido sólo para él, él está en la misma situación del discurso mítico ( así,
en verdad, el suyo es un discurso mítico) ; pero en este caso se trata de un
falso metafísico; su actitud está opuesta a la que hemos delineado como propia
del metafísico auténtico.
Muy diverso es el caso del metafísico para el cual la problematicidad .invade el sistema. Cuando un hombre se encuentra problemáticamente en
presencia de las cosas, habla al otro hombre, y el otro hombre lo entiende:
sus proposiciones son intersubjetivamente significantes, no por lo que aseveran~ sino por aquel tanto de inquietud problemáticá que llevan en sí incorporado 31 que logran comunicar. La comunicabilidad se actúa no sobre el
plano del sistema sino del problema.
Y la historia de la filosofía nos da una singular conf-innación de cuanto
estamos diciendo. Lo.s gr·andes metafísicos, a través de los tiempos y el mutar
de los climas culturales, han dialogado entre sí, se han enriquecido el uno

189
188

�con las doctrinas del otro, han aprendido el uno del otrn. Y nosotros podemos acercarnos a Wl gran pensador del pasado. sin eondiviclir una sola de
sus asevei:acione.s, per-0 no sin 1·evivir en nosotr9s su pasión de buscador
inexhausto.
Justo la metafísica, acusada de ser el lugar de l, disputas vacías y de la
incomprensión, nos da en vez el ejemplo más noble y conspicuo de una búsqueda en común perseguida a lo lar_go de milenios por los espíritus más .nobles
de la humanidad.

EL PROBLEMA DE LA LIBERTAD EN LA ÉTICA

DR.

lsMAE-L

DJEGo PÉREz

El hombre tkne [ibre albedrío para elegir
su vida moral: El cristianismo

La Etíca cristiana se fundamenta en gran part~ en la Etica de Aristóteles.
La mente y la conciencia del hombre son páginas en blanco donde el hombre
ha de -escribir su historia morat dentro de Ja libertad de elección de medios
y fines. De esta foTIDa se justifica el premio a la sanción.
La clivisión más profundii, de la Historia del pensamiento la señala el cristianismo; es una idea nueva que vuelve a dar sentido a la existencia del hombre y del ffilmdo. El cristianismo está basado en e] hebraísmo y comienza con
la palabra del Génesis, que es el primer libro bíblico: en un principio rnos
creó el cielo, Ja tierra y todos los seres que pueblan el universo.
La división se produce sobre todo con la filosofía griega. EJ problema de
los filósofos griegos foe el movimiento; todo lo que existe es problemático,
porque se mueve, porque llega a ser y deja de ser· un hombre lo vemos hoy
y mañana puede morir y no lo vemos; lo opuest0 al ser de las cosas es el no
ser, el vacío; el no ser lo que se es.
El cristianismo presenta una imagen opuesta, porque comienza de la nada.
De la nada Dios fo hfao se dlcc en la Biblia. El filósofo griego no comprende el mundo que siempre está cambiando. El nsb.anismo asegura que
el ser nace de la nada y el ser de las cosas es un no sér, una nada.

,.El fil6sofo griego estudia el movimiento que se encuentra en los seres de
la naturaleza y estudía el ser que -se elabora en el pensamíento puro del hombre. Esta teoría arranca de lo.s filósofos Heráclito y Parménides.
Para Heráclito todo cambia siempre.

i un hombre se baña en un río dos

veces, no se baña en el mismo río, puesto que las moléculas del agua han

cambiado.
190

191

�Para Parménides, el ser puro del pensamiento ha sido siempre y será
siempre.
Estos dos principios son los de toda ciencia y toda filosofía.
El cristianismo dice que el término ser tiene dos significados distintos: el ser
de Dios y el ser del mundo. Interpretar el ser del mundo desde Dios es la
creación. De una parte el verdadero Ser o el Creador. Y de otra parte, el
ser creado, la criatura creada por Dios.
Esta idea cristiana justifica una Etica basada en el cristianismo, donde el
hombre puede alcanzar la perfección moral e intelectual, para acercarse a
Dios o semejarse a Dios, que es la perfección ideal.
San Agus(m es una de las figuras más interesantes de su tiempo, dcl cristianismo y de la filosofía, dejando una huella profunda en todo lo que intervino: la filosofía y teología medievales, la doctrina cristiana en general y la
creación de la filosofía del espíritu y de la filosofía de la Historia.
Los antecedentes filosóficos de la Etica cristiana se fundamentan especialmente en San Agustín. San Agustín es además un filósofo actual.
El Renacimiento está influido por San Agustín en el filósofo Renato Descartes, que parece repetir las mismas palabras y los mismos argumentos de
este filósofo cristiano. Igualmente la Reforma religiosa de Martín Lutero
en el siglo XVI, que era un fraile agustino. Y .la Contrarreforma religiosa,
reunida en la Giudad de Trento, repite los argwnentos de San Agustín para
combatir a Lutero.
San Agustín es africano y por tanto de temperamento ardiente y apasionado: el norte de Africa está en su tiempo romanizado y cristianizado, pero
al mismo tiempo se propagan allí distintas doctrinas religiosas. San Agustín
tiene dos influencias en u vida: de una parte, su padre llamado Patricio,
que es hombre violento y de religión pagana. Y de otra parte, su madre Santa
Mónica, que es una mujer dulce y de hondas virtudes cristianas.
Lee el Evangelio cristiano y le · parece una lectura para niños sin ninguna
importancia. Busca la verdad en la religión maniquea, que fue fundada por
Manes, un profeta persa, que fue decapitado y que seguía la doctrina de
Zoroastro, o Ja religión de los magos, quienes creen en dos principios inconciliables del bien y del mal Como el mal consiste en tener cuerpo físico,
cuando el hombre muere lo llevan a la cumbre de una montaña, donde es
devorado por los buitres y de esta forma queda el alma libre del principio
del mal.
San Agustín acepta el cristianismo, estando una noche en un jardín de
Milán; oye una voz de niño que le dice: Tolle, lege. Y recibe un libro que
es el Evangelio cristiano, lee un versículo de la Epístola a los romanos, que

192

hace referencia de la vida de Cristo; se siente lleno de luz y desde ese momento ya es cristiano.
La Filosofía griega penetra en el cristianismo por San Agustín, quien la
adapta a las necesidades de la Filosofía cristiana y es además el primer contacto del helenismo y del cristianismo.
La Filosofía de San Agustín tiene un contenido fundamental en los Soliloquios. San Agustín afirma que quiere saber de Dios y del alma. Son los dos
temas de ]a Filosofía agustiniana. El centro de la especulación será Dios y
de alú su sentido teológico: el hombre que se encuentra dentro de su alma
es un alma de confesión. San Agustín nos lega así la primera Filosofía del
espíritu. Y Ja relación de este espíritu, que vive en eJ mundo, en contacto
con Dios, le llevará a escribir un libro llamado La ciudad de Dios y con este
horo la fundación de la primera Filosofía de la Historia.
El problema filosófico agustiniano se centra en Dios, en el alma humana
y en el mundo.
El conocimiento de Dios no se logra por medio de la inteligencia, sino por
el amor y caridad. ¿ Qué significa el amor y la caridad para el cristiano?
Tiene el significado de sentir o padecer con otro, porque el otro padece
o siente y es el máximo principio cristiano, porque está fundado en el amor,
que es el signo central de la predicación de Cristo.
El conocimiento de Dios no se da sino por amor. Por eso dice San Agustín que no se penetra en la verdad, sino por la caridad. La raíz de su pensa~
miento está movida por la religión y es la religión la que pone en movimiento su filosoffa. La Etica cristiana lógicamente se ha de fundar en la
perfección moral y espiritual que proporciona la enseñanza de la palabra
de Cristo, la Filosofía de los místicos y de los filósofos del cristianismo dentro de la libertad de pensamiento y de acción.
La creencia es para San Agustín la que hace posible eJ. entendimiento de
Dios, "credo ut intelligam". Esta idea repercute en toda la mística cristiana
sobre todo en San Anselmo y en Santo Tomás de Aquino y promueve el problema de relación entre la fe y la ciencia o entre la religión y la teología.
San Agustín cambia el pensamiento de Platón, partiendo de él. En Platón,
el punto de partida son las cosas exteriores, y en cambio, para San Agustín, el
punto de partida es el alma del hombre, entendida como realidad íntima o
lo que llama el hombre interior. La dialéctica agustiniana busca a Dios en
la confesión de sí mismo y San Agustín cuenta su vida. Su autobiografía
da la clave de su pensamiento.
El alma se eleva de los cuerpos a ella misma, luego se eleva a la razón
y por último a la luz que 1;L ilumina, a Dios mismo.
El hombre es una imagen de Dios y la encuentra como en un espejo, en

�la intimidad de su alma. Por ero apartarse de Dios es como arrojarse las propias entrañas, vaciarse y ser cada Ve'l menos. Cuando el hombre penetra
en sí mismo d~ubre la divinidad. Aunque sólo por medio de una luz sobrenatural puede el hombre conocer a Dios de un modo directo.
Dios ha creado el mundo de la nada por decisión de su voluntad. Las
ideas de Platón están alojadas en la mente divina· son los modelos ejemplares con los que Dios ha creado todas las cosas, y en cambio, an Agustín,
encuentra a Dios en la propia intimidad de su alma y por este conocimiento
llega al conocimiento de Dios.
La actitud moral del cristianismo es tratar de semejarse a la voluntad y
a la moral divinas.
El alma del hombre es espiritual; es la facultad de entrar en sí mismo.
El es_eíritu tiene una interioridad, en la que puede recluirse, adentrarse y
es un privilegio que no comparte con ningún otro ser de la naturaleza. Por
eso en el interior del hombre habita la verdad.
El hombre es racional como el ángel y mortal como el animal, teniendo un
puesto intermedio entre los dos, es imagen de Dios por tener una mente o
un espíritu y en las tres facultades del alma, memoria, entendimiento y voluntad, descubre San Agustín una huella de la Trinidad divina; es el yo personal que recuerda, entiende y ama, hallando en la unidad esencial una
perfecta distinción de las tres facultades.
La ciudad de Dios. En la historia humana se produce una lucha entre dos
reinos, el reino de Dios y el reino del hombre. El Estado e tá encargado de
regir las cosas temporales y procurar el bienestar, la paz y la justicia entre
los hombres. Por eso el Estado tiene una misión divina, ya que toda autoridad o potestad viene de Dios. Los valores religiosos no son ajenos al Estado
y debe estar éste percatado e influido por los principios cristianos.
La Etica y la política no pueden separarse de la conciencia moral de que
el fin último del hombre no termina en la tierra, sino en el cielo. Y para
eso hay que descubrir a Dios en la verdad de que está en el interior de la
criatura humana.

Otras teorías morales dentro de la libertad
En el siglo I de la Era cristiana surgió la Filosoña estoica cuyo representante más importante fue Séneca, nacido en Córdoba. La teoría de los estoicos es muy parecida al cristianismo. Séneca asegura en su libro De la felicidad que el hombre es más feliz cuanto menos necesidades materiales tiene
y el carácter lo fundamenta dentro del hombre en sus ideas espirituales, no
en el mundo exterior, donde los hombres sufren por la posesión de bienes

194

materiales. Por eso Séneca afirma su Etica en la austeridad y honestidad de
las costumbres, atesorando bienes de espíritu, de libertad y de ind pendencia
y no bienes materiales.
La Etica de Arturo Schopenhauer, fundamentada en sus libros El mundo
como voluntad y representación y en Parerga y Paralipomena son la imagen
opuesta a la Eti.ca de Aristóteles. La moral es congénita o que nace con el
individuo y la experiencia solamente sirve para reconocer el carácter tal
como es, sin que el hombre pueda hacer modificación alguna. Schopenhauer
se inspiró en ideas orientales, donde los hombres son una relación de dharma
y kharma.
Lo que Aristóteles llama carácter adquirido no es otra cosa que el reconocimiento de la personalidad por medio de la facultad inteligible, o que el
entendimiento nos da a conocer como somos pero que en modo alguno podemos modificar. La Filosofía moral no es la repetición de actos y hábitos
morales, como en la Ética aristotélica, sino que más bien es un descubrimiento
del carácter.
Otros filósofos, como Bourke, aseguran que todo acto deja una huella en
el carácter y que no puede ser sólo congénito, como asegura Schopenhauer.
acemos con un carácter y enriquecemos nuestro carácter con la e&gt;--periencia moral.
Los hombres nacemos con cuatro facultades: el entendimiento, la voluntad
y los apetitos concupiscibles e irascibles.
En todo acto moral entran en juego estas facultades y cada hombre adquiere en el curso de su vida una estructura mental diferente de los hábitos
morale que ha adquirido. Su personalidad moral se ha formado por algo
que se ha añadido a sus potencias congénitas.
El carácter no es un concepto práctico que se manifiesta o modifica directamente, sino por medio de actos y hábitos morales, constituyéndose entonces
la Etica en una ciencia práctica, pudiendo afirmarse que sólo por los hábitos
morales conocemos el ethos, es decir, que aunque los actos y los hábitos morales no constituyen el carácter de una manera total, sí contribuyen a su formación y reconocimiento.
La Ética de Aristóteles está más universalmente aceptada, por estar más
cercana a la verdad o ser la verdad misma del cristianismo. La repetición
de actos y de hábitos morales es lo que genera la constitución del carácter,
prolongándose a lo largo de la vida entera. Ni un día de verano hace el verano, ni una sola golondrina anuncia el buen tiempo. Los días de verano se
prolongan durante todo el período de esta estación y cuando las golondrinas
llegan para anunciar el buen tiempo, lo hacen en bandadas. Un acto moral
aislado o actos morales en un breve tiempo, no forman del todo el carácter;

195

�el hombre se forma día a día, año a año y a lo largo de su vida, ofreciendo
el balance de lo que ha conseguido en el orden moral o de lo que ha sido.
A todo hombre se le puede preguntar en un período de tiempo de varios
años cómo ha sido el balance creador de su vida en el orden moral. La mayoría nos daría un balance pobre, con escasas ganancias morales y muchas
pérdidas de tiempo.
Podemos afirmar que el hombre al Eerder el día, perdió la noche y el hombre que perdió su juventud, perdió su vida.
El objeto de la Etica es la ejecución de actos morales, encontrándole una
unidad temporal, que nos daría su medida moral.
Los actos y los hábitos morales transforman la vida del hombre en su totalidad. El hombre inmoral se distingue a sí mismo y su vida es corta, con
poca felicidad 1 aunque otra cosa aparente. El hombre moral que ha formado
su carácter con el cumplimiento de acfós y hábitos morales, alcanzó e1 triunfo
que siempre aguarda a un carácter perseverante.
Nos preguntamos : ¿Cómo entender la vida en su unidad de seotido? ¿Cómo alcanzar su significado para que el hombre encuentre su verdadero destino?

Contestamos que existen dos caminos; a) realmente; b) vivencialmente.
Cuando decimos realmente es porque nos referimos a la naturaleza del
hombre y a la naturaleza del universo. Cuando decimos vivencialmente nos
referimos a 1~ experiencia moral de la vida por medio de la cual adquirimos
un saber, que nos proporcionan la razón y la intuición.
El ethos es el resultado práctico y la razón y la intuición son las facultades de las que nos valemos para llegar al resultado del &lt;'Mácter.
¿Qué significado tiene el ethos? Es donde hemos ido formando y decantando ese fluir y pasar de la vidaJ donde nos vamos dando cuenta de la e,a;periencia propia y ajena y donde podemos establecer la comparación con
nuestra propia vida.
Los actos vivenciales son reconocidos por actos discursivos y actos intuitivos. El discurso se entiende en Lógica como el uso recto de la razón. Y
los actos intuitivos se entienden en Psicología como aquello que conocemos
en un momento de lucidez sin que nadie nos lo haya enseñado.
Los actos discursivos hacen referencia a todas y a cada una de nuestras
acciones, a la vida entera, al fin último que es lo que constituye el tema de
la moral en un orden teórico.
Por los actos intuitivos se descubre la unidad de sentido de nuestra vida
y estos actos intuitivos son síntesis o definiciones de todo conocimiento.
Los actos intuitivos son privilegiados, por la profundidad que con ellos se
alcanza; es lo que vivimos como propio, lo que experimentamos emocional-

196

mente, a diferencia de los actos discursivos, que son un examen crítico de las
razones o de las conveniencias en el orden moral.
Los actos intuitivos se reconocen en tres momentos :remejantes: El instante,
la repetición y el siempre.
El instante es un momento en que se .resume toda la vida moral, lo que
llamaríamos el hoy eterno, producido como un estado superior de la conciencia y como resultado de un proceso moral. Y al término de este proceso
examinamos si hemos logrado la meta prop11esta generando la fruición, que
es un instante en que se reconoce el pasado y el presente.
Todo acto de intuición intelectual o sentimental aparece de repente en
nuestra conciencia con resplandores nuevos y brillantes.
Lo que llamamos repetición es lo que hemos estudiado hasta ahora como
hábitos mentales o como hábitos morales, porque nada surge en un momento,
sino que es el fruto del esfuerzo de varios años en la misma dirección.
No olvidemos que el hombre es un animal de costumbres y lo que se acostumbra forma en él una segunda naturaleza, que es la que Je da un estilo
y personalidad y ésta es el reflejo del carácter.
Los actos intuitivos ya hemos dicho que son privilegiados y el acto privilegiado máximo sería la hora de la muerte; es entonces cuando contemplamos
la vida entera en su totalidad y podemos hacer un balance de cuáles han
sido los objetivos morales que hemos conseguido.
Por eso el instante es la eternidad en el tiempo o el descenso de lo infinito
a lo infinito, como dos términos de la existencia, lo mismo que el nacimiento
y la muerte.
El instante pm~de tomar distintas formas en quien lo experimente. Las más
elevadas son el éxtasis o la contemplación mística que se da especialmente
en el hombre religioso. Y el hombre que no lo es, siente la unidad moral de
toda su vida en el momento definitivo en que su vida va a terminar, y es una
contemplación de todo lo que se ha vivido y de todo lo que se ha logrado.
El instante con sentido religioso puede significar unión moral, de revelación que en su vida temporal no tuvo o de aceptación de un mundo de ideas
que durate toda su vida fue una lucha contradictoria. O bien puede tomar
la forma de una conversión moral y religiosa.
Por eso el instante suele tomar el significado de un sentimiento de angustia o de lucha moral interior, presentándose algunas veces en la conciencia
con la forma de rapto, de serenidad, de plenitud o de paz.

En el acto de repetición puede presentarse en la forma de un reencuentro
con un camino perdido, dándole también la visión total de su vida. El hombre cuando va a morir repite lo que ha vivido o vuelve a vivir su vida en
un instante.
197

.

�La unidad formal del tiempo y su esencia moral la encuentra el filósofo
Bergson en la memoria de las cosas pasadas, considerando que la materia
es el medio físico y la conciencia es el medio moral, para vivir las experiencias vitales y obtener la unidad de experiencias en la memoria como resumen
de todo lo vivido.
El filósofo Javier Zubiri distingue la esencia moral en el siempre, donde el
pasado y el eresente, si son firmes, alumbran con seguridad el futuro.
El siempre es de una vez por todas el fundamento de los cambios temporales y el ahondamiento en la posesión moral de sí mismo. Asegura Zubiri
que cuando no tenemos el sentido del siempre, vivimos pegados a las cosas
temporales y nos perdemos con frecuencia en el fluir o cambio de la vida.
El ethos termina con la muerte. Por eso el objeto material de la ~tica es
un mostrarse o revelarse fundamentalmente en el ethos o en la personalidad
moral.
Conclusiones

El hombre se proyecta, se propone, se esfuerza y se afana en el tiempo,
pero el hombre dispone de un tiempo limitado para realizarse a sí mismo
y hacer su obra como una cualidad ética; el hombre está situado en el
tiempo, en una esencia cualitativa, mucho más importante que su realidad
cuantitativa, y ese tiempo de que dispone no es reversible o que no lo puede
volver a empezar.
Si lo que hizo fue inmoral, al término de la vida no puede volver a ser
moral, es decir, no puede ser intercambiable. El paso del tiempo deja su
huella y cada día debemos tener el afán de realizar nuestra obra pensando
que si no lo hacemos, llegaremos al término de la vida sin un contenido moral y con la conciencia dramática de una frustración. No podemos olvidar
que la formación del ethos es temporal y la Historia no es un retroceso, sino
una realización abierta en cada momento.
Por eso Jos conceptos de oportunidad son esenciales en la tarea moral.
Cada hombre tiene su hora, sus oportunidades y la plenitud de su vida moral; es un esfuerzo para llegar al perfeccionamiento moral y a la integridad
creadora del hombre. Pero la perfección moral es cualitativamente distinta
de un hombre a otro, no sólo Eara su persona sino para cada oportunidad,
es decir, que las oportunidades no son iguales para todas las personas.
Lo que sí es importante es no olvidar que la formación del etbos se produce en un tiempo limitado. Por eso asegmaba Séneca que nos diferenciamos
de los dioses cuyo tiempo es infinito y el del hombre que es un tiempo que
acaba, debiendo aprovecharlo como un don precioso de la naturaleza.

198

Las ideas morales como rememoració11 en la filosofía platónica
Partimos de la siguiente pregunta: ¿ Qué es el bien moral en sí mismo,
es decir, el ethos en su contenido?
Comenzamos por la idea del bien en Platón.
El concepto del bien es para Platón una idea universal. Se da en los hombres particulares, pero abarca un concepto abstracto en el que caben todos los
hombres del pasado, de los que vivían en la época de Platón y de los hombres
que sucedan a la humanidad actual. La idea del bien es un concepto unívoco o un género en el que abarcamos las especies y los individuos.
Los bienes de la tierra lo serían por participación en esa idea universal.
Los bienes de la tierra son siempre imperíectos, contaminados de impurezas
individuales. El bien como idea universal estaría siempre en el reino puro
de la unidad.
Aseguraba Platón que la multiplicidad o la variedad es lo imperfecto y
es perfecto y universal lo que está en el reino puro de la unidad.
Aristóteles aseguraba que el concepto del bien mantenido por Platón no
es totalmente urúvoco: la idea del bien excluía los otros bienes. De la idea
del bien separaba los bienes útiles a todos los bienes reales, los bienes de
este mundo que para Platón no son otra cosa que reflejos del verdadero bien,
de Ja idea d-el bien.
Aristóteles escribe por eso una Ética basada en los bienes reales, no en el
bien ideal. La Ética aristotélica es aplicable a los seres particulares, aunque
de ellos podamos llegar a un bien universal.
Para Aristóteles toda la realidad es buena; todas las cosas y entre ellas
el hombre como realidad; con todo lo que el hombre apetece, no como simple realidad, sino como ley, obligación, exigencias o conveniencia, de acuerdo
con su naturaleza racional, buscando una perfección. El hombre no es perfecto y busca la perfecci6n moral; es un ser vivo real, que sueña, que siente,
que busca la perfección en todos los actos de su vida y es una imagen opuesta a la idea de Plat6n, quien se limita a la contemplación pura de la idea,
donde el hombre particular queda desconocido por la abstracción de la idea.
Platón contempla la idea del bien en sí. En Aristóteles es una exigencia racional la realizaci6n del bien y el bien se da en el hombre como realidad y
como obligación y uno como una idea pura.
En Manuel Kant se produce un intento de franquear la distancia entre
el deber ser y el ser. El ser es un concepto de reflexión intelectual y el deber
ser es, ser lo que se es, o la proyección moral del hombre. El hombre en sí
mismo sólo se justifica i;:on una conducta moral y una reflexión intelectual
que le lleve como postulado a conclusiones morales.

199

�El conocimiento del ser en sí mismo sólo podemos comprenderlo en su
vida moral. Kant habla de la moral como una buena voluntad para la realización de] bien, aunque del bien en sí mismo no tengamos conocimiento.
Las sociedades no tendrían razón de ser, si no hubiese un principio moral
superior que les gobernase y los hombres con buena voluntad cumpliesen la
exigencia moral.
Aristóteles a diferencia de Platón aseguraba que el bien en sí mismo no
puede ser una idea universal, separada de los seres individuales, porque entonces el ser universal no podía ser operado o poseído, es decir, el ser viviente, porque la idea universal de Platón es una mera especulación de la
mente, sin posible aplicación a los seres individuales vivientes.
El bien en sí mismo es para el Estagirita una apropiación moral de cada
hombre, con el esfuerzo constante de la vida moral, que es lo que constituye
el 'ethos". La obligación moral no está separada del ser del hombre, ya que
el deber ser y el ser es la misma cosa, porque el ser del hombre en su personalidad moral no es concebible sin una vida moral. El ser es una entidad
moral que mueve su voluntad en el ejercicio y conquista de su obra creadora.
El bien o la moral es lo que todos los hombres desean, como exigencia de
su propia naturaleza espiritual, y son deberes u obligaciones del ser: elaboración de ideas, gestación de pensamiento, los bienes morales propiamente dichos y los valores morales.
Estos deberes u obligaciones proceden del ser y vuelven al ser; es como
una acción y reacción circular, donde el hombre se proyecta y recibe el fruto
de su misma proyección.
Por eso el hombre es el artífice de su propio destino; lo que el hombre
siembra es lo que .recoge y todo lo que hace tiene una respuesta de la misma
naturaleza o una réplica equivalente a su obra.
Estudiemos ahora en qué consiste el bien en sí mismo y cuál es su proceso
de estructura moral.
La realidad total del hombre en cuanto tal hombre es siempre moral y la
moral es propia de los seres humanos y dentro de la libertad, porque sin
libertad no existiría la vida moral.
Ahora bien, todo lo que hacemos tiene siempre una finalidad moral; el
conocimiento que adquirimos de la ciencia o de la técnica o cualquier actividad hwnana, está fundamentada en algo moral, tiene una finalidad o un
objetivo. Y toda decisión que tomamos la hacemos desde un proyecto o una
finalidad moral, que consideramos la mejor o lo que está de acuerdo con
nuestras posibilidades.
Los fines y los medios para realizarlo son proyectos hasta que no se rea-

200

lizan y su finalidad es que llegue un día para verlos realizados. Todo proyecto
nace de la realidad y sobre la realidad debe construirse.
El yo personal de cada hombre está inquieto hasta que no está seguro de
lo que quiere y las cosas van y vienen. Las situaciones de cada hombre, por
estables que parezcan, no pueden prolongarse; es el hombre el que debe crear
sus propias circunstancias favorables y estables. Siempre se sale de una situación y se entra en otra y este tránsito de una situación a otra se hace
siempre desde un proyecto. El paso de una realidad creada en una situación
a otra realidad, en otra situación, se hace a través de un proyecto irreal, porque aún no se ha realizado.
El hombre se mueve libremente, porque es condición indispensable para
la vida moral. Pero las ideas separadas del mundo real, no ofrecen resistencia y permiten ensueños~ fantasías, castillos en el aire. .E.ste estado es propio de 1a imaginación poética y no es adecuado para la vida moral; todo
proyecto ha de traducirse en obra, es el resultado del esfuerzo de cada día.
Por eso la realidad dentro de la más pura doctrina aristotélica, está exigiendo
volver a ella.
Ahora bien, Aristóteles distingue dos clases de bienes: a) los bienes que
se buscan por causa de sí_ mismo; b) los bienes que se buscan por causa
de otros.
La formación de ]a personalidad moral está determinada por es.tos dos
factores psicológicos.
El hombre busca siempre su bien moral; no sería justo que el hombre olvidase sus propios bienes morales y además porque el perfeccionamiento mtelectual y moral lo ha de hacer cada hombre y lo debe hacer en su propio
beneficio personal.
Pero el bien moral no se completa, si es verdaderamente justo, si el hombre no labora además para los otros. Ya decía Aristóteles que el hombre es
un ser social. Lo observarnos desde las primeras comunidades primitivas, lo
que llaman los historiadores clases o grupos de familias que se juntan para
hacer vida social, cuyos beneficios son para todos los individuos de Ja comunidad y como defensa contra otras clases.
Este mismo ejemplo lo dan los animales. Cuando los caballos presienten
un peligro, forman un círculo con sus cabezas y patas traseras, dispuestos a
defenderse entre todos contra un enemigo común.
En primer término es el perfeccionamiento moral del :individuo y en segundo término es el P.erfeccionanúento de Ja sociedad. En el orden moral
es siempre nuestra vida una apropiación de bi.enes morales. Lo :mismo que
nos apropiamos virtudes, también nos apropiarnos vicios. La virtud construye nuestra personalidad y el vicio la destruye. El hombre debe tener salud

201

�física y mental, porque nadie desea estar enfermo. Si nos comportamos con
una mala conducta moral o una mala conducta física, entonces originamos
la enfermedad de la conciencia y del cuerpo físico.
A veces hacemos el mal en función del bien. La intención subjetiva es el
bien, pero hacemos el mal por error o por ignorancia.
El hombre busca la felicidad y la felicidad está en nosotros si hacemos
vida moral En la naturalez.a del hombre no existe la desgracia o la enfermedad, sino que existe de modo natural la felicidad y Ja salud.
La estructura moral del hombre es siempre :felicitante. El hombre proyecta
la felicidad que radica· en su propia naturaleza.
Pero existen errores en los camina1 de la felicidad. Hay hombres que buscan la felicidad como una fortuna exterior a ellos mismos. Otros la buscan
como una suerte. Los que buscan Ja felicidad en bienes materiales exteriores,
corren el peligro de que esos bienes pueden perderse.
La historia del hombre demuestra que unas veces tiene fortuna material
y otras veces es pobre. Los que hoy son pobres mañana son ricos; es una ley
de compensación de la sociedad, que en un tiempo o en otro se produce.
Si los bienes que buscamos son intelectuales o morales, la experiencia
demuestra que nunca se pierden, porque nos los vamos apropiando como un
tesoro a lo largo de nuestra vida y es lo que constituye nuestro patrimonio
no enajenable.
Otro error es buscar la felicidad en un estado puramente subjetivo o como
sentimiento psicológico de la felicidad .individual.
El verdadero sentido ético no consiste en ninguno de esos errores, pues la
felicidad únicamente puede basarse en 1a apropiación última de nuestra
mejor posibilidad en el orden moral, que es la obra del hombre en sí mismo
o la práctica de su propia posibilidad real. La posesión de bienes materiales
fiándolo de la suerte, o el creer que la felicidad es un estado contemplativo
interior, no nos lleva a la felicidad, que es siempre la realización del bien
en sí n:i.ismo y en los demás: Estas dos realizaciones morales nos las vamos
apropiando y formando parte de una segunda naturaleza moral, que es lo
que en Ja ttica llamamos la perrooalidad moral.
Se nos ocurre preguntar ahora: ¿Será la apropiación moral e] único camino para conseguir la felicidad?
Aristóteles contesta que la vida entera es como una pirámide de medios
y fines. En 1a base de la pirámide, pone los bienes que no se buscan por
causa de .sí mismo. Y en lo alto de la pirámide, coloca la vista y la .inteligencia superior del hombre, los placeres, los honores, que se buscan por
causa de sí mismo y que constituyen el supremo bien.

202

Buscar los bienes por causa de sí mismo es un anhelo perfecto, porque con
el bien propio buscamos el bien de los demás y en eso consiste la felicidad.
Establecemos una finalidad con fines distintos e iguales, puesto que la busca
del propio bien conduce al bien de los otros; es una concepción intelectual
de propósitos o de fines, en los que interviene la razón y el análisis de la
voluntad, expresando un bien de carácter único, al que lleva esa inclinación a la felicidad que buscan todos los hombres.
Aristóteles afirma que la felicidad consiste en la felicidad personal y no
en otra realidad. El hombre más se conoce a sí mismo que a los demás.
Ahora bien, la felicidad no puede ser exterior al hombre, por dos razones:
a) porque si fuera exterior no se daría una apropiación moral de carácter
íntimo y necesario, con el que nos sentimos ligados profundamente. b) porque el bien perfecto en el orden moral ha de ser autosuficiente y no necesitar nada ajeno al hombre.
La felicidad es siempre un estado de salud mental. Por eso el suicida es
un enfermo de la mente, quien voluntariamente ha cortado sus posibilidades
de felieidad. La actitud normal del hombre es la búsqueda de la felicidad.
Pero la felicidad humana es distinta de la beatitud religiosa. La beatitud
en el sentido religioso trasciende el sentido moral del hombre o está fuera
de las posibilidades de la comprensión humana. La felicidad se da en el hombre y consiste en una determinada actitud felicitante, que vamos ganando
en cada situación de nuestra vida, porque sabemos que toda situación es cambiante, pasajera, insostenihle. Y el hombre ha de entrar en cada situación
de la mejor manera posible, buscando la perfección moral.
Si la situación es desgraciada y las salidas morales están cerradas y también
las situaciones religiosas, entonces el hombre puede ejercitar un acto que es
malo en sí mismo y este acto sería el suicidio. En la muerte creerá encontrar
el suicida la evasión del sufrimiento, del deshonor y el encuentro con la paz.
Pero esta actitud representa una perspectiva errónea, porque el hombre
solamente vive una vida y en esa vida ha de realizar su obra, la que é1 libremente ha elegido, realizando su personalidad moral.
El suicidio corta sus posibilidades y e1 suicida es como un derrotado o frustrado, sobre todo pensando que una situación angustiosa, dfücil, puede traerle
una situación feliz, en que vuelva a encontrarse con la felicidad.
Las posibilidades de la felicidad son los bienes apropiables y entre ellos
son unos vividos como apropiados y son los deberes morales.
Lo que confiere a las posibilidades de felicidad su carácter más o menos
apropiado es un poder para la felicidad y una vez que la felicidad está apropiada, el hombre se siente ligado a ella.
Los deberes van unidos a la felicidad, porque no hay felicidad si no hay

203

�deber cumplido. Los deberes son imperantes y son apropiados. Su carácter
nace de la exigencia moral del hombre para cumplir su:s fines de felicidad.
Y son apropiados porque constituyen una naturaleza apropiada del carácter y lo que nos apropiamos tiene la categoría moral de apropiando.

Crítica del bien por la felicidad o de la felicidad por el bien
Manuel Kant se opone a este concepto de la felicidad aristotélica y cristiana, diciendo: la felicidad como estado que se desea o se busca, le es al
hombre natural. Lo que puede constituir un deber como proyección natural
del ser, es más bien una inclinación que está en la constitución misma del ser.
Kant y Aristóteles son coincidentes en la necesidad deJ acto moral. Kant
rechaza la ética de los bienes por la ética del deber. El bum es un hacer y
el bien es lo que se debe hacer.
o es el concepto del bien lo que determina la ley moral, sino la ley moral
la que determina el bien.
Santo Tomás dice que toda la razón de amar a Dios por el hombre, reposa
en el hecho de que Dios es el bien del hombre. El hombre encuentra su perfeccionamiento moral pensando que Dios es el máximo perfeccionamiento o
la máxima moral.

Teoría del conocimiento en la Ética amorosa
En el idioma griego existían tres formas de concebir el amor. Eros era en
el concepto platónico, o desear lo que no se tiene; el amor es siempre una
insatisfacción, un anhelo. El amor es una insuficiencia amoróSa, porque el
verdadero amor es el amor de Dios, y entre el hombre que ama y Dios, no
existe la proporción o la adecuación necesarias. El hombre es limitado y
Dios es infinito. Por eso no existe la adecuación necesaria entre la limitación
del hombre y la infinitud de Dios.
Otra forma de amor es la filia, en el concepto aristotélico, que significa
amistad, trato frecuente o cuidado por la persona que consideramos amiga.
Existen varias formas de la amistad. Una amistad desínteresada entre dos
amigos o entre dos amigas. La amistad amorosa que se produce entre hombre y mujer. Y la amistad entre países por afinidades culturales o por conveniencias económicas.
Existe la tercera forma del amor llamada agapé y que en latín se llama
dilectio; es una estimación o amor redproco. Esta forma de amor es menos
frecuente, porque el perfecto amor entre los humanos debe ser recíproco

204

y por la insuficiencia de nuestra naturaleza, esta clase de amor es sólo amor

aproximado al concepto total del agapé.
El agapé fue modificado por el cristianismo con el término "charitas'', empleado por anto Tomás y San Agustín y que significa sentimiento de uno
hacia los otros, sintiendo alegría o tristeza, si los otros sienten alegría o tristeza.
El hombre está esperanzado en el sentido de que siempre espera algo que
quisiera er realizado, y cuando lo reali7.a, surge otra esperanza de algo nuevo que piensa realizar. El hombre siempre está esperando.
Por eso el hombre es amante, porque el amor le hace ser en otro o en otros,
Así nacen las virtudes morales, porque el amor transfigura y eleva al hombre.
Santo Tomás afirma que el amor es una virtud apetitiva del bien, porque
en todo amor siempre se busca el bien. Y cuando se posee el bien, se produce
la delectación, que es recrearse con deleite en el deseo realizado. El movimiento hacia la delectación es lo que se llama concupiscencia o deseo.
El acto de voluntad pone en movimiento al deseo y es lo que se llama fruición. Pero no está sólo al final del acto, sino en la puesta en marcha y a lo
largo de todo el proceso. Por eso el amor está siempre en la base de todo
apetito. Santo Tomás considera al amor como la primera de las pasiones
irascibles.
El amor como apetito o como querencia constituye la estructura fundamental de la existencia; la vida es una suma compleja de apetitos. El hombre es
un ser insuficiente. Siempre le falta algo y siempre desea alcanzar lo que
no tiene; existe lo que se llama una actitud esperante o de esperanza, que
tanta importancia tiene en el orden moral. Cuando algo se ha conseguido,
surge una nueva esperanza para alcanzar otro objetivo, como estímulo y
razón de la existencia.
El amor es ante todo amor al propio bien amor de uno mismo, aunque no
ha de ser amor de sí mismo y menos lo que se llama egoísmo.

El auténtico amor a uno mismo es una tendencia a la felicidad y a la
busca d la perfección moral. Nadie puede onseguir Ja felicidad de otros,
sino su propia felicidad aunque pueda arudar a otros en su respectiva felicidad, como nadie camina por otro ni piensa por otro, aunque pueda ser
ayudado a bastarse a sí mismo.
El amor de sí mismo es amor de uno mismo y en este amor va incluido el
amor a Dios.
an Agustín no estable e la menor contradicción entre el amor de sí mismo
y el amor de Dios. Cuando el hombre tiene amor de sí mismo es que valora
su propia estimación personal en busca de perfección moral y el hombre es
más perfecto, en el concepto de Espinosa, cuanto más se acerque al conocimiento de Dios.

205

�Dios es el único bien supremo que pueda satisfacer el amor del hombre.
La contradicción es más bien con el amor del mundo, si se considera a
éste como bien supremo. San Agustín aseguraba que la finalidad del hombre
no es terrenal, sino celestial. El mundo puede amarse como subordinado al
amor de Dios.
El amor de sí mismo es un movimiento afectivo éticamente neutral Ya
sabemos que el amor es siempre amar a alguien o amor de algo y nunca es
amor para sí mismo, porque entonces el sentido del amor no tiene cumplimiento, aunque todos los hombres se aman a sí mismos en el sentido de que
todos quieren su propio bien.
El problema moral comienza al poner el sumo bien o la felicidad en una
realidad o en otra, en los placeres del mundo o en Dios.
Según el objetivo que nos hayamos propuesto, así serán los resultados. Si
buscamos la felicidad en los placeres del mundo, encontraremos una insatisfacción al final de nuestro objetivo.
La suma de todas las experiencias o de todas las realidades que podamos
tener como norte de nuestra felicidad, servirán para ir perfeccionando nuestra conciencia moral. Aunque el objetivo del bien como categoría suprema
siempre es ideal.
Cada hombre se forja una idea o un concepto de la felicidad y es un ser
cuyo destino está íntimamente con él y el mundo, aunque también es un ser
que trasciende el mundo. En este concepto de trascendencia puede tener o
no un carácter religioso.
Aristóteles ase¡,,aura que el vicio es contra la propia naturaleza y que el
verdadero amor de sí mismo es un amor racional de sí mismo. Este amor
constituye un principio ético fundamental, porque es la búsqueda calculada
y prudente de la propia felicidad.
Junto al amor racional de sí mismo se da también Ja benevolencia o buena
voluntad, que es una racionalizáción de la simpatía, en el sentido de sentimiento hacia los otros, como un dictado de la razón; es un amor razonable
hacia el prójimo, lo que llamaron caridad en el cristianismo y en lenguaje
civil filantropía. Los filósofos positivistas le llamaron altruismo, que es lo
opuesto aJ egoísmo.
Pero entre el amor de sí mismo y la benevolencia, encontramos un tercer
principio ético, lo que se llama conciencia moral, que es la llamada a decidir
entre el problema del yo y de los otros.
La relación justa entre el egoísmo racional y la benevolencia racional,
es el problema más profundo de la Etica.
El amor como apetito sensible, puede ser sentimiento espiritual, pero no

206

es una virtud, porque es tendencia hacia el bien o un bien que no se posee
completamente, ya que su satisfacción no satisface al apetito.
Es la idea platónica del amor, que siempre es afán de posesión de algo
que no se tiene. El deseo es siempre de bienes infinitos, y aJ ser infinito, no
puede satisfacer el apetito del amante.
El amor se distingue de la amistad, porque el amor es pasión o padecimiento y la amistad es de carácter intelectual, donde no hay padecimiento.
La amistad es desinteresada y el amor es interesado; la amistad es voluntaria y el amor es involuntario. La amistad se caracteriza por un sentido
razonable de cooperación y ayuda mutuas.
El amor busca lo que nunca acaba de encontrar, porque es inaccesihle y
el amor no tiene límites. El amor infinito es un amor que se nos da, o el
amor de Dio en nosotros, como una virtud teológica.
El amor platónico era una aspiración o una tendencia de lo inferior a lo
superior, de lo imperfecto a lo perfecto y este es el concepto que penetra la
mentalidad griega y cristiana.
La filia o Ja amistad más bien consiste en amar que en ser amado y exige
que el superior sea más amado de lo que ama.
Aristóteles se pregunta si debemos desear que los amigos lleguen a ser
dioses, porque entonces dejarian de amar a los que antes eran sus amigos.
El amor es siempre un impulso o movimiento ascendente hacia Dios. Este
movimiento ascendente es un metaxi o un demonio intermediario entre los
dioses y los hombres. Sócrates decía que un demonio le inspiraba y mucho
hay de demonio en toda aspiración amorosa, porque el amor es siempre un
deseo de tener lo que no se tiene.
Afirmación de la libertad en el hombre y conocimiento de las
decisiones humanas en la mente de Dios, en la ética de C. C. Leibnitz.

Las obras de Leibnitz son de matemáticas, de física, de historia y de filosofía.
Escribe sus Nuevos ensayos sobre el entendimiento humano, concebidos
como una dialéctica contra el Ensayo sobre el entendimiento humano, de J.
Locke.
En su Teodicea se fundamenta 1a Etica. Justifica la existencia de Dios,
tratando de conciliar la bondad y la omnipotencia divinas con la libertad y
la maldad humanas. Esta idea fue tomada de Luis de Molina, que vivió
en el siglo XVI.
En su libro Discurso de Metafísica plantea los principios de la naturaleza
y de la gracia, fundados en la razón.
207

�En su pequeño libro Monadología habla de unidades filosóficas, llamadas Monadas, del mismo modo comparativo que existen células en el organismo biológico y el con junto de las células forman la armonía de los organismos vivos.
Leibnitz toma como punto de partida la filosofía de Descartes, aunque
oponiéndose a ella. Descartes decía que el ser era pensante y extenso. Pero
el mundo físico era e&gt;..1:ensión, concebido como algo estático. La energía o la
fuerza le parecía a Leibnitz confusa, oscura incapaz de traducirse en conceptos geométricos y el movimiento era posición de un móvil con respecto a
un punto de referencia y los puntos eran intercambiables. Podría ser demostrado geométricamente, pero no moralmente.
Por eso Leíbnitl: asegura que 1a Física cartesiana es estática geométrica y
que un movimiento no es sólo un cambio de posición, sino algo vivo y Teal,
producido por una fuer1..a. El concepto de fuerza para Leibnitz era un ímpetu, un conato y esta idea de fuerz.a es fundam ental en la física y en la

metafísica.
La naturaleza de Leibnitz era concebida como una idea dinámica. Desde
Grecia era la naturaleza principio de movimiento.

MonadtJS. La estructura metafísica del mundo está constituida de unidades formales, llamadas "Monadas". Monas en griego significa "unidad".

hablarse, sin embargo, de percepción y de apercepción. Es el nusmo caso
de 1as monadas.
~s formas _supe~iores de las monadas tienen conciencia y memoria, bajando
hac1~ grados 1nfenores de monadas donde se pierde la conciencia y la memona hasta llegar a un estado inconsciente.
Todo Jo que acontece a la Monada surge del mismo ser de sus internas
posibilidades, sin ninguna intervención e&gt;.'terior.
'
~e~bnitz da a _la _subs~cia un carácter individual, el mismo que le daba
Anstoteles. Y Le1b01tz a!mna que existe una absoluta pluralidad de substancias monádicas, quienes encierran en sí mismas la totaljdad de sus posibilidades ontol6gicas.

La armonía pre-establecida por Dios
Dios ha establecido un orden para cada monada y que unido al orden de
las ot~as monad~, forman u~ armonía general, dentro de su soledad y
de su independencia. La armoma pre-establecida sólo pudo haberla hecho Dios.
Dios ha creado primero el alma o bien otra unidad espiritual de modo
que todo nazca de su propio fondo. Las substancias individuales deben tener
una comunicación entre ellas. Plantea un problema idealista en Descartes
en Espinosa y en Leibnitz Ja comunicación de las substancias. Julián María~
lo e~resa por medio de la metáfora del relojero.

Las monadas son las sustancias simples, sin partes, que entran a formar los
compuestos. on los elementos primarios y formativos de las cosas, rigurosamente indivisibles, es decir, son átomos y por lo tanto no tienen extensión.
La monada es un átomo formal, no material. Las monadas no pueden
corromperse porque la corrupción significaría que eran materiales. o pueden perecer por disolución ni comenzar por composición, puesto que el compuesto es diferente a la unidad. La monada llega a ser por creación y deja
de ser por aniquilamiento.

En Baruch Espinosa se afirma que no hay relojes, sino uno, con dos esferas
au~~ue con Ja Dlism.a maquinaria. Estas dos esferas son el pensamiento y J~
accion, o los dos atnbutos de la Substancia única que coinciden con Dios.

Las monadas no tienen ventanas, puesto que entre ellas no existe comunicación y no hay nada que irúluya en la otra. Las monadas tienen cualidades
propias y son distintas entre sí por lo tanto; cambian de un modo continuo,
no por extensión de más a menos o de menos a más. Más bien cambian por
despliegues de sus propias posibilidades internas.

. En Leib~tz los relojes son machos, sin relación entre ellos ni el relojero
nene_ ne~:51da~ ~e ponerlos ~onstantemente en hora; en virtud de su propia
constltuc10n d1vma, los reloJes marchan de acuerdo armónicamente. esta
armonía general de todos los relojes o de todas las monadas es lo que '11ama
Leibnitz la armonía pre-establecida.

La monada es fuerza representativa, energía. Cada monada representa el
Universo entero desde su propia visión y son insustituibles.

Cómo actúa Dios dentro de las monadas

Ahora bien, no todas las monadas tienen la misma jerarquía o graduación
y reflejan el universo por lo tanto con distintos grados de claridad, lo mismo
que los peces viviendo en el fondo de los océanos, a los que no llega la luz
del Sol y son ciegos, aunque de ello no tengan conciencia y memoria. Puede

Todas las cosas las sabemos o las conocemos por Dios y no hay causa externa que actúe sobre nosotros, excepto DioS", quien se armoniza con nosotros
por nuestra continua dependencia de su voluntad. Las ideas de todas las

208

~ Descartes el relojero es Dios, quien da cuerda constantemente a dos
reloJes y que son los atributos del pensamiento y Ja extensión. Entre ellos
no hay relación directa alguna y es Dios el que establece las relaciones.

209
Hl4

�cosas están en nosotros, por la acción continua de Dios. Todas las monadas
están en comunicación directa con Dios, pero no lo están entre ellas. Solamente están abiertas a la diufoidad.
Nos valemos de Dios para probar la existencia de las monadas. Si Dios
no existiera, no podríamos probar nada sóbre las monadas.
Leibnitz toma la prueba ontológica de San Anselmo, donde prueba la
posibilidad de la existencia de Dios: porque la mente humana puede concebir un ser infinitamente omnipotente y bondadoso, podemos probar que
Dios tiene existencia.
Dios es el Ser A SE. Dios no encierra ninguna negación ni contradicción
desde el punto de vista lógico y entonces concluimos que Dios existe.
Si no existe el ser necesario a se, no son tampoco existentes los seres posibles, pero los seres posibles existen. Antes de que el Ser sea, ya hay una
posibilidad de su e.'tistencia en la mente de Dios. Existe el ser A SE, luego
hay algo que existe y ese algo es Dios.
Aceptada así la existencia de Dios, tienen existencia las monadas, con la
razón de ser que antes hemos explicado.

Posibilidad de una teoría del conocimiento de las monadas
Leibnitz distingue dos facultades de la inteligencia: percepción y apercepción.
Las percepciones no son siempre iguales. Pueden ser claras y oscuras, distintas y confusas. La jerarquía de las ideas es siempre una función superior de
la inteligencia y la sensación es una impresión. La verdadera idea es una
abstracción de la realidad o una elaboración del pensamiento que transforma
la realidad en categorías intelectuales.
Cuando ]as percepciones se presentan con claridad y conciencia, acompañadas de la memoria, se llaman apercepciones.
Las apercepciones son propias de las almas. Pero dentro de ]as almas existe
una jerarquía, puesto que no todas las almas tienen el mismo grado de apercepción. Por medio de las apercepciones, el hombre llega a conocer ~erdades
universales y necesarias, tales como las leyes generales de la matemática o de
la abstracción filosófica.
Puede hablarse entonces de razón superior y el alma es espíritu; en la cumbre jerárquica de las monadas está Dios, que es el acto puro en sí mismo.

210

Verdades de razón y verdades de hecho
Las verdades de razón tienen una categoría lógica y son necesarias, elaboradas por el pensamiento. Las verdades de razón no pueden concebirse que no
sean como son. Están fundadas en el principio lógico de contradicción.
Las verdades de razón son evidentes, a priori y fuera de la experiencia.
Un triángulo es la figura de tres lados y tres ángulos y la suma de los tres
ángulos de un triángulo es igual a dos rectos.
Las verdades de hecho no se pueden justificar a priori y se fundan en el
principio de razón suficiente.
El General Zaragoza venció a los franceses en Ja batalla de Puebla: es una
verdad de hecho, que requiere co1úirmación histórica. Pudo ser el General
Zaragma o el General Porfirio Díaz.

El innatismo de las ideas
Todas las ideas proceden de ]a interna actividad de las monadas y no se
adquieren por la experiencia, ni su conocimiento es recibido desde fuera. Conocemos lo que ya está en nosotros. Por eso para Leibnitz las ideas son innatas
y tienen su origen en la propia mente del hombre o en la fuerza representativa
que las produce.

La Etica de Leíbnitz se fundamenta en este innatismo de las ideas. Las ideas
morales están ya en el hombre, no necesita del conocimiento exterior, sino
sólo hacerlas conscientes en sí mismo. Es un apriorismo ideológico que recuerda a Platón.

La Teodicea de Leibnitz

La Teodicea es w1a ciencia filosófica que pretende por medio de pruebas
racionales demostrar 1a existencia de Dios. A su Teodicea le pone Leibnitz el
siguiente subtítulo: Ensayos sobre la bondad de Dios, la libertad del hombre
y el origen del mal.
En la Teodicea se encuentra el fundamento de la Etica.
Dios es omnipotente y bueno, pero existe el mal en el mundo. El hombre
es libre y responsable, pero todo lo que le ocun-e al hombre, está incluido previamente en la. monada. La Monada divina conoce lo que ha de acontecer al
hombre antes de que acontezca.
Es lógico preguntar a Leibnitz: ¿ cómo es posible la libertad y responsabilidad del hombre, si Dios sabe lo que el hombre ha de hacer en todo momento?

211

�¿Acaso Dios se complace con crueldad en que el hombre realice la maldad
para después sancionarle?
Leibnitz contesta : El hombre puede en su libertad hacer el bien o el mal.
Y cuando hace el mal, el hombre encuentra en su propia experiencia las
consecuencias del acto malo y sufre el dolor del mal. Pero con la e::,,.-pedencia
del mal, se eleva e11 el camino del bien. Lo que se regala no tiene mérito y lo
que se gana con e.l esfuerzo diario, a veces con dolor, es mucho más importante.
La Etica de Leibnitz concluye on esta idea : el hombre es libre y responsable y Dios conoce todo lo que va a suceder; todo está previsto en la Monada divina.
La idea de Leibni12 es optimista. El hombre tiene en sus manos 1a belleza
y la feliciclad y el mundo que conocemos es el mejor mundo de los posibles.
Tres males le ocurren al hombre para hacerlo mejor :

humanas. El hombre es libre, porque puede escoger entre todos los caminos
posibles, después de deliberar. La pre-ciencia divina permite que Dios pueda
ver el ser de las monadas, sabiendo lo que ha de acontecer en todo tiempo y
lo que han de hacer.

Leibnitz toma estas ideas de su Elica de Luis de Malina, que vivió en el
siglo XVI.
Ahora bien, para Leibnitz, Dios tiene tres tipos de ciencia:
A) Ciencia de la pura intelección, por la que Dios conoce todas las cosas
posibles. Antes de que las cosas sean en la realidad, lo son como posibles en
la mente de Dios.
B) Ciencia de la isión, por la que Dios conoce las cosas reales, las que
antes fueron posibilidad y hoy son actualidad.

A) El mal metafísico, que consiste en la imperfección del hombre y en la
finitud del mundo y del propio hombre. Hoy vemos a un hombre y mañana
dejamos de verlo, porque su vida ha terminado. El mundo que conocemos
no fue igual para los hombres del pasado, ni será igual para las generaciones

C) Ciencia media o ciencia de los futuros condicionados, los que se llaman futuribles. Los futuros condicionados serán si una condición determinante
los produce, sin que esta condición sea puesta por Dios, para que el hombre
tenga libertad.

del futuro.
B) El mal físico, que consiste en el dolor o en las desgracias de toda naturaleza. El hombre puede estar mutilado, perder algunas de sus facultades fí.
sicas o tener dolencias de sus órganos corporales.
C) El mal moral, que consiste en la maldad, la perversidad o el pecado,
como transgresión o quebrantamiento de las leyes morales.
El mal metafísico es la imposibilidad de que el mundo sea infinito para el
hombre, como infinito es para su Creador.
El mal físico se justifica para dar lugar a merecimientos más altos en el
orden moral. La adversidad o el infortunio originan la fortaleza de ánimo, la
firmeza de carácter, el heroísmo la abnegación.
La vida no es mala y hay mayor placer que dolor. El mal moral es más bien
un defecto, algo negativo y Dios no quiere el mal moral, pero lo permite para
alcanzar otros bienes mayores en el orden moral.
No conocemos los planes totales de Dios, ni la totalidad de sus designios,
pero como Dios es omnipotente y bueno, e] mundo es el mejor de los mun-

Por la primera ciencia, Dios conoce todas las cosas posibles. Admite la comparación con la con-iente de un río, cuya corriente es una potencia dinámica
capaz de transformarse en energía eléctrica. La posibilidad es siempre una

dos posibles.

Teoría del conocimiento sobre la libertad de las monadas

potencia de ser.
Una potencia de ser

Por la segunda ciencia, conocemos nuestro mundo de realidad, entre otros
mw1dos de realidad que no conocemos, aunque para Dios sea posible todo
conocimiento.
Por la tercera ciencia, Dios conoce los futuros condicionados, los casos que
serán, si se pone Wla condición. Dios conoce lo que haría la voluntad libre, pero
prefiere la libertad en la acción, para que el hombre sea premiado o castigado
en él mismo.
Dios crea a los hombres y los crea Ubres para que obren libremente y son
determinados por Dios a existir, porque en la existencia se da la vida moral.
Dios permite que el hombre pueda pecar, porque es mejor la libertad que
1a falta de libertad. El pecado es un mal posible, que condiciona un bien superior en el orden moral.

Las monadas son espontáneas y nada externo puede coaccionarlas ni obligarlas a nada. Pero no son libres. Les hace falta la deliberación y la decisión

212

213

�Negación de la libertad PM indemostra.ble en
la filosofía de Mam,.el Kant

Manuel Kant adopta ante todo una actitud o examen crítieo de la Filosoña.
Pretende tener un conocimiento científico de la Metafísica, empleando los propios métodos de la ciencia. positiva. Para Kant es la Metafísica un conocimiento
puro, dado a priori, con independencia de la experiencia. Pero el conocimiento
de la realidad únicamente es posible cuando a los principios formales se les
jlUrta Ja sensación o la experiencia. La Metafísica antes de Kant era formal y
a priori. Kant quiere completarla con elementos a posteriori, es decir, basados
en la experiencia.
¿ Será posible tener conocimiento de Dios en un orden científico, lo mismo
que lo tenemos de la Historia natural o de la ciencia física-química?
En la Dialéctica trascendental plantea el problema de si es posible esa Me' tafísica, que no ha encontrado el camino seguro de la ciencia. La Metafísica
anterior a Kant intent6 tener un conocimiento real, a priori, del alma, del
mundo y de Dios, que son oonocimientos más allá de toda experiencia posible.
Y aquel intento fue un fracaso.
Los temas fundamentales de la Metafísica tradicional fueron ]a inmortalidad
del alma, la libertad del hombre, la finitud e infinitud del mundo, la existencia de Dios.
Esos temas eran logrados en su conocimiento como síntesis infinitas del razonamiento, pero el hombre no puede tener las condiciones necesarias para
tener intuición de ellos. Es decir, no puede tener conocimiento científico de
la Metafísica.
Kant examina las demostraciones de la Psicología racional, las antinomias
de la cosmología racional y los argumentos de la teología racional, tales como
la prueba ontológica, la prueba cosmológica y la prueba físico-teológica de la
existencia de Dios. Pero ninguna de esas pruebas tiene validez suficiente, porque no se basan en la experiencia, sino en la especulación teórica.
El argumento ontológico de San Anselmo se funda en la idea del ser como
predicado real, pero Kant no acepta que el ser teórico tenga un predicado real.
Kant afirma que todo lo existente no contiene nada más que la cosa pensada. El ser no puede ser un predicado real El ser será un predicado trascendental, pero no un predicado real.
La Metafísica tradicional tomaba al ser como real y admitía las pruebas
ontológicas. A esa actitud la llama Kant dogmatismo y es ignorancia del ser
como trascendental. La Metafísica no es posible como ciencia especulativa.
Sus temas no entran en la ciencia, pero quedan abiertos a la fe.
Renunciamos al saber científico y aceptamos la creencia Manuel Kant,

214

como otro hombre cualquiera, lo que pretendía en oplllion de Miguel de
Unamuno, era salvar el principio divino como postulado.
El hombre tiene una tendencia natural a buscar lo absoluto. Los objetos
de Ja Metafísica son más bien ideas o nuevas categorías superiores, logradas
en síntesis de juicios, aunque de ellas no tengamos intuición y las regulamos
con el pensamiento.
Ahora bien, el hombre debe comportarse como si su alma fuese inmortal
como si fuese libre o como si Dios existiera, aunque con la razón teórica n~
pueda demostrarlo.
Las ideas trascendentales tienen validez hipotética en la razón especulativa
y son además postulados de la razón práctica. Aquí surge el conocimiento
moral, que no es especulativo, sino práctico. La Etica kantiana es una vivencia autónoma de la moral.
Kant distingue el mundo de la naturaleza y el mundo de la libertad. La
naturaleza está determinada por la casualidad natural y en eJ hombre está
determinda por 1a cualidad de la libertad.
El hombre es una naturaleza física y psiquica, sometido a las leyes de 1a
materia y del espíritu; es lo que llama Kant el yo empírico.
La materia obedece a las leyes de la gravedad, la voluntad es movida por
los ímpu~s y no es libre. Pero al yo empírico se opone el yo puro, que no
se determ.ma naturalmente, sino por las leyes de la libertad. El hombre como
ser racional pertenece al mundo de la libertad. Pero la razón teórica no puede
penetrar en ese mundo, no puede conocer la libertad tal como sea en sí misma.
Y se pregunta Manuel Kant: ¿Dónde encontrar entonces la razón de la
libertad? Y se contesta: Unicamente en el hecho de la moralidad. Ahora aparece Ja Razón Práctica, que no se refiere al ser, sino al deber ser. No se trata
ahora de un conocimiento especulativo, sino de un conocimiento práctico
de la moral.

El hecho de la moralidad
Manuel Kant renuncia a la razón teórica y acepta postulados, que no son
demostrables, pero que tienen una evidencia absoluta, inmediata, irrefragable
para el sujeto que los vive. Y esos postulados son admitidos de un modo incondicionado. Kant se encuentra con un hecho, que es el · punto de partida
de su Etica: La, moralidad y la conciencia del deber. El hombre se siente
responsable ante él mismo y ante la sociedad, siente el deber o la proyección
de su vida moral, exigida por su voluntad. Pero este sentimiento del deber
y esta conciencia de responsabilidad suponen que el hombre es libre. Más
bien es una idea especulativa, pero demostrable por 1a razón teórica.

215

�Por esta idea regulativa el hombre obra como si fuese libre y la libertad
aparece como algo absolutamente cierto, exigido por el imperativo del deber,
aunque no podamos saber cómo es posible.
Y se llega a esta conclusión: el hombre como persona moral es libre y la
libertad es un postulado de la Razón Práctica.
La inmortalidad del alma o la existencia de Dios, que no se podían probar
en la Crítica de la Razón pura, se constituyen ahora en postulados de la
Razón Práctica.
Los objetos de la Metafísica son ahora para Kant ideas teóricas regulativas y postulados de la Razón Práctica. Y en este doble fundamento se basa
fa Etica kantiana.
El imperativo categórico
En la Fundamentación de la Metafísica de las Costumbres se plantea el
problema de la Etica, como bien supremo. Los bienes pueden ser bienes en
sí mismos y bienes en relación con otros. Lo único que es bueno en sí mismo
es la buena voluntad; el problema de la moral no estriba en las acciones, sino
en la voluntad que mueve a esas acciones.
Se construye una Etica del deber ser y una Etica imperativa, que obligue
a la realización moral. Se busca un imperativo que obligue, pero la mayoría
de los imperativos se sirven para la Etica. Son hipotéticos o dependen de una
condición. Así por ejemplo: obra bien y ganarás el cielo. El obrar está condicionado por la ganancia celestial.
Se necesita un imperativo categórico que obligue sin condiciones. La obligación del imperativo categórico debe radicar en él mismo. El bien supremo
es la buena voluntad y la calificación mornl de una acción cae sobre la buena
voluntad con que ha sido hecha, no sobre la acción misma. Es la buena voluntad que lo quiere por puro respeto al deber. No tiene valor moral una
acción si la hago porque me gusta, por un sentimiento, por un temor. Solamente el puro sentimiento del deber.
El imperativo categórico se expresa con diversas formas, pero su sentido
radical es como sigue: obra siempre de tal modo que tu obrar sirva de 11orma
para una legislación universal.
Ahoza bien, la Etica kantiana es autónoma, o que el legislador de la moral
es el propio sentimiento individual del deber, no por algo ajeno al yo mismo.
La Etica es formal, no material, puesto que no determina una acción en su
contenido, sino la forma de la acción: obrar por exigencia del deber, cualesquiera que sean las acciones.
Se debe hacer lo que _se quiera, no lo que desee, apetezca o convenga, sino

216

lo que quiere_ Za voluntad racional. Que el hombre sea libre, que sea autónomo,
que no se deJe obligar por causas ajenas a su propia voluntad, que es la que
da sus leyes a sí misma.

La persona moral
La Etica kantiana es una definición de la persona moral. Una Etica es
una Ontología_ del hombre, para que el hombre realice su esencia, para que
sea ~º. ser racional. La Etica kantiana no se refiere al yo empírico, ni a las
c?ndic1ones de la especie humana; es una Etira del yo puro, de un ser raCIOD:11 puroJ puesto que el hombre como yo empírico está sometido a la casualidad natural y pertenece al reino de los fines. Y en la Etica kantiana todos, los. hombres son, fines
en sí mismos. La inmoralidad es tomar al h omb,re,
..
a s1 rmsmo o al propmo, como medios para algo, puesto que el hombre es
un fin en sí mismo.
Precisiones sobre la Etica kantiana

La~ ~tica kantiana es el fundamento mismo de su filosofía y el imperativo
categonco es el problema de la moral, planteado en su Fundamentación de
la Metafísica de las Coshtmbres. Culmina en el concepto de persona moral 0
una Ontología del hombre, basada en la Etica. La persona moral es autónoma . Y no heterónoma. La ley moral está dictada por la conciencia moral
del SUJeto y no por algo ajeno al yo personal y que se tradu~ en una buena
volunta~ o un deber ser. El imperativo categórico se expresa en este apotegma:
Obra siempre de manera que tu conducta sirva de norma para una legislación universal.
El hacer o la praxis tiene primacía sobre la teoría. Por eso la Metafísica
de la Razón pura, termina en una filosofía moral de la Razón práctica.
Los bienes son en sí mismo y no en algo fuera del hombre. Por eso el
hombre debe realizar su esencia, realizando lo que es en sí mismo en verdad
como ser racional.
'
Las ideas de libertad y hacer son necesarias para la vida moral. La conciencia de la libertad la adquirimos, porque la libertad es la razón esencial
de la ley moral y la ley moral es la razón del conocimiento de la libertad.
Si no hubiera libertad, no podríamos hablar de ley moral. Las ideas de Dios
y de inmortalidad del alma, no condicionan la ley moral. La ley moral está
condicionada por la aplicación de la voluntad al deber ser. La moral está
determinada por un objeto que le es dado a priori, el Bien Supremo, que

217

�condiciona una necesidad legal de suponer algo, sin lo cual no puede suceder
Ja intención de hacer y dejar de hacer.
El concepto de libertad se hace realidad por una ley apodíctica de la razón
práctica. Gracias a la realidad de la libertad los conceptos metafísicos de Dios
y de inmortalidad, toman existencia y realidad objetiva, y la ley moral es
real manifestada en la libertad de las acciones. Y dice Kant: ''La ley moral
es la' condición para tomar conciencia de la libertad, puesto que la libertad
es la razón esencial de la ley moral y la ley moral la razón para el conocimiento de la libertad".
La dialéctica kantiana sobre la ética tiene este doble concepto: Las categorías en su realidad objetiva que se aplican a los noumenos, negados en el
concepto teórico y afirmados en el práctico. Y la exigencia paradójica de
hacerse a sí mísmo noumenos, como sujetos de la libertad y al mismo tiempo fenómenos en relación con la naturaleza, en su propia conciencia empírica.
Asegura Kant que el concepto de libertad es la piedra de escándalo de los
empiristas, pero también la clave para los principios prácticos más sublimes
de los moralistas críticos. Estos últimos comprenden la necesidad de proceder racionalmente.
En la fundamentación de la Metafísica de las Costumbres debió fijarse
antes el concepto del bien que el principio moral. Fue una crítica que se
hizo a Kant. Debió hacerse una idea del todo y sobre ella, en una facultad
de la razón pura, todas las partes en sus mutuas relaciones, derivándolas del
concepto de ese todo.
Pero Kant asegura que no hay en absoluto un conocimiento a priori ni
puede haberlo. Podemos decir que conocemos algo con la razón, cuando tenemos conciencia de que habríamos podido saberlo, sin que se nos hubiera
presentado en la e,q&gt;eriencia. Por eso conocimiento racional y conocimiento
a priori es lo mismo.
Lo que importa aquí es hallar la diferencia de imperativos en motivos de
determinación problemática, asertórica y apodíctica. Y en las ideas morales de perfección práctica de distintas escuelas filosóficas, distinguir 1a idea
de sabiduría y santidad, llegando a la conclusión objetiva de que en el fondo
son idénticas.
No por el hecho de que se tenga universalmente por verdadero un juicio,
se demuestra su vaJidez objetiva o su validez como onocimiento, puesto que
sólo la validez objetiva constituye el fundamento de un acuerdo necesario
uní ersal.
En el uso práctico de la razón, nos ocupamos de los motivos determinantes
de la voluntad, como facultad que produce objetos de representaciones o se
determina a sí mismo E~ª lograrlos, determinando su causalidad.

218

El uso de la razón pura
únicamente inmanente y sirve de fundamento
al uso práctico. En la razón especulativa, empezábamos con los sentidos y terminábamos en los principio ; en la razón práctica, empezamos con los principios y pasamos a los conceptos y de ahí pasamos a los sentidos.
Ahora bien, son juicios subjetivos cuando son válidos para la voluntad del
sujeto, y objetivos, cuando son válidos para la voluntad de todo ser racional.
La regla práctica es producto de la razón, ya que señala Ja acción para la
real.Í7.ación de un propósito. Si decimos a alguien que no prometa nunca en
falso, es una regla prácticamente acertada y es una ley porque es un imperativo categórico.
En Ja Conclusión de la Razón práctica ante la imposibilidad del conocimiento metafísico, asegura Kant: Dos cosas me llenan de admiración y respeto: el cielo estrellado sobre mí y la ley moral que hay en mí. (El primero
es la experiencia y el segundo es e] conocimiento a priori).
Y dice te.xtualmcnte: "La primera arranca de] sitio que yo ocupo en el
mundo sensible externo, y ensancha el enlace en que yo estoy hacia la inmensamente grande con mundos y más mundos y sistemas de sistemas, y además
su principio y duración hacia los tiempos sin límites de su movimiento periódico.
"La segunda arranca de mi yo invisible, de mi personalidad, y me expone en
un mundo que tiene verdadera infinidad&gt; pero sólo es captable por eJ entendimiento y en consecuencia al mismo tiempo también con todos los demás
mundos visibles y me reconozco enlazado, no de modo puramente contingente, sino universal y necesario".
Pero el cielo terminó en Astrología y la moral terminó en exaltación y
superstición. Conocimiento puro quiere decir cierto o científico. Tomemos
los ejemplos de la razón que juzga la moral. Busquemos los conceptos elementales y empleemos un procedimiento análogo al de la química y separemos lo empírico de lo racional y sometámoslo a la piedra de toque del entendimiento. La sabiduría consistirá en Jo que debe hacerse y lo que podemos conocer.
La ciencia buscada con crítica y con método nos conduce a la sabiduría
moral. Pero la ciencia debe tener siempre como guardiana a la filosofía.
Las leyes morales provienen de una legislación de la propia voluntad. Por
eso el imperativo categórico y la moralidad nos preocupan, porque son cosa
propia y nos pertenecen. La Razón Práctica solamente tiene valide-L inmediata para el yo y se detennina a sí misma. Kant establece I primado de la
Razón Práctica sobre la especulativa, siendo anterior y superior a esta última.
Lo primario en el hombre no es la teoría, sino la práctica, un hacer de la
persona moral, entendida como libertad.

219

�Negació11 de la libertad en la Etica de Baruch Espillosa
Baruch Espinosa nace en el siglo XVII y s un judío español emigrado a
Holanda. Gran parte de familias judías españolas se refugian en los Países
Bajos y d sde allí continúan su creación humanística.
La Filosoüa ética de Espinosa representa la expresión más pura del pan·
teísmo filosófico de Occidente.
Este filósofo afirma que solamente existe una Substancia úrúca, que es Dios,
entendiendo a Dios como la misma naturaleza: Sive Deus, Sive natura. O
Dios y naturalez.a en la misma ubstancia.
Una idea semejante la expresó Descartes, al afirmar que solamente existe
una ubstancia que es Dios y dos ubstancias además que son la sub tancia
pensante y la substancia extensa.
La substancia pensante es el hombre que puede compr nder y la substancia
extensa es la cosa que puede ser comprendida.
Pero Espinosa difiere de Descart al definir la substan ia como aquello que
es en sí mismo y para sí mismo, o aquello uyo concepto no necesita de otra
cosa para ser conocido.
La ubstancia de Espinosa
una ubstancia Unica, que lo informa todo,
que lo penetra todo, que lo mismo está n la hoja de un árbol qu en el fulgor
de una estrella, en la vida de las plantas y de los animales y en el pensamiento
del hombr ; es como un gigantesco cuerpo, sin medida, donde se hallan
incluídos todos los seres exist ntes y Dios mismo.
Podríamos preguntarnos que si e.xiste una ubstancia única en el orden
mental, ¿ qué son todas las cosas que no sean en la mente que piensa?
o hay nada fuera de la Substancia. Espinosa di.e qu todos son atributos
de la ubstancia única, aunque el atributo no quiere decir que ~ diferente de
la Substancia; es como el árbol que conocido en su conjunto le llamamos
árbol, pero el árbol tiene tronco, ramas, hojas, flores y frutos; todo esto que
son onceptos de partes del árbol, suman un todo que es el árbol.
La mente pensante percibe los atributos como onjuntos de la esencia única
que en todos
encuentra; existen infinitos atributos, como infinita es la naturaleza e infinita es la mente de Dios.
El intelecto del hombre solam nte conoce dos atributos: el pensamiento }'

la acción.
Sin el pensamiento del hombr no podríamos onocer a Dios, ni podríamos
con er la naturaleza, pero cJ hombre al pensar solamente conoce lo que ya
está en él, aunque sea desconocido mientras no se conoce; en realidad lo que
conoce es su propia naturaleza, como parte de la naturaleza divina, en que
el hombre al

220

onocer es uno con la Divinidad.

Tiene cierto paralelismo con el filósofo Plotino de AJ . d ,
.
maba · el h b
·
eJan na uando af1r. . . om re ,·1 ne de Dio. y vuelve a Dios. es un orden de , olución

~:! t:m~;:

yald:::: ~ al hombre y a la naturaleza toda, pero el destino
os seres, es volver a la patria divina de origen y set _
rse otra vez en la naturaleza de Dios.
l
. _os tpe1n;:t~íamos esta comparación: es como una prlota qu en tm momuen o re eJo fuese lan7.ada contra Wl muro y después rcrn-r
1 •
hombre que J h I
d
o-- sara a rru.smo
ª
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o,
para
volver
a
lanzarJa
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.
.
mi t
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nuc, o, en un monc_~ o circ . r,. en que la propia acción del hombre es absorbida por 1
ti

acc1~n o movuruento del que la ha ejecutado.
a
Dios es la identidad absolutamente · f •
de inf ·t
ºb
m mita o 1a substancia Uni a que con ta
El
~::~t:;: :~ de éstos expresa una en ia etern~ e infinita.
Tod C
e as partes y la suma de las partes forman cJ
. o. omo cada parte es un dc-stello de la misma Substan . U .
.
c1pa de su misma n tur I
c.ia mea y parhtodas las
f
a a~' n cada parte hay una expresión del Todo y
L , _partes orm.an en_Junto la ausa Unica que es Dios o la Natural~a
a uruca substan ia posible es ]a identidad neC'esaria A SE
, . .
y se identifica con Ja ubsta •
.
,
o
por
s1 misma
neta mea.
La Sub 'tancia
· A S'E
nec idad de otron:=p1:, • • ,len_ eltiII~ _encuentra su propia ju tificación, sin
.
.
que a JUS 1que.
La u~ tan J~ Umca tiene una naturaleza singular y no admite &gt;lu .
porque s1 es Umca no euede ser dos o más.
1 raüdad,
. de Dio. y n·
• Los atributos d la , ubstancia son lo atrºb
1 u tos .m r·1mtos
,gua~ a la ubstancia única, que es la aturalc-za.
ios
. Dios es naturaleza y la Naturale7,a es Dios, expresada en I f
S1ve Natura.
a rase ive Deus,

;:t: ::

La idea de aturaleza tiene un doWe sentido:
A) Todas las cosas proceden de Di .
B~, Dio no enge~dra nada distinto de su propia naturaleza.
As, pod_ emos explicar por qué Dios está lo mismo en la P ·1edra que en cl
d h
pensanuento el ombre.
Todo es ~íos y los atributos son manifestaciones de Dios; todas las cosas
brotan de Dios o proceden ele Dios.
La filosofta de · spinosa es panteísta, que quiere de ir aceptación d Dios
en la naturaleza, orno suce&lt;le en el "V danta" ind"
1
,
filosofías orientales.
io o en a mayona de las
¿Existe una omunica ión de los distintos atributos con la ub tan · ? n
díamos prcgu t
Q , 1 .,
c1a . .co' ,
n ar: ¿ ue rc_ac1on
tiene? o hay pluralidad de ubstantia; no
ha} mas que un~ ~~tanc,a con dos atributos: el pensamiento y la acción.
o hay comurucac1on de los atributos con la Substancia
pe ro s1, J1ay corr .
'

221

�f
pondencia. La correspondencia de unos atributos y otro de la . ub·tancia, está
determinada por la mayor o menor jerarquia que en la naturaleza tienen.
o es lo mismo la piedra que la planta, no es lo mismo la planta que el
animal, no es lo mismo el animal que l hombre. El hombre constituye dentro
de la naturale:za el atributo superior o más rcano a la • ubstan ia única.
Podemos pensar que el orden ideal es el mi mo que el real, pero en este
caso no se trata de especular sobre una realidad ideal, sino de la realidad
misma, porque idea y naturaleza es lo mismo y no cabe separación.
La filosofía de Espinosa viene a negar la filosofía de Aristóteles, o cuando
dice que Dios es trascendente al hombre o inmanente al hombr . En Espinosa
el ser no es creado por Dios, sino que participa de la naturaleza de Dios; todos
los seres que forman la naturaleza son partículas de la Substancia únira, }'
todas las partículas sumadas constituyen la naturaleza ele Dios. Una partícula
no es Dios, aunque partici_ec de la naturaleza de Dios; todo es naturaleza y no
tiene sentido oponer la naturale?.a al espíritu. Por eso el espíritu del hombre
o la piedra están onstituidos por la misma naturaleza de Dios.
El hombre es pensamiento y el pensamiento es tan naturaleza como la piedra.
El hombre es un modo de la Substancia, una simpll' modificación de Dios,
con los dos atributos de acción y pensamiento. Los seres de la naturalc--a son
cambiantes en sus formas, pero no lo son n su substancia que es eterna. n
hombre na e y muere, pero otro nace con otra forma aunque semejante. La
forma ha cambiado, pero la sustancia del hombre se renueva siempre en su
propia eternidad. Igual sucede con todos los seres. La piedra que hoy vemos
formando parte de una montaña rocosa, en el futuro, esta pied1·a será polvo,
y el polvo de dicha piedra podrá otra vez volver a ser piedra y formar parte
de otra montaña rocosa. La idea de la piedra como ubstancia es lo que permanece y sus formas son cambiantes, igual que la de otros St&gt;res.
Espinosa dice que el hombre tiene uerpo y alma; el alma es la idea del
cuerpo, porque un cuerpo sin alma no tendría movimiento, ni estaría animado
por la fuerza penetrante del espíritu divino, el que le anima; todas las formas
de la naturaleza, aunque en distinto grado tienen la misma substancia y el
mismo modo de ser.

Cuanto. más sa~io es un hombre, es más libre, porque tiene menos necesidad Y la 1gnoranc.aa le crea la esda,,jtud. El propio Espinosa dio tm ejemplo
con _su conducta: hebreo de raza, conservó siempre u espiritualidad indepen~ente y fue expulsado de la comunidad hebrea ganándose mod tamente
su VIda como tallador de vidrios para ópticos.

Existe un paralelismo entre el alma y el ucrpo, uya existencia es inseparable como Substan ia eterna. El cuerpo no sería, si cl alma no le diera la forma.

En esta idea de la libertad, sólo Dios es libre y su libertad se reparte entr
todos los atributos de la naturaleza.
e

Antes de que las cosas sean, ya son en la mente de Dios, y antes de que el
cuerpo sea, ya está prefigurado en el alma. El alma configura, conforma y
da el ser al cuerpo.
Todo lo que acontece en el hombre con sus propias pasiones, es naturaleza
y sigue el cur.;o de la naturaleza.
A los otros seres, en duerente gradación, les acontece lo mismo. La planta

222

tiene un m taboli mo_ d~ su savia que determina su crecimiento y es lo que
de_be ser e~ el cumpluruento de su naturaleza divina. Pero en todos Jos seres
existe la libe~d como una necesidad de su naturale7.a, y cada ser O cada
cosa se determman a obrar por sí mismos; cada cosa es lo que debe ser y
los frutos son la determinación legítima del obrar en la naturaleza. El hombre es hombre y la flor es flor por la libre determinación de su naturaleza
o de su fruto, cumpliendo eJ natura} destino que le corresponde.
Poddamos decir con Espinosa que Dios y la naturaleza hacen siempre su
voluntad y la voluntad de cada ser es cumplir su propia naturaleza, que es
la voluntad de Dios.
Esta teoría de Espinosa demuestra que únicamente la libertad está en Dios,
puesto que todos los seres cumplen su libertad· es un detennini mo Cilosófico
en que las cosas suceden porque deben suceder, y Ja voluntad de los seres
está en~denada en la Substancia única; todo sucede cuando Dios lo quiere
en su libre determinación.
Esta doctrina niega la doctrina cristiana del libre albedrío en virtud del
cu~ todo hombre
libr para elegir el camino que quiera, 'in que Dios Je
~Jete a su ~oluntad. ~I hombre es bueno o malo, porque libremente ha elegido el canuno del bien o del mal. El determinismo es un fatalismo de los
hechos,_ en -~ue el l~ombre n~
mueve mo\;ido por su voluntad, sino por la
dctcmunac1on de r1rcu.nst.anr1as y de hechos exteriores que Je obligan a veces
a obrar en contra de su voluntad.

Y. en e1 caso de Espinosa es la propia voluntad divina Ja que mueve la
propia voluntad del ser. El hombre es esclavo porque se cree libre y se ve
arrastrado por la necesidad; en est caso es la necesidad imperiosa fatalista
de la voluntad divina y la única libertad deJ hombre e fa Jºbertad,
1'
• •
1
para e
COnOClllllento.

L_a acción d~ Di~~ se ejcr e en todos los seres, porque Dios Jo quiere en
su hbre dete~ 10n, o Dios ejer e siempre su voluntad sobre todos los seres. ~sta doctnna supone que el hombre no es libre, ni el mundo tiene una
~al1dad, y que tocio es necesariamente det •nninado por la causalidad divma. 8:epetim~ que no hay más libertad para el hombre que el conocimiento.
La razon es libertad para conocer que no somos libres y obedecer a Dios es

223

�la libertad, o cumplir las leyes de la naturaleza en nosotros mismos; todos los
saberes son un saber de Dios.
En este conocimiento supremo reside la libertad y la felicidad; conocer es
solamente conocimiento de la naturaleza y de sus leyes; en el amor intelectual
de Dios es donde culmina el saber y la vida.
En 1a Ética de Espinosa toda cosa es en cuanto es en sí misma y tiende a
ser como la esencia actual de cada cosa que se muestra en un tiempo infinito. Podría resumirse este proceso en el ser ético, en el hombre y en todos
los seres, en seguir siendo siempre, porque la Substancia divina de la que
están formados todos los seres es infinita y no cambiante.
Todos los esfuerzos de la mente en el hombre tienden a una voluntad de
ser ellos mismos o integrarse cada vez más por el saber consciente en 1a Substancia única.
Si se trata de la mente y del cuere_o, se llama entonces apetito o deseo
de conseguir lo que no se tiene, mientras el hombre no tenga conciencia plena
de la Substancia única de la que forma parte.
Hay siempre en el ser un apetito o un deseo de ser que 1e lleve a e¡;e conocimiento absoluto, pero este conocimiento no le es dado al hombre, porque
si así fuera, quitaríamos razón y sentido al progreso humano.
Todo lo que el hombre consigue, lo hace a veces con esfuerw y dolor, pero
el camino o el propósito es llegar a un conocimiento absoluto o a integrarse
dentro de la Substancia única, de la cual todos los seres forman parte.
Creemos que algo es bueno, porque el apetito o la tendencia del hombre
es siempre el bien, y si no lo realizamos, negamos nuestra propia naturaleza
divina; el bien lo queremos o lo deseamos con un contenido más o menos
consciente, determinado por nuestro mayor o menor saber.
El sabio es el que tiene más elevada conciencia moral, y el ignorante puede realizar actos morales, sin que de ello tenga conciencia.
Pero sabio no es el que tiene un determinado conocimiento intelectual de
la materia o de la inteligencia, sino el que tiene especialmente un saber mo-

ral o un mayor saber de la Substancia.

La alegría y la tristeza se corresponden con el aumento o disminución del
ser y de la perfección. El ser es más feliz o más perfecto cuanto más se acerque al conocimiento de la Causa única o de la Substancia única de la que
él mismo está formado.
El ser de los seres, es siempre un esfuerzo, un afán de llegar a ser, o un
afán que le acompaña siempre, del que no puede prescindir, porque todo ser
aspira a Ja perfección. Especialmente el hombre tiene conciencia de este afán

de ser; en los otros seres hay un perfeccionamiento biológico, que Jes permite
lograr cada vez un mayor perfeccionamiento de funciones.

224

~l caballo de hoy procede de los equinos toscos de las primeras edades de
la herra, llegando a un perfeccionamiento en la ligereza y en el refinamiento
instintivo, que le hace superior a los animales pasados o a sus edades pasadas.
El hombre de nuestros tiempos no es igual que el que vivía en el Cuaternario; todo su proceso cultural es el fruto de milenios de tiempo.
Encontrar la fundamentación racional de la cantidad y el número dio Jugar, a la ciencia matemática. El saber buscar las leyes generales que rigen los
fenomenos de la Naturaleza, fue un considerable progreso, o al establecer las
~ey~s _del pensamiento en la abstracción filosófica, lo que antes eran realidades
md1:'1du_~les, sin ordenación y sin sentido, se convirtieron en leyes que dieron
e&gt;..'!1licae1on de todos los seres clasificados en especies y géneros del pensaIlllento, estableciendo la ciencia universal que liga a todos los seres entre
ellos y Dios.
Todo este proceso son grados de sabiduría en la conciencia del hombre
usando 1a libertad de conocimiento para llegar a explicar y a reconocer e~
un orden intelectual, la Causa o Substancia única de que está formado.'
Ser es querer ser siempre, puesto que formando parte de la Substancia
única, gozamos de ansia infinita de eternidad.
En. ~oda acción ~~~na hay algo que cambia y algo que dura. La perduracion es la explicac1on de la Substancia única. Pero entre todos los seres
es el hombre el que tiene en su esencia un deseo de ser siempre y saber lo
que desea, que es el fundamento del conocimiento.

Fundamentos metafísicos de la Ética de Espinosa
La Ética es la filosofía teológica de Ja Substancia y la Substancia es la
esencia aristotélica que en Espinosa implica la existencia. Pero la esencia en
Espinosa implica la existencia como concepto, pero no como realidad. En
Espinosa es la razón la que determina la realidad y es evidente por sí misma
como concepción de la realidad, concebida por sí miSJna. En la esencia de
Ja Substancia divina se identifica con la verdad, pero no en la criatura O en
el mundo. La operación realizada es una abstracción mental no adecuada
con la realidad. Debo reconocer aquí las enseñanzas del Se~ario de Metafísica del Doctor José Gaos, mi ilustre maestro.
Espinosa realiza un paso del intelecto a la naturaleza o del pensamiento
a la realidad, convirtiendo la esencia en existencia.
Espinosa forzaba la creación de una metafísica del universo y una Ética
basada en el teocentrismo de la Substancia, unificada con la esencia indivi~
sible de la existencia. Quiso resolver en una batalla pírrica del entendimiento
el no ser y el ser de Aristóteles. La esencia y la existencia se unifican en un

225
H15

�trascendental ético. Y esta idea de la esencia implicada en la existencia es

el argumento ontológico de San Anselmo.
Hay una existencia finita y una esencia infinita. Si lo pequeño tiene potencia para existir, a Dios o lo infinito no le podemos negar la potencia para
existir. Luego, Dios e.'Cisle como infinito como e~'"l.Ste lo finito.
Podemos señalar en Eseioosa la siguiente doctrina:
Una teoría de la esencia y la e.xistencia.
na teoría del conocimiento y la verdad.
na teoría substancialista.
Una teoría escncialista.
Esta implicación de la esen&lt;"ia y la existencia es un postulado, porque la relación ntre la esen ia y la existencia es una antinomia, que nace d la antinomia de los trascendentales aristotélicos. La verdad de los postulado· depende de la verificación de los teoremas de la realidad.
En Aristóteles, la potencia y el acto entrañan l ser y no ser o e.l ser y la
existencia; Espinosa trata de unirlos en un postulado moral.
Ahora bien, la teoría d la Substancia es la teoría de la distinción y la
comunidad, porque de otra forma nada habría de consistente para nu stro
intelecto.
A la Substancia se le conoce por sus infinitos atributos. Pero la pluralidad
exige eJ no ser. Y la Substancia para Espinosa no es divisible en partes.
· Cómo conciliar la unidad de la ubstancia con la pluralidad de modos y
a~butos? Espinosa conCJ'be fácilmente a la Substancia, pero concibe dillcilmente al mundo, conciliado con la unidad de la Substancia.
El no ser está siempre presente en I mundo y los modos y los atributos
son necesarios para concebir dinámicamente a la Sub tancia.
La Substancia es para Espinosa la causa de sí misma, donde la esencia implica la existencia. Substancia es lo que es en sí y concebible por sí. O aquello
que no necesita de otra cosa para ser concebido o formado.
y el atributo es lo que el entendimiento percibe de una Substancia, como
constitutivo de su esencia. Las afecciones de la ubstancia es el modo o lo
que e.xiste en la ubstancia que nos permite concebirla.
Dios s el er absolutamente infinito o una Substancia concebida por infinitos atributos expresando una es ncia eterna e infinita.
Espinosa asegura que la Substancia es anterior en naturaleza a su afecciones o modos. Confirma la definición de la ubstan ia. Y si hay dos substancias con atributos diferentes, nada tienen de común entre elJas.
n la dos proposiciones primeras y la tercera de la Ética. La propo ición
cua1 ta afirma: dos o varias cosas distintas se distinguen por la diversidad d
atributos de las substancias respectivas o por la diversidad de modos.

226

En la proposición quinta, afirma que sólo hay una Substancia de la misma
aturaleza. No puede haber en la naturalC7.a dos o varias substancias d la
mis~la natural~ r atributos. i existen varias, deben distinguirse por Ja diwrs1dad de atnbutos o modos. o podrán existir ,-arias substancias, ino solamente Una porque una Substancia, se dice en la Se:&lt;ta proposición. no puede
ser producida por otra substancia. Ya en la definición de Substancia se afirma que era aquello que no necesitaba de otra cosa para ser concebido o
formado.
En la proposición séptima se afirma la implicación de la esencia y la exis, tencia, asegurando que pertenece a la naturale7..a de una Substancia el existir por sí misma. Y en la octava que toda ubstancia es necesariamente infinita porque Jo es desde la eternidad y no ha sido causada por otra que implicaría las limitaciones temporales.
'

En la propo i ión nueve se dice que en proporción de la realidad o del
ser que posee cada cosa, tiene mayor número de atributos o que existe una
proporción de mayor o menor de todos los seres, en relación con el er único
o Substancia única.

En la proposición diez se afirma la pnmacía de la Substancia al conocer
a los atributos o su concepción csencialista; cada uno de los atributos de una

ubstancia, deben ser concebidos por sí mismos.
En la proposición once se afirma en el argumento ontológico de San An-

misma

selmo, al decir con énfasis teológico: Dios o una ub ·tancia constituida por
una infinidad de atributos donde cada uno e.q&gt;resa una esencia eterna o infinita, existe necesariamente.
E? la propo~ici~n doc_c se defiende Espinosa del no ser que le preocupa
Y afuma: de rungun atnbuto de una Substancia puede ser formado un conrepto verdadero. o puede admil.irse que una ubstancia pueda ser dividida.
Sólo de la ubstancia puede formarse un concepto verdadero.
Por eso se afirma en la misma concepción en la proposición trece: una
Substancia absolutamente infinita e indivisible.
Esta concepción teocéntrica está c01úinnada en la proposición catorre. y
aquí el énfasis afirmativo es concluyente: inguna Substanria fuera de Dios,
puede ser dada• ni concebida. Y en la proposición quince e tá sin duda peni.ando en Descartes con sus tres substancias y se afirma en la unidad de la
Causa sui: todo lo que es en Dios está y nada puede ser sin Dios ni ser
ronr bido.
En la proposición diez y seis, afirmada previamentl: la Substanda ú1úca ,
conrt'de la •.&gt;..;stencia del mundo como formando u ser en el ntcndimiento
divino y die textualmente: de la ne idad d la naturaleza divina, podemo

227

�cole · una infinidad de modos en una infinidad de cosas o todo lo que puede
ser rnnc bido por el entendimiento dh·ino.
.
,
E pino·a acepta las pas.ion y quiere regularlas por mecho ~e la raz?n. Hay
Wla dualidad d ser r no r n el hombre. que le es esencial. y as1 se e.xplican lo trasc ndental s y I concepto de Dios en la Unidad a~soluta .. Pero
hay w1 conflicto ntr la natunle?.a y Dios. ¿Hasta qué punto Dios explica la
moral y hasta qué punto la moral ei,.-p)ica a Dios?
.
Lo trascendentales son ideas coníusas de imágenes inabarcables. La conungt.."Ilcia de una ·plicación psicológica de la ignoran ia y I existencia e concebida por la costumbre.
.
El problema de la di tinción de la esen ia y la. xi.stencia, se explica por
ios, qu lo unifica. Los valores pueden dar explicación de Dios para el
hombre y pueden ser a11lropológicos, sociológicos, te.
Los atores p rm.iten conocer a la di,·inidad o por lo \'alores morales conocer a Dios.
Espiuo · qui ene ntrnr la unidad de la reali~lad en ~ios. Pero e~ vez
de una realidad, hay pluralidad de realidades. Espinosa qmso forzar_ su mterpretación de la filosofía, tratando de explicar la unidad y la pl~ralidad.
El historicismo fue su imagen opuesta, valorando la pluralidad que es
ausencia de toda unidad.
El estudio del ser tradici nal es para Espinosa la Ética. Hace ine: · tente
el concepto del bien o del mal, del amor y el odio en la Substanda única.
La aclccuacióo d la mente del hombre con la mente &lt;li~a es la .m~r~l
por exc lencia. produ íénd
una unidad subjetiva, y el conJuto de mdt\'1duos forman una subjeti,·idad absoluta. La Sub tancia los unifica en su
sencia.

La renovada creació11 del tiempo. I mael Diego P~rez
Los filósofos y los fí icos se han preguntado por el tiempo. in entender
lo que sea el tiempo no podemos saber Jo qu~ sea el espacio o t habitáculo
donde lo seres del niverso moramos o hah1tamo .
.
.,
Por de pronto y desde el punto de vista del hombre es una mvenc1on el
tiempo.
La duración
diferente porqu duración es la razón del r de las cosas
que hoy son y mañana dejan de ser. Y el tiempo ha de ser durader~ y eterno.
Aristóteles a guraba que la duración del ayer, del hor }'. de_l i_nanana, constituía el tiempo. Pero cl tiempo para lo griegos ra un env Jecmuento. ~ramos
y dejábamos de ser, como el mayo1· de los males. Por eso ~¡ pueblo gnego se
horrorizaba ant la muerte y pensó en ha er una hwnamdad t ·rrena bella

&lt;"antando a la juventud, que era el tiempo de los héroes y de lo· amantes.
us templos o sus mo1adas procuraban que fueran bello y d ·cubrieron la
proporl'ión de los materiale y de las formas. Y Atenas y toda su proyección
rn el mundo mediterráneo pobló de templos de dioses o de héroes que inmortalizaban la belleza y la sabiduría.
Y cl mármol blanco de las canteras del Pcloponeso y de Ja Itálica facilitó
los materiales dignos para las formas escultóricas o arquitectónicas.
Amaban la vida que \"Ívían como el mejor de los mundos posibles y se
horrorizaban ant Jo desconocido, después de la muerte. Hay un pasaje de
la Odisea en que 1a maga 'irce, que había acO!!i&lt;lo a Ulises n su periplo
mediterráneo. de.salentada por la partida dd navegante, le ofrece para r tenerlo, 1 amor eterno y Ulist · cont ·ta: iás quiero ser esclavo en el mundo
que principe en el reino de las sombras.

En un mundo que aceptaba la esclavitud y que la consideraba el mayor
de los males, remm iar a ser príncipe para ser esclavo denotaba el terror
ante las sombras que esperaban al fallerid . El barquero Carontc. on sus
barbas fluviales y su sonrisa nigmática invitando a pasar la laguna, rcaba
toda clase de terrores en el alma de lo de clichad que habían perdido u
cuerpo.

El tiempo es una creación continua del hombre, porque la crea ión no puede ser por una sola vez, sino constante } esta creación e hija de la libertad
y de la capacidad creadora que en todo hombre existe. adíe puede aspirar
a una creación única. Tal ez Don Quijote y Fausto sean eterna&lt;: en su simbolismo, como c1 eaciones permanent s de la candencia humana. Pero nadie
puede asegurar que sean así siempre en otras dimcnsion del tiempo que
hoy no podemos sosp char.
Bergson ~ruraba que el tiempo es una in\'cnción o no es nada en absoluto.
Creamos nuestro tiempo con la reación de nuestro universo, lo mismo
que creamos nuestro mundo de belle-La o imarinamos nuestro demonios que
nos atonn ntan.
Espinosa no cree en el tiempo, porque el tiempo como creación del hombre, sería imaginar algo fuera de la naturaleza de Dios y eso no s ría posible.
toda cr ación stá en la mente de Dios y reconocerlo está en la libertad de
pensamiento para pensar en Dios y 'lo en Dios. Otra libertad no es posible
ni otra ciencia tampoco. Espinosa sólo reconoce como v rdadera cienda la
ciencia de Dios o de la aturale-La, como una Substancia única, de la que
se proyectan todos los accidentes, aunque todos participen de la naturalezi
divina, en proporciones o jerarquías diferentes, unificadas en la Supr ma
nidad de Dios.
El tiempo es pues mo\'imiento

rcativo, invención constante y renovada.

228

229

�Los filósofos han reconocido varias clases de movimientos. El llamado desplazamiento, como una bola de billar o un ser humano que camina y se traslada de un lugar a otro. Es el movimiento estudiado especialmente por los
físicos. Este mO\i.miento es reversible. Podemos volver al lugar de donde hemos partido o a otro diferente.
El tiempo cícljco como nuestro organismo o los sistemas estelares, en que
los ciclos se repiten, como el sístole y diástole de nuestro corazón o los movimientos de la luna dando vueltas a la tierra. O los proceso lústóricos que a
juicio de algunos filósofos es un curso y r curso de acontecimientos.
Por eso afirmaba ietzsche que otra vez vo]v rán la maldad, la perfidia,
la envidia de las generacione · y otrn ,·ez nacerán los hombres que enseñarán
todos los idealismos, que sólo el "superhombre" podrá superar. Pobre Federico: alumbró monstruos } nos legó el tartamudi.smo y la obscuridad de los
profetas históricos. Y dejó escrito aquel pensamiento: entre el hombr y el
superhombre sólo existe una cuerda, pero una cuerda tendida sobre el abismo.

,,.

Y el movimiento de evolución que se manifiesta en todos los seres. Esta
idea está en Bcrgson y en Thailhard de Chardin. Es la génesis, el crecimiento
y la maduración de los organismos biológicos. Este mm, imicnto como el desplazamiento es irreversible. unca los seres que fueron, vuelven a ser.
rán
otros semejantes pero nunca los mismos. Es el movimiento por excelencia y
que para Chardin permite alumbrar nuevas especies superiores hasta llegar
a la hominización o la aparición de 1a conciencia del hombre. La Ultra física
alumbrará w1a especie del hombre superior al actual que conocemos y que
habrá madurado su conciencia en nuevas dimensiones de la inteligencia y
del espíritu.

En el
uevo Testamento alcanza
ta
• .
se mee. "C
.
.
~
conc,_encra del tiempo creador y
.
ump~~o es el tiempo y el remo de Dios está cercano". "El tiem o
es una madu.rac1on, como 'el tiempo de la siega' o el •a·
d I fru p
La
"6
empo e os
tos'
e;carnac1 n ~ un n~cimiento, que llega a Israel y desde Israel a todo ei
mun o ,Y no J_JOdn~ realizarse n cualquier tiempo.
y as1 se d1ce: Aprended la parábola de la higu .
d
están t"
b
.
era cuan ° sus ramos

iemos y rotan las hoJas, conocéis que el estío se acerca"
Por eso Jos griegos b
b l
•
·
l
usca an a esencia de la substancia y aseguraban que
~d O que responde acerca de lo que es una cosa que es. Lo que posee el inruv1 uo como causa de su se
d
. d
tenciaJ.
r y e su m ependencia, su constitución subsisvie~:::~onocer lo_ que ~ el ser es comprender la fuente de donde pro.,
sus manifestaCJones y para ellas comprender el tiempo 'i la du

rac10n.

•

. Bergson_ aseguraba que la realidad se nos aparece como un manantial no
mterrump1do de no\'edades o de creaciones sucesivas.

Observemos la naturaleza. Crecen los vegetales, la vida engendra especies
nuevas, como el equino y los actuales caballos, el mundo se renueva con nuevos progresos de la ciencia y de la sociología. Vemos niños que nacen y pasan
por todas las etapas de su desarrollo, desde la itúancia a la vejez; es una
génesis viviente que todo lo modifica y perfecciona.
El descubrimiento de la evolución lo acabamos de descubrir. Para los griegos era el mundo algo terminado definitivamente }' para nosotros, como muestra Chardin y la biología, es una cosmogénesis hasta llegar a la antropogénesis.
Para los judí.os es la evolución un ascenso y una conquista, en que todo se
crea por el esfuerzo de maduración de la inteligencia &lt;le! hombre
el
pulso ascensional de todo los seres ,ivos. La evolución bíblica muestra la fecundidad y la bondad de Dios, como la muJliplicidad de los seres y la lústoria es una maduración que va desde el génesis al hombre que ha descubierto
la energía de la materia y su núcleo capaz de desintegración o de aplicación
al progreso.

y un-

230

231

�METAFfSICA Y FE OME OLOGíA DE LA MUERTE E LA
FILOSOFfA DE AGUST1N BASAVE FERNANDEZ DEL VALLE
Lic.

CARLOS

Go z.ú.Bz

SALAS

de la metafísic.a o de la ontología -si admitimos la djstinción que se viene repitiendo desde Walff hasta Karl Jaspers-era hasta hace poco relativamente inusitado. La misma Escolástica no hablaba de la muerte dentro de la metafísica quizá porque dentro del puro especular filosófico no existe la "muerte del ser", sino la muerte de "este ser".
Por lo mismo qu no existe la muerte en abstracto, no quiso hacer ciencia, o
porque consideraba "lo vivo" dentro de la psicología llamada "racional".
Hablar de "la muerte del ser" implica considerar no sólo a los seres vivos,
sino también a los inanimados ya que todos más o menos desarrollan el proceso entre ser y desaparecer o entre aparecer y transformarse, proceso más
difícil de apreciarse en los seres del reino material que no en los del reino vegetal y animal donde palpablemente aparece el proceso de IJa.cer, desarrollarse
y morir. Sin embargo, en todos los entes en concreto se puede apreciar aquello
que inquietó a las Escuelas primitivas: la mutación, el cambio. Porque en
toda mutación hay algo que primero es y después deja de ser, y por tanto,
en cierto sentido, hay muerte de lo que deja de ser. Los presocráticos entre
otros muchos problemas que se plantearon --su mérito radica en eso, más
que en sus soluciones, seg{w el P. Guillermo Fraile---1 elaboraron sobre la
marcha las nociones del ser y el deshacerse. Les impresionaron los cambios
cíclicos de las cosas, la generación y corrupción de los seres, comenzaron inquiriendo de qué están hechas las cosas, cómo se hacen y cuál sea el primer
principio de ellas. Lo cual equivale a formular el dualismo entre el ser y el
aparecer, entre las esencias y los fenómenos, Y a vislumbrar por deba jo de
las mutaciones incesantes, algo permanente. Si algo deja de ser, algo muere
en eJ sentido de dejar de ser. Así planteada la cuestión: podría hablarse de
INSERTAR LA MUERTE DENTRO

' FRAU.E,

O. P.,

GUlLLERMO,

Hútori.a de la Filoso/la, tomo [, BAC, p.

233

�"la muerte del ser". La propia metafisica escolástica no trataba la muerte
como objeto de estudio porque parece estar excluída de la misma definición
tradicional de la metafísica como "la ciencia del ser en cuanto ser'' y reservaba, en cambio, alusiones a ella, sin proponer una doctrina especial, al tratar
del "ser vivo" en la psicología racional.
La Teología presenta la muerte como "novísimo" en sentido escatológico
personal para todo ser hwnano y el necesario encuentro con el Dios Juez
Eterno. La muerte como "postrimería" que le ocurre a todo hombre en consiguiente enfrentamiento con lo eterno. El cristiano no mira sino de modo
completo, total e integral la realidad. No puede considerar distintos el orden
del ser y del acontecer, el metafísico y el real; por consiguiente la muerte
entra de lleno dentro del objeto de lo teológico lo mismo que dentro del
evangélico. La novedad de la filosofía contemporánea es que la ha considerado dentro del mismo ser, objeto por tanto del considerar metafísico. A
partir de Martín Heidegger la metafísica ha incorporado el tema de la muerte. Heidegger "se encierra en el análisis de la muerte dentro del más acá en
cuanto que se limita a hacer la exégesis del fenómeno bajo el punto de vista
de entrar en el ser ahí". 2 Independientemente de la consideración nihilista o
no de su filosofía, al formular al hombre como un "Sein-zum-Tode", como
"ser para la muerte", da carta abierta a ésta dentro de la metafísica que
parece ser uno de los legítimos méritos de su filosofía.

•
Las anteriores reflexiones quieren ser la justificación cabal del título de
una obra, plena de madurez y de sentido, del Dr. Agustín Basave Femández
del Valle: Metafísica de la muerte 3 que, como el destino de todos los libros
que verdaderamente valen, no he visto comentado ni mucho menos justipreciado por ninguna crítica. El Dr. Basave aporta no pocos puntos de vista
originales, llenos de claridad y sobre todo abiertos a Ja esperanza, y para ello
no deja afuera ninguno de los imprescindibles nexos y aportaciones de otros
filósofos ni siquiera los nexos teológicos imbricados por fuerza. Creo también
que dentro de su antroposofía del hombre, que es lo más elaborado y personal que conozco de su pensamiento, es un paso firme y seguro. Nos ofrece
un volumen jugosísimo como pasto de seria meditación -lo digo por experiencia personal- y un ensayo de propia interpretación que además de reSer y Tiempo, México, 1951, p. 284.
• BASAVE FERNÁNDBZ DEL VALLE, AousTÍN, Metaflsica de la Mutrle, Librería Editorial Augustinus, Madrid, 1965.
• HEIDEGOER, MARTÍN,

234

coger lo más importante que en filosofía -y aun en la novela- se ha dicho
sobre 1a muerte, sistematiza jwito con los suyos aquellos puntos de vista
completándolos a veces y otras rectificándolos.
. Por fl•atarse, de un libro ~ denso y bien organizado creemos oportuno
~rtar los ep1grafes de los bien armados nueve capítulos para tener una
idea global de cómo el filósofo mexicano encara el tema y asedia todos los
flancos posibles de ese enfrentamiento: Cap. I. Ubicación de la muerte dentro del sentido de la vida. Cap. JI. Significación y sentido de la muerte. Cap.
III. La muerte como situación límite de un ser-para-la-salvación. Cap. IV.
La muerte y sus nexos ontológicos. Cap. V. Puntos de vista y actitudes ante la
muerte. Cap. VI. Visión pagana y visión cristiana de la muerte. Cap. VII.
La muerte en la novela. Cap. VIII. El suicidio. Cap. IX. Fundamentos de la
inmortalidad anímica personal.
Como se deja suponer obviamente, el Dr. Basave considera la muerte dentro del contexto hwnano y cifra desde el principio la tarea que se propone
al elaborar su metafísica de la muerte: "La tarea central de la metafísica de
la muerte estriba en buscar sentido a la realidad -vida y muerte- en que

está el Hombre"."
Al estar localizada en la vida, la muerte no puede ser separada de ella
en la consideración de su ser. Esa me parece haber sido la deficiencia de la
Escolástica: no haber encarnado la muerte en la totalidad del "hombre". El
punto de vista de Basave está en ello en la línea de Heidegger, de José Ferrater Mora y del mismo Jean Paul Sartre. Inserta el problema dentro de la
problemática humana, de lo que también Unamuno, paralelamente, se propuso al hablar del "hombre de carne y hueso" y conectarlo con su "hambre
de inmortalidad". Pero Basave no se contenta con ahondar el pensamiento de
los grandes pensadores como Platón, Séneca, Heidegger, Nietzsche, sino que
establece una interpretación de su pensamiento y rectifica más de alguno
de los modos de ver de aquellos filósofos.

TERMINOLOGÍA NUEVA

Más que q_uerer hacer una exposición completa de cada uno de los capítulos de este rmportante hbro y un análisis y una crítica a cada uno de ellos
prefiero exponer algunos de los grandes aciertos y algunos apuntamientos crí~
ticos según los cuales no estoy de acuerdo en ciertos enfoques.
Usa Basave Femández del Valle una terminología original creada por él
• .BASAVE

F.

DEL VALLE,

op. cit., p. 9.

235

�mismo sumamente clara y original, que si por un lado no desdena el contenido
los términos de la filosofía contemporánea de la aristotélico-tomista,
desborda a menudo su contenido y los abastece de mayor significado. Por
ejemplo, la persona como ~•ser-para-sí" es verdad a medias, más bien está
decir que "siendo para sí, es para Dios" pero, evidentrunente este es un choque con las filosofías nihilistas. "El amor desordenado (libido) nos lleva a la
disloca-ción". 5 Esa dis-locaci6n. es la que se vive ordinariamente en el placer.
La definición del Yo es precisa: "Soy un ser viviente, cognoscente, dotado
de actividad físico-espiritual". 6 El hombre experimenta ( todo hombre), ansia
de "plenitud subsiste11cial", entendiendo por ésta la complementarieda~ del
ser en la eternidad. En cada acción tiende el ser humano a consegwr su
pleno desarrollo. Y así se explica esta feliz expresión que él se ufana de acuñar
usándola con frecuencia porque, además, cifra su creencia en el más alla, y
al propio tiempo, la justifica: "El múverso entero DOS esá diciendo, a toda
hora, que venimos de Dios y vamos a Dios".7 Basave distingue a la perfección entre el ''ser" y el "llegar a ser" o sea lo que se es y a lo que se aspira,
"la vocación", y así se entronca con la filosofía del proyecto que asimila y
toma de los actuales fil6sofos ( Ortega, Sartre) . El legos debe primar sobre
el ethos, DO obstante que "la voluntad y los afectos dejan sentir su impacto
sobre la inteligencia":!! De ahL el moralista consejo: "Debemos procurar, no
obstante amar la verdad sobre todas las pasiones para llegar a la libertad
del espÍl~tu". 9 En esto tal vez se inspire en una de las frases más profundas _de
las Escrituras: "La verdad os hará libres" (Amar la verdad Y- .. ) El bu:n
saciante es la felicidad buscada del hombre. Así el tiempo es "oportunidad
y salvaci6n" al mismo tiempo qu_e opresión de la vi~. Habla de una ul~r~:
vida sensible que hace perder el nnedo al no ser y supnme el verdadero monr.
A Dios lo nomina como al "Ser fundamental y fundamentante" :11 A la vida
la apela "ofrenda meta-vital". El hambre de salvación constitúyese en antípoda del "hambre de inmortalidad'' unamunesca.
.
Ya había advertido esa nueva fraseología con que Basave renueva continuamente los conceptos tradicionales y explora nuevas vislumbres de realidades que, como buen filósofo, intuye. En este libro queda confirmada su
magnífica capacidad para hacerlo.

a:

F. DEL
F. DEL
BASAVE F. DEL
BAsAVE F. DEL
BAsAVB, ]bid.

• B,i.sAVE

VALLE,

0

VALLE,

•

•
•

BASAVE

1•

BASAVE,

:u .BASAVE,

236

RECTIFIOAClONES

y

VALLE,
VALLE,

op. cit., p. 91.
op. cit., p. 93.

op. cit.,
op. cit.,
op. cit.,
op. cit.,

pp. 27-28.
p. 30.
p. 39.
p. 41.

Filósofo con personalidad_, si no con un sistema completo -¿ cuál filósofo
contemporáneo lo posee?-, Basave ha redondeado al presente un muy completo concepto o filosofía del hombre en que cada vez ahonda perfeccionándolo. Original en parte, en parte apegado a la doctrina tradicional y siempre
alerta a cualquier avance positivo y aprovechable de algún Ii16sofo. Recordemos que es autor del volumen Filosofía del Hombre -Fundamentos de Antroposofía Metafísica,1 2 de un Ideario Filosófico 13 y de una Filosofía como
propedéutica de saluación en p1·eparación que forman el núcleo fundamental
de su pensar filosófico. Eso y sus amplios conocimientos de todas las filosofías,
le confieren autoridad para poder rectificar no pocas de las postmas de filósofos tan importantes como Martín Heidegger.
Dos rectificaciones encuentro en su obra res¡:,ecto del filósofo alemán autor
de Seind und Seit: la. Siendo el hombre ''pastor del ser" ("acaso porque
el hombre no reúna todos los entes en la luz del Ser''), "pero al develar los
entes, dejándolos ser lo que son, descubre su radical contingencia, temporalidad y finitud. Colige entonces -y Heidegger no parece advertirla- el fundamento necesario eterno e infinito".ª Una consecuencia que se sigue de
una premisa que el filósofo de Heidelberg no ha sabido o no ha querido ~n
su evasión continua y notoria de la trascendencia en toda su obra- extraer.
El hombre al testimoniar esencialmente lo que es y dar testimonio del Ser
que es por sí mismo responde al ser de los entes y al ser de Dios. Por eso,
más que pastor del ser llama al hombre "notario del universo".
Otra de las más rotundas afirmaciones -aportación valiosa sobre todo
para los creyentes-- es la sustitución victoriosa del "ser para la muerte"
heideggeriano por el "ser para la salvación": "frente al ser-para-la-muerte heideggeri..ano afirmo que el lwmbre es 1m ser-para-la salúación. La existencia
-independientemente de toda teología positiva- es un hecho radicalmente
religioso".1 s Y con la frase siguiente justifica con precisión y brevedad la rectificación: "el valor precario de lo terrestre. la vacuidad final de lo mundano
nos instan a reconocer lo otro, lo trascendente''. 16 Solamente por vía de con,.. IlASAv;E F. DEL VALLE, ÁGUSTÍN, Filosofía del Hombre , Fundamentos de Antroposofía Metafísica, Prólogo de Michele Federico Sciacca, Fondo de Cultura Económica,
México, 1957.
"' BASAVE Fl?.RNÁNDEZ DEL VALu:, AousTÍN, Ideario Filos&amp;fico, Eclitorial Jus, México,
1961 (Prólogo del Dr. Fritz J. von Rintelen).
14 BASAVE, Metafísica de la Muerte, p. 94.
u BASAVE, op. cit., p. 95.
u BASAVE, op. cit., pp. 95-96.

237

�firmación citamos el otro párrafo donde el argumento parece ser más explícito. "¿ Ser para la muerte o ser para la salvación?", se pregunta. Y responde
con el siguiente párrafo que parece ser contundente: ''Estamos implantados
o embarcados en la existencia. La experiencia de nuestro propio nacimiento
no está vedada. Cuando emerge nuestra. conciencia estamos en pleno viaje,
comprometidos a realizar una vida que no hemos pedido. Vida amenazada
por la fragmentación, la dispersión y la muerte. Amenaza que pone de manifiesto el cuidado existencial para salvarnos, por tomar imperecedero lo que
ha sido, porque ha sido valioso" .17 "Salimos de nosotros mismos, deviniendo,
porque somos, trascendentalmente, abertura a lo otro (cosas), a los otros
(prójimos) y al otro (Dios). Somos con relación a lo que no es. Específicamente somos por nuestra relación con el Ser fundamental y fundamentante.
Este fundamento ontológico fontal no se altera con los pasajeros eclipses de
Dios que sufra nuestra vida moral" .18 El párrafo citado así como todo el
capítulo III intitulado ''La muerte como situación limite" me parece de los
más ilustradores y aportadores del autor.
A la cerrazón del existencialismo heideggeriano a la trascendencia, Basave,
como filósofo católico, se opone también al análisis de la muerte dentro del
más acá "en cuanto que se limita a hacer la exégesis del fenómeno bajo el
punto de vista de su manera de entrar en el "ser ahí'' del caso en cua~to posibilidad de ser éste". 20 Eso mismo el filósofo mexicano lo completa sm temor
alguno, diciendo: "Y nada habría que objetar si tras la exégesis ontológica
de la muerte dentro del más acá, se diese la especulación óntica sobre el más
allá. Pero Heidegger nada se pregunta sobre lo que será después de la muerte.
Habiéndose limitado en los confines de la muerte fisiológica y bif6rmica, resulta natural concebir al hombre como un ser para la muerte. Bajo esa luz
aparece la infinita vanidad de la vida" .21 Heidegger hace derivar de ahí la
angustia vital, sustancial · anticipándose constantemente a la muerte, él percibe la profunda inanidad de toda acci6n. De ahí la irase trágica: T odeist
wessenhaft A12gst (el ser para la muerte es sustancial angustia). Basave deduce de su oposición al "Ser para la muerte" y de su antípoda "ser para la
salvación", frente a muchas otras consideraciones (Scheler, Unamuno y Niet.7-5che), así como de lo que espera al hombre detrás de la muerte, su concepto
de esperanza. "Esperar confiadamente la plenitud de ser en la vida eterna,
u BASAVE,
•• BASAVE,

ª

BASAVE,

:o BASAVE,
11

238

BAsAv.i.,

op.
op.
op.
op.
op.

cit., p. 93.
cit., ibid.
cit., p. 93.
cit., p. 95.
cit., p. · 95.

a pesar de la muerte, es tener esperanza". 2 z De ese modo su pensar filosófico
entronca con un existen~i~lismo c_ristiano abierto a la trascendencia a la esperanza y como el de Zubm, Berdaieff y Gabriel Marce}.
Contra la t!Jcistencia como absurdo propuesta por Camus también se alza
la ~ncepción de Basave. Ante el dilema planteado por el propio filósofo
a.i-gelmo_ rechaza el absurdo: "Para el espíritu humano no hay sino dos mundos posibles, el sagrado ( o hablando en lenguaje cristiano --&lt;lice Camusel de la gracia) o el de la rebeldía". Camus eligió la rebeli6n. Pone en claro
que el existencialismo profesado por Camus ~ que una filosofía es un testim~nio singular.' Y llevando muy hondo el análisis parece desarmar al pen!~ento &lt;:amuslallo encontrándolo en flagrantes y graves contradicciones:
S1 todo es absurdo, ¿ no será también absurdo filosofar sobre lo absurdo?" 2a
Este razon~~ento roe parece muy semejante al que enarboló San Agustín ~ontra los escepticos de su tiempo: "Si nada hay verdadero, es verdadero que
nada es verdadero. Y si algo es ya verdadero, es verdadero q_ue hay algo
verdad~o": Basave sigue adelante con su demoledor ataque: "Haciendo gala
de un ilogismo extremo, Alberto Ca.mus pretende construir íntegramente su
c~~cepción de la realidad sobre algunos postulados -a priori, sin demostracion- que hay que aceptar ciegamente. ¿Cómo puede tener valor de ciencia
su producción, si el propio autor reconoce como absurda 1a confrontación
del _Pensamiento --desenfrenado deseo de claridad- con e] absurdo mundo?
Y sm embargo, los que nos empeñamos en filosofar hoy, no podemos eludir
el encuentro del pensamiento con la existencia en el testimonio desgarrador
de un hombre del siglo :XX". 24
A la . ~once~ción cerrada e inexplicablemente gozosa de Sísifo, opone la
concepc1on
del filósofo cristiano para quien "toda ]acrea_
.,
. abierta y alegre
,
Cion es tnunfo Y alegna, donde cada criatura encuentra su sitio y misión.
Amam~s la vida bio!ógica, porque favorece la otra vida, la vida del espíritu.
Nos_ onentamos hacia valores y percibimos nuestro destino perdurable. Nos
~ntlmos res~onsables ante alguien que nos espera y nos juzga. Todo este existrr
despliegue, ¿ no está testimoniando acaso el vínculo, la conex:ión con
un msoslayable sentido existencial trascendente? Acaso estudiando el dinamismo del ser humano podamos poner de relieve ese sentido existencial trascendente". 25

:º

.. BASAVE,
"" BAsAVE,

°'

BASAVE,

..- BAsAVE,

op.
op.
op.
op.

cit.,
cit.,
cit.,
cil.,

p. 145.
pp. 33-34.
p. 34.
pp. 34-35.

239

�FENOMENOLOGÍA DE LA MUERTE

o contento con filosofar para elaborar una verdadera metafísica de la
muerte de enfoque cristiano in desbordar los cotos filosóficos, Basavc elabora en bien pensados y agudos rasgos una fenom nolo0 'Ía de la muerte. Este
aspecto vivencial es el más popular y u-abajado por l pueblo, c¡u no akama
las profundidades del razonar y del intuir. El pueblo enúen&lt;le de corazonadas,
ele presentimiento, de que no hay hora fija, de que nadie ·abe la forma de
su muerte. Pero hay olras on ·ideracion qu no alcanzan la esencia, la naturaleza, ·ino que se bordan acerca del mismo ser de la muerte. o son ac idcntes en el sentido que la Escolástica da a este término. caino: algunos de
estos ac rcamientos. " 1i muerte, la puedo anticipar imaginativameul •, pero
no la pu •do experimentar". "Sé -y saboreo por anti ipado- mi impotencia
ant mi propia muerte''.2 6 El experimento de la muerte es intransferible,
cada uno experimenta ]a suya. i se quiere vivir de preocupadamente, i.naut'nticamente en términos heideggerianos, e suprime toda anticipación de la
muerte. Los americanos no quieren saber nada de la muerte hasta en el
nombre -Memorial Park- que le dan a los cementerios. Y c.ómo puede
antiriparsc la muerte: Basa.ve dice: "Tocio hombre auténtico "·ive su vida
desde la muerte o con la muerte a uestas".' 7 1 o hay muerte en abstracto.
sino en concreto. "Se muere desde ·í }' para sí". 2 Pero tiene el morir un
sen Lido de re istencia. " e muer resi~tiendo", y lo e. ·plica él mismo etl.S('guida:
'La resisten ia a la muerte es la r puesta natural del cuerpo que pugna por

~c~irsc que, n conjunto, ningún aspecto se le escapa y que su visión se jus~•ca por todos los flancos en que puede ser atacado el tema. Las consideraciones s0~1-c la ~id~, la eternidad, &lt;."l suicidio y la supervivencia del hombre
resultan unpr ·ctndibles en una consideración filosófica de la muerte.
En
Jºb
, . r sumen, del Dr.
· Agustín Basave Fernández del alJe nos da un1ro
o~aruco, _un_a octnna perfectamente definida que tiene en cuenta todo el
nucleo mas 11Dportante del pensamiento ajeno y que, en el fondo, constituye
uno_ de los tratados ~ás completos, originales y esperanzadores que se hayan
escnto sobre esa realidad -verdad y mist rio- ante la ual tamos abocados
todos los entes humanos.

conservarse".29
En esta densa obra del Dr. Agustín Basa\·e abundan otras muchas iluminaciones que, por razó11 de la brevedad, no podemos hacer e¡plíritas ni mucho m nos comentar. Cada capítulo tiene atisbos. descubrimientos y rev laiones magníficas conclusiones legítimamente emanadas de sus consideraciones mu jug sas para la conducta ética cotidiana. Pero fundamentalmente el
Dr. Basave quiere hacer metafísica. :ro desapro,· cha, sin embargo. ningún
punto de vista, se vale de cualquier pens:nni nto ajeno de modo de iluminar
mc1or la do trina haciendo pal nte ese apetito de claridad de que dice está
adornado el hombre.
Creemos que, en su afán de abarrar una v1 ·ión lo más completa po ihle del
fenóm no de la muerte sobrepasa los límites de la filo.ofía y no pocas veces
se introduce en el terreno religioso, así vangélico como teológico. sí podría
.. BAsAVE,

op. cit., p. 98.

op. cit., p. 98.
op. cit., p. 98.
Op cit., loe cit.

:rr BAsAVE,
•

240

BAsA\·E,

241
Rl6

�CR1TICA DE ALGUNAS CORRIENTES FILOSúFICAS
LIC. MANUEL MENDOZA SÁNCHEZ

I
Los FRANCISCANOS

Y LA

CmNCIA NATURAL

Los FRANCISCANOS SIGUEN A SAN AGUSTÍN por afinidad de su sensibilidad
interior con la mística neoplatónico-agustiniana, pues el franciscanismo entendió amorosamente el universo como reflejo de la bondad divina en las creaturas.
Amar a la naturaJeza es identificarnos en ella todos los seres como creaturas del mismo Dios. Dios nos creó con amor de padre (la creación se le
atribuye al Padre), y en respuesta filial hemos de hermanarnos con todos Jos
seres de la creación.

A partir de la hermana agua y el hermano sol, la comunión entre el hombre y la naturaleza fue ampliándose intelectualmente por vías agustinianas,
pero ¿ cómo? El amor franciscano luvo que convertirse en deseo de conocimiento, y de esa manera el amor a la naturaleza se convirtió en pensamiento y
ciencia naturales.
"Ha sido preciso el partir de una concepción neoplatónica antes de llegar

a los métodos empíricos de la investigación", nos dice Maurice de Wulf en su
Historia de la Filosofía Medieval. Una causa del adelanto neoplatónico en la
nueva ciencia natural fue el ataque al aristotelismo en sus doctrinas más medievales: la Física y la Lógica. El tinglado escolástico aristot-élico de estas ciencias desapareció con las estmcturas puramente cirQmstanciales de la Edad
Media.
Por esto nos explicamos cómo es un crítico de Aristóteles, Roberto Grossetete,
el que inicia desde el siglo XIII 1a investigación de la naturaleza "que no se
contenta con los textos aristotélicos, sino que procede mediante el razonamiento y la experiencia", en palabras de Nicolás Abbagnano.

243

�Y en efecto, contra Aristóteles, que en el II Libro de la Metafísica sostiene
c¡ue "no debe exigirse rigor matemático en todo, sino tan sólo cuando se
trata ele objetos inmateriales. Por eso el método matemático no es el ele los
físicos, porgue tratan la materia de la naturaleza", Grossetete, que en muchas
otras cosas se tenía por aristotélico, inicia 1a investigación matemática de la
naturaleza diciendo: "La utilidad del estudio de las líneas, ángulos y figuras,
es muy grande, porque sin él nacla puede conocerse de la filosofía natural" (De
Luce, citado por Abbagnano). Razonamiento matemático y experiencia son
elementos de ciencia moderna de la naturaleza que se inician con la toorfa
de la luz de Roberto Grossetete en que contrapone la corporeidad de la materia informada a la incorporeidad de la materia prima cuya esencia es la luzespacio, es decir, tiene esta sola forma común que permitirá después medirse
y experimentarse modernamente. Roger Bacon, el discípulo de Grossetete, será
quien fundamente la experimentación como el único medio de investigación
científica valedera, junto al método matemático de su maestro.
Pero esta experimentación, fundamentada en la vida interior y en la iluminación agustiniana, es W1 camino místico, advierte Abbagnano, cuyo grado
inferior o primer grado corresponde al puramente científico, y otros seis superiores a instancias de la vida religiosa. Por eso concluye e1 mismo historiador que "el experimento baconiano está todavía cargado con el carácter mágico y religioso de los alquimistas y de los magos", mas nosotros concluiremos
que-" antes que eso, esJá car.gado de afectividad emotiva, de, amor- a Dios y
a la nat\ITTl.leza,
Porque precisamente lo franciscano es el amor a los seres de la creación,
amor a las creatoras de Dios. Su contrario es el espíritu. moderno de dominio,
sin amor~ de la natu+aleza. Este espíritu de dominio tuvo que destruir previamente en los seres la dignidad de creaturas y convertirlas_ en simples cosas
de ·percepción jnmediata y sin reflejo ninguno de su origen bíblico: la Creación.
Esta desconexión de los orrgenes y la idea de dominar a la naturaleza, en vez
&lt;le ai;narla, fue precisamente lo que le faltó a la uiencia medieval para ser
moderna.
Con el franciscano Duns Scoto mantiénese el amor de Dios en los límites de
la Gracia, muy más allá de la naturaleza. Por eso, el saber natural adquiere
desde entonces indepenc;lencia como W1 saber puramente racional. Así empieza
la laicización de la filosofía y la constitución de una ciencia pura y estrictamente racional.
Esta ciencia 'ldepurada'' es aún aristotélica en Scoto perb, por lo que hace
al estudio de la naturaleza, el aristotelismo póst-tornista ,lle desprenderá gradualmente de toda consideración de lo trascendente para limitarse a lo í.mnediatamente racional y- empírico.

244

Así sucede con Guillermo de Ockham.
Este autor, aun en la metafísica va a proceder con principios empíricos
pues afüma que el ser, que en Santo Tomás es un trascendente inteligible:
para él es sólo objeto de experiencia sensible. La sustancia, dice, la conocemos
pmamente en sus accidentes o cualidades sensibles, pues no conocemos el fuego
en sí sino en su accidente calor; la materia, que en toda ]a tradición franciscana deja de ser ya sólo potencia o posibilidad metafísica para adquiúr
actualidad o realidad física, en Scoto es corporeidad, y en Ockham es extensión. Pero lo importante de este autor, que ya no es aristotélico como Scoto,
es que ataca a Aristóteles desde la metafísica para llegar a conclusiones contrarias en lo científico. Así, al principio de causalidad lo hace también empírico y
exige tanto a la causa como al efecto su propia experimentación para ser conocidos, anticipándose al empirismo inglés. Igualmente, desde la filosofía primera va Ockham a destruir muchos errores de la ciencia aristotélica de ]a naturaleza, con las siguientes tesis: que los cuerpos celestes y los cuerpos sublunares no son de naturaleza diversa o superior; no sólo hay un mundo sino es
posible la existencia de muchos mundos; las determinaciones espaciales no son
absolutas sino relativas; puede e.'Cistir el infinito real cuyo centro, según le
atribuye Abbagnano el desenvolvimiento de esta idea al posterior Renacimiento, puede estar en todas partes y constituye una infinidad de magnitud y de
división.
Todo esto constituye un antecedente medieval de la nueva Física que na-

cerá Y se desarrollará como ciencia independiente cuando Galileo y Newton
la doten de los recursos internos de vida y crecimiento que ron : la observación
en su forma de experimento y la razón en forma de matemáticas.

II
DESCARTES COMO INICIADOR DE LA EPISTEMOLOGÍA

en las Meditaciones Metafísicas.
No me propongo hacer una exposición y crítica de la epistemología cartesiana sino examinar sólo algunos problemas en una de sus obras. Se trata de las
Meditaciones de Prima Philosophia in quibus Dei existentia et animae immortalitas demonstratur, obra ésta publicada por Descartes en 1641, 4 años después del famoso Discours de le méthode.
Estas Meditaciones Metafísicas constituyen la continuación lógica inmediata
del Discurso, por cuanto que en ellas trata de hacer la primera y fundamental

245

�aplicación de dicho "método de la idea clara", como se llama también al comúnmente denominado "Método de la duda universal". Contra esta última
denominación prefiero la anterior porque el tal método de dudar deja de ser
univ rsaJ, y, más aún, pierde su razón de ser, una vez que se encuentra el
"principio evidente de toda la filosofía", e.s a saber, el "píenso) luego existo")
que termina y resuelve las dudas. En él acaba la duda para comenzar la
ciencia, y esta ciencia se construirá en adelante a base de ideas claras e indubitables.
La afinnación de que las Meditaciones de Prima Philosopliia sean la primera
aplicación del ''Método" y le sigan por ello en consecuencia lógica inmediata,
la aclararemos de.spués, al tratar de la necesidad de Dios como base de la
objetividad del conocimiento. (III medit.).
Por otra parte, aun cuando la obra que consideramos "trata de Dios y del
alma", y al mismo tiempo, nos dice Descartes, "establece los principios de la
Filosofía Primera", podemos muy bien analizarla desde el punto de vista de
la epistemología, ya que se trata de ideas metafísicas en que Dios y el alma
no se consideran en orden al ser, sino al conocer~ Dios es el fundamento objetivo de la ciencia, como el alma es su principio subjetivo. En efecto:
Desde la primera meditación indie.a Descartes la necesidad de la existencia
de un Dios que me ha creado a mí como "cosa pensante" y me ha hecho un
ser cuya certeza de ciencia está en proporción al infinito respecto a la perfección
divina. No por otra cosa dice que "cuanto menos poderoso sea el autor que
asignen a mi origen, tanto más probable será el que yo me engañe". Dios es la
máxima garantía de la validez de mi conocimiento. De modo que si El no
existe, a pesar de que su existencia está claramente incluida en mi idea de
Dios, la ciencia fallaría la evidencia del único Ser que fuera de mi yo., se
muestra a mi pensamiento como existente por necesidad. Por la evidencia del
cogito afirmo dos cosas: mi existencia y la existencia de todo lo que se me
presenta como existente en forma evidente.
Mas, cuando Descartes nos dice que lo único cierto es que ha}' ideas en mí
es decir, es evidente que pienso, pero me equivoco si creo que "hay fuera
de mí algunas cosas de donde proceden tales ideas", porque ello no es evidente sino más bien es un modo de pensar fondado en la costumbre de creerlo
así, surge de inmediato e1 problema de1 origen de las ideas.
Hay dos clases de ideas: innatas y adquiridas. Las innatas, como las de Dios,
el alma y los seres que no puedo concebir por las puras fuerzas de mi razón
(por ejemplo, los ángeles), provienen de Dios.
Las adquiridas no las recibo de la experiencia sensible, sino que las concibo
a partir de mi propia idea del alma. Así me formo, por ejemplo, las ideas de
los demás hombres, los animales, los cuerpos...

246

Si seguimos el proceso cartesiano en el análisis del pensamiento, encontramos
este orden: 1o. Descubre en una intuición eidética su existencia personal y la
esencia del yo como pensante ( y de ahí, por oposición a la idea de cuerpo,
demuestra la inmortalidad del alma). 2o. Establecido el principio subjetivo
de su filosofía, o sea el sujeto de las ideas, pasa a los objetos de las mismas,
entre quienes Dios es el primero y principal, pues su idea, nos dice, es la más
objeti,·a Aquí demuestra la existencia de Dios porque Ja idea que de El
tenemos: a) es la de un Ser perfectísimo que no lo sería si no existiera (San
Anselmo) ; b) esta idea es superior a nuestro espíritu y sólo un Ser con la
perfección de Dios la puede ' causar" en nuestra alma; e) ella fundamenta
la objetividad y garantiza la veracidad de "nuestras" evidencias. 3o. Descartes
concibe la idea de cuerpo como extension porque: a) la extensión es lo único
indispensable y esencial al cue1po y lo que debe constituir su definición· b) ésta
es la propiedad corporal que se contrapone al alma, que es inextensa.
Sobre tales supuestos estructura su sistema filosófico del modo siguiente:
Funda la Psicología convirtiendo al alma, psique, en ''pensamiento", al cual
se le llamará después ••conciencia". Al excluir del pensamiento válido los juicios y dejar sólo las ideas, éstas serán los "contenidos de conciencia'' de ]a
psicología posterior.
Inicia una Teodicea en la que no se estudia la esencia de Dios con fines
religiosos, sino sólo se demuestra su existencia, con propósitos cientüicos.
Funda la Mecánica al considerar a los cuerpos como extensión dotada de
movimientos lineales, geométricos.
Sugiere una Moral estoica, por excluir al propio cuerpo y su vida sensible
de la privilegiada existencia del yo pensante.
La Epistemología, como crítica de la objetividad y validez del conocimiento,
se inicia con Descartes y con tituye el punto de partida de la filosofía moderna,
que no empieza en el ser sino en el conocer, y no parte del mundo exterior
a los sentidos, sino del «yo" que, en actitud autocrítica, quiere conocerse
a sí mismo antes que a cuafqujer otra cosa. El Discurso del Método, que nos
lleva al descubrimiento del "yo existo", termina antes de asomarse al mundo
del no-yo y preguntarse por otras existencías fuera de la propia.
Para Descartes la duda versa sobre las esencias de las cosas, que son problemáticas, y no sobre la existencia de las mismas, pues él no es escéptico. Prueba de ello es que resuelve sus dudas en la indubitable existencia del yo. Mas,
si las esencias son las dubitables ¿ por qué no buscar entr ellas alguna evidente, en vez de refugiarse en el mismo sujeto dubitante? Si los objetos son
los inciertos, ¿ cómo resolver esta duda sobre las esencias objetivas con la evidente existencia de un sujeto? A la pregunta sobre las esencias se responde
con una existencia, a la de los objetos se contesta con un sujeto.

247

�La explicación sería que Descartes recorre todos los objetos conocidos y
no encuentra ninguno cie1io, porque las ideas que de ellos lenemos no nos
dan en sí mismas, en su esencia, su necesario existir; no nos muestran (fuera
de Dios) una existencia inherente a ellas.
Por eso retrocede al sujeto, de donde partió la duda, y como tal retroceso
es a través del pensamiento, al dudar o pensar llega a conocerse como su jeto
precisamente pensante. Al conocerse como pensante, se reconoce como existente. Y e,gto es por lo siguiente :
Al despojarse el yo o la conciencia de todo contenido especificador, desaparece la diferenciación de sus operaciones. Al sujeto pensante le da lo mismo ser,
como nos dice en la II meditación: "algo que duda, entiende, concibe, afirma, niega, quiere, no quiere, y también, imagina y siente".
En esta forma, el su jeto pasa a ser algo que se designa indistintamente por
el ''ego" o por el "cogitans". EJ "cogitans", a su ve:z., viene a fundirse en el
"ego" y a convertirlo en actividad pensante, llegando el pensamiento a constituir en ésta la primera y única actualidad. Y la primera actualidad es precisamente la existencia.
Más aún, por no tener el "ego" forma alguna especificadora fuera de la
actividad de "pensar", esta actividad le da también su esencia: Así es como
queda definido el yo ( conciencia, alma o espíritu) como "cosa pensante».
Descartes tampoco distingue, sino corúunde, "el yo" como término impersonalmente sustantivado, cualquier yo, con ••yo" o mi y como sujeto personal
y único. No se pregunta "¿qué es el yo?" sino"¿ quién soy yo?", y sin embargo
contesta con lo primero, con el concepto impersonal de "el yo" como una
"cosa", algo pensante. Por eso también excluye el cuerpo, pues si bien mi
cuerpo forma parte de mí, yo consto de cuerpo y alma, el concepto cuerpo
no forma parte del concepto alma o del concepto yo. En rigor, Descartes debería haber dicho: "El yo es algo pensante. El yo no es cuerpo. El cuerpo
no forma parte del yo". Pero este enunciado, sólo posteriormente posible,
quedaría como mero supuesto filosófico de una psicología del yo y carecería
del valor metafísico que necesitó para fundar la filosofía moderna.
Confundidos el "yo", el "pensamiento,, y la "existencia" en la sola y misma
cosa que soy yo, Descartes capta en forma inmediata en wia única intuición
eidética, no en un silogismo, el principio de "pienso, luego existo". De este
modo: yo soy una cosa pensante, con un cuerpo anexo, y me actualizo o
existo por el hecho de que pienso y al momento de pensar.
Después de reconocerse el yo en el dudar mismo como único indubitable,
tanto en el orden de la esencia como de la existenci~ quedan por indagar
nada menos que las esencias y existencias del Universo entero.

248

En esta inmensidad, tPOr dónde empieza Descartes? El mundo objetivo
quedó vacío, nada hay en él válidamente conocido. Entonces, vuelve a sí
mismo como sujeto dubitante.
Se compara a sí mismo con Arquímedes (en la med. JI), y dice que, como él 1 sólo pide un punto de apoyo para mover el mundo. Este punto de
apoyo tiene que ser algo singular, no universal, una "cosa" concreta y firme,
no un principio filosófico, puesto que ese primer principio pertenecería -ya
a una filosofía dada y no podría se:r principio de cualqurnr filosofía posíble.
(Esta será la pretensi6n explícita de la fenomenología: hacer filosoüa de la
nada, sin supuestos previos ni ajenos). Hay que advertir pues que, cuando
Descartes habla del "cogito" como pdmer prwcipio de su filosofía, se entiende
sólo un "punto de partida" del prooeso del filosofar y no un principio estructural de una filosoffa determinada. Solamente el idealismo de un Fichte
convierte al "yo" en un todo absoluto de donde saca al mundo como por
ensalmo. Descartes no reduce ninguna realidad a 1a del "yo", como debería
hacerse si fuera éste un principio filosófico.
Pasa luego a examinar la identidad del propio yo preguntándose: "¿ Quién
soy yo, que sé que soy?", y responde con la ya mencionada definición en tercera
persona: '1.Jna cosa que piensa. ¿ Qué es una cosa que piensa? Es una cosa
que duda, entiende, concibe, afirma, niega, quiere, 110 quiere, y, también,
imagina y siente". emos que e] "también" le da a la imaginación y a los
sentidos, facultades no racionales pues que los animales sienten y sueñan, una
incongruente participación en un yo pensante que pretende la simplicidad
de un espíritu puro. ( Maritain habla deJ "angelismo' de Descartes).
Donde empieza fonnalmente a tratar e1 probl ma epistemológico de la
validez objetiva del conocimiento es en la III meditadón, cuando expone el
"principal argumento para demostrar la existencia de Dios", argumento que
funda precisamente en la objetividad de las ideas.
Si no es evidente, atendiendo a Descartes, que nuestras ideas provengan
de cosas exteriores y sensibles, sino que lo creemos así por mera "costumbre",
al preguntarme yo por el origen o procedencia de las ideas objetivas que veo
en roí on evidencia incuestionabl , lo primero que debo hacer es excluir el
juicio como continente de verdad. En efecto, en ol juicio es donde radican
los errores de "juzgar que las ideas que están en mí, on semejantes a cosas
que están fuera de mí" y de formar a voluntad juicios con ideas no evidentes.
Me quedo, pues, con las ideas solas, desligadas de toda conexión extraña.
Estas, en su inmanencia a mí espíritu, no en juicio alguno, me indicarán su
objetividad, cuando la tengan. (Ej. la idea de "frío" tendrá forma objetiva,
no de "juicio", sino de idea una en sí, cuando la pienso como "hacer frío",
y forma subjetiva si la entiendo como "tener frío").

249

�Entre las ideas que encuentro en mi espíritu, son las de sustancias las que
presentan mayor objetividad, no las de accidentes. Y de las sustancias -pues
Dios es sustancia- la idea de Dios es la que tiene mayor "realidad objetiva"
que la de cualquier sustancia finita.
Aquí vemos cómo, de la objetividad de una idea pasa a la "realidad objetiva" y de la "realidad objetiva'' llega a la "existencia real", existencia del
objeto significado Por la idea en cuestión. Descartes, descubridor del vo,
no lo entiende aún como sujeto, ni menos lo investiga como conciencia de
sí y de las cosas. La epistemología empieza con él a medio camino, en el tránsito del sujeto al objeto, en el proceso, no en los términos, del pensar.

III
EL RIGOR METAFTS1CO DE LA FILOSOFÍA

al margen de
La Filosofía como Ciencia rigurosa
de E. Husserl.

1

La pureza y rigor del saber filosófico es un problema que puede plantearse
desde dentro o desde fuera de la filosofía. Husserl examinó esta cuestión desde
fuera, de modo de poder enjuiciar a la filosofía en su totalidad. Para juzgarla
así se situó en el terreno nuevo, no filosófico, de la fenomenología. Esta ciencia no es filosofía en sentido estricto porque sus principios pretenden establecerse con independencia de cualquier filosofía histórica y con anterioridad lógica a toda Metafísica o Filosofía Primera. Si nuestro investigador de los principios científicos de la filosofía hubiera discutido la validez de los mismos
desde un punto de vista "rigurosamente filosófico", habría examinado críticamente las bases y estructura interna de la metafísica, como lo hizo Kant.
La ciencia pura, directa, no puede juzgarse a sí misma. Necesita trascenderse
en la conciencia como reflexión sobre las propias relaciones intencionales de
conocimiento. La fenomenología ha efectuado este desdoblamiento o duplicación de la intencionalidad cognoscente en un movimiento hacia la subjetividad trascendental. En este movimiento reflejo quiere entregamos una ciencia
consciente de su propio conocer.
Si la fenomenología es la que obtiene en la conciencia trascendental ese desHussERL: Philosophie ais strenge Wissenscha/t, estudio publicado en la
Revista "Logos", vol. 1, en 1910.
1

250

EmdUND

,

doblamiento de la intencionalidad científica, ella no sólo será la que arraigue
y entronque en la conciencia a la ciencia y a la filosofía, sino que tal vez le
podrá dar a ésta Wla estructura científica.
Desde un punto de vista metafísir.o trato de analiz.ar aquí y comentar un
libro de Husserl que se ciñe textualmente al problema de la "filosofía como
ciencia rigurosa". Utilicé una traducción francesa de Quentin Lauer, y los
textos citados corresponden a las páginas de la misma. 2
Breve reseña del libro de Husserl.

EJ ideal de la Ciencia ha estado siempre operando activamente en la historia de la filosofía, pero hasta ahora no ha llegado a realizarse. Para poder
realizarlo hay que llevar a cabo un cambio radical a partir de una crítica a
fondo de las filosofías que no aceptan el verdadero conocimiento científico.
Las podemos reducir a tres: el naturalismo, el historicismo y la Weltanschauung.
De aquí, tres partes:

!.-Naturalismo.
Para la filosofía naturalista todo es naturaleza, aun la concienrja con sus
ideas, normas e ideales. Los seres psicofísicos son fundamentalmente naturales
y la psicología es la que los estudia en sus aspectos básicos. Esta psicología
naturalista o experimental queda, pues, como la ciencia fundamental de la
naturaleza y al mismo tiempo pretende poner las bases de una teoría "científica" del conocimiento y aun de una filosofía "científica". Sin embargo,
"todo juicio psicológico implica o supone la posición existencial de la naturaleza". La conciencia se incorpora a la naturaleza y queda como algo que
se da en la experiencia inmediata. Consiguientemente, "toda ciencia de la naturaleza es ingenua" puesto que nos ofrece una visión inmediata de algo que
ya está ahí. Esta experiencia es la última instancia en cualquier proceso de
verificación. Es claro que las ciencias naturales someten a crítica a la experiencia, pero lo hac.en sólo en forma parcial y dentro de límites del conocimiento puramente natural. Se necesita una crítica que "juzgue la validez de
toda experiencia y pensamiento nacido de ella" (p. 78), pues aWl cuando ha
desarroJJado una trama de sutiles métodos experimentales, no los ha fundamentado todavía conceptualmente en "esencias''. La realidad psicofísica debe
estudiarse en una "fenomenología de la conciencia pura opuesta a una ciencia natural de la conciencia empírica" (p. 69). Sólo de esta manera podremos
entender los fenómenos psíquicos, puesto que, al contrario de los naturales, no
• E. HussERL: La Philosophie comme Science Rigoureuse, trad. Quentin Lauer,
Presses Universitaires de Fra.nce, París 1955.

251

�están ahí e.sperándonos que los examinemos. o son seres, * sino puros Ien6menos que no permanecen inalterables en clos momentos distintos. on experiencias vivas en continuo fluir. Por tal razón, los fenómenos no tienen naturaleza, sino esencia, y si Jos tomamos como «esencias", podemos captar su
sentido fenomenológicamente. Esto puede obtenerse en una "intuición de esencias" que fije los fenómenos fluctuantes en un ser-esencia, no en un ser-ahí.
Esta intuición no es de tipo experiencia!, no es un conocimiento verificable
o denegable por la experiencia. Tampoco es wia introspección. Es simplemente
la captación de lo universal en la conciencia.
Mas, ¿ cómo es que el naturalismo pretende encontrar en la p icología los
fundamentos de las ciencias naturales y de la filosofía científica? Husserl afirma en una nota al pie de la pág. 97 que esa idea constituye "un axioma muy
claro al menos para los que se interesan en las ciencias naturales dentro de
las escuelas de filosofía ... y además, hay actualmente una desbordada literatura sobre filosofía supuestamente científica, que trata de f imdar todas las
disciplinas filosóficas sobre una filosofía natural y una psicología experimental".

Crltica de este punto.
El psicologismo fue un problema importante en la época de Husserl, pero
ahora, en gran parte debido a su labor crítica, ya no nos preocupamos mucho
de si la psicología está o no en la base y origen de las ciencias y la filosofía.
En Jugar de la psicología, el pensamiento naturalista de nuestro tiern~ l~
puesto a la A TROPOLOGÍA como síntesis natural y última base de la c1enc1a
de los fenómenos humano-culturales, los cuales trascienden a los fenómenos
puramente psicológicos. En esta forma, de la subjetiva psicología pasamos a
las objetivas ciencias de la cultura y así nos movemos ya en el campo de las
ciencias del espíritu. Es decir, de la incomunicable y privada subj tividad de
la psique hemos pasado al abierto y libre mundo del espíritu que en_ los objetos mismos (no sólo en las relaciones intersubjetivas) crea sus prop~~s medios de expresión y comunicación. La cultura ha ganado. Pero el spmtu no
sólo es creador de los objetos de goce comunicable que se dan en la cultura;
además de comunicarse, el espíritu se trasciende. Por eso, así como Husserl
roxnpié el encerramiento del sujeto "natural" de la psicología,_ ahora se n esitan romper los cercos de los objetivos culturales del naturalismo antropológico, y abrir el espíritu a su trascendencia. Esta apertura corresponde, en lo
intelectual, a la Metafísica, y si los caminos husserlianos no nos conducen a
ella, hemos de buscar otros nuevos.
2. El historicismo.
El historicismo se asemeja al psicologismo en la relatividad de sus hechos• Ver la contraparte de

252

to en pág. 27.

Estos no sólo son relativos a los indh,i duos, sino a las épocas. Como la de la
naturaleza, también las estru turas formales de la historia son mudables y se
someten a las condiciones del tieippo. Dilthey ha estudiado históricamente
muchas formas de las WeltanscbauWJgen y dice que "si la anarquía de las
filosofías es una de las más poderosas razones en favor del escepticismo. . . el
desarrollo de la conciencia histórica destruye más efectivamente la creencia
en la validez general de cualquier filosofía" (p. 101). Esta es una verdad
de hecho, pero¿ lo es igualmente. de principio? Las ciencias más riguro as pueden considerarse como formaciones culturales de un momento histórico, pero
también son unidades de validez objetiva en sí mismas.
La hi toria, como conocú.uiento empírico, no puede hacer dii;tinción al_guna
entr un vaJor mudable y un valor objetivo o una forma esencial (p. 103-).
Y si hemos de examinar el problema de la filosofía como ciencia estricta,
tt'ndremos que formamos un juicio en el plano de la validez absoluta y no en
el de rúngún conocimiento empírico o histórico. "La afirmación incondicional
de que la filosofía ientífica es w1a quimera ... no sólo es falsa como una inferencia de la historia. sino falsa como un absoluto absurdo" (p. 104). Aun
para entender realmente una filosofía del pasado necesitamos entenderla desde
adentro a partir de sus principios intrínsecos y por ello su verdadera intelección no rá hi tórica, sino esencial fenomenológica.
Comentario.
Estoy de acuerdo con Husserl en su crítica del escepticismo histórico. in
embargo, reo que, al contrario y más al1á del conocer científico puro, que es
anhistórico, el pensar-entender de la filosofía tiene la doble dimensión, relativa y ah !uta de la historia y de la ciencia. Por lo que tienen de ilógico y
relativo el saber del mundo y de la vida, no puede hacerse de ellos una "ciencia' rigurosa pero sí una auténtica y rigurosa Ii:losofía. in embargo, este
asp to de la filosofía lo di ute Hu rl en su crítica a la eltansahaUl.ui$·

3. La \lveltanschauung.
Esta filosofía es, para Huss~rl, una consecuencia del escepticismo histórico.
uienes la profesan se resiJPlan a aceptarla como una simple "visión del mundo", incapaz de convertirse en una "ciencia del mundo" (p. 107). e trata,
pues, de la ele a ión intelectual de la experiencia vivida hasta el plano de
una sabiduría histórica. Má a{m, "todas las filosofías del pasado fueron filosofías de la We]tan chauung en tanto que el móvil de sus creadores era una
aspiración a la sabiduría" (p. 112).
La \ eltanschauung, c;9~iderada como sabicllll'ía, es una ((plena y constante
aptitud para encauzar toda las orientaciones posibles de las actitudes humanas -conocer, formarse juicios de valor, querer" (p. 110). La visión filo-

253

�sófica del mundo leva a u grado teorético más alto la conciliación de todas
las luciones que la sabiduría d la experien ia da a los problemas del mundo
y de la vida. En una palabra, esta sabiduría se realiza Cilosóficarnente cuando
la experiencia se convierte en cultura filosófica. in mbargo, el id al de todo
conocinúento científico tiene que colocarse por encima del simple perfeccionamiento cultural. Hasta aquí el tudio de Husserl.

i lo e aminamos un poco en su crítica a la W ltanschauung, pod mos distinguir dos tipos d sabiduría: una derivada de la historia (sabiduría cultural
que puede alcanzar el grado d "cultura filosófica") y otra derivada de la
naturaleza ( la cual es un primer paso ha ía la ciencia estricta). Respecto de
esta prccí o tífica sabiduría d la naturaleza, no dice lo siguiente: "Todas las
ciencias se proyectan sobre un horizonte d ciencia inacabada. ¿ Qu' va a
hace
de ella, A11schauung o doctrina rigurosa? El teórico, que investiga
la naturale7.a profcsionalment , no dudará en fi • ponder. Dond pu da hablar
la ciencia, aunque haya que esperar iglos, rechazará desdeño am nt las vagas Au1uchauu11gm" 'p. 116). En c-uanto a la sabidw-ía de la historia, f"lla
es cultura y es válida aun cuando qued en un plano inferior a la ien ia.
Hay que tener cultura para ha r filosofía, pero lo que ha ' que an-ancar de
la filosofía estricta es una ''sabiduría" que, al igual que el tratamiento pr científico de la naturaleza, quiera san ionar y aprobar condiciones anticientíficas tales como "mist rio, bscuridad, profundidad", etc. "La profundidad
es uestión de sabiduría", mas "la filosofía ha de pasar en las disputas de hoy
-así lo espero- &lt;le la edad de lo profundo e insondable a la de la claridad
científica" ( p. 122 .
i descarta, pues las llamadas sabidurías histórica y natural -qu más
que sabidurías deberían llamarse saberes ingenuo del homb y del munder-,
Husserl no exclu) , d la filosofía la sabiduría de la Metafísic.a. Esta sería el
saber sapien ial d un SER qu alcance a ser conocido más allá de todo conocimiento histórico y natural. En el "más allá" de este conocimiento no hay
un proceso de "profundización ' en la o uridad del misterio, ino todo lo contrario, un pr ceso de limpieza o clarificación racional por «abstraC'ción" de lo
ininteligible, d lo no puramente inteligible. Aquí h de recurrir a los tres grado de "abstracción" e tablccido d finitivamente por Aristóteles: lo. onser. va ión de la materia ensible de la que se ha excluido lo indiddual contingente
cienc-ias o filosofía de la naturalc7.a). 2o. D sprendimiento de lo scnsibl y
retención de lo imaginable (matemáticas). 3o. Separación de lo
nsible '
imaginabl y con rvación de lo puramente int ligible (el ser metaíísico) . Este
adquirirá en sí una claridad que pu de tran ·lucir a través de la opacidad
de la materia . n~íbl y d las
uematiza i ne fi rales o imaginables d
l

objet

254-

no~~W:~!~~~=:lu:o

~ distingue c~pr~ente, la

sabiduóa metafísica
o es una sab1duna del mundo sino una abstrae
c1on de el y una penetración de lo puramente inteligible El metaf' .
preocupa por el m d
•
.
.
·
mco no se
.
un o, smo se mqm ta por lo que sub ·ista más ali' d l
do del tiempo } la tura!
E l
· a e mund
d
na
eza. s e aro que vive e intelectuafüa la e&gt;...-pcricn ia
e mun o. pero a éste lo entiende s6lo como una región del ser. Conoce el
~undo ~~e trc puntos de enfoque: I de u r su~tancial y coruistente sólido y fm1to (aquí la metafísica es ontología) el de la fuente
d. .
ser ( n este punto es teol , )
lm
,
. o causa e su
ogia ' Y ma ente, desde d punto de vista del
en uan ~ ser ( y aquí tenemos la pura metafísica).
ser

.,

,

g.

I

e·

bl La sabiduría, metafí ica, ~ue incluye la conciencia de los ümites infranqueaes de la razon natural implica tambi tn la contrana· t d
. h .
be 1
·
en enc1a ac1a un
sa r peno y absoluto que nunca poseer mos n la vida nat l
'I
•
ura Y que so o
pod emo J
s a canz.ar negattvamente, por ab tracción intelectual de la cxpe . .
del mundo.
nencta

~~ f~nomenólogos no_ han hecho fetafísica porque su oncepci6n del ser
esta limitada por un radical sentido del mundo 'Podr:.. mos dec"r''. . d. , 1
d t
·
.....,
1 • m 1co e
oc or . rosson en un curso de F o
J ,
1 U
Dame "
omeno g1a en a niversidad de rotrc
n.
,, qu el se~ es para Santo Tomás lo que el mundo es para los fenomeolog~ .' Es decir, el ser o el mundo constituyen las últimas . ta . d 1
conocmuento.
UlS nc1as
e
Pero el fenomc-nólogo Husserl no hizo M taf' .
,
e 1S1ca, segun el padre H L
d
B~eda,, por una razón má beUa: por hwnildad intelectual. El cientili~
e a f1losofra no se atrevió a tocar los problemas cJ I ser
t
J d 1
Ser Puro.
en cuan o ta y e

V

ª;

En .uu ,·olumen de homenaje, 1mblicado por el 'tºmpoSJ· um d e R oyaumont
P
rancia, en 1957, el padre Van Breda compara a Ht•- J
J
'
lla
~r con a campana que
ma a otros a la frtafísica y se queda fuera. Uno qu entró 11 ella escuchando
los llamados del ma tro Husserl , fue H jd ggcr a:.~n e 1 nusmo
·
,
•
•
cn0
ttco. ; m emba_rgo. yo diría que ntró por un pasillo estrecho y trun O O se
quedo en un nnc6n. Me par ~e difícil enrontrar en Hcid ggcr una metaíísica
desanoU~da e~ to~a u amplitud. E te filósofo tiene inten iones metafísicas
pero sus_ m~·esttga~•~n sobre el ser son más bien ontológicas debido al carácter restnng1do y fm1to de ese ser.
Filósofo, en un sentido ab · luto es el J&gt;ensador que tiene u h ·
n onzonte me1. •~, ~]~C no se detiene en los objetos o esencias de las co as como Jo hacen
los 1ent1f1cos y lo fenomenólogo
todo logicista, sino que todo lo ve sobre
el fondo d I SER.

taf ·

f' ~ 11 n_ue 'tra ép°:a, abierta ~I mundo y cerrada al ser, no puede haber metaca smo a parar de una filosofía reli ·osa.

i tenernos un sentido reli ioso

255

�de la vida, podremos formarnos el sentido del ser que se nos da en el cultivo de
una sensibilidad interior alentada -por el ejercicio de una abstracción y separación mental del mundo. Este movimieñto es contrario al de atención y
entrega al mundo, de cuya .experiencia, externa, obtenemos el sentido de las

lidos para todos y comunicables . t 1
de la razón e ilimitación o inf ~ edecdtualment:. Mas la conciencia de limites
IDltu
el ser, solo puede evo
. di 'd
mente. La aspiración a la sa b"d
,
carse m
VI uall una metafísica relio-i
.
comunicable.
'
'
o-0 sa, es una vivencia in-

cosas que necesitamos en las ciencias.
El sentido del ser tiene que desarrollarse plenamente en las intenciones metafísicas. El ontólogo~ como vimos de Heidegger, no lo desarrolla sino parcialmente, en los límites del ser finito. En Husserl no encontramos propósitos
metafísicos, sino lógicos. La Fenomenología, que opera con elementos y meedios de conocimiento, puede compararse a la Lógica en el orden didáctico,
como un examen preparatorio de los instrumentos racionales y científicos del
filosofar. Husserl en su fenomenología nos entregó un nuevo instrumento, indispensable para la filosofía moderna. Mas su doctrina fenomenológica no
tiene consistencia como filosoüa porque ni constituye una completa teoría del
conocimiento ni, menos, una metañsica. Ahora bien, ¿se puede emplear el mé-

Tras la comunicación intelectual del sentido d 1
.
fenomenológico, viene la estricta comuni .6 ~ ~~ realizada por el método
trinas del ser desarrolladas en el I
dcale1 n filosofica, teorética, de ]as doc-.
p ano e o puram t . li "bl
de abstracción en Aristóteles) E t d
.
. en e ~te gi e. (3er. grado
•
· s as octnnas s1 son ngur
,
sicas, no pueden ser so'lo c1'entíf'1cas smo
. tamb",
,
·
•a1 osamente metaf1la finitud de la razón h
d '1a .
. ien sapienct es, conscientes de
, .
umana Y e
inf1D1tud del Ser.
La Metaf1S1ca tiene que enfrentarse a
,
se dan en la conciencia pero . en q , d selares, no solo a fenómenos. * Estos
•
'
' t
ue se a conciencia;, -N
¡
•
rrusma un fenómeno que necesita
;, L
.
. . .t o es a concrencía
encarnaron esta conciencia en ] .und -~dr. os existeno.alistas, contra Husserl,
, .
e m IVI uo o yo existe t
hi .
metafísica más q
l
. . '
'
n e, pero no c1eron
ue os pensadores cnst:J.anos como G Marc 1
cama.ron la conciencia en el aut' ,-:
l
..
e, porque no enb
en ....co ser e ser radical
taf' · d 1
re, ser que se distingue del mundo El ~
, .
}'." me lSICo e homes el único ser subsistente d l h. ba
o espmtu, ob1eto de la Metafísica,
.
e
om re en que puede
te
conciencia.
sus nta.rse y ser la

todo husserliano en una investigación metafísica?
Si queremos investigar en Metafísica con el método fenomenológico de
Husserl, tendremos que tomar la "Erlebnis" (Ortega la dice "vivencia," ) en
un sentido más amplio que la "vivencia'' de la "Lebenswelt" {del "mundo
vital" o "mundo de la vida ordinaria", como Jo traduce José Gaos). Ciertamente no podemos trascender el mundo natural y el de la historia o cultura
en cuanto fuente de. n11estras experiencias, pero podemos penetrar intelectua.Iroente dentro de tales'Vivencias y buscar en ellas un elemento de sensibilidad
espiritual que nos dé y nos sostenga el sentido del ser. Este elemento sensible
tiene "táctiles" puntos de contacto con el mundo -y sus vivencias; está inmerso
en la vida del mundo, pero al mismo tiempo puede abstraerse de él como lo
hacen por ejemplo d sentido de los valores o el de las esencias lógicas o matemáticas. Aquí no hablo de la abstracción aristotélica, puramente intelectual,
del ser. Hablo de la abstracción vital del "sentido del ser". Este elemento sensible puede ser identificado en la cQnciencia y separado, abstraído vitalmente,
par la fenomenología. Tras separarlo, puede describirse, analizarse, presentarse
objetivamente, científicamente, como fenómeno espiritual cuya existencia -si
no vivencia- a todos conste, al menos intelectualmente. Así puede estructurarse la parte científica de la Metafísica.
Sin embargo, .se presenta la siguiente paradoja: No puede construirse la
Metafísica con rigor científico sin tener clara conciencia de que su objeto no
se puede alcanzar científicamente, racionalmente, porque los límites del ser le
son inalcanzables a la razón. Esta es una verdad de valor paradójicamepte
científico y sapiencial.
Los descubrimientos fenomenológico-c-ientífieos del sentido del se.r, son vá•

256

La filosofía no es puramente conoc1.ID1ento
. .
como la c· ·
· 'l
como el saber del vieio n .
. I d
ienc1a, m so o reflexión
J ,
I un SlIDp e
eseo de sabe .
be
como el del analfabeto (Descarte tu
r sm un sa r anterior,
.
s
vo
que
conocer
al
me
his
, .
Ias ideas que rechazó) s·
.
nos
toncamente
ífi
, mo que, parbendo de] conocimiento direc
.
t co, de las cosas, es reflexión últuna'
to, c1en.,
.
, total de lo que se sabe Et
ref] ex10n críbca en que se hace al
,
'
• s a es una
bido o suspender el ¡u· . .
go m~, que dudar cartesiana.mente de lo sazcio en una epoJe husserlian E
, . d
Pero esta crítica
¡ hac 1
.
ª· fle
s enoca e la razón.
,
no a
e a propia razón en un
.,
.. . .
solo termina en la exaltación d , .
a r~ xion al mfm1to que
una crítica ,acional. Tampoco e s1 nusm~,. como Jo hizo el idealismo. No es
es una critica o reclamo a carg d 1 .d
como quiere Ortega, porque eso significa viola . , d
o e a VI a,
no estableció la
,
oon e un orden real que
. .
ramo y que no puede ella imponérnoslo, ni dárnoslo sin
lo.drecibrmos en 1a conciencia, en el esp'm"tu , al reci'b"rr la vida.
.
(R , ·b· o que
l
V1 a no al nacer, sino al darnos cuenta de ella) E te
d
. J eCl unos a
espontaneidad como quiere O
. s or en VIta es el de la
español equiv~ el e1·emplo drteg~d' y no pu;de hacer violencia. El filósofo
e VI a espontanea· Don Ju
lo contrario de la espontaneidad este .
1 d .
an, pues es todo
eJemp O e una total viole ·
la d
con lujo de detalles, deliberada, nunca espontánea.
,
ncia, P. nea a

* En esto se opone 3 la F enomenología (p. 17) _ ; Podemos
partir de los fenómenos?
~
conocer los seres

3

257
ll17

�El orden espontáneo le viene a 1a vida de la libertad de ~spír~tu, lil~ertad ~ue
se obtiene en la intención del bien y la verdad. Amar sm violencra el bien
y la verdad es más que vivir "espontáneamente"; es vivir l~ libertad.
, .
En esta auténtica vida en libertad, la crítica de la razon por el espmtu,
ya no es para supeditarla, con violencia, a la "vida espontánea". Es p~a
. abrirla libremente, cada uno, a un nuevo sentido del ser, a un nuevo sent:tdo
que puede despertarse y desarrollarse en la conciencia.
Este sentido del ser, sentido metafísico, no científico, es el que le da a la
filosofía su absoluta validez y rigor.

LOCKE, UN MÉDICO ECLÉCTICO *
Poa

PATRICK RoM..wELL

Universidad de Texas,
El Paso, Texas, E.U.A.
(Traducción del inglés por
el Lic. Alberto García Gómez) .

I
EN UN ARTÍCULO PUBLICADO hace aproximadamente una década acerca de
John Locke (1632-1704 y Thomas Sydenham 1624-1627), el que esto escribe
llamó particularmente la atención, de paso, en lo relativo a la existencia y
signilicancia de un fragmento de Locke no publicado, el que, para aquel entonces, "no había sido todavía aludido por los estudiosos"/ y que había sido
escrito con anterioridad a los otros dos fragmentos médico-filosóficos atribuidos
a él, principalmente, la "Anatomía'' (1668) y "De Arte Medica" (1669) .2
Desde entonees, según mis conocimientos, dos tratadistas 3 han hecho referencia

* Este estudio fue originalmente emprendido con la ayuda de la Sociedad Filosófica
Americana y del Servicio de Salubridad Pública de los Estados Unidos. El autor debe
especiales gracias al personal de la biblioteca John Crear, en Chicago, por la prontitud
de los servicios prestados.
' PATRICK RoMANELL. ''Locke y Sydcnham: un Fragmento acerca de la Viruela.
(1670)". Boletín de la Historia de la Medicina, 32 ( 1958) , 308.
' Recientemente, KENN BTH M. Dawe:URST en el Dr. Thoma.s Sydenham (1624-1689) ,
Berkeley, Prensas de la Universidad de California (1966, 73) ha puesto en duda la
autoridad de Locke de estos dos manuscritos, atribuyéndolos a Sydenham, pero su
"evidencia contemporánea" en John Locke: Médico y fil6sofo, Londres, Welcome Historical Medica! Library ( 1963-38) es insuficiente y no del todo concluyente.
• DEWHURST se refiere al "Morbus" en John Locke, 28, sin tener conocimiento de
su fuente de información. DAVID L. Cow1rn en "Comentarios del Artículo del Dr. Romanell acerca de Locke y Sydenham", Boletín de la Historia de la Medicina, 33, ( L959 ),
175, da a conocer el descubrimiento de "este" documento.

259
258

'

�al fragmento literario en cuestión: una larga disertación ( cerca de 1,200 palabras), que como introducción, fue titulada "Morbus'' por el propio Locke,
encontrado en un manuscrito suyo en el Museo Británico, llamado el "Libro
del Lugar Común Médico". 4 Uno de tales tratadistas se queja, ciertamente,
de que en el otro se "dedican solamente 19 lineas" 5 a la introducción. No
existe fecha de esto, pero tanto la evidencia interna como la externa, las
señala haber sido escritas en algún período del año de 1666.6 Aquí el factor
tiempo excede a toda importancia.
La pieza de Locke en "Morbus" ( 1666) antecede en un año o algo así, al
tiempo ( 1667) en que nuestros injertados médicos-filósofos encontraron a
Sydenham.7 El "Hipócrates inglés'' que había de ejercer, dentro del curso debido, una tremenda influencia en Locke, a tal grado que, y de acuerdo con
nuestros propósitos, podemos dividir aquí su propia carrera intelectual en dos
períodos principales: pre-Sydenham y post-Sydenham.8
Una confirmación independiente de esto nos llega del propio libro de notas
médicas que incluye la introducción del "Morbus". En el "Libro del Lugar
Común Médico", cuyos tópicos cubren los años de 1659 a 1666, del que es
posible leer cuando más una especie de "Quién es Quién en medicina y en
filosofía", de mitad del siglo XVII, es de notarse que la persona que es conspicua por su ausencia en ellos, es precisamente a quien Locke habría de alabar
• B. M. Add. MS. 32, 554. Este manuscrito tiene dos partes confusas de paginas.

Para empeorar las cosas, el manuscrito del "Morbus" mismo, parece haber sido escrito
en diferentes intervalos, ya que su paginación empieza en la página 232, fol. 119, fol
121, fol. 126, fol. 127, página 24-9, fol. 12:8. Aunque la nota sobre "Enfermedad" está
.intitulada en latín, está escrita en inglé"s y (literalmente) con una no clara caligrafía
de puño y letra de Locke. Aunque en este respecto la escritura ilegible podría uno
asociarla con las recetas de un doctor, es una penosa recordación de Locke, el médico.
• La queja ap~ce en la revisió11 de Cowen, del libro de Dewhurst sobre John
Locke, en Journal of the History of Medicine and Allied Sciences, (19-1964), 426.
• La más temprana fecha en el "Libro del Lugar Común Médico" es el "25 de
febrero de 1659" y estoy en deuda con Cowen por haber Uamaao la atención acerca
de que la última' fecha sobre ésto es 1666. El que los apuntes del "Morbus" no pudieron haber sido escritos antes de 1666, está comprobado, no solamente por el hecho de
que apareció prácticamente al fin del manuscrito en cuestión, sino también por el hecho más significativo de que el contenido de los apuntes en sí mismos presupone el
trabajo filosófico mayor de Boyle, publicado en Oxford en 1666. El Origen de las
Formas y Cualidades (de acuerdo con la filoso/la corp1,1.scular), de aquí en adelante referido simplemente como título El Origen de las Formas y C-ualidades. Ver la cita 46,
' MAurucE CAANSTON, JoBN LocK.&amp;: Una Biografía. (London, Longma.ns, Green),

1957, 91.
• Véase nú artículo (citado en la referencia), Boletín de la Hi.5toria de la Medit:ina,
(1958 ) , 293-321 , para detalles de las relaciones intelectuales entre Locke y Sydenham.

260

después (1669) como el •~gran genio de la medicina, el Dr. Sydenham".9 Tal
ha sido el caso del "Morbus" de Locke de 1666, que es de lo más sobresaliente
acerca de toda la cuestión relativa para determinar el origen y la evolución
de su filosofía médica en general.
En virtud de u existencia, según todas las apariencias, el primero y único
de sus escritos existentes acerca de los aspectos históricos y filosóficos de Ja
medicina, pertenece al período pre-Sydenham; permitiéndonos así el fragmento
del "Morbus" comparar al Locke del principio con el del final, y, consecuentemente, trazar el actual desarrollo de su pensamiento sin tener que recurrir
a hacer conjeturas.
A11ticipando nuestros descubrimientos en el contenido principal del fragmento del "Morbus" de 1666, Locke inaugura su carrera filosófica como un
ecléctico
en la teoría de la naturaleza y en la teoría de la enfermedad, ter.
mmando con un Ensayo Concerni.e11te a la Comprensi6n Humana, de 1690,
como un agnóstico en "filosofía natural", que es, en suma, ciencia natura1. 1º
Esta conclusión, no obstante, en ninguna forma significa que el eclecticismo
y el agnosticismo científicos sean actualmente de clase distinta. Su diferencia,
a pesar de todo, es de terminología. Un ecléctico es un pensador, quien como
Locke en sus principios, encuentra necesario utilizar y reconciliar ideas provenientes de varias fuentes, porque, en su opinión, ningún sistema único de
pensamiento puede llenar tocio el vacío o es completamente satisfactorio. Con
el propósito de que esto sea así, el ecléctico está ya en el camino del escepticismo~ lo que es agnosticismo, empujado a sus límites lógicos. Ast, la diferencia entre el eclecticismo y el agnosticismo es una diferencia entre un grado
más bajo o más alto de escepticismo, respectivamente. Aplicado al caso a
estudio significa que, conforme Locke maduró intelectualmente, se hizo más
Bodls. MS. Loeke f. 21, 16.
JoH~ LocKE, Un Ensayo Concerniente a la CompTensi6n Humana, ed. A. C. Frase
(New York, Dover, 1959) II, 217-218, 349-350. La rawn por la cual Locke llegó a
ser eventualmente agnóstico en ciencia na~I (Incluyendo la medicina) es porque,
empezando como éJ lo hizo con una definición cartesiana del conocimiento como de
certeza absoluta, se vió forzado, lógicamente, a concluir que el "conocimiento sensible"
(su término ideológico para conocimiento científico, significando el conocimiento de la
naturaleza adquirido por la vía de los sentidos) llega, inherentemente, de una fuente
limitada que no se ajusta a la estricta norma de la verdad. Aquellos que se mantienen
interpretando equivocadamente a Locke eomo un empirista Baconiano, no ven la irorúa
de esta consecuencia agnó · ca, oponiéndose ultimadamente a una definición racionalista
del conocimiento. Para completar la irania de todo ésto, aparentemente Locke no fue
en ningún tiempo un agnóstico en matemática pura y ética, pennaneciendo sólo en
teligión - lo que significa que cambió a ser agnóstico solamente en lo que respecta al
conocimiento que descansa sobre la experiencia sensorial o conocimiento científico. Locke
es el más peculiar empirista moderno. ¡ No hay duda!
0

1o

261

�escéptico acerca de la posibilidad de hacer una ciencia exacta, fuera del verdadero campo en que actúa la mente moderna y que constituye su orgullo y
su gozo: el estudio de la naturaleza. Tal es la ironía de la épica historia del
Empirismo Británico, como se refleja en su no-oficial escéptico, John Locke.11.
Pero regresemos al Locke del inicio, como ecléctico, que tal es el principal
propósito de este estudio.
Con objeto de sostener nuestra proposición central acerca de que el autor
del "Morbus", es un ecléctico cientüico y médico, es necesario, primeramente,
identificar las principales fuentes de sus ideas, en especial, desde que todos
sabemos ampliamente que la nota no fue escrita bajo la inspiración de Sydenham. Desgraciadamente, el propio Locke no sirve aquí de mucha ayuda y
Sir Charles Sherrington está perfectamente justificado cuando declara que
en el siglo XVII, "el conocimiento de la fuente de puntos de vista fue relativamente poco practicado en los escritos cienúficos de aquel tiempo". 12 El "Morbus" de Locke, no da nombres del todo, pero, afortunadamente, es un tanto
claro del contexto al texto y en el propio 'Libro del Lugar Común Médico",
como en otras anotaciones del mismo, así como su biblioteca personal y sus
primeros años en Oxford, cuyas doctrinas están específicamente involucradas.
Para hacer corta una larga historia, podemos decir que, descontando los
pesados ecos del viejo humoralismo contenidos en el fragmento del "Morbus",
en lo principal, comparativamente, hay tres nuevas fuentes las que presupone.
Sus tres fuentes del siglo XVII ( detectables sólo mediante un examen cercano)
son: J. B. van Helmont (1579-1644),1ª Robert Boyle (1627-1691) u y René
~ Como todos en este campo saben, un muy agudo obispo Anglicano de nombre
George Berkley, trató hasta sus extremos de terminar con el Empirismo Británico,
yendo erróneamente y cayendo en -el eu:epticismo, pero sin pr-0vecho, históricamente hablando, como es evidente en la brillante obra de David Hume, escéptico oficial de la
tradición empírica británica de la filosofía moderna europea.
" Sm CHARLES SHERRJNGTON, Man on his Nature (El Hombre y su Naturaleza),
Segunda Edici6n. (Garden City, Doubleday, 1955) , 159.
13 HELMONT a quien se Je ha llamado "el más grande de los paracelsianos:
An lntroduction to Philosophical Medicine in the Era of the Renaissense. (Una Introducción
a la Medicina Filosófica en la Era del Renacimiento), Base], S. Karger (1958, 349), es
tradicionalmente llamado en la historia médica, "iatroquemista"; pero el marbete en
realidad no Je es apropiado porque sus categorías básicas son, estrictamente hablando,
mucho más cercanas a la bioleg'ia que a la química. Desde que regresa a Thales presocrático y presupone como vivo todo lo que hay, en la naturaleza, (hilozoísmo), el más
apropiado marbete para él como pensador médico debería ser "iatroo:oísta" como Jo
mejor y "iatroficista" como lo peor. Cf. MARm BoAS HALL, Robert Boyle on Natural
Philosophy (Robert Jloyle en Filosofía Natural), Bloomington, Indiana University Press,
( 1965), 83-84,
" El fragmento del . "Morbus" es solamente una confirmación parcial de la afirma-

262

Descartes ( 1596-1650) .1 G Locke leyó a todos estos autores con cuidado y
ahora sabemos que práctic-..amente tuvo todas sus obras en su biblioteca ~rivad~.16 P~eba de que también los leyó con sentido critico, está reflejado en
la p1eza rwsma del ••Morbus",' la que sube a un rudo resentimiento de sus conflictivas ideas dirigidas a acabar con un compromiso de trabajo.
Sin estar de acuerdo, en principio, tanto con Hehnont, el Paracelsiano vitalista, o con Boyle, el mecanicista Cartesiano, Locke, en el "Morbus", es lo
suficientemente astuto, no solamente para no incitar a pelear a un hombre
contra otro. Como buen estratega, hace uso de las fuertes facciones de estos
dos hombres para atacar al tercero (Descartes), intentando explicar los procesos de la vida con la cruda analogía mecánica de un colador o tamiz.U EJ
tiempo precluye en esta ocasión para comparar línea por linea el texto del
"Morbus" de 1666, con las relevantes obras de los tres autores mencionados
arriba Basta decir al presente, que de la primera a la tercera parte, 0 algo
así del texto, contiene la primera teoría general de la naturaleza de Locke
.
'
m nuce; el resto, con su correspondiente teoría de la enfermedad. Las dos teorías
están cuidadosamente entretejidas, la última siguiendo como corolario a la
anterior.

II
La introducción de Locke en '~Morbus" (1666), abre con las siguientes
palabras, declarando todo su propósito: 18 ''Yo supongo que otra y más ración biográfica de Craston de que Boyle fue el "principal mentor científico de Locke
(op. cit., 75), por la sencilla razón de que el autor que tuvo igual, si no mayor influencia originalmente en Locke, es precisamente el "Espagirista", a quien Boyle en
1661 censurara por sus "muy extravagantes" pretensiones, es decir, "el audaz e ingenioso Helmont''. (The Sceptical Chymist, London, Everyman's Library, 1911, 5).
15
La influencia de Descartes en el Locke del principio es un tanto negativa, pero no
importa menos. La pieza del "Morbus" revela que antes de que Locke llegara a ser
anti-Cartesiano en la teoría de] conocimiento, había sido anti-Cartesiano en 1a teoría
de la naturale-La. Cf. referencia 20 y 37.
10
JoxN l-IARRISON r PETER LASLETT, The Library of John Locke (La Biblioteca de
John Lockc) (Oxford, Ox:ford University Press, 1965) 91-93, 101-I02, 152.
u Para la analogía de los "cedazos" en Descartes, The Philosophical W orks of Descartes (Las Obras Filosóficas de Descartes), traductores E. S. HALDANE and G. R. T.
Ross (New York, Dover, 1955, I, 115,335); también L'U-0mo (traducción de L'Homme
[El Hombre] de 1664, por B. CANTELLI, Torino, Borlingbieri, 1960), 39-40, 46.
JJJ La gramática, escritura y puntuación han sido modemi1.adas por conveniencia. A
menos que se indique en otra fonna, todo el material citado de aquí en adelante ( en
forma modernfa:ada) está enteramente tomado de este fragmento de Locke.

263

�cional teoría de las enfermedades puede establecerse sobre otros principios
que no son ni de los Galerristas ni de los Paracelsianos".19 Del siguiente pasaje
en el texto podemos inferir, no solamente qué son los "otros principios''; podemos, además, inferir también, que tal vez bajo }a influencia de Helmont,
el bombástico archicrítico de Galeno, Locke en ese tiempo ( cierto o equivocado) interpreta los viejos principios naturales de los galenistas en los nuevos
términos mecánicos de los cartesianos. "Considerando que en el gran mundo
algunas cosas son producidas por principios seminales y algunas otras por la
sola míxtura de las partes", se sigue necesariamente de esta clara división territorial de la naturaleza, que los "otros principioi' que Locke tuvo en mente
como conductores a una "teoría más racional de las enfermedades", son precisamente eclécticos, tanto como implican la negación de ambos, la doctrina
vitalista de los Paracelsianos, de que en el mundo natural todas las cosas "son
producidas por principios seminales" y la opuesta doctrina mecanicista (atribuida a los viejos galenistas, así como a los nuevos cartesianos), de que todas
ellas, son producidas por una "sola mixtura de las partes". Este ecléctico acceso
de la etiología de la naturaleza, constituye la premisa mayor de todo el fragmento del "Morbus", proveyendo Loc.ke con otro fundamento sobre el cual
constituirá su propia teoría de la enfermedad.
La evidente implicación de su alternativa de la vieja filosofía natural con
la nueva, es de que hay dos partes en la naturaleza: 20 orgánica e inorgánica,
cada una de las cuales tiene su propio proceso o "forma de producción".
Mientras el segundo pasaje citado arriba, acerca de los dos distintos procesos de la naturale7.a -el «seminal" y el mecánico-, es la más fundamental
afirmación de todo el texto del "Morbus", el que sigue, es de lo más sorpresivo, a primera vista, dada la obvia fuente de Helmont, al referirse a los
"principios seminales". 21 De cualquier manera, lo que Helmont y los seguido10 CoWEN se ha confundido por el término "racional" puesto aqu1, pensando, que
significa "racionalistico" (en el sentido Cartesiano) . Más bien significa "plausible"
(en el sentido de Boyle), esto es, sensible o razonable. (Cf. BoYLE, The Sceptical Chymist,
Everyman's Library0 175). Si todo el "tenor'' del "Morbus" fuese tan "racionalístico"
como Cowen pretende ( en la página 1 75 de su artículo anotado en la referencia 3), la
subsecu~te maduración como un anti-racionalista o empirista no sería inteligible.
"' Compárese esta definición operante de la naturaleza en el "Morhus" con su eco,
y elaboración en el Ensayo (Fraser ed., I, 442-444). Aún así, el acento del Ensayo
mismo es de las dos "partes de la naturaleza" como "Jo corporal y lo espiritual" (Fraser
ed., I, 406). De aqu1, el Locke del principio parece más naturalista en s11 concepción
de la naturaleza q11e el Locke de la madurez, quien intencional o inintencionalmente toma
como aceptado el dualismo cartesiano en metafísica.
.. Ilm.MONT, Oriatrike or Physick Re/ined ( traducción, J. CBANDLER, London, Lodwick Loyd, 1662), 322.

264

res vitalistas tuvieron como tales, él los define en un sentido especial, como
sigue: "Por principios seminales o fermentos, entiendo algunas pequeñas y
sutiles partículas de materia que son aptas para transmutar más allá, más
grandes porciones de materia en una nueva naturaleza y nuevas cualidades-cuyo cambio no puede ser llevado a cabo por otros medios". Parece como si
Locke estuviera definiendo a los "fermentos seminales" en el sentido •~corpuscuIariano" o mecánico de Boyle, pero no obstante, en un más cercano examen,
no lo hace. Lo que él entiende por "fermentos'' (término de Helmont), son
esas especies de "corpúsculos" de materia ( término de Boyle), que operan
en "alguna forma más poderosa" ( empleando las propias palabras de Locke)
que un puramente sistema mecánico de fuerzas ciegas, lo que, como una consecuencia, sirve para tomar en cuenta en un fenómeno orgánico (por ejemplo, el empolla.miento de un huevo) , en contradicción al fenómeno inorgánico
(por ejemplo, la composición química) .22 Como su antecesor y compatriota,
Francis Bacon (1561-16261, Apóstol de Ja Nueva Ciencia y Animador del
Empirismo Británico, el Locke del principio, es un "lingüístico conservador". 28
Retiene el término "fermentos" ( o "principios seminales"), pero no lo emplea en el mismo "incorpóreo" (vitalístico) sentido como Helmont, o, en el
opuesto (mecanicista) sentido como Boyle.u En breve, la definición de "fermentos seminales", como agentes físicos, pero no~mecánicos, de la causación
en el mundo de la naturaleza, es la base de su intento inicial para aproximarse
"' La temprana definición de Locke neo-corpusculariana de los "fermentos seminales"
(o "principios seminales") pudo haber sido sugerida de la lectura del más popular libro
de B~YLE, 1'he Sceptical Chymist, (1661). Comentando sobre los Thalesianos, y sobre
la "hipótesis Helmonsiana" concerniente a la reducción de la "materia universal" en
agua, Boyle concibe a la prima materia "consistente de una. variedad de principio,s seminales", esto es, de ''corpúsculos de una muy variada naturaleza" (Everyman's Library,
75-76). Cinco años más tarde, sin embargo, en su obra más sistemática, cambia su
campo de un •análisis sustantivo, a uno adjetivo de los "corpúsculos", con el énfasis
esta vez puesto sobre la materia, como consistiendo de una "variedad de diferentes cua.
lidades", derivable mecánicamente del movimiento y de la "peculiar textura" de sus
partes (The Origin of Fomis and Qualities [El Origen de la$ Formas y Cualidades],
1660, 180). Incidentalmente, en una forma ecléctica o reconciliadora, Boyle aún en
1666, mantiene la puerta abierta a su más temprana consideración de la existencia de
los diferentes corpúsculos cualitativos, cuando admite que él "no niega prontamente
que pueda haber algunos más nobles y sutiles corpúsculos" ( Ibid,em, 359) . A pesar de
todo, él procede festivamente como si fuera un cartesiano mecanicista completo, sin
preocuparse- acerca de que ésto sea consistente o no. C. F. referencia 28.
:o HAu., op. cit., 62.
"

HEL,MONT, ÜRIATRIKB,

504; BoYLE, The Sceptical Chymist (Everyman's Library),

75.

265

�al viejo y gran debate del mecanicismo en contra del vitalismo en un compromiso o forma ecléctica.25
Debe quedar perfectamente claro del compromiso de Locke de 1666, que
en sus comienzos, es un dualista etiológico en cosmología, postulando, como
lo hace, dos tipos de causación en el "gran mundo" de la naturaleza, uno,
exclusivamente, para la parte orgánica y el otro, exclusivamente, para la
parte inorgánica. Por el contrario, de acm~rdo con Helmont, nada se ha producido jamás en el mundo de la naturaleza por una simple ca-mixtura de las
partes ; 26 de acuerdo con Descartes/' más que con Boye,28 nada se ha producido jamás así. El Locke de 1666 no acepta ni una ni otra posición. Para
abreviar nuestra exposición de la porción cosmológica del texto del "Morbus",
el Locke del principio es un ecléctico en la teoría de la naturaleza, debido a
que, en virtud de no ser un completo vitalista como Helmont, ni un biomecanicista completo como Descartes, astutamente evita los dos extremos del
argumento, asignándole cuidadosamente a cada uno de los dos tipos de causación postulada a sus áreas peculiares de operación. Volvamos en lo que sigue a
la porción noseológica del texto a estudio.

UI
Después de haber presentado un no muy afortunado esquema de su teoría ecléctica de la naturaleza en su contexto etiológico, Locke procede entonces,
lógicamente, a sus implicaciones a la patología y con eso, volviendo a su meta
original de sometimiento a una "más racional teoría de las enfermedades" que
la de los galénicos y paracelsianos. Guardando la lógica de la cuestión, la pieza
del «Morbus", de Locke de 1666, empieza con los problemas de la etiología
de 1a naturaleza en general y cierra con el problema de la etiología de la enfermedad en particular. Para una mente médica como la de Locke, como para
la de cualquier médico, el último problema es aún más crucial, prácticamente
hablando, que el anterior. Para las causas de las enfermedades, definitivamente
afecta "el método de curar'', especialmente desde que todo el objeto de la
terapia es "encontrar remedios para destruir" aquellas causas y "fortificar las
partes en eontra de su operación". Este último pasaje muestra que Locke
"" Este debate languidece de vez en cuando en la historia de la biología y de la
filosofía, para estar seguros, pero aparentemente nunca muere.
,. Oriatrike, 84 l.
" lLu.DANE and Ross ed., 296-297.
,. El Origen de las Formas y Cualidades, 180, 18,3, 242. Bovu: como un científico,
es un convencido mecanicista.

266

reconoce la verdad médica del Inglés, diciendo: "una onza de prevención vale
más que una libra de curación", y de aquí en adelante toma en cuenta el
valor de lo preventivo, así eomo la medicina curativa.
Que Locke está muy agudamente adverlido de la importancia médica de
toda su empresa, aparece claramente en el pasaje que tiene sonido de Helmont
en el texto del "Morbus'' : ~como esos pequeños e insensibles fermentos, este
potente Arqueus trabaja, confieso no poder comprenderlo satisfactoriamente,
aunque los efectos sean evidentes, pero aún creo que debe ser valioso el considerarlos, encontrando qué enfermedades brotan de estos fermentos, que según
creo, son contagiosos y lo suficientemente evidentes en la sarna". Este es el único
pasaje de todo el texto del "Morbus" del cual, debido a su tono subyacentemente escéptico nos da un anticipo de lo que vendrá en Locke. Aún, suficientemente curioso, el pasaje mismo es tomado actualmente ( en parte. por lq
menos), casi al pie de la letra, de un parágrafo de un capítulo llamado
"De las Enfermedades Arqueales'' en la más grande obra de Helmont, Oriatrike.29 Aún, a pesar de la actual de.1Dostración del pasaje, el pensamiento en
sí, es característico de lo que sería en Locke y no característico en Helmont. 30
Mas aún, lo que hace Locke a este importante parágrafo en Helmont es aún
más importante, librándolo de la mayoría de su alto tono pseudo-platónico,
poniéndolo en tierra y reestableciéndolo en términos menos oscuros.
Habiendo asunúdo al principio que los dos tipos de causas productivas o
eficientes 31 operan en «el gran mundo de la naturaleza", el Locke de la primera etapa, llega a 1a implícita conclusión de que los mismos tipos operan, correspondientemente, en el más pequeño mundo de la enfermedad. Esta
conclusión en turno, afirma: a) que lo que es cierto de la etiología para el todo
de la naturaleza, es necesariamente verdadero para aquella parte de la naturaleza que tenga que ver con las enfermedades, y b) que la "más poderosa"
forma de causación en la parte más compleja (orgánica) de la naturaleza, necesariamente presupone su menor contraparte de poder en su más simple (inorgánica) parte. De la dualidad de las causas postuladas en patología, Locke,
tácita y correctamente :infiere en el "Morbui;" una doble clasificación de las
enfennedades: °'enfermedades seminales" 32 ( cuyas causas son materiales, pe"" Oriatrike, 549.
00 Ihw,tONT es rouy confiado en la mentalidad para ser sensitivo a la falibilidad
humana, especialmente en lo que a él respecta. Ver Oriatrike, 458, por su anormal
sentido de la infalibilidad científica.
~ 1 En vista del hecho de que Locke debió atnnnentarse con el problema de la causalidad en el Ensayo de 1690, deberá anotarse que en 1666 se adhirió al concepto
clásico de la causa y no fue muy precavido entonces de sus dificultades.
a: También en líELMONT, op. eit., 491.

267

�ro no mecánicas) y no seminales, u "otras enfermedades" ( cuyas causas son
ambas, materiales y mecánicas). Esta verdadera forma de clasificar las enfermedades es precisamente lo que hace a Locke en su principio, un médico
ecléctico. En tanto que Helmont, de hecho, mantiene que todas las enfermedades son "seminales" 33 ("Arqueales" o "fermentales") en la naturaleza, mientras que Descartes sostiene, en principio,34 que todas las enfermedades son
mecánicas, Locke en 1666 piensa que algitnas enfermedades son seminales y
algunas son mecánicas. En una palabra, en sus comienzos, Locke es dualista,
Helmont o Descartes, monistas, en noseología y etiología de la enfermedad.
No es necesario agregar que el dualismo etiológico en la teor'ta de la enfermedad, sigue, lógicamente, del dualismo etiológico en la teoría de la naturaleza.
Lo más de la pieza del "Morbus", está dedicado al tipo "seminal" de enfermedades, esto es, e1úermedades causadas, presumiblemente, por algún "fermento hostil". Aquí, nuevamente, el Locke del principio, recurre a la terminología de Helmont; pero una vez más, da a entender por el término "fermento hostil" 35 de Helmont, un agente material no mecánico, el que es
"suficientemente poderoso" para producir enfermedades tales como la "sarna",
las "úlceras" y "la plaga''. Esto se sigue, necesariamente, de la definición inicial
de Locke aceréa de los "fermentos'\ en general, como esas "pequeñas y sutiles
partículas de materia", las que no operan a la manera mecánica de los Cartesianos, de las "partículas insensíbles" y de los "corpúsculos" de Boyle. Locke,
triste es decirlo, nos habla en el "Morbus", de cómo los "fermentos" no ope•
ran, pero, infortunadamente, no explica cómo lo hacen, excepto vagamente.
Tal vez la razón por la que no explica exactamente cómo operan en "alguna
forma poderosa", sea la de que simplemente no pueda.
"" Ibídem, 619.
.. Como Descartes actualmente explica (para tomar su propio ejemplo ) mecánicamente la digestión comparando el proceso digestivo con la obra de los "diferentes cedazos" (IlALoANE and Ros•s ed., 115; L'Uomo, 39-40, 45-46), debía, en principio,
mutatis mutandir, tener que explicar la indigestión de la misma manera. Como una
cuestión de hecho, sin embargo, Descartes se concentra en la fisiología del cuerpo humano y dice muy poco, desgraciadamente, acerca de su patología. Véase AuGUST.E T&amp;"LLTER, Descartes et la Medicine (Paris, Marce! Vigne, 1928), 43-44, 52-54.
16 Oriatrike, 860. Las obras de Helmont fueron publicadas p6stumamente en Amsterdarn, en 1648, bajo el título de Ortus medicinae. Locke se refiere en su ''Libro del
Lugar Común Médico" (pág. 78 ó fol. 42) a esta edición original, y él tuvo una
copia de la nueva edición publicada en Amsterdam en 1652 ( HAJUUsON and LAsTED,
op. cit., 152). El término "fermento hostil" es de la propia traducción de Locke del
latín. JoHN CaANDLER, el traductor inglés de Ortus medicinae, le da carácter de
"fermento extraño" en la edición aparecida bajo el título griego latinizado, Oriatrike
( 1662). A propósito, no hay mención en el "Morbus" de la "amistosamente" opuesta
clase de fermentos en "Helmont'' ( Oriatrike, 905).

268

De cualquier forma, así como el Locke del comienzo, toma Ja noción vitalista de Helmont, de un "potente fermento" 36 y lo convierte en uno material,
pero no como factor causal mecánico del cambio natural, en su teoría del
doble proceso de la naturaleza,37 así, hace la misma cosa en su teoría de la
enfermedad con la noción correspondiente de] "fermento hostil". No obstante,
definitivamente se coloca con Helmont y toma partido con los galenistas en la
cuestión médica de cómo establecer las enfermedades. El médico paracelsiano
de Bruselas había argüido desde un punto de vista localista, el que las enfermedades no son debidas a un mal funcionamiento del sistema sanguíneo en
su totalidad, sino a los «fermentos 1ocales" ,38 los que invaden órganos particulares del cuerpo venidos de afuera. He aquí la propia versión de Locke en el
"Morbus ' acerca del tema del Localismo contra el Holismo en patología: "No
puedo ver si las úlceras fueron debidas a la sutileza y depravacion de la sangre,
el porqué la sangre debe, al mismo tiempo, corroer una pierna tan cruelmente
y así cautelosamente nutrir a la otra -la misma masa de sangre circulando
indistintamente en ambas-, a menos que hubiere algún fermento seminal
que en su paso, corrompa a una, mientras no disturbe, cuando pasa, a la otra".
Hablando con mayor generalidad, Locke en 1666, también acepta la concepción substantiva de la enferrnedad,39 como un "ser real" 40 en sí mismo,
.. lbidem, 315.
01
Estamos tan acostumbrados a identificar al materialismo como una teoría de la
substancia con el mecanicismo como una teoría del proceso, que nos será difícil el
concebir que el Locke det principio pudiera conciliar una doble teoría del proceso
de la naturaleza, o ser un materialista, por lo menos~ como los últimos constituyentes
del mundo externo, sin ser un completo mecan.icista de acuerdo con su modo de operación. Suficientemente irónico, Descartes, el científico, que concibió la totalidad de
la nancraleza (incluyendo el cuerpo del hombre) como un conjunto de una Gran Máquina, original y continuamente en movimiento por la mano invisible de Dios, i:s un
completo mecanicista en el mundo externo. Más aún, Descartes, el filósofo no es
oficialmente un materialista, sino u.n dualista metafísico, debido a que a sus ojos el
"alma racional" del hombre no es una pieza de maquinaria. El Locke del "Morbus"
guarda silencio acerca del alma humana y sabemos que el Locke del Ensayo sigue siendo tradicional y e.artesiano en esta cuestión, excepto que la capacidad de la mente para
captar la esencia del alma es categóricamente puesta en duda. Esto es precisamente en
e.~ta última anotación que Locke y Descartes dividen ca.minos. El último yendo por la
vía de lo agnóstico.
"" Oriatrike, 430.
"' Pagel describe el punto de vista de Helmont de la enfermedad "ontológica" (The
Religious and Phylosophical Aspects of van Helmont's Science a11d Medicine) (Los Aspectos Religiosos y Filosóficos en la Ciencia y en la Medicina de Helmont) (Baltimore,
Johns Hopkiru; Press, 1944, 39); también "Harvey y Glisson on Irritability: with a
Note on Van Helmont", Bu,'letin o/ the History o/ Medicine, 41, (1967) , 511.
'° Oriatrike, 164, 491 494, 599, 546, 559.

269

�invadiendo el cuerpo, y así rechaza la concepción adjetiva de la enfermedad
entre los galenistas, cuyo aproxima.miento funcional a la patología no es en
términos de diferentes entidades de enfermedades del paciente en sí mismo. Aún
así, siendo un médico ecléctico, el Locke del principio, está inclinándose a
hacer más bien una importante concesión hacia los galenistas, al reconocer que
aunque "la particular constitución del cuerpo" nada tiene que hacer con la
ocurrencia de "muchas enfermedades" de la variedad "seminal", "algunos
temperamentos", están mejor dispuestos, para oontraerlos, mientras algunos lo
son menos, siendo más inmunes.
Para resumir la relación y reacción de Locke de 1666 con Helmont en patología, la reafirmación en cápsula, de la teoría del "fermento" de la enfermedad en el '"Morbus••, es equilibrada en comparación con la prolija de Helmont
de ella, originalmente. No hay del todo 1a furia "del Arqueus"/1 ni la patética
falacia en gran escala, en la pieza de Locke. Hehnont es una de esas paradó-jicas figw·as en la historia de la ciencia y de la medicina, con "una doble
personalidad" y es para gran crédito del fragmento del "Morbus'', el que su
autor obtenga mucho mayor sentido que Helmont, debido a que, por una
cosa, él no suscribe aquel lado de los que siguen a Helmont, que es tontería
pura desde un punto de vista científico.
Como buen ecléctico que entonces era, Locke menciona cerca del final del
texto del "Morbus", "otras enfermedades", al lado de las "seminales", y es
aquí en donde la influencia positiva de su amigo de toda la vida, Boyle, el
químico, es del todo evidente. Locke se refiere a las "otras enfermedades" sin
especificar su nomenclatura, pero es sencillo ver del contexto que pertenecen
al tipo susceptible de una explicación mecánica: "otras enfermedades, supongo,
pueden probablemente concebirse de ser producidas por la simple mixtura
de dos ingredientes no correspondientes, como cuando un ácido y sales volátiles
son mezcladas se produce una ebullición y entonces las dos diferentes sales se
coagulan en una tercera substancia, lo suficientemente diferente de cualquiera
de los ingredientes, - lo cual, según ere~, no sea hecho por ningún principio
seminal''.H La comparación misma de esas "otras enfermedades" a determiJbidem, 525, 545, 594, 626, 952, 974, 975, 984, 1009, 1010, 1099, 1133 ; 1160.
.a HELMONT, el Cat6lico Romano, como Martín Lutero, el Reformador Protestante, es
agustiniana en su genealogía de la enfermedad: el pecado es el origen de toda enfermedad. ( Ibídem, 497, 793).
0 RALPH H. MA.JOR. A History o/ Medi.cine (Springfield, Charles C. Thomas, 1954),
u

I, 501.
.. La explicación mecánica de Locke acerca de cienas enfermedades en términos de

270

nadas reacciones químicas, viene de Helmont,"15 pero la terminología y la interpretación mecanicista, están tomadas precisamente del trabajo de Boyle, de

1666."6
Aunque en sus comienzos Locke no especifica ninguna enfermedad (excepto la embriaguez) bajo "otras enfermedades", probablemente tuvo en mente,
por ejemplo, la litíasis, respecto de la cual Helmont escribió un fantástico
libro. 17 Cualquiera enfermedad que Locke haya tenido en mente, exceptuando
la embriaguez, la cosa importante acerca de su distinción entre "enfermedades
seminales" y "otras enfennedades" es ésta. En el primer tipo de enfermedades
el efecto se produce por un agente casual, el que "usualmente" opera en una
forma "uniforme" o permanece "]atente e insensible" en otras palabras, "opera
parecidamente en todos los cuerpos, o en otros no del todo"; mientras que en
el segundo tipo, "en el que el efecto es producido por la mezcla y unión de
diferentes cuerpos, aparece lo contrario, como que ahí debe haber una sensible
y proporcionada cantidad de ambos ingredientes". Esto es, digamos en breve,
que las enfermedades seminalmente inducidas, están gobernadas por todos o
ningún principio; las mecánicamente inducidas, por un principio de proporciones definidas. ¿ Esta es la manera del Locke del principio, para distinguir entre las enfermedades agudas y las crónicas, respectivamente? Ya sea así o no,
la introducción del "Morbus'' de Locke de 1666, cierra con Wla familiar ilustración de la diferencia entre los dos tipos postulados a enfermedades que
sirve para recapitular todo su caso como médico ecléctico: "Es fácil observar
la diferencia que hay ( como forma de producción) entre la ebu Llición de la
sangre que se causa por el mucho beber vino, de aquella que se produce por
"simple mixtura" de "ingredientes discordantes", da a conocer su fondo como gumucomédico, así como el impacto de Boyle sobre él Por contraste, el mecanicismo Cartesiano,
con su énfasis sobre el movimiento y el arreglo espacial de las partes de la materia,
refleja el fondo diferente de Descartes, el médico matemático. Para una moderna identificación de los químicos, referidos como "sales" en el pasaje señalado del "Morbus",
consúltese a HALL en la clasilicaci6n de Boyle acerca de Jas substancias químicas, op. cit.,
289.
•• Oriatrike, 841 .
.. The Origin o/ Forms and Qualities, (El Origen de las Formas y Cualidades), 316.
Una comparación de esta página (sobre las reacciones de ciertas "Sales" cuando se
mezclan) del libro de Boyle de 1666, con su correspondiente pasaje citado del texto
del "Morbus,,, mostrará porqué el último presupone lo anterior, una vez que hemos
sido capaces de establecer la fecha probable de la introducción de Locke, como el año
de 1666. Cf. referencia 6.
•• A Treati.se of the Disease of the Stone (Un Tratado de la Enfermedad de Piedra).
(Oriatrike, 827-929).

271

�la picadura de alguna bestia venenosa, en donde, aunque la fuerza del calentamiento pueda ser con mucho la misma, la manera de producción y el mé,
todo de curar, son muy diferentes". ◄ 8

LA TEOR1A ARISTOTÉLICA SOBRE LOS DOS ENTENDIMIENTOS

DR.

PEDRO

F.

liERNÁNDEZ, PH.

D.

Louisiana $tate University.

I. Introducción. Intento de exponer. No se llllpugna ni se defiende. Caso

omiso de teorías preestablecidas. Método de interpretación: filológica, crítica
y filosófica) graduahnente subordinadas.

II. Difiwltades de exposición. Ambiente de la doctrina. Sugerencias sobre
el método apropiado para la exposición : más bien prospectivo que retrospectivo. Una palabra sobre la cronología del Corpus Aristotelicum y el Tratado
De Anima.

III. Precedentes de la teoría. La doctrina aristotélica del conocimiento en
general. Comparación con los sentidos. Incorporeidad de la mente. Principales
problemas hasta aqui.
IV. Teoría de los dos entendimientos. El texto original. Sus consecuencias y
problemas. Cualidades del entendimiento agente. Cualidades del entendimiento
paciente. Incógnita final.
V. Conclusiones. Sugerencias aristotélicas. Doctrina final sobre la intelección
humana. Posición histórica verdadera.

I. IN:J'RODUCCIÓN

.. La ilustración es de toda probabilidad tomada de HELMOWT, la ''bestia venenosa",
siendo un perro rabioso (Oriatrike, 629, 966). Sin embargo, la interpretación ofrecida
de la diferencia entre la embriaguez y la hidrofobia, no es Helmonciana,, de seguro, pero
sí peculiar del Locke del principio, como médico ecléctico. Su obvia explicación de la
embriaguez como una condición calorífica debida a una simple cantidad de consumo,
ea evidentemente el producto de un hombre que apela al sentido común, del cual Locke
a través de su vida tuvo más de su parte.

272

EL PRESENTE ESTUDIO tiene un campo de accron pequeño, pero muy bien
determinado. Quiere exponer, en un balance objetivo, la doctrina de Aristóteles
acerca de los dos entendimientos que intervienen en su teoría del conocimjento.
Esta doctrina, como está expuesta en el Tratado De Anima, especial y preferentemente en los capítulos IV y V del Libro III, tratamos de comprenderla
y exponerla en su aspecto psicológico. Esto es, intentamos describir esas facul-

273
Hl8

�tades, dar razón de su existencia y de sus operaciones características en el
proceso de la intelección humana.
Quizá no venga fuera de camino una advertencia desde los principios. Aquí
no vamos a impugnar ni a defender la doctrina psicológica del Estagirita; ni
siquiera -con el debido reconocimiento de las modernas corrientes de crítica-,
tocaré, sino de paso, la paternidad adecuadamente aristotélica del Tratado del
Alma.
Consecuentemente, pasa a segundo plano, en este trabajo, lo que justamente
llaman los actuales comentaclores "la teoría tomista del conocimiento'',1 y la
valoración psicológica de la misma.
En cambio, adquieren por de pronto mucho interés los argumentos de filología, los histórico-críticos y no menos los de correlación lógica de pensamiento
y de evolución dentro de las mismas obras y fragmentos que componen el Corpus Aristotelicum.
Tratamos de ver qué elijo y qué enseiíó Aristóteles sobre el punto que nos
ocupa.
Esto no significa que pretendamos aislar al filósofo y presentar su pensamiento como una maravilla que nació de la nada, sin influencias anteriores
decisivas para su personalidad y sin proyecciones trascendentes para la filosofía y la cultura que han venido en pos de él.
Como se verá por la trama de estos renglones, no poca luz sobre esta cuestión
la ofrecen realmente los comentadores del Estagirita, en particular, los insignes
escolásticos precedidos por el Angélico. Al lado de ellos, sin embargo, y ahora
quizá con más razón que ellos (dado el avance de la investigación moderna),
es preciso tener en cuenta las razones de cientüicos que han dedicado su vida
al estudio del pensamiento aristotélico, de su peculiar expresión en la lengua
de Alejandro Magno, de su evolución personal y de las influencias que ambientaron su vida.

II. LAs

DIFICULTADES DE EXPOSICIÓN

La teoría de los dos entendimientos no puede comprenderse fuera de la doctrina de los libros De A1iima. 2 Estos representan no sólo la aportación psicológica más importante en los escritos de la antigüedad grec.o)atina, sino también
la plimera .sistematización filosófica de una psicología coherente y digna de
' Cfr. HA.Ns MEYBR, Thomas von A.quin, Bonn, Hanstein, 1938, pp. 213 a 219.
• Cfr. FRANQO.LS NuYsNs, "L'Evol!ltion de la Psychologie d'Aristote" {tr. del holandés), Louvain, l. S. Phil., 1948, Chap. I.

274

tal nombre.3 Ahora bien, el tratado D·e Anima, como apunta Jaeger y reconocen los comentadores/ pertenece a los escritos de la última época de Aristóteles.
La tesis central que da unidad a los tres libros que forman este tratado
es una solución -la mayor contribución del Estagirita al estudio del hom~re-- ~ problema de las relaciones entre el alma y el cuerpo: "el alma es la
e,&gt;u,le,.::t~ (412a2?~b24) o ~ la primera actualización de un cuerpo natu.raJ otgaruco que tlene capacidad de vivir''.
Para 11eg"3.r a concebir, a enseñar esto, el pensamiento filosófico de Aristóteles Y su misma personalidad, según advierte Jaeger, 5 tuvo que sufrir una profunda evolución que va desde el concepto platónico del alma, ( substancia
co~pleta, inmortal, violentamente unida al cu~rpo), doctrina e&gt;..--puesta por
Anstóteles en el diálogo a Eudemo; hasta la explicita determinación del alma
como el acto propio del cuerpo, defendida en los libros que estudiamos.
Tal evol~~ión, ahora plenamente reconocida por los investigadores, plantea
no pocas dificultades para exponer el pensamiento de Aristóteles.
Desde hace treinta años, el Aristóteles de W. Jaeger conmovió a los hombres de estudio. Aristóteles, dice el autor, es "la única gran personalidad de la
antigua filosofía y literatura que nunca ha tenido renacimiento". 6 Esto se debe, según él, a la interpretación unilateral de nuestros antepasados --ortodoxos
Y heterodoxos-, que vieron la doctrina del Corpus Aristotelicum como un
sistema cerrado y perfecto. Se impone ahora, por el contrarío, el uso de un
método de desarrollo orgánico ( el que hace un siglo comenzaron a aplicar a
Platón), método prospectivo o genético, en oposición al retrospectivo; y atender también, como dicen los críticos actuales, 1 a las razones filológicas, históricas y filosóficas del texto.
Alguien ha dicho muy bien que "la historia no puede comprenderse sin la
filosoffa, pero que la filosofía sin la historia no puede llegar a la vida". 8 Y,
¿ qué lugar tiene en la historia de Aristóteles y en el desarrollo de su personalidad el Tratado De Anima?
Es conocida ya la doble tesis de Josef Zürcher defendida en una obra recién
salida de las prensas, que- tiene traza de ser un libro trascendental, al menos
• ANTONIO ENrs, S. I., Aristóteles, Tratado del Alma, versión e introducción, Bs.
Aires, Espasa-Calpe, 1944, pp. 11-15. CLARENCB SnuTB, "La Psicología de ATistóteles"
(tr. E. San Martín) , Puebla, J. M. Cajica, 1946, pp. 15-19.
• Apud NUYE.Ns, op. cit., p. 16.
• WERNBR }ABOER, Aris16tel'es (tr. R. Robinson), 2a. Ed., Oxford Clarendon Press,
1948, pp. 4 y 5.
• Ibíd., p. 5.
' V. gr. M. DE CoRTE, La Doctrine de fintelligence ohez Aristote. Essai d'exégese
(Preface de E. Gilion) París, 1934, apud uyens, op. cit., p. 30.
1 G. ÜALOOERO, apud NUY1!NS 1 p. 43 (op. cit.).

275

�por la .investigación que suscite. El Corpus Aristotelicum presenta un con junto
de libros tuya doctrina arranca, cronológicamente, de los afanes metafísicos
de Platón, hasta la predilección de las investigaciones experimentales de los
últimos años de Aristóteles 9 (naturalmente, sin dar en extremos). Pero hay
algo más para Ziircher. Las diferencias entre dos partes del C. A., (tratados
de vulgarización o exotéricos, y tratados de investigación y enseñaw,a más elevada o esotéricos), son tan radicales, y, temporalmente, tan distinta su composición, que parece muy verdadero que debamos atribuir al Estagirita sólo
una de ellas. rn
Tal vez la segunda afirmación de la resis de este sabio .investigador alemán
no tenga el mismo valor crítico que la primera. Esto es, parece más discutible
atribuir a Aristóteles solamente los libros exotéricos.u
Respecto al Tratado De Anima, Zürcher djce que su filiación aristotélica
es, cuando mucho, un 20% de la obra,12 y de ella el primer libro (el que menos nos importa aquí), es el más aristotélieo.111

el ser ni el no ser en sentido propio, sino análogo: es alguna cosa que no
existe en sí misma sino en hmción de la substancia. Su "devenir" es funcional:
yíveuOat xdi:a utµ{Je{J'l]xÓ 17 o "ens quo" de Santo Tomás. 18
Sin embargo, como se deja ver en el primer libro del Tratado,19 Aristóteles,
aunque pone el alma como "entelecheia" del cuerpo, no Ja entiende exactamen~
te igual al acto de otros seres vivos. La exclusíva actividad pensante del hombre no le permite, por así decirlo concebir igual a todos los actos el acto &lt;lel
cuerpo humano.

Háblase también, en la pregunta, de una parte separable del alma: por
tales partes entiende Aristóteles las facultades, particularmente el voíís-. 2º
El ,,.ovi;, como se define en el primer libro De Anima, es diwaµt,; nee¿ -d¡v
a,hí0Etav (404, a 30-3 l) : "un principio de acti'1idad que se refiere a 1a verdad".
En Platón (Leyes XII, 963 A)~ la mente o vovi; es la parte superior del alma:

TO A.O'llt&lt;1nxó,,. asiento de la personalidad y como esencia de la persona humaIII.

DOCTRINA PRECEDENTE A Los Dos ENTENDIMIENTOS

El capítulo IV del libro III del De Anima, se abre con esta compleja pregunta: la parte del alma que conoce (,u,,,.w&lt;1xe1, ~n oposición a afo071r:at), y
que juntamente ejerce la prudencia, ¿es o no separabJe del cuerpo?; y, si Jo
es, puede físicamente separarse o sólo por nuestra razón, o cuál es su diferencia (específica) ,14 ¿ y cómo se verifica el conocer?
Sigamos paso a paso la respuesta en el mismo texto; pero antes fijémonos
bien en los términos de la pregunta. Háblase aquí de una parte del alma.
Para el autor no son sinónimos alma y espíritu. 1 5 EJ alma, según la definición
dada, es algo unido al cuerpo de la manera más estrecha. Es la "entelecheia"
de la cual, según la cloc~ de los libros de Metalí.sica,1° no podemos predicar
• Cfr. NuYJ;NS, op. cit., pp. 13-17.
'º JosEF ZÜRcmrn, "Aristoteles Werk u.nd Geist" - untersucbt und dargestellt-, Paderbom, F. Schoningh, 1952, pp. 17-19.
u Cfr. ELEUTERTO ELORDUY, "El Nueuo Aristóteles de J. Zürcner", Pensamiento,
núm. 31, vol. 8, 1952.
u ZÜRcHER, op. cit., p. 283.
u Ibid., p. 288.

" Según P. SrwsK, Aristóteles, De Anima Libri Tres (Ed. trad. y notas), Roma,
Pont. Univ. Gregoriana, 1946, p. 247.
16 Como se verá más adelante, por los textos.

•• Met. Z 15, 1039 b20-26.

na. Aristóteles, según la opinión hoy cada día más general, 21 siguió considerando
el vov,; como el espíritu, la parte superior del alma. Sin embargo, algunos lugares puedén suscitar inquietud. Al comenzar el Tratado De Anima,22 se dice
que el 'Vov,; es una cierta substancia: ov&lt;1Ía r:t,; que nunca perece ( ov
&lt;p8eíew0at); algo divino e impasible (OetÓUf!O'V n xat &amp;r.a8e,;), pero
cuya actividad (dta'Voei&lt;18ai) mucre con el hombre, porque no es e] alma la
que se compadece o aprende algt'm objeto o razona, sino el hombre por medio
del alma. Existe, pues, en la doctrina precedente a nuestro problema, cierta
sustancia pensante, voíís-, imperecedera, cuya actividad es corruptible como
lo es el mismo sujeto de tal actividad.
Ahora comprenderemos mejor Ja respuesta esperada en el Capítulo N: lo
que llamamos entendimiento del alma (429 a 10-30), no es, dice Aristóteles,
ningún ser en acto antes de entender; y, además, si la intelección es realmente
análoga a la sensación y consiste en padecer algo de parte de los objetos inteligibles, hemos de decir que la inteligencia es, por una parte, impasible, y, por
otra, capaz de recibir forma, más aún, ser en _potencia la forma que vamos a
entender, sin ser idéntica con ella.
Además de la impasibilidad de la mente ( ana811,;), que, de paso la nota" Met. Z 8, 1033 a24-31.
" Quaest. Disp. De virt. in comm., a. XI.
u De Anima, 402, a 7-20.
'° Sic passi.m UYENs, DE CORTE, Ross en las obras aquí citadas.
n Cfr. Nuv.eNs, op. cit., -p. 58 y ce. III, V, VII.
,. 408, b 18-29.

276

277

�mos con Nuyens y Boni~,23 y, sobre todo con Santo Tomás/~ no es contradictoria de un cierto padecer, náaxuv ·d, intelectual; pónense tres cualidades
esenciales en el entendimiento: el voiís- es receptivo de formas, según dijimos,
«5t'1:'Z"t"Óv
r:ov eíoovi; (429, a 16), o sea, ordenado a la esencia que no
existe en sí misma, sino en las cosas individuales; y es, también, inmixto:
aµiy17q. Esta cualidad la explican 25 diciendo que es una facultad no mezclada con intelecciones o conceptos. Es, en fin, el entendimiento xwei~óc;,
que signífica lo mismo separable que separado.
A pesar de ser así, separable, el voiíq no puede ser substancia completa:
]os textos paralelos sobre el xroeiar:óc;,2° no pueden traer dudas en este respecto. En sí mismo, por la hilación del Capítulo IV, xroetO'r:Óc; parece significar sencillamente ávev awµar:os- sin cuerpo.
Pero el recuerdo de las definiciones dadas más arriba, acerca del entendimiento, puede levantar una legítima inquietud. Se dijo (404, a 30-31 y 408,
b 19), que el voiíc; era Júvaµic; neei r:11v al.170eui,r una actividad acerca
de la verdad,, y, por otro lado, una cierta substancia, of)ctÍa nq. ¿Cómo se
compaginan ambas cosas? Parece lo más sensato decir, como 1a trama del
capítulo sugiere, que el autor distingue en el voiíq una facultad intelectiva y
una substancia pensante, cosa que no es nueva en muchos intérpretes.:n

~e

Esta doble concepción del entendimiento nos lleva de manera natural a la
última parte del trabajo, cuya materia está casi exclusivamente desarrollada
en el Capítulo V del mismo libro III De Anima. Es cierto que nos falta responder cabalmente a la pregunta formulada al principio del capítulo anterior,
¿ cómo se verifica el entender?; pero advirtamos que la última palabra será precisamente la teoría de los dos entendimientos formulada, a su vez, para tratar
de penetrar en el misterio del conocimiento humano.
Queda, sin embargo, algo de importancia antes de llegar allá: algo que
salta a la consideración del peusa,dor, cuando se establece la comparación o
analogía mencionada entre el conocimiento sensitivo y el intelectual Ese algo
es el objetQ del conocimiento.
El hombre conoce los seres individuales y sus conceptos o esencias univer'" Cfr. NUYENS, pp. 280 y SS.
" Commentarium in "Arirtote{is De Ariima Libri Tres" (Ed. Pirotta), Jectio 7a, No.
675.

= Hoy con más argumentos críticos, según uYENS (op. cit., p. 286), y muchos
comentaristas desde Alejandro de Afrodisía; vs. el Ps. Filoponio que interpreta át1tv
&lt;1áJµaroi; como "sin cuerpo".
"' V. gr. PaYS. I, 2, 185 a 31.
~ Cfr.
uYENS, op. cit., p. 289.

~les,23 pero se apodera de los conceptos y de los individuos por facultades dis~~: el entendimiento aprende el concepto y el sentido las concretizaciones
mdivid_u~es. Advirtam~s, como explica Santo Tomás/O que no se niega al
entenduw.ento la capacidad de conocer lo individual.
De todo ~t~ se desprende, como deducción muy importante, que para la
facultad sensitiva el objeto del conocimiento es lo particuJar: TOOt ¡.,, r:w
(429, bl4), y para la facultad intelectiva r:o Ti iv lwai (429, b 19), e) universal ( i-a vo1p:á) , que no existe independiente, sino en los individuos como
forma_ ~cial. De aquí se sigue, en rigurosa lógica, la necesidad de que el
conocumento sensible coopere al conocimiento total ''La esencia de ]a intelección y del_ con~ento -~omo dice Nuyens-, es formar una unidad que
englobe al IDJfil.IIO bempo al SUJeto cognoscente y el objeto conocido".~º

IV. Los nos

ENTENDIMIENTOS

De ellos se ocupa un c.apítulo ( el quinto) del tercer libro De Anima.
Hay comentaristas como Siwk 31 que pretenden aplicar el capítulo anterior al "entendimiento pasivo'" y el capítulo presente, al "activo", cuando el
texto, realmente, no creemos que dé para tant 0 .s2
Como lo vimos hace poco, en el Capítulo IV Aristóteles ha hablado del
entendimiento, del voiíc; en general y de cómo se produce la intelección:
~~S" no~i ylvnat 1'0tiv: y no de otra cosa. Al fina.liz.ar esta exposición, el
filosofo tJene ante sí este problema: los objetos del conocimiento intelectual
son los inteligibles, r:o: 'l'OtJtr:&lt;1., que de una u otra manera vienen por los
sentídos. Ahora bien, ¿ cómo pueden los objetos sensibles y los mismos sentidos,
que nunca están sin cuerp9s, ov" avev awµo.r:oc; (429, b5), influir en el entenctimiento que está precisamente sin unirse a ningún cuerpo xweetnó,-?
(ihid.).
,
"'
A esta dificultad responde Aristóteles, ya desde el principio del Capítulo V,
poniendo un principio de actividad que hace actuales los inteligibles y, consiguientemente, hace posible la acción receptiva del entendimiento para aprender esas formas inteligibles. La teoría es, pues, algo que fluye de la doctrina
" Así en todo el párrafo 429 b 10-29.
~ Cfr. Commentarium in De Anima {Ed. Pirotta), Nos. 712-713.
30 " •• .L'essence de la connaissance consiste dans la fonnation d'une uníté engiobant
a Ja fois le sujet connai~t et l'objet connu" ( op. cit., p. 294).

"' Cfr. Editio De Anima {supra cit.), pp. 246-255.
e Cfr. UYENS, ibid (p. 294) .

279
278

�del acto y la potencia; no menos debemos reconocer su relación con la doctrina de las causas.
He aquí el texto del breve capítulo que nos pondrá en ambiente para comprender los graves problemas que encierra:
n·Puesto que lo mismo que en toda naturaleza, hay en cada género de
seres algo que es la materia ( y esto es en. potencia todos los seres), y
algo también que es causa y principio activo, porque lo ar;túa todo,
y con ello tiene la relación que el arte con la matería; así también en el
alma debe haber necesariamente tales diferencias. Existe, pues, un entendimiento tal que se hace todas las cosas y otro que hace todas las cosas,
el cual es una especie de hábito, como la luz lo es; porque la luz hace
en cierta manera que los colores en potencia sean colores en a.eta. Y
este entendimiento es separable, impasible y no mixto, ya que por su
naturaleza está en acto. Siempre, en verdad, es superior lo que opera a

lo qtie padece; el principio a la materia.
La ciencia en acto es idéntica a su objeto. En un individuo determinado,
la ciencia en potencia es anterior a la qctual; pero, considerada en absoluto la ciencia en potencia no la precede. Pero el entendimiento activo n~ es tal que ahora entienda, y luego ,zo. Sólo cuando está se parado
es lo que es inmortal y eterno. Pero no nos acordamos, porque es impasible; en c:mbio el entendimiento pasivo está sujeto a la cortupción, ,,
sin él nada puede entender". (Cfr. nota número 33).

En. estas pocas palabras 33 es indudable que el Estagirita ha dej~o una contribución valiosísima para Ja noética y la psicología de todos los tiempos.
.. He citado la traducción del P. Enis, S. l., Antonio, "Aristóteles", Tratado del Alma,
traducción directa del griego Cf?n estudio introductorio ; Buenos Aires, Espasa-Calpe,

1944, p. 221.
· tifi J
(En las partes subrayadas la traducción es mía. Creo que el "en verdad" JUS ca a
transición causal que falta en la versión del P. Enis. El lector puede comparar nuestra
cita con el original puesto a con1Í.lluación).
De Anima, 430, a 10-25.
• ª
'End- ó' á,ance &amp; áttá.a-tJt:ij tp'ÍJau lcn:l n -z:o µJ;,, iíA-11 É&gt;Uldt:W yi,m, TOÜfO Ót o
:nána ovváµt1 E"t,,,a, tt:tf!011 óe TO afr«w )((U noi117:ow'II, TW :nou:i'I' :n~,,t:a, oía,,, '1
t:EX,,,, TC(!O', r;,,, ;;i,,,, :nfuO'llrJt'II «'IIY&gt;t1J "ª' lv rij vroxii &lt;1}1f~l!X~W T,a{n;~ t:~ º'4.,,'Pº~ª'&gt;·
"ª' É&lt;n:1'11 ó µJ;,, t:OIOVTO', 'IIOVt; 1:00 nána ,,,,,ta8a.i, o oe rw :naVt:a no_1e,,,, OJt; ttti;
t:i',
?:Ó &lt;prot; -,;f!Ómn' rae n11a "ª' TO &lt;pWt; nou:, ra &amp;v,,áµ.t, ona Xf!Oµa..a. • • •
~al OVTOt; ó 'IIOVt; xwe,rnói; &gt;tal a.m,.871t; xal a,-ur,ít;' •ii oiiaia e:,,, e'l'Ef!rt•a 11€, rae
~tµtÚJTtMW .o no,oiil' 1:oií fflÍ&lt;IXOVt:'Ot; "ª¡ 1Í aex~ 1:ij~ íJl11~~
o::-·
• ~1
• "-'
•
t:O o aiiró Et.11:i'II 'Í xai" &amp;ieyeu,.'ff úudd¡µ71 TW neáyµan 1J ue· xa:ª. OV'l'flP-',, xeww
•
• 1:W
- t11,,
• ' oulA~;. ov· xnA,,(l)
· a.U' oiix ód µe'II '110€&amp; Ot:.t Ó 0V 'l'Oti.
tcf!(nf:t!a
t'I'
n.v; u~
c:c-

º'º"

280

Primeramente, notemos que a esos princ1p1os de intelección, a esos dos
"algo,., que deben existir en toda natuu]eza y, consiguientemente en el alma,
no les pone Aristóteles desde luego, rm nombre propio. El principio que hace
es, sencillamente, el notrp:t,uw. Por seguir con más rigor al Filósofo, así. lo

llamaremos aquí al entendimiento agente. El otro principio, "que es en potencia
todas aquellas cosas" ( en este caso, los inteligibles) : ó na11i-a tSv11áµst lxsi11a,
sólo hasta el último renglón del capítulo es llamado na87Ji-t-x6,; 'Jloií.,.-; entendimiento receptivo, nombre que sólo una vez se encuenta en el tratado De
Anima.

No es inútil hacer hincapié en que el texto aristotélico sólo nos permite traducir el :rca811nxóc; en forma de. atributo o adjetivo: "entendimiento receptivo" y no, como algunos lo hacen/" en forma predicativa: "el entendimiento
como facultad receptiva"; porque esto último, gramaticalmente, rebasa el significado de :rca87Jrt-xóc; 11oií.,.- y tiene trascendencia en 1a interpretación.
Por su parte, el not-r¡nxó.,.- -voií,;, aunque no fue llamado así por Aristóteles,
no está mal usado, pues el texto contrapone llanamente el "agente" al entendimiento receptivo o paciente. La expresión :rcot?J1:txd,; 11oií,;, empleada así por
Alejandro de Afrodisíta, no se debe a él, según lo ha demostrado Van Schilfgaarde,3~ ni menos habló el famoso comentarista de un "voiíq not7Jux6~":
"entendimíento como facultad que hace".
¿ Qué papel tiene en la intelección el principio causal y agente, aínov xat
not7J1:t-xÓ'JI? Siguiendo la comparación de Aristóteles podemos decir, con la
Escolástica de todos los tiempos, que el not7'J1:txó,- -entendimiento agente-,
ilumina. Es, dice el texto como un hábito étiq 1:iq, una disposición permanente, como la luz. Y notan con mucho juicio los comentaristas, que dicho
entendimiento, no,,,,nxó-v, al igual que la luz con la que se compara, 36 no
ejerce acción directa sobre la potencia receptiva, sino sobre los objetos, 'l'a
1I07'J1:á, de ella; y esto es tma rigurosa conclusión de la doctrina citada antcs. 31

La esencia del not7Ji-",¿,, o entendimiento agente es ser actividad o actualidad: 1:ij ovc,ía wv l11eerua; pero no hay que olvidar que no podemos
considerarlo como una actividad ajena al sujeto que conoce; ni tampoco conxwe,a8t'lt;

o lan

µ.ó,,o,, roii8' DnEf! la-d, :ital t:oiíi-o µÓ'IIO,, a8&lt;i'ffaW'II xai cúJ,oy.

oii µ'ff7Jµonvo¡uv 8é, Üt:t wii·co µb, arca8ét;., ó oi na8r,n,ió~ 'l'OV', tp8ae1:ót;., &gt;ta,
'E'OVT01'

OVTJe!I

IÍl'E'I'

"l'Oti''.

.. V. gr. DE CORTE, apud NuYENs, op. cit., p. 30L
"De Zielkunde van Aristoteles" (Diss. Amsterdam), Leyde, 1938, p. 263; apud
NunNs, op. cit., p. 302.
.. Cfr., v. gr. NUYENs, op. cit., pp. 301 y 302.
37 Recuérdese Jo dicho sobre los colol"f'$ en acto ( 460, al 6- l 7) .
u

281

�sidera:rla, sin más como una substancia -al menos completa-, separada del
alma; porque no es despreciable la advertencia de Hertling,8 8 cuando nota
que el entendimiento, si es considerado como una disposición o hábito f?;1,,; Ttq,
supone un sujeto de inhesión.
Pero aquí vienen ya los problemas más arduos. Al lado de esa primera cualidad esencial que apuntamos, Aristóteles pone otras tres en el entendimiento
agente. Dice (430, a 17-18), que es impasible, inmixto y separable, o, como
dijimos antes, sin cuerpo, ó:vw &lt;1ooµa1:or;.
Causa no pequeño asombro ver que estas tres cualidades, aplicadas ahora
expresamente al entendimiento agente o no,711:1,"ó,,, sean las mismas que en
diversos lugares del capítulo anterior fueron puestas (429, al 15-b5) en el
entendimiento en general. No hay duda que este es tm argumento de correlación muy poderoso para sostener la igualdad de condiciones del entendimiento pasivo frente al activo ( v. gr., su independencia del cuerpo y, lógicamente, su inmortalidad), como lo hacen los grandes escolásticos de la Edad
Media y no pocos de los actuales. 39
Sin embargo, apegándonos más a la hilación y desarrollo del contexto, quizá
sea más prudente decir que Aristóteles, desde el Capítulo N, prepara la doctrina del entendimiento ~ente -al cual ahora, di;: modo tan explícito, atribuye estas cualidades-, o, en última instancia, no precisó en este problema
su pw1to de vista.~º
Después de todo, a quienes p1-etendan sostener, a propósito, la interpretación
amplísima de Brentano, por ejemplo, parece legítimo responderles con una
"retorsio argume11ti" usando de la misma distinción que ellos oponen a la crítica moderna. Sobre el texto:
ov-r-oi; ó 'VoiÍ~ xweun:ói;, xa, ana8i¡r;
'H..aµtyi¡r;, es este entendimiento (not1J?:t"Ó"), separable, impasible, inmi.xto,
(430, a 17), dice el P. Siwek que se trata de una proposición asertiva. no ex.clusiva. H A lo que se puede contestar, sobre los lugares paralelos del Capítulo IV,42
que allá se trata de proposiciones asertivas, no exhaustivas, esto es, de frases que
no están determinadamente puestas sobre alguno de los dos entendimientos. Y
aun suponiendo que las cualidades dichas pertenezcan a ambos, la impasibilidad,
cma8i¡r;, es manifiestamente usada con analogía y no con identidad en ambos
capítulos. Cuando Aristóteles llama impasible, a todo entendimiento -en e]
Capítulo IV- , no lo pone en contradicción con cierto padecer.

"ªi

Cfr. S1WEK, op. cit., pp. 320-327 y 329.
it Ibid.
'° Cfr. UYENs , op. cit., pp. 272-302.
" Op. cit., p. 235. El autor cita en su favor a Brentano y a Hertling.
18

.._ 429, a 15-b 5.

282

Es corriente y aceptada como aristotélica la doctrina de Filoponio (y
no de Esteban de Alejanclr'm),¼3 acerca de la pasión corruptible, rpf3ae1:tx.ó 11
náOoi;, y la pasión pedectiva, reAeiwnxó11 :riáOor;, que es la propia del espíritu. A este propósito viene lo que nota juiciosamente Brentano: 44

"Lo que Aristóteles llama pasión no es, en modo alguno un elemento
conceptual simple ... : 1TWvimiento y pensamiento son considerados como pasión porque es de su. naturaleza el ser producidos por un agente ... ;
es un nuevo momento añadido a la intuición de substancia y Aristóteles
varía con despreocupación el uso de esta palabra, (pasión), hasta hacer
de ella una categoría superior a la de relación, haciendo consistir lo
producido en el pensante como tal y no en el paciente como tal".

Con todo, si el texto actual deja un problema en estas ti-es cualidades es
.
' J
en carob10, muy llano en las atribuciones del entendimiento agente o not1J1:t"&lt;»'
una yez que se ha separado efectivamente •5 del cuerpo46• En tal estado, el
nOt1J1:t)(Ó,,, es inmortal y eterno: &amp;8á11a1:011 xai aÍOtO'II.
Es un término rara vez usado por Aristóteles, pero su significación no ofrece
dificultad. El aí.oio11 -inmortal-, en el Estagirita significa, a su vez, absolutamente eterno, y no con la eternidad que nosotros atribuimos al alma. 47
Así pues, de las siete cualidades del 1tot711:t1,ÓY, tres sólo las posee en
estado de completa libertad, fuera del compuesto humano. La unión del entendimiento agente con el hombre, no parece - al menos por el texto actual- que pueda ser unión personal y sub tancial. No son pocos los textos
paralelos de Aristóteles que afirman la mortalidad del individuo y la inmortalidad de la especie.is De aquí se concluye, obviamente, que el Tratado De
Anima, como lo conocemos, no parece dar pie para concluir la inmortalidad
personal humana •49 sin que neguemos, como advierte el P. Morán,5º que la
controversia sobre este punto está liquidada. 51
No desconocemos Ja mente y la interpretación de Santo Tomás y hasta de
algunos que están muy lejos de la Filosofía Escolástica.
~ Cfr. NuYENS, op. cit., p. 294, nota (103).
•• "A ristóteles", (tr. M. Sánchez Barbado), Barcelona, Labor, 1930, pp. 59 y 60.
.. La actual libertad implica unión anterior.
" Según N UYENS ( op. cit., p. 306) , el asunto es controvertible.
•, De Part. Anim., I, 1, 640, a6;-Met., N, 2, 1088 b23-24; 1091 al2. Eth. Nic.,
VI, 1139 b23; De Gen et Corr., II, 11, 337 b35, etc.
.. De An. II, 4,415 b3-7; De Gen. Anim., ll, 1, 731 b31 732 a 1.
.. Cfr. tJYBNS, op. cit., p. 309.
111 Psychologia, Vol. II, Buena P ~ México, 1949, p. 242 .
"' Cfr. J. FROEBES, Psychologia Speculativa, Vol. II, Herder, Friburgo, 1927, p. 281.

283

�El Angélico afuma, en su Cammentarium al De Anima, que Aristóteles
enseñó la mrnortalidad de todo el entendimiento humano y 1a unió11 personal
del not-r¡1:txóv con el individuo. En este respecto no dejan lugar a duda sus
párrafos de la Lectura X del Libro Tercero. 52 Veamos el fundamento de su
interpretación.
Tanto en el Commimtarium dicho, corno en la Summa Theologica 5:r y en la
Quaestio Disputata de Anima, ( art. 5), su última razón es esta pal~bra de
Aristóteles que se encuentra al principio del capítulo que ahora analizamos:
( 430 a 13) ;,, 1:ij 'lj)VXfí --el contexto dice "que es necesario que haya en el
al.ma estas diferencias" ( principios de intelección) .
A esto, sin embargo, se puede conte.star, con la misma llaneza del texto aristotélico) que en ninguna parte, como dice Nuyens,u se ha _dicho ~~ el De
Anima que esas dos diferencias, principio activo y pasivo de mtelecc1on, sean
potencias del alma. Se afirmó, cierto, que la inteligencia, 11oiíc,, lo era; 55 pero
no se ha dicho esto de los dos principios de la mtelección.
Tal vez podamos objetar que esta manera de interpretar es averroísta. Aquí
vienen muy bien -para testimoniar, así mismo~ nuestro respeto por el ~gélico-, las palabras de un egregio comentador moderno de Santo Tomas,
el P. Mandonnet, O. P.:
"Creemos también, que Averroes casi siempre profundizó en la inteligencia de las doctrinas del Filósofo; dedujo de los principios de Ari.vtóteles las consecuencias que estaban allí contenidas. 1
En el fondo, el único reproche fundado que habría merecido Averroes,
sería llevar hasta el extremo ciertas teorías de Aristóteles que éste sólo
había ligeramente esbozado, porque tal vez presentía las dificultades e
inconvenientes". ~6

Además no hemos de olvidar que Aristóteles, en ocasiones, llama al entendí'
:r,,'
,,8,'r
miento 'cierta substancia imperecedera" óvaia ·m; ov&lt;Ja xai ov &lt;p ELf!E t. · 2

Ed. Pirotta, Nos. 728-745.
.., I, Q. 79, a. 4.
" Op. cit., p. 300.
.. Cfr. p. 5 (nota 7) .
'" "Nous pensons aussi gu'Averroes est généraJment entré dans l'intelligenc~ des ~octri
du Philosopbe· iJ a déduit des principes d'Arlstote les conséquences qw Y etaient
00::nucs. Au fond,' le seuJ reproche fondé serait celu~ ~u•a~ait °?érité A~erroes •en
poussant a l'ex-treme certains théories d'Aristote que celw:ci av~t _Jeg~ment ébauchees,
parce qu'iJ en pressentait peut-etre les difficultés et les mconvements . (Ap. NunNs,
o. c. p. 300).
&gt;=

(4-08 b 19) ,51 que los comentaristas, apoyados en firmes bases, interpretan
como una insinuación del not171:txóv al paso que las fórmulas, 68 µóeiov 1:ij&lt;;
V'VXií&lt;; (429 a 10-11), "parte del alma" y Mwaµu; neei -Z:?]'V dliíOeta,r . .. ,
"potencia acerca de la verdad" (404 a 30-31), parecen indicaciones de]
nafJe:rt'XÓ&lt;; voií&lt;;, entendimiento pasivo. En buena lógica., ninguna substancia ovaía ·dq formará unión personal con otra substancia -el compuesto
humano- completa, en l:a doctrina metafísica de todo el Corpus Aristotelicum.
Por otra parte, decir que el not'lJ'l:tXÓY es entendimiento separado. no es,
rigurosamente, una posición averroísta. El filósofo árabe interpretó el entendimiento agente de modo deísti.co, lo cual es también contrario a Ja doctrina que
hemos exammado en el texto aristotélico. Y esto por la sencilla razón de que el
Estagirita nunca fo dijo -al menos en las obras que conservarnos--, y, además, porque tal interpretación del entendimiento agente como divinidad, sería
una contradicción manifiesta con la doctrina de Dios expuesta en los libros
de Metafüica que pertenecen al mismo tiempo de los últimos años del Filósofo.6 9
En contraposición al not1]1:txóv se halla el entendimiento receptivo. Lisamente se analoga, como el autor enseña al principio del Capítulo V, con la
potencia. Como no está siempre recibiendo formas y, por otra parte, es incorpóreo (como lo es toda intelección), según lo dicho en el capítulo anterior,
rectamente suponen los comentaristas que hay que darle un substratum que
no puede ser material, como absurdamente lo puso Kampe 60 en el éter, sino
que debe ser in.material, la misma alma, ''entelecheia" del cuerpo.
La única cualidad que Aristóteles le asigna expresamente, al contraponerlo
con el "agente'', como se recordará por el texto, 61 es su corruptibilidad:
&amp; lU: :n:a8111:tKÓc, voiíq &lt;pfJae-cót;... , el entendimiento receptivo perece -al
perecer el compuesto humano.
Hay otro pasaje del Capítulo V que también hace alguna relaci6n con el
entendimiento receptivo: cuando se habla de la ciencia en acto y de ]a ciencia
en potencia, en un mismo sujeto cognoscente. El Pseudo Fíloponio,62 veía en
este pasaje interpolación, porque obviamente parece interrumpir el hilo del
discurso sobre el entendimiento agente o :n:ot-r¡t:tKÓV. En el fondo no parece
haber ninguna contradicci6n con las doctrinas metafísicas del acto y la potencia. En efecto, en el individuo (no en la especie), la potencia tiene una
"' De Anima, Libro I, capítulo cuarto.
u Cfr. UYENs, op. cit., p. 311.
"" Cfr. W. D. Ross, "Aristotle", 5a. Ed., London, Methuen, 1949, Cap. V.
"' Apud Srwn, op. cil., p. 321.
u 430 a 24.
.. Apud NuvENs, op. cit., p. 305.

285
284

�prioridad temporal respecto del acto. Éste, a su vez, tiene sobre la potencia
una prioridad lógica y ontológica que nadie discute.
Lo que sí plantea una dificultad, al parecer insoluble -y de hecho no resuelta hasta el presente-, es la última línea del capítulo que estudiamos. El
texto dice llanamente (transcribo las dos últimas líneas): "no tenemos memoria -de las cosas únicamente ultraterrenas-----, porque éste ( el entendimiento ag:nte, not17nKÓV, separable) es impasibJe; mientras que el entendimiento
receptivo- es corruptible y sin él nada entiende" .63
¿Quién es el que nada entiende? El sujeto de la frase es un v~rdader~
juego de romper la.n7.as. Frente a él han luchado todos los comentanstas. Limitémonos a confesar que la solución más obvia, dada la trama del texto Y
de la ai:gumentación, es, indiscutiblemente, o bien el noi71n,cm, ( entendimiento agente) o bien el mismo sujeto pensante.64
Por úl~o una interpretación bastante personal del P. Siwek,°5 sobre el
entendimien~ receptivo, parece carecer de solidez crítica: decir ~ue este e~tendimiento es una cierta materia (hasta aquí sigue la comparacron de Anstóteles), de la cual saca el entendimiento agente las formas in~gibles.
.
Acerca de un tercer entendimient-0, ,ioií~ ov-váµet, que mtroduccn casi
todos los escolásticos medievales, sin exceptuar a Santo Tomás, cuando interpretan al Estagirita, parece que su filiación aristotélica no es, desde lueg~
e:ll.-plicita en todo el tratado De Anima, y, consecuentemente, el asunto mamfiesta un carácter de cosa supuesta (sic en Santo Tomás y en Averroes), cuya
necesidad está en función de un sistema preconcebido.6~

v.

cuya función es "iluminar" de modo misterioso los objetos sensibles para
hacerlos inteligibles y capaces de ser recibidos en un entendimiento pasivo,
corruptible, que es el que realmente entiende, en el estado actual del hombre...

b) . Que Arj tóteles, como se ha dicho en una fórmula concisa,61 "no ofrece
en sus escritos un sistema completo acerca del origen de las ideas, sino más
bien lo insinúa de modo fragmentario". Especialmente en nuestro caso~ como
también lo han dicho los especialistas,68 ''propuso el problema del entendimiento, pero no llegó a resolverlo", al menos, puédese añadir en los textos que
de él conservamos...
c) . Ciñéndonos, en fin, a esos mismos textos, no tenemos derecho a creer
que la figtrra del eximio pensador resulte opacada o venga a caer en menos
estima sólo porque sufra algún detrimento el Aristóteles rígidamente tradicional y algo etéreo ( aunque parezca paradoja), cuyo fantasma vive muy
lejos de la realidad histórica.
A este respecto, una palabra feliz de Sir David Ross,69 puede condensar
nuestro esfuerzo por conocer no sólo el mundo: "die Weltgeschichte ist das
Weltgericht", el juicio del mundo es la hist-oria del mundo, cosa que con recto
criterio podemos aplicar al hombre y al filósofo.

En último término, hay en la mente humana una sed inextinguible de conocer las cosas de la manera más perfecta, del modo que más nos asemeje a
Dios, ante cuya vista "no hay criatura invisible".rn

BIBLIOGRAFIA
CONCLUSIONES

Fuentes-ppls.

Con licitud creemos poder afirmar, según el texto analizado:
a). Que la explicación psicológica del conocimiento humano, tal como,~
encuentra en los capítulos 4o. y 5o. del III libro de Anima es así: apr~ns10~
del objeto sensible por la facultad sensitiva; percepción de las cos:15 m~eligibles, encerradas en el sensible, por un entendimiento no ~e_zclado, JIDpas1ble
e incorpóreo en el cual existen dos principios; un entendimiento age~te~ absolutamente etemo y capaz de sobrevivir al compuesto humano; entendimiento

ª

430 a 24-25 .
., Así ZELLRR, Bram., K.AMPB, PRANTL, etc. (apud STWEK, o. c., p. 32~).. SiwEK op. cit. pp. 326 y 325 (nota al No. 400) ... "agens educit ex eo {patiente} ~quam
materia quadam, formas {species) intelligibiles... ( !)

e:.

"' Cfr. SrwEK, op. cit., p. 326.

286

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2a. Ed., Roma, Pont. Univ. Gregoriana, 194-6, 358 pp.
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PLATÓN. Oeuvres Completes ( tt. vi. vii, viii, 2eme. partie) : La Republique - Phédon . Le
Banuqet - Phedre - Paris, Belles Lettres, 1947-1949.
ARisTÓT.ELES.

., P. MoRÁN, Psycholcgia, Vol. cit., p. 56.
"" Sic NUYENs, op. cit., p. 312; etiam Copleston y Armstrong, en los lugares dedicados
a la Psicolog:ia de Ar. (Vid. Bibliografía, al fin}.
"" Op. cü., Introducción, p. V.
" Ep. ad Hebr., rv, 13.

287

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CoPLESTON, S.

_

Sección Segunda

LETRAS

�</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
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                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
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                <text>García Gómez, Alberto</text>
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                    <text>•
Y Baroja, cáusticamente: "En muchas afirmaciones Ortega no ha acertado
porque creo que es hombre de más cultura que intuición. Yo lo siento, porque
como he dicho en otra parte, lo consideraba como la única posibilidad de filósofo que había en España en nuestro tiempo (flechazo al Tema, sentimos),
y me parece que esa posibilidad de filósofo no se ha realizado y creo que va
quedando en escritor brillante". (El Escritor según Él y según los Críticos, Ed.
Biblioteca Nueva, Madrid, 1952, p. 152).
Ortega pasará cual literato, no filósofo, ni siquiera pensador de alguna
originalidad, pese a los ditirambos de sus partidarios. Y le preocupa "la pelusidad" mientras Zubiri se encuentra anhelante de esencias. "A Zubiri sólo
le preocupa la verdad y de ahí que no repare en el brillo de las imágenes ni
en la belleza de la expresión del pensamiento". (Julián Izquierdo Ortega,
La Filosofía Española en los últimos años, "Cuadernos Americanos", México,
enero-febrero, 1963, p. 147).
Pocos quieren reconocer lo indudable, y los años se encargarán de probarlo :
Zubiri es un filósofo, mejor, el filósofo español de nuestra etapa, perteneciendo
al pensamiento y no a las letras cual "su" maestro... Ese "discípulo", a diferencia de los demás (Gaos, Recaséns, García Morente) , expone su doctrina
rigurosamente y nunca desciende a divulgador o propagandista, tal Sobre la
Esencia, habiendo allí más meollo que en muchos de los tomos y folletos
orteguianos: "es, quizá, el mejor filósofo, en el sentido canónico del término
que tiene hoy España" (Sciacca, obr. cit., p. 508).
En otra oportunidad hemos practicado con amplitud ese contraste, pero
basta lo anterior para captar cuánto debe Ortega a Dilthey, hasta títulos y
planteamiento. Lo mismo a Scheler, a Hegel. .. en fin. Apenas resta darle
término a estas conexiones mentales con algo de Dilthey, al concluir su Sueño:
"La melodía de nuestra vida lleva el acompañamiento pesado. El hombre se
libera del tormento del momento y de la fugacidad de toda alegría sólo
mediante la entrega a los grandes poderes objetivos que ha engendrado la
historia. Entrega a ellos, y no subjetividad del arbitrio y del goce; sólo así
procuraremos la reconciliación de la personalidad soberana con el curso cósmico".24
belión de las Masas, muestra de microensayismo interjeccionista, cabe en la segunda,
cuando naufragó en meras exclamaciones: ¡ ah, el hombre-masa! ( el bárbaro tecnificado de Keyserling); ¡ oh, el hombre sin la nobleza que obliga!, y por el estilo.
•• Estupendamente expresó Vasconcelos, en el Prólogo a mi Itinerario Filos6fico,
cit.: "Y ya se sabe que, así como un poeta, todo mortal es un poco filósofo. Padecemos todos la inquietud de lo desconocido: afán de poesía, necesidad de filosofia". Dilthey, desde su altura, no representa la excepción, por más que muchos no hayan reparado en el afán por quedarse en la necesidad.

670

Sección Quinta

COMENTARIOS Y RESEÑAS
BIBLIOGRAFICAS

�FILOSOFAR DE LEO GABRIEL SOBRE "HOMBRE Y
MUNDO EN LA ENCRUCIJADA"
Por el DR. AcusTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

I
EL PRoF. DR. LEo GABRJEL ENSAYA, en su obra Hombre y Mundo en la Encrucijada,
una visión amplia de la situación espiritual de nuestro tiempo. Una crítica del psicoanálisis, del existencialismo y del materialismo dialéctico y un estudio de la libertad desde
la idea cristiana de lo personal, muestra, en todo momento, un serio conocimiento
de la extensa zona del moderno desarrollo de las ciencias naturales y físicas. Sabe
descubrir, con verdadera agudeza, los puntos vulnerables del psicoanálisis, del existencialismo y del materialismo dialéctico. Pero no se trata, tan sólo, de una lúcida
crítica. Se pretende ofrecer andamios para las ideas, apuntar la "lisis" después de la
crisis. Sabe que para el hombre de la actualidad es sin duda algo fundamental no
fracasar en cuanto hombre" (p. 13). En rigor, no estamos ante la nada; estamos en
el todo. Y el todo se centra en el Ser. El pensamiento de la época contrarresta las
tendencias de nihilidad con el sentido por el todo. Para la física clásico-mecanicista el
mundo es materia, compuesta de átomos, que llena el espacio absoluto. Los átomos
se agrupan en moléculas y éstas a su vez en cuerpos de distintos tamaños. Sólo las
partes serían reales. La teoría unitaria del campo, buscada por Einstein, parece haber
sido lograda con la reciente fórmula del universo publicada por Heisenberg. Se intenta una síntesis máxima, contemplando al universo como estructura plástica de espacio-tiempo que se actualiza en los diversos puntos y en formas relativamente distintas.
La teoría de los quanta de Max Planck nos viene a decir que "la naturaleza da saltos". Sommerfeld emplea la imagen del salto del gato, que dispone dirección y fuerza
del salto en orden al fin que ha de alcanzar. No han faltado intentos - fallidos por
cierto- para vislumbrar el primer indicio de libertad sobre el terreno físico. Acaso
pueda decirse que a través del velo que se transparenta en el mundo físico, nos mira
hoy el ojo del Creador, quien con la virtud de su pensamiento y visión transforma
el orden de la naturaleza y de la historia, orientado a la unidad como universo, en el
orden pulsante del Ser dentro del todo que El arrancó --al crear- a la nada. En
todo caso, cabe advertir que el orden del ser es el campo metafísico directivo lo
mismo en la física que en la vida del hombre.
Resumiendo el aspecto de la materia, Leo Gabriel afirma: "el átomo no es una
última porción; es el todo primario. Desde este todo se levanta el nuevo universo. Y

673
H43

�tanto demuestra el átomo la urgencia del todo, que por su desintegración interna en
la fisión del núcleo se provocan justamente reacciones que originan una enorme
destrucción. Es oportuno, en este punto, apuntar al hecho claro de que únicamente
el todo y su orden tiene consistencia y otorga consistencia.
Por la independización del tiempo como cuarta dimensión corresponde también un
momento histórico al cosmos físico, que la astrofísica hace resaltar por su orientación
hacia la cosmología y a los problemas del origen del mundo.
Determinaciones y constataciones astrofísicas, como el desplazamiento del rojo en el
espectro de sistemas celestes lejanos, ponen de manifiesto un movimiento centrífugo
de los cuerpos siderales y asi una expansión global del universo entero, que tiene
que haber recibido un día su comienzo. De este modo se completa la finitud espacial
del mundo de Einstein y de Sitter por la finitud temporal a base de la nueva cosmología" (p. 24).
La esencia de la vida se afianza en el sistemático apoderamiento de la materia en
medio de la multiplicidad de formas especificas de evolución y de estructuras de
ambiente. Trátase de un movimiento inespacial de la configuración creadora de las
formas. Hay una incondicional preeminencia del todo ante las partes y una señera
disponibilidad sobre las leyes de la materia y del espacio. El grado de libertad en el
movimiento creador de la fonna de la vida se hace diáfano y patente. Hemos trascendido la esfera del movimiento de probabilidad del mundo físico.

11
La imagen del hombre es compleja. Estamos ante un microcosmos. Pero cabe decir que estamos también, como lo apunta Gehlen, ante un ser "deficitorio". Su pobreza de instintos, su inseguridad frente a la situación de la naturaleza así lo atestiguan. "El hombre no puede existir desde la inmediatez de un mecanismo de reacción
a los estímulos como el animal, sino apoyado en la mediación consciente, por el
pensamiento y la libre autodeterminación, desde la dimensión de interioridad de su
propio ser sí mismo. Por eso dice el biólogo Portmann con mucha razón: 'el animal
vive su vida, el hombre guía y encauza su existir, todo el conjunto somático-anímico
de la vida del hombre se proyecta derechamente en el marco de sus deficiencias
biológicas al reducido ámbito de la libertad, al área de la autoconfiguración propia
consciente y firme". (p. 42). Max Scheler había llamado al hombre el gran decidor
de "no", el asceta de la vida. Leo Gabriel nos dice ahora que "el hombre" se construye su mundo y se esboza en él asimismo en cuanto hombre. No contradice las leyes
de la naturaleza; las sobrepasa. Al hombre no le corresponde un ambiente, le pertenece el universo. El espíritu transpone espacio y tiempo. El cosmos se precipita hacia
la interioridad del hombre. Y retoma desde dentro a una configuración nueva en las
obras y creaciones del espíritu: arte, ciencia, técnica. Al desligarse del clausuramiento
en el universo, al penetrar en su intimidad y encontrar su verdadera mismidad, el
hombre -ser dialógico-- se toma persona. Pero la personalidad no debe absolutizarse
ni aislarse. El ser es el ultimero e insondable fondo en que se fundamenta el hombre.
Resulta urgente, para un filósofo de la actualidad, la fundamentación del verdadero todo. El mundo de hoy precisa, más que nunca, la unidad densa de una realidad
que abarque al todo. La libertad de la personalidad y del todo universalista de un
orden de la humanidad y del humanitarismo se yergue contra el totalitarismo de los

674

?

ts~emru: _materialista
~ecarucista de _la fuerza. Los fundamentos de la realidad reg:¡oso-etlca son los umcos que garanttzan en su origen toda verdad bondad
b _
lleza_. Hasta aquí las líneas directrices del Capítulo I del libro qu' e comentamos,
y e
dedicad o a la situación espiritual.
En el capítulo 11, "Psicoanálisis -El Problema de la Personalidad-" L
G
b· 1
·
, eo ane emp1~za por_ h~blar~os de los antecedentes en el hallazgo del "subconsciente":
San Agusun, Le1bruz, Bauer. Equivocaciones, sueños, libido, neurosis, instinto de
muerte son puntos clave en la interpretación y crítica del pensamiento freudia
E
· ·, d 1 •
no. s
as~irac10n e ps1co:inálisis ir hasta el fondo de los fenómenos por una consideración
one~~da a ~a totalidad Y teleología por un esclarecimiento del sentido total. La for~ac1on de _cifras en el sueño la pone Freud expresamente en relación con un mecamsmo 3:c:uco de . la _formación de la escritura (jeroglíficos). Esta retroreferencia es
caractenstlca
del 1nstmto
freudiano de remontarse hasta las "primi..:
·
· · d
.,
uvas" f ormas ongmanas e expres1on en la historia. La incursión llega hasta el pasado más remoto
Con resp~cto a la vida, se arri~a a lo~ protozoos. -Con respecto al hombre, llega Freud
ontogenéticamente
hasta
la primera infancia' y filogenéticamente hasta 1os mismos
·
lb
· ••
.
a o~es p~rm1t1vos e mta~tos en la cultura del género humano. En el mundo de los
apetitos Juega la sexuah~ad ~n papel decisivo en la formación de la personalidad
hum~a. La ,5?ltura o aislamiento del apetito sexual en el hombre, respecto a la
func10n específica de la procreación, se irradia a la totalidad de la personalidad M
parece que Leo_ Gabriel omite, en el problema de la líbido, el aspecto esencial. Freu;
post~a dogmátl~ente que la energía afectiva es por esencia sexual. No parece advert1r que el afluJo de la energía afectiva indiferenciada hacia las funciones s peri
del al
ta "
l"
u
ores
es n norma como el que conduce a la líbido hacia la sexualidad. Resulta ridículo pretender dar cuenta de la obra de un Cervantes, de un Goethe, de
un ~hakespeare o de un San Juan de la Cruz, mediante el análisis de supuestos
confli;tós sexual_es ?e sus autores. En Freud, el yo no queda amenazado y sojuzgado
tan ~o.lo por. el_ mstlnto subsconsciente, sino primaria y primordialmente por el super-yo
( es~mtu ob1et:1vo). El desmoro_namiento de la personalidad se produce por el aplas~ento del elemento_ subconsciente y la tendencia represiva del superconsciente. Ademas, no hay que _olV1darlo, Freud habla del retroceso de la vida a lo anorgánico.
Contra
la tendencia de unidad actúa siempre una tendencia de diV1s10n,
· ·' d e d.1sgre.
gación que lleva a la muerte. Hay -freudianamente hablando-- un verdadero apetito
de la muerte.

1?ª,

El capít~~ 111 de la _obra, Marxismo y Existencialismo, se centra, sobre todo, en
la problemati~ de la _libertad. El marxismo es incapaz de comprender la historia
como. ;l despliegue existencial de todo el hombre en las múltiples formas de sú
conexion con el mundo y la circunstancia. "En este proceso dialógico se caracteriza
al hombre, desde ~l ángulo de su creacionismo, como sujeto de la historia -escribe
e~ Pr~f. Leo_ Gabriel,-:-;- Y no como mero objeto. El hombre tiene historia, y no la
hist?na le tiene a el . (p. 87). Contra un sector del existencialismo, Leo Gabriel
advierte que el hombr~ no es todo, que no podemos caer en una totalización del
hombre, en el antropologismo. Sartre, por ejemplo, no traspasa la divisoria de sujeto
Y objeto. Pierde la auténtica dimensión ontológica para quedarse en una perspectiva
psico-fenomenológica-vivencial. Su existencialismo es un materialismo epifenomenístico.
Me parecen especialmente penetrantes las páginas que dedica Leo Gabriel a Martin
Heidegger y a Peter Wust. Peter Wust es el único entre los pensadores existencialistas que toca, en su meollo, el problema crítico del conocimiento. El distingue las

675

�formas de certeza: así la "certitudo mathematica" -la certeza matemática-, la
"certitudo metaphysica" -la certeza filosófica-. Cuanto más se vuelva, desde los
objetos reales del mundo, la naturaleza, el pensamiento hacia el hombre, ta~to más
deberá abandonar la exactitud y certidumbre. La filosofía guarda una especial relación con el hombre. Es la "scientia humana". No puede abstraer del hombre, ya
que sólo él posee filosofía y se puede expresar a través de ella. Por es~ ~o~parte
ella también -y así lo muestra la historia- el destino del hombre en lo hIStonco. E~
espejo de este destino lo fluctuante e inacabado de una constante lucha. De ah1
:; continuo cambio denir'o de los contenidos del pensamiento filosóffco, la lucha de
direcciones y de sistemas, y de ahí la falta de logros (pues la filosof1~ no ~tesora un
do definitivo) lo inconcluso y sin embargo enormemente conf1gurat1vo de sus
resu lta
,
•
'h
conocimientos. La filosofía es de esta forma una imagen de la e~tencia uman_a.
Más aún, no mera imagen, sino ella misma: "con incertidumbre Y riesgo" (Ungew15sheit und W agnis") .
El fenómeno característico de esta existencia es la índ~le de !nseg~dad en todas
las vertientes del existir: la "insecuritas" . Peter Wust persigue la ms~gund~,d Y d ~ paro de la vida, en la esfera racional. ,del conocimiento, en la dimens1on religiosa

¡,

ante la incertidumbre de nuestra salvac1on.
Es una filosofía agustiniana del "cor inquietum" que encuentra su ~o1:11plemento
pleno sólo por la entrega a Dios, al fondo originario del ser. Este conocmue~t~ _debe
ser transido por la reverencia ante el ser. En esto radica la ver~a~era ob¡etlv1dad,
. u· "dad es una cuestión de postura. Por eso en el conocnmento el acto de
pues ob ¡e VI
d"
.,
·
reflexión debe entrelazarse con el acto de devoción. ~sto e':1':esa una 1mens1on eXIs:
tencial del acto del conocimiento desde la postura €t1co-~elig1osa, a la ~ue. ya presto
atención Kierkegaard y a la que Peter Wust dio testimomo ~n forma autentl~ co~ su
ºd
1 (pp 103-104) Séame permitido expresar ----&lt;i1cho sea entre parentesIS-Vl a persona
•
·
afº "d d
· ·
t Wust es el filósofo europeo con el cual siento tener mayor iD1 a espmque P e er
• d f
'f
L
t
h b le
tual, más estrecho parentesco en el estilo y en la acutu iloso 1ca. amen o no a er
conocido antes de escribir mis 3 obras filosóficas fundament:iies. Acaso en el futuro se
ponga de relieve la influencia de Peter Wust en mi pensamiento.

III
'tul IV y V Leo Gabriel se ocupa de enjuiciar críticamente el "diamat
·
hi , ·
E n 1os cap1 os
soviético-ruso" y de proponer una superación del materialismo. ~~ el 0~1~en st_or:co
del "diamat" (abreviatura oficial de los soviets para e~resar, matenali~mo _d1alectico") distínguense 3 fuentes: pensamiento occidental, 1deolog1as revoluc1onar1as rusas, y '1a personalidad de Lenin que funde creadoramente ambas. Marx Y ~~g~ls --con
todas sus raíces- son las fuentes occidentales. Sabemos que Marx p:etend10 1mpl~tar
n cabeza idealista sobre base y pies materialistas. Todo filosofar de la idea
a H egeI Co
. , •
·
'lO na
depende funcionalmente del vivir económico. La d1alect1ca m~sta _no era so ~
dialéctica conceptual (Hegel), sino una dialéctica político-revoluc10na~~- El pens:1nue~to de la ciencia y de la filosofía se ponen al servicio de la transformac1on revoluc1onar1a
de la sociedad.
El leninismo hace evolucionar el marxismo en 3 puntos: 1) el marxismo decimonónico
representa el extremo grado de densidad de elementos y tensiones con polarida~, opuesta
-idealismo y materialismo- en los sistemas de esa época, pero no es absorc1on Y su-

676

peración. 2) La ideología del materialismo dialéctico es la derivación última y el más
consecuente producto de la dialéctica del espíritu occidental en la época moderna. 3)
Se pretende lograr una síntesis de elementos opuestos, sobre la realidad de la materia
con preferencia e independientemente de toda conciencia. Lenin acentúa dialécticamente el punto de vista realista. Pensar es, para Lenin, un acto puesto en obra.
Pensamiento dialéctico significa actualización revolucionaria de una ideología política. Lenin construye el mecanismo de sociedad y de estado que Stalin lleva a cabo
como un ingeniero su máquina. El superhumanismo despiadado niega, con pasión,
la existencia espiritual personal. La voluntad colectiva de transformación se siente
a sí misma absoluta. El ateísmo -verdadera pasión- pertenece esencialmente a
esta concepción del mundo. Apunta Bochenski que el materialismo dialéctico soviético-ruso no es una filosofía en el sentido occidental sino más bien una fe
ideológico-dogmática con alardes filosóficos y científicos infund~mentados. 'En contenido y forma, el materialismo dialéctico soviético-ruso es incomparablemente más
pobre Y más primitivo que los sistemas afines de occidente. No puede negarse su
cariz oriental. Dialéctica es una palabra mágica para la solución de todas las dificultades lógicas y teóricas del sistema. Se combate a la metafísica sin advertir que el materialismo dialéctico mismo es un sistema metafísico, una "religión disfrazada". La disolución colectivista de la libertad y de la personalidad encamina a una existencia de
masa dominada por leyes funcionales.
La concepción materialística es una simplificación física de la realidad, un acortamiento unilateral de la perspectiva de conocimiento y un encogimiento del contenido de realidad en este sistema totali.tario. "Desde un pensamiento integral que
ha logrado adentrarse en las ciencias de la naturaleza y del espíritu, se pone ya de
relieve el primer triunfo sobre el materialismo, el cual no era posible en el ámbito de
la dialéctica por no caber en él. La ley dialéctica es de tal naturaleza, como ya lo
hemos visto, con respecto al principio spinozista, que es incapaz de trascender en su
contenido las antítesis, por afianzarse en un nexo de relaciones puramente formal.
En el dominio dialéctico fue asimismo posible y tuvo de hecho lugar la desmembración de opuestos entre idealismo y materialismo. La síntesis que sigue en el proceso
dialéctico a la tesis y antítesis no es superación de la oposición. Hegel hace "resolver"
( aufgehoben werden), en la síntesis, tesis y antítesis; esto quiere decir expresamente
según él, ser guardado, conservado (conservare), pero al mismo tiempo, de todas ma~
neras, ser quitado formalmente como opuesto (tollere). Lo que con esto se consigue
es una asimilación formal no una existencia yuxtapuesta de los miembros contrarios
sin contrariedad" (p. 143).
El VI y último capítulo de la obra Hombre y Mundo en la Encrucijada, está consagrado al estudio de la "Libertad y personalidad en el ámbito occidental: esencia y
existencia de la libertad". Necesitamos un conocimiento de la esencia y existencia. La
libertad pertenece al hombre, a su el{istencia y no a un sistema, es el modo de existir
humano. La libertad es el hombre. Es indivisible e indivisa en el todo, presente en el
existir concreto no en conceptos abstractos. Por algo ha dicho Kierkegaard: "el hombre no es sino que se hace". La libertad tiene que ser conquistada y a lcanzada por
el hombre comunicando una impronta a su vida personal. La ciencia contemporánea
se aplica a afirmar y mantener segura el área de su libertad. La cumbre espiritual
del existir -y en ella la libertad- está, de continuo, en tensión con el subfondo de
apetitos y de materia en él. El existir, siempre amenazado, se halla bajo el peligro
de una dinámica de antagonismos.

67·7

�El hombre, a: diferencia del animal, no está inscrito ni entretejido_ en un de_terminado reducto de la vida, ni en un determinado contorno. Es un ser abi~to al universo.
No es mundo, pero tiene mundo. Se convierte en sí-mism~ _por e~ propio_ acto en que
se dictancia y se evade del mundo. La libertad no es dehruble _m fara~tizable por un
sistema ideológico. Subsiste en el horizonte abierto del todo. Nmgun sistema es_ capaz
de suplantar al hombre. Sólo el pensamiento abierto puede rebasar, en la m:did~ en
que se abre camino en el mundo, las formas de siste~s ~talitarios en su peligros1s°:10
mortal para Ja libertad. Hoy buscamos de nuevo la mtegndad del hombre :n la eXIstencia. "Sólo merece la libertad y la vida aquel que la tiene que conqwstar todos
los días", afirmaba Goethe.
Leo Gabriel ha pretendido mostrarnos, desde el ángulo de un nuevo deb~t: d~l
hombre con el mundo, la nueva manera de dominar la existen~a, la autosufic1enc1a
y el logro del hombre eterno por su permanencia y ser en_
tl~mpo dei:de . la eternidad. No ha querido separar la profundidad de su superf1c1e, ~u la _verticalidad del
de Ja horizontalidad de su estratificación ramificada en la existencia. El mundo es
ser,
l' .
, .
t
de a
una cuestión de dominio, de logro. La actividad po 1t1ca que umca~en e res~n
las necesidades fortuitas de cada día, a las apetencias pujantes de mtereses, sm sentido ni coordinación con ull todo que esté sobre ese orden, e~ verdaderamente del~znable. ¿Hemos cruzado ya la media noche del nihilismo? Para u de ~ara al nuevo d1a,
que ya clarea desde nuevas riberas, tenemos que o~or~a_r a nuestra libertad un nuevo
sentido para mantenerla. Hemos de saber para que v1v1IDos.
.
Leo Gabriel no quiere ofrecernos un sistema más que sea desbordado por la realidad.
Intenta penetrar en el hombre contemporáneo ~, en la ~ag~n de su mundo._ Apunta
una encrucijada y ofrece criterios de comprension. Nos mvita _a trazar cammos Y a
ejercer una libertad responsable. He aquí los méritos sobresalientes de la obra del

:1

filósofo austriaco y universal.

MARCEL PROUST VISTO POR JAIME TORRES BODET
Por el DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

JAIME TORRES BoDET INCURSIONA, con tranquila audacia, en la obra de Proust. Su
meditación de crítico y sus dotes de artista se centran en la temática-clave de los escritos proustianos: tiempo y memoria. Haber reanudado el estudio de Proust, con
nuevos y fecundos aportes, será siempre un saldo positivo -y de gran mérito- que
arroja el nuevo libro de Jaime Torres Bodet. Más que un nuevo método crítico, Torres
Bodet nos ofrece una valoración integral de las categorías estéticas en Marce) Proust.
Su revaloración no surge de una manufactura hechiza de conceptos más o menos abstractos, sino del estudio concreto de los textos de Marce! Proust. El delica&lt;lo encanto
de ese arte enfermizo aparece, en la pluma de Torres Bodet, iluminado con nueva y
penetrante luz. Para muchos, la lectura de este libro permitirá descubrir la formación
mundana y un tanto artificial de Marce! Proust. A otros les llevará a profundizar aún
más el significado de la obra de este gran artista. Jaime Torres Bodet --el poeta y el
crítico- logra una fina captación de la obra de arte proustiana, auxiliada con una
cierta versación filosófica. Yo diría que a Torres Bodet le importa, sobre todo, expresar
una forma de la presencia total del hombre Marcel Proust en el mundo.
Seis capítulos, debidamente articulados, constituyen la estructura del libro que comentamos: 1) El tiempo perdido; 2) La fecundidad del olvido; 3) La lucha contra
el tiempo; 4) Trabajo, composición y psicología en la obra de Proust; 5) La estética
del sueño; 6) Resurrección.
Hijo de un médico distinguido y de una dama de ascendencia judía, Marcelo Proust
fue siempre un ser vulnerable, exclusivo, tierno, exigente y original. Vida aparentemente absurda e irregular pero en el fondo apegada a sus aptitudes. El asma que
sufrió desde niño se halla asociada a conflictos y deseos inconscientes. Esa enfermedad
le marcó singularmente y le permitió -al retirarse del mundo- producir una obra
de gran alcance. De su profesor Darlu aprendió "La importancia de subrayar al lado
de la física de una anécdota, la metafísica de un relato" (Tiempo y memoria en la
obra de Proust, pág. 12, Editorial Porrúa, S. A.). Durante años, Proust fue un voluntario del esnobismo, un espectador del gran mundo. Aunque hoy nos suena un poco
cursi aquello de "la belle époque", es preciso situar a Proust en esa realidad - artificial, egoísta, asfixiante-- que nuestro autor compara con un invernadero lleno de
plantas atormentadas. Marce! Proust, no hay que olvidarlo, era un homosexual que
pensó, allá en su juventud, en "la posibilidad de quién sabe qué amores normales
e irregulares, aunque complejos y elaborados, como perfumes de sabias ev~escencias"

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�( opus cit., pág. 14). Antes de gustar la realidad inmediata, compacta y cruda, Proust
la colocaba primero en "el refrigerador hermético del olvido". Su arte refinado, moroso, no es, en verdad, muy sano. Y sin embargo, quedan algunas lecciones confortadoras, el anhelo de un gran perdón.
Recibió la influencia de Ruskin con el fervor de un discípulo y con la pasión de un
propagandista. Gracias a Ruskín gustó de las iglesias góticas, de Venecia y de la riqueza esclarecedora de la metáfora. En dos años Proust pierde a su padre -a quien
había aprendido a estimarlo y a respetarlo sin comprenderlo- y a su madre -un
extraño sujeto de admiración y acaso de rencor, una consejera y amiga adicta, pero
nunca una auténtica confidenta-. Proust se levantaba después de las seis de la tarde
y se acostaba al amanecer. Odiaba los ruidos y tenía terror al insomnio. Le atormentaban los vicios que padecía y sentíase vulnerable y mortal en grado sumo. Iba a
cumplir treinta y cinco años cuando sintió el imperativo de buscar, con insistencia,
la expresión escrita, para recuperar el tiempo perdido. Estaba cansado de los "salones" desencantado de sus esfuerzos de hombre de letras. Ahora quería escribir su
libr;. La materia prima estaba en su sensibilidad y en su memoria: acumulación del
tiempo; estilo lento, envolvente, musical, sinuoso. Del detalle exacto llegaba a la metáfora repentina y de la metáfora repentina realizaba una nueva ascensión hacia la fantasía. Y allí, en la cumbre de la fantasía, se encontraba con la imprevista constancia
de lo real. Corregía y perfeccionaba continuamente sus manuscritos. Tres años antes
de morir recibió el Premio Goncourt. Murió de pulmonía el 18 de noviembre de 1922.
Trató de rescatar el tiempo perdido, hasta el último instante. "Hay que alejar a todos
los que quieren impedir mi trabajo" le decía a su ama de llaves. Torres Bodet concluye su perfil del hombre con estas palabras: "Así, heroicamente, encadenado a la
vez a la enfermedad y a la poesía, terminó sus horas mortales un escritor para quien
el tiempo fue el supremo protagonista -y el más implacable rival" (Opus cit., pág. 34).
La memoria de Proust -¡ qué duda cabe!- era prodigiosa. Recordaba el tono de
una pregunta, el sabor de las fresas con crema, el matiz de una duda, el olor de una
vieja alcoba, la humedad de un jardín nocturno. . . Mientras la mayoría de los hombres dejan desvanecer y pulverizar los recuerdos, Proust tenía una capacidad, casi
policiaca, de indagación auténtica y minuciosa. Todos los elementos dispersos de la
observación y de la memoria consciente, eran llevados a unidad por la poesía. El recuerdo de Proust ya no parece recuerdo sino visión esencial de la realidad. Todo el
inmenso olvido que protegía, de la deterioración de las horas, la impresión Y la atmósfera del pasado, se descubre, de golpe, por el autor de En Busca del Tiempo Perdido.
Paisajista y retratista se asocian fraternalmente en el arte de Proust. Arte que era
para él la única inmortalidad concebible en vida. La belleza eterniza lo fugitivo, exige
algo indemne a la destrucción de los hombres. Pero el arte -perrnítaseme apuntar mi
distancia de Proust- no hace las veces de la religión. En definitiva no nos salva. La
inmortalidad que nos ofrece es sólo sombra de inmortalidad, como diría Unamuno. Nos
desvía de la amenaza, pero no trasciende la amenaza. Nos libera momentáneamente
del fardo de la existencia para que, fortalecidos, podamos recomenzar el asalto de
la altura.
El tiempo es el verdadero protagonista y el peor enemigo de Marce! Proust. Quisiera
vencer al tiempo, recuperarlo, trascenderlo. "Los verdaderos paraísos -advierte Proustson los paraísos que hemos perdido". Pesimismo, seguramente. Pero creador o recreador, si se prefiere.
Proust, autor de memorias y novelista, nos pinta un mundo vicioso, incómodo, a

menudo ridículo y repugnante. Su incansable relato --difícil, pausado, minucioso-,
e~oca un recuerdo, sin cara al porvenir, que se pierde en la eternidad. "Lo que aproxuna a los seres -escribe Marce! Proust en el libro A la Sombra de las Muchachas en
Flor- no es la comunidad de las opiniones, sino la consanguinidad de los espíritus"
(/bid., pág. 75). La obra de Proust -obrserva Torres Bodet- está imaginada en
tiempos de música: largos, prestos, andantes y rápidos allegrettos. Entre los períodos
lentos, emplea, también, las frases cortas. "El intento de Proust nos demuestra -al
decir de Jaime Torres Bodet- dos conclusiones complementarias y melancólicas: la
'.nu~lidad. de la vida, pues se llega -a lo sumo- al lugar donde principiamos, y la
uoma sutil del arte, que mantiene la vida, inmortalizándola; es decir, privándola de
la calidad esencial que posee la vida. Porque la vida, para cada uno de nosotros es
inevitablemente fugaz, transitoria, perecedera" (]bid., pág. 84).
'
~n un mismo capítulo, el sexto, Torres Bodet analiza trabajo, composición y psicoJog1a en la obra de Proust. Si la vida le trajo desencantos a Marcel Proust, se conformaba pensando que la verdadera vida está en otra parte. No en la existencia misma
ni después; sino fuera de ella. Es el arte como religión que hemos tenido la oportu~
nidad de criticar. Lo mejor de Proust es que quiso trabajar mientras tenía todavía
la luz, y trató de ser misericordioso mientras tenía todavía misericordia.
Su obra tenía que ser, a la vez, una novela realista y una autobiografía idealista.
Es un novelista de la memoria y ur. inventor que se sirve de ella para el trabajo de
su imaginación. Su cortesía, su enfermizo deseo de ser amable, importunaba a sus •amigos y vencía en ocasiones al narrador frente al novelista. Todo es musical en la obra
de Proust. Diríase que su obra crece por intususcepción. Después del "Tiempo perdido" sobreviene el tiempo recuperado, una especie de "eterno retomo". Su ironía
está hecha de veracidad y de piedad. Más que reproducir la realidad, le gusta suscitarla, crearla de nuevo. "La materia -nos dice-- es real sólo porque crea una expresión del espíritu".
¿ Cabe hablar de una estética del sueño? Así lo cree Jaime Torres Bodet en su
capítulo quinto. El sueño es metáfora viva. Proust no fue un discípulo de Freud. La
obra maestra de Proust podría tener como subtítulo las palabras "psicopatología de
la vida cotidiana". Salud y enfermedad de la mente están entrelazadas, sin claras fronteras, en los personajes de Marce! Proust. Pero, ¿ acaso podríamos consideramos nosotros como absolutamente normales? Los más dignos, los más serios, los más normales
poseen en su conciencia cierta ventana por donde suele entrar hasta ellos no sé qué
soplo de inquietud, qué desasosiego, qué enajenación, el relente de una noche inconfesable, el espectro de una vida frustrada, la connivencia con una mentira que no
quería serlo del todo, pero que acabó siéndolo -por miedo de ser verdad" (]bid.,
pág. 122). Así como hay una geometría en el espacio, para Proust hay una psicología
en el tiempo. El narrador nos lleva de la mano a esta psicología del tiempo: "Me preguntaba qué hora sería; oía el silvar de los trenes; y ese silvar, más o menos lejano,
como el canto de un pájaro en el bosque, me señalaba las distancias; me describía
la extensión del campo desierto por donde se apresura el viajero hasta la estación
cercana ... " El tiempo sale fuera del tiempo, si se me permite la paradoja; se fija
en el espacio y se eterniza en la evocación. "Para un especialista del tiempo -escribe
Jaime Torres Bodet-, el sueño constituye una trega y un desafío. Dormir -y dormir
nada más- es la tregua en que estoy pensando. Tregua del tiempo y de la memoria
consciente: abdicación continua e inevitable del narrador, que se ve forzado, durante
horas, todos los días, a suspender esa lucha intrépida contra el tiempo, que es su exis-

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�tencia misma: la lucha en la que suele emplear los ardides más ingeniosos de la memoria, hasta la resurrección poética del olvido" (]bid., pág. 128). Sueños de plomo
a la vera de sueños alados, reino de la libertad con el ego como centro de imputación
intelectual y afectiva. Mientras otros autores ensayan el procedimiento de los monólogos interiores, Proust utiliza lo que Torres Bodet llama la estética del sueño. Sueño
que experimentan no tan sólo los que duermen, sino los que despiertos inventan
mientras viven. Podríamos hablar de ensueños entre penumbras. Proust no es solamente el creador de sus personajes, sino también su cómplice, su hijo, su narrador
siempre. "Al describir un semblante, una flor, una nube, una torre, un árbol, un rayo
de sol, una cualidad o un vicio, se describía. Y, en cierto modo, se confesaba" (]bid.,
pág. 138).
Frente a la sociedad de su tiempo, Marcel Proust sólo puede vencerla, inventándola
nuevamente. Su gloria huele a veces un poco a azufre. No estoy seguro, como parece
estarlo Jaime Torres Bodet, de que Marcel Proust siga siendo el más releído entre los
grandes contemporáneos franceses ( Claudel, Gide, Valéry), ni mucho menos que sea
el de influencia más duradera y el de presencia más positiva. No es esta la ocasión
de señalar nuestras distancias de Proust y nuestras radicales preferencias.
Por encima de la idea de patria, Proust puso el respeto de esa "patria interior".
Ignoró el placer y el dolor del trabajo humilde de los seres humildes. Su yo se ensancha hasta cubrir el mundo de los otros. Pero es, más que un ensanchamiento, una
suave absorción. No hay en él ni despotismo ni misantropía. Anhela suscitar una confesión, descubrir un secreto oculto del universo, vencer al tiempo. Alguna vez declaró
- ¡ cómo olvidarlo!- que "no es posible tener talento si no se es bueno". Proust tenía la simplicidad y el entusiasmo y la pureza del artista. Amaba la belleza que dura.
Su universo artístico nace y muere con él. Pero nos queda como un resplandor "de
tiempo en estado puro, un trozo de vida intacta del que no sabemos exactamente
qué preferir: si el prestigio de los recuerdos, conquistados por la memoria, o el valor
de la realidad, protegida por el olvido" ( Opus cit., pág. 164).
Poeta, ensayista y crítico literario, Jaime Torres Bodet con su libro Tiempo y Memoria en la Obra de Proust, trasciende los límites de la critica o de la historia literaria
en su acepción común y vigente. Torres Bodet renueva el concepto romántico de la
crítica --en su más profundo significado-- como penetración de la obra de arte, como
interrogación respecto a su secreto, como asedio a su más íntima contextura. Yo diría
que la crítica es para él un paso a la filosofía, un órgano o instrumento de la conciencia pensante y sentiente.

A. B. F. DEL

v.

CONGRESO INTERNACIONAL DE FILOSOFIA EN VIENA

ACABA DE CELEBRARSE EL XIV Congreso Internacional de Filosofía, en la ciudad de
Viena, del 2 al 9 de septiembre del año en curso. Una gran cantidad de trabajos y
de secciones pusieron de relieve la riqueza temática del Congreso. El lunes 2 de septiembre de 1968, el Sr. Presidente Federal de la República de Austria, Dr. h.c. Franz
Jonas inauguró, en el Teatro de la Opera, el magno evento cultural. El Congreso se
realizó bajo la presidencia del Prof. Dr. Leo Gabriel. Hubo sesiones plenarias: una
de ellas dedicada al tema "Espíritu, Mundo e Historia" y la otra al tema de la
"Libertad: Responsabilidad y Decisión". Han salido ya a la luz pública los dos primeros volúmenes de las actas del XIV Congreso Internacional de Filosofía, que contienen las comunicaciones presentadas en estas dos sesiones plenarias. Las actas están
editadas por la Universidad de Viena, en colaboración con la editora Verlag-Herder;
Wien. Me cabe la honra de haber participado en la segunda sesión plenaria con la
comunicación intitulada: "Liberty: Responsibility and Decision" que está incluida
en el volumen I (págs. 188 a 192).
A más de las sesiones plenarias, el Congreso de Filosofía ofreció 8 coloquios: 1)
Marx y la filosofía contemporánea; 2)Brentano, la psicología filosófica y el movimiento fenomenológico; 3) Wittgenstein, el "Wiener Kreis" y la filosofía analítica;
4) Lógica deóntica y su importancia para la ética y el derecho; 5) El significado de
la síntesis en el pensamiento integrativo en relación a las estructuras integrales; 6)
Cibernética y filosofía de la ciencia técnica; 7) El tiempo; 8) La naturaleza del hombre y el problema de la paz.
Las secciones del Congreso de Filosofía -muchas de las cuales trabajaron simultáneamente- fueron las siguientes: Lógica, Teoría del Conocimiento y de la Ciencia,
Filosofía del Lenguaje, Ontologia y Metafísica, Etica y Filosofía de los Valores, Estética y Filosofía del Arte, Filosofía de la Naturaleza, Filosofía de la Cultura, Filosofía
de la Historia, Antropología Filosófica, Filosofía Social, Filosofía del Derecho, Filosofía de la Política, Filosofía de la Religión, Investigación en Historia de la Filosofía.
En términos generales, puede ' decirse que la organización y la hospitalidad del Comité Organizador del Congreso fueron excelentes. Acaso haya que hacer notar el
excesivo número de participantes en las discusiones y el reducido número de minutos
que se concedía a los que intervenían en ellas. En muchos casos se trataba de monólogos más que de diálogos. Lo más interesante del Congreso es, a mi juicio, el encuentro y el diálogo en la ciudad de Viena con destacadas personalidades en el mundo

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�de la Filosofía. Y también -menester es decirlo- las actas que podremos leer, en
cuyas comunicaciones está lo más avanzado y reciente de la filosofia, lo que todavía
no ha llegado al libro.
DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

BARTOLOMÉ DE LAS CASAS, Apologética historia sumaria. Edición preparada
por Edmundo O'Gorman. México,
UNAM. 1958, 2 vols.
CoN MOTIVO DEL cuarto centenario de
la muerte de Bartolomé de las Casas,
el Instituto de Investigación Histórica de
la Universidad Nacional de México, promovió una nueva edición de la Apologética Historia sumaria que fue preparada en el seminario de historiografía
de la Facultad de Filosofía y Letras que
dirige el Dr. Edmundo O'Gorman.
Esta edición, que presenta cambios
importantes frente a las dos ediciones
anteriores, fue cotejada con el manuscrito original de la Colección Muñoz.
En ella, aun cuando se conserva la numeración corrida de los capítulos, la
manera de dividir la obra ( tres libros y
un epílogo) es ya diferente. Los encabezados de capítulos agregados al manuscrito en las dos ediciones anteriores, aparecen suplidos, en · la edición que comentamos, por títulos en redacción
moderna que indican el desarrollo conceptual del argumento de la obra. Esta
nueva edición respeta integramente las
citas, referencias y "testaduras del manuscrito original, las cuales sirven de fundamento documental a la interpretación
que sobre la Apologética propone el Dr.
O'Gorman. La edición va enriquecida
con un estudio preliminar y seis apéndices, entre los cuales podemos destacar
las noticias biográficas y bibliográficas de
Fray Bartolomé, en los que se agregan
y corrigen algunos datos y fechas referentes a la Apologética; la lista de obras

y autores citados en esta obra, que puede complementarse, en lo referente a
México, con la preparada por O'Gorman para su estudio sobre Los Indios
de México y la Nueva España ( 1966);
por último, los datos sobre la idea de
América como parte de Asia en el pensamiento de Las Casas. Además de todo
lo anterior, el lector tiene a la mano
un índice analítico completo de gran
utilidad.
En el estudio preliminar, O'Gorman
recoge algunas interrogaciones abiertas
por A. M. Fabié y M. Bataillon, se apoya fundamentalmente en el examen minucioso de las testaduras, correcciones
y adiciones de los manuscritos originales
de la Historia de las Indias y de la
Apologética, y después de desarrollar un
ejemplar análisis de estos documentos y
revisar la cronología de las actividades
de las Casas, pone en cuestión la tesis
establecida por Hanke, Menéndez Pidal,
Pérez de Tudela y Giménez Femández
sobre el origen, carácter y significación
de la Apologética Historia en la obra
de Fray Bartolomé. El estudio preliminar
de esta edición se inicia, pues, con el
examen de esos trabajos anteriores, "el
estado actual de la cuestión". Del análisis de esos trabajos y de su crítica se
afirma la hipótesis que propone O'Gorman.
Paso a paso el lector puede ver estructurarse lógica y coherentemente la
concepción primero, la estructura después, de "la articulada argumentación
teórico-histórica en favor de la plena racionalidad de los indios americanos" que
es la Apologética.

O'Gorman muestra cómo del "inci· dental propósito" de incluir descripciones de la tierra y de sus habitantes en
s~ Historia de las Indias, esas descripc10nes se convierten en la básica de una
nueva obra de Fray Bartolomé: la Apologética historia. Explica O'Gorman cómo Las Casas, al vincular lógicamente
dos demostraciones, la primera (a priori)
que considera al hombre en su aspecto
orgánico, y la segunda (a posteriori)
que considera al hombre en su aspecto
histórico y al llevar esa argumentación
a sus últimas consecuencias, establece
la prueba de la perfección corporal de
los indios y de su plenitud racional, después del fracaso ideológico de sus tesis
en Valladolid.
El estudio que sigue al planteamiento
de la hipótesis de O'Gorman y que trata
sobre el sentido y la significación histórica de la Apologética, ilumina también,
con nuevas perspectivas, la vida y la
obra de ese hombre extraordinario que
fue Fray Bartolomé. Hombre medieval
Y moderno, que logra condensar en su
obra, desde el punto de vista antropológico" el esfuerzo más completo y mejor
realizado de cuantos produjo el siglo
XVI frente a la crisis que suscitó la invención de América".
Puede seguirse en el estudio de O'Gorman el pensamiento de Las Casas que
al estudiar la cultura de los indios americanos presiente, en pleno siglo XVI,
que los sacrificios humanos practicados
por los indígenas, son prueba de devoción ( y prudencia) pues "se ofrece a
Dios aquello que más se estima". Puede
comprenderse a Las Casas que, consecuentemente con su universalismo ontológico, su universalismo histórico no
puede -en el momento mismo e; que
se concretan las ideas nacionalistas modernas-- romper con el esquema clásicocristiano de unidad ecuménica y sigue
afirmando, ya tardíamente, que América forma parte de Asia.

Las aportaciones del estudio de O'Gorman son de gran importancia y su Estudio será de lectura obligada para comprender la significación de la obra de
Las Casas. Todo lo anterior, aunado al
valor intrínseco de la Apologética, hacen de esta nueva edición una edición
clásica. Esperamos que a este esfuerzo
le sigan muchos otros y que en todos
ellos predomine el mismo espíritu crítico
que ha enriquecido a esta nueva Edición de la Apologética historia.

ANDRÉS MONTEMAYOR liERNÁNDEZ
El Colegio de México

ALFREDO LóPEz AusTIN, Juego Ritual
azteca. Versión, introducción y notas
de .. : México, UNAM, 1967, 90 pp
( Instituto de Investigaciones Históricas
Cuadernos, Serie documental 5).
'
DENTRO DE LA IMPORTANTE labor que
ha emprendido el Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad
Nacional de establecer, traducir y dar
a conocer los textos nahuas, se inserta
este pequeño volumen de Alfredo López
Austin, quinto de la serie documental.
En la introducción, nuestro autor informa sobre las fuentes de que fueron
tomados los textos: el Códice Matritense del Real Palacio, el Códice Matritense de la Real Academia de la Historia, y el Códice Florentino; y pondera
el valor de esos textos recopilados por
Fray Bernardino de Sahagún. Después
se plantea el problema de si los juegos
rituales que acompañaban a las fiestas
que se celebraban en México-Tenochtitlán pueden ser considerados propiamente
como deportes ("¿Existía el deporte entre los Aztecas?"), y para responder
acude, sobre todo, a una comparación
con el deporte griego, del que considera
que depende el actual. La idea que desarrolla López Austin es que los juegos griegos y los mexicanos no tienen

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�prácticamente nada en común, pues si
bien aquéllos tuvieron un origen mítico
y religioso, Jo perdieron más tarde, para
quedar como meros entretenimientos públicos; mientras que los juegos mexicanos,
con excepción tal vez del ollomaliztli o
juego de la pelota, estuvieron siempre
estrechamente ligados a las ceremonias
religiosas de que dependían; a esto agrega otros argumentos menores como el
carácter general a todo el mundo griego,
en un caso, y el carácter local en el
otro. El sentido de su conclusión a este
respecto no llega a ser del todo convincente: estaría por ver si los juegos griegos perdieron tanto y realmente su sentido religioso, y aun así no se trataría,
en última instancia, más que una diferencia de grado ( en el mismo sentido
podríamos decir que no hay arte azteca,
si lo comparamos con el arte griego: las
palabras son comodines que colocamos
a posteriori, y por descontado se debe
dar que implican significados familiares,
pero no iguales), ese peculiarísimo fenómeno de nuestra época, si puede decirse, sin duda, que hay muy pocos puntos en común con los juegos rituales de
los mexicas. En la introducción se hace
también una corta comparación con los
juegos gladiatorios romanos.
Tal vez el mayor valor de esas comparaciones no sea el_de las conclusiones
parciales a que llega, sino el hecho de
irnos dando una imagen de conjunto Y
muy coherente de los juegos mexicanos,
y de su sentido religioso, y al mismo
tiempo el de irnos señalando la gran
variedad de ellos, que van desde el ollomaliztli al sacrificio gladiatorio o a la
carrera del Páinal. Todo lo cual va complementando con un análisis de las palabras nahuas relacionado con esas actividades, que es ampliamente ilustrativo. Por último se hace una breve
referencia justificativa al carácter cruel
-para nuestros ojos- de esos juegos.
La obra de López Austin presenta

diecisiete juegos diferentes. Para cada
uno hay una introducción, ricamente documentada, que describe en su totalidad
el juego de que se trate, lo relaciona con
la celebración religiosa de que forma
parte o con las otras ceremonias ligadas
con él, e indica en cada caso su sentido
religioso. No pocas veces acude al análisis etimológico para enclarecer el sentido verdadero u original de un término.
A esto sigue la traducción de los textos pertinentes: sabidos son los conocimientos del autor en el náhuatl clásico,
y lo cuidadoso de sus traslados. El español de sus versiones no sólo es correcto, sino también armonioso. Cuando la
traducción ofrece algún problema o alguna característica especial, las notas lo
aclaran o muestran en cada caso el criterio seguido.
Por último el libro trae un apéndice
en el que se presentan los textos en su
idioma original. Los Juegos Rituales Aztecas es, pues, una obra cuidadosa, de
altura académica, útil sin duda, que contribuye a formar el corpus de textos
mexicanos, y avanza en el conocimiento
de aspectos particulares de aquella cultura.
ANDRÉS MoNTEMAYOR HERNÁNDEZ
El Colegio de México

FRANCISCO LóPEZ CÁMARA, La estructura Económica y Social de México en
la época de la Reforma. México, Siglo
XXI, Editores, 1967. 244 pp.
EL PROPÓSITO FUNDAMENTAL de este libro es hacer un estudio sobre la estructura económica y social de nuestro país,
referido a los años de 1853 a 1867,
esto esy al período denominado en la historia de México como Reforma.
El autor ha dividido su análisis en tres
partes fundamentales que ha denominado: Estructura tradicional y procesos
emergentes; la vida comercial y las fi-

nanzas y por último la sociedad mexicana. Cada uno de estos apartados es
un tema de investigación por sí solo,
pero precisamente su unificación en un
todo logra formalmente presentar una
imagen más general y de mayor amplitud, que ayuda a la mayor comprensión
del problema. Pensamos que este esquema tiene importancia en vista de la falta
de estudios generalizadores tan necesarios y escasos en nuestro medio.
La síntesis que se obtiene después de
la lectura de esta obra, da una idea
de la situación que vivía el país, en lo que
se refiere a los principales sectores productivos, esto es, la agricultura, la minería, la industria, el comercio interno
y externo, las finanzas; además, caracteriza a la población por su papel económico dentro de la producción.
Plantea cuáles son los principales problemas con los que se enfrentaba el país:
estancamiento del crecimiento de la población, la falta de comunicaciones la
'
carencia de un mercado nacional dado
el predominio de pequeñas economías
autosuficientes, todo Jo cual repercute
en los diferentes sectores productivos. En
relación con la agricultura señala que
la forma de propiedad se había mantenido inalterable desde la Colonia y perseveraba en técnicas de producción atrasadas, y precisamente por la existencia
de economías autosuficientes su papel
productivo --en relación con el comercio
exterior, por ejemplo-- se veía menguado, por no decir casi nulificado.

.

Señala que no se puede hablar de industria propiamente, sino de manufacturas y talleres artesanales que se enfrentaban tanto a la carencia de capital
como a la falta de mano de obra.
La minería es la rama productiva de
mayor importancia en el país, pero este
hecho a su vez produce un desequilibrio
en relación con las otras ramas, dada la
preferencia que se le da a la extracción de metales, pues este sector pro-

porciona los medios para el pago de las
importaciones. A pesar de ello, la falta
de una técnica más desarrollada se empieza a manifestar. Como las otras producciones, la minería se ve afectada por
la falta de comunicaciones internas· se
encuentra, además, en buena parte' en
manos extranjeras.
El comercio se consideraba como ta
mayor fuente de capitalización interna
que a su vez es invertido en otros sec~
tores; el comercio interno se enfrenta al
igual que los otros sectores, a la fitlta
de consumo interno, a la ausencia de
transportes y a una gran anarquía fiscal.
El comercio exterior presentaba una balanza deficitaria; los principales productos de exportación eran en su gran mayoría productos no renovables. Las casas
que controlaban el comercio estaban en
manos de extranjeros, lo mismo el trasporte interno o externo. Por otro lado
el monopolio del puerto de Veracruz er~
casi absoluto en lo que se refiere al tráfico. El viciado sistema fiscal también
tenía fuertes repercusiones en este sector ya que los altos impuestos propiciaban el contrabando en gran escala.
Las finanzas estaban en una situación
deplorable: carencia de capitales con
la consiguiente falta de inversiones ade~ás de la constante salida de éstos,' principalmente de los extranjeros. Gran parte de esta situación era resultado del
desequilibrio que había ocasionado el
movimiento independiente. La inestabilidad política era un reflejo fiel de la
situación que existía en el país; así la
falta de crédito y los déficits presupuestarios aumentaban la deuda pública interna Y externa, y las medidas fiscales
eran incapaces de aliviar la situación.
La carencia de crédito había facilitado
el desarrollo de la especulación y del
agiotismo como una forma rápida de enriqueciiniento, Jo cual, a su vez, empeoraba el estado de cosas.
La sociedad de la época se caracteri-

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686

I

�zaba por una división de clases marcadas; los grupos coloniales alcanzaron en
esta época su consolidación en sus di~tintos matice~: terrateniente, clero, pres•
tamistas, comerciantes, etc. La burguesía
estaba formada en su mayoría por extranjeros dedicados a distintas actividades
económicas -minería, finanzas, etc.-.
La clase media estaba formada por profesionistas; y en un estrato inferior los
campesinos, sector mayoritario de la población, constituido en gran parte por
indígenas; por otro lado el grupo de
obreros y artesanos, numéricamente inferior al de los campesinos. Por último
se menciona el lumpen proletario integrado por vagos, mendigos, y otros desocupados que se concentraban en las ciudades.
Señala el autor que la Reforma es la
primera gran modificación de la estructura social heredada de la Colonia; se
da entonces la contradicción abierta entre nuevos grupos y los ya existentes.
Pensamos que el libro de López Cámara cumple una función al señalar de
manera general la situación del país en
la época de la Reforma, y al mostrar
a grandes rasgos cuáles eran entonces los
principales problemas económicos y sociales. Pero las conclusiones son un tanto
vagas muchas veces y a menudo poco
coherentes. Tal cosa _nos parece que se
debe a varios motivos: por un lado el
tipo de fuentes utilizadas -archivos diplomáticos de correspondencia francesa
y británica de la época, principalmente-lo que arroja una visión demasiado personal del problema y muchas veces más
una idea que una realidad concreta; las
descripciones y datos estadísticos de los
cónsules, interesados la mayoría de las
veces solamente en determinados problemas, dan una información que debe ser
tomada con reservas y que resulta generalmente incompleta (valga como ejemplo la carencia de datos sobre la agricultura). El uso de este tipo de docu-

688

mentación no deja de ser interesante,
pero hubiera convenido utilizar otro tipo
de fuentes, más variadas, con lo cual la
obra habría adquirido mayor validez e
importancia.
Otras cuestión que conviene destacar
es la que se refiere al método y concepción del estudio, esto es, al esquema
sobre el cual se trabajó basado en la
tipificación de categorías de clases sociales en atención a su función productiva y a los diferentes modos de producción; tal cosa nos parece de suma importancia en tanto que interpretación,
pero en muchas ocasiones se advierte una
actitud demasiado apriorística y que invalida la investigación en ciertos aspectos.
En resumen, pensamos que este tipo
de estudios económicos es de gran importancia para el conocimiento de nuestro pasado y el libro de López Cámara,
independientemente de lo que queda dicho en párrafos anteriores, ayuda particularmente a la comprensión de ese tipo
de cuestiones. Hacer una obra interpretativa es ciertamente meritorio, por
más que de ahí provengan -como el
mismo autor lo indica- no pocas dificultades. Ojalá veamos aparecer investigaciones de este tipo y, quizá, dedicadas a períodos más largos.
ANDRÉS MoNTEMAYOR HERNÁNDEZ

El Colegio de México

Los Bárbaros.
EL TÍTULO de La Invasión de los
Bárbaros al Noreste de México en los
Años de 1840 y 1841, la Biblioteca del
Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey ha editado la publicación número 7, de su serie Historia.
Es autor de ella el Ing. Isidro Vizcaya

CoN

Canales.
He leído la obra con mucho interés,
subrayando en el texto conceptos y pa-

labras y escribiendo anotaciones al margen, cosa que suelo hacer cuando el contenido me apasiona. Considero que para
el estudioso del desenvolvimiento histórico de nuestro Estado y de las causas
reales que originaron la pérdida de Texas, este trabajo, que revela paciencia,
orden y método para investigar, viene a
ser una contribución valiosa y necesaria
sobre un aspecto muy poco conocido y
apreciado de la vida regional: la lucha
constante de hombres y mujeres nuevoleoneses contra los indios, desde 1596
hasta 1882, con su secuela de zozobra,
despoblación y retroceso económico.
Las primeras cincuenta y nueve páginas del libro, que el auto:r titula con modestia "Introducción", ofrecen un panorama general de la guerra permanente
entre españoles e indios: de mediados
del siglo XVI a mediados del siglo XIX.
Trescientos años de pavor en el ánimo
de los colonos que se movilizaban hacia
el norte mientras apaches y comanches
lo hacían hacia el sur. El choque de dos
razas y dos civilizaciones se tradujo en
disparo de arcabuces y silbido de saetas
de pedernal. Cabelleras rubias colgando
como trofeo del cinturón de los "bravos" y trenzas negras presentadas ante
el gobierno a trueque de una prima de
doscientos pesos. Nos describe minuciosamente el funcionamiento de las "compañías presidiales" y las características
que debían reunir los combatientes que
las integraban: individuos de valor a
toda prueba, rápidos para disparar y cargar de nuevo el arma, diestros en el
manejo de su caballo, infatigables y excelentes rastreadores. Vemos asimismo la
tolerancia de los texanos hacia los indios
con objeto de desviar hacia México la
furia guerrera y el papel que jugaron
muchos "renegados" blancos que se unían
a los saqueadores, o cautivos asimilados
que perdonaban a veces la vida de sus
víctimas recordando su procedencia racial. Finaliza describiendo las tres gran-

•

des invasiones llevadas a cabo de septiembre de 1840 a enero de 1841. Tres
mapas muy detallados acaban de completar el panorama.
Don Isidro seleccionó, después de prolijas búsquedas en archivos, una serie de
comunicaciones de autoridades civiles y
militares que informan con vivos colores,
con expresiones arcaicas y con impotencia, las depredaciones que llevaban a
cabo con aterradora frecuencia bandas
de "gandules" que iban de cuatro o cinco comanches, a cientos y cientos de feroces guerreros.
Atacaban rancherías y poblaciones mayores, desfilaban con insolencia frente a
Saltillo, merodeaban por las cercanías
de Monterrey e incursionaban hasta San
Luis Potosí, Durango y Zacatecas dejando a su paso una huella sangrienta.
Cosechas destruídas, hatos de ganado
arreados a fuerza rumbo a Texas, comercio agonizante por inseguridad en los
caminos y éxodo de familias, eran el horizonte uniforme de aquella época.
Dos factores hubieran podido frenar
las invasiones de los "bárbaros" : la colonización de la frontera y la evangelización de los indios. La frontera norte del
México colonial y del después independiente la constituyó el río Bravo. Aunque en teoría nuestro territorio se prolongaba muy al norte de este sitio, en
realidad Texas, Nuevo México, Arizona
y California eran solares de nadie. San
Antonio de Béjar, Bahía del Espíritu
Santo y Nacogdoches naufragaban de
mexicanidad en un océano de indios salvajes y treinta mil emigrantes de raza
blanca. La población del México de principios del siglo XIX ascendía a poco más
de seis millones de habitantes para cubrir una superficie mayor de cuatro
millones de kilómetros cuadrados. Si los
habitantes, escasos de por sí, se aglomeraban en el centro y sur del país ¿de
dónde iba a sacarse el material humano

689
H44

�Luego se llega al soborno con dinero, regalos, subsidios o regalías, o creación ~e
incondicionales, corrompidos en su dignidad, que siempre respondan "sí" a
todo. Algunos detalles a simple vista son
anodinos: invitaciones a comidas, viajes
de fin de semana, estancias en casas,
etc., pero que en el trasfondo se proponen la presión por el soborno o compromiso. También se recurre al sabotaje
de las actividades que traigan entre manos las autoridades ante quienes se trata
de influir. Finalmente se echa mano de
la acción directa que es ya una prueba
de fuerza o confrontación y lucha sin
cuartel. La más comúnmente usada es
la huelga que se ha generalizado a todos
los campos" (pp. 53-61). El autor no
deja de advertirnos que ya cuando se
llega a estas alturas es normal que un
sentimiento de inquietud por la pérdida
de las instituciones democráticas se apodere de nosotros, y que "tales lineamientos son graves si se considera que la negociación y el compromiso siguen siendo
los rasgos sobresalientes o características
más destacadas del funcionamiento de
una sociedad democrática" (p. 62).
En cuanto a los resultados de la lucha son muy difíciles de evaluar, por
muchas razones, entre las cuales la falta
de documentación es, por el momento, la
más poderosa. Por otra parte, como nos
Jo dice el autor, dada la variedad de intereses en la vida socio-económica de un
pueblo, no puede negarse "que toda
reivindicación de cualquier grupo de presión siempre repercutirá en contra de
otro sector de la Comunidad" (p. 100);
de allí que ¿ bajo qué criterios podríase
apreciar el monto de los resultados ... ?
Sobre todo cuando se sabe que quien
más soporte las consecuencias nocivas es
el consumidor de raquíticos ingresos, que
está por completo desorganizado.
Y termina el autor haciéndonos una
exhortación a la toma de conciencia del
hecho incontestable de que "en nuestras

692

grandes sociedades industrializadas, la
organización constituye la única puerta
abierta al ciudadano y el único recurso
para hacerse oír en sus inquie~u~es Y
preocupaciones y exponer sus opm10nes.
Ni por mal pensamiento podemos creer
en una sociedad individualista ... " (p.
118).
JUAN SANDOVAL TRUJILLO

lliNRI, La Psychiatrie Sociale.
Presses Universitaires de France, collection "que sais-je?", París, 1958.

BARUK

XX se ha
caracterizado por multitud de fenómenos
o hechos a cual más trascendentales.
Cada uno por sí mismo podría arrogarse el privilegio de simbolizar a su tiempo. Pero tal vez ningún título para representar con mayor propiedad a la fase
histórica que iniciamos, que llamarle
"La Epoca del reino de las ciencias sociales'', dado el auge que ha venido tomando cada vez más su aplicación. Lo
más probable es que no nos percatemos
del alcance de semejante acontecimiento
que significa, entre otras cosas, el tránsito de la Humanidad de su etapa de
niñez y pubertad analítico-individualista,
a la de su juventud y madurez sintéticosocial en la que habrá de alcanzar la plenitud de desarrollo.
El hombre, en una primera etapa de
su existencia, intentó aprehender la realidad de las cosas y saberlo todo, en una
forma un tanto anatómica y Ininuciosa,
parte por parte, siendo egocéntico e individualista; mientras que en esta segunda etapa de su devenir histórico, intrigado por la cantidad de interrogantes
e insatisfacciones encontradas en su progresión desmenuzante, se lanza en busca
de una interpretación científica del conjunto, de una proyección sintético-social
generalizada que Je permita comprender
la realidad de las cosas globalmente. Ya

LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO

no Je bastan los conocimientos unidimensionales ni parciales, mucho menos unicausales que al fin y al cabo le deforman
tanto lo aprehendido como lo ignorado.
Ahora prefiere abarcarlo todo y explicárselo así en la vasta complejidad de sus
interrelaciones. Pretenderlo captar en sus
partes es un equívoco falso, porque de
hecho el todo no es igual a la suma de
sus partes.
Es en este afán de macro-visión del
hombre de ahora, que se inquieta de
abarcarse a sí mismo y de explicarse en
toda su magnitud la sociedad a que pertenece y en la que es y se mueve, como
han surgido las llamadas ciencias sociales: La Antropología Cultural, la Política, la Economía, la Psicología Social,
la Demografía, la Historia en cierto modo
y la Geografía Humana, así como la Sociología, la Ciencia Social por an tonomasia. Viene a sumarse a las mismas,
aunque cavilosa y titubeante, la Psiquiatría Social, cuyo campo o dominio está
todavía un tanto impreciso; opinión que
se fortalece aún más después de la lectura meditante de la obra que a continuación se examina y comenta.
El profesor Baruk comienza disertándonos acerca del cambio semántico experimentado por la palabra "social", a lo
largo de la historia que hace remontar
como todo buen judío hasta el Pueblo
hebreo. Sin embargo pronto abandona
esta empresa para advertimos que lo social que antes decía lo concerniente a la
Comunidad de todos, ahora se constituye
en una entidad separada de los demás,
que se protege y guarda por sí misma,
gobierno o estado. Y dedica toda la primera parte de su libro que es la más
amplia, a explicaciones de orden moralizante, cuando no condenatorio de los
acontecimientos registrados durante la
Segunda Guerra mundial -relativos naturalmente al Pueblo judío y a su tragedia-, bajo el estado hitleriano.
Es una tentación grave en que suele

caerse muchas veces al abocarse al estudio de las Ciencias Sociales: constituirse en moralista o ferviente predicador de
valores. Escollo demasiado peligroso que
debe a toda costa evitarse, porque las
Ciencias Sociales de sí no pueden ser
axiológicas o normativas, si no, ¿ cómo
podrían ser objetivas? Muy al contrario,
el científico social para mayor garantía
de sus constataciones, hasta de sus propios valores deberá hacer caso omiso en
sus observaciones investigadoras.
Indiscutiblemente el autor posee muy
amplios conocimientos y experiencia no
menor, en medicina psiquiátrica, que nos
deja entrever por la multitud de casos
de enfermos mentales que nos relata, pero
que a pesar de lo numerosos que sean, no
constituyen en sí el objeto de estudio de
la Psiquiatría Social que permanece muy
vago. Con todo, en el trasfondo se deja
vislumbrar un contenido socio-psiquiátrico de gran interés, cuando enuncia la
ley psicológica de que "todo hombre
tiende a transferir sobre los que le rodean y sobre su medio social los sentimientos de inferioridad o de culpabilidad que resiente para consigo inismo" y
nos la ejemplifica con suma claridad (p.
55) . De donde se colige que "el complejo de perseguidos" tan connatural al
Pueblo judío, hinca sus raíces históricopsicológicas ep esa su "conciencia moral" como Pueblo, culpable de deicidio
y que los judíos han logrado "transferir
sobre los demás que los rodean". De suerte que ya "no se sienten culpables, sino
víctimas y de una inocencia y pureza
tales que rayan en lo sublime". En esta
forma eliminan como Pueblo su propio
sentimiento interno de culpabilidad, designando a todos sus vecinos que no sean
de su raza, como a sus propios perseguidores, a quienes a partir de ese momento
les declaran la guerra (muy grave caso
de Psiquiatría Social) .
En la segunda parte el autor vuelve
de nuevo a intentar un acercamiento y

693

�un frente decisivo y eficaz de lucha por
el equilibrio).
Ahora bien
. , "La Política de los
. Ingresos persigue dos objetivos princ1pa1es:
1 ) man tener la estabilidad de los precios a la par que asegurar un desarrollo
económico acelerado y el pleno em~leo
de la mano de obra naciopal; 2) realizar
una repartición más equitativa de los
frutos del crecimiento" (p. 45) ·
En cuanto al primer objetivo, .resulta
.
sobremanera difícil, por no decir imposible, conciliar los tres puntos, . ya
inflación por Jos costos precisaque 1a
.
la
mente repercute en los precios, con
diferencia de que su remedio no está
una reducción de los créditos o en
en
.
lo
un aumento del impuesto, srno por
contrario parecería estar en una fuerte
inyección de moneda, -~on Jo _cual se estará atisando la inflac1on, amen de otras
.
repercusiones
en e¡ comercio interna. .
cional. y si no se hace, se prop1c1a
la recesión fuente de desempleo. ¿ Entonces .•. ?
De allí que muchos economistas acet
ten que el mundo occidental dado s_u s1st ma no puede subsistir sin inflaciones,
e '
• .
y
so pena de menguar su. crec~ento.
hasta se defiende que la inflac10n es provechosa. El único camino posible para
llegar a lograr el equilibrio s~ría el control de los intereses de los diversos gr~pos en juego moderándolos en sus ~Xlgencias, así como la c~nc~~ción debida
entre las aspiraciones rnd1viduales y las
necesidades colectivas. Pero pretender semejante control y conciliación ~~ un
.
toma de dec1s1ones
mercad o lib r e, Sm
centralizada y sincronizada, resulta pura
utopía.
En efecto, dado el divorcio d~ ~~et~nsiones o competencias entre la m1c1auva
privada y la pública, aquella se lanza
a la inversión productiva en los renglon es qu e le Parecen los más rentables,
invadiendo luego los mercados con sus
artículos, sin parar mientes en las con-

secuencias ni mucho menos pr~veer p~r
cierto a las necesidades colecuvas suscitadas por su acción en el mercado: ~or
.
1o, un fabricante de automoviles
eJemp
,
al programar su producción, to1:1ar~ ~uchos factores en cuenta, pero Jamas mcluirá en sus planes de inversión alg~na
partida destinada a carreteras, ~osp1tales alojamientos, educación, med1~as de
' ·dad, etc·, tan íntimamente ligados
segun
,
con el funcionamiento de sus articu1
pero que en cierto modo afectan s~s mtereses egoístas y los rehuye. De alh que
el estado tenga que subvenir a tales pr~videncias mediante un enorme gasto publico que ha de financiarse naturalmente, o con un déficit presupuesta! o por
el impuesto indirecto, ambos ca~nt~s
de desequilibrio. y hay que advert1: que
a todo el ajetreo económico anterior se
nos pasó añadir el abuso exagerado qu_e
se hace en nuestros países, de la pu~~cidad, abortadora de necesidades artificiales, con la única divisa de aumen~r
las ganancias de una empresa determinada; Jo que agudiza aún más e~ problema, ya que por el ansia de satisf.acer
aspiraciones individuales, hasta el IDJsmo
impuesto debido se anda buscando es.
qmvar
a toda costa · Lo que favorecen
las mismas instituciones privadas con tal
de congraciarse con sus súbditos, sin e~pacho de las perniciosas consecuencias

?s,

(pp. 70 y SS.)•
En cuanto al segundo objetivo, también parece incompatible dentro del mundo neo-capitalista, con los demás pu~tos, más directamente con el mantemmiento de una tasa de expansión acel~rada. Porque una repartición más eqmtativa de la riqueza producida, tendiente
a disminuir las desigualdades de ingr~os,
estimularía el consumo, puesto que iba
a las capas más necesitosas, Y por ende
se coartaría el ahorro, fuente de la inversión. Excepto naturalmente en caso
de recurrirse a medidas de ahorro for-

zado, pero entonces se lesionaría precisamente a quienes se trataba de beneficiar.
Por otra parte, hay que reconocer sin
género de duda que ninguna política de
ingresos que tenga como única meta conseguir la estabilidad de los precios o -un
freno a los salarios, podrá rendir los
efectos deseados o pretendidos, si no se
propone al mismo tiempo y logra un
control severo de las ganancias e ingresos del capital y recursos n aturales.
"Esto significa que una verdadera política de los ingresos no puede concebirse
independientemente de una acción innovadora sobre las estructuras. . . Las
rentas de situación de ciertas categorías
profesionales, la importancia del fraude
al fisco, la especulación en terrenos e
inmuebles, la carga de los intermediarios,
son otros tantos problemas que están urgiendo cuanto antes reformas de estructuras capaces de eliminar el carácter crónico de la inflación" en los países occidentales -termina diciéndonos Jacques
Lecaillon.
JUAN SANDOVAL TRUJILLO

ANTONIO SÁNCHEZ BARBUDO, Los Poemas de Antonio Machado, Los temas.
El sentimiento y la expresión. Colección
'Palabra en el tiempo', Editorial Lumen,
Barcelona 1967. 473 páginas.
UNA NUEVA OBRA de análisis y de crítica
de extraordinario valor viene a sumarse
a la ya abundante bibliografía sobre Antonio Machado y su poesía. Se trata,
en nuestra opinión, si no de una obra
definitiva, sí de algo que se acerca a !o
que sería el libro clave para la interpretación de la obra poética del Autor de
Campos de Castilla: su autor el profesor
español de la Universidad de Wisconsin,
en M adison, Antonio Sánchez Barbudo,
uno de los críticos más objetivos y más
perspicaces de la literatura contemporánea española y, especialmente, de los
hombres del 98. Sus obras anteriores so-

bre Unamuno y Juan Ramón Jiménez
asentaron su sólido prestigio como uno
de los mejores conocedores de esta porción de la literatura española. En la
obra que hoy nos ocupa, Sánchez Barbudo ha cimentado este prestigio con
una base mucho más amplia y definitiva. El autor, por otra parte, además
de trabajar con un material hacia el que
siente una profunda simpatía ( esta es
la base auténtica y real de toda crítica),
conoció íntimamente tanto a Unamuno
como a Machado, de modo que puede
develamos muchas veces el secreto personal de las circunstancias que contribuyeron a la creación de estos autores.
Lo importante de esta nueva obra
crítica sobre la poesía de A. Machado,
es que el autor no se ha limitado a estudiar una temática o la forma poética
de acuerdo con esquemas generales previamente trazados. No se trata, como en
el caso de otras obras que consideramos
valiosas, de encajar las realizaciones poéticas especiales y peculiares de Machado
dentro de un sistema o de estudiar la
ideología que domina en los poemas y
la sensibilidad general que muestra ante
el fenómeno vital y poético. Sánchez Barbudo ha seguido un método muy especial
y, también, muy simple. En primer lugar, su atención se hfl fijado en los poemas mismos. En todos y cada uno de
los poemas, sin entrar muy detalladamente en las generalidades. "Esto -afirma el autor- permite decir algunas generalidades, no sólo sobre estos libros
vistos en conjunto, sino también a veces
sobre determinados grupos de poemas.
Pero inmediatamente después de las generalidades, se pasa, y esto es lo principal, a considerar los poemas aisladamente -unas veces con más extensión
que otras-, claro es sin tener ya muy
en cuenta el carácter o valor que tengan o puedan tener los otros poemas
que siguen o preceden".
Lo importante de la técnica seguida,

697
696

�na. Antonio Sánchez Barbudo definitivamente nos asegura de la real existencia
de Guiomar y del tipo de relaciones ( algo
más que platónicas) que sostuvo con
A. M. entre los años de 1929 y 1934.
Quién era la dama y demás datos personales que puedan ayudar al lector a identificarlo, no es de tanto interés para un
estudio poético. "Lo importante para
nosotros -afirma S. B.- es saber que
Guiomar fue el segundo y último gran
amor de Machado" (p. 419). Lo importante es, cómo a partir de un sentimiento básico en la vida de Machado, el
amor, se plasma una poesía auténtica Y
sentida que tiene todos los visos de haber sido inspirada en la realidad de una
relación íntima y personal. El análisis de
S. B. es penetrante y fino y nos va descubriendo, plasmado en formas poéticas,
cómo Machado elaboró estos poemas que
formaban, ya de antemano, parte de su
vida.
De importancia también, aparte del
análisis a que los somete, son también
las páginas dedicadas a los poemas escritos por A. M . durante la guerra civil
española de 1936-1939. Sánchez Barbudo
tiene testimonio de primera mano, para
explicarnos el qué de esos poemas, escritos en terribles momentos de depresión
y desconsuelo: su trato personal de Machado. Su nota en la página 459 es un
testimonio de biografía que no nos resistimos de transcribir para nuestros lectores: "Le vi yo en Barcelona, acabado
de llegar de Valencia, en el hotel Majestic, en el mes de abril de 1938. Estaba mal instalado allí, provisionalmente
hasta que se encontró casa, en un piso
alto, con toda la familia. Hablamos de
pie, junto a unos baúles. Yo iba, además
de a saludarle, a llevarle unos cigarrillos, que agradeció mucho y comenzó a
fumar inmediatamente. Nos acercamos a
una ventana. Era un día de mucho sol.
Se oía fuerte el zumbido de los aviones
que venían, otra vez, a bombardear. Ma-

700

chado estaba muy deprimido. Sabia bien
que la guerra estaba para nosotros perdida. Pero me habló entonces, mientras
se oían las explosiones, de la necesidad
de adoptar hasta el fin una actitud numantina. Me fui yo días después de Barcelona, y ya nunca más volvi a verle".
Repetimos que creemos que éste es
uno de los libros fundamentales que se
han escrito sobre la poesía de A. Machado y que viene a sumarse a la bibliografia tan rica que existe sobre nuestro poeta. Creemos también que cada comentario aislado de cada poema o grupo de
poemas, es una lección de sinceridad,
de honestidad y de apreciación humana de una de las más humanas poesías
de nuestra literatura.
JUAN ANTONfO AYALA
GAETANO Rma1, Historia de la Filología
Clásica, Nueva Colección Labor, No. 41,
traducción de J. M. García de la Mora,
apéndice de José Alsina, Barcelona, 1967.
260 páginas.
LA EDITORIAL LABOR a través de su
"Nueva Colección Labor" ha emprendido una tarea cultural en la que se combinan la modernidad de los temas con
el prestigio de las firmas de los autores
que colaboran en la misma. La antigua
Colección Labor, una de las más prestigiosas publicadas en lengua española,
durante muchos años cumplió con una
función educativa y cultural que llenó
positivamente el vacío que existía dentro de las publicaciones españolas durante los años 20 y 30. Esta Nueva Colección Labor viene a modernizar y a
superar el contenido de la antigua, sin
que por eso venga a sustituirla definitivamente. Uno de los titulos de esta nueva Colección tiene especial interés para
nosotros, en primer lugar por nuestras
preferencias personales y, en segundo lugar, porque a pesar de tratar de un tema
más bien relacionado a épocas pasadas,

sin embargo nos abre una amplia perspectiva para comprender las presentes. Se
trata de la Historia de la Filología clásica de Gaetano Righi, en excelente traducción de J. M. García de la Mora, y
con un Apéndice sobre la filología clásica en España por José Alsina.
La novedad de esta nueva historia de
la filología, aparte de la magnifica aportación de datos, reside en la valiosa introducción, en la cual se tratan asuntos
generales sobre la naturaleza de la filología y su posición dentro del cuadro general de las ciencias. Existe, incluso entre
la gente educada, un falso concepto sobre
el objeto y la función de la filología;
vagamente sospechan que tiene cierta
oscura relación con la literatura y con la
historia, con la interpretación de viejos
manuscritos, pero no logran desentrañar
en qué consiste exactamente su posición
dentro de los estudios literarios e históricos. "El titulo de filólogo -afirma el
autor- hace pensar en una persona capacitada para descifrar, leer, interpretar,
examinar con sus propios ojos y reconocer la integridad de un documento, para
dar razón del mismo, juzgarlo, valorarlo
o determinar con precisión su forma original" (p. 12).
Sin embargo, es esta una definición
simplista de la función de la filología y
que no tiene en cuenta ninguna de las
profundas implicaciones y relaciones que
la constituyen como una ciencia de valor excepcional. Sus limites son extensísimos, ya que comprende en su espectro
las técnicas de diversas ciencias. "El filósofo -añade el autor-, el historiador,
el lector de textos literarios y el entendido en poesía propenden a limitar lo
más posible los dominios y la potencia de
la filología, dejando de este modo mayor espacio para lo que más les interesa:
para la historia propiamente dicha, para
el pensamiento filosófico, para el buen
gusto literario y la agudeza interpretativa o crítica, que son sus aptitudes y ocu-

paciones peculiares. La aptitud o especialidad filológica atribúyensela fácilmente los historiadores, los filósofos y
los críticos literarios a aquellos de quienes dan por averiguado que poseen menos dotes y no tan alta categoría intelectual como ellos mismos" ([bid., p.
12). También, por parte de los cultivadores de la filología, ha habido repetidos
intentos de poner su disciplina por encima de todas las demás y de asignar al
filólogo un papel imprescindible e insustituíble dentro de los estudios filosóficos, históricos y literarios. Es necesario,
pues, antes de entrar en la descripción
histórica del curso que ha seguido la filología, determinar exactamente cuál es
su especialidad, cuál es su importancia
y cuál es el papel que le corresponde
desempeñar. El autor nos dice que: "Las
extremas divergencias en la valoración
que de la filología hacen sus cultivadores, y los diversos conceptos en que la
tienen los que no la cultivan, tampoco
impiden el que cuantos discurren acerca
de ella o emplean el término que la designa o sus derivados, o la practican,
tanto al hablar como al escribir o al leer
den por supuesto un sentido inequívoco:
el de que la filología es ese interés por
conservar los textos, ese afán por fijar
con exactitud los documentos, por establecerlos y documentarlos para poderlos
describir fidedignamente y reproducirlos
de un modo sensible como depósitos de
la sabiduría cierta del pasado" (p. 13).
Antes de deslindar este campo, el autor expone cómo dos de los máximos
exponentes en el campo de la filología
no se ponen de acuerdo en la definición
de la ciencia que constituye su quehacer. El profesor Gino Funaioli la define
en la forma siguiente: "La filología es
y quiere ser comprensión crítica e histórica, interpretación de la palabra, de los
sentimientos, de las ideas de un escritor,
exploración de su personalidad, conocimiento científico, íntima compenetración

701

�f

te de los fenómenos históricos, que, como tal, interesa a todo hombre culto;
2) hacer transparente al pensamiento lo
que significa el multisecular trabajo de
la filología, de modo que los profanos
puedan comprender su función histórica
cognoscitiva, como obra del pensamiento de seriedad intelectual, a la que se
h~n dedicado determinados hombres.
Cumpliendo con estas funciones, la filología se convierte prácticamente en una
liberación de los espíritus y en una ampliación de los horizontes culturales de
cualquier hombre que se sienta como
una prolongación necesaria y nueva de
un pasado y de una herencia cultural
de la que es producto y prolongación.
Para afinar aún más el concepto verdadero de lo que es la filología, el autor
expone el juicio que ésta le mereció a
Wagner y el concepto contradictorio de
Benedetto Croce. El compositor alemán,
en una carta dirigida a su amigo Nietzsche, expresa "una antitesis profunda entre el reino de las Musas que se ;actaban
de promover ciertos filólogos y la real
y 'entristecedora miseria de la ciencia
filológica'. Era la venganza del autor de
Tristán e !solda, desengañado de sus juveniles entusiasmos clásicos e irritado
contra la infecunda pedantería de las citas y de las notas y de 'todo ese monstruoso aparato erudito', que denunciaba,
en la casta de los filólogos clásicos, una
actitud de lo más ajena al 'espíritu de
la Antigüedad' y al reino de las Musas"
(p. 26). También Benedetto Croce, años
más tarde, señala este carácter degenerante de la filología, "cuando les negó
a los filólogos, basándose en ciertas manifestaciones suyas, aquella cualidad de
hombres que sí poseen, en cambio, en
la conversación con los demás hombres,
y juzgó que sus actividades eran dispares o indiferentes con respecto a la verdadera inteligencia de la literatura y de
la poesía" ( Letture di poeti, p. 258).
Sin embargo, Croce, en muchas ocasio-

704

nes expresó su opinión sobre la filología
y esto lo hizo en forma altamente contradictoria, lo cual acredita muy poco
su papel de filósofo y de hombre de honda penetración intelectual. El autor dedica varias páginas a exponer todas las
opiniones de Croce, a contrastarlas entre sí y a hacer una crítica profunda de
las mismas.
El paso fundamental que debe cubrir
toda investigación filológica es de la crítica textual a la comprensión del texto,
que es precisamente donde se muestra
el poder creador o recreador del filólogo. El autor afirma: "La búsqueda de
la lección correcta del texto se convierte
así, sin más, por necesidad intrínseca y
espontáneo impulso, gracias al pensamiento filológico que se busca a sí mismo, en comentario hermenéutico. Es la
crítica textual la que provoca y exige
la interpretación cuando, de pensamiento implícito, debe o quiere convertirse
en pensamiento explicito" (p. 34).
La filología así concebida requiere de
quien la practica una serie de pasos integrados y de capacidad reconstructiva.
Partiendo de la veracidad e integridad
de un texto y dependiendo de la potencia intelectual, creadora y evocativa de
quien lo maneje, el filólogo lo va interpretando, va reconstruyendo todas las
implicaciones histórico-filosóficas que contiene, hasta llegar a una síntesis de
forma y contenido que es precisamente
la gloria de la verdadera filología. Esto
"dependerá del vigor de su espíritu. Su
calidad de especialista no implica que
el filólogo se haya de detener necesariamente en un punto determinado o en la
primera etapa. . . Más propio sería preguntar: ¿ Este avance lo hace el filólogo
como tal o como crítico, historiador o
filósofo? Claro que la pregunta es ociosa.
Quien, sin dejar de ser filólogo puro,
se salga de su campo, podrá responder
bromeando que es porque siente inflamársele en su interior e iluminársele una

{

segunda alma; pero que él es siempre él,
igual a sí mismo: Aliusque et idem ..•
La reconstrucción cognoscitiva requiere,
repetimos, intuición y sensibilidad adecuadas a la altura de la inspiración o del
contenido del autor . .. " (p. 35). De
aquí, pues, que la filología no sea sólo
erudición, constituye y debe ser una sensibilidad en acción. Evidente que la filología es una técnica, pero debe convertirse en una técnica humana interpretativa, en una verdadera humanitas
para que tenga pleno significado en nuestro tiempo, en que vivimos de revisiones
fundamentales de nuestras bases en el
pasado. Reducirla al mero manejo de
los textos y a su escrupulosa fijación, sería
apartarla del torrente vital dentro del
cual tiene que moverse y con el que no
puede perder su contacto.
De aquí que Righi, al finalizar su valiosa introducción define y fija los rasgos
propios de la filología tal como debe
entenderse y practicarse en el momento
presente. Dichos rasgos son los siguientes: I) Requiere y atestigua, suscita y
mantiene el esprit de finesse; 2) necesita el apoyo de una forma sensible y
representativa, esto es, surge y se realiza en presencia de la certeza textual;
3) educa el sentido positivo de lo concreto, evitando las generalizaciones, la
superficialidad, el dilettantismo del que
habla de oídas o por boca de ganso y,
a la vez, evita igualmente la pura especialización, que tiene un no sé qué de
incivil y de mentalmente trunco, pues
no siente la necesidad de una ulterior
integración de su ser y de su saber y
4) el sentido filológico es condición necesaria e impulso para la precisa evocación y percepción de un hecho, de una
idea que eduquen la mente y la habitúen
a gustar el placer que produce el ir
aumentando nuestro propio patrimonio
espiritual.
El cuerpo de la obra va desenvolviendo por etapas históricas el desarrollo de

la filología desde sus incipientes balbuceos en Grecia hasta los más modernos
desarrollos de esta ciencia. Señalamos
también como de capital importancia el
Epílogo del autor, y sentimos que la extensión de esta nota nos impida comentarlo en detalle. Dado que la traducción
de la obra está dirigida al público de habla española, el Apéndice añadido por
José Alsina tiene particular interés por
describirnos rápidamente el desarrollo de
la filología clásica en España, en un
panorama completo y necesario en esta
clase de obras. Lástima que el autor no
dedique espacio alguno a los estudios clásicos en Latinoamérica que cada día,
también, 'Van cobrando mayor importancia y amplitud.
JUAN ANTONIO AYALA

JosÉ CELA, Diccionario Secreto,
Tomo I, Series Coleo y afines, Colección Hechos e Ideas, Alfaguara, Madrid,
Barcelona 1968. 348 páginas.
CAMILO

y de
todos aquellos que cuidan celosamente
el convencional 'buen decir', consideramos que estamos ante el libro más importante publicado en lengua española
en este año de 1968. El Diccionario Secreto de Cela, además de estar magníficamente pensado y realizado, viene a
llenar dentro de los estudios de lexicografía española una necesidad urgente
y perentoria. Muchos habrán tomado la
publicación de este Diccionario como la
escalada definitiva hacia el tremendismo del autor de La Familia de Pascual
Duarte y de La Colmena. Para otros
será sencillamente un libro sucio; sin
embargo, lo primero que se puede decir
es que se trata, en esta ocasión, de un
libro serio, de un profundo estudio lingüístico de una de las zonas del idioma
en que la expresividad ha dado sus mejores frutos y en la que es riquísimo el
CoN PERDÓN DE LOS TIMORATOS

705
H45

�español. Hasta hace poco tiempo, los
convencionalismos sociales, esa especie
de calvinismo intelectual que ha dominado en muchos campos de la literatura,
habían impedido que se estamparan en
letras de molde ciertas palabras que estaban permitidas en las conversaciones
entre hombres pero que eran 'tabú' ante
las damas. Incluso en el campo de la
filología académica esas palabras 'irregulares' se evitaban en virtud de un pacto
tácito dentro de nuestra sociedad. El traductor inglés del Satiricón, de la colección Loeb, todavía no se atrevía a traducir ciertas expresiones referentes a la
actividad heterosexual y las conserva en
latín; el traductor francés de la misma
obra, en la Colección Les Belles Lettres
designa al órgano viril como 'esa parte
del cuerpo'; en un Manual de Teología
Moral para Seglares, publicado en 1942,
el sexto mandamiento es tratado en latín
por aquello de.. . Cela fue de los primeros que llevaron a la literatura española esas expresiones escatológicas que,
sin razón alguna, habíamos desterrado de
nuestra lengua literaria a partir de la
colonización francesa del siglo XVIII.
Nuestros clásicos no le tenían miedo al
lenguaje 'secreto', que hoy nos descubre Cela en todo lo que pudiéramos llamar su limpio y puro esplendor.
Camilo J. Cela en el Preámbulo nos
ha expuesto una interesante teoría sobre
la forma del lenguaje en general y sobre
el vocabulario escatológico en particular.
Partiendo de la teoría platónica del lenguaje expuesta en el Cratilo, el autor
señala las alternancias fundamentales
que ha habido en el devenir del uso
del lenguaje y los cauces por los que
ha seguido la corriente de la formación
lexicográfica. Y señala, acertadamente,
el papel que, tanto a la Academia como
al pueblo, le corresponde en el proceso
lingüístico. Señala el autor el siguiente
punto que consideramos de suma importancia para el tema que nos ocupa:

706

"El problema de las Academias está
determinado por los dos ejes sobre los
que fluctúan: su tendencia conservadora,
que les lleva a no admitir muy ilustres
voces con el inválido y acientífico argumento de su convencional grosería, y el
miedo a que se les eche en cara esa su
tendencia conservadora, que les fuerza
a admitir nada ilustres voces con el ingenuo y también acientífico supuesto de
su uso ( que habría que demostrar, en
cada caso, con autoridades)".
Un segundo problema planteado por
el autor en este Preámbulo, y básico, pues
5e va a tratar de la 'lengua secreta', que
todos y cada uno de los hablantes usamos a diario, es el de las 'voces válidas
y no válidas, de palabras pronunciables
e impronunciables, artificiosa clasificación que repugna al buen sentido y atenta, cuando menos, al histórico espíritu
de la lengua'. En este punto teaemos
que luchar, una vez más, contra ese colonialismo del buen gusto francés que
se nos impuso arbitraria y solapadamente en el siglo XVIII; de aquí es de
donde parte la artificiosa dicotomía de
que unas palabras pertenecen a la poesía y otras a la prosa, de que haya palabras 'feas' y palabras 'no feas', etc., etc.
Y sin embargo esas palabras existen y
las usamos, las usamos en momentos de
suprema expresividad y vitalidad. El
autor, por supuesto, toma una actitud
clara: "¿ Existen o deben existir, realmente, dicciones admisibles y términos
que no lo son? En el probable -y nada
científico-- supuesto de una respuesta
afirmativa, ¿ quién es, en saludable derecho, el encargado de deslindar la frontera entre unas y otros?: ¿ La Academia,
que regula la lengua y la encauza?, ¿ los
escritores que la fijan y autorizan?, ¿el
pueblo, entre la que nace y se vivifica?
De otra parte: ¿qué destino debe darse
a las palabras condenadas?, ¿por cuáles
otras han de ser sustituidas?, ¿qué garantía de permanencia podrán brindar-

rros, y qué garantía de legitimidad podremos exigir a las palabras que h:1yan
de suceder a las rechazadas? Pero ¿ a
qué todo esto? El problema, no más planteado, amenaza ya con escapársenos de
la mano, ágil como un pez vivo. ¿ Es admisible la suposición de que pueda haber meras palabras -abstracción hecha
de las ideas que quieran señalar- a fas
que pueda colgarse el sambenito que las
aparte de su función? Caminemos con
suma cautela sobre tan movedizos arenales".
Vivimos, obviamente, en un mundo
de eufemismos, las más de las veces inexpresivos, para evitar y dar un rodeo alrededor de esas palabras que cumplen
una función designativa y que ocupan
un lugar, como cualesquiera otras, en el
registro del idioma. Muchas veces se trata, nos dicen, del 'buen gusto'; otras, se
implica un falso concepto de la moral.
Y todo lo que logramos es engañarnos,
pues sustituimos por un término a otro
término y acabamos designando a la cosa por lo que es, claro dando un rodeo
que quita expresividad, función de señalamiento y que viene a convertirse
en lo mismo que se trataba de evitar. Por esto Cela nos dice: "Ya no
es tan admisible, sin embargo, la actitud de huir de la palabra conservando la idea que la palabra proscrita
quiere señalar y para cuya expresión se
busca, cuando no se inventa, otra palabra. Pienso que, invalidado el concepto,
no es admisible el recurso del eufemismo aplicándose a la substitución de la
palabra que no fue descartada, al menos en principio, como fonema o grupo
de fonemas sino como expresión de un
algo concreto. Confundir el procedimiento con el derecho, como tomar la letra
por el espíritu, no conduce sino a la
injusticia, situación que es fuente- y a
la vez secuela- del desorden".
En la discriminación ejercida sobre el
uso del vocabulario 'secreto' o 'escatoló-

gico', hay implícita una buena dosis de
hipocresía, pues nunca podremos vetar
las ideas, lo que se veta es, únicamente,
una serie de fonemas señalativos de las
ideas; pero éstas subsisten, existen y están ahí siempre presentes esperando el
acto del señalamiento. Hay en esta proscripción del lenguaje secreto una quiebra moral injustificable y cruel. Los moralistas más exacerbados no tienen más
remedio que recurrir a nuevas formas
lingüísticas para el acto del señalamiento, si no ¿ cómo iban a denunciar, condenar y estigmatizar aquello que subsiste
aun después de que la palabra ha sido
eliminada? "Insisto -afirma Cela- en
que podría invitarse a diálogo a los gramáticos moralistas, esto es: aquellos que
preconizasen un lenguaje de trasfondo
moral o, lo que es lo mismo, un lenguaje
en el que se desterrasen las voces señaladoras de los conceptos vulgares, tras
haber borrado de las cabezas -y por la
persuasión, que es la única goma de borrar que la cabeza admite-- esos conceptos vulgares. Ya no podría decir lo mismo
de los paladines del lenguaje afinado o
distinguido: que se regodean en el concepto aunque se desgarren las vestiduras
ante las palabras, y que llaman -ignorando que con azúcar está peor- cocottes, a las putas, y popis, al culo. Aquel
lenguaje moral sería respetable, sin duda,
aunque ajeno, claro es, a la expresión
científica literaria y coloquial, ya que pudiera abocarla al peligro del anquilosamiento. Sobre este otro lenguaje afinado
o distinguido, ni merecería la pena insistir, de no ser evidente el grave riesgo
que supone para la necesaria lozanía de
nuestra herramienta de comunicación".
Riquísimo como es el español en su
expresividad, ha sido amordazado y limitado, en primer lugar, por la pudibunda vergüenza de los paladines del
buen gusto y el refinamiento académico
que ha sido el obstáculo permanente para
un crecimiento más frondoso del idio-

707

�ma. Añádase a esto las enormes variantes regionales en el léxico tanto dentro
de la misma España como entre los países
hispanohablantes de América, y el problema se nos complica aún mucho más.
Es peligroso, mucho más peligroso de lo
que se cree, el plurivalismo de la lengua
entre nuestros hablantes. Muchas veces
la experiencia lingüística de América es
traumática para un peninsular, y viceversa. Muchas veces quien esto escribe
se ha visto en la penosa situación social
de usar inocentemente una palabra con
la semántica peninsular en un medio ambiente en que la mb=a pertenecía a la
lista del lenguaje 'secreto'. Por eso,
creemos que una de las funciones de este
Diccionario Secreto de Cela será el de
una maravillosa terapéutica en el uso
diario de las palabras 'feas', en cualquier latitud de la geografía hispanohablante. "No se me oculta -señalaque se precisa cierto valor para enfrentarse, cara a cara, con el toro violento
de la lengua, pero entiendo que alguien
tenía que echarse, con todas sus consecuencias, al ruedo, ya que los llamados
a pr:econizar una lengua amplia y eficaz
(los escritores) de raíz tradicional (la
Academia) y de base científica (los gramáticos), sí cabe exigirles, como al torero en la plaza, el valor necesario para
que puedan, si no llevar a último buen
fin su cometido, sí al menos ponerlo en
el camino que a él pudiera conducirle. . . No vale agazaparse con la cabeza
debajo del ala al tiempo de hacer tablarrasa, no ya de palabra sino también
del concepto, ya que cayendo por tan
violento despeñadero corremos el peligro
de legar a quienes nos sucedan una jerigonza que, lejos de nombrar, proceda
por aproximativas paliaciones".
Aparte de estas consideraciones de carácter general, en la segunda parte del
Preámbulo, el autor analiza y explica
el por qué del título de secreto a su diccionario. En primer lugar la acepción

de secreto usada por él no está admi•
tida por la Academia (bueno, esto no
importa, pues la Academia no admite
muchas, muchísimas voces que usamos
a diario). La acepción usada por Cela es:
"venéreo, perteneciente o relativo a la
venus, al deleite sensual considerado, da•
ro es, en su más vasto sentido. Esta
acepción que propugno puede encon•
trarla viva cualquier paseante por las
ciudades de España, sin más que prestar
atención a los rótulos de las consultas
de determinados médicos especialistas;
en letra impresa y con el significado que
aquí conviene, veo esta voz en Gregorio
Marañón (Vocación y ética, p. 77).
"Hay aún enfermedades que se llaman
secretas . .. " De otra parte, el adjetivo,
en el valor que ahora cobra, tiene escaso parentesco con los conceptos oculto,
ignorado, escondido, callado, silencioso,
reservado, que le da el diccionario de
la Academia ya que -sigo con Marañón- "son justamente (aquellas enfermedades) las que se anuncian con carteles en el balcón de los doctores, de
suerte que el enfermo pierde su secreto
con sólo atravesar el portal". En mi
diccionario o, al ménos, en mi propósito, caben en consecuencia todas aquellas voces que, de un modo u otro,
ostentan una filiación venérea, mayor o
¡nenor, directa o indirecta, expresa y aun
tácita; algunas coinciden con los turpia
dictu, de que habla García de Diego, y
otras en cambio se nos presentan diáfanas y como recién aseadas; declaro
que ni la mugre de aquéllas ni el jaboncillo de éstas ha pesado en mi voluntad ... "
Desde el punto de vista metodológico,
Cela se detiene para explicamos su especial concepción de la teoría de la
sinonimia, que juega un papel tan importante en el vocabulario 'secreto'. El
sinónimo, según Cela, no enriquece al
lenguaje; todo lo contrario, lo empobrece
paulatinamente, con lo que desaparece

la función prevista para el sinónimo en
el momento de su invención. "Mi idea
general -afirma Cela- pudiera expresarse en muy breves palabras, aunque
su argumentación no cuadre demasiado
a este lugar: los sinónimos, pese al concepto que la etimología de esta voz quiere señalar, no existen ya que, considerándolos con una mínima exigencia, no
hay dos palabras que profundamente alcancen a significar lo mismo y que, en
el lenguaje, pueden comportarse como
piezas en todo valor intercambiables . . .
por debajo del aparente igual significado
late un matiz diferencial que escapa, por
ahora, a la ciencia".

Tanto la sinon~a como el disfemismo operan sobre el problemático campo
del lenguaje 'secreto' y es aquí donde
la imaginación popular, el pudor, el deseo de ocultamiento, han operado en
forma intensiva, de modo que, en la actualidad muchos sinónimos se han apartado de su intención primitiva y han
venido a crear nuevos campos significativos, de donde se ha derivado cierta
obscuridad en el lenguaje. "Resumiendo
-afirma el autor- por cuanto antecede
Y porque pienso --como más o menos intento explicar- que, a veces, el excesivo afán de claridad no acarrea sino
obscuridad mayor, incluyo en el grupo
nombrado la lista que reúne, por el orden del abecé y sin otra indicación que
las distinga, las formas de expresión que
atrás fueron señaladas y aquellas otras,
pocas ya, que ahora indico: las homonimias metafóricas {arrancada a huevo
cojón ) ; las metonimias (seno, teta, qu;
sobre galicismo es, por su origen etimológico, metonimia: un bello seno una
bella sinuosidad) ; las sinécdoque: (las
hembras, las mujeres); los parónimos
(cojín, cojón); los que me permito Hamar piadosismos ( diez por Dios, para
evitar la blasfemia) y que, en realidad,
no son sino eufemismos por motivación
respetuosa o tabú religioso; los nonismos,

que implican un absoluto cambio en la
expresión (¡ cáspita! o ¡ córcholes! por
cualquier otra interjección tenida por
malsonante) ; las hablas, esquina que en
mi propósito abarca tanto a los gitanismos ( magué, pene) como a las voces
de germanía (iza, puta), el lunfardo
( cafisbio, proxeneta), etc., y por último,
los provincialismos ( coyol, cojón) y dialectismos ( coyón, cojón), con no poca
frecuencia de muy ilustre antigüedad y
limpia prosapia literaria".
Este primer volumen del Diccionario
Secreto está dividido en seis apartados
que facilitan su manejo y que siguen un
orden perfecto de clasificación: 1. Serie
coleo, -onis; 2. Serie 3. Serie testis,
-is; 4. Voces de origen prerromano o
precolombiano, creaciones léxicas, dialectalismosJ provincialismos y jergalismos, y
casos por semejanza y contigüidad; 5.
Los nombres de las partes constitutivas
del testículo y 6. Voces en algún modo
relacionadas con el tema.
La Bibliografía que acompaña al volumen es completa y exhaustiva, así como la Tabla cronológica de Fuentes. En
la bibliografía se ha dado cabida a toda
clase de fuentes, desde el diccionario de
origen académico hasta las obras más o
menos clandestinas que han estado fuera
de la circulación por mucho tiempo, así
como las obras clásicas en las que no
operó jamás el prejuicio contra el vocabulario 'secreto'.
En suma, creemos que este primer
volumen del Diccionario Secreto de C.J.
Cela tan cuidadosamente preparado y
planeado, abre, por fin, una perspectiva
nueva sobre una zona del lenguaje que
estaba virgen y que los estudiosos habían cuidadosamente evitado durante
tanto tiempo. Repetimos una vez más:
no se trata de un libro sucio, se trata
de un libro serio y definitivo.
JUAN ANTONIO AVALA

709
708

�Vmorr.ro MARÓN, Bucólicas, Introducción, versión rítmica y notas de
Rubén Bonifaz Nuño, Coordinación de
Humanidades, Centro de Traductores de
Letras Clásicas, Universidad Nacional
Autónoma de México, México, D. F.,
1967. CXXVIII
47 páginas.
PuBLIO

+

LA 'Bibliotheca Scriptorum Graecorum
et Romanorum Mexicana', una de las
más valiosas contribuciones en lengua
española al cultivo y conocimiento de
la filología clásica, nos ofrece periódicamente nuevos volúmenes de particular
interés para los amantes de las letras
clásicas y el público en general. La última publicación de esta serie que llega
a nuestras manos es las Bucólicas del
poeta latino Virgilio en una excelente e
inmejorable versión rítmica del poeta Y
filólogo mexicano Rubén Bonifaz Nuño.
Hace cinco años R:B.N. publicó en esta
misma colección su traducción de las
Geórgicas, que, a nuestro juicio, constituyó un verdadero hito en los estudios
virgilianos en lengua española. En su
publicación de las Bucólicas R.B.N. ha
seguido la misma dirección y principios
establecidos en las Geórgicas. El sentido
auténtico de una verdadera filología no
sólo es interpretar un texto ya fijado de
antemano: su labor verdadera consiste
en situarlo dentro de un medio cultural,
social histórico y filosófico para darnos
la ve~dadera interpretación de obra Y
autor· en ese sentido la filología es una
'
,
auténtica creación que está mucho mas
allá de la mera técnica en el manejo
de los textos. Bonifaz Nuño, partiendo
cuidadosamente del análisis del texto
virgiliano nos da una nueva y original
interpret:ción del sentido de las Bucólicas, obra escrita en un momento de crisis en la historia de Roma y que refleja
las inquietudes de los hombres ante el
cambio político que se estaba operando
ante ellos.
Después de las crueles guerras civiles

710

que habían acabado por destruir la República romana, el ideal perenne del
ciudadano no había cambiado, es más,
se había afianzado más poderosamente
en el programa de la vida civil: la libertad, que constituía el eje de todo el
derecho y de la vida política. Según
R.B.N.: "según la tradición romana, la
libertad es un bien que el hombre disfruta por el solo hecho de ser hombre.
La misma libertad lo convierte en un
ser autónomo, con capacidad para hacer cuanto le plazca, fuera de lo que le
prohiban la ley o la fuerza". (Intro., p.
VII). Las doctrinas epicúreas, que estaban en gran boga en la época de Virgilio, vienen a ampliar, según B.N., y a
confirmar este concepto de la vida que
tradicionalmente había tenido el romano, por eso "es comprensible y claro
cómo la filosofía de Epicuro, al encontrarse con la tradición del pensamiento
romano que colocaba la libertad sobre
todas las cosas, como un ideal necesario
a la plenitud de la vida, viene a coincidir con ella en el espinazo esencial. La
vida sólo se justifica por la felicidad que
tiene por fin, en el hombre concreto, y
la felicidad se identifica con la libertad.
Sólo es verdaderamente deseable pues,
en la vida, el hecho que conduzca a la
libertad, a la única salud del alma".
( loe. cit., p. VIII). Con estos presupuestos sobre la libertad, es como Bonifaz
Nuño se aproxima a las Bucólicas, para
tratar de demostrar que la emoción dominante que está presente en ellas, es,
por encima de todo, la libertad individual como ideal político y humano.
El proceso intelectual de Virgilio para
llegar a plasmar en formas poéticas este
ideal de la libertad, esencia de la vida
romana, es simple y complicado al mismo tiempo. Simple, porque se basa en
un sentimiento único, el de la libertad;
complicado, porque el ejercicio y la consecución de la libertad está condicionado
a otros factores importantes de la vida

y del proceso social e histórico. Pero lo
que trata de demostrar Bonifaz Nuño al
asediar las Bucólicas es, precisamente,
este punto fundamental en la creación
de los poemas. "Así pues -nos dice- el
hombre busca la libertad, y se encuentra
con el muro que le tienden en torno el
deseo y el miedo. El deseo, porque no
pudo cumplirse plenamente, ya que lo
que se alcanza deja de ser deseable, al
no ser ya lo que se deseaba, y el temor,
porque destruye la paz del alma. Salvado del temor y del deseo, el hombre es
libre. Por lo tanto, para ser feliz ha de
lograr primero la libertad por medio de
la independencia moral. Pero el hombre,
haya nacido libre o no, está sujeto por
cadenas que pueden nacerle de sí mismo, o venirle de las circunstancias exteriores. Las primeras pueden ser, por
ejemplo, las que originan el amor o la
ambición; crea las segundas la injusticia
de los hombres que tienen el poder de
ejercerla" (loe. cit., p. VIII-IX). Enfocado así, el problema de la libertad, puede ya verse claro que el Amor no es el
sujeto central de las Bucólicas como había venido sosteniendo la crítica tradicional, basada equivocadamente en expresiones del mismo Virgilio. Con innumerables testimonios sacados de los mismos poemas, Bonifaz Nuño demuestra un
punto cardinal en su crítica, esto es, que
"en las Bucólicas el amor es lo que no
debe ser", sino que es un peligro que
amenaza Jo más valioso que hay en las
vidas humanas y que limita peligrosamente la libertad del individuo. Los testimonios son demasiado numerosos para
que nos detengamos en ellos; pero revelan, eso sí, un cuidadoso examen de
lo que Virgilio dice entre líneas y que
hasta ahora no se había comprendido. El
amor, concluye el traductor, no es en
forma alguna el motivo central de estos
poemas: "Y entonces -afirma- ¿ es posible o lícito afirmar que esto es una
apoteosis del amor? ¿No, más bien, se

trata de la mera aceptación de un hecho no querido que se impone por la
fuerza, violando lo más precioso de la
vida humana} "Todo lo vence el Amor''
no es más que la expresión de un hecho,
y no la postulación de una norma de
contenido moral; es nada más que la admisión, a medias resignada, de algo negativo, dañino y pernicioso: el amor demencia, el amor placer que arrebata, el
amor que tuerce los rectos sentidos del
espíritu, el amor que coarta y encarcela
y sujeta e impide el desarrollo armonioso de las potencias del hombre; el amor
concupiscente, en fin, opuesto al ideal
de libertad que profesaba el epicureísmo"
( loe. cit., pp. XI-XII).
Otro de los temas recurrentes de la
poesía latina y que puede también ser
un obstáculo para la libertad, es la ambición. Esta, como el amor, somete el
alma a una serie de esclavitudes y servilismos que crean necesidades exteriores
y dependencias sociales y "el hombre íntegro, para ser libre, sólo de sí mismo
tiene necesidad". La Egloga IV es básica para la comprensión de este principio de la filosofía virgiliana y Bonifaz
Nuño hace un extenso análisis para demostrar este papel limitador de la libertad que juega la ambición en la vida
del hombre. Este mismo contraste entre
la serenidad natural del alma y la violencia limitadora de las pasiones, se encuentra también en la Egloga VI, en la
que en dos partes claramente definidas,
Virgilio contrapone "el remolino oscuro
del alma y la serenidad emancipadora
de la naturaleza".
En la búsqueda de una respuesta a la
pregunta de cuál es el sentimiento que
dirige la creación de las Bucólicas, al
eliminar el amor, Bonifaz Nuño vuelve
al análisis detenido de los poemas para
descubrirnos su sentido de interpretación
romana de la libertad, fecundada por las
ideas del epicureísmo. Desde la Egloga I, en que Títiro proclama que la

711

�libertad ha sido el móvil que lo ha llevado a conocer a Roma, "esta sola palabra es bastante a abrir la puerta a una
comprensión más cabal o más exacta.
Porque, efectivamente, el sentimiento de
la libertad constituye, a Jo menos así Jo
creo, el esqueleto orgánico de las Bucólicas" ( loe. cit., p. XV). El Virgilio
que escribía estos poemas, aparentemente siguiendo una tradición de poesía eglógica, era un hombre atormentado que
había presenciado cómo las guerras civiles, el ansia del poder de unos cuantos
políticos ambiciosos iban limitando pau. ·latinamente las libertades individuales y
creando el instrumento de un Estado poderoso y monolítico; es el Virgilio que
nos ha pintado Bloch, agonizante y derrotado, que muere obsesionado en un
ansia de libertad. "Es necesario pensar
-afirma Bonifaz Nuño-- que el espíritu
de Virgilio, expuesto al choque de las
circunstancias de toda índole que lo tocaban y lo herían, tuvo que reaccionar
y conmoverse desde el fondo por los
acontecimientos que se desenvolvían frente a sus ojos. Virgilio ha sufrido los trastornos sociales de su época, y ese sufrimiento lo inclina hacia los demás seres
humanos. De este modo advierte al hombre, poseedor precario de una libertad
combatida por cadenas internas y externas" (loe. cit., p. XV).
En un análisis certero y definitivo
R.B.N. analiza el contenido político y
social de las Eglogas I y IX. Su análisis
no solamente refleja la profunda penetración en el significado de los temas virgilianos, sino que como auténtico poeta
y filólogo, recrea un sentimiento profundo que atormentó el alma de Virgilio por
los temas fundamentales que conforman
la vida y la tragedia del hombre: la injusticia de la organización social, el desarraigo involuntario de la tierra, el
amargo destino colectivo de todo un pueblo, el alejamiento de la felicidad constituída por unas pequeñas posesiones y,

712

en una palabra, el despojamiento de la
dignidad interior por un vencedor militar, cruel y pragmático. Saltan los temas
a la vista y las visiones particulares de
un tiempo histórico; pero todo ello, todo
irremisiblemente está condicionado por
la libertad que es la única fuente y fundamento de la felicidad. Y aquí es donde también cobra significado la esperada
y deseada "edad de oro" que, nostálgicamente, proclama Virgilio. Para R.B.N.
"la edad de oro viene a ser entonces, el
símbolo máxímo de libertad. Durante ella
es creado un mundo en que el hombre,
dueño de una naturaleza dócil y servicial,
adquiere mediante ella el dominio de sí
mismo, y con éste la sabiduría, la templanza y la paz". (loe. cit., p. XXI).
Después de haber demostrado con plenitud de pruebas este tema central en las
Eglogas, Bonifaz Nuño hace una breve
explicación exegética a cada una de ellas,
explicando el contenido y las circunstancias en que fueron escritas, y hace proceder a cada una de ellas de un esquema que facilita su total comprensión.
Unas pocas palabras acerca de la traducción. Bonifaz Nuño no se ha dejado
llevar en esta traducción por la tentación
de "imitar los ritmos latinos en español",
tentación a la que han sucumbido otros
traductores de los poetas latinos. La tra•&lt;iucción que tenemos ante la vista es,
ante todo, fidelísíma al texto latino; el
principio que ha guiado al traductor ha
sido símple y básico: " ... pienso que la
literalidad en el traslado de un clásico es
el mejor camino para alcanzar la fidelidad, y que la traducción fiel de la palabra incluye naturalmente la fidelidad en
la traslación de la idea"; en segundo lugar es una traducción rítmica en la que
se ha escogido el verso variable entre las
trece y las diecisiete sílabas ( tradicional
en español desde los primeros balbuceos
de nuestra literatura), con sólo dos acentos obligatorios, con lo que la perfección
rítmica del hexámetro virgiliano se ha

reflejado en la forma más aproximada en
nuestro verso cualitativo. De aquí que se
haya conservado en la traducción la límpida virginidad de la lengua de Virgilio
Y su exactitud formal. Creemos que, en
nuestra opinión, Bonifaz Nuño ha superado y perfeccionado a todos los ilustres traductores anteriores de Virgilio
poeta querido y aquerenciado y con lar~
ga tradición en la vida cultural de MéXIco.
JUAN ANTONIO AYALA

FRANcrsco LARRoYo, El Positivismo Lógico. Pro Y Contra. Editorial Porrúa México, 1968.
'
EN MARZO DE 1968, la Facultad de Filosofía Y Letras de la Universidad de
Nuevo León inauguró la cátedra honoraria "Alfonso Reyes" con tres ciclos de
conferencias sobre Ja palabra, desde las
pe1;P_ectivas filosófica, literaria y psico~og¡ca; el doctor Larroyo ocupó el
p~ero la cátedra, con una serie de
cmco conferencias cuyo texto editó co
1 ,
n
e titulo de El Positivismo L6gico y que
salió de las prensas de la Editorial Porrúa, en noviembre del mismo año.
En el mismo e&gt;,.-pone el doctor Larroyo, en líneas esquemáticas la corriente filosófica que algunos co:isideran como "expresión viva Y consecuente de
nue5tra época" Y que suele designarse con
los nombres de positivismo lógico análi~i~ lógico del lenguaje, fisicalism~, empmsmo, filosofía analítica y otros.
Al situar la corriente Larroyo la señala
como característica de un tipo de filoso{~ señalable en forma muy aproximativa, a la región angloamericana. Esquemáticamente se pueden entender
actualmente cuatro tipos de filosofar correspondientes a otras tantas regiones
geográficas: Una filosofía de Oriente inspirada por un saber de salvación · una
filosofía cultivada en Rusia y
do-

s:s

minios: el marxismo o, mejor, la línea
Marx-Engels-Lenin; una variedad la
más rica Y compleja, de corrientes' filos~ficas en la Europa continental y, espectalmente, el empirismo lógico en la región angloamericana.
Se caracteriza este nuevo movimiento
~ositivista ( el tercero; después del compuano Y del "neopositivismo" de Poincaré
Y Mach) por su tendencia a llevar la
mente científica al campo y problemas
de la filosofía, por el rechazo de toda
consideración especulativa y su intento
de ser un pensar analítico y crítico.
Según Larroyo el punto de partida·
de esta corriente es el movimiento de
la crítica de la ciencia iniciada a vuelta
del siglo por Poincaré y Mach Y, más
tarde, en cuatro momentos integra su
actual estructura:
. a) Con Bertrand Russel, pensador casi _centenario, suyo estilo de filosofar
aspir~ al rigor y exactitud de la ciencia
Y_ qwen propugna una reforma de la lógica que lo lleva a identificar a ésta
con la matemática. Su doctrina de las
prop~siciones atómicas y moleculares es
especialmente importante para el desarrollo del positivismo lógico.
b) La segunda etapa la cubre el pensador austríaco Luis Wittgenstein cuyo
Tractatus logicus philosophicus, saludado
por Russell como un acontecimiento de
suma importancia en el mundo filosófico, trata de hacer ver, en una serie
de proposiciones concisas y numeradas
mediante los principios del simbolism~
Y de las relaciones necesarias entre las
palabras y las cosas, que la filosofía anterior es errónea.
c) El círculo de Viena constituye la
tercera etapa del desarrollo de la nueva
corriente. No es extraño que allí se constituyera. Perduraba allí la influencia
de Mach Y de los positivistas alemanes
Ernesto Laas y Eugenio DiilÍring y una
fuerte, ~radición ,antirracionalista y antimetafmca. El circulo se integró a fi-

713

�nes de los años veintes y en el mismo se
destacaron Moritz Schlick, Philip Frank
y Rodolfo Karnap; más tarde_ se fortaleció con los lógicos Hans Re1chenbach
y Tadeo Kotarbinski. Desde 1929 el
círculo celebró una serie de congresos
en Viena Konigsberg, Copenhague, Praga, París' y Cambridge con lo que_ ~egó
a representar un importante movmuento internacional y a relacionar a notables
investigadores de los países escandinavos,
de Inglaterra y Norteamérica; pero a
mediados de la década de los treintas
el círculo mismo se disolvió y sus miembros, que tuvieron que emigrar principalmente a Estados Unidos e Inglaterra,
fueron suavizando en gran parte sus actitudes más radicales. En líneas generales el círculo de Viena propugnaba una
oposición a toda concepción filosófica
especulativa; una oposición a las corrientes que signifiquen una ruptura de
la unidad de la ciencia; una nueva lógica y una filosofía científica con un
lenguaje riguroso.
El positivismo lógico rechaza toda
metafísica a la que considera como integrada por conceptos y proposiciones
sin sentido: pseudoconceptos y pseudoproposiciones. En el fondo, dicen, la
metafísica no es sino una concepción
emotiva de la vida.
En cambio cultivan y desarrollan en
varias direcciones la Lógica mediante la
inclusión de un lenguaje técnico altamente desarrollado, la inclusión del concepto de polivalencia lógica y su semiótica que distingue distintos niveles de
lenguajes y metalenguajes.
Larroyo, al término de su exposición
asume una postura en relación con la
corriente expuesta no sin antes referir,
en líneas esquemáticas, la autocrítica de
sus mismos cultores. El propio Reichembach rectifica su empirismo radical en
atención a la imagen del universo de
la ciencia moderna. Poper, por su parte,
hace serias objeciones al método de ve-

714

rificabilidad propugnado por la escuela.
Por su parte Larroyo objeta a los neopositivistas su confusión en la concepción de métodos, y en particular en referencia a la actitud asumida por éstos
con relación a la metafísica, aunque manifiesta compartir con éstos una actitud
antimetafísica, señala empero la pobreza
de la "superación" neopositivista de la
metafísica, basada en Proposiciones protocolarias que, según él, están muy lejos de ser verdades absolutas. Para él,
más bien hay que rechazar la metafí~ica
por la vía de la crítica epistemológica.
BENJAMÍN MoRQUECHO GUERRERO
MuGICA LAINEZ, MANUEL, Crónicas Reales. Editorial Sudamericana, S. A. Buenos Aires, 1967. 332 pp.
LA HERENCIA APORTADA por la Literatura Anglosajona a la actual Hispanoamericana, es algo indudable. Y también reciente, la más reciente de todas aquellas que, a manera de legado, hemos
recibido. Bien podría añadir que es lógica teniendo en cuenta la trayectoria
influencia! que las letras en español de
esta parte del Atlántico han venido adoptando en el transcurso de las generaciones.
De la Española -tan esencial en nues. tras raíces y cuya duración efectiva se
extiende durante varios siglos- , hemos
pasado por la Francesa - primero filtrada por la Española, después directamente
desde sus fuentes de origen-; la Inglesa
-Scott durante el Romanticismo, Poe
cuando el Modernismo-; para llegar
nuevamente, dentro del panorama anglosajón de nuestra época, a James Joyce,
Virginia Woolf, William Faulkner ...
Estas influencias han sido decisivas Y,
de hecho, han ayudado efectivamente a
marcar épocas.
Sin descartar en lo más mínimo las
intrusiones de otros autores, los anglosajones nos han heredado uno de sus te-

soros, algo de lo cual carecíamos puesto
que los únicos puntos a destacar en este
respecto eran simples puntos y no logros
definitivos: la Literatura Fantástica.
Manuel Mugica Lainez es uno de los
autores que con mayor notoriedad han
recogido este interesante aspecto literario. De los Hispanoamericanos que actualmente cultivan el exitoso género fantástico, es uno de los que lo hacen de
una manera más personal. No el más
perfecto, desde luego, sino el más personal. Porque este sello de distinción es
advertible más por sus defectos -un poético afrancesamiento del que nunca ha
sabido despojarse. . . un escapismo de
"vieja ola" . . . - , que por sus cualidades. Pero en esta forma queda más al
descubierto el andamiaje neomodernista
que sustenta la obra. Porque MML, al
no abandonar del todo el suntuoso vestuario heredado de los modernistas -hasta el romanticismo lo recibe de ellos-,
y complementarlo con una especie de
capa anglosajona, ha podido dar a sus
obras un sello característico de su tiempo
y persona.
Con Crónicas Reales se inicia lo que
podríamos definir como una tercera época fantástica dentro de su trayectoria.
La primera estuvo marcada por aquellos sus volúmenes de cuentos -Aquí
vivieron, Misteriosa Buenos Aires ... - ,
en los que intentó algo muy rara vez
usado por los escritores hispanoamericanos: dar unidad novelística a la obra
partiendo de unos cuentos. Estos, independientes entre sí, formaban sin embargo una trama mediante la cual quedaban enlazados unos con otros: algo
como capítulos de novela, pero con la
independencia del cuento. Y lo fantástico surgía desde aquellos sus temas muy
Siglo XVI (La Sirena ... ), XVII, (El
Lobisón. . . El Cofre . •. ) , o muy siglo
XVIII ...

La segunda época fue privativa de la
novela. Un poco como continuación de

la primera, los iniciales cuentos parecieron perder su esencia. Así llegaron: L&lt;JS
[dolos, La Casa, Los Viajeros, Invitados
en el Paraíso. Con estos cuatro títulos,
MML dio un paso adelante. Fue como
si los cuentos priinitivos se agrandaran
hasta convertirse en novelas, pero guardando aquella estructura particular de
unión e independencia al mismo tiempo.
En cuanto al elemento fantástic9, subió de categoría. Abandonó aquel su
aspecto de anécdota histórica, se hizo
más actual, más argentino, más poético, más universal. Y más neomodernista. Había en él un poco del "quiero y
no puedo" del elemento que einigra sin
lograr, por más esfuerzos que hace, liberarse del origen.
En estas dos primeras épocas se anticipa lo que precisamente habrá de caracterizar a Ia tercera y que será una herencia faulkneriana en cuanto a temática se refiere: la creación de un Joenapatauwah, hijo de las Literaturas Anglosajona y Francesa, pero apadrinado por
la Argentina. Una perfecta muestra del
Neomodernismo.

Crónicas Reales está formada por doce
cuentos colocados por su autor bajo la
advocación de Rubén Darío ("¿Cuentos
quieres, niña bella? / T engo muchos que
contar ... ") , como si desde las primeras
líneas advirtiera el seguir dentro de la
estética del nicaragüense. En los mismos
títulos de los cuentos es advertible este
aroma: "El Rey Artificial" ... "La Gran
Favorita" ... "Monsignore" ... "La Princesa de los Camafeos" ...
Imagina MML, para esta su obra, un
faulkneriano reino situado -por otra
parte muy lugonescamehte-, en una no
exacta posición geográfica mediterránea.
El tal reino tendrá tantas características
parnasianas, que podríamos situarlo en
la Grecia mítica de cualquier modernista. Y en esas latitudes, conoceremos
la fantástica historia del reino partiendo
de las historias de sus soberanos, los des-

715

�huestes fascinados- para conseguir que
cendientes de su fundador el mítico Concada uno volviese a su tarea• • · Las vade B-enno Von Orbs zu Orbs, también cocas eran insultadas y azotadas y retornocido con el nombre de el Demonio.
naban a sus praderas, deteniéndose a
Como detalle característico --de MML
menudo para mirarlo con añoranza mepero en especial de esta obra-, una trelancólica; los pedruscos, eliminados a
menda y cortesana ironia que en ocapuntapiés, quedaban como recargados
siones llega a la violenta sátira. Sobre
de oscuras tensiones, a la vera de los
todo en el capítulo-cuento titulado "San
caminos O en el seno de los arroyos; Y
Eximio".
las mujeres y los hombres, empujados en
Es uno de los más logrados de todo
rebaños hipnóticos hacia su cotidiana
el volumen. San Eximio, nieto del Conobligación de placer o fastidio,, cumplían
de Benno con una sintaxis y léxico digdurante una semana sus monotonas tanos del n:ejor dariísta, nos es descrito en
reas, con rigidez de autómatas. El, enla siguiente forma:
tre tanto, ausente del descalabro Y_ de
"Las palabras que San Zeón de Carla maravilla que provocaba, se ale1ab~
en medio de un extraño fulgor y de ditago dedica a la hermosura de S~n
Eximio la definen mejor que cualqwer
vinas músicas y perfumes" (p. 28).
tentativa elocuente. 'Era tan peregrina su
La sátira va en aumento conforme
belleza --dice el africano fervoroso-avanza el relato de la vida del santo.
que los animales, los árboles Y hasta las
Su fama se extiende por los cuatro punpropias piedras la advertían'. Añade el
tos cardinales y Eximio vuela hacia la
hagiógrafo detalles de los cuales se deperfección a pesar de los obstáculos del
duce que cuando Eximio andaba por los
mundo. Entonces, como en una vida de
campos de Wurzburg, las vacas lentas lo
santos, aparecen los primeros y desconescoltaban como matronas, fijos en él
certantes milagros, se agrandan los raslos ojos pensativos; los ágiles conejos
gos personalistas del santo, co~enzan las
brincaban alrededor, como juglares; las
peregrinaciones desde los mas re~otos
mariposas tejían aureolas trémulas a su
lugares Y, como sucede en seme~an!es
frente· se apresuraban los escarabajos, a
casos, pasando por el tráfico de_ reliquias
fin de' no perderlo; las flores acompañaEximio alcanza la rotunda santidad graban su marcha girando y abriéndose,
cias al martirio obtenido de manos de
como si Eximio fuese otro sol fecundo;
sus propios familiares, quienes nunca lolos pinos entrelazaban sus ramas, fo~gran comprenderlo en su marcha hacia
mando una bóveda encima en su clarila perfección y santidad.
dad ; se estremecían, soñadoras, las peLa tercera y última época de MML.
ñas; y los guijarros se echaban a rodar
tiene muchos puntos en común con las
para seguirlo". (p. 27).
dos primeras. Pero también grandes
O sea, algo así como un 'Flos Sancavances en lo que a técnica narrativa se
torum' neomodernista, con el detalle
refiere. La estructuración de la . obra
característico de la ironía, personal de
--demasiado ligada a la de la primera
lo fantástico en MML. Sigue:
como para olvidar este dato-, vuelve
"El les sonreía, desde aquella la soa tomar como elemento primario al cuenledad de su hermosura, como desde un
to, pero adquiere mayor fluidez y homotrono, y se requerían serios esfuerzo~ po·
geneidad. y si es cierto que en los 3:5liciales - a veces inútiles, pues los IJ11smos
pectos netamente modernistas -~ xonspolicías, con ser más inquebrantables
mo, advetivación, cosmopolit!Smo ...
que las rocas, solían desprenderse de polenguaje--, no ha evolucionado mucho,
rras y silbatos Y se incorporaban
sus

ª

también lo es que su sentido satírico se
ha agrandado hasta no hacer tan notorio el defecto.
Porque es precisamente en el manejo
de la sátira en donde reside la originalidad del libro. Podría intentar definirla
como una sátira-poética-fantástica.
Tiene, además, la "meditada composición" -tan anunciada por los editores-, propia de este autor, digno de
ser tomado en cuenta en la lista de sus
contemporáneos de primera fila por el
agudo sentido crítico que lo caracteriza
y por la ironía que aporta al género literario tan de actualidad de la Literatura Fantástica.
DR. JuAN JosÉ GARCÍA GÓMEZ

Escuela de Letras.

ITESM.
UNDURRAGA, ANTONIO DE, Autopsia de
la Novela. Teoría y Práctica de los Narradores. B. Costa Aroic, Ed. México,
1967, 238 pp.

No ES PRECISAMENTE Costa Aroic un
editor que se caracterice por su descuido
ni por su error al elegir los textos que
imprime bajo su rúbrica. Sin embargo,
cuando en esta ocasión llega una obra
como la Autopsia de la Novela, surge
de inmediato una duda que desemboca
en tres posibilidades de solución. Primera: ¿ Se tratará de un texto cuya edición fue forzada por recomendaciones
de peso? Segunda: ¿ Es que acaso --con
un agudizado y personalísimo sentido
irónico--, se quiere poner ante nuestros
ojos una muestra de lo que no debe_escribirse? Tercera : ¿ Comienza a fallar
la visión crítica de un editor?
No sé por cuál de las tres decidirme.
El libro está tan lleno de errores críticos;
tiene una visión tan apartada de la realidad literaria hispanoamericana; sostiene unos postulados tan avejentados
sobre lo que debe ser la obra literaria,

que no puede tomarse sino como una
aberración.
Pero comencemos por el principio. La
obra viene precedida ( en hoja aparte,
sin paginación, pero cuidadosamente pegada al original), de una nota en la
que se nos comunica: "Antonio de Undurraga ha publicado". Luego, las muy
envidiables cifras de: veintitrés títulos
de obras -entre originales y antologías-; una traducción; y la noticia de
un libro crítico sobre ADU.
El indice, para estar de acuerdo con
lo anterior, es también prometedor respecto a los nombres de los capítulos. Y,
para cerrar con broche de oro, una
"Entrevista con ADU ... " y dos textos
de 'creación' del multicitado autor: La
mano de Carlota Pau y Ultimo viaje
a Jeric6 y presencia de Zaqueo.
Todo, pues, parece indicar un texto
respetable. Pero .. •
El libro comienza por unas palabras
del autor, bajo el título de "Prefacio
para los Amanuenses del Lugar Común",
del que entresaco las siguientes lineas.
Pero antes debo de hacer la aclaración
de que me voy a limitar, casi exclusivamente por hacer la presente, a citar párrafos de ADU ya que considero que
por sí solos se explican ( ?) perfectamente. Comienza:
"Estos ensayos han sido escritos en
la bella marcha forzada de la inspiración, apoyada en muchos estudios que
suponen sacrificios y en medio de la luz
de corazones puros. Rehacerlos, eliminar las repeticiones que de uno a otro
se pasan como cuerdas de alpinistas que
vuelven a enlazarse al mismo clavo, habría sido quitarles su frescura, sus gotas
de rocío o fuego. Finalmente, no olvidemos que la gran pedagogía vive de
insistencias, de pasos sobre la misma huella descubridora. Estamos seguros de que
Thot, en el tribunal de Osiris, reconocerá la integridad de nuestros corazones,
cuando sean pesados en su balanza"
(p. 8).

717
716

�Luego, pocas líneas para echar por
tierra años de discusiones sobre la poesía y la prosa y llegar a conclusiones que
nada tienen de práctico ni original:
"En suma, cuando labora el poeta
hay poesía y ella puede expresarse en
seis géneros diferentes: poesía lírica,
cuento, teatro, novela o epopeya, ensayo y crónica ( que incluye los diarios
íntimos y la historia tratada por poetas).
Al eliminarse la nomenclatura de poesía
y prosa, tenemos que escoger otra: escritura poética y escritura servicial, que
sería la de los gobiernos, la de los códigos y las leyes, la de los textos escolares, etc., etc." (p. 12).
Ahora, una serie de opiniones, variaciones reiterativas sobre un mismo tema que, por lo visto, obsesiona al señor ADU:
"Ahí están los casos de Joyce con su
Ulyses, el de Proust y muchos otros que
caminarán con los años, irremediablemente, al olvido" (p. 13). "El telón de
fondo de esta decadencia artística que
rompe los límites de los géneros y los
anula, es la obra de Dostoiewski, Proust
y Joyce, alrededor de los cuales se han
forjado mitos de injustificada adoración.
Dostoiewski, a todas luces, pierde los
hilos de sus personajes, la mayoría abrumadora de las veces, en su tinglado novelesco. Es posible que a la sombra de rawnes políticas y románticas, se haya pretendido darle tan cabal importancia. Otro
tanto -y con mayor razón aún- puede
decirse de Proust y J oyce ... " (pp. 4950). "He dicho en diversas tribunas que
la decadencia de la narración en el Siglo XX procede de Dostoiewski, Proust
y Joyce .. . " (p. 77).
La única aclaración que puede hacer,
es que los subrayados son míos, y esta
'Otra, digna de ser puesta toda ella en
subrayado:
"A los hombres de hoy 'La Iliada'
nos cansa y no nos dice nada. Es posible que se siga leyendo por aquello que
he llamado la superstición sobre la in-

718

superable calidad de los clásicos. Su misión ya debe estar cumplida... Nosotros nos quedamos con el poeta de 'Sin
novedad en el frente'. Es nuestra 'lliada'. Sin embargo, los guionistas y cineastas norteamericanos que filmaron
'Helena de Troya' hicieron una creación
original y maravillosa ... " ( p. 15) .
Y así van transcurriendo las páginas
y los capítulos brindándonos cada uno
de ellos sorpresas semejantes a las descritas, tales como la de negar, en los
medios culturales y editoriales hispanoamericanos actuales, la importancia que
se concede al cuento:
"Tejemanejes egoístas, unidos a la
mezquindad humana de algunos creadores del cuento latinoamericano de hoy,
han llevado al género al bloqueo editorial casi absoluto, pues el negocio de
esta índole ha quedado casi aislado"
(p. 51).
Con lo cual ignora -es tan fácil ignorar, después de todo--, a Carlos Fuentes, Macedonio Fernández, Julio Cortázar, Julieta Campos, Horacio Quiroga,
Juan Rulfo, Gabriel García Márquez ... ,
etc., cuyos cuentos han sido editados y
reeditados en múltiples ocasiones durante
los últimos años.
El resto del libro, es semejante a lo
anterior.
Aunque la respuesta sea obvia, ¿ qué
es lo que ADU entiende por auténtica literatura hispanoamericana? Dos respuestas podía encontrar: la teórica y la
práctica. Creo que dará mejores resultados la segunda. Tomaré algunos párrafos de uno de los dos 'cuentos' mcluidos al final de la Autopsia ...
"Cuando ella tenía sólo quince años
y pasaba sus vacaciones en la finca de
sus padres en Catemu, en una tarde de
verano en que el sol irrumpía violento
y las amapolas rojas del jardín parecían
heridas gloriosas, oyó en el corredor de
la casa, muy a lo lejos -pues Carlota
tenía un fino oído de garza- que su

tío Vicente le decía a su interlocutor:
'Carlota es tan bella, que desnuda parece una potranca belga que fuese de
oro ... ' La frase la encendió, y la excitó,
le dio una inmensa alegría... Eso de
compararla con una potranca la inquietó un poco, pero cada cual -se dijo-compara como puede y evocó su lectura del Cantar de los Cantares en que
el poeta del texto bíblico dice que su esposa se asemeja a 'las yeguas del carro
del Faraón ... ' ' ... Hay que ser muy
vigorosa -meditaba Carlota- para dar
la sensación de una rubia potranca belga ... ' De seguro es preciso ( cómo decirlo pulcramente), pensaba enardecida,
para sí, 'nalgas de super diosa' . . . para
despertar esas figuras tan ásperamente
poéticas ... " ( "La mano de Carlota
Pau", pp. 215-216).
Y cerraré con una frase, la última,
tomada de la entrevista citada al principio:
"Realmente, debo dar gracias a
Dios. . . por no haber tenido tiempo para fracasar" (p. 212).
Creo que es cierta. ADU ha ocupado
el tiempo en Autopsias que no merecen
ni el fracaso.
DR.

JosÉ GARCÍA GóMEZ
Escuela de Letras.
ITESM.

JUAN

La Lingüística Estructural desde el punto de vista europeo: La Escuela de Ginebra y el Círculo de Praga. (Algunas
notas a propósito de "La Lingüística
Strutturale" de G. Lepschy).
1.1. En La Europa de hoy persisten dos
tendencias en la lingüística:
A). La lingüística trascendente: con
base en postulados ajenos a la esencia
del lenguaje. Predominio de logicismo,
psicologismo, fisicismo y fisiologismo. No
se determina lo que es el lenguaje. Se
permanece en las fronteras de su esencia.

B). La lingüística inmanente: considera al lenguaje como fin en sí mismo.
Se le estudia con una metodología apropiada para el fenómeno mismo.
Esta última tendencia surge a partir
de F. de Saussure, y es la base de las
escuelas estructuralistas europeas.
1.2. Presupuestos básicos: En el Cours
de linguistique generale establece Saussure una tajante división metodológica:
"La lengua puede ser considerada o bien
como un estado de fenómenos simultáneos, o bien como una evolución de fenómenos sucesivos; en el primer caso,
la simultaneidad origina necesariamente
una organización sistemática de los fe.
nómenos; en el segundo, la sucesividad
no requiere de dicha organización". Tenemos pues dos lingüísticas:
A). Lingüística Sincrónica, semejante,
aunque con métodos renovados, a la gramática tradicional.
B). Lingüística Diacrónica: transformación de la tradicional Gramática Histórica.
Por otra parte distingue Saussure entre lengua y habla.
A). Lengua: Patrón de normas para
comunicarse que reside en la masa de
los hablantes. Entidad supraindividual
que se impone a todos los miembros de
una misma comunidad idiomática. Totalidad en sí y principio de clasificación.
B). Habla: Acto individual de voluntad y de inteligencia en donde se deben
distinguir:
1. Las combinaciones por las que el
sujeto hablante utiliza el código de la
lengua con miras a expresar su pensamiento personal.
2. Mecanismo psicofísico que le permita exteriorizar esas combinaciones.
Al separar lengua de habla, se separa
a la vez:
A ) . Lo que es Social de lo que es
Individual.
B). Lo que es esencial de lo que es
accesorio y más o menos accidental.

719

�1.2.1. Principios generales: El signo
lingi.i!stico.
El Signo Lingüístico es para Saussure,
una entidad psíquica de dos caras: Concepto e I magen acústica (Significado Y
Significante).
La Imagen Acústica no es entendida
como sonido material, cosa meramente
física, sino la huella psíquica, la representación que del concep to nos da testimonio de nuestros sentidos.
Los elementos constitutivos del Signo
están íntimamente unidos y se reclaman
recíprocamente.
1.2.2. Caracteres del Signo Lingi.i!stico:
En la concepción de Saussure el signo
lingüístico posee dos caracteres principales:
A). Lo Arbitrario del signo: El lazo
que une el significante al significado es
arbitrario.
B). El carácter Lineal del significante: el Significante por ser de naturaleza
auditiva, se desenvuelve en el Tiempo
únicamente y tiene los caracteres que
toma del tiempo:
1. Representa una extensión.
2. Esta extensión es mensurable en
una sola dimensión: es una línea.
1.2.3. Inmutabilidad y mutabilidad
del Signo Lingi.i!stico:
A). Inmutabilidad: Con relación a la
comunidad lingüística que utiliza el signo éste no es libre, es impuesto. A la
m.:Sa social no se le consulta si el significante elegido por la lengua podría ser
reemplazado por otro.
Factores que hacen al signo ínmutable:
l. El carácter arbitrario del signo.
2. La multitud de signos necesarios
para constituir cualquier lengua.
3. El carácter complejo del sistema.
4. La resistencia de la inercia colectiva a toda innovación lingüística.
B). Mutabilidad: El tiempo que asegura la continuidad del signo, ~Itera
más o menos rápidamente a los mismos,
de modo que, en cierto sentido, se pue•

720

de hablar a la vez de mutabilidad e inmutabilidad de los signos. ( A pesar de
que F. de Saussure se muestre paradójico, en realidad subraya una gr~ verdad: la lengua se transforma sm que
los sujetos hablantes puedan transformarla. Se puede decir que la lengua es
intangible, pero no inalterable).
1.2.4. Proyecci6n del pensamiento
saussureano: A la muerte de Saussure,
le sucederá en la cátedra de lingüística
Charles Bally quien, junto con A. Sechehaye, H . Frei y S. Karcevskij, fundan
la Escuela de Ginebra. Posteriormente,
en Praga, y siguiendo en cierta medida
los postulados de De Saussure, V. Mathesius, J. Mukarovsky, B. Trnka, J.
Vachek y M. Weingart, fundan el Círculo Lingüístico de Praga cuya principal
ocupación será la fonología. Influjo más
directo se verá en la Escuela de Copenhague cuyos fundadores son: Brondal Y
Hjelmslev, quienes trazan una línea lógica en la metodología lingüística. Hay
que mencionar también el influjo Saussureano en R. J akobson y A. Martinet,
quienes representan la tendencia Funcional en la Lingüística.
2.1. La Escuela de Praga: Tal como
se ha afirmado antes, el Círculo Lingüístico de Praga toma algunas bases de
Ferdinand de Saussure. Sin embargo lo
inlportante radica en su visión estructuralista que se deriva de su proyección
fonológica.
El Círculo Lingüístico de Praga fue
fundado en octubre de 1926 por iniciativa de V. Mathesius. Participaron activamente Havranek, Mukarovsky, Trnka,
Vachek, Weingart, el holandés De Groot,
el alemán Bühler, el yugoslavo Belic, el
inglés Jones y los franceses Brun, Tesniere, Vendryes, Benveniste y Martine_t.
Sin embargo fue de mayor trascendencia
la participación de los lingüístas rusos:
S. Karcevskij, R. Jakobson y N.S. Troubetzkoij, quienes, al presentar una tesis
de gran resonancia en el Congreso In-

ternacional de la Haya en 1928, hicieron
que los de Praga pusieran su atención
y empeño en la Fonología.
En 1929, en el Congreso de Filología
Eslava, el Círculo de Praga presentó el
prinler volumen de los "Travaux", el
cual contenía nueve tesis fundamentales
-C-Obra colectiva del Círculo- dedicadas, las tres primeras a una exposición
programática de los intereses del Círculo
Y, las otras seis, a la señalación de búsquedas orientadas hacia la Eslavística.
En l 930, tiene lugar en Praga una
reunión internacional de fonólogos y se
funda una Asociación Internacional para el estudio fonológico. Esta Asociación
es autorizada en el Segundo Congreso
Internacional de Lingüística, celebrado
en Ginebra en 1931. Es importante mencionar que, en el discurso de apertura,
J. Van Ginneken reconoce que la fonología no obstante su origen autónomo
" n,est autre ch ose que Je couronament'
de L'oeuvrc entiere"; ella sintetiza el
resultado de toda la ciencia fonética.
De esta manera la Fonología era rápidamente afirmada y entraba, oficialmente, a formar parte de los estudios lingüísticos.
2.2. Las tesis del Círculo de Praga:
Es interesante notar que las tesis del
Círculo, sobre todo las tres primeras antes citadas, derivan de ciertas posiciones
metodológicas.
2.2.1. La primera tesis propone el examen: a). "AJ problema de método que
se deriva de la concepción de la lengua
como sistema" así como el "sistema funcional" porque la lengua, producto de
la actividad humana tiene un carácter
de finalidad, es un sistema de medios de
expresión apropiados a un fin; el fin
consiste en la realización de la intención del sujeto de expresar y comunicar.
b) . El análisis sincrónico del hecho actual --el cual ofrece material completo
y del que se puede tener un sentimiento
direc~ es el medio mejor de conocer

"la esencia y carácter" de una lengua.
Esto sólo es posible no poniendo barreras infranqueables, como lo ha hecho
la Escuela de Ginebra, entre el método
diacrónico y el método sincrónico. c). El
método comparativo debe ser utilizado
no sólo para fines diacrónicos sino también para sincrónicos usándolo para descubrir las leyes de la estructura de los
sistemas lingüísticos. d). Estas leyes contribuirán a la substitución de la teoría
del cambio aislado y producido casualmente con la teoría de un encadenamiento de hechos evolutivos según ciertas leyes ( monogénesis) ; con respecto
a la hipótesis de la evolución convergente
se acuerda la preferencia hacia ésta en
lugar de la de expansión mecáni~ y
fortuita.
2.2.2. La segunda tesis afirma: a).
Respecto al aspecto fónico de un sistema
lingüístico es necesario distinguir el sonido como un hecho físico, objetivo, la
representaci6n (acústica) y el elemento
de sistema funcional. El principio estructural del sistema fonológico atribuye aJ
hecho físico, objetivo, una conexión indirecta con la ciencia de la Lingüística
así mismo, a las imágenes ( acústico-roo~
toras) una importancia relativa a su
función diferenciadora de significado.
Cuentan más s11s relaciones recíprocas en
el seno del sistema que su contenido sensorial.
El campo de acción de la Fonología
será así:
I. Caracterizar el sistema fonológicogracias al repertorio de los fonemas y
a la especificación de sus relaciones.
II. Determinar la combinación de fonemas realizados en relación a sus posibilidades.
III. Determinar el grado de uso y la
densidad de realización de los fonemas
y de sus combinaciones en su "Carga
Funcional".
IV. Describir el uso morfológico de

721
H46

�1

'!

las diferencias fonológicas (Morfofonología).
b) . Respecto al estudio de la palabra y de los grupos de palabras se
tiene:
l. La teoría de la denominación lingüística, por la cual la palabrn: es el
resultado de la actividad denominadora
( que descompone la realidad en elementos lingüísticamente captables).
2. La teoría del proceso sintagmático
( esencialmente del acto de la predicación).
3. La teoría del sistema de la forma
de palabra o grupo de palabras, o Morfología, que no se alínea a las dos precedentes, pero interesa a ambas.
2.2.3. La terura tesis examina las
diversas funciones lingüísticas en cuanto
que modifican la estructura fónica, gramatical y léxica de una lengua.
En ppmer lugar interesa distinguir el
elemento intelectual del afectivo, el punto de vista social del individual, la función de la comunicación de lo propiamente poético.
En la función de la comunicación se
distingue una dirección de gravitación
sobre el lenguaje práctico ( de situaciones) que toma en cuenta mucho de elemento extra-lingüístico, y una dirección
de gravitación sobre el lenguaje teóri~
(de formulación) que tiende a consh·
tuirse tanto como es posible, utilizando
"f
. . . ,,
"palabras-términos" y rases-Ju1c1Os .
Naturalmente no se cometerá el error
de confundir la lengua intelectual con
la lengua y la lengua afectiva con el
habla.
Mientras en la función de comunicación el lenguaje está directamente mon·
tado sobre el significado, en la función
poética está sobre el signo, '!1-ismo; 1~
descripción de la lengua poebca d_ebei;a
tener en cuenta el hecho de que, smcronicamente, el lenguaje poético tiene la
forma de habla y es un acto creador
individual que toma su valor del fondo

de la tradición poética actual (Lengua
poética) y también de la len~ua d~ comunicación contemporánea; smcrómca y
diacrónicamente el lenguaje poético tiene con estos dos sistemas una serie de
relaciones extremadamente complejas Y
varias. La obra poética es estudiada como una estructura funcional, cuyos elementos no son comprensibles fuera de
su relación con el conjunto.
2.2.4. Conclusiones: Con esta sumaria
exposición se podría tener una falsa i~ea
de la actividad y, sobre todo, de la m·
fluencia del Círculo de Praga. Pero, a
pesar de que Troubetskoij y i_nucho~ de
los miembros del Círculo tuvieron intereses más amplios, tanto culturales co·
mo literarios -tal como se desprende
del número de investigaciones en este
orden en los "Travaux"-, el argumento
que tiene mayor desarrollo e impulso
en su estudio es la Fonología.
Lic. EnuARDO GuERRA CASTELLANOS
Centro de Estudios Humanísticos
U.N.L.

The problem of inductive logic, proceedings of the Intemational Colloquium in
the philosophy of Science, editado por
Imre Lakatos, Amsterdam, North-Holland, 1968, VIII. 418 pp.
EN LOS ÚLTIMOS AÑOS, la lógica inductiva ocupa un lugar cada vez más
portante en los trabajos de un gran numero de autores.
Estos trabajos conciernen a un dominio vasto de cuestiones ligadas a la problemática de los fundamentos o de la
"justificación" de la inducción y a las
diferentes dificultades que se encuentran
en el desarrollo de la lógica inductiva
propiamente dicha.
Se puede decir que, en gran parte, es
la obra de Rudolf Camap -Logical
foundations of probability (cuya ?rirnera edición apareció en 1950 segwda de

m:·

w1a segunda en 1962, ligeramente modificada)_y la controversia CamapPopper en torno a la noción de confirmación, ligada a la de la probabilidad, las
que se han constituido en factores decisivos para el desarrollo de este movimiento cada vez con mayor amplitud.
Las concepciones de estos dos autores
están presentes a todo lo largo de casi
todas las comunicaciones y discusiones
respectivas, tales como las que se han
llevado a cabo en una de las tres secciones del Coloquio de filosofía de la ciencia, verificado en Londres del 7 al 17 de
julio de 1965 y que han sido publicadas
en la obra que analizamos.1
Los autores de los artículos reunidos
en The problem of inductive logic son:
H. FREUDENTHAL ( Realistic models in
probability), W. C. SALMON (The justification of inductive rules of inference),
H. E. KY11URG JR. (The rule of detachement inductive logic), R. C. JEFFREY
(Probable knowledge), J. IlmTIKKA (lnduction by enumeration and induction
by elimination), M. B. HESSE (Consiliense o/ inductions) e I. LAKATOS
(Changes in the problem of inductive
logic). Muchos otros intervienen en las
discusiones, entre ellos K. Popper y también l. Hacking, Y. Bar-Hillel y W. C.
Kneale.
Para no tener que analizar el contenido de todos los articulos, y dado también el lugar especial que ocupa Carnap
en este dominio, fijamos especialmente
la atención de nuestros lectores en su articulo lnductive logic and inductive induction, señalando los aspectos más importantes de su contenido.
Carnap afirma ahí que pretende discutir "algunas cuestiones sobre la naturaleza de la lógica inductiva, el papel
de la racionalidad en los fundamentos de
la lógica inductiva y, finalmente la cues-

tión epistemológica de la fuente de nuestras concepciones sobre la validez en lógica inductiva: una fuente que propongo se llame 'intuición inductiva'." (p.
258). Estas cuestiones tienen relación
con dos problemas importantes de la lógica inductiva: el problema de la justificación y el problema epistemológico.
En lo que concierne a la justificación,
Carnap reafirma su convicción de que
la determinación de los valores de la
probabilidad ( entendida en el sentido de
la "probabilidad lógica") constituye el
problema esencial del razonamiento inductivo, puesto que la lógica inductiva
es la teoría del concepto inductivo de
probabilidad. Al reanudar de la suerte
con el punto de partida de sus Logical
foundations of probability, recuerda también que su probabilidad inductiva, acerca del grado de creencia de Ramsey, pero
afirma que es necesario distinguir bien
entre las dos teorías del grado de creencia: una de ellas que es empírica y que
pertenece al dominio de la psicología y
la otra que tiene por objeto el grado
razonable de creencia. Los grados razonables de creencia deben ser buscados en
relación con la teoría normativa de las
decisiones: la cual " ... determina los
grados de creencia razonables como siendo los que llevan a decisiones razonables"
(p. 260).
Camap discute en seguida las exigencias de racionalidad a las cuales debe
obedecer una función de creencia ( es decir un sistema de grados de creencia para
un determinado dominio de proposiciones).
En lo que concierne a ll). cuestión
epistemológica de la validez del razonamiento inductivo, también debe ser entendida al fin de cuentas en relación a
la de la racionalidad de las decisiones.
Se han invocado varios factores para jus-

' Los trabajos de las dos otras secciones han sido publicados en la misma editorial:
Problems in the philosophy of mathematics, editado por l. Lakatos, 1965 y Problems
in the philosophy of mathematics, editado por l. Lakatos, y A. E. Musgrave, 1968.

723
722

�tificar esta racionalidad en el curso de
la historia: la lógica deductiva o razonamiento deductivo, el razonamiento inductivo, la experiencia pasada y los principios sintéticos generales tales como el
principio de la uniformidad del mundo.
Carnap afirma que, en este artículo,
se interesa sobre todo al segundo factor
y nos dice que: " ... no solamente es legítimo sino indispensable hacer un llamado al razonamiento inductivo para defender este mismo razonamiento" (p.
265). ¿No hay ahí un círculo vicioso?
Carnap mismo responde que él cree que:
" . .. todos los procedimientos de autoclarificación, son de cierta manera circulares, si es que deveras aclaran cuanto
tenemos en la mente" (p. 265). Concretamente, según él, no podríamos aprender nada acerca del razonamiento inductivo sin la habilidad de la intuición inductiva ( el término de "intuición" no
debe sin embargo ser interpretado aquí
como una fuente infalible de conocimiento). Si esto puede parecer una base
muy frágil para la construcción de una
lógica inductiva, Camap nos recuerda
sin embargo que lo mismo acontece en
la lógica deductiva: alguien que fuera
"ciego" en lo que concierne al proceso
inductivo jamás podría comprender la
validez del "modus ponens". Ello equi-

1

vale a decir que también se tiene muy en
cuenta la "intuición deductiva".
Camap toma la precaución de declarar que este artículo no tiene la pretensión de trascender el plano de las "sugerencias preliminares".
A nuestro parecer, la vía que Carnap
trata de abrir en este artículo puede revelarse muy fecunda para su pensamiento. Recordemos que en los Logical foundations of probability él justificaba la
inducción a partir de la noción de "grado de confirmación" y por el principio
de la uniformidad del mundo, posición
que había sido ya varias veces criticada.•
Creemos que se podría tratar de aproximar este artículo de Camap a las afirmaciones que Nelson Goodman hace sobre la validez de las reglas deductivas e
inductivas en su obra Fact, fiction and
f orecast: • "los principios de la inferencia deductiva son justificados por su conformidad con la práctica deductiva corriente" (p. 63) y "las predicaciones
quedan justificadas si son conformes a
los eánoncs válidos de la inducción y los
cánones mismos son válidos si codifican
con exactitud la práctica inductiva corriente" (p. 64).

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MARÍA JUANA DE MENEZES LOPES

•

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V

733

.

�T erminóse de imprimir el día 8
de marzo de 1969, en los Talleres de la Editorial ]us, S. A.
Plaza de Abasolo 14, Col. Guerrero. México 3, D. F. El tiro
fue de 1,000 ejemplares.

0856

�</text>
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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Humanitas, Sección Comentarios y Reseñas Bibliográficas, 1969, No 10, Enero</text>
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                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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Sección Cuarta

CIENCIAS SOCIALES

�DE LO NACIONAL A LO INTERNACIONAL

LIC.

ALBERTO GARCÍA GóMEZ

Universidad Nacional Autónoma de México
Universidad de Nuevo León

circunstancias prevalecientes en el mundo, se observan ciertas corrientes de pensamiento que necesariamente se reflejan en
la actitud del hombre frente a los problemas que le aquejan, destacándose en
forma clara el importante proceso que va de lo nacional a lo internacional, en
una época que está caracterizada por esa tendencia.
DENTRO DE LAS ACTUALES

Como determinados acontecimientos lo ponen de manifiesto, algunas ideas
inspiradas en doctrinas, cuando no la doctrina misma, ha venido modificando o substituyendo a otras que tuvieron su vigencia en el orden de lo nacional, las que ahora parecen diluirse frente a ese proceso de integración internacionalista,1 y de hecho, no solamente ha operado, tanto el incontenible
avance científico, proyectado a lo tecnológico, como la llamada explosión
demográfica a escala mundial, sino también lo ideológico -cuya naturaleza
habría que estudiar de acuerdo con la forma que modernamente se le utiliza-, la que ha venido colocando a los hombres en grandes zonas diferentes de pensamiento y de acción, advirtiéndose, frente al fenómeno natural
internacionalista, los síntomas de una pretendida nueva forma o tendencia de
internacionalización ideológica, distinta en fines y ser a la primera.
De acuerdo con nuestro punto de vista, cabe aclarar que el tema de nuestro estudio, obedece fundamentalmente a las causas naturales mencionadas, o
sea -para no citar sino a las más importantes-, la explosión demográfica
a escala mundial y el alto nivel del progreso científico con sus naturales influencias y consecuencias, pese a los inconfesables designios de cualquier
ideología carente de ética en su doctrina, que tenga contenido y afanes de
1

Lic. ALBERTO GARCÍA Gó1rnz. Internacionalismo y Universalismo. Humánitas, vol.
V, p. 533. Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad de Nuevo León, 1964

597

�'I

dominio mundial (libido dominandi) y que se pretenda imponer a través de
una "coexistencia pacífica", en tanto llegan otros acontecimientos, como si
la Humanidad no pudiera encontrar otro camino para dignificarse y cumplir con su destino histórico dentro de ese turbio devenir y no caer en la esclavitud "ideológica" materialista, que lleva al hombre por caminos que no
no son los del amor, la caridad y la comprensión, únicos medios viables para
una posible integración de verdadera convivencia internacional.
Así, es necesario establecer el proceso natural de la internacionalización, el
que no es compatible con cualquier paralelismo de otra índole, ni con los vicios y falacias congénitas de una pretendida internacionalización de carácter
puramente ideológica. En otras palabras, la realidad sociológica internacional que apunta una dinámica hacia la posible integración internacional, encuentra sus causas principales en los citados factores de la explosión demográfica en un aspecto y, por otro, en los adelantos notables de la ciencia.
Claro está, que en el trasfondo se encuentra otra serie de importantes elementos cuya conjugación y precipitación queda sujeta a las presiones que
de todo orden se operan en el seno de las sociedades nacionales, los &lt;fue también coadyuvan en ese proceso, pero que no son estudiados aquí.
Tomando en cuenta el innegable grado de influencia que en los tiempos
modernos ha venido cobrando el hecho de lo ideológico, es consecuente el
que se haya despertado un interés por su estudio, así como el de su influencia en las diferentes comunidades sociales, hecho que es analizado por los
tratadistas a través de materias aplicadas a ese campo, así como en importantes obras y estudios, tomando en cuenta, además, su empleo como anna
de penetración política y de conquista.
Por lo que respecta a lo ideológico, considerado como una corriente de
pensamiento que opera del exterior hacia el interior, ya se ha advertido desde las comienzos de la última Guerra Mundial, la prevención en contra de
ella, en medidas legislativas con un carácter penal proteccionista, no solamente de naturaleza anti-bélica,2 las que, en la mayoría de los casos, no tuvieron la eficacia que hubiera sido de desearse, atentos a los resultados negativos que hubo de contemplarse.
De acuerdo con el aforismo: "Las ideas no tienen fronteras", resulta innegable que lo ideológico ha venido tomando un inusitado incremento, como así fue posible observarlo, por ejemplo, en los graves disturbios reciente• En México, el llamado Delito de Disolución Social, contemplado en los artículos
145 y 145 bis, del Código Penal para el Distrito y Territorios Federales. En Estados
Unidos de Norteamérica, en disposiciones legales, en la existencia de un Comité encargado de contrarrestar las actividades anti-Norteamericanas y en la gran mayoría de

mente acontecidos en diversas partes del mundo, los que tienen una sospechosa sincronización y que aunado a otros motivos e inquietudes características de las juventudes de nuestro tiempo, han producido un debilitamiento
de afirmación nacional al seguirse una línea ideológica y política de repercusión internacional.
Así, pues, este proceso ideológico que se ha venido operando cada vez con
mayor intensidad en un radio siempre creciente, ha arrollado ideas y conceptos que, hoy por hoy, resultan obsoletos para ese proceso, o bien han
caí~o en el_ anacronismo o la ineficacia, o, en última instancia, ese proceso
es. inadvertido por la masa --otro fenómeno moderno--, que es nutrida y
onentada en fuentes extrañas a su propio ser y estilo de vida, dentro del límite
de lo nacional, masa que resulta fácil presa de control en manos de expertos
de agitadores o de políticos, los que para sus propósitos, en algunos de lo:
casos, anteponen su interés personal, al de su nación y utilizan todos los modernos cuanto poderosos medios a su alcance -como profesionales-- para
atacar los puntos débiles de esa masa, alcanzando casi siempre con éxito las
metas propuestas. Además, no es un simple juego de palabras el entender
que no es lo mismo nutrirse que ser nutrido, referido esto a la cuestión intelectual.
Por lo que respecta al hecho social de la masificación, característico de las
modernas sociedades y que aparece como producto inmediato de la explosión
demo~áfica, a su vez ha permitido la ósmosis ideológica con mayor celerid~d, s1 se ~ºn:1ªn. :n cuenta las presiones y la menor resistencia, lo que permite la soc1ahzac1on gradual, encontrándose el hombre atrapado en alguna
de las estructuras que forman la gran red. Esto ha provocado un cambio en
la ubicación y estimación de la persona al ser convertida en individuo con
las trascendentes consecuencias que son de apreciarse.
'
Con razón Peter A. Calver ha escrito: "Dentro de la terminología angloamericana, la formación de las actitudes políticas entre los elementos de un
grupo humano se califica generalmente de socialización política. Este término indica que se trata de una operación entre una serie más vasta de operaciones sociales estudiadas por los sociólogos, gracias a las cuales el individuo puede ser admitido en el seno de la comunidad e instruido acerca de
la manera de comportarse en relación con ella".3 Debemos recordar también
'
la frecuencia con que se utiliza el concepto de "cultura de masas".
La Nación. Por lo que respecta a la Nación, y su derivado, la nacionalidad, se ha afirmado que se originan con la presencia del Estado, sin em. • C. F. Gabriel Almond y James S. Coleman, editores: The Politics of the Deuelopmg Areas. Princeton, N. J., 1960, (pp. 26-31). Citado por Peter A. Calvert. La Formación de las Actitudes Políticas. Aportes No. 7. Enero 1968.

países.

599
598

�bargo, no es posible confundir a la concreción jurídica de lo sociológico cuya
raíz está en la Nación misma, siguiendo el proceso natural de su desarrollo
a través del tiempo.
Así, Recaséns Siches eslima que la Nación, elemento básico de la nacionalidad en el sentido en que hoy empleamos esta palabra, es una sociedad
moderna. Aunque el hombre es conocido desde antiguo, hasta entrada la
Edad Moderna, no se formó ninguna estructura nacional en el sentido que
hoy damos a esta expresión, pero en cambio, antes de que se formaran
las modernas nacionalidades encontramos comunidades, las cuales desempeñan un papel parecido al que hoy le corresponde a la Nación, en los pueblos adelantados, y las cuales, aunque con características diferentes, vienen en
el fondo a significar algo parecido a lo que la Nación hubo de significar
después. Así, por ejemplo, las tribus, las confederaciones de tribus y la CiudadEstado de la antigüedad clásica.4
La Nación, de acuerdo con las concepciones que de ella se tienen, se nutre
de sus propias substancias, o sea de ideas y conceptos que, con mayor o menor
grado de eficacia, con aciertos o con errores, ha hecho suyos, los que a su vez,
han hecho permisible el florecimiento de determinadas instituciones políticas
-en el más alto nivel del concepto de política-, especialmente en aquellos
pueblos que han tenido el acierto de crearlas, adecuándolas a su tradición
histórica y a su peculiar forma de ser, lográndose así su mejor asimilación y
perfeccionamiento. De la inobservancia de esto último, algunas naciones han
lamentado graves consecuencias.
Interesante, pues, resulta el caso observado hasta el presente, de uno de
los conceptos que han tenido mayor arraigo entre las diversas comunidades
del mundo: la Nación. Y es precisamente este concepto, cuya historia se
remonta inicialmente a formas de agrupamiento humano que alcanzaron una
mayor cohesión social, el que ha llegado hasta nuestro tiempo y cuyo valor sobrepasa una mera circunscripción de tipo sociológico, ya que sus raíces han
penetrado profundamente en el alma humana, desde sus primeras manifestaciones, hasta llegar -equivocadamente, por cierto-, a los excesos negativos de un nacionalismo exacerbado, mal entendido y peor practicado.

Mas si el concepto de Nación, que en nuestro tiempo parece -dentro del
proceso mismo de la evolución histórica-, y bajo la influencia del internacionalismo, como próximo a convertirse en inoperante, esto no significa que
haya perdido todavía su plena validez sociológica, jurídica y política. Es también probable que tal eventualidad no acontezca, por más que determinados
hechos permitan registrar la presencia de tendencias hacia ese fin.
• REcASÉNs Sicm:s. Sociología, p. 451.

600

Sobre este último punto resulta interesante observar cómo en el campo
de lo económico se han venido sucediendo determinados hechos en América
Latina que son elocuentes en lo que se refiere a un tipo de internacionalización, que bajo el nombre de integración, y dentro de la estructura internacional, aparece como integración internacional, obedeciendo a la tendencia
que venimos señalando.
Entre los días 8 y 26 del mes de julio de 1968, se llevó a cabo, en La Paz,
en la sede del Instituto Boliviano de Estudios y Acción Social (IBEAS), un
curso sobre "Bolivia y la Integración de América Latina", organizado por el
INTAL (Instituto para la Integración de América Latina), bajo los auspicios
del Banco Central de Bolivia.5
En el discurso de clausura del director del INTAL, señor- Gustavo Lagos, se
advierten en algunos de sus conceptos, ideas sumamente reveladoras de la tendencia internacionalista, que si bien están inspiradas en la integración, en boca
de una autoridad en la materia, resultan de la mayor importancia. He aquí
algunos pasajes: ..."Cabe destacar, en primer término, que el proceso de
integración económica ofrece ventajas indudables a la economía boliviana y
por ello la política del Gobierno de Bolivia de decidido apoyo a la integración
constituye una clara interpretación de los auténticos intereses nacionales y
de la vocación histórica de Bolivia dentro de América Latina. Como si los
fundadores de esta nación hubieran tenido el presentimiento del rol estratégico que el país podía jugar en el proceso de integración económica, le dieron
el nombre que hoy lleva, derivado del propio nombre del gran libertador,
precursor y primer actor del movimiento de unidad latinoamericana. Porque
dentro del proceso general de América Latina, Bolivia aparece como un país
puente colocado por la geografía y por la historia en un lugar de encuentro
de los distintos esquemas de integración que se están desarrollando. Su ingreso
a la ALAC ( Asociación Latinoamericana de Libre Comercio) le ofrece un
gran mercado para el desarrollo de sus planes en los distintos sectores productivos, y le permite la concertación de acuerdos sectoriales, generales o parciales en el ámbito del Tratado de Montevideo. En su calidad de país de menor
desarrollo económico relativo, Bolivia puede obtener ventajas no extensivas y
además está autorizada por la Resolución 176 para llevar a cabo el programa
de liberación comercial en condiciones más favorables. Ello le permite formular una política de negociaciones que no comprometa el cumplimiento de los
objetivos nacionales, como ya se demostró en la primera negociación de Bo• Boletín de la Integraci6n. Agosto 1968, pp. 462 y 463. Buenos Aires, Argentina.

601

�livia en la ALAC, durante el séptimo período de sesiones ordinarias de la
conferencia.
"Su ingreso al Grupo Andino la vincula a un conjunto de países y a un
esquema de integración destinado a desempeñar un papel estratégico dentro de
la integración general de América Latina. Este ingreso no solamente responde
a imperati~os de s~ geografía sino que también le permitirá gozar de un régimen especial, con1untamente con Ecuador, en el acuerdo andino en o-esta.,
"
b
c1on...
Termina, el señor Lagos con estas palabras: "Cuando se organizaba en
Mendoza el Ejecutivo Libertador que habría de liberar a Chile, alguien pre~tó a San_ Martín por qué siendo él argentino se interesaba tanto por la
mdependenc1a de Chile. Y el gran General respondió: 'mi país es la América
entera Y me importa tanto la independencia de Chile como la independencia
de las Provincias Unidas del Río de la Plata'. Es el espíritu contenido en
:sta gran afi~mación el que podrá hacer posible esta segunda etapa de nuestra
md~~endencia. que es la integración de América Latina. Unidos en una gran
nacton de naciones como sería una América Latina integrada, no diviso tarea
alguna que esté fuera de nuestro alcance. Mas para ello necesitamos compenetramos del espíritu sanmartiniano y considerar que el desarrollo de cada
uno de nuestros países es tan importante como el desarrollo de los demás países
latinoamericanos. Es dentro de este espíritu que hizo posible la primera independencia de América Latina..."
Ciertamente vamos de lo nacional a lo internacional, mas si esta mutación,
hoy por hoy, un tanto prematura, supondría, en principio, un nivel internacional
e~ el que ~ igualdad permitiese tal mutación; una igualdad que comprendiendo los diversos factores operantes en el seno de lo social, de lo económico
de lo religioso, de lo jurídico y de lo político, pero sobre todo de lo cultural'
permitiese tal cambio, lo 9ue, a ojos vistas, por ahora resulta imposible d;
alcanzar de acuerdo con un somero análisis de las diversas situaciones de esos
órdenes nacionales a nivel internacional, máxime que las bipolaridades, riqueza-pobreza, cultura-ignorancia, fuerza-debilidad -que son reflejos vivos del
ser del hombre-, destruyen cualquier intento actual de una factible posibilidad a ese respecto en el plano de lo internacional.
No se ignora, por otra parte, la nobleza de los postulados internacionales
contenidos en el Preámbulo de la Carta de las Naciones Unidas y que resulta
un patétic~ reconocimiento de la infortunada realidad internacional, al proclamar la igualdad de los Estados, como principio, cuando en la parte relativa
se asienta: "reafirmar la fé en los derechos fundamentales del hombre en la
dignidad y el valor de la persona, en la igualdad de derechos de ho:ibres y
mujeres de las naciones grandes y pequeñas. .. Establece también el artículo 2

602

"

de la propia Institución: ( 1). La Organización está basada en el principio de
la igualdad soberana de todos sus miembros.
Esta colocación de desigualdad de las situaciones nacionales en el plano
internacional, permite inferir determinadas consecuencias y de que estamos
también ante la posibilidad -trágica expectativa- de que no solamente se
paralicen los intentos o el proceso mismo de la integración internacionalista,
sino que esa desigualdad que, como fermento, es propicia para que se produzca un conflicto bélico como nunca antes lo padeciera la Humanidad. Posibilidad que nos lleva a la conclusión de que se ha llegado -tomando en cuenta
las características y posibilidades de ese futurible bélico-, a dos situaciones que
en síntesis son definitivas: la guerra -problema central del Derecho Internacional- y la paz.
En el caso de la primera, o sea el empleo de la violencia para la solución
de los conflictos como arma suprema y como ultima ratio, ha determinado
importantes y profundos cambios en las sociedades de todos los tiempos, sólo
que ante la eventualidad de un conflicto bélico, dada la enorme y total potencialidad destructiva de los medios a emplearse, ya que ahora se trata no
de una guerra limitada, sino de una guerra total, colocan a la Humanidad
ante la situación imposible de rehacerse y sí de fenecer ante tal circunstancia.
Lo nacional, como parte de un todo afectado, dados esos medios destructivos,
desaparece, no ya por factores de proceso integrativo de carácter internacionalista, sino por la amenaza o aplicación de la violencia física, cuyas consecuencias serían definitivamente aniquilantes y destructoras, si se toma en cuenta que ahora las causas -cuya conjunción se presenta por primera vez en la
historia- son totalmente distintas a cuantas hayan operado en el pasado.
O bien, cabría la posibilidad de la integración impositiva -ante el temor- de
un solo bloque, que a su vez fundiría lo nacional y lo internacional.
En el otro aspecto de la cuestión, la paz, en última instancia, sería el camino
que permitiera la posibilidad del proceso gradual de integración de tipo internacional por sus propias fuerzas naturales, lo que significaría una serie de
problemas relativos de ese proceso, no solamente difíciles, sino sumamente complejos para ser superados sino con el paso del tiempo. Lo que parece utópico,
si se miden los futuros alcances, tanto de la explosión demográfica mundial,
como de la incontenible marcha del proceso científico, o bien, de la conjunción de ambos, lo que al menos permitiría un intento de integración. Y de aquí,
entre la antítesis guerra-paz, se llegaría, en última instancia, al problema, al
eterno problema del predominio de la razón o de la fuerza. Habría que estudiar las posibilidades de lo ideológico, que sirviendo a los fines de la violencia
dejaría postergada a la propia razón, al convertirse en un fin y no en un medio
603

�para llegar al entendimiento del que tanto necesitan los hombres de nuestro
tiempo.
Por lo que toca al tema de nuestro breve estudio, vemos que la tendencia
internacionalista se puede apreciar en múltiples aspectos. Hemos escogido un
artículo escrito por Jaume Miravitlles en que bajo el título de "Imperios
Verticales", el escritor advierte esa tendencia, cuando afirma: "Ha sonado,
-se dice- la hora de poner las bases de la unidad mundial. Las técnicas industriales de que dispone el hombre, los fabulosos avances tecnológicos en el
transporte y en la comunicación, hacen posible aquel proyecto hasta ahora
quimérico. Tenemos ya satélites artificiales capaces de proyectar a un auditorio mundial, programas de televisión, se está trabajando en sistemas que
podrían llevarnos a cualquier lugar de nuestro planeta en pocos minutos. Teóricamente, es perfectamente posible trabajar en Nueva York y vivir en la Costa
Azul. Es decir, teóricamente, estamos preparados para hacer de toda la Tierra
una unidad económica y social. ¿Lo estamos política y culturalmente? ¡ Ciertamente no!
"Vivimos en una época -agrega el autor- , de significativa contradicción:
a medida que se uniforman las formas materiales de la vida, se exacerban los
particularismos locales, no ya desde el plan de nación, sino desde el más elemental de la región, comarca o tribu. Esta reacción no es necesariamente negativa y constituye una defensa saludable de la originalidad de la persona humana que se resiste a convertirse en un robot sin alma ni corazón".
Así, vemos que el fenómeno de la internacionalización, además de ser observado por el escritor, es un tema que interesa por igual a todos los hombres,
ya que todos los hombres estamos comprometidos en él, y es necesario reconocer
que esa realidad, que a primera vista pudiera parecer fácil de desentrañar
entre la urdimbre de complejos problemas, de interesadas actitudes ideológicas,
así como de la mayor diversificación de opiniones, y en el que, pese a los
esfuerzos realizados, la persona humana, la que debe ser considerada en primer
término como tal, se vé seriamente amenazada por los efectos deshumanizantes
de la masificación y por la penetración ideológica que está caracterizada precisamente por el ataque a su ética y a su dignidad, desconociendo el alto valor que representa, no como símbolo ni como número. De aquí que también sea
digno de alabanza el esfuerzo realizado en el seno de la Organización de las
Naciones Unidas, para rescatar, exaltando, el reconocimiento de los derechos
humanos, esencia y condición natural de la persona humana en momentos en
que tal reconocimiento, especialmente en la órbita de lo nacional, esos valores
de la persona no están debidamente realizados, pese a lo impecable o a la
intencionalidad en la letra y en el espíritu de las diversas legislaciones en el
mundo.

En la nación, el hombre encontró una de las formas más adecuadas para
verificar su propia proyección y la de sus congéneres. Esto así se demuestra
con un estudio comparativo en el plano histórico de las diversas instituciones
políticas de los pueblos y la historia tiene destellos de gran contenido humano
cuando se inicia la gestación de las nacionalidades. Ciertamente, cambian las
circunstancias en el tiempo y en el espacio, pero es bajo el influjo de ellas que
el hombre emerge --&lt;:orno persona-, dotado de los medios que le permitirían
· con el paso de los días, llegar al advenimiento de la democracia y este hecho
es bastante significativo, si se considera que la democracia es una de las más
completas formas políticas que el hombre haya podido alcanzar, y que, además,
habría de permitir el nacimiento, el desarrollo y el progreso de las propias nacionalidades, así como el afianzamiento de los valores morales y cívicos que le
darían un "porqué" más satisfactorio a su espiritualidad, pudiendo llegar así
a grandes expresiones, pese a lo elemental del concepto de lo nacional en sus
formas primarias.
"En efecto -dice Antonio de Luna- se creyó que el nacionalismo y su
aplicación a las naciones que todavía no habían logrado constituirse en Estados
independientes -'principio de las nacionalidades'- era una etapa necesaria
hacia el internacionalismo y no se dieron cuenta de que en lugar de ser el
apogeo del individualismo y la democracia, aplicación a las mismas de los
derechos del hombre y su mejor garantía eran la negación de los mismos. Ello
proviene de la confusión entre 'principio de autodeterminación' y 'principio
de las nacionalidades', que son cosas distintas. Para que ambos coincidieran
haría falta que la nación se definiera. como 'un plebiscito cuotidiano', como
upa asociación voluntaria de hombres que quiere vivir bajo un Estado que
los una; pero precisamente tal definición es una confusión de lo político con
lo nacional. Renán define al Estado, no a la Nación, dejándose llevar de la
sinonimia de ambos términos en francés. Pero lo que hace que la nación sea
problema, lo que explica que a partir de la Revolución francesa se haya convertido en la categoría suprema de integración social y política, es precisamente el que se la considera como algo objetivo -natural o metafísico; y
entonces, si la cualidad nacional es algo independiente de la voluntad, el
principio de las nacionalidades es, como sostiene Lord Acton, incompatible
potencialmente con la democracia, ya que "pone límites al ejercicio de la
voluntad popular y la sustituye por un principio más elevado". Si antropomórficamente se trasladan todos los derechos del hombre a las naciones, éstas conquistan la libertad, pero desaparece la de los individuos".6
• ANTONIO DE LuNA. Fundamentación del Derecho Internacional. Ponencia. Actas del
Primer Congreso Hispano-Luso-Americano de Derecho Internacional. Madrid. MCMLI.

605

604

�11

Pero no es posible soslayar la importancia trascendental del hombre con
sentimiento de nacional. Desde luego no son las formas más altas de su espiritualidad. Así tenemos la expresión de la cultura griega, o bien, el Siglo de
Oro hispánico, dentro de organizaciones humanas en donde la fórmula democrática incipiente empezaba a penetrar, ya fuera gracias a la Ciudad-Estado
o en las conquistas alcanzadas por los comuneros españoles.
Cuando los insurgentes de América luchaban por liberar a sus pueblos,
aspiraban a una democracia, en contra del despotismo, aunque las formas jurídicas no fueran en muchos casos de tal naturaleza.
Y cuando hablamos de esos comienzos de la Nación, no está por demás recordar que en el hoy distante año de 1899 podía decirse que Europa entera
estaba gobernada por solamente dos monarquías, dos Estados secundarios:
los Países Bajos y Suiza y una que otra villa libre de Alemania o de Italia eran
la excepción; dos monarquías, solamente dos: Inglaterra y Suecia, estaban
limitadas por instituciones parlamentarias, las otras no conocían las ventajas
y los inconvenientes del poder absoluto, más o menos temperados por las disposiciones personales de los "Déspotas Esclarecidos".7
He aquí que un nuevo actor, el Pueblo, comenzó a aparecer en la escena
internacional. Es en este punto que se observa una irresistible evolución: la
Filosofía Política de Bossuet no conocía más que el Estado. Montesquieu y
Voltaire mostraban más su simpatía por la Nación, y por su parte Rousseau
y Mably no admitían otra soberanía que la del Pueblo. Ciertamente, los Soberanos de aquel tiempo no reconocieron de buen grado la pretensión de sus
pueblos a disponer de su status político; la Santa Alianza se constituyó expresamente para liberar parcialmente de acuerdo con las manifestaciones, la renovación del espíritu revolucionario, o bien la institución de ese Pacto que
llegó a un resultado que los componentes no proveyeron ni imaginaron: el
evitarles a los pueblos oprimidos el sentimiento de su solidaridad.
Al presente -de ac;uerdo con Royssen-, la importancia de ese hecho es
posible resumirla de la siguiente manera: el problema de las nacionalidades
llegó a ser un "Affaire" internacional; en nombre de la paz, los aliados se
pusieron de acuerdo para constituir en común la policía de Europa; en nombre
de la justicia, las nacionalidades reclamaron la invocación de la conciencia
universal, como así es posible observarlo durante más de medio siglo, en la
prensa, en los debates políticos y en la literatura de toda Europa. El progreso
de las nacionalidades provino, lógicamente, del desenvolvimiento de las instituciones democráticas.8
• THEODORE RuYSEEN. Les Sources Doctrinales de l'ltiternacionalisme. Presses Universitaires. Vol. III, pp. 18 y sigs.
• Ibid., p. 134.

606

Dentro de las diversas teorías que lógicamente se han elaborado en tomo
a la nación, la que por su propia naturaleza ha despertado la atención de esclarecidos pensadores, se ha llegado a una división de ellas en naturalistas y
espiritualistas, siendo, por tanto, necesario buscar los elementos subyacentes en
el concepto, ya que en los tiempos modernos algunas ideas acerca de él, están
superadas, como acontece con la de raza, que ha sido declarada sin fundamento
por muchos autores que con sólidos argumentos han hecho evidente su carencia
de razón. Otros autores sólo se han detenido en algunos de los aspectos o de
los elementos fundamentales del concepto de la nación, olvidándose del todo.
Sin embargo, es posible extraer algunas notas esenciales que son características
y permanentes en la nación con objeto de ver qué posibilidades tiene la internacionalización, en el aspecto de su t;volución natural, que es en síntesis, el
objeto de nuestro apuntamiento.
En Francia -de acuerdo con J. T. Delos 9- y en los países que han seguido
su ejemplo, se ha superado la influencia de sus revoluciones, al despertar de la
conciencia nacional. No se ha hecho ningún llamamiento al sentimiento racial. La nación que se subleva, de 1789, es en realidad el "Pueblo Soberano"
que toma conciencia de sus derechos. Se alza contra un sistema político, contra
el feudalismo y contra la monarquía absoluta; reivindica los derechos del
hombre, y no los de su raza; invoca la razón y no la sangre; y no piensa en la
diversidad de las razas, sino para proclamar su igualdad ante el derecho y su
libertad.
Sin embargo -prosigue este autor- mientras esta forma del sentimiento
nacional ligado más tarde al ideal democrático, gana paso a paso y derrumba
la estructura política, aparece otra que no cesa, que no deja de ganar terreno
a su vez, bajo la influencia del pensamiento germánico principalmente, invoca
a los derechos históricos, la sangre y el suelo; cree en el alma colectiva, en las
fuerzas oscuras e instintivas que prevalecen en la vida de los pueblos y en el
desarrollo de sus instituciones sobre las decisiones de la libertad individual más
próxima a la naturaleza y a las condiciones físicas de la vida, menos política,
menos racial y más voluntariamente mística, esta concepción de la nación se
orienta por sí misma, hacia las diversas formas del racismo.
Pero si la Nación ofrece evidentemente al hombre un medio, conjuga, al
parecer, la acción de los elementos físicos como el territorio, el clima, y la de
los factores institucionales, históricos, políticos y sociales.
Del conjunto de conceptos que sobre la Nación se han elaborado y de entre
la diversidad de notas o elementos que se le atribuyen, destaca, predominantemente, la idea de comunidad, como elemento aglutinante, ya que todos los

• J.

T.

DELOS,

p. 38.

607

�atributos del concepto coinciden en esa característica en la que participan todos
los miembros de una determinada agrupación social. Sin caer en un vitalismo
exagerado, sin embargo, no es posible negar la existencia del ser contenido en
la nación, porque en última instancia, éste requiere de una organización, que
se traduce en vida comunitaria política, religiosa, cultural, social, etc., dentro
de un orden jurídico y social que es precisamente el que la caracteriza, haciéndola diferente de otras, y aunque resulte un tanto discutible la afirmación de
que la nación es un organismo vivo, al cual algunos autores la atribuyen hasta
alma y conciencia nacionales, como hipérboles románticas, es indudable que la
nación tiene en sus atributos esa comunidad que le otorga el sello característico de una personalidad, no solamente de naturaleza jurídica sino también
moral.
En la relación existente en las clásicas instituciones Nación y Estado y entre
los Estados y la Organización Internacional, se han venido observando ciertas
diferencias o bien, siempre bajo el influjo omnipotente de la soberanía -celosamente guardada y defendida en razón natural de la aparición de los pueblos
jóvenes-, como, en nombre de esa soberanía, paradójicamente, el Estado se
ha visto precisado a coordinarse con la soberanía de otros Estados y para
esto ha sido necesario superar muchos escollos para preservar lo inmaculado
de la propia soberanía, si bien en su nombre se han realizado grandes cambios
en el tiempo actual.
El hecho es que en nuestros días todos los Estados se han comprometido
moral y jurídicamente a participar en la resolución de los graves problemas
que aquejan a la Humanidad, no solamente en el ámbito de lo internacional,
sino que han utilizado a la Organización de las Naciones Unidas para recibir
ayuda en lo nacional. Tal es el caso de la preservación de la paz, tal es el
caso cada vez más importante de la participación de los Estados en la creación y fomento de las instituciones de tipo económico, como hubimos de ver,
de organismos para la educación, etc. Se podría preguntar si se llegará a la
situación de si el hombre, como persona, no encuentra ya el debido reconocimiento de protección en su esfera nacional, cuarido organismos internacionales
acuden en su ayuda. Lo ideológico tiene otros caminos y otras metas, atendiendo a que es o debe ser, producto de una doctrina, que tenga un profundo
contenido ético y humano, porque no es la desesperación ni la miseria las que
pueden conducir a la Humanidad a través de una ideología que preconiza la
violencia y el apoderamiento. No sería una ideología, sino una disfrazada actitud política con fines imperialistas la que arrastraría al hombre a su fin. ¿Sería la civilización, contradictoriamente hablando, la forma de conducir al
hombre a su final? Debemos pensar, por hoy, que si el proceso de internacionalización habrá de realizarse, el hombre debe poner su razón para conducirlo,
608

utilizando los frutos alcanzados por el progreso científico aplicado a la erradicación de los problemas que determinan el clima favorable para la proliferación de ideologías negativas y aniquilantes, recordando aquellas palabras
de aquel judío víctima de la persecución nazi, cuando las maldibujara en la
pared de su escondite:
Creo en el sol, aunque no brille,
Creo en Dios, aunque esté en silencio,
Creo en el amor, aunque esté escondido. ..10

'º Citado por IiARoLD

BLAKE WALKER.

Chicago Tribune. 2 de mayo de 1968' p. 2.

609
H39

�LA EDUCACIÓN EN EL MtXICO INDEPENDIENTE
Lrc. JoRGE PEDRAZA
Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística.

EL LICENCIADO Y PROFESOR Germán Cisneros Farías, tiene un interesante estudio sobre el artículo tercero constitucional, en donde señala que "el primer
documento jurídico en materia educativa, de que tenemos noticia, es el que
se refiere a la Constitución Española de 1812".1 Esta Constitución, jurada en
Cádiz el 19 de marzo de 1812, entró en vigor en la Nueva España el 30 de
septiembre de ese mismo año.
Este primer antecedente constitucional del artículo tercero lo encontramos
en los artículos 131, 335, inciso quinto; y 366 al 370 de la Constitución Política
de la Monarquía Española:
Artículo 131. Las facultades de las Cortes son:
Vigésimasegunda: Establecer el plan general de enseñanza pública en toda
la Monarquía, y aprobar el que se formó para la educación del Príncipe de
Asturias.
Artículo 335. Tocará a estas diputaciones (provinciales) :
Quinto: Promover la educación de la juventud conforme a los planes aprobados; y fomentar la agricultura, la industria y el comercio, protegiendo a los
inventores de nuevos descubrimientos en cualquiera de estos ramos.
Artículo 366. En todos los pueblos de la Monarquía se establecerán escuelas
de primeras letras, en las que se enseñará a los niños a leer, escribir y contar,
y el catecismo de la religión católica, que comprenderá también una breve
exposición de las obligaciones civiles.
Artículo 367. Asimismo, se arreglará y creará el número competente de
1

GERMÁN CrsNERos FARÍAs. El Artículo Tercero Constitucional. Monterrey, México,

1965, p. 13.

611

�'

'l

universidades y otros establecimientos de instrucción, que se juzguen convenientes para la enseñanza de todas las ciencias, literatura y bellas artes.
Artículo 368. El plan general de enseñanza será uniforme en todo el reino,
debiendo explicarse la Constitución política de la Monarquía en todas las
universidades y establecimientos literarios, donde se enseñen las ciencias eclesiásticas y políticas.
Artículo 369. Habrá una dirección general de estudios, compuesta de personas de conocida instrucción, a cuyo cargo estará, bajo la autoridad del Gobierno, la inspección de la enseñanza pública.
Artículo 370. Las Cortes por medio de planes y estatutos especiales arreglarán
cuanto pertenezca al importante objeto de la instrucción pública.2
Con la conquista, la Nueva España dependió en su legislación de España.
Privada esta tierra de facultades legisladoras, sus negocios más importantes se
ventilaban en las Cortes Españolas. La vida de España llegaba tiempo después
a América.
En 1812, ante las Cortes de Cádiz, don Miguel Ramos Arizpe presentó una
memoria en la que apuntaba que "la educación pública es uno de los primeros
deberes de todo gobierno ilustrado, y sólo los déspotas y tiranos sostienen la
ignorancia de los pueblos para más fácihnente abusar de s~s derechos. ~a situación de estas cuatro provincias internas de Oriente, su sistema de gobierno
interior y en general de la monarquía tan notoria y prolongadamente aletargada han' influido desgraciadamente en que no se conozca en estas infelices provinci:s un establecimiento ordenado de educación popular. Sólo en la villa de
Saltillo, primera de la provincia de Coahuila, y en Monterrey, capital del Nuevo
Reino·de León, hay una escasa dotación fija para la subsistencia de un maestro
de primeras letras. Los presidios y villas de más numerosa población sostienen,
de los fondos de las c~mpafüas y contribuciones voluntarias de algunos padres
de familia, a algunas personas ineptas o de mala conducta con el nombre de
maestros que regularmente se entretienen en mal enseñar la doctrina cristiana,
siendo p~r lo común incapaces de enseñar principios de una regular educación
pública; en las haciendas que ocupan gran número de sirvientes, suele hab~r
también una u otra escuelilla, habiendo yo observado más de una vez el cuidado que se pone en que los hijos de los sirvientes no aprendan a escribir, por
creer algunos amos que llegando a esa que se llama ilustración, solicitarán.o_tro
modo de vida menos infeliz, rehuyendo la dura servidumbre en que han vivido
sus padres. ¡ Desgraciada juventud americana! ¿ Es posible que se intente re• Derechos del Pueblo Mexicano. Tomo III. XLVI Legislatura. México, 1967, p. 87.

612

primir las más bellas disposiciones de la naturaleza y mantener al hombre en
una brutal ignorancia para más fácilmente esclavizarlo? ..." 3
El panorama que nos muestra Ramos Arizpe es lamentable y habla precisamente de las cuatro provincias internas de Oriente, entre las cuales se encontraba el Nuevo Reino de León, con su capital: Monterrey, y una gran
cantidad de poblados, en donde apenas había un maestro de primeras letras
y en la mayoría de esos lugares ni siquiera eso.
El 22 de octubre de 1814 es sancionado en Apatzingán el Decreto Constitucional para la Libertad de la América Mexicana, en cuyo Artículo 39 se
estatuía que "La instrucción, como necesaria a todos los ciudadanos, debe ser
favorecida por la sociedad con todo su poder".4
El movimiento de Independencia, iniciado por Hidalgo, es consumado por
Guerrero e Iturbide y muchos hombres más. Es así como México se quita la
tutela de España y se inicia, en esta forma, una nueva vida: la vida del México Independiente.
"Con el movimiento de Independencia --es Larroyo quien habla- nacen
propósitos político-educativos suficientemente amplios para delimitar una tercera época: la de la enseñanza libre, que se caracteriza por un anhelo de organizar la vida pedagógica del país sobre la base de una política liberal; sin
embargo, aquí y allá se percibe la segunda intención de sustraer la dirección
educativa del influjo del clero para ponerla en manos del Estado (Valentín
Gómez Farías). Dicho ideal nutre la doctrina que sustentan los destacados
políticos de la educación, hasta la época de la Reforma". 5
El cuatro de octubre de 1824 es sancionada por el Congreso General Constituyente la Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos, en cuyo
Artículo 50, fracción I, señala las facultades exclusivas del Congreso:
1. Promover la ilustración: Asegurando por tiempo limitado derechos exclusivos a los autores por sus respectivas obras, estableciendo colegios de marina, artillería e ingenieros; erigiendo uno o más establecimientos en que se
enseñen las ciencias naturales y exactas, políticas y morales, nobles artes y
lenguas: sin perjudicar la libertad que tienen las legislaturas para el arreglo
de la educación pública en sus respectivos Estados" .6
El Congreso General Constituyente de 1824 tomó como sinónimo de la palabra instrucción el vocablo ilustración, según se puede apreciar en el texto
anterior.
• lbid., p. 88.
• lbid, p. 88.
• FRANCISCO LARROYO. Historia Comparada de la Educación en México. Editorial
Porrúa, S. A. México, 1964, p. 41.
• Derechos del Pueblo Mexicano, p. 89.

613

�Tan pronto como se consumó la Independencia se habló ya de trabajar
por la educación popular. En 1825, el Primer Presidente de la República,
general don Guadalupe Victoria, al cerrar -precisamente el 21 de mayoel período de sesiones ordinarias de la Cámara, expresó:
"El poder ejecutivo no ha perdido ni puede perder de vista la moral y la
ilustración, y por lo que a ésta hace, una Junta está actualmente entendiendo
en un proyecto grandioso de enseñanza pública, a fin de que los mexicanos no
tengan que ir a buscar socorros a otros países". 7
Pero, es ya bien sabido, sólo fueron proyectos. Así vemos, en informes sucesivos, cómo se lamenta Guadalupe Victoria.
Las Escuelas Lancasterianas.

La primera manifestación escolar, fuera de las causas que habían guiado
la educación durante el largo período de la Colonia, la constituyen las Escuelas Lancasterianas ( 1822) que por más de 70 años habían de influenciar
con su estilo peculiar. La Compañía Lancasteriana se fundó el 22 de febrero
de 1822.
Señalaremos aquí que las Escuelas Lancasterianas deben su nombre a José
Lancaster, nacido en Inglaterra en 1778 y quien intentó la transformación de
la sociedad mediante la instrucción de las clases más humildes.
La Compañía Lancasteriana en México recibió desde 1823 subsidio oficial
que fue incrementándose con el tiempo y además le fueron donados varios edificios. Su influencia fue decisiva en 1840 al grado que, el 26 de octubre de
1842 fue erigida en Dirección General de Instrucción Primaria en toda la Nación. Durante los tres años que tuvo ese carácter oficial, la Compañía abrió
escuelas primarias y escuelas normales en varias ciudades de la República.
Algunos autores púntualizan las principales características de este sistema:
1. Utilizar a los monitores, alumnos mayores y adelantados, para instruir a
los pequeños y menos avanzados; los monitores recibían del maestro las instrucciones del caso, se rodeaban de diez o veinte alumnos y repetían las lecciones.
2. Los "ínspectores" vigilaban a los monitores, distribuían el material e indicaban al maestro quiénes de los alumnos debían ser sancionados.
3. La disciplina se mantenía por su severo sistema de castigos y permisos;
7

Innovaciones Pedagógicas de la Enseñanza Primaria.

El deseo de suministrar a todas las clases sociales los rudimentos de la
cultura humana obligaron a descubrir métodos más racionales, prácticos y
eficaces en los dominios de la instrucción elemental. Las primeras innovaciones en la enseñanza primaria, de las cuales fueron autores los religiosos dominicos Matías de Córdova y Víctor María Flores, se orientaron a la enseñanza de 1a lectura y la escritura, y fueron los primeros esfuerzos en el terreno
del método fonético. Gran éxito y significación obtuvieron en las tierras Chiapanecas, sin lograr vencer, sin embargo, el peso de una rutina generalizada
en el país.
La Escuela y el Estado Mexicano.

La educación cívica y política del pueblo fue iniciada con gran energía en
1833 por Valentín Gómez Farías, primer político de la educación en el perío-

La Educación Pública en México a Través de los Mensajes Presidenciales Desde

la Consumación de la Independencia hasta Nuestros Días. Publicaciones de la Secretaría de Educación. México MCMXXVI, p. 3.

614

se llevaba récord disciplinario en cuadros de honor y listas de de!I\érito; se
usaron las orejas de burro.
4. "La escuela lancasteriana introdujo algunos métodos nuevos y más efectivos que los que hasta entonces se usaban como, por ejemplo, el empleo de
mapas y carteles, los areneros y los ejercicios de dictado".
5. El programa se circunscribía a lectura, escritura y operaciones matemáticas elementales.
6. La enseñanza se impartía en una sala espaciosa; había una plataforma
para el maestro, mesabancos para los niños, una especie de telégrafo, consistente en una tablita con un aditamento especial para que por medio de sonidos
convencionales, se pudieran transmitir direcciones y órdenes a monitores inspectores...8
Hacia 1870 decayó rápidamente la escuela lancasteriana por dos razones:
Una intrínseca, derivada del sistema mismo que, de moda por algún tiempo,
llegó un momento en que resultó superado. La razón extrínseca estribó en
que tanto el Gobierno General como los Municipios principiaron a fundar y
sostener mejores escuelas primarias. En 1890 fue disuelta la Compañía Lancasteriana después de 68 años de existencia. Pese a las deficiencias de métodos y resultados desempeñó su papel histórico y representó el primer esfuerzo
para solucionar el g~ave y delicado problema de la enseñanza primaria popular.

8
EMMA MARTÍNEZ DuÉÑEz y CAMILO AluAs
en México. SEP. México, 1962, pp. 109 y 110.

ALMARAZ.

Historia de la Educación

615

�•

do independiente. Lucas Alamán y el doctor José María Luis Mora, fueron los
primeros ideólogos de un programa educativo del Gobierno. Alamán, en su
Memoria del siete de noviembre de 1823 pregonaba que sin instrucción no
podría haber libertad y que la base de la igualdad política y social era la enseñanza elemental. Para ello propuso un plan que fue aceptado y en el que
se trabajó hasta 1832. En 1833 trataron de implantarse sus reformas.
Por su parte, el doctor Mora apoyó esta renovación de la enseñanza en un
plano político, lanzando la idea de que habría de ser la base de la política
escolar, de hacer que las orientaciones y tendencias de la educación estuvieran
acordes con la política general del Estado Mexicano.
Todo ello coincidía con la conciencia de una urgente generalización de la
enseñanza elemental. Se trataba de una necesidad política; la educación de la
nueva nación debía de estar de acuerdo con las nuevas instituciones políticas,
sí éstas habían de perdurar. Tal fue el sentido de la Memoria de Alamán y de
toda la obra posterior realizada por el doctor Mora.
Considera el licenciado Carlos Alvear Acevedo que "Lo grave era el pretender que se estableciese por parte del Estado, un sistema educativo que reflejase las ideas y principios de ese mismo Estado. Lo grave era que se pretendiese una cabal identificación entre los dos términos: El jurídico-político,
y el educacional, sin tolerar discrepancias de criterio. Y esto podría ser todo
lo estatista y efectivo que se quisiese, pero en modo alguno podía titularse
democrático, porque si en un sistema democrático el Estado debe respetar los
valores nacionales -y no imponer los suyos coercitivamente-, el pensamiento del doctor Mora llevaba implícito, en ello, no sólo la lucha enérgica contra
el Catolicismo de México, sino también el embrión del absorcismo por parte
del Estado en materia educativa, con la consiguiente exclusión, gradual, pero
firme, del derecho propio de los padres de familia..." 9
Después de dar a conocer la opinión anterior, señalaremos que ambos partidos -el liberal y ~l conservador- comulgaban con la idea de orientar la
educación hacia la libertad; pero discrepaban en el modo como el país debía
evolucionar políticamente y ello motivó muy pronto conclusiones opuestas
respecto a la orientación de la educación.
Los conservadores consideraban la unidad r~Iigiosa del pueblo mexicano
como un valor nacional y no concebían que la libertad democrática exigiese
la 'aceptación de una libertad en la orientación ideológica de la enseñanza,
extraña a la tradición del país, y sobre todo, a la realidad escolar que estaba
casi totalmente en manos de la Iglesia. Los liberales, en cambio, pugnando
por la transformación radical del país, reclamaban el control de la educación
• CARLOS ALVEAR ACEVEDO.

616

La Educ(lción y la Ley. Ed.

Jus.

México, 1963, p. 57.

por el Estado, como único medio para asegurar la educación democrática de
los ciudadanos, y exigían que se sustrajera la enseñanza de las manos del Clero.
Las Leyes de 1833 de Valentín Gómez Farías, constituyeron el primer paso decisivo en esta dirección, si bien frustrado en sus resultados inmediatos.
Por estas Leyes, se suprimió la Real y Pontificia Universidad de México y
se creó la Dirección General de Instrucción Pública para el Distrito y Territorios Federales. Estableció que la enseñanza sería libre, en el sentido de
que todo ciudadano tenía derecho a abrir escuelas. Pero a la Dirección General que creó, atribuyó el control de todos los establecimientos públicos de
enseñanza, la facultad de expedir reglamentos, la designación de maestros, la
determinación de los libros de texto, y, en general, la dirección y orientación
de la educación en el país.
He aquí los artículos, del primero al cuarto, del Decreto que clausuró la
Real y Pontificia Universidad de México, fechado en la ciudad de México
el 21 de octubre de 1833 :
Artículo lo. Se suprime la Universidad de México, y se establece una dirección general de instrucción pública, para el Distrito y Territorios de la
Federación.
Artículo 2o. Esta dirección se compondrá del vicepresidente de la República y seis directores nombrados por el gobierno. La dirección elegirá un
vicepresidente de su seno, para que sustituya en él al de la República, siempre que se encargue del gobierno supremo o no asistiere a las sesiones.
Artículo 3o. La dirección tendrá a su cargo todos los establecimientos públicos de enseñanza, los depósitos de los monumentos de artes, antigüedades e
historia natural, los fondos públicos consignados a la enseñanza, y todo lo
perteneciente a la instrucción pública pagada por el gobierno.
Artículo 4o. La dirección nombrará todos los profesores de los ramos de
enseñanza.10
Concluiremos este breve trabajo, diciendo que con esta medida estatista
hizo su aparición la libertad de enseñanza en la legislación mexicana. Se trató
de hacer intervenir al Estado en la educación nacional como en un terreno
propio y de arrancarla de las manos de la Iglesia.

'º

Derechos del Pueblo Mexicano, pp. 89 y 90.

617

�FERDINANDO GALIANI: ECONOMISTA DESCONOCIDO
( 1728-1787)
DR. GIORGIO BERNI
Jefe del Departamento de Economía
Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey

INTRODUCCIÓN
ESTAS RESUMIDAS NOTAS que aparecen por vez primera, representan el inicio
de un estudio más completo que el autor quiere realizar sobre este economista
que ha tenido el destino de ser desconocido a la mayoría de sus contemporáneos, de los economistas que siguieron y aún de los actuales. Son pocos los autores que reconocen a Galiani, el lugar prominente que tiene en la historia de
la Economía, entre ellos cabe citar: Loria, Marx, Einaudi, Gonnard, Gide y
Rist, Bousquet, Heimann, Schumpeter, Graziani, etc.
La American Economic Association acaba de darle su justo reconocimiento
traduciendo su obra más interesante, desde el punto de vista económico, Della
Moneta; obra aparecida anónima en Nápoles en 1751, y que el autor escribió
entre 1745 y la fecha de su publicación.
En estas cortas notas examinaremos en forma muy resumida algunos de los
problemas más interesantes considerados por el autor. Sus obras tienen un
sabor de modernidad por la manera realista con la cual están escritas y por
no tener ninguna objeción de perjuicios.
Schumpeter afirma que si el Galiani metodólogo es sorprendente, el Galiani teórico puro no lo es menos.
Galiani nació en Chieti, que entonces pertenecía al reino de Nápoles, murió en Nápoles. Religioso y diplomático, logró fama de economista con la
obra: Della Maneta (primera edición 1751) y de polemista antifisiocrático
con los Dialogues sur le Commerce des Blés ( 1770) .
Desde su juventud mostró una inteligencia aguda y llegó a ser un alto fun-

619

�cionario público, como miembro de la Suprema Mesa Directiva de Comercio de Nápoles. En 1759 fue designado secretario de la embajada napolitana
en París y viajó por muchos países de Europa. Publicó sus Dialogues sur le
commerce des Blés ( 1770), obra que lo hizo conocido a través de toda Europa.
En 1773 fue llamado otra vez a Nápoles y empleado en un alto puesto
público, el cual cubrió a satisfacción del rey.
Los escritos de Galiani fueron muy importantes y abarcaron varios campos, recordamos su trabajo Sui Doveri dei principi Belligeranti, publicado durante la guerra de los siete años, durante la cual el reino de Nápoles permaneció neutral. Investigó con mucha originalidad los problemas fundamentales de la ciencia económica, abriendo el camino a sus progresos futuros. En
su notable trabajo Della Moneta, analizó los fenómenos del valor elaborando una teoría que puede tener algo en común en los detalles con los otros
sistemas conocidos en su tiempo, pero diferenciándose esencialmente de las
otras.
Galiani colocó esto en la concreta utilidad de solas cantidades de riqueza;
la utilidad, de acuerdo con él, está determinada por diferentes grados de
demanda; hace observaciones acerca de la influencia del tiempo y la influencia recíproca de la demanda sobre el valor que a su vez influencia al
anterior, esta teoría de las limitaciones de la utilidad forma un sistema completo en el cual los varios elementos son primeramente investigados y luego
reducidos a uno solo. Este último no es ni el trabajo ni la rareza, separadamente considerados, ni siquiera la riqueza en sí misma. De acuerdo con Galiani, debe considerarse el valor normal, como una mezcla de varios elementos, todos tendientes a dar la idea de utilidad en su sentido más amplio y diferentemente distinguido en grado y demanda. Además de los modernos conceptos de la utilidad Galiani discutió la paradoja del valor y la resolvió con
base en los principios de la utilidad rara. -:-Es suya la famosa paradoja del
ejemplo del becerro de oro que está evaluado más que un becerro de carne.
La base teórica de Galiani no tiene nada en común con los que Locke y Cantillion generalmente aceptaban, anticipa las teóricas de Jevons y Menger. En su
obra: Della Moneta defiende el interés. El capítulo relativo al curso de cambio está impregnado de opiniones mercantilistas y muestra algunas inconsistencias en las observaciones del comercio internacional.
Sus ocho diálogos (Dialoghi sul Commercio dei grani) tienen grandes méritos, ya que son los más brillantes escritos publicados hasta esa fecha en
apoyo a la economía práctica.
En esta obra el autor declara que no es partidario de ninguna escuela; y
de acuerdo con el comercio de trigo el único sistema a seguirse, no es seguir
ninguno y llega a la conclusión de que algunos fenómenos económicos obedecen
620

ª. tendencias frente a las cuales es más conveniente que el hombre político se
nnda, secundando así las manifestaciones que derivan. Como él escribió subsecuentemente en su ''Corrispondenza", los diálogos nunca fueron completados y trató de añadir otro capítulo más, el IX, que nunca fue publicado.
En los Dialoghi Galiani no habla de la agricultura como la única base de
la riqueza, como lo hacen los fisiócratas: algunos países tienen territorios
bastante insuficientes para todas sus necesidades. Elogia el edicto de 1764
que establece el libre comercio de trigo en Francia porque no lo hace esto ~
trav~s de ~a convicción de corrección de la teoría. Cada nación, cada época
reqmere diferentes leyes; por esto es. absurdo para resolver los problemas de
la legislación económica con referencia a los abstractos principios absolutos
como quieren los fisiócratas, porque la consideración deberá hacerse desd~
una cantidad indefinida, la cual no podrá ser determinada, este es el hombre, quien podrá ser completamente modificado por los hábitos. Muchas objeciones estuvieron en contra de estas opiniones y todos los economistas de la
época se opusieron a Galiani.
En la historia de las doctrinas económicas, Galiani ha tenido el gran mé~ito de ha~er observado en la segunda edición de Della M oneta ( 1780) la gran
unportancia de Antonio Serra y de su obra: Breve Trattato delle Cause che
possono /are abbondare i reini d'oro e d'argento dove non sano miniere (Nápoles, 1613), que había sido injustamente olvidado por todos. Con su obra se
anticipó a dos importantes escuelas de pensamiento económico: la neo-clásica
y la histórica.

CONCEPTOS DEL VALOR, DE LA MONEDA, DEL INTERÉS

. Galiani fue uno de los primeros escritores italianos que han largamente analizado la naturaleza del valor de los bienes, demostrando que es producto de
muc~as circunstancias distintas, es decir, de la rareza, de la utilidad, de la
cano.dad, de la fatiga, del tiempo, etc.
Este análisis es muy notable para su tiempo; un adelanto en el que más
tarde desembocaría en la moderna temía del valor, siendo el valor, una idea
de proporción entre la posesión de una cosa y la posesión de otra en opinión
de un hombre o sea un juicio que se hace acerca de la utilidad que proporciona un bien dado y la rareza existente del mismo.
La utilidad que posee un bien consiste en la aptitud inherente del mismo
para hacer feliz al usuario, o bien sea, para satisfacer necesidades y pasiones.
La rareza viene dada por la proporción entre la cantidad existente del bien
621

�,

en cuestión y el uso que se hace del mismo, impidiendo con ello la satisfacción
de deseos que tengan otros sujetos. La cantidad que deriva de la rareza del
bien es producto de la tercera circunstancia que Galiani señala como componente del valor, es decir una cierta producción: producto directo del trabajo
sóbre el que se basa fundamentalmente el valor o sea que es la fuente o razón
de la rareza que junto con la utilidad es el elemento autónomo que forma el
valor.
La combinación de la rareza y la utilidad permite explicar por qué cosas de
poca utilidad tienen mayor valor que otras, que brindan mayor utilidad. Galiani claramente distingue dos clases de bienes según la posibilidad de un suyo
aumento cuantitativo: aquellos cuya c:ntidad depende de la naturaleza, y
aquellos que aumentan con el trabajo.
El trabajo como única fuente del valor de las cosas, consta de tres elementos: del volumen de la demanda necesaria de alimentos que permite mantener al trabajador en la eficiencia necesaria lo que influye en el precio de los
mismos, el tiempo requerido para el trabajo junto con el de reposo durante el
cual el consumo de alimentos se mantiene, y, como tercer elemento el salario
que depende del talento humano. Aquí Galiani profundiza su análisis hasta el
valor de la inteligencia de los hombres, afirmando que esta se aprecia en la
misma forma usada para los bienes inanimados, apoyandose sobre los mismos
principios de la rareza yío utilidad, juntos: sin embargo el valor de la capacidad depende no del ingenio que posee cada uno, sino, que del mismo que
cada uno madura o desarrolla.
De lo anterior puede notarse que se distingue las nociones del valor objetivo y del valor subjetivo, y que da al valor en general como origen, la rareza
y la utilidad.
Galiani desarrolló el concepto del valor-utilidad opuesto al concepto de
valor-costo de producción, y más específicamente de valor-trabajo. Acepta la
teoría de que el valor depende de la utilidad y de la rareza, y esta última está
causada o por condiciones naturales o por el trabajo necesario.
Del encuentro de la utilidad y la rareza en que fundamenta Galiani la teoría del valor, resulta la tentativa de mostrar la influencia concomitante de la
demanda y de la oferta sobre el valor de los bienes y de señalar cómo de esta concatenación nace el grande y utilísimo efecto del equilibrio del todo.
Galiani aun antes que los clásicos había vislumbrado la importancia de la
utilidad en la explicación de los fenómenos económicos relativos al valor de
los bienes.
Por lo que ahora nos ocupa respecto al valor, ya que adelantó no sólo en
tiempo sino también en profundidad a muchos escritores posteriores y sólo
hasta más tarde logró ser superado con la actual teoría del valor. A este res-

622

pecto Schumpeter, en su obra póstuma History of Economic Analysis, afirma
que si los clásicos ingleses hubiesen conocido al que Caterina de Rusia llamaba "mon petit cousin le napolitain" la ciencia económica se hubiera anticipado de por lo menos 100 años.
Respecto al valor de los metales, éste es intrínseco y depende del uso que
se hace de ellos con respecto al desgaste y se usan como moneda porque valen y no valen por su uso como moneda.
La utilidad de la moneda viene dada por el servicio que presta al comerciar, ya que con ello se permite eliminar el trueque y además garantiza el interés privado, y porque representa el crédito que uno tiene contr2. la sociedad,
que precisamente está representado y medido por la moneda.
Lo anterior es una indicación, que hace notar la obra de Galiani como algo más que un buen tratado.
Galiani hace una diferenciación de la moneda en real, ideal e imaginaria. La
ideal es una medida común para conocer el precio de las cosas, o sea que sirve
para valorar, o bien conocer el valor proporcional que existe entre una cosa
y otra; en el sentido real, la moneda consiste en piezas de metal, divididas
por la autoridad pública en partes iguales o proporcionales entre sí y aquí el
uso de la moneda consiste en comprar los bienes, además se recibe a cambio
de los mismos y se tiene como una seguridad y una prenda de poseer el equivalente de lo que fuese dado o de adquirir lo mismo por lo cual se recibió;
cuando la moneda se emplea sin que exista, para medir la proporción en que
están todas las cosas, es imaginaria, o bien se llama moneda de cuenta y se
usa como una referencia.
Galiani tiene una visión muy clara, ya que advierte que se trata de una
relación entre tres variables: la unidad monetaria imaginaria, la unidad monetaria corriente y la unidad del bien económico. Haciendo esto, procede en
la misma manera en la cual el economista de hoy se orienta en la relación
entre dos unidades de medición como, por ejemplo, el dólar y la tonelada de
trigo, o también, se pudiera añadir, entre estas dos unidades y una tercera
que pudiera ser el oro y cualesquiera otras mercancías que nos interese evaluar.
La moneda real además de su uso --comprar los bienes--- debe tener otras
cualidades: como el valor intrínseco que consiste en el valor del trozo de metal
fino que contiene, el sentido de valor dentro de la moneda, que no es fruto de
una convención humana, sino producto de la escasez (rareza) del metal con que
está hecha. La segunda cualidad es la facilidad de identificación, dificultad para hacerla sujeto de fraude y por último, larga duración. El valor extrínseco de
la moneda está otorgado por la autoridad pública y debe comprender el costo
de acuñación.
Galiani no da preferencia definida a ningún metal para usarse como mo-

623

�neda, sólo hace notar que si la proporción entre el oro, la plata y el cobre,
con respecto a la cantidad del metal que contenga y el valor de la moneda, es
fijado con exactitud, equiparan a las cosas indiferentemente en cada una de
las monedas, evitando así la huida o atesoramiento de las monedas del metal
que no guarda la debida relación.
El autor dedica mucha atención al problema de las alteraciones monetarias que tan frecuentemente se daban en su época para cubrir las deudas de
los gobernantes o de las necesidades públicas. Esto, para Galiani, consiste en
alterar por ley el valor extrínseco sin que lo mismo pase con el intrínseco y
dentro de estos movimientos reconoce los particulares y los generales. El alza
particular consiste en una desproporción de la relación del valor entre las dos
clases de monedas, y esto causa variedad de precios, congela una parte de la
moneda, y produce una ventaja para el extranjero, lo que provoca que la
buena moneda sea exportada. El alza general es menos perjudicial ya que, según Galiani, no causa huida de moneda al igual que la otra y distribuye el daño a la generalidad de la población: consiste en una disparidad entre la mercancía y la moneda en cuanto a sus precios, lo que se remedia por sí mismo
con un alza de éstos. A este respecto Galiani sostiene la tesis ya expuesta por
Malestroict en Francia, que en el alza general de todos los bienes los precios
aumentan nominalmente y no de hecho, ya que realmente nada aumenta como valor.
La sobrevalorización ( revaluación) o el debilitamiento (devaluación) , son
el resultado, en parte, dice Galiani, de las guerras, señala que el lujo de las
monarquías es la guerra, consecuencia de ella son aquellos movimientos que
sirven pata cubrir los gastos. La moneda representativa (papel moneda), requiere para representar la moneda real, la certeza de la deuda, la puntualidad
del deudor y la autenticidad de la pieza que se tiene a la mano. Así, la moneda
representativa es una deuda que llega a ser igual a lo que representa, cuando
existe un tenedor que la acepte. Los atributos del papel-moneda no son intrínsecos, sino que nacen de la aceptación.
La cantidad de moneda no influye, en el caso de la representativa, en el
valor de la misma, como sucede con la metálica.
La riqueza se acrecienta pero no es aumentada por la cantidad de dinero,
éste sólo ayuda a agilizar los cambios; lo que importa no es la cantidad de
oro sino la de los bienes que puedan adquirirse por lo que aquella cantidad
debe corresponder a las necesidades de mercado, ya que la abundancia exagerada del circulante, causa alzas en los precios y provoca la emigración de
la moneda. El alza de los precios no sólo puede significar carestía, sino todo
lo contrario, prosperidad y es posible debido a una aceleración de los cambios y a un curso del dinero que es señal de abundancia y bienestar económi-

624

c_o. Galiani enfoca la riqueza hacia el hombre u
, .
tituye, ya que ésta está implícita en 1 1 . , q e es lo uruco que la consal desear uno lo que otro posee en a re acion que s~ da entre dos hombres
Galiani es precursor de la te~ría :::::~::~ el p1:mero q~e el segundo.
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Para Galiani e 1 mteres
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D'
IALOGOS

SOBRE EL COMERCIO DEL TRIGO

Esta obra fue publicada en 1770 e
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? n ella, considera el edicto Francés de
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alcance un cierto precio llega a
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En esta obra
Galiani critica a "Lo1· d e 1a nature" dici d
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bate más contra la naturale
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1764 que da la libertad d

En esta obra llega a conclusiones sobre aranceles y provIS·iºo'n d e viveres
,
o ma-

625
H40

�teria anonaria, al considerar las causas de la carestía que afligieron a Italia
entre 1764 y 1765.

CONCLUSIONES

No se intenta llegar a un sintético resumen de la obra de Galiani o destacar la importancia real que representa en el campo económico, sino tan sólo
de constatar aspectos generales que desde luego lo hacen importante.
La aportación mayor de Galiani se encuentra en el terreno del valor en
que lo profundiza y se adelanta a sus contemporáneos y a algunos de sus
antecesores proporcionando los que ahora son los fundamentos de la teoría
en una forma muy clara, que como ha sido señalado, aún más tarde, no dieron ni Condillac, ni Smith.
De la misma forma señala la mutua dependencia existente entre el precio
y la demanda por lo que se puede considerar precursor de la escuela moderna
del equilibrio de W alras y Pareto.
En el terreno del interés y el cambio es también precursor de la teoría moderna, ya que plantea en términos muy peculiares lo referente a la naturaleza y justicia del interés en los préstamos que no es una verdadera ganancia
sino el equilibrio de la prestación y contraprestación.
En cuanto a la moneda, llega a la conclusión de que el papel moneda se
presta a abusos e inconvenientes, pero no investiga las condiciones teóricas
que pudiesen hacer posible que esto subsistiera y substituyera con ventaja a la

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'

moneda metálica.
Galiani puede ser considerado un maestro de teoría y al mismo tiempo un
combatiente en contra de la excesiva simplificación teórica y las demasiadas
rápidas conclusiones derivantes por la política práctica. Realizó un benéfico
equilibrio entre abstracción teórica y análisis histórico que ni la teoría ortodoxa ni la escuela histórica se demostraron capaces de mantener.
No podemos situarlo fácihnente dentro de una corriente económica o quizá
no tenga lugar en alguna de ellas, puede señalarse como un ecléctico de las
doctrinas fisiócratas y mercantilistas, como señalan entre otros Toniolo, Schumpeter, Niccolini, etc.

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626

627

�ESTRUCTURA DE LA SOCIEDAD COAHUILENSE EN LA
SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX Y PRIMERA DEL SIGLO XX
PROFR. ANTONIO POMPA

y

POMPA

Instituto Nacional de Antropología e Historia
México, D. F.

EL PRESENTE ENSAYO ES una colaboración al estudio integral de la estructura de la sociedad coahuilense en la segunda mitad del siglo XIX y primera
del siglo XX, tema importante si se quiere interpretar la evolución de ideas
y circunstancias que contribuyeron a la conformación de ese estadio histórico
nacional en que se delineó la Reforma y sus efectos, en esta porción de las
provincias internas de Oriente, más tarde de la Intendencia de San Luis Potosí; provincia de Coahuila y Texas y finalmente estado de Coahuila, tras la
desmembración de la referida provincia de Texas.
Importante es tener una visión del paisaje de la región de Coahuila, variado y variable, que es atravesada por la Sierra Madre Oriental en forma
diagonal, entrando por su extremidad sureste para salir por su extremo noroeste, dividiéndolo en dos zonas de características diversas con variadas altitudes
y distintas condiciones de clima; la primera zona que constituye el grupo de mesetas boreales de la altiplanicie central; la segunda toda ubicada en el declive
levantino de la Sierra Madre Oriental. La primera forma casi toda una
cuenca interior y la segunda pertenece en su totalidad a la vertiente del Golfo de México.
En consecuencia, el paisaje que ofrece el medio geográfico encierra la sensación de la belleza que dan las zonas áridas o semiáridas del norte del país,
con su flora y su fauna peculiar, con sus sugerencias de desierto y sugerencias
también de pequeños oasis, valgan los términos; con un potencial económico
al que haremos referencia con mayor amplitud en 1a secuencia de este ensayo;
valga pues hacer notar que hay valle y montaña y que su territorio se presta
para la ganadería por sus pastizales y para una agricultura selecta y algunos
barruntos de industria minera en ép9ca avanzada.
629

�Al referir Alessio Robles las actividades de Balcárcel y Juan Larios en
esta región, afirma que toda la provincia de Coahuila permaneció completamente abandonada hasta fines del año 167·3 en que el citado Juan Larios
hizo su primera entrada partiendo de Saltillo. Así afirma que fundó varias poblaciones al norte del río Sabinas, río hasta el que llegó D. Francisco de Urdiñola en 1607 con su expedición y después, Juan Larios, acompañó a don Antonio Balcárcel de Rivadeneyra y Sotomayor, nombrado gobernador de Coahuila, fundando el día 8 de diciembre de 1674 la población de Nuestra Señora
de Guadalupe de Nueva Extremadura sobre las ruinas del nuevo Almaden
fundada en 1585 por don Luis de Carvajal y de la Cueva; casi diez años
después, o sea en 1684, la movilidad obligada por las circunstancias hizo que
fuera abandonada y algunos escasos pobladores españoles se refugiaron en el
aledaño pueblo tlaxcalteca de San Miguel de Luna, y en 1689 el general
Alonso de León volvió a repoblar Guadalupe de Nueva Extremadura y la historia de esta población a la que León le nombró Santiago de la Monclova, es
más o menos la misma en las demás poblaciones de la época en la zona coahuilense.
En el mismo siglo XVII la corona española activa su política de frontera
a base de misiones y presidios que como se ve en otras porciones del norte
de Nueva España, se desarrollan en Coahuila, dentro de múltiples vicisitudes,
ya que las misiones congregaban no a hombres de tribus sedentarias que labraran la tierra, sino a nómadas cazadores recolectores que hacían la permanencia transitoria, tan sólo mientras lograban aprovisionarse; agréguese a esto
la carencia de caminos y la movilidad de indígenas en busca de elementos que
les convertía en una continua amenaza sobre las pequeñas poblaciones o congregaciones de sedentarios; a pesar de ello la energía de los que llamaremos
pioneros de la región, quizás vascos en buena parte, hicieron que se fueran
sentando las bases de una economía agrícola y ganadera, dentro de una región
accidentada, con pequeñas mesetas y escasa agua, empezándose a formar una
sociedad ganadera que poco a poco tendió a una burguesía, y a un grupo extenso
dedicado al pastoreo y estas bases semejantes en su estructura a las antiguas
estancias ganaderas, dio base y fundamento a uno de los renglones de mayor
productividad en la zona coahuilense.
Si consultamos el Informe del virrey Revillagigedo en la parte que nos interesa para este ensayo, encontraremos que ya en el siglo XVIII no se amplía
la política de misiones, más sí se fundan algunos pueblos. El informe que Revillagigedo fecha el 27 de diciembre de 1793 señala para Coahuila ocho misiones que son: San Miguel de Aguayo, San Francisco de Tlaxcala, Santa Rosa
de Nadadores, San Bernardino, San Francisco Vizarrón, Dulcísimo Nombre
de Jesús de Peyotes, San Juan Bautista y San Bernardo, con una población
630

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total de un mil seiscientos cuarenta y un individuos, muchos de ellos descendientes de los admirables colonizadores tlaxcaltecas, misiones que ocupaban una
enorme extensión territorial. Mas esta política de reducción y educación estaba en continua lucha, muchos de los individuos permanecían poco tiempo
y desertaban, y epidemias como la de la viruela diezmaban la población; política que fue tremendamente dura económicamente para la corona española,
pues según el mismo Revillagigedo "la corta población de indios reducidos en
la provincia de Coahui½, ha causado el erario del Rey el dispendio de millones
de pesos en el discurso de ciento diecisiete años desde el de 1676, en que fue el
establecimiento de la primera misión, para mantener, sosegar inquietudes de
los mismos indios con tropas volantes y conservar el dominio de un dilatado
país, que aunque cubierto de numerosa gentilidad, nunca ha sido posible atraerla a la religión y al vasallaje"; ello hizo que no pudiera hacerse reparto de
tierras ni que se asignara ejidos a padres de familia, y sólo en cuatro misiones
intentaron siembras de comunidad, dentro de un sistema en demasía precario.
El virrey Revillagigedo asignó a Coahuila según los padrones de 1780 una
población total de ocho mil trescientos diecinueve individuos, haciendo notar
como destacadas las jurisdicciones de Saltillo y Parras. Población que se modifica para 1803 según el censo de Humbolt a treinta y dos mil ciento setenta
y dos habitantes.
Estos factores nos están dando con relativa claridad los prolegómenos de la
estructura de esa sociedad que se va conformando poco a poco para dar una
fisonomía de mayores perfiles en la segunda mitad del siglo XIX, aunque con
la tónica que le va dando el desenvolvimiento económico de la región, por la
formación de los extensos latifundios como el del marquesado de San Miguel
de Aguayo, que comprendía aproximadamente la mitad austral de la provincia de Coahuila; el latifundio del Colegio de los JesUÍÜJ.S deSanta María de
las Parras, en la región de Hornos, en la Laguna, y el del canónigo Miguel
Sánchez Navarro en la región central; no es este el momento de explicar la
significación de estos latifundios en la estructuración de la sociedad coahuilense, pero si, nos va diciendo oómo se van creando las estructuras sociales
que van a determinar las circunstancias peculiares de más adelante.
Para entender la posición común de diferentes niveles de clase, es suscepbble de profundizar para implicar valores, creencias y modos de actuar semejantes, aunque con diferencias, muy particularmente entre personas nacidas
dentro de una misma clase y aquellas que llegan a ella por su propio esfuerzo.
Estas características comunes pueden generar, y generan, una idea de corporación, o conciencia de clase que vincula a los miembros todos dentro de una
unidad social, y conduce probablemente a una acción colectiva. Problema para
los sociólogos es identificar las condiciones bajo las cuales ocurren los cambios
632

....

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.."'

�de una categoría social a un grupo, y entender sus consecuencias; ello nos
indica la actitud de lo que podremos llamar castas sociales frente a un problema
que atañe en común y así encontramos en la historia de Coahuila, cómo hacían
causa común en defensa de intereses comunes, aún cuando en otras situaciones
se perfilaba una crisis de conciencia común. Ello obliga y presiona cada vez
más en forma imperativa al estudio profundo de la ecología humana de esa
región, tanto en la vida campesina como en la urbana, ambas correlacionadas
en múltiples aspectos. Es indispensable, y qué diré, imprescindible obligación,
el estudio ecológico que contemple la potencialidad del medio y a su vez las
interrelaciones humanas, y aún los enfoques culturales en relación con los medios humanos; además, como lo hacen ver Anderson y Evans deben tenerse
presentes las herencias de las tradiciones desde las primeras faces. Es necesaria
información histórica lo más veraz posible de lengua y costumbre, alimentación,
vestido, oficios, tradición oral, folklore y música popular; como también profundizar en estudios antropológicos e históricos en general; en una palabra,
conocer al hombre y al medio para tener una visión más clara de su ecología,
base y fundamento para entender al hombre en el espacio y en el tiempo y
así podernos explicar el porqué de sus actitudes y frecuente movilidad, explotación de su medio y dominio de su territorio; como los equilibrios y desequilibrios por el aumento de población y lento desarrollo tecnológico y como una
consecuencia, escasa productividad o lo contrario. Así también esta base económica cómo hace el cambio social y cultural de la colectividad.
Hemos considerado someramente el ámbito en que se ha desarrollado una
comunidad, la comunidad propiamente coahuilense; hemos considerado a grandes rasgos su estudio ecológico; hemos dejado traslucir que existe y existió
urbanización y por consiguiente civilidad, así como también colegimos un sistema rural de tipo agrícola ganadero y por consiguiente una estructura social
con dos particulan$ matices: una pequeña burguesía que fue estructurándose
a gran burguesía y un mundo proletario formado por agricultores y pastores
de ganado, y esto se viene manifestando desde los inicios de la colonización
por decir así estanciera-ganadera y esto lo encontramos con perfiles de una
mayor conformación y a fines del siglo XVIII, cuando ya se podía hablar de
latifundios, pues ya hemos hecho referencia a esas tres grandes porciones que
abarcaron el territorio coahuilense.
En consecuencia, perfilase una comunidad humana inmigrante en su mayor parte, la que es raíz y fundamento de la sociedad coahuilense, mestiza de
europeo, en su mayoría absoluta español-vascuence, e indígenas del sur muy
particularmente tlaxcaltecas, llevados a colonizar por sus peculiares cualidades
y como ejemplo a los nómadas, como sedentarios que se sugiere en buen número, pues poco, muy poco mestizaje hubo con grupos nómadas del norte, de
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Mapa de la Provinci~ _d e Coahuila o Nueva Extremadura, por Don Juan Ignacio de Castilla
Y R101a i 1743? Original en el Archivo de Indias, en Sevilla.

�una extraordinaria movilidad, pues recuérdese de las movilizaciones continuas
de los llamados "comanches" que fueron el azote de la colonización del norte
del país y que los Presidios y las Misiones que en algunos otros lugares como
en la California y quizás en la Sierra Gorda dieron resultado, en esta zona
coahuilense prácticamente dieron poco fruto por la irreductibilidad de esos
cazadores recolectores, nómadas increibles que eran los "comanches".
Así, en este ambiente de frontera, puesto que desde el antemural del ~
tunal de San Luis Potosí hasta las tierras del norte, fue frontera, tuvo Coahuila
además la gran reservación indígena natural del Bolsón de Mapimí que mantuvo en jaque continuo a los pioneros de la colonización del norte.
En estas circunstancias con este potencial humano débese pensar un poco
más en el panorama de la estructura económico social, en un territorio desértico O semidesértico formado por materiales del mesosoico (cretásicos y jurásicos) ; en el este la Sierra Madre Oriental con estribaciones que penetr~n
hasta el centro del Estado que en algunos sitios se presentan como escape hacia
la planicie costera, careciendo de vertiente interior; el Occidente de origen
sedimentario y en buena parte reciente, es plano, árido y forma cuencas endorreicas que alimentan vasos en proceso de extincion. La cuenca sudoeste, forma
y conforma la región llamada la Laguna donde se pie~den los ríos Nazas, y
Aguanaval en las lagunas de Mayrán y Viesca, respectivamente; ambos nos
se aprovechan y se han aprovechado para el riego, en la actualidad con una
mayor utilidad. Los ríos del oriente son afluentes del Salado ~ del San Juan,
que alimentan al río Bravo, y así, planificando t~n:mos van~dad ahora ~e
producción agrícola, ganadera y minera que modifica la antlgua econom1a
del ixtle y de la candelilla; Nueva Rosita zona carbonífera; San P~dro de las ~olonias con productividad agrícola decreciente; en el suroeste tngo y algodon,
vid en Saltillo y Cuatro Ciénegas; algodón en las riberas del Bravo; carbón,
como uno de los grandes productores del país, Piedras Negras, algo Progreso,
San Juan de Sabinas y otros lugares de menor importancia; plomo )'. cob~e
tampoco son ajenos a la región. La producción considerable de matenas pnmas ha dado últimamente un grande y definitivo auxilio a la industria de
transformación, como se advierte en Monclova, con planta siderúrgica, además
de toda esa gama de productos como: algodón, aceite, jabón, molinos de harina y la muy destacada industria vinícola, todo lo que nos da a grandes rasgos
una panorámica de elementos fundamentales para entender la estructura económica de esa comunidad que p6r razón natural aplicándole una escala de
valores nos enseña situaciones interrelacionadas que forman una conciencia en
común con matices particulares que perfilan su devenir, así como diferencias,
algunas fundamentales, habiendo dentro de todo ello una organización y una

636

política con manifestaciones propiamente regionales, que dan al individuo en
particular y a la colectividad en general una muy especial personalidad.
Hemos considerado pues que desde antiguo se fue formando una burocracia
cuya naturaleza le fue imponiendo la circunstancia imperativa del medio, del
paisaje, de su forma obligada de vivir, nació y se fue estructurando dentro de
los imperativos de frontera, con todas las vicisitudes propias del tiempo, mas
esta sociedad creado ya su statu económico y su vivencia, pensó en su conformación cultural, en la preparación de las generaciones por venir, desechando
en mucho la crisis de conciencia que le imponía el devenir del medio, y así
hubo de luchar seguramente.
La transformación que creó la doctrina de la Ilustración en la Nueva España, seguramente introducida en esta región por aquellos jesuitas que fundaron
el colegio de la Compañía de Jesús en Santa María de las Parras, aledaño a su
residencia, que parece desapareció en 1745, despertó ese deseo de saber, tan
manifiesto en la Coah1úla de fines del siglo XVIII y principios del XIX.
Esta doctrina de la Modernidad, germen y alimento de las ideas que gestaron
la evolución que transformó la conciencia de los hombres de fines del siglo
XVIII y principios del XIX en el México todo, es la preparación para ese
cambio radical que se operó en la segunda mitad del siglo XIX y principios
del XX, es la manifestación en México de la gran revolución filosófica, preparada por los pensadores italianos y españoles del siglo XVI, que estalló en
el siglo XVII con inusitado brío, llevando su influencia a todos los órdenes
del conocimiento humano, que consolidó en el siglo XVIII en su segunda mitad una fisonomía, que cuajó en el siglo XIX y proyectó al XX.
Roto por Renato Descartes el cetro de la autoridad tradicional, y erigida
la afirmación de propia conciencia en base y fundamento de toda filosofía,
cambió de pronto bruscamente el punto de partida y con él cambiaron los procedimientos todavía más que la solución. He ahí la raíz y la razón de la nueva
doctrina que empezó a estructurar el nuevo pensamiento en la Nueva España,
en México, pues si bien es cierto que desde el siglo XVIII se manifestó muy
particularmente en los colegios jesuitas, que trataron de canalizar las corrientes modernas del pensamiento, hasta el siglo XIX en su primera mitad empezó
a tomar fuerza, que en su segunda aparece con franqueza enérgica en el
partido rojo que, nos dice Francisco Bulnes, era un grupo marcadamente demagógico tendiendo a socialista. "Por eso Ignacio Ramírez -afirma Ignacio
Manuel Altamirano-- estaba solo e iba a luchar contra aquellos que podía
suponerse eran sus correligionarios. Los avanzados iban a creerlo un soñador;
los moderados iban a ser tan enemigos suyos como los mismos clericales".
Es que el liberalismo radical aún no tenía carta de naturalización, la conciencia del mexicano estaba indecisa como se advierte en los mismos postu-

637

�lados del partido Republicano, el más avanzado de la época, y esta doctrina que
va evolucionando de la Ilustración a desembocar en los prolegómenos del Positivismo, es la que alimenta los primeros barruntos de ilustración superior en
la docencia coahuilense; este espíritu es el que forma y conforma a los primeros liberales de la región, y en consecuencia la estructura de la sociedad coahuilense de la segunda mitad del siglo XVIII y todo el XIX hace entrar a los
cauces de una nueva estructura y deja la semilla de la idea liberal que va
a poner las bases de la nueva era en la segunda mitad del siglo XIX y a
crear una nueva estructura política, jurídica, económica, y dentro de este espíritu se crea la constitución de una "nueva" colectividad que estableció modalidades especiales para una tipología nueva de sociedad.
Son, como he dicho, los prolegómenos de un franco positivismo, de una
doctrina para discutir no sólo en círculos culturale\ sino en la plaza pública;
y esta doctrina la utiliza una elite como instrumento de determinado grupo
de mexicanos, de ahí que como asegura Leopoldo Zea, no sea posible desligar
al positivismo de una determinada forma de política y de un determinado grupo social. Los positivistas mexicanos eran muy concientes de este carácter instrumental de su filosofía. Cuando afirmaban el valor universal de su filosofía
estaban afirmando en forma bien conciente el derecho a la preeminencia social de la clase que representaban. Quizá es este uno de los pocos ejemplos en
que la filosofía se presenta menos enmascarada, diciendo más abiertamente lo
que quiere.
Este carácter del positivismo en México -asevera Zea-, abiertamente ligado a un grupo social y con pretensiones políticas precisas, ha determinado
las interpretaciones políticas que casi siempre se le han dado. Las interpretaciones que se han dado al positivismo en México han estado determinadas por
la posición social, política o religiosa de sus intérpretes.
W. J. H. Sprott en su introducción a la sociología, nos trasmite el concepto
que sobre esta ciencia sustenta Guinsberg y que define a esta disciplina como
el estudio de la urdimbre o tejido de las interacciones e interrelaciones humanas; materia sugestiva, basta y aparentemente compleja que los sociólogos como Durkheim diseña en tres encabezamientos: Morfología Social, que se ocupa del medio geográfico; la densidad de población y otros datos preliminares
análogos, Fisiología Social, que estudia procesos dinámicos tales como la religión, la moral, el derecho, la vida económica, etc., cada una de las cuales pueden ser objeto de una disciplina especial y Sociología General, que es el intento
de descubrir las leyes sociales generales manifiestas en los procesos sociales más
específicos, y dentro de esta tónica y de esta metodología hemos apreciado,
ayudados por la Historia, una interpretación sociológica de la evolución de la
sociedad coahuilense en la forma que lo hemos enunciado, y hemos hecho tam638

~ién pres;~te esa sociología del conflicto por interculturación y todo ello nos
eva a a mar ~uestros conceptos, aún no satisfactoriamente a entender esa
estructura m u'ltJpIe d e 1a. socre
· d~d coahuilense en su segunda' mitad del si lo
XVIII, _como tomada baJo la dirección de la doctrina de la Ilustración degl
Moderrudad' q ue provoco, el advenuruento,
· .
por propia evolución a 1 , ta ª
prolegómena del positivismo en la primera mitad del s·gl
~a
1 0 XIX Y' quea ese raIZ
' d 1
·
y ~azo~ ,e. as cor~ente~ ~ue germinaron no sólo en el aspecto político-econórmco: 3und1co y aun religioso en la siguiente etapa o sea en la prim
·tad
del siglo XX
,
•
'
era fil
' que procuro, qui'! propició, que fundamentó que hizo realidad 1
~tapa franca del mo~ento que preconizó la Reforma, 'en que se lle ó a 1~
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639

�•

MORAL, DERECHO Y TÉCNICA
PRoF. GIORGIO DEL VECCHIO

EsTÁ FUERA DE DUDA que el derecho se funda en la naturaleza humana, de la
cual irradia con necesidad categórica; y sus caracteres lógicos, si bien se mira,
son constantes y perfectamente discernibles a través de la variedad de sus manifestaciones. Pero en la naturaleza humana tiene raíz también otra legislación, la moral, la cual no es menos categórica, ni menos imperativa de la jurídica, y tiene incluso caracteres propios bien distintos. A ella podemos y debemos pedir la solución de muchas dudas y cuestiones que se proponen continuamente a nuestra conciencia. A nosotros nos basta en efecto conocer cuáles son
los confines de nuestro derecho con respecto a los demás; si bien es necesario
saber también cuáles directivas debemos seguir dentro de tales confines, en
cuáles criterios y principios debemos inspirar nuestras acciones, en todas las
contingencias de la vida.
La moral pues puede y debe integrar el derecho, como a su vez el derecho
es un complemento paritético y necesario de la moral. Entre las dos distintas
categorías éticas no hay contraste, sino congruencia, como ha sido muchas
veces demostrado, aún bajo el aspecto puramente teorético o lógico. Si luego
observamos de hecho un sistema que rija la vida de un pueblo, descubrimos
que los preceptos de una y otra especie están ahí, generalmente entre sí en una
cierta correspondencia; y al desenvolverse de una de las dos series se acompaña
o sigue constantemente una análoga evolución de la otra.
Es cierto que en momentos de graves perturbaciones políticas, cuando los
poderes públicos se salen de sus propias funciones, pueden ser emanadas leyes
en contraste con la conciencia moral, y también jurídica, del pueblo al cual
se imponen. Pero esto significa justo una crisis, que se resuelve, de regla, con
la abolición de aquellas leyes, y a menudo también con el abatimiento de los
poderes que las emanaron. Las monstra legum (la experiencia histórica lo demuestra) no pueden p ermanecer mucho tiempo en vigor; porque el espíritu de

641
H41

�justicia, que está siempre vivo en las conciencias aunque esté oprimido o desviado, debe al fin resurgir, y reestablecer un cierto equilibrio, al menos relativo,
con las leyes que son deliberadas de las autoridades públicas. Una cierta discordancia entre moral y derecho se verifica todavía, cada vez que se descuida
su integración recíproca. El mayor peligro en tal propósito se da al prevalecer
un sórdido espíritu legalista en detrimento de aquel más sano y general espíritu ético, en el cual las exigencias del derecho se moderan con el de la
moralidad.
El hecho de que en toda sociedad exista una "clase de juristas", y más especialmente de jueces (sin duda necesaria para la función específica del derecho
en la vida común), mientras no hay ni podría haber una "clase de moralistas",
induce a los observadores superficiales a pensar que sólo en el respeto del
derecho consista el cumplimiento de todos los deberes; y esto si bien los mismos
juristas, que componen aquella clase, sean personalmente inmunes a tal error.
Está también muy difundido otro prejuicio, que se conecta con aquél: que
cada uno pueda, en cada caso, valerse hasta el extremo del propio dere~ho, sin
faltar a ningún deber; ahí donde la Ética enseña en vez que la renuncia total
0 parcial y hasta el perdón, son en muchos casos preferibles a lo~ medios, c~rcitivos, aunque consentidos por el derecho; el cual, por lo demas, en maxnna
no se opone a esas mitigaciones.
Siempre en consecuencia de la naturaleza y función específica del derecho,
hay necesariamente, para la preparación técnica de los jueces y de los abogados, una compleja organización didáctica, que no tiene cotejo ~n el campo
de la moral. Este permanece así, si se parangona al jurídico, casi abandonado
e inculto.
A los extraordinarios progresos técnicos ocurridos en los últimos tiempos no
ha correspondido, sin embargo, un igual progreso moral; algunas especies de
delincuencia han tal vez disminuido, pero otras ciertamente han aumentado,
y aún en el campo de las costumbres se han notado peligrosas formas de extravío. El problema es sumamente complejo y no se puede esperar resolverlo con
solas reformas escolásticas. Pero cada esfuerzo debe hacerse también en la
escuela, para encaminar a los jóvenes al bien y desviarlos del mal.
Disociar la moral del derecho es ciertamente un error, como fue demostrado
por Romagnoli, Rosmini y otros. Un autorizado jurista inglés, F. Pollock, ha
observado: "The theory of legislation must take its most general data from
the most general facts of civilised human society. It must equally take its first
principies, avoivedly or tacitly, from Ethichs. Ethical Jurisprude~ce: therefor;,
is to a certain extent not only legitimate, but neccesary''. Un JUUSta frances
igualmente autorizado, G. Ripert, en ~a obra muy co~ocida se ha pr?p~esto
demostrar 'que le droit dans sa part1e la plus techmque reste domme par
642

la loi morale". Y es superfluo citar otras obras, en las cuales los vínculos, ideales y reales, entre las dos ramas de la Ética han tenido amplias demostraciones.
La opinión, ya sostenida por algunos filósofos, de que derecho imponga solamente obligaciones negativas (abstenciones), reduciéndose a la máxima del
neminem laedere, es ciertamente inexacta, porque no son solamente morales,
sino también jurídicas cíertas obligaciones de asistencia y socorro como por
.
'
eJemplo,
las sancionadas por el artículo 593 del Código Penal y por 'los artículos
463 y 467 del Código de la Navegación. Y nadie ignora que el vínculo familiar, y el que liga al ciudadano al Estado, implican obligaciones no meramente
negativas.
. No obstante la coherencia fundamental entre la moral y el derecho, es posible que en las complejas vicisitudes de la fenomenología moral y jurídica se
manifieste alguna desarmonía. Así sucede a veces que las persuasiones morales
prece~~ en su desen~olvimiento a las correspondientes normas jurídicas; lo
que fac1lmente se explica, porque aquellas persuasiones no están ligadas a los
rigores de formas propias de la legislación jurídica; mientras ya pueden ejercer una cierta eficacia en la interpretación de las leyes vigentes. Un ejemplo de
esto se nos ofrece en la gradual penetración de elementos de la moral cristiana
e~ el derecho romano, antes de la codificación justiniana; y otros análogos
e1emplos pueden sacarse de la historia de sistemas modernos. No sin funda~e~to, pues, se dijo que la caridad de hoy es la justicia de mañana, como la
Justicia de hoy fue la caridad de ayer.
De las normas éticas (morales y jurídicas) deben mantenerse bien distintas
las normas de la técnica. La diferencia resulta evidente de esto, que en ningún
caso es suficiente la simple transgresión de normas técnicas para justificar una
condena moral, debiéndose para esta segunda especie de juicio, tener cálculo
de todos los elementos que- constituyen la personalidad del sujeto, sus posibilidades y sus intenciones en las circunstancias concretas en las cuales se encuentre. Así, por ejemplo, nadie pensaría en censurar al que, poco experto en natación e incapaz de seguir bien las reglas, se arroje a pesar de todo al agua para
salvar a los demás en peligro de ahogarse; ni en general a ninguno que contravenga las reglas técnicas, cuando este sea el único medio de manifestar aunque imperfectamente, una intención que puede a veces ser nobilísima.' Sólo
cuando las circunstancias lo permitan, la moral aconseia, en máxima, obrar
con diligencia, observando entonces las normas técnicas propias de las diversas
materias.
Pero es de notar que la observancia de las normas técnicas está habitualmente
presupuesta en las relaciones contractuales. Así, por ejemplo, quien confía a
un escultor la ejecución de una estatua, o a un abogado la gestión de una causa,
o a un ingeniero la construcción de un puente presupone que aquel a quien
643

�se confía el trabajo, y que acepta ejecutarlo, se obliga con esto mismo a respetar las reglas propias del arte respectivo o profesión. -~sto llega a ser, ~ues,
un elemento integrante del contrato de orden o de locac1on de la obra; y s1 las
respectivas reglas técnicas fueran violadas por culpa del profesionista o artist~,
de esto él hubiera sido justamente responsable del otro contratante. Hay aqm,
en tales casos un encuentro real entre normas técnicas y jurídicas. Pero en
sí, las norma: técnicas, no son jurídicamente obligatorias. La obligatoriedad
se confiere a estas normas solamente cuando su observancia llegue a ser el
contenido de una relación contractual.

DILTHEY, SOCIÓLOGO
(Capítulo de un libro en preparación)

Traducción: DR. JoRGE RANGEL GUERRA
DR. JosÉ SALVADOR GuANDIQUE

ENTENDEMOS POR historicismo no la mera reminiscencia, ni el culto al pretérito, ni el argumentar mediante especiales procediinientos criteriológicos, sino
aquella tendencia que introduce, dentro del problema cognoscitivo, una constante temporal. Se trata de problema y soluciones, jamás meros antecedentes
o consecuentes. Dicho a la llana: ser y deber ser, naturaleza y cultura, ciencia
y técnica radican, para decirlo con el glorioso Wilhelm, en un mundo histórico,
y no al revés.
Filosóficamente el historicismo desemboca no en "tener en cuenta la etapa",
al modo un tanto superficial de las generaciones, que Ortega tomó de Dilthey;
va más allá, caló a lo hondo. Toynbee señalaba al estudio de la historia como
una de las importantes tareas sociológicas, pero ese papel auxiliar nunca
podrá satisfacer a quienes pretenden captar estructuras socio-históricas, no ilustrar la historia con la sociología o viceversa. Historia - al viso moderno-equivale a Sociología, es decir, que al presente, se hace una historia sociológica. De lo contrario tenemos esos catálogos aburridísimos, con fechas y nombres, en los cuales la "&lt;latería" abruma al lector y aún al especialista. Sociología e Historia sostienen duelo manifiesto, que se está resolviendo a favor de la
primera.1
1

Al aparecer mi libro "Presbítero y Doctor José Matías Delgado" (Ministerio de
Educación, San Salvador, 1962 ) quien, en su alta estirpe de Prócer, puede parangonarse con Hidalgo, sólo que aquél logró forjar la Independencia de Centro América,
al aparecer dicha obra -repetimos-- algún comentarista dijo ser sociológico y no histórico, agregando, incluso, que la historia a lo siglo XX se hace sociológicamente, tesis
que de una manera tácita sostuve allá. Ello nos introduce en preámbulos indispensables
para examinar desde otro enfoque las tesis historicistas, cuyos autores muchas veces han
transitado atajos, abandonando las vías correctas, según sus propios principios.

644

645

�Marc Bloch, en su pequeño gran libro: "La palabra historia es muy vieja,
tan vieja que a veces llega a cansar. Cierto que muy rara vez se ha llegado
a querer eliminarla del vocabulario. Incluso los sociólog~ d: la escuel~ d~rkheimiana la admiten. Pero sólo para relegarla al último nncon de las ciencias
del hombre; especie de mazmorras, donde arrojan los hechos humanos, considerados a la vez los más superficiales y los más fortuitos, al tiempo que reservan a la sociología todo aquello que les parece susceptible de análisis racional" (Introducción a la Historia, FCE, México, 1957, p. 21). Dic~o.t~timonio ilumina la pugna entre la ciencia de Herodoto frente a la disciplina
bautizada por Gomte.
Algunos se entusiasman, declamando: "Una de las revoluciones espirituales
más grandes acaecidas en el pensar de los pueblos de Occidente". O con fraseología menos ampulosa: "La médula del historicismo descansa en. la, ~ustitución de una consideración generalizadora de las fuerzas humanas histoncas
por una consideración individualizadora". Y, por si algo faltase, el mismo
Meinecke, en giro nacionalista: "Ante todo el historicismo no es más que la
aplicación a la vida histórica de los ~ue_vos principios descubiert~s por el_ gr~
movimiento alemán que va desde Leibmz a la muerte de Goethe (El Historicismo y su Génesis, FCE, México, 1943, pp.11-2). Tal entusiasmo, desembocando en germánica propaganda, poco ayuda a esclarecer el meollo del asunto... 2
Para nosotros -más allá y más acá de aspectos filosóficos, historiográficos o
olíticos- el historicismo no se agota en la simple o detallista crítica del con~epto de la historia o en renovarlo, mediante recu~os m~tófic~s ~pecíficos,
representando, por sobre esas posiciones conocidas, mgrediente mdisp~nsable
en el qué y en el cómo del saber, porque el sujeto comparte con el ~b3eto su
-proceso vital, contrar~tándose la neta distinción e~tre ambos términos, llevada al extremo por Husserl. De ahí la controversia entre el padre de la
Fenomenología y Dilthey, cual tendremos ocasión de indicar luego,. en uno
de los encuentros intelectuales de mayor envergadura en el presente siglo, tan
importante cuan desconocido, sobre todo para Latinoamérica, dónde, a veces,
nos llegan minucias al instante y las cosas trascendentales tardan lustros en
atravesar el gran charco.

,
• Los calificativos de F. Meinecke resaltan bastante extremosos: "revolución esp~tu I" hasta "movimiento alemán" sin que pueda captarse bien el nexo entre aquella
y :st;. Y, por muchos esfuerzos q~e se hagan, Lei~niz fue más filós~fo-matemático ~ue
historiador no digamos historicista, y a Goethe le mteresaron en primer lugar las cien-

cias natur~les más atento a los descubrimientos de Cuvier, que a la llamada maestra
de la vida, a~que Meinecke le dedique lo mejor de su obra, pp. j79-495.

AYER Y

Hov

El contraste entre dimensión pasada y momento actual llevará a Dilthey a
aleccionantes respuestas, no atendiendo a propósitos aislados, ni por afanes investigativos, sino para estructurar otra ciencia: "Las líneas fundamentales de
su pensamiento están logradas con igual maestría arquitectónica, pero el cará,cter concreto e irúinito de su filosofía -elevar a conciencia la vida mismahace de él la figura atormentada que ha adivinado en el retrato de Miguel
Ángel por Vasari". (Prólogo, Eugenio Imaz, Introducción a las Ciencias del
Espíritu FCE, 1949). Y en otra ocasión, afrontando la alternativa: "La historiografía aplica el patrón metódico más riguroso para la comprobación de
cada hecho, mientras que por lo que se refiere a las relaciones causales, las
que en definitiva nos patentizan la Historia, se suele satisfacer con una gran
libertad artística para trabar los hechos y redondear cuadros históricos sobre
la base de una interna verosimilitud. En este punto la Historia necesita urgentemente un reforzamiento de su conciencia lógica". (Prólogo a El Mundo Histórico, FCE, 1944), también de aquel especialista en Dilthey, a quien tratamos mucho en México, por la década 1940-50.
Por referirnos directamente a lo historiográfico que no a lo filosófico, cabe
inquirir por ese causalismo en quien comienza reconociendo cuánto se debe
a Dilthey, no a Husserl. Nada hay más acausalista que la Fenomenología. La
intuición diltheyeana es comparable a la de Husserl apenas en paralelos, diríamos pedagógicos, tal l¡s de García Morente en sus conocidas y equivocadas
Lecciones. La correspondencia entre ambos exponentes aclaró, al máximo, sus
discrepancias.
Tampoco caracterizó esa manera "de fundamentar el estudio de la sociedad
y de la naturaleza y de la historia" -subtítulo a Introducción a las Ciencias del
Espíritu- el rpero antipositivismo (muchos tildan antisociologismo, erróneamente por cierto, inferido de las censuras de Dilthey a ciertos iniciadores, a
saber: "Las respuestas que Comte y los positivistas, Stuart Mill y los empiristas dieron a estas cuestiones me parecían mutilar la realidad histórica para
acomodarla a los conceptos y métodos de las ciencias de la naturaleza" (obr.
cit., p. 5).
Aquéllos, en especial, los seguidores de Comte, pretenden unificar las disciplinas, a tono con su complejidad y extensión, de las Matemáticas a la Sociología, paralelamente al ideal kantiano de una Razón, así con mayúscula,
cabal y completa, desde la pura a la práctica pasando por la del juicio, puente
entre las dos primeras en nuestro criterio. En cambio, Dilthey se propone abrir
el camino a procedimientos que conduzcan a un mundo histórico, espiritual.

647

646

�Ante un fenómeno, el rayo, por ejemplo, nuestro Yo recurre a los expedientes de la ciencia natural para obtener conocimiento indirecto, causa~. Por el
contrario, la vivencia capta en forma directa, fundiéndose objeto y sujeto. Las
ciencias del espíritu proceden así, mientras las causales apelan a la representación. Aquéllas explican, identifican (Meyerson); éstas com?ren~en. Max Weber
· t tara armonizarlas en su colosal edificio socioeconónnco, sm lograrlo, pese
men
'
T Kuf
a las numerosas opiniones en contrario. La exposición de Fe IX a mann en
"Metodologia de las Ciencias Sociales" (FCE, México, 1946), muy ~lecdonadora al respecto, no obstante a sus elogios a quien supo aunar Sociedad y
Econoroía.3
.
Nada tiene entonces de extraño que la sensibilidad sociológica de Dilthey
proteste, pues Comte, profesor de matemáticas en el Politécnico _de Pa¿s, no
en la Sorbona, subordina la materia que designara con un neolog1Smo. comodo
( ráJZ latina y desinencia griega) , a 1~ cienci~ _del número. Para ~ilthey l,a
Sociología debía construirse cual ciencia del espmtu, c~ltural graba1:a despues
el neokantiano de Baden, Rickert, simplificando a Wmdelb~n~, rruentr~ _sus
émulos de Marburgo, Cohen y Natopor se dedicaban a la logica-matemab~
Hay más: la razón his/iórica quiere enl~:rr. a la. razón p~a c~n la razon
práctica no mediante razón estética (del JUICIO) , smo con viven~:as que denoten una realidad socio-histórica. Dilthey fue, en verdad, soc10logo _e~forzándose por la filosofía; así se demuestra en su Prólogo a E: Mundo Espiritual
_ Introducción a la filosofía de la vida, escrito en 1911, ano de su deceso,_ ~o
·
rmsmo
que en El ueno de Dilthey, tal rubró Ima.z, antepuesto a Introduccion
.
a las Ciencias del Espíritu, cit., p. XVII: "Cuando daba yo los primeros pasos
en la filosofía, el monismo idealista de Hegel había sido desplazado po~
señorío de la ciencia natural. Cuando el espíritu científico-natural se co~vrrtio
en filosofía como ocurrió con los enciclopedistas y Comte, Y en Alemama, con
los investi¡adores de la naturaleza, trató al espíritu. coro~ un producto de la
naturaleza y de este modo lo mutiló. Los grandes mvestigadores. de la naturaleza intentaron abarcar el problema con más hondura. Esto, ~o volver la
· d
Kant" Aquel kantismo sin crítica, ejercido mayestaticamente por
rmra a a
•
•
· 4
·
·
Comte, 1mtaba a D.lth
1
ey. En el fondo, era la lucha de causa contra vivencia.

s -

~!

• Allí Kaufmann: ¿ Existen junto a las ciencias naturales, ciencias del espíritt~ inde.
di · · ' un síntoma nada más de la etapa poco evolucionada
pendientes O es esta vis1on
en que se encuentran todavía las llamadas ciencias del espíritu, una etapa a 1a que
caracteriza que los conocimientos exactos ausentes son. reemplazados por construcciones especulativas? La tesis última es la del naturalismo, que se presenta :mora
, d
d
"fisicismo" al tener en cuenta los resultados de la mvesen forma mas epura a como
tigación natural más reciente" (obr. cit., p. 168).
• Desarrollamos ampliamente este punto en Datos de Sociología, prólogo por Reca-

¿ETAPAS

O

ENFOQUE?

Saltó arriesgada la disputa en torno a psicología descriptiva o hermenéutica,
considerándolas 2 etapas en el desarrollo diltheyeano e insistir en lo epistemológico como correspondiente a la primera y lo sistemático a la segunda. El
proceso no admite diferencia tan tajante. Muchos defienden opuestas opiniones sobre el particular, dado el enlace interior de la obra toda, sin faltar quienes afirmen que ella constituye neta introducción a las ciencias del espíritu,
calificada por su autor mero ensayo. Y de su carácter fragmentario quedan pocas dudas... Dilthey era más problemático que sistemático.
En la estructuración del mundo histórico por las ciencias del espíritu, valga
la fórmula, surge aquella hermenéutica, clave del misterio. Desde el estudio a
Scheleiermacher su énfasis impide restringirla al método. No se trata de interpretar lo escrito, al modo ordinario, ni siquiera jurídico, pues integra el conjunto de vivencias, capaz de descifrar los signos. No se trata de otra exégesis
documental, sino de ir al contenido psicohistórico o sociohistórico, palpitante
' en la inmanencia de estar en el mundo. Heidegger declara deber mucho a
Dilthey. 5
Dilthey reaccionó en contra_ del empirismo imperante a su hora, haciendo
lo propio frente al sistema; positivista no por psicologismo, a la manera spenceriana, porque formuló una tesis objetiva en cuanto su psicología descriptiva
no era introspección ni introyección sino camino para forjar un mundo que,
si se le examina bien, resulta más sociológico que histórico; sociológico, no
a la luz comtista o spenceriana desde luego. Un admirador, y lo veremos,
de las Investigaciones Lógicas no podría ser psicologista de segundo orden,
escuela castigada por Husserl en el primer tomo de su creación monumental.
Las Meditaciones Cartesianas no se entienden sin la labor demoledora de
aquélla.
Esa hermenéutica repudia las tesis relativistas: una vivencia constituye su
FUNDAMENTO. El prurito clasificador compara teoría e historia, separándolas
artificialmente, y desnaturaliza, no interpreta, pese a la laboriosidad en la
séns Siches, San Salvador, 1947, Cap. III, "Iniciadores de la Sociología": Comte, en
Francia; Spencer en Inglaterra; y Hegel, en Alemania. Aunque éste murió sin que
la Sociología tuviese rubro y cuerpo, su influencia sobre los autores germanos amerita
el rango, si bien muchos lo reservan, de acuerdo con sus tendencias, a Tonnies o Marx.
• lmaz opina: "Sí, queremos advertir que la declaración de Heidegger de que su
obra está al servicio de la de Dilthey, se nos antoja un poco irónica cuando no deliberadamente socarrona. Lo que ha hecho Heidegger, con perfecto derecho, es poner
la obra de Dilthey al servicio de la suya. Como ha puesto también la de Bergson y la
de Husserl". ( Pr6logo a Introducción a las Ciencias del Espíritu, cit., p. XI ) .

649
648

�documentación y citas. Dilthey bucea la vida a través de dicha autognosis y ve
a la historia mediante la hermenéutica, valga el lugar común, cara y cruz de
la misma medalla. Autognosis implica organizar las ciencias del espíritu desde
la vida, muy sui géneris psicología descriptiva que no puede aparearse ni con
los empiristas ingleses, menos con Brentano. La hermenéutica opera sobre dicho material hasta volverlo historia. Ambas radican en la vivencia: La moral el derecho la economía el Estado, forman un todo, la vida práctica de la
'
' en Max Weber, en Freyer...
Sociedad.
Hay' algo de Dilthey
De otro modo, la intuición diltheyeana sería simple modalidad volitiva, y su
vertiente que nutrió a los sociólogos culturalistas, inexplicable. Basta confrontar, sociológicamente, a Dilthey con Husserl, para captar que ni Vierkandt, con
su fina técnica, ha logrado crear una sociología fenomenológica
Ya reseñamos el ataque de Dilthey a los iniciadores de la Sociología, pero
ello no le impide admitir una disciplina de la convivencia social que comprendería también, como objeto suyo, el derecho, la moral y la religión, Y
que tendría su paralelo, igualmente admirable, en una "ciencia natural general. Semejarían párrafos de Tonnies en Comunidad y Sociedad, mas el planteamiento sociológico no deja lugar a dudas. Dilthey fue, sin percatarse, un
precursor de la Sociología Alemana, categóricamente un sociólogo cabe la mira
6
filosófica, cual hay tantos en la patria de Nietz.sche.
Y guardamos expresa probanza: "Yo mismo, antes que Simmel, he caracterizado en mi Introducción, la organización exterior de la Sociedad como un
campo especial en que, desde un punto de vista psicológico, operan relaciones
de señorío y dependencia, y relaciones de comunidad". Dilthey conectó con
Tonnies, aunque pasa lo propio también con Simmel, superando el formalismo
de éste que, al fin, resultó el Kant de la Sociología. Tales conceptos del Prólogo a El Mundo Histórico, justifican el título de estas líneas que pareciera
sorpresivo, cuando se lós expresé, de palabra, a un grupo de ex-alumnos.. •
Por tanto, la psicología-descriptiva diltheyeana no admite parangón con otras
de tipo, dijéramos, "individualista" o aún de tipo social, pero distintísimas. Bien
aclaró Imaz, comentando lo transcrito: "No hay psicologismo en el sentido
habitual y funesto ( tan combatido por Husserl, entrecortamos) y sí una mejor
• Como es sabido los tratadistas franceses utilizan una ciencia al formular sus doctrinas: Comte, a la física; Tarde, a la psicologia; y algo similar pasa con los ingleses,
así Spencer, con la biología. En cambio, los alemanes, basan filosóficamente sus respe~tivas posiciones: Tonnies sigue a Nietzsche, el extraordinario de Sils-Marías Y al
misógino magistral, Arturo Schopenbauer, capaz de refutar a Kant en su fundamentación de la moral ante la Real Academia sueca; Simmel a Kant, para decirlo con una
palabra. Wiese, por su relacionismo inter-relacionismo, a Ross. De ahí que no puedan
entenderse bien los germanos sin cierta preparación filosófica.

650

constitución de la vida total para comprender mejor la vivencia poética 0
metafísica que ha brotado de ella".
~n--el contr~te con el tercer iniciador de la Sociología, Hegel, el espíritu
objetivo de Gwllermo Federico no es la organización exterior de la Sociedad
si bien o~tentó bastante semejanza. Hegel estatiza, mientras dice Dilthey: "l~
fo~as diversas en las que se ha objetivado en el mundo sensible la comunidad
existen entre los individuos". Tal objetivización -y recuerda mucho a Hans
Freyer- surge en el inmanentismo de la vivencia, que sitúa al hombre dentro
de lo col_ectivo. Ese criterio sociológico eliminó cualquier tesis subjetivista.
Es la realid~d de los históricos (patentizada por la autognosis) , no causalidad
(Comte), m valores (Scheler), ni dialéctica (Hegel), ni crisis (Alfred Weber).
Al~os aleg~n pr~venir Hans Freyer de Hegel, no de Dilthey, interpretando
s~, reali~ad, s~cial, d~ecto trasunto del espíritu objetivo, es decir, una concepc10n soc10log1ca denvada del logos. Mas la descendencia no es tan sencilla
.
.
.
'
com~,a pr~era vista pudiera creerse, si bien Francisco Ayala, en su Introduccion al hbro de Freyer, destaque en él más a Hegel que a Dilthey.
F~eyer re~udió las disciplinas lógicas al elaborar su sociología, ciencia de la
realidad social. No quiere repetir a Simmel con sus formas sociales de ra'
ide~lista. Pero tampoco tal postura desemboca en el hegelianismo. La realida~
social encadena con la objetivación diltheyeana, según las formas exteriores
de la Sociedad, algo que se ha escapado a la avizora pupila de los comentaristas
freyerianos. Allí preexiste nítida hermenéutica temporal, pariente de la de
Wilhe~, quien nos confía: "La cultura es, antes que nada, un tejido de
nexos fmales. Cada uno de ellos, lenguaje, derecho mito relio-iosidad poesía
fil f
,
'
o,
'
o~ 1a, posee una legalidad interna que condiciona su estructura y ésta determina su desarrollo. Por entonces se comprendió la índole hisoorica de los
~mos (era el año cincuenta del pasado siglo, puntúa). Esta fue la aportacion de Hegel y Schleiermacher, pues impregnaron la sistemática abstracta de
esos nexos con la conciencia de la historicidad de su ser. Se aplicaron a ellos
el método comparado, la idea de desarrollo. Y ¡ qué personajes a la obra!
¡ Un Humboldt, un Savigny, un Grimm!" (El Sueño de Dilthey -Documentos
Autobiográficos, Introducción, ya cit., p. XV).
Lo expresado: Freyer está más cerca de Dilthey que de Hegel, no cronológica sino ideológicamente. E historiza debido a que sus formaciones colectivas
correlacionan: "Nuestro conocimiento tiene que habérselas con una realidad
que somos nosotros mismos; con un acontecer en el que nos encontramos activamente insertados, lo cual aleja toda asimilación a un historicismo ordinario
yendo aún más lejos de la realidad social como una individualidad histórica~
mente_ cambiante" (La Sociología como Ciencia de la R ealidad, Losada, Buenos Aires, p. 112) . Freyer recibe a Hegel por intermedio de Dilthey...
651

�Y tal vez por eso permanece, tal vez sin imaginárselo, en una actitud a
kilómetros de otras objetivizaciones, verbigracia, los valores sociales de Scheler,
las esencias colectivas de Vierkandt, y doctrinas por el estilo.7
Dilthey comenzó, en El Mundo Histórico, a develar su cardinal noción de
estructura (de nuevo Tonnies aflora casi aquí): "un orden con arreglo al cual
los hechos psíquicos se hallan enlazados entre sí mediante una relación interna:
cada uno de los hechos referidos así recíprocamente constituye una parte de la
relación estructural".
Freyer desarrolló esto: "Hago observar todavía ( aun cuando es cosa obvia)
que esa separación de la Sociología respecto de la Historia pretende una significación puramente lógica y debe extenderse tan sólo a la diferencia de la
formación conceptual, pero no a los límites del trabajo científico práctico. La
mayor parte de las formaciones sociológicas de conceptos con una impregnación
histórica máxima ( como la Roma de los Césares, el capitalismo alemán del
cuarto decenio del siglo pasado) serán ejecutadas prácticamente por los historiadores" (obr. cit., p. 227).
Resurge la antinomia Sociología-Historia en giro diverso; pero Freyer confunde: ¿Qué es eso de ejecutar prácticamente? Y las ambigüedades persisten:
"Tanto sin pretenderlo como deliberadamente la ciencia histórica ha elaborado conceptos de estructura llenos de valor. En las obras de nuestros grandes
historiadores (para los alemanes, apenas, Gregorovius, Ranke y Mommsen:
Ludwig, biógrafo y Zweig, cronista, interrumpimos), se encuentra sin duda
más visión sociológica que en muchos sistemas abstractos de Sociología. La meditación teorético-científica acerca de lo que sea Historia o lo que sea Sociología, no es ni desvirtuada ni hecha superflua por esta fecunda interpretación
de las cuestiones en la investigación práctica. La teoría de la ciencia no pretende establecer qué puntos de vista están bien colocados en la Historia de
Roma, de Mommsen; eso tan sólo al propio Mommsen le correspondió fijarlo.
Pregunta tan sólo qué puntos de vista son Sociología para una consideración
lógica". (Obr. cit., p. 228).
Examinar lo anterior, en detalle, nos llevaría demasiado lejos, y sólo interesa
por su orientación hacia Dilthey. Los historiadores clásicos, abundan en usuales
juicios valorativos; poco sirven al sociólogo que de verdad lo es. Y respecto a
1
Allers, al referirse a Freyer: "Cuando hablamos de espíritu objetivo no nos referimos, naturalmente, a la desafortunada tricotomía cuerpo-alma-espíritu que tiene su
origen en los gnósticos y desempeña un papel tan importante en todas las filosofías
y teorías seudofilosóficas imaginables. Para nosotros, espíritu objetivo quiere decir
únicamente el conjunto de valores que se han realizado ya en el mundo real del
espacio y del tiempo, sin que se haya de suponer, por ello, una metafísica determinada
del mundo de los valores" (Naturaleza y Educación del Carácter).

652

las aseveraciones de Freyer basta preguntarse: ¿ por qué la teoría de la ciencia
no va a juzgar la distribución de Mommsen... ? Separar artificialmente, meditación teórica y objeto sociohistórico será siempre absurdo, con o sin realidad
social freyeriana. Pero retornemos a Dilthey, abandonado por Freyer en un
giro valorativista que nos recuerda mucho a Max Scheler, quien alguna vez
dijo a Nicolai Hartmann, un tanto achispado: "con mi cerebro y tu orden
podríamos hacer ética".
La estructura diltheyeana no emerge vacía, formal, a priori sino exhaustiva
y fecunda: "De esa insondabilidad de la vida procede que la misma no pueda
ser expresada sino en un lenguaje figurado. Reconocer esto, ponerlo en claro
por sus razones, desarrollar las consecuencias, he aquí el comienw de una
filosofía que dé razón real de los grandes fenómenos de la poesía, de la religión y de la metafísica, concibiendo su unidad en su último núcleo. Todos
estos fenómenos expresan la misma vida, unos en imágenes, otros en dogmas,
otros en conceptos, pues ni los mismos dogmas bien entendidos, hablan de un
más allá". Al leer el legendario Wilhelm queda bastante inoriginal Ortega,
tal lo señalaremos luego. Y Dilthey formula una sociología vital, salvadora,
optimista, muy lejos de Schopenhauer que tanto influyó a Tonnies. Y en
pocas confrontaciones campea Dilthey, sociólogo, cual en memorable correspondencia con Husserl.8

DILTHEY ANTE HUSSERL

Cuando ocurrió aquel intercambio epistolar, trascendente, Dilthey hacía lustros estaba consagrado, pero Husserl no le iba tan a la zaga. Tomamos las citas
de Dilthey-Husserl -En torno a la Filosofía Idealista como Ciencia estricta y
al alcance del historicismo. Correspondencia entre Dilthey y Husserl de 29-junio, 5 /6 julio y 10-julio de 1911, Edición, Introducción y Notas por Ernesto
José Wender, Traducción de la carta de Husserl por Julio Heise, Revisión del
8

Walter Biemel, en 1a introducción a dicha correspondencia, cuyos perfiles damos en
el texto: "La idea fundamental de Husserl es que la Filosofía desde su comienzo pretendió ser una ciencia estricta, pero no puedo satisfacer esta pretensión. La Fenomenología
debe por fin llevar a la Filosofía a convertirse en ciencia estricta. Para alcanzar esa
meta, para exponer con claridad la particularidad del método de investigación fenomenológica y ante todo para explicar su necesidad, Husserl la destaca de dos tendencias predominantes según él hacia fines del siglo: por un lado, el materialismo y, por
otro, la Filosofía de la concepción del mundo. Husserl mantiene una guerra de dos
frentes, por un lado contra el naturalismo y por otro contra el historicismo". Aquí era
donde enfrentaría a Dilthey, tildado de mero historicista, sin mayores distingos.

653

�texto alemán por Ernesto J. Wender, todo en la Revista de Filosofía de la
Universidad de Costa Rica, San José, julio-diciembre 1957, pp.103-13, dirigida
por Constantino Láscaris Comneno, una verdadera primicia, al menos en
castellano. Y por ello incluimos lo anterior aquí.
Husserl comienza por declarar: "Fue el mismo Dilthey quien inició nuestra relación, pues, desgraciadamente, bajo la influencia de la brillante crítica
de Ebbinghaus (el mago de la nemotecnia teutona, intercalamos) yo no había
creído necesario leer el gran trabajo de Dilthey; en suma, sentí además en
aquellos años poca predisposición para captar la importancia de los escritos
de Dilthey".9
Husserl calibraba a Dilthey relativista y aún positivista, algo incompatible
con su afanosa brega por las esencias puras, fenomenológicas, capaces de llevar a su último grado la revolución coperniquiana de la filosofía iniciada por
Descartes, así se desprende expresamente de las Meditaciones Cartesianas. El
artífice de la Fenomenología -la husserliana, no la del espíritu, a lo Hegelse sorprendió al comunicarle el orfebre del Mundo Histórico, que la segunda
parte de Investigaciones Lógicas estaba en armonía con las Ideas sobre una
Psicología Descriptiva y Analítica. Entonces llegó el lapso del desafío, muy
ilustrativo por cierto. . .
Fue el relativismo historicista que se achacaba a Dilthey motivo directo del
ataque husserliano, no por cortés menos virulento. Reconocido está cómo en
el fundador de la fenomenología coexisten los psicologistas. (Dilthey lo era, al
menos en apariencias). Y otra, constructiva, Meditaciones Cartesianas, con la
ambición de erigir una ciencia sin supuestos, dotada de radical autenticidad.
Para Husserl pareciera Dilthey, en sus forcejeos con la historia, otro positivista

más.
Edmundo sentiría el afán de llegar a un cartesianismo definitivo, porque el
del cogito se quedara en medio camino y lo que hizo en El Discurso del Método,
lo deshizo con las Meditaciones Metafísicas. La ciencia husserliana serfa invencible, absoluta, sin permitir ni de lejos los avatares historizantes, tal la enhiesta
roca vence al mar embravecido. La universalidad radiosa de sus normas lógicas no se contaminaría con las alternativas de quienes dependen de un pasado tenebroso y de un incierto futuro. La Fenomenología era una gran señora
que no podía mezclarse con plebeyas.
• Biemel explica: "Expresamos finalmente al Prof. P. von Breda, Director del Archivo Husserl de Lovaina, nuestro más cordial agradecimiento por haber permitido publicar este desconocido intercambio epistolar, por el cual nos desplazamos, dentro del
suceder de la Filosofía, a principios de nuestro siglo (Revista cit., p. 107). De Ebbinghaus hablamos mucho con Werner Woolf cuando estuvo en México, allá por 1953-4.
Woolf lo comenta en su Introducción a la Filosofía editada por el FCE.

654

En ,~bio, Yª, lo ano~os, D~~e! se lanza al torrente de la vida, pues su
metafrsrca abrazo la realidad histórico-social, dejando las alturas esenciales
~ara penetrar en las anfractuosidades de esa arena movediza que es lo pretérito y lo presente, con miras al porvenir.1 º
Biem_el ~racterizó mu_y bien: "Husserl antepone a la Ciencia Natural de
1~ concrenc1a, la nueva ciencia (otro Vico, aunque con ruta opuesta, interrump~o~), la ~e~om~nología de la conciencia, que no tiene que ver con la conciencia empmca smo con la conciencia pura". Y más adelante: "Si Husserl
pues, ataca a Dilthey, lo hace por considerar que en estos análisis estructural~
morfológicos
, . se ,encuentra precisamente el germen de un relativismo" . y , aclarando ge,nes1s: ~~~rl parte en el fondo de la validez de las formas lógicas
que, ~egun su oprruon, son a-históricas. El punto de partida de Dilthey, en
cambr~, lo forman las obras de arte y las creaciones espirituales que sólo son
concebidas como históricamente hechas, pertenecientes a
determinad
,
di
a
epo~, me ante un estilo determinado, a saber, como expresión de la vida,
mediante las cuales ella se comprende a sí misma" (Revista cit., pp. 195-6).
: en la desc:ndencia se acusa el contraste, dentro del terreno sociológico,
cuanto va de V1erkandt a Freyer, del esencialismo a la historicidad de lo arquetípico a lo trasmutante, de lo hierático a lo cotidiano, de lo esta~ario a lo
sugerente, de lo estático a lo dinámico. Mas sigamos el hilo de aquellas cartas
memorables:

un:

Dil~ey se dirige a Husserl -29 de junio de 1911-: "Muy estimado colega:
No qmero que apare~ca la pequeña disertación sobre Niebuhr, que nació de •
una ~ueva ~onferenc1a en la Academia, sin dar por fin mi parecer sobre su
~;°d10 publi~do en Logos. Tengo que confesar que, bajo la primera impresmn, me era difícil formular tal parecer, porque su caracterización de mi punto
10

Para ciertos filósofos, a la alemana, lo mismo que para sociólogos estilo Vierkandt
la fe~om;~ología resulta imposible de confundirse con la psicología descriptiva ni co~
Ta ~sicof~ca, dadas sus_características distintivas. Lessing afirma que la prun'era "no
explica smo esclarece", indaga lo que pueden significar en último término todos los res~lta~os de la ciencia. Por consiguiente, eo ipso reconoce las determinaciones de las
crencras, ~~a ~ de l~s cuales posee sus objetos específicos así como sus métodos y
leyes específicas (F:stuá10 Acerca de la Axiomática del Valor, UNAM, 1959, p. 13). y
en otro lu~r de dicho ~púsculo, Theodor Lessing insiste en que Edmundo ejerce poder.ª tra:es de las esenaas... En suma, la Fenomenología constituye una superciencia,
no mvestiga pero controla, no explica pero esclarece, en una ambición aún más des~orda~te que la ~e los, sociólogos en_cicl~pédicos, quienes, al modo de Worms, declaraban,
si~ m'.'5, a ~ Soaolog1a como la C1enaa General de las Sociedades o la Filosofía de Jas
C~enaas Sociales, en su libro pequeño más altivo La Sociología, Su Naturaleza, su Contenido. Sus Agregados, Madrid, 1925, cuya primera edición francesa data de 1921
donde, paradójicamente, aconseja modestia a los sociólogos ... Cap. IV, p. 24 y Cap'.
V, p. 29.

655

�de vista como historicismo, cuya consecuencia legítima sería el escepticismo,
debía asombrarme justamente. Gran parte del trabajo de mi vida está dedicado a formular una! Ciencia de validez general que debe dar a las ciencias
del Espíritu una base firme y una relación interna para con un todo. Era ésta
la concepción original de la tarea de mi vida en el primer tomo de las Ciencias
del Espíritu. (O sea Introducción a las Ciencias del Espíritu -Ensayo de una
Fundamentación para el Estudio de la Sociedad y de la Historia, 1883).
Y continúa argumentando Dilthey, patéticamente, defendiendo la labor de
toda una vida: "Este punto de vista, si entiendo bien su definición del historicismo, no es susceptible de ser calificado como historicismo. Y si, según el
uso general del idioma, el escéptico niega la posibilidad del conocimiento en
general, es imposible que se me considere a mí como escéptico o en cualquier
relación con el escepticismo". Y párrafos después: "De la disertación se desprende claramente que mi punto de vista no conduce al escepticismo; excluye
su interpretación de mis frases. Pues me refiero allí, para demostrar la imposibilidad de una Metafísica de validez general a 'los argumentos de Voltaire,
Hume y Kant'. Mas bien concluyo (su imposibilidad) de la relación general
entre su tarea y nuestros medios de solución que no del fracaso hasta ahora
en la Metafísica" .11
En su concepción del mundo, Dilthey concluyó:· "No soy, según eso, ni un
filósofo intuitivo, ni un historicista, ni un escéptico, y considero también que
la argumentación de su tesis no prueba que la consecuencia de aquellas frases
conduzca al escepticismo. Usted ve que verdaderamente no estamos tan alejados el uno del otro como usted supone y como aliados en puntos esenciales
muy discutidos". (Revista cit., pp. 109-13).
Husserl respondió por misiva -5/6 julio de 1911- que obra en el archivo
suyo, de Lovaina, empleando tono bien distinto, con aquel retintín de los
dogmáticos: "Le agradezco, señor Consejero Privado, todas sus aclaraciones,
muy estimables y valiosas para mí como expresión decisiva y aguda de su
espíritu. (Nótese el juego de palabras con las Ciencias del Espíritu, tan amadas
por Dilthey). Pero usted debe convencerse de que el supuesto de que usted
parte no es adecuado; a saber, como si mis argumentaciones estuviesen dirigidas
11 Dilthey es explícito, no sibilino como Husserl: "Al análisis de la sociedad humana se le ofrece al hombre mismo como unidad viva y el análisis de esta unidad de
vida constituye, por consiguiente, su problema fundamental. En este dominio empieza
a posponerse el tipo de consideración de la vieja metafísica porque tras el agrupamiento teleológico de formas generales de la vida espiritual se buscan las leyes explicativas". (Introducci6n... cit., p. 355). Tanto él, cual Edmundo, rechazan la antigua
metafísica, refutada a partir de Kant con su metafísica del futuro, pero difieren en la

contra usted. De inmediato publicaré también
.
malentendidos". y entrando a fondo· "Tod
e;d Logo~ ~a nota para evitar
sus principios en el a priori. (Aq , Edm da va e~ obJetlva_ a posteriori tiene
K
UI
un o sale mas formalista que 1
.
ant, acotamos) . Análogamente
li . ,
e propio
su "verdad"
"
' una re gion puede ser "verdadera relioión"
relativa"' a saber, en relación con una "humao·
Y
nidad"
. ser meramente
.,
que vive en relac10n con una "naturalez "
estado de desenvolvimiento" L
d
a ' que se encuentra en cierto
depende en este caso de la . uego e esas frases cabalísticas: "La verdad
determinada ''Hum "d d" manera de captar sus presupuestos (Idea de una
de una naturaleza ;:~:da : : :_les :u~ales caract:rísticas específicas; idea
manera tá
.
. .y
manera, idea que, de tal o cual
s~arnos :od~==~:d;r::;:::~:n: in!~:::~:do social:s, etc.~. Si pennmguna religión la "verdadera" p ta
l
o esencial, sena otra o
algo relativo y no obstante c . otrd nto a verdad de una religión sería
.
'
' orno o a verdad, un ideal est
f .d
relac10nes que, por ser su contenido esencial determinan '
re en .o ~
como condiciones de la posibilidad de seme¡ante
.
p c1p10sl" a Hpnon,
verdad en
respetado comillas y subrayados. Husserl obseso or eri .
gen:ra . . . emos
puestos, deriva la verdad d
'll
'
p,
gir una cienc1a sm su- dento, frío y distante de la ~:~:ere:iiJa;~o:~~ev;s, como t~do id~alista irrenada, y a veces se hunde, Dilthey.12
' e esa cornente VJtal en que

r: .~'

y Edmundo pontifica. "Cuand
ted h b
Ciencia del Es íri
.
o us
a la de un análisis propio de la
ºbilid d d l p tu ~ ~or el cual usted conduce la demostración de la imposi
alimitado
e a Metafisica), esto coincide grandemente con lo que yo -solamente
1' .
. y conformad? _d_e acuerdo con ciertos puntos de vista metodoogicosconsidero
como
. y naturalmente: la imposibilidad de una
, . anahsis fenomenol'og1co.
1
d
~etaflSlca -en aquel sentido especialmente ontológico falson~ o ~ue e manifestar tal "análisis propio de la Ciencia del Espíritu". (Revi~ta cit., ~P: 115-19). ~ recuérdese aquella pasión de Husserl que lo hacía
re acer multiples veces, Cien veces el mism t b .
El
. .
'
o ra ªJº· ..
gran vieJo contrarreplica con una comprensión desusada en figuras de su
u Hay pasajes diltheyeanos tangenciales a Husserl
,
. ,
o si se quiere pasajes husserli
ró .
' aunque este Jamas lo reconoció,
ción de creer ~ue Husserl hab:~anlo~d p XlIIlObs. a Dil~ey, pues no escapó a la ten ta= e1 o muy ien a Wilhelm {as' O t ) . bº
bos lo negaron. "Pero el iro
,
•
1 r ega , s1 1en amse da de mod~ inmediat . pu1so que guia rms trabajos exigía algo más. La vida no
samiento Para ue
o s1~? que es ~clarecida mediante le objetivización del penque es eiaborad¡ po~ :P:::nd;e lad~da no se_ convierta en dudosa por el hecho de
objetiva del pensar Se puede
r s el pen~ento, es menester mostrar la validez
génesis {aquí difie;e de los
e pensarmento y su logi~mo._ No se trata de su
sencia de actividades que lo p I
gi tas 1[anotamo~~)' de su h1stona, sino de la pretroducci6n, cit., p. XlX). en azan con a percepc1on: se trata de su fundación" (In-

::¡~za-:

ciencia que debe substituirla.

656

657
H42

�estirpe -10 de julio de 1911-: "Estimado amigo: Muchas gracias por_ su
bienhechora y detenida carta y por el esclarecimiento de mi malentendido.
Ante todo, puede usted estar seguro de que sus bondadosas ma~estacio~es _no
me inducirán nunca a estimar falsamente la relación del trabaJO de rm vida
con su fresco laborar. Admiro en usted un genio del análisis filosófico. Me
alegra el deducir de sus palabras que mi trabajo no ha sido sin utilidad para
usted; que usted siente, como yo, y yo incluso en una época en que se necesitaba algo de coraje para luchar desde distintos lados de mancomún contra
el dominio de las Ciencias Naturales sobre la Filosofía, que estamos de acuerdo
acerca del esfuerzo por lograr una fundamentación de validez general de las
Ciencias reales, en oposición a la Metafísica constructiva y a todo suponer un
En-sí tras de la realidad dada a nosotros". Y se despide: "Con fiel sentimiento,
suyo. Wilhelm Dilthey". (Revista cit., p. 121). Estas líneas aclaran más que
volúmenes de exégesis...
Husserl, deseoso de superar a Descartes, añoró una ciencia
. sin. supuestos,
.,
a priori, perfecta, pura. Así combate denodadamente al psicologismo, ~wza
por haber tributado en ese altar, porque, finalizando el prólogo a la prunei;1
edición de Investigaciones Lógicas, cita a Goethe: "contra nada somos mas
severos que contra los errores abandonados". Y no es inoportuno rememorar
su primer principio, tan conocido: "No hay teoría concebible que pueda h~cemos apartar del principio de todos los principios: toda intuición que dé originariamente algo, es una fuente legítima de conocimie~to; todo lo que se
nos ofrece en la intuición originariamente debe tomarse simplemente como se
da". O sea: la visión directa e inmediata de las cosas constituye el primer
principio de todos los principios, siempre que dé algo. De ahí el certero flechazo de Dilthey cuando le escribe, cual transcribimos "No soy, según eso,
ni un filósofo intuitivo, ni un historicista, ni un escéptico", viniendo lo de
intuitivo al principio, lo que era Husserl, con su supercartesianismo fenomenológico, pues oigamos esto: "Al llegar aquí damos, siguiendo a Desc~r~~' el
gran giro que, llevado a cabo de la manera justa, conduce,ª ~a subJet1~dad
trascendental• el giro hacia el ego cogito, como la base apodícttcamente cierta
y última de ;odo juicio en que hay que fundamentar toda filosofía radical".
Por algo esos textos son de las Meditaciones Cartesianas. 13
Wilhelm no ha tenido nunca los elogios de Edmundo, quizá por menos estudiado,
privilegio que este servidor alcanzó desde que iniciara estudios filosóficos en la UNAM,
por su trato con Eugenio Imaz. Así Gaos, La Lebenswelt de _Hu~serl: "L~ fe~ome~ología sería, en suma, ciencia por ser aquello por lo que las aenaas son ciencia segun
Husserl: abstracta, general y objetiva" (Revista Mexicana de Filosofía, XIII Congreso Internacional de Filosofía, septiembre 1963, p. 27). E igualmente en su Prólogo Y
Traducción a Meditaciones Cartesianas: "No obstante las seductoras novedades pos13

658

En Dilthey no hay más que un Yo, el avizor a las' formaciones del Espíritu.
En Husserl, dos: uno, el ego psíquico, opuesto al mundo exterior, mientras el
ego trascendental o cogitans aparece luego de poner entre paréntesis el mundo
objetivo, mediante la reducción fenomenológica o epojé, o sea "el método
radical y universal por medio del cual me aprehendo como un yo puro". Husserl
declaró: "Todo esto designa Descartes, como es sabido, con el término cogito".
Nos atreveríamos a resumir, husserlianamente: Todo existe, inmanente, en
el ego cogitans, dado que: "Limitaremos desde luego los conjuntos coherentes
de intencionaJidad en los cuales el Ego se constituye en su SER PROPIO y constituye las unidades sintéticas inseparables de sí mismo, que es menester, por
consiguiente, atribuir al ser propio del Ego".
Dígase cuanto se quiera, la Fenomenología ejemplifica un idealismo, tan
trascendental como fuese, pero idealismo. Contra lo expresado por Teodoro
Celms creemos implicarse, correlativamente, método fenomenológico y sistema
idealista. La reducción fenomenológica sólo es posible dentro del ego cogitans
y la intuición eidética, por esencial, si la colocamos fuera de los lineamientos
del idealismo, conduce -lo afirmó el Maestro Caso- a la hipóstasis de las
esencias, a lo Platón.14
Y cabe inferir por lo expuesto que, del abstraccionismo husserliana a la comteriores a él, a Husserl habrá que volver, de él habrá que partir durante bastante tiempo aún, hasta que haya advenido definitivamente el de tratarle como un gran clásico
más". Pero, sociológicamente, y también filosóficamente, el mensaje de Dilthey representa una cantera, esperando, todavía, la piqueta de los que estamos al lado de la
vida, pese a sus desvíos y emboscadas, y no por el hieratismo dogmático, ni las inalcanzables esencias.
" Sin embargo, Kaufmann, en su Metodología de las Ciencias Sociales: "La crítica
que Husserl ha hecho del psicologismo en sus Investigaciones Lógicas ha subrayado
que la validez de los principios lógicos no es "tener que", como el de las leyes naturales, sino un deber ser y esta distinción ha cobrado gran importancia en la teoría de
las ciencias sociales, puesto que ha conducido a oponer a las ciencias del ser las ciencias normativas". p. 54. No estamos de acuerdo: los principios lógicos ostentan una
validez de certeza distinta al deber ser, que es normativo, algo sabido desde que Kant
planteara las reglas técnicas o principios problemático-prácticos, no normativos, con o
sin Laun, que sólo a éstas censura, cuando nosotros hemos hecho Jo propio con los
segundos, los principios asertico-prácticos o reglas de la felicidad, cual aquéllos son
de la habilidad. El auténtico deber ser viene en el imperativo categórico, según la fórmula de la Fundamentación para una Metafísica de las Costumbres o de la Crítica de
la Razón Práctica: obra de manera que la máxima de tu conducta pueda volverse regla de aceptación universal. Por ejemplo, en la ciencia jurídica, una de las sociales,
lo que torna a la proposición lógica en precepto jurídico es el poder del Estado, tal
lo de$arrolló, refutando la Teoría Egológica del argentino Carlos Cossío, en estudio
publicado por la Revista JUS - julio 1951- siendo profesor del Tecnológico de Monterrey.

659

�.
. , .
ente hablando no puede plantearse paraprensión de D1l~ey, soc10logi~d
l desce~dencia mejor, con el método
lelo. Esto lo examinaremos ense~1 a ~n a
'
fenomenológico aplicado a la soc10log1a.

DE HussERL

A VIERKANDT

,
ntecedentes son Brentano, con su Psicología
La Fenomenolog1a, cuyos a ~
d "El Origen del Conocimiento
Descriptiva (Viena, 1874) 15 anos antes enf
cia dada por mí el 23 de
"d
1"
p, blico es una co eren
Moral", ofrec1 o...a gran u
d v·
lle aba por título· "De la
enero de 1889 en la Sociedad Jurídical" e ;ena~en:a el prólogo del autor
lO ru·sto y lo mora ; as1 co
sanción natural de
d Ga , Morente) . y Bolzano, con su
,
p la M' . o Trad e
rc1a
'
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. 1 , aho- ce'lebre ha prnvocado su apli.
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Fenomeno
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Teoría de la ciencta, esa
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timo de Husserl sino por
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sociológico no solo por e1 pres t&gt;'
' •
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cación a terreno
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1'investigador de lo colectivo. La intencionali a
ofrecer un nuevo canuno_ ª
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do or Husserl.
, ·ca de Brentano revive en V1erkandt, pasan
p
. . .
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1953 etnólogo 3/ etnógrafo, se m1C1a com
Alfred Vierkandt, muerto ~n
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pli do el método fenomenoló.
1 para contmuar su o ra a can
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S
seguidor e imme
. .
edista por formación y escuela, pre.
bl
sociales Ant1enc1c1op
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gico a 1os pro emas
·
, de la interacción colectiva cua1
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lismo que remata en una teona
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here e orma
"
f damentales de sociología filoso ica .
concepto clave de sus problemas un
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D rkheim- ni
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b t ta -Simmel- m coactiva - u
Esa interacc1on no es a s rae
l' . Resulta indispensable, para
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· profunda fenomeno ogica.
externa -Tar e- smo
' ,
. 1 acias a la metódica husserVierkandt, precisar el meollo_del _fenomenodsoc:l ~onde únicamente la Fenoli
Al como una expenencia trascen en '
ana. ,go
.
o El discí ulo persigue, como su mentor, meras
menologia puede abnrse pas .
1 p 1 , de los demás y sufrir con su
descripciones puras. Alegrar~e con a a egr1a
d
tn'steza sin egoísmo ni mezqumdades.
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Gestalt, que ahon e
A la manera de una psicología configurativa, e una
• tas Bases para una Fundamentación de
,. Manuel Cabrera Maciá ha. intendtado. Clb~r , te no aparece en la Bibliografía ni
la lín de V1erkan t S1 ien es
la Sociología, en
ea
d ' tr b .0 enuncia las tesis constitutivas de una
1
en el texto. y dice:. "la_ tercera
\un:a:e~tación filosófica de la sociología, sin
metafísica de la solidaridad qu
d 11 " p 2 y luego a p. 67' se pre. d
llar los fundamentos e e as
. .
'
lid . d d
desarrollarlas, ru esarro .
~ . de la solidaridad? El principio de so an a. '
gunta: "¿Cuál es el senado metaf1S1co .
. le raíz metafisica: a) la esencia
la conciencia de la especie. lo nuestro,. nene una :~encía de la universalidad". Ello
del individuo, b) la esencia de 1~ ~OC1edad;u~tiones de sociología, que para nosotros
ejemplifica el proceder feno~enologico en
d . &lt;leales. de realidad, no de esencias.
. . fáca·ca, no normativa; de hechos no e J
,
es c1enc1a

:~:~a

660

mucho más allá de los hábitos yeístas, la colectividad, aparentemente mudable
( oh, Heráclito), permanece idéntica en sus rasgos esenciales. Vierkandt concluye en un universalismo fenomenológico que mucho alcanza de platónico,
lastre de Husserl; no cabe duda que, en medio de sus fallas, la introspección es
más segura que la introyección, con sólo percatarse de que la segunda encierra
la primera, y, por tanto, multiplica sus puntos débiles. De ahí que Vierkandt
reacomode la polaridad de Tonnies, Comunidad-Sociedad, en modalidades
no muy afortunadas, debido al sincretismo inicial que designaríamos con el
binomio Simmel-Husserl.16
Vierkandt, sobre todo en sus últimos escritos, se empeña en conformar una
tipología esencialista, en contraposición a la de Comte o Spencer, pues al principio la etnografía y la etnología lo tuvieron tangencial a éstos. El grupo es
una totalidad, valga la comparación, una gestalt -Kofka o Kohler- apenas
cognoscible a través del método fenomenológico.
Husserl, para quien el filósofo merece, un tanto burocráticamente, el epíteto
de "funcionario de la Humanidad", encontró en Vierkandt "su" sociólogo,
si bien nos parece más filósofo de lo social, mejor, lógico de lo colectivo, con
una lógica muy cerca de ciertos neo-kantianos para quienes la sociología viene
a ser una lógica de las ciencias sociales. Y en los desarrollos del discípulo, se
se palpan los zig-zag del maestro, ya la fenomenología es, a veces, psicología
descriptiva -y Dilthey se lo hizo ver a Husserl en la correspondencia comentada-, y otras, un adentrarse en las cosas, sin mengua de calar en las
esencias. Esto, en la Sociología, complica demasiado el objeto de estudio,
si escuchamos al fundador en la Introducción a sus Meditaciones Cartesianas:
"En primer lugar, el que quiera hacerse filósofo deberá una vez en su vida
replegarse sobre sí mismo dentro de sí; intentar vencer todas las ciencias hasta
aquí admitidas, reconstruirlas. La filosofía -la sabiduría- es en cierto modo
un asunto personal del filósofo. Debe constituirse en tanto que es suya, ser su
sabiduría, su saber que, bien tendiendo a lo universal, sea adquirido por él, y
justificado desde el origen en cada una de sus etapas, apoyándose en intuiciones absolutas".17
•• Husserl es un neo o ultra-cartesiano: dentro de la misma neoescolástica francesa,
con Jolivet, Maréchal y Gilson, hay una corriente desde hace lustros por interpretar,
realista y no idealistamente, al cogito cartesiano. De acuerdo con estos autores el idealismo del Cartesio vino del método matemático, no del cogito ... (pienso luego existo).
Régis Jolivet llama a esto "La Querella del Cogito" en su libro, Le Thomisme et la
Critique de la Connaissance. (Ed. Desclée de Brouwer, Paris, 1933, p. 19).
" El viraje de Husserl en Investigaciones L6gicas con respecto a sus primeros escritos de tendencias más realistas hizo que Scheler lo refutara. . . En los medios académicos alemanes de la época se relata una anécdota: Husserl le dijo a Scheler que
tenía rango de pensador pero que no entendía nada de Fenomenologia; y éste res-

�Semejante metódica personal, a tono con las declaraciones del fundador,
no puede rendir mucho en Sociología, y así lo sufriera Vierkandt en carne
propia. Tanto él como Husserl bien pudieron atender a Naphta, el implacable jesuita de La Montaña Mágica por Thomas Mann, quien le concede mucho a Dilthey:
"Vuestra ciencia sin premisas es un mito. Hay siempre una fe, una concepción del mundo, una idea; en una palabra una voluntad, y atañe a la Razón
el interpretar y demostrar, siempre y en todos los casos. Se trata de llegar al
quod erat demostrandum. Ya la concepción de la prueba contiene, psicológicamente hablando, un elemento voluntario muy claro". Y esa dialéctica de
Naphta que paralizaba el humanismo siglo XIX de Settembrini, ante el estupor de Hans Castopr y su primo Joachim, en Davos, bien pudo esgrimirla
Dilthey en sus cartas a Husserl, si su finura y su caballerosidad no se lo hubieran impedido, tal constatamos.
Vierkandt incurre en las ceguedades de los fenomenólogos, inmersos en sus
esencias que, con frecuencia, ni ellos captan. Atendamos las redundancias de
Merleau-Ponty, miembro del trío en la Escuela de París, junto a Sartre y
Simone de Beauvoir:
"Las ciencias del hombre ( la psicología, la sociología, la historia) y la filosofía se encontraban en una situación crítica. Las investigaciones psicológicas, sociológicas e históricas, a medida que se desarrollaban tendían a presentarnos todo pensamiento, toda opinión y, en particular, toda filosofía, como el resultado de la acción combinada de las condiciones psicológicas, sociales e históricas exteriores. La psicología tendía hacia lo que Husserl llama el psicologismo, la sociología hacia el sociologismo y la historia al historicismo. Al hacerlo ellas mismas venían a desarraigar sus propios fundamentos. (Las Ciencias del Hombre y la Fenomenología, Revista de la Facultad
de Humanidades, Universidad de El Salvador, mayo-diciembre 1961, p. 10).
La simple lectura delata las arbitrarias "tesis", comunes en muchos fenomenólogos ortodoxos: No señala de quiénes habla; si cada uno de los especialistas diviniza su ciencia, los herederos de Husserl, imitando al progenitor, han
llegado en ello a múltiples aberraciones; nadie podrá negar el clima, la
p ondió: "lo sabía, y por eso he venido a verlo, aunque hoy entiendo menos que
antes..." No garantizamos la veracidad, mas resulta bastante ilustrativa: Husserl defendió uná intuición lógica; Scheler una emotiva, mejor, humana. Llambías de Azevedo afirma: "Efectivamente, Scheler aprendía en lo vivenciado inmediatamente más y algo más significativo que otros hombres. 'A su lado, Husserl parecía un pedante', me
dijo un filósofo que había sido discípulo de ambos" (MAx ScIIELER, Exposición Sistemática y Evolutiva de su Filosofía, Ed. Nova, Buenos Aires, 1966, p. 14). Biográficaroente, Husserl es poco explorado, quizá por su hermetismo personal. Y escasean hasta sus

t-0pografía
' e1 patsaJe
· · con factores sociológicos de influencia indis u
bl
. , ' y aun
e, qmeranlo o no los continuadores de Descartes
1
. p tapracticando las dos e o·é o al
' .
.: con aque ego cogitans y

Mon:esqWt antes d: \. geo;:':ra":'c':u::~:~p!;~i:::":D: ;;:'~°!

r~a !, yen o a lo ~uestro, contraprobamos ya como el mismo Husserl. "d
grac1ad:iment:, baJO la influencia de la brillante crítica de Ebbin h.
esno hab1a cre1do necesario leer el gran trabajo de D'lth
"
l
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aus,
yo
1
para que le m
·
ey , o que no obstó
l
enosprec1ase tomo relativista, escéptico e historicista . V,
; ~o por lo otro! Algo parecido practica el alumno, Merleau-Ponty. 'tiray~e
ec as a rumbos desconocidos a fin d
' an o
nomenología.. _1s
e que resalten las bondades de la Fe-

El intento de Vierkandt fallara deb'd
punto de origen a priori p
~ I ; a su punto de partida, ese erróneo
ego cogita..11s en' mo' d ' . uro, aseen ental, cambiando a los hombres en
,
na as sm puertas ni
tan
solipsismo si no es mediante 1 . . . ' ven as, que no pueden salir del
,
a mtmc1on analóo-ica
t
aquel, mas se derrumba la om o
. . . &lt;&gt;· ' y, en onces, se supera
p p sa c1enc1a sm supuestos trabaJ·osam t 1
vantada por Husserl.
,
en e ePor sobre las objeciones de A ala tr d
1ntroducción, desde pronto vale : ,
a. ul~t~r de Freyer en la mencionada
.
as, socio og1camente que y- ka dt
to media de Dilthey a Husserl:
'
ier n ' cuan"Mas,
habiendo reconocido -y no podía haber deJa
. dO de reconocerloque
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presente,
.
das no una 1í
, . en dcada complejo estructura1, se encuentran contem'
nea umca e evolución sino una 1 lid d d
abiertas a la voluntad
. d
'.
P ura a
e alternativas
tiem
'
' ese eJe e 1a actitud cognoscitiva deberá ser al mismo
. . po, y mas resueltamente, el eje de la decís·,
. 1 l
.
c1c1O de la libertad creadora De do d
1 ~o~ vi~ , e punto del e1ernoc· .
. ' .
.
n e resu tara mevitablemente que el co. lnn:ento soc10_Iogico queda supeditado a la voluntad práctica. que la So
se convierte en una pura tecruca
, • al servicio de la Política"
'
CI't0 ogia11)
(Obr•

ª

Cl .,

p.

.

.

segund

r esu~; D'lth
• que Hegel, tal hemos distinguído·Primero en1Freyer
.
I
ey, meJor
'
o, a mterpretac1on de Ayala es corta, miope: esa decisión vital
esa voluntad en la vida, constituye lo medular del sistema dilthe
'
como fuere_ de fragmentario, pero creativo. Dejemos al traductor p:r7i;ut:;
,. Vamos a repetir lo escrito en uno de mi lib. . "E
.,
realizar una ciencia sin supuestos auténti~ent;°s~ . . n ~elac1on ,con el anhelo por
puesta negativa. El fenomenólogo, 'para salir de la ,ngmana, podn~ darse una ressuperar el solipsismo, tiene que recurrir a las , dcarcel de su prof10 pensamiento y
a la intuición analógica salvándose ,
mona as _Y a la annorua preestablecida o
,
as1, pero ya no eJGste la c'e · •
gonada por Husserl" (Itinerario Filosófico Prólogo de J , V 1 nc1a
supuestos pretenberg, tercera edición, San Salvador, 1963, p. 152). ose asconce os, Imprenta Gu-

tm

retratos.

663
662

�Freyer asienta lo ya dicho: "Contra esa Sociología y sólo contra ésta (la de
Comte, Spencer, Schaffle, Lilienfelde, los últimos organicistas sin remedio al
par que Bluntschli, interrumpimos) se dirige la recusación de Dilthey. Su ~rea es insoluble. Su método, falso. No reconoce la posición de la ciencia histórica respecto de las ciencias especiales de la sociedad. "El único camino
posible para una investigación de la conexión histórica: escisión de ésta en
conexiones especiales, se encuentra contenido en las teorías especiales de la
cultura y de la organización exterior". Y, por si fuese poco, Dilthey adelantó:
"Como se ve la Sociología, en el sentido de una ciencia especial, no queda rechazada, sino que, por el contrario, se le asigna una posición muy señalada en el sistema del trabajo en las ciencias del espíritu. Su campo especial
es: la organización exterior de la sociedad'." (obr. cit., p. 58).
Esa voluntad nada tiene que ver con la técnica ni con la política: representa el motor capaz de organizar derecho, moral, arte y Estado al servicio
de la Sociedad, magna tarea que compete a la verdadera Sociología, no a
aquellas desviaciones de Bluntschli preguntándose si era superior el Estado a
la Iglesia, siendo el primero masculino y la segunda femenina. En esto, Freyer resulta diltheyano ortodoxo, por haber recibido a Hegel, a través d_e
Wilhelm: "El carácter no anímico de los sistemas de la cultura es caracterizado por Dilthey con el concepto hegeliano del espíritu objetivo" ( Obr. cit.,
p. 63) . y así nos ilustra con muchos pasajes de su realidad social cuestiones
fundamentales en el estudio del forjador del Mundo Histórico, especialmente cuando lo minimiza:
"• Cuál es la estructura lógica propia de esa ciencia? ¿Cómo se comporta
e
d
respecto
de las ciencias del Logos? En la respuesta a esa cuest·'
10~ pone
e
relieve que la sistemática de Dilthey está cortada con arreglo al ideal cognoscitivo de las ciencias del Logos, y que en el fondo sólo concede espacio a
aquellas ciencias particulares que satisfacen ese ideal. Por muy claramente
que ha.ya separado Dilthey las ciencias de la organización exterior de las
ciencias de los sistemas de cultura, resultan construidas también de hecho
como ciencias del Logos" ( Obr. cit., p. 62).
Dilthey escribió incansable, agónicamente; atendamos a Imaz, autoridad
en esta lucha titánica frente a su propio demonio interior: "En el invierno
de 1895-96 pensaba Dilthey poner en pie los materiales acumulados desde la
aparición del primer volumen de la Introducción ( 1883) y acabar la obra
definitiva con la publicación del libro tercero, histórico, y del cuarto, gnoseológico y sistemático. No abandonó, no pudo abandonar la idea hasta poco
antes de morir, pues fue en el verano de 1911 cuando redactó el prólogo que
había de presidir a todos los materiales acumulados para la parte ~istemática y de los que él se desprendía envolviéndolos con un título común: El Mun664

do espiritual. Introducción a la Filosofía de la vida (lo~ volúmenes V y VI
de la colección publicada por sus discípulos), por considerar, luego de un intento fallido en 1907, que sus ideas habían logrado una etapa superior con 'La
estructuración del mundo histórico por las ciencias del espíritu' ( 1910) que
sus discípulos han publicado en el volumen VII de la colección. ¿ Se me permitirá repetir a propósito de Dilthey lo que ya dije una vez, un poco tímidamente, con respecto a Kant: que Dilthey murió, a los 78 años, prematuramente?"
Tal Imaz ( Introducción, p. VII), pero, acariciando esas fechas, cabe establecer abcisas y coordenadas temporales: Dilthey, hombre del siglo XIX, es
aún hoy, actual. Los reparos de Freyer lo evidencian de plano. En esta segunda mitad de la centuria, con años y años de elaboración sociológica, bien
puede criticársele a Wilhelm, cierto apego a las ciencias del Logos, caras a
Hegel. En su Sueño relató: "Y ¡ espectáculo admirable! de la mano, como
en sus años de juventud, marchaban los dos grandes pensadores suabos, Schelling y Hegel''. (Introducción ... , p. XXII) . ¿ Cómo iba Dilthey a eludir el
panlogismo hegeliano?
Esa estrechez criteriológica, achacada por Freyer, hay que medirla en su
minuto, no desde nuestras perspectivas. Desde lustros, vengo insistiendo en que
la Sociología constituye una disciplina fáctica, no normativa, real no ideal,
de hechos no de preceptos, y por ello, los autores formados en las disciplinas
jurídicas o morales, si no prescinden de sus criterios, salen sociólogos dogmáticos, no auténticos. El logos, el derecho, la moral son materia de cánones,
directrices mentales, no descripciones explicativas de los hechos. La Sociología es ciencia de la realidad, no del sentido. Por ello, salta innegable el
aporte diltheyeano en el desarrollo de nuestra ciencia.1 9
No queremos terminar estas lineas sin referirnos a un punto de importancia
que nos ha traído más de una polémica, bien venidas por cierto. Y pasamos
a exponerlo.

DILTHEY Y ÜRTEGA

Para asombro de muchos apresurados lectores de solapas que padecemos,
el pontífice de la Escuela Madrileña emerge harto inoriginal. Esto lo sabíamos,
Esto exponemos, con respecto a lo político-jurídico, en Realidad y Sentido del
Estado (Primera Edición, Excélsior, México, D. F., 1945; segunda, Editorial Universitaria, San Salvador, 1962), cual cuestión previa para enfocar los hechos-índices de la
crisis estatal y sus posibles soluciones.
1
•

665

�a partir de 1940, alternando con Imaz -también traductor y comentarista
de Kant (recuerdo su versión de La Paz Perpetua)-, experto de muchos meandros filosóficos. Pero en estos últimos años, he publicado radiografías de la
obra orteguiana, que provocaron elogios, réplicas veladas y hasta alguna polémica,2º sobre todo porque pusimos en circulación el rubro de orteguitis, signando así esa endemia casi incurable por estas latitudes, donde cualquiera pretende presumir de pensador con citar algún pasaje del brillante escritor, del
hábil literato, nunca filósofo y menos sociólogo Ortega. Y no faltaron quienes
se quejaron, dolidos, de esos análisis, conformándose, en sus vanos lloriqueos,
con telefonear a los periódicos en los cuales salieron las publicaciones de este
servidor, extremo fácil para los adoradores, porque sí.
El asunto tiene su miga..• Escuchemos a Imaz (en el Epílogo de Introducción a las Ciencias del Espíritu, Primera edición alemana, 1883; tercera,
1933; y primera en castellano, 1944), algo sin desperdicio: "Esta idea de que
la historia de la evolución filosófica ha de servir de propedéutica al sistema de
la filosofía la recoge Ortega y Gasset de un borrador de Dilthey que lleva
el título de ¿Qué es Filosofía? y que corresponde a los años 1896-7. En el
apartado 3 de ese borrador dice Dilthey: "La filosofía tiene como tarea primera y parte preparatoria la elevación de la disposición y de la necesidad filosófica que radican en el sujeto, a través de las etapas de la historia, hasta la
conciencia actual históricamente llana. Esta historia constituye la propedéutica
indispensable de la filosofía sistemática. Porque la conciencia plena, de la
que ningún pensamiento puede prescindir sino que, más bien, puede analizar,
es histórica". En otro trabajo de fecha indeterminada pero que Dilthey respeta cuando en 1904 proyecta su continuación, el que lleva el título: El hombre moderno y la pugna de las concepciones del mundo (Volumen VIII de
20 A raíz de algunos artículos de este servidor: "Ortega contra Unamuno" ( I y II),
El Diario de Hoy, 22 y 29 mayo 1966. Y en el mismo, "De Nuevo Ortega contra Unamuno" -12 julio 1966-, el profesor Carlos Sandoval, también egresado de la Facultad de Filosofía y Letras, UNAM, alumno de Gaos, ripostó con "A la Orilla de Ortega", lo. julio y 3 del propio (habiéndole contestado el suscrito con "La Orteguitis,
¿endemia incurable? -12 julio- y "Los Malabarismos de Ortega". A su vez Sandoval, con "Ortega ¿Literato o Filósofo?" -14 agosto-- y nosotros, "Las Fobias de Ortega" mientras Sandoval "La Filosofía de la Razón Vital". Proseguimos con ''La Inoriginalidad de Ortega", La Prensa Gráfica -30 noviembre-, "Navarrete corrige a
Ortega", Diario Latino, 24 septiembre. Sin mengua de "Los malabarismos de Ortega",
El Diario de Hoy -7 septiembre, "Los Desvaríos de Ortega", Diario Latino -21
septiembre-, "Testimonios Españoles acerca de la Orteguitis", Diario Latino -22 septiembre-, "La Escuela de Madrid, La Prensa Gráfica -31 octubre- y ''Dilthey y
Ortega", Diario Latino -14 diciembre. Todos periódicos de San Salvador, Centro
América. Tenemos en preparación un estudio con todo este material.

los Gesammelte), precisa ese pensamiento de la propedéutica histórica en los
siguientes términos: "El cuchillo del relativismo histórico que ha disecado
como si dijéramos, toda metafísica y religión, debe procurar también la salud'.
Pero te~em~s que ir a fondo. Tenemos que convertir a la filosofía en objeto
de la f1losof1a. (Ello nos ilustra sobre esa "novedad" (?): la filosofía de la
filosofía, con que lectores de alemanes pretendieron sentar cátedra en nuestras
latitudes, acotarnos).
. Y, ~ilthey c?ntinúa: "Es necesaria una ciencia que, mediante conceptos
histonco-evolutivos y métodos comparados, tenga por objeto los sistemas mismos. (Recuérdese La Historia como Sistema por Ortega, enfatizamos). Se
compo:ta con la historia de la filosofía lo mismo que la ciencia comparada del
lenguaje con la historia del lenguaje y si alguien quiere superar la separación
de las. dos, seré yo el último que se oponga a ello. Siempre es lo mismo: en
cada sistema cultural no hay más que etapas de la misma ciencia" (p. 413).
Hasta aquí el germano: las coincidencias con el hispánico no son como las
leyendas cinematográficas sino casi literales, y podríamos eliminar el casi, pues
el título es el mismo, que tomara éste de aquél: ¿ Qué es Filosofía?, demuestra
lo asentado. Ese recurso corrobora, no inoriginalidad, sino plagio. Y le sirviera
a Ortega, en su minuto, para blasonar de creador, entre el coro de sus discípulos y seguidores, anhelantes por ganar siquiera un poco de gloria O del
estruendo...
Ortega, I de España y V de Alemania, provisto de una carta que Unamuno
e~~ó a uno de sus amigos en la patria de Goethe, en donde constaba que era
hijo de Ortega y Munilla, el respetado periodista español. De retomo, Ortega
comenzó su labor, cuidándose mucho de traducir las obras fundamentales de
los :°desc?s, por ejemplo, las Éticas de Scheler o Hartmann, porque así no
corna peligro. En cambio, los opúsculos de Scheler: El Saber y la Cultura,
El puesto del Hombre en el Cosmos, El resentimiento en la Moral, etc., salían
constantemente en las ediciones de la Revista de Occidente, bajo el ojo avizor del maestro en su orquesta. Párrafos, verbigracia, de "La querella del Hombre y del Mono" están "trasladados" de Scheler, así aquello de que el horno
sapiens constituye un "callejón sin salida, biológico, de la naturaleza". Y si
espigamos en los dos tomos de las Obras Completas encontraríamos mu_chos
más...
Ortega volvió de Alemania declarando no conocer el magisterio de Dilthey, lo cual, toda proporción guardada, sería cómo si este servidor, al retornar a su tierra, allá por 1945, ya rematados los estudios de Leyes y Filosofía
en la UNAM, hubiese salido aquí con la peregrina ocurrencia de que no
sa~ía nada de don Antonio Caso. Ni le creemos a Husserl que, debido a la
brillante crítica de Ebbinghaus, no se preocupó de leer a Dilthey, y menos a
667

666

�Ortega, ex-alumno de Marburgo, ávid~ por entonces y siempre, de novedades
filosóficas teutonas...
Atendamos a Sciacca: "El pensamiento de Ortega está estrechamente ligado al alemán (Fichte y Nietzsche por un lado y Dilthey y Simmel por otro),
aunque también revela influencias bergsonianas y pragmatismo. Después de
doctorarse en Madrid, Ortega estudia en las Universidades de Berlín donde
tenía cátedra Simmel; de Leipzig y de Marburgo, donde oyó a Cohen. La influencia de Simmel es directa; la de Dilthey, indirecta" (La Filosofía, Hoy, Ed.
L. Miracle, Barcelona, 1956, p. 117). Es preciso llevarle la contraria en lo
último -que haya sido alumno de Cohen o Natorp, le conserva marburgiano),
porque fue al revés: la influencia de Dilthey es directa, e indirecta, la de
Simmel. Bien supo Ortega ocultar sus verdaderas fuentes:
"¡ Ah, no faltaba más! ¡ Buen siglo XIX, nuestro padre! ¡ Siglo triste, agrio,
incómodo! ¡ Frígida edad de vidrio que han divinizado las retortas de la
química industrial y las urnas electorales! Kant o Stuart Mill, Hegel o Comte,
todos los hombres representativos de ese clima moral bajo cero, se han olvidado de que la felicidad es una dimensión de la cultura" (El Espectador, ~iblioteca Nueva, Madrid, 1950, p. 117). Independientemente de tantas fobias
en un solo párrafo, repleto de admiraciones e interjeccionismo, surge claro
que Ortega heredó a Kant por los de Marburgo; y Hegel es un~ de sus guías.
Así desoriente el madrileño a los estudiosos, disfrazando de odiosos a sus favoritos.21
y en otra ocasión, contradiciéndose, algo peculiar en él, sediento de la
palabra bonita, no del concepto, menos del sistema: "El siglo XIX fue esencialmente revolucionario (y los epítetos denigrantes que le cuelga en El Espectador hablando de Baroja, inquirimos). Lo que tuvo de tal no ha de buscarse en el espectác_ulo de sus barricadas que, sin más ni más, no consti~yen
una revolución sino en que colocó al hombre medio -a la gran masa socialen condiciones' de vida radicalmente opuestas a las que siempre le habían
rodeado" (La R ebelión de las Masas, Colección Austral, Buenos Ai~, 1955,
p. 77). ¿ En qué quedamos por fin? Era frígido y bajo. cero el s~g:o XIX
revolucionario... situando a la gran masa social en meJores cond1e1ones de
0

vida. ¡ Malabarismos orteguianos! ¡ Trucos de retórica!
La orteguitis, fiebre española y latinoamericana, especie de end_einia casi
incurable, no repara en estas antinomias palpables. Ortega ha servido a mun En mi libro En la Ruta del Estado, Ministerio de Educación, San Salvador, t. II,
1965, San Salvador, Capítulos "Crisis Politica" y "Conflicto Social", desarrollo más
ampliamente estos recursos orteguianos. Demás está decir que esa obra, laureada por
cierto, corrió serio peligro de no serlo, dados esos análisis en tomo al timonel de la

chos aficionados de la Filosofía y de la Sociología para presumir de entendidos,
cuando ~ta los rubros los toma de los germanos. Así del Diagnóstico de
Nuestro Tiempo por Karl Mannheim, salió El Tema de Nuestro Tiempo y
hay otros casos.22
'
Mas volvamos a la ~ophía: "Nos parece que Ortega ve claramente algunos
problemas del pensamiento contemporáneo, pero que no los resuelve filosóficamen~e; Y esto s!~ica p~seer una sensibilidad, incluso fina, para la filosofía
(especia~e?~e, s1 esta es vista desde el aspecto histórico y cultural que es el
menos filosoÍlco), pero no una mente propia para hacer verdaderamente filos_ofía. (Obr. cit., p. 118). ¡ A buen entendedor, pocas palabras! y el mismo
Sciac~a: "es un_ ensayista, no un sistemático (tampoco un problemático de altura, mterrumpunos). La metafísica de la razón vital no existe en sus libros
Y no puede existir, porque la razón vital, tal -como es concebida por él y~
ha negado la metafísica al plantearse" (p. 121).
'
Jamás Ortega examinó, a fondo, a un autor, menos a un sistema, conformandose ~on revolotear capric~osamente en torno de ellos, entre parábolas y
comparaciones restallantes, valido del repertorio teutón traducido a cuenta
gotas,
sus discípulos y adláteres. Pero era un prodigi~ mezcland~ imágenes
Y_parad~Jas ~ue s_educían ~ españoles y latinoamericanos, no muy preparados
ni en F1los0Íla
m en Soc1olo&lt;11a
·
de
•
i:,• • Léanse, verbi1ITac1·a
o
, Kant, R eflexwnes
Cent~narto, donde aparece más Ortega que el cfo las Críticas, en contraste con
Menendez y Pelayo, quien en sus Jdeas Estéticas, sin dárselas de filósofo nos
ofrece una nítida exposición del viejo de Koenisberg.2a
'

Pº:

•z Véase cuánto ~esfi~ Ortega sus propias fuentes: "Y, en efecto, nada acont~e que no haya sido prevtsto cien años antes. 'Las masas avanzan' decía apocalípllco, Hegel (no señaló dónde y la terminología no es muy de aquel ti.e:Upo ) "Sin un
nuev
· · 1 nuestra época, que es una época revolucionaria, producirá
···
, 0 Poder esp1:1tua
una
ca~Sttofe, anunciaba Augusto Comte. (Tampoco indica el lugar añadimos) • Veo
su_brr la ple~r del nihilismo! gritaba desde un risco de la Engadi.na el mos~chudo
Nie~che. (i~em) ,~s falso de~r que la historia no es previsible. Innumerables veces
ha
· y d e 1a ma¡a: pre. sido profettzada (La Rebelion de las Masas, cit., p . 75) . Reto'nea
cisamente ~egel, Comte. y Ni:tzsche, si bien afecte menospreciarlos, son sus mentores.
¡ Truculenoas, bastante mfannles de Ortega! Desde luego absurdas en quien blasona
de filósofo...
. "' García Morente_ ~eredó de Ortega ese afán de expresarse metafóricamente sin ton
ru son, aunque no V1IUesen al caso. Bien le tilda Constantino Láscaris: "La lite tu
'b"1en un estorbo para el decir filosófico. La filosofía ha rde
aser
~
en cu~nto ~1, es mas
~ura f1los~f1a; hay que saber llegar al tercer grado de abstracción y mantenerse en él
sm recumr a imágenes. La filosofía ha de hacerse con ideas con términos p=r•
táf
" (E d.
.
'
,~sos,
no con me oras
stu 10s de Filosofía Moderna, Ministerio de Educación, San Sal;-tdor, 196, p. 264). Eso de García Morente vale también para Ortega "metaforista"
mcurabl~ tanto en filosofía como en sociología, pues no faltan quienes cr:an que La Re-

Escuela Madrileña.

669
668

�•
Y Baroja, cáusticamente: "En muchas afirmaciones Ortega no ha acertado
porque creo que es hombre de más cultura que intuición. Yo lo siento, porque
como he dicho en otra parte, lo consideraba como la única posibilidad de filósofo que había en España en nuestro tiempo (flechazo al Tema, sentimos),
y me parece que esa posibilidad de filósofo no se ha realizado y creo que va
quedando en escritor brillante". (El Escritor según Él y según los Críticos, Ed.
Biblioteca Nueva, Madrid, 1952, p. 152).
Ortega pasará cual literato, no filósofo, ni siquiera pensador de alguna
originalidad, pese a los ditirambos de sus partidarios. Y le preocupa "la pelusidad" mientras Zubiri se encuentra anhelante de esencias. "A Zubiri sólo
le preocupa la verdad y de ahí que no repare en el brillo de las imágenes ni
en la belleza de la expresión del pensamiento". (Julián Izquierdo Ortega,
La Filosofía Española en los últimos años, "Cuadernos Americanos", México,
enero-febrero, 1963, p. 147).
Pocos quieren reconocer lo indudable, y los años se encargarán de probarlo :
Zubiri es un filósofo, mejor, el filósofo español de nuestra etapa, perteneciendo
al pensamiento y no a las letras cual "su" maestro... Ese "discípulo", a diferencia de los demás (Gaos, Recaséns, García Morente) , expone su doctrina
rigurosamente y nunca desciende a divulgador o propagandista, tal Sobre la
Esencia, habiendo allí más meollo que en muchos de los tomos y folletos
orteguianos: "es, quizá, el mejor filósofo, en el sentido canónico del término
que tiene hoy España" (Sciacca, obr. cit., p. 508).
En otra oportunidad hemos practicado con amplitud ese contraste, pero
basta lo anterior para captar cuánto debe Ortega a Dilthey, hasta títulos y
planteamiento. Lo mismo a Scheler, a Hegel. .. en fin. Apenas resta darle
término a estas conexiones mentales con algo de Dilthey, al concluir su Sueño:
"La melodía de nuestra vida lleva el acompañamiento pesado. El hombre se
libera del tormento del momento y de la fugacidad de toda alegría sólo
mediante la entrega a los grandes poderes objetivos que ha engendrado la
historia. Entrega a ellos, y no subjetividad del arbitrio y del goce; sólo así
procuraremos la reconciliación de la personalidad soberana con el curso cósmico".24
belión de las Masas, muestra de microensayismo interjeccionista, cabe en la segunda,
cuando naufragó en meras exclamaciones: ¡ ah, el hombre-masa! ( el bárbaro tecnificado de Keyserling); ¡ oh, el hombre sin la nobleza que obliga!, y por el estilo.
•• Estupendamente expresó Vasconcelos, en el Prólogo a mi Itinerario Filos6fico,
cit.: "Y ya se sabe que, así como un poeta, todo mortal es un poco filósofo. Padecemos todos la inquietud de lo desconocido: afán de poesía, necesidad de filosofia". Dilthey, desde su altura, no representa la excepción, por más que muchos no hayan reparado en el afán por quedarse en la necesidad.

670

Sección Quinta

COMENTARIOS Y RESEÑAS
BIBLIOGRAFICAS

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Sección Segunda

LETRAS

�LA EVOLUCióN CONSONANTICA COMPARADA EN DOS
DIALECTOS IBERORROMANICOS: CATALAN
Y CASTELLANO
LIC. EouARDo GUERRA CASTELLANOS
Centro de Estudios Humanísticos de
la Universidad de Nuevo León.

Introducción:

No es -y lo sabemos- ninguna aportación para la Romanística, el presente trabajo. Su finalidad, muy humilde, es la de presentar, en forma accesible, las resultantes de estos dos dialectos en su desarrollo histórico.
No es éste, lugar de discutir si el catalán pertenece o no al grupo lingüístico lberorrománico. Los trabajos de Amado Alonso, en este campo, son de
indud_able validez.1
Castellano y Catalán:

Es perfectamente conocido que Castilla, por su posición en la geografía
de España, se convierte en un centro donde confluyen las diversas formas
del habla peninsular. Por- lo general se puede decir que el Castellano adoptó todas las principales innovaciones que venían de las regiones vecinas, aunque dándoles características propias. "Las circunstancias favorecieron, pues,
la constitución de un dialecto original e independiente".2
El Catalán, cuya extensión lingüística abarca el Principado de Cataluña,
los valles de Andorra, el departamento francés de los Pirineos Occidentales,
la zona oriental de Aragón, la parte mayor del Reino de Valencia, las Islas
1

Véase sobre todo: ALONSO, AMADO, Estudios Lingüísticos. Temas Españoles. (Biblioteca Románica Hispánica. Col. Estudios y Ensayos). Edit. Gredos. Madrid, pp.
11 a 105.
2

LAPESA, RAFAEL, Historia de la Lengua Española. Edit. Escelicer. Madrid, p. 131.

205

�Baleares y la ciudad Alguer en el N.O. de la Isla de Cerdeña, recibe de
manera segura el influjo de la lengua de Oc. Esta circunstancia, aunada a factores de índole cultural que traspasan las fronteras de Provenza y se extienden por todo el territorio catalán, han hecho afirmar a algunos investigadores que dicho dialecto no es sino una simple variante del Provenzal. Sin
embargo, tal como afirma Francisco de B. Moll, en su Gramática Histórica
Catalana: "El provenzal, nacido en Provenza, ha ejercido influencia en el
catalán, nacido en Cataluña, pero las razones de la composición léxica y de
la estructura del Catalán no pueden buscarse en los elementos de cultura
gala, que afluían también por otros pasos pirenaicos a Navarra y a la misma
Castilla".3
Hay que hacer, por otra parte, la observación de que el Catalán ofrece,
con respecto al léxico, un mayor número de voces latinas cultas en relación
con el léxico del restp de España.4

Catal., án: Se conserva con soru'do 1'd,enuco
..:
o mu
'd
en L atm. En algunos casos se
.
y pareci o al que tenía
•
sononza en "B" p
P1Sce &gt; PEZX, pravu &gt; BRAU.
. assu &gt; PAS, pelle &gt; PELL,
"B"
Castellano: Se conserva. Bucea

bonu
re

&gt;

BUENO.

Catalán: Se conserva.

&gt;

BEURE.

B ucca

&gt;

&gt;

&gt;

BOCA, badiu

BOCA basiu
'

&gt;

b
BEs, eccu

Para proceder en forma sistemática hemos ordenado nuestro material de
€omparación en cinco grandes grupos:
A) CONSONANTES INICIALES.
B) CONSONANTES INTERVOCÁLICAS.
C) CONSONANTES FINALES.
D) GRUPOS DE DOS CONSONANTES.
E) GRUPOS DE TRES CONSONANTES.

BAJO,

&gt; _BEc,

bibe-

"F,,

Castellano: Por contacto con el vasco se .
la cual se pierde hacia el s'gl XI
hizo una aspiración en "H"
Ficu &gt; HIGO, fumu &gt; Hu~~ f , ~unque conservándose ortográficament/
, ormica
HORMIGA f l
se conservó en la lengua lit
.
.
, e
HmL. La "F"
erana ante diptongo "UE"
o en otras circunstancias m 1 d f' .d
Y a veces ante "IE"
e lill as. Folle &gt; FUELLE, feru &gt; FffiRo,
oedu &gt; FEO, fide &gt; FE.5

&gt;

La evolución éonsonántioa comparada:

&gt;

BAYO, bassu

/
Catalán: Se
talce
&gt; FALQ.

&gt;

.

ª

conserva Fumu
.

&gt;

¡·

.

FUM, icaria

&gt;

FIGUERA, fenu

&gt;

FE,

"V"
Castellano: Se conserva, aunque con pronunciación bil b'
.
&gt; VACA, vz·nea &gt; VINA.
_
a 1al. Vmu
Catalán: Se conserva con pronunciación 1 b'

&gt;

VINO, vacca

En estos grupos hemos admitido subclasificaciones fonéticas que permiten
una visión más clara de la evolución.

A) CONSONANTES INICIALES

T
a wdental en los dialectos de
e arragona
1 •
, en e pnorato y en el Vaec1r, no carente de 'bil
hecho bilabial en todo e! resto del
tal,
~1 antes sonoras) . Se ha
ca an continental V al
ventu &gt; VENT, vinea &gt; VINYA uoce &gt;
l
.
ere &gt; VALER,
,
VEU, UU pe &gt; VOLP.

l. Labiales

2. Dentales

"P''

"T"

Castell~o: Se conserva, aunque hay casos de sonorizac1on en "B" por
contacto con el árabe. Porta

&gt;

PUERTA, pilu

&gt;

PELO, pastinaca

&gt;

BISNAGA.

las Baleares y Alquer en el camp d

'
1enciano no "apitxat" (es d .

Castellano: Se conserva. Terra
TULLm, turre

&gt;

TORRE.

Catalán: Se conserva. Taliere
• MoLL, FRANCISCO DE B., Gram ática Hist6rica Catalana. (Biblioteca Románica
Hispánica. Col. Manuales) . Edit. Gredos. Madrid, p. 33.
• Cfr. GARCÍA DE DIEGO, VICENTE, M anual de Dialectología Española. Edic. Cul-

&gt;

TIBRRA
' timere

&gt;

TEMER, tollere

&gt;

&gt; TALLAR, (mea &gt; TINYA, trigmta
.. &gt; TRENTA.

• Cfr. MENÉNDEZ PmAL, RAMÓN, Manual de G
, .
.
Espasa-Calpe. Madrid, p. 122.
ramat1ca Hist6rica Española. Edit.

tura Hispánica. Madrid, pp. 266 y ss.

206

207

�''D"

4. Nasales

Castellano: Se conserva. Domnu &gt; DUEÑO, digitu &gt; DEDO, damnare &gt;
DAÑAR.
Catalán: Se conserva. Damnu &gt; DANY, digitu &gt; DIT, domna &gt; DONA.

"M" y "N"

"S"
Castellano: En algunos casos se conserva. En otros palataliza en "J".
Por otra parte puede transformarse en "Q", la cual puede ser "C" o "Z"
modernas. Saltu &gt; SALTO, seminare &gt; SEMBRAR, sensu &gt; SESO, syringa &gt;
JERINGA, sucu &gt; JUGO, sapone &gt; JABÓN, setaceu &gt; CEDAZO, siccina &gt; CE-

Castellano: Se conservan aunque a vece
d" . ·¡ .,
hacerse "N" y lu
"L"
1 " "
s, por ISlIDl ac1on, puede la "M"
.
ego
, Y a N puede hacerse "M" M
minus &gt; MENOS, natare &gt; NADAR, nouu &gt; NUEVO neb~la anu &gt; MANO,
morare &gt; NEMBRAR &gt; LEMBRAR
t .
'
&gt; NIEBLA, menas urciu &gt; MASTUERZO.
Catalan: Se conservan, aunque hay
'
casos d e cambio de "M" en "N".
M anu &gt; MA, mediu &gt; MIG, nasu &gt; NAS, nouu &gt; NOU, muscata &gt; NOSCADA.
I

'

CINA.

5. Líquidas

Catalán: Se conserva con pronunciación ápico-alveolar. Cuando es segui-

da de vocal palatal tiende a pronunciarse como fricativa sorda. Sapere
SABER, sedere &gt; SEURE, syringa &gt; XERINGA, simplice &gt; XIMPLE, sibilare

&gt;
&gt;

XIULAR.

3. Palatales y velares
"C"

Castellano: Ante "A", "O", "U" se conserva. Ante "E", "I" se conserva, pero en algunos casos palataliza en "CH". Carru &gt; CARRO, castellu &gt; CASTILLO, cena &gt; CENA, cepulla &gt; CEBOLLA, cicer &gt; CHÍCHARO, cista &gt; CHIS·
TERA.
Catalán: Ante "A", "O", "U" se conserva con sonido velar. Ante "E"
"1", después de pasar la etapa "TS", se convierte en "S" alveolar conservándose "C" ortográficamente. Canna &gt; CANYA, cuppa &gt; COPA, caelu &gt;
CEL, circare &gt; CERCAR. En algunos cas~s c+1 se ha palatalizado convirtiéndose en "X", pronunciada "S" fricativa sorda. Ciccu &gt; xrc, cimice &gt;

"R"
Castellano:
Se conserva. Rota &gt; RUEDA, rapidu &gt; RAUDO, ridere &gt;
'
REm.
Catalán: Se conserva. Su articulación es alveolar García
.
Manual de Dialectología le atrib
.. . ,
de Diego, en su
uye una pronunciac1on 1
•
b
esto no es sino un defecto articulatorio.6 Radere &gt;
ve ar, sm em argo
ruta &gt; RUDA.
RAURE, rota &gt; RODA,
"L"

Castellano: Se conserva. Lupu

XINXA.

B) CoN SONANTES INTERVOCÁLICAS

"G"
Castellano: Ante "A", "O", "U", se conserva. Ante "E", "1", acentuadas, conserva el mismo sonido prepalatal latino. Gutta &gt; GOTA, gula &gt; GOLA, gallu &gt; GALLO, generu &gt; YERNO, gypsu &gt; YESO, gelu &gt; YELO.
Catalán: Ante "A", "O", "U", se conserva con sonido velar. Ante "E",
"I", se palataliza conservándose ortográficamente "G" pero pronunciándose
como fricativa sonora rehilante o como fricativa sorda en los dialectos "apitxats". Gallu &gt; GALL, gula &gt; GOLA, gutta &gt; GOTA, gelu &gt; GEL, gibbu &gt;
GEP, gingiva &gt; GENIVA.

208

&gt;

LOBO lacu
'
? LAGO, lacte &gt; LECHE.
.
. acu &gt; LLAC, lzttera &gt; LLETRA lutu &gt;
LLOT. E n cultismos se conserva la "L".. z·zteratura logic
. lub · 'E
,
rzc.
n voces
dialectales por influencia de "N" e íI b . . ,
sión de "L"
1
~ s a a siguiente se determina la converen nasa sonora. p. eJ. : NYENYA (leña) .

Catalán: Palataliza en "LL'' L

1. Labiales

"P"
Castellano: Se sonoriza en ''.B". Lupu
pere &gt; RECIBm.

Catalán: Se sonoriza en "B". Ripa
REBRE.
• Cfr.

MOLL, FRANCISCO DE

&gt;

&gt;

LOBO, sapere

RIBA, opacu

&gt;

&gt;

SABER, reci-

OBAC0 recipere

&gt;

B., op. cit., p. 109.

209
H

�"B"

"S"

Castellano: Se conserva, aunque se pierde en algunos casos ante "U" y
ante "O". Bibere &gt; BEBER, cibu &gt; CEBO, nube &gt; NUBE, sabucu &gt; sAuco,
saburra &gt; ZAHORRA, El sufijo -bundo da -ondo. P. ej.: foetibundu &gt;

Castellano: La sorda se sonor.12a,
.
1a sonora se conserva Casa &gt;
&gt; _Huso, usu &gt; uso, thesauru &gt; TESORO.
'
CASA,
Catalan: Después de vocal acentuad a se manti
acento desaparece. Causa
.
como sonora. Ante el
&gt; COSA, asmu
&gt; ASEene
rosa &gt; ROSA, accusare
'
&gt; ACUAR.

f

uso

HEDIONDO.

Catalán: Se convierte en labiodental. Faba &gt; FAVA, gleba &gt; GLEVA,
probare &gt; PROVAR. Ante "U" y ante "O" acentuadas desaparece. Fabuta
&gt; FLAÜTA, saborra &gt; saorra &gt; SORRA.

3. Palatales y V e/ares

"F"
"C"
Castellano: Se sonoriza en "V". (En la actualidad escrita como "B").
Raphanu &gt; &amp;\VANO &gt; WANO, trifoliu &gt; TRÉBOL, profectu &gt; PROVECHO.
En las palabras compuestas la "F" se trata como inicial, dando "H". Subfumare

&gt;

SAHUMAR.

Catalán: Se sonoriza en "V". Raphanu

&gt; RAVE, pacificare &gt;

Castellano:
Sonoriza en "G"· F OCU &gt; FUEGO f
•
' &gt; HORMIGA.
.
' ormica
Catalan: Ante "A" "O" "U"
"S"
'
'
, sonor12a en "G" Ante "E" "I"
.
' pasa a
• • sonora y luego desaparece• Fo rmzca
&gt; FORM.
•'

vzcmu

VEI.

IGA, urtica

&gt;

ORTIGA,

"G"

"V"
Castellano: Se conserva, aunque en algunos casos, cuando está entre "O E", desaparece. Novem &gt; NUEVE, nive &gt; NIBVE, movebile &gt; MUEBLE.
Catalán: Se conserva. Cavare&gt; CAVAR, juvene &gt; JOVE, ovicula &gt; oVELLA.
Delante de "O" y "U" acentuadas desaparece. Pavore &gt; PAOR &gt; POR.

2. Dentales

Castellano: Se pierde, salvo la que rocede
" "
casos desaparece. Rumigare &gt;
fp . de C que en muy raros
,
RUMIAR, umzgare &gt; HU
¡·
igare &gt; LIAR.
Catalan: Seguida de "A" aparece conservada detrásMEAR,
d 1
acento desaparece. Ante "O" "U"
. .,
e acento. Ante e}
. .
,
, en pos1c1on postónica
· d
.
que en pos1c1ón protónica se conse
S .
se p1er e, rruentras
desapareció ya de d ¡ 1 ,
rva. egmda de vocal palatal ("E" "I")
.
s e e atm en algunas voces L.
.'
RUMIAR, ¡ugu &gt; JOU tegula &gt;
l
· zgat &gt; LLIGA, rumzgare &gt;
,
TEULA, egumen &gt; LLEGUM, cogitare &gt; CUITAR.

"T"

4. Nasales y Líquidas

Castellano: Se sonoriza en "D". M oneta &gt; MONEDA, rota &gt; RUEDA.
Catalán: Se sonoriza en "D". Fata &gt; FADA, cleta &gt; CLEDA, potere &gt;

"M,,

''D"
Castellano: Se conserva después de acento, con excepción de cuando va
entre "E - E". Nidu &gt; NIDO, nudu &gt; DESNUDO, fide &gt; FE, videt &gt; VE.
Cuando va antes de acento se pierde. Radice &gt; RAÍZ, medulla &gt; MEOLLO.
Catalán: Si va detrás del acento se conserva, pero modificada en el sonido "S" sonoro. Si va antes del acento, desaparece. Alauda &gt; ALOSA,
lampreda &gt; LLAMPRESA, sudare &gt; suAR, fidele &gt; FIBL.

I

Castellano:
Se conserva. Fumu &gt; HUMO, ramu &gt; RAMO
,
Catalan: Se conserva. Famella
&gt; FAMELLA, rumore &gt; ·REMOR.
.

PODER.

210

&gt;

APAIVAGAR.

"N"
Castellano:
, S Se conserva. Manu &gt; MANO, p·znu &gt; PINO luna &gt; L
,
_uNA.
Catalan: e conserva, aunque en algunos
disimilación en "R" 0
"L" M'
casos aparece convertida, por

&gt;

'
en
· tnare
NORANTA, barcinone &gt; BARCELONA.

&gt;

MENAR luna
,

&gt;

LLUNA, nonanta

211

�"R"
Castellano: Se conserva, aunque en alguno~ casos se reduplica. Muria &gt;
. &gt; CARRIZO, cithara &gt;d"GUITARRA.
MUERA, feru &gt; FIERO, cariceu
inrila en "L". AraCatalán: Se conserva, aunque en algunos casos se i_s
tru &gt; ARADA, eruca &gt; ORUGA, feramen &gt; FERAM, peregrinu &gt; PELEGRI.

Catalán: Se conserva, aunque desaparece en las terminaciones verbales
"-amus", "-imus", "-emus". Res &gt; RES, tabulas &gt; TAULES, homines &gt;
HOMES.

Castellano: Ha desaparecido en todas las voces tónicas como:

A)

"L"

. &gt; PELO, t e¡a, &gt; TELA, caelu &gt; ,CIELO,
Castellano: Se conserva en: Pilu
.
S
.
t
en
"R"
en.
filu &gt; HILO. e convier e
· M espitu &gt; NIS
, PERO, poculu &gt; BUCARO.
Se hace "N" en: Subtulu &gt; SÓTANO, metula &gt; MEDANO. d" simil d
"R"
Catalán. Se conserva aunque en algunos casos aparezca I
a a en
.
Palatiu &gt; ~ALAU, vela&gt; VELA, volare &gt; VOLAR, calamellu &gt; CARAMELL.

VERBOS:

DETERMINATIVOS Y PRONOMBRES:

&gt;

I stam

NUEVO.

&gt;

ESTA,

novem

NUEVE.

Iam

&gt; YA.

Se convierte en "N" en los proclíticos: Cum

&gt;

CON,

tam

&gt;

TAN,

quam

CUAN.

Catalán: En los monosílabos catalanes vacila entre la desaparición; Jam

C) CONSONANTES FINALES

&gt; JA, o la conservación como "N":

t. Finales Latinas

Tam

&gt; TAN, suum &gt; SON.

"N"
Castellano: A) En los neutros en "-en", en el acusativo igual al nominativo, la "N" final se anticipaba. Vimen &gt; VIMNE.
B) En las voces tónicas debía perderse: Non &gt; NO.
C) En los pro'clíticos no se pierde por ser "N" interior en la
frase: In &gt; EN.
Catalán: Se conserva en los monosílabos. In &gt; EN.

"T"

&gt;

B)
C)

D) ADVERBIOS:

&gt;

Castellano: Se pierde. Caput
Catalán: Se pierde. Plorat &gt;

Scutum &gt; ESCUDO, novum &gt;
Sum &gt; so, secabam &gt; SEGABA.

NOMBRES:

CABO.

PLORA.

"D"

&gt; A, illud &gt; ELLO,
&gt; A, apud &gt;. AB o AMB.

Castellano: Se pierde. Ad

Dialectalmente se conb
p . Ao
serva "AD" en enlaces con vocal inicial de algunos pronom res.
. eJ.

Catalán: Se pierde. Ad

Castellano: Se mantiene, aunque hay algunos casos de retracción de "L"
final. M el &gt; MIEL, f el &gt; 'HIBL, simul &gt; SEMBLE, insimul &gt; ENSEMBLE.
Catalán: Se conserva en monosílabos. M el &gt; MEL.

AQUELL.

"C"
Castellano: Se pierde. Illic

Catalán: Se pierde. Hoc

&gt;

ALLI,

nec

"L"

&gt;

&gt; HO, nec &gt; NI,

NI,7

sic

&gt;

illac

&gt;

ALLA.

"R,,

SI.

"S"
Castellano! En las formas heredadas Se ha mantenido la "S" • Deus
DIOS, corpus &gt; CUERPOS, tempus &gt; TIEMPOS.

&gt;

Castellano: En monosílabos se conserva. En voces no monosilábicas se retrae al interior de la sílaba. Cor &gt; CUER, ínter &gt; ENTRE, semper &gt; SIEMPRE.
Catalán: En los monosílabos se conserva. En los polisílabos se retrae al
interior de la sílaba. Per &gt; PER, cor &gt; COR, semper &gt; SEMPRE, ínter &gt;
ENTRE, pastor &gt; PASTRE.

cree que "NI" procede de "NEC"
_ convertido en ''NEI" por vocali.
Espana
., de "C"• Esto ocurre en Francia y en
.
zac1on
1

212

eorominas

213

�•

0.

GRUPOS DE DOS CONSONANTES

"PR"

Castellano: A) Se conserva: Pratu
l. Grupos iniciales.

plaga

&gt;

LLAGA,

plumbu

&gt;

PLOMO,

PROA.

&gt;

PESEBRE.

Catalán: Se conserva, aunque en algunos casos la líquida se pierde por
dere

PRAT,

pren-

"BR"

Castellano: Se conserva, aunque en ocasiones por metátesis pase la "R"
al final de la primera sílaba. Bracea &gt; BRAGA, brachiu &gt; BRAZO, brutu &gt;

"BL"

&gt; BLEDO, blandu &gt;

&gt;

&gt;PENDER.E ( ort: PRENDRE} .

&gt; PLA, plumbu &gt; PLOM, plenu &gt; PLE.

Castellano: Se conserva. Blitu

&gt;

asimilación, aunque se conserve escrita ortográficamente. Pratu

Catalán: Se conserva, aunque en una parte del Ri'bagorza 1a "L" del

grupo se palataliza. Planu

prora

C) Por metátesis la "R" pasa a sílaba siguiente: Praesepe

· te en "LL", aunque en algunos casos se conserva.
Castellano: Se convier

&gt; LLORAR, planta &gt; LLANTA,
&gt; PLACER, plangere &gt; PLAÑIR.

PRADO,

B) Por asimilación a la sonoridad de "R" se ha hecho "BR"
en: Prunu &gt; BRUNO, pravu &gt; BRAVO.

"PL"

Plorare
Placere

&gt;

BURDO.

BLANDO.

la "L" del grupo se
Catalán: Se conserva, aunque en algunas reaiones
o·
palataliza. Bldnk &gt; BLANC.

Catalán: Se conserva: Brachiu

&gt; BRAQ.
"FR"

"FL"

Castellano: Se conserva. Fratre

Castellano: Se hace "LL'' en algunos casos, en otros se conserva. Flamma
&gt;

LLAMA / lammula &gt;

flore

LLAMBLA,

&gt;

FLOR.

Catal~: Se conserva, aunque en algunos casos. la líquida se pierde por
disimilación. Flamma &gt; FLAMA, flore &gt; FLOR, f lebzle &gt; FEBLE.
"CL"
Castellano: Se h ase "LL" · Desde la Alta Rioja hasta el Mediterráneo, se
lave
conserva. C

&gt;

LLAVE

,

clamare

&gt; LLAMAR, clavicula
&gt; CLAVIJA."L" del
.

Catalán: Se conserva, aunque en una parte del Ribagorza la

po se palataliza. Clave

&gt;

CLAU,

claudere

-.

&gt;

Catalán: Se conserva. Gleba&gt;

GLEVA.

FRENTE,

fraxinu

&gt;

Castellano: Se conserva. En algunos casos, por disimilación eliminatoria,
se ha perdido la "R". Triticu &gt; TRIGO, traiectu &gt; TRECHO, tremulare &gt;
TEMBLAR.

&gt; TRAURE.
"DR"

Castellano: Se conserva. Dracone &gt; DRAGÓN.
Catalán: Se conserva. Dracone &gt; DRAGO.

"CR"

&gt;

Castellano: Se conserva aunque por asimilación a la sonoridad de "R" es
frecuente la conversión al gi·upo "GR". Se observa que por metátesis la "R",
en algunos casos, pasa a la sílaba siguiente. Crescere &gt; CRECER, crasu &gt;
GRASO,

214

&gt;

"TR"

CLOURE.

&gt; GLANDE.

fronte

Catalán: Se conserva. En algunos casos la disimilación ha determinado un
cambio de ''R" en "L". Fronte &gt; FRONT, fratre &gt; FRARE, fragrare &gt; FLAIRAR.

Catalán: Se conserva. Trahere

Castellano: A) Se hace "LL'' en glarea &gt; LLERA, glande &gt; LLANDE.
B) Se hace ''L" en glatire &gt;.LATIR, glirone &gt; LIRÓN.
C) En la Alta Rioja hacia Oriente se conserva. Gluttone
glande

FRADE,

gru-

"GL"

GLOTON,

&gt;

FRESNO.

crepita

&gt;

GRIETA,

crebar

&gt; QUEBRAR.

215

�•
Catalán: Se conserva aunque hay casos de asimilación a la sonoridad de
"R" transformando la "C" en "G". Crescere

&gt; CREIXER, crypta &gt; GRUTA.

Castellano: Se simplifica. Bucea

&gt;

BOCA.

Catalán: Se simplifica con sonido "K" ante "a", "o", "u", y con sonido

"GR"

"S" ante "e", "i". Baccinu

Castellano: Se conserva. Granu &gt; GRANO, graecu &gt; GRIEGO, grege
Catalán: Se conserva. Graculu &gt; GRALL, grossu &gt; GROS.
"S

"CC"

&gt;

BACI.

&gt; GREY.

+ Consonante"

Castellano: A la "S" líquida se le antepone, ya desde el latín vulgar, una
8
"E" o una " l". Scamnu &gt; ESCAÑO, scribo &gt; ESCRIB0.
Catalán: Sufre prótesis de "E" solamente en el caso de "S"
oclusiva''.
Speculum &gt; ESPILL, storea &gt; ESTORA, scuma &gt; ESCUMA.

+

"SS"

. Castellano: Se mantuvo durante mucho tiempo, luego tendió a simplificarse. Con pronunciación disilábica tendió a confundirse con "CS" y como
tal, se convirtió en "J". Sessu &gt; SIEso, vessica &gt; VEJIGA.

Catalán: Se conserva ortográficamente aunque fonéticamente sea "S" sorda simple. M assa
MASSA, ossa
ossA.

&gt;

&gt;

"RR"

&gt;

2. Grupos Interiores

Castellano: Se ha hecho fuerte y prolongada. Carru
CARRO cirrn
CERRO. Con pronunciación disilábica se ha transformado en "RD"'
Catalán: Se conserva con pronunciación prolongada y fuerte. · Cirra
CERRA, currere &gt; CORRER.

"PP"

Castellano: Se simplifica. Stuppa &gt; ESTOPA, cuppa
Catalán: Se simplifica. Cuppa &gt; COPA.

&gt; COPA.

&gt;

Castellano: Se simplifica. Abbate &gt; ABAD.
Catalán: Se simplifica. Abbiberare &gt; ABEURAR.

Castellano: Se simplifica. Reddere .&gt; RENDIR.
Catalán: Se simplifica. R eddere &gt; REDRE (Forma antigua).

"TT"

"MM"

pasa Calpe. Madrid. p. 127.

216

LLAMA, gemma

&gt;

Castellano: Palataliza en "Ñ". (Durante siglos, ya p alatalizada se siguió
utilizando la grafía NN). Pannu
PAÑo, canna
CAÑA.
Catalán: Se palataliza. Banna &gt; BANYA, grunnire &gt; GRUNYIR.

&gt;

&gt;

"PT"
Castellano: Se as.mu.Ia 1a "P" a la "T" y eI grupo se reduce a "T". Septem &gt; SIETE, roptu &gt; ROTO.
Catalán: Sufre asimilación, primero en "TT" y luego se reduce a "T''.
Cuando el grupo es secundario pasa a "BD". Baptismo &gt; BATISME, captivu &gt; CAT.m, capitale &gt; CABDALL.

Castellano: Se simplifica. Gutta &gt; GOTA.
Catalán: Se simplifica. Mittere &gt; METRE.

• MENÉNDEZ ProAL, RAMÓN.

Castellano: El grupo latino disilábico se ha hecho "LL'' prepalatal. Villu
VELLO, collu &gt; CUELLO.
Catalán: Se palataliza. Colligere &gt; coLLIR, illa &gt; ELLA.
"NN"

"DD"

&gt;

&gt;

"LL"

"BB"

Castellano: Se simplifica. Flamma
Catalán: Se simplifica. M ammella

&gt;

YEMA.

&gt; MAMELLA.

Manual de Gramática Histórica Española. Edit. Es-

"BT"
Castellano: Por asimilación se ensordece "B" en "P" y se reduce a "T".
Subtus &gt; SOTO.

217

�Catalán: Pasa a "S" fricativa sorda (ortográficamente "X" o "IX") .

Catalán: Sufre asimilación en "TT" y se reduce a "T". El grupo secundario da resultado de "UT". Subtile

&gt;

SOTIL,

debitu

&gt;

Discipulu

DEUTE.

&gt;

DEIXEBLE,

crescere

&gt;

CREIXER.

"PS"

"SP"

Castellano: Desde tiempos latinos se trató al grupo como si fuera "SS".
I pse &gt; esse &gt; ESE.
Catalán: Se conserva. Capsa &gt; CAPSA.

Castellano: Se conserva. Vespa &gt; AVISPA, crispu &gt; CRESPO, mespilu &gt;
La "SP" inicial hay que considerarla como -interior. Spata &gt; ESPADA, spica &gt; ESPIGA.
Catalán: Se conserva. Vespa &gt; VESPA.
NÍSPERO.

"PR"
Castellano: Se convierte en "BR". Capra
Catalán: Se transforma en "BR". Capra &gt;

&gt;

"ST"

apricu &gt; ABRIGO.
opera &gt; OBRA.

CABRA,

CABRA,

Castellano: Se conserva. Mustu

Catalán: Se conserva. Crista

&gt;

CRESTA.

"SC

+ a"

"BR"
Castellano: Se conserva. Labru &gt; LABRO, febre &gt; FIEBRE.
Catalán: Se transforma en "UR", aunque en cultismos se conserve. Bibere &gt; BEURE, debere &gt; DEURE, fabrica &gt; FABREGA, libru &gt; LLIBRE.

"DR"
Castellano: Tomado unisilábico se conserva. Tomado como disilábico,
evoluciona a "R". Quadru &gt; CUADRO, cathedra &gt; CADERA.
Catalán: Normalmente da "R", aunque hay que hacer notar que la etapa
·mtermed'1a entre "DR" -"R" debio' ser "IR" así ·• Quadru &gt; cAIRE, cathe.
dra &gt; CADIRA, considerare &gt; CONSIRAR. Existen
casos de "DR" &gt; "UR"
como: cadere &gt; CAURE, credere &gt; CREURE, que bien pueden tener una
explicación analógica.

Castellano: Se conserva. Musca

&gt;

Catalán: Se conserva. Piscare

PESCAR.

&gt;

iste

&gt;

ESTE.

MOSCA.

"CT"

"TR"
Castellano: Evoluciona a "DR". Patre &gt; PADRE, matre &gt; MADRE, latrone &gt; LADRÓN.
Catalán: Se transforma en "DR", aunque en algunos casos continú~ la
·' hasta "R". En algunas ocasiones, tal como lo observa Corommas,
evo1uc10n
el grupo da: "IR", por influencia occitana. Patrastru &gt; PADRASTRE, patre
&gt; PARE, matre &gt; MARE, patrale &gt; PAIRAL.

MOSTO,

&gt;

Castellano: La "C", primeramente, vocalizó en "I", ésta a su vez, palatalizó la "T", convirtiendo el grupo "IT" en "ICH", después la "I" se
embebió en la "CH". Pectus &gt; PECHO, lectu &gt; LECHO, tectu &gt; TECHO.
Catalán: El grupo primario ha dado "YT", con inflexión de La vocal
precedente conforme a lo siguiente:

A) Después de "E" breve, diptongada en "IE", se ha formado un triptongo "IEI" que se reduce, desde temprano, a "I". Jectat &gt; GITA.
B) Después de "I" larga, la " Y'' del grupo "YT" se funde con aquella
vocal. Ficto &gt; FITA.
C) Después de "A" o ."E", se formó un diptongo "El" que generalmente
se reduce a "E". Facta &gt; FEYTA &gt; FETA. .
&gt;

D) Después de "O", "U" breves, el diptongo resultante es "UI". Cocta
CUITA, tructa &gt; TRUITA.
En algunos casos el grupo se conserva; fundamentalmente, en cultismos.
"CR"

"SC

+ e, i"

Castellano: En la zona de Burgos, Rioja Alta y Palencia el grupo se reduce a "Z" o "C". Pasee &gt; HAZ, pisce &gt; PEZ.

218

Castellano: Unisilábica da "GR". Macru

sacratu &gt;
Catalán: Primario da "GR". Secundario da "UR". Macru &gt;
coc(e)re &gt; couRE, plac(e}re &gt;PLAURE.
&gt;

MAGRO,

SAGRADO.
MAGRE,

219

�. . . l dando "H", en 1os compuestos conscientes.
.
Se tra t o' como "F" rmc1a,
Confec-

"GR"
Castellano: Unisilábica se conserva. Nigru &gt; NEGRO, integrare &gt; ENTEGRAR o ENTREGAR. Disilábica se pierde "G".
Catalán: Generalmente se reduce a "R". Pigritia &gt; PERESA, agranione &gt;
ARANYO. Se conserva en nigra &gt; NEGRA, y da "IR" en flagrat &gt; FLAIRA.

tare

&gt; COBECHAR, confortare &gt;

COHORTAR.

Catalán: Se conserva. Infante&gt;

INFANT,

Castellano: Se conserva. Funda&gt;
Castellano: Vocaliza la "C" en "l", la cual palataliza la "S", escribiéndose como "X", posteriormente ésta se escribirá "J" al hacerse la "X" fauca}.
Exire

&gt; EXIR &gt; EJIDA.

Catalán: Da el mismo resultado de

se

+ E, l.

Examen

&gt; EIXAM.

CONFIT.

HONDA,

&gt;

mundu &gt; MONDO.
demandare &gt;

CANELA,

DEMANAR.

"NS"

&gt; MESA, pensare &gt; PESAR.
&gt; ADESAR, defensa &gt; DEVESA.

Castellano: Se reduce a "S". Mensa
Catalán: Pasa a "S" sonora. Addensare

"NG"

"GM"

Castellano: Tras el acento se convierte en "~". En formas débiles se hace
"NZ" o ''NC". Cingit &gt; CIÑE, gingiva &gt; ENCÍA.
Catalán: Ante "A", "O", "U" se conserva. Ante "E", "I", palataliza en
"NY''. S yrmga
.
&gt; XERINGA, p langere &gt; PLANYER.

Castellano: Se reduce a "M". Stigma &gt; ESTEMA.
Catalán: Se convierte en "UM". Phlegma &gt; FLEUMA.

"MN"
Castellano: Se convierte en "~". Domnu &gt; DUEÑO, somnu &gt; SUEÑO.
Catalán: Primario aparece convertido en "NY". Secundario ha pasado a
"MR" y luego a "MBR". Damnare &gt; DANYAR, seminare &gt; SEMBRAR.
"MB"

Castellano: Hay asimilación del grupo y reducción a "M". En algunas
regiones hay conservación del mismo. Plumbu &gt; PLOMO.
Catalán: Se reduce a "M". Camba &gt; CAMA, columba &gt; COLOMA.

"NC"
Castellano: Se conserva. luncu &gt; JUNCO, uncinu &gt; ENCINO.
Catalán: Ante "A", "O'' se mantiene con sonido "NK". Ante "E", "1",
si es protónico se reduce a "C"; si es postónico se conserva. Branca &gt;
BRANCA,

mancipu

&gt; MACIP, vincere &gt;

VENCER.

"LB"

Castellano: Se conserva. Torre alba&gt;
Catalán: Se conserva. Alba &gt; ALBA.

"MP"
Castellano: Se conserva. Tempus &gt; TIEMPO, campu
Catalán: Se conserva. Ampulla &gt; AMPOLLA.

&gt;

"ND"

Catalán: Se reduce a "N". Candela

"CS"

confectu

&gt;

CAMPO.

TORRALBA.

"LD"

Castellano: Se conserva, aunque en ocasiones vocaliza la "L" en "U".

"NT" .
Castellano: Se conserva. Ponte &gt; PUENTE, fonte &gt; FUENTE.
Catalán: Se conserva: Cantare &gt; CANTAR, fontanella &gt; FONTANELLA.

"NF"
Castellano: Desde el latín se reducía el grupo a "F". Esta "F" intervocálica se convirtió en "V", en los compuestos donde no se sentía la composición.

220

&gt; CALDO, recaldare &gt; RESCODAR, RECODAR.
Catalán: Se conserva. Falda &gt; FALDA.

Caldu

"LC"
Castellano: Vocaliza la "L" en "U" y en algunos casos se conserva. Calce

&gt;coz, falce &gt; HOZ, dulce &gt; DULCE.
Catalán: Se conserva. ll(i)cina

&gt; ALZINA.

•
221

�"LT"

Castellano : Tras "A" unas veces vocaliza la "L" en "U", otras veces se
conserva. Tras "O", "U", se vocalizó la "L" en "I", palatalizando la "T" y
convirtiéndose en "CH". Saltu &gt; SOTO, saltare &gt; SALTAR, multu &gt; MUCHO.
Catalán: Se conserva. Multa &gt; MOLTA, voltare &gt; voLTAR.

Catalán: Primario da "BL". Secundario, pasado ya a "CL" en el latín
vulgar da en Catalán "LL''. D uplicare &gt; DOBLEGAR, replere &gt; REBLIR, manuplu
MANOLL, populu
POLL.

&gt;

&gt;

"B'L"

&gt; TRILLO, sib(i)lare &gt; CHILLAR.

Castellano: Dió "LL". Trib(u)lu
"RB"

Catalán: Se convierte en "UL", aunque se mantenga en formas semicultas.

,-

Fabula

&gt; HIERBA.

Castellano: Se conserva. Herba

Catalán: Se conserva, aunque en algunos casos, por disi_milación se convierte en "LB". Barba &gt; BARBA, arbitrare &gt; ALBIRAR ( OVIRAR en la actualidad).

&gt; ARCO, circu &gt;
Circare &gt; CERCAR.

Catalán: Se conserva.

&gt;

ESTABLE.

"C'L"

Castellano : Se hizo prepalatal "S", convertida en "J" faucal a finales del
siglo XVI. En ocasiones la prepalatal ha llegado a "CH". Auric(u)la &gt;
OREJA, spec(u)lu
ESPEJO, oc(u)lu
OJO, fac(u)la
HACHA.

&gt;

&gt;

&gt;

ORELLA, lentic(u)la

&gt;

LLENTILLA.

Castellano: Se hizo prepalatal "S" y a finales del S. XVI
Teg(u)la

&gt; HORMA.
&gt; DORMIR.

&gt;

TEJA, reg(u)la

&gt;

"J"

faucal.

REJA.

Catalán: Se transforma en "LL". Reg(u)la

&gt;

RELLA.

"T'L"

"RG"

Catalán: Se conserva. Virgine

NEULA, stabulu

"G'L"

Castellano: Se conserva. Forma

Castellano: Se conserva. Sargu

&gt;

Catalán: Da "LL''. Auric(u)la

CERCO.

"RM"

Catalán: Se conserva. Dormire

FAULA, nebula

&gt;

"RC"

Castellano: Se conserva. Arcu

&gt;

&gt; SARGO.
&gt; VERGE.

Castellano: Ha dado prepalatal "S" y luego

"J"

faucal. Mot(u)lone

&gt;

MOJÓN.

Catalán: El grupo evoluciona, en Catalán Continental, por palatalización a "TLL". Rot(u)lare &gt; R1JTLLAR.

"RT"

&gt; SUERTE.
M artellu &gt; MARTELL.

Castellano : Se conserva. Sorte

Catalán: Se conserva.

3. Grupos finales

"RS"

"NT"

Castellano: En unos casos se conserva y en otros se asimila a "SS" o "S".
Persicu

&gt;

PRISCO, cursu

&gt;

coso.

Catalán: Se reduce a "SS". Bursa

&gt;

BOSSA, versare

&gt;

V'ESSAR.

"PL"

Castellano: En la zona norte da "LL'', en voces semicultas da "BL".
Cop(u)la

222

&gt; COLLA, scop(u)lu &gt; ESCOLLO, duplu &gt; DOBLO.

&gt; FACEN.
&gt; CANTEN.

Castellano : Se reduce a "N". Facent

Catalán: Se reduce a "N". Cantant

"CS"

Castellano: Cambia la "C" en "I". Vix

&gt;

VEIS, sex

Catalán: Se conserva el elemento sibilante. Sex

&gt;

&gt;

SEIS.

SIS.

223

�E)

GRUPOS DE TRES CONSONANTES

":tvIPL"

Castellano: Se convierte en "NGH". Amplu

&gt;

ANCHO,

implere

&gt;

HEN-

CHIR.

Catalán: Se conserva. Amplu

&gt;

AMPLE.

LA LITERATURA FOLKLóRICA "PROYECCIÓN" DEL
FOLKLORE LITERARIO *

"NCL"

Castellano: Se transforma en "NCH". Trunc(u)lu

&gt;

Catalán: Se conserva. Aunculu

&gt;

TRONCHO.

Lrc. ELISABETH K. DE HrNOJOSA
I.T.E.S.M.

ONCLE.

"SCL"

Castellano: El grupo "CL" se convirtió en "CH" y se perdió la "S".
MAsctJLu

&gt;

MACHO.

&gt;

Catalán: Se conserva. Scloppu

ESCLOP.

"NDR"
Castellano: Se transforma en "NTR". Coriandru

&gt;

CULANTRO.

Catalán: Se conserva, aunque dialectalrnente se disimile en "NR". Prendere

&gt;

PENRE,

vendere

&gt;

VENRE.

BIBLIOGRAFIA GENERAL
ALONSO, AMADO, Estudios Lingüísticos. Temas Españoles. Madrid, 1961.
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LAPES:, RAFAEL Historia de la Lengua Española. Madrid, 1959.
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MENÉNDEZ PIDAL, RAMÓN, Manual de Gramática Histórica Española. Madrid, 1952.
MoLL, FRANCISCO DE B., Gramática Histórica Catalana. Madrid, 1952,

EL TÉRMINO "FOLKLORE" aparecerá con frecuencia en este trabajo; por lo
tanto es necesario comenzar por aclarar el término. Según un diccionario la
definición es la siguiente: Conjunto de leyendas y tradiciones populares. Conocimiento, o estudio de las leyendas y tradiciones populares.
El Dr. Ralph Steele Boggs en su ensayo El Folklore, Definición, Ciencia
y Arte, nos da esta explicación más extensa: "El folklore alude a un cuerpo de materias, a la ciencia que las estudia y al arte que aplica estas materias, así como a las conclusiones científicas que se desprenden de ellas pa.ra fines prácticos: Como un cuerpo de materias, el folklore, el 'lore', la
erudición, el saber o la enseñanza de un 'folk', pueblo, grupo social, grupo
emparentado o congéne~ una tribu, una raza o una nación, es un núcleo
completo de cultura tradicional, o modos convencionales del pensamiento y
la acción humana, creado informalmente dentro de un grupo de personas
para sí, pero aceptado de una manera suficientemente extensa para haber
adquirido uso corriente y durante un tiempo suficientemente largo para haber obtenido rasgos tradicionales, tales como el de anonimato de autor y
pautas histórico-geográficas de variantes de formas básicas" .1
Como vemos, el término de folklore se aplica a las diversas actividades
de la vida de cualquier pueblo: a su música, su religión, lingüística, comida,
indumentaria, vivienda, festividades, etc. Estos fenómenos son populares, funcionales, tradicionales, empíricos y no son transmitidos por medios institucionalizados ni escritos. Son tradiciones anónimas, regionales y orales.

* Tema de una conferencia sustentada el 2 de diciembre- de 1965, durante la Segunda Semana Cultural de la Sociedad de Alumnos de la Escuela de Letras del ITESM.
1
DR. RALPH STEELE Booos,. "El folklore, Definición, Ciencia y Arte". Anuario- de
la Sociedad Folklórica de México, 1942. México, 1943, p. 7.
224

225
H

�La actividad que por ahora nos interesa, es la literaria. El folklore lite•
rario abarca manifestaciones folklóricas en prosa y verso, como cuentos, coplas, baladas, proverbios, fábulas, adivinanzas y romances. De éstas tomaré
el cuento para demostrar el tema en cuestión. Las coplas, cuentos y demás
manifestaciones literarias folklóricas son, como ya se dijo, obras populares,
anónimas, grabadas en la memoria del hombre y transmitidas oralmente,
es decir que se han venido desarrollando independientemente de la palabra
escrita y son una creación colectiva.
Un número considerable de los cuentos populares, tiene su origen en fuentes orientales, en la India, Persia, y se han propagado en las diversas naciones. Han pasado fácilmente de una lengua a otra, de un país a otro,
de ahí que también reciban el nombre de "cuentos migratorios". No se pue- '
de fijar la fecha o el lugar de origen exacto de los cuentos. Los rasgos regionales, nacionales o actuales en ellos se deben a la forma que cada país
le ha dado a un tema.
Estos cuentos de gran interés humano, al ser adaptados al carácter de cada pueblo, influyeron mucho en la literatura. Tenemos en la literatura española la traducción de los apólogos orientales de "Calila e Dimna" de 1251.
Estos apólogos son cuentos simbólicos que encierran una enseñanza moral.
En 1335 aparecieron los cuentos ejemplares del "Conde Lucanor", cuentos
de filosofía práctica, moralizadores, que tienen como fin dar una lección.
Este tipo de cuentos fue muy popular en la Edad Media y eran divulgados
por los predicadores que tomaban los temas de las leyendas, de la Biblia,
la historia y el folklore. Más tarde aparecen las grandes colecciones de Perrault, de los hermanos Grimm y de Andersen, entre otras. Los coleccionadores de cuentos han ayudado a conservar el caudal de cuentos que han
recogido de corrientes populares anteriores. El folklorista puede estudiar,
analizar e investigar las diferentes modalidades de los cuentos en esas colecciones, ya que de otra manera no sería difícil, sino imposible, tener a la vista
las numerosas versiones que existen.
Las principales características de los· cuentos del folklore literario son: 1)
motivos universales, elemento necesario, podría decirse esencial del cuento.
Los motivos son rasgos comunes, situaciones o personajes típicos que se repiten y persisten en la tradición. El cuento típico está formado por una
serie o combinación de motivos o temas folklóricos. Hay ciertos motivos tradicionales que no surgieron en un país dado, por ejemplo el nuestro, sino que
fueron traídos de Europa y han recibido el aporte de la tradición y superstición indígena. Como ejemplos de motivos tenemos el de la zapatilla perdida que sólo le queda a una joven, el anillo partido en dos que sirve para
reconocimiento de dos personas, la lucha entre padre e hijo que no se re226

conocen&gt; la princesa encantada y muchísimos otros más. 2) Personajes que
no se individualizan, que no se localizan. Se habla por ejemplo de un pobre
campesino, de un sastre, de un rey, un fraile, una princesa. 3) Seres sobrenaturales que aparecen en muchos cuentos. Podría creerse que este elemento
le restaría realidad a la narración, pero no sucede así, más bien al ser
aceptados, le confiere cierto aspecto de realidad,
La explicación del término "proyección" y de literatura folklórica, la encontramos en la obra Folklore y Literatura de Augusto Raúl Cortázar, en
la que califica a la literatura folklórica como "proyección" del folklore literario. Dice de las "proyecciones" que: a) son expresiones de fenómenos folklóricos b) producidas fuera de su ámbito geográfico y cultural c) por obra
de personas determinadas o determinables d) que se inspiran en la realidad
folklórica 3) cuyo estilo, forma, ambiente o carácter trasuntan y reelaboran
en sus obras f) destinadas al público general, preferentemente urbano g) al
cual se transmiten por medios técnicos e institucionalizados, propios de cada
civilización y de cada época.2
(Ejemplo de esto último el ballet folklórico de nuestro país) . Refiriéndonos a las obras literarias, se califican como "proyecciones" aquéllas "cuya autoría es perfectamente determinada, pero que se inspiran en la realidad folklórica cuyo estilo, formas, ambiente o carácter trasuntan reelaboran e
.
'
mterpretan, con miras a un público general, preferentemente urbano y desde luego letrado". Estas proyecciones "son verdaderas creaciones artísticas
originales ( no meras imitaciones) en cuyo estilo influye la tradición literaria
popular con algunos o todos SU$ rasgos: habla, asunto, temas, ambiente, tipos,
episodios, etc". 3
De acuerdo con estos rasgos las colecciones que tenemos de los hermanos
Grimrn, los cuentos del Conde Lucanor, el Calila e Dimna, son proyecciones
literarias, ya que han recibido una forma artística. Por otra parte tenemos
otras colecciones de cuentos populares como las de Aurelio M. Espinosa y
su hijo en donde los cuentos han sido reproducidos fielmente, tal y como
fueron narrados, sin cambiar palabras, pronunciación ni sintaxis. Se puede
decir que pertenecen a la tradición escrita.
Las colecciones de cuentos producen en muchas ocasiones el fenómeno
literario de folkl ore-proyección-folklore, es decir que un cuento popular se
vuelve creación erudita y regresa más tarde al folklore. Por ejemplo, las versiones que recogieron los Grimm han vuelto al folklore, ya que los cuentos
se han extendido en numerosos grupos populares. ·
• Cfr. AuousTo RAÚL CoRTÁZAR, Folklore y Literatura. Eudeba, Buenos Aires,
1964, p. 13.
• lbid., p. 56.

227

/

�Tenemos casos en que un escritor toma uno o vanos temas del folklore
y modificándolos y adaptándolos al nuevo medio social, crea una obra literaria. No se puede hablar de plagio, sin acusar a multitud de autores por
ello. Se habla en literatura de préstamo de temas, motivos, ideas y fuentes.
El préstamo no disminuye la originalidad del autor ni el valor estético de la
obra. Al renovar el escritor el material, agregándole sus propias observaciones
y vivencias, logra conmover estéticamente, produciendo un efecto artístico
y con ello una creación literaria. En este caso no importa tanto conocer la
fuente de su obra, sino ante todo comprender por qué el autor eligió el tema,
con qué objeto lo ha desarrollado, cómo lo aprovechó. Esto es lo que tiene
validez.
Como ejemplo de la "proyección" tomaré un cuento que existe en la tradición de varios países de Europa y en el nuestro. Es el cuento de Macario
de Bruno Traven. Debido a la falta de material para investigar con más
amplitud el tema, sólo tomaré otras tres versiones del cuento, dos españolas
y una alemana, aunque sin duda existe el mismo en nuestra tradición mexicana.
En los Cuentos populares de España de Aurelio M. Espinosa, publicada
de 1923-26 aparece entre los cuentos ejemplares y religiosos el cuento La muerte madrina. El médico y la muerte es uno de los cuentos ejemplares y religiosos de los Cuentos populares de Castilla coleccionados y publicados por
Aurelio M. Espinosa hijo, en 1945 y La muerte madrina (Der Gevatter Tod)
es la- versión alemana publicada por los hermanos Grimm en su colección
de cuentos populares de la tradición oral en 1812.
Este cuento con el tema de la "muerte engañada" pertenece a los "cuentos tipo", término usado por los folkloristas en la clasificación de narraciones
características cuya existencia se manifiesta a través de los siglos, países, culturas y lenguas más diversas. 4
Los cambios sufridos por los cuentos al pasar de un país a otro o de una
época a otra, son varios y están sometidos a las llamadas "leyes folklóricas".
En las versiones que presento se notan las siguientes: 1) olvido de un detalle, 2) adaptación o aclimatación de rasgos, episodios o cosas extrañas, 3)
alteraciones en el orden relativo de los episodios integrantes, 4) agregado de
un pasaje, especialmente al comienzo o al final del relato, 5) en general adaptación al medio, ya teniendo en cuenta el desplazamiento geográfico, ya la
modernización de rasgos arcaicos, ya las peculiares condiciones del ambiente
físico, humano y cultural.:.
Con frecuencia ocurre que las alteraciones que no caben dentro de los
• Cfr. !bid., p. 99.
• Cfr. !bid., p. 101.

228

gustos o ideas de un grupo, debidas a equivocaciones, faltas de memoria o
inventiva individual, son contrarrestadas por la "ley de la autocorrección"
formulada por Walter Anderson 6 y entonces el cuento vuelve a su forma
regional.
A continuación doy un breve resumen de cada uno de los cuentos utilizados en la comparación:

MAcARI.o (Bruno Traven) .

•

Macario es un pobre leñador con 11 hijos. El autor nos presenta la miseria extrema del pobre indio que siempre se queda con hambre. Macario
tiene el deseo, la obsesión de comerse un pavo asa.do entero él solo. Su mujer
ahorra tres años, centavo por centavo y al fin el día de su cumpleaños le
consigue el pavo más gordo de la plaza, se lo prepara y se lo da de regalo.
Macario se va al bosque, a un lugar apartado, a gozar su pavo. Al querer
comenzar a comerlo, aparece:
1) El diablo, vestido de charro. Macario lo reconoce, se niega a compartir
el pavo con él pues no tiene necesidad de que le den, y a él le perjudicaría
aceptar algo en cambio de un pedazo de pavo.
2) Cristo. También le pide una parte, pero tampoco le da Macario nada, pues sabe que no tiene necesidad ya que su Padre es dueño de todo.
3) La Muerte. Al principio no sabe si es o no la Muerte, pues se confunde por un cronómetro que trae en lugar del tradicional reloj de arena.
Macario al comprender lo irremediable de su situación invita a comer al
tercer huésped,' ya que, como le dice, al preguntarle la Muerte la verdadera
razón: "cuando usted se aparece ya no da tiempo de nada" y quiere ganar
tiempo invitándola a comer.
La Muerte le ofrece convertirlo en un doctor famoso, hace brotar agua
de la arena y le llena el guaje. Sólo tiene que seguir sus instrucciones. Si
ella está a los pies del enfermo, éste sanará, a la cabecera, morirá.
Maca.río se hace rico y famoso. Ya viejo lo llama el virrey para que cure
a su hijo; si no lo cura lo mandará quemar en la plaza pública por hechicero. La Muerte está a la cabecera, Macario le pide clemencia y ayuda.
Se le niega. Coge la cama y le da vueltas y más vueltas tratando de cambiar de sitio a la muerte, sin resultado. El niño muere . •Macario cae extenuado. La Mu~rte se coloca a su cabecera. Lo recompensa dándole un fin
tr.anquilo. En realidad todo ha sido un sueño, ya que la mujer de Macario
· • Cfr. !bid., p. 102.

229

�lo encuentra a la mañana siguiente reclinado en un árbol, con una sonrisa
en los labios y medio pavo frente a él sin consumir.

LA MuERTE MADRINA (Hermanos Grimm, 1812)
Se trata aquí de un pobre hombre con doce hijos. Al nacer el número
trece sale a buscarle madrina. 1) Pasa el Señor y le ofrece hacerlo feliz.
Se niega el hombre porque dice que Él le da al rico y le niega al pobre que
se muere de hambre. No comprende la sabiduría de Dios.
2) Pasa el Diablo y Je ofrece dinero y goces. No lo acepta porque engaña
y lleva al hombre por mal camino.
3) Pasa la Muerte que dice que hace iguales a todos. La acepta como
madrina del hijo y ella le ofrece riquezas en recompensa.
Al crecer el niño lo lleva la Muerte a un bosque y le muestra una hierba
como regalo. Con ella se hará doctor famoso. Pero le advierte que si ella
está a la cabecera, sanará el enfermo; si a los pies, morirá, y que no se atreva
a engañarla.
Se hace el hombre famoso y rico. Se enferma el rey. La Muerte está
a los pies. El médico voltea al rey y engaña a la muerte, que por esta vez
lo perdona. Se enferma la hija del rey sin remedio. El rey ofrece hacerlo
esposo de su hija si la sana. Vuelve el hombre a engañar a la Muerte.
Aquí entra el episodio de la Cueva de las Velas. Las velas, símbolo de vida, representan a los vivos; son de todos tamaños según el tiempo que le
queda a cada mortal. La muerte le muestra como suya una que está por
extinguirse, el médico le pide que coloque encima otra para que siga ardiendo.
La Muerte hace como que va a cumplirle su deseo, pero al colocar la nueva
vela sobre la otra, la tira al suelo y así se venga del engaño.

LA MUERTE MADRINA (AuRELIO M. ESPINOSA. Cuentos Populares de España
publicados de 1923-26).
Esta versión trata de un matrimonio con un solo hijo. En este cuento no
aparecen ni Dios ni el Diablo.
El hombre le decía a su mujer que aunque se apareciese San Pedro no lo
escogería de padrino porque repartió muy mal los bienes.
1) Se presenta la Muerte y la elige de madrina, porque hace a todos igua230

les. La Muerte aconseja a nuestro hombre que su hijo estudie medicina y
le dice que no morirá mientras no rece un Padrenuestro.•
Al crecer el muchacho se finge médico, se presenta ante la Muerte y ésta
le dice que se hará famoso curando a los enfermos. Les puede dar una purga,
hierbabuena, cualquier cosa. Le hace la advertencia de que si está ella a los
pies del enfermo, éste sanará; si a la cabecera, morirá. Y que no se
atreva a desobedecerla. .
Se enferma la hija del rey sin remedio. Coge el hombre a la Muerte
y la pone a los pies. Se casa con la princesa. La Muerte está furiosa.
Salen un día de paseo los dos. La Muerte para vengarse se finge un pobre muerto en el camino. La reina sugiere se detengan a rezar un Padrenuestro. El hombre olvida la promesa de la Muerte y reza. En ese momento
se levanta la Muerte y le dice: "Me desobedeciste y no eres nadie, muere".

EL MÉDICO y LA MuERTE (Aurelio M. Espinosa, hijo. Cuentos Populares de
Castilla, 1945).
En este cuento tenemos a un zapatero con siete hijos. Hambriento vende
su herramienta y compra arroz, bacalao, pan y vino para comer a llenar
una sola vez. Se va con sus provisiones a una ermita solitaria a comer.
1) Cristo envía a San Padro, disfrazado de pobre, a pedirle algo de comer, pero nuestro hombre no le da nada, ni por Dios, pues a él no se le ha
dado nada.
2) Manda Cristo a la Muerte, vestida también de pobre. La Muerte le
dice quién es y el zapatero la convida a comer, porque la considera su amiga.
Ésta, en recompensa, ofrece hacerlo médico y rico. Debe seguir sus instrucciones. Si ella está a la derecha del enfermo, éste sanará; si a la izquierda,
morirá. Comienza nuestro zapatero a curar y se hace rico. Pasan los años,
el hombre está en la opulencia. Viene la muerte por él. Le pide que lo deje
rezar un Padrenuestro, pero no lo termina, y así la Muerte no se lo puede
llevar. La Muerte, viéndose engañada, busca la manera de vengarse. Se le
presenta colgada de un árbol en el camino que recorre el médico en coche.
Manda éste al cochero parar para rezar un Padrenuestro por el pobre colgado. Al terminarlo ve que el "colgado': cae al suelo, y reconoce a la Muerte,
que se dirige a él a pasos agigantados.

231

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Podemos apreciar en las distintas versiones los cambios y adaptaciones que
han sufrido los cuentos, unas versiones han conservado ciertos elementos,
cambiado otros y perdido algunos. También se ha efectuado la sustitución
de algún detalle tradicional, por ejemplo el pavo por el arroz y bacalao.
En el Macario, el personaje es un pobre indio, siempre cansado y hambriento,
cargado de familia, resignado con su suerte. A los personajes sobrenaturales
los ve con los ojos del hombre del pueblo. El lenguaje es sencillo. La filosofía
popular, y la obra posee, según la crítica, los requisitos de la tradición cuentística, que son: "claridad de exposición, contenido poético y tema filosófico".
El autor nos presenta con acierto el espíritu del indio, su resignación, el
temor inmediato ante la muerte, no sólo del mexicano, sino en general de la
humanidad entera. La sonrisa es señal del hambre satisfecha, del deseo cum,plido de comerse el pavo. A través del relato aparece el pavo como "leitmotiv"
ya que es el motivo alrededor del cual se teje la acción, lo que motiva el
cuento. Tenemos aquí un buen ejemplo de "proyección" o literatura folklórica. Traven tomó el tema y los motivos del cuento tradicional y los
adaptó al ambiente mexicano. En forma eficaz y emotiva logró expresar algo
ya muy conocido logrando crear una obra llena de interés humano que divierte y conmueve.

BIBLIOGRAFIA

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TRAVEN, BRUNO, Macario. Col. Ideas, Letras y Vida. Cía General de Ediciones, México, 1964.

233

�GRATA COMPANfA: UNA SABROSA CHARLA ERUDITA
DE MARfA ROSA CON DON ALFONSO
Dr. JAMES WILus RoBB
The George Washington University
Washington, D.G., U.S.A.

EL EPISTOLARIO DE MARÍA RosA LmA y de Alfonso Reyes que se conserva en
el archivo de Don Alfonso en su biblioteca (La "Capilla Alfonsina") en
México, D. F., ofrece el precioso testimonio de una encantadora amistad
literaria entre dos grandes eruditos para quienes la erudición era a la vez
materia de sabrosa charla rebosante de "simpatía", de "cortesía" y de sensibilidad, salpicada de agudas alusiones, de buen humor y de mutua crítica
constructiva: o sea, un perfecto ejemplo del perdido arte de la buena conversación entre dos finos intelectuales.
En el extracto que aquí reproducimos se destacan las perspicaces observaciones de María Rosa provocadas por la sucesiva lectura de diversas obras
de Don AHonso, y sus confidencias respecto a su propio libro, entonces en
elaboración, sobre La Celestina. Las cartas abarcan el período de 1952-1959
(los ocho últimos años de vida de Alfonso Reyes) y se cruzan casi todas
entre María Rosa en Berkeley, California, EE.UU., y AHonso Reyes en México, D. F. (a excepción de una de María Rosa desde Madison, Wisconsin) .
Incluímos además tres poemas de AHonso Reyes dirigidos a María Rosa,
los cuales figuran en la sección "Cortesía" de su obra poética recogida, Constancia poética (Obras completas, X, México: Fondo de Cultura Económica,
1959) , que son precisamente amenos versos de circunstancia que cruzaban
como cartas entre Reyes y sus amigos; y citamos por añadidura otro poema
de casi igual índole dirigido por María Rosa a Don AHonso y que figura
' Quedamos siempre agradecidos al Dr. Alfonso Reyes Mota y a Alicia Reyes por
la oportunidad de consultar y reproducir porciones de este epistolario.

235

�en el Libro Jubilar de Alfonso Reyes, libro de homenaje editado por la Universidad Nacional Autónoma de México.
En la primera carta de nuestra colección, María Rosa ofrece a Don Alfonso
sus comentarios comparativos sobre dos libros suyos, es decir dos ediciones
del mismo poemario Homero en Cuernavaca: ( 1) La primera edición apareció
en una edición de la revista Abside (México: "Abside", 1949), impresa en
páginas color de rosa. (2) La segunda edición, Homero en Cuernavaca (19481951), considerablemente revisada y aumentada (con treinta sonetos. en vez
de quince), México: Tezontle, 1952, es la definitiva, recogida en las Obras
completas (X) , y la que da lugar al comentario de María Rosa. Por su
temática clásica y su carácter erudito, es una obra que forzosamente había
de atraer de manera singular a María Rosa I,.ida:
Berkeley, 15 de marzo de 1952.
Muy admirado'.}' muy querido don Alfonso R eyes:
¿Quién dijo que nunca s-egundas partes fueron buenas? Aunque, claro,
este Homero en Cuemavaca no es la segunda parte, sino la entelequia
a que el otro aspiraba.
Ahora puedo confesar que fuí al Homero de 1952 con un poco de
temor: ni para Alfonso Reyes me parecía cosa fá.;il igualar la gracia '.)' la
gallardía de las páginas sonrosadas de Abside. Figúrese Ud. con qué
multiplicada delicia fui saboreando los sonetos nuevecitos, cotejando los
"renovados'' y admirando todos. En cierto modo, más me admiraron los
"renovados" que los nuevos. Porque un buen soneto, de manos de Alfonso
Reyes, no es sorpresa; pero un buen soneto certeramente mejorado cuando lo difícil era columbrar dónde cabía mejora, sí lo es. Lo asombroso
es el rumbo seguro que tanto retoque y variante llevan al ritmo más
unitario, a la expresión más castiza y concreta, al sentimiento más grave.
Y va de -ejemplo. ..
No me atrevo a disecar la perfección ganada retoque a retoque en los
tercetos de Tersites: don Pedro H enríquez Ureña sí los hubiera subrayado, con ese lápiz suyo, fino como su entendimiento ...
En cuanto a los sonetos nuevos, ¿recuerda l!,d. aquel dicho de que el
buen soneto se abre con llave de plata y se cierra con llave de oro? Se
me vino a las mientes · al releer Hera, Instante de Glauco y Diomedes.
Oro puro es el final de los sonetos "exegéticos'", "no la oculta raíz, sino
la rosd', "la ruta vertical, la poesíd', o el de "Desengañado Aquiles--..."
con su adecuación de ritmo romántico a desolación romántica: "su frío
desamparo, su arisca soledad". No conozco, en lengua alguna, mejor

lo:;:~:

"impresión" de la Ilíada que el Galo e T d
serie, pero éste más palpablemente q~eson~~os :e la preciosa
una contradictu in adiecto. poes'
't.
E
' rea iza o que parece
.
.
ia crt ica. stá Ud en bu
-,
querido don Alfonso. Pienso que desde su cielo m;d.
,ena compania,
de_ Gád~ra, Patrono del delicado género, le tiend it;;draneo, lMeleagro
millete libresco.
e
su o oroso ra-

ª

•

Con toda mi admiración
MARÍA RosA

Don Alfonso, cornnovi"dO por la reacción de M ,
siguiente:
ana Rosa, le contesta lo

México, D. F., 22 de marzo de 1952.
Sra. María Rosa Lida Malkiel
1 Arlington Lane
'
Berkeley, Califor~ia,
U.S.A.
Querida amiga María Rosa:
Le escribo a vuela pluma
D . d
juicios, que agradezco de
... , e¡an o aparte la generosidad de sus
corazon me encant p 'b •
recoja todas mis intenciones poéti:as. N
a erci ir que ha~ quien
el placer de conversar con usted l
o por defender errores, sino por
' e contesto sus dos objeciones
.. .Notaría usted que en general paso
.
. ..
tono se me había vuelto alg d l
u~a espon¡a dondequiera que el
.
o ec amatorio Observ
t d 1
maczón del soneto a mi p d
p
·
e use a transfora re. ues a los padres y l 'P . h
amarlos, pero no hay que con t arlo a tod as hor
a a 1 atna
ª'Y que
h
patriotas mexicanos qu-e ab
d l
. . as como o acemos los
'
usamos e sentimiento
· l h
anunciar una purga por la radio.
naciona asta para
Un afectuoso abrazo de su muy agradecido y devoto.
A. R.

El "soneto a mi padre" es el titul d "
.
X, p. 418)' uno de los finos y sincero: ~ De ~1 padre" (Obras completas,
a su padre el General Bernardo R
2
o~enaJes rendidos por Don Alfonso
eyes, aqu1 evocado entre sus lecturas horne,
• V. especialmente: "-9 de febrero de 1913" O
d~ Cultura Económica, 1959, pp. 146-147 .
' _bras ~o~pletas, X, México: Fondo
c16n del 9 de f b
M' .
' Parental1a, MeXIco: Tezontle, 1959,· y Orae rero, exico: Era, 1963 _

237
236

�• de la rmsma
·
·
h ero1ca
· d e AleJ'andro, César, Rodrigo "Mío
ricas como
esorpe
Cid", Aquiles y Odiseo:
Navegando la Ilíada, hoy otra vez lo veo:
de cóleras y audacias -Aquiles y Odiseoimperativamente su forma se apodera.

Luego sigue María Rosa expresando su admiración por la manera en que
Reyes va siempre superándose a sí mismo:
Berkeley, 6 de mayo de 1952
Señor Don Alfonso R eyes
Querido amigo:
La exigencia de Ud. para consigo mismo me asombra. A su lado, todos somos chapuceros. . .
.
Las cuatro correcciones, admirables. . . Cuatro enmiendas: cuatro lecciones.
Le agradezco, querido don Alfonso, la confianz~ con que U~- me
honra. Bien sabe Ud. que sigo maravillada el camino de perfeccion de
su magistral guirnalda de sonetos homéricos.
MARÍA RosA

Más adelante, la primera edición de la Obra poética (1906-19~f }, Méxi~:
Fondo de Cultura Económica, 1952, de Reyes suscita esta reacc10n de Mana
Rosa:
Berkeley, 30 de noviembre de 1952.
Querido don Alfonso:
. Qué difícil poner en palabras la delicia de este fin de semana que
se 'me ha escurrido leyendo y releyendo la Obra poética de U~.! Porqu~
hay allí la variedad inagotable de un alma inusitadamente rica, l~ diversidad de experiencías y escenarios a pocos deparada y, a traves .di
todo una fuerte unidad de calidad, hecha de sentido de la lengua, fino
y es;ricto, de hondura intelectual, de gracia torneada y exacta, de p~rfección "como plomada de albañil segura". En lo grande y en. lo pe~u;no,
en Ifigenia y en los versos de ocasión: ¡ envidiables, los destinatarios.
Pero echo de menos a antiguos amigos. ¿No le he contado a Ud.

238

Y fué maravillosa cosa
que de la espina nació la rosa.
Me embelesaron tanto esos versos que corrí a buscar en Rivadeneyra
el "original", y descubrí entonces que los únicos versos hermosos de
Santa María Egipcíaca eran los de Alfonso R eyes. Desde entonces tengo
ojeriza a aquella venerable ristra de eneasílabos.
Nació la rosa. Y, asido a la rosa, el bicho utilitario, es decir, yo que
chupo ahora la primorosa Estampa de San Pascual Bailón ( nombre y
apellido que parecen invento de Valle I nclán). Pues tengo en prensa
unos papeles en que enumero a algunos tahures de tiempo ( Jeremías,
Esdras, Onías, San Amaro, el monje de la pajarita), y San Pascualín ,
me viene de perlas. Pregunta confidencial: el tiempo abreviado del éxtasis
de San Pascual ¿es vox populi o vox Regum?
Con todo mi cariño, con toda mi admiración,
MARÍA RosA

P/s Un saludo muy cordial de mi marido.

Con afectuosa admiración,

•

nunca mi encuentro con su Santa María Egipcíaca? Hace infinidad de
años -pero lo recuerdo como si fuese ayer- trajo Raimundo [Raimundo
Lida] la revista con los versos de Ud. que empezaban:

El poema de Santa María Egipcíaca de Reyes no se encuentra en su Obra
poética ni en su Constancia poética (OC, X), sino dentro de su libro en
prosa Horas de Burgos.3 En su último párrafo, María Rosa parece haberse
contagiado del gusto de Don Alfonso por el que éste considera su santo patrón, San Pascual Bailón, saQto cocinero que se durmió y se comió el tiempo
a lo Rip Van Winkle, como lo explica Reyes en varios lugares, incluso al
evocarlo como santo protector en su menú en verso, Minuta (OC X, pp.
381-384) .
Entre esta carta y la próxima, Don Alfonso · le dirige a María Rosa un
saludo de Año Nuevo en verso, contestando a la vez un reciente envío (OC
X, pp. 300-301) :

• A.R., Las tres hip6stasis: María pecadora, María asceta y Santa María, modernización de algunos pasajes de la Vida de Santa María Egipcíaca, poema español del siglo
XIII" (V. OC X, p. 491), recogido en OC II, pp. 104-106.

239

�A MARÍA RosA LmA

DE

MALKIEL

por sus páginas sobre "el patagón"
y la métrica de la Biblia
,,,
Yo que no soy "pt
a agon
- jactancias del "pie pequeño"ni he practicado jamás
la métrica del hebreo,
a celebrar me dispongo
y a felicitar me ofrezco
a María Rosa Lida
de Malkiel, en su Año Nuevo.
Le mando en esta "postal",
como justo rendimiento,
la imagen del belvedere
donde recogerme suelo,
arriba de mi azotea
donde alcanzo a ver el cielo
y donde algunas vecinas
me avisan con el pañuelo
que ya se acaba diciembre
y que ya comienza enero.

traje de todos los días, cuántas nobles voces resuenen... ¿Quién puede
sinceramente desamorarse de la vida? Y Ud. pone el dedo en la viva
llaga: desde cada respuesta acecha el mismo terror. Así es: su Vendedor
de la felicidad, como toda la grande literatura, no se acuerda de happy
ends y nos fuerza a enfrentarnos con las cosas como son. · Por todo, mil gracias y mil buenos deseos.
MARÍA R.

Otra lectura de terna helénico en la obra de Dofi Alfonso merece este comentario:
Berkeley, 2 de mayo de 1953
Querido y admirado amigo:
Mil gracias por el sobretiro de las Edades hesiódicas.4 L eerlo fué un
raro placer (también en sentido aurífero). Pues ¿acaso es cosa de todos
los días hallar tan discreta exégesis en tan sabroso español?
Por asociación: ¡cuánto desearía que hablase Ud. de la poesía didáctica en sí! Amalgama más extraña y preciosa que el oricalco y el electrón: díganlo el propio Hesíodo y Lucrecio y Virgilio ¿y por qué no
Landívar?
Con toda admiración,
MARÍA

R.

27 de diciembre, 1952.
El referido belvedere, como lo explica Don Alfonso, es un cuarto_ ~onstruido en la azotea de su casa, adonde a veces se retiraba para escnbrr, y
situado por encima del escritorio que se encuentra en el balcón dentro de su
biblioteca. A este poema ahora se refiere María Rosa corno El Romance del

Cuando María Rosa se encuentra en la Universidad de Wisconsin, Don
Alfonso le encarga la búsqueda de algunos datos que le puedan ayudar en
sus propias investigaciones:
M adison, Wisconsin,
11 de febrero de 1955

Belved ere:
Querido don Al/onso:
Berkeley, 19 de enero de 1953
Querido don Alfonso:
Si algún año he comenzado bajo el patrocinio de las M_usas, ese año
es 1953, en el que me interno con doble pasaporte: el precioso Ro~ance
del Belvedere ("Y o, que no soy patagón. . .") y El vendedor ,de fehc1dad.
i Qué hermoso, don Alfonso, qué hermos~ es el la:go ~arra/o de la
última página! En ese sobrio español, que tiene el refinamiento de llevar

\

240

.. . No sé, querido don Alfonso, si este magro informe le servirá de
algo. De tódos modos, me halaga mucho que de cuando en cuando
pueda yo creer que U d. cree que yo creo que le puedo ser útil.
Muy afectuosamente
MARíA R.
• A.R., "Interpretación de las edades hesiódicas", recogido en Estudios helénicos,
OC XVIII, México: Fondo de Cultura Económica, 1966, pp. 36-39.

241
H

�Dos primorosas epístolas en verso de Don Alfonso (OC X, pp. 308, 309-310)
se interponen antes de la próxima carta que encontramos conservada en el
archivo:

y la erudición alfonsina a la actitud con que se acerca María Rosa a L a

Celestina en su nuevo libro: 5

Berkeley, 5 de abril·de 1958.
Querido don Alfonso:
A MARÍA RosA LIDA DE MALKJEL

Hoy, prosa. Después de leer los versos deveras de Ud. me avergüenzo
de mis Pa11asadas con el metro y la rima, y entro en razón, i.e., me reconozco y renuncio. ¡Felices los que pueden no renunciar!

que jugaba con temas y metros de Sor J uana
María, Rosa y Estrella
- ¡ que radiosa trinidad/prestan su radiosidad
para alumbrarme con ella.
Si Sor Juana se querella
de quien hoy la desafía
cantando en su compañía,
díganle al punto a Sor Juana:
-No es tu rival, es tu hermana,
Estrella, Rosa María.

He saboreado con delicia todo el tomo ~ qué amplitud, qué agudeza-,
y me he detenido especialmente en la magnífica serie de estudios sobre
Góngora. Esa es filología a mi gusto. Como todos los libros inteligentes,
este tomo VII tiene, por añadidura, cierto mágico don de oportunidad.
Pues estos días, reelaborando el cap. XI de mi Celestina -¡ojalá esté
pronto bajo el ala de U d.! -me desazona la actitud de dos críticos tan
estimables y capaces como Gilman y Bataillon que, provistos cada cual
de su llave maestra ( conflicto existencialista, didactismo moral), resuelven
cuanto hay por resolve1 en La Celestina, incluso género literario autoría
técnica teatral, estilo. A mí, que abordo La Celestina filológica:nente, l;
audacia y el simplismo de estas panaceas me desconciertan. Y sospecho
que los críticos más aficionados a revelar las entretelas del alma del
autor que a examinar la obra, expresan así su anhelo fallido de ser artistas, y no críticos. Ud., cabal artista en sus obras de creación, es cabal
erudito en sus obras de erudición. Yo creo que el artista "vale" más que
el crítico -en términos absolutos-, pero que el crítico que reconoce su
papel vale más que el crítico con veleidades que no le alcanzan para
artista y le embrollan como crítico.

22 de febrero, 1957.

A MARÍA RosA LmA DE MALKJEL

que andaba entre mis libros a la vez
que leía a Alfonso el Sabio y a
otros de sus autores
Prenda de María Rosa,
de su pluma y de su labio,
correspondo a su gustosa
misiva con emoción,
que, sin ser Alfonso el Sabio,
soy el de la soledosa recordación.

Gracias, don Alfonso, por la relectura tranquilizadora de sus Estudios
gongorinos; gracias por el resto.
Con el invariable afecto y admiración de
MARÍA R.

La
sobre
lucha
Jorge

próxima carta de María Rosa nos trae, junto con sus observaciones
Los tres tesoros de Reyes, unas conmovedoras palabras respecto a la
de María Rosa con problemas de la vista, un poco reminiscentes de
Luis Borges en su problema con la ceguera:

22 de marzo, 1958.
El séptimo tomo de las Obras completas de Alfonso Reyes ( aparecido en
1958) despierta este comentario de María Rosa que nos lleva de Góngora
242

• MARÍA RosA LIDA DE MALKIEL, La originalidad artística de La Celestina, Buenos
Aires: Editorial Universitaria de Buenos Aires, 1962.

243

�Berkeley, 23 de enero de 1959

Berkeley, 26 de febrero de 1959

Querido don Alfonso:

Querido don Alfonso:

¿Permite V d. que le aburra con impertinencias personales? Tengo la

vista en pésimo estado; ya no me es posible leer sin hacer pausas cada
20 ó 30 minutos. Pues bien: ayer, cuando acababa una de estas dosis de
lectura, el correo me trajo Los tres tesoros. Confieso que por un momento
vacilé, porque conozco demasiado el dolor que me atenacea los ojos
cuando me excedo en mis miserables dosis. Pero la vacilación no duró
mucho y, una vez empézado el libro, ni qué decir tiene que lo leí de
una sentada ¡ sin dolor de ojos! Y luego dirán que no hay Apolo, que no
hay Musas.
Yo no sé cómo poner en palabras, don Alfonso, el goce vivísimo que tuve
al saborear su parábola-comedia, con sus dos notas que rara vez andan
juntas: novedad y perfección. ¡ Qué señorío en todo! R iqueza y sobriedad, sabiduría y sencillez, hondura e ingenio, "sotil artificio, fuerte e claro mental". Porque entre tantos primores me encantó, como V d. comprenderá, la factura celestinesca: acción y diálogo archidramático más
acotación no externa. Nada me gustaría más que oír leer Los tres tesoros
en círculo de amigos, en alta voz "a vezes con gozo, esperanfa y passion,/
a vezes ayrado con gran turbacion", como recomendaba el bueno de
Alonso de Pro~a. ¡Cómo destacaría en una lectura dramática esa esencial finura de la obra, que inevitablemente trae el recuerdo del otro
mexicano, don Juan Ruiz de Alar__cón, el único "gran señor" en la Comedia del Siglo de Oro!
¿Dije "la leí de una sentada"? No: al llegar a la página 62, me levanté a buscar un lápiz y sub!ayar lo mejor que se ha dicho y se dirá
nunca sobre los clásicos:
Con un pequeño esfuerzo de imaginación, hallo en ellos cuanto necesito.
Otra enmienda. ¿Los tres tesoros? No: un tesoro que vale por tres y
por trescientos.

I'

Admirada y agradecida
MARÍA

R.

Una pequeña carta de enhorabuena a Don Alfonso viene envuelta en su
ropaje de sabrosa erudición medievalista:

Según Berceo, San Bernardo de Claravalle dice a la Virgen que
ella le cuenta cómo pasó la Pasión, las gentes

si

sabrán maiores nueuas de la tu alaban~ia
que non regun~ian todos los maestros de
Fran~ia.
Maravilloso colmo: contar más que los maestros de Francia. L o recordé al enterarme -con mi acostumbrado retraso- del grado de doctor
con que la Universidad de París le ha honrado a Ud. -y recíprocamente. Bien por ella y bien por Ud., maestro de América y maestro de
Francia.
Con todo afecto,
MARÍA R.
Gracias por los sabrosos boletines de la Bibliot_eca Alfonsina.

Y luego sube a la superficie la mutua bibliofilia, estimulada por el Boletín de su propia biblioteca que le envía Don Alfonso :
Berkeley, 16 de abril de 1959
Querido don Alfonso:
Magnífica la fotografía de la hermosa biblioteca, toda llena del espíritu y presencia de U d. Creo que R ose M acaulay incluyó entre los
"minor pleasures of life" la lectura de catálogos. /'Minor"? No cuando
el catálogo es de biblioteca como la suya. Y o picoteo con delicia en
los sabrosos comentarios del Boletín. Después de leído el No. 3, miro
con más amor mi ejemplar del Siglo pitagórico ( segunda edición, claro),
que compré en Buenos Aires, en 194{), con lo que me pagó Gonzalo
Losada por mi edicioncita de Horacio.
Por correo ordinario tengo el gusto -y no es fórmula, don Alfonsode enviarle a Ud. mi T.W. Allen, The homeric catalogue of ships, que
figura en las obras solicitadas: será para mí un gran honor saberlo i~
corporado a la colección de U d.
Muy afectuosamente
MARÍA R.

244

245

�La siguiente meditación tras nuevas reflexiones sobre su libro d.e La Celestina:

Con los más cariñosos votos por su salud, preciosa para todos, y con
la gratitud e_ntera de

Berkeley, 26 de mayo de 1959

MARÍA

R.

Querido Don Alfonso:
Hay pocas cosas más conmovedoras en la mitología griega que el
mito de las H oras o, si Ud. prefiere, la sensibilidad de los griegos al proceso del tiempo, y su muy especial sensibilidad al término del proceso
personificado como daqor de lo producido durante su duración: la H ora,
la Sazón, con las manos colmadas de los frutos en perfecta madurez.
(En mis mocedades, de empleadilla nacional, siempre pensé que si los
griegos hubiesen conocido ese raro modo de vivir que se llama, por
excelencia, "empleo'~, habrían hipostasiado el lo. de mes una diosa juvenil, portadora del mágico cheque). L os griegos tenían razón: al fin
el regodeo romántico en el proceso es puro egoísmo -o virtuosismo: tanto
da. Lo que cuenta es el acabamiento, lo que se ofrece, hecho, a los demás, lo que los demás pueden juzgar.
El mito de las H oras me ha rondado estos últimos días, querido don
Alfonso, porque el girar de las estaciones y el rodar de los años. .· . ha
acabado por traerme -imposible parece- el cumplimiento de mi libro.
Ayer acabé mi libro La Celestina, empezado en octubre de 1947, repensado y rehecho ya no sé cuántas veces. Se lo he enviado al buen
amigo Alatorre [Antonio A latorre de El Colegio de México], y nada me
daría más felicidad que verlo incorporado a las Publicaciones de la Nueva
Revista de Filología H ispánica: "que sea pronto y en nüestros días",
como reza la plegaria hebrea.
Es un libro largo, no una declamación retórica so pretexto de Rojas.
Tampoco es un ensayo freudist~, existencialista, racista o alegorizante.
U d., como verdadero scholar que es, podrá apreciar m ejor que ninguno
lo que he querido hac_er: sencillamente estudiar una maravilla que ha
sido tema de mucha (seudo) literatura y de poco estudio. El propósito
no puede ser más a contracorriente, como Ud. ve. Pero
¿A quién contaré mis cuitas si a vos no? ¿A quién si no a Ud., querido don Alfonso, puedo pedir simpatía y apoyo para un trabajo de
esta índole? Confieso que he temblado al entregar al correo la carga de
papeles en que van casi doce años de mi vida; pero pienso que mi pobrecita hija Celestina no se hallará sola, peregrina y errante en México
-país que ha sido ya tan generoso con Raimundo [Raimundo Lida] y
conmigo--, pues cuenta en la persona de Ud. con el padrino ideal que
la llevará a buen término.

246

•

Y finalmente estas observaciones en torno al J'omo IX de las Obras de
Don Alfonso:
Berkeley, 28 de julio de 1959.
Querido don Alfonso:
Nueve, el número de las Musas. ¡ Qué cosecha, la de este tomo IX!
Y lo que más he paladeado -lo que siempre echo de m enos en libros
españoles- es ese espíritu abierto, esa curiosidad y simpatía que convence de provinciano tanto libro europeo y estadounidense. Ud., con
don Pedro H enríquez Ureña, Jorge Luis Borges: ¿será este espíritu
excelencia hispanoamericana? ¡ Ojalá! ( Escribo esto y recuerdo sus observaciones --exactísimas- sobre el nacionalismo argentino. Bueno fuera
que yo, con mi horror a todo nacionalismo, fuese a caer en un continentalismo).
Para hacerle sonreír, transcribo aquí mis apostillas:
Pág. 42. México en una nuez y, pág. 187, El Brasil en una castaña.
¡con qué ganas me he quedado de la Argentina en una almendra! (Esto
no es nacionalismo, sino caridad bien entendida) .. .
Pág. 461. Bien por la novela policial. Muy de acuerdo en que su
boga es esencialmente reacción aristotélica -forma, inteligencia- a
la novela al uso, desarticulada, sensiblera e indecente. ¡ Viva la novela
policial, viva Edipo rey ( rey, entre otros, de los whodunits), viva Aristóteles! ¡ viva! ...
Dios bendiga a U d., don Alfonso,
MARÍA

R.

Así dos eruditos amigos mantenían abiertos los vasos comunicantes de cordial intercambio, tan esenciales para Don Alfonso ( y para ambos) en su
vivencia de humanista cabal.
Cerramos recordando el modelo de erudita juguetonería con que María
Rosa Lida rindió homenaje a Alfonso Reyes en su cincuentenario de escritor
o "bodas de oro con la pluma": después de ofrecerle la exégesis de un poema
en latín sobre el chocolate _«brindemos al autor de Minuta el poema didáctico en tres libros De mentís potu siue de cocolatis opificio, añejo choco-

247

.,

�late en jícara de hexámetros latinos"- María Rosa termina con este epílogo
de su propia cosecha:
Tal, en pleitohomenaje a don Alfonso
( nombre de reyes), escribí, a la vera
del Pacífico oceano, aunque nacida
en la llanura del leonado Plata;
a tiempo que Crujiente y Raja/erro,
uno en Villalavante [= Washington],
otro en M oscovia,
empuñan el timón de Este y Oeste.
¡ Así merezca yo, secuaz del mate
-que es agua sola y sólo olor de patria-,
el elixir de México, exquisito
y denso, cual la tierra mexicana!6

LA CONCIENCIA DE LATINOAMERICA
EN TRES DRAMAS CONTEMPORANEOS
DR.

•

MYRON I. LICHTBLAU
Syracuse Universicy

CoMo TEMA IMPORTANTE EN EL drama contemporáneo de Hispano-américa
figura el despertar de la conciencia de América en sus valores más profundos.
Por un lado, el concepto es algo abstracto, como toda ideología; por otro, es
de una significación real para quienes viven la realidad latinoamericana y
procuran entenderla y mejorarla. El teatro ofrece campo abierto a las facultades creadoras del escritor para explotar este tema, desarrollarlo imaginativamente y forjar una visión artística de lo que se observa. El propósito de
este artículo es examinar las diversas maneras en que tres dramaturgos contemporáneos tratan este tema, notando su técnica y los recursos teatrales de
que se valen para lograr la finalidad artística. Estas tres obras son Col/acocha, del peruano Enrique Solari Swayne; 1 V ejigantes, del puertorriqueño
Francisco Arriví; 2 y L os invasores, del chileno Egon Wolff. 3
1

• MARÍA RosA LIDA DE MALKIEL, "Elíxir de América", en Libro jubilar de Alfonso
Reyes, México: UNAM (Dirección General de Difusión Cultural, 1956, pp. 191-201.

La edición de Collacocha ·utilizada en este trabajo y a que se refieren todas las
citas es la siguiente: Teatro peruano contemporáneo (Madrid: Aguilar, 1963) , págs.
317-409. Solari Swayne nació en 1915. Según Frank Deuster, en su Teatro hispanoamericano: Tres piezas (Nueva York: Harcourt, Brase &amp; World, 1965), p. 181,
Collacocha es la única obra del autor llevada a la escena, aunque ha escrito dos más.
No hay mayor indicio del espíritu humanitario que ha guiado a Solari Swayne
que las palabras de la dedicatoria: "Dedico esta obra, en general, a todos los que
están empeñados, generosa, sana y vigorosamente, en forjar un Perú más justo y más
feliz. En forma especial, la dedico a todos aquellos que están empeñados en la habilitación de nuestro suelo como morada del hombre. Porque, quizá, ellos también
podrían decir, cor;¡ el protagonista de la obra: 'Estamos combatiendo la miseria humana y estamos construyendo la felicidad de los hombres del futuro'." (p. 319).
• La edición de Los vejigantes que utilicé y a que se refieren las citas es la siguiente : Teatro puertorriqueño (San Juan: Instituto de Cultura puertorriqueña, 1959) ,
págs. 279-407. Arriví (n. 1915) es un hombre dedicado por completo al teatro,
no s6lo como autor, sino también como director de escena y jefe del movimiento de

248
249

�Collacocha, presentado por primera vez en 1958, es uno de los mejores
dramas que han salido de Hispanoamérica. En su esencia más fundamental
representa la lucha por el progreso y la dignidad individual en América; en
su tema más específico la obra señala el heroico esfuerzo de un ingeniero por
realizar su sueño de mejorar las condiciones sociales de su país. La acción
del drama se coloca en una región de los Andes, donde el protagonista
Echecopar4 y su cuerpo de ingenieros y obreros se ocupan en la enorme tarea
de construir una carretera en una zona extremadamente escabrosa. Los obstáculos y peligros que encuentran durante su trabajo forman la parte dramática de la obra y dan relieve al tema. Pero si la acción misma está localizada
y se refiere a una sola empresa, el alcance de la misma es mucho mayor,
extendiéndose a toda tentativa por superar los impedimentos físicos y dificultades sociales de toda índole en L"atinoamérica. Lo que da empuje dramático a este mensaje ideológico es la habilidad de Solari Swayne de integrar
los elementos de tema, caracterización de personajes, y acción. Eje central
de toda la trama es Echecopar, hombre impulsado por el más puro sentido
de la justicia social. Gran patriota, pero no a ciegas ni por mera fórmula
verbal, Erhecopar domina la obra con su imponente presencia y su fuerza
moral. Odia las falsas ideologías que predican muchos de los poderosos de su
país, pero él mismo posee y practica la más alta ideología de todas, la fe en
el porvenir de América mediante la ardua labor cotidiana de sus ciudadanos,
persistentes en su misión a pesar de las adversidades, Lo más interesante de
este drama es que Solari Swayne hace vivir esta ideología, la hace tomar
cuerpo dramático a través de toda la obra. Es decir, este leitmotif, que es la
conciencia de América, está puesto al servicio de un argumento bien delineado aunque no sin toques melodramáticos y a veces exagerados. La personalidad df Echecopar como voz profética lleva una estampa de exaltación,
renovación teatral ·en Puerto Rico. Entre sus piezas, amén de Vejigantes, hay que
citar María Soledad ( 1947), Club de solteros ( 1953), y Bolero y plena ( 1956).
• La edición de Los invasores us~da en este estudio y a que se refieren las citas
es la siguiente: Carlos Solórzano, ed., El teatro hispanoamericano contemporáneo.
Antología (México: Fondo de cultura económica, 1964), págs. 124-190. Egon Wolff
nació en 1926. Aunque es licenciado en ingeniería química, su interés principal
es la literatura, y sobre todo el teatro, al cual se dedica desde 1956. Entre sus obras
teatrales, además de su obra maestra Los invasores, figuran Mansi6n de lechuzas
(1957), Discípulos del miedo (1958), Parejas de trapo ( 1959), Niñamadre (1960),
y Esas 49 estrellas (1962).
• Frank Dauster llama a Echecopar una de las creaciones más destacadas en el
drama moderno de Latinoamérica. (Teatro hispanoamericano: Tres piezas, op. cit.,
p. I 81). En esta antología figuran dos de las obras estudiadas aquí, V ejigantes Y
CoUacocha, además de Rosalba y los Llaveros del mexicano Emilio de Carballido.

250

tanto por la expresión verbal de su ideología, como por los actos mismos
presentados en el drama para revelarla.
El autor alista al público para la entrada de Echecopar con la conversación
entre dos trabajadores que representan las dos actitudes opuestas respecto
a la difícil labor realizada en los Andes: la de Díaz, que está a punto de
abandonar la empresa por lo arduo y fútil que es; y la de Fernández, su
reemplazante que tiene gran fe en su tarea. El diálogo entre los dos prevé la
lucha entre Echecopar y los que se oponen a su credo. No sólo se percibe la
lucha ideológica en esta primera escena del primer acto, sino que se percibe
la persona de Echecopar en toda su idiosincrasia, su ardiente pasión, y su
actitud intransigente frente a sus antagonistas. Es decir, las alusiones y las'
referencias al protagonista nos preparan para mejor recibirlo en la escena.
Díaz refiere a Femández, en tono confidencial para mayor efecto dramático, el pleito ruidoso que se sostuvo entre Echecopar y una Comisión de
Lima. Parece que Echecopar, ante todos los obreros reunidos en la asamblea
rudamente atacó a los que \integraron la comisión, llamándoles "una band~
de ociosos y desalmados". Con la referencia al exagerado interés que tiene
E_checopar por las flores sigue en otro plano la caracterización del protagonista, pues esta preocupación suya también sugiere una extraña pasión individual. Coincidiendo con la exclamación que hace Fernández, "¡ Qué hombre
extraño!", se Óye la voz lejana y con eco de Echecopar, que profiere en tono
estrambótico y dilatado su propio nombre. Fernández queda aturdido ante
esta _inusitada ocurrencia y en efecto refleja la reacción del público que presencia la rara escena. Díaz se ve obligado a ofrecer una explicación mientras
el público espera la llegada de Echecopar. El efecto escénico de todo está
bien logrado y muy impresionantes las risas y los gritos y los saludos de Echec~par a ~edida que avanza por el túnel; los obreros, linterna en mano, que
circulan silbando y hablando mientras aguarda su jefe. La voz de' Echecopar
se les acerca; por fin el patrón se detiene y con ademán grandilocuente anuncia su presencia con el tono apasionado que va a caracterizarlo a lo largo
de~ drama: "¡ Salud, hijos de la noche y el silencio, primos del frío y del
abismo, hermanos del cóndor y del viejo Echecopar!" 5 Se aceptan esta exageración verbal y la exaltación emocional; se las acepta teatralmente del
mismo modo que se aceptan todo idealismo y fe que necesitan cierto lujo
de palabra para su expresión.
Echecopar es figura romántica por su rebeldía y por su irrefrenable egoísmo
.
,
.
'
~ero es este mismo egoismo el que le impulsa a mantenerse firme en su peligro~a empresa. La lealtad de los obreros y la total dedicación a su trabajo
son mquebrantables, principalmente porque en los grandiosos planes de Eche• Collacocha, p. 328.

251

�copar figuran ellos mismos de una manera muy importante. El diálogo revela
bien esta relación humana y personal entra Echecopar y sus subalternos.
Saliendo de la obscuridad del túnel, Echecopar pregunta a los obreros si
es de día o de noche; y por fin dice: "No es de día ni de noche : es de
túnel".6 Las risas de los obreros forman un concierto dramático de fraternidad. En la misma escena Echecopar muestra su sincero interés por el bienestar de sus hombres, preguntando por la salud de la esposa encinta de uno
de ellos. Cuando éste le informa que su esposa ya dio a luz y le ruega que sea
padrino, Echecopar contesta con lacónica generosidad: "El bautismo, para
el sábado al mediodía. Yo llevo el pisco".7
Se mantiene el interés en las rarezas de Echecopar cuando Díaz continúa
hablando de su jefe al joven Fernández y cita sus palabras para poner su
persona en mayor relieve:
Me dijo: "Oye, monigote : toma una silla y anda a sentarte al túnel".
Le pregunté qué debería hacer allí, y me respondió:
"Nada. Absolutamente nada. Pones la silla en el suelo, te sientas y te
quedas sentado. Así comenzarás a conocer tres cosas fundamentalmente:
el silencio, el frío y la oscuridad. Son los tres elem entos que te rodearán
constantemente. Conócelos, aprende a dialogar con ellos, arráncales sus
secretos, porque para individuos como tú en el país hay sólo dos caminos: o te enfrentas a los elementos, que en nuestro país son hijos de
la cólera de Dios, o te vas a Lima, a adular a los potentados, a ver
si les caes en gracia y te hacen rico".8

Pronto el cárácter de Echecopar adquiere vigorosa forma real, cuando empieza a imponer su voluntad a los demás obrer~s, hablando ya en un tono
irórúco, ya mordaz, ya autoritario de su misión y su realización. Nunca languidece el diálogo. En frases cortantes y sucintamente expresivas de su fuerte
dominio de sí, Echecopar puede revelarse corno duro pero justo capitán; en
largos discursos llenos de desprecio y amargura por los que exponen una
hipócrita moralidad social, Echecopar pone a descubierta la médula de su
pensamiento. Y la conciencia de América llega a ser la conciencia de Echecopar:
Además no hay sino dos cosas, hombre: los grandes apóstoles, que ni
tú ni yo lo somos, y las grandes mentiras y la conversación, y el negocio
y el arribismo. ¡Me indignas! pero ¿piensas tú en la situación del
• lbid., p. 329.
' lbid., p. 330.
• lbid., p. 331.

252

país? ¡Nadie trabaja! ¡ Todos conversan! Los directores conversan de
mujeres. Los indios conversan de su hambre. Tú conversas de tus her.manos del Turquestán. Y, entre tanto, los puentes se tienden solos, los
túneles se abren solos. No sé. Debe ser un milagro de Fray Martín.9

Su modo de hablar es atrevido, soberbio, a veces descarado, lleno de un
no sé qué de interés y encanto que mantiene nuestra atención. La conciencia
de las lacras sociales a veces se expresa en paralelismos de pensamiento, en
antítesis o en sutiles agudezas, los cuales divierten artísticamente al público.
Echecopar reprocha a su hermano, un inveterado adulón, pues "es débil con
los fuertes y fuerte con los débiles, al revés de lo que debe ser". En otro
comentario, dice Echecopar: "Rojas es revolucionario porque ama a los de
ah.ajo; Bentín, porque odia a los de arriba". 10 Su impaciencia con los que
no pueden o no quieren entender su idealismo se revienta con palabras como
las siguientes, que forman la contestación a Bentín, que habla de la plutocracia que ha participado en la construcción de su camino: "¿Quién? La
Compañía Quiñones y Quiñones puso el dinero. .. entiendes?, el dinero, que
es lo más anónimo e impersonal que existe. Un millón de soles, venga de un
santo o de un bribón, es siempre un millón de soles. Que se ponga cualquiera de los directores en la puna, cargado de millones y amanecerá en
la panza de un buitre".11 Pusilánime, Bentín contesta con una pregunta:
"Y si los desprecia tanto, ¿por qué trabaja usted para ellos?" En esto, Echecopar se enfurece y exclama: "¿Para ellos? Yo trabajo para mi país... ¿entiendes? . .. , ¡ para mi pueblo! ¡ Niégalo! ¡ Anda, atrévete! Niégalo y te aplasto corno a una cucaracha".12
Echecopar simboliza la eterna esperanza del ho~bre frente a la inexorable
adversidad. El segundo acto de Collacocha es un continuo y vigoroso movimiento dramático, en que Echecopar demuestra que su valor no sólo es espiritual sino también físico. En la catástrofe de la inundación y el derrumbe,
Echecopar se comporta como noble capitán de su tripulación, dispuesto a
arrostrar los peligros con denuedo y resignación, preparado a sacrificar su
propia vida por sus obreros. El tercer acto, que hace las veces de una mirada
profética al porvenir, tiene lugar cinco años después de los trágicos sucesos
del segundo. El efecto dramático del intervalo temporal es notable, pues podemos enfocar con mayor entendimiento la significación de la tragedia, considerándola más allá de la perspectiva inmediata. La escena del tercer acto
• lbid., p. 346.
p. 339.
11
Jbid., p. 350.
" Ibid., p. 350.

'º Ibid.,

253

�es la misma que los dos actos anteriores, para realizar aún más la catástrofe
y para juntar el tiempo pasado con el presente. Más aún: lo que en los
dos primeros actos fue una reacción sumamente emocional a la tragedia del
aluvión, en el último se toma reflexión más profunda y pensada. Presentes
en la escena están Fernández, que ha llegado a reemplazar a Echecopar, y
Bentín, que parece haber adquirido más fe en las masas indígenas. Y la
charla sostenida entre los dos en forma de reminiscencias de aquellos funestos días, clarifica el papel heroico que desempeñaron Echecopar y algunos
de sus hombres en momentos de crisis. La reconstrucción de la catástrofe
añade otra nota de efecto dramático, en que el público no puede menos de
reaccionar fuertemente. Aunque las obras de Collacocha están ahora a cargo
de Femández, aún se le considera a Echecopar como jefe espiritual que va
a guiar a los obreros en las difíciles empresas de ingeniería. Vive de una
manera casi primitiva en el mismo sitio en que ocurrió la tragedia, y se le
llama ahora "el viejo de las montañas". La muerte de muchos de sus fieles
obreros le remuerde la conciencia, pero no le aplasta el espíritu, pues cree
que el progreso exige un sacrificio. La conciencia de América luce más brillante que nunca en la mente de Echecopar, que profetiza que del martirio
de estos hombres vendrá el feliz mundo del porvenir.
En este tercer acto, Echecopar se reúne otra vez con sus antiguos compañeros de trabajo. Vuelve a saludarlos con el mismo entusiasmo que antes,
pero también con igual firmeza de carácter. Exige el mismo respeto como
antes a Fernández y a Bentín, que todavía guardan vívidas memorias de
sus extravagancias. Cuando Bentín, sin ironía intencional, se refiere a Echecopar como "el constructor de Collacocha", éste reacciona entre "colérico y
sombrío": "Yo no soy el constructor de Collacocha. Y si has venido aquí
para hacer bromas estúpidas, tómate tu trago y lárgate".13 Pero Fernández
no deja de alabar los esfuerzos de su antiguo patrón y le anima diciendo:
"¿ Me puede usted decir quien construyó Collacocha si no fue usted?" Echecopar contesta con cierto tono de resentimiento: "Si quieres saberlo, tus
directores de Lima, don Alberto Quiñones y Quiñones. O los Derechos del
Hombre, me es igual. Yo soy el asesino de Collacocha".14
El parlamento de Echecopar se torna crítica acerba de la moderna política
peruana. El tono es apasionado, vehemente, a veces lírico, como cinco años
atrás. Para indicar su fe en el futuro, dice él:
Me sentaré a la puerta de mi casa, en Collacocha, observaré el lento
despertar de mi camino a la vida. Seré el testigo de la justificación de
13

1◄

254

]bid., p. 398.
Jbid., p. 398.

todo. Y cada mañana, al levantarme, me diré: "Ayer pasaron sesenta
camiones. .. , ayer pasaron ciento cincuenta camiones. Llevaban fruta,
medicinas, madera, maquinaria". ¿Comprenden ustedes eso? 15
En Los vejigantes ( 1958), tal vez el mejor drama escrito en Puerto Rico,
la conciencia de América corresponde a la conciencia de la composición racial del país, del mestizaje étnico que es su herencia. En particular es el
elemento negro el que Francisco Arriví trata aquí, con los conflictos emocionales que resultan al fundirse las dos razas en tres distintas generaciones. Lo
valioso en esta obra no es tanto el problema social o racial, sino el manejo
artístico de la materia dramática para elevarlo por encima de la presentación pedestre de un tema ya tratado muchas veces. Una antítesis proporciona el conflicto dramático que cala en la esencia más fundamental de la
obra: el orgullo racial de la negra Mamá Toña frente a la testaruda negación de su propia herencia racial por parte de su hija Marta. Mamá Toña,
que durante años vivió con "el gallego" como su esposa, pero no en matrimonio oficialmente reconocido, engendró a la mulata Marta, que puede
pasar por blanca si no fuera por su pelo ensortijado. No es tanto que Toña
defiende su raza, como que defiende la quintaesencia de su propio ser. Su
conciencia del valor de su propia persona se convierte en la voluntad -de
América que busca su identidad y lugar en el mundo moderno. Y Marta,
al rechazar la realidad de su mestizaje no sólo niega su propia esencia, sino
que desvaloriza su dignidad. La conciencia racial de Marta es negativa,
dañina, destructora. La tercera generación la representa Clarita, mujer aceptacja como blanca, que ni niega su herencia racial ni se avergüenza de ella.
Y su noviazgo con el racista americano Bill pone en juego dramático estas
tres generaciones y la ideología representada por las tres mujeres. Marta y
Bill se complementan en sus prejuicios; la una es tan intolerante como el otro.
El tremendo conflicto racial de Marta se ve con mucho acierto mediante
varios recursos escénicos. T al vez el más importante es que Marta siempre
lleva puesto el turbante para ocultar su pelo; de manera que el turbante llega
a simbolizar la misma máscara o disfraz que llevaban los bailadores en el
magnífico primer acto del drama. También en el tercer acto, cuando Bill
y Marta se enfrentan, él con sus sospechas sobre la herencia racial de la familia, ella con sus mentiras para encubrir su origen, ésta dice con avergonzosa
ironía, al mismo tiempo que se arregla el turbante: "Mamá era española
también. Nació en Andalucía. De ella heredé el tipo siciliano. Andaluces
y sicilianos se parecen mucho".16 Muy bien llevado está este diálogo, en que
1

• l bid., p. 4-01.
,. Vejigantes, p. 361.

255

�Marta critica con descarado disimulo al mismo tipo de puertorriqueño que
ella misma representa, es decir a aquellos mulatos que quieren pasar por.blancos para asociarse con gente de más rango social. Las sospechas de Bill _están a punto de desvanecerse ante la máscara de Marta, cuando su prometida
Clarita se lo revela todo. Y luego, en el gran momento dramático de la obra,
Mamá Toña hace su entrada en la escena, precisamente cuando Bill está
maltratando a Marta, ya descubierta. Una regla de familia ti.ene ~ T~~a
escondida en la cocina cuando hay huéspedes en casa, pero esta d1scus1on
acalorada la conmueve tanto que se siente obligada a hacer sentir su presencia. Cuando Bill quiere saber su identidad, Mamá Toña, magnífica en
su dignidad, le contesta: "Una ovejita negra del Señor" .17 Y cosa i,rónica_:
el objeto de más vergüenza, Mamá Toña, resulta ser la perso~a mas d~c~dida, más vigorosa y más honesta en la ~irmación de su~ propio se~. Dmgiéndose a Marta, le dice: "Marta, Martita, te has empenado en mirarte el
pellejo, no el alma, y vives fuera de ti, como los peces varados en la _ma~ea
baja".1 8 Achicada, Marta no da contestación_ al reproche; pero Clanta ~tenta una débil justificación de la conducta intolerante de su madre. Tona
continúa:
" Perdóname unas palabritas más, que poco tiempo me queda en est~
laberinto . .. Marta, hija. . . , si quieres casar a Clarita con un americano comienza por probar su decencia, que algunos, como pasa con
muchos puertorriqueños., no la tienen. No te importe que el novio venga
de las sínsolas, pero, eso si, que trate a Clarita, haga sol o se nuble, con
el respeto que merecen las personas. Si los colores de la piel le sofocan
el alma, hazle la cruz, porque algui~n se ocupará de venderle el secreto
del turbante. Amén".19

Es Mamá Toña quien supera moralmente los elementos perversos de su
ámbito, y lo que es de igual significación, quie~ es capaz de hacerla renunciar a Marta su intolerancia racial. En la últuna escena, ecos del pasado
resuenan dramáticamente en el presente, pues Mamá Toña se pone a cantar
ufanamente la canción negra "Joyalito, ay Joyalito", entonada tan briosamente por los timbaleros borinqueños en el primer acto
fijar: el tono
temático de la obra. Esta vinculación es un recurso dramatico bien acertado para unir los dos períodos de tiempo y para volver a afi~ar .el orgullo
de la raza negra en Puerto Rico. Y en efecto el nexo es casi indispensable,

Pª;~

Ibid., p. 383.
,. Ibid., p. 386.
,. Ibid., p. 387.

11

256

puesto que median cuarenta años entre el primer acto y el resto de la pieza.
Y parece que en la actitud de Clarita, que pertenece a la tercera generación,
estriba la conciencia del porvenir de Puerto Rico, y en efocto ésta afirma:
"He actuado con toda la verdad de mi conciencia. Quiero librar mi corazón del disfraz de vejigante y amar a mi gente como es".2º Por su parte,
en la última escena Marta se quita el turbante por primera vez, como para
indicar que ha comenzado a templar su actitud racial intransigente y a aceptarse a sí misma tal como es.
Con Los invasores ( 1963) del chileno Igon Wolff, la conciencia de América se revela mediante un recurso dramático muy distinto de aquellos empleados en las otras dos obras ya tratadas. Este recurso es la utilización del
elemento de fantasía, de lo sobrenatural. Pero la no-realidad en este caso
necesita definirse con precisión para apreciar su importancia y relacionarla
con el propósito de este articulo. El tema del drama es la justicia social,
pero lo que le da interés teatral es la fusión de lo real y lo irreal. Por un
lado tenemos la realidad inalterable y claramente expuesta, representada por
los varios miembros de la familia Meyer, encabezada por el rico industrialista Lucas; por otro lado tenemos el fenómeno sobrenatural en la persona
de China y sus secuaces, que pueden simbolizar la fuerza subconsciente que
reclama la reivindicación del hombre común y la afirmación de sus derechos
humanos y sociales. Lo que aparece aquí, en efec'to, es una irrealidad superpuesta en una realidad convincente y muy tangible. Caso interesante es éste,
dramatizado con mucho vigor, en que la realidad fundida íntegramente con
los fenómenos irreales nunca pierde su efecto de realidad, nunca degenera
en lo absurdo.
En otro sentido, con una interpretación muy ancha del tema, se presenta
en Los invasores un sueño, una visión de algo que pueda ocurrir en plan de
vasta revolución social en pro del obrero y de las masas oprimidas y subyugadas económicamente. Es decir, la invasión de China en la casa y en la
vida de !os Meyer se conceptúa como una verdad para la familia, pero una
fantasía, ante todo, sirve para realzar el concepto de los fenómenos reales
o las posibilidades de los mismos. China, quien en el primer acto irrumpe
en la casa de Meyer bajo pretexto de pedirle pan, está concebido en la misma
matriz como Echecopar -fuerte, decidido, individualista, intrépido. Como
Echecopar, domina la escena dramáticamente cada vez que habla en su característico tono irónico y socarrón. Como Echecopar, su voz portentosa quiere ser la voz del continente en busca de su propia auténtica identidad. Más
iconoclasta que Echecopar, más heterodoxo, menos convencional en la ejecu20

Ibid., p. 391.

257
H

�ción de sus planes, China anhela ser el impulsor dinámico para forjar una
nueva sociedad latinoamericana. Para Meyer, la identidad de China presenta
un gran enigma, tanto más porque en la mente del industrialis~ ~ay una
posible asociación entre "los invasores" y varios obreros de ~u fabr_ica: En
una ocasión Meyer le pide a China que se identifique. Este dice lo s1gmente,
en un tono entre amenazante y lírico, que puede dar una idea del carácter
de este personaje:
Me llaman "China", ya le dije. Soy un hombre que merodea. Me he
sentado en cada piedra del camino. Cada puente solitario me ha servido
de techo. He mirado el rostro de millones de 'tlagabundos, y he visto el
dolor, cara a cara. (Va hacia la ventana). Hay mucha tristeza en el
mundo, señor Meyer ... pero hoy día, la estamos venciendo ... (Indi?a
afuera). Ese muchacho, Esteban Mirelis, trabaja ahora como tract~rzsta en el ladrillar; le queda tiempo para pensar en la ofensa. La viuda
teje en las grandes Tejedurías de lana; ha encont-rado un nuevo oficio,
y Toletole canta ahí, en lo alto de las colinas, siguiendo su ara~o. Todo
el mundo trabaja afuera; es una lástima. .. que usted no entienda. El
pueblo no se ha alzado contra usted; esa obsesión le viene de creer que
su vida tiene alguna importancia. ¿Es tan difícil pensar que eso, ahí
afuera, es sólo una cruzada de buena fe? ¿Un juego ingenuo de la justicia? ¡ Venga! Lo invito a mirar la realidad. Es un espectáculo que recrea el espíritu. Venga, únase a nosotros. Venga. Sígame. 21

Unas palabras finales. En las últimas tres décadas · se ha madurado el
teatro hispanoamericano. Lo que antes fue la mediocridad teatral se ha tornado acierto literario. El antiguo drama sin grandes valores artísticos se ha
vuelto producción teatral en que se funden armoniosamente los elementos
estéticos y el interés social o moral. El teatro se cultiva en la actualidad como
género que aspira a compararse con la novela o la poesía. Así como la n~vela latinoamericana no llegó a adquirir gran valor hasta reconocer ! l propio
suelo americano como fuente literaria, el teatro tiene que reflejar los problemas y los conflictos del hombre americano para tener significaci~n verdadera. y la conciencia de América, pues, representa uno de los camm~s para
lograr este fin. Pero el tema es muy ancho y puede bifurcarse en muchos
otros caminos o senderos. Las tres obras tratadas aquí han explorado con acierto
tres distintas veredas para alcanzar la presentación teatral de la esencia de
América.

"' Los invasores, pp. 186-187.

258

INTERPRETACIONES DE LA LITERATURA
MEXICANA
Luis LEAL
U niversity of Illinois.

UN ESTUDIO DE LA CRÍTICA en tomo a la interpretación de la literatura mexicana nos revela que existen, cuando menos, tres puntos de vista distintos.
El primero, que predominó durante el siglo XIX y que todavía cuenta con
sus adeptos, sostiene que la literatura mexicana es un reflejo de las literaturas extranjeras, sobre todo la española. Típica del crítico mexicano del
siglo XIX es la opinión de don Francisco Pimentel, quien consideraba 1a
literatura mexicana como hija de la española.1 Lo mismo sostenía don Marcelino Menéndez Pelayo, el mejor crítico español de las letras mexicanas.
En su excelente Prólogo a la Antología de poetas hispano-americanos, escrito en 1892, dice : "La literatura hispano-americana. . . ha seguido en todo
las vicisitudes de la general literatura española, participando del clasicismo
italiano del siglo XVI, del culteranismo del XVII, de la reacción neoclásica
del XVIII, del romanticismo del presente y de la influencia de la novísima
literatura extranjera, especialmente de la francesa y de la inglesa".2 En nuestros días, la misma teoría ha sido expuesta por dos autores de historias de
la literatura mexicana, don Julio Jiménez Rueda y don Carlos González Peña.
Aquél dice: "El estudio de la literatura mexicana debe hacerse derivándola
del tronco común: la literatura peninsular. Como ella ha seguido en su
desarrollo todas las vicisitudes producidas en el tiempo".3 Para González Peña la literatura mexicana es "una rama de la española. Como ésta, sírvese
de un mismo instrumento: el idioma común".4
1
FRANCISCO PIMEN TEL, Historia crítica de la literatura y de las ciencias en México... Poetas (México, 1885), p. 712.
' (Madrid, 1927), I, viii.
• Historia de la literatura mexicana, 2a. ed. (México, 1943), p. 9.
• Historia de la literatura mexicana, 2a. ed. (México, 1940), p. 3.

259

�La teoría opuesta, la que afirma que la literatura mexicana no es una
rama de la española, tiene menos partidarios. Pero los tiene. En el Prefacio
a la antología Cuatro siglos de literatura mexicana, leemos: "La literatura
mexicana no es una rama de la literatura española como se viene repitiendo,
con evidente falta de comprensión, en manuales de historia y en ensayos de
crítica" .5
El tercer punto de vista -y es éste tal vez el más común- es el que considera la literatura de México como parte de la española solamente hasta
cierta época, o cierto año. Rubén Salazar Mallén, en sus Tres temas de literatura mexicana, dice: "La historia de México se inicia con su independencia y, paralelamente, la historia de las letras mexicanas tiene su principio
en el nacimiento de un México independiente, dotado de personalidad o de
aspiración plena a conseguir personalidad" .6
No todos los críticos, sin embargo, hacen coincidir el origen de la literatura nacional con la i,ndependencia política. Hay quien considere el siglo
de la conquista como el único perteneciente a la literatura española. Un
crítico afirma: "Al hablar de la poesía mexicana del siglo de la conquista,
hay que reconocer que forma parte de la literatura peninsular".7 Silvestre
Moreno, al hablar, a principios de nuestro siglo, de la obra de Carpio,
dice que en la época en que dicho autor se formó, esto es, durante la primera parte del XIX, "aún se conservan en la literatura española, de la cual
la nuestra no había sido hasta entonces más que un pálido reflejo, muchos
resabios de la escuela prosaica".8 Otros críticos, entre ellos José Luis Martínez,
retrasan la im:lependencia literaria de México hasta los años de la Reforma.
Al hablarnos de la época de Altamirano, Mart'mez nos dice que "se gestaba
en ella lo que podemos llamar con propiedad literatura mexicana".9 Y, más
tarde, con mayor claridad: "La preocupación por la conquista de una literatura nacional y original, que de hecho ya era una práctica en nuestras
letras a partir de la obra de Fernández de Lizardi, sólo aparecerá con Ignacio ,
Manuel Altamirano hacia 1868".1º
No son las anteriores las únicas fechas propuestas para indicar el nacimiento de una literatura nacional. Hay quienes afirmen que los modernistas,
al repudiar los modelos españoles, declaran así la independencia de la expre• Seleccionada por Emilio Abreu Gómez, Jesús Zavala, Clemente López Trujillo y
Andrés Henestrosa, (México, 1946), Prefacio.
• (México, 1947), p. viii.
• FRANK DAUSTER, Breve historia de la poesia mexicana (México 1956), p. 17.
• Obras (México, 1901), p. 288.
• !GNACIO MANUEL ALTAMIRANO, La literatura nacional, ed. de José Luis Martínez
(México, 1949), I, x.
'º JosÉ Lms MARTÍNEZ, La expresión nacional (México, 1955), p. 28.

260

sión literaria; a otros les parece que no existe dicha independencia intelectual
antes de la Revolución de 1910.11 En cambio, para don Federico de Onís
"La originalidad de la literatura hispanoamericana (y por lo tanto de la
mexicana) existe desde el principio, desde el momento en que existe América. No es, como suelen pensar y decir algunos que estos pueblos desarrollen
poco a poco su personalidad, su originalidad; originalidad viene de origen,
quiere decir algo que está en el fondo de uno mismo; y la originalidad americana está en el hecho de ser América y no ser Europa".12
A pesar de lo que dice Onís, el problema de determinar el momento en
que una literatura deja de pertenecer a la matriz para convertirse en literatura
nacional no es, como ya han indicado Wellek y Warren, fácil de resolver.
Al discutir el asunto, dichos autores se preguntan: ¿ Cuándo deja la literatura norteamericana de ser literatura colonial inglesa para convertirse en
literatura nacional? Y también: ¿coincide dicho cambio con la independencia política? ¿Es el factor determinante la conciencia nacionalista de los
autores, o el uso del color local y de temas nacionales? ¿ O es, tal vez, el
desarrollo de un estilo nacional bien definido? 13 Las mismas preguntas podrían hacerse acerca de la literatura mexicana.
En la crítica anterior a Menéndez Pelayo no encontramos un análisis del
problema. Sin embargo, algunos críticos procuraban dar consejos a los jóvenes
escritores, marcándoles la trayectoria que deberían seguir. Heredia, por
ejemplo, aconseja a Rodríguez Galván que se deje de imitar a los románticos
europeos, que no falsifique las costumbres y que pinte la naturaleza fielmente. 14
El consejo lo repite, treinta años más tarde, Ignacio Manuel Altamirano:
"En cuanto a la novela nacional, a la novela mexicana, con su color americano propio, nacerá bella, interesante, maravillosa. Mientras que nos limitemos a imitar la novela francesa, cuya forma. es inadaptable a nuestras costumbres y a nuestro modo de ser, no haremos sino pálidas y mezquinas imitaciones, así como no hemos producido más que cantos débiles imitando a los
trovadores españoles y a los poetas ingleses. Las poesías y las novelas men Por ejemplo, Max Aub, en la p. 13 de su Poesía mexicana 1950-1960 (México
1960), dice: "Sucede que la independencia literaria, siguiendo los cauces de 1~
política, tardó más tiempo en manifestarse como realidad innegable. Lo es para todos los géneros: para la novela, desde Los de abajo; para el teatro, desde la obra
de Usigli; en poesía, desde López Velarde".
" FEDERICO DE ÜNÍs, "La originalidad de la literatura hispanoamericana", en España
en América (Ediciones de la Universidad de Puerto Rico, 1955), p. 120.
13
RENÉ WELLEK and AusTIN WARREN, Theory of Literatura, 2a. ed. (New York
1956), p. 41. Traducción libre.
'
14
Ver M. GARCÍA GARÓFALO MEsA, Vida de José María Heredia en México (México,
1945), pp. 666-667.

261

�xicanas deben ser vírgenes, vigorosas, originales, como lo son nuestro suelo,
nuestras montañas, nuestra vegetación".15 Lo anterior no implica, por supuesto, que las literaturas extranjeras deban ser rechazadas. Al contrario;
Altamirano quería que todas ellas fueran leídas, no para imitarlas, sino para aprender de ellas. "No negamos -wntinúa diciendo- la gran utilidad
de estudiar todas las escuelas literarias del mundo civilizado; seríamos incapaces de este desatino, nosotros que adoramos los recuerdos clásicos de Grecia y Roma, nosotros que meditamos sobre los libros de Dante y de Shakespeare, que admiramos la escuela alemana y que desearíamos ser dignos de
hablar la lengua de Cervantes y de Fray Luis de León. No; al contrario,
creemos que estos estudios son indispensables; pero deseamos que se cree una
literatura absolutamente nuestra, como todos los pueblos la tienen, los cuales
también estudian los monumentos de los otros, pero no fundan su orgullo
en imitarlos servilmente" .16
Mas es Menéndez Pelayo, sin embargo, quien primero trata de definir
lo americano en la literatura. Como ya vimos, creía que la hispanoamericana
era una rama de la española; empero, no dejó de observar que posee ciertas
características que le dan originalidad. Tal originalidad, nos dice, no debemos buscarla en la influencia de las culturas indígenas, sino en la contemplación de "un mundo nuevo, en los elementos propios del paisaje, en
la modificación de la raza por el medio ambiente, y en la enérgica vida que
engendraron, primero el esfuerzo de la colonización y de la conquista, luego
las guerras de separación, y finalmente las discordias civiles" .17 Para Menéndez Pelayo el americanismo no estriva en el uso del color local: "Hay
--dice- gran número de autores americanos, aun de lo más dignos de
estimación, en quienes el americanismo no existe o está latente; así como
en muchos que a cada paso le. afectan, es cosa falsa y postiza. Tal cualidad,
o es innata o no se adquiere con estudio; Bello y Heredia la encontraron
dentro de una escuela académica, y todavía no es seguro que hayan llegado
a ser tan americanos los muchos poetas que de propósito deliberado han
querido pasar por aztecas, guaraníes y araucanos" (lbid.). La anterior cita
implica que para ser original no es necesario abandonar las formas tradicionales. Lo esencial consiste en ser sinceros en la expr~ióp de los sentimientos
y el modo de pensar.
Las ideas de Menéndez Pelayo tuvieron gran repercusión. Fueron aceptadas, en su totalidad, por los críticos que ven la literatura mexicana como
1•

La literatura nacional, I, 13-14.

1

]bid., pp. 14-15.

•

" Ob. cit., p. ix.

262

una rama de la española, y rechazadas por el bando contrario, debído
principalmente a que desconoce la influencia de las culturas indígenas.
Independientemente, otros críticos han propuesto diferentes criterios para
determinar la originalidad de la literatura mexicana. Para Urbina, lo esencial
es la nota melancólica: "Y es de notar --dice- que si algo nos distingue
principalmente de la literatura matriz, es lo que sin saberlo y sin quererlo
hemos puesto de indígena en nuestro verso, en nuestra prosa, en nuestra
voz, en nuestra cara, en nuestra música: la melancolía".18
De mayor trascendencia son las observ~ciones de Pedro Henríquez Ureña,
hechas a propósito de la obra de Ruiz de Alarcón. Para el crítico dominicano
la característica principal de las letras mexicanas es el tono "crepuscular,
otoñal, discreto, mesurado, sobrio" .19
Concepto que, por lo vago, lo subjetivo, es casi inútil para apoyar una tesis
sobre la originalidad y ser propio de una literatura. Es digno de atención el
comentario de Xavier Villaurrutia sobre la idea de Henríquez Ureña: ' 1La
obra del indiano Ruiz de Alarcón - Villaurrutia dice- ha servido para señalar, con algún éxito, · el carácter de nuestra poesía, sus calidades de sobriedad, su medio tono crepuscular. (Ese medio tono insistente, monótono,
que pesa en nuestra lírica y que hasta parece un molde escogido a priori
para limitar las inspiraciones. Ese medio tono que nuestros poetas nuevos,
Pellicer el primero, empiezan a asesinar)". Hay que tener presente, sin embargo, que H enríquez Ureña ideó su concepto del medio tono crepuscular
principalmente con el objeto de reintegrar la obra de Ruiz de Alarcón a la
literatura mexicana.
Debido al interés en lo autóctono, despertado por la Revolución de 1910,
algunos críticos por primera vez comenzaron a tomar en cuenta los factores '
sociales y raciales que _en mayor o menor grado han desviado la trayectoria
de la literatura, y que hasta entonces habían sido ignorados. Ya vimos cómo
Urbina atribuye a la influencia del indio la melancolía que él halla en las
letras. Otros críticos, de quienes es representativo Abreu Gómez, han hecho
resaltar la influencia racial y geográfica: "Las condiciones étnicas -nos
dice Abreu Gómez- , con sus derivaciones geográficas y lingüísticas, son de
inapreciable valor para el conocimiento de lo que podríamos llamar el paisaje
cósmico de la literatura. Este paisaje influye no sólo en la expresión sino
"' La vida literaria en México, 2 vols. Ed. de Antonio Castro Leal (México, 1946),
I, 14.
1
• PEDRO HENRÍQUEZ UREÑA, Don Juan Ruiz de Alarcón. Conferencia leída en México el 6 de dic. de 1913 (La Habana, 1915); tamb. en sus Seis ensayos en busca
de nuestra expresión (Buenos Aires-Madrid, 1927).
•• La Poesía de los jóvenes de México (México, 1924).

263

�también en la naturaleza prmugenia de la concepc1on literaria".21 La posición de Bernardo Ortiz de Montellano es contradictoria. "La literatura
mexicana -dice- por la razón fundamental del idioma en que está escrita,
pertenece a la literatura española" .22 Sin embargo, continúa, "se advierte
en la literatura mexicana un desarrollo autónomo propio y con tendencias
a ser característico que sigue las mismas leyes del idioma adoptado a distinta naturaleza y a nuevas combinaciones raciales. El medio físico y la
presencia del indígena prestan carácter especial y determinado a nuestra
psieología que se expresa, por medios estéticos, en la literatura" (]bid.).
Esta aparente contradicción en Ortiz de Montellano la resuelve Agustín Yáñez
de la siguiente manera: "La fuerza emotiva del hombre, cuando carece de
idioma propio, constitucionalmente apto de su indiosincrasia, coge el idioma
extranjero y le injerta palabras nuevas, modismos regionales, transformaciones de significación y morfología, que cambian la estructura castiza, algunas veces por modo tan radical, que el proceso culmina en la perfecta
integración de un idioma nuevo".23 Es Yáñez precisamente quien ha propuesto la más redondeada y equilibrada teoría sobre la mexicanidad en la
literatura. Para él, dicha mexicanidad consiste en la incorporación de lo
español y lo indígena; la literatura nacional debe reflejar la realidad mexicana.
Dicha realidad la encuentra en el angustioso drama del mestizaje: "Las
obras -nos dice--- que aspiren a expresar lo mexicano por el solo colorido
del paisaje, o por el cuadro de las costumbres típicas en lo que éstas sean
pintorescas, o por la transcripción de palabras y giros regionales, o por el
derroche vulgar de sentimientos, apenas lograrían rozar la superficie de la
mexicanidad que, ante todo, es hondura, y lucha, y angustia: el drama del
mestizaje -lo heterogéneo-- que quiere anular sus negaciones, encontrar su
espíritu y centrarlo en el m•agnífico escenario de la naturalidad" (lbid.).
No han faltado tampoco críticos que han visto el problema desde un punto
de vista enteramente distinto. Alfonso Reyes, en su obra Letras de la Nueva
España,2 4 ya nos habla de una "primavera colonial". El sistema de aplicar
los ritmos que encontramos en la naturaleza para explicar el desarrollo de
una literatura, según han propuesto algunos críticos europeos,25 lo ha utilin E. ABREU GÓMEZ, Clásicos, románticos, modernos (México, 1934), p. 9.
Literatura indígena y colonial mexicana (México, 1946), "Pr6logo".
23 Crónicas de la conquista de México, Introd., sel. y notas de Agustín Yáñez (2a.
ed., México, 1950). "Introducción".
22

" (México, 1948).
,. Ver RAIMuNDo LIDA, "Períodos y generaciones", en Letras hispánicas (México,
1958), pp. 25-44, y la bibliografía en las pp. 309-313.

264

zado también Octavio Paz al discutir la poesía mexicana, y nos habla de
poetas cuya hora es el crepúsculo, el amanecer, la madrugada, la mañana
o la noche. No ha tratado, sin embargo, de aplicar el sistema a la literatura
mexicana €n general.26 No creernos que la aplicación de dicho sistema sea
de provecho para explicar la formación de la literatura nacional mexicana.
El principio es aplicable a cualquier literatura del mundo; explica lo genérico, mas no lo específico. Y el problema que nos confronta es determinar
cuándo y cómo ocurre la fusión de los elementos autóctonos y extranjeros
que dan origen a un estilo que pueda ser llamado mexicano.
Es evidente por las anteriores citas que los críticos han mezclado dos problemas: el de la existencia de una literatura nacional, y el de la originalidad
de esa literatura; el primero es histórico, el segundo estético y sicológico. Es
obvio que no puede existir una literatura nacional si no existe una nación
como no lo era México antes de 1821. Pero tampoco una nación puede bro-'
tar de la nada. Si México no existía como nación independiente antes de
1821, sí existía como nación en la conciencia de los habitantes nacidos en el
territorio. Por lo tanto, desde el punto de vista de la historia de la literatura
mexicana nos parece injusto despojarla de las obras escritas durante la
época colonial, y aun durante el período prehispánico. Para el estudio de
la historia de la literatura mexicana, por lo tanto, creemos que pueden considerarse como mexicanas todas aquellas obras escritas por autores nacidos
en México desde antes de la conquista hasta el presente, lo mismo que las
de autores identificados con la cultura mexicana. Si un autor pertenece 0
no pertenece a la literatura mexicana pensamos en Ruiz de Alarcón, en
Heredia, en Traven, en Max Aub, es problema que carece de importancia,
ya que podemos establecer normas objetivas para solucionarlo. Más importante
sería preguntar: ¿qué influencia ha tenido este o aquel escritor en el desarrollo de un estilo nacional? Porque creemos que es el problema de la creación
de un estilo original mexicano lo que debe preocuparnos, y no el que gira
en torno a los autores que deben ser incluidos o excluidos de una historia
de la literatura. Decir que la literatura mexicana es una rama de la española o hija de la española son simples metáforas sin trascendencia crítica.
Decir que México no tiene literatura antes de ser independiente sería decir
que Sor Juana no pertenece a la literatura mexicana, o que El Periquillo
Sarniento no es obra mexicana porque fue publicado antes de 1821, excepto,
por supuesto, la cuarta parte.
Para que un estilo pueda ser llamado original no es necesario que use
•• ÜCTAVIo PAZ, Las peras del olmo (México, 1957), pp. 50-60.

265

�una lengua única, o que se aparte por completo del de otros pueblos de
lengua afín. Pero sí es indispensable que presente rasgos a través de los
cuales nos sea posible identificar una visión nacional de la realidad, visión
que en el estilo se refleja en las imágenes características de los escritores
cuyas obras forman esa literatura nacional.
El estilo mexicano sigue muy de cerca los gustos europeos de cada época;
sin embargo, hay algo más que lo identifica. Ya hemos visto que para Menéndez Pelayo esa nota original se debe a la lucha del hombre contra su
ambiente, y no a las influencias de las razas autóctonas; para Urbina, a la
meláncolía indígena; para Pedro Henríquez Ureña, al tono crepuscular; para
Abreu Gómez y Ortiz de Montellano a la influencia social y geográfica; para
Yáñez, a la incorporación de lo español y lo indígena.
Personalmente creemos que la originalidad de la literatura mexicana no es
debida a una sola de las anteriores circunstancias, sino al conjunto de todas
ellas, y a otras no estudiadas debidamente, como lo es el entrecruzamiento
entre la literatura popular y la literatura erudita, ocurrido en México con
mayor frecuencia que en otros pueblos, tanto europeos como americanos.
La originalidad estilística no podría ser debida, como quiere Menéndez Pelayo,
a la lucha contra la naturaleza, característica también de la literatura argentina, de la literatura de los Estados Unidos y de tantos otros países.
Tampoco puede ser debida a la melancolía indígena, como quiere Urbina,
ya que la melancolía no es una característica racial o nacional, sino humana.
Pero sí puede ser, como quieren Ortiz de Montellano, Abreu Gómez y Agustín Yáñez, debida a la influencia del medio físico y racial; a la influencia
de las culturas indígenas, y al drama de la fusión de esas culturas y las culturas europeas, sobre todo la española; y también, añadiremos, a la supervivencia de la visión de la realidad característica de la mentalidad indígena,
que se refleja en su sistema metafórico y de imágenes.
Cuando se habla de la conquista de México, por lo general se da como
un hecho la destrucción de las culturas indígenas. No hay que con.fundir,
sin embargo, la destrucción de los monumentos religiosos de los aztecas y la
de algunos de los códices con la destrucción de la cultura. La supervivencia
de la cultura indígena en México es un hecho. Que no haya predominado
de 1521 e~ adelante, es evidente; mas no desaparece. De su fusión con lo
español resulta lo mexicano. Don Federico de Onís lo ha expresado de
esta manera: "Aunque en el Perú hubiera también una gran suma y acumulación de cultura española, ésta y la india no llegan nunca a fundirse
en unidad total nacional como en México, del cual puede decirse con razón
que es a la vez el país más indio y más español de Am~rica. México en rigor

266

•

no es ninguna de las dos cosas, ni indio ni español, sino mexicano, es decir,
una cosa nueva, resultado de la fusión de las otras dos".21
~as dos culturas, sin embargo, coexisten por largos años: la cultura espanola ~ntre los criollos, la otra entre los indígenas. Fue el patrimonio de
los mes~os el ll~gar a fundirlas. Durante los años de la colonia, el escritor
cu!to. vive Y escnbe completamente alejado de las masas. La característica
pnnc1pal
· "den
, . de su producción literaria es la universalidad . (En ello COIIlCI
dos ci:incos, es~~ol el uno--don Federico de Onís,2s- mexicano el otro
Oct:1'vio Paz.~ S1 algo distingue a la poesía novohispana de la española
--cbce ,Octav10 Paz- es la, ausencia o la escasez de elementos medioevales.
Las ra1ces de nuestra poes1a son universales, como sus ideales. Nacida en
la _madu~~ del idioma, sus fuentes son las mismas del renacimiento espan~l. HiJa _de G~cila¡,, Herrera, Góngora, no ha conocido los balbuceos
heroicos,
la mocenc1a popular, el realismo y el mi·to. A diferenc1a
· d e tod as
.
las ht~raturas ~odernas,_ no ha ido de lo regional a lo nacional y de éste a
lo uru~ers~, smo a la inversa. La infancia de nuestra poesía coincide con
el medio~1a de la española, a la que pertenece por el idioma y de la que
d~ante s1~los no difiere sino por la constante inclinación que la lleva a prefenr lo ur,uversal a lo_ castizo, lo intelectual a lo racial" ( O p. cit., pp. 4-5) .
Lo q~e dice Paz es cierto si nos limitamos a la poesía culta, a la poesía de
Fr:111cISco de Terrazas, Balbuena, Ruiz de Alarcón, Sor Juana, Sigüenza y
Gongora. Mas hay otra poesía, la popular -y así lo reconoce Paz en una
nota a la anterior cita- que hace uso de las foonas tradicionales españolas
~orno roma~ce, antecedente del corrido. Lo mismo sucede con otra:s forro~
literanas cul~vadas por el pueblo, como el teatro misionero, diferente del
t~atro ~e Rwz _de ~!arcón; la poesía religiosa popular -alabados, despedidas,
villancICos, manamtas, alabanzas--, diferente de la mística cultura de los imi, ·
, ·
¡tadores
" · de Fray
,, Luis de León y San Juan de la Cruz., las d eCimas
anorumas,
1
os eJemp os en prosa, los pasquines políticos. Hay que hacer notar sin
em~argo, que el _pu~blo que cultivaba esta literatura no estaba formad~ exclusivamente
también a gran parte de los cno
· 11os y a 1os
_
. de md1os; ,incluía
.
espanoles salidos de las mfrmas clases sociales. A este pueblo pertenecían los
~ldados como Berna! Díaz del Castillo, cuya crónica de la Conquista es tan
diferente de la que escribió Cervantes de Salazar; los frailes Durán y Molina
expertos
tanto en la lengua castellana como en el náhuatl., ¡os cno
· 11os como'
,
Suarez de Peralta,
quien
nos
dice·
"No
quiero
tratar
más
d
ta
· por
.
,
·
es mat ena,
ser como es peligrosa, y mas para los que no somos letrados como yo, que ·

:1

.., "Cultismo y popularismo en Méxi·co" , en Espana
- en A menea
' ·
(Ediciones de la
Úniversidad de Puerto Rico, 1955), p. 135.
"" / bid., p. 136.

267

•

�en verdad, sus romances no pasan de simples coplas. Un eco de lo popular
sí resuena en el "Auto del triunfo de la Virgen y gozo mexicano" que aparece
al fin de la novela pastoril Los sigueros de la Virgen sin original pecado obra
de Francisco Bramón publicada en México en 1620. El "Auto" termi;a con
un tocotín, baile y canto esencialmente mexicanos. Lo mismo sucede en algunos de los entremeses de González de Eslava, en donde predomina lo criollo, tanto en el vocabulario como en el espíritu de los personajes. Mas es Sor
Juana quien primero da amplia cabida, en sus villancicos, a lo popular. En
e_llos encontramos versos para ser cantados por los indios, los negros, los mesbzos; versos escritos en náhuatl, o en una jerga mezcla de español y náhuatl
o español y las lenguas de los negros. Las formas que emplea son tambié~
reflejo de la literatura popular; encuéntranse allí con frecuencia ensaladas
ensaladillas, romances, coplas, jácaras y tocotines. Este tipo de villancico re~
ligioso-popular estuvo de moda a fines del siglo de Sor Juana; lo cultivan
también Ramírez de Vargas, Montoya y Cárdenas y otros poetas menores.
Alfonso Reyes lo considera como "españolísima fusión, que resultó mexicanísima, entre las diversas clases sociales, los distintos niveles de la inspiración
y la cultura, lo chocarrero y lo divino, el cielo y la tierra: punto de confluencia, inestable y delicioso equilibrio que por desgracia duró un instante".32
Otro criollo contemporáneo de Sor Juana, don Carlos de Sigüenza y
Góngora, demostró grandes preocupaciones por lo mexicano. Estudió las ci~lizaciones prehispánicas, y de ellas se sentía orgulloso. Era, además, ferviente entusiasta de la Virgen de Guadalupe, representante de lo mexicano
f~ente a lo extranjero. A ella dedica su Primavera Indiana, poema gongorino que, por lo demás, no refleja la realidad mexicana. Su mexicanismo
hay que buscarlo, más bien, en su afán de glorificar lo perteneciente a su
• 33 L
.
hace Sandoval y Zapata, cuyo soneto "Vencen las rosas
patria.
o mismo
al Fénix" no puede ser comprendido en su totalidad por quien no conozca
la historia de la aparición de la Virgen de Guadalupe.

no tengo sino una poca de Gramática, aunque mucha afició~ de lee~ ~storias".29 La asimilación del pueblo de origen hispano al medio es casi mstantánea. Ya Sahagún observa: "No me maravillo de las tachas y ~eslates
de los naturales de esta tierra, porque los españoles que en ella habitan, Y
mucho más los que en ella nacen, cobran estas malas inclinaciones ~~y al
propio de los indios: en el aspecto parecen españoles, y en las :°ndic1ones
no lo son. Los que son naturales españoles, si no tienen mucho aviso, a pocos
años andados de su llegada a esta tierra se hacen otros, y esto .parece que
lo hace el clima O constelaciones de esta tierra".30 Para fines del siglo ~VI la
mezcla de los elementos raciales ya estaba bastante avanzada; Mendieta e~cribe: "Y así podemos decir, que de lenguas y costumbres y personas de diversas naciones, se ha hecho en esta tierra una mixtura o quimera, que no ha
sido pequeño impedimento para la buena cristiand~ de esta nueva gente.
Remédielo Dios como puede".31
En la literatura, el entrecruzamiento entre lo culto y lo popular es poco
común, pero existe ya desde el siglo XVI. La literatura culta fecun?a a la
popular, y ésta a su vez da vigor a aquélla. "Las f~rmas más cOI_npltcadas;
artísticas de la poesía española del Siglo de Oro -dice don Fedenco de ~ms
en la obra citada- llegan a ser popularizadas en México, como en otros, ~aISes
de hispanoamérica, y se conservan hasta hoy. Esto ocurre co~ las decimas,
composición complicada y difícil que no se desarrolla hasta el Sigl~ de &lt;;&gt;ro Y
que nunca llegó a ser popular en España, mientras tanto que lo sigue, siendo
desde entonces en Hispanoamérica. Igualmente eran populares en esta ~as
glosas de máximo artificio que tomando como b~ una cuarteta o una q~tilla hacen que cada uno de sus versos sea el fanal de :ada una de l~ decimas que forman la composición . . . Igualmente la poes1a pop~lar mexican~
está fuertemente influida por las formas métricas, el vocabulano y los sentimientos de la poesía romántica, que tiene influencia nula o sum~ente escasa en la poesía popular española". La influencia contraria, la d~ la htera~ra
popular sobre la culta, es menos evidente. Los poetas novoh1~anos viven
ajenos al espíritu popular, que -eon pocas excepciones-- ~o. trasci.ende en ~us
obras. El único poeta que refleja ese mundo popular anommo es el esp~~~l
Rosas de Oquedo; sin embargo, apenas podemos considerar su obra poetica
como perteneciente a la poesía culta. "Coplero" lo llarria Alfonso Reyes, Y
.. JuAN SuÁR.Ez DE PERALTA, Noticias históricas de la Nueva España (Madrid, 1878) ,

p. 44. (Compuesto en 1589).
so FRAY BERNARDIN O DE SAHAGÚN,

•

Historia general de las cosas de Nueva España,

lib. X, cap. xxvii, ed. Bustamante, Ill, 73.
.t ·
l ºástº
31 FRAY JERÓNIMO DE MENDIETA, H IS oria ec esl
nes del siglo XVI. (México, 1870), pp. 552-553.

"ª

268

•

La corriente literaria popular de fines del siglo XVII y primera parte del
XVIII está representada por un personaje de fama folklórica: el Negrito
poeta. Es de interés, por demostrar el entrecruzamiento de lo culto y lo
popular, la anécdota que Fernández de Lizardi refiere acerca del debate
poético entre Sor Juana y el Negrito, en el cual sale victorioso el poeta popular. Cuenta el Pensador que habiendo entrado el Negrito en una botica, le
32

Op. cit., p. 100. Véase también la p. 99.

03

,·ndiana. Obra escrita a fi.

Ver RAMÓN IGLESIA, " La mexicanidad de D. Carlos de Sigüenza y Góngora" en
El hombre Colón Y otros ensayos, México 1944, pp. 119-143. También Abreu
op. cit., pp. 13-55.
'

Gói'uez

269

�recen innumerables folletos y corridos protestando del acto.37 Tal solidaridad
del pueblo con las clases cultas es digna de atención. Los jesuitas habían sido
los representantes de la tradición literaria culta. La única diferencia entre
este grupo y el del siglo anterior consiste en que, como ya observó Henríquez
Ureña, tiene mayor influencia en la dirección de la vida intelectual del país.
Entre ellos encontramos a los historiadores Cavo y Clavijero, este último defensor de la superioridad de las culturas prehispánicas y pintor del indio en
términos que anticipan los de Chateaubriand; a los cultivadores de la poesía
clásica, los latinistas Abad, Alegre y Landívar; al filósofo Díaz de Gamarra;
al jurisconsulto Francisco Javier Gamboa. Todos ellos criollos conscientes de
su nacionalidad.
A fines del siglo XVIII, sin embargo, la decadencia de la cultura, en todos
sus aspectos, es evidente. La desorganización social y el decaimiento moral
ha de traer la revolución. Este primer conflicto, tres siglos después de la
Conquista, acelera la integración de las dos corrientes culturales. En la
literatura, por primera vez, surge el elemento popular en las obras de Payo
del Rosario y de Fernández de Lizardi. Al mismo tiempo los poetas cultos,
constituidos en Arcadia, se interesan en la vida social y política del país y
escriben fábulas en el Diario de M éxico, atacando a los malos gobiernos.
En dichas poesías aparecen los rasgos nacionales en la substitución que los
poetas hacen de los animales europeos por los del país, como el coyote en
vez de zorra. Sin embargo, aunque el contenido sea mexicano, las formas
siguen siendo europeas: la novela picaresca, la fábula esópica. Lo mismo
ocurre con los románticos, quienes imitan el cuadro costumbrista de Mesonero R?mano y la novela francesa de folletín. Aunque don Guillermo Prieoo,
el autor más popular de sus tiempos, introduzca nuevos tipos folklóricos -el
charro y la china-, en su Romancero nacional trata de crear una épica a
imitación de la espa.ñola . .

dieron el siguiente verso para que 1o tr~vara: "lo~ cabellos penden d6. • •",
ofr~ciéndole un peso si lo hacía. El Negrito contesto:

y a ese peso lo gané
si mi saber no se esconde;
quítese usted; no sea que
una viga caiga, y donde
los cabellos penden, dé.

·
Se le dio el mismo
Lizardi comenta: "Esto fue muy pu, bl.ico en M'exico.
.
pie para que lo trovara a la madre Sor Juana Iné_s de la Cruz, p~ro :1t~ha
reli ·osa no pudo trovarlo y se disculpó muy bien en unas re º,11 _1 as, y
elo!ó la facilidad de nuestro poeta" ·ª4 Aunque la anécdota sea apocrifa, demuestra el interés de lo popular en lo culto.
.
El eríodo barroco mexicano, cuya literatura se caracteriza por el uso
de m!ivos indígenas, tiene su fin a mediados del sig_lo XVII!; c~a~do se
inicia una nueva era en la cultura mexicana con la mtrod~cc10n e neoclasicismo y de las ideas del racionalismo francés. _No es la literatura,. cuy~
d 0 rmecidas debido al agotamiento del barroco, smo a
formas permanecen
.
da mitad del siglo
fl f y la ciencia lo que predormna durante 1a segun
.
l oso ia
. l · 1 ran cambio ocurre en
XVIII No hay cambios en la estructura socia ' e g
.
.
.
t "d l' meas Por primera vez en el desarrollo cultural mexicano
1as cornen es 1 eo ºº· •
.
.,
aparece. una influencia que no proviene de España. La mtroduccion en
México del racionalismo francés por el filósofo Dí~ de _Gam~r~a y ot~os
. ºtas culmina en la lucha por la independencia
pohtica· a li
prmpensadores 1esm
.,
• • d 1 · 1 XIX as Como resultado de la introducc1on del raciona smo
cip10s e s1g o
·
B t
aumenta el interés en las ciencias físicas. Los nombres de _Alzat~ y ar olache van unidos a ese movimiento, ya que fueron ellos q~iene~ unpulsar~n
su estudio por medio de las Gacetas, con las que ayudan a difundir la cu~tu1a,
ue tanta importancia había de tener en el siglo siguiente.as Durante la epo~a
que nos ocupa, sin embargo, el movimiento se ceñía ~ 1~ clases cultas, s~~
~e ar en absoluto a las masas del pueblo. El único moVImlento que-~onmov10
g.
a dichas
masas en 1a segund a rm•tad del siglo XVIII fue la expulsion de los

ª

jesuitas. El fervor religioso las hizo simpatizar con ellos Y, por lo tanto, apa, F ERN A'NDEZ DE L1zARD1, El Periquillo Sarniento (Barcelona,
ed.
.. JosE, J OAQUIN
•
Sopena, S. A.) , P· l?l.
.
, ·
33 61
.. V A
N IO CASO ( Apuntamientos de cultura patna), Mexico, 1943, pp.
- .
er NTO H
,
z UREÑA Antología del Centenario (México, 1910)' II,
,. Ver PEDRO
ENRIQUE
,

661-665.

270

•

En 1867, con el triunfo del partido de la Reforma, Altamirano --como ya
muy bien ha apuntado José Luis Martínez- trata de crear él solo una
literatura nacional. Este interludio nacionalista, sin embargo, tiene cortos alcances. Ya en las obras de sus contemporáneos se encuentran los gérmenes
de otras preocupaciones. En las páginas de don Justo Sierra ya apunta el
modernismo; en algunas de las poesías de Acuña, el positivismo científico
que predomina en la filosofía europea de fin de siglo. En verdad, la cultura
durante la época de don Porfirio vuelve a ser, como a fines del siglo XVIII,
de orientación enteramente europea. Los políticos y los filósofos aceptan el
positivismo introducido por Barreda; los literatos se bifurcan en dos grupos:
31
Véanse los versos reproducidos por don Julio Jiménez Rueda en Literatura mexicana en el siglo XIX (México, 1944), pp. 28-30.

271

�los modernistas y los realistas; aquéllos imitan a los escritores franceses; éstos
a los escritores españoles. Las tendencias vuelven a ser, como durante la
época de la Colonia, universales y no nacionales. Los escritores, sobre todo
los poetas -Dí~ Mirón, Nájera, Nervo, Urbina-, ignoran las corrientes de
la poesía popular. Son poetas de torre de marfil, cuya divisa es el arte por
el arte. Los novelistas -López Portillo y Rojas, Delgado- imitan a Galdós
y a Pereda, o a los naturalistas franceses, como en el caso de Gamboa. Los
dramaturgos ---Chavero, Peón y Contreras-- aunque introducen temas históricos nacionales, en la forma y el estilo siguen los pasos de los autores
españoles de la época. Don Vicente Riva Palacio, en 1892, se queja de que
lo mexicano no tiene éxito en el teatro. "Por eso -nos dice- es perdonable
que algunos escritores se firmen el Duque Job, Raoul o simplemente Moi,
y llenan columnas enteras con palabras francesas. . . Las cosas de México
parece que les caen mal a las gentes de México; por eso Chavero ha encontrado tantas dificultades y ha podido apenas salvar del naufragio a Quetzalcoátl y a la reina Xóchitl. Ha querido mexicanizar la escena en México,
38
y su gran mérito no está sólo en eso, sino en que no se desalienta''. Este
retorno a lo europeo -a Francia, no a España-, sin embargo, tiene gran
importancia en el desarrollo del estilo mexicano, que tendía a anquilosarse
en las formas estilizadas de los románticos.
Gutiérrez Nájera logra crear un estilo que, a pesar de la influencia francesa, es
original, ya que no imita la sintaxis española. Su influencia sobre los ateneístas, que rechazan el positivismo oficial, es decisiva. Para esta época la
conciencia nacional, la sicología nacional, ya están formadas. La revolución
de 1910 viene a solidificar y a afianzar esa conciencia nacional. De aquí en
adelante los escritores pueden darse el lujo, como lo hacen Alfonso Reyes,
Xavier Villaurrutia o José Gorostiza, de dar expresión a temas universales
sin dejar por ello de ser tan mexicanos como los que hacen uso de temas nacionales, esto es, los escritores de novelas de la revolución -Azuela, Romero-o novelas indigenistas, López y Fuentes, Rojas González. La literatura de la
época de la Reforma quería ser mexicana desde afuera, usando temas y
motivos externos. La literatura postmodernista es mexicana desde adentro,
y por lo tanto no importa que dé expresión a temas mexicanos, como lo
hacen los escritores de la Revolución, o a temas universales, como lo hacen
Los contemporáneos. El caso de López Velarde es extraordinario. En su obra
poética logra fundir las dos corrientes, la erudita y la popular, creando así
una poesía que puede ser llamada genuinamente mexicana. Don Arturo
Torres Ríoseco ha escrito: "Poeta originalísimo, López Velarde crea su propio idioma, su propio sistema metafórico y visión única de la realidad. No es
ss

272

Los Ceros, por Cero (México, 1892), p. 155.

atrevimiento
.
.
en
su
. aseaurar
º . que este poeta es e1 pnmer
ejemplo
de originalidad
11
hpatr1a. Ha dejado pocos discípulos, pero una influencia duradera que
ega asta ~oy; su obra es escasa pero intensa y ejemplar".ª9
Las ~tenores observaciones creemos que demuestran que el estilo mexicano
;;2;ac10 en 1519, como quiere Onís, o durante el período barroco o en
. ' o en 1868, o en 1910. La formación de ese estilo ha sido lenta' !abo
r~~sa; ~ ~eces se ha detenido, a veces ha retrocedido, a veces su ava:ice h~
s1 o rap1do. A través de los años sin embargo se h f . dO
, .
un estil
·
· ·
'
'
orja
en MeXICo
o ~rop10, ongmal, ~ue llega a su madurez con López Velarde sus
contempliodrandedos.l Es
estilo que tiene sus raícet históricas y que refl/J.a la
persona
a.
e ,meXIcano ·' un estilo que, participando
· ·
un
l
de los elementos de
~guaJe comun_ en otros pueblos americanos, muestra modalidades ue
constituyen una entidad perfectamente distinta
q
Una interpretación válida de la literatura ~exicana
,
~e~elara la formación del estilo mexicano, problema q~:r:1:q~:!:sq~::~
a o en este ensayo y que queda por investigar.

ª

~

.. Antología escolar de la poesía mexicana (GuadalaJºara, 1960), p. 132.

273
H

�LOS GUSANOS ROJOS*
-Memorias de soldados contemporáneos de CervantesDR. SERGIO FERNÁNDEZ
Facultad de Filosofía y
Letras U.N.A.M.

TENEMOS ANTE NOSOTROS un tipo de narrativa muy poco comentada y, acaso
por lo híbrido del género -mitad literatura, mitad historia-, es importante
para quien desee leer mejor en los signos españoles del período que va de
1581 -fecha del nacimiento del Capitán Alonso de Contreras- hasta 1630 en
que comienza la relación de sus memorias. Tal período abarcará las producciones
de otros hombres de armas: J erónimo de Pasamonte, Don Diego Duque de
Estrada y Miguel de Castro. Esta narrativa comprueba en sus terrenos (como La Dorotea en el suyo) que el hombre del siglo XVI, configurado por
la fuerza y la apetencia de su época, cambia paulatinamente hacia otras zonas
de la existencia histórica, mismas que habrán de llevarlo a una concepción
negativa y melancólica del mundo y sus valores.
Las causas del trueque espiritual que se registra del Renacimiento al Barroco
pueden conectarse directa e indirectamente al fracaso político (de entraña
económica) que sufre España en las postrimerías del siglo. Entre otras causas se debe a que el Imperio ha sido vulnerado por la derrota de la Armada
Invencible y que tal derrota es resultado, en lo político, de una falta de
administración en todos los ór-denes y de una total carencia de miras prácticas. En lo moral, a una conciencia excesiva del propio valer y a la confianza -también extrema- depositada en un sistema religioso que a ellos,
a los españoles, los amparaba sin reservas. Por eso el episodio de la Armada
-elegido por ser preponderante- no es el único que marca el descenso y
bien puede tomarse como símbolo: el de la sorpresa de encontrar un tope

* Este ensayo está incluido en "Las Grandes figuras del Renacimiento y el Barroco".
Edit. Pormaca. Méx. 1966.
275

�a la colectiva ambición del hombre realizador de la Conquista. La derrota
de Felipe II ( quien, en parte por soberbia, en parte por ser un espíritu
mítico, la justificó por medios naturales) implica saber --conocimiento no
necesariamente confesado-- que en el concierto universal de los acontecimientos hay otras voluntades que cuentan y ver, finalmente, que un mundo distinto --el llamado "moderno"- surge sin necesidad de apoyarse en las propuestas españolas que van desde Loyola y la mística hasta Cortés y Alfonso
de Valdés, el humanista. Bien conocido es que es ésta la época del desmembramiento interior; que, no obstante el fracaso de la expedición española
para derrotar a los ingleses, deberán pasar aún muchos años para que la
enfermedad dél Imperio se haga perceptible. Se sabe, se comenta, se dice
a hurtadillas que algo adverso acontece, pero el fantasma de la decadencia
aún no se aproxima demasiado como para que el español pueda, en rigor,
hacerse cargo de su inoportuna y grave carga.
Como es natural, varias son las reacciones que se presentan ante esta realidad confusa y dependen, en lo fundamental, del individuo en sí más que
de la colectividad; de la clase social a la que pertenece, de lo agudo o romo
de la inteligencia para comprender el momento; de la cultura personal. No
hay aún un "clima" histórico definitivo y es por ello que los libros que ahora
comentamos son, en cuanto documentos, un rico material en el cual podemos
atisbar cómo en un cierto tipo de hombre se gesta, a las claras, la transformación que va de una conciencia que conquista a esa otra que, ya en el
dintel de la derrota, entorpece el gozo de la vida con amargura, resentimiento y soledad. En estos libros no habrá un profundo velo literario que
impida sorprender la trayectoria. Al contrario, son fuentes evidentes de un
ser histórico en transición, cargado de energía contradictoria y por ello patética. Hay un abismo entre Cortés, surgido en el más álgido momento histórico de España, y estos hombres de armas que, no obstante el vigor, la
temeridad y la fortaleza de su espíritu, arrastran gérmenes de melancolía
porque España -pese a lo que aún se piensa de ella en la Europa del tiempo- no responde (en los hechos de guerra tanto como en los otros, de naturaleza humana) a la elección que de ella Mio Dios. Más adelante la justificación la dará el mundo barroco al vivir la derrota política en el tablero
europeo como evidente signo de su incondicional triunfo en el más allá.
Son cuatro los libros que analizaremos: la Vida del capitán Alonso de
Contreras, la Autobiografía de Jerónimo de Pasamonte, las Memorias de don
Diego Duque de Estrada ( Primera parte de el libro intitulado Comentarios
de El desengañado d e sí mesmo, prueba de todos estados y elección del mejor de ellos, o sea vida del mismo autor, que lo es don Diego Duque de Estrada)

276

y finalmente la Autobiografía de Miguel de Castro.1- Ya el extenso título del
libro de don Diego y la materia por él amparada (es un des~ngañado de sí
mesmo) cambiaría el tono de la literatura reinante en el siglo XVI. Sin
embargo aún queda, debido a lo primitivo, a lo burdo de la naturaleza de
estos soldados escritores, algo de ese espléndido cerco de placer que anunció
La Celestina; algo aún de ese "no podemos errar" de la alcahueta, común a
las producciones españolas del Renacimiento. Algo de ello y, además, una
desmedida conciencia de los méritos personales que involucra un altivo sentido de nacionalidad. Pero en general se caerá en una actitud de fatalismo e
hipocondría que, si bien ensombrece la vida, exaltará los valores del arte a
regiones extraordinarias y nunca repetidas en la historia de España. Al analizar estos libros sorprendemos mezcladas las dos actitudes -alegría y desengaño, placer y desilusión- en una línea tendiente al triunfo de lo neo-ativo
o
'
de lo enfermizo; a una atmósfera donde el pecado se adueñará de la conciencia y el hombre quedará reprimido 'a tal grado que el siglo XVII será
el renacimiento de una Edad Media enriquecida y revitalizada. Nada más
corto, nada más efímero que la conquista española del siglo XVI. Y es esta
época de gran esplendor la que, de ahora en adelante, paradójicamente, ensombrecerá con su altura la memoria del ser que la hereda obligándolo a
suspirar y sonreír con indiferencia fingida ante la grandeza ya extinta.
Pero reparemos en que el hecho de que un soldado escriba es singularmente dÍgno de atención. Esta literatura es índice de una gran cultura ambiental, congénita históricamente y que hace posible el nacimiento de un Lope
de Vega o un Baltasar Gracián. Quienes redactan estos libros son hombres
que se entregan a la vida --como los pícaros, como los religiosos- a temprana hora. A los trece, a los quince años a lo más los soldados están ya
en funciones. Se empieza pronto porque muy pronto se termina. Y estos
adolescentes recorren los caminos que los llevarán -olfateando de pasada
la Corte- a servir en los tercios o en las galeotas por tierras y mares ene•
migos. ¿Qué tiempo hay para leer, para pensar, para analizar? Lo hay, en
cambio, para matar, para ultrajar, para comer y gozar de las delicias de
la cama al lado de una prostituta; lo hay para la crueldad, el arrepentimiento, la gula o el hambre. Lo hay para rascarse los piojos o para decir
imprecaciones; para ir a misa y confesar los pecados, para robar a una turca
o tomar venganza en el amigo que ha cometido la traición. Lo hay para
perseguir una goleta en la que se asoma una bandera con tres medias lunas
y para intentar dar caza a Guatarral; 2 para coquetear con una monja míen1

Véase Biblioteca de autores españoles. Continuación de la colección Rivadeneira.
Tomo X Autobiografías de soldados (siglo XVII), Madrid, 1956.
2
Sir Walter Raleigh.

277

�..

tras se aguarda la sentencia de muerte, para comer una gallina entera Y
distraer la angustia del patíbulo; para degollar al moro, jugar a los naipes,
emborracharse en la Corte pontificia y "quebrar", en la plaza, un toro Y
otro toro. Lo hay, también, para escribir. Y estos soldados que tienen una
cultura elemental se dan el lujo no sólo de redactar sus memorias, sino de
lanzarse a la peregrina tarea de hacer comedias al estilo de Lope de Vega
o sonetos que imitan a Garcilaso y aún a Góngora. Por ello la literatura
que tenemos ante los ojos -si bien dista mucho de ser obra de arte- está
escrita con la conciencia de aquel que sabe que lo asombroso de la hazaña
personal hará que el lector beba con avidez las páginas.
Por lo general estos soldados escriben con propósitos confesados de ascetismo y pedagogía. Pasamonte afirma que no desea "vanagloria" y que pretende el "remedio de católicos". Y es que el desparpajo y la violencia de
experiencias como la suya los obliga a un decaimiento moral que lleva aparejado el anhelo de la vida monástica. Así las cosas hemos de leer, entre
líneas, que existe la conciencia moderna de la fama: el soldado metido a
franciscano desea conservar su nombre en el mundo y nada mejor para lograrlo que escribir sus gloriosas memorias. Es ésta, además, la mejor manera
de no cesar de ser lo que se ha sido, de perpetuar la aventura dentro de la
calma del convento o en la postración a la que conduce la vejez. Resulta
natural que estas biografías estén ampliamente conectadas no sólo a la vida
de este período, sino también -y con mayor razón- a la literatura. Son
el documento precioso que pone en tela de verdad la paradoja de Wilde
que afirma a la vida como imitadora insistente del arte. En la Vida del capitán Alonso de Contreras seguimos una noche al propio capitán quien, con
unos amigos, encuentra a un hombre, que, escondido en· 1as sombras, se entrega al amor. C~mo las· bravatas surgen a cada instante y hay la necesidad
de encontrar el pretexto de la injuria, misma que afirma virilidad, un soldado valenciano que los acompaña se rezaga. Los otros oyen voces y minutos más tarde se les reúne llevando consigo, a modo de trofeo, la capa y
el sombrero del desconocido. Entonces les dice que "No se quejará más el
sinvergüenza, que le he enviado a cenar al infierno y me ha dejado la capa".
Nadie exige aclaración alguna, como si el hecho en sí mismo se justificara
y, sin hacer caso de la muerte, entran a una hostería "Por un postigo, y diciendo y haciendo, comenzaron a dar tras el patrón y dando cuchilladas a
las garrafas de vino, que eran muchas, y coces a las botas de vino, de suerte
que las destaparon, corriendo el vino como un río". La violencia del episodio no impide que observemos en él, dos tiempos: el primero --el del asesinato- parecería estar tornado del Burlador de S evilla de Tirso de Molina:
igual desparpajo, igual cinismo, la misma falta de moral y de sensibilidad.

En cuan~~ al segundo ¿ quién no recuerda los muchos desatinos que ofrece
Do~ QwJote Y_ en particular aquel en que destroza las barricas de vino?
Qmen esto escnbe lo mismo_ cele_bra una matanza y un desorden que aplaude a Lope cuando en Madnd asiste a las representaciones de su teatro
El caso de Alonso de Contreras no es excepcional. Don Diego Du~ue de
Estr_ada mata a s_u "hermana y mujer" con la misma fruición con la que
escnbe sus comedias o participa en un concurso literario.
. Estarr_10~ en un ámbito de pasiones contradictorias donde caracteres soberbios e rrntables
.
dan lugar a. un realismo crudo y fatídico . N o busquemos
~onos medios, o suaves, o smgularmente matizados. Aquí no se ahorra un
atomo de plebeyez, de ruindad, antes bien, se exagera porque hasta un atavismo
~l presen~ cuadros como los que desfilarán ante nosotros. Se anticipa ese
tipo de literatura procaz a la manera de Estebanillo González obra con la
que descendemos hacia los más profundos abismos de la con~iencia de los
homb:es, d~ su bestial comportamiento. La diferencia estriba en que en las
au~ob1ografias de estos soldados hay también un alto sentido de la caballerosidad heredad,ª, de 1~ dignidad, del honor, del culto por formas que, aunque huecas, están en cierto modo vivas y que la novela picaresca desconoce
completamente. En vano intentaríamos encontrar otros libros donde más
detall~da Y novelesc~ente ( a veces a propósito, en ocasiones sin conciencia)
se nos entrega un ntmo tan febril y alterado de la vida, misma que completa la naturaleza de la literatura. Nada hay que distraiga la atención de
estos seres ~ue forman corros en las aldeas y en los caminos; que pelean por
su fe en tierras de herejes·, que aman por un día a una mu1er
· a la que
segur_amente -por celos u honor falsamente dañados-- habrán de matar en
~a pnmera oportunidad que se les brinde. Nada habrá que nos aburra cuando
izan las, velas y se hacen a la mar para combatir al turco, al veneciano 0
al frances.
~n amplio_ códice de costumbres florece al seguir las huellas de este conqwstador hendo, en el ;lma, con gérmenes de una derrota escondida y profunda que pronto habra de verse a plena superficie. Pero por lo pronto el
soldado recorre Europa con el convencimiento de quien se sabe dueño absol~to de una pat~a que guía a la humanidad. Sabemos que por lo general
el ideal al que aspira este hombre sucio, rudo, bestial en ocasiones, es el doble
c?rnpuesto de guer:ero y letrado proveniente del Renacimiento; ideal implícito en las _m:x_rionas que son la prueba máxima de este supremo anhelo.
Su ~lma pnm1tlv~ 1~ _lleva a caminos sinuosos y no siempre explicables por
la via . de un raciocm10 escueto. Al contrario, este soldado con a sp·rraciones
·
a esc~tor combina la rudeza de su idioma ( de su legal jerga de guerrero)
con giros conceptuosos o cultistas, los de un idioma que -aun cuando a él

279
278

�pudiera parecerle el mismo-- no le pertenece. Y así, entre lo espontáneo Y
lo sofisticado, entre lo natural y lo grotesco, aparece la cortesía que alterna
con lo ruin lo mercenario de ciertas faenas con la generosidad y la valentía propias 'del caballero andante. Alonso de Contrer~ es ca~az. de apuñalar a la Quiraca porque lo ha traicionado, sin mencionar s1qwera que lo
hace para limpiar su honor. Pero también rnata por infidelidad, en Monreale, a su mujer, agregando que "de cuanta hacienda había no _to~é una
sola moneda". Es capaz de una cosa y otra porque puede, al propio bempo,
cansado de que lo cele una prostitutilla, de buscarla y "alzando sus faldas,
tan a propósito estaba, que le di en las asentaderas dos rebanadas, _como . de
un melón". Y es que el honor, para esta clase de hombre, lo mismo implica ferocidad que desprendimiento, afabilidad que rudeza. La "negra honrilla" no le da lugar a ser pacífico a don Diego Duque de Estrada y por
el padre de un ser tan desenfrenado y monstruoso como él nos damos cuenta
de lo que en la época se entiende -al menos teóricamente- por caballerosidad: "no pidas la vida (le dice al hijo cuando éste escapa de la cárcel)
a quien te venciere, ni la niegues a quien te la pide, pues tener vida rendida es muerte infame, y matar al rendido no es victoria, sino cobardía _e
infamia. Esto es en cuanto al honor del mundo; pero el verdadero conseJo
que te doy es que temas a Dios, reverencies a sus ministros y defiendas su
ley''. Tal la idea; la práctica -que va por vías distintas-- completa al
hombre y hasta lo enriquece. Es este mismo ser quien tiene una profunda
conciencia de la desigualdad social y lamenta el sufrimiento al que están
sometidos los soldados. Nadie sirve por amor, sino por interés, anuncia don
Diego enfáticamente, pues sus memorias respiran miseria y lujo, desenfreno
moral y ascetismo, orgullo y desengaño. Es así como la pobreza (ele~~~to
inherente a la novela y a la narrativa en general y que elude, con artific10sidad la Comedia barroca)" se adueña de estas páginas candentes y magníficas.' Pero jamás encontramos la queja directa hacia la política o hacia la
sociedad del tiempo. Los ayes personales conducen (ya por ira, ya por resignación o fatalismo) a que nos encontremos con una idea providencialista
de la vida. Es la divinidad quien a cada instante interviene, como cuando
las huestes españolas entran a Zembra, tierra firme de Berbería. Alonso d~
Contreras sabe que ha sido Dios quien los vuelve locos ese día y que s1
reciben la derrota es porque "guardado Dios por su justo juicio" les tenía
reservado el castigo a los españoles.
En medio de una maraña de actos brutales y terribles, el lector irá adivinando el modo que el soldado tiene de sentir. Pero por lo pronto (ya
analizaremos más adelante este problema) uno cae atrapado por estas obras
empapadas de sangre, de gritos, de crueldad; de despotismo, de mugre, de

280

vicio, de impiedad. Múltiples serían los ejemplos de la impudicia en la que
el soldado se envuelve a sí mismo para expresar lo que ha experimentado.
Impudicia que a él no le parece, como es natural, sino un episodio más,
en todo caso desmedido, de los muchos en los que participa. Alonso de Contreras cuenta en cierta ocasión que al piloto de la nave "le desollaron vivo,
hinchando de paja su pellejo, que hoy está en la puerta de Rodas". La
frase no se acompaña de un solo comentario que nos permita penetrar en
la intimidad del capitán. La escribe con la misma indiferencia con que
comenta que los soldados (cuando les están prohibidos los naipes) usan de
piojos a manera de juego de azar ya que, encerrados en dos círculos del
tamaño de un puño, el que los rebasa triunfa sobre los demás adversarios.
Pero aquí comenzaría la lista de atropello y barbarie. A don Andrés de
Silva los moros lo parten en canal pues no se deciden a ceder ( un bando
a otro) la presea. Pasamonte escribe que "Cortaron miserablemente a cuatro cristianos las orejas y narices hasta el caxco y los dientes". Al italiano
Jerónimo Patti ( acusado de haberle metido un clavo en el cráneo a un turco)
los enemigos de la fe le rompen piernas y brazos para luego abandonarlo en
la playa donde "Un renegado a media noche lo degolló y los griegos lo
enterraron como a santo".
Y ¿qu'é decir de la época escolar de Alonso de Contreras? Como el maestro le ha dado azotes por culpa del padre de un amigo suyo (que era -aclara- más rico que el propio) toma venganza: "eché al muchacho en el suelo,
boca abajo, y comencé a dar con el cuchillejo. Como me pareció que no lo
hacía mal le volví boca arriba y le di en la tripa; dijeron todos los muchachos
que le había matado, me fui, y a la noche volví a casa como si nada hubiera
hecho". En el episodio hay ira, refinamiento y cinismo, características propias de un ser crudo e insensible por antonomasia. Estos tres estados conducen no al arrepentimiento, sino a la má.,;; total indiferencia. En todo el
libro jamás se h ará ya referencia a este acto porque muchos otros de igual
o peor índole cubren la existencia, de tal manera que el asesinato es parte de
lo cotidiano. No es extraño que por una palabra mal !iOnante la gente se
mate con el pretexto de la honra y es fácil notar que los cánones de la vida
van por una vertiente en donde la pintura deja paso libre a la caricatura
a la exageración del ser y del hacer. Tal desbocamiento ~onsiderado co~
mo natural- sería uno de los muchos rasgos de la vida barroca. En este
sentido el Buscón es copia fiel del alma del hombre de su tiempo, aun cuando parezca exagerado el comentario.
Si seguimos hilvanando en este terreno -uno de los más importantesningún mejor ejemplo que el ofrecido por las memorias de Don Diego Duque de Estrada. Seguramente -entre los de la época- es el documento

281

�que encierra mayor dosis de violencia y ferocidad. Sus " notables sucesos"
·
· to de su "esposa y hermana" ' ambivalente frase. que
empiezan
con e1 asesina
nunca se aclara suficientemente pero que por ciertos datos de la obra 1a ~terretamos como real ya que se enamora de su media hermana~ Y -~on Diego
ia mata una noche cuando la eneuentra encerrada en su habitacion con un
alán al que en medio de su arrebato y desconcierto,. no reconoce, ~ que a
fa postre resulta amigo suyo. El futuro soldado -seme1ante a u~ c,alixto co'd por celos- sube la escala que prende de la terraza al Jardm Y apurrm O
-~
nf
"dí coces a
ñala al supuesto desconocido. Después de la rma co 1esa que
.
la puerta de mi hermana O mujer, la cual hallé en la cama, o dormida o
desmayada basta decir que no despertó y no volvió del desmayo de ~uchas
uñaladas 'que le dí". Una vez cometido eJ crimen ~uye Y_ en ~l libro_ se
~egistran varios asesinatos más, todo~ efectuados por incontinencia de rra,
de órgullo o de amor propio herido. Lo cruel se haya ~re~nte a ca~~ vuelta
de página y si alguna tuviéramos que seleccionar, sena esta la t~mca q~e
envolvería las memorias de don Diego. Pocos relatos tan escalofnan:es _c?la tortura a la que lo someten cuando la Justicia
mo e1 que nos haCe de
• d
lo prende. Sólo así tenemos una más plástica imagen .de e~te tipo e sucesos públicos que enloquecen de placer y frenesí a las multitudes. El reo,
sujeto al porpalo, al potro, a la impiedad del fuego o del agua pasa tres
horas expuesto a los más espantosos dolores corporales. Entendemos perf~c~mente el martirio de un San Lorenzo, por ejemplo, o de ~ San Maun~io;
el arte, en pintura, no es sino pálida referencia a la r:alidad de la vida.
Una vez efectuada la tortura, el reo es conducido a la carc_el dond~, por
haber confesado, se le alza en hombros, vitoreándolo. Se nen; la m_ipres1on
de que en lugar de hombre, son despojos sangrientos los que asi_ transitan por
las tinieblas de la prisión. Al día siguiente el verdugo (medi~nte una re:
compensa de dinero) lo curará del todo y se supone que don Diego esperara
el momeñto de ser condenado a la horca.
Aunado a tales episodios va, invariablemente, el gusto por lo macabro,
por los aparecidos, por todo indicio de comunicación del ~ás ~llá. Empieza
a aparecer la necesidad de conexión con un tras~undo mqmetan:e, como
si la vida en cuanto tal ya no entusi~a~a debid~ente. La hter:a:~
barroca será terreno propicio para que la srrruente prolifere y se ~~ga c
terística de la mentalidad del hombre del siglo XVIII. Al cap1tan Alonso
de Contreras y a sus huestes los moros les tienden, en el Cabo de ~onanrica una emboscada en la que parcialmente caen. V anos sold rea, en Af ,
. .
1
dados españoles mueren y son enterrados. A la mañana siguiente os cuerpos
son hallados encima de la arena y el capitán piensa que los lobos los han
..~~ sin narices sin orejas y sacados los corazones.
d esenterrado porque es

-~º

l,(l.11

282

La razón de tan monstruoso atropello es que los moros llevan a Mahoma los
despojos en señal de la merced que les ha concedido al obtener una fácil
victoria. Pero el capitán, en venganza, toma a sus prisioneros y a su vez
les corta las narices y las orejas, arrojándolas a la arena con estas palabras:
"Llevad también éstas". El relato es perseguido acuciosamente por el escritor, quien por lo visto se encuentra en su medio al describir escenas a las
que pronto -por repetidas- el lector se acostumbra. Hay un gusto en estas situaciones no privativo del soldado. Quien lea la descripción de la
muerte de Felipe II, escrita por Fray José de Sigüenza, comprenderá que
el entusiasmo por lo macabro es síntoma colectivo.
En la vida de Pasamonte se comenta el asesinato de la posadera efectuado
por el marido, quien, después de darle varias puñaladas, regresa a la casa
pues se ha olvidado de arrancarle, al cadáver, unas arracadas "que vallan
veinte ducados". Después huye. El médico le dice al soldado: "Señor Pasamonte, por la herida de las tripas de aquella mujer le han salido un pañizuelo de gusanos gordos y rojos". A lo cual él responde: "Señor, que no
son sino dragones de la muerte que ella quería darme a mí". El cambio
de una realidad alterada o deformada no satisface y se desea la intervención
de un mundo mítico que la complete. En cuanto a Miguel de Castro, empieza su vida diciendo que su madre está enterrada -"Según dicen los doctores"- con dos criaturas en el cuerpo.
Es claro que quienes así piensan y actúan están sumergidos en un ámbito
de magia y encantamiento, preludio de los torturados seres que deambulan
por la escena trágica de Lope, Tirso y Calderón. Los soldados, para distraer
sus ocios en el mar, hablan por ejemplo de que la isla de Lampedusa está
encantada. Son seres para los que el milagro se hace presente con frecuencia.
¿ Qué importa que un día antes hayan destrozado a mujeres indefensas en
tierras griegas tomadas por el turco? Comentan con piadosa unción que a
la Virgen habrá que llevarle una ofrenda que consiste en bizcochos, queso,
• aceite, tocino, vino y dinero: "Toda esta limosna, tan grande, no consiente
la imagen que la tome ningún bajel de cualquier nación, salvo las galeras
de Malta, que la llevan a la iglesia de la Anunciada de Trapaní, si otro lo
toma, no puede salir del puerto". Estos soldados, en medio de la inconsciencia en la que viven, gozan la vida de una manera brutal y paradójica no
obstante la miseria, las adversidades climatéricas, los dolores físicos debidos
a la enfermedad o a las heridas. Por lo general son hombres sencillos en lo
individual, pero complejos e ininteligibles desde un punto de vista histórico.
Quien lea las memorias de esta gente se dará cuenta, como ya advertimos,
de la ingerencia del más allá en los acontecimientos cotidianos. Bastará el
ejemplo que nos ofrece Pasamonte (torturado, el más, por la idea de una

,

283

�permanente persecución) para ilustrar esta modalidad del esp'iritu: "Un día
de la semana de Albis, a la noche, yo estaba en mi cama rezando, creyendo
me había de morir entonces, y bajó aquella buena mujer con su marido, y
el marido traía una candela en un candelero encendido. Ella entró delante
y el marido se paró en mi cabecera. Ella me preguntó cómo estaba y yo
le dije que mejor, y en este ins¼Ulte comenzaron a dar vueltas tantos demonios unos tras otros, en hábitos de frailecicos de San Francisco, como muchachos de ocho o doce años y de quince el mayor, y tantos que se hinchó
la cámara. Yo, espantado, le dij~: ' ¡ Oh, qué bien acompañada viene, señora Catalina!', y ella me respondió: 'Bien, por cierto, que vengo con
marido'. Y estando mirando el maldito espectáculo, vi otros frailes de diferentes regiones dalle vueltas alrededor, y éstos no eran muchachos, sino
como hombres grandes, y de la religión de Santo Domingo no vi ninguno.
Y entonces volví la cara a la pared, llorando mis ojos; y tornando a mirar
la mala mujer, vide un demonio en hábito de clérigo y sin cuello, que daba
grandes saltos el derredor della con mucha alegría. Juzgue Dios y vuestras
reverencias el caso, que yo no me atrevo a decir nada ni quiero, sino que
digo que no fue sueño, sino que lo vide con estos ojos corporales. El marido
no sé si veía nada. Dijéronme si quería algo. Yo dije que no, y ansí en
aquel instante una multitud de demonios de aquellos se hundió hacia la
mano izquierda y dos otros, que estaban encima de otros (que no cabían en
la cámara) se hundieron al rincón de la mano derecha". Páginas como ésta,
cercana, la más, a una pintura de Breughel o de Bosco, llenan de fantasmagórica vivacidad el libro. Los últimos capítulos presentan el espectáculo de
una mente alucinada y enferma; no son sino las letanías u oraciones que el
soldado escribe para alejar de sí a los "malos ángeles". Vive Pasamonte asaltado por la idea de que los .daños llegan a los católicos porque se privan
de la comunión; de que son víctimas de sus propios pecados. Por ello reniega del demonio y a todas horas se santigua. Tal actitud lo enardece y
sería capaz de dar la vida por el triunfo de sus más íntimas creencias.
Por lo demás una especie de apatía, de conformismo, empieza a adueñarse ele la mentalidad de la época. "Bien venga el mal si viene solo" grita
Pasarnonte. Sus lamentos nos remiten a estados de ánimo poco o nada favorables al goce de la vida. El hambre, el frío del inviemo,. un dolor de
muelas atroz, la prisión o el cautiverio lo ameritan, sí, pero la fortaleza
moral apuntada en un Hemán Cortés ya no existe. De hecho se soporta al
mundo y se superan las adversidades, pero Pasarnonte no tiene el ingenio
de un Lazarillo de Tormes ni la alegría o el vigor de una Teresa de Jesús.
La sensibilidad, encallecida, se r~signa a la mala fortuna aunque físicamente
el hombre es tan recio que puede, en dos meses enteros, no comer "otra cosa

284

sino un panecico y bien pequeño, y una taza de vino que me daba en Santiago, mañana y tarde". En parte por el hambre y la debilidad corporal,
en parte por la imaginación, desenfrenada y loca, cualquier acontecimiento
se llena de signos misteriosos y fecundos. Es fácil entender que, legales he,.
rederos de mentes como ésta, Don Quijote o Segismundo se debatan entre
el sueño y la vigilia, la realidad y la realidad inventada por la fantasía. Existen también escenas que, por ser prefijadas, resultan imposibles de calificar
como no sea dentro de una atmósfera de hechizo. Estando un grupo de
soldados españoles de paso por Francia, reciben del correo la noticia del
asesinato del rey, Enrique IV, varios días antes de que el suceso aconteciera. Otras hay rodeadas de misterio: Miguel de Castro encuentra a un
perro al bajar por una escalera. Con la espada lo traspasa y toca la pared
pues el bulto ha desaparecido. Tales escenas menudean con otras que pa~
recen estar arrancadas de la novela picaresca, todo lo cual hace de estos libros verdaderos documentos de entretenimiento y sorpresa. Don Diego Duque de Estrada explica lo que ocurre en el interior de las iglesias a las que
"concurrían mujeres de la vida penosa a gastar lo que con tan ~enosa vida
ganaban; allí se descartan hombres de palabra; se amenaza a muerte. se
dan pólizas de vida al quitar; se cuentan hazañas nunca oídas ni aún hechas se mata en creencia y se da vida en fiado; finalmente, aquí tiene el demoni~
fragua y ministros y posesión dentro de sagrado".
El amor se toma generalmente como una anécdota más, entre las muchas
que ofrece la vida. El soldado, como el pícaro, está demasiado ligado al
azar para_Jue logr~ encaden:irse ~ las redes de un vínculo no siempre fácil.
~aptos, nn~ afect:J.vas, conv1venc1as fortuitas, duelos de honor, escenas erót:J.cas desproVIStas de pudor, licenciosas costumbres en casas de cita, acuciosos
~el~tos con _putas y, con_ -~onjas hacen de esta literatura algo vibrante y
agd. D~n D1~go, ~egun dr3nnos, mata a su "hermana y mujer" y después de
una eX1Stenc1a agitada, en la que recorre Italia y Francia repetidas veces
se_ en~ora de Doña Francisca y abandona, por ella, a su mujer y a su~
seis hi3os. Como en la mejor comedia de Tirso de Molina la protagonista
vestida de hombre, escapa con el soldado para huír del 'amante cornudo'
íntimo amigo de don Diego. Miguel de Castro, el menos literario y el má~
feroz de todos, envenena a Virginia por piedad, es decir, para que no sufra
más el tormento al que la han sometido después de que Miguel ha matado
-en defensa personal- al padre y al hermano de la italiana. Más adelante
conoce a w1a prostituta por 1a que padece infinitos males pues se enamora
p~r~damente de ella. Con los "sentidos privados de la razón" este ser prirmtivo nos cuenta el dolor amoroso, mismo que lo impulsa a escribir versos
y sonetos. La imprudencia lo lleva a desobedecer al capitán del cual es

285

I

�criado; a faltar a la palabra prometida porque "¿ qué razón o qué prudencia
puede tener un hombre de aquesta suerte y privado de ella"? El capitán le
dice que parece encantado y en efecto pues "ni era señor de mí, y no podía,
aunque contra mi voluntad, dejar de darle disgustos". Pero este amor macerado y terrible es la excepción. Lo que existe es la aventura fácil y el pronto
olvido, sin que ello excluya celos, desilusiones y la desconfianza que conduce a la agresividad cuya máxima etapa es el asesinato. En estos documentos
se habla del sexo o de sus relaciones con desenvoltura, con un descaro inusitado si reconocemos que el tema -fuera de La Celestina- es siempre
prohibido tanto en la literatura como en la vida. Esta desfachatez, este
cinismo que a veces se presentan se deben, por una parte, a la índole social
del personaje mismo; por la otra, a la vecindad con Italia, donde acontecen
generalmente estos sucesos. Tenemos la impresión de que el sobrio carácter
español se expande y cobra espontaneidad en la medida en que incrementa
sus relaciones con los italianos, seres libérrimos, optimistas, sensuales, frívolos
y poco, o nada, religiosos. El sexo no se encubre: al contrario, se disfruta
sin delicadeza, con la brutalidad propia de quien no conoce el refinamiento
ni el lujo.
Por todo lo dicho anteriormente es lógico deducir que el gran problema
-para un historiador que enfocara estas narraciones como parte _d e una
historia de los sentimientos- es la carencia de los mismos si por ellos entendemos la más elemental forma de sensibilidad. Este soldado que narra,
o no abriga el sentimiento, o lo expresa torpemente, o lo excluye al escribir.
A Pasamonte ya le pueden romper varios palos en la cabeza, que sigue tan
campante. Fuera de unas cuantas excepciones no hay amor, ni hay manifestaciones de dolor; tampoco hay piedad, temor o alegría. Como es natural
la insensibilidad se refleja en cada acto -aún el más insignificante- de la
vida. Tal humanidad (estos soldados que llevan el germen del desengaño
barroco) infestará la vida y el arte del siglo XVII y es lógico que en Lope o
en Tirso las mayores crueldades se cometan sin que un solo signo de misericordia acompañe a la acción. Susceptible pero no sensible, este hombre se
rodeará de un caos íntimo que lo llevará a un petpetuo asombro, a una
perplejidad permanente, como es el caso de los personajes dramáticos que
ofrece la escena de Calderón.
Pero ¿a dónde conducen estos minuciosos relatos de los hombres de armas?·
¿A dónde este mundo de aventura, de pasmo, de admirable osadía? Ya lo
dijimos al principio: al ascetismo, a la retirada vida del anonimato o de la
celda. Porque la "adversa estrella" -culpa, por lo general, del demonio, los
lleva de fracaso en fracaso hasta que, cansados de su ser (que implica fanfarronería, orgullo, lascivia, ira y codicia) reconocen, como don Diego Duque

286

de Estrada que " ¡ Cuán desengañados v1vunos los mortales en esta vida!
¡ Qué falaz es el tiempo, qué vanas las esperanzas y qué frágil la confianza
a donde funda un hombre su descanso!"
Estamos ya a leguas de distancia del ambiente de La Celestina y del Renacimiento; de esa actitud que hace del hombre un ser nacido para el placer
de los sentidos. Y es que no sólo los signos de la realidad se trasmutan sino
que, al lograrlo, el ser humano se empecina en vivir la nueva realidad y
desplaza, poco a poco, los signos de la realidad exterior. Este juego, en
parte mental, en parte imaginativo, será el marco propicio para el hombre
barroco quien -contrariamente al romántico- deja, por esta diversión, el
dramático ángulo de los sentimientos. Ya en seres tan primitivos como estos
soldados y en especial algunos, como Pasamonte o Miguel de Castro, podemos sorprender la química espiritual a la que están expuestos. Ya vimos
que los gusanos que salen de las heridas de la muerta son, para el narrador,
dragones que habrán de perseguirlo por ese mar de confusión y desengaño
que es la vida. Lo que va de gusano a dragón es la misma distancia que
lleva de la realidad a la realidad barroca. Este hombre necesita forzosamente crear un mundo más allá de sí mismo porque la ambición de la
Conquista lo ha desilusionado. ¿Qué esperar, entonces, de mentalidades superiores, del llamado ingenio de la época? ¿Cómo asombrarse ante un licenciado que se creía de vidrio o de unos perros que hablan? ¿ Cómo de un
diablo cojo encerrado en un redoma o de un caballero que se lanza contra
los molinos de viento de la Mancha al confundirlos con gigantes?
El desconcierto vital se ha sembrado. Un Imperio próximo a derrumbarse
oscila sobre las cabezas y las hace irradiar rencor y genio, ira y esplendor
artístico. Todo será gris y sombrío y nada habrá de quedar de la fortaleza
de los místicos o de las grandes hazañas de Cortés, como no sea el recuerdo.
Pero aún hay, en la literatura, el esfuerzo de creer en el engaño de un
mundo de armonía. Se trata de un escritor cuyo vicio supremo es la virtud; cuyo pecado es la gran altura de su espíritu. Y este paso -que da Cervantes en las Novelas ejemplares- será el último que dé el Renacimiento
antes de llegar al esplendor artístico barroco.

287

�APROXIMACIONES A UNAMUNO
DARDO CÚNEO
Buenos Aires.

DosTOYEUSQUI
¿ QuÉ APORTACIÓN -vibración, reflejo, coincidencia- le ha acercado a este
Unamuno de la universalidad española la hermandad provista por le~turas insistentes de un ruso que, en las contradicciones de su enorme país y en el
amor a su pueblo, compuso una unitaria -absoluta- visión de profecía? Es
en sus comentarios de 1933 -preavisos de guerra civil en campos de toda
España-, en los que Unamuno apela a Dostoyeusqui (con tal ortografía
escribe su nombre) ; y por uno de esos comentarios sabemos que el Diario
de un escritor era para él libro de reelecturas; y lo llama profeta. Dostoyeusqui, profeta. Mas advirtámonos ya que un profeta para Unamuno no es
quien formula anticipaciones; no es el agorero que se empeña en predecir lo
que habrá de ocurrirnos por suponerse tocado de una suerte de poder de
adivinación; ni es un diseñador de futuros. Es algo distinto y es mucho más:
vendría a ser - digamos- quien posee -o ejerce- el sentido en curso entre
los días presentes, desentrañando de ellos lo que permanece y trasciende; es
decir, quien sabe tratar a lo que viene quedando, sedimentándose, para
de esa manera saber asentar -y explicar- al hombre en su calidad de
aspirante de perduración. Y aunque Unamuno no haya sido demasiado explícito para caracterizar al profeta en su quehacer dialéctico, podemos seguir
suponiendo que su ocupación se desplaza entre estas dos ilimitadas alternativas: tradición y eternidad. El profeta -poeta- expresa -y esa sería su
misión- a esa tendencia de eternidad desde su vertiente propia, es decir,
desde la tradición de su pueblo -pueblo que, como tal, anhela ser eterno
y que por anhelarlo rehace, trabaja, todos los días su tradición incorporándole los significados vivificantes de sus nuevos pasos. Con los materiales de

289
H

�su pueblo ruso trabajó Dostoyeusqui. Uno de ellos: la lengua, la lengua nacional, popular. Ahí estaba Unamuno esperándolo. En el Diario de un escritor, Dostoyeusqui: "La lengua es, sin duda, la forma, el cuerpo, la envoltura
del pensamiento". Unamuno, completando: "yo digo que la lengua es el
pensamiento mismo". Luego, este acuerdo. Dostoyeusqui: " ...pensamos, en
todo caso, por la fuerza elemental de esa lengua en que hemos escogido
pensar". La lengua: creadora. ¿No centra, por lo tanto, la vida toda del
pueblo? U namuno: "La lengua encierra toda la tradición de un pueblo,
incluso las contradicciones de esa tradición, toda su religión y toda su mitología". Ya reconoce -y avisa- este enlace decisivo: lengua y religión. "La
lengua nacional, la lengua patria, la lengua popular, esto es, laica -hay que
repetir a cada paso que laico no quiere decir sino popular-, es la substancia
de la tradición popular, de la religión popular''. Es decir: ¿religión popular
española derivada, creada, o recreada, por la lengua nacional española? Por
aquí también, anda Dostoyeusqui. Sí, religión popular, religión nacional. En
Rusia. En España. Anotemos, primero, las afinidades en los destinos --conflictos- nacionales de Rusia y España, afinidades a las que Salvador de
Madariaga vinculó, directamente, a Dostoyeusqui y a Unamuno. "Su conflicto eterno entre la fe y la razón -dice Madariaga de Unamuno en sus
Semblanzas literarias contemporáneas-, entre la vida y el pensamiento, el
espíritu y el intelecto, el cielo y la civilización, es el conflicto de la misma
España. País frontera --como Rusia-, en el que Oriente y Occidente
mezclan sus aguas espirituales, España vacila sin reposo entre dos filosofías
de la vida. En Rusia, este conflicto emerge en la literatura durante el siglo
XIX cuando Dostoyeusqui y Tolstoy representan la tendencia oriental y Turguenev se hace abogado de Occidente. En España, país menos consciente de
sí mismo, y en el que, además, la mezcla de Oriente y Occidente es mucho
más íntima por haber hallado ambos un solvente común en la civilización
latina, el conflicto es menos claro, menos en la superficie. Hoy, Ortega y
Gasset es nuestro Turguenev; no sin vacilaciones Unamuno es nuestro Dostoyeusqui, pero pen@samente penetrado de la fuerza del ideal contrario".
Aquí termina Madariaga la anotación sobre la afinidad entre Rusia y
España. Ahora, volvemos a la certidumbre de la religión nacional, popular,
fraguada en las fraguas de la lengua del pueblo. A partir de la tradición
nacional, necesariamente expansiva, y en el curso de Ía lealtad popular hacia
ella, lo que ya va suponiendo -y componiendo- una voluntad de absolutismo, se llega a la religión nacional, al culto y a la Iglesia nacionales. La
lengua, en que la oración se pronuncia hace nación, porque centra y transmite toda la vida espiritual que se ha acumulado en sus enormes y laboriosa.e;
venas; porque desde éstas se derrama a diario volviendo a crear y recrear
290

comunidad, pueblo y nacion en un ejercicio. de aspiraciones unitarias en
toro~ a, n:cesarios centros poderosos de fe; todo lo cual va dando vida a
Iglesia Uillca Y a Imperio en expansión.. . Mas este ya es trámite oriental•
más, i:uso que~ español, a pesar de las cargas de Oriente que aún tiene e~
deposito Espana. En España, la fe es, a la vez, fe y disidencia. En Rusia, no.

Darío
¿Salmista? Es Darío, precisamente Darlo, quien dirá, por Jo menos: "Lo
que parece claudicación es u_so de sabio procedimiento. y notad que entre
e~os poemas que parecen recitados de súbito, entre aplicaciones raras, consciente ve~olibrism~'. suelen brotar profundos y melodiosos sones de órgano
que _.habnan regoc11ado al Salmista. Esto es lo que más gustó en él: sus
efus1_ones, sus escapadas jaculatorias hacia Jo sagrado de la eternidad". Era,
precisa.mente, lo que Unamuno, a esas fechas, quería que se dijera de él de
su poesía: salmista.
'
Ese jui~io de D~río ocurría entre ya encendidos fuegos de polémica: aprestaba Dari~ ~~ articulo sobre Unamuno para La Nación, en el que iría fundad~ ese JUlCI~,. :uando algún malévolo -no sabemos quién, porque Valle
lnclan, que refmo el pecado, no hizo constar nombre de pecador- Je recordó
que el vasco salmantinado había dicho que debajo del sombrero se le veían
las plumas del indio. Desconcertó Darío al malévolo: no laboró rencor y el
artículo apar~ció -marzo del 909- con aquella generosidad; mas 'antes
de que el articulo llegara a conocimiento de Unamuno le llegaba un c ta
,
"Mi quen.do amigo: Ante todo para una alusión. Es con
a ar
q ue 1e decia:
una
pluma que me quito de debajo del sombrero con la que le escribo...". Por
entonces
personalmente y se dieron las manos. Unamuno exli , se, conocieron
.
p cana pu~li~e~te. -poco hay de privado en este hombre de grandes
dramas subJebvos, mtirnos- los sentidos de aquella alusión: "Con esta lengua que el, demonio nos ha dado a los hombres de letras, dije alguna vez...
que a ~ano se le veían las plumas - de indio- debajo del sombrero. . . Si
~e hubie~a dejado guiar -aquí comienza la explicación- por lo que de
el me recitaban los que decían admirarle más, no le hubiera leído nunca.
i ~ortun~ ~ande q~e le _conocí y descubrí al hombre, y éste me llevó al poeta. Al mdio, lo digo sm asomo de ironía, más bien con pleno acento de
reverencia, al in~o que temblaba con todo el ser, como el follaje de un árbol
az?~do por el ci~rzo, ante el misterio". Pero, ya existían en él -y seguirían
ex_istiendo- motivos de desentendimiento. El primero, la admiración del
criollo por ~arís. "Debo decirle - lo había escrito un año antes de que se
cerrara el siglo- que no acabo de comprender del todo esa atracción que
291

�sobre ustedes ejerce París, ni ese anhelo de que sea precisamente París y no
Londres, o Berün, o Viena, o Bruselas, o Estocolmo, o... Heidelberg, donde
los descubran". Unamuno le derriba, de paso, a Darío su santo: Verlaine,
"cuya grandeza apenas vislumbro". "Estoy volviendo a leer literatura francesa, que me ha sido siempre tan poco simpática -le escribe en el 902-;
y a pesar de mi empeño por gustarlo todo y comprenderlo todo, no me entra". "No puedo -agrega- con esos monos de Europa, ni con su literatura
tan clara, tan fácil, tan bien hecha, tan fría". Al París de Darío, opone su
solitaria Salamanca eterna; a la vida frívola de la metrópoli, su orden de batalla interior, su "¡ Adentro!" Carta del 900 le ha dicho a Darío: "En vez de
decirte, pues, ¡ adelante! o ¡ arriba!, me digo ¡ adentro! Me reconcentro para
irradiar; me recojo mejor para mejor darme a los demás" . Son los temas de
su próximo ensayo decisivo. ¿ Por qué se los comunica a Darío? "Porque me
los sugirió ahí, en Madrid, un estado de ánimo muy análogo al que usted
me describe como hallándose en él. Esta soledad hermosa es mi salvación".
Y recuerda que Darío le dijo: "Necesito cambiar de aire", a lo que le responde, incitando: "Pues, cambie de ellos, amigo Darío; pero créese, ante todo, su
aire interior".
La riña de Unamuno al Darío parisino y cosmopolita cursa varios años. Al
primer impacto -fue el año ant~ de cerrarse el siglo-, Rubén había procurado defensa en términos de explicación hasta respetuosa. "No sabe usted
-le dice a su impugnador- lo que yo he combatido el parisianismo de importación, que he tenido la mala suerte de causar en buena parte de la juventud
de América; y en el prólogo de las Prosas Profanas he dicho bien claro que
no puede tomarse como modelo y guía lo que en mí es producto de mi individualidad y de mi educación literaria''. Con respecto a París, había estas
razones que allí lo llevaban y retenían: "La innegable indigencia mental de
nuestra madre patria, nos ha hecho apartar los ojos de ella; no es culpa
nuestra". Tras explicaciones y disculpa, propósitos de amistad. "Podrá haber
diferencias entre usted y yo --lo dice en carta del 907-; pero jamás se
dirá que no reconozco en usted a una de las fuerzas mentales que existen hoy,
no en Europa, sino en el mundo". Y solicitaba pacto de comprensión de
esta especialísima manera: " .. .Y luego, yo soy uno de los pocos que han
visto en usted al poeta". Poeta. ¿ Qué más puede requerir, desear este Unamuno de este Darío? Darío, generoso niño grande, se lo volverá a decir en
el juicio del 909 "y que Unamuno aprovecha para apadrinar, en el 20, su
Teres&lt;i', con estas palabras: "Ciertamente, Unamuno es amigo de las paradojas -y yo he sido víctima de alguna de ellas-; pero es uno de los más
notables renovadores de ideas que haya hoy, y, como he dicho, según mi

modo de sentir, un poeta". Y con estas otras: "Es lo que él se considera:
escultor de nieblas y buscador de eternidades".
Unamuno seguirá riñendo. Su riña al modernismo 1 es riña casi siempre
directa a Darío. Este se ve envuelto, sin quererlo, en. ella; mas, de su parte
será para apresurar descargo, no para devolver o recomponer agresión. La
agresión no forma parte de la naturaleza de Darío así como en ella se
complacía la de Unamuno. Cuando Unamuno ha acosado a Francisco Grandmontagne por su M a/donada, Darío, en página que recogería en su España
contemporánea, sostuvo que el vasco salmantinado se condujo "con un desconocimiento que tenía por consecuencia una injusticia". ¿Cuál era el tema
de la agresión de Unamuno? El parisianismo de la literatura argentina. Darío
atrevió defensa de lo francés alegando que ello no molestaba lo regional;
"que mis Prosas Profanas, pongo por caso, no hacen ningún daño a la literatura científica de Ramos Mexia, o a la producción regional de J. V. González; ni las maravillosas Montañas del oro de nuestro gran Leopoldo Lugones
perturban la interesante labor criolla de Leguizamón". Darío seguía devolviendo explicaciones, disculpas y amistad. En esas mismas páginas de España
contemporánea refirió a la primera novela de Unamurto así: "Esa admirable
y fuerte Paz en la guerra". Y así de su autor: "Es un maestro de meditación,
un pensativo minero del silencio. Este es uno de los cerebros de España, y
una de sus voluntades. Lo que su paisano de Loyola, San Ignacio, enseñó
con sus Ejercicios a Maurice Barrés, él le ha aprendido en los ejercicios de
su alma, en la contemplación de la vida de su tierra honorable y ruda, con la
rudeza de lo natural y de lo primitivo incontaminado y sano" .
De tanto desacuerdo que Unamuno no ha perdido ocasión de remarcar y
de estas tentativas de aproximación -que no hacían sino advertir que existían
las distancias-, ¿ dedujéronse duelos personales? Unamuno ponía en sus opiniones toda su persona; su opinión era todo él, entero. Acaso, de su parte
justificaría al biógrafo chileno de Darío~ su compañero de París, quien hizo
suponer que la riña tuvo alguna expresión más que la epistolar. De parte
de Darío esto, sólo esto, según su biógrafo: "Frecuentaba sobre todo a los
escritores nuevos, quienes lo acogieron fraternalmente, con excepción tal vez
de Unamuno, agriado ya de antifrancesismo".
Ortega

Guillermo de Torre recontó las diferencias. Lo hizo en La aventura y el
orden, libro bien poblado de noticias y agudezas. En el 904, Ortega escribe
' DARDO CúNEO, Sarmiento y Unamuno; capítulo sobre Modernismo, pp. 152-164,
tercera edición, 1963, Buenos Aires, "Pleamar''.

292
293

�•
cartas de desacuerdo que Unamuno recoge y contesta en su ensayo Alma de
jóvenes. Ortega sostenía que todo era de esperarlo de la labor de un centenar de medianos talentos, pues malo es ponerlo todo en la espera del genio.
"Si fuéramos Francia, otra cosa hablaríamos". En España urge tenacidad y
honradez. De ahí que se crea obligado a confesarse frente a Unamuno: "pero
le he de confesar que ese misticismo español clásico, que en su ideario aparece de cuando en cuando, no me convence; me parece una cosa como musgo,
que tapiza poco a poco las almas un poco solitarias como la de usted, excesivamente íntimas ( no se indigne), y preocupadas del bien y del alma por
vicio intelectualista". Por su parte, se promete trabajar sobre los hbros nueve
y diez horas diarias. Unamuno no rechaza -le responde- los libros, pero
mucho prefiere, también, voces vivas de pueblo. No descarta el genio y admite
que es un método esa anhelosa inquietud que lo espera. Los tonos cordiales
de cartas y respuestas no aproximarían, sin embargo, al que se acerca a los
cuarenta años y al que acaba de sobrepasar los veinte. Ortega se encamina
hacia el ensayo de rigor objetivo sin destruir la luz que aporta la subjetividad.
Unamuno se complace en dar paso franco a sus poderosas energías subjetivas,
sin preocupación alguna de objetividad. Ortega desconfía del genio y pide
milicia ordenada de talentos. Unarnuno no renuncia de aquél y desconfía
de toda medianía. Racional, Ortega. Pasional, Unamuno. Ortega se va a
Europa. Unamuno se llena de España. Unamuno escribe, en el ensayo Sobre
europeización: "Los papanatas que están bajo la fascinación de los europeos".
Ortega --es en el 909- recibe el reto: "Yo soy plenamente, íntegramente,
uno de esos papanatas". La palabra Europa es su propia palabra desde que
comenzó a escribir. Y agrega: "En esta palabra comienzan y acaban para
mí todos los dolores de España". Y devuelve el reto con esta calificación :
"Miguel de Unamuno, energúmeno español". Disparo a quemarropa. Ninguna cortesía para quien sabe no ejercerla. Se sellaron así las distancias.
Ortega lleva a todas partes sus diferencias. Se las trajo a Argentina, en su
primer visita, en el 16. Alberto Palcos nos ha dado testimonio de ello. Hablándole a Ortega sobre Sarmiento, Palcos se aproxima al tema: •
-Cuenta España, actualmente, con quien se parece mucho a nuestro Sarmiento.
Como desentendido Ortega:
-¿Quién?
-Unamuno.
-Pero Sarmiento -le respondió inmediatamente Ortega- observa mayor
lealtad a las ideas.
Lo que no era tan exacto, precisamente.
La expresión de Ortega descubría su cultivada desamistad. Y las pendientes,

294

dec-isivas diferencias. Keyserling las puntualizó: Unamuno, un español, un
español auténtico, eterno, mucho español; Ortega: un buen europeo, y además uno de los mejores. ( Ser buen europeo -deduzcamos- significa participar del culto, o lealtad, hacia las ideas; ser español, buen español, mucho
español consiste en usarlas, consumirlas, haciéndolas sangres, tal como Unamuno y como. . . Sarmiento) . En la propia revista de Ortega -año II,
número XVI-, Giménez Caballero ocupándose de afectar con un punzante
brulote la memoria ---convencional- de don Juan Valera, provee de estas
distinciones: "Del modo que al final de la línea Costa está U namuno, con
sus aires de iberos, de santones, de profetas en desierto, al fin de la línea
Valera está Ortega, con sus preocupaciones europeas, de cultura refinada,
de modales de organización y de categorías".
Subsistentes, imborrables las diferencias; no así la enemistad. Ortega dio
noticia de la pausa final: "Unamuno, de quien había vivido unos veinte
años distante, se aproximó a mí en los postreros días de su vida, y hasta
poco antes de la guerra civil y de su muerte, recalaba la prima noche en
la tertulia de la Revista de Occidente, con su cuerpo prócer, ya muy combado, como un arco próximo a disparar su última flecha".
Creer y descreer, 1.

Ocupábase Jean Cassou en preparar la edición de L'Agonie du Christianisme ' (primero apareció en francés, en la serie Christianisme publicada bajo
la dirección del P. L. Couchoud, Edición Rieder París 1925) cuando se
'
,
'
acercó a Paul Claudel en solicitud de un prólogo. Claudel respondió:
-No prologaré a un herético.
Era la respuesta del ortodoxo. En nombre de la Iglesia no se prologará
a Unamuno. En nombre de ella, no podrá incurrirse, tampoco, en interesado
epílogo. Imposible llevárselo tras algunas idas y venidas razonadas con sorpresa de asalto, hacia confesionario. Unamuno se confiesa a solas, o en la
plaza. Nadie se lo puede llevar. Unamuno sigue llevándose a sí mismo, con
su propia fe, su propia herejía, su propio -y mism~, grito de creyente y de
hereje.
El es aventura religiosa en días y ambientes en que la religión es una forma
de relación, no un trabajo personal, íntimo. El es militante del convencimiento en días y ambientes en que la religión despliega violencias militantes.
Acerquémonos, ahora, a unas posibles claves a través de Jacinto Grau. "Lo
más hondo de su tragedia, que todavía no ha advertido nadie - advierte
Grau-, fue la incapacidad para la fe". ¿ Era suya, propia, esa incapacidad
para la fe? Estaba conformado para ser un creyente, un gran creyente. Grau
295

�ayuda a comprender: "Su imposibilidad de ser místico, teniendo una fuerte
naturaleza de tal". Sólo puede sabérselo paradójico a distancia, en borrosa
impresión de lejanía; acercándosele, la paradoja se desvanece. Grau ayuda,
ahora, a liberar a Unamuno de esas impresiones que lo mienten. "Unamuno
--dice- se es&lt;;apa siempre, por la condición de su naturaleza, de todo sistema.
No hay en él paradoja. Las paradojas de Unamuno no están más que en
el espejismo de los que lo leen". Agrego: de los que lo leen a distancia.
Suprimida la distancia quedan los elementos ciertos de una verdad que habita a un lado y al otro lado, y no tanto alternativamente como en un mismo
turno sin orden, sin lógica. Donde la distancia termina, termina la paradoja;
donde termina la sorpresa y la apariencia, comienza la tragedia. Vuelvo
a los apuntes de Grau y transcribo: "Unamuno es más trágico que sus antecesores en agonía cristiana" (Tragedia sin coro). Sigo transcribiendo: "Siempre al desnudo y siempre quemándose ante las cosas, sin un momento de calma, entre un mundo la mayor parte del cual se resiste a arder" (Tema de
la tragedia: a su lado no quieren creer).
Creer y descreer, 2.

No hay un Unamuno que cree y al lado un Unamuno que descree. No
se lo sorprenderá en varias y simultáneas placas; menos posible será la empresa, el imposible inventario (a U namuno no hay manera de inventariarlo) ,
de recontar las fuerzas del Unamuno que cree para medirlas con las del que
descree, y evidenciar (Unamuno no quiere evidencias, no se presta a ellas,
de ellas huye) que las primeras eran superiores a las segundas. Decir -imaginar- un Unamuno del partido A y a su lado, a su frente, otro Unamuno
del partido B, y que el partidario de aquel partido A vence, o silencia, en él,
al partidario de este otro partido B, es desconocer, de entrada, la verdad
que aporta el trato y amistad de Unamuno: que Unamuno es solo uno,
entero, que no se fracciona para creer a una hora y descreer a otra, sino
que, lejos de desdoblamientos, sin funcionar a horarios, era un mismo Unamuno el que a un tiempo creía y descreía.
Paréntesis para anotar las tristezas de quien separa esos términos: (En
días de la guerra de España, le correspondió a José Bergamín, por quien
lo sé la misión de llevarle al descreído Presidente Azaña una cuota de
' y para poner ese alimento al alcance de aquel espíritu que se turaliento,
baba sólo descreyendo, procuró hablarle de las luchas del soldado del pueblo en los frentes que recién había visitado, diciéndole: Esa es epopeya,
Presidente". A lo que el Presidente Azaña -el no creyente, el que había
puesto en él fin al diálogo, al duelo entre el ejercicio de creer y el de descreer,

296

respondió con voz de consumida esperanza: "Epopeya la ve usted, que es
poeta. Pero, no yo. Yo estoy en el intestino de la epopeya y sólo veo la
porquería". Se cierra el paréntesis) .
Unamuno es siempre cuenta abierta. Ejemplo: Cristianismo es palabra
que, en verdad, no le gusta del todo: es palabra que en nuestro idioma se
cierra sobre sí, que finaliza en ese ismo que actúa como categórica fron;era
terminal. Cristiandad es, en cambio, palabra que queda abierta; queda su d
final sin compañía, como tenso arco tendido para mantener pendiente su
intención, inacabables sus sentidos. Más: para el ejercicio de creer, Unamuno se encarga de elaborar -síntesis del acto constante de creer y descreer- su desasosegada fe, su propia fe, a su exclusiva cuenta, sin acatamientos, en acto de creador de plenas autonomías. Dios es su Dios• Cristo
es su Cristo. Su fe no pacta con nada: ni con letra muerta ni co~ fraile
'
vivo. El escribe la letra; el hace de pastor. Su fe es él. Cuando llama a
Cristo es ~ara que le acompañe, para hacer juntos campaña, para hacer
guerra conJunta, y en campaña y guerra adueñarse de Cristo y a ese Cristo
ofrecerse. Le dice al Cristo de Velázquez, en jubilosa congoja:

.

¡ Y tú, Cristo que sueñas, sueño mío,
deja que mi alma, dormida en tus brazos,
venza la vida soñándose Tú!

No se ha visto -semidios provocativo-- quien supiera pecar más golosamente de soberbia. Con la misma soberbia que elabora su fe, la desgarra.
Creer y descreer es un mismo ejercicio de soberbia; es el mismo pecado.
Y es su oficio. Gran pecador.

Dios está aquí.
A Dios lo llevamos con nosotros. Cuando lo negamos nos hace incluso
señas de entendimiento y confianza que nos siguen uniendo a él. Así 1~
ocurre a Avito Carrascal, de Amor y Pedagogía, el pedagogo de su propio
hijo, cuando éste le sorprende con la sorpresa de una respuesta demasiado
esperada. " ¡ Gracias a Dios, hijo, gracias a Dios!", sólo atina a contestarle
Avito a ese hijo, su ere.ación pedagógica, "mientras al demonio familiar que
le susurra: "¿A Dios, Avito?, ¿a Dios? Caíste, caíste y seguirás cayendo",
le contesta en su interior: "¡ Cállate, tonto!"

Le había ocurrido a Avito Carrascal lo que le ocurrió - muy español
esencial- al miliciano ateo de la guerra del año 36 que, estando de guardia
en un camino, debía requerir a quienes conducían automóviles los papeles

297

�que los identificaban, y habiendo sido ya a varios a quienes, después de examinarles esos papeles, los había despedido con estas palabras: "Salud, camarada", respondiéndoles ellos con el convencional "Adiós", despertó en él
la insistencia de este saludo una violenta cólera ideológica. "¡ Adiós, no,
que estamos en la República Social!" Y así fue amonestando a los conductores y despidiéndolos con su "Salud, camarada", sin conseguir, por ello,
recibir el saludo innovado. "Al próximo que me conteste Adiós, se dijo, le
quemo los neumáticos a balazos". Y ocurrió que el próximo le dio al despedirse el saludo innovado: "Salud, camarada"; y al miliciano ateo se le desprendieron, desde adentro -guiño del negado- estas palabras: "¡ Gracias a
Dios!"
Buho.

Cuando Enrique González Martínez (en pacto con la reminiscencia de
Verlaine: Prens l'eloquence et ters-lui son cou) hace de su soneto Córtale
el cuello al cisne el pregón que prevé la liquidación del ~odernismo -que,
de origen latinoamericano, tendría liquidador de tal origen, también-, acude
al enfrentamiento de un término zoológico contrario para apresurar así el
retmplazo de aquél. Y elige al buho. Buho versus Cisne. Buho: sabiduría.
Pedro Salinas incurrió en comentario de este enfrentamiento de símbolos,
remarcando en el ave de la proposición del mexicano esta seña, entre otras:
"mirada profunda y desdeñosa de lo superficial".
Unamuno que no había adoptado en ningún momento al cisne, no tiene
por qué aceptarle reemplazante forzándose a elección. Pero hace al caso, sin
esfuerzo alguno y tangencialmente con respecto a su abusivo encono antimodernista, recordar que su propio rostro facilitó, en varias, reiteradas ocasiones, la labor de dibujantes y caricaturistas -Bagaría, el primero- que coincidieron en presentarlo en aproximación de buho.
Muy de cerca.

Hemos escuchado un Un?J]lunO en inmediatas vecindades de labios de
Don Federico de Onís. Onís puso en la tribuna, junto a él, delante de él
y delante nuestro -entre él y nosotros-- la temblorosa imagen compleja,
gigante y ardiente de su profesor de griego en lejanas mañanas salmantinas.
El profesor dictaba clase a primera hora, entre terrestres nubes de frío castellano; tenía su propio método para vencer la baja temperatura y presentarse ante sus alumnos sin excesivo arropamiento, sin temblor exterior: se
298

duchaba con agua fría y antes de secarse se estregaba el cuerpo con una raqueta de las que se usan para las caballerías. Aquello le quitaba el frío por
el resto del día. En clase, ninguna gramática. Profesor sin plan, sin método. Se leía a un griego y leyéndolo se desvanecía el misterio del idioma.
Gramática, nunca. Ninguna palabra se le ocurría más horrible que ésta:
pluscuamperfecto. Finalizada la clase, al despacho de rector. Ahí escribía.
Ahí, escribió su correspondencia, es decir su obra.
Dijo Don Federico de Onís con acento de rústico castellano y vitalidad
de profesor yanqui.
La presencia de Onís suscitó el debate en torno de los usos que hará el
escritor de los materiales literarios. Oní,s sostuvo: no será posible la universalidad de una literatura sin haber elaborado y reelaborado materiales propios. Lo propio lleva a la universalidad, no lo postizo, no lo arrendado.
Poesía y política en
ordenada caligrafía.

La pasión que ordenó el oficio de dos artesanos de la imprenta ha hecho
posible que tengamos en este momento, en nuestras manos, los originales del
Románcero del Destierro. En 1928, los hermanos Araujo editaron -hasta
ahora única edición- este segundo libro de poemas que Unamuno compone
en el destierro. Los originales quedaron a la custodia de ellos. Hoy, buscamos en sus carillas esa comunicación que habilita - más allá de las costas
tipográficas-- el conocimiento de una caligrafía. ¿ Se lo comprende a Unamuno a través de la suya? Unamuno es desborde, es tumulto, es rebelión.Su caligrafía, no; es regular, es pequeña, es ahorrativa (¿Tacañería, aquí?
En Cómo se hace una novela, esta confesión: "cierta inclinación a la avaricia me ha acompañado siempre") . No se limita en rasgos, pero el rasgo
no avanza y limita, sí, sus planes. No hay anarquía posible. Esta letra no
muestra un ardiente laboreo de creación, sino el rigor del copista medioeval.
El renglón no tiende a escalar la página, sino a descender; mas, no desciende como si una voluntad saliera al punto para contener la decisión de
descenso. Tomo del manojo de manuscritos la poesía que Unamuno dedica
a Valery (cuando va a su casa y no lo encuentr~, se la deja como tarjeta
de visita), y vuelvo hacia las páginas del prólogo. En él,- confesiones sobre
las relaciones que en su torno concerta el tema político, la política; y luego
de decirnos que la historia es política, ya que así la concibieron Tucídides y
Ranke, insiste en exclamar: "Actualidad, pues, y actualidad política. Y en
ella historia viva y en la historia poesía o sea creación". Tema de Unamuno desterrado: la política como historia y como poesía. En De Fuerte299

'

�/

ventura a París, se jacta de que "nadie ha hec!J.o en España más política
que él". En Cómo se hace una novela recoge un cons-ejo, o reproche, así:
"Existen desdichados que me aconsejan dejar la política. Lo que ellos, con
un gesto de fingido desdén, que no es más que miedo, miedo de eunucos o
de impotentes, llaman política y me aseguran que debería consagrarme a
mis cátedras, a mis estudios, a mis novelas, a mis poemas, a mi vida. No
quieren saber que mis cátedras, mis estudios, mis poemas son política".
Hacia fin de acto.

En m desesperación -española- quiso Unamuno saber -y sentirlo suyoel conflicto del hombre de nuestros días como el conflicto del hombre de
todos los tiempos. Unamuno huía, renegaba de la actualidad. En una de sus
últimas páginas escribió, como para pregón de guerra: "Odio a la Diosa Actualidad" (La enfatizaba con mayúsculas, como para odiarla más). Para él
no existe el hombre actual, el hombre de un solo tiempo. Sin embargo, el
hombre Unamuno que haciendo renuncia de la actualidad se consumía y
recreaba para lo eterno, que hubiera querido ver a sus manos urdiendo "los
telares de la eternidad", de que dijo Saavedra Fajardo; ese Unamuno que
huía de lo cotidiano desesperando con todas las antiguas fuerzas españolas,
resultaba ser un guión trágico de actualidades (de actualidades tan importantes
como que le eran vísperas de imposibles) . Y era, en verdad a un mismo
tiempo de delirio -de júbilo y congoja-, lo imposible eterno y lo insuficiente cotidiano. Era los dos tiempos. La actualidad y la eternidad, que,
en su lenguaje se leen, también, con estos otros signos: aquendidad y allendidad, y que se enlazan así : · "La eterna actualidad, la actual eternidad".
La actualidad se eterniza cuando se la sabe -y siente- a profundidad,
cuando a todo nos compromete y llega hasta los huesos.
"¡ Actualidad política!", grita en el prólogo de R omancero del destierro.
"La actualidad pol_ítica -explica- es eternidad histórica y por lo tanto
poesía. Y nada más actual que lo circunstancial cuando se lo siente en eternidad. Las obras más duraderas -se ha dicho mil veces- son las de circunstancia".
En sus últimos años, el ejercicio de desesperar lo entristecerá de toda
tristeza. Rastros firmes de esa angustia en Cómo se hace una novela, donde
se duele de la ausencia de nietos, que era advertirse de la ausencia de los
puentes naturales que salven sus sangres. ¿ Ni en la carne de posibles descendientes se congregarán los ecos de su tránsito? Los nietos vendrían, y,
por esos años que ya llegaron, en la Universidad salmantina ponen en piedra
300

su imagen que lo recordará antes de que comience a ser recuerdo. Dicen que
desde el día que inauguraron su estatua prefirió evitar los pasos que conducían hacia ella. No quería verse en piedra eterna el desesperado de eternidad. Una tarde de esos mismos años -1933: primeras crisis de la nueva
República-, en que ha salido a la calle a sorprender el aire cargado de
desazones, con las que escribir su comentario del día para la prensa madrileña, pone fin a su excursión disconfornústa envidiando a Nietzsche, que
"menos mal que murió sin saber que se moría, libre de la razón", y ordenándose: "A casa, a soñar", y encontrándose en la casa con la voz interrogadora -e_ternidad de la interrogación- del nieto: "Abuelito, ¿ por qué
no cae el cielo a la calle"? "Y recordé -escribía en el comentario del díalo que escribí antaño: Después que el lento sol tomó ya tierra, y sube al
cielo el páramo..." . Ese día, esa tarde, ese atardecer, el drama de la actualidad
se hace, en su comentario, drama eterno. La actualidad le eterniza el drama.
¡ Qué imposibilidad de lo eterno hay en ese "Odio a la Diosa Actualidad!"
Por esos días -lo contó Baroja-, los chicos, en la calle, le tiraban piedras.
Cada uno en su rincón . . .

Veinte años después de aquella fecha que dio sales bautismales a su generación -y fue, según noticia que Gómez de la Serna ha dado Gabriel
Ma~ra quien transformó a aquella fecha del siglo viejo en designa~ión diferencial, en nomenclatura de partida, en signo simbólico; y según Baroja
fue Azorín "El bautizador y casi inventor de esa generación"-· veinte años
después, Unamuno hace acusador recuento. "¿ Qué se ha hech~ de los que
hace veinte años partimos a la conquista de una patria?" Recuento exigente·
cifra desconsoladora al cabo del recuento. El desconsuelo abre esta pregunta:
Y agrega su respuesta: "¿Qué nos queda? Morir cada uno en su rincón".
En la impresión iba una profecía. Los del 98 morirán cada uno en su rincón
al~jados ~os unos de_ los otros, peregrinos desolados en la inconquistada pa~
tna, munendo de tristezas españolas, erguidos o arrodillados, muriendo a fechas fijas o inciertas, cada uno en su rincón. "Morir solos y sin patria ni
hermandad", anunció Unamuno. Solo en su rincón lejano, en aguas extranjeras, había muerto el primero, el adelantado, el que dispuso de mayor fuerza
para la meditación del tema común, España, y cuyo nombre se cubre con estas
letras enteramente dramáticas: Ganivet En su rincón, que no fue polémico
lo que suscitó que, a veces, no se le enrolara junto a los otros, al lado de lo;
que llevaban dedos y alma ardidos de tanto buscar significados; en su rincón,
ha muerto, año de 1930, Gabriel Miró. Miró tenía diez y nueve años el 98 ·
.
.,
'
su mcorporacion a mundo y letras se hace ese signo; y ese signo debió in301

�fluir para acercarlo al objeto de tanta inquietud y tanta angustia: su España. Y si otros la supieron en el curso de meditación y dijeron de ella en
términos de problema, su redescubrimiento tomó el cauee estético y se dirigió al paisaje: redescubre el dormido paisaje español, el secreto de la piedra,
el encantamiento del agua; acaso, sus mejores páginas hayan sido confiadas
al encantamiento del agua... En su rincón luminoso de Galicia -ya es el
año 36, que será año de muertes nacionales", encendido como un viejo cirio
que se ' desvanece sin ceder su entera llama, mito bohemio, como "fantasma
blanco, blanco", según Gerardo Diego, muere --0 entra en pactos encantados
con la muerte- Valle Inclán, el que más lejos llevó entre sus camaradas de destino generacionista la bautismal adhesión al modernismo: muerte de artista,
como turbada por los júbilos de un encuentro. En su rincón de · cárcel madrileña, muere Ramiro de Maeztu de muerte totalmente adversaria, entre
los iniciales estruendos de la guerra en que tenía participación, y en la que
de no ser muerto hubiera, seguramente, matado. Se mueren los del 98.
Preparemos el corazón como para plegaria, porque vamos a decir, ahora,
la muerte de Antonio Machado: muere en exilio, cuando la guerra, entre
estruendos crueles y por decisión extranjera, termina, y apenas la caravana
se ha alejado de la frontera española. Es hora esa en que ya ha muerto solo,
enteramente solo, en su delirio, en su ira, en su rincón, el realizador de la
profecía. Cada uno en su rincón.

Centenario.
Ya, por fortuna, se han alejado suficientemente los homenajes con que
se centenearizó a Unamuno. Como ocurría a su orden convencional, es decir,
desorden, en cuanto no hay orden sin espontaneidad, de ellos salió magullado el recuerdo. Se da como habitual que el culto conmemorativo sea el
encuentro de los que, por desacuerdos con la imaginación, ineptos para
crear la propia oportunidad, se socorren en el almanaque, en sus prestablecidos pretextos, y acuden, cuanto menos imaginativos más puntuales, a abrir
la mochila en la que llevan depositados, para las variadas y distintas invocaciones, la misma y regular cuota de lugares comunes que Flaubert hubiera
codiciado para su diccionario de la insuficiencia mental. Los industrializadores de aniversarios, decenarios, centenarios y sesquicentenarios han intentado apoderarse -rapto y violación a la luz del día, en uso de impunidad- ,
esta vez de Unarnuno como barberos, bachilleres y duques -y otros máslo habían hecho, según advirtió él, con el sepulcro de Quijote. No del todo
lo lograron. Unamuno terminará por escaparse siempre de la opresión de
los lugares comunes por más tesonero que sea el empeño en encerrarlo en
302

ellos: Unamuno se zafa; no hay manera alguna de apresarlo y menos a e$(!
bajo nivel, porque -elemental, estrictamente elemental- toda la vida pasión
'
'
sangres, carnes, huesos, contradicciones, paradojas, monólogos y conversaciones de Unamuno dan incesante batalla contra la tentativa de contener, reprimir, d~s~igurar, desnaturalizar a la aventura humana, sometiéndola, fijándola, clasificándola, encerrándola. "¡ Cómo no compartir el desdén de Unamuno por todas las formas de pereza espiritual!", se adelanta a decirnos
Ezequiel de Olaso desde Los nombres de Unamuno. Quien se deja llevar
por esa pereza, agrega, será "locuaz esclavo de todos los lugares comunes".
¿Entendido? No lo entienden. A otra cosa: Vuelvan al almanaque, ampárense en otros pretextos; no se metan con él.
En los días de estas abusivas conmemoraciones me he procurado personal
op~ración de recaptura de ese Unamuno en cuanto ocasionalmente. alcanzado,
lesionado, contuso : he tomado el pequeño libro de Ezequiel de O laso: me
he acompañado de él; lo leo y releo mientras me muevo hacia la ciudad en
el tren; mientras me demoro en un café; hago buena amistad con este libro.
En sus primeras páginas plantea el conflicto que significa el trato con Unamuno por parte de lector adolescente. Unamuno se nos ha entrado -a
Olaso, a mí, acaso a ti, lector- justamente en la adolescencia. Este es el
momento de su asalto, de su inicial turno sorpresivo. ¿Hay otro escritor
español -y los hubo como para hacer difícil la elección- que nos proveyera,
entonces, de mayor sensación de comodidad? Nuestro encuentro con Unamuno se hace en calle ancha, en plaza abierta y soleada. No nos consiente
nada su amistad; no nos facilita disculpas; es amistad con incitaciones exigentes;
no se descansa a su lado; no quiere pacto de deserción u ocultamiento•
incita, reiteradamente, a enraizarnos en el problema; nos lleva a tomar e~
nuestras manos su raíz y desde ahí a hacemos cargo, --carga a nuestra entera
costa- de las más desgarradoras angustias, de los más riesgosos júbilos. No
n~s consentirá suponer que la vida es una operación ya bien concertada y
dispuesta como la prosa de Ortega, encorsetada, con soutiens: no nos exculpará de nada; nos meterá entre los remolinos de las contradicciones esenciales que han atormentado -y salvado- a los dialécticos a los heterodoxos
'
'
a los hombres para quienes dos más dos no son siempre cuatro, tal como pudo
rectificar Dostoyevsky, su par. Y, sin embargo, al lado de quien no da cuartel,
y, en cambio, llama a guerra, es posible saberse cómodo, desenredado y armonizado. Esto viene desde lejos por quien dijo que venía a traer guerra,
no paz; y él mismo volvió a reenunciarlo así : sólo en la guerra hay paz,
sólo en la lucha sosiego. ¿Dejarse asaltar por él? ¿Delegarle el dominio
absoluto de su turno? El conflicto no queda, entonces, resuelto del todo,
pero el mismo Unamuno que insistirá en avasallamos nos tironeará, a la
303

�/

•
vez, para recordarnos que su misión es la de incitarnos a la difícil empresa
de que cada uno de nosotros sea uno mismo, de manera que quien nos asalta
nos quiere dueños de nosotros mismos, no satélite de él. Con lo que ya es
posible ir armando esta teoría para reelecturas de Unamuno: ante la fuerza
con que Unamuno, autor, arrolla al lector no hay otra suerte que darse,
pero, a la vez, arrollándolo como si la presencia y actuación de sus fuerzas
tuvieran por destino alertar, suscitar y movilizar las nuestras, como si sus
maneras de arrollar quisieran en él respuestas de igual intensidad de nuestra
parte. Con lo que no se diseña regular frontera divisoria entre autor y lector;
no se lo lee desde afuera de él o desde fuera nuestro; frente a las de Unamuno, autor, el lector de Unamuno, no cualquier lector, sino el suyo, carea
-prueba- los recursos y potencias de su espíritu, y concurre a fusión, y
la lectura les resultará, así, experiencia total, juego unánime, un intercambio
de sangres: con las suyas, Unamuno moviliza las del lector; con las propias,
el lector de Unamuno rehace el curso, la actualidad y la eternidad de las
de Unamuno. No se lee, evidentemente, a Unamuno porque sí; se lo lee
lidiando con él y asociándose con él, adueñándosele en la misma medida en
que nos provee la sensación de que él se adueña de nosotros. El lector lo
hace a él, lo seguirá haciendo, porque él quiso que no declináramos de hacernos nosotros por propia cuenta. Conflicto -y responsabilidad- de leerle.

¿ También de este otro nombre: El Pro-vocador? Este otro nombre alude al
que demanda en cada hombre su propia salida hacia su vocación; una vocación que no se inhiba a nada, que fuerce a sobrevivir. En este de El
Pro-vocador, Olaso suspende su ronda. ¿Suspende? Es que Ezequiel de Olaso
más allá de este libro, su primero, y tal como lo dispone la índole del que
viene, desde la adolescencia, haciendo trato con Unamuno, sigue recreándolo
para júbilo de sus propios conflictos, para alimento de experiencia. Que es
como saber que se salvará, en todo momento, de la parálisis espiritual de los
· lugares comunes, tan estrictamente distante de su lúcida juventud.

¿Y de nombrarle? Esta es la pista en que se desplaza Ezequiel de Olaso.

Ya viene sabiendo Olasco que Unamuno es innombrable, que no hay posibilidad de alojarlo en clasificación alguna, ni de calzarle rótulo cualquiera.
Es decir, no lo mide la palabra. La palabra será instrumento dramático, su
canal esclarecedor y recreador la tomará él como punto de referencia del
ejercicio del pensamiento como que "en un diccionario de Unamuno -lo
aclara Olaso-- pensar es .volver del objeto a que nos consigna la palabra y
quedarnos en ésta para pérforarla y por allí llegar al momento en que fue
creada"; pero que la palabra lo cura a él, no. La palabra puede crear; no
definir. Al crear, puede dar nombre. La creación, ¿ no es, al mismo tiempo,
nominación? Recreándonos a Unamuno, ¿no tenemos derecho a nominarlo?
Olaso lo recrea una y varias veces, y ensaya uno y otros nombres. Por
ejemplo: Aparecido, Opinante, Paradojista, Creyente, Inquietador, Suscitador. Cada uno de estos nombres tiene su comienzo de explicación; no los
trae Olaso del azar; los acerca en las caras de esta imagen que Olaso ronda
y que puede darle fundamentos tan correctos como para explicar al Paradojista así: "el que hace de ese choque entre sentimiento y razón que es
paradoja, el núcleo de todo"; mas, el hecho de que a un nombre suceda muy
fácilmente otro y que sin desdeñar a aquél este otro tampoco lo nomine del
todo, nos va confirmando en que Unamuno es innombrable. Se nos escapa.
304

305
H

�"LA ÉPOCA DE LA NOVELA NORTEAMERICANA"
20 AAOS DESPUES
JOHN

L.

BROWN

HACE MENOS DE VEINTE años, en 1948, que Claude Edmonde Magny, en su
brillante libro, proclamó que estábamos viviendo L'Age du Roman Américain.1
La novela norteamericana había sido aceptada por los intelectuales europeos como "la literatura más contemporánea de mediados de siglo", la más
auténtica expresión de la "época posthumanista".2 "Las traducciones del
americano" predominaban en las listas de las casas editoras de todo el Continente a finales de la década de los años cuarenta, y las novelas clásicas que
leía la generación joven no eran ya las de Proust, Gide o Mann, sino más
bien las de Faulkner y Hemingway, Dos Passos y Caldwell, aun las de John
Steinbeck.3
Al regresar a París en 1944, fui recibido con expectantes preguntas: Jean
Paulhan quería saber todo lo relativo a "Henri Miller"; André Gide derramaba elogios en torno a "ce grand écrivain Dashiell Hammett". El entusiasmo
por la novela norteamericana era desbordante como también lo era la falta
de criterio. Los editores compraban derechos de publicación sin haber visto
las obras, con tal de que los autores fueran norteamericanos, preferentemente
si pertenecían a la escuela realista, y había escritores de menor rango como
Horace McCoy 4 y James Cain 5 que disfrutaban no sólo de ventas ascendentes
' ÜLAUDE-EDMONDE

MAGNY,

L'Age du roman américain ( París, Editions du Seuil),

1948.
• CESARE PAvEsE, Saggi sulla letteratura americana (Torino, Einaidi), 1953.
• JOHN L. BiwwN, Panorama de la Littérature Contemporaine aux Etats Unís
(París, Gallimard), 1953 y también JoHN L. BROWN, "Traduit de l'américain", La
Parisienne (abril de 1957), pp. 468-472.
• HoRACE McCov, No Pockets in a Shroud (1937) and They Shoot Horses, Don't
They? (1935).
• JAMES CA!N, The Postman Always Rings Twice (1934).

307

�sino también de reputaciones igualmente ascendentes. Al princ1p10 experimenté cierta inquietud acerca de lo que a mi juicio era una descarada inflación de valores, pero acabé por acogerme al calor que me reflejaba la
gloria de la literatura contemporánea de mi propio país, el cual ( después de
habérsele considerado primo de la literatura inglesa) súbitamente había adquirido la preeminencia de sede de "la literatura mundial de nuestros tiempos".
El "descubrimiento de la novela norteamericana" se había iniciado ya, por
supuesto en círculos avant garde, durante los años previos a la Guerra Mundial,
8
7
6
cuando críticos tan distintos entre sí como Malraux y Vittorini, Sartre y
Cesare Pavese 9 proclamaban la novela norteamericana como la más auténtica expresión del "hombre posthumanista", el modelo a seguir para el escritor europeo que deseaba escapar del atolladero de la tradicional novela
psicológica. En el período inmediatamente después de la Guerra, durante la
"Epoca de la Novela Norteamericana", la mitología dominante en todo el
mundo occidental era la norteamericana, y se expresaba a través del jazz, el
cine y la novela.1 º En 1967, todo ese alboroto se antoja muy distante.
La Epoca de la Novela Norteamericana ha terminado. Quizá había terminado ya aun cuando se le estaba proclamando. Los gigantes de los años
veinte -Hemingway, Fitzgerald, Faulkner- o han muerto ya, como Dos Passos
y Caldwell, o hace mucho tiempo que realizaron su mejor trabajo.
Ahora se estudian como clásicos en las universidades norteamericanas y
europeas,11 han llegado a ser académicamente respetables y constituyen temas
para las tesis. Sus innovaciones estilísticas se han explotado y asimilado a
tal grado que realmente ya no nos damos cuenta de qué tan genuinas fueron
y cuán profundamente modificaron nuestro modo de hablar y de escribir, así
como nuestra visión del mundo. En la década de los treinta y los cuarenta,
los norteamericanos fueron asimilados e imitados por los escritores europeos;
• ANDRÉ MALRAUX ha escóto un ensayo famoso sobre Faulkner publicado en la
Nouvelle Revue Franfaise ( 1933) en el cual dice que la novela Sanctuary representa
"l'intrusion de la tragédie grecque dans Je roman policier".
_
• Euo V1TTORINI publicó una importante antología de la literatura americana
"Americana" en 1933.
8 JEAN PAUL SARTRE ha escrito para la Nouvelle R evue Franfaise ensayos importantes sobre John dos Passos y Faulkner.
• Ver CEsARE PAVESE, op. cit., p. 27 y también AoosTINO LOMBARDO, Jtalian Criticism o/ American Literature: An Anthology, número especial de Sewanee Review
(vol. LXVIII, N&lt;1 3, verano 1960).
• Ver JoHN BROWN, JI Gigantesco Teatro (Roma, Opere Nuove), 1963, pp. 150-151.
1
u Todas las universidades importantes en Europa occidental tienen cátedras de "Estudios Norteamericanos". Ver la revista America Studies News y también SIGMUND
SKARD, American Studies in Europe: Their History and Present Organization (University

Srtr~

en un famoso artículo publicado en el Nouvelle Revue Frant;aise proe ~o a Dos Passos como "el más grande novelista viviente" y con 1a,dedi
cac1~b~, que presta al estudio un pasante de la Escuela Normal Superio;
escn
de USA en su Ob ra L es Chemins de la Liberté.12'
(V . io una
_ adaptación
d
,
emte anos espues, en la América Latina, Carlos Fuentes imita Manhattan
Tra;f.er en La -~egión Más Transparente). Esta influencia norteamericana
se a VIerte· tamb1en
en la obra de Vittorini,ia U omine e No;•, as'1 como en su
Co
· · s· . .
Pa;~:s:i~ni in icili~, en Saggi Sulla Letteratura Americana, por Cesare
· as tard~, los pioneros de la nouveau roman de Francia 14 descubrieron
1
enl os ndorteamencanos una decidida tendencia rechazando la interpretación
d.e mun o en términos
de ps1co
· 1ogia,
, as1, como un talento para pintar obJ·e.
b.vamente la realidad extenor,
·
d e presentar " las cosas como son" sin dist s10nes .causadas
por
la
intrusión
de la sens1
- ºbili'dad h umana -en breve una
or
, . . .
expreSio~ mstmtiva, tentativa, de muchas de las actitudes y práctic~ ue
ellos mlSillos habían de sistematizar intelectualizar
. .
q
hasta sus limites l' ·
'
Y segmr ngurosamente
d
· . ogicos. Y ahora, en la década de los sesenta, algunos de los
~ta~dos. novelistas norteamericanos de la presente generación están examman .o ciertos conceptos europeos de la novela, que, a su vez proceden de
d:te~ados elementos de las exportaciones literarias norteamericanas de los
anos tremta y cuarenta.
ejemplo, el· novelista norteamericano John Barth,1s d esd e su pnmera
·
bPor(Th
ra
e Floatzng Opera, 1955) hasta su más reciente (Giles Goat Boy)
a estado consultando a los literatos europeos como Sartre y Queneau. Re~
curre ,;onstantemente al tema de la libertad total que adquiere el individuo al
verse enfrentad
" o por nna infm1·da d de rutas posibles que se abren al rechazar
los absolutos , y pr~enta al Hombre simplemente como "el papel que opta
rr re~resentar, la mdumentaria que usa". Expresa estos conceptos con un
umonsmo mundano y bufón, que recuerda el de Raymond Queneau 1s
el Queneau. de L es Fleurs Bleues' 17 que es una "novela histo'nea
· " d e una manera
'
muy seme1ante a lo que pretende ser The Sot W eed Factor. Las novelas
de Barth (como las de un número considerable de sus con temporáneos) son
~

,. Tres volúmenes han sido publicados: L'Age de raison · Le S
· . L M
l'8me (Gallimard, Paris ), 1945.
'
ursis, Y a ort dans

: L~ influencia estilística de Hemingway es evidente en la obra de Vittorini
Vease NATALIE SARRAUTE, L'Ere du soupfon (Gallimard Paós) 1956 · M
CRAN_AKI e lvoN BELAVAL, Natalie Sarraute en Ja colecció~ La Bibli0 th, y id~M~CIA
(Gallimard, Paris), 1965.
eque ea e
,.d V'ease ( RI¡CHARD KosTELANETZ, "Le Roman aroe'ri·c~;n
'
b
~
surde'" en L es Temps
m~. emes vo. 239, abril de 1966), pp. 1856-1866.
J&amp;AN Qu&amp;vAL, Raymond Queneau (Seghers Paris) 1958
11
GALLIMARD, Paris, 1965.
'
'
·

ª

of Pennsylvania Press, Philadelphia, Pa.) , 2 vols., 1958.

309
308

�'
bufonadas, parodias intelectuales de gran agudeza de espíritu, en un estilo
que, según da a entender él mismo, ya no puede tomarse en serio y debe
emplearse (como lo hizQ Queneau) en tono asiduamente juguetón. Lo que
Bloch-Michel ha dicho acerca de la obra de Michel Butor, Degrés, puede
aplicarse igualmente a Barth: "JI s'agit bien d'un auteur a qui voulu faire le
roman d'un roman qui ne se fait pas" .18
Le nouveau roman también ha encontrado sus adictos y sus imitadores en
19
los Estados Unidos, notablemente Susan Sontag, en The Benefactor. Aunque en términos generales el joven novelista norteamericano de la presente
década se interesa más en llevar la autorrevelación apocalíptica hasta el límite
que en experimentar con la forma. Una notable excepción es William Burroughs con sus cut-ups Dada.20
Los novelistas norteamericanos de los años sesenta aún laboran a la sombra
de sus "grandes antecesores" de los -veintes y los treintas. Dice Norman Mailer
( Advertisement for Myself, p. 436): -"qué gran generación fueron elloscuántos más impresionante que la mía. Si bien es cierto que sus obras no nos
prepararon para el choque, el estupor y el ingenio desarraigado de nuestra
época, eran hombres que todavía sabían escribir novelas vigorosas, or!ginales,
de un estilo personal y muchos de nosotros nos dispusimos a convertirnos en
escritores gracias al mundo que ellos nos abrieron". Porque a pesar del lustre,
la variedad la maestría técnica y el arrojo intelectual de Mailer y sus contemporáne:s, la novela como forma no impera ya en la escena literaria,
como sucedió en otros tiempos. En verdad, -y así lo he dicho en otras
ocasiones-- la poesía posiblemente sea más importante que nuestra literatura
novelesca como instrumento que refleja el temperamento de una época que
es más cósmica que social, más alucinadora que objetiva. A pesar de las
"novelas de moda" como The Catcher in the Rye de Salinger, The Lord
of the Flies de Golding, o Catch 22 de Heller, la novela no es ya el medio
que expresa con mayor acierto lo que la presente generación considera realmente intresante en la vida contemporánea. Los profetas de la juventud
anterior a la Guerra generalmente eran escritores, con frecuencia novelistas.
Pero los profetas de la posguerra-¡ si es que se encuentren!- tienden a ser
técnicos visionarios como Bucky Fuller,21 o pintores, o músicos de jazz, com-

1•

r

JEAN BLOCH-MICHEL, Le Présent de l'indicatif (Gallimard, Paris), 1?63,
27.
FARRAR, STRAus, Gmoux, New York, 1963. Véase también sus estud10s crittcos en
Against ln.terpretation (Farrar, Straus, Giroux, New York), 1~66.. ,
.
"' PmRRE DoMMERGUES, Les U.S.A. a la recherche de leur 1dentite (Grasset, Pans),
111

1967, pp. 306-317.
.
. .
21 Entre los numerosos libros de FuLLER, Education, automation (Southem Ilhno1s
University Press, Carbondale, Illinois), 1963 e Ideas and lntegrities (Prentice-Hall,
New York, 1963.

310

positores de vanguardia como John Cage 22 o filósofo-psicólogos apocalípticos
como Norman Brown 23 o Timothl' Leary o Marshall McLuhan,24 más que novelistas. Los motivos son evidentes. Decididamente en el transcurso de nuestra época y sobre todo en los años posteriores a la Guerra, los instrumentos
de la cultura se han hecho más variados y más accesibles que nunca en la
historia del hombre. En el pasado, el libro era indiscutiblemente el instrumento número uno de la "cultura" y el hombre culto era el hombre que leía.
No se esperaba que tuviera más que un conocimiento somero de la música
de la danza o de las artes plásticas. Hoy, con el advenimiento de los
todos audiovisuales de comunicación, la reproducción en gran escala de las
obras de arte, las grabaciones técnicamente impecables, .la cultura contemporánea depende menos y menos del libro, así sea para la instrucción O para
la diversión. Susan Sontag, en su libro Against Jnterpretation, una obra que
quizá haya recibido más atención de la que merece, ha insistido en que "el
principal atributo de la 'nueva sensibilidad' ( pretencioso término) estriba en
que su producto modelo no es la obra literaria, menos aún la novela". La
novela, a medida que han aparecido nuevos sistemas de comunicación ha dej~do de disfrutar de su privilegiada situación de antaño. En su pap:l tradicional de "contar una historia", ahora se ve obligada a competir con el cine
Y la televisión. Natalie Sarraute ha reconocido esto cabalmente en L'Ere du
Soupfon al instar al novelista que descubra formas distintas de explorar las
nuevas áreas de sensibilidad, ya que muchas de las que antes pertenecían
exclusivamente al terreno de la novela han sido invadidas progresivamente por
otros medios. Dice (pp. 75-76) : "Le nouveau roman laisse a d'autres arts
--et notament au cinéma- ce que ne luí appartient pas en propre. Comme
la photographie occupe et fait fructifier les terres qu'a délaissées la peinture, le
cinéma recueille et perfectionne ce que luí abandonne le roman... Le lecteur
peut satisfaire au cinéma, sans -effort et sans perte de temps inutile son gout
des 'personnages vivants' et des histoires". Eso por supuesto en ningún sentido implica necesariamente la "muerte" de la novela; implica, sí, su modificación, su ajuste a una función más limitada (o cuando menos, a funciones
distintas), debido a la creciente competencia de otras formas de comunicación.
Por ejemplo, la narrativa o ese género de evocación panorámica de los rasgos

mi

22

CAGE ha publicado Silence (Wesleyan University Press, Middletown, Cono.), 1961
y A Year from Monday (Wesleyan University Press, Middletown, Cono.), 1967.
,. NoRMAN O. B&amp;owN, Life Against Death (Wesleyan University Press Micldletown
Conn.), 1961 y Love's Body (Random House, New York), 1966.
'
," NAIM ~:TAN, "Une forme nouvelle de déterminisme" Preuves (Paris) (vol. 17,
nurn. 202, d1c1embre de 1967), pp. 76-78; también JoHN M. CuLKIN, "A Schoolman's
Guide to Marshall Me Luhan", Saturday Review (18 de marzo de 1967), pp. 51-58.

311

�'

\

naturales del mundo exterior, como los experimenta la sensibilidad humana,
que antaño figuraban entre los principales elementos de interés para el novelista, posiblemente puedan realizarse mejor en cinta cinematográfica. El
novelista, en consecuencia, se ha dedicado más y más a la descripción de los
aspectos olvidados de ~uestro panorama interior, a la cartografía de los mundos
de la fantasía íntima o a la presentación en forma diminuta y microscópica
de los objetos del mundo exterior ("le monde sans l'homme"): esto es, a una
"subjetivización" o a una "objetivización" externa de la realidad. El hombre
y el mundo exterior parecen haber perdido conexión el uno con el otro. La
novela tradicional trataba de reconciliar al hombre con el mundo, de aceptar
a la sociedad y definir la relación del hombre con ella. Pero estas actitudes
extremas prevalecientes en la novela contemporánea revelan la crisis en el
concepto de la realidad que ha penetrado todas las manifestaciones del arte
moderno y a la cual me referiré más adelante.
Sin embargo, algunos aspectos de la novela norteamericana están firmemente arraigados en la realidad contemporánea y acondicionados reciamente
por ella. Porque la novela forma parte de la producción total de la industria
editorial, la cual, en los Estados Unidos -y de manera creciente en Europase ha convertido en un gran negocio.
Quienes ven al mundo con optimismo y gustan de hacer resaltar nuestro
progreso intelectual, quienes hablan embelesadamente de la "explosión cultural" que actualmente tiene lugar en los Estados Unidos (y hasta cierto
punto en el resto del mundo "desarrollado"), quienes citan cifras acerca de
la asistencia a los conciertos y las exposiciones de arte, inevitablemente ofrecen
estadísticas sobre las ventas de libros también.
Un examen superficial de la prosperidad que goza la industria editorial
norteamericana puede llevarnos a la conclusión de que estamos en el apogeo
de un Renacimiento literario nunca jamás •visto por el hombre. Desde la
Guerra, las ventas de libros se han elevado enormemente de 700 millones
de dólares en 1954 hasta 2,500 millones calculados para 1967, un aumento
de cuatro veces más en menos de 15 años. Pero estas cifras no deben engañarnos respecto a la verdadera situación de la novela.
Porque los "libros comerciales" -es decir, novelas, poesía, crítica, historia
y otros géneros de literatura no ficticia- en 1965 constituían un poco más
de un 7% de las ventas totales de libros. 51 % de las ventas y 91 % de las
ganancias proverúan de libros de texto y libros técnicos. Sé por experiencia
personal en los años que dediqué a la edición de libros, cuán inferior se
siente inevitablemente el departamento mercantil ante los colegas de los departamentos de textos y libros técnicos. El departamento me_rcantil de ~uchas
de las firmas más prolijas, nuevas y eficientes, es en realidad ~ luJo que

312

m~ntienen por razones de prestigio, una tía vieja, culta y respetable, pobre
e mcapaz de sostenerse, pero a quien no se le puede echar de la casa.
Pero ¿ qué de las novelas que se convierten en gran éxito de librería y
se supone ganan millones par~ sus autores y editores? Primeramente (a pesar
de excepciones como H erzog) no son novelas que se comentan en Kenyon
o en el Partisan Review, ni que se discuten en publicaciones semejantes.
El gran éxito comercial de los Estados Unidos en los últimos dos años
ha sido The Source, de James Michener, del cual se vendieron 402,000 ejemplares en 1965 y 1966. En primer Jugar, hay que notar que The Source,
como In Cold Blood, de Trumao Capote, es lo que se conoce como "nonfiction novel", o sea, "novela no ficticia". Nótese también que The Source
no pudo ni remotamente competir con las ventas de How to Avoid Probate
consejos sobre testamentos por Norman Dacey -575,000 ejemplares tan sól~
en 1966; ni con los 7 millones de ejemplares de las obras de Mickey Spillane.
Esta preferencia por lo real en vez de lo ficticio en Ía novela norteamericana ( y en la europea también) ha venido haciéndose más y más evidente,
resaltando marcadamente en el reciente éxito de In Cold Blood de Trumao
Capote. El novelista, cada vez menos seguro de su facultad para crear la
"realidad" en sus obras, menos seguro hasta de lo que es la realidad, se
vale de "los hechos" para novelados. Además, entre los editores tiene mayor
aceptación una novela de "interés tópico", que pone el dedo sobre "un
problema", como el de las relaciones raciales, o la delincuencia juvenil, 0
el aborto. Edwin O'Connor es un hábil practicante de este tipo de n◊vela.
En su Last Hurrah relata la carrera de Jim Curley, el ex alcalde de Boston,
y su más reciente "best-seller", All the Family, es una semblanza apenas disimulada de la dinastía Kennedy.
Quizá sea, como dijo el novelista Philip Roth, que "Nuestro mundo actual
turba e incomoda la magra imaginación del novelista. La realidad continuamente supera a la fantasía, y la cultura contemporánea día a día produce
personajes que un novelista no podría inventar". Personajes que son su envidia y también su desesperación. Porque la "sobrecarga de información"
( valiéndonos del término de Marshall McLuhan) de nuestros tiempos, la
enorme disponibilidad de "hechos", constituye un grave problema para el
pensador y el artista contemporáneos. El novelista, en particular, a menudo
se siente anonadado por todos los "hechos" asequibles, datos que en suma
no significan nada, que no forman un conjunto, que parecen proyectar una
visión de un mundo sin secuencia, sin forma, sin continuidad, un mundo
demasiado complicado para que el escritor encuentre significado en él, 0 en
sí mismo, o en el lugar que en ese mundo ocupa, un mundo en el cual las
únicas respuestas consisten en "enunciar el problema". La novela tropieza

313

�con la dificultad de tener que avenitse con la brutalidad real en sus múltiples aspectos y ha seguido dos caminos distintos en busca de una solución:
uno, el de vanguardia de un Burroughs o un Mailer, el que rechaza los
hechos totalmente en favor del Yo, del "Hombre Intimo". El otro, el que
sigue una Mary McCarthy, en The Group, o Truman Capote, en In Cold
Blood, u Osear Lewis, en Los Hijos de Sánchez, es el de escribir sociología
o reportajes disfrazados de novela. Además, nuestra sociedad ya no es aquella
estructurada sociedad de clases en la que echó raíces y floreció la novela tradicional. La sociedad de clases era una sociedad de maneras, maneras que
indicaban las formas en que los seres humanos se acomodaban a las desigualdades de clases, las diferencias de temperamento, los contactos sociales. La
novela examinaba esos elementos y trataba de comprenderlos.
Pero las maneras, en nuestra sociedad funcional, no son tan importantes
como los simples sistemas al determinar el comportamiento y el destino del
hombre. Burroughs y otros escritores, haciéndole eco a Kafka, recurren a
este tema constantemente: "Documentos emitidos con tinta que se desvanecía
para convertirlos en boletas de empeño. Se requerían nuevos documentos constantemente. Los ciudadanos corrían de una ventanilla a otra tratando desesperadamente de cumplir con plazos !IDPosibles". La literatura busca la forma
de utilizar estos sistemas. Hannah Arendt, en Eichman in Jerusalem hace un
excelente estudio no de las maneras de los nazis y sus víctimas, sino precisamente de esa clase de sistemas grises e inhumanos.
Hoy, debido a los rápidos medios de comunicación con el gran público,
todo el mundo tiene la ilusión de estar participando directamente en los hechos -en los acontecimientos mismos- y siente menos necesidad de lo ficticio.
No había geografía, ni transcurso de tiempo, ni indigencia, absolutamente
ninguna necesidad capaz de impedir a nadie que compartiera en alguna forma
los terribles días subsecuentes al asesinato del Presidente Kennedy. Es cuando
un acontecimiento -podría decirse una serie de acontecimientos-- alcanza
esa magnitud, cuando llega a compartirse a tal grado, que las novelas empiezan a perder su importancia. Brock Brower lo ha expresado así: "La imaginación tiene otra misión. Debe ayudar a encontrar el significado de los
hechos escuetos, para no caer en la vacuidad de la novela sin argumento,
sin carácter, en la pobreza temática inherente al hecho escueto". Mientras
tanto, se hace más difícil definir la línea -si acaso esa línea alguna vez
existió-- que separa a los sociólogos empeñados en dramatizar su material y
darle "interés humano", de ciertos novelistas que se preocupan más y más
por los problemas sociológicos. En realidad, puede ser que algunos sociólogos
imaginativos, como Osear Lewis (particularmente en Los Hijos de Sánchez)

314

ze

o. David Riesman
(The L one y rowd) , estén
, mas
, cerca de la novela tradi
.
c10nal del siglo XIX que los novelistas "serios" de h oy.
.

..

•

fi:::~~~:~ :!::

La verdad
· d
literatura "no:.f~::~i
~;em:nte prolijo }~ner~ de la
0
veladas", encontraremos que sólo una minorí .1, . sea, las hi~onas nodémicos y cuasi acad' .
a re at.Ivamente pequena de acaf
ermcos producen y leen novelas contemporáneas "serias"
q_ue una vez ueron la forma literaria imperante en una cultur
. ,
c~pales componentes eran "literarios". Un creciente núme d a cul'.os p~mnos" son profesor
• . .
ro e nove IStas semayor parte de :t;;:;~~:rari:~~~iecialmente,flos de vanguardia. La
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n son pro esores La lectura de
nove as se a convertido en una de
di
.
.
.
tiva ni 1
,
.
.
esas versiones y no siempre la más atraeal
a m~ satisfactoria emocionalmente que en la acmalidad están al
canee de casi todo el mundo: paseos en automóvil ro
d
.. ,
y radio, grabaciones fonográficas cine etcéter p' p gramdas e tel:vision
ed ·to
· ' d b
'
'
ª· ara po er competir los
i res qmza e erían preparar "fiction kits"
d . .
. '
novelas, libros parlantes con un , .
d
' es ecrr, Juegos surtidos de
'
illllllmo e texto letras grand
li
mer¡.te ilustrados con láminas a 1
b . '
.
es y amp ala v d
.
co ores, gra aciones en cmta magnética con
. I oz_ el autr, tiras
películas, música electrónica de fondo etcétera

?;

}¡:~;:;sej::~:~u;:◊:uque ~odría realizarse con la obra de Michener:
y hasta bombard p d.
y p_osible que el homme mayen sensuel, rodeado
. ea o por semejante plétora de placeres lle aría en u
turo no muy leJano a considerar la lectura de libros una ;nfe~edad
n. fu.
· f"icientemente
•
nerviosa
de una minon'a msu
socializada
.
. .
No es necesario · · tir
•
.
Y potencialmente permciosa.
msIS . en 1as afrrrnaciones de Marshall McLuha
1 dr
Ong Y otros, sosteniendo que ha surgido una
ul
~' e !'ª e
cu
li · ·t·
nueva e tura no literana de
yo amp o sigru icado los intelectuales del mundo d 1 1
'
d d
b I
e as etras no se han
e:te:a~ue~ta
a 1· Pero la mayor parte de los novelistas "serios" sí están
os e e o, o que es dolorosamente evidente en una o en tr f
en s~s obras. ¿Quiénes son estos novelistas y de ~ué manera re;e.: orm~,
tuacion de la novela en los Estados Unidos a finales de la d' d dJ nl la ~SJ.sesenta?
eca a e os anos

e;

En 1965, la sección de libros del Herald Tribune lle ,
b
cuesta e tr
50 , •
vo a ca o una enn e unos
cnt.Icos y escritores norteamericanos
l
.
los 20 autores que consideraban haber escrito las meJ·ores ' y los deditores de
20 añ .
di
nove as urante los
os mme atamente después de la Guerra La 1 . ,
selecciones de esta índole es falible Pero en . . ~ :ccion, como todas las
d
b
'
.
un eJercic10 como éste debemos
ar nom res. He aquí los que fueron propuestos: Saul Bel!ow e:cabeza la

31.5

�lista, seguido por Vladimir Nabokov, William Faulkner, Be_rnard Malamud,
J. D. Salinger, Ralph Ellison, Norman Mailer, Emest Hemmgway, Flannery
O'Oconner, R. P. Warren, John Updike, William Styron, John Cheever,
Eudora Welty, J. F. Powers, John Hawkes, John O'Hara, Nelson Algren,
Katherine Anne Porter, John Barth.25
Al hablar de la novela de la década de los sesenta, varios nombr:5 podrían ser suprimidos de inmediato: sobre todo los de autores q~e realizaron
sus obras más características antes de la Guerra: Faulkner, Hemmgway, _John
O'Hara, Katherine Anne Porter. Y ¿ acaso no seremos culpables ~e unperialismo cultural al "anexar" a Vladimir Nabokov? Al haber escn~o obr~
directamente en ruso, alemán y francés, así como en inglés, y al sentrrse ~as
en su casa quizá en Europa que en los Estados U_~do~, No?°k?v da 1~ rmpresión de ser una superproducción de cooperac1on hterana internacional.
Pero ningún norteamericano ha descrito mejor que él lo que es nuestra desarraigada república de moteles y supercarreteras. Y_ ~l pro~io _Nabokov ~a
dicho que el verdadero protagonista de Lolita es el ~dioma mgles -o meJor
dicho el americano Hay omisiones notables en la lista: Carson McCullers,
por ejemplo, y Tru~an Capote y Henry ~iller, el padr~ de Kerouac y de
los beats. y el mismo Kerouac, por abumdo que sea, as1 como James Baldwin (aunque podría sostenerse con fundamento que su fue~ es el ensayo
más que la novela) ~y Wright y Morris y Mary McCarthy. Sm d~~a se encontrarían, además, partidarios, apasionados algunos de ellos, de William Burroughs, James Purdy, Paul Bowles, James Donleavy, Jean Staf!o~d, Herbe~t
Gold, Harvey Swados, Vanee Bourjaily, Frede~ick ~uecher, W111i~- &lt;?add1s
y muchos otros. y aun en estos tiempos de lo irracional y lo apoca~puco en
las artes, los novelistas que con talento y sinceridad siguen defend1end_o los
valores tradicionales no deben ser totalmente pasados por alto -escntores
como Paul Horgan,' John Hersey, James G. Cozzens, Lo~s Auchinc~o~quienes reciben escasa atención de la crítica pero que sostienen un publico
lector constante.
Casi todos estos novelistas ilustran algunos aspectos de la novela de los
años sesenta. La mayor parte de ellos, por ejemplo, pertenece a grupos minoritarios de índole social, racial o religiosa. La sociedad de la posguer_ra ha
venido haciéndose más y más homogénea, amorfa y fluida, no permite ya
una definición clara; en ella, muchos de los problemas que formaron el roa.. Para comentarios sobre la mayorla de estos novelistas, véase JoNAT8:AN BAuMThe Landscape of Nightmare: Studies in the Contemporary American Novel
(New York University Press, New York) 1965 y l!ARRY TaORNTON MooRE, C~nt~_m pdrary American Novelists (Southern Illinois University Press, Carbondale, Illinois),

BACH,

1964.

316

terial de los novelistas del pasado han sido superados. Sus conflictos mayores
son demasiado grandes y abstractos y no es posible dramatizarlos satisfactoriamente en términos meramente humanos. En una sociedad como la nuestra, es una ventaja para el escritor sentirse "excluido de todo", disfrutar de
la libertad de no ser asimilado, de la moda de ser rechazado, de poder contemplar al mundo desde el punto de vista propicio del individuo que es diferente a los demás. Muchos de estos grupos minoritarios -los judíos de los
centros urbanos, los negros, los no conformistas sexuales, y sobre todo los
sureños que aún viven al margen de la economía próspera del norte- han
convertido su situación en capital literario. Pero a medida que han logrado
éxito, su material ha perdido el impacto dramático progresivamente. En la
actualidad, por ejemplo, hay una sobreproducción de novelas que tratan
la homosexualidad más al estilo de "Pollyana" que en forma escabrosa y
también hay muchas sobre la violencia racial. _Consideradas novedos~ y
atrevidas en su época, ahora se han convertido en drogas comerciales en un
mercado que exige más y más excitación específica, más y más violencia,
un efecto estimulante que la palabra por sí sola -tan desvalorizada por abuso-- ya _no puede proporcionar.
~~s de las mejores novelas de la posguerra han sido escritas por hijos
de lililllgrantes, en su mayoría judíos, que se sentían desligados de un mundo donde los valores aún eran Blanco, Anglosajón y Protestante. Este movimiento cuya figura central es Saúl Bellow ( quien a la par con Norman Mailer constituye el novelista más dotado de su generación) ha producido, como
vemos en la obra The Adventures of Augie March,26 un nuevo tipo de novela
judía, urbana y picaresca. Como hace notar Leslie Fiedler (Midstream IV
W in ter 58) " ... la manera de hablar de los judíos, sus experiencias de la ni~
ñez y la adolescencia, los olores y sabores de la cocina judía, los sonidos
de la sinagoga se han convertido desde 1930, y especialmente desde la Segunda Guerra Mundial, en elementos básicos de la novela norteamericana".
Estos escritores poseen una experiencia común, rica y llena de sugerencias.
Son esencialmente urbanos. Hombres y mujeres cuya temprana juventud
se deslizó entre las dos grandes guerras, habiendo sufrido el efecto de la
guerra civil española y el peso de la depresión económica. Siguen siendo
extraños en un mundo de prosperidad, en el que hoy viven con comodidades.
Están vinculados unos con otros y separados del resto de su generación por
haber aceptado y rechazado el comunismo. ¿Ejemplos? Primero, Saú] Bellow, quien evolucionó del estilo de Kafka que caracteriza sus obras Víctim
y Dangling Man, al de personajes que actúan sin convicción, como Augie
March y Herzog. The Assistant (1967) y A New Life ( 1961) de Bernard
'" RICHARD

PoJRIER, "Bellows to Herzog", Partisan Review (vol. 22, núm. 2), 1965.

317

�Malamud, Fathers de Herbert Gold, Farewell, Columbus y Letting go de
Philip Roth, The chronicles of the class Family de J. D. Salinger. En una
categoría de término medio, lrwin Show, Herman Wouk y Budd Schulberg
han explotado sus antecedentes judíos y numerosos escritores de menor importancia han inventado memorias acerca de sus juventudes en hogares judíos y sus madres judías.
Ciertamente, en el terreno de la literatura, este grupo ha producido en
los últimos veinte años un buen número de escritores que en la variedad y
riqueza de sus temas sólo encuentran rivales entre los sureños -Carson Me
Cullers, Eudora Welty, R. P. Warren, Flannery O'Connor, Reynolds Price,
con la gigantesca figura, al fondo, de Faulkner, quien sigue siendo el más
grande de los novelistas norteamericanos de este siglo. No tiene caso explicar nuevamente por qué el vencido Sur, viviendo a base de sus leyendas,
agobiado por el sentimiento de la fatalidad humana y su trágico fracaso,
atormentado por la presencia física del esclavo negro, con una visión poética
y violenta de la vida en vez de razonada, llegó a producir algunas de las
mejores obras literarias de nuestra época. "Sólo el corazón doliente concibe
las obras de arte eternas", escribió Yeats, y en forma semejante a la región
del sur de los Estados Unidos, la Irlanda atrasada, humillada y apasionada
también encontró su consuelo y su justificación en el arte. Muchos fueron
quienes creyeron que el dinamismo literario del Sur se había agotado con
las últimas obras de Faulkner. Pero la producción literaria de escritores como Flannery O'Connor revela que en el Sur aún no se integra plenamente
una sociedad próspera y que sus problemas y su poesía violenta siguen siendo la inspiración de las mejores novelas norteamericanas.
La novela del negro -particularmente la de la categoría de Native Son,
por Richard Wright- tiene· raíces en el Sur. Pero en los años de la posguerra, la novela acerca del negro ha experimentado una significante transformación, ha cambiado su postura de una protesta naturalista de carácter
social -como la que expresa Richard Wright- a la injuriada actitud de
violencia apocalíptica manifestada en la obra de Ralph Ellison, The Invisible Man, y la de James Baldwin, In Another Country, que, por supuesto,
ya no es en absoluto una simple novela de protesta del negro.
Al igual que el negro, el homosexual es un forastero en la sociedad moderna, como lo ilustra James Baldwin con abundante detalle en Giovanni's
R oom y Another Country. La novela de anomalía sexual ha ve~do haciéndose más y más común y más y más clínica desde la Guerra. Si alguien me
hubiera dicho durante el tiempo que trabajé en la industria editorial a fi21

ToNY TANNER, "The New Demonology'', Partisan R eview (vol. 33, núm. 4 ),

pp. 547-572.

318

nales ~e la dé:1da d: los cuarenta que una novela acerca de la prostitución
masculina podía publicarse en los Estados Unidos, lo hubiera declarado loco.
~ero en los año~ seseQta no sólo_ se publica City of Night, de John Rechy,
smo que se. c~nvi~rte en gran éxito de librería, inspirando la producción de
numerosas IID.1tac1ones y _formando parte de los estudios modernos y serios
sobre la novela norteamericana de las casas editoriales universitarias, uno de los
cual:s (a ~esar de la torpeza ridícula y el sentimentalismo excesivo de la obra)
elogia _el_ libro de esta manera: "Imágenes tan convincentes de una realidad distmta a la_ nuestra son en extremo raras y deben apreciarse cabalme~te, pues constituyen el elemento que da a la literatura de los románticos
s~ J1:15to valor". El tero~ de la homosexualidad -o digámoslo usando el
te~? que puso de moda Norman Brown, el tema de la "perversidad poli1;1orfa - se ha convertido por abuso en uno de los clisés literarios de la
epoca moderna, comparable en cierta forma con el clisé del siglo XIX de
la ramera .de corazón de oro. Las novelas de la década presente están en
com~etencia con sus des~ripciones de todas las formas posibles de goce carnal sm reserva alguna (eJemplos recientes: el libro de John Selby, Last Ent1'y
to Brooklyn, ~ el de Burt Blechman, Stations, al cual se refiere el respetable
New York Times como "una novela cruda y poética acerca de un homosexual en los retretes del Metro de Nueva York".
Lo~ Estado_s Unidos es uno de los países del mundo occidental que más
:1'ansi~e a~tonzan~o la producción y venta de libros dichos pornográficos. El senor Girod1as, ~r~pietario de la Olympia Press, ha trasladado su negocio de París
(donde era vict~a perenne de las campañas degaulistas de moralización)
a Nuev~ York, cmdad que se ha convertido en uno de los centros mundiales
del tráfico de los "D.B." ( dirty books) . El adicto a las drogas como miembro de una crecie~te minoría de los Estados Unidos, frecuent:mente se alía
con el no conforrmsta sexual, como sucede en el libro de William Burrou hs
The Naked Lunch.
g '

Podrta pensarse ~ue el católico, como miembro de una minoría religiosa
dentro de una sociedad W ASP (White, Anglo-Saxon Protestant) tamb·'
h b, d
'b .
'
ien
a na e ,contri wr a este movimiento literario de "forasteros". Sin embargo, excepción hecha de J. F. Power y de Flannery O'Connor (quien tiene
a su favo~ la triple ventaja de ser sureña, mujer y católica), tenemos muy
pocos escntores que traten el problema de los papistas. Quizá la explicación
sea que durante la época en que se perseguía a los católicos lo suficiente
para hacerlos interesantes, todavía no eran lo suficientemente cultivados en
las artes literarias para aprovechar su situación. Cuando llegaron a serlo,
ya no se les perseguía lo suficiente -se habían convertido en parte respetable del Establecimiento.

319

�•
Pero probablemente es sólo cuestión de tiempo para que las voces de estos
grupos minoritarios se asimilen al concenso de la opinión general. (Ya manifiestan cierto snobismo y una actitud condescendiente hacia la mayoría square,
0 como se diría en México, "desintonizada", "fuera de onda"). El vigor
literario de estos grupos proviene en parte de su oposición a la sociedad
-en el futuro, el argumento del homosexual hostigado y el de los matrimonios interraciales pueden llegar a considerarse tan anacromcos como nos
parecen a nosotros, en esta époc_a de la píldora an~conce~tiva y la mujer
emancipada, las novelas del siglo XIX que tratan q,e Jovencitas que han perdido la lionra. Más y más el novelista del futuro, cuando se hayan resuelto
ya los problemas de las minorías, tendrá que enfrentarse con los asu_ntos f~~damentales de la naturaleza y el destino del hombre. La decadencia de la
novela naturalista de fondo social" a partir de la Guerra ha traído unida
la decadencia del postrer concepto trascendente del hombre -como víctima o como beneficiado del orden social. En el mundo amorfo que nos
rodea, como sostiene Beckett, ya no hay ni víctima ni beneficiados -más
y más el artista moderno ha dejado de creer que la "Sociedad" realmente
existe.

•
Algunos de los problemas que arrostra el novelista norteamericano de los
años sesenta le son peculiares como norteamericano y como artista. Pero
sus dificultades fundamen~es son comunes a todo artista en una sociedad
tecnológica de masas.
y a nos hemos referido al obvio problema que se le presenta al novelista
norteamericano de la posguerra al tratar de los escritores cwnbres del período entre las dos conflagraciones mundiales: quiere ser tan hábil como
Hemingway.
Pero más grave aún, la generación de Hemingway y Faulkner fue la última que pudo utilizar significativamente algunos de los temas fundamentales de la literatura norteamericana del pasado. Tomemos, por ejemplo,
el tema de la inocencia y la sencillez del norteamericano en contraste con
la experiencia y la sabiduría mundana del europeo, aspecto que se ha tratado interminablemente en las novelas y cuentos norteamericanos. Nos halagaba pensar en esa época que éramos hijos sencillos de la naturaleza,
adanes en el Paraíso del Nuevo Mundo, muchachos del campo de &lt;;orazón

320

puro, enfrentando con candor natural y buen sentido todas las artimañas
y engaños de la civilización.

~ terminar_ la Segunda Gu~rra Mundial, sin embargo, los Estados Unidos,
habiendo surgido co~o potencia mundial, se convirtieron en el nuevo "viejo
mundo" de la sociedad tecnológica, mientras que Europa, y aún más el
r~to _del globo, constituían la agreste, nueva y exuberante frontera para la
maq~. No nos quedó más que reconocer que definitivamente habíamos
perdido nuestra muy alardeada inocencia. Daisy Miller había llegado a la
madurez, y se había convertido en agresora en vez de víctima. Los norteameric~os viaja?an por todo el mundo con un nuevo aplomo y gesto mundano, siendo obligados a asumir las responsabilidades a la vez que los placeres del poderío. Nuestra radicalmente distinta situación en el mundo convirtió en anacrónico el tema de la inocencia del norteamericano frent~ a la
sagacidad del europeo,· e impuso al escritor la tarea de crear una nueva imagen, de redefinir el papel del norteamericano en el mundo. La novela europea de la posguerra también refleja el surgimiento de los norteamericanos
como "~os viejos': de la ~ueva sociedad tecnológica. En Lettere da Capri,
de ~ano S~ldati, por eJemplo, los tradicionales papeles quedan invertidos
y la inocencia del galán latino lo hace víctima de la mundana experiencia
de su rapaz amante norteamericana.
Sin embargo, en un nivel aún más fundamental, el novelista norteamericano de los años sesenta lucha con ciertos conflictos filosóficos que son com~es a nuestra sociedad entera y que, como hemos visto, se reflejan con
clandad en la novela europea también.
L? que sucede es que hemos perdido fe en la razón humana y en los
sentidos humanos como instrumentos para comprender la realidad del mundo en que vivimos. La crisis que hay en el concepto de la realidad se ha
convertido en el factor determinante en la evolución de las artes contemporáneas -primeramente en la pintura y después en la novela. Esto condujo al escepticismo respecto a la realidad del mundo exterior a un violento
an~telectualismo, una exaltación de los sentido~, un persi;tente afán de
reba1ar al hombre, de conside~arlo sólo un bulto borroso, de eliminar lo "meramente humano" del arte, y aun negar la existencia misma de "lo humano".
Esta sus~icacia, este desdén, hacia la "realidad normal" se encuentra presente
dondeqwera en la novela contemporánea, que frecuentemente trata de convencernos de que las imágenes de los enajenados y los transportes de los adictos a las drogas representan una realidad más intensa, más auténtica que
aquella que nos es accesible por medios racionales. Leslie Fiedler ha dicho
que a la postre es la sinrazón lo que llegan a admirar y a emular los "fu.
turistas", así como optan por perseguir la visión en vez de la sabiduría, la

321
H

�alucinación en vez de la lógica. El esquizofrénico reemplaza al sabio como
su ideal. Los jóvenes hippies ( término que proviene de hipster de la obra
de Norman Maiier, White Ne gro), no están solos en su gusto por la demencia. Los lectores en general responden al extravío en la literatura en todos
sus aspectos, tanto en los escritores establecidos como en los experimentalistas. Es Norman Mailer en lo más intenso de su psicosis, la criatura más
que el dueño de sus fantasías, lo que nos conmueve hasta la admiración;
mientras que en el caso de Saúl Bellow, toleramos el optimismo teórico (el
cual nunca me ha convencido plenamente) y lo aceptamos en homenaje a
su fértil paranoia. Aun los ensayistas y analistas nos atraen actualmente por
un cierto desvarío redentor. (N. O. Brown, M. McLuhan) . Nuevas formas
de psiquiatría social ( en las que se anticipó la literatura) se inclinan a considerar la esquizofrenia no como una enfermedad que debe curarse, sino como
una incursión en el mundo psíquico desconocido, una especie de exploración del espacio interior, como en la obra de Ken Kesey, One Flew Over
the Cuckoo's Nest. Es significativo que una de las revistas humorísticas de
mayor éxito que haya existido en los Estados Unidos desde la Guerra tenga
eJ título de Mad. Muchos de los novelistas contemporáneos consideran que
una forma de hacer frente a un mundo desquiciado que no parece tener
sentido, es no tratar de dárselo, sino más bien mofarse de él - generalmente
con un humorismo siniestro y extravagante, l'humour noir, que nada tiene
que ver con la sátira intelectual. Es la misma risa absurda que se escucha
en los teatros de Brodway en "Dad, poor day, they have hung him in the
closet and I aro so sad"; la misma que provoca Charles Adams con sus cartones. Es una reacción ante la experiencia sin causa, ante sus hilos cortados,
ante sus eslabones rotos. Algunos de los escritores que practican esta clase de
humor, inclusive en la novela, son Ellison en Invisible Man, J. P. Donleavy
en Ginger Man, Heller en Catch 22, Burroughs en Naked Lunch, y James
Purdy.
Lo que me parece claro al examinar la novela norteamericana de la posguerra es que ha ocurrido un rompimiento en la continuidad histórica y que
el pasado ya no está presente como consideraban los humanistas que debía
estar siempre. La idea que se tenía en el Renacimiento de que la historia
está relacionada orgánicamente con el presente y que le es significativa, ha
sido rechazada en forma más absoluta de lo que hubiéramos creído posible
quienes nos dedicamos a la investigación del pasado y cuyo instrumento de
investigación es la palabra. No só1o se han derrumbado las estructuras sociales e intelectuales del mundo occidental bajo el impacto de una nueva
sociedad tecnológica de masas -sino que la noción fundamental del Hombre aceptada por la cultura occidental, ha sido socavada también. No sola-

322

mente estamos presenciando la formación de un
.
Posiblemente tamb",
.
ª Nueva
Sociedad de Masas.
ien somos testigos de Ja f
·,
de Hombre el cual segun' 1
ormac1on de un nuevo modelo
'
,
o presentan muchas de l
francamente monstruoso ha d "ad d
. as nove1as modernas, es
•
'
eJ O e ser esencialmente h
M h
escntores han jugado con esta idea d 1
.,
umano.
uc os
ler habla de ella con relac·,
l e a mutac1on de la especie -Leslie Fied'
ion a a presente ge
·,
·
• .
brillante y profético estudio titulad "Th N nerac1on uruvers1tana, en un
Partisan hace unos dos an~o ( t ~o d e19 ew Mutants" publicado en el
s o ono e
65)
tal
.
haber ocurrido ya antes d
-y
eventualidad puede
1
cuenta. La litera~ra m, e que a ~ayor parte de nosotros se haya dado
as nueva -as1 se trate de Beckett o B
.
ler o Genet- nos revela un
d
l
urroughs, Ma1mun o en e que lo p ain
h
ha desaparecido.
ur ente umano casi
Todo esto representa grandes problemas ue l
.
si realmente se preocupa co
q
e novelista debe solucionar
.
'
roo corresponde a un artista enuin
prender y dejar constancia de la "realid d" d
,
g
o, por comgesticulaciones del pasado.
ª e su epoca, en vez de repetir
Porque ciertos elementos
básicos de su arte como lo practicaban
.
•
d ecesores - 1a sociedad y el • d" "d
.
sus prem ivi uo Y sus relaciones entr '
h
ante sus propios ojos. En el "m d
. '
e s1- se an roto
.
un o extenor' ya no cree l "Y "
crec1entemente evasivo y desconectado ese y
.
' e
o _se toma
brantándose la realidad exte . )
,h
o ( a _medida que ha vemdo quenor se a convertido en el su
, •
punto de referencia para el escritor moderno y "l
I b ,-r:remo : umco
abandonándolo la alabra
_
·
pa a ra también está
y el mundo e~tre ~ d" "dque anltano ~onstituía el eslabón entre el hombre
'
IVI uo y a sociedad
Además, debe tratar de expr
. ., .
continuidad y s·
,
esar su vision de este nuevo mundo -de dismrazon- con palab
histórico y (en parte cuand
ras, dque son 1as creaciones de un pasado
'
o menos) e una me te
.
l
.
En cierto modo el n· ovelIS.t
n raciona y consciente.
'
a que contempla J
f "d d
los músicos los danzantes y l
d
as ac ivi a es de los pintores,
'
os pro uctores de
lí ul
•
quienes no dependen de la palabra y pueden utilb:.e \bas cmematográficas,
recursos de la Ciencia quizá sienta
, . . ar
remente los nuevos
por la época de los j¡ts Ciertament;u; está ;1a3ando en coche de caballos
por excelencia de la civilización de I aalnobve ª. que era el arte -la forma
ª Pl a ra rmpresa -ha descen&lt;lido en
el mundo durante un período
en que la comunicación humanae:e
:!alabr~ y~ nlo si~i~an nada,
nos verbal.
Y mas VISUa Y auditiva y me-

ª

m"

r:ce

323

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                    <text>Sección Tercera

HISTORIA

�CUATRO GOBERNADORES COLONIALES
DE NUEVO LEóN
ISRAEL CAVAZOS GARZA

Universidad de Nuevo León

General Don León de Alza y Garbizo
Nació en Ayarsum, partido judicial de San Sebastián, en España.
Perteneciente a noble linaje, fueron sus padres don Domingo de Alza y
doña Catalina Garbizo.1
Antes de 1637 residía en el puerto de Acapulco, desempeñando el cargo
de visitador de las naos que llegaban de Filipinas; 2 siendo nombrado más
tarde alcalde mayor de San Luis Potosí y Río Verde, y teniente de capitán
general en la frontera de los chichimecas. En esta peligrosa región trabajó
activamente, 8 obteniendo por sus campañas de guerra honrosos ascensos militares, hasta alcanzar el de general y merecer la distinción de que se le hiciese merced del hábito de Santiago, de cuya orden fue armado cabaUero
el 21 de febrero de 1642. 4
En México ocupó delicados cargos. Compró en treinta mil pesos Ja plaza
de contador de menores y albaceazgos, creada por el rey y puesta en almoneda, aplicadas las posturas a la armada de barlovento; expidiéndosele
1

ARTURO y ANTONIO GARciA CARRAFFA, Enciclopedia Heráldua y Genealógica Hispano Americana, Madrid, 1930, L 5, p. 224. Fueron sus abuelos paternos don Le6n
de Alza y doña Catalina de Ambulodi, y matemos don Martín Ga.rbizo de Gaimeta,
de las cinco villas de Navarra, y doña María de Oláiz, de Oyarsum.

• Archivo General de la

ación. (En lo sucesivo se citará: AGN). Duplicados,

t. 13, Exp. 287, f. 144 v.
• GARCÍA CARRAFPA,
• LEoPOLDO

op. cit.

MARTÍNEz Cossío, Los Caballeros de las Ordenes Militares en México.

México Ed. Santiago, 1946.

327

�título en 15 de junio de 1651 por el virrey conde de Alba de Liste. 5 Este
cargo, que consistía en velar por los menores, pedir documentos a tutores
y albaceas, imponer penas y sacar multas, le concedía, además, notables preeminencias, y, más que todo, le dio ocasión de practicar innumerables actos
generosos y de obrar con la magnanimidad que le era genial.
Fue asimismo contador en el Real Tribunal del Consulado y visitador de
la real caja de Acapulco, ciudad en la que administró justicia durante el
tiempo que duraron los juicios de residencia de Diego de Ledesma, justicia mayor y capitán a guerra de aquel puerto.6
Reconocidas por el virrey marqués de Mancera sus excelentes dotes de
mando, le proveyó por gobernador y capitán general del Nuevo Reino de
León, para suceder interinamente a don Martín de Zavala, muerto en 8 de
agosto de 16&amp;t7
El título expedido en su favor, fecho en México a 5 de diciembre de dicho
año, le facultaba "para dar y repartir lo que daba y repartía Zavala" y para
" ... usar de la misma cédula que trujo el difunto de su majestad". 8
Las noticias que de su buen proceder se tenían, hicieron que a su entrada
a Monterrey, efectuada el 4 de febrero de 1665, se le recibiera "con mucho
aplauso". 9 Reunido ese día el cabildo de la ciudad le ent¡egó las insignias
reales, iniciando su gobierno durante el cual se gozó de relativo sosiego.
Hubo algunas incursiones de los indios, que fueron pronto sofocadas. Dispuso la vigilancia continua de la ciudad, con una guardia de seis soldados;
nombró asimismo un capitán que con una compañía de veinticinco a treinta
hombres saliera alternativamente a recorrer los parajes de Salinas, Nacataz
y de los Muertos, cuidando de la seguridad de los viajeros. También organizó "un lucido cuerpo" de ciento tres hombres que, puesto al mando del
capitán Juan Cavazos y unido a las fuerzas establecidas en Santiago del Saltillo, emprendió importantes jornadas de pacificación.10
Cumpliendo con las leyes reales, practicó, en marzo de 1665, la visita ge-

neral a los pueblos de su jurisdi ·, u ·
,
de 1 . di
.,
ccion, mteresandose por las necesidades
os m os y viendosele obrar sierupre conforme al e1·emp1 d
cesor.
lO
e su ante-

a::. l.~~;.

el Real_ Consejo dispuso su regreso a la capital de la Nueva Estal motivo, el Ayuntamiento de Monterrey levantó una inf
c10n, ~di:ndo al virreinato la continuación en el gobierno del rei~o "ormpoa~
ser ~ec1ase en ella- p ersona muy af able, de buen natural
' · · ·. ,
condi
y que trata a los vecinoli con mucha docilid d
y.
cron,
llana a d bl .
ª · · · Y es persona desmteresada
.
y gra a e, y por _la buena fama y opinión que dejó donde ha sid'
Juez ... ' pues. en San LUIS Potosí obró tan ajustadamente que cuando ce;
~argo hizo aqueJ_Ia_ ,ciudad general sentimiento; y que así de allá como
e 1stmtas partes rec1b10 el cabildo cartas dando el arabi,
.
por la buena elección que había hec4_o su excelencia.. :,, 12 en a este remo,

P_,

:o :~

cár~: 12 de julio de ese_ ,año de 67, entregó el mando a don Nicolás de Az. ga, caballero tamb1en de la orden de Santiago A fin d
.
salió a la ciudad de M' ·
d d
·
es e sepnembre
.
f
exico, on e, con fecha 31 de agosto del añ
.
gwente,. ue nombrado administrador de la renta del impuesto del pulq:e
Termmado de servir este empl
h ch
·
1 f
yor de Cholula d
te d
- co, e ne e a merced de la alcaldía ma.
' uran
os anos. Al cabo de éstos, volvió a su residencia
en la capital de la Nueva España donde murio' el 14
1682.tt
'
de noviembre de

s:;

_Dos días antes de su muerte había hecho testamento ante Bernardo S
:e;~ y Vera, S~ribano real, dejando sus escasísimos bienes a doña Mari::
_1guderdoa y amano, su esposa, y por albaceas a doña Tomasina y al Ji
cenoa o on Juan, hermanos de ésta. is
La partida de entierro, asentada en los libros de en .
Sagrario Metropolitano dice. "
t
I
berros de espanoles del
d d
. .
'
. . .. en errose en a Santa Iglesia Catedral a
on e se traJo su cuerpo y a d d
hiz 1
,
on e se
o e entierro por su pobreza".

' MS. Título de Contador en el General León de Alca desta ciudad de México
y cinco leguas en contorno ... AGN, Duplicados, t. 51 , ff. 518-29.

• MS. Título del gobernador don León de Alza, Archivo Municipal de Monterrey
(en lo sucesivo se citará: AMM). Actas de Cabildo.
' JosÉ ELEUTERIO GoNzÁLEz, Lista de Gobernantes de Nue vo León, en HERMENEOlLDO DÁVLLA, Catecismo Histórico, Geográfico y Político de Nuevo León, Monterrey, 1881.
8 ALONSO DE LEÓN y otros, Historia de Nue vo Le6n . .. Monterrey, Gobierno del
Estado y Centro de Estudios Humanísticos de la U Diversidad de Nuevo León, 1961,
p. 146.
' !bid.
10 !bid, p . 148.

11
lJ

MS. General Visita . .. , AMM, Civil
•

&gt;

MS. Libro de Gobierno, AMM.

1 10&gt; exp. 22.

O '

,. MS. Constancia de que León de Alta pagó el derecho d
.
nombramiento que se le hizo el 31 de
t p
d .
e medUI anata, por el
del pulque . .. AGN, Ordenanzas, t. 5, f.
i°66;ra a ministrar la renta del impuesto

ªft

" MS. Ent~rros de Españoles, Archivo del
México, lib. 2, f. 101, 1681-1 684 _

s

·

agrano Metropolitano, Catedral de

u Ibid, Testamentos, noviembre de 16 82 _

328

329

�Don Agustín de Echeuerz y Subí.za
Marqués de San Miguel de Aguayo.

Nació en Asiain, del reino de Navarra, en España. Fueron sus padres e1
capitán don Pedro de Echeverz y Toro, de la línea principal de este linaje
que tuvo su origen en A yun Olza, partido de Pamplona; 16 y doña Isabel
de Subí.za, de la casa de este nombre en Subiza.
Siendo muy joven aún pasó a la Nueva España. En 1664 el virrey conde
de Baños le nombró protector de loJ; tlaxcaltecas y huachichiles del pueblo
de San Esteban del Saltillo, en ]a Nueva Vizcaya, y, dos años más tarde,
el marqués de Mancera le dio título de protector y capitán a guerra de la
frontera de Ma:zapil, sirviendo este cargo hasta 1669.11
Emprendió diversas jornadas de pacificación, significándose entre sus acciones de armas la que con quince soldados de a caballo y cincmmta flecheros
sostuvo con los indios de la sierra de Mapimí. Fue después capitán general
de la Nueva Vizcaya, contribuyendo mucho a la colonización del norte de

la provincia de Coahuila.18
En 1669 contrajo matrimonio con doña Francisca Valdés Alsega y Urdiñola, descendiente del capitán Francisco de Urdiñola, conquistador de aquella región y de quien hubo cuantiosa fortuna .19
Hecha información testimonial de sus méritos y de los de sus antepasados
y los de su esposa, pidió y obtuvo licencia, en 18 de abril de 1681 de embarcarse en la flota de San Juan de Ulúa, a los reinos de Castilla, en unión
de su familia, 20 presentándose personalmente ante el rey Carlos U, quien le
agració con los títulos de marqués de la Villa de San Miguel de Aguayo y
vizconde de Santa Olaya, mediante pago de 562,000 maravedíes. 21
Los méritos de sus antepasados, uno de los cuales mereció ser armado caballero de propia mano de Carlos V, 22 valieron a Echeverz y Subí.za la merced del hábito de Santiago, orden militar a la cual ingresó el 11 de marzo
de 1682; 2 ~ concedié:ndosele asimismo, por decreto de 30 de marzo del mismo
año, el gobierno y capitanía general del uevo Reino de León, en la Nueva
Espa.na, vacante por muerte de don Domingo de Vidagaray y Saraza, por
Cossío, op. cit., pp. 88-90.
op. cit., t. 38.

1•

MAR"l'ÍNEZ

1'I

GARCÍA CARRAFVA,

&gt;k

Vrro Ar.1,s-s10 RollLES, Coahuila y Texas en la época coloniat México, E. Cul-

tura, 1938, p. 234.
,. MARTÍNEZ
it

Cossío, op. cit.

MS. Concediendo licencia al Capitán. . . AG , Reales Cédulas, t. 30, Exp. 886,

f. 267 v.
" ALnss10 ROBLES, op. cit., p. 503, citando a Fredrick C. Chabot.
.. !bid.
" MAR"l'ÍNBZ Cossío, op. cit.

330

cinco años "con tod
.
,
'
as sus calidades y preemínen . ,, •4 d
titulo en Madrid el 8 de di·c· b
.
Clas , •
e que le fue dado
1em re con seis mese
, d
posesión.
'
s mas e plazo para tomar
. El 2 de febrero de 1683 prestó jura.mento de
.
bma Sa.manieo-o es"~•bano de
.
d
su cargo ante Diego de Uro '
-.....
su maJesta
fi ·al
Cámara del Consejo de las Indias 2s
~ o c1 mayor en la Secretaría de
de Cádiz el 4 de marzo
d, y se hizo
la vela en la flota t¡ue salió
a cargo e1 general n·e
F
, d
1 go
quedando en España la eman ez de Saldívar 2s
LI d
senora marquesa y su hija 27
'
Cjª 0 al Nuevo Reino de Leó
·
de 1M4, el cabildo de 1 · d d n, ª. cu~ capital eiltró el 4 de febrero
f
a au a , previa fianza de d mil
su avor por el sargento mayor Pedro de la R
. os
pesos dada en
de la Garza Falcón Je hizo
osa Salmas Y por eJ capitán Blas
b.
'
entrega del bastón de mand 2s • • •
ierno con los juicios de residencia l
be
o uuc1ando su goy Alonso de León, sus antecesores 29 a os go madores Vidagaray, Echeverría

ª

"Recibió 1a provincia much .
..
.
o regOCIJO -dice un
.
d
que, como qU1en era vecino de p t
crorusta e entoncesb·
ª
os Y tan cercano se
•
go 1emo muy socegado".ªº
,
expenmentaría un

s:·T;o
M'iun1:e

Hizo revista de gente armada o
. ,
.. .
ciones contra lo.s indios sublevad
~e1as y efectuó algunas expeditiembre de 1686, el pueblo de
durante su gobiemo,
sepfamilias tlaxcaltecas que h" tra
igue e Aguayo, hoy Bustamante con
izo
er para este efect
bl .
,
tu1ado Ntra. Sra. de San J
o; esta ee1endo otro intiC
.
uan, que no perduró 32
umpliendo con las reales ordenanzas vis't, .
blos del reino, remediando hasta donde
I o, en febrero de 1685, los pueque encontraba.sa A su paso p 1 ·u destuvo a sa alcance las necesidades
·
or a v:i a e Cadereyta dis
aceqma del río al centro de Ja p bl . ,
puso se sacara una
E
.
o ac1on para uso del
n su tiempo se pregonó la cédula d
d
.
convento y vecinos.
basta de oficios de república.
e
e sepbembre de 1683, sobre su-

en

20

Pero el suceso de mayor trascendencia de
,. MS. Título del gobemador. AMM
.. ]bid.
,

e·iv1''I

su gobiemo, fue, sin duda al-

1 18

vo.

, exp. 5.

"' MS. Titulo del gobernado F
, d
1688-1700, f. 4.
r em&lt;Ut ez de la Ventosa. AMM, Actas de Cabildo,

.,. AGN, Duplicados, 7, 55, f. 185.
•• Id. nota 24.
"' DAVID ALBERTO

Cosfo

1925, 6 vols., II, p. 56.

,

n·

Htoria de Nuevo León, Monterrey, Ed.

J. Cantú Leal,

"' LEÓN, op. cit., p. 193.
" Cosío, op. cit.
.. SANTIAGO RoEL, Nuevo León, Apuntes Históricos 3a Ed
as MS. General Visita ... AMM Civil
1 18
,
.
., Monterrey, 1948, p. 41.
'
, vo . , e:x:p. U.

331

�que se hizo a la Bahía de Espíritu Santo, ocupada por
guna, la ei..,nedición
·r
franceses.
_,
.. .
vecinos de Monterrey y Cadereyta,
Alistadas dos compamas milicianas ,con .
d
ta última población el
d d Alonso de Leon salieron e es
l
y puestas a man ° e
'
más tarde sin resultado sa27 de junio de 1686, para regresar once meses
34
.
.
"fi
nueva salida en febrero de 87.
nsfactono y ven car una
,
. . de Texas con el nombre
.
1 an
Los SOldados bautizaron a la despues provmc1a
. •
d 1
q 's qwen no a c -

: :".!i~~:~•:~/i~:~:/: :•:u::j;o:: ;~mar en ere ::
0

Desde junio de 1685 hab~a- solicitado y co~:ali=;:a!are~:= en
de su cargo, por tener notioas de que la arq
uiso autorilid no tuvo efecto porque el monarca no q
.
Espana; pero su sa ª
.
dí "por no convenir
zarle para nombrar teniente que le ~pliera~ co~o p~
.
. . abrir la cuenta a seme1antes e1emp ares .
,
a llli serv1cro
. 1,
d A ala renovo su
En 1687 por conducto del contador Gregono o~ e ~
l M n..
'
f
dmitida en 15 de julio por el virrey con e e a o
petición, q~e le ;e tallarse " ... con achaques habituales y muy ~avosos, de
clava, en virtud e cha
. , n y asistencia de dotores médicos y muque necesita(ba) mu
curaoo
.
(de León) Je era nocivo y le
danza de temple. Porque el de aque1 remo
I .d ,, 86
amenazaban muchos peligros de perder a VI a .
.,
,
·em
.
de
octubre
de
1687
salió
de
Monterrey.
Permanec10
algun
fi1
po
f
A
mes
d
1688
embarcó
en
Veraen la ciudad de México, atendiendo su salu , y en
se

s:,

d

cruz. Murió en España.
.
dí casi toda la mitad
Fue dueño de un enorme latifundio que compren , ~
S ta
, .
d C Oahuila s'I Tuvo dos amplisnnas casas en an
de los actuales límites e
•
•
dicha población cosechaban
, .
-i..
M , d las Parras y sólo de sus posesiones en
ana.,.,:e... ;~trado-~ ,doce
, mil canast-os de uva, de que se sacaban mil arrouas
dan
d
sus a
"'" =
• ·
¡
' abun
tede aguardiente y dos mp. de vino; cultivándose asnrusmo e maiz
LLULU-'

mente. 38
,
hi.
,
.
ecayeron
ademas
del tañas
marqueEn doña Ignacia Javiera, su Jª uruca, r
,
las M
de
sado el señorío de la villa de San Miguel de Aguayo, en
. on
'
barrio de Santa Olaya; el señorío de los palaclos de Es~arza
Santander, y su
h ditario del Reino de Navarra, as1 coy el alguacilazgo mayor per~etu_o ere,
d d l
do" 39
mo "una de las fortunas temtonales mas gran es e muo
.
,. LEÓN, op. cit., P· 202.
,. AG ' Duplicados, t. 55, f. 185.
,. Jbid.
" ALl!.SSIO ROBLES, of!. cit., p. 503.
.. I bid, p. 408, citando a Morfi.

,. MARTÍNU

332

.

Cossfo, op. cit.

Le sustituyó en el gobierno del Nuevo Reino de León don Francisco Cuervo de Valdés, caballero también del hábito de Santiago.

Don Gregorio de Salinas Varona
Siendo muy joven sentó plaza como soldado en los tercios de Flandes. Durante más de veinte años sirvió en aquellos estados de la corona española,
hasta obtener, por acciones de armas, los grados de sargento, furriel mayor
y alférez de infantería. Fue también alférez de caballería de una compañía
que organizó y entregó en Santa Catarina. El rey Carlos II, por cédula de 2 de
junio de 1687, le dio pla.?,a de reformador y le incluyó en el grupo de trece oficiales que con este carácter pasaron a la Nueva España, "a disposición y
órdenes de mis virreyes '. 'º
Cuatro meses más tarde, el 9 de octubre, encontrábase ya en la ciudad de
México. Alli se le tomó asiento en la lista, por orden del virrey conde de
la Monclova, quien le envió a Tehuantepec a combatir a los piratas que habían desembarcado en aquella costa.

Al ser organizada en 1690, durante el gobierno del virrey conde de Calve,
la segunda expedición contra los franceses que intentaban colonizar Texas,
acompañó Salinas Varona al sargento mayor Alonso de León en esta jornada, que duró desde el 15 de marzo al 30 de julio y que comprendió más
de setecientas leguas. Se distinguió entonces por su celo en el real servicio
y por su pericia en materia de guerra. L1evando a su cuidado el astrolabio,
él y el capitán Francisco Martínez midieron la altitud de Texas. Vueltos
a Monterrey, se. le comisionó para que pasara a México a informar del resultado de la jornada, siendo recompensados sus servicios con el nombramiento expedido a su favor el 30 de marzo de 1691 como capitán del pre.
sidio de San Francisco de Coahuila. 41
Dispuesto el conde de Calve a efectuar una tercera expedición que ocupara y poblara la bahía de Panzacola, y no contando ya con el capitán Alonso de León, muerto el 25 de marzo de 1691, ordenó dos salidas simultáneas: una por tierra, al mando de Domingo Terán de los Ríos, y la otra
por mar, encabezada por Salinas Varona.
En el bergantín "Santo Cristo de San Román", de que era piloto Alejandro Bruno y capitán Juan Enrique Barroto, salió de San Juan de Ulúa,
llegando a la bahía de Espíritu Santo el 17 de julio, algunas horas después
"'" MS. Título de Gobernador. AGN, Duplicados, t. 38, f. 140.
op. cit., p. 256.

u LEÓN,

333

�de que el capitán Francisco Martínez, que había ido a encontrarle y deses.
perado de que no llegaba, se había regresado a río Colorado. 42
A principios de septiembre, se unió a la expedición de Terán ~e los Rí~s,
quien por querellas con los misioneros y dejando allá solamente diez o qwnce familias, dispuso e1 regreso, que emprendió el 24 de marzo de 1692.
Desembarcando en Veracruz, Salinas Varona volvió a la ciudad de México donde le tocó ser actor de un célebre acontecimiento. Con motivo del
ha.m'bre causada por la pérdida de las cosechas, y no obstante que el vin-ey procmó el abasto y tasó el precio del maíz, el 8 de junio se amotinó
el pueblo prendiendo fuego a las casas de cabildo y a las tiendas de la "!'laza.43
En esta ocasión fue cuando Salinas Varona sirvió el cargo de capitán de
Caballos Corazas, cuerpo creado por el conde de Galve para proteger la ciudad, de que se le despachó título el 14 de julio y que ~es~peñó dur~te
cuatro meses. Al cabo de este tiempo volvió a la provmc1a de Coahwla,
esta vez con el título de gobernador y teniente de capitán general, que le
fuera concedido en marzo de 1693, en sustitución de Terán de los ~os.
El 3 de mayo salió de Monclova con veinte soldados, a efecto de llevar
provisiones 7 auxiliar personalmente a los misione~os y solda~os que habí~
quedado en Texas, algunos de los cuales se volvreron con el. La esta~1lización de las misiones se hacía imposible por entonces. No obstante las reiteradas proposiciones que a fin de mantenerla hacía el P. M~~et, desidió
el virrey retirarlas, encomendando a Salinas Varona el cumplimiento de esta
orden. Los frailes abandonaron sus misiones el 25 de octubre, enterrando
las campanas y otros objetos que rio podían trasladar a Coahuila.4'1En su tiempo propuso awnentar a cincuenta los veinticinco soldados con
que contaba el presidio de Monclova, No obstante su celo por las misiones,
llegó a tener algún distanciamiento con los religiosos. ~os~enÍa q~e diez a~os
bajo el cuidado del doc~ero bastaban para que el mdio estuviera ~ mstnúdo, pudiendo, al cabo de este lapso, quedar bajo la tutela del parroco
0 beneficiado secular. 45
A fines de 1698, entregó el gobierno de Coahuila a don Francisco Cuervo
de Valdés; pasando nuevamente a la ciudad de México, con su plaza de
reformado al servicio in.mediato de los virreyes, hasta el 16 de febrero de
1705. En esta fecha, el rey Felipe V, con acuerdo del virrey duque _de Alburquerquc, le nombró gobernador y capitán general del Nuevo Remo de
León."" 6

. Su entrada a Monterrey la hizo el 5 de mayo siguiente, recibiendo el gobierno de manos de su antecesor, el general Francisco Báez de Treviño.
Siempre se distinguió por su actividad. Habiendo hallado sublevados a
los indios del norte del reino, dispuso poner tres compañías de mariscada
en campaña, sostenidas a su costá, porque la real caja nunca auxilió al reino
en estos casos, como lo hacía con otras provincias. Pronto pacificó a las tribus rebeldes, apresando cabecillas y ejecutando castigos a veces demasiado
ngurosos.
Personalmente salió a San Pedro de Boca de Leones, mineral que estaba
en pleno auge y en el que imperaban el desorden y el pillaje. En las cinco
semanas que aUá permaneció, levantó un minucioso registro de minas, disp~s? ,el trabajo conforme a las orden~zas y contuvo los extravíos de plata.
Vigilo fa recaudación estricta de los reales haberes y, para acabar con el escán~alo, no vaciló en desterrar a las familias que lo promovían. Hizo que los
vecrnos construyeran sus casas y mandó edificar las de cabildo y cárcel con
lo que disminuyeron los vagabundos, moderáronse los juegos y fueron ~i,,.1:erm:i.nados los odiosos rescates; actitud que le valió elogios y felicitaciones del
virrey.u
En 1706 efectuó la visita general a los pueblos del reino. Uno de sus cuidados principales fue la concentración de los indios de Ja misión de Santa
Teresa del .Alamillo en la de Agualeguas, y el señalamiento de límites a la
de San Cristóbal de los Hualahuises, en ese mismo año.
Durante su gobierno se hizo reconocimiento general de mercedes de tierras, efectuándose la composición por el juez privativo Manuel de Campuzano Cos y Ceballos. 48
La ganadería alcanzó proporciones mayores. Del millón y medio de ovej~ Y más de 150,000 cameros que entraban a pastar, percibía el rey cuanboso pago por derechos de alcabalas. Sólo lamentaba Salinas Varona que
el Nuevo Reino no disfrutase de este pago, que se hac(a en la ciudad de
México, lugar de rnsidencia de la mayoría de los dueños de haciendas.49
Fue uno de los gobernantes más identificados con esta provincia. Doña
Francisca de Castro, su esposa, murió aquí, siendo sepultada en el convento
de San Francisco el primero de julio de 1707. 50
En algunos documentos de su gobierno antecedidos de sus títulos, figura
como "gobernador electo de la provincia de Honduras", cargo que al pare-

" ALESSIO RoaLEs, op. cit., p. 366.
0
ANDRÉS CAvo, Los Tres Siglos de Mfaico, Jalapa, 1870, pp. 234-236.
41 ALassm Roaus, p. 368, citando a BancrofL
15 MS. Cédula de 30 de enero de 1699, AGN. Duplicados, t. 44, f. 17 v.

•• AGN, Duplicados, t. 38, f. 58.
~ Cosfo, op. cit., t. 11, p. 268.
" Id. nota 47.

" Id. nota 40.

"' Archivo de la Catedral de Monterrey, Entierros, 1707.

334

335

�cer no llegó a ocupar. De 1714 a 1717 ejerció el cargo de comandante de
Panza.cola. 51

de la alcaldía mayor de Tehuantepec º7 y otorgara en su favor el cargo de
teniente de capitán general de la misma provincia, en la Nueva España,
por cinco años, de que le dio título por real orden fecha en San Lorenzo
a 25 de junio de 1717 · debiendo sustituir en este empJeo al marqués de
Villapuente, a quien asimismo tomaría residencia.

Don Pedro de Sarabia Cortés

S bi Cortés hijo de don Francisco
El sargento mayor don _PedCro -!e daraAnagulo nació en Jerez de la Fronde Sarabia Cortés y de dona aSI a e
,
tera, hacia 1685;52
dete de caballería, guardia de corps, partiEn 1706 sento plaza como ca
,
el aniquilamiento del socorro
cipando en el cordón de Gibraltar, ~s1 codmo. en
Orihuela Se halló en la
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1 de Elche y Cartagena; figurando
toma de esta importante poses10n y en as
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o fue hecho prisionero en CataEn 1709 yendo con una partl a a su carg '
.
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Lafuente, a corona
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al héroe de esta jornada y vence or
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,
ALESSIO Ronu:s, PP· 431 Y 436 · .
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¡·in y muerte de Da. Feliciana de

Sarabia Cortés. .. AGN, Civil, t.

42,., la.
2, 113
fs. de Sarabia Cortés . .. AGN, Duplicados, t. 84, f. 36 a
MSparte,
TitulaExp.
de dan
Pedro
43 y 218.
"'
]bid.
"' MoDl!STO

LAFUfü TB,

"' Id. nota 53.

.
. General de España, Vol. III, p. 468.
Hzstana

En julio de 1718 encontrábase ya en la ciudad de México, donde fue fa.
cultado por el virrey marqués de Valero para tomar posesión de su cargo,
que sirvió durante el ténnino señalado· al cabo del cual le fueron hechos a
su vez los juicios de residencia por don Juan Ruiz Hurtado.~8
Nuevamente recibió el real favor por su actuación en aquella provincia,
al ser designado sargento mayor del castillo y real fuerza de San Juan de
U lúa, vacante por enfermedad de don Juan Antonio Manzo; u.viendo este
nuevo cargo "con el amor y aplicación que habéis mostrado y han acreditado
vuestras obligaciones ', dice el título de gobernador.
Acéfalo el gobierno y capitanía general del Nuevo Reino de León, con
motivo del juicio sumario a que en 1724 había sido sometido el gobernador
don Juan José de Arriaga y Brambila, el virrey marqués de Casafoerte nombró a Sarabia Cortés por interino, en despacho de 11 de octubre del mismo
año. 59 El 19 del mismo mes prestaba juramento ante el oidor decano de
la Audiencia de México don Pedro Malo de Villavicencio, de la orden de
Calatrava, a fin de pasar aJ Nuevo Reino de León, a cuya capital entró en la
Navidad de 1725.
Se encontró, a su llegada, con el eterno problema de Jas incursiones de los
indios. Pidió ayuda al gobierno virreinal, y, de acuerdo con los goberna.
dores de Coahuila y San Luis Potosí, desarrolló una intensa campaña de
guerra. 00 Fue a partir de su administración cuando quedó establecido que
el gobernador propusiera a los individuos que deberían formar el ayuntamiento de Monterrey, atribución que antes tenía el propio cabildo, por tratarse de oficios vendibies.61
Como todos sus antecesores, practicó la acostumbrada visita a los pueblos
del reino 62 e hizo revista general de la gente de armas. En sus ausencias
fungieron como sus tenientes el general don Pedro de Elizondo y don Pedro de 1a Barreda y Ebra, quienes alguna vez trataron de desconocer su go.
•1

Id. nota 53.

.. MS. Comisión a don Juan Ruiz Hurtado para tomar residencia ... AGN, Duplicados, t 84, f. 218.
.. Id. nota 53 .
.. Cosfo, op. cit., t. III, p. 69.
" Actas del Ayuntamiento de Monterrey, 1725. AMM.
MS. Visita general... AMM, vol. 52, exp. 19.

0

336
837
H

�b,ifrp~ -~leg.a1]-do ser ellos- los tenientes legítimos por la destitución de Arria'
·
din d M
' j~l\'it,de 17~&lt;} entregó el gobierno a don, ~ernar o -~, en~~' co_n-l d J&gt; .,,1va $3 rp_vn,_~ando a la ciudad de Mexico donde fiJo su res1denc1a,
'jt.J !P-,,,ep"'"'J l i~ , . M . ' llí 1 13 d
en J~ caUe de los Donceles,6t dedicándose al comerCIO.
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.,J)t&lt;; ~ o ,,;on doña Feliciana 1?_ionisia de Cas~o, qmen. e so revlVl~
~P,trl7.il-3 ,y de quien hubo a sus h1J0S Pedro., Gabnel, Ignacia, Ana, Jose,

LA REPÚBLICA EN RUTA HACIA EL NORTE

Mari.a: casada cen ~guel de Morales, y sor Ana de • los Dulces Nombres, re-

lmifl,Aei S~ Bernardo de

México. 06
•
tr4tamentQ otorgado en la víspera de S\1- muerte ante Juan Antonio
f§Cxibano real, 61 mandó se dijesen mil ~isas por su ~ a Y, que
1F,Hf;1JJQ,1v,esp entt.rrado en la iglesia de San Francisco, como se e1ecutó.

~

JosÉ P. SALDAÑA
Cronista de Monterrey
Sociedad Nucvoloonesa de Historia,
Geografía y Estadística

~J~q.y~
~

.

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10bC1rr')do~ b e

ENTRE LOS ACONTECfMtENTOS de mayor alcance político-militar, acaecidos pasado el primer año de la Intervención Francesa, ocupa Jugar preeminente
]a evacuación de la ciudad de México por el Gobierno Republicano.
El hecho en sí mismo tenía wia especial significación para los intervenciomstas y para los republicanos. Los primeros, al entrar sin resistencia a la
ciudad de México, consideraron haber logrado un triunfo de gran alcance,
máxime cuando las aclamaciones de los reaccionarios, las flores arrojadas
por las damas "bien', y el repique de las campanas, les formaban un especial
ambiente de admiración.

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1

En el otro sector, el más numeroso, pero al mismo tiempo el más disperso,
las impresiones chocaban entre sí. Había quienes juzgaban catastrófica la
salida de la ciudad de México de los Poderes Republicanos; menos extremistas otros, esperaban el desarrollo de los acontecimientos; y quienes sentían
los ideales de la Patria, con la pasión de los convencidos, confiaban en que
el triunfo se realizaría cualquiera que fuesen las alternativas de la guerra,

p·¡ ·•

En tanto el Gobierno Republicano se instala en San Luis Potosí, procede hacer un análisis, aunque somero, de lo sucedido hasta entonces.

1 1 ,

Antecedentes.
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·1

del albaceazgo de Da. Feliciana de Castro, AGN, Civil, t. 48, exp.

8, l 753, 85 fs.
, .
·
t 736 ( l~ l
'" Archivo del Sagrario Metropolitano, Catedral de Mextco, Entierros,
, •
v.
• Id. nota 64.
•
" ]bid nota 65, Testamentos, lib. 5, mayo de 1736.

J88
11

En e] espíritu atormentado de los mexicanos, aniantes de la integridad de
la Nación, alentaba una esperanza en la victoria final, tomando como punto
luminoso, de un pasado reciente, la certeza de que los mexicanos demostraron
al mundo que podían vencer a los invasores, puesto que ya lo habían hecho
el 5 de mayo de 1862.

339

�Fortificado en la ciudad de Puebla el General Ignacio Zaragoza, esperaba
el ataque formal del ejército francés, cuya fama lo acreditaba como invencible. El mando directo quedó a cargo de los Generales Felipe Berri01..ábal,
Porfirio Díaz, Lázaro Garza Ayala, Miguel Negrete, Juan Francisco Lucas
Mariano Escobedo, Antonio Alvarez, Ignacio de la Llave, Lamadrid, Santiago Tapia, Juan N. Méndez, Ignacio Mejía...
Sin complejos Zaragoza arengó a los soldados, y jefes y oficiales se dispusieron a retener sus posiciones así les costara la vida. El ambiente que se
respiraba en todos los baluartes era de confianza.
El día 4 campaba ]a fuerza comandada por Lorencez en Amozoc a muy
corta distancia de Puebla. El día 5 situaba sus contingentes a la vista de los
fuertes de Loreto y Guadalupe. Algo más de 5,000 franceses tenían la pretensión de apoderarse de la ciudad, según la opinión de Lorencct que no
daba a las tropas mexicanas la capacidad combativa necesaria para contener
el ímpetu y valentía de los veteranos que comandaba.
Los soldados mexicanos, en número también de 5,000, desde temprana hora
estaban en sus puestos impacientes por entrar en contacto con el enemigo.
Existía entre ellos una especie de euforia por combatir proveniente de la
confianza que les inspiraban los jefes. Entre éstos a su vez existía la unidad
requerida y la subordinación plena a la autoridad del General en jefe, en
quien reconocían pericia~ don de mando y valor a toda prueba.
La arenga del General Zaragoza mantenía muy en alto la moral de jefes
y soldados. Sus palabras resonaban en los pechos de todos: " uestros enemigos son los primeros soldados del mundo; pero nosotros defendemos nuestra patria, y lograremos la victoria. ¡ Viva ]a índependencia nacional!'.
Por fin a las diez de la mañana una columna de franceses, integrada por
4,000 soldados, se lanzó a paso veloz sobre el fuerte de Guadafupe, en tanto
que por el frente se efectuaba una maniobra con 1,000 hombres, más que
para combatir con el propósito de distraer a los mexicanos.
Pero Zaragoza había preparado la defensa sin descuidar detalle alguno.
Como advirtiera que Lorencez cargaba el grueso de sus contingentes sobre
el fuerte de Guadalupe, advirtió al General Miguel egrete, que guarnecía
el fuerte de Loreto, estuviere alerta para cooperar en el momento oportuno,
con el General Juan N. Méndez.
La avalancha de los franceses parecía incontenible. Con decisión y bizarría
acometieron a las tropas mexicanas. Poseídos de su superioridad estratégica
y de su arrojo, pensaron en arrollar fácilmente a los soldados mexicano . e
equivocaron rotundamente. Avanzaron ha ta donde los jefes mexicanos habían
previsto, y de pronto las fuerzas de Méndez y de egrete abrieron el fuego
en forma compacta, ocasionando un revés a los franceses cuya magnitud los

340

obligó a replegarse a su base de operaciones. Todo ello sucedió en el término
de dos horas.
La prime~ jornada significaba un triunfo de las fuerzas republicanas. Zarago.ta recoma las líneas de combate sin descanso, dando instrucciones y arengand~ a los soldados. La moral se mantenía elevada, llegando a la exaltación
al obligar a los franceses a retroceder.
. ~iguieron dos asaltos más sobre las mismas posiciones. Para Lorencez significaba la derrota un fracaso inconfesable y se proponía triunfar a toda
costa. ~engó con ardor a sus tropas recordándoles que la: victoria era su
co~panera en donde quiera que combatieran, que en esa ocasión estaban
obligad~s a toma~ ~ebla pasando sobre sus defensores, que no tenían ni el
valor m la _expenenc1a de ellos. Recuerden, insistía, que cada uno de ustedes
vale por cmco de esos soldados harapientos que se nos enfrentan. ¡ Sobre
ellos hasta exterminarlos!
. Las palabras de aliento de Lorencez caían en tert·eno preparado. Respond'.eron los so~dados franceses al atacar por segunda y tercera ve-z con bravura
~1~~ de meJor causa. A pe ar de las bajas que le infligían los republicanos
ms1stían en olas continuas de ataque.
. Todo esfuerzo de los asaltantes resultó infructuoso. Los- republicanos con
igual valor y tenacidad combatieron sin permitir que avanzaran.
'
Par~ las cu~tro de la tarde la acción se había decidido a favor de los
~publicanos. Sm embargo Zaragoza había dispuesto cubrir con nuevos contmgentes las bajas sufridas, pues suponía que a pesar de todo insistiría Lorencez en un nuevo asalto.
En efecto se estaban reorganizando las columnas
otr~ asalto, cuand~ una lluvia tQrrencial cubrió el
Sen~~ como las c~c~ de la tarde, el ambiente se
cubno ~l, terreno dificultando toda maniobra. Este
convenc10 a Lorencez que nada tenía ya que hacer.

invasoras para intentar
campo de operaciones.
obscureció y el granizo
argumento contundente

_Más de ~J. bajas en las filas francesas, entre muertos y heridos, constihúan el patético argumento de su derrota. La lluvia los salvó de un escarmiento mayor. Habían perdido más del 20% de sus elementos activos.
R~~ocedieron Jas fuerzas invasoras hasta Orizaba, siendo constantemente
hostilizadas por tropas de Zaragoza. Dieron la espalda a la codiciada presa
con el espíritu compungido y las armas en rastra. En esta forma el triunf '
definiti o de esa memorable batalla quedaba patente ante la conciencia na~
cional y la admiración del mundo.
Toda la nación mexicana vibró d~ entusiasmo. Las campanas de los templos
· lanzaron, al1aire repiques de triunfo. Ya se había probado que. los me_
xicanos pose1an as prendas necesarias de patriotismo para vencer.
341

�•
Repercutió la noticia fuera de nuest:to pa.Ís. La incredulidad daba a la
hazaña dimensiones universales. El tiempo confirmó la verdad de la epopeya,
y se descubrió el semblante redondo, con sencillos anteojos, del Jefe Mexicano triunfante, que más parecía la figura de un seminarista que la de
un veterano militar.
Con Zaragoza se ilustraban las canciller.Ías de todos los Gobiernos, y los
intelectuales se nutr.Ían de informaciones sobre su vida y la del jefe máximo,
el indio adusto, de sangre zapoteca, de limpia estirpe, que de pastor había
llegado por impulso propio a Presidente de México7 el señor Licenciado don
Benito Juárez.
Su nombre se pronunciaba con admiración y respeto. Los políticos de mayor
cultura y más alta reputación de honestidad, proclamaban sus virtudes. Los
Parlamentos de Francia y de España se ocuparon repetidamente de la tragedia
que significaba para nuestro País la injustificada intervención armada de
Francia. La tribuna de Erancia fue escenario de las más violentas y apasionadas controversias. Voces autorizadas clamaban por la retirada de las
tropas francesas en virtud de que se pisoteaban los derechos de un pueblo
que deseaba gobernarse de acuerdo con sus principios, creencias y antecedentes históricos. Los Diputados franceses de la oposición concretaron sus
argumentos en estos pensamientos: "La guerra en que se ha empeñado la
Francia es injusta, intrínsecamente considerada. Ni la digrudad, ni el honor,
ni los intereses de esa potencia, exigían lo que se ha hecho. Gérmenes de
barbarie, no de civilización, están arrojando aquí de paso sus soldados, que
volverán diezmados a su país, después de causar calamidades sin cuento,
como ciegos instrumentos de los ambiciosos planes del déspota que los manda". Recoge la historia los nombres de los cinco Diputados que, e&gt;..-poniendo
su posición, se enfrentaron al Pequeño Napoleón defendiendo la soberanía
de México. Ellos son: Julio Favre, Ernesto Picard, Henón, Darimon y Ollivier.
Agregamos al genio de todos los tiempos, Víctor Hugo, cuya pluma tajante
escribió el nombre de Juárez con admiración y logró despertar en Francia,
por medio de sus fulgurantes artículos, sentimientos de respeto por la soberanfa de México.
En España, sintiéndose más cerca de nosotros, se comentaba la falta de
congtuencia entre los aspectos democráticos de que se hacía alarde en Francia
y su conducta falsa al aceptar mtervenir por medio de las armas, en los destinos de México.
Resonaron también voces de aliento ijara la causa republicana en los Estados Unidos del Norte, a pesar de su guerra intestina. Por cuanto a los
pueblos hermanos de Centro y Suramériea, cada triunfo de las tropas me-

.xicanas los llenaba de júbilo, y seguían con acentuado interés cuanto · i001al
en México. En Colombia, por 1865 se pronunciaron entusias~ dikuí1sós' 1filil
la Cámara de Diputados exaltándose la figura de Juárez, al grado dé 1'Sibillfi.ál
como luminaria y guia de las Américas. Dos años después en- fbtlniY(91,fu{lb
tucional proclamó la República Dominicana a J uárez, Benemérito ide-"'füs'
Américas.
, &lt;lml :,l'I
Sin duda alguna la actitud de los mexicanos patriotas co.dm1ó½a ál•·irl&amp;1cfá!
Se tenía conocimiento de la precaria situación económica del G6bietñ&amp;dtl'é'1
publicano; de los sufrimientos del pueblo después de cuarenta añbs ~E!oWJ
tinuas revoluciones, provenientes de la resistencia de las clasés- pi-ivif~
a perder sus ilegítimas prebendas; del cansancio natural dé qweflés ~séa5iiw
paz y no 1a encontraban.
,. , 11,' ,ini
Estos signos negativos se convertían en positivas cualidades yi.\ qhe";rw·~
de todo, se continuaba luchando sin medir ni importar el poderío tdéJc~aiañJ:~8:l
Se explica así la existencia universal de una corriente de simplrtÍiP ~ i
México, hacia ese grupo de patriotas que con tanto entusiasmd ~Í\Ífffiífu{
la soberanfa nacional.
¡ ,. Ju•.-¡1
Las noticias apru:ecfan en los periódicos, y el público, cori m ~i sim)l
patías las comentaba en las plazas públicas, las calles y los ce11t11Dti 'lJQ6&amp;1kw
del pueblo que cree en la libertad porque es producto generoso de!su tMuedxro
De este ambiente alentador participaban las poblacio)les de Mé~Q,mf'"J®o
a otro extremo.
:1 ,H nsrcl.ccl
Quedaban algunos refugios inmunes al influjo de la libertad) en' lds'•~ la¡@
nidad, alimentada por sangre azul de pastorela esperaba una opottnn.itmdi-~
le permitiera adquirir un título nobiliario, así fuese el de "camarera de la
reyna" o el de "caballerizo imperial".
No faltaban los desarraigados, los siempre amargados, que sin esperar ni
desear °1:1 título, sin antecedentes _de rango, ni _de daño alguno en,.~}lftc~rsonas e mtereses anhelaban el tnunfo de los mvasores, disp9e~tos.. ~ ,
como lacayos.

~m

, .q i·Jbr.bil
;r.1101 cl '
1- l"l ·1h
Cerca de un año hacía que la estrella del 5 de mayo brillaba· can- 1.1í) rsplendorosa. Tiempo suficiente para justipreciar la categoría del tóunfo,rre¡¡
publicano.
¡, '")

•

Quienes entendían de guerra medían la tardanza de la nueva 'ernbest!id~
francesa en razón a los perjuicios recibidos; quienes pensaban en ordtm a /sus
bastardos intereses se resistían a aceptar la derrota en la propoi:ción j~t&amp; , .i.l
Pero el tiempo hablaba por si mismo. Un año de miedo, de duda en ' ffi

�propia fuerza, detenía a lo franceses en Orizaba y Córdoba. Bien fortificados
como si de pronto se hubiesen cambiado los papeles, Jos agresores, que habían soñado en un desfile de gala desde Veracmz a México, después del 5
de Mayo, daban al ejército mexicano el mérito, cuando menos de igualdad
en valor y destreza.
., .
De haber dispuesto el General Jesús González Ortega -Jefe del EJerc1to
de Oriente, substituto del inmortal Zaragoza, encargado de la defensa de
Puebla- de los elementos necesarios, no hubiera vacilado en emprender
formales 'ataques a los centros de concentración de los invasores. Tuvo que
resignarse a esperar la embestida del enemigo, a sabiendas de que opondría a las armas más modernas .las deterioradas que integraban su arsenal
La iniciativa quedó a merced de los franceses. Avanzaron en el momento
que consideraron más oportuno. Cubrieron sus flancos en debida _fo~a~, Y
protegieron su retaguardia quizás con exceso· pero había a su disposrci~n
soldados más que suficientes, pertrechos de guerra y víveres en abundancia.
Ya militaba con ellos el conservador Márquez, de triste memoria.
Frente a Puebla, la imponente fuerza integrada por 30,000 soldados, tomó
los dispositivos de ataque: caballerías, infanterías, baterías de cañones, cuerpos
de zapadores, brillantes armas que arrancaban chispas al sol, esperaban la
orden de combate.
Dentro de la plaza sin alardes de grandeza material, los soldados mexicanos
habían recibido las dotaciones necesarias de parque, y en su espíritu anidaban
]as palabras de aliento de sus jefes que pedían morir antes que permitir un
Gobierno extranjero.

•
Sorpresa tras sorpresa para -los invasores. A pesar de su superiorida~ numérica; de Jas ventajas propias de las armas modernas; de la abundancia d_e
parque y facilidades de abastecimiento de comestibles; ª. pes~ de las facilidades para atender a los heridos· y no obstante escoger a discreo6n los lugares
y la forma de ataque, siempre encontraron enconada resistencia, al grado
de que el avance de hoy se convertía al día siguiente en retroceso.
• Cuánto valor cuánto don de sacrificio, cuánto amor a la Patria! Día
a día clisminuían los elementos bélicos y de subsistencia. Los racionamientos
cada vez más reducidos: ahorrar parque en pleno combate, comer lo indispensable, resistir a pie firme era la consigna.
Así transcun-ieron
enta y dos días sin que la plaza fuese tomada, como
la arrooancia de los sitiadores lo había proclamado. Existía abundancia afuera,
o
.
.
escasez que llegaba a la miseria adentro. Ni alimentos, ru parque, ru agua

344

ni recmsos para atender a los heridos y a los enfermos. La población civil
sufría estoicamente a la par de la tropa. No existía posibilidad alguna de
recibir auxilio, todos los intentos había11 fracasado. La resistencia había llegado al límite de lo humano.
Llamó a consejo el General en Jefe, González Ortega. Propuso rendir 1a
plaza en plan de sacrificio; pero salvando la dignidad de mexicanos y de
soldados defensores de la soberanía nacional. Al día iguiente a las nueve
horas cada soldado destruiría su fusil· los artilleros inutilizarían los cañones;
los j fes y oficiales obrarían de acuerdo con sus convicciones; los soldados
quedarían con la consigna de incorporarse a cualquier grupo de guerrilleros
liberales. En esta forma el famoso Ejército de Oriente, quedaría totalmente
disuelto.
El proirrama se cumplió al pie de la letra. Los invasores entraron a Puebla
pisando cadáveres y escombros. En el silencio imponente que imponía la
heroicidad de los vencidos se convertía el triunfo de Jos franceses en la más
triste cuanto inútil victoria.

•
La noticia de aquel extraordinario sacrificio, conmovió las fibras patrióticas
de los mexicanos. Dolía la pérdida total de un ejército disciplinado; pero al
mismo tiempo admiraba su temple, que convertía la derrota en la más limpia
exhibición de patriotismo y sublime dignidad. Los mismos invasores respetaron aquella hazaña, considerándola como uno de Jos acontecimientos más
heroicos de todos Ios tiempos.
Quedaba para los invasores libre el camino a la ciudad de México. No
tenía sentido estratégico tratar de detenerlos. Calmadamente analizó Juárez
la situación con sus Ministros acordando trasladar la capital a la ciudad de
San Luis Potosí.
Se hicieron los preparativos con las precauciones que demandaba la delicada situación militar, supuesto que la mezquina victoria francesa había
inyectado entusiasmo entre los imperialistas mexicanos.
Las impresiones y el estado de ánimo de los patriotas mexicanos lo podemos captar en las siguientes expresiones del Licenciado José Ma. Iglesias,
que aparecen en su Diario - mayo 31 de 1863.

'A fin de saber las condiciones que impondría el vencedor por casualidad, pasó el cuartel-maestre General: Mendoza, a entenderse con
Forey. Consentía éste en la salida del ejército mexicano, con sus armas,
banderas y todos los honores de la guerra con tal de que se situara en

345

�el punto que se le designase, comprometiéndose a permanecer ~eutral en
la presente facha en que se juega nada menos que los destinos de la
patria. La prop:esta fue desechada con un patriotismo digno de lps
mayores elogios.
. . .,
Entonces se adoptó una resolución que bien me:ece la calif~cacion de
heroica y sublime, supuesta la imposibilidad de abrirse paso a vw~ fuerza.
En la orden general, del día 17, expedida a l~ una de la manana, se
mandó que de las cuatro a las cinco se _1~mpwra ~odo el armame~to,
para que bajo ningún aspecto pudiera utilizarlo_ el ~nvasor: ~,ue_ se inutilizaran todas las piezas de artillería, que se disolviera el e7ercz~o, manifestándose a los soldados que no quedaban excluídos d~ seguir_ prestando sus servicios al, suelo en que nacieron, sino antes ~ien, obligados
a presentarse al supremo gobierno, para continuar ~efendiendo e~ torno
suyo el honor de la bandera mexicana; que a las cmco de la '"!ªnana se
tocaría parlamento y se izaría bandera blanca; y q~e a la mmna hora
se reunirúzn los generales, jefes y oficiales, en ~l atn~ de catedral Y ~alacio de gobierno, para rendirse prisioneros, sin pedir gara~tías de ninguna clase, por cuyo motivo se les dejaba en. absoluta libertad para
elegir lo que creyeran más conveniente a su propio honor y a .sus deberes
müitares.
~
,
Acordadas estas disposiciones, a las cuat1'o de la manana se paso una
comunicación oficial al general Forey, noticiándole que la pla.za quedaba
a sus órdenes y podía mandarla ocupar. 'No pu~~o~ decía ~on laconismo y nobleza el general en jefe de nuestro e7ercito, segui~ deftmdiéndome por más tiempo; si pudiera, no dude V.E. que lo Jiarut'.

··El inesperado desenlace

del .sitio de la moderna Zarag~z_a, así co~o
otros motivos mwy importantes, no permitieron que se hu;iese efectivo
el proyecto de defender a México con todo el empeño deseado._
,
Publicóse, pues, un decreto en que, declarándose a -~an Luis Potosi
capital interina de la república, se acordaba la traslacion a ella ~e los
supremos poderes. Al procederse con esta regular~d_ad a un camb~o ?ue
habría sido la muerte de un gobierno menos solida~ente constituído,
se dejaba a los franceses con sólo las ventajas matenales de la ocupación de México, sin darles fuerza alguna moral, sin aumentar en nada
el brillo de sus armas.
·. En la tarde del 31 de mayo sal,ió de México el gobierno. Su march~
hasta San Luis Potosí fue una ovación no interrumpida, en qu,;. autoridades, fuerza armada, particu~ares y pueblo,_ se esmera~':71 en tnbutarle
las más inequívocas demostraciones de aprecio y respeto .

346

¿ Cuál sería la realidad? ¿ Cabía la posibilidad de la rehabilitación de los
liberales? ¿ e trataba del principio del fin? Franceses y reaccionarios olvidaban que un pueblo decidido a conservar su .independencia es invenetble.

PRIMERA

ETAPA

SAN Lurs POTosÍ

Instalado en San Luis Potosí el Gobierno Republicano el 9 de junio de
1863, procedieron de inmediato los Secretarios del Gabinete a comunicarse
con los Gobernadores de los Estados, a fin de mantener en alto la moral
de los servidores de la Nación, y a la vez para poner en orden las diversas
funciones oficiales.
Por su parte el Presidente de la República subsc.ribió un manifiesto, haciendo relación de los sucesos más notables desde que se inició 1a guerra con
Francia. Considera de vital importancia la unión de los mexicanos, condición .indispensable para obtener el triunfo, en cuyo resultado se muestra más
que optimista, seguro. La voluntad de Juárez, inquebrantable, se refleja
en su escrito. No existe en él duda alguna en la victoria, que ha de producir su regreso a la Capital, para que, de nueva cuenta, la bandera nacional presida desde Jo alto de} Palacio Nacional, la vida libre y soberana
de México.
Entre tanto el servicio confidencial del Gobierno informaba sobre los sucesos que se desarrollaban en 1a ciudad de México, las fuerzas francesas al
mando del General Forey, hicieron su espectacular entrada el día 10 de
junio.
Dio realce al suceso la participación activa de los recalcitrantes reaccionarios, especialmente de los que, sin exponerse a los riesgos de la guerra,
guardaban en sus hogares las joyas, las cruces, condecoraciones y títulos nobiliarios, que adquirieron en momentos semejantes de peligro para la Patria.

El grueso de los manifestantes fue reclutado entre los peones de las haciendas vecinas, los vagos y los curiosos.
La vanidad de FOTey se refosiló con el Te Deu.m que se cantó en su
honor en Catedral, las comisiones de bellas damas que le ofrecieron ramos
de flores, los discursos empalagosos de los candidatos a empleos, prebendas
y títulos de nobleza.

Los banquetes suntuosos suplieron en buena parte 1a falta de entusiasmo
del pueblo. Había extrema curiosidad por ver de cerca a los primeros soldados del mundo, según pregón de los propios invasores. Pero pronto la des-

347

�ilusión acabó con la curiosidad; pues los famosos soldados eran borrachos,
mujeriegos y arbitrarios.
En un alarde de suficiencia Forey lanzó un manifiesto a la Nación en tono
jactancioso. Más parecía el presidente de un páis conquistado que el simple
jefe de un ejército invasor.
Hablaba de la fusión de los partidos políticos, de establecer la libertad
dentro del orden, el re peto a las propiedades y a las personas., anunciaba
la desaparición de alcabalas, la justicia para todos, y, como sucede con esta
clase de documentos demagógicos, agotaba las promesas.
Pero entre otras cosas, hacía el cargo de que en México el robo era cuestión tan generalizada que abarcaba a la mayor parte de la sociedad. Mencionaba la libertad de cultos, como algo que le agradaría al Emperador Maximiliano.
Se trataba de la primera actuación pública de Forey y la susceptibilidad de las clases privilegiadas se vio profundamente afectada. Ni aceptaban
el título de ladrone , Il!. estaban de acuerdo en la libertad de cultos, ni les
parecía bien que se respetara la posesión en manos de particulares de los
bienes confiscados al Clero por el Gobiemo Republicano.
Tratando Forey de darle un barniz de nacionalismo a la intervención designó treú1ta y cinco personas para integrar la Junta de Gobierno, la que a
su vei nombró un triunvirato ejecutivo que debía gobernar al país en tanto.
Maximiliano asumía el Poder. Quedó el triunvirato integrado por don Juan
N. AJmon te, el Arzobispo Pe1agio Antonio Labastida y Dávalos y don Mariano Salas.
Algunos conservadores en quienes quedaba algo de dignidad, se negaron
a coiaborar con los intervencionistas. De los liberales que no pudieron salir
de México, ninguno hizo causa común con el flamante gobierno, y el pueblo en general, cada vez más ·decepcionado, se irritaba cuando en público era
azotado algún mexicano, y ésto sucedía con frecuencia. Una simple denuncia era suficiente para el castigo, que en repetidas ocasiones producía la
muerte del reo.

•
En la amplitud del territorio nacional se producían, después multitud de
episodios significativos de profunda desorientación. Los sucesos colocaban
]a situación militar en difíciles condiciones, lo que se agravaba por la falta
de conocimiento exacto de los hechos, dada la dificultad en las c;omunicaciones.
Esto originó divisiones entre mucho jefes liberales, lo mismo en el norte,

348

que en el centro y sur del país. Su origen inmediato procedía de la falta
de un caudillo, o jefe, que por sus méritos reuniera a su alrededor a los
descontentos, fenómeno que fue superándose a medida que el tiempo pasaba.
Lo extraordinario es que, a pesar de los altercados locales, con las excepciones del caso, se mantuvo en todas partes firme el espíritu de lucha por la
independencia nacional.
Procede, para satisfacción de los norteños, mencionar el hecho significativo
de la participación guerrillera del General y Licenciado Lázaro Garza Ayala,
en el Estado de Puebla. En estrecha acción con los Generales José Ma. Maldonado Juan N. Méndez, Juan Crisóstomo Bonilla, Juan Ramírez y J uan
Francisco Lucas, mantienen en jaque a franceses y conservadores en Zacapoaxtla, Chignahuapan, Aquixtla, Xochitlán, Apulco, Tezuitlán y numerosas
poblaciones más.
También el General Mariano Escobedo participó activamente durante 1863,
combatiendo bajo el mando del General Porfirio Díaz en Oaxaca Puebla
Morelos y Estado de México. Al frente de la Legión del Norte, ' de Lan-'
ceros de San Luis y de Carabineros de Morelos dio ejemplo de disciplina,
valor y capacidad combativa. Su actuación brillante sirvió al General Díaz para
significarse como el más capacitado para asumir la jefatura del movimiento
republicano en el sur, lo que logró, ganando la causa liberal en fue17..a y unidad. En esas memorables campañas lo siguieron entre otros Nuevoleoneses
distinguidos los Generales Jerónimo Treviño y Pedro Martínez.
~tuación semejante se producía en el interior del país y en el norte. Sobre todo en esta última región. Chihuahua, Sonora y Baja California mantenían en pie de guerra magnífica fuerza combativa liberal, y dada la distancia que los separaba de la ciudad de México, se veía lejano el día en
que fuesen atacados.
osa distinta ocurría en Nuevo León, Coahuila y Tamau1ipas. Era la
ruta que seguiría Juárez con su séquito oficial, codiciada por los franceses,
por su proximidad con los Estados Unidos del Norte, proveedores potenciales
de víveres y armas.
La figura más destacada de la época en el noreste era la de don Santiago
Vidaurri, Gobernador de Nuevo León y Coahuila. Había logrado conquistar un gran prestigio por su habilidad para reclutar gente y formar militares,
que sin estudios académicos, llamaban la atención por su valor, acometividad
y dotes estratégicos, como los Generales Juan Zuazua, Mariano Escobedo,
Francisco Naranjo, Jerónimo Treviño, Pedro Martíne-¿, Lázaro Garza Ayala. . . y además por su audacia al disponer de los recursos de las aduanas
y de los impuestos federales, a pretexto de que todo lo dedicaba al sosteni-'
miento de las tropas.
No estaba alejado de la realidad. Las duras campañas de la Guerra de

349

�la Reforma, en que con tanta brillantez participaron las fuerzas fronteriza$
organizadas por Vidaurri, se mantenían en buenas condiciones gracias a esas
extraordinarias exacciones.
Mareado por los éxitos y el incienso quemado en su honor por algunos
encumbrados políticos, como don Guillermo Prieto, y don Ignacio Altamirano, soñando en convertirse en árbitro de los destinos del país, fue cambiando su posición ideológica en forma radical.
La actitud arrogante de Vidaurri producía en Juárez una profunda contrariedad. Sin embargo por todos los medios a su alcance trataba de solucionar las dificultades, máxime cuando, acosado por el enemigo, forzosamente tenía que seguir la ruta trazada, introduciéndose en los terrenos dominados por el cacique.
No era Juárez de los que retroceden ante las dificultades. En el caso de
Vidaurri había concedido, contra su íntimo sentir, facilidades que se oponían al orden y a los intereses de la federación, todo por evitar un rompimiento que consideraba de suma gravedad.

soldados, se dispuso la evacuación a las cuatro de la tarde del día 22 de
diciembre. Se hicieron veintiún salvas de cañón, en tanto Juárez y su comitiva tomaba el rumbo del norte.
Seis días después se autorizó al General Negrete para que atacara la plaza
de San Luis ya en posesión de Mejía. El encuentro fue sangriento con grandes pérdidas para ambas partes, resultando frustrado el asalto. Con sus tropas
maltrechas Negrete se incorporó a la columna de Juárez.
Por esos mismos días tuvo Juárez conocimiento de la batalla sostenida
por el General Uraga en contra de Márquez que se había atrincherado en
Morelia. También las fuerzas republicanas perdieron esta acción.
Todavía Juárez, con la esperanza de conseguir alguna victoria de importancia, caminaba lentamente, considerando la posibilidad de regresar a San
Luis; pero los últimos reveses lo decidieron a seguir hasta Saltillo.
Después de diecisiete días de continuo caminar a través de sierras, interminables desiertos, e incontables dificultades, el abigarrado tren, compuesto
de coches, carros con provisiones e impedimenta, cañones, caballerías y cuanto
es menester para una emergencia de guerra, hizo su entrada a la ciudad de
Saltillo el día 9 de enero de 1864.

SEGUNDA ETAPA
SALTILLO

En tanto los imperialistas avanzaban al sur y al interior del país, los republicanos hacían desesperados esfuerzos por mantener en alto la moral de
las tropas. La multiplicación de guerrillas, si por una parte servía para hostilizar al enemigo, por la otra no permitía realizar acciones de armas de
alguna importancia.
Ante este panorama transcurría el tiempo. Para Juárez todo se resolvería favorablemente tan luego se pudiesen proporcionar armas y parque a los
republicanos. Pero no todos los elementos que lo habían seguido hasta San
Luis Potosí pensaban en la misma forma.
Habían pasado seis meses desde que el Gobierno Republicano se instaló
en esa ciudad. Las perspectivas no eran apropiadas para continuar allí, ya
que los ejércitos reaccionarios y franceses se habían apoderado de las principales ciudades del interior, como Querétaro, Guanajuato, Morelia, León,
Guadalajara y Aguascalientes y el General Comonfort había muerto en una
emboscada cerca de Querétaro.
No faltaba acción a los republicanos; pero la adversidad se empeñaba en
negarles la oportunidad del triunfo.
Resuelta la salida de San Luis Potosí, por la proximidad de fuerzas enemigas, especialmente las de Mejía, que se hacían ascender a varios miles de

350

•
Puede calificarse de aciago el año de 1863 para la suerte de la República.
Al iniciarse 1864 los síntomas indicaban que no sería el nuevo año menos desventurado.

En Saltillo los Poderes legales del país se veían ante una perspectiva negra,
fatal. Don Santiago Vidaurri, Gobernador de uevo León y Coahuila, acentuaba su actitud hostil contra Juárez. Toda medida acordada por el Gobierno Federal encaminada a poner en orden la hacienda pública de esos
Estados, era rechazada abiertamente por el cacique. No aceptaba intromisiones en lo que consideraba correspondía a su autoridad, y contestaba con
actos que bien pueden calificarse de rebeldía.
A pesar de todo, y con la finalidad de hacer un último intento para
acabar con aquella anárquica situación, Juárez y sus Ministros acordaron ir
a fonterrey.
El día 10 de febrero en 1a mañana se emprendió la marcha, antecediendo
a los funcionarios la división Guanajuato a las órdenes del General Doblado. Al obscurecer llegó la Comitiva a Santa Catarina, en donde se conocieron algunos graves incidentes.
Detuvo el General Doblado su fuerza en este pueblo, en atención a que
Vidaurri le comunicó no estar en condiciones de proporcionar alojamiento a

351

�la tropa. Se tuvo .razón además de que por instrucciones de Vidaurri sus
soldados se apoderaron de las pie?..as de artillería que el General Doblado
había ordenado emplazar para hacer la salva en honor a la llegada del Presidente de la Rel)ública. Los artilleros fueron apresados.
A pesar de todo se dispuso seguir adelante, dándose las instrucciones del
caso al General Doblado. La noche del día 11 la pasaron los funcionarios en
la quinta deJ señor López y a las once horas del día 12 hizo Juárez y su comitiva la entrada a la ciudad. Llovía copiosamente y sin embargo el pueblo
recibió con entusiasmo a Juárez. El Ayuntamiento envió una comisión a
saludarlc y presentarle -Sus respetos. En cambio Vidaurri no mzo manifestación
alguna.
A los ttes días de permanencia del Gobierno en Monterrey, sin indicación
alguna de parte de Vidaurri para allanarse a 1111 cambio de :impresiones con
Juárez, y en atención a que no se contaba con los elementos necesarios para
someterlo al orden, se dispuso el regreso a Saltillo.
En el momento en que Juárez se disponía a ocupar su coche se presentó
Vidaurri solicitando una entrevista. Se le concedió, siendo su arrogancia tan
altanera, que Juárez dio por terminado todo vínculo amistoso con quien
había faltado a los más elementales deberes de cortesía, y aún se mostraba
con la altivez del que se considera merecedor de toda clase de honores.
Las fuerzas de Doblado ya habían emprendido la marcha y J uárez quedaba en situación comprometida. Terminó el violento diálogo y se retiró
convencido de que nada quedaba ya por hacer para retener en el cumplimiento
de sus deberes a quien había decidido cambiar el rumbo de su vida.

Ante el pesimismo de algunos funcionarios civiles y militares J ~
·
al
d
, uarez, SlD
asomo guno e temor, emprendió nuevamente la marcha sobre M t
d d
,
on errey
a on e llego el 3 de abril. Incapaz Vidaurri de enfrentarse a las fu
federales, huyó a los Estados Unidos del Norte acompana-do d Q •erzas
o·
e
urroga
ispersaron a los soldados con la consigna de que guardaran las armas.
pues esperaban regresar pronto.
•
Monterrey fue para Juárez un relativo remanso. Pudo atender en lo posible
a su abnegada esposa y a sus hijos, hizo algo de vida social a pesar de que
la tempestad amenazaba por todas partes acabar con su Gobierno
La pres~ón militar de franceses y reaccionarios lo obligaron a. dejar Monterrey el d~ 15 de agosto, cuando ya Quiroga amagaba la ciudad. Chihuahua
era su desri_no, tomando el rumbo de Parras. Antes envió su familia a los
Est~dos U~dos; no era posible ya exponerla a una expedición de lama durac1on y peligrosa.
t&gt;

A ~ar de todo, el _15 y el 16 de septiembre celebró el fausto acontecimiento
con fiestas en las haciendas de la Noria de Pedriceña y en el b
h
b ·1
dis
·
o aco. o etes
ªC1 es, Y lcursos· a cargo del Lic. José Ma. Iglesias y de don Guillermo
p · t ~
.
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, orno ~ ca:rruno a seguir era accidentado y de grandes riesgos resolvió
Juarez dejar en Jug~ seguro el voluminoso archivo oficial. Quedó a cargo
de un grupo de patriotas en el poblado El Gatuño del municipio de Matamoros, Coah.

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El Maestro de Maestros don Justo Sierra a esta altura de l tr a·
di
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,
a age 1a
ce:
marchas as fuerzas
, . de Juárez agotaban el último aliento en marchas y contra. penOSJ.SllDaS. El 21 fueron desastrosamente aniquiladas en la acción
d~ Ma1oma, a la que siguió la dispersión. La República había termin d
Cin 00 dí as d espues
' e1 Gral. Tomás Mejía se apoderaba de Matamoros en
º·
donde se habían prducido vergonzosas disensiones".
'
Habría que agregar a esta serie de calamidades la deserción en Jalisco d -¡
Gen:rª! José _López U'rag~~ que con tanto empeño venía luchando por ~
Republica. Liberales tamb1en, como López Portillo y Alvarez del Castillo influyero~ ~ara ~econoce~ a Maximiliano como Emperador. ¿ Qu, quedaba de
Ja R~ublica, ~ su P:r:es1dente, casi solo, se perdía en el desierto del norte?
Mientras Juarez ~n polvosas y escondidas haciendas de Durango festejaba
el , 1~ y 16 de sepnembre~ Max:imiliano, en su carácter de Emperador de
Mexico, celebraba
ruidosa y espectacularmente el .....,smo
..... :
· ·
.
acónteolln!ento
en
Dolores Hidalgo, cuna del grito emancipador. Con él asistía al t
·
M' ·
liberal
ac o su pnmer
llllS~
d~n- José Fernando Ramírez, ostentando el Tecuerdo de su
actuaCion como Muustro reformista en el Gabinete de G6mez Eatías.
·
. La adversa
. suerte hacía creer en el desastre definiu'vo del ord en eonst1tuc10nal, y s1 no todos, muchos liberales prudentemente se re•=-b
la
·a · d
w..L&lt;l an
a
V1 a pnva a, y otros, menos precavidos, se adherían sin rubor aJ Imperio.

ª

•
Vuelto J uárez a Sal tillo se enfermó de gravedad recuperándose pronto
gracias a su magnífica constitución física.
Su problema más importante lo constituía la ai;:titud rebelde de Vidaurri.
Procedió en consecuencia a dictar las disposiciones del caso: decretó la separación de Coahuila de Nuevo León, y el estado de sitio de ambas Entidades;
ordenó que la Aduana de Piedras Negras dependiera directamente de la
Federación. Envió varias circulares a las autoridades municipales para que no
obedecieran las instancias de Vidaurri, que pretendía se efectuara tm plebiscito para que los ciudadanos votaran por la Repúbliea o por el Imperio;
requirió refuerzos de González Ortega para marchar sobre Monterrey; se
comunicó con los Jefes militares• de CoahuiJa, Nuevo León y Tamaulipas,
poniéndolos al corriente de la situación creada por Vidaurri logrando la adhesión de todos, con excepción del Coronel Julián Quiroga.

352

353
H

.

�Seguía sin embargo caminando por el desierto el indio impasible Benito Juárez, acompañado por una fracción leal de soldados, y por un grupo pequeño
de intelectuales, que veían en Juárez algo tan grande, tan excepcional, que
no dudaban en el milagro que para Juárez era seguro, el del triunfo definitivo de la República.
Así caminaban largas jornadas por extraviados canúnos, iluminados por
la clarividencia de un hombre, de pequeña estatura, de rasgos macizos, de
tez bronceada, que hablaba poco, y así se le cayera el cielo encima y se
apagara el sol, seguiría adelante, alumbrándose con el fuego interior de su
espíritu. Por fin tras privaciones sin cuento, molidos los cuerpos por las
sinuosidades de las primitivas carreteras, llegaron a la ciudad de Chihuahua
el día 12 de octubre de ese terrible año de 1864.

CUARTA

ETAPA

CHIHUAHUA

Ya podía Juárez meditar sobre los proyectos a seguir. Estaría cuando menos
por un período de seis meses al abrigo de un ataque del enemigo. El General
Luis Terrazas, Gobernador del Estado, garantizaba con sus fuerzas una positiva seguridad, muy apreciable en aquella época, y el General Roberto
Pesqueira, Gobernador de Sonora, constituía una reserva de gran aliento.
Cuanto más se aleja Juárez del centro del país, más aumentan las dificultades para obtener noticias. Se sabe que en el sur, a pesar de las dos
expcdicione enviadas por el llamado Imperio, expediciones integradas por
más de diez mil hombres cada una, los republicanos, en línea progresiva,
controlan mayor número de poblaciones tanto en Puebla, como en Oaxaca,
Chiapas y Veracruz.
Con todo éxito operan en esas regiones los Generales Félix Díaz, Diego
Alvarez, Juan N. Alvarez, Fernando Ortega, Juan Francisco Lucas, Juan
Ramírez, Alejandro García y haciendo cabeza sobre estos y otros jefes, el
General Porfirio Díaz.
En el centro y costa del pacífico mantienen a los franceses y reaccionarios
en constante alarma, los Generales Carlos Salazar, Nicolás Régules, Ramón
Corona, Nicolás Romero, Vicente Riva Palacio, Felipe B. Berriozábal, Antonio
Rosales, José Ma. Patoni, Jesús González Ortega, Anacleto Herrera y Cairo,
Anastacio Parrodi, Santos Degollado, Amado Antonio Guadarrama, Francisco A. Vélez ...
En el noreste la situación aparece también favorable, a pesar de defecciones
como la de Cortina e Hinojosa. Aumentan sus contingentes y actividades

354

guerreras, Mariano Escobedo, Miguel Negrete, Sóstenes Rocha, Pedro Martínez, Francisco Naranjo, Jerónimo Treviño, Lázaro Gana Ayala, Pedro F.
Méndez, Servando Canales, Juan J. de la Garza, Ruperto Martínez, Andrés
S. Viesca, Ildefonso Fuentes, Francisco Aguirre, Albino Espinosa, Juan Doria,
Joaquín Garza Leal y J. M . Carvajal. En términos generales el maleficio que
acompañó al año de 1864, para terminar, ha venido desapareciendo. Si agregamos las esperanzas de los republicanos, en el triunfo de las fuerzas del
norte de los Estados Unidos sobre las del sur, en la tremenda guerra civil
de separación que inundaba de sangre al país, entonces la racha favorable
aumentaría con ]as facilidades que seguramente daría Llncoln para la importación de armas, municiones y comestibles.

Y corno el año turbulento, difícil, del 64, estaba por expirar, veamos cómo
la pluma brillante del mismo Licenciado Iglesias lo despide: "Si el pasado
envuelve a la vez dichas y tlolores, si en el presente abundan las calamidades;
el porvenir, rico en esperanzas, nos anuncia el desenlace deseado y f~liz de
1a segunda guerra de nuestra independencia, 1864 muere en estos momentos:
1865 nace lleno de mil promesas halagüeñas".
La videncia de un iluminado puede, en muchas ocasiones, más que la fuerza
bruta, porque el aliento del espíritu y la luz del ideal, penetran en las conciencias de los individuos y los convierten en aliados convencidos.
A las noticias halagadoras recibidas por Juárcz durante los primeros meses
del 65 había que agregar las negativas a Max:imiliano.
Su distanciamiento radical con el Clero, en virtud de las disposiciones dictadas en que, virtualmente, reconoce como convenientes para el país ]a mayor
parte de ]as Leyes de Reforma; Ja apremiante situación económica sin posible
solución satisfactoria; las numerosas derrotas sufridas por las tropas francesas y reaccionarias; las insurrecciones en gran número de _poblaciones aparentemente sometidas al Imperio; la constante deserción de jefes militares
mexicanos que han vuelto a combatir por la República· la noticia proveniente de Francia sobre la salida del país de diez mil soldados francesas; la
animadversión del Gobierno Norteamericano que preside Lincoln contra el
propio Maximiliano...
De estas y otras muchas circunstancias adversas la situación de Maximiliano
puede calificarse justamente de difícil, en momentos en que, para la causa
que encabezaba Juárez, los signos la favorecían en todos los aspectos.

355

�QUINTA ETAPA
PASO DEL NORTE

Para los imperialistas, franceses y mexicanos, a medida que el Presidente
de Ja República se retiraba de la Capital, lo tenían como signo de triunfo
de] imperio y de su consolidación. Sin embargo tal conjetura no tenía más
base que la aparatosa situación de juzgar débil al que se aleja de una contienda, sin detenerse a considerar la categoría de esa persona y las razones
fundamentales de lo que pudiera llamarse constantes bmdas.
Cuando Juárez tuvo que abandonar la ciudad de Chihuahua para radicarse en Paso del Norte del mismo Estado, la excitación que esto provocó
entre las filas imperialistas fue enorme y basta Ma.'{ll]lliiano se atrevió a
declarar que había terminado definitivamente la República, pues Juárez,
al internarse en los Estados Urúdos, perdía toda categoría oficial.
Para los republicanos se trataba simplemente de medidas estratégicas, pues
en tanto Juárez, que representaba la legalidad se retiraba del centro del
país, las fuerzas imperialistas forzosamente se veían en el caso de dispersarse
por todos rumbos para mantener, por lo menos en apariencia, el dominio
militar en el país.
Teniendo conocimiento Juárez de que el General francés Brincourt había
salido de Durango con dos mil hombres rumbo a Cbihuahua, el día 30 de
julio ordenó cuanto correspondía y e] dia 5 de agosto emprendió 1a marcha
rumbo al Paso del Norte. Otra vez el calvario de los caminos sinuosos, carentes en su mayor parte de vegetación y de agua; pero 1as necesidades de
la campaña así Jo exigían y hubo que pasar nueve días más de tristes pe.rs-pectivas para llegar al lugar dete1minado nueve días después.
Ya se tenía conocimiento en Paso del Norte de la llegada del señor Presidente de 1a República que fue recibido con las notas limpias de las campanas de las iglesias y con el entusiasmo de ]a población. En cuanto al
General Brinoourt se posesionó de Chihuahua sin combatir pues las fuerzas
republicanas, aun cuando fuertes en número, no competían con el armamento
de los franceses y prefirieron dejar la ciudad que exponerse a una derrota.
En cambio organizaron guerrillas de manera de no permitir la salida de los
franceses por ningún rumbo de la ciudad.
Juárez tuvo oponunidad en Paso del Norte de estar cerca de los Estados
Unidos y conocer las alternativas de la guerra civil que sostenían los del norte
y los del sur, alegrándose de que, prácticamente la guerra estaba ya dominada por los unionistas del norte, a cuyo frente se encontraba el Presidente
Lincoln.
Desgraciadamente, poco después, fue asesinado Lincoln siendo substituído

356

por el General Johnson, quien siguió la misma línea de conducta de su antecesor en su propósito de mantener buenas relaciones con 1os republicanos,
habiendo hecho declaración patética de sus simpatías por J uá.rcz y su repulsa
abierta en contra de Maximiliano. Siguió en el Gabinete de Johnson el Se-·
cretario de Estado que fungió en el gobierno de Lincoln, Mr. Seward, quien
siempre se inclinó por la República Mexicana. Otros elementos amigos de
México, como el General Ulises Grant, héroe de la unión, hacía declaraciones precisas a favor de la República Mexicana llamando la atención su
prodigalidad en las palabras, cuando era bien conocida su abstención por todo
cuanto significaba hablar en público. Y todavía más, el Presidente americano
virtualmente reconoció al gobierno de la República de México al designar
ante éJ al General John A. Logan como Ministro. Se trataba de uno de los
más ameritados Generales de la Unión y amigo de la República Mexicana.
Antes de su designación había declarado: "Por lo que a mí hace, creo que
el establecimiento de Maximiliano en México forma parte de la rebelión
contra este gobierno y que por eso los Estados Unidos deben decirle: ¡ Ea,
amigo, líe usted sus trapos y eche a andar!. .. ". Por cuanto a Maximiliano,
que a pesar de sus declaraciones ampulosas, no las tenía todas consigo, expidió un decreto con fecha 3 de octubre de ese mismo año de 1865 disponiendo
que fuesen fusilados quienes participaran con las armas en la mano a favor
de la causa republicana; que mediante una corte marcial se ejecutara la
sentencia en el término de veinticuatro horas sin apelación ni recurso de
ninguna clase. Más pronto de lo que el mismo Maximiliano imaginaba tuvo
aplicación el draconiano decreto, pues el 13 del mismo mes de octubre fue
den·otado por los imperialistas mexicanos, al mando del General Ramón
Méndez, el General Republicano José Ma. Arteaga, cayendo prisionero así
como el General Carlos Salw..ar y los Coroneles Díaz Paracho y Villagómez
y el padre Mina. El Genera1 Méndez, considerando inhumana aquella Ley,
pidió órdenes directas a Maximiliano quien contestó de inmediato disponiendo que se cumpliera al pie de la letra con su decreto. Sin dilación alguna
procedió a fusilar a los patriotas prisionerós.
Este hecho enardeció a los liberales quienes respondieron con represalias
semejantes lo que vino a provocar una situación contraria a la que esperaba
Maximiliano, pues en lugar de atemorizar a los republicanos, los colocó en
camino de la venganza. Se dio principio a una verdadera carnicería, que
horrorizó a los mismos que la iniciaron, y los jefes imperialistas, empezaron
a tratar con los republicanos e] canje de prisioneros, lo que dio lugar a que
continuaran en pie Jas reglas de la guerra. Para los republicanos aquello significaba el pleno reconocimiento de que actuaban en plan de altura como
militares.
Durante ese mismo año de 1865 la guerra se extiende de uno a otro confín

357

�del país, llegando a Chihuahua, por el Pacífico a Sonora y a Sinaloa, al sur
a Oaxaca, Morelos y Guerrero, y por el sureste a Veracruz, Chiapas, campeche y Yucatán. Las acciones se multiplicaban en todas partes y el destino
tnarcaba las cartas a favor de la .república, al grado de que pronto quedaron
libres de expedicionarios imperialistas Yucatán, Campeche, Tabasco y Ve.racruz, y en cuanto a los demás estados día a día ganaban terreno los republicanos. En el norte vuelven a las filas republicanas ]os Generales Juan
N. Cortina y Pedro Hinojosa actuando con el valor que siempre se les
reconoció. En Tamaulipas, Coahui]a y Nuevo León logran los republicanos
triunfos muy sonados que hacen mella en la mente de los franceses, al grado
de que no encuentran si retroceder o avanzar al norte, ya que el General
Tomás Mejía en posesión de Matamoros se veía constantemente amagado por
las fuerzas republicanas.
Se realizan en esa etapa una serie de acontecimientos militares y políticos.
Entre ellos el regreso de Juárez el 13 de noviembre de 1865 a Chihuahua,
por haberla abandonado los franceses, llegando a la ciudad el día 20 · pero
se vio fon,ado a regresar de nueva cuenta a Paso del Norte en atención a
que el General Brincourt contramarchó por órdenes del General Bazaine. Se
instala de nueva cuenta Juárez el 18 de diciembre de 1865 en Paso del
Norte, hoy Ciudad J uárez. Agrega a los Ministros que lo acompañan, Licenciados Sebastián Lerdo de Tejada y José Ma. Iglesias, al General Ignacio
Mejía, como Secretario de Guerra.
Antes de salir de Chihuahua expidió J uárez un decreto fechado en noviembre 8 prorrogando las funciones del Presidente de la República en atención a la dificil situación por la que atravesaba el país, hasta en tanto
pudiesen efectuarse elecciones populares. En la misma fecha prorrogó las
funciones del Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación para
que, en caso necesario, supliera la falta del Presidente de la República. Estos
decret.os, especialmente el primero, merecieron la réplica de algunos funcionarios, entre otros del General Jesús Ortega, quien, diciéndose Presidente
de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, reclamaba el puesto de Presidente de la República, haciendo largas co~sideraciones sobre las inconveniencias que traería consigo la permanencia por más tiempo de Juárez en la
Presidencia de la República. Se le contesta pormenorizadamente rebatiendo
sus argumentos de carácter legal y moral, considerando que sería una cobardía abandonar la tarea qu~ se había impuesto el Presidente de la República al abandonar su puesto en momentos tan críticos. Se da a conocer
en todo el país este incidente, enviándose copias de lo actuado a los Gobernadores de los Estados y a los Jefes de Operaciones, quienes unánimemente
enviaron su adhesión a Juárez, con excepción del General José Ma. Patoni,
Gobernador de Durango, quien se comprometió con González Ortega.

358

Permaneció Juárez en Paso del orte hasta el mes de junio de 1866. Durante el Jargo período que estuvo en ese lugar, sus atenciones se dividían entre
las actividades de los republicanos dentro del país, Jas acometidas guerreras
y verbales de los imperialistas, y l.is preocupaciones por conseguir armas y
parque de que tanta urgencia tenían las fuerzas republicanas. Las facilidades
que consideraba tener Juárez después de la victoria de los del norte en los
Estados Unidos se vieron eclipsadas, pues en tanto que el gobierno norteamericano daba facilidades a comisiones que llegaban de México y de Francia en plan de compra de armas y parque para el Uamado imperio de México,
a los republicanos se les colocaba en posición discriminatoria con lo cual
se producían situaciones enojosas entre Juárez y las autoridades norteamericanas. Con insistencia abordó esta cuestión J uárez significando su disgusto
cuando en la vía diplomática se Je reconocía como el único gobierno de
México, y en cambio, en el plan de los hechos los resultados eran negativos.
No fue sino hasta pasado algún tiempo cuando, sin que desaparecieran ]as
dificultades pudo disponer de elementos combativos que enviaba tanto al
noreste como al sur del país. En esta forma el ejército republicano fue colocándose en un nivel de igualdad en cuanto a parque y armas, con el ejército
imperialista, lo que se tradujo en los notables y continuados éxitos de los
republicanos.
Durante el año del 66 acentuaron los imperialistas sus retrocesos tanto en
Sonora, Chihuahua, Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas, como en Oa:xaca,
Guerrero, Morelos y Puebla, así como en Jalisco, Durango y Zacatecas, en
euya virtud estaba cercano el momento de la caída del aparatoso gobierno
encabezado por Maximiliano.
Regresó Juárez a Chihuahua para continuar después al sur del país. Los
hechos desarrollados durante 1866 y principios del 67 demuestran notoriamente que había dado resultado 1a estrategia adoptada, y podía advertirse
que su retirada no obedecía a temor, pues de nueva cuenta se interna rumbo
a San Luis Potosí, a sabiendas de que se combate en varios lugares de la
ruta que ha de seguir; pero su presencia la considera necesaria en aquellas
regiones y sin complejos sigue adelante.
Mi propósito aJ hacer este estudio sobre el largo recorrido de Juárez desde
la capital de la República hasta Paso del orte, queda realizado, y aun cuando la narración signifique un pálido reflejo de tan extraordinaria hazaña,
es comprensible que no me extendiese en pormenores, pues hubiese alargado
más de la cuenta lo que deseaba fuese un breve relato.

359

�LA UNIVERSIDAD SOCIALI STA DE NUEVO LEÓN
( Octubre de 1934-Septiembre de 1935)
ToMÁs MBNDIRICHAGA CuBVA

Sociedad Nuevoleonesa de Historia.
Geografía y Estadística.

ANTECEDENTES

UNIVERSIDAD DE NUEvo LEÓN fue creada bajo el prme1p10 de
la libertad de cátedra y con una autonomía relativa. Inició sus clases el lunes 25 de septiembre de 1933, pero se clausuró al año siguiente, el viernes
28 de septiembre de 1934.
LA PRIMERA.

El creador de esta Universidad fue el Gobernador don Franci5e9 A. Cárdenas, quien había tomado posesión del cargo el 4 de octubre de 1931, debiendo ejercerlo hasta el 3 de octubre de 1935. Sin embargo, el Congreso
local le aceptó su renuncia el 27 de diciembre de 1933.
El "nuevo orden" político, encabezado por el Gobernador sustituto licenciado Pablo Quiroga, impuso a mediados de agosto de 1934 como segundo
Rector de la Universidad al doctor Angel Martínez Villarreal, Gran Maestro
de la masonería nuevoleonesa y miembro de la directiva del Partido Comunista en Nuevo León. El nombramiento violaba la Ley Orgánica universitaria, ya que el nuevo Rector no tenía la edad legal requerida y, además,
ocupaba un cargo de elección popular en el Ayuntamiento de Monterrey ( artículos 14, fracción II, y 53).
La reacción estudiantil no se hizo esperar. En septiembre de 1934, al inaugurarse los cursos del segundo año lectivo en el antiguo Teatro Independencia
(hoy Rex), los universitarios se rebelaron contra los usurpadores del poder
que pretendían implantar la "educación" socialista.

El movimiento de protesta contra la reforma educativa socialista se extendió a pu;i todas las Facultades y Escuelas de la Universidad. Una semana
361

�después, el 26 de septiembre, Jos estudiantes se apoderaron del edificio central universitario, o sea el antiguo Colegio Civil.
Por fin, el ex Presidente Calles y el Presidente electo General Lázaro Cárdenas llegaron a la hacienda Soledad de la Mota, propiedad del primero,
en el municipio de General Terán ( uevo León), a 100 kilómetros de Monterrey, y sostuvieron una larga conferencia con el Gobernador Sustituto licenciado Qui.raga. Ese mismo día, viernes 28 de septiembre de 1934, el licenciado Quiroga efectuó una junta de carácter privado en el Palacio de Gobierno con los diputados locales. En seguida entregó al Congreso del Estado
Ja iniciativa de ley por la cual pidió la derogación de la Ley Orgánica de la
Universidad y de las partidas de egresos para su sostenimiento. La Legislatura local aprobó el dictamen y decretó 1a extinción de la máxima casa de
estudios. 1
Al día siguiente, 29 de septiembre, las tropas federales ocuparon los edificios de la extinta Universidad de Nuevo León. Mientras los soldados iban
cumpliendo las órdenes superiores, los Generales Calles y Cárdenas presidían
un banquete en la Mesa de Chipinque, "al que asistieron más de cien personas'', invitadas por el General Juan Andrew Almazán, Jefe de las Operaciones Militares. A más de mil metros de altura, en el escenario natural
de la meseta y frente a Monterrey, se gestaba 1a Universidad Socialista de
Nuevo León.

El licenciado Quiroga, acatando la consigna callista, nombró el día 3 de
octubre siguiente a los cinco miembros que debían integrar )a Comisión Organizadora de la Universidad Socialista de Nuevo León. Esta Comisión
presidida por el mismo doctor Mart'mez Vtllarreal, instaló sus oficinas en ei
Salón de Recepciones del Palacio de Gobierno, a la sombra del poder político. El doctor Martínez Villarreal nombró Secretario de la Comisión Organizadora al profesor Abelardo González, miembro activo de la logia Juárez
número 8, quien ostentaba el cargo de Gran Secretario de la Gran Logia
de Nuevo León.
El día 27 de octubre se anunció que los trabajos de organización de la
Universidad Socialista habían sido definitivamente terminados. El 5 de noviembre fueron abiertas las inscripciones de las Facultades y Escuelas de la
naciente Universidad y del Instituto de Orientación Social, "que deberá funcionar dentro de la referida Universidad. . . ."
La reorganización era « con la única salvedad de que la inscripción se hiciera m ediante la declaración de absoluta conformidad con los programas
que el Gobierno tuviera a bien confeccionar y previo ingreso a la Federación
de Estudiantes, la cual se comprometía a respaldar y cuidar el cumplimiento
de la promesa de acatar las disposiciones escolares de la organización socialista de la educación del Estado, sirvi.endo de constancia la credencial de
miembro de dicha Federación".2 En otras palabras, para ingresar a la Universidad se exigió a los estudiantes un juramento socialista y su afiliación
a la F.E..

I
El Instituto de Orientación Social
ÜRGANlZACfÓN SOCIALISTA DE LA UNIVERSIDAD

Los planes oficiales se pusieron ilnmediatamente en marcha. La camarilla
política había tenido el primer tropiezo en septiembre de 1934, cuando los
universitarios rech azaron la imposición del doctor Angel Martínez Villarreal,
como Rector de la Universidad de Nuevo León, y de Ja enseñanza socialista.
Pero el decreto de 28 de septiembre concedía facfiltades extraordinarias al
Gobernador Quiroga para disponer la nueva organización.
El lo. de octubre se dio un paso decisivo, al constituirse con el apoyo oficial la Federación de Estudiantes Socialistas ( F .E.S.) , de la que trataremos
más adelante.
1 DoN SANTIAGO RoEL (1885-1957), historiador libexal y masón, afirma que el gobierno del licenciado Quiroga, "con un completo desconocimiento de los ideales de
la juventud estudiosa, subordinó tan encomiable obra a bastardos intereses políticos ... "
(Nuevo León-. Apuntes...", p. 253).

362

Este organismo "cultural" fue creado por el Gobierno de Nuevo León
para impartir las materias fundamentales de la escuela socialista. La Comisión Organizadora de la nueva Universidad afirmaba que tales materias "serán en consecuencia, aquellas que sirvan de palanca para -una verdadera y
elevada libertad humana, aquellas que descubran por medio de la razón,
cuáles son las cadenas que atan al espíritu del hombre a fin de que logre romperlas y le ponga en condiciones de superación real y positívd'. 8
Las asignaturas que se debían explicar, según ese criterio, eran nueve:
Historia del Movimiento Proletario, Derecho Revolucionario Mexicano Sis'
temas Educativos, Historia de las Religiones, Economía Social, Geografía
Económica de Nuevo León, Teoría y Práctica de las Sociedades Cooperativas, Arte y Literatura Proletarios e Hígiene de la Adolescencia. Los pro' Ordóñe,z, p. 1264.
' " Instituto de Orientación Social. Conceptos generales. . .", p. 4.

363

�gramas de clase revelan un sectarismo desgreñado, que sustentaba como principios de doctrina el odio y la lucha de clases. En algunas materias aparece
el tema "táctica de lucha", que no es precisamente cultural. La bibliografía para los profesores contiene las obras de autores, hoy olvidados, como
Beer, Bujarin, Grinko, Pinkievitch, Plejanov, Yakoliev, etc., aunque también se citan las obras de otros más conocidos, por ejemplo: Carlos Marx,
Federico Engels, Lenín y Stalin ..t
Se proyectó que el año lectivo del Instituto estuviera dividido en tres 'Ciclos, teniendo la duración de tres meses cada uno, "dos de éstos exclusivamente consagrados al elemento obrero, y, el otro, para maestros''. Las "cátedras" se debían sustentar como "conferencias".5
El Instituto de Orientación Social fue inaugurado el 8 de abril de 1935.
por el Gobernador Quiroga, quien nombró el día 16 del mismo mes como
Director del mecionado organismo al doctor Eduardo Aguirre Pequeño. Este
joven marxista había sido designado DireGtor de la Escuela de Bachilleres
por el mismo Gobernador el 9 de febrero de 1934, pero un movimiento estudiantil lo obligó a renunciar seis meses después, en agosto de ese año. 6
A mediados de abril de 1935 se integró la plana de maestros, siendo casi
todos masones, quienes recibieron sus nombramientos de manos del Gobernador. El Instituto, según afirmaba el doctor Aguirre Pequeño, "sirve de
guía en la reforma de planes de estudio, libros deJ texto y programas de clase"
de la Universidad. 7 Sin embargo, después de varios meses, este organismo
"no llegó a normalizar su funcionamiento . .." 8

• Como asesor de la Comisión Organizadora vino a Monterrey el licenciado Manuel
R. Palados, quien ' se dedicó a elaborar el estudio que se le había encomendado y
dos meses más tarde se tenía perfectam nte delineada Ja finalidad del establecimiento
y creación del lnstituto, así como ·señaladas las materias que formarían el programa
respectivo..." (Gaceta Uniuersítaria, número 2, p. 5). El licenciado Palacios fue uno
de los principales dirigentes de la Universidad Obrera de México, fundada el 8 de
febrero de 1935.
• Gaceta U11iuersitaria, número 2, p . 21.
• Un valiente editorial publicado en el número J9-20, julio-agosto de 1934, de la
revista El Estudiante, órgano de los alumnos de la Escuela de Bachilleres, denunciaba
la "tiranía estúpida y proterva" que se pretendió imponer. En sólo dos años, de 1933
a 1935, la Escuela de Bachilleres (antiguo Colegio Civil) tuvo cinco Directores.
• Ariel, p. 52.
• Los programas y planes de estudio elaborados por el Instituto sólo se pusieron en
vigor en la Escuela Normal, "siendo en realidad la única .Escuela que hizo profesión
de fe socialista". El Instituto de Orientación Social, por último, "sirvió de norma
a la estructura socialista que se dio a la Enseñanza ormal en el Estado y que,
como hemos dicho, constituyó, en verdad, todo el movimiento que fue posible -producir y dejar establecido en Nuevo León ..." (Ordóñez, p. 1265) .

364

La Escuela de Cooperativismo

En la nueva organización universitaria quedó incluída la Escuela de Cooperativismo, creada y sostenida por el partido oficial PNR. La dirección
del plantel estaba a cargo del conocido agitador comunista doctor Mateo A.
Sácnz. Esta Escuela se estableció en la avenida Pino Suárez, pero a fines de
octubre de 1934 se trasladó al edificio que había ocupado la Escuela Mariano Escobedo, en la calle de este nombre, entre las de Allende y 15 de
Mayo. Tenía alumnos internos y externos, que usaban como uniforme un
"sweater' rojo y negro, obsequio del ingeniero Plutarco Elías Calles hijo, ex
Alcalde de Monterrey. Los internos se alojaban en la antigua mansión de
don Ignacio Usel y Guimbarda, Gobernador del Nuevo Reino de León situada en 1a esquina sureste de las calles Abasolo y Mina, después convertida
en Casa del Agrarista. La Escuela de Cooperativismo fue clausurada siendo
Gobernador de Nuevo León el General Anacleto Guerrero ( 1936-1939).
La F.E.S.

La Federación de Estudiantes Socialistas se constituyó en una junta celebrada la noche del lunes lo. de octubre de 1934, en la Escuela León Tolstoy.9 La sesión fue dirigida por el Presidente de la Confederación Nacional
Estudiantil Socialista, quien dijo en tono profético: "la nueva federación estudiantil será la abanderada en Nuevo Le-ón en la lucha $Ocial que se ha
iniciado . .." Se nombraron las comisiones de propaganda y se acordó formar las primeras brigadas estudiantiles que debían. visitar todos los pueblos
del Estado y propagar el socialismo. Tal es el origen de la Federación de
Estudiantes Socialistas de Nuevo León. La F.E.S. era una "organi.zación
estatal integrada por el estudiantado de nuestra Universidad", según declaración oficial. La mayor parte de sus miembros actuaban desde años antes
en los "grupos culturales", organizados y dirigidos secretamente por la masonería, siendo .el más conocido el "Alfonso Reyes", que creó la Gran Logia
de Nuevo León en 1931.
Hagamos un poco de historia. En la exposición de motivos de la Ley Orgánica de 1933, ya se trata bre emente de los "gremios estudiantiles" y la participación ~e los alumnos "en el gobierno de la Universidad". Pero es en la
misma Ley Orgánica donde se afirma la representación estudiantil. En efec• La Escuela León Tolstoy, convertida en cuartel general de la F.E.S., se en&lt;;ontraba
en la avenida Madero y la calle Juan Méndez; ahí funcionaba también la Escuela
Secundaria Nocturna Número 2. A princípios de este siglo era conocida con el
nombre de Escuela de la Calzada.

365

�to, la Federación de Estudiantes Universitarios obtuvo dos delegados: uno
ante el Consejo Universitario como Consejero Electo y el otro como miembro del Consejo de Administración de la Universidad (Artículos 7, inciso III,
y 39, inciso VI). Además, la Ley Orgánica de Ja primera Universidad concedía a los estudiantes un representante propietario y otro suplente por cada
Escuela y Facultad, como Consejeros Electos, ante el Consejo Universitario
(Artículo 7, inciso II). Y, por último, dos representantes de la Sociedad
de Alumnos ante la Junta Directiva de cada Escuela y Facultad (Artículo 27).
Todo lo anterior se llevó a efecto en el primer año lectivo 1933-1934. Sin
embargo, al desaparecer la Universidad, a fines de septiembre de 1934, se
desecharon estos planes. El Gobierno del Estado patrocinó la creación de
la F.E.S. y de los "bloques" estudiantiles, que se extendieron a todas las instituciones universitarias. Es decir, las "sociedades de alumnos'' fueron transformadas en "bloques de estudiantes socialistas" y adheridos a la F.E.S. Una
de las actividades más importantes que imponían 1os estatutos de estos ''bloques" a sus agremiados, establecía la "acción social" marxista de los universitarios en los medios obrero y campesino. Así penetró por primera vez el
"gansterismo" político ~n la Universidad de Nuevo.,León. Este "gang" estudiantil adoptó el siguiente lema: "Por la socialización de la culturd'.
Algunas hazañas de la F.E.S.

El 28 de septiembre de 1934 fue clausurada la primera Universidad de
Nuevo León. Pero el movimiento universitario contra la "educación" socialista aún se mantenía en pie, vigoroso, a principios de octubre. Para aniquilar
la rebeldía estudiantil se desató el terror.
Los universitarios habían desafiado a la ''mafia" callista efectuando varias
reuniones públicas en las calles y plazas de Monterrey. El mitin celebrado
la noche del 2 de octubre de 1934, en la Plaza del Colegio Civil, terminó trágicamente y se ahogó en sangre la protesta de los estudiantes. Grupos de individuos armados, giraban en automóviles y camiones en torno a la plaza disparando sobre la gente. Cayeron heridos seis hombres, entre estudiantes y
obreros, y dos mujeres. Otros fueron golpeados con garrotes y pistolas; algunos tuvieron que ser internados en los hospitales. Los obreros Benjamín
!barra -herido de gravedad en el pecho- y Modesto López -con dos perforaciones en el estómago-, fallecieron unos días después. Testigos presenciales afirmaron haber visto entre los atacantes a varios miembros de la F .E.S.
Fueron practicadas algunas diligencias por el Agente del Ministerio Público, pero después se suspendieron y el expediente fue sustraído de la Procuraduría de Justicia.

366

Entre otras hazañas de la F.E.S., patrocinadas por la Comisión Organizadora de la Universidad Socialista, aún se recuerdan las "giras de divulgación ideológica" o "excursiones" de sus agremiados, que en realidad fueron
verdaderas incursiones. También se hicieron campañas de "difusión cultural"
en los municipios y se llevaron a cabo diversas actividades en algunos "centros de acción social".
A mediados de diciembre de 1934, la F.E.S. se adhirió a la Confederación
de Estudiantes Socialistas de México. En esos días la prensa local informó
que uno de sus dirigentes se había embarcado en Vera.cruz para asistir, como representante "del gremio estudiantil de todos los Estados de la República", a un congreso mundial comunista que se iba a celebrar en Ginebra
(Suiza), convocado por el célebre agitador Henri Barbusse.

II
LA

NUEVA UNIVERSIDAD

A fines de octubre y principios de noviembre los "bloques" estudiantiles
solicitaron al Gobernador Quiroga la reanudación de las clases. La reapertura de las Escuelas y Facultades se efectuó el día 20 de noviembre, bajo
los nuevos métodos y sistemas. Como hemos visto, para ingresar a la Universidad se exigió a los estudiantes un juramento socialista y la credencial
de miembro de la F.E.S. Las instituciones universitarias quedaron bajo el
control de la Comisión Organizadora, "pero sin constituir propiamente autoridad efectiva legal . .." 1 0
Durante varios meses los planteles universitarios navegaron al garete, en
un ambiente saturado de demagogia. 11 La actividad que desarrolló la Comisión Organizadora no fue, por cierto, académica. Creó y sostuvo dos "centros culturales" marxistas, que funcionaron en las escuelas "Revolución" y
"Abelardo L. Rodríguez", convirtiendo además las escuelas secundarias nocturnas, que habían sido fundadas un año antes bajo la égida de Ja primera
Universidad, en centros de agitación.
Ordóñez, p. 1318.
El primer "sábado rojo" se celebró el 26 de enero de 1935 en la Escuela Normal.
En mayo la Universidad era humillada por sus dirigentes politicos al hacerla participar
en un "concurso de música proletaria", bajo los auspicios del Gobierno de Nuevo
León. Hasta el nombre estuvo a punto de desaparecer, pues algunos estudiantes propusieron a la Comisión Organizadora que la nueva Universidad se nombrara Instituto
Politécnico Socialista; la idea cundió, atizada por los lideres de la F.E.S., pero al
fin no tuvo éxito.
10

n

367

/

�A princ1p10s de 1935 la Comisión Organizadora nombró doce subcomisiones, que tenían 1a consigna de formular los nuevos programas y planes
ele estudio, ele acuerdo con la reforma del Artículo 3o. Constitucional.
En vísperas de una breve visita del Presidente Cárdenas a Monterrey, a
fines de febrero, se comentó en los medios oficiales que el proyecto de ley
para la creación y funcionamiento de la nueva Universidad, ya estaba redactado. Entonces la Comisión Organizadora se apresuró a declarar que en abril
de ese año sería entregado el nuevo proyecto de ley universitaria al Gobernador Quiroga, para ser turnado poco después al Congreso local. En
septiembre de 1935 se abriría la flamante Universidad Socialista de uevo
León, "según los nuevos lineamientos".
Los exámenes finales se iniciaron a mediados de junio, aunque la Universidad no existía "bajo ministerio de ley'. El partido oficial P.N.R. declaró
que, al aprobarse la nueva Ley Orgánica, las Escuelas y Facultades tomarían
parte activa en la labor de "cultura popular" que desarrollaba el mencionado partido. También se pretendió que los planteles universitarios colaboraran en los "festivales de difusión" y las "jornadas culturales" del P.N.R.
El Congreso del Estado a fines de junio, anunció que convocaría en menos
de una semana a un período extraordinario de sesiones, en el que pondría
a discusión el proyecto de ley para la creación de la Universidad Socialista,
"el cual se halla terminado ..." La Comisión Organizadora creyó alcanzar
sus objetivos. Los diputados locales aseguraron públicamente que votarían
la ley. Sin embargo, el Congreso local, "en espera de trámites oficiales y
ratificación de conceptos jurídicos y políticos", nunca llegó a discutirla.

El asunto político
En los últimos meses de 1934 se había agudizado la agitación política en
todo el país. El lo. de diciembre tomó posesión como Presidente de México
el General Lázaro Cárdenas, quien acaudilló la acción demagógica. Dos
semanas después, el día 19, el Congreso nuevoleonés aprobó la reforma del
artículo 3o. de la Constitución, que convirtió Ja enseñanza laica en socialista.
El siguiente año fue decisivo en la historia política de Nuevo León. El
día lo. de enero de 1935, el ingeniero Plutarco Eüas Calles hijo transmitió
en "solemne ceremonia" el cargo de Alcalde de Monterrey al ex diputado
local Heriberto Montemayor, de extracción callista, quien no había tenido
contrincante en las elecciones municipales, efectuadas el domingo 2 de diciembre de 1934. Rigió los destinos de la Ciudad durante el bienio 19351936J siendo muerto a tiros muchos años después.
A fines de enero el doctor Angel Martínez Villarreal, amigo íntimo de

368

Calles, fue reelecto en su cargo de Gran Maestro de la Gran Logia del
Estado. La actividad masónica del ex Rector era desbordante: debido a sus
gestiones se fundaron tres logias, en los municipios de Doctor Arroyo, Cerralvo
y Galeana.
El ingeniero Calles, originario del Estado de onora, se decidió a escalar
el Gobierno de uevo León. Cuando surgió públicamente la precandid.atura de Calles, se organizó un poderoso movimiento de opinión que se le
enfrentó postulando al General Fortunato Zuazua, lampacense, quien fundó
el Partido Liberal Nuevoleonés. Pero en las elecciones internas del P.N.R.,
celebradas el domingo 5 de mayo, intervino el Comité Ejecutivo Nacional
y dio el triunfo al ingeniero Calles. Entonces se produjo un cisma en el seno
del partido oficial. Zuazua presentó su renuncia como miembro del P.N.R.
y desarrolló una vigorosa campaña electoral.
La candidatura del ingeniero Calles se proclamó en la Convención Estatal del P.N.R., celebrada en Monterrey los días 19 y 20 de mayo. Actuó
como presidente de la reunión política el doctor Angel Martínez Villaneal
Gran Maestro de la masonería nuevoleonesa y Presidente del Comité Organizador de la Universidad Socialista. En dicha Convención se dio a conocer
el programa de gobierno, inspirado en el Plan Sexenal cardenista, al que
debería sujetarse el candidato oficial. En el capítulo referente a la enseñanza superior, se afirma que la Ley Orgánica de la nueva Universidad estaba "próxima a expedirse . .." 12
La campaña electoral se caracterizó por su violencia. "Numerosas victi-mas cayeron ante las embestidas de aquellos criminales en casi todos los
municipios".13 Las elecciones se efectuaron el día 28 -último doming~
de julio de 1935, pero fueron anuladas el 19 de agosto siguiente. El mismo
historiador don Santiago Roel afirma que las administraciones públicas emanadas del callismo y "surgidas de un partido político que se hizo odioso, se
habían distinguido por su falta de escrúpulos, su incompetencia, sus atropellos de toda índole y por el sistemático saqueo de las arcas públicas''. El
mencionado autor expresa el siguiente juicio severo y definitivo: "Sin el
menor respeto para los gobernados, hicieron de Nuevo León un feudo que
manejaron a su capricho, con arrogancia y crueldad".H

12

12

Partido Nacional Revolucionario . .. , p. 22.
Rocl, p. 256,

" Roe!, p. 255.

369
H

�El congreso estudiantil

El XII Congreso Nacional de Estudiantes se celebró en Monterrey a mediados de julio de 1935.
La Confederación de Estudiantes Socialistas de México había enviado una
circular al Gobernador de uevo León fechada el 30 de mayo de 1935,
advirtiéndole que "los jóvenes conservadores del país, agmpados en la llamada C.N.E. (Confederación Nacional de Estudiantes) ... tratan de llevar
a cabo un cónclave e11 algún sitio del país". Añadían: "Hasta la fecha ningún Estad{) ha permitido la reunión de semejante Congreso ..." Y terminaban diciendo: "el Comité Ejecutivo Nacional de esta Confederación de Estudiantes Socialistas de México, se dirije a usted con el objeto de suplicarle
que en caso de llevarse a efecto el mencionado Cónclave, no se le preste ninguna ayuda a quienes quisieren asistir a él de ese Estado . .." Era costumbre
que l Gobierno ayudara económicamente a los jóvenes que concurrían a
los congresos estudiantiles, pero en esa ocasión los urúversitarios nuevoleoneses no tuvieron que solicitar apoyo al E tado, pues la convención se efectuó en esta ciudad.
Las primeras delegaciones llegaron a Monterrey en la noche del domingo
14 de julio. ªUn grupo de soldados, a corta distancia, se mantenía atento
a que el orden 120 se alterara" decía el periódico El Pornenir al día siguiente.
Pero la provocación no se hizo esperar. La misma noche del 14 se registraron algunos choques entre estudiantes. Dos universitarios de Jalisco fueron asaltados en la Calzada Madero y varios pistoleros entraron al céntrico
Hotel Saboy en la calle Zaragoza, junto al Teatro lndependencia (hoy Rex) ~
y secuestraron a seis jóvenes congresistas, a quienes abandonaron en las
cercanías de los antiguos Panteones MW1icipales, a extramuros de la ciudad,
donde ahora se encuentra el Centro Escolar Venustiano Carranza, en la avenida del mismo nombre. Otros atropellos sufrieron los delegados de San
Luis Potosí, Tamaulipas y Puebla a manos de la facción callista. La consigna
oficial era impedir la celebración del Congreso.
Las amenazas y agresiones a los delegados estudiantiles fueron preparando
el ambiente propicio para el crimen. El editorial del diario capitalino El
Universal afirmaba días después que "los representantes estudiantiles comenzaron a sufrir misteriosos atentados . .. "
"La caravana pasa . .."

Habiéndose celebrado dos sesiones previas en el Teatro Anáhuac (hoy Cine Palacio), el Presidente de la Confederación Nacional de Estudiantes Da-

370

niel Kuri Breña_declaró solemnemente inaugurado el Congreso, a las ocho y
media de la noche del lunes 15 de julio de 1935. La asistencia era numerosa:
doscientos cincuenta delegados integrantes de veinte Federaciones. Ensegtúda
se inició la primera esión plenaria, siendo el primer acuerdo ratificar las
conclusiones del anterior Congreso Nacional de Estudiante , celebrado en la
ciudad de San Luis Potosí en mayo de 1934 referentes a la Autonomía Uni•
versitaria y la Libertad de Cátedra. Acto seguido el Presidente de !a C.N.E.
saludó a las delegaciones con un brillante discurso y, poco después, ocuparon
la tribuna veintiún oradores, "quienes fueron breves en et uso de la palabra".
En duodécimo lugru: habló Víctor Manuel González, estudiante poblano, quien
"hizo vibrar en arenga candente su voz y externó sus conceptos por última
uez". Su discurso, q_ue aún no se olvida, lo rubricó afirmando como un reto:
"la caravana pasa aunque los perros ladren . .." Antes de veínticuatro horas
su cadáver seria velado ahí mismo.

La asamblea estudiantil terminó hacia las diez de la noche, "en medio
de un entmiasmo desbordante". Los congresistas, en general, se retiraron a
sus casas. También se formaron varios grupos que invadieron Jas calles desiertas y en silencio. El grupo más numeroso se dirigió por la calle de Zaragoza
hacia el sur, siguiendo algunos por la de Cinco de Mayo al poniente· estos
últimos bordearon el costado y el atrio de la iglesia del Sagrado Corazón.
El bullicio juvenil fue cortado brutalmente por los disparos. Del más bajo
nivel social, de Ia hez humana protegida por la política de secta, surgió el
"matón". Parapetado cerca del curato del templo, el asesino disparó su arma
varias veces. Cayeron gravemente heridos al borde de 1a acera, en el tramo
de la calle Cinco de Mayo, entre las de Zaragoza y Escobedo, los estudiantes
Víctor Manuel González y Francisco G. González. Eran las 10.25 de la noche. El
criminal huyó empuñando el arma, pero fue perseguido y alcanzado por los
estudiantes, que lo desarmaron. Las tropas federales tuvieron que intervenir
y rescatar al homicida.15 Los heridos fueron trasladados rápidamente al Hospital Muguerza.
Víctor Manuel González, delegado por el Estado de Puebla, falleció a las
10.55 de la noche; tenía "una herida penetrante en el tórax y el vumhe".1 6
Tres minutos después, a las 10.58, murió Francisco G. Gonzálcz, estudiante
de la Escuela de Bachilleres regiomontana, a consecuencia de "una herida
penetra1Lte en el vientre".17
"' La Confederación Nacional de Estudiantes, en agosto de 1955, dedicó una placa
en memoria de los dos estudiantes "caídos en este lugar". Sin embargo fue colocada
,
,
'
erroneamente, Junto a la entrada lateral del citado templo por la calle de Zaragoza.
'º Vfotor Manuel González, de 25 años de edad, había terminado sus estudios en
la Facultad de Medicina de Puebla ese mismo año.
)t Francisco G. González vivía en
una humilde casa de la calle de Garibaldi; "era

.

371

�La Procuraduría de Justicia inició el proceso, declarando varios testigos,
Sin embargo, el culpable nunca recibió la sentencia y fue puesto en libertad.
Años después murió asesinado en una población del Estado de Coahuila.
Receso

Las labores del Congreso estudiantil se suspendieron en señal de duelo el
martes 16, siendo citados los congresistas para el día siguiente a las nueve
de la mañana. Los cadáveres fueron velados en el Teatro Anáhuac, sede
oficial del Congreso, erigido en capilla ardiente.
El periódico capitalino Excélsior dijo que el asesino "se juzga está en connivencia con los elementos hostiles (al Congreso estudiantil) ..." La prensa
de la Ciudad de México informó sobre el crimen, pero éste quedó en parte
opacado por el asesinato de varios .estudiantes, cometido el mismo día 15
por los secuaces del ex Gobernador Tomás Garrid.9 Canabal y sus "camisas
rojas" en Villahermosa (Tabasco).
Se paralizó la vida de Monterrey por unas horas. El comercio cerró sus
puertas el día 16 en la tarde como protesta.
El entierro del estudiante regiomontano Franci~co G. González se adelantó
una hora, efectuándose a las cinco de 1a tarde, en una imponente rnaniiestación de más de veinte mil personas. El féretro fue llevado en hombros por
estudiantes universitarios hasta el Panteón del Carmen. "El paso de la comitiva fúnebre ... fue presenciado por millares de personas que se agolpaban
en aceras, puertas, ventanas ,i azoteas. Cuando el desfile llegó a la necrópolis,
aJlt esperaba ya un enorme gentío ..."', decía el corresponsal de Excélsior. Un
periódico local asentaba: "Fue un cortejo imponente, en el que participaron
elementos de todas las clases sociales; una manifestación de duefo ,i de protesta que sobrecogía el espíritu· ,i enardecía los ánimos", añadiendo: "Puede
decirse que pocas veces en Monterrey el sentimiento de sus habitantes. se ma• .
,, 18 T n.ifestó tan unific:ado frente a un acontecimumto
. LOS es tu.l!
wantes
. Juraron
.ante el cadáver de su compañero "morir luchando por la conqmsta de la
libertad ,i de la justicia para México'~.
sostén de sus pequeños hermanos (tres ntnas y dos niños) , ya que desde h~e
tiempo habían quedado huérfanos de padre y madre y, por lo tanto, él tuvo qu_e
ir a trabajar a una droguería..." ("El Porvenir", julio 17 de 1935, p. 5). El Pres1-dente de Ja Federación Estudiantil Poblana, que encabezó su delegación en el XII
Congreso de Monterrey, declaró .al corresponsal de Excélsior en la Ciudad de P~ebla,
entre otras cosas, lo siguiente: "el estudiante regiomontano Francisco Go.nzález, viendo
que Víctor M-anuel González era agredido a balazos, lo cubrió con su cuerpo, siendo
-entonces herido también . .. "
"' Bl Porvenir, julio 17 de 1935, p. 5.

,el

:372

La policía estuvo acuartelada durante el funeral y 1a ciudad quedó bajo la
vigilancia de las tropas federales.

El mismo día 16, a las ocho y cincuenta minutos de la noche, una inmensa
muchedumbre despidió el cadáver de Víctor- Manuel González en los andenes de
Ja Estación Unión. Fue recibido al día siguiente, a medianoche, en la Ciudad
de México por las autoridades universitarias y más de cuatro mil estudiantes.
Un imponente cortejo silencioso acompañó el ataúd por las desoladas avenidas capitaliñas hasta el salón de actos de la Facultad de Derecho. Ahí fue
velado el cadáver del universitario poblano junto a los demás estudiantes asesinados el día 15 en Tabasco. En la Ciudad de Puebla, en una manifestación
pública sin precedentes, miles de personas esperaban los restos mortales de
Víctor Manuel González, quien recibió cristiana sepultura en el Panteón de
1a Piedad.
El Gobernador Quiroga declaró públicamente que "reprueba de la manera
más enérgica" los asesinatos. Y agregó: "Puede estar seguro el pueblo de
Nuevo León, de que será en absoluto satisfecho en su justa indignación contra el responsable, a quien se castigará con todo el rigor de la ley, para
ejemplar escarmiento en lo futuro. El individuo señalado como autor de
este doble asesinato no tiene, como pudiera maliciosamente pretenderse, actuación oficial ninguna relacionada con este Gobierno". 19 Terminaba: "Este
Ejecutivo no tiene ni ha tenido ma,ior celo que el de vigilar cumplidamente la
observancia estricta del or.den, el apego a la ley y el respeto inalterable a todas
nuestras instituciones".

Conclusiones

El miércoles 17 fueron legalmente instaladas tres Comisiones, que trabajaron
en distintos locales: Ja primera en el sindicato obrero de la fábrica Troqueles
y Esmaltes, 1a segunda en un hotel y la tercera en el Teatro Anáhuac. Estos
locales eran resguardados por los .sindicatos obreros independientes. La tercera
Comisión estuvo integrada en forma mixta por obreros y estudiantes. Los
temas desarrollados por las Comisiones fueron los siguientes: "La organización estudiantil", "La Educación y el Estado" y "Servicio social de los estudiantes a las masas proletarias".

En el seno de aquel Congreso se gestaron varias maniobras para dividir a
~ AJ asesino "se le encontraron en sus bolsillos vales extendidos por la Tesorería
del Estado y del Municipio. así como una credencial de representante de Calles en
Sabinas Hidalgo. ..", dice el General José E. Santos en un .interesante folleto,
páginas sin numeración, anécdota número 30. (Ver la Bibliografía).

373

�la asamblea. Sin embargo, "a pesar de los atentados 1 las amenazas del pistoleri&amp;rno municipal", se tomó el acuerdo de proseguir los trabajos.
El XII Congreso Nacional de Estudiantes se rebeló contra la llamada "educación socialista ' y rechazó el monopolio estata1 de la enseñanza. Además
reafirmó la autonomía universitaria y el principio de libertad de cátedra.
Por último, precisó la participación de las Universidades en la política y
los deberes de los urriversitarios. La C. .E. proelamó vigorosamente la bandera de principios que s-osterua en todo el país, afirmando en un manifiesto:
"dijimos nuestra verdad y nuestra posición ante la 01¡,gustia del pueblo mexicano".
El sábado 20, a las dos y ocho minutos de la tarde, se clausuró la convención estudiantil. Fue electo nuevo Presidente de la C.N.E. el estudiante Manuel
Pacheco Moreno, delegado por Zacatecas, quien escribió poco después refiriéndose . al XII Congreso: "nos persiguieron los asesinatos, y las capitulares
de nuestras labores., estaban encendidas por los disparos que segaron vidas
de congresistas. Pero el Congreso tenía que realíz.arse . .." 20

],¡.forme que rinde el Ing. Plutarco El/as Calles Jr, de los trabajos desarr-01/ados durante
el segurrdo y último año de ejeraicio del Ayuntamiento. Monterrey, MCMXXXV.
Las más importantes leyes y decretos ile las Legislaturas Constitucionales del Es1ado
de Nueuo León, en el transcurso de ciento treinta y cuatro añ.óJ de vida instilfJcional.
Monterrey, . L., Se_ptiembrc de 1958.
Ley Orgánica de la Universidad de Nueuo León, en el P,riódico Oficial del Gobierno
Constitucional del Estado Libre y Soberano de N11evo León. Monterrey, miércoles
7 de junio de 1933. Tomo LXX. úmero 45.

1

/
✓

v
,.,

L1vAs, ENRIQUE C., Breve reseña histórica del movimiento universitario en Nue110 León,
en Univeuid.ad, órgano del Consejo de Cultura Superior. Número 1, septíembre
de 1942, pp. 71-74,
SEnASTIÁN, La educación socialista en México. El asalto a la Universidad Nacional. Editorial BEAR. Rosario (Argentina), 1964.
Memoria Anual de la Gran Logia dd Estado de Nuevo León y Directorio Oficial Masónico Clasificado, 1928-1929, Grandes Talleres Linotipográficos J. Cantú Leal.
Monterrey, N. L.
01u&gt;ÓÑEZ, PLINIO D., Historia de la Educación Pública en el Estado de Nuevo León.
Cuarto volumen, tercera parte. La Escuela Socialista. Monterrey, . L., 1948.

MAYO,

RoEL, SANTIAGO,

Mievo León. Apuntes históricos. Quinta edición. Monterrey, 1954.

El fin

La Ley Orgánica de la Universidad Socialista se fue elaborando en secreto durante varios meses, pero nunca se expidió. A fines de agosto de 1935
renunciaron algunos miembros de la Comisión Organizadora, iniciándose la
desbandada.
La Comisión Organizadora de la Universidad Socialista de Nuevo León
actuó por espacio de once meses, desde el 3 de octubre de 1934 hasta el 4
de septiembre de 1935, en que el Gobernador Quiroga mediante un decreto
la disolvió y creó el Consejo de Cultura Superior. Este nu~vo or-ganismo
gubernamental se hizo cargo de las Facultades y Escuelas universitarias durante ocho años, hasta 1943, y en general mantuvo la misma orientación
marxista.

BIBLIOGRAFIA

D. F., 1959. (Obra
muy mteresante y amena sobre la Unión Nacional de Estudiantes Católicos).
CovAllRUBIAS, Rrcuoo, Gobernantes de Nuevo León, 1582-1961. (Sin pie de imprenta).

CALDERÓN VroA, Ltns, Cuba 88. Memorias de la UNEC. M6ci.co,

FOLLETOS

V instituto de Orientación Social. Conceptos generales, materias y programas de clases.
Publiéaciones de la Comisión Organizadora ~de la Universidad Socialista de Nuevo
León, número 2. Monterrey, 'Nuevo León. Diciembre de MCMXXXIV.
AVA, PEDRO RuBÉN, 30 años de vida masónica (1924-1954). Imprenta Villarrubia.
Monterrey, 1954.
./ Partido Nacional Revolucionario, Nuevo Leó,1. Convención Ertatal, 19 y 20 de Mayo
de 1935. Talleres Linotipográficos J. Cantú Leal. Monterrey, 1935.
Proyecto de decreto del Ejecutivo del Estado para la derogación de [a Ley Unioersitaria,
con el dictamen de la Comisión de Legislación y Puntos Constitucionales de la
H. XLV Legislatura y te.do integro de la designación oficial de lar miembros
componentes de la Comisión Organizadora de la Universidad Socialista de Nuevo
León y el adjunto Instituto de Orientación Social. Publicaciones de la Comisión
Organizadora de la Universidad Socialista de Nuevo León, número 1. Monterrey-.
uevo León, Octubre MCMXXXIV.
SA:'.IITos, Josf. E., Nuevo León en 1935. (Sin pie de imprenta). (Raro e interesante
fo11eto con anécdotas, versos y fragmentos de los discursos pronunciados por su
autor durante ]a campaña política del Gene~! Fortunato Zuazua para, 1a gubernatura de Nuevo León).

10 Folleto sobre el Xll Congreso Nacional de Estudiante, p.
l. El ejemplar consultado, de 36 páginas, s6lo carece de portada, por tal motivo no se menciona en la
Bibliografía.

374

375

�REVISTAS
Ariel, revista quincenal mas6nica. Organo de la logia Rafael aJera _número 33 de
Monterrey.
úmero 179, diciembre 31 de 1935. Director: José Salas. Véase
"Una plática de Biología en el Instituto de Orientación Social", por el doctor
Eduardo Aguirre Pequeño, pp. 49, 51 y 52.
Ciencia, revista cultural estudiantil. Publicación mensual Año II, número 6, mayo de
1935. Director: Albino González.
Gaceta UniueTsitaria, órgano mensual de la Comisión Organizadora de la Universidad Socialista de Nuevo León. Año I, número 2 y 3, abril 15 y mayo 15 de 1935.
Momento, revista mensual Año I, números 1, 2 y 3, abril, mayo y junio-julio de
1935. Director: Ricardo Ramírez.
Provincias, revista gráfica revolucionaria. Edición dedicada al Estado de Nuevo León.
Año III, número 28, mayo de 1935. Director Gerente: Tte. Cor. José Garcia V.
Universidad, órgano del Consejo de Cultura Supeñor. Número 1, septiembre de 1942.

Todos Jos congresistas, en manifestación muda de protesta, conducirán los
cadáveres.
El Congreso dedara el día de hoy, Día de luto, suspende sus sesiones y
pide al comercio de la ciudad cierre sus puertas en señal de duelo.
Segundo

La Confederación Nacional de Estudiantes se ha dirigido a sus delegados
al XVII Congreso Internacional que se reúne en Praga, capital de Checoslovaquia, para que pidan a los universitarios de todo el mundo que expresen
su enérgica protesta por los asesinatos de que han sido víctimas los estudiantes
de México, en Villahermosa, Tabasco, y en esta ciudad de Monterrey.
Teraero

PERIODICOS

Mañana a las ocho de la mañana continuarán las sesiones del XII Congreso
Nacional de Estudiantes en el Teatro Anáhuac.

Diarios El Porvenir y El sol de Monterrey y Excélsior y El Universal de México, D.
F. Años 1934 y 1935.

PoR LA UNIÓN EsTUDIANTU..

Monterrey, N. L., 16 de julio de 1935
APENDICE I
APENDICE II
BoLETÍN HrsTÓRico
CoMrrÉ

EJECUTIVO DE LA CoNFEDERACIÓN NACIONAL DE EsTUDIANTEs

Primero
El Duodécimo Congreso Nacional de la Confederación Nacional de Estudiantes participa a la República con profundo do1or que ayer por la noche,
al salir de la solemne sesión inaugural del Congreso, fueron asesinados por
pistoleros callistas los compañeros Francisco G. González, de la Federación
Universitaria de Monterrey, y Víctor M. González, delegado por el Estado
de Puebla.
El Congreso, Ueno de incontenible indignación, levanta su más enérgica
protesta ante la nación entera y exige que no se sacrifiquen más vidas de
universitarios.
Los cadáveres serán velados durante el día de hoy en el Teatro Anáhuac,
de donde partirán los cortejos fúnebres, para el primero a las 17 horas con
rurobo al panteón de Dolores y para el segundo a las 20 horas con destino
a la ciudad de Puebla.

Presidente, Daniel Kuri Breña; Primer Vicepresidente, Benito Palomino Dena; Segundo Vicepresidente, Froylán Hernández; Secretario General, Clicerio
Cardoso Eguiluz; Subsecretario General, Aurelio Barbosa Olascoaga; Secretario
de Hacienda, José González Jáuregui; Secretario de Prensa, Roberto Carriedo
Rosales; Secretario de Estadistica, José Urueta Septién; Secretário de Acción
Social, Jorge Salazar Hurtado; Secretario de Acción Universitaria, Juan Lauderreche Obregón. Delegado propietario ante el Consejo Universitario, Armando Chávez Ca.macho; Delegado suplente ante el Consejo Universitario,
Carlos Ranúrez Zetina; Secretario Auxiliar de Actas, Alfonso Lechuga; Secretario Auxiliar de Prensa, Rafael Aguayo pencer.

376

377

•

�APENDICE

nr

Trabajo aprobado en el XII Congreso de la Con/ederacióri Nacional de
Estudiantes. Tema: "Estado y Educación".

l. PoLÍTICA Y EouCAcIÓN
a) Finalidad del Estado.
l. Es la finalidad del Estado coordinar y dirigir, respetándolas, las fuerzas
de una nación, para conseguir que los ciudadanos puedan más fácihnente realizar su vocación y aspiraciones.

b) Obligaciones del Estado.
Siendo el hombre un ser complejo que dirige sus actos por medio de la
razón, corresponde al Estado colaborar eficazmente al desarrollo de todas 1as
facultades del hombre, que es el fin de la educación.

II.

Mo OPoLro oE LA ENsEÑANZA

a) Se en.tiende por monopolio de la enseñanza e) control absoluto que ejerce el Estado sobre toda la educación de un pueblo;
b) Rechazamos el monopolio de la enseñanza.
l. Por irrncional:

Pues no pudiendo tener el Estado una filosofía precisa, y siendo necesaria
una filosofía para toda educación, no tiene competencia para señalar normas
intocables en esta materia, siendo imposible uniformar el criterio de un conglomerado de diversas ideologías, pugnará contra el fin coordinador del Estado, el sostener, por la violencia una sola probable; es contra la razón impedir a los diversos grupos sociales no incondicionales al Gobierno, el derecho
a la enseñanza.

DERECHOS DE LOS MAE&amp;TROS

Para cumplir con sus finalidades, se exige al Estado en materia de educación:

l. La promulgación de una legislación adecuada y sincera;
II. El apoyo a que tienen derecho los diversos grupos nacionales;
III. El descargo de todo aquello que no le competa directamente, en la
iniciativa ciudadana suficientemente garantizada.
c) Derechos de los ciudadanos.

J. Pero no corresponde primariamente al Estado dirigir toda educación,.
pues anteriores a los derechos del Estado reconocemos los derechos de la
familia;
II. En consecuencia, reconocemos que, en educación, no es el hombre para
el Estado, ni el Estado para el hombre, y que todo abuso de Jas facultades
del Estado ll~a consigo una degradación de la enseñanza.
d) Autonomía de la educación.

I. Como miembro de una democ~cia, todo hombre tiene derecho a pugnar por el razonable triunfo de su criterio;
II. Este derecho da posibilidades a todos los grupos sociales de una nación,
de presentar diversas soluciones a los problemas nacionales;
III. Teniendo la educación objetivos claros y métodos propios, tienen los
ciudadanos el derecho de organizar corporaciones de enseñanza en vista de la
educación. Este derecho es lo que llamamos Autonomía de la Educación.

2. Porque va contra los derechos de los mae-stros:
Siendo las corporaciones magistrales las más indicadas para señalar las
rutas de la educación, no corresponde al Gobierno sino dar oportunidad a
todas ellas, lo que se impide con el monopolio e.scolar.
Tienen derecho las organizaciones magistrales y aún los maestros aisladamente, de. hacer valer sus razones en materia de educación y este derecho
se lo veda el dogmatismo que se llama "monopolio escolar''.
Pone en grave riesgo la situación de las organizaciones magistrales y la
moral del profesorado, Ja condición de ciega obedíeocia que no toma en
cuenta la razón, que exige el monopolio escolar a todos los profesores del
Estado.

DERECHOS DE LOS PADRES DE FAMILIA

3. V a contra los derechos de los padres de familia.
Porque corresponde a ést-os, por deber natural, el señalar los principios
generales para la educación de sus hijos.
Porque cuando no hay una annonía entre Ja ideología del monopolio y
la ideología de Ja¡; familias, se contrapoJ1en ambas en la práctica, lo que redunda en perjuicio de la familia y de la enseñanza.

379

378
•

�Porque al invadir el Estado funciones inseparables a la familia, impide
que ésta cumpla con uno de sus principales objetivos sociales, el educativo,
al que tiene pleno derecho.

EL MoNoPouo

c) La "Razón Política" del monopolio de la Educación.
No fundándose el monopolio escolar en ninguna razón, tenemos que buscar
sus bases en lo que se ha llamado "la razón política", que es la actividad
que toma un gobierno dado para su defensa.
Sin embargo, la razón polltica:
1. No se justifica si va contra el derecho.

2. Está limitada y condicionada sólo por las necesidades, pero no puede
darse en vista sólo del capricho del gobernante, sino en función del bienestar
colectivo.
3. Tiene que tomar, por su propia esencia, un carácter de accidentalidad
y excepcionalidad que impide se erija en norma habitual.

En tanto que la razón política es Ja expresión de un partido, será justificable sólo en la proporción en que represente dicho partido, las aspiraciones
y las necesidades de una nación.
d) La representación proporcional escolar.
1. Siendo imposible en la práctica la neutralidad escolar, y habiéndose
visto por todo lo anterior las dificultades del monopolio escolai:, se impone
una reforma de la enseñanza en México.

LA

a) Todo ciudadano, como contribuyente que es a la educación, tiene derecho a elegir la escuela de sus hijos;
b) Tiene el Estado el derecho a vigilar la competencia de los maestros,
impedir el ingreso de los inmorales, y asegurarse de la coherencia de la enseñanza;

c) Es obligación de los profesores luchar por la formación de una conciencia de nación, en la cual e] hombre aparezca en toda su plenitud.
5. Sólo bajo la fórmula R.P.E. podrá exigirse la obligatoriedad de la enseñanza sin las perturbaciones a que lleva la lucha e&amp;:0lar.

III.

LA UNIVERSIDAD Y LA FuNCIÓN EouCATIVA DEL

EsTADo

a) Finalidad de la U11iversidad:

Unico. Sostenemos como principios todos los acuerdos del XI Congreso
Nacional de Estudiantes en este tema. En consecuencia, reiteramos que para todo trabajo universitario se tienen que defender los siguientes principios:
La Universr.dad es la comunidad de maestros y alumnos que aspiran a la
organización del saber humano y tiene como principios:
a) Convocar, acrecentar y transmitir la cultura;
b) Acrecentar, conservar y transmitir el acervo de la ciencia;

e) La formación cultural y la capacitación profesional de los estudiantes
en yjsta al servicio social;
d) Interesar al estudiante en el conocimiento de la realidad social }' en
el estudio de ]os problemas sociales;
e) Dar al estudiante un espíritu de comprensibilidad y respeto para toda
verdad.

REFORMA

b) Articulación de la Uniuersidad e11 el conjunto de la Educación:

2. Las bases de esta reforma son:
a) La obligación del Estado de colaborar e impulsar la educación;

l. Es la Universidad la medida y el eje de la educación de las naciones,
por llevar inseparable a su esencia la organización de todo saber.

b) La presencia de grandes grupos nacionales de diversas ideologías;

2. En consecuencia, los ataques a los institutos universitarios nunca podrán
justificarse y son durns cargos para cualquier gobierno.
3. Para toda I"eforma de la enseñanza, si es racional, debe tomarse en
cuenta siempre el criterio de la Universidad.

c) El derecho que tienen dichos grupos de tener en sus hijos herederos
ideológicos.
3. La representación proporcional escolar es la fórmula que mejor garantiza las condiciones indicadas, pues satisface los derechos de las corporaciones de maestros y de padres de familia.
4. Se entiende por R.F.E. la organización de la educación pública sobre
bases nacionales, con el siguiente fundamento:
380

4. La Universidad es el árbitro entre verdad y verd¡.id y asigna a cada una
de ellas particularmente su debido puesto, según su naturaleza e importancia.

381

�LIBERTAD DE CÁTEDRA

c) Libertad de cátedra.
l. Se entiende por libertad de cátedra el derecho que tiene el maestro de
enseñar en su clase las ideas filosóficas y pollticas que más de acuerdo estén
con su formación intelectual. La libertad de cátedra no es, pues, sino una de
las formas de libertad de enseñanza.
2. Luchamos por la libertad de cátedra por ser ésta una de las formas
más eficaces de luchar contra el monopolio escolar.
3. Por considerar que al lado de algunos principios demostrables con evidenciaJ hay un gran número de cuestiones disputables y es injusto imponer
a la Universidad una mordaza, aunque sea con prete:id:os racionales.
4. Porque la dignidad y las exigencias de la alta cultura, no toleran la imposición de normas simplistas.
5. Porque la Universidad no puede sujetarse a legislaciones puramente políticas, pues está por encima de toda política de partido.

d) Obligaciones del Estado con la Universidad y derechos del mismo.

Siendo la Universidad en su aspecto cultural la mejor parte de una nación, corresponde al Estado garantizar su existencia.
1. Proveyéndola de un patrimonio suficiente para Su, sostenimiento.
,
2. Tomándola como guía mltural.
3. Evitando todo conflicto con ella, pues esta es la forma más eficaz de
garantizar su adelanto cultural.
Un gobierno que garantiza así la existencia de la Universidad, tiene derecho:
1. A encontrar en ella sus mejo~s colaboradores.
2. Al apoyo de la Universidad según su esencia, naturaleza y fines, en caso
de ataque injusto, grave y evidente.
3. A exigir de ella el máximo de trabajo individual y social
e) Deberes de los universitarios.
l. El deber principal del universitario es el estudio, participación en la
vida intelectual de su corporación.

2. Pero no es esto lo único que se exíge del estudiante; sino junto a él,
hay urgencias que a veces son inaplazables. Entre éstas, como fundamentales, consideramos las siguientes:
a) La defensa de la Universidad de los ataques e intromisiones de fuerzas
ajenas a ella;

382

b) La creación o la fortificación en su caso del espíritu universitario,
que Je da una fuerza de grupo en el conglomerado social;
c) La depuración en las filas universitarias de los estudiantes indignos.
Consideramos que los más.graves delitos estudiantiles son:
Traición a la causa universitaria; oportunismo político, sobre todo, si en
él se comprometen organizaciones estudiantiles; demagogia.
3. Como universitarios sostenemos que es indispensable la existencia de
maestros con autoridad, pero que la autoridad del maestro, garantía de la
disciplina escolar, sólo pueden tenerla aquellos que representen una concreción nobilísima de sabiduría y ejemplaridad moral.
4. Pero no son los deberes de los universitarios sólo los de- sus intereses
.
.
'
smo que tiene la clase estudiantil la obligación de coadyuvar a la éievación
del ambiente social.

f) La Universidad y la Política
l. No es fundamental a la Universidad, el participar en la política militante y señalamos dicha participación como uno de los más gi·andes riesgos
que puede correr, pero
2. Debe la Universidad participar en ella.
a) Cuando el Estado constante y habituahnente viole los derechos de los
ciudadanos;
b) Cuando su existencia es amenazada po1· intromisiones indebidas, según
el sentido de los Congresos Estudiantiles;
c) Cuando es sujeto de provocaciones.

3. Debe alejarse de la política militante inmediatamente despuf.s de que
la situación de anormalidad se haya suspendido.
4. En cuanto a la política como cultura, tiene. la Universidad la obligación de dar a los estudiantes una doctrina completa sobre sus derechos y
necesidades, y orientándola hacia la aplicación práctica de dichos principios.

IV. Eouc-.Ac1ÓN SocIAuSTA
Consideramos que es necesario, para ubicar una discusión sobre educación socialista, una base, pues las escuelas poütico-sociales que se !Jaman so•
cia1istas, son innumerables. Por otra parte, considerando también que el socialismo oficial mexicano, pretende aparecer como radical, organización y
sincero, hemos escogido como tip0 de socialismo para la base de la discusión el "socialismo científico", que es el más radical y, al mismo tiempo,
el que filosóficamente tiene mayor unidad.
Pero advertimos que no se condena ni se acepta teóricamente ningún socia-

383

�lismo, poi la diversidad de opiniones que están representadas en la C.N.E.,
y que todo el debate est.á en tomo de la reforma que el Artículo Tercero
Constitucional llama socialista, y que en los paralelos, siempre la palabra
socialismo toma la connotación estricta de socialismo científico.
A) Definición.

l. Se entiende por enseñanza socialista la que corresponde a un Estado
proletario que tiene por bases:
a) La filosofía del materialismo histórico, como solución íntegra del destino humano;
b) La extinción de la propiedad privada;
c) El exterminio de la burguesía mediante la dictadura proletaria;
d) El antiimperialismo revolucionario.
2. En consecuencia, dentro del socialismo cientüico, considerar a la enseñanza efecto de un orden social "sui generis", y al exigir ese orden social
aparece como una incoherencia el aspirar a su realización en una sociedad
que no tenga las características enunciadas anteriormente.
3. Para que se lleve a la práctica, es necesario que el Estado tenga una
completa intervención en todas las ramas de la economía y de la vida. Sin
una radical economía, los enuncios de una enseñan7,a socialista no son sino
diversos aspectos de una posición demagógica.

B) Escuela Socialista Mexicana.
a) Errores en general.
1. La Escuela Socialista Mexicana, es un plan cuyas finalidades, esencialmente políticas, son: Entregar totalmente Ja educación en las manos del
Estado y plantear el sectarismo como excelencia de toda educación.
2. No es socialista, porque carece de la notas señaladas en el inciso "A".

No CORRESPONDE A LA CONTINUIDAD DE LA REvoLUCIÓN

3. No corresponde a la continuidad de la Revolución Mexicana, porque
ésta la hicieron las masas no para establecer el socialismo de Estado, sino
que tuvo como finalidades Ja creación del ejido y la pequeña propiedad, destrucción del latifundio, la liberación de los trabajadores dentro de un régimen democrático y la libertad electoral de los ciudadanos.
4. Es mal intencionada, porque para que sea aceptada por masas impreparadas confunde dolosamente dos acepciones de la palabra socializar; la pri-

384

mera que aceptamos hacer la enseñanza más social; la segunda, hacerla socialista, imposible de realizar en el régimen actual.
5. Tiene como finalidad principal el monopolio escolar, pues ]a única solución indudable es el proyecto de "control efectivo", sobre todos los planteles
de educación públicos y privados, la imposición de planes de estudio, programas y métodos de enseñanza, ]a subordinación incondicional de Rectores,
Directores y Catedráticos de todos los planteles educativos y la coacción administrativa inapelable para todas las instituciones que intentan liberarse de
la tutela oficial.
b) Errores Pedauógicos.

l. Pedagógicamente, la escuela socialista no tiene como finalidad ni la
formación de la cultura ni la búsqueda desinteresada de ]a ciencia, sino primerísimamente, la formación de técnicos que necesita el Gobiemo para el
más eficiente desarrollo de su economía.
2. En consecunci~ es incompleta, pues no aspira a formar hombres en
todas sus facultades, sino apenas crea apéndices de la economía del Estado.
3. Al suprimir el aspecto orgánico de las universidades, dispersando las
ciencias y llevando al estudiante al laboratorio aislado en busca de soluciones a problemas inmediatos, se opone a la necesaria organización del saber, y con ello a la sabiduría y a la cultura.
4. No puede ser nunca base para un sistema de educación racional, un
principio poütico-económico del Gobierno, si no está su jeto a crítica y revisión, lo que se prohibe en la Escuela Socialista.
5. Mientras más el Estado se arrogue el papel de maestro único y mayor
violencia emplee en dicho atentado, más violenta los derechos de todo hombre, superiores a la finalidad política del Estado.
) Errores filosófico-morales.

l. Repugna a la razón que una doctrina que afirma asentarse en principios lógicamente justificados, apele a una imposición externa en la enseñanza.
2. Es irracional todo proyecto que cohiba al maestro en el ejercicio de su
docencia, mediante la promulgación de normas restrictivas erigidas en principios inapelables.

385
H

,

�Es

IN SINCERA

3. Es insincera, pues los campeones de la reforma:
a) Por su posición económica;
b) Por sus aspiraciones políticas;
c) Por su ideología;
contradicen cualquier reforma socialista sincera.
4. Al llevar latente la doctrina de que sólo los hijos de los trabajadores
tienen derecho a la enseñanza, con exclusión del resto de las clases sociales,
proclama un principio que no se ha atrevido a sostener ni el capitalismo
en sus peores grados de corrupción.

SENTIDO

OCIAL

FORTALECER LA NACIONALIDAD

1. En el caso mexicano se acepta 1a necesidad de una reforma en la enseñanza para el desarrollo del sentido social, y 1a fortificación de la nacionalidad, pero ella debe tener en cuenta:
2. La realidad nacional y las justas aspiraci~nes de las masas de la Revolución Mexicana.
3. Hacerse por refonnadores competentes, en un tiempo oportuno.
4. Con la reforma actual, sólo se ha conseguido una crisis de educación,
trastornos de todos los órdenes al dividirse el país en agresores y agredidos.

HECHOS

Para la parte de la ponencia Estado y Educación, se propone que cada
delegación en un tiempo perentorio, entregue a la Presidencia de la Comisión, una exposición sucinta de lo que, en las diferentes provincias es la situación del estudiante, la situación de los profesores.
Además como la reforma socialista ha traído una gravísima inquietud a
todo el pai.,, propone asimismo la ponencia que entreguen nuestros compañeros un relato de los hechos más destacados de la lucha por la libertad de
enseñanza, para que ordenados por la Presidencia, sean la parte descriptiva
de la ponencia.
Se dan dos días de plaro para entregar estos informes a contar del día de
la aprobación del presente dictamen.

386

CoNCLUSJO ES PRÁCTICAS

l. Lúchese por la reforma del Artículo Tercero Constitucional, según los
principios sostenidos en la ponencia presente.
II. Envíense telegramas inmediatamente a los Poderes Federales, para que
sean informados de la tendencia de reformas del XII Congreso Nacional de
Estudiantes.
III. Encárguese al Comité Ejecutivo de la C.N.E. la integración de una
comisión de reformas que redacte un estudio detallado sobre Ja ponencia
presente, para que sean conocidas con toda amplitud las razones en que nos
fundamos.
IV. Edítense las conclusiones sobre cuestiones educativas de los Congresos
de Estudiantes XI y XII, así como el estudio de que habla el inciso anterior
para que circulen profusamente y sirvan para crear una corriente de opinión a la reforma del Artículo Tercero. En el mismo folleto dense a conocer los datos de las Federaciones que son miembros de la C.N.E. y háganse públicos los detalles de los asesinatos de los que de alguna manera han
luchado por la libertad de enseñanza.

HOMENAJE A LOS CAÍDOS

V. Inscríbanse con letras de oro en el Paraninfo de la Universidad Autónoma de México, los nombres de los estudiantes caídos en la lucha por
la libertad de cátedra en toda la República.

LAS

SOCIEDADES DE ALUMNOS

VI. Que, presentándose una coyuntura en las entidades donde han sido
clausurados los institutos, universidades o colegios de enseñanza superior, vgr.,
un cambio de gobierno, las diversas organizaciones estudiantiles dirijan comunicaciones al Gobierno del Estado de que se trate, para que dichos centros de cultura sean abiertos nuevamente. Que la Confederación a ional
de Estudiantes pida la ayuda de los sectores sociales organizados para estas
campañas pro-cultura.
VII. Eríjanse las diversas Federaciones Estudiantiles locales en comisiones permanentes encargadas del cumplimiento exacto de las presentes conclusiones.
VllI. Orgarucese una propaganda efectiva por medio de ciclos de con387

�ferencias estudiantiles y extra estudiantiles, radio-transmisiones y en general
todos los medios que se juzguen conducentes a la realización de estas conclusiones.
IX. Establézcanse comunicaciones entre las diversas Federaciones locales
mediante una Comisión dentro del Consejo Directivo de la Confederación
Nacional de Estudiantes, a fin de lograr una actuación armónica a la vez
que efectiva por generalizada. El próximo Congreso Nacional de Estudiantes
pedirá cuenta a las Federaciones locales de los trabajos que hayan emprendido para lograr los fines antes enunciados.
Monterrey,

. L., a 18 de julio de 1935.

LA PRESENCIA DE NUEVO LEÓN EN EL CO GRESO
CO STITUYENTE DE QUERÉTARO

DE 1916-1917
E. VÍCTOR NIEMEYER, JR.
Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística.

DR.

Cu.ANDO UN PuÑADo DE MEXICANOS valientes y determinados firmaron el
.Plan de Guadalupe el 26 de marzo de 1913 no pi:cvieron que sus obras tendrían por consecuencia una nueva constitución para México. Pero una vez
que el usurpador Victoriano Huerta había sido derrotado y el rebelde Francisco Villa bahía sido forzado ~ limitar sus operaciones a unas de naturaleza hostigadora en el norte, el victorioso Venustiano Carranza, Primer Jefe del Ejército Constitucionalista Encargado del Poder Ejecutivo de la Nación, se volvió hacia la reconstrucción de su país y a 1a necesidad de establecer orden
constitucional. De acuerdo con el Plan de Guadalupe y modificaciones subsecuentes, el siguiente paso después del llamado de elecciones para ayuntamientos municipales, proclamado por don Venustiano Garrama el 12 de
junio de 1916, hubiera sido Ja convocatoria de elecciones para el Congreso.
Pero no fue así.
Por un decreto de septiembre 14 de 1916, el Primer Jefe expidió un llamado para la elección de representantes a un congreso ~nstituyente con el
propósito de refonnar la Constitución de 1857, la consagrada bandera de
su causa reivindicadora. En realidad, para estructurar un nuevo México, fue
necesario. Defectos en la carta magna de 1857, la necesidad de incorporar
reformas revolucionarias en 1a Constitución, y la dificultad de hacer esto en
la forma legal prescrita para enmendar la Constitución de 1857, todo combinado para hacer necesaria la redacción de una nueva ley fundamental.
El decreto del 14 de septiembre de 1916 anunciando el Congreso Constituyente fue seguido por la convocatoria al mismo, cinco días más tarde.
Cuando la noticia telegráfica llegó a Monterrey, se hicieron los preparativos
inmediatamente para la designación de candidatos como delegados de cada

389
388

�uno de los seis distritos electorales del estado. No había tiempo que perder
pues las elecciones fuernn programadas a través del país el 22 de octubre.

En la selecci6n de candidatos, el Sr. José P. Saldaña, en su carácter de
Jefe del Partido Constitucionalista Nuevoleonés, el Sr. Gral. y Lic. Pablo A.
de la Garza, Gobernador Interino, y el Gral. José E. Santos, Jefe de las
Operaciones Militares en la Laguna, y candidato a Gobernador del Estado,
tuvieron un papel importante. Acordaron que las personas mejor capacitadas en preparación y experiencia para representar a Nuevo León en el
Congreso eran 3 abogados: el Lic. Santiago Roel, el Lic. Galdino P. Quintanilla y el Lic. Cecilio Gana González. El Sr. Saldaña fue seleccionado
para entrevistarles y persuadirles que se postularan. Extraordinariamente, estos tres caballeros rehusaron el honor de ser postulados, afirmando que a
ellos les faltaban los requisitos intelectuales y la preparación para desempeñar
un cargo tan importante. A pesar de sus esfuerzos el Sr. Saldaña no logró
convencerlos, cosa que en realidad privó al estado de Nuevo León de tres
elementos que pudieron haber desempeñado cargos brillantes en el Congreso
pero que no tuvieron la oportunidad por motivos de humildad y modestia.
Cuando rehusaron aceptar, sugirieron que el Sr. Saldaña se postulara pero
él también rehusó por los mismos motivos.
La selección fue finahnente hecha poi: los Sres. Saldaña, Gral. da la Garza
y Gral. Santo.s, en reunión con representantes de los dos grupos de revolucionarios de Nuevo León: el fartido Constitucional Progresista (tricolor) y
el Partido Constitucionalista N uevoleonés (trián&amp;ülo rojo) .1 Se enviaron telegramas a, 12 personas, seis propietarios y seis suplentes, notificándoles de
su seleGción. Las boletas se imprimieron en Monterrey y .se enviaron a los
presidentes municipales para su distribución en los distritos electorales respectivos. Hasta donde se conoce, no h1,1bo oposición en el 4o. distrito en
donde Ramón Gámez obtuvo 3,550 votos. En ese distrito (Salinas Victoria)
el candidato de oposición, Vida! Garza Pérez, "obtuvo un número considerable de sufragios''. 2 En Monterrey los CC. Agustín Garza González y Plutarco
González, candidatos del 60. distrito para diputados propietario y suplente
respectivamente, resultaron electos por una mayada de 754 votos cada uno,
un número de votos considerablemente menos que los recibidos por los candidatos de Salinas Victoria. 3
La diputación electa que representaría a Nuevo León se constituyó como
sigue:

Entrevista con el Sr. José l'. Saldaña, Monterrey, 25 de enero de 1967.
Diario de los Debates de-J Congreso Constituyente, 1916-1917 (México, 1960),
p. 129.
• Ibid.

1

~

r,

390

Número del Distrito

1. Monterrey
2. Cadereyta
3. Linares
4. Salinas Victoria
5. Galeana
6. Monterrey

Propietario

Suplente

Manuel Amaya
Nicéforo Zambrano
Lic. Luis Jlizaliturri
Crnel. Ramón Gámez
Gral. Reynaldo Garza
Dr. Agustín Garza González

Luis Guimbarda
Dr. Lorenzo Sepúlveda
Wenceslao Gómez Garza
Adolfo Cantú Jáuregui
J. Jesús Garza
Plutarco González

¿ Quiénes eran estos endurecidos norteños que fueron destinados para representar a Nuevo León en esta famosa reunión? Aunque de diferentes antecedentes, la mayoría de ellos tenían dos cualidades en común: eran hijos
uativo del estado y amigos personales de don Venustiano. En seguida una
mirada a cada uno:
Manuel Amaya, fumador empedernido de cigarros de hoja de maíz, nació
en Candela, Coabuila, y se convirtió en un próspero comerciante después de
llegar a Monterrey. Ramón Gámez nació en Montemorelos el 14 de junio
de 1877. Después del movimiento político de 1902 y como estudiante de
leyes se hizo uno de los redactores de La Constitución, una publicación antireyista. También fue uno de los colaboradores del Lic. Santiago Roel en la
redacción del semanario Renacimiento, periódico liberal típico que fue independiente du,rante el período del gobernante Bernardo Reyes ..i Se incorporó
a la revolución constitucionalista inmediatamente después del cuartelazo de
la Ciudadela militando en el cuerpo del Ejército del Noreste a las órdenes
directas del General y Lic. Pablo A de la Garza, primero en la 9a. Brigada
y cuando se postuló como constituyente, en la Brigada "Nuevo León" con
el grado de Coronel. Reynaldo Garza nació en Marín el 4 de febrero de
1864 pero se consideró vecino de Allende, Coahuila y cuando se postuló como
constituyente estaba radicado en Nuevo Laredo~ Tamaulipas.
El Dr. Agustin Garza Gonzá]ez nació en la hacienda de San Isidro en la
jurisdicción de la Villa de Pesquería Chica el 28 de febrero de 1873. A la
edad de 12 años su padre lo llevó a Monterrey en donde hizo estudios en
una escuela oficial y después en el Colegio Civil y la Escuela de Medicina
del Estado. El 12 de enero de 1899 recibió su título de Médico-Cirujano-Partero.
De ideas liberales fue uno de los que formaron el Club Político Antinecleccionista a principios del siglo. En 1911 fue electo Presidente Municipal Suplente de Monterrey y un año después se hizo el propietario. Al estallar la
"decena trágica" abandonó Monterrey para ingresar al movimiento revolucionario y cuando no encontró 1úngún grupo armado al que pudiera unirse,
• Hic-roR CoNzÁl.l!Z, Siglo y Medio de Cultura NuevoTcones.a (México, 1946),
pp. 104-105, 248-249.

391

�.
se trasladó a San Antonio, Texas en donde fue designado por comisionados
del Primer jefe para desempeñar el cargo de Cónsul Constitucionalista en
Brownsville. En julio de 1914 entró en Mont-errey con las fuerzas victoriosas
del Gral. Pablo González Garza y más tarde se hizo director de la Casa de
Salud "Bruno Gloria". Cuando se postuló para el Congreso Constituyente,
estaba desempeñando el cargo de Acl.ministrador de la A,duana de Nuevo
Laredo, Tamps. Era descendiente de Simón de la Garza y Melo, diputado
al Congreso Constituyente de 1857 del Estado de Coahuila. 5
Plutarco Gonzálcz nació en Lampazos el 2 de noviembre de 1863. Fue
maestro de primeras letras en una ~uela primaria y después tuvo a su
cargo la oficina federal local del timbre (hoy la Agencia Federal de Hacienda ) .
Trabajó como oficinista en la Hacienda "El Alamo", cuyas tierras ahora
están inundadas por el vaso de la presa "Don Martín", y fue también oficinista
en la casa proveedora de Don Luis G. Vázquez de Lampazos. Cuando en
1901 el Ing. Francisco Naranjo, hijo mayor del viejo general del mismo nombre,
fundó en Lampazos un club liberal antirreeleccionista, Plutarco González se
afilió a ese club. Al llegar la Revolución a Lampazos, González fue su simpatizador y probablemente le prestara algunos pequeños servicio.s civiles. Antes
de 1916 él y su familia se marcharon de Lampazos para radicar en Tamaulipas. 6
El Dr. Lorenzo Sepúlveda, hombre de largas barbas blancas, fue un distinguido médico de uevo León. que practicó su profesión en Monterrey por
muchos años. A él le había tocado el honor de saludar a "GonzalitoS"' de
parte de la Sociedad Médica de Monterrey en la gran velada llevada a cabo
el 22 de noviembre de 1883 con motivo de su regreso a Monterrey a raíz
de un tratarrúento médico en los Estados Unidos.7
Nicéforo Zambrano nació en Monterrey el 22 de febrero de 1862. Aunque
de padres humildes, él se dedicó tenazmente a sus negocios y llegó a ser un
comerciante próspero. Fue regidor del ayuntamiento de Monterrey en 1912
y más tarde se hizo alcalde. Al estallar el cuartelazo que derrocó al Presidente
Madero fue aprehendido como presunto revolucionario y conducido a México
en donde quedó internado en la penitenciaría. Al triunfar los Constitucionalistas se adhirió a la causa. 8
Todos los propietarios asistieron y Lorenzo Sepúlveda y Plutarco González
ocuparon sus puestos cuando sus propietarios no podían hacerlo.
Cuando las sesiones preparatorias comenzaron en la Academia de Bellas
' L a Herenr;ia del Constituyente, No. 16, 5 de diciembre de 196-l-, p . 3; entrevista
con el Sr. Raúl Garza González, Monterrey, 6 de febrero de 1967.
' Ernesto Zertuc.he al autor, Lampazos, 22 de julio de 1967. Carta en posesión del
autor.
' Siglo y Medio de Cultura Nuevoleonera, pp. 64-65.
8 SANTIAGO RoEL, Nue vo Le6n, Apuntes Hist6,icos (Monterrey, 1963) , pp. 258-259.

392

Artes de Querétaro el día martes 21 de noviembre de 1916, fueron pocos de
los presuntos diputados presentes que pensaban que un neoleonés quedaría
electo como presidente de la Mesa. Pero así fue. Manuel Amaya, por 50
votos a 49 por el Gral. Esteban Baca Calderón, diputado propietario del 170.
distrito de J alisco, ganó la elección.
Luis Ilizaliturri fue electo como uno de los cuatro secretarios.
Por diez días (hasta el 30 de noviembre) estos dos hijos de u evo León
desempeñaron sus deberes. Según el Diario de los Debates, lliza).iturri habló
sólo una vez y fue en defensa del Dr. Ignacio Roe!, diputado propietario
del orte de Baja California, pero nativo de Monterrey en donde nació el
31 de julio de 1885. Su admisión al Congreso fue discutida porque había
sido acusado de ser porfirista y de representar a un huertista en Baja California, un Coronel Cantú. Ilizaliturri señaló que delegados representaran a
conciudadanos que los habían honrado con sus votos y que sería "traición"
negar a los habitantes de Baja California su única representación en el Congreso Constituyente. Por el uso demasiado entusiasta de la palabra "traición"
en defensa de su colega regiomontano, la intervención de Ilizaliturri fue
acogida con "Risas, Siseos, Voces: ¡ o! ¡No!".9 Sin embargo, al Dr. Roel
se le admitió al Congreso.
En cuanto a Manuel Amaya, una amarga diatriba se desencaaenó el 28 de ·
noviembre posiblemente por la manera autoritativa en que se supone que
condujo las sesiones. Su determinación de aplicar la regla de no fumar no
le ganó muchos amigos entre los fwnadores empedernidos. Según un di-putado, don Manuel, como buen ranchero,. siguió la regla d~ "aquí se hace
lo que yo mando y nada más". Y como si fueran estudiantes de primaria,
decía "cállese" o "siéntese" al hablar a los diputados.10 Esto irritó a algunos
y a un diputado, el Coronel Juan Aguirre Escobar, diputado propietario
del So. distrito de Zacatec.as pero oriundo de Coahuila también, abiertamente atacó a Amaya como garzagalanista quien~ en lugar de ser revolucionario,
había tan sólo vivido "de la revolución".11 Luego siguió un período llamándose nombres en el que los do.s contrincantes se difamaron mutuamente y se
pusieron a probar cuál era el más revolucionario. Lo que parecía molestar
especialmente a Aguirre Escobar era que el 28 ó 29 de septiembre, Amaya
• Diario de los Debates, I, pp. 17.5-176.
D111.o .BoRQV RZ (nombre de pluma de Juan de Dios Bojórquez), Crónica del Constituyente, (México, 1938), p. 119.
n Diario de los Debates, I, p. 245. Un garzagalanista fue partidario del Cornl.
José Maña Garza Galán, gobernador y hombre fuerte de Coahuila entre 1885 y 1893.
Cuando sus violaciones de las g,uantías individuales de la Constitución y la dureza
de los jefes políticos bajo su mando habían provocado una fuerte y abierta oposición en 1893, fue destituido de su cargo por el representante del Gral. Diaz en el
noreste, el Gral. Bernardo Reyes, Gobernador Constitucional de Nuevo León.
1•

393

�y los "reaccionarios de Coahuila" habían abordado un tren especial en México compuesto de carro pullman y con una escolta, "por temor del castigo"
del pueblo.

para regresar a .ras hogares a costillas de la nación. . . mientras los
hombres de la revolución, los que no disponen de la amistad del Primer
Jefe, los que no tienen para explotarla ni para venderla, esos no pueden
conseguir ni un pase siquiera, en segunda d-ase, de un tren .. .12

Visiblemente excitado y lleno de ira, Amaya le contestó a Aguirre Escobar
desde su silla presidencial llamándolo "un traidor" y "un desleal". Como
prueba de su espíritu revolucionario, dijo que cuando el Primer Jefe hizo un
llamamiento a toda la República para combatir a la usurpación, él y Nicéforo ZambFano fueron los primeros en responder con mensajes de adhesión a
don Venustiano. Esto fue verificado inmediatamente por Gerzayn Ugarte,
diputado propietario del 3er. distrito electoral del Distrito Federal. Además,
dijo Am.aya que él y don Nicéforo habían sido arrestados por su actividad
revolucionaria en México. Una vez libres se habían dirigido al norte a Monclova para unirse a Carranza en donde habían organizado tres cuerpos de
soldados con sus propios recursos. Continuando dijo:
Por otra parte, no nos venga usted con cosas vze7as, agua pasada no
mueve molino ... (risas). Preguntan ustedes cuál ka sido mi labor revolucionaria desde 1913 a la fecha y verán si soy o 110 revolttcionario;
e11 Chihuahua señores, cuando la batalla de Tierra Blanca, cuando faltaban elementos para la lucha, compré trescientos mil cartuchos hipotecando mis fincas por veinticinco mil dólares. (Aplausos) Y

Con estas palabras don Manuel ganó la simpatía de sus compañeros del
Congreso. Excepto por su pequeño intercambio de palabras con Aguirre Escobar, a quien se iba a referir el 20 de enero como un "loco'' y "extravia_?o",
no se le volvió a escuchar más durante el Congreso. Ya había desempenado
su papel y dejó el escenario definitivamente.
Durante el período único de sesiones, o sea el lo. de diciembre a través
del 31 de enero de 1917, se busca en vano por los dos tomos del Diario de
los Debates para averiguar la participación de la diputación neoleonesa en
el Congreso Constituyente de Querétaro. Aunque los diputados de Nuevo
León est.aban presentes, no participaron en los debat s importantes del Con~
greso. Solamente por medio de brotes de información encontrados aquí y
allá se puede relatar el rol de ellos en la redacción de ]a Constitución de 1917.
,. Diario de los Debates, I. p. 246.
'ª !bid., p. 249.

Los acalorados debates en el Artículo 3 concernientes a la educación indicaron la existencia de un elemento radical en el Congreso que se oponía
a las reformas moderadas propuestas por el Primer Jefe a la Constitución de
185 7. Como finalmente presentada por la Primera Comisión de Constitución, el 16 de diciembre, el artículo estipuló que la enseñanza sería libre
pero laica en los establecimientos oficiales de educación así. como en enseñanza primaria, elementa1, y superior, impartida en establecimientos particulares. También ninguna corporación religiosa, ni ministro de ningún culto
podrían establecer o dirigir escuelas de instrucción primaria. Redactada en
tal forma de manera de terminar una vez por todas el poder de la Iglesia
en el campo de Ja educación, el artículo fue aprobado el 16 de diciembre
por votación de 99 a 58, según el Diario de los Debates, con "aplausos, hurras,
voces: ¡ Viva la revolución! ¡ Viva el ciudadano Primer Jefe! ¡La patria se
ha salvado! Aplausos prolongados". De la ruputación de Nuevo León, Amaya,
Gar.m, Gar-a. González y Sepúlveda habían votado en contra mientras Gámez
e llizaliturri habían votado a favor. 14 Sepúlveda votó como suplente de
Zambrano a quien se le había concedido licencia el 11 de diciembre por
tiempo indefinido para desempeñar una comisión.
Aunque se aprobó el artículo 3 esto no quería decir que fue aceptable a
todos en uevo León. Al contrario. El día 17 de enero se empezó a dar
lectura a un memorial de protesta contra el artículo 3 enviado por varias
damas de la ciudad de Monterrey que pidieron que el aswito se reconsiderara.
Al anunciarlo el joven José Rivera, diputado propietario del 80. distrito de
Puebla, no podfa decir más que: "ya nos imaginamos lo que podían decir
las beata : 'Que hemos hecho muy mal'." En realidad, la lectura provocó
mucha confusión y desorden entre diputados que querían que se leyera y
los que no querían escucharla. No se podría terminar con la lectura. Sin
embargo, una parte se copió para el record que se reproduce como sigue:
"¡ A la Nación Mexicana!

Hasta nosotras ha llegado el eco de las discusiones del Congreso reunido en Querétaro para dar al país una nueva Constitución, y hemos
sabido que muehas de las leyes que se proyectan- son vejatorias u opresoras de nuestra santa religión; esto nos ha causado un profundo dolor,
y ni este puede permanecer oculto, ni nuestro deber nos permite sufrir
calladas tanto atropello a lo que más amamos en el mundo: mtestro Dios
y nuestra fe. Protestamos contra esas leyes opresoras, seguras de que
nuestra protesta 110 es únicamente la expresión de los sentimientos de
las que fimzamos, sino que es la de todas las mexicanas, pues todas, sin
'' /bid., p. 774.

395

394

•

�excepción, abundan en iguales O mejores sentimi~ntos que nosotras, Y no
hay una que no firmara 1iuestra protesta. E11tre esas le~es froyectadas
nos ha llamado particularmente la atención, como que mas direc!ame1ue
nos atañe la que se refiere a la enseñanza. Comprendemos, stri duda
alguna, q~e se trata en esa ley de uno de los más i~~ortantes problemm
que pueden tratarse en un Congreso: de la edu~acion. porque
ens~ñanza y la educación están tan íntimamente u~idas, q~e no_ hay m_edio
laica, racional
d e seParar las,. comprendemos también que esa instruccion
. ,
,
z
como
quiera
llamársele
es
una
educación
atea,
tm/na,
por
mas que
0

:ª

ª

hipocresía . .."

15

-,
anilla se suspendió la lectura.
Aquí entre murmullos, conf uSion Y camp
,
_.
. _,
Cuando constó a todos que la acosada Primera Corms16n ~e ?onst1tuc1on
, preparar un informe sobre cada artículo constttuc1onal en las
nunca podria
· b l
.
.
t
l Mesa Directiva nombró el 23 de d'tciem
re a
cinco semanas restan es, a
,
S
Se nda Comisión de Constitución para la consideración de
Garuara. e
a :bó de inmediato. Entre los inco miembros de esta Com1S1on fue, el D~:
tin Garza González de Nuevo León. Ya para el 8 de enero babia pa1ti;ado activamente en la redacción de informes (que llevan su nomb:e
eo!e los firmantes) sobre treinta y cinco artículos en cuanto a la sober~1a
nacional y de la forma de gobierno, las partes integrantes d~, la Federaoon,
la elección e instalación del Congreso, la iniciativa y formac10~ de~~
las facultades del Congreso, la Comisión Permanente, y del Pdol eCr 1ecu vol.
tirarse e
ongreso e
Sin embargo el Dr. Garza González tuvo que re .
.
.
'
.
d E 1
licirud de licencia de la misma
1
8 de enero por motivos de sa u . n a so
f . d d
fecha que pidió sin goce de sueldo él hizo constar que estaba su nen o e
. f . , . t un· al y que se vio precisado a trasladarse a Monterrey pauna m ecc1on m es
1
Pl
.
f
an·o Dio a conocer que su sup ente era ura el tiempo que uera neces
.
. d
tarco González, entonces desempeñando el cargo ~e j~fe de 1:ªºe~ a:
E tado de Tamaulipas con residencia en_ Cd. V1ctona. ~~ mmedi
el s
. ,
I C OUSI-Ón y su lugar
le concedió la licencia.1a No se le sustituyo nunca en a o
, ez
d, vacante durante el resto de las sesiones aunque el Dr._ ?ª,rza Gonzál
~ue o
a uerétaro
rque el record indica que él participo brevemente
:~ r:e~~bat~ sobre el ~tículo 27 sostenidos durante la sesión permanente

!~ ,

l¿es,

e;

efectuada los días 29, 30 y 31 de enero.
. .,
C
do se discutía la fracción II de dicho artículo que pro~1b10 que la
~
.
..
dministrar bienes raíces, el diputado FerIglesia pudiera adqmnr, paseer, .º-~
la f é'' tambi~n limitara la pronando Lizardi de GuanaJuato p1d10 que
rae ion
e_
.
piedad mueble de la Iglesia por la razón de que por medio de acciones po" Jbíd., II, pp. 520-521.
16 [bid., p. 258.

dría suceder que se adueñara de todas las industrias nacionales. Su único
apoyo vino del Dr. Gara González que manifestó que cuando las fuerzas
constitucionalistas entraran en Monterrey en 1914 habían encontrado "en
el palacio episcopal un proyecto de un ingeniero católico para apoderarse de
todas las industrias". 17 Pero no les hicieron caso los diputados y la fracción
sin la enmienda propuesta por Lizardi y apoyada por e1 Dr. Garza González
fue reservada para la votación.
Con esta breve intervención terminó 1a actu~ión en el Congreso del miembro de Nuevo León de la Segunda Comisión de Constitución. Por una razón desconocida no finnó la Constitución el día 31 en la sesión solemne de
clausura.
En cuanto a Plutarco González probablemente le avisaron de inmediato
de la retirada de su propietario pero él no llegó a Querétaro hasta el 22 6
23 de enero porque hizo la protesta de ley el 23 del mismo mes. 18 Entendido
de q~e su propietario estaba presente durante la sesión permanente, él no
podría haber asistido más de nueve o diez sesiones ordinarias del Congreso.
No participó en los debates pero firmó la Constitución el día 31.
En cuanto a la disposición en el artículo 22, como fue redactada por la
Primera Comisión, estipulando la pena de muerte por violación de mujeres,
Luis Ilizaliturri habló brevemente el 12 de enero oponiéndose a la disposición diciendo que estaba seguro que "ningún Código Penal de ningún Estado
va a imponer la pena de muerte por el delito de violación". El y otros pudieron convencer al Congreso para derrotar el inciso relativo a Ja violación
por la votación de 119 a 58:19
Puesto que el Diario de los Debates proporciona tan poca evidencia de la
participación de la diputación neoleonesa en las discusiones sobre los artículos que formaban la Constitución de 1917, uno tiene que recurrir a los regjstros de la votación para averiguar cómo los miembros de la diputación
consideraron los artkulos de mayor importancia, o sean los artículos 3, 5, 24,
27, 115, 123 y 130. La votación sobre el Artículo 3 ya ha sido mencionado
con cuatro neoleoneses en contra y dos a favor. En cuanto a los Artículos
27 y 123, 1os más trascendentales de la Constitución, los cómputos difieren.
La versión oficial es que el Artículo 27 fue aprobado por votación unánime
de los 150 delegados presentes pero el Lic. Andrés Molina Enríquez, asesor
al petit comité de diputados que redactó extra oficialmente y en forma pre!bid., p. 1102
"Congreso Constituyente. Indice de CC. Diputados. 1916-1917". ( rchivo de
la Cámara de Diputados, México, D, F.).
11

18

" Diario de los Debates, II, pp. 333, 353.

397
396

�liminar este artículo, afirma que los primeros quince votos fueron en contra zo
¿Puesto que la votación fue nominal, pudo haber sido uno de éstos el voto de
Amaya? Quién sabe.
,
El Artículo 123 fue sometido para la consideración de la Asamblea el d1a
13 de enero de 1917. Ocho diputados fueron los que presentaron el anteproyecto aunque 14 lo firmaron diciendo: "apoyamos el presente proyecto de reformas" entre ellos e1 diputado de uevo León, Reynaldo Garza.21 La votación jW:to con el artículo 5 ocw-rió el día 23 y resultó la aprobación por_ los
votos afirmativos de 163 diputados de los dos artículos, el 123 en casi la
misma forma en que se presentó por el Comifé de redacción. Se supone, entonces, que los neoleoneses votaron a favor de los artículos 5 Y 123 o no participaron en la votación.
En cuanto al Artículo 24 que otorgó al hombre la libertad de prof~~ la
creencia religiosa que más le agradara y que estipuló que todo ~cto religioso
de culto público debiera celebrarse dentro de los templos que siempre e~tarían. bajo la vigilancia de la autoridad, Luis Ilb..aliturri y Plutarco Go~~~z
votaron en pro el 27 de enero cuando se presentó por la Segunda Corrus1on
y Reynaldo Garza votó en contra. No se registra la votación de los demás
miembros de la diputación.
Uno de los artículos más discutidos en el Congreso fue el 115 especia!mente las fracciones I y II que trataban del municipio libre Y la administración libre de su hacienda. Parece que todos estaban de acuerdo en cuanto a la necesidad de que el municipio fuera administrado por un ayuntamiento de elecci6n popular directa sin autoridad intermedia entre é~te Y el
gobierno del Estado (como fue con la odiosa in_s~tución del jefe políttco durante el porfiriato). Pero en cuanto a la fraccron II ~ue ~taba de la administración de la hacienda municipal, hubo mucha discus1on y, por casualidad, se mencionaron Luis Ilizaliturri y Manuel Amaya.
Rafael Martínez de Escobar, el diputado fogoso de Tabasco, en los debates sobre la fracción 11, temíó que la libertad municipal económic~ ~~ra estrujada por los estados y en tratar de obtener apo~o para el munmp10 verd~deramente libre, regañó en un discurso pronunciado el 24 . de enero a L~
Ilizaliturri "que nunca ha querido venir a hablar en esta tnbuna, y _que esta
obligado a hacerlo porque ha sido abogado consultor del ayuntamiento de
México y debe colaborar en la Carta Magna". 22 No aceptó ~lizaliturri el desafío
y tampoco hizo saber sus opiniones sobre el asunto tan IIIlportante como el
del municipio libre.
,. A uR.és MoLINA E RÍQU"EZ, Esbozo de la Historia de los Primeros Diez Año, de
la Revolución Agraria de México (México, 1936) , t. V. p. 179.
" Diario de los Debate!., II, p. 364.
= Jbid ., p. 883.

Más tarde en la misma discusi6n, el brillante Fernando Lizardi, diputado
propietario del 13 distrito electoral de Guanajuato, hizo una referencia al
bonachón Manuel Amaya en términos lisonjeros cuando se discutió el mismo asunto. Dijo Lizardj:
"Y o 110 sé, señores diputad-os, si en estos momentos debo decir un refrán que provocará la risa de la Asamblea: pero el único recurso que
me queda es ponerlo en boca de alguna de las personas que, por su honradez, buen criterio, serenidad y franqu eza, dice11 las cosas como se llaman, sin perjuicio de que se juzgue a los autores como ellos quieren.
Permítaseme por un momento imaginar que el señor Amaya, hombre
toda honradez, hombre toda sinceridad, ocupa en estos momentos la tribima, y sinceramente pongo e11 boca del señor A.maya estas palabras:
'Cuando apuntan a la barriga, todos se fruncen'. (R.isru;. Aplausos).
Pues bien, señores diputados; si los ayuntamientos no tienen libertad
económica; si los ayuntamientos no pueden administrar libremente rus
intereses, jamás serán libres''. 2ª

Al fin, la fracción II del Artícu1o 115 estipuló que los mwricipios administrarían libremente su hacienda, 1a cual se formaría de las contribuciones
que señalarían las legislaturas de los Estados y que, en todo caso, serían las
suficientes para atender a sus necesidades. Para muchos diputados la libertad lograda no fue completa. Se ignoran las opíniones de los diputados de
Nuevo León porque nunca se expresaron durante los debates.
En cuanto a la votaci6n sobre el artículo 129, más tarde el número 130
de la Constituci6n, que impone restricciones sobre la iglesia en México, e
mcumbe a los poderes federales ejercer en materia de culto religioso y dis,..
ciplina externa la interveneión que designen las leyes, se votó muy de madrugada del día 28 de enero en votación nominal pero nunca se anunci6
el resultado. Por lo tanto, no se sabe cómo vot6 1a diputacíón de uevo
León.
Aunque la fuente de información indica que hubo poca participaci6n ~n
los debates de parte de los diputados de Nuevo León, se puede asegurar
que ellos estaban activos durante las sesiones. Al prin ipio de las sesiones
las líneas de combate fueron retiradas entre los defensores del proyecto de
reformas de la Corutitución de 185 7 presentado por Don Venustiano Carranza al Congreso el lo. de diciembTe y aquellos que querían un documento más radical, aquellos que estaban determinados a redactar una constitución que básicamente cambiara la vida económíca y social mexicana. A
este último, se le consideraba como izquierdista jacobino. Entre el grupo an,. lbid., p. 899.

399
398

�t rior cu os cabecillas fueron designados como el "apostolado", se encontraban Lorenzo epúlveda, Reynaldo Cara
ic'f ro Zambrano y Manuel
may , lo últimos do. llamado los "inseparahles nue" le n .- ·• por Juan
de Dios Bojórqu z, cronista del ,ongreso. De hecho, Bojórque-L alifi&lt;·a
a
púlv da romo uno de los diputado que prcsidier n al "apo tolad ", 1
otro iendo Jo ' . Macías diputado propi tario de uanajuat y uno de
los más ilu tr ·s del Congreso.
ice Bojórque-z que Zambrano ,· púJ eda, y
Amaya fueron "in .ondicionales y devotos ' ele don enustiano. ~
t Hubo izqui rd1 tas en la dipu rión d · 1 uevo León? El 31 d enero un
Manifie lo a la ación fi1mado por noventa y cuatro diputado de la izquierda, hizo a ·u. acione coutra I s líderes d la d1:rech , o sean los diputad J. r ti -idad Macías, Luis ~{anuel R jas, Félix F. Pa1a\icini, y G rayn
ga1te calificándol s como ' tardatarios,,, 'aduladores" y "obstruc ionistas''.
Esto fu el último reventón de amargura de una serie qué
había e tallado
d de lo primeros días del omrreso entre los dos grupos de diputados. ¡ El
primer signatario de 1 s 9+ izquierdistas que firmaron te manifiesto fue el
ral. R ynaldo Gana de ue,·o León que curiosament se ha descrito antcrionnente como uno del "apostolado!" También lleva la lista el nombre d
Ramón ámez pero de ningún tro d la diputación ncoleonesa.
o-ím Bojórquez, que usó orno base el manifi to del 31 de ener , i diputad
(Amaya Garza Gonzá.lez,
nzál17, Ilizaliturri
púlveda y Zambrano)
califi ar n omo d rechistas y dos (Gámez y Garza) fueron izquicrdi tas.
pesar de que I s nstituyentes d
u vo León d jaron muy poca constancia escrita de u participa ión en el Congreso, sí conoc roas a1go de u
manera d pensar uando se redactaba la onstitución per sus pensamientos
ritos en los álbwnes de uatr diputados compañero quienes, en la última quincena de en ro, tuvieron la preV1sión de anotar para la post ridad
las piniones de ario de sus colegas, incluyendo a is micmbr s de la di-

puta ión de uevo Le6n.
Para Manuel Ama ·a, ra una uesl..ión d d re hos y de
DaVld Pastrana Jairnes, diputado de Puebla le cribió:

r .

su amigo,

La nvolucwll co11.1titucio11alista i11iciada por el ciudadano Primer Je/ e
del Ejército Conslitucionaluta Encargado del Poder Ejecutivo de la
Uni6n don V rmutia110 Carra11za ha , nseñado a los Ciudadanos a ser
esforzados y i•irilcs en la df'/ensa d su derechos y espontáneamente
exactos en el cumplimiento de sus deberes.:º
r6nic4 dtl Co'll.'ftituyente, pp. 12l 176, 229.
" /bid., pp. 555-562, 735-744.
'" " onstituyent -1917" (Album de D avid Pa.suana Jaunes. Propiedad de la Srita.
Emma Villascñor, Palenque 372, Col. 1 arvarte, México L2, D. F .).
"

Ramón GáJll z parece haber tenido algunas dudas acer a d la efe tividad
de, 1~ Constiturión, al menos como una solución al problema sociológico de
MeXJco. Lo que la Constitu&lt;'ión no podía hacer pensaba éJ la aaturali,za lo
)~aria. Su pensamiento completo, escrito el 30 de enero d 1917
cita como
1gu

Cuando el piu-blo me:cicano llegue a tener verdad ro carácter nacional
-carácter del que hoy carece- entonces y s6lo entorices. podremos
comprender que hoy llamamos patria al territorio en que hemos nacido
e~clavos: esclavos eri la conciencia esclavos en la razón, esclavos en la
ltbertad. Entretanto )' ya que nuestra obra. redentora en este Congreso
Constituyente trascienda poco al fondo del problema sociológico dejemos a la aturoleza que obre por sí misma. Ella, al menos, no es transgresora de sus leyes. 27
Para el Gral. Re maldo Garza era un asunto de haber destruído a Hu rta
por la fuer✓.a, pero la reconstrucción de
éxico tendría que s r !~grada de
otra f rma. El 19 de enero de 1917 él escribió·

Los Revolucionarios de 1913 a la fecha destruyeron el Ejército Federal
Emanado del Cuartelazo del Traidor Victoriano Hu rta y a /.os elenientos nuebos (sic) y estudiosos les toca reconstruir la naci6n Mexicana.i&amp;
Aunque Plu~rco Gonúlez estuvo presente sólo un poco ti ropo, expresó
us ,ru~tos de
sobre el patriotismo uando escribió n el álbum del Dr.
Jose Pil~ Rmz, diputado por Michoacán, qu 'el patriotismo consisL en
laborar s1e~pre por la edu~ción · engrandecimient de la Patria' _29 El 29
de enero dio un_a_ pn:;b,a sincera de su contn'bución personal al trabajo del
Con~eso _a1 ~n~Ir: . ol aporté demasiada oluntad y escaso contingente".3º
Luis Ih1.aliturn ~na~ t6 su ideas en lo que debe ser I aspecto más notabl~ de una e _n tltu ion cuando dejó e te recuerdo en el álbum d su colega,
el ~1putado Lws Fe,mánde-.l Ma~íne-L de Guanajuato: "La mejor Constitu •ión
ra la qu esté mas en armon1a r.on el spíritu público '.n •Tendría
su
. ., d
t
n
mente 1a
nst1luc1on e 1917 cuando escribió ' to? o se sabe.

:·ista_

Al Dr. Lor

1170

púlveda le locó escribir sus pensami nto sobre el pa-

"' I bid.
"' /bid.
"' "Album del Congreso Constitu.yente de 1917, Querétaro-JPR" ( Jbum del Dr.
José Pilar Ruiz, Agrarimio 57, Morelia Mkh.) .
• "Constituyentcs-1917''.
21 "Ideario de los Constituyentes', El Nacional. 5 de febr ro de 1937, p. 4.

401

400
H

�trimonio y I pr greso. Dijo él: "En la Con titución están escritas las I yes.
El patrioti mo ronsi. t c-n umRlir con ella ••_ 3 : También dijo: ·•Et origen dd
patriot~mo e el hogar. Hay que d rle hogar a los fcxicano pa' hacerlo
muy patriotas".
Pastrana Jaime-· también le ex-prcsó I scntimi nto que
sigue:

Gom.áJez quien como miembro de la egunda
'omi ión de Constitución participó en 1a n.·dac ión de 35 artículos de la
nstituci6n y quien más tard
fue d • tinado para ser mi mbro d 1 Congreso
ou titu) nte que reda tó la
Con.titurión Estatal d
uevo León de 1917.

Hoy, en el aiio de 1967 bien pod mos preguutam

En In Co11 tituciún están Neritas las le)'es, p, ro hay una ley. la del progreso, qu lo dicta cada ciudadano en su e ft'Ta dr acción. Nuedro dt:ber
es ser progresista. El progreso no es sino un simple mejoramiento. 3 •
o cabe duda de que el diputado epúl c&lt;la vio claram nte el n ·o entre
el progreso y el m joramiento si léxico se r on truía.
Hubo otros diputados en el
ngreso
nstituy nte de
uerétaro que
na ieron en u ,·o León, o de padres neoleone s pero r pres ntaron otros
e tado . Entr ellos se pueden m ·n iouar lo iguientes: oronel Dr. Gilberto de
la Fuent diputado propietario del 16 Dislrito de Puebla, que na ió n
Monterrey; Amador Lozano, diputado propietario d 1 4o. Distrito del istrito Federal, qu nació n Cadereyta Jiménez el 13 d diciembre de 1858,
uno de I s más viejos del 'oogrcso· Arturo Méndez, diputado propi tario del
2o. Distrito de an Luis Potosí, qu nació en fontemorel s el 31 de enero
de l 868; Li . Franci
Ramírez Villarrcal diputado del distrito ,Jectoral
único de Colima, qu nació en altillo de pad
regiomontaoo qu habían
ido allá por escapar de la fiebre amarilla· el Dr. Ignacio Roel, ya mencionad ¡µites coro el diputado propietario de Baja California pero nativ de
Monterrey; y el Cm l. Pedro
hapa, diputado propi tario del primer
di ·tri to de Tamaulipas. in embargo,
ignora la participación de ellos en
el
ngreso por n formar parte de la diputación neoleonesa.

esto: ¿Qu' han hec-ho
lo nrol oneses para honrar la memoria d aqueUos qu sirvi ron omo sus
diputados con ·tituyente hace incuenta ru"ios? E
ierto qu quizá sea dema.~iado temprano para comenzar a rendir hom naje a los Constitu} nte. de
191 7 pue. to q u · hace apenas muy poco Liempo los grande redacto
d la
Constitu ·ión de 185 7 no lo habían ido todavía. Y aun ahora. Jo• má de _
tarados d · Querétaro, romo Francisco iúgica Fernando Lizardi, Félix Palavicini, Pastor Rouaix, y J. atividad Macía no han recibido la aten ión
que en realidad mer cen. in embargo, ¿ no sería apropiado que calles 0
scu las, parqurs o puent s en los arios municipios de ucvo León llevaran
los nombr \ dt·
11 tín Garza G nzález, Manuel Ama.va, Ramón Gáme2,
P eynaldo Ga17.a, Luis Ilizaliturri, Plutarco Gonzálcz,
icéfo Zambran y
Lorenzo , ·púlveda? El ti mpo vuela antes de qu sean olvidados por rompleto. sus fVICJos para on uc\·o León y M 'xico ntero deberían ser
onocidos. Ila er 'sto, no sería más que un acto de justicia.

E. .

Abril de 1967

IE fEYER, }R.

Encargado de Asuntos Culturales
e Informativos
onsulado eneral Americano
Monterrey
.L.

En on Ju "ón se pued decir que i la ontribución d los diputados de
u vo León al 'on · so cl Querétar fue opaca, sí di pusieron d su ti mpo, u talento , y su honor sagrado en la reda ción de una Constitución
dedi ada a una solu ión r al a los probl mas de México basados en el ntid de justicia
ial y económjca. Aunque uperados por oradores más brillant de otros estados y por diputados que tenían una mejor preparación
n el derecho con titucional para una tarea tan importante como la redación de una nueva constitución, deberá recordarse que fueron leal a su
juramento y fueron dedicados n lo mejor de sus capa idades. Tal vez 1
miembro más d stacado de la djput.a ión d
uevo León fue I Dr. Gar7..a
onstituycntes de 1917, coleccionado en
Michoacano", p. 35.
1917".

" ". )bum de Autógrafos y Retratos de los

Querétaro por José AJvarez y Akare:z,
" "AJbum cl I ongr&lt;:.$0 onstituycnte d
" oruutuyentes-1917 '.

onstituyent

4-02

·103

�EL PF.RIODICO OFICIAL DEL GOBIER~O DE NUEVO LEON
EN EL SIGLO XI X
Ts!ORO V1ZCAYA CANALES

1nstituto Tuno[ ígico de Montency

EL GOBIERNO DEL ESTAt&gt;O de Nuevo León publicó por primera vez un Periódico Oíi1wl el 3 de agl•~to de 1826. f,st, periódico. no sólo t~ el más
antil{110 de Monterrl'y, sino de•! norte· de Ml·xico. Es igu.clmC'nlc probable que
Xui·vo L,'f,n hara sido uno de los prirn&lt;'r, , ,-stJ.dt)s que nwif"r"n su Periódico
Oíit íal. En una cokrción en microfilm de los pct iódiros oficialc•s de los Estados
de la RepÍtblica Mexicana que l':\.;stc en la Biblioteca del (',ongrc.so de los
Estados Unidos, aunqur. no cs completa, sólo del estado dt• Yuratán hay
números m{lS antiguos que del de: Nuevo l..&lt;'ón.
Los diversM nomb,.-s
En su hrga vicia. 1•1 Periódico Oficial ha aparecido bajo muy di\'rrsos
nombres. Los cambios ele gobierno fueron la causa más frecuente de alguna
moda ficar 11'.,n en c-1 título; loS nombres que ha tenido este periódico son los
sigui1·11tes:

GACE1'A Co~STITUCIO:-.AI. 111,: NtrF.VO

Lti&gt;N

Agruto de 1826 a Xouin11b1,· de 18.15

..

El pnmer nÚml'ro del Periódico Oficial con este nombrt', apart·ció t·I 3
de agosto tic 1826 )' el últim11 el 12 de noviembre de 1835 Se ¡,11blit ,·, semanarianwnte y tiene una numeral"ión corrida que va desde el número 1
hast.1 el 486. fJt'.Sdc los primcrru aiios, salieron wn frecuencia númrros complementarios, CtJando hahía noticias importantes, dándoi,clcs a fsto~ los nom-

t-05

�bres ele Gaceta Extroordi11aria o upl,•menlo a la Gaceta. El año de 1833
empiezan a aparccer otros números complementarios con el nombre de Alco11ces.

Poúr,co DEL Go»mR o OE
Evo LEó.
ovie'mbre de 1835 a Octubre de 184ó

!!lllla fecha entre el 19 de abril y el 16 d ag to &lt;le 1819, pu no se han
podido \'Cr número entre estas fecha , y ya para la última había cambiado
de nomb1 .

EMANAruo

EL , RGA.;

ÜFfCIAL DF.L

'PRF.. 10

OBlER O DEL

E 'TAO

LlBRr. DE

llEVO LEÓ

Este cambio de nombre fue ocasionado por la sub titución del isterua de gobi mo fedcrali ta por el c ntralista. El primer ní1mero del periódico con te
nombr apareció el l de novi mbre de 1835.
1 principio se igu una numeración orricla hasta el núm ro 164 de f cha 27 de dici mbr de 1838. El
número siguient d 1 3 de en ro de 1839, aparece orno el primero de un
Tomo eg1mdo. De aquí n adclant continúa la división de tomo·, aunque
sigui ndo un sistema arbitrario n ta división, pu s I tomo s gundo por
ejemplo, e tá formado por 96 númer s y el ter ero por 156. D I tomo quinto
no se onoce más que el núm ro 1 d fecha 6 de octubre de 1846, y es
posible qu sea I único que se haya publicado, pues unos días antes (28
de ptiembrc) el ej~r ·to invasor american había ocupado Mont rrey. Parece qu
n este número e uspendió la publicación del periódi o ofi&lt;·ial
hasta abril de 1848.

EL PATRO ·o DEL

P

EBLo

Mayo de /839

El 25 de abril de 1839 1 general Pedro L mu ocupó Monterrey pr ·Jamando el
tabl imiento del federalismo. E t militar
vi obligado a
va uar la ciudad el ·f de junio. El Patro110 del Pueblo fu el órgano oficial
de e te e[ím ro régimrn. El prim r númer apareció el 2 de may y I núm ro
5, que parece er el último, el 30 de mayo. La publica i6n d l S ma11ario
Politico se suspendió de de l 25 de abril hasta J 27 de junio de 1839.

(?) a Julio de 1853
cambio de nombr del periódico se ontinúa I numeración del anterior. El torno primero e ci rra e n I número 143 del 26 d
diciembre de 1850. En I núm ro I d I tomo gundo de fecha 2 de enero
&lt;le 1851 . uprime la palabra El al principio del títul y n el núm ro 8
d J tomo tercero de f ·cha J3 el ner d 1853, se suprim la palabra Libre.
El núme
32 del t rccr tomo, e: r pondient al 7 de juJio de 1853 fue
el último que se publicó c.on este nombre.

Pmuómco ÜPICIAL DEL GoBTl!RNO DEL ESTADO DE
Julio de 1853 a layo de 1855

ÓRGANO ÜFICIAL OEL

OBl.1,;R O l&gt;EL

Abril d

Este fue I nombr que se di al
eóa al rminar la guerra c n los
1 funcionamiento de las autoridad
apa~ ió el 6 de abril de 1848 y

406

E

TADO DE

LEÓN

Este cambio de nombr fue motivado por el tablecimiento una vez más,
del ,&lt;-gimen rentrali ta durant el último
bi mo del general ntoni Lópe-z de Santa Alma. El número 1 d I tomo prim ro d
te peri6dico apareció el H de juli de 1853. En I número 13 d fecha 1 de octubre d
ese mism año la palabra Estado s ustituida por Departam 11to. El últim
número fue el 97, orre pondiente al l 7 d may el 1855.

RE n RAOOR DE LA LmERT
Oficial del Gobierno del Estado Libre y Soberano de
Mayo de J855 a S ptittnbre d J858
EL

Pcriódic

fu.

UEVO

ucvo León

UEVO LEÓN

1848.a (?)

periódi
Cicial
u o
•stados
normafüar
e tata! . El número I del primer tomo
I periódico llevó e te nombre hasta al-

Esta publicación fue el periódico oficial del gobierno d don antiag Vidaurri qu habiéndose pronun iado n Lampazo d J 3 de mayo de 1855
rnntra el régimen de anta Anna, ocupó :Monterr y el 23 d may . El núm ro I del primer lomo de e te p riódic apareció 1 28 de mayo de 1855
y el último parece ser el número 23 d I tomo gundo de fec·ha 26 de septiembre ele l858. El prim r número que se publicó no ti ne subtítulo y

407

�desde el número 40 del primer tomo de fecha 8 de abril de 1856, el subtítulo aparece en la siguiente forma: Periódico Oficial. del Estado Libre y
Soberano de Nuevo León y Coalmila, por haber decretado Vidaurri (19 de
febrero) la unión de oahuila y uevo León.
Este periódico apareció con mucha irregularidad, pues con frecuencia era
sustituido por Boletines Extraordinarios y Boletines Oficiales. El p ríodo más
largo en que no aparece El R estaurador es entre el lo. de enero y el 29 de
agosto de 1858.

BOLETÍN EX-rRAORDIN ARIO

Voz DE LA FRONTERA
Periódico Oficial del Gobierno del Estado Libre y Soberano de
y oahuila
Noviembre de 1859 (?) a Abril de I 860
LA

uevo León

Este fue el órgano oficial de la administración que siguió a Ja de don antiago Vidaurri, pu debido a un conflicto de éste con el gobierno del Centro fue. ?e.salojado de su puesto el 25 de septiembre de 1859. Parece que
este penódico se empezó a publicar el mes de noviembre de 1859 y es probable que el último núm ro sea el 26 con fecha 4 de abril de 1860.

Junio y Julio de 1855

El número 1 de esta publicación apareció el 26 de julio de 1855 y el último, que fue el número 6, es de fecha 24 de julio del mismo año.

BoLETlN OFICIAL

Julio de 1855 a S eptiembre de 1859 (?)

Esta publicación continúa la numeración de la anterior y el primero, que
Jleva el número 7 es de fecha 29 de julio de 1855. egún parece la numeración es corrida hasta el número 46, correspondiente al 9 de diciembre
de 1855, olviéndose a iniciar la numeración a principios del año de 1856.
En septiembre de este mismo año vuelve a empezar la numeración, pero on
la indicación Tercera Epoca, apareciendo on mucha frecuencia, pues el de
fecha 25 de noviembre lleva el número 25 de esta s rie. Esta publicación
aparece varias veces el año de 1857 y muy seguido en enero de 1858 si.empre sin numeración. Empieza otra vez con el número 1 el 15 de febrero
de 1858 y continúa la numeración corrida hasta el número 53 de fecha 21
de agosto de 1858.
Hay varios Boletines Extraordinarios en septiembre y octubre de 1858 y
el 20 de octubre de este mismo año empiezan a salir otra vez los Boletines
Of íciales, sin numeración, continuando su publicación durante casi todo el
año de 1859. No salió durante todo este tiempo ningún otro periódico, pues
el último número de El Restaurador de la Libertad parece er de fecha 26
de septiembre de 1858.

EL RE TAURADOR
Periódico Oficial del Gobierno del Estado Libre y oberano de
y Coahuila
Noviembre de 1859 (?) a Abrü de 1860

u vo León

Este fue el órgano oficial de la adnúnistración que siguió a la de don
Santiago Viudaurri, pues debido a un conflicto de éste con el gobieron del
Centro,!~~ desalojado de su puesto el 25 de septiembre de 1859. Parece que
este pcnód1co se empezó a publicar el mes de noviembre de 1859 y es probable que el último número sea el 26, con fecha 4 de abril de 1860.

EL RESTAURADOR
Periódico Oficial del Gobierno del E tado Libre y Soberano de
y Coahuila
Abril a Junio de 1860

uevo León

~uelve a publicarse este periódico al regresar ( 11 de abril d 1860) al
gobierno del estado don antiago Vidaurri suprimiéndose ahora la segunda
parte del título de la Libertad. El número 1 apareció el 12 de abril de 1860
y el último que fue el número 28, es de focha 28 de junio del mismo año.

BoLETÍN OFICIAL

Julio de 1860 a Marzo de 1864-

Fue ésta la publicación que substituyó a El Restaurador durante el resto
d I gobierno de Viudaurri. El primer número apareció el 6 de julio de 1860

408

409

�y siguió saliendo on frecuen ia aunque írr gularmente, hasta el 20 de marzo de 1864.
idaurri se vio obligado a abandonar el gobierno de u vo
L ón el 25 de marzo ante el avan e de las fuerzas enviadas por Juárez en
su contra.
En esta ocasión, el Boletín está todo numerado, iniciándose cada año la
numeración. El total de números publicados fuemn: 50 en 1860, 86 en 1861,
85 en 1862, 81 en 1863 y 22 en 1864. Los números del 11 al 15 correspondientes al año de 1864 y que aparecieron entre el 11 y el 15 de febrero

llevan por título: Boletín Oficial Extraordinario.

LA ÜPINIÓN
Periódico Oficial del Gobierno del Estado de Nuevo León
Abril a Agosto de 1864

un subtítulo que, d_ecía: Periódico Politico, Literario }' Comercial. El número 63 fue el ulllmo de este periódico y apareció 1 9 de abril de 1865.

BOLETÍN Ü.FICIAL

Abril a

Junio

de 1865

_El 12 de abril de. 1_8~? volvieron a ocupar Monterrey las fuerzas republicana~ Y el 14 s~ relllic.io la publicación del periódico oficial bajo e te nombre. JSolo
· · d't(l en
í aparecieron. 1 7 números' I último con fecha 7 de Juruo,
que as uerzas republicanas volvieron a abandonar la ciudad de Monterrey.

LA GACETA DE MONTERREY

Periódico Político, Literario y Comercial
Este fue el periódico oficial del Estado, durante el tiempo que Juárez
tuvo stablecido su gobi mo en Monterrey pues llegó a esta ciudad el 3 de
abril y la abandonó el 15 de agosto de 1864 y La Opinión empezó a salir
el 21 de abril y el último que fue el número 17, salió el 11 de agosto.

BoLETÍ

ÜFIClAL

En esta ocasión parece no se publicó más que un número con fecha 18
de agosto. Esto fue durante el corto gobierno del coronel Julián Quiroga,
que habiéndose pasado al Imperio de Maximiliano, ocupó Monterrey poco
antes de la llegada del ejército francés-.

LA GACETA

Septiembre de 1864 a Abril de 1865

Este periódico fue 1 órgano oficial del gobierno imperial en uevo León,
pues el general franc' Castagny ocupó Monterrey el 26 de agosto de 1864
y ] primer número de este periódico apareció el 4 de septiembre. Tuvo
esta publicación la característica de que en lugar de haberse dividido en
tomos como los anteriores, se le dividió n aiío.r. Desde el número 18, correspondiente al 2 de noviembre de 1864 se le denominó La Gaceta de M onterrey y del número 25, con fecha 27 de noviembre en adelante, se le agregó

Segunda Epoca
Junio de 1865 a Julio de 1866
Empie1.a a p~blicarse este periódico a] volver a ocupar lo imperiali tas
Mo~terrey. El numero 1 del Año Segundo es de fecha 25 de junio de 1865
cerr:m~ose e~te Año Segundo ~on el número 50 del 13 de diciembre de 1865.
El ~l~o numero de este. penódico fue el 58 del Año Tercero de fecha 25
de _J~~o de 1866. Las fuerzas francesas evacuaron la ciudad de Monterrey
def1mttvamente el día siguiente.

BoLETÍN

Julio y Agosto de 1866

El,número 1 de esta publicación apai:ece el 28 de julio y el último que fue
el numero 7, el 15 de agosto.

PERIÓDICO ÜFIClAL

Del Gobierno del Estado Libre y oberano de uevo León
Agosto de 1866 hasta el fin det siglo
Es éste el nombre que adoptó definitivamente el periódico del
b'
del Estad
1, ·
b.
go 1erno
o Y e um o cam 10 en el resto del siglo XIX sera' que d urante d os

411

�períodos de vanos años, se suprimirán del subtítulo las palabras Libre Y
Soberano. El número l del periódico con este nombre apareció el 18 de
agosto de 1866 y se publicó con mucha regularidad dos veces por semana.
Los tomos, fueron de 100 números cada uno y hasta el fin del siglo se habían publicado 34.
. .
.
Durante muchos años, el periódico oficial, con sus dístmtos nombres, siguió publicando números complementarios cuando alguna noticia extraordinaria Jo hacía necesario. L&gt;s .Alcances aparecieron hasta el año de 1872.

Los Editores
Por casi tres décadas no aparece en el Periódico Oficial el nombre de ninguna persona Iesponsable a cargo de la redacción. ~ólo se inse~ ~1 nombre
del encargado de la imprenta. Las personas que realizaron este oficio durante
el siglo XIX fueron las siguientes:
Lorenzo Antonio de Mela
Manuel Maria de Mier
Sixto González
Trinidad de Mier
Antonio González Dávila
Francisco del Pozo

Francisco Malina
Froylán de ]:v.iier

F. Malina
Viviano Flores
José Sáenz

del 3 de Agosto de 1826 al 31 de
Enero de J828.
del 7 de Febrero de 1828 al 19 de
Febrero de 1829.
del 12 de Marzo de 1829 al 28 de
Junio de 1832.
del 12 de Julio de 1832 al 6 de
Septiembre de 1832.
del 13 de Septiembre de 1832 al 10
de Enero de 1833.
del 17 de Enero de 1833 al 12 de _.,
Septiembre de 1833.
del 19 de Septiembre de 1833 al 23
de Octubre de 1834.
del 30 de Octubre de 1834 al 6 de
O tubre de 1846.
del 6 de Abril de 1848 al 3 de Marzo de 1853.
del 10 de Marzo de 1853 al 16 de
Enero de 1894.
del 18 de Enero de 1894 en adelante.

Por primera vez figura un redactor responsable del periódico oficial en
El Restaurador de la Libertad, Tomo Primero, número 28 de fecha 15 de
412

enero de 1856, en el cual dice simplemente: "Por las noticias sueltas, Simón
de la Gana y Melo". En el número siguiente~ de fecha 22 de enero, sigue
figmando la misma persona, pero se cambia la redacción pues dice: "Por
las noticias diversas .. ."
No se ha podido saber con exactitud cuándo dejó de figurnr Garza y Melo
como responsable, pues no se han podido ver algunos números del periódico de este período, pero ya para el número 40 de fecha 8 de abril, había
cambiado el responsable pues dice: "Por las inserciones y diversas materias,
Manuel G. Rejón". En el número siguiente de fecha 15 de abril ya figura esta misma persona como "Redactor y Editor responsable". Sigue Rejón
desempeñando este puesto hasta fines del año de 1856 en gue es sustituido
por Jesús Garza González y en agosto vuelve a responsabilizarse Rejón hasta
septiembre de 1858. En los dos últimos números de El Restaurador de la
Libertad, aparece como responsable Ignacio Galindo.
En los Boletines, que desde octubre de 1858 hasta septiembre de 1859,
substituyen a El Restaurador, el responsable es Jesús Garza GonzáJez. Al ser
desalojado Vidaurri del gobierno del Estado y adoptar el periódico oficial
el nombre de La Voz de la Frontera, estuvo éste a cargo de Juan N. Margain.
El 13 de marzo de 1861 vuelve a aparecer Manuel G. Rejón como responsable del Boletín Oficial hasta el 10 de diciembre de 1862 en gue es substituído
por José María Leal, el cual continúa hasta el 20 de marzo de 1864 en que
deja de publicarse el Boletín al abandonar Vidaurri por segunda vez, el gobierno del Estado ante el avance de las fuerzas juaristas.
La Opinión, el periódico oficial publicado durante la estancia de Juárezen Monterrey tuvo como responsable a Pedro Dionisio de la Garza y Garza.
En cambio, José Ma, Quiroga aparece como el "editor responsable" del primer
período del periódico imperialista La Gaceta de Monterrey y A.M. ortés
durante 1a "Segunda Epoca" de esta publicación.
El primer responsable del Periódico Oficial al empezar a salir definitivamente con este nombre en agosto de 1866 fue Pedro J. Morales. Durante las
siguientes tres décadas los cambios de redactores fueron muy frecuentes,
algunos de ellos desempeñaron el puesto en varias ocasiones. Así, por ejemplo, Emeterio de la Garza fue el responsable en tres ocasiones distintas entre
los años de 1870 y 1878; Juan J. Barrera en cinco ocasiones entre 1877 y
1882 y Hermenegildo Maldonado cuatro veces entre 1880 y 1885. Otros
redactores del Periódico Oficial en esta época fueron: Juan Peña, Jesús
Treviño, Hennenegildo Dávila Juan B. Sáncbez, V. de la Garza y Míreles,
Juan de Dios Villalón, Jo é María Garcla Luna, Francisco P. Serna, Enrique
Go.rostieta, Lic. Francisco E. Reyes y Lic. Teodoro Roe!. Este úJtimo que
desempeñó el puesto de responsable entre diciembre de 1888 y septiembre
de 1889, ya no fue substitwdo, pues de allí en adelante aparece como respon-

413

�sable "La Secretaría d Gobierno'. Ya en varias ocasiones anteriores, durante
cortos período , había aparecido la ecretaría como responsable. El año de
1872 se informaba que suprimirían I puesto de redactor por ahorro, pues
le costaba al E tado mil pesos al año.
Características del Periódico Oficial.

En la época actual, los periódicos oficiales se dedican exclusivamente a la
publicación de diversos asuntos de carácter legal como acuerdos, decretos,
r("soluciones y avisos judiciales. El Periódico Oficial de Nuevo León en el
siglo "IX, aunque fue cambiando a través del tiempo, tuvo características
muy clistintas.
iempre incluyó las informaciones legales que caracterizan a los periódicos
modernos de esle tipo, pero en otro aspectos fue imilar a muchos periódicos
no oficiales de la época. En sus columnas se incluían noticias tanto locales
y nacionales como int macionales. Igualmente aparecen, en casi todos sus
número , poesías, ensayos y otros trabajos de carácter literario. Son también
numeroso los artículos de divulgación técnica y cientíüca. Además publicaba
anuncios.
En ]a recreación de la historia, tanto regional como nacional el Periódico
Oficial constituye una fuente de primera importancia. Trae abundant informa ión sobre lo diversos planes &gt;" revoluciones, lo mismo que numerosa
correspondencia entre personajes importantes en la vida política del país.
Algunos de los asuntos de carácter nacional de los cuales la información es
más profusa son: la e:&gt;..-pedición de "Barradas, el problema de Texas, el conflicto con Fran ia los añ.os de 1838-1839, la guerra con los Estados Unidos,
la revolución de Ayutla y la Guerra de Reforma, y la intervención Francesa

Las Coiecci&lt;mes drl Periódico Oficial.

En Monterrey existen tres colecciones principales del Pe1iódico Oficial: n
el Archivo General del Gobierno, en la Biblioteca Cervantina del Instituto
Te nológico y en la Biblioteca Universitaria Alfonso Reyes.
En la preparación de este trabajo se han utilizado las dos primeras. La
colección en la Biblioteca
niversitaria Alfonso Reyes sólo comprende los
años correspondientes a las tres últimas décadas del siglo pasado. La colec~ón que
encuentra n la Biblioteca ervantina aunque muy incompleta,
mcluye algunos números de casi todo los años, aún varios que no se encuentran en el rchivo General del Gobierno.
Esta última colección
la más completa, pues de los 74 años en que se
publicó el periódico en el siglo pasado, sólo faltan 8 años completo y otros
22 años se encuentran incompletos aunque en aJgw1os de ellos sólo faltan
uno o dos números. Además junto con esta colección del Periódico Oficial se
encuentran empastados muchos números complementarios d I mismo periódico y que aparecieron con los diversos nombres de: Números Extraordinarios,
Suplementos y Alcances, lo mismo que otros impresos de índole muy diversa.
En varios de Jos archivo municipales del Estado d
uevo León, existen
bastantes números del Periódico Oficial. Es posible que recogiendo estos periódicos dispersos se pueda completar o cuando menos suplir algunas de las
deficiencias que existen en la coleccjón principal del Archivo General del
Gobierno. El valor extraordinario de esta publicación, hace urgente esta tarea.

y el S gundo Imperio.

De carácter local es especialmente importante la información sobre incursiones de indios bárbar s. La información es también abundante en lo relativo
a los cambios de gobierno, contrabando, abigeato, salteadores y otras formas
de delincuen ia lo mismo que acerca de personajes destacado , no sólo en
Ja vida política, sino en otras acti idades. Los anuncios, avisos judicia_les, y
en Jos últimos tiempo , los acuerdos de ex nción de impuestos, proporcionan
datos abundantes sobre el desarrollo económico. Es también numerosa la
informa ión sobre educación y profesionistas, lo mismo que con relación a
ferias, teatro y otra diversiones. Los anuncios de repre entacione,&lt;; y las crónicas teatral s, sobre todo en las décadas ompreudidas entre 1860 Y 1890,
proporcionan un panorama bastante amplio de la actividad teatral en el
Monterrey de sa época.

415
414

�LA

C.u,IPA.ÑA ELECTORAL:

1936. 1

DRA. MARIA GUADALUPE MARTÍNEZ 81!.RRO.NES

Facultad de Filosofía y Letras.
Universidad de Nuevo León

Sumario: !.-Presidencia de Alcalá Zamora. Il.-La contienda elecloral: Derecha contra I zquierda. (Principales Jefes Políticos: José Ma. Gil Robles, Jefe de la C.ED.A.,
Manuel Azaña, Jefe deJ Frente Popular y Largo Caballero, de la filiación marxista). 111.-La propaganda electoral. IV.-Los que atacaban a las Derechas. V.Petición de aplazamiento de dccciones. VI.-Candidaturas para las Diputaciones.
VII.-En víspera de las e.lecciones. VIII.-EI resultado final. IX.-Ultimo Consejo
de Ministros. Dimisión de Portela Valladares. Presidencia de Miguel Azaña. X.Conclusión: La Guerra Civil Española.

l.

PRESIDE GIA DE

D.

ICETO OE ALCALÁ ÜMORA

D. ICETO DE ALCALÁ ZAMORA, el presidente de la República fil! 1936, católico y conseivador, puso fin al "bienio negro" al disoJver las ortes. Mas, en
su gobierno, poco a poco vio decaer su fuerza al ser atacado tanto por las
Derechas como por las Izquierdas al formarse los dos grandes partidos de
la C.E.D.A. -Confederación de Derechas Autónomas- y 1 Frente PopuJar,
dirigidos por José Ma. Gil Robles y D. Migu I Azaña respeclivamente.
En esa época, Gil Roble.s trató de adquirir el poder en la presidencia del
Consejo, .mas no Ja alcanzó, ya que Alcalá Zamora 1o consideraba como
decidido adversario del régimen parlamentario. A. Z. nombró a Portela VaUadares como Presidente del Consejo, uya misión era la preparación de las
' Dedicatoria: AJ Dr. Vicente Palacio Atard distinguido catedrático de los Cursos
de Doctorado en la Universidad Central de Madrid, Profesor mío en el año 1965-66,
en mi estancia en la Madre Patria. Con Agradecimiento. La autora.

417
H

�elecciones. Este, a su vez, en su debido tiempo le presentó el decreto de
disolución de las Cortes y se fijó, también por decreto, la fecha de las próximas elecciones, el 16 de febrero de 1936.

II. LA

CoNTIENDA ELECTORAL: DERECHA CONTRA IZQumRDA

(Principales Jefes Políticos: José Ma. Gil Robles, Jefe de
la C.E.D.A., Manuel Azaña, Jefe del Frente Popular
y Largo Caballero, de filiación marxista) .
Lo que se discutía en las elecciones y se ventilaba en la contienda electoral
eran los acontecimientos de los últimos años, la represión de 1934, la reacción revolucionaria del ''bienio negro" y el movimiento obrero, puntos éstos
que tenían bloques plenamente opuestos. Se formaron vastas c~aliciones de
diferente orientación ideológica. Mas toda la publicidad encammada a este
fin, requería fondos económicos.
En 1933, la derecha, en las elecciones, tuvo menos votos que la izquierda
pero dos veces más de diputados.
En la segunda propaganda electoral para la contienda de febrero 16 del
36 hubo una fuerte propaganda de la C.E.D.A., y Gil Robles se coaligó
co~ un gran número de organizaciones de derecha que se ~abían ~anteni~o
al margen en 1933. Gil Robles daba a entender que su tnunfo sena el fin
de la República y el advenimiento de un régimen autoritario. Se formó el
partido de "Derecha-Centro" en contra de la otra gran coalición de izquierdas
que formó a su vez el Frente Popular.
El Frente Popular, en la aliai;iza del 15 de enero de 1936, estaba formado
por los partidos domin,tntes siguientes : La Unión Republicana de Martínez
Barrio, ]a Izquierda Republicana de Azaña, el Partido Socialista, la U.G.T.
-Unión General de Trabajadores-, el Partido Sindicalista de Angel Pestaña el Partido Comunista el P.0.U.M. -Partido Obrero de Unificación
M~ta- entre otros, los que fijaron un programa de gobierno que dieron
a 1a publicidad.
En cambio, la e.En.A. y el Partido "Derecha-Centro" no daba a la publicidad un programa concreto, hecho éste que se le atacaba. Gil Robles,
solamente decía que había un Indice de necesidades y problemas de la España que era necesario tratar de resolver. Su ideal era negativo: anti-marxista anti-revolución.
A~ pues, los grandes contrincantes en esta campaña electoral eran: Gil
418

Robles, de derecha y Miguel Azaña y L argo Caballero de izquierda, principales jefes políticos.
José Ma. Gil R obles, jefe de la "Acción Popular", periodista del "Debate",
hijo de un jurista católico, disdpulo brillante de los Salesianos de Salamanca,
casado con la hija de un Conde riquísimo, tenía grandes cualidades para
ser dirjgente político : buen organizador, orador capaz y muy· activo, tomó
como modelo al Jefe austriaco Dollfuss y a su Estado Corporatista. Logró
unificar las Derechas Autónomas en el período 1934-36, formando como decíamos la C.E.D.A. Su fin era crear un Estado de tipo "republicano", dentro del régimen parlamentario mas sustituyendo todo carácter "laico". Escribió en el Debate: "la democracia no es para nosotros un fin sino un medio
de ir a 1a conquista de un estado nuevo. Cuando haya llegado el momento,
o bien las Cortes se someterán o bien nosotros las suprimiremos".
Gil Robles tendía a abolir toda etiqueta de "monárquico" en su partido.
Señalaba que los Monárquicos con su política contra los Republicanos orillaban
a la posibilidad de una revolución que crease una "república comunista".
Manuel Azaña, jefe de la "lzquierda Republicana'', hombre "pequeño y
rechoncho de tez biliosa y verdosa, de ojos fijos y sin expresión" era un
buen orador parlamentario pero un mal tribuno. Presidente del Consejo en
Octubre de 1931, adicto al Régimen Parlamentario, Azaña representa para
la Historia a los republicanos españoles. ació en Alcalá de Henares, de
familia acomodada, alumno brillante del Colegio de los Agustinos del Escorial,
poco después fue un anti-clerical. Se dedicó por un tiempo, más a la literatura que a la politica. Fue Presidente del "Ateneo" de Madrid. Desempeñó
un papel .importante en el Movimiento Republicano contra la Monarquía.
Encabezó al gi:upo de los Diputados de "Acción Republicana". Y como la
mayoría de los republicanos, admiradores de una Francia Burguesa, soñaba
con una República de orden y de equilibrio guiada por personalidades notables y apoyada por una burguesía de campesinos propietarios. Mas persuadido por una serie de "reformas" tales como la Expulsión de los Jesuitas,
1a secularización de los b.ienes de los Cementerios -ley nociva, vejatoria y
humillante-, y la Reforma Agraria, según los Artículos 26, 27, 48 de la
Constitución del 31, y otros, decepcionó a muchos de sus sirnpatizant.es. Después de la Revolución de Octubre, aunque no tomó parte directa, fue perseguido y encarcelado mas logró su liberación y recobró nuevament.e las
simpatías de los republicanos y socialistas que querían ver una España renovada. Su ideal era tener "un verdadero estado liberal, laico, democrático
y de regeneración de la sociedad mediante una reforma agraria que convertiría en propietarios a millones de campesinos sin tierra". (p. 50. Pierre
Broue y Emile Témime. La Revolución y la Guerra de &amp;paña, t. I. Tiempo
Presente. México. F.C.E. la. ed. 1962).
419

�Francuco Largo Caballero. del Partido Socialista, secretario de la .G.T.
-Uníón General de Trabajadores-- nacido de una familia miserable en
Madrid, en 1869 comen1.ó a trabajar desde ]a edad de ocho años para
subsistir. Aprendió a leer a los 24 años. Obrero en 1890 se afilió a la U.G.T.
En 1894, al Partido Socialista. En 1917 fue cond nado a muerte sentencia
que se le conmutó por los trabajos forzados; fue amnistiado en 1918 al ser
elegido Diputado a las Cortes. Fue Ministro de Trabajo en el Gobierno republicano de Azaña. En esa época tuvo disgustos personales con el Presidente de la República Alcalá Zamora, por motivos de "reformas sociales'
y a partir de entonces buscó otro camino para Jlevar a efecto sus ideales
or«anb..a.ndo la "Alianza Obrera". Posteriormente con sus "ideas marxistas"
t&gt;
sin baber leído a Marx se hacia llamar merxista -y arremetió contra todo
ideario político que tendiera a una verdadera Democracia. Tuvo ligas con
el Comintern y puso a España al borde de ser romunista. A los 67 años,
Largo aballero, encarcelado, se puso a leer por primera vez a Marx Engels,
Trotsky, Bujarín y Lenin. L.C. fue llamado el "Lenin Español". Se entusiasmó con la Revolución rusa. J.R. Bloch uno de sus biógrafos lo retrata así:
"de una vejez robusta. . . la cabeza calva. . . cuadrada, el rostro pesado, la
frente obstinada, la boca amarga, el modelado de la cara bello y d licado en
su forma, los ojos claros, terriblemente cansado", a los sesenta y tantos años.
Fue el ídolo de los trabajadores madrileños por su origen obrero como ellos.

nr. LA

PRoPAGANDA ELEcToRAL

El periódico "Política', diario de Izquierda Republic.ana, de fecha lo. de
enero de 1936, .publica el resultado de los acuerdos del Consejo celebrado
el día anterior.
Portela Valladares explica a los periodistas que en las alianzas ·electorales
no iba a permitir wurse con los enemigos- del Gobierno. Dice que "todo
Gobierno forma una unidad y es el presidente, según la Constitución, quien
encabeza y recoge esta unidad de pensamiento político ' y que por ello no
podía admitir alianzas electorales contrarias a la República. De aquí que
surgió la crisis en el Consejo y disgustos entre los Ministros.
En estos momentos se temía ya una revolución interna por "la hostilidad
implacable entre derechas e izquierdas".
El Presidente de la República, Alcalá Zamora, por su parte, se sostenía
en la política de su posición-centro, política republicana cuya misión electoral
era ejercer su más alto poder en la illlparcialidad y en la ley.
Según los datos dados a la prensa por el Sr. Alvarez Mendizábal, el Con-

sejo de Ministros daba un voto de confianza al señor Presidente, en esos
momentos de lucha política,
En el mismo periódico "Política" de fecha lo. de Enero de 1936, se señalan
las fallas del 'bienio anterior", debidas a la incapacidad de sus dirigentes
para administrar el Gobierno y por sus "bravatas intolerables". Que la victoria
electoral de 1933 no justificaba que se hubiesen infiltrado en el Gobierno
partidos cuya bandera era "contra 1a Constitución" y "conlra el régimen.. .''
'Por encima de las inclinaciones personales y de los intereses partidistas de
los componentes del Gobierno· por encima de las pretensiones electorales que
pueda tener, está 1a necesidad apremiante de que se ponga fin a la bochornosa situación en que colocó a España la crisis de octubre de 1934".
Por su parte, las Izquierdas
han amplia publicidad a Ja impopularidad
de las ort-cs, y opinaban que, por consiguiente, era necesario abolirlas. En
'Política" el 3 de Enero de 1936 se anota: "Se trata de unas Cortes inservibles impopulares desacreditadas, condenadas a muerte a fecha fija que
han entrado en colisión con los altos intereses de la República .. .'' "La República española es constitucional y parlamentaria· pero no a ratos sino
si~~re. Las Cortes que van a morir lo han olvidado constantemente~ con
oDl!Slones y extravíos tejieron su propia mortaja. La defensa que de elJas
hace alvo Sotelo es su mejor epitafio".
Las Derechas, a su ez, hacían su propaganda, en e] Debate de fecha 3
de -~ncro del 36: "Con el año nuevo entramos así en el período de preparac1on de esta gran batalla ciudadana". . . "se trata de disputar n2.da menos
que los destino de Espai1a" ... "El frente revolucionario proclama alevosamente su verdadera naturaleza y carácter. 'Somos los de octubre' han dicho
Y su anunciado programa es en esencia la sovietización de España". . .
'
Gil Robles expresa: "Estas Cortes han realizado una labor fecundísima
y aun podían haber seguido realizándola. Además no son incapaces para 1~
refonna constitucional" . . . (El Debate, 7 de Enero de 1936).
Ahora bien los Monárquicos querían que continuasen las sesion&lt;',s de las
Cortes que estaban suspendidas hasta fines de enero. Por lo tanto, tomaron
una actitud de reserva con dos proposiciones acusatorias: "una contra los
ministros y otra contra el presidente de la República".
Portela Va11adares, entretanto, mantenia una actitud de suspenso.
Calvo Sotelo y Goicochea continuaban, sin embargo, su propaganda de
resurrecci6n de las Cortes.

El 7 de enero de 1936 hubo sesión de la Diputación Permanente constituida por D. antiago Alba, Presidente· D. Manuel Jiménez Fernández VicePresidentc; D_· J~sé Ma. Lad~~a, D. Francisco Largo Caballero, Don Miguel
Maura, D. S,gfrido Blasco Ibanez y otros. Esta Diputación había sido desig421

420

�nada e instituída por la misma Constitución de la República, cuyas funciones
eran distintas a las de ]as Comisiones Parlamentarias.
D. Manuel Azaña y el Sr. Salmerón, Pte. y Sri.o. del Partido de Izquierda
Republicana, en Asamblea provincial, daban a publicidad la buena marcha
de todas las organizaciones en vista a la próxima contienda electoral.
Por fin, el 8 de Enero del 36, se dio a conocer el Decreto de Disolución
de Cortes y el de Convocatoria a elecciones para el domingo l6 de febrero
del mismo año.
Política, con fecha 8 de Enero del 36, publica lo siguiente acerca de 1a
disolución de las Cortes: 'Lo que acaba de morir no era un Parlamento legítimo porque nació de la corrupdón electoral y s apoyó sobre una mayor
que no representaba el mayor número de V(tWS en el país. No tuvo aliento
para crear sino para destruir. Vivió siempre a espaldas de la legis1ación republicana o contra ella..."
Por otra parte, Portela Valladares explicaba la conducta del Gobierno:
Que era evidente que no se había cometido transgresión constitucional alguna
al suspender las sesiones de las Cortes. (Se fundamentaba en el Artículo 81
Constitucional).
En tanto que los Partidos Republicanos de Izquierda, a través de una
nota dirigida al Gobierno, pedían unas "condiciones mínimas de neun·alidad
política" en vísperas de las elecciones. En dicha nota, suscrita por el Sr.
Amós Salvador, pedían:
lo. "Respeto escrupuloso a todas las garantías con. títucionales, al fin restablecidas por decreto...
2o. Libertad de los detenidos ilegal o gubernamentalmente y rápida su tanciación de los procesos todavía en curso por delitos político-sociales.
3o. Reapertura de centros politicos y obreros autorizando el funcionamiento de las organizaciones sindicales y politicas bajo el régimen de la ley.
4.-o. Cesación inmediata de las Comisiones gestoras municipales de nombramiento gubernativo y reposición de los Ayuntamientos arbitrariamente
suspendidos...
So. Instrucciones categóricas a los agentes de la autoridad y a los gobernadores, cuyo nombramiento deberá recaer en personas de inequívoca lealtad
al régimen, a fin de que todos ellos se atengan al más riguroso cumplimiento
de la ley y a 1a observancia más absoluta de su deber de neutralidad política
y electoral". (9 de Enero de 1936. Política).
Por su parte, los grupos derechistas estimaban conveniente el decreto de
disolución de Cortes, ya que como estaban las cosas 'o había que cambiar
la política o había que ir a las elecciones con toda rapidez''. (El Debate,
8 de Enero de 1936).
A su vez, D. Miguel Maura censuraba la decisión del Gobierno, en la
422

sesión de la Diputación Permanente. De ía: "He de empezar por recordar
en qué forma víenen estos decretos al conocimiento de la Diputación Permanente. Estaba pendiente una acusación contra el Gobierno, firmada por
la décima parte de la Cámara; terúa todos los requisitos que la Constitución
exige para que fuese cursada· era una acusación motivada". . . "Cuando
está pendiente esa acusación motivada, el Piesidente de la República de
acuerdo con e1 Gobierno, disuelve el Parlamento y no comparece siquiera
ante la Diputación Permanente. Pues bien, eso se hace a través de un Gobierno que no tiene más significación que la de un favo1ito del Presidente
de la República" ... (El• Debate, 9 de Enero de 1936).
Así pues, ante las elecciones se continuaba la propaganda política. Las
Derechas opinaban que había que esclarecer la esencia de las cosas que
se tenía en juego el futuro de España "en su propio ser'', amenazada por los
marxistas que querían cumplir la promesa del octubre rojo de 1934. Que
había que actuar y combatir al enemigo. "Octubre es la anarquía frente a
1os más elementales principios del orden social. Octubre es la ruina". . . "es
la negación de España" ... (El Debate, 10 de Enero de 1936).
Al fin, con fecha 14 de Enero de 1936, se forma el Bloque Antirrepublicano
contra las Izquierdas Unidas.
Lerroux y Miguel Maura, dirigentes de derechas, se adhirieron a la C.E.
D. . y hacían una amplia publicidad, aunque tenían sus detractores. En
Política., con fecha 16 de Enero del 36 refiriéndose a Maura leemos: "El
angel malo de la reacción, el protervo ministro de la quema de los conventos
-así le presentaban antaño los cedistas-- va del brazo de Gil Robles a las
elecciones' . . . "Maura, el que se confabuló con los socialistas para echar al
rey, puede congraciarse con las derechas" ...
in embargo, tanto la Liga Catalana dirigida por Cambó como Martínez
de Velasco, Goicochea y Calvo otelo, representantes de los Monárquicos,
Tradicionalistas y Radicales se adieren a la C.E.D.A.
Se suponía que el conglomerado derechista lo que perseguía era, al conseguir la victoria electoral, haeer de las Cortes futuras una parodia, pasar
por una etapa premonárquica con nn ''hombre férreo", en la jefatura del
Estado que tendiese más a la Monarquía que a la República.
Entretanto~ Política, de fecha 23 de Enero de 1936 opinaba que el bloque
contrarrevolucionario preparaba un plan de golpe de Estado.
Por su parte, los dirigentes derechistas seguían su publicidad en las diversa
p~ovincías españolas. Calvo Sotelo, Coicochea y Gil Robles se u.nen para
discutir y decidir el programa del cual fueron revelados ciertos datos importantes por Calvo Sotelo en un mitin en Cáceres aunque se mant nía un
tanto velado para la prensa, lo que dio lugar a dudas del partido contrario.
y diversas suposiciones de toda especie.
·

423

�El Gobierno se mantenfa con su política neutral del Centro y así lo daba
a la publicidad Portela Valladares. De todas formas, tanto las Derechas
como las Izquierdas le atacaban por los acontecimientos del bienio anterior
y por su conducta seguida. En Política de fecha 26- de enero del 36 se anota:
"hubiéramos preferido que en estos momentos ocupara el Poder un Gobierno que limitara su actividad política a arbitrar con imparcialidad intachable la contienda ante las urnas". . . . .. "Hasta ahora hay que confesar
que se .ha comportado -Portela- de muy otro modo ..."
El Partido Comunista a su vez continuaba con su propaganda. Largo Caballero, en el &lt;lis urso pronunciado en el Cinema Europa, en Madrid, el 13
de enero de 1936, declaraba al proletariado que era deber, en esos momentos, "traer la República, pero establecido ese régimen, traer el socialismo
marxista". . . El mismo se declaraba marxista.
Y en las declaraciones que Lru·go Caballero da a Manuel Cásares, para
la U1úted Press, en "Claridad", con fecha 18 de Enero del 36, dice: "La
Monarquía no pudo sostenerse por el cretinismo de la figura que la representaba, la amoralidad de sus Gobierpos y la degradación de sus instituciones, especialmente el Parlamento, anegado en el descrédito más desmoralizador. Fue fácil derribarla. Pero después, la República, salvo el primer
bienio, ha venido a caer estúpidamente, por confianza del proletariado y
error de los republicanos, en manos de los antiguos monárquicos y de los
desertores del republicanismo ..."
Y en otro párrafo anota: "El proletariado ante el Gobierno Portela es
forzosamente de oposición..." ..."Madrid, Barcelona y Asturias siguen en
estado de prevención ... "
Otro de los objetivos de los Socialistas, al adherirse con los republicanos
de izquierda, era el de "aplastar el fascismo" y "arrancar de los presidios a
los camaradas" ...
Como Largo Caballero tenía mucha simpatía entre la masa obrera y la
mayoría de sus discursos eran ovacionados, suponía la clase trabajadora que
con la victoria de la contienda electoral adquirirfan toda clase de derechos.
Por otra parte, también en el Semanario Claridad, de orientación socialista, Manuel Castedo, Presidente de la Federación de Trabajadores de la
Tierra, señala que tenían la responsabilidad de tratar de "nacionalizar la
tierra", ya que la obra socia] del camarada Largo Caballero estaba deshecha,
y 1a Ley de Reforma Agraria de septiembre de 1932, anulada. Por ello, "la
experiencia rusa de ]a colectivización campesina debe tenerse presente" .. .
(Claridad, 11 de Enero de 1936).
Como vemos, en esa época, había diversidad de orientaciones ideológicas.

424

Con fecha 26 de Enero de 1936 se dio a la publicidad la detención de
los propagandistas comunistas Dolores Ibarruri "La Pasionaria", y Vicente
Uribe, encarcelados en Madrid, por intervención en mitines políticos.

IV. Lo

QUE ATACABAN LAS DERECHAS

En Política, de fecha 28 de Enero del 36 leemos: "Ni siquiera está claro
qué revolución es la que combaten. ¿La de octubre de 1934?..." "La revolución de octubre la provocaron deliberadamente los derechas. Empezaron su
criminal tarea el mismo día en que tomaron el Poder que no habían ganado,
porque el resultado electoral de 1933, aún logrado en circunstancias excepcionales para ellas, no justificaba la serie de Gobiernos iniciada por el que
presidió nominalmente Lerroux". . . "la sistemática vulneración de las leyes
sociales, las violaciones reiteradas de la Constitución, los salvoconductos que
las Cortes Monarquizantes concedían al feudalismo económico para que
agarrotara a los trabajadores... " .. .' herir al régimen" ... "para poderlo
reemplazar cómodamente por un Estado teocrático y plutocrático" ...
Así pues, las Izquierdas tenían su visión particular y propia al enfocar el
problema gubernamental y político.
Señalaban que tal como estaban las cosas, por error, un gobierno de tipo
republicano con matices derechistas es peor que una República legalmente
constituída con dirigentes doctrinarios de esta forma de configuración estatal. Pues opinaban que hubiera sido mejor que hombres de tipo más conservador tuvieran el poder. "La realidad es que ya deja de serlo, incluso en
la forma, puesto que se Uama (centro-derecha' ... " (Política, 26 de Enero
de 1936).
Las Izquierdas pretendían "regenerar y vigorizar a la República dentro
de la ley" con programas propios y definidos, mientras que la C.E.D.A. no
los tenía. Suponían en el Frente Popular una mayor capacidad cívica y
conciencia ciudadana de sus problemas con objeto de no llevar a España a
la guerra civil. Sin embargo, con las pruebas históricas objetivamente nos
damos cuenta que el desenlace fue muy otro.

V.

PETICIÓN DE APLAZAMmNTO DE ELECCIONES

Hacia el 2 de febrero del 36, cundió la idea de un aplazamiento de las
elecciones, idea que no se sabía exactamente de dónde provenía. Se suponía.
sin embargo, que fuese de origen derechista.

425

�En El Debate, con fecha 31 de enero del 36 se anota : "El Consejo de
Ministros trató ayer algo de política electoral; pero es difícil precisar de
qué y cómo. Varios ministros aseguran que se habló de Ja propuesta de
apJazar quince días las elecciones. El Sr. Portela y sus allegados aseguran
que no se trató para nada de eso" ... " . ..Lo cierto es que la C.ED.A. no
desea de ninguna manera ese cambio..."

VI.

CA.NomATURAS PARA LAS D.IPUTACIONES

El bloque izquierdista proponía a D. Manuel Azaña, en cambio, el "CentroDerecha", a Gil Robles (A.P.) • entre otros.

VII.

EN

VÍSPERAS DE LAS ELEOOIONES

Por su parte, el Sr. Portela Valladares promete resguardar el orden de
la vida política el día de las elecciones. Y con fecha 16 de febrero del 36,
hace sus declaraciones: "Creo que no pasará nada, sea cualquiera el resultado
de las elecciones" .. .
Concretando, el programa de los partidos coaligados del Frente Popular
era el siguiente :
"l. Restablecer el imperio de la Constitucíón. Serán reclamadas las transgresiones cometidas contra la ley fWidamental. La ley orgánica del Tribunal
de Garantías habrá de ser objeto de reforma...
2. Se procederá a dictar las leyes orgánicas prometidas por la Constitución
que son necesarias para su normal funcionamiento, y especialmente las leyes
Provincial y Municipal. . .
·
3. ..."Se revisará la ley del Orden Público, para que, sin perder nada de
su eficacia defensiva, garantice mejor al ciudadano contra la arbitrariedad
del Poder. ..
4. . .. "Se simplificarán los procedimientos en lo civil; se ímprimírá mayor
rapidez al recurso ante los Tribunales contencioso-administrativos, ampliando
su competencia, y se rodeará de mayores garantías al inculpado en lo criminal" ... (Política, 16 de Enero de 1936) .
Las Izquierdas, en vísperas de las Elecciones aguardaban la victoria electoral, casi decisiva, y, de lo contrario, suponían la guerra civil. Política, con
fecha 20 de enero de 1936, señalaba que "sólo un gobierno izquierdista lograría encauzar el régimen y apartar de España los peligros de la guerra
civil y de la insurrección social. .. "
426

VIII.

EL RESULTADO FINAL

El 17 de febrero de 1936~ los resultados electorales conducían a la decepción

para las derechas, y, en cambio, gozo para las Izquierdas por su triunfo.
Según el Censo, el Frente Popular tuvo una mayoría.
Manuel Azaña . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 224,928 votos
por Madrid.
Sin embargo, son difíciles de aclarar las Elecciones, pues se prestan a análisis
muy sutiles y confusos, ya que no hay posibilidad de una aclaración convincente acerca de si se emitió el voto, si hubo intimidaciones o violaciones;
co-acción moral en las provincias, pueblos, arrendatarios o campesinos. Tampoco se ha hecho un estudio concienzudo sobre las fichas electorales. No se
sabe a ciencia cierta si hubo "fraude electoral".
Las consecuencias de las Elecciones fueron que el 17 de febrero las masas
populares insistían en la dimisión de Portela Valladares, y éste dimite el
19 del mismo mes aunque Gil Robles le aconsejaba que se sostuviera en el
poder y Primo de Rivera le sugería las fuerzas armadas, "un golpe de estado".
España en 1936 tenía alrededor de 39 millones de habitantes, de los cuales
un 31 por ciento se abstuvo de votar; un 30 por ciento participó en la contienda y un 30 por ciento en edad de votar.
Según David Jackson en su libro sobre "La Guerra Civil de España",
opina intuitivamente que el Frente Popular fue alentado por la Derecha que
pretendía hundir a Azaña para que fracasara en la Política, opinión digna
que merece abandonarse.
Los resultados deductivos fueron que el Frente Popular obtuvo mayoría de
votos y de esta forma Azaña llega al poder gubernamental; siguió la dimisión de PorteJa Valladares que no se arriesgó a sostenerse en el poder, pues
expresaba: ''Yo no puedo hacer más que entregar hoy mismo el poder" y,
consecuentemente, Alcalá Zamora fue destituido por el Gobierno echando
mano del artículo 81 de la Constitución del 31.

IX.

ULTIMO CONSEJO DE MINISTROS: DIMISIÓN
DE PoRTELA

V ALLADAREs

El Presidente del Consejo de Ministros, antes de dimitir, en vista de la
crisis por el resultado electoral publicó el estado de alarma en toda España,
una vez en palacio. Luego se celebró el Consejo de Ministros y éstos se mostraron partidarios de la dimisión de Portela en virtud de los hechos acontecidos. Entretanto, la Diputación Permanente se reunía. Y en el Consejo

427

�último, se procedió a nombrar e] nuevo gobierno que quedó constituido bajo
la presidencia de D. Manuel Azaña.
Gmma: . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Estado: ..................
Marina: .... . ..... . .. . ....
Hacienda: ........ . .... . ..
Instruccióh Pública: ........
Trabajo: ........ . ........
Agricultura: . ............ .
Industria: ... . ............
Justicia: .... . .. . ..........
Obras Públicas: ...........
Comunicaciones: . .. .. .. ...

Gral. Masquelet.
D. Augusto Barcia.
D. José GíraL
D. Gabriel Franco.
D. Marcelino Domingo.
D. Enrique Ramos.
D. Mariano Ruiz Funes.
D. Plácido Alvarez.
D. Antonio Lara.
D. Santiago Cásares Q.
D. Manuel Blasco G.

La mayoría del nuevo Consejo eran republicanos de izquierda -Presidencia&gt; Gobernación y siete carteras más; tres de Unión Republicana del
partido del Sr. Martínez 'Barrio y un Gral. de Guerra. Los Socialistas no
tenían participación. Tampoco la Esquen-a Cata1~ana.
El Sr. Portela creyó que con el cambio rápido y las responsabilidades del
mando en el Sr. Azaña, se mantendría el orden público. Mas nos damos
cuenta que fue pasajero, pues las inquietudes y las inconformidades siguieron
en pie hasta desembocar en la guerra civil. Por su parte la propaganda socialista continuaba. En el semanario Claridad, de fecha 19 de marzo del 36
leemos: . . . "Hay que eliminar la ilusión de que la revolucióp proletaria socialista o sea la transformación de la propiedad individual o corporativa de
los instrumentos de trabajo en propiedad común de la sociedad entera y la
consiguiente abolición de todas las clases, pudi~ndose asi en una sola comunidad de trabajadores, podrá realizarse reformando el estado social vigente. No queda otro recurso que destruirlo de raíz ..." ... "Esta crisis -se
refiere a la Economía- no tiene mas que dos salidas: una, anti-natural,
anti-histórica y transitoria, el fascismo, y otra, natural, histórica y definitiva,
el socialismo" ...
Como sabemos, el Partido Socialista Españo1 tenía como ideario político
las normas o principios marxistas, pues todas las agrupaciones pretendían
una igualdad absoluta de razas, de sexos, de religión. Ahora bien enfocada
filosóficamente esta pretensión, nos damos cuenta que es difícil de llevarse
a cabo, pues la misma aturaleza nos enseña que cada cosa tiene un fin específico y cada ser humano una jerarquía en el conglomerado social.
En esa época, D. Miguel de Unamuno decía: ''España es un país de locos
o de tontos°', pues se daba cuenta del problema crítico de su país. Asimismo,
428

otros escritores de ese entonces como Baroja, Maeztu, Salaverría Castillejo,
Ortega y Gasset Azorín, se extrañaban con profunda tristeza del nuevo
sesgo que la política de su patria iba tornando y presentÍ&lt;\n y vislumbraban
el trágico conflicto.
Al final, este lapso histórico de interés por formular una República, con
un ideario finne en pro de la dignidad de la personahumana se fue en declive,
quedando el partido del Centro-Derecha sólo, y atacado tanto por el Frente
Popular como por la C.E.D.A., dando lugar a la inconformidad española y,
finalmente, al desenlace fatal de la Guerra Civil del 36.
A la dimisión de Portela Valladares, Azaña es elevado a la Presidencia del
Consejo, como decíamos, mas, poco después, a la destitución de Alcalá Zamora, es elevado a la Presidencia de la República, sustituyéndole en el Consejo, Indalecio Prieto.
Hacia el 14 de abril se temía que Azaña diera paso al Comunismo; no
había «garantías -individuales".
Después, con el asesinato de Calvo Sotelo, el 13 de julio del 36, con la supuesta intervención de Indalecio Prieto, a través de un ex-guardia civil, se
desencadena el temor, la furia, Ja anarquía. Asimismo, se suporúa que querían "liquidar" a Gil Robles ese mismo día que estaba él en Biarritz. Por
ello, muchos intelectuales y destacadas personalidades tanto de Derecha como
Repúblicanos se alejaron de España. La Guerra Civil había comenzado...
el 18 de julio de 1936.
Indalecio Prieto es amenazado de muerte por los Fascistas y por los Socialistas. Gil Robles declara: "Indalecio Prieto es impotente para controlar la
situación". Largo Caballero exigía "un ejército rojo" y todo mundo demostraba inquietud y desasosiego.

X.

CONCLUSIÓN: LA GUERRA CIVIL EsPAÑOLA

La Guerra Civil Española no empieza estrictamente el 18 de julio, sino el
17 de febrero de 1936. Desde ese día se crea una tensión y no hay poder
para evitar que el caos tenga término. Se crea un clima propicio para los
C-'&lt;tremismos. Las milicias se instruyen; los anti-facistas, los "requetés". Se
dice que la Guerra Civil suicidó la República, mas hay quienes opinan que
ésta se suicidó a sí misma. Era una situación caótica. Sólo quedaba la violencia. . . En conclusión, la "Guerra Civil Española" del 18 de julio del 36 fue
consecuencia de Wla tensión anterior, resultado lógico de la vida española.
Ahora bien, si fue resultado de una crisis anterior no fue sólo un fenómeno
interno sino que el problema internacional complicó el drama interno español.

429

�BIBLIOGRAFIA

Periódico Política. Diario de Madrid. Enero-Febrero, 1936.
Periódico Debate. Diario de Madrid. Enero-Febrero, 1936.
~
Pl.ERRE BROUÉ y EMILE TÉRMINE, La Revolución y La Guerra de Espana. Fondo de
Cultura Económica. C.P. 33. No. 1, México, 1962.
R:rvoXRE, Europa Desde 1918 Hasta Hoy. Manuales U.T.E.:S:.A., México, 1961.
Semanario Socialista Claridad. Enero, Febrero, Marzo, Abril, 1936.

LA DIVISION DE OPERACIONES
FRANCISCO

R.

ALMADA

Universidad de ChihtJahua

•

EL GOBIERNO NACIONAL que presidía el Lic. Benito Juárez se había vISto
obligado a abandonar la ciudad de Méxíco y a establecerse en la capital de
San Luis Potosí, con motivo del avance de las tropas francesas mandadas por
el general Elías Federico Forey, después de la rendición de la plaza de Puebla
de Zaragoza.
La Secretaría de Guerra y Marina quedó vacante el 13 de noviembre de
1863 en virtud de que el titular de ella, general de división Ignacio Comonfort, fue muerto en una emboscada que le tendió en Molino de Soria, Guanajuato, una partida imperialista que comandaba el coronel Sebastián González y Aguirre, y quedó encargado del despacho de los negocios del Ministerio el Oficial Mayor, general Juan Suárez y Navarro.
El 24 de febrero de 1864 el Presidente .Juárez, encontrándose en Saltillo,
nombró Secretario de Guerra y Marina al general de división Miguel Negrete, quien protestó al día siguiente, y como el Oficial Mayor renunció, se
nombró en lugar de Suárez y Navarro al coronel Anastasio Aranda. Para
estas fechas ya se había agudizado el conflicto P9lítico entre el Presidente de
la República y el Gobernador del Estado de Nuevo León y Coahuila, general Santiago Vidaurri.
Después de que el Gobierno Nacional decretó la separación del Estado
de Coahuila, concediéndole nuevamente el ejercicio de su soberania, el General Negrete avanzó al frente de las tropas leales y el 2 de abril ocupó la
ciudad de Monterrey, sin que el gobernador rebelde hubiera opuesto resistencia.
Al día siguente llegaron el Presidente y los demás Secretarios de Estado y
se fijó allí la residencia del Gobierno Nacional.
Después de transcurridos cuatro meses las circunstancias de la guerra provocaron una nueva movilización del Gobierno, habiendo seguido la comitiva
p residencial por las regiones meridional de Coahuila y noreste de Durango,

430

431

�mientras Nuevo León y Coahuila quedaban totalmente en manos de los
enemigos de la causa nacional. El 29 de septiembre el presidente d~ la
Rep(1blica, sus Secretarías de Estado, licenciados Sebastián Lerdo de Tejada y
José María Iglesias y general Negrete, seguidos de un corto número de empleados civiles y militares dispersos, y escoltados por el "Batallón Supremos
Poderes" y el "Escuadrón de Carabineros a Caballo", que comandaban los
coroneles Pedro Meoqui y Juan Pérez Castro; penetraron a territorio chihuahuense y pernoctaron en Villa Coronado. En seguida tocaron Valle de
Allende, Hidalgo del Parral, C. Camargo, La Cruz, Rosales y Bachimba y
el 12 de octubre a las cinco de la tarde hicieron su entrada a la ciudad de
Chihuahua, en donde fue recibido el Primer Magistrado de la Nación con
verdadero entusiasmo por el pueblo, encabezado por el Gobernador y Comandante Militar del Estado, general Angel Trías (p) .
En los cortos días que el Presidente se detuvo en Hidalgo del Parral acordó
la convocación de una junta en la capital del Estado, con elementos de
significación que conocieran el medio local, a fin de oir opiniones y resolver
la manera de organizar nuevas fuerzas, acumular elementos para continuar
la lucha y obtener recursos económicos para afrontar las primeras necesidades
del Gobierno Nacional. Dicha junta se verificó el 21 y el cumplimiento de los
acuerdos que en ella se tomaron quedó a cargo del Gobernador Trías. ( p) .
Entre las corporaciones de nueva organización se contó el "Batallón Patriotas de, Chihuahua", cuya jefatura como coronel se reservó el mismo
general Negrete y ocurrieron a inscribirse en sus filas numerosos jóvenes
chihuahuenses, entre los que se contaron algunos alumnos del Instituto Científico y Literario del Estado.
La situación económica del Gobierno Nacional se agudizaba cada día más,
por los gastos inaplazables que demandaba su sostenimiento y el de las nuevas
tropas que se estaban organizando y la necesidad de auxiliar a civiles y militares que peregrinaban siguiendo al mismo ·Gobierno para no quedarse a
residir en lugares ocupados por el enemigo, en momentos en que la Secretaría de Hacienda sólo podía disponer de los cortos recursos que le proporcionaban las oficinas federales existentes en el Estado; de los productos
de .las contribuciones extraordinarias- que se impusieron sucesivamente a los
chihuahuenses y de la moneda de cobre mandada acuñar por decretos presidenciales en 1a ceca de Chihuahua. Este grave problema determinó al Primer
Magistrado a disponer la organización de una expedición militar que marchara a impulsar la insurrección republicana en los Estados de Coahuila,
Nuevo León, Tamaulipas y San Luis Potosí, en momentos en que en Clúhuahua no existía p1oblema inmediato de operaciones que atender, y a recuperar la Aduana Fronteriza del puerto de Matamoros, a fin de aprovechar
sus recursos para mejorar la situación hacenda:ria.
432

La dirección y organización del proyecto se encomendó al general e!ITete
b
J
atular de la Secretaría de Guen-a y Marina, sin perder este carácter y añadiéndole el de general en jefe de la nueva unidad militar. Después cÍe haber
recibido instrucciones del Presidente de la República, en la segunda quincena
de enero de 1865 dejó e] despacho de ]os negocios del Ministerio en manos
del Oficial Mayor, coronel Aranda, y se desplazó en dirección a la región
meridional clúhuahuensé, estableciendo su cuartel general en Hidalgo del
Parral.
Antes de salir el general Negrete de la ciudad de Chihuahua para desarrollar
su programa de organización de fuen:as y de operaciones militares, ordenó
que se movilizaran en dirección al sur algunas corporaciones, entre las que
se contaron los Batallones lo., 2o. y 3o. de Chihuahua, Cazadores, Patriotas
de Chihuahua, una fracción de "Supremos Poderes" y la artillería. Igualmente se ordenó a los genexales Antonio Carbajal, Gobernador y Comandante
Militar del Estado de Durango, Manuel Quesada y Manuel R.uiz, Comandante
de la Línea del Sur del Estado, le quedaran subordinados con las fuerzas que
de cada uno dependían. La nueva unidad militar organizada por egrete
tomó la denominación de "División de operaciones", en cuya labor contó con
la cooperación eficaz del Gobernador Trías (p) y del general R.uiz.
Una vez el General en Jefe en Hidalgo del Parral previno al Jefe de la
Línea que procediera a ordenar el empadronamiento de los ciudadanos comprendidos en el servicio de Guardia Nacional Móvil en los canto11es de su
jurisdicción y los llamara a filas en la siguiente proporción: Cantón Hidalgo,
200 hombres para el Batallón lo. de Chihuahua; Cantón Balleza 150 individuos para el de "Supremos Poderes"; Cantón Allende, 150 para :1 "Batallón
de Cazadores"; Cantón Camargo, 150 para el .Batallón 2o. de Chihuahua y
Cantón Jiménez, 150 individuos para reforzar la artillería y la caballería.
~revino á~emás el general Negrete al Comandante de la Línea del Sur que
si no podía entregarle los reemplazos en el perentorio plazo de ocho dfas
él se haría cargo personalmente de su concentración. Igualmente ordenó
se hiciera requisición de carretas y bueyes o bestias de tiro para movilizar
oportunamente las provisiones de boca y los pertrechos. Por último, el 19
de febrero giró orden al general Carbajal, que se encontraba en el mineral
de Piedra Larga, que emprendiera la marcha de regreso, a incorporársele
.

qu;

sus fuerzas.

El coronel Miguel Palacios fue enviado a los municipios de San Míguel de
las Bocas (Villa Ocampo) y San Bernardo, Durango, a levantar la Guardia
Nacional, pues a ellos no había llegado todavía la dominación imperialista..
El coronel Alejandro Hernández, jefe del "Cuerpo de Lanceros de Durango",
en lugar de incorporarse a la División como se le había prevenido tomó el
.
'
carruno de occidente con la mayoría del mismo, bajo el pretexto de que

433
H

�Palacios había obstaculizado su acción y de que los pueblos ya no soportaban
más exacciones y se unió al general Ramón Corona en el pueblo de Tamazula.
Fueron comisionados para concentrar los reemplaws mencionados antes los
mayores Francisco Borges y Melquíades Campos, capitán Cosme Gutiérrez
y teniente Francisco Cano. El general Ruiz suspendió en su cargo al Jefe
Poütico del Cantón Jiménez, Narciso Acosta, bajo el cargo de negligencia
y fue substituido por el suplente Mariano Gabaldón.
Desde el 2 de febrero se había situado en Villa Coronado el coronel
Juan Pére-,: Castro con la e&gt;..1:rema vanguardia de la División que se estaba
constituyendo· el general Ruiz impuso un préstamo forzoso reintegrable de
veinte mil pesos a los habitantes de los Cantones Hidalgo y Allende y el
general egrete otro de cinco mil pesos al Cantón Jiménez, por conducto
del Lic. Manuel I Muñoz, destinados ambos para haberes y gastos de las
fuerzas que se estaban organizando. Se acumularon todos los elementos de
combate que pennitieron las circunstancias económicas y la "División de
Operaciones" quedó constituida de la manera siguiente:
General en Jefe, el de división Miguel egrete.
Estado Mayor: Coroneles Ramón C. Arroyo y Lenar Chávez, teniente
coronel José Cosío Aramberri, mayor Melquíades Campos y capitanes Florencio Chávez y Darío Benelto.
Segundo en Jefe general graduado Agustín Villagra.
Estado Mayor: Coronel Vicente de la Fuente, mayor Gregario Pacheco y
capitán Manuel Samilpa.
Secretario del Cuartel General: Mayor y Lic. Manuel Azpír-oz.
Mayoría General: Coronel Mariano Díaz, teniente coronel Juan Estrané
y capitán Juan Guzmán.
Prove duría General: Tenientes coroneles Pascual Jara.millo y Feliciano
Ruiz y mayores Eutimio Colunga y Eusebio Martinez.
Pagaduría General: Mayor Gorgonio Rosas.
Depósito de Jefes y Oficiales: Tenientes coroneles Agust'rn Ayala y Pedro
Medina, mayores Luis G. Solana, Paulino Lea~ Miguel Villegas y Antonio
Gómez; capitanes Jesús Lozano, Vicente Ramos, Jesús José Reyes, Rafael
Guerrero y Jesús Martínez, teniente Manuel Guzmán y subtenientes Manuel Gálvez y N. Campbell.
Primera Brigada de Infantería: Coronel Manuel F. Loera.. Batallones de
Zapadores, coronel Miguel Palacios, lo. de Chibuahua, coronel Manuel Ojinaga y fracción de "Supremos Poderes" teniente coronel Pedro Yépez.
Segunda Brigada de Infantería: General Villagra. Batallones de Cazadores, coronel Francisco de P. Nieto; "Bravos", coronel Guadalupe Soto y
2o. de Chihuahua, coronel Joaquín Terrazas.
Primera Brigada de Caballería: Coronel Juan Pérez Castro. Corporaciones:
434

"Carabineros a Caballo' , el mismo jefe; ''Cuerpo de Rifleros", "Lanceros
de Quesada", coronel Rafael Quesada y '"Escuadrón del Valle de México".
Segunda Brigada de Cabalforia: Coronel Rafael Arredondo. Batallones
de Saltillo, "Patriotas de Chihuahua' teniente coronel Jesús Escobar, fracción del ''3er. Batallón de Chihuahua'' y fracción del "Cuerpo de Lanceros
de Durango", teniente coronel Santiago Nieto.
Batallón de Artillería, General Fernando Poucel.
Sección Sanitaria: Doctores Manuel Robles y Mariano Becerra. El primero había tenido que resignar el mando del 2o. Batallón de Chihuahua en el
coronel Terrazas.
De la dispersión del "Cuerpo de Ejército de Occidente" como .consecuencia
de su derrota en la Majoma; de la pobreza del Estado de Chihuahua originada por la guerra sostenida durante treinta años en contra de los apaches
y comanches; del entusiasmo patriótico de los clrihuahuenses y del esfuerzo
infatigable de las autoridades militares surgió la ''División de Operaciones"
como una esperanza para la causa de la República. Los generales Negrete,
Trías (p) y Ruiz y sus subalternos pudieron poner en pocos meses en pie
de lucha un tren de guerra superior a los elementos de combate que el Gobierno Nacional había pedid0 al Gobernador Terrazas, que éste no pudo
completar en dos años a pesar de que contó con mayores recursos pecuniarios.
En los cfias en que se inició la formación de la "División de Operaciones",
los Estados de Coahuila, Nuevo León y San Luis Potosí se encontraban totalmente dominados por los defensores del Imperio, igualmente que la porción septentrional de Tamaulipas. Mientras se completaba la organización
y se ejecutaba el desplazamiento de dicha unidad, se registraron tres movimientos armados en los Estados de Coahuila y uevo León, fa orables a
la causa de la República, sin ninguna con_exión entre sí. El primero en la
r~ón inmediata al río Bravo del Norte encabezado por el general Mariano
Escobedo; el segundo en la comarca de La Laguna dirigido por el coronel
Jesús González Herrera y el tercero iniciado en Parras por el coronel Francisco Antonio Aguirre.
El general Escobedo había marcado en septiembre de 1863 rumbo al Estacio de Oaxaca, con el mando de una brigada de caballería, bajo las órdenes
del general Porfirio Díaz~ quien salió de San Luis Potosí comisionado por
la Secretaría de Guerra y Marina para reorganizar el Cuerpo de Ejército
de Oriente, desaparecido desde la rendición de Puebla. A fines de 1864 pasó
el primero a los Estados Unidos de América, por la vía de Tabasco en el
desempeño de una comisión de parte del Jefe de la Línea de Oriente, cerca
del Mínistro de México en la ciudad de Washington Lic. Matías Romero.
Una vez. terminada dicha comisión el general nuevoleonés se aproximó a la
frontera septentrional, se reunió con los coroneles Francisco Naranjo y Ní-

435

�colás Gorostieta y en la primera quincena de febrero de 1865 cruzaron el
río Bravo del Norte al frente de una corta partida de hombres armados,
con el intento de revolucionar en contra del Imperio en los Estados de Nuevo
León y Coahuila. El 13 de marzo participó Escobedo al Gobierno Nacional
i:esidente en Chihuahua, los primeros movimientos que había realizado en
contra de los enemigos de la República y la Secretaría de Guerra y Marina,
por acuerdo del Presidente Juárez, el 27 lo nombró Gobernador Y C~mandante Militai: del Estado de uevo León y jefe de las tropas republicanas
de éste y del de Coahuila.
El coronel González He1Tera se levantó en armas el 15 del mismo febrero
en el pueblo de Matamoros, logró organizar una sección de ciento cincuenta
hombres armados, que denominó "Sección de la Laguna", derrotó a una
partida imperialista que mandaba el comandante Fl~r~s~ fue se~undado por
el teniente coronel David López Orduña en el MumCip)o de Vit:sca, colocó
de Jefe Político del Distrito a Miguel Fernández y participó los hechos al
general Negrete a Valle de Allende. Este nombró Jefe Político y Comandante
Militar de Mapimí, Durango, a Ventura Cortinas enviándole el despacho
por conducto de González Herrera y el Jefe Político ~e Viesca solici~ autorización para mandar a Agustín Espinosa a re oluc1onar en el Parad~ de
San Juai1 de Guadalupe. También los vecinos de Cuencamé fueron eslnnulados para revolucionar en contra del Imperio.
El 15 de marzo se insurreccionaron en la villa de Parras el citado coronel
Aguirre y los comandantes Erniliano Laing y Aurelio Labatón, al frente de
una fuerza imperialista acuartelada allí, que in.mediatamente fue reforzada
por otros elementos adictos al Gobierno Nacional. Depusieron_ a las. ~ut~ridades imperialistas colocando en su lugar a otras de su m1sma filiac1on,
retuvieron prisionero al Prefecto y pusieron al frente del Distrito al cor?nel
Andrés S. Víesca con el carácter de Jefe Político y Comandante Militar,
atendiendo a su prestigio, pues el año anterior había sido el primer Gobernador de Coahuila al restablecerse el Estado. Este seis ellas después subscribió dos manifiestos, el primero dirigido a los habitantes de su jm-isdicción
y el segundo a sus subordinados, exhortando a unos y a ?tros para que _perseveraran en la lucha en contra de los in •asores y sus aliados. En la rrusma
fecha participó los sucesos ocurridos allí a la Secretaría de Guerr~ y Marina,
añadiendo que aunque la situación era adver a a la causa nacional, como
el Supremo Gobierno lo sabía, estaban dispuestos .ª _cumplir con. las leyes
del patriotismo y del honor y a impulsar el movl.Illlento republicano, que
habían iniciado. El Oficial Mayor encargado del Despacho le contesto de
enterado que ya había informado al Presidente de la República y que, por
conducro' de la Secretaría de Relaciones Exteriores y Gobernación, se le confumaba su nombramiento de Jefe Político.
436

En la primera quincena del mismo marzo comenzaron a movilizarse, en
forma escalonada rumbo al sur, las diversas brigadas que integraban la ('División de Operaciones" y conforn1e estas avanzaban los destacamentos franceses que cubrían la línea desde Nazas hasta Santa María del Oro~ Durango,
tuvieron que replegarse a la capital de aquella entidad sin atreverse a presentar combate a las tropas del general Negrete. Este, con el cuartel general,
se movilizó de Villa de Allende por Villa Coronado y Cerro Gordo, habiendo
llegado a Ja Hacienda de La Zarca el 25, mientras el coronel Loera con su
brigada tomaba cuarteles en 1a hacienda de San Fernando. De allí éste mandó
exploradores a reconocer los caminos en dirección al Estado de Zacatecas y
tropas a ocupar la plaza de Nazas, recién abandonada por ]os invasores.
Para apreciar el esfuerzo y los sacrificios desarrollados por los individuos
que integraban la "División de Operaciones", hay que considerar que hace
cien años eran completamente deficientes las vías de comunicación, pues
todavía no había ferrocarriles, carreteras, diligencias, telégrafo ni teléfono que
facilitaran el transporte rápido de las personas y la trasmisión de las informaciones indispensables para comunicarse facilmente con otras fuerzas
leales a la República. La correspondencia se enviaba por conducto de correos
extraordinarios, porque las vías postales ordinarias estaban dislocadas a consecuencia de la guerra internacional y la División apenas pudo disponer de
carros de mulas y carretas de bueyes para el transporte de los pertrechos y
de los elementos de boca. La travesía de ida y vuelta, de Chihuahua hasta
]os Estados fronterizos del noreste, se hizo a pie por la infantería, a caballo
por los dragones y la artillería fue aITastrada por bestias o bueyes.
El general Maimel Quesada no formó en la "División de Operaciones"
(aunque sí su hermano Rafael), en virtud de que fue llamado en aquellos
días a la ciudad de Chihuahua por la Secretaría de Guerra y Marina, con
objeto de que depurara su conducta en vista de algunas quejas presentadas
por el Jefe Político del Cantón Allende y por el coronel Joaquín Terrazas.
Trató de resistir el llamado, mas habiendo consultado su caso por medio de
carta al general Negrete, eyte le recomendó que acatara la cita y se presentó
en Chihuahua en los primeros días del mes de abril. Tal vez quedó resentido,
pues a fines de año se contó entre los elementos que siguieron al general
Jesús González Ortega en su aventura Presidencial.
El 27 de mro:zo el coronel Viesca informó al coronel González Herrera
que el coronel Aguirre había ocupado el puesto de Patos (general Cepeda)
dos días antes, después de haberse retirado sin hacer resistencia Ja fuerza
imperialista que estaba alli; que al día siguiente se le había incorporado el
teniente coronel López Orduña con gente de La Laguna; que en la conferencia tenida entre estos dos jefes no había sido posible convencer al segundo
que apoyara al primero para dirigirse sobre la plaza de Saltillo, que estaba

437

�de~ndida debidamente, y que lo único que se había conseguido era que L6pez Orduña vermaneciera dos o tres días en Patos, mientras se prncuraba
armas, caballos y provisiones. Insistía Viesca en suplicarle que ordenara al
citado t.eniente coronel que apoyara el movimiento de Aguirre, tomando en
cuenta las ventajas de orden político militar y hacendario que resultarían con
la ocupación de la capital del Estado, así como las pérdidas y quebrantos que
sufriría e1 enemigo, que remitiera dichas órdenes por conducto del mismo
extraordinario, bajo el concepto de que en asuntos de armas, caballos y todo
género de provisiones él se encargaría de que todo le fut&gt;.se proporcionado.
El coronel Agwrre se dirigió sobre la ciudad de Saltillo, que ocupó el
29, después de corta Iesistencia, habiendo tomado dos cañones dotados al'
gunos elementos y varios prisioneros. Amagado por tropas imperialistas superiores mandadas por los generales Rafael O\vera y Florentino López,
tuvo que abandonar su conquista y retirarse por el camino del oeste, buscando contacto con el general Negrete, de cuyo avance ya estaba informado.
Las fuerzas de la "División de Operaciones" arribaron el 30 a la hacienda
de Santa Rosa, al mismo tiempo que se terminaba el repliegue de las tropas
francesas hasta la ciudad de Durango; sigweron las primeras la ruta de
El Gatuño, Hornos y Viesca, en donde se presentó el coronel González Herrera y el 7 llegaron a Patos. Allí se incorporó el general Escobedo con la
gente que había organizado y fue nombrado jefe de las caballerías; Negrete
:recuperó Saltillo el día 9 y nombró Gobernador y Comandante Militar del
Estado de Coahwla al general Andrés S. Viesca.
El nuevo funcionario subscribió un manifiesto efusivo dirigido a sus gobernados que, entre otros páiTafos, contenía los siguientes:
" .. .Un tlía, conciudadanos, lanzasteis el grito santo de libertad y las
fantásticas cadenas del Imperio uini.eron a tierra hechas mil pedazos,
los satélites del pupilo de Napoleón huyeron despavoridos de vuestras
legiones valerosas, que los asedian ahora en la más importante de nuestras
ciudades fronterizas.., en donde en vano piens.an guarecerse del empuje
brioso de un pueblo libre.
El denodado Ministro de la Guerra, e! caudillo que tuvo una parte
tan principal en las gloriosas hazañas de Puebla de Zaragoza, manda
hoy las tropas coahuilenses y las del magnánimo Estado de Chihuahua,
que salvando inmensas distancias y superando serios y numerosos pe~
ligros, han venido a juntar sus esfuerzos y su sangre a los esfuerzos y
a la sangre de sus hermanos, en la grandiosa obra de la independencia
nacional. Honor y gratitud a su generosidad y a su valor.
Creedme, coahuilenses, muy cerca está el día en que el sol alumbre
a los hijos de la frontera, libru y apercibidos para volar en auxilio d'e

438

los Estados del interior y redimirlos de la esclavitud que soñó imponer
a .México el Tiberio de la Francia degenerada . . ."

Las tropas republicanas prosiguieron su avance, en El Alto y en Los Muertos
fueron tiroteadas por los imperialistas que no se atrevieron a presentar combate formal y el 12 en la mañana hizo su entrada a Monterrey el general
egretc. El Iesto de la División hizo su arribo el 13, mientras los jefes
enemigos Olvera y López proseguían su repliegue para Matamoros. El General en Jefe aprovechó los días que permaneció en la ciudad reinera para
procurarse vestuario, pro isiones y fondos para su gente y lanzó un manifiesto redactado en los mejores términos de conciliación.
El parte oficial de las operaciones militares desarrolladas por el general
egrete, que di.rigió al Gobierno Nacional, se recibió en la ciudad de Chihuahua a las doce y media del día 28, siendo anunciado JJOr medio de un
repique general que llenó de júbilo al público en general y a las autoridades
superiores.
Al día siguiente el Presidente de la República firmó un manifiesto dirigido
a la Nación, en el que anunciaba la buena nueva de la recuperación de las
plazas de Saltillo y Monterrey, cuyos sucesos celebraba desde el fondo de
su corazón, porque más que el espectáculo de una victoria militar, le regocijaba la buena nueva de la reconciliación de hermanos que habían superado
el obstáculo que les impedía estrechar los sagrados vínculos que deberían unir
a todos los mexicanos; porque para envenenar relaciones, pervertir afectos
y destruir el sentimiento de familia por el odio de partido, sus opositores lo
habían pintado a él y sus adictos como enemigos de Dios y de las creencias
religiosas y a las tropas republicanas como gavillas de asesinos y salteadores
y que los corifeos del Imp rio, que presumían de creyentes, dictaban leyes
para sojuzgar y asalariar a los sacerdotes y hacían de las cortes marciales
instrumentos de muerte para los mexicanos que defendían su patria. Invocaba los manes del general Zaragoza y de sus compañeros, exaltaba la
política conciliadora del general egrete como agente del Gobierno Nacional,
en virtud de que todos los mexicanos eran hijos de la misma patria; ensalzaba la conducta de los hijos de Chihuahua.que militaban en la 'División de
Operaciones" y excitaba a los habitantes de los demás estados fronterizos
para que lo secundaran en Ja obra de reivindicación que encabezaba.
Cerraba su exposición con la siguiente exhortación: " ...Unión, mexicanos
todos. Un esfuerzo unánime y el recuerdo que nos dejará esta intentona imposible de dominación extraña, sólo habrá servido para estrechar los lazos de
familia y para tener en mayor estima los bienes de la paz y de la independencia de la patria".
La "División de Operaciones" se desplazó el 20 en dirección al puerto

439

�de Matamoros, que estaba defendido por el general imperialista Tomás Mexía, que contaba con las simpatías de los confederados que dominaban en
la ciudad de Brownsvi11e y en otros lugares de los Estados Unidos de América situados sobre la margen izquierda del río Bravo del Norte, habiendo
tomado cuarteles el 24 en el pueblo de China.
El general Juan N. Cortina, quien en septiembre del año anterior sa había visto obligado por circunstancias adversas a someterse al Imperio en
los días en que las fuerzas de éste habían ocupado Matamoros, el lo. de
abril de l865 se pronunció en favor de la República en el pueblo de San
Femando, comenzó a hostilizar al enemigo y se introdujo furtivamente al
puerto, de donde logró sacar un poco de parque que había dejado enterrado.
Habiendo tenido noticia de la ocupación de Monterrey por la División de
Operaciones, con fecha J8 envió al coronel José María Cortina a comunicar
los anteriores sucesos al general Negrete y a ponerse a sus órdenes. Este Jo
aceptó en sus filas, le felicitó por haber reingTesado a las fuerzas republicanas, el jefe tamaulipeco se presentó en el citado pueblo y el ~neral en
Jefe participó los hechos al Gobierno Nacional, quien aprobó la conducta
de ambos jefes mílitares.
El general Escobedo, después de haber inicia{io el ejercicio de sus funciones como Gobernador y Comandante Militar del Estado de Nuevo León,
el 21 del mísrno abril escribió una amplia carta al general Angel Trías (p)
que desempeñaba iguales cargos en Chihuahua, informándole que había iniciado la reorganización de la administración pública; que no había en aquella parte de la República un solo mexicano que no fuera adicto a la causa
de la patria y omitiera contribuir de alguna manera al feliz éxito de la guerra;
que aquellos de sus paisanos que no pertenecían a su comunión política,
contrariados cada día más con el Imperio se desengañaban y se le unían,
acordándose que eran me..~canos y ayudándole a romper el yugo ominoso
de la dominación cxtran jera y todos ellos arrojarían sobre los pocos enemigos que quedaban la deshom-a, la infamia y la vergüenza con que habían
pretendido mancharlos y probarles su calidad de malos mexicanos; que estaba convencido de que los franceses no eran superiores en valor a nuestros
soldados, como se había comprobado en Puebla, Oaxaca, Sinaloa y Sonora
y que en cuatro años de lucha los invasores y sus aliados no habían podido
dominar al país y citaba la recuperación de Saltillo y la derrota sufrida por
el jefe imperialista Tabachinski en el pueblo de ava.
Expresaba que su política era la guerra en contra de los enemigos de nuestra nacionalidad y contra el Imperio de burlas que los franceses tenían establecido en la ciudad de México, institución que amparada por manos
mercenarias extranjeras, se desplomaría bien pronto y arrastraría en su ruina
lo verdaderamente malo que había entre los mexicanos, dejándonos la unión

440

y la concordia que habían comenzado a operar entre los partidos políticos
del país a la vista del enemigo común; que su propósito era el de no perseguir a nadie por simples opiniones políticas, porque tenía la convicción
de que los intervencionistas y los adictos al Imperio no tardarían en convertirse en enemigos de éste al verse humíllados hasta Ja burla y despreciados.
e refería en seguida a 1as Aduanas y a las oficinas superiores de Hacienda manejadas por franceses; al terror impuesto por las cortes marciales,
a las deportaciones in justificadas y a la condición impuesta a los militares
mexicanos adictos al Imperio de quedar sometidos a los jefes invasores, aunque fueran de menor jerarquía Por último lo exhortaba a que prosiguiera
unido a sus principios, a que lo auxiliara con sus luces, haciéndole cuantas
indicaciones fueran encamínadas a dicho fin, para remover todos los obstáculos. Le informaba de 1a salida de Negrete para Matamoros, con cuya
ocupación esperaba que el Imperio desapareciera de la frontera septentiional y sus habitantes pudieran gozar de 1a tranquilidad necesaria para dirigir
sus esfuerzos a combatir a los bárbaros, a fin de poder impulsar el desarrollo
económico del Estado y trabajar como buenos por la independencia de México )' su regeneración.
Los generales Barón Aymard, Comandante Superior de Durango, Tomás
Me. ía &lt;le Matamoros y Anastasio Parrodi que ejercía igual mando en San
Luis Potosí, se alarmaron con Jas noticias de las actividades desarrolladas por
el general Negrete y se dirigieron al Mariscal Bazaine, jefe del cuerpo expedicionario francés, en solicitud de auxilios para hacer frente a la situación,
en momentos en que el general Armando de Castagny, Comandante Superior
de Sinaloa, operaba por la vía marítima sobre el puerto sonorense de Guaymas, de donde tuvo que regresarse Juego, dejando como jefe de la guarnición al coronel Garnier.
La "División de Operaciones" salió el 25 de abril del pueblo de China,
llevando de extrema vanguardia a la corta brigada del general Cortina, por
el conocimiento que tenía del terreno. Este llegó el 26 frente a Matamoros,
mientras el grueso de las fuer.ütS republicanas acampaban en El Zapote. Las
operaciones sobre el puerto las detalló el general en Jefe en el siguiente parte
que rindió al Gobierno por conducto de la Secretaría de Relaciones y Gobernación:
" ...Establecido mi cuartel general a menos de una legua, sobre el camino
Y la vista de Matamoros, me adelanté con los batallones 'Supremos Poderes'
Y 'Bravo de Chihuahua, con una pieza de a 36 a practicar un reconocimiento sobre la plaza.
"Al frente estaba un trozo de caballería del enemigo, que al primer ti.ro
de cañón dirigido con acierto sobre ellos, se replegaron en dispersión a la
plaza. El enemigo que la guarnecía no se movió aparentemente, limitándose

441

�a incendiar las c,1.sas de los suburbios para despejar el campo, cuya operación continuó los dos días siguientes.
"En esos momentos tuve aviso de que los confederados que se hallaban
en la banda izquierda del río, se presentaron armados en la orilla. Inmediatamente mandé que un piquete de caballería permaneciera en observación
de sus movimientos. Poco después supe que treinta a cuarenta ru'tilleros habían pasado el río y entrado a la plaza de Matamoros.
"En seguida establecí una batería y en la tarde formé mi batalla al frente
de la plaza, sobre la cual mandé romper el fuego de artillería, P!ra provocar d(j nuevo a una salida al enemigo, que sólo nos cürigió mal algunos
cañones. Los confederados, que habían desaparecido de nuestra vista, volvieron a presentarse annados, amagando mi retaguardia.
"En e1 río había algunos vapores de guerra que, con la guardia de policía
de Matamoros, lo recorrían en observación de mis movimientos.
"Después de una hora se retiraron los cuerpos sin novedad a sus campamentos quedando a orillas de la plaza varias guerrillas de caballería hostilizand; al enemigo, con orden de tirotearlo toda la noche, relevándose cada dos horas. Durante ella salieron de la plaza doscientos caballos, sobre
treinta de la brigada Cortina que cubrían la izquierda0 quienes los obligaron
a retirarse precipitadamente y en desorden a la plaza, matándoles a un coronel Garda y a varios soldados, con la pérdida nuestra de un caballo ..
"El resto de la noche y todo el siguiente día se mantuvo por las guerrillas
de ambas partes un vivo tiroteo sin novedad por la nuestra.
' La noche se aprovechó también en comenzar los trabajos de zapa necesarios para establecer las baterías a cubierto de los fuegos del enemigo. .
'El día de ayer permaneció todo en el mismo estado que el antenor y
continuaba ]a obra de zapa comenzada en la noche, sobre la cual y sobre
]as guerrillas de la izquierda disparó la pl~a tres cañonazos que no hicieron
ningún daño.
. .
. .
"Durante él continuamos el general Cortina y yo rec1b1endo nottcias que
confirmaban las ya referidas respecto al enemigo a las que pude añadir
las contenidas en el parte, que impreso acompaño, del coronel Francisco Naranjo, relativo a la toma de la plaza de Piedras Negras por el que me unpuse que los confederados protegieron a los unperialistas para que se pusieran a salvo pasando el río Bravo, oponiéndose a que lo rep~ el p~ue
del enemigo, como trataba de hacerlo el chalanero que lo condujo, a qwen
amenazaron de muerte y rompiendo el fuego sobre los soldados del coronel
Naranjo.
"Estos y otros datos análogos que ya tenía yo, eran bastantes para comprender: lo. que el enemigo que cuenta con mil ochocientos infantes trescientos caballos de línea y con el auxilio de otros mil entre comerciantes,

!

442

dependientes y otros individuos del pueblo y con el de los confederados que
me batirían por la retaguardia en caso de asalto, tenía una fueza muy superior a la mía para defender la plaza en sus posiciones. 2o. Que por lo
mismo, sólo poch-é batirlo sin exponerme a una derrota segura si sale de
ellas, a lo cual dos veces lo he provocado, porque en una batalla campal
sobreempiearía su tropa de línea, sobre la cual tengo una superioridad moral incontestable. 3o. Que encen-ado en la pJaza, conociendo que en la defensiva está toda su fuerza, será inútil cualquiera otra tentativa para hacerlo
salir.
"Estas consideraciones y la imposibilidad de permanecer más tiempo al
frente de ]a plaza de Matamoros por falta de recursos, principalmente de
forrajes, me indicaban como prudente y necesaria la retirada, que no debía
diferir un solo día; pero quise efectuarlo de acuerdo con los generales y
principales jefes del Cuerpo de Ejército de mi mando. A ese fin, en ]a tarde
de ayer los reuní, les expuse nuestra situación y la del enemigo con toda
exactitud y he tenido ]a satisfacción de ver unánimemente seguida mi resolución de retirarse, a pesar de su decisión para lanzarse sobre Ja plaza,
si se les hubiera ordenado. . ."
Le faltó consignar al general egrete en su parte, que el mariscal Bazaine
desplazó fuerzas por la vfa marítima en auxilio de Matamoros, bajo el mando del comandante Brian, que llegaron en barcazas a la bocana del río Bravo
del orte y lo remontaron hasta Matamoros.
Tardíamente se operó el cambio de mando militar en la plaza de BrownsvilJe, en donde estaba el general confederado E. R. Camby cuando los republicanos habían asediado Matamoros. El 26 del mismo mayo este jefe
entregó la plaza al general unionista E. W. Brown quien inmediatamente
se dirigió al general Mex:ía reclamando la devolución de diez y seis cañones,
dos carros y otros elementos que, antes de verificarse la transmisión de mando, se habían pasado a la margen derecha del río Bravo del Norte y le
expresaba sus deseos de conservar las mejores relaciones con las autoridades
de la República Mexicana, tomando en cuenta el estado de guerra extranjera en que se encontraba. El jefe imperialista devolvió los elementos reclamados y expresó en su contestación que ignoraba la existencia de la República y la guen-a extranjera a que se refería.
El general Negrete arribó de regreso a Monterrey el día 12, encomendó
el mando de las infanterías al general Escobedo, el de las caballerías al general León Guzmán, ordenó al Gobernador Viesca que se previnieran provisiones y forrajes en Rinconada y San Gregorio y el 18 se inició la moviliz.ación de la División para Saltillo.
Con fecha 13 el coronel González Herrera avisó al Gobernador Viesca que
avanzaban por el camino que conducía a Cuencamé dos columnas invasoras

443

�de mil qtLirúentos hombres cada una, la primera para proseguir por los ranchos de La Laguna y la segunda por el Pozo del Calvo, a s~lir a la Villa de
Viesca con objeto de volver a dominar la frontera, combatu a las tropas de
Negre;e y examinar a la citada villa, en donde deberían p~rmanecer tres
días. Le suplicaba que lo participara al general Negrete, ~ªJº el concepto
de que su gente estaría dispuesta para el día siguiente para disputarle el P~
a los invasores aprovechando las ventajas del terreno; que le mandara capsulas y cuantos elementos pudiera, por el camino d~ Mayrán, para cuyos
ranchos marcharía. Viesca transmitió el parte antenor al General _e~ Jefe
y éste le recomendó el 18 que redoblara ]a vi~l':"°cia sobre l~s mov:ume~tos
del enemigo y que le partiópara todas las nobcias que considerara de lIIlportancia.
. .
El alto mando francés había destacado dos columnas de dos mil qulillentos
hombres de las h·es armas cada una bajo el m.ando de los generales Pedro
Juan Jeaningros y Agustín Enrique de Brincourt, la primera por la ~ta de
San Luis Potosí y la segunda por el camino de Fresnillo y Cuencame, con
instrucciones de cortar su línea de comunicaciones a la División de Negrete
y batirla. También los generales Aymard d~ ~urango y Mexía de _Matamoros
recibieron instrucciones de apoyar los movuruentos de los dos pnmeros, con
el plan de encerrar a los republicanos en un círculo de fu~go.
.
El general Negrete dictó sus disposiciones para que se unproVIsaran ~osiciones en el cañón de La Angostura, a fin de detener el avance de los mvasore en el mismo campo de batalla en donde habían combatido angloamcric~nos y mexicanos diez y ocho a~os antes. Las !uerzas. beligerantes
quedaron colocadas en posiciones contranas a las que hab1an tenido en 1847,
pues mientras Negrete se situó en los puntos que había ocupad_o ~l, genei:al
Taylor, el general Jeaningros al frente de la columna francesa SlglllO el m.Ismo camino que había recorrido el general López de Santa Anna de San
Luis Potosi al norte.
El General en Jefe anunció la próxima presencia de los franceses por medio del siguiente manifiesto :
"El Ministro de la Guerra, General de División Miguel egrete, a las
tropas de su mando:
, Compañeros: Una columna de los invasores av~ sobre estos Estad?s,
que acabais de arrancarles con sólo vuestra presencia. Dentro ,de pocos _días
tendremos que combatir con ellos y les probaremos una vez mas que e,usten
mexicanos que saben cumplir con su deber.
''l.a justicia de nuestra causa y vuestro denodado arrojo n9:_han abierto
un camino de triunfo hasta Monterrey, sin que se hayan temdo nuestras
armas con la sangre impura de los enemigos, que espantados huyeron de

"No os pese que nuestra-s armas tampoco en Matamoros se emplearon en
matar mexicanos, que aunque indignos de este nombre, pueden más tarde
convertirse a la defensa de la patria; ellas darán la muerte a los infames
extranjeros, cuya sangre toda aun no sería e1 precio de la que han derramado de nuestros hermanos.
"Preparaos al combate. CumpJa cada uno de vosotros en su puesto el
deber que tiene como soldado; no olvideis que la subordinación y la exactitud en la obediencia de las órdenes son indispensables para alcanzar el triunfo.
"Por mi parte os ofrezco emplear todos m1s esfuerzos para aseguraros la
victoria. A la hora del combate estará con vosotros vuestro compañero y
amigo. Saltillo, a 23 de mayo de 1865. Miguel Negrete".
La función de armas entre las tropas beligerantes tuvo lugar el lo. de junio, habiendo sido rechazados los invasores. El parte oficial del general
Negrete expresaba lo siguiente:
" . . .La fortificación de la Angostura es una linea transversal al camino
principal de San Luis Potosí, apoyada por la derecha en un cerro elevado
y por la izquierda en una serie de lo;nas de poca elevación.
"La designación y destino de las fuerzas para la defensa de la Angosh1ra
y su situación el día 30 de mayo eran las siguientes: El coronel aranjo
en Aguanueva y en el de Piñones el teniente coronel Villarreal a media
legua, a vanguardia de la línea fortificada. En ésta ocupaba la derecha el
general Escobedo con la Brigada de uevo León; el centro del coronel Qabañas con la la. brigada de infantería, y la izquierda el general Villagra
con un "batallón de la 2a. brigada y el de la perteneciente al Cuartel General. La artillería distribuida en toda la línea.
''El puerto de La Cruz estaba cubierto de la manera arriba dicha; la
Boca de Palomas, hacia el costado izquierdo y a retaguardia de nuestras
posiciones por el coronel Miguel Gómez Cárdenas con una guerrilla de patriotas de su Estado y en Buenavista se hal1aba la reserva general compuesta
de los batallones 'Supremos Poderes , Cazadores y '2o. de Chihuahua' bajo
e] mando del general Lorenzo Vega y de los cuerpos 'Carabineros' y 'Rifleros'
a caballo y de la 'Brigada Treviño' b&lt;J,jO el mando del coronel en jefe de
esta brigada.
'El enemigo permanecía en la situación arriba dicha. En la noche, volteando los puertos del Piñón, del Camero y de Aguanueva, avanzó hasta
la punta. de Santa Elena, con la esperanza de dejar cortado por medio de
este movimiento rápido sobre La Encantada, la fuerza que tenía yo en Aguanueva y en djchos puertos. Mas aunque para lograrlo emprendió su marcha
a media noche, yo recibía oportunos avisos de sus movimientos y ,nuestra caballería se replegó a La Encantada, según las instrucciones que tenían. El
31 ava07,ó el enemigo a San Juan de la Vaquería.

nosotros.

445

444

I

�"Calculando que el ataque debería ser al día siguiente, mandé que se
reunieran los generales y jefes de los cuerpos, les manifesté el plan de defensa y ataque que me parecía conveniente y lo que cada uno debía de ejecutar en los casos que podían ocurrir.
'La fortificación, la artillería y la infantería debía de ocultarse cuidadosamente a la vista del enemigo. Solamente debía dejarse ver la caballería avanzada que mandaba el coronel Naranjo y una columna de reserva de esta
misma arma, a media legua al frente de la fortificación, bajo las órdenes del
teniente coronel Pérez Villarreal. Al avanzar el enemigo sobre nuestras posiciones debían batirlo en retirada nuestras guerri.llas simulando, uando fuesen atacadas, una clispersión hasta replegarse a su reserva donde harían alto
para volver a resistir. Cuando las columnas enemigas estuvieran cerca d~ la
fortificación, había de romper el fuego sobre ellas la línea toda o en el flanco
por donde se presentaran y en el momento en que estuvieran en desorden,
saldría en su persecución una fuerte columna de caballería, que hasta ese
momento había de permanecer cubierta.
"El día lo. a las siete de la mañana avistaron al enemigo nue tras avanzadas y una hora después comenzaron a batirse en retirada, disput.ándole el
paso dos leguas y media según las instrucciones que tenían.
"El enemigo avanzaba en dos columnas de infantería, con dos ~ones rayados de a doce y dos piezas de montaña y en otras dos de caballería, protegidas por cortas guerrillas de ambas armas.
« uestras tropas, cumpliendo exactamente la orden que tenían, permanecieron ocultas y guardando perfecto silencio. Cuando las guerrillas enemigas estaban a corta distancia y las columnas a la de tiro de rifle de Ja
fortificación, mandé hacer fuego a la artillería. Al mismo tiempo la música tocó el Himno Nacional y en toda la línea estalló el entusiasmo de
nuestros soldados, quienes se levantaron . para ser testigos del completo desorden y de la precipitada fuga del enemigo.
"Hice marchar entonces sobre los fugitivos al coronel Treviña con una
fuerte colwnna de caballería, que los persiguió por espacio de tres leguas causándoles muchas pérdidas, pues en todo el camino había regada sangre, que
por cierto no era de nuestros soldados...
"Una persecución más dilatada habría dado por resultado la más completa derrota del enemigo; pero no era prudente llevarla adelante por el
peligro de que la columna que al mando de Brincourt se esperaba por el
camino de Patos, nos atacara lejos de nuestras posiciones o se dirigiera a
éstas por el flanco que las amagaba ..."
Entre )os muertos de la acci6n de anuas de La Angostura se contó el joven chihuahuense Efrén Armendáriz, alumno del Instituto Cientfüco y Lite-

446

rario del Estado, quien había abandona&lt;lo sus estudios para afiliarse en el
"Batallón Patriotas de Chihuahua".
El general Negrete, quien no supo acar ventajas de su triunfo inicial, temió un fracaso al reunirse las dos columnas francesas, mandó levantar su
campo de las posiciones de La Angostura, el 2 de junio llegó a Saltillo
y de allí rindió el parte oficial anterior.
En cambio Jeaningros se reanimó con la retirada de Negrete y con la noticia de la proximidad de Brincourt y avanzó hasta La Yerbabuena, en
donde fue detenido por los soldados del general Aguirre y por el Escuadrón
del Valle de México. El 5 estableció contacto con la columna de Brincourt
que había tomado cuarteles en Parras y casi al mismo tiempo el general
Aymard recuperaba la ciudad de Nazas.
El general egrete dispuso que el general Cortina con su gente volviera
a Tamaulipas · que los generales Escobedo y Guzmán se dirigieran al Estado de San Luis Potosí; que los coroneles González Hentra, Viesca, Naranjo, Treviño y Pedro Mart'mez se quedaran al frente de sus fuerzas en
los Estados de Coahujla y Nuevo León y él, con los restos de la División,
resolvió volverse al Estado de Chihuahua. .
Se quedaron al lado del general Escobedo los coroneles Miguel Palacios
y Manuel F. Loera, exprisioneros deportados a Francia, que se habían presentado en Chihuahua al Gobierno Nacional y se les había destinado a la
''División de Operaciones'. El primero organizó el Batallón lo. de Nuevo
León, que jugó un papel importante en las operaciones posteriores, y el
segundo fue comisionado para establecer una maestranza para las tropas que
constituyeron el Cuerpo de Ejército del Norte.
El jefe de la División, con los restos de ésta concluyó por abandonar la
ciudad de Saltillo, tomando el camino de Monclova y aunque no se resolvió
a presentar combate formal a los franceses, noche por noche acampaban
las tropas republicanas en cuadro, esperando ser atacadas. En esta retirada
sólo se registró un tiroteo en Mesillas el día 7. Negrete prosiguió la reti1~da ~: Monclova por el ~ o de Cuatrociénegas y Laguna de Jaco, en
direccron al Estado de Chihualma, a pesar de la recomendación del Presidente de la República de que se sostuviera en pie de guerra en las entidades del noreste.
La inconfonnidad del Primer Magistrado con la conducta que en este
caso observó el general egrete se ep.cuentra consignada en el siguiente párrafo de una carta que escribió en aquellos días al Lic. Pedro Santacilia:
" .. .Hasta aqui nada hay perdido y egrete ha obrado conforme a mis instrucciones de no aventurar una batalla si no hay probabilidades de éxito.
Lo que sí me tiene disgustado e~ que haya emprendido la retirada hacia este
Estado, adonde llegará esta semana, pues mi plan era que siguiera llaman-

447

�do la atención del enemigó y protegiendo la insurrección de los Estados de
Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas y San Luis Potosí".
Como la travesía se realizó en Ja época más difícil del año que es la de
verano, en que el calor es excesivo y la falta de agua bastante seria, el general Negrete ordenó que los coroneles Joaquín Terrazas y Agustín Vázquez
se adelantaran a Cd. Camargo y Cd. Jiménez, por el camino de Laguna de
Jaco, aprovechando el conocimiento que tenían de la región orien_tal chihuahuense, a fin de que señalaran los aguajes de dicha zona y pudi~rru1 abrevar hombres y animales. Se desprendieron de Monclova el 15 habiendo quedado con el mando del 2o. Batallón de Chihuahua el teniente coronel Rafael Platón Sánchez.
Terrazas, obrando de consuno con el jefe Político de Cd. Camargo, Merced Valles, hizo requisición de carretas, bueyes, barricas para conducir agua,
reses, senúllas provisiones y cuanto más consideró necesario y se movilizó de
rc_,o-reso para auxiliar las tropas en la misma travesía y evitarles un desastre.
Vázquez cumplió iguabnente con su cometido en el Cantón Jiménez, con la
cooperación del Jefe Político Mariano Gabaldón, y remitió a Cd. Camargo
a disposición de Terrazas, veinte cargas de harina, diez y iete fanegas de
maíz, cinco de frijol, veinte reses en pie y las carretas y carreros, con sus
troncos indispensable.s; para el transporte hasta el punto donde fuera necesano.
Los restos de la "División de Operaciones/' sufrieron fuertes bajas originadas por la sed, el cansancio y la deserción y se salvaron de un desastre
total en la travesía del desierto. por los oportunos auxilios que recibieron
de parte de los dos coroneles mencionados. El 3 de julio arribó el General
en Jefe al rancho de Aguachile, Municipio de Camargo, y subscribió el siguiente manifiesto:
"El Ministro de 1a Guerra, General de División Miguel Negrete. a las
tropas de su mando:
·
"Compañeros: En cinco meses de campaña habeis dado relevantes pruebas de patriotismo, de valor y de abnegación. La imparcial historia consignará vuestros servicios, que no han sido ni serán estériles para la defensa
de la Independencia.
"Por vuestros esfuerzos y fatigas los Estados de Coahuila, Nuevo León y
San Luis Potosí cuentan con fuer-tas de consideración para sostener ]a cansa de la patria y han sacudido el yugo muchos -pueblos. Habeis tenido la
satisfacción de ahuyentar a los enemigos con vuestra sola presencia, de rechazar en La Angostura a los orgullosos extranjeros y de trastornar completamente los planes del enemigo para la invasión del Estado de Chihuahua,
que sirve de residencia al gobierno legítimo.
"A vosotros, hijos de Chihual1ua, os devuelvo al benemérito Estado que

448

os puso bajo mi mando para la defensa de la independencia y del honor de
México y a todos, valientes compañeros, os conjuro a que siempre seais,
como hasta aquí, fieles subordinados y sufridos defensores de la patria.
"Creo haber cumplido con mis deberes de mexicano y de soldado; pero no
debo ocultar que si lo he logrado, ha sido con vuestra eficaz cooperación.
"Al separarme de vosotros he querido dirigiros la palabra asegurandoos
que he quedado satisfecho de vosotros y siempre guardará vuestra memoria
vuestro compañero y anúgo.

"Camf&gt;O en Aguachile, a 3 de julio de 1865. Miguel Negrete".
El General en Jefe entregó el mando al general Villagra y se dirigió a
Cd. Camargo acompañado de varios jefes y de la artillería e hizo su arribo
el día 7, prosiguiendo para Chihuahua. En seguida llegó Villagra a la primera población, se dedicó a recibir y acuartelar los restos de la División,
mandó a la capital al teniente coronel Lorenzo Avilés y Encinas a pedir
órdenes y se quedó en espera del general Ruiz, quien venía replegándose
desde Hidalgo del Parral con una fracción de ''Supremos Poderes", el ler.
Batallón de Chihuahua y su arti.llería.
Las primeras órdenes dictadas por el Presidente de la República dispusieron que el "J3atallón Bravos" se dirigiera a Valle de Allende y fuera
puesto en asamblea después de darles las gracias a sus componentes; que
el general Aguirre con las tropas de Coal1uila volviera a su Estado por la
misma ruta de Laguna de Jaco; que el general José María Patoni y el coronel Remedios Meza marcharan con sus fuerzas a operar en territorio de
Durango y que los Batallones lo. de Chihuahua (coronel Ojinaga) y 3o.
de Chihuahua ( cornnel Annendáriz) emprendieran la marcha para la plaza
de Chihuahua.
La conducta militar del general Negrete fue tratada por el Presidente en
Consejo de Ministros, habiéndose acordado que no había estado a la altura
de las instrucciones que había recibido, pues no había podido tomar el puerto de Matamoros, no había podido sostenerse en los Estados del noreste, la
situación económica del Gobierno había desmerecido y se había regresado
a Chihuahua poniendo a la División a orillas de un desastre completo. El
Lic. Lerdo de Tejada, Secretario de Relaciones y Gobernación, le participó
los resultados de la junta, a reserva de hacerlo oficialmente, y se separaron
en aparente buena armonía; pero en seguida se desataron las iras del general y renunció el mando de la "División'' y la Secretaría de Guerra y Mar.ina, que anunció por medio del siguiente documento:
"El General de División Miguel Negrete, a los habitantes de la República.
"Conciudadanos: Desde el momento en que los extranjeros hollaron el territorio mexicano, acudí a la defensa de la patria, a la que he estado con449
II

�sagrado incesantemente hasta el momento de mi separación del Cuerpo de
Ejército de Operaciones.
"La ación sabe que me he conducido con lealtad y abnegación, como
cumple a un mexicano y a un soldado.
"No diré yo los poderosos motivos que me han separado del Cuerpo de
Ejército de Operaciones, mas darán testimonio de ello la mayor parte de los
habitantes de este Estado y los soldados y valientes compañeros que han
militado últimamente bajo mis órdenes. Las mismas- causas me obligan a
renunciar el Ministerio de la Guerra.
"Awique precisado por circunstancias ajenas a mi voluntad a retirarme
a la vida privada, no vacila mi fe en la justicia de la causa que por más
de tres años y medio he venido defendiendo con la espada, ni desmaya mi
confianza en que algún día verá México el triunfo de su independencia, que
es y será siempre el más ardiente deseo de vuestro conciudadano y amigo.
"Chihuahua, 20 de julio de 1865. Miguel Negrete".
Los generales Villagra y Ruiz llegaron basta la Villa de Rosales, ya empujados por la primera invasión de las tropas francesas al Estado de Chihuahua. De allí mandó el primero a la capital al coronel Mariano Díaz en solicitud de nuevas instrucciones. Como al mismo tiempo que Negrete dimitió
la Secretaría de Guerra, el coronel Aranda renwició la Oficialía Mayor, el
Presidente nombró en lugar del último al citado coronel Díaz, con el carácter de Encargado del Despacho.
Las órdenes que éste comunicó al general Villagra se encuentran comprendidas dentro de la siguiente nota oficial:
"Ministerio de Guerra y Marina. Sección la. Ha tenido a bien disponer
el C. Presidente de la República que con el 'Batallón de la Guardia de los
Supremos Poderes' y otros cuerpos que después se dirán, se forme una brigada de la que tendrá usted el mando de jefe, siendo el C. general Pedro
Meoqui segundo jefe de la misma.
"Com.unícole a usted por separado las órdenes e instrucciones relativas
a las otras fuerzas que deben unirse a la Brigada y a las operaciones de la
misma, transcribiéndose esta com-wücación al Comandante Militar de la línea del Sur y al C. general Pedro Meoqui, para que sea usted reconocido
como General en Jefe de dicha Brigada y para los fines consiguientes.
"Independencia y Libertad. Chiliuahua, julio 27 de 1865. Mariano Díaz,
Oficial Mayor. C. General Agustín Villagra, en Jefe de la ~rigada Guardia de Jos Supremos Poderes'."
Los generales Ruiz y Meoqui contestaron de enterado el mismo día y ]a
citada Secretaría de Guerra ordenó a Villagra que se dirigiera con su Brigada a la región de Balleza y le otorgó las siguientes facultades la de Relaciones y Gobernación.

450

"Ministe1:io de Relaciones Exteriores y Gobernación. Sección la. Pudiendo suceder que por las circunstancias de las operaciones militares se dirija
usted con la Brigada de su mando, ya sea al Estado de Coahuila o al de
Nuevo León o ya a algún otro Esta.do de la República, el C. Presidente de
1~ República ha tenido a bien acordar, en Junta de Ministros, que comuruque a usted las instrucciones siguientes:
_Si llegase usted con la Brigada de su mando a un Estado en cuyo
terntono no haya quien esté ejerciendo el Gobierno y la Comandancia Militar, podrá usted asumir ambos cargos o nombrar, en representación del Supremo Gobierno, a la persona que le parezca mejor para desempeñarlos.
"2a. En el mismo caso de reasumir usted con algún motivo el Gobierno
y Comandancia Militar de un Esta.do, tendrá usted en el mismo todas las
facultades necesarias en los Ramos de Hacienda y Guerra, para sostener
Y aumentar, cuanto sea posible, las fuerzas de su mando, pudiendo disponer
de todas las rentas que se recauden en el Estado, tanto las propias del mismo, como las pertenecientes al erario federal o decretar los nuevos impuestos
que _sean indispensables. Si resolviere usted nombrar otra persona para, el
~ob1emo y Comandancia Militar del Estado, podrá usted delegarle, de
dichas facultades, las que crea conveniente.
"3a. Si llegase usted a un Estado donde haya quien esté en su territorio ejerciendo el Gobierno y la Comandancia Militar o respecto de que haya
un General en Jefe que tenga el mando superior de las fuerzas del mismo
procUJ'~rá uste?. obrar de acuerdo con uno y otro funcionario, para que ~
operaciones m.1litru.·es sobre el enemigo, teniendo usted siempre las facultades propias del carácter de General en Jefe de la Brürada de su mando
Y debiendo proporcionarse usted los recursos necesarios p:a sostener la Brigada y aumentar cuanto sea posible las fuerzas de la misma.
"Lo que comunico a usted ·y transcribo en este oficio al Ministerio de la
Guerra, para que pueda dirigirle sus comunicaciones en igual sentido.
. "Independencia y Libertad. Chihuahua, julio 27 de 1865. Lerdo de TeJada. C. General Agustín Villagra, Jefe de la Brigada de los Supremos Poderes'.
En la forma anteriormente descrita concluyó totalmente la unidad militar
organiza~a en Chihuahua por el general Negrete con la eficaz cooperación
de~ &lt;?°hterno y de los habitantes del Estado, que si no logró sus principales
0 bJeb.vos, en cambio levantó el espíritu público y dejó fuertes núcleos republicanos en los Estados del noreste, que no abandonaron las annas de la
mano _Y no dejaron de combatir un solo día a los invasores y a sus aliados.
Un ano más tarde dichos núcleos constituyeron el "Cuerpo de Ejército del
Norte" bajo la jefatura del general Escobedo.
Una vez desaparecido el peligro que para el Imperio representó la "Di-

'?ª·

451

�visión de Operaciones" en el noreste del país, e1 mariscal Bazaine encomendó
al general Brincourt la invasión del Estado de Chihuahua; pues si Negrete
no había presentado combate a los franceses después de haberlo rechazado
en La Angostura, menos podía hacerlo después de su disparatada resolución
de tomar el camino del desierto con los restos de la División, en plena estación de verano.
Brincourt inició su marcha de Parras de la Fuente el lo. de julio a1
frente de una brigada de las tres armas, jntegrada por dos batallones del 180.
Regimiento de Línea, una fracción del 950., tres compañías de Cazadores de
Africa~ cuatro baterías de artillcúa y un convoy de pertrechos, equipajes y
provisiones. Tomó el camino de Ja Laguna el día 8 pasó el río Nazas en
el vado del Torreón, dejó al coronel con parte del 950. Batallón en la hacienda de Santa Rosa, para que cubriera ese flanco hasta Cerro Gordo,
pasó por el mineral de Mapimí, hizo su entrada a territorio chihuahuense
y el 22 pernoctó en Villa Coronado. Dejó allí al teniente coronel de Linage,
el 23 ocupó Valle de Allende, al día siguiente ordenó al teniente coronel
Piot que se movilizara con 90 soldados sobre Hidalgo del Pan-al, con instrucciones de agenciar provisiones de boca y dinero efectivo. Como está expresado antes, el general Ruiz se había desplazado en dirección al norte.
El general francés llegó a C. Camargo, en donde demoró ocho días detenido por las avenidas del río Conchos y tuvo que improvisar canoas con
troncos de árboles para poderlo pasar. Los invasores arribaron a la Villa
de Rosales el 9 de agosto, en ·donde Brincourt mandó distribuir un manifiesto
que traía impreso, expresando que venía a Chihuahua como amigos y hermanos de sus moradores; el 13 entraron a la capital del Estado las avanzadas de los franceses bajo el mando del comandante Tourdais y el 15 en
Ja mafiana hizo su arribo la parte principaJ de la brigada, con el general
en jefe a la cabeza, sin haber combatido con los republicanos en ninguno
de los puntos de tránsito. Brincour.t y su estado mayor se dirigieron a la
Iglesia Parroquial, en donde el Pbro. José María Terrazas cantó un solemne
Te Deum en acción de gracias por la entrada de los invasores de la patria.
El Presidente de la República Lic. Benito Juárez, sus Secretarios de Relaciones y Gobernación, Lic. Sebastián Lerdo de Tejada, de Hacienda, Justicia, Fomento e Instrucción Pública, y el Oficial Mayor encargado del
Despacho de GueITa y Marina, coronel Díaz, habían salido el día cinco
para la villa de Paso del Norte, escoltados por el Escuadrón de Carabineros
que mandaba el coronel Juan Pérez Castro. La traslación de equipajes, artillería, pertrechos y la imprenta oficial se encomendó al general Fernando
Poucel.
En una forma completamente tendenciosa y falta de veracidad el general invasor que ocupó la ciudad de Chihuahua el 15 del mismo agosto,

452

informó aJ aJto mando del cuerpo expedicionario que había dispersado al
ejército republicano antes de ocupar la población y le había quitado todos
sus elementos y veinte y cinco cañones. Dicho informe dio origen al siguiente boletfo, que se dio a la prensa de información de la capital de la
República: "México, 28 de agosto de 1865. Tengo el honor de comunicar
que S.E. el Mariscal Comandante en Jefe ha recibido un parte del general
Brincourt en que le comunica su entrada a Chihuahua el 15 de agosto,
después de haber dispersado al ejército disidente, que huyó en todas direcciones. Veinte y cinco cañones quedaron en nuestro poder. Juárez huyó
precipitadamente para Paso del Norte. El Teniente Coronel jefe interino
del Estado Mayor General, Napoleón Boyer".
Los periódicos de la ciudad de México se dejaron llevar por las mentiras
francesas y dieron amplia publicidad a la supuesta derrota de ]as tropas
republicanas en Chihuahua. Más tarde el historiador don Niceto de Zamacois se hizo eco de esas noticias falsas y publicó la siguiente información
en el t. XVIII, p. 60 de su Historia de México:
"El Ministro de la Guerra y general don Miguel Negrete que, después
de su infructuosa tentativa sobre Matamoros y de su retirada de Monterrey,
retrocedió a Chihuahua, había llegado a esta ciudad con muy escasas fuerzas después de una penosa marcha por un inmenso desierto, donde muchos
de los roldados murieron de sed y 1a mayor parte de los caballos de hambre.
"Repuestas en lo posible las tropas, procuró aumentar su número para
opon:11;e al avance de sus contrarios y dictó órdenes a varios jefes para que,
enterandose de todos los puntos ventajosos, hostilizaran de continuo al general Brincourt. Dadas estas disposiciones Negrete se situó con sus tropas
fuera de la capital y a larga distancia de ella, ocupando posiciones bastante
fuertes por su naturaleza y no menos aún por las obras de arte que se hicieron
en ellas.
"Si el éxito era contrario a las armas republicanas la ciudad de Chihuahua
debía ser evacuada por don Benito Juárez antes de que se aproximaran a ella
I:15 tropas franco-mexicanas, dirigiéndose a Paso del Norte, corta población
S1tuada en la margen derecha del río Bravo, que sirve de límite entre México y el territorio de los Estados Unidos de América.
"~~ general Brincourt, después de algunos días de penosa marcha, llegó
al SJ.1:J.o en que lo esperaba para disputarle el paso el general Negrete con
todas ]as fuerzas que había reunido. Pronto dio principio el combate; pero
a pesar de los esfuerzos de los jefes republicanos se vieron obligados a reti~ en_ completa dispersión, dejando en poder de sus contrarios veinte y
cmeo canones, muchos fusiles, municiones y varios utensilios de campaña . . ."
El parte oficiaJ del general Brincourt, el boletín del gabinete militar del
Mariscal Bazaine, las informaciones de la prensa de la ciudad de México y

453

I

�la fantasía descriptiva del lústoriador Zamarois no pasan de formar un conjunto de mentiras destinadas a impresionar favorablemente a la opinión
franco-imperialistá. de aquellos días. Además de que nadie pudo fijar lugar
y fecha exactos de la supuesta derrota o dispersión del "ejército disidente",
el 22 de julio en que el general invasor Brincourt penetró a territorio
chihuahuense hacia diez y nueve días que el general Negrete había entregado a Villagra el mando de la División de Operaciones en Aguacbile Y
dos días que había renunciado el mando de la misma y el Ministerio de la
Guerra, retirándose a la vida. privada. Ya están explicadas con anterioridad
las movilizaciones de tropas republicanas ordenadas por la Secretaría de
Guerra y Marina a raíz de la separación de Negrete.
Lo único que logró Brincourt fue mandar ocupar algunos elementos que
el general Ruiz había dejado ocultos en la villa de Rosales y otros que
quedaron almacenados en la plaza de Chihuahua, porque e1 general Poucel
no pudo llevarlos a Paso del Norte por falta de medios de transporte; pero
el jefe invasor no combatió ni dispersó ningún ejército republicano desde el
22 de julio en que penetró a territorio chihuahuense hasta el día de su entrada a la capital.
El 8 de agosto, fecha en que el general invasor se venía aproximando a
Rosales, el general Villagra, con tropas pertenecientes a la Brigada de la
Guardia de los Supremos Poderes, derrotó y aniquiló a la guarnición francesa de Hidalgo del Parral, que mandaba el teniente coronel Piot. Este
revés sufrido por los invasores constituye una prueba contraria al infundio
contenido en el parte oficial del general Brincourt en el sentido de que había
dispersado totalmente al "ejército disidente". Además, diversos autores se
han encargado de señalar la excesiva inflación de los partes de guerra de los
jefes militares franceses, que encontramos repetido en el caso de Chíhuahua.
Otro caso que prueba que no hubo tal dispersión del "ejército disidente-''
de Negrete, fue la constitución de una nu~va "División de Operaciones",
por órdenes comunicadas el 4 del mismo agosto por la Secretaría de Guerra
y Marina, con las brigadas: la. de Durango (general Patoni), 2a. de Durango, (coronel Meza) y Supremos Poderes (general Villagra).
Este último jefe, después del triunfo que obtuvo en Hidalgo del Parral,
se dir.i!!ió a la vil1a de Belleza. Allí se reunió con el general Patoni, se. dio
organización a la nueva División y dirigió el siguiente informe al Gobierno

poniéndome con mi Brigada a sus órdenes, para comenzar las operaciones
en el Estado de Durango.
''Ninguna dificultad ha habido y se ha organizado la 'División de Operaciones' con tres brigadas: la primera y segunda de Durango y fa 'Brigada
de la Guardia de los Supremos Poderes', quedando de jefe de la expresada
el C. general José María Patoni y de segundo el que subscribe, sin perjuicio
del mando de la Brigada que se me confió por el Supremo Gobierno.
''Todo 1o que espero se sirva poner en conocimiento del C. Presidente, p:,lra
los efectos correspondientes.
"La_ ~ndependencia y Libertad. Balleza, agosto 13 de 1865. Agustín Villagra.
C. Oficial Mayor del Ministerio de Guerra y Marina. Donde s-e halle".
En la fecha de la comunicación anterior las avanzadas francesas hicieron
su entrada a la ciudad de Chihuahua, Negrete había desaparecid0 del lado
del &lt;?º~íerno Nacional y éste había tenido elementos de qué disponer para
const,turr una nueva «División de Operaciones".

~

Nacional:
"Brigada de la Guardia de los Supremos Poderes. General en Jefe. Ayer
he }legado a este pueblo, a la vez que lo hizo también el general Patoni, e
inmediatamente que recibí la comunicación de ese Ministerio fecha 4 del
corriente, cumplí con la determinación del C. Presidente de la República,

455

454

�UNA VISITA DE INSPECCION AL ABRIGO DE ROCA
LLAMADO "CUEVA AHUMADA", EN LA VILLA
D.E GARCIA, NUEVO LEON
ANTONIETA ESPEJO

Instituto Nacional de Antropología
e Historia

TRABAJANDO

EN

MONTERREY, Nue".o León, entre otras actividades recabé

informes sobre localización de sitios arqueológicos y exploraciones- hechas por
personas e instituciones de aquella capital de estado. Tuve conocimiento de
excavaciones que se habían efectuado en un sitio denominado "Cueva Ahumada", municipio de García, donde existen petroglifos y pinturas rupestres,
por Burney B. McClurken y Glen S. Greene, alumnos del doctor J. F. Epstcin, de
la Universidad de Texas, quien tiene contrato con el Instituto Nacional de
Antropología e Historia para explorar en esta región noreste del país. Extemé
deseos de visitar ese sitio y se organizó una visita de inspección el día 26
de abril de 1966. Salimos de Monterrey el ingeniero químico Bruno Morales,
el señor Don Spence, norteamericano residente en Monterrey y yo, por FF.CC.,
en el tren número 3, Laredo-México, que sale de Monten-ey a las 9 A. M.
rumbo a Saltillo, llegando a "Los Fierros", N. L., a las 10 A. M.
Nos dirigimos a la casa, casi dcrnúda, del casco de la antigua hacienda
ganadera "Los Fierros", desde donde emprendimos la marcha a pie hacia
"Cueva Ahumada", lugar situado a unos tres kilómetros al N.-N.O. del casco
de aquella vieja hacienda.
La región es terreno quebrado, con cañones y planicies o vallecillos cubierl'9s de vegetación de monte, característica de lugares senú-desérticos, donde
abundan el mezquite, chaparro, anacua, sangre de drago, cactáceas, agaves,
palmas, etc.
El sendero que sale de "Los Fierros" hacia el sitio donde se hallan las pinturas rupestres, es un angosto camino pedregoso e irregular con altibajos
hasta donde se llega al borde del río Pesquería, a cuyas márgenes se en-

457
H

�cuentra el repecho cubierto de pinturas y cuyo cauce hay que seguir por
un largo tramo para llegar hasta el sitio arqueológico.
A unos seiscientos metros del casco de la hacienda ''Los Fierros", atravesamos por un lugar donde afloran a ambos lados del sendero numerosas
rocas de material silíceo-margoso, sobre las cuales aparecen gran cantidad
de petroglifos.
Las figuras al parecer fueron hechas a percusión con cincel que dejó
sobre la roca pequeñas huellas incisas en bisel, colocadas una, después de la
otra, quedando delineados los motivos con esas pequeñas rayas, ligeramente
separadas a manera de pespuntes.
Los motivos que se observan son principalmente pequeños y grandes círculos
aislados o unidos entre sí.
A este sitio denominé yo "La Gachupina'', en honor de Amalia Mendoza,
india cuachiclul de San Luis Potosi, que vive en la casa del casco de "Los
Fierros" y a quien Don Spence denomina con aquel nombre.
Seguimos el camino por el cauce del río pesquería rumbo a "Cueva Ahumada". Cerca del sitio observé raspadas sobre la superficie de un cantil de
poca altura, las iniciales MF; una figura que parece la representación de
un fierro de herrar ganado; una víbora y una letra A.
Las letras del monograma resultaron ser las iniciales de uno de los antiguos
dueños de la hacienda de "Los Fierros", Mel:ítón Fernández, y la figura
antes aludida, probablemente sea el dibujo de uno de los fierros de herrar,
propiedad de aquel ganadero.
El abrigo de roca de que se trata se levanta sobre Ja margen derecha del
río Pesquería.
La afloración es un corto espolón silíceo-margoso del Cretásico, con fósiles
marinos, que emerge en una planicie situada al N-N.O. del Cañón de Los
Fierros, el cual, a su vez, separa dos. elevaciooes montañoS&lt;IS de la Sierra
Madre Oriental que corren por esa parte del Estado de Nuevo León.
La formación consiste de grandes rocas superpuestas en secciones típicas
de esquistos y sigue una dirección sensiblemente N.S.
El abrigo de roca mira al S. y tiene una extensión aproximada de 16. x 8.
mts. en su sección O.; de 9. x 3. mts. en su extremo E. y una altura media
de cuatro a cinco metros.
Las rocas que constituyen el techo son lajas de gran espesor y proporcionan abrigo en verano, defendiendo de los vientos del N. en el invierno.
Las paredes interiores del abrigo presentan una superficie irregular con
grandes rocas largas y angostas que sobresalen en planos inclinados verticales.
Sobre estos paneles y todas las superficies disponibles, los artistas aborígenes desplegaron su capacidad para dejar sus mensajes en forma pictórica.
Lo m~ sobresaliente de este abrigo de roca es un alud en su extremo O.
458

�Algún fenómeno ocasionó que algunas rocas perdieran su base de sustentación, arrastrando en su caída numerosos bloques que se deslizaron a distintos niveles de acuerdo con la gravedad y los accidentes topográficos del
terreno.
Alrededor de la cueva o abrigo donde se yerguen numerosas afloraciones
de rocas aisladas y sobre las rocas del alud, aparecen numerosos petroglifos.
Algunos signos se en,cuentran grabados en earns de las rocas, cuyo ángulo
actual de inclinación no hubiera permitido que se labraran las figuras que
sobre ellas aparecen.
A mayor abundamiento, hay una gran mole de piedra que debe haber
caído desde lo más alto del abrigo de roca, la cual se resquebrajó.
La hendidura angular de la fractura está cubierta de pinturas que no fue
posible observar bien.
Estos datos indican, desde luego, dos épocas de ocupación humana del
sitio. Al mismo tiempo, permiten inferir que fueron dos grupos diferentes
los que vivieron en la vecindad del lugar.
Los primeros, grabaron petroglifos en un cantil que se desplomó después y
en las rocas que afloran en las cercanías del abrigo.
Los segundos, cubrieron de pinturas las paredes internas del repecho, donde
se aprecian varias capas superpuestas de pinturas, que parecen indicar, a
su vez varias fases de una misma ocupación humana del sitio.
Los colores son planos, en blanco y en negro, asi como en varios tonos de
rojo y de amarillo.
Se distinguen dos estilos. El de los petroglifos que es principalmente geométrico y consiste de motivos y elementos de los más usuales como el circulo,
la raya; drcu1os concéntricos, lineas ondulad~, lineas quebradas, etc.
Excepcionalmente, se notan motivos realistas en los petroglifos, como uno
de ellos, que parece representar una flor o un motivo estelar.
En las pinturas rupestres, se aprecia otro estilo menos ingenuo, con posible tendencia a convertirse en abstracto.
Los motivos y elementos son por lo general bandas repetidas sensiblemente paralelas: horizontales, oblicuas o verticales y líneas rectas, onduladas
o quebradas, arregladas en paneles, de tal manera que se puede observar un
intento de lograr una composición dada, de contenido particular.
Por otra el ingeniero geólogo-biólogo petrolero Sergio Cavazos, ha interpretado algunos motivos como representaciones de la flora regional; por
ejemplo cree ver en las pinturas la representación de la planta de la higuerilla muy abundante en esa provincia fisiográfica.
El ingeniero químico Bruno Morales concuerda con -la opinión del ingeniero Sergio Cavazos, en reconocer la representación de la higuerilla y

459

�cree advertir que se dibujó en corte transversal, cuya observación sería muy
interesante de poder confirmarse.
Este último profesionista, hizo hincapié en el hecho de que los colores cambian en el transcurso del tiempo debido a oxidación de los pigmentos al
contacto con emanaciones de la lluvia, del humo y del calentamiento de la
atmósfera. Dice que por oxidación, los rojos se convierten en blancos.
Tal vez esta aseveración sea una de las causas de los diferentes tonos de
rojo que se observan. Habría que considerar también si los tonos de ~arillo
sufren cambio en su tonalidad y si los blancos conservan su color ongmal o
son resultados de la temperización.
Los campesinos de la región dicen que han oído que los antiguos pintaban
el color rojo con sangre de mula.
El ingeniero Bruno Morales aclaró que tal vez los informantes se referían a la yerba sangre de drago, muy abundante en esos lugares.
Maximinio Martínez, refiriéndo.$tl a esta planta dice: " ... Según el_ Prof.
D. Mariano Lozano Castro, las raíces (de la sangre de drago) contienen:
materia grasa sólida, aceite esencial. .. y materia coloran~ roja".1
El mismo autor más adelante, al hablar de su distribución geográfica,
'
"aloa. • •"
menciona que la "Sangre
de drago. . . palo muela, (se da en) Sm
y en otro lugar indica que es curativa para la dentadura. 2
Posiblemente, los campesinos cuando hablaron sobre el uso de aque_lla
yerba, como colorante, se refirieron a la sangre de muela, cuyo nombre se mterpretó como sangre de mula.
Por otra parte, cabe mencionar que el C. de la Vía del FF:CC. yendo ~e
Monterrey a los Fierros, aproximadamente a la altura de 1a villa de G~cia,
se observó una gran cantidad de almagre despedazado y que se recogieron
noticias de que existen yacimientos del mismo material en la región.·
Sobre el color rojo utilizado por indígenas en pinturas rupestres, se puede
mencionar lo dicho por el capitán norteamericano Jim Cook quien fue cautivo de Jos comanches. Jackson, en su libro sobre epilítica de Texas, refiere
algunas observaciones de Jim Cook, como sigue:
" ...The indians took a soft red and burnt it until it was ready to crumble,
then crushed it into a powder an mixed it with water to make a red pasty
paint... ". 3
Es notoria la ausencia de representaciones ,zoomorfas o antropomorfas tanto
entre los petrogliios como entre las pinturas rupestres de "Cueva Ahumada".
Se mencionó antes una víbora grabada en la roca cerca del monograma
1

MARTÍNEZ, MA.xnlINIO,

Plantas Medicinales de M¿xico, México, 1959, p. 285.

Idem, pp. 489 y 285.
• jACKSON, A. T., Picture Writing o/ Texas Indiant. Anthropological Papers, Vol.
II. B. R. in the Social Sciences. Austin, 1938, p. 142.
2

460

MF, en las inmediaciones del repecho; sin embargo, aquella fue ejecutada
de perfil en forma realista, con el ojo formado por un punto y los crótalos
se figuraron con pequeñas rayas transversales en el extremo de la cola. El
estilo, en general, es indudablemente contemporáneo del fierro de herrar y
de las letras a que se hizo antes alusión.
Es de esperarse que las exploraciones de los alumnos de Epstein arrojen
alguna luz sobre fechas relativas del sitio~ si la estratigrafía se realizó con
buenos resultados en los fosos que excavaron frente al abrigo de rocas.
En el citado lugar de las excavaciones de Epstein y su grupo, entre ]a
trinchera y el foso perforados en escuadra por McClurken y Green, hay una
pared delgada en peligro de desaparecer debido al uso que los ixtleros hacen
del albergue, transitando constantemente sobre los fosos para protegerse del
sol mientras tallan el ixtle.
Don Spence solicitó mi autorización para retirar esa pared por medio de
capas estratigráficas. En vista de la urgencia del caso, le dí autorización
verbal para que lo hiciera, ya que él también estuvo presente cuando trabajó el grupo de Epstein.
Spence se comprometió a proporcionar un informe del resultado de este
corto trabajo que no pude llevar a cabo personalmente, por falta de los
elementos indispensables de transporte y demás.
Por último, es preciso mencionar que en esta primera inspeeción, durante
la cual se visitó "Cueva Ahumada"; se examinó también rápidamente el
sitio "Ja Gachupina", donde aparecen petroglifos y además, con la ayuda
de binoculares, se pudieron reconocer los lugares cercanos donde hay petroglifos en los alrededores de "Cueva Ahumada", tales como la Loma de la
Cruz, la Loma Bola y la Loma Larga.
Si .se toma asimismo en consideración que saliendo del Cañón de los
Fierros~ rumbo a Saltillo, se halla el sitio "Rinconada" cueva cubierta de
.
'
pmturas rupestres, y tres kilómetros adelante, está la cueva "Casa Blanca",
tapizada de pintw-as, se puede comprender la riqueza de la epilítica de
Nuevo León en el Municipio de García, cuyas numerosas estaciones arqueológicas se suman a la cantidad de un centenar de sitios arqueológicos
con vestigios de epilitica que aparecen en el "Registro de Epilítica de Nuevo
León", trabajo que se ha estado preparando en estas oficinas del Noreste de
México desde hace algún tiempo.
Salta a la vista 1a insuficiencia de datos que se pueden obtener en una
primera visita de inspección ocular a un sitio de la importancia de "Cueva
Ahumada", Municipio de García, Nuevo León.
Es evidente que para estudiar sitios arqueológicos de las características que
presenta aquel lugar y tantos otros semejantes del .Estado de Nuevo León
es indispensable emprender el estudio sistemático de los mismos bajo u~
461

�enfoque metodo1ógico,4 llevando a la práctica el proyecto que se propuso ante
la X Sesión de la Mesa Redonda de Antropología celebrada en San Luis
Potosí, S. L. P., en agosto de 1963/ solicitando apoyo pm-a la organización
de equipo de trabajo de investigadores competentes que pudieran seguir en
todos sus pasos los lineamientos de las técn:iQis más modernas de traba jo
de campo y de laboratorio, para estudios de prehistoria y arqueología. 6
Se propuso asimismo un enfoque etnohistórico auxiliar en el trabajo de
gabinete, por las condiciones especiales de aislamiento y luchas entre españoles
e indígenas que prevalecieron en esta región del país durante largos tres
siglos después de la conquista de México por Hemán Cortés.
Muy conocidos son los datos históricos que existen tanto sobre indios apóstatas que huían de las misiones y congregaciones y se refugiaban en las rancherías de indígenas nativos de esta gran zona del NoTeste de México, así como
sobre las incursiones de apaches, lipanes y comanches que efectuaban sus
correrlas por el Suroeste de Estados Unidos y se internaban por Texas a los
Estados de Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas.7
Se hallan en el archivo de estas oficinas, cerca de doscientas fotografías de
petroglifos y pinturas rupestres de sitios arqueológicos donde aparece epilítica en el Estado de Nuevo León, en las cuales se observan varios tipos de
representaciones, entre los cuales uno de ellos corresponde a mapas o planos
donde se aprecian motivos i:¡ue al parecer representan montañas, veredas,
depósitos acuíferos, y demás. En algunos casos aparecen flechas que probablemente denotan rumbos, etc.
Sin &lt;"mhargo, existen muy pocos datos sobre epilítica registrados en los escritos de los primeros conquistadores. Alonso de León, mencionaba a1 guía
indígena Martinillo, quien mostró a lo lejos de la ruta que seguían, el lugar
donde un hombre blanco había dejado grabadas "Las huellas de sus pies"
sobre una piedraª y Santiago Roel se basa en documentos de primera mano,
• M:EssMACH.EJI., Mlóul!L, Las Pinturas Rupestres de Ja Pintada, un Enfoque Metodológico, Tesis q_ue para obtener el grado de Maestro en Antropología presentó a
la Escuela de Antropología del Instituto Nacional de Antropología e Historia, México,
1964, (Por cortesía del Arq. Messmacher, me fue posible consultar su tesis).
• EsPEJe, ANTONIETA, "Moción que ltace la Antropóloga del lmtit11to Nacional de
Antropologla e Historia. . . Sobre estudios de EpillLica en Nuevo León, ante la Directiva de la X Reunión de Mesa Redonda de la Sociedad Mexicana de Antropología,
que se Teunió en San Luis Potosí., S. L. P., del 18 al 23 de agosto de 1963".
• Brothwell, Don and Eric Higgs,_ London, 1963.
1 Informes de la Comisión Pesquisidora del Norte de México, 1874. Monterrey, 1880.
Del Hoyo, Eugenio, El Carácter de la Conquista y Colonización Española en el
Noreste de México, (Siglos XVI y XVII). Copia mimeográfica, 1963.
• DB LEÓN, ALoNso, Historia de Nuevo Le6n ... , México, 1909 p. 29.

462

c~ando se refiere al descubrimiento de "Piedras Pintas", hecho por un franciscano durante la géstión del gobernador Martín de Zavala, ( 1626-1664) .9
Por otra P~:' en archivos municipales, se encuentran datos que ofrecen
bas~ para auxiliar la .reconstrucción de la historia .regional; por ejemplo, se
coll.Slgna en documentos de aquella índole, que los comanches antes de salir
a una expedición guerrera, dejaban una mano pintada en 'el frontón del
abrigo de roca donde se guarnecían o donde efectuaban la ceremonia bélica
a~tes de partir a la batalla.10 Yo examiné un abrigo de roca o repecho en la
Sierra de la Reforma, Municipio de Linares, N. L., donde se encuentra la
hueU~ de una mano pintada en bandas rojas y negras, impresa sobre el
frontón del techo de Wl abrigo de rocas.11
~~~ desechar la posibilidad de que se descubran vestigios prehistóricos de
e~il~tI~ Y aceptando desde ahora la presencia de varias épocas de actividad
p1ctonca de los aborígenes de Nuevo León y de los grupos que se infiltraban
~ su territorio, se puede establecer como una de las hipótesis de trabajo relac1_onadas con el tema, que en casos concretos los indígenas utilizaban signos
pmtados o grabados en Ja roca para indicar puntos geográficos rutas cte.
De ahí la necesidad de la investigación etno-histórica auxiliar' reco~endada
la cual puede arrojar luces para dilucidar parte del problema total que en~
cierra el estudio de que se trata.
~a ~alta de no~cias sobre vestigios de epilítica en las fu.entes históricas
p~anas, se explica porque los españoles SCc,oU.Ían rutas dirigidas por guías
nativos conversos que evadían las propias rutas de los nativos y sus rancherí.as
que eran núcleos de población semi-nómada a donde solmnente caían Jo;
españoles con el exclusivo objeto de capturar indígenas para su venta 12 mientras_ ,que estos
,
se remontaban a cañones y abrigos de roca accesibles,' de ocupac1on para ellos tradiciona~ donde acostumbraban dejar sus mensajes grabados o pintados sobre las rocas.
Por ~timo, ~ueda por agregar que el interés etno-histórico que encierra
el estudio del neo acervo de la epilítica de Nuevo León es nn venero digno
de aprovecharse para el mejor conocimiento del pasado del Noreste de México.

,: RoEL, SANTIAco, Historia de Nuevo León, Monterrey, 1945, p. 279.
Cavazos Garza, Israel y del Hoyo, Eugenio, informe verbal.
11
EsPEJO, ANTONIETA, Petroglifos de Linares, N. L. Informe enviado al Departamento de Moiuunentos Prehispánicos del Instituto Nacional de Antropoloal" e Historia
0
1962.
,

F 11 DE _SANTA MARíA, VICENTE, P. Fr., Relación Histórica. .. en Estado General de tas
Mu:i1aciones hechas por D. José de Escandón . .. , t. II, Archivo General de la ación
enco, 1930.
'

463

�DURACIO DE LOS VIAJES DESDE
ESPAAA AL NUEVO MUNDO

( 1525-1810)
JosÉ ToRRE RE.vELLo

t

Buenos Aires, Argentina.

I
LAs RuTAs
A PARTIR

DE LA PROMULGACIÓN

de la provisión real dada en Madrid a 10 de

abril de 1495, que autorizaba a los súbditos de los Reyes Católicos para na-

vegar a las Indias Occidentales, los viajes, oficiales y clandestinos, se hicieron frecuentemente.
Por el articulo primero de ese regio docwnento se señalaba el puerto de
Cádiz como único para la salida y regreso de los navíos, hasta que fue creada
la Casa de Contratación de las Indias Occidentales, cuyas primeras ordenanzas se dataron en Alcalá de Henares, el 20 de enero de 1503 y en las
que se señaló el puerto de Sevilla como único de partida y retorno de los
navíos destinados a comerciar con el Nuevo Mundo.1
Por esa época se había extendido la conquista por el Mar Caribe hacia la
1
Siguiendo referencias H;nry Harrisse, enumera JosÉ To,R.IBIO MEDINA, en Juan
Dias de Solís, estudio histórico, Santiago de Chile, 1897, t. I, capítulo III, ochenta
viajes efectuados por navíos de distintas banderas al uevo Mundo, entre los años
1492 a 1504. Sobre cuanto atañe a la Casa de la Contratación de Sevilla, además
de Ja clásica obra de JoSEPH VEITIA LlNAGE, Norte de la Contratación de Jas Indias
Occidentales, véase a CLARENCE H. HARING, Comercio y nauegaci6n entre España
Y las Indias en la época de los Habsburgos, versión española revisada por Ei.n.i:A SA.LmAs, México 1939, pp. 27-57. Consúltese a LEOPOLDO ZuMALACARREGu-r, Las ordenanzas de 1531 para la Casa de la Contratación de las Indias, en Revista de Indias,
Madrid, 1947, año VIII, núm. 30, pp. 749-782.

465
H

�Tierra Firme. Igualmente partían entonces de las Canarias navíos con ª'.lu~I
destino como lo asienta la real cédula datada en Tordesillas, a 25 de Julio
de 151'1, en la que, al contestarse una carta de Diego Colón, se le comunicaba que se había autorizado a cargar en aquellas islas a las naves que se

dirigí;,m a América. 2
•
En 26 de septiembre de 1511, se permitió a los vec~os de la ISia de. San
Juan de Puerto Rico comerciar directamente con E~pana ·y. Santo DoIDIIlgo.
Lentamente, y de acuerdo a la conquista que se iba haci~do de nuevas
tierras se fueron ensanchando las rutas marítimas. Para facilitar 1a carga Y
desear~ de los navíos destinados a la navegación de las Indias Occid~ntales,
se habilitó nuevamente el puerto de Cádiz, por real cédula extendida en
Barcelona a 14 de septiembre de 1519.3
••
Debido a las pérdidas de pequeñas embarcaciones qu~ en los V1aJe~ s_e experimentaban se dictaron unas ordenanzas en Victoria, a 13 de Julio de
1522 referen~ al arqueo y armamento de las naves, como así_ también al
níun~ro de tripuJantes que debían llevar según la capacidad de aquéllas,
cuyo porte no podía ser inferior a las ochenta toneladas.""
. .
Una referencia concreta sobre las rutas seguidas por las naves mdianas Y
sobre el tiempo que empleaban en su navegación es la que suminis_tró ?°nzalo Fernández de Oviedo y Valdés en el Sumario de la Natural Histona de
las Indias y corresponde al año 1525. En este libro expresa su autor que
los navíos levaban anclas de Sevilla, o bien de Sanlúcar de Barrameda,
entonces también habilitado, para dirigirse a las islas Canarias a cargar víveres frescos, agua y leña. Calculaba ese trayecto en doscientas cincue~ta
leguas, que eran navegadas, por lo comón, en ocho días. 5 Desde las Cananas
se dirigian los buques a las Antillas y, antes de tomar puerto en Santo Do• CDIA (=Colección de documentos inéditos relativos al deswbrimiento, ~onquista
colonización de las posesiones españolas de Amé1-íca y Oceanía .. . , Madnd, 1864i884, 42 vols.), t. XI, p. 157. Para las relaciones mercantiles entre C~narias _Y el
Nuevo Mundo véase FRANCISCO MORALES PADRÓN, El Comercio ~anano--1-mencano
(Siglos XVI, XVII y XVIII), prólogo de D. EouARDo ARCILA FARJAs, Sevilla, 1955.
Lo referente a Diego Colón, p. 172.
. .
.
• CDIU ( Colección de documentos inéditos relativos al descubrimumto,_ conquista y organización de las antiguas posesiones españolas de Ultramar, Madnd j 18851932, 25 vols.), t. X, pp. 287-296.
' CDIU, t. 1X, pp. 143-149.
• LoPE DE VEGA, en San Diego de Alcalá, acto II, pone en boca de íray PaWo,

la siguiente expresión:
Padre, muy presto será, que
desde Canaria a España si
buen viento le acompaña,
en ocho días vendrá.

466

mingo, divisaban la isla de Todos los Santos, que eran seguidas en el itinerario por las de Marigalante, Deseada, Matitinao, Dominica, Guadalupe, San
Cris:óbal, etc. Si el piloto, acota Fernández de Oviedo, no era experto y
desviaba la ruta, pasaba entonces a la vista de San Juan de Puerto Rico 0
bien de La Española, Jamaica o Cuba_, enfilando hacia las costas de Tierra
Firme. Calculaba que desde las Canarias a Santo Domingo existían mil cincuenta leguas de navegación, cuya trayectoria insumía de treinta y cinco
a cuarenta días y de Santo Domingo a Tierra Firme se empleaban de cinco
ª. siete días. Algo más de tiempo se empleaba en el retorno, pero el autor
citado anota, como hecho excepcional, que en 1525, cuatro naves que habían partido de Santo Domingo llegaron a Sanlúcar de Barrameda en veinticinco días de navegación. 6
Los navíos que desde Sevilla se dirigían al Nuevo Mundo, aunque no se
había dispuesto ordenanza alguna por entonces, solían hacer el viaje en convoy, para ayudarse en la travesía ante cualquier alteración del tiempo o ataque
que pudieran inferirles los piratas que pululaban en el océano. Con ocasión
de la guerra que España sostenía con Francia, ~ ordenó en 1543 que las naves debían hacer la carrera de las Indias en flotas, con un mínimo de diez
navíos de cien o más toneladas cada uno. Se señalaban para estas flotas
dos salidas anuales, en marzo y septiembre. Un navío de guerra costeado
con la "avería" debía escoltar el conjunto hasta La Habana. Los navíos
destinados a Santo Domingo debían formar flota aparte, eligiendo los pilotos
entre sus naves una que sirviera de capitana. Continuó este sistema de convoyes hasta que se modificó en 1553, año en que se mandó que las naves
mercantes fueran armadas y que se formaran dos escuadrones de navíos de
guerra para 1a protección de las embarcaciones comerciales, con estación uno
en las . cercanías de Sevilla y jurisdicción hasta las islas Azores y Cabo de
S_an Vicente y el otro en Santo Doming-0 para salvaguarda de las embarcaoone~ que navegaban por el Caribe. No obstante estas disposiciones, la navegación no se ajustó debidamente a lo ordenado, hasta que Felipe II pro-mulgó en Madrid, a 16 de julio de 1561, las ordenanzas que reglamentaron
el servicio de flotas. 7
• GoNZALO FKRNÁNDEZ DE ÜVIEDO Y VALoÉs, Sumario de la Natural Historia de
las Indias, en Historiadores primitivos de Indias, Madrid, 1877, t. I, p. 473.

' F.

DE

CAsmo

Y .BRAvo,

Las naos españolas en la carrera de ~as Indias, armadas

'"I flotas_ en la segunda mitad del siglo XVI, Madrid, 1927, pp. 48-50.: y MARINO,
Comercio Y navegación, pp. 251-258. El régimen de flotas y galeones perduró hasta
11_40.: véase RICARDO LEVENE, 11ivestigacio.nes acerca de la Historia Econ6mica del
V1rre~nato del Plata, La Plata, 1927, t. I, pp. 283-293. Sobre algunos puntos de

Espana que estuvieron habilitados temporariamente para comerciar con las Indias
consúltese JosÉ ToRRE REVELLO, Puertos h4bilitados en España en el siglo XVI para

467

�Por esa disposición se mandaba que los navíos mercantes debían ~alir en
dos flotas custodiadas por una armada real. Una de ellas se destmab~ ~
Nueva España y la otra a Tierra Firme. En cuanto a la armad~ real, VIgtlaria el océano tanto a la ida como a la vuelta. Una flota deb1a levar ~das en enero y la otra en agosto, llevando cada una capitán general Y ahnirante. ª En las ordenanzas que Felipe II expidió en 18 de octubre de 1564,
señaló la salida de la flota de Nueva España en abril. El itinerario que debía seguir ésta se maraaba con rumbo a las islas Dominica, Deseada o Guadalupe y Santo Domingo. Pasado el cabo de Tiburón, _se apartarían las naves
que se dirigían a Jamaica y a Santiago de Cuba, rmentras la flota se acercaba a la isla de .Pinos. En este lugar o en el cabo de San Antón, debía
ordenar el je(e principal a las naves que iban a Honduras y al Yucatán que
tomaran su destino. Pasado el cabo referido eran despachadas las naves destinadas a La Habana, y las restantes seguían su rumbo desde ese lugar hacia
San Juan de U lúa.
La flota de Tierra Firme partía en agosto y al llegar a la isla Dominica se
despachaban las naos que se dirigían al río Hacha, Venezuela, Cabo ~e la
Vela y Margarita. El general de la flota con la part: re~te enfilaba
hacia Cartagena, donde después de descargar la mercanc1a destmada a este
puerto se dirigía a Portobelo. Desde este último lugar emprendía el regreso
a ca.r:agcna y de allí a La Habana, en donde se unía a la flo~ de ~ u~va
España para retornar juntas a Cádiz y Sanlúcar de Barrame~a. S1 algun lillpediroento obligaba a demorar el viaje a 1~ naves,_ ~ebía mvemarse en La
Habana hasta que reinaran las circunstancias prop1c1as para emprender el
regreso.
dif" '
al éduJ d 20
La época en que debían partir las flotas se mo 1co por re c
a e
de enero de 1582, que señaló el mes de mayo para la salida de la de Nueva
España, y agosto para la de Tierra Firme.9
•
•
.
Las flotas, al regreso, se debían concentrar a mediados de Jumo en _La
Habana, para emprender el retomo a España. Desde aquel puerto enfilacomerciar con las Indias Occidentales, en Humanidades, La Plata, 1936, tomo XXV
da parte) pp. 353-361. Véase GUII.LER){O CÉSPEDES DEL CAsTJLLO , La ave(
segun
'
·
·
·
S vill l945,
ría en el comercio de Indias, en Anuario de Estudios Amertca.nistas, e a,
vol. II, pp. 595-698.
.
a Para más detalles sobre el régimen de las flotas, pueden consultarse _las obras c~tadas en la nota anterior de CASTRO y BRAVO llA.RINo. Pareceres que dieron los ofide Mercaderes,
cial es rea Jes de la Contratación de Sevilla y el prior y Universidad
d" O .d tal
que dieron la orden para que fuese~ dos ~otas cad~ _año a !as In tas cc1 en es,
en AGI (=Archivo General de Indias, Sevilla), ]ustma, lega10 11~0 . . ,
.
• RAFAEL ANTÚNEZ y AcEVEDO, Memorias históricas sob1e. la legulacion y gobte":"
del comercio de los españoles con sus colonias en las lfldias Occidenlales, Madrid,

1797, pp. 95-96.

ban hacia las Azores para dirigirse desde a1lí a Sanlúcar de Barrameda, salvo aquellos navíos que se hallaban. exceptuados por licencia real.1 º
Los antecedentes que hemos enumerado nos pennitirán conocer mejor el
itinerario que debieron seguir las naves en su viaje desde las costas de España a distintos sectores del Nuevo Mundo.
E1 P. José de Acosta, S. J., en la obra que publicó en 1590, se ocupó de
la navegación al continente americano en el libro tercero' capítulo IV, titulado Que en la Tórrida zona corren siempre brisas y fuera de ella vendavales y brisas, donde, después de referirse a los vientos, manifestó que era
"más segura la navegación yendo de España a las Indias Occidentales que
la de ellas volviendo a España". A continuación de lo expresado, apWltó
el siguiente itinerario: "Salen de Sevilla dos flotas y hasta llegar a las Canarias sienten la mayor dificultad, por ser aquel golfo de las Yeguas vario,
Y contrastado de varios vientos. Pasadas las Canarias, van bajando hasta
entrar en la Tórrida, y hallan luego la brisa, y navegan a popa, que apenas
hay necesidad de tocar a las velas en todo el viaje. Por eso llamaron a aquel
gran golfo, el golfo de las Damas, por su quietud y apacibilidad. Así llegan
hasta la isla Dominica, Guadalupe, Deseada, Marigalante, y las otras que
están en aquel paraje, que son como arrabales de ]as tierras de las Indias.
Allí las flotas se dividen; y las que van a la Nueva España echan a mano
derecha en demanda de la Española, y reconociendo el cabo de San Antón,
dan consigo a San Juan de Ulúa, sirviéndoles siempre la misma brisa. Las
de Tierra Firme toman 1a izquierda, y van a reconocer la altísima sierra Tayrona, y tocan en Cartagena y pasan a ombre de Dios, de donde por tierra
se va a Panamá, y de allí por 1a mar de el sur al Perú. Cuando vuelven
las flotas a España, hacen su viaje en esta forma: la de el Perú va a reconocer el cabo San Antón, y en la isla de Cuba se entra en La Habana, que
~,muy hermoso puerto de aquella isla. La flota de Nueva España viene tambien de.sd~ la Veracruz, o isla de San Juan de Ulúa a la Habana, aunque
con traba30, porque son ordinarias allí las brisas que son vientos contrarios.
En la Habana, juntas las flotas, van a la vuelta de España buscando altura
fuera de los Tópicos, donde ya se hallan vendavales, y con ellos vienen a
reconocer las islas de las Azores, o Terceras, y de allí a Sevilla".l.1
Mucho más prolijo es el itinerario que traza el cronista Antonio de Herrera y Tordesillas en sus conocidas Décadas, cuyo tomo primero fue impreso en Madrid en 160L12

'º

CASTRO Y

BRAvo, Las naos, pp. 53-85;

HARING,

Comercio y 11,avegación, pp.

258-287.
u PADRE JosRP'.B. DE AcosTA, R Euoroso DE LA COMPAÑÍA DE JEsús, Historia nafu:a/ Y nu:ral ile las Indias, reimpresión hecha en Madrid, 1894, t. I, pp. 180-185.
ManeJamos la siguiente reimpresión: Historia general de los hechos de los cas-

469

�En ]os legajos pertenecientes a la Casa de la Contratación de Sevilla, que
actualmente se conservan en el Archivo General de Indias en la referida ciudad, hemos tenido oportunidad de ver libros y registros referentes a las
naves que formaron las ilotas de Nueva España y Tierra Firme. Por ejemplo, en 1562 integraron la primera veintitrés navíos y treinta la segunda. En
ese mismo año regresaron a España cuarenta y cinco embarcaciones. En
1605, partieron las flotas de SanJúcar de Barrameda. La que se dirigía a
Tierra Firme la componían veinte naves de las cuales cuatro se dirigían a
Margarita y una, respectivamente, a Santo Domingo, Puerto Rico y Santa
Marta. Treinta y tres naves integraron ese año la flota de Nueva España;
de ellas se destinaron tres a Honduras, dos a Campeche (Yucatán) y una,
respectivamente, a Santo Domingo, Puerto Rico y La Habana. 19
En ese nusmo repositorio se conservan en gran número los registros de las
naves indianas, en donde quien se interese podrá enterarse de las fechas de
arribo y partida del navío a que pertenece el registro, nombres de los tripulantes, pasajeros, annamento, víveres, carga, etc.14
Consultando esa riquísima como importante documentación, aclaramos que
algunos navíos con licencia especial del rey, destinados al Río de la Plata,
tellanos en las lsl.as y Turra/irme del Mar Oi;éano por ANTO'NTO DE HERRERA, publicada pur acuerdo de la Academia de la Ifútoria, Madrid, 1934, tomo I, Descripción de las Indias Occidentales con prólogo 'Y notas del acadlmico de número ANTONIO BALLESTEROS BERBTTA. Véase del citado prólogo las pp. LXXV-LXXX, donde
se da noticia de la fuente utilizada; del texto del cronista, capítulo II y III. Por
R. C. dada en Madrid, a 17 de enero de 1591, se dieron nuevas instrucciones sobre
el régimen de flotas. AGI, Indiferente General, legajo 427, lib. XXIX, fo1s. 173 vta.2O3 Vru.TIA LI AGE, en Norte de la Contratacwn, dedicada en el libro TI, el capítulo
XIII a tratar De fa navegación que deben hacer las armadas y flotas y los nav-íos
que van a las islas de Barlovento y a la costa. En 1661 los galeones de las. flotas
de Nueva España y Tierra Firme al retomo hacia España, arribaron a la Coruña,
dando origen e.se hecho a una extensa información. AGl, Indíferente General, legajo
776. Véase: ERNESTO ScHAEFER, Comunicacion:es marítimas y terrestres de las Indias
Españolas, en Anuario de Estudios Americanos, Sevilla, 1946, t. III, pp. 969-983.
'" AGI, Contraiación, legajos 2898-2900. Existe folleto impreso a fines del siglo
XVIl, que firma BARTOLO'MÉ ANTONIO GARROTE, con la nómina de las flotas que
fueron a Nueva España y a Tierra Firme, desde 1580 a 1699 (Biblioteca Colombia,
Sevilla, Varios Papeles, Libro 45). De ese folleto que consta de 12 páginas, facilita
un extracto ANTÚNEZ y AcEVEDO, Memorias históricas, Apéndices, núms. 6 y 7,
pp. XVII-XXXIII.
" AGI, Contratación, legajos 1079-2913, que corresponden a los años 1523-1783.
MORALES PADRÓN, El Comercio Canario-Americano, pp. 338-366, publica una estarustica de los navíos que partieron de las Canarias a distintos puertos de América
en los siglos XVI a XVIII. Lo n:lativo a legislación sobre armadas y flotas en vigencia en 1680, puede verse en la Recopilación de Leyes de los Reinos de las Indias,

jutegraron _la flota de Tierra Firme, con excepción del filibote Nuestra Señora
de la Candad, maestre Pedro Díaz Carlos, que en 1620 partió con la flota
de Nueva España por no haber alcanzado a la de Tierra Finne.
Con referen~ia a alguno d~ los viajes efectuados a la Nueva España,
podemo~ mencionar el que realizó el virrey Antonio de Mendoza, que partió
de SanJucar de BaITameda en el mes de julio de 1535 y ruTibó a Veracruz
el 2 de ~~re. 1 ª Aunque no se da día de salida, podía calcularse la duración
de ese VJaJe en poco más de sesenta días.
Alemán refirió
, Mateo
G
.. , el viaje que hizo el arzobispo de Me'xi"c
, . o, F ray G arc1a uerra, que VJaJo en uno de ]os navíos de la flota de la Nueva España
~~ 1608, ,q~e se _hallaba al mando del general Lope Diez de Almendariz. Par~
ho de Cadiz el JU~ves 12 de junio y arribó a San Juan de Ulúa el martes 19
de agosto. Es decir que duró el viaje sesenta y ocho días.rn
En 1625 vistiendo los hábitos de la orden de Santo Domingo emba '
C, d" 1 d . .
'
reo
en a 1Z ~ 2 e _J~lio, fray Tomás Gage, en la flota de Nueva España. Integr~ba dicho religioso una misión que se destinaba a las islas Filipinas y el
Japon, pero por causas que él mismo refiere en un libro que escrib.'
d
Am' .
10, se
etuvo en
erica. El navío en que iba embarcado arribó a San J an d
Ul~a el 12 de septiembre, empleando en la travesía setenta y dos dí:.u E:
deci.r que se trató de un viaje normal.
El _navío de guerra San Román, en el que viajó el virrey de Ja Nueva
Espana~ segundo conde de Revillagigedo (Juan Vicente _de Güemes Paclieco
de ~~a) em~l~ en la travesía desde Cádiz a Veracruz, sesenta y dos días.
Partto el 7 de JtnUo de 1789 y arribó a destino el 8 de agosto.1~

II
Ria

DE LA PI.ATA

d ~on refer~ncia a los viajes al Río &lt;le 1a Plata, poseemos un gran número
e ~formaciones referentes a distintas époc;,is. Juan Díaz de Solís que descub:1~ el Río de la Plata en forma oficial para España segun' inf~rma J '
Tonb1 0 M ed"ma parb.o
·, d e Sanlúcar de Barrameda el 8 'de octubre de 1515
ose

'

C· P'EREZ DusTAMANTI!., Don Antonio Mendoza, Santiago de Compostela, 1928,
p. 27.
lglll FRANcrsco RonIÚGUEZ MARÍN, en Boletín de la Academia Española, Madrid,
33, t. XX, p. 217.
"
~ueva Relación que contiene los vi(Jjes de ToMÁs GAGE en la Nueva España pró1
og; e SI.NFOROSo AGUILAR, Guatemala, Biblioteca "GoatehemaJa" 1946 pp Í0-27
Boletín del Archivo General de la Nacifm, México, 1948, t.
n

XIX, 323. ·

·

libro IX, títulos I a XLVI.

471
470

�empleando en la navegación hasta el estuario ciento diecisiete días, lo que
permite precisar su arribo en 2 de febrero de 1516.19
.
Hemando de Magallanes levó anclas del mismo puerto que el antenor, el
20 de septiembre de 1519, penetrando en el Rio de la Plata en 10 de enero
del siguiente año, empleando en ese tramo de su viaje ciento doce días. 20
El viaje que realizó Sebastián Caboto fue muy lento, debido a las detenciones de su armada en distintos lugares de la travesía. Partió de Sanlúcar
de Barrameda el 3 de abril de 1526 y penetró en el estuario el 21 de febrero del siguiente año, empleando trescientos catorce días. 21
Don Pedro de Mendoza, primer adelantado del Río de la Plata, levó anclas del citado puerto el 24 de agosto de 1535 y fondeó en la isla de San
Gabriel el 22 de enero del siguiente afio, insumiendo en su viaje ciento cincuenta y un días. 22
De los viajes realizados en el transcurso del siglo XVI, mencionaremos
el del gobernador Diego Rodríguez Valdez y de la Handa, que partió de
Lisboa el sábado 4 de abril de 1598 y arribó a Buenos Aires el 5 de enero,
empleando doscientos setenta y seis días. 2ª
Otro gobernante de la centuria siguiente, que también embarcó en Lisboa
para clirigirse al Río de la Plata fue Diego de Góngora. Partió el 15 de abril
de 1618 y arribó a Buenos Aires el 16 de noviembre, o sea que empleó en
su viaje doscientos quince días.
Un comerciante que poco después de la mitad del siglo XVII vino al
estuario y que escribió un libro en el que recogió sus impresiones, dejó constancia de que su primer viaje lo hizo en una nao de 450 toneladas, partiendo
de Cádiz a fines de 165 7 y empleando ciento cinco días hasta alcanzar su
destino. 24
En el último tercio de ese siglo, viajaron con licencia real al puerto de
Buenos Aires, tres embarcaciones d~ las que era propietario Miguel Gómez
1•

JosÉ

ToRIBIO MEDINA,

Juan Diaz de Solís, estudio hist6rico, Santiago de Chile

182 7, 2 vols.
"' JosÉ ToIUBJO MEDINA, El descubrimiento del Océano Pacífico, V asco Núñez de
Balboa, Fernando de Magallanes y sus compañeros, Santiago de Chile, 1920, 2 vols.
y P. PABLO PASTELLS y P. CONSTANTINO BAYLE, El descubrimiento del Estrecho de
Magallanes, Madrid, 1920, 2 vols.
. .
~
21 JosÉ ToRlllto MED1NA, El veneciano Sebastián
Caboto al seruu:io de Espana,

Santiago de Chile, 1908, 2 vols.
.
.
" PAUL GRoussAc, Mendoza y Caray, las dos fundaciones de Buenos Aires, 15361580, Buenos Aires, 1916, segunda edición.
.
'" RAÚL A. MoLINA, Don Diego Rodríguez V aldez y de la Banda, Buenos Aires,
Ediciones de la Municipalidad, 1949, pp. 33-34.
•• ACAiraTIE Relación de un viaje al Río de la Plata, traducción de FRANCISCO
F°ERNÁNDEZ W~cE, prólogo y notas de JuLio CÉSAR GoNZÁLEZ, Buenos Aires, 1943.

472

de Rivero, que falleció en dicha ciudad, mientras aquéllas se aprestaban para retornar a España. Se denominaban Santa María de Lubeque, maestre
Mateo Lozano; Nuestra Señora de la Soledad y Arbol de Roble, maestre Domingo González y San José y Nuestra Señera del Rosario, maestre Sebastián
MendioJa. En el primero de esos navíos viajó el virrey del Perú marqués de
Malagón y conde de Castellar (Balt.asar de la Cueva Henríquez ~ Saavedra),
el gobernador de Buenos Aires, Andrés de Robles y una misión de treinta
y cinco religiosos de la Compañía de Jesús, a cuyo frente se hallaba el P.
C:ri~baJ Al~o. Transportó dicha nave en sus bodegas armas y municiones con desuno al frente de Buenos Aires. En el segundo navío se condujo tropa con destino a la guarnición de la ciudad. Partieron las naves del
puerto de Cádiz el 15 de diciembre de 1673 y anclaron en destino el 15 de
marzo del siguiente año, es decir que emplearon en la travesía noventa días.
Un _poco más breve fue el viaje que tres naves de las que era propietario
FrancLSco de Retana, realizaron con licencia real al puerto de Buenos Aires.
Se llamaban La Santísima Trinidad y Nuestra Señora de la Pura y Limpia
Co_ncepción, Jesús Nazareno y Nuestra Señora de la Soledad y El Angel San
~iguel y ~os Angeles y traían a su bordo diversos pasajeros con empleos oficial~ _desbnados a gobemacíones limítrofes al Río de la Plata y armas y
muruciones para el Fuerte San Balt.¡sar de Austria de Buenos Aires. Setenta
Y nueve días emplearon desde que partieron de Cádiz el 17 de enero de 1691
hasta que f~ndearon en su destino el 6 de abril. En uno de estos navíos viajó
el P. Antoruo Sepp S. J. y su compañero de instituto, el P. Antonio Behme.
Con las cartas que el primero dirigió a su hermano Gabriel dándole sus im.
'
presiones de las regiones que recorriera, éste publicó un volumen con interesantes noticias sobre los lugares visitados. 25
El R. P. Guillermo Furlong S. J. publicó el escrito que sobre su viaje redac~ra el presidente de la Audiencia de Charcas, José Cipriano ¿¡_e Herrera
Y Lo1zaga, cuando se dirigía a la sede de aquel tribunal, que ilustró con algunos apuntes curiosos sobre ciertas ciudades que visitara. La travesía del
Atl~ntico la hizo a bordo del navío Nuestra Señora de la Concepción y San
]~se, que partió de Cádiz el 27 de noviembre de 1717 y ancló frente a Buenos
Aires el 6 de abril del siguiente año, empleando en el mar ochenta y nueve
dí as. 26
. ". En alemán se hizo la primera edición en 1696 y se reimprimió en Nuremberg al
siguiente añ~. Se tradujo al inglés con el título An Account of a voyage from Spain
to PartUJuana; performed by the Reverend Fathers Anthony Sepp and Anthony Behme
bot~ Pubblish'd by own Brother Gabriel, Sepp, London, 1732, Sobre el autor, véas/
Guille_rmo Furlong, S.] ., Antonio Sepp, S.f. y en "Gobierno Temporal" ( 1732) Buenos Aires, 1962.
'
'
,. GuJLL'ERMo FuRLONC

S.J., Un viaje a Buenos Aires, Córdoba, Santiago de Chile

473

�Un religioso ilustre, fundador del Monasterio ~e ~ta Catalina de, Sena
de Buenos Aires, el doctor Dionisio de Torres Bnceno, cuando re~rno a la
ciudad natal, embarcó en Cádiz en el nav'ro San Carlos,_ que l~vo_ anclas_ el
20 de noviembre de 1722 y finalizó el viaje el lo. de abril del sigwente ano,
empleando en el mismo ciento treinta Y un días, 27
El célebre arquitecto de la Compañía de Jesús, P. Cayetano Cattanco, que
junto con el P. Carlos Gervaso~ trabaj~ _intensamen~e en proyectar Y ~nstruir importantes edificios relig10s0s y CJViles de la cmd~d de B~,e~os Air:5,
· ., 0 1729 Desembarcó en Buenos Aires el 19 de abnl, a los ciento diez
VlaJO e
•
· ., J .
y ocho días después que salimos de Cádiz", según escnbio e pnmero ª su
hermano José, que se hallaba radicado en Módena. 2ª
,
El P. Juan Escandón del mismo instituto al que pertenec1an lo~ ~adres
Cattaneo y Gervasorú, Iw:o un viaje partiendo de Cádiz el 13 _de diciembre
de 1733 y anclando la nave en que viajaba frente a ~uenos ~es, el _24 de
abril del año siguiente, habiendo navegado por espacio de ciento treinta y
dos días. 29
Más de un decenio después viajó el P. Vicente Saos, que ejerció la d?:
cencia como profesor en la Universidad de Córdoba del. Tucumán. P_~o
de Cádiz el 22 de abril de 1745 y desembarcó en Buenos Aires en 16 de Júlio.
·
d'1as.30
La travesía había durado ochenta y cmco
Un viajero que nos ha dejado un libro curioso sobre sus andanzas, el fran:
·
F
Pedro José de Parras nos cuenta en su relato que embarco
aseano ray
.
• L d d ' ")
en Cádiz en la fragata Nuestra Señora de los Milagros ( alias on e_ e,rz ,
·tán Antonio de Aniaga que partió el 10 de febrero de 1749 Y ambó al
capi
puerto d e Buenos Aiies ei' 29 de 1·unio, insumiendo el viaje ciento treinta
y nueve días. 31

· 1767 se calculaba que los paquebotes correos empleaban en la traH ac1a
• , a2 El ·
vesía desde La Coruña al Río de la Plata tres meses de navegac1on.
m-

. en ez s,g· zo XVIll (1717-1727) • José Cipriano de Herrera y Loyzaga, en
Historia Buenos Aires, 1955, año I, núm. 2, pp. 68-74.
.
,,. A~RÉs MILLE, El Monasterio de Santa Catalina de Sena de Buenos A1-res,
Evocación del siglo XVlll, Buenos Aires, 1955, t. l, PP· 33-34.
.. Buenos Aires y Córdoba en 1729, según cartas de los padre~ C. CATI'ANEJO
C.
G~VASONl s.J., estudio preliminar, traducción y notas del arquitecto M.Aruo • usCHIA7.ZO Buenos Aires, 1941, p. 128.
G
2e jost MANUEL PERAMAS, Vida y obras de seis humanistas, prólogo de
UILLERMO

tendente general de Buenos Aires, Manuel Ignacio Fernández, en dea·eto
que firmaba en 30 de octubre de 1780, manifestaba que "el Correo que salió
del puerto de La Coruña en quince de agosto se recibiría aquí a los cien días
de navegación". 33
Años después, la expedición científica integrada por las corbetas Descubierta y Atrevida, que navegó al mando del ilustre marino italiano Alejandro
Malaspina, partió de Cádiz el 30 de julio de 1789, arribando a Montevideo
el 20 de septiembre, habiendo empleado en la travesía cincuenta y dos días.
Finalmente, señalemos que la fragata inglesa París, capitán Wichard, que
trajo a Buenos Aiies la noticia de la invasión de las tropas napoleónicas a
Andalucía y que al conocerse dio origen a los acontecimientos que culminaron con el 25 de mayo de 1810, empleó en la travesía cincuenta y tres días,
habiendo levado anclas de Gibraltar el 21 de marzo y fondeado en Buenos
Aires, el 13 de mayo. 34
Las circunstancias de contar los navíos en el período al que nos hemos
referido sólo del viento como elemento propulsor, hizo que la arquitectura
naval se reformara haciéndolos más veleros y estables sobre las aguas, lográndose, como se ha leído con respecto a las corbetas Descubierta y Atrevida, hacer el viaje de Cádiz a Montevideo en 1789 en cincuenta y dos días. Un
día más empleo la fragata inglesa París en viaje directo, en 1810, desde
Gibraltar a Buenos Aires.
Podríamos llamar tiempo récord el empleado en ambos viajes, si tenemos
en cuenta que poco antes insumían los paquebotes correos alrededor de noventa días en Ja navegación de La Coruña a Buenos Aiies.
Sobre la vida que se llevaba a bordo de las naves dan curiosas noticias los
relatos impresos de algunos de los viajeros que hemos mencionado, cuya exposición no entra de momento en nuestro propósito y a los que remitimos al
lector para un conocimiento cabal de esos hechos. 55

y L1ma

¡

FuRLONC

S.J ., Buenos Aires,

1946, p, 20 l.

"" Jbid., pp. 242-243 · ·
749 1753 E p .,_ F
p
J sE' DE p.nn•s Diario y derrotero de sus VUJJeS, 1 , s ana
RAY
EDRO O
='
.
114
Río de la Plata-Córdoba-Paraguay, Buenos Aires, 1942, pp. 69.
B
Air
= JosÉ MARco DEL PoNT, El Correo Marítimo en el Rlo de la Plata, uenos es,
1913, p. 12.

474

33

AGI, .Audiencia de Buenos Aires, legajo 355.

" Recordaremos que Vito Dumas, el "viajero solitario" con su yate /..,eigh, en 1932,
empleó en la travesía desde Arcachon a Buenos Aires, setenta y cuatro días .
33
Entre los autores dignos de recordarse que se ocuparon de la vida a bordo de
las naves españolas, figura Euo.xmo DE SALAZAR DE ALARcÓN, en una carta que se
publicó en el volumen LXII de 1a Biblioteca de Autores Españoles, llamada de Rivadeneyra y que en la Argentina reprodujo HÉcTOR RAÚL RAno, en Boletfo del
Centro Naval, Buenos Aires, 1930, vol. XLVII pp. 657-669, que después, con el
seud6nimo TENIENTE DosERRES, se insert6 en Argentina .Austral, Buenos Aires, año
V, núms. 55 y 56. Véase entre otros autores a ToMÁ.s THAYER ÜJEDA, Un ejemplo
de c6mo se iba o se venía de España en el siglo XVI y contratiempos e imprevistos
que solían ocurrir, en Revista Chilena de Historia y Geog-raf!a, Santiago de Chile,

475

�MOROS Y CRISTIANOS EN TEXAS
Desfiles, Corridas de Toros y Salvas de Artillería
anuncian la Ascensión de un nuevo Monarca Español
Da.. M,u.cou1 D. McLEAN
Teiw Chistian University
Fort Worth, Texas

XXXIX (no. 43); GUSTAVO ÜPAZO M., Lo que costaba un vi~je a Madrid. en
el siglo XVIII, Jbid., t. LIV (no. 58) y J/uuo / G/un.LÉN /, PasaJe a Bueno: A11es
en J722 en Revista de Indias. Madrid, 1940, afio I, no. l. como reconstrucc16n de
cómo se' vivía a bordo de las naves en la travesía del océano, nadie ha igualado las
páginas, que Graussac insertó en Mendoza F. Gara,y, capítulo V, la vida en la Carabela.

L

476

"¡ Ei. REY HA MUERTO. VrVA :EL REY!" es un grito que se ha oído muchas
veces en los países europeos, pero es posible que muchos de los lectores no
estén informados, que esta exclamación -una mezcla de pesar por el monarca
desaparecido y regocijo por el nuevo gobernante- también resonó en la
adormecida frontera de Texas hace varios siglos.
Por ejemplo, el 25 de mayo de 1747, todos los soldados acantonados en el
puesto fronterizo texano de Los Adaes fueron reunidos al redoble del tambor
y se les informó que el rey Felipe V de España había muerto, un acontecúniento de primerísima importancia para ellos, pues todas las poblaciones
que entonces existían en Texas habían sido fundadas durante el reinado de
Felipe V (1700-1746) y por lo tanto los texanos de entonces eran súbditos
españoles. De hecho, el rey había muerto desde el 9 de julio de 1746, pero
la noticia había tardado diez meses en llegar a la provincia española de Texas.
Por lo tanto, en honor de la muerte del rey, el gobernador García Larios
tan pronto como recibió y leyó la proclamación oficial, se puso de pie, besó
el documento y lo colocó sobre su cabeza, como símbolo de que lo acataría.
Luego envió despachos a San Antonio y La Bahía, los únicos otros fuertes y
poblaciones de Texas, para que pudieran efectuar ceremonias oficiales de
duelo por el monarca desaparecido.
En los Adaes, la guarnición del presidio marchó en formación por las
calles y alrededor de la población al redoble del tambor de guerra mientras
todas las campanas tocaban. Entonces, en presencia de los soldados y habitantes de la comunidad reunidos "y teniendo la iglesia dispuesta siguiendo

•

477

�1

dicha doble a proporción del caso, en uanto permite su extensión, el túmulo
cubierto y en él, corona, cetro, caja de guerra enlutada y todas las demás
insignias reales y de armas, ardiendo en él cien velas de cera, se celebraron
Jas exequias, honras y misa cantada, con Ja mayor seriedad, pausa, aparato
y decencia correspondiente, que este profundo y corto país permite".
Cuatro meses más tarde, después de un período conveniente de duelo, los
soldados, pobladores y transeúntes en Los Adaes se reunieron nuevamente,
en esta ocasión, para escuchar la lectura de una cédula proclamando a
Fernando VI como nuevo rey de España. Reconocieron al nuevo soberano
como su legítimo rey y señor y le juraron lealtad, enmedio de manifestaciones generales de regocijo. Al día siguiente, los soldados en un grupo y los pobladores en otro marcharon a través de la puerta principal y alrededor
de la población,' siguiendo cada grupo una dirección opuesta y haciendo
una manifestación pública de la coronación del nuevo rey. Durante todo
este tiempo, nos dice el cronista oficial, la artillería estuvo haciendo fuego
repetidamente y "de tal manera que fuera perceptible a todos".
Cuando la noticia de la muerte del rey se recibió en La Bahía, el capitán
ordenó inmediatamente, que se observara un período de duelo en el presidio
y en la misión del Espíritu Santo, pero decidió que se pospusieran otras
demostraciones, pues no había población civil en el presidio y la mayoría de
los soldados estaban ausentes. Sin embargo, en la misión vivían dos tribus
de indios, los jaranames y los tamiques, por lo tanto, se les pidió a los padres
misioneros, que hicieran que estos indios encomendaran en sus oraciones el
alma de su monarca católico difunto.
Pero, para febrero de 1748, la mayoría de los soldados habían regresado
a La Bahía efectuándose las exequias simbólicas con cincuenta velas encendidas en' el túmulo y el altar. Posteriormente, cuando los residentes juraron lealtad al nuevo rey, estaban tan felices, que todo lo que se pudo oír
durante dos horas fue: ¡ "Viva Fernando VI! ¡ Viva el rey!" Entonces, el
capitán Orobio Bazterra les dio permiso para continuar su celebración los
tres días siguientes '~con saraos, músicas y otras diversiones, que se les tenían
unas totalmente vedadas".
En una de las tardes posteriores, la gente se reunió de nuevo, maTchó alrededor de la plaza y entró a la iglesia, en donde los padres entonaron el
cántico de acción de gracias "con estruendo de campanas y artillería". Enttmces se r~inici6 la procesión, con descargas repetidas de las armas de
fuego y gritos de aclamación.
El capitán, al concluir su informe oficial sobre las ceremonias, expresaba
su pesar, que debido a la urgencia de otros deberes, había sido necesario
posponer los torneos y tres dfas de corridas de toros, que se habían planeado
originalmente como parte de la celebración.

478

Las ceremonias que tuvieron lugar en San Fernando, que era la capital
de "la provincia de Texas y Nueva Filipinas'', fueron más fonnales. El edicto
real anunciando la muerte del rey fue leído frente al ayunta.Iíliento1 y este
organismo decretó, que todas las personas que residían en ese presidio o
villa llevaran luto por seis meses. Como tributo al nuevo rey, se les ordenó
a los habitantes ostentar en sus c;asas luces festivas durante las tres noches
sucesivas.
La parte más vistosa de la celebración fue, sin embargo, una batalla simulada entre "moros y cristianos '. Esta forma de diversión se había originado
en España para celebrar la victoria de los espafioles sobre los moros. Estos
habían invadido España desde el Africa el año de 711 y se quedaron dUl'ante
ocho siglos hasta que fueron finalmente desalojados el año de 1492. Para
celebrar esta victoria de la religión católica o "cristiana" sobre el paganismo
los españoles perpetuaron el recuerdo de aquella memorable ocasión repre~
sentando batallas simuladas cada año. Le parecerá raro al lector encontrar a
los "moros", todavía luchando en Texas mil años después de que originalmente invadieron la Península Ibérica, pero así era.
En esta versión de ''moros y cristianos" hubo, a las tres de la tarde, UD
vistoso desfile desde el Palacio de Gobierno hasta la iglesia. Adelante iban
las tropas del presidio seguidas por el gobernador con el alférez portando
a la derecha los colores reales, acompañado por el capitán del presidio y
los miembros del ayuntamiento. Detrás de éstos iba la compañía de "moros"
con su gran turco, capitán, abanderado y sargento. En seguida venían los
"cristianos" con su capitán, teniente abanderado, sargento y su gran maestre
al mando de todos. Los detalles con respecto al vestuario, se omiten del
informe oficial, pero el lector puede imaginarse la rara impresión que deben
haber producido los "moros", sobre todo con los adornos del gran turco.
Cuando llegaron a la igle.,ia el sacerdote les administró el agua bendita.
El_ portaestandarte real se aiTOdilló en el presbiterio sobre UD cojín especial,
IDientras el sacerdote bendecía los colores reales, después de lo cual se formó
la procesión y el sacerdote la acompañó hasta la puerta del cementerio.
Desde allí el grupo marchó por ]as calles del pueblo, enmedio de gritos de
i "Viva el rey nuestro señor!", así como el estruendoso descargue de mosquetes y cañones.
La procesión terminó en el centro de la plaza, en donde se había instalado
un elaborado castillo de cuatro pisos. El portaestandarte colocó los colores
reales en el punto más alto del castillo, rodeado de guardias y al pie de la
estructura se pusieron cuatro centinelas a caballo, con sus espadas en la
mano. Posteriormente, el gobernador se retiró a su palacio, acompañado por
toda la comitiva y la compañía de "moros" entró en acción, tomando parte
en muchas escaramuzas en la plaza.

479

�Estas escaramw,as continuaron., a intervalos, por un semana, ~ro tanto a
gentiles como a cristianos les fue posible dispon~r de tie~po, en cm~ de estos
días para ver las corridas de toros, deporte mtro~u&lt;:1do ª, Espana por los
moros y traído a Texas por los españoles. En el últuno día. de ,,las escaramuzas, el combate se llevó a cabo "con todo el esp!~ndor pos~bI; y cuando
terminó se formó en la plaza una magnífica procesion, encammandos~ luego
a la iglesia, llevando a todos los "moros" prisioneros y portando la ~agen
d San Femando el santo patrón de la población. Se cantó una nusa de
a:aón de gracias' y se dejó a San Fernando "en su iglesia" __(punto que se
enfatiza en el informe oficial, ya que el nuevo rey tarnb1en se llamaba
Fernando) , después de lo cual el grupo escoltó al g~~rnador de regreso a
ntinuó alrededor de la plaza con los prisioneros moros.
al ·
su P aao Y co
l · ·
t d (E
A )as tres de la tarde se representó una comedia a la cua aSISberon o os.. sta mención de la representación de una obra de teatro en T exas hace dos s1gl~s,
destaca otro hecho poco conocido ; esto es, que el teatro en T exas tuvo sus pnncipios en lengua española y no en inglés) .
.
.
Al terminar la representación, ]a artillería en formación cen:ada hizo tres resonantes descargas, marcando, con esto, el fin de las ~emoruas en que los pobladores pioneros de Texas juraron lealtad a su ma1estad Femando VI, el
nuevo rey de España.
. ns" de Helen
(Este artículo está basado en los "Bexar Archives ~ra~ latio
.
Mar Hunnicutt, volumen 17, copia en máquina en la biblioteca de la Umversidad de T exas, Austin) .
Traducido por Isidro Vizcaya Canales
Instituto Tecnológico de Monterrey

480

LA REVOLUCION RUSA DE OCTUBRE DE 1917
PROF. D R. fuINz ÜTTo Su;;nuR&lt;..
Catedrático de Historia Contemporánea
en la Universidad de Saarbrücken

H,w

EN LA VIDA de los pueblos cásís de conciencia cruciales que promueven
tambios profundos en la existencia de estas naciones, en toda su actitud ante
el mundo y en sus propósitos de influir en la H istoria. T ales transformaciones
decisivas, de naturaleia espiritual y material, liberan a esos p ueblos de la sujeción a aquellas autoridades que, en siglos de despliegue histórico de su genio
nacional, han creado fuerzas políticas, sociales y religiosas, y los hacen emanciparse. Entonces se pone en duda todo lo válido 11asta e1 momento, porque
la naturalidad ingenua del existir histótico, se complica luego convirtiéndose
en un ser truncado y reflexivo. Estós cambios del sentido de 1a existencia histórica de una nación y de su misión en el mundo, son las grandes revoluciones.
Largo tiempo preparadas con escepticismo en épocas de ilustración se convierten -con el consabido espanto de quienes las presencian- en explosiones
violentas, recorren muchos estadios de avances y retrocesos, se retardan y cobran nuevo impulso, se manifiestan en forma de entusiasmo por Ja libertad,
anarquía, deseos de mejoras sociales en el mundo y dictadura, en sucesión
cambiante. Pocas veces alcanzan su objetivo al primer impulso, casi siempre el
más violento. A notables y al parecer definitivos paros e incluso retrocesos, siguen nuevas olas en el curso de los estadios de la revolución. Por ello, las épocas de revolución son a menudo muy largas; en Roma de un siglo entero, en
Inglaterra de unos 50 años. También en Francia, el país clásico de la "gran
revolución", se necesitó casi un siglo para que el período revolucionario disnúnuyera y para que, desde finales del siglo XIX quedase sustituido al parecer definitivamente por aquella situación de tranquilidad que después ha hecho, que los logros de la Revolución Francesa produjeran la forma de vida
- mientras tanto ya conservadora- de la democracia parlamentaria que hoy,
no sólo en Francia, sino en todos los pueblos del Occidente libre, se ha con-

481
H

�.
f
d
existencia política. Porque la
vertido en la natural e inalienable orma e 1a.
ll
no s6lo
d
el
p:nmer
momento evar
d
did
R
l ·, Francesa ha preten o es e
.d
evo uc1on
.d d ntera la dicha de una forma de v1 a
a Francia, s~o ade~s al~ Humam a tee de
autonomía del individuo. Esta
política y social racional, libre y garan
.,
.
alidez universal ha

1:

exigencia q~e la Revo~ución :::c::J:!:~a~ºd::ee::~nces por la ma;oría
sido reconocida en el SJglo y
.
rinci io de su orden estatal.
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Rusa llama "evolución tardía" no se había llegado a alcanzar en el Imperio
Zarista, que hasta 1917 todavía se había mantenido retrasado en el Feudalismo.
Por esta causa, arguye Trotsky, se dieron en Rusia dos revoluciones en 1917
y, con ello, 1a "ley de la evolución combinada" había de surtir efecto alü
al sucederse rápidamente Ja revolución burguesa de Febrero y Ja proletaria
de Octubre. Esto induce a León Trotsky -que después de Lenin es sin
duda el mayor personaje del Octubre do 1917 en San Petersburgo, a la vez
que el historiógrafo partidista pero fascinante de los acontecimientos por él
mismo provocados- a dar a la Revolución Rusa de 1917 la primacía sobre
todas las grandes revoluciones de 1a Historia y a asignarle la nota de ser
única en su género cuando dice a este respecto: ''Remontándonos a siglos
pretéritos, Je parece a uno la toma del poder por parte de la burguesía un
hecho suficientemente normal: En todas las revoluciones anteriores lucharon
en las barricadas obreros, artesanos, algunos estudiantes, los soldados se pasaban a luchar en ellas... pero el poder, se lo quedaba la sólida burguesía
que con la mayor cautela y desde las ventanas, había estado observando la
lucha en las barricadas. La revolución de Febrero de 1917, sin embargo, se
diferencia de todas las anteriores revoluciones por un carácter social muchísimo mayor y, el alto nivel político de la clase revolucionaria, por la desconfianza y enemiga de los sublevados respecto a la burguesía liberal. . . y
por todo ello, sw-gió en el momento de la victoria un nuevo centro de poder
revolucionario: el "Soviet", que se apoyaba en la fuena armada de las masas". 3
Y fue este Soviet, el que por medio de los bolcheviques bajo el mando
de Lenin llevó la revolución a la segunda fase, la comunista, donde ya se
diferencia fundamentalmente de todas sus precedentes. Trotsky pretende caracterizar esta segunda revolución de 1917, y con ella la ''Revolución Rusa''
en sí, como veremos más abajo, por más que con su fonna de enjuiciarla
convierte la caracterización del objeto en una valoración positiva del mismo:
"Toda gran revolución tiene que señalar nuevas etapas de la sociedad burguesa y nuevas formas de conciencia de sus clases. Al igual que Francia
pasa por alto la Reforma, Rusia ha omitido la democracia formal. EJ Partido
revolucionario ruso, al que le estaba señalado estampar su sello en toda
una época, buscó la expresión para sus ideales de la revolución, no en la
Biblia ni en el cristianismo secularizado de la democracia "pura", sino en
las relaciones materiales de las clases sociales. El sistema soviético expresó
estas relaciones de la manera más simple, más despiadada, más clara. . . El
dominio de los trabajadores se hizo realidad por primera vez en este sistema
Y, cualesquiera que sean sus peripecias históricas posteriores, ha penetrado
imborrablemente en la conciencia de las masas como lo hicieron en sus
respectivos momentos el sistema de la Reforma o el de la Democracia "pura '. 4
Esta interpretación de la Revolución Rusa como un acontecimiento his-

483

�tórico procedente por necesidad de la pretendida ley del materialismo dialéctico -el cual a sí mismo se eleva al rango de Ciencia- podrá aceptarla
tan sólo un historiador que se halle dentro de ese esquema mental; el que
esté libre juzgará má simplemente y buscará las causas inmediatas de la
Revolución Rusa de 1917 en el enorme cansancio que había invadido a las
masas rusas a principios del año 1917, después de tres años de guerra mal
llevada y que tantos sacrificios exigía. Este historiador considerará que una
situación política muy concreta fue aprovechada hábilmente por la élite
revolucionaria de la minoría bolchevique del grupo Lenin para provocar
aquel movimiento revolucionario de Octubre de 1917 que incluso el adversario tiene que reconocer que se ha convertido como dice Herzfeld en
"símbolo de lo que se entiende por 'revolución mundial' y que 'continúa
siendo sin duda hasta el día de hoy la revolución de más consecuencias y
más importancia de la Historia :Moderna" _s Y en este momento de su r fle:idón el observador debe pensar que no se trata en modo alguno de "historia
pasada" sino que era y sigue siendo "presente" y que por su carácter de
revolución permanente es una "amenazd' eternamente actual.
También un lústoriador que, -tal es nuestro caso- no esté dispuesto a
ver actuar en esto leyes históricas a modo de sublime necesidad, como el
historiador del materialismo dialéctico se remontará a las causas de e te
violento movimiento y las busca1·á en la autarquía de los últimos Zares, vejatoria y enormemente retrasada incluso teniendo presentes las circunstancias
rusas. Pues ese Imperio no ha sido nunca un Estado Nacional en el sentido
de los Estados nacionales de la Europa Occidental y Central moderna, ino
un Imperio Mundial Eurásico, en el que vivían unos 175 pueblos di tintos y
era aún hasta el año 1861 indudablemente una Monarquía absoluta, donde
los Zares imperaban tan ilimitadamente que ese absolutismo rayaba a veces
en despotismo. A partir de los comienzos del desarrollo industrial causa de
que Alejandro II ganado por las ideas liberales diera libertad a los campesinos,
el Estado zarista empei.ó a seguir vacilante y con precaución la evolución liberal del resto de Europa. Al mismo tiempo que la liberación de los siervos
se concedió a los Municipios y Provincias cierta independencia para administrar sus intereses en los llamados " emstwos" parecidos a las Diputaciones
provinciales existentes en la Europa Occidental. 6
Estos comienzos de una vida constitucional moderna han despertado en el
pueblo ruso el anhelo de rematarlos con una Constitución General del Imperio; en la segunda mitad del siglo XIX esta exigencia se hace más y más
apremiante. Sus promotores y defensores se reúnen en los 'semstwos". Se
trata principalmente de la "inteligentsia" de profesiones, en especial: méclicos, profesores, técnicos y funcionarios administrativos. Los campesinos que
constituyen el 80% de la población están agradecidos al Estado por su li-

A partir de la liberaci·, d 1
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.
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e 1 tipo
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1 .,
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uno de ellos. A consecuencia de este asesinato ha
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.
y persecumás famoso más r
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. .
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y que se convierten en un factor social en la época en que tamb· ,
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1
• .
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.
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La pres1,on del sISte~ de gobiemo que en lo fundamental. todavía actuab~ co~ metodos absolubstas, y la de los fieles servidores de , aquél los fun
:n~o ' no la experimentaban solos los campesinos y los intelectuales sin~
, n ien _Y en gran manera el proletariado industrial que aunque ;scaso
aun, se iba formando en las grand e cm
. dacles, especialmente
.
,
en San Pctersb~-go. El descontento creciente se manifiesta a menudo en l l
pontán a tr
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•
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; s, asunto e CXJgencias y fines meramente poüticos. Piden más
t erta es y una Constitución que las !Yarantice De esta form
.
a una · t 1 ualid d
º
·
a aparece Junto
A b me ect
a burguesa otra ~ocialista apoyada en el proletariado.9
m os gi:-'pos se hallan en oposición común al absolutismo zarista.
El asesma~o del Zar liberal Alejandro II no ha hecho más transigente el Zarismo; al contrario, por lo visto le ha hecho rat·f·
1 1carse en su
crite ·
b l ·
no a so ut1sta. .Los Zares
AleJ· •andro III y tamb·,
.
Il tien
.
icn su sucesor, icolás
en
por
fanabsmo
insensato
las
exigencias
de
libertad
b
un p ·1
, .
es urguesas y de
d
ai amento. Este ultimo Zar tiene además, la influencia desfavorable
e, ~u esposa, la Zarina Alejandra Feodorovna que le inculca ideas auto
crallcas. _Estos pun~s de vista los expone sin disimulo icolás II en el discurs~
r;~n~nc1ado al subJI al trono. El resultado es un nuevo endurecimiento en
e ~ o opuesto, y así, a fines de siglo, toda Rusia está debilitada p
\'Uls1one d h 1
lí .
or con~
tud_s e ue gas po tLcas, por manifestaciones que tienen casi siempre
a es . . iantes por promotores. El Estado se opone movilizando la p li ,
tamb '
l E" , •
o c1a y
i~n e
Jerato y sin embargo, estas manifestaciones que nada bueno
an
unc1an, no. cesan. La lilpres1on
·
., por Jas derrotas del Imperio Zarista en la
guerra ruso-Japonesa hace aumentar el movimiento y los intelectual
atreven a tomar acb.tu
• d es mas
, dec1d1das
. .
es se
en la oposición.
El nuev~ curso que sigue el Gobierno después del asesinato del Min. tr
Ple11ve aruma 1
.
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,
a os polineos
de la burguesía y a los intelectuales a exponer

485
484

�abiertamente sus anhelos y exigencias en peticiones y resoluciones. La co~erencia de los miembros de los "semstwos" en Noviembre de 1904, los boicoteos políticos, las sesiones de los consejales y de, ~os "semstwos" a las. que
asiste mucho público atento a los discursos políticos y . a las resoluciones
tomadas todo e1lo es un síntoma indiscutible de cuán peligroso se ha vuelto
el desco~tento respecto a una burocracia que no tiene en cuenta l~ deseos
de una vida política libre, garantizada constitucionalmen~e. El Gob:e1:1o no
lo ignora y el 12 de Diciembre de 1902 -para apaci~ar los anunos-:promulga un "Ukase' en el que se prometen reformas. Sm embargo las exigencias de la oposoción se hacen más violentas. El_, 22 de En~ro d~ 1905
tiene lugar frente al Palacio del Zar una demostrac1on de los sunpaozantcs
d c la "Asociación Subatow" dirigida por el sacerdote Jorge Capon. El
. nombre mismo demuestra que estos manifestantes no son burgueses, smo proletarios: este grupo se llama "Asociación de San Petersburgo. ~~ obreros
industriales". El objetivo de tal maniiestación es entregar una pet1c1on al Zar.
En ella se solicitaba:
lo. Libertad personal.
2o. Libertad de expresión y de prensa.
3o. Libertad de asociación y reunión.
4o. Libertad de conciencia en cuestiones religiosas.
5o. Enseñanza general obligatoria.
6o. Responsabilidad de los ministros.
7o. Igualdad de todos ante la Ley.
80. Legislación de protección laboral.
9o. Jornada de ocho horas.
lOo. Representación popular en el Gobierno.
.,
Pero la muchedumbre no puede llegar hasta el Zar. De pronto la Policia
se avalanza sobre ella y disuelve la maniiestación haciendo uso de las armas.
La revolución está en marcha.
Fué esa ]a revolución de 1905, heraldo de la gran conmoción de 1917,
considerada por sus mismos actores como su ensayo general. . Aunqu~ no
actuando todavía en primer plano, ya aparece el grupo bolchevique bajo la
dirección de Lenin, que poco antes, en 1903, con ocasión del Congreso londinense de los socialistas rusos, había descartado la tendencia moderada de
los "mcncheviques" decidiendo que la transformación ~~ R~sia por obra del
· 1·
deb'1a 1
-- ~
1: ___ ª no por la vía de la evo1uc1on smo por la de la
Soc1aJSIDo
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•
·'
s
·efe
Lerun·
sostiene una larga
disputa
1
revo uc10n. u J
·
. con todos los
. teóncos
del socialismo de la Europa Occidental. Ya hace tiempo que Lerun ha convertido el sistema del socialismo marxista en fundamento de la nueva estructura mental del leninismo., que por su sentido revolucionario. mundial c~nstítuirá la base ideológica de la gran revolución que se aproXlilla. Las raices

486

de este sistema se remontan a principios del siglo XIX y se basan en las
doctrinas de Carlos Marx y Federico Engels.
El "comunismo" que como término técnico aparece por primera vez en
las sociedades secretas de la Monarquía de Julio, se había convertido en
1874 en una organización, es decir, en aquella "Unión de Comunistas" por
cuyo encargo Marx y Engels habían redactado el "Manifiesto Comunista"
pregonando la lucha del movimiento. En los años revolucionarios entre 1848
y 1852 sin embargo, no pudo desempeñar ningún papel importante el referido movimiento e incluso la revolución de la "Commune" de París, no
pasó de ser un episodio. Cuando se estabil17,a el capitalismo en la Europa
Occidental y en los EE.UU. ele América durante el largo período de paz desde
1871 hasta 1914, y a raíz de ello empiezan a olvidarse los rigorismos de sus
comienzos (el movimiento obrero .internacional, cuyo precursor se consideraba
la Socialdemocracia alemana, ya empezaba a seguir la senda revisionista tal
como en Alemania preconizaba especialmente Eduardo Bernstein) entonces
y continuando esta evolución, desapareció la palabra "comunismo" tanto del
lenguaje usual que ni la "Primera Internacional" de 1864, ni la "Segunda
Internacional" de 1889 pueden ser consideradas "comunistas''.
No obstante, las ideas socialistas experimentan un nuevo recrudecimiento
al fundarse en 1889 en Rusia el "Partido socialdemócrata obrero de Rusia"
que ya tenía preparación política desde Bakunin debido a la actividad de los
anarquistas. Esto se produjo por las grandes tiranteces políticas y las dificultades sociales en la Rusia de Ja última fase del zarismo. La lucha interna
entre los representantes del "Partido socialdemócrata de Rusia'' que actuaba casi siempre fuera de Rusia, en el exilio, se resolvió a favor de los bolcheviques como ya se ha indicado, en 1903, es decir, a favor de la tendencia
radical que supo imponerse a los modernos mencheviques. El más importante
. jefe de los bolcheviques fue Vladimir Ilich Ulianov, llamado Lenin' nacrdo en 1870 en Simbirsk, a orillas del Volga. Este gran revolucionario convirtió la doctrina del marxismo en leninismo, ideológicamente más avanzado,
creando con ello el comunismo moderno, que consiguió hacer triunfar en
Rusia políticamente en la "Revolución de Octubre" de noviembre de 1917.
Por haberse convertido su ideología en fundamento del Estado Bolchevique
Soviético de Rusia, surgido de la Revolución de Octubre, trataremos de indicar sus rasgos. Pero ... Volvamos primero a los acontecimientos de 1905;
para poder ejercer influencia personal en ellos, Len.in, con nombre falso y
con falso pasaporte, regresó desde el exilio a la capital rusa por algún tiempo.
La fuerza armada que el 22 de Enero de 1905 atacó a la manifestación
de obreros delante del Palacio de Invierno y mató a 200 de ellos abrió un
abismo entre el Zar y su pueblo que ya no pudo volverse a cer~ar jamás.

487

�La revolución ya no era sólo pura teoría; la revolución era ya una 1·ealidad.
Un movimiento huelguista general fue el resuJtado de aquellos días funestos.
Intranquilizó, paralizó y agotó a Rusia durante todo el año 1905.
se
contentaban con una Constitución sino que a veces pedían la Repubhca, Y
se aguclizó por fin en Octubre de 1905 com:irtiéndose en una verdadera revolución en ]a que también la burguesía intervino como nunca basta entonces lo hiciera. Apareció así mismo por primera vez en escena el 28 de
Octubre de 1905 aquel Consejo Obrero de Diputados, en ruso ' Soviet'',
que había de da; nombre a la forma estatal surgida de la Gran. revo!ución
Rusa. Tuvo un papel tan influyente ya entonce , que los revoluc1onarios no
lo olvidaron en 1917. Este Soviet llevó la Revolución de 1905 hasta aquella
rebelión sangrienta de Diciembre en que, no obstante, volvió a salir vencedor el Gobierno principalmente porque la burguesía se espantó ante un
proletariado ya tan seguro de sí mismo y empezó ~, mostrarse reservada. D:
este modo se perdió parte de lo que la Revoluc1on de Octubre ~e 190:&gt;
había logrado onseguir del Zar: es decir que lo hecho por el Gob!emo en
su Manifiesto del 30 de Octubre de 1905 que culminó en anunciar elecciones para una 'Duma Imperial" ( una representación popular para redactar
una Constitución de base democrática), o1vió a limitarse al disolverse la
primera Duma (10 V 1906 - 22 VII 1906) y se si~er~n juicios sumarísimos
contra los cabecillas de la rebelión de rnciembre. S1 bien por la nueva ley
que convocaba a una Duma, el 3 de Junio de 1907 quedó practi_camente
anulada. la Constitución de Octubre de 1905, desde entonces el Gobierno no
pudo desembarazarse de esta institución, a menudo tan molesta, producto
de ]a Revolución de 1905 por la que Rusia se había convertido en una
Monarquía Constitucional. A partir de 1906, el Primer Ministro tol~in
trató ele eliminar las peligrosas deficiencias procedentes todavía de la li~ración de los campesinos en 1861, a base de una generosa reforma agrana
para apartar a los cam-pesinos de la revolución _Y rnlverlos a ganar par_a
el Zar. Una bala asesina puso fin, el 18 de septiembre de 1911, a la poli-

la enemistad de Alemania- en una tal guena de conquista contra Austria,

esperaban aumentar el prestigio de la familia del Zar entre el pueblo ruso
y alvar la Monarquía. El tío del Zar, el Gran Duque Nicolás Nicolaie itsch,
era el centro de esas peligrosas tendencias que iban empujando a una gran
guerra con fuerza creciente; el programa del paneslavismo lo tenían que realizar los Zares en una guerra victoriosa contra la Monarquía Danubiana y
entonces se cortarían las alas a la revolución.

:ª :1'º

tica de aquel gran estadista.U
La Revolución de 1905 había demostrado a las capas influyentes de la
aristocracia de la Monarquía rusa que las bases del poder zaii.sta estaban
ya muy socavadas. Aumentó el convencimie~to .de q~~ a la . idea revolucionaria había de oponérsele otra idea. Esto hizo mtensilicar la idea del Paneslavismo/2 y precisamente en un sentido belicista-~acion~ta ~~e se prometía de la esperada guerra contra Austria-Hungna, la disoluaon de esta
Monarquía y con ello, la hegemonía de Rusia en to_do el mun~o de los pu,~
blos eslavo-occidentales. La orientación dcmocrát1co-paneslaV1Sta de afan
conquistador "nacional-rnso" se unió a los esfuerzos de los defensores de
los intereses zaristas que -por más que con ello se había de tener en cuenta

488

•

Pero también el otro partido, el de la revolución esperaba la gran guerra:
causaría -según calculaba- a los ejércitos zaristas pérdidas más sensibles
que la lucha contra el Japón y quebrantaría definitivamente el poderío del
Zarismo. Entonces, después de la gran guerra habría llegado la hora de la
'Gran Revolución". Para esa hora Lenin, vuelto a su exilio suizo después
del fracaso de la Revolución de 1905, se había ido preparando sistemáticamente. En vísperas de la Gran Guerra e incluso dmante su desarrollo -que
por cierto le proporcionó una ayuda financiera del Gobierno alemán que
él no se avergonzó de aceptar- completó Lenin su programa político y
elaboró las bases ideológicas de la Gran Revolución rusa. Entonces, entre
1913 y 1917 y también luego hasta su muerte en 1924, escribió Lenin la
parte más importante de sus obras. Las teorías fW1damentales las tomó de
Marx pero también de los primeros teóricos del socialismo. Muchas veces
se limitó a repetir las tesis de sus antecesores en forma más simple y adaptó a las circunstancias rusas las ideas que previamente había hecho comprensibles incluso para los miembros más sencillos del Partido Socialista ruso
añadiendo sus propios puntos de vista. Nunca se muestra totalmente dog~
mático de modo que los soviéticos al querer interpretar la doctrina de Lenin,
han tenido gran dificultad en hallar la verdadera exégesis. Las más importantes obras de ese período tratan de la cuestión de si con la guerra, estaría más próxima la caída del Zarismo y con ello, la Revolución, y de lo
que b.abría que hacer tan pronto los bolcheviques se apoderaran del poder
en Rusia. Tales ideas las ha expuesto Lenin en las siguientes obras:
La Europa retrasada y la adelantada Asia (1913)
Del derecho de las naciones a disponer de sus destinos ( 1914)
La guerra )' la Social-democracia rnsa (1914)
Del orgullo nacional de los hijos de la Gran Rusia ( 1914)
De la consigna de los Estados Unidos de Europa (1915)
Los oportunistas y el fracaso de la JI Internacional ( 1916)
El imperialismo como última etapa del capitalismo (1916/17)
El programa militar de la Reuolflción Proletaria (1916)
Estado y Revolución (1917 /18)

489

.

�Las próximas tareas del poderío soviético ( 1918)
La III Internacional y su lugar en la Historia (1919)

13

En todas estas obras están en vigor las tesis de Marx de que la Constitución de todos los Estados hay que atribuirla a la lucha de clases como
motor histórico, y éste a su vez depende de factores económicos y de las cambiantes circunstancias de producción social. La política exterior, según Lenin está determinada también por estos supuestos fundamento . Acercándos~ mucho a Federico Engels, identificará en gran parte política exterior
a política belicista, puesto que, según opina Lenin: "quien no haya ~mprendido que en el mundo capitalista burgués toda crisis puede convertuse
al momento en guerra y dictadura, no ha entendido bien a Marx' .14
A estas tesis básicas -aquí tan sólo indicadas- respecto a la esencia de
la política en los mencionados escritos de Lenin se asocia un análisis de
la actualidad, es decir, de la Historia Moderna desde la Revolución Francesa. Las influencias cambiantes del capitalismo y del nacionalismo son las
determinantes del lapso desde entonces transcurrido.
El siglo XX -la fase tardía del nacionalismo y del capitalismo- se distinguirá por la contradicción tajante entre el embrollado capital internacional y el trabajo internacional. Dado que este antagonismo abar~ el. mundo entero debe existir un sentimiento de solidaridad del proletanado mdus'
trial internacional
para que en el momento oportwlo, pueda transformar la
guerra mund{al producto de la política exterior, en guerra civil mundial revolucionaria.
El monopolio de las finanzas en el mundo burgués y capitalista moderno
con estados nacionales como forma de organización política, es el causante
de )as guerras. No satisfecho con los mercados interiores, le es peculiar expan~onarse en forma de colonialismo e imperialismo. Lanza a los estados
a la conquista de nuevos mercados y fuentes de materias primas y produce
el choque de los estados modernos y de sus capitales que, por necesidad
esencial, se precipitan en guerras. La situación que, según la teoría de Marx,
predomina en las relaciones sociales, en que los grandes expropiadores devoran a los pequeños, determina también, a juicio de Lenin, las relaciones
entre los estados y da a la política exterior moderna un sello fatídico: "Monopolio, oligarquía, ansias de dominio en lugar de libertad, explotación de cada ez más naciones pequeñas o débiles",1 5 ésta es, según Lenin, en esta
época la caracter'1Stica de un capitalismo podrido cuya superación y disolución por medio de la escatología de aquende bolchevique es la necesidad
del momento histórico. Y para conseguir este objetivo, es de desear que
venga la guerra: En el siglo XX, en Europa -aunque se trate de la lejana Europa Oriental-, no se puede 'defender la Patria' si no es luchando

490

con todos los medios revolucionarios contra la Monarquía, los latifundistas
y los capitalistas del propio país; es decir, contra el peor enemigo de la
Patria; los hijos de la Gran Rusia no pueden 'defender la Patria' de otro
modo que deseando la derrota del Zarismo en la guerra, como la menor de
las desgracias para Jas nueve décimas partes de la población de la Gran Rusia; ya que el Zarismo no sólo oprime económica y políticamente a estas
nueve décimas partes de la población sino que las desmoraliza, denigra, deshonra y prostituye en tanto que les enseña a oprimir pueblos extranjeros y a cubrir su infamia con frases hipócritas y al parecer patrióticas".16
Por ello a Lenin le ha gustado que estallara la primera Guerra Mundial.
El la consideraba como una lucha-competencia entre la burguesía de Alemania y la de la Europa Occidental. Allí, según él, "las naciones democráticas progresivas se dan la man0 con el bárbaro Zarismo". A ambos partidos
le.s importa, en el fondo, un único objetivo: 'burlarse del proletariado y
distraer su atención de la verdadera y única guerra de liberación contra la
burguesía tanto del 'propio' país como de los 'países extranjeros'." 17 De ese
proletariado depende ahora convertir esta guerra imperialista en guerra civil
Quien tal cosa piensa, no puede naturalmente, hacer mucho caso de los
primitivos ideales pacifistas del comunismo. Por ello, actitudes como por ejemplo no incorporarse a filas por objeción de conciencia o hacer huelgas para evitar la guerra son precisamente "el error fundamental de los partidarios del desarme", en el que no debe caer ningún revolucionario de verdad,
ya que "los socialistas no pueden estar en contra de toda guerra sin dejar
de ser socialistas". Por el contrario, las mujeres de los trabajadores conscientes dirán a sus hijos: "Pronto serás mayor y te darán un fusil. Tómalo
y aprende bien todo lo militar puesto que los proletarios lo necesitan, no
para disparar contra sus hermanos como ocurre en esta guerra de bandidos
y como te aconsejan los traidorei,; al socialismo, sino para luchar contra la
burguesía de tu propio país. Así pondremos fin a la explotación, la miseria
Y la guerra, no con buenas palabras sino por la derrota de la burguesía y
su desanne". 18 (Así escribe Lenin cuando la gran lucha está en plena virulencia, en el año 1916) .18ª
Un año más tarde pudo convertir Lenin sus ideas en realidad política al
llevar a cabo en San Petersburgo y Moscú la Revolución de Octubre, después de haberle dado Ludendorff la posibilidad de ir, en el famoso vagón
precitado, desde el exilio suizo hasta Rusia, para allí hacer pasar la Revolución de burguesa-democrática ( durante el estadio Kerenski) a bolchevique.
El 10 de marzo de 1817 estalló de verdad la Gran Revolución tanto tiempo
esperada por Lenin y puso fin al Zarismo de los Romanov. "Había llegado
la hora de Lenin" .19
El desarrollo de la primera Guerra Mundial confirmó las esperanzas de

491

�Len.in contradiciendo a los nacionalistas-paneslavistas de Rusia. Tras algunos
éxitos irúciales frente a Austria-Hungría los ejércitos rusos tuvieron que pasar pronto a la defensiva; el año 1915 les depar6 una espantosa ~~~trofe Y
la ofensiva de Brussilov en 1916 con sus hecatombes y que en dehmt1va fracasó había agotado del todo a los ejércitos zaristas. Que la autoridad del
zar~o después de las grandes pérdidas en esas campañas estaba quebrantada definitivamente se vio pronto, pues el 8 de marzo de 1917 unas reweltas de hambrientos en San Petersburgo desembocaron rápidamente en
una gran revolución. Aumentan el 10 de marzo --el verdadero dí.a de la
Revoluci6n- con la fuerza elemental de una catástrofe de la naturaleza que
barre el antiguo orden, casi ya sin fuerza. Cierto que el 11 _de marzo tod~vía hubo luchas callejeras que cubrieron de muertos y heridos la Newskiprospekt de San Petersburgo ( en total hubo, en los cinco días de marzo de
esta "Revolución de febrero" unos 1700), pero ya el 11 de marzo se pasaron a las filas de los trabajadores sublevados las tropas de la Guarnición
de San Petersburgo, incluso la Guardia del Zar. Nadie hizo nada para defender al Zar; ni siquiera el alto generalato del frente. ~l 11 de ~a1w
se constituyó la "Duma?' del "Comité Ejecutivo" de un Gobierno ~rov1S1onal
del que formaron parte Miljukoff y el Príncipe de Lvov del_ Parudo d~ los
Cadetes Tscheidse de los mencheviques y Kerenski del Partido TrudoVlque
(Partid~ de los ";ansinos'' = pequeña burguesía.) Pero al mismo tiempo
se fmmó en el Palacio Táuride un "Consejo de Trabajadores", o sea un
"Soviet" que tomó una actitud distanciante y pronto incluso enemiga respecto al nuevo Gobierno burgués y socialista moderado, y que al detener
a Mirústros y a representantes del antiguo sistema, así com~ inca~tarse ~e1
servicio de telégrafos de San Petersburgo, impulsó la revolucron hacia la violencia. En estas circunstancias el Zar Nicolás II, entre el 13 y el 15 de marzo
de 1917 tras fracasar su intento de llegar a S. Petersbu:go desde e~ Cuartel General Mohilev, abdicó en favor de su hermano Miguel; mas e~ vaciló en asumir la Regencia, de modo que el poder cayó por su propio peso
en las fuerzas revolucionarias. El Zarismo ha,bia entregado casi sin resistencia
su otrora tan ilimitado poderío. Pronto, el 20 de marzo, fue detenido. N_icolás II y enviado primero a Zarkoje Selo y luego a Tobolsk. El 16 de Julio
de 1918 los bolcheviques asesinaron alevosamente al último Zar con su familia en Ekaterinburg.
Desde el 17 de marzo de 1917 era Rusia una República, a cuyo frente
había un Gobierno Provisional de tipo radicalista burgués y Kerenski fue
pronto su figura clave. Este Gobierno se vio muy rápi~amente recon?cido
por los Aliados Occidentales, a la vez que la Entente le m1,taba a co~ttnu~
la guerra con energía. El resultado de esta política en que la revoluc10nana
Rusia había de alargar la guerra en bien de Francia e Inglaterra, fue la ofen-

492

siva Kerenski del verano de 1917, 20 que fracasó tras enormes pérdidas y que
provocó inmediatamente, en julio del mismo año, la contraofensiva germanoaustríaca; el ejército ruso con la moral socavada y hastiado de la guerra,
sufrió una gran derrota. La. falta de Kerenski consistió~ en no haberse dado
cuenta de que las masas rusas querían la paz a cualquier precio y que él
debía su poder precisamente a tales anhelos. Entonces se alzó, como se dijo,
"la nostalgia de paz de la gra11 masa, de los campesinos y obreros y de los
soldados .. . una corriente que iba a romper cualquier oposición y que fue
explotada hábilmente, aprovechando todos los motiv-0s, por la agitación bolchevique dirigida por Lenin".21
Hasta fines de agosto la Revolución Rusa había sufrido ya wia escísi6n
en varios grupos que se enfrentaban con ánimo de lucha. Al frente del Estado continuaba el Gobierno radical burgués de Kerenski. No muy alejada
de él, pero orientada algo más a la derecha, la "Duma", de nuevo constituida. En Ja extrema derecha se alineaban los generales de la contra revoluci6n fiel al Zar, dispuestos al ataque contra lo nuevo y, en la extrema izquierda, totalmente hostiles, esperaban los Soviets bolcheviques ]a hora de la
segunda re olución. Todos estos grupos estaban reunidos a fines de agosto
y principios de septiembre cuando en una Conferencia General en Moscú,
se atacó por primera vez a Keremki y precisamente desde el punto menos
esperado; lo hizo Kornilov, General en Jefe del Ejército de Kerenski al que
los alemanes y austríacos acababan de causar una espantosa sangr.ía. Cierto
que Kerenski todavía pudo sofocar este levantamiento el 11 de septiembre
y tomar él mismo el mando del Ejército, pero cuando el 20 de octubre se
debía inaugurar un Parlamento preliminar constituido por 240 socialistas y
J20 burgueses para deliberar sobre las elecciones a la Asamblea acional
pre,·ista, tuvo que presenciar cómo la poderosa representación de los bolcheviques, acaudillada por Trotsky, abandonaba la Sala. Kerenski comprendió por fin que su más peligroso enemigo estaba en la extrema izquierda.
El conflicto declarado no se hizo esperar. Estalló por la cuesti6n de si el
mando debía someterse o no a un Comité Militar creado por los soviets.
Lenin, que en julio de 1917 había sufrido un revés al atreverse a ir prematuramente contra Kerenski, volvió a aparecer en S. Petersburgo. Desde que
por su hábil agitación en el seno de los soviets dominaba desde el 9 de octubre de 1917 una mayoría bolchevique, estóS consejos de delegados obreros
habían alcanzado un mando enérgico y consciente bajo la dirección de los
bolcheviques, Lenin y Trotsky. Estos tomaron como pretexto el conflicto entre el Alto Mando y el Soviet para provocar la segunda revolución, que ha
pasado a 1a Historia como "Revolución de Octubre".
El 6 de noviembre de 1917 se dio el ataque. San Petersbnrgo fue el centro de esta rev-0lución, Moscú su segundo escenario. En ella una minoría

493

�decidida de políticos fanáticos logró una victoria total sobre la mayoria indecisa, habiéndose convertido en punto de partida histórico del terror universal que, desde hace medio siglo, domina una sexta parte del planeta.
El 6 de noviembre pues, el Comité Militar del Soviet se apoderó tal como
Lenin y T.rotsky habían planeado del Mando Militar e mvitó al Ejército a
insubordinarse contra el Gobierno. Al mismo tiempo ocuparon los bolcheviques todos los puntos clave de la ciudad de S. Petersburgo y, especialmente,
toélos los servicios de comunicaciones. El 7 de noviembre el Comité déclaró
destituido el Gobierno Provisional de Kerenski y al día si_guiente los bolcheviques se instalaron en el Palacio de Invierno, una vez e},!)ulsado de allí. el
Gobierno de Kenmski. Este no quería ceder el puesto sin lucha, pero fue
vencido el 12 de noviembre en Zarz~je Selo por los soldados rojos y huyó
acto seguido al extranjero, donde -en Nueva York- murió ignorado en
1938. La Segunda Revolución había triunfado; los bolcheviques estaban en
el Poder.
E1 Consejo Central de los Soviets gobernó al poco tiempo ya desde Moscú,
donde Lenin había trasladado inmediatamente la capital. Lenin creó por
doquier soviets locales en los que apoyaba su fuerza De sta forma, él y
Trotsky fueron ampliando la Segwu:lá Revolución a toda Rusia. La paz de
Brest-Litovsk del 3 de marzo de 1918 que Lenin, con gran realismo político
ajustó con los Imperios Centrale$, si bien con pérdidas -Polonia, los Estados
Bálticos y Finlandia se perdieron para siempre, y la Ucrania temporalmentepermitió a los bolcheviques fortalecer y completar su dominio en Rusia.
Aunque durante los cuatro años de guerra civil, en 1919 parecía que los
Ejércitos Blancos iban a lograr la victoria sobre los soldados rojos, en definitiva los bolcheviques pudieron destruir todas las resistencias interiores antes
de 1922, no obstante la intervención ali~da de los años 1919 y 1920 (en realidad débil). Utilizando métodos sangrientos que costaron la vi.da a unos 15
millones de personas, los bolcheviques arrollaron incluso físrcamente a sus
enemigos para poder mstaurar su dominio en Rusia según los principios socíalistas. Lenin, antes de morir, pudo v~ la victoria definitiva de la revolución en Rusia. Murió en 1924, es decir, dos años después de la caída de
Vladivostok, el último bastión anti-bolchevique de la gran guerra civil, pero
se vio obligado finalmente a suavizar los métodos económicos rigurosos y
por p1-incipio enemigos de la propiedad, del llamado ~'Comunismo de Guerra"
de la primera fase. Eso se realizó con la llamada 'Nueva Política Económica" una vez que la sublevación de los marineros de Kronstadt en 1921
demostrara al nuevo Régimen que la situación empezaba a hacerse insostenible, toda vez que los otrora más fieles partidarios de la Revolución, se
volvían en contra de ella. 22
En la Paz de Brest-Litovsk, Lenin y Trotsky habían actuado en política

494

exterior en consonancia con sus teorías al sacar a su país de la "Guerra
Imperialista" y aceptar pérdídas territoriales con el fin de completar la Revolución en el interior y esperar hasta que "la discordia entre las Potencias
Imperialistas" ofreciera la oportunidad de ampliar en Revolución Mundial
la Revolución Rusa, con el objetivo de instaurar la Dictadura del Proletariado y, finalmente~ la sociedad sin clases, que sólo así, Lenin y Trotsky comprendían la Revolución Rusa: comienzo, fase primera de la Revolución Mundial. No pensaban sintiéndose rusos -como luego otros, Stalin el primero-sino globalmente, según su doctrina marxista-leninista. 23 Al proletariado alemán le atribuía Lenin la mayor importancia; su sublevación --que para él
era una necesidad histórica indefectible- había que la sublevación rusa
pasara a ser Revolución Universal. De alú que el Régimen Bolchevique de
Rusia se preocupara luego por la enseñanza del alemán, porque el soldado
de la Revolución Mundial debía estar en condiciones -como deseaba Lenin- de leer en su texto original las ediciones de campaña de Hegel y

Marx.
Así, no fue tanto el "milagro del Vístula" de 1920 lo que desmintió prematuramente las predicciones de Lenin (en cuanto se querían convertir de
válidas para ]a Revolución Rusa en univen;almente válidas) , sino mucho más
la falta de una sublevación importante del proletariado alemán. Se dieron
algunos asomos de sublevación - pues Lenin no dejó de ejercer influencia
por meclio de Bela Kun en 1919, en el Gobierno de Consejos de Munichpero luego desaparecieron antes de haber adquirido fuerza suficiente, porque tan sólo unas minorías habían intervenido en ellos; la gran parte de los
trabajadores alemanes estaba con el socialismo, es decir, al otro lado de las
barricadas. Las esperanzas de Lenin en una revolución del proletariado en
Alemania no se han cumplido porque -pudiéramos decir en sentido figurado- el apotegma que un día Vladimir Ilich Ulianov pronunciara, han
correspondido mucho más a la verdad que sus sueños revolucionarios: "Si
los alemanes, en caso de revolución, atacaran un andén, comprarían el billete de andén primero", Así pues, Lenin no pudo convertir la Revolución
Rusa en Revolución U ni versal, pero este intento no ha pasado a ser Historia; en
cada conflicto que casi a diario en el mundo se produce, se eleva amenazante la
cabeza de Medusa exigiendo Ja Revolución Mundial, el proyecto que Lenin
aplazó en 1920 pero que ni él ni sus sucesore! abandonaron jamás, y cuya
primera víctima habría de ser, hoy como ayer, y como siempre, Alemania.

495

�.BIBLIOGRAFIA

Véase : TROTSKY, Geschichte der russ. Revolution, (Ibid., p. 29 y sig.) .
Véase: flANs HERZJ&gt;Eto, Die moderne Welt, 1789-19·}5 II Weltmachte
und Weltkriege - die GeschichLe unserer Epoche, 1890-1945, 3a. Edición,
:Braunschweig 1960 p . 221.
6 Entre las publicaciones sobre los antecedentes de la Revolución Rusa,
consúltese: S. F. PtAToNow, Geschichte Russlands vom Beginn bis zur Jetztzeit
(edición alemana por Fr. Braun), Leipúg 1927, p. 385-426; A. v. HEOENSTROM, Geschichte Russlands von 1878 bis 1918, 3a. y 4a. edición tuttgart
y Berlín 1924; W . E. MossE, Alexander II. and the Modernfaation of Russia,
Londres 1959 · R. lliRE, Portraits of Russian Personalíties between Reform
and R evolution, Londres 1959; V. LEoNT ovitsah, Geschicbtc des Liberalismus in Russland, Frandort 1957 · G. FlSCBER, Russian Liberalism from Gentry to Intelligentsía, Cambridge/Mass. 1958 ( contiene un estudio muy amplio del movimiento "semstwo") · St. R. ToMPKTNS, The Russian Intelligentsia
Markers of the Revolutionary State, Norman (publ. Universidad de Oklahoma)
1957. Más adelante continuaremos citando otras obras de Historia de las
ideas sobre los antecedentes de Ja Revolución.
7 Véase: P. ScHEI:B.BRT, Von Bakunin zu Lenin - Gescbichte der russischen
revolutiona.ren Ideologien 1840-1895, t. I: Die Fonnung des radikalen Denkcns in der Auseinandersetzung mit deutschen Idealismus und franzosischem
Bürgertum, Leiden 1956 (Studien zur Gesch. Osteuropas, t. III).
8 Sobre el desan-ollo económico de Rusia en este período, véase: W. TREUE,
Wirtschaftsgeschichte der Neuzeit - Im Zeitalter der industrielJen Revolution 1700-1960, Stuttgart (Ediciones de bolsillo "Kroner", t. 208) 1962,
pp. 618-641.
9 Véase además de las ya citadas obras sobre Lenin:
H. KRAUSE, Marx
und Engels und das zeitgcnossische Russland_, Giessen 1958 (OsteuropaStudien der HochschuJen des Landes Hessen, serie 2: Marburger Abhandlungen zur Geschichte und Kultur Ostelll'opas t. I) · L. H. HArnsoN, Toe
Russian Marxists and tbe Origins of bolschevism,. Cambridge/Mass. 1955
(Russian Research Center Studies, 19).
10 Además: R. D. CHARQUES, The Twilight oí Imperial Russia, Londres
1958 y E. E. P. T1 o.ut, Marie Fedorovna - Empress of Russia, Nueva
York 1957.
u Véase: L. I. STRAKHOVSKY, The :tatesmanship of Pcter Stolypin· a
reappraisal, in: The Slavonic and East European Review 37 (1958/59), pp.
348-370.
12 Véase: H. Ko1rn, Pan-Slavism - The History and Ideology, Notre Dame
1953. Edieión alemana: Die Slawen und der We.sten Geschichte des Panslawismus, Viena 1956.
13 Véase además: W. l. LENm. Ausgewahlte Werke, 2 t. Moscú (Editorial
4

5

1. De las investigaciones más recientes sobre la Historia de la Revolución
Rusa informan, entre otras, las reseñas de: HoRST JABLONowsKI, Literaturberichteüber Geschichte Russlands und der Sowjetunion - Veroffentlichungen innerhalb der Sowjet Union 1953-1957, no. extr. I de "Historische Zeitschrift (LiteratUiberichte über Neuerscheinungen zur ausserdeutschen Geschichte) publicado por W. Kienast, Munich 1962, pág. 212 y sig. y KLAus MEYER , Llteraturbericbt über Geschichte Russlands und der Sowjetunion 19531959, no. extr. I de "Histor.isthe Zeitschrift" ya indicado, pág. 274 y síg.

Abundan las obras generales sobre la Historia de la Revolución Rusa y
de su producto, Ja Unión Soviética. Haremos especia] mención de: G. voN
RAucn, Geschichte des bolchewistischen Russland, Wiesbaden 1955; I. BJRNBAUM, Kleine Geschichte der Sowjetunion, Francfort de M. 1960; LEoNARD
ScHAPrn.o, The Comunist Party of the Sovietunion, Londres 1955; recientemente traducido al ale.mán por G. Danehl con el título: Die Geschichte der
Kommunistischen Partei der Sowjetunion, Francfort de M . 1961; E. H.
CARR The BoJshevic Revolution 1917-1923, t. I-III, Londres 1950-53;
W. IÍ. CHAMBERLIN, Die russische Revolution 1917-1921 (traducción alemana del texto original inglés) 2 t., Francfort de M., 1958; J. S. ÜURTiss,
The Russian Revolutions of 1917, Princeton 195 7; G. W ALTER, Histoire de
1a Révolution Russc, I: L'effondrement de la monarchie, Février-Mars 1917,
Paris 2a. Edición 1953.
2 En cuanto a la biografía de Lenin, citamos aquí, entre un sinnúmero
de obras, las siguientes: V. MARco, Lenin - 30 Jahrn Russland, Leípzig 1927;
G. v. RAucH, Lenin - Die Grundlegung des Sowjetsystems t. VIII "Personlichkeit und Geschichte", Gottingen 1957; GoLo MANN, Artículo "Lenin" en tomo "Aussenpolitik" del Fischer-Lcxikon, Frandort de M. 1958,
p. 164 y sig.; P. ScHEIDERT, über Leníns Anfünge en "Histotische Zeitschrift'' no. 182 p. 549 y sig.; D. W. TREADGOLD, Lenin and his Rivals - the Struggle for Russia's Future, 1898-1906, Londres 1955; publicado y prologado por
W. liAHLWEG, Lenins Rückkehr nach Russland 1917 - die deutschen Akten,
Studien zur Geschichte Osteurops, t. 4, Leiden 1957; ST. W. PAGE, Len.in
and World Revolution, Nueva York 1959.

Véase: LEÓN TRoTSKY, Geschichte der russischen Revolution (en alemán por Alexandra Ramm) Francfort de M. 1960, p. 147. I. DEUTSCIIER
ha dedicado una monumental biografía a la personalidad de Trotsky que
se publicó primero en inglés (Trotsky, 3 t. Londres 1954) y de la que también hay ahora un.a edición alemana preparada por l-IARRv MAÓR, Trotsky,
St. Stuttgart 1960.
3

496

497

�"für Fr mclsprac:hige Literatur) 1946/4-7 t. I pp. 669-670, pp. 671-728, pp.
737-744, pp. 745-749. pp. 750-754, pp. 755-766, pp. 767-875, pp. 876-886:
t. II, pp. 158-252, pp. 357-392, pp. 548-555.
1-1 Véase: GoLO °MANN, Artlculo "Lenin" (lbid., p. 165).
15 También:
ENIN, Ausgewahlte Werke, (Tbid., p. 871).
" Ibid., p. 747.
l'I Ibid., p. 738.
18 lbid., p. 876.
1 " lbid., p. 881.
19 Sobre el desarrollo de la Revolución Rusa en el año 1917, véase adem' de las obras citadas en la nota 1), las siguientes:
. A.Nw.EILE.R, Die
Riitebewcgung in Russlaod 1905-1921, Leiden 1958 { tudien zur Gesch.
Osteuropas t. ) ; R. H. BRUCE LocKHART, Two Revolutions - An Eyewitness Study of Russia 1917, Londres 1957; Edición e:n alemán: Die beiden
Revolutionen Vom Zarismus bis zum -Solcbewismus, Düs.5eldorf 195 7; A.
MooREREAD, The Russian Revolution,
ueva York 1958· Edición en alemán: Roter Oktober - Die Bolschewisten rgreifen die facbt, Municb 1958.
20 D l
omportamiento de lo Aliados Occidentales respecto a la Rusia revolucionaria en la gran coalición anti-alemana de 1914-1918, han tratado
recientemente: . D. WARTH, The Allies and the Russian Revolution fr.om
the Fall of tbe Monarchy to the Peace of Brest-Litovsk, Durham/Carolina
del N. 1954.
21 Véase H. JlERZFELD, Die modeme Welt, (Ibid., p. 157).
22 Para la problemática de la política • xterior del Sistema sovi 'tico y d
su afianzamiento desde la Paz de Brest Litovsk hasta la terminación de la
Guerra Civil rusa, véanse las obras de: H. BBYER Die Mittelmachte und
die Ukraine 1918, Munich 1956; F. F1scHER, Deutsche Kriegsziele, Revolutionierung und eparatfrieden im Osten 1914-1918 en "Historische Zeitschrift'' 188, pp. 249-310; H. W. GATZKE, Zu den deutsch-russischen Bezi hungen im Sommer 1918 en: "Vierte! jah1 hefte für Zeitgeschichte" 3, ( 1955),
pp. 67-98; H. ETON WATSON, The Patt rn of Communist Revolution - A
Historical Analysis Londres 1953 (trata de la expansión del poderío comunista por toda la Europa Oriental y Asia) y R. PIPES, The Fonnation of
the Sovietunion ommunism and ationalism 1917-1923 Cambridge/Mass.,
1954 (Russian Researcb Studies Center 13).
Desde el punto de ista soviético se o upan de la política exterior rusa
en esos años: I. I. MINz, Geschichte der Diplomatie, t. UI: Die Diplomatie
in der Periode der Vorbereitung des Zwciten W ltk.rieg , 1919-1939 Publicado por W. P. POTJOtttKIN, Moscú, Editorial 'für Fremdsprachige LiteraLur") 1947 especialmente en las pp. 79-117 pp. 136-156 y pp. 338-366.
El riterio occidental al tratar del tema de las fronteras occidentales de

la Ru ia soviética durante el período entre las dos guerras, pued verse en
la obra de: J. B. DunosELLE, Les frontieres Européenes de l'U .R. . . 191 71 I - Recueil d'études sous la direction de J. B. Duroselle, Paris 1957 {"Cahiers de la Fondation ationale des
iences Politiques" 85).
. ~a Respecto a la Historia del Comunismo Internacional, véase la ya clásica obra de: F. BoRKENAU, Der curopaische Kommunismus - eine Geschichte von 1917 bis zur Gegenwart, 1952. Hay una ecli ión inglesa de esta
obra con el título: European Communism, Londres 1953.

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Humanitas, Sección Historia, 1968, No 9, Enero</text>
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                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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~HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS

9

\.

UNIVERSIDAD DE NUEVO LEÓN

19 68

���HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS

9

UNIVERSIDAD DE NUEVO LEÓN

19 68

�HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS
DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEÓN
CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS DE LA
UNIVERSIDAD DE NUEVO LEÓN
Presidente y j efe de la Sección de Filosofía:
DR.

AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

Jefe de la Sección de Letras:
LIC. EDUARDO GUERRA CASTELLANOS

Jefe de la Sección de Historia:

PRoF.

IsRAEL

CAv

zos

GARZA

jefe de la Sección de Ciencias Sociales:
LIC. ALBERTO GARCÍA GóMEZ

Jefe de la Sección Editorial:

DR. FRANc1sco Bucro PALOMINO

9

1968

�HUMANITAS
Correspondencia; Centro de Estudios
Humanísticos - Dirección; Facultad de
Filosofía y Letras de la Universidad
de Nuevo León, Ciudad Universitaria
Monterrey, N. L. - México.

ÍNDICE
S1::cc16N

PRIMERA

FILOSOFÍA
(A)

INVESTIGADORES LOCALES

PRIMERA EDICION
Dr. AcusriN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE: Fundamento y Esencia
de la Verdad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Dr. FRANCISCO Bucro PALOMINO: Por una Verdad Humana . . . . . . . .

Marzo de 1968.-1,000 ejemplares.

(B)

COLABORADORES FORÁNEOS

Lic. CAru.os GoNZÁLEz SALAS: El R iesgo de La Libertad . . . . . . . . . .
Dr. RoBERT S. IiARTMAN: La Naturaleza de la Valoración . . . . . . . . . .

Dr.
Prof.
Dr.
Dr.

I

Dr.

v Dr.
Dr.

Dr.

13
25

ScJACCA: Ser el "Otro" . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Sentido de la Formaci6n Humana en
el Humanismo Renacentista . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
HuMBERTO PlÑERA: Una Peripecia de la Lógica Antigua: J)e la
Idea al Concepto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
FRJTZ J. VON RrNTELEN: La Posibilidad de un Encuentro mtre
las Culturas de los P1teblos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
ISMAEL Qun..Es: El Nirvana como Estado Inconsciente . . . . . . . .
l sMAEL Dmco PÉREz: El Mito del Hombre . . . . . . . . . . . . . • . . . .
Ivo HoLLl-lUBER: El Eje Metaliistórico del Porvenir Europeo . . . .
PATRJCK R01,tANELL: Una crítica del Darwinismo Social . . . . . .
MtCHEL FEDERICO

33
45
71

MANUEL GONZALO CASAS:

79
87
115

133
147

175
193

Derechos Reservados ©
por el Centro de Estudios Hwnanisticos de la U.NL.

La n:sponsabilidad derivada de los estudios contenidos en este
Anuario co1responde exclusivamente a

sus respectivos autores.

7

�SECCIÓN SEGUNDA

Historia de España. La campaña electoral: 1936 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 417

MA.

GUADALUPE MARTÍNEZ BERRONEs:

LETRAS

(B)
(A)
EnuARDo

Lic.

GUERRA

CASTELLANOS:

(B)

R.

La _.Divisi.én de Operaciones . . . . . . . . . . . . . . . .
Una visita de inspección al abrigo de ro&amp;a llamado
"Cueva Ahumada", en la villa de García, Nuevo León . . . . . . . . . . . .
JosÉ ToRRE REVELLO: Diiración de los uiajes desde España al Nuevo
Mundo (1525-1810) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
MALCOLM D. Mcl.EAN: Moros y cristianos en Texas . . . . . . . . . . . . . . . .
Ihrnz Or-ro SIEBURG: La Revolución Rusa de octubre de 1917 . . . . . .
FRANCISCO

La Euolución Consonántica
Comparada en dos Dialectos lberorrománicos: Catalán y Castellano 205
ELrsABETH K. DE HINOJOSA: La Literatura Folklórica ''Proyección" del Folklore Literario . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 225

Lic.

CoLABORADORES FORÁNEOS

INVESTIGADORES LOCALES
ALMADA:

431

ANTONIBTA ESPEJO:

INVBSTIGADOMS FORÁNEOS

JAMES Wn,us ROBB: Grata Compañía: Una Sabrosa Charla Erudita de María Rosa con Don AHonso . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 2-35
Dr. MYRON l. LrcaTBLAU: La Conciencia de Latinoamérica en Tres
Dramas Contemporlmeos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 249
Lurs LEAL: J nterpretaciones de la Literatura M exicana . . . . . . . . . . . . . . 259
Dr. SERGIO FERNÁNDEZ: Los Gusanos Rojos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 275
DARDO CÚNEO: Aproximaciones a Unamuno . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 289
JOIIN L. BROWN: "La época de la novela norteamericana" 20 años

457
465
477
481

Dr.

después .......................... •. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

SECCIÓN CUARTA

CIENCIAS SOCIALES
(A)

INVESTIGADORES LoCAL~S

ALBERTO GARCÍA Gfamz: El Primer Tratado de Desnuclearización
en la América Latina . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 503
JUAN SANDOVAL TRUJILLO: Consideraciones Sociológicas en Torno al
Desarrollo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ... . . . . . . . 517

Lic.

307

SECCIÓN TERCERA

(B)

HISTORIA
(A)
ISRAEL CAvAzos

Dra.
Prof.

COLABORADORES LOCALES

GARZA: Cuatro gobernadores coloniales de Nuevo León.

Ensayos biográficos ......... ... .... ·......................... .
P. SALoAÑA: La República en ruta hacia el Norte ............. .
ToMÁs MENDIRlCHAGA CUEVA: La Universidad Socialista de Nuevo
Leór, ( Oetub,re de 1934 - Septiembre de 1935) ......•........... .
E. VÍCTOR NmMEYER, JR.: La presencia de Nuevo LC-On en el Congreso
Constituyente de Querétaro de 1916-1917 .... ... . ............. .
ISIDRO VIZCAYA CANALES: El Periódico Oficial del Gobierno de Nuevo
L eón en el Siglo XIX ....................................... .
JosÉ

8

Dr.

327
339

Dr.
Dr.

361

INVESTIGADORES FORÁNEOS

Sociología del Arte . . . . . . . . . .
GIORGIO DEL VEccmo: Las Bases Racionales del Estado y de los
Acuerdos entre los Estados . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . .
C. A. CANNEGIETER: Los Aspectos Humanos de la Lucha entre la
Empresa Privada y la Pública . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
JosÉ SALVADOR GuANDIQUE: El Pensamiento Activo de Masferrer
RoBERT S. SMITH: El Pensamiento Económico de José Joaquín
de Mora . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
ANGELES MENDIETA ALATORRE:

529
541
549
565
595

389

405

41

9

.I

�SECGlÓN

QUINTA

COMENTARIOS Y RESENAS BIBLIOGRAFICAS
Dr. Víctor E. Frank]: La 1 dea Psicológica del Hombre, por AGUSTÍN BASAVF,
FERNÁNDEZ DEL VALLE, 611.----Dr. Agust'm -:Basave Fernández del Valle:
Metafísica de la Muerte, por MANUEL MENDoZA SÁNCHEZ, 619.-Nettie
Lee Benson: México and the Spanish Cortes, 1810-1822: Eight Essays.,
por E. V. NIEMEYER JR., 621.-Jean Viet: Les Méthodes stTucturalistes
dans les scümces sociales, por JEAN-PmRRE VIELLE, 621.-Vários autores:
Problemas del estructuralismo, por JEAN-PlER.RE VIELLE, 622.-Varios autores: Coloquios de Royaumont. El Concepto de Información en la ciencia contemporánea, por JEAN·PIERRE VmLLE, 623.-Claude Levi-Strauss:
Le Cru et le Cuit, por DlETRICH HAuCK, 624.-Fray Juan Agustín de
Modi: Diario y Derrote,ro (1777-1781), por IsmRo VIZCAYA CANALES,
627.-Jorge Ibargüengoitia: La Ley de Herodes, por FmEL CrrÁVEZ P.,
628.-Mordecai S. Rubín: Una poética moderna. Muerte sin fin de José
Gorostiza, por LIC. EusABETH K. DE HINOJOSA, 630.- Dr. Agustín Basave Fernández del Valle: 11isi6n de Andalucía, por Ltc. EouARDo GUERRA CAsTELLANOs, 635.-Dietrich Hauck: Die Staedte des mexikanischen
Hochplateaus und 'ihre Wirtscha/t von den Anfaengen bis zur Conquista,
por Mmsis GARY, 637.-Edmund S. Urbanski: Angloamérica e Hispanoamérica. A7lálisis de dos civilizaciones, por MANUEL MENDOZA SÁNCIIEZ, 6"38.- Hans Kelsen: Principios dé Derecho Internacional Público,
por ALBERTO GARCÍA GóMEz, 643.

Sección Primera

FILOSOFIA

,

�FUNDAMENTO Y ESENCIA DE LA VERDAD
D R. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

Universidad de Nuevo León.
Sumario: l. ¿Qué es la verdad?-2. Fundamentación de la Verdad.-3. El sentido de la
Verdad-4. La Verdad Mundana participa de la Verdad Eterna.--5. Verdad y
Convivencia,

r

l. ¿Qui

ES LA VERDAD?

¿ CuÁL ES LA ESENCIA DE LA VERDAD? Ordinariamente se entiende por verdad

lo real. Decimos, por ejemplo, que "fulano" es un verdadero amigo, indicando
que se trata de un amigo real, auténtico. La definición tradicional de la verdad: "veritas est adaequatio rei et intellectus", o, mejor aún: "veritas est
adaequatio intellectus ad rem" (la verdad es la adecuación del conocimiento
con la cosa), entraña un sentido de conformidad, de concordancia. Lo contrario a la verdad -lo falso- es la falta de concordancia del enunciado con
la cosa. Un juicio es falso cuando no presenta a la cosa tal como es. Pero
aún en los juicios falsos hay elementos verdaderos. Si digo, vbg.: "los alemanes
son latinos", digo seguramente algo falso, pero es al menos verdad que existen
los alemanes y que ciertos hombres son latinos. Un pensamiento que no se
identificase con ninguna cosa, será imposible, nada en el orden del pensamiento.
Por eso se ha dicho que una verdad está supuesta siempre en el error.
El hombre no podría vivir, si no tuviese la convicción de que sus facultades
cognoscitivas le llevan a la verdad. Sería imposible obrar o absten"erse de
obrar. Indudablemente la razón alcanza con certeza plena las verdades más
elevadas del orden natural Y ello es así, porque lo que es, es lo que causa en
nuestro espíritu la verdad. Para ser plenamente escéptico habría que convertirse en vegetal. Es claro que al afirmar la veracidad de nuestras facultades
cognoscitivas estamos muy lejos de caer en e1 error, por exceso, del racíonalis-

13

�lucidez, sólo qui re decir que aquel conocuruento es evidente; pero que la
verdad de este conocimiento se reduzca a ese su lúcido y puro descubrir) es
lo que el análisis fenomenológico no da de ninguna manera. Este análisis nos
hará ver que la pura percepción, la simple "apprehensio", por muy diáfana y
lúcida que sea, no es la verdad, al mepos, la verdad consumada y perfecta,
la que la evidencia verifica y descubre. Es en el juicio, en la compl xión predicativa, explicitada o no, donde la verdad como tal puede ser_verificada; y
esta verificación en todo juicio verdadero, también en el que versa sobre lo
inmediatamente descubi rto en la intuición, no dice otra cosa sino que el juicio se conforme con lo juzgado". La evidencia -propiedad de una verdad
cualificada- no es la verdad misma. La verdad, como adecuación lógica,
implica la revelación y el descubrimiento del ser uúsmo en su patencia No
es la "quididad" o esencia de la cosa conocida lo que causa la verdad, sino
el ser: el ser de la cosa dicho y revelado en el juicio.

mo. uestra razón alcanza la verdad no sin dificultad y a condición de someterse a una disciplina externa a ella.
Heidegger ha formulado el carácter ontológico fundamental del problema
de la verdad, retornando a la aurora del pensamiento griego: la verdad es
descubrimiento, revelación del ser, de lo existente. De esta verdad original y
esencial, surge, como degradación, 1a revelación de adecuación de la verdad
lógica. Antes de todo predicado, está. el estado manifiesto de lo existente, el
ponerse al descubierto. La verdad de la proposición echa sus raíces en una
verdad óntica. En su estudio intitulado "De la esencia de la verdad" (''Vom
Wesen der Wahrheit"), Martín Heidegger expresa que "si sólo mediante la
aperticidad del comportamiento la conformidad (verdad) del enunciado se
hace posible, lo que hace entonces posible la conformidad posee un derecho
más original de ser considerado como la esencia de la verdad".• Pero ese
comportamiento abierto a la potencia de lo real, se funda en la libertad. No
se trata de capricho ni de subjetividad arbitraria, sino de un entregarse a lo
real patente y manifiesto, de un dejar ser al ente. Esta libertad se identifica con
la existencia del hombre. Antes que todo, la libertad "es el abandono al develamiento del ente como tal". 2 En este sentido, cabe afirmar que el hombre no
'posee" la libertad como una propiedad, sino al contrario~ la libertad posee
al hombre. Observa Heidegger que el error, como ocultamiento del misterio
del ser, forma parte de la íntima constitución del hombre histórico. Concluye
afirmando: "La pregunta por la esencia de la verdad encuentra su respuesta
en la sentencia: la esencia de la verdad es la verdad de la esencia".ª Corresponde a la ontología fundamental plantear y resolveI la cuestión de la verdad
de la esencia, de ]a verdad del ser. Hasta aquí el pensamiento de Heidegger
sobre la esencia de la verdad. Apuntemos unas cuantas e indispensables observaciones críticas.
Al idealismo de "Ser y Tiempo'' (la verdad como producto del "Dasein")
sucede ahora un realismo: el hombre está abierto a la verdad, pero no la engendra. Cab preguntar si la antítesis entre la verdad de adecuación (lógica)
y la verdad de revelación ( óntico-preontológica) puede o no ser superada. En
una nota preTu:ninar al libro de Alfonso de Waelhens La Filosofía de Martín
Heidegger, 1 jesuita español Ramón Ceña) observa: "Que el conocimiento
verdadero descubra la cosa en sí misma, es afirmación perfectamente admisible· que este descubrir se revele por sí mismo como tal, en toda su radiante
' 'MARTÍN HEIDEGGER,

p. 1O, De la ese11cia de lo verdad, traducción del alemán por
Revista Cubana de Filosofía, Vol. TI, No. 10, Enero-Junio

Hu1tBRRTO PrÑERA LLERA,

de 1952.
• MAATÍN

HEmEGCER.

Op. cit., p . 13.
21.

• MARTÍN Jú:IDEOOER, p.

14

2.

1

FUNDAMENTACIÓN DE LA VERDAD

LA VERDAD -Luz y ALIMENTO- es comunicada después de ser poseída. Todo
el hombre está empeñado en la indagación de la verdad. Y cuando se la desubre amorosamente en el silencio de la meditación, se pega al alma y le infunde vida interior. No es bien mostrenco, sino asunto íntimo, descubrimiento
histórico con una filiación personal. El hombre no in enta la verdad, se acerca
a ella y la recoge con reverente humildad. Pero en este acercamiento, el ser
humano rasga la corte2a de- las cosas para alumbrar su secreto íntimo.
Al tener conciencia de nosotros mismos nos decidimos por la verdad. Esta
decisión nos ennoblece y nos salva. Si acertamos a expresar lo que realmente
es, preguntando a las cosas y a nosotros mismos qué es lo que ellas son, y qué
es lo que nosotros somos, estamos en vias de encoptrar respuesta a nuestro
destino. Vivir humanamente es sentir la urgencia y necesidad de la verdad.
ólo al hombre le aqueja el deseo de dar respuesta a aquella pregunta formulada por Pilatos: "¿ Qué es la verdad?" Pero antes de contestar a esta suprema
y final interrogación nos preguntamos por 1a verdad de las cosas, de las cosas
que cambian.
Cuando queremos sab r qué es lo que las cosas verdaderamente son, no
estamos utilizándolas o recreándonos en ellas. Estamos haciendo teoría. Actitud
teorética que nos eleva sobre las cosas, desde el momento en que, inquiriendo
por ellas, les arrancamos su secreto. Secreto que ellas mismas son impotentes
para descubrir.
15

�Nacimos para la verdad, aunque nos empeñemos algunas eces, en v1VIr
en el error. Nos afanamos y nos desvivimos por descubrir el oculto tesoro de
verdad que aprisionan las cosas. Porque "las cosas, agusanadas de temporalidad en su devenir incesante, están también angelizadas de permanencia en
su verdad eterna" ( Muñoz Alonso) .
Realidad = Verdad. Esta equivalencia lleva implícita la afirmación de una
verdad no creada por la mente humana. La verdad, como eterna que es, nos
preexiste y nos trasciende. No creamos la verdad, pero sí la conocemos. Y al
conocerla participamos de eUa. San Agustín sostiene la percepción inmediata
de Dios: nuestra inteligencia ve una verdad, la misma e inrnuta,ble para
todos. Esa verdad o es Dios o es inexplicable sin Dios. En una forma intuitiva, el santo obispo de Hipona ve la verdad absoluta (Dios) en toda verdad.
Ninguna verdad, ninguna bondad, ninguna belleza habría sin la existencia de
un Dios que no se confunde con lo creado, con lo participado y lo mudable.
Si Ja mente del hombre participa de la verdad, es porque Dios -la Verdadle hace partícipe. uestra razón pronuncia juicios verdaderos porque ve, en la
inteligencia, las verdades primeras, o ideas, o principios. La inteligencia intuye;
la razón concluye. En el interior del hombre están presentes a la inteligencia
los principios. La razón establece nexos y relaciones, formula juicios y discurre
aplicando los principios inmutables del juicio. La verdad, de la que nosotros y
las cosas participamos, no proviene ni de nosotros ni de las cosas. El origen
de las verdades inmutables, necesarias y universales, es Dios. M:i pensamiento,
aun cuando sea causa de aquello que piensa, no es principio de sí mismo.
Puedo concebir la existencia en términos de verdad, en términos referidos al
sentido inteligible de mi propio existir; pero esto no significa que sea yo la
verdad de mí mismo (la absoluta verdad de mí mismo). Si mi mente, finita
y mudable, es capaz de una noción de la verdad absoluta y conoce verdades,
es porque soy por la Verdad y para la Verdad.
La validez de nuestros juicios está respaldada por la objetividad de normas
o principios en base a los cuales la razón juzga. Estas normas o principios del
juicio no son mudables y finitos; por tanto, no pueden ser un producto de la
mudable y finita actividad racional. La Verdad que hace que la razón sea
verdadera, sobrepasa y trasciende a esa misma razón. Porque hay normas verdaderas, hay juicios verdaderos. Y esas normas verdaderas o principios inmutables que son fundamento de ]a veracidad de los juicios, no pueden inducirse
de la experiencia sensible. Porque lo más no puede salir de ]o menos, lo inmutable y necesario de las normas verdaderas no puede provenir de lo mudable
y contingente de las cosas. Aunque la verdad esté presente a la mente, es más
que la mente, porque fundamenta toda cosa verdadera y la mente miswa. La
verdad intuida no encuentra su adecuada subsistencia real en ninguna cosa
16

existente. Queda siempre como objeto ideal abstracto y supone su Sujeto real
de la Verdad absoluta. De no haber una Verdad absoluta no habría verdad
alguna.
Desde la propia intimidad inagotable percibimos el llamado de una verdad
infinita que nos trasciende y que funda la realidad de las verdades finitas. La
verdad presente en nuestro espíritu es w,a imagen de Dios, pero no es Dios.
Como San Agustín, también M. F. Sciacca encuentra que la fundamentación
de la verdad es, a la vez, la prueba de la existencia de Dios. Pero no se limita
a repetir a San Agustín, porque le sobra talento, y formula una prueba de la
existencia de Dios - hundiendo sus raíces en el ser del hombre- que, al decir
de Manuel Gonzalo Casas -y sin ninguna exageración- casi no tiene paralelo en la bibliografía contemporánea. "O no hay verdad -nos dice-, o si
la hay sobrepasa a la razón, en cuanto que es dada a la razón y no puesta por
ella. En otros términos: o no hay verdad y con ello se llega a la conclusión
absurda y contradictoria de que 'es verdad que nada es verdad'; o hay verdad y también hay un más allá de la razón; o no hay nada que sea verdad". 4
Una vez ubicados los términos del problema, Michele Federico Sciacca pasa
a formular con toda precisión~ la prueba. Hela aquí, con sus propias palabras:
"El ente inteligente intuye verdades necesm:ias, inmutables, absolutas; el ente
inteligente, contingente y finito, no puede ni crear, ni recibir de las cosas por
medio de los sentidos, las verdades ab:,olutas que intuye; luego existe la Verdad en sí necesaria, inmutable, absoluta, que es Dios". 5
La teoría de la fundamentación de la verdad como prueba de la existencia
de Dios, aducida por el filósofo italiano, la consideramos nosotros, más que
como una prueba rigurosamente lógica, como una meditación válida dentro
del orden metafísico. En e1 plano metafisico es un hecho que las verdades
necesarias, inmutables y absolutas intuidas por el hombre, implican la Verdad es decir, a Dios. Pero en el orden del conocimiento, primero se conocen
los efectos que mediante la prueba racional de la causalidad llevan a afirmar
la existencia de Dios, y sólo entonces referimos las erdades a la Verdad. Dicho de otro modo: la realidad de Dios, anterior a las crea turas en el orden
óncico, como creador que es de ellas, les es posterior en el orden lógico, pues
sólo por ellas llegamos a conocerle. Examinando el fundamento de la verdad,
conviene ahora destacar su sentido.

' MANUEL GONZALO CASAS,

p. 52, La Existencia de Dioi. Editorial Richardet, Tu-

cumán-Buenos Aires, 1955.
• MANUEL GoNZALo CASAS .

Op. cit., p. 70.

17
H2

�3.

EL SENTIDO DE LA VERDAD

CuANDO LA VERDAD Nos l'OSEE, surge la ciencia. Los griegos daban el nombre
de "aletheia" al "descubrimiento", a la "patencia" de las cosas. La verdad era,
para ellos, una propiedad del ser real. La significación primitiva del vocablo
fue -según Kretschmer y Debrunner- algo sin olvido; algo en que nada ha
caído en olvido completo. Por la idea de completud se pasó a la de patencia.
La verdad de las cosas en cada existencia del hombre, supone que aquéllas
están propuestas a éste.
La presencia humana en el mundo posibilita -no genera- la verdad. La
inteligencia reviste la forma misma de las cosas. Zubiri expresa, con gran
concisión, que "la verdad es la posesión intelectual de la índole de las cosas''. 6
Pero la verdad no es tan sólo un atributo del conocimiento - tema de la
gnoseología crítica- sino ante todo una determinación trascendental del ser
en cuanto ser. Y en este sentido ontológico de verdad, no cabe una definición
exhaustiva. La universalidad de la verdad impide que sea abarcada por una
definición demarcadora. Partimos del reconocimiento de su existencia, como
hecho original, para dedicarnos al problema de la esencia de la verdad de
las cosas y del hombre. Esta verdad que nos sale al encuentro en la realidad
mundanal nos remite a Dios: su origen y fin.
El ser aparece, se devela al sujeto cognoscente. Y este aparecer - promesa
de revelación- viene preñado de certidumbre, de confianza. Por eso se ha
dicho que "]a verdad no es sólo ºaletheia', estado de no oculto, es también
'Emeth' (palabra hebrea de uso frecuente en la Biblia) : fidelidad, constancia,
autenticidad. Donde hay Emeth uno puede confiarse, entregarse". Por una
parte los entes son recogidos y comprendidos en el hombre, y, por otra parte
el hombre se introduce en el mundo englobante y abierto del ser. Medimos la
verdad por el objeto, pero esta medida incluye libertad y elaboración creadora
de lo externo. En otras palabras: medimos y somos medidos. "La verdad aparece en el mundo como repartida en innumerables sujetos que están abiertos
uno para otro en la originaria actitud de la disposición, y que esperan uno de
otro la comunicación de aquella parte de la verdad - apunta Hans Urs von
Balthasar- que les ha sido confiada por Dios como participación en su infinita verdad. En esta recíproca abertura y en este estar a disposición los
sujetos finitos reflejan así la suprema medida de lo que se puede captar en
el mundo finito de la infinita abertura de la divina verdad" .1 Piénsese que si
Dios no conociese un ente no podría ser conocido por ningún hombre, porque

' ZuBm1, p. 28, Naturaleza, Historia, Dios, Madrid, MCMXLIV.
Uas voN BhLTIUShR, p. 47, La Esencia de la Verdad, Editorial Sudamericana.

' HhNS

18

no existiría en cuanto ente; carecería de medida del ser y, consiguientemente,
de verdad.
Podemos decir libremente la verdad o mentir, porque nos autoposeemos,
porque disponemos de nosotros mismos. Somos responsables de la verdad en
cuanto develamiento y en cuanto comunicación. El amor es inseparable de la
verdad: la esclarece y la posibilita. Estamos llamados -todos, sin excepcióna dar testimonio de la verdad. Abrirse a la verdad, y abrirse en la verdad para
los otros es cumplir la ley de nuestro propio ser. Tenemos la certeza de que
somos hombres para algo más que para dar con nuestros huesos en una
tumba. Por eso me ha parecido siempre magnífico el lema de la Universidad
de Nuevo León: "Alere Flammam Veritatis". Si la administración de la verdad está confiada a la libertad humana, es preciso alentar la flama de la verdad. Condenados como estamos a la muerte, debemos apresurarnos, con inquebrantable voluntad y sin descanso, a dar nuestro mensaje, grande o pequeño, pero siempre auténtico antes de pasar a aquel estadio en donde tenemos la certeza - los creyentes-- de que sobran los mensajes porque todo
está a la vista, en su más prístina patencia. Pero todo develamiento, todo
mensaje debe estar al servicio del amor que abraza y excede a la verdad.
Otra cosa sería exhibicionismo o escándalo.
Si sabemos polarizar la verdad finita - nuestra verdad parcial- hacia. la
verdad absoluta, estaremos en el origen del movimiento de la verdad, poseídos
por el amor y en camino de salvarnos. Las cosas son como Dios las ve. El
conocimiento que de las cosas tiene Dios -arquetípico y ejemplar- es el único
absolutamente exacto~ correcto, verdadero. Resl.Úta natural, entonces que sólo
desde Dios nos podamos ver los hombres.
)

El hombre es un ser dialóuico.
La verdad tiene también , en consecuencia,
o·
un carácter dialógico, social. Florece con el coloquio de los espíritus libres.
Cada hombre tiene la posibilidad de enriquecer su propio campo visual con
el de los otros. Cada hombre capta, sostiene y transmite la verdad de manera
personal. Y todo ello sin mengua del carácter universalmente válido y supratemporal de la verdad. i se habla de la individualidad de fa verdad dada
por la situación, es porque prescindir de este carácter concreto seria ocuparse
de una simple abstracción. El continuo cambio de las perspectivas individuales
y de las situaciones interiores, va constituyendo la historia de ]a verdad. En
el ser, en la verdad, habrá siempre un fondo de misterio y, por tanto, una
inagotable fuente de sorpresa. De ahí nuestra perpetua inquisición de la verdad. ¿Pero es que puede ser otra cosa Ja filosofía? "Busquemos, sugiere San
Agust'm, como quienes van a encontrar, y encontremo,s como quienes aún han

19

�de buscar, pues euando el hombre ha terminado algo, entonces es cuando
empieza" _s
Al buscar las verdades mundanas descubrimos, en su más íntima contextura,
una participación en la verdad eterna.

4.

LA VERDAD MUNDANA PARTICIPA DE LA VERDAD ETERNA

VERDADERO y LO FALSO, en su sentido más radical, se predican de la intelección, no de las tosas. Verdad y falsedad ontológicas corresponden a las cosas
en tanto que pueden ser objeto de conocimiento intelectual. Una caja de cigarros de chocolate es ontológicamente falsa como cajetilla de cigarros, porque es propicia para "ser juzgada" verdadera cajetilla de cigarros, en virtud
de poseer las condiciones para poder ser falsamente entendida. Trátase, por
supuesto, de una falsedad ontológica accidental, no esencial. La cajetilla de
cigarros de chocolate es algo verdadero como cajetilla de cigarros de chocolate. Lo que sucede es que nuestro entendimiento finito no aprehende íntegramente al ser, porque le falta inteligencia. Para captar el ser en su plenitud
se requiere el entendimiento absoluto. Las cosas tienen una relación real de
dependencia con el entendimiento creador. En Dios, la .inteligibilidad del ser
y su intelección no son diferentes. Pero el hombre tiene que poner en contacto,
mediante la actuación de su espúitu, la inteligibilidad del ser con la intelección cognoscente. Conocimiento de la verdad significa, en este sentido, la actividad espiritual contemplativa y desinteresada que se ordena a la posesión del
ser tal cual es.
Por nuestra actividad contemplativa nos orientamos hacia la pura posesión
de la verdad ontológica, hacia la conquista del ser. Y esta conquista enriquece
el espíritu. El error no existe en las cosas, existe en la inteligencia; no se da
en el concepto, se da en el juicio. Sólo el juicio atribuye, predica notas -con titutivas o reales- a las realidades concretas. La certeza se ha definido conceptualmente como el "asentimiento firme fundado en la evidencia". Toda
duda -me lo dice mi intuición- sería irracional. Fundado en esta inconmovible evidencia, San Agustín advirtió: los hombres han dudado de todo lo
imaginable. "Pero ¿quién dudará de que él mismo vive y recuerda y reconoce,
y quiere y piensa y sabe y juzga? Pues aun cuando uno dude, vive: quien
duda se acuerda de aquello de que duda; quien duda reconoce que duda;
quien duda juzga que no debe dar su asentimiento a ciegas. Por consiguiente,
aunque uno pueda dudar de todas las otras cosas, no puede dudar de las dichas,

Lo

$

20

SAN AousTÍN. De Trin., IX, c. l.

pues si ésas no fueran reales, no podría dudar en general de algo". 9 Ante la
evidencia del objeto queda, pues, excluida, toda vacilación dudosa. Percibo o
experimento inmediatamente el conocimiento de un ser real, que está como
real en mi conciencia. No se trata de una conformidad entitativa, sino de una
expresión conceptual de lo que realmente es así. Mi entendimiento no tiene
que convertirse en océano para estar en aptitud de juzgar con verdad acerca
del océano. Entre el modo de ser intelectual y el modo de ser del objeto habrá
siempre una diversidad esencial. Por eso el metafísico alemán G. Sohngen ha
llamado a la verdad, relación entre dos relaciones, esto es, entre la relación
estructural ideal del predicado y el sujeto por un lad0, y la relación estructural
real, por ejemplo, del accidente y la substancia p01· otro.1. 0 En todo caso, la
representación conceptual del objeto -unida a la percepción del mismo- precede a la visión de la verdad del juicio (perceptio veritatis).
Un objeto preyacente, "trascendente" a nuestro entendimiento que juzga,
rige de alguna manera el acto de juzgar. Santo Tomás apunta que "el fundamento de la verdad del juicio es el ser del objeto, no su verdad. Por eso dice
el filósofo: una opinión o dicho es verdadero, porque la cosa es no porque
la cosa es verdadera" .11. Pero lo que no dice el filósofo (Aristóteles) es que
si hay en general verdad finita y ser finito es por una manifestación creadora
y libre de Dios. Aristóteles nunca lle ó a la verdad como artici ación. ues~erdades del mundo están marcadas por Ja~tin.zencia. Un permanente
misterio se entrevé tras toda y
mundana y finita. Se divisa un infinito
trasfondo que carece de fundamento porque está totalmente en sí mismo. Si
rompiésemos esta participación se desplomaría la verdad mundana, cesando
de ser verdad. Y es que "el rmmdo como totalidad, y todo ser singular y toda
erdad singular intramundanos, son -como bien lo expresa Hans Urs von
Balthasar- un genuino aparecer de Dios. El signo en el que Dios se expresa
no representa obstáculo para deesir lo que quiere decir. Entre contenido
p~ión no hay intervalo porque 1a expresión procede tata ente de lo que
r
--~---se revela y está determinada por el contenido que debe expresar. No hay una
lñatéria extraña en la que Dios hubiera acuñado sus ideas: la única 'materia'
existente, de la cual Dios crea el mundo, son su libre voluntad y sus externas
ideas. Por eso, en la creación, la esencia de Dios puede tr--;isparentarse ~
trabas hasta. el punto de que el contemplador de las cosas mundanas pueda
ver el modelo a través de la imagen, y olvidar que no lo ve directamente sino

-

' SAN AGUSTÍN. De trimítate 10, LO n. 14; ML 42, 981.
10

G. SoaNGEN. Sein und Gegestand, p. 122, M'Ünster, 1930.

11

SANTO

ToMÁs. S. th. 1 q. 16 a. 1 ad 3.

21

�en el espejo de la criatura".12 Es preciso, en consecuencia, no dejarnos seducir
por la ilusión de atribuir a las cosas, como propiedad suya, esa eterna verdad
que irradian por participación en Dios. La verdad absoluta está allende las
criaturas. De ahí esa tensión de la verdad mundana hacia la verdad divina:
fundamentación última y suprema medida. El "por qué" de la verdad nos
remite a la voluntad divina que es, a la par, suprema razón. La libertad d~
10s idéntica a la Le de la necesidad. L!I- libertad del hombre, sin la mano
creadora de Dios, es un "ser en la nada".
La vida humana, la vida de cada cual, ha de coincidir con la creciente verdad que tiene por permanente trasfondo y horizonte a la verdad infinita. La
viva verdad mide al ser viviente. Y esta medida es también amparo, misterio
íntimo. Estamos desnudos ante Dios. En Él poseemos, las criaturas, nuestra
común verdad En situación y en circunstancia, conviviendo, nos abrimos a la
verdad. ¿ Qué relación existe entre verdad y convivencia?

5. VERDAD v CONVIVENCIA
EL vo No ES UN SIMPLE DATO PSICOLÓG1co, ni es un hecho sensible objetivamente observable, ni es una suma de vivencias. Hay un conjunto de actividades psíquicas que aparecen y desaparecen: impulsos, pensamientos, deseos,
etc. Pero estas vivencias que van y vienen están referidas y surgen de un fondo
permanente y estable: el yo ontológico. Toda vivencia revela un aspecto del
yo ontológico, pero el yo ontológico no puede reducirse a las vivencias (yo
psicológico) porque las trasciende. El yo "matrix ' ( u ontológico) es el centro del campo de la conciencia con un altísimo grado de continuidad e identidad. Tiene funciones, pero no es función, sino estructura consciente. Todas
mis actividades físicas y espirituales tienen al "yo" como centro unitario de
imputación. De ahí que no quepa decir que el yo es trascendente. Trascendente
sería, únic,amente, el yo ideal que da sentido a la tarea y hacia el cual se
encamina la multiplicidad de actitudes.
Entregarme a la propia vocación es reconocer lealmente mi puesto en el orden universal. Dentro de este orden las cosas se presentan como instrumentos
propicios o como obstáculos para el cumplimiento de la tarea personal. Entes
y circunstancias adquieren consistencia y seriedad. El mundo se ofrece como
una adecuada disposición de cosas a su fin, pero, también, como campo propicio para la resistencia a la vocación y como posibilidad de fracaso.
i:

liANs URs VON BALTKASAR.,

ricana.

22

p. 262, La esencia de la verdad, Editorial Sudame-

Si yo fuese la verdad, no la buscaría. Y la busco porque estoy hecho para
la verdad. "Busco lo positivo absoluto (el ser-verdad) con toda la positividad
de que mi naturaleza de hombre es capaz", expresa Sciacca. En otras palabras: la verdad integral es un punto de convergencia integral del hombre total.
En este sentido cabe decir que la filosofía es, por todos conceptos, ciencia de
la realidad espiritual.

Aún antes de que mi espíritu conozca la verdad, e independientemente de
~te conocimiento, la verdad es. Agustiníanamente hablando podemos decir que
s1 la ve~dad que me precede --eterna e intemporal- no existe más que por un
pensamiento que la piensa, "sólo un pensamiento eterno e inmutable puede
pensar eternamente la eterna e inmutable verdad". Todas las verdades singulares que pensamos los hombres penden de la Verdad absoluta. Estas verdades
.
'
aunque mtenores, nos trascienden. Porque hay una Verdad, somos capaces
de juicios veraces.

.

Como buscadores de la verdad pura, los filósofos no son súbditos de nada,
excepto de esa verdad que se sorfdea para hundirse en ella. Amor que liberta
de ataduras terrestres y que dota al espíritu del señorío y de la dignidad que
le corresponde. Renuncia purificadora que forja hombres más allá de la
caducidad y de la indigencia. Por ser una búsqueda de la verdad, la filosofía
es salutífera. Búsqueda que es preciso insertar en el momento histórico, porque el descubrimiento de la verdad -sucesivo y progresivo- se hace en el tiempo. iempre cabe descubrir, en diversos momentos históricos, aspectos diversos
de una norma universal y eternamente válida. Cuando se afirma que nada
es verdadero o que no existe la verdad se está haciendo renacer - sin saberlo
ni quererlo- el problema de la verdad.
Nuestro pensamiento, aunque pensamiento de un ser-en-el-mundo, trasciende el mundo y se dirige hasta el fundamento mismo del universo, sin tener la
pretensión de adquirir, en el orden natural, el conocimiento propio de Dios.
Es cierto que vamos a lo verdadero con los otros, o no es a lo verdadero
a lo que vamos. Esto por el hecho originario y fundamental de que vivir es convivir. Pero de aquí no cabe concluir, como lo hace Maurice Merleau-Ponty,
q~e "nu_estra relación con lo verdadero pasa por Jos otros", y que "yo no
pienso m según lo verdadero solamente, ni según yo solo, ni según el prójimo
únicamente, porque cada uno de los tres tiene necesidad de los otros dos y
será absurdo sacrificárselos". 1 ª Una cosa es que la verdad --descubierta en
la historia- se me dé en situación y en circunstancia, y otra cosa muy diferente es sostener, erróneamente, "que no hay juez en última instancia". Sólo
11

M&gt;.URICE MERLEA.u-PoNTY, p .

29, Elogio de la f ilosoffo, .Ediciones Gala tea, Bue-

nos Aires, 1957.

23

�la n ·ión misma de verdad -ne saria, objetiva, universal, vá•
de tru) nd
.
d
b para hac r pacto o acomodo.
lida cabe gwr usan o su n m
. n los hombres co11 iven: E1l un caso se
Mientras que las cosas_ ~~e.nrte ,
de comuriidad amorosa. Necesilo
trata de simple ,•uxtaponcum; en el otro
.
1
-mismidades
.. J
mente
toy ligado a os otros
d
convivir para po er vivir iumana
.
l hecho d mi na imi nto.
d sel el momento e que reconozco e
1
p rsona es-- e
, ..
, . o" qu viv en una 'comu,
en en nu a otro J rru m
.
.
'r 1 . otros. a su v z.
d dir . "
tentar ntra e ta sohdannidad fundamental de inl r , y e
cuvas .
1
. persona Pero
.
r lo mismo atentar contra a propia
.
dad es d shumamzarsc Y po 1
l do
po ible manifi ta ¡ ineliminabl
·a l hecho mismo d que e aten a
. , .
la incógnita
.
nesgo
' la xirren
::, ia &lt;le lealtad. El fulur es w,a mcogmta.
1 1 mo una amena?.a o como una esperanza.
ca~n
ar i~;:nerable Yicisitude banal s )' f¡ nte a ~n ~tenso r per. ..
d bo 1 . mi po ibilidad para cwnphr rru v aci, n y
torio de po ib1hdades e
grr
d en 1 mundo
con mis separa realizar la ubica ión que me corre pon a

POR

VERD D H M
DR. FRANcr co BuCio PALOMI. o
niversidad de uevo Le6n.

::~:rd

ONOCER LA

ERDAD Y E TAR E

LA

V.ERO

D

mejantes.

EL TÍTULO DEL PRESENTE Esnozo puede parecer extraño p r lo que anuncia
y hasta ismáti o por lo que afirma. Ya presta a desconci rto la prom
d
alinear mi
f1 xion para hac r d ellas I pan gíri o de un lip de v rdad
y no el d la Verdad sin más· des oncicrto qu cr ce naturalmente si I tipo
de erdad por el que me pronuncio e el humano, aquel que por ntrapartida
debe opon rse ( o por lo menos diferenciarse) al otro de nivel superior: un
tipo de ,. rdad 'divina" ' sobrehumana ' o sencillamente, 'independiente' de
lo al atorio y cir unstancial de todo lo que mere la denominación de humano.
E scandaloso pr ferir ( n caso d que haya que pr ferir) la verdad humana
bre la , rdad absoluta, siendo que, por lo demás, pu t
n una taJ r elación,
la ,. ' rdad humana pai ce tener qu
r una " rdad relativa. Y
n e tos
términos, n ef clo como
ha planteado tradicionalmente I probl ma d la
disyunti a: o la verdad
absoluta, o la v rdad es relativa; pero si mpre se
ha entendido que no
trata de una opción sino de una conc pción estricta. ..
y tan e tri ta que de sus exigen ·as pued d~du irse el r chazo de la alternativa
y, orno lo será n nuc tro aso, la adop ión de un terc r término qu al
sqw ar el orgullo del absolutismo y la miopía del relativjsmo, no in tala prudentemente en la llana realidad. i absoluta ni relativa la erdad es n illam nte humana. Tal es nuestra afirmación y aunque sigue sonando xtraña,
ya queda ganado para mí n este proyecto I aligeramiento con qu no
gratifica. la d •in ula ión de las tradicion absolutista y r lativi ta.

in cmba o estas dos v rticnt de la tradición no
impusi ron por un
golpe caprichoso de alguna arbilrari dad histórica o de alguna fatalidad
ósmica. l contrario, sostien n a una y a otra concepciones ri rosament

24

25
B3

�racionales, cuadros ideológicos precisos y posturas consecuentes en su propio
nivel lógico.
La discusión en tomo a la verdad originó estas dos posturas por colocarse
exclusivamente al nivel del conocimiento. De hecho, en este sector de la
tradición, no tiene sentido hablar de verdad sino a propósito de conocimientos, sean éstos aquellos que se adquieren en el ej rcicio de una disciplina científica, o los que se obtienen mediante la pura reflexión esp culativa. La verdad se entiende, en este nivel, como la simple adecuación, exactitud o correspondencia entre nuestra representa ión y u objeto entre este pensamiento acerca de la realidad y la realidad misma. Y como no es seguro que se dé siempre
en nuestros conocimientos dicha correspondencia con la realidad, la dubitabilidad sobre la erdad de nuestros pensamientos nos instiga a buscarles el
sostén racional adecuado, el andamiaje de razonamientos que elimina todas
las impurezas que pudieron haber alterado nuestros conocimientos impidiéndoles ser esa exacta representación de la realidad que han de ser para que se
les ~onsidere verdaderos. Es el momento en que surge la tentación de adoptar
una postura, la absolutista o la relativista; es el lugar en que viene a punto
la urgencia de valorar las condiciones de todo conocimiento, como medios
de que se vale el espíritu para ver más claro la realidad o como limítaciones
a su ejercicio de pura constatación objetiva. O se opta por considerar al espíritu (o sujeto cognoscitivo) dueño y señor de su razón y de sus sentidos, o
se opta por considerarlo atado a estos medios de conocimiento. En otros términos; o bien se cree que el espíritu tiene todo de su parte para llevar a cabo en sus conocimientos una total criba de las impurezas que pudieran habérsele mezclado; o bien se piensa que su estructura natural le impide tomar
distancia de esas briznas de ine ·actitud por ser éstas algo de lo que de la realidad captan los medios cognoscilivos del espíritu. Para los primeros podrá
haber verdad absoluta para los segundos aquélla no podrá ser sino relativa
o subj tiva.
La misma discusión se prolonga según el mismo esquema, a propósito de
aquellos conocimientos en los que hay lugar de temer que se mezclen, además, las inexactitudes en que puede estar interesado inconsciente o semiconscientemente el hombre. No es raro el caso del conocimiento que alguien tiene de una realidad o de una situación equis en el que se falsean ciertos elementos para ajustar nuestra idea más a Jo que conviene a nuestros intereses
que a lo que conviene para que corresponda a la realidad misma. En estos
casos se trata, para el relativista y el absolutista, tan sólo de medir las posibilidades del espíritu para independizarse de su voluntad, para dominarla y
ordenarle no interferir con sus proyectos en el ejercicio racional del conocer
objetivo y, en este sentido, desinteresado.

26

E pues, decíamos, solamente el nivel del conocer el que sirve de suelo
para la germinación de las verdades del relativista o del absolutista. Y a los
hombres que han hecho del conocer su profesión ( como los científicos) interesa sobre todo que se zanje esta cuestión para saber con qué medida poder apreciar los propios esfuerzo de su labor investigadora. A éstos yo propondría, para contener su prisa de tener ya una solución a qué atenerse, que
meditaran este pensamiento de Bouty: 'La ciencia es un producto del espíritu humano producido conforme a las leyes de nuestro pensamiento y
adaptado al mundo exterior. La ciencia ofrece por consiguiente dos aspectos,
uno subjetivo y otro objetivo, los dos igualmente necesarios, pues nos es pareja.mente impo ible cambiar nada, ni las leyes del espíritu ni las del mundo". Y después de ponderada esta reflexión, los invitaría a dar el peso que
ti.ene a e ta banal pero significativa observación: de verdad se habla no
sólo a propósito de conocimientos sino también (y quizás en un grado más
profundo) a propósito d las realidades mismas independientemente de que
se las conozca o de que se las ignore. Es cierto que la medida que seguimos
empleando para llamarlas verdaderas es el conocimiento que tenemos de esas
realidades: yo, conocedor de vinos, y sólo por eso, puedo calificar de verdadero bourgogne el qu me acaban de ofrecer. Pero es también cierto que
esta calificación recae sobre la realidad misma y no sobre el conocimiento
que de aquélla ha acumulado mi experiencia. Más aún, prescindiendo de
esta medida, que sólo a propósito de ciertas realidades encuentro en el acervo de mi memoria, estoy seguro de que todas las que pueblan el universo
son susceptibles de la misma calificación y que no puede haber una sola
que en su especificidad sea falsa: el oropel es falso oro, pero ciertamente es
verdadero oropel. ¿ ucederá acaso que, para el efecto, se parta del supuesto de que existe un espíritu puro que, en nuestro lugar, tenga conocimientos
necesariamente verdaderos de todas las realidades, lo cual nos autorizaría a
llamarlas verdaderas sólo por considerar, en acuerdo con aquel supuesto,
que éstas son susceptibles de un conocimiento verdadero? El problema adquiere, en todo caso un planteamiento más llano en estos términos de la tradición : puesto que para hablar de la verdad de una realidad es preciso que
se dé adecuación entre ella y un conocimiento ya se la puede mencionar
cuando c,dste acuerdo entre la misma y su esencia, siendo la esencia aquello que se constitulrá en tema o materia inmediata del conocimiento de esa
realidad; y como todas las realidades corresponden necesariamente a su esencia propia, no habiendo una sola que no responda con toda exactitud a su
propia definición, todas las realidades serán verdaderas en sí, independientemente de que haya alguien que las pueda conocer. Más acá de la tesis de
un ser creador de las esencias como ideas ejemplares, a cuya exacta imagen

27

�hayan sido creadas todas las osas, se da el hecho de la necesaria y lógica conrcción d una esencia en cada cosa.
o d jará de advertirse w, angostamiento del concepto de verdad al transportarse su aplicación al acuerdo entre la realidad y su esencia. El calificativo de verdadero no parece aquí presentar otro int rés para el hombre que
el de permitir el revestimiento de un sentido lógi o a la onstatación de la
realidad: decir que la realidad es verdadera es negar que sea ilusoria y afirmar que es efectivam nte real; y con esta afinnación sentimos que finalmente se defrauda nue tro muy caro propósito de tomar a la erdad omo
la medida del acercamiento y de la posesión de la realidad. Sentimos, en efecto que con tal concepto nos instalamos en el plano de la más pura abstracción, en I nivel de las definiciones más genéricas, aquel en el que sólo nos
es permitido aseverar que toda realidad en sí concretiza una esencia pero
in la posibilidad de reflejar su sucedido n una experiencia que lo al stigüe. Y a propósito de e ta experiencia reapar cerá la cuc tión de la v rdad,
sin demérito ni beneficio del planteamiento anterior.
final de cuentas, sólo interesará Ja discusión en la medida en que con ella e trate de pulsar
racionalmente I vaJor de nuestra experiencia : ¿ es ésta ( puede serlo) una
pr nsión captura o toma de la realidad· o sólo será una formación personal,
con trama subjetiva aunque referida idealmente a un mundo exterior ilusoriament tenído por sólido y real?
o e trata, por ahora de seguir onfrontando relativistas y absolutistas.
Tampoco concluimos reconociendo a los primeros un tratamiento de la verdad a nivel exclusivo de la relación entre la realidad y la e}.."))el"Íencia humana, mientras dejáramos en feudo propio a los últimos el nivel de la relación
entre la realidad y su esencia. Más bien, sólo nos interesaba seguir un momento el cauce del desliz que sufre el problema de la erdad, el cual, planteado por inter's inmediato a nivel deJ conocer, pronto se vuelv problema
d I ser aunque no sea más que del ser en cuanto cognoscible.
o cr emos que haya sido vana la atención que hemos consagrado a fijar
rápidam nte estos dos niveles que, al marg n de la polémica enunciada se
nos pres ntan como los dos terrenos en los que hay lugar de pr guntar por
la verdad. Y aunque en una primera observa ión parezca ocioso ocuparse de
la verdad como adecuación de la realidad on su esencia en un análisis más
detenido pudiera llegars a considerar ese primer nivel como fundameutante
el l segundo. Y para empezar, es fá i1 sospechar que algo tiene que ver con
e primer nivel aquel tipo de apreciaciones que manüestamos por medio
de la expresión "estar en la verdad". Desde luego que esta fórmula es empleada en ocasiones como recurso r tórico para r afirmar que la verdad que
conocemos y por la que argumentamos es efectivamente una verdad. Pero an28

tes de servirnos de ella orno de un imple f\ fuerzo nominal para presentar
la seguridad de nuestros conocimientos, entendemos traducir en ella una especie de privilegio: el de estar com-prometidos en esa verdad. Estar en la
verdad, en esta erdad, es estar metidos en ella, en asistencia mutua, en ese
tipo de asistencia recíproca de la que se deduce el favorecirniento de ella
hacia nosotros y d nosotros hacia ella. Estar en la erdad, en esta verdad,
significa tomar su partido y su causa y estar seguros de que en ella encuentra
apoyo eficaz nuestro partido y nuestra causa ontra las in idias del error y
del engaño. Y n este sentido, está en la verdad, el científico, tanto al tomar
1a teoría atómica como hipótesis de su investigación sobre el fenómeno del
debilitamiento progresiv de la energía solar, como en el mom nto de su
estudio sobre este mismo fenómeno con miras a fundamentar una opinión personal sobre Ja terc ra ley de la termodinámica. De la misma manera que el
m~ralista está en la verdad al dar un consejo edificante y al poner para sí
IlllSmo en cu tión on ánimos de madurada, la teoría que haría aquel mismo
consejo razonable. Estar en la erdad, decíamos, significa estar com-pro-metidos; y este compromiso lo contraemos on ella y en ella, resumiendo en este
doble aspe to las dos caras de nuestra relación con ]a verdad: la de nuestra
aceptación y la de nuestra esperanza. Cuando estamos en la verdad aceptamos
que ésta no sea noana y guía, aceptamos su señorío sobre nosotros, a la vez
que esperamos que !la no haga señores, señores y dueños del angosto o amplio campo sobre el que se extiende su imperio. En fin, la verdad, en esta
e.xpresión ya no s tenida por nosotros como una relación (la del conocimiento con el objeto conocido), sino como una realidad, como una gran realidad substantiva enérgica, poderosa y viva, con la que se tienen relaciones de
tono íntimo y personal. Acabamos de apuntar dos momentos fundamentales
d~ nuestra relación con la verdad : el de la aceptación y el de la esperanza.
Sm embargo, no son estos sino los dos polos o mejor dicho las dos terminaJes
~ue sostienen la gama de matices con que dibuja su fisonomfa propia la actitud de cada quien ante la verdad. Con Ja verdad se puedo ser sin ero fiel
devoto, apasionado, tibio, inconstante infiel, y de todas aquellas maneras com~
se puede ser en las relaciones subjetivas de persona a persona. Más aún,
creemos que el sentido de estas relaciones que se dan entre personas, les viene
de un anáJogo modo de ser para con la verdad llevado fectivamente a la
práctica. De lo anterior resultan nuevas formulaciones pa?·a la problemática
de la verdad. Del 'estar en la erdad", como fórmula del compromiso que
nos envuel e con ella, hemos sacado en laro que, por parte del hombre, lo
que está en juego es una actitud o una forma de comportar . y este comportamienl , sugeríamos, puede ser tan múltiple y variado como di ersas son
las conductas humanas en general Pero comprendemos bien que no puedan

29

�equivalerse los omportamientos ni pueda dar lo mismo uno que otro para
los fines de eficacia y efectividad de nuestra "estancia en la erdacl". ¿Hay
pues una conducta que sea la más adecuada y con la que quizás se identifique
nci!Jamente nuestro "estar en la verdad"? Para responder a esta pregunta
es primeramente necesario saber lo que sea el otro término del compromiso.
En efecto, aún uo tá claro qué deba ser aquello con qu nos omprometemos.
El nombre sigue siendo I mismo, la verdad pero el contenido "substancial"
on qu substituimos su ignificaclo 'relacional" no ha ido aún caracterizado.
ro basta, en ef to, decir que 'estar n la verdad" ignifica comprometemos
con ella. Todo falta si aún no se ha dicho qué es esa realidad substantiva a
uros favores nos consagramo· con fervor, tibieza, fidelidad, inconstancia. etc.,
esperando, al tar en ella ( con ella), algo que tal vez no pueda ser menos
que una respue ta xacta al comportamiento adoptado.
Y, primeramente habrá que parar mientes en lo que sea esa "realidad
substantiva". i como acabamos de d cir, la erdad se id ntifica con ella, no
será ésta una realidad entre las otras, algo especifico, una cosa de características especiales pero, cosa al fin, una entre todas las demás. o es tampoco
un Jugar, como parece sugerirlo la expresión "estar en Ja verdad", en el que
la Diosa propi ia nos hablara para revelamos "de la erdad tan bellamente
circular la inconmo ibl entraña" - así como es relatado metafóricam nt por

'
Parménides.

La "realidad substanti a" a que nos referimos no pued ser más que la
realidad pura y simple, cualquier realidad pero caracterizada precisamente
por una onsistencia de ser en grado suficiente para que contra su resistencia
estrclJen las inten iones púrias y todos los obstáculos al puro "corre ponderla".1 Y la consistencia requerida por la realidad para preservarse contra las
adulteraciones de un falso manejo (en el comer io ñsico, conceptual o perptivo del hombre) , empieza por ser el resguardo autónomo de la propia
esencia. De suerte, pues, que el hecho de la consistencia mínima que a priori
se concede a toda realidad --conc ión apriorística que es más bien nuestra
complicidad con la bondad del ser como expresión positiva de nuestro rechazo
a ver en el mundo "una historia tonta contada por un idiota"- , es tenido de
inmediato como aquel acontecer primario por el que una esencia se concr tizó,
se encamó se "mundanizó" en una realidad. En ese haberle aconteddo fraguar a una esencia está "el secreto" de su realización.
ese acontecer de su
realizadón marca menos un comienzo histórico de la realidad que un constante punto de despliegue de sí misma; siendo por consiguiente u secreto
' El empleo de este término heideggeriano, eo su sentido profundo, no nos obliga a
reconocer una absoluta identidad de puntos de vista.

la ley de su propia estructuración la fórmula de su ser substancializada n un
nú leo original desde el que se produjo el estallamiento de su actual configuración y en l ual se encuentra el fundamento último de todas sus posibilidades.
La época de la helenidad intuyó un ' origen germinal" de] universo y Anaximandro explicó su desarrollo a partir de un algo único que debió manten r
repl gada sobre sí misma la verdad de un todo sin escorzos, puesto que allí
donde tuvieron u origen habrían de lerminarsc las cosas múltiple , en una
reconstitución de la verdad originaria... Quiere d cir que ef ser de cada realidad conserva por debajo de sus manif taciones la prístina solidez de su
identidad consigo núsmo · y qui re decir también que la inconstancia y la
fluctuación de esas manifestaciones no alcanza nunca el grado de incoherencia
que fuera la negación explícita de aquella identidad. Al contrario, si no siempre
se hace palent la unidad intima de las manifestaciones de una realidad nunca
faltan indi ios para acreditar la sospecha de un solo tronco de vida, de una
fu nte común d sus sentidos por ende coordinado .
¿ Qué es esta fuente o tronco de vida? Para que tengan sentido los términos
empleados habrá que suponerla orno un "e-entro d actividades", como el
corazón de la realidad o como un núcleo activo por cuya virtud los tratos
periféricos de la realidad cobran a la vez un mínimo de subsistencia y un
má:cirno de organización. Y podemos sin pena entender, por d bajo d la
perif ria d cada r alidad, un tejido de us propiedade que fuera el suelo
nutricio de su armoniosa individualidad. En ese tejido encontrarían su última
y cabal medida todas sus po ibiüdades de manifestación, puesto qu , él S&lt;.'ría
e] punto inicial del desarrollo d la onfiguración actual y po ible de la realidad. Pero lo más importante no sería tanto el que ese punto d partida
permita atender al despliegue o desarrollo de la periferia de la r alidad uanto
el dejarse a sí mismo al descubierto como llama de vida o de signifi aci 'n,
valiosa por ser ella en toda su originalidad el mamen puro de la r alización
de una esencia: la de esta o aquella realidad.

En témúnos más directos, y ya no elíptico , ese tronco de vida habrá de
ser tenido por el principw de cohesión de todo lo que la realidad "debió" ser
para "poder" mu11danizarse. Las condiciones lógicas de posibilidad para la
fragua de una es ncia en una realidad son d finidas por la annonía ideal
( o acorde con la razón) de las propiedades o caracter'isticas de esa esencia·
armonía ideal que no s sino la "coherencia ' racional de sus elementos y
su fuerza unitiva. Pero las condiciones reales de aquella posibilidad sólo
pueden ser definidas por la annonía real ( en concordancia con lo que el
mundo y Ja existencia permiten ser) de los elemento de esa esencia realizados en buena integración. La fórmula de integración de cada realidad no

30
31

•

�vt n

a r n te sentido, sino l m do om
I d her ser de la esencia
traspuso en .1 mund de lo h ,ch su e. ·igencía d cohesi' n. ' por t por
Jo qu , al t car en una realidad e te u tronco &lt;l vida o principi d u
coh sión el hornbn· tit•ne el ncimiento d d scubrir q 1r la cosa t s como
dt be er.
con justificada admiraci 'n se iente un tal descubrimiento orno la vivencia de asistir al prím r brot d l verdadero r d la cosa, aqu 1
que I fue ori~al a la osa y que lo i e si ndo n uanlo n él
originan todas su p sibilidadcs d evolución y manif tación. Tocar la fórmula de integración d una osa es tocar su ser mism pero en su momento más puro, en el momento de la identidad d I ser y de u ' d her r' . · •
te moment , por otra parle
palpado om ini rrumpidamente origiJ1al en
osa: la virtud de conc tizar una
ncia que se re onoc.e en l prin:ipio de integr dón s sentida om la fuerza e nstantcmcnte int gradora.
Y por esta razón
núcleo del er original d la osa s palpado, cada ,·cz
que
llega a '1 con toda la fr ura del primer encuentr con todo ·l ntusiasmo qu provocó su primer de.cubrimiento; com si para la cosa mi ma, cada nuevo cncu ntr e n su fórmula estructural fuera ocasi 'o de reiniiar todo I mccanism de su ser la iclentiíicación entre su ser y su "deber r".
En se momento origirial del s r de la cosa sen 1 ¡ue "se está' uando decimos on rigor estar en la verdad. Y
momento no s temporal - tal orno lo uger.imo al final del párrafo anterior- pue to que, por su part la
cosa umple a todas horas u riginaliclad de ser. O más bien, sí es temporal pero sólo por uanto que nlaza n un mi mo períod al hombre
al
r pr fundo de la o a. demás, su connotación más directa es la pacial:
m mento designa el nivel o l ·tr to de la
a en el que se da la edoión primera de su
r.
finalm nte n uanto 'espa io-t mporal'
e
momento
un •· uc-eso' , l d I ncucntro ntrc I hornbr y la losi6n del
ser d la osa: "eclosión al ser" que 1 hombre ha pres,mte n la síntesi
spa .io-temporal que sella el ompromiso por el que I hombre se confía a
la osa por I que ' ta le cntreea su r. La co , la realidad libra u r
al hombre sólo cuando ' te cont mporaneíza con aquélla. Hay que vivir en
iert modo el tiempo su erid por la osa. Hay que nacer de nuevo al mundo eran itando por el ntido que en aqu' 1 inaugura el ser rcdén 'presentado"
d la co . Hay que dejarse engendrar al mismo mundo en I qu la cosa
encuentra u lugar, ese lugar separado para ella por la geometría propia
que desplc ó u ser. Y lueg ... , ontar su ser, manifestar su
rdad, la de
la cosa, ya no será cuestión aparte de la de guir vivi ndo: será sólo asun•
to de la voluntad poder hac
cargo del compromiso ontraído; será cuestión d sa

r vivir la vida n la verdad.

•
32

EL RIE ,O DE LA LIBERTAD

Lic. CARLo Go

2.\LEZ

SALA

"P'.1es. ,i~sto la libertad es la grande
'Y cmgmatu:a cuestió11 metafdsica de
la persona".

,couh

ilARTMAN

(Ontología).

"En la vida se apela a nuestra libertad como si hubiésemos de recibir ayuda de ella".

J han dado div rsas defini ion s
dif
b
er nt interpretaciones
so r todo
para el ristiano. D
od .1 na. cosa
para el xistencialista y otra
el ma:o:ista.
un m o a nt:iende I Jjberal y d otro mu distinto
A LA ~IBERTAD Hu lANA SE

m

U}'

a Jjbertad ha planteado siempre aJ h
ticidad de la libertad lo ha bli d
mbre un problema. La probleTDaEn la Edad
edia anto ; g~ oda tom~r dií rent postura ame lla.
lula y en cierto sentid
omas,
Aqumo habló de la causalidad ab •
.
o,
ya
mpezo
a
bozar
fr
de Dms y la onducta b
un con 1 to nlre la ci ncia
.i n·io s causa absoluta umana
en cuanto causa d l
I .
o actos del hombre.
.
, os act s del homb
·
,
tanc1a actos de Dios y . d
,
i nen a ser en última ius.
Jen o a , ¿qué p rt t
,
l h
p nsabilidad d sus a cione-;&gt; . O"
aria a ombr n la re .
hombre y a las d má
s. 1 l es causa absoluta de todo d plaza al
:ausas SC!rundas como ·
d"
e. pecie de ocarnismo. es d . "
mm tatas. e daña cierta
.
·
ec-ir,
no
eriam
m
.
D 10s actuara por medio I
qu
1onc-s para que
1
e n sotros o
encontr ,
a causa de nue tr actos p rqu EÍ
,
aria en nu tra conducta
nas y, por consiguient~ el V&lt;'rdad
sena el causante de las accion huma'
•
ero r . ponsable
osoti os delineamos apcn as en SCOTZO la t ría
. d I r·b
1 rta
e
como ri s-

ª

33
H4

�go y aventura para el hombre refutando sobre todo dos posturas contemporáneas frente a la libertad: la de Jean Paul Sartre y la de Albert Camus.
Y hacía allá enfocamos el presente ensayo.
1
¿ Es la libertad un peligro para el hombre en cualquier plano que se le
considere? ¿Es una condena? ¿Es una aventura? ¿Es un riesgo? ¿Es un valor? Porque, desde el momento en que se compmeba obviamente la existencia de la libertad es un hecho innegable y empieza de cualquier modo
su problematicidad. La libertad es un problema para el hombre ya que le
plantea la ecuación necesariamente descifrable de las posibilidades. Ya se
la use de una u otra forma, ora se le interprete de una manera, ora de
otra la libertad y sus valores serán susceptibles de muy distintas realizaciones. Enriquecerán al homb1·e, lo perderán, lo convertirán en una personalidad bondadosa o en un ser de peligro. La libertad al mismo tiempo que
nace en lo más humano del hombre que es su racionalidad, lo orilla a la
necesidad de aetuar haciendo uso de ella. e siguen innumerables consecuencias de nuestra libertad. Es un valor de incalculable riesgo. Pero al
mismo tiempo trae consigo también innumerables perspectivas. Ya D' Alembert advertía que "si. el hombre no fuera libre, toda idea de mal se reduciría al mril físico, no podría causar el bien ni el mal moral". O sea, que aquello que aconteciera según las leyes de la naturaleza sería involuntario. Tan
es serio el problema de la libertad que Kant la formuló junto con la inmortalidad del ahna y la existencia de Dios como uno de los postulados de la
razón práctica. Sin libertad no se puede fundamentar el orden moral.
Pero ni la existencia ni la naturaleza de la libertad es lo que importa más
al hombre de nuestra época sino el uso que de ella se haga. Los dirigentes internacionales de las dos Potencias pueden en un momento dado, usando la libertad, aniquilar media humanidad desencadenando la guerra nuclear; el hombre, cualquier hombre dentro de la esfera de lo individual,
puede usar su libertad para lo bueno o para lo malo, para lo destructivo o
para lo constructivo. Puede irse realizando positivamente o negativamente.

2
Por eso, para Sartre, el hombre ha de obrar necesariamente y ese obrar
necesariamente consiste en la neCe,5,idad de elegir entre infinitas posibilidades que aparecen continuamente, a cada momento, en su vida. Puesto que

esa elección la realiza el hombre libremente, para Sartre la libertad del
hombre es absoluta, y es ésa la esencia del hombre; por ello, la esencia es antes
que la existencia; la existencia la va edificando el hombre a medida que va realizando su quehacer libre. Y en cuanto que no hay esencia que le dicte cómo ha
de obrar puesto que la existencia humana es puramente fáctica está ahí
.
.
,
'
,
eXJSte sm razou y con c-0nciencia de sí misma. Para elegir el hombre no
cuen~ absolutament: con ninguna norma, carece de toda ayuda para su
elecc10n. En ese sena.do la libertad del hombre es, para artre absoluta. "En
r:alidad, este ser puramente fáctico, que existe de hecho, sin razón, y que
tiene conciencia de sí mismo, y que siente a la vez el impulso de obrar
puesto que n.o tiene él ninguna esencia que le indique cómo ha de obra:
ni qué es lo que ha de elegir, se halla absolutamente destituido de toda
norma Y de toda ayuda para su elección. Siendo así toda la humanidad no se
puede esperar ninguna ayuda de los otros, ni de cosa alguna. La eiección
queda entonces absolutamente librada a su voluntad, siendo por ello absolutamente libre. Será, pues, en cada momento Jo que quiera ser, y tendrá en
cada momento, según Sartre, la esencia que él quiera tener. Por esto dice
que la ~xistencia es anterior a la esencia: por eso dice también que el acto
es ~teno~ a la potencia; porque el hombre no es como una potencia que
contiene virtualmente los actos futuros, sú10 que solamente puede hacer aquello ~ue de ~~o- hace. Sólo!º que está en acto puede en realidad decirse que
ha sido posible (Ismael Quiles, S. J., Sartre y su Existencialismo, pp. 60-61).
En ese caso la responsabilidad es totalmente nuestra. No hay autoridad que
nos to.me cuentas, ni mandamientos humanos ni divinos por los cuales cada
uno deba ser responsable. Es una libertad destructora la que quiere construir
el filósofo de París: no sería posible orden moral alguno. y si no tenemos
ante quien r~ponder por nuestros actos, poI lo mismo, tampoco podemos
tener remordimientos ni rendir explicaciones. La noción de pecado O de
culp~, en ese caso resulta enteramente sin sentido. La noción de culpa es invenemn de gente car.ente de sinceridad consigo misma que se abandona en
brazos de una ley o una autoridad ante la cual se hace responsable abdicando de su propia esencia humana, que es la libertad total. En "El Ser y
la Na~a'~ dice Sa~e: 'Yo me encuentro solo y en la angustia frente al proyecto uwco Y prunero que constituye mi ser; todas las barreras, todos los
resguardos se rompen nihilizados por 1a conciencia de mi libertad: yo no
te~go ni pu_edo tener recurso a valor alguno, ante el hecho de que soy yo
qwe~ mantiene los valores en el ser. Estoy desligado del mundo y de nú
esencia, por esta nada que yo soy, y debo realizar, en el sentido del mundo
Y de mi esencia". "Yo decido de ella, solo, injustilicable y sin excusas" (El
Ser Y la Nada, p. 77 y ~-) Y con las palabras siguientes finaliza una de las

�últimas páginas de su libro fundamental: "Así enteramente libre. . . Yo debo existir sin remordimiento, ni anepentimiento, como soy, sin excusa; desde
el instante en que corrúenzo a existir, llevo el peso del mundo yo solo; sin
que nada ni nadie pueda discutirme" ( O p. cit., p. 641).
Estas palabras están .implicadas ya en las frases que habíamos citado, sólo
que en ellas parece más claro el concepto sartria.no de la libertad absoluta
y total del hombre.
Y eso lo confirma la actuación bajo la cual hace actuar a sus personajes
teatrales. Sartre en "Las Moscas" (Les Mouches) plantea la moral de la

libertad.
Reproduce el antiguo tema de Electra. Los habitantes de Argos viven bajo la opresión del temor a Júpiter. Llenos de remorclimientos, subyugados
po1· las moscas que los asedian. El pecado de Egisto y Clitemnestra ha traído
la indignación de lós dioses, quienes junto con aquéllos se empeñan en mantener al pueblo en las prácticas serviles y en el temor a los dioses. La autoridad de ambos -dioses y reye
oprimía al pueblo. Todo viven convencidos de que deben venerar a los dioses y respetar al Rey. Ignoran que son
libres aunque lo sean. El poder de Júpiter y de Egisto los mantiene en la
desgracia y servidumbre. Orestes llega a la ciudad y se encuentra con la
opresión, con la inconsciencia del pueblo acerca de su libertad. Y Orestes,
que tiene la convicci6n de que es libre, quiere liberar a los demás y desafía
a Júpiter, se burla de él desaforadamente; mata a Egisto y a Clitemnestra. su
propia madre. "Cumplido este crimen, que asume como propio pero sin conciencia de pecado, renuncia incluso al reinado que Júpiter le ofrece con la
condición de seguir manteniendo al pueblo en el estado de remordimiento
y sumÍ$wn al Dios. Orertes, queriendo ser tm hombre libre entre los hombres, desafía a Júpiter, se proclama tan libre corno él y se mofa de él cínicamente. Júpiter se encuentra vencido ante el hombre que ha reconocido su
libertad'. ( O p. cit., Quiles, S. J. p. 63).
Oigamos a Orestes:
No soy ni el amo ni el esclavo.
"¡ Soy tni libertad: Apenas me creaste dejé de pertenecerte!''
Y más adelapte exclama Orestes: ¿Qué hay de ti a mí? os deslizaremos uno junto al otro sin tocamos corno los navíos. Tú eres un dios y yo
soy libre; estamos igualmente solos y nuestra angustia es semejante. ¿ Quién
te dice que no he buscado el remordimiento en el curso de esta larga noche? El remordimiento, el sueño. Pero ya no puedo tener remordimiento ni
dormir''.
Para artre, diversamente del universo que lo rodea, el hombre es una
especie de no-ser; un gusano que roe la realidad, ya que in ella no podrfa.
36

existir. Así trae al mundo la nada y el anonadamiento o anihilamiento. El
árbol no necesita de nadie para ser: Está allí, es «no es pasivo ni activo,
ni afirmación ni negación, sino sencillamente, reposa en sí, es compacto y
rígido". El hombre, en eambio, tiene necesidad de todo lo que lo rodea, ..como blanda entosa, como una sanguijuelau. Las cosas siendo ellas mismas no
son libres: simplemente, son, su ser les es dado fatalmente. Por el contrario,
el hombre no es: existe, el hombre va fabricando su propia vida, una vida
que le es dada sin más, a cumpliendo un proyecto de vida, un quehacer.
El hombre es la suma de sus actos: por lo mismo, es su libertad.
Pero, ¿ cuál es el proyecto fundamental del hbmbre? El análisís e}...-Ístencial nos da la respuesta. El hombre no anhela más que una cosa: ser, perdurar en la eternidad como el Universo, sin necesidad de un testigo que
reafirme su existencia. Tal e la condición humana, nuestra condición, nuestra última libertad. La cuestión consiste en aceptar el mundo; como dice
Sartre refiriéndose a Beaudelaire, «ha reivindicado su libertad para que ella
le venga al menos de sí mismo, para no tener que soportarla"; del mismo
modo, el hombre debe proclamar y afirmar su libertad ya que s la única cosa que no puede escoger. O lo que es lo mismo, el hombre está forzado a
aceptar la libertad. Estamos condenados a ser libres. La libertan es ante lo
único que no podemos elegir. En "El Ser y la Nada", lo afirma Sartre: "estoy condenado a existir para siempre más allá de mi esencia, más allá de
los móviles y de los motivos de mi acto: estoy condenado a ser libr . Esto
significa que no se podrían encontrar a mi libertad otros límites que ella
tnisma, o si se prefiere, que nosotros no somos libres de dejar de ser libres".
Para esbozar un análisis crítico de estas ideas, comenzaríamos preguntando a Sartre qué entiende por esencia y qué por existencia. Con afirmar que
la existencia es anterior a la esencia, no prueba nada. ¿Es en realidad así?
La existencia se construye sobre algo. Como dice la Escolástica: p,,.ius est esse
quam taliter esse. Primero es ser que tal modo de ser, o sea, que primero
se es, se existe y Juego viene un modo de ser determinado_ Para que yo
pueda pensar, necesito primero existir. Así también para poder elegir necesito primero existir· luego, aunque mi vida sea un proyecto, primero existo y luego realizo mi proyecto. Aunque viva realizándome me realizo sobre
la base de mi existencia. De hecho, cuando nazco no elijo, sin embargo existo. Entonces primero existo y luego proyecto. De hecho, el hombre empieza
a proyectar su existencia por lo menos desde los primeros albores de su razón; co~o decía Descartes: Pienso, luego existo: Je pense; done ]'existe;
de la IDJsma manera podría decirse: realizo mi proyecto, luego existo. Si es
cierto que el hombre va realizando su libertad a medida que vive, eso no
significa que vaya creando su esencia. El hombre nace con una naturaleza

37

�ra ional donde tá ntrañada u libertad en germ n que se de rrolla conforme es capaz de realizarla. Si hablamo de
ncia en el sentido escolástic "id qua res est id quad est et non aliud ( la rsencia es aquello por 1
cual la e sa
I que es y n
tra cosa) aqu llo por lo ual el olmo es &lt;'1
olmo y no otra o y así la ITM'sa etc. 1a esencia
di tinta de la
por lo meno conccptualment ; 1 o plo de esencia pr
i
ten ia; exi t en el ord n llamado por ·anto To más meta/ísico o de las
ncias que exclu ·en la exist ncia. La Escuela Tom.i ta so ticn y da rgumento para la l is de la distin ión real ntr
ocia y existen ia n las
r aturas; en Di s se identifican realm ·nte y d razón. La
n ia s aqu ·
llo por lo qu algo se con titu formal • previamente o su grado u ord n
de ntidad y d lo ual las dem's osas d su ser dimanan.

La sencia dice .iempr, ord n a la

·i ten ia. Absolutamente entendida
clic una aptitud para existir, prescindiendo de suy si sea de algún modo
distinta d la exis ncia o de ningún mod distinta. onsidcracla relativament , clic aptitud para xislir con una e, · tencia realmente distinta o sólo p r
razón. i se da una
ocia uy
nstitutivo a la xist n ia esa existen.ia será actualidad pura.
to pur . · o es Dios. En él toda la p rf cción
tá n arto no tiene aptitud hacia nada porqu lo ti ne tod en todos 1
6rd nes. E Dios acto puro n uanto que no s pot ncia. u er es infinit en cuanto todas las perf ccion
tán n El n a to n un l&lt;'rn pr nte. 1 acto se dice de cualquier r alidad a tual por oposición a I que
aún no
y puede ser d algún modo. Potencia por I contrario
aquello
que pu de ser y no e del todo, o aqu llo que, aunque ya ex.ita no xi le todavía del modo qu pu de r. ( ,fr., a re n·a de confrontarlo ·n la uma Teológica d to. Tomás o en 1 · ' i11co Ensa •os del Espírilu e11 su coridición
carnal" de Jacque
ari.ta.in, n Teología aturalis del P. o ' Hcllin,
J. B
Iadrid 1950 p. 287 . ) Para la E c-.olástica la a tualidad pura
sólo
da en Dio , no en las r aturas ya qu todas llas tán compu tas
de a to y potencia, no son ac
pur .
en to estamos también n d sa uerdo con artre para quien se da la facticidad: todo lo que es, está n
a to; el hombr es una realidad sin e ncia y sin razón alguna. o pod mos decir para qu' existe ni por qué existe. Existe sólo de hecho. osotros,
om las cosas, somo en cada momento lo que omos y como somos. os dif renciamos d las fuerzas de te mundo sólo por la conciencia, 1 hombr
un " r-para sí", dice artre n termin 1 ía hegeliana.
abemos qu
artre r cha7.a. todo dualismo: l duali m f nómeno-noúmeno ( r y apa:rien ia), potencia-acto
n ia xistencia. 'El pensamiento
moderno según artre ha realizado un p r ~ consid rabie redu i ndo la
xist n ia a la serie d aparicion qu la manifiestan; en ta forma, la rea-

lidad, lo xistent n
stá compuesto d l duaJi mo de lo que apar ce
qu es sino simplemente la I' alidad
lo qu aparece" (Quiles, p.,

p. 73).

lo

cit.,

artr parte d l on epto de fen6meno de la filosofía modema n sp ºal de Hu rl. Respecto del fenómeno del dualismo poten ia-acto, dice artre: '"Todo está n a t . D trá del acto no existe ni potencia ni virtud capa idad '. Tampoco xi te la dualidad d su tancia y acrid ntcs om
con ibcn los Escolá tico . El dualismo potencia-acto en l sentido d virtualidades o capacidad para algo de un ser o pod r d ser esto o aquello y d jar
de rlo, no ·iste; la l"('alidad última
el fenómeno mismo· la pot ncia e
l acto mismo y 1a sencia es la xi ten ia misma. Tal e la Facticidad. " ó1 puede r aqu •11 que
no
posible on ebir potencia de r ni . uj Lo de . r sin sólo es
paridad de ser la realización del s r. Este árbol erere de e ta man ra no porqu tien la
ncia d l árbol que le da virluosidad para desarrolla
en
'.lltido, ino que se desarrolla así,
en
consiste su
n ia; i ste árbol ·~ desarrollara d · otra manera n so onistiría su sencia. o hay nada pr vio, nada en potencia, nada en causalidad. Todo lo que t'S stá e1t acto". (Quiles op. cif. p. 74) .
¿En qué ntid u a t'rmino
lásticos ( sencia-existencia) artr ? Por
lo visto n w1 sentido positivi ta, n cuanto qu algo
existe. Pero aún así
val lo que de íamo anteriormente: primero e · t
d pu' me r alizo.
Antes d elegir, o debo
i tir,
una conditio sine qua non.
quiere Jiartmann, la misma omi ión es acrión en I ntido d qu el gir
no obrar
tam ién acción, uso de la li rtad cuando yo no lijo entr a tuar no actuar, uando no soy capaz ni d la a ión ni de la omi ión yo
soy, yo xi to, por ron igui nte primero
la xi n ia y lu o la l •
ción · por lo tanto
prim ro la ·i tcncia , si se qui re, n I entido E olásti
to en pot ncia d
1 ·r. El hombr al j
r u libertad pon
en acto una de las modalidad de u xistir, una ele I mod.alidade d u
senria. En I s ntido ari totélico l hombr
un ens rationale ( un ser racional). La libertad
una modalidad o una con cuen ia. uando yo no
elijo ntre hacer o no ha r no
modifica ni mi cxist ocia ni mi
ncia:
simplemente soy y ·isto. Por ende, no se puede identificar la libertad con
la esen ·a.
demás
falso qu el acto sea anterior a la potencia y qu sól I qu
hace el hombre s lo qu puede hac r.
i otras se vive, estamos frent a un
mundo infinito de po ibilidadcs que pod mos elegir. Cuando legimos nos
vamos pro} ctando n la existen ia. •J hombre cada hombre
dueño d
u autodetermin ción. • o soy y y mi libertad '. El hombre
quien scoge

38

39

�un camino. Está convidado a un banquete de felicidad eterna pero es libre
de elegir y Dios mismo es respetuoso de nuestra libertad.
3
Hay una libertad física y una libertad moral. ada me impide físicamente que yo pueda hacer esto o no hacerlo. Esto es la libertad de contradicción;
existe una libertad de contrariedad por la cual yo puedo hacer una cosa o
lo contrario de ella; y existe finalmente una libertad de indiferencia o facultad de hacer una cosa u otra. En cuanto a la verdadera libertad de contradicción existe ante la posibilidad de hacer el bien o el mal y éste es el
origen de la angustia humana por no poder saber si en el futuro me decidiré por lo malo. La Escolástica divide así la libertad. Físicamente yo soy libre de hacer el bien o hacer el mal. Puedo hacer uso de mi Lengua para vituperar a una persona, calumniarla o insultarla, puedo hacer algo que empañe su buena fama aunque sea un hecho oculto o público; in embargo,
moralmente estoy obligado a decidirme por el bien. Existe, pues, un conflicto entre mi libertad física &lt;le poder hacer el bien o el mal, o tener que decidirme por el bien. Aparte los convencionalismos sociales, la sociedad me
impone reglas, nonnas; existen por una parte normas jurídicas, normas de
conducta social. Absolutamente soy libre para cumplirlas o no. Pero desde
que yo vivo en sociedad estoy obligado a acatarlas para contribuir al buen
ordenamiento de la sociedad: yo no soy una isla, ningún hombre es una
isla. Tampoco es una parte, como clijimos, en desunión del todo, sin amarres con los demás, sin compromisos, sino que estoy soldado a los demás por
numerosos intereses; yo me debo a los demás; y desde el momento que me
debo a los demás me debo a la sociedad; por consiguiente yo no soy libre
moralmente, estoy sujeto a normas morales, sociales, juríclicas. El derecho
que trata de realizar la justicia y el orden se me imponen. En el orden de
la moralidad cualquier hombre está sujeto a leyes morales partiendo desde
la mínima moralidad expresada en lo que llamamos ley natural : Evita el
mal, haz el bien. Por consiguiente el hombre moralmenl'e no es libre aunque
conserve su libertad física, en el sentido de acatar o no acatar la ley moral,
de cumplirla o hacer lo contrario.
4

Alberto Camus habla de una libertad absurda en el libro El Mito de Síy casi niega la libertad. Dentro de su concepción de la vida como ah-

sifo,
40

surdo, de una condición humana de impotencia ante lo impenetrable que
rodea al hombre plantea Ja actitud lógica del hombre como actitud de rebeldía. La rebeldía es, según Camus, "el único sentido con que yo puedo vivir la vida". Anteriormente se trataba de saber si la vida debía tener un
sentido para vivirla. Ahora parece, por el contrario, que se la vivirá tanto
mejor si no tiene sentido. Ahora bien, no s vivirá ese destino, sabiendo que
es absw·do sino se hace todo por mantener ante uno mismo ese absurdo
pueslo de manifiesto por la conveniencia. Negar uno de los términos de la
oposición de que se vive es eludirlo. Abatir la rebelión consecuente es eludir
el problema. El tema de la revolución permanente se traslada a la experiencia
individual. Vivir es hacer que viva Jo absurdo. Hacerlo ivir es ante todo
contemplarlo. AJ contrario de Eurídice, lo absurdo no muere sino cuando
se le da la espalda. Una de las únicas posiciones filosóficas coherentes es,
por lo tanto, la rebelión. Es una confrontación perpetua del hombre con su
propia obscuridad. Es erigencia de una transparencia imposible" (El Mito
de Sísifo, Losada, S. A. p. 49).
Para Ca.mus la rebelión es la seguridad de un destino aplastante, menos la
resignación que debía acompañarla. La postura lógica del hombre no es el
suicidio, sino la rebelión. ' El suicidio, el salto, es la aceptación en su limite" .
Pero el suicidio aunque resuelve lo absurdo Jo arrastra a su misma muerte.
Por lo tanto el suicidio no es la solución a la condición humana. Camus habla de la libertad con muchas reservas, tiene frases absurdas, peligrosas y a
veces aparentemente contradictorias. Para el problema de la libertad en sí
no tiene sentido: "saber si el hombre es libre exige que se sepa si puede tener
un amo". A Camus no le interesa si el hombre es o no es libre. Por lo tanto
no le interesa que lo aceptemos o no.
Tampoco está el problema en que nos interese o no nos interese. Para su
concepción de la vida como absurdo la libertad particular resta mucho de
s~, sentido ª. lo absurdo en particular. Estamos en desacuerdo con su concepc:1011 de la libertad frente a esta alternativa. "O bien no somos libres y Dios
Todopoderoso es responsable del mal. O bien somos libres y responsables
pe~o ~ios ~o es Todopoderoso". Esta llamada paradoja ni nos parece paradoja ru qmta nada a lo decisivo.
Camus rechaza la concepción nuestra de libertad dada al hombre como
~n don. Dada al hombre por Dios: "No puedo comprender lo que sería una
li~ertad que me fuera dada por un ser superior" (p. 51, op. cit) Así con
rmnúscula. Si habló de Dios fue para rechazar su libertad vista por el flanco de Dios: "Pues ante Dios existe un problema de la libertad menos que
un problema del mal" (p. 50). En seguida plantea e1 dilema que anteriormente hemos negado como dilema. Escogemos la segunda parte de la al41

�ternativa: "Somos libres y responsables pero Dios no es Todopoderoso". No
vemos cómo siendo creados por el Ser Superior "a imagen y semejanza" no
podamos ser creados con libertad, sin poder por eso deja.r_Dios de ser O~potente. Precisamente porque lo es nos crea libres, sem:Jantes a El que libremente nos crea. No nos quiere autómatas, robots. Sino creaturas humanas racionales, y por lo tanto, Libres. Con la libertad nos hace capaces de
autodeterminarnos a nuestro libre albedrío. Y eso no atenta contra su Ornnipotencia. O ¿quiere Carnus negar a Dios por el problema planteado por
la libertad?
Por otra parte no sabemos cómo la definición de libertad escape al cuadro
de la experiencia .individual. Muy reducida por las circunstancias, por las
propias inclinaciones y gustos, y, si se quiere. por nuestros hábitos enf~o.s
- véase nuestro capítulo "Psicología de la Caída' -, tenemos la prop1a experiencia de nuestra libertad. No discutimos la libertad bajo la opresión de
Estado. Ese aspecto nos llevaría a la libertad social. La única que conoce Camus es la libertad de espíritu y de acción; lo absw·do aniquila la liberta?
eterna, sólo queda ]a libertad de acción. Los hechos sín embargo se ob~IJ.nan contra esa libertad; ebrar por una finalidad dada es una cosa que pierde sentido ante la absurdidad de la muerte; los hechos niegan mi "libertad
para ser". Entonces la vida debe aceptarse como es y sacarse de aht sus fuerzas, su negación a esperar y el testimonio obstinado de una vida sin consuel~.
Al hombre todo le está dado. El hombre absurdo es distinto del hombre cottdiano que cree poderse fijar finalidades. El hombre absurdo comprende que no
es realmente libre. La vida sólo puede significar indiferencia y ansia de agotarlo
todo, ya que la vida no tiene más horizonte que lo absurdo.
¿ Qué margen deja Camus a la libertad?
Sin embargo, confusamente concluye: "Aquí saco de lo absurdo tres consecuencias; que son mi rebelión, mi libertad y mi pasión". 'Con el solo juego
de la conciencia transformo en regla de vida lo que era invitación a la muerte, y rechazo el suicidio". Se di.ria que, para Camus no tenemos otra liber~
!ad que la de aceptar el absurdo de la vida, o la postura frente a la vida como r.ebeldía que se sabe absurda. Para escoger la &lt;tctitud que describe en el
Conquistador, los conquistadores son conscientes de que el hombre es su
propio fin. "Nuestro destino está frente a nosotros y lo desafiamos, menos
por orgullo que por la conciencia que tenemos de nuestra condición intrascendente" ( op. cit. p. 74).
¿ A qué queda reducida la libertad en la concepción de Ca.mus? Habría
que analizar el nervio central de la concepción camusiana: la vida como absurdo, el sentido de lo absurdo. Hay un rechazo de la mente, de una concepción serena y racional a priori; todo saber queda reducido a un empirismo

42

puro, fuera de todo conocumento abstracto y universal. Se universaliza sobre la base de un &lt;sentimiento" del propio autor. Al mismo tiempo que se
rechaza la capacidad universaliza.dora de la mente por vías de abstracción,
se finge aceptar tal cual es con sus limites. Resulta así que toda universalización sería ilegítima. Luego ninguna tesis, ni la propia tendría carácter
universal. "Hay adémás, resume acertadamente Alvaro Quintero, una perversión de ese dinamismo profundo del hombre que. es ansia de verdad y de
bien. Se quiere implicar en esa nostalgia la aiinnación del carácter absoluto de la mente, que se e simultáneamente negado por la tangible limitación
de la misma. Como si fuese necesario demostrar que no somos dioses" (Alvaro Quintero, Albert Camus, una filo sofía del abs~rdo, Abside, XXIX,
4, p. 429).
Destruido ese fundamento de su filosofar podría decirse que también se
derrumba su pobre concepción de la libertad.
5

Para el cristiano como para el creyente que acepta la Biblia, el hombre
es imagen y semejanza de Dios. Todo hombre es una persona y por consiguiente todo hombre goza de libertad. En su condición de imagen y semejanza el hombre goza el privilegio de ser una persona, núcleo de toda su
grandeza. os es dada la libertad como una prerrogativa, como un don
por ser imágenes de w1 Ser que libremente nos crea. Pero por eso mismo,
porque el hombre es capaz de autodeterrninarse, la libertad al mismo tiempo que es un don para el hombre, es un riesgo, una aventura.
Podríase parodiar la frase de Ortega y Gasset: 'Yo soy yo y mi libertad"
Y desde el momento que yo tengo conciencia de mi libertad comienza mi
angustia, soy consciente de que labro mi propio destino temporaJ y eterno.
Somos los arquitectos de nuestra existencia, de nuestro futuro y de nuestra
eternidad. He ahí el ~sgo, la aventura humana.
Frente a las demás libertades, la libertad de perpetuarme, la libertad de
acción, o la libertad de pensar, frente al sentimiento de la liberación o de
otra libertad absurda, acéptese o no como ilusión, téngase o no como ilusión, la libertad coloca al hombre en el existir en una zozobra continua lo
conduce a la congoja, a la angustia que sólo puede ser salvada dando' el
salto a la fe y abriendo las ventanas del alma a la esperanza..
Ni el existencia.lista ni el marxista ni todo aquel que entienda la ida
como absurdo pone el justo sentido de la vida y el justo sentido de la libertad. El cristiano los posee. Pero al mismo tiempo y mientras se percata
más de ellos cobra mayor conciencia del riesgo de su libertad y no puede
43

�.
ctuar frente al bien o al mal, frente .ª la verrenunciar al compromiso de a
t es también un comprometido.
e
. . del riesgo de su libertad
d ad Y el error. El cristiano consecuen
lena conc1enc1a
f"
en el Padre y en la fuerza
Y Por eso al percatarse y tener p
'
.
la fe la con ianza
h
' G . Santific.ante -Luz fuerza, eabraza con mayor entu iasmo
l
bre de racia
,
l
q ue El le otorga con e n~m I
J dor de la esperanza, conf1a llegar a
b . , d e hacia e esp en
rencia- y, a nen os
de su libertad.
Seno amoroso haciendo recto uso

LA NATURALEZA DE LA VALORACló

Dr.

RoBERT

S.

lIARTMAN

La Naturaleza de la Axiología
LA TAREA DE CREAR UN instrumento preciso de pensamiento es más difícil
en la esfera del valor que en la del hecho. En la esfera del hecho, los objetos del pensamiento, a saber, los hechos de la experiencia, son accesibles a
los sentidos. En la esfera del valor, los mismísimos hechos de la experiencia
constituyen los objetos del pensamiento aloral, pero esta vez no en su aspecto como hechos sino en su aspecto como valores. Mientras se desconozca qué es este aspecto, el aspecto fáctico y el aspecto valora! de las cosas deberán confundirse, y eJ aspecto fáctico, debido a su obvia disponibilidad
para los sentidos, deberá prevalecer. De esta suerte, mientras que el pensamiento científico pudo proceder empíricamente mediante la investigación de
los hechos, el pensamiento valora} en su intento de proceder empíricamente
-como lo ha hecho entre el período de Platón y el del filósofo inglés G. E.
Moore, en 1903-- no ha llegado a ninguna parte. G. E. Moore mostró que
el pensamiento empírico acerca del valor no podía conducir a ninguna parte. Pero después de la publicación de su libro, Principia Ethica, la teoría
del valor continuó definiendo el valor en términos empírico -como placer, autorrealización, simpatía, lealtad, razón el ajuste, el crecimiento, etc.y no se logró ningún avance. Sólo en época reciente una pequeña escuela
de filósofos ha recogido el re to de G. E. Moore y ha producido un sistema
formal de valor, la Axiología formal. El concepto de la axiología como una
ciencia formal es un concepto nue o. A fin de comprender nuestra definición del valor, y las definiciones de la ell.-periencia valora! que se derivan
de ella, debemos examinar la naturaleza de la axiología y el lugar que ésta
ocupa en el pensamiento moderno.
En una oración, puede decirse que la axiología tiene en la filosofía moral

44

45

�la misma posición que las matemáticas en la filosofía natural. Hasta hace
unos cien años ni las ciencias naturales ni las sociales existían como tales;
ambas eran parte de la filosofía. La filosofía natural se ha desarrollado de
ntonces acá en las ciencias naturales y Ja filosofía moral en las llamadas
ciencias ociales. Sólo Ja ética, la estética, la lógica, la epistemología y la me•
tafísica han permanecido dentro del campo de la filosofía propiamente dicha.
En tanto que el desarrollo de las ciencias naturales ha conducido al control
de los fenómenos naturales, el desarrollo de las ciencias sociales no ha conducido a un control correspondiente de los fenómenos sociales. Por el contrario,
los instrumentos científicos extendidos han acarreado el peligro de destruir
a la sociedad misma. Lo que se necesita, por lo tanto, es un desarrollo científi o de la filosofía moral tan efectivo como I de la filosofía natural.
La axiología es la ciencia pura que es para las ciencias sociales lo que las
matemáticas son para las ciencias naturales. Es fonnal y uni ersal, construida sobre axiomas simples, y contiene todos los marcos de referencia posibles
para las ciencias sociales como ciencias del alor. Es la lógica del valor, del
mismo modo que las matemáticas son la lógica del hecho.
Examinemos ahora el papel de la axiología para el futuro de la filosofía
moral. Supongamos que aquélla existe como un sistema de reglas y normas
que es para las ciencias sociales lo que las matemáticas son para l~s ciencias
naturales, y que (a) es formal, (b) contiene los marcos de referencia posibles para las ciencias sociales, y ( c) prescinde de la metafísica y la teología.
a) El formalismo de la axiología implica su universalidad. La axiología
es tan válida como la lógica para cualquiera que piense en la e fera de los
fenómenos sociales, sea ruso o chino, norteamericano o australiano, francés

o turco, no importa cuál sea su posición social, raza, religión u origen social, del mismo modo que "2
2
4" es válido para todo el mundo. La
axiología, en otras palabras, es ciertamente la lógica de los valores, de las
axiai. Nunca podemos escapar de la lógica en los juicios, no importa cuán
verdaderos o falsos sean estos juicios; incluso el loco sigue siendo lógico, sólo
que sus premisa o procedimientos son falsos o disparatados. Es la lógica
la que nos permite descubrir el disparate. De manera similar, nunca podemo escapar a la a..xiología en los juicio de valor, no importa cuán erdadcros o falsos puedan ser nuestros juicios de valor.

+ =

( b) El formalismo de la axiología, en segundo lugar, proporciona los marcos de referencia para las ciencias sociales y humanísticas. Esto implica que
las proposiciones de la axiología, para ser materialmente significativas, tienen que ser aplicadas, al igual que las proposiciones de las matemáticas. La
proposición "2
2
4" no tiene significado práctico a menos que sea

+ =

46

aplicada, ya sea a su~s. reales o a cosas que aparecen en ares. La suma
total ?e todas las apli~c1ones sistemáticas de las reglas ma~emáticas a un
material
concreto constituye el cuerpo de las e·1enc1as
. natura1es De
- .
S1UU!ar, las normas de la axiología tienen ue ser a .
.
~era
c~o~es de la axiología a fenómenos reales
las ci:~~~oJa:tasy ahpumalicamsticas.
-

!n

co;)deLa faxíol~gía no sólo p~escinde de la metafísica y la teología como mar.
re erenc1a para las ciencias sociales y humanísticas si
c10na ella mism 1
d
, no que proporlu ar de la ráa _os marcos e refe:encia para la metafísica y 1a teología. En
m!tafísica y : t cnt , actual de apli~ar conceptos vagos e indefinidos de la
eo ogra a conceptos igualmente v °'
. d f. 'd
ejemplo los de la ética sum
,
. , ai::,os e m e IIll os, como por
rifica y diferencia medí' te ando as1 confusion a confusión, la axiología claan sus normas claras y distintas tanto a la
taf' .
como a la ética As' d
me is1ca
1
1

-~~,=~é;,.i~~ti:1=:~t~:!

::1 :::1':t' i cl➔~ ::"1as::_:

metafísi~ y 1~«:~;:~po, mediante el mismo proceso clariíica y elabora la
La secularización de la ética no si!!JÚfica l . 1· • •
de la moralid d
i::,
a Jrre 1gios1dad de los éticos o
como tampoco la secularizac·' d l f"I
nificó la irrelio--iosidad de los c· tif'
d ion e a t osofía natural sigi::,•
1en tcos o e los as t
· ,1.
contrario, si la ética ha de se
.
.
un ~s CJent1 icos. Antes al
«
,,
•
r una CJenc1a y ha de ensenarle a la
. .
buenas VIdas, entonces las finalidades de 1
. .,
,
gente a VlVlr
el reemplazo de la agu d d
taf' .
a religion seran favorecidas por
e a me JS1ca de la éti
onducta del mism
d
ca por normas definidas de
,
o mo o que Ia vaguedad metafísica en 1
, . f
reemplazada por las reglas detalladas de la tabl
'ódi
a qulllllca ue
tafí.sica en la astronomía por las leyes de
t a pen ca o la vaguedad meactualmente cuando
I
ew on y Laplace. Esto lo reconocen
menos as sectas protestantes
convocada por el Consejo Federal d I 1 . d , _que en una conferencia
16 1
e g es1as e Cnsto de orte , . d 1
a 19 de febrero de 1950 en la ciud d d D
. .
amenca e
claración en el documento d
a
e . e~m_t, msertaron la siguiente dede lo c...:..,..
e la Conferencia mtttulado La R esponsabilidad
, . 1nterdependiente. "Lo
. . s ,..,.ianos en un A1undo E conomzco
. . .
cnstianos deben traducirse
did
·
s pnnc1p1os
É ta
en me as concretas que expresen la id
. ti
, s es una tarea que incumbe a hombres de .
ea cns ana.
nieros habilidad ej
ti
dicados cuyo talento de ingecomie~da sa
ecu va capacidad de investigación se consideran una end
grada. Es preciso descubiir medios científicos con los al .
an alcanzarse los fines morales" Por otr
cu es puesico teoló . d
, .
·.
a parte, el actual contenido metafíy
gico e la enea no significa que l , .
religiosos; sólo significa que t da , .
os eticos sean particularmente
o v1a ignoran los presupuestos científicos de
su campo.

ª'

!

47

�Ésta es sólo otra implicaci6n del hecho de que la axiología mantiene aparte
los marcos de referencia y en esta forma clarifica el pensamiento sobre el
valor, siendo no s6lo una iencia de v ores, sino también una ciencia de momas, de "aquello que vale pensar", axiornata.
La funci6n de la axiología al secularizar las ciencias sociales y humanísticas
cambia el carácter de normatividad en estas ciencias, y particularmente en
la ciencia de Ja ética. Cuando hablamos de normas axiológicas, queremos decir que las reglas de la ax,ología tienen dentro de sí una cierta obligación,
pero esta obligación no es nada J11Jstico; no tenemos que acatarlas porque
sean las leyes de Dios o porque de otra suerte tendríamos que ir al infierno,
sino que las acatamos por la misma razóH que tenemos que acatar las normas
de las matemáticas o la física, pongamos por caso. Todo el mundo está
en libertad de decir que 2
2 = 5, pero se ver'.ta en considerables apuros
al aplicar esta proposición, Cualquiera está en libertad de pasar por alto la
ley de la gravedad y tratar de salir caminando por su ventana. in embar,go,
se romper'ta unos cuantos huesos. Es igualmente desastroso, aunque igualmente
f-ácil, tratar de violar las leyes de la a..·•áología. Esto resulta particularmente
obvio en el campo de la ética; aun uando los molinos de Dios muelen con
lentitud, muelen excepcionalmente fino. Ello es menos obvio en las otras cien·
cias sociales. En ellas el pensamiento falso puede ahora denunciarse como
una violacjón de las reglas de la axiología, y puede hacerse que el castigo se
considere lógicamente en evitación de que se le sienta empíricamente.
Las normas de la axiologfa no son normas éticas. La a,"'{iología no es la
ética, pero establece las normas para la ética del mismo modo que las establece para todas las demás ciencias sociales y humanísticas. Cuando hablamos
de normas éticas, por lo tanto, significamos las normas de la ética, a saber
de la axiología en cuanto son aplicadas a la ética. Podemos, por lo tanto, usar
el término "normas morales" para las normas axiológicas en el sentido en que
se distingui6 entr-e la filosofía moral y la filosofía natural y en que la palabra
"moral' se refería a todas Jas disciplinas que en nuestros ellas son las ciencias

+

sociales y humanísticas.
El papel de la axiología en cuanto corresponde en la filosofía moral a la
posición de las matemáticas en la filosofía natural implica, por último, que
los científicos sociales o humanísticos en el futuro tendrán que aprender axiología, del raismo modo que los físicos y los químicos en nuestros tlias tienen
que aprendei:: matemáticas.
EL siguiente diagrama aclarará la relación entre la lógica y la matemáticas
por una parte la lógica y la axiologia por otra parte, y su relación con las
ciencias naturales y humanísticas.
48

L □ GICA

AXl □ LOGIA

MATEMATICAS

CIENCIAS SOCIALES

CIENCIAS NATURALES

ah

Y HUMAN ISTICAS

Para entender la relaci6n entre la axiología y la 1' . d bem
.
I d fini' ·
ogica e
os exammar
ora as e c1ones fundamentales del valor en la axiología.

Los P"Tincipios Formales del Valor.
Pata poder definir el valor de maner
nirlo en términos de un sistema formal ;;:;::en~e formal: es preciso defisistemas: la lógica y las matemáticas
finir
n 1ª actualidad dos de estos
lógica N I h
. e
emos e valor en términos de la
. . o ~. aremos en un lenguaje lógicamente estricto, sino en un lengua Je _lo suficientemente preciso para tal propósito.

D

Defmamos cualquier cosa como buena ( o valiosa) si es lo ue
que es o como se supone que es.
q se supone

Valor Extrínseco.
Esto nos da dos casos de bondad (o valor) : aquello.s igrúfº. d
5 · ica os por la
palabra "q "
11
.
ue y ague os significados por la palabra "coro " E
d
el pnmer caso decimos que " ual .
o . mpezan o con
" .
,
c qwer cosa es buena si es lo que se su on
que es . Si se supone que algo es un plato, entonces es un ''buen plato" _P( )e
es un plato y (b) tien e to dos 1os atnbutos
.
que se supone ti
1 s1 a .
se supone que algwºen es un
ene un pato. Si
maestro, entonces es un "buen maestro" s· ( )
I
un maestro y. (b) tiene
·
tod os los atributos que se supone ti
a es
En t' ·
l
ene un maestro
ermmos genera es, cualquier cosa es buena si es miemb d
.
"plat, ,, "
"
ro e una clase
o ' maestro - y tiene todos los atributos de la clase lo
l . ºfi
tod I
·b
,
cua s1gru 1ca
os .os atn utos que s« supone tiene la clase, o t0dos los atributos ue
nombre de la clase o concepto connota A ,
q
el
cosa" -llame'm l " ,,
b
. qm no se supone que "cualquier
osa x-sea uenaen'
·
·
s1 rmsma, sino en su función come

49
H

�un buen tal o cual, a saber, un buen miembro de ciert:1 clase, digamos la
clase c. Este tipo de bondad lo llamaremo bondad extensio11al, porque x ~ertenece a la extensión de cierto concepto; o bondad funcional., porque se refiere
a una función de x más bien que ax misma. También podemos llamar a
este tipo d bondad, bondad extrínseca, porque se refiere a algo que se e~cuentra fuera de x, a saber, la relación entre x y la clase C de la que ~ es rme~bro
0 el concepto "C" del que x e un caso. Así, pues, al preguntarnos que se
supone que es x, en realidad nos estamos preguntan do que' ti po ,de cosa se
supone que es x O a qué clase se supone que pertenece x o que concepto
ej rnplifica. y al predicar bondad acerca del hecho de que x es lo que se
supone que x es, predicamos bondad acerca del he ho de que ~ pertenece a
cierta clase O ejemplifica cierto concepto y tiene todos los atnbuto~ de esa
clase O de ese concepto. Cuando se predica así bondad acerca del con1unt~ de
miembros de una clase, decirnos que el miembro de la clase es un buen rmembro de la clase, o en términos de la ejemplificación del concepto po~ ?~e
de x que x es " un buen C" . As1', pues, el primer caso de nuestra def1mc1on,
.
"cualquier cosa es buena si es lo que se supone que es", significa "cualq~rer
cosa es una buen miembro de una clase si es miembro de la clase Y nene
todos los atributos que se upone tienen los miembros de 1a c1ase" • O b'ien " x
un buen e si x es miembro de la clase C y tiene todos los atributos de C''.
Esto presupone, entre otras cosas, que una cosa pu~e ser m~embro de una
clase sin que posea todos los atributos de la clase. As1, pues, s1 el homb~e es,
entre otJ:as cosas, un bípedo racional, incluso un cretino con una sola pierna
puede ser un hombre.
Valor Intrínseco.

Cuando venimos al segundo caso, "cualquier cosa es buena si es como se
supone que es ' no estamos pensando en una 1ase a la que x pertenece, sino
que pensamos en x mismo: "x es bueno si x es como se supone que es x!' •
La bondad aquí no es predicada acerca de la condición de miembro de una
clase por parte de x, sino acerca de x mismo. No nos interesa, el_ problema
de si x es un buen tal o cual, sino el de si x es bueno. Esto ultimo puede
interpretarse como "x es un buen X", donde "X" significa una clase, la clase
cuyo único miembro es x, o la clase de unidad de x. Este tipo de bo~dad lo
llamaremos bondad intensional, porque lo que es bueno es la totalidad de
todos los atributos de x, o la inten ión del concepto X; o bondad individual
porque no ha}' ningún otro individuo x exactamente igual a este x con todos
estos atributos; o podemos llamarlo bondad intrínseca, porque la bo,ndad es

50

inherente al propio x y no a la condición de miembro de una clase distinta
de X por parte de x. En este caso, "bueno" es predicado acerca de x, y
nuestra definición "x es bueno si x es lo que se supone que es x" significa
"x es bueno si x tiene todos los atributos de X", donde ''X" representa "x
como se supone que es x". Si x es una persona, entonces "x como se supone
que es x", o "X", puede interpretarse como el 'yo" de x; ello depende de x,
pues a x toca ser lo que se supone que es x, así como suponer lo que ha de
ser X. Esta parte autorreflexiva y autodirectiva de una persona se llama
habitualmente 1a conciencia de la persona. En el caso de una persona, nuestra
definición puede formularse así : ..x es una buena persona si x es como lo exige
la conciencia de x" o "x es bueno si x acata a su conciencia", o de alguna
manera similar. Si x no es una persona, la suposición la hace la persona que
define el significado de "x".
Relación Entre el Valor Extrínseco y el Valor Intrínseco.

Tenemos, pues, dos tipos de bondad o valor; el valor extrínseco y el valor
intrínseco. Ambos son definidos aproximadamente por "cualquier cosa es lo
que se supone y como se supone que es". Para el valor extrínseco, esto significa
"x es un buen C si x es miembro de la clase C y tiene todos los atributos de
C'', y para el valor intrínseco significa "x es bueno si x tiene todos los atributos
de X", lo cual, en el caso de las personas, significa -, X es una buena persona
si x acata a su conciencia". El valor extrínseco se refiere a una función de x
el valor intrínseco se refiere al propio x, o al yo de x es decir, a la totalidad'
integral de todos los atributos de x. En el caso de las personas, esta totalidad
integral se !Jama "integridad", "carácter" o "personalidad". El valor intrínseco
para las personas puede definirse, pues, como el valor de la personalidad. El
valor extrínseco de una persona, en cambio, es su función, de las que una
persona tiene un número infinito, tales como maestro, pasajero, masón, padre,
cliente, anunciante, etc. Ciertamente, cada situación encuentra a la persona
en una función diferente. Todas estas funciones son expresiones, elaboraciones
Y diferenciaciones de la personalidad, cuyo valor funcional es demostrado por
la habilidad ("skill") 1 para. enfrentarse y adaptarse a la situación.
El valor intr'mseco precede, pues, al valor extrínseco. Una persona, a fin de
1
La palabra "skill" significa etimológicamente "diferencia". Cf. el sueco "skillnad"
(diferencia), "skilja" (separar), ''skilsmassa" (divorcio), etc. La palabra "persona",
por otra parte, significó originalmente función o papel a desempeñar- en una situación
particular ( ''máscara" y posteriormente el papel cósmico de uno o el papel de uno
en el mundo en general, en la totalidad de habilidades y situaciones individuales.

51

�funcionar, debe primero ser, a saber, una p rsona. El ser una persona y su
funcionamiento no son ]a misma cosa. Un hombre puede ser una bu na persona y una mala función, como, por ejemplo, una buena persona y un mal
abogado, o una mala persona y un buen abogado· puede ser xtr'msecamentc
buena e intrínsecamente mala, o extrínsecamente mala e intrínsecamente buena, o tanto extrínseca como iotrínse&lt;:amente buena o mala. La norma para
el valor extrínseco es una ciencia práctica: para ser un buen abogado, una
persona debe onocer la ley, para ser un buen químico debe C'onocer la química, para ser un buen panadero debe conocer el oficio de hacer pan. La
norma para el alor intrín eco es la onciencia de la persona; para ser un
"buen él mismo", debe onocerse primero a sí mismo, ser un co-conocedor
consigo mismo de sí mismo. Puesto que la conciencia es la nonna del valor
intrínseco y ]a ciencia es la norma del alor extrínseco, y puesto que' el valor
intrínseco precede al valor extr'tnseco la conciencia precede a la cienria. 2
La conciencia es un caso particular del valor intrínseco, la relación, por
decirlo así entre el segundo y el tercer "x" en la d finición del valor intrínseco
en casos n que x es una persona: "x es bueno si x es como se supone que
es x". El segundo ''x" representa a x como x es en realidad, mientras que el
ter er "x" representa ax como se supone que es x, es d cir, X. El primero es
el x real el segundo es el x ideal o potencial. El primer "x'' combina el segundo y el tercero, pues x es bueno si el x real "x" es como el x ideal o
potencial, 'X". La relación entre el x real y el x ideal es la conciencia. El x
real es miembro de la clase de unidad ele x, es decir, X", pues "x es bueno"
equivale a "x es un buen X", o el concepto de x. Este concepto contiene la
totalidad de todos los atributos que cualquier x real puede poseer. La totalidad de todos estos atributos es una configuración única. La unicidad, podemos decir, es la intención de una clase de unidad: una osa que es intrmsecamente valiosa está ' en una clase por sí sola".
Todo valor intrínseco, egún nuestra fórmula, exhibe la dialéctica ntre la
realidad y la idealidad de la cosa valorada, x, que a pesar y en virtud de
esta antinomia es una y única. Allí donde se pase por alto esta dial'ctica, x.
~ Esto es verdadero particularmente para la ciencia del abogado, el derecho. Esta
precedencia particular del valor intrínseco sobre el valor extrínseco está garantizada
en la protección del Estado cn la Primera Enmienda de la Constitución de los EE.
UU., asl como en las leyes relativas a los objetores por conciencia y otros estatutos similares. AJJí donde no existan tales garantías, deben ser establecidas legalmente. En
cualquier ocasión en que las prerrogativas de la conciencia y las de la ciencia estén n
conflicto, como, por ejemplo, en la fabricación de bombas atómicas, es la conciencia
la que debe estar en libertad de seguir su propio curso. Aquí residió la significación
del caso Oppenheimer.

52

aparece corno meramente real y momentáneo, y no puede decirse nada intrínsecamente valioso acerca de él excepto en la medida en qu la momentaneidad
real sea en sí misma valiosa; pero tal atribución de valor parece imposible
puesto que hacer valiosa a la realidad momentánea presupone cuando menos
otro marco de referen ia distinto de la realidad momentánea. Pero si se llegara
a proporcionar tal marco de referencia, la realidad momentánea dejaría de ser
realidad momentánea. En consecuencia, la realidad momentánea, como tal, no
puede ser valiosa. Es axiológicamente vacua. Tal realidad vacua se aplica algunas veces a las personas. La constitución real-ideal de éstas se pasa por alto
y el impulso hacia la "satisfacción" momentánea se considera como su rasao
' ético" esencial. La conc pción ética de las personas así achatadas basta convertirse en sombras es el hedonismo proclamado por Trasímaco en la República de Platón y por Nietzche. Un uso más importante de esta concepción es
el que se le da en la ciencia de la economía. El "hombre económico" no es
sino un mecanismo de satisfacciones e insatisfacciones.
Maldad.
Tanto el valor extrínseco cuanto el intrínseco presuponen una atribución
correcta de atributos de clase a una cosa o una subsunción correcta de un
particular bajo un universal Yo puedo jugar si x es un buen abogado sólo
si yo conozco tanto Ja función partí ular de -x cuanto los atributos de clase
connotados por el t 'rmino "abogado". Puedo juzgar si x es bueno sólo si conozco las propiedades actuales de x y las potencialidades de x como el conjunto de aquellas propiedades de las cuales las propiedades actuales de x son
casos speciales, a saber, realidades. La subsunci6n o atribución correcta es
ella misma un valvr, a saber, un valor extrínseco, es decir, el ejercicio de una
fw1ción de juicio, para ser exactos, un juicio de valor. Un juicio de valor es
la subsunción correcta de un hecho bajo la lógica del valor. Podemos aplicar
nuestra definición del valor extrínseco al acto de la subsunción valoral, o ualoración , y decir que un acto de subsunción valora! es bueno si (a ) es una
subsunción valora), es decir, si ve nn acontecimiento en un contexto lógicoaloral, y (b) tiene todos los atributos de una subsunción, es decir, si el marco
de referencia axiol6gico es apropiado al acontecimiento. Cuando varias subsunciones son posibles, digamos, una valoración extrínseca y una intr'lllSeca,
ntonces la aloración intrínseca tiene prioridad sobre la extrínseca.
Puesto que el valor extrínseco es la correspondencia en un caso específico
de los atributos reales con los atributos de clase, el desvalor extrínseco o "malo"
es la no-correspondencia de los atributos reales y los atributos de clase. Esta

53

�no-correspondeucia en un caso particular es maldad material. Por ejemplo,
Pérez no es un buen abogado si (a) no es abogado o (b) no tiene los atributos
de un abogado, o (e) ni es abogado ni tiene los atributos de un abogado.
Digamos que ser abogado significa pasar el examen de reválida profesional y
que tener todos los atributos de un abogado significa conoeer la ley. Entonces,
si Pérez no ha pasado el examen de reválida profesional pero conoce ]a ley~ no
es un buen abogado, y si ha pasado el examen de reválida profesional pero
no conoce la ley, no es un buen abogado. En ninguno de los dos casos es un
buen abogado. Tampoco, por supuesto, es un buen abogado si no ha pasado
el examen de reválida profesional ni conoce la ley. En todos estos casos tenemos una no-corr-espondencia de atributos reales y atributos de clase. En el
primer caso, (a) Pérez no pertenece a la clase de los abogados pero tiene los
atributos de la clase; en el segundo caso, {b) tiene los atributos de la clase
pero no pertenece a ella; y en el tercer caso (c) ni pertenece a la clase ni
tiene sus atributos.
En todos estos casos tenemos una coordinación incorrecta de clase y miembro de clase. Pérez no logra ser abogado; puede, por lo que a eso toca, ser un
buen panadero o un buen fabricante de velas. La maldad de Juan es una
maldad-como-abogado; a Pérez se le ha aplicado el concepto incorrecto. Así,
pues, la maldad en todos los casos es una transpo.sici6n de conceptos o de marcos de referencia. Un mal C siempre puede ser un buen D · una mala casa
puede ser una mala ruina y una mala silla un buen taburete. El arte de la
valoración consiste, por lo tanto, en clasificar las cosas bajo marco de referencia correctos. Las personas, axiológicamente, deben ser clasificadas como
personas, es decir, intrínsecamente, y no bajo conceptos extrínsecos, tales como
el color de la piel, la posición social y oqos por el estilo.

'V aloraGión" Lógica.

Puesto que 1a valoración es una cuestión de pensamiento, es importante ver
qué tipo de valoración representa el pensamiento 16gico regular. En el pensamiento lógico subsumimos un fenómeno o acontecimiento bajo un concepto,
pero no analizamos el concepto mismo. Si una cosa se subsume lógicamente
bajo una clase C, entonces la cosa e.s una C o no es una C. No puede ser
una buena C o una mala C, sino toda una C, o ninguna C. Esto es obvio en
la ciencia teórica o práctica. Si, por ejemplo, cierta figura se subsume bajo
el concepto geométrico "circulo", entonces la figura es un círculo o no es un
círculo. No puede ser un mal círculo, pues en ese caso sencillamente no es un
círculo; ni puede ser un buen círculo, pues en ese caso es sencillamente un
circulo. Sólo hay círculos y no círculos, pero no mejores o peores círculos. En
la ciencia ~eórica, en otras palabras, no hay lugar para la valoración) o, más
bien, la valoración es muy primitiva: La cosa es perfecta o no es tal cosa.
El siguiente diagrama hará esto claro.

xxx----------~
CONCEPTO
"CIRCULOU

DEFINICION O INTENSION
DE "'CIRCULO"

A fin de entender mejor estas distinciones de valoración, debemos examinar
ahora más detalladamente la relación de la axiología con la lógica.

Axwlogia y L6gica: Principios de Organización.

La relación de la axiología con la lógica es importante porque da origen a
un tercer tipo de valor además del extrínseco y el intrínseco -que pueden ser
llamados los valores ax:iológicos propiamente dichos-, a saber, el valor lógico
o sistemático. Las relaciones entre Jos tres tipos de valor se encuentran en el
nivel de la axiología.

54

Clase Lógica de los Círculos
o Extensión del Concepto "Círculo"
Aquí tenemos el concepto "círculo", que tiene cierto número de atributos
llamados la definición o la intensión del concepto, y la clase de los círculos
o la extensión del concepto. La definición de ''círculo", como podemos ver
en cualquier diccionario, es una "curva plana cerrada que consiste de todos
los puntos equidistantes de un punto dentro de ella, llamado el centro".
Todos los miembros de la clase de los círculos deben tener estos atributos·J de
otra suerte no son miembros de la clase lógica de los círculos. Ningún círculo
real dibujado
en el tiempo-espacio es tal circuloJ pues la curva, al ser dibu•

55

�jada, tiene cierto espesor y por lo tanto innumerables puntos que se encuentran a cliferentes distancias del centro. Pero el círculo como una construcción
de la mente no tiene espesor, y su forma real está contenida en cada círculo
real. En cuanto tal, cada círculo es un míembro legítimo de la clase lógica
de los círculos. Lo que es verdadero acerca del círculo es verdadero acerca de
todas las construcciones de la mente humana ya sea en las cien ias naturales
o en las sociales. En las ciencias naturales los electrones, los espacios, las ondas,
etc. son construcciones, pero también lo son los caballos, las flores y todas las
cosas empíricas en cuanto son elementos de sistemas zoológicos, botánicos
etc. En cuanto tales, se les dan nombres latinos. La lila, por ejemplo, es botánicamente 'Syringa vulgaris". Syri11ga vulgaris tiene los atributos mínimos
que cualquier lila debe tener para pertenecer a la clase botánica. Pero la lifa
tiene muchos atributos que la Syringa vulgaris no tiene : toda la fragancia y
Ja belleza que los poetas -pero no los botánicos-- ensalzan. "Lila" no determina una clase lógica, sino una clase empírica o axiológica. "Cuando por fin
las lilas en el jardín florecen ' está Heno de significado cotidiano. "Cuando
por fin la syringa vulgaris en el jardfo florece" suena, en comparación, como
un chiste, y es un chiste, pues un chiste es una transposición de marcos de
referencia. En realidad la transposición significa que lo que el erso dice no
es así o es un sinsentido, y lo es; pues .ryringa vulgaris no puede 'florecer".
S')ITinga vulgaris pertenece a los libros de botánica y sólo en ellos existe· y en
los libros de botánica las plantas no "florecen" sino que "pululan". 'Pulular"
connota el conjunto-mínimo-y-exac:to de atributos que es para "florecer" lo
que S')ITinga uulgaris es para lila, y lo que horno sapiens es para el hombre,
y lo que horno economicus es para el hombr en i rta si.tuación.3 Todos
tos son los conjuntos mínimos de atributos dentro de un concepto cotidiano
que hacen de ese concepto un concepto lógico más bien que a.iciológico, y de
la cosa a que hace r ferencia un miembro de una clase lógica más bien que
de una clase axiológica. Tal conjunto minimo de atributos se llama un Esquema. Las clases lógicas consisten de esquemas. Los esquemas de una clase
particular son todos iguales, pues si cualquiera de ellos se desviara de la norma
conceptual no sería un miembro de la clase. Esto significa que toda clase lógica sólo tiene un esquema. Los miembros de las clases empíricas o axiológicas,
en cambio, pueden ser todos diferentes.
Lo que es cierto de las construcciones en las ciencias naturales lo es también
en las construcciones en las ciencias sociales. 1Iomo economicus" es una
construcci6n de la ciencia social, y es un esquema.
En el Derecho, las situaciones "humanas" son esquemas, construcciones.
•
XIV,

56

éase

RoBERT S. lliRTMAN, "The Logic of VaJue", Review o/ Metaphysics, Vol.
o. 3 (mat"Lo de 1961), pp. 389-432.

Estas construcciones no deben confundirse con los hechos experienciales o
empíricos. Las primeras son miembros de clases lógicas, 1os segundos son miembros de clases empíricas o axiológicas. Así, pues, el matrimonio, legalmente,
perten ce a la clase de "los contratos celebrados en la debida forma le!!'al
mediante los cuales un hombre y una mujer convienen re íprocamente en
vivir juntos durante sus vidas concurrentes y en cumplir el uno con el otro
los deberes que establece la ley sobre la relación entre marido y mujer". Esta
es la definición legal del matrim rúo. o debemos confundirla con el matrimonio empíri o, que es una relación física, espiritual e intele tual entre dos
personas. En el matrimonio legal no hay "amor", sólo hay rclacion legales.
De manera similar, ualquier cosa, a ontecimiento o situación empírica puede
ser miembro de un marco de referencia científico o lógico, pero esta condición de miembro no debe confundirse con la condición de miembro axiológica
o empírica. Si se confunde, ocurren transposiciones de marcos de refere11cia
muy significativas, a saber transposiciones de los marcos lógico y axiológico.
Esto produce maldad en las relaciones humanas. De esta suerte, si se aplica
la ley estrictamente, sin consideraciones ' humanas" o a-ciológicas, el resultado
puede ser inhumarúdad o injusticia· las personas no son consideradas entonces como personas, sino como casos de normas legales, y pueden cometerse
legalmente crímenes morales, como lo ilustra la ópera "El Cónsul'' de GianCarlo Menotti. A fin de suavizar esta estrictez legal de la ley, se. han introducido reglas morales en el Derecho y se las ha convertido, en el derecho
anglo-sajón, en reglas legales en forma de Equidad.
Cualquier procedimiento burocrático que no vea seres humanos, sino casos
de una regla, cualquier persona autoritaria que trate de imponer su voluntad
utilizando las reglas de un sistema, cualquier procedimiento que imponga la
confomúdad, incurre en la comisión de este mal de la transposición de lo
lógico y lo axiológico. Es el uso de un sistema Jo que le da al mal el poder
de extender su alcance y, al mismo tiempo, de asumir una semejanza con el
bien. Todo gran mal es mal sistemático.4
La razón de ello es que la valoración sistemática niega todos los grados
del valor y ve las cosas en blanco y negro; la cosa es o no es un miembro
de su cla e, es perfecta o no es. En una organización sistémica uno pertene e
o no pertenece. Los matices y diferencias de opinión y carácter no son tolerados. El valor único es la conformidad y el desvalor único es la no-canfor' Esto es particularmente cierto de la Guerra. Las gue.rras se libran entre sistenns,
no entre pueblos. Son los pueblos los que mueren por esos sistemas. Véase JACQUEs MARITAIN, Man and the Sta/e, Londres, 1954: "Ce sont toujours les mcmes qui se font tuer"
("Son siempre los mismos los que se hacen matar"), p. 47.

57

�midad, que conduce a la expulsión o a la "liquidación". Todos los miembros
de un sistema deben ser iguales o no deben ser miembros.
Donde no hay diferencias y clistinciones entre ]as cosas, no puede haber
orden. Las cosas que son todas iguales, son indistinguibles e intercambiables
entre sí. El orden, sin embargo, presupone la distinción y la variedad entre
las cosas. Las cosas sistémicas, por lo tanto, no pueden estar en orden. Más bien,
siendo una de tales cosas igual a la siguiente, el único "orden" prevaleciente es
el propio sistema. Pero esto, en lo que se refiere a los elementos del sistema,
constituye el desorden; todos los elementos están en el común denominador
más inferior, a saber como elementos del sistema, y todas sus diferencias intrínsecas o extrínsecas se borran; son como individuos, inutilizables. No hay
sino una masa de elementos intercambiables y amorfos: el caos numerado y
catalogado. La culminación de tal "organización" sistémica fue la Alemama nazi.
Toda dictadura es de ese tipo. Siempre surge en respuesta a una emergencia real o izna&amp;inaria. Superar el caos mediante la sistem.ización es siempre
el primer impulso de la humanidad. &amp;í, pues, la fórmula clásica para los
tiranos es fabricar primero las emergencias y aparecer después como salvador. En realidad, el sistema sólo reemplaza un caos por otro; el sistema incluso intensifica el caos al catalogarlo. La culminación de este tipo de caos
fueron los campos de concentración alemanes. Pero cualquier policía secreta
cae dentro de este patrón, cuando impone la uniformidad. Su orden es un
orden meramente formal. El orden material consiste en ]a variedad de los
elementos más bien que en su urúformidad. Existe en la organización extrínseca y, en un grado todavía más alto, en la organización intrínseca; en la
valoración axiológica más bien que lógica. El arden, pues, se encuentra entre
el desorden dinámico del caos y el desorden estático de un sistema.
Valoración Axiológica

a) Valoración Extrínseca
Volvamos ahora, a la luz de lo que llevamos dicho sobre la valoración sistémica o lógica, a 1a valoración axiológica. Todas las cosas de 1a experiencia
humana, es decir, todas las cosas en el eseacio y en el tiempo -todas las cosas
que no son construcciones científícas-- deben valorarse axiológicamente. Esto
significa que el concepto que determina la clase de la cual es miembro la
cosa, es analizado y no no-analizado. En otras palabras, cuandQ subsumimos
una cosa empírica bajo un concepto, no podemos usar estrictamente las propiedades de la definición del concepto, sino que debemos admitir en la clase
58

cosas que poseen, o no poseen, estos atributos en mayor o menor grado. Así,
cuando decimos "A es una silla'', no significarnos que A es o no es una silla,
como lo hacemos en el lenguaje científico o lógico. Lo que significamos es
que A pertenece a la clase de las cosas empíricas reales llamadas "sillas" y que
A es más o menos una silla, pero no que A es exactamente igual a cualquier
otra silla. Hay todo tipo de sillas, de todos los grados de mayor o menor "sillidad", Y son estos grados lo que el pensamiento no-científico o axiológico
valora.
El siguiente diagrama hará esto claro:

DEFI NJCION O INTENSION
CONCEPTO ••S ILLA''

CLASE AXIOLOGICA
Como puede ver5e, el concepto axiológico tiene muchos más atributos que
el concepto lógico. 5 Los miembros de la cla~ tienen estos atributos en diferentes
grados. La definición empírica nunca puede ser tan precisa como Ja definición
lógica o nomina], por 1a razón de que la cosa definida existe en la naturaleza -y
no es una construcción de la mente-- y los atributos de ésta tienen que ser abstraídos_ de la naturaleza. Por abstracción se entiende la visión sinóptica de
los atributos que poseen en común cierto número de cosas. Mientras mayor
es el número de cosas, menor es el númer_o de atributos que tienen en común, Y mientras menor es el número de cosas, mayor es el número de atri• Lo que nosotros Llamamos "el concepto a:xiológico", Collingrood lo llama "el
concepto filosófico", R. G. CoLLINGRooo, Ensayo sobre el Método Filos6fico Centro
de Estudios Filosóficos. Universidad Nacional Autónoma de México, 1965. '

59

�butos que tienen en común. El número Illlmmo de atributos comunes es el
de los atributos de todas las sillas, es decir, de la clase lógica de las sillas,
y este conjunto podemos llamarlo la definición de 'silla"; mientras que el
número máximo de atributos comunes sería el conjunto que sólo dos cosas
tienen en común. A menos que baya uando menos dos cosas, no hay, por
supuesto atributos comunes y por lo tanto no hay abstracción. Cualesquiera
dos sillas tienen muchas más propiedades en común que las que tienen todas las sillas. Todas las sillas tienen sólo un mínimo de propiedades n común, como, por ejemplo, un asiento, a la altura de la rodilla de un hombre, con un respaldo: tres propiedades en total. Esta definición núnima corresponde al esquema de la clase lógjca de "silla" y tiene el siguiente a pecto: h- Cualesquiera dos sillas, por otra parte, o cualquier número específico de sillas, por lo que a eso toca tendrán muchas más propiedades en
común, tales como un respaldar curvo o un asiento de madera o cierto número de patas, o brazos, y así por el estilo. El conjunto de estas propiedades
se llama la Exposición más bien que la Defüúción de "silla". Mientras que
toda silla debe tener la definición, o las propiedades núnimas, para que sea
una silla, ninguna silla real tiene todas las propiedades cxposicionales posibles de sillas. En el grado en que u11a silla real posea estas J&gt;ropiedades exposicional,es reside su valor, su bondad o su maldad en cuanto silla. Mientras más de estas propiedades tenga la silla real, mejor silla será, y mientras
menos de estas propiedades tenga, peor silla será. Así, pues, si una silla real
tiene un asiento roto o un respaldo roto o le falta una pata, sigue siendo una
silla, puesto que se piensa en ella bajo el esquema de silla (y se la manda
reparar), pero no es una silla muy buena. Si una silla tiene, digamo siete
atributos exposicionales y otra sólo cinco, entonces la primera silla~ una silla mejor que la segunda. Pero ambas deben tener los tres atributos defoúcionales para que sean una silla.
Cualquier objeto que es malo bajo un concepto, digamos "silla", puede
ser bueno, como hemos visto, bajo. otro concepto. Así, pues, una mala silla
puede ser un buen taburete, si no tiene respaldo. Según el mismo criterio,
tenemos que decir que w1a buena silla es un mal taburete, una buena casa
una mala ruina, una mala casa una buena ruina, una buena carcacha un mal
automÓ\ il, un buen automóvil una mala carcacha un buen jamelgo un mal
caballo, un buen caballo un mal jamelgo, y así por el estilo. Puesto que la
bondad y la maldad de una cosa dependen del concepto que se le aplique a
la cosa, cualquier mala situación puede cambiarse en una buena situación
dándole un nombre diferente. Esta es una de las maneras como el bien puede superar al mal. Sencillamente se subsume la cosa mala bajo el concepto
que corresponde al mal estado y se hace buena. Si yo cuento con una silla

60

Y obtengo un taburete, en lugar de disgustarme por tener una mala silla
~uedo alegrarme de tener un buen taburete. Este es el secreto del optimisU:
mveterado; pero sólo funciona con el valor extrínseco.

b) Valoración Intrínseca

=·

En 1~ valoración intrínseca, la clase en cuestión consiste de un solo miemAs1, para tomar otra vez el ejemplo de la silla, tendríamos el siguiente
grama:

CONCEPTO
••ESTA SILLA..

Aquí el concepto es "Esta silla" y el miembro es esta silla. Obviamente, si sólo
nos ~upamos de una cosa de su propio tipo no podemos abstraer ningunas
prop1ed~des de ella. Más bien, la "definición" o "exposición" de la cosa única contiene todas las propiedades que la cosa tiene; la cosa es buena porque
es ~orno es. Yo amo a una persona porque ella es como es, no porque sea
me1or que alguna otra persona. Puesto que en la valoración intrínseca me
ocupo de
sola cosa, no puedo comparar esta cosa con ninguna otra cosa.
no ~y entena de &lt;:°mparación, como en el caso de la valoración extrínseca'.
El numero de propiedades de esta sola cosa es infiniººto.. o o e sºbl
~e~~
1
as puesto que no .hay abstraccºó
M'
b"
h
1 n.
as 1en ay experiencia pura entre yo
Y la co5:1; en _el ~e1or de los casos, yo tengo la experiencia de la cosa en toda
su plerutu~ s~ nmgún pensamiento de ninguna otra cosa; en el peor de los
casos,. soy mdiferente. er indiferente a la unicidad de la cosa s1gm
· ·f·1ca no estar mteresado en su valor intrínseco o pasarlo por alto Tal · dif
·
ld d · ,
·
m erenc1a es
ma a :,ntn~eca. ,En este sentido debemos entender las palabras de tephen
Crane: La f1losof1a debe saber siempre que la indiferencia es algo milºta
t
1 ne.

_un~

61

�Ella derriba las murallas de las ciudades y asesina a las ·mujeres y a los niños
entre las llamas y el robo de los cálices sagrados. Cuando se aleja deja tras sí
ruinas humeantes en las que yacen ciudadanos muertos a bayonetazos. No es
un juego de niños como el simple asalto en desploblado". Siendo la indiferencia el mal intrínseco, el bien intr'mseco es el amor o la simpatía; es el
agape, preocupación amorosa, traducido a menudo como "caridad".
En términos axiológicos ello significa que, puesto que yo no abstraigo en la
valoración intrmseca, me concentro en la cosa tal como ésta es, estoy concentrado plenamente en esta sola cosa. Por esta razón, la valoración intrínseca,
al ser aplicada a las cosas, produce la valoración estética: el artista se compenetra plenamente en la cosa que crea. El y la cosa están empáticamente relacionados; forman una unidad. Aplicada a las personas, esta valoración es
ética; es el enlazamiento completo de una persona con otra, la concentración completa de una persona en otra; las personas están simpáticamente
relacionadas y forman una unidad. Esta relación entre personas podemos llamarla Comunidad. La aplicación de la valoración extrínseca a las personas
es, en cambio, funcional; ambas son consideradas intelectualmente como miembros de la misma clase y comparadas como tales. Tal relación extrínseca
entre personas la llamaremos Colectiuidád. Cuando dos personas están relacionadas intrínsecamente, están relacionadas cada una como una clase por
sí misma. En su auto-enlazamiento mutuo producen una nueva clase de
la cual sus propias clases son partes intrínsecas. Aquí tenemos el fenómeno
de la Cooperaci6n. Ambas están en la misma situación, es decir, ambas forman parte de una unidad orgánica, y no hay ninguna oposición entre ellas
puesto que ambas son intrínsecamente buenas, siendo buenas por ser como
son. En el caso de una persona, el diagrama de valoración intrínseca, simplificado, tiene el siguiente aspecto:

Aquí vemos que la clase es el concepto que tiene la persona de sí misma, "Yo"
o "'M i yo", y el miembro de la clase Yo ahora, todo momento de la persona,
todo Yo real. Produzcamos ahora una comunidad. Primero tenemos dos personas:

62

Ahora combinémoslas:

. En com~dad las personas son experiencia la una para la otra
f
c1ones que
, no son unSU'Vdan a un_ concepto por encima de ellas; se sirven la una a la
otr f
a,
orman o una urudad
' ·
una de 11
.
orgaruca que no puede ser disuelta a menos que
tr e as deJ~ de ser como es. Por otra parte, una colectividad es lo que
mos amos antenormente en la valoración extrínseca Aqu1' los . di "d
caso d I ·
·
m VI uos son
s e ~ o concepto en diferentes grados. Pueden cambiar sin cambiar
1
a a colectiV!dad' p ues es tán' re lac1onados
•sólo funcionalmente S.
el concepto cambia I
l . .
.
.
. iempre que
.
. ' a co ectiVIdad cambia. Si el concepto es "cliente" I
Jillembros son clientes; si el concepto es "vendedor'' 1
. b
' os
d d
, 0_s nuem !Tos son vene ores; cuando. el
concepto
es
"comprador"
1
.
b
.
, os zruem ros son compradores. Hay una afuudad de funciones tanto ba1·0 el IDlS. m
· dif
'
o concepto como haJO
erentes conceptos. El diagrama de colectividad
. 1
la clase extrínse'
es sunp emente el de
ca.

�quí tenemo dos personas rela ionadas con referencia a un oncepto c~mún,
pero no on refcr n ia a su propios yos. Esto puede xpr sarse tamb1en d
la iguiente manera:

bien podría ser que mi otras m jor fuera yo,
decu-, mientras más umplo el conc pto que determina a la colectividad, peor hago quedar a mi mpetidor · por lo tanto, en una colectividad podría serme de pro echo a mí
el hacer \) r peor al otr . La competencia es una cuestión de valoración extrínseca en la colectividad mientras que la cooperación es una cuestión de
valoración intrínseca en la comunidad. En la cooperación yo considero al
otro igual que a mí mismo omo un ser humano n todo u alor único; n
la competencia lo e nsid ro a él y me considero a mí mismo como {un ·on s
y partes de un oncepto superveniente.
Tanto la ompetencia orno la cooperación deben oponerse a la conformidad, la interrelación de lo elern ntos n la valora i6n istémica. Aquí
le impone igualm nte un
ncepfo a tocios los miembros del grupo, haciéndol par e r todos iguales. En este caso, los individuo no son considerados
ni como personas ni orno funcion
sino como elementos de un si tema. La
virtud en una organiza ión intrínseca es la personalidad en la ooperación ·
en una organización extrínseca
la habilidad en la ompetencia; y n una
organización sistémica
la obedi ocia en la
nformidad.
Hay pues tr tipos d principi organizativos : el ooperati o (intrín co o moral) l comp titivo ( extrínse o o social ) , y el conformativo ( istémico o autoritario).

El írcu1o compl to r presenta a cada persona intrínsecam nte, pero la unidad intrínseca tá cortada en
nentos. Los segm ntos on las funciones,
que nun a U gan al núcl o íntimo de las personas. Las personas tán oncctadas por una función, como client , pero to deja el núcleo de su pernalidad intocado.
La dif r n ia entre colectividad extrín ca y comunidad intrínseca
nsi t , pues, en que la omunidad s una unidad de valor s intrínsecos cada
.
uno de los cuales es único en su tipo y todos los cuales alcanzan la umdad
s6lo mediant I juego de sus pleno pod res y capacidad . La olectividad
s un agregado de fun iones una das de propiedades omunes pero no intrín cas a las personas. Cualquier violación d I individuo n uanto tal debilita a la comunidad, per deja a la olectividad intocada a meno qu la
c º6n d la persona que se \.iola a aqu lla por medio de la ual la persona s miembro de la colectividad. Por esta razón, en una ol ti idad a la
nt no le importa que otra persona sea perjudicada; !Jo "no les oncierne '. En una comunidad la iolaci6n de cualquier hombre s la de mi propia p rsona.
í si yo soy miembro d una comw1idad y trato de debilitar
a otro miembro, me debilito a mí mismo. En una col ctividad, en cambio,

64

Interrelaciones Entre los Tres Tipos de Organú:aciones
A fin de entender más plenamente la interr !ación entre los tr s tipos de
principios organuativos
aminaremos allora algunas d sus características.

Los

1tjetos de la V aioración

Los su j to de la valora ión lógica o sistémica son
sas en una rela ión
mínima: como elementos de un sistema o como esquemas. Un esquema es
menos real qu cualquier cosa empírica. Cuando lo s res humanos son atorados sistémicament , son menos real que, pongamos por caso, un pedazo de papel. En un procedimiento burocráti o, una per na no exi te a
menos que tenga un acta de nacimiento. En una front ra, no existe a menos que nga un pasaport . i, por ac idente, cruza una frontera sin un papel, d be instituirse un complicado procedimiento burocráti o para legalizar
la situación. uando un turista francés en los Estados nidos r cientemente
cruzó, ac identalmentc y sin su pasaporte, la fronter y ntró en el anadá,
fue n cesario dictar una orden formal de expulsión a fin de qu

65
H

�a) el Canadá tuviera prueba de que el turista entró ilegalmente,
b) los Estados Unidos tuvieran prueba de que él había estado en el Canadá,
c) los Estados Unidos tuvieran una razón para pernútirle regresar.
No siempre hay soluciones tan ingeniosas. En Europa y Asia, donde los
sistemas son más fuertes y menos flexibles que en Norte América, las personas sin papeles han oscilado durante semanas y meses entre una frontera y
otra, y han vivido a bordo de un barco sin poder desembarcar en ningún puerto. Por otra parte, mientras más impresionante sea el papel, más importante
es la persona. Un refugiado alemán viajó durante años con un pasaporte de
refugiado sueco que tenía cierta apariencia de pasaporte diplomático. Muy a
menudo obtuvo trato diferente en las fronteras, especialmente en América
Latina.
Lo que cuenta en un sistema es el sistema y sus procedimientos, y nada
más. Esto es así no sólo para las víctimas del sistema, sino también para sus
agentes. Estos actúan como elementos del sistema y nada más. El sistema,
como un cuerpo de reglas legales, otorga justificación y sanción a sus actos.
De ahí el amor al uniforme en Europa, Asia y América Latina, que cancela
la individualidad y confiere anonimato y prestigio en la uniformidad. De
ahí la alta estima en que se tiene a sí mismo el burócrata profesional. El
mundo del valor sistémico es el refugio de aquellos que carecen de Yo, es
decir, de valor intrínseco plenamente diferenciado, y es el infierno de aquellos que iven conscientemente su propio Yo interior. De alú las tragedias que
se producen cuando chocan las dos dimensiones del valor, desde Antígona hasta el Dr. Zhivago.
Los sujetos de la valoración extrinseca son cosas y personas empmcas cotidianas, cosas y personas en el espacio y en el tiempo. Como hemos visto, la
valoración extrínseca presupone cuando menos dos cosas en cada clase· esto, a su vez, presupone espacio y tiempo, pues dos cosas deben ocupar espacio
o deben seguirse en el tiempo. Estas cosas empíricas se valoran en el grado en
que tienen la plenitud de sus atributos de clase. Son mejores cuando tienen
más de tales atributos, y son peores cuando tienen menos. Debido a esta gradación las cosas en la valoración extrínseca existen en gran variedad. o
son todas iguales, como las cosas sistémicas. u orden es un orden material,
no formal, un orden cuantitativo de cualidades, en el que las relaciones
matemáticas pueden desempeñar un papel, como en la economía, la sociología, 1~ psicología, etc.
Los sujetos de la valoración intrínseca son cosas no-empíricas, o, más bien,
cosas empíricas en sus aspectos no-empíricos. o están, en cuanto tales, ni

66

en el tiempo ni en el espacio. Cada co~ se considera aquí como única; todo lo que hay es esta cosa. Puesto que el tiempo y el espacio se definen como sucesión e _interrelación de cosas, allí donde hay una sola cosa no hay
tiempo ni espacio en este sentido. La cosa misma es, por decirlo así, el universo. Vista extrínsecamente, una pintura, por ejemplo, es una entre muchas
en una clase de las pinturas. En cuanto tal, es comparable con otras pinturas y puede tener un precio. Pero ista intrínsecamente, la pintura es única,
no hay otra como ella; no tiene precio. Visto extrínsecamente, un niño
u.no entre muchos en la clase de los niños. En cuanto tal, es comparable, tiene tantos kilos de peso, e incluso puede tener un precio, como lo tenía en
Inglaterra en tiempos de Karl Marx, cuando los niños se vendían y se compraban como instrumentos para limpiar chimeneas, o como en Am 'rica en
tiempos de la esclavitud. Visto intrínsecamente, un niño es único, no hay
otro como él y no tiene precio. Visto extrínsecamente, un empleado o un
administrador es uno entre muchos en la clase de l&lt;f empleados y los administradores, es mejor o peor que otros y su salario depende de que sea mejor o peor. Visto intrínsecamente, es una persona y es incomparable. Vista
extrrnsecamente, una mujer es una entre muchas, tiene tal o cual figura, tales o cuales rasgos y tales o cuales 'formas'. Vista intrínsecamente una mujer es "la única en el mundo", 'no hay nada como ella"_, "ella es
Mujer''.
La distinción entre el individuo social y la persona moral, el valor extrínseco y el valor intrínseco del hombre, ba sido bien descrita por icolás Berdiayev en Esclavitud y Libertad: "La personalidad es una categoría axiológica, una categoría del valor... El mundo entero no es nada en comparación con la personalidad humana, con la persona única del l;lombre". 6 El
hombr como personalidad, como valor intrínseco, está en una dimensión
que no lo hace más alioso - pues el valor intrínseco no es comparable- sino
incomparablemente valioso en comparación con todo el mundo extrínseco
el universo físico. Este mundo no es nada en comparación con el valor in~
O:ínseco de una persona. Este es el mismo pensamiento que expresaron con
diíerentes palabras Pico, Pascal, Bergson y Unarnuno; cuantitativamente el
hombre es una partícula mínima en el universo, cualitativamente excede incomparablemente al universo entero. "Si el hombre no fuera una persona ...
entonces sería igual que otras cosas en el mundo y no tendría nada de extraordinario. Pero la personalidad en el hombre es eviden ia de esto : de que
el mundo no es autosuiiciente, de que puede ser superado y aventajado. La
personalidad no es como ninguna otra cosa en el mundo, no hay nada con
lo que pueda comparársele, nada que pueda ponerse en un mismo nivel con

es

h1

• Las citas están tomadas del Cap. I de
Nueva York, 1944.

. lá s Berd"1ayev, Slavery an d Frtedom,
tco

67

��ER EL "OTRO"
M.ICREL FEDERICO

Universidad d

CJACCA

Génova (Italia)

1. Ser el "otro" como promoción de la persona.

"orno Es d cidinne por 'I como persona luz que ilumina mi
libertad carga "humana" qu me transforma onsintiéndom formarme y
promoverm · aím i el ' tro"
1 último, 1 más condenado y miserabl d
los hombr . El girlo qui re decir asunúnnclo tal ual
ntero con su
uerpo y su spíritu en la condiciones n que tén, an las de un leproso
asesino, dármelo omo fin de mi voluntad· amarlo hasta o u ''voluntad' d
mal más opaco y horrendo, aunqu det tando I mal con todas mis fu rzas.
Decisi 'n d mí nt ro, di ponibilidad total, por 1 otro entero con la mole
d su miseria que por más que lo aplasta no aniquila u grandeza d hombr
sabedor de que también o soy miseria como 'l· sólo así respeto su li rtacl que
1 mal uso no puede anular y lo reconozco persona y por to fin d mi volición. er justos
r conoc r a cada osa su ser y él
un hombr ; si no lo
re on iera orno p rsona teniendo mi misma dignidad, sería injusto y falsearía al partir mi ini iati a d elegirlo pero reconocer su s r s amarlo tal y
orno , inicio de todo promovimiento suyo y mío. 1 sí pue , debo "dispon rme' totalment a su experien ia de mal, acoger la n gatividad de sus
cleccion s porqu
o llas está toda ía iva la libertad martirizada y ofendida por su debilidades, del desencad namiento de fuenas a las ualcs tal
QUERER AL

cz no estaba pr parada o de las cuales padeci' la violencia, casi la n
1dad; 'soltarme' t d , desligarme también de mis virtudes y de mi hábitos,
' Sólo !os que si nten una extrema y sufrida repugnancia por 1 hombre, su inmensa miseria y el mal de que
capaz, saben amar proíundamente y hasta el sacrificio
a la humanidad sobre todo n los más culpables y condenados: saben que mos todo
"fango" pero que n cada uno Dios "ha soplado" el píritu.

71

�hacerme él, dejarme formar por él de modo que él pueda disponer de mí,
que no significa hacer lo que el otro hace, sino hacer mi _experienc~ interior, sufrir lo que él sufre y también no sufre su subterránea angustia por
la apatía y la sordidez frente al mal. o debo sólo "avisarme", ponérmelo
delante de los ojos para "hacerle saber' que es malo, sino sobre tocio advertil:"me", ponerme sobre el buen camino, el justo, ' olverme", entero, de mí
hacia '1, entero disponibilidad subjetivamente y obje~vamente condicionada sólo por el bien común, para transformarme en él, hacerme su miseria y
su dolor: sólo así, unidos podemos tomarnos por la mano a lo largo del
sendero del promovimiento recíproco. La "aversión" de él, nos deja solos, a
cada uno diversus, a la deriva, hoja muerta, desviado del recto camino, "extravagante" del orden del ser que, por el bien de entrambos me ordena reconquistar la libertad común en la "conversión" según la "advertencia" dada
a mí mismo.
Cierto, me pongo en riesgo, corro un riesgo tremendo, pero la libertad no
es nada si no es valor y audacia i no se de afía un amplio margen de imprevisibilidad, confiada en sí misma y con tanta fe en la luz del bien; nunca
tan fuerte como cuando está en peligro, en la hora del llamado no a su potencia siempre débil, sino al vigor con el cual se sume en sí misma para arraigarse en el ser· nunca en las manos de Dios verdaderamente libre, como
cuando acepta la batalla contra el mal por el bien entero del otro, material y espiritual, "misericordia" que no discrimina entre necesidades del
cuerpo y exigencias del espíritu~ que encama la palabra de amor en el pan
y en el abrigo, bienes que vivifican el alma y la abren a la riqueza que incuba
dentro para que sea también luz de su cuerpo. Transformarme en el otro
que he elegido, ignifica asumírmelo en todas sus potencialidades para activarlo y remover cuantos obstáculos no lo hacen ser sí mismo· comprenderlo
en toda su voluntad de mal, sólo respiradero por el cual puedo entrar hasta
él, la que me hace entirme bueno sólo sí lo comprendo hasta_amarlo así
como es, malo; avergonzarme de tener lo que a él le ha sido negado y fortificarme por hacerlo partícipe· aprender cuán pequeña es la medida de mi
débil libertad fácil de caer y cuán fuerte es el mal, yo mismo propenso a
hacerlo si sólo un momento disminuyo la vigilancia, si la iniciativa relajada
en una seguridad siempre amenazada e incierta se adormece en el tiempo
de La inercia que pesa fuera de la conciencia y rápido envejece. De tanto
bien debo agradecer al más monstruoso despojo humano, que me da la posibilidad de transformarme, en él, para formarme yo mismo: aceptándolo íntegro por la puerta del amor, que da luz a las troneras de la virtud, potencio
todo mi ser en la inteligencia amorosa del ser. La caridad es siempre bilateral, hasta cuando el otro no da nada, porque nos hace el don de promo-

72

ver a nosotros mismos en el bien amándolo; por esto es verdadera la que es
hecba " car1ºta..:uvamente" amorosamente, sin ventajas y astucias, exítaciones
Y tácticas: fácil amar, difícil amar ordenadamente. ólo si le hago don de
este trozo de cielo que es también el suyo, el otro, del abismo del mal, puede
esforz.arse en abrir Jos ojos: una chispa, la luz del fondo de su ser reencontrado, cuya primera decisión es comprobar como si en este momento comenzase a percatarst de ser un hombre, de amarse por lo que es criatura
hijo perdido y amado de Dios, que se ha servido de nú para que Ío sirvi~
ayudando a mi semejante a encontrarse como persona y a mí mismo a formarme, transformarme, en él que se ha formado transformándose, en mí, el
otro por él, cada uno siempre más sí mismo, el propio ser inviolado e irreductible.
o redimido ni redentor, sino aquel milagroso estado de gracia de "dos"
v~luntades libres, una" formación del yo d l tú en el acto de promoción reciproca en el cual cada uno -el mejor y el peor- se mantiene redimido del
otro. 2 Quien se considera redentor está aún por redimirse: el más bueno y
el más malo de los hombres se redimen siempre en la obra común, y al recomenzar Y perfeccionar a cada instante. o hay la piedad de uno hacia el
otro sino la recípro a porque entrambos están necesitados de ella• ni la obediencia unilatera~ sino uno y otro deben libremente disponerse en ~ste estado,
colaboradores en parejas condiciones y por esto el uno deudor del otro cada
uno compensado de lo que ha dado, siempre poco respecto a lo que deb; dar:
~uí_ la profundidad de la reciprocidad de las conciencias, del respeto de Ja
digmdad entre hombres libres; el arrasamiento de la soberbia del "bueno"
que ayu~a. y d_~l resen~ento hasta el odio del beneficiado que la siente pesar, la afmnac1on del orgullo" de cada hombre de ser tal, hermano 'no protegido" del otro; que en la superación de la dialéctica del "patrón y del esclavo", problema por resolver con la dialéctica del cada uno que se transforma, en su semejante, le respeta todos los derechos, anula la relación ' benefactor-beneficiado'' en los beneficiados juntos, personas teniendo la mi ma diunidad sin cuentas de dar y haber; aquí la redención de la voluntad de mal
obra personal y común de criaturas que quieren disponerse según la ex.igenci~
' La promoción recíproca es posible también entre despojos humanos.
o raramente en el fondo del mal la voluntad objetiva provoca un potente empuje hacia lo
alto, como si la conciencia se despertara de un largo sueño, reentrase en sí misma de
un lejano exilio, como si un hombre por la primera vez se descubriese libre. de golpe
su pasado se le proyecta extraño ante sí, cosa que no ha querido, como si ~tro. en su
p~esto fuese el autor. Es muy difícil, excepto para los médicos de "oficio", y los magistra~os que sobre la libertad saben todo, sentenciar sus acciones libres, responsables
y deliberadamente queridas.

73

�del ser a la perfec ión última de la libertad de cada uno en el Amor ab~~uto
que ¡0 crea y sosti ne qu se ha bajado hasta 1 ladrón,
ha hecho crucü1car
con 'l para ser la Redención de tocios.
.
.
Es necesaria · rto una libertad acorazada, pero, s1 no qmere en ontrarse
'
'encuentro la corteza d las 'bu~nas C . ~um b "ydel as
agu j reada al primer
" •c l.sas virtudes' conocedor al máximo de la propia deb1hdad, cuya fuerza
stá sólo en la tensión al valor en cJ don qu la pon en la d rrota armada sólo
de amor potencialidad de todas las energías en la inteligencia del ser; puede
avanzar,' sola aunque I sol se obscurezca on las flechas. o se trata de osar
lo imposible, pero si de p ner en movimiento, con ntrar en un p~to, todas
nu tras posibilidades para d sfondar I dato desafiar todos los pos1bl~ rechazos ya osa d ontada aunque si n nuestro amor queda una llama sin lugar
~ue arda: tantas llamas qu ar&lt;l n aparentem nte en ano, siempr una luz,
una guía una estrella, que precede hacia la gruta del Amor-; d rrengar el
muro aún cuando la 'realidad" está ahí para dccirno qu "no se pasa' ; pero
Justo cuando el letrero se para nfrente, y se la encuentra dondequi ra, la libertad se empluma lige el dato y lo escog
ogiéndoseos: brega y se forma, forma lo nuevo le rev la la , rdad; y más se hace ierto y menos
' dato" más
luminosament aquel existente. Desd el momento en que lo
elijo, aJ otro no lo "miro" a n su 'datidad" lo "siento" en su " ntidad' ,
lo reconqui to por lo que es, un existente fu ra de mí semejante a mí; lo quiero en u verdad deódo por '!, que no
ya el otro dato pero í la otra persona como yo. Pero d bo decicürm hasta I fondo, así hasta «
~ l_a
volición, siempre la misma y nueva, perennemente reno ada en la 1mc1at1"ª· Todas las osas, otras y diversas d mí; sólo 1 hombre l otr semejante
a mí por esto las cosas se quieren y se aman en cuanto pertenencia d I hombre d pó ito sagrado de nuestros scnti.mi ntos: cosas di ersas y no semejantes a mí; hasta las má erc.anas y preci as, lejanas e insignificantes· mi
semejante aunque no conocido siempre pr ximo, 1 prójimo.

tar''. .

2. La libertad del "otro" como bien personal y común.
El problema de la libertad d I otro
pone al ni I de la ~lección· . a í el
d mi libertad, no pudiend hacer d mí uso como de cosa ni consentir que
otros lo hagan. u libertad y la mía· suya y mía - no 'propias"- insu tituibl s y comunes; la lib rtad de ada uno
personal )' no
subro a, y es bien
común porque es disponibilidad y empeño recíprocos; formo mi libertad ,
en ella me forma n la medida en que forma la del otro reconocida ínvfolabl&lt;' en el acto mismo en que asevero la inviolabilidad de la mía. La libertad
interior del mal, onquista personal, es un dars recípr o; no puedo medir

el arrojo uando el exceso de la voluntad es el

r, pero no debo constreñir

a1 otro a no medir el suyo; l "orgu]Jo" auténtico del amor es no pedir, fiándose en la discreción d l otro, y aceptar todo con humildad de otro modo

la disponibilidad que r usa la respu ta es la más hermética de las "clausuras" negación diabólica de la libertad aj na.
La comprensión de dos voluntades al nivel de la elección vuelve superflua
toda xplicación: comunicaciones esen ·ales, hasta más allá de 1a palabra
siempr insufici nte, le basta el signo, a eces sólo interior, la llaneza del silen io, e pa io de los nt.imientos puros· muere el tiempo que pasa en 1
pre nte de do voluntades compenetradas en la promoción recíproca, la una
ele ºda por la otra unidad de un solo destino. o más cue tiones de razón
o sinrazón, mediocridad más abajo de la libertad d elección, ino de perf cionarse en el bi n, erdad común sin fijarse en tacañerías de cuentas· hasta las palabras trillada llegan a ser reconquistadas n la libertad común,
d pojadas de lo días y v tidas on nu tro tiempo interior, el de reproponer la iniciativa de formarnos recíprocamente.3

in embargo la libertad

terriblemente elosa; tiende a aislarse,
tr ma
para afirmar su independencia, aspecto negati\'o de la xigencia legítima de r sí misma. Teme la "invasión"
y quiere el bien de ser libre orno exclusivamente propio como si el participar de Uo en mt'm fu se una disminución, y el no reconocer eJ d los
demás un crecimiento suyo. Pero la libertad ntendida omo "propia' no
es ya •~personal"; algo que añade ext riormcnte a la persona (su 'propiedad' ), casi "rapiña" por mi do d que otros no constriñan a r nuneiar
hasta a nuestra parte tran f rimiento de un concepto económico sobr I plano metafí i o o concesión c n mista de la libertad. En v z, bien piritual, no
&lt;' di isible en part
para di tribuir Í!!Ualm nte· tá toda en cada uno, que
n la acr ·enta negando la del otr o ustrayéndo a la comuni ación, pero
r nociéndola ent ra · más bi n, sólo en la d I otro
para mí 1 todo de la
libertad, hasta la mía
el todo d sí misma n su inviolabilidad. Para reno er la libertad de tod s s nec sario el dominio" de sí· aquí l seer to
d la paz ntr lo hombr · no poder bre el otro, sino sobre sí mismo: Ja
caridad, como die
an Pablo es una potencia del cristiano; por eso n esita aprender ada día a amar comenzando siempr del prin ipio hasta las
rsonas que
aman.
d f nsa de su autonomía o a impon

• La urbanidad, la etiqueta, las "buenas maneras" y la "buena educación", nivel de
h pura conveniencia social y de la convivencia como estar junt sin incomodarse
recíprocamente cuando no hipocresía y exterioridad, es decir "cortesía" sin "gentile1.a",
son uJtrapasadas n un vínc-ulo humano que las welvc superfluas. Las grandes estaturas
morales, según el protocolo, son "inedu das".

74

75

�No más cuestión de la "independencia" del yo que teme depender del
otro y cree afirmar su libertad ''sustrayéndose" al tú -problema aún en los
términos de quien de los dos deba ..poseer" al otro--; dos seres que se reconocen recíprocamente no son ni independientes ni dependientes, sino un
solo acto de amor, hijo de dos libertades personales, de cuya unión una libertad nueva, la común. Hasta el concepto de autonomía, sobre este plano
-no el gnoseológico-ético, sino ontológico-moral-religioso- ya no es ' querer según las propias leyes" o 'r~airse por sí mismo", sino querer al otro según la única ley del reconocimiento objetivo, la sola que rige nuestra libertad interior y hace que nos rijamos como dos personas en un acto alectivo,
reconocimiento de lo sagrado de la persona elegida, libertad de "hermanos".
El sobrepaso de lo "propio", el gran vehículo de la comunicación: vos enim
in libertatem vocati estis fratres; la }jbertad es servicio a los demás per charitatem porque la ley se cumple al amar proximum tuum sicut te ipsum (S.
Pablo). No hermandad, si no en la libertad· no libertad, si no en la inteligencia del amor, que es inteligencia del ser del otro reconocido semejante a
mí. Sólo el amor que mi prójimo me tiene es mi defensa, solidísima y frágil,
no dependiente de mí ni de mí exigible; pero no tengo otra porque es la
sola que impide al otro usar y abusar de mí.
No hay reconocimiento de fraternidad sin el de la común Paternidad: la
comunicación todavía más interior, más sólido vínculo en el reconocimiento
de cada criatura en el nombre de Quien Ja ha creado libre, que no es norma
o categoría, sino el Fin más allá de toda nuestra posibilidad, donde debemos hacer convergir todas las elecciones como suprema posibilidad de nuestra voluntad. Sólo cuando mi voluntad profundiza en el abismo de Dios, se
abandona a su bondad que coincide con la pedecta justicia y se fía a su juicio inescrutable, experimento la potencia de mi libertad vuelta destino y
junto su irreparable insuficiencia a decidir algo: e1 reconocimiento de su
preciosidad única como la que me da el privilegio de ser, yo un nada, objeto
del justo amor divino, lo es también de la libertad del otro y de lo sagrado
de su persona como la primera necesidad de mi libertad. El otro y su libertad no se discuten más; yo y él, cada uno sí mismo, unánimes~ dos y uno,
felicidad de ser cada uno sí mismo, prójimo del otro en el amor de Dios.
Libertad de elección es crear la otra personalidad tal cua1 es y dejarnos
crear tal cual somos. El otro sobre el plano de la exterioridad "escoge" ; sobre el de la interioridad "se elige", que es exactamente crearlo, "obra de
arte" de la libertad amorosa, sublime misterio por el cual el otro no es mi.
sombra, el sometido, sino mi luz por la formación "normal" de entrambos.
Libertad "poética" creadora unánime, y solitaria, no procedente con proceso
casual o por sucesos casuales, sino por iniciativa continua, convencida de su

~agotabilidad porque inagotable es todo hombre
.
. .
smo exactamente por esto la de cada uno
. en _su eXIstencia lilIIlortal,
existente y no la crónica an, .
d
~s la histona personalísima de un
onuna e un arumal qu
1
comunica con la humanidad d t d 1
. e se cump e en el mundo;
.
1a que conocen también y tal e o o, ugar y tiempo en su mmensa
soledad,
vez mas que las otras pe
aman en el amor de Dios unidos
I
rsonas que aman y se
verdad, y sola cada una' co
lib~or adve:dad del amor, y del amor de la
.
, .'
n su
ert~ siempre en peli
ruma de s1 misma, siempre solícita de d
.
gro, expuesta a la
fondo, porque no tiene fondo 1 ah. arsed e incapaz de hacerlo sino en el
en el u
.
e
1Slllo e un alma, lo mismo
1
q_ e se arraiga, se extravía y reencuentra.
que e ser
La libertad de elección hace que cada uno
.
,
tinente" y el "contenido" d I t
I
sea simultáneamente el 'conen la singularidad inas.imilab~ º1 ro, e ~men~o y alimento, al punto de sentir,
e, a propia existencia su . d j d
un don restituido en silencio
.,
rgu- e a el otro como
b
por una perfecc10n y un e
limi
repasa todo recíproco darse D hech
ump
ento que soal otro en su deber ser no sól. e
º', escoge~ basta el fondo es "anticipar,
,
o en ser su porvenir'' en 1
d
e 1 tiempo de la vida- sin
b
od
"
e mun ° -pasar juntos
o so re t o su futuro" d t .d
ni él ni yo podemos hacer nada sino ro ar A ,
: : ei:11 a~, pero por ello,
la libertad) el hombre mere
'l
g · SL RoSJJUJU dice: 'por el acto ( de
.
ce: e se une voluntar·
te
ongen de los entes los ama a t d
d
iamen a todos los entes, al
0 os Y e todos rescata
'
f
en sí mismo y todos se trasfund
'1
amor, tras unde a todos
'
en en e : ensancha ento
.
,
tes, completa su naturaleza angosta y d f .
nces sus propios límiy en el mar del ser esencial
e LCie~te; no disfruta de toda 1a entidad
encuentra y recrbe la pro 1·a1 f 1i "d
,
fin del hombre el altísim t· d la
P
e c1 ad: esto es el
0 m e
'
persona y co
raleza humana. y esta com . . ,
'
nsecuentemente de Ja natudel universo". ,
urucacron, esta sociedad mutua de los entes es el fin

Traducción del Dr.

JORGE RANGEL

�SENTIDO DE LA FORMACIÓN HUMANA EN EL
HUMA ISMO RENACENTISTA
PROF. MANUEL GoN,~\LO C...sAs

EL RBNAc1,t1F.NTO v EL Humanismo siguen siendo un problrma en las investigaciones de historia de la cultura. No, en c:;te caso, por l,lS razones generales que suelen drtenninar su oscuridad para ciertos períodos de la hii.1oria
y que se rcíien·n fundamentalmente a la falta de infonnacioncs precisas, sino
por la diver.;idad de interprC'lacioncs que este período i;uscita. De allí que
en pocos casos como en el del Renacimiento resulte tan aplic-ablc, stricto
se,uu, la teoría de Croce sobre la permanente contemporaneidad de la historia.

Así, se puede ,er el Renacimiento, con Burckhardt, como un ámbito cerrado donde flore&lt;'e el individualismo, para afino.me en c.ada una de las
manife:.taciones de la , ida sobre el horizonte de un neopagan1smo renatido
y de cierto subjctivi:imo religio&gt;&lt;&gt;; se puede apelar a definic1oncs anteriore:. y
sostener. de acuerdo con Voltaire, que pOliCe dos notas difcrentiab: la libertad de las ciudades italianas y la influenc-ia de los grie.i::os que huían de
Constantinopla. El juicio de Hu1zinga es más prudente y más histórico: el
Rt nacimiento sería un entrecruzamiento creciente de cuestiones que ,icnen
de la Edad Media r avam.an hacia su propia plc-nitud en la Edad Moderna y sus perfiles resultarían imprecisos, tan 1mp1l'c iso~ como todo:; los que
caract&lt;:r izan a una época de transición. Alguien ha sostenido que es el resultado de la libertad de pcnsami1 nto, insurgiendo contra la autoridad de
la fr, tesis que parece ser la de Fiorcntino o, al rc·\t'.&gt;s, que &lt;'s la lurha. la polfanica de un catolicismo gt nuino contra la tradición averroísta y, en general,
contra l.lS influenrias ;írah&lt;-s. Es dl'C'ir, qur el Renacimiento sería formalmmte rntóliro, rnmo afirma Toffanin. Al fin hasta se puede concluir que el Humanismo y rl Rrnacinúento son alemanes, ~egún pueden inttrpretar~ los
trahajos de Cassirer.
Bien, pongam&lt;Y.; que todo eso sea cierto, en alguna medida. El Renal'i-

79

�miento y su Humanismo son proteicos, proteifonnes y presentan tantos rasgos y matices d distintas estro turas histórico-sociales qu aquellas i.nterpretaci nes y muchas otraS pued o r justificadas según los supuestos que
o cada caso se utilicen. P ro lo qu el Rcnacimi nto trae al hombre, lo qu
el Renacimiento quiso de ir al hombre, por I m n en la corri otc humanista y con istas a la forma ión humana, fundada en una specíiica conepción d la realidad es tra cosa. En dos palabras: considerado el Humanismo renacenti ta d de su perspecúva posterior, lo que quedaría como más
o menos cierto
que él trae una nueva c sa o 11 va a us últimas cons u ·ncias algo tan vi jo omo Roma y c mo Grecia aunque transfigurado por
pe íficos matices cristianos que no niegan sino que asumen desde otr supu st s metafísi os, la id a d la humanitas latina y de la paideia griega. Por
eso es humanismo o su sentido más estricto, según in rpretaroos, por ierto
que muy libremente, algunas tesis e in stigacion
ele Grassi, cuyas ideas
seguimos preEer nt m nt en este nsayo.
Bi n, pero ¿qué es
traído por el humani mo renacenti ta en conexión
con la humanitas y la paideia a U) virtud pu de llamárselo humanismo
en sentido tricto? En dos palabras: l .ulto del hombr y u xpre i6n como modos de acceso qu nos mu stran l ntido de lo real. Finalrn nte, el
culto a la palabra al Logos, n cuanto ella ehi ula la p rf ta xpresión
humana.
V amos la instancia metafüira fundamental qu explica . a afirmación para extraer de lla lu o, todas sus conse uencias.
La experien ·a básica del hombr es la experien ia de su finitud como
pad cimiento y en la finitud misma de la trascend ocia que la revela. Tanto que la palabra misma, la experiencia misma es eso: padecimiento d lo
otro; es decir junto con la pr n ia d lo tro simultán o religamiento de
la condición humana, qu allí descubr su mi midad ant el todo que la sobrepasa. La finitud y u pade irni nto no son onclusion teóricas, por cierto: basta existir para experimentar que uno tá abierto y
rod ado por
al o, por eso qu llamamo la realidad y que, por todas partes nos trasciende. Eso que está allí envolví ndo y rodeando al hombre y en cuyo ámbito el hombr se d cubre a sí mismo, s I ser sin que digamos toda ía que
sea I ser n sentido metafisico. implemente e la totalidad de una obertura. P rque hay esa cobertura y mi expcri ocia de Ua cada uno de nosotros se experim nta orno finito, como tocando siempr un más y orno
pad iendo todo: la
ncia la existencia el desúoo la vida y la muerte.
La

xperiencia fuodam ntal d

mejante padecimi nto, esa especi

de

factum originario, pon la realidad a mi frente pero religada conmigo; la
pone como lo otro que en mí e mu tra y puede expr arse, desde el afron-

80

tamicnto humano, en las forma ne ativa d 1 .
juego de fll rza.-; y tensiones des( g bl
e miedo del espanto como un
av ra e pero ta b-~
.
relaciones p itivas· por CJ·e 1
h,
m icn n 1erla formas
1
O
·
mp
n a onda corriente d
1 ·,
a&lt;"ompaña el r fu r.w creador· en el se . .
e exa ta IOJl que
aufe la mujer que
ama cu I
d ntuni~nto de la entrega y la docilidad
on as cr wnt de rcli.,.azó
I f
d
mento el mundo que tíü toda 1 •
•
•
u &lt;··111 • unday la existencia h
.
as concepc1one y v1\'encia religiosas.
. .
umana, sin utrar 'Il definicione te6 .
ca • SJempre nos nublan los o·os
.
neas y e. olan-s que
J , cons1st.e p r I menos
.
fenomenológico nada más
n un pruner nivel
.
'
·
que n sa relación· e •
.
.
evidente qu todo sabem d d
d
n sa cosa tan simple v tan
s es e a entro • J pad · ·
d
tá si mpr alli exterior
. t .
.
. rnm1ento e lg que cs• ·
e 10 enormente orno
·t ·
sencia total que no envuel\' p
h
llll enoso otro, como pre.
er er ombrc es m'
d sel 1
llllSma en que acont e la prese . d
. : e e a ntraña
(ínitud xpresada en su raíz co neta de . . o uro e mabar.ablc; de. de la
y
h ombre primitivo O 1 h b ~~~~ffltoup
.
resarse. o, ustedes el
om re rena&lt;"cnti ta nos
.
esa r alidad y n rontact
11
n ontramos inmerso rn
.
n a, nos xpr mos E
.,
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cierto sentido ín ito en La
I b
.
. &gt;..'])re l u a u
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CXJStencia y de allí vi ne e L
., . .
una pr SI n qu pre iona mi
, x. a pres,on dice rcl ·, d
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al fundamento y desde su ose .d d
ac1on e ongen y remi ión
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1
1·d
rorre y ·e ,·iert lueg h . d el
con a r a I ad me rea 1n
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una totaJidad en la cual b
o o ~eto e pad rimi nto
. .
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ahora
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el ura &lt;le nu tras evnr sion I iJ . ,'
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e 1orrzonte del hombre e
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mu11 o de la luz,
n su 1 ogo con Dios.
!aro' la
·'
· expr sion
P"' s1on,
rrus
son mult'f
1 orm ·
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mod d
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orno n multif
os e m1 pad imicnto y a í n 1 . , •
orno ti n nombre d finif .
.
., '
a dialccttca con
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1
xpres1on el pr· ·t"
árbol sagrad la estatu ·11
mu ivo a 1tar d piedra 1
1 a a cuyo alred dor las fu n:
pero también
expre ión un h :h d
!laS 5
toman propicias•
del dolor la an i6n que
I a.e a e cazador, los ge tos d la alegría 1v
e e a cuando t past
.
ra sobre su cabeza el ancho ·e1
dis
or arrea us antmale. y mi'
J o, tan
tante y rcalísirno
Todas estas son xpr ion
.D
,
·
expcrim ntar d la expe . •. pues. lt e qu ? pr mtamos ahora. De un
nen 1 Y e pade imiento
~os acompaña siempre y que no u d
.
omo un supue to que
,ras, biológicas
p icológica . d p
co~und1rse con las expe1ien ia fí.
e un xperun ntar que
.
mos llamar m ·taíí ico porque no no re f nmos
.
a las fo pr piam. nte podepuede asumir en ada aso sin
I hech
.
rmas part:1 u.lares qu
0 a
·
•
'
o rrusmo donde e · ·
ien ,a qu atestigua nuestra finitud
.
.
ongina:
con.
Y, a un rrusmo uem
ua que nos confronta.
po, 1a trascend n-

'º•

ª

81

�Hay un momento, sin embargo, en que el modo egregio de la expresión
es la palabra como opus, como ergon del hombre. Cierto que, al fin, también lo expresa el más humilde de sus instrumentos y que, a u través, puedo
entrever y percibir sus prospecciones estéticas, religiosas o jurídicas, pero ninguna de sus obras es tan llena de sentido como la palabra misma. Por la
palabra, por el poema, por el poetizar elemental que hay en la base de todo
lenguaje, se trasciende a sí mismo y se torna disponible. Primero experimentábamos eso y, en eso la o curidad, el destino, la muerte. Y damos salida,
liberamos esa experiencia en la exclamación, en la exhortación, en la súplica.
Por eso la palabra es expresiva, expresa mi ser en situación, pero es también
significativa -signum facere-: hace señas de la realidad que me circunda.
Hay aquí como una Jano de dos rostros: la palabra dice lo que pasa en mí,
pero desde mí mismo, señala lo otro, se remite a él, lo posee nombrándolo;
se apodera de su presencia trayéndola a 1a intimidad de mis expresiones. De
allí que la palabra no sea sólo la luz, lo que ilumina cada padecimiento, lo
que dice en qué modo acontece mi relación con lo real, sino legein, aquello
que reúne cada modo del experimentar particular y por reunirlo tablece y
determina verdadero centros de sentido.
Esos centros son los que señalan hacia lo que bien podríamos llamar ahora
experiencias límites y que consistirían en experiencias de lo congregante. En
ellas hay un horizonte que asume los demás, un experimentar básico que
da sentido a las otras e,-.-periencias y que, al hacerlo, nos reúne a nosotros
mismos en una perspectiva de realización. Y la totalidad antes caótica, ya
decíamos, aparece entonces como un cosmos, como una morada donde todo
se justifica· donde todo se hace justo, cualesquiera sean las visicitudes empíricas en que me encuentro.
Pero, preguntamos, ¿ hay una preeminencia entre Jos distintos modos de
la expr ión que se abre con la palabra, con el logos? Para una línea del
pensar, la línea que llamaríamos científica, hay esa preeminencia; 1a preeminencia del decir enunciativo. La expresión, así, que expresaría el padecimiento metafí ico fundamental, sería la expresión nunciativa que die o
pretende decir lo que la cosa es vista en un afrontamiento intelectual que
la descompone en relaciones de inherencia entre sujeto y predicado. E ta
tradición, que pone la preeminencia del expresar en el logos enunciativo tiene su origen reflexivo en Grecia, por supuesto, y ale.amaría su modo más
egregio en Aristóteles. Luego se continúa en el arabismo y en ciertos medios
escolásticos para renacer, más tarde, bajo el imperio de las ciencias naturales durante la época moderna.
Pero la tradición griega en su conjunto, o mejor la tradición griego-romana y especialmente ]a tradición cristiana, no son exclusivistas. Los modos de

82

la expresión son también auténticos en la poesía, en la retórica en el arte, en el
derecho. En Roma, por ejemplo, el modo en que se da la preeminencia del
expresar es el modo jurídico. El logos es la ley. Y en el cristianismo, formas
auténticas son en primer Jugar la fe, que alude a un mundo totalmente otro
que el mundo natural del hombre, pero también la devoción, la piedad el
amor.
, in embargo, poderosamente desde Descartes y desde Bacon y, por cierto
desde Galileo, la preeminencia del pensar enunciativo se hace total, con el
agravante de que no se trata de un pensar enunciati o que simplemente dice
lo que las cosa son, movido por un elan teórico-contemplativo; sino que
aplica sus conclusiones en un momento práctico de dominio. Por supuesto,
no se, trata de juzgar negativamente la praxis, cosa que carecería de sentido,
pues contradiría quizá la esencia misma de la condición humana. De lo que
se trata es de una praxis unilateral, entendida como dominio sobre un solo
horizonte de lo real que descuida por eso el sentido del mismo de lo que
podiía ser una praxis totalizadora que edifica y realiza el ser del hombre en
un religamiento creciente con Ja trascendencia. Lo que quisiéramos decir
es que en la Edad Moderna, la expresión enunciativa no se refier a mi
padecimiento metafísico, como ser finito frente al todo que la envuelve, sino
que se reduce a expresar padecimientos particulares y transforma la realidad no en e o que está allí, siempre, sino en una sucesión de estados r ferid~~ a deterrnina~a zonas de nuestro ser. Es decir, que hay un pensar, histoncament creciente, cuya realización última se al anza en los saberes del
mundo empírico, para el ual la palabra y 1a cxpre ión sólo valen en cuanto
expresan un juicio de posible comprobación que se resuelve en el plano de
1a c~mprobación misma a ni el de experiencias particulares. Todo lo que
no nve a esa comprobación como instrumento de dominio para los modos
más inmediatos de los padecimientos empíricos, es evaluado negativamente.
Todo lo que no sea un saber que puede resolverse en una praxis limitada
aplicable en la experiencia empírica, es cuando más tolerado como saber
"no correspondiente al seguro camino de la ciencia". De allí que todas las
conductas estéticas, religiosas o inclusive jurídicas, van perdi ndo sus jerarquías frente al ~roceso dominante que primero ejercen las ciencias, finalmente que sólo e3ercen las ciencias al servicio de ]a economía.
¿ Qué pasa, en cambio, con el humani roo?
En el humani mo la erdad se revela en la expresión y la expresión fundamental es la palabra. Como ya lo dijimos, el hombre, metafísicamente, existe como religado frente a una totalidad que lo confronta. Y el hombre se
expresa, pone nombre a la presencia. Las expresiones de ese religamiento se
dan en el arte, el derecho las ciencias, la filosofía, la piedad. Al humanismo

83

�le interesan todas esas formas de la expres1on y, p r eso, da origen a una
nueva stética, a un nuevo derecho, a una nueva manera de entender la metafísica. ¿Por qué nuevos? Simplemente porque no le interesan como cosas
en si sino en cuanto expresan al hombre. Y fundamentalmente, en cuanto
ámbito de la expresión le interesa la palabra. Pero toda la palabra no sólo la
gue e.xpresa una r ]ación de inherencia que puede resolverse en la comprobación empírica o racional, sino la que también puede dar franquía a la condición humana en la metáfora de la imaginación en la intensidad del sentimiento, en la unitiva potencia del amor.
Por eso la formatio hominis, en el humanismo· es decir la educación humanista en su origen tiene un sentido preciso, claro, que se nos oculta generalmente cuando hablamos de ducación humanista como de Wla atractiva
vaguedad sin haber desenb·añado cuál era u método y cuáles !as metas que
ese método perseguía. En el fondo, formar el hombre, para un humanista,
quería decir educarlo de modo que la educación sacara a luz lo hu.mano mismo; es decir tuviera I sentido socrático-platónico de la mayéutica como
alumbramiento y de !a iluminación agustiniana como magisterio interior. atura!mente, nos referimos al humanismo en sentido estricto, al que, como humani mo, puede id ntilicarse con los humanistas socráticos del primer renacimiento.
Pero ¿cómo acontece esa re elación ele lo humano mismo? Por lo pronto
en el conocimiento de los clásicos como modo de una asimilatio alterius que
dilata mi condición humana, más o menos particularizada, por el contacto
on la experiencia del otro. La lectura del clásico, aquí, tiene I sentido de un
verdadero diálogo, de un diálogo que se hace presente y actual tan pronto,
por la purificación de los textos, tenga ante mí, en su más genuina expresión,
la expresión misma del clásico que pone en la luz Jo modos de su propia o
de sus propias experi ocias fundamentales. Es evidente: lo que obtengo, entonces, es un diálogo con la experiencia del otro; una apertura a sus específicos contactos con lo real, y una expansiva ampliación de mis propias experiencias. Pues, en cuanto lo asimilo, hago mío el mundo del otro; mejor dicho, encuentro qu el mundo del hombre, los mundos humanos expresados por la palabra del clásico, son mis propios mundos; posibilidades reales de mi propia
apertura ante la totalidad.
El clásico es indispensable porque la educación profunda, la más profunda
congenialidad de nuestro ser, no se produce con las cosas, sino con el hombre.
Al fin, el mundo no es un mundo de cosas sino un mundo de personas, como
centros expresivos que dicen, en los logoi, el modo en que el mundo se nos
patentiza. Pero como las experiencias auténticas que dan origen a la expresión son ex-periencias de la finitud, ningún hombre puede expresar el ser
84

total Todos expresan un padecimiento, tma perspectiva de contacto particular con lo real. Mi lectura, mi diálogo o nú experiencia educati a, hacen
que las experiencias del clásico se tornen mías y, en la misma medida de su
apropiación, cada hombr cr ce hacia e! hombre w1i ersal, hacia la totalidad de la experiencia que muestra en la expresión, la auténtica condición humana. Diríamos: mi propio padecimiento, que es siempre particular, se abre
en cuanto pa&lt;lez o las e,xperiencias del otro. Por ejemplo: cuando sé leer a
Platón, porque conozco el griego, porque he comprendido su ser en situación
es la misma experiencia platónica. la que se torna mi propia experiencia. p/
ro yo no puedo apropiarme de Platón, sabiendo solamente lo que los otros
dicen de él. Y nadie debe permitfr que le cuenten lo que dice Platón en 1a República porque se trata de un diálogo personal e intransferible. Si puedo estable~r con él un diálogo purificado por el dominio técnico del texto y sus
conexiones, el ámbito de mis correspondencias será el de Platón mismo. El
e~pacio no s~rá ~uestro esp~cio particular, el poco de tierras y de ríos que he
vis~o con ~ OJOS· e~s vientos que han awtado mi cara. ' uestro espacio
sera el espacio de Platon, de Eneas; mi amor no erá sólo mi amor será el
amor de Diclo, el de Ulises. Y el tiempo habrá trascendido los mom~ntos sucesivos en que crece y sucumbe mi experiencia particular · crá reunido unificado hecho mío y total en el alma de los otros hombres porque todo; ellos
son yo mismo; todos vienen a mí en el horizonte de la Palabra común.
Los clásicos, es decir los hombres que además de padecer !a realidad la expresaron en una palabra dotada de intrínseca capacidad comunicativa, muestran el mundo. Lo hacen patente en su verdad, como verdad descubierta en
la experiencia del hombre. Si se ve bien, hay aquí una trascendencia de mi
finitud en la infinitud del hombre; no del hombre genérico, del hombre concreto que v_uel e y vuelve, lan1,a.ndo sobre el mundo las plurales perspecti as
de un yo siempre concreto y siempre abierto a una suprema uni ersalidad.
Por eso los clásicos son el camino del Logos, del Logos que sólo y iempre
se revela en e! hombre. Y que, finalmente, se muestra presen ial e históricam~nte en la ~ersona y el mensaje del éristo. Por eso, la trascendencia que e
tr~c1ende hacia los hombres en la palabra del clásico, se trasciende hacia
Dios en la Palabra de Cristo.
Es ~viden_te; co~o se trata de una liberación del espacio y del tiempo, es
una via hacia la libertad y abre el sentido d la historia orno realización de
1@ humano, como imagen dinámica de una criatura que es más sí misma
cada vez que más se sale de sí, hacia los otros. Yo no soy libre si estoy abierto
a una sola p rspectiva puntiforme de lo real, ajustado a ella como el animal
oy libre en cuanto, desde dentro del hombre, veo el ámbito entero de la exis~

85

�tencia, no como mía, sino como espacio común donde nuestras voces se encuentran y dialogan.
Los clásicos no son sólo quienes se mueven en el plano del decir enunciativo que da origen a las llamadas ciencias. Ellos lo son, por cierto, como lo es
Hipócrates, Euclides, Aristóteles. Pero también lo son Homero, irgilio, Fidias, Prudencio y el Dante. Cada modo del expresar, en cuanto dice la experiencia como afrontamiento, en cuanto conlleva una fuerza comunicativa que
lo hace mío, posee significación hace señas de una verdad que está allí, en
la existencia del hombre. Y así hay una ·erdad poética, una verdad científica,
una verdad moral. La verdad poética se llama belleza, que quiere decir mucho más que cosa bella; que quiere decir resplandor de una experiencia auténtica en la palabra del poeta. Y así, cuando el poeta canta la tristeza de
Aquiles ante la muerte de Patroclo, hay una verdad la verdad de un afrontamiento realísimo, que es puesto en la luz por su palabra, Como ocurre cuando
el pensador narra la muerte de Sócrates y yo veo, en la narración, en los hechos fácticos de su proceso, de qué modo resplandecen la verdad; la verdad
del bien y de la justicia.
Entonces la historia no es un cuento; un cuento de cosas más o menos
prescindibles: la historia es magistra vitae. Y en la historia, donde los hombres a túan, experimentan su finitud, viven y mueren, cada uno de nosotros,
por el élan de la verdad, del bien, de la belleza; el hombre en la ciencia, en
la filosofía, en la moralidad, la poesía y el arte, encuentra el camino que al
final lo libera no sólo de su finitud particular; es decir que no sólo lo saca
de su vida aislada, para arrojarlo a la vida de los otros, sus hermanos, sino
que, más allá de la exp riencia común, como experiencia histórica, lo lanza
hacía el rostro mismo de la Verdad, del Bien, de la Belleza.
Porque todo pasa y pasará, también la obra del hombre; menos Tu Rostro como dice la finitud del hombre frente a la infinitud de Dios.

UNA PERIPECIA DE LA LÓGICA ANTIGUA:
DE LA IDEA AL CO CEPTO
DR. Hu'.MnERTo Pri::'ERA
ew York Univcrsity

EN UN LIBRO QUE TAL VEZ me decida a publicar algún día me refiero al cometido que en la filosofía le ha tocado desempeñar a la intuición. Dicho más
concretamente, que la intuición es la responsable de la aparición de esos
grandes . mo1;11entos en los cuales es posible descomponer el ya largo proceso
de la histona de la filosofía. La primera de esas intuiciones fundamentales
es, por supuesto, la de Parménides acerca de la identidad del ser y el pensar.
~a segunda, también sin lugar a dudas, es aquella de Platón en la cual se
mserta su teoría de las ideas. Esta segunda gran intuición filosófica sobreviene, c~mo el ensayo de solución del grave problema que dejara planteado Parmerudes, al decir, en un fragmento del Poema, que pensar, ser y decir forman_ un todo ~~herente (xer, ,o .Uyew u 'VOEW'V i-' EO'I' Iµµe-xat ) . Ahora b1~n, lo decisivo -en el orden filosófico-- es que el Ser deja de constituir
el obJeto de la "visión" para convertirse en intelección y dicción.

Doble significación
del "es"

a) intelección {

b) dicción

afirmació!l
y _,
negac10n
(la verdad

Y por eso, a partir de Parménides la busca del ser comienza a tomar el
aspecto del 'decir" (diálogo, discusión ) , Diálogo que lleva consigo, probablemente como I motor que lo impele, la sensación de inseguridad respecto
de la posibilidad de "decir" o "mentar" el ser. Tenemos, pues, de un lado
el aspecto polémico-dialógico que reviste la filosofía ya desde el descubrí~

86

87

�miento fecluad por Pannénid .
la
ilidad de m ntar o d ir

I.

tro lado la de e nfianza ace a d

de
r.

cir" 1 er,
orgías:

amo los epígonos eleáticos:

1o. Nada existe pues si algo exzstvra debería proceder de algo o
ser eterno. o puede proc der de algo, pu.es e11 este caso d hería proceder del ser en sentido i11mutablt o del no s r; no pu •de ser tierno,
pues debería ser i11fi11ito. Mas lo infínito 110 está en parte alguna, pues
110 está en sí ni l'n TZing!Í11 otro ser.

Zenón y
li o, / s nfants galés del pannenid'i mo, inauguran el tilo
del diálogo polémico. En •I Parménides platónico en ontramo · e tas palabras en
boca d Zenón:

... l 'erdad es que estos escritos intentan sa11ir d ayuda al a· curso de
Parmi;nides, contra aqu llo que han pretendido burlars de él, queriendo demostrar que si el ser e uno se derivan múltiples y ridículas con-

2o. Aunque hubiera un ser sería desconocido, pues si hubiera conor.imiento del ser debería ser pensado. P ro lo pensado es ¿· tillto de
lo que es.

s cucncias y contrarias al mismo ra_onamiento. Entonces, este escrito
mío onlradice a los qu afirman la multiplicidad de los seres, tomando
l desquite, )', aun más, illtentaudo demostrar que su hipótesis de que
existen los múltiples, conduce a conclusioues mucho más ridículas todavía que la de que l s r es u110. 1

3o. Aunque hubiera un conocimiento del ser, sería sin comunicaCÍ-Ón a causa de la diferencia ex· tente entre lo que s mienta y lo
mentado pues 110 pu~den tmtrar por los oídos los cualidades que corresponden a los ojos. 2

físti a
d punta a cabo un diá1 . o polémico no
po ibl
n
no, ponerlo en duda.
í, por jemplo, n J Discursos dobles d
sofista descon ido, 7 y 8, se nos die : ' hora bi n, r o qu orr ponde al
hombr mismo y al mismo arte ser capa;: de un debate con preguntas y r spuestas [ 1 subrayado
mío] lo mismo que conocer la v rdad y saber juzgar
tament y conoc r el arte de ompon r discursos y la capacidad de
pronunciarlos".
Qu

En uanto a M liso u refl xion s eslán dirigidas ( como lo ha df"mo tracio I profesor italiano 'ovotti n ·u I m ria a la R al
ºedad d Filosofía de ápol en 1914: n metafísico polemista) contra 1 pitagóri
y
Emp(!docl s. bora bi n, tod
to supon algo aún más d i i o
de ir,
t tr lad CN' la problemática del ser a la problemática del decir o sea &lt;l de la raz6n objeti a a la subjetiva. i el decir s lo qu propor iona la verdad del r mon
aqu'lla
aloja n I propi hombre, qu
a ui n
l orr pond rá, en cada caso, la realización del decir en la forma de la
palabra.

II. Los sofistas:
En éstos en ontramos que la subjeti"iza ión
xtr ma basta l pw1to d
confundir el co11cepto con la palabro por lo qu las esp cula iones de la sofí tica r ultan, por fu rza aún rná "di ·put " que n 1 pr decesorc . Además I in onf undible y
uello ese pticismo sofístic a rea del ser y la realidad conviert o sus l sis n pura contradic ión ( an,loyía ) y al sofista
en I co11lradictor por ex elencia ( a·nd.oyt"Óq).
Expr i6n acabada de e

escepti ismo en cuanto a la po ibilidad d

"de-

• Pu.ro , Parménides, 128, B. ( ito por la edición de The Lotb Clasmal Library,
ndon: W. J-1 inema.nn Ltd. ew York: . E. Putnam' Sons, 1933. En lo sucesivo
la misma edición).

88

aqu lla que aparece m la con ida argwnentación d I sofista

la

modo al

III. Sócrates:
El ma tr de Plat6n
tá en la misma linea hi t6ri o-cultural de la polémica dialógica que ncontramos en la sofíslica. Pero en u método, s.i bien
hay disputa, ésta con iste en aten rse a I s h echos, a ]as cosas mi as. El
método ocrático e pue , una confrontación de distinto argum ntos, lo cual
~ orno vem
s una con cu n ia y basta una ariante de la disputa sofí tica.

n respe to al modus operandi de
xtremos sigui nles:

ócrates es necesario detenerse en los

a) Sócrat s pr tende II gar a saber, con a soluta

fectividad qué e

no

1 nte ( 1 nsi tir d lo que con ist ) , sino la cosa en sí misma, a trav' d
un pro so indu tivo qu remata n la defini ·ión (lo cual, p r otra parte
no par ce haber conseguido jamás) . hora bien, ó rat , a dif r n i de
" eorgias: " obre el noo de la naturaleza' , a/md Sexto Empíri o (Adu. Malh .,
U, 65ss.). Cf. D1ELs-KRAN2 Die FragmenJe der Vorsokratiker, pp. 279-80.

89

�Parménides -¡ y de qué manera!- intenta determinar, no el ente general
y absoluto, sino la entidad genérica. Por eso1 en lugar de la ver~ad de los
entes (·nj,, tl,b78ei.a,, rchv ov1:w'Y), lo que le interesa es la esencia de cada
cosa ( rí l x ae11:0,, ei-,, 1:&amp;&gt;,, 0111:-w11 ) . Y esto es lo que explica su afán de
definición.
b) La investigación socrática se mueve en el sujeto, aunque referida al
objeto. Además, no llega a ninguna condusi6n. ¿Por qué? Pues porque no
logra captar lo real. Como el ente de Parménides, indica el camino, pero
no acierta con la Begada, lo cual supone a Platón.
c) Mas hay un punto que debe ser tenido en cuenta, y es que la investigación socrática tiene como objeto final la moral y en general lo referible a]
hombre. Jenofonte (Memorables, 1, 1) nos dice que Sócrates: "Razonaba
siempre sobre las cosas humanas, indagando qué es la piedad, y qué la impiedad, Jo belJo, lo feo, lo justo y lo injusto. . :' Y Aristóteles (Metafísica, 1,
6, 987) : "Sócrates no se ocupaba de la naturaleza, y trataba de las cosas
morales, 'i en éstas buscaba lo universal y tenía puesto su pensamiento, ante
todo, en la definición".

IV. Platón:
Éste hereda el problema, no solamente de Sócrates, sino también de esa
actitud general ( consensus) que en Grecia. se distribuye entre el nominalismo
irenaico y el realismo megárico. Veamos cuáles son las tesis que respectivamente sustentan uno y útro:
sólo existe lo individual
Nominalismo cirenaico

{
lo general es pura concepción
del pensamiento

hay puras esencias sin
existencia
Realismo megárico

No hay conexión posible
entre el concepto y el
individuo

Ahora bien, para Platón el objeto de la ciencia es lo universal {ró Ka8ó).ov)
y la ciencia tiene como su objeto 1a realidad. Entonces, la auténtica realidad
es lo universal. Pero ¿cómo? ¿ de qué manera?

90

Recordemos que Sócrates no había conseguido extra~r ninguna consecuencia positiva de sus indagaciones, no importa euán minuciosas y sostenidas hayan sido a veces; todo lo más, indican el camino y hacen patente la
necesidad de la busca, aun a costa de no encontrar respuesta. Platón, por su
parte, advierte: lo. que I ente pannenídeo (la con,sis.tencia determinada)
es imprescindible al filósofo pero que con ella no se llega a la realidad de
las cosas. 2o. que la definición. socrática se mueve entre cosas, pero que, por
lo mismo, no llega nunca a ese universal (vgr., la justicia en sí, o la belleza en sí), que es el término deseado de la pesquisa.
Cabe preguntar si no se hallará la solución a medio camino entre ambas
posibilidades. Pues bien, parece c-0mo si la Idea viniese a resolver la cuestión: no es la cosa individual, ni tampoco una mera palabra (sofistas) ni
se encuentra incomunicada de la cosa, sino que se relaciona con ésta de dos
maneras : a) porque la cosa se asemeja a la Idea, b) porque el hombre deriva el conocimiento que puede atesorar de una cierta situación intermedia
entre Idea y cosa. Y esto último es lo cierto, lo in:efutablo en términos absolutos. Pues ¿ acaso es posible "conocer" algo si no es precisamente a través
de la idea de ese algo? Platón acierta (en su intuición) al establecer que la
Idea es la vía de acceso al conocimiento.
Tenemos, pues, que "de hecho", la Idea es la vinculación del hombre con
la realidad. Pero -he ahí la cuestión- ¿ lo es igualmente "de derecho"?
Hemos visto ya que el concepto ( en Sócrates) sólo se puede obtener mediante un contraste entre diferentes interpretaciones de una misma cosa ( ¡ definiciones para una definición!), y a esto último probablemente se debe que
no alcance el fin propuesto. Ahora bien, el escolJo en el cual naufraga la
definición socrática, vale decir el concepto, tal vez consista en el propio juego dialéctico al cual somete Sócrates el proceso de su mayéutica. Pues no se
olvide que para Pfatón (en este caso para Sócrates) el conocimiento es algo
originariamente "implícito", puesto que el ser del conocimiento depende del
ser de las e.osas y recíprocamente. Vamos a verlo de inmediato:
En la República (V, 20, 476-7), dice Platón:
.. .Entonces, para el ser hay el conocimiento; para el no ser, necesariamente la ignorancia; y para este intermedio, ¿es necesario indagar si
hay algo intermedio entre ignorancia y ciencia.. Ciertamente . ..

Y concluye Platón (Rep., V, 21, 478):
¿Pero tal uez la opinión te parezca má.s oscura que la ciencia y má.s
clara que la ignorancia? -Así es-. ¿Se halla entre las dos? -Sí-.
Luego, la opinión será intermedia entre estas dos . . .

91

�El conocimiento, pues, depende tanto de las cosas como éstas de aquél, Y
a causa de esta recíproca dependencia e que no podemos concluir en una
definición exhaustiva y por lo mismo categórica.
Y que el problema del concepto no logra tampoco en Aristóteles un~ solución que pueda ser calificada de satisfa toria, lo vamos a ver ahora IDJS°:1º'
ya que la posición aristotélica con relación al concepto aunque es posterior
a las de Sócrates y Platón, tiene mucho que ver con las de éstos.
Comencemos por recordar que, según el estagirita, hay dos entendimientos, 0 si se quiere, que en el hombre el entendimiento es doble, es a saber:
por una parte, el humano ( ,yoiís- na(h-rtxó; ), el cual comienza por lo que
llama Aristóteles el "estado virtual" -sensación, percepción, comparación.
Y por otra parte el entendimiento divino (,yov; not7J-rtxós- ) que es el que
conoce las cosas por una intuición inmediata de su esencia inteligible. Ahora bien, el ,yovs- not7Jnxós-, que es común al hombre y a Dios, difiere en
ambos de este modo: que en tanto que en Dio se identifican la intuición
y su objeto, ambas cosas resultan diferentes en el caso del hombre.
El intelecto activo o divino (voiís- not7J1:txóq ) no es una facultad, sino
un ser actual ( OV&lt;1'ía eveeyeía W'V). o es un desarrollo del alma, como
la sensibilidad, la imaginación, la memoria; es un principio absoluto (Oeio'&gt;')
que preexiste al alma y al uerpo y que se une al alma mecánicamente
(0vea0e'Y), o sea que nos viene de afuera. En tanto que el intelecto P&lt;:5ivo
o humano necesita imprescindiblemente del activo, para poder pensar ( a,yev
1:o{n:o,y ovbi'Y voei ) .3 Por otra parte -dice Ari tóteles, De anima, III, 4que el intelecto activo es absolutamente inmaterial ( &amp;:naBiJs-) de modo que,
enlonces el entendimiento humano no es el producto, sino el recipiente de
las ideas. Pero i en principio, y por naturaleza, es una tabula rasa ( rea.µµa-r:ewv w µr¡Oiv vnáexr¡t lvulexía yeyeoµµivov ), entonces, ¿no resulta más bi n de todo esto que el concepto en ristótelcs mantiene una asombrosa semejanza con la Idea platónica? Sobre todo porque este concepto no

b'.én: "Decir que son modelos, y que las cosas participan de ellos, es vano
d~sclrrso y metáfora poética. ¿ Qué existe en efecto, que obre mirando hacia las id~as?" (Met., I, 9, 990-992). Entonces, si la Idea puede ser idea de
~a cosa, como es que puede serlo. Y ¿ qué puede querer decir que "tenemos"
ideas de l~ cosas? Estas, ¿ se _dan acaso sin idea alguna de ellas ( de cosa en
ca~a ocas10n? Pues Platon afmna que el conocimiento de la Idea, su noción
(Ao_ro~) no puede venimos pues la Idea exi te independientemente de las
nocio~es_ de nue lra inteligencia, o sea que no es ni intelección ni tampoco
~onocuruento ( ovoi 1:ís- lóros- ovoi enun:,f¡µr¡). Pero es posible Lener la
idea de la cosa e d cir la cosa en idea ( iv'llof¡µa1:a, Rep., VII, 6), sin
que por ello pensemos en la Idea: y en esto consiste la intuición platónica
de la "semejanza" de las cosas con las respectivas Ideas.
~~crates: e~ cierto modo, viene a quedar en la misma situación de Parmerudes, s,_ bien no puede negarse que existe algún progreso respecto de est~,, pues nuentras Parménides se queda en el ente, Sócrates busca la definiczon de la _cosa a través de las notas comunes a varias de ellas que posibilite~ su . dec1.r. Pero no logra resolver la cuestión, porque este decir de lo comun v1cne a ser por su parte, una entidad.
. ;ú. quieres d~cir el ser y el no-ser, y la semejanza y la di/ erencia lo
identico Y lo diverso, y así sucesivamente el uno y cada otro número
que le pertenece, etc. [...] Me parece que no hay para estas cosas ningún órgano especial como para aquéllas las corporales, sino más bien
que el alma por sí misma me parece que contempla lo que es común en
todas las cosas. 4

se muestra ni claro ni preciso.
Hasta aquí, pues, todo aquello que era conveniente destacar en la posición
de Aristóteles con respecto al concepto. Volvamos, por consiguiente, ahora a

Ahora bien ¿ qué es 'lo común a todas las cosas";,• e• No hab remos regresado con esto al ente parmerudeo? Porque al dar con Jo común a todas las
cosas, º. ha~lamos de todo (lo que es lo mismo que de nada) 0 dejamos
la co~a mev1tablemente en Wl nivel que no tiene por qué no ser superado. Así,
el triángulo es el paso a polígono, a figura geométrica regular, a figura en
general a pura extensión . ..

la Idea platónica.
La Idea, sin duda alguna, no es pensable, sino intuible. Pues ni se puede
derivar de las cosas (Sócrates), ni se da en el proceso noético al modo de
Aristóteles. ( Cabe recordar aquí las ásperas refutaciones hechas por Aristóteles a la teoría de las ldeas: "¿ Habrá, quizás, otra esfera fuera de las sensibles, o una casa fuera de los ladrillos?" (Metafísica, VII, 8, 1033). Y tam-

Sup~n que te interrogue alguien sobre lo que yo hablaba antes: ¿qué
~s ~a (igura, Menón?, y tú respondieras: es el círculo; y como yo, el otro
insistiese: el círculo, ¿es la figura o una figura? [...] osotros nos encontramos siempre con muchas cosas, pero no es esto lo que yo deseo;
pues a estas múltiples figuras, aunque contrarias a ellas, tú las llamas

• AiusTÓTELES, Sobre el alma,

92

III, 5.

• PLATÓN,

Teetetes, XXIX-XXX, 184-6.

93

�con un mismo nombre, y dices que todas son figuras, quiero saber ¿qué
es lo que tú llamas figura? [...] ¿No entiendes que yo ~usc_o lo que hay
de igual en lo redondo y en lo recto y en todas las demas figuras de que
hablas?

5

Ahora bien, admitamos pro isionalmente que es ~osible q~e baya -~go
así como la idea de la cosa ( o sea la cosa puesta en idea) ; ¿como participa
la cosa en la Idea respectiva? Porque, según Platón:
Ella [la idea] es por sí, para sí, consigo siempre inmutable; Y las cosas [...] participan de ella en_ tal forr:ia, que,_ ah! donde ellas _n~w Y
perecen, ella ni crece ni disminuye ni sufre nmgun otro cambio.

~" si es así •cómo explicar la presencia (naeov&lt;1ia) de las Ideas en
M....,,
, c.
el f

las cosas? Aqut es donde viene a encajar perfect~ente aqu
amoso pasaje de la disputa entre el viejo Parménides y el Joven ócrates:

. y a ti te parece que [la idea] está toda entera en cada una de las
m~ltiples cosas, permaneciendo ella una sola? [...] Si ella se encontrara una sola y la misma, toda íntegra en las múltiples cosas, las cuate~
están separadas, estaría también ella separada de sí misma. -N~- •. • si
como la luz del día, cada especie esttwiese presente en ~ multiples
cosas [...] - ¡ Oh! ¡ De qué bello modo haces tú que un mismo uno sea
al mismo tiempo múltiples . . . ! Supongamos que ttÍ. cubrieses con un velo
muchos hombres [...] ¿se posaría el velo, todo sobre cada uno, o ~arte
sobre mw y parte sobre otro? -Una parte. -Entonc~s, ¿la~ 7:"ismas
ideas son indivisibles? [...] ¿Y quieres decir que la especie se divide por
sí y sin embargo todavía permanece una?

1

Pero la cuestión se hace aún más difícil, porque Platón entiende que la
Idea es un ente real y no un concepto.
Mira, Parménides, que no sea intelección cada una de estas especies,
no le convenga, por ello, estar en ningún otro lugar, salvo en las aly
r ] _ -Y quP ;Es quizás única cada intelección? ¿Y no es, por
masL···
é
·~
'd
otra parte, intelección de nada? -¡Oh!, no puede ser. -¿Pero si e
alguna cosa? -¿ D e alguna cosa que es? ¿O que no es? -Que es.

-¿No de tal cosa a la cual la intelección entiende en todas las cosas
como una cierta idea una? -Sí. -Pero, ¿y no será especie esta cosa
entendida como una y siempre misma en todas las cosas? [...] Pienso
que tú, Sócrates, y todo el que suponga que de casa cosa existe una
tal esencia de por sí, consiente previamente que no hay en nosotros 7linguna de ésas. -Si estuviese en nosotros, ¿cómo podría entonces ser también de por sí?

Platón trata de resolver la tremenda dificultad en que se encuentra mediante el artificio de la participación (µn:'ixei ) por la semejanza. Esto es
lo que vemos debatirse fatigosamente en el Parménides:
¿ Tú distingues y pones separadamente estas [.. .] especies de por sí, y
separadamente las cosas que participan de ellas? ¿Y te parece que exista
la semejanza de por sí [...] '.),' así lo uno y lo múltiple? ¿ Quizás creas
también que haya un justo de por sí, y un bello, un bueno [.. .]? -Sí.
-¿Y qué ? ¿Te parece también que haya una especie de hombre separada de nosotros y de los otros hombres, o u11a especie de fuego o también de agua? -Muchas veces lo he dudado, si se debía decir así de éstas como de aquellas otras especies o no [...] -Y también de aquello
que pudiera parecer ridículo, cabellos, fastidios, fango, o cualquier cosa
que te parezca vil y despreciable? -No, de estas cosas existe solamente
lo q~e se_ ve: pues temo que sería una cosa sumamente absurda- el querer imaginar que hubiera también una idea de estas cosas. Sin embargo,
me turbó el pensamiento alguna vez, si no fuese lo mismo para todas
las cosas. 9

Y todavía, como si fuera poco lo anterior:
¿Y qué dices de ésto? -e:De qué? -Que yo creo que tú crees que
toda especie es una, por el hecho de que cuando, por ejemplo, se te
aparecen muchas cosas grandes, quizás te parezca ver brillar en todas
una misma idea: de ahí que tú creas que sea uno lo grande que existe
de por sí [. ..] Pero, ¿qué? Si consideras este mismo grande '.Y las otras
c~sas grandes todas juntas, ¿no te parecerá nuevamente que haya un
cierto grande, por el cual es necesario que parezcan grandes todos éstos? 1 0

• /bid., IV, 132-33.

Menón, IV, vü, 72-5.
• PLf,TÓN, Banquete, XXIX, 21lb.
' PLATÓN, Parminides, V, 131.

• PLATÓN,

94

• /bid. , IV, 130. Cf. también Filebo, V, 15.
10 PLATÓN, Parménides, V, VI, 131-33.

95

�V. Aristóteles: la naturaleza "a-p-ofántica'' del juicio.
Pero el pensamiento es, a_ todas luces, una mezcla de ide~ (µt17~,; e~ió~),
no
hay pensamiento posible. Pero, ¿ q_ué hace el pen arruen to smo e ~eJar
0
la realidad alguna realidad al menos? Entonces, ¿no será que la realidad
se ocadena, se engrana en la universalidad individual de las cosas que se
ofrecen a través de las Ideas?
Si todo esto es así debe haber un modo de hacer posible esa realidad que
es el término del ve;dadero conocimiento, es decir aquello que el griego llamaba episteme. Modo que se da, según Plat6n en la dialéctica, ese .:arte del
diálogo' ( 't'O neel 1:ov,; lóyov,;) que es en donde aparece la relac1on. o~:~
lógica de lo uno y lo múltiple, que pennite dos operaciones: a). l~ -~wiswn
(~,aieeuu;), que descubre la pluralidad en la unidad· b) la definu:ion, que
conduce a la urúdad. y es en la unidad- a donde convergen dos elementos,
uno que establece la unión (género) y otro la eparación del objeto definido
con respecto a los demás, como en el ejemplo siguiente:

Con el expediente de la definición y la división lo que en realidad consigue Platón es apartarse sensiblemente de la ontología y acercarse notoriamente a la lógica. En definitiva, Platón regresa en cierto modo a la actitud sofístico-socrática que consiste --según he_mos tenido ocasión de ved~, en la
bu~.~~ la ~dad a través del discurso. Pues lo mismo la definición que
la d1vJS1on, ¿ ~onde pueden darse sino precisamente en el contexto proposicional de todo discurso? Tanto la pluralidad en que se desgrana la unidad a trav~- ?e 1~ división, ~mo la unidad a la cual regresa la pluralidad en la defimc10n, tienen su asiento y operan en y desde la proposición. Esto último es lo
que_Platón nos advierte, es a saber, que el conocimiento (aprehensión) de la
realidad es "cuestión de palabras". . . pero no sólo de éstas.
Ya te~dremos ocasión de hacer más explícito to que el estagirita dice
(Categorzas, c. 12): que la verdad de un pensamiento es el acuerdo de su
5:mejanz~ con la realidad (no rae eivat 'l:o neayµa f µ71 dlr¡Or¡,; &amp; 1óyos1J 'Y_'evJ1},; lexefnat ) .u. Y éste es el paso decisivo que da Aristóteles, es
decir, aceptar de plano que el lenguaje contiene el secreto de la cuestión disputada. Pero, aclaremos, no todo lenguaje, sino el proposicional que es en
su expresión más com?l:ta el silogismo. La proposición (neó"t"acn,;) es, pues
-con palabras de Anstoteles- 'un enunciado que afirma o niega una cosa
de oti-a cosa" y por este solo hecho es un silogismo: "Por lo tanto de modo
general, la proposición es silogismo cuando afirma O niega una cosa de otra".12
Pero una sola proposición no puede abarcar --como lo ve claramente Aristóteles- el cóntenido operativo en que consiste el pensamiento cuando ( como
lo hace) debe expresar la realidad. Si decimos: "todos los hombres son mortales", con -~lo esto no tendremos, efectivamente, realidad alguna (tal es el
caso - la dificultad- de Sócrates y de Platón ) . Es mediante lo singular insert~, en la estructura proposicional que se explicita en palabras ( en su enunciacion ) , como llegamos realment al ser ('l'a xai-a µr¡tSeµíav avµn1ox 11 v
1

EL TRIÁNGULO ES UN POLÍGONO DE TRES LADOS

Platón se abroquela en el primer elemento, o sea el género. La Idea es siempre lo genérico. Ya veremos que Aristóteles corrige este error en su doctrina
del silogismo ( Analytica posterior a, II 5) . Pero si bien la definición al reducir la pluralidad a la unidad, nos da la esencia de lo definido· la división, _que
debe servirnos -esto es, al menos, el propósito de Platón-, para deternnnar
las recíprocas relaciones de los conceptos .implicados en la definición, no resuel e el proQlema, sino que, por el contrario, lo distiende y complica todaía más. Véase si no. Supongamos que preguntamos: ¿Qu es el hombre? A
esta pregu.nta ( que busca su respuesta en la definición) cabe responder: el
hombre es un mortal, un bípedo, un implume, un mamífero, un omnívoro,
etc. Pero a cada epíteto habría que añadir una explicación: mortal o inmortal bípedo o no-bípedo, iqlpluroe o con plumas etc.
Las Ideas pues, no dejan er claramente q_ue las cosas particip~n de ella~
salvo en el artificio lexicológico de la dialéctica en sus dos operaciones ( definición y división ) . La presencia (naeovaia) en la cosa no r:bªS.:-, el ~~co
de la expresión verbal, de modo que no produce esa pretendida paruc1pación" (µe·r:ixei) de que nos habla Platón repetidas veces. Intuimos (descubrunos) las Ideas en el lenguaje, pero no en \as cosas, aunque é~ se den e~
las Ideas. Ahora bien, notemos que darse las Ideas en el lenguaJe es, mutatis
mutandis, volver a la inducción ( lmi ywv ) socrática. Mas ste será el camino que seguirá Aristóteles para una solución que tampoco será definitiva.
1

o

1eyoµeva) .13
~ero ¿ dónde_ es que puede funcionar lo singular, sin por esto dejar de rea lo umversal ( a su esencia), sino en esa peculiar estructura propos1c10nal que se llama el si.logismo? Aunque más adelante hablaremos del
problema de lo individual, debemos adelantar que esta cuestión es como si
dijéramos, la piedra angular del sistema aristotélico. Para el es~ita no
hay por qué no partir de lo individual, en lo cual -nos dice- se asienta 0
f~~

u Véase también Metaf/.sica, IV, 7.
n ARISTÓTELES, Primeros analíticos, I , 24b, 18-23.
n AtusTÓTELES, Categor!as, c.

4; T6picos, I, 9.

97

96

H

�aloja la esencia de la rea1idad. hora bi n, en ~I caso del con imiento ~e
esa alidad e menest r qu lo indi idual consutuya ·1 entro de referencia
de la unive~lidad de lo real· y est , orno ha de ser realizado dentro d L
len aj , exig la máxima omplica ión 'orgáni a de la enunciación -el
"invento" oro más bien un "d s usilogismo. Q ue no , pues, tanto UD
brimiento".
Que ri tól les sta a absolutament segur de est~ último,
a que_ el
ilogi mo es la forma inicial y básica d todo p nsa1mento -sea de a1 1en
consigo mismo O d un diálogo o on rsación- e. omprendc ~ ver que,
cronológicamente la · ión d la lógica titulada Tópicos
la prun ra (e n
toda probabílidad hacia 345) .
. , .
En rea1idad l 0rgano11 ari totéli
fundamentalm nte silog,st1ca pues
tres de los libros que lo componen tratan del ·ilogismo: los Tópicos, l s Segundos A11alíticos
los Primeros Analíticos; y debe b rvarse que de I s
tres
tant , las Categorías tratan de los distintos ignificados de las palabras no combinadas en oraciones, mientras De la interpretación acomete
1 e tudio d La función del juicio en el diálogo, y La Re/utación de los so/irtas es un breve escarc o en el cual el estagirita distribuye con
n tino ensur y ju tificacion a los n mig d
ócrates.
eamo
otonc
bre mente cómo presenta Aristót les en su obra la
tión del silogi mo:
Tópicos (lit ralmente lugar para encontrar algo", o s a argumento~}
aquella
ión el I Oeyá-vo'V dedi ada al sil gismo ' dia1é ti , s d ir,
a aquél en el cual se fuerza 1 asentimi nt &lt;l l interlocutor. En tanto que
Segundos Analíticos, n ambio, stá consagrado a1 silogismo "apodícti 0 " 0
dem strativo' , 0 · a aquel que produre I conocimi nto sin n~ idad de
forzar I asentimi nto del int rlocutor; de modo que su on lu 16n -como
die
· t6teles"ci ntífi a".
· ntras que, finalm nte lo Primeros Analíticos están d tinado· al sil gismo n gen ral (y por to
sospecha que
d be preced r al tratamiento del silogi mo ap díctico)
introduce la doc-

cu

jor manera de razonar; y en consecuencia, tenía ta11to éxito en obtener
el asentimiento
de sus oyentes, como ninguna otra persona lo ha tenido ,
,
s gun sé.u

Y es que, f ctivam nte, 1 silogismo
una nu va v rsión de la mayéutica
ráti y la dialéctica platónica, pero que l
dar on mayor precisión
n . 1 blanco pr puesto. Pues supone do personas, una el intcrr ador y otra
el interrogad la prim ra d I cual sabe de antemano cuál ha de ser Ja
conc!usión Y ~rata de qu • ta sea admitida orno tal por el interrogado.
as, como I interrogador va de d la onclusión a las pr misas (neoi-á,11:tq )
de manera qu la con lusión .·iste para él de d el prin ipio ('ro ;,, aexfi,
0 ea "aquello que
I principio' ) · el int rrogado procede a la inversa o
sea que va d las premisas a la con lu i6n lo cual supone ci rta dificul~d
para xtraer la respu ta:
Todo lo caballos son solípedo ( )
.ingún solípedo
carnívoro (E)
luego ningún carnívoro
caballo (E)

Todo lo ual demu tra qu al bac r rist6teles d I ilogi m dialéctico
I punto de partida d las pera ion s I 'gicas la disciplina n que é tas
con tituyen , más que la iencia qu
tudia I que suc de uando al ie:1
se pon a pensar a la , la ci ocia de lo que ti ne lu ar n una conv rsación n eso lógoi o int rcambio d p nsami nlos.
En I s Tópicos ( JOOa, 25)
en lo Primeros Analítica
tramos la d finición del silogismo:

ncon-

Todos I s hombres son mortales (
Sócrates s hombre (I)
luego ' rates s mortal (I )

ca d I m •todo emplead por Sócrat :

98

(24b, 18)

El silogismo es un eriu11ciado en el cual se asientan varias proposiciones. deduciendo necesariamente alguna otra proposició11 diferente de
las asentadas, por la sola razón de haberlo sido, entiendo que por su
causa se llega a la conclusión de la otra proposición· y por esta última
proposición entiendo no hay necesidad de término extraño para la obtención de la co11clusión nec saria.

trina de las figuras silogísticas ( ox,j µa-r:a ) .
Ahora bien, Aristóteles, no sólo por obvia exigen ias d I método, ino
ad más y s br todo porque su fil fía en g neral prosigue la tray toria
socrático-platónica omienza, según lo pare , por lo Tópicos, o sea por el
tudio d I ilogismo ' dial cti o" ( tal omo se advierte n un pasaje d
ta obra, 183b, 7).
no
ocioso repetir aquí las palabras de Jenofonte acer-

i él mismo iba a explicar una cosa, comenzaba por sentar aquellas
premisas que tuuieran mayor aceptación, creyendo que ésta era la me-

( amen )

u

JBNOFONTE,

Memorables, 1 , 6, 15.

99

�Vemos, pues, que lo particular (individual}, o sea Sócrates, es el centro
mismo del complejo proposicional en que ese silogismo consiste. Pues: a) con
la sola expresión "todos los hombres son mortales" ( lo que es igual a decir "el
hombre -arquetipo-- es mortal"), no obtengo, en rigor, ningún efectivo conocimiento de la realidad; b) con la sola expresión •rsócrates es mortal",
tampoco sé otra cosa sino que a cierto algo (Sócrates) le pasa cierto sucedido
(que se muere) ; mas para saber con eficacia que la "mortalidad" de Sócrates es tan posiblemente real como el mismo Sócrates, necesito articular ambos
en la plenitud de una realidad en 1a cual, al resaltar como individualida~es,
adquieren para mí un significado de verdad. Y es aquí en donde Ja ~ers~1cac.ia de Aristóteles descubre toda la "necesidad" (inevitabilidad) del s1logismo
a través de sus partes constitutivas.
Veamos ahora el papel que desempeña el término medio. Sirve, ante todo,
para relacionar lo universal con lo particular, la esencia con el individuo.
y es así cómo -desde el silogismo- advertimos la pretensión de verdad que
lleva consigo toda proposición, pues si, vgr., digo: "el agua es un líquido",
implico -al subentenderlo-- una cierta agua (Ja de mi experiencia) en la
totalidad (universalidad) de aquello denominable "agua". De manera que,
dicho sea de paso, es el silogismo el que hace posible la proposición, y no al
revés.
Por otra parte, es condición inesquívable del silogismo que el término medio sea menos extenso que el término mayor, o sea que -según el silogismo
antes expresado-:
hombre está distribuido en mortal,

no podría servir de mediador entre la esencia y el individuo. Y entonces,
¿ qué? Pues que incurririamos en la dificultad platónica de la división, la
cual -señala Aristóteles- sí toma por medio el universal. osa que es fácilmente comprobable, pues basta con apelar a un ejemplo de división dicotómica como la que se ofrece en el llamado "Arbol de Porfirio~'.

0

sustancia
corpórea
animada
sensible
Sócrates

100

otros

inanimada

a) La esencia se da o tiene su asiento (1:onos- xwea) en el individuo, de
la cual ella es la forma (µoe&lt;p7Í ).

insensible
irracional

racional

incorpórea

Si entonces procedo a reducir esta pluralidad en que ha resultado la división a la unidad de la definición, tengo que 'El hombre Sócrates es el ser
animado, sensible y racional". Bien, ¿pero qué es lo animado?, ¿y lo sensible?,
¿ y lo racional? Y, también, ¿ qué es el hombre? Y, entonces, ¿ qué es Sócrates?
Por consiguiente, la falla de Platón en e1 recurso operativo de la división
consiste en que con ésta él pretende determinar las relaciones recíprocas de
los conceptos que la división implica. Pero debemos preguntar, primero, si
estas relaciones son realmente recíprocas; y, después, supuesto que lo sean,
¿cómo sabemos que lo son? De todo lo cual Aristóteles concluye: a) que el
método por división no demuestra, pues jamás saca una conclusión de ciertos datos. b) Pues aunque la división probara que las diferentes partes de la
definición están en ésta ( ya sea reunidas o ya sea separadas), tal cosa dista
mucho de ser realmente una demos!J:ación. c) Porque las partes de la división no proceden de la definición. Si digo que Sócrates es el ser animado,
sensible y racional que es hombre, este razonamíento no es ciertamente una
"definición", porque ésta no demuestra nada, ni siquiera muestra la cosa
(Segundos .Analíticos, c. VII).
Creo que se comprende ahora por qué ócrates no llega a decir qué es
aquello que se discute (su esencia) . Aristóteles tiene toda la razón: al definir, ni podemos demostrar, es decir, hacer ver cómo es que debe ser la cosa
que ya se tiene, implícitamente, en la opinión; ni tampoco mostrar la cosa tenida (subentendida), pero que ahora -en la demostración- ya no es, no
puede ser, esa cosa. Pues la "demostración" de la cosa es un ese.a.moteo que
nos deja sin cosa, para, sin embargo, hablar de ella (casi se diría que para
''hablar mal" ... )
Y llegamos ahora al aspecto más peculiar y por lo mismo interesante de
la lógica aristotélica, es decir, al de lo individual. Aquí el auténtico empirista (no el seuderempirista moderno) que es Aristóteles realiza su verdadera
hazaña en el campo de la ontología y la metafísica. En realidad -sea dicho de paso-- es cuando comienza la metafísica, porque en Platón hay más
bien una ontología; y si decimos que es Aristóteles quien marca el comienzo
de la metafísica es porque él arranca de la consideración de lo individual
o lo particuJar ( -ra -xaO'f-xaaa) implicado en lo universal (-ro xa9ólov).
Todo lo cual se ve perfectamente en su manera de concebir el ser inicialmente:

b) El ser es, por una parte, la sustancia primera (newn¡ ovala ), cuyo
asiento es el individuo; por otra parte, las sustancias segundas (devueosovaia), es decir, las especies y los géneros de éstas, ambos predicables de los

101

�individuos. He aquí, pues, la manera como Aristóteles reduce a uno solo el
mundo dual de Platón.
e) Se opone a la intelección platónica, porque ésta se funda en la abstrae, ción que a su vez busca apoyo en la distinción entre cosa e I dea. Puesto que
hemos de movernos en el lenguaje, que es capaz de reflejar la realidad, entonces el concepto expresa la esencia (lóyo,; 't'rJ S" oviYla,;, Cat., 1) tanto
como la esencia corresponde al concepto (;, x ani lóyo-v ovuía }. Y de aquí
la relación entre la fonna del discurso y la forma de los seres, tal como lo estatuye Aristóteles en la Metafísica, IV, 1017a. 23-4: &amp;uax w,; rae lÉ y ETaL
t:ouav't'axw,;

't'O El'YaL

,uµaÍ'YEW .

d) Aristóteles conviene. con los sofistas en que el lenguaje revela la naturaleza esencial de la cosa; pero lenguaje y palabra no ron lo mismo, pues la
palabra es mera convención. Y digamos -ya que es oportuno -que éste es
también el escollo de Sócrates, pues él se mueve "entre" palabraSI ( o sea que
analiza el significado de los nombres de las cosas) . En cambio Aristóteles
advierte que es preciso ír más allá de las palabras- y sumergirse en los senos
del lenguaje. Porque si bien toda expresión dice, no toda, en cambio, dice
de la realidad. Así, una exclamación o una plegaria, puesto que no expresa
ni verdad ni error, no es ni verdadera ni falsa.
El "momento" de la intuición aristotélica.
En su tratado De la interpretación (neel ieµ1J'YEÍai;) nos dice Aristóteles que el nombre es una palabra convencional que no inc1uye la idea de
tiempo; y el verbo es también una palabra convencional, pero que incluye
dicha idea. Por otra parte, el discurso (.lóyoi;) incluye nombres y verbos y
tiene un sentido convencional; pero en el discUiso se da la enunciación ( q,áais-)
la cual dota al discurso de un "sentido" adquirido por convención. Pero
esta enunciación, con todo y ser convencional -tal vez por esto mismo--,
.implica una pretensión de verdad, siendo así que se constituye en una proposición de lo verdadero o de lo falso. Y es esto último lo que viene a ser el
lagos apofantikós (lóyoi; anoq,a,yuxói;), o sea la revelación de la realidad en la fórmula " es P' . Pues sucede que S y P no son meras palabras,
sino que ambos constituyen una "relación especial" que es a la vez indestructible y no puede dejar de concebirse; de manera que, aislados no son ni
dicen nada; pero que, en la estructura en la cual aparecen, no pueden dejar
de ser· por consiguiente, hay una forma del lenguaje que revela o descubre
la realidad, la cual sólo se da en esa relación sujeto-objeto ( 'S es P'), y no
en la simple palabra -individual (sofistas), ni tampoco en su encadenamiento
(Sócrates), o en una intuición que le permite al sujeto vislumbrar lo que
jamás es él mismo esencialmente, y de lo que sólo accidentalmente participa

102

( Platón) · sino que la esencia ( de la realidad) , que es la forma de lo individual, se da también en el hombre en cuanto individuo, que es quien expresa
a través del lagos apofantikós esa irrompible relación suya con el resto de
la realidad.
El lóyo,; (como el significado de lo objetivo), es, además, necesariamente,
anÓ&lt;pa'l'ati;, o sea enunciación d-e ese significado. Y es en la relación de
concordancia de las categorías- de lo dado al obrar sobre las representaciones que se establece el juicio. La enunciación, como tal, es, pues, el fundamento del juicio ( anÓ&lt;pa'YO'LS") .
La solución aristotélica del problema del conocimiento efectivo de la realidad mediante el ,tóyoi; anoq,an:txóq de la estructura proposicional, es
también su mayor dificultad, porque es precisamente del repudio aristotélico de la demostración de donde surge, como eficaz reemplazo, el silogismo
en cuanto la forma más general del pensamiento y con la cual es posible que
el hombre haga contacto con la realidad. Pues el silogismo -ya lo hemos dicho-- no hay que 'inventarlo", sino que ya está ahí, siempre, como la manera habitual de pensar. "Y e1 alma -dice Aristóteles- está de tal manera
constituida que es capaz de este proceso". 15
Pero si bien es así resulta que por ser la "forma" habitual de pensamiento,
es entonces la más formal posible; y lo es, además porque ya en la propia

estructura proposicional vemos que lo decisivo no es ni S ni P, sino la relación
'&lt;g es P", de modo que el respectivo contenido de S y P se justifica ontológicamente en la pura "formalidad" o relación vinculativa de S con P. Y finalmente, puesto que es el silogismo el que parece engendrar la proposición,
tenemos que su condición formal es inequívoca e indiscutible. Por esto mismo
dice el estagirita :
El silogismo debe ser discutido antes que la demostración porque el
silogismo es más general· la demostración es una especie de silogismo;
pero no todo silogismo es una demostración. 16

L-a silogística aristotélica procede, pues, de la estructura más compleja
(silogismo) a la que le sigue en orden decreciente de complejidad (proposición), y de aquí, puede decirse, cabe descender a los términos. Pero no debemos olvidar que Aristóteles hace depender la noción de término totalmente de la noción de proposición. Así (De la interpretación, 16a, 3ss.) él considera los nombres sólo como signos convencionales para la "patencia del
'" ARtsTÓTELES,
1•

ArusTÓTELES,

Sobre el alma, 100a, 13.
Primeros anal!ticos, 25b, 28-31.

103

�alma", que se dan como "imágenes" de las cosas, y "las mismas para todos
los hombres".
Ahora bien, Aristóteles emplea la palabra xweo~ para designar el tér~
mino que aparece en el silogismo, tomado probablemente de las matemáticas: xweoq es, pues, uno de los dos miembros de una proposición (S o P ),
o uno de los tres elementos que constituyen el silogismo. Lo que sí no podemos hacer es entender o tratar de interpretar xweoq como una palabra o
como una expresión que tiene un significado limitado. Finalmente, el significado de límite que implica xweoq es aplicable a la proposición y nunca a sus
términos (S. y P).
Karl Prantl 17 nos dice que el 'concepto" --el Begriff alemán, la idée francesa, el concepto español- se debe a los comentarios latinos del capítulo primero del libro De la interpretacwn, y se refiere a la noción de las cosas en
el alma y que se expresa por medio de la palabra. Pero -agrega Prantl- no
tiene equivalente alguno en griego ni relación original con la definición. Y
es aquí donde radica el error en que incurren lógicos e historiadores de la filosofía, al tratar del concepto como si éste fuese el exacto correlato de la definición. En realidad, dentro de la estructura lingüística griega, al preguntar,
por ejemplo, "¿qué es el fuego?", cabe la posibilidad de transformar esta
pregunta en el nombre de que se trate, añadiendo sólo el artículo ( "lo que
es ello") o también "lo que era esto para ser lo qi:e es" (-rl ,J el-vat) . Y
es tal vez, por este motivo, que Sócrates no separa los universales ( defuri•
ciones universales) de las unidades reales (cosas) . En cuanto a Platón, ya
sabemos que establece la dualidad de las Ideas ( cosas eternas imaginarias) y
las cosas transitorias reales ( vid. Metafísica, 997b, 5-10) ; porque la definición general no puede referirse a las cosas que cambian, sino a lo permanente; y esto es lo que le permite a Aristóteles decir que la definición platónica
es de ideas y no de cosas.
in embargo, aunque ciertos datos irrecusables, corno los que aparecen en
el diálogo Menón, autorizan a afirmar que Platón conocía el concepto antes de llegar a la Idea, ésta comienza a aparecer -desde el Fedón- porque Platón descubre que hay una "oposición" entre 1a Idea y la cosa que
es expresable por el término "en sí mismo" ( av-r.o xa8' av"i"Ó), o sea lo
realmente tal como es; y esto, sin duda, no puede ser lo referido a las cosas
sensibles como hombre, toro, fuego, agua (Parm., 130c; Filebo, 15a); dedo
(Rep., 523c); hierro plata (Fedro, 263a) · sino, en un comienzo, solamente
a los predicados morales (justo, bueno, perfecto), o estéticos (bello, feo, gracioso), o "matemáticos" (igual, más, menos, largo, uno, dos). Así, al preguntar:

"¿qué es lo piadoso?", lo que se desea saber es lo piadoso en sí mismo, y no
alguno de los numerosos ejemplos reales. De este modo, como sabemos, en el
diálogo Eutifrón Sócrates pregunta al sacerdote, no qué es lo piadoso y lo no
piadoso, sino esa cualidad e1i sí que hace que todas las acciones sean piadosas
o no. Y concluye: "entonce,&lt;;, tendré una norma por la cual guiarme y poder
medir las acciones, ya sean las nuestras o las de cualquier otro, y podré decir
qué tal y cual acción es piadosa, y tal otra impfa". 18
Ahora bien, nófese la diferencia entre concepto e Idea, pues en tanto que la
definicíén de un universal ordinario de cualquier cosa se obtiene por la comparación de casos individuales (Sócrates), Ja idea es más bien una norma o patrón (el&amp;os-) para resolver casos realmente problemáticos, vgr., "¿qué es la
justicia?"
La extensión de la teoría de las Ideas más allá de su campo original -el
campo de lo verdaderamente problemático- al de las cosas en general (mundo sensible), provoca la dificultad insuperable de distinguir adecuadamente
predicados tales como justo, bello, igual, etc., de esos otros predicados que
corresponden a cosas como hombre, toro, fuego, piedra, etc. Y aquí viene a
punto la discusión entre Parménides y Sócrates acerca de si efectivamente
'
,
hay ideas de cosas como fango, pélos, etc. Pero es Aristóteles quien pone de
manifiesto 1a verdadera razón de la dificultad,
En tanto que la teoría de las ideas presenta dificultades en muchos
sentidos, lo más parad6jico de todo es la aseveración de que existen
ciertas cosas además de las que hay en el mundo material, y que son
idénticas a las cosas sensibles, con la diferencia que mientras aquéllas
son eternas, estas últimas son perecederas. Sus partidarios sostienen que
hay un hombre en si mismo y un caballo en sí mismo y una salud en
sí misma, sin otro calificativo, siendo este procedimiento parecido al
de los que sostenían que hay dioses, pero con forma humana. Debido
a que premponen que sólo existen hombres eternos, los platónicos hacen
que las formas no sean sino cosas eternas sensibles. 19

Como ya hemos visto, parece que Platón no tuvo otra salida, ante la dificultad de extender las Ideas a toda la realidad (tal como aparece en el Fedón, donde comienza la discusión de las Ideas, 65d y 74a), que la de apelar al artificioso expediente de la dialéctica concebida como división y definieron. Y también hemos visto cómo falla al aplicar dicho recurso, así como
" PLATÓN,

" KARL PaANTL, Geschichte der Logik im Abenlande, I, 691.

104

1t

Eutifr6n, D, 7.

ARlsTÓTELEs, Metafísica,

997b, 5.

105

�la certera crítica de Aristóteles. Pero -advierte éste--, división y definición
aparecen en el discurso, que es el que proporciona. eJ úrúco modo de referirse a la realidad; así que, hasta cierto punto, la definición socrática, al
moverse entre palabras (entre las diferentes expresiones de una misma cosa
-acepciones), está en lo justo, pues Sócrates parece haber operado siempre
en el círculo de las cosas en general; de suerte que, para él, tan "cosa" viene a ser el hombre o el fuego como un acto piadoso o un gesto valiente. Mas
si el concepto (Sócrates) y la Idea (Platón) no bastan para resolver el problema del conocimiento de la realidad, y, sin embargo, ésta se revela en el
discurso ( en la estructura proposicional) mediante la relación vinculativa de
S con P, ¿ no será menester un previo examen de las diferencias cualitativas
que se advierten en las palabras?
Pero debemos señalar aquí algo que es de suma importancia, es decir,
que para Aristóteles es el predicado el que dota de sentido al término que
hace de sujeto; y así como S y P adquieren "sentido" -vale decir que se
justifican a sí mismos- en el contexto proposicional, de parecido modo S es
"algo" -llega a serlo- mediante el nexo con P. Es decir, que P tiene como
espeéúica función la de "categorizar" a S. Por consiguiente, cuando decirnos
"Callias es un hombre", "Callias es blanco", "Callias mide seis pies", el primer predicado indica Jo que es Callias en el sentido más estricto (cosa individual o "sustancia"); mientras que el segundo indica una cualidad y el tercero una cantidad. Y esto es lo que determina la doctrina de las categorías,
tal como -por cierto que imprecisamente en la mayoría de los tratados-la conocemos. Y esto otro -es decir, que el su jeto implica siempre la sustancia primera, o esencia- lo dice Aristóteles:
Rs indudable, también, que ante esto el nombre que algunas veces
significa esencia ["esencia" en griego es "lo que esto es"; pero "lo que
esto es" puede ser también el equivalente de "sustancia", lo ct,al depende absolutamente del contexto], significa algunas veces una sustancia, otras una cualidad, y otras uno de los tipos de predicados; wando
un hombre se sitúa ante él, y dice que lo que está allí es "un hombre",
"un animal", establece su esencia y significa una sustancia; pero cuando se encuentra ante el color blanco, y dice que lo que está ante él es
"blanco" o un "color", establece su esencia y significa una cualidad.
Asimismo, cuando ante él se encuentra la magnitud de un codo, y dice
que lo que está ante él es la magnitud de u1t todo, describe su esencia
y significa una cantidad. Lo mismo acontece en otros casos. 20
20 ArosTÓTELEs,

106

T6picos, 103b, 27.

También en un pasaje de la Metafísica vemos debatir la misma cuestión:
El "qué" pertenece en sentido amplio a la sustancia pero en sentido
estricto a las otras categ-0rías. Por ello, de una cualidad puede preguntarse lo que es, por tanto la cualidad es un "qué" -no en sentido amplio, sin embargo, sino justamente como, en el caso en que alguno no
dijese, en/atizando la forma lingüística, que lo que no es, no es simplemente, pero es no-existente. 21

Ahora bien, Aristóteles percibe que en esto late una dificultad: que si S
~o ~ cosa o s~r individual, el predicado que diga lo que es ( esencia) no
implicará la pnmera categoría (sustancia), sino cualquiera de las demás. y
la dificultad deja al descubierto, primero, que la sustancia o cosa individual
es~ preferentemente -para Aristóteles- el hombre; y después, que, por lo
nusmo, tanto la primera categoría como las restantes funcionan como las clases de atributos de la oración. Así, en Categorías (c. I-III) hace una minuciosa
d~~ción de 1as cuatro primeras categorías ( sustancia, cantidad, cualidad y
«;lac10n) Y les concede una gran significación ontológica. Pero más adelante,
dice que las "cosas que son dichas" se agrupan así: de un lado, las que apare~e,? en el contexto proposicional, vgr., "el hombre estudia", "el hombre traba]ª ; de otro, las que se dicen fuera de dicho contexto tales como "hombre"
"fuego " , e tc. Pero cada una de estas cosas -las que se
' dicen fuera del con-'
texto proposicional-, que no son ni verdaderas rú falsas, significan, cada
una de ellas, una de las diez categorías.
Aristóteles tuvo siempre clara conciencia de esta clificultad de lo cual es
buena prueba este pasaje del libro De la interpretación:
'
Las palabras habladas son los símbolos de la experiencia mental y las
palabras escritas lo son de las palabras habladas. Así como no todos los
hombres tienen la misma escritura, no todos los hombres tienen los
~i.smo~ soni~os de lenguaje, pero las experiencias mentales que éstos
simbolizan directamente, son iguales para todos, como también lo son
aquellas cosas cuyas imágenes constituyen nuestras experiencias. Este
asunto, sin embargo, ha sido discutido ~n mi tratado sobre el alma
porque pertenece a una investigación distinta de la que nos ocupamo;
por el momento. Así como en la mente existen pensamientos que no
son verdade,ros ni falsos y también otros que deben ser verdaderos 0
falsos, sucede lo mismo con el lenguaje. Porque la uerdad y la men11 ARrsTÓTELEs,

Meta/&amp;ica, 1030a, 22.

107

�tira imfJlican una combinación y una se/mración. Si a los nombres y
a los verbos nada se les añade, son como pansamientos sin combinación o separación; "hombre" y "blanco", como términos separados, no
son aún verdaderos o falsos. Significan algo, pero en ellos no hay verdad ni falsedad a menos que se les agregue "es" o "no es", bien sea

ambas? Pues, significativa.mente nada Veam
.
cuando combinamos palabras d'
.
os, en cambio, lo que sucede
duerme;' (verdadera) y ''el leó: ::~pf:.i_:n palabras del . otro: "el león
(
) · Y concluye de este modo:
. una múma cosa con la única-¿No son
. , del pensamie n t o y el 1enguaJe
excepcz..o n e . que el pensamten
· t o es la conversación no emitida del
l
a ma con.sigo misma?
,
-Muy cierto.
-Pero a. la corriente del pensamiento u.e fl
,
y que se oye J se le ll
1 .
.
q
uye a traves de los labios
.
~
ama enguaJe?
--Cierto.
- Y sabemos
que exist e en el ¡enguaje [...]
,
Q
-¿ ue existe?
-Afirmación.
---Sl.
--Cuando
o la negaczon
· , se efecttta
, en silencio y sólo en
la mente . h la afirmación
l ,
, t ay a gun otro no'fl),bre que darle sino opinión?
-No puede haber otro nombre.23

en tiempo presente o en cualquier otro. 22
Vemos, pues, que Aristóteles considera las palabras como símbolos de "sucesos en el alma" ( o ''sufrimientos del alma", si hemos de atenernos a la
exacta traducción), en tanto que los sucesos son las imágenes de las cosas.
Ahora bien, Aristóteles no dice que las cosas solas (aisladas) sean verdaderas o falsas; rú que sus combinaciones tengan que ser verdaderas o falsas·
pues esto sería un contrasentido; lo que dice es que las palabras, consideradas aisladamente, no expresan ni verdad ni falsedad; .mientras las combinaciones de palabras pueden ser de tal modo que necesariamente expresen Ulla
verdad o una falsedad.
D sde luego que ésta es una cuestión que ya había sido ampliamente- controvertida en la filosofía platónica, como que da lugar a una considerable
parte del diálogo El sofista. Recordemos que aqui Antistenes -el irascible
jefe de la escuela cínica-, combate con ingular rudeza y perspicacia el
procedimiento socrático que consiste en obligar al mterlocutor a ac~ptar conclusiones no esperadas aprovechando la inofensiva creencia en la alternativa "sí" o "no". Para Antistenes la palabra aislada nombra la cosa, pero
no dice lo que es o lo que no es, ya que esto último requiere la oración.
Pues una combinación de palabras expresa el conocimiento de una combinación de cosas, mas no de una sola. ¿ Cómo, entonces, vamos a poder decir de una sola cosa ( que sólo puede nombrarse) lo que ella es y lo que ella
no es?
Platón, por su parte -tal como era de esperarse- se dispone a contestar,
y lo hace de este modo (El sofista, 251a) : comienza dirigiendo contra la supuesta e:icigencia de Antístenes una de esas ironías que le distinguen de modo peculiar, y le dice que no le asombran las palabras de "quien por causa
de su pobreza, en abundancia intelectual está" ( o sea que sabe demasiado a
causa de su penuria de conocimiento) . o se puede hablar de las cosas solas
y separadas -dice Platón-, sino que "hay una comunicación de clases". Y
por esto último es que encontramos dos combinaciones posibles, es a saber:
por una parte, la de varios verbos ("camina", "corre", "vuela") ; y por otra
la de algunos nombres ( "le6n", ' ciervo ', "caballo") . Pero ¿ qué obtenemos en

Este enlace necesario vale decir en este
. .
enfrentar decisivamente la ma
. , caso ~nevitable, lleva a Aristóteles a
gna cuestion de 81 r l
t
.
donde hay que buscar el as· t d 1
.
, ea men e, es en el lenguaJe
ien o e a realidad
tr , d
•
o expresión (proposición) de q ue ya h emos habl
a davesp e esa ·a:nocpávuti;
var el mayor rigor metódico
"bl
. a o. ero, a frn de obseren
e
on
. ,
posi e, vamos pnmero a examinar la forma
_qu
exp
e Anstoteles su excursus por la reg:¡·ón ontol' . d 1
gonas.
ogica e as cateEn el libro V de la Metafísica trata de las d f' ..
dar a entender que se propone h bl
e IIllCJO~es, y con esto quiere
vocablos. Diferentes se;tido
a 1 ar acerca ~e los diversos sentidos de los
s que a canzan la cif d
. . ,.
l. El principio ( anx-1'}) 2 L·a
,,
ra e vemnse1s, es a saber:
e:: ., • •
causa ( cu1:tov ) 3 El l
4. La naturaleza ( cpvatr) 5 L
. . .
e emento ( u1:oiv:io'V ) .
~ . .
o necesario ( a11a
- ) 6
unidad ( -,;o f,,) . 7. El ente-s
( , ., )
yKato'V • . El uno o la
·d .
er 1:o
8. La sustanci ( ' r ) 9
i entidad-lo mismo (1:avxo') . 10 . L os opuestos ( a
, a )ovuia . . La
dad y la posterioridad (-no'
.,
n:t'Xtiµtva · 11. La priori•~o:- uea i.:at VITT"tf!a) 12 L
.
Y lo imposible ( Mnaµu; ~v'Va-cÓ'V •~ ,
).
·
potencta lo posible
'
'
vva-,;ov · 13 La cantidad (
' )
14. La cualidad (n oio•• ) 15 L
l
.
,
·
nouo11
.
' ·
• a re acion (neóO' ') 16 L 0
letov ) . 17. El límite (n ,
)
,
.n ·
·
perfecto ( d
1
.
eeai; • 8. Lo en si y por sí ( ()' • ')
disposición, el hábito-facultad, la paszon~a
. , feccwn,
., la privación
av1:o
• 19. La
(JiáOeat~,

º" •

ª

"ª

=
.. A.iusTÓTELES,

ª

PLATÓN,

El sofista, 251a .

Hermenéutica, 16a, S.

109

108

�náOoi;, &lt;1'rÉ(!1J&lt;1Lt;). 20. El tener-estado (txuv). 21. El ser desde algo, derivar, provenir (tx1:woi;, Eivai). 22. La parte todo (µi eoi;, ;lov). 23. Lo
mutilado (,tolo{Jov). 24. El género ( yÉvoi;). 25. Lo falso ('1/Jevooi;). 26.
Lo accidental (&lt;1Vµ/JE/J'f/xÓq).
De estas 26 formas categoriales veremos que Aristóteles recoge seis en
el Organon, es a saber : la sustancia, la cantidad, la cualidad, la relación, la
pasión y el estado. Mientras las cuatro restantes, o sea el lugar, el tiempo, la
posición y la acción, o bien pueden haber sido extraídas --como variantes-de las 26 de la Metafísica, o bien pueden haber sido descubiertas aparte.
V amos a comenzar por el ente-ser
óv) . En el ya mencionado hbro
V dice Aristóteles : "E1 ser se dice, accidentalmente, de la relación que un
atributo tiene con su sujeto, o de la relación de varios atributos que se refieren al mismo sujeto", vgr.: "el hombre es bípedo"; "el ~&lt;YUa (es) incolora, (es) inodora, (es) insípida". Además -prosigue diciendo Aristóteles--"el ser en sí tiene tantas acepciones como categorías existen". De todo lo
cual se desprenden estas dos observaciones : a) que las 26 categorías son
los diversos sentidos de los vocablos; b) pero que, de todos, el ente-ser es
aquel sentido del cual se pueden predicar los demás. Entonces, ¿ el ser en sí. es
un "vocablo" del cual se puede predicar el resto de las categorías? Parece que
en efecto debe ser así en la metafísica de Aristóteles. Pero aquí viene lo más
grave: ¿ se trata de una cuestión "metafísica" o de una cuestión «gramatical"? ¿ O es acaso la inevitable consecuencia de un inicial planteamiento
(el de la Lógica) que obliga a Aristóteles a subordinar el ser en sí al es del

(to

La palabra sustancia se emplea por lo menos en cuatro sentidos, si no
en más: en efecto, parece ser sustancia cada cosa, la esencia, lo universal, el género y, en cuarto lugar, el sujeto. El sujeto es aquello de lo cual
se predican los otros; en cambio, él 110 se predica de ningún otro ... Por
eso se debe determinar primero, porque el sujeto parece ser la sustancia
primera por excelencia. 25
En conclu ión, tenemos:
lo. La palabra Ser significa la esencia y la existencia individual Luego no
hay esencia más que de lo individual.
2o. La sustancia es aquello que manifiesta la esencia, y como ésta se da
en lo individual, manifiesta también la existencia.
:to. La sustancia propiamente dicha, la «sustancia primera por excelencia"
(Met., VII 3, 1029), o el individuo, es el sujeto determinado de "las espeaes en las que subsisten las sustancias primeras" ( Cat., c. V, 2-3) . y es el
mismo Aristóteles quien dice:

Si las palabras no tuviesen un significado,

habrfa posibilidad de
discurrir con los demás, y a decir verdad, tampoco consigo mismo, pues
no puede pensar quien no piensa una cosa determinada. Y si puede hacerlo, dará un nombre único a lo que piensa. Afirmamos, pues, que cada palabra tigne un significado y solamente u 11o.26
Llegamos, pues, a la siguiente conclusión :

discurso?
Para aclarar en lo posible esta confusión, recurramos al concepto de sustancia, que está "funcionalmente" vinculado al del ser en sí. Respecto de la
sustancia, dice Aristóteles:
La palabra ser se emplea en múltiples sentidos ... , pues, de una parte, significa la esencia y la existe11cia índiuidual susta11cia primera; y de
la otra, la cualidad, la cantidad y cada uno de los otros atributos de especie semejante sustancias segundas.
Ninguna de ellas de estas determinaciones existe naturalmente de por
sí ni puede separarse de la sustancia . . . Más bien parecen seres sólo
porque hay sujeto determinado de ellas, y éste es la sustancia o el individuo que aparece en tal categoría ... De manera que la sustancia será el primer ser y no cualquier ser, sino el ser simplemente . .. Y por
ello, antes, ahora y siempre, la interrogación. y el problema: /'qué es el
ser?", equivale a esto: "¿ qué es la sustancia?" 24
.. ArusTÓTELES,

110

Meta/lsica, VII, 1, 1028.

110

a) como esencia, en su verdadera y única
acepción real
El ser se da
b) como afecciones del ser en cuanto esencia ( categorías, accidentes )
En cuanto a la sustancia:

a) es el primer ser, y lo es por las afeccioSustancia primera

nes o sustancias segundas, predicables
de él.
b) permite saber qué es (esencia) una cosa, y de este modo cada (cualquier) cosa.

,. lbid., VII, 3, 1029.
,. /bid., IV, 4, 1006.

111

�Sustancia "gunda {

son las categorías y permiten saber "cuánto", 'cuál", 'dónde", etc., de cada cosa
a través de la cantidad, la cualidad, la posición, etc., en general.

Por eso las sustancias segundas resultan tan "sustancias" c~mo la pru_nera, a ca usa de que las cosas están en cierta relación , de predicado ,a su¡eto
con respecto a lás sustancias segundas, de manera analoga a como estas son
los predicados de la sustancia primera.
Esto por supuesto en )a esfera ontológica; pero es _q ue estamos en la
esfera lógica en este caso la del lenguaje. Así p~es, ~entras en la esfera
ontológica, encontramos la relación de la sustanc1a pnmera (ser) ~n las
· segund as ( osas) , en la fera [óaica
sustancias
º · tenemos ,que
. la relación es
la de sujeto y predicado. Pero como resulta que ( ontologicamente) el _sujeto (S) puede serlo también así: 'el hombre es un anir:z':1', y este predicado animal puede pasar a ser sujeto: "el animal es un vwiente", y basta, ~r
supuesto: "el ser viviente es especial"; hay, entonces, q~~ ?regunt~r cual
es, efectivamente, I papel de la sustancia primera en el JWCio y cual el de
Jas sustancias segundas.
.
Lo que hace Aristóteles es concluir de una vez por todas .co~ la inaceptable dualidad (platónica) de Idea e individuo. Por coDS1guient: . des_~e
el momento en que intentamos, tal como quiere Platón, que la participacion
sea lo que, de algún modo, "reúna" a la Idea con el individuo, se entra ya,
por esto mismo, en el camino de wia solución imposible. L~ Idea, de acuerdo con lo que piensa Aristóteles, se encuentra en la cosa misma, la cual, _entonces, es el sujeto (la sustancia) cuyas propiedades _( categor:;} es ?°sibl_e
predicar. y por eso la sustancia es, ante todo, el suJeto, la sus~oa _pnmera", es decir, el individtto. Ahora bien no basta con esa sustan:1a pnm~ra parque una cosa es ella y otra su conocimiento, el cual nos V1ene prec1sa~nte a través del concepto (no de la Idea) y que se obtiene. a través
d e ese proceso di aIéctico que comienza por la captación de losd atributos
f · · ·, dde¡
la cosa O sustancia primera y se aclara y precisa mediante la e micwn e

se da en la definición, y, como ya hemos visto, ésta se revela en el concepto, jamás en la idea; y de ahí que, si bien la ciencia es ciencia de lo esencial
Y universal, esto último se manifiesta (porque reside) en lo universal en
cuanto predicado de una sustancia primera, es decir, de un sujeto.
La duplicación de la realidad, tal como la lleva a cabo Platón en su
teoría de las Ideas, es consecuencia inevitable de estas últimas. Pero lo es
porque, sin duda alguna, Platón no llegó jamás a formular un sistema lógico ( digamos ahora así de modo provisional) que le hubiera permitido llegar a la realidad del mundo sin necesidad de remontarlo. Pero Aristóteles
comienza proveyéndose del instrumental indispensable para la tarea de descubrir cómo es posible evitar tanto el tener que estar inevitablemente "en"
la palabra solamente como tal (sofistas), como también "más allá" de ella
(Platón), y el resultado viene a ser eso que ya había percibido ócrates, pero que Platón confunde, es decir, e] concepto. Como se trata, sin remedio
posible, de una "cuestión de palabras", Aristóteles intuye que es necesario
penetrar ~n el lenguaje, pero de manera decidida y a la vez metódica, ya es
el IenguaJe el que puede conducirnos a la realidad, puesto que es él quien la
expresa (de algún modo), y por consiguiente, a través del análisis del lenguaje descubre Aristóteles que éste es lenguaje de cosas porque, a su vez éstas están dispuestas precisamente para el lenguaje.
'
A la dualidad platónica, epistemológicamente insalvable, opone Aristóteles esa. otra dualidad que surge del ser que expresa la realidad (sea como sea),
es decir, el hombre; dualidad que no es, como en Platón, extrañamente heterogénea, hasta el extremo de resultar imposible de explicar Jo mismo en
sus orígenes respectivos que en sus reláciones entre sí. Esta otra realidad la
de Aristóteles, es la de una unidad ( el individuo) que se desdobla e~ sí
misma (primera y segunda sustancias) y se ofrece, comprensivamente, en
el concepto. Curiosa peripecia ésa del trayecto desde la Idea hasta el concepto, que ha hecho correr ríos de tinta, y sigue aún dando que hacer, como una señal más del misterio esencial de toda realidad.

género propio y la diferencia especifica.
.
De ahí la razón de ser de las llamadas "sustancias segundas", sm las cu~ncza,
1es no hay nada• Pero la sustancia primera supone, además una· ese·
·
l
0 sea aquello en que consiste la existencia ( quiddidad) como ~mo f'
"dente es decir aquello en que también consiste la sustancia, pero de
acct
,
,
•
• ·, d 1
modo contingente. Por lo tanto, sólo a base de esa dual d1spos1_c1on e .º
·
real en pnrneras
y segundas sustancias es que puede haber efectivo
. conoc1-

miento de las cosas. Lo que conocemos de la sustancia es su esencia, la cual

112

113
H

�LA POSIBILIDAD DE UN ENCUENTRO ENTRE LAS
CULTURAS DE LOS PUEBLOS

DR.

FRITZ

J.

VON RINTELEN

Unh-..-,....¡d..J de ~1 ¡gur r,a
Sumario:!) La disposición para un encucou-o 2) La \"alorarión curoJ)('.1 del rspíri.
tu.- 3) La supcraci6n de b natur.1leza P&lt;1r el ~píritu.~ i) El indi\.'iduo y la lil,ertad - 5 ) Humlnitas.--6) Caminos p.ua el enc-uentto: la Tfrnica.- 7) El
imperio espiritual de I val res J)f'rs nat- s como 'puente' inte111.1ci n .1 8 w,
apreciadonc\ de los pueblos ¿no son, entre sí, relativas? 9) Lo relativamente
común entre ello,, 10) é Exi ten. para tod&lt;, los pueb~ ,, \'a.lores bá...,t, , .. ümiwdos por el tiempo?- 11) La .uccnsión gr:idll;).J y sus variacioncs.- 12) Re
sultados.

1) ESTAMOS, H OY, P.N EL ACTO de· buscar un encuentro entre los pul•blos.
En los tiempo!&gt; presentes, este deseo es más perceptible, pnmero, porque c-ualc¡uier ac-crramiento anterior se ha visto frustrado por causa de las últimas
guerras mundiales; ~ndo, porque se ha creado una nueva situación global por el desarrolJo ccon6mico-técnko, haciendo vecinos íntimos a los pueblos, ron el subsecuente fomento de un intercambio entre ellos que va en
constante aumento. Es de preguntarse, por ende, sí es posible un legítimo enruentro espiritual ¿ Qué quiere decir "encuentro"? El encuentro significa
un entendimiento humano mutuo que reconoce el alto \alor de cultura~ entre sí distintas, basadas en los diferentes modales de vida y de la tradición
popular, que han narido de históricas profundidades psíquicas. "El que su
pasado niega, tampoco tiene un futuro", dice Roberto Jlartmann, México.

La norma para cada manifestación de una vida espíritu-cultural ~ encuentra expre~ada en las palabras de Gocthe ("Orphische Urworte"):

" Bist ollsobald und fort und /ort gedirhn
Noch dtm Gesrtz, wonoch du ongetrrten.

ll5

�o musst du sein, dir ka,mst du nicht ent/lielm.
So sagten schon Sybillen, so Propheten;
Und kcine Zeit und kein1 Mncht zerstueckelt
Gepraegte Form, di /ebend sich entwickelt''.

gico que
disponga de un pensamiento fundamental propio. in él sería imposible cualquier coloquio existencial. Resulta por ende, la iguiente uestión primordial: ¿ de qué consiste lo ejemplar de la humanidad uropea para sentirse capaz d efectuar, básicament , un "en u ntro '?

"Según la ley que te creó, te desarrollaste
n forma constante y continua.
. .
Así tienes que ser y no puedes huír de ti m~11io ..
Los pro/etas y sibila d esto han dado testimonio.
i el tiempo ni ningún poder destrozar logran .
• ,
la forma innata qtle se evoluciona al lado de la misma vida'•
grane mprendido te a.xioma, lo remos enteramos con. claridad• de la
d ·am
deza humana y de La p si _¡ • n . pecüica d 1 pensar a Jeno, y 1 nos
J
influir por él pueden resultar rela _¡ nes f undas. Es lu o co a de cada
mostrar, a tra • d 1 dis urso, su buena voluntad d conocer lo que
uno. d
h
,
el. "aH nto' de la id logía eterog n a.
nos une para n •~r
u

Lo mismo su de e n r pcct al encuenlro d persona a pe_rsona. Tal nruentro 11
refiere a materias teóricas g nerale~ q~ .
apli n a todo. el
mund in tomar n uent.a las parti ularidades md1V1dual s --como ~o mtenl
¡ siglo de la ' iluminación" para t rminar pr !amando _I~ ~muo n
toda la ti rra. El ncuentr no qu.i re menos que llega~ a def~1c10n
n1·etas, quier solicitar la xtrema ompr nsión del uruverso, mdag~r _ade, las f
d fuerzas constru ti as.
í pu el en u ntro se limita a
mas,
uen
h
la
tan ia ioteaqu Jlos grupos qu buscan la man ra d penetrar asta
su .
rior de 1~ vida humana y que a la ez
han librado del ompl Jº_ de cr •
·
tampas ulturales a las ual pert n cernos nosotros. S1 nos hec10n y es
•
.
· h
mos de ·ntcnder mutuamente, s pr ciso saber estimar la ~resenoa umana
del prójimo y apreciar los postreros moti
e ideal . d_~l ~~º· D
te modo
trata d valor bási os y itales como condmon md1sp nsabl para
una humanidad creadora, y 110 de ideo! ías contemporáneas de
lor dudoso, rígidas, intol rantes y de prin ipios ya moldeado.•
. ..
Intentar una omprens.ión mutua bajo tales pre uncrones no s1gnif1ca, e~pero el sacrificio de la propia convicci, n, porque de esta manl ra no sena
fa tibie guardar Ja propia identidad. 1 contrario: i contemp amos a .razonabl distancia la historia d I ing nio y de la ultura, notamos que ~ rtas relaciones hwnanas paralelas pu den pro ocar, d~ de l punto de J.Sta
aj no, reacciones opu tas y de origen djstintas que sin embarg se co_~plen el resultado. de un "pro echo cspmtual
mentan, se acercan Y se fertilizan
,,
,
mutuo. Pero, para poder ofr er algo

116

n el medio d l

1

n uentro ' es o-

2) La valuaci6n europea del ingenio. Desde el punto de vista histórico,
1 hombre europeo, y el que haya emigrado de nu tro continente, descari.sa sobre los hombros del pensamiento antiguo-humanista y de la cristianidad, aunque se puede haber distanciado n algo del mismo, en contra de
su propio bien. Pero en tocio caso hemos pasado por esta escu la tradicional
que ha formado nu tra alma y que ha produ ·do el fondo categórico para
una posible comunicación humana de carácter incondicional. Hagamos resaltar lo más típico del caso, o sean: la confianza en un espíritu de ord n y
sentido fectivos, la superación de la naturaleza por constantes esfuerzos reativos, y el des ubrimiento de la dignidad individual, que ha generado el
postuJa.do de 'Human.itas' d de I años de su desarrollo histórico. o hay
duda de que tos preceptos han sido frecuent mente m nospreciados a traés de la historia uropea. Ha pasado lo contrario, distanciándonos a nosotros mism . P o un ntendimiento histórico, legítimo no registra más que
elementos fundamentales, de estru tura básica y una ética produ tiva. ólo
así
comprende al prójimo.
grie s antigu s ya reconoci ron la primacía del ingeni el ual amo don de los di
, sa
enunciar finalidad : 'El uth ria", libre e independiente, no
dej suj tar a presión ct: rior alguna. i bien hablamos del
in nio en un sentid moderno, pensamos en 1 espíritu subjetivo personal;
pero el pasado le da el s.ignilicado de «
os" -qu equ.ival al ord n interno de la estructura mundial y de todo r. Este ' logos" no
pu de, desde luego, captar de inmediato con I
ntidos; in embargo,
la
ocia de
todo. Mientras más
impone más ob rvamos una sublimaci 'n d lo . istente, ascendemo a alturas más nobl que presentan si así
no permite
decir, un co d la temidacl (Compáre a Platón Aristó I Leibnitz te..
hasta nuestros tiempos).
Los tiempos antigu s la cristianidad saben, por consigu.ient , d una realidad trasccnd ntal cuya noción se mantiene viva y se une a nu stra ustancia espiritual hasta llegar al juicio de que debemos hacer 'trascend r lo
obvio". ¿ Y te modo d pensar, no se origina quizás, en otras fuent , a
base de otros aspectos menos discursivo ?
•ijémonos, por ejemplo, en I mundo de la India: allá tocio se considera
como fuera de lo sen ual; distinguimos varias tapas de ascenso hasta la plena sublima i6n. (Moksa Brih Uphanishaden 3 4, 2. Chand. p. 8, 7-J 2).
e habla de grados o ran os, de los dioses que platican hasta y detrás de

117

�los tallos del césped. (Maitraya Up. 3, 2, Bagavadghita 5, compár. Sankara) •
O pensamos en la ideología de los Chinos, en Laot-se ( siglo VI a. C. n.) •
Para él la idea central es el Tao, el orden inmutable, lo eterno (Shang), el
"Pne~a" (Miao). Konfuzius alaba la mesura, más el orden di~rin.o. _
Admitimos, empero, que cada don grande del hombre, el del ingemo no
menos, puede presentar una cara adversa, si se convierte, de ~anera exclu~:va en "Hybris" como la llamaban los griegos antiguos. El mtelecto for~
'
,
.
mal europeo puede, visto en términos generales, transformarse en su _rmagen
contraria, si es que predomina; puede destruir el desarrollo de la vida po_r
su crítica excesiva, y puede poner en duda todos los postulados y deb~res espirituales por falta de argumentos. Cede, de esta manera, a un dinamismo activo como única realidad, un dinamismo que usurpa la razón calculadora
para fomentar sus instintos de poderío -como efectivamente sucedió. Pero
esta tendencia exclusiva representaría una degeneración del sentimiento básico europeo.
3) La superación de la naturaleza por el ingenio. El espíritu e~opeo quiere, en cambio, despertar las fuerzas esencialmente creadoras e mtelectuales
en un sentido positivo. Se distancia así, sin duda, de la naturaleza en el curso de nuestra historia. Por esto, el hombre europeo ha desarrollado un sentir dualístico más o menos pronunciado ( comp. Descartes: substantia cogitant -substantia extensa. Paralelismo psico-físico). Dicho sea que Leo Gabriel (Viena) ha tratado de vencer este sentir dualístico, dentro de lo posible, con su Lógica Integral. El hombre europeo es, así, según Nietzsche, una
"cuerda entre el cielo y la tierra", entre el ingenio y la naturaleza. Es un
estímulo esto, para cumplir mucho, para "sujetarse al mundo" como dice la
füblia; pero encierra el gran peligro de que quede estancado en la atroós_fera tenue de ideas abstractas y de una intelectualidad templada, como arriba
se ha dicho. No nos ha de extrañar, por ende, si el físico G. Ludwig díce
que no es posible hablar de contemporaneidad, porque ésta no se puede expresar en términos matemáticos. El Prof. Panikkar, de la India, llega hasta
el punto de manifestar: si los europeos persisten en tal "scientism" (cientismo), los africanos y los asiáticos verán al "europeísmo" como a un cerro lleno de horrores, poco accesible y sin vegetación alguna.
Así han nacido, sobre todo en los últimos tiempos, grandes tensiones interiores en nuestro tipo de hombre, con el afecto de que hace, frente al mundo
no ·europeo, la impresión de inestabilidad e intranquilidad -porque no confía tanto en las fuerzas naturales como el asiático. Por eso debería de i;&gt;ensar en conservar su ecuanimidad y no perder el "centro de su ser", del cual
hablan con tanta insistencia en sus obras espirituales los hombres del Asia.
Por esta razón oímos admitir en estos días con cierta frecuencia, que la de-

masía de bienes materiales y el mando del puro intelecto causan un vacío
espiritual; se habla, además, y como nunca antes, del "temor por su vida" de
nuestro hombre, de su situación "fuera de la salvación", según Heidegger.
La postura dualística y la transgresión por terrenos de la naturaleza redesde 1ue~o, la energía humana y producen formidables potencias. ¡ Con
que gusto se citaban las palabras de Goethe: ''En el principio prevalecía ]a
acción"!, cuyo dicho axiomático se entendía, desafortunadamente sólo en
un sentido unilateral -activo. La distancia a la naturaleza, y la 'actividad
q.ue ~e ella r~ul~, es condición de la dominación de la naturaleza por la
ciencia Y la tecruca modernas que nos benefician a todos. Tal ademán de
hombre fuert~, de t~das maneras, únicamente resulta productivo por tiempo
prolongado, s1 _no ~1erde la dirección, y se deja guiar por el espíritu de la
verdad y su pnmac1a que encierra todos los alcances humanos.

tan:

4) El individuo y la libertad. Sigue, pues, la idea principal del sentir eur~peo. Se trata de la acentuación, históricamente desplegada, del ualor proft~ personal, que presupone la libertad y que empezó a desarrollarse en la
últuna fase de la antigüedad. Este elemento personal ya se encuentra en los
preceptos de Séneca (mur. en el año 65), quien se basa en la toa anterior
Y lo acondiciona para la Unitas Generis Humani. Los hombres están unido;
entre sí tanto por 1a naturaleza como por el e.spíritu, porque vive en nosotros un "espíritu santo" (sacer inter nos spiritus sedet; Ep. 41, 2. 71, 19. ) .
Por esta causa. todos somos similares (símiles; de leg. I, 28 y sig.), nacidos
para_ la comurudad (in comuni nati sumus; Ep. 95, 52 y sig.). Esta circunstan~ia -~epresenta una obligación ética-personal, religiosamente fundada, la
obligac1on de ofrecer nuestro amor, nuestra amistad a todo el mundo, y
cu~o de_b~r. recuerda a los postulados de la vida cristiana que poco después
se, 1ban llllciando (Ep: 3, 2 de ben. VII, 12, 2. philanthropia Ep. 73,, 7 y sig.) .
Seneca, se puede decir, ya tuvo presente la imagen del "ciudadano del mund"
o , d e una_ " ma~a et vere res pública" (De otio 4, l. De ira II, 31 6) .
De lo amba dicho podemos deducir lo siguiente: El ser hwnano se manifiesta a través del impulso por el sentido espiritual y en su habilidad de
poseer libertad, interna y externamente. Por esta razón se le debe conceder
un alto grado de _independencia siempre que no abuse de ella: Le corresponde un valor propio que no se le puede ni se le debe quitar. No es admisible,
~or ende, y según Kant . aprovecharse de él como medio para fines ajenos,
smo es un postulado social respetar su soberanía. Aunque esta formulaciÓJl
del valor personal no tenga una aceptación idéntica fuera de los países europeos, el mismo sentido sí prevalece en otras partes, como me pude dar
cuenta p.e. en el Japón, donde se aceptan estos conceptos. Y es precisamente esa existencia personal, que al hombre europeo le pennite el acceso pro119

118

�.
d . .os culturales como son los del arte, de la
Eundizado a los esenciales o ~ L, .
te Dios es visto ---en el muntu
ética
y
relig1on
ogicamen
l' d
l.
d
poesía, e itera ra,
.
.
trasc dentalmente más al a e
do cristiano--, como creador santo y acti~o~n té:mos generales, el motivo
toda ima.¡:,oinación huma?:· Se ohserv: as ~uJtural asiática, donde "el Dios"
dualístico, en comparacton con la es era
,
1 misma naturaleza.
tiene sus ra1ces en ª
b. predomina opuesto al
. (IV · l
C n ) en cam 10,
En la Bhagavatgh1ta
. sig o a. . . ,d
ersona como ser absoluto
. .
ankh
soberano del mun o en p
,
'
.
Ja1msmo S
ya -un .
uien se le venera como el Subhque incorpora todo el uruverso ( 14), y ~ q d d bondad y santidad" ( 6, 7,
me" (Bhagavant)' como el Eterno en ver a,' ·t . creado máximo por el
s ll ga a_"este •espm
u m
,
'
10. Isvara Cvet. Up. 6, 8 )· e e
,,
"la sabiduría" (Jnana)
k . 8 22) por el "empeno acuvo ' por
amor" (Bha ti ,
,
,1 .
la , bondad bondadosa" ( 10,
y ''la perfección" (3~ 19 y sig., 18, 2~) ; e dv1vle en d d con la espada del sa"
l d d
e proviene e a nece a ,
36) . Pero corte a u ad q~ "El af' la ira y la codicia son las puertas que
ber" (4, 42; ~d. Schroe er_~ d" (l;\ 1 y sig.). A pesar de los motivos perabren el cammo a la obscun a
'
der que en el mundo asiático
sonales en la Bhagavadgbita deb~mosd com~ren
se relacionan entre sí con
rsona el Ego --en el sentido e egoJSJllo-r eurola pe . y
.
. debidamente, aunque la manera de pensa
.,
frecuenc.i.a, y no siempre m
, isma a través de la abnegac1on,
pea sugiere, que la per~~na. ~ ac:rca a s1 m
sin ser idéntica con el md1viduo .
1
.
mas' alta culmma en Dios,
pea o-oza de a estuna
,
d. . ,
Lo que en la tra ic10n euro . . o . bl El mundo es Su reflejo, Su vesdistancia lilllDagma c.
fu
aunque era
. ' (Aug· Tom)
. • a )unas •· ·tano. def"1c1ens
· · Pero la elevada vatigio ( vestigium , u mu
b todo por el becho que el
bu.mana se expresa so re
la
}oración de
persona
.
santificar el sufrir. 1
hombre fue digno de los sufrim~entosddel D1;~:po~a de Platón, un "destino
ser índividual le corresponde, as1, d s e os

etem~'' ( como ~ce_ Fi~=~ tendencias, pero domina históricamente, con
EX1Sten, l~º.r Cie1 to, .
delineado. Si estudiamos los tiempos presentes,
toda probabilidad, lo amb~
. .
f d d también en la historia,
. d d un distanciamiento, un a o
observamos sm_ . u a
' . En vista del profundo apar~ento del homde la senda religioso-metafIS1ca.
.
.
duce un aislamiento índivit
leza esta distancia pro
d l
bre europeo e a na :ura
'
.
ropeo es un hombre que
,
ciado Vunos que e1 eu
dual un tanto mas pronun
.
d
. ·t al y su energía únicamente
.
p"0 su vol unta esp1n u
quiere realizar su ser pro l ,
.
encierran el peligro de un
dentro de límites relativos, los cuales, en cambio, . que nos unamos con la
individualismo exagerado. Pero el pre.sen~ ~o~exi:: sin embargo, sólo veri. d
. l E te nuestro deseo mas ID o '
.
comuruda socia. s ,
al"d d individual con sus derechos lllficable s1 conservamos nuestra person I a

120

violables. Por esto citamos a Schleiermacher : "Formación con rumbo a la
sociedad, para formar, a la vez, la personalidad".
5) Humanitas. Sobresale, por último, una circunstancia esencial, o sea el
cuidado por la ''Hu.manitas", el "anima naturaliter humana" como deber intr'mseco de la existencia personal. Séneca, a quien arriba citamos (de ben.
IV, 18, 2f), ya habló de la "dignitas hominis"; respetamos sus ideas. Terencio formuJó la sentencia generalmente conocida: "Homo sum, humani nihil
a me alienum puto". Esta sentencia presupone el amor al individuo. Pero antes es preciso admitir que no hemos cumplido del todo este1postulado fundamental ni nosotros ni los demás en este mundo -en los últimos años ni
en tiempos presentes. Este hecho reclama un examen de nosotros mismos:
la ''Humanitas" estaba ligada, históricamente, con el humanismo europeo
que exige una formación espiritual del hombre en el sentido de un compromiso moral, y de una vereda que conduce a la actividad productiva. La idea
original era, que todos los hombres fueran hermanos, a través del ingenio,
del "logos". Debemos fomentar una tolerancia mutua y el respeto a la convicción ajena, sabiendo, que todo hombre lucha con su propio ser. El amor
a personas y valores heterogéneos -tan frecuentemente olvidado--, que no
se limita a promover el bienestar material, sino que llega hasta las entrañas
íntimas del hombre (Scheler), se elevó, históricamente, al cariño bendito
hacia el prójimo, a través de la "Caritas".
Vemos, así, confirmada la idea de Aristóteles, que el hombre está predestinado, por la misma naturaleza, a vivir en comunidad (Polit. I, 2, 1253 a 1),
y precisamente esta exigencia debería de acondicionar al europeo, para que
busque un encuento con los pueblos de otras culturas, a raíz del ánimo de
tolerancia y comprensión.
Los fundamentos ejemplares de la humanidad europea representan, consecuentemente, y con respecto a sus ideales, la fe en un espíritu libertador e
ingenioso que sí se distancia -a veces demasiado- de la naturaleza, pero
que utiliza las fuerzas de la misma, en bien del hombre, por su nergía. No
nos podemos referir, sin embargo, al ser humano en un sentido realmente
válido, si no se cultiva, a la vez, este valor intrínseco personal que se abre al
"horno vere humanus" con manifiesto afecto.
6) Caminos al "Encuentro": La Técnica. Después de habernos examinado concienzuda.mente con respecto a cómo se debe proceder, daremos un
paso más, preguntándonos, cómo se podrá realizar, bajo los auspicios delineados, el citado encuentro. En un p~rincipio dijimos que el encuentro sólo
se verificaría, si nos amoldamos al pensamiento ajeno. Ahora vemos que la
técnica sola, en 'escala grande" (Holzamer), no lo logrará. Al contrario: es
121

�. ·tual s de otros pu i&gt;los y ultuindispensable permitir, que los valores espm be preguntar si aqu 11 s van . sobre• lo nu tan
tros.
'
.
ras produzcan su re CJO
relativo que s on eniente ignolor no son enteramente desiguales, y b l s rasgos comunc coro se prerarlos. ¿O rá posible concentramos so1:e : contacto así pued conv ncer,
sentan n un ontacto oncreto p ~na .
. . que tenga 1 c.ará t r indeman humarutano
ifi
siempre qu se man ieste un a
. , n individual. eremo en. d d tal man ra una qJre510
condicional ien o, e
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l
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'
(Ingenio, atural eza, P ersonalidad ' umaru
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Por la técruca, la uman
ahbana ( falaysia) ya habla de una c1los tiempos pasados, y el Prof. . lSJ
, d talladamcnte ta opinión eexammand mas e
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vilizatión mu11 ,a . ero .
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·1 ·,n dar! demasiada importan ia a
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demás n uenta a o ra
te hecho, para un encu ntro humano, tom~ o, an los
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d I sociólogo H lmut e o
T , d la oe1·edad' 1966). rhock
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·di " (' Una eoria e
ha tiempo- sobre la enVI
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ha analizado este fenómeno psi• o 1ogico

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qu ha sabido rear esto. Pero si no. p . 1 M di uenta de ello en ocatacto humano ex1st n ia •
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pueda haber un con
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t-Philosophers" n l 1 au
ión de la gunda conf 1:ncia
d los hom res d sentir asiáti o y
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e se busco un encuentro
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qu .
dominio de la filosofía.
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amen ano-europeo en 1
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ente int ·le tuales puede tener, por cierto, un ruEl hombre d eXlt s m ram
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el muy ele\'a o pue
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ra" n u o caso pter
bre no qui r per r a ca . '
ocimientos at.lquiridos una ori ntación D be poseer además de us neos con
tido humano y , to nos lle a a una
piritual para poder ofre er algo n un seo
.

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ª'

ª

122

po tura ullural e individualmente mora1, aunque ésta no t nga u fuodament
en un saber innegabl de carácter exa to.
Parece raro pero
wi hecho que 1 conta to no se origina n la uniformidad sino en las cüv
ias d las dif rent
ulturas. iendo así tenem · qu
ac r esfuerzos para llegar a una región de nu tra vida piritual muy di tinta,
de más importan ia. e ·taro penetrar hasta nu tro deber humanitario- oia1 y Ja interpretación del mundo en un ntido extremo. ólo estos concepto
pu den formar decisivam nt , al hombre para serle posible con ersar de una
manera legítimamen bilateral. Por mi parte, saqué 1a onse uen ia que l 'encuentro" .requiere más que un in rcambio d pUllones que se upan primariamente, del progreso técnico ientüico -de por sí sin duda m rilorio- y
cuya meta principal es e1 bienestar material, y no la esencia de la vida.
7) El imperio espiritual de los valor s personales como puente'' internacional entre los pueblos. Llegamo , así al tema central de nuestro ensayo. wsiera expresar que el encuentro personal se relaciona con algo ' primordial" ----&lt;omo su I d cirse en 1 seno del hombre; se trasmite, aba de aquella alua ión
ética-espiritual que no· ata íntimarn nte a la sustancia humana del prójimo.
Ha transparente nu tro ntir fundamental re clando de sta manera el
deseo más profundo iDJlato de compr nd r nu stro ser y el concepto d la
vida. os acercamos a í a mó iles últimos, o.1:remo, que fr uentem nte no
U gan ni a nuestro onocimiento. menudo deri an de una tradición larga,
para el incü iduo como para la omunidad espíritu-cultural; nada tan original como una tracli ión l gítima. Esto nunca debe ol idar si no queremos
ponernos a interpretacione rróueas. on una palabra: se trata de aprecia ·on personales básicas on las cuales nosotros, lo se
human
no acercamos a la vida n nucs
juicios y razonami nto . El mundo da vu lta n torno de la reación de valores, da sus vueltas sil ncio arn nte, para citar, en
alg , a i t7.sche. Íine los valores que confiesas reconocer d sde el fondo de
tu alma, y te diré quién er •

iguen llos manifestándo
n todo lo qu aspiramos ya sea por parte de
nosotro mismo o por parte de lo demás. ¿Los contrast
n el mundo de
ho} n se determinan por l aprecio ariado que aplicamos al hombre a ;u
p ona y a los d rechos que le corresponden? tra pr nta: ¿Lo alores
humanitarios, no ngloban I pret n ion de todos los hombr , aunque 1
r sum n d su historia resp ctiva haya ido muy dif r nte? Dicho sea por
ahora, que tales valuaciones han gen rad importantes Íinpulso , n todos los
tiempos y n todas las ulturas, Íinpulso no siemp1
x lusi os, ni tampoco
parejos -en algunas ulturas primfüvas con ci rto retrasos e impedim otos-· que han caracterizado la meta primordial de
períod · y que e tán
radicadas en la comprensión d 1 propio ser. Es un hecho históri 'O in ont •

123

�table, que nuestra responsabilidad ética ni puede negar, ni desatender ligeramente por creerlo relativo o accidental y, por ende, sin importancia. Al contrario, es un punto de primer orden de que se ocupa todo hombre previsor.
Afecta lo que conmueve al ser humano· no se deja privar de él. Por eso
somos partidarios de un movimiento espiritual --donde quiera que exista- ,
siempre que su fin inmanente pueda procurar riquezas morales y que abarque dimensiones de consideración.
Estos fines o metas de valor psíquico pueden tener, sin embargo, un carácter material, pueden tener su mira fijada en pro echo físico, en el poder o
en las ganas de sentirse poderoso. Pero esto no nos aflige en lo más mín.i.mo,
tratándose de una comprensión mutua. Lo que nos interesa --como se ha
dicho- es la pregunta por el sentido esencial de la vida, por lo que define
nuestra existencia misma. Bajo este aspecto sí es posible una comunicación
existencial (Jaspers), 1a que genera el deseo de cooperar. No se trata de teorías abstractas, sino de logros reales, concretos, de una productividad creadora en que se manifiesta un ideal. Bien puede ser herencia de días pasados,
pero que su espíritu esté vivo todavía. ¿ Qué especie de ser humano, preguntamos, justifica nuestro esfuerzo? ¿ Cuáles son los eventos y móviles principales que identifican a los distintos pueblos y sus culturas? Si encontramos la
contestación, entonces es factible el referido "encuentro". Formulemos, pues,
el siguiente argumento: el verdadero encuentro necesita de apreciaciones personales mutuas y bien definidas.
8) ¿Las apreciaciones de los pueblos, no son, entre sí, relativas? Si fuera
así, no valdría la pena intentar la comprensión de la mente ajena bajo el
aspecto de un encuentro. ¿ o sería mejor excluir tal experimento y concentramos sobre lo que tenemos de común en 1a vida real y sus condiciones
económicas? Seguramente sería más fácil y más eficiente. ¿ Y no sería, en este
caso, más conveniente hablar de una "unión de intereses"?
En estos ellas se ha comentado mucho sobre lo relativo de toda valuación.
Morris (Chicago) , entre otros, ha hecho referencia a la diferencia entre las
apreciaciones concretas del Asia y ]as del mundo americano-europeo. Margret Mead señala los grandes contrastes - bastante irracionales-- que se
manifiestan comparando entre sí los pueblos primitivos. ¿ Puede haber, en
este caso, alguna comunicación? Preguntas así han desempeñado un papel
importante en el "Historismo Filosófico". Han sido disertadas en cuanto
a la esfera cultural de Alemania, por W. Dilthey (murió en 1911) -en su
"Método de Ciencias Intelectuales"- y por E. Troeltsch (murió en 1923).
Pero, aparte de ello, nos han enseñado algo más, que nos servirá para llegar
más allá, o sea la convicción de que solamente podemos "comprender" la
diferencia entre culturas pasadas y presentes si aprendemos entenderlas con
124

W1 '}'interés sentimental", enterándonos de su origen y hortz0· t
. b
car a manera de im
.
n e, sm us.
poner nuestras prop1as presunciones Debe
abnmos a las "experiencias intr'msecas" de1 pueblo aJeno.
.
.
mos, pues,
Troeltscb expresa, además, la opinión ue cad ,
sentan una "totalidad del sentir'' 1a
q
a epoca y s~ cultura repreaislado H
'
cual comprende también el individuo
. emos progresado en algo si 1
"
"
"totalidad" ·
·
•
ogramos encontrar , dentro de esa
' ciertas situaciones que nos coro lacen
.
por no ser enteramente fortuitas o relab.
PD , , que se nos comurucan
·
,
vas. e otra manera re lta ,
mteres meramente profesional El
su na un
ciertas ideas se arranquen de. s errnfio~ que ~ comete en tales casos, es que
u co gurac1on cultural
' · lad
parezcan extrañas incomprens·b1
h
.
Y, as1 a!S as, nos
1 ,,es Y asta contranas
'
·
Pero revelan posiblemen
. .
a un aprecio sensato.
de la VI.d " ' ,
te, un entendimiento dentro de la "totalidad ética
a , as1 como
sea d I alm
. .todo se ha de comprender en tomo de la totalidad
e
a, movida mternamente por los t'
, ya
ta por un individuo e t - N
. i~pos, o por una cultura, y hasx rano. unca ha eXISbdo creem
·
ral que haya presentado -vista
. ,
os, una urudad cultuen s~ totalidad- un cuadro negativo
p
arece
. notable esto' porque presupone que existen ciertas reglas hum·

no ~u3etas a los tiempos. Después se hablará de ello D t d
od anas~
llegasemos
¡ d be
· e o os m os· s.t
.
. a negar o, e mos ser consecuentes. Obrand d b
f
.
qwera nene el derecho de excusarse de todo d
o. e ~ena e, cualporque este deber estaría basado e 1 ,
olor normativo e mcondicionaJ;
,
xc us1vamente en J hi t ·
dr'
racter accidental relativo
.t
b'
a s ona, ten ia ca'
Y SUJe O a cam 1Os en el f turO
,
convencional ¿ Soy progresivo --o no lo so _
.
u
; sena meramente
quizás por razones prácticas? La "casualiaid"' s1 ,ºº me atengo a este deber,
otra situación -como súbdito de . rta
. , es a q~e me coloca en una u
ae
nac1on por eJempl
h
una cosa, mañana otra Ya h
.
que oy ordena
·
emos VJSto ta1es
d· ·
pos. Lo mismo se podr' d .
con !Clones en nuestros tiem1a ecrr, entonces, del desprecio ho
dí
valores humanitarios impos'bilit' d
,
Y en a, de los
base de ley y derecho.
1 an onos a oponernos contra tal situación a

°,

Resumamos, pues, nuestros argumentos e ideas. no b ta
tro legítim limita
a1
·
as , para un encuen.
o,
rse
provecho material; lo importante sólo
..
s1 se logra una disposición personal (existencial) dentro de val:acZ:anif1~ta
manas. Pero no debemos cometer el error de aislar d
h
~ nes u.
d
e su co erenaa valua
nuentos e otros pueblos por la razón de que no
.
. '
ca penetraríamos en I
s sean mcomprens1bles. Nun'
ta caso, hasta los fundamentos de la pos· . ,
.
base de w1 encuentro real es· averiguar lo q
ic1on a3ena. La
·
ue no es netamente relativo.
9) La comunidad relativa. Se ha hablado d 1 his .
. , .
cuente s , 1
.
e
tonsmo filosof1co conse' egun e cual todo es relativo y pierde, por ende I
b 1
,
puede ser así? El hecho es evidente. Lo
'. ~ ~ so uto. ¿ Como
.
s conceptos histonco-culturales no
125

�se pueden explicar -a priori- en forma general sól~ ?°r la. ~n; eso lo
demuestra nuestra reciente comprensión del orden g nenco-espmtual. Se trata pues de nociones ideo-gráficas, y d ciertos evento opiniones e int rpretaciones de origen histórico. Tales nociones no se dejan compr~ _en unagenes de categoría general, ni menos deri ars de ellas. Por const~ente todo resultaría accidental; pero esta manera de pensar no es compatible con
la realidad.
Con toda intención me he referido a la cuestión de valoraciones; porque el
interés por lo ajeno, por los pueblos y culturas extraños, siempre ll~a a ste
dominio. Es osa muy diferente hablar -en 1 sentido arriba mencionadode una especie de " lógica del ser''; confrontamos la argumentación lógica ~eneral con un hecho único, práctico, que está fuera del alcance de ella. Tratándose de alores, en cambio, debemos calificar primariamente lo cxclusi o del
evento y del pensar concretos. Esto
lo esencial, en comparación con la _presentación de legalismos a raíz de las ciencias naturales. o paramos aqu1 : el
mencionado "evento" no es otra cosa que el significado de un sentir general
"sobre-individual" de alor -ya sea positivo o negativo-- en dos direccione :
p r un lado, la cristalización de una valuación derivada ~e la totalidad (v ~
arriba la "totalidad del sentir") ; por el otro, una sustancia y un postulado mtr'msecos que representan Wl mandamiento infinito, como son la dignidad de
Ja persona y la observación de exigencias humanitari~: Una _si~ple cadena de
datos históricos, en cambio, nunca conduce a una rev1SJón ob1etiva y a la reacción correspondiente.
. ,
.
No debemos, empero, cometer el error -juzgando qwzas con demasiada
agudei-.a- de acentuar únicamente los datos históricos, entre sí adversos, en
lugar de indagar lo que podamos tener en común y que pueda ~s~ a pesar
de "marcas divergentes", pero no siempre radicalmente contradictonas.
En este contexto es conveniente referirnos nue aro nte a la onferencia de
Filósofos (Philosophers Conference) y poner en relieve que el coloquio no obtuvo una base real hasta que se había llegado a hablar sobre ciertos valores como p.e. la lealtad, la confianza, lo g nuino, la disposición para auxiliar, la sublimación estética y su manera de expresarse, la religión y el respeto humano
ante las realidades de la vida, que, como la mu rte, nos conmueven a todos. Estos fenómenos todos los tenemos en común~ aunque tengan un distinto colorido
0 matiz. Pero no son completamente relativos. Se puede hablar de un relativismo relativo.
10) i Existen, para todos los pueblos, valores básicos, no limitados por el
tiempo? ¿ Qué se puede hacer para 'desenterrar'' lo que común tenemos y que
se encuentra 'sepultado"? Es mi opinión que algo positivamente humano debe
abrirse paso en los concepto ajenos, los de otros pueblos y sus crea iones; se

126

pone de manifiesto esto en Jas discusiones recíprocas, si ambas partes las saben
estimar Y apreciar. o se trata, en estos casos de teorías, sino de relaciones
concretas y sus modos de cumpli.uúento que han tenido raíces en un ambiente
vital _d_is?°to con sus modalidade,5 espe íficas. Para explicarme mejor, se me
penmtira hablar de una experiencia personal: En Ja primavera de 1964 tuvieron, para conmigo, la gentileza de convidarme a una conferencia del Pakistán
Philosophical ongress en Peshawar (Montañas de Hímalaya), cuyos participantes pertenecían principalmente al Moham.medanismo. e me recibió a mí
como único uropeo con atención y cierta resezva. e me consideró a mí en ~
principio con toda probabilidad como un a teísta más o menos convencido. p ro cuando empecé a hablar, siguiendo mi propias con iccíones, de las dilerent . . feras de ,:valores', del " thetic sphere", "ethical and highest sphere
of ligious alues , hubo, de r pente, contacto y r sultó una franqueza amplia
por parte de todos. Habíamos llegado a un territorio de intereses que t~nía n
común la mayoría de los presentes. Desde luego hubiera sido posible que entraran otros puntos de orden vital, cuestiones sociales, consideraciones artísticas
postulados humanitatios o problemas de la existencia individual que se relacio~
n_an con la vida inte~a personal. Me pude enterar, sin duda alguna, que prec~ente estas matenas encontraron una profunda resonancia, tanto en la India como las Am 'ricas d I orte y del Sur.
. También podemos citar un jemplo de tiempos,, lejanos, palabras del Tao-tekmg de Laotse (siglo VI. a. C. n.). (Trad. p. Ular Bode y ilhelm): • El
'hombre superior' es la garantía del orden ( 15) . El orden eterno genera e1
sentido, y el sentir nos redime del Yo ( 16). La comurúdad necesita del hombre
superio_r que se sacrifica por ella (39). ompe.osa la in justicia con la justi ia
da el bien por el mal -porque el camino recto de la bondad es : ser bondadoso
on los hombres buenos y también con los que no lo son (49). Maldito sea en
cambio, el hombre 'grande' del mundo material, el hombre que ha formad~ su
orden propio, cegado por la codicia y sus ilusione irresponsables". En estos casos no se necesitan mayores explicaciones para poder sentir lo que tenemos en
común aún en nuesn;os días, y aunque no venga de otros horizontes.
Hay aparentemente mucho que a todos nos importa, y mientras más categórico, y de más valor, el tema, más se acerca a nuestra propia existencia.
¿ ómo se e rplica esto? i hago resaltar algo que todos en común ten mos
¿no equivale al hacer a un lado al individuo y su fondo espíritu-cultural? ¿ ~
es que todo vuelve a ser relativo nuevamente? Al contrario: Pero resulta necesaria una breve explicación de lo qu(' se experimenta los "valores" y su íntima sustancia. García Máynez (México) ha formulado el siguiente pre epto: "Hay un fondo omún en todas convicciones y en todo sentimiento con
respecto a los valores". Aldrich (EE. UU.) habló -en Hawaü (1959)- de

127

�Ja "estructura común del hombre" (structure of man). Se puede, entonces,
hablar de valores fundamentales comunes, que no están vinculados con alguna época y que siguen siendo, de hecho, comunes -a pesar de cambios
históricos-- en sus varias manifestaciones, eomo arriba se explicó. Forman
la base de upa comprensión mutua genuina, sin la cual no habría el contacto
deseado.
El ' 1valor" es, no cabe duda, algo que se relaciona con la vida misma, algo que llena la vida, que le da sentido y mérito, a pesar de los sufrimientos
a que nos sujeta. Por esto lo apreciamos y lo buscamos. En todos los tiempos
ha predominado este modo de sentir. Yo mismo lo noto si me lo encuentro
concretamente. Todos, sin excepción, experimentan10s esta sensación, desde
nuestra juventud; sea que se nos haya tratado con justicia, sea que hayamos
encontrado comprensión ética y solicitud sentimental, o sea que se nos haya
abierto una gran obra de literatura y arte. La historia del ingenio siempre ha buscado la manera de identificar tales impresiones con conceptos como el de la justicia, del amor, de la belleza, etc., aunque estas ideas dependan de diferentes expresiones idiomáticas y del fondo cultural Se trata, aparentemente, de un sentido calificativo que representa al menos una disposición, si no un deber absoluto de cumplimiento real.
11) La ascensión gradual y sus variedades. Además existe un punto, para nosotros muy importante. La misma tendencia a fijar valores se puede
realizar en diferentes etapas; es capaz de un aumento calitativo: Se puede
prestar ayuda en pequeña escala; pero también es posible sacrificarse hasta
un grado máximo, con peligro de la propia vida, salvando a alguien de ahogarse, por ejemplo, o -como vimos en la última guerra- sacando a una
persona de una casa en llamas. Estos casos tienen su valor aunque no hayan tenido éxito. Así, el valor personal se puede realizar en varias formas,
estando fundado en el -individuo y no en la generalidad. No existe, de esta
manEtra, un aspecto suficientemente profundo _para 1&gt;0ndear plenamente el
"volumen" del valor individual, por cuya razón me gustaría hablar, en estos
casos, de una "dimensión de hondura". Es, desde luego, un punto de vista
que no se puede aplicar cuando se trata de asuntos materiales, de dimensiones funcionales o de legalismos. Si el botánico, por ejemplo, habla de las diferentes categorías de las plantas, y Jas cataloguiza, no por eso se forma un tema de índole general.
Para el fenómeno valorizante. es, por éhde, de carácter decisivo, qué forma individual ha encontrado el valor básico general --en nuestro caso entre
los diferentes pueblos. A rá!Z de tales valores reales -en sí ya ratificados-hablamos de ellos, como hablamos de los idiomas en general que individualmente se manifiestan en diferentes categorías. También es posible, tomando

en cuenta estas clasificaciones, hablar de diversas "dimensiones de altura"
., ' : los val ores b asades en el caracter,
'
º. " elevacion
y las creaciones espirituales
tJ.enen otro rango que los valores materiales y utilitarios.
Es ~e importancia es~- para nuestro tema; porque se presenta la pregunta -siempre que se erihque lo anterior-, si podemos hablar de lo común
dentro del encuentro de hombre a hombre y de pueblo a pueblo, midiendo
los varios grados y "dimensiones de hondura". Estos motivos, observándolos. nos afectan~ porque cada Tatificació.n lleva su propio matiz. Por eso podemos hablar de una "planicie de variedades" de los valores humanos rea1.iz.ados, en comparación con los modos de valoración que presentan las cuJturas Y épocas histórica.5. Pensemos, no más, en los diferentes aspectos que
ha adquirido nuestra imagen de Dios - básicamente idéntica en todas partes-: sea q~e se concentre en la idea de un amor perSonalizado, de un poder voluntanoso o de una espiritualidad pura; sea que se divise en ella una
trascendencia sublime o una actividad creadora del "concursus divinus" en
la naturaleza. Repito el ejemplo arriba citado que realza cómo el valor
humano ~e~eral del amor se ha manifestado en el "Eros", en el "Agape''
de la anhguedad, en el amor humanitario y social, y en sus varias «dimensiones de profundidad". En los Upanishades también se habla dentro de
un marco histórico espiritual distinto, del sumo valor de la perf~cción y entereza, del amor, de la libertad, del Yo -que se identifica con 'being,, "consciousness - bliss (sat cit y ananda) y absolute love" (Kath. Up. II, 2, l. 3,
12. Shadangya Up. 6, 8~ 7, 15, 8, 7. Brih. Up. 1, 4, 10 y otros).
Es co,nveniente mencionar, sin embargo, que pueden existir, aparte de Jo
común fuera de las culturas, matices de valor muy diferentes en los rasgos
básicos humanos, matices de los cuales no cabe tratar ampliamente en estas
líneas. Pensemos, por ejemplo, en la valoración europea de lo individual y
personal, comparándola con su prestigio en el Hinduismo y Budismo -según afirma · Goichi Miyake (Japón). No importa que íshida baya encontrado alguna semejanza en su teoría de la superación de la vanidad a través
de la autodeterminación de la eternidad hasta llegar a la historia contemp~ránea · o que Sulmzi reconozca, ante la eternidad (Samara- irvana) , la
afll1Ilación o la negación de la vida. Debemos "preg1.1Dtar" -dice este último- "por el sentido de los v.arios símbolos; sólo así estaremos en condiciones de perforar el velo" (The East and the Western Way, 1957).
Es preciso, ciertamente, anotar que algunos valores básicos humanos no penetraron, en una u otra época, hasta la superficie; que estaban "sepultados";
que ha existido, según dice Scheler, una especie de "ceguera" o "error" coa
respecto a aquéllos. Pero no nos corresponde reflexionai; en estos términos

129
128
H

�si no nos identificamos aprobando los valores humanos generales "sobre-temporales'' (eternos) -aunque existan, repetimos, grandes variedades históricas.
12) Resultados. Es imprescindible lo arriba dicho, si anhelamos un entendimiento mutuo entre los pueblos· si averiguamos lo que mutuamente nos
interesa, y si nos preguntamos qué profundidad y cualidad han cobrado nuestros valores humanos dentro de los límites espirituales hasta ahora desconocidos. Tenemos que "ajustar" nuestra vista para divisar lo absoluto en medio
de visiones fugaces, y para percibir qué motivos de valor se hallan en los diversos dominios culturales y manifestaciones históricas. Se puede, desde luego,
oponer que la ciencia exacta no es capaz de comprobar estos fenómenos sino
únicamente, de registrarlos; depende de las condiciones que presentamos a la
ciencia y sus formas de investigación. icolai Hartrnann ha aclarado, con todo
acierto, que no es posible aplicar al ambiente espiritual los conocimientos relativos a la naturaleza orgánica y anorgánica. Se trata, en aquel caso, de luces espirituales, de experiencias intrínsecas genuinas que están sttjetas al criterio de la responsabilidad científica y que necesitan de su justificación por
análisis fenomenológicos para evitarnos una decepción de nosotros mismos.

naturaleza, 1a independencia de la personalidad y lo "Humanum" en todas
partes, en todo el mlllldo.
Nuestra meta no es la uniformidad. La variedad inmensa de las diferentes culturas populares debe presentarse como un símbolo fértil, tal como Jo
vemo~ en una galería de arte con cuadros de muy distinta expresi6n y calidad S1empre que se trate de testimonios legítimamente genuinos. De esta manera lograremos nuestro «encuentro" y desenterraremos lo que, clandestinamente, tenemos en común.

Traducido por el SR.

ERNESTO JAFFE

Si pasamos por alto las valoraciones constructivas -históricamente tan importan tes-, porque no se dejan definir por las ciencias exactas, entonces se
desvan~ce el entendimiento entre pueblos y hombres. Necesitamos controlarlas
espiritual¡:nente. Para esto es indispensable seguir, en lo esencial, las mismas
sendas ( según Dilthey) y convencernos de nuestra propia conformidad. Así
preparados, debemos presentarnos ante 1os representantes de los demás pueblos, dispuestos, a la ez, a la tolerancia dentro de los valores básicos, y al
reconocimiento de la libertad espiritual ajena. La ínisma ética nos obliga a
tal actitud. Es preciso hacer un resumen breve de lo que hemos dicho.
Se ha explicado que el "encuentro" sólo es factible si reconocemos las
distintas manifestaciones de los valores básicos humanos en zonas culturales
ajenas. Nuestra posición, con respecto a esta aclaración, sólo se justifica, si
se da a dichos alcances y metas un carácter incondicional; si algo "sobretemporal" se abre una brecha en el dominio temporal. Está, en este caso,
respaldado por síntomas que se relacionan con la más íntima existencia humana y en los cuales se manifiesta el Yo ajeno. Una tentativa de esta índole
nos obliga al respeto y al interés por los demás pueblos, porque se trata, con
inequívoca necesidad, de ]os deseos de ellos y de sus impulsos ocultos. Si logramos verificar tales intenciones, la ~usión será fecunda y nos dará la
oportunidad de comunicar algunas de nuestras ideas existenciales europeas.
Descubriremos, a la vez, que se resucitan, de este modo, nuestros propios
anhelos, como son: el desarrollo del espíritu a raíz del conocimiento de la

130

131

�EL NIRVANA COMO ESTADO INCONSCIENTE

DR.

ISMAEL Q UILES

Universidad del Salvador

centro de la Filosofía Budista, es reconocido por
todos; es elemental en la doctrina y en la vida del Budismo.

QUE EL NIRVANA SEA EL

Evidentemente, la interpretación del Nirvana, afecta al esquema total del
Budismo. De ahí la importancia definitiva que adquiere la concepción del
Nirvana como clave de bóveda, determinante en las diversas interpretaciones del Budismo.
Pero, tal vez haya pocos términos dentro de la doctrina budista, cuya interpretación alcance una gama tan variada, tan contradictoria de puntos de
vista. Desde el irvana como eterna felicidad personal, hasta el NJIVana
como extinción absoluta. Vamos a considerar una ~ las que han tenido un
buen número de autorizados intérpretes: el Nirvana como estado inconsciente.
La doctrina budista del no-yo y la frecuencia con que los libros sagrados
hablan d@l irvana como "extinción", debía Uevar también, por cierta gravitación lógica, a la teoría del Nirvana como arrulación definitiva de la conciencia. A la muerte de Buda se pronunció aquella célebre estancia: ''Como
la extinción de una llama, así fue liberada su mente...".1 La mente se apaga
como se apagan las llamas, como se apaga la luz al extinguirse la llama. Esta
idea se halla tan extendida y asimilada en el budismo de 1 los suttras que la
Vallée-Poussin ha podido escribir: "no existe la menor duda de que la interpretación nihilista del budismo, la negación de un alma, la negación de la supervivencia del santo es la doctrina directriz de los Pita.kas (las antiguas escrituras) así como de la escolástica medieval del norte de la India (Madyamaka)".2
• Damos, pues, a los términos su estricta significación etimol6gica, admitida también poJ" algunos psicólogos y _psicoanalistas.
1 Esta sería la diferencia esencial entre el estado inconsciente y supra consciente;

133

�Esta interpretación negativa del estado del Nirvana con el cual no hay lugar alguno para la continuación de la conciencia, ha tomado dos direcciones
o dos aspectos: o bien se supone que el santo permanece todavía después de
la muerte, pero en una imposibilidad total de actividad consciente, porque
ha anulado todos los incentivos de la conciencia, y, en tal caso, estaría en un
estado de cesación de toda actividad consciente parecido al sueño; o bien se
supone que la conciencia cesa, porque hay en la muerte una "total aniquilación" del santo, interpretación propia del nihilismo extremo budista.

A.

EL NIRVANA COMO SUEÑO ETER

o

El estado de Nirvana ha sido siempre descrito como estado de paz, calma,
reposo absoluto. Ello proviene de que se ha liberado el santo de todo deseo y
ha llegado a la pedecta impasibilidad, pues nada puede afectarle. Esta tranquila y serena cahna del irvana no parece tener, para algunos, mejor expresión que la del sueño. La imagen del monje budista que pasa en meditación
largas horas en inmovilidad absoluta, tratando de mantener no sólo inmovilizado su cuerpo, sino también su alma, su inteligencia, parece no diferenciarse mucho de un estado hipnótico prolongado. Ahora bien el Nirvana es un
estado parecido al que el santo adquiere en este mundo en la profunda contemplación, y no es extraño que haya sido comparado con el estado pacífico
y sereno del reposo eterno. 3
Las descripciones del irvana como cesación de la conciencia han confirmado esta hipótesis. Cuando Sariputra dice que lo que constituye la felicidad
del irvana es precisamente la ausencia de sensación/ parecería negar la con~
en éste la realidad del yo individual no subsiste, en aquél sí, pero sin darse cuenta
de sí mismo. Preferimos los términos ''esfumarse", "diluirse" o "transformarse" en
una conciencia superior, porque, estrictamente hablando, no se puede hablar de "aniquilación" en este caso. El término, además, no es grato a muchos budistas, que no
quieren ser llamados "nihilistas".
• er MiRCEA EuADE, Yoga, Inmortalidad y Libertad. Trad. por Susana Alde.coa.
Ed. Leviatán, Bs. As. 1957: "Pero el hecho más importante para nuestro estudio
es el descubrimiento, en Mohenjo-Daro, de un tipo iconográfico, que puede ser considerado como la primera representación plástica de un yogui". Cita las descripciones
de Sir John Marshall al respecto. Pág. 362 y sigs. Ver también del mismo autor
Técnicas del Yoga. Trad. de Osear Andrieu, Fabril Financiera, 1961, pp. 192-197.
• Literalmente significaría "recto conocimiento", de samyak, recto, y khyáti, conocimiento, que es lo mismo que jñána. CH. SHARMA, Indian Philosophy, p. 138. Pero
como por este recto conocimiento se obtiene la separación del yo real (purusha),
liberándolo, discriminándolo, del yo fenoménico (prakriti), el término significa tam-

134

tinuación de la conciencia. Asi ha sido interpretado, incluso por autores tan
notables como Stcherbatski, el cual dice que el liberado es feliz a la manera
de una piedra. 5 E] Nirvana es, o bien aniquilación, o, por lo menos, un estado de ciencia y de insensibilidad. El budismo Zen tiene como objetivo llegar
en la meditación a la iluminación que es el Nirvana, adelantando en este
mundo; el estado de impasibilidad absoluta logrado es comparado al de una
estatua de madera. 6
Apenas los occidentales comenzaron a interesarse por el budismo, Colebrooke decía que "el irvana, tal como los budistas lo entienden, se confunde con un sueño eterno". 7
Pero es evidente que el ideal budista no puede reducirse a un irvana
que consista en el sueño eterno. La permanencia del santo después de la
muerte, pero en un estado no interrumpido de sueño, resultaría totalmente
inútil Y consistiría en una felicidad negativa que es más bien puramente verbal. Es evidente que la felicidad cuando se experimenta y por lo mismo la
felicidad de la cesación de las sensaciones y de las ideas, sólo es tal, cuando
puede experimentarse y contraponerse al estado de inquietud que la se11$3.ción Y las ideas como tales producen. Esta es la intención de Sariputra cuando quiere decir que la felicidad del Nirvana es precisamente "Ja ausencia
de la sensación".8
La tradición hindú, según ya vimos, nunca ha considerado el sueño como
~ estado de samadhi o de realización propiamente tal. Tampoco fue cons1de~do el sueño como un estado propio de Nirvana en este mundo para los
budistas. Menos probable es por tanto que fuera considerado como el estado
definitivo del irvana.
. En_ cambio el Nirvana como aniquilación total ha tenido muchos más partldanos entre el budismo tradicional y los orientalistas modernos.

bién "discriminación". Ver MIRCBA ELIADE, Técnicas del Yoga, p. 19 y Cao1sv MARYSE
La Métaphysique des Yogas, pp. 35-36.
'
'
• SBARM.~, CH., Jndian Philosophy, p. 138.
~ MIRCEA ELIADE, Técnicas del Yoga, p. 19. El mismo cita, sin embargo, opiniones
res~etables q~e llevarían la composición del Sutra hasta los siglos TI o I después de
C~sto. También anota que Asuri, el segundo maestro del Sam.khya, "vivió hacia el
ano 660 antes de Cristo" (p. 211), lo cual significa que la doctrina estaría ya difundida_~n. tiempo de ~uda. Ciertamente "no se duda de que Jas técnicas expuestas por
PatanJal1 tengan collSlderable antigüedad" ([bid., p. 19).
1 Técn_ic':1 del Yog~, _P· 18. Sin embargo, SBARMA observa: "The original sánkhya
was ~o~sbc a~d. the1st1c. But the classical Sánkhya, perhaps undcr the influence of
M:tenalis~, Jauusm and Buddhism, becamc atheistic". Jndian Philosophy, p. 152.
VALLEE-Poussrn, L. DE LA, Nirvana, pp. 11-12.

135

�B. EL

NIRVANA COMO ANIQUILAMIENTO

Puede decirse que el problema central del budismo ha girado en tomo
a esta interrogante: ¿ El Nirvana es un puro aniquilamiento o un estado
trascendental de bienestar? ¿El santo que se ha forzado por cumplir Ja ley
de Buda, termina totalmente con la muerte? El problema no es nuevo sino
que, como antes hemos visto, se atribuye ya a los mismos discípulos de Buda. Es natural que le pidieran esclarecimiento sobre lo que es el estado del
Nirvana y que una de las preguntas inevitable.5 fuera si el santo existe o
no existe después de la muerte. Recordemos los sutras del monje errante
Vacchagotta y del discípulo Malunkjaputta, quienes deseaban impacientes
una orientación de Buda en este problema. La falta de una respuesta precisa
a este gran interrogante, así como las teorías budistas, desarrolladas después
en los libros sagrados y en los comentaristas, sobre la no realidad del yo, y,
finalmente, las descripciones del Nirvana como extinción, han dado siempre
Jugar a las interpretaciones nihilistas del mismo: el santo después de la muerte es totalmente "'extinguido", aniquilado. Esta exégesis ha sido recogida
con cierta preferencia por los intérpretes occidentales, quienes han querido
incluso hacer la apología de dicha solución y ofrecerla como una actitud
salvadora y optimista.
Pero ¿ cuál es la impresión de conjunto que ofrece la historia del budismo
al respecto? ¿Es el budismo una doctrina y una religión verdaderamente
nihilista? ¿Es el destino del santo budista el evaporarse o extinguirse simplemente en la nada absoluta? En la literatura clásica budista puede ha11arse una doble serie. de textos, una de las cuales insiste en el irvana como
extinción y la otra en el irvana como una felicidad positiva. En la historia
del budismo no han faltado tampoco escuelas que han sostenido claramente
que el Nirvana es una simple cesación y que por el término Nirvana no se
designa ninguna realidad determinada, antes bien sería una simple expresión verbal, sin realidad . Pero frente a los textos negativos y a las escuelas
propiamente nihilistas, se levanta la otra serie de textos que sostiene~ ser ~l
Nirvana una realidad inmortal, un refugio inmortal, el absoluto mcondicionado, etc. 1 an sido también numerosas las escuelas que han rechazado
la etiqueta de nihilistas y otras las que positivamente han descrito el Nirvana como una continuación de la vida después de la muerte en un estado ne
plena felicidad.
Para proceder con método en este delicado problema, primerq_ e~ucbaremos las interpretaciones de los indianistas occidentales sobre el 1rvana
como puro aniquilamiento. Luego estudiaremos algunos de los textos básicos y finalmente trataremos de precisar algunas conclusiones.

136

l. Interpretaciones Occidentales Nihilistas
a)

BARTHÉLÉMY-SAINT-lin.AmE

En el siglo pasado parece haber abierto el camino a una interpretación decidida nihilista M. E. Burnouf. BARTHÉLÉMY-SAINT-Hn.AIRE, que recoge y hace
propia la doctrina de Burnouf la resume de esta manera : 'Según él, el Nirvana es aniquilamiento completo, no sólo de los elementos materiales de la
existencia, además y sobre todo del principio pensante". Ha expresado veinte veces esta opinión, ya sea en su primera obra Introducción a la Hist-oria
del Budismo Indio, ya en el Loto de la buena ley, publicado ocho años después con la ayuda de numerosos y decisivos documentos. Tanto sus primeros
estudios como los últimos no le han dejado nunca dudas sobre este pllllto
capital; y sabido e.s que examinaba todas las cuestiones con escrupulosa exactitud y las resolvía con fallo infalible".9

Y con el entusiasmo que le caracteriza, Barthélémy-Saint-Hílaire concluye de esta manera : "Así, pues, la etimología, los más ilustrados filólogos

contemporáneos, los textos mismos, y, en fin, las críticas de los adversarios
del budismo, todo se junta para demostrar que el Nirvana. no es en el fondo
sino el aniquilamiento definitivo y absoluto de todos los elementos que componen la existencia".10 Ha citado antes el texto, al cual se recurre con frecuencia hablando del Nirvana: 'En donde no queda ya nada de agregación,
donde no queda ya nada de la existencia, en donde no queda ya nada absolutamente".
Saint-Hilaire no mira esta doctrina con simpatía, antes bien formula contra ella una seria crítica, pero confiesa que no puede dar otra interpretación del budismo. Como quiera, dice, que el budismo no admite un Dios, 1ú
personal, ni universal, en el cual pueda perderse el alma humana después
de la muerte; y como quiera que tampoco adnúte una naturaleza propiamente dicha del alma, no puede pues "unir al alma humana, a la que ni
siquiera nombra, ni con Dios al que ignora, ni con la naturaleza que tampoco conoce. No le queda otro partido que aniquilarla y, para e'Star bien seguro de que no ha de reaparecer bajo forma alguna en este mundo, al que
maldice como la morada de la ilusión y del dolor, destruye todos los elementos de aquélla como tiene cuidado de repetirlo mil veces. ¿ Qué más se
quiere? Si no es la nada1 ¿qué es el Nirvana? 11
' O. c., p. 85.

"' o.

c., p. 86.

u ZrnMER,

H. Philosophies of India, p. 330.

137

�Confiesa que esta es una grave afirmación. "Es una fe horrible,~ duda ' .111
Pero cree que es la única interpretación que responde a la realidad de la
doctrina budista.
b)

ÜHILDERS

En su Poli Dictionary el célebre orientalista CHILDERS subrayó también

la interpretación nihilista del irvana. Si la existencia, según el b~d~o,
es dolor, la felicidad, la moderación del dolor consistirá e~ la no_ eXISte,:ici~,
es decir, en el aniquilamiento. Justamente la lengua Pali, no tiene teronnos adecuados para expresar la palabra "aniquilamiento" y el más frecuentemente usado es el de Nibbana o "extinción". Además del sentido del Nirvana como extinción, aquél significa también 1a santidad, el dominio de
las pasiones) la cual nos libra del dominio de la suerte o mejor dicho d_el
temor de estar sujeto a nuevos nacimientos. En síntesis, Nirvana, para Ghilders, significa la paz que da la santidad porque nos libra del temor de la reencarnación y nos hace asumir una actitud serena frente a los dolor~ corporales de este mundo por un lado y, por otro, la muerte acaba totalmente
con el dolor de la existencia por el aniquilamiento total.
La solución de Childers resulta, sin duda, demasiado simplista. Si la existencia es dolor, el remedio no será dejar de existir simplemente, sino liberarse de 1a ley de la transmigración y del cambio, que es lo propiamente doloroso de la existencia. Además, resulta extraño que se haya utilizado el mismo término Nirvana para expresar dos estados totalmente opuestos entre sí, como
son el de destrucción y el de felicidad. 'Es difícil admitir, que para ex.presar
dos cosas tan opuestas como son la felicidad perfecta del santo en esta vida
y la total aniquilación, se haya usado un ténnino ~co, sin que se_ aclare
otra distinción entre los dos empleos de la palabra smo la del corrueru:o Y
la de )a perfecta realización. Es necesario reconocer que una felicidad perfecta que consiste en un conocimiento exhaustivo de todo lo real y en la
conciencia de un poder de dominación sobre todas las cosas no tiene nada
de común con una total destrucción del ser". 13
Childers se apoya también en presupuestos materialistas, y en_ton~es. ;s
natural que no encuentre otra explicación del Nirvana que la aruquilaoon
por la muerte. Pero es evidente que 1a doctrina de Buda no p~~~e ser ~lasificada como materialismo. Sólo una mínima parte de la tradic1on budista
podría clasificarse en esa linea, al paso que la inmensa mayoría, el gran

peso del pensamiento budista y de la vida del budismo, se han inspirado en
principios que desbordan el materialismo.
e) RHYs DAVlDS

Con más decisión todavía que Childers ha interpretado el irvana, como
aniquilamiento absoluto, el célebre traductor de los libros sagrados budistas
RHYs DAvms. Ya en su Pali-English Dictionary escribe con toda convicción :
"El Nirvana es pura y exclusivamente un estado ético que debe ser alcanzado
en esta vida por prácticas éticas, contemplación e introspección. Por tanto,
no es trascendental. Lo primero y el más importante camino para alcanzar
el Nirvana es por medio de la Octuple enda y todas las interpretaciones
~ue__tratan de la :ealización de la emancipación del placer, del odio y de la
ilus1on deben aplicarse a las costumbres prácticas y no al pensamiento especulativo. El Nirvana es realizado en el corazón de cada uno y medirlo
con una medida especulativa es aplicarle un mote equivocado".H
Rhys Davids ha sintetizado aquí su concepción del Nirvana que puede reducirse a los siguientes puntos :

2)
3)
4)
5)

Es evidente que el irvana, interpretado en esta forma, también demasiado simplista, no puede encajarse dentro de la complejidad del budismo. Por
de pronto, resulta ésta totalmente inadecuada para compaginarla con el
dogma budista de la transmigración. Si el aniquilamiento es total y si no hay
ninguna realidad trascendental que desborde las realidades de la existencia
presente, ¿ qué sentido puede tener la reencarnación y la transmigración que
son un dogma absolutamente universal del budismo? ¿ Qué sentido puede
tene~ asimismo el otro dogma universal del karma, pues éste exige la pen:nanenc1a de algunas de las condiciones de la existencia actual como germen de
otras existencias? El negar toda realidad trascendental, es decir más allá de

"' Piscmu,, Buda. Introducción.
tt
13

138

Niruana, p. 11.

irvana sólo se realiza en esta vida.
consiste en las virtudes éticas, en la santidad.
la liberación del irvana se refiere solamente a las pasiones e ilusiones que sufrimos en este mundo.
después de la muerte no hay nada más, no hay otra existencia, sino
aniquilamiento absoluto.
el iIVana no es algo "trascendental" ( es decir más allá de 1a existencia actual no hay ninguna otra realidad que pueda ser designada
como irvana) .

1) el

lbid., ibid.

139

'

�la vida presente, es absolutamente incompatible con los dogmas fundamentales budistas. Ello nos está diciendo que la doctrina del aniquilamiento t~
tal por la muerte debe necesariamente recibir ciertas fundamentales mitigaciones.
La interpretación "exclusiva" del irvana, como santidad, es decir perfección ética, no cuadra tampoco con la repetida significación del irvana
como felicidad perfecta, como estado de inmortalidad que se encuentra en
los textos sagrados budistas. Habría que dar a todos estos numerosos textos un sentido totalmente contrario al que obviamente deben significar. Ello
llevaría a distorsionar toda una serie de t xtos para adaptarlos a esta interpretación unilateral y simplista del rrvana.
Rhys Davids no ha perdido ninguna oportunidad, en sus numerosos estudios y en sus introducciones y notas a las versiones de los libros sagrados budistas, para repetir esta interpretación nihilista del irvana, que él conecta
necesariamente con la doctrina del no-yo. Así por ejemplo, en su conocida
obra Early Buddhism, rechaza claramente el irvana como "un estado que
debe ser alcanzado después de la muerte". 15 Alü es donde interpreta el silencio de Buda a propósito de las " uestiones reservadas" en sentido negativo.
Es decir, Buda ocultaba o disimulaba su propia opinión de que no había
un alma en manera alguna propiamente tal y que tampoco el santo gozaba
de la supervivencia después de la muerte.
Las expresiones positivas sobre el Nirvana, que aparecen en los libros
budistas, las califica Rhys Davids nuevamente con sus ya conocidas expresiones de "nombres cariñosos", "epítetos po 'ticos" "dulces metafísicos, caros a tantos corazones".16 En una palabra, excluye toda interpretación trascendental del Nirvana que implique alguna continuación del santo después
de la muerte.

d) PrsCHEL
Una interpretación parecida a la de Rhys Davids fue propuesta por Pischel en su obra sobre Buddha. 11 Pueden reducirse a tres afirmaciones las
ideas de Pischel sobre el irvana: a) el Nirvana, propiamente tal, se realiza en este mundo, y consiste en la liberación del deseo por el conocimiento
de la doctrina ele Buda; b) el irvana definitivo "llamado también nnprecisamente Nirvana" 18 se alcanza después de la muerte y consiste en el ani-

,. o.

c., p. 332.

,. VALLÉE-PoussrN, L. DE LA, Nirvana, p. 21.

" Técnicas del Yoga, p. 144.
/bid., p. 145.

,a

140

qui!~ento . total; pero la muerte no es necesariamente el aniquilamiento
defJD1bvo: s1 los sanskharas, que son las raíces de la reencarnación no han
sido destruidos hay lugar para otras existencias incluso en forma de dioses·
pero 19 estas existencias no son ni definitivas ni la condición ideal del hom~
bre; la condición ideal del hombre es el irvana definitivo, el aniquilamiento.
El irvana es principalmente y ante todo, para Pischel, la salvación en
este mundo.,; e~e es el estado venturoso de felicidad que Buda ha prometido
a l~s suyos. Q~en conoce las cuatro nobles verdades, quien obra según ellas,
qwen ha venCido completamente sus pasiones consigue, ya en la tierra, el
estado de descanso venturoso, el irvana. El santo no necesita esperar a la
muerte para salvarse; encuentra su salvación en la misma tierra". 2 º "Los
textos hacen resaltar con frecuencia que para los budistas irvana es ante
t~do Yen pr~er término el estado del que no peca, ni sufre". 21 os da: pues,
Pische] una idea del irvana propiamente tal como equivalente a la santidad
y al renunciami~n~, en este mundo:. " ~a.na es, por lo tanto, en principio,
solamente la extinc1on de la concupISCenCia, el renunciamiento a las alegrias
mund~"- Y, aunque reconoce que el irvana tiene dos grados, la salvacion ~n vida Y la salvación después de la muerte, el irvana simplemente es
"el rrrvana de la salvacjón en vida". 22

d::

La salvación después de la muerte la Uama Pischel el irvana -&lt;'completo".
Pero, ¿ en qué consiste este irvana completo? Las expresiones de Pischel son
al respecto muy definidas. Frases tan negativas como "aniquilamiento de to. t encia
. ' ,2a " an u1acmn
. , de la sustancia pensante'',2'' "extinción eterna"
da exis
"completa extinción", "esencialmente algo negativo" ;u revelan hasta qué
punto, se quiere significar un aniquilamiento total.
Pischel confiesa que "la bienaventuranza vacía del parinirvana, era, sin
duda, para muchos, de difícil comprensión". Para él la doctrina de Buda
acerca del Nirvana es clara: el silencio de Buda, cuando se Je preguntó por
el estado del perfecto después de la muerte, no significaría sino la inutilidad
de la pregunta misma porque claramente dejaba entender su verdadera doctrina de la extinción total: " o ha dejado la menor duda sobre el fin de su
doctrina: el descanso de todos los sanskharas, es decir, de todos los pensamien.,. VALLÉE-Poussm, L. DE

u, o. c., p. 72.

"" o.
21

c., p. 145.
MN, I, 183.

20 MN, I, 148.

er MmcEA ELIADE, o. c., p. 148.
'" DN, I. 180. Ver MmOEA EuADE, o. c., p. 139.
,.. Vinaya, II, 112.
21

DN, I, 202 y sigs. Ver Mmo.EA ELIADE, o. c., p. 139.

141

�tos q ue procedentes de existencias anteriores permanecen en el espíritu, la
' de la sustancia pensante, la cesac1on
-, de tod os los sk~ndas" •26
anulación
Pero . cómo interpretar los textos en que el Nirvana se descnbe como una
felicid;dl eterna y perfecta? Pischel aplica esos textos al i~~a en ~te munque
do. Para e'l, el santo de este mundo tendría esa absoluta felietdadd Y dicha
b dis
"ben
con
términos
tan
poéticos
y
atractivos
los
libros
sagra
os
u
~:
descn
.
.
ta d
"Esa felicidad consiste en que el santo, que ha logrado ~1 ~irv~na en es V1 a,
está ya seguro de que a la muerte él alcanzará el amqwlanuento tota~ ,Y no
habrá para él más reencarnaciones. Entonces sabe que esta encamac1on . ~
la última; que para él no hay más renacimiento; que a la muerte conse~a
el irvana completo. Por eso el primer li.fvana es para él causa de dicha,
, sereno e incomparable de la paz, lugar eterno, donde no se conoce el
paIB
.
¡
,, 21
dolor, mansión que las fuentes budistas describen ~o~ bollan~ co ores ·
La i,nterpi:etación de Pischel tiene dos puntos deb~es._ ,El prun~ro es que
fuerza el sentido de los textos positivos de la descnpc10n de NU"Vana, l~s
cuales en manera alguna, si no es dándoles un carácter absolutamente ~oetico que no tienen, pueden coincidir con el Nirvana en este mund~. ¿ Como
e al estado de irvana en este mundo el tan repebdo título
puede aPlicars
.
•
· l
de Inmortal, Inmortalidad, que continuamente se aplica al Nrrvru;a, s1 a
felicidad en este mundo va justamente a desembocar e~ l~, mue~e. Menos
todavía puede aplicarse el término de inmorta_l, a la ~aon lllJSma, como
lógicamente debería hacerse en la interpretac1~n de P~el.
En segundo lugar, se pide al que ha consegwdo el Nirvana en es~e mundo, que se sienta feliz porque va a lograr el aniq~lamiento total., Sm duda
que el consejo es muy dilícil de cumplir para la mmensa ma~ona, po~que
es algo así como hablar de la felicidad que hay en un cement~no. El m1~o
Pischel ha reconocido que esta "bienaventuranza vacía del_ . uvana era, Sll1
duda, para muchos, de muy dificil comprensión"., L~ diflcult~d _de ~omprension aqw tiene un fundamento serio en la anü.~1s que ~mquilamient~
total y Nirvana implican., porque es inseparable de este el concepto de felicidad y de inmortalidad según Buda.
,
. .
No es de extrañar que Pischel haya acentuado el caracter pes1rmsta del
Budismo. "Esta primera noble verdad, pa existencia es dolor), reve~a ya que
el Budismo es una actitud pesimista. Y, en rigor, no hay en ~ tierra una
·'
dif"cada sobre base tan pesimista y cuyos adeptos esten tan proreligion e 1
.
.
·d
fundamente penetrados, como el Budismo, de la nada y JlllSena. d~ esta vi a.
No puede imaginarse una verdadera religión sin algo de pesim15Illo. Pero
'" MN l. 226, señala siete días.
= JrvAKA, LonzANG, Jntroduction to the Vajrayama. "lndo-Asian Culture", Cal-

ninguna ha dicho con tan franca dureza como el Budismo que esta tierra
es un valle de lágrimas".28

Lo que sucede con Ja interpretación que Pischel nos da del Budísmo es
que no hay ninguna compensación del pesimismo budista respecto de la vida. La vida humana carece de valor, es 'nada y miseria". El budismo reconoce eso, pero ¿ no da ninguna compensación para esta situación pesimista de la vida? Por buena voluntad que tenga Pischel es difíci] construir una
concepción de la vida que posea sentido en esos términos y no quede reducida al absU1'do. Es inútil ofrecer, como solución, el Nirvana en este mundo,
la represión del deseo. Esta represión debe tener un sentido que no aparece
en la concepción puramente pesimista de la vida.
Una prueba del pesimismo sin compensación que Pischel ve en el budismo, la tenemos en una de las narraciones, citada por él como muestra de la
didáctica budista y considerada como "un ejemplo de verdadero Budismo"
por Max Mü11er. En realidad se trata de una hermosa y emotiva parábola,
pero el profundo sentido pesimista que encierra tendría un efecro destructivo si el Budismo no le diese alguna compensación. Esta compensación es
la que no ha sido atendida por Max Müller, Pischel y los demás intérpretes
nihilistas occidentales del Budismo. Recojamos la narración, tal como ha sido
resumida por el mismo Piscbel:
"En 'S;avasti' había una familia pobre que t-uvo una hija llamada
Gotami ( en sánscrito Gautami). Era tan flaca que le llamaba Kisagotami (en sánscrito krasagautami}, 'Gotami la flaca'. Se casó, y la familia del marido la trató muy mal porque había nacido en una casa
pobre. Pero cuando tuvo un hijo, la honraron. E[ hijo murió cuando
"VALLÉE-PousstN, L. DE LA, Nirvana, p. 22. MN, 1, 455; Ill, 28; AN, W, 426.
Como es sabido, estas prácticas se han estilado siempre entre los hindúes. El respetable autor de A History o/ Jndian Philosophy, S. N. Dasgupta, se refiere a dichos
fenómenos en su obra Hindú Mysticism como practicados todaV1a: "Es una cesación
total .del proceso respiratorio; con la boca cerrada y la lengua echada hacia atrás, deteniendo firmemente el paso del aire, el asceta yoga, está sentado en su posición fija, en un
estado sin vida aparente. Aún en los tiempos modernos hay muchos casos bien probados de
ascetas yogas que pueden permanecer en este estado, aparentemente sin vida, por más de un
mes. Yo mismo he visto un caso en que el yoga estuvo en esta situación durante nueve
días". Y refiere a continuación el caso del asceta Haridas, quien estuvo cuarenta días
enterrado, bajo estricta vigilancia, y luego retornó a la respiración normal. O. c., pp.
75-76. Sin embargo, el mismo Dasgupta observa que fenómenos de resistencia füica no
son el verdadero samádhi, sino sólo una preparación física. El Samádlti no es algo corporal, sino una práctica de la mente ( "practice of the mind", "superior mental yoga").
([bid., p. 77.

cutta X (1961) p. 261.

142'

143

�acababa de aprender a andar. Como hasta entonces no había .1Jisto ella
la muerte, echó a los que querían llevarse al niño para quemarle. 'Voy
a preguntar 1m remedio para mi hijo', pensó. Cogiendo el cadáver en
su regazo iba de casa en casa preguntando: '¿No sabéis un remedio
para mi hijo?' Y la gente Le decía: 'Hija, ¿has perdido la cabeza?' 'Andas buscando un remedio para tu hijo muerto'. Pero ella se decía:
'Seguramente encontraré a alguien que sepa algún remedio para mi hijo'. Entonces vio a un hombre sensato que le dijo: 'Hija mía, yo no sé
ningún remedio, pero conozco a uno que conoce un remedio'. '¿ Quién
conoce un remedio, señor?' 'El Maestro, hija mía, conoce un remedio.
Anda y pregúntale'. 'Voy allá, señor', le dijo, y se fue a ver al Maestro·
le saludó, se puso a su lado y le preguntó: '¿Conoces un remedio para mi hijo, señor?' 'Sí, conozco uno'. '¿Qué tengo que hacer?' 'Toma
un polvo de grano de mostaza y dalo a tu hijo'. 'Voy a tomarlo, señor. ¿En qué casa he de buscarlo?' 'En la casa en que antes no haya
muerto ni un hijo, ní una hija, ni nadie'. Ella dijo: 'Está bien, señor';
y saludó al Maestro, dejó a su hijo en el regazo y se fue a la ciudad. A
la puerta de la primera casa pidió un grano de mostaza, y cuando se lo
hubieron dado preguntó: '¿No ha muerto antes en esta casa ni un hijo, ni una hija, ni nadie, verdad?' '¿Qué dices? Los vivos son pocos,
pero los muertos son muchos'. Entonces devolvió el grano de mostaza
y anduvo de casa en casa sin conseguir el apetecido grano de mostaza.
Por la noche pensó: '¡ Ah! ¡ Qué penosa tarea! Yo creí que sólo mi hijo
había muerto; pero en toda la ciudad son más numerosos los muertos
que los vivos'. Al pensar esto se endureció su corazón, tierno por el
amor al hijo. Tiró a su hijo en el bosque, fue a ver al Maestro, le saludó y se puso al lado suyo. Y el M_aestro habló así: '¿Has encontrado
el polvo de grano de mostaza?' 'No lo he encontrado, sqñor. En toda
la ciudad son más numerosos los muertos que los vivos'. Entonces le
dijo el Maestro: 'Tú creías que sólo tu hijo había muerto. Morir es la
ley eterna para todas las criaturas vivientes. El Rey de la muerte, como una corriente rápida,. arroja en el mar de la destrucción a todas las
criaturas vivientes antes que hayan satisfecho sus deseos'. Y después,
entrenándola en la ley, dijo la estrofa: 'El hombre orgulloso de sus
hijos y de su rebaño cuyo espíritu se hace a las cosas terrenas, es arrebatado por la muerte como la marea arrebata un pueblo dormido'. Al
terminar la estrofa alcanzó Kisagotami el primer grado de santidad, se
hizo después monja, y en el Terigatas figuran estrofas de ella". 29
"' MIRCEA ELIADE,

144

o. c., p. 140.

Es claro que si la doctrina de Buda se limi
·
rir es ley eterna para tod las .
tase ª aflIIllar solamente: "mo.
as
cnaturas vivientes. El Rey de Ja muerte co
mo una comente
ráp·d
·
, ·
criaturas..." l B ,.¡;~ a, ar~Ja en el ~ar de la destrucción a todas las
' e
u\.illlimO seria una doctrma
li · ,
pesimista. Pero 1·ustam te B d
.
- y una re gio11 absolutamente
.
en
u a quiere ensenar cómo su
la
con una sunple aceptaci,
nf
.
d
.
perar
muerte no
on co ornusta. e ella, sino alcanzando "el Inmortal".

., D ' I, p. 183, citado por
Vachraktdika, n. 17

MmCEA ELIADE

'

11

o
· c., p. 143 .

•
145
B

�EL MITO DEL HOMBRE

DR.

lsMAEL

DIEco

PÉREZ

UN IIOMBRE PUEDE SER tres hombres distintos o tal ve:z. más. Tres hombres
hemos entendido, al menos para el objeto explicativo: son Pedro, Juan y
Antonio. A los ojos de Dios no tienen más atributos ni distinciones. Son tres
vidas con sus destinos y la suma o balance de sus acciones son juzgadas en
la eternidad. Probablemente son tres cuerpos distintos, pero el alma es la
misma, que ha vivido en la doctrina platónica, tres encarna~iones o es un
alma con tres vidas.
Pedro fue obispo, Juan investigador de la ciencia y Antonio fue labrador.
El obispo puede ser de cualquier religión, bien cristiano, hebreo, budista
o mahometano. En los tres casos fue hombre. La mujer existe en los tres
como el doble mágico de la existencia o como la luz y la contraluz en los
cuerpos.

•

El obispo de la religión es considerado como símbolo, en lo que tiene de
común esta actividad para los hombres. En el obispo podía establecerse un
código de moral sencillo, en que la ley de Dios se cumple, de tal suerte
que el cristiano sea budista sin saberlo, el budista sea cristiano, también sin
saberlo, y así en todas las religiones. La ley de Dios es universal, aunque de
ella no tengamos conocimiento.
Dijimos que la mujer existió en los tres como acción indispensable en sus
vidas, bien como madre, como esposa, como hermana o amante. O bien vivió en toda la plenitud el amor de los sexos, o bien constituyó un motivo central de preocupaciqn, apartando a la mujer de sí mismos, por misticismo religioso.
Pedro buscaba Ja verdad en 1a fe, Juan en la razón y Antonio en la fe.
cundidad de la tierra, en la proliferación de las siembras y de las cosechas.
Los tres eran naturalezas creadoras. Sus vidas eran siempre más vida. La
fe llenaba de plenitud el alma de Pedro, la razón daba la expresión completa al alma de Juan y la abundancia telúrica justificaba el ser de Antonio.
147

�inguna vida se justifica si no llega a ser más vida. Un dibujo bien trazado, un pensamiento bien elaborado, un poema sentido, la risa inocente
de un niño, la emoción c~dora de los amantes, el hallazgo de la ciencia,
la cocina sabiamente concebida, el alimento sano y sabroso y el gesto amable de los colocutores, el color y perfume de las flores, la plenitud del vivir
gozoso; en suma: todo es vida, más vida.
Pedro, Juan y Antonio expresaban en sus destinos la plenitud de sus vidas.
Nuestros tres personajes no pertenecían a ningún país en la tierra, puesto
que podían ser de cualquier nación o lugar de nacimiento. Sus atributos,
virtudes y pecados pertenecían a los seres humanos. Los nacionalismos, como actitud discriminatoria, no tienen razón de ser. El nacionalismo racista
o religioso originó las guerras. El gran adelanto de la técnica destructiva
impide a los hombres, aunque parezca paradoja de crear para no usar, el
poder destruirse.
El que mucho ama o el que mucho sufre, no puede valorar su sentimiento y termina por desconocerse.
La ciencia no es privativa de un hombre o nación; es el fruto del diálogo
y no del monólogo. La verdad que un hombre descubre tiene antecedentes
en otros hombres, que encontraron otros caminos, para llevarlo al fruto glorioso del descubridor afortunado. La verdad del hombre es Wla coordenada que recorre el camino, o las huellas de los otros hombres, hasta encontrarse en comunión. El que nunca llega a ser en los demás, nunca llega a
ser en sí núsmo.
Esta parábola budista nos explica lo que decimos. Se decía en elogio de
Buda que su fama se extendió por todas partes, como los inmensos tañidos
de una gran campana, suspendida del pabellón de los cielos.
Pedro ofrece su vida a los otros en una catedral, Juan en el silencio de
un laboratorio y Antonio en un campo florido. Y en los tres hay fe y esperanza. El hombre sin fe y sin esperanza es la negación del hombre. La rebeldía sin causa es lo mismo que querer conocer, sin tener conocimiento
de la ciencia que aspiramos a conocer o amor al vacío o a la nada. O tener
odio sin saber a qué o a quién. Aunque el odio es siempre negativo.
Pedro, Juan y Antonio eran el mismo, en distintas edades. o está probado en el orden racional o científico, pero en los mitos nada se prueba.
La belleza del relato es lo que cuenta o la ingeniosidad imaginativa. El
hombre pasa por la creencia, la razón y la siembra sin razones.
En el principio del hombre fue la fe, siguió la razón, después hubo razón y fe y terminó en la fe primitiva, en que la única razón es la vuelta a la

Así el cristianismo me dice que el que se salva, sabe, y el que no se salva
no sabe n~da: el estado angustiado del existencialista.
'

m::ta~~:~::~e

hfomb:, cu~lquiera que sea el signo de su c-0nstitución
'
.
e o e razon, es la fecundidad o la obra creadora
noTser
malditos,
como
en la higuera estéril del Evangel·10 cnstlano
. .
' para
od h
o ombre es fundamentalmente un frustrado y esta frustra.. ,
. , de s1, mismo
c1on nace
bde que
f . nod adoptó la actitud de ser más vida o la creac1on
en
ene 1c10 e los _otros hombres, que en su propio beneficio.
Es el Evangelio que predicóse en todo tiempo.
tienen tres palancas VI.tales que los mueven a 1a acciónla Todos
·a los
d hombres
l
varu a ' e amor y las necesidades materiales
.
Las tres .actitudes
se realizan con limi tactones:
•
· es una balanza en que el
latill
.
ios h o :oSJ.tlvo es anulado o desnivelado por el otro platillo negativo Sólo
om dres que son más vida, han logrado salvar la frustración fund~ental d
e to a naturaleza humana.
Y que podr':ia ser expresado en el clamor de todo hombre sufriente: sufr
e por el hecho de ser hombre.
Pedro, el hombre de fe.

Pedro, el obispo, actúa en su catedral. Ser obi= es la actitud mas' difí
cil porque ha d
ili
-r1co~ la debilid d ed conc har, o tratar al 1:°enos, de conciliar las leyes divinas
a
e ser ombre. y el ob1Spo ha de ser un h b
.
el poder moderador entre la exigencia de la
d d
, . om re e1emplar,
imperfecta de la naturaleza h
ver a teonca y la realidad

umana.
Entre el obispo .y e¡ homb re en general se establece el si .ente diál
.
El
hombre.-Mi
creencia
está
di] .d
,
.
gw
ogo.
tod la h
w a en pateoca, en el sufrimiento d
amb~ . s oras, porque siempre deseamos la perfección o el anhelo de 1~
.
f . ic10nes y nunca lo logramos,. en nosotros eXISte
siempre un Cristo
nente, a cuya cruz vivimos todos crucificados
'Su.El b.
.
siento\:~:·
::r~e no &lt;:&gt;nozco a J:?ios ~n su infinita plenitud, lo
la ..,,m;~;•trad
.
corazon, pero fil razon no me. da más luz que
.,.......,.....,
a por ID1 fe.
creencia está diluida en VI·a a creadora y la su
b.El hombre.-Mi
,
o 1Spo, está diluida en teología.
ya, senor

mZ:\:~~:

El obispo.-Mi vida está diluida entre teolo ,
.
con Dios con usted
•
Lo
.
gia Y patétJ.ca. Me identifico
esa trilo~~ está' . sufy ~o~go.
s ob1Spos también somos hombres y en
oIDl
nm1ento.
El hombre.-Su conocimiento teórico de
mite resolver las dificultades humanas?
las leyes divinas, ¿ cómo le per-

tierra, pródiga de frutos.

148

149

�El obispo.-El conocimiento teórico de Dios es en gran parte el conocimiento del hombre.
El hombre.-Los hombres tienen urgentes necesidades físicas. Así, entre
otras, el amor, la nutrición, el vestido, la vivienda cómoda y soleada, el derecho a la cultura. ¿ Cuál es la doctrina social de la Iglesia &amp;ente al comunismo, que dice haber resuelto esas indigencias humanas?
...
El obispo.- Una minoría privilegiada no debe hacer el sacrificio de la
mayoría. Pero piense que cada hombre solamente d_ebe t~ner lo que ~~­
rezca. Dar nutrición y cultura a la mayoría es obligatorio. Pero tambien
hemos de salvar las grandes virtudes de las minorías. No hnndir las minorías para salvar a las mayorías. La creación de un técnico, de un hombre
de ciencia o de un artista, no se salva porque la mayoría domine. Y esta
salvación es fundamental para el progreso efectivo del hombre, en el orden
de la materia y del espíritu.
EJ bombre.-El comunismo ruso lo ha conseguido con su revolución y la
implantación progresiva del socialismo.
El obispo.- El comunismo ruso ha sido el triunfo del hombre masa. No
existe un poema, una sirúonía ni una novela que haya continuado la gran
tradición rusa. Por eso en Rusia se ha rectificado, creando minorías en las
mayorías, aunque haya sido en el orden técnico.
.
No importa llegar a la Luna, si no hemos llegado a descubnr al hombre. ,
El realismo socialista es la aceptación de la limitación humana. ¿ Por que
contentarse con el dominio de la dimensión técnica y renunciar a todas las
inmensas posibilidades del espíritu o de la inteligencia?
El hombre.-La húmanidad necesita de esa dimensión técnica y del dominio de la materia.
El obispo.-• Por qué no superar esta· dimensión técnica y aceptar todas
l
. !i
las dimensiones, 0 ]a armonía del capitalismo y del socia smo, en un .?uevo
sistema cooperativista, mezcla de la iniciativa privada y de colaborac1on de
los conjuntos humanos?
El hombre.- 0 puede eliminar al hombre, ciertamente, en nombre de
)as jerarquías sino dar oportunidades iguales a todos los hombres para la
creación de ~uevas jerarquías. El menos dotado, como la idea del fuerte
frente al débil, debe sustituirse por la ayuda del fuerte para_ el dé~il Y para
que éste tenga la oportunidad de ser fuerte. Pero los ~eJores Siempre _se
imponen, por una exigencia de .su propia natural~, 1~ mismo ~ue, el aceite
flota siempre sobre el agua. Permitir lo contrario sena una tirama contra
la ley natural.

•
150

Pero el obispo ha de enfrentarse a problemas de naturaleza subjetiva, mucho más difíciles de resolver que los sociales o los objetivos. El hombre está
lleno de complejidad del espíritu._

El amor de María.
El obispo tenía un doble juvenil, como lo tienen los otros obispos o lo albergan los hombres en general. Ese doble es el demonio que los hombres llevarnos, como Sócrates el hombre ejemplar y con ese yo actuaba un doble
en su personalidad.
Pedro la conoció en un jardín público, donde se había instalado una pista
de baile, animada con orquesta de violines y un cantante de melodías americanas. El estío era muy caluroso. Allí concurrían gentes frívolas, con mentalidad hueca y esa elegancia postiza de las clases medias inadaptadas.
Pedro era joven, aunque agobiado de preocupaciones. Su familia era pobre y estudiaba en una Universidad americana. con los propios recursos que
le daba un trabajo de traductor.
Pedro se sentaba solo con frecuencia, buscando rincones poco iluminados.
Algunas noches encontraba solaz en ese entretenimiento de la juventud. Se
limitaba a observar a los que bailaban y escuchaba la música; un cantante
antillano animaba con su voz melodiosa, de suaves nostalgias por lejanías
australes, acompañado del ukelele o cantando sones y danzones cubanos.
Otras veces se acompañaba de contorsiones expresivas, indolente, sensual,
con mímica intencionada, salpicada de picardías en el lenguaje.
Le gustaba encontrarse a solas, absorto en su pensamiento y no bailaba.
A veces, les gusta a los seres humanos estar solos y otras en compañía. Es
la exigencia de una dualidad de la especie, escindida en la madrugada bíblica, buscando juntarse o individuali2arSe.
Algunas mujeres lo acompañaban otros momentos de las que buscan plan
amoroso con un hombre, aparentando cierto recato social· bebían y ·fumaban en su compañía. Pedro estaba contento; la conversación de aquellas mujeres le resultaba agradable durante unas horas, por sus temas frí.volos, en
contraste con sus inquietudes de saber intelectual. Pedro resultaba un hombre enigmático y hasta creo que en alguna ocasión sospechaban sus acompañantes que no le gustaban las mujeres.
A Pedro no le .importaban sus posibles opiniones, ni les daba demasiadas
explicaciones a sus repetidas preguntas.
o podían comprender aquellas gentes por qué un hombre joven buscase
la soledad, sin bailar y con la apariencia de tener dinero, que no fuese
su cliente .

151

�Pero una noche, llegó una señorita de unos veinticinco años, con .boina
de tipo mediterráneo, un traje de gamuza, el saco con grandes bolsillos Y
una cartera de piel de gran tamaño. Usaba zapatos bajos, de suela gruesa
y se sentó sola junto a una mesa. Tal vez no conocía a nadie o más bien
rehusaba la compañía, lo mismo que Pedro.
Aquella actitud de soledad, en una mujer joven y hermosa, le llamó la
atención a Pedro. Sin duda era europea. Muchos jóvenes de Europa llegan
a las Universidades norteamericanas. El mundo fácil y fascinante de América les llama la atención, aprender el inglés vivo y no académico Y piensan que Estados Unidos puede ser su gran oportunidad en el orden amoroso
y social.
La joven se mostraba ajena a la música y al baile. Sacó papel de la
cartera y una estilográfica, poniéndose a escribir. Pedro se intrigó: ¿por

qué había elegido para escribir aquel lugar?
Pedro llamó al mesero y le rogó que dijese a aquella señorita lo mucho
que le gustaría conocerla. Ella accedió con una sonrisa en la distancia Y se
juntaron. Le dijo que era europea, de un páis mediterráneo. Tal vez fuese
Grecia, Italia, España o Francia. No quiso decir su origen concreto. Hablaba

un inglés perfecto.

•

Bailaron juntos varias veces. Vino a Estados Unidos para estudiar en los
archivos de la Universidad de Harvard ciertos detalles de la cultura histórica de Islam. Resultaba llamativo que una muchacha tan linda estudiase
Historia en los archivos, entre legajos o manuscritos difíciles, cuando ru
juventud debía llamarla a entretenimientos frívolos.
Y daba preferencia en la conversación a los temas arábigos o africanos.
Dijo que dominaba el árabe clásico y el vulgar.
Este tipo de mujer europea creaba un nuevo estilo de actitud vital, responsable de sus actos, liberada de ciertas inhibiciones de la mujer en el ~asado y que sin duda era el resultado de la relación frecuente con la vtda
y la cultura norteamericana, especialmente por el influjo del cine de Holly-

wood.
Gustaron rápidamente de una conversación franca, espontánea, como dos
camaradas de estudios y se hicieron buenos amigos.
Llegó la madrugada y se fueron del baile. Siguieron hablando con entusiasmo dentro del automóvil que Pedro manejaba y llegaron al Hotel donde
ella
alojaba. Dijo llamarse María. Este nombre corre~ponde a la Biblia.
Son muchas las mujeres que tienen el privilegio de haber adoptado este nombre.
Al día siguiente se verían; estaban cerca de ]a costa y querían gozar de
las playas desiertas, de bosques silvestres y de arenas no holladas.
El coche tenía una avería y tuvieron necesidad de marcharse en un au-

S:

152

tabús de servicio público. Llegados a la playa, caminaron bastante para alejarse de la vecindad humana. Se detuvi«ffon ya muy sudorosos en un paraje
de arenas doradas, entre pinos chaparros de troncos retorcidos, corcovados,
adelfas floridas, magueyes y lirios silvestres. Se quitaron la ropa y se pusieron
traJes de baño. María se volvió de espaldas para no ver a Pedro desnudo y
éste hiw lo mismo.
Se metieron en el mar y nadaron como media hora. El agua estaba tranquila, con ligeras ondulaciones del oleaje, que más bien al rozar con sus cuerpos parecía una caricia de la naturaleza. Leves nubecillas blancas daban un
tono de armonía al fondo azul de los cielos. El ambiente estaba en una tibia
calma de primavera y la caliginosidad creciente del día inundaba de voluptuosidad ardorosa las piedras, las plantas y los seres todos de la naturaleza.
Regresaron a su lugar arenoso, donde estaban depositadas las ropas, para
gozar ahora del baño solar. Tumbados con ciei;ta indolencia siguieron hablando lentamente sobre diversos tópicos, en un regusto de la conversación.
Pedro veía a María tumbada1 junto a él, casi desnuda y le co.staba un gran
esfuerzo sustraerse a la pasión erótica Pero no le parecía oportuno manifestarle sus deseos; otros eran los temas y ella se mantenía tranquila, con una
serenidad) que en lugar de calmar, perturbaba los nervios. Sus labios sen~
suales, con brillos de luz solar, pedían el beso y con el beso la entrega al
placer. Pedro pensó que era mejor esperar, que hablasen, que él mismo descubriese en ella los mismos deseos. Pero una idea morbosa cabrilleaba en su
cerebro; ¿no habría elegido ella aquel lugar desierto para ser suya, sin testigos?
También se decía que pudo elegir aquel lugar por el encanto poético de
la naturaleza, donde la arena que pisaban era virginal de huellas humanas
en mucho tiempo.
Tuvo tentaciones de abordarla, pero se contenía por estimarlo peligroso y
podría perder su amistad en un momento.
María hablaba de su viaje a Estados Unidos y del Paquistán, a donde iría
después. Dijo que el pretexto de su. viaje a Estados Unidos nacía del amor. Y
que por este amor adquirió este denuedo intelectivo por la cultura musulmana.
En Nueva York había conocido a un joven paquistano que estudiaba Medicina.~ temúnada su carrera ejercía en Karacbi. Se hicieron novios entonces y
qwsieron casarse, pero los padres de María no accedían a este casamiento. El
novio se había de convertir al catolicismo y él no aceptaba el cambio de
religión.
María pertenecía a la aristocracia europea, venida a menos por las transformaciones sociales de la evolución de la burguesía industrial y comercial.
El catolicismo era la religión de la familia.
María había adquirido otras ideas y manterúa una Jucha dolorosa consigo

153

�misma. Existía esta pugna : de una parte, el deber filial en una familia de
acendradas tradiciones y de otra su amor a Mulhacén, que así se llamaba el
novio musulmán.
El objeto de su viaje actual era acercarse a su novio, vivir cierto tiempo
en su compañía y de sus familiares y resolver este angustioso dilema; o renunciar a sus padres, para casarse con Mulhacén, o prescindir de Mulhacén.
María era una mujer inteligente. Pertenecía a una clase cerrada, con prejuicios de casta y comprendía que la aristocracia no tenía raz6n de ser, como fue en el pasado, y este criterio, aseguraba, lo mantenían algunas familias de linaje, casando a las bijas y a los hijos con partidos de la burguesía
industrial e intelectuales, unos por sal arse de 1a ruina y otros por mejorar
la raza. Los que seguían la tradición, tenían hijos cretinos, indolentes e incapaces. Los padres de María aceptaban esta realidad, pero no transigían
con la pérdida de la religión cristiana.
La conversación de Pedro y María duró varias horas. Cuando María
hablaba de su novio, del que decía estar tan enamorada, se calmaba Pedro
en sus deseos. La indiferencia en la mujer nos aleja unas veces del deseo y
otras nos incita más. Pedro pedía inhibición a su voluntad y lo conseguía
con grandes esfuerzos. María atraía por su sensualidad animal y una rara
seducción por su inteligencia y sensibilidad. Producto típico de la sociedad
europea, refinada como su civilización, en la que se adivinaban los goces
más exquisitos y la embriaguez del pecado.
Comenzaba a declinar el día y se hizo de noche en el bosque. Ya no encontraron autobús. Para regresar a la ciudad cercana, recorrieron varios
kilómetros a pie hasta un poblado donde podían tomar un taxímetro. Caminaban por el bosque y no por el camino, a la orilla de la playa y por deseos de María. Primero iban separados, pero María se cayó en un hoyo, sin
lastimarse. Pedro le ayudó con sus manos y salió en sus brazos. Entonces
María se colgó del brazo derecho de Pedro y éste oía su corazón, sentía su
sudor que le mojaba y adivinaba su cuerpo maravilloso, con un tacto casi
directo de la pie1 por la ligereza del vestido.
Descansaron varias veces. Soplaba un viento muy fuerte, que les impedía
caminar, y la noche no alumbraba la luna y las estrellas. Ella apoyaba su
cabeza o su cuerpo en los brazos de Pedro, o en su cuerpo, y no lo pudo
evitar; le acarició los cabellos y juntó sus mejillas con las suyas· ella se dejaba acariciar con toda inocencia. Pedro, para contenerse, le rogaba que
siguieran caminando. Pensaba que se haría muy tard . o quería caer en la
debilidad. María debía quererle como un hermano, lo mismo que si se hubiesen conocido siempre. Pedro temblaba a veces. Los deseos destrozaban sus
nervios. . . Es posible que María no advirtiese su ansiedad, ¿ o es que con su
154

aspecto inocente, se complacía en secreto, de ver los deseos despertados en
un _ho~b": ? ¿O es que ella misma esperaba ser requerida? La timidez de
su mdigemsmo americano le creaba estos sufrimientos.
d' Ll~gai:on a la ciudad Y María se quedó en el Hotel donde se alojaba Al
ia siguiente se marchaba para recorrer algunas ciudades mexi·canas
.
tro
·
y cenamencanas. De todos los lugares escribiría como así lo hizo
d b
fotografías.
'
y man a a
La_ noche que María había de marcharse Pedro no pudo d
.
obsesi d
'
orrrur. E~ba
ona o con su presencia reciente. Recordaba el idilio d
,.
en la tard
·
e unos pa3aros
e, picoteándose y volando de un lugar a otro, o los relinchos de
un caballo en celo, al paso de una yegua en la d" ta .
.
'l
esperaba de erotismo.
lS ncia, rruentras e se des#

M~ía escri~ió_ después de varios meses de silencio desde Europa. Fue a
pa1S para
asistir
, Joven.
.
.
,
, a la boda de una hermana mas
Siempre
hablaba de
Mu~acen; decia que Je obsesionaba su recuerdo y padecía de .
.
Pedía ~a v~ más consejo de Pedro. Decía considerarlo como
bueno~ mtel1gente y que tuviese en cuenta sus circunstancias para el consejo.
su

unmi::=~

-Habia ª:ordado con Mulhacén un año de separación, para probar si en este
ano se podían acosh~mbrar el uno sín el otro y rehacer sus vidas independien~es. Pero,esta ausencia de su novio la había enflaquecido; tenía fiebre casi tof ~s ~os d1as y tuvo ataque de bilis. El rugado se le había enfermado por el suIlmlento.
q ue sm
· Mulhacén 11egana
, al suicidio. y el conse. En una carta expresaba
.
JO de Pedro fue como sigue: podía intentar la sustitución de Mulh ,
h b
·
•
acen por otro
p::ore, y s1 es~ mtento fra~b~, que se ~ejase llevar de su corazón. El obispo
, estaba p1esente en las distmtas apariciones humanas que el pensamiento
podr1a formar.
Le dolía que María no fuese feliz · 1. Era tan bella y seductora.r
f
un~, ue suya en el orden amoroso. y pensaba para consolarse. el d
la pasio
d
.
eseo o
d
n, una vez 1ogra as, puede producirnos cansancio o desilusión. Después
e aquella respuesta nada supo de María...
¿ Buscaría en el suicidio la solución de su vida?. M eJor
. vale ignorarlo
.
...
Soy un vagabundo.

· sLlvestre
&gt;1
· Vemos a un hombre que camina despacio por un canuno
Arboles
gigantes
cubren
de
sombras
1a
tierra·
los
hierbazales
·
l
.', de las
b
CTUJen con a pres1on
otas d 1 vagabundo. Lleva la ~arba crecida, abundante y descuidada. Sobre
Ja espalda lleva una bolsa, sosteruda por una soga y sujeta delante con la
derecha. El vagabundo puede tumbarse sobre el césped de los praderios, go::::
155

�de las umbrías en los días aluro · s o del sol caliente n los días fríos. O mirar
las estrellas en las noches perfwuadas lejo del ruido en las iudades.
¿ Quién es este vagabundo? ualqui ra pued haber sido o puede desearle
o soiiarlo en alguna ocasión. . . También el obispo Pedro fue vagabW'l&lt;lo.
¿Por qué no?
a pensando en la belleza de r libre y dice: Mis padres me llamaron
Ellas y así fue bautizado. P ro arias personas viven en mí, tantas omo
ideas del hombre oy en ontrando en mi peregrinar, Per como todo h robre necesita un nombre para ser onocido o llamado, Elías será mi nombre.
Ha llegado a una pequeña ciudad. Tiene hambre y quisiera comer. nos
le dan comida, otros le dan dinero. En la plaza central de la iudad ha
encontrado junto al atrio de I Iglesia, varios perros vagabundos. Están flacos, huesudos, de aillado ho icos por el hambre. . . ¿ • roo llegaron a esa
miseria y abandono? Re ordaba que cuando murió su padre, habían abandonado un perro precioso; quedó al cuidado de un antiguo administrador
d la hacienda, pero te hombre ra un bribón; ponía en la cuenta de su
administración la comida del perr y nunca le daba ni un m ndrugo y ivía
solamente de la escasa caridad d los hombres para los animales desvalidos.
Cuando vio al p rro que le había acompañado en tantas horas de infancia y asociaba el recu rdo on sus familiares y amigos, sintió la n . idad
del lloro. Le dio de comer todo lo que quiso, pero ya estaba viejo y desacostumbrado y de tanto hartazgo falleció.
on el poco dinero que había recogido de las gentes caritati as, compró
varios panes y los repartió a lo perros vagabundo . El cielo tomó una luz
brillante y los canes le lamían las manos, n aullido cortos, de una t mura
que se diría humana.
Elías sentóse junto a un asiento d piedra, n el atrio de la Igle ia. Los
perros le rodeaban, uno sentado a borrajadas sobre la pi ma der ha y
otro n la pierna izqui da; los otros olfateaban su pr ncia y pujaban por
estar lo más cerca de su benefa tor.
¿ uáles eran los orígen de te vagabundo? arios podían ser los rígenes. Cualquiera que pueda ser el origen de todo agabundo, podría darse
cita en l nuestro.
Recordaba que de niño había sido lle ado a la casa de una anciana. La
casa era muy grande, casi eñ rial. Muchas habitaciones llenas de polvo y
de ~nes viej s, donde hallaba sin los t rrores qu
tros niños sienten por
las salas obscuras, multitud de raton que pasaban chillando entre los muebles. Había observado qu esto roedo
horadaban lo mur s de una asa
a otra, oseando papele o ropas que d vorar. El polvo amontonado y los

menudos granitos de tierra o de piedra· - 1
celentes mineros sin neces·d d d
' se~ aban que los ratones eran exEn 1
.•
l a
e palas y picos.
a guna ocasion pudo observarlos d sde
dado cita en el suelo de una aJ b
b
una v ntana c6mo se habían
·
co a o scura dond
aceite y tajadas de puerco· co ,
d
e se guardaban tinajas de
'
rnan e un lugar a tr d
omo tropel o ejército sin orden militar ni ·e
, o o esordenadamcnte,
colores difcrcntes desde el
d
J rarqwa. Los pelambres eran de
,
par o obscuro l ro··
1
que teman este color blan
'
JIZO, e negro o el canoso. Los
,
cuz o eran de mayor tamañ
.
,an a las viejas generaciones
o. lD duda pertenen invierno tuvo cerrado ~l Juz ado
.
pu blo donde estaba acogido po I g . y el Registro d la Propi dad en el
r a anciana El ·
l
•
muerto y las vacantes no hab'
·a
. . JUez y e registrador habían
1an s1 o ub1 rtas· ¡
1
res que alt rnaban Ja pluma d
'b'
, os emp eados eran labradoLlegaron en
.
e escn ientcs con el arado.
.,
la pnmavera los nuevos funcio
. d
poses10n de sus destinos. AJ
ne
~ano
e la ley para tomar
que no había un docum ntope. trar en el recmto encontraron con estupor
habían devorado totalmente yru : papel sano del archivo; los ratones los
estantes o de los cajones.
so
ente quedaban los hu co vacíos de los

Al hacer esta ocaoon,
· , Elias
, pensó· tod
.d
gamos a Jo que nos proponemos
.
a v1 a s un fracaso. nunca lleprende la desilusión acaso la
y cuando creemos que llegamos nos sor.
animal. Por, eso
dmuerte. y la muerte nos lleva nuestro metabo lismo
oy e un lugar a otro Lo
, .
valor en nuestras vidas es Jo q
h
.
que urucam nte ti ne
.
ue acemos por J d ás
.
bres o animal . El mov· .
.
os em . Bien s an homd 1
.
lDllento nos diferencia de las 1
e os animales. Alguien le dijo que debi6
. p ~~ y el espíritu
Recordaba que un ieJ· o astr,
~ no v1vma en soledad.
1 hab'
onomo, que onoo,
.
e
ia xplicado que a él solt
. d .
o en una ciudad europea,
contestó: si estuviera casad'
erodi irre uctible: le habían dicho lo mismo y
o, me cen que nu
.
me la plancharía y yo digo. al
. . '.
,
muJer me lavaría la ropa y
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pnnCJp10 sena así pe d
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e m 1avar1a yo mi ropa y m la pl
h ,
ro espu no solamcn,
anc ana como ha
ah
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varia y plancharía también la de lla
go
ora, smo que laEl
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vagabund comprende que en la h' t .
triunfadores de los genios
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is ona perduran las biografías d los
reconoc1 os O no
'unf d
no sea el triunfo sobr , .
Se .
soy tn a or ni genio como
,
i rrusmo.
aferra a su vida .
.
mas le pertenece en su solipsismo l .
. .
mtenor, que es lo que
cía espiritual.
a ucmante, Vlvtendo de su propia substanLa mayoría de las gentes son omo ·ju~etes. Después de una ilusión desva::os que se debaten tras simbólicos
peJuelo de los oasis en los desiertos sin II da, surge otra, como el falso esla sed.
'
cgar nunca a la fuente donde saciar

157
156

�La vida del hombre es como una luz que se extingue y nadie recuerda. Y
recordarla, ¿ para qué? Si tuviéramos la seguridad de la eternidad del yo
personal, tal vez valdría la pena. Pero pasamos de la vida a la muerte y
nada sabemos. Dios solamente nos ha legado el misterio. Si alguien después
de muerto hubiese regresado, podríamos saber. Pero el muerto está muerto
para siempre, al menos en la conciencia de los hombres futuros.
Ellas recordaba a su familia. Su padre había logrado una fortuna considerable y poseía muchos millones, pero no ganados por él, sino por su abuelo. El padre quería que su hijo continuase sus negocios. Pero no fue así.
Era hijo único y de carácter díscolo, caprichoso, imaginati o. Dos veces
se escapó del Colegio donde estaba interno y apareció en casa de sus padres. En vez de estudiar la ciencia económica, estudiaba pintura en talleres
de pintores famosos.
Residía en un departamento lujoso, donde recibía distintas clases de mujeres, dando lugar a reuniones crapulosas. Rompió con su padre, pasando a
veces penurias de dinero. No pudo pagar su departamento y dormía en los
bancos de los restaurantes, donde le daban las sobras de la comida o en
modestos hoteluchos. Pero el padre, cuando le hallaba, le salvaba siempre
de la miseria.
El padre de Elias vivió muchos años viajando por Europa. En Italia conoció a Magda, que era de fina sensibilidad para la música y la danza y
fueron novios. Se conocieron en Milán, cuando ella daba un concierto de
piano.
Magda sufría una hipersensibilidad extraña, con frecuentes ataques neuróticos que le producían desmayos. La belleza de su alma era pareja con la
belleza de su cuerpo, Ianguideciente, de rara femineidad, atractivo y sensual; era una mujer irresistible, seductora; su palabra parecía música y una
tentación demoníaca su cuerpo.
Llevaron un noviazgo corto y se casaron. A la ceremonia nupcial asistieron escritores y críticos de arte. Varias orquestas de música de cámara y
violines solistas, de fama internacional, animaban la boda, el banquete y
baile. Una gran representación de la burguesía industrial y comercial estaba
presente.
De aquellos a.mores nació Elías, que ahora conocemos como agabundo.
A los cuatro años de edad, murió su abuelo. Casi no lo recordaba. La inmensa fortuna pasó a manos de su padre y el niño fue internado en un
Colegio.
Los padres venían a verlo de tarde en tarde. Lo besaban y respondía a
sus besos, como un niño seriecito, a quien aquella ternura oficial no conmovía.
158

Hubiera preferido otros padres más sencillos, con menos preocupaciones
por las obras del espíritu y más por la obra de su carne. Elías, en su soledad
de niño y cuando más se hacía mayorcito, sollozaba muchas veces, y entre
lágrimas y soliloquios tristes, se iba forjando su alma. Los acontecimientos
del mundo, que para los demás constituyen pasiones dominantes, lo dejaban
indiferente, adoptando una actitud serena, del que ya conoce la vida y nada
puede sorprenderle.
Supo después que sus padres daban muchas fiestas y viajaban por todo
el mundo.
Nunca pudo saber las causas. La madre abandonó al padre, marchándose con un violinista ruso. Varios años viajaron por América, dando juntos conciertos. Y en varias ciudades les hicieron homenajes oficiales.
El padre de Ellas ya no veía a su hijo. Las bacanales y el juego consumían todas sus horas. Volvió a renacer el hombre de vida irresponsable que
había sido, viviendo su padre. o pintaba, limitándose a gozar de los sentidos, en frenesí: concupiscente, arruinando su salud. Los billetes del Banco se
~e marchaban de las manos como si el viento los aventase, perdidos en el
Juego y las borracheras.
Un ataque cardíaco paralizó su corazón y acabó con su vida.
Había gastado todos los lll\llones de su padre.
Elias recordaba la casa de sus padres como algo muy lejano, entre cua~os y objetos de arte, papeles de música, salones lujosos, gentes elegantes y
pmtorescas. Y todo le parecía frío, extraño, ajeno a su intimidad. Podía decir como en la tragedia de Job: desnudo nací del vientre de mi madre y
desnudo volveré allá. Consideraba su destino como un árbol sin hojas en el
otoño y que jamás tuvo primavera.
Una anciana sirvienta de su abuela, que liabía heredado una casona y
algunas tierras de labranza en un pueblo de campesinos, le sacó del Colegio;
quería agradecer al abuelo Ja gracia de su legado. Muchos años había servido fielmente a la familia.
1

No tenía dinero para pagar el internado y la educación que recibía y lo
llevó a otro más modesto. Elias tenía entonces once años. Reía pocas veces.
Como intuyendo su destino, lloraba en el silencio de muchas noches, mirando la inm nsidad del cielo estrellado, o al despertar en los amaneceres a
las primeras luces del alba. Un niño estaba inerme para ganarse la vid~ y
defenderse de malas gentes.
No tenia padres, ni había tenido hermanos. Al hablarle de la necesidad
de aprender, de instruirse en la ciencia de los libros, solía decir en su intimidad; toda la ciencia conozco; poseo intuición y sentimiento; lo que los
hombres pueden enseñarme, yo lo aprendí con dolor. Ni siquiera los jugue159

�tes, que otros niños piden con ilusión, a él lo dejaban indiferente. Ya había
nacido viejo y las experiencias de la infancia las había trascendido sin dejar
de ser niño.
El director del nuevo Colegio aparentaba unos sesenta años. La figura
de aquel dómine ha quedado bíen firme en el recuerdo de Elías, como si
ahora la viere; usaba bigotes largos, calados, en rameado enlace con las
barbas, cubriéndole de pelo los labios; esta espesura vellosa se manchaba de
grasa, de leche o de migas desperdigadas, después de las comidas. El atuendo
consistía en un traje obscuro, muy viejo, mostrando brillos de tanto roce
en todas partes, especial.mente en los codos y nalgas, así como grandes bolsas, formadas en las rodillas de los pantalones.
Los cuellos de la camisa eran almidonados y rígidos y tomaban un color
amarillo obscuro, de sudores acumulados. Los zapatos negros, de alta abotonadura y lustre apagado, por la mala calidad de las grasas, la corbata de
-rayas obscuras, sobre plastrón terso ya había adquirido un color parduzco,
deshilachado, como piel de ratón hambriento, denunciando los r(}UChos años
de uso. La caspa llenaba las hombreras del saco y se veían en el traje agujeros de quemaduras por las chispas del cigarro.
El maestro conservaba, sin embargo el empaque de un señor decoroso,
aunque pobre, corno los hidalgos de la picaresca castellana.
El maestro se llamab~ Don Miguel. Colaboraba con el maestro su hijo,
llamado también Don Miguel, el que par~cía no estar muy bien con su
padre. Además de su vagancia habitual, se había casado con la sirvienta,
mujer zafia, con la que tenía tres niños, siempre sucios y babosos y a los
que ayudaba el abuelo. Nada tenían de edificantes las frecuentes discusiones entre padre e hijo.
Se llamaba el Colegio de los "Don Migueles" aunque no fuese el verdadero nombre oficial. Los gustos y la educación de los niños que venían a
las clases eran diferentes de los que había conocido antes. Todos se hacían
ecos de las conversaciones oídas en las calles, en sus casas o a las gentes
grandes y se complacían precozmente en 1enguajes obscenos o de groserías
blasfemas. Eran dados a las pendencias y raro era el día que no hubiesen
golpes, brotando la sangre de la l;&gt;oca de los contendientes o de las escalabraduras de la cabeza. Pero al día siguiente se volvían a encontrar, sin
guardar resentimiento.
Al viejo Don Miguel le quedaba escaso pelo en la cabeza, mostrando su
calvicie, con reflejos azulencos y amarillos por los focos eléctricos. Si estaba
cubierto, lo hacía con un viejo sombrero, lleno de sudores y que había com•
prado en los años felices de su casamiento. Actualmente bahía enviudado y

160

consei:vaba varios Tetratos de su mujer, a la que consideraba la más bella de
la sociedad de aquel tiempo.
~gunos le llamaban "7..apatones" por sus grandes pies y el adecuado taman~ de sus botas. Conservaba un viejo piano donde se ejercitaba en viejas
canciones, apre1:didas en ~ juv~n~d, con buena entonación, pero con muy
mala voz. Ensenaba tamb1en mus1ca y había formado coros entre los escolares de mejores voces. Decía que llevaba cuarenta años enseñando letras
números y música.
'
La enseñam.a de los "Don Migueles ' consisúa en copiar cuadernillos con
modelos de esc~rura o m:inuscritos. Entre el padre y el hijo se repart~ un
centenar de chicosJ de diversas edades mentales y de instrucción sin pos·bilidad de formar pequeños grupos homogéneos, por la falta de
instru:tores. Pocos días se hacía lectura, aprendiendo las lecciones de memoria
en unos mamotretos didácticos que llamaban enciclopedias.
'
En la cl:18.e _contigua, leían en alta voz colectiva, los niños de carti11as y
&lt;:3'rtones, dingidos por Don Miguel, hijo, con un sonsonete monótono y fatigante, o cantaban la tabla de multiplicar.

más

Como nadie . pedía cuentas a nadie, bastaba simular que se escribía, para que Don Miguel, sentado en el sillón de su mesa profesora!, no gi·itara 0
llamara con el nombre o apellido de los alumnos. En caso de enfado, la voz
del ~aestro er:1_ más , bien ~dos o gritos irascibles, capaces de encoger el
omb~o del nmo mas valiente. Elías simulaba escribir, como lo hacían Ja
mayona y aprovechaba este tiempo para pensar. Le gustaba pensar y observar el vuelo de las moscas. Alli se sentía prisionero, como en una cárcel
de horror y de tedio. El vuelo de las moscas le hacía soñar en la libertad.
Ellas no soportab~ la escu;la y eran libres para volar de W1 lugar para
otro. ~ba tamb1en a traves de los cristales de los balcones. ¡ Qué {elicidad
~~~ libremente por la calle y ser un hombre, sin las ligaduras que a un
mno unpone la barbarie de los mayores!
Había ~lvidad~ lo que aprendió en su primer Colegio. Pero aprendió
otras ensenanzas mteresantes, que de no vivirlas, hubiera sido difícil conocerla~. ~sí l~s niños traviesos y camorristas, a los que Don Miguel llamaba
con mSJstenc1a y los castigaba. O niños estudiosos que tenían virtudes individuales en alguna rama del saber, como aquei que estaba superdotado
para las matemáticas y que hacía terribles faltas de ortografía.
Los muchachos hacían porcinadas, como decía Don Miguel cuidando en
todo momento los más cursis y pedantes academismos o purezas gramaticales; se hurgaban las narices, limpiándose los mocos en los baberos O en
las aristas de los banco_s de clase y ~ comportaban como puercos, regodeados en las basuras de sus cochineras.

161
H

�El VJeJo Don Miguel azotaba a los que realizaban estas porquerías, si
eran sorprendidos o delatados. La delación estaba aceptada para garantizar
el orden en una clase tan numerosa y daba lugar a venganzas posteriores.
Lo mismo sucedía con los que no sabían la lección, empleando como flagelo una correa ancha cuya sola visión aterrar'ta a otros chicos de más sensibilidad, pero aquéllos daban gritos falsos de dolor y hacían muecas de
acusar los golpes, y cuando el viejo dómine se voMa de espaldas, le hacían
visajes de burla.
.
Un día, Ellas tuvo una querella con otro chico, que le golpeaba las espinillas por debajo del banco, aunque él procuraba apartarse de las pendencias y de los niños camorristas, pero en aquella ocasión no pudo evitar el
choque; alejaba sus pies para no ser alcanzados por los golpes, pero a~uel
muchacho bravucón cada vez estaba más envalentonado. Los otros chicos,
en casos parecidos, solían delatarse y Don Miguel les golpeaba con la correa.
A Eüas no le parecía noble delatar a nadie y aguantaba, pero el agresor le
lanzó un insulto contra su madre.
Entonces Ellas se levantó rápido, como herido por un rayo y con una pequeña navaja que llevaba para hacer punta a los lápices, lle_n ó a su agresor
de pinchazos, mordiéndole en la cara y llevando entre sus dientes un trozo de
oreja. Sus labios sangraban de las rasgaduras producidas a su ofensor, la
acción fue rapidísima; todos sus instintos de niño triste y humillado, acumulados por el tiempo, se despertaron con aquel insolente.
Don Miguel intentó sujetarlo para darle su paliza. Pero el muchacho le
mordió en las manos y en las piernas, y con un coraje desconocido corrió a
buscar la puerta de la calle, que logró alcanzar, atropellando a todos los que
se oponían a su paso, como si un ciclón se hubiera promovido en su alma,
ante el estupor de sus compañeros y .de Don Miguel, que consideraban a
Elías como un muchacho tímido y sin valor.
Don Miguel seguía voceando, con la correa en la mano y los ojos irascibles.
El niño herido fue llevado al hospital y Elías a un Tribunal de Menores,
donde estuvo un mes detenido.
El vagabundo pasaba así por distintas experiencias: en cualquiera de las
situaciones que un joven de ese tiempo, abandonado, pudiera encontrarse,
el lector puede imaginar una situación parecida a nuestro personaje.
Elías tenía catorce años y ya no volvió a la escuela; tuvo necesidad de
buscar un oficio o trabajo, en el que se ganase la vida y fuese un hombre.
Un Corredor de fincas logró acomodarlo como escribiente en casa de un
Notario.
-El chico está instruido y tiene buena letra, dijo el Corredor al Notario.
-Sí, lo tomaremos. Además de escribir, nos hace falta para recados; pa-

162

rece un muchacho espabilado; ganará treinta pesos mensuales y puede llegar a ser un buen oficial escribiendo.
Fue el primer dinero ganado. Al transcurrir el primer mes, le dieron los
treinta duros de plata. Los puso en sus manos y le pareció una limosna.
Cuando estuvo solo, sollozó desesperado.
E lías tenía un grave defecto: su orgullo. Los mínimos detalles que pudieran humillarlo, le producían una amargura honda. Pero había de vivir en'
' la
tre picaros
y había de convertirse en pícaro. La picardía es el recurso de
pobreza y de los débiles y siendo pobre y débil por su edad, sostenía, para
su mal, un orgullo intransigente.
Don Atilano Covarrubias, Notario de una ciudad americana, era un hombre tosco y pueril., aunque de buenas intenciones. Formaba parte con sus
ochenta años que tenía cuando le conoció nuestro personaje, de los escasos
escribanos supervivientes, sin título de abogado. Su longevidad se debía al
ha~ vivido en una ciudad andina, de más de tres mil metros de altura, y
temendo acostumbrado su corazón a las alturas y a severas costumbres en
la alimentación, le permitía mantenerse en un estado de salud envidiable ,
acumulando años y años sobre sus espaldas, sin que nadie Jo advirtiese.
En las paredes del despacho se veían muchos cuadros religiosos sin va1or artístico; se trataba de vulgares litografías. Nuestro hombre no era entendido de arte, de leyes, ni de nada. Ya estaba en edad de jubilación o de
retiro, aunque él no lo entendía así, pues estaba fuerte como un pastor, firmando sin gafas y ascendiendo y hajando escaleras, si era llamado para hacer _tes~ntos, de lo que gustaba especialmente. Sólía decir con cierto orgullo Jactanc10so: -Soy descendiente de Atahualpa. Nadie puede conmigo.
Hacía estas afirmaciones, porque hubo una intervención del juzgado y del
Colegio de Notarios en un asunto sucio en que intervino un abogado de su
despacho, dando fe de vida en un testamento, cuando el testador ya estaba
muerto y cobrando miles de pesos de los herederos falsos.
El pobre Don Atilano nunca creyó en la felonía de que había sido objeto
por su empleado, considerando que sus compañeros del Colegio Notarial querían jubilarlo y habían inventado aquella infamia.
Gracias al Colegio de Notarios, por el prestigio de la profesión, se echó
tierra al asunto y los Jueces desestimaron la denuncia.
i Don Atilano hablaba alguna vez de leyes, decía saberlo todo y comentaba ingenuamente:
-Me sé la ley hipotecaria y el derecho civil por la punta de las narices.
AJ frente del despacho tenía a Don Aurelio Fernández, el abogado que intervino en el asunto sucio del testamento. Tenía fama de inmoralidad y de escaso prestigio jurídico. Por un modesto sueldo redactaba escrituras y llevaba

163

�la dirección técnica de los asuntos. Pero el verdadero jefe era Andrés hijo de
un pariente pobre de D. Atilano, recogido hacia e_inte años y prohijado; se
trataba de un campesino casi analfabeto, instruido en la rutina de los asuntos
notariales y hombre espabilado que cobraba las cuentas y se las gu~daba,
enriqueciéndose a costa de un pariente. No sólo las cuentas grandes, ~o las
pequeñas; muchas veces le decía a Elías que pidiera dinero a Do~ Atilano,
para comprar papel sellado y las vueltas de cincuenta a setenta y cmco pesos
se las quedaba.
Los ojos de Andrés se le llenaban de fulgore húmedos, av~entos, esco~diendo las monedas en los bolsillos y decía con un gesto intencionado de picardía:
-Dinero que cojo, dinero que entubo. El dinero no cuesta mucho de ganar;
Don Atilano es viejo y no le hace falta, y a mí sí me hace mucha falta.
Los billetes de banco se los gastaba con mujerzuelas y vulgares amigotes.
Por el despacho del otario desfilaban gentes diversas. e veían u_sureros
a pacto de reto, agentes de negocios, abogados sin conciencia, _ntre~ru?as de
categoría. Y junto a esta fauna de malvados, honrados ~pesmos m~gen~,
viudas despojadas de sus bienes, o personas honorables, metidas en pleitos nunosos.
Todos núenten y unos son enemigos de otros, aunque la amable convivencia lo disimule, pensaba Elías; la maldad está en todas partes y el hombre es
un tigre, cegado por el deseo de los bienes materiales.
.,
.
Pensaba en los idealistas del anarquismo y de la revolucion, que por sentido
de la justicia_., deseaban abolir el dinero y la propiedad. ada hay peor que
fomentar el resentimiento por la injusticia y la maldad.
Don Atilano quiso proteger a Eüas, pagándole libros y matrículas, y desués del trabajo, pudo estudiar bachillerato. Con gran sacrificio logró l tí~lo a los tres años, examinándose a título de suficiencia en las con ocatorias del año.
Don Atilano vio en Elías una disposición para el estudio, que no pudo lograr de ndrés y quería que fuese abogado.
.
Elías podía haber acabado esta carrera y hallarse a gusto con un_. desuno
brillante. Pero no fue así. Una vez más se encontraba en la encrucijada de
la inseguridad.
Don Atilano estaba durmiendo la siesta y Marcelo, un oficial del despacho, de acuerdo con la sirvienta, se aproximó al anciano p~ra vaciar!~ l~ ~tera, llena de billetes, cobrados aquella mañana. El notano d_~pertó sub1~mente y de la fuerte impresión, quiso hablar y no pudo, profmendo un gnto sordo. Se produjo un · colapso y falleció.
. ºoch o an-os . Recibió una pequeña herenPor entonces cump lí a Elías d 1ec1
164

cia de una cantidad hipotecaria que debían a su abuelo, y con ese dinero,
que tenía para vivir varios años, se propuso estudiar en la Universidad. Renunció al estudio de las leyes, prefiriendo la filosofía; trataba de buscar explicación a tantos problemas que preocupaban a la humanidad en el orden
del espíritu.
Varias veces, agobiado de preocupaciones dormía voluntariamente en los
bancos de los paseos, buscando la compañía de los golfos y los mendigos,
alegrándose en Jas madrugadas con el canto de los pájaros y la luz de la
mañana, o entregaba el escaso dinero que llevaba encima a las mujerzuelas,
sin pedirles nada a cambio.
Se sentía fuera de la sociedad y buscaba la compañía de los que ya estaban fuera.
Odiaba a los que poseían bienes materiales, como una maldición de Dios,
que así corrompía a sus almas. Pero al sentirse pobre, se sentía más libre.
Reco,rdaba algunas enseñanzas religiosas de la infancia: Dios castiga al rico con la riqueza y al pobre con la pobreza.
Tomaba como propio el dolor del mundo, el frío de los desnudos, la tristeza de la vejez indigente.
Escribió algunos dramas teatrales, pero como el ambiente que le rodeaba era sórdido y de una feroz incomprensión no era posible divulgar103.
Muchos días no corrúa bastante, o mejor no corrúa, y estaba flaco, espigado
marcándose los huesos de sus costillas y de su cara en la que sólo brillaban
unos ojos febriles y atentos; su vestuario se componía de un solo traje, que
conservaba con limpieza y decoro. Pero lo que más le desmoralizaba eran
los zapatos rotos y las corbatas sucias y arrugadas. Prefería ahorrar para
comprarse zapatos nuevos que siempre llevaba lustrosos y corbatas de gusto, obligándole a vagar en los atardeceres por las alamedas umbrosas, sin un
centavo en el bolsillo.

En las redacciones de los periódicos y r vistas, acostumbrados a una literatura adocenada, le rechazaban los originales alegando que eran temas escabrosos y los lectores se escandalizarían. Sus libros no gustaban en las editoriales, por presentar personajes disociados o locos, cuyo dramatismo no staba a tono con un público de novelas rosa o de aventura.
Llegó el dmero del abuelo en estas circunstancias. Pasó un año en la facultad de filosofía. Pero su carácter rebelde no entendía bien aquellas especulaciones abstractas, que a su parecer no tenían finalidad práctica. En cierta ocasión se había acercado a un profesor para que le orientase sobre bibliografía filosófica de la cuarta dimensión, y éste le miró indignado, exclamando:

165

�- ¡ Yo apenas le copozco y no tengo costwnbre de entablar diálogos con

quien no he tenido trato!
Se trataba de un badulaque, educado en ]os esquemas de una cien ·a intelectual, aprendida en su juventud y poruase en guardia para no aceptar
ninguna idea nueva, o alma cristalizada en un pasado inconmovible del saber científico.
La Facultad de Filosofía creaba con frecuencia orates y falsos inte1ectuales, llenos de pedantería.
Elías conoció a Federico, como uno de esos fruto tipo, falseado por la
cultura intelectual. Decía haber inventado un nuevo sistema económico y
f inancier para resolver los problemas del mundo. Era hombre de corta estatura, nariz afilada y ojos brillantes; la frente algo abombada, con unas
manos finas, escuálidas, corno de sietemesino; unas gafas doctorales aumentaban el tamaño de su cara. Federico era un muchacho inteligente, que lo
mismo pasaba de una actitud intelectual brillante a unas recaídas de niño
inofensivo y bobalicón. Esta invención política y financiera decía que Alberto
Einstein quería ponerle un prólogo a su genial creación, pero se oponía para
no limitarla o d sfigurarla con otro p nsador dif rente. Aseguraba que su
invención era el libro máximo del siglo cinte, lo mismo que n el siglo diecioho fue e1 Contrato social, de Rousseau, y el siglo diecinueve, El capital de arlos Marx.
Presentóse al Director de una revista de estudios políticos y conómicos,
con el propó ito de presentarle un p1a.n de organización mundial, al que serian invitados los técnicos de la economía y de la política del mundo entero,
para una reunión que Federico presidiría. El Director de la revista no quiso
recibirlo y encargó a su secretario particular que aceptase ese plan de Federico. Le rogaron que volviera al cabo de quince días con la seguridad de tener
una respuesta.
Pasado ese tiempo, se presentó nuevamente Federico en la Dirección de
la revista donde había dejado su plan. Tampoco lo recibió el Dire tor, y el
secretario particular le devolvió su escrito. Como Federico inquiriese sobre
la opinión del Director, el secretario le ontestó en un tono solemne y enfático:

-El señor Director stá anonadado, y le ruego que no regrese más por

este lugar.
Elías se encontraba en un mundo intelectual que no comprendía o no
estaba a tono con su concepto intuitivo del mundo. Había profesores que
enseñaban dogmáticam nte una ciencia traseendente y se oponían a toda
filosofía discrepante, con una casuística académica insoportable. O el profesor positivista educado en los viejos conceptos del materialismo deciroonó-

ruco, enseíiaba una iencia de afirroac.
.
modernas o antiguas. Ignoraba
tod10nesbesm co~o er otras conclusiones
cimiento de filosoüas
. . que . o sa r reqwere comparación, conoo c1enCias antenores y actuales e inteli en .
.
para aceptar una verdad o er ar la de nuevo.
g&lt; cia abierta
Cansa~o de estos estudios pasó a la Facultad de
. . .
'
cer la ciencia física v la realid d
Medicma, quena conoª
concreta del hombre y c
,
1
dios con la mejor disposición de ánimo
,
, ornen~ sus estutes muy .d tif" d
.
. Pero allí encontro otro bpo de gen'
J en ica as con la realidad material
Conoció a Rafael uno de 5
_
Y muy poco con la espiritual.
. '
us companeros de Jase. Se llamaba a ' .
el lobo estepano. Yo soy una rcalid d .
.
si nusmo
teraria como hiciera H
H
a v_1va, af nmaba, no una ficción Ji'
ermann esse. Verumos del Iod
al
hay otra vuelta o finalidad posible· El h om bre es mas
, ogrand
y vamos
lodo; no
dos que por sus virtudes. lo qu.e 11
. d
e por sus pecahombre.
'
aman vtrtu es no da la medida exacta del
_El obispo que había en el vagabundo había de escuchar al . ,
mismo que al creyente; toda la fauna del mund
d
~creduJo lo
sión humana.
o en to a su poS1ble expreEn aquel tiempo ' Elías conoc10
· , a una Joven
.
llamada E l lia
yentes
cualidades
femeninas.
estudi
b
li
.
,
a a teratura y hacía u a ' dcon1 atrapasiones espirituales. e trataron
..
.
v_ersos e uertes
rosos
.
y se qws1eron. Eulalia escnbía versos amo.y
apasionantes; en una carta hablaba de la , ti
mo mspiraa6n, o del inevitable dolor
la
m1~ ca amorosa osexos escinrudos en el ...... :~t . . .. 1 dy p ~er de la posesión entre los dos
.u.u.&gt; eno lDlCJa
e la vida· su cora.zon
, ard"1ente le dictaba las alab
p
ras y como en Santa Teresa de Jesús el verbo
h ,
y amor. En toda mujer de clara constitución se adi~a .
se 1 acia sex~
dad, aunque no lo sepa· en \ v ,
SJempre a materruEI'
'
aron que ama, ncuentra al hombre y al hijo
• ias recordaba este verso que en alguna ocasión ella había escrito:
.

~t:15

Como flor de llanto y ri.sa
un niño cruza en la tarde ,
olvidó q,ie tienes espinas
Y una rosa abre su cáliz.

Ajena la luna arriba
ve las sombras apretarse,
Y es mi corazó11 que q1.,eda
entre luz y sombra~ sangre.
Paseaban a veces por las orillas del mar en el camin
faro. Se extasiaban on el rumor del oleaje ~1 chocar con troa qlue
conducía
al
as rocas,
o mi-

167

166

�raban cómo se perdían en el horizonte los barcos que salían del puerto, y
el brillo de las estrellas, en el anochecer, cuando regresaban.
Su imaginación se parecía y sus puntos de coincidencia eran asombrosos.
Se llegaron a querer verdaderamente. Elías le propuso casarse y ella aceptó
encantada. Pero los padres de Eulalia querían que Elías hubiese acabado su
carrera. A los dos les contrarió esta decisión, pero se dispusieron a esperar.
A los dos les gustaba el mar. Fueron muchas veces a las playas, donde los
bosques de pinos se habían convertido en selvas de maleza y de arbustos y
allí gozaban del sol, del ¾O\Ia y de la soledad más absoluta.
Eüas creyó que la felicidad había llegado.
Eulalia contrajo una enfermedad inexplicable y que estaba sin duda en la
propia substancia de su naturaleza romántica y soñadora. Su fiebre no bajaba de cuarenta y un grados. Hubo momentos que se tuvo la impresión de
la muerte. La boca de Eulalia estaba seca y apenas podía respirar. Una fuerza superior de su espfritu la mantenía; pensaba que no había concluido su
misión en la vida, nunca había amado con tanta intensidad como entonces
y no podía morir.
Los mejores médicos conocidos de Ellas asistían a Eulalia, pero en van?,
no podían curarla. Elías se desesperaba y un día que el estado de Eulalia
era más grave permaneció en la casa junto a elJa. La vida se íba y en las
manos ardorosas de Ellas notaba las pulsaciones febriles de su gran amor.
Y llegó el momento en que Eulalia expiró definitivamente. El estado de
Elías fue tan agobiante que ni podía dormir ni comía.
Siguió el entierro cerca de los padres y de los familiares; llevaba en sus
brazos un ramo de rosas blancas que depositó sobre la tumba. Y así lo hizo
todos ]os días durante varios meses.
Elias pensó que la ciencia médica no podía urar en ciertos casos a los
seres humanos. ¿ Para qué estudiar?
Tenía presente en su imaginación la zanja donde dejó sepultada a ~u
amor y el ataúd que había sido depositado en el fondo. Igualmente los asJStentes al entierro, con sus trajes obscuros y los sollozos intermitentes. O el
sacerdote que recitaba latines y lanzaba gotas de agua con el hisopo. O la
agitación de los cipreses, o la caída de las hojas de los árboles, agitados por
un viento de otoño. Las nubes tenían colores grises y rojizos, y algunos cuervos
y zopilotes en bandas pasaron graznando, agoreros, avorazados de carnes
muertas.
Elías se decía a sí mismo: desde la muerte de Eulalia no soy un hombre;
vago por el mundo como un fantasma, huyendo de sí mismo, arrastrando
mi pasado; soy un muerto de espíritu, aunque mi cuerpo sigue existiendo.

Viajar es la ilusión de que vamos huyendo de la muerte, lo mismo que el
movimiento se oculta en los seres que se mueven y así nos engañamos.
En mis viajes me relaciono con otras gentes, dándome la impresión de
haber nacido de nuevo. En las gentes que busco son las que tienen una vitalidad vigorosa y sincera en el orden del espíritu. He convivido con varias
comunidades indígenas en la geografía americana y aprendí muchas de sus
artes mágicas. O he jugado al caliche con los gitanos en varios países europeos, rodeado de su chiquillería haraposa y sus mujeres sucias, que los
hombres obligan a procrear como las marranas en las zahurdas; son gentes
embrutecidas por la miseria y la vagancia, pero conservan un antiguo y chispeante ingenio que me gusta conocer. El llanto de un niño que nace, •l
amor de una madre o los jóvenes enamorados, no saben de preceptivas o
cuquerías.
Y ahora busco conocer al hombre, porque conociéndolo, me conozco a mí
mismo, con el farol simbólico de Diógenes · quiero que nú alma individual se
reconozca como parte del alma universal, que mi mente sea cauce de la sabiduría cósmica.
Vemos al vagabundo que va de lugar en lugar, en los diferentes caminos
del mundo· la tierra es redonda, y por lo tanto, cualquier dirección que se
tome, siguiendo un camino recto, lleva al caminante hasta el mismo lugar
de donde partió.
U nas veces se gana la vida ofreciendo al público s~s servicios de médico
sin título y otras veces mendiga, si ve que nadie necesita de sus servicios,
porque su destino es caminar, no estar mucho tiempo en los mismos lugares.
Había llegado a un pueblo tropical, donde se oían los rumores del oleaje,
anunciando la cercanía del océano.
Elías conoce a una joven ojigarza, de una juventud inocente y hermosa,
como una gacela grácil que atravesase la claridad luminosa y las sombras
de los árboles en el bosque. Dijo llamarse Marta. Vino a buscarlo quería
que curase a su madre, una anciana viuda, que estaba en la cama con fiebre.
Elías había logrado curar a la enferma y había comenzado un idilio con la
joven Marta; estaba decidido a quedarse en aquel lugar. El amor nos ronda
Y no sabemos cuándo vamos a ser heridos, lo mismo que el venado, por las
flechas del cazador.
Pero en aquellos días llegaron dos señores al pueblecito tropical y vieron
en Ellas una oportunidad de realizar un gran negocio. Ellos le propusieron
poner el capital y Elías únicamente su nombre como socio industrial. Como la idea era generosa y Elías quería establecer su vida con Marta, aceptó
y se fue a la capital de la nación.
El negocio consistía en rear una institución comercial para la construc-

168

169

�cion de edificios. Los clientes aportaban su dinero en entregas parciales, Y
la institución construía sus casas a crédito. Se montó un gran despach~ en
una de las calles más céntricas y se hizo propaganda en la prensa, radio Y
televisión. La institución comercial estaba exclusivamente con el nombre Y
responsabilidad de Elias, siendo la única . persona qu~ oficial.mente _apare~
cía. La gran campaña de atracción de clientes aporto grandes. cano._dades,
todo marchaba bien, pero Elías fue madurando una sospecha. S',15 socios pedían dinero para gastos iniciales y compra de solares donde habtan de ~onstruir, pero el dinero era recibido con la responsabilidad de Eli~. Un, cierto
socios. Ed1as redía oyo' detrás de una cortina una conversación de sus dos
..
f ·
presentaba únicamente un papel figurativo, para ser sacr~1,cado en bene 100
de estos dos truhanes. Su sentido de honradez no le perrmtia estafru: :n gran
escala a muchas gentes honestas, ni ser él mismo víctima de la perf1~ia, acabando con sus huesos en una prisión. Llamó a la policía y escon~o a tr~s
agentes detrás de las mismas cortinas. Elías con ocó a sus dos sooos y publicamente promovió la discusión, afirmando que con~cía su trama fa~ante
y que los iba a entregar a la policía. Ento?ces los soc1~s sacaron, sus pJstolas
y dijeron que allí mismo lo iban a matar st lo~ denunciaba. Podnan en ~ bio, repartirse los capitales recaudados y con tiempo marcharse ~, ertran3ero.
Entonces Elías descorrió las cortinas y presentó a los tres polic1as que h~bían sido testigos. Los tres agentes llevaban pistolas ame~lla~orru: Y di,jeron que todas las retiradas estaban cubiertas; les convema mas bien entregarse sin resistencia.
Los dos bandidos se entregaron a la policía y fueron condenados posteriormente por un juez como estafadores. Elias quedó libre y regresó al pueblecito tropical. Pero con dolor de su corazón y en_ su a~sencia de varios
mese , Marta se había casado con un joven prop1etano de tierras.
Comprendió entonces que su destino era caminar, no _renunciando al vagabunda je que se había establecido como norte de su vida.
.
Pudo tener ocasión de ser muy rico y sin embargo siguió el camino limpio de la honestidad y pensaba : los hombres extraen el oro de las minas. En
el fondo de la tierra y después de ser extraído lo vuelven a enterrar en las
arcas subterráneas de los bancos. El oro se ha hecho para brillar, como el
sol, lo mismo que la belleza se ha hecho para ser amada o admirada. Los
hombres no comprenden que ]a felicidad no consiste en tener o atesorar y
la felicidad de no tener. Por eso soy vagabundo y amo la libertad.
Vemos a Ellas caminar por un camino con grandes perspectivas lejanas,
entre árboles gigantes y la luz deslumbrante del sol, como si muchas voces
en armonía entonasen la gran sinfonía de la naturaleza. ..

Juan o el hombre de razón
} u~ presta sus servicios en una institución de investigación fisiológica y
qu~ca. Es el h~mbre de razón. Los hechos objetivos son los que cuentan.
Vanos son los metodos empleados, los antiguos en lo que tienen de eficaces
Y los nuevos que han superado los defectos, perfeccionando su poder positivo de captación.
El h~mbre de razón niega o vuelve la espalda a las realidades subjetivas.
La razon crea monstruos, lo mismo que Saturno devoraba a sus hijos después de haberlos engendrado. Aseguraba Pascal que el corazón tiene sus' razones que la razón no conoce. En definitiva, el hombre de razón, ha encarcelado su mundo loco de emociones.
¿ Cuáles son las actividades de los hombres de razón y cuál es su destino?
, El_ doctor Batuecas era director de una instituci6n cle enseñanza, que hab1a sido fundada con los fondos de una persona filántrópica, ya fallecida.
Un ~:trona~ administraba esos fondos. Había sido instituida para acoger a runo¡¡ huerfanos o para hijos de viudas pobres. El doctor Batuecas dirigía el Colegio y administraba los fondos que le suministraba el Patronato.
Era hombre de razón, curado de emociones. Sus alumnos le llamaban Don
Gramático y Don Aritmético. Era exigente en las palabras, no cometía faltas de ortografía, cuidaba la sintaxis, como un relojero cuida de la buena
marcha de sus relojes y los números constituían su fuerte pasión. Medir, contar o calcular le obsesionaban. na unidad perdida en el cálculo le contrariaba seriamente.
Con cru~gramas de los periódicos, que descubría por pasión nwnérica
de hallar cifras o nombres, clasificando a los últimos como si fuesen cifras
o nombres excavándose las mejillas con el puño cerrado O los dedos huesudos, extendidos sobre la mitad de su cara.
Igual administraba el Colegio. Los centavos se perdían en sus bolsas O en
sus cuentas bancarias, presentando una contabilidad irreprochable, pero apenas daba de comer a los niños acogt:los. Don Batuecas era el dómine tiránico, inconmovible para la ternura, el sentimiento o los afectos.
Para justificar Don Batuecas la escasa comida que daba a sus alumno
solía decir: co~endo poco en varios días, se puede comer con mayor gus~
una buena comida; hay que ahorrar los jugos del estómago para lanzarlos
después como perros de caza contra los alimentos., después de dos O tres semanás de mal comido y la escasez alimenticia es buena para la inteligencia
y 1a salud.
Don Batuecas estaba muy flaco y usaba barbas y bigote; un viejo levitón
lleno de manchas y de brillos, unos pantalones con grandes bolsas e igual171

170

,

�mente brillantes por el uso; unos zapatos negros con puntas, que más bien
parecen pardos, como lomo de ratón hambriento y unas manos huesudas y
largas, en las que sólo se distinguen el pellejo y los huesos y tm corbatón
rojo, sobre cuello duro almidonado, amarillento.
Cuando llega un nuevo alumno, traído por persona respetable, suele Don
Batuecas decir un discurso, como el que sigue: este Colegio es el primero
de la República por su disciplina y buena enseñanza. Aquí se encuentran
los alumnos como en su propia casa; comen buenos alimentos, pero no tantos en cantidad que pueda perjudicar el desarrollo de su inte1igencia; más
bien damos alimentos de calidad, buenos para el cuerpo y para el espíritu.
Y como el mucho hablar es verborrea decimos como el clásico: el hablar
es plata y el callar es oro. Y no digo más.
El cocinero es el único gordo de la escuela; vierte agua en dos ollas gran des; cuenta los garbanzos o los frijoles, uno por cada comensal doce garbanzos o frijoles para los antiguos alumnos y un garbanzo o frijol para Batuecas. Introduce después, para darle sabor al caldo, un trozo de tocino,
atado a una &lt;'Uerda y que al cabo de uno$ segundos lo saca, cuando cree
que ya dejó la substancia o el aroma del tocino para ser aprovechado en
varias ocasiones. Igualmente hace con unos pedazos de carne, metiéndolos
en la olla y sacándolos al poco tiempo.
Hay dos criados en el comedor, tan flacos como el silbido y que llevan
dos ollas provistas de asas. Van distribuyendo con un cazo aquel caldo aguado y en cada ración flota un garbanzo o un frijol. Dice Batuecas a sus alumnos: nada hay mejor que la olla; todo lo demás es vicio y gula. El doctor
Batuecas, después de tenninarse el caldo y e1 garbanzo, saca la lengua como
un gato y se lame los bigotes y la barba, diciendo: ¡ qué sabroso está este
caldo de olla y qué ricos estos garbanzos!
Traen un segundo plato de carne, donde sólo hay huesos y pellejo; al lado de los huesos hay un nabo. Los comensales roen y lamen los huesos como perros hambrientos. Estiran los pellejos y la carne dura de cabra vieja, con
gestos y ademanes exagerados, no fingicl&gt;s, sino naturales.
Estoy contento de verles comer con tanto gusto, dice Batuecas. Al lado de la
carne hay que poner siempre verduras; el nabo es muy alimenticio y es bueno
para la inteligencia. No hay carne de guajolote que pueda compararse con el
nabo. lguien dijo que las verduras son pata las cabras y el agua para el pez.
El agua es buena para el pez y para el hombre· el vino no debe tomarlo ninguna persona decente, porque degenera en borrachera.
Y ahora que han comido, dice B-atuecas, salgan ustedes por el patio durante una hora, para que no les haga daño la comida. No olviden ustedes de
echar los restos de la comida los huesos a los gatos del Colegio.

Algún muchacho avispado suele decir en v b . .
hay gato ni perro que vi a
~z ªJª• con tantos ayunos no
,
v en esta casa ru persona.
días iremos perdiendo 1
.
'
, creo que en unos
Pero B tu
as gras1tas y nos quedaremos flacos como el viento.
a ecas se esconde en su departam to
viandas que le tr
1
.
en y come entonces las ricas
ae e coanero.
.
Algunos muchachos más espabilados se le P«r&lt;&gt;pan p 1
te la noch
1am
or as ventanas duran
.
e y so
ente quedan en el Colecio los .
siempre encuentra . tif
"'
tunoratos. Pero Batuecas
JUS icante ante el Patronato ase
d
·;agabundos, a los que no
les puede retener, co:no n~=
u:s
ormados. y nuevos alumnos son sometidos a la mism
. .
mismos resultados.
ª expenencia, con los

se

:mq;:.=as

Faltaba el hombre
de
, y fue Antoruo,
. el labrador. Estaba
casado
.
1 fe. y de
.. razon
y su mu1er no e dio hijos. Pero las semillas sembradas en la ti
le dab an abundantes cosechas.
erra
la;:d:,sa;e llen:_~ de luces y sombras. Faltaban los hijos en el destino del
cundo l.
_tuvo JOS con_ otras mujeres. El labrador de estirpe debe ser fe: o DllSmo que las berras cultivadas. La mujer era bondad
prendía las razones de su espo o f rente a su yermo resultado de madre
osa y comaun
q
ll
b
ue e a aparenta a desconocer.
,
En. los dos existía la fe y la razón • EU a creta
, en su mando
.
tenía f
d estmo y la razón justificaba a los hi. os d
.
'
~ en su
Antonio tenía f
.
~
e su mando con otras mu1eres.
e en su muJer lo llllSmo que tení f
.
gas, pero a diferencia de éstas la mujer no era p -~ e en shi~ berras pródivirtudes.
ro ga en JOS pero sí en
La raz'on 1e h'izo ver 1as conveniencias de los hijos Un lab d
. hi"
no es concebible, lo mismo que una tierra e t' il
.
ra or sm JOS
Se ' 1 ·
s er para un labrador de casta
na o IDJsmo que aceptar las tierras estériles con los brazos cruzado
.
labrador
debe
hacer
que
las
tierras
sean
fértil
s
.
1
.
s
y
do
b
e ' y si no o consigue las abanel
nl'.1- y usca nuevas tierras que le den frutos a su esf
'
-

&amp;el

:m:u:~~

.

u~

pájaros,
d: :~:~:: ; 0 :1:~r:e:do el hombre_ está rodeado de
semillas fecundan el suelo
.
eres como suenos de amor. Las
y las mu1eres son tentaciones para los frutos del
amor.
En el comienzo del mundo, el hombre sembró la tierra rcc . , 1
tos que le daba liberalmente· O cuidó d e los amm
. al es eny el pastoreo
ogio os fru1e d aban leche carne O lanas y l ti
.
, que
bli
.
,.
. . a erra sil vestre fue un Jardín,
el Edén
bíco,, y s1 las _berras estaban sm frutos útiles para el hombre , t I
formo en un Jardín de fertilidad. El hombre botánico
.
es e as transcreador de la naturaleza botáru'.
. din
y Jardinero fue el reca y Jar era.

~

173

�EL EJE METAHISTóRICO DEL PORVENIR EUROPEO
Da. r vo

HoLLHUBER

está en juego. Poco aprovecha que hablemos de
política; de todas maneras no concluiremos el asunto. Para alcanzar el objetivo es necesario que nos demos cuenta de antemano de las bases de la civilización europea.
Europa es la comunidad de las naciones que reconocen el valor obligatorio y unificador de las normas de orden objetivo. No es una comunidad de
Estados, sino de naciones que, cada una por su parte, constituyen una comunidad en lo universal, antecediendo con ello a los Estados particulares.
EL PORVENIR DE EUROPA

Las normas reconocidas como obligatorias son independientes de una soberanía de Estado y también las usanzas democráticas, que no pueden someterse
1
a votación.
·
Para evitar un nacionalismo estrecho, sin que todo vaya a absorberse en
la quimera de un Estado Mundiaf, simplista y único, es absolutamente necesarw dotar a la nación de una misión universal.
½s intereses de una Europa libre y fiel a sus altos valores culturales se
verán mejor servidos cuando nazca el día de una paz que sea la obra de la
justicia.
Para llegar a esto es necesario tomar el camino de la verdad -verdad histórica, moral y trascendente.
La verdad histórica se hará accesible sólo cuando se abran los ojos (hasta
ahora enceguecidos por un fariseísmo altanero de los "cruzados") a la necesidad de un revisionismo de la historia contemporánea.
El horiwnte del porvenir se nos presenta bajo un aspecto bastante lúgubre: Winston Churchill, al fin de la segunda guerra mundial exclamó: "las
naciones del este de Europa lloran sus libertades detrás de la cortina de hierro construída por Ja Unión Soviética. La situación es peor que lo que fue

175

�en 1939" 1 y añade "Potsdam marca el fin de la Europa que nosotros habíamos conocido y por la cual está'bamo en guerra,, •2
.
Arnold Toynbee nos demuestra 1a Posibilidad de una al_ternatlv~ funesta:
¿ qué se prefiere: la destrucción de la humanidad o cua~oc1entos anos, o ~un
cuatro mil años de régimen comunista? a y nos aconseja escoger la doIDJn~ción rusa. Más aún si queremos evitar un suicidio en masa, sería necesario
erigir lo más pronto posible un Esta~o Mundial a~~ cuando este, ~o correspondiera en un principio a nuestro ideal de un re~en, democrabco. Y_ de
nuevo Toynbee nos aconseja inclinarnos ante este ultunatnm que nos dicta

la hora de la historia presente}
¿ Qué tiempo hemos avanzado?

Escuchemos dos voces proféticas del siglo pasado:
a) En un estudio magistral "Donoso C~rtés -T~logo ?,e la ~~toria Y
profeta-'' Jules Chaix Ruy dedica un capitulo especial al Profeta D~~~­
so Cortés; he aquí algunos pasajes que nos dan qué pensar por la precrsmn
con que fueron previstos los acontecimientos:
.
.
"Se puede temer todo de Rusia, tal vez no en cuanto lo 111IIled1ato,, pero
sí en cuanto a un futuro no muy lejano. . . Sin embargo, no es un pru.s poderoso en Europa sino en la medida en que encuentra frente a sí una Alemania dividida. Si se viera frente a frente con una Confederación germánica
unida y fuerte, de inmediato la eríamos vacilante y ~e_rraída... P~ro vendrá el día en que se encontrarán reunidas las tres cond1c1ones reque~~as para una expansión eslava. E tas tres condiciones son: una revo~ucmn ~ue,
d ués de haber disgregado a las sociedades occidentales habra destrwclo,
esp
. 1ism
d
vencido a sus ejércitos permanentes; una extensión del soc1~ . o que, esp~jando a todos los propietarios, habrá hecho llegar el patnottsmo a. su raiz ,
misma; finalmente la reunión de todos los pueblos eslavos en una mmensa
confederación. Se puede pronosticar sin vacilación que ese día el despotismo
ruso instaurará un poder tiránico en toda Europa. Puede ser, en efecto, que
el despotismo, en Rusia, cambie de forma; pero su estructura permanecerá
1

Cf.

G~ORGES BoN NET,

Le Quai d'Orsay sous Troi.s R épubliques, París 1961 p. 383.

~

Cf. ib. p. 389.
.
• Cf. A.RNOLD AND PBIL1P ToYNB"EE, Compari11g Notes: A Dialogue acmss a Generat,on,
ed. Wcidenfeld and icokon, Londres 1963, pp. 125-126: "Arnold Toynbee: ... The
question now is: would you prefer the liquidation of the human race to four hundred
years or four thousand years of Communist rule?
. .. .
• Cf. ARNOLD J. ToYNBEB, The Present-Day Experiment in Western Cw1l1zatwn
(Beatty Memorial Lectures in the Me. Go University of 'Montreal) 1961, Oxford Press,
Londres.

176

idéntica, un solo hombre poseerá un poder colosal; en él se expresará el Estado-Moloch, el Estado-Dios o más bien el Estado-luciférico". 5
Recordemos que Donoso Cortés ( 1809-1853) escribió estas palabras proféticas hacia la mitad del siglo XIX, cerca de cien años antes de la muerte
de Stalin.

¿ Y qué han hecho nuestros "cruzados" tan "prudentes" que han tenido la
ventaja, sobre Donoso Cortés, de ser los contemporáneos de Stalin y coruiguientemente de conocerlo de cerca?
Georges Bonnet, intérprete imparcial de la historia contemporánea, nos lo

dirá:
Después de la invasión de RU$Ía por Hitler "la opinión mundial cambió
de rumbo fácilmente por los discursos de los jefes de las Naciones Unidas y
su propaganda en favor de la U.R.S.S. . . . Es el principio de una inmensa
Y trágica impostura de la que los Gobiernos son más o menos conscientes y
cómplices,. y que falseará gravemente y arruinará su victoria y la esperanza
de una larga paz. . . Stalin ahora es el buen pastor de una 'democracia popular' y esta nominación servirá para encubrir todo, para excusar todo: las
confesio,nes espontáneas, las exacciones, Jos campos de trabajo, las purgas
sangrientas, el terror, las deportaciones, todos los crímenes de una insoportable tiranía•.. ¡ Todo ello es nulo y se tiene por no habido!" (Le Quai
d'Orsay, pp. 381-382).
Y Churchill conviene en ello: "La situación es peor que en 1939", "Potsdam marca el fin de Europa":

"En el este, detrás de la cortina de hierro, once naciones han quedado
totalmente esclavizadas bajo el yugo soviético" (p. 435).
"Desde 1945, los aliados habían presenciado impasibles la ruina de sus
esfuerzos y de sus sacrificios, abandonando en manos de los comunistas las
tres cuartas partes de Europa y China" (p. 436 las itálicas son nuestras).
"Eisenhower, Mac Millan, Guy Mollet dicen de Khrouchtchev: 'es un nuevo Hitler'. Triste constatación para los vencedores de 1945. Pues la U.R.S.S. de
Khrouchtchev representa una potencia comparable con la Alemania de Hitler,
puesto que domina la mitad de Europa y Asia por su alianza con China. La
atmósfera del año 1960 hace recordar de un modo muy plástico a la dd
año 1939 (p. 517).
Podrá objetarse que vivimos en 1967 y no ya en 1960 que Khrouehtchev está eliminado y que, desde 1966, a la hora de la Revolución cultural en

China, el eje Moscú-Pekín ha empezado a tambalearse y ya se encuentra de• Cf. JuLES CHADr Ruv, Donoso Cortés, P.arís (ed. Beauchesnc) 1956, pp. 167-168 y
Ivo HOLLHUBER, Geschichte der Philosophie im Spanischen Kulturbcreich Munich
(ed. E. Reinhardt) 1967. pp. 100-105.
'

177
R

�bilitado. Pero no ol idemos. Jo que Tchou-en-lai nos jnsinuó una vez por todas: "Suceda lo que suceda, los pueblos hermanos chinos y soviéticos harán
frente unidos a cualquier tmmenta que puruera sm-gir en el ~undo" ~~f._ la
entrevista dilunruda por una cadena de televisión indepeniliente bntáruca

mo .del Este Y e1 Est:1~º único, i~lmente totalitario y simplista en la imaginac16n no menos. utópica de la 'francmasonería" del Oeste.
« ~bos_ ~uponen err6neamente que el sentido de la historia es idéntico a la
civilizacion pura y simple".

(AFP del 3 de marzo de 1964)).
.
Pensemos, si después de todo esto, nos po~r~mos d~ por sa~fe&lt;:_hos acc~tando, según la sugerencia de Toynbee, el nesgo de cuatro mil anos de re-

No conocemos el fin de la historia; y sólo el que conoce lo futuro se encuentra capacitado para interpretar adecuadamente Jo presente.
El sex temporal del mundo histórico quedará impenetrable siempre que
deba seguir habiendo tiempo.

gimen comunista".
b) La segunda oz profética del siglo pasado a la que deseamos prestar
atención es la de Vlarurnir Solowjew ( 1853-1900), quien nos reporta en un
comunicado escrito en 1899 una proclamación del Anticristo que decía: «pueblos de la tierra . las promesas están cumplidas! la paz univcrs.al está asegurada por toda ~ eternidad. Toda tentativa por destrwrla 5:- enfrentará
inmeruatamente a una oposición irresistible; en efecto, a partir de ahora,
ya no hay sobre la tierra sino un solo poder central._ .. Este poder me ~rtenece ... El derecho internacional se ha apoderado fmalmente de 1~ sanc10~
que le había faltado hasta el presente. En adelante, ~guna, pot~nc1a tendra
la audacia de decir 'guerra', una vez que yo habre dicho: paz pueblos de
,,, 6

la tierra ¡ la paz sea con vosotros. .
Hay que añadir "que después ( pero también desde entonces)
. . que una
dominación verdaderamente universal ha sido posible, el Anticristo e~ una
posibilidad de hecho ... Una organización mundial J1odría traer ~~nstgo _ l~
más mortal y la más invencible de todas las tiranías, la i11stauracio11 defimtiva del reino del Anticristo". 1
Con todo esto el Anticristo para quien el Estado mundial será un Estado
totalitario en el sentido extremo, sería un "bienhechor" y "tan sociable que

se hablará de él en todos 1os periórucos''.
Nos encontramos muy cerca del ideal de la Carta del Atlántico: tambié~
ella habla de una paz "que garantizará a todos los hombr~, e~ ~odos los _pa1ses, poder vivir toda su vida libres del miedo y de ]~ rmsena . _Es la idea
del progreso en el interior de la historia la que, de ~e~~o en. tiempo, n~s
fascina y nos engaña con la ilusión "que el proceso histónco_ m1Smo llegara,
en forma más O menos necesaria, pero de todas maneras en virtud de fuerzas
amente históricas a un Estado final 'en el cual todas las exigencias de napur
'
, .
lí .
,
!izadas' ' s
turaleza religiosa, moral, artística, econom1ca y po hca seran rea
•
.
Los extremos se tocan: El Estado único, totalitario Y simplista del comums• CI. JosEF PraP.ER, Ub er das Ende der Z eit, Munich, segunda edición 1953, P- 161.
• Cf. ibid. p. 149 ; el subrayado es nuestro.
. _
.
• Cf • E CKART VO Svoow, Der Geda11ke des Idealreichs in der idealistrschen Ph1losophie vo11 Kant bis Hegel, Leipzig, -914, p. 1 y JosEF PrEPER, 1. c. PP· 105 Y L94.

178

~guie~~~ las huell~ _de Pascal, reconocemos nuestro deber de ponernos
a disposic1011 y al servicio de la justicia, que es la única que nos dará esta
paz tan deseada; y reconocemos también el deber de combatir valerosamente en fauor de ella, si11 pretender jamás que podremos hacerla triunfar con
nuestras propias fuerzas.
. Leímos en una novela de Anatole France un pas.aje que merece ser merutado:
¿ Qué es la historia? La representación escrita de los acontecimientos pa~d~s. Pero ¿qué es un acontecimiento? ¿Es un hecho cualquiera? o, me
d1re1s: es un hecho notable. Ahora bien ¿ en qué forma el historiador juzga
que se tTata d~ un hecho notable o no? Juzga arbitrariamente, según su
gusto Y su cap~~o, según sus ideas, ¡ a la manera de un artista!, pues los
hechos no ~e ,~VIden por su propia naturaleza, en hechos históricos y en
he~os no h1Stoncos. Por otra parte, un hecho es algo extremadamente comple~o. ¿~epresentará el historiador los hechos en su complejidad? No, ello
es _imposible. Los rep~ntará despojados de la mayor parte de las particulandades que los constrtuyen, por consiguiente truncados, mutilados difer~tes de lo que fueron ... La historia no es una ciencia, es un arte y sólo se
acierta en ella por medio de la imaginación (Le Crime de Sylvestre Bonnard
II 4 · las itálicas son nuestras).
Estamos completamente de acuerdo, con tal que no sea el capricho ni el
solo buen gusto del artista el que determine la elección, sino el hombre dotado del don sublime de la inteligencia ("inteligencia" se deriva de "intus
legere" igual leer en el interior) .

Hacemos nuestra la distinción s.agaz de Leopoldo Eulogio Palacios 9 entre "!actible", q_ue con-esponde al arte, y "agible" que corresponde a la prudencia. Desgraciadamente, en general los políticos no poseen sino el arte de
l~ políti~ y no la prudencia política, que es una virtud. El arte y 1a ciencia tamb1en pueden alojarse en el alma de malhechores y ladrones. Lo que
vale a propósito del historiador en general, también vale a fortiori a propó• CI. L x oPOLDO EuLOoro PALACtos, La Prudencia Política, 2 ed., Madrid 1946,
p. 83 SS.

179

�sito del escritor de la historia contemporánea : éste puede tener un alma de
ladrón. He ahí por qué sucede tantas veces que nos engañamos con los que
escriben la historia de nuestros contemporáneos y de los acontecimiento que
nos son familiares a quienes vivimos rodeados de e1los. Para escribir sobre el
problema europeo en particular, hay que tener el alma de un gran europeo;
de lo contrario, hablar sólo de política europea equivaldría a jugar a un juego que aún carece de reglas. Pero tener el alma de un an europeo no se
aprende a fuerza de hablar sobre lo que ya otros han dicho y welto a decir
cientos de veces. El tener el alma de un gran europeo coincide con el entendimiento, ya subrayado tantas veces por nosotros, de g_ue Europa es la comunidad de las naciones que reconocen el val01 obligatorw y unificador de
las normas de un orden objetivo.
Querer defender la civilizació y la cultura occidentales contra las amenazas del comunismo militante gracias a una americanización más o menos matizada, sería tanto como cambiar solamente el modo de la desew-opeización
continental y progresiva de la cultura europea, pero no impedir aquel funes-

to proceso que ya mpieza a anunciarse como tal.
Lo que habría que hacer, y hacerlo sin demora antes de que sea demasiado tarde, es una triple purificaci6n:
a) Sólo son practicables las vfas que tienen como bases de la ci ilización
europea a los valores eternos y a los fines existenciales del hombre que son
de orden objetivo.
b) Sólo son practicables las vías que ti nen coroo Jines no una paz de cementerio, sino una paz fecunda fundada en la justicia que conceda a las diferentes naciones un mismo derecho de libertad para disponer de si mismas.
c) ólo son practicables las vías que usan los medios de un Derecho de
Gentes entendido como Derecho Natural de las Náciones y cuyo concepto
tiene sus raíces en capas mucho más profundas que lo que son los Estados
y que constituyen comunidades de destino en lo unive1"Sal.
Visto a la luz de esta triple purificación deberá ser revisado casi todo lo
que han tratado de inocular lo fanfarrones y los numerosos prestidigitadores de los diferentes "ismos" preconcebidos por la mayor parte de nuestros
historiadores contemporáneos y por escritores aturdidos.
Todo se presta a creer que la diplomacia moderna ha nido a r víctima
de una especie de daltonismo 'sui generis" que le impide ver el callejón sin
salida de la política mundial. Muy rara vez ha logrado penetrar las limitaciones de la visión de la O. .U. y de sus sucur.;ales un rayo de luz tras·
cendent , lo cual es debido sin duda a que estas instituciones han quedado
a menudo deliberadamente imbuídas del espíritu positivista y utilitario.
Los autores revisionistas se han esforzado principalmente por clarificar el

terreno dde Ja historia
,
.
. . contemporanea.
Poco importa
en realidad que hayan
exconagci~en
susbi ~~.s1oones antitéticas y hayan hecho oscilar el péndulo de la
cia stónca
en, una
clireccmn
· ' opuesta. Por lo menos se han hecho
acreedores
.
.
a
aertos
mcntos
por
el
valor que han teru·do d e na dar a contra· t
;rnen e con respecto a _la mayor parte de sus colegas "prevenidos" en favor
e una propaganda ano-alemana.
Sin
la. clarificación del terreno de la llll&gt;LOna
t.:... . contemporanea
,
d , embargo,
b
no
po ri_a astar por sí sola sino para construir castillos en el a.
cesana que baya sido su labor para abrir el c"'=;"
y ~topró
por~ne.............o a un rre,
porverur
r
0
d una Europa nueva.
·r-

.º

•
i Hic Rboclus, bic salta! Todo depende de si los m,í~" es . ºtual de la nueva
Europa te ndi'
npin de Europa que
·an o no la capacidad de encontrar
el pivote
no es de orden económico, sino de orden trascendente
aguzar e1 espmtu
• · y b. acerlo ver claro para que pueda
·
. Para
l
captar 1
cia y no lo accesorio antes
.
o esenReich significó para Europa ~;:~no -~rse- cluenta de lo que la idea del
.
e vanos s1g os.
El Reich no era u,ia invención alenlana La cuna d
"d
a las 'pocas que com
dí
,
.
.
e esta I ea e remonta
,.
pren an aun bien las relaciones intrínsecas
li
a 1 pohtt~ y a la civilización con la moral. Cuando Grégoire d T que gan
ceb1a la pnmera historia francesa a saber la "G t D .
F e ours conb b"
'
es a ez per rancos''
ta
a 1en persuadido d . que se trataba de 1as v1c
· tonas
. de D10s
. e1ecutadas
. ' es ·
l F
por os rancos La misma
·,
victoria de Carl~s Martel so;;en~:~~:r!r:v:~e:o:~.. ninttoerpd reCtacilón de la
rey d I F
S
""
e ar omagno
. e o~ ra~cos.
era plenamente consciente de que algo del R .
d'
Dios babia baJado a la tierra.
erno e

~

!:n

un Reic~ de Francia quien había salvado esta idea de un reino s·
m
eamente mmanente y trascendente, incorporado en el Reich ,.in
por
_nucee
"d un acto
h , de sacrificio extremo: Conrado, ReY de Ios Francos qmen
Vl a no ab1a acertado_ a unir Sll Reino, designaba en 918, al mo~ento co~
mo sucesor a su ~nermgo más poderoso, el Duque Enrique de Sa ·on~ 1
1
cual
• • •fue
e
' sal aba
Ohla wndad del Reino y abría paso para la casa de SaJonia·
as1 orno
l on 1 encontró allanado el camino para convertirse en f ' d
dor del Reich.10
un a-

~~

Los descendientes d
df Ews
pp.10 388
y 414. Eun.,

la casa de

v:om s·mn

p b urgo deberían ser considerados so-

der Gege11wart, Viena-Lcipzig (ed. "Braumüllcr) 1933,

181
180

�bre todo como emperadores alemanes y como protectores de la unidad del
Reich; fue bajo este signo como los había visto Leibniz, lleno de veneración
profunda por el Reich y por el Emperador, al igual que lo había sido Dante Alighúni.
Ha pasado más de un milenio: en 962 Othón el Grande rey alemán, fue
coronado emperador Romano. Había sonado la hora del nacimiento del
Reich.
]ose{ Pieper ha tenido una visión más profunda: "La idea del Santo Imperio Germánico, representa, por una parte lo que puede concebirse de más
intenso en cuanto a actividad histórica y, por otra, no ha sido posible pensarla sino porque el carácter escatológico de este Imperio Romano ha sido
expresamente comprendido y mitido. . . el Imperio romano era considerado
en Occidente como el último. Por consiguiente, tanto para Carlomagno como para Othón 1, no podía haber otro imperio más que el Iropel"io Romano, 'transmitido' a los francos, después a los alemanes; un imperio, pues,
situado en el dintel del juicio final ... sin que la actividad dentro de la historia haya tenido que menguar en lo más m5nimo". 11
Si se pesa, por una parte, la primacía de las naciones sobre los Estados
y si se quiere, por otra, impedir que Europa, inspirada en ideas universalistas, no recaiga en un nacionalismo exagerado, que sería su ruina, resulta que
no debe debilitarse a las naciones, sino que debe dotárseles de la conciencia
de una misión universal; 12 todo esto teniendo en cuenta el hecho de que el
espíritu universalista es contrario al espíritu de colonialismo alimentado hasta la fecha a menudo bajo la máscara de un espíritu pseudo-europeo.
Recordemos lo que decía Montesquieu, quien opinaba que "Europa no
es más que una nación compuesta de varias"; tengamos también presente
que Balzac hablaba de la "gran familia continental, cuyos esfuerzos, en su
totalidad, tienden a no sé qué misterio de civilización".
Estamos muy alejados de los tiempos en que se consideraba a Alemania
como la cabeza de Europa; no era un nazi, sino Theophrastus Paracelsus el
que decía: "Europa tiene su cabeza en la Germanía porque Alemania es la
cabeza de 'EUiopa' (Europa bat sean haupt in Germanía, dan Dotschland
ist das Haupt Europae)"; Honorio Delgado~ antiguo ministro de la instrucción pública del Perú, dio relieve a esta idea de Paracelso rn al subrayar el
universalismo del pionero Germano.
La Edad Media, precipitadamente enjuiciada como sombría y tenebrosa,
u Cf. Jos:&amp;F P1EPER, l. c. p. 99 ( también la traducción francesa con el título de "La
Fin des Temps", París, Desclée de Brouwer) 1953, pp. 106/107 ; el subrayado es nuestro.
., CL AooLFO MuÑoz ALONSO, Meditaciones sobre Eitropa, Madrid 1963, p. 165.
13 Cf. HoNoRio DELOADO, Pariu;elso, Buenos Aires (Losada) 1947, p. 111.

fue
..
hay exuberante
de más h en su
. ul ru·d a d espmt~al
y ofreció a la humanidad lo que
.
umano. e alma teotropista del hombre.
d Los t:J.~~os modernos, embriagados con el sueño de un progreso ilimita
o, son victunas de múltiples prestidigitadores Dos
.
.
sacudido en vano y ya Jleo-an a
fin
d :
guerras mundiales los han
mico a cuyas p:erta
º
su
para e1ar su lugar al nuevo tiempo at6s nos encontramos en la hora actual
Se acaba de acusar a Europa de caducidad S .d
.
.
tenerse en pie. se hac'
..
·u
. us i eales no pudieron manhas
'
, J.a mour a m1 ones de hombres por simples f
.
ta se enorgu11ec1a de cierto heroísmo n:ihilis .
,
. . . antasmas,
cional ha triunf d
ta, el egoismo 111div1dual y na-

a o.
_L~ ideo_logías del nacionalismo extremo se combatían y caían en
tnonsmo
..
un pamacab ciego para ceder finalmente el sitiO ª un cosmopolitismo
bastante
ro.
Cada nación tiene, sus criminales y cad
., .
alemana también había tenid l
a _ria_cion tiene sus santos. La nación
.,
o os suyos: cn.mmales y santos.
La nacwn alemana, situada en el centro de Eur
.
cadenas de una consigna de odio d
. ,
, _opa, libre de las pesadas
desorientada or un homb
. y e miopia pohbcos, se vio primeramente
vada al banqw~llo de 1
re dgemal, pero megalomaníaco, y después fue lleos acusa os por "cr d " h' , .
el privilegio de monopolizar 1 . . . uzal os ipocntas que se confirieron
a 1ushc1a y e derecho natural
Una tarea sobrehumana y sobrenatural
trar su sitio en el concierto de las otras
~ e sobre ella; volver a enconral encontrar los 1
naciones, encontrar su unidad cultu,
va ores europeos en una Eur
,
tituirse entregándose a lo mate . l
1
opa q_ue está a punto de pros.
na Y a a tecnocracia.
LeJOS de aventurar una mirada hacia el este y otra hacia 1
ta d~ escoger entre el valor y el no-valor entre el Ser I N de oeste, se tratropisrno
1 nihil · •
'
Y a a a, entre el teoye
o-tropismo que tienta a los individ
.
esta elección dependerá la
.
.
uos y a las naciones. De
supervivencia o la decadencia de Euro a
Las Grandes Naciones Europeas deberán retomar al
.
P.
les tras d t
z
cammo de los ideaaen en es; so amente en ellos podrán encontrarse a sí .
Una reformad E
mismas.
t
. ,
e uropa que hiciera abstracción de los valores trascendenes, termmana
de nuevo en un océano de sangre., con la pérdida de Dios
¡ ¡
una ta re orma perdería también a Europa.
,
, en suspenso. Toca sobre tod
. La suerte de Eur opa es t a, t odauia
F
eta y a Al
·
•.
o a ran.
emania estar sm falta a la altura de nuestro tiempo Ni C l
ni Othón el Grand d
U
·
ar omagno
san re f
e ~ermen. no y otro esperan revivir en ti&gt; hermano de
g. rancesa, y en ti, hermano de sangre alemana.
Pnmeramente el emperador alemán era el jefe ele!rido del R . h
I
premo protector de la cristiandad, el representante
. e1cquey lee hasun ofº1c10

de u

183
182

�bía sido confiado por la Providencia Divina y santificado por una unción

lazo social y étnico mas
, f uerte y a veces tamb'' 1 , · T
son abandonadas las na .
ten e umco. i an luego como
,
Clones se entregan a ]a ruina
Encontramos esta alta sabidmí.a ya en Platón
.
no oye nada ni en el cielo w·
la .
(Leyes, 730 c.), para quien
'
en
berra que sea más d
dad. Los Estados que han
.
po eroso que la verdid 1
, .
perecido, han perecido porque hab'
d
o os asuntos mas rmportant
Iail
esatendel Estado debe ocu
d es para . ~l hombre. La verdadera sabiduría
b
·
parse e la salvac1on de las almas de , Pla ,
oca d~ Sócrates en su Georgias (p. 519).
,
c1a
ton por

eclesiástica.
Fue sólo mucho más tarde cuando la idea del Reich sufrió una metamorfosis que reemplazó al Sacrum lmpm'ium por un únperialismo bastante profano. H. llibl habló de dos etapas de la tragedia del Reich occidental: primero la lucha entre el Papa y el emperador y enseguida la lucha entre el
Imperio y la Reforma que hacía a lemania perder toda su sangre en calidad de apuesta hecha sobre el altar de las verdades religiosas, mientras que
las otras grandes potencias se dividieron el mundo entre ellas rnisrnas.
Fue una gran lástima que la mayoría de los hombres no haya reconocido
las cualidades extraordinarias de su contemporáneo Leibniz, gran filósofo,

El lll.lSmo Leibniz siendo un
· ·
fesar : "existentia e~tis alic . ~ J~~c~nsulto, no tuvo empacho en conmus sap1entJs1m1 seu De·1 t J . fun
ultimum" (M th 76)
es uns
damenturn
e .
. La verdadera sociedad de las n .
.
dad de las Naciones con Dios-.1-s
aaones es la Socie-

gran teólogo y gran político.
En su persona se encontraba concentrado todo lo que hubiera sido necesario para construir con mayor seguridad el porvenir europeo: la síntesis
de las ciencias, una embriaguez sagrada por la reunión de todos los cristianos

Pitirim Soroquin, que no es un lír"
.
.
sagró un lar o tra
'
' ico_ sm~ un reconocido sociólogo, onXVIII C g
Itado a _'la Energia llllStenosa del Amor" en las actas del
ongreso
nternaaonal de soc·10logta
, que tuvo lugar en Nuremberg
en 1958.u

y un amor ferviente por la idea del Reich.
El .que más tarde se nombraba el T erce1' Reich acabó por despilfarrar y
profanar una tan rica y desbordante herencia.
La gran cuestión que pudo ser considerada clave del porvenir no es otra
sino la de saber si la página que la historia volteó después de una época de
luchas y de combates, podrá abrir, en todo su ancho, las puertas a la común
aspiración hac\a los valores obligatorios y hacia las normas unificadoras de
orden objetivo que sirven de base a la comunidad europea.
La ciencia parecía haber destronado completamente a la religión. La creencia en un Dios personal al que hay que dar cuenta de sus actos, así como la
fe en la supervivencia personal después de la muerte, eran juzgadas absurdas.
Con esta fe la. conciencia de responsabilidad se desvanecía igualmente y con
ello se abrió el camino al capricho egocéntrico de todo aquello que se daba a la práctica del principio político de 'ponte a un lado para que "Yº pueda caber" en la vida individual y nacionaJ.1"'
Las grandes verdades constituyen, mejor que todos los otros medios, el
"' Cf. F .

J. P. V.EA.LE, Advani;e

to Barbarisme, Appleton 1953, segunda edición, •~ew
Insertion" redactado por el mismo ; cf. edit. allmde pp. 340, 341: "Only one question
remains to be dealt with. . . : Wby was it that civilization after progressing steadily
for centurie sbould have begun to go into reverse in 1914 and that for four decades
thereafter this retrograde movement should bave conti:nued with ever--increasing momentum" ... "Whatever may be the final explanation accepted, it seems likely that thi,
explanation will take into account the undeniable fact that this retrograde movement
followed immediately after a period during which scientilic investigation shattered, or
appeaTed to shatter, the religious beliefa bitherto beld without serious question in

Sin
. un "pro d ucto, acumulación o circulación" de 1
, d
desinteresado, ningún otro medio es ca
. a energ1a e un amor
rras fratricidas ni de establ
d paz de ~leJar en e1 futuro las gueEl
ecer un or en armonioso en el universo h
amor como fuerza suprema de las rela .
. umano.
necesidad vital: sirve ya a los ·~
c1ones humanas constituye una
mnos como un espe · d
•
.
la vida de los individuos y de 1as sociedades
c1e e v1tam.ma, prolonga
y de terminar las catástr f
y es capaz de parar las guerras
o es.

Sin embargo Soroquin habla deI Amor como de una mercancía ("love
commodity"):
, ' amor' constituye la
can"Nosotros
,
, comprendemos
.
' en fin ' que 1a mercanc1a
cia lnáS necesana para todas las sociedades. sin
, .
merpuede obtenerse en abundanci
.
'
un mmllllo de amor no
.
a runguna otra mercancía y actu l
htuye una mercancía de 1
d
d
.
,
a mente cons.
"
as que epen en la vida y la muerte d I h
mdad .17 También deplora "la falta d e un es f uerzo orgamzado
.
e para
a urnauna
lS Cf.
1 dis
1923 en eocasi,curso
d pronunciado por W&amp;NZEL Po HL en la Universidad de Viena en
on e 1a ce1ebración del sexto centenario
Tomás de Aquino.
de la canonización de Santo
1$ Cf.
las Actas del XVIII Congreso Internacional d S .
,
Meisenheim/ Glan, Alemania), 1961 vol. I
87- 2 . ~' ociolog¡a, _(ed. A. Rain,
Love" así corno el siguiente tratad~.
1 T3. The Mystenous Energy of
124-158) .
.
as1c rends of Our Time" (ib. PP•

"Th~l\ .

u Cf. PITIRIM SoROKJN Fads
d F 'bl
•
ces, Ch.icago 1956 p
"W ª~•- 'aºi esdin Modern Sociology a11d Related Soien, ·
·
e iillea Y un erstand that the ']
.
.
most neccssary commodity for
.
th
.
ove com.modity' 1s the
any sooety:
at w1thout its .IllllUlll.
• uro no o ther com-

113 ·

one forro or another by the vast majority of mankind".

185
184

�producción abundante de la energía de amor en el mundo humano" .18 Una
elevación modesta de la conducta ética de los mortales bastaría plenamente
para evitar las catásttofes y las guerras y mejoraría enormemente la armonía
social de la humanidad ("the love output of hwnanity"), entonces los principales sistemas culturales deben ser reconstnúdos. Sin embargo P. Soroquin,
quien es bien conocido y apreciado con razón como campeón intrépido contra
la cuantomanía, la testomanía y el positivismo mecánico de la sociología moderna,19 parece abandonar aqui el método adoptado por él mismo que tiene
éxito.

En efecto, e1 amor no tiene ninguna relación con una mercancía cualquie-

ra, por preciosa que ésta pueda ser, ni con un "rendimiento" cualquiera, por
sublime que éste pueda parecer; tampoco permite una comparación con la
producción y co11servación de la energía que se pudiera transferir a un lugar
en donde se la necesitara con urgencia. Tampoco existen técnicas de transformación altruista. El amor que constituye el agente más personal que se
pueda imaginar no puede nunca provenir de un centro impersonal que lo
dirigiera hacia un lugar en donde se Ie necesitara. El mejoramiento del mundo
por medio de un amor independiente de un centro personal (Dios) continúa
siendo sólo W1a utopía. 2º
¿ Por qué, a menudo, la miopía del hombre de la calle no 1o deja aceptar
un Dios personal y justo.?
Cuando se dice: el mal triunfa en el mundo y lo justo es perseguido y castigado, por consiguiente Dios no existe, se niega ya que haya una justicia divina más allá de este mundo y se niega primera.mente la existencia de un Dios
trascendente, la forma de este raciocinio no es "el mal triunfa en el mundo,
por consiguiente Dios no existe ', sino más bien este otro, a saber: "Dios no
existe y no hay justicia ultramundana, por consiguiente el mal triunfa en el
modities can be obtained in abundance; and that at the present time it is a commodity on which depends the very life and death of humanity".
u Of. ib. p. 115: "All this shows the astouncling lack of organized effort for an
abundant productlon of love cnergy in tbe human World".
19 Cf. Prrm.1M SoR0KJ , "Fads and Foibles.. ." passim y
Ivo HÓLLJ,IUllER, Sprache-Gesellschaft-Mystik, Munich-Basilea 1963, pp. 163-168.
"' Por esta razón en un estudio Metasociology o/ Intuitional Jntellige11ce (que será
publicado pronto), hemos puesto en duda la competencia filosófica de P. Soroquin
debilitada por su tolerancia gratuita del 1 ateísmo, sin prejuiciar en nada contra la
importancia capital de sus obras de orden sociológico (sobre todo de su volumen
Fads and Foibles in Modern Sociology and Related Sciences), Chicago (1956) que

mundo"
, · presupone siempre ya una ya otra forma del
ateísmo .t E1
, . ateísm o practico
eonco, pero no viceversa. 2l
Cuando se dice con Camus· la ºd
.
por consiguiente Dios no exi ~ VI a ~o _tiene sentido, la vida es absurda.
·
. .,
s , se es v1ct1ma de la
·
. ,
'
llilsma 1lus1on: el que dice que 1 'd
_
IWSilla rmop1a y de 1a
.
f'
a VI a no tiene sentid
.
llllSma a mnación que Dios exista
o, ruega ya por esta
negar todo sentido en la vida - ulp~rque no se puede de ninguna manera
y son taneamente a
ta I
.
pues ello equivaldría a contrad .
p
cep r a eXIStencia de Dios
ecrrse or consigu · t
'
un sentido a la vida implica
.
.
rene, ualquiera que niega
•
,.¡_
•
,
ya en esta afrnnación la
. .,
cm u..e Dios. También en esta
.,
l
,
negacion de la ex.istenocas1on e ateismo p , f
de un ateísmo de orden teó.,..;co n
rae ico es la consecuencia
,
.. . ror otra parte se ,
mas orgullosas pretender que fuera 1 h b ' na una arrogancia de las
en la historia mientras q
I e ?m re el que hace triunfar el bien
ue, por e contrano (c
p
en la carta dirigida a su h
.
orno ya ascal lo decía en 1661
ermana Gilberta ) nuestr d b
te en ponernos a ta disposición
1
. . ,
. o e er consiste solamenb .
y a serv1c10 de la Just' . . 'I
atir en favor suyo sin pretend h
l
.
icra' so o nos toca comer acera tnunfar· [M'ch
1
I
ca anade a esto] el que se ar O
, Y
e e Federico Sciacf
rot&gt;a esta tarea por e t
J
ia a sus propias fuerzas el triunf d J b. '
s e so o acto es ateo: conb"
o e ien y por esta r ,
1
ien se. perderá y que el mal tr'urú
, por cons1gwe
. . teazonf' conc nye'
1
ara,
, . que r.l
que D 10s no existe.
n , ª uma tac1tamente
Esta reflexión no es un simple rod
.
la fu,erza espiritual y moral d E eo, smo que es capital en cuanto que
•
e uro pa está centrad
D ios, 2 2 digan lo que quieran los .
. :
a en su creencia en
aún no ha madurado.
agnostlastas, es decir aquellos cuyo ateísmo
Entre los problemas cuya solución toca a 1
.
absolutamente nada que hacer con el i ·
~ prudencia Qa cual no tiene
de la "expediency" americana] reg /dagmadtlsmo europeo y con la politica
"d .
'
u a ora e todas 1as virtud
nan la v1 a mdividual y social, el de la paz tie
. .
es que or-deLa exigencia más urgente de
d'
ne la priondad sobre los otros.
nuestros 1as para alca
Paz f un dada en la verdad l . t. .
l .
nzar y garantizar una
' ª JUS icia Y a libertad ser' ]
ONU y en sus organizaciones sucursal d l
' . a a penetración en la
d
.
es e espmtu cnstla
1
.
e ser contrano a la verdad h"is.onca,
•, .
se confunde e . t no. , o cual leJos
R ara vez una encíclica
l h
.
n m enc1on con ella.
la opinión pública y ha pap~d a retemdo tanto la atención benévola de
merec1 o tanta a:tenc·ion
, uruversal
.
como la Encícli. :n

Cf. MrcnELE FeoE.Rico SCJACCA

rati), 1962, pp. 7-76 y

' Filosofia e Metafisica, tomo II, Milán ('Ma.zo-

Ivo HoLLJWBER , M"ic hele Fedenco
.
Sciacca ein W
.
Meisenheim/Glan (Alemania) 1962
•
egweiser abe11dliindischen Geistes
,
pp.
40-41.
12
Cf. JoLios

voN

Bo

.

Congreso Pan-Europeo, ::~::, 1:;~:n/~3~11.rope, folleto editado con ocasión del

le dan valor de sociólogo genial.

187
186

�ca Pacem in Te-rris que JuAN XXIII publicó el jueves santo de 1963, dirigiéndose no solamente al mundo católico sino expresamente a todos los
hombres de buena voluntad.
Es así como también los intereses de u.na Europa libre y fiel a sus altos
valores culturales se verán mejor servidos y harán nacer el día del advenimiento de la "Pax opus justitiae".
El Papa puso cuidado en di tinguir entre las falsas doctrinas filosóficas y
sociológicas por una parte, y los movimientos históricos ampliamente influenciados por el curso de los acontecimientos, aún cuando estos últimos hayan
debido su origen y obtenido su inspiración a aquellas t-eoóas.
Juan XXIII deseaba "que una nueva energía venga a animar a los gobernantes, que los ayude a creer en la presencia de Dios en la historia y a
aceptar su ley, hasta sus consecuencias lógicas, hasta sus aplicaciones concretas que ella comporta, y que sean llevados de esta suerte a hacer todo,
absolutamente todo, en espíritu de obediencia, a un deber que los sobrepasa, que trasciende la vida de los individuos, y que, en este espíritu, no
desatiendan nada de lo que pueda favorecer el desarrollo de la personalidad
humana y asegurar aquí abajo una vida en sociedad que tenga por sólidos
íundamentos la verdad, la justicia, la paz y la libertad" .2 3
Juan XXIII subrayaba en su encíclica también la importancia de la
ONU y deseaba vivamente "que la Organización de las Naciones Unid1'1.s
pueda cada vez más adaptar sus estructuras y sus medios de acción a la inmensidad y al alto valor de su misión".
Ahora bien nosotros no hemos dejado de hacer el elogio de la ONU en
lo que concierne a su programa formulado en su preámbulo ("preservar a
las generaciones futuras de la plaga de la guerra, etc.") , lo cual no nos ha
impedido criticar muchas realizaciones de _dicho programa. Pues sería traicionar su programa, estipular a apenas unas semanas del día de su nacimiento, en el documento de Postdam la exclusión de una quincena de millones de cristianos de origen alemán. Y aún en la hora actual, la exclusión
perpetua de una nación que abarca -independientemente de las fronteras
de los Estados que habitan sus miembros- cerca de setenta y cinco millones de organización universal, exolusi6n fundada en el fantasma de una
culpabilidad colectiva; esto constituye una negligencia de ninguna manera
compatible con la altura de su misión, de la que habló el soberano Pontífice.
"Si el mundo se siente extraño frente al cristianismo, el cristianismo no se
siente extraño frente al mundo". Quien hablaba así era el Papa PAULO VI
en Belén, el día de la Epífanía del año de 1964; pone de manifiesto la ver,. Cf. la arenga de Juan XXIII durante la ceremonia que celebr6 el 11 de abril
de 1963 en la capilla Sixtina para los miembros del cuerpo diplomático.

188

,/

dad de la bien conoci·d a pal abra de los escolásti . "
.
.
curo Deo est coniunctio ho .
.
"
cos. coruunctm hominum
"Exis
.
mmum mter sese y la del gran L ·b .
tentra entis alicuius sap·1ent1ssurn
. . . seu Dei
' . est · • f e1 ruz ya citada:
mtw1".
Las
grandes
verdades
.
JU11S undamentum
ulti. ,
constituyen el lazo social
, .
,
y qmzas el único. tan luego co-m
I b
y · etmco mas fuerte
'
,,_.,o se as a andona las
gad as a la ruina. La Unidad reli .
.
'
naciones se ven entrelas unidades sociales y étnicas. y
es la base más sólida de
0
O
Asamblea de la ONU e1 4 d
b
Papa PAULO VI ante la
'
e octu re de 1965 b b'
·
puede concebir nada más ele d
b
, a ia opmado que ''no se
"d I' .
va o, so re el plano natural , en la construcción
1 eo ogica de la humanidad" h
.
, aceroos nuestra esa esf
.,
que concierne a1 programa oficial d 1 ONU
unac10n papal en Jo
advertidos contra la ilusión ..!
el a
a la vez que quisimos estar
_,
•
u.e que a ONU hubi
d
·
coruorrrudad con sus ideales • 6 .
era actua o siempre en
~e neos ( en el Anuar· H
.
nuestro estudio intitulado "E T
to umanitas de 1967
l , .
n orno a Jas Ideolo ' J ,di
,.
osofacas de la ONU y de la U ESCO"
gias un co-Pohtico-Fi-

~:i: u:~=l

L

).

o que hay que desenmasc;arar y combatir es l
.
.
la teoría ideal "' su práet. p
a disonancia aguda entre
J
ica or una parte "' el f . ,
.
aceptado como una máxi
. . bl
, J
ariseismo indolentemente
.
ma mevtta e en el teatro p l'(
nacional o al nivel mundial.
o i reo, ya sea al nivel
El problema de la fraternización del cr. t. .
hecho uno de los más ttrgent
b
is zanMmo con el marxismo se ha
es, so re todo después del C
·¡·
JI. Pero que no se olvide est . H
onci w Vaticano
º· ay un problema de ¡
·
•
nal de los cristianos con .rus h
.
a convivencia frater.
ermanos marxistas pero n h
bl
coexistencia del cristianismo co
l
.
,
o ay pro ema de
·¡·
n e marxismo lo cual
b ,
.
paci ismo peligroso con inclín ' b
,
aca aria sie11do un
l
aciones a a andonar la
d d p atafonna de charlas de carácter no obligatorio.
ver a para ganar una

a:;m

No hay que dejarse engañar por el
b"
hace poco tiempo por los portavoces_
~ o l a táctica_ ,aplicada desde
gresos Internacionales. Mientras qu
.
en ocasmn de los Conlla del marxismo universita . d eFpor :Jemplo Roger Garaudy, una estreno e rancia, confesaba fran
,
en 1965, en el Congreso de la Sociedad "P ul "
camente todavia
luchamos por el hombre y la lógica de estaal :
de Salzburgo: 24 "nosotros
El ateísmo es le , tim
.
uc
nos conduce al ateísmo
tación del
esynecesan~,
dar su plena significación a la
.
' a un ano mas tarde en 1966
1
.
rmsma Sociedad DQS decía que "el a teismo
,
h,umanjsta ' pen· a relllll6n de la
1a negación de Dios sino la ar·
., d I
nmeramente no es
'
ll1Ilacmn e hombre"
El comunismo ateo que no ha abandonado su antigu. o sueno
- d e 1a revolu-

crisl~~.

Pª:ª

ap~~~

. .,,_ CfH. ErucB ~X.LN"ER, Gesprache der Pa11/us-Gesellschaft ·
• Ghristentum imd Mar-

xismus- e11te, Viena (Europa-Verlag), 1966 _

189

�ción mundial con vistas al comunismo mundial, se sirve del espíritu de fratemización para ganar de esta manera más fácilmente terreno en los corazones crédulos.
Con esto nos encontramos, a mi parecer, muy lejos de la recomendación
comunista del odio obligatorio. Pero no olvidemos que -hace poco tiempo"el odio (fue) reconocido por los humanistas marxistas como un elemento
constructivo y de empuje. A pesar de tantas protestas de paz, el odio (fue}
estimado como una forma necesaria de la existencia humana que sirve al
adelanto de la humanidad en la lucha por la felicidad de las masas obreristas". 26
Esta manera de sentir parece volver a animarse en la llamada "Revolución
Cultural" de 1966 en China que no deberá de tener rep rcusión en Europa,
así como fue en Europa donde tuvo sus precursores.
"El sueño de Spacta" no es una invención de los chinos. Si ojeamos nuestra historia encontramos que ya en Europa estamos acostumbrados a: 'Francia también ha sido condenada a la virtud por Robespierre; dos años más
tarde tenía a Barras, y Babeuf que predicaba el maoísmo antes de Mao, murió en la horca al no haber encontrado en las masas, a la hora de la rebelión,
el concurso que esperaba de ellas. El sueño de Sparta es viejo como ef mundo,
y poco numerosos son los pueblos que no lo han soñado alguna vei'. 26
El advenimiento del maoísmo y Jas atrocidades· de la llamada ''Re olución
Cultural" nos hacen reconocer y meilir la enorme responsabilidad de las potencias del Oeste cuya politica de Yalta fue la causa intrínseca del abandono del inmenso Reino del Midi en manos del comunismo mundial en 1949.
Hasta nuestros días la mayoría de los politicos europeos ignoran lo que nos
amenaza si llega a ganar terreno 1a mentalidad china, cuya especialidad consiste en un método de aparente pseudo-tolerancia que poco a poco trata de
apoderarse de la esfera más íntima del hombre con la intención fundamental
de volver a fundar la lógica de su pensamiento y la moral de su voluntad.
Aunque Paulo VI en su Encíclica "Populorum Progressio" del 26 de marzo de
1967 -Fiesta de la Resurrección de Cristo- haya preguntado: "¿Quién no
ve la necesidad de llegar de una manera progresiva al establecimiento de una
autoridad mundial capaz de actuar eficazmente en el plano jurídico y político?", nosotros estimamos que esta "autoridad mundial" no coincide con el
Estado Mundial totalitario y simplista contra el cual hemos puesto en guar-

"' Cf. Ivo HoLLHUBER La Cita del Hombre Moderno Consigo M ismo en las Memorias del XIII Congreso Internacional de FiJosofía, México, 1963, Vol. 11. p. 180.
24 Cf. At.:iDRÉ FoNTAJNE, Mosoou deuant le défi ahinoir en Le Monde, París, 31 aout

~ a los sociólogos y a los políticos para no coner el riesgo de h
,
tunas de la "Proclama ión del Anticristo" de S 1 .
(
aeernos Vlc-

ndn
,
o owJew. antes p 5)
mu
esta enfermo"'~ advierte el soberano Pontífi
,~
.
.
f:.aternidad entre los hombres y entre los pueblos'' y co ceÍl por la¡alta ~e
fiesto la razón principal de la situación
.
n e o pone e mam"El

indusive los europeos.

precana en la que nos encontramos,

Tampoco cierra los ojos a otra necesidad no menos dr , .
1
~anca, a saber que
de que "el porvenir del mu d
, a evoc~r e temor del Concilio
sabe h
- n o se encontrana en peligro si nuestra épcx:a no
"a J aeehr bemerger de su seno hombres dotados de sabidmfa" y al convocar
.
. os om res para que se pongan a refl ex1onar
sean o no e t T
.
t.Ianos, a todos los que honran n·
, '
.
a o 1cos, cnsjusticia y d
d d.
d
a ios y que están bambnentos de absoluto, de
e ver a . a to os los hombres de buena voluntad"
Pero hay también hombres que se ta
l
,
.
hablar de J·usti . d
pan os o1dos tan luego como oyen
cra, e paz y de verdad porque ab d
todas la fe en la posibilidad de la rea~ción d
an .onaron una -vez .por
tras estas palabras de orden sino slogans tomad:s ~:osu~~eapl:liJ no pcr~1ben
Para ell d libe d
...ca mentirosa
os e ra amente hemos asumido la tar
.
·
licada (en un volumen actualmente en
ea e::unentemente depeas") d . . . l
.. ,
prensa llamado Cuestiones Euroe nuc1ar a revmon de la historia euro ea contem ,
to, la justicia y la paz, semblanteadas solaraen! a Ja luz i::anea. l:n efecl.f uego
de las armas y de una perpetua paz de cementerio sin un
.
ni a , o en. e
"el mundo sufre por falta de pensamientos"

rmento a la verdad -a la verdad hi tórica. ldr' ~
n~ mu~lJos en el aire.
equ1va ia a constnnr caso.-

deTene~os Jran tecesidad de la prudencia política que -como acabamos
poner o e re eve- no es solamente un arte sino más b'
.
moral. Sólo la creencia en la presencia de Dios
la hi t . ieln una VIr~d
de su le h t
¡
- .
s ona, Y a aceptac10n
y as a en as aplicaclOnes concretas abrirá de par
l
tas de un porvenir dichoso para Europa. '
en par as puer-

~

U n irenismo
extremado
qu
·
dades
d
.
, e of recrera
a 1a verdad y al error iguales posibilie ganar no liberara a Europa de las incertidumbres de un
.
:menaza~o..de an~stias crueles; habrá que probar más bien que el p:;;::
s la opllllon del 'horno insipiens" que no sabe Jo que dice como
1
ha ~echo entre otros el ilustre filósofo italiano Michele Federi~o S · ya 2
Fmalm te .
ciacca.
.
en ' s1 nos plantearnos la cuestión precisa: "¿ cuál será el orve
mr de Europa que habrá de resultar de la situaci6n concreta en
p . .mos')''
tr · · ·
que vwi. , nues o 1u1c10 permanecerá en suspenso por la sencilla raz6n ele que ca-

;º

Cf. Milán
MrCHELE FEDERICO
vol"' II,
1962.

SCJACOA

.
.
, "L Aleismo
e Tetsmo"
en Filosofia e Mela/isica,

1966.

191
190

�si no conocemos a fondo el presente, lo cual ya había _dejado sentir J. G.
,, ¿ Qwen
., querría formarse ideashilcorrectas
acer-liAMMANN en estas palabras:
1
,, )
.
l
f
turo
?"
(
'Kreuzzüge
des
p
o
ogen
y al
ca del presente sw conocer e u
·
causa de la imponderabilidad de todo acontecimiento histórico que ~asca
, presentad o en 1656 -el año de la destitución del rey. de Poloma,
habia
l , · el
después
de
la
abdicación
de
la
reina
de
Suecra
y
e
~ptnno
d
segun o ano
ta . " •Qwen hu1
después de la ejecución del rey de Inglaterra- a pregun r · e_
1
hiera tenido amistad con el rey de Inglaterra, con el rey d; Polo~a y c~n , a
reina de Suecia habría c;:reído que pudiera faltarle algun reb.ro o gun
·1
1 mundo?" ( "Pcnsées ' art. VI. no. 35) .
as1 o en e
.
'
orgullosos de todo nuestro
· Acaso nos encontramos ahora, en 1967, tan
e
•
·,
· r que en la que se en. tíf·co
y te'cnico, en una situacmn meJo
progreso cien
1
contraba en 1656, Bias Pascal?

UNA CRfTICA DEL DARWINISMO SOCIAL
DR. PATRICK ROMANELL

The University of Texas at El Paso

A PARTm DE 1859, A.Ño PRIMERO de la Era Darwiniana, mucho se ha escrito
sobre las conexiones éticas entre el concepto biológico de la evolución y el
hombre y la sociedad humana. Y a partir del descubrimiento y explosión de
la bomba atómica, ha habido una proliferación de literatura sobre la Etica
de la Evolución, por Ja razón obvia de que lo que está en peligro es la propia supervivencia del hombre mismo sobre la faz de la tierra. La teoría darwiniana de las evolución tiene ya más de un siglo, pero su importancia general para la ética social es todavía sobreestimada en algunos centros científicos influyentes y aún no ha sido debidamente evaluada. El propósito de
este escrito será, por tanto, considerar sucintamente las impljcaciones éticas,
así como las limitaciones del darwinismo social en sus más destacadas formas históricas.
Para principiar, el concepto darwiniano de la evolución implica que, puesto que el cambio es tan natural en el mundo de las ideas y de los ideales,
como lo es en el mundo de las plantas y de los animales, la. evolución biológica y cultural van juntas. Pero esta implicación es solamente la mitad del
significado de la evolución; la otra mitad (y la mitad más crucial en lo que
a nuestra vida social concierne) es que, precisamente, porque los cambios
en las ideas y en los ideales son un fenómeno natural en la historia humana,
la evolución social, como tal, es moralmente indeterminada y adquiere significa ión moral completa, solamente cuando los hombres de buena voluntad inspiran su urso. Esto resulta más fácil de decir que de hacer; sin embargo, es sin duda más prudente decirlo así desde el principio si deseamos
prevenirnos de una eventual desilusión acerca de las doctrinas éticas antagónicas que han emergido bajo la misma bandera de la evolución.
Para mostrar concretamente algunas de las dificultades inherentes a los sistemas de la ética evolucionista vamos a ir a la historia del darwinismo so-

193
192
H

�cial mismo, para encontrar si sus expositores contemporáneos son r~~nte
algo mejor en teoría que sus reputados crudos predecesores en la, últuna
mitad del siglo pasado. No obstante, antes de ver exactamente como los
viejos darwinistas sociales y los nuevos difieren esencialmente, ~n su general
orientación, permítasenos primero hacer una pausa para considerar brevemente en lo que están de acuerdo.
i lanzarnos una rápida mirada a los contribuyentes del Darwinismo social dentro de los últimos cien años -desde Herbert pencer ( quien en cierta forma fue un darwiniano en ética y en filosofía social aún antes que
Charles Darwin mismo), a C. H. Waddington (un distinguido geneticista
británico y autor de un libro reciente 1 sobre el tema de ética evolu?ionista
y el grupo de los seis investigador_es ~orteamericanos_ del _comporta~:nto y
autores en busca de una "nueva c1enoa de la sup rviveneta humana ) , encontraremos que todos ellos, tienen la misma pretensión metodológica, a saber, que nuestros problemas ético-sociales pueden ser resueltos científir.amente.
Ahora bien, esta pretensión sin duda refleja una fe inquebran~b1~ ~n la
posibilidad de que )a ética llegue a s r una ciencia, lo que, en p~c1p1~, es
una cosa buena por lo menos. Pero, desgraciadamente, la pretens1on_ ~roa
descansa en la más bien tenue afirmación de que la verdadera posibilidad
de' un acceso cientffico a la ética, depende exclusivamente de la extensión
al campo moral, de aquellos métodos de indagación que han probado ~e~ satisfactorios al tratar con cuestiones de hecho. Para abreviar, lo que 1cia la
fe común de los darwinistas sociales, pasados y presentes, en la aplicabilidad
de métodos científicos a problemas éticos, es tilla falacia de reduccionismo metodológico - una falacia que sw·ge de la concepción positivista del método
científico, implícito o explicito, en su pensamiento.
Los problemas de la ética, en cuanto pe_rtenecen a cuestiones de valor, _esto
es a )a vida buena, difieren substancialmente de los problemas de la b1ologí~, la que trata con cuestiones de hecho acerca de la vida misma. Es, consecuentemente, muy ingenuo creer que lo que tenemos solamente_ que hac~r
para solucionar los problemas de una ciencia normativa como la ética, _es aplicar los métodos de la biología, o en cuanto a eso, aquellos de cualqUJer otra
cien ia fáctica física o social. Ilustremos con un problema corriente; el hecho de que los' dernógrafos están de acuerdo acerca de la así llamad a " explosión demográfica" por todo el planeta, no significa automáticamente de que
en esto existe necesariamente un acuerdo entre ellos ( dejemos a aquellos que
están fuera del campo), en cuanto a lo que debemos hacer para resolverla.
C. H. WADDJNGTON , The Ethica1 ,Animal,_ London Allen and Unwin (1960) .
• Science, vol. 134 (1961), p. 2080.

1

194

Aun cuando la .inteligente solución al problema de la población sea
d b
.
l
que
e emos, practicar
e control natal a larga escala, éste "deber" no ~=
.
uene
un
f
status actico_; al contrario un condicional, y, por tanto, está sujeto a debate
como cualq.wer otro "deber" Jo está en cuestiones de valor tamb·1en,
, teonca, · '
men~e ~blando. Tomando en cuenta que las contestaciones a preguntas de lo
q_ue es , ~on verdaderas o falsas, en status lógico, mientras que las contestaClO~es a preguntas acerca de lo que "debe ser" son, estrictamente hablando,
sabias o tontas, debería ser bastante claro el que las últimas precn,ntas
·
d
, .
-o~
per~1,tan, e por s1 mismas, producir mucho más equitativas diferencias de opimon _que, ~as primeras, y que, consecuentemente, sean más difíciles de resolver c1entíf1camente. En cualquier forma, esto es lo que he venido sosteniendo .por años ~n _ arias ~scusiones acerca del método científico y Ja ética con
algunos da1wm1stas sociales,3 y me es grato manifc;star que la revista
,
·
d
mas
representativa
e
los
científicos
actualmente
en
Jos
Estados
"d
e·
·
.
. _
ru os, umcuz,
~ reciente edi~&lt;mal, comentando específicamente sobre el propósito anteriormente
menoonado acerca de una "nueva ci·enci·a de 5upervivenc1a
•
•
h u,,
m~a , se declaró francamente en contra de la "extravagancia de pretensiones , 4 hecho a su favor.

u

-~olviend~ ahora a la diferencia esencial en la perspectiva entre el darWlllsmo soc~l del pasado siglo XIX y su contraparte en el siglo XX, podemos po~erlo t11 nuce como sigue: mientras el grupo original de los darwinistas sociales, en su totalidad, se dispuso a interpretar literalmente el roceso general de la evolución en los términos darwinianos de la "l ch p
1
"d ,,
u a por
a v1 ~, , y, _como resultado, argumentaron por analogía, interpretando la
evo1uc1on social del hombre en los mismos términos compet;t
·
1os ID1em·
• zvos;
bros contemporáneos de 1a escuela, por el contrario, tienden a interpretar
la evolución de la naturaleza y del hombre en términos cooperativos.
Así, en efecto, los neodarwinistas sociales de nuestro tiempo han intentado r:5o~ver el gran dilema heredado por uno de sus propios compañeros
evoluc10mstas y el más grande discípulo de Darwin en la Epoca Victoriana
-Thomas H. Huxley, dudando precisamente la lectura particular que hi~
zo Huxley de la famosa obra del maestro en este campo.

,

Debe notarse sobre este punto, que Huxley en su Conferencia Romanes
de 1893, "Evolución y Etica", bastante sorpresivamente, llama mucho la
atención a propósito de las falacias inherentes a la "Ética de la Evolución"
)

•. P. RoMANELL, Can We .tlgree? .t1 Scientist and a Philosopher Argue about Ethics
(with Chauncey D. Leake), Austin, University of Texas Press ( 1950). "Ethical P.roblems and Scientific Mcthod", Ethics, vol. 60 ( 1950) , pp. 294-295 · ' "Does Biology
A~ord a Sufficient Basis for Ethics?", Scientific Monthly, vol. 81 (1955), pp. 138-146.
JosEPH TuRNER, Science, vol. 135 ( 1962), p. 69.

195

.,

�dudando de si en ella pueda haber algo válido.
.
. . , n sobre este tema es un tanto
De cualquier modo, aunque su pr~p1a p~S1c10 h
a radical distinción
ambi a por no decir del todo mconsistente, ª,~e un , . ,, a
engu '"
" ósmico" de la evolución y el proceso euco ' ~
entre el proceso e
_,,.
trolar'' del proceso antenor por
· J " ·!!IllllCa un con
tando que el proceso socia s1º
.
d
. .
de la naturaleza en
.
«
dia" el punto de vista arwuuano
el postenor, y repu. . ,
f
ll na de colorido, como "la teorla
terrenos éticos, descnb1endolo en orma e
•
• ,, 5
xl
E l ·,
gladiatoria de la ex1stenc1a •
e]' ·
d Hu ey vo ucwn
Lo que es más revelador acerca del ensayo -~1co e
'
un trá·c1i O
b ·o el famoso darwtrusta se encara con
y Etica, es que en di
tra ªJ
.
ul ·, d J mismo apare.
1 a·t
ara citar la propia form. aCion e
'
gico dilema. E 1 ema, P
1 . . t . ante cualquier diferencia de
cido al principio de su ensayo, es e s1gu.ren e. l
un consenso general de
d existir entre los expertos, 1ay
opinión que pue a
.
] 1 cha por la vida, no son reconque los métodos del mono y del ugre en a u
..
nos principios éticos". 6
1
c11iables con os sa
conflicto de bienes o
, .
Huxley se encara con un
Como toda alma tragi&lt;:'1,
1 nfli t
tá en lo' que él cree como evo.
E
so particular, e co c o es
.
mtereses. n su ca
1 que cree como moralista es. .
da . . o en un aspecto, y en o
. , 1
luc1omsta
rwllllan ,
.
,
tá reflejado en el propio t1tu o
toico, en el otro. El dilema trágico:Eenlsr,_ ,es
E..:ca" (no debe notarse,
'd
f
.
nc·1a
'
vo
uc1on
y
u
'
'
de su controverb a con et e
.
dificultades re., ") El hecho de que Huxley tenga
«Etica de la Evolucmn ·
•gnili· ti O como el hecho
·
b1
al final no es tan s,
ca v
solviendo su propio pro ema
'
. . . Mas a pesar de lo inconsisde que tiene el dramático pro~~em~ ~l pnnc::;ece mucho respeto por haber
tente que pueda ser su re~luc10ln d ema;ualquier intento de establecer un
sido sensible al problema mvo ucra o en,
,
.
ético sobre bases y conceptos adlateres, el solo.
. .
sIStema
.
dil
a
que
encara
el
darwm1smo
1
,
specífica para e
em
.
la
En cuanto a
razon e
·
., f
popular debe haber sido
. . .
en alguna ocas1on orma
,
social en sus rruc1os y,
dia . , d Hwdey de la ética de la evo'd
l
rprendente repu cion e
ha 'd
muy evi ente a so
'gnif' , l que desde entonces
s1 o
'l por lo menos si
ico o
,
lución; lo que, para e,
. 'd H' _1es" 0,i..viamente la razon es
, .
la "Etica e ercw . 'u
'
llamada metafoncamente, .
I b' l , darwiniana. constituyendo en
.
. . . básico de a io ogia
"
_1..
que el propio pnnc1p10
l c'onario es decir la luwa
incipal del proceso evo u I
'
'
su sistema la causa pr
. al esulta al ser examinado, una
"d " .
toma en su valor nomm ' r
'
. ~--i..
por la VI a , s1 se . ,
, .
.
t dos excepto tal vez para N 1eu.:;u.1e,
pobre fundamentacmn de cuca phara bo" 'aparentemente va '~más allá del
'
cuya amora l doctrina del "Super oro re '
bien y del mal"' en cualquier caso.
d

a1 grado que se que a uno

• TROMAS

H . HUXL"EY ,

• Ibidem, p. 7·

196

Evol-ution

and Ethics, Loadon, Macmillan ( 1893)' p. 33.

Una vez que la razón del predicamento de la más antigua versión del darwin.ismo social se ha comprendido, la salida de ella será evidente también.
La estratégica salida, de seguro, es negar el concepto original de "lucha mutua", tomo el factor predominante de la evolución natural, reemplazándolo
con el concepto complementario de 'ayuda mutua". 7 Esta es, precisamente,
la resolución del dilema propuesto por el Príncipe Kropotkin a la vuelta
casi del siglo, en su libro. .Ayuda .M71,tua, un Factor de Evolución ( 1902) y
lo que al presente clia los darwinistas sociales han hecho desde entonces, con
o sin reconocimiento, es inco:rporar la hipótesis de la Evolución, de la "mu.
tua ayuda" rusa evolucionista, en sus propios sistemas de pensamiento, reforzándola desde tres ángulos diferentes: ( 1) históriCOl!, ( 2) ideológicos, y
( 3 } lógicos.
Primero. En lo que respecta al reforzamiento histórico del caso en pro del
neo-darnrinismo social, del cual ya hemos hecho referencia, los miembros
contemporáneos de la escuela han hecho un llamado para volver a Darwin,
insistiendo que tal vuelta a1 maestro mismo, revelaría cuán groseramente
equivocados estaban la mayoría de sus discípulos inmediatos, al poner todo
el énfasis solamente en el factor de la competehcia en el proceso evoluciooario, y cómo solamente tomaron un lado, negando el otro factor, el de
la cooperación.
Segµndo. Cómo uno de los más cautos y circunspectos de los neo-darwinistas ha explicado en terrenos ideológicos, la razón de la inicial popularidad de la cruel forma de la ética evolucionista entre sus predecesores: "tal
ética de colmillos y garras encajó con el libro del capitalismo victoriano del
laissez faire y, también con sólo cierta superficial reconstrucción, con su
opuesta ideología en el socialismo marxista". 8
Tercero y último. He aquí cómo otro de los neo-darwinístas ha corregido
la lógica de sus predecesores y puesto el dedo en sus falsos razonamientos:
"Omitiendo hechos importantes y basando sus argumentos en falsas premisas, los tercos darwinianos solamente podían llegar a conclusiones falsas". 9
No nos sorprenda, entonces, que hayan fallado al apreciar la moral de toda
la historia de la evolución, lo que es, presumiblemente: "Amar a tu prójimo como a ti mismo, no es simplemente un buen texto pa¡a sermones de
mañana dominguera, sino constituye una perfectamente sana biología" .10 En
7 PR.INcE KRoPOTKJ.N, Ethics:
Origin and Development, New York, Dial Press
(1924), pp. 13-14.
• GEOROE G. Si:MrsoN, The Mea1iing of Euolution, New Haven, Yate University
Press (1949), p. 298.
' M. F. AsHLEY MONTA.CU, "The Origin and Nature of Social Life and the Biological Basis of Cooperation", ]ournal of Social Psychology, vol. 29 ( 1949), p. 274.
10 Ibidem, p. 281.

197

�fin así como el más antiguo grupo de los darwinistas sociales leían la compl:ja historia de la evolución en los términos de la 'Regla
A~ro de la
Etica", el grupo más reciente la lee, evidentemente, en los temunos de la

d:

Regla Dorada de la Cristianidad.
.
Es, sin duda, confortante escuchar de uno de los segui~~~es com~ntes de
Darwin que el mandamiento cristiano del amor al proJlillO, obtiene las
be dici~nes de la última palabra en biología. No obstante, las. nuevas cono
clusiones
de aquellos a quienes podemos 11 amar "los d arw:uustas .suaves"
. .,
( aquellos cuyo cuadro general de la naturaleza, pue~e, en contraclis~cion
, g1adiatoria" , ser bautizada como la teona del hoy "d
scout · ) · no
a "la teona
·'}"das
sufren
de
una
falacia
opuesta
a
aquella
de
los
arwllllStas
son va 1 , Y
,
. •
·1
te ¡r' . mientras la más temprana generación de los darwm1stas soct~ es com:~: Ía falacia de premisa falsa, la presente generación, puede decirse, está cometiendo una falacia de premisa verdadera. .
. .
Concediendo la verdad a la más reciente premisa de l?s darwuuanos s_uaves aquella de que el mundo orgánico es de hecho mas una cooperativa,
·.,;
que' un asrutto competi~1vo
en gran escala·, esto, en sí' no establece necesa.
riamente que esa cooperación sea moralmente preferible a la competencia
en nuestros tratos con cada uno.
.
, .
ettcaPorque es ne cesan·0 aún demostrar que ser cooperauvo es bueno,
l ''p · ·
mente hablando, y ésto no puede ser hecho simplemente apeland~ a
nnct. d I mutualismo" u operante entre organismos. i estas cues~~nes fueran
p10 e
.
( . 1
d
los darwllliStaS suaves
así de fáciles, los orgarusmos humanos ¡ me uyen
a
" . .
mismos!) , no tendrían que haber gastado tanta energía apelando al principio de cooperación" en nuestra vida social.
. .
· d d scansar su causa a favor de una ética evoluc1orusta, en la
H ac1en
o e
, .
tal
o así se
presencia de un factor cooperativo en el mundo orgaru~, .
com.
..
manifiesta
en las colmenas y hormigueros' los neo-darwID1stas soc1ales no
solamente arguyen desde una analogía dudosa, sino que, lo que es_ peor, lle. es fuera del campo de la ética completamente, sin que en
gan a corre1us1on
•, , · d ¡
.
. se den cuenta de ello ; Por qué así? Si "la concepc1on ettca e
apariencia
· ..
.
• d l h
. , esta' basada en la estructura b1ológ1ca e om-¡
amor'' como cooperac1on,
bre c;mo "organismo funcional"' se sigue entonces que todo es~uerzo mora
con ~
d e su parte, es absolutamente superfluo, desde que •él ,,"ha naci?o
d d "m
.mnata neces1"d ad de aroar" , y su "conducta cooperativa es cons1. era a 1ta" también a Además si toda nuestra conducta moral sea mna~ a ~
na
·
'
d
· ta énco SI
naturaleza humana entonces no importa, desde ~ punto e ~
' en
.
d 1gamos
que el hombre es competitivo o cooperat:J.vo, en esencia, porque

°

u

Ibidem, p. 272.
280.

u Ibídem, p.

198

ningún caso no tiene arbitrio o libertad para actuar en otra forma, ex-hypothesi.
Ahora bien, en donde no hay posibilidad de libertad de acción, no hay
ética propiamente y en el análisis final, Ja única diferencia verdadera entre
el antiguo darwinismo social y el nuevo, vuelve a ser solamente nna en teoría psicológica. Como el victoriano Huxley, quien no fue ni un terco ni un
suave darwinista, cometió el error de pensar en la naturaleza como inherentemente mal, así los darwinistas sociales de nuestros días han cometido el
peor error, pensando en ella como inherentemente buena. Peor aún, porque
en la teoría de la naturaleza de Huxley, el hombre, por Jo menos, tiene una
seria tarea por realizar, aquella de "combatir" 13 el proceso cósmico de la
evolución; mientras en la otra teoría, el hombre puede disfrutar de un día
de fiesta moral, al tomar cuidado la naturaleza de cada cosa a' la larga, :;i
bien no inmediatamente.
Procediendo en seguida al problema que surge cada vez que una analogía
se intente entre la conducta de los así llamados "insectos sociales" y la conducta humana, debe de ser reconocido, después de todo, que las abejas y las
hormigas están ordenadas al rango de sociabilidad por mera cortesía del
hombre. Pues cualquier conducta cooperativa que ellas actualmente exhiban
se debe, en u totalidad, a su posesión de jnstintos maravillosos, la operación
de los cuales, si bien es necesaria para sobrevivir, no está más sujeta para
que sea juzgada como buena o mala en el sentido moral, que la lluvia que
cae igualmente sobre justos e injustos. Consecuentemente, la existencia del
factor de cooperación en la naturaleza en conjunto, y sobre el que los darwinistas sociales contemporáneos llaman especial atención, no es moralmente más significativo que su factor opuesto de competenciá, porque ;ualquiera conducta que sea puramente instintiva en carácter, es moralmente neutral; de aquí, por tanto, el que tal conducta sea de antemano descalificada
de tener significación moral simplemente a virtud de principios generales.
¿ Qué es lo que significa por cooperación en el contexto moral y cómo se
difiere de una operación instintiva, verbigracia, la de las hormigas? Lo que
se significa por ésto no es simplemente un factor que tenga que ver con la
"selección natural", o algo de beneficio para sobrevivir, sino con un ide:il
que los hombres escogen para seguir y voluntariamente llevar a cabo por
sí mismos aún con el riesgo de no sobrevivir si fuera necesario una selección
y un compromiso, que, incidentalmente, hormigas y compañía no están obligadas a hacer en ningún tiempo. Como el resto de nosotros, pobres mortales, las hormigas y las abejas tienen sus problemas de supervivencia. De
1"

T. H. HuxtRY, op. cit., p. 34.

199

�acuerdo. Pero no tienen el peculiar problema humano de decidir si la supervivencia sea siempre mejor que la no-supervivencia. Luego entonces, la biología evolucionista puede ciertamente enseñarnos qué sistemas de conducta,
cooperativa o de otra clase, son adecuados para sobrevivir, pero es la propia ética normativa la que previamente pueoo guiarnos hacia aquellos de los
cuales sean valiosos para la supervivencia. Y para indicar una vez rnás cuánto más complejas son las consideraciones éticas de las biológicas, debe agregarse con respecto a esto, que ]a cooperación como tal, no es siempre moralmente buena, como para esa cuestión la competencia no es siempre mala.
El mundo de los rufianes ilustra la verdad del primer caso en este punto;
el mundo de los deportes aquel del segundo.
Todo lo cual significa que la teoría darwiniana de la evolución, contraria
a las esperanzas de sus defensores, antiguos y modernos, precisamente a cuenta de su status moral indeterminado, no provee de un camino verdadero a
la ética. Aún así, su acento en el principio de supervivencia o adaptabilidad,
no puede ser descontado o suprimido de la teoría ética simplemente a causa
de que la supervivencia humana es sólo una medida de eficiencia en la vida.
Aunque la eficiencia, como valor instrumental, no puede ser el último ideal
del hombre, sin ella, nada de valor intrínseco podrá jamás obtenerse. Aún
el mártir o el suicida, deben ser lo bastante eficientes para llevar a cabo
su objetivo hasta el fin; y a tal grado es así, que la doctrina darwiniana de
la evolución provee un eslabón faltante en el caso para una ética realista y
naturalista. Dicho brevemente, la eficiencia es el pre-requisito a una vida
buena, estableciendo límites a sus posibilidades; y los idealistas en ética están
quitando la cor~ a un árbol que no debían, si olvidan por un minuto que
los hombres no son ángeles, sino animales, viviendo en un mundo precario,
sujeto a toda clase de riesgos, naturales y culturales.
Finalmente, para resumir, es altamente instructivo, así como divertido, el
hacer notar que los contemporáneos darwinistas sociales han venido cometiendo la misma falacia culturalística que sus contrapartes en el pasado siglo XIX, excepto que ellos lo han venido cometiendo en su forma opuesta.
En contraste a los tercos darwinistas (los Spencerianos, en general, y Nietzsche en particular), quienes derivaban un conjunto de categorías morales de
la teoría de la evolución de Darwin; los darwinistas suaves, al presente, están derivando otro y opuesto conjunto de ella misma. Esta nueva lectura
del gran libro de la vida, es sin duda, muy significativa, en cuanto refleja
cómo cualquier filosofía social registra, o Wla aceptación o un rechazo de
ciertos valores culturales en vigor. En otras palabras, la nueva lectura es altamente reveladora desde el punto de vista de la relatividad cultural, re-

flejando precisamente un
b"
.
del siglo XIX al igualm cam 10 en ideología, de un tosco individualismo
Todavía
, . , . ente tosco colectivismo del siglo XX.
, cosa .u-oruca, el fenómeno mism .
con la evolución biológica misma p
o ae~e apenas nada que hacer
la cara de la naturaleza no 1
. ~rque debena ser bastante obvio que
,
la cambiado mucho en 1
ú1 .
.
o mas; y que cualquiera evidencia de ti 'd d
. os timos cien años
cuentrcn en nuestros días d t d lac ~1 a cooperativa que los biólogos enen ro e remo a . 1 f
.
gas de hace un siglo s·
b
ruma, ue acceSJble a sus cole. .
. rn em argo, el cambio de
.
wuusmo social al nuevo debe s
trºb 'd
perspectiva de] viejo dar~
.,
,
er a J u1 o en 1 f d
valuaCion de 1a evidencia biolóm
l
'
~ on o, no tanto, a la reo·ca a a mano smo aJ
· •
esa rara especie taxonómicam " d
. ,
creCIIlllento moral de
.
en.e enorrunada ho
.
rmsmo-, quien está empezando a
d
mo sapzens --el hombre
compren er al f
1
mutua entre hombres libres
.
m, que a cooperación
.
Y naciones 1·esponsabl
,
.
ternahva a una aniquiJaci,
es es 1a uruca sensible al, .
on mutua en un m1md
1
.
UJllca esperanza de un frente u 'd
o nuc ear, sm hablar de la
tad en todas partes.
m o en contra de los enemigos de la liberTraducci'on del L"te.

ALBERTO GA~ ,
""-ClA

G'OMEZ

200
201

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Verdad humana</name>
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                    <text>En estas pocas paginas he querido insinuar que las ideas económicas de
Mora, si no tan profundas y comprensivas como las de otros escritores de su
época, no obstante, son dignas de recordar. Sería difícil precisar la influencia
que haya tenido el pensamiento de Mora, en América o en Europa. Se le
conoció en cuatro países sudamericanos, pero en ninguno estuvo bastante
tiempo para que sus ideas echasen raíces. En Chile hubo un renacimiento
del liberalismo, señalado por la llegada en 1856 del economista francés Jean
Gustave Courcelle-Seneuil. Como catedrático y consejero del gobierno chileno, Courcelle-Seneuil intentó implantar las mismas doctrinas de liberalismo económico y político que Mora quiso ver aceptaclas en 1828. En pocos
años la política de Chile volvió a tomar otro rumbo, Courcelle-Seneuil se
fue, y desde entonces ha sido muy de moda, no sólo en Chile, sino en toda
la América Latina, discurrir sobre los "errores del liberalismo económico". 34

Sección Quinta

COMENTARIOS y RESEÑAS
BIBLIOGR.A.FICAS

•

.. RoBERT M. WILL, "La política econormca de Chile, 1810-64", F,,l Trimestre
Económico, XXVII ( 1960), 238-257 ; LEONARDO FuENTEALBA HERNÁNDEZ, "CourcelleSeneuil en Chile: errores del liberalismo económico", Anales de la Universidad de
Chile, CII (1944), 101-206.

608
H

�DR. VtCTOR E. FRANKL: "LA IDEA PSICOLÓGICA
DEL HOMBRE". EDICIONES RIALP, S. A.
Por el DR. AGUSTÍN BAsAvE FERNÁNDEZ DEL VALLE

LAs BASES FILOSÓFICAS DEL freudismo decansan en el preJwc10 de negar rotundamente la espiritualidad y la libertad. Una pura bestialidad agazapada en el fondo del
hombre, pretende desterrar al "logos" y al libre arbitrio. Lo inconsciente freudiano
presenta, según Jones, estas seis notas: reprimido, activo, bestial, infantil, alógico, sexual. Las actividades superiores del hombre -arte, moralidad religión- quieren ex1
plicarse por un sensualismo radical de tendencia sexual. En "Totem y Tabú", llega
Freud a decir: "Podría, pues, terminar y resumir esta rápida investigación diciendo
que en el complejo de Edipo se encuentran los comienzos a la vez de la religión, de
la sociedad y del arte..." La afirmación gratuita y grotesca nos ahorra todo comentario.
Hace tiempo que en Europa se ha superado el freudismo por diversos caminos.
Hoy desearía ofrecer, a mis lectores, la crítica que Víctor E. Frankl, doctor en Medicina y en Filosofía, ha realizado sobre la doctrina de Segismundo Freud. El Dr. Víctor E. Frankl, discípulo de Freud, Adler, Potzl, Gestermann, Oswald Schwarz y Rudo!I Allers, es uno de los más distinguidos neurólogos y psiquiatras de nuestro tiempo, autor de la logoterapia y su generalización clínica, catedrático de la Universidad
de Viena y profesor-huésped en algunas de las más famosas universidades del mundo.
En la Semana de Escuelas Superiores de Salzburg (Austria), Víctor E. Frankl sustentó tres conferencias que publicó, en 1959, bajo el título: "Das Menschenbild der Seelenheilkunde". En España, Ediciones Rialp S. A. ha traducido ese libro bajo el rubro de "Idea psicológica del hombre".
La contribución de la Psicoterapia al concepto de hombre, hoy vigente, es el tema
capital en las tres conferencias del Dr. Frankl. Freud, pionero genial de la Psicoterapia, quedó enmarañado en "un modelo mecanicista, que no por llamarle dinámico
-usando un eufemismo- resulta un ápice más aprovechable" (La idea psicol6gica
del hombre, p. 13, Ediciones Rialp, S. A.). La proeza histórica de Freud consiste
en haber desvelado el sentido de los "síntomas histéricos", del inconsciente instintivo.
No quiso o no pudo ver que más allá y por encima de todas esas instancias inconscientes se da una espiritualidad, una moralidad y una religiosidad inconscientes. A
Max Scheler le cabe el honor de haber llamado la atención, por primera vez, sobre
la aporía que representa el concepto de "censura de los sueños". "La aporía con-

611

�siste en que la instancia, que durante el sueño inhibe, censura y sublima, no puede
provenir en modo alguno de los instintos, porque éstos son justamente el quod u
objeto de la inhibición y no pueden ser en consecuencia el "quien" o sujeto de la
misma. A los alumnos que asisten a mis clases les suelo aclarar este punto, recordándoles que aún no se conoce el caso de un río -apunta el Dr. Víctor E. Franklquc haya construido su propia presa de contención" (p. 15).
El Psicoanálisis reduce erróneamente la genealogía de la moral a la represion de
lo instintivo. "También ha fallado, advierte Frankl, en lo referente a la teología que
dirige la realidad psíquica, por cuanto el Psicoanálisis reduce el campo visual al suponer que el principio de la homeóstasis, tomado de la Biología, era vigente sin más,
no sólo en el ámbito de la naturaleza, sino también en el de la cultura" (p. 16).
Como si el hombre estuviese orientado constitutivamente y todo se redujese a dirigir los estímulos internos y externos. Freud explica cualquier acción como encaminada al restablecimiento de un equilibrio perdido (homeóstasis). "Sin embargo, la hipótesis de Freud, basada en la Física de su tiempo -observa el Dr. Víctor E. Frankl-,
según la cual la única tend~ncia, fundamental y primaria, del ser vivo sería el relajamiento, no está de acuerdo con la realidad. El crecimiento y la reproducción son fenómenos que se resisten a ser aclarados 'solamente a base del principio de la homeóstasis".
Las estadísticas, en Austria, no son, precisamente, favorables al Psicoanálisis. Si nos
atenemos al precepto. que ordena: "Por sus frutos los conoceréis" resulta que el número de casos curados o mejorados notablemente oscila entre el 45 y 65 por 100
-sin tener en cuenta el método psicoterapéutico empleado en cada caso- y solamEmte, como excepción, se puede consignar un resultado positivo del 75 por 100, como ha sucedido con el tratamiento psicoterapéutico ambulatorio llevado a cabo por
Eva Nisbaeur en la Policlínica Neurológica de Viena, que procede de acuerdo con
los principios de la Logoterapia. Emil A. Gutheil y J. Ehrenwald han demostrado
que los pacientes de médicos freudianos soñaban con complejos de Edipo, los de los
adlerianos con conflictos de poderío y los tratados por los secuaces de Jung con los
arquetipos. Más que en el sentido de una terapéutica causal, el Psicoanálisis actúa a
base de la terapéutica de sugestión. Habría que agregar, también, que el simple
hecho de "comunicar" una pena equivale ya a quitar la mitad de la pena. "Me da
la impresión de que el sueño de medio siglo se ha revelado al fin como lo que era,
un sueño, el sueño de una época que vivía de la ilusión de encontrar la mecánica
de la psiquis y una técnica que fuese capaz de curar sus afecciones; en otros términos, se ha soñado con ofrecer la aclaración de la vida psicoanímica a base de mecanismos y el tratamiento de las enfermedades psicoanímicas por medio de tecnicismos"
(p. 27). En otras palabras, el Psicoanálisis no actúa en el sentido de una conversión dinámico-afectiva y energético-instintiva. En el mejor de los casos, provoca un

cambio de actitud existencial en el enfermo.
El gran mérito de la Logoterapia estriba en utilizar, como pauta del tratamiento
curativo la reorientación hacia algo positivo, como son el "sentido" y el "valor''. En
el curso' de un análisis existencial se aclara la entrega a una misión concreta y personal. "Por cuanto la Logoterapia se dirige, no al síntoma, sino a introducir un cambio en la postura, una conversión personal del paciente frente al síntoma, se puede
decir de ella que es una auténtica psicoterapia personalista" (p. 38). Se trata de
una terapéutica que se dirige a la actitud personal, a conseguir un cambio profundo

de actitud existencial. Sólo as'
d
confianza en la propia e . t . l pue e _lograrse la reinstauración de una primordial
"ed
xis encia. A parbr de esta conf·
si ades. La intención parad,•·
ianza pueden curarse fobias anOJica pone al enfermo
·
•,
'
rar con ironía su propia neuroslS· La di fl . , en sltuacion tal que es capaz de mi.
·
s-re exion p
l · ,
ignorar los síntomas. Ignorar algo
l
. .
one a ps1copeta en condiciones de
a ,
tul
-en e senbdo de curo lir
¡
.
qui pos amos- sólo me es facb"bl
1
•
p
con a &lt;lis-reflexión Que
e en a medida en
·
¡
·
en cuanto ordeno mi vida a otra t· lid d
que VIVO a margen de ese algo
.
ma a • y en este
'
rap1a se transforma en Logoterapia en A áli . E .
. momento es cuando la psicotemente -bajo cierto aspecto-' d n sis xistencial, cuya esencia consiste precisa.
en or enar y encauzar al h b h .
.
e¡ senudo concreto de su exi t .
om re acia la fmalidad y
edi
• s encia personal finalidad
.
~ a~te el adecuado análisis" (p. 47). Ha:ta a , q~e ~n_mero ha de ser aclarada
directrices de Víctor E Frankl
.
qm las rntmciones-madres y las ideash b '
.
' en su pnmera conferencia sob "L 1.d
. ,
om re'. Conviene tener presentes e t hi
'
re
ª ea ps1cologica
del
sllje del ilustre psiquiatra vienés A _s ~s tos, para comprender, en plenitud, el mento del Psicoanálisis a la Logote~pia~istrmos, en nuestros días, a un significativo tránsiE_n una carta de Ludwig Binswanger, confesaba Freud. "
terraneo y en el 'parterre' del dif" .
.
. y o me be parado en el sube icio y no he salido de ali"'
d
1 e
e¡ doctor Franz Jachym arzobispo
d"
d v·
· on .ª gu eza acerada,
'
coa Jutor e iena comentaba "N
b
c1aro por qué razón haya de tener yo acceso a casa solamente
'
: , o aca
o de ver
,
y por qué toda reparación de la misma h
d ef
. por y a traves del sótano
b · ,, Lo
aya e ectuarse siempre co
d d
a ªJº .
s psicoterapeutas olvidan con f
. l
.
menzan o esde
hombre, originada por el alma c , f
recuencra,_ a urudad de la vida psíquica del
As
,
omo orma sustancial espiritual.
egura el Dr. V1ctor E. Frankl que el Psicoanálisis de. .
somatogénesis sino también la noo , . d
f .
Ja sm tocar no solamente la
genes15 e Ias a ecciones neuróticas L N
.
•
• as euros1S no
han d e sustentarse necesariamente en un c
1•
ferioridad. También pueden arrai
orop eJo de Edipo o en un sentimiento de in.
garse en un problema de orden espiritual
·•
•
.
, en un confli cto moral o bien en

~:~d ~

P:;1:;:~ ;~~:::::·n!~

~:e;: .~:

;,_a~e:'.'_; la
~~c~l:~:~: ::; : : : : / ;0
0 ~:::
e OIDlruo ' la Logoterap1a nos habla ahora -y con mucha
,
la voluntad de sentido. En el hombre está mucho más
f d
mayor. razon- de
Juntad de bus
¡
.
.
pro un amente arraigada la votambién la fru7traU:' p en~ sen~dlo a su eX1Stencia. No sólo se da la frustración sexual, sino
.,
1011 existencia ' como se llama en la Logoterapia T , t
d
sacion de vacied d
. d
.
· ra ase e una sena o carencia e sentido de la propia existencia "B · 1
·
·
de tal o cual cas d f
•,
·
ªJº a apanenc1a
o e rustrac1on sexual, lo que se esconde en realidad
J f
·,
de la voluntad de sentid . 1
,
es a rustrac10n
Id
. , .
o. so amente en el vacio existencial florece la libido sexual" (La
ea Psicológica del Hombre, p. 51, Ed. Rialp, S. A.).
El tedio puede ,llegar
· "dios no se ongman, en fin
cuentas
. a. ser "mortal". t• Acaso 1os sU1c1
h
.' en el _vacio mtenor, en la frusu·ación existencial? Decía Schopenhauer ue
uma~dad oscila entre dos polos: necesidad y aburrimiento. No basta tener tie q
bre, smo también libre para algo.
mpo

de
la
Ji
•

Hoy· nos
al
d acecha
, el
• peligro de un nuevo homunculismo' esto es, de qu e e ¡ hombre se
m enben a a s1 rntsmo, interprete falsamente su propia imagen como un "nad
,
que: • •" • B"10¡ogismo,
·
•
•
psicologismo,
que presentan una imagen del' hombre desdiba · mas
da
car:ica~ca. El preocuparse por averiguar el sentido a su existencia es Jo que
tenza JUS~dente. al hombre en cuanto hombre. Nunca se h_an preocupado los animales
por su senb o existencial. La Logoterapia, como terapéutica basada en el L ogos, es un

~c~

613

612

�tratamiento orientado (y re-orientador para el paciente) hacia el sentido de su vida.
Para lo cual, no solamente se trata de poner en acción la voluntad de sentido, sino que
ante todo es menester provocarla o evocarla, hacerla aparecer, donde se hubiera perdido, donde lata inconsciente, donde haya sido inhibida. Otra de las tareas encomendadas a la Logoterapia es, además, la de proponer y hacer patentes diversas y concretas
posibilidades de realizar este sentido, para lo que, desde luego, es necesario un análisis
previo de la existencia concreta, personal, del enfermo en cuestión: en una palabra,
un análisis existencial" (p. 60). Por análisis debe entenderse una explicación de la
existencia concreta a través de la biografía del sujeto. La vida es una auto-explicación
del ser personal. Y en esa auto-explicación se pone de manifiesto el ser real del hombre y sus posibilidades. La Logoterapia amplía, hasta donde es posible, el campo visual
de valores en el enfermo. Hay una enorme abundancia de posibilidades de sentido y
de valor que están a nuestro alcance. El problema está en poder percibir todo el espectro de los valores. La verdad de los juicios de valores -verdad del conocimiento---- es
algo que por sí mismo se impone al paciente y que no necesita ninguna imposición por
parte del médico. La Logoterapia educa la responsabilidad. El enfermo debe recuperar
su sentido de responsabilidad personal. La Logoterapia -y esto es lo que de ella más vale- descansa en la estructura vocacional del hombre. "Solamente en la medida en que
realizamos una misión, cumplimos con un deber, llenamos un sentido o realizamos un
valor, en esa misma medida nos realizamos y consumamos a nosotros mismos" (pp.
65-66). La vida -hemos dicho alguna vez- no existe simplemente para ser vivida.
Vivir es extravertirse en la plenaria realidad del Cosmos para cumplir una tarea vocacional y no simplemente para autosatisfacerse.
"Resumiendo: consumación y realización de sí mismo son el resultado de la consumación de un sentido -observa Víetor E. Frankl- y de la realización de un valor,
y así podemos comprender que tergiversación de las cosas significa el obrar como si
la consumación de un sentido y la realización de un valor fuesen simples medios para
lograr el fin de la consumación de sí mismo y de la realización de sí mismo" (p. 67).
El médico se encuentra ante el deber no sólo de hacer a su enfermo apto para el trabajo, para el placer y para la alegría, sino que tiene además otro deber: crear en el enfermo la aptitud para el sufrimiento. "La más alta dignidad del hombre es el sufrir", ha
dicho Hermann Cohen. Y Goethe· decía con toda razón: "No hay situación que no
se pueda ennoblecer bien por la acción positiva, bien por la resignación". Cuando ya
no es posible obrar, hay que salir al encuentro del destino con digno ademán. "Lo que
importa es la postura conveniente, es el recto, valiente sufrir un destino irrevocable"
(p. 68). Saber sobrellevar un sufrimiento es darle un sentido a la vida. "El 'horno
patiens' puede encontrar su plenitud incluso en la mayor falta de éxito, en el fracaso. Por donde se pone de manifiesto que esta plenitud es compatible con el fracaso,
lo mismo que lo es el éxito con la desesperación" (pp. 70-71). En todo caso, la vida
del hombre que sufre ofrece las rnás altas posibilidades de colmar el más profundo de
los sentidos y de realizar el valor de máximo rango.
Observa el Dr. Frankl que "ni toda frustración existencial es patógena, ni toda enfermedad neurótica es noógena". "Llegados a este punto en nuestras consideraciones,
tropezamos - además del peligro del patologismo, del que ya hemos hablado- con
otro peligro: el peligro de noologismo. Significaría caer en los defectos del patologismo si pretendiésemos afirmar que toda "desesperación o falta de seguridad conduce a la neurosis. Y a la inversa: significaría caer en el vicio de noologisrno si afir-

614

másemos que toda neurosis tiene s
·
legítimo olvidar Jo mental per tau ongen en una "desesperación" (p. 79). No es
espiritual pero finito limi~do o dir_n~ocod cabe sobrevalorarlo. El hombre es un ser
'
'
, con c10na o Porque sól0
t · 1
condicionado de hecho está ,
.. ·
po enc1a mente es un ser in.
'
Siempre condicionado La
·
••
.
l.lllpone a través de los estratos . f' .
El
.
persona espintual no siempre se
ps1co ISlCOs
organismo . f' .
.
ganas y de instrumentos-d'
·
psico mco -conJunto de óres un me ium densame t turb' (
expresiva) y grandemente pesad (
ne
to en cuanto a su función
o en cuanto a su función instrumental).
Los enfermos llegan al consultorio del 'di
tas. "Toda Psicoterapia --advierte el Dr mFe cok) con sbus problemas. filosóficos a cues. ran - se asa en pre
I' ·
a no ser que el psicoterapeuta no se haya hecho consciente de ~llSas antropo ogicas,
apoya en implicaciones antropológicas" L
.
.
. e o, en cuyo caso se
de Paul Schild
. os propios psicoanalistas -recuérdese el caso
t
er- ~conocen que el Psicoanálisis es una "visión de la realidad" "N
engo reparos en afirmar que en cuanto u
.
.
.
o
acueste en )a camilla
.
n_ pSl~oanahSta ordena al paciente que se
F nkl
. y que cormence a asociar libremente -apunta el Dr Ví t E
ra - ya le sugiere una concreta imagen del hombre ero
'
.
~ or .
:::nho;bre ~ue desatiende la auténtica personalidad del p;ci:nte: 1:d::as;e:~ei~a:::
a sta eV1tar el encuentro personal de hombre a ho b
d
por frente" (La /de p · l' . d l
m re, e rostro a rostro, frente
.
a sico ogzca e Hombre, p. 86, Ediciones Ria! S A ) "
~erap1es have a philosophy, but few are so explicit in treir relation ~ a· hiÍ ·
view ~f the world as is existentia! analysis", asegura el psiquiatra W. ~an
(Amencan Journal of Psychoterapie 11 [1957] 369-370) J
..
ta ·'
d fi , .
'
'
• ustamente esta explicique· en ,e 1muva es honestidad intelectual, constituye, a nues tro Ju1c10
· · ·
decion,
¡
uno
os meJores t1tu1os de superioridad de la Logoterapia Al am li
1 '
visual d 1
1
.
p arnas e campo
e os va ores, nos educa para la responsabilidad.
El profesor ordinarius de Psiquiatría en la Universidad de Bonn Dr H J W ·
brecliza?t,dobserva: "Cuando el psicoanalista asegura que el 'psiquia~a d~, e:cu~la' e~toana
o no puede, por mas
' que 1o mtente,
·
hacer interpretaciones psicológicament
correctas,
entonces
se
ha
llegado
al
punto
en que acaba toda discuS1on
·, c1ent
· íf'1ca ye
eomi
• .,
1
S enza en su ugar una dec1S1on de creencia" (Kritik der Psychosomatik p 79
tuttgart, 1955) . Por su parte, el renombrado psiquiatra austríaco E B St ' · h '
bl · , ·
• .
rauss aa, uorucamente,
de una nueva especie de aristocracia·· los que han s'd
' ·
.
1 o exhausuvamente
analizados,
en oposición a "la nueva especie de proletariado, formad a por 1os
,
q~ntos que aun no han aprendido la instrucción en los cuarteles psicoanalíticos" (D 1·
dntte
Psychiatrie und Religion, pp. 114-115, Salzburg, 1956) • é. se d ara~
¡ Revolution,
,
rea
mente
la
libre
asociación
de imágenes en la mayoría de los pacientes?- El ps1coana·
li
E ·1
sta IIll A. Gutheil (Nueva York) confiesa que la mayor parte de las asociaciones que
;.~odu~~ el enferm~ durante un_ tratamiento de cierta duración son cualquier cosa menos
. libres ; con_ exce_slVa frecuencia están calculadas con el fin de transmitir determinadas
ideas al analista, ideas que el paciente cree serán del gusto del mismo.

°;::::n

Por supuesto, "es muy agradable para el neurótico oír que una cosa como el a
. .
mor
q ued.a reduc1'do a puro mstmto.
Y entonces malentiende y abusa el neurótico del ps1coa·
n.álisis , para huir de una neurosis noógena ,· en resumen·. para huir de una neurosis no?!ena a ~na neurosis colectiva" (Frankl). Freud -hijo de su tiempo que
abso'.b10 el espíritu de esa época- definió a la Religión como "una neurosis de la humamdad", o como una ilusión y a Dios como una imago del padre. La filosofía era tan
sólo "una de las formas más aceptables de imblimación de la sexualidad reprimida y

615

�nada más". Hoy no podemos menos de sonreír ante tamaños dislates. Las nuevas corrientes psiquiátricas ven en la voluntad de sentido un constitutivo de la existencia humana.
El preocuparse por hallar un sentido a la vida es una realidad primaria. "Quien tiene un por qué para su vida -apuntaba Niettsche--, soporta casi siempre el cómo".
El hombre no es un ser accionado exclusivamente por instintos, como cree el Psicoanálisis. La primaria orientación del hombre a un sentido, no puede ser olvidada. Tampoco podemos aceptar que la tendencia a los valores sea sustitwda o reducida a una
estrecha tendencia ciega al placer. He aquí una crítica fundamental a la antropología implícita en el psicoclinamismo.
El instinto sexual queda personalizado por el amor, asumido en el ámbito de lo
personal. La despersonalización de los instintos lleva a la destrucción de la persona.
Espiritualidad, libertad y responsabilidad son tres fenómenos primarios, radicales, irreductibles del ser del hombre. La despersonalización y la desobjetivación de los valores
es un doble error de una antropología unilateral del psicoanálisis. Por este camino se
concluye en ~na inmanentización, en un encerramiento de lo psíquico dentro de sí
mismo.
Nadie está dispuesto a vivir por sus productos de reacción, ni a morir por sus racionalizaciones secundarias. Se vive por un sentido y por un valor. Y hasta se está
dispuesto a exponer la vida por ellos. Una encuesta reciente entre jóvenes franceses
acusa este resultado: solamente un 9 por 100 se atrevieron a dudar que el hombre
necesitase de un algo por amor el cual mereciera la pena de vivir.
Hace varios años lei una valoración del Psicoanálisis, en la "Introducción a la Psicología Científica" el Dr. Oswaldo Robles, que aún no ha perdido su vigencia y que
me parece muy justa y aguda. Permítaseme resumirla, con cierta libertad, para concluir este artículo. El sexo cobra, en Freud, proporciones metafísicas. Equivale al élan
vital en Bergson y a la voluntad en Schopenhauer. Pero el sexo no se limita, para
Freud, a las funciones reproductoras, abarca todas las energías instintivas que se disponen a la conservación de la existencia. Todo está al servicio de la libido sexual.
El sexo evoluciona desde el autoerotismo hasta la relación heterosexual. La succión del
pecho materno produce, según Segismundo Freud, placer erótico, goce concupiscente y
no meramente nutritivo-gustativo. (El Dr. Gaupp afirma - y con razón- que este
placer se debe a la sensación puramente gustativa que tiene el niño en la mucosa bucal al contacto del hilo cálido de la leche materna). De acuerdo con el llamado complejo o conflicto de Edipo, todo niño es incestuoso y parricida en potencia. Todas es•
tas afirmaciones pansexualistas van más allá de la clínica, trascienden el orden de la
comprobación experimental y son fruto de una imaginación hipertrofiada. En sus últimos escritos, Freud nos habla del instinto de muerte que genera la civilización y en
el cual se enraíza la censura.
· Cabe señalar, entre los aciertos de Freud, la estimación que se concede a los factores inconscientes de la evolución psicológica, el apuntamiento de factores meramente
psíquicos -conflictos humanos de orden emocional- en la sintomatología neurótica,
el señalar el efecto liberador (curativo) de la revelación interior hecha por el enfermo a su médico, el destacar la preeminencia de la psicoterapia en el tratamiento de
los padecimientos neuropáticos. Y no deja de tener importancia el llamar la atención
acerca del papel de los instintos y de la causa material en la existencia humana. Desgraciadamente esta causa material - filosóficamente hablando-- se convirtió de factor en
factotum. López Ibor en España y Caruso y Frankl en Austria -para no citar sino tres

616

nombres
ilustres de Ja psiquiatr'1a contemporanea,
.
pretende
tabl
pia "desde arriba" desde el ni 1 . .
d
'
n es
ecer una psicotera.
'
ve espintua1 el ser humano Al ·
'li •
.
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ps1coana sis ( o análisis de
lo psíquico) se superpone el a , li .
..
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lisis del ser-hombre de la exi t . Lo
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va
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s enc1a.
s cultivadores de I
, .
podemos menos de ver con una rof d .
,
ª antropoIog¡a
filosófica no
tes en la psicoterapia.
p un ª Srmpatia eSle esfuerzo por ampliar horizon-

617

�LA METAFISICA DE LA MUERTE DE AGUSTIN BASAVE
Lrc. MANUEL MENDOZA SÁNCHEZ
Licenciado en Filosofía por la
Universidad de Montreal.

Ponencia presentada ante el Congreso
de Letras y Filosofía en Latinoamérica celebrado en la Universidad de
Houston, Texas, durante el presente
mes de abril.

(Resumen)
EL ALMA LATINOAMERICANA, como la española, es una tercera alma, entre la teórica
del europeo y la práctica del americano. Es esencialmente contemplativa, y por eso,
en vez de crear ciencia y filosofía teóricas o tecnologías prácticas, prefiere expresarse en arte y literatura. No explica ni maneja cosas, las admira. Así, los poetas y
escritores, con los artistas visuales, son los que tienen la misión de descubrirnos el
propio ser. Recorramos la literatura: Al fin del heroico siglo XVI, el Quijote nos
muestra la nobleza del alma española. Al terminar el moderno siglo XIX, Galdós recoge los trozos dispersos de esa misma alma para damos la imagen de una realidad
nacional que los del 98 tratarán de estructurar en forma de concepto. En Hispanoamérica, al término de la colonia, Andrés Bello advierte la supervivencia y unión de
la cultura hispana no quebrantada por la independencia política de las colonias. El
es el primer hispanoamericano. Tras el 98, Darío y Rodó hablan al vencedor en su
propio lenguaje: La Biblia en inglés, y Ariel escarba el alma nuestra hasta su raíz
latina. Rodó es el primer latinoamericano.
La moderna filosofía latinoamericana nació de las letras y no de la crítica interna
de la escolástica. La reacción literaria contra el positivismo cientificista del XIX fue
dando vida a un cada vez más denso pensamiento en nuestro siglo. La propia circunstancia latinoamericana fue hace 25 años un punto de partida para crear una filosofía original, pero en nuestro momento se le ha dejado atrás. Ya no se reclama como original que el pensamiento sea originario de un lugar, sino que su originalidad
se la busca ahora en lo auténtico de una reflexión en que el pensador entregue todo
su ser a lo pensado, y nada más.

619

�Tal es el caso del filósofo mexicano Agustín Basave Fernández del Valle en su más
reciente obra: Metafísica de la muerte (Madrid: librería editorial Augustinus, 1965).
Nacido en Guadalajara México, en 1923, se educó en la ciudad de Monterrey, donde es ahora director d; la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de ~uevo León. Ha publicado más de 12 libros de filosofía; escribe cop~osamente en ~~~
y periódicos; pertenece a la raza hispana de pensadores que prefieren la expresion literaria a la expresión cient'úica. Como buen latinoamericano, no es un consu:u~tor
teórico ni un tecnicista de la filosofía, pero, como buen contemporáneo, lo ongmal
de su pensamiento no está ya en la identificación con su circunstancia nacional sino
que es original por la autenticidad existencial de sus ideas.
.
.
Presento aquí el libro de Basave como una magnífica obra literaria de conte~do ~1losófico y de inspiración religiosa. Con alto sentido religioso, y en forma literana,
Basave desarrolla una auténtica filosofía primera, metafísica,. de _esa realidad ~«:5tructora que es la muerte. y es auténtica metafísica _p~rque la 1rie~~ble desn;u_ccion del
ser natural, físico, queda trascendida en una cristiana concepc1on meta-f1s_1ca de la
existencia en que la muerte rompe, desde adentro, los lazos de la temporalidad para
que el espíritu pueda vivir la vida eterna, única que podrá colmarlo._ En el _desarrollo
de este sereno y firme pensarniento religioso, en que no aparece '.nfluenc1a ~e los
místicos ( no Jos cita en ningún Jugar de su obra)_, nues~r? autor _s1gue m,ás bien
orientación de teólogos, ascetas y directores de la vida espmtual. ~aJo la gwa de Sa •
to Tomás de Aquino, San Agustín, San Alfonso María de Ligo~o Y otros,, se acompaña en el mismo carnino con filósofos y pensadores como ~erdiaeff, Garc1a. Mor~n:
te, Marce!, Sciacca ( cuya influencia reconoce), y. muchos m3:5. En su r~con:1~º fil~
·
sóhco
cruza con agiliºdad van·as lineas de pensamiento que vienen en d1recc1on obhcua O perpendicular, como en el caso de Scheller, Ortega, Una~mno; pero cuando
1 d Octrinas se dirigen por el mismo camino en dirección contraria, las enfrenta con
as
·
1o. Al pnmero
·
1O trata
decisión.
Así es con Heidegger o Camús, por e¡emp
.
,"un. poco
libremente" pero al segundo lo acomete en su propio campo y con sus propios terr_runos le
d truye la' intromisión del "absurdo" en la existencia. Sostiene, a su vez, la 1de_a de
1:smuerte como situación límite de un ser-para-la salvación, idea .capital. d_e. ~u filosofía que él mismo define como "propedéutica de salvación". Esta dehmc1on. _es la
"tesis" de toda su obra; pero en la que comentamos ahora '. la . idea de salvac1on no
sólo es una "tesis" por demostrarse, sino que aquí llega a msp1:~ des?e. adentro su
·
· e la funcionalidad de un principio metafJS1co-religioso
que da
pensarmento
y ad qU1er
.
1
unidad y cuerpo a su filosofía. Nuestro pensador incorpora y hace _girar en torno ª. a
muerte como eje central de Ja existencia, todos los valores y realidades de esta vida
nuestra que tenninará. Igualmente exarnina los posibles modos del pe1:15:1r humano
en torno a la idea central de Ja muerte. Aparte de las filosofías que cntica, destac~
dos modos en particular: la visión pagana y la visión moderna de la no~ela. Te~· ·, de los fundamentos en que se sostiene la idea de la =ortalidad
na con 1a expos1cion

!ª

del alma.
I' .
1I
S estilo es ágil y nervioso. Sentencias breves, precisas, claras. El eXJCO usua o
u·
I nuevo lo forma con desembarazo de señor acadérnico, pues lo es de la
mane¡a Y e
- 1 E
t e len
A d mia Mexicana de Ja Lengua correspondiente a la Espano a. xpues o n
·
gu':jee cordial, su libro resulta la obra más plena de vida que sobre la muerte se haya
escrito.

620

NETIIE LEE BENSON, ed., México and
the Spanish Cortes, 1810-1822: Eight Essays. Latín American Monographs, No.
5, Institute of Latin American Studies
The University of Texas Press, The Univ~
ersity of Texas, 1966.
UNA DE LAS ÉPOCAS de la historia mexicana mal estudiadas e interpretadas ha sido la de 1810-1822. Se ha dedicado mucha atención a la labor de los insurgentes,
al Congreso de Anáhuac y a la efímera
Constituc:ión de Apatzingán y muy poca
atención al papel de los diputados mexicanos en las Cortes Españoles que se
reunieron durante el mismo período.
Este libro, de 243 páginas y que consiste en introducción y conclusión por la
Dra. Nettie Lee Benson, Bibliotecaria de
la Colección Latinoamericana de la Universidad de Texas y destacada historiadora de México, en ocho ensayos por
estudiantes post graduados de la rnisma
institución y una amplia bibliografía, desrniente lo que ha sido escrito anteriormente por muchos lústoriadores tanto
mexicanos como norteamericanos sobre
los años críticos inmediatamente anteriores a la fundación de la Nación Mexicana.
Específicamente, los ocho ensayos titulados The Election o/ the Mexican Deputies to the Spanish Cortes, 1810-1822,
por Charles R. Berry; Mexican Constitutional Expression in the Cortes of Cadiz,
por David T. Garza; Mexican Municipal
Electoral Reform, 1810-1822, por Roger
L. Cunniff; Freedom of the Press in New
Spain, 1810-1820, por Clarice Nea!; Effect o/ the Cortes, 1810-1822, on Church
Reform in Spain and Mexico, por James
M. Breedlove; The Army of New Spain
and the Mexican Delegation to the Spanish Cortes, por Neill Macaulay; The Role
of the Mexican Deputies in the Proposal
and Enactment of J1easures of Economic
Reform Applicable to Mexico, por John
H. Hann; and Reform as a Means to

Quell Reuolution, por W. Woodrow Anderson demuestran la influencia de los
setenta diputados mexicanos que participaron en los debates de las Cortes que
redactaron la Constitución de 1812 y
reflejan el ambiente de la época en la
cual trabajaron. Más que esto, este libro
indica sin lugar a duda que estos diputados contribuyeron grand~mente al principio de las reformas liberales en un
territorio español de ultramar que en breve dejaría de ser Nueva España y empezaría su vida nacional como la República de México. Fueron ellos quienes por
sus propios esfuerzos establecieron a grandes rasgos las bases ÍUJ).damentales del
derecho constitucional mexicano y el sistema bajo el cual iba a comenzar su operación.

E.

v.

NIEMEYER ]R.

]EAN VIET, Les Méthodes structuralistes
dans les sciences sociales. Editions Mouton
Co. Paris La Haye 1965. (La Edición
1965).
CONJUNTAMENTE CON su introducción
en las diversas ciencias, los ensayos críticos sobre los métodos estructuralistas y
su alcance, se han multiplicado.'
La obra de Jean Viet constituye el
más valioso intento hasta la fecha de sintetizar en una misma unidad, las primeras conclusiones de varios analistas sobre
la introducción de los métodos estructuralistas en la rama de las ciencias sociales.
Su principal mérito reside probablemente en haber subrayado en la intro' Ver igualmente: E. LEVY, Methodologie economique et analyse structurale.
LEvr STRAuss, en sus diversas obras, y G.
G. ÜRANGER en Cahiers de l'Isea; JAKOBsON R. Essais de Linguistique générale, etc...

621

�•
ducción, desde un punto de vista genético,
la filiación de las diferentes tendencias y
corrientes. Los métodos ya no están contemplados como un conjunto auto-comprensible, sino más bien explicados, con
base en sus orígenes más remotos: en la
Fenomenología, la Gestaltheorie (Teoría
de la forma) y el Marxismo.
Esta introducción, meramente histórica, lleva al autor a distinguir tres corrientes básicas del método: estructuralismo fenomenológico, de los modelos, Y
dialéctico genético.
Con base en estas categorías establecidas a priori, el análisis comparativo
posterior se empeña en distinguir las influencias, a veces conjugadas e interdisciplinarias y, por lo general unilaterales,
de estas corrientes en las diversas ciencias humanas: psicología, etnología, sociología, economía. El análisis se ve aquí
bastante desigual y se limita a veces a
un número reducido de autores. (Notamos, por ejemplo, que el estructuralismo
en Economía se limita para Jean Viet,
prácticamente al libro de André Marcha!).
Por fin lo más interesante de la obra
descansa ~n el último capitulo, el cual
constituye un intento de resolver las oposiciones entre las diferentes corrientes. El
resultado es espectacular por lo que · se
refiere a la relación entre estructuralismo
de los modelos y estructuralismo fenomenológico, mucho menos por las otras dos
tendencias.
Satisfactoria a medias, la conclusión,
hubiera difícilmente podido ser diferente,
ya que presupone un análisis profundo
de la significación de la idea de estructura que Jean Viet no pretendió realizar Y
sobre todo, porque parece imposible lograr una visión comprensiva de los métodos estructuralistas, aplicando a su vez,
en la crítica, un método típicamente hipotético, deductivo y apriorístico.
Tal método hubiera sido valioso sola-

622

mente en la medida en que se hubieran
podid'o resolver los principales problemas
que afectan todavía a la idea de estructura y a los métodos que se derivan de
ella.
JEAN-PmRRE VmLLE

Varios autores: Problemas del estructuralismo, presentación de Jean Pouillon;
Trad. al español de J. Campos., G. Esteva, y A. de Ezcuderia; Primera edición
en español. Edit. Siglo XXI. Editores, S.
A.; México 1967.
EL EsTRUCTURALISMO, se afirmó desde
su aparición como una reacción en contra de los métodos de pensamiento analítico, departamentalista e hipotético-deductivo. Al contrario de éstos, hizo énfasis
en la necesidad primera de la percepción
y observación de conjuntos globales, y en
las relaciones estrechas susceptibles de establecerse en el objeto, entre el contenido
y la forma del mismo. Las relaciones y
afinidades entre la Gestalttheorie ( en psicología), la Fenomenologia y el Estructuralismo han sido subrayadas en varias ocasiones.
Los problemas inherentes a la introducción del método estructuralista en las
ciencias humanas, así como en las ciencias físico-matemáticas aparecieron muy
rápidamente como obstáculos decisivos
aunque no imposibles de superarse. Podríamos resumirlos a tres fundamentales.
El primero se refiere a la significación
misma de la idea de estructura, traduciéndose en una pluralidad de acepciones en
las diferentes ciencias y, a veces, dentro
de una misma. Aparece, en segundo lugar, la necesidad de precisar mejor el nivel o grado de realismo de la estructura:
modo de ser de la realidad en sí, o del
objeto de conocimiento, o al contrario:
forma impuesta por el observador analista a una realidad de por sí heterogé-

nea e informe; este problema se manifestó ante todo en la oposición expresada
claramente por Gurvitch ( estructura de
lo real) y Levi Strauss (estructura de los
modelos) . Por fin, el problema de las dimensiones espacio-temporales de la estructura, o mejor dicho, el problema de las
relaciones entre estructura, funcionamiento y evolución, sincronía y diacronía.
"Problemas del estructuralismo" aparece ante todo como un intento más de
resolver las oposiciones sobre estos problemas.
La Introducción de Jean Pouillon y el
ensayo de 'Marc Barbut se refieren a la
noción de estructura y a su conceptualización o expresión matemática. El significado propuesto, así como las relaciones
con las nociones de "sistema" y de "funcionamiento" parecen definitivamente establecidas.
Menos bien resuelto es el problema del
grado de realismo de la estructura como
'
aparece en la discusión de Jean Pouillon
sobre estructura y modelos. (pp. 14 y siguientes).
Los ensayos de Maurice Godelier y de

J. Greimas constituyen un esfuerzo más
para ligar mejor la estructura a la dimensión histórica de los sistemas, así como para aclarar mejor la oposición entre sincronía y diacronía. (pp. 61 y 124).
El resto de la obra está constituido por
dos ensayos: intentos de aplicación del
método al análisis literario ( Macherey)
Y a la sociología del conocimiento (Bourdieu), los cuales no aportan mucho a la
crítica del método.
La obra interesa más por la manera
típicamente estructuralista de plantear
los problemas, que por las soluciones propuestas sobre las cuales siguen existiendo
serias dudas.
JEAN·PrERRE VIELLE

Varios autores. Coloquios de Royaumont.
El Concepto de Información en la ciencia contemporánea. Introducción de Marcial Guéroult. Trad. al español de Florentino M. Torner. Primera Ed. en español. Siglo XXI Editores S. A. México
1966.

LA CIBERNÉTICA HA perdido su carácter
superficial y particular de ciencia de las
máquinas computadoras, invadiendo poco a poco muchos campos del saber en
los cuales su utilidad podía parecer inicialmente reducida. Responde en eso al
deseo de universalidad expresado por sus
fundadores e igualmente a la significación inicial y profunda de su denominación: "cibernética, disciplina encargada
del gobierno de la acción" en los múltiples sistemas posibles de la realidad: organizaciones humanas, hombres, animales,
máquinas etc. . . La cibernética aparece,
pues, en la actualidad, ya no como una
disciplina más del saber científico, sino
más bien como una "técnica de técnicas"
o "metatécnica", íntimamente ligada a
la filosofía de las ciencias, a veces denominada "metaciencia".
La función de "información" en los
procesos de acción ha sido siempre el
meollo de las preocupaciones y de las especulaciones cibernéticas. Su importancia
es evidente, tanto en la actividad científica que lleva a la construcción de modelos comprensivos y explicativos, como
en las técnicas que elaboran modelos de
acción sobre la realidad y a partir de
ella.
La penetración del concepto de "información" en casi todas las disciplinas, se
vio acompañada de fenómenos de "entropía" (para utilizar un término de la misma teoría) o de pérdida del contenido
significativo. La multiplicación de las
acepciones posibles, hace necesario el regresar al "buen sentido" de la palabra,
lo cual se confunde a veces con el "sen-

623

�tido común". La noción necesita pues ser
precisada en su sentido más general e
intersubjetivamente comparable.
Tal parece ser el primer objetivo de
los "Coloquios de Royaumont" sobre la
noción de "Información", reuniendo a
filósofos, científicos, técnicos, así como a
los más prestigiados representantes de la
cibernética: Couffignal, Bellert y N. Wiener, considerado como el fundador de la
disciplina.
El "diálogo de sordos", sin haberse visto acentuado en el Congreso, parece por
lo menos mantenerse firme, si juzgamos
por la imposibilidad de llegar a u~ significado básico y común del concepto de
Información.
Este fenómeno de incomunicación se
puede sin duda atribuir a la gran diversidad de opiniones filosóficas expresadas
y a la falta de consenso general sobre ciertas opciones básicas, ligadas a la naturaleza del objeto de conocimiento, de los
modelos, de su "grado de realismo" (Ponencias de Jiri Zeman, Ladislas Tondl, Y
G. G. Granger) 0 también, a la falta de
definiciones claras de conceptos más fundamentales que el de "información", 0
sea: Sistema, Estructura y Funcionamie~to (Ponencias de Couffignal Y de _s~las Bellert), y en particular las d1scus10nes que provocaron.
Los mismos problemas de incomunicación se produjeron en el pasado Congreso del "Centre Intemational de Synthese"
sobre "La notion de Structure et Structure de la Connaissance" 1 llevando a resultados similares ( falta de acuerdo general )
y a la misma declaración de impotencia.
Cabe, empero, subrayar la gran imp~rtancia de este tipo de encuentros, vahosos preludios a la elaboración de una nue1 Centre
Intemational de Synthese.
XVe Semaine de Synthese. Notion ~e

Strocture et Strocture de la Connaissance. Edit. Albín Michel, París 1957.

624

va sistemática del conocimiento y de la
acción, cuya base descansa probablemente en los métodos estructuralistas.
JEAN-fuRRE

VIELLE

Apuntes sobre el libro de CLAUDE LEviSTRAuss: Le Cm et le Cuit. Mythologiques l. París, Pion 1964.•
HASTA LA FECHA, LA etnolog1a era una
ciencia, cuyos métodos y resultados !ºs
• entendía el hombre culto sin ser espeoalista en la materia. Pero el "estructuralismo", que transformó hasta la lingüística en una especie de ciencia oculta, de
difícil comprensión para los "no iniciados", por sus modernas ponencias Y su
terminología complicadísima, parece ya
querer posesionarse de esta disciplina. Por
un lado es de lamentarse ésto, porque el
lector interesado ya no podrá, sin bastante labor, enterarse de los últimos descubrimientos y digerirlos mentalmente como
antes ( conocemos, en la arqueología, un
caso paralelo que produce, por las mism~
causas, especulaciones superficiales del t:1po periodístico) ; por el otro lado no vemos ningún camino fuera del de la extrema especialización, de cuya senda no
se escapará ninguna rama de las ciencias
por varias décadas venideras.
Cuando empecé, hace poco, a leer la
obra de Claude Lévi-Strauss Le Cru et
le Cuit. Mythologiques I, anticipé una
lectura sin complicaciones, a raíz de algunas palabras del prólogo en que el autor
ruega no tomar demasiado en serio sus
"symboles d'allure logico-mathématiques"
(p. 39 ), de cuyos "símbolos" se encuentran en el libro, una cantidad enorme.
Sin embargo, se me dificultó la_ lectura,
precisamente por tales formulaoones.
Cuando oí hablar, hace apenas 10 años,
a Leroi-Gourhan, Stresser-Péan, Soustelle
y Bastide, en ocasión de sus conferencias
y seminarios en París, a L évi-Strauss se

le consideraba como a un solitario poco
notable. Sabía yo que era Vice-Presidente de la "Societé des Américanistes", de
cuya sociedad me honro en ser miembro
desde hace tiempo; desde 1958, sin embargo, y con su obra Anthropologie Structurale, conquistó interés y admiración.
Pero como cuesta un esfuerzo extraordinario seguir la senda de sus ideas, no tuvo, de inmediato, éxito con un público
menos especializado. Hoy se puede decir
--casi exagerar- que está por suceder a
Sartre en el "trono de los papas sin
corona" de la intelectualidad francesa. ·
Claude Lévi-Strauss nació en Bruselas,
en el año de 1908; estudió primero fil0sofía, dedicándose a la etnología mucho
más tarde. De 1935 en adelante pasó algún tiempo en el Brasil tomando parte
en varias expediciones al 'Matto Grosso y
a las selvas del río Amazonas, para estudiar los mitos, costumbres y modos de
pensar de las tribus indígenas de aquellos
lugares.
Las regiones silvestres del noreste del
Brasil con su sinnúmero de tribus, enemigas entre sí y dedicadas al canibalismo
( cuya práctica ya está desapareciendo últimamente) siempre han sido puntos principales de atracción para los franceses,
desde el siglo XVII. Y fueron los franceses, quienes buscaron contacto íntimo
con los indígenas de los E.U.A. y del Canadá, mandándoles misioneros, fraternizando y hasta ligándose con ellos por la
sangre, también fueron los franceses los
que pelearon, en unión de los mismos
indios, contra los portugueses, y que supieron distinguirse como emisarios de la
iglesia. De esta manera, Lévi-Strauss continúa, con sus investigaciones, una tradición ininterrumpida de varios siglos.
Son los mitos de las tribus Bororo, Ge
y de los afamados Tupi Guaraní los que
investiga en Le Cru et le Cuit y analiza
a través de experimentos -que, según él,
"lleva a su laboratorio". Su manera de

escribir presenta, para el lector habi tu1l
de los resultados de la investigación etnológica, dos dificultades más, aparte
de la que ya se mencionó, y eso a pesar
de su modo ingenioso y, hasta a veces,
gracioso de escribir: evita toda clase de
exposiciones filosóficas directas y construye su obra al estilo matemático-musical,
casi como una canasta de Bach --cosa
que a mí, en un principio, me molestó
bastante. Veamos, por ejemplo, su "Table de Matieres" (Indice de Materias):
Empezando con la "Ouverture", el libro
se divide en cinco partes principales, que
a su vez se componen de sinfonías, sonatas, fugas, cantatas, con "récitatifs", "variations", "rondeaux", "interludes", etc.
Toda la terminología se deriva, en fin, de
la ciencia de la música (la dedicatoria
de la obra: A la música es, de por sí,
significante) .
La primera leyenda de los Bororo que
relata, es, en términos generales, la siguiente (p. 43-45) : Las mujeres de un
pueblo van a la selva para juntar hojas de
palma. Un muchacho las sigue secretamente, sorprende a su madre y la deshonra. Esto lo llega a saber el padre del
muchacho, quien intenta eliminarlo mandándolo al "Campo de las Almas", donde le encarga robar fetiches en el curso
de tres aventuras de ladrón. El padre ordena esto esperando que las almas matarán al hijo. Pero éste logra cumplir su
encargo gracias a la ayuda de una abuela
astuta. Luego, el padre lleva a su hijo a
unas rocas muy altas, donde tienen sus
nidos las aras, con el fin de que les robe
la cría. Obliga al muchacho a subir y
después quiebra la escalera. Más tarde, y
habiendo pasado, nuevamente, por muchas aventuras, el hijo vuelve a su pueblo. Allí se venga cruelmente, matando
al padre y sus varias mujeres, entre ellas
a la propia madre que había deshonrado.
Después de haber analizado, en un
"récitatif', este mito, que no es sino una

625
H

•

�•

variación del antiguo mito de Edipo, Lévi-Strauss continúa con otros mitos de la
misma tribu, sobre el origen del agua (pp.
56-58), sobre el mundo post-diluvial (p.
59) y sobre la raíz de las enfermedades
(pp. 67-68). Siguen, en el segundo capítulo, seis mitos de los Ge sobre cómo
nació el fuego ( hasta la p. 81 ) . Los
análisis que agrega el autor, son más largos. El lector, que prosigue con cierta cautela, descubre algunas relaciones transversales; estructuras básicas análogas se presen tan como fórmulas matemáticas; desaparecen los detalles superficiales.
En el caso del presente libro, no consideramos que sea nuestra tarea recapítular su contenido. Lo que únicamente interesa, son los métodos y resultados; el
mismo autor dice que lo mismo da empezar con una disección de mitos de los
indios sudamericanos que comenzar una
serie de análisis sobre la anatomía de mitos de otros pueblos. Lévi-Strauss compara su modo de proceder con el que se
usa en la física moderna. Como ésta analiza las relaciones, entre sí, de los elementos físicos, él "aísla" o separa ciertos hechos sociales e intenta presentarlos como
modelos del comportamiento humano; no
siempre, por ende, considera los conceptos
mismos, sino sus relaciones recíprocas.
Este modo de razonar ha despertado· la
ira de Sartre y sus secuaces, porque resulta, si existen -romo Lévi-Strauss lo quiere demostrar- estatutos para el pensamiento y la conducta, independientes de
la voluntad humana, resulta entonces, una
visión mecánica del mundo. La libertad
patética de Sartre se sustituye, en este caso, por ingenio sobrio, que acepta los hechos científicos como fundamentales.
Como resultado, Lévi-Strauss encuentra estructuras estables, moderadamente
transformadas a través de los tiempos y
de pueblo a pueblo; encuentra leyes que
también observa, con toda claridad, en
la sociedad moderna. En Jo personal, yo

626

sigo esta senda con todo interés desde
hace años. Los expertos en asuntos del
comportamiento humano, los psicólogos,
sociólogos, juristas y en últimas fechas
hasta los filósofos ( me refiero, p.e., a la
Dialéctica Negativa de Theodor Adorno;
Francfort, Suhrkamp, 1957) han presentado sus dudas -algo flacas, por lo pronto- en cuanto a la forma tradicional del
pensar, cuya forma presupone "a priori"
la libertad de la voluntad humana. La
consecuencia, quizá, será una especie de
Neo-Agustinismo en la filosofía; el inmenso pensador Aurelius Augustinus puso
en duda, ya hace más de 1,500 años, el
"liber arbitrium" del hombre.
Sea esto como quiera, Lévi-Strauss despierta actu:;ilmente mucho más interés con
sus tesis -sobriamente presentadas-- que
nunca lo había logrado antes la etnología. No pasa, desde hace doce meses, casi
1únguna semana sin que la prensa - la
europea, por lo menos-- hable de los "estructuralistas". Refiriéndonos, p.e., a la
revista parisiense Are a un "faillite du
sartrisrae", pregunta con su mirada cínica dirigida a Sartre: "¿ Qué se hace,
cuando uno rehus:i dejarse enterrar?" El
Times L iterary Supplement, de Londres,
previó, hace un año, la sustitución del
existencialismo por el estructuralismo. Y
"Der Spiegel", de Hamburgo, ante todos, compara a Lévi-Strauss con un regicida que se acerca al trono bamboleante del "directeur de conscience" : Sartre.
Sigamos en alerta:
De todos modos seguirá la lucha entre
los defensores ''barbudos" de la libertad
como esencia de la voluntad humana, y
los estructuralistas más secos y realistas
de nuestros tiempos, porque Lévi-Strauss
acaba de publicar una nueva obra voluminosa Du .Miel aux Cendres. Mythologiques ll ( París, Pion 196 7) . Este libro seguramente atizará las llamas de la controversia , juzgando por la reacción de la
p rensa. Pierre Achard, quien intentó me-

diar entre ambas partes a través de un.a
discusión de la nueva obra en la revista
francesa A.tomes, probablemente no logrará su fin. Los innovadores suelen ser en
el principio, muy agresivos.
'
D1ETRICH HAucK

FRAY JuAN AGUSTÍN DE MORFI, Diario
'Y Derrotero 1777-1781, Publicaciones del
Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, Serie: Historia,
Monterrey, 1967.
EL DÍA 4 DE AGOSTO de 1777 salía de la
Ciudad de 'México una expedición que
durante cuatro años, había de recorrer
gran parte del norte de México. Esta expedición estaba encabezada por don Teodoro de Croix, nombrado por el monarca
español Carlos III, gcbemador y comandante general de las Provincias Internas
de la Nueva España, convirtiendo a esta
inmensa área en una unidad gubernamental virtualmente independiente del Virreinato de la Nueva España. Acompañando
al caballero de Croix, iba el franciscano
Fray Juan Agustín de Morfi, el cual redactó un diario del viaje.
Con anterioridad se había publicado
una versión de este diario que comprende
menos de la mitad del recorrido, pues termina a la llegada de los viajeros. . . "a
la cuesta de Berroterán en los límites de
la provincia de Coahuil~ con el Reino de
Nueva Vizcaya, el 24 de febrero de 1778".
El Instituto Tecnológico y de Estudios
Superiores de Monte1Tey, ha publicado
ahora el diario completo del viaje del
Padre Morfi. Es sin embargo, éste, una
versión distinta a la publicada anteriormente, pues el diario de las primeras ediciones está cuidadosamente preparado y
redactado elegantemente, ya que iba destinado a ir a la Corte, mientras que la
publicación actual es el diario de bolsillo

del Padre Morfi y comprende el viaje
completo, desde la salida de la ciudad de
México el 4 de agosto de 1777 hasta el
regreso a la misma población el 1o. de
jurúo de 1881.
El manuscrito original de este diario se
encuentra en la biblioteca de la Universidad de Texas y la publicación que ahora
h.!ce el Instituto Tecnológico de Monterrey se debe al empeño del Dr. Malcolm
D. McLean, quien ha escrito una pequeña historia del manuscrito que se incluye
en la nueva edición.
La preparación del documento para su
public3.ción es obra del profesor Eugenio
del Hoyo, quien además de la labor de
paleografía, redactó el prólogo y preparó
todas las notas, índices y una serie de
excelentes mapas de la ruta seguida por
el Padre Morfi.
El recorrido de la expedición de la cual
Morfi formaba parte, es realmente formidable: México, Querétaro, Zacatecas, Durango, Mapimí, Parras, Saltillo, Moncl0va, San Antonio de Béjar (San Antonio
Texas) a donde llegó el lo. de enero d;
1778. De San Antonio regresó a Santa
Rosa (Múzquiz, Coah.), siguiendo hacia
el norceste, pasando por la zona en donde colindan Chihuahua, Coahuila y Texas
y desde allí hasta la ciudad de Chihuahua a donde llegó el 12 de marzo de
1778. En esta ciudad estuvo Morfi hasta
el 30 de septiembre de 1779, en que salió rumbo al noroeste recorriendo la zona
en que los estados de Chihuahua y Sonora hacen actualmente frontera con los
Estados Unidos. Desde allí siguieron los
expedicionarios rumbo al suroeste hasta
Arizpe, Sonora, que había sido designada
cabecera de la nueva gobernación y a
donde llegaron el 13 de noviembre de
1779. De esta última población no sale
Morfi hasta el 6 de febrero de 1881 y
siguiendo la costa del Pacífico pasa por
Alamos, Culiacán y Tepic, de donde con-

627

�tinúa rumbo a Guadalajara, Lagos, León,
Guanajuato, Querétaro y México.
El diario está lleno de interesantes, aunque breves, observaciones de los lugares
por donde va pasando. Sin embargo las
informaciones que con más frecuencia
aparecen son sobre depredaciones de indios bárbaros, que en aquellos años era
el principal problema que afrontaban las
provfocias del norte de la Nueva España.
El diario, que ahora se publica, no es de
fácil lectirra, pues consta de una serie de
notas escuetas, que Je habrían de servir
luego a Morfi para elaborar un informe
mejor redactado. Se caracteriza por una
profusión de nombres de personas y lugares: . . ."Dije misa por N. Me fui a
bañar a casa de Iribarren, que con Borica, Campo, Tesorero, Urquidi, Mariñalarena y otros, salió a recibir a Mendienueta que entró a la oración y entre el
Sauce y Sacramento le salieron como veinte apaches. Fui a confesar a Loyola. Vino el Padre Martínez y Benavides hiiblé
largo con ellos. Recibí el correo con noticia del Capitulo. Saludé a Mendienueta.
Disputa con Campo por los indios". Esta entrada correspondiente al 29 de mayo de 1778 es típica de lo que encontrará el lector en casi todo el diario..
Por lo tanto, no es el diario de Morfi,
una obra que resulte atractiva para el lector general, pero para el especialista o
investigador, constituye una de las obras
indispensables para enterarse de la situación que guardaba el norte de la Nueva
España en las postrimerías del régimen
colonial. La labor de éste ha sido facilitada grandemente, debido a la extraordinaria tarea que se echó a cuestas el profesor del Hoyo al identificar a casi todos
los personajes y Jugares mencionados en
el diario.
lsIDRO

628

VrzCAYA CANALES

IBARGÜENGOITIA, JoRGE. La Ley de Herodes. Serie El Volador, primera edición,
Ed. Joaquín Mortiz, S. A., México 1967.
154 páginas, altura 18 eros.
REcIENTEMENTE APARECIÓ en las librerías
el último libro de Jorge Ibargüengoitia
La Ley de Herodes, autor que hace muy
poco nos diera su novela Los Relámpagos
de Agosto, obra satírica muy bien lograda. Es muy probable que el éxito que
Ibargüengoitia obtuvo con esta obra, lo
haya llevado ahora a publicar esta serie
de cuentos que reflejan pequeños matices
humorísticos pero que, desgraciadamente,
son de muy escaso valor literario.
Es notoria en nuestro medio intelectual la ausencia de un escritor humorista.
Quizá el que más se acerque a esta denominación y logre algunos destellos en
esta linea, sea lbargüengoitia. Hablar del
humorismo en nuestros escritores, es algo
así como predicar en el desierto debido a
que no tenemos uno solo al que se le pueda aplicar, "en la honrada acepción de
la palabra", el término de humorista.
Es realmente una lástima que esta inclinación humorística de Jorge lbargüengoi tia, entrevista en estos sus cuentos y
por demás advertible en casi toda su obra,
se derrumbe porque -al igual que ocurre
en casi la mayoría de nuestros "valores''
de la creación literaria-, cae con demasiada facilidad en la vulgaridad, en los
detalles de mal gusto. Y no es que pretendamos catalogamos de puritanos, no. Sólo pedimos una cosa: calidad literaria, o
sea el valor estético en lo literario.
Una obra de arte (y la literatura cae
por su propio peso dentro de esta clas1ficación), por el simple hecho de serlo, puede tratar los puntos más extremos de la
vulgaridad sin que por esto pierda su valor. Nada más que para 'ello es preciso un
requisito: darles el justo y preciso valor
estético que les es indispensable. En La
Familia de Pascual Duarte, el novelista

español Camilo José Cela nos da la descripción de una violación en la que concurren todos los agravantes de vulgaridad
posibles. Pero Cela, manejando con singular maestría el tema y el idioma la
impregna de valor estético, de un gran' valor poético, factores con los que logra
una auténtica obra literaria. Otro caso
éste cinematográfico, es el de las escen~
"de la cama" en la película Un Hombre Y Una Mujer. En ninguno de los dos
casos se cae dentro de la vulgaridad porque todo es justo, n1da sobra, tiene un
por qué: un por qué que fácilmente podremos entender si de verdad sabemos
apreciar el valor estético.
La Ley de Herodes es un libro de
cuentos, trece, del segundo de los cuales
toma el título. De estos cuentos se puede
decir mucho. Y, a la vez, poco. Mucho,
en cuanto a su flojedad literaria. Y poco,
porque desgraciadamente son pocos los
detalles interesantes que advertimos.
La técnica usada por el autor, no es
nada nuevo. La narración no es aburrida
pero, ¡ cómo decaen los finales de todos y
cada uno de los cuentos! Por ejemplo, en
el primero de ellos, titulado El Episodio
Cinematográfico ( tres jóvenes pretenden
hacer un argumento para el cine): las
veinte primeras línea:fl&gt;son una especie de
introducción a la materia narrativa, preparación que perfectamente puede mutilarse sin afectar en lo más mínimo ni al
tema ni a la estructura primaria del
cuento. Lo mismo puede hacerse con las
diez últimas líneas. Y con esta supresión,
el cuento resulta más compacto, el final
se levanta al suprimir todo lo innecesario,
que lo único que hace es restar valor.
El segundo cuento, La Ley de H erodes, ( dos jóvenes de nivel universitario,
llenos de pavor ante los exámenes médicos
indispensables para obtener una beca en
los Estados U nidos de Norteamérica... ) ,
es el úniao cuyo final casi se sostiene. Casi también está logrado en su conjunto. Y

toda una promesa de humorismo se advierte en los muy personales y regocijantes puntos de vista del autor respecto a
la religión y a la clase burguesa norteamericana.
El sexto, Cuento del Canario, las Pinzas Y los Tres Muertos, es sin duda el
más interesante de todo el libro. El tema
ya había sido usado por Ibargüengoitia
en aquellas pláticas que, a través de Radio Universidad, pronunció en la ciudad
de México aproximadamente en el año de
1965. Está formado por tres partes: la
primera, en la que narra el increíble robo de un canario. . . con todo y jaula; la
segunda, la historieta de un pordiosero
agradecido; y la tercera, en la que tres
pebres muertos juegan a vivirse engañando a los "vivos". La narración está manejada con gran habilidad. El ambiente y
los personajes, reales. Creemos que éste
sea el cuento más interesante del libro,
en el que mejor estén manejados los recursos literarios.
Aunque tmnbién aquí se advierte la falta de pulimento en los finales.

!f

En cuanto a
hat Became of Pampa
Hash, La Mujer que No, La Vela Perpe.
tua y ¿Quién se lleva a Blanca?, cuentos
que giran casi alrededor de un único ambiente, agota el autor en ellos los detalles
vulgares que no son necesarios para hacernos comprender que su intención fue la de
la originalidad ... no conseguida. No es
éste el camino de la auténtica creación.
Hay que crear, si. Pero para provecho
de todos, no únicamente del vulgo.
Es advertible, en general, en este libro
de Jorge Ibargüengoitia, el "yoísmo" del
autor: está, quiere estar presente en todos los cuentos. Y advertible es también
su atéISmo, ("Soy ateo, gracias a Dios",
que diría don Aquiles Elorduy). Y, ¿ qué
podríamos decir de ese temor a la muerte,
de ese pánico a envejecer, que lo obliga a
insistir en situar su obra en un nivel de
edad universitario, ambiente por el que

629

�el autor pasó hace ya muchos años y del
que, idealmente, se niega a salir para seguir siendo UJ\ niño prodigio o niño terrible de otras épocas?
Todos los cuentos nos dan la impresión
de haber sido vividos por el autor, de
pertenecer a esas "pequeñas cosas" que
forman la vida diaria de cualquier hombre. Esto, en sí sería loable: el construir
un mundo sobre lo pequeño, lo anecdótico, lo en apariencia superficial. Sólo que
se olvidó de Jo más importante: una obra
literaria que no tiene valor estético, no
es obra literaria.
Creemos sinceramente que todos los escritores tienen un compromiso grande con
la humanidad: el de crear obras con el
objeto de despertar el gusto por la literatura, el gusto por el auténtico valor estético. El crear no consiste en hacerlo para el creador mismo ni para una pequeña
"élite", sino para todos.
Sólo nos queda una cosa: remitirlos a
La Ley de Herodes de Jorge Ibargüengoitia.
FIDEL CHÁVEZ

P.

RuBÍN, MoRDECAl S.: Una poética moderna. Muerte sin fin de Jos:É GoROSTIZA.
Análisis y Comentario. Universidad- Nacional Autónoma de México. México,

1966.
LA UNIVERSIDAD Nacional Autónoma de
México, en cooperación con la University
of Alabama Press, University, Alabama,
U.S.A., ha publicado este valioso estudio
de Mordecai S. Rubín. Valioso, porque
sirve como guía tanto al aficionado a la
poesía moderna, como a l profesor en la
cátedra de poesía mexicana contemporánea. El profesor Rubín divide su obra de
investigación y análisis en cuatro capítulos: Capítulo I , El Fondo; Capítulo II,
La Explicaci6n de Texto; Capítulo III,

La Forma y la Substancia del Poema; Capítulo IV, Ecos y Correspondencias.
El Capítulo I, El Fondo, trata de la
dirección e ideales de los Contemporáneos, entre los que se encuentra Gorostiza
con su preocupación por la comunicación
poética, la vida interior, la problemática
de la vida y la muerte; así como también
una relación entre el poeta y su obra.
El Capítulo II, La Explicaci6n del Texto, es la parte central de la obra y el
objeto de la misma. Divide y analiza el
autor el poema de diez partes o secciones,
de acuerdo con la división original de la
obra. Se reproduce cada sección completa
con la numeración de los versos al margen. En seguida desmenuza cada parte en
un verso, dos, tres o cuantos expongan
una idea. Por ejemplo a la primera parte
que incluye los versos 1 - 49 y que dice:

tema del vaso y el agua. En la primera
parte desarrolla un paralelismo entre vaso-agua-hombre. Nos dice cómo "El poeta
descubre un paralelismo entre la esencia
de la existencia y lo informe del agua".
Cómo ve Gorostiza en el agua la imagen
de sí mismo; cómo el agua realiza y aclara su naturaleza fundamental en un vaso.
Más adelante nos explica cómo el vaso
" es como el mund o del hombre, y el agua
como el alma" (p. 36). En el verso 53
que dice: "aunque se llama Dios, ..."
anuncia Rubín el panteísmo de Gorostiza
que va a aparecer a través de todo ei
poema. Y sigue investigando la relación
entre el hombre y el universo en los versos.

( 1) Lleno de mí, sitiado en mi epidermis,
( 2) por un dios inasible que me ahoga,

"El alma es informe, como el agua, y
encuentra su realización en el universo.
En la analogía con el vaso, las limitaciones que siempre ha sentido el hombre
sus 'alas rotas', corresponden al aprisio~
namiento del agua dentro del vaso que le
da una forma. Y entonces el cuerpo del
hombre será una forma temporal e inadecuada que oculta en vez de hacer resaltar al alma, tal como la cascada, la nube, el mar, las formas naturales del agua
ya examinadas. El alma, por no tener forma, por no percibir su forma realizada en
el universo, quiere o parece perderse" (p.
41). En esta segunda sección se examinan
varios conceptos tradicionales e históricos
del universo. Trata Gorostiza de explicar
a Dios como un dios del universo, algo
que el hombre necesita, que lo rodea
"acunándolo", parte de él, para pasar al
tiempo que como el agua es símbolo de ·
fluidez, de informidad.

( 3) mentido acaso
( 4) por una radiante atmósfera de luces

sigue la Explicación:
"Como punto de partida, el poeta
anuncia el problema que, en alguna forma, ha preocupado al hombre desde aquel
día lejano en que, por primera vez, se dio
cuenta del fenómeno de su existencia:
( 1) Lleno de mí, sitiado en mi epidermis,

(2) por un dios inasible que me ahoga . ..
Gorostiza está agobiado por la complejidad de su ser, por la contradicción de
percibir lo universal sin poder superar los
Hmites frustratorios de su mortalidad física. Siente que a algo o a alguien responde su condición humana, pero al decir
"dios" con minúscula, se abstiene de dar
nombre al secreto imprecisable del universo. Y no quiere contentarse con las
"apariencias" (p. 30). Siguen aquí los versos 3, 4 y 5 con su correspondiente explicación hasta llegar al verso 49. A través del poema va explicando Rubín el

( 54) no sea sino un vaso
( 55) que nos amolda el alma perdidiza,

Con Rubín seguimos a Gorostiza hasta el verso 110, donde nos ha dado la
explicación de la existencia humana a
través de tres metáforas: el agua que

adquiere formalidad en el vaso; el alma
humana amoldada por el universo hueco·
Y el flujo del tiempo, contenido en la eter~
rúdad (el minuto madurado). (p. 48)
Expone la preocupación por la muerte
Dios, el tiempo, en Gorostiza, su preocu~
pación por la insuficiencia del lenguaje
como comunicación entre los hombres:

(280) que escucha ya en las estepas de
sus tímpanos
(281) retumbar el gemido del lenguaje
(282) y no lo emite; .. .
"Oye la comunicación, comprende el
concepto del hablar, pero no puede expresarse. Una vez más sentimos el problema de la comunicación exacta como la
intensa preocupación de Gorostiza. 'Gemido' es más que el sonido que requiere el
sentido del verso; se relaciona con el 'd0lor' del verso 279". (p. 76) Más adelante del verso 557 vuelve Gorostiza a otra
consideración del lenguaje del hombre, la
ansiedad de comunicarse y la incapacidad
de hacerlo.
Explica Rubín apoyándose en versos
correspondientes, las metáforas, analogias,
imágenes y comparaciones de los que está lleno el poema; Las fuentes bíblicas,
orientales, místicas que están a la vista
o implicadas. Por ejemplo el "circularismo" que se encuentra en la filosofía y
religión budistas lo encontramos en los
versos 227 y 228 y más adelante donde
dice:

(239) y sueña que su sueño se repite,
(240) irresponsable, eterno, ...
"Imagina una repetición de la vida. El
sueño, que también ha aparecido antes
en el verso 215, no tiene ni fin ni control
es un eterno marchar en el círculo, qu;
por soñarse repetido hace de la vida una:

( 241) muerte sin fin de una obstinada
muerte, ...
La existencia es un continuo morir tan
repetido, tan circlular, que hasta el mis-

631
630

�mo proceso de morir se está muriendo" ...
(p. 67) Y al analizar los últimos versos
del final de la segunda parte en el verso
(722) con un llanto más llanto aún que
el llanto

sugiere Rubín una analogía con Edgar A.
Poe en un verso de Annabel Lee, que dice: "But we loved with a )ove that was
more than love" (p. 148). Lo anterior
es sólo una breve exposición de la precisión y profundidad de este análisis que
tiene por objeto dar una idea del trabajo
llevado a cabo por el Profesor Rubín.
El Capítulo III, La Forma y la Substancia del poema, está dividido en dos
partes: La estructura musical y El ideario oriental. Da Rubín una explicación de
la estructura musical de la obra, afümando primero el perfeccionismo en cuanto al
lenguaje y estructura no sólo de Gorostiza sino de los parnasianos y cómo la repetición de frases y de ideas abund,.nte es
imprescindible en una construcción musical extensa, cosa que no sería propia
en una obra literaria puramente filosófica.
El poema de una simetría admirable, está
dividido en dos partes principales que
se corresponden, un intermezzo lírico entre las dos y un vivace con percusión como coda.
Dice Rubín: "La primera parte ·de la
obra trata de la vida, la substancia en
busca de la forma" (p. 160) y explica
cómo la expresión "Lleno de mí", introduce el tema sin preludio, recordando
esas cuatro sílabas los cuatro acordes que
inician la quinta sinfonía de Beethoven.
De esta manera, la segunda parte del poema es la inversión del tema de la primera
parte. Es interesante seguir la investigación de este aspecto musical. Vemos cómo las dos secciones terminan con bailes y cómo ambas están vaciadas en el
molde musical del "rondó", analiza el
intermezzo y la coda y señala las diversas recurrencias. Observamos también ba-

jo la guía del Profesor Rubín el manejo
de las vocales, que comunican tempo y
volumen al poema, resultando así que
las dos partes principales son largos o
andantes, debido a los versos largos, sonidos extendidos y el intermezzo un alegro por sus versos cortos y melifluos. En
cambio en la coda encontramos acentos
agudos, versos severos, rápidos, acumulación de imágenes y repetición de fórmulas sintácticas que dan al vivace con percusión un crescendo final. (p. 162)
Ejemplo de largo o andante:
Temprana madre de esa muerte niña
qtie nutre en sus escombros paulatinos,
Ejemplo de allegro:
Sabe a luz, a luz fría,
sí, la manzana.
¡ Qué amanecida fruta
tan de mañana!
Ejemplo de vivace y crescendo:
¡Tan-Tan! ¿Quién es? Es el Diablo,
es una muerte de hormigas
incansables, que pululan
¡ oh Dios! sobre tus astillas;

migajas, borra, cenizas
de ti, que sigues presente
como una estrella mentidci
como una hoguera encendida,
por el canto, por el sueño,
por el color de la vista. (pp. 162-63).
Cito estos ejemplos para dar una idea
de lo acertado del análisis.
En El ideario oriental se indican las
influencias de ideas y filosofías orientales que impregnan el poema y explica
el investigador por qué no se puede
abstener de citar filósofos de diversas culturas y épocas al interpretar la obra, a
pesar de la oposición de José Gorostiza a
hacer lúncapié en el aspecto intelectual

del poema, descuidando así otros, como la
estructura y la musicalidad. Expone la
base autodidacta de Gorostiza y su simpatía por las filosofías orientales que
,
'
segun el autor, eran "apropiadas para un
joven silencioso, preocupado por la búsqueda de la tranquilidad del entendimiento en un mundo desorganizado". (p.
164) Como base para el análisis filosófico cita: l. La Rigveda, 2. Las Upanishadas, 3. Escrituras budistas de la India
China y Jap6n, y 4. El libro de Lao-Ts;
y el Libro de Chuang-Tse. En breves trazos apoya Rubín su investigación o interpretación de estas influencias, con citas
apropiadas a cada religión o filosofía.
El Capítulo IV, Ecos y Corres/Jondencias, aborda ampliamente los par.tlelismos
y analogías entre José Gorostiza por un
lado y T. S. Eliot, Paul Valéry, Góngora y Sor Juana, por otro. Subdivide el capítulo en los incisos siguientes: Algunos
críticos; Gorostiza v la preocupación de
Paul V aléry; Gorostiza y los temas de 1".
S. Eliot; Gorostiza y el lenguaje de Luis
de Góngora; El desvelo de Gorostiza y
el Sueño de la ''Décima Musa" y A modo de breve comentario final.
En el primer inciso indica brevemente
el autor, el error de muchos críticos de
querer ver sólo plagios o influencias directas, error muy frecuente en la búsqueda de fuentes y préstamos y expresa su
propósito de buscar analogías o afinidades sin por ello perder de vista la originalidad de Gorostiza.
Gorostiza y Valéry no son poetas oscuros, sino más bien difíciles y esa dificultad está en las ideas expresadas. Ambos
dan como causa de su "hermetismo" una
insuficiencia de la lengua para la expresón poética, complicándose el problema
más en el caso de la poesía filosófica,
aunque ninguno de los dos se preocupa
por la inaccesibilidad de sus poemas al
público general, afirmando Gorostiza que
"la poesía siempre ha sido objeto de los

afanes de una minoría que la crea o que
simplemente, posee preparación p;ra dis:
frutar de sus placeres" (p. 177) y Valéry
que "tout se qui compte est bien voilé".
(p. 177) Además de lo anterior tanto
Gorostiza como Valéry coinciden en otras
preocupaciones, entre ellas el valor del
silencio, lo musical en la poesía, la muerte. En ésta ve Gorostiza "la realización
de la existencia del hombre y su lucha
por la permanencia Valéry", reconoce
la muerte como meta de la conciencia .
del hombre y cree que "des que notre
pensée monte vers sa lucidité, elle se rapproche de la mort" (p. 178). Y los dos
buscan una comprensión de lo absoluto
por medio de una inteligencia "que se
quiere conocer".
Pero Rubín hace ver al lector cómo
no sólo hay semejanzas generales de tono en los dos poetas, sino también detalles paralelos. Apoyándose en los tres
poemas más célebres de Valéry La Jeune
Parque, Fragments du Narcisse y Le Cimetiere M arin y en Muerte sin Fin de
Gorostiza, señala por ejemplo, el empleo
frecuente de la rosa, "como símbolo de
belleza o placer pasados y pasantes;" (p.
178) el canto de Gorostiza a la inteligencia abstracta del hombre y la inteligencia personificada de Valéry; tanto uno
como otro sienten una "parálisis del tiempo", despliegan los temas del narcisismo y
del agua. Aunque La Jeune Parque podría
haber sido muy bien el modelo para
Muerte sin fin en cuanto a construcción,
dice Rubín, que pasando de la intención
inicial, las técnicas se parecen poco. En
Gorostiza recordaremos a Góngora, en
Valéry a Corneille y a Racine, siendo la
obra de Valéry más personal y la de
Gorostiz:i metafísico-alegórica. En esta
forma continúa el investigador dándonos
un análisis ágil y muy interesante de la
obra de estos dos poetas.
Pasando a analizar las analogías con
T. S. Eliot, tomó de éste The Waste

633
632

�Land, The Love Song of J. A. Prufrock,
Four Quartets, Preludes y Gerontion.
Considera a Gorostiza otro poeta de la
soledad intelectual igual que Eliot, estribando esa soledad en Eliot, en la banalidad de la vida cotidiana de nuestra sociedad y en Gorostiza en la imposibilidad de
comunicación y del fracaso del hombre
para encontrar su significado universal.
(p. 189) Los dos buscan el secreto de la
creación. En ambos hay obscuridad en la
técnica, uso de comparaciones y paradojas inesperadas. Se da también lo bello
alternando con lo miserable, lo trascendental con lo trivial, una progresión de lo
abstracto a lo concreto. Tienen la preocupación por un lenguaje poético renovado,
el problema del hombre y Dios y en ocasiones coinciden curiosamente en sus versos; por ejemplo cuando Eliot dice, repitiendo con insistencia: ''Distracted from
distraction by distraction", y Gorost:i7.a:
"Siente que su fatiga se fatiga / se erige
a descansar de su descanso". (p. 192) La
preocupación del tiempo fe encuentra en
estos dos poetas y así como en Muerte sin
fin se da el tema del morir continuo
de la vida, tanto en el título como en el
verso que dice: "Este morir a gotas",
aparece en Eliot en: "We who were living are now dying / With a little patience", (p. 193). Por todo lo expuesto en
el análisis se llega a la conclusión de que
hay una correspondencia estrecha en ambos poetas. Pasando a examinar los paralelismos entre Eliot y Gorostiza, afirma
Rubín que existen varias diferencias. Respecto a los vocablos hay una diferencia
importante. Eliot prefiere palabras arcaicas regionales, Gorostiza usa un lenguaje
más opulento, vocablos especializados Y
expresiones exactas. Sugiere un análisis o
comparación más cuidadosa entre Four
Quartets y Muerte sin fin, creyendo que
puedan encontrarse correspondencias más
interesantes entre estos dos poemas que
entre The Waste Land y Muerte sin fin.

634

Sin embargo advierte que hay que tomar
en cuenta que lo expuesto en los Cuartetos esté más cerca de Muerte sin fin, por
continuar las ideas y estilo ya fijados en
The Waste Land, obra que probablemente
sirvió de inspiración a Gorostiza.

Gorostiza y el lenguaje de Luis de Góngora.
Sigue una breve evaluación de la influencia gongorina en Gorostiza. Señala
primero en la obra conocida hasta hoy
de Gorostiza y la obra total de Góngora,
semejanzas coincidentales y de sumo interés y afirma que hay inspiración de Góngora en Gorostiza más cuando el propio
poeta expresa entusiasta admiración por
"la opulencia, la nobleza y la emoción del
lenguaje gongorino" en conversaciones
con Rubín. (p. 200). Algunas características comunes son las metáforas complicadas por recuerdos personales, antítesis,
endecasílabo xnusical; aunque al querer
recrear la atmósfera culta y pura de Góngora, Gorostiza ha usado métodos más
aceptables al oído y genio españoles.
Dámaso Alonso r.n Lengua Poética de
Góngora, enuxnera las cinco dificultades
principales típicas de ese autor español,
y Rubín las toma para comparar la obra
de Góngora y Gorostiza. 1) El período
largo, existe en ambos, pero es menos
largo y coxnplicado en Gorostiza. 2) Prolificaci6n de palabras que hacen difícil seguir un trozo de Góngora. Esto ocurre
también en Gorostiza pero con un efecto
contrario debido a la repetición. 3) Interposición de aposiciones u oraciones absolutas que rompen la continuidad del discurso aunque en Gorostiza se limitan a
breves expresiones parentéticas. 4) El hipérbaton, aspecto más criticado en Góngora, está ausente en Gorost:i7.a. 5) La anfibología, considerada por Dámaso Alonso como fallo del sistema gongorino, está
hábilmente cultivado en Gorostiza. Y re-

sume nuestro autor que aunque .Muerte
sin fin es un poema más claro, en cuanto a sintaxis que las últimas obras de
G6ngora, sí las excede en cuanto a complicación de ideas.

El desvelo de Gorostiza y el Sueño de
la "Décima Musa". Trata Rubín aquí la
posibilidad acertada de una comparación
del Primero Sueño y Muerte sin fin, advirtiendo que se encontrarán más diferencias que semejanzas. Tienen en común,
dice, el aspecto filosófico y la extensión.
Sin embargo Sor Juana acude a la mitología y Gorostiza usa símbolos de uso
diario: el agua y el vaso. En cuanto a
la forma, Primero sueño está escrito en
silva latina como Las foledades de Góngora. Gorostiza además de la forma musical, usa una forma moderna y original.
Pero en cuanto a los temas, Sor Juana
está más cerca de Gorostiza que de Góngora. Las preocupaciones de ambos son
Dios, el hombre, la muerte, aunque con
divergencias y conclusiones diferentes. El
oxíxneron, ~e encuentra /tanto en Sor
Juana como en Gorostiza. En resumen, las
correspondencias entre los dos poemas son
"algo superficiales." Concluye Rubín este capítulo con un breve comentario fi.
nal. Finalmente en el Apéndice se incluye 1) una Sinopsis Biográfico-Política de
José Gorostiza que da al lector los datos
principales acerca de este autor y la serie
de cargos que ha ocupado hasta el de
Presidente de la Comisión de Energía
Nuclear en 1965. 2) Las Condecoraciones que Je han sido otorgadas por las diversas naciones de Europa, Asia, América
y Airica. 3) Bibliografía Somera, 4) Prólogos o Coxnentarios, 5) Traducciones, 6)
Poesías no recopiladas, 7) Obras en prosa
no recopiladas, 8) Antologías en las que
figuran poemas y 9) Algunos estudios
acerca de la obra de Gorostiza. Todos
estos datos valiosos para el estudiante e
investigador literario.

Lic.

EusABETH

K.

DE HINOJOSA

BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE, AGUS·

Visión de Andalucía. la. edición.
( Col. Austral No. 1391) Edit. EspasaCalpe Mexicana. México. 1966. 147 págs.
TÍN.

HAY LIBROS CON duende diríamos. Uno
de ést::&gt;s es el que nos ha llegado de la
pluma sabrosa de Agustín Basave. En él
concun-e un elemento o una faceta nueva
-por lo menos para nosotros-- de su personalidad intelectual: lo intimo. . . lo
emotivo, tan alejado de lo que ha sido
su quehacer formal y rectilíneo: la filosofía.
Basave logra en su libro una verdadera
visión. Y toda visión es intuición de una
imagen en la que concurren elementos intelectuales, sensoriales y afectivos, los cuales son maravillosamente captados por
nuestro autor, como una totalidad absoluta de lo ensencialmente andaluz. Y ¿ cómo dar una visión totalizadora sino a
través de una antropología concreta? Dice
Basave: "Trataremos de hacer, en otras
palabras, una antropología concreta de lo
andaluz que no niega lo universal, áunque no se detiene allí. Una antropología
tipológica como vía de acceso a las realidades andaluzas, edificada sobre el reino continuo y heterogéneo de lo español" (p. 13).
Inicia pues su libro con una meditación del pasado andaluz, porque "sus
grandes hombres, su cultura y sus glorias
comunes pueden indicarnos algunas condiciones esenciales del estilo andaluz'' ( p.

13).
En esta visión de Andalucía lo primero
que considera Basave es el paisaje. "Todo nos place y deleita en este paisaje; todo es bienestar, sedancia, voluptuosidad. . . y sin embargo, hay espiritualidad
en todas partes ( ... ) La espiritualidad
se corporaliza, se hace plástica; el cuerpo
se espiritualiza, se fuga al cielo" ( p.
15) o bien "Andalucía es paisaje para la

635

�contemplación y la fantasía, pleno de iniciativas para el ocio fecundo" (p. 18).
Mas Jo esencial -a nuestro parecerno radica en esto que sería huequería si
no estuviese cercado por un tono íntimo
y vivencial. Agustín Basave siente el paisaje. Lo vive y así nos lo trasmite. "Andalucía -nos dice- es la tierra más
próxima a nosotros, los mexicanos" y es
próxima porque en nuestra patria la
campiña reproduce aquella "atmósfera
sutil y transparente".
Pero junto al marco que rodea todo
el edificio de lo andaluz, hay otros elementos que considerar... la lengua, porque "lazo de unión e imagen de una
concepción del universo, la lengua nativa refleja el modo de ser de una nación" ( p. 21) .
Basave, sin pretender acaso, nos deja
un cuadro muy revelador del habla de
Andalucía. Marca en un apretado, pero
no por ello menos claro, capítulo los
rasgos distintivos más salientes del dialecto andaluz. Pero no para ahí, sino que
incidiendo aún más, nos presenta una
verdadera estilística de la lengua. Dice:
"Se trata de algo más que de una estética
del diminutivo. Una necesidad de virtud
y de intimidad, de humildad y de familiaridad, mueve la simpaúa del andaluz
hacia las cosas diminutas. Sabe, COJl!.O
fray Luis de Granada, que la sabiduría y
la providencia de Dios resplandece más
en las cosas pequeñas que en las grandes"
( pp. 23-24).
Pero la lengua no pára en el hablar.
Recorre toda la gama de los medios expresivos: canto y baile. Donde los cuerpos se convierten en palabra y van más
allá de ella...
Los capítulos IV y V de este libro maravilloso nos llevan junto con el autor a
sentir la nostalgia del cante jondo y a
vivir la plasticidad increíble de las "bailaoras". Afirma Basave: "El cuerpo de la,
bailarina andaluza se convierte en lengua-

je -metafórico, candente, alucinantede ritmos y de formas. Una emoción medular -casi telúrica- emerge de la bailaora que nos contagia un ansia infinita
de liberación (p. 35), "ritmo de voluntad
y de amor -podríamos añadir- que tiene como el ala, un:i misión aerostática:
elevar hacia lo alto todas las humanas
pesadumbres, liberarnos de la esclavitud
de la tierra" (p. 37). Mas junto a todo
esto -paisaje y dialecto, cante y baile-existe otro elemento que configura de manera absoluta la cosmovisión de Andalucía: las coplas del bardo anónimo. Y es
explicable, porque la poesía -más la popular, anónima, pero siempre palpitante-es visión totalizadora de Mundo.
En ella encuentra nuestro autor la cosmovisión andaluza. "El andaluz -nos dice- se proyecta supra-mundanamente.
Parece que ya viene ,de vuelta de todo,
que ya nada le es extraño" (p. 42). Siempre obra o se abstiene de obrar porque
tiene la convicción de que sus facultades
de conocimiento le llevan a la verdad.
Nuestro autor, toma de la tradición andaluza una serie de coplas que reflejan
de manera muy clara una "totalidad plástica, dinámica" de la vida. Ahí encuentra
que son el desengaño, la angustia y la esperanza los elementos que forman la concepción del universo del hombre-pueblo
de Andalucía.
El capítulo VII, estudia el estilo andaluz, cuyas notas constitutivas son: elegancia, personalismo, primacía del ocio sobre el negocio, armonía con el contorno,
barroquismo, religiosidad peculiar y sentido del humor. (pp. 55-89).
Otros cinco capítulos completan la Visión de Andalucía del Dr. Agustín Basave. En ellos, toca puntos esenciales en la
tipología del andaluz. Va a centros concretos: Juan Ramón -con su Platero-y Federico García Lorca, goznes ciertos
de una palpitación honda de la tierra y
el hombre de Andalucía. En todos ellos

destaca, como en lo anterior, el sentido
íntimo que lleva a nuestro autor a la creación de esta obra, la que concluye con
una frase que nos hace penetrar en su
honda ensoñación: "Andalucía -antídoto para la angustia metafísica ante la nada- es un descanso y un consuelo en el
atribulado mundo de nuestros días. Con
su puro estar ahí, en el espacio y en la
historia, enaltece y fecunda la vida. Su
estilo y su cosmovisión han vencido, por
el arte, la destrucción y la muerte. Cuando
vuelvo a ella mis ojos advierto una existencia más libre y más aproximada a los
anhelos de plenitud" (p. 144).
Aquí tenemos pues un libro -con
duende como decíamos-- que nos abre
una mirilla hacia lo que es Andalucía.
¡ Muchas gracias, Dr. Basave!
Lrc. EDUARDO GuERRA CAsTELLANos
DmTRICH HAucK: Die Staedte des mexikanischen Hochplateaus und ihre Wirtschaft uon den Anfaengen bis zur Conquista ( Las ciudades de la Mesa Central Mexicana y su economía desde los principios
hasta la conquista). Dos volúmenes ler.
vol. texto, 2o. vol. ilustraciones anotadas). Universidad de Saarbruecken, Instituto de Historia de la Economía. 1961/
62.
LA HisTORIA DE LA Economía y la Estadística demográfica de los nativos de nuestra patria han sido hasta hoy, hijastras de
la investigación especializada. Hasta la fecha la historia se ocupó en primer lugar
de problemas de índole arústico, religioso, político, histórico y social, dejando de
lado el ''árido" problema económico y estadístico. Así se produjo una laguna deplorable que no ha sido todavía llenada
por las escasas publicaciones de algunos
artículos dispersos y de dos trabajos más
extensos ( me refiero a: Cook and Simpson "The Population of Central Mexico

in the Sixteenth Century"; Berkeley-Los
Angeles 1948, y a: F. Katz "Die sozialoekonomischen Verhaeltnisse bei den Azteken im 15. und 16. Jahrhudert"; Berlin
1956).
Me parece que algo aportaría a llenar
dicha laguna la tesis de Dietrich Hauck
en opción a la maestría en historia que
desafortunadamente no ha sido publicada sino como tesis hasta la fecha. Ella trata de una región geográfica que se limita a la Mesa Central, pero que abarca
una amplia cronología.
Hauck principia su exposición con un
estudio de los factores económicos ( artesanía, agricultura y comercio) de la cultura
de Ticomán ( 1, p. 22 y ss.), y hace aparecer a Cuicuilco ya como un centro de
carácter w·bano. Es en Teotihuacán donde él encuentra los primeros vestigios
palpables de comercio de "largo alcance"
( l. p. 38), aunque ya antes en la Mesa
Central se pueden comprobar importaciones esporádicas de conchas marinas, hachas de pórfido y piezas de jade.
La investigación prosigue desde los
centros urbanos de Tula (1, p. 41 y ss.)
y Tenayuca ( 1, p. 52 y ss.), hasta los sistemas económicos del período post-tolteca
que tienen un fundamento más claro y
son relatados con una amplitud de detalle más vasta por el autor.
"Los productos cerámicos de los Cholultecas y los productos de su industria de
piedras preciosas y ricos plumajes eran
considerados como verdaderas obras de
artesanía por los pobladores de la Mesa
Central y eran además los objetos más
codiciados, lo cual puede ser comprobado
si se analizan las listas de tributos de los
Aztecas" ( 1, p. 67). Para el cotejo de
esta afirmación el autor remite al Volumen de Ilustraciones (11, 46 y 47). Cholula era un centro de comercio de primer
orden, pero también lo eran Tlaxcala ( 1,
p. 68 y ss.), Huexotzinco ( 1, p. 72 y
ss.), Tlacopan (1, p. 76) y Texcoco (1

637

636

•

�I

p. 77 y ss.) ; tenían un papel que se puede subestimar en el comercio y la artesanía. Además se lee con interés algo sobre
un mercado especializado para esclavos en
A.zcapotzalco.
Corno es natural el tratamiento de la
capital del "Imperio" Azteca, Tenochtitlan-Tlatelolco, ocupa la parte más ponderada del estudio. Basándose en los códices, cronistas y viejos planos, resucita
el autor ante el lector esta gigantesca
aglomeración urbana (para esa época)
con sus templos y palacios; con sus canales, carreteras y calles; con sus barrios y
sus tianguis.
Uno de los valores fundamentales del
trabajo de Hauck consiste en un análisis
exacto y una enumeración de los "calpulli" (barrios), en los cuales todavía Bandelier quería ver clanes exógamos y patri lineales, tesis que ya fue refutada en
1931 por Manuel Moreno. Hauck dice:
"Nunca hubo dudas sobre la existencia
de cinco grandes unidades urbanas, Tlatelolco, Cuepopan, Azacualco, 'Moyotlan y
Teopan, como lo mencionan todos los
cronistas y como encuentra su expresión
a principios del siglo XIX en los nombres
de las cinco parroquias principales. Pero
cada uno de estos núcleos era a su vez
subdividido en un gran número de los
llamados calpullis" ( 1 p. 85). "Cada
uno de estos calpullis tenía su propio templo pequeño, una escuela para los jóvenes
solteros ( telpochcalli), un dirigente ( calpullec), y sus propias festividades. Era el
calpulli la representación de una unidad
militar, económica y administrativa, en
breves palabras era la célula. básica; de
un conjunto muy grande de ellas se edificó el estado entero" ( 1, p. 86).
Es de particular interés que Hauck pudo ampliar el número de calpullis calculado por Alfonso Caso en la capital
Azteca ( "Los barrios antiguos de Tenochtitlan y Tlaltelolco"; México, 1956) a
través de estudios minuciosos hasta un

número no menor de 90 y no mayor de

108.
Después de investigaciones acerca del
comercio "local" y de "largas distancias"
de los Aztecas; acerca de sus tribu tos, sus
impuestos y el empleo de estos recursos;
acerca de compañías de artesanos, de
comerciantes; acerca de los transportes,
de los métodos de comercio, etc., el autor llega a una de sus pre-0cupaciones
princip1les: La estadística de la población ( 1, p. 146 y ss.), El refuta los resultados de Cook y Simpson, porque considera que se apoyan sobre un fundamento demasiado endeble, y después de
servirse de un método utilizado para
cálculos demográficos sobre ciudades del
medioevo europeo, cuando se carecía totalmen •e cte fuentes, y que conduce a valores muy aproximados ( deducciones del
número de habitantes de un congÍomerado urbano, en función de su superficie), cree él que la capital de los Aztecas en los años cercanos a la conquista
contaba con no menos de 100,000 y no
más de 150,000 habitantes. Esto significa que Tenochtitlan era comparable a
las más grandes aglomeraciones urbanas
de la Europa del siglo XVI.
En su luenga parte final se permite el
autor unas opiniones muy personales de
contenido histórico-filosófico, en las cuales yo no quisiera entrar porque se alejan
mucho del marco del México pre-cortesiano. Pero sería deseable una vez que su
tesis fuera traducida al español entrar
en ella, porque se puede suponer que más
bien aquí que en Alemania se puede
abrir un1 polémica que podría ampliar
en aigo nuestro propio campo histórico.
Mo1sÉs

GARY

EDMUND S. URBANSKI. Angloamérica e
Hispanoamérica. Análisis de dos civilizaciones.
EDMUND STEPHEN URBANSKI es un escritor americano que se ha hispanoame-

ricanizado, d;ce Ramiro Lagos en su
prólogo a Angloamérica e Hispa11oamérica, análisis de dos civilizaciones, libro que
el autor de habla inglesa escribió directamente en español.
En esta obra, publicada por la Editorial Studium, de Madrid, en 1965, Urbanski se propone demostrarnos de un
modo factual y objetivo que, a pesar de
las diferencias histórico-sociales que dividen a las dos Américas, en el fondo laten semejanzas espirituales que pueden
llevar a un mejor entendimiento a estos
dos pueblos del Nuevo Mundo: la América Inglesa y la América Hispana.
Las ideas de comprensión son urgencia
de nuestro ti.empo. Por eso tal vez, por el
apremio del presente, la ob,a que comentamos no se detiene mucho en el pas:ido
histórico de las ya desaparecidas culturas
indígenas, culturas que hubieron de ceder
al impulso dominante de lo español aun
en la formación de la civilización mestiza
contemporánea. Sin detenerse, pues, en la
época prehispánica, su estudio arranca del
período colonial. Tomemos algunos puntos
en que se destacan varios contrastes en la
historia colonial de los Estados Unidos y
de la América Latina.
Sobre el fondo de nuestra común fe
cristiana y nuestro igualmente enérgico
espíritu de libertad e independencia, el
autor va apuntando aquí y allá diferencias singulares. Primero, la raza, que es
un factor básico en la diferenciación de
los modos de ser americanos. Luego, las
dos religiones en su primera etapa de evolución como movimientos divergentes: un
catolicismo de inquisición y un protestantismo puritano. Finalmente, dos circunstancias culturales: el humanismo renacentista de las cultivadas minorías de colonos
españoles y la falta de una tradición
cultural entre los colonos angloamericanos. Humanismo y Renacimiento artístico,
a los que yo añadiría el posterior movimiento barroco, fueron la mejor inspira-

ción creadora de literatura y arte coloniales en Hispanoamérica. En la América
inglesa, Urbanski no encuentra ningún
movimiento importante y productivo hasta la aparición del iluminismo, entrado
ya el siglo XVIII. Por lo que ve a los
propios colonos, éstos se distinguen en dos
tipos sociales característicos: por un lado aventureros que no tienen el propósito de establecer un hogar ni radicar en
América definitivamente, sino alientan la
idea de volver a España, y por otro lado
inmigrantes religiosos, peregrinos que salen de su patria en busca de una tierra
prometida para crear un nuevo país, pues
ellos no volverán.
Esta diferenciación, que constituye un
punto de apoyo en la conciencia histórica norteamericana, para nuestro autor representa un factor determinante en la
dedicación liberal y desorganizada de los
españoles a la agricultura, ganaderla y
explotación minera, y en la organización
del trabajo que propició la expansión
industrial de la economia angloamericana.
¿ Cómo explicar la desproporción de los
dos resultados?
Nuestro escritor sostiene que los españoles llegaron acá con aspiraciones en que
alentaba el espíritu de aventura personal
y el común ideal de evangelizar a los indios, mientras los ingleses venían desalentados de la situación religiosa en su
país y no buscaban más que una nueva
vida, personal y colectiva, que les perteneciera por entero, sin tener que compartir nada con nativos ni extraños. Estos
objetivos intencionales explican la formación de una mentalidad anglosajona fundada en conceptos egocéntricos y en la
conciencia del propio poder. Los colonos
anglo-nórdicos llegaron aquí para fundar
un hogar y crear medios de vida. De esta
manera surgió una clase media que fue
creciendo hasta llegar ahora a constituir
el tipo común del hombre americano; en
cambio los conquistadores españoles que

639

638

•

�no vinieron con la idea de quedarse permanentemente, no legraron afianzar una
estructura social completa y firmemente
organizada. Los que habían nacido en España constituían aquí sólo un pequeño
grupo y sus hijos, americanos, formaron
una minoría con ambiciones de mando
que sus padres no les querían ceder. La
población más numerosa en Hispanoamérica fueron los hijos de indios y españoles, o sea, los mestizos. Estos quedaron
durante toda la colonia relegados a la clase más baja de las ciudades, correspondiente a la de los indios en el campo. La
educación del mestizo en nuestros días ha
logrado elevarlo a una clase media económica y espiritualmente fuerte en casi todos los países latinoamericanos.
Cualesquiera que hayan sido las causas
de la mezcla de sangre indía y española,
ahora se le considera en general favorablemente, mientras la separación racial
del indio y del negro en Estados Unidos
ha sido bastante criticada.
Urbanski ofrece la siguiente explicación
de la segregación de los indios. Dice que
no pudo haber convivencia alguna que
propiciara los matrimonios interraciales
porque la vida "pacífica" de los colonos
"no desanimó a los indios en su hostilidad". Tal explicación, que apunta al lado
de otras más serias, parece casi inspirada
en una película del oeste. De cualquier
modo, desde un principio españoles e ingleses formaron dos tipos de razas: mezclada y no mezclada.
Un comentario:
En repetidas ocasiones nuestro autor
habla de los Estados Unidos como un
"crisol de razas", pero creo que le da a
este término un sentido muy lato. Esta
denominación, con el apoyo de varios escritores, la presenta aplicable aun a los
europeos. Pero una cosa es la unión de
varios grupos dentro de una misma raza,
y otra la mezcla de dos razas distintas, como la blanca y la negra o la india. Lo que

640

se halla mezclado en Estados U nidos son
diferentes ramas de una sola raza: la raza
blanca. El gran crisol americano no es
de razas sino de culturas; en él se han
fundido elementos culturales de varios orígenes, incluso ritmos africanos. Por eso,
mientras la verdadera fusión de distintas
razas en América Latim dio por resultado
una nueva ra7.a, mestiza, la blanca Angloamérica no se ha fundido aún en una tercera raza pero sí ha creado una nueva
cultura y civilización claramente diferenciada de la original europea.
Diferencias idiosincráticas.
En nuestra época se han acentuado las
diferencias mientras van ampliándose, a
su vez, las semejanzas. Si tomamos como
punto de partida el hecho de la Independencia, vemos que Estados Unidos se adelantó en ella a Latinoamérica en casi medio siglo. Después, mientras en nuestra
América siguieron por todo el siglo diecinueve una serie de luchas políticas y sociales, en el país del norte lograron sentar y estructurar las bases económicas de
su desarrollo tecnológico. Los hábitos económicos heredados de Inglaterra y España
produjeron lo que podría resumirse, respectivamente, como el sistema de compañías mercantiles anónimas e impersonales
y el que Vasconcelos llama el estilo de
"señores" o personas de la más alta responsabilidad. Este último no es realmente
un sistema económico, ni siquiera es un
sistema sino simplemente una idea magnificada de la persona. En cambio, las
compañías colectivas e impersonales de los
ingleses fueron el origen del complejo sistema económico conocido ahora como capitalismo americano. Sin verdadero sistema ni organización, la economía latinoamericana no ha podido desarrollarse
efectivamente. Desorganizada desde su
-base, que es la agricultura, su desenvolvimiento industrial se ha limitado hasta
ahora, en términos generales, a la producción improductiva, consumible, de

materias primas. No hay, pues, puntos de
comparación proporcionada entre las dos
economías. Sin embargo, sí podemos confrontarlas en sus implicaciones sociales.
Así, mientras en nuestra agricultura perduran todavía algunos rasgos de conservatismo colonial, en la vida industrial en
desarrollo se ha logrado crear una conciencia social más progresiva que en Estados Unidos. Por ello me permito disentir de Urbanski cuando habla de un tradicionalismo social en América Latina
tierra de revoluciones. Los trabajador~
son más rebeldes y el gobierno está, al
menos en teoría, de su lado. Las leyes
del trabajo les son más favorables, les conceden más prestaciones colectivas (para
subsanar los deficientes salarios) y los
protegen más. No se puede desocupar a
alguien sin indemnizarlo. Los contratos
no son libres, individuales y temporales,
sino obligatorios por tiempo indefinido y
colectivos. Un periódico neoyorquino no •
pudo entender la participación de los trabajadores mexicanos en las utilidades de
la empresa, porque no había también una
participación en las pérdídas. En su criterio, la justicia social está supeditada
a las exigencias económicas y no a la inversa, como se piensa en Latinoamérica,
donde la socialización de la economía es
mucho más decidida y audaz que en Norteamérica.
Costumbres sociales:
Entre las diferencias de costumbres que
Urbanski señala atinadamente como parti:ularidades de cada sociedad están, por
eJemplo, la mecanización y motorización
de la vida norteamericana; la unidad moral de la familia latina frente a la autosuficiencia del individuo en la anglosajona; las ideas de matrimonio y divorcio;
la cortesía con los mayores y la libertad
de trato entre los jóvenes de ambos sexos·
el predominio del hombre en la Améri~
Latina y de la mujer en Estados Unidos;
la televisión y las diversiones públicas; la

estimación del trabajo como un bien maravilloso o su resignada aceptación como
un mal inevitable; la moralidad sexual; la
amistad como una relación social o como
un sentimiento personal, etc., etc.
·
La política:
En este campo, el autor que comentamos reduce nuestras diferencias a dos términos: democracia y despotismos, es decir,
el gobierno de todos y el de un hombre
o un grupo. El gobierno de un solo hombre, dictador civil o militar, se ha considerado muchas veces como el único o al
menos el más eficaz remedio para la anarquía. En Estados Unidos, dice Urbanski,
por lo menos supuestamente sigue el pueblo primero al partido y después al candidato, pero en Hispanoamérica se sigue
ante todo al hombre, a la persona. El peroonalismo viene a ser la simbolización o
encarnación personal de una idea política.
Cita ejemplos como éstos: peronismo, trujillismo, carrancismo. . . que en España
han tenido equivalentes como nombres
de: primorriverismo, azañismo, franquismo, etc. Respecto al poder presidencial,
en nuestros países es casi absoluto, mientras que en Estados Unidos•se halla sometido a la constitución y limitado en su
ejercicio por los otros dos poderes. Las
constituciones latinoamericanas son hermosas, pero inefectivas. La política de
dos partidos allá y de un partido oficial
• aquí, particularmente en México, es otra
característica bien visible. Nuestro concepto de democracia, que Urbanski llama
"autoritaria", no corresponde ni a la europea ni a la norteamericana. Podría resumirse en pocas palabras la definición de
tal concepto: es una democraea de minorías, no de mayorías.
La educación y la religión:
Nuestro crítico analiza igualmente estos dos factores culturales. En el campo
educativo nos da esta síntesis comparativa: "Algunas veces, la cultura hispanoamericana cualitativa se o~ne a la cul-

641
H

�tura cuantitativa de Angloamérica". Calidad versus cantidad, muy bien, pero eso
significa que en Latinoamérica hay solamente pocos individuos que disfrutan de
esa educación selecta dentro de las grandes masas de iletrados. En Estados Unidos la educación no es selectiva, no forma "élites", sino es general e igual para
todos. Es más beneficiosa. Estas ideas se
pueden representar gráficamente: Educación en línea vertical para Latinoamérica y en un plano longitudinal y de gran
amplitud para Estados Unidos. El defecto de aquélla es la ignorancia de muchos
y el de ésta es la falta de originalidad
creadora, pues la cultura general americana es de todos y de nadie, es una cultura anónima.
En la educación superior, las diferencias
más notables se encuentran en la organización de las universidades y en sus metas académicas. La universidad latinoamericana opera sin fondos económicos suficientes. Anda en el aire. La universidad
norteamericana, con los pies en tierra, no
se mueve sino sobre presupuestos anticipados para todos sus programas y actividades, y estos presupuestos le permiten
siempre adecuar sus planes a sus ambiciones. Las metas académicas son de complementar, en nuestros países, las tradicionales carreras humanlsticas con nuevos
estudios científicos y tecnológicos, y de
darle, en los centros universitarios americanos cada vez más importancia a las
humanidades, aunque sin otorgarles la
dignidad de materias básicas en una estructuración cultural, pues las ciencias Y
técnicas se van desplegando en abanico
de especializaciones, a nuestro parecer,
excesivamente dispersas. Para terminar su
estudio de la educación con una nota sobre su aspecto social, nuestro autor dice:
"En nuestra valoración llegamos a la siguiente conclusión: mientras Angloamérica llega a su desarrollo cultural a través de la prosperidad económica y bien-

642

estar social, Hispanoamérica desarrolla su
vida cultural independientemente, utilizándola como base para el mejoramiento
económico y social".
El último tema del estudio antropocultural que comentamos es la religión,
y ésta, según Urbanski, sigue en Hispanoamérica un lineamiento dogmático y en
Estados Unidos está animada de un espíritu liberal. Respecto a la inspiración
religiosa de las dos culturas, indica que:
"La tradición puritana de los primeros
inmigrantes dio a la civilización angloamericana cierto sello de identificación
con su progreso económico-social y su
liberalismo en el sentido intelectual. Adheridos a su fe protestan te, los angloamericanos encontraban tal vez en ella
menos inspiración para su vida cultural
que los colonos españoles, cuya literatura,
Bellas Artes y arquitectura giraban alrededor de la religión católica".
La cultura latinoamericana moderna ya
no es• eclesiástica, pero la religión sigue
siendo una fuerza popularmente colectiva,
no un asunto personal y privado como en
Estados Unidos. La religión común es la
católica. En Norteamérica no hay una
religión dominante, común. Entre nosotros, el culto adquiere caracteres de fervor local, regional o nacional, en múltiples ocasiones. Las fiestas religiosas reúnen más gente del pueblo que las fiestas
cívicas y las dos tienen un espíritu totalmente diferente. En Estados Unidos, en
cambio, existe un secularismo espiritual
que ha dado origen a lo que han llamado
una "religión cívica", religión oficial inspirada en el cristianismo, pero distinta de
él, independiente. Sus ritos son de carácter cívico secular, como las celebraciones
del "día de gracias" en que se come pavo, o el "domingo de pascua" en que se
estrena ropa nueva y los niños juegan con
unos "huevos de coneja", o aun la Navidad con su comercio de regalos y simbolismos no cristianos. Religión oficial, por-

que se acostumbra invocar a Dios de
oficio, ya sea en los tribunales, fiestas escolares o institucionales o aun en discursos
de políticos.
Este espíritu de secularización liberal
permite una tolerancia que no es posible
donde la religión mueve pasiones y creencias fundamentales con las que nos identificamos decididamente. Al apasionamiento con que se defienden como cosa
propia las ideas religiosas, nuestro autor
lo considera ''dogmatismo" y a lo que pudiéramos tachar de despego o falta de interés vital en la religión, el autor lo llama "liberalismo".
En mi parecer, la comparación última
de las dos culturas tiene que completarse
desde adentro, esto es, desde los puntos
de vista de los actores y consumidores,
digamos, de esos modos comunes de ser
y pensar. El punto de vista externo de
un imparcial, y extraño, observador y
juez, es insuficiente; no importa lo bien
documentado que esté. Por eso, los resultados observables desde afuera -y afuera
quedan aun las obras de investigadores
nacionales, pues los libros no dialogan-,
tienen que confrontarse en choque íntimo,
dialéctico, con las experiencias y puntos
de vista subjetivos de los que actúan y
sufren el fondo vital de una cultura. Esa
confrontación es lo que buscó nuestro
autor. Desde la Universidad de Notre
Dame varios profesores "latinos" estuvimos dialogando con él sobre el contenido
de su libro Angloamérica e Hispanoamérica, y como me indicó en carta personal,
algunas de nuestras "ideas" le parecieron
bien para emplearlas en el texto. Sigo yo
en diálogo con él sobre este libro que le
han pedido adapte a texto universitario
para cursos sobre las dos grandes civilizaciones de América. Esperarnos con verdadero interés su aparición, pues sin duda
será un buen paso en la búsqueda de un
entendimiento que convierta la dialéctica

o sintesis lógica de hechos contrarios en
dialógica o cordial acuerdo de ideas 'afines.
MANUEL MENDOZA SÁNCHEZ

•

Nacogdoches, Texas, junio de 1967.

JI¡Ns KELSEN. Principios de Derecho
Internacional Público.

KELSEN, PROFESOR Emérito de la
Universidad de California y Miembro Honorario del "Institute de Droit Internacional" y una de las más brillantes figuras en el campo de los estudiosos del derecho, ve ahora su interesante obra Principios de Derecho Internacional Público
vertida al castellano en traducción de los
Profesores Hugo Caminos y Ernesto C.
Hermida, en obra publicada por la editorial "El Ateneo" de Buenos Aires, obra
que en su versión original llena el título
"Principies of lnternational Law".
De acuerdo con el propio Kelsen, "este libro se ha compuesto como una introducción al estudio del Derecho Internacional", examinándose su naturaleza y sus
conceptos básicos, así como su estructura
y la posesión que cuenta en el campo del
Derecho General.
Kelsen elabora una teoría del Derecho
Internacional, al hacer tal análisis. Nos
habla de la costumbre acerca de la división tradicional del Derecho Internacional en dos partes principales: el derecho
de paz y el derecho de guerra.
De acuerdo con el autor, establece que
en primer lugar, "es al Derecho Internacional general al que se re/ieren los principios''. El Derecho Internacional particular creado por los tratados, solamente
se examina con el fin de demostrar las
posibilidades de desarrollar el Derecho
Internacional de una manera técnicamente progresiva.
Así, en el capítulo primero se conteroHANS

643
H

�pla la naturaleza del Derecho Internacional: actos ilícitos internacionales y sanciones internacionales.
En el capítulo segundo se estudian las
esferas de validez del Derecho• Internacional.
En el capítulo tercero se trata de lo
relativo a la función esencial del Derecho: la determinación de las esferas ge
validez de los órdenes jurídicos internacionales por el orden jurídico internacional ( existencia jurídica del Estado).
En el capítulo cuarto se estudia lo re-

lativo a la creación y aplicación del Derecho Internacional, y por último, en el
capítulo quinto se establece la diferenciación entre Derecho Internacional y
Derecho Nacional.
A través de sus 385 páginas el nutrido
contenido de esta obra, pone de manifiesto la profundidad del pensamiento del
maestro creador de la Teoría Pura del
Derecho y su aportación al Derecho Internacional no menos significativa.

CANJE

PUBLICACIONES RECIBIDAS
Lrc. ALBERTO GARcÍA GÓMEZ
ALEMANIA
lnstitut für Auslandsbeziehungen, Stuttgart, 1966.
Problems of the peoples o/ the USSR, Munich, Gennany, No. 26 Winter 1966.

ARGENTINA
· ALBERINI, CoRIOLANO, Problemas de la Historia de las Ideas Fílos6ficas en la Argentina,
Instituto de Estudios Sociales y del Pensamiento Argentino, Departamento de Filosofía,
Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, Universidad Nacional de la Plata, 1966.
Bibliografía Argentina de Artes y Letras, Fondo Nacional de las Artes, Buenos Aires,
Nos. 24, 25-26, 27-28, 29-30, 31.
Estudios, revista argentina de cultura, información y documentación, Buenos Aires, Nos.
580, 581, 582, 584, 585.
MuR, MANUELA, Luz entre sueños. Buenos Aires, 1966.
Philosophia, revista del Instituto de Filosofía, Mendoza, No. 31, 1966.
Revista de Literaturas Modernas, Universidad Nacional de Cuyo, Facultad de Filosofía y
Letras, Instituto de Literaturas Modernas, Mendoza, No. 4, 1965.
Sapientia, Universidad Católica Argentina de Santa María de los Buenos Aires, Dirección y Administración Seminario Mayor San José, La Plata, Año XXII, No. 85, 1967.
Universidad, publicación de la Universidad Nacional del Litoral, Santa Fe, Nos. 67, 68.
Versión, revista de la Biblioteca Pública General San Mart'm, Mendoza, No. 5, 1966.

COLOMBIA
Colegio de Bibliotecarios Colombianos, Editorial Universidad de Antioquía, Medellín,
No. 4, Enero-Diciembre, 1966.

DÍAz DÍAz, OswALDO, Teatro, Publicaciones Editoriales Bogotá. Bogotá, 1963.

645

644

�Estudios de Derecho, Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de
Antioquía, Medellín, Nos. 70, 71.
Franciscanum, Colegio Mayor de San Buenaventura, Bogotá, Año IX, No. 26, MayoAgosto, 1967.
Thesavrvs, Boletín del Instituto Caro y Cuervo,,Bogotá, Nos. 1, 2 y 3 correspondientes
a 1966.

COSTA RICA

Revista de Ciencias Jurídicas, Universidad de Costa Rica, Escuela de Derecho, No. 8, 1966.

CUBA
BruTo, FEDERICO, Venezuela Siglo XX, Casa de las Américas, La Habana, Premio Ensayo 1967.
Casa de las Américas, La Habana, No. 45, 1967.
GRANDE, FÉLIX, Blanco Spirituals, Casa de las Américas, La Habana, Premio Poesía
1967.
Islas, revista de la Universidad Central de las Villas, Santa Clara, Cuba. Vol. VIII,
No. 3, 1966. Vol. IX, No. 1, 1967. No. 2, 1967, No. 3, 1967.
IZNAGA, ALCIDES, La Roca y la Espuma, Dirección de Publicaciones: Editora Universitaria Universidad Central de las Villas, Santa Clara, Cuba, 1965.
ORTIZ, FERNANDO, Africania de la Música Folklórica de Cuba, Dirección de Publicaciones Universidad Central "Marta Abreu" de las Villas, Santa Clara, 1965.
RoA, RAÚL, Escaramuza en las Vísperas y otros engendros, Dirección de Publicaciones
Universidad Central "Marta Abreu" de las Villas, Santa Clara, 1966.

ECUADOR

Anales, Universidad de Cuenca, No. 2, Abril-Junio de 1967, No. 3-4, Julio-Diciembre.
Boletín de la Academia Nacional de Historia, Quito, Vol. XLIX, No. 108, Julio-Diciembre de 1966.

ESPAlil'A
Archivo Ibero-Americano, revista trimestral de estudios históricos, publicada por los
pp. Franciscanos, Madrid, Año XXVI, No. 104. Octubre-Diciembre de 1966, Año
XXVII, No. 105, Enero-Marzo de 1967, Año XXVII, No. 106, Abril-Junio de 1967.
Avgvstinvs, revista trimestral publicada por los padres Agustinos Recoletos, Madrid, Nos.
45-48, Enero-Diciembre de 1967.
Convivium, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Barcelona, No. 22, EneroAbril, 1966.
Revista de Indias, Instituto Fernández de Oviedo, Consejo Superior de Investigaciones
Científicas, Madrid, Año XXVI·, Nos. 103-104, Enero-Junio, 1966.

646

ESTADOS UNIDOS

Bulletin o/ Education. The University of Kansas, Publications School of Education,
Lawrence, Kansas, Vol. 21, No. 3, May 1967.
Handbook o/ Lation American Studies, University of Florida Press, Gainesville, Fla.,
No. 28, 1966.
Hispanic Review, a quarterly journal devoted to research in the hispanic languages &amp;
literatures, Department of Romance Languages, University of Pennsylvania, Philadelphia, Vol. XXXV, No. 1, January 1967, Vol. XXXV, No. 2, April 1967, No. 3,
July 1967.
lnter-American Review o/ Bibliography, Pan American Union, Washington, D. C., Vol.
XVII, No. 1, January-March 1967, Vol. XVII, No. 2, April-June 1967, Vol. XVII,
No. 3, July-September, 1967.
]ournal of English and Germanic Philology, published by the University of Illinois Press,
Urbana, Ill., Vol. LXVI-, No. 1, January 1967, Vol. LXVI, No. 4, October 1967.
]ournal of lnter-American Studies, University of Miami Coral Gables Florida Vol IX
No. 1, January 1967, Vol. IX, No. 2, April 1967.
,
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,
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Mexico and the SPanish Cortes 1810-1822. Latín American Collection, University of
Texas Library, Austin, Texas, 1966.
Nisenan Texts and Dictionary, by Hans Jorgen Üldall and William Shipley, University
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Papers of the Michigan Academy o/ Science, Arts and Letters, published for the Michigan Academy of Science, Arts and Letters by The University oí Michigan Press, Ann
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Missouri, Vol. 34, No. 3, September 1967.
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Temas Universitarios: Seminario de Paracas, Perú, Center of Latín American Studies,
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The lronic Game: A Study of Rotrou's Comic Theater, by Harold C. Knutson, University of California Publications in Modern Philology, University of California Press,
Berkeley and Los Angeles, 1966.
The Personalist, an international review of philosophy, religion and literature, the School
of Philosophy University of Southern, California, Los Angeles, Vol. XLVII, No. 1,
Jl\llUary 1967, Vol. XLVIII, No. 2, April 1967.
The Psychological Record, a quarterly journal in theoretical and experimental psychology,
published at Denison University, Granville, Ohio, Vol. 17, No. 1, January 1967, Vol.
17, No. 4, October 1967.
The Southern Review, published quarterly at Louisiana State University, Baton Rouge,
Louisiana, Vol. 3, No. 1, Winter 1967, Vol. 3, New Series, No. 4, October 1967.

647

�..
FRANCIA
Annales de l'Université de Paris, revue trimestrielle, Sorbonne, Paris, 36 Année, No. 4,
Octobre-Décembre 1966, 37 Année, No. 1, Janvier-Mars 1967.

INGLATERRA
Bulletin of Hispanic Studies, Liverpool University Press, Vol. XLIV, No. 1, January
1967, No. 3, 1967.

ITALIA

Giuseppe Rensi Atti della "Giornata rensiana" A cura di M. F. Sciacca, publicazioni
dell'lstituto di Filosofia dell'Universita' di Genova, 1967.
RoGGERONE, GmsEPPE AoosTINO, James e la crisi della coscienza contemporanea, publicazioni dell'Istituto di Filosofia dell'Universita' di Genova, 1967.
VERONDINl, ENRICO, Lettere sulla spiritualita rosminiana, pubblicazioni dell'Istituto di
Filosofia dell'Universita' di Genova, 1966.

Memoria de El Colegio Nacional, editorial del Colegio Nacional, México, D. F., Tomo
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Alesoamerican Notes, University of Americas, A. C., Biblioteca, Carretera México-Toluca,
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ORTIZ GIL, CARLOS, El Candidato llega Mañana, Instituto Tecnológico y de Estudios
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VÍCTOR L. URQUIDI / ADRIÁN LAJOUs VARGAS, Educación Superior, Ciencia y Tecnología en el Desarrollo Económico de México. El Colegio de México, Departamento
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Letras, órgano de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Facultad de Letras U.N.M.S.M. Lima, Perú, Nos. 72-73,
lo. y 2o. semestres 1964.

JAPON
PUERTO RICO
Bigaku, is published quarterly, in collaboration with Bijutsu Shuppan-sha by the Japanese
Society for Aesthetics, c/o Faculty of Letters, Tokyo University, Japan, Vols. 17 y 18,
1966, 1967.

Asomante, revista trimestral editada por la Asociación de Graduadas de la Universidad
de Puerto Rico, San Juan, Puerto Rico, No. 1, Enero-Marzo 1967.

MEXICO

URUGUAY

Abside revista de cultura mejicana, Méjico, D. F., Nos. 1 y 2, 1967.
Apunt;s sobre Historia de las Ciencias. Naturales, Instituto Tecnológico Y de Estudios
Superiores de Monterrey, Escuela de Agricultura y Ganadería, por 'Manuel Rojas
Garcidueñas, Biol., M. S. Monterrey, N. L., 1967.
Boletín del Archivo General de la Nación, Secretaría de Gobernación, Archivo General
de 1a Nación, Palacio Nacional, México, D. F., Tomo VII, Nos. 1-2, 1966.
GÁMEZ, BENITO, La Decisión. Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, 1967.
GARCÍA RoBLEs, ALFONSO, El Tratado de Tlatelolco, El Colegio de México, México,
D. F., 1967.
Historia Mexicana, revista trimestral publicada por El Colegio de México, México, D. F.,
Vol. XVI, No. 3, Enero-Marzo 1967, Vol. XVI, No. 4, Abril-Junio 1967, Vol. XVII,
No. 1, Julio-Septiembre 1967, Vol. XVII, No. 2, Octubre-Diciembre 1967.
La Palabra y El Hombre, revista de la Universidad Veracruzana, Xalapa, No. 40,
Octubre-Diciembre 1966, No. 41, Enero-Marzo 1967, Abril,Junio 1967, Julio-Septiembre 1967.

Revista Histórica, publicación del Museo Histórico Nacional, Montevideo, Nos. 58-60,
61-63, 70-72, 73-75, 76-78, 79-81, 82-84, 88-90, 91-93, 94-96, 97-99, 100-102,
103-105, 406-108, 109-111, correspondientes a 1953, 1954, 1955, 1956, 1957, 1958,
1960, 1961, 1962, 1963, 1964, 1965, 1966.

VENEZIA
ATTI, Instituto Veneto di Scienze, Lettere ed Arti, Anno Accadernico CXXVIII, Tomo
CXXIV, 1965-1966.

VENEZUELA
Cultura Universitaria, revista de la Dirección de Cultura de la Universidad Central de
Venezuela, Caracas, Abril-Junio 1966, Julio-Septiembre 1966.

648
649

�Terminóse de imprimir el día
29 de marzo de 1968 en los Talleres de la Editorial Jus, S. A.,
Plaza de Abasolo número 14-,
Col. Guerrero. México 3, D. F.
El tiro fue de 1,000 ejemplares.

N~

0383

�</text>
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          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
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              <description>An account of the resource</description>
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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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          <name>Título Uniforme</name>
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          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
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              <text>Anual</text>
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          <name>Relación OPAC</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
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                <text>Humanitas, Sección Comentarios y Reseñas Bibliográficas, 1968, No 9, Enero</text>
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                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
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                <text>Ciencias Sociales</text>
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                <text>Filosofía</text>
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                <text>Historia</text>
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                <text>Letras</text>
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                <text>Humanidades</text>
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                <text>Publicaciones periódicas</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                    <text>· Sección Cuarta

CIENCIAS SOCIALES

�EL PRIMER TRATADO DE DESNUCLEARIZACióN
EN LA AMÉRICA LATINA
Lic. ALBERTO GARCÍA Gór.rnz
Universidad Nacional Autónoma de México.
Universidad de Nuevo León.

A. LA HISTORIA MODERNA de los tratados internacionales conocidos como multilaterales, es, en cierta manera, la historia moderna del Derecho Internacional, los que han ido reemplazando a la costumbre como fuente principal
de derecho, si bien la sociedad internacional está aún en una fase embrionaria, en lo que a una internacionalización propiamente dicha se refiere.
De acuerdo con Friedmann, las normas sustantivas de conducta que regulan )as relaciones entre los países son todavía reducidas y débiles. 1 Así, no
es posible ignorar la marcha ascendente de la función de los actuales tratados, notándose el aumento creciente de su alcance y valimiento dentro de
la evolución del Derecho Internacional en la constitución de órganos internacionales permanentes. Tal acontece con el P¡;zcto Constitutivo de la Sociedad de las Naciones y con la Carta de las Naciones Unidas, para comprobar la importancia cada vez mayor de este tipo de tratados a escala
mundial.
Así, la propia Carta de la Organización de las Naciones es el documento
legislativo internacional más importante de nuestro tiempo, siendo posible
observar cómo en la sociedad internacional, siempre cambiante, juega un
papel muy importante ese grado de adaptabilidad que tienen las normas jurídicas internacionales a esos frecuentes cambios sociales que se operan cada
vez en mayor extensión en el seno de la comunidad internacional.

Es necesario recordar una vez más, las nuevas circunstancias determinadas
por el inicio a la Era Nuclear lo que significa en el campo del Derecho
Internacional un nuevo planteamiento a esas circunstancias, especialmente
F'RIED.MANN, WoLPGANo, La Nueva Estructura del Derecho Internacional.
155. Editorial F. Trillas, S. A. México, D. F.
1

Pág.

503

�,, •

en lo que se refiere a la presencia de la energía atómica, no solamente
en el campo meramente científico -para su aprovechamiento---, sino en la
posibilidad de la verificación de una guerra de tipo nuclear, tomando en
cuenta la destrucción masiva de ciudades y naciones, cuyos alcances sobrepasan cualquier cálculo y cuyos daños tienen tal poder de destrucción que
no está lejana la posibilidad de que el hombre mismo desaparezca de la
tierra.
Con el descubrimiento de la energía nuclear y de su primer aplicación,
el primero de julio de 1952, se inició el sombrío capítulo de la moderna
época termo-nuclear. La multiplicación de tal fuerza se ha ido extendiendo
gradualmente más y más y al presente varios países cuentan con ella, predominando el empleo bélico de tal energía.
La llamada "experiencia local" de Hiroshima y Nagasaki, es un llamado
de atención bastante elocuente para que el hombre de todas las latitudes
concentrara su atención acerca de la protección del propio hombre. Desde
entonces han pasado ya más de una veintena de años y ha habido momentos
en que parecen ser los últimos del linaje humano.
La Asamblea General de las Naciones Unidas -decía U Thant el 5 de
agosto de 1963-, ha señalado más de una vez el peligro de la amplia difusión de éstas armas (las nucleares), a la vez que invitan a los gobiernos
a hacer todo lo posible, por llegar a un acuerdo internacional fijo, que prevea la inspección y el control con el fin de evitar la propagación de las armas de exterminio masivo. No deja de ser significativo el hecho de que
mientras las resoluciones de la O. N. U. cargan una responsabilidad especial sobre las potencias poseedoras de armas nucleares, las invitan a no confiar en el control de las mismas a los países que no las poseen. Dichas resoluciones reconocen al mismo tiempo que los países que no poseen armas nucleares se hallan, igualmente, interesados en esta cuestión y pueden jugar un
importante papel en la regulación de este problema, absteniéndose de esta
producción, mediante la renuncia a su adquisición de cualquier otra manera,
así como negándose a la cesión de sus territorios para el emplazamiento de
dichas armas.
En lo referente a tratados multilaterales es de observarse que algunos autores les denominan "legislativos", los que no son propiamente equiparables
a las leyes del Derecho Internacional. Otros autores, como Kelsen, les llaman
tratados "creadores de derecho". 2 Fenwick, estima que algunos de esos tratados se ocupaban de los intereses políticos de los Estados y tratan de solucionar diversos conflictos, definiendo derechos y deberes, y estableciendo
• KELSEN, HANs, Principios de Derecho Internacional Público, pág. 273. Editorial
El Ateneo. Buenos Aires.

504

nuevos princ.tp1os de Derecho Internacional, como así acontece con el Tratado de Desnuclearización de la América Latina, que constituye el tema de
nuestro estudio.
En la trágica secuencia rítmica de la guerra, posteriormente a todo hecho
bélico se presenta una reacción condenatoria de tal hecho. Reacción natural que se ha venido traduciendo en esfuerzos, que dirigidos principalmente en el campo del Derecho Internacional, han tratado de prevenir y
de evitar su repetición, pese a que tales hechos han venido siguiendo siempre
una línea ascendente. Lo anterior es posible observarlo en la historia de
las grandes reuniones internacionales, convocadas precisamente con el fin de
evitar los conflictos bélicos y tomar toda clase de medidas, que -como acontece con el Sistema Interamericano--, pudiesen proporcionar los medios procedentes para la solución de problemas que pudieran conducir al hecho
bélico mismo. Tal es el caso que se dio en el Acta Final del Congreso de
Viena en 1815, la que a consecuencia de la posición dominante de los países
signatarios, llegó con el tiempo a convertirse en ley para toda Europa, y en
cierta medida, para todo el mundo, a efecto de evitar la guerra. Asimismo,
la Declaración de París en 1815, formalizada entre un pequeño grupo de
Estados, la que llegó a adquirir carácter legislativo gracias a la adhesión de
un conjunto más numeroso. Es posible citar varios esfuerzos en pro de la
paz y del desarme. En 1921 tuvo lugar la Conferencia Naval de Desarme
en Washington. La de Génova en 1927. En 1930, en Londres. Ya en 1933,
Hitler abandonaba la Liga de las Naciones.
Dentro de la perspectiva que brevemente señalábamos., tenemos ya un avance significativo dentro de esos esfuerzos por eliminar la guerra: el Pacto de
la Liga de las Naciones, el que constituye un tratado multilateral, con características de universalidad, pese a que muchas de sus obligaciones no tenían un matiz definido. Lo que, por otra parte era lógico, si se toma en
cuenta que las circunstancias y la disposición de los Estados no era comparable a las que actualmente privan.
Hemos llegado -siguiendo la cronología de este tipo de tratados multilaterales- a la Carta de las Naciones Unidas, la que vino a reemplazar
al Pacto de la Liga de las Naciones y que es actualmente el documento legislativo internacional de mayor importancia, y que presenta singulares características. Bastará recordar su contenido para comprobar su objeto y naturaleza comprendiendo principios y normas como nunca antes se habían plasmado jurídicamente en lo internacional.
En América, tenemos las sucesivas Declaraciones, las Conferencias y Reuniones Interamericanas de Cancilleres, de acuerdo a las cuales se han afirmado, con cierta periodicidad, principios de Derecho Interamericano.
505

�Las Repúblicas Americanas han considerado que estas Declaraciones tienen
fuerza de ley para el grupo regional.3
Acerca de nuestro tema resulta interesante recordar -ya dentro de nuestra América-, que en el Preámbulo del Acta de Chapultepec, adoptada en
la Conferencia sobre Problemas de la Guerra y de la Paz, celebrada en la
Ciudad de México en 1945, se dijo que, "a partir del 1890, los Estados
Americanos han ido incorporando a su derecho nacional, por medio de Convenciones, Resoluciones y Declaraciones, los siguientes principios..." No se
hace ninguna distinción con respecto al carácter jurídico de los principios
incorporados a las Resoluciones y Declaraciones, lo que, por otra parte, es
una tarea que debería realizarse, tomando en cuenta que el Derecho Interamerioano ha venido cobrando una importancia cada vez mayor. La Resolución XXVI, de la Conferencia que hemos citado, convoca al Comité
Jurídico Interamericano para que informe a los Gobiernos Americanos sobre
la esencia de las distintas Conferencias y Reuniones de Cancilleres de las
Repúblicas Americanas.
Por último, ya en el terreno de la prevención del empleo bélico de la
energía nuclear, en Polonia se elaboró el llamado Plan Rapaki, el que, sin
prejuzgar acerca de su motivación política, aparece como el primer intento
de desatornización y, necesariamente, constituye un antecedente en la historia
de esta clase de instrumentos internacionales.

B. México y el Problema Internacional de la Paz.
B. En lo que respe&lt;;ta a la actividad de México en materia internacional,
es a no dudarlo, una de las más dignas y elevadas que aparecen en la historia universal. Aunque México no ha tenido ni tiene las características de
una gran potencia, _,; sus recursos son para calificarlos aún de país desarrollado, de acuerdo con la concepción economista, no obstante, sus presidentes,
juristas y diplomáticos, en su conjunto, han realizado una obra que revela
una vocación, una fe, de profunda raigambre humanista y, por ende, pacifista por excelencia; lo que pone de manifiesto el amor del Pueblo Mexicano
por la paz.
Varios son los aspectos de la presencia internacional de México, resultando
prolijo el hacer la enumeración de todas las fases de su política internacional;
sin embargo, para los fines de nuestro estudio, nos interesan en particular,
los esfuerzos realizados en favor de la paz y en ese plasmar en realidad jurídica internacional, ese espíritu pacifista, como así se advierte en el primer
Tratado de Desnuclearización que, si bien está referido solamente a límites
• FENWICK G . CHARLES, Derecho Internacional, p. 489. Bibliográfica O mega. Buenos Aires.

regionales, tiene, amén de su valimiento jurídico intrínseco, la significativa
trascendencia de servir de modelo y ejemplo para futuros tratados semejantes,
lo que se traduce en una serie de realidades jurídicas internacionales que
pueden frenar la expansión de uso de la energía atómica con fines guerreros
a escala universal.
Como uno de los más significativos esfuerzos realizados por México y que
sirve de antecedente, podemos observar cómo en la Conferencia Interamericana de Consolidación de la Paz, celebrada en Buenos Aires, del lo. al
23 de Diciembre de 1963, México presenta un Código de la Paz. Un primer
esfuerzo concreto dentro del Derecho Intemamericano.
En el artículo 5o. de dicho Código -que pone de manifiesto la actitud
y el credo pacifista de México-, se establece: "En caso de incumplimiento,
por cualquiera de las Altas Partes en conflicto, de las obligaciones contenidas
en los artículos anteriores, los Estados contratantes se comprometen a emplear
todos sus esfuerzos para el mantenimiento de la paz. A este efecto, prohibirán
la exportación con destino al agresor de armamentos terrestres, navales, aéreos,
materiales de guerra, petróleo, carbón y acero, así como cualquiera otros
materiales susceptibles de ser utilizados en la guerra. .." 4
También se encuentra la presencia de México, en diferentes reuniones
internacionales de desarme efectuadas en diversas ocasiones y lugares, hasta
llegar a un florecimiento que da el más alto testimonio del credo y de la
doctrina pacifista dé México, en la brillante actuación internacionalista de
un ex-Mandatario mexicano: el Licenciado Adolfo López Mateos. Su condición de abanderado persistente de la paz y del desarme general y completo,
mueve a López Mateos a encontrar fórmulas prácticas y hacedoras que conducen progresiva pero firmemente, a alcanzar esas metas, tan anheladas por
los hombres de todas las latitudes.
Dada la relevante importancia del documento en el que el Presidente
López Mateos inicia su cruzada a favor de la paz, y de su interesante contenido, en el que se aparecen las ideas matrices de su doctrina, cuando se
dirige a la "Primera Conferencia Mundial de la Paz por el Derecho", lo
transcribimos a continuación :
"Me complazco en enviar un cordial saludo, por vuestro digno conducto, a
los distinguidos delegados a la Conferencia, así como mis fervientes votos
por el éxito de sus meritorias labores.
La política internacional de México a lo largo de su historia como nación
independiente, coincide en sus grandes líneas y en sus propósitos fundamentales,
con el ideario que inspira a vuestra Asociación; y me satisface registrar el
' GARCÍA RoBLES ALFONSO, El Mundo de la Postguerra. Secretaría de Educación
Pública. México. p. 431.

�,

hecho indubitable de que en ese orden de ideas no ha habido, de nuestra
parte, la menor solución de continuidad.
Para nosotros también, la paz, en su sentido más profundo y auténtico,
no puede ser apenas ni un dispositivo mecánico contra la agresión, ni menos
aún, el aquilibrio siempre precario entre los armamentos, sino que resulta del
acatamiento sincero al orden jurídico estructurado sobre la base insustituíble
de los derechos y deberes fundamentales de los Estados.
La más alta expresión de esta ideología pacifista de mi país, creo encontrarla en aquella palabra que el presidente Benito Juárez dirigió al pueblo mexicano el 15 de julio de 1867, el mismo día en que regresó a la capital de la
República, al término de su larga y victoriosa lucha contra la intervención
extranjera: 'Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz'. En verdad, no puede haber una correspondencia más
perfecta que la que se da entre aquella sentencia del gran estadista mexicano
y el lema que habéis adoptado como emblema de vuestro noble movimiento:
'La paz mundial por el derecho'.
La Doctrina Juárez sobre la paz, fue promulgada por su autor como el
jurista consumado que era; como quien había pasado, sin otro tránsito, de
la Presidencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación a la Presidencia de la República. Por esta razón, su mensaje, recibido con respeto por
todos los mexicanos, tiene resonancias más profundas aún en todos aquellos,
que educados en las mismas disciplinas jurídicas hemos sido habituados a
concebir toda la realidad humana y extrahumana, en absoluto, bajo el imperio del Derecho. A todas las comunidades humanas hasta la gran comunidad mundial que engloba todas las demás, se extiende la majestad de la norma
jurídica; y más allá aún, empieza a proyectarse sobre el silencio infinito del
espacio ultraterrestre.
El mismo terrible auge que en nuestros días han alcanzado los medios de
destrucción ha contribuído, a lo que me parece, a poner el Derecho irrevocablemente al servicio de la paz, y tan sólo de la paz. Si en otros tiempos pudo
pensarse en la guerra como eft, la instancia última para la solución de los
conflictos internacionales; si pudo hablarse por ello como lo hicieron nuestros
clásicos, del derecho de la guerra y de la paz; actualmente, por el contrario,
es un enorme despropósito el pretender que la guerra puede ser un medio
idóneo para resarcir el derecho violado ya que a éste bien particular superan
con mucho los males sin cuento que en todo el mundo causaría el empleo de
las armas nucleares e incluso el de las que se han dado en llamar convencionales.
La Convicción de que tales daños serían de inmensa magnitud e irreparables, es lo que mueve a México a apoyar las reuniones internacionales, los
esfuerzos bien intencionados en pro del desarme: ella me ha inducido a pro-

508

poner junto con los señores Presidentes de las Repúblicas de Bolivia, Brasil,
Chile y Ecuador, que la América indolatina sea siempre una zona donde
estén proscritas la instalación y la utilización de las temibles armas nucleares.
De la fe cunda e indestmctible simbiosis entre el derecho y la paz es vuestro
movimiento, señores miembros de la Conferencia, una encarnación viviente.
Lo será aún más, en beneficio de la humanidad entera, merced al progreso
de los trabajos confiados a vuestra sabiduría. Por que así sea, recibid mis mejores augurios".5
AnoLFo LóPEz MATEos
"Presidente de los Estados Unidos
Mexicanos"

De la transcripción que antecede, es posible establecer los principios rectores de la Doctrina Mexicana de la Paz, manifestados a través del pensamiento del Presidente López Mateos, quien hace resaltar el imperio del Derecho, cuando estatuye terminantemente el "poner el Derecho irrevocablemente al servicio de la paz".
Sin eínbargo, es en abril de 1963, cuando la Doctrina Mexicana de la Paz,
en el significativo actual del Presidente López Mateos, alcanza una máxima
expresión. Al dirigirse a los Presidentes de Bolivia, Brasil, Chile y Ecuador,
propuso que se declarara a Latinoamérica, "Zona Desnuclearizada". Así culminó uno de los más importantes esfuerzos realizados por país alguno en el
plano de no utilizar la fuerza atómica para fines de guerra.
Entre los párrafos más notables de esa comunicación a los Presidentes de
las Repúblicas Americanas que se citan, el Mandatario Mexicano afirmó:
"Cuando México tuvo por primera vez la oportunidad de hacer oír su voz
en el Comité de Desarme de las Dieciocho Naciones pedí al señor Secretario
de las Relaciones Exteriores expresar los siguientes conceptos:
"A nuestro modo de pensar, la desnuclearización podía, puede, y debe hacerse, en tanto se consigue un acuerdo mundial, por decisiones espontáneas
de los Estados.

"Es así como el gobierno de México ha resuelto no poseer ni admitir en
el ámbito del territorio nacional armas nucleares de ninguna especie ni los
medios que pudieran ser utilizados para transportarlas. Claro que no tenemos posibilidades técnicas o económicas para ello, pero aún cuando las tuviéramos, nuestra actitud sería la misma. Igualmente hemos acompañado con
nuestra opinión nuestro votq, aquellas resoluciones que se han presentado
con objeto de evitar la difusión de las armas nucleares.
• Presencia Internacional de México. México 1963. pp. 620 a 62 l.

509

�"Me llevó a dictar instrucciones al jefe de la delegación mexicana, no sólo
la congruencia de su contenido con la vocación pacifista del p1ieblo de
México, sino la firme convicción que tengo de que nos encontramos viviendo horas dramáticas: horas que exigen de todos y cada uno de nosotros
-pero de manera especial de aquellos que hemos recibido el mandato de
interpretar a nuestros pueblos-- una conducta decidida y constante, en favor
de la preservación de la vida misma.
"Fue pues con singular complacencia que advertí -y paso con ello a referirme al segundo de los antecedentes a que antes hice mérito- que las delegaciones de Bolivia, Brasil, Chile y Ecuador al Decimoséptimo Período Ordinario de Sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, copatrocinaron un Proyecto de Resolución destinado a satisfacer un anhelo tan caro
al hombre latinoamericano como lo es la desnuclearización de nuestra región.
"Reconociendo a un tiempo la bondad y la importancia del aludido Proyecto, oportunamente dispuse que se instruyera a la delegación de México
para que le prestara todo el apoyo posible. Desafortunadamente surgieron
elementos de índole meramente circunstancial, que usted sin duda conoce
tan bien como yo, que aconsejaron a las delegaciones patrocinadoras posponer
la discusión de dicho documento, cuya altura de miras fue por todos reconocida.
"A mi vez, y con ello terminó esta exposición preambular, estimé conveniente dar nuevo aliento a los esfuerzos hasta ahora realizados y manifesté
públicamente que el gobierno de México está dispuesto a firmar el compromiso, si un grupo importante de repúblicas latinoamericanas, o todas ellas,
aceptan de consuno --ya sea por medio de declaraciones unilaterales o de
un convenio multilateral específico- 1JO adquirir a ningún título, ni permitir
por ningún motivo que en territorio nacional se almacenen y transporten
armamentos nucleares o se instalen bases para su lanzamiento.
"Llego así, señor Presidente, al problema que ahora se presenta a los gobernantes latinoamericanos: el de la selección _de los medios adecuados para
el logro de la aspiración que, a la luz de lo antes expuesto, no vacilo en
calificar de común a usted y a mí.
"Tras de meditarlo detenidamente, he creído oportuno llevar a la atención
de los ilustres gobernantes de los Estados patrocinadores del Proyecto de
Resolución antes referido, la necesidad de no dejar truncas las medidas encaminadas a la desnuclearización de la América Latina. A ella me impulsó
la convicción de que es a esos cuatro países junto con el mío, a los que de
manera más directa incumbe ahora tomar nuevamente la iniciativa.
"Me dirijo en Usted, señor Presidente, al estadista que tantas pruebas de
madurez política ha dado al frente de su pueblo, con la seguridad de que
510

la experiencia que tan singularmente le distingue, habrá de resultar de especial valía en la tarea de selección que nos confronta.
«un método que a mi juicio presenta posibilidades de éxito en esta empresa, sería el que de los Presidentes de Bolivia, Brasil, Chile y Ecuador y
México, hiciéremos conjuntamente una Declaración por la que anunciáramos
nuestra disposición para afirmar un acuerdo multilateral con los demás países de América Latina, en el cual se establezca el compromiso de no fabricar,
recibir, almacenar ni ensayar armas nucleares o artefactos de lanzamiento nuclear. Dicha Declaración destacaría el anhelo de que a ella pudieran eventualmente adherirse el resto de las naciones latinoamericanas, a los fines de
que llegará a constituir, para nuestros pueblos, una especie de carta libertadora de toda amenaza nuclear. No creo pecar de un excesivo optimismo,
si manifiesto a -usted ahora que tal documento, vendría a tener, así mismo,
muy saludables efectos en los esfuerzos que tanto en la Asamblea General
de las Naciones Unidas, como en el Comité de Desarme, se vienen realizando en favor de alejar para siempre el espectro de una guerra nuclear.
"Las generaciones que nos han precedido lograron para nuestra América
títulos especiales de los que puede justamente estar orgullosa; entre ellos no
es el menor el de haber constituído el grupo de Estados que por primera vez
emprendió con éxito esa gran aventura de convivencia pacífica que es la
colaboración multilateral a través de los organismos internacionales. Si nuestra
generación logra, a su vez, la desnuclearización de la América Latina -como
un primer paso hacia la de todo el orbe y ulteriormente hacia el desarme
universal y completo- podrá descansar en la seguridad de que no ha de
serle adverso el juicio de la historia. Cierto es que son muchas las dificultades
a vencer, pero quiero creer -y para ello me apoyo en la experiencia que
brinda nuestro pasado como naciones amantes de la paz- que no son menores
ni vuestra voluntad ni nuestra habilidad para superarlas. Una forma muy
concreta de iniciar esta superación podría consistir, según mi modo de pensar,
en que hiciéramos a la brevedad posible la declaración que me he permitido
sugerir en esta carta.
En la seguridad de que tendrá usted a bien prestar a esta causa las luces
de su experiencia y su saber, le envío, señor Presidente, mis más cordiales
saludos y la expresión de los votos que formulo por su bienestar y ventura
personales" .6

• Op. cit., p. 624.

511

�C) El Tratado para la Proscripción de las Armas Nucleares en la América
Latina.

Una vez que hemos citado los antecedentes anteriores, es de hacerse notar, tanto en la actuación del Presidente Mexicano Adolfo López Mateos,
así como en la autorizada opinión del Doctor Alfonso García Robles,
el hecho de que la política independiente de México en materia internacional no obedece a cuestiones fortuitas o circunstanciales, sino que es el fruto natural y espontáneo de nuestra experiencia histórica, es garantía de su
inalterable continuidad. Así, por ejemplo, en lo que atañe a la cuestión
de que vamos a ocuparnos, al lado de las declaraciones por el Presidente
López Mateos cuando hizo pública su iniciativa para la desnuclearización
de la América Latina y que ya tuve ocasión de citar al principio, conviene
colocar las palabras que pronunció el ciudadano electo por el pueblo de México para ocupar, la semana entrante, la presidencia de la República, al
aceptar su candidatura para ese elevado cargo el 17 de noviembre. El señor licenciado Gustavo Díaz Ordaz se expresó en esa ocasión en los términos
que a continuación repito y que resultan en extremo pertinentes en relación
a la tarea que tenemos encomendada:
"Luchamos por la Paz a sabiendas de que la autodestrucción del género
humano, no es én nuestros días hipótesis remota, sino posibilidad que debe
ser combatida; somos partidarios del desarme, empezando por la desnuclearización, pues estamos convencidos de que, o el mundo acaba con las armas
nucleares, o las armas nucleares acaban con el mundo. (Gustavo Díaz Ordaz: Pensamiento político, México 1964. T.I.P. 17)" 7
Iniciamos, pues, el estudio del

TRATADO PARA LA PROSCRIPCIÓN DE LAS ARMAS NUCLEARES
EN LA AMÉRICA LATINA 8

Dicho Tratado consta de 31 artículos distribuidos de la siguiente manera:
El Preámbulo, en el que se manifiestan los anhelos y aspiraciones de los
pueblos de la América- Latina y que refleja también los anhelos y propósitos
contenidos en la Carta de la Organización de las Naciones Unidas, pero
sobre todo cuando se declara "la prohibición total del empleo y la fabricación de armas nucleares o de todos los tipos de armas de destrucción en ma7

GARCÍA RoBLES, ALFONSO. La Demuclearizacíón de la América Latina. El Co-

legio de México, p. 52.
• Ver Apéndice.

sa", relativo a uno de los tres puntos de un programa coordinado de desarme,
aprobado en la Asamblea General de la O.N.U. en su resolución 808 (IV).
Interesante también resulta en dicho Preámbulo la declaración de que:
"la América Latina, fiel a su tradición universalista no sólo debe esforzarse
en proscribir de ella el flagelo de una guerra nuclear, sino también empeñarse
en la lucha por el bienestar y progreso de sus pueblos, cooperando paralelamente a la realización de los ideales de la humanidad, o sea a la consolidación de una paz permanente fundada en la igualdad de derechos, la equidad económica y la justicia social para todos, de acuerdo con los Principios
y Propósitos consagrados con la Carta de las Naciones Unidas y la Carta de
la Organización de los Estados Americanos.
Tomando en cuenta que en el apéndice se incluye el Tratado, nos concretamos a hacer únicamente una glosa de lo que a nuestro juicio resulta
de mayor interés. Así, vemos cómo el artículo lo. en sus incisos a y b, las
Partes Contratantes se comprometen a utilizar exclusivamente con fines pacíficos el material y las instalaciones nucleares sometidos a su jurisdicción
y a impedir en sus respectivos territorios:

a) El ensayo, uso, fabricación, producción o adquisición, por cualquier
medio, de toda arma nuclear, por sí mismas, directa o indirectamente,
por mandato de terceros o en cualquier otra forma, y
b) El recibo, almacenamiento, instalación, emplazamiento o cualquier forma de posesión de toda arma nuclear, directa o indirectamente, por sí
mismas, por mandato de terceros o de cualquier otro modo.

2. Las Partes Contratantes se comprometen, asimismo, a abstenerse de realizar, fomentar o autorizar, directa o indirectamente, el ensayo, el uso, la fabricación, la producción, la posesión o el dominio de toda arma nuclear o
de participar en ello de cualquier manera.
El artículo 2o. se refiere a la definición de Partes Contratantes. El artículo
3o. hace la definición de territorio y el artículo 4o., la zona de aplicación
del mismo.
El artículo So. está referido a la definición de las armas nucleares, entendiendo por "Arma nuclear" todo artefacto que sea susceptible de librar energía nuclear en forma no controlada y que tenga un conjunto de características propias del empleo con fines bélicos. El instrumento que pueda
utilizarse para el transporte o la propulsión del artefacto no queda comprendido en esta definición si es separable del arte/acto y no parte indivisible
del mismo.
El artículo 7o. estatuye lo relativo a la Organización, y para tal efecto el·
Tratado establece un Organismo Internacional denominado "Organismo para
513

512
H

�la Proscripción de las Armas Nucleares en la América Latina", señalándose
la sede del mismo en la Ciudad de México. Por su parte, el artículo 80.
dispone los órganos principales del Organismo:
Una Conferencia General, un Consejo y una Secretaría.
El artículo 9o. establece, ya en particular, las funciones previstas por el
artículo anterior y el l0o. establece la forma de integración del Consejo.
El artículo 11 dispone de la organización de la Secretaría, compuesta por
un Secretario General y el personal necesario.
El artículo 12 establece el sistma de control destinado a verificar especialmente:

a) Que los artefactos, servicios e instalaciones destinados a usos pacíficos
de la energía nuclear no sean utilizados en el ensayo y la fabricación
de armas nucleares;
b) Que no llegue a realizarse en el territorio de las Partes Contratantes
ninguna de las actividades prohibidas en el artículo lo. del presente
Tratado, con materiales o armas nucleares introducidos del exterior, y
c) Que las explosiones con fines pacíficos sean compatibles con las disposiciones contenidas en el artículo 18 del presente Tratado.

El artículo 31 habla de los Textos Auténticos y Registro, finalizando con
un artículo transitorio.
Es de hacerse notar, la resolución 26 (IV) que se refiere a un voto de
gratitud que la Comisión Preparatoria para la Desnuclearización de la América Latina hizo en el sentido de reconocer el apoyo brindado por el Presidente de México, señor Licenciado Gustavo Díaz Ordaz y el Secretario de
Relaciones Exteriores señor Licenciado Antonio Carrillo Flores• en los propios t~rminos, dicha Comisión resolvió a hacer patente su ap:ecio al señor
Embajador, Dr. Alfonso García Robles, por su destacada actuación como
Presidente de dicha Comisión, sin olvidar tampoco, el voto de reconocimiento para el señor Licenciado Adolfo López Mateos, voto que se convierte en el reconocimiento para su generosa iniciativa y su decidida contribución a la causa de la Paz.

El artículo 13 está referido a las Salvaguardias del O.1.E.A. (Consultar
Apéndice).
El artículo 14 habla de los Informes de las Partes y el artículo 15, se refiere también a los informes especiales a solicitud del Secretario General.
El artículo 16 establece las Inspecciones Especiales, o sea la facultad que
tiene el organismo Internacional de Energía Atómica, así como el Consejo
creado por el Tratado, en los caso_s previstos por dicho precepto.
En el artículo 17 establece el uso pacífico de la Energía Nuclear y el 18
de las explosiones con fines pacíficos.
El artículo 20 habla de las medidas en caso de violación del Tratado.
En el artículo 21 se establecen las relaciones entre la Organización de las
Naciones Unidas y la Organización de los Estados Americanos. El artículo
22 está consagrado a las prerrogativas e inmunidades.
El artículo 23 trata de la notificación de otros acuerdos, y el artículo 24
prevé la solución de controversias.
El artículo 25 versa sobre la firma del Tratado.
Lo relativo a ratificación y depósito, se consagra en el artículo 26.
El artículo 27 establece lo relativo a reservas, en el sentido de que dicho
Tratado no podrá ser objeto de las mismas.
·
El artículo 28 establece las reformas al Tratado.
La Vigencia y la Denuncia del mismo queda estatuido en el artículo 30.
514

515

�CONSIDERACIONES SOCIOLÓGICAS EN TORNO
AL DESARROLLO*
JUAN SANDOVAL TRUJILLO

INTRODUCCIÓN

Lo SOCIAL POR LO SOCIAL, dentro de los objetivos del desarrollo, es francamente un fenómeno de reciente aparición. Lo social dentro de las preocupaciones de economistas y pensadores de ayer y de hoy no tenía por qué existir, a no ser en función de lo económico. No era pues, por razones de ignorancia, ni mucho menos de olvido, sino tan sólo por cuestiones de método
y valores de un contexto socio-histórico-económico dado: que dichos economistas todo lo visualizaran en función de lo económico y siempre teniendo
como única finalidad lo económico.
La consideración de lo social y su integración dentro de lo económico y
para lo mismo económico en función de lo social, es una exigencia que el
mismo sistema que se está estructurando ante nuestros ojos nos impone como asunto de vida o muerte. Porque de la misma manera que ya los postulados del liberalismo económico resultan obsoletos y que sus circunstancias
determinantes de la oferta y la demanda ya desaparecieron y ahora son bloques de solidaridad y de fuerzas, o leyes de otra índole e intereses distintos,
quienes deciden las pautas a seguir; así tampoco ya no es posible esperar que
nuestro desarrollo vaya a surgir en medio de nuestro individualismo y egoísmo y que el mejoramiento social de nuestras gentes vaya a brotar como
una lógica secuela y automática del parodiado desarrollo económico nuestro. ( 1)
Más todavía, podemos afirmar que así como el hallazgo de la rehabilitación del hombre como persona social y no como otro factor cualquiera de
la producción, fue un hecho incidental y surgido por razones inminentes pa-

* Algunos puntos de la conferencia de este título, dictada por su autor en la
Facultad de Economía de la Universidad de Nuevo Le6n, el 30 de mayo de 1967.
517

�ra la vida de la empresa, así también la integración de fo social dentro de
los objetivos del desarrollo es un hecho que se ha impuesto por coincidencia tal vez, en vista de los obstáculos que han confrontado economistas y técnicos en general al poner en marcha sus planes de desarrollo dizque económico y ante su descalabro al constatar que muy a pesar suyo hay factores
de índole genuinamente social que determinan el éxito o fracaso de los objetivos previstos.
La planificación del desarrollo socio-económico nuestro urge que se haga
desde al plantearse los objetivos, si es que queremos subsistir en el concierto
internacional de la Humanidad, donde ya no son individuos aislados los que
buscando su propio y antojado interés, van a construir el mejor orden que
automáticamente nos lleve al bien común de la humanidad; no, jamás, porque ahora se trata de bloques que se autoprotegen y buscan autodesarrollarse internamente en solidaridad para todo su pueblo y recurriendo para ello
a cuantas medidas a su alcance se presenten, sin importarles, fuera de sus
áreas, quiénes sufran el rigor de sus medidas.
Lo social siempre interfiere y por lo mismo puede frenar o favorecer el
desarrollo. De allí que el conocimiento del medio o contexto de que se trate,
siempre se impone como prerrequisito necesario al éxito de todo plan de desarrollo.
Veámoslo en ciertos aspectos.

I. INTERFERENCIA OMNÍMODA DE LO SOCIAL: Cuantas veces se habla de
problemas de países en vías de desarrollo, siempre se alude al círculo vicioso
en que los mismos se encierran: Su bajo producto per cápita, por falta de
cap.ita!, su falta de capital y bajo poder de compra por su falta de ingresos,
sus bajos ingresos por ¡u baja productividad por falta de capital. Técnicos
y economistas como planificadores, a quienes esto les preocupa, jamás mencionan variables sociológicas que posiblemente intervengan en este círculo
hermético.
No es que se les reproche su tal proceder. De hecho no hacen más que
estarse ajustando a aquel principio fundamental de la socialización de la
cultura. Según este principio, cada persona internaliza los fenómenos d e
distinta manera, porque cada quien los visualiza a través de sus propios centros de interés que, a su vez, son diferentes para cada quien. Nada pues,
tiene de extraño que tanto los economistas como los planificadores y técnicos en general, concentren toda su atención en sus propios centros de interés que en el caso están constituidos por las tres fases importantes del hacer
económico: producción, distribución y consumo, con sus respectivas demandas que implican: fuentes de abastecimiento, canales de comunicación y hábitos del consumidor, en cuanto sirven a los fines económicos de que se trata.

i ~ué variables sociológicas, ni qué cosas por el estilo que puedan a ellos
vemrles en mente dentro de tales ámbitos de sus intereses! Sin embargo
trate~o~ de desglosar algunas de ellas, en cada una de las fases del hace;
econormco.

11. LA PRODUCCIÓN: Entre los factores relativos a esta fase _.
r
qué
no
reconocerlo
que
también
a
las
dos
restantes?
al
d
·
c.
y
po
1
•
.-, se u e siempre a
os tres ya_ consabidos: recursos naturales, capital y trabajo. A ellos añadamos expl~c1tamente y quizás tomando parte del primero, el talento O espíritu
empresanal.
Examinemos cada uno separadamente:
a) El capital: formación de capital necesariamente dice O implica ah
I
h b , d .
.
orro,
que uego a ra e mvert1rse, pero invertirse en tal forma que puedan esper_arse frutos del mismo,. a corto o a largo plazo, y frutos con repercusiones
sociales_ favorables. En la iniciación del desarrollo, tan importante es conocer
la cantidad de riqueza que se escape del consumo, como los objetos O fines
en los que tal ahorro se invierta.
. Nadie puede negar la influencia tan decisiva que ejercen en este caso vanable~ .tal~: como el . sistema de valores, de las relaciones sociales y de la
estratrf~cac10n que remen en un medio dado. Ellos, en efecto, nos van a
dete~ar, tanto _el ahorro como la inversión productiva. Resulta claro,
que si :_n una sociedad determinada, el prestigio y el poder se miden por
el ta.mano del coche que se use, por el lujo o amplitud del terreno O edificio
en qu~ se habite, o_,qué sabemos nosotros, quizás por el rumbo de la colonia
Y los mtereses que allí se jueguen; lógicamente todo cuanto se ahorra -sin
ponemos a investigar aquí en detrimento de qué capas se amase- en vez
de canalizarlo hacia _n~evas fuentes productivas, se va más bien a congelarlo en bo~to o prestigio, a pesar de que las mismas funciones vitales podían
haberse satisfecho con otro edificio en condiciones menos costosas. No dudamos que sea un ahorro, que si bien significativo para la familia interesada, resulta por completo intrascendente desde el punto de vista social.
~entro de esta misma línea podemos también hacer nuestras, las observa~10nes que el profesor Piet Peters ponía en entredicho alguna vez al refenrse, a la p~oductividad del trabajo y del capital en México. El frenesí que
~ tema por mcrementar el capital a expensas del trabajo, derrochando capital Y tr~bajo en equipos técnicos los más modernos, montados en fábricas
a todo luJO de oficinas y edificios, sin parar mientes en la abundancia de
mano de obra que se condena, con graves consecuencias a la vez.(2)
Po~que nadie duda de la grande necesidad que tenemos de fuentes de
trab~JO ~ no de gastos o ahorros que se congelan con derroche y sin ninguna
conc1enc1a social.

519
518

�Las relaciones sociales, usos y costumbres o ceremonias y rituales que se
estilen dentro de cada clase social, ¿ quién no reconoce el influjo que tienen
en función del ahorro y su destino? Qué de sorpresas nos aportaría una investigación realizada dentro de nuestro medio, para llegar a calcular la cantidad inimaginable de ahorros que se frustren en más o menos grado, según
las capas sociales de que se trate, en regalitos y objetos cuyos lujos no podemos permitirnos nosotros, mientras a nuestro alrededor haya tanta miseria.
Y nada digamos de las ostentaciones ceremoniosas por parte de cada uno
de nosotros, quemadas, bien en aras de un prestigio social malentendido, bien
en loor del santo de nuestra devoción, o en fin, en gestos filantrópicos bajo
la bandera de algún club o asociación sofisticados que suenen mucho en
nuestro medio.
¡ Qué mejoras se lograrían y qué de fuentes de trabajo pudieran crearse nuevas, si todos estos ahorros así dilapidados, pudieran canalizarse con
conciencia de nuestras necesidades, hacia la satisfacción de las mismas!
¡ Cuántos capitales ahorrados que se hayan venido quemando o sacrílegamente congelando, en orgías y bacanales, en muebles lujosos y joyas y en
tantas otras exageraciones de la vida social, cuando por todas partes nos
azuzan la miseria y el hambre desde cada rincón o cuchitril y por las calles
andan siempre mendigando caras lánguidas!
b) El Trabajo: Pululan teorías diversas acerca de las variables determinantes de este factor y de su oferta y demanda en el mercado del empleo.
No vamos a detenemos de ninguna manera en leyes que ya perdieron su
vigencia desde todos los puntos de vista. Las excepcione¡ que nuestro medio
ofrezca todavía, no vienen más que a confirmarnos las incongruencias del
sistema que las engendró.(3)
Todos sabemos que con la aparición del sindicalismo en el mundo y con
el surgimiento de los grupos de presión, nuevas leyes han sentado su dominio;
con los avances tecnológicos del momento histórico que atravesarnos otras
condiciones se han establecido. (4)
Consideremos únicamente dos variables sociológicas concernientes a este
factor. Ellas se refieren: una, a nuestro sistema familiar mismo y la otra,
a nuestra herencia religiosa. Ambas a nuestro modo de ver revisten gran
influencia en nuestro medio, con respecto al valor atribuido por nuestras .
gentes al trabajo y sus "bríos" al emprenderlo.
El sistema familiar nuestro, tan fuertemente cerrado y de tanto arraigo al
medio o clan a que se pertenece, protege al niño hasta el exceso desde los
pechos de nuestras madres y cuántas veces aún más allá de la escuela. Todo
este rol tan integrador de la familia que todos creemos uno de nuestros grandes valores, tiene, sin embargo, sus nocivas consecuencias. Nos crea una sensación de seguridad bendita y nos tira toda actitud de lucha y de esfuerzo

520

por el éxito en el trabajo. Más todavía, nosotros creemos que en este sistema familiar tan agasajante está también hincada corajudamente la raíz
maldita de nuestro individualismo. Y lo creemos, no por fe, sino con base
en estudios sociológicos que se han hecho en otros medios y en el nuestro.
Se ha demostrado ya que hasta la misma forma de envolver al niño en sus
pañales le va delineando su comportamiento en la sociedad a lo largo de su
vida.(5)
A toda esta vida de mimos y de complejos de seguridad y superioridad
pasiva, viene a añadirse nuestra herencia fatalista indígena. AL través de ella
i~ternalizamos las concepciones cristianas acerca del trabajo, ajustándolas
siempre naturalmente a nuestra superstición y fatalismo heredados. El trabajo para el mexicano es cruda sanción por esa falta que le costó un paraíso
de delicias. El trabajo asesta un rudo golpe a esa su seguridad personalista
de familia y en cada esfuerzo que le exige, él siente perder jirones de su
misma existencia bendita. Todo el valor sublime del trabajo que transforma
Y crea y a través del cual el hombre somete a sí a la naturaleza y la humaniza, a la par que él mismo logra su plenitud de perfección en síntesis con
ella; todo este misticismo real del trabajo queda por completo muerto en
la visión prismatizada de la mentalidad del mexicano. Por ello mejor prefiere la vida fácil y ligera -que al fin, ·estamos de paso-, y si después de
todo existe al cabo esa felicidad eterna, pues más vale no preocuparnos y
esperarla cruzados de brazos. ( 6)
c) El talento empresarial o espíritu de lucha: A diferencia del factor trabajo, que, acabamos de verlo, ha sido despojado de su significación auténticamente humana de acto creador, instaurándose en su lugar esa sensación
~e seguridad expoliada de todo esfuerzo; el talento empresarial, en cambio,
IIllplica arrojo, riesgo, tanto más intensos cuanto mayor sea la distancia, tiempo y espacio para alcanzar los frutos y mayores sean los esfuerzos que la
empresa pida. Así, que tal parece que talento empresarial y mentalidad o
"coraje mexicano", son dos polos diametralmente opuestos y si se sabe que
el primero (talento) no surge de la noche a la mañana, mucho menos puede esperarse que se genere en condiciones tan antitéticas.
El mexicano empresario es ciánico, egocéntrico e individualista y engreído
de su "seguridad", no arriesga ni se lanza. Prefiere más bien presumir y
rodearse de importancia, reforzando así su complejo que en la familia le
crearon. Si acaso tiene iniciativas, lleva el ansia de enriquecerse de la noche a la mañana, sin importarle en detrimento de quienes lo haga. Ferviente devoto de la providencia infinita, la misma explotación que de su
prójimo hace, la juzga protección divina, porque todo lo espera de Dios,
como si Dios fuera sacrílegamente cómplice de sus vicios de pereza y de
usura.(7)

521

�Siempre a la caza de dádivas y ayudas -violentando así la providencia-,
jamás le son suficientes los recursos con que cuenta y tiembla y se espanta
de sólo pensar que deba restringir su tren de gastos superfluos y lo que es
peor, desplegar mayores esfuerzos.
Y, sin embargo, siempre se ha creído que el porvenir de nuestra patria
debe estar en la gran empresa capitalista y en nuestra decantada industrialización a la fuerza. Y si algunas empresas han crecido, no es por causa
de nuestra vocación capitalista, sino más bien por la vena extraña a nuestra
mentalidad que allí anida. Pero nacidas en nuestro medio, están marcadas
por nuestro individualismo dánico, egoísta y por eso con qué lentitud vamos
penando hacia el soñado desarrollo, recelosos del éxito de los demás y llevándonos frentazos ante los mercados internacionales, donde el individualismo y la competencia desleal están condenados desde hace años. Ya lo
hemos dicho que ahora son bloques, grandes mercados internos que se autoprotegen y buscan desarrollarse de por dentro y para los suyos propios.(8)
Aquí aparece toda nuestra tragedia: el mexicano empresario carente de
todo espíritu o talento empresarial, ha pretendido lograr nuestra industrialización de por fuera y para los de afuera. Con ello, primero sembró de víctimas el agro, luego desgarró a nuestras gentes de su tierra donde se cifraba
fundamentalmente nuestro porvenir, a pesar de lo avaro que ella nos parezca. Porque nadie va a negar que en todos los países, la tierra ha sido
la clave de la industrialización. Por el incremento de la productividad de
la población agrícola, se desarrollaron los mercados internos. Mientras que
ahora, con el procedimiento seguido por la mexicana empresa industrial y
la avalancha demográfica que confrontamos, las gentes seguirán hirviendo
por todos los centros urbanos, atraídas por las expectativas industriales, sin
que la mexicana industria dánica y ahogada en su aislamiento, pueda todavía satisfacerle sus demandas de fuentes de trabajo y de poder de compra.
Y la empresa a su vez tendrá que rogar afuera que le compren sus productos. Lo cual siempre es traición y contrasentido, porque se está produciendo y exportando, mientras nuestras gentes carecen de lo necesario.
El problema que en otro tiempo se habría resuelto con la introducción de
técnicas agrícolas tan incipientes y con un gasto insignificante de entrenamiento, logrando así la fijación de nuestras gentes a sus tierras que tanto
amaban, con el aumento consiguiente de su poder de compra; cuán duro
nos costará ahora resolverlo y con premura, porque de todos modos nuestra
salvación comienza aquí en la tierra y después de todo, la industria nos llegará por añadidura. Pero dejemos de llorar y de echar coronas sobre los
muertos. No neguemos el progreso, pero como decimos progreso o crecimiento, porque ése ha sido para ciertos grupos e individuos, pero de ninguna

522

manera es desarrollo para todo el hombre y para todo el pueblo mexicano
que sigue hambriento en su gran mayoría.
2) La distribución o cambio: Si bien económicamente siempre se ha aludido a un solo sistema de cambio y distribución, al través de un mercado en
que los precios se fijan de acuerdo con las leyes de oferta y demanda · sociológicamente y en realidad podemos referirnos, de hecho, a tres siste:nas de
distrib-nción o cambio. Los otros dos son: el de distribución o cambio redistributivo, donde todo se concentraba a un organismo único o mercado centralizador de, bienes y servicios, de donde todos recibían o cogían según sus necesidades tal como en el antiguo imperio de los Incas del Perú, sistema que
en mucho se emparenta con el de los antiguos cristianos y con el practicado
en algunas órdenes religiosas; y el de distribución o cambio reciprocativo que
se da entre algunas tribus o clanes y, en cierta medida, entre muchas de
nuestras familias y en determinadas clases sociales, consistente en un intercambio de dones o bienes o servicios recíprocos, sin fijarse ni precios ni otras
leyes que los solos usos y tradic_iones. ( 9)
El sistema de intercambio, con base en precios que se fijan por leyes de
oferta _Y de demanda en un mercado de concurrencia, día tras día, va desapareciendo, condenado por contextos socio-histórico-políticos con otras exigencias y otras leyes que los rigen. En su lugar se van instaurando los dos
últimos sistemas de redistribución y de reciprocatividad. ¿ En qué otra forma si no, podrían visualizarse los sistemas de redistribuci(m de los países socialistas y de los que poco a poco parecen acercarse algunos países europeos que
al menos buscan crear entre ellos el sistema de distribución o cambio reciprocativo en un Mercado Europeo cada vez más integrado, en un Benelux
tan compacto, y en tantas otras concentraciones de familias gigantes que se
intercambian y protegen recíprocamente? ¿Adónde vamos a ir nosotros a
mendigar con nuestros contados y raquíticos productos y dónde podremos
tener cabida con nuestro individualismo, en ese magno concierto familiar
donde no son las leyes antiguas de oferta y demanda las que rigen, sino las
conciencias colectivas de solidaridad social que se protegen y que se han
venido creando al través de crudas experiencias juntas de triunfo y de derroSi queremos subsistir, tenemos necesariamente que buscar proyectarnos
socialmente, aquí entre los mismos nuestros y no esperarlo todo de fuera ni
~uerer producir todo para fuera, sino desarrollar nuestros propios mercados
mternos a través de sistemas de redistribución o reciprocativación, al través
de mejoras políticas de salarios y prestaciones bien planeadas, que constituyen uno de los medios más eficaces para difuminar un tanto las disparidades sociales y aumentar el poder de compra de nuestras gentes y claro su
productividad y su ahorro.
'
3) El consumo: Ya Marshall, con gran acierto, había establecido que el

tas'.

523

�consumo de las gentes estaba determinado por la estructura social misma
a la que se pertenecía. Dentro de tal estructura cada estrato o capa social
tiene sus mentalidades y valores y escala de preferencias que predeterminaron
el consumo. Ahora bien, nadie ignora el desenfrenado consumo que priva entre los miembros de determinadas capas sociales, sobre todo en lo que
respecta a sus gastos discrecionales o marginales. Ellos absorben, no pequeñas cantidades, ya que sus ingresos están demasiado sobrados. Es eb estos
gastos o consumos donde la publicidad frenética se nutre y es dentro de tales capas sociales donde naturalmente encuentra su mayor número de presas. ( 10)
Sólo una planificación de desarrollo social puede fijar prioridades de consumo de los bienes sociales sobre los económicos y lograr contrabalancear debidamente la acción de la publicidad. Esta las más de las veces crea necesidades artificiales que tienden a satisfacer los intereses reducidos de una u
otra firma, más bien que necesidades humanas.
La publicidad parece mismo haber cambiado las leyes de la moralidad.
Si antes se invitaba a la moderación y al ayuno, ahora tal parece que
entre las gentes de tales clases sociales la ley es: enguye todo lo que veas
y compra todo lo que quieras. Mientras a su alrededor se zarandean caras
lánguidas y andrajosos seres humanos.

111. CONOCIMIENTO DEL MEDIO: Siempre se creyó que todo desarrollo
económico se traducía espontánea y automáticamente en el desarr&lt;,llo social
de los pueblos.
La experiencia ha demostrado de hecho que tal desarrollo no brota si de
antemano no fueron fijados los objetivos sociales que pretenden lograr en
toda acción de desarrollo económico. Porque justamente de tales objetivos
sociales van a depender las preferencias en la clase de inversiones, su lugar
y modo, las preferencias en la clase de medios, técnicas o recursos a ponerse en práctica para ir mitigando las disparidades sociales y regionales
o para un desarrollo social verdadero; y las preferencias en el destino que se
vaya dando a la riqueza creada que tiene que surgir necesariamente de todo
proceso productivo.
De donde resulta que para poderse fijar los objetivos sociales que han de
integrarse dentro de todo plan de desarrollo, es urgente que anteceda un
estudio acertado del medio social al que se destine el plan: así podrán descubrirse las prioridades sociales que deben perseguirse, con base en los caracteres sociológicos del medio, las posibles reacciones a las técnicas nuevas que
el plan presupone, y los medios más adecuados o técnicas aconsejables para
aumentar o crear la receptividad de la población frente a las innovaciones
previstas. Asimismo se podrá dirigir mejor la utilización que las gentes va524

yan haciendo de las inversiones planeadas. Todos estos y otros parecidos aspectos forman parte de la labor o funciones del sociólogo. Concretemos cada
uno de los enunciados. ( 11)
. 1) Lo~ CARACTERES socroLÓGICos DEL MEDIO: Constituyen, por así de~lo, la _infraestructura informativa necesaria para poder precisar los objetivos sociales a perseguir; asimismo nos alumbran ya las medidas más adecuadas para el logro de los mismos.
Bajo este título se inscribe toda la gama de hábitos y comportamientos
de las g~nte~, s~s valore_s y sistema de relaciones. No se pueden pasar por
alto sus mclinac1ones e mtereses, ni sus habilidades en materia de actividades ocupacionales: agricultura, pesca, artesanía, etc.
Tampoco pueden ignorarse los gustos de las gentes en lo que concierne a
formas de habitación y casas, alimentación y condiciones de salud distribución o preparación de los presupuestos familiares, etc., etc.
'
Ni mucho menos se van a echar a un lado sus costumbres y tradiciones
usos familiares y creencias, las formas de autoridad y cohesión de los grupos'.
Deben conocerse las fuentes de sus ingresos y del consumo así como sus
h~bitos ~n materi_a de uso o destino de sus salarios. Revisten ~an importancia las mterrelac10nes que mantengan con otros grupos o comunidades vecinas, los medios de comunicación que se usen, sus hábitos comerciales y
tasas de interés, sus formas de intercambio y monto de autoconsumo.
Toda inversión o proyecto de mejoramiento en cualquier comunidad 0
medio, en tanto surtirán buenos resultados en cuanto su procedimiento de
ej~cu~ión v,aya guiado por la estrategia que nos dicte el sistema social que
allí nJa. Solo las gentes del medio mismo saben (aunque tal vez no lo comprendan) el funcionalismo de sus hábitos, actividades y demás que han tenido que poner en práctica para poder subsistir en tal contexto geo-sociohistórico dado.
2) PREVISIÓN DE NUEVOS COMPORTAMIENTOS: Comprendidos los caracteres _sociológicos del medio, el siguiente paso consiste en sondear las posibles
reacciones de las gentes, a raíz y en función del nuevo tren de vida y de las
técnicas que se llevarán al cabo al ponerse en marcha el programa. En este
campo urge conocer:
a) La escala de sus preferencias al aumentárseles sus ingresos. Con ello
se vislumbrarían las formas y monto del consumo y la parte que podría
sustraerse para ahorro o inversiones.
b) Los cambios de estructura en los presupuestos familiares, a raíz de
los nuevos empleos o simplemente por aumento de salarios.
c) Los movimientos migratorios hacia los centros o fuentes de empleos:
Grado de movilidad de la mano de obra que se prevé según el arraigo que
muestran las gentes a su medio y tradiciones; posibilidades de que se aven-

525

�gan y fijen ep los sitios de trabajo. Todo esto constituye una base para programar construcciones de alojamientos colectivos, no sin antes habernos cerciorado de la aceptación que tal nueva forma de habitación pudiera tener
entre la población estudiada. Este punto reviste suma importancia.
El fracaso que se tuvo acerca de los hábitos de los recogedores de papeles en la ciudad de México y el destino que les dieron a las casitas que
se les habían construido obedecen al caso omiso que se hizo de sus hábitos y
a la falta de previsión de sus reacciones.
•
3) Los MÉTODOS: Previstos los futuros comportamientos, habrá que determinar las técnicas más adecuadas o los medios mejor aconsejables para promover en la población la receptividad o asimilación de las nuevas formas de
vida y el aprovechamiento máximo de las inversiones presupuestadas.
El sociólogo en esta parte tendrá que establecer los pragramas de educación, información y vulgarización a llevar al cabo en el medio conocido. Las
áreas que abarque serán de acuerdo con los requerimientos: Zona rural y
campesinado, fabril o industrial.
Se estudiarán las formas de información e intervención que mejor se adapten al mayor aprovechamiento de los ingresos entre las famili~ y para la
colectividad, ajustando los presupuestos familiares, a fin de evitar los desperdicios o gastos injustificados. Sólo así se estimulará el ahorro: con un
consumo juicioso. Cuántas veces nuestras gentes, al verse con dinero, no
saben medir la utilidad de los artículos y adquieren los más costosos, cuando
cualquier otro a mitad o menor precio aún, les rinde el mismo servicio.
Claro que aquí vemos el mal que en tales medios hace la publicidad mercantilizada, nociva a los intereses de la comunidad.
Viene, finalmente, con base en todos los datos anteriores la fijación de un
presupuesto correspondiente de gastos para el programa educativo.
De lo anterior se desprende que: el desarrollo no constituye en sí una
meta que se fije o proponga, sino más bien es la resultante de un proceso
dinámico de cambio social, en el cual tienen que intervenir y están comprometidos todos los hombres y todo el hombre con sus estructuras e instituciones respectivas. Ello implica un convencimiento pleno de todos y un
anhelo social de cambiar, porque es necesario como única forma de seguir
subsistiendo en el gran concierto de la humanidad, o de otro modo estaremos
en peligro constante de perecer.
Cuán sencillo y, sin embargo, qué difícil de convencerse de que es el
hombre socialmente comprendido el único ente, origen y finalidad del desarrollo y que en tanto lo habrá conseguido, en cuanto que todos los hombres
y todo el hombre lo vayan disfrutando y no tan sólo unos cuantos como es
nuestro caso mexicano. ( 12)

526

BIBLIOGRAFIA

A fin de que los interesados se orienten más concretamente sobre algunos puntos
esbozados en esta colaboración, se creyó prudente, no tan sólo indicar la fuente,
sino además reseñar muy brevemente el contenido de la obra o artículo.
( 1) FROIDEVAUX P., Pour une planification socio-economique en milieu industriel
E~onome &amp; Humanisme, No. 166, 1966, pp. 52-62; publicación del Centre Econ;
Illle et humanisme. Lyon, Francia.
El autor nos demuestra con base en investigaciones recientes que "a toda acción
~e desarrollo económico deben fijársele de antemano objetivos sociales a lograr, a
fm de no parar en la pura finalidad de producción por el consumo y el lucro" como
lo pretende el sistema capitalista con sus perniciosas consecuencias y desigualdades
socio-económicas.
Dentro de esta misma línea pueden también consultarse con provecho los artículos
siguientes;
CAZES B., "Finalité de -l'economique", Economie &amp; Humanisme, No. 158, 1965,
pp. 22-36.
AusTRUY J., L'economiste et les civilisations, Economie &amp; Humanisme, No. 124,
1959, pp. 9-17.
(2) PIET PETERS, Comparación Internacional de la productividad de la mano de
obra y del capital, conferencia dictada como parte del ciclo de Economía Industrial
organizado por el departamento de Economía del Instituto Tecnológico y de Es~
tudios Superiores de Monterrey, durante los días 10-11-12 y 13 de Abril de 1967.
(3) SELIER ET TrANO, Economie du Travail, Presses Universitaires de France edi~ 1%~
'
El autor nos hace una exposición completa de dichas teorías y nos muestra varios
métodos para llegar a medir la parte imputable al trabajo dentro del ingreso nacional.
Así, también nos habla de la influencia del sindicalismo en la productividad del trabajo.
(4) SANDOVAL TRUJILLo, JUAN, Syndicalisatión et salaires horaires conventionels
dans quelques industries belges, thesis presentée a l'Institut Superieur du Travail de
l'Université Catholique de Louvain (Bélgica). 1965.
( 5) DE BIE, PrnR.RE, C ours de S ociologie genera!e, U niversité Catholique de Louvain
1963 (Bélgica).
'
( 6) En lo que respecta a la significación humana del trabajo y su misticismo,
consúltense: VIALATOUX J., Signification humaine du travail, Editions Ouvrieres, París
(Francia) 1962.
V. CoUESNONOLE, Signification Chretienne du Travail, Economie &amp; Humanisme
No. 128, 1960, pp. 3-18.
(7) Ya MAX WEBER demostró la influencia de las ideas religiosas en el desarrollo
del capitalismo.
(8) Se puede demostrar que todas las empresas florecientes en nuestro medio tienen
una vena religiosa mosaica (judía) o de otra índole, claro que con algunos matices
contagiados del contexto.
(9) SMELSER NEIL J., The Sociology of economic lije, Prentice Hall Inc., Englewood
Cliffs, New Jersey, Third Printing 1965.
El autor nos da primero un bosquejo del desarrollo de la sociología económica;
luego nos demuestra la íntima relación entre la sociología y la economía y la necesidad

52i

�de una economía más sociológica. Finalmente, nos ofrece un análisis detallado de los
procesos económicos desde el punto de vista sociológico.
, .
Esta obra acaba de aparecer en español en los manuales U T E H ~, Me~co,_ 1966.
Dentro de esta misma linea pueden leerse con provecho los art1culos ~1gmente_s:
Bmov A., Jntegration des sciences de l'homme et Sciences Sociales et devenir humain,
en Economie &amp; Humanisme Nos. 114, 1958, pp. 414-422; 164, 1965, pp. 2-12 respectivamente.
OuETTRE A., A la recherche de l'economie humaine, en Economie &amp; Humanisme,
No. 120, 1959, pp. 15-24.
.
.
( 10) GERVASI, S., Publicité et creation de besoins, en Econom1e &amp; Humarusme, No.

166, 1966, pp. 12-40.
. .
..
Donde el autor nos demuestra la serie de abusos que causa la pubhc1dad mercantilizada y mal dirigida en un sistema capitalista.
.
( 11) VELLAS P., Connaissance du milieu social et deueloppement econom1que, en
Revue de l'Institut de Sociologie, Université Libre de Bruxelles (Bélgica), 1964-2,
pp. 239 SS.
•
• •
,
"d d ·
El autor nos habla largamente con abundancia de b1bliograf1a, de la neces1 a rmperiosa de conocer los medios sociales en todos sus detalles, anfes de lanzarse a
emprender cualquier acción de desarrollo. .
.
( 12) WEISSK0PF A., Croissance econom1que et bien-etre.
.
.
ALB..ERTINI J. M., La fausse croissance. Ambos artículos en Econonue &amp; Humarusme,
No. 163, 1965, pp. 2-15 y 16-27 respectivamente. Los autores nos d~mues~ en lo
que consiste el desarrollo económico y cómo el desarrollo debe tr~duc1rse en bienestar
social ara todo el hombre y para todos los hombres. Porque s1 engendra mayores
d · ~dades tal como nos dice PAULO VI en su última encíclica: Populorum Proesigu
,
b"
t
sse
gressio, "en que los ricos se hacen más ricos y los_, pobres mas po res , en once
trata de un falso crecimiento, a base de la explotac1on.

...t
SOCIOLOGIA DEL ARTE
DRA. ANGELES MENDIETA ALATORRE
Academia Mexicana de Sociología
Contenido. Estudios sobre sociología del arte.-Didáctica de la materia.-Proyecto
para elaborar un programa de enseñanza. a) Finalidades y definiciones b) Temas
de estudio c) Lecturas.

A.

528

ESTUDIOS SOBRE SOCIOLOGÍA DEL ARTE
EN LA ANTIGÜEDAD, EL ARTE cumplía una función social, no fue creado con
fines estéticos. En nuestros días, el arte vuelve a estar cargado de mensajes
sociales, pero sus símbolos esotéricos, las corrientes espirituales de influencia,
los conflictos humanos que conmueven al artista y las reacciones de los grupos, hacen necesaria una revisión bajo nuevas luces para comprender e
interpretar este fenómeno cultural con todos sus disímbolos aspectos, tarea
que en gran parte, compete a la sociología del arte.
El estudio debe fincar su arraigo en la historia de la cultura, interpretada
por Weber como una sociología de la cultura e inserta, según él, en el campo
de la misma, para confrontar la historia y el presente y para que aquélla y ésta
se iluminen recíprocamente. Es la cultura el producto más precioso del hombre,
y el arte, la forma que parece reflejar con mayor acierto, la fisonomía particular de los pueblos. Tal circunstancia se debe, quizá, a la particular intuición de los artistas para ofrecer y crear una imagen de aquello que más los
conmueve e impresiona. Sus obras, elaboradas según sus particulares inclinaciones, se insertan y nutren en las raíces profundas de su vinculación social
y les permite develar en ellas, los caracteres dominantes de su grupo social al
que pertenecen.
Ahora bien, la historia de la cultura como ciencia autónoma es nueva,
también lo es la Sociología y más aun la sociología del arte. Pero cabe mencionar que desde un principio, la sociología consideró el fenómeno cultural

529
H

�y artístico como uno de sus capítulos más importantes. Si tomamos al azar
cualquier tratado de Sociología, advertiremos la inclusión de estos temas,
por ejemplo en Economía y Sociedad de Max Weber; en Social and cultural
Dynamics de Sorokin, así como en los estudios sociológicos de Agramonte,
Simmel, Bouglé, Recaséns Siches, Antonio Caso y Medina Echavarría.
La Sociología del Arte se inicia propiamente a fines del siglo pasado con los
estudios de los franceses Hipólito Taine (1828-1893) y de Jean-Marie Guyau ( 1854-1888). Posteriormente aparecen estudios más relacionados con esta
materia como El arte como experiencia de John Dewey y Arte y Sociedad de
Roger Bastide.
En México' inicia los estudios
sobre Sociología del Arte, el Dr. Lucio Men.
.
dieta y Núñez, fundador de. la Academia Mexicana de Sociología Y ex-director del Instituto de Investigaciones de la U .N.A.M., con sus artículos en la
Revista Mexicana de Sociología en el año X, No. 3 y posteriormente con su
obra Sociología del Arte de 1962.
Los estudios más recientes son ya de tipo monográfico, debido a la amplitud
misma del panorama general, como los siguientes: Introducción a una sociología de la música, de Silvermann, La Sociología del teatro de Jean Duvignaud así como el estudio de determinadas épocas muy importantes en . la
historia del arte, como la Sociología del Renacimiento, de Alfred Von Martm.
Finalmente cabe citar en cuanto al tema de esta comunicación, las notas
'
.'
sobre la enseñanza de la sociología en América, concretamente en Argentina,
-Panamá, Santa Fe y Tucumán- y las Notions de Sociologie apliquée a la
Moral et a l'Education, y Los Principios de aprendizaje en Ciencias Sociales
en la Psicología de la Educación de Skinner, así como los Fundamentos de
la educación estética de Domingo Tirado Benedí.
Si bien, muchas de las ramas clasificadas tradicionalmente en cierto campo
del conocimiento humano se han modificado, otras, como la sociología del
arte, ajustan sus linderos para adquirir prestigio propio.
Por ejemplo, la psicología rompe sus asideros con la filosofía tradicional y
se adentra en la ciencia con aplicaciones en el campo del derecho, de la
pedagogía y en la eficiencia personal para el ejercicio de los negocios; la
etiología después del célebre simposium que puso nerviosos a los sociólogos
por advertir las implicaciones del compartimiento animal con los cuadros de
la conducta humana,1 ha abierto nuevos campos de exploración, el fenómeno artístico ha sido estudiado por la reflexión estética, la historia del arte
y la sociología en general, pero pretende recoger con mayor disciplina sus
fronteras para profundizar más estos asuntos.
Entre sus finalidades está precisamente la apuntada ya, o sea la compren1

sión y explicación del arte bajo nuevas interpretaciones y concretamente del
arte contemporáneo, para descubrir sus oscuras manifestaciones.
Como ciencia nueva, la sociología del arte necesita estudios de la materia,
investigador~s que enriquezcan sus acervos, aumenten la visión del panorama conocido, descubran los elementos de interpretación más apropiados y
expliquen la inciencia de ciertos fenómenos para determinar sus leyes.
La Sociología del Arte se estudia como materia obligatoria en algunos
planes de estudios superiores, como en la especialidad de la Sociología, las
Ciencias Políticas o como parte de la historia de la cultura en estudios comparativos o en seminarios de investigación. Apenas cabe suponer que si tenemos descubrimientos nuevos, éstos requieren diferentes explicaciones y diversas formas de interpretación.
Mi entusiasmo se apoya -y éste es un modesto testimonio del mismo-porque preveo el incremento de esta ciencia que ofrece puntos de esclarecimiento e interpretación muy particulares y sabe captar las influencias
mutuas de cultura y sociedad. Para bien o para mal, el artista tiene la palabra en la crítica de su propio siglo.
La movilidad social, los cambios y ajustes, las ale.,crrías y el sufrimiento,
ofrecen en nuestro tiempo una visión caótica y confusa que es necesario interpretar y comprender. Temas de singular importancia es la reflexión desde
el punto de vista del arte, del conflicto social, el descubrimiento precoz del
desplome por el deterioro de la cultura, el drama hacia el encuentro de un
futuro que hoy se encuentra más cercano y amenazante que nunca por la
dinámica de la evolución humana, las reacciones ante el cambio de la tradición y la descomposición de cánones de belleza que se han reblandecido.
Por otra parte, la sociología tiene a mano el estudio del fenómeno artístico
desde el punto de vista de los materiales, el cambio de los procedimientos
por mutación de la economía, tan importantes en la pintura y la arquitectura
y tan desconcertantes en la música.
La sociología del arte puede revelar y develar los rumbos misteriosos de
un arte cifrado, descubrir las zonas de influencia, buscar las constantes y
señalar las leyes de esta ciencia nueva.
Se incluye, pues, una noticia general de los estudios sobre la Sociología del
Arte en forma de sugerencias para lecturas comentadas y no como una
fría nota bibliográfica, sino como parte de la función didáctica y se presenta
un programa flexible, con finalidades, definiciones y temas que pueden ser
\
enriquecidos con la particular interpretación del maestro -cual corresponde
a una auténtica libertad de cátedra- pero dentro de normas obligadas en
los estudios superiores organizados.

Revista de Occidente. ECO. Enero de 1967 Bogotá. Colombia.

531

530

�DIDÁCTICA DE LA ENSEÑANZA

\

Sorprende la falta de rigor pedagógico en muchos aspectos de la docencia
superior. Si bien hay programas elaborados y planes de estudic,s dentro de
los diferentes sistemas, éstos se modifican con una facilidad desconcertante;
el cambio no es censurable en sí, ya que la pedagogía requiere de revisiones
periódicas para su mejoramiento, sino que, las reformas obedecen a motivos
ajenos a las necesidades educativas.
Por otra parte, la falta de un cuerpo doctrinario, más relacionados con los
ideales de la educación superior, motivan cierta superficialidad de los estudios por falta de una fuerza cohesiva de impulso general. Hay en cierto
modo una dicotomía entre las finalidades tibiamente esbozadas y la realidad
exigida: por ejemplo, mientras el servicio social no sea de carácter obligatorio y reditúe realmente la inversión popular en la formación de profesionales, como que carece de sentido esta donación privilegiada.
Por otra parte, los métodos y técnicas de la enseñanza tradicional, siguen
siendo los mismos: el verbalismo, la repetición sin aliento, el repaso sin interpretación particular y la trasmisión mecánica del legado cultural, son
aspectos rutinarios e inveterados de la docencia superior.
Pocos maestros de las universidades, institutos y escuelas superiores poseen
realmente el "eros" pedagógico necesario para hacer grata la transmisión
de los conocimientos; otros, carecen de habilidad didáctica y no llevan métodos precisos en sus exposiciones, pocos son los que alientan el mejoramiento
personal, la investigación y la aventura del descubrimiento individual. El
maestro, sobre todo en los grados superiores debe conmover y entusiasmar,
promover el impulso hacia actividade_s más ambiciosas que la mediocre aplicación profesional.
No pueden desoírse las experiencias modestas de la didáctica elemental,
como es la armonía entre la exposición teórica y la práctica adecuada, la
importancia del Diario de Clases, como base de organización mental y como
fuente de experiencias y mejoramiento personal.
Algunos también menosprecian los recursos auditivovisuales, los cuales deben ser considerados como auxiliares, pero sirven para hacer más efü;,az el
proceso del aprendizaje.
La educación, ya se sabe, contiene dos fuerzas aparentemente bipolares,
una de ellas es su sentido de conservación que le permite salvaguardar y
apreciar los valores de la, tradición espiritual, cultural, científica y técnica
para entregar el precioso legado a las generaciones nuevas y, otro, es el
impulso hacia adelante, no solamente para tomar conciencia de la realidad
de la propia época sino para profundizar y orientar la marcha, de tal suerte

532

que ambas, paradójicamente, se completan en el fenómeno educativo, ya
que aquélla preserva, mientras ésta invita al mejoramiento.
Del conoci~ento de tal proceso puede advertirse lo necio que es considerar como me1or todo lo nuevo, sólo por el hecho de serlo, actitud bárbara
que deso~e
exper~enc'.a, como también es objetable 1a actitud que confina
los conocllllientos e rmp1de la renovación.
La di~áctica especial ~ebe tomar en cuenta lo valioso de las experiencias
Y los meto~os pero relacionarlos con acierto a los recursos de la pedagogía
contem~or~ea. Concretamente, la enseñanza de la sociología es difícil en
cu~to implica un triple dominio, esto es, el de la sociología del arte, la histona del arte y las normas de la docencia superior.
Los métodos propios del estudio de las ciencias sociales se completarán
~on la t~~nica de, 1~ investigación social, ambos pueden e~iquecerse con la
~ormac1on es~d_1~t1ca, los métodos comparativos, no para realizar simples
!uegos de erud1c1on, ya que el contraste ofrece múltiples posibilidades de
mterpretación, sino para la búsqueda de puntos básicos en la sociología del
arte.

!ª

&lt;=:a~a sesión d~ . ~abajo docente debe estar organizada con anticipación,
advirtiendo las d1vis1ones que ha señalado la tarea docente, como las unidades, marcando el desglosamiento, las actividades y la bibliografía de consu!ta; o las áreas, con precisión de temas, tópicos y cuestiones relativas,
~1 c?mo el . uso del material didáctico. El maestro deberá llevar, por expenenc1a propia a la elaboración de su propio método de trabajo, pero después
de acatar las experiencias de los que han pasado ya la aplicación. Como
regla gener~, se recomienda rechazar la simple exposición verbal, ya que
to~~ las s:s10nes deben ac?mpañarse de muestras o diapositivas, películas 0
gráficas as1 como comentanos de los alumnos a las excursiones culturales el
análisis de ciertas películas y la lectura de algunos textos.
'
Particularmente prefiero analizar un capítulo breve de algún autor, que
recomendar la lectura superficial de toda la obra a estudiantes poco pre~arados o ajenos todavía por inmadurez, a la dura tarea de la atención
mtelectual.
Cada año, el maestro aprende más de sus errores que de sus aciertos, por lo
tanto es bueno registrar unos y otros en la parte final del Diario de Clases
para superar los primeros y prestar mayor atención a los segundos.
'
Es recomendable, volver una y otra vez a los temas de exposición para
obtener la fijación definitiva del conocimiento según las indicaciones de la
psicología del aprendizaje. El asunto de la evaluación, tan difícil siempre
en la sociología del arte, puede presentar mayores problemas, pues no sola~
~ente tomará en cuenta las inhibiciones del estudiante frente a las pruebas,
smo que será conveniente evaluar su aprovechamiento con diversas explora-

533

�dones didácticas ya sean trabajos dirigidos, investigaciones de taller, excursiones, prácticas realizadas y cuestionarios tanto objetivos com~, subjetivo~.
Las pruebas, ya lo sabemos, deben ser solamente la comprobac1on del cnterio del maestro, pero no hay que sobreestimar la suficiencia del ma:stro
creyendo que puede ser infalible en el conocimiento, hasta de fracciones
decimales, de la capacidad retentiva de sus alumnos.
Cuadro sinóptico de los objetivos de la enseñanza de la sociología del arte.

.AnQUIRlR

aptitud

APRENDER

habilidad

APLICAR

Inteligencia

CREAR
Talento

534

La capacidad de observación pata conocer la realidad social,
la forma de la recreación estética y lo que algunos sociólogos
han llamado el juego art'JStico.
la intuición de los elementos, factores y campos de estudio que
permitan descubrir la influencia del medio social en el que
vivieron los grandes artistas.
el conocimiento de la historia del arte para descubrir los cambios sociales.
a incorporar el conocimiento al modo personal de pensar, para
poder formular por medio de la reflexión, las hipótesis más
acertadas de la sociología del arte.
a clasificar los grandes movimientos para advertir las constantes incidencias y concordancias.
a ~xaminar el fenómeno estético a la luz del conocimiento de
la sociología, para conocerlo, evaluarlo y obtener conclusiones.
las leyes sociológicas generales a las formas particulares de la
expresión.
.
estudiar las teorías, corrientes de opinión e interpretaciones de
mayor prestigio para su revisión y conocimiento.
conocer las leyes de la sociología y aplicarlas adecuadamente a
determinadas épocas.
Saber orientar a los estudiantes para formar el cuerpo de investigadores de esta especialidad de las Humanidades.
Descubrir ante los alumnos el campo interesante de la sociología del arte para estimular su interés y que lleguen a
encontrar elementos más idóneos de la interpretación de la
cultura histórica y la de su propio tiempo.

PROYECTO PARA ELABORAR EL PROGRAMA DE ENSEÑANZA

El programa de Sociología del Arte se ofrece aquí en forma abierta con el
objeto de permitir la libre exposición de la cátedra, haciéndose solamente el
enunciado de los cuerpos básicos de estudio que el maestro podrá desglosar
desde su particular punto de vista, subdividiéndolo en las sesiones necesarias,
pero dentro del ritmo de trabajo señalado en el calendario escolar.
El programa pretende alcanzar los siguientes objetivos:
a) Estudiar solamente los temas que pertenecen rigurosamente a la Sociología del Arte.
b) Presentar una exposición sistemática de los grandes temas, para aplicar diversos métodos con el objeto de despertar el interés personal de estos
estudios para formar cuerpos de investigadores y docentes.
c) Señalar en la exposición didáctica las correlaciones necesarias con otras
disciplinas como la historia del arte, la historia de la cultura, la estética y
el estudio socioeconómico de los materiales.
d) Hacer llegar a los estudiosos de las Humanidades, los conocimientos de
la Sociología del arte, como instrumento de interpretación sociocultural.
Como finalidades concretas y formativas se enumeran: la capacidad de
adquirir dotes de observación; aprender a reflexionar sobre el fenómeno artístico para observar en el mismo, las leyes generales de la sociología; aprender
a incorporar los conocimientos adquiridos a la cultura personal; conocer
los cambios, transformaciones, deterioro, aculturación y mestizaje de la culo
tura en general y del arte en particular.
Una vez que los estudiantes conozcan las finalidades del programa, es
conveniente pasar a estudiar los grandes temas principiando, después de las
consideraciones de las finalidades, a fijar la definición y los conceptos básicos.
La ubicación de la Sociología del Arte, en el cuadro de la cultura podrá
relacionarse según las diversas teorías o posiciones sociológicas, como las de
Wundt, Guyau, Taine, Jager y Lamprecht.
El segundo cuerpo de enunciados pueden ser las relaciones e implicaciones
de la Sociología del Arte con otras disciplinas o ciencias, señalando límites
y haciendo un obligado "deslinde" como quería don Alfonso Reyes para otros
aspectos de las Humanidades.
El tercer asunto será forzosamente el conocimiento de los métodos adecuados para el estudio de la materia en general y de las unidades en particular.
Como temas relacionados, pero que deben estudiarse a través del enfoque
de las particulares interpretaciones socio-culturales, será la revisión de las Cla-

535

�sificaciones del arte.2 Los factores de influencia en ciertos géneros y las expresiones más características de los pueblos según su proceso de desarrollo.
Define más a los pueblos, la obra maestra de sus artistas que muchas aclaraciones prolijas. Como cuarto capítulo será acertado considerar los diversos
aspectos del arte, como las Uamadas tradicionalmente BeUas Artes, así como
las artes menores o artes aplicadas. Se observarán las peculiaridades sociales
. de la expresión, la evolución de los diferentes conceptos de belJeza -tema
de singular importancia en nuestra época cuando han empezado a admitirse
otras formas de arte, inclusive el Uamado feo-estético- la actitud de la sociedad ante la obra de sus artistas, los géneros que logran la cohesión social
de los grupos por las leyes de la sinergia, así como el estudio de las obras
artísticas que se consideran como valores permanentes de la cultura universal.
Un capítulo más será adentrarse en la sociología del arte, considerando
la regularidad de ciertos procesos colectivos, el análisis de los símbolos y de
los procesos asociativos y las leyes de la imitación. Entre los primeros considerar los contactos, acercamientos, ajustes, acomodamiento, transculturación y
mestizaje.
Algunos aspectes del examen del arte contemporáneo revisten particular
atención, por ejemplo, si Weber afirma que la moda imperante hoy día es
querer comprender el destino histórico partiendo de la prehistoria y de los
primitivos porque tienen mucha parte de razón y la tiene en cuanto trata
de descubrir las más soterradas raíces de las cuales brota la sabiduría, con
mayor razón interesa a la sociología del arte explorar la creación artística
en un tiempo en que está preñada de contenidos sociales. Hoy como ayer,
en el cantar, en la flor de poesía, en el dibujo extraño o en la pintura
que delata el miedo pánico -antaño frente a la fiera, ogaño frente a la
destrucción controlada- se advierte el sufrimiento humano o el grito de alegría.

Dentro de la historia del arte los ejemplos pueden ser múltiples, por ejem' Se recomienda revisar la Clasificación de las artes. Por ejemplo, la división de
Hegel que se basa en el predominio o equilibrio del fondo y la forma para dar lugar
al Arte Simbólico, Arte Clásico y Arte Románico. Los puntos de vista de José Jordán
de Urríes y Azara: los Artes del Diseño como la pintura, escultura, arquitectura, decoración y Jardinería y Artes de las Musas como la Mímica, la música, y la poesía. 2o.
Artes del tiempo y Artes del Espacio. (Su clasificación tiene varios puntos de vista).
Mendieta y Núñez, propone Gran Arte, Arte Popular, Arte Folklórico y Arte Industrial. José Vasconcelos en su Estética que considera hasta el olor y el sabor, divide a las artes en Apolíneas (Dibujo, Talla, Pintura, Escultura, Canción y como
Auxiliares las artes Decorativas y la Arquitectura Civil). Artes Dionis'iacas como la
Danza, la Poesía, el Teatro, la Tragedia, la Literatura, la música y como Auxiliares
el Ceremonial festivo, patriótico secial. Finalmente, considera a las Artes Místicas,
subdividiéndolas en Danzas Religiosas, Música Sacra, Arquitectura Religiosa, Poemas
Universales como la Divina Comedia y La Bil,lia y, finalmente, el Arte Litúrgico.

536

plo, conocer la toma, a sangre y fuego, de la cultura griega por los romanos,
comentada burlonamente en la Edad Media por el Arcipreste de Hita en su
célebre "disputa de griegos y romanos", para emplearla en el servicio de
su pPderosa dominación; partes curiosas de este estudio será conocer la habilidad sorprendente para distorcionar el canon griego de la figura humana
de proporciones naturales para crear esculturas solemnes que tuvieran como
finalidad impresionar a los pueblos subyugados; no se podían romper las
dimensiones de los órdenes griegos, pero los antiguos romanos superpusieron
las mismas, como en el Coliseo, para albergar a las multitudes y presentar
un recinto de proporciones grandiosas. La gracia sustituye a la fuerza, pero
tiene una finalidad social.
El Renacimiento, aunque sorprenda, no crea un arte original sino que por
imitación y transculturación, logra la armonía de las expresiones más hermosas de muchas de las culturas antiguas y merced a las nuevas ideas logra
un desenvolvimiento magistral. "El triunfo del espíritu es la máxima expresión del arte románico", intención que se manifiesta en los relieves, las
bóvedas imperiales y la ornamentación europea del siglo X.3
Será conveniente precisar de qué manera influyeron las grandes guerras
mundiales en la aparición de las escuelas de arte contemporáneo, y dentro
de ellas el fenómeno de evasión del artista como una dramática protesta a
pintar o descubrir el horror; cómo, herida la sensibilidad del poeta, se amuralló en la creación hermética y sellada y cómo la danza y sobre todo la música,
vuelven al .ritmo estridente para desfogar el grito.
Para lberoamérica, tiene particular importancia el estudio de las leyes
sociológicas de la imitación en el arte. La actitud típica de los pueblos
colonizados que insisten en conservar el modelo de la metrópoli como
ideal de belleza, fue durante mucho tiempo una fuerza compulsiva que
detuvo la expresión espontánea, vigorosamente persistente en el arte popular. También puede observarse la ley de la resistencia al cambio que
se encuentra significativamente endurecida en aquellas sociedades en
las cuales los grupos que detentan los cuadros del poder político y económico, mantienen estructuras que parecen inconmovibles.

Finalmente, se recomiendan los estudios monográficos, por ejemplo, las
raíces sociales del muralismo mexicano y las manifestaciones de los pueblos
antiguos. Dice al respecto Miguel León-Portilla: "quien piense en la estructura
del Pueblo del Sol, reconocerá al mismo tiempo su profundo sentido social.
' Arquitectura del Románico en Europa por lIAROLD BuscH y
Ed. Castilla, S. A. Madrid, 1965 ( Orig. en alemán, 1959).

BERNARD LoHsE.

537
\

�En la tensión de los polos extremos, individuo y sociedad, la cultura de Anáhuac halló el justo equilibrio".
Algunas manifestaciones de nuestro mundo, podrán ofrecer particular importancia. Dice Sheldon Cheney: "and yet the artist should be prophet as
well as reflector spokesman of a society in the fonning. With his special sensitivity and his profounder awrensess he should preceive before others and give
expression in his formal fashion. If there is to be meaning in paiting, it should
be eloquent of these things of which I have spoken. Perhaps it is not too
much to ask of the artist that he be the fist focusing agent, the perceiver and
the heard of a new world order, nearer to the 'spiritual type, underling all
stil-caotic surface manifestations".4
Y bien, todo estudio tiene una obligada limitación como es la visión acertada o deformada, que le entrega su propio tiempo. Consideramos que existe
un interés creciente por este campo de las Humanidades y dentro de esta
consideración el maestro de la especialidad posee su pequeña verdad que
transmite como dueño de elementos más generosos de interpretación. Dilucidar
frente a tantos símbolos, las c;:..orrientes más caudalosas de la expresión humana, advirtiendo en ellas sus contenidos sociales es parte del quehacer que
se impone la docencia. En servicio del maestro y como auxilio a sus tareas,
han sido elaboradas estas notas.
LECTURAS
(Se señalan las páginas para el comentario docente)

1 BASTIDE RoGER, Arte y Sociedad. Fondo de Cultura Económica, p. 48.
2 CARDOZA Y AAAGÓN Luis, México, Pi!ltura de hoy. Fondo de Cultura Económica.
México Buenos Aires, 1964, pp. 183-184.
3 CAso, ANTONIO, Sociología. Ed. Porrúa. México, 1939, cap. XV, "El arte como fe•
nómeno social", pp. 179 a 188.
4 CoRNEJO, MARIANO H., Sociologla General. México 1934, tomo segundo, cap.
III El Arte, Tatuaje, Escultura, la ley de la frontalidad. La pantomina.
5. DEWEY, JouN, El Arte como experiencia. Prólogo y versión de Samuel Ramos.
Fondo de Cultura Económica. México-Argentina 1947.
6 DuvrGNAUD, JEAN, Sociologia del teatro. Fondo de Cultura Económica. México

Córdoba, Alfredo Poviña.
América del Sur, Carlos Echánove Trujillo.
Santa Fe, Ayala Francisco,
Tucumán, Renato Treves.
Panamá, Genta Jordán B.
Boletín del lnst. de Sociología. Buenos Aires, 1942.
GuAYAU, JEAN MARm, L'art au point de vue sociologique. Trad. español Ed. Jorro.
MAYER SERRA, ÜTTO, Problemas de una sociología de la música. Estudios Sociológicos.
lnst. de Inv. Sociales. México. UNAM. 1950.
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- "Sociología del arte", México. U.N.A.M., Instituto de Inv. Sociales.
- La enseñanza de la Sociología. Ed. Porrúa, ler. C-ongreso Nacional de Sociología,
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México 1962. La experiencia literaria.
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Colección Popular No. 40.
SILBERMANN, A., lntroduction á une sociologie de la musique. Presses Univ. de France,
París. 1955 ( Cita de Recaséns Siches) .
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Modernos de Educación. Aprendizaje de las artes y las Ciencias Sociales. México
1946.
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VELA, ARQUELES, Fundamentos de la Historia del Arte. Ed. Patria. México 1955.
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WEBER, ALFRED, Historia de la Cultu_ra. Séptima edición. 1963. Versión española
de L. Recaséns Siches. Fondo de Cultura Económica. México.
YÁÑEz, AGUSTÍN, El contenido social de la literatura iberoamericana. Jornadas. 14
El Colegio de México. ( Agotado, buscarlo en las bibliotecas).

1967.

7 EucER Rurz, JoRGE, " La lucha por la expresión". Revista de Cu,ltura de Occidente. ECO. Enero de 1967, pp. 234-250.
8 GAUTHIER, JosEPH, Historia gráfica del arte. Ed. V. Lenu. Buenos Aires, 1944.
"Fórmulas particulares de ciertos estilos", p. 235.
9 Notas sobre la Enseñanza de la Sociología en América y en la Argentina.

'

• "Expresionism in art" Socially Significant Art. by SHELDON CHENEY, Liveright
publishing corporation. New York. p. 353.

538

539

�LAS BASES RACIONALES DEL ESTADO Y DE LOS ACUERDOS
ENTRE LOS ESTADOS
l'RoF. GIORGIO DEL VEccmo

y los fines del Estado han sido escritos innumerables
tratados; ellos pueden reagruparse en tres especies; algunos atribuyen al Estado funciones de carácter universal, reduciendo al mínimo la libertad del
individuo; otros limitan las funciones del Estado a la sola tutela del derecho,
sin ningún objetivo de utilidad social, dejando el más amplio margen a las
iniciativas individuales; otros, en fin, tienden a superar ambas concepciones,
con una síntesis racional, que estimo, en general, aceptable.
De la primera especie de teorías continúa siendo clásico ejemplo la República de Platón; en la cual la actividad humana en todas sus manifestaciones
está regulada por el Estado con normas rigurosas y precisas. Con ciertos temperamentos, una análoga tendencia ideológica se ha manifestado aún en la
edad moderna, por ejemplo en el sistema de Fichte (Dergeschlossene Handelsstaat), según el cual el Estado debe ser organizador y distribuidor del trabajo, regulador de los cambios (hasta con una barrera de frente al extranjero), moralizador y director de la cultura. Superfluo resultaría citar otros
ejemplos de doctrinas aún más recientes y bien conocidos.
Contra esta tendencia, se ha hecho valer una opuesta, por una especie de
reacción a la invasión del Estado. Spencer, por ejemplo, en su obra The man
versus the State sostiene que el Estado debe abtenerse de cualquier obra de
beneficencia, porque ve en ello el peligro de que eso quite lo que justamente
toca a algunos para darlo a otros. Solo oficio del Estado es, en su opinión,
la defensa de los derechos individuales, esto es la represión de los delitos;
una obra que, sin embargo, debe volverse siempre menos necesaria. El Estado debe, en suma, tender a desaparecer. De igual manera otros autores,
de diversas naciones, se expresan en igual sentido; mientras que no faltan algunos que, trayendo esta tesis al extremo, propugnaron directamente la abolición del Estado.
SOBRE LAS FUNCIONES

541

�..
Una síntesis superior de estos opuestos motivos está representada por la
moderna concepción del susodicho Estado de Derecho ( que mejor pudiera
llamarse Estado de Justicia). Según esta doctrina, que ha tenido una cierta
actuación en las Constituciones de los Estados más civilizados, el Estado debe
reconocer como propio fundamento el valor de la persona humana, con sus
naturales derechos; debe, pues, respetar la libre explicación del pensamiento
y de la actividad de cada individuo, ya sea en el campo religioso, o en cualquier otro campo: una explicación que encuentra su límite solamente en el
respeto de la igual libertad ajena. Las leyes para ser válidas no deben ser
mandatos arbitrarios, sino deben resultar del ejercicio del derecho de sufragio, por el cual cada ciudadano concurre a la formación de los órganos
legislativos, así como a la de los administrativos.
El Estado, según esta concepción, no tiene por único fin el derecho, sino
que debe operar sobre el fundamento del derecho, de manera que en sus
mismos órdenes se refleje la libertad de todos. Siempre que se sujete a esta
condición fundamental, el Estado puede y debe promover el bien universalmente, y no limitarse a combatir la delincuencia; puede y debe proteger l_a
vida y ayudar al desenvolvimiento del espíritu humano en todas sus a~tItudes y direcciones. En esta vasta y continua acción, deben permanecer mconcusos los derechos esenciales de la persona humana; y porque estos derechos en los Estados civiles están garantizados por sus Constituciones, una
ley que le violase podría ser impugnada con un recurso a la respectiva Corte
Constitucional o, donde ese falta, con cualquier otro medio, no excluyendo
en extrema hipótesis, lo que Locke llamó el "llamado al Cielo".
No obstante el gran valor de estas máximas, no son suficientes para resolver todos los problemas de la vida social. En su aplicación se encuentran
numerosas dificultades, y divergencias no leves se manifiestan no sólo en las
disputas doctrinales, sino también en las legislaciones de los varios Estados,
que sin embargo han acogido aquellos principios fundamentales. Recordemos, con una rápida ojeada ejemplificadora, las principales cuestiones todavía vivas.
¿ Reconocer y garantizar en todos los individuos la igual dignidad de la
persona humana, significa tal vez que deba hacerse a todos igual tratamie~to?
Es obvio que esto conduciría a las consecuencias más absurdas. La nusma
idea de justicia impone tener consideración con las diferencias de capacidad
y de actividad de cada individuo por separado. Una evalución de la edad,
para los efectos de la capacidad jurídica, ha sido establecida por todas las
legislaciones, aunque no de modo uniforme; y no sin razón se hace también
a menudo una distinción entre la capacidad civil y la política, distinción que
es de cualquier modo necesaria con respecto a los extranjeros, a los cuales
542

..

puede concederse la primera pero no la segunda, mientras existan diversos
Estados.
Así, aunque admitido el princ1p10 de la universalidad del sufragio, pueden establecerse exclusiones y limitaciones, en parte inevitables, y en parte
objeto de varias disposiciones legislativas y de disputas de jure condendo
sobre las cuales no podemos ahora detenernos.
La dignidad de la persona humana es ciertamente igual en los dos sexos•
pero esto no quita que a favor de las mujeres se decreten especiales norm~
por la tutela de la sagrada función de la maternidad, mientras se han reservado a los hombres funciones para las cuales están naturalmente más adaptados, por ejemplo, las militares.
La condición jurídica de la mujer tiende progresivamente a elevarse; pero una absoluta equiparación no parece posible, ni siquiera en el ámbito de
la familia, al menos mientras valga el principio, hasta ahora generalmente
admitido, de que la vida familiar demanda una dirección unitaria, que compete en primer lugar al marido y padre. Algunas reformas son por otra
parte posibles en este campo: pero también sobre esto nos abstenemos de
entrar en discusiones particulares, hoy bastante debatidas.
Entre los derechos fundamentales de la persona humana, está sin duda
la libertad de asociación; una libertad que en el Estado moderno se ejercita en múltiples formas, y especialmente en las organizaciones profesionales,
de las artes y de los oficios. ¿ Puede esta libertad ser ilimitada o debe más
bien estar sujeta a normas que la subordinan a la legítima ;oberanía del
Estado? En general, los intereses de las varias profesiones y clases sociales
no deberían jamás impedir la continuidad de los servicios públicos que al
Estado compete asegurar. Aquí, como en cualquier otro campo, libertad no
puede significar arbitrariedad, pero debe encontrar su límite en su misma
elevación universal.
Esto vale también respecto a las asociaciones de carácter político, o sea a
los partidos, que en un Estado de derecho no deberían jamás convertirse
en instrumentos de subversión.
Por lo que concierne a la religión, las relaciones entre el Estado y la Iglesia han estado reguladas en Italia y en otros Estados, atribuyendo a los dos
entes una propia y distinta soberanía, mientras, en homenaje al principio
de la libertad de conciencia, el Estado ha reconocido los derechos de las
diversas confesiones religiosas. La interpretación y la aplicación de estos
conceptos presentan, sin embargo, no pocas dificultades, que obviamente son
mucho mayores allá donde el Estado no reconoce la libertad de conciencia.
Uno de los principales oficios del Estado es, sin duda, la lucha contra la
delincuencia. Pero cómo en esta lucha se pueda mantener el debido respeto
a la persona humana, es un arduo problema, todavía no resuelto por los
543

�'
sistemas penales en vigor. De hecho, perdura la errónea opinión que se deba
pagar mal con mal, y que sea justo hacer sufrir al autor de un hecho delictuoso, considerando el sufrimiento como una reparación. La verdad es, por
el contrario, que el mal se repara sólo con el bien, y que la reparación, según
la justicia, debería consistir en el reconocimiento del daño ocasionado del
delito no sólo a las víctimas inmediatas de él, sino también a la sociedad
entera. Por eso a los culpables debería serles impuesto un trabajo, con las
consiguientes restricciones más o menos graves de libertad, a establecerse por
ley. En una augurada reforma de los vigentes sistemas penales, a una especial magistratura debería serle confiada la competencia de vigilar sobre el
tenor de vida de quien no haya satisfecho su deuda ex delicto.
No se me oculta que estos conceptos, aquí enunciados sumariamente, puedan fácilmente suscitar objeciones. Pero creo que toda recta conciencia debe
al menos formularse la cuestión de si fuera justo que a un ser humano se
quite, por largo tiempo y hasta de por vida, la posibilidad de comunicarse con
sus propios semejantes, ocasionando con esto un grave daño y dolores también a sus familiares inocentes. Por otra parte, es superfluo advertir que
están del todo fuera de cuestión la institución de la legítima defensa (que
tiene exactamente en la mira de la defensa su razón y sus límites) y las
susodichas medidas de seguridad, que tienden, no a castigar, sino a prevenir
los delitos, y se aplican también a los locos, evidentemente sin la intención
de hacerlos sufrir.
Sin embargo, si se quiere dejar aparte el problema de la justicia penal o
buscar para ello otra solución, debe tenerse fijo el principio de que el Estado, racionalmente concebido como Estado de justicia, no tiene una potestad ilimitada y arbitraria. Su soberanía debe ser, en breve, una soberanía
constitucional. Como ello no puede eximirse de reconocer los derechos naturales de las personas solas, así tiene que reconocer los otros Estados legítimos, aceptando coordinar con ellos su actividad en un sistema de pacífica
coexistencia. La antigua máxima: exendum esse a statu naturae vale tanto
para los individuos como para los Estados, y significa exactamente que a
ninguno es lícito rehusar toda relación con los propios semejantes. La relación de sociabilidad, fundada sobre la común naturaleza, es un corolario de
la ley ética, válida para toda la Humanidad.
Sin embargo, debe reputarse errónea la tesis según la cual el Estado estaría reducido a observar solamente las normas a las cuales haya dado el concurso de su propia voluntad: tesis que, privando el ordenamiento jurídico
de cualquier fundamento racional, abandonaría virtualmente el mundo civil al arbitrio y a la anarquía. Un Estado que se considere libre de la
obligación de respetar los derechos fundamentales de sus ciudadanos y no
544

los de los otros Estados, no es un verdadero Estado• es un ultra ·e a la ra, h
'
J
zon umana y una permanente amenaza contra la paz del mundo.
El postulado _ideal de una sociedad que comprenda a todo el género humano e~pera aun una ~lena actuación; pero ya en los tiempos antiguos se
ha. marufestado _un se~trdo a veces oscuro, pero siempre profundo, de la necesidad
de relac10nes mternacionales y de la validez de los comprormsos
·
.
relativos. _El principi~ pacta sunt servanda, ha estado en toda época prácticamente ~1empre_ en vig~r, como costumbre generalmente observada; sin la cual
no h~b1eran sido posibles aquellos cambios comerciales entre varios pueblos,
qu~ s~ duda sucedieron mucho antes de que fueran reguladas por normas
legislativas y por tratados internacionales.
. -~elaciones de diversa especie ( y no solamente de naturaleza económica
1~c1a~as hasta en_los principios de la historia y podremos decir de la pre~
~stona, natura dtctante et humanis necessi tatibus, se han venido desenvolVIendo Y cons~lidan~o en el curso del tiempo con un proceso espontáneo.
Se ha establecido as1, de hecho, una comunidad jurídica internacional que
:º~ta de reglas elementales, que responden a los más simples motiv;s del
~ o ~umarto Y están consagrados por el uso. Tales reglas no requirieron
~ requieren formal:s declaraciones, pero no pueden ser refutadas por ningim pueblo que qmera entrar en comunicación con otro. Es evidente por
0~
parte, que la adhesión a ciertos principios comunes no basta a c~nstituir . un cumplido sistema de derecho internacional, y mucho menos a garantizar la positiva eficiencia.
1:entativas d~ dar un estable arreglo a las relaciones internacionales, sometien_do los diversos pueblos a un régimen unitario, fueron hechos, como
es sab~do, muchas ve:es. El Impe~io Romano, en el tiempo de su mayor
potencia, puede considerarse en cierto modo como inspirado en tal concep~. Pero el Imperio debía d&amp;aer y disolverse por su carácter autoritario
habiendo estado lejos de satisfacer las resurgentes aspiraciones a la auto~
nomía. Más tarde, sobre la base de una común fe religiosa, se intentó instaura~ una res publica christiana, que hubiera debido comprender, bajo la
autoridad del Papa, a todos los pueblos cristianos. Pero sea por la discordia
entre la Iglesia y el Imperio, sea por la sobrevenida Reforma protestante
sea po~ o~as causas, aquella tentativa tuvo efectos bastante limitados, y n~
pudo Jamas completamente realizarse.
!nútil recordar otros designios y otras empresas con las que, en siglos
mas cercanos .a nosotros, se intentó asegurar establemente la paz entre todos
1?s pue~los. En v~o fi~ósofos humanitarios sostuvieron el ideal cosmopolítico. Si su voz hubiera sido escuchada, graves desgracias hubieran sido ahorrad_as al género humano. Pero prejuicios y bajas pasiones han ofuscado demasiado a menudo la luz de la razón; y guerras siempre más mortíferas han
545
H

�•

continuado enfureciéndose. Más que las amonestaciones de los filósofos, las
luchas tremendas ocasionadas por las dos guerras mundiales indujeron a los
pueblos de hoy en día a crear organismos supernacionales capaces de resolver las controversias en conformidad con los principios generales del derecho, o sea del derecho natural. Tal fue el programa de la Sociedad de
las Naciones y de la Corte Permanente de Justicia Internacional, instituidas
al término de la Primera Guerra Mundial. Pero la reluctancia de muchos
gobiernos a reconocer la autoridad supernacional del nuevo ente ( tanto que
varios Estados, después de haberse adherido, se separaron) pronto evidenció
que la Sociedad no tenía en realidad medios adecuados para alcanzar el
propio fin esencial.
El estallido de la Segunda Guerra MWldial señaló prácticamente el fin
de la Sociedad de las Naciones, que sólo por algunos oficios menores sobrevivió todavía por algún tiempo. Pero la guerra no estaba aún terminada, y
ya se ponían las bases de una nueva organización, que debía tomar el puesto
de aquélla ahora en el ocaso. En la Conferencia de San Francisco se deliberó el Estatuto de la Organización de las Naciones Unidas, que afirmó
nuevamente el valor y la dignidad de la persona humana y el respeto de
las libertades fWldamentales para todos, sin distinción de raza, sexo, lengua
y religión: esto es, exactamente, los principios ya especulados de la Filosofía. Y estos principios tuvieron una expresión aún más detallada en la Universal Declaration of Human Rights, adoptada y proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948.
Ninguno puede desconocer la importancia de este programa, y de la misma existencia de la Organización de las Naciones Unidas que, aún con las
limitaciones de sus medios, ha dado ya algunos servicios a la causa de la paz.
Pero no se puede dejar de notar que la estructura de ella no está inmWle de
defectos. Contrariamente a su mismo Estatuto, que afirma la igualdad jurídica de todos sus miembros, la Organización ha atribuido a cinco de ellos
un poder preponderante como miembros permanentes del Consejo de seguridad, poniendo así a los otros Estados, a pesar de ser civilizadísimos y provistos de Constituciones legítimas, en condiciones de grave y permanente inferioridad. A la par de éstos, en los últimos años han sido admitidos a formar
parte de la Organización numerosísimos Estados privados del todo de ordenamientos que garanticen los derechos fundamentales. Se presenta por esto
el peligro de que el voto de estos Estados, al cual podría tal vez unirse cualquiera de los Estados privilegiados, pueda paralizar la acción de los otros
y de entera Organización.
Una reforma racional, que eliminase este peligro, podría consistir en establecer una distinción entre los Estados constitucionales o "de derecho" y
los que no son tales, aunque pudiendo, como es predecible, llegar a serlo

en breve.. Sin _embargo, los primeros deberían tener la facultad de expresar
votos de~berat:J.vos, al menos sobre las materias más importantes. No debemos, sm embargo, ilusionamos con que tal reforma puede ser fácilmente
actuada en las presentes circunstancias.
Otro problema es el de que si sea justo atribuir igual valor al voto de
todo~ los Estad~s, grandes y pequeños, o se deba tener en cuenta de sus respect:J.~~ poblac10n~s- _Tal vez un perfecto sistema debería tener en consideracion ambos cntenos. Pero prescindiendo de ésta O de otras cuestiones
menores, permanece en duda una más grave: é· Puede la O •N •u ., en su actua1
&lt;:'tructura, alcanzar plenamente sus altos fines? Como es sabido ella no
t:J.:ne una potes~ legislativa; puede hacer recomendaciones y pre~arar disenos de convenci~nes, que sin embargo, deberán luego ser ratificadas por
cada Estado; n~ dispone de fuerza propia, pero puede, sin embargo, invitar
a los Estados miembros a poner a su disposición fuerzas armadas, como acuerdos_ que deberán ser aprobados por los Estados según las respectivas constituciones. Ella no tiene, pues, bases bastante sólidas para asegurar la paz
del m~do. Y cada uno sabe demasiado que la paz está hoy amenazada
por vanas partes.
~e gran importancia es por esto la adhesión a aquellas organizaciones internac10nales que, aunque coligando un menor número de Estados son efectivamente más válidos defensores de sus seguridades porque son má; homogéneas,
0 sea, fundadas sobre una real comunidad de ideas y de propósitos.
No sólo por el estallido de la defensa contra peligros bélicos, sino también
por todos los otros fines de la vida es sumamente útil que los Estados que
teng~ _interese~ e. ideales comunes se pongan de acuerdo para coordinar
su actividad e mstituyan los correspondientes organismos.
Esta. tendencia, que ya había comenzado a manifestarse en el siglo XIX
(por eJemplo, con la Unión Postal Universal, la Oficina Internacional de
los P:sos y las Medidas, l&lt;t Unión para la Protección de la Propiedad Industnal Y de las Obras Literarias y Artísticas, etc.), ha tenido un desarrollo
much? mayo~, en tiempos_ recientes, por ejemplo, con la Organización para
la Alunentacion y la Agricultura, la Organización Mundial de la Salud la
~rganización .Educativa, Científica y Cultural; y recordemos aún como ~arti~ular¡nente rmportantes, la constitución del Consejo de Europa, la Comurudad Europea del Carbón y de Acero, y los tratados firmados en Roma diez
años ha, por una Comunidad Económica Europea y por la Comunidad Europea de la Energía Atómica. Análogas instituciones surgieron también en
otros continentes, entre las cuales es especialmente notable la Organización
de los Estados Americanos.
•
Todo esto muestra abundantemente en qué sentido procede, bajo el impulso de profundas energías, tanto espirituales como económicas y técnicas,
547

546

\

�la evolución del consorcio humano. La gran meta de una perfecta organización ,cosmopolítica está todavía lejana; pero los pasos que se ~enen haciendo hacia ella son innegables. El enorme progreso de los medios de_ co. · 'n, por los cuales las distancias están hoy prácticamente abolidas,
mUD1cac10
.
facilita este procedimiento. Así, pues, no la vecindad geográf~ca, srn~ las
afinidades morales, son el factor preponderante de los acuerdos mternac10na, si es por ahora imposible la deseada unificación de todos los Esles. As1,
tados de Europa, son actuales y fructíferas entre aquellos Esta?os_ ~uropeos
y no europeos que tienen los mismos ideales de libertad, de JUStlCla Y de
caridad.

LOS ASPECTOS HUMANOS DE LA LUCHA ENTRE
LA EMPRESA PRIVADA Y LA PUBLICA
DR. c. A. CANNEGIETER
Profesor de Economía de la Universidad
Americana en El Cairo
(Traducción del Lic. Alberto García Gómez).

HA.v EN NUESTRO TIBMPO una enorme lucha entre las empresas pública y
privada. Por una parte, están los países socialistas y comunidades, así como los grupos en los que la empresa pública ha sido empujada para hacer
de ella una meta política; mientras que, en otro aspecto, hay grupos, particularmente en los Estados Unidos de Norteamérica, los que están eñ favor
de la empresa privada como la única manera de obtener una saludable y
útil economía nacional.
Esta lucha tiene también sus aspectos humanos. Para ser capaces de entender esto mejor, es necesario tener primero un punto cercano de vista
a las raíces de la lucha entre la empresa pública y la privada. ¿En qué
campos económicos se está librando esta lucha? ¿ Cuáles son las ventajas y
desventajas de la empresa pública y la privada?
Las ventajas y desventajas de la empresa pública y la privada.
Permítasenos considerar primeramente las ventajas de la empresa pública.
Se mencionan muchas. No obstante, acerquémonos y hagamos una crítica
mirada hacia ellas:
l. Obtener un mayor crecimiento económico. Hasta hace poco se vio
como si esto fuera una importante ventaja, lo que así fue confirmado por
los países en los que un sistema de empresa pública es dominante: Rusia y
China. El país que quiera darle realce a esta ventaja, señala el hecho de
que gráficas recientes indican que la Unión Soviética dedica casi el 33%
de su producción total para aumentar la inversión doméstica, comparada
con el 19% de los Estados Unidos. Más aún, la composición de la inversión
de la Unión Soviética ha puesto énfasis sobre aquellas industrias que re548

549

�sultan más cruciales en el proceso del desarrollo. Los análisis cuantitativos
están sugiriendo, por consecuencia, que la economía soviética ha alcanzado
un alto grado de crecimiento económico durante los años de post-guerra.
Tal acontece con China. Mucha gente señala al sistema de la China Roja
para obtener un rápido desarrollo económico: las estadísticas oficiales muestran que el producto neto doméstico de China, aumentó desde el año de 1953
al de 1959 a una tasa anual de 14%.
Sin embargo, en términos de tasa media del desarrollo, la Unión Soviética ha
dejado recientemente escapar la segunda más alta posición entre las principales naciones industrializadas, después de Alemania Occidental, para pasar a la quinta posición, después de Francia. Más recientemente, desde 1961,
la Unión Soviética ha quedado atrás de los Estados Unidos, en lo que concierne a las tasas anuales de desarrollo. Los problemas crónicos de la agricultura y el lento desarrollo de la productividad laboral, han contribuido a
la caída lenta en las tasas de la economía de expansión. La insatisfacción
en el desarrollo dirigido por el gobierno con relación a la planeación profunda de los problemas económicos, es reflejada en una variedad de propósitos para la reforma económica. En China Roja vemos lo mismo: allí querían apresurarse e ir más allá en el desarrollo económico por medio del movimiento hacia adelante del Gran Salto. Pero este movimiento creó un gran
número de problemas: serios desajustes inter-industriales determinaron una
retención del desarrollo económico. En Rusia Soviética, quieren estimular
el desarrollo económico proporcionando más incentivos personales. Así, en
China, en donde aun se ha estado regresando de la empresa pública a la
empresa privada, se ha llegado a cierto punto: por ejemplo, regresando las
porciones privadas de tierra a los campesinos.
No solamente comparando las tasas del desarrollo, sino también haciéndolo con resultados por la vía del desarrollo económico, se alcanzó un absoluto nivel del desarrollo económico, uno llega a la conclusión de que
un país con cincuenta años de empresa pública, no está compitiendo exitosamente con países de empresa privada.
Y así, la experiencia más reciente debilita el argumento de que la empresa pública estimula el desarrollo económico a un punto considerable.
2. Una segunda ventaja de la empresa pública que se menciona, es de que
ésta sería más satis/actoria para el consumidor. A primera vista, llega uno
a la conclusión de que hay algo que pueda interesar en este argumento. Toma, por ejemplo, a los Estados Unidos, el país en donde casi todo es producido por la empresa privada. Pero, ¿qué se produce? No lo que el consumidor desea, sino lo que el productor piensa que él desea. El productor
no produce solamente el producto mismo, sino también el deseo de tenerlo.
Tómese, por ejemplo, la cerveza o la pasta dentífrica. Puede suceder que
550

en realidad nadie las desee. En cierta ocasión un dentista probó toda clase
de pas~s dentífricas y llegó a la conclusión de que lo mejor para los dientes
era cep1llarlos con agua linipia. Pero en los Estados Unidos ve uno tanto
en la televisión que el público está alegremente tomando cerveza O usando
ciertas marcas de pasta dentífrica, que uno verdaderamente tiene que hacerlo, y así los deseos de los consumidores son creados y producidos con los
productos. Puede uno extrañarse si un sistema de empresa pública pudiera
no parecer mucho mejor, después de los verdaderos intereses del consumidor
en lu~ar de que el consumidor tenga que suscribirse a las ganancias de lo~
negoc10s como acontece en los Estados Unidos.
Pero, ¿ qué es lo que hace a uno ver en los países donde se produce más
por la empresa pública? ¿ Qué es lo que vemos en China Roja? · Será acaso
el movimiento hacia adelante del Gran Salto que enfatizó mucho«:en la cantid~?'. deteriorando la calidad del producto? En Rusia lo mismo: los dirigentes
sov1et1cos se han quejado de la calidad de su sistema de producción. ¿ Qué
~emos en Europa Oriental, otra área en la que se produce por la vía del
sistema de empresa pública? El doctor Oliver H. Radkey, un especialista
en ~a historia de Rusia, hizo dos viajes hacia Europa Oriental. Reportó que
hab1a un gran número de mercancías en las tiendas pero la calidad de
,
'
estas era dudosa. Los alimentos son uniformemente pobres en calidad. Los
pueblos se ven en la miseria.
3. Un tercer argumento. De que la empresa pública sería mejor con "rendimientos crecientes", no es tampoco muy sólido. De seguro cuando ahí hay
producción con "rendimientos crecientes", lo mejor sería tener un gran productor a bajo costo, el que podría ser manejado por una empresa pública
con monopolio, que por la empresa privada con muchos productores, todos
con costos de los más altos, ya que ninguno de ellos podría usar totalmente
las posibilidades de sus "rendimientos crecientes". Pero en tal caso la em.
'
presa pnvada podría también conducir a un monopolio: la firma más grande
llevaría a todos los demás fuera del mercado, usando las posibilidades de los
"rendiniientos crecientes" a su máximo punto.
Los países en favor de la empresa pública, pueden, sin embargo, seguir
ade(a~te con el argumento de que en algunos casos los monopolistas producman hasta que su costo marginal sea igual a su rendimiento marginal,
Y~ que la siguiente unidad les costará más de lo que les da (el costo margmal o costo extra para producir esta unidad es más alto que el ingreso
marginal que le dará esa unidad ) . Tal vez podría ser que la comunidad
fu~se mejor servida por una larga producción, en contra de un precio más
h~Jo, el que podría alcanzarse por la vía de un monopolio de empresa púb~ca. Esto es, sin embargo, un no muy sólido argumento como el que podna obtenerse por la vía de la empresa privada y a un precio fijado por
551

�el gobierno a un nivel de bajo costo. Aunque hay algo en este argumento,

no obstante, estamos llegando a los puntos más fuertes:
4. En casos particulares la empresa pública podría dar un mejor servicio
a la comunidad, como por ejemplo, en lo que se refiere a los ferrocarriles.
Este punto llega a ser más claro cuando comparamos, por ejemplo, a los
ferrocarriles de los Estados Unidos ( empresa privada), con los de Europa,
los que son manejados por la empresa pública, llevándonos esto al siguiente
y más fuerte punto:
5. Esta es la única manera concebible de asegurar el funcionamiento de
ciertas tareas vitales económicas: obtener la dirección social de capital, así
como cosas iniciadas, por las cuales la empresa privada no está interesada
todavía, tales trabajos en el campo de la transportación y de las comunicaciones. Proyectos específicos pueden ser, diques marinos, líneas de ferrocarril,
teléfonos, telégrafos, bienes locales públicos, como el agua, el desagüe y la
electricidad, así como escuelas y hospitales. También los variados propósitos
de aplicación en esquemas de ríos, como el proyecto del lago Yssel y los
trabajos en el Delta, en las islas Netherlands; el Valle de Tennessee, en los
Estados Unidos, el High Dam, en Egipto, etc.
Como las dos primeras ventajas arriba mencionadas pueden resultar dudosas, hay tres todavía:
1. Más bajos precios cuando hay una producción con rendimientos crecientes, aunque la fijación del precio con la empresa privada en este caso
no siempre trabaja muy bien.
2. En algunos casos un mejor servicio a la comunidad.
3. Obtener primacía de capital social y conseguir cosas iniciadas por las
cuales la empresa privada no se haya interesado todavía.
En contra de estas ventajas hay también desventajas que necesitamos menc10nar:
l. Ineficiencia en la producción. En Cuba, Fidel Castro se quejó de que
algunas de sus empresas estatales fracasaron por ineficiencia y por condiciones caóticas de trabajo. En una planta pasteurizadora, por ejemplo, el
ausentismo se había incrementado en un 150% más que el año anterior.
Recientemente, 167 nuevos miembros de la organización, fueron sorprendidos
en la flagrante violación de las leyes burocráticas en contra del país. Lo
mismo está sucediendo en otros países.
Los dirigentes soviéticos se quejaron acerca del declinar del rendimiento
añadiendo al producto de las inversiones de nuevo capital y acerca del
crecimiento lento de la productividad laboral. En Europa Oriental también
ha habido las mismas quejas, con la consecuencia de que los gobiernos están
tratando de reducir costos y usar recursos más racionalmente, introduciendo
mayor libertad para las firmas productoras. En el Reino Unido hay otro

ejemplo de ineficacia en la empresa pública: los ferrocarriles británicos reportaron una pérdida de 132 millones de libras esterlinas en 1965, lo que
ni siquiera permitió la depreciación a niveles del precio corriente.
2. No hay cambios dinámicos de mejoras, nuevas técnicas y nuevos productos. En Rusia los dirigentes se quejaron de la negligencia de las ramas
modernas y procesos de producción; de la indiferencia general entre los
gerentes de planta para obtener mejores y más baratos materiales; de la
resistencia general a las innovaciones al nivel de la empresa. Esta desventaja
se sintió no solamente en Rusia, sino también en otros países que aplicaron
un sistema de empresa pública como en Yugoslavia. Allí el gobierno )legó
a suplir a esta desventaja con una reforma económica, aceptando el mercado
como rector, en lugar de los burócratas. El gran volumen de las decisiones
económicas se descentralizó y se ofrecieron más incentivos en las manos de
los trabajadores, lo que dio mucho más flexibilidad al sistema.
3. Mala calidad de productos. Hay en la producción de la empresa pública una tendencia a enfatizar la cantidad, y no hay, sin embargo, mucha
preocupación para la calidad, cuando no hay competencia, como sucede con
la producción bajo la empresa privada. Por consecuencia, la calidad se deteriora. Se afirma que el 5% de la producción industrial en países comunistas es de tan baja calidad que nadie puede usarla más. En China Roja
los mismos efectos nocivos de calidad han operado a través de toda la
economía.
La producción de acero sub-standard se sujetó a los efectos de los standards
de calidad de lingotes de acero y productos similares. También, el pobre
ingreso del carbón de mala calidad, como factor de producción, causó paros
frecuentes en las plantas termo-eléctricas a las cuales se suministraba. Tales
dañosos efectos podrían trabajar acumulativamente, llevando arriba al mencionado 5% de la producción industrial.
4. Algunas veces, mal servicio, en virtud de que la gente no está interesada personalmente en ello. Un ejemplo de esto lo da el servicio público en
países latino-americanos. A través de la inflación, los empleados del gobierno se preocupan por el hecho de que los precios subieran por el elevador
Y las compensaciones y salarios por la .escalera.
Los salarios de los sirvientes civiles se están quedando atrás. En virtud de
este bajo pago, los empleados no tienen mayor interés en hacer su trabajo y
tampoco se inclinan a dar un buen servicio. El público tiene que tomar esto
como si no hubiera competencia. Con la empresa privada, no sería éste el
caso, ya que las recompensas y salarios se moverían con mucho mayor flexibilidad y, por consecuencia, serían ajustados más rápidamente. Los empleados
pueden ser pagados mejor, y es posible dar un mejor servicio. Por ejemplo,
en los bancos privados, esto de los problemas de inflexibles escalas de re-

553

\

�compensa, no existen en el mismo grado, y el serv1cio que se proporciona
es mejor. Este último punto, sin embargo, está compensado por ese hecho
como una de las ventajas de la empresa pública, misma que también es
mencionada, y que, en algunos casos, permite un mejor servicio a la comunidad. Esto depende del sector de la actividad económica, del país y
de las circunstancias. Debido a lo anterior, es mejor dejar este punto fuera,
lo que entonces reduce las desventajas a las primeras tres mencionadas.
Kindleberger en su Desarrollo Económico, menciona también las siguientes
desventajas:
l. Sobrecentralización de decisiones de hacer.
2. No intentar mucho: como en China Roja y en Pakistán, en donde
los gobiernos llegaron a la conclusión de que no podían realizar lo que
querían, por haber intentado mucho.
3. Interés a proyectos monumentales. Hirschman llama a este punto una
debilidad, particularmente de gobiernos "fuertes". "Particularmente", pero
no siempre. Tenemos un ejemplo en Australia (la que no tiene un gobierno
fuerte), en donde se gasta el dinero, ya sea en la Opera en Sydney, o como
en un proyecto a largo plazo, en el del río Ord, al norte de Australia Occidental.
4. Aumentando el error variable, como por ejemplo, el capital en lugar
del trabajo.
Todas estas cuatro desventajas, no obstante, están conduciendo a una
ineficiencia de producción, lo que entonces acorta las desventajas a tres:
l. Ineficiencia en la producción,
2. No hay mejoras dinámicas,
3. Mala calidad de productos.
En otro aspecto, la empresa privada tiene, no obstante, también ventajas
en contra de sus desventajas. Empezaremos con las ventajas nuevamente:
l. La producción, vía empresa privada, significa producir para obtener ganancias. Aunque en países no desarrollados estas ganancias se tienen como
antiestéticas, indecentes u obscenas, de acuerdo con Kindleberger (en su Desarrollo Económico), sin embargo, tienen una importante función económica:
la de atraer los recursos adicionales a un uso que es valioso. Estas ganancias,
cuando los inversionistas ahorran y reinvierten, sirven a un futuro desarrollo.
Desde luego, puede discutirse lo anterior, ya que de acuerdo con él, esa
formación de capital a través de las ganancias privadas es menos penosa a
la sociedad, que todos los impuestos del gobierno, ya que las compras de
productos están hechas sobre bases voluntarias, mientras que los impuestos
oficiales son forzosos. Entonces, así como en la empresa privada se desarrollan
más recursos, el sistema de la empresa privada estimulará el desarrollo económico. Como un ejemplo de que esto sucedió así, se puede mencionar Aus554

tralia, la que se ~e~arrolló por el capital extranjero atraído por las posibilidades
de obtener beneficios.

2: Otra ventaja es

que la empresa privada puede ajustar sus precios Jll.ás
flexibleme~te sin presión oficial, que la empresa pública. Esto tiene como
consecu~ncia, el que,. bajo el régimen de la empresa pública los precios son
en ocas_10nes muy baJ~S para reemplazo del equipo y también ese mucho es
consuIDido, muy relativamente para el verdadero nivel de costos. Esto nos
lleva a1 los sobrecargados
·
Io, y a
· •
, ferrocarriles de la India, como por e1emp
un rna ~erv1c10, como as1 lo acabamos de mencionar antes, al hablar de las
~esventaJ~ de la empresa privada, de mejor calidad de productos y servicios,
si el eqmpo se ree1:1plaza a tiempo, lográndose entonces que el personal
pueda ser pagado meJor, ya que los precios pueden ajustarse más flexiblemente
Q.ue ahí ha habido un cambio de empresa privada a éste respecto, es lo qu~
se . pro~uso por A._ H. Cole, en la publicación conjunta, Exploraciones en la
H7:torza E7r:presarial. En la primera etapa del desarrollo privado, la empresa
prr:ada está, de acuerdo con él, orientada hacia la comunidad, la que vigila
su rm~acto en los mercados locales en relación con el trabajo y los productos.
Posten?rment~, los empresarios están llegando a tener una mayor conciencia
d,e s~ mdustna particular como un todo y están interesados en su progreso
tecruc?, en su beneficio de producción y en su permanencia. En una etapa
poste~or, llegaron a tener una mayor orientación nacional y fueron más
c~~sc1entes de su producción, de la calidad de los productos y de los serVICIOS a su nación.
Así, la empresa privada tiene dos ventajas, que pueden ser probadas en
el mundo de la realidad:
. 1. Estimulando el desarrollo económico: ésto lo podemos comparar con el
mg~eso_ nacional per-cápita en los diferentes países, los que indican que el
meJor mgreso se da en los países donde la empresa privada es predominante.
2.. Una mejor calidad de productos y servicios, lo que podemos comprobar,
analizando los artículos que son producidos en países en los que la producción está basada más en la empresa privada, que en aquellos países en los
que se produce predominantemente más por la empresa pública. La diferencia es, sin embargo, mínima, lo que podemos comprobar en países en
los que dos sistemas trabajan uno al lado del otro; como por ejemplo, en
Australia, en los campos de la banca y de la transportación. Así, podemos
concluir, con Kindleberger, acerca de que: en donde el interés público, así
como el privado, están siendo adecuadamente servidos por la empresa privada, existe una buena razón para que el gobierno deje la organización en
manos privadas.
La empresa privada, no obstante, tiene también sus atrasos. Cuando to555

�mamos a los Estados Unidos como un país en el que se produce principalmente por la empresa privada, entonces advertimos que también ésto tiene
sus desventajas:
.
l. Que ahí la producción no es para el consumidor, sino para las ganancias
de la empresa privada. Esta empresa privada no siempre está de acuerdo
con los intereses del consumidor, como así puede ser claramente visto desde
la forma en que la empresa privada trata con alguien que desee ver más
allá de los intereses reales del consumidor. Por ejemplo, alguien que desee
publicar un libro acerca de la inseguridad de los vehículos de _motor: "Inseguridad a cualquier velocidad". Esto no fue en favor de los mtereses ~e la
empresa privada y así el autor fue verdaderamente acosado por una fuma
privada productora de los inseguros vehículos de motor, ª. ~l ~ad? que
éste demandó a esa compañía por la respetable suma de vemtitres ID11lones
de dólares. Desde luego, que el demandante tuvo que vérselas con varias
contrariedades, entre otras, se le trató de seducir con muchachas ~ue habí~
sido contratadas con el propósito de atraparlo. Cuando no hay nrnguna uhlidad posible no hay servicio, como acontece en Europa,
donde los ferrocarriles están manejados sobre las bases de la empresa publica.
En la empresa pública vimos, sin embargo, dos desventajas similares: ~unque la producción pueda ser más dirigida a los deseos reales del consllillldor,
la calidad de los productos no es muy buena. Y aunque puedan dar_ ~n
principio mejor servicio, como la producción está basada en dar serv1C10,
en lugar de obtener gananci&lt;lS, el servicio dado es en muchos casos de_ una
calidad mucho más pobre. Y entonces la lucha entre las empresas pública Y
privada está llegando muy cerca a la carrera de precios. Sin embargo, hay
una diferencia:
l. En general, la empresa privad_a está adelantánd~se y g~nando Y puede
ser que por ésto en Austria, por ejemplo, haya habido recientemente una
tendencia a desocializar la industria nacionalizada. En Octubre de 1966, el
gobierno austriaco propuso una relativa al establecimient? de una ?ompa~ía
administradora para manejar líneas estrictamente comerciales: las mdustnas
que habían estado en poder del Estado desde 1946. , .
,
.
2. Pero en los campos particulares la empresa publica está_ ga~ando. en
donde los costos y precios pueden se,r llevados a un más baJo ruvel, o en
donde un mejor servicio a la comunidad es requerido, . o en d?nde es_ n~cesario obtener capital social o donde es necesario obtener objetos principiados para los cuales la empresa privada no está aún interesada.
Ger~chenkron encontró que el mayor atraso de un país se produce c~a~do
éste embarca en el desarrnllo, dejando lo más pesado a la empresa publica.
En otro aspecto, hay también una tendencia a que con e~ amn~nto del
nivel de ingreso, los gastos del gobierno, como un porcentaje nacional de

:n.

ingreso está subiendo, indicando que en el país más desarrollado hay también
una tendencia a un aumento en importancia del sector público.
Estas tendencias a resolver la lucha entre la empresa pública y la privada,
vía compromiso, en el sentido de combinarlas y llevarlas juntas, nos lleva a
los sistemas que comprenden los elementos, tanto de la empresa privada
como de la J?Ública, a los sistemas mixtos:
Formas mixtas: La lucha entre la empresa pública y la privada nos ha
conducido a una mezcla de las dos, a formas mixtas de los dos sistemas.
Como un ejemplo de ésto, puede contar el sistema de transporte público en
Nouméa, en Nueva Caledonia. Hay ciertas y muy detalladas reglas establecidas para este sistema (lo que le da un carácter público), dentro del cual
el inversionista está operando. Las reglas son: los pasajes y las rutas para
las líneas de los autobuses están dispuestas de acuerdo con un horario. La
regla consiste en que el autobús tiene que partir cuando está lleno, o diez
ininutos después de que el primer pasajero esté a bordo.
Hay una pequeña forma general para los autobuses establecida por ese
sistema.
Las ventajas de este sistema, que trabaja muy bien en la práctica, son:
El sistema es muy flexible y conveniente para el público.
No hay problemas de salarios o de impuestos de seguros, ya que el empresario toma sus propios riesgos e ingresos como un operador de taxi quien
conduce por :m propia cuenta y no muchos pagos al gobierno.
Mucha gente se inclina a pensar acerca de que variadas economías del
mundo están siendo agrupadas más cerradamente alrededor de los polos
del sistema americano de empresa privada y del sistema ruso de empresa
pública.
Más aún, dentro de los países, extremos mismos, hay ya una tendencia
hacia cada uno de los sistemas del otro.
El sistema americano de empresa privada, está basado en
- Descentralización de hacer decisiones, vía las firmas privadas.
- Libertad económica.
- Utilidades.
Hay una tendencia hacia el otro sistema. La creciente importancia del sector
público y el de una interferencia del gobierno en la economía, indica que
hay una tendencia a centralizar las decisiones de hacer, menos libertad económica y una producción dirigida hacia el interés público. El gobierno presionó a la empresa privada a mantener los precios bajos, en lugar de altas
utilidades. El incremento de la intervención del gobierno limita la libertad
económica más y más, de tal manera que mucha gente se queja de ésto. El
profesor Regan aún afirmó que la sociedad americana se ha movido hacia
un patrón socialista. ( Alguien diría socialísticamente).

557

�Y lo mismo puede verse en los países que están basados en un sistema de
empresa pública, sólo que en dirección opuesta. Aunque el sistema económico allí, estaba basado originalmente en:
- La centralización de decisión de hacer, vía el planeamiento central.
- Menos libertad económica, ya que todas las decisiones fueron tomadas
por la autoridad central de planeamiento.
- Producción para el interés público.
Hay, ahora, tendencias para incorporar en esos sistemas, elementos del
sistema de empresa privada:
- Descentralización de la decisión de hacer.
- Mayor libertad económica.
- Un mayor papel dado a las utilidades e incentivos personales.
Esto es de tal manera, que "El Economista" preguntó: ¿ Quién usa tal:'
sombrero en nuestros días? Los socialistas usan un sombrero capitalista, los
capitalistas un sombrero rojo. O, de hecho, los dos sistemas están creciendo
1
más cerca uno del otro.
Pero también dentro de los dos sistemas, hay formas mixtas. Permítasenos
considerar primero las formas mixtas dentro de la economía basada en la
empresa privada:
l. Tenemos las formas de propiedad mixta. Las compañías mixtas, pertenecientes en parte al sector público, en parte al sector privado, existen en
muchos países con sistemas económicos basados en la empresa privada, como
en Holanda y Australia. Existen en toda clase de variedades. El gobierno
tiene una participación de la propiedad y uno o algunos comisionados, en
la compañía. Esto puede ser aplicado para ayudar a las compañías privadas
en dificultades, cuando hay un interés público en conservar a la con_ipañí,a
operando, o establecer compañías con interés público por las cuales el mteres
privado no está muy interesado, o -mantener la vista pública en compañías
en las que hay también importantes intereses públicos en juego.
2. Encontramos otro sistema mixto en Francia. Hay dos formas de empresa
pública:
_ Las empresas públicas que están organizadas más o menos como el
servicio público, gas y electricidad, el sistema ferroviario; los trabajadores
son corno sirvientes civiles.
- Lo que ellos llaman régie autonome: administración autónoma. .
El director e5 completamente libre dentro de cierto marco de trabaJo. De
seguro, tiene que tomar en cuenta ciertamente el interés del público, pero
aparte de éso, disfruta de una gran libertad. Es responsable y cuando las
cosas no rtiarchan bien, podrá ser despedido.
Muchas ernoresas trabajan bajo este sistema: los automóviles Renault, los
grandes banc;s, Air France, la televisión francesa, etc. Esto se hizo en la
558

lucha contra el comunismo y para mantenerlo alejado e impedir su entrada.
Estas firmas fueron nacionalizadas y socializadas para dar cierta forma comunista, pero guardando las grandes libertades democráticas.
En la cima de ésto, el Presidente De Gaulle propuso en octubre de 1966,
los siguientes pasos en la misma dirección:
- Dar a los trabajadores voz en el manejo de las empresas.
- Darles una parte de las utilidades.
3. Otra clase de sistema mixto lo encontramos en México, que tiene una
economía basada en los principios del capitalismo y del socialismo.
Allí, el sector público incluye un número de empresas cuya propiedad es
parte pública y parte privada, pero cuyo control es público. Más aún, los
fondos del sector público encontrarnos también que se usan a menudo para
asistir esencialmente a las firmas privadas.
La Nacional Financiera, o institución nacional de financiamiento, es típica, en esta clase de asistencia. El Doctor Calvin P. Blair, dice en la publicación: La política pública y la Empresa Privada en México, que es una
"Compleja institución, la cual combina los elementos hábiles de la influencia
privada y pública. Sus deberes incluyen el desarrollo económico nacional, intervención estatal en la industria, control social de negocios y protección
general del interés público. Toma los capitales privados como sus socios y
frecuentemente los libra de una mala conducción o una equivocada dirección y regularmente presta dinero a firmas privadas y públicas dentro de la
misma industria.·
•
La "mexicanización" de la industria y la adelantada política mexicana, llevaron una entremezcla de intereses públicos y empresa privada, que pueden
contar como un ejemplo de cómo estos dos, pueden llevarse juntos de una
nueva y especial manera:
4. Otro sistema mixto, basado en el sistema de empresa privada, es el del
movimiento "sociocrático": Las Comunidades del Trabajo en Francia y en
Canadá. Estas empresas son firmas privadas, pero con muchos aspectos sociales y públicos, que están más cerca de lo mismo, corno así lo encontramos
en el otro lado de la Cortina de Hierro: Yugoslavia. Lo "sociocrático", indica el principio, que cada grupo o sociedad debe ser gobernado por los
que verdaderamente viven en esa sociedad: esto está determinado, no por
un democrático recuento de votos, sino por la discusión en el grupo. Otro
principio de estas empresas privadas, es que sus propósitos no son el de
hacer ganancias, sino hacer lo más de la mayoría de las vidas de los participantes, incluyendo muchos importantes aspectos públicos y sociales. Y ésto
es porque deberían considerarse aquí corno especiales entre los sistemas mixtos.
La meta de estas empresas para desarrollar las vidas de los participantes,
tanto como sea posible, realizando entre otras, son los siguientes:
559

�l. Incluyendo al trabajador en la dirección, (las empresas son propiedad
de los participantes), y mediante ésto interesándolos verdaderamente en la
empresa.
2. Las empresas llamadas Comunidades del Trabajo, procuran romper la
separación fatal entre el trabajo y la familia, incluyendo la vida familiar
también en la Comunidad del trabajo.
3. Aparte del trabajo profesional, se pone mucha atención a las otras secciones de la vida: deportes, juegos, teatro, educación general, etc., organizados
por el "Servicio Social".
Gracias a los principios arriba mencionados, la relación de los trabajadores
en la vida, llega a ser diferente y en el más alto sentido de la palabra,
pueden llevar a cabo una existencia más humana. Cuando visitamos las Comunidades del Trabajo, es sorprendente que los trabajadores causen mucho
mayor impresión humana y mucho menos que la de un asalariado fatigado
en la empresa puramente capitalista.
Por otra parte, dentro de la economía basada en la empresa pública, hay
también formas mixtas. Como un ejemplo, puede contarse el sistema Yugoslavo de dirección, por sí misma. Este sistema trabaja como sigue: uno
puede estar en el sector privado, si no emplea más de cinco personas. Por
encima de ese número, los negocios pertenecen al sector social, y las empresas están gobernadas en principio, por la decisión de los trabajadores.
No hay confrontación entre "propietarios" y "trabajadores", ni tampoco hay
problemas de relacioles laborales. Las decisiones de los trabajadores gobiernan el alcance y la escala de la corriente de producción. Tiene que juzgarse
acerca de los méritos de los nuevos proyectos para la expansión. El principio
básico es de que nadie puede estar tan interesado en la disposición racional
de los recursos, o e¿ inversiones a largo plazo, para aumentar la producción,
a tal grado como los productores directos, desde que su vida, trabajo y

•

futuro, depende de ellos.
Estas empresas prefieren tener algún elemento de pago como resultado y
así tienen todos los elementos de firmas de empresa privada: descentralización
de decisiones por )lacer, más libertad económica e incentivos personales.
Tienen consejos de trabajadores, sacados de diferentes departamentos. Tienen también, un consejo de gerentes, con el gerente general como presidente,
tomando decisiones por mayoría de votos; algunas de ellas regresan al consejo
de trabajadores para su confirmación.
Los consejos de trabajadores tienen voz principal en todo, también en el
nombramiento de nuevos directores.
La idea es que esas fábricas deberán producir más dinero, no principalmente para mayores salarios a corto tiempo, sino para la expansión que
traerá un mayor aumento en un término a largo plazo. Es en este sentido

560

que desean capi~lizar más; son más como empresas privadas que Comunidades
del Trabajo. Lo principal de estos dos ~pos
d e empresas es que
t'
u
ienen mucho en co~ún.. Ambas son casos fronterizos en sus sistemas pero
en la yugoslava, la direcc1ón por sí misma, el caso fronterizo en el
d'
d 1
'bli
mun o
~ a empresa pu . ca, ~s más parecida a la empresa privada que las Comum~ades del TrabaJo, rruentras que éstas, siendo un caso fronterizo, enfatizan
m~ los aspectos humanos, y es más "pública" en este sentido. y así ambas
están cruzando la línea divisoria en cierto sentido. Esto nos lleva al 'cor '
d
tr t' .
L
azon
e_ nues o ~pico: os aspectos humanos de la lucha entre la empresa pública y la privada.
, El resultado_ de la lucha entre la empresa pública y privada, es que de
e5ta ha em_ergido u~ compromiso, en el sentido de un nuevo fenómeno: la
empresa privada se identifica más a los intereses públicos, y la empresa pública
con los elementos de la empresa privada. En esta lucha los aspectos humanos
han llegado a ir más adelante. Ambos, en la empresa pública y en la privada.
En Alem~i~, por ejemplo, el trabajador ya no se asemeja a un tornillo
0 ~ '.-111ª maquma, ah~ra es más un ser humano, quien comparte la responsabilidad. en las políncas administrativas, desde que está representado en
e_l Cons~JO del Trabajo o Betriebsrat. Este principio de control conjunto ha
sido ~plicado por la Ley en Alemania, tanto en la empresa pública, como en
la privada.
Lo~ consejos de trabajadores en firmas con más de 100 obreros, están
:utonzados_ para nombr~r a 1/3 de los directores, y en algunos casos, aún
asta la rmtad de los directores. Estos consejos son elegidos por los trabajadores por una boleta secreta, y con provisiones democráticas para discutir
el ar~ento Y ~ontrarreplicar. Trabajan uniformemente, previenen huelgas,
Ydan_ nnportancia a la voz de los trabajadores, como los empleados alemanes,
que si:nten que hay que dar a los aspectos humanos, una alta valoración.
Su ~ctitud es: "Hemos aprendido que en una situación de empleo completo,
se nene que mantener a los trabajadores alegres, o ellos se irían rápidamente
con su competidor".
Lo mismo vernos en otros países. En Inglaterra se menciona en las leyes
de. ~acionalización que las industrias nacionalizadas, deberán atender a la
fehc1dad de sus empleados porque:
l. Los trabajadores contentos son más eficientes que los trabajadores descontentos.

~- La alegría de los trabajadores deberá ser un fin en sí mismo. Del
P~er argumento, particularmente, esta idea ha sido tomada en la empresa
privada, en forma especial en los países más desarrollados. Sin embargo no
mucho en los países menos desarrollados, en los que el gerente de la em;resa

561

�privada es muchas veces oscuro en sus políticas de personal, como los capitalistas del siglo XIX, en Europa y América.
Esto significa que en los países menos desarrollados, la empresa pública
tiene la tarea especial de poner un ejemplo al sector de la empresa privada,
observando y considerando las relaciones humanas más en sus políticas de
dirigentes. Esto se hizo, por ejemplo, en Turquía. Allí las empresas de la
Sümerbank y Etibank han proveído los servicios sociales de diversas clases
en una escala considerable. Cada empresa estatal, tuvo que establecer un
Departamento de Bienestar Social. En la mina de Zonguldak, los costos diarios per-cápita de estos servicios fueron considerablemente más de la mitad
de los salarios diarios de los mineros. De acuerdo con el director del Departamento de Bienestar Social, esto fue hecho así, ya que de otra forma los
mineros no irían jamás. Pero esto no puede considerarse como la única razón.
Las plantas pertenecientes al Estado también se consideraron como la mejor
forma de traer mejoras sociales a ciertas regiones.
Las críticas a dar mejores relaciones humanas a los trabajadores en las
empresas públicas, han señalado el hecho de que no es justo dar "bienestar''
a una parte de la economía, la cual dará "malestar" a las otras partes, a
los grupos, por ejemplo, que tienen que pagar por esto, tanto el consumidor
a través de los precios altos, o el contribuyente en general, que tiene que
pagar más altos impuestos. No piensan que sería correcto echar a perder
a un grupo de trabajadores a costa de otros grupos.
Contra esto, sin embargo, se ha sostenido que los beneficios del desarrollo
económico, nunca han sido extendidos sobre toda la población de un país.
Pocos, criticarían al gobierno del Sudán por destinar grandes sumas de
dinero en el proyecto de Gezira, en los terrenos en los que ciertos campesinos se aprovecharían más de éllos.
Pero este mejoramiento de las relaciones humanas por la empresa pública
en países menos desarrollados, debería ser como un proyecto piloto; algo que
debería ser seguido por la empresa privada en esos países. Y aunque esto
resultara anti-económico en un corto plazo, llegaría a ser económico a largo
plazo: si pudiera conducir, a largo plazo, a una más alta productividad.
Así, aunque el economista pudiera ver que los argumentos estrictamente económicos en contra de la prosecución de una política de "empleador modelo",
lo que está mejorando las relaciones humanas de los trabajadores, es por
todos los medios concluyente.
Pero aceptando que aquí hay una tarea para la empresa pública en los
países menos desarrollados, también está el otro lado de la moneda: aquel
de esos aspectos humanos conduciendo a un muy alto nivel del costo de los
productos. Esto nos lleva a la siguiente cuestión: "¿ Qué tendremos que ha-

cer p:rr~ dar una valorización correcta al factor humano, 0 qué tan lejos
debena rr ~~ ,empresa pública en este dar a los aspectos humanos?"
La Oorrus1on
Gh
dio
., Preparatoria para el Proyecto del Río Volta,enana
una contestacion a estas preguntas al afirmar que la empresa pública 'tuvo
que elaborar aluminio a precios que son competitivos en el mercado mundial
humanas de la producción deberían estar en anti·cipo
• '
dperoI las condiciones
di •
e ~ con c10nes prevalecientes en el país y que llevarían a mejores niveles
de ~da. Esto fue elaborado en el sentido de que los trabajadores quedaron
en libertad de llevar a sus familias con ellos, aunque esto fuere un tanto
cost~so . para una !ase de construcción de ocho años. En otro aspecto ha
las siguientes ventajas:
'
y
l. En otra _forma, habría una alta ineficiencia en el tumo del trabajo,
como se menc10na en el Proyecto del Río V olta.
Hanson menciona también que esto prevendría los males socia!es, tales
como la prostitución a larga escala.
3. Y que esto da un ejemplo al resto de Ghana.
Otra, guía de cóm~ la empresa pública debería aplicar esta regla de oro
Y de co~o dar un ejemplo de mejoramiento a las relaciones humanas con
los trab~}adores. en una forma que no aumentara mucho el costo de la
producc1on, o bien que no acarreara "males a los contribuyentes" como así
lo encontramos ~n la U.A.R. Allí, las reladones humanas con los trabajadores se han mejorado, manejando el personal una parte de las ganancias
hechas en 1-as compañías del sector público. La mayor ganancia es hecha
en una empr:~ª, en la que. se maneja más por su personal. Por ejemplo,
en 1~ comparuas que obtuvieron ganancias en el año de 1965 al de 1966
e~;edieron las ganancias del año anterior en cerca &lt;le un 10%, la distribu~
cion _al personal será a~entada e~ . un porcentaje de la mitad de las gan~ncias sobre ese 10%; s1 los beneficios fueran iguales a los de los recientes
an~s .º menos altos que el 10%, la distribución sería la misma; y si los benefici?~ resultaran menos que en los años anteriores, la distribución de los
ben:ficios sería reducida de acuerdo con el mismo porcentaje de reducción
de estos. Casos de compañías las cuales han fallado en repartir utilidades
por razones exteriores al riesgo de su responsabilidad son encomendadas aÍ
plan de Comité de Producción.
En esta fo~ma, las relaciones humanas pueden ser mejoradas, en tanto
qu,e lo~ ~rabajadores se interesen más personalmente en su compañía y sean
mas eficientes sus ~fuerzas para levantar el nivel de la producción, en lugar
de ser una herramienta o una máquina, pero en una forma que no aumente
el costo de la producción y que no traiga "malestar" en lugar de " bienestar"
a los otros grupos de la comunidad: el consumidor o los que pagan impuestos
en general.

563
562

�Conclusión:

Hemos visto que la lucha entre la empresa privada y la pública, ha conducido a nuevas formas de estructura económica: la empresa privada se
preparó más al interés público (como por ejemplo, en Francia donde las
industrias privadas están entrando en contraste, a un plazo largo con el
gobierno, observando la asignación de las ganancias productivas, entre salarios, dividendos, inversiones e investigaciones) y, por otro lado, la empresa
pública, incluyendo los elementos de la empresa privada: más libertad económica, incentivos personales y decisiones más detalladas. Esto es algo
que puede ser visto en todo el mundo; así como en los países con una economía principalmente basada en la empresa pública, como Rusia, Yugoslavia
y Egipto, como en los países con una economía basada principalmente en
la empresa privada como en los Estados Unidos, Alemania, etc., y en los
países donde existe un sistema mixto como México, Francia, etc.
Con estas nuevas formas, los aspectos humanos han venido mejorando
más, tanto en las empresas públicas como en las privadas. En la empresa
privada, dando a los trabajadores más responsabilidad, reparto de las ganancias, etc.; excitando que los trabajadores vayan con sus competidores. Esto
es particularmente válido para una economía de empleo total, en que Veynes
escribió su libro: La Teoría General de la Ocupación, el Interés y el Dinero,
y tuvo su influencia en política económica.
En la empresa pública los aspectos humanos son un fin en sí mismos, en
los países más desarrollados, como en el Reino U nido. En los países menos
desarrollados, los aspectos humanos, son de ser posibles los más importantes;
así las empresas públicas tienen que dar un empleo a la empresa privada
hasta cierto punto. La empesa privada en esos países puede llamársele,
algunas veces, como parecida, -todavía a la del siglo XIX en los sistemas
capitalistas de América y Europa, y entonces la empresa pública en los
países menos desarrollados, no solamente no debería de considerar las técnicas
productivas, sino también los problemas de relaciones humanas y políticas
personales, en los aspectos humanos. Si estos aspectos humanos fueran negados, entonces mucho daño sería hecho y los recursos muy valiosos para el
desarrollo económico, serían mal gastados y su productividad sería baja. La
gente insatisfecha, no produce tanto como la gente contenta, así los aspectos
humanos y la economía mejorarán las relaciones personales yendo mano a
mano, ambas en los sectores públicos y privados.

•

EL PENSAMIENTO ACTIVO DE MASFERRER
DR.

JosÉ

SALVADOR GuANDIQUE

San Salvador, C. A.

BAJO EL ~~To AMPARO DE HuMANITAs, tribuna continental auténtica, que
nos pemut1era desarrollar el año pasado "Vasconcelos y Gavidia", vamos
ahora a enfrentarnos al otro gran autodidacto salvadoreño, Alberto Masferrer, mucho más conocido internacionalmente que el amigo de Daría, porque debe manifestarse algo relevante: entre nosotros la cultura no ha salido
d_e los círculos universitarios ni de los grupos académicos, sino de las redacciones de los periódicos y de los hombres hechos por sí solos, a golpes de
esfuerzo y ~e perseverancia. Gavidia, Masferrer -no olvidemos a Miguel
A?g:l Gama, autor de un Diccionario Histórico Enciclopédico de la Rep~blica de El Salvador, con unos 50 tomos, entre los publicados y los inéditos- demuestran hasta la saciedad lo afirmado. Y entre Francisco y Alberto cabe establecer no sólo coordenadas y abscisas sino el inevitable paralelo -Plutarco enfermó con éste a los historiadores- y a veces la continuidad
o el contraste.1
Si Gavidia fue serenidad; Masferrer resulta antorcha. Y caminan bas~nte armónicos, también cronológicamente: V ersos por Gavidia ( 1884). Páginas_ de Masferrer ( 1893) . Arturo Ambrogi, el benjamín del Modernismo,
a qwen Lugones lanzara aquel fuetazo sangriento de "señorita azul", viene
des~ués, siendo indispensable remarcar cierta alergia de Masferrer para convert1rse en bardo de ésos, abundantes, en nuestras latitudes tropicales, quizá
por cumplir aquello de Baroja: "los poetas gustan mientras no se complican
1

P~ra muestra basta un botón: "Se encargó al señor Académico Honorario don
Gavidia la biografía de don Juan Lindo", - Revista La Universidad, enero a
J~io 1917, M emoria, p. 515. "Nueva Cultura", discurso por don Alberto Masferrer,
leid~ en la apertura de clases universitarias del año lectivo de 1924, siendo Gavidia
~residente del _noveno jurado de oratoria forense en la Facultad de Jurisprudencia.
1Los dos autodidactos orientan así la enseñanza superior!
!~CISCO

564

565

�hasta lo oscuro; porque ser poeta es muy fácil o imposible". Oigamos al
propio don Alberto : •
"Haréis mal en pensar que mis versos son absolutamente malos. No, varios tengo que pudieran entrar en docena con los de poetas contemporáneos
afamados. Siendo así ¡ qué santo me tuvo de su mano para que no los imprimiera! Siempre será un gran mérito mío haber librado al mundo, de
mis versos; tanto más, cuanto que tuve periódicos a mi cargo en épocas en
que verseaba de lo lindo". (Obras, t. II, p. 175, Universidad Autónoma de
El Salvador, 1949).
Esto contraprueba que ostentó aguda autocrítica, no exenta de saludable
sentido del humor; desde el Bravo hasta la Patagonia muchos ocultan, como pecado inconfeso, cuando llegan a la madurez, pésimos versos publicados,
irreflexiblemente, durante los ardores juveniles.2
Masferrer y Gavidia, Maestros, con mayúscula, aunque siguiendo sus personales caminos. En general se llama maestro (con minúscula) , al simple
profesor -primaria, secundaria, preparatoria-; catedrático al universitario,
al de enseñanza superior... Pero es Maestro quien enseña a los pedagogos,
cualquiera que sea su nivel. Ni uno ni otro eran oradores elocuentes ni
doctrinarios con el verbo, pero su magisterio escrito suplió tal falla. No ostentaron atractivas efigies, ni imán para frívolos o superficiales -oh, los
ademanes de Ortega y Gasset; ah, la piel nacarada y la blanca cabeza de
Irureta Goyena; sí, los gestos casi teatrales de nuestro Antonio Caso, depositando su bastón como de plata sobre el escritorio, mas los 2 salvadoreños
ilustres supieron estar a la altura de su mensaje, pese a criterios en contra.ª
Ambos contribuyeron a elevar el nivel ideológico y mental del Istmo, en
medio de los ataques bajos y de la indiferencia cretina, debiendo asentar
esta verdad amarga, a la letra del i.psoslayable Darío, en su madrileña Crónica Literaria:
"En Centro América no ha habido jamás cultura intelectual. . . Hemos
tenido, sí, y en abundancia, dómines pedantes, bachilleres atrevidos, vejigas
de ignorancia, que revientan de admiración o de envidia". Y ese apóstrofe
rubeniano todavía subsiste, si bien algo hemos adelantado. . . Y retornemos
al binomio egregio, muy eurítmico, por encima de diferencias, contadas las
En el Repertorio del Diario del Salvador - lo. enero 1906-- a p. 1356: Gracias
(versos) por Francisco Gavidia. Clemátide (ídem) por Vicente Acosta. _Rísa Ne~ra
(prosa) por Alberto Masferrer, refractario a las musas, al menos a publicar sus mspiraciones, según fiel testimonio.
• "Yo comparto la opinión de los jóvenes en lo relativo a que ninguna de las
figuras del pasado (ni Gavidia, ni Masferrer) tiene la talla de un verdade~o . ma~stro"
(Juuo FAUSTO FERNÁNDEZ, Patria y Juventud en el Mundo de Hoy, M1msteno de
Cultura, San Salvador, 1956, p. 185).
2

simpatías, ya que no faltan miopes pregonando rivalidades entre ellos cuándo se respetaron y estimaron, cada uno en su peculiar órbita desde' el co~enzo masferreriano, mejor, del espaldarazo como escritor, 'el cual corrió
a cargo del gr~ . pipil, si, bien muchos lo ignoren, tal vez debido a que
Masferrer y Gavid1a son mas fecundos que tantos anquilosados doctores. Todavía hay aquí -asentó el primero- quienes se sacan el revólver al oír
la palabra cultura. Y Castelar:. "esos países, esos países, están aún en estado
primitivo..."

lNICIACI6N

Calzada con las iniciales F. A. G. -no Francisco Antonio Gavidia sino
Francisco A. Gamboa, literato y preceptista colombiano, avecindado e~ San
Salvador por entonces-- en el Tomo V de Biblioteca Económica a su cargo
en los albores de esta centuria atómica ( 1900), al margen de 'Prosa Líric~
(ojo al matiz distintivo) leemos, con unción, un enjuiciamiento profético:
"Siete años hace que Francisco Gavidia dijo: ALBERTO MASFERRER tiene
la resolución, la conciencia plena del escritor que conoce sus fuerzas: más
aún, del hombre que analiza el medio social en que vive, mortífero para
el cultivador de las letras, y se sacrifica sonriendo. Es muy joven; su estilo
está, por consiguiente, en formación; con todo, su personalidad tiene ya sobrados contornos, líneas perfectamente claras, acento sincero, para que se
deje de comprender que está sobre los prosistas de la antigua escuela redundante e impersonal, anti-estética y anti-artística de los prosistas prosaicos".4
Y por si faltase: "Añádase a lo dicho, dos cualidades que difícilmente
se hallan en la América Latina: sensibilidad generosa y sinceridad intelectual. No hace concesiones a la moda y no cede sino ante dos poderes:
la belleza artística y la verdad trascendente. Tales comienzos aseguran un
futuro escritor que ejercerá atracción directa sobre la sociedad e influencia
poderosa en sus derroteros. No necesita tomar por guía las modas literarias:
tiene conciencia de la vei:dad estética: asido a esa áncora suyo es el porvenir".5
• Y el mismo I(ubén en sus Dilucidaciones al Canto Errante, latigueando a los farsantes, a propósito de Raimundo Lulio: "¿ Creéis que este fénix resucitado contenga
menos que lo que puede dar la percepción filosófica de hoy cualquiera de los reportes
usuales en cátedras periodísticas y más o menos sorbónicas del día?" (Poesías Completas, Edición, Introducción y Notas de ALFONSO MÉNDBZ PLANCARTE AGUILAR
Madrid, 1954 p. 795).
,
,
• Con posterioridad aparecen valori2aciones: "He oído decir reiteradamente que
Alberto Masferrer es superior a Francisco Gaviclia. Afirmar esto es revelar desconoci-

567
566

�Los acontecimientos respondieron a tal presagio. Puede aplicarse a Masferrer, a partir de la presente admonición, el epíteto de poeta del conocimiento con que Thomas Mann -el demiurgo de La Montaña Mágica- enjuicia a Federico, inmenso Nietzsche, solitario de Sils-Marías, otro poeta del
conocimiento, con o sin Zaratustra.6 Y Masferrer al igual que Ambrogi traspusiera mejor que Gavidia las fronteras centroamericanas, gracias a saber
viajar a su hora. Aquél a los Países Bajos y Sud-América; éste a Chile.
Francisco Antonio se quedó aferrado al San Salvador de sus amores, a su
polis cuzcatleca, con excepción de su efímera estancia en París, objeto de
versiones o anécdotas.7

lNQUIBTUD

Nació Masferrer -24 julio 1868- entre la montaña y una laguna: Alegría se llama dicha población, diríamos aldea, hijo ilegítimo de Leonor Mómiento de la obra de uno y de otro. No es posible un parangón entre ambos. Gavidia
está a muchos metros de altura sobre Masferrer. No hay paralelismo ni en sus vidas,
ni en sus obras. Masferrer es un gran escritor y un periodista insigne, pero carece de
la profundidad filosófica y científica de Gavidia". (NAPOLEÓN RooRÍouEz Rurz,
Gavidia y su Obra, Revista de la Facultad de Humanidades, Universidad de El Salvador, enero-marzo 1959).
• Dejemos la palabra nada menos que a Claudia Lars, poetisa cuzcatleca consagrada: "Tengo que confesar que como expresión estrictamente poética don Alberto
no me cautiva. Prefiero su más sencilla prosa al mejor de sus poemas. Es un buen
versificador, a la manera de ciertos poetas románticos ( no los mejores de la escuela).
Sus versos carecen de fluidez, seguridad y gracia sorpresiva, cualidades literarias
que le sobran cuando escribe en prosa. Sin embargo, es necesario afirmar que la
esencial expresión de Masferrer fue· la del verdadero poeta, aunque para comunicarse
con sus semejantes usara con menos frecuencia las formas de la poesía que las de
la prosa. Hasta en páginas que tratan exclusivamente de realidades amargas, luminosas señales del poeta se encienden aquí y allá, alumbrándolas mejor". (La Prensa
Gráfica, San Salvador, 26 abril 1967). Lo dicho: Masferrer, poeta del conocimiento,
no al uso.
' Con foto y muy bien adornado al estilo de la época, la vera efigie de Alberto
Masferrer en la Revista La Quincena -15 diciembre 1906-- acabado de desempacar
de los Países Bajos, donde fue Cónsul de El Salvador. Esa publicación era dirigida
por Vicente Acosta y colaboraban Gavidia, Román Mayorga Rivas, iniciador del
periodismo centroamericano moderno con su "Diario del Salvador"; Santiago l. B~rberena, ingeniero y abogado, matemático e historiador; Calixto Velado, poeta Y ~urista; y Francisco A. Gamboa, pedagogo y literato colombiano. Enviaban trabaJOS
Díaz Mirón, Dacio, Lugones, Ortega, Rufino, José Cuervo, en fin. Sus lectores se
arrebataban los números, no cual ahora, cuando las llamadas páginas culturales son
arrojadas al cesto. ¡ Ocupados los compatriotas en leer sus tiras cómicas!

568

nico. Años más tarde, ya adolescente, lo protege, al modo criollo, su padre,
Enrique Masferrer, quien lo mandara a un colegio de San Salvador para
hacerlo, siquiera, bachiller, si no doctor. ¡ Ambición de tantos y tantos señores provincianos! Pero Alberto no era para las aulas ni el memorismo. Tampoco sufría los recintos cerrados, fríos, inhumanos. Lo atrajo el bosque, la
!:anura, los horizontes. Y pronto abandona los estudios -vanos estudÍos
formales- para irse a rodar tierra, alto el corazórt y claras las pupilas, al
lado de un tío pintoresco, Miguel Mónico, errabundo y aficionado a las
peleas de gallos, digno de la pluma de José Rubén Romero, el de Pito Pérez.
Las montañas de Honduras le impregnaron el alma de silencio y grandeza,
azules, enhiestas. Los maravillosos lagos nicaragüenses, ésos del azul suave
y acogedor, a diferencia del azul cortante de Cuzcatlán que Rubén se llevara dentro, justamente para Chile, también contribuyeron a formar a Masferrer, en humano, no a lo técnico, destacándose rasgo importante: de esas
correrías no resultó ni gallero, ni bebedor, como si el moralista que ya iba
surgiendo en él, estuviese preservado de esas miserias.
Al regresar a sus lares apunta Claudia Lars -"Tolstoi, Carlyle y Henry
George son sus directores espirituales, y en ciertas doctrinas religiosas del
oriente va encontrando, poco a poco, su camino interior''. ( Algo Sobre Alberto Masferrer, La Prensa Gráfica, San Salvador, abril 1967). Mis posee
la lección del peregrinar -y no equivale al vagabundaje sin meta- ésa capaz de llenar el vacío, el ansia indescriptible que aflora, prístina, no la prefabricada de los existencialistas. Masferrer sí supo -al contrario de Gavidia- de ese temblor extraño que dejan los caminos, por decirlo con Barba
Ja~ob, mientras perfilara: "sobre todo aquellos viajes fecundos, mil veces
mejores que los libros; habló con el lirio del campo sobre la belleza y gratuidad de su vestido; habló con la raposa sobre la vida fácil y libre de quien
se contenta con una madriguera; habló con la golondrina y el vencejo, sobre la paz que infunde el aire a quien frecuenta la cima de los montes;
habló con las rocas y los arenales, con los espinos estériles y con las higueras prolíficas, con el árbol y el musgo, con la lluvia y el trueno; con todas
las cosas que se contemplan en la vida errante, si quien ambula es un poeta,
Y cada una le enseñó alguna verdad y alguna parábola" (Estudios y Figuraciones sobre la Vida de Jesús).
Las producciones literai:ias masferrerianas trasuntan acercamiento a la naturaleza, virtud infantil, y de nuevo Barba Jacob nos remarca cómo el héroe algo de niño debe de tener, ello en armonía con su sed de lontananzas,
al grado que, en San Vicente --ciudad salvadoreña, cabecera del Departamento de idéntico nombre- puso en circulación una hoja volante excitando
569

�al pueblo para organizar una Liga Nacional Defensora del Pájaro. Así era
8

Masferrer.
Va don Alberto a Chile, a Nueva York, a San José y dejó tan honda
huella que se le alinea entre los ideólogos anarquistas costarricenses, Y te~dremos ocasión de verlo, recorre Italia -país del arte, clamara Blasco I~añez- y Suiza, enviando de Ginebra colaboraciones a la Revista ~a Quincena, ágora del pensamiento centroamericano, que en 1906 anuncia s~ !legada a San Salvador, luego de habe~ sido Cón_s~ en Holand~ Y Bel~ca,
cátedras abiertas para el eterno investigador, decidido a revolucionar socialmente a este pulgarcito dinámico, varón del Istmo, independientemente de
avatares sensibles.9
No obstante, por encima d~ turbulentos recorrido_s _juvenile~ y asen~dos
periplos adultos, prosiguió su trayectoria re~elde, iruc1ada a f~es ,~el siglo
pasado, al texto de un marginal de Ambrogi, el _orfebre delJeton: Cuando
el golpe militar de los Ezeta (derrocaron al Presidente Menendez; promulgador de la histórica Constitución de 1886, apostillamos) se cr_ey~ ~as:errer
en el imprescindible deber dy hacer ostensible su protesta: ermgro, si~end_o
la huella de Gavidia de Rubén Darlo, Acosta, Castañeda..." ( El Silencio
sobre Masferrer, "D~rio Nuevo", San Salvador, 4 diciembre 1935).
y jamás olvidará nuestro paisaje -no a lo pintoresco, sino en l~ entr~ñable- el cual encierra, entre cerros y volcanes (ininterrumpido des!ile, baJo
un cielo que parece desplomarse sobre las cabezas con sus esn:ellas) si~os del
proceder estremecido que vincula lo~, f~ctores natur~les, al ntm_o s~:1al, Y el
terrible fustigador de "Patria" -penodico que era el, el-"se -~~o, fuerz,a
telúrica en contra de las lacras imperantes, a tono con su M1S1on de America":
¡ Hombres nuevos de América! Alcémonos
• El poeta y periodista Quino Caso, salvadoreño, ha laborado "Masferrer Y l?s
Páºaros", relatando este luminoso incidente. (En Torno a Masferrer. D~to. Edit.
Minist. de Cultura San Salvador, 1956, p. 153). Agregaremos, referencialmente:
p·
Salvadoreñ:S según José Salvador Guandique: "Alberto Masferrer, pensador;
igur~ G "d"a h'umarus·ta·, Juan Cotto, poeta", Diario Latino, 20 noviembre 1943,
F ranc1sco av1 1 ,
palabras liminares de Rafael Heliodoro Valle.
.
.,
• Pasados varios lustros continuaban unidos: "En segiuda aparec10 en San Salvador
el Centro Intelectual Salvadoreño (octubre 1921) co~tituido ~o~ Alberto_ Masfe~re_r,
·
Gav1·d·1a, Arturo Ambroui
o·, Juan Ramón Unarte {tnllllStrO
,
,plelllpotenc1ano
.
C F ranc1sco
en México, y allí murió, entrelineamos) , Manuel Castro Ramírez, Raul_ Andm~, a
mino Campos Jorge y Enrique Lsrdé. Dicho grupo procuraba el estudio de diversos
aspeetos cultu,rales. . ." (Valle, obr• cit -, p • 27). Nos interesa el registro de_ estasy entidades por relatores de la estirpe de Rafael Heliodoro, más allá del terruno. _ ~o
olvidaremos cómo Gavidia postuló en La Quincena ( 1903) el Ensayo de una ftlosof,a
propia o sea latinoamericana.

570

formemos en fila de combate, ensanchemos
el pecho, absorbamos poderosamente el aire
de la vida y que surja y resuene el grito de batalla.
¡ A luchar por América!
¡ A sufrir por América!
¡ A triunfar por América!

PROLEGÓMENO

Nos resolvemos por dicho titular, dada la cuestión archico~ocida: megase
a los latinoamericanos, la categoría de filósofos. Ni siquiera nos admiten como pensadores. Actitud asaz desdeñosa de tratadistas e investigadores europeos, provocando -¿verdad Adler?- un creciente complejo de inferioridad,
síndrome anunciador de graves dolencias.
Basta echarle una vista al Prólogo para Españoles (los de la raza cósmica:
Vasconcelos, Caso, Vaz Ferreira, Gavidia, no cuentan, menos Masferrer) de
La Filosofía, Hoy, por Michele Federico Sciacca -muy elogiable en otros
aspectos- pese a que desea amenguar el escozor causado por su restricción,
mediante un reducidísimo capítulo VIII, "La Filosofía en la América Latina", pp. 513-29 (Ed. L. Miracle, Barcelona, 1955), 16 parvas cuartillas
en comparación con el rico contenido de las restantes. ¿ Seguirán creyendo
allá los vituperios de Papini o los desahogos barojistas? Por mi parte, prefiero el Husserl de Caso al de Gurvitch; el Pitágoras de Vasconcelos al de
Robín; el Mínimum Vital de Masferrer al de Cathrein; el Fedón de Gavidia
al de muchas editoriales dizque prestigiosas; el Deslinde de Reyes al "Breviario de Estética" croceano... Entre paréntesis, don Alberto ostentó su
veta también de esa filosofía en pequeño, el humorismo - tal sostuvimos en
Humanitas en 1966, p. 509- y el ingeniero José María Peralta Lagos le
dedicara: "Y amable supiste esgrimir la burla fina y la ironía sutil contra
el poderoso egoísta y engreído, y manejaste con tu maestría habitual el género festivo ennobleciéndolo" (Masferrer Humorista, de "En Torno a Masferrer", op. cit., p. 191).
A quienes todavía propalan que los dedicados a empeños con la sophía en
estos meridianos -y la Sociología emerge tangencial- andamos definitivamente perdidos: "Por el contrario, como hemos indicado, la América Latina,
superada la fase preparatoria y habiendo abordado a la filosofía, manifiesta
una verdadera sensibilidad filosófica. En este sentido, repito, tiene una madurez especulativa que por ahora le falta a los Estados Unidos de América.
Desde este punto de vista, la América Latina está más cerca de la cultura

571

�occidental y más próxima a alcanzar el nivel europeo, pese además a sus mgenuidades" .10
Semejante reconocimiento del citado Sciacca -obr. cit., p. 514-- admite modalidades y temperamentos. Pero el tema a desarrollar es Alberto
Masferrer y sus proyecciones, no la querella multicomentada.
Masferrer llegó a la filosofía social, a la sociología -y son distintas: la
primera pretende reformar, y la segunda explicar descriptivamente realidades colectivas- por que le dolia su pueblo, así a Unamuno, España; vía muy
diferente que la de Caso por el derecho, como Vasconcelos; y Gavidia a través de las letras, nunca de las letrillas. De ahí que el cosmos masferreriano
o la sublime figura de Jesús, surjan un tanto exóticos para quienes se han
iniciado en las conocidas corrientes europeas, racionalistas o intuitivas, de
Kant a Bergson. Todavía en el estilo -integra al hombre, según Boileau-,
Masferrer desconoció el preciosismo, a la manera de los videntes -Pascal,
Nietzsche- porque los calculadores pulen y repulen -Sartre, Ortega-, saben
iluminar tipográficamente sus párrafos, utilizando sustantivos y verbos de
acuerdo con su peso atómico y, artífices supremos, llegan hasta teatralizar
variados recursos, labor practicada ante la admiración de los lectores, subyugados bajo la relojería azorinesca cuando huyen de las aceradas admoniciones de don Alberto. Bien apunta José Luis Martínez: "Su mensaje esencial de civilizador no sufre mella ni pierde vigor por los tropiezos de su pluma
y aún con ellos nos hace admirar más al hombre que, haciendo violencia
"' a sus propios recursos y a su tiempo, pudo legarnos un fermento de justicia
social y un impulso educativo que constituyen una lección perdurable para
nuestra América". (Introducción a Masferrer, de "En Tomo a Masferrer",
Depto. Ed. Minist. de Cultura, San Salvador, 1956, p. 78).
Dicho a la llana, sin ambages: el Maestro salvadoreño orla a los escritores vivíparos y no ovípar~s. Nunca logrará empollar por meses, pues le
urgía lanzar su mensaje, frente al cual resultan de más las coqueterías retó11
ricas. Para ser estilista le faltaron holganza y vanidad, sin olvido de que
mucha de su producción, brota de ese acoso cotidiano, del agobiante que'º "Otra característica del pensamiento latinoamericano es una fuerte necesidad de
independencia: no quieren reducirse al papel de productores de materias primas Y
de consumidores de productos espirituales. Evidentemente se trata, más que de una
realidad, de una aspiración..." (G. FRANCOVICH, La Filosofía en Bolivia, Buenos
Aires, 1945, p. 155).
11 Así trataba Masferrer a sus contemporáneos, él, a quien cobardes enemigos motejan de yoísta: "Ayer fueron dos años que falleció Don Calixto Velado. Hubo un
tiempo en que el título de Don campeaba por encima de todos. Calixto Velado era
Don. Siempre que recordamos su nombre, instintivamente, y dándole toda su romántica expresión a la palabra, decimos Don Calixto". ( Obras, ya cit., t. II, p. 22) •

572

hac:r perio~ístico: la neces~dad del editorial, esa presión de la nota inforn;anva y ~nentadora y --digámoslo pronto- el imperativo de llenar el vac10 de ~l~ redactor que no se presenta a trabajar. No alcanzaría Masf
el narc1s15:110 de recopilar sus Obras Completas, ni siquiera las Selectaserr~
su modestia llegó a admitir las censuras d I h
.
.
S b li N
e umarusta y rector de verdad
ar e o avarrete, sobre la toma de la Bastill
.
.'
· t l
¡ 12 A
a en memorable mtercambm
m e ectua .
penas sus gratuitos adversarios se atrevieron
pavorreal.
a decir que era
la llanura sin cargos públicos ni condecorac1ones
.
EnMasferrer
tr luchó desde
.
1 l;ues das. mercunal:s repúblicas, que no democracias, los exponentes d~
~ ama a ~telectua_lidad llevan agua a su molino valiéndose de la polinea o de la diplomacia o, al menos de la rectoría de la Universidad
V
c~nc~los encontró. resonancia para su prédica de la Secretaría de Ed~~aci::
Pubhca a la candidatura presidencial, pasando por la rectoría de la UNAM
Y_ ~onste que le debo un prólogo para mi "Itinerario Filosófico" (Cuarta edi~
c~ 1!63, Impr. Gute_~ber~, Santa Ana, El Salvador), siendo su rendido
a
~a or. Caso tamb1en figuró, rector del Alma Mater mexicana y dese~penara fugazmente la representación diplomática de México en Chile
N_rnguno de, esos honores le dieron a Masferrer, especie de bestia negra se~
gun
cuzcatlecos y a quien pretenden cap1ºtalizar en sus man10' ·
b los
1 retrogrados
.
ras os extrerrustas. Masferrer, con su magisterio y su acción, se mantuvo
:ntre_ dos fuego~, de car~ a todos los peligros, víctima de cualquier embosada . los de amba le odiaron por su evangelio social; y los de abajo muchas
v:ces c~eye~on que no les defendía con la suficiente entereza. En tales condiCIO~es _Jamas sabremos aquilatarlo considerándole un profesor tranquilo O un
periodista adocenado. 13

COSMOGONÍA y

ANTROPOLOGÍA

Será tarea estéril intentar la exégesis de aquel m 51gne cuzcatleco en perenne Y enconada lucha contra la mediocridad -y cuánto pesa ahora, 1967,, V
er En los Jardines de Academo por Sarbelio Navarrete Talleres G áf
e·
neros
'
r reos
ISl ' San Salvador, 1942, p. 3 5O• Por cierto Navarrete corrigió
a Ortega
allí
e mal uso del verbo periclitar, según desarrollamos en "Gavidia el Ami
d D ,p~r
t. I, not. 13, pp. 28l-2.
,
go e ano ,
13

Tal influ!ó en lo expresado por Martínez -obr. cit., p. 65-: "Al
O de
:~u~llos a qwenes llamamos Maestros de América, debe sumarse el nomb::UXe un
gmal Y profundo pensador y apóstol salvadoreño, Alberto Masferrer cuya ob
pesar de . habe
· d o h ueua d ecmva
• • en su propio país y en toda 'Centroamérica
ra, a
. r d eJa
no es suI1c1entemente conocida en el resto del Continente".
'

573

�aplastante, desconociendo: "nuestro saber es como la sombra de una nube
que el viento arrebata. Que si alzamos los ojos, ya no hay nube; si los bajamos, ya no hay sombra". Masferrer construyó su lógica, a kilómetros de la
aristotélica, de la neokantiana, de la fenomenológica, por decirlo a su giro:
"Según la pureza de tus ojos así verás. ¿Enalteció tu entendimiento y purificó tu corazón? Entonces, era verdad".
En personal vía ( Las Siete Cuerdas de la Lira, "Casa América", México,
D. F., p. 13) instaura un perspectivismo moral, por encima de críticos a
la violeta o de mentores aferrados a sus libracos, en un ambiente donde
lo preferible, en la obstusa mentalidad de los sanchos pueblerinos, radica en
repetir lo ya dicho por rutinarios catedráticos, ahitos de folletería extranjera. ¡ Inconcebible tanto coraje afrontando panurgos y fenicios! Entre datos orientalistas y modernos, cabe es Lira, flota, radical y angustioso, el problema de Dios. Masferrer, ante el Universo, persigue sus arcanos, abordando
seres y cosas exhaustivamente, emprendiendo el dilatado camino que conduce a los orígenes, en pos de las primigenias iluminaciones.
"Nada es aquella substancia única y total que llenaba los espacios antes
de que fuesen los mundos". En esa nada -acotamos--- concebida positivamente, al viso de Jaspers y no mera negación del ser, aparecen, bajo el influjo divino, dos fuerzas antagónicas: una, constructiva, que trata de multiplicarse; y otra, unitaria, pugnando por la integridad plena. Aquélla tiende
a la movilidad. Ésta a la quietud. La dualidad expuesta - recordemos al
Zoroastro nítido, fuera d~l vociferante nietzscheano-- en actividad energética convierte el Caos en Cosmos.
Este florece en 7 manifestaciones esenciales: Tierra, Agua, Aire, Fuego,
Energía, Atracción y Luz. Tales fluídos son facetas del mismo movimiento,
etéreo vibrar, "las 7 Cuerdas de la Lira Divina en la cual un artista supremo
tañe la sinfonía del Universo". Y ya sabemos, con o sin Heidegger, cuánto
en los poetas del conocimiento palpita honda y definitiva entraña.
Tan multifacético esquema rememora a los presocráticos o elementistas,
sintetizados por Empédocles de Agrigento al ofrecemos su cuádruple teoría,
simbolizada, a maravilla, sobre la cúpula del Hospicio Cabañas -Capilla
Sixtina de América- por José Clemente Orozco en Guadalajara. Masferrer desenvuelve reflexión eidética, poesía trascendente, proclive a es_s:.uelas
orientales, llegadas a Grecia bajo la avizorante guardia de Pitágoras, mejor
ritmo que número, si creemos al Ulises Criollo. Semejante intento de explicar el mundo -de Caos a Cosmos--, nada tiene ni tendrá que ver con
ningún materialismo, debido a su intocada espiritualidad.
La cosmogonía masferreriana analizada a fondo -huecas las interjecciones de hermeneutas improvisados que apenas tartamudean párrafos del salvadoreño enhiesto, incansable lapidador de los figurones que padecemos-, en

vez de. q~edar_se en una topografía cosista, llega al hombre
angustia iluminada ad1'etivó Gonz'l
' crucial aporética,
.
'
a ez y C ontreras.14
. ~oncebunos la forma del hombre -aclaró Masferre
viviente, compuesta por el cuerp
b
.
. r- Y la de todo ser
tancia anímica y por la mente o o bsu s~nc1a material, por el Alma o subs'bl
o su stanc1a lumínica El .
1
s1 e; la segunda implica
t
f
.
primero es o senun rans armarse· y la t
al b
.
tualmente hablando. O sea.. d e Ia Cosmogonía
'
a la ercera
Ant
1um, ra ilmtelec, .
en su propia senda U nam
,
ropo og1a F osofica
.
uno apoyase en la tragedia de lo p d K.
gaard, vivencia teológica, a partir de la cul a ori .
. asa o. ierk_econ su nadalogía. Masferrer luch
p
gmal. Heidegger, en brega
Iván y mucho de Aliocha h
a enKtre ellos, atormentado, con algo de
' ermanos aramazov. y por ello
p~ en su ascensión, irrequieto incurable hasta ue
' ensaya otro
desberro después de un dif' ·1
'd '
q ' al regreso de penoso
.
'
1ci recorn o entre San Marco L
c~p1ta!, desde Honduras, traidora dolencia acalló aquella v;z yer::ppa , y _esta
.
.
aso cmco
d,1as sm poder expresar, teruendo
mtactas sus facultades p
d
.
c1pulos, dos o tres, lo vieron, le hablaron. Los conoció 1:~os e_ ,s~ d_1shablarles, pero la enfermedad le hab'a
. d 1
:
sonno, quiso
El . . I '
I
qwta o a memoria de las palab
Ro;e10 "eon, ve~cido, l~oró, lloró. Prometeo estaba encadenado". (Alfo::
ac, Los Ultunos D1as de Masferrer" de En t orno a M asf errer, p. 278).

MÍSTICA

El :"'1aestro también sucumbiera a la tentación de buscar
1 . .
de Cnsto aunqu
f
.
en e misteno
. '
e en orma extraordmaria, muy distante de Renán Pa ini
Maunac.
vez cabría acercarlo a Miró, sólo que éste fue pl, f '
pd '
Alberto existencial.
as ico Y on

:ªI

"F.studios y Figuraciones so~re la Vida de Jesús" contiene --en el sentir
del pedagogo cuzcatleco Francisco Morán- "en equilib .
íf
las cualidades forro I d
.· .
. _no magn ico, todas
..
a es el escntor. su don de expres1on poética 1 dif' ·1
facilidad
de su estilo y su 1enguaje, la diafanidad de cristal que es, debe
a
1c1
.
repebrlo, su 1'deal de poeta y escritor".
.
,
,
mos
y transcribe, en apoyo de sus asertos esta luminosa estampa de María:
""D~n Alberto. Masferre~, a través ?e sus más fértiles ensayos y disquisiciones
brind,
• 0
a oporturudad ergw.da de ser siempre un inconforme de mante
r· '
y smce
· d" d ¡
,
nerse ll'llle
hitos ro, nn ien o e culto_ a la verdad -a su verdad que tenazmente contradijo háy costumbres predommantes en el medio en que le t ' · ·
nerse desa
d
, ·
.
.
oco vivir-, Y a mante'
arroJando al viento y al surco mucha simien te, que apenas ahora ngra·,o Y agoruco,
•
~
rec1en germma, y florecerá, fructificando en no leJ·ana estaci'o' d ¡
anos venidero
,
n e os
. s" • (GILBERTO GONZALEZ
Y CoNTRERAS Hombres Entre L
'
ava y Pinos,
eosta-Amic, México, 1946).

575
574

�"Por el camino polvoriento iba la joven galilea, sueltos al viento los bucles
de oro y seda, con más luz en los ojos que los zafiros del azul, más leve Y
grácil que las espigas del trigal, más jubilosa y cantarina que los mirlos, más
juguetona que la brisa, más extasiada que las alondras. Emergían de todo su
ser la sonrisa y el canto, cual si la bienaventuranza de todas las cosas tuviera en ella su manantial; como si toda aquella claridad y aquella gracia
fueran sólo el reflejo de su corazón", agregando: "no es un comentario bíblico más; es una novedosa, revolucionaria interpretación del Hijo del Hom15
bre, al nivel de la cultura y la experiencia social del siglo
•
Presionados por un Mínimum Vital muy pocos paran rmentes en este IDISticismo activo, orientador, si bien ( 1927) Julio Enrique Avila, salvadoreño
de nota, aeda, exalta la última producción: Estudios y Figuraciones 'Sobre
la Vida de Jesús. No se vaya a suponer que este volumen, por el tema que
trata, tan sugestivo y por lo mismo tan explotado, sea un libro más sobre
Cristo no • es un libro nuevo sobre el Mesías. La divina tragedia, y el esce' de evocaciones, siempre serán los mismos; pe_ro ~~y una def1nario, ' mago
nida personalidad en las apreciaciones, en el concepto filosofico, y, ~obre
todo en el estilo. Virtuoso estilo que sabe ofrendarnos lo profundo, aun lo
turbio con la fresca y diáfana sencillez de un sorbo de agua. El libro, antes
que t~do es una obra de amor. La metafísica no ha entumecido la agilidad
'
•
•
' " 16
de su pensamiento,
hondo a fuerza de comprensiva
simpatia
.
Avila insiste en el contraste entre Juan y Jesús, cuando, en las márgenes
del Jordán éste "se encuentra con el áspero asceta que predicaba pe~~encia, prescribía la repartición de los bienes y amenazaba con el externuruo a
quien no se purificara", lo que nos trae reminiscencias de la severa pelícu~a
de Pasolini, donde un marxista revive a Cristo, de acuerdo con el Evangelio

?CX" .

de Mateo.
Inmersos en la obsesión social, socialista (no comunista) de Masferrer, esta
mística, preludio de su mensaje reformador, pasa punto me~os que inadv~rtida. Desde el Bravo hasta la Patagonia, se precipitan encrrna de cualqmer
escritor de segunda o tercera fila, con tal que sea europeo, norteamericano
ruso, valgan las tendencias imperantes. ¿ Cuántos salvadoreños, no digam~s
0
centroamericanos han meditado en ese Cristo autóctono? Ya sostuvo Gavi'
, .
dia en alguna oportunidad: Hay dos peligros amagando a la Amenca nues-

1• Alberto Masferrer o La Conciencia Social de un Pueblo por FRANCISCO MoRÁN
en "En Tomo a Masferrer'', ya cit., pp. 13-50, lleva un liminar del autor glosado:
"De milenio en milenio los hombres necesitan una palabra nueva. Es la palabra renovadora y purificadora. Es como una llama que viene a con~umir todo lo que es
desecho y escoria. Es como un viento que viene a secar y airear todo lo que es
pantano y miasma,,.

1• Con

576

el título del libro, de "En Tomo a Masferrer", ya cit., pp. 177-181.

tra: "el dogmatismo, que la hace muy unitadora sin que lo sea con acierto·
desconocimiento del principio de identidad, que la hace no ver lo qu~
tiene de bueno en sí misma, y tomar como bueno todo lo de las otras razas
aunque s~a inferior a lo suyo, y aunque sea malo". Mientras tanto, el Jesú~
masferrenano duerme el más injusto de los sueños en los estantes de las bibliot_ecas, ocupados cual viven aquí por el último cuadernillo firmado por
algwen con no1;1~re y apellido difíciles de pronunciar. ¡ No faltan adoquines
que a esas estenles lecturas las consideran última palabra! Qué le vamos
a hacer...
Y_ el

_Sin em~argo, el cristianismo, por su esencia universal, animó el pensa~ento activo de Masferrer, activo porque palpita creador, no como los ponnficadores que, validos de una cátedra o de un renombre manufacturado
se llenan la b~ca rindiendo culto al extranjero sin volver jamás los ojos ~
los autores nacionales. Y éstos no facilitan la tarea: sus ediciones son parcas.
no dejan Diario -qué daríamos por uno a lo Gide o Papini, sin el deta~
llisrno de Amiel- ni correspondencia, ni conversaciones -¡ oh, fiel Eckerman! con su Goethe- ni menos Memorias. Estudiar a Masferrer como a
Gavidia ofrece múltiples incógnitas, casi irresolubles. ¡ Los centroamericanos
somos así. .. !

SOCIOLOGÍA

La disciplina bautizada por Comte confronta, desde sus inicios, peligrosas
encrucijadas. Al no encontrar compartimiento adecuado, inmediatamente se
recurre a la ciencia nueva. . . Por tanto, sus impugnadores han llegado a
vociferar que a ella arriban, sin dificultades y con elegancia, los problemas
que no admiten cabida dentro de las otras materias sociales. En Latinoamérica el confusionismo crece peor merced a esos apresurados catálogos, hechos cual si fuesen directorios telefónicos en los cuales encontramos a sujetos elevados por la politiquería o las influencias al lado de serios investigadores de esas relaciones objetivas, organizadas y activas que constituyen el
meollo de lo colectivo.17
11

En su documentada excepción a tanta bisutería -Nueva Historia de -la Sociología Latinoamericana, ALFREDO PoVIÑA- y no necesita presentació¡i - lmP,renta de
la Universidad de Córdoba, 1959, tres lustros después de haber publicado en el FCE,
México, "Historia de la Sociología Latino-Americana", encontramos un panorama bastante completo, sin rendir tnouto a oportunismos, raro caso entre los deleznables
catálogos a que nos referimos en el texto. Y, curándome en salud, agradezco las referencias a "Datos de Sociología" y a mi labor pedagógica, pp. 311-13. ¡ Los latinoamericanos vivimos tan aislados!

577
H

�Entre nosotros ciertos pedantes que ni se han asomado a los enciclopédicos -Comte, Spencer, Tarde, Gurnplowickz- y menos a los analíticos
-Durkheim, Tonnies, Simroel, Wiese- despotrican, con la audacia que da
la ignorancia, alrededor de cuestiones muy complejas, aún p~ra los entendidos. Entre estos acabados de llegar priva el menguado sentir de que don
Alberto corresponde a los parasociólogos y lo dicen a grito abierto, despectivamente lejos del oleaje socioeconómico en este continente.
Sabido 'tienen quienes bregan hace décadas entre tales escollos cómo el
drama de nuestra sociología, de la sociología centro o latinoamérica, implica
encontrar salida al dilema: O continuamos la ruta teórica europea, preocupada excesivamente de la fundamentación y del 1:11étodo_ -a veces fi~oso~ía
social normativa y no fáctica- ahora que el enc1cloped1smo e~ _Yª histona,
verificamos una serie de inquisiciones prácticas, ayunas de ambiciones meta0
físicas, estadísticas a veces, tal en Norteamérica. Así tócanse las profundidades
del debate sociológico, no sólo en su naturaleza sino en la sue~e futu:a de
la disciplina por lo menos en el aporte que es viable ofrecer, s1, sacudiendo
'
•
18
coyundas extranjerizantes, emprendembs nuestra pr?p1a ~ta. ,
Falta anotar dato evidente: en ocasiones hay meJor soc10log1a, de la constructiva, en autores que no están "profesional ni vocacionalmente" dedica~os
a dicho estudio. Ejemplos a la mano: Sarmiento, Martí, Masferrer. .. Nmguno de ellos presumió, ni le importaba, de sociólogo; tampoco ocuparo~
cátedras ni redactaron esos tristes apuntes con que muchos llenan el reqmsito pr:tendiendo ser mentores. Por consiguiente, los denominados parasociól~gos atesoran mayor alcance y agudeza que los "tratadistas" o "titulares",
incansables asistentes a mesas redondas o reuniones (sobre todo en el e~erior) entre notas publicitarias, y nunca informa~ a qué fueron, permaneciendo años y años en su teatro, inéditos sin remedio.
El Maestro no se suma a ·los ideólogos aferrados al puro conocimient~, Y
adversos a la acción• ni a los tecnócratas, que no logran dar un paso s1 n_o
van acompañados d¡ ayudantes, estadígrafos, cuadros sinópticos y demás. Oigamos a Francisco Morán --obr. cit., p. 37-: "Sorprende que. a~uel hombre sencillo sin usar estadísticas y sin asistir a congresos de especialistas, haya
alcanzado 'a golpes de amor y de intuición, no sólo una visión amplia del
'del analfabetismo en América, sino la situación exacta del homproblema
.
.
•
'd
bre, marginal de la civilización: "El que nene OJOS y no ve; nene 01 os Y
,. Amplio esto• en "Datos de Sociología" -Tipografía "La Nación", S~n S~vador,
1947, capítulo "Noción Actual de la Sociología", pp. 40-8, la cual_ ha ,sido ~1en ca. d
e
Ló EZ NÚÑEZ Horizonte Doctrinal de la Soc1olog1a Latinoamelibra a por ARLOS
P
,
His
•
1953
·
--S villa Publicaciones de la Escuela de Estudios
panoamencanos,
,
ricana
e
'
'
T bº, 1 d ta , p VIN-A So
pp. ¡ o1-4 calificándola cual "síntesis afortunada' .
am 1en a es co o
,
ciología. Assandri, Córdoba, t. I, p. 245.

~y~'::

no
Ma~ expongamos su credo social, pues lo anterior es de "Leer y
Escnbir , me1or localizable en el hacer pedagógico, aunque todo ello repres~~ta, dolorosamente, lo que Mendieta llamó la enfermedad de Centro
Amerzca,
reseñar a Pedro de Alba .• "La educac1on,
·' como f,or. y es del caso
.
mula Vltal, se volvió
cruzada
apostólica
en
la
mente
de
Alberto
Masf errer,
_
.
1vadoreno a qmen el Continente americano debe noble
maestro
sa
_
p
.
.
s ensenanzas;, ens~~or mqu1~to ,: gene~o~ dio forma a su mensaje en la proclama
sobre El M~um Vital , manifiesto revolucionario a despecho de su títul~, de ~pa~encia académica". (En Torno a Masferrer, op. cit. "La Educac1on Vitalista de Masferrer", p. 53). El 10 de agosto de 1928 un viernes
sa~to,_ apareció el Mínimun Vital. Su definición y Alcances e~ la sección
editonal del diario "Patria". Y el 15 del mismo mes, la ú!tun'a tirada.
masferreriana aflora espiritualmente, no fruto de matena·
li La sociología
,
smos mas o menos dialécticos, endemia imperante en estas latitudes, bastante agravada por los que buscan, servilmente, elogios de la izquierda. Preocupado por la lamentable situación de las clases humildes, don Alberto plant~a su mínimum vital: "La satisfacción constante y segura de nuestras necesidades primordiales", postulado básico desenvuelto en dos órdenes: derecho
P~~ el necesitado; deber para el rico. Derecho de vivir para el primero.
~mute del a~orar para el segundo. Todo sin amarguras, sin resentimientos,
sm encono, sm lucha de clases, sin barbas ni metralletas.
. Tal tesis no resulta novedosa pero el salvadoreño la defiende con brío e
lilp~lso: "El_ Estado, la Comuna, tienen como finalidad y obligación pri~anas, trabajar ante todo para que las necesidades del país sean procuradas
igualmente a todos los habitantes del país". Allí esbozó lo que rubricamos
~orno derecho al trabajo, no derecho del trabajo. En ese sentido, su vitalismo, cuya ~énesis fue cosmogónica -Las 7 Cuerdas de la Lira-, reaparece
ostentando mdudable eficacia, adquiriendo tonalidades humanitarias:
"Tratándose del niño, asegurarle el mínimum vital es apenas devolverle
el centés_imo de lo que es suyo". Y por otra vertiente: "El obrero que da
su trabajo; palabra que expresa brevemente este hecho complicado e inconmensurable: dar a cada uno la vida acumulada en sí". El trabajador ---0brero o campesino-- debe gozar antes que nadie del mínimum vital, no por
maostalinismos importados, sino, simple y sencillamente, porque hay que hacerle justicia. De esas directrices los fariseos -piénsese la época y la situación- infirieron que Masferrer era "comunista", y los que sí lo son han
contribuido a ese infundio para usufructuar su memoria, valiéndose de ella
en la tarea de cubrir múltiples penurias mentales.19
19

"En 1920, amigos de varios departamentos de El Salvador iniciaron colectas para ayudarlo ( a Masferrer) . Al saberlo, en carta fechada el 18 de agosto de aquel

579

578

'

�El Maestro -muy al contrario de tantos seudolíderes o ideólogos portátiles, que se quitan y ponen sus "convicciones" al vaivén de las convenienciasviviera y murió pobre, pobrísimo. Jamás hubiese agachado la cabeza ante
las estúpidas consignas del partido comunista, ahíto de tarados o genuflexos.
Su sociología libre, antiacadémica, espontánea era de liberación y paz, espiritualizada, no digestiva como la de tantas magdalenas arrepentidas que hoy
niegan cuanto ayer afirmaron, que hoy se someten a cualquier "orden superior", cuando ayer pregonaban la revolución mundial. El Maestro queda
infinitamente alto para las turbias maquinaciones presupuestívoras de mediocres, incapaces de pergeñar siquiera unas líneas dedicadas a su mensaje
social. 20
Lo reiteramos: la doctrina no aparece original en su fondo, mas es suya
la fuerza persuasiva, el anhelo de superación. Don Alberto luchó por volvernos menos injustos, cosechando amarguras y exilio, y superando a generaciones de literatos, se transformó en reformador, en censor. De ahí que, a
veces, salga agrupado con distinguidos anarquistas... 21
Constantino Láscaris, acucioso investigador, español que imparte extraordinaria cátedra filosófica por la Universidad josefina, en su voluminoso libro
"Desarrollo de las Ideas Filosóficas en Costa Rica", nutrido de orientaciones
valiosas, 631 páginas -1964- bajo el rubro "Alberto Masferrer en Costa
Rica", dedícale lo siguiente a p. 249:
"Ya en el siglo XIX se hicieron presentes en Costa Rica las ideas anarquistas de manera clara. Zambrano y Masferrer las dieron a conocer, y Elías
Jiménez aunque lo estudiamos en el XX, las siguió en el XIX. Pero es de
señalar una característica peculiar del anarquismo en Costa Rica: su pacifismo. Los anarquistas que vamos a encontrar fueron todos ellos hombres
año y publicada en Diario del_ Salvador, después de afirmar que estaba apto, declinó afirmando: "Yo no necesito ni puedo aceptar sino aquello que todo país debe
dar a sus hijos de buena voluntad, trabajo honesto y remuneración equitativa". JUAN
FELIPE ToRuÑo, Diccionario de la Literatura Latinoamericana. Unión Panamericana, Washington, 1963, t. I, p. 74. Ese acto, relatado por el crítico y poeta nicaragüense, doctor Toruño, gran conocedor de la literatura latinoamericana, pinta a don
Alberto cabal. Así exigió Masferrer, a ~u hora, el mínimum vital. ..
20 Ver "El Anarquismo de Masferrer" por Guandique, publicado en La Prensa Gráfica (3 artículos) mayo, 1966, y reproducido por la Revista de Filosofia de la Universidad de Costa Rica, enero-junio, 1966, pp. 183-8, donde analizamos el calificativo de anarquista pacifista que el profesor Láscaris, de dicha Casa de Estudios, atribuye al Maestro.
21 El doctor Juan Felipe Toruño, tan exacto en sus fechas, en su Desarrollo Literario de El Salvador: "El Caso de Masferrer. Alberto Masferrer ( 1868-1932) Perteneció a tres generaciones y se sobrepuso a ellas pero la de él, por la coetaneidad,
fue la que salió del 1890 al 900 y al 10" (Dpto. Ed. del Minist. de Cultura, San
Salvador, 1958, p. 337) .

580

rectos, desinteresados, embebidos de sentido social hombres convencidos de
la bondad natural del hombre".
'
Por otro _lado agrega: _"El salvadoreño Alberto Masferrer ( 1867-1932),
en su recorndo centroamencano pasó por Costa Rica donde fundó el Diario
de Costa Rica en 1885. Pero, además de esta estancia, su influencia fue
grande a ~r~vé~ de sus libros". Y cita a Rogelio Sotela: "A él se le puede
dar un calif1cativo, un atributo singular, un nombre que hace tiempo no puede
sonar: el de Apóstol. Esto fue el Maestro querido: un Apóstol del idealismo".22
Y Láscaris remató : "Varios de sus libros fueron publicados en Costa Rica
Y muy leídos. Su ideología puede verse concentrada en la siguiente frase: 'L~
palabras soberanía, independencia, autonomía, carecen de sentido para los desmedrados, para los miserables, para los mendigos'. Y claro que se ponía de
parte de los mendigos" (pp. 251-52).
Cuando, a~~ por el lo. de marzo de 1945 redactamos un trabajo, con su
nombre, y salio en Letras de México, no se nos cruzara por la mente la connotació~ que conecta a Masferrer con Calicles y Trasímaco por el anarquismo antiguo y Stomer o Bakunin en el moderno; y, con toda la estimación
merecida por el doctor Láscaris, no estamos de acuerdo. Caracteriza a unos
Y otros, individualistas o socialistas, el repudio absoluto a las normas vio-entes
-en "Dios y el Estado, el rival de Marx en la II Internacional manti:ne la
animalidad humana y la rebelión mientras Masferrer enjuicia a los poderosos,
no con afán destructivo sino reformista. Nunca hubiese concordado el cuzcatleco con los vituperios bakuninianos ("todo lo existente en el mundo
no_ es otra ~sa que un producto de la vil materia"), lanzados por aquel'
agitador terrible. Es probable: el Maestro y sus amigos, adentrándose en los
panfletos que llegaban entonces a nuestras playas, oxigenaran el ambiente,
~as dos Alberto persigue un mundo mejor, mediante la armonía, la generosidad y el bien, léxico condenado por Storner en "El Unico y su Propiedad". 23
Ello no implica debilidad, al contrario, cual inferimos de un enfoque:
Gavidia idealizaba la capital de El Salvador, San Salvador, su polis cuzcatleca, y en el famoso Panegírico la describe situada en un abismo de aire y
de luz. En cambio, Masferrer le aplicó el termocauterio del análisis realista

'

" Editara Masferrer en la patria de Juan Santamaría: "En Costa Rica" ( 1900) ;
"Pensamientos y Formas" y ''Notas de Viaje" (misma ed., 1921). Ornar Dengo, destacado educador costarricense, le dedicó "Palabras sobre don Alberto Masferrer" (La
Tribuna, No. 189, 1920); y Rogelio Sotela: "Carta..." (1933).
"' Pov!ÑA, en "Nueva Historia de la Sociología Latinoamericana", ya cit., p. 426,
Programa de Sociología Americana, Universidad de Nariño, 1947, por el profesor
IGNACIO RoDRÍGUEZ GUERRERO: "Alberto Masferrer y su obra; Francisco Gavidia y
su influjo cultural en Centro América. Sus ideas sociológicas". Pero los ignaros que
niegan a ambos ni se enteran. . .

581

I

�a través de sus protestas airadas, duras: "ésta San Salvador, ciudad de mesones, donde criaturas humanas por lo menos viven suciamente oscuramente
' (casa de vecindad)
' amaga si-'
odiosamente". Porque para el Maestro el mesón
nónimo de tuberculosis, alcoholismo, corrupción familiar. Gavidia adoraba a
esta capital como Heine a su París y tal saltó en El Encomendero. Masferrer
quizá la amó más, pero denunciando sus lacras, sus injusticias, sus lobregueces,
sus tristezas, sin que para ello echara mano del inflado lenguaje, tan grato
a quienes se autodenominan conocedores de la sociología urbana, apoyados
en el único "mérito" de pasearse cotidianamente por sus calles tripulando
raudos automóviles, a veces en amables compañías. . . Ambos dioscuros ostentaron opuesta manera de querer. Váyase lo uno por lo otro.24 Para muestra
basta un botón: en Anaqueles, Revista de la Biblioteca Nacional, San Salvador, mayo 1952 a abril 1953, conviven en dos páginas contiguas, Gavidia,
con 13 títulos y Masferrer -imperdonable- con 6, exposición que, con exigua,
nada distinguió ni a uno ni a otro. (Para el primero ver Bibliografía, en
Gavidia, el Amigo de Darío, t. II, pp. 319-412, Ministerio de Educación, San
Salvador, 1967, último libro del suscrito) .

PEDAGOGÍA

I

Dejemos el preámbulo a Rafael Heliodoro Valle: "Minoría con Voz, pero
sin Voto. Si es discutible que hay una cultura americana, con caracteres específicos, lo es más la existencia de una cultura centroamericana. Ha habido,
sí, una minoría con el anhelo de abrir las ventanas del espíritu hacia el mundo; una minoría con voz, per9 sin voto, porque -a pesar de que las constituciones políticas afirman que la república es democrática y representativala realidad ha sido la hegemonía de una casta militar o de una oligarquía".
(Historia de las Ideas Contemporáneas en Centro América, FCE, México,
1960, p. 29). Contra esos obstáculos, mejor factor, pelea, incansable, heroico,
don Alberto, en un magisterio que tantos calibraron utópico, si no descabellado. Gavidia reclamaba con urgencia desde 1903 - y lo subrayó al venir
24
Masferrer y Gavidia lucharon juntos por múltiples y generosas causas, entre ellas
el ideal de la Patria Grande. En la Primera Convención del Partido Parlamentario
(centroamericanista), el 18 de noviembre de 1894, en San Salvador, se eligió la Junta
Directiva para la Convención del año siguiente: Gavidia, jefe del partido y Masferrer, miembro de dicha Directiva. Para mayores detalles, "Gavidia el Amigo de
Darío", t. II, pp. 264-65, Guandique (Ed. Direc. Gral. de Publicaciones, Minist.
Educ., San Salvador, 1965).

582

por vez primera Vasconcelos a Cuzcatlán- una filosof'1
.
.
,
ª propia• o sea
Iatmoamencana; don Alberto encaro el asunto en otro giro dir t
b 25
"
,
,, "
,
ec o, verte ral.
Que Debemos Saber . Cartas a un Obrero" salió en 1910
·
' ·
"Por ganarse la vida
. eJ·erciendo' un r· ·
, en¡ cuyas
pruneras
pagmas:
0 ~~moore
.
destruye ru se adultera la naturaleza
mental del hombre· L os pod eres mentales
.
de un obrero son substancialmente, los mismos que los d
•
. .
e un artista o de un
hombre de c1enc1a. Tampoco se destruye ni se adultera J
a naturaleza moral
del hombre, por el hecho de ser
obrero.
En
otros
té
1lllll·
.
1
.
os, en nada re rebaja
un hombre porque gane su vida con el trabaJ·o de sus
A,
.
.
manos. s1 es que el
derecho de los obreros a mterverur en el manejo de la com 'd d
'd
,,
26
p
d
•
•
urn a no puede
ser discutI o . ¡ ue en rmagmarse el escándalo caus d 0
.
.
ª por esas admorn-.
ciones en aquellos dichosos lustros, dada la mentalidad reinante!
. Leer y Escribir. ( 1915 ) , iba dirigido tanto a los obrei,os como· a los campesmos y en especial
a los analfabetos
,
.
' pues tan candente problema obsed'1a al
Maestro.
Moran
--ob.
cit.
p.
35-: "produj·o una conmo ·,
.
non que se fue
extendiendo
como
ondas a lo
.,
.
. largo y a lo ancho del Istmo. s·m embargo la
emoc10n
colectiva no produjo
'
.
. . hechos eficaces ni movimien tos cuItura1es coordinados para amenguar s1qwera la mancha afrentosa de est
b'
.
m~a~
figuran en
d
. la zona negra del mayor índice de analfabe•:sm
..., o enel muno
No fue smo hasta 1945, tres décadas después de la primera bli •, d ·
"L
E 'b' "
d
. .,
pu cac1on e
eer y sen .ir , cuan o se ermtto la .,Ley .de Alfabetizaci·o'n, en Guatema1a,
punto de partida
y norma de una acaon sistemática de cultunz' ·, d
.
moo em
1
grupos margmales".
Educador popular y no dómine cabra ni el horrendo Mr Bla k d ·
, M •
"I
.
·
c , escrito por
uan
•
J R amon ohna: a rmtad de los salvadoreños no saben leer. . .,, gritara
l
e Maestro
sacudiendo
el yermo
.
,
. cultural de entonces, y Je debe h aber atra1'do
las iras de
algun
subsecretano
.
. .
. celoso de sus funciones· Aquel!a voz se apago,
en el
desierto
y
todo
s1gu1era
igual.
No' no todo' pues abundan Ios metecos que
.
reruegan de Masferrer, alegando que era un ignorante, que rn· s1qwera
· •
se
doctoró,
que no tuvo "cartón" de bachiller cuando Barcos, Heliodoro V alle
.
TeJera lo enumeran entre los Maestros de relieve continental. El
d'
.
"
. .
segun o
-ob. cit., p. 102- : Al contemplar el paisaJe de la educación en Centro•• Hu.manitas - 1967"Vasconcelos y Gavidia" pp 69 70 do d
.
.
. .
'
· · ,
n e re1atamos el
encuentro del Ufues Cnollo con el gran p1pil. Entonces Gavidia re d, 1 b .
fil oso'f'1co 1atmoamencano
•
•
d e La Quincena, concomitante con uno dcorI o e · tra ªJº
.
· d ¡ Fil f'
H.
, .
e ngerueros en
s~ H ~t~r:'1 e a
oso ,a e~ ts~anoamerica. En la Revista Abside -1942- todavia dmg¡da por don Gabnel Mendez Plancarte habíamos ya tratad
fundamental.
o este aspecto

"" El suscrito
presidió la
, .
. J?rimera comisión elaboradora del Proyecto para promu1.
gar
un
Cod1go
del
TrabaJO
( 1947-8) que no llegaría a los hechos • Hasta hace pocos
_
.
anos tiene El Salvador tal cuerpo de leyes. ,

583

�América entre los educadores que escribieron se divisan cinco de primer
orden: los salvadoreños Juan Ramón U riarte y Alberto M asferrer; los costarricenses Roberto Brenes Mesén y Ornar Dengo; y el guatemalteco Juan
José Arévalo". 27

'

Y Tejera -Masferrer y el Mínimum Vital, de "En Tomo a Masferrer",
p. 233-: " El maestro salvadoreño Alberto Masferrer fue el apóstol en América del movimiento para asegurar a todo trabajador un mínimum vital".
En Gavidia, el Amigo de Daría, t. I, Cap. "El Clamor de la Sangre", p.
278, sugerimos un programa de filosofía latinoamericana, destacando principalmente a los mentores que dejaron obra escrita. Bajo Concepciones Autóctonas, enunciamos: La Filosofía Propia o sea latinoamericana por Gavidia.
Espacio-tiempo histórico en Haya de la Torre. Este Pueblo de América, según Germán Arciniegas. La ideología de Carlos Mariátegui. El Mínimum
Vital de acuerdo con Alberto Masferrer. El Perfil de la Cultura en México,
'
a cargo de Samuel Ramos. Y desde pronto la Raza Cósmica de Vasconcelos.
Sería interesante que los estudiosos volvieran los ojos a estas abandonadas
regiones, dando una tregua a sus continuos escarceos alrededor de pensadores
extraños.28
Luis Alberto Sánchez, ¿Tuvimos Maestros en Nuestra América? Raiga!,
Buenos Aires, 1956, p. 157, emite opinión sobre aquel asunto de poeta o
prosista, ya examinado: "Si juzgamos con cuidado caeremos en la cuenta
de que la prosa de Darío, Nervo, Gómez Carrillo, Ventura. García Calderón,
Díaz Rodríguez, Barrios, Prado, Reyles, Reyes, Zaldumbide, Rodríguez Mendoza, González Martínez, Arévalo Martínez, M asferrer, Larreta, y -last but
no least- Vargas Vila, la prosa posee un encanto único y menos imitable
que el verso. Los cuentos de esa generación no tienen par en el idioma; en
r. A diferencia de la mayoría q"ue se la pasan muy a gusto, Masferrer aprovechó
su consulado en la Revista de la Enseñanza (enero 1915); está "Leer y Escribir",
Roma diciembre 1913; y Florencia, enero, 1914.
28 '
En su renombrada Columna de Humo, RAFAEL HELIODORo VALLE: "Hay un
pequeño gran país: El Salvador. Tierra natal de pensadores como Alberto Masferrer
y Salvador Guandique y de poetas como Francisco Gavidia, Alberto Guerra Trigueros
y Claudia Lars. Es el país más trabajador que hay en Centroamérica y uno de los
más poblados en el hemisferio. (De ABC, México, D. F., 24 de julio de 1956. Reproducido por Opiniones, Ministerio de Educación de El Salvador, 30 de octubre de
1962).
Guerra Trigueros sustituyó a don Alberto en la dirección de "Patria": Resistir,
muchachos de eso se trata, que en Patria siga viviendo Masferrer. Que siga vibrando
en nosotro~ el temblor estelar de su esperan2a, que en nosotros siga ardiendo la viva
llama de su fe, que fluya siempre en nuestras venas la roja sangre de su unive~al
amor. (Guerra Trigueros, "Masferrer se ha ido", de En Torno a Masferrer, ya cit.,
p. 263.

584

cambio, las poesías sí". Tal juzga a los arielistas. Figura Masferrer; se le
olvidó Gavidia, cual les pasa a casi todos los exégetas, sin mengua que en
otra ojeada, el crítico peruano atribuye la abundancia de cuentistas en ~tas
latitudes a pereza mental. ..

PERIODISMO

Comenzaremos por pie de grabado: "Don Alberto Masferrer, quien tan
brillantemente ha representado a El Salvador, con el cargo de Cónsul general en los Reinos de Bélgica e Italia y que dentro de breves días estará
entre nosotros, después de más de dos años de ausencia". Era la bienvenida
al futuro Apóstol, de acuerdo con Sotela. Y no podemos menos que evocar
el consejo dado por Paul Valéry a Miguel Angel Asturias: "vuélvase para
su tierra, sólo allá logrará escribir sus obras verdaderamente grandes", comprobando la necesidad del arraigo para el escritor de estirpe, no el cronista
volandero, ni el snob de las letras o el diarismo, y cuántos de ellos sufrimos
bajo vistosos disfraces.
El Maestro era lobo viejo en achaques periodísticos, mas fue en "Patria"
donde encontró su instrumento divulgativo. A cinco centavos ejemplar, se
agotaba el tiraje: la gente quería leer su editorial. Allí vio la luz, un viernes
10 de agosto de 1928, su Mínimum Vital. Cedamos la palabra a Rafael Antonio Tercero: "Desde el primer número Patria produjo acaloradas discusiones, en las Ciatensas -los viejos autobuses-, en los intermedios de las
funciones teatrales, en el mesón y en las iglesias, en el profesor de instrucción
elemental y en el catedrático universitario, en la señora del mercado, en la
matrona de los comités benéficos, en el ministro de Estado y en el Agente
de Policía. En el Valle de las Hamacas, el pueblo estaba sintiendo uno de
aquellos temblores destructores (San Salvador es ciudad de sismos, agregamos, relatados por Darío, Barba Jacob, Barón Castro). El asombro solamente dejaba su lugar a otro asombro por las múltiples campañas emprendidas en Patria". ( Masferrer, Un Ala contra et Huracán, Dpto. Ed. Ministde Cul~a, San Salvador, 1957, p. 80-1). De ahí una nota póstuma: "Patria es Masferrer y Masferrer es Patria".
A pocos cabe aplicarle lo de Bernard Shaw a Frank Harris: "La querella
de las proezas personales queda para los chicos de las escuelas. Para el hombre adulto, el interés de la lucha reside en las absurdas vicisitudes de la campaña". Nadie más empeñoso en batallas ganadas y perdidas que don Alberto.
Y Patria, en sus manos, transformose en defensor de las causas populares,
justas, gran creyente en la humanidad, si bien cedió en cierta coyuntura al
585

�escepbcISmo: Nadie en la vida -ni aún la madre-,/ nos llega nunca a
contemplar/ en el secreto inexpresable/ de nuestra íntima verdad./ Y es
porque nadie se desprende/ para internarse en nuestro yo/ de su interés m
de su orgullo/ de su amistad ni su rencor. ..29
El pensamiento activo halló fórmula mágica en su periodismo -y éste
muscula el estilo, según Gallegos Valdés- cuando, paradójicamente, el doctor Raúl Andino: "hombre manso y de pocas fobias, tuvo un franco y sincero
horror por el per;odismo, sobre todo por el periodismo profesional, Y sin embargo quizás a pesar suyo, como otros grandes escritores y pensadores de su
talla, un gran periodista ocasional, apostólico y romántico, que no conceptuaba a los periódicos como empresas comerciales o políticas de publicidad. .."
(Maestros Salvadoreños-Alberto Masferrer, Periodista, de En Torno a Masferrer, ya cit., p. 249) Don Alberto, mosquetero del periodismo, periodismo
de luminoso combate; evangelizador, no politiquero; ético, no mercantilista;
ideológico, no publicitario, aunque en sus primeros ímpetus redactara El
Indice ( 1893), defendiendo la candidatura del general Rafael Antonio Gutiérrez para la presidencia de la República.
Al redactar sus editoriales, acosado por las exigencias de las rotativas, carente del "archivo maravilloso" con que contó Heliodoro Valle, señor más
del espíritu que de la letra, amo de las ideas, nunca lugar de citas, hombre
de todas las horas, a lo Gracián, luchó con su demonio interior, con sus ideales
redentores, sin lograr dominarlo por completo. Alentó en él querer poner de
pie lo que andaba de cabeza. Y por eso idolatraba al cíclope de Ambato: "Yo
quiero los genios a lo Hugo, a lo Cervantes, a lo Montalvo, sobre todo a lo
Montalvo".
Pero el diarismo masferreriano articuló algo trascendente -lo aprobaría Salvador Borrego--, no ese otro, efímero, estupendamente descrito: "Captar el
momento en que el hombre solemne dijo una perogrullada, sorprender esa
mariposa instantánea que riega tesoros áureos en el aire de la noticia volandera es una aptitud sólo ganada por quienes captan el matiz nuevo de las
cosa: y lo entregan sobre el papel para deleite de los que cultivan el jardín
milagroso de lo que pasa y se borra con la emoción del siguiente día". (He.. El fino aeda Serafín Quiteño: "Hay algo más importante y más hondo. Lo
que nosotros llamamos conciencia poética. Lo que otros llaman hechizo, _inspiración
-en un sentido de acatamiento a las voce$ de lo alto. Y no sólo en el mstante de
ponerse a la obra, sino en todos y cada uno de los actos d~l vivir.. En ~te sentido
Masferrer fue es, un auténtico poeta. En primer lugar, advierte ba¡o el signo de la
palabra viva. 'En segundo, usa de preferencia los recursos del sentimiento. En_ t:rcero:
Masferrer siempre dice algo. Esto es fundamental. Nunca se puso. a escn~1: para
ser glorioso ni con esa ambición infantil de dejar obra". ( "Personalidad_ Poetica de
Alberto Masferrer; Maestro y Apóstol", de En Torno a Masferrer, ya cit., p. 163).

586

liodoro Valle, Columna de Humo, "Dario de Yucatán" abril 17 de 1956)
Don :Alberto. radiografió un pueblo, todo un pueblo, el s;lvadoreño, el centro~
~encan~, sm detenerse en burilar entrevistas-retratos, a lo Gómez Carrillo,
So~ Redly Y el mismo Rafael. Los atormentados, los obesos, tales místicos
~ac1dos para d~senca~en~r- tormentas sociales, carecen de momento para exquis~teces, en ocasiones s1banticas. Su periodismo no era entretenimiento ni lucro
sm~ cruzada. Hacía ~~lí su ~t~ratura salvadora, no como aquellos que apen~
sostienen la colaborac1on cotidiana, fatal grillete.
Alguna .v~ Vier~. Altamirano, director de El Diario de Hoy, comentando
uno ?e rms li~ros d1Jo que allí salía el pensador atropellado por el periodista.
Pense para m1 sayo: ¡ qué bien! Nada más aburrido que el escritor almidonado, siempre de etiqueta, buscando la palabra bonita. En eso Masferrer
con sus_ con~uos anatemas en contra de los pedantes, ha sido guía de l~
generaciones mtelectuales salvadoreñas.
Por 1912, lo encontramos escribiendo en La Reforma, Santa Ana, dirigida
por el doctor Est~~slao Pérez, médico de muy buena ilustración, gran conocedor de
clas1cos; desde 1915, ya en la capital, en Actualidades, que
cubre 20 anos, a cargo de Salvador Martínez Figueroa; también en San
Salvador, en Revista Científico-Literaria, timoneada por Rafael García Esc~b~r, 1929; en_ La Simiente, Zacatecoluca, a cargo del doctor Ramón López
Junenez, en~c1and? ,algunas de sus incontables actividades en ese renglón,
mas en Patna localizo su verdadero púlpito: "A don Alberto Masferrer se
debe, sin duda alguna, la discusión y planteamiento del escabroso tema soci~l. Desde las columnas de Patria señaló con valentía, los desajustes económicos de las clases salvadoreñas y algunas soluciones que, aunque no fueron
de carácter técnico, sí fueron expresión de un nuevo humanismo social"
(Italo López Vallecillos, El Periodismo en El Salvador, abundante en re~
feréncias3º acerca del Maestro, Ed. Universitaria, San Salvador, 1964, p. 297).

!ºs

Y así: Los Obreros Unidos, Redactores y Editores Alberto Masferrer y
Salvador R. Merlos -26 mayo 1918- Impr. y Encuadernación J. B. Cisneros, donde el segundo analizó "Los Fines del Actual Movimiento Obrero"
Lumen _:_lo. Agosto 1926- conducida por Quino Caso, el de la Liga e~
defensa de los pájaros donde tanto colaboró don Alberto. Y de nuevo Lónez
Vallecillos, obr. cit., p. 346: "Los más grandes periodistas salvadorefios ~ertenecen al diarismo comprendido entre 1873 y 1924. Con las proyecciones y
30

Muchos de esos conflictos sociales provienen aún de la colonia, cuando no hubo
clases sino estamentos, es decir, grupos cerrados, herméticos, sin capilaridad social ni
oportunidades para intercambios: chapetones, criollos, mestizos, ladinos, indios v negros. Tal tesis sostengo en "Presbítero y Doctor José Matías Delgado" -el Hidalgo
salvadoreño y centroamericano-, Ministerio de Educación, San Salvador, 1961, cap.
Estamentos, pp. 77-106.

587

�los raros casos casi actuales, de Alberto Masferrer, Alberto Guerra Trigueros
( sucediera a ~quél en Patria, interlineamos) , y Carlos, B~uer Avilés que, hicieron diarismo de magnífica factura, concluye el mas mteresante penodo
de la prensa salvadoreña. Lo que produce después, con todo y el caso e~traordinario de Napoleón Viera Altamirano, es periodismo de naturaleza diferente". Notable fue la labor masferreriana en Diario del Salvador Y Su
Repertorio, animado por aquel insigne periodista y poeta, Román Mayorga
Rivas, y allí editorializó Barba Jacob, todavía Ricar~o Arenales. .
,
En 1921, se reúnen Masferrer y Juan Ramón Unarte para editar El Dia.
Patria tendrá perennemente una significación muy restringida y muy concreta: significará en primer lugar y sobre todo, la Vida de los Salvadoreños
que viven actualmente. El escudo, la bandera, los próceres, los antepasados,
las guerras con los vecinos, Atlacatl, la mitología india y todo lo demás que
forman el "ayer", pasará a segundo término, por interesante que parezca.
Sin duda, no negaremos el pasado, ni olvidaremos que es la semilla de que
ha nacido el presente. Sólo que, urgidos por la necesidad, y dándonos cuenta
exacta de que estamos viviendo horas de peligro y de dolor, se~ros ~e. que
no nos importa más que nada "ser nosotros mismos, como realid~d viviente
y actuante", concorde con las modalidades e inspiraciones del ambiente mundial nos veremos obligados a concentrar todas nuestras fuerzas en torno
del 'momento que se llama hoy, y a enfocar todas nuestras luces sobre los
hombres, "sobre los salvadoreños que están viviendo en ese momento".31
Esto representa su manera de practicar sociología concreta desde la red~cción. A diferencia de lamentables desorbitados, enfermos por numerosas mfluencias extralógicas puntuadas, al rojo vivo, en las imitaciones de Tarde.
Allí encontrarán los investigadores y también los egresados de la Escuela
de Periodismo materia digna de sus afanes, en vez de dedicarse a encuestar
-valga el terminajo- dóciles cual algunos de sus p~ofesores_ a los patrones
importados, no para adaptarlos ni mejorarlos sino copiando, eJemplo, penoso,
de manía extralógica.32
n Estos enfoques activistas nada tienen en común con la campaña desatada por
1 antipatria en El Salvador pugnando por desprestigiar a nuestros próceres -:-Delado, Ar ce, Can-as, Menéndez, los Ao,1ilar
los Villacorta- tildándoles •como añileros
0 ga
'
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ambiciosos bajo el pretexto de una interpretación sociológica de 1~ mdepen ene•~·
Masferrer 'siempre estuvo lejano a las maquinaciones de los apátridas que todav1a
hoy pretenden usufructuar su nombre Y prestigio.
.. En el Centenario de la muerte del Padre Delgado, la Universidad de El _Salvador
celebró una sesión pública el 12 de noviembre a las diez horas en el_ Paran~~: II.
Síntesis Histórica, política y social de Centro América por do~ Francisco GaV1~1a. Y
hay luto universitario por la muerte de los doctores R~ael V1ctor ?astro, Gu'.11e~o
González y don Alberto Masferrer. Este "siempre lucho por la eqwdad Y la Justicia
entre los hombres". (Rev. La Universidad, junio 1933, pp. 149-50).

588

PRODUCCIÓN

Están por hacerse las Obras Completa de Masferrer, las cuales abarquen
siquiera sus libros y folletos. La recopilación de sus microensayos y artículos
periodísticos sería labor de romanos. Regístranse dos intentos: Obras Completas, San Salvador, Tipografía la Unión, 1945 (2 Tmos); y Obras de Alberto Masferrer, San Salvador, Universidad Autónoma de El Salvador, Talleres Gráficos Cisneros, mismo año (3 Tomos), pero ni éstas ni aquéllas
cumplen a cabalidad, si bien las últimas agrupan sus trabajos publicados
en Costa Rica libros o folletos, nada de diarismo, que es donde anida el
pensamiento activo del Maestro. La bibliografía anexa a En Torno a Mas!errer, consistente en 27 títulos, tampoco resulta acabada.
El reconocido crítico mexicano José Luis Martínez distribuye, obr. cit.,
p. 70, lo publicado por Masferrer "en las siguientes seccit&gt;nes, de muy diversa calidad y significación: a) doctrina social o programas civilizadores;
b) escritos filosófico-religiosos; c) obras literarias, y d) artículos misceláneos.
Sus escritos más importantes y a los que debe Masferrer su prestigio intelectual son los de carácter social. El primero de ellos, ¿Qué debemos hacer?
( 1910), es también el primer esbozo de la doctrina social y cultural que
desarrollara en su obra posterior, penetrado -como lo ha señalado Moránde las ideas tolstoyanas acerca de la justicia social, de la educación y del sentido religioso de la vida. Es particularmente notable este ensayo por cuanto
coincide con el programa que hacia los mismos años perseguía la Revolución
Mexicana ( 1910) y se anticipa a un objetivo que ha venido a intentarse en
otros países años más tarde, la afirmación que formula Masferrer de la urgencia que existe de emancipar la tierra, ya que esta liberación vendrá a
complementar la abolición de la esclavitud, infecunda hasta ahora y mientras no sea abolida la esclavitud de la tierra" Obras, ya cit., t. I, p. 102).
Y destaca enseguida el Programa de Masferrer para alfabetizar a esta América nuestra, en proceso de desarrollo, no sub-desarrollada: "formulado en
1915, desgraciadamente no va a ser escuchado desde luego y sólo comenzará
a convertirse en tarea nacional para varios países hispanoamericanos a partir
de la iniciativa mexicana de Jaime Torres Bodet ( 1944) , y aún será adoptado,
posteriormente, como uno de los objetivos educacionales básicos de la UNESCO. Masferrer advirtió toda la magnitud y todos los aspectos del gran problema, insistiendo sobre todo, en que no será posible la regeneración y la
justicia sociales de los pueblos hispanoamericanos -y especialmente de El
Salvador- mientras no se dé al pueblo el mínimum del pan y de la letra.33
33

Cuando Torres Bodet difundió a los máximos autores iberoamericanos en aquella trascendental Biblioteca Popular, durante el régimen del General Avila Camacho,

589

�Y Humberto Díaz Casanueva -considerado por León Felipe uno de los sobresalientes poetas chilenos contemporáneos: "Junto a Rodó y su generación
de arielistas hay en América otros hombres dilectos menos elegantes pero más
esenciales. Puedo citar entre ellos a Carlos Vaz Ferreira, Alejandro Korn,
Alberto Masferrer. Todos ellos identificados por una común aspiración ética,
ordenados por la misma independencia de espíritu, obsedidos por los múltiples
problemas de su medio". (El Pensamiento vivo de Masferrer, de "En Torno
a Masferrer'', ya cit., p. 157).
En el primer rubro señalado por Martínez, Claudia Lars enuncia: "¿ Qué
Debemos Hacer? (Cartas a un obrero"), Leer y Escribir, La Cultura por medio del libro, El Dinero Maldito, El Libro de la Vida, La Doctrina del Mínimum Vital; y en el segundo: Estudios y Figuraciones sobre la Vid(l de
Jesús, Helios, Las Siete Cuerdas de la Lira, Ensayo sobre el Destino. (La
Prensa Gráfica, San Salvador, 26 abril, 1967).
Lo reiteramos: sus Obras, por verse, aunque las antologías de Martínez
y de Morán indican el rumbo, que ojalá llegue a puerto durante 1968, el
de Alberto Masferrer en El Salvador, pulgarcito de América, pueda que recuerden su inédita labor.. .
Era el cuzcatleco muy apreciado por los ideólogos aztecas: "En 1930 fue
nombrado socio del Ateneo el ilustre pensador mexicano don José Vasconcelos. . . El 12 de diciembre de 1933 fue honrada la tribrma del Ateneo con
la presencia de don José Vasconcelos, uno de los pensadores y escritores
más famosos del continente. Habló acerca de su lejana juventud en el México de la Revolución y tuvo frases de encomio para los Ateneos y Universidades... Cuando terminó su interesante disertación, manifestó que desearía contestar cualquier interrogación que le fuera formulada en relación con
los temas tratados. Uno de los_oyentes le pregrmtó su opinión sobre Alberto
Masferrer, contestando Vasconcelos que nuestro don Alberto pertenece al
grupo de pensadores que trabajan por humanizar la cultura y el arte, extendiéndose en otras consideraciones relativas a la obra de Masferrer". (Ramón López Jiménez, Síntesis Histórica del Ateneo, Rev. Ate1teo, diciembre
1962, p. 34).

DESENLACE

Dej~emos para otro minuto los tremendos reveses acaecidos al Maestro
ª p~ur_ de la campaña en favor del ex-presidente Araujo, de quien fu~
pa~ti~a~~o, Y
le~antami.ent~ comunista de ingrata recordación. Rodríguez
Rwz. Despues ~o la orgia sangrienta de 1932, que todos conocemos.
Masf~~rer, desengan~do, mordido por la soledad y sus recuerdos, está en
el exilio. Se ha rendido en la lucha, pero siempre grande sabe aceptar la
?errota". (Ob. cit.~. Ya la ~arca lo rondaba, y tal vez en aq~ellos días aciagos
~petrara, a lo Rilke, monr su propia muerte, una muerte derivada de su
vida. ..

ª;

Inolvidable testimonio al fallecimiento del ,salvadoreño rebelde:
"San Salvador, 8 septiembre de 1932. Señor Ministro: Tengo la honra
de _e~resar ~ Vue~tra Excelencia, por instrucciones especiales que acabo de
recib1: ?e rm Go~1emo, los sentimientos de condolencia de México por el
falle~~ento del ~u~~e salvadoreño señor don Alberto Masferrer, cuy~ desapanc10n tanto s1grufica en los anales de la vida social de esta herma
R. epu'blica. ~l rogar a Vuestra Excelencia se digne aceptar estas manifestana
c1on~ de pesame, aprovecho la oportunidad para reiterarle las seguridades
de nn más alta y distinguida consideración. Alfonso de Rosenzweig Díaz".
. Oigamos~ Claudia, en s~ Responso: "Diré por fin tu voz, tu voz clamante,/
siempre abnendo la _luz, siempre adelante,/ ¡ cristiana voz de ríos infinitos!/
Voz que suena perdida y dolorosa,/ que no encuentra silencio, ni reposa¡
y está sufriendo en un ciprés de gritos.
'·

BIBLIOGRAFIA
DARÍO Rubén, Cr6nica Literaria, Madrid.
MASFERRER Alberto, Prosa Lírica ( Comentario de Francisco Gavidia), "Biblioteca
Económica", tomo V, San Salvador, 1900.
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MASFERRER Alberto, E studios y Figuraciones sobre la Vida de Jesús, Colección "Biblioteca Popular", volumen 14, Dpto. Editorial Minist. de Cultura San Salvador
23 agosto 1956.
'
'
AMBROGI Arturo, El Silencio sobre Masferrer, "Diario Nuevo", San Salvador 4 diciembre 1935.

siendo aquél Secretario de Educación Pública, hubo el proyecto -auspiciado por Rafael Heliodoro Valle- de que el suscrito formulara el prólogo, las notas e hiciera la
selección para dedicarle un volumen al artífice del Mínimum Vital, pero no se llevó
adelante dicho proyecto...

590

591

�PROLEGÓMENO

MASFERRER Alberto, ¿Qué Debemos Saber? -Cartas a un Obrero- Im
F
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'
pr. unes,

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T~JERA Hum_berto, Masferrer y el Mínimum Vital, de "En Tomo a Masferrer" ya ·t
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, uenos

COSMOGONÍA

Y

ANTROPOLOGÍA

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RocHAC Alfonso, Los U/timos Días de Masferrer, de "En Torno a Masferrer", ya cit.

PERIODISMO
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ya Cit.
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17 b il
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exico
a r
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MÍSTICA
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a Masferrer", ya cit.
MoRÁN Francisco, Alberto Masferrer o la Conciencia de un Publo, de "En Tomo
a Masferrer", ya cit.

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PEDAGOGÍA
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592

PRODUCCIÓN
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DÍAz CASANUEVA Humberto, El Pensamiento Vivo de Masferrer, de "En Torno a
Masferrer", ya cit.
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DESENLACE
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licenciado Guillermo Machón de Paz.

593

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.
GUERRA TRIGUEROS Alberto, Masferrer se ha ido, "En Torno a Masferrer", ya cit.
QuiTEÑO Serafín, Personalidad Poética de Alberto Masferrer, de "En Torno a Masferrer", ya cit.
. .
GuANDIQUE José Salvador, Presbítero y Doctor José Matías Delgado, MllllSt. de Educación, San Salvador, 1961.

EL PENSAMIENTO ECONOMICO DE
JOSE JOAQUIN DE MORA
DR. ROBERT s. SM!TH
Duke University
Durham, North Carolina
Estados Unidos de Norteamérica.

I
EL FENÓMENO QUE EN LA actualidad se denomina "brain drain" (drenaje intelectual) tiene antecedentes en la España del siglo pasado. Por falta de
oportunidad de contribuir con sus luces a su propio país, los emigrados españoles se fueron a enriquecer las letras y las ciencias en otras partes. Hoy
día la emigración intelectual se debe a la disparidad de la remuneración
económica entre un país y otro. En las primeras décadas del siglo XIX,
el español emigró por discrepar coh el sistema político, mayormente cuando
-como en el reinado de Fernando VII- el quedarse en casa hubiera significado la ejecución de una sentencia de encarcelación o de muerte.
El destierro de José Joaquín de Mora no es un caso excepcional, bien que se
trata de una odisea que le lleva a seis países en Europa y América. En todas
partes dejó las huellas de su incansable afán de escribir, redactar revistas y;
fundar colegios. Mora, dice su biógrafo, "vivió y murió con la pluma en
la mano". 1
Nacido en Cádiz en 1783, Mora salió de España por primera vez como
prisionero de guerra; y, casándose con una francesa, vivió en Francia hasta
1814. La Crónica Científica y Literaria de Madrid, fundada en 1817, representa su primer ensayo de periodista. Aunque fue comisionado por el rey a
Liorna para estudiar el mecanismo de un puerto franco, en 1820 vio con
' MIGUEL Lms AMUNÁTEGUI, Don José Joaquín de Mora: A.puntes biográficos
(Santiago, 1888), p. 11.

595

594

•

�agrado la resrauración de la Constitución, intitulando a su revista El Constitucional. Pero ésta terminó su vida breve en 1823, cuando Mora en unión
de tantos otros perseguidos huyó a Inglaterra.
Ya en Londres, se encontró con José María Blanco White, redactor de
El Español (1810-1814) y luego colaborador de Rodolfo Ackermann en la
publicación del periódico Variedades, o Mensajero de Londres ( 1823-25) .
Mora entabló amistad con Blanco White y Ackermann, y los tres se dedicaron
a divulgar a lo largo de las antiguas colonias españolas los conocimientos
útiles a su desarrollo político, científico, y cultural. Mora, con el apoyo de
Ackermann, inauguró el Museo Universal de Ciencias y Artes ( 1835-26) y
redactó el Correo Literario y Político de Londres ( 1826), periódico éste iniciado para reemplazar a Variedades. 2 Entre muchos escritos de Mora en
este período cabe destacar su Catecismo de Economía Política,ª uno de la
serie de catecismos concebidos por Ackermann "a fin de propagar los rudimentos del saber en la América Española".
A fines de 1826, Mora se marchó de Londres con rumbo a Argentina, invitado por el Presidente Rivadavia. A poco de llegar, se encargó de la
Crónica Política y Literaria de Buenos Aires, siendo su colaborador el italiano
Pedro de Angelis. Suspendida esta revista por suprimirse la subvención gubernativa, Mora salió para Chile. Ya había recibido del Presidente Pinto una
bolsa de viaje y la oferta de ayuda financiera para dos proyectos, la fundación del Liceo de Chile y la publicación de El Mercurio Chileno. Mora
redactó el periódico, con la colaboración del Dr. José Passamán; escribió en
gran parte la Constitución de 1828; y fue declarado ciudadano chileno · por
voto del Congreso.
El Mercurio Chileno sobrevivió poco más de un año (lo. abril de 1828
a 15 de julio de 1829), y cuando la guerra civil derrocó a los liberales, Mora
fue preso y desterrado al Per6. En este país ganó la cátedra de filosofía en
el Colegio Militar y participó en el programa de enseñanza libre del Ateneo.
La oposición del partido conservador fue motivo de otra emigración. A invitación del Presidente Santa Cruz se trasladó a Bolivia para ocupar una
cátedra en la Universidad de San Andrés y tomar la dirección del Colegio
Normal de la Paz. De nuevo los elementos conservadores lograron desterrarle,
y en 1836 se encontró otra vez en Lima, en donde redactó El Eco del Protectorado. Volvió a Bolivia en 1837, y después de servir de secretario particular al Mariscal Santa Cruz fue nombrado cónsul y agente confidencial de
2 Sobre la plétora de publicaciones españolas en Londres en esta época, véase Vicente
Llorens Castillo, Liberales y románticos: una emigraci6n española en Inglaterra (Mé-

xico, 1954) .
• Londres, s. f., 1826.

596

la Confede:~~ión Perú-Bolivia en Inglaterra y Francia. Llevado a la Euro a
por esta nns1on, Mora no se encontró en Sud América cuando I d
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o uc1on de la Confederación En 1839 estando
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ernuno e m1tivamente sus relaciones americanas.
,

~Después de una ausencia de veinte años, Mora regresó a España en 1843
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que se public'o D e la z·b
. su princ1·pal b
z ertad del comercio
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wones econonucas.4 Con la colaboraci, d p d d
redactó la R .
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.
on e e ro e Madrazo, Mora
euista Hupano-amerzcana, cuyo único tomo se publicó
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en 1848. Se le nombró cónsul español en Londres en 1856
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drid en 1864.s
, Y muno en Ma-

Las, principales fuentes para . estudiar el pensamiento económico de José
Joaqum de Mora son: el Catecismo de economía política varios artí'cul
El M
· Ch·¡
,
os en
ercurio
z eno,6 y De la libertad del comercio. Cabe decir que esto es
• Sevilla, 1843, y México, 1853.
• Para los datos biográficos y bibliográficos de Mora he consultado las · ·
obras. M GU
L
A
,
'
s1gu1entes
•.
I
EL UIS MUNATEGUI, Don José Joaquín de Mora: Apuntes biográficos
(SantJago, 1888); DOMINGO AMUNÁTEGUI SoLAR, Mora en Bolivia (Santia O 1897).
EsTuARDo
' d e Mora en el Perú: cartas al Mariscal
g ' Santa'
. NÚÑ EZ, D on Jose' ,Joaqum
~;uz (~una, 1961); C~~ FEux TRioo, "José Joaquín de Mora, secretario privado
1 manscal Santa Cruz , Kollasuyo: revista mensual de estudios bolivianos, año II
(enero,. 1940), :5-59; PEDRO PABLO FiouEROA, Diccionario biográfico de Extranjeros
en C~1le (Santiago, 1900J, pp. 15~-154; JosÉ DE MESA y TERESA GISBERT, José
Joaq~m de Mora, secretario del Mariscal Andrés de Santa Cruz (La Paz, 1965); Epistolario: ca_rtas_de Don José Joaquín de Mora a Don Florencio Varela", Revista Chilena de Histona y Geografía, L (1926 ), 35-64· RoBERT M WILL "T.h e Int d 1·
f CI ·
.
'
·
,
ro uc 10n
0
assical Economics into Chile", Hispanic American Historical Review LXIV
( 1964), 1-21. Otros apuntes biográficos y una crítica de la carrera lite;aria de
Mora se encontrará en Billy David Trease, "José J. de Mora a Spaniard Abr d"
(Ph. D. dissertation, University or Michigan 1953 )
'
oa
• L
,
,
.
os artículos sobre temas económicos publicados en El Mercurio Chileno son
los siguientes :
Núm. l (abril, 1828), pp. 5-25: "Economía política: del crédito público, de su
naturaleza, de sus ventajas y de sus principios".
Núm. 2 (~a~o, 1828), pp. 53-62: "Economía política: de los sistemas de hacienda".
Núm. 3 (Juruo, 1828), pp. 101-116: "Economía política: contribuciones".
Núm. 4 (julio, 1828) , pp. 149-171: ''De los bancos de descuento y circulación"
Núm. 5 (agosto, 1828), pp. 197-207: "Aduanas: artículo primero".
Núm. 6 (septiembre, 1828), pp. 245-268: "Aduanas: artículo segundo".
Núm. 7 (octubre, 1828), pp. 327-331: "Banco nacional".
Núm. 9 (diciembre, 1828), pp. 389-408: "Puertos francos" y "Crédito público".

597

�sólo una pequeña parte de los libros, artículos, traducciones y obras literarias
que se deben a la pluma fecunda del ilustre gaditano. Mora no era un economista de profesión, pero tuvo el mérito de comprender la senda que seguían los economistas más destacados de su época y el don de poder organizar
sus ideas en la forma apropiada a su amplia divulgación. Además, destaca el
fin didáctico de sus escritos económicos. Dijo a los chilenos que el motivo
de los artículos sobre economía "no ha sido tanto ilustrar sus principios como
propagar su afición" .7
Mora llama a la economía "la ciencia social por excelencia y antonomasia".
No obstante, siendo una ciencia "nacida casi en nuestro tiempo, no posee
todavía sino un reducido número de reglas fijas y seguras". En otro lugar
trata de la economía política y la estadística comercial ("lo que antes se
llamaba aritmética política") como dos "ciencias que todavía se hallan en
su cuna". En 1929 esbozó un plan para recopilar la estadística geográfica,
demográfica y económica de Chile, la cual podía proporcionar al gobierno
y al pueblo las mismas ventajas que recibieron los ingleses de los datos publicados por la Board of Trade. En otro lugar, lamenta la falta de datos
sobre la agricultura y dice que lo que necesita Chile es un investigador como Arthur Young para "reducir a cuadros metódicos la estadística rural".
La ciencia de las cosas, "he aquí, pues, el gran tópico de la medicina social
moderna".8
En el Catecismo Mora hace hincapié del fin práctico de la economía y censura a los que dudan "que se debe dar el título de ciencia a una colección
de documentos para cuya inteligencia basta sólo la facultad de raciocinar".
Está convencido de que en el mundo económico, igual que en el físico,
hay "fenómenos que preceden a otro, y cuyos resultados pueden calcularse
con más o menos exactitud". El Catecismo lleva un apéndice sobre la enseñanza de la economía, y la "prueba de las ventajas que produce el estudio
Núm. 11 (febrero, 1829), pp. 521-527: "Del comercio de libros en la América del Sur".
Núm. 14 (mayo, 1829), pp. 662-668: "Economía política: bancos" y "Comercio:
interés del dinero".
Núm. 15 (junio, 1829), pp. 677-684: "Comercio".
Núm. 16 (julio, 1829), pp. 725-761: "Economía política: aplicaciones de algunas
verdades de esta ciencia a la situación de Chile" y "Comercio".
Los artículos sobre "Comercio" en junio y julio de 1829 reseñan el libro de ALEXANDRE Mo&amp;EAU DE JoNNES, Le comerce au dix-neuvieme siecle (2 vols. París, 1825).
1
El Mercurio Chileno, 15 de julio, 1829.
• liJl Mercurio Chileno, 15 de junio y 15 de julio, 1829. Adam Smith, dijo. Mora,
"no hubiera podido formar una sola idea exacta sobre el asunto que su geruo profundo abrazó. . . si no hubiese hallado un conjunto inmenso de noticias verídicas
sobre todos los resultados que habían producido en su país los diferentes ramos de
trabajos útiles".

598

de la economía" se refiere al "profundo economista Ricardo, que supo ganar
medio millón de libras esterlinas, empleando el fruto de sus meditaciones
en las especulaciones de la bolsa".
Este encomio de David Ricardo fue superado por su elogio de otro economista inglés, Jonh R. McCulloch. En Londres Mora tuvo la oportunidad
de conversar con McCulloch, quien "pasa por el mayor economista de la
épo~ presente". Inglaterra, "tan fecunda en hábiles economistas", ha producido a Adam Smith, "el padre de la economía política", a Malthus, a
James Mill y otros de la "escuela liberal económico-política", distinguidos,
"no sólo por sus vastas y laboriosas investigaciones, sino también y aún en
más alto grado, por la agudeza, vigor y exactitud de sus argumentos, lo
que se entiende fácilmente al considerar la formidable masa de abusos y
preocupaciones que han tenido que combatir". Por su papel en el movimiento
librecambista en Inglaterra, el "inmortal Huskisson" se cuenta "entre los
más ilustres bienhechores de la humanidad".9
El pensamiento económico de Mora es ecléctico. En el prospecto de un
curso de economía política para el Liceo de Chile propuso un temario basado en las obras de Smith, Say, Ricardo, Storch, McCulloch y Jovellanos.
Además de este famoso asturiano, Mora cita a Pablo Pebrer,1º uno de los
"más profundos y liberales economistas" de España; pero parece singular la
falta de una referencia a Flores Estrada, Canga Argüelles y otros emigrados
españoles que se encontraron en Londres con Mora en 1823-26.
Para Mora la ciencia económica está dividida en cuatro ramos: producción, distribución, cambio y consumo. En cuanto a la producción, los factores
más importantes son el capital y la acumulación de ahorros, "sin los cuales
no puede haber capital". Aunque, según Mora, la prosperidad de la agricultura es inseparable de la de los demás sectores de la economía, la tierra
es el "manantial inagotable de toda riqueza que existe y circula en el globo".
Sigue no sólo a Quesnay sino a Smith al declarar la superioridad de la
agricultura: "si pasamos a examinar las ventajas de la agricultura respecto
a los otros géneros de trabajo, y en cuanto a la cantidad de sus ganancias
líquidas, hablando en general y prescindiendo de las excepciones ocasionadas
por una prosperidad hija del momento, no hay duda que la primera de las
• De la libertad del comercio, pp. 78-79.
Por la referencia en uno de sus escritos a la Casa de Comercio de P. Pebrer y
Cía., parece que Pebrer fue un comerciante residente en Inglaterra; pero hasta ahora
no he encontrado otros datos biográficos. Publicó en Londres varias obras, en inglés
y en español; pero su Coleccwn de memorias y documentos sobre la situaci6n econ6mica de la nacwn española, sus rentas, recursos interiores y exteriores aplicables a
la extinción de su deuda total con aumento de la riqueza pública. . . se publicó en
París ( 1834).
10

599

�artes es igualmente la más pingüe en retornos. Adam Smith, cuyas opiniones
pueden ser controvertidas o modificadas, pero que raras veces se engaña en
materias de hecho, calcula el valor de la renta territorial en una cuarta parte
cuando menos del producto del trabajo empleado en el cultivo. Jamás...
ha dado ni dará tan rica reproducción la misma cantidad de trabajo empleado en las manufacturas".11 Pregunta Mora, a qué se debe el crecimiento
económico tan rápido de los Estados Unidos, y contesta: al "producto neto
mucho mayor que en el país más rico de Europa". Fue un error suponer
que la agricultura no es susceptible de adelantos tan "importantes e ingeniosos como la industria" .12
Por otra parte Mora, lo mismo que Jefferson en los Estados Unidos, está
convencido de que los ciudadanos de un país agrícola son inmunes de los
vicios de una sociedad industrial. Así, "bajo el punto de vista moral" debe
preferirse la agricultura. ''Debemos, pues, contar entre las más felices prerrogativas de nuestro país el que la mayoría de su población pertenezca a la
clase menos expuesta a corromperse ...y sería doloroso que los intereses de
esta preciosa mayoría se sacrificasen a las quimeras impracticables de los
fomentadores de 1a industria..." .13
En cuanto a Chile, Mora declara que su "verdadera riqueza. . . está y
estará por muchos años consignada en la agricultura". Pronosticó una gran
expansión de la exportación de productos alimenticios y de materias primas, a condición de que el gobierno y los hacendados implantasen las mejoras precisas para salir de la "situación presente de atraso y rutina".14
Mora encuentra en la obra de Moreau de Jonnes la explicación de la superioridad de la agricultura inglesa sobre la francesa: en aquel país la agricultura emplea más capital que en éste, y la exportación de los productos
agrícolas produce el capital necesario.
Sobre el régimen de tenenciá de la tierra eI pensamiento de Mora parece
equívoco. Entró en una polémica con Juan Egaña, portavoz de los ricos
hacendados y defensor de los mayorazgos chilenos. El mayorazgo, según Mora,
fue el "único resto que habremos conservado de nuestra antigua 'Servidumbre". Siendo la falta de población el "gran vacío de la prosperidad de Chile",
n El Mercurio Chileno, 1 julio 1828.
España, por desgracia, realizaba un producto neto de la propiedad territorial
mucho menor de lo que debía esperarse de "una tierra tan fértil y de tanta variedad
de frutos preciosos" ( De la libertad del comercio, p. 54). Más adelante Mora reconoce la "falsedad" de un principio fisiocrático, ya que es cierto que "la naturaleza
ayuda tan eficazmente al manufacturero y al comerciante, como al propietario y al
labrador" (pp. 58-59).
" El Mercurio Chileno, lo. septiembre 1828.
" El Mercurio Chileno, lo. de julio de 1828.
12

600

el remedio. obvio, sería el aumento del número de propietarios, "cuya primera
conse:uencia sena la concurrencia de vendedores y la haja de los precios"
Efe~tJ.~amente, la Con~titución_ de 1828 abolió los mayorazgos, pero el re~
sen~en_t? de los duenos de tJ.erras vinculadas fue uno de los motivos de la
expatnacion de Mora.15
. Eg¡m~ sostuvo que los fundos de mayorazgo "eran los que se hallaban meJ~~ cultivad~s" en Chile. Mora no lo negó, pero declaró que "la acumulac10n_ de la nqueza territorial en p ~ manos... sólo puede ser útil cuando
c~a de ~r~nte con la acumulación de la riqueza mercantil O industrial".
Asi, no vacilo en encomiar al Duque de Northumberland el mayor hace _
dado del Reino Unido, que "cultiva sus tierras con el :Uás sabio esmer:
~ ha ga~ado premios en las sociedades científicas, por la perfección que h~
mtroduc1do en muchas operaciones de la labor".16 Luego en 1843 ll
1 "di
..
,
,aIDaa
~s . ar entes panegmstas de la subdivisión de propiedades territoriales"
v1c_t1mas_ d~' una "~al ent:ndida filan~opía". Aunque en algunos países el
latifundio ha servido a vmcular la nqueza en manos improductivas y estéril~", la agri_cultura en gran escala es, por regla general, preferible. "Cien
fracciones contiguas ~e terreno, distribuidas en cien distintos propietarios, no
prod~cen t~ta cant~dad de frutos, ni frutos tan varios O perfectos, corno
reuru~as baJo un rmsmo propietario". Le faltan al pequeño campesino la
capacidad de hacer experimentos, perfeccionar los instrumentos de labor
emplear ~áquinas, y aprovecharse de otros "poderosos estímulos", que sir~
ven a meJorar la explotación agrícola. En fin, recomienda "un sistema de
inquilin~to puramente feudal, más preservado de aquellos abusos", que dice
haber visto en algunos países sudamericanos. En este sistema "el inquilino
posee todas las ventajas del propietario pequeño, sin ninguna de sus desventajas".11 ¡ Parece que habla Egaña!
En la economía de Mora la población juega un papel tan importante como
el capital. Consta por "regla conocida que la población crece a medida que
crecen los medios de subsistencia". Además, según Mora, es una "ley constante de la fuerza procreadora del hombre", que la población crece en razón
de su aglomeración. Las ventajas de una nutrida población se encuentran en
la frecuencia y estrechez de relaciones, los estímulos de un continuo roce y
comunicación, y la comunidad de intereses y necesidades. Al contrario, en
las poblaciones esparcidas a grandes distancias "los estímulos del trabajo se
desvirtúan, la acción del trabajo y de la inteligencia se aísla, se debilita y
'º RicARDo DoNoso, Las ideas políticas en Chile (México, 1946), pp. 81-84 y 131-135.
He buscado sin éxito la Respuesta a la memoria sobre los mayorazgos de Chile, obra
de Mora citada por Donoso.
16
El Mercurio Chileno, 15 de junio de 1829.
11
De la libertad del comercio, pp. 45-51.

601

�se entorpece... y aún la religión misma se pervierte y se enfría". La sociedad
que ofrece la mejor posibilidad de asegurar la estabilidad política es la que
"cuenta entre sus súbditos numerosas clases de gentes acomodadas". Es fácil
deducir de estas y otras páginas de De la libertad del comercio que la filosofía de Mora es lejos de ser igualitaria.
Dándose cuenta de la controversia maltusiana, Mora opina que "Irlanda
y España bastarían para que se pusiesen de acuerdo los antagonistas sobre la
imposibilidad de explicar con una palabra enigmas tan oscuros y enredosos.. .
Por más que digan Mr. Malthus y sus sectarios, el principio productivo de la
especie humana está muy lejos de inspirar el menor recelo en la Península;
y por más que argumenten sus contrarios, este mismo principio se opone a
la felicidad y a la riqueza de los Irlandeses". Mora fue movido a deplorar la
mortandad infantil "verdaderamente extraordinaria" en algunas regiones americanas debida a "la escasez y mala condición de los alimentos"; sin embargo, '"los matrimonios son allí notablemente fecundos". En el Museo Universal, comentando el aumento de la población inglesa (14.5 por ciento de
1801 a 1811, y 18.0 por ciento de 1811 a 1821) llamó esta estadística "el
barómetro indudable de la prosperidad de una nación". En fin, si el censo
registra un aumento demográfico, "no hay duda que hay aumento en los
productos. Si se prolonga la duración media de la vida del hombre, claro es
que hay mejora en su condición, en los alimentos, en las habitaciones, en
todo el mecanismo del orden social".
Denunciando la preocupación mercantilista de acumular los metales preciosos, Mora observa que su mayor o menor abundancia en una nación
"no la hace más rica ni más pobre, que la abundancia de algodón, de cueros
0 de cacao". Es la doctrina que le enseñó Smith: "no hay cosa más común
en todas partes que aquel coi:itinuo clamor de que no hay dinero. La moneda es como el vino, que no puede menos de parecer poco y escaso a todos
aquellos que no tienen con qué comprarlo, ni crédito para que se les
dé fiado". También cita un autor francés para el efecto de que "deplorar
la escasez del numerario... es una necedad".18
En El Mercurio Chileno Mora expone cinco "reglas generales sancionadas
por el consentimiento uniforme de los más sabios economistas", a saber:
1) una nación no debe desear una mayor suma de dinero ci:culante que
lo necesario para sus cambios interiores; 2) la falta de numerano puede suplirse por la mayor actividad [ejemplo: velocidad] de. la moneda exist~nte ;19
la mayor velocidad es efecto del aumento de trabajo, que trae consigo el

~umento de la pr~duc~i~n y la mayor frecuencia de cambios; 4) una cantidad de moneda msufic1ente llega a ser suficiente por su repartición entre
los_ que más la necesitan para "fecundar empresas productivas"; 5 ) este
f~liz re~~ltado "puede obtenerse fácilmente con la creación de bancos de
cuculac1on, descuento y depósito''.
, Pe~~ en seg~da Mora ase~a a sus lectores que las reglas son aplicables
solo para naciones que han cunentado su riqueza pública, y que han tomado el puesto que les corresponde en el mundo fabri.l y comercial". Chile
todavía se halla en la primera de las dos etapas en la vida nacional O sea
en la etapa en que "el dinero fecunda todas las fuentes productivas". Prueba
de l_a condición primitiva del país fue la "escasez dolorosa" del dinero (en
sepqembre de 1828), que "condena al reposo y a la parálisis de capitales inmensos, terrenos fecundos y minas inagotables". Y en mayo de 1829 Mora
escri?ió: "la escasez de numerario ha llegado a un punto increíble". Así, se
admite. que la. escasez ~one~a es al~o diferente de la escasez del vino, y
que bajo las circunstancias Chile necesita "el gran arbitrio del crédito" sea
en la?orma de billetes de banco o por préstamos. "No hay duda que p~ada
la cns1s actual el papel tendrá un giro mucho más seguro y frecuente".
Luego, informó a los "especuladores" chilenos de la baja del tipo de interés en Europa, protestando, sin embargo, que la economía continuaba en
auge. "Si el interés baja, no es porque faltan modos de especular, sino porque todas las especulaciones hallan alimento". Por desgracia, persistía ]a
diferencia "enorme" entre el tipo de interés en Europa y en América.20
En fin, Mora no tiene una teoría monetaria coherente. Dice que el dinero
puede ser un "instrumento peligroso" si circula en "mayor cantidad de la
que necesita para fecundar el trabajo"; pero, ¿ qué cantidad es demasiada?
Una menor cantidad se necesita si hay "mayor actividad de la moneda existente"; y, según Mora, "una de las verdades más luminosas de la economía
política", es la relación entre la cantidad del dinero y los precios agrícolas.
Debido al influjo del tesoro americano a España, los productos industriales
"no experimentaron una notable subida de precio, pero la de los frutos de
la tierra fue desproporcionada". Pero Mora descubre que el alza de los
precios favorece el ritmo de la producción, un factor que puede contrarrestar la tendencia hacia la inflación.21
Hay casi la misma contradicción en la doctrina de Mora sobre la libertad del comercio. En el Catecismo declara que "si una nación importa más
que exporta, ganará ; y si exporta más que importa, perderá en el comercio
exterior". Aquel feliz éxito ha de realizarse por la abolición de los derechos

,. El Mercurio Chileno, lo. de septiembre de 1828.
,. Sobre este punto Mora ofrece el ejemplo de Inglaterra, en donde las transacciones
mercantiles suman .e 132 por cada libra de numerario circulante.

20

:n

El Mercurio Chileno, lo. septiembre de 1828 y 15 de mayo de 1829.
El Mercurio Chileno, 15 de mayo, 1829.

603

602

I

�sobre la importación. La libertad del comercio es un axioma fundado en
las "propensiones irresistibles del corazón humano" y representa el "triunfo
de la inteligencia sobre los intereses torcidos". Después de referirse al "célebre filósofo" norteamericano, William E. Channing, quien recomendó que
se cerrasen de una vez todas las aduanas desde Maine hasta Luisiana, Mora
propone que "quémense en la plaza pública los aranceles". También secunda
el optimismo del mismo Channing, cuya opinión en 1841 fue que "la libertad del comercio, que tanto progresa actualmente en la opinión, es otra
gloriosa prueba de la tendencia de nuestro siglo a la universalidad".22
La política librecambista proporciona el mayor beneficio a la agricultura,
respecto de la "imposibilidad de fomentar la agricultura cuando no se franquea la importación, para que en cambio se franquee la exportación de sus
productos". Para Mora el comercio exterior, igual que el interior, es nada
más que la extensión del benéfico principio de la división del trabajo. El
trueque de los productos de dos países significa que en ambos el trabajo
queda mejor remunerado. La salida del oro y la plata del país que los produce sólo significa que dicho país tiene una ventaja comparativa en la explotación de sus recursos minerales.
Mora censura a los industrialistas de Cataluña por su "espíritu hostil" al
librecambio, prueba de la "incompatibilidad de los intereses de los catalanes
con los de la mayoría inmensa de la nación". Refiriéndose a los "colosos
de industria" en Europa, opina Mora que sería difícil demostrar si crecieron
a causa de la protección aduanera o a pesar de ello.23 No pasa por alto las
repercusiones fiscales de la política aduanera. En primer lugar, llama a las
aduanas "el ramo más costoso del sistema de hacienda", ya que una alta
proporción de los derechos cobrados ha de gastarse en mantener una administración costosa, si se incluye al personal necesario para descubrir el fraude
y perseguir al contrabandista. ·(De paso Mora observa que "el mismo Smith,
que con tanta vehemencia ha combatido la severidad de las leyes fiscales,
no desdeñó aceptar un empleo en las aduanas de Escocia"). Además, "el
principio de los derechos altos es nocivo al tesoro", es decir, los ingresos tienden a hajar con el alza de los derechos. 24
" De la libertad del comercio, pp. 32-33. Los discursos del teólogo Channing citados
por Mora son los siguientes: "The Union", publicado en 1829, y "Address on the
Present Age", escrito en 1841. Se encuentran reimpresos en The Works of Wm. E.
Channing, D.D. (11th ed., Boston, 1849) , I, 333-367, y VI, 147-182.
" Mora anticipó que los derechos ingleses sobre la importación de cereales desaparecería "ante los universales clamores de la nación" y los "gigantescos embates de
la Liga de Manchester", tal como efectivamente se realizó en 1846.
u De la libertad del comercio, pp. 29-31. Curiosa es la apología de Mora por el
contrabandista, "un buen miembro de la sociedad si los reglamentos de su país no

604

C~~do entra a tratar de la política comercial de Chile Mora
modificar
su doctrina profundamente. El M ercurio
. Ch·¡
' d
tiene que
. .,
i eno a opta una pos1c1~~ actua~ente muy defendida por los países en vías de desarrollo. cada
nac1on " neces~t a de una economía política peculiar a su existencia". 2s· Pero
en el pensamiento de Mora la solución no es la industrialización. Pese al
costo de .transp?rte, las manufacturas europeas han de resultar más baratas
Y de ~eJor _calidad que las producidas en el país. Se ofrece por eJ·empl0
las teJas chilenas, " porosas Y 1lenas de materias heterogéneas"
'
de mod0,
que
'
d no •sirven .a "preservar las casas de las lluvias" • El " vergonzoso
atraso"
sta
e e _m~ustna, es ?tra ,~rueba de cómo la falta de competencia, nacida del
P:?tecciorusmo, suprune la propensión natural del hombre hacia la perfecc1on .~e su~ facultades". En cuanto al paro de las operarias de los "toscos telares , ~uJeres que ganan "un jornal mezquino", Mora declara que el ensanchamiento de los ramos de exportación abrirán nuevas oportunidades de
empleo. 26
La ~icultura será la f~ente d: la mayor parte de las divisas que han
~e realiza1:5e en el comercio exterior de Chile. Pero no se olvidará de la
nqueza mmeral, sobre todo el cobre, que "ha empezado y continúa prosperand~ en su carrera". Calcula Mora que la demanda del cobre es "muy
sup~nor a l~~ medios ~c~ales de satisfacerla" y que "el comercio extranjero
de unportac1on es la uruca causa del incremento que ha recibido esta mercadería". En cuanto al cáñamo lino lana harinas vino hierro y "otr
. . .
'
'
'
'
'
os
mfm1tos ramos de exportación", Mora piensa que se ha demorado su desarrollo por falta de capitales. Dedica dos artículos en El Mercurio Chileno a
~,ª crítica del _libro de Moreau de Jonnes para recalcar la idea de que
solo el comercio puede conducir a Chile al alto grado de prosperidad".21
E~ vis~ de lo e~u~to arriba, resulta extraño que Mora quiera "preser:ar' a C~le de la nvalidad ~xtranje~~ en el mercado de productos agrícolas,
por m~d10 de derechos de rmportac1on que, sin embargo, no comprometan
la sub.sIStencia pública en tiempos de escasez y malas cosechas". Además
se~ Mora, es preciso mantener las aduanas y tarifas de géneros indus~
tnales, "como un mal necesario, preparando la época en que esta parte de
hubieran convertido en crimen la acción que sin la declaración del fisco no podría
merecer tal nombre".
"' El Mercurio Chileno, 15 de julio, 1829. En una nación puede haber hombres estudiosos y aplicados que entienden a fondo "todas las doctrinas que se han imaginado
desde Smith hasta Macculloch, y sin embargo es cierto que no habrá en ella un solo
economista capaz de redactar un decreto útil al país". Claro está que Mora no está
hablando de Mora.
"' El Mercurio Chileno, lo. agosto y lo. septiembre, 1828.
21
El Mercurio Chileno, 15 de junio y 15 de julio, 1829.

605

�las contribuciones públicas ocupen un puesto secundario en la escala de
nuestros ingresos". Hace falta un "hombre público bastante ingenioso y entendido, para reemplazar las sumas que producen al erario los derechos de
importación por otras contribuciones menos erizadas de peligros y menos
fértiles en desastres y miserias". En todo caso, los derechos deberán ser
"suaves", no excediendo del 15 por ciento, sobre "aquellos objetos que hacen
agradable y cómoda la vida, y que nuestras circunstancias no nos permiten
elaborar".
Tratando del sistema impositivo en un principio, Mora acepta los preceptos de Smith, aunque trató de añadir "otros preceptos no menos justos"
de Sismondi: que el impuesto recae sobre la renta y no sobre el capital;
que la renta se distingue del producto mismo; que siendo la contribución el
precio de los goces que el gobierno asegura, el que nada goza, nada debe
contribuir"; y que la contribución sea más moderada sobre "riqueza fugitiva".28 Le pareció que la mejor forma de tributación sería por impuestos
sobre la renta de la tierra o bien sobre el arrendamiento de las fincas urbanas. Se refiere, con aprobación, a la "única contribución" que "no estuvo
lejos de ponerse en práctica" durante el reinado de Femando VI. Desgraciadamente, a causa de las "vastas e imperiosas necesidades" de la hacienda
española en 1843, no bastaría "ningún sistema de contribuciones exclusivamente directas". Así, llega Mora a concluir que la "riqueza mercantil contribuye, como todas las otras, al sostén de las cargas públicas". Recomienda
la exención de los jornaleros "porque disminuyendo las ganancias de la clase
más pobre de la sociedad", disminuye el ahorro -lo que parece ser una perspectiva demasiado optimista de la contribución de los trabajadores a la formación de capital. 29
Utilitarista como Bentham, Mora creyó que el fin de la sociedad es la
mayor felicidad del mayor número. Pero la felicidad sólo se consigue bajo
un régimen de libertad. En un artículo sobre "Jurisprudencia", declara que
"la libertad purifica unas instituciones, de las que saca toda su fuerza vital.
No es posible concebir un régimen libre en que estas funciones se envilezcan
por la ignorancia, por la codicia, por la pasión, o por la mala fe". Aquí
está hablando de la libertad política, pero la aplicación del principio a la
economía es lógica. La prohibición de las importaciones, por ejemplo, re.. El Mercurio Chileno, lo. de mayo de 1828. "Nada es más sencillo", dijo Mora,
"que determinar en un cuerpo social los individuos a quienes será men~s pe~oso sostener el peso de los gastos públicos" : son "los más ricos". Pero es preciso evitar que
el impuesto sobre la riqueza no sea "justo" y "conveniente".
'" De la libertad del comercio, pp. 57-59.

606

sulta en un "sitema de privaciones tan opuesto a los fines de la civilización
como atentatorio al derecho de propiedad".3º
E_l Cateci:m~ ~racteriza 1~ libertad económica como la "facultad de produc~, de dis~n~tur, ?e camb1~ _Y de consumir los productos que componen
la i:1Jueza publica, sm otros límites que la seguridad del Estado, la conservac1on ,,del orde~ y de las buenas costumbres, y la seguridad de los particul~es • Mora nene muy poco que decir acerca de las circunstancias en que
la libertad se debe c~artar con 1:1otivo de la seguridad del Estado, pero es
de suponer que hu~1era consentido al famoso aforismo de Smith, de que
la defensa es prefenbJe a la opulencia. El Estado no tiene el derecho de
tasar el interés. Sobre este punto Mora sigue a Bentham: el contrato lla~~d~ de usura es "conforme al derecho de la naturaleza... No puede haber
rmqw~ad e~ un contr~to? cuando sus condiciones convienen a ambas partes".ª1
El liberalismo econormco de Mora, igual que el de Smith y de otros de la
escuela inglesa, no es una doctrina de laissez faire inflexible. El gobierno
debiera "contribuir por medio de empresas útiles a la mejora de nuestra
condición social"; pero Mora no dice cuáles son estas "empresas útiles".
Sólo hay referencias pasajeras al papel del Estado en el desarrollo del transporte, las comunicaciones, y otras obras públicas que hoy día se conocen
por la infraestructura económica. La educación del pueblo se debe fomentar,
Y sobre este punto el pensamiento de Mora se acerca a la teoría moderna
de la educación como una forma de inversión pública. La educación diJ·o
" suaviza
. 1as costumbres. . . enseña a respetar los derechos ajenos. . . por
'
el'
influjo directo, eficaz y constante que ejerce en la producción de las riquezas
fS favorable a la prosperidad pública".
Hasta ahora la obra de Mora se ha apreciado desde el punto de vista literario o político. Dijo Amunátegui Solar en 1897: "Mora ha sido, sin disputa,
uno de los españoles más notables que han pisado este suelo de América,
después de la revolución de la independencia".82 La opinión de Mesa y
Gisbert tiene casi la misma fuerza: "Mora es uno de los emigrados españoles más activos, cultos y emprendedores que ha tenido el siglo XIX. Quizá fue el español que más hizo por Sudamérica en los años inmediatamente posteriores a la Independencia. Debido a que su obra se desarrolló en
Inglaterra, en cuatro países de este Continente y luego en la misma España, es que no se le ha considerado como peculiar de ninguna &lt;;le estas naciones, habiendo sido de todas, pues en cada una de ellas dejó algo".33
30

El Mercurio Chileno, lo. de septiembre de 1828 y 15 de mayo de 1829.
Curso de derechos del Liceo de Chile, por D. José Joaquín de Mora, director de
aquel establecimiento (Santiago, 1830).
31
Mora en Bolivia, p. 4.
33
José Joaquín de Mora, p. 14.
31

607

�En estas pocas paginas he querido insinuar que las ideas económicas de
Mora, si no tan profundas y comprensivas como las de otros escritores de su
época, no obstante, son dignas de recordar. Sería difícil precisar la influencia
que haya tenido el pensamiento de Mora, en América o en Europa. Se le
conoció en cuatro países sudamericanos, pero en ninguno estuvo bastante
tiempo para que sus ideas echasen raíces. En Chile hubo un renacimiento
del liberalismo, señalado por la llegada en 1856 del economista francés Jean
Gustave Courcelle-Seneuil. Como catedrático y consejero del gobierno chileno, Courcelle-Seneuil intentó implantar las mismas doctrinas de liberalismo económico y político que Mora quiso ver aceptaclas en 1828. En pocos
años la política de Chile volvió a tomar otro rumbo, Courcelle-Seneuil se
fue, y desde entonces ha sido muy de moda, no sólo en Chile, sino en toda
la América Latina, discurrir sobre los "errores del liberalismo económico". 34

Sección Quinta

COMENTARIOS y RESEÑAS
BIBLIOGR.A.FICAS

•

.. RoBERT M. WILL, "La política econormca de Chile, 1810-64", F,,l Trimestre
Económico, XXVII ( 1960), 238-257 ; LEONARDO FuENTEALBA HERNÁNDEZ, "CourcelleSeneuil en Chile: errores del liberalismo económico", Anales de la Universidad de
Chile, CII (1944), 101-206.

608
H

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                    <text>Sección Segunda

LETRAS

�UN DOCUMENTO PARA LA BIBLIOGRAFÍA DE ALFONSO REYES
Lrc. EDUARDO GUERRA CASTELLANOS
Universidad de Nuevo León

HA LLEGADO A NUESTRAS MANOS un cuadernillo impreso, de 18 x 11 cms.,
con 18 páginas interiores. En su carátula se lee: Composiciones / presentadas en los / Exámenes de 1° y 2° Curso de Literatura / en la / Escuela
N. Preparatoria / por el Alumno / Alfonso R eyes / (Grabado) / México /
Tip. Económica.-Calle del Aguila Núm. 28. / ( .... ) / 1907. / En la página cuatro de dicho cuadernillo, al calce, encontramos una nota que nos
aclara el motivo de dicha publicación. Dice textualmente: "Publícanse las
dos pruebas escritas, desarrolladas por el alumno Alfonso Reyes en los exámenes de primero y segundo curso de Literatura de la Escuela N. Preparatoria correspondiente al año de 1906, por disposición de la Secretaría de
Instrucción Pública y Bellas Artes, y á solicitud del jurado de exámenes, quien
le concedió al alumno la calificación suprema en cada una de sus referidas
pruebas".
El contenido del cuadernillo está dividido, pues, en dos partes que corresponden a las dos pruebas mencionadas.
La primera parte, que se extiende de la página tres a la página once, contiene un discurso breve desarrollando la proposición siguiente: El Hombre

debe amar a la Patria.
La proposición se basa en cinco elementos ordenadores que son :
El hombre no debe despojarse de sus sentimientos generosos.
29 l Por qué debe considerarse el amor á la Patria como un sentimiento generoso? c"Qué es la Patria? (.°En qué consiste el patriotismo?
39 Ventajas, satisfacciones y complacencias que tenemos en nuestra
patria; condiciones y sentimientos opuestos motivados por la ausencia,
la expatriación, el destierro, la opresión ó circunstancias análogas, que
"]9

199

�nos induzcan á estimar en todo su valor los bienes morales y materiales
que nos proporciona la Patria.
49 Debemos amar á la Patria con hechos, no con palabras; no ser
patrioteros, sino patriotas.
59 ¿ Cómo puede contribuir cada hombre al engrandecimiento de su

!

nación?" 1
Alfonso Reyes tomando en cuenta estos cinco elementos desarrolla su tema.
Por ejemplo, para responder al primer elemento de la proposición nos
dice Reyes: "Por el egoísmo se llegó al altruísmo, y el hombre fué poco á
poco aprendiendo á sacrificarse al bien común; y acaso instintivamente ó
dándose aoenas cuenta de ello, sintió la necesidad de ser generoso. Y si
tamaña c~alidad resultó indispensable para el bien común ¿pudiera aconsejarse á alguien que la abandonara y huyera, sabiendo que esto significaría
la disolución?" 2 O bien, un poco más adelante : "Imaginemos ahora una
nación que no contara con ciudadanos generosos y dispuestos á sacrificarse
por ella: por fuerza tendría que disolverse absorbida por las naciones
cir3
cunvecinas. ¡ Y á fe que bien merecido tendría semejante castigo!"
Para Alfonso Reyes "La tierra que labraron nuestros padres y en que
acaso derramaron la libación de su sangre; nuestros antepasados en la raza,
en los amores, en los odios, en las tradiciones, en la familia, eso es la Patria".•
Cuando responde al cuarto elementc de la proposición nos dice: "El sentimiento de la comunidad y el amor á ella; el apego á nuestras instituciones
y derechos; el deseo de cumplir las obligaciones comunes; el estremecimiento de ira y el anhelo de venganza que se despierta en nuestro ánimo ante
un ultraje de extranjeros; la emoción que sentimos cuando el lienzo del pabellón nacional ondea y nos saluda; la desesperación que nos embarga cuando en tierra de extraños no escuchamos sino vocablos de un idioma que no
es el nuestro; la tristeza con que abandonamos nuestro suelo; la palpitación
anhelante de nuestros corazones cuando nos instruimos en los acontecimientos heroicos de nuestra Historia : eso es el amor á la Patria, el amor sublime que recitan las notas del Himno Nacional; ese amor que eleva al
hombre y lo agiganta".5 O bien: "La Patria, en efecto, no necesita ya guerreros que mueran sobre una barricada en defensa de sus principios; los prin1

REYES, ALFONSO,

p. 3.
' lbid., p. 5.
• lbid.
' lbid., p. 7.
• Ibid ., pp. 7-8.

200

c'.pios están establecidos, ningún peligro exterior amenaza á la nación, y el
cmdadano, como el Cincinato de la Roma antigua, debe tomar de nuevo el
arado". Y para terminar nos dice: " ... Nuevas generaciones se nutren y se
a~an p~ra presentarse mañana al palenque, para lidiar en el eterno juicio de Dios en que tiene la razón el más fuerte; llena el tiempo la vida augusta d~ un pueblo; d_e las ciudades surgen los rumores del trabajo continuo,
el olvidado proletano que ha formado su nido en las montañas y en los
1,n~ultos campos, enseña á sus hijos el amor a la Patria, haciendo que sus
arumos se enardezcan ante cuentos y leyendas que escuchan de los labios
pate:nos Y que, aunque ficticios, tienen el mérito de despertar virtudes de
patriotas. También el inculto campesino ama á la Patria · todavía conserva
.
'
con 1a misma
veneración con que el antiguo romano conservara
sus penates'
Y lares, _la espada con que en tiempo no lejano supo luchar por la defensa
del patno suelo. Hoy la ha trocado por los instrumentos de labranza, y cuando por la noche vuelve de su tarea, como en el verso de Lope,

Composiciones presentadas. .. Tip. Económica. México, 1907,

Caliéntase el cuero
Al rededor, con sus hijuelos todos,
De un roble ardiendo entero;
Y allí cantando de diversos modos,
De la extranjera guerra
Duerme seguro, y goza de su tierra.6

El tono de esta primera prueba, tal como se puede apreciar es totalmente
º:ª~ario. Muy dist~nta es, por otra parte, la segunda prueba, que va de la
pagma doce a la diez y ocho.
La temática Descripción del Bosque de Chapultepec, se presta a un lirismo más subjetivo.
El escrito de Alfonso Reyes parte de un hecho general: el estudiante, él.
que va al bosque para preparar un examen. Porque "en el campo y a&lt;ri~
ta~do la s~gre con pequeñas caminatas, es como trabaja mejor el cereb;o;
qwero_ dec~, ,que de haber nacido en los tiempos heroicos, me habría declarado fiel d1sc1pulo del viejo Peripatético". 7 Este acontecimiento casi sin importan:ia, ~~ sir:ve de punto de partida a la descripción propi~ente dicha.
Nos dice: Qmeto y solemne, el amplio lago se deja hender pacientemente
bajo el filo de rápidas barquillas, que lo arrugan en ondas lentas y le dan
estremecimientos que casi lo hacen vivir. Al anochecer los contornos de los
árboles se esfuman y confunden, formando unidas masas que cabecean á ori• lbid., pp. 10-11.
' lbid., p. 12.

201

�llas de aquel lago en cuyo seno se calca un cielo estrellado, por el cual, según el decir de la fábula egipcia, Isis llorosa camina recogiendo los fragmentos de un sol despedazado".8 Y luego, más adelante: "Y aquí vienen las
nostalgias y los suspiros por los tiempos clásicos en que los pastores de Arcadia divertían á los dioses rurales soplando las siete cañas de sus dulces
caramillos; aquí las remembranzas de aquellas épocas en que Pan acompañado de los hombres de campo, ordeñaba las ubres de las robustas vacas
griegas. Parece que el aire arrastrara fragmentos de un idilio de Teócrito" .º
Y termina diciendo: "El aire del campo es cosa buena para la salud del
espíritu y del cuerpo; pero los que no podemos frecuentar los alrededores,
debido á nuestro diario trabajo, tenemos que conformamos con esa parodia
de campo libre que se llama Chapultepec. Y no se crea que hablo del Bosque en tono despectivo; es que lamento, aunque no critico, que tan bello
paraje no conserve aún su absoluta rusticidad, pues si con sus árboles remendados con barro, y con sus malezas artificialmente distribuidas, nos deleita y nos hace pensar en la vida rústica, ¿ qué no sería si permaneciera
intacto?
Pero la civilización va caminando y arrolla á su paso casi todas las bellezas espontáneas.
10
Lamentémonos, pues, en silencio..."
Este es, en breves términos, el cuadernillo de Composiciones de Alfonso
Reyes. Creemos que es importante porque nos permite acercarnos, casi de
una manera espontánea, a la vida juvenil de este maravilloso investigador,
poeta, teórico que fue Reyes.

EN TORNO AL TEATRO DE DON MANUEL
EDUARDO DE GOROSTIZA
Lic. MARÍA GUADALUPE MARTÍNEZ BERRONEs
Facultad de Filosofía y Letras de la U.N.L.

SUMARIO: !.-Introducción. 11.-Datos biográficos de D. ManucÍ Eduardo de Gorostiza -1789-1851-, diplomático y dramaturgo mexicano. III.-Obras del Autor.
IV.-Argumentos de algunas comedias y notas críticas. 1.-Indulgencia para todos.
-18~8- (comedia original} . 2.-Don Dieguito. -1820- (comedia original}. 3.Contigo, pan y cebolla. -1833- ( comedia original). V.-Bibliografía consultada.

l. INTRODUCCIÓN
EN ESTE TRABAJO de investigación me propongo esclarecer algunos datos
biográficos y bibliográficos de don Manuel Eduardo de Gorostiza, dramaturgo poco estudiado hasta la fecha; así como presentar la sinopsis de algunas de sus comedias.
Para ello, me he valido de la bibliografía que he podido localizar en la
Bibliote~a Nacional de esta ciudad de Madrid, en la Biblioteca Hispánica
del Instituto de Cultura Hispánica, en la de la Facultad de Filosofía y Letras así como algunas Historias de la Literatura Mexicana e Hispano-americana y un libro del Teatro S electo de Gorostiza, de mi Biblioteca particular.
Mi intención es dar a la publicidad la importancia de Gorostiza, continuador de la línea teatral de Alarcón y un puntal de enlace entre el teatro
neo-clásico y el romántico dentro de la Literatura Mexicana.
Sirva pues, mi mensaje al público mexicano, mi deseo de dar a conocer
a este escritor que viviera una parte de su vida dentro del ambiente madrileño en el que me encuentro por ahora. Madrid, abril de 1966.

' !bid., pp. 13-14.
' !bid., p. 16.
10
!bid., p. 18.

203

202

�II.

DATOS BI00RÁF1cos DE D. MANUEL EouARDo DE GoRosTIZA

1851-,

-1789-

DIPLOMÁTICO Y DRAMATURGO MEXICANO

Don Manuel Eduardo de Gorostiza nació en el puerto de Veracruz, el día
13 de octubre de 1789. Fue su padre el Brigadier D. Pedro de Gorostiza,
Gobernador de Veracruz en esa época, el Inspector general de las tropas de
la Nueva España, distinguido militar, pariente del Conde de Revillagigedo.
Su madre fue doña María Rosario Cepeda, descendiente lejana de Santa
Teresa de Jesús. Ella nació en Cádiz, España, en donde se supone que realizó brillantes exámenes y fue designada "regidora honoraria y perpetua".
A la muerte del Brigadier Gorostiza en 1794, en la misma ciudad de
Veracruz, después de haber hecho diversas obras de importancia en el puerto, tales como la instalación del servicio de guardacostas, la introducción del
agua potable procedente del río Jamapa, etc., su esposa decide regresar
a España con sus tres hijos: Francisco y Pedro Angel (que fueron pajes de
la familia real), y Manuel Eduardo, quien comenzó la carrera eclesiástica
que abandonó por la de las armas; llegó a ser cadete, capitán de granaderos
-1808- y Coronel en 1814. Luego, se retiró del ejército y se dedicó a la
política y a las letras.
A la edad de 18 años tenía amistades con personajes interesantes como D.
Francisco Martínez de la Rosa, don Antonio Alcalá Galiano, etc. Después,
afiliado al partido político de don Manuel José Quintana, comenzó a vivir
la intensa existencia de orador de Club y conspirador en contra del Monarca de entonces, Carlos IV, débil e irresoluto, y contra el primer Ministro,
el Príncipe de la Paz, don Manuel Godoy. Por esta causa, posteriormente,
Femando VII, Rey absoluto, dicta la expulsión de España de Gorostiza, quien
formaba parte del grupo de escritores proscritos, tales como el Duque de Rivas, Martínez de la Rosa, Quintana y otros.
Don Marcelino Meléndez y Pelayo señala que: "Gorostiza, que no carecía
de dotes oratorias, se hizo notar por sus peroraciones tribunicias en las sociedades patrióticas del Café de Lorenceno, de la Fontana de Oro y de la
1
Cruz de Malta, figurando en primera línea entre los liberales más exaltados" .
El 19 de marzo de 1808, Don Manuel Eduardo de Gorostiza participó en
la preparación del motín en contra de Den Manuel Godoy, motivo por el
que fue expulsado, como decíamos anteriormente, desterrándose a Londres
en 1821, donde llevó una existencia precaria.
En Londres, Don Manuel Eduardo Gorostiza se dedicó al estudio del inglés y del francés, así como también cultivó amistades con personalidades dis1

GoROSTIZA, MANUEL EDUARDO DE, Indulgencia para todos. U.N.A.M. México,

1942, p. XI.

tinguidas, tales como el Barón de Humboldt, el Marqués de Lafayette, Washington Irving, Lord Aberdeen, etc.
En 1824 conoce al Sr. Don José Mariano de Michelena, Ministro Plenipotenciario de México ante Su Majestad Británica, quien probablemente le
ayudó a decidirse por la nacionalidad mexicana. Gorostiza se le presenta
"como un mexicano descarriado que deseaba regresar al regazo de su patria'',2
ofreciendo sus servicios a la naciente República Mexicana. En la carta anota: "Nada pido -concluye- porque no habiendo podido hasta ahora emplearme en nada en servicio de mi patria, a nada tengo derecho. Pero si
ella cree que mis débiles talentos pueden serle de alguna utilidad, disponga
de ello y de mi vida como guste".3
Es interesante este documento dirigido a la Autoridad Mexicana, en el
que explica en dónde nació y quiénes fueron sus padres. Por él mismo sabemos algunos datos de su vida: que a los cuatro años regresó a España,
que fue Cadete Capitán de granaderos en la Invasión Francesa, que colaboró en la Guerra de Independencia y a la causa de la libertad europea. Señala: "Mexicano, pues, y rotos hoy los vínculos que me ligaban a la que
fue la cuna de mis padres, mi deber y mis principios juntamente, me impelen a ofrecer a la República, por medio de V. A. mi homenaje y mis
estériles votos, aunque ardentísimos, por su futura prosperidad". lo. de julio
de 1824.'
Como vemos, Don Manuel Eduardo Gorostiza sintió la necesidad de colaborar con su verdadera patria de nacimiento en lo que correspondía a obtener la libertad.
Desgraciadamente dicho documento está hoy desaparecido.
En esta forma fue como Gorostiza se introdujo en la Diplomacia. Se le
encomiendan sucesivamente varias misiones diplomáticas de Europa, desempeñándolas dignamente.
El lo. de febrero de 1826 fue "nombrado por nuestro gobierno Encargado
de Negocios de la República Mexicana cerca de S.M. el Rey de los Países
Bajos".
En 1830 se le elevó al rango de Ministro Plenipotenciario.
En 1831 cierra el Tratado de Amistad y Comercio entre Prusia y México.
En 1833 es llamado a México y se despide muy honrosamente de S.M.
el Rey del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda.
En Londres publicó su Cartilla Política, que fue famosa.
• GoNZÁLEZ PEÑA, CARLOS, Historia de la Literatura Mexicana.
p. 321.
1
Opus cit., p. 321.
• Opus cit., p. 321.

México, 1928,

205

204

�'
El 25 de julio de 1833 llega a México, llevando consigo a su esposa Doña
Juana Castilla y Portugal, y a sus cuatro hijos: Luisa, Eduardo, Rosario y
Vicente.
El valor que tiene Gorostiza en el ámbito diplomático es grandioso, pues
es él, el primero en negociar los "primeros tratados internacionales", por lo
que se considera como uno de los fundadores de la Diplomacia Mexicana.
A los 44 años -1833-, Gorostiza, reintegrado al suelo natal, tomó parte
en la Cámara de Diputados y en la Comisión de Instrucción Pública.
En 1834 es enviado con otra misión diplomática a los Estados Unidos del
Norte, a Washington, D. C., donde representó dignamente los intereses de
México ante la Casa Blanca, en unos momentos difíciles por el conflicto de
Texas. Quiso llegar a un acuerdo digno con el gobierno de Jackson, mas
viéndose imposibilitado y ante la proximidad de la invasión norteamericana
en México, decide regresarse a su suelo patrio, pidiendo sus credenciales el
mes de octubre de 1836.
Sin embargo, Gorostiza, antes de salir de los EE. UU., en Filadelfia publicó un folleto que contenía la correspondencia oficial cambiada entre el
Departamento de Estado y la Representación Mexicana, denunciando ante
el mundo libre la flagrante violación del Derecho Internacional y exponiendo la verdad, motivo éste que posteriormente le causara serios reproches por
el gobierno mexicano, en virtud de una queja presentada por el gobierno
de los Estados Unidos en su contra, hacia 1837. Sin embargo, Roa Bárcena
dice que "Nada puede formar una idea más exacta de la capacidad, cultura, cortesanía y energía de Gorostiza que esas notas, que honran a México
y que transmiten a la historia y a la posteridad la razón y la justicia de
los vencidos y la deslealtad y mal disfrazado abuso de fuerza de la nación
vencedora". 5
Poco después el Gobierno Mexicano se dio cuenta exacta de su actitud, y Gorostiza fue re-integrado al campo político de nuevo, siendo nombrado el 21
de julio de 1838, Ministro de Hacienda en México. El 22 de diciembre de
ese mismo año fue nombrado Ministro de Relaciones Exteriores e Interiores
y en 1842 es nombrado nuevamente Ministro de Hacienda. Su filantropía
le llevó a fundar de su propia cuenta, la Casa de Corrección para jóvenes
delincuentes, en 1841.
En 1847, Gorostiza, a la edad de 58 años, intervino en la Invasión NorteAmericana en la defensa de México, como dirigente de un batallón de artesanos, denominado "Los Bravos", sosteniéndose al frente, en el Convento
• GoNZÁLEZ PEÑA, CARLOS, Opus cit., folleto intitulado: Contestaciones habidas
entre la Legación Extraordinaria de México y el Depto. de Estado de Estados Unidos.

183 7. Gorostiza, p. 322.

206

de Churubusco, deteniendo el paso al enemigo. Fue este acto caballeresco
y valeroso uno de los últimos de su vida pública.
Posteriormente tuvo otro cargo de importancia: Director de la Renta estancada de tabaco y poco a poco vio declinar su vida en la ciudad de Tacubaya, México, donde murió el 23 de octubre de 1851.
En c~anto a su obra literaria de creación, destacó en su época de plenitud, residente en Madrid. En México se dedicó más a las imitaciones refundiciones, traducciones y adaptaciones, llegando a ser verdadero Mecenas y cultivador del teatro mexicano.

III.

ÜBRAS DEL AUTOR

Gorostiza compuso originales, imitadas, refundidas o adaptadas alrededor
de 60 obras, según datos dados por las nietas del dramatur&lt;YO ; Don Armando de Mária y Campos.
~
Veamos la lista :
1.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
8.
9.
10.
11.
12.
13.
14.
15.
16.
17.
18.
19.
20.
21.
22.
23.

El soplón.
Paulina, o ¿ quién mueve los alambres?
El lente.
La mujer que ya no se quiere.
El capítulo 18.
El charlatán.
La chimenea.
La madrastra.
La madrina.
Apostar y no perder.
El oso y el pájaro.
Don Bonifacio - Pieza cómica en un acto--.
Cristina o la reina de 16 años.
Conocer para juzgar.
Mi mujer y mi empleo.
Juan jovial.
La primera entrevista.
Watel.
Miguel y Cristina.
A pícaro, pícaro y medio.
El odio de una mujer.
El abuelito.
Mater velis nobis.
207

�24. Testamento de un comendador.
25. Rodolfo.
26. El amante prestado (o El amante jorobado) :
27. El mala cabeza.
28. El coronel.
29. El gorrista.
30. Cada uno por su lado.
31. El aprendiz.
32. El padrino de todos los desafíos.
33. El primero es el firme.
34. Las grandes amarillas.
35. Tal para cual o las mujeres y los hombres.
36. El maestro en cuchilladas.
37. La Sureta.
38. El tutor y la pupila.
39. La sonámbula.
40. Virtud o patriotismo o el lo. de enero de 1820.
41. Indulgencia para todos.
42. Don Dieguito.
43. Contigo pan y cebolla.
44. El jugador.
45. El amigo íntimo.
46. U na noche de alarma en Madrid.
47. El cocinero y el secretario.
48. Las costumbres de antaño.
49. También hay secreto en mujer.
50. Lo que son mujeres.
51. La hija del payaso.
52. Estela o el padre y la hija.
53. ¡ Vaya un apuro!
54. Un enlace aristocrático.
55. Las cuatro guirnaldas.
56. El novio austrorruso.
57. La huerfanita de Tacubaya.
58. El ranchero de Aguascalientes.
59. La casa en venta, y
60. Emilia Galloti (de Lessing).
De estas obras muchas se han perdido. La mayoría de ellas fueron escritas para ser representadas en las temporadas del Teatro Principal, de México, cuando Gorostiza era Empresario o figuraba como Director.
208

Otras, las primeras obras que publicó Gorostiza, en su juventud y madurez, fueron casi todas representadas con gran éxito en Madrid, y algunas,
simultáneamente en México.
Además, según el archivo personal de Gorostiza, que ahora es propiedad
de Don Armando de Mária y Campos, de los materiales inéditos y autógrafos que se han podido localizar tenemos los siguientes:
l. A la temprana muerte de la Reyna, Nuestra Señora. Soneto impreso
en una hoja, al parecer edición privada S/f.

2. Reflexiones sobre el antiguo teatro español. Artículo primero. 4 hojas
en borrador, incompleto.
3. Banco patriótico del Clero Mexicano. Dos borradores con proyecto
de ley; uno contiene 16 artículos y el otro 24.
4. Apuntes para una biografía de Isidoro Máiguez. Dos cuadernos grandes, tamaño oficio, y varios cuadernillos, hasta completar 16 hojas.
5. Introducción a la vida de Riego. Un cuaderno con doce hojas.

6. Indicaciones sobre la marcha de la Comisión de Instrucción Pública
en sus futuros trabajos. 3 hojas tamaño carta.
7. Historia del teatro español. 1 cuadernillo, con 24 páginas.
8. Sobre Lope de Vega. 4 páginas tamaño oficio.
9. Borrador de un artículo o estudio sobre La cuestión de nuestras futuras negociaciones con España. Un cuadernillo con 8 páginas.
10. Sobre pensadores españoles, anotaciones. 12 páginas tamaño oficio.
11. Culteranismo. Veinte páginas tamaño oficio.
12. Proyecto sobre colonización en diversas partes DEL PAÍS y PARTICULARMENTE EN LA REGIÓN IGNORADA DE Texas. Un cuaderno con 28 páginas,
tamaño pequeño.

13. Proyecto para establecer un banco de colonización indígena y extranjera. Un cuaderno con 28 páginas.

IV. SINOPSIS DE ALGUNAS COMEDIAS

Y

NOTAS CRÍTICAS

l. INDULGENCIA PARA TODOS, comedia original en cinco actos, fue editada
por primera vez ·e n Madrid, en 1818. Luego en Bruselas, en 1825, por la
209
eH-14

�casa Tarlier. Posteriormente ha habido varias ediciones, incluso en México,
en 1957. Esta obra se estrenó en el Teatro del Príncipe, en Madrid, el 14
de septiembre de 1818.
La acción principia a las seis de la tarde y da fin a las doce del día siguiente.
Epoca: hacia 1818.
Es una comedia cuyo tema es la crítica a la costumbre de la época de
imponer el marido a las hijas casaderas, por sus padres.
Personajes:
Don Fermín de Peralta, vecmo de una villa de Navarra y padre de
Doña Tomasa y de
Don Carlos, amigo de
..
Don Severo de Mendoza, caballero vizcaíno, aunque con su fam1ha establecida en Castilla, que trata de casarse con ?oña Tomasa. ,
Don Pedro Arismendi, alcalde mayor del pueblo y amigo de Don Fermm.
Colasa, criada de Doña Tomasa.
Gaspar, criado de Don Severo.
La escena en una pequeña villa de Navarra, en una casa solariega, con
muebles antiguos un poco deteriorados, y con dos puertas: una que da al
exterior y la otra a las habitaciones interiores.
La comedia está dedicada a Anarda. Gorostiza anota: "Por justificar la
lisonjera opinión que merecí a Ud. luego que_ tuve la dicha de, conocerla,
he deseado que mi nombre saliese de la oscuridad a qu: le hab1an :ondenado mi natural indolencia, y los sinsabores que acompanaron los primeros
años de· mi juventud. Si algún día llega aquél a ser pronunciado con aprecio por mis compatriotas, a Ud. solo se le deberá, y por lo tanto permítame
Ud. ofrezca a sus pies este ensayo dramático, como muestra de lo qu~ podré hacer, como prueba irrefragable de mi invariable amistad, de mi respeto, de mi admiración. Madrid, lo. de agosto de 1818. Manuel Eduardo
de Gorostiza" .6
Sinopsis: Don Severo de Mendoza, caballero vizcaíno, maestro de Humanidades en Salamanca, persona de unos treinta y cinco años, desea contraer
nupcias con Doña Tomasa de Peralta, vecina de la Villa de Navarra.
El pretendiente, Don Severo, gozaba de una fama de ser "un hombre perfecto", y por ello, Don Carlos, hermano de Doña Tomasa, supone que sería
muy difícil a ésta convivir con él, y que no será feliz.
• GoROSTIZA, MANUEL EouARDO DE,

Indulgencia para todos.

Bruselas.

En

casa

El personaje es Don Severo, pero la simpatía y personalidad de Carlos,
parece que rompe la línea del hombre. Como si fuere un personaje de Pirandello, en determinados momentos Carlos figura ser el personaje principal:
como si al autor se le escapara de la mano la vivencia de Carlos, y es que
en estos dos personajes está la lucha eterna entre la vida real y la biblioteca,
saliendo vencedor lo espontáneo sobre lo rebuscado.
Como cree Carlos que su hermana que va a casarse con Don Severo no
será dichosa, establece un diálogo sustancioso con su padre Don Fermín sobre este punto hasta creer éste que tal vez debería conocer el problema un
sacerdote. Don Pedro, el Alcalde de la villa, personaje chocarrero como buen
vizcaíno, propone un enredo para hacer caer a Don Severo y con ello igualarle a los demás. Aceptada la comedia por todos, simulan que Tomasa, con
el nombre de Flora, es la sobrina de Don Fermín y a la vez, la prometida
de Carlos.
Figura, pues, Flora (es decir Tomasa), como un personaje romántico y fantástico que en simple hojeada a Don Severo se ha enamorado de él en las
fiestas de San Fermín (Pamplona).
En este momento, los personajes corretean por la escena, en espera de la
llegada de Don Severo: al fin llega éste con su aspecto engolado que hace
honor a su nombre. El primer gesto dictatorial es despedir a Gaspar, su
criado, por una fruslería, y que no se llevó a cabo por la intervención de
Don Fermín. Más tarde, aparece Flora, y siguiendo el juego se desmaya en
pr~sencia de Don Severo, haciéndole ver claramente que está enamorada
de él.
Carlos habla con Don Severo y le explica que se casa con Flora, de la
cual no está enamorado, ni ella de él; ocasión que aprovecha Don Severo
para incitar a Flora a que abandone a Carlos. Mas como Carlos escucha esta
conversación lo llena de injurias hasta tener Don Severo que aceptar el
desafío. Éste se celebra en una taberna, pero no tiene consecuencia alguna,
nada más que Don Severo es incitado al juego por Carlos y pierde no sólo
el dinero que llevaba sino el de Don Fermín que había cobrado por poder.
Al regreso, Don Severo da muestras de inquietud no sólo por la pérdida del
dinero sino por el escándalo que suponía para él, como prototipo de "caballero perfecto". Colasa, la criada, después de un diálogo con él le ruega
que confiese y éste lo hace a Don Fermín. En plena conversación aparece
la justicia enviada por Don Pedro, el Alcalde, por haberse realizado el desafío
y es detenido Carlos; mientras que en Don Severo hay una especie de arrepentimiento ya que el delito es de los dos. Cuando declara Don Severo que
también es partícipe, comienza la aclaración del enredo y cuando Doña To-

de Tarlier. Editor 1825, p. 5.

211

210

..
. .'

�masa le confiesa que también ella, desde el principio había consentido en
el enredo, todo queda dilucidado y Don Severo, sabiéndose un hombre como todos, con cualidades y defectos, pide "Indulgencia para todos".
Lo fundamental que se observa, como característica de crítica costumbrista, es la imposición del marido por los padres a las hijas, pues a pesar
de que se invoca al amor, en veinticuatro horas, difícilmente, suponemos,
se logra por completo el aspecto espiritual de este sentimiento humano.
Don Armando de Mária y Campos, en el prólogo de la edición de Colección de Escritores Mexicanos, México, 1957, del Teatro Selecto, de Gorostiza, dice que "Las comedias originales de Gorostiza así como sus traducciones y arreglos, se representaban con frecuencia por compañías de repertorio, en los teatros Principal y Nacional, de la ciudad de México, y Principal de Veracruz y de Puebla".7
Y en otro lugar señala que Andrés Prieto, gran actor español, llega a México hacia 1825, recomendado por Gorostiza, entonces cónsul general de México en los Países Bajos. Prieto, que contaba unos 33 años, llegó a ser uno
de los mejores directores de teatro en México, y hacia 1826 presentó Indulgencia para todos, Don Dieguito, algunas obras de Moratín, de Moliere, etc.
en esa temporada.
Ahora bien, Emilio Cotarelo y Morí, en su libro Isidoro Máiquez y el
teatro de su tiempo, señala que a Máiquez le cupo "hacer el papel de Don
Severo de Mendoza, hombre virtuoso y carácter rígido, censor acre de los
defectos ajenos, y que en el discurso de un día se entrega, si bien por circunstancias fortuitas, a algunos de los vicios por él fustigados. Como el hacer caer a Don Severo es el resultado de una conjuración tramada por la familia, con quien va a emparentar, sólo hasta cierto punto es admisible la
conclusión que obtiene el poeta de la necesidad de indulgencia general, y
sólo bajo cierto y muy limitado aspecto, resulta don Severo excesivamente
severo con todos y aún consigo mismo. Por lo demás y en cuanto al arte,
la comedia es de lo que no se había visto desde Moratín, y en ese elevado
8

lugar la conserva la posteridad".
Por otra parte, Julio Jiménez Rueda, en su obra Historia de la Literatura
Mexicana, Ediciones Botas. México, 6a. ed., 1957, anota: "Pertenece don
Manuel Eduardo de Gorostiza a la escuela moratiniana cultivada por entonces con éxito en los teatros españoles"... "Los asuntos de sus comedias

'

' GoRoSTIZA, MANUEL EDUARDO DE, Teatro Selecto, Colecci6n de Escritores Mexicanos. Editorial Porrúa, la. Ed. 1956, p. XVII.

• Opus cit., p. XI.

212

son sencillísimos, pretexto solo para trazar un agradable cuadro de costumbres y fustigar un vicio o una inconveniente práctica social".9
. Como vemos, las críticas de esta obra abundan. Para citar una más, aludimos a la de_ E. Diez Echa1:ri y J. M. Roca Franquesa: "No puede negarse ª. Goroshza ~uenas cualidades... : habilidad constructiva, gracejo natu:al, fma observación de la vida, facilidad versificatoria. Los momentos cónu~os, nada forzados, brotan con naturalidad y lógica en su sitio pertinente,
Y_ siempre se nos dan como resultado de la acción; el engarce de las situaciones ~stá hecho _con tal maestría que apenas se perciben las suturas entre
las vanas secuencias"...1 º
. ?orostiza ~demás de ser un dramaturgo de importancia en su tiempo, cultivo la poes1a Y el romance en su Romancero, así como varios Sonetos
Y. Odas.
2. DoN Dmourro, comedia original en verso y en cinco actos, fue editada en Madrid hacia 1820 por primera vez. Posteriormente en Bruselas
-1825- y en México, 1957.
Fue presen~?ª en Madrid, e~ 1816 y en Buenos Aires en 1818; posterior~ente en Mexico, en 1825 baJo la dirección del actor español Diego Mana Garay.
La acción se desarrolla en Madrid.
Epoca: Hacia 1800.
La escena en casa de una familia de la clase media, la de Don Cleto
1 ac1on
padre de Doña Adelaida, y en una -h ab"t
· ' que ocupa Don Dieguito. '
Personajes:
Don Anselmo.
Don Dieguito.
Don Cleto.
Don Simplicio.
Doña María.
Doña Adelaida.
Simón, criado.
El tema es la crítica a un tipo de personaje que representa al joven poco
culto que por halagos de su prometida y su familia para conquistarle, se
• J1MÉNEZ RUEDA, Juuo, Historia de la Literatura Mexicana. Ediciones Botas
'
7a. Ed. 1960, p. 197.
ª _E. Drnz E_cHARRI Y J. M. RoCA FRANQUESA, Historia de la Literatura Española
e Hispanoamericana. Editorial Aguilar. 1960, Madrid, p. 773.

213

�ª. !ª

considera refinado, llegando a hacer el ridículo. Asimismo, la crítica
costumbre social de imponer el marido a las chicas casaderas, por elecc1on
1

1

1

1

1

1

1

1

kl

de los padres.
.
. .
.
Sinopsis: Don Diegitlto, sobrino de Don Anselmo, ha ido a v!vir a ~adnd,
con el objeto de llevar a cabo ciertos estudios que no pod1a realizar en
Santander. En Madrid, conoce a Doña Adelaida, con la cual pretende casarse, y con quiep se aloja en la casa de Don Cleto.
Don Diegitlto deja los estudios, suponiéndose un buen literato ~ po~ta
por los halagos de su novia. Luego, cuand? está pró~mo_ al matnmomo,
Doña Adelaida se da cuenta que su promeodo no tema dinero Y por ello
ya no quiere casarse con él y se deja enamorar por el tío de Don Dieguito,
Don Anselmo, hombre maduro pero adinerado, quien había llegado a la capital para informarse de la futura esposa de su ~obrino:
,
Don Dieguito descubre el engaño de que ha sido objeto y su tio Don Anselmo hace lo propio al descubrir la intriga. Marchan los dos a Santander
en donde Dieguito piensa encontrarse "una pasiega rolliza" que le quisiese
a él y no a su dinero.
..
_
Una vez que Don Dieguito y su tío se marchan, la familia de Dona Aclelaida queda triste y ésta decidida a no amar más "~or interés".
.
En esta comedia encontramos un personaje que Juega un papel importantísimo: Don Simplicio, un tipo de maestro, el mentor de Doña Adelaida, que
hace y deshace en casa de Don Cleto. Es un "pícaro, pedante, desvergonzado", que llevaba y traía recados.
.
.
.
.
En conclusión, Don Dieguito es una comedia con influencia molenesca Y
moratiniana y una crítica a las costumbres y al personaje pedante de la
sociedad madrileña de la época.

¡

3. CoNTIGO, PAN y CEBOLLA, comedia original en cuatro actos, editada
por primera vez en Londres -1833- . Posteriormente en México -1957- .
Ediciones Botas.
Fue representada en México, en el Teatro Principal, el 15 ,d~ diciembre
de 1833 cuando ya el autor, Gorostiza, se encontraba en Mex1co. Luego,
hacia 1872 fue puesta en escena de nuevo, siendo primera figura Pilar Belaval.
, .
En Madrid, se representó el 4 de diciembre de 1833, con ~ucho extto
y entusiasmo "como no se había visto igual, desde El sí de las ninas, de Moratín" .11
En la Biblioteca Nacional de Madrid, existe un ejemplar donado en 1920,
en donde tuve la oportunidad de leer esta obra.
u GoROSTIZA,

MANUEL

EDUARDO DE, Indulgencia para todos. Pr6logo de Mario

Lugar de acción: en Madrid.
Epoca: Hacia 1833.
La escena en una casa bien amueblada, la de Don Pedro de Lara, padre
de Doña Matilde, los tres primeros actos. El cuarto, en una pequeña habitación humilde, donde hay una vieja cama y muebles antiguos, en la calle
del Desengaño.
Personajes:
Don Pedro de Lara.
Doña Matilde, su hija.
Don Eduardo de Contreras.
Bruno, criado de Don Pedro.
La Marquesa.
El Casero.
La Vecina.
Sinopsis: Doña Matilde, de familia acomodada, enamorada apasionadamente de Don Eduardo de Contreras, joven sin capital alguno, se casa con
él aunque su padre se lo había impedido.
El autor muestra, a través de la comedia, los problemas subsigitlentes cuando no se elige bien al marido, siguiendo únicamente los impulsos amorosos.
Se supone que en la época en que aparece esta comedia, Larra había
publicado un artículo Casarse pronto y mal, con un tema parecido.
Vemos en esta obra de Gorostiza una evolución del mismo tema acerca
del matrimonio. Doña Matilde se casa por amor, contra la voluntad de su
padre, pero, a la vez, el autor señala el fin didáctico a las hijas casaderas:
elegir deliberadamente por amor al compañero con el que crean ser felices.
Contigo, pan y cebolla es una sátira al sentimentalismo romántico y a la novela idealista.
Doña Matilde se nos muestra en un principio un tanto indecisa al elegir el estado de matrimonio. Hay momentos en que prefiere entrar en un
convento. Una vez que Don Eduardo de Contreras va a pedir su mano a
su padre, decide no casarse y así se lo hace saber, a través de Don Pedro.
Entonces, Don Eduardo está a punto de irse a América, pero antes quiere
ver una vez más a Doña Matilde. Le expone su decisión y ésta, al darse cuenta de que le perdería para siempre, ayudada de su criado, Bruno, arregla
salir de su casa y casarse en la próxima iglesia con su amado. Hay una
escena en la cual ella pretende suicidarse tomando unas pastillas, si no consigue lo que se propone y, asimismo, Don Eduardo lleva preparada su pistola

Mariscal. U.N.A.M. México, 1942, p. XXXI.

215

214

�V.

CONCLUSIONES

I

para el caso de que no ocurra lo que él quiere. Estos dos personajes, como
vemos, son plenamente románticos.
Uno de los grandes críticos de la época de Gorostiza, Don Mariano José
de Larra, romántico también, anota:
"Es un error --dice-- creer que las novelas tienen la culpa de las locas
bodas y desatinados enlaces que en el mundo se hacen y se han hecho...
Los autores dramáticos van sin embargo con los tiempos: la recogida educaci6n de las jóvenes del siglo pasado autorizaba la tiranía de los padres, y
Moratín creyó hacer un señalado servicio a su país dando El sí de las niñas. .. En el siglo actual se pueden contar tantas desgraciadas víctimas de
los enlaces poco meditados, como en el pasado de las obligadas reclusiones.
Era, pues, preciso sacar a la plaza toda la ridiculez de aquellos jóvenes irreflexivos que todo lo abandonan por el amor, las más veces sin considerar si
se hallan verdaderamente enamorados, o si sólo creen estarlo cuando exclaman: ¡ Contigo pan y cebolla! El señor de Gorostiza, poeta ya conocido
en nuestro teatro moderno, se ha apoderado de una idea feliz y ha escogido
12
un asunto de la mayor importancia" .
Y en otro párrafo señala: ..."rasgos hemos visto en su linda comedia que
Moliere no repugnaría, escenas enteras que honrarían a Moratín. El carácter del criado y las situaciones todas en que se encuentra son excelentes y pertenecen a la buena comedia; ..." 13 el padre es un hombre pasivo, es un
instrumento no más del astuto Don Eduardo. Este es un bello carácter, la
carta que escribe es del mayor efecto y pertenece a la alta comedia. El len14
guaje es castizo y puro; el diálogo bien sostenido y chispeando gracia" ...
Según Don Armando de Mária y Campos, la idea de esta comedia que
dio origen al asunto está basada en la realidad. Supone que la hija mayor
de Gorostiza, Ma. Luisa, tenía relaciones amorosas con un joven español,
procedente de buena familia pero emigrado y consecuentemente sin dinero,
y por ello el padre, Gorostiza, influyó en su hija para que desistiese de ese
matrimonio.
Así pues, la comedia puede haber tenido su origen en la realidad. De hecho, sí observamos que las costumbres sociales de la época están enfocadas
en la comedia, como son los rasgos de la imposición de la voluntad de los padres en las hijas casaderas, aunque en este caso logra triunfar el amor. Las
costumbres de la familia burguesa y los chismorreos del "bajo barrio" están
muy bien pintados. En conclusión, una comedia picante y graciosa.
,, GoROSTIZA, MANUEL EDUAllDO DE, Teatro Selecto. México, 1957. 6a. Ed., Editorial Porrúa. Colecci6n de Escritores Mexicanos. No. 73, p. XI.
,, GoRoSTIZA, MANUEL EDuAllDO DE, Opus cit., p. XI.
" GoRoSTIZA, MANUEL EouARD&lt;&gt; DE, Opus cit., p. XII.

216

La obra de Don Manuel Eduardo de Gorostiza está situada, dramáticamente, entre Moratín y Bretón de los Herreros.
En cuanto al asunto y a la trama es continuador de Moratín y precursor
de Bretón. Se le ha llamado "el Moratín mexicano" y "el Bretón americano". Sin embargo tiene una persont1lidad propia y definida.
Se le ha considerado como "la figura más importante en el breve período
en que ocupó la escena madrileña" .15
Espiritualmente, Gorostiza seguía la tradición española: "deleitar aprove,
chanclo" (Tirso).
Cultivó el teatro costumbrista. A veces encontramos una sátira y una crítica picante de la sociedad española de su época.
Se puede catalogar también como un continuador del "teatro de caracteres" de Alarcón, dentro de la Literatura Mexicana. Sin embargo, se observan las influencias extranjeras, tales como la de Terencio, Moliere, Goldoni, Comeille y Shakespeare. Sus personajes no son regionales sino universales, de aquí su valor.
Técnicamente adapta la modalidad establecida por Moratín, aunque a
veces se permitía ciertas libertades. También podríamos catalogar su teatro
como Neoclásico, puesto que "la regla de las tres unidades" casi siempre la
encontramos en sus principales obras originales, como en Indulgencia para
todos, Don Dieguito, etc.
Gorostiza cultivó el teatro en su juventud y madurez como lo podemos
apreciar en los datos biográficos y principalmente en su estancia en Madrid,
hasta 1820, y en Europa, en Londres y en Bruselas, hacia 1833 en que publica Contigo, pan y cebolla y Las Costumbres de Antaño.
Luego, en México, una vez adoptada la nacionalidad mexicana, se dedica
a Empresario Teatral, siendo sus obras representadas principalmente en el
Teatro Municipal de México, y en Veracruz.
En Madrid, algunas de sus obras fueron representadas habiendo alcanzado un éxito rotundo, en su tiempo.

11

GoNZÁLEZ PEÑA, CARLOS, Historia de la Literatura Mexicana. México, 1928,

p. 325.

217

�VI. BIBLIOGRAFÍA
t.

ALTAMi'.RANO,

Discurso, 1876, p. XII, opus cit.

Semanario Político Y Literario.

México, junio 1824, p. XV, opus cit.
2. Artículo periodístico: Carta de México. Gorostiza a varios tiempos. (Un romántico americano). Diario de Madrid. ARRIBA, 20 de enero de 1966..
3. CoTARELo y MoRI, EMILIO, Isidoro Máiquez y el teatro de su tiempo, p. X,

opus cit.
.
4. DÍAz PLAJA, FERNANDO, La vida española en el S. XIX. Madr~d, 1952.
_
5. E. DIEZ EcHARRI y J. M. RocA FRANQUESA, Historia de la Literatura Espanola
e Hispanoamericana. Editorial Aguilar, Mad_rid, 1961. la.' edición., .
6. GoNZÁLEZ PEÑA, CARLOS, Historia de la Literatura Mexicana. MelUco, 1928.,
7. GoRosTIZA y CEPEDA, MANUEL EDUARDO, Teatro Escogido. Bruselas, 1825. Paris,

LA POES1A POPULAR ITALIANA
PROF. GIANCARLO VON NACHER MALVAIOLI
Escuela de Letras, I.T.E.S.M.

1826. 4 Vols.
8. GoROSTIZA, MANUEL EDUARDO DE, "Contigo, pan y cebolla" Comedia original
en 4 actos en prosa. México.
9. GoROSTIZA MANUEL EDUARDO DE, Las costumbres de Antaño o La Pesadilla. Comedia ori~inal en verso, refundida por su autor para el Teatro Principal de
México, 1833.
10. GoROSTIZA, MANUEL EDUARDO DE, Indulgencia para todos.

Prólogo de Mario

Mariscal. U.N.A.M. México, 1942.
11. GoROSTIZA, MANUEL EDUARDO DE, Teatro Selecto. Edición, prólogo Y n_otas de
Armando de Mária y Campos. Editorial Porrúa, S. A. Av. Rep. Argentma, 15.
México. Colección de Escritores Mexicanos No. 73. la. Ed. 1957.
12. HURTADO y PALENCIA, Historia de la Literatura Española. Madrid, 1943.
13. JIMÉNEZ RuEDA, Juuo, Historia de la Literatura Mexicana. Ediciones Botas.
México, 7a. Ed. 1960.
_
.
14. LARRA, MARIANO JosÉ DE, Obras Completas. (Obras de Gorostiza).
15. MILLÁN, MA. DEL CARMEN, Historia de la Literatura Mexicana. Editorial Esfinge. 1962.
_
. . .
16. y ALBUENA PRAT, ANGEL, Historia de la Literatura Espanola. Ed1tor1al Gustavo
Gili, S. A. Tomo III, 1960.
17. VALBUENA PRAT, ANGEL, Literatura Dramática Española.

_
1950.

EsTA BREVE ANTOLOGÍA tiene el objeto de develar un campo hasta ahora completamente ignorado por los traductores de lengua española: el de la poesía
popular italiana.
Tomada en cuenta la vastedad de la tarea por realizar, dada la imposibilidad de poder encontrar, retener, analizar cientos de miles de poemas que
la fantasía popular ha creado en Italia, desde las épocas remotas del ocaso
del Imperio Romano hasta el siglo pasado, se ha restringido el estudio a
una selección, aunque incurriendo en todos los defectos y arbitrariedades
que una antología comporta, de unos cantos entre los más significativos de
cada región, los más encantadores, los más típicamente autóctonos, los más
poéticos.
Este criterio ha acompañado la elección, la traducción, la crítica interpretativa y explicativa del ensayo. Con el fin de conservar el sentido psicológico,
se ha procurado una traducción literal -que ha sido posible únicamente
gracias a la ayuda del señor licenciado Alfonso Rubio y Rubio, al cual estoy muy agradecido-- y se ha hecho coincidir el contenido de cada verso
español con el contenido de cada verso original.
Tratándose de poesía dialectal, y siendo numerosos los dialectos italianos,
como numerosos los caracteres sociales, las costumbres, las mentalidades y
distinto el ambiente geográfico y las tradiciones históricas, y por consiguiente
el género y el espíritu de los cantos, se ha creído conveniente recordar, a
grandes rasgos, la transformación del latín en idiomas vulgares, señalar el
predominio de uno de éstos, el toscano, sobre los demás de la península
que siguieron subsistiendo como dialectos, agruparlos por similitud fonética,
léxica, morfológica y sintáctica, antes de abordar el tema propio de la poesía.
Romanice loqui, o latine loqui, se definía con orgullo el idioma latino en
oposición al barbarice loqui, los lenguajes de los bárbaros. Latín hablado

219
218
r

�I

por el pueblo, esto es, el sermo plebeius, sermo vulgaris o rusticus, lengua viva, cotidiana de los súbditos todos del imperio.
El sermo plebeius variaba en las distintas localidades del imperio, dado
que, a causa de las distintas épocas de ocupación romana, reemplazaba paulatinamente los idiomas autóctonos y recibía, al mismo tiempo, infiltraciones y deformaciones, propias del substrato étnico de los pueblos dominados.
Sensibles diferencias entre el latín del norte de Italia, el del sur y el de
Cerdeña-Córcega, · aparecieron ya en el siglo 111 d. C., y alrededor del 600
nacieron, por transformación gradual, los idiomas romances o vulgares, con
marcadas diferencias entre ellos. El uso de los casos se redujo, las desinencias
se fueron perdiendo, las preposiciones se usaron con más frecuencia, el pronombre demostrativo ille se transformó en artículo determinativo, la sintaxis
tomó una forma más lógica, menos artificiosa, el lenguaje se volvió analítico,
al abandonar la estructura sintética.
Se acostumbra reunir estos idiomas vulgares en tres grandes grupos lingüísticos: Romania Occidental (Africa del norte, actualmente Túnez y Libia, España, Portugal, Francia, Bélgica, Italia del norte, arriba de la línea
La Spezia-Rímini).
Romania Oriental (Italia centro-sur, abajo de la línea La Spezia Rímini,
Venecia Juliana o Istria, Dalmacia y Dacia, actual Romania).
Romania Central ( Cerdeña y Córcega) .
División ciertamente relativa, en cuanto, por ejemplo, notamos el fenómeno del hetacismo ( confusión entre la b oclusiva y la v fricativa) en Iberia e Italia del sur, pronunciación ü ( u francesa actual) de la u larga latina
en Francia e Italia del norte, pero no en la península ibérica, etc.
En Italia, desde el siglo VI d. C. aparecieron los primeros testimonios que
demuestran cómo el latín oficial se había vuelto artificioso. En el siglo VII
se formaron las primeras palabras vulgares escritas, en el siglo IX el primer documento de la lengua, es una adivinanza, encontrada en un manuscrito
español y llevada a Verona. En 960 una carta notarial de la ciudad de Capua.
Posteriormente se multiplicaron los ejemplos: de los siglos XII y XIII una carta
sarda, una de Fabriano, otras de Umbría y de Roma, un fragmento de un
libro de los banqueros florentinos, el primero en toscano, etc.
Precisamente en el siglo XIII, gracias a la corte de Federico 11, desde Sicilia se generalizó a toda Italia la lírica de amor en sus tres géneros: culta,
juglaresca y popular. Provenzales, italianos de la península, árabes, alemanes
y sicilianos dieron vida a la primera escuela literaria italiana. Con la derrota de los Hohenstaufen en Benevento ( 1266) y Tagliacozzo ( 1268), tramontó el predominio siciliano. Florencia, güelfa, opul~nta y próspera, ad-

220

qwno su primacía, primacía incontrastada aún por su pos1c1on geográfica
y por su estructura lingüística, más adherente al latín, por consiguiente más
fácilmente comprensible a todos los demás italianos, rica de una sonoridad
propia que interesó a los poetas.
El predominio del florentino en particular, y del toscano en general, se
afianzó definitivamente en los siglos XIII y XIV con Dante, Petrarca y Boccaccio y un conjunto de escritores y poetas menores. Disciplinado, organizado, enriquecido, será promovido al rango de idioma nacional -sin embargo este hecho no eliminó la forma y el ~o del toscano dialectal, ni la
existencia de los demás dialectos-. Idioma que se diferencia principalmente
de los otros dialectos peninsulares o insulares por:
a) Tener el más altos porcentaje de palabras llanas,
b) terminación vocálica y siempre sonora, •
c) posibilidad de alisión final de vocales y sílabas,
d ) carencia de amontonamiento de consonantes de sonido áspero y que obligan a cambios fonéticos bruscos,
e) ausencia de aspiraciones, de pronunciación nasal o fuertemente gutural,
f) posibilidad de guiarse por el sonido en casos de cacofonía.
Como quedó señalado, todos los dialectos de Italia, por tradición lingüística, tienen en común la gramática y el léxico, pero no la fonética y la sintaxis que marcan diferencias sustanciales, y se acostumbra dividirlos en los
del centro-sur y los del norte.
Entre las variedades de los del centro, con substrato itálico, se colocan:

1) El Toscano, con sus variantes de Lucca-Pisa, de Florencia y de SienaArezzo, que destaca por:
a) en fonética, por la aspiración de la c gutural,
b) en el léxico por la conversión del diptongo uo en monotongo o,1
c) y por el cambio de sufijo latino -arium en -aio (en los demás dialectos del sur, cambió en -aro) .
d) en gramática, formación de los artículos masculinos singulares iI y
lo (como en italiano), mientras el norte tiene el artículo masculino
' Curioso, pero no raro, es el caso de la o breve latina que se desdobló en diptongo uo en el uso popular, mientras los poetaJ conservaban la o y la volvieron a
introducir en el pueblo por medio de sus canciones, mientras tanto el italiano oficial
había aceptado la forma de la uo popular.

221

�singular único él, el sur las formas de lu y lo, el dialecto romano la
forma única er,
e) y por la neta distinción entre el pretérito perfecto (he tenido), usado
siempre en el norte, y el pretérito indefinido (tuve) , usado siempre
en el sur.
2) Dialectos Corsos: un tiempo parecidos al sardo, ahora, a pesar de la
·infiltración francesa, aún vivos en su similitud con el toscano.
3) Dialectos de Umbría, Las Marcas (en particular las provincias de Ancona y Macerata), Roma y Lacio del norte, son parecidos al toscano aunque sufren en sus territorios fronterizos infiltraciones de los dialectos del
sur o del norte. Caso típico es el de Las Marcas donde la provincia de
Pésaro y parte de la de Ancona reciben fuertes entonaciones romañolas
y la provincia de Ascoli Piceno, por el contrario, abruzesas. "Trait d'union"
entre los dialectos itálicos del sur y los céltico-itálicos del norte.
Los dialectos del norte, con substrato céltico-itálico o galo-itálico, en sus
innumerables variaciones:
1) Dialectos de Piamonte, Liguria, Lombardía y Emilia-Romaña, en los cuales notamos:
a) En fonética, pronunciación ü y o de la u y o italiana,
b) en el léxico, caída de la vocal final, con excepción de la a,
c) y desdoblamiento de las consonantes dobles (como en castellano) .
2) Dialectos Vénetos: aunque carezcan de los sonidos ü y o, se clasifican
generalmente entre los galo-itálicos.
Los dialectos del sur, con substrato itálico, en sus innumerables variaciones:
1) Dialectos de Lacio-sur, Abruzos, Campania, Calabria, Apulia, Sicilia, en
los cuales notamos:
a) En el léxico, cambio de la nd en nn; de la mb en mm; de la pi en ki ;
de la II en dd.
b) y cambio de la e larga en i; de la o larga en u.
Grupos aparte forman los dialectos de Cerdeña, de Dalmacia y el lad~o
(o "romanche1') de los grisones, de los valles de las Dolomitas, de Friúl, de
Alto Adigio y Engandina:

1) El grupo sardo se encuentra más cerca del latín clásico, sobre todo en la
parte central de Cerdeña (lugodorés).
2) Los grupos ladinos o "romanches" hablados en algunos valles de Italia
del noreste y norte y en el sureste de Suiza (es la cuarta lengua oficial
suiza, después del alemán, francés e italiano) .
3) Dálmata, ya extinto desde el final del siglo pasado.
,-

Aparte se registran unas enclaves lingüísticas no romances en Italia, integradas por las minorías alemanas, eslavas, albanesas, griegas y catalanas establecidas en pequeños grupos en la península o en las islas.
Superando las teorías y las suposiciones tradicionales que señalan Sicilia
como cuna del canto popular y Toscana como acogedora, transformadora e
irradiadora del mismo; el del sur, autóctono, el del norte, importado y asimilado de Provenza, con raíces en el norte de Francia hasta Cataluña y el
lejano Portugal; la isla véneta que lo recibe de Toscana, etc. se ha aceptado la división lingüística, más coherente y lógica, de la poesía del centro.
sud, con substrato itálico, y la del norte, con substrato céltico-itálico.
La poesía popular "renació" en el siglo XIII, si bien con reminiscencias
latinas e influjos extranjeros (provenzales, árabes, alemanes, etc.), en toda
Italia, pero con mayor explosión y vigor en Sicilia. Poesía anónima, en su
mayor parte, y de imitación, por lo menos al principio, más que de creación, se inspira, y es fuente de inspiración, en la poesía juglaresca y, a veces,
en la culta.
Poesía nacida para ser cantada en las fiestas, durante las faenas agrícolas,
en las competencias, en las hosterías, en los burgos y barrios populares, en
las aldeas y en el campo, acompañando y estimulando a los trabajos diarios,
encontrando alivio en la confesión de las penas, exaltando la habilidad, la
fuerza y la astucia, expresando los sentimientos en competencias amorosas,
dando toque alegre y burlón en las reuniones, en las bodas, en los bailes.
Los motivos, los temas, son exquisitamente sencillos, ingenuos con frecuencia,
toscos por espontaneidad, penetran en los sentimientos más comunes, desde
un ingenuo infantilismo amoroso hasta un realismo crudo típicamente popular, desde una religiosidad pagana a un rígido moralismo, desde la franqueza y lo pintoresco del lenguaje hablado en las p~abras, en las frases de
doble sentido, en las situaciones que describe, hasta la temática primitiva
y encantadora, que sorprende y suscita la sonrisa, pero que siempre atrae por
su ausencia de malicia, por su frescura, por su aparente falta de artificio y
de falsedad. El odio, el amor, la venganza, la infidelidad, el celo, la partida
a causa del trabajo lejano, o del servicio militar, la malcasada o la que ya

222

223

.,

�quiere casarse, etc. son temas comunes a todas las poesías del mundo, porque son temas universales de todos los pueblos, pero cada una posee algo
genuino, algo propio que deriva de su particular manera de ver las cosas y
de sentirlas, de reaccionar o de sufrir que se refleja también en el lenguaje
usado y en el desarrollo y en la estructura de la poesía misma. Y cada versión aparece fresca, genuina, nueva, pasando de boca en boca, de época en
época, de pueblo en pueblo, por las aportaciones y modifisaciones individuales, por haber sido confiada a la memoria, más que a la escritura, de generaciones enteras.
En el siglo pasado, con continuación en el nuestro, nacieron los estudios
sistemáticos sobre la poesía popular: búsqueda, clasificación, determinación
del valor artístico e intento de diferenciarla de la poesía culta. Como afirma Croce, el Romanticismo creía haber encontrado en la poesía popular la
fuente de la lírica pura, por anticultural, antiintelectual, brote espontáneo de
la fantasía de todo un pueblo. Otra justificación al chauvinismo de la época.
"El Romanticismo entero estuvo de acuerdo en que la épica heroica no tenía nada que ver con el poeta individual y consciente, que ejerce su arte como una
habilidad alquirida, sino que era la obra del pueblo ingenuo, que crea de
manera espontánea. Los románticos explicaban la poesía popular, por una
parte, como improvisación colectiva, y, por otra, como un proceso lento, continuo, orgánico, con el que era completamente inconciliable la idea de la
existencia de saltos bruscos deliberados, atribuibles a un individuo particular".2 La visión que sugiere Croce, al contrario, es la de la unidad de tradición, de concepción, de valores estéticos y técnicos de la poesía culta y
popular. La diferencia hay que buscarla en las variaciones psicológicas: "La
poesía popular no debe ser de definición filológica, esto es externa, sino
psicológica, o interna, y la diferencia entre ella y la de arte es de tendencia o de prevalencia. . . . Ahora bien, la poesía popular es, en la esfera estética, lo que el sentido común en la esfera intelectual y la candidez o inocencia en la esfera moral. Ella expresa los motivos del alma que no tiene
detrás de sí, como pre~edentes inmediatos, los grandes trabajos del pensamiento y de la pasión; manifiesta sentimientos sencillos en correspondientes
formas sencillas".ª
La tesis de Croce se demostró válida hasta cierto punto. Los críticos contemporáneos no se contentaban ya con una división demasiado sutil que fácilmente cae en la confusión. Tampoco podía satisfacer la antigua opinión
tajante de Goethe de que no hay más que una sola poesía, la genuina, la

verdadera, y que todo el resto es sólo aproximación y apariencia. Las perspectivas siempre distintas, según los propósitos y finalidades de la investigación, artística, étnica, histórico-social, lingüística, una acertada aplicación del
método fenomenológico, el relativismo que diluye y "disuelve" los absolutos
en miríadas de "excepciones", obliga a un estudio siempre más amplio, que
gradualmente se aleja de la vieja unidad, abriendo y descubriendo nuevas
teorías y dando motivo a nuevas interpretaciones. No es necesario llegar
a la conclusión de una imposibilidad de discernir entre la una y la otra.
El estudio se dirige, o debería dirigirse, hacia la intencionalidad y la calidad
del poeta, la importancia histórico-étnico-lingüística, evitando clasificaciones
fijas y examinando el poema como unidad, como valor singular y al mismo
tiempo como integrante de una tradición, de un conjunto de obras, patrimonio cultural de un pueblo.
Pasolini parte de una tesis que considera la poesía popular como producto
de las relaciones entre dos clases sociales. "Si estas relaciones son 'iniciativa
de un individuo o grupo de clase superior' ( dirección descendente) su resultado será siempre poesía 'culta' que al contacto o en interés (cualquiera que sea)
del mundo inferior, adquiere caracteres o de macarrónico o de exquisito (casi todas las poesías dialectales de cada época literaria) . Si, al contrario, tales relaciones son iniciativa de un individuo o de un grupo de individuos
de la clase inferior (dirección ascendente) su resultado será poesía popular:
una adquisición de datos culturales y estilísticos que provienen de la clase
dominante y una asimilación suya según una fenomenología que hay que
estudiar en el ámbito de una cultura inferior o primitiva. La poesía culta y la
poesía popular son pues debidas esencialmente a un solo tipo de cultura, esto
es, al histórico del mundo en evolución dialéctica, el que adquiere 'idescendiendo" caracteres retardatarios y primitivos. En efecto el pueblo por su
cuenta -entendido como categoría, esto es, suponiendo que, en las circunstancias históricas, no tenga sobre él otra clase social- no estaría en condición de producir otra poesía más que la que, por claridad, se podría llamar
meramente folklórica, que interesaría más al etnólogo que al literato".4
Interesante punto de vista, que inclusive se podría aplicar al movimiento
histórico dentro ?e la dialéctica cultural de los pueblos.
Uno de los más renombrados estudiosos italianos del siglo pasado, Costantino Nigra, en su libro Cantos Piamonteses, trazó los rasgos fundamentales
en la estructura y en la temática de la poesía popular:
Al centro-sur pertenece el "Estrambote" (Strambotto o Rispetto) y el "Motete" (Stornelio o Fiore o Mottetto o Ritomello) .

• ARNoLD HAusER, Historia social de la literatura y del arte. Madrid 1964.
' BENEDETTO CROCE,

224

Poesía popolare e poesia d'arte.

Bari

1956.

• fuR PAOLO PAs OLINl,

La poesia popo/are italiana. Milano 1960.

225
• H-15

�..
Al norte pertenece la "Canción" ( Canzone) .
El estrambote tiene la estrofa única (monoestrofa), el metro único (monometro) que es el endecasílabo, los versos terminan con palabras llanas,
la rima está en asonancia o consonancia en cada verso, esto es, ausencia de
versos no rimados, y son frecuentes las rimas alternadas. La estrofa se compone de 4, 6, 8, 10 o más versos. Su estructura es la siguiente: ABCC, o
bien AABB. Conocido en toda Italia por asimilación o divulgación, en Romaña se transforma en AABBCCDD. Se canta a manera de desafío o competencia, por ende es sugestivo, con relación a la poesía culta, es amebea, asonante y paroxítono.
El motete tiene también estrofa o metro único. Su estructura está integrada por: tres endecasílabos ABA, un pentasílabo y dos endecasílabos ABA
(el primero y el último tienen asonancia, el segundo, consonancia átona) ;
o bien por: un pentasílabo (u otro verso breve, es la invocación a la flor)
y dos endecasílabos (el primero y el último asonantes o consonantes, el segundo con consonancia átona: ore, are, ore) . Es originario del centro de
I talia y sufre transformaciones en otras regiones.
La canción deriva, probablemente, de chansó o de balada, se caracteriza
por la ausencia del endecasílabo, por la terminación aguda ( oxítona) , alternada con una llana (paroxítona) y por los versos libres, sin rimas, alter•
nados a otros asonantes o consonantes, por la libertad de los versos, en número y calidad. Los versos son bimembres, con partes iguales o desiguales,
y con la cesura llana si la segunda parte termina en oxítono, y viceversa.
Se encuentra generalmente en forma monorrima o en coplas de versos aso, nantes o en tercet0s ABB; si los versos asonantes son oxítonos, el verso libre
es llano, y viceversa. La estancia se compone de 5 a 7 versos y se cierra con
la despedida ( commiato) . Es la forma más antigua de la , lírica italiana,
de composición objetiva, épico-lírica, polistrofa, polirnetra, semiasonante, sernioxítona, anamebea, narrativa y sin contacto con la poesía culta.

226

Ro111&amp;11ia occidental
Romania central

4///

~

Bomania oriental \\\\

�" .. .los habitantes de Padua hablan de
forma distinta a como hablan los de
Pisa; y porque varían también en su
habla incluso los que viven cerca unos
de otros, como los de Milán y Verona, los de Roma y de Florencia; e incluso varían los que tienen el mismo
nombre gentilicio, como por ejemplo
los de Nápoles y los de Gaeta, los de
Rávena y los de Faenza; y lo más
sorprendente de todo es que también
presenta variaeiones la lengua de los
que habitan en una misma ciudad, como en Bolonia los que son del barrio de San Félix y los que habitan
en el tle la Carretera Mayor..."
DANTE ALIGHIERI,

De Vulgari Eloquentia
( libro I, IX, 4)

ITALIA CENTRAL
Tos

-8) Línea La Spezia-Rímini

11 ) Umbría

Dialectos galo-itálicos:

12) Lacio
20) Córcega

1) Piamonte

2) Lombardía
Liguria
Véneto
Véneto
Véneto e Istria
7) Emilia-Romaña

3)
4)
5)
6)

Dialectos itálicos de Italia central
9) Toscana
10) Marcas

Dialectos itálicos de Italia del sur
13) Abruzos
14) Campania
15) Apulia
16) Lucania
17) Calabria
18) Sicilia
19) Cerdeña

CANA

Ven conmigo, amor mío, acompáñame
En este mediodía a refrescarnos:
Pasaremos bajo un castaño la tarde,
Para que el sol no te lastime:
Para que el sol no tiña tu hermoso rostro,
Esas mejillas hechas en el Paraíso.
Para que el sol no manche tus pechos,
Que son la delicia de tu jovencito.
Qué dolorosa vida,
Lleva la tórtola viuda:
Va al arroyuelo, se baña,
Bebe las turbias aguas.
Sola sin aves compañeras,
Baña sus alas y con ellas su pecho se golpea.
Y a no se posa en los floridos árboles.
Ha perdido su compañero. ¡Oh qué tormento!

229

�Oh casa sombría, oh ventana viuda,
¿ Dónde está el sol con que solías alumbrarnos?
Él solía festejarnos con su risa:
Ho&lt;y las piedras lloran
Muriéndose de pena,
Oh casa sombría, ventana muda.
Florecilla, florecilla,
De ti, encantiño, estoy enamorado,
Por un besito tuyo, daría mi vida.
¡Sosténgame, sosténgame, que vuelo!
Me he enamorado del cielo,
Pero mis alas no resisten el vuelo.
Al comienzo de nuestro amor eras tal una florecilla,
Tal pequeña violeta roja y blanca.
Ahora has perdido tu color.
Eres como una hierba seca.
Jovencito de corazón osado,
Que las palabras no te engañen;
Hazte como la hoja del carrizo;
Cuyo corazón tiembla con el soplo del viento.
Hazte como el sauce que se inclina
Y dulcemente a otro árbol se abraza.
Hazte como el sarmiento de la viña,
Que dulcemente se aferra al tronco.

Flor de carrizo,
La caña del carrizal está fresca,
Fresca como tú, cariño mío.
Quien no haya escuchado cantar a los ángeles,
V aya al telar de mi mozuela,
Cuando mueve los bastidores
La lanzadera canta con ella.
Cuando naciste tú, nació la belleza,
El tulipán despuntó en medio del agua,
Y el sol se detuvo de alegría.
Vago
Vago
Agua
Y los

en la noche como un enajenado,
cantando los engaños del amor:
de rosas me parece la niebla,
truenos, saetas de amor.

Ámame en esta semana,
Pues en la otra habré de partir, hermosa:
Y a me espera el camino de Roma,
Pide a Dios que pueda yo seguirlo,
Ora por mí y reza el Rosario.
Que por ti lo rezaré yo en San Pedro de Roma.
Pídele a Dios por mí y reza la corona de Misterios,
Que yo la rezaré por ti en San Pedro de ,R.oma.

UMBRÍA
LAS MARCAS

Eh tú, mozuelo, del sombrero de paja,
V en a la rociada, que esta noche se baila:
Si moscatel no tienes, trae la uva.
V en a la rociada: ha llegado tu tiempo.

¿N-o quieres venir conmigo, hermosa, a la viña?
Para ti he construído una linda choza:
Formé con junquillos el lecho,
Y con hojas de caña hice el respaldo.

230

(fragmento)
María en la casa aún no lo sabía,
Pasa la gente y se lo decía.
Pero cuando el ángel se lo dijo,
Madre María lo creyó de fijo:
A la calle se lanza sin demora,
Llora que te llora, sola y descalza,
Toda la rubia trenza de dolor deshacía,
Y la calle de cabellos se cubría.

231

�'

Voy a partir de aquí, voy a Maremma
Para dar gusto a mi mozuela:
Una estrella llevaré por compañía
Y ésta me mostrará el camino.
Pero cuando a puerto llegue la estrella,
Llora, chiquilla mía, pues habré muerto,
Y cuando la veas resplandecer,
Llora, chiquilla mía, pues estaré en el ataúd,
Y cuando la mires apagarse,
Llora, chiquilla mía, pues estaré en la fosa.
Flor de plata,
¡Cómo-me gusta tu caminar:
Caminas con el corazón alegre!
No llevo ya claveles en la oreja,
Porque ha muerto la que me los daba,
Me los daba una bella viñadora,
No llevq ya claveles en la oreja.
LACIO

Que te den cuchilladas,
Como misas ha dicho el archipreste,
Como veces dijo: Orate frate.
Mi amor vive en " Capannelle":
Me envía saludos con las estrellas,
Y o se los torno con lás golondrinas.
CÓRCEGA

(Lamentación - fragmento)

Cuando entrabas en la iglesia,
por todos eras mirado,
Más te miraba yo
Que el amor me había entrado . ..

232

ITALIA DEL NORTE
PIAMONTE

- Oh marinero de la marina,
cántame una canción.
--Sube a mi barca, hermosa,
la canción te cantaré.
Cuando la bella estuvo en la barca,
el marinero se puso a cantar.
Han navegado quinientas millas,
siempre cantando aquella canción.
Cuando acabó la canción,
la bella quiso regresar.
- Lejos a quinientas millas,
lejos estás de tu casa.
-¿Qué dirá la madre mía,
que tardo tanto en regresar?
- No pienses más eu tu madre, hermosa,
piensa en tu marinero.
Llega la media noche,
llega la hora de dormir.
- Oh desvístete, descálzate,
tiéndete co-n tu_marinero.
-Me abroché tan apretada,
que el cordoncito no puedo desatar.
Oh marinero de la marina,
oh, préstame tu espada;
Préstame, galante, tu espada,
a mitad de su propio corazón la clavó.
¡Oh maldita sea la espada,
y aquella mano que se la prestó!
Pero si viva no la he besado,
yo de muerta la besaré.
La tomó por sus blancas manos,
y al mar la arrojó.
La semana me parece larga como un año,
Pregunto a mi vecino cuándo llegará el sábado.
Cuando sea sábado se alegrará mi corazón;
Mañana es fiesta, volveré a ver a mi amor.

233

�r

LIGURIA

Me he hecho de . un amante cortés,
Uno monferrino, el otro genovés:
Al genovés quiero darle el corazón,
Al monferrino un par de horcas nuevas.
Al genovés quiero darle la vida,
Al monferrino las horcas para que se cuelgue.
Cuando paso por esta nueva calleja
Es media noche, no brilla la luna,
No hay ni luna ni sol,
Pero los ojos de mi amada la iluminan.
LoMBARDÍA

Mi novia querida
Es lavandera,
Regresa a casa en la noche
Con el delantal mojado.
Con el delantal mojado
Se seca los ojos
Al ver que aquellos mozuelos
Se van de soldados.
V erlos ir de soldados,
Verlos ir a la guerra,
La veo caer por tierra
Herida en el corazón.
Con la herida en el corazón,
Con la herida en un dedo.
Ay de mí, he sido traicionado,
Traicionado en el amor.
"¿ Quién te ha hecho tan lindas cosas,
Cosas para el amor, cosas para el amor?"
"Me las hizo mamá

234

Con ayuda de papá.
No me toques, soy débil,
Y virgencita en el amor. .."
"¿Quién te ha hecho tus lindas manos,
Manos para el amor, manos para el amor?"
"Me las hizo mamá
Con ayuda de papá.
No me toques, soy débil
Y virgencita en el amor. .."
"¿Quién te ha hecho tan linda boquita,
Boquita de amor, boquita de amor?"
"Me la hizo mamá
Con ayuda de papá,
No me toques, soy débil,
Y virgencita en el amor. .."
"Florentino que vienes de Florencia,
Dime cómo el amor comienza".
"Empieza riendo y bromeando
Y acaba llorando y suspirando".
EMILIA-ROMAÑA

La primera vez que me enamoré,
Lo hice de una hermosa romañola,
Lo primero que le pregunté,
Que si dormía sola.
Voy a Cotiñola por leche,
Para hacer macarrones. Ha nacido "papá".
Vuelvo a casa lleno de alegría,
Ha nacido "papá" dentro de un cesto.
Vuelvo a casa con el corazón contento,
Ha nacido "papá" en forma de niño.
Vuelvo a casa con el corazón contento,
Ha nacido "papá" en forma de niño.
(En el campo, cuando nace un niño varón se festeja porque se ve en él al padre,
o al abuelo o a un tío muertos, imponiéndole su nombre).

235

�VÉNETO, VENECIA JuLIANA-FRIUL

¡ Oh Dios del cielo, qué pena la mía!

Cuando en la noche, iba a dormir,
Ponía la cabeza en el cabezal.
Llamaba a la muerte y ésta no venía.
No vengas ahora, muerte, cuando no te llamo,
Ahora soy feliz:
Hice la paz con mi amado.
Muerte mía, no vengas ahora, cuando no te llamo.
Papá quiere que me case,
Pero a nadie amo yo
Sino a un carabinero,
Que no es de su amor.
-"Torna un cuchillo hiloso,
Y mata a tu papá".
"Si cometo este crimen,
En prisión me pondrán".
"Mátalo en la noche,
Nadie te verá,
Y cuando haya muerto,
Los curas cantarán,
Pon manos a la obra,
Ruega por tu papá".
¡ Qué hermoso claro de luna
Nos ha dado el Señor!
¡ Besar a muchachas lindas
No hace pecador!

ITALIA DEL SUR
ABRUZOS

Y

MoLISE

Tú eres paloma de la viña,
Y o girasol del campo.
En medio de tu pecho el sol baila,
Danza la luna ahí el "saltarello".

236

\

ÜAMPANIA

Anoche pasé, hermosa; tú bailabas,
Semejando una paloma con tu falda:
Varias veces intenté acercarme,
Para tronarte un besito sabroso.
- ¡ No lo hagas!, recomendó mi amigo,
Quien a T eresina besa pone a riesgo su vida-e" Y quéi' Yo quiero besarla,
Ella pierde la honra y yo la vida.
Quisiera tener una casa en la playa,
Un balconcito sobre las olas del mar:
En un barquito cada mañana pasa
El mozuelo que me hace penar.
Lleva un sedal para pescar sardinillas,
Y no ve a esta trilla anhelosa de amor.

AP U LIA

Cuando vas a la iglesia, aprisa aprisa,
Con la manita tomas el agua santa,
Miras alrededor y la pones en tu frente,
Y dices: "Padre, Hijo y Espíritu Santo",
Luego te pones en tu lugar, allí en frente,
Con un ojo a Dios y el otro a tu muchacho.
Entras adentro y haces pecar a los santos,
Sales fuera y haces morir a la gente.
Me haces morir a mí, oh amante querida,
Sin pecar y sin hacer nada.

,'

LucANI A

Cuando yo nací mi madre no estaba,
Había ido a lavar los fajeros.
La cuna que me debía mecer
No mecía porque era de fierro,
Y el cura que me iba a bautizar,
Aunque sabía leer, no sabía escribir.
Cuando nací yo, todo fue calamidad.

237

�El mar más profundo quedó seco,
Y aquel año la primavera se agostó,
Y se secaron las flores del mundo.
CALABRIA

CERDEÑA

Yo quisiera plantar en esta calle
Bellos ciruelos, perales moscateles:
En su mero centro construir una fuente,
Y que vayan al agua los jóvenes guapos.
Ah, si uno de esos me quisiera tomar,
Aquel cuyos ojos parecen de carbón.
En el otro mundo
No hay cuarto verdadero,
Ni cama
Para descansar,
Sólo hay tierra negra
Y en ella te deshaces.
En el otro mundo
No hay cortinas
Ni cama para dormir,
Sólo hay tierra negra
Y estás en ella para pudrirte.

Una estrella suena la campana
del monte en el atardecer.
La campana del monte. ..
Hasta el confín lejano,
Todos envidian
Tus colores, hermosa.

SICILIA

Cuando vi embarcarse a mi amante
Se secó la sangre en mis venas,
Cuando las velas lo vi soltar,
Le dije: -Amor mío, ,:"cuándo regresas?-Ni lo pienses, ahora, corazón,
que esta ciudad no volverá a verme-.
Y o me pongo a llorar en medio de la plaza
Y me abro las venas con un cuchillo.
Lloran mis ojos, hacen un gran llanto.
Ha terminado para mí el hermoso mundo,
Hacia la isla me están llevando,
A la mitad del mar que no tiene fondo:
Lloro y es otro el que ha hecho el daño;

238

,

Inocentes como Dios son mis carnes:
Y mientras el tirano viento sigue soplando,
¡ Ábrete mar, y llévame al fondo!

La luna es de la noche,
La estrella de la mañana,
Y del día es el sol.
La luna es de la noche...
Pero yo no he tenido suerte
De tenerte como mía.
La estrella de la mañana. .'.
Pero de tenerte como mía
Y o no he tenido suerte.
Y del día es el sol. ..
Y o no líe tenido suerte
De que mía seas.
Tú fuiste el sostén
De toda mi vida,
Más que el oro
Te quería.
¡ Oh corazón mío!
¡ Oh mi amado, fuerte!
¡ Oh mi lirio dorado!

Las campanas a duelo
Suenan las tristes nuevas.
¡ Ah corazón mío!

239

�BIBLIOGRAFÍA

C. H. GRANDGENT, Introduzione allo studio del latino volgare, Milá~ 1914. _
WALTER VON WARTBURG, La fragmentación lingüística de la Romama, Madnd 1962.
PAOLO SAVJ-LOPEZ, Le origini neolatine, Milán, 1920.
MARIO PEI, The story of language, New York, 1960.
Rossr, Storia della letteratura italiana, Milán 1951.
.
GIAN ROBERTO SAROLLI, ]jjJ italiano, lengua romance, Buenos Aires 1962.
PIER PAoLo PASOLINI, La poesía popolare italiana, Milán 1960.
BENEDETTO CRoCE, Poesía popolare e poesía d'arte, Bari 1956.
.
ALBERTO DEL MoNTE, La poesía popolare nel tempo e nella coscienza di Dante, Bari 1949.
ANTONINO PAGLIARO, Poesía giullaresca e poesía popolare, Bari 1958.

LITERATURA COMPARADA
(Breve Exposición de su Historia, Definición, Método y Otros Aspectos.)

Lrc.

Eu:;ABETH KLEEN DE HINOJOSA

l. T. E. S.M.

EN ESTE ARTÍCULO no se presentarán nuevos conceptos sobre literatura comparada. El propósito es dar una síntesis de la historia de esta ciencia, algunas definiciones y métodos ya propuestos por comparatistas reconocidos y al
mismo tiempo agregar una serie de elementos y puntos de vista que contribuyen a la práctica y conocimiento de esta rama de la literatura, dando una
perspectiva más amplia al investigador principiante en este campo. Para mayor comprensión de lo expuesto a continuación, se sugiere la lectura de los
textos enumerados en la bibliografía y los que aparecen al final del capítulo.
HrsTORIA: La literatura comparada ocupa un lugar definitivo entre las
otras ciencias literarias desde hace aproximadamente un siglo. En Francia
apareció el nombre de "literatura comparada (littérature comparée), cuando Villemain lo usó para un curso en la Sorbona en 1827. De esa fecha en
adelante se han impartido cátedras bajo ese nombre en Europa y América.
En inglés se le llama "comparative literature"; en alemán se usan los términos
"vetgleichende Literaturwissenschaft" y "vergleichende Literaturgeschichte" .
El interés por los estudios internacionales de literatura se atribuye a los
hermanos Schlegel: August Wilhelm y Friedrich (1767- 1845 y 1772-1829
respectivamente) en Alemania, considerando a Herder y a los hermanos Grimm
en algunos aspectos, precursores de esta ciencia. Los Schlegel, con su interés
por la literatura de su país y como propagadores de las ideas románticas, estudios de influencias y temas internacionales, despiertan un nuevo entusiasmo por la propia literatura en escritores de otros países.
Mme. de Stael es otro elemento importante en esta ciencia, por su interés
en las literaturas de su país y extranjeras. Da a conocer la literatura alemana en Francia con su obra "De l'Allemagne", que aunque no trata precisa-

240
241
e H-16

�mente de literatura comparada, ya señala un camino hacia esta ciencia.
Franceses, alemanes y suizos son los primeros interesados en este tipo de estudios.
En Francia, donde como mencionamos al principio, se establecieron las
primeras cátedras, esta ciencia ha alcanzado suma importancia. Entre los
comparatistas más importantes está Joseph Texte. Inaugura en Francia la
enseñanza regular de esta materia y ocupa la primera cátedra en la Universidad de Lyon en 1896. La segunda cátedra de este género se estableció en
Nueva Y~rk en la Universidad de Columbia en 1899. Posteriormente se inician otras en la Sorbona ( 191 O) , Estrasburgo ( 1919), el College de France
(1925), Lille (1930). A Texte lo sucede M. Femand Baldensperger, en Lyon.
Su obra Goethe en Francia lo consagra como comparatista. Enseña en la Sorbona, realiza diversos estudios literarios y junto con Wemer P. Friedrich, compila la Bibliografía de Literatura Comparada, obra que contiene un sinnúmero de trabajos ejecutados en este campo, en todos los aspectos posibles,
obra de consulta importante para todo investigador comparatista.
También iniciador y guía en la lieratura comparada fue Louis-Paul Betz
con sus aportaciones La littérature comparée. Essai bibliographique ( 1897) y
su tesis Heine en France.
Bajo la dirección de Baldensperger y Hazard se comienza a publicar en
Francia la Révue de littérature comparée ( 1921-1940), más tarde se sigue
publicando al cuidado de P. Hazard y J. M. Carré. En los Estados Unidos
de Norteamérica se publica desde 1949 la revista Comparative Literature, por
la Universidad de Oregón.
En Alemania figuran los nombres de Brandés, Max Koch y Erich Sch.midt,
como comparatistas; en Inglaterra, M. H. Posnett. Este último publica en
1886 el primer volumen dedicado a la teoría de esta ciencia: Comparative
Literature. Max Koch funda en Alemania en 1887 la R evista de Literatura
Comparada.
Los guías actuales en Norteamérica son René Wellek, David Malone, Harry
Levin, Victor Langue y W. Friederich. Los comparatistas forman todavía un
grupo relativamente pequeño. En nuestro país ya hace algunos años que la
literatura comparada se imparte en algunas universidades. En algunos países orientales se ha despertado el interés por esta rama de la literatura. En
1948 se formó una sociedad de literati:ra comparada en Japón (Nikon hikaku
bungakkai) y se publicó una introducción a la literatura comparada en To_kio en 1951 por Nakajima K enzo y N. Yoshio (Hikaku Bungaku Josetsu) .
En el ambiente literario ya es común la palabra "comparatista" y aunque
hay todavía muchas opiniones divergentes en cuanto al objeto y definición

242

de la materia, son también ya muchos los trabajos de importancia realizados
en este campo.
DEFINICIÓN : El uso de términos como "anatomía comparada", "lingüística comparada" y otros, dieron lugar a su vez al de "literatura comparada".
Pero al contrario de lo que el vocablo indica, el objeto no es simplemente
hacer comparaciones entre una obra y otra. Guyard dice: "La literatura
comparada es la historia de las relaciones literarias internacionales. El comparatista se detiene en las fronteras, lingüísticas o nacionales, y observa los
cambios de temas, de ideas, de libros o de sentimientos entre dos o más literaturas" .1 Remak en su artículo "Comparative Literature. Its Definition
and Function", dice: "Comparative literature is the study of Iiterature beyond
the confines of one particular country, and the study of the relationships between literature on the one hand and other areas of knowledge and belief,
such as the arts (E. G., painting, s::ulpture, architecture, music), philosophy,
history, the social sciences ( E. G., politics, economics, sociology), the sciences,
religion etc., on the other. In brief, it is the comparison of one literature with
another or others, and the comparison of literature with other spheres of human
expression". 2 Según Remak es en este último punto en lo que difieren en cuanto a objeto la "escuela francesa" y un grupo de comparatistas americanos. R.
Wellek se opone firmemente a una supuesta oposición entre una "escuela americana" y una "escuela francesa'', oposición que no puede ni debe existir, ya que
todo trabajo de investigación debe gozar de libertad. El investigador no debe
verse obligado a seguir un método preciso ni un tema pre-fijado. En un mismo estudio o ensayo no se limitará solamente a comparar, sino que también
interpretará, reproducirá, evaluará, a un mismo tiempo.
Van Tieghem señala el objeto de esta ciencia como sigue : " ... le caractere
de la vraie littérature comparée, come celui de toute science historique, est
d'embrasser le plus grand nombre possible de faits différents d'origine, pour
mieux expliquer chacun d'eux ; d'élargir les bases de la connaissance a fin de
trouver les causes du plus grand nombre possible d'effets. Bref, le mot comparé doit etre vidé de tou te valeur esthétique, et recevoir une valeur historique;
et la constatation des analogies e des différences qu'offrent deux ou plusieurs
livres, scenes, sujets ou pages de Jangues diverses, n'est que le point de départ
nécessrure qui perrnet de découvrir une influence, un emprunt, etc., et par suite·
d'expliquer partiellement une oeuvre par une autre" .3
M. F. GuYARD. La literatura comparada. Vergara Editorial, Barcelona, 1957, p. 16.
H. H. REMAK. "Comparative Literature, Its Definition and Function".
Comparative Literature. M ethod and Perspective. Southern Illinois University Press,
Carbondale 1961, p. 3.
• P. VAN TIBGHEM. La •littérature comparée. Librairie Annand Colin, París, 1946,
p. 21.
1

' HENRY

243

�W ellek y W arren en su Teoría Literaria dedjcan un capítulo al problema
de la definición de la literatura comparada. Refiriéndose a la "escuela francesa" y su acepción del término "'Literatura comparada" que implica el estudio de las relaciones entre dos o más literaturas, advierten que: "La comparación de literaturas, si se desentiende de las literaturas nacionales totales, tiende a restringirse a problemas externos de fuentes e influencias, renombre Y
fama. Tales estudios no nos permiten analizar y juzgar una determinada obra
de arte, ni aun considerar el todo complejo de su génesis; en vez de ello, se
dedican principalmente a las repercusiones de una obra maestra, como traducciones e imitaciones, hechas a menudo por autores de segunda categoría,
0 bien a la prehistoria de una obra maestra, a las migraciones y difusión de
sus temas y formas. Así concebida, la "literatura comparada" presta primordial atención a los factores externos; y el ocaso de la 'literatura comparada' en decenios recientes refleja el general desvío con respecto a los simples 'hechos', las fuentes y las influencias".4
En resumen, la literatura comparada abarca estudios diversos: las relaciones literarias que pueden existir entre dos países, autores, influencia o fortuna
de un autor en la literaturq de un país, influencia de la literatura de todo un
país sobre un autor; estudia analogías y diferencias, fuentes y préstamos, con
el fin de llegar a explicar las causas posibles de las diferentes expresiones li-

terarias.
Para llevar a cabo una investigación fructífera, el comparatista
necesita, ante todo, tener conocimiento de varias lenguas. No es necesario que
las hable, pero sí que pueda leer las obras básicas en el idioma original y las
críticas literarias en los distintos idomas que se publiquen. Desde el momento
que el investigador trabaja más allá de los límites nacionales, es obvio que
sus conocimientos lingüísticos tendrán que ser más amplios para llegar a un
análisis más profundo y resultados más exactos. Necesita conocer científicaMÉTODO:

mente el idioma.
Para hacer el estudio de un autor u obra determinada, tendrá que conocer,
además, el medio en que se dio, las relaciones políticas, sociales, filosóficas,
religiosas, científicas, artísticas y literarias que rigen el período que se va a estudiar. Deberá además llevar a cabo investigaciones respecto a los traductores y críticos literarios relacion~dos con la obra. Es pues imprescindible el
conocimiento de una amplia bibliografía.
Los pasos iniciales son dos: determinar la cuestión que se intenta estudiar
y delimitar el período, fijando el punto de partida.

Entre otras muchas cuestiones, el comparatista se dedicará al estudio de
préstamos y relaciones, ya sea de géneros, estilos, temas, tipos, leyendas, ideas
o sentimientos. Si damos una hojeada a las bibliografías de literatura comparada, llegaremos a la conclusión de que entre los comparatistas franceses son más frecuentes los estudios que tratan de la "fortuna de los grandes
escritores fuera de su país de origen".5 Dan preferencia a los valores estéticos.
Los alemanes se han interesado más por el estudio de fuentes y los temas y su
historia.
Los GÉNEROS. Aunque hay un gran número de estudios, este campo no
ha sido agotado y siempre presentará nuevos aspectos. Se han estudiado ya
el soneto, la tragedia, el ensayo, su popularidad en varias épocas, su éxito o
desuso en diversas naciones. No cabe duda que sigue siendo un tema que
presenta interesantes posibilidades. Por ejemplo, ha sido estudiado el drama,
su "fortuna" en diferentes países: Lope de Vega y sus obras fuera de España, Shakespeare en Alemania, la tragedia clásica en diferentes movimientos literarios, Byron en Rusia.
La poesía, la novela, el cuento, aún presentan muchos aspectos por investigar. ¿ Por qué en algunas épocas predomina el gusto por la poesía, en otras
la novela y aun dentro de la novela, por qué decae el interés por cierto tipo
y predomina otro? ¿Por qué Poe es tan aceptado en Hispanoamérica y en
algunos países de Europa más que en su país de origen? En el mismo caso
se encuentran autores contemporáneos de diversos países.
TEMATOLOGÍA. La tematología es el término adoptado por van Tieghem
para el estudio de diversas categorías, incluyendo tres subdivisiones dentro
del folklore y la literatura popular: temas, tipos y leyendas.
TEMAS : Aquí están comprendidas situaciones impersonales o temas tradicionales (el hombre que perdió su sombra, el anillo que vuelve a la persona invisible; la lucha entre padre e hijo que no se reconocen; el paisano que
amanece en la cama de un rey, el marido que regresa y encuentra a la esposa casada; la joven humilde que se casa con un rey) . Lugares (países, ciudades o sitios preferidos por los escritores para el desarrollo de su obra) ;
costumbres, etc.
TIPOS : En esta categoría se encuentran las profesiones, actitudes, caracteres de la humanidad media y también los seres ficticios o maravillosos: el
judío, el francés, el profesor, el médico, el soldado, el detective, la cortesana; posiciones sociales y morales; los vicios. El diablo, Merlín, el ogro, el
vampiro, Polichinela, Arlequín, etc.
• M. F. GuYARD. Op. cit., p. 128.

• R.

WELLEK

y A.

WARREN.

Teoría Literaria. Ed. Gredos, Madrid, 1961, p. 60.

245
244

�;

LEYENDAS v PERSONAJES LEGENDARIOS: Tema preferido de muchos comparatistas. Se consideran aquí los sucesos o grupos de sucesos que tienen por
actores a ciertos héroes míticos, legendarios o históricos, héroes que ofrecen
muestras de humanidad únicas, determinados por una tradición en su carácter
y sus actos principales, pero que cada escritor al tomarlos, puede desarrollar
y modificar en cierta medida. Ejemplo: Leyendas bíblicas, griegas. Personajes como Fausto y Don Juan.6
Es necesario aclarar lo que implica un estudio tematológico. Para llegar a
presentar un estudio en el nivel de literatura comparada, no basta con tomar por ejemplo el Fausto de Goethe y el de Marlowe. Lo importante es
llegar a comprender y exponer a qué se deben los cambios en el tratamiento del tema y los personajes. La actitud del propio autor ante el tema, el gusto de los lectores de determinado país (en este caso Alemania e Inglaterra),
las costumbres de la época, etc., que condicionan la obra literaria. Como vemos en este solo aspecto, el ser investigador comparatista supone conocimientos más amplios y que van más allá de la simple literatura.
INTERMEDIARIOS: Los intermediarios juegan un papel sumamente importante en la literatura comparada, entre el emisor y el receptor, es decir entre el autor de una obra literaria y otro autor del propio país o de otro, que
toma el tema o la obra para desarrollar a su vez otra obra. Como intermediarios tenemos en primer lugar a personajes: individuos que en su propio país difunden una literatura extranjera. Los que difunden la literatura de su país en
otro: viajeros, emigrantes ( sobre todo en tiempo de revoluciones y guerras), diplomáticos, artistas, etc. Los traductores que desde hace siglos han contribuido
a la propagación de ideas, obras y doctrinas. En épocas pasadas encontramos
como intermediarios importantes a las cortes que protegían a los escritores y
artistas, los cenáculos y salones literarios, así como grupos de escritores que formaron escuela (Hainbund, los fosforitas, los jóvenes del Sturm und Drang, la
Pléyade Francesa, y muchos otros) . Por último tenemos a las publicaciones:
periódicos y revistas que difunden las obras de un autor en su propio país y en
países extranjeros.
Además de los aspectos anteriores, es conveniente considerar otros elementos, que de una manera o de otra entran en la investigación del comparatista.
.Mejor que ningún otro crítico o investigador literario, el comparatista reconoce lo que con frecuencia se denomina deuda literaria. Esta es una rama
que cabe perfectamente dentro de la Literatura comparada. "Al escribir la
historia de las relaciones internacionales, el comparatismo muestra que jamás
literatura alguna pudo aislarse sin que se marchitara, y que los más hermo' Cfr. P.

246

VAN TIEGHEM.

Op. cit., p. 90.

sos _logros nacionales siempre han reposado sobre aportaciones extranjeras,
o bien por el camino de la asimilación, o bien por el de una afirmación de~idida .:ontra est~ aportaciones y gracias, también, a ellas".7 Se dice que la
mvenc1on en la literatura no existe. Toda ella tiene antecedentes O bases antiguas o anteriores. Hay un continuo préstamo de temas, situaciones, ideas,
personajes, motivos, etc. No puede negarse la importancia y el interés que
puedan tener trabajos que muestren, por ejemplo, como Shakespeare ha utilizado ciertos temas y los ha "transmutado", logrando a su vez creaciones originales. El hecho de conocer las fuentes de alguna obra, no le resta originalidad _ni mérito a su autor. ?ice ~haw: "The original author is not necessarily
the mnovator or the most mventive, but rather the one who succeeds in making ali his own, in subordinating what he takes from others to the new complex of his º"vn artistic work".8
Pero la deuda literaria no siempre se estudiará en lo que respecta a un so!o
autor, también se pueden estudiar las interrelaciones directas entre dos literaturas (de dos países) y ver el efecto, que por ejemplo, un autor francés
ha logrado en Inglaterra y más tarde la aceptación de otros escritores franceses de su época o de épocas posteriores, aunque en muchos casos las obras
no hayan 5ido leídas en su lengua original, sino en otras más aceptadas en el
país receptor. ¿A qué se debe que un determinado autor haya alcanzado poco éxito o no haya provocado interés en su propio país y por el contrario
haya logrado éxito rotundo en un país extranjero? En muchos casos este fenómeno no debe a los intermediarios o traductores, a los temas tratados, las
ideas que presenta el autor, etc.
Shaw en su artículo "Literary Indebtedness" considera precisos para señalar la deuda literaria, los siguientes términos: Traducciones, imitaciones
estilizaciones, préstamos, fuentes, paralelos e influencia. Analizando breve~
mente cada uno de ellos, se comprenderá la importancia que tienen, no sólo
en lo que respecta a la deuda literaria, sino en general para el comparatista.
TRADuccroNES: Son consideradas por muchos como c~eaciones, ya que el
traductor tiene que adaptar la obra a la cultura receptora, no sólo en cuanto
a la tradición literaria sino también a la época. Al tratar de los intermediarios se mencionó la importancia de los traductores, ya que con frecuencia
son sus obras la base para abrir nuevas corrientes en el país receptor.
Algunos críticos y eruditos menosprecian las imitaciones aunque sí se les
concede cierto mérito estético. En la imitación el autor toma la personalidad
' M. F.

.r T.

Op. cit., pp. 130-131.
"Literary Indebtedness". Comparative Literature. Method and Pers-

CuYARD.

SHAW.

pective, p. 60.

247

�creadora de otro autor. Puede imitar toda una obra, una parte solamente, y
en ocasiones el estilo de un autor.
Se habla de ESTILIZACIÓN cuando un autor, combinando estilo y materiales con un propósito artístico, sugiere a otro autor, a otra obra literaria y
hasta el estilo de todo un período.
En la literatura comparada se encuentran con frecuencia los siguientes términos: préstamos, fuentes, influencias.
Al decir PRÉSTAMO se hace referencia a los materiales, temas, motivos, elementos, de que un escritor hace uso al crear su obra. En 1a investigación de
los préstamos de una obra, el comparatista no sólo buscará la fuente de esos
préstamos o los señalará, sino más bien tratará de interpretar el uso que el
autor ha dado a ese material, cómo lo adapta a la tradición literaria de
su país, a su época, para lograr algo nuevo.
Las FUENTES de un autor pueden ser visuales y auditivas, orales o escritas.
Entre las fuentes visuales y auditivas están las impresiones recibidas en viajes,
paisajes observados, obras de arte, la música. Las fuentes orales las constituyen conversaciones, discusiones literarias, tradiciones familiares, canciones rústicas, anécdotas. Las escritas se encuentran en textos: obras de teatro, una
simple página leída, toda una novela, etc. En este caso el tema puede ser
el mismo, pero las situaciones y detalles diferentes.
Se habla de fuentes aisladas y fuentes colectivas. En las fuentes aisladas
se buscan los temas, los detalles, las ideas que ha tomado un escritor de alguna obra o autor anterior. Es decir, se investiga lo que ha tomado como
préstamo, no la obra entera, sino un mero tema, motivo, etc., trasladados a
un marco nuevo. En las fuentes colectivas se buscan las lecturas, las diversas
influencias que han modelado a un autor y su obra.
¿ En qué literatura no se dan imitaciones o influencias? Dice Shaw: "In
contrast to imitation, influence shows the influenced author producing work
which is essen tially. his own. lnfluence is not confined to individual details
or images or borrowings or even sources though it may include them -but
is pervasive, something- organically involved in and presented through artistic works" .9 Y: "Literary influence on an author will result in his literary
works as such having pervasive, organic qualities in their essential inspiration
or artistic presentation which they otherwise would not have had, either in
this from or at this stage of his development. The seed of literary influence
must fall on fallow land. The author and the tradition must be ready to accept, transmute, react to the influence. Many seeds from various possible influences may fall, but only the ones for which the soil is ready will germin-

' J. T.

248

SHAW.

!bid., p. 65.

ate, and each will be affected by the particular quality of the soil and climate where it takes root, or, to shift the irnage, to the shoot to which it is
grafted".10 Guyard también aborda el tema diciendo: " ... que jamás literatura alguna pudo aislarse sin que se marchitara, y que los más hermosos logros nacionales siempre han reposado sobre aportaciones extranjeras, o bien
por el camino de la asimilación, o bien por el de una afirmación decidida
contra estas aportaciones y gracias, también, a ellas".11
La INFLUENCIA en la literatura la encontraremos en temas, personajes, estilo,
ideas, imágenes y otros aspectos, pero con su propia originalidad en contraste
con la imitación como ya se vio en el párrafo anterior. Es muy frecuente la influencia literaria, más bien no se puede evitar, aunque en muchas ocasiones se
encontrará una influencia no-literaria, por ejemplo del tipo de Freud, Marx,
Darwin, Nietzsche, para mencionar sólo algunos.
Ahora bien, la influencia puede ser directa o indirecta. La influencia directa se da cuando un autor va directamente a otro para su material. Es muy
común que una obra traducida dé lugar a esta influencia directa. En la influencia indirecta, el autor (C) recibe la influencia del autor (A ) por medio
de la obra de un tercero (B). Por ejemplo Lermontov al principio recibió la
influencia de Byron por conducto de la obra de Pushkin, aun cuando después acudió directamente a Byron.
Pasando a otro término menos conectado con los anteriores tenemos los
paralelos. A éstos pertenecen obras con un tema o motivos similares, en los
que puede haber una fuente común y entre los cuales hay una relación palpable. Pero también se da otro tipo de paralelos, aquellos casos en los que
se pueden señalar manifestaciones similares de contenido o forma, ya sea
entre diferentes autores o literaturas, en ocasiones de distintas épocas y entre
los cuales no se puede demostrar una relación directa. El estudio de los paralelos, como el de otros fenómenos literarios, es valioso, ya que hace patentes el mérito y cualidades de las obras en que se encuentran y al mismo
tiempo es interesante, pues arroja luz sobre las semejanzas y diferencias que
se dan en las diversas tradiciones nacionales.
El comparatista, como cualquier otro investigador literario, tropieza frecuentemente con otro tipo de términos que presentan problemas de interpretación especial, ya sea por lo amplio del significado o por lo complejo de su
acepción. El uso de términos como "romántico", "romanticismo", presenta
serias dificultades, ya que hay que tomar en cuenta la naturaleza del romanticismo inglés con sus diversos componentes por un lado, el romanticismo

'º
u

!bid., pp. 65-66.
M. F. GuYARD. Op. cit., pp. 130-131.

249

�alemán diferente al de otros países, etc. Edward D. Seeber expone los problemas que pueden presentársele al investigador literario con términos como
"gótico" ( significado del término en distintas épocas) "naturaleza" (en Pascal, Rousseau y Balzac) "romanticismo", "clasicismo", "barroco". Insiste en
que es necesario un estudio exacto de los términos que pueden ser considerados en más de una categoría:
1) Términos que pueden sufrir un cambio de significado en épocas diferentes (gótico, naturaleza).
2) Términos que pueden significar cosas distintas dentro de la IIlJsma
época ( como razón, imitación, religión, natural) .
3) Términos que pueden tener diferentes significados en distintos países
balada, romanticismo.
4) Términos que pueden significar cosas distintas para el mismo escritor.12
Sugiere asimismo la investigación de los significados en diccionarios antiguos o de la época, aunque en algunos casos el enfoque es completamente
parcial. Lo más conveniente es investigar en los textos originales para llegar
a una solución más exacta y evitar una generalización que lleve a interpretaciones desconcertantes e incorrectas.
La TRADUCCIÓN. El valor de las traducciones se ha sometido a diversos
juicios. Pero ¿no es obvio que muchas obras maestras serían desconocidas
o poco leídas, a no ser por la traducción? No cabe duda que así corno hay
buenas traducciones, también las hay pésimas y en algunos casos desvirtúan
la calidad de la obra o cambian su sentido o significado por completo. Pero
muchos lectores dependen de los traductores, de ahí que éstos jueguen un
papel tan importante en la Literatura. ¡ Cuántas obras se olvidarían o serían
conocidas solamente dentro de los límites del país de origen! Sin retroceder
a otras épocas, las obras de Kafka, Camus, Steinbeck, Maugharn, Hesse y aun
de algunos de nuestros autores, no habrían alcanzado la popularidad de
que gozan, a no ser por los traductores. Muchas veces el traductor debe su
éxito a una obra traducida por él, más que a su propia obra.
Ya se mencionó también el fenómeno de que autores que en sus países de
origen no han sido aceptados completamente o han sufrido ataques y oposición, han logrado la aceptación y el aplauso de otras naciones, logrando con
ello finalmente el éxito en su propio país.
Pero como señala Horst Frenz, los traductores también pueden causar mucho
daño. El traductor puede twducir una obra determinada y sin saberlo o
"' Cfr. EnWARD D. SEEBER. "On Defining Terms". Comparative Literature. Method
and Perspective, pp. 39-40.

250

intencionalmente, ignorar ciertos logros literarios que valdría la pena dar a
conocer mejor. A esta actitud contribuyen las doctrinas políticas, prejuicios
raciales, ciertas tendencias o modas literarias del país del traductor. Luego
está el daño que puede ser causado por el traductor, que con intención· o
sin ella, altera una obra literaria y así se hace responsable de presentar una
idea o un punto de vista, o un estado de ánimo que realmente no fue expresado por el escritor extranjero. Con esto contribuye al menor éxito del
autor y da una idea falsa acerca de él y su obra a los lectores.1 3
Aparte de las causas anteriores, las traducciones muchas veces están mal
hechas, ya sea por descuido o por el poco conocimiento del lenguaje extranjero. Entonces surge la cuestión de si una traducción debe ser literal o una
transposición más apegada al lenguaje al que se va a traducir la obra. Es
cierto que se requiere fidelidad al traducir, pero ¿la fidelidad estriba en lo
literal de la traducción o en la idea del autor? ¿Debe traducirse un poema
en verso o en prosa? En la prosa se presenta el problema del estilo y el de
reconciliar la fidelidad del f,&lt;critor con el idioma contemporáneo del país
del traductor.
Hay muchas opiniones al respecto, pero la conclusión es que la traducción
es un arte. El traductor debe ser el mejor lector del autor original, el más
íntimo y el más exacto. Pero debe hacer algo más que leer la obra. Debe ver
lo que el autor vio, oír lo que el autor oyó, experimentar de nuevo lo que
el autor experimentó. Así como el escritor debe ser sensible a las tradiciones
mitológicas, históricas y sociales reflejadas en un idioma y debe usar palabras
que transmitan no sólo sonidos sino también ritmo, gesto, expresión, m elodía,
color y asociación.14
En resumen, el traductor ni crea ni imita, su obra es un término medio entre la creación y la imitación, pues requiere de las dos tareas. Es algo que
André Gide considera obligación de todo escritor hacia su país, para el enriquecimiento de la propia literatura.
Volviendo a la última parte de la definición de Remak, en la que afirma
que la literatura comparada "es la comparación de una literatura con otra
y la comparación de la literatura con otras áreas de la expresión humana", y
analizando estudios llevados a cabo, se encontrarán una serie de ventajas y
desventajas y opiniones en favor y en contra de tales estudios. Son varios ya
los ensayos dedicado~ al tema de la comparación de la literatura y las artes.
Mary Gaither afirma que hay "afinidades naturales" entre el arte y la
literatura, pero que el terreno es escabroso. Sin embargo este campo ofrece
13
14

Cfr. HoRST FRENZ. "The Art of Translation". Op. cit., p. 79.
Cfr. Ibid., p. 94.

251

�infinitas posibilidades y señala tres enfoques principales: "relación de forma
y contenido; influencia y síntesis". Dos temas que indudablemente pertenecen
a esta categoría son la ópera y el ballet, ya que dependen de los esfuerzos
combinados de escritores, músicos, coreógrafos, diseñadores de escenario y
vestuario, etc.
Menciona también alguno'&gt; estudios comparativos entre obras literarias y
de arte: el poema Musée des Beaux Arts de Auden y el Cuadro Jcarus de
Breughel (ambos ilustran el mismo tema), los Cuatro Cuartetos de Eliot que
ya han sido objeto de un estudio que compara la forma de los poemas y la
forma musical análoga.
En el siguiente párrafo de Mary Gaither se da una idea Jllás clara de este
tipo de comparaciones. (Se refiere al método de H. Hatzfeld, expuesto en
su obra Literature Through Art):
"Comparison of the landscapes of Claude Lorra in and the dialogue of
Racine's dramas underscores the concept of formal beauty and idealized
arrangement of nature held by the seventeenth-century poets and painters.
The full description, poetic language, the melancholy air to be found in the
writing of Chateaubriand are exemplified in paintigs of Girodet-Tricson,
Delaroche, David, and Gérard, ali contributing to certain aspects of the romantic spirit that dwelt one the exotic and foreing, the 'soulless physical
beauty'. The key to the 'dark, cryptic, and the ununderstandable' in Rimbaud's Mystique, from L es llluminations, may be found in Gauguin's painting 'Jacob Wrestling With the Angel', and the psychic conflict in Van Gogh
is paralleled in the poems of Emile Verhaeren. An equally convincing paralleJ
both in fonn and content is to be seen in the comparison of Courbet's 'Funeral
ad Omans' and Flaubert's description of Emma's burial in Madame Bovary.
In both, exactness of detail conveys an objetive picture of a given moment in
life. Hatzfeld's study may be criticized for its definitions and choice of illustration, perhaps even for the theory opon which it is based, forcing at times
comparisons which are artificial But it does give insights into the meaning
of the literature and art of a giveill period and it &lt;loes suggest the potential of
the philological approach".1 5
Para estudiar las interrelaciones entre una cultura y su expresión artística
en una época histórica cualquiera se pueden enfocar la literatura y las artes
desde los puntos siguientes: 1) detalles de una obra literaria dilucidados por
una pintura, 2) detalles de una pintura aclarados por una obra literaria, 3)
conceptos y motivos de la literatura aclarados por las artes de diseño, 4) motivos de pinturas dilucidados por la literatura, 5 y 6) formas literario-lingüís"' 'MARY GAITHER.

"Literature and the Arts". Op. cit., p. 164.

ticas y expresiones literario-estilísticas en la literatura y el arte, y 7) límites
entre la literatura y el arte.16
Se pueden estudiar las relaciones existentes por ejemplo entre la literatura
del rococó, la pintura y la música de esa época; la pintura y la literatura
del romanticismo, etc., pero tomando en cuenta, como dicen R. Wellek y
A. Warren, que sí hay una relación entre las diversas artes, pero que cada
arte evoluciona en una forma independiente de las demás y las relaciones
que existen "no son influencias que parten de un punto y determinan la
evoiución de las demás artes; han de entenderse más bien como complejo
esquema de relaciones dialécticas que actúan en ambos sentidos, de un arte
a otro y viceversa, y que pueden transformarse completamente dentro del arte
en que han entrado". 11 La estructura interna de los elemento&amp; en cada arte
es diferente. Cada área necesita un sistema preciso de términos para analizar
las obras literarias y su evolución. Un término dado puede tener un significado en la literatura, por ejemplo, y otro muy distinto en la escultura O la
pintura. Solucionado este problema se puede entrar con más seguridad al
análisis de la evolución de las artes. Ya en el siglo XVIII Lessing en su
Laocoonte trata de dar una delineación de las técnicas tan diferentes del
pintor y escultor en relación con el poeta, aduciendo que la poesía es un
arte dinámico y la escultura un arte estático que está restringido al momento.
Es por todo lo anterior por lo que Wellek y Warren insisten en un sistema
eficaz de términos. "Una vez establecido tal esquema de evolución estrictamente literaria, podremos plantear la cuestión de si esta evolución es de
alguna manera análoga a la evolución, análogamente establecida, de las demás artes. La respuesta, como es fácil comprender, no será un rotundo 'sí' ni
un rotundo 'no', sino que adoptará la forma de una intrincada estructura de
coincidencias y divergencias más que de líneas paralelas".18
En nuestro país, la literatura comp·a rada es una ciencia relativamente nueva y por lo mismo ofrece un vasto campo de investigación sobre todo en la
literatura mexicana e hispan•)-americana. El investigador tiene a su disposición una enorme variedad de temas, obras, autores y corrientes que no han
sido estudiados en relación con las literaturas de otros países, tanto europeos
como americanos en donde sin duda se encontrarán reflejadas experiencias y
sentimientos comunes. Pero para lograr complementar la historia de la literatura y realizar una historia literaria supranacional, es necesario practicar la
literatura comparada con un midadoso análisis, tomando en cuenta diferentes
" lbid., pp. 163-164.
11
R. WELLEK y A. WARREN. Op. cit., p. 161.
" R. WELLEK y A. WARREN. ]bid., p. 161.

252
253

�perspectivas, sin encerrarse en definiciones precisas, sin núras estrechas y al
núsmo tiempo con amplias bases linguísticas.
Para el estudiante interesado en el estudio comparativo de la literatura y
las artes se sugiere la bibliografía siguiente:
Four Stages of Renaíssance Style. Transformations in Art and Literature.
14{}0-1700. W. Sypher, New York, 1955.
"E!iot, Beethoven and J. W. N. Sullivan". Howarth Comparative Literature. IX. The University of Oregon, Eugene, Oregon, 1959.
Laocoonte, Lessing.
"Literary Criticism Through Art and Art Criticism Through Literature".
Helmut A. Hatzfeld. journal of Aesthetics, VI, 1947.
Literature and the Other Arts: A S elect Bibliograph,y, 1952-1958. A. R.
Neumann, New York, 1959.
Literature Through Art. Hdmut A. Hatzfeld, New York, 1952.
Music and Literature: A Comparison of the Arts. Calvin Brown, Atlanta,

1948.
Teoría Literaria. Cap. XI. R. Wellek y A. Warren. Ed. Gredos, Madrid,
1962.
Parallels in English Painting and Poetry. In D efence of Shelley and Other
Essays, Herbert Read. Londres, 1936.
Über wechselseitige Erhellung der Künste. Festschrift H einrich Wolfflin
zum 70. Geburtstag. Karl Vossler, Dresden, 1935.
Wechselseitige Erhellung der Künste. Oskar Walzel, Berlín 1917.
Son además imprescindibles y de gran valor para el comparatista los siguientes libros y revistas:
Bibliography of Comparativ~ Literature. Fernand Baldensperger and W. P.
Friederich. Russel, New York, 1960.
Comparative Literaturei, Method and Perspective. Newton P. Stallknecht
and Horst Frenz. Southern lllinois University Press, Carbondale, 1961.
Dictionary of Mythology. Folklore and S11mbols. Jobes. Tye Scarecrow
Press, New York.
Essais de littérature comparée. Frarn;ois Jost. Fribourg, 1964.
Essays in German and Comparative Literature. Oskar Seidlin, Chapel Hill,

Outline of Comparative Literature. Wemer P. Friederich. The University
of North Carolina, Chapel Hill, 1954.
Standard Dictionary of Folklore. Mythology and L egend. Funk Wagnalls,

New York.
Studies in Comparative Literature. Waldo · MacNeir. Baton Rouge, 1962.
Revistas:
Bibliographie Générale de littérature comparée. Paris, 1949.
Comparative Literature. The University of Oregon, Eugene, Oregon, 1949.
Révue de littérature comparée. Paris, 1921.
Zeitschrift für vergleichende Literaturgeschichte, Berlin, 1887-1910.
Serán necesarias, por supuesto, para un estudio más completo, las historias
y antologías de las literatura-; de los diversos países revistas críticas literarias
'
'
periódicos y toda obra que pueda aportar datos literarios.

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Motif lnd'11x of Folk Literature. Stith Thompson, Indiana U. Press.
254

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�BORGES Y REYES: UNA RELACIÓN EPISTOLAR

DR. JAMES WILLIS ROBB
The George Washington University
Washington, D.C., U.S.A.

JORGE Luis BoRGES, el argentino universal, y Alfonso Reyes, el mexicano y
regiomontano universal: dos de las personalidades literarias más fascinadoras
de nuestro tiempo. En otra ocasión* hemos intentado un acercamiento inicial
a las afinidades e interrelaciones entre Borges y Reyes. Ahora pensamos
explorar otra faceta de la interrelación Borges-Reyes, a raíz del epistolario
que hemos podido consultar en la "Capma Alfonsina'' o Biblioteca de Alfonso
Reyes en México, D. F.,1 y del que ofrecemos algunas porciones a continuación.
Este epistolario parece empezar con una carta sin fecha de J. L. Borges a
Reyes, pero que podemos suponer de los primeros años de publicación de
Monterre.y, correo literario de Alfonso Reyes (Río de Janeiro Buenos Aires,
junio 1930-julio 1937), quizá antes de 1932. La carta dice en parte lo siguiente:
¡ salve! Quiero, en primer término, agradecer la invitación de Mon-

terrey, a quien remitiré unos borradores, apenas los desdibuje un poco.
No me tengo confianza; ya sabe V d. que el borrador -como el anacronismo, el anatropismo 'V la errata- es también un género literario. ..

* BoRGES Y REras: "algunas simpatías y diferencias", para el número "Borges" de
Norte, Amsterdam, Holanda, de próxima aparición.
1
Agradecemos al Dr. Alfonso Reyes Mota y a Alicia Reyes la oportunidad de consultar este epistolario, y al Dr. Alfonso el permiso de reproducir porciones del mismo.
Sumario de las cartas consultadas: Cartas de Borges a A. R., de fechasi 4 de julio 1933,
23 oct. 1943 (de JLB y A. Bioy Casares) , dic. 1954, 28 agosto 1955, 14 marzo 1957,
una sin fecha (anterior a 3 mayo 1957), 19 dic. 1959, 30 set. 1961 (de Leonor A.
de Borges), y cuatro más sin fecha. Además, hay una tarjeta postal sin fecha, firmada
por JLB (Enrique) Amorin y Guillermo (de Torre). Cartas de Reyes a J.L.B., de
fechas 8 marzo 1938, 29 marzo 1938, 28 julio 1939, 19 agosto 1942, 17 nov. 1943,
24 nov. 1943, 24 mayo 1944, 27 sept. 1949, 25 abril 1950, 4 enero 1955, 2 junio 1955.

257
e

H-17

�Por lo visto, Reyes desde Río de Janeiro, a p0&lt;;0 de iniciar su correo literario personal, ha invitado a Borges (en Buenos Aires) a colaborar con él.
Borges se muestra dispuesto a hacerlo, aunque con cierta vacilación en tomo
a la forma que tomaría su posible colaboración. Resulta una minúscula meditación típicamente borgiana en su. caprichosa actitud hacia las formas literarias: cualquier cosa podría volverse literatura -aún la eosa más provisional o accidental, desde el borrador hasta la errata. Lo del anacronismo recuerda
los malabarismos que hace Borges con el Tiempo en sus cuentos metafísicos.
La errata como "género literario" recuerda la obsesión, que sufrió Don Alfonso
por las erratas, sus constantes luchas con ellas, y la experiencia que tuvo con
el texto de su Visión de Anáhuac, cuando una vez la errata accidentalmente
cooperó en el proceso de la creación literaria:
Joaquín García Monge .. . me remitió los primeros diez ejemplares,
disculpándose de que... dijera: "La historia obligada a descubrir nuevos mundos... ," donde mi original decía: describir. Me gustó la errata,
y la adopté decididamente en las posteriores edicione.r.2

Con las mejores intenciones, a veces se quedan en el tintero estas propuestas colaboraciones. Un examen de los 14 números de Monterrey 3 nos ha
revelado una sola especie de colaboración de Borges, una carta sin fecha sobre
los "estornudos literarios", cuya carta coincide perfectamente con la próxima
que encontramos de Borges en el archivo de Reyes, y que recoge Don Alfonso
en el número 8 de Monterrev (Río, marzo 1932, p. 7):

A partir de este intercambio entre Borges y Reyes, Don Alfonso ~ pone a
"c~leccionar estornudos" en la literatura, como antes había hablado (ora en
seno, ora en broma) de "cole-ccionar sonrisas" y "coleccionar miradas".5 Resulta una cadena des tres notas en Monterrey en que va explorando los "estornudos literarios" y las "costumbres folklóricas sobre el estornudo", con nuevos
hallazgos de Don Alfonso y aportes de otros amigos.6 Así Borges y Reyes se
entreg~n- :11utuamente a esta busca de las curiosidades literarias, expresiva de
una af1c1on común por el juego intelectual jocoserio y una curiosidad común
por el sentido psicológico-metafísico detrás de los gestos humanos.
La próxima epístola de Borges que encontramos en el archivo de Alfonso
Reyes lleva fecha de 4 de julio de 1933 y es una simple invitación a Reyes a
c~l~borar en ?~ítica Magazine, terminando con estas palabras: "Espero su
VlSlta o sus paginas. Las dos, mejor". Vemos cómo sigue siempre vivo por
parte de ambos
deseo de colaborar mutuamente en sus labores literarias y
de mantener activa desde ce1ca o desde lejos la llama viva de su amistad
desde los días de su trato personal en Buenos Aires en 1927-1930, cuando
Reyes estuvo de embajador mexicano en la Argentina. Ahora parecería que
Don Alfonso le anunciaba a Jorge Luis una posible visita próxima en Buenos
Aires, desde Río. (Efectivamente, entre 7 agosto y 5 octubre 1933, Reyes
se ause~tó de Río, de viaje al Uruguay, Argentina, Chile, en "Comisión preparatoria de la VII Conferencia Internacional Americana") .7

:'!

La próxima carta que encontramos en dicho archivo va dirigida a Borges
por Reyes, ahora de regreso en México en 1938 después de su permanencia
en Sudamérica entre 1927 y 1937: 8

Jorge Luis Borges me, escribe desde Buenos Aires:
" R eleo en la página 40 del Calendario [de R eyes]: 'un solo estornudo
sublime conozco en la literatura: el de Zaratustra'. ¿Puedo proponerle
otro? Es uno de los tormentosos presagios de la Odisea y está en el
libro XVII, al final . . ."¼
• ALFONSO REYES, "Historia documental de mis libros (III)", Universidad de
México, IX : 8 (abril 1955), pp. 7-8. V. también "Escritores e impresores", en La
experiencia literaria, Obras completas. XIV, México: Fondo de Cultura Económica,
1962, pp. 183-189. (La Visión de Anáhuac fue editada primero por J. García Monge
de San José de Costa Rica, 1917).
• Monterrey, correo literario de Alfonso Reyes, también se puede consultar en la
"Capilla Alfonsina" en México, D. F., y en otras bibliotecas, inclusive en la Biblioteca
del Congreso en Washington, D.C.
• El texto completo de esta carta aparece en la Nota de Monterrey, toda recogida
también por Reyes en A lápiz, en Obras completas, VIII, p. 313.

258

. • ~- "~a sonrisa", El suicida, Obras completas, III, pp. 237-242; "El coleccioru:ta · ( l. Por qué ya no colecciono sonrisas", "11. Ahora colecciono miradas")
C endario, OC II, pp. 352-355; y el ensayo que provocó la carta de Borges
gestos prohibidos", ]bid., pp. 289-290.
'
' Monterrey, No. 8, Río, marzo 1932, p. 7; No. 9 Río Julio 1932 p. 5· No 13
R'io-Buenos Aires,
·
· ·
'
'
' título
' "Estor. '
Juruo-agosto
1936, p. 8. Todo recogido
siempre
con el
nudos literarios", en A. R., A lápiz, OC VIII, pp. 313-317.
' "Algunos datos biográficos de Alfonso Reyes", Páginas sobre Alfonso Reyes, II,
M~nterrey: Universidad de Nuevo León, 1957, p. 619.
B. S. 1927-1930, Río 1930-1936, R S. 1936-1937. Estará una vez más en Río
en 1938-1939.

"Lo;

0

259

�México, D. F., marzo 8 de 1938.
Sr. Don Jorge Luis Borges
Pueyredón 2190
Buenos Aires, Argentina.

paña (B. A.: Sur, 1937), en la editorial Sur asociada con otra revista en que
estaba muy activo Jorge Luis Borges, la Revista Sur fundada por Victoria
Ocampo en 1931. Y se asoma la omnipresente preocupación de Don Alfonso
por las erratas.

Desde México otra vez, y cuatro años más tarde, Reyes le dirige a Borges
las siguientes líneas:

Mi querido Jorge Luis:
Espero que el librito que dejé para la editorial "Desatiempo" no le
causará a usted muchos enojos. Entre usted, Pedro y Amado Alonso tal
vez podrán encargarse de que salga, en lo posible, sin erratas. Mil gracias
por lo que hagan y mil perdones.
Deseo ardientemente sus noticias, las de los suyos, de. Norah y Guillermo y, en general, de todos los inolvidables amigos. Ahora descubro
que yo les pertenezco a ustedes mucho más de lo que suponía, que ya
era mucho. No me olviden por favor.
Siempre suyo,
(A. R.)
ALFONSO REYES

Córdoba Núm. 95.

Aquí sentimos el eco nostálgico comunicado por Reyes a Borges de todo
el ambiente de cordialidad, de "grata compañía", grata convivencia y colaboración en los placeres y quehaceres intelectuales que compartieron Don
Alfonso y Don Jorge Luis en Buenos Aires durante las dos temporadas que
Reyes pasó en la capital argentina ( 1927-1930 y 1936-1937), con el deseo de
que sigan siempre prolongándose los lazos de cordialidad, de amistad y de
afecto que lo ligan al mundo cultural porteño, en tomo a dos núcleos de
amigos: el grupo de amigos intelectuales de diversas procedencias entonces
reunidos en Buenos Aires ( Pedro Henríquez U reña, Amado Alonso y Borges)
y el grupo familiar del propio Borges con su hermana Norah (dibujante) y
su cuñado Guillermo de Torre, uno de los campeones originales del ultraísmo
en Madrid. Vemos en marcha otro ejemplo de colaboración editorial que
liga a Reves con Borges y los otros: "el librito que dejé para la editorial
'Desatiempo'" sería el libro de Alfonso Reyes, Mallarmé entre nosotros (Buenos Aires: Desatiempo, 1938), editado por la editorial de la Revista Desatiempo, una revista fundada por Borges con Adolfo Bioy Casares y Silvina
Ocampo. 9 Reyes también editó en Buenos Aires su libro Las vísperas de Es• V.: ALICIA JuRADO, Genio y figtrra de Jorge Luis Borges, Buenos Aires: Edit.
Universitaria de B. A., 1964, pp. 51-2.

260

México, D. F., a 19 de agosto de 1942.
Sr. D. Jorge Luis Borges
Mi querido y siempre recordado Jorge Luis:
No podría en breves líneas decirle con cuánto agrado he leído sus
Caminos que se bifurcan y con cuánto interés busco todo lo que usted
publica. Lo desearía siempre a mi lado . ..
Saludos a todos, Gracias y un abrazo

(A. R.).

Entre escritores amigos, cambiarse sus libros y leerse recíprocamente es otro
modo de comunicarse y de ejercer su amistad. Reyes y Borges siempre serán
devotos y entusiásticos lectores uno del otro. Y esta carta de Reyes parece una
contestación al libro de Borges, con la dedicatoria puesta por Jorge Luis en
el ejemplar que le envió a Alfonso y que se encuentra en la "Capilla Alfonsina". Se trata, desde luego, del libro El jardín de. senderos que se bifurcan
(1942). Y aquí la dedicatoria:
A Al/onso Reyes, estos opacos ejercicios de imaginación razonable.
Con nostalgia de su conversación.
JORGE LUIS BORGES

Alejados en el espacio los dos amigos escritores, mediante las cartas y el
intercambio da los libros y sus dedicatori~, prosigue el trato amistoso de los
intereses comunes y el interés del uno por todo lo que hace el otro. Al mismo
tiempo, aquí ambos expresan la nostalgia por el trato más directo de viva voz
y presencia.
Luego, cada vez en cuanto surge una nueva ocasión o pretexto para alguna forma de colaboración profesional, aunque sea de índole pasajera o
incidental:

261

�Buenos Aires
23 dei octubre, 1943.
Sr. don Alfonso Reyes,
Méjico.
Querido amigo:
¿Podemos incurrir en la mera historia? Cierta editorial nos encargó
una antología de cuentos policiales; en ella incluimos Los tres jinetes
del Apocalipsis, de Chesterton; el valeroso temor de ofender a ciertos
países aconsejó a nuestros editores la eliminación de ese cuento; a última hora tuvimos que reemplazarlo: optamos por La honradez de
Israel Gow, en la excelente versión que usted conoce. Esperamos, ahora, e.n su indulgencia.
Saludamos a nuestros lejanos amigos Xavier Villaurrutia y José Luis
Martínez. Para usted, nuestra viva nostalgia, toda nuestra amistad.
JORGE

Luis BoRGES

ADOLFO BroY CASARES.

México, D. F., a 17 de noviembre de 1943.
Sr. don Jorge Luis Borges
Queridos Jorge Luis y Adolfo:
Gracias por su carta del 23 de octubre. Villaurrutia y Martínez saludan a ustedes por mi conducto. Israel Gow está muy honrado. Esperemos que los sucesores de. Calleja no reclamen, pues de ellos era la
propiedad. No olviden enviarme la antología policial. Los sigo cuanto
puedo. Los recuerdo siempre y los quiero de veras.

(A. R.)

Todo esto gira en torno a la común afición de los cuentos policiales, sentida tanto por Alfonso Reyes como por J. L. Borges ( con su gran colaborador
Bioy Casares) y compartida entre ellos. Borges y Bioy los coleccionan en antologías y los escriben, individualmente o en colaboración, a veces bajo seudónimos como H. Bustos Domecq o B. Suárez Lynch. Reyes es ávido lector
de los cuentos policiales, y además los comenta, los defiende como género literario y los traduce. En sus años madrileños, Reyes preparó para la edito262

rial Calleja una colección de espléndidas traducciones artísticas al español
de una docena de los cuentos policiales de G. K. Chesterton.1 ° Cuando ahora,
en las circunstancias indicadas, dicen Borges y Bioy que desean utilizar en
su antología de cuentos policiales " La honradez de I srael Gow, en la excelente versión que usted conoce", se trata de la versión de este cuento hecha
por el propio Alfonso Reyes para la editorial Calleja, como se puede ver
en la contestación de Don Alfonso. También notamos de paso que -así como Reyes en la Argentina- Borges tiene lazos de amistad literaria con otros
mexicanos amigos de Reyes, X. Villaurrutia y J. L. Martínez.
Pasamos por alto una carta de Reyes de 24 de noviembre de 1943 que le pide
a Borges una colaboración para Cuadernos Americanos, y llegamos a ésta que
empieza de una manera conmovedora:
México, D. F., a 24 de mayo de 1944.
Sr. don Jorge Luis Borges
Maipú 994
Buenos Aires, Rep. Argentina
Mi querido Jorge Luis:
Bástele saber que he estado enfermo y no pregunte de q,ué. Descanso, campo, alejamiento de toda tarea, etc. En estos tristes tiempos, la
antología poética de usted ha sido una de mis más ciertas alegrías. Volví a pasar por las avroidas conocidas y entre las nuevas, fascinado. Gracias de todas veras.
Ahora, para usted y para Adolfo Bioy: acaban de llegarme los cuentos policiales. Encantado, me prometo unas horas de encanto. M e ha
gustado mucho ver el cue,ito de Chesterton convertido ya en un ente estético independiente de los casuales traductore.r, y he apreciado com o
buen gustador los finos retoques. Gracias otra vez.
Pronto llegará un libro espantoso que eistoy por sacar: El Deslinde,
Prolegóm enos a la teoria lite.raria. Por favor, considérenlo con piedad.
El hijo monstruoso es e! que se lleva nuestra ternura.
Saludos ,., abrazos

(A. R.)
•• El candor del Padre Brown, Madrid: Calleja, 1921. Una edición más reciente:
Madrid: Aguilar ( Col. Crisol), 1950. V.: A. R., "Sobre la novela policial", Los trabajos y los días, OC, IX, y otros trabajos de Reyes sobre el tema en Las burlas uera.s (11) ·
y Marginalia (III ).

263

�'

Primero, vemos un pequeño reflejo íntimo del Alfonso Reyes en sus bregas con la enfermedad. Tuvo sobre todo una serie de luchas con ese corazón que lo siguió acechando y aquejando en sucesivas llamadas hasta la última en 1959. En este momento lo que más parece afligirle es el tener que
alejarse del gustoso trabajo para descansar, pues el escribir era para él como
su respiración diaria, es decir, a la vez fuente de alegría constante y necesidad de su diario existir. Teniendo entonces que dejar por ahora la pluma,
encuentra alegría y solaz en la lectura de lo escrito o elaborado por sus
amigos, esta vez en las poesías de Borges y luego en la recién llegada colección de cuentos policiales que venía de Borges a Bioy, con el cuento traducido por Reyes.
En el último párrafo de esta carta de Reyes, surge la presencia de otra
fuente a la vez de placeres o satisfacciones y de angustias entre las tareas literarias de Don Alfonso: el gran libro El Deslinde, piedra angular de su
teoría literaria en que minuciosa y sistemáticamente va trazando los límites
entre lo literario y lo no literario:
Es curioso notar cómo aquí llama "espantoso" e "hijo monstruoso" a su
propia criatura literaria, un libro que hoy día muchos consideran su obra
maestra y al que parece referirse Germán Arciniegas cuando dice de Reyes
que "en su propio discurso del método colocó en primer término la gracia..." 11 La clave está en la expresión "El hijo monstruoso es el que se
lleva nuestra ternura". Es que este libro representaba para él un proyecto
que le era muy caro: definir la literatura, ponerlo todo en claro y todo en su
sitio en su esfuerzo por alcanzar la armonía perfecta, juntar los pedazos para conquistar la unidad de su ser:
A ti sólo pueden salvarte [dijo una vez a su alter ego teórico] la paciencia y la diligencia, el esfuerzo de cada instante para articular las
piezas rotas. Y, sobre todo, un gran ideal de armonía contemplado con
arrobamiento y servido con voluntad constante. De este ejercicio, tu
alma puede salir un día arq,uitecturada. Entonces cada palabra madurará a su tiempo, caerá sola en su sitio único. Los estratos de tu obra
iran encimándose como una torre necesaria.12

De modo que éste no es un libro rutinario, sino que reviste para Reyes
un íntimo sentido trascendental en relación con su esencia de esciitor. Veamos cómo expresa eso también con la imagen del mito de Osiris:
u GERMÁN ARCIN!EGAs, El continente de siete colores, Buenos Aires: Editorial Sudamericana, 1965, p. 64-0.
u A. R., "Fragmentos del arte poético" (Río, 1934), Ancorajes, México: Tezontle,
1951, pp. 20-21.

264

Piensa de ti según el mito de Osiris; piensa de ti como si nacieras
despedazado y tuvieras que. juntarte diligentemente trozo a trozo. Conquistar la unidad es, no sólo tu empresa artística, sino acaso tu misión
humana por excelencia.13

Y con la misma imagen de Isis y Osiris lo hemos visto expresar su reacción ante el análisis de su obra por otra persona:
Estoy re.almente deslumbrado, como la gallina que crió un pato. ¿Pero todo eso hay en mi obra? Lo leo con sorpresa y con un anhelo que
casi llega a la angustia, y siento lo que tal vez sintió Osiris cuando !sis
iba juntando sus pedazos.14

O sea que la tarea de definir la literatura en El Deslinde era algo como
definirse a sí mismo. La lucha con la terminología y con la metodología, con
el concepto, la palabra y la e:,,..presión, que le causaba la elaboración de esta
obra le p-roducía una especie de angustia metafísica. Su preocupación y hasta
obsesión perfeccionista resultaba en periódicos temores de haber caído del
todo en la nada y de haber creado algo "monstruoso", "espantoso" en vez de
haberse acercado a la meta deseada. Así sentía desconfianza en sí mismo y
necesidad de pedir indulgencia aun cuando lo ofreciera a dos de sus mejores amigos literarios, precisamente a los que tenían mayor probabilidad de
entenderlo en todo su trasfondo íntimo. El Deslinde es sin duda la obra de
Reyes que al autor mismo le causó más dudas y angustias, además de ser
quizá la que provocó mayores discusiones entre sus congéneres cuando apareció.15
Van pasando los años, y sigue siempre el trato amistoso entre Borges y Reyes. Siguen los intercambios de libros, con reacciones espontáneas como la
siguiente:

,., A. R., !bid., p. 21. V., también A. R., Religión griega, p. 284, y Mitología griega,
p. 574, en Obras completas, XVI, México: Fondo de Cultura Económica, 1964. ·
14
A. R., en una carta dirigida al autor de estos apuntes, de 9 sept. 1958.
"' Respecto a todo esto, V. el comentario de Ernesto Mejía Sánchez en su "Nota
Preliminar" para el Tomo XV de las Obras completas de Alfonso Reyes ( El deslinde,
Apuntes para la teoria literaria), México: Fondo de Cultura Económica, 1963, pp. 7-14.

265

�Septiembre 27 de 1949.
Sr. don Jorge Luis Borges

que sigo todas y cada una de sus líneas. No puedo evocar sin emoción
los días de nuestra frecuentación y compañía, tan placenteros. Espero
que su vista m ejore y que al recibir estas líneas, le haya aprovechado a
usted el obligatorio reposo que le imponen.

Mi querido Jorge Luis:

Un abrazo,

Estoy deleitado con El Aleph. Acaso por culpa de mis obligaciones
didácticas, me siento harto de los libros. Usted me reconcilia con las
letras. ¡ Qué lástima no poder tenerlo a mi lado, para que me devolviera una poca de fe!
Un estrecho abrazo,
(A. R.)

La amistad de Borges, ya lo vemos, le da aliento a Reyes en momentos de
cansancio o de desánimo, a través de estos breves intercambios y en la lectura de las nuevas obras del amigo. Algo así siente Borges, al pasar por
una de las etapas de su creciente ceguera, en una carta escrita de puño y letra por su madre, doña Leonor Acevedo de Borges:
Buenos Aires, diciembre/954

(A. R.)

En otra ocasión Don Alfonso refrenda de nuevo su constante interés por
todo lo que hace y dice y escribe Jorge Luis, y expresa con una de sus lindas imágenes musicales su concepción de la armonía de la amistad simpatizante que sigue siempre activa entre ellos:
M éxico, D. F., 2 de junio de 1955.
Querido Jorge Luis:

Ni decirle ne~esito que he leído con verdadero entusiasmo la versión
taquigráfica de su conferencia sobre el escritor argentino y la tradición. Desde lejos, siempre acordes como dos violoncellos.
¿Cómo va esa salud? Un abrazo de su

Amigo mío:

(A. R.)

. . No quiero acabar el año sin enviarle con mis votos felices para 1955
a usted y los suyos, mi agradecimiento por e/, placer que me dieron sus
envíos, en especial la "Trayectoria de Goethe''. No me olvide en sus
trabajos, los saboreo y me haden pensar en los días que fueron. Mi vista mal, imponen un reposo de algunos meses -dicto a mi madre, que
une los suyos a mis buenos deseos. Lo abraza su siempre
JoRGE

Luis

A la que contesta Don Alfonso, identificándose con la misma nostalgia
por el trato personal de antaño:

México, D. F., 4 de enero de 1955
Mi queridísimo Jorge Luis:
Correspondo a la señora su madre y a usted, en nombre de todos los
míos, sus amables votos para 1955. Son ustede.s muy queridos en esta
casa, independientemente de la admiración y justificada lealtad con

266

Y Borges de igual tenor, con angustiosas noticias de su agravada ceguera

(en otra carta escrita por Doña Leonor) :
Buenos Aires, Agosto 28/955
Querido R eyes:
Gracias por sus " Quince Presencias", que mi madre m e lee (yo no
puedo aún ni leer, ni escribir ¿se imagina lo que esto es para mí?) y que
eséucho con especial agrado, también su "Historia Documental". Nunca
lo olvido, ni nuestras charlas con H enríquez Ureña, ni lo que he gozado
y aprendido con sus libros. Saudades y un gran abrazo bien apretado de
su invariable amigo
JORGE

Lurs

BoRGES

Otra carta, mecanografiada, se la dirige Jorge Luis a Don Alfonso desde
la Biblioteca Nacional de la que es Director:

267

�[Membrete: " Biblioteca Nacional, Buenos Aires, Director'']
Marzo 14 de 1957.
Sr. Alfonso R eyes
Av. Gral. B. Hill 122
México

En estos últimos años, mientras Borges viene luchando con la ceguera, Don
Alfonso ( como ya lo observamos) ha venido luchando con el corazón, habiéndonos dejado precisamente el día 27 de diciembre de 1959, mismo mes
de esta última carta de Borges. Así es que al acercarse Borges a México en
1961, estando en la Universidad de Texas, Don Alfonso ya ha pasado a
aquella otra "región más transparente". Pero nuestro epistolario se cierra
con una conmovedora carta de Doña Leonor de Borges, dirigida a la esposa
y perfecta compañera de Don Alfonso, Doña Manuela ahora viuda de Reyes:

Querido maestro y amigo:
L e envío un ejemplar del primer número de La Biblioteca, inferior,
como todas las obras humanas, a nuestras e.speranzas, pero que anhela
mejorarse y salvarse con una colaboración suya, de cualquier extensión y carácter. En estos días le mandaré un ejemplar del trabajo didáctico sobre Lugones que hice con Bettina Edelberg.
El país y yo lo extrañamos minuciosamente. Mis ojos no me deJan
escribir y tengo que dictar esta carta y borrajear, [ac]aso ilegiblemente, esta firma.

UORGE

LUIS BoRGES]

Director

Buenos Aires - dic. 19/59
Querido R eyes:
No quiero concluir el año sin decirle. el placer que me han dado sus
libros y su q,uerida amistad. ..
.. .Como yo no puedo hacerlo, me leen su Filosofía helenística, gracias amigo, van en un abrazo mis votos felices para Navidad, y Año
Nuevo

LEONOR.

268

Mi querida amiga:
El destino nos ha traído ¡ siempre sucede lo inesperado! a este hermoso lugar del mundo . .. pueir estas líneas son también de Georgie,
que la recuerda siempre y la abraza efusivamente: está aquí como visiting professor en la Universidad de Texas.. . La ciudad es muy bonita y los alrededores preciosos y ya estamos haciéndonos a la vida americana, tan distinta de la nuestra. Siempre con invariable amistad.
LEONOR AcEVEDO DE BoRGES

Tanto en esta epístola como en la siguiente escrita por su madre, vemos que
Borges persiste a través de su ceguera intentando en lo posible continuar con
las actividades literarias que le son gratas, inclusive el intercambio y trato
epistolar de siempre con sus más queridos amigos:

La amanuense los desea
muy.felices

Austin, T exas
Set. 30/961

[J. L.

BoRGES]

[arriba:] La falta de vista de Georgie lo obliga a llevarme a mí con
él, dondequiera que vaya!
A través de estos extractos del epistolario de Jorge Luis Borges y Alfonso
Reyes, hemos podido seguir las líneas generales de una amistad literaria típica de una serie de amista.des profundas y significativas que han caracterizado la carrera literaria de Alfonso Reyes.16
Posdata: Con el deseo de redondear lo mejor posible este cuadro de la
amistad alfonsino-borgiana a través de sus intercambios epistolares, habíamos
dirigido una interrogación al cuñado de Borges, don Guillermo de Torre,
preguntando si sabía si Borges y Reyes se habían conocido antes de sus en1
• Cf., las amistades españolas de Alfonso Reyes comentadas, a través de sus epistolarios, por Barbara B. Aponte, notablemente "El diálogo entre Azorín y Alfonso
Reyes", !nsula, Madrid, XX: 219 (feb. 1965), pp. 1, 10; "El diálogo entre Alfonso
Reyes y Enrique Díez-Canedo", Boletín Alfonsino, Montevideo, Uruguay, No. 1 (invierno 1966), pp. 3-6. Además, no dudamos que hay paralelos igualmente interesantes
en las amistades de Borges con otras figuras literarias, inclusive algunas de las aquí
mencionadas.

269

�cuentros en Buenos Aires, y si tal vez tendría Borges en su poder alguna carta adicional o algún libro de Reyes con dedicatoria especialmente interesante. Nos sorprendió la amable respuesta del propio Jorge Luis, la cual parecería escrita por la misma '·amanuense" de la carta a Reyes de 19 diciembre 1959 ( y otras), y firmada por Borges. Aquí la reproducim~ para "cerrar con broche de oro" nuestra consideración del tema:

Buenos Aires - Oct. 22/966
ESCRITORES ESPAROLES EN LOS COMIENZOS
POÉTICOS DE LA NUEVA ESPARA

Profesor James Willis Robb
The George Washington University

DR. ALFREDO A. RoGGIANO
Universidad de Pittsburg.

De mi consideración:
Disculpe estas tardías líneas, pero diversas circunstancias impidieron que Guillermo, mi he.rmano político, me hiciera entrega de la carta que usted le envió. Tengo que agradecer a usted el honor que me
hace al unir mi nombre al de Alfonso Reyes, hombre, que tanto he querido y admirado. Hace algunos años, creo que en el úlbimo o penúltimo
de su vida, quise que se propiciara su candidatura al premio Nobel pero no me fue posible llevar adelante el proyecto, tan justo en el caso
de Reyes. Por mi mala vista siempre fui muy mal corresponsal y nunca
he tenido archivo. En cuanto a libros dedicados, los tengo todos en mi
biblioteca personal de la Biblioteca Nacional, de la que soy Director,
que. ahora no puedo consultar pues está en un serio [des]arreglo. Nuestra amistad se hizo aq,uí, lo visitaba con mucha frecuencia en su Embajada, charlábamos largamente y su partida fue dura para mí. Lamento no serle más ú~l, ya que tanto le debo; cuente con mi gratitud y
mi amistad.

[JLB]
aje Maipú 994

LA CONQUISTA DEL ANÁHUAC y todo el importante imperio regido por Moctezuma se realizó entre 1519 y 1521. Con Hemán Cortés, que era "algo
poeta", según Berna! Díaz del Castillo, se inicia la colonización. España trasladó a América cuanto consideró necesario para cumplir su vasto plan de
trasplante cultural. La hispanización fue realmente fecunda, pero "no ahogó
la índole nacional; no estorbó la precoz manifestación de la idiosincrasia
mexicana en la nueva lengua".1 Aún más: "En sólo el primer siglo de la
colonia, consta ya por varios testimonios la elaboración de una sensibilidad y
un modo de ser novohispanos distintos de los peninsulares, efecto del ambiente nacional y social sobre los estratos de las tres clases mexicanas: criollos,
mestizos e indios". 2 De modo que la colonización fue algo más que "conquistar
la tierra, y ganarla y sujetarla a la -corona real". Sin duda, es en la Nueva
España donde mejor se cumplió el diálogo ecuménico que el espíritu occidental inició con el de este otro que, de&amp;le ese dichoso contac,to, se empezó a
llamar Nuevo Mundo. Nuevas religiones, nuevas lenguas, costumbres, hábitos,
actitudes y usos diferentes, expresados en cada momento del diario vivir o en
las creaciones de una monu.-riental arquitectura, en la danza ritual, en la
escultura, en las decoraciones policromadas, en el calendario, en la escritura,
en los juegos, en la pintura y la poesía, fueron impactos más que inmemoriales en el alma del conquistador. Todo cambia, crece, se renueva: el pensamiento, la ciencia, las artes y las letras. España, al par que se daba en la
1

Ar.F-0Nso REYEs, Letras de la Nueva España (México: Fondo de Cultura Económica [Colección Tierra Firme, 40], 1948), p. 42.
• ]bid., p. 41; ALFONSO MÉNDEZ PLANCARTE, Poetas novohispanos (México: lm·
prenta Universitaria, 1942}, I, pp. X-XIII.

270

271

�creación de instituciones, en la comunicacion de la lengua, la religión, las
ciencias y las artes, cosechaba y se enriquecía tanto en lo material como en
lo espiritual. La Nueva España, así surgida, fue eso precisamente: una Nueva
España, lo nuevo en lo original de la fusión, en la autenticidad que universaliza lo autóctono. Pedro Henríquez Ureña lo ha dicho con profunda convicción: "No: lo autóctono, en México, es una realidad; y lo autóctono no
es solamente la raza indígena, con su formidable dominio sobre todas las actividades del país, la raza de Morelos y de Juárez, de Altamirano y de Ignacio
Ramírez: lo autóctono es eso, pero lo es también el carácter peculiar que
toda cosa española asume en México desde los comienzos de la era colonial
así la arquitectura barroca en manos de los artistas de Taxco y de Tepotzotlán'
como la comedia de Lope y Tirso en manos de Juan Ruiz de Alarcón".3
No cabe duda de que España fue consciente del alto valor de las culturas
indígenas, como puede verse en las múltiples declaraciones de conquistadores,
cronistas y misioneros. Razones propias de la emulación le obligaron, pues, a
enviar a México lo mejor que poseía. Por lo demás, la importancia y fascinación de México fue tal que atrajo a eminentes figuras de las ciencias, ]as
letras y las artes de la Península, cuyo traslado a las Indias -salvo al parecer
'
el caso de Cervantes 4 - fue oficialmente favorecido. 5 Esta concurrencia
de'
ingenios creó un alto clima espiritual y dio singular relieve al momento literario de la colonia, donde las más variadas formas y especies tradicionales,
populares y cultas -ya las antiguas medievales, las clásicas latinas o las de
fresca innovación venidas de la Italia renacentista- tuvieron en el Nuevo
Mundo culto propicio. Aparte de la poesía popular y tradicional, que fue Jo
primero que trajo el conquistador, las formas cultas se difundieron al amparo
y contralor de los organismos e institucionesi legales (Estado~ Iglesia Universidad, colegios, imprenta) y a propósito de celebraciones y fe&amp;tivid;des (pa-

negíricos a la llegada de un dto personaje, odas y epitafios en exequias, túmulos, homenajes), competiciones en certámenes universitarios, justas colegiales y juveniles, encuestas que van y vienen, en tentativas de poner la, historia en verso, o en la íntima plegaria religiosa, la meditación trascendente
la sátira social, las descripciones de pai'sajes y ambientes y la efusión amorosa'.
El factor institucional y el humano colaboraron por igual; el medio y la
naturaleza, la cultura y el hombre, el libro y los sucesos inmediatos, Jo trascendente y lo humano, motivos de toda índole suscitaron temas y promovieron
la inspiración. Se asegura qut&gt; ya hacia 15 72 la conquista espiritual estaba
concluida, y que para esa fecha el florecimiento del virreinato había llegado
a un alto grado de esplendor. En este medio, la actividad poética llegó a ser
tan variada e intensa como correspondía al desarrollo y magnitud de un gran
centro civilizador. La calidad de lo producido era desigual, pero en sus mejores logros no deslucía visiblemente ante una confrontación con los modelos
metropolitanos. La cantidad, eso sí, pareció alcanzar extremos alarmantes.
Balbuena revela que en un certamen convocado en 1585 concurrieron trescientos individuos,6 y, de atenemos a "la cruda salida satírica de Eslava"
(A. Reyes), llegó un momento en que los poetas fueron "más abundantes
que el estiércol".7 Berna] Díaz del Castillo, Grijalva, Motolinía, Solís y Haro,
etc:, dan testimonios de ese florecimiento auroral novohispano, en donde el
artista de alcurnia o el más humilde poeta se amparaban en sus virtudes cread~ras para equipararse en los rangos de la consideración social, privilegio que
aun perdura, afortunadamente, en México.
En el primer período del desarrollo poético de la Nueva España es preciso
destacar, en primer término, la presencia de un grupo de escritores peninsulares que Alfonso Reyes ha denominado "la pléyade de España". Nos proponemos aquí hacer un estudio de esas primeras figuras llegadas al Nuevo Mun-

: PEDR~ HENRÍQUEZ UREÑA, La utopía de América (La Plata, 1925), p. 9.
FERNANDEZ DE NAVARRETE (Vida de Miguel de Cervantes) informa que el autor del Quijote solicitó, en 1590, "la Gobernación de la provincia de Soconusco"
{Cfr. MÉNDEZ PLANCARTE, op. cit., I, p. XLIX, nota 21).
• FRAY JERÓNIMO DE SAN JosÉ (Historia del V. P. Fray Juan de /a Cruz; Cfr.
MÉNDEZ PLANCARTE, ibid.) asegura que el gran místico obtuvo licencia para trasladarse a la Nueva España en 1591, poco antes de su muerte. Alejandro Arango y Escandón (Fray Luis de Le6n. 'México, 1866, pp. 244-245) dice que en 1588 el Rey
Felipe II ofreció a Fray Luis de León el Obispado de México. Ni Cervantes ni San
Juan, ni Fr~y Luis de L~n vinieron a México. Vinieron Pedro de Trejo, Ju~ de la
Cueva, Gutlerre de Cetma, Hernán González de Eslava, Bernardo de Balbuena (si
es qu~ no ~ació en México), Francisco Cervantes de Salazar, Eugenio de Salazar y
Alarc?n, Arias de Villalobos, Diego Me:xía, Rosas de Oquendo, Luis de Belmonte y
Bermudez Y Mateo Alemán, entre los más notables. Y, desde luego, las obras de los
tres que no llegaron, además de las de Garcilaso, Herrera, Góngora, etc.

' Dice FRANCISCO PIMENTEL, en Historia crítica de la literatura y de las ciencias
en México desde la conquista hasta nuestros días... Poetas ("México: Librería de Ja
Enseñanza, 1885 ), p. 41: "Tres famosos certámenes literarios hubo en la Universida~ ~e México durante el siglo XVI, según Balbuena, uno en 1585, otro en 1586, y
el ~lt1mo en 1590. El primer certamen se celebró en honra del Sacramento de la Eu~nstí~; a ~resencia de siete obispos que formaban el tercer concilio provincial mexicano • MÉNDEz PLANCARTE (passim, p. XLII) lo llama el "Certamen del Corpus de 1585" . V1CENTE T. MENDOZA (Glosas y décimas de México, p. 14) da el
año de 1575 como fecha en que se celebró dicho certamen. Véase: FRANCis'Co PÉREz SALAZAR¡ "Los concursos literarios en la Nueva España y el Triumpho Parthénico", en Revista de Literatura Mexicana (año I, núm. 2, octubre-diciembre de 1940)
290-306.
'
' En el coloquio El bosque divino. La cita de Alfonso Reyes se halla en su Resumen de la literatura mexicana (Siglos XVI-XIX) (México: Archivo de Alfonso
Reyes. Serie C. [Residuos]. Núm. 2, 1957), p. 14.

272

273
e H-18

�do, su influencia en el medio novohispano y el impacto que en ellos produjeron
las cosas del Nuevo Mundo.
¿ Quiénes eran los poetas y qué clase de poesía producían? Contamos para
su conocimiento con dos recopilaciones, ambas de la segunda mitad del
siglo XVI: 8 el Túmulo Imperial.. .9 ( 1560), de Francisco Cervantes de Salazar, y las Flores de varia poesía 10 (1577), de autor no identificado.
El Túmulo, como construcción en homenaje a Carlos v. tal vez pueda ser
considerado "como monumento de la grandeza a que había llegado México
en tan pocos años" (García Icazbalceta), pero como muestra de poesía. apenas
si tiene un valor histórico. CERVANTES DE SALAZAR 11 era un humanista educado en cánones latinos y retóricos de aristotelismo italianizado. Con él llega
a la Universidad de México y se derrama por la Corte y los círculos cultivados
un tipo de literatura erudita de diálogos, traducciones y versos latinos, que
• Ticknor menciona un Cancionero Spiritual, de un P. Las Casas, "indigno religioso de esta Nueva España", al parecer de coplas devotas e impreso por Juan
Pablos en México, en 1546. García Icazbalceta y Menéndez y Pelayo dudan de su
existencia. Méndez Plancarte sostiene que es apócrifo ( Abside, 1942, VI, 2), pp. 222-4.
• Túmulo imperial de la gran ciudad de México a las obsequias del invictísimo César Carlos V, etc. (México, 1560). Publicado por García Icazbalceta en su Bibliografía mexicana del siglo XVI (México, 1886), y en sus Obras (ed. cit.), t. VI:
Opúsculos varws, III (BAM, vol. 12), 1898, pp. 347-433. Los versos latinos y castellanos están en páginas 404-416. En páginas 153-163, bajo el título de "México en
15.54", García Icazbalceta publica su traducción de "Tres diálogos latinos por Francisco Cervantes de Salazar". donde hallamos una primera descripción de la ·ciudad
de México.
1 ° Flores de varia poesía. Manuscrito anónimo compilado en México en 1577, se
presume que por Juan de la Cueva, o que ~te participó en la compilación y lo llevó a España, en cuya Biblioteca Nacional de Madrid se encuentra el original, muy
deteriorado, bajo el número 2973. Hay una copia que mandó hacer Antonio Paz y
Melia, registrada bajo el número 7982. De ésta hay una fotocopia microfilmada en
la Universidad de Wisconsin, que fue usada por el Dr. Renato Rosaldo para el estudio que publicó, bajo el título de "Flores de varia poesía: apuntes para el estudio
de un cancionero mexicano del siglo XVI", en Hispania (vol. XXXIV, núm. 2, Mayo 1951), pp.177-180; aparece ampliado en Abside (t. XV, núm. 3, 1951 ), pp.
373-396 y, también en Abside ( t. XV, núm. 4), pp. 523-550.
u Cervantes de Salazar llegó a México en 1550 o 1551, donde vivió hasta su muerte, en 1575. En la Universidad de Mé:x.ico obtuvo los títulos de licenciado y de doctor, y fue profesor de la misma. Aunque se le considere "el padre de nuestro humanismo" (Méndez Planearle), no fue él quien introdujo en México la poesía latina,
sino Cristóbal de Cabrera, en 1540. Véase: GARCÍA lcAZBALCETA, Obras (ed. cit.),
t. IV: Biografías, II, 1897, pp. 17-52, y AousTÍN MILLARES ÜARLO, Apuntes para
un estudio biobibliográfico del humanista Cervantes de Salazar (Núm. 35 de la Colección de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma
de México ).

274

pret~nde un vuelo levantado, de grupo selecto al cual sólo se entra por el
cammo del saber, antes que por el de la gracia poética. El hábito de versificar
en latín le permite ser más diestro que en la lengua romance, según Menéndez
y Pelayo, quien concluye: "lo único que importa advertir es que los pocos
versos castellanos del Túmulo son todos de la escuela italiana: sonetos y
octavas_ reales con algunos versos agudos, como solían practicarlos Boscán y
Don Diego de Mendoza".12 Ei Túmulo, palabra cuya antigua eufonía resuena
hoy a grandilocuencia y un poco a vacuidad, pudo haber representado ese
"aire monumental" de la "pléyade de España",13 con todo lo q'tle pudiera
tener de "abultado", académico y pomposo, pero se quedó en una "verbalidad
parecida a la poesía",14 por debajo del "gran tomo" de los maestros clásicos y
del a~~ de su_ tiempo. Acaso su mayor mérito radique en ser la primera prese~tac1on conJunta, aunque muy deficiente, de la escuela antigua (clásica
latina) y la moderna (italo-renacentista).
El tono ideal de este momento de la poesía hispánica habrá que hallarlo
dentro de la corriente culta, humanista y renacentista, procedente de Italia
desde los tiempos de Boscán, hispanizada y nacionalizada por Femando de
Herrera -término de compromiso entre Garcilaso y Góngora-, traída a América por Gutierre de Cetina. El ya borroso petrarquismo del célebre autor
del madrigal a los "Ojos cla10s, serenos...", junto con ecos muy visibles de
la vena lírica y los acentos épicos de Camoens, alimentarán, en grado considerable, la inspiración del primer poeta mexicano, Francisco de Terrazas, uno
de los puntales de las Flores de varia poesía. En este valioso documento, que
es realment~ la primera colección poética recopilada en la Nueva España,
ap:recen umdos, en fraternidad de principios y fines estéticos, poetas de fü~ana y de América. Entre los peninsulares se destacan, por su cantidad y calidad, los representantes de la "escuela italoclásica". El Códice madrileño ha
sido r_nuy bien estudiado por Renato Rosaldo (Edición Abside, 1952) y a ese
estudio y edición remitimos al lector para mayor info~ación.
GuTIERRE DE CETINA era ya famoso cuando llegó a México, primero en
1546 y lu€go posiblemente entre 1554 y 1557, fecha en que murió, víctima
de un alevoso atentado.1 5 Según Francisco Pacheco (Libro de descripción
12

MENÉNDEZ Y PELAYO, Historia de la poesía hispanoamericana. Edición Nacional de sus Obras completas (Madrid, 1948), t. I, p. 20.
13
A. REYES, Letras . .. , p. 72.
" !bid., p. 74.
"'Sobre Gutierre Cetina véase: MENÉNDEZ y PELAYO, op. cit., I, pp. 21 ss., nota
l_; FRANCISCO DE loAZA, Sucesos reales que parecen imaginados, de Gutierre de Cetma, Juan de la Cueva y Mateo Alemán (Madrid: Imprenta Fortanet, 1919): LuCAS DE TORRE, "Algunas notas para la biografía de Gutierre de Cecina" (Boletín de
la Real Academia Española, XI, 1924); NARCISO ALONSO CORTÉS, "Datos para la

275

�de verdaderos retratos de ilustres y memorables varones), Cetina_ escribió en
1 México "un libro de Comedias morales en prosa y otro de Com~as profanas

en verso con otras muchas cosas". Estas obras nos son desconocidas; de modo
que no ~odemos adivinar hasta ~ué grado el Nuevo Mundo pudo_ penetrar
en la sensibilidad del sevillano: solo contamos con unas pocas ~luswnes que
aparecen en su "Paradoja en alabanza de los cuernos". N~ obstante, ~ado
Alonso lo llama "poeta hispanomexicano",16 acaso para senalar el senado ~de
fusión cultural que con su influencia empieza a notarse en_}ª Nueva Es~ana.
· h algo que llama particularmente nuestra atenc1on en los escntores
Porque s1 ay
. t
· · · d
del manuscrito de 1577 es el desa1!ollo inmedi~to de un c1e t? pnncip10 e
unidad hispánica, entre americanista y universalizante, que hara que un Go~zález de Eslava, un Juan de la Cueva o un Eugenio Salazar de Alarcon
recojan lo mexicano como algo propio, para incorporarlo a la lengua Y a la
cultura del Imperio, mientras que el novohispano Francis~o de Te~as se
empeña en hacer trascender su esencial mexicanidad hacia. los mas v-:5tos
horizontes de la europeización. Se diría que una tenaz comente_ d~ fluJO Y
reflujo se deslizara, como un desafío, en el fondo de estos m~vlD'llentos ~e
penetración .Y compensacione:;. Por demás atractivo resul~ ~gu1r esta especie
de combate espiritual que se hará tan patent: en los ~o~os_so~eto~ conservados por Dorantes. Pero no estamos haciendo soc10logia ru hist~na política. Por otra parte, "averiguar dónde el español se vuelve mexi;o es
·
d.
d Zenón, y tan escurridizo en las letras c6mo despues
lo ha
erugma 1gno e
,
sido a la hora de las reclamaciones diplomáticas".17 Importa, si, destacar el
biografía de Gutierre de Cetina" ([bid., XX.XII, _1952)_; ~FAEL LAPESA, "Gutie~
rre de Cetina: Disquisiciones biográficas" (Estudios Hispanicos, ~ellesley,. 1952),
MAruo MÉNDE¡Z BEJARANO, Poetas españoles que vivieron en América (Madnd: Renacimiento / Compañía Ibero-Americana de Publicaciones, S. A. / 1929), PP· 53_-70;
VALENTÍN DE PEDRO América en las letras españolas del siglo de oro (Buenos Aires:
Editorial Sudameric~na, 1954), pp. 244-252; RAFAEL LAPESA, "La poesía de Gutierre de Cetina" (en Hommage a Ernes Martinenche); A. M. WITHERS, The Sources
of the Poetry of Gutierre de Cetina. Introducción de Joaquín Hazañas Y La Rúa (Sevilla, 1895).
u AMADO ALONSO, en "Biografía de Femán González de Eslava" (RFH, II, 3, 1940),

p. 277.

11 A. REYES, Letras. .. , p. 72. María del Carmen Mülán, por su parte, ha ?bservado: "Las distinciones entre los poetas mexicanos y los españoles de este periodo están vinculadas (sic) las necesidades de la vida colonial, que entre sus muchos probleas tenía el de dar Jugar de priviiegio a los hijos de los que contribuyeron, de alguna
m
·
Mé.
manera, a Ja realización de la conquista" (El paisaje en la poesía mexicana.
Xlco:

Imprenta Universitaria, 1952) pp. 20-21.

276

impacto que las cosas de aquí produjeron en el recién llegado y cómo este
hecho se refleja en la poesía.18
Dos poetas nacidos en la Península en 1534, que estuvieron y escribieron
en la Nueva España por la misma época, pueden servir de ejemplo para
marcar los extremos de esa relación del artista con su medio. Nos referimos
a Pedro de Trejo y a Hemán González de Eslava. PEDRO DE TREJ0/9 quien se
acostumbra a presentar como el primer poeta '"criollo" de México, es ponderado por la variedad y desenvoltura de una vena fácil y proteica, que va
de las formas medievales a ias nuevas italianizantes, de las preocupaciones
teológicas y filosóficas, al tema amatorio, la elegía, la sátira, lo tradicional y
lo popular, y hasta da entrada "al criollismo en algunas de sus composiciones"
(J. Campos) . Verdad que ensaya innovaciones preceptísticas, como "la serie
de serventesios que sólo después apunta en fray Luis y Lope" (Méndez Plancarte) o los "nuevos enlaces del soneto y mezclas de endecasílabos normales
y de gaita gallega" (A. Reyes) ;20 pero su actitud, el tono de su voz, los motivos y modos de expresión están más cerca del siglo XV y la grave copla de
Manrique que del vitalismo renacentista o la fruición americana.
Muy diferente es HERNÁN GONZÁLEz DE ESLAVA, que llega a México hacia
1558, a los 24 años de edad, y de qujen dice Amado Alorn;o: "Los temas y el
lenguaje de los Coloquios .. . son mexicanísimos",21 tanto que Eguiara .Y Be18

Sabido es que el poeta español José Zorrilla sentó la tesis de que la literatura de
México "fue sólo reflejo de la española mientras México fue español", y que Ignacio
Manuel Altamirano fue el primero en exponer un programa de literatura como "fiel expresión de la nacionalidad" sobre la base de "un elemento activo de integración cultural". Véase: JosÉ Lurs MARTÍNEZ, La expresi6n nacional (México: Imprenta Universitaria, 1955) pp. 230 ss.; Idem., La emancipación literaria de México (México:
Antigua Librería Robredo /Colección México y lo mexicano, 21/, 1955). De Zorrilla
pu!de leerse ahora_ México y los mexicanos (México: Colección Stadium, 9, 1955).
Pedro de TreJo fue dado a conocer por Francisco Pérez Salazar en la Revista de
L~te:atura 7:1exicana (año 1; núm. 1, julio-septiembre de 1940), pp. 59-114, donde publico en edición facsimilar, el Cancionero general del poeta Pedro de Trejo plascenciano ( 1569), cuaderno de 58 páginas, del siglo XVI, escrito en Micohacán. En páginas
117-131 puede leerse la biografía de este autor, escrita por Pérez Salazar, "Las obras
Y_ desventuras de Pedro de Trejo en la Nueva España del siglo XVI". A continuación
figuran cuatro poemas de Trejo hallados en un proceso inquisitorial. Trejo era de Plasencia ( Extremadura, España) y anduvo por México a comienzos de la segunda mitad del siglo XVI, probablemente desde 1558 a 1575, fecha de la condena que hace
perder todo rastro de su vida, cuyos últimos años deben de haber transcurrido en el confinamiento de la flota surta en el puerto de San Juan de Ulúa.
~ JoRc~ CAMPOS, "Pedro de Trejo", en el Diccionario de literatura español~ (Madnd: Rev1Sta de Occidente; 2da. ed., 1953), pp. 706-707; MÉNDEZ PLANCARTE Poetas
novohispanos, I, p. XX; A. REYEs, Letras... , pp. 74-75.
'
n AMADO ALoNso, "Biografía de Femán González de Eslava" en RFH Año II

'

'

,

277

�ristáin lo declaran nativo de la Nueva España, y Menéndez y Pelayo no titubeó en considerarlo "el primer dramaturgo mexicano", por más que su
teatro pertenezca al momento prelopista. Por su participación en la vida
literaria de la Colonia ("la poesía era un modo de v1da social", dice A.
Alonso en su biografía, p. 247), por las alusiones a sucesos locales, por sus
temas y lenguaje, tan arraigados al suelo y afincados en el pueblo mismo,
clase a la que él pertenecía, González de Eslava resulta ser el máis mexicanizado de los españoles venidos a estas tierras en los comienzos de la colonización. En su pluma, tan humana como divina, refulgen por igual los resplandores de lo culto y de lo popular, como una fusión natural del proceso integrador de lo hispánico que con él adquiere carta de ciudadanía en el Nuevo
Mundo.
Con JUAN DE LA GUEVA, quien sólo estuvo tres años en la Nueva España
-entre 1574 y 1577- la emoción de lo inmediato se bifurca en movimientos
de ánimo que, por un lado se desarrollan idealmente como e"-presión genérica
de sorpresa, admiración y goce, y por otro, apoyado en la sensación directa
del contorno físico y humano, acierta a dar una primera visión, bien realista
por cierto, minuciosa y cargada de aztequismos, de la ciudad, su clima, árboles, frutas, comidas, fiestas' danzas y hombres que acaba de conocer. Tal
ocurre en su "Epístola al Licenciado Sánchez de Obregón, primer Corregidor
de México", donde "descríbesc el asiento de la ciudad, el trato y las costumbres de la tierra y condiciones de los naturales della":

atanores que el agua traen a peso
de Santa Fe una legua desviados...
De, aquestas cosas que sin arte expreso,
que admira el verlas y deleitan tanto,
de que puedo hacer largo proceso,
cuando las considero, bien me espanto,
porque tienen consigo una extrañeza
que a alcanzar lo que son no me levanto.
(MÉNDEZ PLANCARTE,

Vaguedades, prosaísmos y caídas no faltan en la poesía de Juan de la Cueva, desde aquellas tan mentadas líneas de las seis cosas escritas con C, "síntesis a,eabada del mal gusto" en opinión de A. Reyes. Hasta parecen deliberadamente primitivos e inexpertos (como de cosa que empieza a ser pero que
todavfa no es) sus tercetos de rústica armonía y toscos ritmos, su fidelidad
a cosas y hechos con esa rudeza retratista que admiramos en las reproducciones de paisajes y las escenas familiares de algunos pintores flamencos:
Mirad a aquellas frutas naturales,
el plátano, mamey_, guayaba, anona,
si en gusto las de España son iguales.
\

. . .A toda esta ·ciudad sois muy propicio
y la ciudad a mí, porq,ue yo en ella
a mi placer me huelgo y me revicio,
y así, la tengo por feliz estrella
la que nos condució, de una fortuna
tan grande cual nos dio y nos trujo a vella.

Los edificios altos y opulC7J-tos,
de piedra y blanco mármol fabricados,
que suspenden la vista y pensamientos;
las acequias y aquestos regulados
Núm. 3, pp. 213 ss.; FERNÁN GoNzÁLEZ DE ESLAVA, Coloquios espirituales y sacramentales. Edición, prólogo y notas de José Rojas Garcidueñas (Mooco: Editorial Porrúa, S. A., 1952; 2 tomos). Véase también el excelente libro de FRIDA WEBER DE
KuRLAT, Lo cómico en el teatro de Fernán González de Eslava (Universidad de Buenos
Aires, Facultad de Filosofía y Letras, 1963).

278

I, pp. 13-14).

(lbid., p. 14) .

Por donde, entre comparaciones simples y candorosas~ de "encantadora sinceridad", se pasa a lo autobiográfico y lo histórico, con evidente deseo de ponderar lo indígena, aunque los indios en sí mismos le resulten gente "desabrida... y de no buen trato"; juicio modificado en la "Epístola al Maestro Girón", donde los llama "gente quieta y convenible". Ahora insta a los españoles
a venir a gozar de la "vida apacible" de México, porque
Aquí el deleite anda siempre en vuelta,
aquí el temor jamás turbó contento
ni al placer la discordia con revuelta.

Dice María del Carmen Millán: "De los elementos que en la poesía de
Juan de la Cueva empiezan a esbozar el paisaje mexicano, se destacan dos
principalmente: la presencia de colores fuertes y variados y una especie de
aliento melancólico que parece salir de la tierra misma, y que también está

279

'

�22

tras esa vida apacible y tranquila que gustó con fruición el poeta español".
¿ Iremos demasiado lejos si nos atrevemos a insinuar que esa "gracia desenfrenada y amen9s colores", encomiados por Menéndez y Pelayo como virtudes
"que fácilmente hacen perdonar la dureza y desaliño de algunos versos" del
poeta, son el preludio que abre rutas a la sensación plástica y la expresión visible, transferidas al sentimiento, ya con los ingredientes del matiz y la melancolía como anuncio de constantes que serán propias de la literatura mexicana? Nos place destacar estos tercetos:
El aguacate a Venus consagrado
por el efecto y trenas de colores,
el capulí y zapote colorado;
la variedad de hierbas y colores
de que hacen figuras estampadas
en lienzo, con matices y labores,
sin otras cien mil cosas regalado:s
de que. los indios y españoles usan,
que de los indios fueron in·ventadas.

(MÉNDEZ PLANCARTE, pp. 14-15) .
Para Menéndez y Pelayo "era Juan de la Cueva, aunque nacido en Sevilla, una especie de disidente o tránsfuga de la escuela poética de aquella
ciudad, no sólo por la mayor libertad y ensanche de su doctrina literaria,
análoga en varios puntos al romanticismo, sino también por su alejamiento
habitual del artificioso lenguaje poético, reacción que exageraba hasta caer
muchas veces en desmadejada trivialidad". 23 Cuando vino a América era ya
un hombre relativamente maduro -pasaba de los treinta años de ed,ad-;
al volver a España se dedicó al teatro; en 1579 estrenó su primera comedia;
la colección más antigua de sus obras dramáticas data de 1583. Antes se
dio a conocer como poeta lírico (Obras, Sevilla, 1582), siguiendo módulos
petrarquistas. Más tarde, en el Coro febeo de romances historiales (Sevilla,
1587), se le ve transitar esporádicamente por sendas tradicionales (el romance
"Bachiller de un solo libro", por ejemplo) . Su teatro no puede ser más
español, aunq~e por lo general mediocre. Se lo suele considerar como el
último · paso hacia la constitución de un teatro típicamente español, y, por
tanto, como figura clave, con todas sus limitaciones, en la dramaturgia pe,. MARÍA DEL CARMEN MILLÁN, El paisaje.. . , op. cit., p. 29; A. REYES, Obras
completas, I, p. 200.
"' MENÉNDEZ y PELAYO, Historia de la poesía hispanoamericana, ed. cit., I , p. 27.

,

280

ninsular. Su Exemplar poético (1606), primera poética original escrita en
verso y en lengua vulgar en la Penínsufa Ibérica, según Walberg,24 adquiere,
por lo mismo, una importancia excepcional en la preceptiva dramática española. Su interés por lo nacional, lo contemporáneo y lo popular, su receptividad siempre abierta hacia lo nuevo, lo típico de las costumbres y el
lenguaje hablado, le dan un carácter singularmente distintivo entre los escritores de su tiempo. ¿ Se debió esta peculiaridad a la índole natural de su
temperamento o a la varied::.d de sus experiencias en el ancho mundo por
él visitado? Por momentos, este andaluz tan espontáneo como trivial e iluso,
a la vez que tan recio en sus arranques de entrañable franqueza, da la impresión del indiano que vuelve para repartir sus ganancias en el predio natal.
Y si esto no fuera así, ahí quedan para nosotros, los hispanoamericanos, sus
templadas notas de amor y reconocimiento a la tierra que' le abrió nuevas ventanas por donde asomarse a la vida y al arte. Lástima que el mérito de su
poesía no pueda compulsarse, con la novedad de sus rumbos y la nobleza de
sus intenciones. De todos modos, su valor "representativo", de verdadero hito
señero en la estimación y aprovechamiento de primicias novohispanas, es incuestionable. Lo consideramos bastante, y no pretendemos asignarle más qúe
lo que atinó a esbozamos para futuros y mejores diseños. Sirva esta aclaración
para evitar confusiones. Juan de la Cueva supo hacer presente en sus versos
lo que ya existía como realidad inevitable en la vida común de españoles y
americanos. No logró separar sus cuadros de la materia bruta a que estaban
adheridos. Se quedó en las enumeraciones e inventarios, en los entes intactos
de la naturaleza, criaturas vivas pero a media voz, más evidentes por su
aspereza que por cualquier accidente individualizador. Salpicaduras de brocha
gorda no dejan ver los trazos del pincel artista. La naturaleza está antes que
el paisaje. Lo contemplado se traga al contemplador. Todo esto es cierto. ·
Pero no hay más remedio que concederle, con A. Reyes: que "adelanta una
primera visión de nuestro ambiente" y que, a veces, ofrece "la fidelidad d e
un buen retrato".25
Algún lustro más de elaboración y pulimento será necesario para que las
cosas se recorten y las siluetas se perfilen en descripciones de deliberado interés artístico. Esta tarea va a ser realizada por EUGENIO SALAZAR DE ALA&amp;"E• W ALBERG, "J uan de la Cueva et son Exemplar poético", en Lunds Universitats
(Lun?, Suecia, 1904, Vol. XXXlX ); FRANCISCO DE !CAZA, "Juan de la Cueva", en
Boletm_de la Real ~cademia Española (IV, 1917) y sus prólogos a Juan de la Cueva,
Comedias Y tragedias (Madrid, 1917) y en "Clásicos Castellanos", LX (2a. ed.,
1941) ; MARCEL BATAILLON, "Simples reflexions sur Juan de la Cueva" en Bulletin
Hispanique ( 1935).
·
'
" A. REYES, Letras.. . , p. 73.

281

�cóN,26 quien moró en México entre 1581 y 1598. Salazar es escritor de educación universitaria. Sabe sus latines, conoce su Erasmo y se ha entrenado en
agudezas intelectuales y técnicas retóricas. Hombre de casta y beneficiario
de altos cargos burocráticos e~, por tradición familiar y por la frecuentación
de refinados medios sociales y círculos de cultura, un burgués hogareño con
mentalidad cortesana; en cierto modo un "clerc" que conoce su "métier'' como
un renacentista y que gusta portarse como un criollo aprovechado. Personalidad cambiante, diestra y empeñosa, todo en él hace pensar que estaba bien
preparado para resolver el cünflicto estético que "tuvo que surgir cuando la
raza y aun el habla de los españoles vinieron a troquelar con su sello todos
nuestros elementos nativos" / 7 el de la musa tradicional, impuesta por su
validez histórica y como condición operativa de la misión colonizadora, con
el de la musa nativa, latente siempre en el seno de la tierra y apenas oculta
en el corazón de los hombres, dispuesta a vivir al primer soplo del aire, un
vuelo apercibido o una simple herida abierta en la corteza del tronco indígena.
Si Eugenio de Salazar nació en 1530, tenía cuarenta y tres años de edad
cuando, en 1573, pasó a ocupar el cargo de Oidor en Santo Domingo, y
cincuenta y uno cuando llegó a México. Se babia casado con Catalina Carrillo en 1557, y a su esposa dedicó una parte muy nutrida de su producción
lírica. En España escribió cartas satíricas, con gracia y donaire ( en "gallarda
prosa", dice A. Reyes), que no publicó por considerarlas "cosa de burlas".
Cabe suponer -y es lo má~ lógico- que son del período de su felicidad
familiar los muchos sonetos, canciones y obras "líricas" (como el autor gusta
llamarlas) consagrados a su esposa. En 1559 "dióse a pretender en la Corte";
fue designado Fiscal de la Audiencia de Galicia, hasta que, en 1567, obtiene
la Gobernación de las islas de Tenerife y Palma, en las Canarias. Con cargos
de tanta figuración, el poeta de corte pastoril y delicias hogareñas y el prosista
de humor y chispeantes observaciones se toma grave y solemne ( A. Reyes) ,
escribe "versos para enumer;ir los cargos que desempeñaba'',28 oculta sus poemas
"' Sobre Eugenio de Salazar véase: GARCÍA lcAZBALCETA, Obras, t. IV ; "Biografías", III; vol. 6 de la "Biblioteca de Escritores Mexicanos" (México: V. Agüeros, Editor), pp. 79-83; PEDRO HENRÍQUEz UREÑA, Obra crítica, ed. cit., pp. 679-680; A.
REYES, Obras completas, 1, pp. 249-252; PniENTEL, Historia.. . , pp. 44 ss.; MENÉNDEZ
y PELAYo, Historia. .. , I, pp. 22 ss.; MAIÚA DEL CARMEN MrLLÁN, El paisaje. .. ,
pp. 29-32.

" A. REYES, Obras completas (México: Fondo de Cultura Económica, t. I, 1955 ),
p. 198.
,. En el siguiente soneto:

Nací y casé en Madrid; crióme estudiando
la Escuela Complutense y Salamantina,

282

porque -dice- "temí por causa de mi profesión y oficio no tuviesen algunos
a desautoridad mía publicar e imprimir obras en metro castellano".29 A ca1,1sa
de tales escrúpulos, dejó ordenada, precedida de minuciosas recomendaciones,
el corpus de todas sus obras de interés literario (por lo cual excluye los
"Puntos de Derecho" que pensaba publicar en vida) para que se dieran a
luz despué~ de su muerte. El manuscrito original ( en folio de 533 hojas) que
se conserva en la Biblioteca de la Academia de la Historia de Madrid, fue
preparado en la Nueva España y lleva por título el de Silva de poesía, compuesta por Eugenio Salazar, i·ecino y natural de Madrid.
La Silva de poesía se compone de cuatro partes, con el siguiente contenido:
Primera parte, donde reúne las "obras que Eugenio de Salazar hizo a contemplación de Doña Catalina Carrillo, su amada mujer", dividida en dos: a)
obras pastoriles; b) sonetos, canciones, etc. Segunda parte: "donde hay obras
que el autor compuso a contemplación de diversas personas y para diversos
fines", sonetos, canciones, epístolas en verso, etc. Es la parte que da referencias
sobre la poesía en Santo Domingo y reproduce todo lo que se relaciona con
México. Tercera parte: "que contiene algunas de las cartas en prosa a muy
particulares amigos suyos". En la primera parte hallamos una octava rima
-"La perpetuación de maye", fol. 177-181-, con el objeto de celebrar el
aniversario de su matrimonio, en la cual Catalina de Carrillo aparece luciendo,
junto a una blanquísima azucena, "un lustroso íczotl es un pimpollo que hay
en la Nueva España a manera de palmito, que tiene las cabezas de las
pencas blanquísimas y lustrosísimas". Inmediatamente después sigue la segunda parte, la cual se inicia con un soneto "A Doña Blanca Henríquez, marquesa de Villamanrique, virreina de Nueva España", que sirve de dedicala licencia me dió la Segundina (la de Sigüenza),
la Mexicana de doctor el mando.
Las Salinas reales fui juzgando,
puertos de raya a Portugal uecina,
Juez P esquisador fui a la contina
y estuue en las Canarias gobernando.
Oidor fui en la Española: Guatemala
me tuvo por fiscal, y de allí un salto
di en México a fiscal, y a oidor luego;
de allí di otro al tribunal más alto
de Indias, que me puso Dios la escala:
allí me abrace su divino fuego.
( GARCÍA lcAZBALCETA, Obras, ed. cit., pp. 80-81).
"' En GALLARDO, Ensayo . .. , IV, p. 326.

283

' 1

�toria a la "Bucólica: -Alber-Blanca. Descripción de la Laguna de México"
(fols. 182-196). En el folio 302, el "Romance en voz de Catalina en una ausencia larga a Ultramar del autor siendo desposados", que son las composiciones que realmente interesan a nuestro estudio.
Empezaremos con la "Epístola a Herrera", porque en ella lo cultural predomina sobre lo directamente experimentado. Se ve que la misiva tiene más
un carácter informante que estrictamente literario, y que, como tal, quiere
dar cuenta de todos los aspectos de la vida espiritual y civil de México;
en un plan minucioso, aunque sin detalles precisos, sin nombres ni obras que
lo ilustren, clasifica formas del saber, géneros y especies preceptísticas, ciencias, filosofía, gobierno, religión, etc. Tan vago y dilatado resulta todo, que
si no fuera por las menciones de Moctezuma y Cortés, difícil sería adivinar
que está hablando de México. La misma entrada descriptiva es un aéreo
telón mental
donde el cielo
en círculo llevando su grandeza
pasa sobre occidente en presto vuelo,
y donde- el sol alumbra la belleza
de los val!es y montes encumbrados. ..

y en los más altos montes florecidos
piden veneración las dulces Diosas,
cantando versos dulces y medidos,
diversas rimas con primor compuestas
q,ue de armonía llenan los oídos.
(lbid., 355-356).

Allí los escritores son "muy doctos y famosos", se hallan "los ingenios más
floridos" . . . "y prendas de varones eruditos". Por momentos pareciera que ya
va a introducimos en algún detalle de precisión distintiva:
Rompiendo gruesas lanzas en la tela,
sufriendo el duro golpe en el torneo,
aunque el brazo y la cabeza sienta y duela.
Con gran destreza gobernar ya veo
la adarga-y lanza y el feroz caballo,
sin que el jinete haga lancei feo .
(lbid., 357),

Altura ideal, sin duda, para situar, de modo casi abstracto, la gramática, la
;etórica, la moral, etc.:

Pero, no. La mente está en otro lugar, el vocabulario pertenece a otro
ámbito, lejano y libresco, y . la materia poética no le toca la cuerda sensible.
Hay demasiadas musas y zampoñas para que esta arcadia pueda col)vertirse
en algo real :

Aquí que ( como en la gentil floresta
la linda Primavera de mil flores,
de beldad llenas con su mano presta)
van descubriéndose otras muy mejores
de artes y de ciencias levantadas
que ilustren otros nuevos moradores.

Y a por los prados y por verdes cuestas
la ruda Musa dulcemente suena
a las ovejas, a la sombra puestas,
y su zampoña, de malicia ajena,
y del ornato de ciudad curiosa,
con cuerda sencillez su son ordena.

(GALLARDO, Ensayo .. . , IV, 353-4) .
Pasa revista a las influencias: las de la lengua toscana, provenzal, griega . .. ,
y se detiene en este cuadro de égloga convencional :
La Nueva España: ya resu ena en ella
el canto de las Musas deleitosas
que vienen con gran gusto a ennoblecella.
Y en las más claras fu entes sonorosas,

284-

(lbid., 356) .

En general, el fin es más evidente que la realización : halagar a su ilustre
destinatario :
Que con tu fino esmalte lustre dieses
al oro de la rica Poesía,
y con tu clara luz la descubrieses.
Como en la honda mina donde el día

285

�Allí está aquella población famosa:
Tenuxtitlán la rica y populosa;
aquélla donde el grande M octezuma
tuvo su corte y su real asiento
a donde en plata y oro y rica pluma
juntaba de tributos largo cuento. ..

no entra, ni del sol alguna lumbre
que muestre el metal rico- donde guía;
metida la candela que lo alumbra,
descubre luego la preciosa veta
que hinca a! centro desde la alta cumbre.
(!bid., 358) .

Observa María del Carmen Millán que en Eugenio de Salazar "la dificultad consiste en asegurar cuál era para él más realidad poética: aquélla en la
que vivía por su educación... y por su época; o esta otra, contundente y
enérgica, que le sale al encuentro".ªº Y en seguida surge la pregunta: ¿en
qué medida logró el poeta poner la materia novohispana en los moldes artísticos de su tiempo y cómo? Importa saber, ante todo, lo que tuvo que abandonar de su caudal europeo, y si hubo una consciente labor de selección para
aprovechar lo adquirido en su plan de posible estratega de nuevas conquistas.
Para responder a esta pregunta será preciso que nos desplacemos al otro plano
de la visión de Salazar: el descriptivo, donde las cargas de sus conocimientos
clásicos y renacentistas, si bien le siguen presionando, ahora buscan el modo
de acomodarse a las nuevas experiencias. El mismo "aderezo retórico" se afina
para penetrar en la realidad concreta, desleírse en ella y salir en el ensamble
plástico, como en un forcejeo incómodo entre la aspereza de sus erizados
aztequismos y su no del todo abandonada "manera blanda y apacible de
Garcilaso" (Menéndez y PelJ.yo).
Diríase que Salazar se tonifica, se robustece y viriliza en contacto con el
aire y todos los elementos narurales de la "Laguna d e México", cuya descripción emprende partiendo de lejanías mitológicas y, a paso lento, como con
temor y cautela, se allega y establece en el "fuerte pecho" del "cerro airoso"
de Chapultepec (Gallardo, 366). Salazar ha dejado atrás sus resabios eróticos
y petrarquistas, la empalagosa dulzura que todavía nos harta en la "Epístola",
el dasvaído eco de las "mus:l!l deleitosas", las inoperantes "claras fuentes sonorosas", dignas de otra gloria en Garcilaso, y hasta la muy humana y personal
temática que impregnaba con "ternura conyugal" su "prosaísmo casero" (Menéndez y Pelayo) . Su facilidad y variedad de antaño se estrellan al dar con
esos "peñoles" que se llaman Tecpecingo, Tepcapulco y Xico; su inspiración
se empapa como de un elemento disolvente ("su elemento y su licor salado"),
"por las entrañas de la firme tierra", en "este ejido y valles tan extraños";
un estrépito de colores y de ruido exótico le entra por 106 ojos, le atraviesa
tercamente sus oídos y le cuaja en las "profundas venas". Admirado, asienta:
30

286

MARÍA

DEL CARMEN MILLÁN,

Y no puede menos que reconocer
a la bella ciudad, donde se cierra
de verdes cerros llenos de hermosura,
una espaciosa y muy gentil llanura.
I

(lbid., 362').

La laguna de México y el cerro de Chapultepec se le vienen encima con
implacable dominio. Para recobrarse del asalto invoca a Neptuno, a Júpiter,
al viejo Nereo, a dríadas, delfir?es y tritones, al mismo Dios Pan, el "Pan
Eterno que es uno y trino" calderoniano; pero pronto se libra de toda esa
fanfarria decorativa y empieza a vestirse con el "color local y americano" en
versos de fluída limpidez:
Alrededor de la laguna ~Zara
por todas partes sale y hermosea
el ve.rde campo, donde se repara
y repasta el ganado y se recrea.
Aquí el mastín despierto no lo ampara,
ni hay en este lugar para qué sea:
que no le sale el lobo, ni le trata,
ni dél aquí el ganado se recata.

El Mayoral de aquesta pradería
tiene un escueto cerro por m ajada,
de donde otea, en asomando el día,
los prados con su fresca rociada.
V e los ganados, ve la pastoría,
ve la laguna y la ciudad, que agrada,
porque el cerro todo se descubre,
que es eminente, y nada se le encubre.

El paisaje. .. , p. 30.

287

�I

Chapultepec se llama el cerro airoso;
y en forma de un montón grande está puesto,
tosco a la vista; empero muy hermoso,
de tosca piedra al parecer compuesto;
mas entre aquellas piedras muy vistoso
de árboles silvestres entrepuesto,
que visto da a los ojos gran contento
desde su calve hasta su cimiento.

Abre en la raíz fija un ojo claro
de un agua dulce, clara, fresca y pura,
contra la sed de México el reparo,
el refrigerio y general hartura.
Es tan profundo el nacimiento raro,
que apenas sonda alcanza a su hondura:
sale. con manso y natural sonido,
a la vista agradando y al oído.
( !bid., 365-366).

Verdad que en estas descripciones, como ha notado la doctora Millán,
"se observa la intervención constante de la escuela clásica" --o, más bien, la
tonalidad bucólica del renacimiento-; y es posible que "quizá en Salazar no
se advierta ningún sentimiento que demuestre francamente un intento de
identificación con nuestro ambiente (seguimos citando a la doctora Millán),
pero sí resulta significativa la intervención de palabras ( que en realidad son
objetos, cosas presentes) que por sí solas nos colocan en un medio ambiente
americano". El poeta se encuentra con algo diferente: sobre todo plantas que
no están en la memoria del lector de Garcilaso -ni por supuesto en el repositorio de su lengua-, como el "tule", la "milpa", el "chile'', el "ají"; los
ve como son y los califica mezclando las percepciones directas con las reminiscencias literarias: 2 "milpas_bellas", "verde tule", "bermejo chile", "naranjado ají", junto a la "fresca juncia", por ejemplo. En esta naturaleza
"extraña" no debe sorprendernos que un poeta cargado de mitologías nos
haga recorrer la laguna mexicana, en un viaje fantástico, montado "en una
gran ballena" -"rica silla de limpio nácar''-, junto al "Rey a quien se
humilla/ el mar soberbio, el que es obedecido/ de los peces más fieros y espantosos,/ y de los vientos bravos y furiosos" (Ibid., 363). Lo que importa
es la fusión de lo "literario" con la vivencia que el impacto de las sensaciones

toma sensible y- delicada la materia tosca que levanta. El pasaje que mejor
ejemplifica ese ·ensamble es el siguiente, por demás citado por lo obvio:
,

Allí el be1mejo chile colorea,
1

y el naranjaao ají no muy maduro;

allí el frío tomate, verdeguea,
y flores de color claro y oscu,ro,
y el agua dulce entre ellas que blanquea
haciendo un enrejado claro y puro
de blanca plata y variado esmalte,
porque ninguna cosa bella falte.
( !bid., 364).

En los tres primeros versos la enumeración no pasa de un inventario vegetal -anticipo lejano de los de Bello, según A. Reyes-, con sus accidentes
naturales, que expresa en adjetivaciones necesarias y poco variadas (cuando
no superfluas repeticiones) ; pero lo concreto y minucioso se quiebra de pronto y se dispersa en juego de colores, como la luz que pasara por un prisma,
"haciendo un enrejado claro y puro/ de blanca plata y variado esmalte",
con un sentido plástico y de ''poesía en sí", que dan la medida de sus posibilidades creadoras. Frente a éstas y otras transfiguraciones coloristas que
matizan el idilio de Albár y Blanca con que termina la "Bucólica", Alfonso
Reyes no ha resistido a la tentación de suponer "µna sinfonía de alburas,
preludio a los motivos monocromáticos que Gautier inspirará al modernismo
de Gutiérrez Nájera y de Rubén Darío".31
No creemos que sería ir demasiado lejos si reconocemos en la poesía de
Salawr tres elementos que de-ben ser potenciados como ingredientes de futuras realizaciones en la poesía mexicana: a) la fusión cultural de motivos y ·
formas europeas (mitología, visión de la realidad, actitud humana, modos de
expresión) con experiencias nuevas con contacto directo con la materia novohispana. Ejemplo: en los pasajes ya citados y en otros que citaremos, la ficción del mito clásico, que hace posible la entrada de Neptuno en la "L¾auna
de México", mediante la construcción de "un acueducto secreto", "calando
el monte y cerro y dura sierra", y así "se pusiese ·por vistoso objeto a la bella
ciudad" (la de Tenoxtitlán "rica y populosa", poco antes descrita). Terminado el viaje a través del acueducto, empieza Neptuno -''cauto Capitán
11

A. REYEs, Letras.. . , p. 73; Resumen... , p. 13; Obras completas, I, p. 199
Y pp. 249-252; MÉNDEz PLANCARTE, Poetas novohispanos, I, p. 62; MARÍA DEL
CARMEN McLLÁN, El paisaje... , p. 32.

288
289
e

ff.¡9

�que va cubierto/ a tomar fuerza por secreta mina"-, a recorrer la laguna Y
el cerro, con feliz acogida de éstos al verse honrados por tan ilustre visitante:
Y ya llegando al deseado puerto,
salió con gracia y majestad divina
por la clara laguna dando lustre
al agua y campo, y a aquel pueblo ilustre.
Hizo su entre.da en una gran ballena
que las heladas hondas va hendiendo,

( adviértase el s'unil de la ballena asimilando a la canoa indígena, que pocos
versos más adelante va a ser mencionada con su propio nombre)
de resplandor y claro lustre llena,
del agua en su gran boca recogiendo,
y la ciudad y largos campos lle¡ia
de espadañas della, que esparciendo
iba amorosamente y rociando
los comarcanos pueblos admirando.
(!bid., 363).

Versos de los cuales cabe simbolizar la expansión de la alta prosapia cultural de Occidente sobre la rústica naturaleza del Nuevo Mundo como una
acción de beneficio, pero también por esa confesada admiración a los "comarcanos pueblos". De inmediato el dios se humaniza y, ya identificado con
el medio, aparece más terreno, en una descripción de nobleza patriarcal:
Con gravtJ aspecto y rostro muy seteno,
barba de plata que le cubre el pecho,
largo cabello enriquecido y lleno. ..

El nuevo reino hallado por el extraordinario visitante, por su parte, y gracias a ese contacto dichoso, se personifica en el "Sur ufano", que desea servirle y va a mostrarle las bellezas del contorno:
Cerca dél iba el rico Sur ufano
con gana de servirle y agradarte,
el agua sacudiendo con la mano
de la mojada barba; y a mostrarle

290

el bello puerto y lago tan galano
que había hecho para recrearle,
con los campos y cerros del contorno
y grandes pueblos del vistoso adorno.
(!bid. 363).

La unión de ambos mundos se va haciendo cada vez más efectiva. La intervención del sabio mensajero hace posible la confrontación y separación del
agua dulce y la salada (la de los lagos de Xochimilco y de' Tezcoco), para que
la primera sirva al regadío y la fecundación. Resultado: el cuadro de legumbres
ya citado. El encuentro ha sido encantador, padfico, ampliamente frui::tífero.
Se proclama "que ésta ha de ser laguna de conttmtos"; ·y, subiendo a la parte
más alta del cerro, se declara su posesión:
Aquesta laguna tan preciada
a mi Deidad la dejo consagrada.
(!bid. 365).

La alegoría mitológica termitia aquí, para dar paso a la escena bucólica en
que Albár y Blanca (o sea d virrey Alvaro Manrique y su esposa Blanca
Henríquez) manifiestan, entre confesiones de amor al modo pastoril, la infinita complacencia de vivir en el nuevo paraíso americano. no sin echar de
menos la lejana meseta castellana. La confesión de Albár puede sintetizar esé
simbolismo a que hemos venido aludiendo:
b) La segunda aportación de Salazar es ese sentido de la interioridad lírica, que presta delicadeza, discreción y melancolía a cuanto escribe. Los mismos colores adquieren significados anímicos J se aplican a ,cualidades humanas ("blanca honestidad", por ejemplo). Casi al final de ;la "Bucólica",
Blanca expresa sus sentitnientos entrañada en el paisaje, como si ella fuera
ya parte del alma de las cosas, con una ternura que deja muy atrás cualquier convencionalismo de escuela:
Por valle y m onte sigo
ganosa tus pisadas,
y los secos rastrojos
son flores a mis ojos,
si por tu senda van enderezados:
que cuando amor afierra,
llana se hace la fragosa tieJ':ra.
(!bid. 369).

291

�·
Confesión y felicid ad que termma
en aJ· ustada "intencionalidad significativa" de no poca eficacia p·oemática:
Albár, cuando se ríe
el Alba, y luego veo
de ésa tu cara la encarnada albura,
el Alba no me envíe
otra gala ni arroo;
albo me es todo, y alba mi ventura,
albea en tu figura
la alba y fresca rosa;
albea tu prudencia,
albea tu conciep,cia,
albea tu piedad maravillosa.
Mi Albár: ¡nimca Dios quiera
halle el Alba sin ti a tu compañera!
(lbid. 370).

c) Por este camino del juego de colores, las transposiciones líricas, los
matices expresivos y las significaciones simbólicas, Salazar abre rumbos y da
pautas a lo que hoy llamamos "poesía pura". Un soneto, poco menos que
desconocido, puede tomarse como ejemplo de esta aspiración del poeta: la
de identificar su alma con la belleza pura.
El soneto se titula "Vidrio de rosas". La flor que le sirve de símil no es
una novedad introducida por Salazar en la poesía española, pero sí en América, donde hallará acabadas aplicaciones en Sor Juana y en poetas más modemos. Dice así:
¡Oh lozanico vaso vidrioso!
¡Oh agua clara, fresca, dulce y pura!
¡Oh rosas delicadas, en quien dura
un ser suave, lindo y oloroso!
El claro cielo, empíreo, glorioso,
¡oh limpio vidrio!, en ti se m e figura,
y e¡¡, esa tu agua dulcé la dulzura
que hinche aquel lugar tan deleitoso.
Las coloradas rosas que en ti veo
las gloriosas almas representan
que gozan del bien sumo y alegría.

292

Divinas esperanzas me sustentan:
Padre del cielo, ¡ cumple mi deseo!
Que sea rosa tal el alma mía.

En el "Romance en voz de Catalina en una ausencia larga a ultramar del
autor, siendo desposados" (Gallardo, IV, columnas 371-374) se dan unidos
los tres elementos antes mencionados. Además, el inventario vegetal de la
"Bucólica" (que en mucho nos recuerda lo que después hará, antes que Bello, el interesantísimo autor de la "Silva cubana", ¿Ruvalcaba?), se completa con enumeraciones de pájaros cantores (¿debo admitir que no sólo
se anticipa a Balbuena, sino también a Lugones y al propio Neruda?) en
una sinfonía de color y sonido que hace pensai:. en las "bachianas" de Villalobos. Un par de ejemplos para cerrar estos comentarios:
Cuando la bermeja Aurora
dejaba en el cielo helado,
a Titón su anciano amigo
que fue en beldad extremado. ..

( elemento mitológico)
Cuando los corrientes ríos
de arboledas adornados,
muestran de, bruñida plata
sus licores y bordados:
su claro cristal descubren
y sus cursos dilatados,
lavando los limpios guijos,
las arenas blanquedndo:
cuando los montes y · valles
y los extendidos prados
manifiestan sus colores
verde, blanco y naranjado,
azul, prieto y amarillo,
rojo, pardo y encarnado,
turquesco, color de cielo,
lo morado y lo leonado:
cuando de la blanca rosa
se abre el pabellón morado,

293

�y brota entre puntos verdes

el bel clavel colorado,
la azucena y el jazmín
descubren su lustre blanco,
y la morada violeta
con el alhelí morado;
y los campos hacen muestra
de. sus galas a lo claro,
obradas con mil matices
y rocío aljofarado . ..

( color, matiz, inventarios vegetales)
Y el suave ruiseñor
y el cenc;ontle están cantando,
de pies en las verdes ramas
del árbol verde y lozano:
y el canario y sirgue1ico
y calandria levantando
al cielo sus dulces voces. ..

(inventario de pájaros)
¡ Ah cómo tardas, amado!
Saliste J1or pocos días,
detiéneste muchos años:
temo que pQr mi tfesdicha
el mar se haya cuajado.

quien poco se sabe, llegó a América después de haber viajado por Italia y
Francia. Si se acepta que había nacido en 1559 y que salió de España en
1582, debió tener unos 23 años de edad cuando, según cierta carta que se
le atribuye ("Felisio, tu carta vide"), hizo escalas en Cartagena y Panamá,
desde donde fue al Perú. De Lima salió rumbo a la Argentina, como acompañante de Ramiro de Velazco, designado Gobernador de Tucumán en 1584.
Se le ve figurar en documentos de Santiago del Estero, La Rioja y Córdoba,
y ocupar cargos oficiales, entre 1586 y 1593. De esta última fecha es una declaración que se encuentra en el Archivo Histórico de Córdoba (Argentina),
por la cual nos enteramos de que escribió un poema descriptivo de la provincia de Tucumán, desde su descubrimiento y conquista por Diego de Rojas hasta el gobi,mo de Ramiro de Velazco, titulado Famatina, hoy perdido. Volvió a Lima y acaso fuera "criado" del Virrey Diego Hurtado de
Mendoza, como dice Dorantes de Carranza. Lo cierto es que vivió en el
Perú hasta 1598, año en que fecha su conocida "Sátira. . . a las cosas que
pasan en el Pirú". Ese mismo año se fue a México, donde vivió al finalizar
el siglo XVI, al parecer ya más sosegado, por lo menos en los embistes de su
pluma satírica.
En Mé,dco siente la atracción del medio ambiente, y si no abandona la
sátira por completo, lo que más distingue sus composiciones de este período
son sus descripciones del paisaje, su preferencia por las alabanzas, la crónica
y aun el registro de formas propias del habla de los indios. México -el "estanque mexicano"- le resulta un '"apacible albergue", canta al "Indiano volcán
famoso", a las "Montañas de Guadalupe", al paisaje de Yucatán y Campeche
( aunque no haya visitado esa región, según confesión propia), y en el "Romance a México" da una visión de gentes y costumbres, cuyo interés, como
afirma Alfonso Reyes, no radica en "la excelencia de su obra, sino por el testimonio que ella nos da sobre la vida americana en el siglo XVI" .33

( interioridad lírica) .
En conclusión: Eugenio de Salazar merece ser editado y mejor conocido,
porque su . producción poética tiene particular interés en sus relaciones con
los comienzos de la poesía mexicana.
No menos significativa es la producción mexicana del andariego y satírico peninsular MATEO RosAs DE ÜQUEND0.32 Este singular personaje, de

= RosAs DE ÜQUENDO, escrito también así: Roxas, Rojas, Rozas; usó los seudónimos de Juan Sánchez, "Andronio", "Jctónimo" y "Bucin.io amante de Rosilla". En
1883 García Ica2balceta, al examinar el Ms. de la Sumaria relaci6n de las cosas de la
Nue:a España (publicada por primera vez en México, Imprenta del Museo Nacional,
1902) , dio a conocer el nombre del "satírico Oquendo, criado del que fue en el Pirú
el Ilmo. Dn. García Hurtado de Mendoza..." (ed. cit., p. 150; lo vuelve a citar en
294

la p. 233). A. Paz y Melia dio a conocer el Cartapacio de di/erentes versos a diversos
asuntos compuestos o recogidos por Mateo Rosas de Oquendo, en Bulletin Hispanique
(1906 y 1907 ). En 1917 el argentino P. Pablo Cabrera, sin conocer los trabajos anteriores, dio nuevos datos de nuestro autor, en "Mateo Rosas de Oquendo, el poeta
más antiguo de Tucumán" (Revista d.f la Universidad de C6rdoba, Argentina, t. IV
( 1917), pp. 90-97). El mismo año, Alfonso Reyes publica su "Rosas de Oquendo en
América" (RFE, IV, 1917), estudio que recoge en sus Capítulos de literatura española. Primera serie (México: La Casa de España en 'México, 1939), pp. 21-71. Sobre
estos textos han espigado otros autores, como Horacio G. Rava, Ricardo Rojas, Vélez
Picasso, Andrés Greco, Emilio Carilla y otros, hasta el descubrimiento de nuevos
Ms. (3912 y 3560 de la Biblioteca Nacional de Madrid) , por el P. Rubén Vargas
Ugarte, quien dio los textos en R osas de Oquendo· y otro-s. Introducción y notas de ...
(Lima: Clásicos Peruanos, vol. 5, 1955).
.. A. REYES, Capítulos... , op. cit., p. 31.

295

�\

Rosas de Oquendo es, ante todo, un observador de la vida en sociedad y un
analista del alma individual. Sus sátiras y romances descriptivo-autobiográficos
dejan ver, en sumo grado, los resentimientos del español que choca con el medio y la nueva actitud que el criollo va asumiendo con respecto al progenitor
peninsular. No parece casual que en el Cartapacio de la Biblioteca Nacional
de Madrid (Núm. 19. 387) se hallen, junto a sus obras originales, otras de
índole crítica, como el famoso soneto "Minas de plata, sin verdad mineros",
que, junto con "Viene de España por el mar salobre" y "Niños soldados, mozos capitanes",34 se aducen como pruebas de la pugna entre dos generaciones ya bien dilerenciadas. Rosas de Oquendo, que tan duro había sido en su
sátira contra los peruanos, aparece mucho más suave (melancólico dice A.
Reyes) en su "Sátira que hizo un galán a una dama criolla que le alababa
mucho a México". Aquí también "desahogó su resentimiento español contra
la vida criolla que carecía cada vez más", como afirma Anderson lmbert.
"Sin embargo -sigo la cita- se advierte que, de tanto vivir en colqnias, su
primera animosidad contra el criollo, su primera arrogancia de europeo, fueron disminuyendo. En México llegó a expresar cierto entusiasmo. Con los
años parece que se encariñó con el nuevo mundo".35 De ese entusiasmo y cariño dan testimonio el "Romance a México" y el "Indiano volcán famoso".
En el primero, una tarde en que está 'ºcontemplando mis desgracias, / dando
guerra a la memoria / la ausencia de nuestra patria"... "considerando el
silencio / de aquesta ciudad loada", enumera :
Tanto galán caballero,
muchas y bizarras damas
que la adornan y engrandecen,
que la ilustran y la ensalzan,
gran suma de mercaderes
que.., aunque todo el mundo abarcan,
como pesas de reloj
unos suben y otros bajan;
muchos doctores de borla,
muchos letrados de fama,
licenciados canonistas
que a Bártulos aventajan;
" Dichos sonetos pueden leerse en MENÉNDEZ Y PELAYO, Historia . .. , ed. cit., I,
pp. 39-41. Fueron hallados por García Icazbalceta en el mismo manuscrito en que
encontró las octavas de Terrazas.
.. E. ANDERSON IMBERT, Historia de la literatura hispanoamericana. (México:
Fondo de Cultura Económica; 3a. ed., 1961, vol. 1), pp. 71-7.

296

teólogos de conciencia
que la conservan y amparan;
bachilleres y letrados, ·
casi más que Salamanca.
En estas diez excelencias
se encierra quien la levanta
sobre cuanto en sí contiene
Roma, España, I talia y Francia:
la plata, ganado y trigo,
ilustres puentes y plazas,
templos hermosos, famosos,
fuenteS¡, caballos y casas.

El "Indiano volcán famoso", con su intensa nota de intimidad y recursos
formales de más alta elaboración parece ser el más claro ejemplo de unidad
entre hombre y mundo antes rechazada por nuestro autor:
Indiano volcán famoso,
cuyas encumbradas sienes
sobre tablas de alabastro
coronan copos de nieve:
así las cumbres más altas
con derechos puntas entren
a compartir con los cielos
tus copados pinos verdes;
así tu menuda escarcha
cuajada en perlas se quede,
que des paso a mis suspiros
para que. a su dueño alleguen.
Así el sol que te arrebola
tu fogoso azufre trueque
e.n vetas de plata y oro,
por quien te adoren las gentes.
Dirás que un ausente afirme,
- que es mucho haber firme ausentequejoso ya de la vida
pide remedio a la muerte.
Que aunque el morir es tan triste,
yo diré que muero alegre
con que reciba en su cielo

297

�el alma que allá me tieno.
Y vosotros, entretanto,
altos pinos, rocas fuertes,
se,iti.d el mal que se acaba,
si acaso acabarme puede.

LA OBRA DE ALFREDO MAILLEFERT Y JOSÉ RUBÉN ROMERO
PROF. RAÚL A.rulEOLA CORTÉS

I
"Ciertas cosas son azules sólo porque
se contemplan desde muy lejos".
A.M.

ALFREDO MAILLEFERT nació en Taretan, Mich., el 24 de junio de 1889, único
fruto del matrimonio del Ing. Alfredo Maillefert Olaguíbel y de una hija
de don Feliciano Vidales, dueño de la rica hacienda de San Marcos. Cuatro
meses tenía de vida el pequeño Alfredo cuando perdió a su padre y quedó
b1jo el amoroso cuidado de su madre, que le procuró una educación acorde
con la tradición familiar paterna, enraizada en la cultura y el espíritu franceses. En Morelia estudió las primeras letras con la maestra María Granados,
que más tarde sería la madre del escritor Antonio Brambila.
Desde su infancia se establecí&amp; en Morelia, intentó hacer carrera en algunos planteles de esa ciudad, sin haber conseguido su propósito. A partir de
1917 se radicó en México y trabajó como redactor del periódico La R epública,
que editaba el p·eriodista Heriberto Barrón. En 1922 regresó a Morelia: y fue
maestro de Francés y de Lengua Castellana en las Escuelas Normales de
Varones y Señoritas. En 1926 regresó a México y prestó sus servicios en la
Oficina de Extensión Educativa de la Secretaría de Educación Pública. En
1934 renunció a su empleo y se incorporó a la docencia en la Universidad
Nacional Autónoma de México, donde impartió las cátedras de Francés y
Literatura Hispano-americana; fue además traductor y corrector de pruebas
de la Imprenta Universitaria, con cuyo sello se publicaron sus biografí~ breves
de Vasco de Quiroga, fray Servando Teresa de Mier y Dr. Miguel Silva
( 1936) . A fines del mes de julio de 1937 apareció! su libro Laudanza de Mi298

299

�choacán, también en edición de la Universidad Nacional. En la Biblioteca del
Estudiante Universitario se editó un tomo de Cuentos, Crónicas y Ensayos, de
Manuel Gutiérrez Nájera, tío de Maillefert, ya que el Duque Job había ca-

sado con Cecilia Maillefert Olaguíbel, hermana de su padre, y nuestro autor
escribió un interesante prólogo. La Universidad Michoacana conmemoró en
el año de 1940 el IV Centenario de la fundación del Colegio de San Nicolás
con diversas publicaciones, entre las cuales figuró la edición de Ancla en el
Tiempo (Gentes y Paisajes), en una bellísima edición moreliana.
Minado por la enfermedad, el gran escritor falleció en la ciudad de México el 12 de agosto de 1941. Después de su muerte se han publicado diversos
trabajos que reúnen artículos, prosas, fragmentos, notas críticas y registros de
lecturas, tales como Los Libros que leí, con prólogo del maestro Agustín Yáñez (Imprenta Universitaria, 1942) , y Una Historia que. Contar, Papeles de
un Provinciano (Jus, 1946) , así como numerosos estudios y artículos de rec0nocimiento a los méritos intelectuales de este extraordinario escritor michoacano.

11
"Por los caminos de Michoacán transitan las amapolas del silencio".

J. R. R.
José Rubén Romero nació en un poblado michoacano, Cotija de la Paz,
el 25 de septiembre de 1890. Allí radie&amp; sú familia hasta el año de. 1897 en
que se trasladó a la capital del país, donde permaneció durante siete años, al
cabo de los cuales regre.só a Michoacán, instalándose en Ario de Rosales
( 1904-1906). El joven Romero tuvo necesidad de trabajar para ayudar al
sostenimiento de su familia. En 1906 emprende un viaje a El Oro, México,
buscando colocación; por fin encuentra plaza de burócrata y se inicia como
Administrador de Rentas en Sahuayo (1908). El subprefecto de Santa Clara,
Salvador Escalante, le confía el cargo de Secretario en 1910, poco antes de
lanzarse al movimiento revolucionario como jefe de un amplio grupo de
campesinos. Más tarde, Romero ocupa el cargo de Receptor de Rentas en la
misma población cuando Escalante era ya un famoso general. En 1912 obtiene Rubén un empleo en Morelia, en el despacho del Dr. Miguel Silva,
primer gobernador revolucionario del Estado. Después de la caída y muerte
del señor Madero, el Dr. Silva dejó el gobierno en manos de los esbirros del
300

hue~mo, generales Alberto Dorantes y Alberto Yarza, quienes sucesivamente
ocuparon el cargo; con la llegada del general Jesús Garza González al gobierno, la persecución contra los maderistas y silvistas se recrudeció, y Romero
tuvo que abandonar el Estado, yéndose a la ciudad de México; un corto
viaje a Morelia estuvo a punto de costarle la vida. En plena revolución, Romero y su familia se radicaron en Tacámbaro, hasta 1919 en que los bandoleros
asaltaron el comercio de su propiedad. Desde entonces vivió en la capital de
la República. Aquí fue Secretario Particular del Ing. Pascual Ortiz Rubio
(1919); Inspector General de Comunicaciones (1920); jefe del departamento
de Publicidad de la Sec¡etaría de Relaciones Exteriores ( 1921) ; jefe del departamento administrativo de la misma Secretaría ( 1924-1930); cónsul general de México en Barcelona (1930-1933 ); director de la oficina del Registro
Civil ( 1933-1935) ; nuevamente cónsul general ·de nuestro país en Barcelona
(1935-1937); Académico de la Lengua (1935); Embajador de México en
Brasil (1937-1939); Rector de la Universidad Michoacana (1943-1944); Embajador de México en Cuba ( 1939-1945); desde 1946 fue consejero de la
Presidencia de la República y se dedicó a organizar reuniones culturales de
importancia como el Congreso de Academias de la Lengua Española ( 1951 ).
Falleció el 4 de junio de 1952.
Comenzó a publicar poemas y prosas desde sus años juveniles.· Su bibliografía, por tanto, es extensa: con Luis Murguía Guillén publica el periódico
Iris y en él aparecén sus primeros poemas; luego vienen sus folletos y libros;
Fantasías (1908); Rimas bohemias (1912); H ojas marchitas (1912); La musa heroica (1915); Cuentos rurales (1915); La musa loca (1917); Alma heroica (1917); Sentimental (1919); Mis amigos, mis enemigos (1921); Tacámbaro ( 1922); Versos viejos (1930); Apuntes de un lugareño (1932);
~ esbandada ( 1934) ; El pueblo inocente ( 1934) ; Mi caballo, mi perro y mi
rifle (1936); La vida inútil de Pito Pérez (1938); Anticipación a la muerte
(1939); Una vez fui rico (1942); Breve historia de mis libros (1942); Morelos (1942); Rostros (1942); Alusiones a la gue.rra (1943); Algunas cosillas
de_ ~ito Pérez que se me quedaron en el tintero ( 1945); Rosenda (1946);
VtaJe a Mazatlán ( 1946); Cómo leemos El Quijote (1947); Mis andanzas
académicas ( 1950) .
Las Obras Completas de este gran escritor mexicano se han reunido, aunque con grandes omisiones, por la Editorial Oasis (1957), y por la Editorial
P~rrúa (1963). El Dr. William O. Cord, del Sonoma State College, ha publicado los Cuentos y Poesías inéditos de José Rubén Romero ( 1964).

301

�III
A primera vista ambos escritores representan polos opuestos en el campo
de la literatura nacional. Maillefert es de una delicadeza y una finura exquisitas, en tanto que Romero es un relator de picardías, escritas sin aliño, y
es una especie de cronista de los '"pueblos rabones".
Si nos colocáramos en el plano de las comparaciones y de la fantasía, diríamos: si don Alfredo hubiera sido músico nos habría brindado piecesitas
íntimas, gavotas para que alguna María de villorrio las tocara en el piano
junto a la verdosa ventana que cae sobre una plazoleta sombreada y húmeda; don Rubén nos hubiera dado una marcha estrepitosa, de esas que ejecutan las bandas de pueblo, desafinadas y alegres, con sus sones picarescos e
intencionados, o hubiera sido el compositor de una sinfonía sustantiva, como
aquella que el maestro Revueltas escribió sobre los caminos de México.

Siguiendo este planteamiento comparativo, si ambos hubieran sido pintores, el poeta de Taretan aparecería como un miniaturista de tonos delicados y vagos, un· pintor de cuadros de caballete con atardeceres crepusculares
y desvanes con luz opaca y fina que se filtrara por un enrejado atestado de
flores; el poeta de Cotija hubiera sido un muralista grandioso en cuyos trazos vigorosos encontrarían acomodo los hombres-cumbres junto al pueblomasa, las tradiciones de nuestra historia y nuestra cultura junto a las imágenes obscenas de agrio sabor popular.
Mas nuestro prop-ósito no es enfrentar a estos dos escritores mexicanos
sino estudiarlos, tratar de encontrar las raíces de tan frondosos y cobijadores
árboles, cuyos frutos son motivo de orgullo para las letras nacionales.
Existen varias circunstancias que los aproximan, varios puntos de contacto, que son evidentes también al primer examen. Uno de ellos es el de haber consagrado la totalidad de su obra a su tierra natal; ninguno de ellos
sali_ó espiritualmente de su amada provincia, y por esa devoción alcanzaron
los linderos de la universalidad. Hasta en sus obras más extrañas, ambos escritores tuvieron los ojos puestos en Michoacán; por ejemplo, en las novelas Una Vé!Z fui rico y Anticipación a la mue;te, de Romero; y Los L ibros
que leí, de Maillefert. En medio de la feria de vanidades de las grandes urbes o en el recato de las lecturas de autores clásicos españoles, franceses o
ingleses, siempre tuvieron a la mano la sabrosa e ingenua comparación con
el paisaje nativo.
Otra línea de contacto: la fecha de nacimiento, casi igual en los dos. Maillefert nació en 1889, y Romero en 1890. La fecha del nacimiento de un escritor no es un dato carente de importancia en el estudio de las influencias

literarias; esa señal, que marca el comienzo de una vida, sitúa al individuo en
el tiempo y en su época, frente a los problemas que fueron comunes a su
generación en un pueblo determinado. Así que estos dos escritores fueron
contemporáneos y coetáneos.
Ahora examinemos la línea de su formación literaria. Pero antes recordemos, a grandes rasgos, cuál era la situación en que se encontraba nuestra
literatura nacional cuando estos dos mexicanos nacieron.. Eran los años del
apogeo de la dictadura porfirista, que impidió el desarrollo económico y
cultural del país, propició la deformación o el olvido del arte popular, entregó los bienes de la cultura a los representantes del descastamiento, y creó
una atmósfera de falsa corte, oropelesca . y absurda frente a la miseria y el
hambre de las mayorías. Ermilo Abreu Gómez, en una de sus memorables
cartas -la que escribió a J uan Marinello-, sintetiza aquella situación en
este párrafo: "Se copian, entonces -dice-, gustos exóticos, particularmente
de Francia. Se fabrican casas con manzardas para que caiga la problemática nieve de nuestro cielo estéril. Se construye un T eatro Nacional para un
género que no existe _Y p~ra una nacionalidad que no logra definirse. Se inventa un Palacio Legislativo para un gobierno que se burla de los reglamentos de policía. En el Conservatorio de Música trata de conservarse no la
música autóctona y de incorporarla al acervo nacional y de elevarla a un
nivel más alto, haciendo factible su estilización y gobierno técnico, sino que
se dedica a repetir la música de Europa. El espectáculo oficial es la ópera
italiana. Y en las antesalas ministeriales los pintores y los oradores disfrazados de griegos, hablan de ágoras y pintan decoraciones con la estampa del
Partenón. La dictadura es una corte. Es una democracia con casaca. Se vive ·en perpetua mascarada".1 Este párrafo es, como dijimos, una síntesis del
estado cultural y político de aquel período.
Afuera de aquellos salones donde la cortesanía recortaba las siluetas versallescas, estaba el México de rompe y rasga, de güarache y corrido, de arraigo y autenticidad, al que muy pocos escritores miraban con curiosidad y hasta con algo de lástima. " ...desde hacía muchos años, latían las heces humanas de una patria desvirtuada y corría un ancho y desbordado torrente de
mexicanidad cuyos hontanares estaban punto menos que inexplorados y a
ningún escritor que est~ase su producción dentro de los cuadros distinguidos de su tiempo se le hubiera ocurrido recurrir", dice Mauricio Magdaleno. 2
1

ERMILO AilREU GÓMEz. Carta a Juan Marinello, en Clásicos, románticos y moder-

nos. Ed. Botas, México, 1934, p. 194.
• MAURICIO MAGDALENO. Prólogo a Pueblo y Canto, de ANGEL DEL
del Estudiante Universitario, México, 1939, p. IX.

CAMPO,

Biblioteca

302
303

�Naturalmente que aquella situación anormal no podía prolongarse ~ás
tiempo que el necesario para que madurara el descontento ~e las mayon~
nacionales. Se desbordó la rebelión contra aquella monstruosidad y sobrevino la Revolución de 1910.
Siempre me ha parecido altamente dramática aquella página de la novela emérita de don Mariano Azuela, Los de Abajo, donde nos presenta el
cuadro de saqueo y violencia en una mansión aristocrática, a la que penetran los rebeldes, pues "no tienen más que escoger la casa que les cuad,r~ Y
,
arran sin pedirle licencia a naiden". Aquel es un cuadro dramatlco
esaag
~
.
~
que amerita cierta atención. Los rebeldes, los h~mb_res que e pus1~ron
barriga a las balas", destrozan los muebles y cortmaJes de aquella luJO~ re· . " . . .se mantuv'ieron atónitos contemplando los montones
SI'denc1a.
. de
. bbros
sobre la alfombra, mesas y sillas, los espejos descolgados con sus v1~nos rotos,
grandes marcos de estampas y retratos destrozados, muebles y b1be!ots hechos pedazos". "Afuera en un ángulo del patio y entre el humo sofocante, el
Manteca cocía elotes, atizando las brasas con libros y Pª~:les que alza~an
vivas llamaradas". "¡ Qué sudaderos para mi yegua! ... -d1Jo la Codornizy de un tirón arrancó una cortina de peluche, que_ s: ~~ al _suel~ con t~do
'a sobre el copete finamente tallado de un s1llon . ¡ Mira tu ... cuany gaIen
.
.
'd' ·
·
·
ta v1eJa encuerada'. -clamó la chiquilla de. la
_ Codorniz,. d1vert1 mma con
, ·nas de un JuJ·oso ejemplar de La Divina Comedia. Esta me cuadra
1as 1affil
, II
b
mucho y me la llevo. y comenzó a: arrancar los grabados que mas ama an
su atención".3
Estas páginas amargas, de violencia y destrucción, pertene~ ~ la _lustoria de la cultura. Aquí describió Azuela no sólo un acto de p1llaJe, smo el
cuadro de una substitución cultural. Aquellos objetos de arte, testimonios 'del
confort y de la vida refinada; se habían levantado enmedio de la ~ria,, la
i~orancia y el analfabetismo de las grandes masas del pue~lo. ¿ Que sab1an
aquellos hombres rudos e impulsivos, de papeles, retratos, hbros o estampas,
si estaban al margen de la civilización? ¿ Qué otra cosa podía esperarse de
ellos sino la destrucción inconsciente de aquellos objetos que nada decían
a su sensibilidad?
Cuando la Revolución Mexicana se inició, nuestros dos escritores michoacanos andaban por los diecinueye años. Maillefert se encontraba recluido en
Morelia; se inscribió en el Seminario y en el Instituto del Sagrado Corazón pero no avanzó en sus estudios; en su casa, donde la prematura muerte
padre había prendido negro crespón desde que el único hijo tenía cuatro meses; en su casa recibió clases particulares; su abuela paterna lo ins-

del

• MARIANO

304

AzuELA. Los de Abajo. Ed. Botas, México, 1944, pp. 145-146.

cribió a revistas francesas; y el joven se acog10 a la lectura sin plan ni orden alguno, y participó discretamente en la vida bohemia de esa ciudad.
Rubén Romero era por aquellos años un jovencito delgado, nervioso e
imaginativo, metido en bajos menesteres de la burocracia para contribuir al
sostenimiento de su fam,ilia, en donde la desgracia apareció por el lado de la
penuria económica. Escribía versos de romanticismo trasnochado y "muy originales cuentos típicos, copiados de la vida real", como asienta un comentarista de aquelloo añ9s. Parece que tenía prisa por vivir, y con un cinismo simpático cuenta sus primeras aventuras políticas y amorosas, en un conmovedor
estilo de confesión íntima. Bajo la sombra de Salvador Escalante y de su
propio padre, el jovencito Romero se afilia al movimiento revolucionario, en
el que no disparó ni una bala ni participó en. ninguna batalla. Sin embargo,
aquellos hechos nutrieron su espíritu y orientaron sus incipientes letras.
Las primeras lecturas marcan una huella que difícilmente borran los años.
Maillefert leyó a los clásicos españoles, particularmente a los místicos, que le
dejaron su espiritualidad; y a los novelistas costumbristas del XIX, que habrían de depositar en su estilo el amor al paisaje.
En el prólogo que escribió para el tomo dedicado a su pariente Manuel
Gutiérrez Nájera, en la Biblioteca del Estudiante Universitario, Alfredo Maillefert se retrata a sí mismo. Lo vemos en · una fresca mañana de la ciudad de
México, allá por el 1905, sentado ante una mesa del Café ConG_ordia; desde
su mesa descorre una cortinilla de terciopelo rojo y se pone a mirar "el movimiento de la calle"; los personajes y carruajes que mira pasar le recuerdan
aquel mundo en que vivió el Duque Job, y que el joven añora con el perfume de su gardenia inseparable. Pero, enseguida, el prologuista descubre sus
preferencias y habla de la formación de Gutiérrez Nájera como si quisiera hablarnos de la suya propia, destacando que la "Poesía es técnica, Poesía es estudio. Poesía es disciplina". "Debemos individualizamos, pero dentro de nuestra tradición literaria". Y acentuaba el hecho de que "los más conspicuos maestros del Duque Job están del otro lado del mar". Con esto trató de afirmar
que las influencias extrañas carecen de importancia cuando se tiene el corazón
puesto en la patria.4
Al hacer la selección del Duque Job, Maillefert incluyó aquellos cuentos,
crónicas y ensayos en donde su antepasado se acercó más al paisaje mexicano. No olvidó el antologista - ¡ cómo iba a olvidarlo!- las páginas que Gutiérrez Nájera dedicó a Morelia y a Pátzcuaro, aunque no sean de lo mejor que produjo aquel autor.
: ALFREDO MAILLEPERT. Prólogo a Cuentos, cr6nicas y ensayos, de MANUEL GuTIÉRREZ
NAJEAA. Biblioteca del Estudiante Universitario. México, 1940, pp. IX-XXVII.

305
• H-20

�De Europa vino la luz más esplendente de la poesía que hemos dado en
llamar Modernista, y que algunos llaman simplemente Neo-romántica. Gutiérrez Nájera es reconocido como uno de los precursores de aquella corriente
literaria. Del mismo origen fue el ángel que voló por las páginas cordiales de
Maillefert. Un autor, particularmente, parece llenar las condiciones del maestro: Francis Jammes, a quien leyó y releyó en las tardes soleadas frente al
paisaje del Quinceo, o con los resplandores del crepúsculo en una banca del
solitario jardín de las Rosas, donde se oyen pasar las horas con su cortejo
de melancolía.
La madre de Rubén Romero era lectora constante y ávida de El Quijote.
Entre los recuerdos de su infancia, don Rubén conservó el de aquel libro magistral, que fue su' primera lectura. En las páginas cervantinas nutrió su estilo como en una fuente de frescas aguas. Su inclinación hacia los perspnajes
populares, su lenguaje desprovisto de aliño, la picardía que señorea en sus
páginas, su preferencia por los términos rotundos y las palabras gruesas que
adornan al idioma castellano, y hasta cierto regusto por los temas de la justicia y el equilibrio sociales, ¿ no son el resultado claro de un cervantismo estilístico en la obra de nuestro novelista? Con mucha razón, cuando la Academia Mexicana de la Lengua quiso recordar a Cervantes, con motivo de
su centenario, señaló a don Rubén para que hablara sobre el autor y la obra
inmortales, de donde resultó ese magnífico ensayo que se ilama: Cómo leemos el Quijote.5
Hasta aquí podría pensarse que hay un antagonismo irreductible entre los
dos escritores. Uno con un gusto francés, otro con un gusto español. Uno
con Jammes y con su correspondiente "Azorín"; otro con el libro de Cervantes a la cabecera. Sin embargo, veamos cómo, en mi modesta opinión, ambos autores se hermanan en aspectos muy hondos de su sensibilidad y en la
proyección de su obra fundamental.
El Neo-romanticismo tuvo en Michoacán su generación representativa. En
ella se encuentran, por su propia definición, algunos de los mejores poetas
rnichoacanos modernos : Donato Arenas López, Alfredo Iturbide, José Ortiz
Vidales, y otros destacados autores. En compañía de ellos, o bajo su influencia decisiva, ya que ellos murieron en los primeros seis o siete años del presente siglo, un grupo de jóvenes continuó y afinó los principios de aquella es-6
cuela. Entre esos jóvenes estaban Alfredo Maillefert y José Rubén Romero.
En su libro Ancla en el Tiempo, MaiUefert se refiere a Romero, al que
conoció cuando estaba "recién Uegado de su pueblo y de las poesías de Béc• JosÉ RunÉN ROMERO. Cómo leemos El Quijote. Discurso. México, 1947.
• Vid. RAÚL ARR.EOLA CoRTÉs. José Rubén Romero, vida y obra. Colecci6n de
Autores 'Modernos. Columbia University, Nueva York, 1946.

306

quer
y Acuna
- " . seguramente que ello ocurrió en aquella ocasión
.
vitaron al pueblerino para q
rt
.
en que inor la fama,
1d
ue pe enec1era a un Ateneo Literario· atraído
Y con e eseo de b
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Morelia y encontró que el Ate=o r-qesa:e
arn~nteb, Rolmero se trasladó a
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lillagma a so emne y campan
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uIlllembros recitaban versos de pie sobre los bult d
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El modernismo latinoameri
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en una brillante g\!neración liter:ri:~ ca espanola y concluyó convirtiéndose
El maestro Pedro Salinas
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afirma. " para m' 1 . ' end ul n. cem o ensayo sobre la Generación del 98
. ...
i e signo e siglo XX es el .
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importantes de ese períod d
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o a optan una actitud de li .
d.
los temas literarios. Ese !iris
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IDO no e 1etra smo det espír"tu
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variadas formas a veces en 1
'
.
, se maru 1esta en
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as manos esperadas
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novela, ensayo, teatro, esa ardiente tonalidad ' ,Y. e es e que_ ~terte sobre
mayoría de las obras important d
poetica que perc1b1mos en la
es e nuestros días" s
La obra novelística de don José R b, R
.
realista, picaresca y áspera, como se h~ :ennid::~~o ~o es solamente popular y
gunas de sus me·ores ., .
.
ic1en o. Basta el examen de alde que habla lJ
pagmas ~ara descubrir esa "ardiente tonalidad poética"
e maestro espanol. No son , in d
.
'
o de un costumbrismo co
.
1
~ag as e un realismo fotográfico
nvenc10na pues s1 alao
ha
t "d
.
0
el espíritu del pueblo me •
'
man eru o su vigencia en
tramos herm
x1cano es su poderoso aliento lírico, del que enconosas muestras en sus novelas.
E~ Apuntes de un Lugareño, su primera
lccc1onados al azar, estos párrafos:
obra en prosa, encontramo~, sea) "Amapolas en la tarnacua junto al
.
.,
amaranto rodando al az
rastrojo re1,1en segado; tejocotes de
ar, para que los caballos con su braceo garboso jue' ALFREDO MA!LLEFERT. Ancla en el tiempo G
. .
cana, Morelia, 1940 Una segund d . ., d. entes y paisa1es. Universidad Michoa1963·
.
a e ic1on e este libro, por la misma U mvers1
.
"dad :
8

PEDRO SALINAS. L"t
1 eratura española siglo XX
. Robredo, México,
1949, p. 34.
· 2a. ed . Lib.

307

�guen, como chicos, a las canicas; secas barbas de pino que cuelgan como encajes de Bruselas; polvo de oro en el sendero .. /'
b) "Transparencias de tul. Vagas claridades. de ópalo. Cuando nosotros llegábamos a la plaza, peinábanse los fresnos con. el peine sonoro del viento, y la
aurora, como una loca pastorcilla, derramaba sobre la tierra sus frescos cántaros de leche..."
c) "Otra vez el paisaje de mis montes ubérrimos; la carreta con los bueyes cancinos resoplando en la loma; el ojo azul del lago mirando absorto al
firmamento! Maravilloso mes de octubre que riega espigas y amapolas...
Viejos puentes de morillos que gimen al paso de la recua; potreros con las
milpas alineadas como si fueran batallones, y manchando la sombra de los
chirimoyos, como un charco de sangre fresca, los tejados limpios, rojos, de Ario
de Rosales".
d) ''Y la pila de mi casa cantaba su canción de siempre. Acaso me decía
en secreto, cosas que yo no supe oírle y que, después, Ramón López Velarde,
aprendió en la pila de su pueblo".9
En El Pueblo Inocente nos ofrece esta hermosa estampa rural:
"Por la ventana del pajar asomó una gallina y trastornó en el suelo como
quien vuelca un cesto de costura, los ovillos brillantes y sedosos de sus catorce pollitos..." 10
Y, para concluir esta parte, en Desbandada destacamos esta línea:
" ... una mañana de agosto, limpia y transparente como un capelo".11
La lírica de Rubén Romero, como la de Maillefert, no es hermética, a la
manera que la conciben algunos poetas contemporáneos, sino clara y franca,
profunda y hondamente sensual. En ambos escritores la sencillez aparece como
un imperativo. Largo resultaría anotar y transcribir en esta vez los párrafos y
páginas que Maillefert dedicó a Michoacán en el tono sencillo y delicado que
usaba. Baste decir que nuestros dos escritores parecen seguir las normas de
sencillez que les marcaba francis Jarnmes, desde su Soledad Poblada, o el
maestro Azorín hablándoles del estilo.
La Librería Universal de Francia recogió las páginas que Jammes dejó inéditas en el momento de su muerte. Son estas páginas un código de sencillez
para los poetas y escritores. "Ser simple es ser santo", les dice. ''Piensa que
tu alma debe florecer en almas humildes. No pongas en tus palabras ni piedras preciosas ni oro, porque el vestido de tus palabras podría avergonzar al
• JosÉ RueÉN ROMERO. Apuntes de un lugareño. Barcelona, 1932, passim.
'º JosÉ RueÉN ROMERO. El pueblo inocente. México, 3a. ed. Barcelona 1936, p. 53.
11
JosÉ RueÉN ROMERO. Desbandada. 2a. ed. Barcelona, 1936, p . 153.

308

harapo del mendigo..." "Son tanto más bellas estas páginas, cuanto más se
aproximan a lo normal de la vida; tanto más bellas, diría, cuanto se las siente
menos escritas".12
La misma sencillez predicaba Azorín cuando decía, refiriéndose al estilo:
"¿ Qué es el estilo? ... Pues... mirad la blancura de esa n ieve de las montañas, tan suave, tan nítida; mirad la transparencia del agua de este regato de
la montaña, tan límpida, tan diáfana: el estilo es esto; el estilo no es nada. El
estilo es escribir de tal modo que quien lea piense: Esto no es nada..." ·
Lejos del amaneramiento la prosa de Rubén Romero, esa prosa tan maciza
y tan plena, una de las mejores en nuestro idioma, por la espontaneidad y sano objetivismo con que está formada. Muy lejos también del amaneramiento
la prosa de Maillefert, amasada toda ella con los materiales que le brindaron
el paisaje y el estilo de vida michoacanos.
Los dos parece que seguían las normas del maestro francés o del maestro
español. Don Rubén Romero habló siempre de su ignorancia. En diversas ocasiones y con varios motivos, expresó y levantó como bandera la confesión de
su propia ignorancia y de su falta de estudio de las literaturas extranjeras.
Claro que el maestro lo hacía para disimular sus errores. En verdad sí había
leído a sus clásicos españoles y conocía a los autores franceses e ingleses. No
debe desdeñarse la circunstancia de que, por muchos años, don Rubén trabajó
en el servicio diplomático; que vivió en París y en Madrid, en Centro y SudAmérica, Y seguramente que entró en contacto con escritores y obras de aquellas latitudes.
Es de creerse que tan renovada e insistente declaración de ignorancia quería seguir al célebre poema de Francis Jammes, Plegaria para Confesar su
I gnorancia:
1

R egresa, desciende de nuevo a tu simplicidad.
H e visto las hormigas trabajando en la arena.
Como ellas, corazón enfermo y tierno, sé prudente;
cumple tu debe; como Dios lo ha dictado . ..
Nada sé, no soy nada, nada espero,
sino ver por momentos balancearse un nido
sobre un álamo rosa, o en el blanco camino
pasar un pobre, luciente de llagas sus pies.
Haz que al levantarme de la m esa hoy
sea como aquellos que en este bello Domingo
,. FRANCIS JAMMES. Páginas inéditas. Librería Francesa! París, 1954.

309

�extienden a tus pies, en la humilde iglesia blanca,
la confesión pura y modesta de su simple ignorancia.U

Don Rubén hizo de la simplicidad su bandera literaria. "Mi literatura -dice-, volando a ras de tierra, se nutre con elementos de una simplicidad primitiva: la choza, el árbol o la fuente; mi estilo pudiera definirse como una
mera transcripción de conversaciones plebeyas, y mi paupérrimo conocimiento de los seres, no necesitaría, por nulo, la clasificación de un Andrónico de
Rodas..."
El mismo Maillefert, en el retrato que hace de Romero en su libro capital
Ancla en el Tiempo, dice que don Rubén "es de los que beben su inspiración
echándose de bruces, como -junto al arroyo campesino- las gentes de su
pueblo..." 14
Y en el prologuito que escribió Maillefert para la misma obra, definía su
propia concepción estética: "Yo no quisiera en ninguno de estos retratos literatura, si por ella ha de entenderse rebuscamiento e insinceridad. Así como cuando tenemos un bello cuadrOI buscamos para él un cristal límpido y sin
fallas, que no altere la figura, que sólo la conserve mejor, yo quiero que mis
palabras sean sencillas, y tan diáfanas, que las figuras se vean y se estimen co15
mo fueron o, en todo caso, como han sido en mi memoria y en mi corazón".
Literatura espontánea y honda la de los dos escritores michoacanos a quienes hemos querido unir en estas páginas. Ninguno de ellos cedió terreno a lo
artificioso ni se inclinó hacia el amaneramiento que fue característico de la
etapa anterior a la Revolución. Desde este punto de vista los dos, Alfredo
Maillefert y José Rubén Romero, fueron escritores revolucionarios, por más
que el primero haya recibido una educación aristocrática y refinada, y el segundo haya forjado las armas de .su estilo junto a la fuente del pueblo, de
bruces como si bebiera el agua del arroyo.
Maillefert pertenecía, como se ha dicho, a una familia de hacendados michoacanos. Su abuelo materno era uno de los más pudientes hombres de negocios del campo mexicano. Cuando don Feliciano llegaba a Morelia, los
círculos financieros se animaban y aquella era una noticia que se comunicaban con interés. La hacienda de San Marcos fue afectada por el movimiento agrario que trajo consigo ht Revolución. Era de esperarse en el retoño de aquella familia de rudos agricultores, desp·oseídos por la ola justiciera,
un tono airado de protesta y un rencor contra-revolucionario; y sin embargo no brotó el reproche ni la diatriba, porque aquel hombre era en sí un
1

•

14

15

310

Op. cit.
Ancla en el tiempo. ed. cit. p. 171.
MAJLLEFERT .• 0p. cit. p. 7.

FRANCIS JAMMES.

ALFREDO MAILLEFERT.
ALFREDO

poeta, y poeta de su tiempo y de su hora, que atemperó los impulsos de su
clase social para dedicarse de Jle:no a la lectura de sus libros favoritos y a la
formación de su espíritu, no apto para el combate sino para el goce estético,
en el que parecía abstraerse a tal grado que no vivía en el mundo de violencia que bullía a su alrededor, sino en el mundo de sus imágenes y sus libros,
para él primordiales.
Estas abstenciones, ese ensimismamiento del poeta, io hemoo leído en
sus mismas páginas. Cuando comenta Los de Abajo, de don Mariano Azuela, y se refiere a los sucesos de la Revolución, dice: "Teníamos diecinueve
años. . . cuando comenzó la R evolución". "¿ Qué fue para nosotros la Re. , ;&gt;" "Nosotros -y este plural envuelve ahora no sólo ya a mi pervo1uc10n.
sona sino al ambiente todo". "¿ Teníamos partido? Tal vez; pero, en realidad, nosotros teníamos otro partido..." 16
¿A cuál otro partido se refiere el poeta? Nos dice que el Bosque de San
Pedro se había quedado abandonado y polvoriento; ya no se miraban pasar
los coches lujosos que conducían a la soberbia aristocracia·' desde el kiosco,
los domingos, ya no sonaban las notas dulces o melancólicas de las danzas de
Elorduy; las familias principales habían huído y ahora ocupaban las casas
los jefes revolucionarios que ufanos se asomaban a los balcones, como a fortalezas conquistadas; se escuchaban los cantos populares; "he aquí que había
ocurrid~ un remolino, como una ardiente polvareda y pasaban ya otras gentes
o las mismas, pero trastrocadas". Y el p·oeta leía, leía, incansablemente ; con
sus libros amados pasaba por las llamas de aquel incendio que derrumbaba
el mundo, el ambiente de sus mayores, y él imperturbable y sereno lo miraba destruirse como algo ajeno a su sensibilidad.
¿ Quién acertaría a describir el estado de ánimo de aquel p·oeta formado
en las duras disciplinas del autodidactismo, ante aquella violencia que le
llegaba tan de cerca y a la que apenas prestaba atención, sin ánimo para defenderse? ¿ Una conformidad y un secreto espíritu de justicia motivarían
aquella abstención? ¿ Un subconsciente afán renovador y rebelde, heredado
en su sangre francesa, frenaría los impulsos y gozaría con la destrucción de
aquel mundo suyo?
La R evolución Mexicana no fue solamente un movimiento armado para
derrocar un régimen político ni para repartir la tierra ni para fortalecer la
democracia. Fue todo eso, pero además fue también una rebelión de tipo cultural frente a los negadores de lo mexicano, frente al descastamiento de los
extranjerizantes, que dudaban de la capacidad creadora de nuestro pueblo
Y se inclinaban hacia fórmulas extrañas en actitud de servil imitación.
16

ALFR EDO MAILLEFERT.

Los libros que leí. Imprenta Universitaria, México, 1942,

pp. 109-113.

311

�El autor de Ancla en el tiempo y Laudanza de Michoacán escogió el mejor de los caminos, el de la mexicanidad, el que arraiga y profundiza en la
realidad mexicana, y exalta los paisajes y personajes nuestros, como a seres
que merecen ser llevados a las páginas de la literatura nacional.
No son: Manzana de Anís, ni Clara de Ellebeuse, ni Almaida de Etremont, sino son: don Angel, don Rafael el boticario, Próspero, las dos Conchas, don Marín, Comparán, Paclúta Manríquez, Pastor el dulcero, Burgos
el tendero, Carmen, Luisa, María, Rosa, Elena, Teresa, Adela...
Por distintos caminos, don Rubén Romero llegó a la misma meta que su
pai-sano y contemporáneo. El no poseía la sólida cultura de Maillefert, pero
supo ver a su pueblo en la hondura de su alma y trasladar los_latidos de la
Patria a las páginas de sus obras magistrales.
Estos dos escritores nos brindan una lección, que debemos aprovechar en
estos días en que nuevamente se pone a discusión el sentido de la literatura
mexicana. Cuando unos afirman que no debe cultivarse el descastamiento
que se provoca por la lectura de los autores extranjeros, sino "desentrañar la
verdad y la esencia del pueblo", y que "el camino de la universalidad es ser
nacional"; otros copian a los extranjeros y "se mueren por citar nombres como Elliot, Kafka, Sartre..."
El ejemplo de Maillefert y Romero está marcando el camino justo. Ellos
nos dicen que lo importante es observar, comprender, penetrar al pueblo, entender las responsabilidades del escritor en su hora, sin discursos y sin manifiestos,
sino callada y lealmente; cultivar un patriotismo no de periferia sino de raíz;
y sobre esas bases leer y asimilar lo extranjero, que ningún daño produce y sí
sirve para ensanchar los horizontes de la creación literaria. No podemos encerramos mezquinamente, con la creencia de que en esa forma salvamos la
esencia de nuestra cultura; ello sería suicida. Pero no podemos ni debemos olvidamos de lo nuestro para traducir lo que otros escritores han sentido y pensado en circunstancias y medios históricos y culturales diferentes. Ni malinchismo ni chauvinismo, si se nos permite usar de esos términos nuevos, con los que
suelen designarse esas dos tendencias.
'
Maillefert llegó a la literatura nacional por el camino de la lectura y de la
meditación. Llevó a sus clásic'os españoles a dar un paseo por el Sena, como
dijo en un ensayo muy importante el maestro don Pedro de Alba. El fue, como
su paisano Rubén Romero, de los "poetas de casta hispánica que sin olvidar
la sangre de sus mayores, asimilaron las esenci~ del espíritu de Francia". "Esa
fuente de sugerencias --dice el doctor De Alba- que se descubre en la. poesía
provinciana de México, que luego se vuelve manantial de emociones recatadas,
acierta con el noble estilo de intimidad que es propio del simbolismo francés". 17
"

312

PEDRO DE ALBA-

Por el mismo camino llegaron al nacionalismo literario: Ramón López Velarde, José D. Frías, Manuel de la Parra, Manuel Martínez Valadez, Francisco González León, Alfredo Ortiz Vidales, Miguel N. Lira, y otros poetas y escritores que honran y enaltecen a las letras mexicanas contemporáneas. El ejemplo de todos ellos puede servir de norma a quienes buscan el rumbo en esta
hora llena de confusiones y de sombras, de amenazas y de claudicaciones, hora
en que brilla, como en todos los tiempos, más cercana y más luciente, la aurora de la libertad.

.'

Rubén Romero y sus nouelas populares. Barcelona, 1936.

313

�SOBRE LA RUTA DE DON QUIJOTE
Prof.

GREGORIO

B. P ALACÍN

Universidad de Madrid

Don Quijote había dos p-ersonalidades: la ideal de
Don Quijote de la Mancha y la real y física de Alonso Quijada, el hidalgo
en quien él encarnó.1
En las primeras palabras de la novela hizo Cervantes· la presentación del
hidalgo en quien encarnó Don Quijote:

REcoRDEMOS QUE EN

"En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme,
no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero,
adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. . . Frisaba la edad de
nuestro hidalgo con los cincuenta años; era de complexión recia, seco
de carnes, enjuto de rostro, gran madrugador y amigo de la caza..." 2

Sabido es que este hidalgo, después de "perder el juicio" de tanto leer libros de caballerías y creer verdad lo que en ellos leía, "se vino a llamar Don
Quijote", y cómo Don Quijote salió por la Mancha y otras regiones de España en busca de aventuras en que ejercitar su noble pensamiento de hacer
bien a los demás.
1

Como lo he resaltado en mi libro En Torno al "Quijote": Ensayo de interpretación
y crítica. (Ediciones Leira, Madrid, 1965, pp. 78-79), fue acierto de Cervantes el
desarrollo de la personalidad de Don Quijote de la Mancha, desde su nacimiento u
origen hasta su desaparición con el restablecimiento exclusivo de la de Alonso Quijano
el Bueno, o Alonso Quijada, aunque Salvador de Madariaga, siguiendo a R. Menéndcz
Pida!, haya tachado de error estético lo que él ha llamado "curiosa desviación del
personaje" en los primeros pasos de Don Quijote.
• Si consideramos que Cervantes no hizo historia en el Quijote y que este libro es
ante todo obra de arte, no daremos a los rasgos del personaje, en su descripción, demasiado rigor. Me permito opinar que el no hace mucho tiempo se refería a un período de unos cincuenta años; y creo que el "frisaba" o se acercaba la edad del hidalgo

315

�/

Se acordó Cervantes de insistir en la diferenciación de las dos personalidades al dar fin a la novela. Y así, en el capítulo 74 de la segunda parte,
puso en boca del propio Don Quijote, cuando despertó después de haber
dormido "de un tirón como dicen, más de seis horas", estas palabras:
" .. .ya yo no soy Don Quijote de la Mancha, sino Alonso Quijano,
a q,uien mis costumbres dieron renombre de Bueno . .."

Y poco después hizo decir a Cicle Hamete Benengeli:

a

"En tanto que Don Quijote fue Alonso Quijano el Bueµo secas, y
en tanto que fue Don Quijote. de la Mancha, fue siempre de apacible
condición y de agradable trato . .."

Aunque generalmente armonizadas y yuxtapuestas ambas p-ersonalidades, en
el curso de la novela, con excepción del comienzo y el fin, es fácil notaII la separación o deslinde de las mismas. Así, en el capítulo 49 de la primera parte se identifica Don Quijote dando su linaje o ascendencia. Es cuando, hablando de "las aventuras y desafíos que acabaron en Borgoña los valientes
españoles Pedro Barba y Gutierre Quijada", dice, refiriéndose al último: "de
cuya alcurnia yo desciendo por línea recta de varón". No es necesario insistir aquí sobre quién era aquel caballero de la corte de Don Juan II y señor de Becilla de Valderaduey, en Valladolid, quiénes fueron sus descendientes de la rama de Esquivias, y quién fue Alonso Quijada,3 sólo interesa
en los cincuenta años, no indica precisamente que iba a cumplir los cincuenta. Habiendo nacido Alonso Quijada hacia 1492 o 1493 y siendo fraile agustino en 13 de
octubre de 1537, fecha del testamento de su madre, en el que consta como "fray
Alonso Quijada, fraile de la Orden de San Agustín", podría tener alrededor de los
cuarenta, o poco más, ya que no creo que Cervantes tomara al fraile como modelo de
su Don Quijote siendo tal fraile. Desde luego, es incuestionable el derecho del escritor a adaptar a su parecer en obras de imaginación, donde, según la doctrina aristotélica, no cabe pedir el rigor de la historia, el respeto absoluto a la verdad histórica.
Es frecuente en el Quijote la referencia a fechas y números con semejante aproximación.
• De Alonso Quijada me he ocupado en "El nombre del hidalgo en quien encamó
Don Quijote", Romance Notes (University of North Carolina), Primavera de 1963.
Fue Francisco Rodríguez Marín quien identificó este nieto de Gutierre Quijada como
modelo de Don Quijote, modelo tan sólo en cuanto a la concepción primera del Ingenioso Hidalgo, nunca en lo que al carácter y al hacer de Don Quijote se refiere.
Luis Astrana Marín, más afortunado en el hallazgo de documentos cervantinos, pudo
establecer después una documentada genealogía de los Quijadas de Esquivias, que,
con abundantes referencias y documentos sobre ellos, ha dejado en el .tomo IV de su
excelente Vida Ejemplar y Heroica de Miguel de Cervantes Saavedra.

316

recordarlo para mejor entender el desarrollo del tema de este trabajo. Don
Quijote es uno y Alonso Quijada otro, y así hemos de tenerlo en cuenta en
algunos lugares.

•
Se han levantado cartas geográficas con una pretendida ruta de Don
Quijote, como se han formulado también imaginadas cronologías de la vida
y famosos hechos del Ingenioso Hidalgo. Pero en todos los casos se ha dado
espaldas a la realidad insoslayable de que Cervantes no escribió historia ni
hizo geografía, sino que compuso una fantasía literaria, llena desde luego de
realismo geográfico, de hechos históricos y de sucesos de su tiempo; pero
adaptado todo a la conveniencia del relato, o mejor descripción de la vida,
e idealizado mucho de lo histórico y de la realidad o actualidad cervantina.
Meritorio es, sin duda, el trabajo de Don Manuel Antonio Rodríguez al
dibujar el map-a de los parajes por los que anduvo Don Quijote y los lugares de sus aventuras, como lo ei¡ también el del geógrafo de Carlos IV Don
Tomás López al delinear el mapa basado en las observaciones que sobre el
terreno hizo el capitán de Ingenieros Don José de Hermosilla. Pero tanto en
esos mapas como en cuantos trabajos se han escrito sobre la ruta de Don Quijote no es posible seguir con rigor, ni aun con aproximación muchas veces,
el paso del genial manchego de un lugar a otro.
El primer problema que presenta la determinación exacta de la ruta de
Don Quijote es el de señalar el lugar en que dio comienzo a su primera
salida, y aun a las otras,dos. Y aquí viene ya el porqué de hablar al principio
de este trabajo de la doble personalidad de Don Quijote. Si Alonso Quijada
era de Esquivias y fue él el hidalgo en quien encarnó Don Quijote, es natural que la primera salida de Alonso Quijada como Don Quijote tiene
que ser de Esquivias. Pero Cervantes tenía perfecto derecho, que le daba su
arte, para colocar a su héroe allí donde le pareciese mejor, y así lo hizo, situándolo en aquel "un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme", al que voy a tratar de acercarme lo más que me sea posible.
El propio Don Quijote, como Don Quijote, no Alonso Quijano precisamente, se refiere al lugar en que comenzó sus aventuras en estas palabras
suyas del capítulo 2 de la primera parte:
"¿Quién duda -decía Don Quijote hablando consigo mismo cuando
iba andando apenas al salir de su casa por la puerta falsa de un corralsino que en los venideros tiempos, cuando salga a luz la verdadera his-

317

�toria de mis famosos hechos, que el sabio que lo escribiere no ponga,
cuando llegue a contar esta mi primera salida tan de mañana, desta
manera?: 'Apenas había el rubicundo Apolo tendido por la faz de la
ancha y espaciosa tierra las doradas hebras de sus hermosos cabellos, y
apenas los pequeños y pintados pajarillos con sus harpadas lenguas habían saludado con dulce y m eliflua armonía la venida de la rosada
aurora, que, dejando la blanda cama del celoso marido, por las puertas
y balcones del manchego horizonte a los mortales se mostraba, cuando
el famoso caballero Don Quijote de la Mancha, dejando las ociosas
plumas,. subió sobre su famoso caballo Rocinante, y comenzó a caminar
por el antiguo y conocido campo de Montiel".

Lo que el propio Cervantes, aún no Cicle Hamete Benengeli, refuerza diciendo: "Y era la verdad que por él caminaba".4
Bien claro está en las propias palabras de Don Quijote que éste dejó el
lecho, o las "ociosas plumas", subió sobre Rocinante y comenzó a caminar
por el campo de Montiel muy de mañana, apenas ap·arecidos los primeros
rayos del sol, con relación a aquel día, y apenas comenzada la aurora. Y esto
no sólo según las palabras de Don Quijote, sino también las del escritor, al
decir al principio del capítulo:
" .. .y sin que. nadie lo viese, una mañana, antes del día,. . . subió
sobre Rocinante . .. y por la puerta falsa de un corral salió al campo . . ." 5

Cervantes puso a Don Quijote, la figura ideal, al comienzo de su primera
salida, en un lugar del campo de Montiel, que es parte de la Mancha.6 Esto,
• Esta frase ( "Y era la verdad que por él caminaba") no tiene otra función, a mi
modo de ver, que resaltar o reforzar 1a idea de que el Hidalgo caminaba por el campo
de Montiel. La expresión se repite en el capítulo 18. Pregunta allí Don Quijote a
Sancho: "¿No oyes el relinchar de los caballos, el tocar de los clarines, el fuido de
los tambores?" Contesta Sancho: "No oigo otra cosa que balidos de ovejas y carneros".
Y el escritor observa: "Y así era la verdad, porque ya llegaban cerca de los rebaños".
En ambos casos, el del capítulo 2 y el del capítulo 18, la expresión "Y era la verdad"
no refuerza una situación real, efectiva, si no es en la ficción o fantasía literaria. No
veo otra significación en ella.
• "Una mañana antes del día" denota una mañana muy temprano, a la hora del
alba, con la aurora, al amanecer o con la primera luz que se descubre en el oriente
antes de salir el sol, esto es, cuando comienza a rayar la luz, el día, el alba o el sol.
• Había y hay cuatro Manchas: la baja del territorio de la Orden de Calatrava, lindante con Córdoba; la baja del Campo de Montiel, con parte de Albacete, que linda
con Toledo y Jaén; la Mancha Alta de Toledo, y la Mancha Alta de Montearagón,
en la provincia de Cuenca. La Mancha se extiende hoy desde el extremo S. de la

318

a la vista del texto, es indiscutible. Mi conclusión es que Alonso Quijada era
de Esquivias y Don Quijote, figura ideal, era de un lugar del campo de
Montiel. 7
En el mapa de Don Tomás López se señala el comienzo de la primera
salida de Don Quijote en un punto al S.O. de la Membrilla, como a dos leguas de una hora de camino, donde supuso el delineante que estaba la venta
en que aquél fue armado caballero. En cambio, en la carta geográfica de
Don Manuel Antonio Rodríguez se señala como lugar del principio de la
primera salida Argamasilla de Alba, donde se supuso por el cartógrafo que
vivía el Hidalgo.
La segunda salida de Don Quijote comenzó en el mismo lugar que la
primera, según se declara en los capítulos 7 de la primera parte y 8 de la
segunda:
"Acertó Don Quijote -se dice en el primer lugar- a tomar la misma derrota y camino que el que él había tomado en su primer viaje,
que fue por el campo de Montiel, por el cual cam inaba con menos
pesadumbre que la vez primera" .

Y comenzó la tercera salida del Ingenioso Hidalgo, necesariamente, en el
mismo lugar en que comenzaron la primera y la segunda. Basta notar para
confirmarlo que al terminar la segunda entró Don Quijote en su casa, entre
las maldiciones que la .sobrina y el ama lanzaban contra los libros de caballerías, a quienes ellas culpaban de la desgracia de su tío y señor. Leamos en
el final del capítulo 52 de la primera parte:
"Cosa de lástima fue oír los gritos que las dos buenas señoras alzaron,
las bofetadas que se dieron, las maldiciones q,ue de nuevo echaron a los
provincia de Madrid a Sierra Morena, comprendiendo gran parte de las provincias de
Toledo, Cuenca y Ciudad Real.
El Campo de Montiel, según el mapa del mismo unido a la relación tipográfica
de Villanueva de los Infantes, de 1575, es de forma cuadrangular, con más de cuarenta
leguas de superficie, incluyendo en esa área estos pueblos y términos: la Membrilla,
la Solana, Alhambre, Osa, Carrizosa, Ruidcra, Alcubillas, Villahennosa, Fuenllana,
Cañamares, Villanueva de los Infantes ( cabecera del distrito ), Cózar, Torres, Montiel, Santa Cruz de los Cáñamos, Almedina, Torrenueva, Torre de Jua n Abad, Puebla
del Príncipe, Albaladejo, Castellar, Villamanrique y Terrinches.
1
Si la segunda salida de D on Quijote comenzó en el mismo lugar que la primera,
en ese mismo lugar vivía el Hidalgo, es decir, en él fijó Cervantes, en su fantasía
literaria, la casa de Don Quijote. Si, pues, al terminar la segunda salida entró a su
casa, de ella había de salir para empezar la tercera. Esto es evidente por simple
razonamiento.

319

�lo que dudaba algo era en creer aquello de la linda Dulcinea del Toboso, porque nunca tal nombre ni tal JJrincesa había llegado jamás a
su noticia, aunque vivía tan cerca del Toboso".

malditos libros de caballerías; todo lo cual se renovó cuando vieron
entrar a Don Quijote por sus puertas".ª
En el capítulo 8 de la segunda parte se dice:

"Persuádeles que se olviden de las pasadas caballerías del ingenioso
hidalgo, y pongan los ojos en las que están por venir, que desde agora
en el camino del Toboso comienzan, como las otras comenzaron en el
campo de Montiel".

Pero aunque parezca darse a entender en las anteriores palabras, como
parece darse a entender también al final del capítulo primero en la primera
parte, que el lugar de Don Quijote estaba cerca del Toboso, es oportuno
resaltar que camino del Toboso no denota necesariamente cerca del Toboso.
Camino del Toboso podía ir Don Quijote desde el mismo campo de Montiel.
Cada una de las tres salidas del Hidalgo comenzaron, pues, en el campo de
Montiel.
La idea de que el lugar de Don quijote estaba cerca del Toboso se apoya,
sin duda, en el texto del gran libro. La hallamos con bastante. verosimilitud en
este pasaje del capítulo primero de la primera parte:
"Y fue, a lo que se cree, que en un lugar cerca del suyo ( del de Don
Quijote) había una moza labradora . . ." y "vino a llamarla Dulcinea
del Toboso, porque era natural del Toboso . .."
Y la encontramos reafirmada (la idea de que el lugar de Don Quijote
estaba cerca del Toboso) en el capítulo 13 de la misma primera parte, donde
se dice:

"Sólo Sancho Panza pensaba que cuanto su amo decía era verdad,
sabiendo él quién era y habiéndole conocido desde su nacimiento; y en
• Pero en el capítulo 4 7 de la segunda parte, Sancho gobernador le dice al labrador que comparece ante él: " ...sé muy bien a Miguel turra y que no está muy lejos
de mi pueblo". El labrador le había dicho al presentársele que era "natural de Miguelturra, un lugar que está dos leguas de Ciudad Real" . Si el pueblo de Sancho, según
ahora se da a entender, no estaba muy lejos de Miguelturra, mal podía vivir el
escudero cerca del Toboso, como se dice en el cap. 13 de la primera parte. De Miguelturra al Toboso hay, en linea recta, no menos de cien kilómetros, y mucho más por los
caminos de la época. ¿ Cómo, además, podían ser Don Quijote de •un lugar cerca del
Toboso (I, 1), Sancho de un pueblo a más de cien kilómetros, cerca de Miguelturra
(1, 13), y los dos del mismo lugar (1, 7)? ...

320

Y ya sabemos que Cervantes asegura e11 el capítulo 7 de la primera parte
que _Sancho era vecino del mismo lugar que Don Quijote:
"En este tiempo solicitó Don Quijote un labrador vecino suyo . ..
Sancho Panza, que así se llamaba el labrador, dejó su mujer e hijos
y asentó por escudero de su vecino".9

Hemos visto por el ligero análisis de los textos que mientras por una parte
se nos da a entender que la aldea de Don Quijote estaba en el campo de Montiel, por otra se afirma que estaba cerca del Toboso. Pero aún hay más para
confundirnos más. Y es la alusión que Cervantes (o Cicle Hamete Benengeli, que es lo mismo) hizo a Argamasilla, lugar de la Mancha, en el encabezamiento de los sonetos y epitafios del fin de la primera parte, y que
Alonso Fernández de Avellaneda repite en la dedicatoria de su falsa segunda
parte dirigida "al alcalde, regidores e hidalgos de la noble villa de Argamasilla de la Mancha, patria feliz del hidalgo caballero Don Quijote, lustre de
los profesores de la caballería andante".1 º
Tengo por seguro, y no creo que admita discusión, que Cervantes usó el
nombre Argamasilla sin darle contenido geográfico, y que Avellaneda lo empleó por simple imitación. Es lo cierto que muchos -han pensado, y siguen
pensando, en Argamasilla como patria del Ingenioso Hidalgo. Pero hay, y
había, dos ·Argamasillas, ambas en la Mancha y provincia de Ciudad Real:
la de Alba y la de Calatrava. ¿De cuál de ellas era Don Quijote? Diego
Ciemencín, que tenía por seguro ser Argamasilla de Alba, comentando en
sus notas al Quijote el pasaje citado del capítulo 1 de la primera parte,
censuró que Cervantes dijese que el lugar de Dulcinea estaba cerca del de
Don Quijote, escribiendo: "No es muy exacto decir que el lugar de la dama
estaba cerca del de nuestro hidalgo, puesto que Argamasilla de Alba dista de
ocho a diez leguas del Toboso" .11
• El epígrafe o encabezamiento de los sonetos y epitafios dice: "Los Académicos de
la Argamasilla, lugar de la Mancha, en vida y muerte del valeroso Don Quijote de la
Mancha 'Hoc Scripserunt'."
10
"

Este comentario sugirió a Francisco Rodríguez Marín este otro bastante expresivo:

i Como que Cervantes no había pensado en la Argamasilla para tal cosa!" {Quijote,
I, p. 65, n.) .
u

P. 957. Ignoro qué ha · demostrado al respecto "la crítica moderna". Sea lo que

321
e H-21

�Otros comentadores del libro de Cervantes, acaso con menos acierto, creyeron, y aún creen, que el lugar de Don Quijote era Argamasilla de Calatrava. Cito, por ejemplo, este comentario de la edición "Joya" de M . Aguilar
(Madrid, 1960): "La crítica moderna ha demostrado que la Argarnasilla a
que alude Cervantes no podía ser la de Alba, como se creyó generalmente,
sino la de Calatrava''.12
No sólo con los mapas o cartas de la ruta de Don Quijote, y con los
trabajos que sobre ella se han escrito, se desconcierta todo el que quiera
seguir con precisión el camino que siguió en la fantasía literaria el Ingenioso
Hidalgo, pues también se desorienta en muchos lugares del genial libro el
lector, por cuidadoso que sea, que pretende localizar el lugar exacto en que
se movía Don Quijote. Resaltar los pasajes correspondientes ocuparía muchas
páginas. Me limito aquí a dar como ejemplos tres casos de indudable interés.
En el capítulo 4 de la primera parte hallamos ya una contradicción relativa no sólo al lugar en que está Don Quijote, sino también a la dirección
que sigue en su marcha. Me refiero al encuentro con los mercaderes toledanos.

primer intento, que fue el irse camino de su caballeriz_a. Y habiendo
andado como dos millas.,. descubrió Don Quijote un gran tropel de gente,
que, como después se supo, eran unos m ercaderes toledanos q,ue. iban a
comprar seda a Murcia" (I, 4).

¿ Qué dirección llevaba entonces Don Quijote? El camino de Toledo a
Murcia, que pasaba por Nambroca, Almonacid, Bogas, Tembleque, Villacañas, Miguel Esteban, El Toboso, Manjavacas, Las Mesas y El Provencio,
estaba, en el punto más próximo, a no menos de cuarenta kilómetros al N .
del límite del campo de Montiel. Don Quijote había subido de S. a N. y
entonces bajaba de N. a S. Pero ¿ en dónde cambió de dirección, o dio la
vuelta? y ¿ cómo en tan corto tiempo recorrió tanta distancia?1 3

Otro caso en que nos desconcierta la dirección del Ingenioso Hidalgo es
el de la aventura de los molinos de viento. Al comenzar su segunda salida
tomó Don Quijote la misma derrota y camino que había tomado en su
primer viaje (I, 7), que fue por el campo de Montiel.
"En esto -dice el texto-- descubrieron treinta o cuarenta molinos
de viento que hay en aquel campo..." (I, 8) 14 " . -• •aquella noche la
pasaron entre unos árboles, y de uno dellos desgarró un ramo seco que
casi le podía servir de lanza, y puso en él el hierro que había quitado
de la que se le había quebrado ... No quiso desayunarse Don Quijote•..
Tornaron a su comenzado camino de Puerto Lápice, y a obra de las
tres del día le descubrieron" (I, 8). Poco después "asomaron por el camino dos frailes de, la orden de San Benito" montados sobre dos mulas.
"Detrás dellos venía un coche, con cuatro o cinco de a caballo que leacompañaban y dos mozos de mulas a pie. Venía en el coche, como
después se supo, una señora vizcaína, que iba a Sevilla, donde estaba
su marido, que pasaba a las Indias con un muy honrado cargo".

"Casi todo aquel día (el primero de su salida) caminó (Don Quijote)
sin acontecerle cosa que de contarse. fuese . .. anduvo todo aquel día, y,
al anochecer... vio... una venta... Dióse prisa a caminar, y llegó a
ella a tiempo que anochecía" ( I, 2).

Allí, en la venta, encontró Don Quijote a las mozas del partido y fue
armado caballero por el ventero, al que tomó por castellano:
"La (hora) del alba sería cuando Don Quijote salió de ta venta...
guió a Rocinante hacia su aldea. .."

I

Y no había andado mucho cuando tuvo la aventura de Andresillo. Muy
contento de haber "protegido" al muchacho, siguió Don Quijote "caminando
hacia su aldea" ( I, 4) .
"En esto llegó a un camino que en cuatro se. dividía. .. estuvo un
rato quedo, y al cabo de haberlo muy bien pensado, soltó la rienda a
Rocinante, dejando a la voluntad del Rocín la suya, el cual siguió su
fuere, considero improcedente a estas fechas decir semejante vaguedad en una edición
coµientada del Quijote.
11
El tiempo, poco más de un día; la distancia, cuarenta y tantos kilómetros. En
aquel tiempo de poco más de un día Don Quijote anduvo muy ocupado con sus
aventuras.

322

is Se ha creído que este lugar de los molinos era Criptana, y hasta se afirma que
Criptana era "el único lugar en que por entonces los había" (Edición "Joya", de M.
Aguilar, Madrid, 1960, p . 57). Sin embargo, "acertó Don Quijote a tomar la misma
derrota y camino que él había tomado en su primer viaje, que fue por el campo de
Montiel, por el cual caminaba ..." se lee ya finalizando el capítulo 7 de la primera
parte, para decir como principio del octavo: "En esto, descubrieron treinta o cuarenta
molinos de viento que hay en aquel campo..." Criptana está a más de sesenta kilómetros al N. del límite del campo de Montiel, en linea recta. Los molinos de viento
no eran e:xclusivos de Criptana. De todos modos, Cervantes era muy libre de ponerlos
donde mejor le pareciese. No hay que olvidarlo.
14

EooARD R. AGOSTINI BANus, Breve&lt; estudio del tiempo y del espacio en el Quijote.
Publicaciones del Instituto de Estudios Manchegos, Ciudad Real, 1958, p. 16.

323

�Encontró Don Quijote a los frailes y a la dama del coche en un lugar próximo a Puerto Lápice. Si la señora y sus acompañantes venían del País
Vasco (venían hacia donde estaba Don Quijote), por tanto, marchaba de
S. a N. Nada de particular habría en esto si Don Quijote no hubiese comenzado su segunda salida en el campo de Montiel, en el que tuvo la aventura de los molinos de viento. Salió Don Quijote de su aldea de noche.
Tuvo al día siguiente la aventura de los molinos; y a las tres del día siguiente
dio vista a Puerto Lápice. Es decir, que en sólo unas horas recorrió más de
treinta y ocho kilómetros que separan de Puerto Lápice el campo de Montiel,
a la altura de Manzanares.
Un tercer caso en que nos desorienta la dirección seguida por Don Quijote es el del encuentro con un cuerpo muerto, en el capítulo 19 de la primera
parte. Hagamos historia. El mismo día de la aventura del Vizcaín~, pasó
Don Quijote la noche con unos cabreros (I, 11). Al día siguiente asistió al
entierro de Grisóstomo. Después él y Sancho "se entraron por el mismo bosque
donde vieron que se había entrado la pastora Marcela". Y luego de andar
más de dos horas tuvo la aventura de los yangüeses (I, 15). Tras ella Y después de acomodar a su amo sobre el asno, puso Sancho en reata a Rocinante, "y llevando al asno de cabestro, se encaminó, poco a poco, hacia donde
le pareció que podía estar el camino real. .." y aún no hubo andado una
pequeña legua, cuando le deparó el camino. . . en "el cual descubrió una
venta..." (I, 15). Pasaron la noche en ella, y en ella tuvieron la aventura
de Maritornes y el ventero; y en ella fue manteado Sancho al día siguiente.
Tuvieron después la aventura de los dos rebaños (I, 18). Siguieron el camino
real, y muy de noche "vieron que por el mismo camino que iban venían
hacia ellos gran multitud de lumbres..." Eran los encamisados que llevaban
un cuerpo muerto. Uno de ellos, el bachiller Alonso López, dijo a Don
Quijote:
" .. .vengo de la ciudad de Baeza, con otros once sacerdotes, que son
los que huyeron con las hachas; vamos a la ciudad de Segovia acompañando un cuerpo muerto que va en aquella litera . . ." (I, 19).

y si el bachiller Alonso López y sus compañeros iban de Baeza a Segovia,
es claro que Don Quijote y Sancho seguían la dirección opuesta, de N. a S.
Llevaban, pues, dirección contraria a la que seguían cuando la aventura del
Vizcaíno. ¿En dónde die~on la vuelta?
Naturalmente, Cervantes, repito, no hizo geografía con el Quijote. Así como sacó de la Humanidad a su Don Quijote, a Sancho y a todas sus figuras,
las puso en una realidad geográfica muy viva. Mas como aquellas figuras
324

lejos de ser reproducción o copia de lo real implican interpretación y recreación, lá geografía aparece muchas veces adaptada hábilmente a la conveniencia del relato o descripción. No aciertan, pues, quienes piensan que
Cervantes se equivocó aquí o allá y quienes hablan de distracciones del autor,
de olvidos y de absurdos cronológicos y geográficos. Sólo un ejemplo más.
En el capítulo 23 de la primera parte se lee que después de la aventura de
los galeotes "subió Don Quijote sin replicar más palabras, y guiando Sancho
sobre su asno, se entraron por una parte de la Sierra Morena, que allí junto
estaba, llevando Sancho intención de atravesarla toda e ir a salir al Viso, o
a Almodóvar del Campo, y esconderse algunos días por aquellas asperezas
por no ser hallados si la Hermandad los buscaba".
El profesor Agostini Banus, comentando el pasaje precedente, ha escrito
que "tras la liberación de los galeotes, se ven forzados los dos héroes a atravesar toda la Sierra Morena e ir a salir al Viso o a Almodóvar. Atravesar no
es recorrer. Están, pues, al Sur de la Sierra Morena. ¿ Cuándo la han pasado
de Norte a Sur, y en cuánto tiempo? . .." 15 Pero he aquí que Cervantes no
sitúa a la pareja heroica al S. de Sierra Morena, sino a la entrada. "Se
entraron por una parte de la Sierra Morena, que allí junto estaba..." Se
entraron no es atravesaron, como no es recorrieron. Podían haber entrado
amo y escudero a Sierra Morena por ejemplo por la región de Castellar y
luego cruzando hacia el O., llegar al Viso, a través de aquella zona montañosa,
y seguir, hacia el N.O., hasta alcanzar Almodóvar del Campo, cerca de Argamasilla de Calatrava.16 Y en cuanto a la expresión "llevando Sancho in"' Diego Clemencín observó en sus comentarios: "Consultando la carta del país, es
difícil comprender cómo desde el paraje en que se hallaba Don Quijote, que era en
la Mancha, a la entrada de la Sierra Morena, según acaba de decirse dos renglones
antes, se podía salir, atravesando toda la Sierra, a Almodóvar o al Viso". Y sentenció
sin reparo: "Cervantes se paraba poco en estas cosas". Veinte añoS después Juan
Calderón, en su libro Cervantes vindicado.. . (Madrid, 1854, pp. 71-72) objetaba a
Clemencín: "Nosotros creemos que en esta por lo menos se paró algo más que su
Comentador; pudo creer, como dice el proverbio vulgar, que todos los caminos van
a parar a Santiago, y que habiendo entrado Sancho en Sierra Morena por Torrenueva,
según el mapa del señor Pellicer ( el del delineante Don Manuel Antonio Rodríguez) ,
internándose en la Sierra, y aun llegando cerca de la parte opuesta, volvió a lai derecha
haciendo un semicírculo para ir a salir hacia Almodóvar o el Viso, que no está muy
apartado del sitio por donde entró. . . Sancho no podía proponerse el atravesar la
Sierra, sino en una dirección muy irregular, y salir de ella por donde no entrase en
cálculo de nadie que había de salir, por ejemplo, por Almodóvar o por el Viso, que
se dejaba ~ la qerecha y aun atrás. Es probable además que el autor no hizo mención
de Almodóvar y el Viso, sino como una especie de verbigracia".
11

En efecto, en el primer día: "El licenciado le dijo (a Don Quijote) que le daría
(por guía) a un primo suyo ... el cual con mucha voluntad le pondría a la boca

325

�tención de atravesarla toda e ir al Viso, etc.", creo que no se refiere a atravesar toda la Sierra, sino a atravesar la parte de la Sierra Morena que allí
junto estaba, atravesar aquella parte de S.E. a
Además, ~ue Sancho
tuviese la intención de atravesar aquella parte no IIllplica necesanamente que
la tuviese también Don Quijote, enemigo, como sabemos, de huír y de es-

~-º·.

conderse.

•
Cervantes situó a su héroe al principio de la narracion en un lugar del
campo de Montiel, en la parte más meridional éste de la Mancha, aun siendo
de Esquivias el hidalgo en quien encamó Don Quijote; y luego le fue llevando
a los lugares que mejor le pareció. Para hacerlo así tenía el mismo derecho,
y la misma razón, que le dio su Arte, que tuvo, por ejemplo, para llevarle en
sólo seis días de la cueva de Montesinos (capítulo 23 de la segunda parte)
al Ebro (capítulo 29) ,ª6 dando por bueno que el pobre rucio del escudero
pudiese vencer en ese tiempo tan larga distancia: no menos de trescientos
veinte kilómetros en línea recta, que por los caminos de la époc3! erari muchos
más. Los hechos geográficos, como los acontecimientos y sucesos, pierden así
su rigor espacial y temporal, en la admirable fantasía literaria, al toque de los
sazonados frutos de la feliz imaginación.
No ha sido mi propósito resaltar contradicciones e inconsecuencia.s1 de Cervantes en su libro. Plenamente consciente del alto valor literario, histórico,
filosófico y moral del Quijote he querido poner de manifiesto algunos de _s~s
contrastes geoo-ráficos para evidenciar la imposibilidad de trazar o descnblf
la ruta, de Do; Quijote, no ya sólo de trazarla con exactitud, sino ni siquiera
con aproximación.

de la mesma cueva y le enseñaría las lagunas de Ruidera..." (Capítulo 22) • "Las
cuatro de Ja tarde ~erían" cuando Don Quijote contó Jo que había visto en la ~ueva
de Montesinos ( principio del capítulo 23). Y Don Quijote "ordenó que al momento
se partiese y fuese a pasar la noche en la venta... a la cual llegaron un poco antes
del anochecer'' ( Capítulo 24). En los tres días siguientes: Tuvo lugar en la venta la
aventura del retablo ( Capítulo 25). Y con intención de ver las riberas del Ebro Y
aquellos contornos, antes de entrar en la ciudad de Zaragoza, "siguió. su camino, por
el cual anduvo dos días sin acontecerle cosa digna de ponerse en escntura, hasta que
al tercero" tuvo la aventura del rebuzno (Capítulo 27). Y en los dos días restantes:
Pasaron Ja noche en una alameda (Capítulo 28). Y "por sus pasos contados Y por
contar, dos días después que salieron de la alameda llegaron Don Quijote Y Sancho
al río Ebro..." (principio del Capítulo 29).

326

HEINE Y BÉCQUER: EL PROBLEMA DE LA ORIGINALIDAD
DR. ELVIN

L.

GENTRY

que los estudiantes y aficionados a la poesía de Gustavo
Adolfo Bécquer tienen que enfrentarse con una polémica entre los críticos.
Esta polémica, que desafortunadamente ha durado hasta nuestros días, trata
de la influencia del poeta alemán Heinrich H eine sobre la obra poética bec~ueriana. Hay una plétora de opiniones que difieren mucho. Parece que
siempre hay tales diferencias de opinión en cuanto a la influencia de un
poeta sobre otro, especialmente cuando se trata de dos poetas que escribieron
en lenguajes tan diferentes como el español y el alemán. En este sentido,
tal vez la polémica sea natural. Sin embargo, el mito (a mi parecer) de la
influencia de Heine sobre Bécquer se va destruyendo poco a poco aunque
quedan críticos que persisten en discutir e inferir esta idea tradicional a
pesar de la falta de evidencia para comprobarla.
HACE CASI UN SIGLO

Además, un estudio cuidadoso de algunas de las Rimas de Bécquer muestra que el poeta tenía su propio sistema estético. Se puede decir que tenía una
filosofía de la poesía que se puede sistematizar lógicamente, tomando como
punto de partida las ideas sobre la inspiración y la creación poética que se
v~n en los poemas mismos. Parece dudoso que la obra de Heine hubiera podido tener gran influencia, si se acepta la existencia de un sistema poético
becqueriano.
Antes de discutir este sistema vale la pena apuntar al menos algunas de las
muchas opiniones que tratan de la llamada influencia del alemán, a la vez
tratando de mostrar que la evidencia ofrecida es insuficiente para afirmar
tal influencia.
Las opiniones toman muchas formas. Algunos críticos meramente mencionan la influencia sin tratar de probarla, dando por sentadas las opiniones de
otros. Sin embargo, no pueden explicar cuándo y dónde y hasta qué punto
Bécquer recibió la influencia.
327

�Por ejemplo, el crítico norteamericano Gerald Brenan dice que Bécquer
recibió de Reine la idea de un hilo de poemas formando un conjunto poético.
Cree Brenan que Bécquer tomó la idea del Lyrisches intermezzo de Reine,
el cual, según él, el español había leído completamente en la versión francesa
de Gerard de Nerval y parcialmente en la "traducción admirable de Eulogio
1
Sanz''. Sin embargo, después Brenan admite que "el resultado es diferente".
Nada más se dice sobre Reine y ninguna evidencia se ofrece para comprobar lo dicho por Brenan. Es de notar que parece haber aceptado la idea tradicional casi sin cualificación. El hecho es que no se sabe absolutamente que
Bécqucr mismo pusiera orden a las Rimas. Tal vez lo hiciera pero es posible
que no. Las Rimas no se publicaron juntas hasta 1871, un año después de la
muerte de Bécquer. Tal vez sea perdonable la generalización en una obra
histórica tan general como la de Brenan, pero la inferencia no es menos
peligrosa por eso.
José María Cossio también afirma la influencia de Reine sobre Bécquer •
a través de la traducción de Sanz. Además, opina que la influencia está difusa por toda la obra poética becqueriana pero que se halla concreta y discernible con análisis.2 Sin embargo, en los versos en que se ha pensado que
hubo imitación directa, el análisis ha mostrado que la originalidad de Bécquer
se ve más claramente.3 Como se verá más tarde cuando se discuten las ideas
de Schneider, hay otras razones para negar la influencia de la traducción
de Sanz.
Jorge Guillén, en su tratamiento del problema, dice:
. . .Gustavo Adolfo Bécquer, un andaluz con nombres nórdicos y ape,..
llido alemán, parece como afloramiento extranjero, en parte, a la historia española, donde el visionario, el visionario puramente secular, es
raro. Los críticos siempre han relacionado a Bécquer con la literatura
alemana. Nada puede ser más exacto si esta relación se presenta como
una afinidad, y no como subserviente a "fuenfes" específicas, aunque
no faltan influencias de d etalles. 4

Es obvio que Guillén no está completamente de acuerdo con los críticos
que ven una influencia directa de Reine sobre la poesía de Bécquer. Su comentario sobre "fuentes específicas" muestra eso. Pero, sin embargo, queda
1

BRENAN,

344.

• Cossío, 25.

• Véase por ejemplo: DÍEz EcHARRI, E. y RocA FRANQUEZA, J. M. Hist oria general
de la literatura española e hispanoamericana, Madrid, 1960. p. 978.
• GUILLÉN,

328

125.

•

en su afirmación la inferencia bastante engañosa de que sí había una
cia alemana de algún tipo u otro.
Por otro lado, José Manuel Blecua no quiere aceptar la idea de
fluencia directa aunque nota "cierto parecido entre ambos".
...Rubén Darlo aludía a una influencia nórdica, racial, puesto
antepasados de Bécquer descendían del norte de Alemania, cuando
los conocidos versos:

influenuna

in-

que los
escribía

y la musa de Béc-quer del ensueño es esclava
bajo un celeste palio de la luz escandinava.

Pero no sólo por esto se ha querido ver una influencia de la poesía german1ca en Bécquer, sino que durante mucho tiempo se afirmó la influencia
del alemán Reine, cuyos poemas habían sido traducidos por don Eulogio
Florentino Sanz. Sin negar que pueda haber un cierto parecido entre ambos, no se puede hablar de imitación directa. Multitud de notas características de Reine, el sarcasmo, la ironía, el talento narrativo y la fuerza dramática se hallan totalmente ausentes de la poesía becqueriana. Bécquer, bondadoso por naturaleza, desconQce la ironía y el humor satírico.5
Además, la originalidad de la inspiración becqueriana es defendida en una
manera poco académica y más sujetiva por Warren.
/

.. . (Uno) solamente tiene que leer unas pocas líneas de Bécquer, y sin
tener la m enor necesidad de leer una palabra de H eine, para sentir que
su poesía es espontánea, tomada de ninguna fuente excepto del mundo
de su propia fantasía. A H eine se alaba por su ingenio agudo y sarcasmo
mordente, mientras que ningún mortal tenía_ un genio más dulce, más
callado y humillado y resignado que Bécq,uer. 6

Según Dámaso Alonso, hay mucha evidencia que nos "obliga" a afirmar que
Bécquer conocía no solamente la traducción de Sanz, sino el l ntermezzo entero.7 Las indicaciones más obvias de esto son las numerosas "coincidencias
temá ticas" en las obras de los dos poetas. Afirma, además, que aunque la
traducción española del l ntermezzo no apareció hasta 1867 y que antes de
eso once de las Rimas ya se habían publicado, no es imposible que Bécquer
hubiera leído las traducciones francesas. 8 En fin, Alonso cree que Bécqu er sí
• BLECUA, 224.
• WA.RREN, II, 377, 78.
' DÁMASO, ALONSO, 330 ...
• D. ALONSO, 270.

329

�fue influído por Heine a través de traducciones. Y, como siempre, el gran
crítico español ofrece bastante evidencia para dar buena causa para la consideración plena de sus opiniones.
Pero Schneider confunde la situación cuando dice que la traducción francesa del Intermezzo no podía haber influido a Bécquer J)'orque aquella traducción solamente consiste de paráfrasis de los poemas alemanes. "A lo más
hubieran podido dar nuevas pinturas y conceptos; sin embargo, precisamente
en estos respectos es menos aparente la influencia de Heine. 9 Esto, aunque
escrito antes del artículo de Dámaso Alonso, pone en duda los juicios del
conocido crítico español.
Ortán sigue otro camino. Cree que la influencia de Heine no es tan importante como las de otros poetas alemanes. Señala la evidencia de que poetas como Rückert, Mathisson, Herder (cuya preocupación con canciones y poesías
folklóricas -un interés común a muchos literatos de aquella época- Je provee a Ortán, al menos, una buena razó1} para compararle con Bécquer), y, en
menor grado, aun Schiller habían influido al español. Hablando de investigaciones que tratan de la originalidad de Bécquer con relación a influencias
alemanas, dice: •'El Progreso en la rama de investigaciones ha sido recordado
J)'Or una excesiva preocupación por Heine".10 En otra parte del mismo ensayo añade:
Tengo que confesar una simpatía con esos españoles que, guiados
por el corazón en lugar de la razón, han negado en absoluto que, Bécquer fue influido por H eine. Y o tuve la buena fortuna de leer a ambos, Bécquer y Heme, antes de saber del debate y me tenía atónito el que
tal comparación hubiera podido ser hecha. Es difícil imaginar a Heine en español o cualquier otro lenguaje no germánico.. .11

Pero al negar la existencia de una influencia de Heine, Ortán propone a la
vez una influencia aún más dudosa, la de otros alemanes.
En general, pues, los críticos o afirman que la influencii existe sin substanciar racionalmente sus juicios o completamente niegan la existencia de cualquier influencia, también sin pruebas lógicas, o infieren la influencia sin preocuparse por la:¡ pruebas, aunque estas inferencias sean a veces tácitas.
Hay otros muchos problemas al parecer insolubles que se ven con relación
a esta situación -problemas que brotan de la cuestión de influencias entre
países, de la falta de datos textuales, bibliográficos, biográficos y lingüísticos.
257.
194.
212-213.

Y, por supuesto, una de las objeciones más importantes a la idea de una influencia directa de Heine sobre Bécquer es el hecho de que éste no leyó el
alemán.
La verdad es que nadie está seguro de cómo empezó el problema. Es decir, no
se sabe definitivamente dónde ha tenido su origen. Una posibilidad es que
Rodríguez Correa, un editor de las Obras de Bécquer ( 1871), tenga la culpa. En la introducción de aquella edición, Correa advirtió que las semejanzas de Bécquer con algunos escritores alemanes eran sorprendentes. Puso
mucho énfasis en la ••mucha semejanza" entre Heine y Bécquer. Es dudoso
que tal semejanza jamás haya existido, sin embargo, y es casi cierto que el
editor estaba marchando con el modo de su época en España -una época
en que España era un país germanófilo y Heine era el poeta más de moda.12
También, al hacer la comparación, Correa J)'Odía dar un valor más favorable a la poesía becqueriana; es decir, podía darle un "empuje literario" a
Bécquer para que sus obras obtuvieran éxito comercial tanto como literario. (Se debe tener en cuenta, después de todo, que los intereses comerciales
de los editores son notorios. Nada más hay que fijarse, por ejemplo, en las comparaciones que se hacen actualmente entre escritores --comparaciones a veces poco creíbles) .
Parece que la cuestión se complica aún más con cada nuevo estudio. Aquí
no he querido más que señalar que el problema existe todavía para dar algunos ejemplos de distintas opiniones.
Pero además me parece que la cuestión de la influencia que se discute
aquí es ilógica, dadas las maneras irracionales en que los críticos se han acercado a la solución y dada la base de que el problema parece haber brotado
originalmente. El hecho es que no se ha podido comprobar definitivamente
que hay tal influencia. El estudiante o aficionado a Bécquer y su poesía tiene
que estudiar cada opinión, darse cuenta de las distintas ideas, y aceptar o
rechazar cada una según su propio valor, el cual no es siempre grande y a
veces ni notable.
Tampoco hay mucha satisfacción en la afirmación que hace Schneider al
terminar ~u ensayo:
.. .Si asumimos que Bécquer... obtuvo su conocimiento de H eine
por sus sensibilidades poéticas en lugar de por procesos intelectuales, se
provee una explicación razonable del hecho enigmático, sin ninguna
coincidencia tangible, que hay una correspondencia clara entre las Rimas y los lieder.1 3

• SCHNEIDER,

'º
11

330

ÜRTAN,
ÜRTAN,

u ÜRTAN, 215.
,. SCHNEIDER,

257.

331

I

�1

I

Esto es pura conjetura, por supuesto, aunque sea tan racional como cualquier otra opinión que se ha ofrecido por un crítico. El énfasis en (o tal
vez el deseo de) hallar una influencia de Heine en la poesía de Bécquer me
parece algo irresponsable por parte de los críticos. No se puede asumir algo
sin dar bastante prueba, y aun dar pruebas absolutas cuando sea posible.
Parece superfluo decir que la "influencia" no consiste en "afinidades" (Guillén), "ciertos parecidos" ( Blecua), "coincidencias temáticas" (D. Alonso),
"preocupaciones folklóricas" (Ortán), ''muchas semejanzas" (Correa) y, aún
menos, "linajes raciales" (sugeridos por Rubén Darío y citados por Blecua}.
Tampoco ofrecen una solución las "sensibilidades poéticas" mencionadas por
Schneider.
Al parecer, muchos de los críticos han postulado sus opiniones sobre las
ideas poco creíbles inferidas en la introducción de Correa. La tradición de
hablar de tal influencia se ha aumentado irracionalmente. Puede que sí hubiera tal influencia pero todavía no se ha comprobado. Lo malo (repito} es
que a veces la influencia se ha inferido tácitamente aun por los críticos que
parecen negar su existencia y, por eso, sus críticas son un poco engañosas. No
digo que intentan el engaño; es que no se puede evitar en las inferencias que
hacen y, por eso, hay peligro intelectual.
Además, los críticos, al poner tanto énfasis en este problerpa, y al hablar
de "semejanzas", "afinidades", «coincidencias temáticas", etcétera, no se han
dado cuenta de un aspecto hii¡tórico sumamente importante en el estudio de
cualquier tipo de creación intelectual o artística de cualquier época especial.
Es decir, p-arecen haber olvidado que la época llamada "romántica" no era
verdaderamente "movimiento" qua movimiento (y mucho menos solamente
un "movimiento literari0") sino una manera totalmente distinta del hombre de verse a sí mismo con relación a su mundo. Es un lugar común decir
que el llamado "movimiento romántico" se debe a una reacción contra el
llamado "neoclasicismo" y que los aspectos más importantes del romanticismo fueron el énfasis en el individualismo, el desdén para las formas establecidas, la naturaleza como reflejo del genio y espíritu del hombre, la ironía, el pesimismo, la libertad política, lo folklórico, etcétera. Hay algo de la
verdad en esto, sin duda, pero se pueden señalar "movimientos" en cualquier
época de la historia, incluso la nuestra en que los aspectos son únicos, extraños y algo temerosos. Durante el decimonoveno siglo, pues, los hombres europeos ( es decir, los del mundo occidental incluso los de América} tenían
una manera especial de vivir, pensar, reaccionar al mundo y a ideas y, por
eso, de crear. Bajo tales circunstancias, influidos tal vez por un tipo de zeitgeist, lo extraño hubiera sido que "afinidades", "semejanzas" , y "coincidencias temáticas" no hubiesen aparecido, no solamente entre Bécquer y Heine,

332

sino también entre éstos y muchos otros poetas de cualquier otro país europeo
de aquella época. Bécquer y Heine repartieron este mismo zeitgeist, y lo repartieron con otros muchos poetas. Después de todo, los hombres de cualquier época viven y sufren de semejantes influencias mundiales, sean influencias filosóficas, políticas, literarias o de cualquier otra clasificación. Y me
parece probable que en general los hombres reaccionen en maneras semejantes dentro de los medios y los intelectos que posean. Pero, no se puede afirmar que porque tal vez haya ambientes mundiales semejantes o situaciones
vitales semejantes o aun reacciones semejantes que también hay influencias
directas o indirectas.
Pero esto también es teoría. Aún más importante para nuestra discusión
es el hecho de que Bécquer parece haber escrito sus poemas conforme a sus
propias ideas estéticas que él había formulado y que se pueden ver en sus
R imas. No cabe duda, que Bécquer tenía su propio sistema de poetizar según
su propia filosofía de la poesía y cómo se manifiesta ésta. Espero que esto
sea evidente {!n la siguiente discusión.

•
Se puede considerar a Bécquer como una terminación y un principio en la
historia de la poesía española. Rompió decisivamente con los estilos ( respecto a la versificación, estructura, etc.) y con la expresión de las emociones exageradas de otros poetas como Espronceda, Zorrilla y el Duque de Rivas. Hay emoción en su poesía, por supuesto, a causa de los temas y la índole de ella, pero la exageración de expresión desapareció. En este sentido,
es una terminación.
A la vez, Bécquer es reconocido por poetas españoles contemporáneos (entre ellos Guillén, Pedro Salinas y Luis Cemuda) como una de las influencias más importantes en la poesía española contemporánea. Según Dámaso
Alonso, Bécquer es "el más fino poeta lírico del siglo último".14 Puede decirse, pues, que en cierto sentido Bécquer es el principio de la poesía española moderna.
Su producción poética consiste en más de noventa rimas (aumentadas de
setenta y seis en los últimos años) ordenadas en una serie que relata el
progreso de una intriga amorosa desde sus principios hasta su fin en separación, desilusión y la muerte de la amada. Cada poema es una entidad poética que puede ser considerada aparte de la serie, pero una apreciación completa de un poema sólo se obtiene si la serie completa se lee de una vez. Aun" D.

ALON SO,

263.

333

�que una rima no necesita de las otras para ser apreciada, la relación entre
ellas aumenta el efecto poético y emocional. Aunque nadie esté seguro de
quién ordenó las rimas en la serie, siempre están arregladas como en la edición
de 1871. Lo importante es que el orden de la serie parece lógico y más o menos
consistente dentro del propósito que tiene.
La mayoría de los poemas tratan de la intriga amorosa pero algunos tienen que ver con la poesía, la inspiración y la creación poética. Las ideas de
estos poemas forman una síntesis que muestra. una teoría estética de la poesí~.
Para Bécquer, el vocablo "poesía" no significa solamente una obra escnta en verso, el p'Oema escrito en tinta y papel o hablado por un hom~re c~n
símbolos arbitrarios que se llaman "palabras". La poesía tiene su propia existencia objetiva en el mundo. La poesía existe tanto como los hombres, los árboles, el lodo o cualquier otra cosa material y concreta. En fin, la poesía tiene su pr0pia sustancia.
,
A la vez, la poesía es una abstracción, un ideal, inmaterial, invisible. No
es posible describir la poesía en términos ordinarios porque es inefable -tan
inefable como la experiencia mística de San Juan de la Cruz. Esto se ve
en la Rima V en que la poesía, personificada, habla:
Espíritu sin nombre,
indefinible esencia,
yo vivo en la vida
sin f órmas de la idea.

turaleza, a pesar de ser "un espíritu sin nombre / indefinible esenv:ia":
en los astros, en las cumbres, en las aguas, en el canto de los pájaros,
en el rumor de la noche, en el susurro de la hierba, e.n el suspiro de las
aguas, en el llanbo de las hojas, en la ondulación del éter, en el girar
de los mundos. .. En la Poesía, pues, se intervalen y totalizan los elementos cósmicos, lo terrenal y lo astral, lo misterioso y lo tangible, lo
vago y lo concreto, lo visual, lo Mctil, lo audible y lo inaudible. Suma
es la Poesía de esencias y de acciones, a la par que síntesis de ellas.15

Pues, dado esto, ¿ qué papel tiene el poeta? ¿ No tiene ninguna importancia? Bécquer ha dicho que el poeta es el "vaso" que contiene la poesía.
¿ Pero, no tiene otra función que esta función pasiva?
Bécquer respondería que el poeta tiene que sufrir la inspiración -si la palabra "sufrir" no está mal escogida. La inspiración no es nada menos que la
poesía manifestada en la mente o en el espíritu del poeta. En otras palabras,
la inspiración es la reacción de la sensibilidad del poeta a la existencia intrínseca y natural de la poesía del mundo. Además, la inspiración puede ser
llamada otra forma de la poesía.
Pero la inspiración le causa al poeta un problema porque tiene una forma
caótica, sin orden, desarreglada. Es, en fin :
actividad nerviosa
que no halla en qué emplearse;
sin rienda que lo guíe,
caballo volador;
locura que el espíritu
exalta y enardece;
embriaguez divina
del genio creador. ..
¡Tal es la inspiración!

Y o soy el invisible
anillo que su jeta
el mundo de la forma
al mundo de la idea.
Y o, en fin, soy ese espíritu,
desconocida ese;ncia,
perfume misterioso,
de que es vaso el poeta.

La imaginería es de notar: "indefinible esencia", "desconocida esencia".
Aunque la poesía es real, no es la materia; aunque es una esencia (o tal
vez a causa de esto), no puede ser solamente la obra escrita. Concha Zardoya ha notado esto:
Bécquer, e¡i su rima V, siente la Poesí.a¡ como una eserncia cósmica, plurivalente, y totalizadora, que es visible en todos los milagros de la na-

Las palabras seudosicológicas ( "actividad nerviosa", "locura", "embriaguez") muestran que la inspiración es el conocimiento que el poeta tiene
de la poesía que existe sin orden. El poeta tiene la tarea de dar esta poesía al
mundo y la tarea es dificilísima a causa del caos. El problema es dar orden a este caos. ¿ Pero, cómo se hace?
La solución se halla en la razón.

,. ZARDOYA,

43.

334
335

�Gigante voz que el caos
ordena en el cerebro,
y entre las sombras hace
la luz aparecer;

/

hilo de, luz que en haces
los pensamieµtos ata;
sol que las nubes rompe
y toca en el cenit;
atmósfera en que giran
con or4en las ideas,
cual átomos que agrupa
recóndita atracción;
¡Tal es nuestra razón!

Pero queda otro aspecto del problema del poeta. ¿ Cuándo debe escribirse
el poema? ¿Hay que empezar a escribir en el momento en que se siente la
inspiración?
'
Como muchos otros poetas de la época (v. gr., Schlegel, Novalis, Wordsworth, entre otros), Bécquer cree que el poeta nunca debe escribir cuando
todavía se siente la nueva inspiración. La emoción que la acompaña es demasiado fuerte. Esto puede destruir el efecto que el poeta busca cuando está
tratando de dar a luz a: la Poesía. La inspiración, hay que recordar, es "actividad nerviosa", "locura", "embriaguez". Por eso hay que depender de la
memoria. La memoria añade la necesaria serenidad a la inspiración. "La poesía nace sobre la memoria", dice Bécquer. "Desde allí, transformada la vida en visión, es decir, en contemplación, alguien la evoca. Pero no es ya el mismo que sufriera o gozara. Ya no siente con los nervios agitados ni con el pecho oprimido. Ya está... 'puro, tranquilo, sereno', ya es poeta".17
En fin, la memoria es sumamente necesaria para la creación final. Bécquer lo dice simbólicamente, herméticamente:
Del salón en el ángulo oscuro,
de su dueño tal vez olvidada,
silenciosa y cubierta de polvo,
veíase. el arpa.
¡ Cuánta nota dormía en sus cuerdas,
como el pájaro duerme en las ramas,
esperando la mano de nieve
que sabe arrancarlas!
; A y! -pensé-. ¡ Cuántas veces el genio
así duerme en el fondo del alma,
y una voz, como L ázaro, espera
que le dig~: "¡ Levántate y .anda!"

Pero tampoco basta la razón para la tarea. Si tener razón fuera suficiente,
cualquier persona pudiera escribir poesía. Falta algo más; el genio del ppeta.
Se necesita este genio para combinar la inspiración y la razón y hacer de
ellas una síntesis ordenada y organizada poéticamente.
Con ambas siempre en lucha
y de ambas vencedor,
tan sólo el Genio puede
a un yugo atar las dos.

Al discutir esta rima, Guillén ha afirmado con razón:
La rima 111 propone una alianza: la tal vez casi quimérica y por
eso más tentadora alianza de inspiración y razón. Una literatura así
concebida " habla a un mismo tiempo a la inteligencia que al sentimiento, y de la dulae armonía que forman al combinarse las dos cuerdas, que vibran a la vez en el.. corazón, y en la cabeza de los espectadores, resulta ese placer profundo, tranquilo e indefinible q,ue producen
las verdaderas obras de arte.16

" GuILLÉN,

336

150.

Claro es que los símbolos de esta rima corresponden a distintos aspectos de
la c~eación poética, específicamente la inspiración, la memoria, la poesía (potencial y desordenada), la razón y el genio del poeta. El ángulo oscuro significa la mente del poeta en la cual la inspiración está olvidada. La memoria es necesaria para recordarla. El arpa, símbolo de la región abstracta de
la música, contiene la poesía potencial. Las notas . que duermen en el arpa
son la poesía misma. La mano de nieve que sabe arrancarlas es la mano
del poeta; es decir, su genio y razón. (Es de notar, además, que esta cu" GUILLÉN,

138.

337
e H-22

�...

riosa combinación de metáforas es sumamente objetiva -un aspecto muy
importante para el entendimiento del estilo y de la té~i:a de Bécq~~r, como se verá). El poeta tiene que recordar (pero no reVIvir) la emoc1on del
pasado cuando sufre la inspiración. Después, tiene que hacerla presente, dando forma a lo abstracto, a la esencia que es la poesía.
Pero aun con la inspiración, el genio y la memoria, el poeta no llega, a su
meta final de dar la poesía al mundo. La forma poética material que contemplamos se hace de palabras, símbolos humanos arbitrarios e inadecuados. Aunque el poeta siente la existencia de la poesía, aunque cono:e. su
esencia, aunque ordena el caos, no puede poetizar en una manera suf1c1ente a causa de la falta del medios.
Y o sé un himno gigante y extraño
que anuncia en la noche del alma una aurora,
y estas páginas son de este himno,
cadencias que el aire dilata en las sombras.
Y o quisiera escribirlo, del hombre
domando, el rebelde, mezquino idioma,
con palabras que fuesen a un tiempo
suspiros y risas, colores y notas.
Pero en vano es luchar; que no hay cifra
capaz de encerrarlo, y apenas, oh, hermosa!
si, teniendo e.n mis manos las tuyas,
pudiera al oído cantártelo a solas.

(Es mía la letra redonda) .
El "rebelde, mezquino idioma" consiste en símbolos escritos o hablados.
Pero Bécquer siente que no quiere ni puede. poetizar 'con estos símbolos inadecuados que no son capaces de "encerrar" la poesía. Ni siquiera quiere "palabras" de ningún tipo. Lo que quiere es algo que manifestaría la poesía al
mundo -un "algo" que sea la poesía misma, pero visible al mundo ordinario.
Es el problema tal vez insuperable del poeta. La poesía no existe en la página. La poesía no es una combinación de símbolos unidos de tinta y papel. La
poesía existe en y por sí misma. Bécquer describe el problema en esta manera:
Conmigo van, destinados a morir conmigo, sin que de ellos quede otro
rastro q,ue el que deja un sueño de medianoche, que a la mañana no
puede recordarse. En algunas ocasiones, y ante esta idea terrible, se

338

subleva en ellos el instinto de la vida, y agitándose eµ formidable aunque silencioso tumulto, buscan en tropel por dónde salir a la luz de
entre las tinieblas en que viven. ¡ Pero, ay, que entre el mundo de la idea
y el de la forma existe un abismo que sólo puede salvar la palabra,¡ y la
palabra, tímida y perezosa, se niega a secundar sus esfuerzos! Mudos,
sombríos e impotentes, después de la inútil lucha, vuelven a caer en su
antiguo marasmo ...
.. .Necesario es abrir paso a las aguas profundas, que acabarán por
romper el dique . ..
.. .¡ Andad, pues! Andad y vivid con la única vida que puedo daros.
Mi inteligencia os nutrirá lo suficiente para que seáis palpables; os vestirá, aunque sea de harapos, lo bastante para que no avergüence vuestra desnudez. Y o quisiera forjar para cada uno de vosotros una maravillosa esto/a tejida con frases exquisitas, en la que os pudierais envolver con orgullo, como en un manto de púrpura. Yo quisiera poder cincelar la forma que ha de conteneros, como se cincela el vaso de oro que
ha de guardar un preciado perfume. Mas es imposible. 18

La solución es insuficiente. El poeta no llega a su meta creativa. Tiene que
tratar de emplear el lenguaje en otra manera. ''Si la emoción y el fantasma
son inefables, sólo será posible sugerir más que expresar directamente. Poesía, pues, de lo espiritual indefinible como vaga sugestión más que como estricta comunicación".19
Pero, ¿cómo se hace? Debe haber un método que se puede emplear y ver
y discutir. El secreto, si es secreto, tiene que ver con la técnica becqueriana.
Se ha opinado por muchos críticos que la técnica de Bécquer tiene poca o
ninguna importancia. Sin embargo, Concha Zardoya ha mostrado claramente que Bécquer sí prestó mucha atención a su técnica.20
Para nuestro propósito, el aspecto más importante mencionado por Zardoya es que lo abstracto se hace parecer concreto. Las cosas abstractas, las
formas de las ideas, las esencias indefinibles, parecen casi reales porque parecen tener una vitalidad en el mundo material. Es decir, Bécquer emplea imágenes de cosas abstractas pero estas cosas actúan como cosas materiales.
Por ejemplo, el "espíritu sin nombre" nada en el vacío, tiembla, palpita,
flota, atruena, silba, suspira, llora, ondula, se mezcla entre los árboles, corre
tras las ninfas, contempla las riquezas de los gnomos, busca las huellas borra,. Véase

BÉCQUER,

45-48.

,. Gu1LLÉN

"' Véase

ZARDOYA,

45...

339

�•
das de los siglos sigue los mundos. Mientras
que esta "indefinible esencia"
1
.
.
~
eleva
etcétera
la
razón
ordena
las
cosas,
hace
aparecer
a
agita, empuja,
, .
'
,
luz y tiene otras acciones por todo el poema.
. . . .,
~on el dialouismo
la
dinamización,
la
humanización,
la
vivif
icacion \ la
0
.
•
,
de
1~
abstracto
Bécquer
puede
realzar
lo
abstracto
Y apersonif1cac1on
.
,
cerio más concreto, más palpable.
En esta manera Bécquer implica que hay un tipo_ de puente,, una cone.,
'ón entre el mundo ideal y el mundo matenal. La poesia hace poxmn o um
.,
d unidad a los
sible esta unión. Mejor dicho, la poesía es la conexion que . a
.
dos mundos -dos mundos igualmente reales pero que consisten en diferen-

cipio unificador de todo lo que existe, cualquiera que sea su dimensión -espacial, temporal o simplemente espiritual y psicológicoP

Es decir, pues, que la Poesía es el Amor; el Amor es la Poesía. La mujer
con qúien el poeta habla en la Rima XXI es una encamación del Amor -es
el Amor. Siendo el Amor, también es la Poesía. La esencia y la materia se
juntan por la poesía. Así: "La poesía... eres tú".
Otra explicación es posible y satisface la paradoja. En un sentido, para
Bécquer, la poesía es el sentimiento, una parte intrínseca de la mujer. La
mujer es la encamación del sentimiento.

tes substancias.
Y O soy el invisibl~
anillo que sujeta
el mundo de la forma
al mundo de la idea.

El simbolismo del anillo es tradicional y sumamente claro: es el s~bolo:~
la unión. El puente, la conexión entre lo concreto y lo abstracto, ~ste. a
vez existe solamente en la mente del lector o del poeta, pero eso no lIDporta.
Su existencia es un hecho.
Una vez que se entiende esto no hay dificultad en com_prender por . qu_é
,
Becquer parece a lcanzar la expresión de emoción tan parecida· a¡ (y evocatl. , on'g1·nal , y hacerlo con tanta sutileza,. especia mente cuanva d e ) la emoc1on
h b
do se trata de los poemas amorosos. Al principio, por eJemplo, parece a er
una paradoja en la Rima XXI, pero no lo hay.
"¿ Qué es poesía?", dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
,
"¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía.. . eres tú".

Es bastante fácil clarificar lo que parece ser paradójico aquí. Hay, por
ejemplo, la eXplicación de Concha Zardoya:
En la Rima LXXXIII, el Amor, personificado, se identifica pluralmente con el rayo, la brisa, la lágrima, la flor, la rama, la ~lecha. .. La
inter y multivalencia de estos elementos ~~s llev~ a concluir que, p~ra
,
el Amor y la Poesía se identifican, siendo ambos el prmBecquer,

340

. . .O tro f oco existe,
. otra gran hermosura. "Poesia
' .. . eres tu'". ¿Por
qué? "Porque la poesía es el sentimiento y el sentimiento es la mujer". En el hombre, el sentimiento constituye un fenómeno accidental,
mientras en la mujer vive identificado con su organismo. 22

De lo que se ha dicho, debe ser evidente que para Bécquer la poesía
tiene su propia realida'.d y es una parte inescapable del mundo. También
se debe ver que él poetizó según un sistema filosófico de la poesía y la
creación poética que es sumamente personal, la organización del cual se
puede extraer de sus poemas. Parece poco posible que tal poeta, escribiendo en tal manera, hubiera sido influic\o por otro poeta que escribió en otro
lenguaje y cuyas obras Bécquer hubiera podido leer solamente por traducciones - traducciones no muy buenas, además. Puede que haya imágenes parecidas y "coincidencias temáticas" entre las rimas de Bécquer y die Lieder
de Reine, pero es probable que sean solamente "coincidencias" y no el resultado de una influencia directa o indirecta. Además, se debe tener en cuenta que hay ciertas imágenes comunes a toda la poesía de todas las épocas,
y las hay especialmente cuando se trata de "la poesía amorosa.
No diría yo que se ha comprobado aquí que la influencia de R eine no
existe en la poesía de Bécquer, pero dándose cuenta de la falta de pruebas
de tal influencia y también dándose cuenta del sistema creativo sumamente
individual y personal que tenía Bécquer, es obviamente peligroso insistir en
que tal influencia existe y aun la implicación de su existencia es irresponsable
hasta que se pruebe.
En fin, tal vez lo más notable es que, aun para los críticos e historiadores
de la literatura, crean en la influencia de Reine o no, la fascinación de la
11

ZARDOYA,

44.

" GuILLÉN, 132.

341

�poesía becqueriana no depende ni de la existencia de influencias ni del sistema de creación que tenía Bécquer. Depende del resultado de• la aplicación
de su modo de crear, el cual se puede notar solamente por el lector individualmente en su propia reacción sicológica, emocional o estética -lo cual hasta
hoy es imposible investigar.

BIBLIOGRAFÍA

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BÉCQUER, GusTAVO AD9LFO. Obras. Madrid, 1907.
BLECUA, JosÉ MANUEL. {Ed.). Poesía romántica. Zaragoza, 1956.
BRENAN, GERALD. The Literature of the Spanish People. New York, 1958.
Cossío, Joss MARÍA DE. Historia general de las literaturas hispánicas. Segundo volumen. Barcelona, 1958.
GmLLÉN, JORGE. Language and Poetry. (Lenguaje y Poesía, título español de la edición española). Cambridge, Massachusetts, 1961.
ÜRTAN, GRAHAM. "German Elements in Becquer's Rimas". Publications of the Modern Language Association of America. LXXII. New York, 1957.
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WARREN, L. A. Modern Spanish Literature, Vol. 11. London, 1929.
ZARDOYA, CoNCHA. Poesía española contemporánea. Madrid, 1961.

UNAMUNO Y EL LENGUAJE
JUAN ANTONIO AYALA
Colorado College

"Cierto que el pensamiento es el
lenguaje, y que el hombre piensa con
palabras y merced a ellas, piensa; pero hay veces en que la palabra no
es palabra viva, no es algo significativo, sino meramente la letra muerta
de sentimientos inexpresables. Es algo
así como eso que llaman un 'monstruo' los co¡npositores de música"
" La oquedad sonora" en De ~sto
y aquello, tomo IV ( M cditaciones soliloquios, diálogos y monodiál;gos.
Bellas Artes. Teatro y cine. Política y
Letras. Estilo), p . 4-75. Ed. Sudamericana. Buenos Aires, 1954.

UNo DE LOS PLANTEAMIENTOS más interesantes que presenta la obra de
Unamuno es el de la lengua Y el del estilo en sus mutuas relaciones en el
campo, de la expresi_ón Y de la vida. El Unamuno lingüista ha sido estudiado
desde angulos muy ~~eresantes en dos libros básicos por Carlos Blanco Agui~aga, Unamuno, te.orico del lenguaje y A. Jiménez Hemández, El tema de
a lengua en Unamuno.* Ambos estudios constituyen un intento de sistema-

* Sobre la lengua en Unamuno existen, entre otros, los siguientes estudios:
CAMPOS, AoosTHINO DE: "Unamuno y el castellano", La Nac1·o·n, Buenos
27-1-1935;
Aires,
GARCÍA BLANCO
" l de Unamuno y la Lengua española, Sa.
. , MANUEL.· D. on M 1gue
lamanca, Uruversidad, 1952 {Discurso en la inauguración del curso académico 1952
1953);
·
J1MÉN~z H~RNÁ~DEZ, ADoLFo: El tema de la lengua en Unamuno, D epartamento
de Estudios Hispárucos de la Universidad de Puerto Rico, 1952 (tesis);

342

343

�tización de todo aquello que se encuentra disperso a través de artículos Y de
libros, de publicaciones que, en muchos casos, permanecían olvidadas Y que
poco a poco, al publicarse, van presentando un panorama completo del ·pensamiento lingüístico y estilístico de Don Miguel. Es casi una tarea sobrehumana el intento de sistematizar cualquier aspecto de su obra; sin embargo,
podemos afirmar, uno de los aspectos positivos más reveladores de Unamuno
es su actitud e intención filológica: perennemente anda enredado en la lucha de la exactitud y la precisión expresiva; no es raro el hecho de que dedique artículos enteros o series de ellos a la ex_plicación, de_ una terminología
y de una concepción de la realidad aprehendida en terrrunos verbales, que
pudiera parecer ininteligible a sus contemporáneos; quizás, aunque, ~arezca
atrevida la afirmación en el fondo de su mundo aproblemado y agoruco, late básicamente la ludia del hombre por captar el lenguaje Y a través de él
, no se ha
la' esencia y la ' sustentación de la realidad en un mundo que aun
liberado de la creencia en la magia de la "nominación" y que aún cree que
poseyendo los nombres de las cosas posee y domina a las cosas mismas, hecho
que, por otra parte, muy bien pudiera resultar cierto y dar al traste con mu~
chas de las teorías de los objetivistás. Que la esencia de nuestro mundo está
constituida de palabras y que tal como hablamos actuamos, es algo que_ ~ún
no ha sido rebatido, no importa que tampoco haya sido probado pos1t1vamente. Creemos sinceramente que para abordar la realidad de Unamuno,
habría que crear previamente una auténtica filología unamuniana, una sistematización de sus principioo lingüísticos que abra la ruta a una comprensión más cabal de su complejo mundo ideológico y vital. Libros se han escrito y comentarios y artículos que pretendían, ni más ni menos, o e~licar
determinadas actitudes y problemas o criticar aspectos de su obra e ideología, y que no son nada más que proyecciones de conv~cciones personales Y
que acusan un total desconocimiento aun del vocabulano de Unamuno, tan
personal, pr&lt;¾:,omático y realista.
No vamos intentar en estas páginas sino una ligera , exploración de su
pensamiento lingüístico que se adelantó bastante a la aparición de teorías Y

a

Jdem: Miguel de Unamuno: Etica y Estética del lenguaje, Universidad de Salamanca, 1958 (tesis) ;
PASTOR, JosÉ_FRANCisco: "La generación del 98: su concepto del estilo", Die Neu-

ren Sprachen, 1930;
RosENBLAT, ANGEL: "Sarmiento y Unamuno ante el problema de la lengua", La
Naci6n, Buenos Aires, 2-IV-1944;
ScHOENEMANN, JuANA MARÍA: "Unamuno: La lengua y su proceso radical d e espíritu", Columna, V, núm. 45-50, Buenos Aires, 1941?
VALENTÍN GAMAZO-FERNÁNDEZ, FERNANDO: El estilo como filoso/la del lenguaje
im Unamuno, Universidad de Madrid, 1960 (tesis).

344

sistemas que dieron una nueva dirección a la ciencia del lenguaje. U:namuno, siempre alerta, recogió muchas de las ideas que andaban dispersas en el·
ambiente y que sólo necesitaban ser articuladas en un cuerpo organizado de
doctrinas. Muchas de las ideas lingüísticas y estilísticas de Unamuno, que
eri su tiempo fueron tenidas como salidas de tono, son hoy comúnmente aceptadas por casi todas las escuelas.
Educado dentro del positivismo y de las teorías físico-naturalistas sobre la
naturaleza del lengi.,aje, Unamuno muy pronto reacciona contra esa concepción naturalista y fisiológica de su tiempo para tomar anticipadamente la posición idealista enunciada por Humboldt y claramente aceptada por Croce en
su Estética y que consagraría definitivamente la Nueva Estilística. Veamos,
pues, cuál es su concepción de la lengua y del papel que ésta desempeña en
la expresión popular o literaria.
. Adelantándose a Ferdinand de Saussure, enuncia el concepto de la lengua como un sistema de signos de realidad histórica y social, en el que siempre está abierta la posibilidad del cambio; la dinámica constante de la lengua fue algo que .Unamuno vio como constitutivo esencial del castellano y
en ella finca, entusiasmado y profético, el porvenir del mismo. "Esa lengua
-afirma Antonio Tovar- era para él sangre del espíritu, flúida y cambiante, sin detenerse en casticismos ni academicismos. De un modo paradójico,
sentía a nuestra lengua a la vez inestable y movida, abierta a un futuro más
grandioso, y permanente y estable, seguro de que la fragmentación de lenguas en la otra España del otro lado del Atlántico, se ha de ver retardada
por la común cultura, por la imprenta y la escuela y los medios modernos
de comunicación".1
La inmediata consecuencia de esta actitud vital frente a la lengua -a la
que considera reflejo sustancial de la vida interior y de la vida históricase manifiesta en su insistencia machacona contra las normas estáticas de la
gramática y los preceptos académicos, convencionalmente respetados y hasta
cierto punto admirados en el ambiente intelectual de su tiempo. Unamuno
está en constante guardia y lucha contra el muerto academicismo del diccionario que en su estaticismo establece la. más injusta -y por qué no decirlo,
la más inútil- aduana lingüística solire la lengua y su natural robustecimiento. La lengua viva, que brota de la entraña misma del pueblo y que es
un padecer del alma pot asir y asirse al mundo, a su mundo, es lo que auténticamente le p:reocupa en todos sus escritos. "Todavía -dice- aunque quebrantada, manda por ahí demasiado cierta concepción estática del idioma;
contemplándosele por muchos, en su estado ofü¡:ial de hoy, sujeto a preceptos
1

A. TovAR, "Su lengua castellana", La Estafeta Literaria, sept. 12-26, 1964, p. 39.

345

�reglamentarios, y no en su proceso vital, no en la viva relación de su presente a su pasado, hasta el más remoto, único recurso de comprenderlo
y de llegar a sentirlo en su empuje al porvenir". 2
•
Para Unamuno no existe, en la viva realidad de la lengua, la taJante antinomia sincronía-diacronía que con tanto apasionamiento defendió de Saussure: la lengua actual sólo puede tener una explicación en cuanto es proceso histórico. El esquema de relaciones y de oposiciones que veía el lingüista ginebrino en ese ente que parece existir fuera de los individuos y. que
opera como una superestructura de la realidad separada de la. de los Sujetos
hablantes en Unamuno es la misma realidad del hablante, mseparable de
'
.
todos sus procesos vitales. Esta idea del vitalismo inherente a la lengua, inseparable del sujeto hablante, que no recalcó lo suficiente el mismo de Sa~ssu_r~,
muy pronto se abrió paso en las teorías lingüísticas del siglo XX; es s1gnif1cativo que al Curso del maestro ginebrino le siga inmediatamente la renovadora obra de Bally El lenguaje y la vida; los planteamientos psicolingüísticos
de la Nueva Estilístioa son, en el fondo, una nueva respuesta a los usos vitale!;
del lenguaje inseparables en el individuo. Es importante el hecho de que las
nuevas tendencias estructurales, a pesar de su carácter estrictamente técnico
y analítico, no hayan podido prescindir de este carácter vitalista de la lengua,
una de cuyas primeras enunciaciones e.s tá presente en la obra de Unamuno.
Según Hjelmslev, "el lenguaje -habla humana- es una abundancia inexhaustible de múltiples tesoros. El lenguaje es inseparable del hombre Y lo
acompaña en todas sus actividades. El lenguaje es el instrumento con el que
el hombre forma pensamientos y sentimientos, disposición de ánimo, deseo Y
acto el instrumento por medio del cual influye y es influido, el último
y más profundo fundamento de la sociedad humana. Pero es también el último,
el indispensable sostén del individuo humano, su refugio en los momentos de
tristeza cuando la mente lucha con 1&lt;1, existencia y el conflicto se resuelve
en el u'ionólogo del poeta y del pensador... Y el habla es la marca distintiva
de la personalidad, para bien y para el mal, la marca d~tintiva de la patria
y de la nación, la patente de la nobleza de la humanidad..." 3 • ,
•
•
A cada instante salta en la obra de Unamuno esta concepc1on v1tahsta
del lenguaje en textos de una claridad meridiana; de aquí, también, su incansable lucha contra lo estático y lo formal en las concepciones gramaticales de
su tiempo, su posición antiacadémica, sus despiadados ataques contra el di~cionario oficial y las normas de redacción de la gramática. Para él el lenguaJe
es historia y vida y sólo captando lo histórico como una perspectiva genética
• 'MIGUEL DE UNAMUNO, "Lengua española", La Estafeta Literaria, núm. cit., p. 6~.
• HJELMSLEV, Lours, Prolegomena to a theory of Language (translated by Franc1s
J. Whitfield), The University of Wisconsin Press, Madison, 1961, p. 3.

346

y lo vital inmediato puede captarse la verdad -o las múltiples verdades per-

sonales- de la lengua. "Lo importante -afirma- es damos clara cuenta
del habla en que encamamos nuestra ideación, hacérnosla consciente y reflexiva. . . Hay que hacerse la lengua estudiándola a ciencia y conciencia en
el pueblo que nos rodea, más que tomándola hecha, y a gramática y arte, en
los viejos escritores, reflexionando la que al natural nos brote, y no recitando
la que otros en sus libros depositaron".4
Otra de las geniales anticipaciones de Unamuno en tomo al lenguaje son
sus reflexiones sobre la relación entre éste y el pensamiento. De Saussure desde el principio se desinteresó de los contenidos lingüísticos centrando básicamente su atención en los asp·ectos formales y estructurales; puede decirse que
la ciencia lingüística moderna ha padecido, y padece en el presente, de este
defecto; de aquí que este problema, eminentemente lingüístico, haya derivado
hacia la .filosofía y psicología del lenguaje; en realidad no vemos por qué la
lingüística pura tenga que desentenderse totalmente de problema tan importante. Una idea tan fecunda como la del "pensamiento idiomático" o "forma
interior del lenguaje" de Vossler no ha sido lo suficientemente explorada por
los lingüistas; el conjunto idea-expresión o ·vivencia-lenguaje forma una unidad indisoluble, inseparable en cuanto tal; el pensamiento conforma al lenguaje y éste,' a su vez, condiciona el proceso del pensar y las ideaciones del
sujeto hablante, quien necesariamente ha aprehendido la realidad a través del
aprendizaje lingüístico, en una forma natural. "Claro está -dice Unamunoque un pensamiento individual, poderoso y fuerte, se hará su lengua siempre;
pero ¿ no cabrá que la lengua constituída ahogue en brote un pensar que
pudo luego ser poderoso?" 5 Encontramos en esta breve cita de Unamuno,
dos afirmaciones que implican una teoría anticipada sobre el binomio pensamiento-lenguaje: a) la influencia del pensamiento en la estructuración del
lenguaje y su poderosa acción sobre las formas lingüísticas y b) la acción
que el lenguaje, como estructura organizada y heredada, ejerce sobre el pensamiento, limitándolo e incluso opacándolo; en cierto sentido, nos encontramos aquí con la teoría de lo 'mentado' y lo 'evocado' que más tarde propondría la Nueva Estilística al tratar de penetrar en el mecanismo de la expresión
y de la comprensión.
Sin embargo, y esto es importante, Unamuno no era, en cuanto a lingüística,
un sistemático, como no lo fue en las disciplinas que cultivó, si nos atenemos
estrictamente a la semántica de esa palabra. Su sistema, mejor aún, su método, era intuitivo, sentido y de una personalidad incontestable, basado, no
• MIGUEL DE UNAMUNO, art. cit., p. 62.
• !bid., p. 63.

347

�~

obstante, en un conocimiento profundo de las principales corrientes lingüísticas de su tiempo.6
Unamuno sintió honda y vitalmente el hecho concreto de la lengua castellana y fue esta lengua una de sus mayores pasiones, una de esas pasiones
que él, íntimo y reservado en sus emociones personales, publicó y propagó a
los cuatro vientos con una constancia inigualada. Tres aspectos de la lengua,
defendidos permanentemente, destacan a través de toda su obra: la lengua
como fenómeno vital ( ya señalado más arriba), el castellano como lengua
de cultura, unificadora y símbolo de España, y la contiu.uidad y unidad de
nuestra lengua en la comunidad hispánica.
La abundancia de textos es riquísima y presentan éstos una continuidad
inalterable de principio a fin. Unamuno no fue hombre de muchas ideas, sino
más bien de profundas y permanentes ideas que casi no sufrieron alteración ·
ninguna en el transcurso de su vida. Una de esas ideas favoritas es la de la
vitalidad única de la lengua, de su lengua castellana, como expresión del
hombre-Unamuno y como instrumento de cultura; ·l a lengua para él era algo
tan vivo como el individuo que la usa o como el pueblo que se sirve de ella
para expresar lo mejor -y también lo peor- de sí mismo:

"Una lengua es el espacio espiritual de las almas de los que la hablan
más que sólo con los labios. En ella -una vez más- se siente se sueña
se piensa y hasta se quiere".ª
'
'
O en este otro:
"El lenguaje no le hacen sino los que lo deshacen cuando es menester.
La lengua, Para ser viva, ha de ser una creación continua. La ortología
es a la lengua lo que la ortodoxia es a la religión: Su muerte".9
Aún es más significativo otro texto de Unamuno que expresa ese sentido
vital de la lengua, expresión de la personalidad, del espíritu y que está presente, como elemento regulador, en todas las actividades humanas:
" La lengua la llevamos en lo más íntimo y lo más profundo del espíritu. Una de mis metáforas favoritas, una de las que más prodigo, es
la de que la lengua es la sangre del espíritu. Pensamos con palabras,
esto es evidente; no pensamos en álgebra, con fórmulas. Pero creo aún
más, y es que con palabras también sentimos. Una lengua lleva consigo,
no ya una manera especial de concebir la realidad, sino hasta una manera de sentirla". 1º

"¡ Ande el movimiento! Tal debe ser nuestra empresa y divisa en

cuestión de lenguaje. que no es algo muerto, sino vivo y muy vivo sobre
todo merced a la lengua hablada en el pueblo que hace estrumpir el
cincho del idioma escrito literario. . ." 1
Insinúa Unamuno en este texto una idea básica que habría de desarrollar
a través de toda su concepción del lenguaje: la preeminencia de la lengua
hablada sobre la lengua escrita, de la lengua del pueblo sobre la de los
eruditos, de lo oral sobre lo convencionalmente fijado por la escritura y, de
aquí, saca también sus argumentos -acerados, sinceros, \impios- contra toda
imposición normativa de la Academia sobre la vida del lenguaje. Como puede
verse en el teKto siguiente, Unamuno conocía muy bien la concepción lingüística de Humboldt, de la lengua como una creación y de la forma interior
del lenguaje, tan fecunda en las modernas concepciones lingüísticas:
• Véase su artículo "El siglo en España, la lingüística", Madrid, 14-II-1901 ; Obras
completas, vol. VI; La raza y la lengua, p. 491, así como su Vida del romance castellano en el mismo volumen, p. 961 y ss. y las Notas marginales a Menéndez Pida/,
p. 1023.
1
"Escarceos lingüísticos. A propósito de los dobletes" en La Vida Literaria, Madrid, 6 y l 1-V-1899 y en Obras completas, vol. VI, p. 465.

348

Unamuno, aún avanza más en esta concepción de la lengua; además de
ser ésta expresión de la vida, de la vida misma, la lengua es la catalizadora y
condicionadora máxima de la personalidad, del ser, del sentimiento, de las
costumbres e incluso de la historia. He aquí un texto harto significativo:
ªEl hombre piensa con palabras, el lenguaje ha nacido con la razón,
Y hasta la ha hec:ho, y como es el lenguaje producto social o colectivo,
producto social es la razón también. Y de aquí que el estudio científico
del lenguaje sea el mejor camino para investigar lo que se llamaba en
un tiempo la generación de los conocimientos humanos".11
8

"Por el son a la visión" en Universitas, Enciclopedia de iniciaci6n cultural, Barcelona, 1943, tomo XVI, pp. 223-227, incluido en Obras completas, vol. VI, p. 719.
• "Cuervo y la Gramática" en La Nación, Buenos Aires, 23-X-1919 y en Obras completas, vol. VI, p. 914.
"Pequeñeces lingüísticas" en La Nación, Buenos Aires, 15-VI-1910, incluido en
Obras completas, vol. VI, p. 543. Cfr. Rosario de sonetos líricos, 1911, núm. LXVII
y "De nuevo la raza" en El Pueblo Gallego, Heraldo de Aragón 12-X-1933, Obras
completas, vol. VI, p. 944.
u "El siglo en España. La lingüística" en Alrededor del Mundo Madrid, 14-II1901, en Obras completas, vol. VI, p. 492.
'
lJ)

349

I

�Otro texto orientado en el mismo sentido es el siguiente:

patriotismo -patriotismo lingüístico, como él mismo no se cansó de repetirlo llevó a defender con apasionamiento, terquedad y .f32ones de peso la
preeminencia del castellano sobre las demás hablas peninsulares. En su discurso en los Juegos Florales de Bilbao el 26 de agosto de 1901, frente al
escándalo y los ataques de sus paisanos, consciente de la ola de indignación
que iba a provocar, no tiene ningún empacho en afirmar refiriéndose al
vascuence:

"La figura del mundo nos la dio la palabra; la ~is!ón s~lió del son.
El habla nos enseña a ver. Nombrar una cosa es definir su idea, marcar
su contorno. Porque idea quiere decir en su rigor etimológico visió~"·ª
"Hay que tener muy en cuenta -afirma en otro luga~- ~ue se ~zensa
con palabras, 0 mejor, que se piensa palabras y que solo piensa bien el
19
·
''d
que se expresa bien, que nadie tiene
mas
z eas que palb
a ras" •

Pero en la lengua, según Unamuno, hay algo más que condicio~a~iento
del pensamiento y mutua relación entre ambos. La lengua es depos1_to del
sentimiento y de la emoción, porque esto -según Unamuno-- el sen~r o el
sentir-se es la auténtica vida y sólo el lenguaje puede expresar este upo de
vivencias integrales y, al mismo tiempo, es la palabra y la lengua el gr~ elemento de relación y de aglutinación entre los elementos de la sociedad
histórica:
"Lo que importa es la palabra íntima, la palabra de. comprensión. Y
com-prenderse, prenderse o tomarse mutua y conjuntamente, es convivir. No hay unidad más viva que la de la convivencia".14

Y añade en otro lugar:
"La lengua es, en efecto, la raza del espíritu. Si de ella y de cuanto
ella depende y brota se prescinde, no tiene sentido alguno lo de raza
latina, pongo por caso, dado que la tal raza latina lo es tan sólo histórica, no fisiológica. La lengua; sedimento vivo de la labor de la historia;
tradición viva del pueblo; concentrado depósito, a presión de atmósferas seculares, de los trabajos del espíritu; la lengua es la base de la
continuidad, en espacio y tiempo, de los pueblos, y es, a la vez, el alma
de su alma". 15
'

Los textos de Unamuno sobre la lengua castellana como una lengua de
cultura, símbolo de la unidad española, son abundantísimos y terminantes. Su
"Por el son a la visión", loe. cit.
"Acrece, replanta y da valor'' en El Sol, Madrid, 12-VI-1932 Y en Obras completas, vol. VI, p. 664.
14
"Sobre el Parlamento o Palabramento" en El Sol, Madrid, 22 agosto 1931 Y en
Obras completas, vol. VI, p. 656.
,. "The English-speaking Folk" en La Vida Literaria, Madrid, ll-III-1899, y en
Obras completas, vol. VI, p. 730.
11
1

,,,.

"Tenemos que olvidarlo e irrumpir en el castellano, contribuyendo a
hacer de él, como de núcleo germinal, el español o hispanoamericano,
sin admitir monopolios casticistas, que no es un idioma feudo de heredad . . . Enterrémosle santamente, con dignos funerales, embalsamado en
ciencia. .. La vida ante todo, la vida concreta; y la vida nos trae la
pérdida del vascuence".16

Y en otro lugar y sobre el mismo tema:
"En el aspecto práctico, cada día que pasa me confirmo más en lo
que expuse, en medio de protestas de desaconsejados y prevenidos, hace
ya cinco años en este mismo Bilbao, y es que el vascuence desaparece
rápidamente y, además, que a nosotros los vascos nos conviene que
desaparezca. Para la moderna lucha por la cultura necesitamos una lengua de cultura, y el eusquera no lo es".17

Al enfrentarse así a un problema lingüístico real, Unamuno expresa su universalidad incorruptible de español, y nada mejor que la lengua como campo
de batalla contra los regionalismos que lo sacaban de quicio. Si en una ocasión
había: afirmado: "cada lengua es la más perfecta para el pueblo que la habla,
como para cada uno el más perfecto pelleja: es el suyo propio, el que con él
se ha hecho",18 sin embargo, esto no le impide sostener permanentemente,
frente a lo dialectal y regionalista, la primacía de la raza espiritual, de la
unidad española en la lengua y la conquista de la expresividad común y, por
tanto, del pensamiento unido en torno al gran hecho de una lengua de
cultura: "Hay que alejar de esa fiesta -afirma refiriéndose al 12 de octubretodo imperialismo qµe no sea el de la raza espiritual encarnada en el lengua-

•

350

" Discurso en los Juegos Florales celebrados en Bilbao el día 26 de agosto de 1901
en Obras completas, vol. VI, p. 326 y ss.
17
"Más sobre la lengua vasca" en La Nación, Buenos Aires, 26-X-1907, Obras completas, vol. VI, p. 355.
18
"El Siglo en España. La lingüística", loe. cit.

351

�je".19 Es más, hay un momento en que indignado por el _disc~so pronuncia¿o
por el alcalde de Barcelona ante el Rey en catalán, escnbe v10lento Y apasionado un artículo que titula sabia y políticamente "Su Majestad la Lengua
Española", majestad frente a aquella otra minúscula que accede a las solicitaciones del regionalismo y del separatismo:
"¿ Lengua nacional? -se pregunta-. En España no hay más que una,
y es la lengua española o castellana. ¿L engua nacional el catalán? ¿De
qué nación? ¿De la española o de la catalana? No; la única lengua nacional de España es la lengua española; la única lengua, lengua íntegramente española y además, lengua internacional, lengua mundial". ..
"En esta cuestión de la lengua nacional hay que ser inflexibles". .. "A
esta boran lenaua
internacional y mundial, aí la lengua española, la única
b
.
lengua nacional de España, convergen los pueblos desparramados por
el mundo todo; a ella convergerá el catalán. Es nuestro más precioso
tesoro común"/º

Este patriotismo lingüístico de Unamuno tiene su base en una radical concepción de la historia de la lengua española como elemento centípreto que
centró todas las actividades diferenciadas en el proceso de la formación &lt;le
la nacionalidad española. Sería muy interesante seguir, paso a paso, en la
obra de Unamuno, su pensamiento original y ver cómo en su concepción histórica el castellano, al dominar a las demás hablas regionales, vitaliza e incorpora a todos los elementos peninsulares en un espíritu común. P~ra él
"todo idioma -idioma quiere decir propiedad- y todo dialecto -dialecto
quiere decir lengua conversacional, coloquial- lleva en sí la expresión de
siglos de historia, una lógica, una estética, una ética y hasta una religión
propias, que son idiomáticas y dialectales, conversacionales, coloquiales".21
y porque quería una España viva, viviente y acendrada, quería para ella la
unidad inquebrantable del idioma vivo en que se expresase universal y definitivamente. Por eso insiste tantas veces en la universalidad del español&gt; portador
de cultura, en el español vivo, coloquial, ricamente diferenciado en las diferentes áreas geográficas; es singular a este respecto su coincidencia con el
pensamiento de Pérez Galdós, otro español integral que supo lo que eran las
victorias de una lengua viva. "Una de las dificultades -afirmaba Galdós"De nuevo la Raza" en Obras aompletas, vol. VI, p. 947, art¡Ículo publicado simultáneamente en varios periódicos de provincias de España el 12-X-1933.
"' "Su Majestad la lengua española", en Faro, Madrid, 1-XI-1908, incluido en
Obras completas, vol. VI, p. 534.
21
"Por el son a la visión", loe. cit.
1•

352

con qu: tropieza 1~ n?vela .en España consiste en lo poco hecho y trabajado
que está el lenguaJe hterano para reproducir los matices de la conversación
corriente. Oradores y poetas lo sostienen en sus antiguos moldes académicos
~efendiéndol~ ~e los esfuerzos que hace la conversación para apoderarse d~
el; el terco regimen aduanero de los cultos le priva de flexibilidad. Por otra
part:, la Prensa, co?, ra~as e~cepciones, no se esmera en dar al lenguaje
comente la acentuac1on literana, y de estas rancias antipatías entre la retórica
Y. la co~versación, entre la Academia y el periódico, resultan infranqueables
diferencias ent~~ la manera de escribir y la manera de hablar, diferencias que
so~ desesperac10n y escollo del novelista".22 Y Unamuno, paralelamente,
afurna:
"Lo he escrito ya muchas veces, pero aún he de escribirlo muchas
más; una de las cosas que tenemos que hacernos en España para poder
entrar d~ !lena en_ la, c~ltu~a. de los pueblos nuevos es el lenguaje. Hay
que movi~zz~~ la hzeratica rigidez del viejo romance castellano; hay que
darl~ flexzbtlz_~ad y mayor riqueza, hay que aprovechar sus energías pot~ncz~les haczendolas actuales; hay que poner en juego su poder de derivación Y asimilación, por ridículas preocupaciones de contenido (sic)".24

Su actitud ante la diversidad del español americano y el peligro de desintegración que pudiera presentar la lengua en esta parte del Atlántico está
también ~ien cl~ra: En primer lugar Unamuno siempre creyó que la lengua,
con sus diferenciaciones nacionales y regionales, era el vínculo y la expresión
de la r~a Y,que España y América formaban una supemacionalidad espiritua!, -~as alla de las fronteras y los parroquialismos. . América ocupa un lugar
defimtivo en la o~r~ de ~~am~o y hacia ella dirigió muchas de sus inquietudes Y, ~e su~, predicas mmonanas. 25 Sin prejuicios de pureza peninsular vio
en ~en~~ ( aquella España mayor" 26 ) un futuro abierto a la expansión y
consolidac1on del castellano, dentro de la unidad lingüística más sólida, sin
hacer caso a los profetas d e la desintegración lingüística:
"Y ~í, l~ raza -afirma-. En América desarrollará la española, la
raza hzstorzca, la que tiene por sangre la lengua, potencialidades que
"' BENITO PÉREz GALDÓs, Pról. a El sabor de la tierruca de J. M Pe d
"' "L p
11
.
. re a.
a rensa Y e enguaJe" en Las Noticias, Barcelona, 10-V-1899 y en Obras
completas, vol. VI, p. 466.
'
.. A este respecto, cfr. MANUEL GARCIA
' BLANco, A mérica y Unamuno, Gredos,
Madrid, 1964.
,. "Sobre el dialecto criollo argentino y otras cosas" en El Liberal, Madrid, 29-VI1920 y en Obras completas, vol. VI, p. 925.

353
e H-23

�aq~í se ajan y languidecen atrofiadas a falta de uso. Y allí, a la vez, se
enriquecerá y se complejizará nuestra habla, flexibilizando sus rígidos
contornos. En tan vastos y variados dominios se cumplirá una dif erenciación mayor de nuestra raza histórica, y la lengua integrará las dif erencias así logradas''.t7 Y en el mismo artículo, termina así: " Hay que
fraguar la gran lengua española o hispanoamericana, amigo Maeztu,
para poder cantar en ella cuanto usted desea se cante; la flor de. la
cultura industrial y el goce de vivir libre de la gleba,1 hay que fraguarla
para forjar con ella, luego, la letra a que acompañe como canto el
fragor de las máquinas".18

Uno de los aspectos de la lengua castellana en América que con más
apasionamiento defendió Unamuno fue el de la unidad de la misma, sin
aceptar en ningún momento los pronósticos de los que creían que pudiera
suceder en América con el español lo mismo que sucedió en la Romanía con
el latín. Contra el parecer de Cuervo, Abeille, Pellegrini y otros, invadidos
por un pesimismo histórico hasta cierto punto explicable, él siempre sostuvo
que en la diversidad estaba precisamente la fuente de la unidad:
"Indudable -afirmaba ya en 1903- es que la lengua española, como toda lengua y todo lo vivo, está sujeta a proceso evolutivo,
pero no debe olvidarse que la evolución abarca a los procesos mismos
evolutivos. Quiero decir con esto que si bien es indudable que las cosas
cambian según la ley, la ley según cambian las cosas está a su vez
sujeta a cambio y que así como hay ley del cambio hay cambio de la
ley del cambio . .. Es cosa sabida que el progreso de la civilización ha
traído una más estrecha relación entre los pueblos que viven a largas
distancias y entre las generaciones a las que separa el tiempo. Las relaciones mercantiles y de todo género hacen que cada vez se comuniquen más entre sí los diversos pueblos, y entre ellos los de lenguaje español, y la difusión del conocimiento de la leétura y la impr.enta so~re
todo, hace q,u e cada vez hayd más geJ1,tes que se comunican con sus antepasados. Lo indicado basta para que se me entienda bien si afirmo
que por mucho que se cumpla la diferenciación lingüística o dialectal
29
de hoy en adelante, la integración irá de par''.
" "El pueblo que habla español" en El Sol, Buenos Aires, 16-XI-1899 Y en Obras
completas, vol. VI, p. 826.
28
lbid., p. 827.
,. "Sobre el criollismo (A guisa de prólogo)" en Estudios, Buenos Aires, enero-julio,
1903 y en Obras completas, vol. VI, p. 831.

354

Manuel García Blanco ha señalado, acertadamente, el entusiasmo con que
Unamuno acogió siempre a los grandes escritores americanos a través de cuya lengua se transparentaba ese ideal de la raza espiritual y de la comunidad
lingüística que constituye una de las piedras clave de su pensamiento. Este
entusiasmo lo mostró especialmente hacia Sarmiento y José Martí, entre
otros. "Conocido es el entusiasmo -dice García Blanco- que siempre proclamó Unamuno por un escritor americano como el argentino Sarmiento, para él uno de los más castizos escritores de lengua castellana del pasado siglo, y cómo saliendo al paso de los que le reprochaban sus ataques a España, a la que anunció al llegar a Madrid que se disponía a hacerlle el proceso
de su responsabilidad histórica, se fijó más en el hermoso castellano en que
escribía sus catilinarias, en las que se expresaba como un español nacido a
este borde del Atlántico". 80
Como el mismo García Blanco también señala, Unamuno sintió la comunidad lingüística como un concepto superior a la comunidad étnica y así es
como él concibe la unidad de la lengua aun dentro de la más rica diversidad.
Por eso es que cuando contempla al español, no puede contener su entusiasmo y aplaude todas las magníficas manifestaciones de la lengua:
"Por mi parte declaro que siento cada vez mayor fanatismo por la
lengua en que hablo, escribo, pienso y siento. Soy español, locamente,
español; pero no me hiere ningún ataque dirigido a España cuando ha
sido pensado y escrito en lengua española. . . Hablen mal de. España
mientras lo hagan en español. Y en español quiere decir en la lengua
hispánica, hoy patrimonio de una veintena de naciones, y a cuya vida
contribuyen todas sin monopolio de ninguna de ellas. Es la lengua que
compartirá un día con la inglesa el predominio mundial... Pero a ellas
ha de ayudar nuestra comprensión de que van ligados a la lengua común los sendos patriotismos de las naciones de lengua hispánica". 31

Aún mucho más explícito y terminante es el siguiente texto:
"No hay, pues, en la América española tales idiomas nacionales como cosa distinta del castellano. Castellano son, como es castellano lo
q,ue se habla en Andalucía y en Aragón y en casi toda España. Ahora
que cada cual le da su acento y su tono". 32
.. MANUEL GARCÍA BLANCO, prólogo al vol. VI de Obras completas de Miguel de
Unamuno, Afrodisio Aguado, Madrid, 1958, p. 60.
31
"Lengua y patria" en Mercurio, New Orleans, septiembre de 1911 y en Obras
completas, vol. VI, p. 868.
32
"El idioma nacional" en La Nación, Buenos Aires, 1-111-1908 y en Obras completas, vol. VI, p. 850.

355

�Al ver en esta perspectiva la unidad de la lengua y su futuro en todos
los países de habla hispánica, Unamuno llegó a crear el nuevo concepto de
lo que él llama "sobrecastellano", una lengua "en constante evolución, gra33
cias justamente a la colaboración de sus hablantes de todo origen y latitud".
Terminamos estos breves apuntes sobre Unamuno y la lengua con un texto que creemos fundamental para la comprensión de su filosofía del lenguaje y que, además, nos expone en forma completa su actitud ante la lengua, instrumento de su vida y de su acción:
"Un idioma - 'idioma', originariamente, quiere decir propiedad-,
un idioma de habla es una raíz, más que depósito, de tradiciones, y lleva e,n sí una vmon y una audición del universo mundq, una concepción de la vida y del destino humano, un arte, una filosofía, y hasta
una religión. No sólo se imagina, sino que se. piensa, se sueña Y' se
siente en un idioma de habla popular. Cuando el Evangelio dice que
el Verbo, la Palabra, lo hizo todo, que en él estaba la vida y que la
vida era luz de los hombres, e.,cpresa la concepción -mejor conceptuación- histórica de la historia. Las ideas brotan de las palabras, que
no éstas de aquéllas. Idea quiere decir, en su sentido original y originario, visión. Y palabra, 'parábola', es curva de son que va en soplo, en
espíritu. Y cuando se respiran visiones, cuando se les da vida espiritual,
es con palabras. Bien dice la teología católica romana que el Espíritu
Santo procede del Padre y del Verbo. La visión, el ideal del universo,
surge para cada pueblo en su idioma verbal. En metáforas, estibadas
a peso de siglos, hechas ya expresiones inmediatas y espontáneas, está
la raigambre de la filosofía de cada pueblo. Hasta nuestra concepción
de Dios, del Sumo Creador, que creamos a nuestra imagen y semejanza sus criaturas y creadores, la pensamos, la soñamos más bien, en nuestra habla. Y por algo se dice: 'Santificado sea el Tu nombre'. Su nombre, que es, en nuestro espíritu, su esencia, sea cual fuere su existencia".34

The Colorado College
Colorado Springs, Colo.

11 MANUEL GARCÍA BLANCO, loe. cit., p. 61.
,. "Comunidad de la lengua hispánica" en conferencia radiada a América en 1935
e incluída en el libro Diez maestros, Buenos Aires, 1935. pp. 23-39 y en Obras completas, vol. VI, p. 951.

356

Sección Tercera
HISTORIA

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Al ver en esta perspectiva la unidad de la lengua y su futuro en todos
los países de habla hispánica, Unamuno llegó a crear el nuevo concepto de
lo que él llama "sobrecastellano", una lengua "en constante evolución, gracias justamente a la colaboración de sus hablantes de todo origen y latitud" .33
Terminamos estos breves apuntes sobre Unamuno y la lengua con un texto que creemos fundamental para la comprensión de su filosofía del lenguaje y que, además, nos expone en forma completa su actitud ante la lengua, instrumento de su vida y de su acción:
"Un idioma -'idioma', originariamente, quiere decir propiedad- ,
un idioma de habla es una raíz, más que depósito, de tradiciones, y lleva eµ sí una vi#ón y una audición del universo mundq, una concepción de la vida y del destino humano, un arte, una filosofía, y hasta
una religión. No sólo se imagina, sino que se. piensa, se sueña y se
siente en un idioma de habla popular. Cuando el Evangelio dice que
el Verbo, la Palabra, lo hizo todo, que en él estaba la vida y que la
vida era luz de los hombres, expresa la concepción -mejor conceptuación- histórica de la historia. Las ideas brotan de las palabras, que
no éstas de aquéllas. Idea quiere decir, en su sentido original y originario, visión. Y palabra, 'parábola', es curva de son que va en soplo, en
espíritu. Y cuando se respiran visiones, cuando se les da vida espiritual,
es con palabras. Bien dice la teología católica romana que el Espíritu
Santo procede del Padre y del Verbo. La visi6n, el ideal del universo,
surge para cada ptleblo en su idioma verbal. En metáforas, estibadas
a peso de siglos, hechas ya expresiones inmediatas y espontáneas, está
la raigambre de la filosofía de cada pueblo. Hasta nuestra concepción
de Dios, del Sumo Creador, que creamos a nuestra imagen y semejanza sus criaturas y creadores, la pensamos, la soñamos más bien, en nuestra habla. Y por algo se dice: 'Santificado sea el Tu nombre'. Su nombre, que es, en nuestro espíritu, su esencia, sea cual fuere su existencia". 84

The Colorado College
Colorado Springs, Colo.

loe. cit., p. 61.
.. "Comunidad de la lengua hispánica" en conferencia radiada a América en 1935
e inchúda en eJ libro Diez maestros, Buenos Aires, 1935. pp. 23-39 y en Obras completas, vol. VI, p. 951.
.. :MANUEL GARCÍA BLANCO,

356

Sección Tercera

HISTORIA

�EL MUNICIPIO DE LOS RAMO ES, NUEVO LEó
ISRAEL

CAvAZos

Universidad de

GARZA

uevo León

TooAS LAS CITAS HISTÓRICAS referentes al origen de la villa de los Ramones, coinciden en señalar como su fundador a don Plácido Rodríguez Vaca,
situando el hecho en el último tercio del siglo XVIII, sin precisar el año.
Fue, efectivamente, don Plácido el fundador del 1ugar, pero existen referencias a sucesos de cien o más años anteriores, y que hasta ahora no han
sido comentados.
El Jugar en que actualmente se halla la cabecera municipal de los Ramones, forma parte de lo que constituyó la primitiva merced de tierras otorgada a favor del alférez José Ochoa de Elejalde. Esta merced comprendía tres
caballerías de tierra y un sitio de ganado mayor, con saca de agua, " ... abajo de la punta de la sierra de Papagayos, de la otra banda del río de la Pesquería ..."; lindando por el sur con el camino de Monterrey a la villa de Cerralvo. Fue autorizada por el gobemador don Agustín de Echeverz y Subiza,
marqués de San Miguel de Aguayo, el 27 de agosto de 1687.1
No hay constancias de que estas tierras hayan sido pobladas por Ochoa de
Elejalde, y sólo se sabe que, a la muerte de éste, en 1708, pasaron a ser de
doña Teresa de Medina Cortés, su viuda, a quien correspondieron en sucesión como bienes dotales. Y fue ella quien, el 3 de abril de 1709, vendió en
180 pesos al alférez Marcos Flores, vecino del real de San Pedro de Boca de
Leones. La escritura pasó ante el sargento mayor Pedro Guajardo, alcalde
ordinario de Monterrey. 2
' MS. Testimonio de la merced en la demanda de Doña Antonia Sánchez de la
:Barrera contra José López de Jaén. Archivo Municipal de Monterrey, Civi, Vol. 74,
Exp. 4.
• MS. Escritura en Archivo Municipal de Monterrey, Protocolos, Vol. 9, Fol. 147 v.,
No. 41.

359

�Los Rodríguez Vaca

cía", hizo puentes, estableció rancho y se apropió, en fin, de las tierras; por
lo que pidió ser amparada.
López de Jaén era colindante en la frontera de las Tablas y poblador desde nueve años atrás; poseyendo, además, demasías desde el paso de Santa Fe
hasta el paso Hondo.

Tampoco hay noticias de que el a!Iérez Marcos de Treviño haya logrado
poblar. A su muerte, el capitán Diego de Hinojosa, vecino de Cerralvo, se
mostró vivamente interesado en adquirir estas tierras. Entró en tratos al respecto con doña María Rosa Gutiérrez, 1a viuda, y hasta alcanzó a entregarle
a cuenta 117 pesos; pero pasaron ocho años sin que volviera a entregarle
cantidad alguna. Doña Rosa, entonces, decidió venderlas en 200 pesos al
capitán Juan Rodríguez Vaca, vecino de Cadereyta, con el compromiso de
que éste reintegrara a Hinojosa lo que le tenía dado.
Esta nueva escritura fue firmada en Boca de Leones el 4 de julio de 1739,
ante Pedro González de Paredes, cabo comandante de los soldados de dicho
real y teniente de alcalde mayor, por ausencia del propietario don Alonso Ignacio de Aragón y Avollado. 3
Para entonces se trataba ya de mayor extensión, puesto que,, además de
las tres caballerías y un sitio, en documentos de la época se mencionan otro
sitio de ganado mayor y uno de menor, " ... abajo del cerro, en el paso del
Becerro".
Juan Rodríguez Vaca "Jas pobló con sus ganados y caballada" y a su
muerte, acaecida hacia 1745, Antonia Sánchez de la Barrera, su viuda, continuó pastando en el1as sus ganados y arrendándolas.
En uoa información antigua, existente en el Archivo Municipal de Monterrey, hemos encontrado una declaración hecha en San Juan del Río, Querétaro, el 27 de junio de 1705, en la que Juan Rodríguez Vaca manifiesta
ser "de setenta años, español, vecino de este pueblo, quien lleva a comer las
ovejas de la hacienda de don Francisco de la Peña que entran al reino (de
Le6n) desde hace cuarenta años". Por su edad, sin embargo, pudiera tratarse del padre. 4

En la aclaración de linderos hecha en este pleito, figura el célebre y pintoresco don Antonio Ladrón de Guevara, quien ostentaba el largo y pomposo
título de sargento mayor de las fronteras y conquistas del Nuevo Reino de
León y juez comisario por el Juzgado Privativo de Tierras y Aguas Baldias
y Realengas.
Ladrón de Guevara (y de otras cosas) certifica que conoce a López de
Jaén desde hace catorce años; y que siempre ha estado pronto "con sus armas y caballos y municione~ de boca y guerra". Expresa también que "con sus
deudos ha mantenido el pueblo, donde han combatido los indios, matando y
quemando pueblos... y haciendo cautivos que rescataron luego José y Pedro
López de Jaén ... a su costa .. y los echaron, y poblaron en la Punta, permitiendo el libre tránsito. Y asimismo me consta que el capitán José Lóp•ez de
Jaén tiene todo el cuerpo pasado a flechazos que le han dado en funciones; y
que él y sus hermanos han tenido a su cargo el mando político y militar de esta
frontera ... , por ser de probada conducta, valor y circunstancias, dignos de
que se les honre ..."
Con ínfulas de una autoridad de que carecía, Ladrón de Guevara metió
a López de Jaén en posesión de estas tierras, y concluye su ]arga certificación requiriendo a las justicias " . ..para que no se le inquiete en sus linderos, por convenir a la población. . . y que se mantenga como hombre tan
experimentado"; bajo pena de un mil pesos y multa de doscientos; los primeros por su real título y los segundos por despacho auxiliatorio; más privación de oficio y otros doscientos pesos, por comisión del gobemador. 5

Dificultades

Don Plácido

Muerto Rodríguez Vaca, se ve su familia en serias dificultades. En 1745,
doña Antonia promueve demanda contra José López de Jaén, vecino de las
Tablas, quien abusando del arrendamiento y sin pagarle, "como antes lo ha-

Uno de los hijos mayores de don Juan, don Francisco Plácido Rodríguez
Va~ intervino con gran decisión en el pleito. Independientemente de todas
las informaciones testimoniales, documentos, etc., es tradición en el pueblo
que, aparejando su recua y aviándola lo mejor posible, y provisto de unas cuantas talegas de pesos, emprendió viaje a México, en busca de un fallo favorable.
Y lo consiguió, porque en el expediente del litigio obseivamos que López de

• Demanda, citada en la nota 1.
• MS. Declaración, en lnformaci6n levantada a petición del capitán Luis García de
Pruneda, vecino del valle del Pilón, en el Nueuo Reino de Le6n, sobre perjuicios
que le ocasionan. . . en sitios que fueron del capitán Luis de Zúñiga. Archivo Municipal de Monterrey, Protocolos, Vol. VIII, No. 114, Fol. 383 v.

360

• Demanda, citada en la nota 1.

361

�Jaén acabó por reconocer la propiedad y aún el haber sido arrendatario sin
más titulo que el que le dieron los pastores y Ladrón de Guevam.
El gobernador Pedro de Barrio, en auto de 25 de enero de 1746, ordenó
librarse amparo para lo.s herederos de doña Antonia y de despojo para López
de Jaén; declarando, además, que Ladrón de Guevara tenía comisión muy
distinta Librado el amparo, se ordenó por otra parte al alcalde de Cadereyta, Pedro Regalado de Escamilla, notificarlo a López de Jaén, para que dentro de nueve días dejara libres las tierras. As1 lo hizo el alcalde el 31 de enero,
en el paso del Becerro, procediendo en seguida a dar posesión a don Plácido,
a quien, conforme a la práctica legal antiquísima, " .. Jo paseó, regó la tierra
y arrancó hierbas"; reconociéndose como suyas " .. . desde la punta del ce-rro, río abajo, hasta llegar al lindero de los Hinojosas, al paso Hondo; y al
norte hasta los linderos de los Guajardos".6
De todo ello se deduce, primero, que José López de Jaén, aunque ilícitamente, alcanzó a establecer rancho; segundo, que doña Antonia Sánchez de
la Barrera murió en 1745, sin ver concluido el pleito; y tercero que don
Francisco Plácido Rodríguez tomó a su cargo el litigio y rescató las tierras,
de las cuales, indudablemente por ello o por convenio con los demás herederos, quedó constituido, sin oposición de éstos, en suc~r.
Don Francisco Plácido era, para entonces, casado. Había contraído primeras nupcias en la parroquia de Cadereyta el 26 de noviembre de 1743,
con doña Margarita de los Ríos. Es indudable que este litigio haya dado origen al establecimiento del rancho en forma definitiva, hecho que podemos
situar entre 1746 y 1750.
San José del Capadero

Poblado el rancho, observamos que es llamado San José del Capadero. Y
su dueño logra ensanchar la propiedad con Ja adquisición de diez sitios
de ganado mayor y menor, llamados Charco de la Vaca y Cerrito Colorado,
o comúnmente de las Tablas, en jurisdicción de Cerralvo, por compra hecha a los herederos del general Luis García de Pruneda.
Fue la de don Plácido una familia numerosa. De su matrimonio con doña
Margarita nacieron nueve hijos. Casado por segunda vez con doña ManueJa Leal de León, originaria también de Cadereyta, hubieron una sola lrija; y
de su tercer matrimonio con doña Ana María Rodríguez de Montemayor,
del valle del Huajuc.o, nacieron ocho hijos; de suerte que fueron en total
dieciocho, tres de los cuales murieron en edad pueril.
• Ibid.

362

Para conocer más a fondo la familia así como el estado del rancho, nos
queda un documento sumamente valioso, el testamento del fundador. Sintiéndose enfermo, lo otorga el 25 de octubre de, 1787, a fin de disponer sus
cosas temporales y eternas.7
Entre sus bienes, además de los ya mencionados, figura una casita de
adobe, en Cadereyta, y además dos pedazos de labor., uno en el Cercado y
otro en los Rodríguez, del valle del Huajuco, donde tenía molino de caña.
Al iniciar don Plácido, con su primer matrimonio, la formación de su fa.
milia, sólo tenía trescientas cabras, dos atajos de yeguas, diez caballos, diez
vacas y su ajuar de montar. Doña Margarita, su mujer, había llevado en dote un colchón, dos sábanas, dos almohadas, una caja, un metate, una yegua,
cinco cabras y cinco ovejas.
Como buen cristiano, dispone en su testamento se digan cien mi.sas por su
ánima en el Altar del Perdón, de la catedral de México. Deja cien cabras y
cien ovejas de vientre para que, con su renta, se le digan misas en Cerralvo;
más ciento cincuenta cabras para misas a las Benditas. Animas. Para la fiesta anual al Patriarca Señor San José, patrono del valle, deja cincuenta cabras,
al cuidado del bachiller Juan José de la Gana; y pide, finalmente, ser sepultado en la parroquia de Cerralvo, "bajo la humildad de tercero de San
Francisco".
Era don Plácido hombre de carácter, y por otra parte, uno de los personajes
típicos del noreste de Méxic.o. Entre sus bienes figuran cuatro caballos de su
uso, tres silJas bordadas y su ajuar de montar, escopeta y espada.
Su muerte debe haber acaecido por el mes de noviembre de 1787.
Los inventarios fueron practicados en julio del año siguiente, realizándolos, por comisión del Gobierno, don José Froilán de Mier Nori€ga. Es interesante obseivar que el rancho había progresado. Con solidez de fortaleza, tenía la casa de terrado, de piedra y mezcla, con su cancel de madera; además
de la cocina, "cercada de tablas y techo de cáscara".
El ganado se había multiplicado y existían 2',950 cabras, 1,250 ovejas, 2
reses, 19 vacas, 35 caballos, 12 potros, 48 yeguas y 69 mulas. Poseía, adem·ás,
don Plácido, algunos bienes importantes en Cadereyta y en el valle del
Huajuco.
Hecho el avalúo por don Manuel de Sada, regidor perpetuo de Monterrey
y contador de menores y juez de albaceazgos, ascendió a 6,358 pesos 7 reales. Deducidos 495 pesos de lo,s gastos de entierro, cera, bayeta para los lutos, misas, mandas, etc., se hizo el reparto entre José, Francisco, Juan José,
• MS. Testamento e inventarios .•. Archivo Municipal de Monterrey, Civil, Vol.
134, Exp. 20.

363

�José Manuel, José Ignacio, José Antonio, José Cristóbal, María Manuela,
María Guadalupe, José Rafael, Mariana Rita, María Josefa, Juan Pascasio,
María Trinidad y María Gertrudis Rodríguez, tocaron 237 pesos 7 reales 9
granos a cada uno. 8
El Valle de los Ramones

El núcleo pastoril formado al abrigo de aquel hombre generoso, fue cobrando vida, merced al incremento, cada vez más importante, de la cria de
ganados mayores y menores.
Consumada la Independencia e iniciada la vida institucional de Nuevo
León, la Honorable Junta Departamental del Estado resolvió, en sesión del
16 de abril de 1831, otorgar al rancho del Capadero categoría de valle, con
el nombre de San José de Los Ramones.
Esta jerarquía política de valle, seguía los mismos lineamientos de las antiguas Leyes de Indias, que concedían a este tipo de lugares un juez subdelegado, dependiente de la villa española: inmediata en el gobierno de la provincia.
La disposición que dio lugar a tal privilegio, expresa que se le impone ese
nombre en memoria de los dos ilustres nuevoleoneses Juan Ignacio y Buenaventura Ramón, fusilados en Chihuahua, en consorcio de las primeras víctimas.
Efectivamente, ambos caudillos abrazan con fervor la causa insurgente.
Don Juan Ignacio es, desde luego, figura más relevante. He aquí algunos datos acerca de su vida.
Nacido en Lampazos, en 1753, sentó plaza como soldado de la Compañía
Presidia! de la Babia, el 30 de abril de 1774. Ascendido a sargento de la
misma compañía el 29 de junio de 1779, le fue conferido el grado de alférez de la Compañía de Saltillo, el 2 de junio de 1784. Pasó posteriormente a
servir a las compañías Primera y Segunda Volantes del Nuevo Reino de
León, con las cuales participó en seis campañas generales contra los indios y
en varias "corredurías", y fue herido en tres ocasiones. Su hoja de servicio
señala entre sus atributos: "valor acreditado, aplicación conocida, capacidad regular, conducta buena, y desempeña con esmero los asuntos que se
ponen a su cuidado". Ascendido a primer teniente en octubre de 1791, ocupó, al año siguiente, la comandancia en la Compañía de Lampazos. 9
• !bid.

R. Au.1.ADA. Diccionario de Historia, Geografía y Biografía Chihua,.
huenses. Segunda .Edición. (lnédüa).
• FRANCISCO

364

En las postrimerías del XVIII, 1797, figura como teniente de gobernador
subdelegado en la Punta de Lampazos, real de la Iguana y su jurisdicc:,.ón; y
en los albores del siglo XIX, era capitán graduado de la Segunda Compañía Veterana de Lampazos.
En octubre de 1810, al sobrevenir la guerra de Independencia, y al salir
don Pedro de Herrera y Leiva a San Luis Potosí, sustituyó a éste como segundo comandante. Llamado por el gobernador Santamaría para disponer
la defensa del reino, pasó a Monterrey y en una corta ausencia de éste, quedó
en su lugar en d gobierno y comandancia militar, a partir del 10 de noviembre.
Recibida la noticia de la ocupación de San Luis Potosí por los insurgente&amp;, convocó al Ayuntamiento el día 15, acordándose llamar a Santamaría.
En la misma junta nombró a Domingo Narciso de Allende, subdelegado de
la Mota, para reforzar la boca del Pilón y cañón de Santa Rosa, en el sur, y
solicitó asimismo el auxilio económico del Venerable Cabildo Eclesiástico.1.0
Vuelto Santamar:a, comisionó a Juan Ignacio Ramón para reconocer y
precaver la introducción de los insurgentes por el sur, sustituyendo a Do.
mingo Narciso de Allende, quien había muerto en campaña. Juan Ignacio
Ramón se apostó con una pequeña fuerza en Labradores. Desde ahí, impuso
periódicamente al gobernador, de las actividades de Mariano Jiménez, que se
haUaba en Matehua]a, y de cuyos movimientos recibía frecuentes informes
procedentes de las haciendas de Soledad y Albercones.
Poco después pasó Ramón a Pablillo. Inspeccionó las entradas y los Jí.
rnites de la colonia del Nuevo Santander, hasta Vacas., ocupada por los insurgentes, que habían sacado caballada de Albercones, Canelo, Cedral, Raíces,
Santo Domingo y Lobos.
El 19 de diciembre de 1810, le escribió Pedro de Aranda, comandante del
ejército insurgente, invitándole a unirse a ellos; Ramón remitió al gobernador Santamaría este escrito, pero no la respuesta, "por no retardar llegue ésta a sus superiores oídos".
En sus cartas a Santa María, existentes en el Ardúvo General del Estado,
en Monterrey, y publicadas por el Dr. José Eleuterio Gomález,n comunica
el peligro en que se halla por la superioridad del enemigo y del pueblo que
pertenece a las haciendas, "cuyos amos andan en la insurgencia". Y como que
duda al decir: " .. .pareee incomprensible el sistema de estos hombres; pero
ya a mí no se me oscurece respecto de lo que se está observando, que al nativo
del país en nada se le falta, al europeo que se presenta y justifica su honradez,
MS. Ac.tas de Cabildo. Archivo Municipal de Monterrey.
Colección áe Noticias y Documentos para la Historia de Nuevo León. Monterrey,
1867.
1•

11

365

�no se le mueve, queda excento de toda reposición. Conque la prudencia de
v. dirá sobre el particular" .12
Al preguntar oficial.mente a Jiménez la causa que persiguen, éste le contesta categóricamente, en carta de 25 de diciembre: ''mantener independiente
nuestro patrio suelo"; haciéndole una larga explicación y acabando por invitarle a unirse, diciendo: 1' •• . si V. señor comandante, me hiciera la justicia
de dar firme ascenso a cuanto tengo dispuesto, y en virtud de ello tuviese a
bien reunir sus fuerzas con las mías, para recoger a todo europeo y separar los
buenos y los malos, contaré esta conquista por una de las más gloriosas de mi
expedición y su mérito brillará ante los ojos de la Nación".13
Ya para el 31 de diciembre, Juan Ignacio Ramón había pasado a la insurgencia. Es posible que haya asistido a la batalla de Aguanueva y entrado a
Saltillo el 8 de enero de 1811. El gobernador Santamarla, enterado de esta derrota, salió de Monterrey rumbo al Pilón, donde licenci6 sus fuenas y se unió
también a la causa.
Ramón, entretanto, estuvo nuevamente en Monterrey el 15 de enero, en
compañía de los brigadieres Carrasco y Camargo, emisarios de Hidalgo, debiéndose a él el que Santamaría hubiera abrazado la insurgencia. Ambos se
incorporaron a sus filas. Ramón recibió el grado de brigadier. Aprehendido
en Baján, fue conducido a Monclova y de ahí a Chihuahua. Sentenciado a
muerte, fue fusilado el 6 de junio de 1811, en unión de Zapata, Villa, Mariano
Hidalgo y León. En ese mismo año, la Junta Gobernadora de uevo León,
confiscó y remató sus bienes.u
De Buenaventura Ramón, emparentado con él cercanamente, sólo se sabe
que con el grado de capitán, militó en la insurgencia en el uevo Reino de
León, y que, aprehendido también en Acatita de Baján, fue también fusilado
en Chihuahua.

Primer Int ento
Aunque antes de 1912 Los Ramones no obtuvo la categoría de villa, su
intento por alcanzar este título es mucho más antiguo. Existe en el Archivo
General del Estado, la instancia de los vecinos elevada al gobierno en septiembre (sin fecha) de 1833. Asientan en ella que: " ... deseosos de nuestra feliu GoNZÁLEz, op. cit., p. 204.
13 GoNZÁ.LEz, op. cit., pp. 207 ss.

" MS. Expediente sobre secuestro y embargo de los bienes del insurgente Juan
Ignacio Ramón. Archivo Municipal de Monterrey, Causas Criminales, Exp. 646 ( 1811),
87 fojas.

366

ciclad y más la de nuestra prosperidad . ..", anhelan que el valle de San José
de Lo.s Ramones, sea elevado a villa. Comprométense, para ello, a dar los terrenos necesarios; dicen tener ya una capilla edificada; y exclaman que ya
no quieren aceptar su aislamiento, que Jos obliga a vivir " ...semejantes a los
salvajes que viven en las selvas sin roce con gente de lustración".15
Ya desde entonces, presentan el proyecto de comprender en su jurisdicción, los poblados de las Enramadas, Pasito Hondo, La Punta, Los Almacenes, rancho de Doña Ana, Tablas, Macuaniate, Colorado, Sabinitos Altos, etc.
Acompañan a su solicitud
interesantísimo padrón, en el cual observamos
ya los viejos troncos de las familias de esa región: Rodríguez, Ochoa, Barrientos, Quintanilla, Cantú, Pérez, González, Benavides, etc. De cada una, se señalan con prolijidad, el número de caballos mansos, yeguas de vientre, potrancas, vacas de vientre, vaquillas, ganado menor, etc.
Mala época para elevar tal petición, Nuevo León, como todo el país, se
abate ante el tremendo azote del cólera morbo. Por otra parte, Cerralvo no
ve con buenos ojos la desmembración de su distrito, y rinde, por lo tanto, un
informe adverso. El Congreso lo eleva al gobierno, a fin de recabar mformes
de otros distritos afectados, y el expediente se detiene en marzo de 1834, sin
que haya providencia alguna sobre el particular.

un

Jurisdicción de Cadereyta
El valle de San José de los Ramones perteneció originalmente a Cerralvo. Su jurisdicción primitiva, a juzgar por un informe rendido al gobierno
por el ayuntamiento de Cerralvo (23 oct. 1874) comprendía media legua al
poniente, a lindar con el cerro de Papagayos; al norte, aproxnnadamente
cuatro leguas, colindando con el agostadero de Benavides; al oriente, inco
leguas, poco más o menos, hasta el agostadero de Hinojosa; y por el sur el
límite natural del río.
Otro informe del cabildo de Cadereyta define la jurisdicción con mayor
claridad; al sur el río de la Pesquería Chica; al poniente el cerro de Papagayos; al norte, una linea del mencionado cerro al Cerrito Colorado, pasando por una mohonera de piedra, a inmediaciones del charco de la Vaca.
Al oriente, otra linea del Cerrito Colorado, hasta Ja margen izquierda del
río; comprendiendo, dentro de este perímetro, los ranchos de los Ochoas,
Sabinitos, Los Bueyes, Rancho uevo y la Retama.
MS. Expediente relativo a la fundación de la villa de l&amp;s Ramones. Archivo General del Estado, Monterrey, Sección Fundaciones de Pueblos.
15

367

�Con fecha 26 de diciembre de 1872, los vecinos solían separarse de Cerralvo para agregarse a Cadereyta. Arguyen para ello, la distancia a Cerralvo
y lo riesgoso e intransitable del camino. Esta petición es reiterada en octubre del año siguiente, por conducto de Miguel G. Barrientos y Tomás Rodríguez. Ha de pasar un año más para que la legislatura apruebe, por decreto
Núm. 52, de 9 de noviembre de 1874, que "El valle de Los Ramones, con los
terrenos de su comprensión que se hayan acotados, pertenece a la municipalidad de Cadereyta".16
Esta disposición, dictada durante el gobierno del Lic. Ramón Treviño, es
obedecida, no sin provocar serios conflictos jurisdiccionales con la intervención armada de algunos vecinos descontentos y hasta con un muerto y varios
heridos.
Villa de la Independencia

Pero los hijos de este terruño no dejan de acariciar la posibilidad de su
elevación a villa.
El 15 de julio de 1910, presentan nueva solicitud ante el Congreso. Los
fundamentos que ahora argumentan habrán de ser suficientes. Acompañan
un plano "bien delineado" y, en cinco puntos inteligentemente redactados por
el joven abogado Santiago Roe!, proponen los límites.
La suma de los habitantes de la jurisdicción proyectada, alcanza ahora a
5,551; superior a la de cada una de 36 municipalidades del estado. Por cuanto
a sus medios económicos, señalan datos por demás halagadores. Disponen de
2,80q hectáreas de riego y 781 de temporal; cuentan con 5,980 cabezas de
ganado mayor y 23,600 de menor; tienen, además, ocho presas para el riego.
Una circunstancia muy favorable es la de que el ferrocarril MonterreyMatamoros cruza la población y facilita el tráfico de carga y de pasajeros.
El agente de estación Antonio Garza Flores certifica ( 12 de julio) que del
valle cargan constantemente leña, durmientes, maíz, pieles, etc. Además, recientemente se ha observado una creciente demanda de piedra de esta zona,
utilizada en las más importantes construcciones de Monterrey; particularmente en el Gran Hotel Ancira.
La importancia del lugar se manifiesta, además, por el movimiento de
correspondencia, giros, etc. La venta mensual de 50 pesos de estampillas en
Ramones y de 16 a 18 pesos en el Porvenir y el Carrizo, es índice elocuente
"del alto progreso en que se encuentran".
'" Peri6dico Oficial de Nuevo León, Monterrey, 20 de febrero de 1875. No. 60.

368

Cuenta, por otra parte, el valle, con una plaza. Hay un salón de 11 metros de largo, que puede servir provisoriamente como sala consistorial. Tiene
dos edificios cómodos para escuelas, y existe también una banda de música
compuesta de diez plazas y su director.
Pero el argumento más sólido esgrimido por los vecinos es, indudabl~
mente, la lejanía de los poblados del trayecto, doble o triple en relación a su
jurisdicción, y que prueban con un cuadro de distancias magnífico.
La nueva villa es, pues, absolutamente capaz de sostenerse por sí sola, sin
gravar en Jo absoluto al erario del estado. En el remoto caso de que hubiese
déficit, los ciudadanos Simón Rodríguez, Antonio Quintanilla, Tomás Garza
García y Luz Olivares se comprometen a erogarlos de su propio peculio.,
hasta en tanto los presupuestos se nivelen. Con ello, dan a conocer la confianza que tienen en la autosuficiencia económica de la naciente villa.
Acompañan a la petición las actas firmadas por los vecinos de los poblados que han de ser de su jurisdicción. En éstas manifiestan aquéllos su conformidad, «por ser de utilidad y hasta de urgencia" la creación de la nueva
municipalidad.
El entusiasmo de los vecinos de San José de Los Ramones es verdaderamente admirable. Hay, sin embargo, otro dato que revela el fervor cívico
del momento: está por celebrarse el centenario de nuestra emancipación política, y por ello sugieren que su pueblo se llame: Villa de la -Independencia:17
El gobierno del Lic. y Gral. José Ma. Mier turna Ja solicitud al Lic. Salomé
Botello, secretario de la Comisión de Gobernación del H. Congreso.
La Erección

Pero surgen nuevos inconvenientes para el trámite legal. En primer lugar
la convulsión tremenda que ha de sacudir al país, y que iniciara Don Francisco
l. Madero. Después, la natural oposición de los distritos afectados por la
segregación' de su suelo. Dr. González alega ser el municipio de más reciente
creación (1884) y que se le priva de casi la cuarta parte de su población.
Asienta, además, que el fondo de$ 447.50 que tenía en su tesorería destinado
a escuelas y reparación de cárcel, fue tomado con violencia por las fuerzas
de ·celedonio Villarreal, y pasa penurias económicas.
General Terán dice que, de qui~ele el Carrizo y el PoIVenir, pierde 1,970
habitantes y el ingreso de 2,508 pesos anuales. Pesquería Chica arguye que
11

Expediente. . . ( ver nota 15).

369
e H-24

�dejará de percibir 42 pesos mensuales, de impuestos de San Isidro y el Ayancual; y como que duda del optimismo de Los Ramones.
De igual opinión es China, en relación a la desmembración del rancho de
Doña Ana.
Cadereyta perderá 2,455 vecinos y el ingreso de 1,393 pesos. Cerralvo, por
su parte, argumenta que ha verdido, no hace mucho, Los Ramones, La
Manteca (hoy Los Herreros) y San Vicente, y que le afectará perder ahora

Agustín G~~lez Ma~oquín, Eduardo Lozano, Ruperto Treviño y Florencio
Lozano; Smdicos: Alejandro Barrientos y Feliciano Lozano.
Es así como nace esta municipalidad, una de las más jóvenes del Estado·
enge?drada al calor de la Revolución de 1910, movimiento popular qu;
habna de conmover las más profundas entrañas de la Patria Mexicana.

Hidalgo y Mojarras.
El nuevo gobernador, Lic. Viviano L . Villarreal, opina, sin embargo, que
es incuestionable el beneficio que habrá de obtenerse con la creación de esta
nueva municipalidad.
Han pasado ya dos años de las fiestas centenarias. En 21 de octubre, el
vecindario ha estimado no ser ya de oportunidad el nombre de Villa de la
Independencia, y propone mantener el antiguo.
La Comisión de Gobernación de la XXXVI Legislatura Constitucional presidida por el Lic. Antonio de la Paz Guerra, estudia el caso con equidad, y
juzga también 'enteramente procedente" la petición. Uno de los párrafos
del dictamen relativo expresa: "Y si la extensión de la región, el número de
sus habitantes, y las rentas de una y otros son bastantes para dar vida a un
nuevo Municipio, es de equidad y de justicia que esta Honorable Cámara
satisfaga los deseos de ese pueblo, deseos que mucho dicen de su cultura y
de su amor al terruño, y de sus aspiraciones de engrandecimiento, aspiraciones
y cultura que hablan muy alto de Nuevo León, teniendo en cuenta como
debe tenerse, que el pueblo pasa ahora por un contagioso período de agitación".
Con fecha 30 de octubre de 1912, y bajo el número 47, dicta el decreto
creando la municipalidad de Los Ramones, publicado en el periódico Oficial
No. 36, del viernes lo. de noviembre del mismo año.
El Ejecutivo dicta, a su vez, el Reglamento para las elecciones del primer
ayuntamiento. Conforme a esta disposición, el domingo 10 de noviembre, a
]as 9 de la mañana, se reúnen en la casa de Don Nazario Cárdenas, juez
au.'Uliar de Los Ramones, los jueces de cada uno de los poblados. Allí es
electo secretario de 1a Comisión Electoral Filemón L. Lozano, juez auxiliar
del Carrizo, y presidente de la misma Cayetano Garza González, juez de San
Isidro. Son ellos quienes han de vigilar la elección del primer ayuntamiento
de Ramones, el cual toma posesión el lo. de enero de 1913, integrado del
modo siguiente: Alcalde lo., Simón Rodríguez; Alcalde 2o., Merced Rodríguez; Alcalde 3o., Rafael Leal; Regidores: Luz Olivares, Librado Garza,

370

371

�LA PRIMERA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEÓN: 1933-1934
ToMÁs MENDIRICHAGA Cu&amp;vA
Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística.

I
EL nÍA 4 DE OCTUBRE DE 1931 rindió su protesta de ley y asumió el cargo de
Gobernador del Estado de Nuevo León don Francisco A. Cárdenas. Enseguida hizo unas declaraciones a la prensa de Ja ciudad de Monterrey y, entre
otras cosas, dijo: " .. .intentaré allanar el camino para la creación de la Universidad del Norte".1. Su ejercicio constitucional debería expirar el 3 de octubre de 1935~ pero el Congreso local, en sesión extraordinaria, le aceptó su
renuncia el 27 de diciembre de 1933. El Congreso del Estado, erigiéndose en
Colegio Electoral, designó ese mismo día Gobernador Sustituto, "por unanimidad", al licenciado Pablo Quiroga. En su breve mandato de poco más de
dos años, el Gobernador Cárdenas había iniciado algunas obras importantes
y creado varias instituciones, siendo la más notable la primera Universidad
de Nuevo León.
Antecedentes

El proyecto para la creación de una Universidad en Monterrey se había
manifestado más de una vez en los medios estudiantiles de esta ciudad, pero
el Poder Público no le prestó atención. Fue el licenciado Aarón Sáenz, GoDiez años antes, en 1921, siendo Ministro de Educación Pública el licenciado
José Vasconcelos, se elaboró un proyecto para fundar cuatro Universidades: en las
ciudades de México, Guadalajara, Mérida y Monterrey. Es el antecedente más antiguo
que conocemos.
1

373

�bemador de Nuevo León del 4 de octubre de 1927 al 3 de octubre de 1931,
quien hizo una breve referencia al citado proyecto en el último informe de
su gestión administrativa, leído el 16 de septiembre de 1931 en el salón de
sesiones del Congreso Local: "estamos en posibilidad de que el próximo Gobierno, mediante una detenida y seria consideración, pueda enfrentarse de
manera franca con el estudio de la conveniencia de establecer la Universidad
de Nuevo León . .." 2
A principios de noviembre del mismo año, bajo el nuevo gobierno de don
Francisco A. Cárdenas, Ja Federación Estudiantil de Nuevo León organizó un
ciclo de conferencias sobre la orientación ideológica que se debería dar a la
futura Universidad de Nuevo León, en el que tomaron parte tres intelectuales, dos profesionístas y un estudiante. Se dijeron con mucho valor algunas
verdades y también se incurrió en no pocos desatinos, irero la ausencia de
ideas claras sobre el origen y los fines de la Universidad fue compensada, en
parte, por la buena fe y el entusiasmo de todos.
Evidentemente que el Gobierno dirigía la campaña estudiantil que, a su
vez, solicitaba del mismo Poder Público la creación de la Universidad. En
efecto, en las infonnaciones de la ~rensa local y capitalina aparece claramente
que la iniciativa ahora partía de las esferas oficiales.

A mediados de 1932 arribó a Monterrey el doctor Pedro de Alba, quien
había renunciado como Director en la Escuela Nacional Preparatoria. La
prensa dijo que el doctor De Alba venia "en viaje especial de inspección,
enviado por la Secretaría de Educación . ..", pero lo cierto es que traía, entre
otras, la .importante misión oficial de estudiar Jas posibilidades .relativas a la
creación de la Universidad del Norte. Después de este viaje fue designado
nuevamente en su antiguo cargo.
•
Un paso más se dio en el IX Congreso de la Confederación Nacional de
Estudiantes, celebrado en la ciudad de Toluca en junio de 1932. Los delegados
de la Federación Estudiantil Neolonesa sostuvieron en la asamblea, "como
punto principal, el proyecto de que se funde en Monterrey la Universidad
del Norte".
A fines de octubre del mismo año, las comisiones estudiantiles de las principales Escuelas Superiores de Nuevo León (Jurisprudencia, Medicina, Normal, Colegio Civil y Farmacia), que habían celebrado varias juntas durante
ese mes, enviaron un ocurso al Congreso del Estado sobre el proyecto de organización de una Universidad en la ciudad de Monterrey. La Legislatura
local contestó una semana después afirmando que "desde luego se acoge con
beneplácito tal iniciativa''. El Gobernador Cárdenas afirmó el 6 de diciembre
• Periódico El PoTvenir, jueves 17 de septiembre de 1931, p. 8

374

siguiente que el citado proyecto presentado al Congreso local "merece toda
simpatía de mi parte. .."
Vuelve el doctor Pedro de Alba

En los primeros días de diciembre de 1932 el Gobernador Cárdenas anunciaba que "elementos" de 1a Secretaría de Educación Pública "vendrán a
trabajaT con nosotros" para la fundación de la Universidad de Nuevo León.
En su viaje a la ciudad de México, efectuado a principios de febrero de 1933,
Cárdenas conferenció con el Ministro de Educación licenciado Narciso Bassols
y trató con él sobre la fundación de la Universidad. Unos días después Bassols
le comunicó que "tras de acoger con entusiasmo la idea de fundar en Monterrey la Universidad del Norte, ofrece su decidida cooperación al Estado".
En la mañana de] 22 de febrero de 1933 llegó a Monterrey el doctor Pedro
de Alba, comisionado por el Ministro B~ols para organizar la Universidad
de uevo León. Declaró ese mismo día que su misión era "intervenir y resolver en algunos puntos en que se me crea útil...", añadiendo que "según
lo dispuso la Secretaría de Educación, estará en esta ciudad todo el tiempo
que sea necesario para dar término a la gran obra qu.e se inicia". 8

Declaraciones del doctor D e Alba

En la entrevista concedida al diario El Porvenir de Monterrey, el mism~
día de su arribo a esta ciudad, el doctor De Alba aseguró que la futura
Universidad contaba "de momento'~ con el apoyo moral del Gobierno y, después, quizás "se vea la forma en q,ue la Federación otorgue algún subsidio
económico o comisione elementos para que formen parte del cuerpo docente,
o proporcione algunos recursos materiales para la instalación". También insinuaba la, posibilidad de promover "las visitas temporales o el establecimiento
definitivo de algunas de las personas especializadas ( de la Secretaría de Educación) en las principales disciplinas científicas, artísticas o filosóficas, para
que coadyuven a la exaltación de los más altos valores del pensamiento contemporáneo, y dejen desde luego una simiente fecunda en toda la región, que
es un campo admirablem ente preparado . .." De Alba decía lo anterior al
tratar de los "especialistas", o sea los maestros que tendrían a su cargo las
• El doctor Pedro de Alba traía indicaciones precisas en el sentido de ofrecer al
Gobernador Cárdenas "expertos en determinadas materias que podrán venir en comisión de la misma Secretaría", controlada desde años antes por células comunistas.

375

�"cátedras de especialización", pero sólo tocó de paso este "delicado punto
acerca del funcionamiento de la U Diversidad".
En una junta previa del Comité Organizador de la primera Universidad
de Nuevo León, celebrada el día siguiente en el Palacio de Gobierno, el doctor
De Alba se declaró enemigo de la centralización de la cultura universitaria
en la ciudad de México: ''Da la impresión de algo monstruo-so", dijo. (Sin
embargo, tal parece quei él no se oponía al monop-olio estatal de la educación,
que es aún más pernicioso). Luego afirmaba: " .. .yo también me sentí atraído y sentí deseos de co()perar con todo empeño para crear la Universidad del
Norte; he sido, pues, un espontáneo; por eso estoy aquí". Agregó que el Gobernador Cárdenas, en su viaje a la capital en febrero de 1933, "habló precisamente con él sobre el asunto y le ofreció sus servicios, teniendo que abandonar la dirección de la Escuela Nacional Preparatoria". Y concluyó de esta
manera: "Yo estoy aquí -dijo- para dar mi contingente dentro de la más
absoluta camaradería auxiliando a mis compaiíeros".
Comité Organizador y Comisiones

\

El 25 de febrero de 1933 se iniciaron los trabajos para crear la Universidad
de Nuevo León, nombrándose un Comité Organizador que presidió el Gobernador Cárdenás y del que fue Secretario el doctor Pedro De Alba. Este
Comité Organizador de la Universidad se integró en un principio con los
directores de los planteles educativos superiores y además por un delegado
estudiantil de cada escuela profesional, un representante de la prensa local y
los dos directores de Instrucción Pública: del Estado y Federal. El doctor De
Alba afirmó que dicho Comité Organizador era autónomo y que, asimismo,
como se hallaba "investido de facultades, llamará a aquellas personas de buena
voluntad y de comprobada capacidad que puedan aportar su contingente, pues
se desea que la Univ ersidad sea un fiel reflejo de la cultura de todas nuest-ras
clases sociales, por lo cual se llamará también a los representantes de los elemerntos obreros y agricultores organizados''. Con este criterio tan amplio se
invitó a algunos organismos poüticos, burocráticos y sindicales a que enviaran
sus delegados. Por su parte, eJ futuro Rector licenciado Héctor González
declaró que "las designaciones no se han hecho al capricho. Han recaído e1i
personas calificadas . ..", pero añadió: "los nombramientos extendidos hasta
la fecha no son la totalidad de los que se extenderán . ..", y aún pretendía
que estuvieran "dentro de él ( del Comité Organizador) los comerciantes, los
obreros, los agricultores, los profesio11istas, etc . .."~ Entonces se nombraron
' La política de partido, sectaria, se metió de contrabando en la Universidad al

376

dos conus10nes que reformaron la Ley General de Educación Pública y re-

dactaron la Ley Orgánica de la Universidad. Estas leyes fueron promulgadas
por el Congreso local el 19 y 31 de- mayo de 1933, respectivamente. El mismo
doctor De Alba fue el "consejero" de ambas comisiones y de la Legislatura
de Nuevo León.
Penetración comunista y masónica

En la exposición de motivos de la Ley Orgánica universitaria abundan los
nobles y elevados principios. Decía entre otras cosas que se buscaba ªsustrae,, a la Universidad de influencias de orden político electoral y burocrático,
de contingencias transitorias y de presiones extrañas". Y agregaba más adelante que ''1t0 será una Universidad de Clase ni sustentará una ideología exclusivista". Se pretendía este fin: ªprocurar la educación integral del hombre, en un plano de absoluta igualdad y en justo eq,uilibrio de fu erzas, valores
y actividades. .." {Ley Orgánica, artículo lo.).
Por su parte, los estudiantes de hace treinta años afirmaban románticamente, en el citado ocurso enviado al Congreso local unos meses antes, que
la verdad "sembrada sin distingos ni front eras habrá de luchar contra toda
decadencia humana, y habrá de ser la fu ente de que brote la igualdad entre
los hombres, la libertad de los espíritus y la conaiencia universal". Poseídos
del mayor entusiasmo añadí~ que las aulas ªno serán campo para las luchas
de clases. .." El Gobernador Cárdenas, contagiado del mismo eótusiasmo, exponía su recto criterio en diversas ocasiones.
Sin embargo, a pesar de los buenos propósitos de algunos, la Universidad
nacía con el virus que provocó un año después su prematura mllerte : la
penetración comunista y masó.nica. En efecto, la mayor parte de los miembros
del Comité Organizador actuaban abiertamente como "socialistas". Algunos
de ellos eran reconocidos marxistas, siendo los más sectarios dos médicos:
Angel Martínez Villarreal y Mateo Sáenz, delegados de la Asociación Médica
Mexicana y del partido oficial P. .R., respectivamente. (Ambos habían militado una década antes en la Liga de Estudiantes Nuevoleoneses, que controlaba secretamente la masonería) . Entre los miembros honorarios se enconinclu.irse como miembros del Comité Organizador a los representantes del Gobien:io,
Ayuntilmiento, Congreso y Partido Democrático, apéndice vergonzante del partido

oficial PNR. Estos no eran, ciertamente, los "delegados de organizaciones y sociedades perfectamente preparadas para aportar una, cooperación eficaz", que debían integrar dicho Comité Organizador, como lo había prometido el doctor De Alba. Tambifo se conceilió representación a dos sinilicatos de maestros oficiales: la UnióJl de
Maestros Nuevoleoneses y la Soci.edad Mutualista de Maestros Mexicanos.

377

�I

traba un "rojo" fanático: el ingeniero Plutarco Elías Calles hljo, Alcalde de
Monterrey. De los 21 miembros efectivos del Comité Organizador de la Universidad de Nuevo León, exceptuando uno o dos, todos los demás estaban
afiliados a la secta masónica. Dos de ellos habían sido Grandes Maestros de
la Gran Logia del Estado (los profesores Plinio D. Ordóñez y Joel Rocha) y
otros dos lo serían poco después (el doctor Angel Martínez Villarreal y el
profesor Juan F. Escamilla). De este cómputo revelador excluímos a los 12
miembros honorarios y a los 7 delegados estudiantiles, quienes en su mayoría
también estaban afiliados a las logias masónicas. EJ doctor De Alba era miembro de las dos secciones y lo contamos en ambas.

II
Apertura de la Universidad

La primera Universidad de Nuevo León fue fundada bajo el principio de
la libertad de cátedra y se proyectó con una autonomía relativa.
La Universidad se integró con cinco Facultades (Filosofía, Medicina, Derecho, Ingeniería y Química y Farmacia) y tres Escuelas ( onnal, BachiUeres
e Industrial "Alvaro Obregón"), algunas ya existentes y otras que se fundaron en esa época. Además tres Escuelas anexas a la Universidad : Enfermería,
Obstetricia e Industrial Femenil 'Pablo Livas". Estas Facultades y Escuelas
funcionaron durante muchos años en sus respectivos edificios, hasta la reciente creación de la Ciudad Universitaria. 6
El domingo 24 de septiembre de 1933, en la mañana, se verificó la solemne
apertura de cursos del primer año escolar universitario, en una brillante ceremoJ1ia inaugural en el antiguo !eatro Independencia (hoy Rex) • y bajo la
presidencia del Gobernador de Nuevo León don Francisco A. Cárdenas. Se
iniciaron las clases al día siguiente.
Los trabajos del Comité Organizador se clausuraron hasta el 3 de octubre.
• Ya existían las Escuelas de Leyes y Medicina, que fueron ascendidas a la catego•
ría de Facultades, y la Escuela Normal de Maestros, que se incorporó a la Universidad. El Colegio Civil se transformó en Escuela de Bachilleres y la Escuela Industrial
'Alvaro Obregón" fue ampliada con una p,reparatoria técnica. Se anexaron a l!!_
Universidad las tres Escuelas ya citadas, quedando las de Enfermtría y de Obstetricia como dependencias de la Facultad de Medicina. Fueron de nueva creación las
Facultades de Filosofía ( que no se organizó), Ingeniería Civil y Química y Farmacia y, además, el Departamento de Extensión Universitaria, que a su vez fundó y -sostuvo dos escuelas secundarias nocturnas.

Entonces el Gobernador designó al doctor De Alba como delegado oficial
del Gobierno del Estado para que continuara dirigiendo todo lo referente a
"los trabajos técnicos y o~ánicos" de la Universidad. Este "consultor técnico''
de la Secretaría de Educación Pública había sido nombrado por el mismo
Gobernador Cárdenas como primer Secretario General, en funciones de Rector, "con el encargo de abrir los cursos e instalar el Consejo Universitario .. ." 6
EL 4 de ortubre de 1933 el Consejo Universitario tomó posesión en el salón
de actos de la Escuela Normal, entrando en funciones inmediatamente. 7
Pero fue hasta el 17 de diciembre siguiente cuando el Consejo Universitario
eligió primer Rector al licenciado Héctor González, director de la Facultad
de Derecho y Ciencias Sociales ( antigua Escuela de Leyes) .
El día 20, en la mañana, se inauguró el Aula Magna y se declaró instalado
el primer Claustro Universitario, en presencia del Ministro de Educación
Pública licenciado Narciso Bassols, quien había arribado a Monterrey unos
días antes. 8 En realidad, con esta ceremonia oficial fue inaugurada la primera
Universidad de Nuevo León. Por ~in, en solemne sesión extraordinaria del
Consejo Universitario, el licenciado Héctor González tomó posesión como
Rector en la noche del 21 de diciembre de 1933.
Cae el Gobernador Cárdenas

Una semana después, el día 27 de diciembre, el Gobernador don Francisco
A. Cárdenas, creador de la Universidad de Nuevo León, abandonó el cargo.
En el breve texto de su renuncia afirma lacónicamente que toma tal decisión
"debido a mis enfermedades" y para que "los asuntos públicos queden en manos más activas. . ." Sin embargo, en sus declaraciones a la prensa local se
deja entrever el fondo político de la 'renuncia": "Hace meses se me hizo el
' El doctor Pedro de Alba ejerció el cargo de Secretario General, en funciones de
Rector, desde el lo. de octubre hasta el 21 de diciembre de 1933.
7 El Consejo Universitario celebró sesiones semanarias hasta el mes de mayo de
1934. Funcionó bajo la presidencia del doctor Pedro de Alba hasta d 20 de diciembre de 1933 y después fue presidido por el primer Rector licenciado Héctor González.
' Cierto diputado local, en un cliscUISo pronunciado en esos días, hizo hincapié "en
el taso insólito de que rompiendo viejos moldes haya venido (Bassols) hasta las más
apartadas regiones del país ... " Previamente, el Ministro Bassols había enviado varios profesores utraordinario.s para que dirigieran varios ciclos y dictaran algunas
conferencias. La garra comunista se dejó ver desde la primera sesión de un "curso analítico'' dirigido por el doc;tor Siegfried Askinasy sobre "Doctrinas Sociales e Historia
del Arte". Mientras, el doctor De Alba afirmaba rotundamente: "Por cuanto a la posición marxista ya hemos decfarado que no tendrá influencia dogmática en nuestra Institución" (Germen, p. 10) .

�cargo de estar gobernando alejado del Partido Nacional Revolucionario (o
sea el partido oficial PNR creado por Calles), bajo cuyos auspicios llegué
al poder; la intervención oportuna y eficaz del señor Presidente del Comité
Ejecutivo Nacional, logró acabar con las incomprensiones e;,cistentes, lo que
me permite asegurar que sigo afiliado a la Institución Política que normó
en todo momento mi actuación como gobernante". Mas adelante añade:
"siempre. he puesto especial empeño en someter mi actuación gubernativa al
programa del Partido Nacional Revolucionario, colocándome por encima de
mezquinos intereses y caprichos personales..." Alentaba a sus amigos "para
que sigan como hasta hoy prestando su apoyo y lealtad a los postulados del
Partido Nacional Revolucionarion. Enseguida se justificaba aquel gobernante,
quizás temiendo el fallo de la Historia: "A los que vean en mi retirada un
acto de debilidad, q,ue tengan la certeza que lo que he determinado es por
el bien de Nuevo León y para la tranquilidad de su vida orgánica. . . me
retiro a la vida sencilla del ciudadano sin rencores y violencias". Sólo pedía
a quienes lo habían depuesto que "se aquilate sin pasión la actitud de los
fieles amigos de mi administración por ser dignos y merecedores de todo respeto". (Sucedió todo lo contrario: se les obligó a renunciar, siendo reemplazados por jóvenes izquierdistas). Y finalizaba: "Mi última consideración es
que este Estado de Nuevo León, que tiene un vigor intelectual propio, gran
espíritu. cívico y una gran energía creadora, no debe ser trastornado por obra
de la política pequeña e interesada. De todos es el deber de no entorpecer su
marcha pwgresiva, no desmoralizar a sus elementos de trabajo, no sembrar
la desconfianza en los hombres de buena volttntad . .."
La caída del Gobernador Cárdenas estuvo, probablemente, relacionada a
un acontecimiento político: la Segunda Convención Nacion~l Ordinaria del
PNR, celebrada en la ciudad de Querétaro en ese mes de diciembre de 1933,
que aprobó la candidatura del General Lázaro Cárdenas para la Presidencia
de México. Fue en dicha asamblea donde surgió públicamente la idea de
implantar la "educación" socialista. El Ministro Bassols vino, tal vez, a tras-mitir la consigna callista, pero el Gobernador de Nuevo León no anduvo muy
decidido, lo que precipitó su "renuncia". Lo cierto es que este gobernante
bondadoso y progresista prefirió abandonar el cargo antes que servir de
cómplice e instrumento a la "mafia" del callismo en Nuevo León.
El Gobernador Sustituto, nombrado por el Congreso local, fue el Secretario
General de Gobierno licenciado Pablo Quiroga, quien ya había tenido el mismo cargo siendo Gobernador de Nuevo León el licenciado Aarón Sáenz
(1927-1931). El Gobernador Cárdenas, en la siguiente administración, ratificó el nombramiento al licenciado Quiroga.

380

El nuevo orden

En los últimos días del año 1933 el Gobernador Sustituto hizo los nuevos
nombramientos, que recayeron en varios jóvenes "socialistas", casi desconocidos y menores de treinta años de edad. El más inquieto de ellos era el
doctor Angel Martínez Villarreal, profesor de la Facultad de Medicina, regidor en el Ayuntamiento regiomontano y miembro activísimo del Partido
Comunista. Este joven profesionista recibió el día 28 de diciembre el nombramiento de director del antiguo Hospital Civil, anexo a la Facultad de Meclicina.9 Ya vimos que el doctor Martínez Villarreal había entrado a fines
de febrero de 1933 al Comité Organizador de la Universidad como representante de la Asociación Médica Mexicana, delegación de Monterrey. 10
En la noche del sábado 27 de enero de 1934, el doctor Martínez Villarreal
fue designado Gran Maestro de la Gran Logia del Estado de Nuevo León.
Era el hombre escogido para imponer en Nuevo León las consignas emanadas
del Cuarto Congreso Masónico Nacional, celebrado en Tampico a principios
de abril de ese año.
Los primeros meses de 1934 se sucedieron en medio de una extraña calma,
precursora de la tormenta. Hubo, sin embargo, algunos presagios: el 31 de
enero renunciaron el director y el secretario de la Escuela de Bachillere~ y el
2 de febrero siguiente hicíeron lo mismo el director y el secretario de la Facultad de Medicina, quienes fueron sustituidos por elementos marxistas. Fue
entonces, en febrero de 1934, cuando la nueva dirección de la Facultad de
Medicina nombró al doctor Martínez Villarreal como Consejero Propietario,
en representación de los profesores de dicha Facultad, ante el Consejo Universitario. Mediante esta hábil maniobra entró el Gran Maestro de la masonería nuevoleonesa como miembro del Consejo Universitario. (La vieja
guardia liberal y jacobina era reemplazada por la nueva ola de cieno marxista,
aunque ambas militaban en las logias) .
En mayo terminó el primer año lectivo universitario.11 Era patente el
• A fines del año 1921 el doctor Martínez Villarreal, siendo estudiante de la Escuela de Medicina y poco antes de cumplir 18 años de edad, se había iniciado en la
logia Constancia número 2 de MonteJTey, a la cual perteneció hasta su muerte, ocurrida repentinamente en esta ciudad el 5 de enero de 194-5.
10 Un mes antes, el 28 de enero de 1933, se había efectuado el cambio de mesa
directiva de dicha Asociación, recayendo el cargo de Presidente en el doctor Martínez
Villarreal. Mucho le valió, sin duda, a esre profesionista para obtener tantos cargos al mismo tiempo, el alto grado de Diputado Gran Maestro que ostentaba en la
Gran Logia del Estado. ( En 1932 ya había tenido la misma "dignidad" masónica).
Por cierto que esta poderosa influencia secreta no era del conocimiento público.
21 En el primer año lectivo de la Universidad la inscripción ascendió a 1864 alumnos

381

�malestar estudiantil, ocasionado en gran parte por la caída del Gobernador
Cárdenas, a quien los estudiwtes profesaban una gran simpatía por haber
sido el creador de la primera Universidad de Nuevo León.
El ex Presidente Calles pronunció en el mes de julio un violento di curso
que se conoce como "el Grito de Guadalajara", señalando el nuevo rumbo
a la política educativa : "apoderarnos de las conciencias de la niñez y de la
juventud, porque la juventud y la niñez son y deben pertenecer a la Revolución . .."
El nuevo Rector
A mediados de agosto, en el último mes de vacaciones, el Gobernador Quiroga envió una tema al Consejo Universitario para la designación del segundo
R ector. El oficio enviado por el Gobernador Quiroga al Consejo Universitario,
que contenía la terna para designar al nuevo Rector, era una arenga vulgar y
demagógica que redamaba "la socialización y la exclaustración de la enseñanza . .." Por fin, el día 15 de agosto fue "electo" el doctor Martínez Villarreal, cabeza visible de la masonería nuevoleonesa, quien iba a poner en
práctica en la primera Universidad de Nuevo León "la experiencia adquirida
por él como persona prominente en la lucha social. .." 12
El nombramiento violaba Ja Ley O rgánica universitaria, ya que establecía
entre otros requisitos para ocupar el cargo de Rector: "Ser mayor de 35 años
de edad". (Capítulo IV, artículo 14, fracción II) .13 También se violaba el
artículo 53 (CapÚ:ulo XI. Disposiciones Generales), ya que dicho cargo era
incompatible "con cualquier puesto de elección popular", y el doctor Mart'mez Villarreal era regidor del Ayuntamiento de Monterrey que presidía el
ingeniero Plutarco Elías Calles hijo ( 1933-1934). Por otra parte, el nuevo
Rector de ninguna manera llenaba otro requisito que exigía: "Ser persona de
reconocida preparación y experiencia en cuestiones científicas, filosóficas_, artísticas o educativas". (Capítulo IV, artículo 14, inciso IV).
y sustentaron las clases 218 profesores, según el informe de gobierno rendido por el

licenciado Quiroga el 16 ele septiembre de 1934.
u Dr. ENRIQUE C. LrvAs. "Breve reseña histórica del movimiento universitario en
Nuevo León" (Universidad, pp. 71-74).
u El doctor Martínez Villarrcal apenas babía cumplido 30 años, pues nació en
Nadado(CS (Coahuila) el 2 de febrero de 1904. Tal parece que, al principio, la opinión pública no se enteró de esta violación,, debido a que se ignoraba la edad exacta
del nuevo Rector. Pero la ilegalidad seguramente que la conocían aquellos jóvenes
adueñados del Gobiemo. Después los estudiantes exhibieron al flamante Rector publicando en la prensa su acta de nacimiento.

El jueves 16 de agosto de 1934 el doctor Martínez Villarreal protestó como
segundo Rector de la Universidad de Nuevo León. La ceremonia se efectuó
en el salón de actos de la Facultad de Derecho ante el Consejo Universitario
y en presencia del Gobernador del Estado. El joven Rector nombró Secretario General de la Universidad al profesor Abelardo González, quien
tenía en ese momento el cargo de Gran Secretario en la Gran Logia de
Nuevo León.
Por esos días se reunió un grupo de estudiantes de Leyes en el edificio de
su Facultad y se declaró a favor de la escuela socialista, constituyendo un
bloque con otro grupo de estudiantes de medicina y con los maestros de
las escuelas primarias oficiales. La Confederación Estudiantil Socialista, que
tenía -su sede en la ciudad de México, les envió un telegrama de felicitación
por "el gallardo gesto".
Se impone la agitación.
La masonería nuevoleonesa acordó apoyar al Gobierno del Estado para
implantar la reforma educativa socialista. La decisión se tomó en. vista de
que el Gran Maestro doctor Martínez Villarreal, "en su carácter de R ector
de la Universidad, había sido uno de los primeros en declararse públicamente
a favor de dicha innovación .. ,''1• La secta desarrolló una intensa campaña
en tocio el Estado a favor de la "educación" socialista, dirigida tenazmente
por su Gran Maestro y Rector de la Universidad. En esta época el doctor
Martíncz Villarreal era, además, miembro de la directiva del Partido Comunista en el Estado de Nuevo León y "toda la actuación del doctor Angel
es en función de su partido . .." 15
La agitación obrera cundió en la ciudad de Monterrey, auspiciada o tolerada por el mismo Gobierno.
En los municipios se organizaron "ligas socialistas" con los maestros de las
escuelas rurales y dirigidos por los temibles ' inspectores". Se fomentaron las
juntas y conferencias para ''combatir el fanatismo (o sea la Religión) ..."
Se impuso el terror comunista y se difundió el veneno de las ideas marxistas
" Discurso del profesor Manuel Flores en el banquete ofrecido por la logia Chee
Kung Tong, el 2 de septiembre de 1934. Periódico 'El Sol, septiembre 4 de 1934, p. 3.
,. Prof. J. Encarnación Pérez. Discuno pronunciado en la velada luctuosa en memoria del doctor Angel Martínez Villarreal, en ocasión del primer aniversario de su
fallecimiento. Periódico EL Porvenir, lunes 7 de enero de 1946. El proCesor J. E. Pér~ fu~ Secretario del Partido Comunisica local y, años después, miembro del Consejo
Duecttvo Nacional del mismo partido, con residencia en la Ciudad de México.

383
382

�hasta los poblados y las rancherías más distantes, exigiendo a los campesinos
veinticinco centavos semanales para el sostenimiento de las "ligas".
En Monterrey, más de trescientos maestros de escuelas oficiales dieron
su apoyo al Estado para que implantara la "educación" socialista en el siguiente año escolar, que se iniciaría en el mes de septiembre. El Gobernador
Quiroga declaró a los maestros que el socialismo "será la salvación de las
nuevas generaciones". Previamente, el Consejo de Educación nuevoleo~é~ había exigido un juramento socialista a los profesores de las escuelas ofiaales.
(Es sabido que existía una influyente Liga de Maestros ~asones, qu~ a su
vez era hábilmente vigilada y controlada por la Gran Logia y el Gobierno).
En secreto se discutieron y aprobaron los programas de estudi06 que se debían imponer. Así, la educación pública de uevo León se sujetaba al Plan
Sex:enal (comunista) aprobado en la ciudad de Querétaro en diciembre de
1933. El Gobierno del Estado creyó que había conseguido 1a íuerza suficiente
para implantar la "nueva orientación" en la enseñanza.
El lunes 3 de septiembre de 1934 se inició el segundo año lectivo en las
Escuelas y Facultades de la Universidad. Una semana después, el día 10, los
estudiantes de la Escuela de Bachilleres eligieron la nueva Mesa Directiva de
la Sociedad de Alumnos. Se acordó por unanimidad que el primer tema a
discusión sería si apoyaban o no la refonna educativa socialista. De esta Escuela universitaria surgió el movimiento de rebeldía.

III
El movimiento estudiantil

Jueves 13 de septiembre de 1934, en la mañana. Inauguración de cursos
en el antiguo Teatro Independencia (hoy Rex), presidiendo el desorden el
Gobernador Quiroga, el Alcalde de esta ciudad Calles y el Rector Martínez
Villarreal. El primer orador oficial fue el secretario de la Facultad de Medicina, quien entró de lleno a hacer la apología de la "educación" socialista;
varios estudiantes "protestaron a gritos desde las galerías . .." El flamante
Rector intervino y con « aq,uella reconvención arreció la griteríd'. De inmediato un estudiante quiso tomar la palabra, pero fue golpeado y sacado del
recinto por los hampones callistas, a los que nombraban oficialmente "policías". Otra vez intentó hablar el Rector y ya no se le pudo escuchar, siendo
acallado. Algunos estudiantes, imponiéndose al fin, hicieron uso de la pala-

384

bra. Apresuradamente, en medio del ridículo, el Gobernador Quiroga declaró inaugurados los cursos. El movimiento estudiantil se había iniciado.
En la noche del mismo 13 de septiembre, el Consejo Universitario acordó
la expulsión de doce estudiantes. No se pennitió hablar al representante de
la Federación de Estudiantes Universitarios.
La Escuela de Bachilleres se lanzó al movimiento de huelga el día 14. El
mismo día lo secundó la Escuela Normal del Estado. Dos jóvenes de la Confederación acional de Estudiantes arengaron a los alumnos de ambas escuelas.16 Se izó la bandera de combate: "contra la escuela socialista y en defensa de la cátedra libre". Una comisión estudiantil se dirigió a los centros
de trabajo de la ciudad alentando a los obreros a combatir la nefasta reforma educativa.
El sábado 15 de septiembre, en la mañana, se efectuó un gran m.1tin en el
desaparecido Teatro Imperio, que estuvo frente a la plaza del Colegio Civil,
en la esquina noreste de las calles de Juárez y 5 de Mayo. Los oradores fueron ocho, entre ellos un obrero varios estudiantes locales y los delegados de
la Confederación acional de Estudiantes que, arriesgando la vida, hacían
una gira por todo el país organizando la lucha estudiantil. En ese acto se atacó violentamente al "odioso" P R y se decretó la huelga general universitaria para el lunes 17.
El 17 se lanzó al movimiento la Facultad de Medicina. Otras dos Facultades, Ingeniería y Química y Farmacia, no declararon oficialmente la huelga, "pero de hecho estaban con ella". Los estudiantes de la Escuela Industrial "Alvaro Obregón" no asi tían a las aulas. En las demás Facultades y Escuelas los universitarios dejaron de ir a clases.17
En el mitin celebrado en el Teatro Imperio el 17 en la mañana, se declaró
oficialmente el movimiento. Se dio lectura al pliego de peticiones, que contenía ocho puntos y sería entregado esa noche al Gobernador Quiroga, como
en efecto se hizo. En dicho documento se pedía, el reingreso de los estudiantes expulsados; las renuncias del Rector y otras personas; la reinstalación de
algunos catedráticos que habían sido obligados a renunciar, ''debido a las
maniobras del Rector"; la independencia eeonómica de la Universidad con
un subsidio manejado por un consejo de administración que diera cuenta
ante el Consejo Universitario; la garantía de la libertad de cátedra; la so" Varios delegados estudiantiles de la C. N. E. sustentaron un ciclo de conferencias en el Teatro Anáhuac ( hoy Cine Palacio), que obtuvo gran éxito.
JJ Las comisiones estudiantiles trataban de entrevistar al Gobernador, pero se les
informaba que era imposib_le "por estar enfermo''. Si se dirigían al Palacio Municipal les decían que el Alcalde "no estaba en su despacho". Así se pretendió "enfriar"
el problema estudiantil durante varios días.

385
• H-25

�beranía e independencia de la Universidad en su régimen interior (contenía
cuatro incisos); la baja de cuotas en las Facultades y Escuelas y, por último,
la creación de la Facultad de Filosofía y Letras.18
Mientras esto sucedía, para 'orientar" a los estudiantes acerca de. la "e~ucación" que pretendía imponer el Estado, vinieron de la ciudad de México
varios "intelectuales", entre otros el agitador Luciano Kubli, "poeta Y prosista". Al despedí~ de sus camaradas prometieron volver acompañados de
otro célebre agitador: el licenciado Muñoz Cota.
El día 19 se llevó a cabo una imponente manifestación de due1o por el
asesinato de un e tudiante en Zacatecas.
En la Gran Logia del Estado de Nuevo León, el mismo día 19 en la noche, se celebró una junta que se prolongó hasta las dos de la mañana del.~
siguiente. Los "grados simbólicos" de la masonería aprobaron por unanurudad ratificar el apoyo ofrecido desde antes a su Gran Maestro y Rector de
la Universidad.
El 21 se anunció que la Escuela Secundaria Diurna, dependiente de la
Dirección General de Educación Primaria y Secundaria, apoyaba el movimiento universitario.19
La Gran Logia deploraba la actitud estudiantil y en un manifiesto ~ublicado en la prensa local el día 26, decía que '.rn adhiere a las tendencias de
evolución y al anhelo de socialización".

ria del país y por ello se implantará en el próximo sexenio". Acusó al "clero
y sus aliados" de agitación.
En la Facultad de Medicina, un grupo de estudiantes que no había secundado la decisión de la asamblea general a favor del movimiento, acordó
formar un bloque de estudiantes, obreros y campesinos para apoyar al Gobierno y a la refo1ma socialista. 20 Este grupo de estudiantes entrevistó al
General Cárdenas en la Estación La Leona (Nuevo León) , en 1a mañana
del día 26. Los futuros médicos volvieron envalentonados, con un nuevo
grito de guerra: • ¡ A romper la huelga! Invitaron a los estuwantes de las demás Facultades 'Y Escuelas a que se les unieran, "ya que ese movimiento
--declararon- está fundado en cuestiones meramente personales . .." El futuro Presidente de México sólo se detuvo unas horas en Monterrey y se dirigió al ingenio azucarero El Mante, en el Estado de Tamaulipas, donde le
esperaba el General Calles.
En la noche del núércoles 26 los estudiantes huelguistas se apoderaron sorpresivamente del edificio central de la niversidad, o sea el antiguo Colegio
Oiv:i1. El movimiento estudiantil tenía grandes simpatías entre el pueblo.
Varias agrupaciones obreras y alguna campesina lo apoyaron públicamente.

En la mañana del viem'es 28 salieron de El Mante los Generales Calles y
Cárdenas, llegando al medio día a la hacienda Soledad de la Mota, propiedad del primero, en el mwúcipio de General Terán (Nuevo León), a 100
kilómetros de Monterrey. A Calles se le temía y los cortesanos le adulaban
nombrándolo "El Canciller de Hierro Mexicano".

Llegan Cárdenas y Calles
D estrucción de la Universidad

El mismo día 26 de septiembre de 1934 llegó a Monterrey el General Lázaro Cárdenas candidato "electo" (por Calles) a la Presidencia de México.
Le acompañaban el Jicenciado Ignacio García Téllez, ex Rector de la Universidad de ![érico, y otros políticos y militares. Cárdenas declaró llanamente: "La escuela socialista es intensamente pedida por la voluntad mayoritalll Tres eran los puntos fundamenta.les, según el criterio estu~til: l_a r~n~cia del
Rector, el r eingreso de los estudiantes expulsados por el ConseJo Uruvers1tano Y la

implantación de la Cátedra Libre.
.
. .
. .,
lll Esta fue la primera Escuela Secundana oficial que eXISbo en Monterre~, fundada en septiembre de 1933 con un plan de estudios de tres años. En el antiguo Colegio Civil, creado por decreto oficial en 1859, ~tia desde el. año 1886 el ~lan de
cinco años, en el que estaban fusionadas las eosenanzas secundana y preparatoua. (La
edu.cación secundaria en tres años también existía en la Escuela Normal). Pero al
crearse la Universidad de uevo Le6n, el Colegio Civil se transformó en Escuela de
Bachilleres y adoptó un nuevo plan de estudios de tres años, quedando segregada de
la Universidad la Segunda Enseñanza o Secundaria.

Los acontecmuentos se desarrollaron rápidamente. En la tarde del mismo
día 28 de septiembre el Gobernador Qu.iroga volvió de la hacienda Soledad
de la Mota, "a donde fu e a saludar'' a Calles y Cárdenas. Inmediatamente
efectuó una junta "de carácter privado" en el Palacio de Gobierno con los
diputados locales. Entregó al Congreso ·del Estado la iniciativa de ley por
la cual pidió la derogación de la Ley Universitaria y de las partidas de egresos para su sostenimiento. En la expo ición de motivos el Gobernador Sustituto acusaba a ,rlos elementos capitalistas y clericales" de la agitación que
alteraba la paz pública.
La citada iniciativa de ley para la destrucción de la Universidad "fue recibida con aplallsos por la numerosa concurrencia", compuesta de incondicio'° Antes, el Gobierno de uevo León y el partido oficial PNR ya habían intentado
organizar los bloques de estudiantes, obreros y campesinos, pero fracasaron.

387
386

�nales del regnncn, y el dictamen fue aprobado "en medio de atronadores
aplausos, con dispensa de trámites''. El Gobernador Quiroga, con el apoyo
de un Congreso cobarde y servil, había derogado la Ley Orgánica de la Universidad, promulgada el 31 de mayo de 1933. La H. Legislatura del Estado,
por su parte, decía que "representando al pueblo de Nuevo Le.ón" decretaba la extinción de la máxima casa de estudios y de inmediato daba los pasos
necesarios para Ja creación de la Universidad Socialista de Nuevo León.
El H. Congreso, por último, otorgó un voto de confiahza al ex Rector Martínez Villarreal, ex directores de Facultades y Escuelas, magisterio y estudiantes "identificados con la educación socialista". En la noche arribaron a
Monterrey los Generales Calles y Cárdenas.
Los estumantes seguían apoderados del edificio central universitario. Protestaron por "el atentado" y afirmaron que su movimiento de rebeldía estaba en pie. Sin embargo, las tropas federales al mando del General Bonifacio Salinas Leal ocuparon los edificios de la extinta Universidad el día siguie11te, sábado 29 de septiembre de 1934. La primera Universidad de Nuevo
León había dejado de existir.

Con.stitucional del Estado Libre y Soberano de Nuevo León~ Monterrey, miércoles
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pie de imprenta ni fecha).

BIBLIOGRAFÍA

REVISTAS

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años siguientes.
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GoNzÁLEZ 1-1:ÉCTOR. Historia del Colegio Civil. Publicaciones del D.A.S.U. Monte-

Ariel, órgano de la logia Rafael Nájera número 33. Número 339, febrero 15 de 1945.
Director: José Salas. (Número dedicado a la memoria del doctor Angel Martincz ViUarrcal).
Armas y Letras, boletín mensual de la Universidad de Nuevo León. Año II, número
1, enero 30 de 1945. Director: Lic. Raúl Rangel Frías. (Artículos acerca del doctor Angel Martínez Villarreal).
Ciencia, revista estudiantil mensual. Organo de alumnos de la Escuela de Bachilleres
de la Universidad de Nuevo León. Año 1, número 1, 2 y 3; abril, mayo-junio y julio
de 1934. Director: Albino González.
El Estudiante, órgano de los alumnos del Colegio Civil del Estado. Revista mensual.
Año I, número 5, 8, 9 y 10: marzo, julio, agosto y septiembre de 1933. Año II, número 17 y 19-20, mayo y julio-agosto de 1934. Director: Alberto Olivares Jr. (Al
crearse la Universidad, El Estudiante se convirtió en órgano de los alumnos de la
Escuela de Bachilleres) .
Gaceta Universitaria, órgano de la Universidad de Nuevo León. Año I , número 1,
agosto de. 1934, Director: Prof. José Alvarado. (Sólo se publicó este número).
Gennen, revista estudiantil. Año I, número 1, diciembre de 1933. Directo.res: Melo
y Dorantes.
Metrópoli, símbolo del progreso reinero. Revista quincenal. Año I, número 1, julio
30 de 1933. Director Gerente: Miguel Angel García G.
Oriente, órgano del Grupo de Normalistas Revolucionarios. Revista mensual. Números 1 y 2, marzo y abril de 1934. Director: Allredo V. González.

CAVAZOS GARZA, ISRAEL.

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Gra11 Logia de libres, antiguos y aceptados masones del Estado de Nuevo León, Breve reseña hist6rica de la masonería en el Estado y memoria de los trabajos realizados en los años de 1936-1937. Monterrey, 1938.
Informe -que rinde el Gobernador Constitucional del Estado C. Francisco A. Cárdenas al Honorable Congreso del Estado sobre la labor administrativa del Ejecutivo
durante el año de mil novecientos treinta y dos y mil novecientos treinta y tres y
Memoria anexa. Monterrey, Nuevo León, Septiembre cüez y seis de mil novecientos treinta y tres.
Informe que rinde el C. Lü:. Pablo Q,uiroga, Gc,bernador de Nuevo Le6n, al Honorable Congreso del Estado sobre /a labor administrativa llevada a cabo durante el
año 1933-1934 y Memoria anexa. Monterrey, . L. Septiembre 16 de 1934.
Ll!y Orgánica de la Universidad de Nuevo Le6n, en el Periódico Oficial del Gobierno

388

389

�Universidad, órgano de divulgación universitaria. Publicación mens~al. Número 1,
abril de I 933. Dirección: José Luis'ce (seudónimo de José Luis Castaneda Escobedo) •
Univenidad, órgano del Consejo de Cultura Superior. Número 1, septiembre de 1942.

PERIÓDICOS

Diarios El Porvenir y El- Sol de Monterrey. Años 1933 y 1934.

APENDICE
Ef.imérides de la Primera Universidad de Nuevo L eón
Año l933

22 de febrero. Llegó a Monterrey el doctor Pedro de Alba. comisionado por
el Ministro de Educación Pública licenciado Narciso Ba'lSols p·a ra organizar la primera Universidad de Nuevo León.

25 de febrero. Se instala el Comité O rganizador de la Universidad de Nuevo León.
31 de mayo. El Congreso del Estado promulgó la Ley Orgánica de la Universidad.

24 de septiembre. Solemne apertura de cursos del primer año lectivo en el
Teatro Independencia (hoy Rex).

25 de septiembre. Se iniciaron las clases en la Universidad.
3 de octubre. El Comité Organizador de la Universidad concluye sus labores.
4 de octubre. El Consejo Universitario tomó posesión en el salón de actos de
la Escuela Normal.
17 de diciembre. El Consejo Universitario nombró primer Rector al licenciado Héctor González, director de la Facultad de Derecho.
20 de diciembre. Inaguración del Aula Magna de la Universidad e instalación del primer Claustro Uni ersitario, ante la presencia del Gobernador del Estado don Francisco A. Cárdenas, el Rector licenciado Héctor
González, el Secretario General doctor Pedro de Alba y el Ministro de
Educación Pública licenciado Narciso Basw1s.
21 de cliciembre. En solemne sesión extraordinaria del Consejo Universitario tom6 posesión como primer Rector el licenciado Héctor González.

27 de cliciembre. Renunció el Gobernador Cárdenas y fue sustituido por el

390

licenciado Pablo Quiroga, Secretario General de Gobierno, quien hace
nuevos nombramientos que recaen en varios jóvenes marxistas.
28 de diciembre. El doctor Angel Martínez Villarrea1 ucibió el nombramiento de director del antiguo Hospital Civil, anexo a la Facultad de
Medicina.
Año 1934-

27 de enero. Es designado Gran Maestro de la Gran Logia del Estado de
Nuevo León el doctor Angel Martínez Villarreal.
31 de enero. Renunciaron el director y el secretario de la Escuela de Bachilleres, siendo reempJazados por jóvenes "socialistas".
2 de febrero. El director y el .secretario de la Facultad de Medicina renuncian a sus cargos. El doctor Martínez ViUarreal entra en el Consejo
Universitario en representación de los profesores de dicha Facultad.
30 de mayo. El primer Consejo Universitario clausuró su período de sesiones ordinarias.
15 de agosto. El Consejo Universitario "eligió por votación unánime" como
segundo Rector al doctor Angel Martínez Villarreal, Gran Maestro de
la masonería nuevoleonesa y miembro de la directiva del Partido Comunista en el Estado. (El nombramiento violaba la Ley Orgánica de
la Universidad).
16 de agosto. El doctor Martínez V-illarreal tom6 posesión de su cargo en
el salón de actos de la Facultad de Derecho.
3 de septiembre. Se inició el segundo año lectivp universitario.
13 de septiembre. Rebelión estudiantil en el Teatro Independencia, al instalarse el segundo Consejo Universitario. Se inicia el movimiento uni.versitario contra la reforma educativa socialista.
17 de septiembre. En sesión celebrada en el desaparecido Teatro Imperio se
declaró oficialmente la huelga general universitaria contra la "educación" socialista.
26 de septiembre. Los estucliantes se apoderan del edificio central de la Universidad, o sea el antiguo Colegio Civil.
28 de septiembre. En la mañana llegan los Generales Calles y Cárdenas. El
Gobernador Sustituto licenciado Quiroga se entrevista con ambos y, esa
misma tarde, envía al Congreso del Estado la iniciativa para derogar
la Ley Orgánica universitaria. El Congreso local decreta la extinción
de la primera Universidad de Nuevo León.
391

'

�NOTAS

1. La primera Universidad de Nuevo León tuvo la breve existencia de un
año y tres días: del 25 de septiembre de 1933 al 28 de septiembre de 1934.
El movimiento estudiantil contra la reforma educativa socialista se prolongó por espacio de quince días: del 13 al 28 de septiembre de 1934.

II. Dr. Pedro de Alba, Secretario General de la Universidad, en funciones
de Rector: lo. de octubre a 21 de diciembre de 1933.
Lic. Héctor González, primer Rector: 21 de diciembre de 1933 a 16 de
agosto de 1934.
Dr. Angel Martínez Villarreal, segundo Rector: 16 de agosto a 28 de septiembre de 1934. {De hecho ejerció el cargo sólo unos días).

VISITAS DEL PRESIDENTE DE LA REPúBLICA
DON BENITO JUÁREZ A MONTERREY
JosÉ P.

SALDAÑA.

De la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística.

PARA E¿"l'LJCAR LAS oos visitas de don Benito Juárez a Monterrey, la primera de tres días y la segunda durante cuatro meses, es necesario analizar, aun
cuando sea en rápida visión, el panorama que prevalecía en el país.
Debemos remarcar lo que significaba para Juárez la amistad y la cooperación de don Santiago Vidaurri, caudillo absorbente, enamorado de sí mismo,
pero que, a pesar de sus defectos, había contribuido en forma extraor-dinaria
al triunfo de la causa liberal, y constituía un baluarte de inestimable valor
en el noreste, como, en caso contrario, significaría un serio tropiezo para la
defensa de la RepúbJica.

La época, 1864, fue una de las más aciagas por las que ha pasado nuestra
nación. Las fuerzas extranjeras integradas por franceses y austríacos en su
mayo.ría, en número de 70 mil hombres, bien armados, veteranos en el arte
de la guerra, haciendo causa común con el ejército comandado por los generales enemigos del Gobierno liberal, habían logrado dominar la mayor
parte del País.
En la amplitud del territorio nacional se combatía en condiciones desiguales, en cuanto a elementos de guerra. Los invasores disponían del mejor armamento de la época, y del dinero necesario para sostener los gastos de la
guerra. A su lado militaban generales mexicanos valientes y experimentados
jefaturando varios miles de soldados.
En cambio la situación de los republicanos era poco menos que desesperada. Después del triunfo glorioso del 5 de Mayo. acreditado al valor, estrategia y patriotismo del Gral. Ignacio Zaragoza, que tuvo como escenario la ciudad de Puebla, por cada triunfo de los Liberales correspondían varias derrotas.
Obligado el Presidente Juárez a abandónar la ciudad de México, en pe392

393
•H-26

�nosa peregrinación llegó a San Luis Potosí en donde estableció los Poclere.
del Gobierno.
Desde este lugar continuó la guerra con su inquebrantable decisión d
triunfar. ecesitaba disponer de cuantos recursos le fuese posible, y considerando comprometida su situación militar decidió avanzar hacia el norte.
Sobre sus mermados contingentes marchaban tropas francesas y mexicanas bien pertrechadas, ansiosas de aniquilar la fuente misma de la oposición
imperialista.
Preparando el ánimo del
había escrito Juárez. Hacía ti
con la situación delicada de
contestaba con evasivas. o

caudillo fronterizo don antiago
idaurri, Je
mpo que la actitud de Vidauró no encuadraba
la República. A todo requerimiento de ayuda
se podía contemporizar ya con situación tan

ambigua.
En la guerra de la Reforma, Vidaurri había desempeñado importantísimo
papel en defensa de las instituciones liberales, emanadas de la Constitución
de 1857. Sus soldados, comandados por los generales Juan Zuazua, Mariano
Escobedo, Francisco aranjo Jerónimo Treviño, ilvestre Aramberri, Lázaro Garza Ayala, Juan Doria, Julián Qurroga, Pedro Martínez... habían
recorrido a lomo de caballo el interior y el sur del país conquistando triunfos
deci ivos.
La personalidad de don Santiago idaurri adquirió relieves de caudillo
nacional, al grado de ser proc1arnado como uno de los más egregios poüticos.
Asl lo exaltaban en la prensa y en Ja, tribuna del Congreso de la Unión, los
más conspicuos liberales, como don Ignacio Ramírez, don Francisco Zarco

don Manuel Altamirano, don Guillermo Prieto...
Tenía Juárez enfrente un problema serio, que no podía soslayar. ecesitaba saber a ciencia ierta si contaba en la gran empresa de salvar al país
con Vidau.ni- Sus dudas se acrecentaban a medida que transcurría el tiempo. Había recibido instancias de Vidaurri, fundadas en consideraciones que
a su entender eran de gran importancia, para que retardara su visita a Monterrey.

La actitud de Vidaurri s encauzaba hacia una neutralidad impasible. Como gobemador de uevo L 6n y oahuila, había luchado denodadamente
por mantener la paz y procurar el bienestar de la comunidad, y aducía como razón fundamental, que en las pasadas contiendas había sacrificado a la
poblaci6n proporcionando millares de combatientes, y gran cantidad de armas y parque.
Pero no se trataba de discutir si la población y él mismo merecían la tranquilidad y la paz. El enemigo venía en plan arrollador no quedando más

La posición de Vidaurri, al pretender quedar aJ
.
ra ab urda, carente en absoluto d 16 .
p
marg~ de la contienda,
.
.
e giCa. uede e:i..='lica
curso dilatono; pero llegaría fatalm
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rse como un recategórica.
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Si pues las presunciones basadas en la i
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a la República lo indi-

Tal actitud no se escapaba a Ja penetración de . ,
.
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' de San Luis Potosí el 22 de di · b d
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y constaba de 1,500 hombres. Fortián Lerdo de Tejada de R 1 _tros iguel N~ete, de Guerra; Lic. ebas.
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puesto que desempeña".
nst erac1on que merece por el aJto
A partir de este momento los acontecimientos se precipitan El 1
una part ' de mantener en vigor el rinci . d
.
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sobreestimación de me . .
p
p10 e autondad, y por la otra la
salvar.
recam1entos personales, forman una barrera difícil, de

que esta alternativa: guerra o sumisión.

395
394

�Para cuando Juárez IJegó a Saltillo, Vidaurri, con fecha 2 de enero, babia
expedido una proclama llamando al pueblo a las armas, alegando la inseguridad en la paz, las depravaciones cometidas por "bandoleros que bajo el
nombre de guerrilleros intervencionistas, ejercen el robo y toda clase de excesos, con deshonra de su patria".
Pero resulta que esta actitud obedeció, más que a precaverse de los bandoleros, a prepararse contra Juárez.
Una de las primeras providencias de Juárez fue la de comunicar a Vidaurri que en vista de la situación prevaleciente, la administración de las aduana:; de Nuevo León y Coahuila quedarían bajo la responsabilidad directa de
la Secretaría de Hacienda. Esta medida causó enorme disgusto a Vidaurri,
por los perjuicios económicos que Je causaba, y se dispuso a sabotearla.
Hubo cambio de numerosas comunicaciones, sin que cediera en nada Juárez. Las dificultades por supuesto aumentaban, pues Vidau:rri, con insistencia semejante, se oponía al cumplimiento de las órdenes de Hacienda.
En estos y otros pormenores de no menor imp•ortancia se pasó el mes de
enero. Como nada se avanzaba con el cambio de notas escritas, Juárcz dispuso salir rumbo a Monterrey, llegando a Santa Catarina el día 10 de febrero;
Para el efecto de calmar los ánimos el Gral. Doblado pasó a Monterrey,
hablando con Vidaurri, ascgur.ándole que venían en plan amistoso con el
deseo de arreglar todas las dificultades.
Vidaurri se movía en un mar de prejuicios. No sabía qué camino seguir.
I-Iabiaba de la defensa de la Patria, y cuando se le ofrecía un lugar de honor
en 1a contienda lo rechazaba alegando nimiedades. Con tal espíritu, lo que
debía ser sencillo y cordial, Lo transformaba en complicado y enojoso.
Al día siguiente avanzó Juárez hacia Monterrey, reforzada la fuerza armada con 2,000 hombres más al mando del Gral. Antillón. A la altura de
San Jerónimo lo entrevistó el Gral. Doblado, informándole sobre la nueva
plática con Vidaurri, quien insistía en que se aplazara la entrada del ejército
hasta después de los arreglos que tuviesen.
No fue del agrado de Juárez aquella demanda; pero suponiendo que se
romperían las hostilidades de seguir adelante dispuso que pemoctaran las
tropas en San Jerónimo, y él y sus Ministros pasaron la noche en la casa
conocida con el nombre de El Mirador, situada al poniente de la calle Hidalgo, que venía a ser la prolongación de la carretera de San Jerónimo.
Para el caso, y p·or las dudas, Vidaurri concentró en la Ciudadela 22 piezas de artillería. parque y vívetts en abundancia.
Al día siguiente, 12 de febrero, la expectación en la ciudad era enorme.
Habían trascendido las dificultades entre el Presidente y el Gobernador. La

entrada cle Juárez adquiría relieves especiales. El cielo estaba nublado contribuyendo psicológicamente a acentuar la intranquilidad.
A eso de medio día se inició el desfile de las tropas, que resultó deslucido por la lluvia aparte de la frialdad de la gente, que no acertaba cómo
conducirse.
El recuerdo de un testigo presencial de los hechos agrega a este relato una
nota de vivo colorido. Transcribo, de un artículo publicado en Renacimiento
del 25 de marzo de 1906 suscrito con las iniciales F. E. R. la parte tiernamente humana de quien, siendo niño, vio lo que para siempre se grabó en
su corazón: "En esos momentos una griteria atronadora dejóse oír hacia el
lado de la calle de Bolívar, y en el recodo que ésta hace antes de desembocar en la plaza dicha, se destacó una carretela tirada por dos mulas de
grande alzada, a la que seguían como una medía docena de coches. Nos unimos a la multitud y corrimos tras el primer vehículo en todo el trayecto, de
la ealle del Roble a la de Galeana, hasta la casa del señor don Manuel Z.
Gómez, donde hizo alto la comitiva. Como Uegamos simultáneamente con
el coche pudimos observar todo cuanto allí pasó: descendieron de los asientos delanteros dos caballeros en quienes reconocimos después a los señores
don Vidal de la Garza Mireles y don José María de la Cara, ambos regidores del Ayuntamiento y que formaban parte de la comisión nombrada por
este cuerpo para ir basta la casa del señor don Juan López Peña, conocida
comúnmente con el nombre del 'Mirador' y donde había pernoctado el señor Juárez y su comitiva, para acompañarle en su entrada a la ciudad.
«Observamos que estos caballeros al pisar la banqueta de la casa se descubrieron respetuosamente, y eso nos hizo adivinar que tras ellos descende1fa la majestad del señor Juárez, que encarnaba en esos momentos la causa
de la República. Así fue, lentamente bajó del coche un hombre de mediana
estatura, robusto, de color broncíneo, de ojos vivos y p enetrantes, y que con
una mirada abarcó inmediatamente cuanto le rodeaba. No es posible explicar la emoción que todos los corazones experimentamos a la presencia de aquel
hombre, tan modesto en su porte y ademanes, como grande en sus patrióticos
hechos: no creíamos tener a la vista al hombre que desde las flaquezas de
Comonfort había levantado y sostenido con sin igual entereza el estandarte de
la República''.
Ya en la casa del Lic. don Manuel Z. Gómez, Juárez se puso en comunicación con Vidaurri para dar término a la ya muy larga controversia. No cabían taxativas1 explicaciones ni promesas, puesto que las tropas imperialistas
venían rumbo a Monterrey después de pasar por San Luis-Potosí. Alargar la
inestable situación era tanto como perder un precioso tiempo que aprovecha ría el enemigo.
397

396

�Fue así como en recados que van y vienen, de la Ciudadela a la casa ocupada por Juárez, se pasaron los días 12 y 13 y la entrevista no se realizaba.
Por fin el día 14 Vidaurri acudió a la cita después de cumplimentarse sus
deseos de que saliera la tropa armada de la ciudad, que había llegado con
Juárez. Esa esperada entrevista, que significaba la posibilidad de un aneglo,
resultó un fracaso, al grado de que, apenas transcurridas diez minutos, se
levantaron ambos personajes de sus asientos y se despidieron en forma por
demás fria. Juárez expresó a Vidaurri que se retiraba a Saltillo esperando
que las cosas fueran cediendo en su gravedad para ver de encauzarlas de manera conveniente para los intereses de la Patria.
En realidad Vidaurri buscaba motivos para prolongar la situación y posiblemente él mismo no sabía por qué ni para qué, pero era .indiscutible que
no había tomado una decisión firme en su actitud. ¿ Seguiría a Juárez en su
aventura de salvar al país de la invasión francesa? ¿ Echaría en olvido sus
luchas de años y años en las filas liberales en donde tantos lauros había
conquistado, y significaron la admiración y cariño de los habitantes del norte? ¿ Qué conflictos interiores atormentaban el alma de Vidaurri?
Por lo pronto, Vidaurri e peraba acrecentar sus fuerzas con las que traían
los generales Pedro Hinojosa y Julián Quiroga, próximos a llegar a la ciudad.
Y con ello probablemente alimentaba la idea de convencer a Juárez para
seguir usufructuando el Estado de uevo León y Coahuila como cosa propia,
aun cuando, en honor ele la verdad, confundía Vidaurri. sus propios intereses
con los del pueblo, ya que todo lo que obtenía era derramado en el bienestar
de la comunidad.
Por su parte J uárez, con un sentido práctico, que le daba su larga e)l.1&gt;eriencia en el campo de las operaciones militares y sabedor de que llegarían de
un momento a otro fuerzas del Gobernador, tomó la decisión de alejarse de
Monterrey, con la esperanza de regresar pronto en condiciones de obtener la
victoria por las buenas o por la fuerza.
El coche presidencial se alejó por la calle de Bolívar para seguir minutos después ¡iOr la calle Real, hoy H.idalgo. De ahí en adelante continuó por
an Jerónimo, chapoteando en los inmensos lodazales que se habían formado con la Lluvia. Más allá an Pedro, Santa Catarina, la Cuesta de los Muertos, Ramos Arizpe y Saltillo.
Todavía no salvaba Juárez los linderos de la ciudad cuando hicieron su
entrada las tropas vidaurristas, comandadas por los generales Pedro Hinojosa
y Julián Quiroga. Este inquieto guerrillero, famoso por sus cargas de caballería, quena atacar a la columna de Juárez; pero Vidaurri detuvo sus ímpetus.
¿Puede llamarse a esto visita presidencial? En cierto sentido sí, porque
Juárez, en su carácter de Presidente de la República, pisó tierra regioruontana.

Cierto que no se le recibió con los honores protocolarios ni con los festejo
acostumbrados en tales casos; pero ello obedecía a las circunstancias extraordinarias que privaban.
¿ Y el pueblo en general? Su actitud pasiva se explica desde el punto de
vista de los sentimientos. La obra de Vidaurri hasta entonces había sido de
tal magnitud, que no obstante los sacrificios de los habitantes del Estado,
para hacer frente a las exigencias de las continuas guem1s, se le respetaba y
se le quería como a un gran caudillo.
De pronto se presenta el distanciamiento, y surgió la pregunta : ¿ con quién?
Los sentimientos obraron de inmediato para después imponerse el cerebro.
El vidaurrismo rápidamente se eclipsó. Los más adictos militares que habían actuado al mando de don Santiago pusieron sus espadas al servicio de
la República que abanderaba don Benito Juárez.
Con cuánta elocuencia dice al respecto el Lic. emesio García raranjo
(El Porvenir, Feb. 5-1954): "En síntesis, para Lampazos que era vidaurrista,
aquella crisi fue motivo de duelo, un duelo que no obscureció la ruta del deber, pues todos aquellos hombres supieron ser leales a la causa republicana,
con el mérito supremo de que su lealtad significaba un inmenso sacrificio. El
pueblo se cubrió de crespones, pero no por ello dejó de ser patriota. Ningún
otro lampacense se adhirió al Imperio, pero todos ellos vieron el derrumbamiento de su caudillo con sabor amargo en la boca y lágrimas en los ojos. En
aquel momento terrible, debo rendirle un homenaje muy especial a mi abuelo materno, don Felipe Naranjo, el segundo padre de su hermano menor el
general aranjo a quien aconsejó acertadamente para que tomara la debida
orientación".
Quedan pues los campos definidos: Juárez, a nombre de la defensa de la
Patria, en Saltillo; Vidaurri, en su falsa posición de mantener la paz c-n Nuevo León y Coahuila, en Monterrey.
Veamos, en rápida incursión histórica, lo que después sucedió.

•
In talado Juárez en altillo de nueva cuenta, después de cambiar impresiones con sus ministros, tomó la decisión de romper con Vidaurri.
Al mismo tiempo en Monterrey aumentaba la intranquilidad, y en tanto
Vidaurri precipitadamene hacía acopio de elementos de guerra, el pueblo
reaccionaba a favor de Juárez.
El problema para Vidaurri radicaba en mantener fuera de la contienda
internacional a uevo León y Coahuila, lo que resultaba imposible. i lo acep399

398

�taba el Gobierno Republicano, ni Jo aceptaría el Imperio de Maximiliano.
Siendo parte de la Nación el territorio gobernado por Vidaurri tenía forzosamente que sufrir las consecuencias de la guerra.
En esta falsa situación se vio Vidaurri arrastrado hacia la contienda general, y desafortunadamente para él y para el país, por inercia, ocasionada
por un mal entendido principio de neutralidad, su poder, su prestigio, todo,
quedó subordinado a servir a una causa contraria a los ideales por los que
había luchado con denuedo durante toda su vida política y militar.
Su agresividad, contenida en buena proporción por la lucha interna de su
conciencia, le daba ánimo, no muy lúcido, para aumentar sus recursos de
guerra. Envió carta circular a sus amigos y a las autoridades municipales informándoles de los últimos sucesos, y de sus propósitos de hacer frente "a la
ruina que amenaza al Estado de parte de la desmoralización y vandalismo
que acompaña la presencia del gebiemo de la nación".
Ya en esta pendiente ordena a los presidentes municipales que, si algunas
personas acuden a los pueblos a dictar o ejecutar órdenes del Gobierno Federal, sean aprehendidas.
Sin embargo, no muy seguro de sí mismo, envió a Juárez en comisión al
r. Ignacio Basad.re y al Gral. Pedro Hinojosa, portadores de un pliego en
el que Vidaurri proponía su separación del gobierno del Estado, con la condición de q_ue a nadie se persiguiera; que la oficialidad y la tropa quedaran en
libertad de seguir en el servicio o retirarse.
Los comisionados fueron detenidos a las puertas de Saltillo por órdenes
del Gral. Miguel egrete, Secretario de Guerra, quien les comunicó que no
serían recibidos por el señor Presidente. En esa situación hicieron entrega de
la comunicación de Vidaurri.
La contestación la dio por escrito el Gral. Negrete por instrucciones de
Juárez. En tono seco, enérgico, contundente se le decía a Vidaurri 'que habiéndose rebelado contra el Gobierno acional para inodarsc en el crimen de
traición a la patria, y llevar adelante sus inteligencias y maquinaciones con
el invasor extranjero... - no puede oír proposiciones de arreglo, ni aceptar
más que la completa sumisión a la ley, sin condiciones de ninguna clase, que
nunca son admisibles cuando se trata de la causa de la _independencia de la
República". Los comisionado fueron puestos en libertad llevando a Vidauni. la noticia de su definitiva eliminación de la causa constitucionalista.
Hago omisión de los pormenores que tuvieron lugar durante el tiempo transcurrido del regreso de Juárez a Saltillo y de su retomo a Monterrey. Por su
ategoría es de mencionarse el decreto expedido por J uárez el 26 de febrero
disponiendo la separación de uevo León y Coahuila, lo que ocasionó a Vidau-

400

rri una depresión moral tremenda, acompañada de la pérdida económica que
significaban los productos de la Aduana de Piedras Negras.
Como mi propósito es el de hacer referencia a. la estancia de Juárez en
Monterrey, no ahondo en todo cuanto se refiere a la época; pero tampoco
es posible suprimir los elementos informativos que nos coloquen en condiciones
de apreciar el panorama que prevalecía.
El día 3 de abril hace Juárez su entrada a Monterrey. El día anterior había desfilado por las cal1es engalanadas con gallardetes y banderas tricolores,
el general Negrete, al frente de las tropas. El día 29 de marzo evacuó la
plaza Vidaurri al frente de mil hombres armados. Su salida daba la impresión de quien se aleja sintiéndose derrotado. Por Piedras Negras se internó
en Texas junto con Quiroga, dispersando a sus soldados, a quienes se les
decía que estuviesen listos por si se necesitaban sus servicios.
Pero vamos a lo que ya puede llamarse visita, Ja que se prolongó hasta el
15 de agosto.

•
Encuentra Juárez en Monterrey un ambiente acogedor. Su entrada la hace
en med10 de las aclamaciones del pueblo, que ha decidido en forma radical
su simpatía por quien representa la integridad nacional. Se desvanece más
rápidamente de lo que podía suponerse la admiración que existía hacia Vidau.rri. No se escuchan los acostumbrados "mueras" para el caudillo que
huye; pero se acrecienta día a día el divorcio entre él y el pueblo que lo
admiraba.
El licenciado José Ma. Iglesias, ministro juarista, a partir de 1862 redacta
crónicas de cuanto sucede en el pais y en el extranjero sobre la Intervención
Francesa. Bajo el título de "Revistas Históricas'' son publicadas y distribuidas en la m jor y más amplia forma posible. Sobre ]a entrada de Juárez a
Monterrey dice:
"Para reorganizar la administración pública en uevo León, el supremo
gobierno ha venido del Saltillo a Monterrey, donde se le ha recibido con positivo entusiasmo, esmerándose la población en las demostraciones de regocijo con que ha solemnizado 1a llegada del primer magistrado de la nación.
Las autoridades y arios de los pr,ncipales w:cinos salieron a recibirlo a una
legua de distancia de ]a ciudad. Las casas estuvieron adornadas, de día con
cortinas, y con luces por la noche. En el tránsito para palacio, de muchos balcones arrojaron las señoras flores y ramilletes. Los aplausos, los vivas, la alegría popular, demostraron la espuntaneidad de la recepción, bien distinta de

401

�las que proceden de órdenes oficiales. El ayuntamiento y el vecindario dieron al presidente y su mini tros, n el teatro del Progreso, un baile de ob equio, al que concurrieron todas las familias principales de la ciudad. En resumen, nada ha quedado por desear de cuanto pudiera apetecer el más exigente, como testimonio de la satisfacción causada a los habitantes de Ja capital de uevo León por la caída de su tirano".

Se dedica Juárez a planificar y jecutar todo cuanto co1Tesponde a la
alta misión que desempeña. Dicta órdenes para el aprovisionamiento de armas y parque que mantengan en condiciones combativas a los numerosos
contingentes que ostienen en pie la soberanía nacional.
fantiene comunicación constante con los generales republicanos Jesús González Ortega, Podirio Díaz, Patoni, Escobedo, Naranjo y Treviño, con BerriozábaJ, egrete, Cortina, Hinojosa y decenas más de republicanos que combaten denodadamente contra el invasor, unas veces con suerte adversa y
otras en memorable victorias. Todo ello constituye para Juárez una preocupación que llena sus actividades día y noche y alienta su espíritu que jamás
se doblegó ante la defección de algunos de sus amigos y valientes correligionarios, ni ante la sup rioridad numérica y combatí a del enemigo durante
los tres primeros añ_os de la contienda.

•
En las noches veraniegas, de intenso calor, gustaba Juárez pasear en la
Plaza Zaragoza, acompañado de algunos de sus ministros y de vecinos distinguidos de Monterrey.
El clima ardiente, r Crescado levemente por las corrientes de aire escapadas del cañón del Huajuco, apenas si daban un ligero alivio. Se impmúa andar en camisa; _pero J uárez, imperturbable, como si a él no le hiciera mella
el calor, andaba con su pesado atuendo. Saco recto, chaleco, y pantalón de
casimir color negro.
Cierto que la presencia de Juárez no era distinguida por Jo que hacía a su
estatura, garbo, color de la piel; pero tampoco impresionaba por fealdad o
desarreglo en el ve~tir como lo pinta en uno de su · romances don Guillermo
Pri to:

Se. ue al licenciado Juárez
con su figura plebeya,
sombr razo de anchas alas,
raída y grosera chaqueta,

402

pantalones azul claro
que al empeine no le llegan,
con una faja de lana
que los detiene 'Y sujeta
y que valuando con garbo
no valdrían dos pesetas.

Pobr figura la de Juárez descrita en forma tan zahiriente. Le ajustaba
mejor el cuadro a1 mismo romancero. abido es que a Prieto lo tenía sin
cuidado el aliño: era despreocupado tanto en su atuendo como en su físico;
siempre traía la cabellera alborotada, la barba que cubría )as mejillas sin
orden, con los anteojos cabalgando en las narices, los zapatos mpolvados,
todo lo cual le daba la apariencia de un amable vagabundo, de buenas maneras, sonriente, bondadoso y con la frase picante a flor de labio.
Era don Guillermo Prieto de los más asiduos acompañantes de Juárez,
en esos paseos por la Plaza Zaragoza. Alto él, de mediana estatura Juárez,
caminaban lentamente. Para Juárez la compañía de Prieto le era agradable
porque con sus ocurrencias le hacía olvidar aunque fuese por momentos los
graves problemas que afrontaba.
¡ Qué distinta 1a compañía del Lic. José María Iglesias! erío, circunspecto, de magnífica presencia, bien peinado, arreglada la barba de candado, intensamente negra, con sus lentes bien colocados y limpios no daba
reposo a Juárez, hablando de los asuntos hacendarios con machacante insistencia, y no le faltaba razón pues se carecía de todo, y ya lo decía apoleón: para la guerra se necesita dinero dinero y dinero.

En don Sebastián Lerdo de Tejada la conversación debía contener una
buena dosis de filosofía y de historia. o se habían estudiado a fondo, según él, las causas determinantes de la Revolución Francesa, ni se habían fijado los alcances filosóficos de la libertad de creencias, ni de la estructura
social del capitalismo.
Terciaba en estas disquisiciones el Lle. Manuel Z. Gómez, siempre atento a lo que exponían los ilustres acompañantes de Juárez, entre quienes hay
que agregar al Gral. Doblado, Suárez Pizarro, Gamboa y licenciado Pedro
an tacilia, yerno de Juárez.
Solían también agregarse a la comitiva intelectuales de la ciudad y miembros del Ayuntamiento, como el doctor José Eleuterio González, licenciado
Manuel Z. Gómez, don Vidal de la Garza Mireles, don José Ma. de la Garza, don Pedro Elizondo, don José de Jesús Benítez, don Jesús Ma. Benítez y
Pinillos, licenciado Lázaro Garza Ayala, don Juan C. Doria, don Pedro Mar4-03

�tínez. Muchos de ellos se distinguieron posteriormente, combatiendo a los
invasores.
Con más frecuencia de lo deseado se hablaba de Vidaurri. Para Juárez
esas evocaciones le causaban gran molestia. Aún cuando en su semblante no
se reflejaban sus íntimos sentimientos era notorio que prefería cambiar de
tema. Tal parecía que le hacía daño en su espíritu recordar que había perdido más que a un colaborador de altura, a uno de sus más queridos y admirados amigos. No podía olvidar las finas atenciones que tuvo para su esposa doña Margarita Maza y para sus hijas, cuando residían en Saltillo, a pesar de la tirantez de relaciones existentes entre ambos.
En cuanto a su esposa y a sus hijas: Manuela, Felicitas y María de Jesús,
mantenían amistad con familias distinguidas de la ciudad, y especialmente
con las hijas del general don Ignacio Comonfort, Clara y Adela, que Tesidían en Monterrey bajo la atención de Vidaurri.
Puede sintetizarse la estancia de Juárez en Monterrey como el toque más
acentuado de las desventuras, y como el yunque en que se fraguaron los caracteres de quienes, a nombre de Ja independencia de la Patria, se entregaron sm reservas a su serv1c10.

•
La inquietud de don Guillermo se manifestaba especialmente en su sensibilidad poética, de ahí que, apenas apaciguados Jos dolores lumbales, ocasionados poT las intenninables caminatas buscara y encontrara la forma de publicar algún pasquín, que le sirviera de tribuna pública para desahogar algo
de lo que bullía en su cerebro y de lo que destilaba su generoso corazón.
Y salió a luz el periodiquillo El Cura de T amaj6n. Los tiempos eran propios para las tragedias, para las meditaciones profundas; pero en don Guillermo la vida escondía entre las penas motivos de satisfacción, lo que procedía era olvidar lo uno y exaltar lo otro. A la tristeza se le combate con la
alegría, a la nostalgia con la esperanza, al dolor con el estoicismo.
Tales pensamientos nonnaban la mente y la acción del poeta, y en versos
picarescos y prosas incisivas moldeaba dardos venenosos contra los enemigos.
¿ Que venían cediendo terreno a los franceses? cierto, la situación de las
armas así lo exigía; pero a mayor extensión de territorio que cuidar, mejores condiciones para atacar. Además, bien sabido es que los iajes ilustran,
y en el caso, obligadoc; por la presión del enemigo, llegaban a pueblos que
en otras condiciones tal vez no hubiesen visitado, y lógicamente, argumentaba don Guillermo como estribillo machacante, no hubieran tenido la opor-

404

tunidad de estrechar la mano de los amigos, de hablar con ellos, de imbuirles
la fe que irradiaba la persona de don Benito.
Aquí tienen ustedes, decía don Guillermo, en una de esas reuniones de
amigos, opinamos sobre los problemas graves y triviales que nos interesan,
cambiamos impresiones sobre los errores cometidos, y alentamos esperanzas
confiados en los aciertos, que no son pocos, ¿ cómo haríamos cosa semejante a distancia?
El poeta metido a dómine; pues como profesor de, historia y literatura estaba acostumbrado a la cátedra, al grado de que en donde se reunía con más
de dos personas pronto se calaba los anteojos, se pasaba la diestra por la enmarañada barba, y disertaba con tono académico sobre los más disímbolos temas, sin perder las buenas maneras del caballero, ni 1a sonrisa bondadosa
con que adornaba sus charlas.
Este personaje, emotivo, patriota, desinteresado, constituía en la comitiva
presidencial un factor de lne timable valor. Camino a Chihuahua después
de abandonar Monterrey pemoctó Juárez en Noria de Pedriceña, Durango. Vale la pena transcribir un párrafo de las R evistas Históricas del licenciado José Ma. Iglesias. Puede apreciarse en esos renglones, escritos en momentos críticos para el Gobierno Republicano, el alma cristalina y recia de
aquellos varones que jamás pensaron en la derrota:
"En la Noria Pedrizcña se celebró, en la noche del 15 de septiembre, el
fausto aniversario de la proclamación de la independencia mexicana. En la
capilla del pueblo, que servía de alojamiento al batallón de Guanajuato, pronunció un improvisado y elocuente discurso el C. Lic. Manuel Ruiz, y enseguida habló también el presidente de la República, cuyas sentidas palabras
conmovieron a los concurrentes.
"El día siguiente se pasó a la hacienda del Sobaco, donde también se celebró en la noche el aniversario patriótico que recuerda aquella fecha memorable. Fue eJ orador el C. Guillermo Prieto, quien en un corto rato escribió un discurso lleno de poesía y ternura. La solemnidad del acto fue grandiosa por su misma sencillez. Las montañas que limitaban el horizonte se
elevaban majestuosas, como testigos mudos de aquel imponente espectáculo.
La luna, saliendo de entre unas nubes que la habían ocultado poco antes, rielaba sobre el Nazas, que corría a poca distancia. El cuadro de los concurrentes, formado junto a ]a puerta de la hacienda, se componía de1 gobierno, de
la escasa cuanto leal comitiva que lo ha acompañado en su tercera peregrinación, de los soldados del batallón de Guanajuato y l cuerpo de carabin eros a caballo, fiel escolta del supremo magistrado de la nación, y de los
sencillos habitantes de la hacienda, que por primera vez sin duda asistían a
un acto semejante. Después del discurso, entonaron los soldados canciones

&lt;lf

405

�patrióticas, con las que alternaban danzas populares y representaciones alusivas a las costumbres de los indios bárbaros".
El ambiente campirano, el convivir con las gentes humildes, sirvió a don
Guillermo Prieto para afinar aún más sus sentimientos. Habí.a en él todo
cuanto constituye el fondo emotivo, creador y de ensueño del poeta. ació
poeta, y con este trajinar cerca de los pobres, de los que carecen hasta de lo
necesario para la vida, almacenó conocimientos y arraigó en su corazón un
gran amor por lo desvalidos, de donde surgieron sus poemas, y las páginas
sentimentales de sus memorias.

•
Cuando alrededor de una mesa se reunía Juárez con sus ministros cambiaba la ituación. De oyente se convertía en expositor. Era común que en los
graves problemas, después de escuchar las opiniones de sus con ejeros y amigos expresara sus puntos de vista, con la mesura y la energía con que acostumbraba producirse. Se le oía con respeto y se le acataba, no siempre de
buena gana; pero con la convicción de seguir y obedecer a quien acepta sin
reservas la responsabilidad de sus actos, y es capaz de llegar al sacrificio incluso de 1a vida.
Convertido el recinto oficial del Estado en Palacio Nacional -esquina
suroeste de Morelos y Escobedo- cobraba el modesto edificio inusitada categoría. Desde los ministros, funcionarios del Estado y generales, basta los
particulares, al entrar al palacio adoptaban respetuosa actitud, que se acrecentaba en presencia de don Benito Juárez, encamación viva de los más sagrados intereses de la Patria.
En suma, la estancia de J uárez en Monterrey constituyó para él una dura
prueba; pero al mismo tiempo le sirvió para darse cuenta exacta del material humano de aquí. A excepción de Vidaurri y de Quiroga, los más destacados hombres de acción respondieron con firme adhe~ión a lo principios
nacionalistas.
Puede mencionarse en primera línea a los militares: Mariano Escobedo,
Jerónimo Treviño, Francisco 1aranjo, Lázaro Garza Ayala, Pedro Martínez,
Juan C. Doria, José S. Aramberri, Ruperto Martlnez y Pedro Hinojosa.
Pronto se hizo sentir la acción de esto patriotas. Empeñados en una guerra sin cuartel no daban descanso a sus actividades, incursionando por Nu vo León, Coahuila y Tamaulipas, en admirable coordinación que les per-

mitió conquistar grandes y decisivos triunfos.

•
Mi buen amigo y compañero de aficiones históricas don Apolinar unez
de León, me ha referido una sencilla anécdota, que él a su vez escuchó de
personas ligadas a los acontecimientos relacionados con la estancia de Juárez
en Monterrey.
Un estudiante de derecho, de esos con título de 'destripado", se acercó a don
.Benito en súplica para que se le diera una nueva oportunidad.
Juárez lo interroga: "joven ¿ qué es derecho? ¿ Qué es justicia? El estudiante, perplejo, dirigió la vista al cielo como en señal de inspiración para conte tar dichas preguntas. Tardando mucho tiempo en hacerlo, uno de los circunstantes interviene y le dice al señor Juárez: Vea usted, señor Presidente, el joven anda buscando la justicia en el cielo, temeroso de no encontrarla en la
tierra".
Don Benito, dándose cuenta del aturdimiento del estudiante, quiso estimular
su audacia. Con gesto amable ordenó al licenciado Santacilia que procediera
de acuerdo con los deseos del joven a quien, como despedida, le dijo que esperaba saludarlo como compañero en plazo no lejano.

Paseando el Presidente Juárez en la plaza Zaragoza, sin más acompañamiento que la luz de la luna, ensirrusmado en sus pensamientos, se le acercó un individuo de aspecto humilde y caminando a su lado le dijo: señor Presidente, lo
importuno solamente para escuchar su voz, perdone mi imprudencia. Sin detener Juárez la caminata dirigió una rápida mirada al individuo dándose cuenta
de que se trataba de una persona ingenua, pero de buena fe, y sin tardanza
contestó:
·
Mi voz es como cualquiera otra, aunque a veces no se le quiere e cuchar;
pero seguiré hablando a tas conciencias de los hombres para que luchen por
la independencia y por la libertad.
El interlocutor, que resultó ser un modesto impresor, sin salir de su asombro al ser complacido en forma tan elocuente, trató de besar la mano de
Juárez, lo que éste no le permitió diciéndole: no, eso no, usted y yo somos
iguales, bese a su mamá, a su esposa y a sus hijos.
Al día siguiente en la ciudad no se hablaba más que de este incidente.

•
4-07

4-06

�Algunos viejos, testigos presenciales de la estancia de J uárez en Monterrey, a principios del siglo actual referían que en cierta ocasión, cuando discutía con sus ministros sobre la posibilidad de abandonar la ciudad, y dirigirse a Chihuahua, las opiniones se dividían oponiendo como causa principal la enorme distancia que lgs separaría de la capital de la República. J uárez replicaba que, si podían llegar hasta esas lejanas tierras en condiciones
difíciles, con mayor facilidad regresarían al sonar la hora de la victoria.
Cuando las opiniones se inclinaban en favor de Juárez, el geneml egrete1
que había permanecido serio, taciturno, como volviendo en sí después de
una exploración mental, en tono reposado y grave dijo: no olvidemos que
el camino, además de largo, es sinuoso, p-or las montañas, los ríos, los desiertos y los montes que hay que salvar, y puede suceder que nos veamos en la
necesidad de transitar a pie bajo la lluvia y el sol. El señor Presidente ...
Le interrumpe Juárez sin alterar la voz y dice: Señor General Negrete: con
su patética exposición ha despertado en mí dormidas experiencias de mi vida,
cuando descalzo o con huaraches cuidaba de las cabras, no sentía el maltrato
en los pies, ni fatiga en el cuerpo, y en cambio mi espíritu se ensanchaba
ante las bellezas de los montes, de los arroyuelos, de los pájaros, de las
nubes y del sol. Si ahora el destino nos depara una prueba semejante
esté usted seguro de que el solo recuerdo de mi niñez me dará ánimo y fuerzas para vencer toda dificultad ...
Se había transfigurado la figura de Juárez, y al callar, el general Negrete,
cuadrándose militarmente, expresó conmovido: Señor Presidente, con usted
iremos has.t a el fin del mundo.

•
Un hijo más de Juárez, nacido en Monterrey, acrecentó su familia. Con
este motivo la sociedad hizo sentir su adhesión al matrimonfo, t'.specialmente a doña Margarita Maza, que había conquistado el cariño de todos por su
modestia y don de gentes. Se le admiraba por su devoción a los deberes de
esposa y madre, por su patriotismo y por su valor al acompañar al Presidente de la R epública en esa ya larga peregrinación, llena de dificultades y de
peligros. Por ella se hubiera agregado a la comitiva, sin importarle lo que significaba volver a salvar cientos de leguas de desiertos y montañas, careciendo en ocasiones hasta de lo más elemental para la subsistencia.
No podía J uárez aceptar un sacrificio semejante. La familia reclamaba la
atención directa de la madre. Los recursos escaseaban; pero él trataría de
proveer lo necesario. Y la despedida se impuso. La Patria atormentada, des-

408

garrada por la fuerza extranjera y por Ja ignominia de los malos mexicanos
exigía la entrega sin reservas de los leales.
'
Juárez seguiría hasta el final en la guerra, su esposa, .en el destieFro esperaría tiempos mejores.
Como documentos históricos copio el acta del registro civil del niño, y
enseguida la de su, bautizo.
No fue eso todo ya que también nació en Monterrey una hija del licenciado ~edr~ ~antacilia y de doña Manuela Juárez. Un hijo y una nieta de don
Bemto VlllJ.eron al mundo aquí. También transcribo e1 acta de su bautizo.
"OFICIALIA PRIMERA DEL REGISTRO CIVIL. Libro No. 1. correspondiente al año de 1864, foja 2. . ..................... .. ........ .
Al margen.-ANTONIO JuÁREz.-Acta cuadrágesima cuarta.
Al centro.-En la Ciudad de Monterrey, a los veintiocho días del me d
h'
se
oc oc1entos sesenta y cuatro, ante m~ el Juez del Estado Civil
Y testigos que al final se nombrarán, el Presidente de la República, Ciudad:1-°o ,Benito Juá;ez, vecino de México, y residente hoy en esta Capital, ma°!:esto: ~~e el día trece del corriente, ·a las nueve y cuarto de la mañana, na,.
c10 un runo que se llamará ANTONIO, el cual es hijo legítimo suyo y de su
esposa la Señora Doña Margarita Maza. Todo lo cual en cumplimiento de
la Ley hice constar en la presente acta, que leí al declar:mte y testigos los
Ciudadanos José María Arteaga y Francisco Día.z~ mayores de edad y recientemente avecinados en esta Capital, quienes firmaron conmigo: Doy fé.- Anto.
Tamez.-Benito Juárez.-José Arteaga.-F. Díaz. (Rúbricas)" .

Jumo'dmii
e

"LIBRO No. 38 DE BAUTISMOS. PRINCIPIA EL 15 DE ENERO DEL
A1'l'O DE 1864 A 1865. ..... - ............... - - ..... .. ..... - . - ..... .
I

PARROQUIA DEL SAGRARIO DE LA CATEDRAL DE MONTERREY.
Página 106.
En el Palacio de Gobierno, previo el permiso del Superior Gobierno .Eclesiástico del Obispado, a los veinte y tres días del mes de julio de mil ochoci&lt;mtos sesenta y cuatro, yo el infrascrito cura, bauticé solemnemente y puse el Santo Oleo y Sagrado Crisma a JosÉ ANTONIO de un mes y once días de nacido,
hijo legítimo del Ciudadano Presidente Licenciado Dn. BENITO JuÁREz, y de
Dña. MARGARITA MAzA, vecinos de ésta, fueron sus padrinos Dn. Pedro Santacilia y Dfia. Manuela Juárez a quienes se les advirtió su obligación y pa-

4-09
e H-27

�rente co espiritual; y para constancia lo firmé.

'RAFAEL DE LA GARZA

SEPÚL-

VEDA (Rúbrica)".
o. 38 DE B UTISMO . PRl CIPIA EL 15 DE ENERO DEL
A~O DE 1864 A 1865. : . ..... . .......... · .. · · · · · · · · · · · · · · - · · ·

'LIBRO

PARROQUIA DEL SAGRARIO DE LA CATEDRAL DE MONTERRE ·
Págma

#

106.

En el Palacio de Gobierno, previo el permiso del upcrior Gobierno Eclesiástico del Obispado, a los veinte y tres días del mes de julio d mil ochocientos sesenta y cuatro yo el infrascrito cura, bauticé solemnemente Y puse el Santo Oleo y Sagrado Crisma a MA. JuANA DoLORES, de doce dí~ de
nacida, hija legítima de Dn. P dro antacilia y de Dñ3: MA_NUELA _JuAREZ
vecinos de ésta, fueron sus padrinos Dn. omingo de Go1cou~t.a y Dna. _Carlota Mora re identes en ueva York y por comisión de los rmsmos el Ciudadano Presidente Licenciado Dn. BENTI'O JuÁREz y Dña. MARGARlTA MAZA,
a quienes se les advirtió su obligación y parentesco espiritual; Y para constancia lo firmé. RAFAEL oE LA GARZA EPÚLVEDA (Rúbrica)".
Siguiendo Ja costumbre de la región se festejaron los sucesos con una merienda de chocolate y repostería a la que asistieron las personas de más
confianza. Sirvió aquella reunión de pretexto para a.cercarse más los vecino
de Monterrey a la familia del Presidente Juárez.

•
Cerca el enemigo con fuerzas numerosas y bien equipadas de franceses Y
mexicanos afectos al Imperio de nueva uenta tomó Juárez los caminos polvorientos del desierto, con la fe inquebrantable de los iluminados. A su familia la envió a los ·Estados Unidos vía Matamoros.
Enfiló hacia Chihuahua tratando de alejar al invasor de su centro de
aprovisionamiento. El coche, modesto medio de transporte sal aba increíbles
distancias rodando ntre lodazales, hoyancos, arroyos crecidos, pendientes
que obligaban a los pasajeros a bajar del coche; pero la volwitad de setvir y
de triunfar daba a Juárez un torrente inagotable de energías.
Quien viera aquella desmedrada caravana no podía concebir que en lla
fuesen los funcionarios más ele ados del Gobierno Republicano. Juárez Y algunos de sus ministros en el coche, los demás a caballo. A la vanguardia un

destacamento de soldados de la más absoluta confianza; pero en número tan
limitado que por mucho valor y destreza de que fueren po eedores, al ser
atacados por fuerzas superiores en número y armamento difícilmente podrían resistir.
A la retaguardia otro d tacamento de iguales características, y► en el centro, siguiendo aJ coche presidencial, caminaban en hilera once carretas tiradas por bueyes, llevando 1 valioso cargamento del archivo naciónal. ,
~I enemigo tenía noticias de ese arriesgado y trágico éxodo y anhelaba posesionarse de la documentación. Juárez sentía sobre sí la responsabilidad de
traer consigo aquel voluminoso cargamento, sin contar con los medios adecuados para su conservación, en un caso nada remoto de ataque del enemic:,o.
Decidido a dejar en lugar se.guro los documentos consultó con sus mínis:Os
y estuvieron de acuerdo. Habían llegado a un Jugar llamado El Gatuño del
municipio de Matamoros Coahuila. Era el 4 de septiembre. Habían ~n
currido quince días desde Ja sa1ida de Monterrey, salvando una distancia como de 400 kilómetros. Para llegar a Chihuahua faJtaban 800 kilómetros más
de tierras pelonas, carentes de agua.
Los vecinos de aquella ranchería recihie~on a los maltrechos viajeros con
demostraciones de sincera amistad, brindándoles toda clase de atenciones.
"Después del almuerzo - leemos n el folleto Pueblo H éroe, escrito por ]a
profesora Rosario Femández-, camina el señor Juárez bajo una enramada
que había frente a la casa, Jas manos hacia trás, los ojos clavados en el suelo. Preocupado, se detiene de pronto y pide que llamen a González Herrera
jefe de la guerrilla liberal. Tiene un encargo qu'e hacerle: necesita un hom~
bre capaz de cumplir una misión de importancia suma, de vida O muerte.
e ausenta don J ús y al rato regresa con el hombre, alto, barbado, de complexión atlética. Se llama Juan de la Cruz .Borrego y es agricultor de ]a región.
"Se sientan los tres bajo la enramada. Juárez, con su habitual actitud solemne, les explica: Las once carretas colmadas de fardos traen los archivos
de la ación. Los invasores y los traidores qLLieren apoderarse de esos documentos. Hasta Chihuahua, adonde él se dirige el camino es largo y lleno de
acechanza . Quiere poner en manos de los tulises esos tesoros, seguro de que
sabrán guardarlos a riesgo de sus propias vidas. Don Juan de la Cruz Borrego contesta con un parco 'descuide usted, eñor' e informa que tiene un
puñado de hombres a la altura de tal misión. Es todo. El indio y el norteño
se estrechan la mano fuertemente, sin más palabras".
igue la caravana rumbo a Chihuahua ya sin la impedimenta del archivo, que ha quedado n poder de un puñado de hombres de honor. Tres años
despué~, de regreso Juárcz, amparado por el triunfo de la República, recibe
el archivo nacional de manos del mismo Juan de la Cruz Borrego.

411

410

�•
Para mi objeto, n esta ocasión, dejo a Juárez en el camino qu describe
don Carlos Pereyra: 'En un campo eriazo de la frontera del orte, ulebreaba, una tarde, la fugitiva caravana presidencial. En Ja inmensa llanada
no había un árbol una casa un arroyo: la gobernadora extendia, hasta perderse d vista, su cenicienta alfombra" ...

ORIGE

DE LA CIUDAD DE MO TEMORELOS 1
intesis de una inuestigaci6n históricaProf. Cmo R. CANTÚ
Escuela Normal Superior

A ETENTA v SIETE- kilómetros, hacia el sureste de esta ciudad de Monterrey
se haJJa el ameno Valle del Pilón, "tierra feraz y privilegiada", como la IJamarnn los antepasados que en ella ivieron; feraz por su singular calidad
privilegiada por su inagotable río, factor de su ílorecimiento agrícola durante más de trescientos años.
En un rincón del valle, sobre una especie de meseta recortada por el rlo
en su banda del norte ( diremos asi para emplear el lengua je de los "pobladores y pacificadores") está situada ]a ciudad de Monte-Morelos.
Mo.nte-Morelos es el C nlTO de la prodigiosa comarca naranjera de Nuevo
L eón Ja más importante de México.

La uer.sión oficial. Hace años me propuse escribir la historia de esa tierra,
mi solar nativo.
Para iniciarla acudí a la ecretaría del Ayuntamiento en bu ca de dalos. Allí
me proporcionaron una copia del documento oficial que se habia elaborado
para satisfacer las demandas de las autoridades superiores y de algunos curiosos, amantes de hurgar en el pasado.
El ejemplar que se me entregó dice:

Ciudad de Mont e-Morelos.- El 28 de febrero de 1 701 siendo Gobernador del Nueuo Reyno de L eón, como se llamaba entonces a nuestro Estado, D. Juan Francisco Vergara y Mendoza, a solicitud de los
Sargentos Mayores Carlos Canlú, Alonso de León, Nicolás de Medina
' Trabajo leído por ru autor en la sesión-cena de la Sociedad
Historia, Geografía y Estadística, el 13 de septictmbre de 1966.

412

uevoleonesa de

4l3

�Cortés y Capitanes Cipriano García de Pruneda, Miguel y Mateo de
León y Diego de Peñalosa, se fundó la Villa de San Mateo del Pilón.
Su erección fue confirmada por el R ey de España D. Carlos ]JI en el
año de 1,765 y se. le dio el título de ciudad por decreto número 39 de
28 de mayo de 1,825 a iniciativa del entonces Diputado, ciudadano José Ma. Parás Ballesteros, hijo de este municipio, bajo el nombre de
Monte-Morelos en memoria del invicto Cura, D. José Ma. Morelos y
Pavón, nombre que ha conservado desde entonces con beneplácito de
sus habitantf!s''.
Entre los solicitantes figuran hacendados del Pilón y de la Mota, pues se
consideraban ambos Valles comprendidos en la misma jurisdicción.
Traté en seguida de reunir todos los documentos relativos al proceso histórico que vivió a través del tiempo nuestra ciudad, a partir de aquel lejano
28 de lebrero de 1701 hasta nuestros días.
Durante varios años desempolvé los expedientes que forman el Archivo
Municipal. Encontré el legajo que lleva la fecha de 1701. Se titula "Autos
de la Fundación de la Nueva Villa del Valle del Pilón.-1,701", documento signado de puño y letra de los presuntos fundadores a que se refiere Ja versión oficial.
Es el documento que se publicó y difundió desde el siglo pasado y que posteriormente han reproducido historiadores y periodistas, como lo hace en su
obra el Sr. D. David Alberto Cossío.
Cuando lo leí en la Historia de uevo León, que escribe el Sr. Cossío,
me llamó la atención el comentario que formula después de transcribir los
"Autos" aludidos.
Aunque el Gobernador V ergara y M endoza dio oportuno aviso de
esta fundación al Virrey, Conde. de Moctezuma y Tula (anota el poetahistoriador) la aprobación que se pedía a este gobernante nunca llegó;
no obstante La citada Villa desde aquella fecha, siguió floreciendo y
prestando grandes servicios al gobierno y a todo el reino.
Este concepto priva en todos los escritores, de ayer y de hoy, que se han
ocupado del tema.
¿ Cómo fue la floreciente villa de San Mateo del Pilón en los primeros años
de su existencia? ¿Dónde habitaron los primeros "doce vecinos españoles,
casado.s, con sus familias" a que se refiere el documento de 1701? ¿ Quiénes
constituyeron su primer Ayuntamiento?
414

Estas y otras interrogaciones me llevaron a buscar en el Archivo Mtmicipal las huellas de los hacendados que suscriben los "Autos de la Fundación".
Esperaba encontrar constancia de la actuación, co,mo regidores perpetuos,
de los Sargentos Mayores Carlos Cantú y Nicolás de Medina Cortés, y de los
Capitanes Mateo de León y Diego de Peñalosa, quienes, según los susodichos "Auto", habían pedido por 'recompensa de este servicio que a S. Mgd.
hacían" les hiciera la merced de nombrarlos regidores vitalicios de dicha villa.
Con sorpresa, que aumentaba con cada expediente que leía, encontré que
todos los legajos del ar hivo, sin excepción se referían al Valle del Pilón, ninguno a la villa de San. Mateo del Pilón.
En testimonio de mi aserto reproduzco dos pasajes del testamento del Sargento Mayor D. Carlos Cantú, uno de los hacendados que tuvieron más
destacada participación en los sucesos de 170 l.
El albacea del Sargento Mayor nombrado expresa: " otorio sea a todos
los que el presente vieren cómo yo, el Capitán Juan Diego Gómez de Castro,
vecino de este Valle del Pilón jurisdicción de la villa de San Juan de Cadereyta, Gobernación de este Nuevo Reino de León, en virtud de los comunicados testamentarios que por última voluntad declaró expresamente conmigo, debajo de entera satisfacción manifestada, el Sargento Mayor Carlos
Cantú, mi tío, vecino que fue de este sobredicho Valle'~... Siguen las cláusulas t~stamentarias, pero n ninguna de ellas se hace referencia a la villa de
San Mateo ni al Sitio de ganado menor ofrecido para la fundación; tampoco de su nombramiento de Regidor que solicitó como presunto fundador.
Termina el docwnento con la mención de la fecha y el lugar: "Y es fecho en este Valle de San Mateo del Pilón en veinte y U11 días del mes de noviembre de mil setecientos '.)' die.z y nueve años ante mí el Capitán José de
Ochoa, Teniente de este dicho Valle".
Dieciocho años después de la pretendida fundación sigue el Pilón siendo
valle, jurisdiccionado a la Villa de San Juan de Cadereyta. Y así podría citar
centenares de textos de todos los expedientes de la época colonial que forman
el Archivo Municipal de Monte-Morel~s: publicación de bandos, autos sobre
composición de tierras y aguas, informes· de visitas de Gobernadores; y Obispos;
testimonios de 'limpieza de sangre", escrituras de venta de esclavos constancias de legados piadosos, en ninguno de ellos se encuentra mencionada la villa
de San Mateo; siempre el Valle de San Mateo o del Pil?n, para abreviar
con una rara variante: "Centro del Valle".

.

Acudí al Archivo de la Iglesia. El libro o. 1 tiene una antigüedad que
remonta al año de 1713. En el primer "asiento" legible dice: "Iglesia Pa415

�rroquial del Valle del Pilón.-Trece de diciembre de mil setecientos trece.Isidro' indio otomí, sirviente de la Hacienda de Da., María de León ... murió a manos de los indios enemigos".
En el mismo libro consta que el cuerpo del Sargento Mayor D. Carlos
Cantú fue inhumado "en esta Iglesia Parroquial del Valle del Pilón, en enero
de mil setecientos veinte".
Los archivos particulares hacen la misma -cita: Valle de San Mateo del
Pilón, o simplemente Valle del Pilón.
En conclusión, todos los exp·edientes, oficiales y particulares y todos los
libros de ]a Iglesia, posteriores a 1701, contradicen la versión oficial de que
Monte-Morelos fue fundado en aquel año de 1701 con el nombre de San
Mateo del Pilón.
¿ Qué había sucedido con la floreciente viJla de San Mateo que menciona la versión oficial y citan los historiadores?
Volví a leer los "Autos de la Fundación de la Nueva Villa del Valle de]
Pilón" tratando de interpretar párrafo por párrafo, línea por línea. Esta nueva lectura y otras subsecuentes que hice con propósito de critica me llevaron
a descubrir que el documento de 1701 no corresponde a la realidad geográfica del pueblo que habitamos y que, ni el nombre de la villa, ni la extensión territorial del antiguo San Mateo del Pilón -origen de Monte-Morelos-- se identifican con el coJ1tenido de los "Autos".
Comencemos por aclarar la ubicación territorial que señalan los donadores
de los dos Sitios de ganado menor a la "Nueva, Villa".
Los hacendados del Valle presentaron la solicitud para la fundación en
estos términos:

.

En la Hacienda intitulada Nu estra Señora de la Soledad de la jurisdicción del Valle del Pilón, en veinte y seis días del mes de febrero de
mil setecientos y un años ante el Sr. General D. Juan Francisco V ergara y M endoza, Gobernador y CaJJitán General de este R eino y sus
conquistas por S. M gd., se hizo esta petición por los contenidos en
ella" . ..

Tocante al paraje en el cual, dos de los interesados, ofrecían las tierras para fundo de la villa, y a los ejidos que pedían expresan:
A. V. S. pedimos y suplicamos, como quien tiene el gobierno del territorio ( o del terreno) sea servicio de admitirnos por pobladores y
fundadores de dicha Villa que para ello, yo, el dicho Sargento MaJor
Carlos Cantú y Diego de Peñalosa nos obligamos a dar y desde luego
·:l-16

damos y señaJamos para dicha fundación dos Sitios de ganado menor
de los que tenemos y poseemos en este Valle, de la otra banda del :río...
y se le señala por V. S. los ejidos a la dicha villa y que sean a lindes de
los dos Sitios endonados. .. y es declaración que los dichos ejidos de la
dicha Villa se han de señalar por la parte del sur, de la otra banda de
este Río del Pilón, sin que puedan pasar de esta parte por el perjuicio
que se nos sigue a nuestras labores".
La ubicación de las tierras destinadas a fundo de la ''Nueva Villa" no se
dificulta. Basta tener a la vista un mapa de los municipios de Monte-Morelos y General Terán para orient~e. La petición se presenta en Ja Hacienda de Nuestra Señora de la Soledad, es decir, de esta "banda del río" y los
dos Sitios se ofrecen en 'la otra banda del río", esfo es en tierras que se extienden sobre la margen sur del Río del Pil6n. Los diez Sitios que solicitan
para ejidos deben quedar a lindes del fundo destinado a la "Nueva Villa",
''por la parte del sur, de Ja otra banda de este Río del Pilón" ... aclaran los solicitantes.
La Hacienda de Nuestra Señora de la Soledad fue fundada sobre la margen norte del río por el Capitán D. Lorenzo Pérez de León a fines del siglo
XVII, en los Sitios que compró a Miguel de Valdés Noriega, en el Valle de
la Mota (boy General Terán) . La parte sur de las tierras de la Hacienda está
ocupada en la actualidad por la villa de General Terán.
Lógicamente deben buscarse los Sitios de tierra ofrecidos en la margen
opuesta, de "la otra banda del río". En la banda del sur se encuentra el único
paraje donde Cantú y Peñalosa podían hacer la donación en forma mancomunada, porque allí poseían Sitios de agostadero lindantes.
En la " oticia Histórica de Monte-Morelos", que tengo inédita, inserto los
documentos, con todos los pormenores, que prueban mis afirmaciones.
En esta síntesis, me limito a señalar y a comentar, lo más brevemente posible, el contenido de los importantes documentos cüados.
Mapa que refu erza mi tesis. Existe en el archivo oficial un antiguo mapa
de las tierras mercedadas, entre el Río Pilón y el Potosi, a partir del Gobierno de D. Martín de Zavala y sus sucesores durante el siglo XVII, en el
sureste de la jurisdicción de Monte-Morelos, entonces Valle del Pilón y en las
limítrofes del Valle de la Mota ahora General Terán. En ese antiguo documento gráfico aparecen los "tres Sitios de ganado mayor" de Peñalosa contiguos a las tierras de agostadero del Sargento Mayor Carlos Cantú sobre la
ma'rgen sur del Río del Pilón frente a la Hacienda de Nuestra Señora de la
Soledad, río de por medio.

417

�\

En aquellas tierras, junto al Anoyo del Encadenado, estaba la "Vaquería"
del Sargento Mayor. Así lo declara su albace~ el Capitán Gómez de Castro,
ya mencionado.
He repetido, con insistencia, la expresión: " ueva Villa del Valle del Pilón" porque, contrariamente a lo que afirman la versión oficial y los historiadores, en ninguna parte de los "Autos" de 1701 figura el nombre de villa
de an Mateo. Léalos quien dude. Resulta extraño que se adjudique este nombre a la población que se intentó fundar en aquel tiempo, .y más extraño que
personas de reconocida perspicacia en investigaciones históricas no hayan reparado, al leer el documento, en la omisión del nombre.
¿ Cuáles son las causas de estas discordancias entre lo que informa la versión oficial y la realidad histórica que encontramos en los expedientes archivados en el Municipio y en los libros de la Iglesia?
El Hallazgo del historiador don Pablo Salce. Investigador incansable, eterno buscador de documentos antiguos, ha visitado los archivos de todas las poblaciones del país que estuvieron vinculadas con el Nuevo Reino de León en
lo político o en Jo eclesiástico. A ese noble y fecundo empeño de D. Pablo
Salce debemos el conocimiento del e&gt;..-pediente completo, que se formó con
motivo de la petición de los hacendados del Pilón ("Autos de la Fundación
de la Nueva Villa") y que contiene el trámite y los incidentes a que dio origen.
El ~ediente figura clasificado en el 'Ramo de Cédulas Reales.-Vol. 38".
Los puntos que integran el contenido del legajo son los siguientes:

Presentación de la solicitud y gestiones del Sr. Obispo Fr. Felipe Galindo,
el nombre de la "Nueva Villa" ... , ]a escritura de petición y obligaciones

(lo llamados "Autos de la Fundación"), el nombramiento de Cura interino,
el acuerdo de licencia para la fundación y las condiciones bajo las cuales se
otorgaba; la oposición que presentaron los terratenientes favorecidos con mercedes de tierras al sur del Río del Pilón¡ la "contradicción" del Cura de San
Juan de adereyta del Cabildo, Justicia y Regimiento de la misma villa y la
renuencia del tutor de los hijos menores del Capitán Diego de Peñalosa a entregar el Sitio de ganado menor ofrecido por el Capitán nombrado.
Presentaci6n. El Sr. Obispo puso de manifiesto ante el Virrey, Conde de
Moctezuma, "la grande utilidad que se seguiría al servicio de ambas Magestades de la fundación de la Villa del Santísimo Sacramento en el Valle del
Pilón".
Justifica la designación de Cura interino en favor del Br. Lorenzo Pérez de
León "por la mucha distancia'' de Monterrey y Cadereyta al Pilón y por los
numerosos ríos y arroyos que hay en el trayeeto "de que ha resultado 'en
algunas ocasiones ( explica el Prelado) morir algunas personas sin confesión

418

ni los demás Sacramentos... por el dificultoso trance de dichos ríos que tenemos vistos y reconocidos personalmente".
Licencia y Condiciones. Con el valioso informe del Sr. Obispo y el dictamen del Fiscal del Rey se sometió a consideración de las autoridades virreinales Ja petición de los hacendados del Valle. En la Junta General, celebrada
el 22 de abril de 1701, presidida por el Excmo. Sr. D. José Sarmiento y Valladares Caballero de la Orden de Santiago, Conde de Moctezwna, etc. etc.
( leemo en el expediente) se resolvió de común acuerdo, que, respecto a su
allanamiento de observar y guardar literahnente lo dispuesto en la ley sexta,
título quinto, libro cuarto, por ser el paraje cómodo... por el buen temperamento de la tierra, agua y demás que expresa, con que se promete la permanencia y aumento de ella y que se agregarán por su fertilidad muchos españoles y facilitará la reducción de las naciones gentiles, de que se sigue el bien espiritual de todos con la inmediación de Ministro... como se pondera y asegura por el dicho Iltmo. Obispo de Guadalajara, se les concede por S. Excia. la
licencia para la fundación de dicha Villa, otorgándose ante todas las cosas las
. fianzas que ofrecen para que, dentro de los tres años que piden de licencia, den

cumplimiento a las condiciones... admitiéndose, desde luego, las que contiene
dicha escritura, excepto la de que haya de ser y sea para Cura beneficiado propietario de la dicha Villa uno de sus hijos, nietos o descendientes por oponerse
a las disposiciones de derecho que son de la regalía de . M gd. y Real Patronato y con que se remita~ a S. Excia., razón individual de la distancia del Valle
donde se quiere fundar a las poblaciones de españoles y si la distancia del Valle a ellas es de cinco leguas y si será en daño de pueblo de indios o de algún
tercero, para lo cual y que la asignación de territorid sea sin perjuicio se citará
al pueblo o lugar interesados que tuvieren inmediación" ...
Pero no !ue sino hasta el cuatro de septiembre de 1702 cuando se expidió despacho de la licencia concedida a petición del representante de los hacendad0s
del Valle, Sr. D. Juan de Islas Palacios. Sin embargo, parece que los interesados no conocieron oportunamente la resolución que los beneficiaba.
La "Contrndicción". Fundándose en las condiciones que normaban 1a licencia otorgada, instituciones y personas que de alguna manera consideraban
que resultarían p·erjudicadas con la pretendida fundación, emprendieron vigorosa campaña encaminada a conseguir que la licencia se revocara.

El Procurador de Número de la Real Audiencia, D. Domingo de Córdoba,
pidió traslado del acuerdo "para alegar por e~crito" en contra de la fundación en nombre del Cabildo, Justicia y Regimiento de la villa de Cadereyta
419

�I

y con la representación de los latifundistas del Pilón, D. Juan de Viilavicencio y D. José Cristóbal de Avendaño, vecinos de la ciudad de México.
Córdoba acusa a los peticionarios del Pilón de haber obrado con malicia
ante el Sr. Olimpo para que ''con su santo celo informara"; adara que "los
llamados pobladores son de los descendientes de la villa de Cadereyta... y
por asistir los más en sus haciendas de campo se halla dicba antigua villa con
sólo tres casas mal formadas y su iglesia, sin tener república, Casas Reales,
ni otras que unos jacales, y fuera más decente (sigue diciendo Córdoba) que
se redujesen a poblar en forma la antigua. .. a vista de su despueble" ...
Incluye el argumento que presentó el Cura de Cadereyta para impedir
en lo eclesiástico, la separación del Pilón, agregando que "no es lo mismo necesitar de Ja división o de que el Doctrinero tenga Teniente de Ministro que
haber necesidad de villa".
Los terratenientes se oponen a la fundación porque con los ejidos que 1os
peticionarios pretenden (diez Sitios de tierra para agostadero) 'cogen muchos Sitios de criadores". Cita el Procurador los parajes: "a] Conde de Peñalba
le quitarán un puesto que nombran la Mesa de Espíndola y parte de otro nombrado las Salinillas" y a D. Juan de Villavicencio "otros Sitios que nombran los
Mohinos" y a D. José Angel de Avendaño 'tierras de sus agostaderos".
El tutor del menor Peñalosa. rehúsa entregar el Sitio ofrecido por el padre
de éste por ser; "dichos Sitios bienes matemos".
De los argumentos presentados el Procurador Córdoba infiere:
Ni hay los dos Sitios para ubicación de la fundación de dicha villa
ni pued e haber los diez que para Propios piden se les señalen por el
p erjuicio t epresentado de p ersonas particulares que se seguirá, en cuyo caso no tiene lugar la capitulación d e dichos v ecinos en la fundación de la villa . ..

Con fundamen to en las razones comprendidas en la cláusula que antecede
el defensor de los intereses de Cadercyta y de los terratenientes pide al Virrey:
Supu esta la contradicción de mis partes digo: que V. E. se ha de servir declarar no debe subsistir dicha fundación y población y que los
que la solicitan se contengan en las tierras que les perten ecieren y en
la asistencia que deben tener en la vüla de Cadereyta.

Y aunque, con fecha 22 de mayo de L703 el Virrey ordena que se notifique a los vecinos del Pilón lo expuesto por Córdoba y lo.s emplaza a comparecer, en el término de treinta días, ante su "superior gobieino", no hay
420

noticia de que los hacendados del Valle conte;taran los escritos ni acudieran a la ciudad de México.
Del examen de los, documentos, tanto de los que se guardan en los archivos del pueblo como del legajo que se conserva en el Archivo Nacional, derivamos las siguientes conclusiones:
Primera. Monte-Morelos no se fundó en el año de 1701.
Segunda. El lugar que ocupa la ciudad de Monte-Morelos no es el de los
dos Sitios de ganado menor que ofrecieron los Sres. Cantú y Peñalosa.
Tercera. La nueva población se !Jamaría villa del Santísimo Sacramento
no villa de San Mateo.
'
Cuarta El vecindario, origen de la ciudad de Monte-Morelos, jamás tuvo
la categoría política de villa. Fue siempre el Valle del Pilón O de San Mateo del Pilón.
Contra lo que afirman la versión oficial y los libros de historia acerca del
º:igen de Monte-Morelos contraponemos Jo que .informan todos los expedientes del Archivo Municipal y los libros de la Iglesia.
Con el íntimo convencuniento de que en los archivos oficial y parroquia]
encontraríamos la verdadera historia del antiguo Valle del Pilón, hoy MonteMorelos, seguimos hurgando entre los empolvados expedientes. Nos guiaba
el pensamiento del sabio Dr. don José Eleuterio González, quien escribió en
alguna de sus obras éstas o parecidas palabras:
La historia de Nuevo León sólo se conocerá cuando se investigue en

/'os archivos d e sus pueblos.
EL expediente más valioso del Archivo Municipdl. Y por fin, después de
largos años de paciente búsqueda encontramos el expediente que descorre el
velo sobre el verdadero origen de la ciudad de Monte-Morelos. Lleva en la
carátula la leyenda siguiente:
Año de 1,754.-Me.d ida de un Cuarto de Caballería de Tierra para
fundo de Parroquia, Plaza, Casas Consistoriales y asiento de vecinos,
cuyo Cuarto fu e hipotecado por D ..,,]uan de L eón en favor de la Iglesia de este Pueblo, bajo la condición de que si vencie.re el término se
tomare posesión de dicho terreno, como así se verificó en el año de lj116.

Las fechas anotadas marcan el principio y el fin de un apasionado y prolongado "litis'' que los Curas y la feligresía del Valle de San Mateo entablaron en contra de los sucesores del Capitán Juan de León para tomar posesión
del Cuarto de Tierra.
421

�#

En mi « oticia Histórica de Monte-Morelos" consigno todos los documentos del expediente que en esta reseña sólo menciono y que son: la escritura
de hipoteca, las actas correspondientes a los diversos intentos que los Alcaldes Mayores del Pilón y los mayordomos de la fábrica material de la Iglesia
hicieron para de lindar y medir la tierra hipotecada, dos dictámenes de Letrados Asesores favorables al vecindario, las intervenciones del Obispo de
Guadalajara; un singular e interesantísimo escrito titulado la "Cesión de Robles"; el decreto del 2 de mayo de 1815 que autoriza la extensión del vecindario, la gestión del Síndico Procurador de 1816 que promueve la- ocupación
de la tierra, objeto del "litis"; la medida del Cuarto de Caballería, el reparto de solares y el mapa de la primitiva congregación y del nuevo "repueble" trazado por el ilustre sacerdote Br. D. José Antonio Gutiérrez de Lara
(hermano del General insurgente D. Bernardo Gutiérrez de Lara).
De los documentos mencionados considero indispensable la reproducción
del escrito relativo a la llamada "Cesión de Robles". Dentro de su brevedad
y concisión constituye la mejor reseña histórica de nuestro pueblo, pu.es nos
proporciona datos auténticos y precisos acerca de sus humildes principios. Es
una verdadera revelación del modesto origen de Monte-Morelos.
La verdad sobre el origen de la ciudad de Monte-Morelos. Transcribo el
texto del escrito, que a la letra dice: "Sr. Gobernador y Capitán General.
José M. de Robles, vecino de la villa de Santander y residente en esta ciudad,
en nombre de Da. Inés de León, Da. Francisca de León, mi madre, y de
Da. Josefa Femández Vallejo, representando sus propias personas, derechos
y acciones, ante Va. Sa. parezco bajo las protestas necesarias y digo: Que por
cuanto se tiene mandado por el Ilmo. r. Obispo de Guadalajara se viese
a los herederos de Ja Hacienda de Nuestra Señora de Regla para que, con su
consentimiento, se señalare un Cuarto de Tierr:.i para la fábrica de aquella
Santa Iglesia del Valle del Pilón y sitio de vecindad para los vecinos para elfin de que, con su asistencia, se verifique el depósito del Divinísimo y que
éstos sirvan para el acompañamiento del Santísimo Sacramento cada y cuando sea necesario adminjstrárselo a algún enfermo, pagando dicha fábrica el
importe de dicha tierra, en cuya atención y considerando el fin para que
se procura, en nombre de dichas (señoras) y de mi parte cedo y renuncio a
favor de . Mgd., como tales dueños legítimos d dicha Hacienda, la tierra
necesaria para Iglesia y congregación de vecinos que según derecho &lt;;Iebe
haber, con el señalamiento de soláres, advirtiéndo_se que al presente se halla
dicha Iglesia y congregación de algunos vecinos en tierras pertenecientes a
dicha Hacienda, que con nuestro consentimiento se ha procedido a ello, concedido por nosotros, queriéndose introducir en la situación de nuest-ras labores, siendo así que en la tierra que cedemos se considera bastante amplitud

422

para dicha congregación {sin) el grave perjuicio, quedando en uso la Plaza
que se tiene señalada y ha sido costumbre la que está contigua a dicha Iglesia, y si en lo venidero se tuviese por conveniente hacer traslación de la citada Iglesia al sitio que señaló el dicho r. Obispo hago la misma cesión
p'Or ser asimismo tiena que pertenece a dicha Hacienda, con el aditamento
de que no se nos siga perjuicio en nuestras labores. Y para todo ello lo dejo
a la prudente consideración de Va. Sa., pues con su cristiano celo, como que
le consta de vista, determinará lo que hallare por conveniente. Por tanto a
Va. Sa. pido y suplico mandar proveer ·como pedido llevo, como que se me
devuelva este escrito y demás diligencias originales que en virtud de este
mi pedido se practicaren para en guarda de mi derecho. Juro en forma no
llevar malicia. Protesto costas y lo necesario. José Manuel de Robles. Monterrey y julio 15 de 1,762".
Aunque Robles jura que no lleva malicia su oferta de cesión~ el escrito pone de manifiesto que, ante el continuo apremio de los vecinos por conseguir
más tierra para viviendas, pretendía que el Gobernador declarara que la
que ya tenían cedida era suficiente para una congregación parroquial.
Pero lo que interesa es la serie de revelaciones que contiene el escrito de
Robles:
En primer término descubre que el vecindario de San Mateo del Pilón se
estableció, con su Iglesia Parroquial, en tierras de la Hacienda de Nuestra
Señora de R egla, fundada por el General D. Alonso de León, en el siglo XVII
sobre 1a "banda del norte" del Río del Pilón.
En segundo lugar que Monte-Morelos, en sus principios, fue una modesta
congregaci6n parroquial de escasísimos vecinos, los necesarios, únicamente
para acompañar al sacerdote en el "depósito del Divinísimo" y en la "administración de los Sacramentos a algún enfermo".
Tercera y última: que la Iglesia Parroquial del Pilón fue la que auspició
la formación del primitivo vecindario de San Mateo.
A partir de la fecha del escrito de Robles se establece una tregua de muchos años en la lucha entre los vecinos y los dueños de la Hacienda.
Expansión del vecindario. o obstante la resistencia de los propietarios
de la Hacienda el número de moradores aumentó considerablemente en el
lapso de trece años.
A la vera de los dos caminos que salían de la Plaza del vecindario se multiplicaron las viviendas en los pequeños lotes de tierra, inservibles para los
cultivos, que se vendían a precios exorbitantes.

El Gobernador D. Mclchor Vida} de Lorca y Villena que visitó el Valle
en el año de 1775 deja constancia que transcribo:
423

,

�Está poblado el cent-ro del Valle con treinta y nueve familias españolas que habitan eµ las casas de terrado y veinte y siete jacales de
cáscara de sabino.
De la iglesia expone que es "de piedra y cal, nuevamente construida aunque no muy ;grande, de buena fábrica y en ella un colateral de varias imágenes de bulto y los ornamentos y vasos sagrados necesarios".
Medio siglo después. E] año de 1815 el Subdelegado de] Valle, don Vicente Antonio Parás Pereda, gestiona y logra que el Gobernador del Nuevo

Reino dicte el acuerdo que sirvió de base legal al vecindario para entrar en
posesión del Cuarto de Tierra, hipotecado y perdido por D. Juan de León.
En el medio oficial de la época se conoció el comunicado con el nombre de
"Decreto del 2 de mayo de 1,815".
Dos puntos principales forman su contenido: aprueba la elección que los
vecinos hicieron de Síndico Procurador y autoriza al nuevo funcionario para que promuev" "todo lo que conduzca al beneficio de los habitantes ...
procurando la extensión" del vecindario "por la parte más alta para que
gocen de buena salud".
Eficaz gestión del Procurador. Al año siguiente, en 1816, el Síndico inicia
su trascendental tarea con la petición que elevó ante el Subdelegado.
En los dos pasajes medulares del ocurso leemos:
D . José Manuel Cantú, Procurador Sindico del común de este Valle
de. San Mateo del Pilón. .. digo: que siendo conveniente para el bien
público de este Valle se termíne su plantación y delineación en la parte más alta, conforme a la orden del Gobernador de la Provincia . .. se
me hace preciso hacer a V. presente que D. Juan de Ldm, vecino que
fue de este Valle, y marido de Da. Josefa Fernández Vallejo, otorgó a
favor de la fábrica de esta Santa I glesia . .. una escritura de hipoteca
de. un Cuarto de Tierra con su agua correspondiente de la Hacienda
de Nuestra Señora de R egla" .. .
Y después de referir en el curso de su exposición la historia del terreno hipotecado termina pidiendo al Subdelegado que "se s.irva mandar medir dicho Cuarto de Tierra. . . señalándose, primero, el sitio para Iglesia, Plaza,
Casas R eales y Plazuela, con casas de Curato y para la Escuela, se proceda a
la formación de calles y demás con arreglo a las Ordenanzas".
El Subdelegado, un gallego llamado D. Vicente Antonio López Fonseca,
hombre culto, enérgico y progresista, dictó esta breve, pero significativa providencia:

424

Procédase a verificar como pide el Síndico Procurador.
Y para que su auto tuviera inmediato cumplimiento giró cítación a colindantes y compartes, nombró medidor, y el día 27 de marzo de 1816 con la
asistencia del propio Subdelegado, el Procurador, el Cura Párroco y '~muchas
personas" se comenzó la medida del Cuarto de Caballería hipotecado por
don Juan de León en 1754.
El perímetro de la tierra medida debía ser un cuadrado de trescientas noventa varas de l~ngitud por cada lado, pero con la dm,ación de cien varas que
por uno de los linderos hizo la Sra. doña María Petra Gómez de Castro, condueña de la Hacienda de Nuestra Señora de Regla, resultó una figura de rectángulo.
R eparto de solares. Concluido el deslinde y demarcación del Cuarto de
Tierra, el Subdelegado y el Síndico procedieron a la delineación de calles y
cuadras.
La cabecera del Valle aumentó la su¡Jcrficie destinada a viviendas en doce cuadras o manzanas regulares, de ocho solares de igual superficie cada
uno; una cuadra para Plaza y otra para el edificio de la Iglesia, más algunos lotes de diversos tamaños.
La delineación y trazo de la parte nueva del vecindario fue tarea muy complicada porque se trataba de armonizar el primitivo caserío, verdadero laberinto de caminos callejones y senderos, con el "nuevo repueble" que se
caracteriza por lo recto y bien orientado de sus talles y el tamaño uniforme
de las cuadras. El autor y director de esta obra fue el Br. D. José Antonio
Gu tiérrez de Lara.
Las autoridades y los vecinos distinguieron a las personas de más valía social, que titulaban "beneméritos", con la entrega de un solar sin gravamen
ni pago alguno. Gozaron de tal privilegio, únicamente, el Cura D. José Antonio Gutiérrez de tara, el ex-insUigente don Pedro Noseda, el maestro de
primeras letras don Vicente Secundino Pérez Posada y los artesanos que sirvieron de medidores.
El primero porque "gratuitamente se ofreció a hacer la medida del Cuarto de Caballería. . . y porque se ha comprometido a enseñar a los niños la
carrera de las letras" .. . El segundo, puntualiza el Síndico, "es uno de los
sujetos que deben ser preferidos por razón del ministerio que ejerce en utilidad de la buena educación y enseñanza de la juventud". Al Sr. Pérez Posada
"por las mismas circunstancias que concurren en D. Pedro Noseda".
A José Exiquio Silva y José Francisco García "en atención al mérito contraído. . . atendiendo personalmente a medir y demarcar, sin estipendio alguno ... "

425
• H-28

�El primer mapa o plano de San Mateo. El mencionado sacerdote,_Br. Gutiérrez de Lara, levantó el mapa de la población, realizando repebmos, un
verdadero prodigio de agrimensura al armonizar el antiguo con el "nuevo repueble".
Las calles, las primeras que merecen ese nombre en el Valle del Pilón, se
bautizaron con nombres pintorescos y evocadores: los dos viejos caminos que
salian de la Plaza antigua se convirtieron, uno en la Calle Fundadora (hoy
Escobedo), el otro en la Calle de las Chatas {ahora Ju~rez). Un angosto
trayecto de la segunda recibió el nombre de Estrecho de Gibraltar.
Entre las nuevas figuran la Calle de los Sauces, la del Conejo, la de las
Amapolas, la del Camaleón y la de la Gracia que c?rrcspond~ a las que
actualmente Llevan los nombres de Zaragoza, Cuauhterooc, Bohvar, Guerrero y Parás, respectivamente.
El Cuarto de Tierra deslindado representa, en nuestros; días, el primer
cuadro de la ciudad de Monte-Morelos.

•
PARÉNTESIS: Historia de una ficci6n. Abramos aquí un paréntesis en el
relato de esta verídica historia a fin de completar la tarea del investigador.
Nos sentimos obligados, no sólo a exponer la verdad, sino a explicar, a desentrañar el origen de la ficción histórica de San Mateo.
Volvamos al Archivo Municipal, fuente valiosísima y confiable de nuestras investiaaciones. De ella obtenemos datos que nos informan quiénes, Y
cuándo, in:entaron la historia de iina villa de San Mateo del Pilón.

Aparecen los " Autos d e 1701. A más de cien años de distancia de los sucesos de 1701 el vecindario del Pilón tiene noticia, por ptimera vez, de que
existe un expediente intitulado '"Autos de la Fundación de la Nueva Villa
del Valle del Pilón".
Un funcionario del siglo pasado, refiriéndose al descubrimiento d el expedient,e en Monterrey, precisa que " apareció en el archivo de esta capital en
el año de 1821, en que lo arregló el Sr. Diputado actual C. Lic. Juan Bautista de Arizpe" .. .
La lectura de este documento, su interpretación y empleo dan origen a la
Jeyenda de Ja viJla de San Mateo, que oculta y suplanta a la historia del vecindario o congregación parroquial de1 Valle del Pilón.
El Síndico del Ayuntamiento de 1824, D. José Ma. Barbosa, hábil litigante, Secretario perpetuo de Subdelegados, Corporaciones Municipales y del

426

J U2gado Eclesiástico, es el portavoz de-! vecindario y el principal coautor de
la pseudo-historia.
Cómo se. dio vigencia al expediente. Ignorando los vecinos la suerte que
había corrido la petición de los hacendados en el año de 1701 y los graves
tropiezos que la iniciativa de fundar villa encontró de parte de los terratenientes del sur del Pilón, del Cabildo, Justicia y Regimiento de la villa de
San Juan de Cadereyta y del Cura de la misma población, pusieron en práctica un socorrido procedimiento, de aquellos tiempos, para dar validez a los
"Autos" : mediante una peregrina "información de testigos" trataron de explicar la existencia de los "Autos de Fundación" en el Archivo de Monterrey
y las posibles causas por las cuales la supuesta villa de San Mateo quedó «degradada en Valle!' o, p'ara decirlo con propiedad, en congregación parroquial.
Dos metas se proponían alcanzar: la "restitución" de los dos Sitios de ganado menor y la "restitución" de la categoría de villa. El título del expediente
responde a la primera, reza así:
Informaci6n de testigos sobre los puntos y lugares que deberían comprender los dos Sitios de ganado menor donados para la fundación de
la villa de San Mateo del Pilón.
Fue satisfecha a petición del Síndico Barbosa por el Alcalde de Segunda
Elección.
Al común q,u e represento ( expresa el Procurador mencionado) conviene, se sirva la justificación de vos, previa informaci6n de los testigos que presentaré, examinándolos conforme el tenor del documento
que, con la debida solemnidad y juramento de estilo presento y suplico
se me devuelva como también la orden de remisión original para los
efectos que convengan.
El Alcalde haee constav que procede la información "sobre el tenor del
expediente de fundación de esta villa que original tenemos a la vista".
Seis fueron los testigados examinados. Uno de ellos dice: "Lo cierto es
que el que declara nunca oyó ni supo de tal fundación ni erección de villa hasta
hoy o poco tiempo hace que ha entendido se halló ese antiguo expediente
en el Archivo de Monterrey''. Otro, para explicar la -ignorancia del documento, por tanto tiempo, declara: «No es inconcebible el orden de estos sucesos, supuesto que no habiendo habido, hasta ahora, Síndico del común ni
Ayuntamiento que tomasen el interés directo por la prosperidad y aumentos

427

�de este desgraciado vecindario fue consecuencia forzosa la pérdida u ocultación de sus intereses".
La "información de testigos" se completó con una "vista de ojos" al terreno.

Y con tan escasos y vagos elementos de prueba: una información de testigos, una vista de ojos y el cálculo apreciativo de la distancia de la loma de
Mascorro al centro del vecindario dieron validez al documento, actualizaron los "Autos" de 1701, en 1824.

En busca de los dos sitios. Para localizar los dos Sitios de ganado menor
donados en el año de 1701 parten el Síndico Barbosa y sus testigos de una
deleznable premisa, y es ésta: La Iglesia Parroquial y su congregación de
vecinos, de la que ellos forman parte, ocupan el terreno que señaló, según los
,
"Autos", el Fiscal (designado por el Gobernador Vergara) "para que en el
se fundase la Iglesia Parroquial de dicha villa" ...
En consecuencia buscan en las tierras, alrededor de su vecindario, las que
tengan alguna de las condiciones estipuladas en el documento: el punto de
partida de las medidas, la loma de la 'Vaquería", pues los donantes de los
dos Sitios expresan: "los señalamos desde la loma que llaman de la Vaquería el río abajo hasta donde lleguen sus términos y medidas".
¿ Dónde ubicaron los dos Sitios de ganado menor ofrecidos por los hacendados Cantú y Peñalosa?
El acta levantada con motivo de la "localización" nos entera:
"Yo, el mencionado Alcalde y Juez Receptor en estas diligencias. . . me
contraje al auto decretado de la vista de ojos del terreno que se ventila por
pertenencia de esta villa, contenido en los dos Sitios de gana:Io menor que
deben hallarse, según la información, en los términos del contiguo pueblo de
Purificación" . ..

Contrasentidos. Realicemos nuestro examen haciendo notar que los testigos del Síndico Barbosa que hasta 1821 ignoraron el documento y la erección
de villa, tácitamente dan a entender que estaban enterados de que el lugar
señalado por el Fiscal para 1a Iglesia y vecinos quedaba al término, exacto,
de las medidas que comenzaron en la loma de Mascorro (para ellos loma de
la Vaquería), como si de intento los supuestos fundadores hubieran escogido para la "Nueva Villa" el paraje menos adecuado y más insalubre para vivir, pudiendo haber optado por el que catorce años después ( 1715) señaló,
para los indígenas, el Lic. D. Francisco Barbadillo Vitoiia, y el cual puede
considerarse como el mejor de Ja comarca.
En la "información" de 1824 se asienta "y desde dicha loma bajamos para el río en que se nos mostró por el guía e1 punto donde muy antiguamente
debe haber habido una presa y para el más cómodo riego la subieron y mejoraron más arriba donde se halla la Torna de la primera acequia q,ue tienen
en cor'l'iente y disfmtan aún los naturales de este pueblo, cuya acequia, por
lo visto y la constante tradición es la misma que se sacó catorce años antes
de la fundación de este pueble, por los que se constituyeron fundadores y benefactores de la villa del Pilón".
En el documento de 1701, la cláusula relativa a la Saca de agua puntualiza lo siguiente:

La "vista de ojo '. Para comprobar la "información" hace constar el Alcalde y Juez Receptor: "Me dirigí con la comit-iva al punto nombrado la lomita de Mascorro * en su eminencia. Tendimos la vista para el lindero que
citan las medidas de este pueblo de Purificación en los vestigios Y ruinas de
la casa que fue de Bartolomé de Quintanilla, y graduamos, a buen cálculo,
que desde esta loma de Mascorro a las dichas ruinas... habrá muy poco más
de un cuarto de legua ... y siguiendo la vista de ojos por todo el terreno que
comprende la distancia que hay desde la precitada casa arruinada de Bartolomé de QuintanilJa. . . opinamos, confonnes, habrá desde ella al centro del
vecindario de la villa del Pilón una legua, que es la que se sabe por las medidas del pueblo. R esulta que el terreno uisto importa las seis mil setecientas setenta y seis varas que, debe haber, correspondientes a la longitud ~e
Oriente a Ponie11te que contienen los dos Sitios de ganado menor cuestionados".

* Los testigos afirman que la lomita de Mascorro es la "loma de la Vaquería", que
en opini6n de uno de ellos "pudo haber cambiado de nombre, pero no de lugar"•
428

Obligándome yo el Sargento Mayor Carlos Cantú y Sargento Mayor
Nicolás de Medina Cortés a que dentro de año y medio sacaremos del
dicho río Saca de agua a nuestra costa, poniéndola dentro de la dicha
villa y en la parte y lugar que para ello se tomare posesión para uso y
servicio de sus vecinos".

Y en la vista de ojos al lugar donde "caen los dos Sitios" el Fiscal compele a los Sargentos Mayores al cumpl.i.rniento de lo ofrecido: "Dijo: señalaba y señaló por puesto aquel lugar para que en él se fundase Ja Iglesia Parroquial de dicha villa y que en el dicho lugar cumpliesen los dichos Sargentos Mayores .. . el ponerle dicha agua" ...
Saltan a primera vista las incongruencias que hay entre el contenido de
1os Autos de 1701 por una parte y la "información de testigos'' y vista de
ojos de 1824 poi::_ la otra, en relación con el lugar y focha que determinan para Ja Saca de agua: mientras que los Sargentos Mayores Cantú y Medina
429

�Cortés se obligan a poner el agua "dentro de fa dicha villa", el Síndico Barbosa y el Alcalde y su comitiva pretenden localizar la Saca de a,,,aua destinada
a la "Nueva Villa" a seis mil setecientos setenta y seis varas del "centro del
vecindario de la villa del Pilón"; Ja confunden (casi podríamos afirmar que
a sabiendas) con la Toma llamada de Purificación, destinada para el "uso
y servicio') del pueblo de indios del mismo nombre, no para el "uso y servicio" de los vecinos de la congregación parroquial de San Mateo.
El primitivo vecindario del Pilón ocupaba un estrecho terreno entre la acequia de Nuestra Señora de Regla y el Río del Pilón, como lo demuestra el
mapa del Br. D. Antonio Gutiérrez de Lara. De las aguas de esta acequia y
del río hacían uso los moradores del vecindario del Pilón y no de las aguas
del acueducto a que se refieren los funcionarios del siglo pasado.
Si aceptamos la tesis del Procurador tendríamos que convenir en que los
Sres. Cantú y Medina Cortés no cumplieron con su obligación de poner el
agua "dentro de la dicha villa''. Además resulta inconcebible que si el agµa
era para "uso y servicio" de los pobladores de la "Nueva Villa" sus donantes la hicieron pasar a una distancia no menor de cuatro kilómetros, obligando a los vecinos a recorrer tan largo trayecto) río arriba y a tener que pasar por la acequia de Nuestra Señora de Regla para disponer del caudal que,
según el Síndico, les pertenecía.
Los Sargentos Mayores aludidos se comprometieron a sacar el agua y ponerla en corriente ••dentro de año y medio" es decir para mediados de 1702;
pero el Alcalde, el Síndico y sus testigos "los obligan" a sacarla "catorce
años antes de la fundación" del pueblo de indios, esto es en el año de 1701.
Y sw-gen las preguntas: ¿ Por qué aparece el vecindario (la supuesta villa)
junto a una Saca de agua, a una acequia distinta y a una distancia tan considerable de la que según el Síndico y las autoridades del tantas veces citado
año de 1824 lei destinaron los "fundadores''?
Si el agua prometida debía estar a1 alcance de los vecinos "para el uso y
servicio" ¿por qué la localizan, posteríormente, inaccesible a los interesados?
Testamento Clave. La respuesta nos la da el castellano D. Alonso Garrido en su testamento que data del año de 1718. En los pasajes relativos manifiesta:
Yo, D. Alonso Garrido, natural de los Reinos de- Castilla .. . declaro
que al juro dicho Sr. General D. Alonso de L eón, mi suegro, me había
ofrecido dos mil pesos en reales, los cuales se redujeron a. . . y a un
Sitio de tieiTTa que tuve en este Valle, en el cual está puesto, hoy, un
pueblo de indios nombrado Purificacíón por violento despojo que de
él se me hizo . .. Itt.-Que a1 tiempo cuando nos partimos. .. la legíti-

430

ma paterna y materna me cupo a mi .. otro medio Sitio a lindes del referido, del cual, se me despojó también para dicho pueblo.-Asimis.mo
declaro que en el Sitio ::v medio de tierra mencionado saqué una acequia con que hice una labor de pan-coger. .. la cual carteé de mi cauda/, con alguna ayuda que tuve para los bastimentos. de mi hermano el
Sargento Mayor Alonso de León . ..

Las tierras y la Saca de agua que se localizan "en los términos del contiguo Pueblo de Purificación" pertenecieron a don Alonso Garrido, no a don
Carlos Cantú ni a don Diego de Peñalosa.
Los ocursos del Síndico Barbosa. Sin embargo, con los "Autos" de 1701 y
los documentos elaborados por el Alcalde de egunda Elección, el Síndico
Barbosa se presenta ante las autoridades superiores del Estado con objeto de
demandar la "restitución" de los dos Sitios de ganado menor y el título de
villa parn el vecindario del Pilón.
En sus ocursos el Síndico citado escribe una fantástica. historia del Pilón,
una relación de "fueros y derechos" basada en las hipótesis y suposiciones que
contienen la irúormación testimonial y el acta de la vista de ojos.
Se transcriben los pasajes más salientes de los dos escritos del Procllrador Síndico :
Y desde entonces, año de 1715, quedó sofocada mi villa, degrndada
en valle, aunq,ue sólo contenía haciendas y sin Ayuntamiento, gobernada, primero por T enientes de Alcalde y después _bor Alcaldes M ayo res y Subdelegados que con una carta se ponían y con otra se quitaban.

Culpa de la degradación al fundador de las Misiones del Valle: ''D.
Francisco Barbadillo Vitoria, togado de la Audiencia de México. . . fue el
autor, el Nerón &lt;lee: nuestro exterminio", opina temeraria.mente el Síndico,
dando a entender que, en aquel año de 1715, las tienas ofrecidas para asiento de la villa se dieron para fundo de la Misión.
El Síndico sigue creando su historia. Alaba a los hacendados: "Después
de tranquilo el país. . . se congregan con filantropía, en competente número
de hacendados y pretendieron y consiguieron Cura de almas. .. erigiendo, en
seguida su valle en villa. Su gobierno, ingrato, paraliza. sus miras y deseos1
retiene el expediente dándole carpetazo en el archivo de esta ciudad, y a
pocos años los despoja, violentamente y escandalosamente de esas tierras
1aboreadas" ...
En el otro ocurso los denigra y los calumnia: "Los mismos sus filantró-

431

�picos fundadores, dominados de la ambición y sórdida avancra, según entiendo, paralizaron todo el bien de mi villa, retrayéndose de la sagrada promesa y donación que hicieron luego que consiguieron el fin que se propusieron en colocar al sobrino de Cura y aumentar su goce de aguas, con el oneroso pretexto y capcioso artificio de sacarlas del río para mi común. . . sepultando este importante e&gt;..'"p'ediente en el archivo de esta capital en que se
halló".
Disculpamos, en cierta medida, el esfuerzo del Síndico para darle vigencia al expediente de 1701 por el desconocimiento en aquella época, de los incidentes suscitados en la ciudad de México con motivo de las implicaciones
que la petición de los hacendados del. Pilón encerraba.
Mas no justificamos los desahogos que convierten sus ocursos en libelos.
Menos aún que subsista el error acerca del envío de los "Autos", ya que
disponemos de los documentos que se descom&gt;cían en el siglo pasado, los
cuales aclaran Ja existencia del e:x.pediente en el Archivo de Monterrrey.
Regresemos, por un fostante más, al año de 1701. El Escribano que redactó los "Autos de Fundación de la Nueva Villa" descifra el enigma del
original encontrado ciento veinte años más tarde. Cierra el primer capítulo de aquel suceso con estos renglones:
El original de los Autos de 1701.-En la ciudad de Nu estra S eñora
de Monterrey de el Nuevo R eyno de L eón en cuatro días del m es de
marzo de mil setecientos y un años, el General D. Juan Francisco Vergara y M endoz a, Gobernador y Capitán General... dijo: que hacía e
hizo remisión de dichos autos para ante el Exmo. Sr. Virrey de la
Nueva España para que su Excia., en vista de ellos provea lo que más
viere q,u e convenga . .. y Cl$Í lo prvveyó y firmó por ante mí el presente Escribano, de que doy feé. D. Juan de V ergara. Ante mí Ignacio
Guerra, Escribano Público y de Cámara. Concuerda con su original

Las R estituciones. El Procurador Barbosa concluye su historia con las pe-

ticiones siguien tes:
Que se confirme :v apmebe, de momento, la denominación de villa
que obtuvo hact!I ciento veintitrés años el Pilón, el cual se nombre en lo
sucesivo villa de San Mateo :v Allende . ..
Que siendo precepto fundado ~ tradición constante que los dos Sitios
de ganado menor donados para su fundación y la Saca de agua existen
entre las tierras y las aguas de P1trif icación sea restituida mi villa de
una otra como cosa que precedió .al despojo hecho /101 el tirano Barbadillo.*

Ya hemos demostrado con los textos tomados de los legajos del Archivo
Municipal que los funcionarios de 1824 sentaron una premisa falsa. Por tanto las conclusiones a que llegan son érroneas y no justifican la demanda de
"restituciones" que, por otra vía que .iniciaron algunos años antes, hubieron
logrado sin tene-r que recurrir a hipótesis tan infundada.
La Ley del R eparto. El título de villa no se confirmó, como pedía el Síndico pero se le dio una categoría política más alta.
~
La "restitución" de tierras y aguas sí tuvo éxito en gran medida.
Al convertirse los bienes de comunidad . de los indios de Purificación en
propiedad indiV1dual el vecindario del Pilón resultó favorecido como lo demuestran las "proposiciones" que tomo de Ja Ley del Reparto expedida por
el H. Congreso Constituyente del Estado.

que queda en el Archivo de mi cargo, de donde yo, el presente escribano, de mandato de el Sr. Gobernador y Capitán. General de este
Reyno mandé sacar y saqué el presente testimonio que va cierto y verdadero ...

Proposiciones". 2a. Que la Media Saca restante con su tierra correspondiente, o con la que sobre, quede a beneficio del Distrito, con la
calidad de que en las cuadras contiguas al Pilón, que deben delinearse en este, terreno, se adjudique sin la pensión de estilo a cada uno de
los exf11esados cabezas de familia . .. un solar para vivienda . ..
3a. Que de la tierra de agostadero se aplique y reserve la J1arte inmediata a la villa para sus ejidos y las otras dos restantes queden a beneficio común de indígenas y tlaxcaltecas . ..

La constancia del Escribano desvanece los cargos que el Sín~co Batbosa
hace al Gobernador y a los hacendados.
Se remitió al Virrey el "testimonio, cie-rto y verdadero" de los "Autos" de
1701, pero el original que había guardado el Escribano quedó en Monterrey,
y no puede ser otro que el documento que en 1821 encontró el Lic. don Juan
Bautista de Arizpe.

* El Lic. don Francisco Barbadillo Vitoria justifica la expropiaczon de tierras y
aguas de Garrido y demás afectados con la cláusula bajo la cual el Gobernador don
Martín de Zavala. otorgó la merced; "Y en que si en algún tiempo se hubiere de poblar, en dicha parte1 algún pueblo o villa de españoles la deje desocupada, sacando el
ganado Y apero que tuviere y que loS que sucedieren en ellos los hayan y tengan en las
mismas condiciones con que se las concedo al dicho Alonso de León".

432

433

�La Comjsión de Justicia y Peticiones temúna su dictamen con la siguiente, reveladora, consideración:
Con esta medida cree la Cómisión conciliar en lo posible los intereses de ambos pueblos con los del Pilón el que, aunque no queda suficientemente- reintegrado 6'11 virtud de no alcanzar la tierra que se le
aplica a cubrir la que por su fundación le corresponde, queda, no obstante, auxiliado en lo posible concediéndole lo indicado en las pro posiciones 2a. y 3a., siendo igualme-nte benéfica esta providencia a los mismos hijos de Purificación por cuanto ádc.más de conservar la.r propiedades que a virtud de este dictamen se les asignan, suficientes para su
manutención, logran la ventaja de formar como hasta el día un solo
pueblo con el Pilón.

Así fue sancionada, se le dio fuerza legal a la ficción que forjaron el Sín'dico don José Ma. Barbosa y sus testigos; así convirtieron un legajo que era
una mera curiosidad histórica, una simple petición de licencia, en un instrumento de restituciones, pasando por sobre todos aquellos puntos que en el
p'ropio expediente contradecían sus empeños.
El nombre de Villa de San Mateo del Pilón. Seguramente que quienes hayan seguido la exposición sobre el origen de la ciudad de Mont-e-Morelos,
se preguntarán: ¿De dónde. se tomó el nombre del autor de uno de los Evangelios para distinguir al primitivo vecindario del Pilón?
En la merced de tierras y aguas otorgada en 1637 al capitán Alonso de
León, por el gobernador don Martín de Zavala existe agregado un documento sobre ratificación de linderos. En este último encontramos por primera vez el nombre de San Mateo impuesto a la primera Hacienda de labor
que se fundó en el Valle, a márgenes del Arroyo del Pilón, una legua al norte del lugar que hoy ocupa Monte-Morelos.

El general don Juan de Zava!a, juez de Medidas, la menciona en uno de
sus autos:
En la Hacienda de San Mateo que es en el Valle del Pilón del Capitán AlonsQ de. L e6n en veinte y cuatro días del mes de abril de mil
seiscientos y cincuenta y tres años . ..
El nombre de la Hacienda. de San Mateo del Pilón se sustituyó por el de
Pilón Viejo para distinguir la antigua Hacienda del capitán De León de la
que fundó su hijo, el General del mismo nombre, a orillas del río.

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El Receptor del Lic. Barbadillo y Vitoria al medir las tierras de la Misión
de Purificación aclara que "remató" con noventa y seis cordeladas en uno
de los rumbos "por no pasar a un montecillo de piedras y tierra árida en
el camino que va del Pilón Viejo al Nuevo" ...
El primitivo vecindario parroquial adoptó el nombre de la Hacienda y, no
encontrándose en los "Autos" de 1701 el nombre de la "Nueva Villa'', supusieron las gentes de 1824 que, tácitam1mte, debía entenderse que era el
mismo de San Mateo, fundándose en que "desde un principio lo llamaron
Valle de San Mateo del Pilón por la devoción que a este grande Apóstol
profesaba el Capitán de León". La tradición completó la ficción histórica.
La supuesta confirmación del Rey Carlos III. A mediados del siglo pasado
un Secretario del Ayuntamiento descubre un expediente que lleva esta leyenda:
Títulos de las tierras y aguas qp.e son de los naturales del Pueblo de
San Mateo del Pilón, en la Provincia del Nuevo Reyno de León. Año
de 1765.
Corresponde a la queja presentada por los indios de una de las Misiones del Valle en contra de un español que los perjudicaba con su hacienda
de ovejas.
El Rey se concreta a ordenar que se marquen "en regla los linderos de sus
legítimas pertenencias" al pueblo. No alude a villa alguna ni habla de confirmación de ese titulo.
El expediente forma parte del archivo de los pueblos de indios, cuyos documentos fueron recogidos por el Ayuntamiento del Pilón cuando suprimió
los Cabildos indígenas a fines de 1822,
Guiándose por el título, sin un serio examen del contenido del expediente que trata de problemas de indígenas, el Secretario de aquella época lo
agregó a los "Autos" de 1701, suponiendo que era la confirmación de la villa de San Mateo.
Así se inventó la historia de una Villa de San Mateo del Pilón.
Cerremos él paréntesis y reanudemos la Historia verdadera del vecindario
de San Mateo.

•
La Municipalidad del Valle de!,, San Mateo del Pilón. El Síndico de 1824,
don José Ma . .Barbosa, en ocurso quq eleva el H. Congreso del Estado pidiendo la restitución de tierras, proporciona infonnes sobre la condición política

435

�del Valle, durante más de cien años. En la mezcla que hace de suposiciones y
reAlidades para tratar de explicar por qué San Mateo no es villa, sino Valle,
expone, como se anota en página anterior, que el Valle fue gobernado: "primero por Tenientes y después por Alcaldes Mayores y Subdelegados que con
una carta se ponían y con otra se quitaban" ...
Y así sin Ayuntamiento estuvo el Valle del Pilón basta el año de 1814.
La Constitución de Cádiz ordenaba, en la parte relativa a gobierno de las
provincias y los pueblos, que se establecieran ''Ayuntamientos de elección
popular, eligiendo los vecinos de cada lugar, anualmente, electores de todos
los pueblos que nos los tenían y en que por su población podían formarse" .
Como consecuencia de la disposición citada el Valle de San Mateo eligió su primer Ayuntamiento. Lo presidió el criollo don Pedro José Ballesteros.
Su existencia fue efímera. Restablecido el absolutismo en España, el Pilón
volvió al anterior sistema de gobierno de Subdelegados.
En el año de 1820, restituido el sistema constitucional, el Valle de San
Mateo organiza definitivamente su municipalidad.

rrey, 28 de mayo de 1825. Rafael de Llano, Presidente. Pedro Antonio
de Ez~al, Diputado Secretario. Juan Bautista de Arizpe, Diputado Secretano.
Por tanto, mando se imprima, publique, cirwle y se le dé el debido
cumplimiento. Dado en Monterrey a 28 de mayo de 1825. José Antonio Rodríguez. Miguel Margáin, Secretario.

Esta es la verdadera Historia del origen y desenvolvimiento de MonteMorelos.

De Valle a Ciudad. A moción del Diputado don José Ma. Parás Ballesteros, distinguido estadista nuevoleonés, oriundo del Pilón, la cabecera del
Valle se elevó a la categoría de ciudad.
La trascendental iniciativa toma forma legal en el Decreto No. 39 que a
la letra dice:
"Gobierno del Estado Libre de Nuevo León. El C. José Antonio Rodríguez, Gobernador del Estado Libre de Nuevo León, a todos sus habitantes
hago saber: Qm,: et Honorable Congreso del Estado ha tenido a bien decretar lo siguiente:
Número 39.-El Congreso Constituyente del Estado de Nu evo León
q,u eriendo se conserve. entre sus habitantes la m(Ís grata memoria de los
grandiosos servicios que por la libertad de la Patria hizo el benemérito
ciudadano José María Morelos, y por los particulares que le mereció
este Estado como su R epresentante en las Cortes de Apatzíngán, ha tenido a bien decretar lo siguiente:
Artículo Jo. Se concede el título de ciudad al lugar conocido en
este Estado con el nombre de Valle del Pilón.
Artículo 2o. Será nombrada y reconocida en lo sucesivo bajo la denominacwn d~ M onte-Morelos.
T endrálo entendido el Gobernador del Estado mandándolo publicar y circular en los lugares comprensivos del mismo Estado. Monte-

436

437

�LA HISTORIA OLMECA
foNA.CIO BERNAL

Director del Museo Nacional de
Antropología e Historia. México.

EL APELATIVO ÜLMEGA HA smo muy discutido y con mucha razón. Significa ' habitante del país del hule" y por ello corresponde a todos los que han
v~vido en esa área. Se aplica concretamente a 1a antigua civilización arqueológica así_ como a otro grupo muy importante que las fuentes históricas llaman olmeca y cuyo centro estuvo casi dos mil años más tarde en e] valle de
Puebla. Para evitar confusiones entre los primeros olmecas, los habüantes
posteriores de la región y los olmecas de las fuentes históricas, se propuso
desde 1942, designar a los más antiguos como "cultura de la Venta" y posteriormente W. Jiménez Moreno, en la conferencia de Mesa Redónda de la
Sociedad Mexicana de Antropología reunida en Tuxtla, había propuesto llamarlos pre-olmecas y ha utilizado también el término tenocelome. Aunque
cualquiera de estas designaciones clarificaría el enredo, la práctica no las ha
aceptado y se han venido llamando "olmeca" entre comillas. Como n este
libro 1 la cultura de La Venta o Tenocelome o "olmeca" jugará un papel
mucho más importante que el de cualquiera de sus homónimos, prefiero llamarla simplemente olmeca por muy justamente criticada que sea la costumbre de dar nombres étnicos a culturas solamente arqueológicas. Además
no hay que olvidar, como ya lo notó Drucker ( 1952), que el término ''La
Venta" no se refiere sino a un sitio y a una época de la cultura Olmeca.
Asimismo llamaré olmecoides a los habitantes de varios sitios (Monte Albán, !zapa, etc.) más o menos contemporáneos que tienen una serie de rasgos olmecas pero cuyo estilo muestra diferencias muy notables debidas a la
mezcla con grupos locales que no son olmecas; !Jamaré olmecas coloniales a
lo sitios donde junto a la cultura local aparece la cultura olmeca no realJ

El Mundo Olmeca, obra en prensa.

439

�;

mente confundida, sobre todo al principio, sino anexa es decir, que sugieren
lugares colonizados por los olmecas pero habitados también y sobre todo por
los pueblos locales (sitios de Veracruz, Tlatilco Chalcatzingo, Guerrero).
Post-olmecas entonces serán los habitantes de la región, herederos directos
o no de los olmecas, en donde ya no predomina la cultura olmeca (Cerro de
las Mesas, Tres Zapotes Superior). finalmente olmecas históricos serán los
de las fuentes escritas, término que en realidad no tiene mayor valor 'tnico
ya que parece haberse aplicado a diferentes pueblos en varias épocas.
E evidente que cualquiera que sea el tiempo que baya tardado la cultura olmeca en nacer, crear y morir, hubo etapa en llo y que no todo corresponde al mismo período. Una cultura nunca es estática. Entonces es necesario discutir las épocas por las que pasó el mundo olmeca y las fechas de
esas 'pocas.
La época que llamo Olmeca I (véase tabla } procede inmediatamente al
inicio de la civilización y es su antecedente directo. Pero está basada en un
larguísimo período durante el cual fueron lentamente vencidos los retos originales: el hombre domesticó las plantas y supo aprovecharlas; ya vivía en
comunidades permanentes formadas por aldeas y caseríos; ya fabricaba cerámica, tejía telas de algodón y de fibras, bacía canastas y petates, pulia la
piedra; lo regía una organización social basada en el parentesco y finalmente practicaba la magia.
Esta cultura baja que había tardado milenios en formarse, ocupaba vastas
regiones del continente americano. En algunas áreas limitadas, hacia el fin
del primer milenio antes de Cristo, empezaron a surgir avances más importantes que podemos reconocer por la aparición de estilos regionales. El área
olmeca fue una de aquellas donde comenzó una especialización que había de
distinguirla de las demás. Esto ocurre a partir de 1200 a. . Entonces se
empieza - modestamente- a forjar el estilo que florecerá en esa área desde
el año 800 a. C.
P ro existe el problema de que este estilo y hacia esa fecha no sólo se encuentra en el área olmeca sino en diversos sitios como Tlatilco en su fase
transicional. Entonces parecería como si el estilo olmeca no hubiera nacido
en el área donde después se desarrolló sino n una región muchísimo más
vasta, de hecho en toda la que siglos después será Mesoamérica, o tal vez aún
en una región distinta como Guerrero o Oaxa a ya que de allí provienen muchos objetos característicos del stilo. Por otro lado las fechas de Carbono 14
sólo se conocen desde hace poco, por lo que era imp~sible juzgar la antigüedad de los varios sitios. Por todo llo Covarmbias pensó (y originalmente
también Piña), que el estilo s originó n otro lado y que la zona olmeca era
más bien una área de refugio. hora es difícil defender esta posición porque

440

las fechas de C. 14 indican una onsiderable anli::,aü dad para La V nta y sobre todo porque mientras en la zona 0lme a el estilo que lleva su nombre
• el únicu que aparece -lo que indica no está mezclado a influencias extrafias- en las demás regiones los objetos de estilo olmeca son esporádicos y
están asociados o cuando menos precedidos por otros objetos obviamente local• y p rteneciente a una tradición distima.
Pero hay toda ía más. Los objetos de tipo olmeca que aparecen en este
período on principalmenle figurillas de barro -bab)' face mujer bonita o
figuras huecas. Todas éstas más bien parecen el resultado de la fusión de dos
estilo : el oJmeca y el local.
fgualm nte importante es que nt:re los rasgos olmecas que encontramos
c·parcidos en varios itios de Me oamérica antes d 800 a. O., niuguno nos
autoriza a pensar en civilización sino n una cultura avanzada pero que no
ha Jleo-ado al nivel de civilizada. Son rasgo cerámicos, formas de figurillas,
molí os decorativos, el jaguar, etc. . . pero no Ja planificación o la gran esultura. Así e ta primera difusión corresponde a una época anterior al auge
de La Venta.
Más probable es que aún antes del apogeo olmeca ya algunos de sus rasgos culturales se hayan difundido hasta el aUe de México y otras áreas. o
podemos pensar que e ta difusión
haya hecho en las mismas formas que
la ocurrida durante la época 800-400 a. ., ya que no pensamos qu antes
de esta fecha hubiera un poder olmeca ni una organización seria de co.
merciantes o guerreros. P ro hay otra forma que creo fue la que jugó y que
es típica n muchos otros lugares del mundo. La difusión de una idea religíosa, en este caso del culto del jaguar. En efecto las figurillas baby face y las
huecas están relacionadas con el jaguar y nos parece sorprendente que este
animal baya sido importante en el vaUe de México o en cJ Altiplano en
general, donde no es conocido. Podemos p nsar en que durante lo años
1200 a 800 a. C., 1 culto del jaguar ya e taba formado en el mundo olmeca
y así se difundió como una idea religiosa. De hecho e seguro que ya estaba
pre nte en el ,u-ea puesto que desde 800 tenemos en La Venta sus manifestaciones, no como primeros balbuceos de un arte, de una religión, sino
en forma total, indudablemente significando un período pr vio de laboración tanto ritual como artística.
Pero para afirmar este punto de i ta es n cesario comprobar si en los sitios del área olme a existen desde el año 1200 a. ., los antecedentes de la
ultura que florecerá después. Esto pare.ce ser exactamente lo que ocurre en
lo dos únicos sitios olme a e&gt;.'])lorado , La enta y Tres Zapotes. En ambos J1ay r Los indudabl d un periodo anterior al del auge, y restos qu
l:)

441

�,

con-espond n al p ríodo 1200-800 a. C.· n ellos ya aparece el
que no la técnica que predominará despu' .

tilo aun-

En La enta, el período Olmeca I, tá establecido por más que todavía
no se conozca bien. e reconoc tanto porque lo habitantes de la época 01meca II, empl aron barro que removieron de edificios onstruidos ant de
ella, orno porque lo primeros dificios de ta ~p a Olmeca II contenían
materiales cultural obviamente más antiguos y que por tanto tienen que
corresponder a los readore del período lmeca I. Además Piña Chán (1964:
18), encontró e te período aún 'in situ' n los pozos que excavó debajo d
una capa de arena y que produjeron en tre ni eles e tratigr-'afi os materiale es ncialmentc cerámi o y srguram nte anteriore a lo edificio y anteriores al año 800. on, pu , muchas las probabilidade d que ya n la
época olmeca I hubiera existido un entro ccr monial que más tarde fuera enteramente destruido hacia el año 800, por los habitan
del período olmeca II (Base I).
Lo mismo ocurr en Tr -Zapotes. AJ xca ar la trinchera 26 se encontró
una capa de ceniza vol ánica debajo de la cual había cerámica que necesariamente e anterior. El período repte ntado por esta cerámica se ha nombrado Tr Zapotes Inferior. obre la capa de eniza, s decir, posterior
a ella, hubo abundante cerámica. orrespond a la época Tres Zapotes Medio. Por comparación e vid nte que este período Tres Zapotes Medio resulta ontemporáneo a La Venta Il, es decir po terior al año 800. Entonces el período Tr Zapotes Inferior ti ne que r anterior al año 800 y contemporáneo, por tanto al período 1200-800 a. C. que llamamos Olmeca I.
Además es evidente por su tipología qu la cerámica Tres Zapotes Medio
es una continuación cultural d Ja cerámica Trc Zapotes Inferior, lo que indica que se trata de cambios ocunidos dentro de una cultura d bidos al paso
del tiempo, y no a influencias e.xtemas o a Ja llegada d pu blo diferent .
Entonces podemos, en ambos sitios, demo trar que l p ríodo Olmcca J
es anterior al Olme a II. También puede a e&amp;rurarsc que te período II es
una ontinuación cultural del anterior. Por ello, e correcto si llamamos 01mcca al período II, llamar también olmeca al período I ya qu se trata del
mismo pueblo sólo que en distintas etapas de su hi toria.

í, a se antiguo patrón anc tral" he llamado Olrn ca I. La época Olm ca II que vamos a er ahora, significa no un ambio de habitant sino
una elaboración ·traordinaria del tipo aldeano de la época anterior. De
aquí el prin ipal argumento para rechazar la idea de que la cultura olmeca
se haya creado en otro lado. us raíc
stán en su propio territorio.
Si la época Oltneca II no conlien tod s los el mentos de una civilización, tán presentes cn ella muchos rasgos qu universalmente se aceptan

como constituyentes de una civilización: scultura monumental, ciudades
planifi adas y orientadas, organización social ompJ ja con sacerdot , comerciantes y trabajador s sp ializados, un excedent conómico y tal v z
un poder imperial que impone su stilo sobre áreas dif rentes. Muchos de
estos elementos van a caracterizar las civiliza iones herederas de los olmecai.
La época Olmeca II corresponde al apogeo de La V cnta. En est sitio
han podido hasta ahora distingui
uatro f asc pero deb quedar laro que
estas cuatro fases no son épocas sino ubdivision s de una sola ~poca. Corresponden a las cuatro recdificacion
ampliacion de los monumentos componentes del centro cer monial de a
nta, y n toda las onstruc ion s
se hizo una ofrenda masi a. Aproximadament ada fa dura 100 años. R unidas Jas cuatro dan unos 400 años par el p ríod Olmeca II en conjunto.
omo se ini ia hacia 800 a. . debe terminar hacia 4-00 a. C.
Todas las fases corre ponden pues a la misma 'poca cultural que sólo va
ampliándose a trav's de clJa. Durante todo el período II, La Venta fue
ocupada y conservada n perf etas ondicione .
La primera fase s inicia hacia 800 a. . E la fo ha
aproximadamente
exacta gracias a una serie de lecturas de Carbón 14, obtenidas en La enta.
En su tiempo el entro fu totalmente planifi ado y probablem nte e hizo
una de las ofrendas masivas. Poseían ya jades exquiqtos en ambos colores
gris-azuloso y verde esmeralda y se usa el inabrio.
~a idea d I entierro ofr~nda (que
casi seguram nte sólo ofrenda y no
obJcto acompañando a un mu rto) po iblem nt e té ya desde esta fase.
E probable que la difu ión y tal ez onquista olmeca iniciada -como hemos i to- en el período anterior,
haya consolidado en esta fase y de hecho sea su causa. Ello explicaría que lo olmecas hayan podido realizar tan
grandes trabajos así como importar tantas cosas. orno resultado de llo
Y~. los_ olmecas no tuvic-ron que vi ir cxclu ivamente de su propia p'roduccmn mo del tributo de otros y del comercio, lo que permitió I auge y el
g_ran desarrollo cultural. Entonces pudieron ya n gran escala, onstruir su
crndades, esculpir sus monolitos y rear u ivilización ceremonial.
~n- la fase JI se ini ian los mo aico d jaguar, hay más jades, aparecen
º~Jetitos de cristal d roca y naturalmente se recon truye el centro eremonial.
in ser seguro es probable que algunos de Jo monolitos pertenezcan a Jla.
Las do f~s final son las más rica ya que a ellas pertenec n la mayor
parte de los Jades y muchas de las s ulturas monolítica.. orre ponden al
gran apogeo de La enta, sobre todo la fase IV, cuando se construyen las
tumbas. Para entonces la ciudad estaba n I cenit y como la fruta madura, li ta para c-aer.
En coajunto este gran p ríodo llamado tradicionalmente La

enla-Tr s

442
443

�Zapotes Medio y qve llamo Olmeca lI corresponde al apogeo de estos dos
sitios y también el apogeo de la escultura en los sitios del Rfo Chiquito. Este es, evidentemente, el resultado de la evolvción intema de la ociedad olmeca y de su propio arte, aunque u extensa difusión haya traído contactos
directos con otros pueb1os, particularmente en lo lugares colonizados por
los ohnecas. Esta difusión se basaba ya no sólo en ideas religiosas sino en un
poder político unido a un auge económico en la región.
Es posible que la época Olmeca II en Rfo Chiquito y sobre todo en Tres
Zapotes se haya prolongado uno o dos siglos más que en La Venta. Piña Chán
piensa que debe llevarse hasta el año 200 a. C. En efecto el período siguiente
en Tres Zapotes, el Superior, es en part olmeca corno hemos venido definiendo esa cultura, y en parte posterior. Hay necesidad, por tanto, de interpretar los hallazgos de1 período Tres Zapotes Superior más bien tipológicarnente, lo que es peligroso.
Se ha dicho que en Tres Zapotes hay continuidad cultural. Esto es evidentemente en los períodos Inferior y Medio como hemos visto, pero el Período Svperior ya no cabe sino en parte dentro de esa continuidad. En el resto del período aparecen una serie de elementos nuevos, faltos de antecedentes locales, cuya filiación del Altiplano es irrefutable. Estas influencias extranjeras se hacen sentir fuertemente y el mundo olmeca deja de ser el predominante y el creador de ideas y cae al nivel de tantos grupos culturalmente dirigidos por otros. Creo pvede aceptarse quet allí todavía vivieron olrnecas descendientes de los originales, y que conservaban algo de su vieja
cultura, pero en tal forma transf01mada por ap01taciones extranjeras, que
ya ni podemos llamar a esa ép·oca olrneca. En La Venta ocurre 1o mismo. Esto parece suceder a partir' del primer siglo antes 'de Cri to.
Pero antes de este eclipse final hay un período que pienso va de 400 a. C.,
fin de la gran época, a 100 a.C., y que he llamado Olrneca III. Es una etapa
progresivamente decadente en la que todavía se fabrican objetos tardíos que
no encajan en ninguna otra cultura y aisladas supervivencias de la antigua
espléq,dida civilización.
Pero no sólo hay supervivencia sino que es en el período Olrneca III
cuando este pueblo inicia su postrera y tal vez más grande contribución a la
civilización: la cuenta larga.
Es curioso que al principio del descubrimiento del arte olmeca y cuando
por su perfl"Cción se consideraba ten:ía que ser un arte de la época clásica, la
estela C, primera aparición segura del Cero parecía demasiado temprana.
Ahora la juzgamos exactamente en sentido contrario. Dentro del apogeo olmeca considerado entre 800 y 400 a. C. resultaría demasiado tardía aun empleando la correlación A, y tiene que colocarse, por tanto, en el período 01-

444

meca III. Pero no sólo por este motivo pensamos que sea tardía. Tanto los
lados norte como sur de la estela tienen una especie de dragón con el cuerpo formado por volutas. Ahora bien, 1a voluta no es un elemento olmeca y
ya hemos mencionado cómo la caja de Tres Zapotes, que sí las tiene, es probablemente también tardía. Las volutas tal vez representen nubes y posiblemente evolucionaron en la serpiente emp:lumada, que tampoco es un elemento olmeca. Drucker da aún otros argumentos a favor de que la estela
sea tardía y señala que el mascarón mismo del jaguar no parece haber sido
bien entendido por el artista que lo esculpió, mostrando así que sólo copió
un elemento sin saber exactamente lo que era, tal vez porque había desaparecido de su cultura.
Pueden esgrimirse argumentos similares por_ lo que respecta a la estatuilla
de Tuxtla, la otra única cuenta larga encontrada en el área olmeca. Aquí
también, aunque la escultura es olmeca, las inscripciones calendáricas no son
ni mayas ni propiamente caben dentro del período olmeca clásico.
o hay que olvidar además que en La Venta, el centro principal, no se ha
encontrado ninguna inscripción calendárica, lo que hace sup·oner que las que
aparecen en Tres Zapotes y Tuxtla son p"osteriores a ella. Por tanto, la estela
C sería tardía en Tres Zapotes, probablemente del principio del Superior o
fines del Medio, cuando más antigua, si es que el período Medio duró allí
más que en La Venta.
Llegamos a la conclusión de que entre los olmecas tardíos y los olmecoides
se usó, aunque no con frecuencia, inscribir fechas con el sistema de la cuenta
larga, que implica necesariamente el conocimiento del cero. Resulta evidente
que estas dos fechas son anteriores a las fechas de las estelas mayas, ya que
la más antigua de éstas sólo se inscribió poco antes del año 300 d. C.
Resulta entonces que todo el sistema de la cuenta larga -ya en piedracorresponde al período Olmeca III, aun cuando, como debe haber requerido siglos para su desarrollo, pudo ha~er empezado - en madera- en la época II. Todo nos lleva a aceptar la feliz expresión de Jiménez Moreno ( 1959:
1031): ''la estela C de Tres Zapotes representaría algo equivalente al testamento de la cultura de La Venta".
En resumen creo válido pensar que el período final Olmeca III, se extiende
desde el año 400 tal vez hasta el año JOO. Empero ya para el fin la cultura
olmeca no es un foco irradiante para toda Mesoamérica, si bien, todavía queden luces aisladas capaces de inspirar grandes obras. Algunos monolitos descritos por Weyerstall o Medellin ( 1960) cabrían en esta época así como las
célebres fechas de cuenta larga. Es evidente que aun perdida su preeminencia cultural los olmecas no habían muerto y ocasionalmente creaban alguna
maravilla dentro del viejo estilo. No parece que estas supo iciones sean tan

445

�irracionales ya que tenemos numerosos ejeJ]lp1os en la historia demostrando
que las civilizaciones moribundas producen en esé. instante algunas de sus
flores más bellas, como es por ejemplo el caso de Aristóteles. Son las efímeras reanimaciones de las civilizaciones moribundas. Además esta cronología
y este punto de vista se adaptan bastante bien a las fechas obtenidas en otros
sitios contemporáneos de Mesoamérica.
Sólo así podemos aceptar las conclusiones relativas al florecimiento de La
Venta y por ende de Tres Zapotes Medio, como terminando hacia 400 a. C.
Pero si tuviéramos que incluir en esa época a la estela C, y peor aún a la estatuilla de Tuxtla sería ineludible continuar a los olmecas hasta después de
los comienzos de '1a era cristiana. La posición, aun más exagerada, que los
lleva hasta el Clásico, fue el error fundamental de las cronologías primeras
del área, y Jo que obligó a ima:.:,o"inar aislamientos culturales y otras peculiares situaciones no demostradas por la arqueología.
¿ Qué motivos ocasionaron la decadencia olmeca? Es imposible contestarlo
a ciencia cierta, pero podemos pensar en la, presión de otras áreas ya para entonces muy desarrolladas y en una evolución que despojara de su poder al
sacerdocio ya convertido en un grupo opresivo. Esto parece indicar el exceso en que cayó La Venta IV al construir las tumbas monumentales. El paso
de grupo creador a opresivo y sus resultados tal vez sea una causa de la disolución de los grandes imperios de Mesoamérica. Los olmecas, que en tantos
aspectos son ya verdaderos mesoamericanos, posiblemente ~bié~ lo hay~n
sido al iniciar el tipo de sociedad que a lo largo de toda la h1stona, produJo
esas elevaciones y caídas de estados. Caídas cíclicas, que tal vez expliquen el
por qué del concepto de la historia que tenían los mesoamericanos. Pero este tema para más tarde.
Para resumir, p'arece demostrado que los olmecas fueron los primeros en
tiempo, que alcanzaron un grado de civilización y que de ellos derivan numerosos rasgos que serán en el futuro característicos de Mesoamérica. No
es necesario repetirlos aquí, ya que Jos hemos venido mencionando a lo
largo de este capítulo, pero quisiera recalcar que se dividen en dos grupos.
Primero, todos aquellos rasgos ya no discutibles en la actualidad, como las
estelas, los altares y su posible asociación; el sistema de la cuenta larga Y el
cero; la escultura monumental, el tallado del jade, los atlantes, las cabezas
sin cuerpo, los sarcófagos de piedra, las tumbas faraónicas, los grandes adobes, los cráneos de cristal de roca, la idea de colocar ofrendas bajo las estelas, las plataformas en terrazas, las pirámides las ciudades alineadas astronómicamente, etc. Los del segundo grupo son elementos que inferimos de la
arqueología como el comercio a la mesoamericana el ejército, el estado y el
imperio, las clases sociales, la religión ceremonial.

446

Es muy posible que al tratar primero a los olmecas hayamos exagerado su
importancia o cuando menos dado esa impresión. Creemos que los olmecas fueron -los primeros en alcanzar el nivel que podemos calificar de civilizado, pero hubo otros grupos contemporáneos o casi contemporáneos que
aportaron elementos importantísimos, tan importantes como la escritura {Monte Albán), que aparece allí antes que en el .mundo Olmeca. Por otrn lado en
otras áreas surgieron grupos que también iniciaron tradiciones que luego
serán clistintivas y que si bien tomaron elementos olmecas, los llevaron mucho más lejos, o bien paralelamente iniciaron otros rasgos que desarrollaron
por canales separados a las de la corriente olmeca. Así explicamos, por ejemplo, al mundo maya. Adelante nos ocuparemos de estos pueblos.
Al desaparecer esta cultura de que hemos hablado la primera dejó un legado inmenso que fue una de las p"rincipales columnas sobre las que se había de edificar la gran civilización posterior.
Con el fin del período olmeca III~ se acaba la cultura olmeca, y el área
en la que floreció ya nunca vuelve a tener importancia. El gran foco cultural, se vuelve luz tan sólo marginal. Por ese motivo ya no intervendrá en
el curso de esta obra, puesto que ya nada aportará a la historia cultural de
la civilización Mesoamericana. Por ello, antes de abandonarla definitivamente, vamos a resumir brevemente la arqueología posterior pues aunque, repetimos, es marginal, indica -como es obvio- que la región fue habitada permanentemente, como sigue habitada en nuestros días, aun.que con una densidad muy inferior.
En La Venta, se han enconlrado entierros posteriores a la fase IV. Se piensa que el sitio fue abandonado durante el tiempo suficiente para permitir que
la arena y la vegetación re ubrieran la ciudad. Luego fue reocupada por
gente anónima que movió y mutiló los monumentos (cuando menos 24 de
los 40 conocidos) e hizo agujeros tal vez en busca - felizmente sin éxito-de los jades de las ofrendas. Cierta evidencia del área del pavimento norte
sugiere que estas gentes pudieran ser olmecas tardíos o herederos suyos, no
gente extraña venida de fuera. Más tarde parece haber una pequeña reanimación cuando dentro de la arena que ha cubierto los monumentos se hacen
modestas ofr ndas de cerámica. Parecen indicar un cambio de actitud: en
vez de espoliadores los nuevos habitantes vuelven a honrar al viejo sitio y a
respetar al antiguo dios. Luego afluyen una avalancha de influencias clásicas de Teotihuacán y de Veracruz aunque el territorio olmeca no perdió
enteramente su identidad. En el Cerro del Encanto, en el sitio Torres y en
la capa superior que encontró Piña Chán (1964: 18) hay cerámica policroma
contemporánea del clásico Veracruzano. Casi no hay, curiosamente, influencias mayas.
447

�En Tres Zapotes, también hay pruebas irrefutables de ocupac~ones p~s·
de hecho eJ Tres Zapo·tes Superior es sobre todo eso, con influencias
t «mores,
y
, •
d y,
claras de Teotihuacán y presencia de elementos del da.si~ e eracruz.
Weiant (1943: 118) encontró hachas, yugos y figurillas sonnentes. El complejo Soncautla es aún más tardío. En el resto_ del área se encu~tr'.111 cerámicas y objetos de Ja 'poca clá ica tolteca, y finalmente lo que d1stmgue la
histórica ocupación azteca.
,
.
En resumen llamamos po t-olmeca a todos estos p-enodos,, sm pensar en
secuencia genética sino ultural. La secuencia total será:

EL HÉROE TEPOZTECO
Sicoanálisis de, un mito universal

SECUENCIA DE CULTURAS EN EL ÁREA ÜLMECA

Da.

GuTIERRE

TmóN

México, D. F.

Per.íodos

Años

Segím Berna]

Post-O )meca

400-100 a. C. Olmeca III
800-400 a. C. Olmeca II
1200-800 a. C. Olmeca I

hasta el año 200.

Según Drucker, Heizer,
Squier, Weiant, etc.

EN 1909 SIGMUNDO FREun sugirió a Otto Rank, uno de sus disdpu}os, que

Según Piña Chán

Lirios, S. Marcos, Soncautla,
Tres Zapotes Superior
l (en parte) y II
Post La Venta-Tres Zapotes
uperior I (en parte)
La Venta fases I-IV. Tres
Zapotes Medio
Pre-La Venta. Tres Zapotes
Inferior.

La Venta III
La Venta II
La Venta I

escribiera un libro sobre "El mito del nacimiento del héroe".1 Por vez primera un sicoanalista estudiaba la asombrosa semejanza de las versiones que
de tale leyendas surgen en los pueblos más distintos y alejados. Los rasgo
comunes se pueden reducir a este esquema:
El héroe es hijo de padres de alta alcurnia· a menudo su progenitor es
el rey. Su concepción se verifica en circunstancias anormales · y a veces milagrosas. Un sueño o un oráculo previene al padre que el nacimiento del niño encien-a p·a ra él graves peligros. P-or consiguiente el padre ( o quien lo
representa) ordena que el recién nacido sea muerto o expuesto a un peligro
mortal: generalmente se le coloca en una canasta y se abandona a las ola,s
de un río.

El niño es salvado por animales o gente humilde. Al crecer, se entera de
su noble origen; al cabo de muchas extrañas aventuras, se venga de su padre. Su pueblo lo reconoce; y él logra fama y grandeza. 2
Esta es la historia aproximada de Moisés y de Rómulo y Remo, y literal
del Tepozteco, héroe epónimo de Tepoztlán.
Joseph Campbell, quien sicoanaliza los mitos cua1·enta años después que
Rank, en su ya clásico libro El héroe de las mil caras,3 se enterará con gusto de la leyenda arquetípica entre los pueblos civilizados de la América Media. Aquí no pueden suponerse contactos culturales; las raíces del mito es,. OrTo RANK, Der Mythus von der Geburt des Helden, en Schriften zur angewand/en Seelenkunde, Hef t 5, Viena, 1909.
' SJGMUND FREUD, Moses and Monotheism, New York, 1947, pp. 7-11.

• Primera edición en Nueva York, 1949. Edición española co México, 1959.

448

449
e H-30

�tán en el hombre como tal. Los difusionistas, que se basan en semejanz.as

entre las columnas mayas de Sayil y las de Bakong en Camboya 4 o de ciertos trípodes de Teotihuacán con cerámicas chmas de la dinastía Han 5 para
"demostrar" las antiguas relaciones entre Mesoamérica y Asia, tienen aquí
un nuevo motivo de meditación.
El más antiguo de los p:ersonajes históricos a quien atañe este mito es el
fundador de Babilonia, Sargón, en el siglo XXVI antes de nuestra era. Freud
reproduce el relato atribuído al propio rey, escrito en primera persona y conservado en cierta inscripción cuneiforme: 'Yo soy Sargón, el poderoso rey ...
Mi madre fue una vestal; no conocí a mi padre ... Mi madre me dio a luz
secretamente; me colocó en una canasta de juncos y me bajó en el río (Éufrates) . La corriente no me ahogó, sino me llevó a Akki, el agricultor. Akki,
por la bondad de su corazón me sacó del agua y me crió como a su propio
hijo ... Mientras trabajaba como jardinero, la diosa Istar se enamoró de mí.
Me volví rey -y durante cuarenta y cinco años he gobernado como rey".
La serie continúa con Moisés (siglo XIV a. C.), Rónmlo (siglo VIII a.
C.) y Ciro (siglo VI a. C.). También Rómulo fue hijo de vestal, sometida
al voto de castidad; le crió Acca Laurencia, mujer del pastor Fáustolo. La
semejanza de Akki y Acca es coincidental. Asimismo se atribuye a una loba el haber amamantado los mellizos fundadores de Roma.
Dos siglos después de Giro, nace en la India Chandragupta, fundador
de una ilustre dinastía, y le abandonan en un tiesto de loza a la puerta de
un establo. Allí lo encuentra nn pastor y lo cría como a su propio hijo hasta el día en que el héroe descubre su noble origen.6
En el sexto siglo de nuestra era viene al mundo, de la unión incestuosa de
dos nobles mellizos, el que será el Papa Gregorio M~ano. La madre, arrepentida, lo echa al mar en una cajita de madera; pero lo hallan unos pobres
pescadores y, naturalmente, se encargan de criarlo y educarlo. Ya adulto,
llega por un raro azar al país de sus padres, y se casa con la reina. Como la
Yocasta de Edipo, esta rnsulta ser su madre. El desdichado expía su pecado
durante diecisiete años, encadenado a un farallón en medio del mar, hasta
que lo liberan, lo conducen a Roma y en la ciudad santa lo eligen Papa.-.
• R. HEJNE·GELDER , Trqces of Indian and Southeast Asiatic Hindu-Buddist influences in Mesoamerica, en Memorias del XXXV Congreso Int. de Americanistas,
México 1962, pp. 97-54.

• GoRDON F. EKBOLM, The possible Chinese origin o/ Teotihuacan cylindrical tripod and certain related traits, en Memorias del XXXV Congreso Int. de Americanis-

tas, México, 1962, pp. 39-45.
• RANK ,

' lbid.

450

Op. cit.

Gregorio Magno tiene un lazo mistico co M, .
,
su adoratorio particular cierta im en mil n
exico. ~s el quien tenía en
San Leandro de Sevilla · ·
ag d agrosa de la Virgen que obsequió a
· Jmru:ren que ebía conoc
d
,
Señora de Guadalupe y cu "
b ha
erse espues como Nuestra
yo nom re
bía de p
tu
Rank y Campbell
erpe arse en el Tepeyac.ª
enumeran muchos otros hér
, .
yo nacimiento y juventud se
oes llllsbcos y legendarios cuKrishna, Gilgamesh Paris Tpearelf ee ptotal o parc_i~en.te al arquetipo citado:
'
'
e o, erseo Anf10n y z t
H, ul
Del Tepcrzteco, héroe y dios todavía viv~ en 1
~ os, ere es... ,
el curso de este traba1·0· ant
.
a actualidad, me ocup"are en
,
es conviene recordar un
•sodi d
cia de Sor Catalina de San J
h ,
. .
epi
o e la infan"
uan, eroIDa religiosa qu 1 · 1
salvados de las aguas".
'
e a vmcu a con los
Heroína fue Sor Catalina de S J
por haberse casado "con separa:n ~:nl~:o:~s muchos años de penitencia,
e~tre su cama y la del esposo, el esclavo Domki :nse~ando su -~dad;
co una imagen de Cristo.s La niña hind,
g !uarez_, la rehgiosa coloCatalina de San Juan y más tard
~ que_ habna de convertirse en or
cayó cierto dí d
'
, e, co . undirse con la 'China Poblana"
,
.
a e su cuna, alla en el remo del Gran Mo I "
'
acerto a m;e a una puerta r d ond e pasaba
, ,, E go ' y gateando
confesor, y él el bachiller J , d 1 C ·u
un no . sto se lo contó a su
en su libro p'ublicad
p osbel e asb o Grajeda, nos lo relata a su vez
_,
o en ue a en 1692 c t
- d
de Sor Catalina "Asom d
'
' ua ro anos espués del tránsito
.
a a pues en aquellas orillas
1 d 1·
y cayendo sin ser vista la
"b'
b .
, se e es izaron los pies
, rec1 1eron emgnas sus corri t
1 ánd
hasta los confines de la ciudad" En
en es, e ev
ola sus olas
asiera de una rama de las q
.
unl re~so del río "Dios quiso que se
ue se sue en cnar en ribe
d aJ
pasó asida tres O cinco días
.,
.
ras e t es sitios; allí
Providencia".
, manteruendose xml¾arosamente con la Divina
p
·
o

. El instrumento d&amp; esa Providencia que "salva de las
"
,
cierne es una pobre lavandera, io h ennana del campesin
aguas a la heroma
en
, .
1os pastores romano e h" d, d 1
.
o mesopotám.I o, de
m u, e pescador 1talian
brador tlahuica de Tepoztlán.
o y, como veremos, del laLa leyenda del Tepozteco tien
sés salvado de las ruas
e ~tos puntos de contacto con la de Moiblico al cabo de ~ ' que _se podna suponer una influencia del relato bi
'
casi cuatro siglos de en . .
•
sin embar
al
senanza cristiana
en Tepoztlán Ha
vado de 1!º'agu~o~~~s qule ~oincide~ más con la leyenda de otr~ "si, om o, y a mfluencla de la historia romana en T e¡mzª G. Tmó Aventuras de Gog y M agog, México, 1946, pp. 145-147
• MANUEL '-r
l
_
OUSSAlNT, La verdad-era Chi
p bl
·
a vida y virtudes de la venerable Catalina de n;an ~ ana, prólog~ del cor:ipendio de
(1 ~82), México, 1946.
uan, por Josc del Castillo Grajcda
DEL CASTU.LO GRAJALES,

pp. 35-36.

451

�dán es todo menos probable. Nos encontramos en presencia del hfao_e . ~quetípico intuido por Freud y estucliado por Rank y Campbell, cuy~ _vic1S1tu_des
en el nacimiento y durante la infancia obedecen a un mundo IIDtJco Y s~bólico común a muchos pueblos. Lo notable es que la leyenda de Sargon,
Moisés Rómulo, Ciro y Gregario Ma,::,crno se reproduce en sus rasgos esenciales también en nuestra América, entre los tlahuicas del valle de Morelos.
El mérito de haber recogido la leyenda del héroe Tepoztécatl, relatada por
ancianos del pueblo en su lengua original, es de Pablo Gonzále~, Casanova.
El notable investigador la publicó en 1928, junto con la traducaon caste~ana. Otra versión, recogida en 1942 por un excelente nahutlato de Tepoztlan,
Baldomero Flores, se encuentra en Ja Historia antigua del valle de Morelos,

he aquí que el niño lloraba". Estas son, por supuesto, las palabras bíblicas,
y se ajustan igualmente a la hija del faraón y a la del tlaroani tlahuica.
Aquí nos alejamos de la Biblia. La princesa lleva al niño al palacio y el
rey, "aconsejado por sacerdotes que juzgaban el acontecimiento como un
presagio funesto", 01·dena que se arroje el niño a la selva, para que lo devoren las fieras.
En tanto que Rómulo y Remo son amamantados por la loba, el Tepozteco
tiene un prodigioso protector vegetal: un maguey, que cerrando sus pencas
como brazos, resguarda al niño del frío y de los animales feroces. Una penca
se ha inclinado sobre su boquita; la pÚ&lt;\. es un pézón y el niño mama el aguamiel como si fuera leche. En esta forma maravillosa fue alimentado también
el hermano mellizo de su padre, Xólotl.

de Florencia Müller.
El Tepozteco es hijo de un dios y de una virgen. Esta es una vestal, como
la madre de Sargón y la de Rómulo: o sea, una sacerdotisa que hace, voto
de castidad y cuida el fuego sagrado en et templo. El padre ~e Sargon es
desconocido• el de los mellizos fundadores de Roma es Marte, dios de la guerra; el del Tepozteco es Ehécatl, dios del aire, frecuente advocación de Quet-

Cuando el rey se entera del portento, manda echar al infante a un hormiguero. La princesa llega por la mañana al lugar de] sacrificio, pero en Jugar
de encontrar al niño devorado por los voraces insectos, es testigo del nuevo
milagro: ve cómo las hormigas, en .interminable procesión, llevan a la boca
de ta criatura migajitas de fruta silvestre.

zalcóatl.
Marte tuvo relaciones muy humanas con la vestal Rea Silvia; en tanto que
Ehécatl quiso que Ja vestal concibiera por la intervención so~r~atural de
un r5ajarillo. Este espíritu santo tlahuica se aparece a la -~ceroot1sa, que le
da abrigo en su seno; luego desaparece por arte de prod1g10.
, otros informantes la vestal quedó en estado interesante a1 cabo de
S egun
'
.,
un baño en cierto manantial. González Casanova recogió una tercera vers1on,
todavía más significativa por su analogía con la concepción pur~ de Que~alcóatl. Sabemos, gracias a fray Juan de Torquemada, que Chímalma andando barriendo halló un chalchihuite (que es una pedre-t.uela verde) Y que
la tragó, y que de esto se empreñó";, en tanto que la madre del Tepo~eco recoge en el campo un idolillo de piedra verde al que guarda en su fap; con

al Tepozteco como si fuera su propio hijo. Después de fabulosas aventuras
en Xochicalco, parecidas en ciertos pormenores a las de Moisés y de Teseo, el
Tepozteco se vuelve rey de Tepoztlán y gobierna sabiamente su pueblo du~
rante muchos años.

esto queda embarazada.
Cuando la vestal dio a luz al niño se apresuró a ponerlo en una canasta Y
a llevarlo a Ja ribera del río Atonco, donde lo abandonó. El río de Atonco
es sin duda algo menos caudaloso que el Éufrates, el Nilo o el Tíber, pero
igualmente cligno de mecer en sus aguas al hijo de un dios: fluyB_ en un valle dominado por fantásticos peñascos que parecen moradas de mgromantes,
y adornan sus orillas majestuosos sabinos.
Al día siguiente la hija del rey de Tepoztlán "descendió a lavarse al río, _Y

.:am-

paseándose sus doncellas p·o r la ribera del río, vio ella 1a -~~s13: en el
zal, y envió una criada suya a que la tomase. Y como la abno, v10 al runo; y

El rey ya no se opone a lo que es, visiblemente, el designio divino y adopta

La versión recogida por GonzáJez Casanova se acerca más a la leyenda de
Rómulo que a la de Moisés: el niño no es recogido por la hija del rey sino
por una p·areja de gente humilde ya entrada en años, que deseaba un hijo y
ya no podía tenerlo. Como la mujer hindú que salva a ]a futura Sor Catalina de San Juan, de Puebla, también la anciana de Tepoztlán baja al río para lavar la ropa y encuentra al infante que llora en su canasta de bejucos.
Permítase:me que añada unas reminiscencias personales. He vivido un mes,
con m.i madre, a orillas del río Atonco, y nos hemos impregnado de la atmósfera mágica del valle de Tepoztlán: uno de los raros puntos del planeta
donde una virgen ha dado a luz un dios. Y o me he bañado en el remanso del
río Atonco donde encontraron al Tepozteco. Todavía se venera en Tepoztlán
a su héroe epónimo, deificado como los romanos deificaron a Rómulo.

•
Ignoramos cómo llegó a México la primera sirena. La trajeron los españoles, y la figuración de Ja mujer-pez sedujo a la gente de aquí, que la adop-

453
452

�taron en los primeros decenios de la conquista. Desde entonces pertenece al
arte popular mexicano: plasmada en barro pintada, esculpida.

lacio real, y allí empieza su prodigioso destino, que la hace esposa del rey
ino y ama y señora del Imperio Asirio.

La madre de la sirena se encuentra en Grecia; todos sabemos que el héroe
Ulises casi fue víctima de la terrible dulzura de su canto. La abuela de la
sirena, es útil saberlo, nació en Asiria, y hasta conocemos su nombre: Derceto.

•

Nos ha conservado su trágica historia Diodoro de Siciüa. Derceto era una
diosa tan hermosa que se atrevió a ofender a •Venus, y ésta se vengó inspirándole una pasión violenta y pecaminosa por un hombre. Nace una niña, pero
Venus metamorfosea los sentimientos amorosos de Derceto en la más glacial
indiferencia. Derceto se arrepiente de su culpa, hace matar al hombre, abandona su hija y se arroja al agua. En lugar de morir ahogada-¡ oh prodigio!se transforma en el más extraño ser anfibio, mitad mujer, mitad pez: esto es,
se convierte en sirena.
En tanto que Rómulo y el Tepozteco son hijos de un dios y una mujer, la
niña aban.donada por Derceto tiene por madre a una diosa y por padre a un
simple mortal.
No creo que Freud, Rank y Campbell se hayan fijado en la contraparte
femenina de los héroes y fundadores; lo que, desde luego, implica una interpretación sicoanalítica diferente del mito. Ya me refería a Sor Catalina de
San Juan "salvada de las aguas". La hija de la diosa-sirena Sem.íramis, fundadora del Imp'erio Asirio y heroína de mil batallas; a ella se ,debe la reconstrucción de Babilonia, sus suntuosos palacios y jardines pensilcs, maravillas
del mundo; es Semíramis quien e&lt;lificó el puente sobre el Eufrates y conquistó Egipto, Etiopía y Libia de un lado~ Persia, Armenia y Arabia del otro, y
hasta organizó una invasión de la India. Los escritores griegos atribuyen a
e:,ta reina sobrenatural las hazañas más maravillosas jamás llevadas a cabo
en el Oriente.
En la leyenda de Semíram.is y del Tepozteco hay analogías que aprecia tanto el sicólogo como el poeta. La bija de la sirena, abandonada en 1mas rocas desérticas; es salvada por las palomas torcaces, que la cobijan con sus
alas y la alimentan con la leche que van a buscar en los apriscos. Las dulces
aves vuelan con el buche lleno del precioso líquido, que luego vierten, gota a
gota, en la boquita de la recién nacida. Las palomas ejercen el papel que la
loba desempeña con Rómulo y Remo y las hormigas con el Tepozteco. Cuando Semíramis, ya crecida, necesitó un sustento más fuerte, las palomas iban
a robar queso y se lo 1levaban. Los misteriosos picotazos en los formajes alertaron a los p-astores, que siguieron el vuelo de las palomas y así, cierto día
venturoso, descubrieron a 1a niña.
Como en el caso de Moisés y del Tepozteco, la criatura es llevada al pa-

454

Freud recuerda que el héroe mítico es un hombre que se opone virilmente a su padre y que logra por fin dominarlo. "En la leyenda esta lucha se
remonta al principio &lt;le la vida del héroe, puesto que éste nace contra ]a voluntad del padre y se salva pese a sus inicuos propósitos. La exposición de
la canasta simboliza la matriz; el río o el mar, el agua del alumbramiento.
En innumerab1es sueños la relación de hijos y padres está representada por
el acto de arrojar a las aguas y salvar de ellas. Cuando la imaginación de
un pueblo atribuye este mito a un personaje famoso, es para indicar que lo
reconoce como héroe ... La íntima fuente del mito es la · llamada 'novela
familiar' del niño en la que el hijo reacciona al cambio de sus relaciones profundas con los progenitores, máxime con su padre. Los primeros años del
niño se caracterizan por una desmedida sobreestimación de su padre ; reyes
Y reinas en los sueños y en los cuentos de hadas representan siempre a los
padres. Más tarde, bajo 1a influencia de la rivalidad y de los desengaños, se
establece una actitud crítica hacia el padre. Las dos familias del mito la
noble y la humilde, son imágenes de la familia propia como aparece al ~iño
en períodos sucesivos de su vida. Estas explicaciones aclaran plenamente la
semejanza entre las distintas versiones del mito del nacinúento del héroe y
la abundancia de eUa:s".u
Difusión, añadiré, que incluye el mundo indígena americano ya que los
arquetipos míticos emergen del mar nocturno de ]a siquis común a todos
los seres humanos, y su coincidencia no se debe a contactos culturales.
.La semejanza del mito del Tepozteco y los de Sarg6n, Semíramis, Moisés,
C1ro y Rómulo no se limita, desde Juego, a nacimiento e infancia, sino a sus
hazañas como guerreros. Ya que el Tepozteco es el rujo de un dios, las empresas que lleva a cabo en Xochicalco y en Cuemavaca son una suma de fábula
y milagro.
Lo que sí distingue al Tepozteco de los demás héroes, es su sobrevivencia
hasta nuestros was.
Del mismo modo en que nosotros usamos como nombres de pila los de
Jesús y la Virgen, los de arcángeles y santos, también los mexicanos antiguos
establecían un lazo místico entre los humanos y las potencias sobrenaturales
mediante la magia sutil del nombre. Así encontramos un Quetzalcóatl entre
]] SmMo

D

FREUD, Moses and Monotheism, New York, 1947 pp. 7-11.

455

�los principales tlaxcaltecas 12 y otro que era señor de Chalco a la llegada
de Cortés.13 Xólotl (bennano de Quetzalcóatl) es el nombre del famoso can1dillo chichimeca y de un cacique de Tehuantepec; l.4 entre los muchos h0m0nimos humanos de Mixcóatl, dios de las estrellas y de los números,n se
encuentran el senor de Tlatelolco,1 6 el tercer hijo del rey conquistador Iztcóatl 1.7 y cierto antiguo hechicero del Val.le de México. 18 Hasta el nombre genérico Teotzin, diosito", era usado en el México prehispánico.19
No extrañe, pues, encontrar un Tepoztécatl humano entre los cinco señores que por encargo de Moctezuma pidieron a Cortés, presunto Quetzacóatl,
que tomara posesión del imperio azteca. 20 Otro Tepoztécatl es uno de los
cuatro señores de Cholula que recibieron a Cortés en Jalapa y se volvieron
sus fieles amigos. Tepoztécatl, el principal de ellos, demostró su fervor cristiano tmtregando al Conquistador un grupo de idólatras.21
El culto del dios epónimo de Tepoztlán estaba tan difundido que peregrinos de Centroamérica 22 venían a venerarlo. Le ofrecían sacrificios humanos
en el cuadragésimo edificio del templo mayor de la Ciudad de México, consagrado a los Cuatrocientos Conejos, dioses de la embriaguez. 23 Tepoztécatl
era uno de ellos, y de los principales porque fue el inventor, junto con otros
tres, del arte de hacer el pulque. 24 u templo principal estaba en Tepoztlán;
se le llama todavía la "Casa del Tepozteco", y la noche del 7 al 8 de septiembre la gente del pueblo sigue llevando a cabo, en la pirámide vertiginosamente encaramada en lo alto del.cerro, ceremonias en honor de su antiguo
'rey". 25 EJ teponaxtle que se conserva en Tepoztlán desde Ja época prehi' pánica tiene grabada una imagen del Tepozteco con el hacha de cobre ~e
" MuÑoz CAMARGO, 90.
14 IXTLILXÓCHITL 11, 415 .
" Residencia de Alavarado, 97.
~· VAILLANT, 74.
16 lxTLILXÓCHITL l ,
103, 137, 448.
" Cróni.a Mexicáyotl, 193.
18 Anales de Cuautitlán, 79.
10 -MuÑoz CAMARco, li3; Títulos p incipales de la Magda lena Mixihu ca
31.
"" TORQUEMADA I, 3i9 ; d. SAHAGÚN .
"' FREDERIGK STARR, The Map of Cuauhtlantzinco or Codice Campbell, The Universíty of Chicago Press, Chicago, 1898 · Selcr I 352.
= RoBERT REDFIELD, Tepoztlán, a M exican Village, Chicago, ] 930, p. 28.
""' SAHAOÚN I, p. 238.
,. SAHAOÚN

III, 210.

,. Según el nahuatlato Cecilio A. Robelo el poema que r ecitan en náhuatl los dan7,antcs durante esta fiesta (lo he oído en varias ocasiones) fue redactado durante la
Colonia por algún sacerdote.
,.. EDUARDO

-1-56

OGUERA,

Tallas prehispánicas en madera, México, 1958.

(tepoz en náhuatl) en la mano derecha, que lo identifica también con su jeroglífico. 27
Tepoztécatl, inventor del pulque, es dios de la embriaguez como Jos demás "Cuatrocientos Conejos", y dios lunar porque el conejo, dechado de
fertilidad, gobierna desde el astro nocturno la fertilidad humana (en el ciclo
lunar) y la de la vegetación que aliinenta al hombre. Lo de "dios del pulque" o "de la borrachera" debe interpretarse a la luz del pensamiento prehisp"ánico; la -embriaguez era ritual. El "'vino" se tomaba con fin religioso, como se acostumbra en cierta ceremonia del culto cristiano. El intérprete del
códice Magliabechi dice textualmente: "Cuando los indios tenían segado y
cogido sus maíces se emborrachaban y bailaban invocando a este demonio
o a otro de estos cuatrocientos".28 Resulta claro que Tepoztécatl y los demás dioses conejos eran deidades de la fettilidad y de las co echas.
En la leyenda conservada en Tepoztlán, el Tepozteco es un héroe comparable a los de los mitos griegos, y un taumaturgo cuyos milagros se verifican
por encima de todo límite.
El pueblo de Tepoztlán fue, durante el auge de Xochicalco, tributario
de la ciudad sacerdotal. En la leyenda, el señor de Xochicalco se vuelve un
monstruo caníbal que se alimenta con Ja sangre de sus vasallos; cada año, se
le debe el tributo de un varón de la nobleza tlahuica. 29
Cuando le toca el turno a Tepoztlán, resulta que debe sacrificarse el propio
rey: así lo pide el dios Ometochtli, por boca de sus sacerdotes. Tepozteco
el hijo de la virgen y del dios del aire, decide salvar a su padre adoptivo: se
presentará en lugar de él al señor Xochicálcatl. Este acepta la sustitución.
Sa1e el Tepozteco para combatir al monstruo, con cuya muerte cesaría el tributo· y -¡ significativa coincidencia!- tiene una idea análoga a la de Teseo cuando sale a Creta para luchar contra el Minotauro. "Observa el horizonte en dirección de Xochicalco", le dice al rey: "Si ves que se levanta una
columna de humo blanco, regocíjate, ya que habré matado al monstruo.
es negra, habré muerto".
Pasa el héroe por Cuernavaca y Alpuyeca, recogiendo -sólo él sabe por
qué-- los pedernales que encuentra en el camino. Sube al cerro de Xocb.icalco, donde lo espera impaciente el rey Xochicálcatl, completamente borracho.
No hay cliscusión ni lucha entre el héroe y el monstruo: éste agarra al
Tepozteco y se lo traga de un solo bocado. ¿ Qué hará el héroe en la oscuridad del gigantesco estómago? Con los pedernales recogidos destroza las
r. Códice Magliabechi XIII, 3, foja 49.
"' Códice Magliabe chi (Florencia, Biblioteca Nazionalc ), apud Seler II, 924.
"' MÜLLER , 43 .

457

�entra.ñas del rey, que ni siquiera se da cuenta de lo que le pasa, tanto es el
pulque que ha .ingerido.
El Tepozteco logra por fin perforar su vientre "Y vuelve a la luz. ¡ Xochicálcatl ha muerto! El vencedor celebra su triunfo con una danza macabra sobre
los despojos del monstruo. Entre tanto se eleva una columna de humo blanco en el cerro de X-0chicalco; el rey de TepoztJán la atisba desde la atalaya
del palacio y exulta.
Después de vencer al monstruoso rey de Xochicalco, libertando a Tepoztlán el tributo de víctimas humanas que cada año le exigía el héroe Tepoztécatl emprendió el viaje de regreso. Fortalecido por su triunfo en Cuemavaca, se apoderó del teponaxtle del rey tlahuica. En esta empresa le ayudó
su padre Ehécatl, dios del aire, levantando un ventarrón que cegó a todos.
Los de Cuerna.vaca se unieron a los de Xochicalco en la persecución, pero
al igual que los egipcios al acosar a Moisés, fueron aniquilados. Tembló la
tierra, se abrió un hondo precipicio y el Tepozteco arrojó a sus enemigos unas
frascas que al instante se convirtieron en matorral espeso e intrincado. Allí
quedaron aprisionados los perseguidores, y por arte de magia se transforma,.
ron en coyotes. Han pasado muchísimos años y todavía, en ciertas noches de
luna, la gente del valle de Morelos los oye aullar lastimosamente.
T epoztécatl, con su fama de sobrehumana hombría y de hacedor de milagros, no sólo sobrevive en su antiguo reino de Tep·oztlán sino vive - es Ja
palabra- en una cueva del Valle de México, transformado, necesariamente, n diablo. Así lo exigen los tiempos nuevos; pero su nombre se ha quedado intacto. Los vecinos de Metla, no lejos de Tlalmanalco, han visto más
de una vez a Tepoztécatl salir de su cueva: montando un caballo (homenaje
a los aludidos tiempos nue os) o cabalgando un conejo, lo que es justo, por
tratarse de un dios (o demonio) lunar y conejil. 30 Hasta lo han visto salir
de la cueva a pie, como un simple mortal.
En los árboles del cerro de la Joya de Xixqueme, cerca de la cueva, Ja gente de Metla acostumbra colgar los cordones umbilicales de los varones, ofrendándolos a Tepoztécatl. El rito es "para que los niños se hagan muy hombres" ,31 es decir, para que no tengan miedo, para que sean valientes.

to de partida de su indagación fueron los bultitos umbilicales amarrados en
los ahuehuetes del Sacro Monte de Amecameca. Carmen Cook se enteró de
que también cerca de Metla se acostumbra colgar los ombligos en los árboles; y en Metla conoció a un grupo de claro.antes religiosos, llamado tlahuepoches, que el 3 de mayo, día de la Cruz, celebran frente a una cruz fálica
'
cie11a ceremonia para invocar la fertilidad de la milpa.
Fray Alonso de Molina traduce la voz "tlaue]e" con "señudo, iracundo y
bravo"; en "poche" Ca1men Cook ve una corrupcción de Tepoztécatl: los
tlahuepoches serían "]os bravos de Tepoztécatl"; lo que correspondería a las
ofrendas del ombligo de los varones "para que se hagan muy hombres". 32
Por cierto esta motivación para uno de los usos mágicos del ombligo está
difundida en todo México. En ocasiones anteriores he examinado el aspecto
de la fuerza que el árbol fuerte por excelencia, el ahuehuete, sagrado en la
altiplanicie como lo es la ceiba en tierra caliente, debe transmitir al niño a
través de su doble umbilical. Carmen Cook, al abrir ios bultitos de Sacro
Monte, descubrió otro aspecto de la magia umbilical: los trocitos del cordón
están envueltos en una yerba llamada "ángel", olorosa a nuez moscada. Además, fuerte de sus descubrimientos en Metla, pudo establecer que también ]os
ombligos colgados en los ahuehuetes de Amecameca están ofrendados a Tepoztécatl.33
Algún foll&lt;lorista, de ser posible~ conocedor del náhuatl, que fuera de pueblo en pueblo, recogiendo de los ancianos leyendas, creencias y consejas, podría descubrir todavía, entre muchos otros, datos referentes al Tepozteco.
Tal vez se conserven incluso en el Distrito Federal, en Oztotepec o en Milpa
Alta. Lo importante es llevar a cabo esta labor sin más pérdidas de tiempo:
porque la vida se moderniza en todas partes y las tradiciones se pierden in·emediablemente cada día que pasa; y con ellas se pierde mucho de lo más
recio y entrañable del alma nacional.

Este h,allazgo, cuyo valor no necesito subrayar, se debe a una de nuestras
más activas investigadoras del México antiguo: Carmen Cook, arqueóloga,
antropóloga, poliglota y policribiente; digna hija del fabuloso Karl R. Cook,
muerto en nuestra Capital, más que centenario, a principios de 1965. El pun00 CARMEN CooK DE LEONARD y ERNESTO LEMOINE,
Materiales para. la geografía histórica de la región Chalco Amecameca, en Revista Mexicana de Estudios Antropológicos, 1954- 1955, p. 293.
" lbid.

458

"'!bid.
"' lbid.

459

�EL DESARROLLO ECONÓMICO Y SOCIAL DE MÉXICO
MmsÉs GoNzÁLEz NAVARRO
El Colegio de México

EN VÍSPERAS DE 1910 LA propiedad agraria correspondía a 4 tipos principales: 1) las tierras nacionales; 2) los latifundios (mexicanos y extranjeros);
3) los parvifundíos,ly 4) 1a propiedad comunal de los pueblos. Según una de
las más fidedignas estimaciones, los 200 millones de hectáreas del territorio
nacional estaban distribuidos de Ja siguiente manera: un 10% de tierras na..
cionales; un 54% de latifundios; un 20% de parvifundios; un 6% de tierras comunales de los pueblos, y el restante 10% de tierras eriazas. Los latifundistas mexicanos eran dueños del 44o/o del total, las compañías deslindadoras, principalmente en manos de extranjeros, de un 10%. 1
La cuarta parte de las tierras estaban en poder de extranjeros. 2 Tal vez el
punto más difícil de precisar sea el número de pueblos que, p'ese a la &lt;lesa..
mortización, conservaron su propiedad comunal. Francisco Bulnes lo estima
en cerca de un 15o/o del total.3 En suma, el liberalismo, principalmente Porfirio Díaz, venció, aunque no aniquiló totalmente, la propiedad comunal
de los pueblos e incrementó la individual.
Las haciendas de la altiplanicie central fueron favorecidas principalmente con la desamortización de las tierras de las comunidades indígenas, Jas del
Norte y las del Sur con la enajenación de los baldíos. Estas últimas se utilizaron, principalmente, en la ganadería y en la agricultura de exporta.ción; las
del Centro, ubicadas en tierras de temporal, se basaron principalmente en
la agricultura de subsistencia, en el tradicional cultivo de los cereales. La exF. GoNzÁu:z RoA, El Problema ferrocarrilero y la Compañía de los Ferrocarriles Nacionales de México, México, 1915, pp. 65-67.
• M. GoNzÁLEZ NAVARRO La Colonizacién en México, México, 1960, p. 93.
• F. BuLNEs, The Whole lruth about Mexico President Wilson's responsability,
1916, p. 85.
1

461

I

�cepción más notable fue el Estado de Morelos, donde se desarrolló una próspera industria azucarera capitalista, aprovechando la coyuntura de la guerra hispano-americana. En esa región el despojo de las tierras comunales fue
mayor. En suma, en el Centro predomina el hacendado criollo, ocupado en
la tradicional agricultura de subsistencia (salvo la excepción de Morelos) .
En el Norte se desarrolló una economía capitalista, especialmente en la ganadería, en él coexistieron criollos y extranjeros, especialmente norteamericanos. También en el sureste coexistieron criollos y extranjeros en la agricultura de exportación: henequén, café, tabaco, etc.
A cada tipo de tenencia .de la tierra correspondió uno de producción agrícola y de sistema de trabajo. En el Norte predominaron aparceros y peones acasillados; el trabajo forzado en el Sur. El henequén yucateco, el tabaco del Valle Nacional y el café de Chiapas recurrieron al trabajo fonado
de vagos y criminales, a los vencidos indios yaquis y aun a pacíficos ciudadanos. En el Centro, en general, el trabajo fue más suave, los anticipos a los
peones acasillados fueron menos frecuentes y cuantiosos, probablemente por
la mayor abundancia de mano de obra en contraposición al resto del país
donde escaseaba. Los trabajadores libres relativamente abundaban porque
subsistían algunas de las propiedades comunales que les permitían trabajar
sólo parcialmente en las haciendas. Aparcería y arrendamiento fueron frecuentes en la región central, pero sobre todo la primera se prestó a muchos
abusos porque los propietarios se llevaban la parte del león. De acuerdo con
el censo de 1910 había 3.123,975 peones, el 88.4%, de la población agrícola·
830 hacendados, el 0.02% y 410,345 agricultores (pequeños y medianos
propietarios, arrendatarios, aparceros, comuneros y trabajadores libres), o
sea el 11.6% del total de la población agrícola. 4 Ese censo es, obviamente,
impreciso, registra 830 hacendados; pero 8,431 haciendas, y bajo el rubro de
agricultores mezcla propietarios y trabajadores libres, lo que significaría que,
a contrario sensu, a quienes se censó como peones debiera considerarse acasillados, lo que representaría una cifra muy elevada. En suma, la población
agrícola representaba en 1910 el 64% del total de la fuena de trabajo. 5
El movimiento natural de la población del Porliriato es
nómico, elevada mortalidad general (32.6 al millar en 1910)
al millar en 1905) y natalidad (33.5 al millar registrada
ambos casos en 1910). La raíz del mal se encuentra en la
• M. GoNzÁI.EZ

del tipo antiecoe infantil (304.46
y 42.5 calculada,
habitación insufi-

AVARRO, Estadísticas Sociales del Porfiriato, México, 1956, pp.

40-217 .
' Estadísticru Econ6micas del Porfiriato Fuerza de Trabajo y Actividad Económica
por sectores, México, s. f., p. 45.

462

ciente, el vestido harapiento el magro sustento el alcohol abundante y l
agua escasa. 6
Sea de eso lo que fuere, la sociedad porfirista puede caracterizarse como
latifundista, con una industria incipiente que empezaba a desplazar la economía artesanal y una minería aún más dependiente que las dos actividades
anteriores de los trusts internacionales.
Por otta parte al restaurarse la república el 12% de 1a clase media vivía
del gobierno, el 16% al triunfo de Porfirio Díaz, y el 70% al final del Porfiriato.7 Independientemente de la exactitud de estas cifras de Francisco Bulnes, lo importante es que ese incremento fue posible gracias a la paz porfiris~ paz de la que sacaron la mejor parte los "científicos", representantes
de los intereses industriales y financieros, o criollos nuevos según la terminología de Andrés Molina Enríquez. Simultáneamente a la maduración de 1a
oligarquía "cientilica" y de la clase media burocrática se fue formando una
clase media intelectual independiente, de la que salió el grup·o más resuelto
del Partido Antirreeleccionista, a los qut, más tarde se unieron individuos de
mayor relieve social y personalmente más adictos a Francisco l. Madero, o
sea quienes posteriormente fueron las figuras más prominentes del Partido
Constitucional Progresista. 8 umerosos pro{esores de instrucción primaria destacaron en la clase media dependiente como enemigos del régimen porfirista. El grueso de los contingentes revolucionarios se reclutó entre la plebe "e tólida, semidesnuda y pestilente'', al decir de Bulnes "enemigos más indomables del jabón y de los merolubios que de la funesta dictadura". 9
La revolución constitucionalista propugnó fortalecer la pequeña industria
para formar una clase media autónoma, que siendo simultáneamente capitalista y trabajadora disminuyera los conflictos entre las demás clase sociales y corrigiera los defectos de la economía nacional. 10 Esta clase media intelectual constitucionalista propugnó la formación y fortalecimiento de una clase media autónoma (industrial con Venustiano Carranza y rural con Plutarco Ellas Calles) exaltándola como el "báculo en que se apoya la p·atria para camin&amp;r por los mejores senderos del progreso", la única que daba al país
• M . GoNzÁLEZ NAVA.RRO, El Porfiriato. La Vida Social ( tomo IV de la Historia
Moderna de México), 1957, 88-102.
1

F. BuLNES, El Verdadero Díaz y la Revolución, México, 1920, p. 42.
B. URREA, Obras Políticas, México, 1921, pp. 6-23 xiv-xviii.

• Diario de los Debates de la Cámara de Diputados (en adelante se citará por las
siglas DDd) XXVI I 13 de septiembre de 1912, p. 19. F. BuLNES, El Verdadero
Dlaz y la Revoluci6n. México, 1920, p. 423.
1• El Pueblo, 22 de julio de 1915. DDd XXVII JI primero de septiembre de
1917, p. 20.

463

�'existencia como nación perfectamente independiente", con sus calladas virtudes de "honradez, abnegación y saGrificio", "generosa y sufrida siempre".11
Lázaro Cárdenas promovió Ja organización de campesinos propietarios, pequeños comerciantes, pequeños industriales, artesanos, cooperativistas, profesionales, empleados del gobierno, etc., dentro del sector popular del Partido
de la Revolución Mexicana. Pero excepto los artesanos, casi todos los demás
miembros de la clase media, tanto autónoma como dependiente, se mostraron indiferentes y aun hosfles a Cárdenas, si bien por düerentes razones:
los trabajadores de "cuello blanco" para no identificarse con el trabajador
manual; los burócratas por el aumento del costo de la vida; pequeñoS' industriales y pequeños comerciantes porque el temor a la revolución social fue
mayor que su nacionalismo.12 Pese a este retraimiento de la clase media (al
que acaso no fue ajena la política anticlerical ) , Cárdenas insistió en que, de
acuerdo con su clasificación económica, la clase media debía estar al lado de
los trabajadores.13 Sin embargo, recientemente artesanos, pequeños comerciantes, trabajadores semicalificados, mineros, petroleros, etc., emergieron de
las clases populares para alcanzar, en varios importantes aspectos, el rango
social y económico de la clase media constituyendo un grupo de transición.14
La dotación de tierras a los ejidatarios, el fortalecimiento del parvifundio, la
mejoúa económica y el ascenso social del grupo de transición, la creación de
una dinámica y poderosa dalle media autónoma explican en buena medida
la estabilidad política de los últimos 25 años. 1 5 También explica la estabiliu In/ orme que el general Salvador A.lvarado gobernador y comandante militar del
Estado de Yucatán rinde al Primer Jefe del Ejército Constitucionalista, encargado
del Poder Ejecutivo de la Nación, C. Venustiano Carranza. Comprende su gestión
administrativa desde el 19 de marzo de 1915 al 28 de febrero de 1917, Mérida,
1917, p. 14. Diario de Debates de la Cámara de Senadores (en adelante se citará
por las siglas DDs ) XXVIII I 28 de diciembre de 1918, p. 6. J. CovARRUBIAS; La
Reforma A graria y la Revolución, México, MCMXXVIII, p. 43. DDd XVII II 8
de noviembre de 1917, p. 28 DDd XXIX 21 de septiembre de 1920, p. 22. DDs
XXX 111 20 de noviembre de 1923, p. 3. In/ orme que el C. gobernador c.onstitucional del Estado, coronel y doctor Enrique Osornio, rinde a la H. Legislatura, de
con/ormidad con la fracción 11 del articulo 41 de la constitución política del estado,
y contestación del H. CongreJO del Estado, por conducto de su presidente, C. Dip.
J. Jesús Guerra L ., Aguascalientes, 1933, p. l.
u N . y S. WEYL, "La R econquista de México (los días de Lázaro Cárdenas) "
en Problemas Agrícolas e Industriales de México, México, Vol. VII, Núm. 4, octubre-noviembre-diciembre de 1955, pp. 316-317.
u DDd XXXV1ll I primero de septiembre de 1940, p. 23.
14 H. F. CLmE, Mbtico
Rev olution to Evolution 1940-1960, London, 1962, pp.
113-125.
» P. RouAJX, Génesis de los artículos 27 y 123 de la constitución politica de 1917,
Puebla, 1945, 227. O. LEWIS, "Mexico since Cardenas" en R. A:DAMS , Social Change

464

d,ad el logr~ de la aspiración de Garran.za de crear una clase industrial autonoma nativa (media hace 50 años, superior ahora, por cuanto ha desplazado, en parte i~corporando a algunos de sus miembros, a los terratenientes)
Y en ~enor ~e~d~ _que en el Porfiriato vicaria del capitalismo internacional'.
La m?us~ializaaon arfclllca de los años finales del Porfiriato (de acuerdo
con un_ ~dice d~l volumen físico de la producción de la industria de transformac1on que tiene a 1939 como año base, aumentó de 28.3 en 1899 a 43
~ _1911), decae casi continuamente durante la década de mayor violencia
~~lica (a 3~ en 1912 y a 27.2 en 1918). A partir de entonces aumenta casi
~terrump1damente, salvo una corta contracción poco antes de la crisis mundial de 1929, en el primer año del gobierno de Alemán y en el receso de
1951,_ h~. alcanzar 370 en 1959. Favorecen la industrialización la reforma
agrana. 1D1c1ada por Obregón, la política de obras públicas de Calles y el
nuevo nnp~lso a la reforma agraria y 1a política obrerista de Cárdenas. Al
mod~do mcremento de la industrialización durante el gobierno de Cárdenas, sigue el fuerte impul o de Avila Camacho, de acuerdo con el slogan de que 1a industrialización era el medio por excelencia para logra 1
d
ll
, .
i:e
esarro O econonnco ~el país ~ a~entar el nivel de vida de su población. La
segunda guerra m~ndial contribuyo a acelerar la industrialización con el aumento
de los ·precios,
la inmigración de capitales y la disminuc1on
., d e Ia erm·
·, d
•
g¡ac1on e divtdendos. La sujeción política del movimiento obrero
J '
t
t
di
se ogro,
en re. o ros me os, con el argumento de que estando el cap"tal
1
ya en manos
mexicanas los o~reros no debían esperar el mismo apoyo que cuando lo deten~an extranJer?s. El punto máximo de 1a industrialización se registra en
1~ epoca de Aleman, en buena medida gracias al incremento de las invers1.~nes extranjeras, a la política de obras públicas y a la creciente capitalizac10n l~grada con el ahorro en favor de los industriales y en perjuicio de los
asalanados de ingresos fijos.
,L~ diversificación de la industria es otro buen reflejo del desarrollo econorruco del p•aís. La· industria de la alimentación absorbía en 1930 el 40.3%
del valor total de la producción manufacturera, en 1940 d escendi,o levemen te0
a 38.,5% Y en 1955 a sólo el 24.5%. La textil se mantuvo casi estacionaria en
la decada 1930-1940 (29.8%-30.16%) , pero disminuyó a sólo 18.52% en
l955. _En ~bio, en el período 1930-1955 aumentó la proporción del valor
de la mdustl'la de construcción (2.29%-19.7%) y de las armadoras de ebí
1 fáb.
d
cuos,
e ma~uinaria y artefactos eléctricos (2.34%-15%). Corrobora
la ~plicacion antenor el menor incremento relativo del personal ocupado en
la industria textil (53,347 en 1930 y 248,568 en 1955) y en ]a alimentación

.º~:

in Latín America today its impluations for United States Poli=
334-337.
• J.,

ew York, 1960, pp.

465
• H-31

�(45,598 y 294,191) frente al de la .industria de la construcción (3,910591,522), química (2,026-87,776) y artefactos eléctricos (120-53,220), en las

yor desarroUo econormco, registra un incremento anual por habitante de
3.8%, fundamentalmente gracias a Ja inversión pública.18

mismas fechas.
En sumaJ mientras el olumen de Ja producción industrial ha aumentado
8.6 veces en el período 1910-1959 la población ~.5; en otras palabras, en
los años más recientes la formación de capitales fluctúa entre 5% y el 10%
de su ingreso nacional y la población sólo crece anualmente un 3%, esto significaría que podría dejar un margen suficiente para mejorar el nivel d .
vida de la población en el supuesto de que la riqueza se distribuyera uniformemente entre los habitantes. 16
Por otra p·arte, con capital extranjero se desarrolló la moderna industria
textil del algodón, en substitución de los productos importados, hecho ~uc
corresponde al período anterior al impulso inicial del desarrollo econÓfilco.
El fomento del Estado a la infraestructura ha permitido que la burguesía nacional lleve a cabo el impulso inicial del desarrollo económico, disminuyendo
la elevada proporción de la población agrícola, mejorando las primitivas
técnicas de la agricultura y, consecuentemente, elevando la productividad
agúcola, diversificando la economía, en fin promoviendo la industrialización. 1 '
El desarrollo económico se inicia en los últimos quince años del Porfirialo,
se interrumpe con la década de la lucha armada, la reconstrucción sufre los
efectos de la crisis mundial de 1929, y toma nuevo impulso a partir del gobierno de Cárdenas con el reparto agrario, la p·oütica de óbras públicas, la
recuperación de los países industrializados que aumentó la demanda de las
exportaciones y con la segunda guerra mundial que permitió a la industria
manufacturera aumentar su producción en un 161 &lt;fo en el período 1934-1945.
Durante el gobierno de Cárdenas el principal motor del desarrollo económico
fueron las obras públicas, y como la política social de Cárdenas retrajo a la
iniciativa privada, el desarrollo económíco adquirió un caráctei: inflacionario, en parte aminorado por la reforma agraria y los aumentos de salarios.
Con Manuel Avila Camacho se acentúa el desarrollo económico gracias a la
industrialización, pero su carácter inflacionario también se acentúa por los
muy favorables saldos de Ja balanza de pagos y por un gran aflujo de capitales a causa de la segunda guerra mundial. El período 1939-1950, el de ma-

A partir de 1950 el crecimiento de la actividad industrial fluctúa entre el
7 y el 10% anual, sobre todo en los fertilizantes (20% anual). productos
químicos ( 15%), acero ( 15%), etc.19 Al finalizar el gobierno de Miguel
Alemán se inicia una contracción en la economía, se agudiza en el primer semestre del gobiemo de Adolfo Ruíz Cortines a causa de la sequía y una reducción en los gastos del gobierno federal, hechos que tuvieron el desenlace
de la devaluación monetaria de abril de 1954. 20 En suma, e1 producto por
habitante registró un crecimiento de 3.5% en el período 1951-1955, de 2.5%
en 1956-1961, disminución que se explica en buena medida por el rece.so
económico norteamericano de 1958, el mayor después de la segunda guerra mundial, que originó el descenso de Ja demanda de productos mexicanos en el mercado de Estados Unidos y, sobre todo, por la acentuada baja
de los precios internacionales de esos productos. De cualquier modo, los incrementos reales en la producción, el ingreso y el gasto nacionales continuaron siendo superiores al crecimiento anual de ]a población, en buena medida
gracias a la abundancia de lluvias que permitieron aumentos en la produeción agrícola y ganadera.:u Se ha atribuido la meteórica elevación de México
al rango de nación industrial a la considerable inversión en la infraestructura
sobre todo a partir de la segunda guerra mundial. En el período 1946-1955
la quinta parte de los gastos en la infraestructura correspondieron a la irrigación, el 18% a la industria petrolera, el 17% a los ferrocarriles, el 14% a
las carrete.ras, el 13% a escuelas, hospitales y viviendas etc.22

" DDd XXXIX I primero de septiembre de 1.944, p. 10. Nacional Financiera Institución Nacional de Crédito Decimooctava asamblea general ordinaria de accionistas,
México, 1952, 49 51. W. P. GLADE y CRARLES W. ANDERSON , The political economy
of Méxwo, Madison, 1963, p. 6. J. J. JoHNSON, Political Cltange in Latin America
The e.mergence of the middle sectors, Stanford, 1961 144-152. E. LÓPEZ MALo, Ensayo sobre localización de la industria en México, México, 1960, 81-82 191. México
Cincuenta Años de Revolución, México, 1960-)961, I, pp. 197-198, 271-284.
11 W. w. RosTow, Las etapas del crecimiento económico, México, 1963, pp. 53-70.

466

El producto na6onal bruto aumentó levemente, a precios de 1950, de
$ 13.429,000 ~ 1910 a$ 14.733,000 en 1930 extraordinariamente en 1954

,. J. F. NoYOLA VÁzQUEZ, Desequilibrio fundamental y fomento econl,-mico en
México, México, 1949, p. 19. Nacional Financiera lnstituci6n Nacional de Crédito
Decimooctava asamblea general ordinaiia dtt accionistas, México, 1952, p. 44.
13
bis México Cincuenta Años de Revolución, México, 1960-1961, I, pp. 523, 574577. J. F. OYOLA VÁZQUEZ, op. cit., 29-30.
'" Oficinas Técnicas y adminlstratiuas de la' Junta de Gobierno, de los organismos
México, s.
f., p. 12.

y empresas del Estado. Memoria 1960. Secretaría del Patrimonio Nacional,

10
Nacional Financiera Vigésima asamblea general ordinaria de accionistas, M éxico, 1954, p. 25. Nacional Ffoanciera Vigésima primera asamblea general ordinaria
de accionistas, México, 1955, p. 33.

" Reformµs Institucionales y desarrollQ social en América Latina, Washington, 1963,
p. 240. Nacional Financiera Vigés:imaquinta asomblen general ordinaria de accionistas,
1959, p. 141.

= P. L.

YATES,

El desarrollo regional de México, México, 1962, p. 221.

467

�a $ 47.800,000 y a $ 63.400,000 en 1959. 2:t i se analiza por períodos presidenciales la tasa de desarrollo del ingreso nacional, awnenta de' 4 en la época de Cárdenas ( 1937-1940) a 9 con Avila Camacho, y desciende a 5 con
Alemán y con Ruiz Cortines. Los años más bajos corresponden a 1938 (1.8),
1940 (1.4), 1947 (1.6), 1952 (-0.25) y 1953 (-1.25), o sea a la e&gt;..-propiación petrolera, al comienzo y al final de la guerra munclial y a la crisis de
Corea. En cambio, los años más elevados son 1941 (12.8), 1942 (13.7), 1950
(10.7) y 1955 (9.6), o sea corresponden al aflujo de capitales con la segunda guerra mundial, el c1ímax de la industrialización de Alemán y la recuperación con Ruiz Cortines gracias a las buenas cosechas y a la iniciación de actividades de plantas y equipo fruto de inversiones anteriores. 24
Por otra parte, una de las mayores ventajas del desarrollo económico mexicano es que no ha dependido de un solo producto. En 1939 el gobieroo
colaboró con cerca del 40% de la inversión total, en 1952 con el 45%. 25 La
ccntribución del sector público fue total en el petróleo en 1959 y paco después en la industria eléctrica; del 44.4% en los transpartes. En cambio, fue
total la contribución del sector privado en la agricultllta, en la industria de
la construcción, de 96.4% en la industria manufacturera, de 94.6% en Ja
minería, etc. 26
El extraordinario incremento de la inversión nacional lía recaído sobre
las grandes mayorías de menores ingresos, en provecho de "las minorías privilegiadas". En efecto, disminuye, ininterrumpidamente, la participación de
salarios, sueldos y suplementos de 30.5% en 1939 a 21.27% en 1946; a partfr del régimen de Alemán hay una recuperación, lenta pero constante, hasta
alcanzar el 29% en 1955. 27 Por eso se dijo en 1956 que, pese a 45 años de
lucha revolucionaria por la justicia social, la distribución del ingreso en México era tan desequilibrada.28 Las autoridades al iniciarse el gobierno de Ruiz
Cortines justificaron esta inequitativa repartición de la carga en el desarro-

"° México Cincuenta Años de Reuolución, México, 1960-1961, I, pp. 599-600.
" W. P. GLADE y CHARLES W. ANDERSON, op. cit., ]Janco de Méicico. Trigésimacuarta asamblea general ordinaria de accionistru y décimotercera asamblea general extraordinaria de accionistas, Mbcico, l 956, p. 11.
20 H. F. CLlNE
op. cit., p. 253. Memoria de la Secretaría de Economía pr65entada
J.d H. Congreso de la Unión por el Secretario Lic. Gilberto Loyo, septiembre a
..~·iembre de 1952, enero a diciembre de 1953, México, 1964, p. 7.
~ ,R. VERNON, Tlur dilema of Mexico's deuelopment, Cambridge, 1963, p. 7.
;, México. Cincuenta Años de Revolución, México, 1960-1961 1 I, p . 527. E. LóPEZ
M.uo, op. cit., p. 60. G. RlVERA MA'RÍN El Mercado de Trabajo, México, 1955, pp.
139-141. Memoria de labores. Secretaría del Trabajo y Previsión Social, enero a dicíem,b,e de 1956. 1957, -p. 142.
:s O. LEW1S, op. cit., pp. 322-323.

468

llo económico del país, como un "sacrificio necesario a la evolución económica de México",• gracias al cual "gran número de emnresas
industriales, a!ITÍ'.r
o
colas Y comerciales reforzaron visiblemente la situación productiva del país". 29
Otros aceptaron como normal que el desarrollo capitalista del país e haya
hecho obteniendo el capital mejores beneficios que el trabajo porque "eso
ocurre en todos los ciclos de expansión", pues la repartición de las utilidades
disminuía la posibilidad de capitalización y allll).entaba la capacidad de consumo creando otra causa de desequilibrio. Manuel Moreno Sánchez también
defendió al gobierno de Miguel Alemán porque era iiTelllediable que las obras
públicas produjeran beneficios inmediatos a los contratistas· desdeñosamente
calificó d~. "~timiento patriótico" la oposición al capital extranjero, explicó
el deseqmlibno entre la producción agrícola y la industrial por el absurdo deseo de mantener los problemas de la tierra dentro de los lineamientos feudales, po,r tanto, el ejido sólo debería tener un carácter transitorio entre el
latif~dio y la propiedad privada productiva. En fin, consideró normal que el
porfinsmo y el alemanismo tuvieran algunos perfiles comunes, "porque siempre se parecen mucho entre sí las épocas de promoción económica y de desarrollo material" _so
Sea de eso lo que fuere, el incremento de la participación de Jos trabajadores e1;1- el ingreso nacional durante Ruiz Cortines tuvo en algunos años de
ese gobierno, el contrapeso de cierta desocupación. 31 Un estudio de 1957 sobre la distribución del ingreso y el desarrollo económico de México surriere
,
que este
se h a logrado empobreciendo más al pobre y enriqueciendo ºmás
al rico, como lo probaría el hecho de que el 46% de la población en ese año
~enía un ingreso mensual inferior a 500 pesos, o sea sólo recibía el 14% del
~greso nacional, ~entras el 5% de la población con ingreso mensual supenor a $ 3,000 reubía el 37% del ingreso nacional. Pero se ha señalado que
para dar una idea más exacta del salario real es preciso tomar en cuenta la
Asistencia Social, el Seguro Social, los desayunos escolares, etc. porque el
aument~ d~ las ventas de los bienes de consumo y de los espectáculos públicos
parece md1car un aumento del ingreso real de la población.ª2
,. Memoria de la Secretaría de Economía presentada al JI. Congreso de la Unión
Por el secretario Lic. Gilberto Loyo, septiembre a diciembre de 1952, enero a diciembre
de 1953, México, 1954, p. 9 .
00 M. MoREN~ SÁNCHEZ, :Más alJá de la Revolución Mexicana" en Problemas Agrícolas e Tndustnales de México, México, ol VII
úm. 2 abril-junio de 1955 pp
242-243.
'
'
.
_•~Nacional Fí11anci~ra. Vigésima Asamblea General Ordinaria de Accionistas, MéXlco, 1954, p. 36.
a: ':-· F. CoRWIN, Co11temporary mexican altitudes toward population poverty and
public opinion, Gainesville, 1963, p. 3. O. LEwrs, op. cit., p. 325. W. P.'GLAOE y CH.

469

�En este punto puede recordarse que la población amparada por el Seguro
Social ha aumentado de 763,000 personas en 1946 ( empezó a funcionar tres
años antes) a 6.270J)OO en 1964, o sea del 3% al 16% de la población total. 39
La beneficencia privada fue más importante ha ta el Porfirialo, Ja pública a
partir de la RevoJución Mexicana; ésta la considera no como obra de caiidad, sino como un servicio social al que tiene derecho el indigente y como
un servicio social complementario de la seguridad social. De acuerdo con
esta idea, a partir de los cuarenta se difundió la práctica de cobrar módicas
cuotas de "restitución" por el uso de los serv;cios asistenciales, pero algunos
gn:pos indígenas son tan miserables que se ha optado por aceptar el pago
de esas cuotas de "restitución" en especie y las autoridad de la propia capital del país decidieron que sean gratuitos los servicios de los recientemente terminados hospitales infantiles porque "eliminar la cuota de recuperación es eliminar una mecánica de selección antihumana".31 Los deSa1/fillOS escolares recibieron un extraordinario impulso con la creación del Instituto de
Protección a la Infancia n 1961, tres años después se proporcionaban tre
millones de desayunos diarios, satisfaciendo en casi las tres cuartas partes de
los municipios la nece idad de estos servicios, estimada en el 30% de la
inscripciones escolares.35 Por último, la Compañía aciona1 de Subsistencias
Populares, además de cumplir con su función de operar marginalmente en
el mercado de alimentos, en 1961 creó una filial destinada a vender en cerca de 250 "colonias" proletarias de la capital, en beneficio de unos dos millones de personas, en 54 tiendas móviles bajo e1 sistema de "todo a peso". 36
Un sistema fiscal más equitativo también ha contribuido a aminorar la
desigual distribución del ingreso nacional. En efecto, el impuesto sobre la
i-enta aumenLÓ del 21.3% de los ingresos totales en 1948 a 22.3% en 1949
y a 28.2o/o en 1953, de ese modo los impuestos sobre importaciones y exportaciones dejaron de ser los más importantes, lugar que ahora ocupa el impuesto sobre la renta.31 En 1955 se aumentó la progresividad del impuesto seW. ANDEnso. , op. cit., p. 206. BancQ de México TTigésimaoc/ava Asamblea general
ordinaria de accionistas México, 1960, 36.
" DDd XLI I primero de septiembre de 1946, p. 24. El E::cél5ior, 2 de septiembre
de 1964.
.., La ciudad de México Departamento del D istrito Federal 1952-1964·, México,
1964·, p. 265.
.., El Excélsior, 2 de septiembre de 1964.
"' Sei;retaría de hu!ustr;a y Comercio Memoria de labores presentada al H. Con;:,eso df; {a Uni611 por el C. Secretario del ramo Lic. Raúl Salinas Lozaiw, M-éxico,

1961, p. 45.
"' Banco de México VigésimasePtima Asamblea genual ordi1iaria de accionistas, Mé. ·co, 1949, 3 l. Bancü de México Vigésimano uena Asamblea general ordinaria de a-ccio-

470

bre la renta para ingresos mayores de $ 14,050, y se amplió el mínimo de exención de $ 200 a $ 300 mensuales para 1os causantes asalariados. Sin embargo,
con el propósito de estimular la inversión privada se establecieron exenciones
de impuestos a la reinversión de utilidades. 38 Ya en 1957 el jmpuesto sobre la
renta representó una tercera parte del total de los -ingresos efectivos orrunarios
del gobierno federal; cinco años después de nueva cuenta se reformó el impuesto sobre la renta para que las personas de altos ingresos contribuyeran en
forma más equitativa al financiamiento de la actividad gubemamental. 39
Pero aun suponiendo un reparto equitativo del ingreso nacional, el ingreso
anual per cápita sería muy bajo aunque haya aumentado de $ 1,166 en 1949
a $ 1,734 en 1952 y a $ 11818 en 1953 pues a mediados del siglo el ingreso
per cápita mexicano (121 dólares) sólo superaba al de ]os países latinoamericanos más pobres y a la India (57 dólares) pero era muchísimo más bajo que
el de Jos países rná,; desarrollados como Estados Unidos (1,453 dólares) Canadá (870 dólares), Inglaterra (773 dólares), etc., aunque ha progresado con
un ritmo superior al de la mayoría de 1os países (5.4% anual). 40
El ingre o nacional también está muy desigualmente repartido según las regiones, como lo revela un estudio sobre el bienestar utilizando varios indicadores (mortalidad general, número de personas que saben leer y escribir,
razón niños/prot ores, número de viviendas con agua corriente, salarios mínimos horarios, consumo de azúcar, consumo de electricidad' con umo de oaasolina, y número de automóviles autobuses y camiones) con los que se elaboi-ó un determinado índice . .Salvo algunas excepciones, los estados pobres
(Guerrero, Tlaxcala, Oaxaca Querétaro, Aguascalientes, etc.) han progresado más rápidamente que el promedio nacional y los ricos (Distrito Federal
uevo León, Baja Calilornia Norte, etc.) . Pese a que esta mejora relativa e
muy pequeña en términos absolutos, revela que el progreso económico y el
bienestar social son indivisibles. Aunque este estudio hecho a base de promenistas, 1951, p. 55. Banco de México Trigésimap.,imera asamblea general ordinaria de
accionistas México, I953, p. 38.
"" Banco de México Trigésimálcrtera asamblea general ordinaria de acc·onistas, México, 1955 p. 67.
"' Banco de México Trigésimasexta asamblea general ordinaria de accionistas, México, 1958, p. 17. Banco de Mé:cico Cuadragésima asamblea general ordinaria de ac-cioni.rlas, México, 1962, p. 22.
._. Banco de Méxic o Vigésima11ouena asamblea general ordinaria de accionistas, México, 1951, p. 13. Natiional Financi¿ra fostitución 111icional de crldito décimanovena asamblea general ordinaria de accionistas, México, 1953, p. 27. Memoria de la Secretaria
de Hacienda y Crédito Público 7953, México, 1957, I, p. 356. Nacional Financiera Institución Nacional de Crédito Décimaseptima asamblea general ordinaria de accionistas,
México 1951, pp. 49-50.

471

�dios no muestra la distribución del ingreso, de cualquier modo, al parecer, el
desarrollo económico del Distrito Federal ha engendrado tanto la riqueza más
extremada como la pobreza más acentuada. En las dos áreas de prosperidad
relativa, la zona metropolitana y las entidades fronterizas del norte, existen diferencias muy notables: la población de la zona metropolitana es un 50%
mayor que las 7 entidades norteñas en su conjunto; el volumen del producto
nacional bruto que genera la zona metropolitana está locafüado y la población y la actividad económica están ampliamente dispersas en el orte: en rigor éste no es una verdadera región industrial; la inmigración es más importante en la zona metropolitana (el 37% de la p·oblación en 1960) que en el ·ortc
( 14%) . Sobre todo, la zona metrop-olitana tiene casi la tercera parte del poder adquisitivo del país· Monterrey, el mayor centro urbano del orte, ólo representa el 3% del mercado nacional. En suma, la producción industrial de la
zona metropolitana está formada por bienes de consumo que ella misma absorbe, en el orte se producen principalmente materias primas que se exportan. De cualquier modo, el orte, pese a su clima desfavorable, continua
penuria de agua (salvo Sonora, Tamaulipas, La Laguna y Mexicali) y la falta
de zonas mrales densamente pobladas en las cuales reclutar una fuerza de
trabajo industrial es la segunda 1.ona de bienestar. Probablemente el auge de
la zona metropolitana ha estancado a las entidades próximas a ella, pese a sus
buenas comunicaciones, clima templado y mano de obra abundante, convirtiéndolas en tributarias de la zona metropolitana. La pobreza sureña se e.'Cplicaría por la topografía y hostilidad del clima. 4 1.
Por otra parte, un muestreo sobre los ingresos y egresos de las familias de
las 16 ciudades principales de la república, que en 1950 tenían más de 50 000
habitantes y en 1960 más de 100,000 (todas del orte, del Pacífico orte y
del Centro, salvo Veracruz y Mérida), y que en conjunto representan la
cuarta parte de la población total del país, muestra que las familias pobres y
de clase media "mejoraron significativamente u nivel de vida", si bien esta
apreciación se basa en incrementos no deflacionados. Esas familias tenían un
promedio de 5.2 miembros y un promedio de ingreso familiar mensual de
$1,878; Tijuana ($ 2,617 ), Mexicali ($ 2,140), Distrito Federal($ 2, 136),
Tampico ($ 2,002), etc., registraron los más elevados promedios; los más bajos Morelia ($1,091) y Guadalajara ($ 1,139). El ingreso nacional per cápita en 1960 fue de $ 289 mensuales, de $ 360 en estas 16 ciudades.
En el 77% de las familias de "=,011ascalientes los ingresos fueron iguales o
mayores que los egresos, en el restante 23% menores. Las probabilidades de
des quilibrio se reducen en Aguascalientes arriba de los $ 751, en Torreón
41

472

P. L.

YATES ,

op. cit., pp. 98-117.

arriba de los mil pesos, o sea a medida que aumenta el nivel de ingresos, aunque todavía entre las que ganan más de $ 2,000 hay un 14% de familias con
déficit en el Distrito Federal. El Distrito Federal (31 % ) , Chihuahua (24%)
Aguascalientes, Morelia y Torreón (17% cada una), fueron las ciudades con
una mayor proporción de familias deficitarias. Este dato corroboraría que el
desarrollo económico del Dist11.to Federal ha engendrado tanto la riqueza
más e.,xtremada como la pobreza más acentuada En efecto una quinta parte
de la población del Distrito Federal (con ingresos superiores a $ 3,000) tenía
una ventaja considerable frente a las restantes cuatro quinta partes.
Por otra parte, estas ciudades gastaban el 41.69% en alimentación, el 14.64%
en alojamiento y el 7.80% en vestuario. Existe una relación inv rsa entre el
aumento de ingreso y la proporción de éste gastado en alimentos; por ejemplo
el nivel inferior (hasta $ 200) en Aguascalientes absorbe las dos terceras partes del ingre o familiar en alimentos, en tanto que las familias con más d
$ 3,000 sólo gastan la quinta parte por ese concepto, aunque sin tomar en cuenta Jas percepciones en especie y las prestaciones adicionales al salario. De cualquier modo, la parte del ingreso que se destina a ropa y calzado aumenta cuando aumentan los ingresos.
Poco más del 55% de la población de Aguascalientes recibe .ingresos inferiores al promedio total, eso explica que el 15% viva en muy malas condiciones
( con ingresos familiares de hasta$ 400), el 40% viva mal (de$ 401 a$ 1,000)
el 35% en regulares condiciones (de$ 1,001 a$ 3,000) y sólo el 10% tenga un
alto nivel de vida en comparación con el resto de Ja comunidad. En Torreón el
43% de la población (con un ingreso ;medio per cápita de$ 258) vive mal y
percibe el 24% del ingreso total; ~l 32% de las familias, o sea el 34% de la población e igual participación del ingreso global, vive medianamente (con un ingreso que fluctúa entre $ 1,001 y $ 2,000); el restante 17% de las familias y
23% de la población vive bien, con más de dos mil pesos de ingresos mensuales y el 41 % del ingreso de la ciudad de Torreón. Esto en parte se debe a que
las familias más numerosas tienen una menor proporción de personas ocupadas
con remuneración, porque en ellas predominan los menores de edad, y porque
dada su baja escolaridad más del 70% de la población ocupada con remuneración difícilmente puede desempeñar trabajos calificados.~ 2
Poi- otra parte, la explosión demográfica ha complicado los problemas tradicionales de casa, vestido y sustento. En efecto, gracias a la mejoría de ciertos
grupos y, sobre todo, el desarrollo de la salubridad, el coeficiente general de
mortalidad ha disminuido a 10.5 en 1963 y el de mortalidad infantil a 7 en
1963, mientras la natalidad se mantiene casi estacionaria frente al Porfiriato,
'º Las 16 ciudades principales de la República Me~icallD, Ingresos y Egresos familiares 1960, Inuestiga:ci6n por muestreo, México, 1962, pp. 11, 34, 57, 117-119, 320-324.
473

�45.7 en 1963. El Instituto Nacional de la Vivienda se creó por 1a urgencia de
solucionar el problema de la habitación para una población con un crecimicn.to de 3% anual y un déficit anual de unas 45,000 viviendas más unas 16,000
que anualmente se inutilizan. 43 En el período 1946-1958 el gobierno federal
construyó 31,048 tasas y departamentos, los particulares (sólo en el Djstrito
Federal) 79,381, en total 110,429.44 Adolfo López Mateas aceleró la construcción de casas para personas de pocos recursos, destaca la construcción de
10,000 casas unifamiliares en San Juan de Atagón. 45 Adelantos espectaculares pero, obviamente, insuficientes.
La política de desayunos escolares a que se ha hecho referencia revela que
un importante sector de la población padece hambre, pese a que recientes
investigaciones revelan que la dieta mexicana, a base de tortilla de maíz, e
adecuada en ácido asc6rbico, fósforo, calcio y tiamina. Deficiente en riboflavina, niac;inamida y proteínas.' 6 En cambio, según datos dtd Instituto acional de Nutriologfa la marcada pobreza de algunas vitaminas y minerales
y el claro deseqwlibrio en los aminoácidos origina la corta estatura, en caso
extremos la muerte por desnutrición, la pelagra y diversos trastornos funcionales que limitan la resistencia frente a las enfermedades. En rigor, el
problema no es sólo económico, sino educativo, pues frecuentemente familias de elevado nivel económico adquieren bienes superfluos en detrimento
de su alimentación.-17 Hecha la salvedad de que la posibilidad de comp"arar
las personas que comen pan de trigo en 1940, en 1950 y en 1960 está limitada porque en el primero de esos años se tomó en cuenta el total de la población y en los otros dos sólo a los mayores de un año, en 1940 el 45%
de la población comfa pan de trigo en 19509'!1 54.38% y en 1960 el 68.56 o.
En 1960 las tres cuartas partes de la .población comían habitualmente carne, pescado, leche y huevos. El porcentaje de quienes calzan zapatos aumentó de 54.28% en 1950 al 62.28% en 1960. A juzgar por el incremento de
quienes mejoraron su alimentación e indumentaria, aumenta la riqueza, pero también el abismo entre la ciudad y el campo: En 1960 el 87.25% de la
población urbana come pan de trigo, sólo la mitad de la rural· el 87.41% de
la población urbana come carne, poco menos de las dos terceras partes de la
DDd XLII III 26 de diciembre de 1954, pp. 42-49 .
,.. DDd XLIII I primero de septiembre de 1952, p. 22. DDd XLIV I primero de
septiembre de 1958, p. 8. Estadísticas Económicas de Mé~ico, México, 1962, p. 66.
" La ciudad de México Departamenlo del Dist-rito Federm 1952-/964, México, 1964,
p. 189.
""' N. L. WHETTEN, "México rural" en Problemas Agncola.s e Industriales de Méxi00, México, Vol. V, Núm. 2, abril-junio de 1953, pp. 212, 218-219.
" México Cincuenta Años de Revolución, II, pp. 420-424.
u

-1-74

rural; el 84.35% de la población tubana usa zapatos1 pero sólo el 40% de
la rural. En atrnbio, el 37.87% de 1a población rural usa huaraches&gt; sólo el
9.379'0 de la urbana; mientras el 22.54% de la población rural anda descalza,
sólo el 6.28% de la urbana. Esto sin contar con que, en general, en el Distrito Federal y en el orte ( suma de Pacifico orte y Norte) es may01· ~a riqueza que en el Centro (sin el Distrito Federal) y en el Sur (suma de Golfo
de México y de Pacífico Sur) .4
Por otra pru.1e, el análisis de la distribución del ingreso nacional ayuda a
precisar hasta qué punto es realmente "abierta" la sociedad contemporánea,
no porque existan barreras legales o prejuicios raciales o sociales ( que desde la independencia desaparecieron), sino impedimentos económicos y culturales, pues la dualidad de México impiilió hasta el Porfiriato movimientos
amplios. En cambio, en el México contemporáneo ha desap·arecido una clase, los terratenientes, cuyo lugar ocupa la clase media industria! y ha ascenilido el muy amplio grupo de 'ºtransición''.~º El número de ejidos aumentó
de 7,049 en 1935 a 14,680 en 1940, a 17,579 en 1950 y a 18,301 en S60, o
sea más del doble en la época de Cárdenas. Los ejidatarios mismos de 898,413
en 1935 a 1.222,859 en 1940, l.378,326 en 1950 y a 1.512,125 en 1960, o sea
a casi el doble en 25 años. Los ejidata.rios ilismmuyeron de un tercio de la
población agrícola en 1930 a una cuarta parte en 1960. De cualquier modo,
constituyen el caso de un movimiento social horizontal masivo, la liberacién de
los peones, a partir de Cárdenas incluso los "acasil]ados", movimiento que no
siempre ha sido vertical porque el éxito del ejido más bien debe medirse en
función de su propósito de protección social que econ6mico, aunque en el
orte y en Pacífico orte su éxito también ha sido económico. Además, la superficie total de los ejidos aumentó de 8.344,651 hectáreas en 1930 a 44.497,075
en 1960, o sea del 6.3% del"total de la superficie censada en 1930 ( 131.954,550)
al 26.3% en 1960 (169.084,207). En particuJar la superficie de labor de los ejidos aumentó de 1.940,468 hectáreas en 1930 a 10.329,247 en 1960, o sea del
13.3% en 1930 de la superficie de labor ( 14.617 769) al 43.4% de la supe::ficie de labor en 1960 (23.816,911) .50
.,. 60. Censo de Población 194-0 Resumen general, México, 1943, pp. 34-7 l. An.uario
Estadístico de los Estados Unido, Mexicanos 1958-1959, México, 1960, p. 53. Anuario
Estadístico de los Estados U nulos Mexicanos I 960-1961, México, 1963, pp. 30-32.
" Aspecto¡; sociales del desarrollo econ6mi~o en América Latina, Líeja, 1962, 1, 233238. J. ERA EsTAÑOL, La Revolución Me:xicana Orígenes y Resultados, México, 195 7,
p. 12. H. F. CLINE, op. cit., p. 125.
"' Primer Censo Agrícola Ganadero 1930, México, 1936, p. 40. Anuario Estadístico
de los Estados Unidos Mexicanos 1951-1952, México, 1954, p. 514. IV Censos A grlcolaGanadero y Ejidal 1960, México, 1965, pp. 1, 85, 128, [60, 163, 169, 187, 190, 193,

475

�Pero actualmente es muy claro que la remuneración del trabajador, por
tanto su posibilidad de ascenso, está en función de sus años de escolaridad
problema más grave en el campo que en la ciudad, pues en 1962 por cada
persona que en la población rural terminó su instrucción primaria aproximadamente 5 lo hicieron en la población urbana, y por cada persona de la zona
rural que tiene 7 o más años aprobados, los tienen 9 de la urbana. 31 Aunque
el porcentaje de anaUabetos disminuyó i;lel 50% (mayores de 10 años) en 1910
al 38% (mayores de 6 años) en 1960, y los monolingües indígenas del 13%
{del total de la población) en 1910 al 3.79% (mayores de 5 años) en 1960,
todavía en este año subsisten 10.573,163 analfabetos y 1.104,955 monolingües
indígenas, masa inerte de la sociedad tradicional que, prácticamente, no tiene posibilidades de moverse en la sociedad industrial, "abierta" por definición. En efecto, la población indígena (monolingües y bilingües), la décima
parte del total de ]os habitantes del país, sólo recibió el 0.9% del ingreso nacional en 1960, por lo que no es de extrañar que sólo del 2 al 3% de los niños
de las comunidades indígenas puedan cursar hasta el cuarto grado escolar y
no llega ni al 1% quienes terminan la escuela primaria. 52
En suma, aunque comerciantes, industriales y banqueros no forman un sector propio en el Pa~do Revolucionario Institucional, participan en forma
creciente en él a través del sector popular, que desde su fondación en 1943 ha
ido adquiriendo una importancia decisiva en ese partido, desproporcionada
frente a la mayor fuerza numérica de campesinos y obreros. La fuerza de la
burguesía en el propio gobierno es cada vez mayor, a partir de que Avila
Camacho les dio representación en los ferrocarriles, y desde que con Alemán algunos de sus miembros han llegado a formar parte del gabinete presidencial.33
Sea de eso lo que fuere, más o menos a partir del.régimen de Ruiz Cortines
comerciantes, banqueros e industriales públicamente cortejan a las autoridades y éstas cada vez con mayor franqueza aceptan sus homenajes y ensalzan
su "responsabilidad y diligencia, su importante función reguladora en e1 equilibrio social", por eso el grueso de ]a iniciativa privada ha abandonado al
214, 217, 220, 241, 244, 247, 250, 286, 415, 460, 476, 488, 504, 508, 510, 511, 524,
528, 536, 545.
" Las 16 ciudades principales de la República M exicana. Ingresos y Egresos familiares
/960, Investigación por muestreo, México, 1962, p. 118. In vestigación Nacional de la
Vivienda Mexicana 1961-1962, México, 1963, p. 51.
"' Memorias, Realidades y Proyectos 16 años de trabajo, México, 1964, pp. 46-69.
.. R. VERNON, op. cit., pp. 75-76, 129-130. Memoria de labores Secretarla del Trabajo y Previsión Social Septiembre de 1940-Agosfo de 1941 Presentada al H. Congreso
de la Unión por el C. Secretario Lic. Ignacio García Téllez, México, 1941, 1, p. 77.

476

Partido de Acción Nacional y dado su confianza y apoyo al Partido Revolucionario Institucional. 54 La política anterior ha culminado en el público apoyo de lo miembros más prominentes de la burguesía al candidato del Partido Revolucionario Institucional en las elecciones de 1964. 55

" El Excélsior 17 de s ptiembrc de 1955. Quinto Informe de Gobierno Román Cepeda Flores 1955-1956 Estado de Coahuila de Zaragoza, s. 1, s. f., p. 16. Cuarto informe
rendido por el C. Gobernador constituciona, del Estado Lic. E/rain Aranda Osario al
pueblo de Chiapas a través del H. Congreso del Estado, Chiapas, 1956 p. 16 DDs
XLIV 1 19 de agosto de 1958, p. 8.
.. México-Highlights, México, Spring 1964, Vol. 1, No. 1.

477

�MADERO Y HUERTA
La trágica decena de febrero de 1913

Lm. Cm.o R.

DE LA GARZA

Universidad de Tamaulipas

SI EL PASADO ES HtSTORIA, y la h.istmia es Patria, sin ésta, se asegura, el
hombre sería un punto perdido en medio de los azares del tiempo y del espacio, por ello, son pueblos suicidas aquellos que no aman su pasado y es
alto deber cívico la exaltación de los ciudadanos que de uno u otro modo,
concurrieron a forjar la nacionalidad, nuestra idiosincrasia y nuestro modo
de ser y de vivir: El Presidente Madero con todo y su buena fe, ayuno de
toda maliciosa pasión, tiene ese privilegio.
Liquidado el "porfiriato" que no el 'porfirismo" en mayo de 1911, el señor
Madero fue electo Presidente de la República, en unas elecciones mode1o
de limpieza, recibiendo el poder del señor licenciado don Francisco León
de la Barra (substituto del señor general Díaz) hacia el últímo trimestre de
1911. La duración de su gobierno fue breve, y habiendo conservado el ejército y Ja maquinaria "porfirista"; fueron estos los más serios obstáculos para iniciar las reformas sociales, que eran tan inaplazablemente urgentes en
aquellas circunstancias, agravadas por la iniciación de nuestro telurismo político (1910-1929). Haciendo una somera referencia a la "ii;,.quietud" concomitante a su gobierno deben apuntarse:
A) La desilusión de Emiliano Zapata que derivó a rebelarse contra de la
Barra primero, sosteniendo después esa inconformidad durante Madero y lanzando luego el "Plan de Ayala", grito perenne de 1a gleba de México, por
la posesión de la tierra, plan que se dice redactado por el profesor Otilio
Montaño, a quien después, Zapata mandó fusilar.
B) El distanciamiento de Pascual Orozco, a quien las b_rujas de Macbeth
(reacción) habían soplado al oído "tú serás rey'' llegando a ser un problema
militar en Chihuahua, hasta que fue destruido por el general Victoriano
479

�Huerta, con la selecta División del Norte (Federal). Huerta fue designado
para el mando, después del fracaso y swcidio del señor general José González Salas, Mi.rustro de la Guerra "maderista", como consecuencia de su
derrota en "Rellano", resolución hasta cierto punto lógica, en un hombre
de honor como lo era.
C) La rebelión del señor general Reyes hacia diciembre de 1911, en la
frontera norte del país, que terminó coJ1 su rendición la noche del 24 del mes
y año en cita, en Linares, uevo León, por ante el humilde cabo de rurales
Plácido Rodríguez, siendo Reyes conducido y procesado en la ciudad de
México, donde fue confinado en la prisión .militar de Santiago Tlaltelolco.
D) La rebelión deJ general don Félix Díaz, sobrino del Dictador, alzándose en armas en el puerto de Veracruz en 1912, apoyado por el jefe de la
guarnición, coronel José Díaz Ordaz, siendo sometido y tomado preso por el
señor general don Joaquín Beltrán, y quien estando a punto de ser fusilado
(Félix Díaz) por un consejo de guerra en dicho puerto, consiguió ser trasladado a la ciudad de México mediante habilísimo amparo, formulado por
el licenciado don Rodolfo Reyes ( era hijo de don Bernardo y maestro de
Derecho Constitucional, por oposición de la Facultad de Leyes de la Universidad Nacional, y amparo del cual conoció en parte como juez de distrito, el talentoso abogado tamaulipeco licenciado don Matías Ochoa), siendo recluído en la penitenciaría del Di~trito Federal
E ) El desenfreno de la prensa abusando de una libertad que jamás había disfrutado, pues la historia de México, no registra un caso ni antes ni después de él, de un jefe del Ejecutivo que hubiese sido tan injuriado, tan befado y tan escarnecido como el Presidente Madero y su familia.
F) "BI Cuadrilátero Parlamentario" (licenciados José María LO'Lano, Querido Moheno, Nemesio García aranjo y Francisco M. de Olaguíbel), tribunos de reconocido 'fuste' , cuya dialéctica contribuyó de modo especial y señalado al despcestigio del régimen, y a su final hundimiento.
Unos cuantos días antes del fatídico nueve de febrero de 1913, una numerosa comisión del "Grupo Renovador" de la Cámara de Diputados del
Congreso de la Unión, cuya alma era el visionario licenciado don Luis Cabrera ( aunque él no estuvo presente con dicha comisión) hablaba en ]a terraza del Castillo de Chapultepec con el Presidente, urgiéndole con impreionante angustia la necesidad de iniciar las reformas sociales, acallar la prensa y eliminar de "la casa" el enemigo enquistado (porfirismo); pero el señor
Madero, permanecía ciego y sordo. El historiador don Ricardo Calderón (revolucionario) describe aquellos días así: ''La situación se ponía cada vez más
tirante, los revolucionarios desilusionados, los 'maderistas' tratando inútil-

mente de salvar un gobierno que amenazaba ruina. La prensa recrudeciendo
sus ataques. La conspiración en pleno apogeo. El gobierno ciego y demasiado confiado en sí mismo no veía la tempestad que se cernía a su alrededor", y precisamente bajo tan sombrío vaticinio llegamos al

NUEVE DE FEBRERO DE

1913

Con efecto, el día de hCc&gt;y, estalla en la ciudad de México, un motín militar que toma desprevenido al gobierno no obstante que el señor licenciado
don Juan Sánchez Azcona, secretario particular del Presidente Madero, fue
informado de la conjura, tanto por el general José Delgado (asesinado por
Francisco Villa, en la estación de Chihuahua en 1915, cuando habiéndolo
~utorizado [ya vencido el "vifüsmo"] para que se fuese a los Estados Unidos,
lo acompañó a 1a estación y al levantar el genera] Delgado uno de sus velices
que llevaba lleno de oro amonedado se desfondó, y Villa furioso lo mató
en el acto) ; como por el comandante de rurales don Francisco Cossío Robelo, así como por el mayor Emiliano López Figueroa, inspector general de
Policía de la ciudad de México, quien Jo informó al Secretario de la _Guerra,
general Angel García Peña y al comandante militar de la plaza, general
Lauro Villar alias "El Rernington" (tainaulipeco) por el coronel Rubén Morales, quien Jo hizo saber al propio Ejecutivo, y motín que da al traste con
la administración del bondadosamente ingenuo Presidente Madero.
La asonada encabezada por los generales Bernardo Reyes y Félix Díaz
(presos) y el general Manuel Mondragón {del arma de artillería) en libertad, a qwen poco después se unió el general Gregario Ruiz, habían logrado arrastrar a la aventura al primero y al segundo regimientos de Artillería a las órdenes del coronel Aguillón, al Primer Regimiento de Caballería mandado por el coronel Salvador Anaya, acuartelados todos en Tacubaya, y a casi todo el a1umnado de la Escuela de Aspirantes de Tlalpan,
algunos de los cuales, a las órdenes del capitán Antonio Escoto, se dirigieron
en unión del señor licenciado don Rodolfo Reyes (hijo de don Bernardo,
qwen le llevaba su caballo ''Lucero") y otros civiles a la prisión militar de
Santiago Tlaltelolco, donde liberaron con relativa facilidad al general Reyes,
preso allí por rebelión, pues el director de la institución, señor coronel Sardaneta, y la guardia del establecimiento penal castrense, estaban de acuerdo
con los sublevados, como también las fuerzas que se encontraban en el cuartel
anexo a la precitada prisión militar ( Primer Regimiento) no obstante la
oposición del sub-director, señor mayor Mayol.
El señor general Reyes, salió de la prisión portando traje de paño negro,
481

480
e

H-32

�sombrero gris. botas militares de charol y llevando una capa de capitán general español, que le había sido obsequiada por el rey don Alfonso XIII,
acompañado del capitán Manuel Romero López.
..
En el jardín de Santiauo (frente a la prisión), lo esperaba su h110 Rodolfo y cerca del lugar el 1:&gt;mayor Jesús Zozaya guardaba el caballo "Lucero"
que montana el preso, a quien esperaban también los civiles licenciado Ramón Cossío González ( tamaulipeco) , Víctor J. Velázquez, Dr. Samuel Espinosa de los Monteros, Rafael de Zayas Enríquez, Cecilio Ocón, José ~onales Sandoval y Juan Pablo Soto y un regimiento de caballería, pues la infantería se había ido en varios n·anvías sobre palacio, desde la Escuela de Aspirantes de Tlalpan, a las órdenes de los oficiales instructores García Armiño y Zurita.
Inmediatamente después se pm;o en movimiento la columna mandada en
persona por el general Reyes, a cuya vanguardia iba el precitado ~eneral
Gregorio Ruiz (diputado federal en ejercicio) con una -~olta de aspirantes;
después el general Reyes escoltado por el coronel Aguillon, los mayores Jenaro Trías y Jesús Zozaya. y el capitán Manuel Romero López, cerrando
la columna el citado general Manuel Mondragón; la cual tomó rumbo ~ ~a
penitenciaría del Distrito Federal, para poner en libertad al general Fehx
Díaz, también preso y procesado por rebelión. Al pasar _ror el Cuarte~ ~e
"Teresitas" el señor General Reyes, arengó a la tropa allí acuartelada IDVItándola a la rebelión, uniéndosele unos 200 soldados del 240. Batallón, Cuartel de donde hacía poco el General don Lauro Villar, había sacado unos sesenta hombres, que mandó a las órdenes del Mayor Casto Argüelles al cuartel de "Zapadores".
.
.
Al llegar al reclusorio el director del penal, señor don Octaviano L1ceaga,
entregó al reo, permitiendo que su hijo ( de Liceaga), quien i~~ en
col~na rebelde, pasase al interior del establecimiento a sacar a Fefuc D1az, quien
se negaba a salir, suponiendo que se trataba de una celada, p,ues _que. aunque estaba en "autos'' del complot no sabía, ya que no babia sido rnformado, qué día estallaría.
.
Del penal de Lecumberri, se dirigió la columna rebelde a palac10, encontrando la misma en el camino al joven Alejandro Reyes, quien informó
a don Bernardo que palacio aún seguía en poder de los alzados; pero de allí
a poco dos aspirantes que iban al penal (buscando ~ sus compañero~ de caballería) rindieron parte al general Reyes en el senado de que palacio ya se
encontraba en manos del general Villar, comandante militar de la plaza Y
quien ya había tomado dispositivos de defensa.
El general Reyes siguió sobre palacio, y haciendo alto en la calle d~ la
Moneda (hoy Emiliano Zapata) destacó al coronel Salvador Anaya, prunero para que al frente de un pelotón de caballería, avanzara sobre dicho edi-

!ª

482

ficio, por Ja plaza de Ja Constitución (frente) y se cerciorara de lo ocunido.
Este no regresó a informar de su comisión (pues fue detenido), por lo que
ya frente a la puerta de la Secretaría de Guerra (de la citada calle de la
Moneda), el general Reyes ordenó, disponiendo al general Gregorio Ruiz
que avanzara, procurando hablar personalmente con el general Lauro Villar, para atraerlo a 1a causa rebelde.
Con ~fecto, había ocurrido, que al tener noticias en la madrugada el general V1Uar, comandante militar de la plaza, de la sublevación de algunas
de las corporaciones del Ejército, pues el inspector general de Policía mayor
Emiliano López Figueroa, le había informado a las dos de la mañana, de Ja
inusitada actividad que se observaba en los cuarteles de Tacubaya, se fue al
cuartel de San Pedro y San Pablo, puso a la fuerza sobre las armas, y élispuso que el coronel Pedro C. MoreJos, con unos sesenta hombres del 280.
Batallón se fuera al cuartel de Zapadores, ubicado en la calle de la Corregidora, cuyo jefe lo era el mayor Juan Manuel Torrea (tamaulipeco también )
para que por el llamado Jardín de la Emperatriz (lado sur) entrara al Palacio Nacional, rompiendo la puerta interior de acceso de uno a otro local
.
'
~rprendiendo a los rebeldes (aspirantes) por la retaguardia y quienes precisamente por un golpe de audacia, se habían apoderado del recinto del
Ejecutivo Federal, ocupando además las torres de la Catedral· ( uno entre
tantos de los aspirantes de la "cuartelada", lo era el capitán segundo Andrés Zarzoza Verástegui, asesinado ya siendo general en Monterrey en 1940,
cuando terminada la campaña política del general Juan Andreu Almazán,
se decía que éste iba a sublevarse) . De allí siguió al cuartel de Cerritos donde se encontró al general Manuel P. Villarreal sobre las armas, pues éste
había tenido noticias de la "cuartelada ' despachándolo a la Ciudadela para
evitar que fuera a caer en poder de los rebeldes. El coronel Morelos, fue a
Zapadores; pero considerando difícil el cumplimiento de la orden que recibió (derribar la puerta de acceso) prefirió entrar por Ja puerta de la Secretaría de Guerra (calle de la Moneda) . Cuando el coronel Morelos se
había dirigido a esta última calle, llegó a Zapadores en un coche con dos
soldados el general Lauro Villar (quien estuvo a punto de caer en manos
de los aspirantes) y poco después de él, al mismo lugar, el mayor Casto Argüelles, con unos sesenta hombres del 24o. (parte de este cuerpo se había
sublevado).
El general Villar, forzó la puerta interior que daba a paJacio. y sorprendió imponiéndose a los rebeldes "aspirantes" a quienes desarmó comenzando por la guardia de la Puerta de Honor (lado sur) y así sucesivamente,
cambió la guardia y colocó fuerzas que le eran adictas (parte del 24o.) tanto en la azotea del edificio, cuanto en la calle frente a palacio, pecho a
tierra. Dispuso igualmente que el mayor Juan Manuel Torrea, que se en483

�,I

contraba en Zapadores, dejara alli un retén y que él se situara en la esquina
de "La Colmena" quedando en actitud de espera. En tales momentos, hizo
su aparición el general Angel García Peña, Ministro de la Guerra, quien impuesto de las novedades y cerciorado de que palacio estaba en poder de
fuerzas leales se fue a Chapultepec a informar al señor Presidente Madero
de los acontecimientos. Poco después, de que el edificio de palacio era controlado por el comandante militar general Villar (quien puso presos a los
'aspirantes'' rebeldes en las cocheras de palacio) , llegó una columna de caballería rebelde (descubierta de la del general Reyes) ; que éste había despachado fuerte en 160 hombres, a cuyo frente iba el general Gregorio Ruiz
(diputado federal en ejercicio), y quien desprendiéndose de la misma, :e
acercó al general Villar, éste avanzó unos tres metros, y al encontrarse, Rmz
invitó a Villar a defeccionar. El general Villar se negó y tomando violentamente con su mano izquierda las riendas del caballo de Ruiz, en tanto que
con la derecha sacaba su pistola, le intimó rendición requiriéndolo para que
se diese preso, Ruiz resistió y aún pretendía sacar su arma corta; pero Villar,
auxiliado por sus ayudantes, lo desmontó, y lo condujeron detenido al interior del Palacio Nacional, por la puerta del centro, entregándolo el general Villar en calidad de preso, para su custodia, a la responsabilidad del
general Eduardo Cáuz (después gobernador de Veracruz), proporcionán~ole
Villar diez soldados para la vigilancia del reo. José C. Valadez, en su libro
Historia de la Revoluci6n Mexicana, pág. 219, afirma que quienes tomaron
preso a Ruiz, fueron los generales Manuel García Hidalgo y el ya citado
Eduardo Cáuz. Cuando poco después, Huerta fue designado por el señor
Madero, comandante militar de la plaza, su primera providencia fue mandar. fusilar a Ruiz, no obstante u fuero; pero seguramente era uno de tan•
tos aspectos de su plan, para desprestigiar al gobierno, acarreándole odios
y enemigos. Como no regresaran ni Anaya ni Ruiz: ambos como ya se ha
dicho habían sido detenidos circunstancia que ignoraba el general Reyes,
aunque seguramente lo supuso, éste, dejando como reserva en las calles del
licenciado Verdad a los generales Félix Díaz y Manuel Mondragón, se dispuso a avanzar sobre palacio, desembocando por la Moneda y aunque Villar
lo instó para que se abstuviera de avanzar, aquél lo hizo, hasta hablar con
el comandante militar, quien se encontraba entre la puerta central y la de
honor. En tales momentos don Bernardo, agresivo siempre, sin atender las
prudentes indicaciones de su hijo Rodolfo (seguramente para quitarse el "sambenito" de cobarde [que no lo era] con que se le motejaba después del fracaso de la revuelta que intentó organizar en Nuevo León y Tamaulipas)
trató de disuadirlo para que desistiera del ataque (habida cuenta de los preparativos de defensa) contestándole: "me matarán, pero no por la espalda".
Reyes todavía pretendió que Villar se rindiera, y al negarse éste, don Ber-

484

nardo, que quería apoderarse del edificio, clavó espuelas a su caballo retiñto
("Lucero") entablándose un tiroteo, muriendo el general Reyes, el coronel Pedro G. Morelos, jefe del 280., y siendo- heridos el doctor Samuel Espinosa de los Monteros, que acompañaba al general Reyes, el general Villar
(en un hombro) y el mayor Malagamba, ayudante de Villar. El licenciado
Reyes, pudo escapar ocultándose en el kiosko, que entonces tenía en el Zócalo
la Compañía de TranV1as eléctricos. Así terminó la vida de aquel viejo luchador, ex-gobernador de uevo León, quien seguramente estaba llamado
a más altos de tinos, si sin apartarse del camino del deber ( le rindió siempr
fervoroso culto), no hubiese puesto oídos a quienes dentro de la prisión envenenaron su espíritu. El general Reyes, a quien el Senado había otorgado
dos grados en un ascenso, por méritos en campaña, quien creó la prosperidad
de uevo León con sus reconocidas dotes de organizador, creador de la popular Segunda Reserva del Ejército, murió como un agitador de barricadas.
La herida del general Villar, motivó la designación del general Victoriano
Huerta, como comandante militar de la plaza y la suerte del régimen. Dirigiéndose el señor Madero a palacio, protegido por los cadetes del Colegio
Militar~ a las órdenes del rector del plantel, coronel Víctor Hernández Covarrubias, yendo a la altura de San Juan de Letrán, se escuchó un tiroteo,
por lo que el señor Madero se resguardó en la fotografía ''Daguerre", juntamente con el Ministro de la Guerra, general Angel García Peña, Hilario
Rodríguez Malpica y Pedro Antonio de los Santos; presentándose allí en
aquellos angustiosos momentos el general Victoriano Huerta poniéndose a
las órdenes del señor Madero.
Y aquí un paréntesis para hacer algunas consideraciones del milite descalificado. En Huerta el constante uso del alcohol había matado todo sentimiento generoso, todo sentido de la lealtad, y del cumplimiento del deber,
si bien un buen soldado práctico, desconocía el honor militar, y ello lo condujo a un doble juego de traiciones (con Madero y con Félix Díaz) y a macular el Ejército Federal, maculándo.se él mismo.
Corre por allí la versión de que Huerta, ya en el destierro, después de su dramática renuncia en julio de 1914, narró a algunos de sus parciales, que cuando el general Díaz dispuso que fuera él (Huerta) quien le diera protección
con un tren militar para llevarlo a Veracruz y al destierro, de regreso a la
ciudad de México, se tomó durante el trayecto una botella de coñac y se di jo
a sí mismo: ''Ha desaparecido el único obstáculo que me impedía ser Presidente". Claro que ello es una conseja; pero que pinta al hombre. Con el señor Madero estaba resentido, porque después de acabar con la rebelión de
Orozco, el Presidente, haciendo uso de sus indiscutibles fatultades constitucionales, lo privó del mando, y rencoroso como caribe estuvo acechando la
oportunidad para el desquite, que captó con certera visión en tan trágicos

485

,

�momentos, y en cuanto a temperamentos de aquellos hombres, en tanto que
el lugar de Huerta era la Centuria Romana, el del Presidente Madero, habría sido el Agora Ateniense.
Justamente, cuando el señor Madero esperaba en la fotografía "Daguerre",
regresó su ayudante Gustavo Garmendia (muerto en Sinaloa a principios
de la Revolución Constitucionali ta como soldado de ésta) , informando al
señor Presidente que palacio estaba en manos del general Villar, que el general Gregorio Ruiz estaba preso y muertos el general Reyes y el coronel Pedro G. Morelos. De allí siguieron a palacio y al momento de llegar, Villar
se encontraba en la azotea dando órdenes lugar hasta donde subió el señor
Madero, quien al ver al general Villar se dice que le dijo: -"qué hombrote
es usted, mi general"- , replicando el núlite tamaulipeco: - "los hombres
son aquellos que están allí''- (señalando a los soldados). Al ver el señor
Madero herido al general Villar dispuso que se hospitalizara, ordenando de
jnroediato (por poco meditada sugestión del Mini tro de la Guerra, g1meral
Angel García Peña) que el general Victoriano Huerta se hiciera cargo de la
comandancia militar de la plaza, y al percatarse Villar de tan importante
e imprudente designación, dijo dirigiéndose a Huerta ( muy sentenciosamente) : - "¡ mucho cuidado, Victoriano!"- " ¡ Hay ituacion , afirmaba el Cardenal de Ratz, en las que sólo se pueden cometer errores!", y ésta del señor
Madero fue definitiva. Después del fracaso del genera] Reyes, frente a palacio Félix Díaz y Manuel Mondragón, ya sin jefe, se wrigieron a la Ciudadela, lugar a donde el general VilJar había despachado para que tomara
providencias de defensa al general Manuel P. Villarreal, y herido éste gravemente (murió poco después) en los primeros disparos, su segundo el general
Dávila, entregó el lugar resistiendo sólo un ligero tiroteo, y después de haberse puesto en inteligencia con el capitán rebelde Insunza. Hasta aquí lo
ocurrido el nefasto nueve de febrero.
Desde aquel momento, Huerta estableció un doble juego, engañando a todo mundo y como el único obstáculo para que él llegara a la Presidencia
(don Porfirio Díaz) había desaparecido según su propio juicio, todas sus
calculadas actitudes las condujo hacia e e fin.
Con efecto, ni Huerta, ni Mondragón ni Félix Díaz podían olvidar su común extracción ni el ' espíritu de cuerpo" que tanto alentaba en los miembros del antiguo Ejército Federal, disuelto en Teoloyucan en agosto de 1914;
sólo les faltaba la aglutinación (pues Huerta no había estado en la conjura)
y de ello se encargó el cínicamente trágico wplomático embajador de los
Estados Unidos Henry Lane Wilson, sirviendo de marco al entendimiento
nada menos que la Embajada de lo&gt;'l Estados Unidos (entonces por la avenida de los Insurgentes): con cuyo 'Pacto de la Ciudadela" acabaron con
el gobierno legítimo y con el que Huerta, el "arcabucero de la desvergüenza'

486

engañó al Presidente Madero y se "tanteó" a Félix Díaz, al licenciado Rodolfo Reyes, al general Manuel Mondragó,n; se "tanteó" al Embajador Wilson, a su primer gabinete inclusive, entre quienes se encontraba el ingeniero
Alberto García Granados Ministro de Gobernación, quien había dicho "que
la bala que matara a Madero salvaría la República" y cuya frase le costó
la vida cuando las fuerzas constitucionalistas ocuparon la Capital de la República, pues el general Pablo González, lo mandó fusilar en agosto de
1914.
Huerta hizo llamar I lO de febrero, de Toluca, al general Aureliano Bianquet, haciéndolo defeccionar ( de éste circula la conseja que fue de la escolta que fusiló al Emperador Maximiliano de Hapsburgo en 1867, en Querétaro, pero es falsa) , quien comandaba el 290. Batallón ( de negro historial )
y quien también tenía a sus órdenes el cuerpo irregular "Carabineros de
Coahuila'' creado por el señor Carranza como milicia local del Estado, y
fuerzas éstas que si eran insospechablemente "maderi tas" entre cuya oficialidad contaban hombres cuyos nombres nos son tan familiares en el "constitucionalismo ' como el jefe teniente coronel don Gregario Osuna ( tamaulipeco), el sub-jefe mayor Francisco Murguía, el capitán Ildefonso V. Vázquez, Macario Arreola, Alfredo Elizondo, Encamación Aguilar Farías y otros,
todos del Segundo Regimiento. Parte de este cuerpo se le destinó a dar guardia a palacio, y la otra con diversos cuerpos rurales, los lanzaba Huerta a
caballo por la calle ancha (Balderas) contra las ametralJadoras felicistas emplazadas en los edificios de la Cuarta Delegación de Poliéia, de la Asociación
Cristiana de Jóvenes y la propia Ciudadela, cobrando así muchas víctimas de
fuerzas que dentro de su diabólico plan deseaba "diezmar".
Huerta el "pretoriano descalificado', hizo venir el día 12 de Oaxaca al
general Rivera, jefe militar de aquel E stado, con us fuerzas; lo fue a esperar
a la estación de San Lázaro, lo condujo al centro, lo tomó preso (informando
al señor Madero que venía "volteado") e hizo a su plan a los oficiales. Afirma el licenciado Rodolfo R eyes en su obra De mi Vida que comisionó oficiales que contarafl los disparos de los cañones de la Ciudadela para computar
las granadas consumidas y presionar a su favor, cuando ya las hubiesen agotado; concedió un lugar muy secundario al general Felipe Angeles (maderista ) , gran artillero, y finalmente comenzó a darle dilatorias al ataque formal a la Ciudadela, mientras maduraba su plan y tendía los hilos de su
traición, intrigando para que el Senado de la República "echara su cuarto
a espadas ' en aquel desconcierto, pues sus miembros en su mayoría enían
del "cientificismo '.
Con efecto, habida cuenta de la anormal situación que prevalecía en la
Capital, se reunieron el día 14 de febrero en la casa del Senador don Sebastián Camacho (se afirma que en ello andaba oculta la mano de Huerta)

487

�un grupo de senadores quienes después de cambiar impresiones, acordaron
reunirse el día 15 para procurar una entrevista con el señor Madero y plantearle su renuncia. En efecto, al día siguiente se reunieron hasta veinticinco senadores (no era quórum) en la casa del senador Ricardo Guzmán,
y acordaron designar una comisión para que viese al señor Madero y se le
dijera que vista Ja angustiosa situación de la ciudad, y el amago de una
intervención extranjera (Wilson, el Embajador de los Estados Unidos, había
hecho circular la especie de que estaban saliendo barcos de guerra de los Estados Unidos con tropas de desembarco hacia los puertos mexicanos, en defensa de la vida e intereses de los ciudadanos de dicho país) , presentaran
su renuncia, tanto él como el Vice-Presidente José María Pino Suárez y :;u
gabinete. Esa comisión estuvo formada por los senadores licenciado Guillermo Obregón ( tamaulipeco) y Gumersindo Enríquez. Al presentarse en palacio y conocer su negocio, no fueron recibidos por don Francisco, sino por
el Secretario de Hacienda, don Ernesto Madero, quien les informó que el
señor Presidente se negaba a recibirlos y no estaba dispuesto a renunciar.
Éste, para tranquilizar a los inquietos, cursó el día quince un mensaje al
Presidente de los Estados Unidos, W. H. Taft, sobre los rumores de intervención propalados por el embajador norteamericano, mensaje que fue contestado algunos días después por William Howard Taft, negando precisamente el propósito de intervenir.
Como el señor Madero se babia negado a recibir oficialmente la comisión
del Senado, los senadores Pimentel (por Oaxaca) y licenciado Guillermo
Obregón (por Tamaulipas) oficiosamente ocurrieron el día 16, al general
Aureliano Blanquet (ya estaba en la conjura "huertista") y quien tenía acantonadas sus tropas en la Tlaxpana, exponiéndole lo acontecido, así como que
consideraban como prudente que el general Huerta hablara de la renuncia
al Presidente, replicando Blanquet que aquél acababa de estar allí y que lo
buscaran en la Comandancia Militar. ¡ Los días del eñor Madero están
contados, el gobierno se tambaleaba y la profecía de los "Diputados Renovadores" se cumplia!
El día 18 por la mañana, el general Huerta recibe en la Comandancia
Militar (Palacio Nacional) a los senadores del grupo 'científico" que gestionan la renuncia del señor Madero, habla ante Huerta a nombre del grupo
(integrado por los senadores Juan C. Femández, Emilio Rabasa Rafael Pimentel Carlos Aguirre, Gurnersindo Enríquez y José Castellot), el representante por Tamaulipas, li enciado Guillermo Obregón y le solicitan les gestione una audiencia con el señor Presidente (Huerta, que de eso quería sus
'pilones", se dejaba querer). Éste opinó que era prudente que el Ministro
de la Guerra, general Angel García Peña, los escuchara y lo mandó buscar,
quien se presentó poco después acompañado de los generales José Delgado

488

Aureliano Blanquet y Alberto Yarza. Explicado el objeto de la visita de los
senadores, el general García Peña, manifiestamente irritado y violento replicó: "El Ejército es el símbolo del honor nacional, y lo que se está proponiendo lo prostituye' . Intervino Castellot, pidiendo al Secretario de la
Guerra, que fuera el conducto para obtener una audiencia con el Presidente,
a lo que accedió, yendo a hablar con el señor Madero y regresando poco
después para informarles que el Presidente los esperaba en el "Salón Verde".
Poco tiempo después de estar allí los senadores, apareció el Presidente Madero inquiriendo el objeto de la visita, y el senador tamaulipeco licenciado
Guillermo Obregón, comisionado al efecto, dijo:
"Señor Presidente: la grave situaciótL en que se encuentra el país y el
movimiento de revolución que se ha verificado en esta capital; los combates que diariamente se están sucediendo, con la mayor alarma para
todos los habitantes de México, sin que se domine el movimiento, y además los hechos que el señor ministro de Relaciones ha puesto en nuestro
conocimiento por acuerdo de usted y el haber veni-do barcos americanos
de guerra a Veracruz, y estar próximos a llegar a Tampico; venir transportes de g?.J.erra, conduciendo algunos miles de soldados americanos con
intenciones de desembarcar y venir a México, y el examen de la situación del gobierno, que hace ver que no puede dominar a los pronunciados, y que éstos no ceden a ninguna de las consideraciones que se les
han presentado quienes han hablado con ellos, hasta en nombre del gobierno''

( como hasta este momento y según el parecer del ecretario de Justicia, licenciado V ázq uez T agle, el orador nada concretaba y era difuso) lo interrumpió diciéndole: "Hable usted claro", Obregón continuó:
"motiva que los senadores hayan opinado en las juntas celebradas, que
la solución en bien de la patria, es apelar al patriotismo de usted, indicándole la conveniencia de que haga usted su dimisión del cargo de
Presidente de la República buscando el mejor resultado que evite todo
género de dificultades y males al país".

El señor Madero, visiblemente irritado, se negó a renunciar considerando
aquella actitud de los senadores como una maniobra del Partido Científico;
les hizo un severo reproche y los despachó sin obsequiar su gestión, manifestándoles que no le extrañaba su actitud ya que eran representantes impuestos por el general Díaz {Porfirio) y no electos por el pueblo, y en vfa
de informe, negó enfáticamente lo del desembarco de soldados extranjeros·

489

�pero ese mismo día ( 18 de febrero) se derrumba el régimen "maderista'' y
uno después ( el 19) el citado grupo de senadores se tomó una fotografía en
la Ciudadela con los generales Félix Díaz y Manuel Mondragón. Al referirse calificando a los senadores, el general Huerta, al citar al de Tamaulipas, licenciado Guille1mo Obregón, dijo de él: "que fue el más audaz,
y el más enconado en sus odios contra Ma ero".
El día 18 por la mañana, por órdenes de Huerta se cambiaron las fuerzas irregulares que daban protección al palacio y al Presidente, e hizo venir
para suplirlas el fatídico 290., que comandaba Blanquet, y hacia el medio
día, pretextando que había invitado a comer a don Gustavo Madero (único
de la familia que tenía sensibilidad política) y al diputado coronel Romero,
para agasajar a éste por haber sido designado presidente de la Cámara por
ese mes, salió de palacio dejando instrucciones al general Blanquet para que
aprehendiera al señor Madero y a sus ministros. Con efecto, ya con don
Gustavo y el oronel Romero en el restaurant "Gambrinus", pretextando una
llamada telefónica salió del restaurant, llegando casi simultáneamente el jefe
de los guardabosques de Chapultepec, con algunos de sus hombres, quienes
por orden de Huerta desarmaron a don Gustavo, Jo detuvieron y confinaron
en uno de los reservados.
Por su parte, Blanquet al medio día del 18 mandó un piquete de soldados
al mando del teniente coronel Jiménez Riverol y al mayor Izquierdo (el
"Pacto de la Ciudadela" se estaba realizando) del 290., para que aprehendieran en las oficinas del jefe del Ejecutivo a éste y sus ministros, como
pretendieron hacerlo. AJ llegar frente al Presidente Madero, Jiménez Riverol, tomándolo de la solapa del saco lo conminó para que se diese preso.
S~aún se afirma, el ayudante del Presidente, Gustavo Garrnendia, sacando
la pistola y dirigiéndose a Jiménez Riverol, le dijo: - "Al Presidente nadie
lo toca" y le dio un tiro en la frente, rodando el teniente coronel Jiménez
Riverol muerto. Otro tanto hacía otro ayudante del señor Madero, capitán Federico Montes ("El Samurai") con el mayor Izquierdo. Eo aquella confusión, los soldados disparan y matan a don Marcos Hernández, primo hermano del Presidente. En tal situación alguno de los acompañantes
de Madero (militar) ordena a los soldados bajar las armas, dar media vuelta
y salir del salón, lo que hicieron mecánicamente. El Presidente, ministros,
ayudantes y acompañantes, dicidieron abandonar palacio bajando por el ascensor. Si el señor Madero sale por la puerta del ascensor que da a la
calle de la Corregidora y logra llegar hasta la Moneda, donde estaba el 210.
Cuerpo Rural a las órdenes del comandante J. Agustín Castro (fuerzas "maderistas") quizá habría salvado la vida y aún el régimen, pero repetiremos
aquí las palabras del obispo de Ratz: "Hay ocasiones en que sólo se pueden cometer errores". El señor Madero y su comitiva, infortunadamente,

490

abando~ó el a censor sobre el patio de palacio y apenas si habían caminado
uno_s veinte metros, cuando fue a su encuentro Blanquet con algunos soldados y oficiales del 290. ( quien había sido informado por el pelotón del
290. que había descendido momentos antes de lo sucedido a sus oficiales
Jiméncz Riverol e Izquierdo) y conminó al Presidente y al grupo para que
se diesen presos. Sólo Garmendia, Urquiza, Montes y algunos otros, logran
escapar. El señor Madero, el Vice-Presidente Pino Suárez y algunos de los
ministros fueron de momento confinados en la Comandancia Militar, y éstos últimos puestos en libertad en término más o menos breve, y poco después llegó al mismo lugar en calidad de preso el general Felipe Angeles, a
quien Huerta no le tenía confianza. Se dice que ya estando detenido el señor Madero, se presentó Huerta, y habló con él iniciando el diálogo así:
- "Señor Presidente". Don Francisco lo interrumpió diciendo: - "conque
todavía soy Presidente". Huerta le replicó: -"Sí, pero mi prisionero". El
señor Madero, molesto, le contestó: -"La historia lo juzgará a u ted como
un traidor" . Huerta dio fin a aquella situación embarazosa y le dijo: - ' A
mí me juzgará la historia, pero a usted lo juzgaré yo ' y dio media vuelta,
saliendo del lugar.
El mismo día 18, por la noche fueron entregados a los hombres de la
Ciudadela y asesinados (fusilados) : El señor N. Oviedo, prefecto político
de Tacubaya ("maderista") quien al parecer tenía alguna querella con el
general Manuel Mondragón. Al valiente marino campechano Adolfo Bassó,
intendente de las residencias presidenciales, de quien se afirmó que era quien
había disparado frente a palacio la ametralladora que privó de la vida al
general R eyes, y quien al momento de ser fusilado pidió se le diese muerte
con la frente hacia la estrella Polar. Se dice que esta víctima la cobró don
Rodolfo Reyes, y final.mente se asesinó ( no fusilado) al diputado don Gustavo Madero, quien como se recordará sólo tenía un ojo ( el otro era de vidrio) el cual (el ojo bueno) se le hizo saltar de un bayonetaw, y murió
junto a la estatua del gran Morelos entre alaridos de dolor y carcajadas frenéticas de la plebe (la misma que aplaudía por igual a Madero y a Huerta
-indistintameo te), asesinato éste organizado por Cecilio Ocón.
Durante los días que el señor Madero y el Vice-Presidente estuvieron presos, algunas noches les hizo compañía ( temiendo un atentado) , don Manuel Márquez Sterling, embajador de la República de Cuba (autor del libro
Los últimos días de Madero) a quien don Francisco alguna noche comentó:
"Señor Embajador: tendrá usted que informar a su gobierno, que los diplo:máticos en México, andan con la cama en la bolsa". El mismo Márquez Sterling consigna la noticia en su libro mencionado: que la noche que
supo don Francisco del asesinato de su hermano don Gustavo, al acostarse se
cubrió con las cobijas hasta la cabeza, y que al parecer, lloraba en silencio.
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�Huerta comenzó a presionar para que los señores Madero y Pino Suárez
renunciaran, a lo que acabaron por ceder, con el ofrecimiento de que sus
vidas serían respetadas, y Márquez Sterling ofreció para el viaje el crucero
"Cuba' que estuvo fondeado durante algunos días en Veracruz. Sin embargo, y aunque al parecer el ánimo de Huerta fue al principio sólo desterrar
a los ilustres presos, complicó la situación la actitud del general José Refugio
Velazco, comandante militar del estado y puerto de Veracruz, quien mandó
un telegrama a Huerta diciéndole que seguía considerando al señor Madero
como Presidente de la República. Ello puso desconfiado a Huerta y cambió de táctica. Al conocer de la renuncia de Madero y Pino Suárez, sólo
hubo en la Cámara de Diputados seis votos por la negativa, de otros tantos
miembros del Grupo Renovador, siendo uno de ellos el del Doctor Alarcón
diputado por Guerrero, y quien vivió muchos años en Tampico, donde fue
muy conocido. Aceptada la renuncia, protestó como presidente interino el
Secretario de Relaciones Exteriores del señor Madero, licenciado Pedro Lascuráin a quien le correspondía por Ministerio de la Ley, nombró Ministro de
Gobernación al general Huerta, y acto seguido., renunció Lascuráin correspondiendo la Presidencia por Ministerio de la Ley (no había Mini tro de
Relaciones) al general Huerta, quien al efecto protestó. Toda esta farsa
duró cuarenta y cinco minuto sin salir el licenciado Lascuráin del recinto
de la cámara.
México tiene al efecto entre todos los estados de la América Latina., el
poco envidiable récord de los presidentes que más y menos tiempo han ejercido el pader público. El general Porfirio Díaz desde el lo. de diciembre
de 1876 al 30 de noviembre de 1880 y del lo. de diciembre de 1884 al 25
de mayo de 1911 (treinta años, cinco meses y veintiún días) · en tanto que
Lascuráin, sólo la ejerció y tuvo ese carácter durante cuarenta y cinco minutos.
¿Fue decidida la muerte del Presidente Madero y del Vice-Presidente Pino
Suárez en consejo de ministros? Así se ha afirmado siempre, no obstante la
negativa de los imputados. Se dice que en el consejo de ministros que tuvo
lugar el sábado 22 de febrero por la tarde, para resolver su suerte., inclinó
la balanza el licenciado Rodolfo Reyes, Secretario de Justicia. En efecto, en
el mismo, Huerta el pretoriano dijo: -"Que él había ofrecido respetar ]a
vida de los pre os y que tenía empeñado su honor ( ?) militar" y se retiró
del consejo; seguramente ya estaba convenida esta actitud con Elanquet ( quien
sin ser ecretario de estado estaba presente) . Alberto Robles Gil, Secretario de Industria, opinó: - 'Que la oportunidad para su sacrificio ya había
pasado". El licenciado Toribio Esquivel Obregón (de Hacienda) no dijo
nada. El licenciado Rodolfo Reyes (de Justicia) opinó: -"Que era necesano su sacrificio para evitarle bandera a una contrarrevolución" ( olvidó

492

que Madero muerto, sería invencible, parque ya no podía cometer errores);
el taimado Blanquet, apoyó al licenciado Reyes agregando que: -''Ello debería hacerse en ignorancia del Presidente, general Huerta'. En lo personal,
siendo el licenciado Reyes un Q.ombre de leyes, yo no creo que esa haya sido
su opinión, pero en caso afirmativo, el dolor que le causaba la muerte de su
padre general Eernardo Reyes, lo había ofuscado y obnubilado su clarísimo
talento.
La selección de los asesinos materiales, los cabos de rurales Francisco Cárdenas y Rafael Pimienta, fue hecha por los generales Manuel Mondragón
y Aureliano Blanquet, Secretario de Guerra y comandante militar de la ciudad de México, precisamente en las oficinas de la Secretaría. Circula la
versión de que Cárdenas se resistía, diciéndole Mondragón: ' o ha de ser el
primero que despacha", replicando Cárdenas: - 'Pero no de ese tamaño",
concluyendo Mondragón: -"Pues bien chaparro que es". La organización
del falso asalto ( cuando los reos fueran conducidos a la penitenciaría) por
un grupo de supuestos "maderistas'' que pretendían liberarlos quedó en manos del sicario Cecilio Ocón. Así las cosas, el 22 de febrero por Ja noche entre
las once y once media, cuando ya los presos descansaban, se presentaron
en la Comandancia Militar en dos automóviles Cárdenas y Pimienta ( con algunos oldado ) : uno, alquilado por un señor de apellido Murphy, con Ja orden de trasladar a la penitenciaría del Distrito Federal a los señores Madero
y Pino Suárez~ no así al general Angeles que debería permanecer allí. Entregados que les fueron los reos, partieron hacia el penal por las calles de Lecumberri; y al llegar a él, en lugar de parar por el frente, que era lo normal
y rutinario, torcieron por el lado sur, dizque para entrar por la puerta que
da hacia el oriente. Precisamente, cuando iban más o menos a la mitad
del muro sur, apareció un grupo de personas, que sin acercarse a los coches
gritaban ¡ viva Madero! Los asesinos ordenaron a los detenidos que bajaran
de los coches y en ese momento (ya abajo) Cárdenas hizo un disparo por
detrás de la cabeza del señor Madero quien se desplomó sin vida. Pimienta
hizo tres disparos sobre el licenciado Pino Suárez, quien también murió instantáneamente. Se cuenta que algún tiempo después, Cárdenas, que llevaba
una bala de plomo a manera de adorno en la leontina de su reloj de pecho, se jactaba que esa era la bala con la que había matado al señor Madero.
El licenciado José Vasconcelos, afirma en alguno de sus libros ( La Flama
y en realidad que quema todo lo que toca), que siendo el licenciado .Portes
Gil secretario del tribunal federal donde se substanciaba el expediente que
se incoó con motivo de dichos asesinatos, se prestó a que las actuaciones fueran alteradas para favorecer a los presuntos.
Cuando el 26 de febrero una comisión de vecinos de la colonia Santa
María (donde vivían los Reyes) encabe7.a.da por el licenciado Francisco Es493

�cudero ( uno de los Diputados Renovadores que votaron por la negativa la
renuncia de los señores Madero y Pino Suárez) hizo una visita al licenciado
Rodolfo Reyes, Ministro de Justicia, para hacerle presente el pésame por la
muerte del general don Bernardo su padre, el licenciado Escudero comentó:
-"El asesinato de los señores Madero y Pino Suárez, traerá aparejadas serias consecuencias', y que don Rodolfo replicó: -"Lo que se hizo era necesario hacerlo. El país está sobre todo, y la vida de un hombre nada vale
ante los intereses generales de la Nación. La historia nos justificará". De
ello don Ramón Prida concluye que don Rodolfo fue el autor intelectual de
los asesinatos. Don Francisco Bulnes, demoledor vocero del "cientificismo'
afirma que en el consejo de ministros en el que se trató la suerte de las ilustres víctimas 'los más crueles y sanguinarios fueron el ingeniero Alberto García Granados y el licenciado RodoJfo Reyes".
En cuanto a los asesinos intelectuales y materiales corrieron diversa suerte,
así por ejemplo el general Huerta murió preso en el fuerte militar "Bliss '
del ejército de los Estados Unidos en el Estado de Texas; paradójicamente
yace en un país que él tanto odió; Aureliano Blanquet murió despeñado
(para no caer preso) en la barranca de Chavaxtla, Veracruz. "Tío Lupe"
(el general Guadalupe Sánchez, que hizo armas en diciembre de 1923 en
Veracruz, a favor de don Adolfo de la Huerta, y contra el Presidente, general Obregón) le mandó coitar la cabeza para exhibirla; el general Manuel
Mondragón murió tuberculoso en San Sebastián, España, en 1922; y el general Félix Díaz murió hace algunos años y como decían los cronistas del
tiempo de la Conquista: "de su muerte y en su cama". Por lo que hace a
los asesinos mat-eriales, cuando vino 1a debacle de Huerta ea julio de 1914,
Pimienta se escondió y Cárdenas, que operaba por Michoacán, huyó a Guatemala. Cuando a petición del gobierno del señor Carranza, se gestionaba
su extradición ( 1918) , al ser aprehendido, en aquel país, se dio un tiro en
la cabeza suicidándose, aunque pudo declarar sobre los pom1enores del plan
para asesinar a los mandatarios legítimos. En 1921, Pimienta, protegido del
general don Benjamín Hill, Ministro de la Guerra, apareció reingresado al
ejército con el grado de general. El incansable abogado yucateco Calixto
Maldonado R., presidente del comité para procurar el castigo de los asesinos,
dirigió una tremenda requisitoria al Presidente de la República, general Obregón, y éste ordenó que causara baja. ¡Sic transit gloria mundi!
Aquellos bochornosos hechos hicieron estremecer al país. Carranza el roble, Carranza el de carácter de granito en Coahuila, y Maytorena en Sonora
se manifestaron inconformes y se rebelaron contra el nuevo orden de cosas;
aunque Maytorena poco después se expatrió, con el pretexto de su salud.
Carranza llamó al pueblo a las armas lanzando el "Plan de Guadalupe"
de contenido esencialmente político (no social) el 26 de marzo de 1913,

494

para reivindicar los derechos conculcados, pues su propósito inicial era volver
el país a la "constitucionalidad" rota por Huerta, y México como un solo
hombre, ~udió a su llamado iniciándose la Revolución Constitucionalista que
en poco tiempo y como inmensa hoguera abrasaba todo el país y de cuyas
ce~as, cual nueva Ave Fénix resurgió el México de nuestros días, libre
umdo, fuerte, grande y generoso, con la seguridad que da Ja fe en el por~emr.

495

�CUATRO SIGLOS DE VIDA DE UNA CIUDAD
SÍNTESIS HISTÓRICA DE LA CIUDAD DE DURANoo

Lxc. JosÉ foNAc10 GALLEGos
Universidad de Durango

FuE .FUNDADA HACE Poco más de cuatrocientos afios por el joven Capitán
don Francisco de Ibarra, llamado por su juventud el Fénix de los Conquistadores. Su amor a los indios hizo que la conquista de la provincia de la
que fue gobernador y que él llamara de 1a ueva Vizcaya, se hiciera en
forma pacífica y así vemos cómo muy pronto quedó formada por los hoy
estados de Durango, Chihuahua, Sonora, Sinaloa y la parte austral del de
Coahuila, de Saltillo al sur.
Fue Ibarra el que gestionó ante el virrey de Velasco, que los naturales no
pagasen ningún tributo como se acostumbraba en el resto de la Nueva
España.
Al fundarse Durango, nació con el título de Villa, los primeros documentos que conocemos fueron extendidos en ella y son las mercedes reales que
Ibarra extendió el ocho de julio de mil quinientos sesenta y tres, en favor de los
que iban a ser los primeros vecinos de la nueva Villa. Después conocemos 1a
Información de Méritos promovida por el propio Ibarra, donde nos habla del
descubrimiento del valle de Guadiana y el porqué de su nombre, así como
el origen del nombre de la villa de Durango.
Desde su fundación, Durango se perfiló como una ciudad original en
cuanto a su construcción. El obispo de la Mota y Escobar que visitara nuestra ciudad cuarenta años después de fundada, nos dice que esta villa

.

" tiene cuatro calles principales que corren de oriente a poniente y otras
tantas de norte a sur. Hay cincuenta vecinos españoles; sus casas todas
son de adol,!e, sin altos, de moderado edificio y capacidad. .."
Pocos años después de fundada la villa de Durango, estuvo a punto de
desaparecer. Al norte de la provincia de la Nueva Vizcaya se localizó una

497
e H-32

�mina muy rica que hizo que la mayor parte de los

ecinos de Durango, la
abandonaran. Hubiera desaparecido nuestra ciudad entonces, a no ser por
la oportuna intervención de don Francisco de !barra, que desd.~ S~~oa le
ordenó al alcalde de la villa, baclúller Parada de Angule, que unp1diera el
éxodo de los vecinos. Así se hizo y fue el escribano público Antonio Rodríguez quien se encargó de notificar a cada uno de ellos la,enérgi~ orden de
!barra, quienes fueron- amenazados con perder sus caballenas de n~rras y sus
encomiendas. Por esta notificación hecha a cada uno de los vecrnos de la
villa de Durango, sabemos el número de habitantes que. tenía.
Al finalizar el siglo XVI la villa de Durango seguía siendo pequeña. Su
población era de ochenta vecinos españoles, más indios y negros que también había. Los españoles se dedicaban a la agricultura, pues no era otra
la fuente económica que tenían.
A1 finalizar este siglo, la villa de Durango tenía su templo parroquial de
la Asunción, que se encontraba frente a la Plaza de Armas, los templos de
San Francisco, San Juan de Dios y el de la Compañía a cargo de los padres de la Compañía de Jesús. Inmediato al templo de San Juan de Dios
se encontraba el Hospital de la Santa Veracruz. Anexa al templo de la Compañía había una escuela a cargo de l~s mismos pa~es jesui~,. dedicada a
ta enseñanza de los niños hijos de vecmos, y de laün y gramat1ca para los
mayores.
.
· EI siglo XVII es un siglo de muchos problemas para la villa de Durang~.
- Dice el P. Cuevas en el prólogo que escribió para la obra La Nueva Espana
en el Siglo XVII, de la que es autor Fray Antonio Vázquez de Espinosa,
que "la centuria más nuestra, la más feliz y constructiva fue la dé:ima séptima". Creo que esto no tiene aplicación por lo que hace a la cmdad de
Durango. Posiblemente sea una excepción.
Este siglo es para Durango un siglo de atraso. Fue en él cuando tuvieron
lugar las grandes rebeliones indígenas de los tepehuanes, que obligaron al
virreynato a cambiar la capital política de la provincia de Durango al Parral Este hecho perjudicó profundamente a Durango, que casi se extinguió.
Pero hubo algunos hechos que la favorecen y que cabe reseñar en este
trabajo.
Ya desde fines del siglo XVI se venía gestionando la división del enorme
territorio que ocupaba el obispado de Guadalajara. No fue sino hasta el
año de mil seiscientos veinte, en que Paulo V definitivamente lo dividi6, naciendo el obispado de Durango, por bula del once de octubre del ya dicho
año de mil seiscientos veinte. Con motivo de Ja fundación del obispado de
Durango, el templo parroquial de la Asunción se transformó en catedral,
trayendo esto invívita la transformación de villa de Durango en ciudad del
mismo nombre.

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Dice Sol6rzano y Peréyra en su obra Política Indiana, que sólo dos ciudades en América alcanzaron el título de ciudad en esta forma, y fueron: Durango, en la Nueva España, y Arequipa, Perú.
Al ser cambiada la capital de la provincia al .Parral, en la ciudad de Durango solamente quedaron la catedral y la caja real.
En este siglo tuvimos gobernantes tan notables como don Francisco de
Urdiñola, que en mil seiscientos cuatro levantó el censo más completo que
se conoce de la Provincia de la Nueva Vizcaya. Después de Ibarra, Urdiñola está considei;ado como el gobernante más progresista de aquella época.
Señalamos también a don Gaspar de Alvear que gracias a -sus dotes militares, supo terminar con la sangrienta rebelión tepehuana de mil seiscientos
dieciséis.
AJ ser cambiada la capital de la provincia al Parral, los gobernadores
venían únicamente a la ciudad de Durango a prestar su juramento ante el
Cabildo Justicia y Regimiento, después seguían para aquella ciudad.
Así como subió 1a ciudad del Parral al quedar como capital de la provinciaJ así decayó la de Durango. Uno de sus gobernadores en carta dirigida al rey de España, le dice que:

"la ciudad de Durango está casi acabada, que lo único que la sostiene
es su Catedral; que la ciudad de Pan-al es el cent-ro de la provincia y
por consiguiente toda su atención está puesta en ella y pide que la Caja
R eal que está en Durango, sea trasladada a esta dicha ciudad".
Años después, el gobernador don Bartolomé de Estrada en carta que dirige al rey de España en núl seiscientos setenta y nueve, le dice que:

"la ciudad de Durango se encuentra en un estado de atraso tal que
apenas cuenta con quince vecinos españoles~ siendo el motivo de su poca
vecindad la continua hostilidad de los indios enemigo/'.
Por supuesto que hace caso omiso de los mulatos libres, de los indios vecinos y de las castas.
En efectt&gt;, la continua hostilidad de los indios enemigos, como apunta el
gobernador Estrada, impedía su desarrollo. Venir a ella era empresa de romanos. Cuando los gobernadores de la provincia se resolvían a visitarla venían precedidos de una fuerte escolta.
Me imagino que en estas mismas condiciones vino a esta ciudad a fines
del primer tercio del siglo XVII, Fray Antonio Vázquez de Espinosa que
en su obra La Nueva España en el Siglo XVII, a la que ya me referí, nos
hace una breve descripción de nuestra ciut1ad.

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�No obstante la situación tan difícil en que Durango vivía, cabe apuntar
dos hechos que mucho honor Je hicieron: en mil seiscientos diec~ueve ~
funda el Cole!!i.o de la Compañía de Jesús, que hasta entonces solo hab1a
sido una escuela para niños. De aquí en adelante iba a ser el famoso colegio
único en el norte de la ueva España; el segundo consistió en que en mil
seiscientos cincuenta y siete e1 obispo Barrientos Lomelín, funda la Capilla
de Música de la Catedral, que funcionara con mucho éxito por más de doscientos años y que sirviera de base para la grandeza musical de Durango.
Con el advenimiento del siglo XVIII un gran cambio se opera en esta
ciudad. Mucho contribuyó a ello el establecimiento de la capital política de
la provincia de nuevo en la de Durango. ~s precisamente en est~ siglo_ c~ando Durango define su personalidad. Afortunadamente las rebeliones md1g~nas vinieron a menos, hubo paz en los campos y se pudieron emprender diversas industrias, siendo la principal la minería. Riquísimas minas que estaban' abandonadas fueron puestas nuevamente a trabajar y aunque muchas
de ellas quedaron lejos de Ja ciudad de Durango, en ella se establecieron los
hombres que las movían, españoles vascos por lo general. Desde entonces
Durango aparece como una ciudad económicamente . muy fuerte Y aunque seguía viviendo aislada, sus moradores buscaron 1a forma de que tuviera vida propia. Llama la atención el carácter férreo de esto~ hombr~s
que gracias a su esfuerzo hicieron de la ciudad de Durango una cmdad onginal en sus costumbres y en su arquitectura. Demasiado sabemos lo que
significan las costumbres en un pueblo, así también es muy elocue~te su arquitectura. Esta es, "desde su origen, la historia de los p~eblos escrita en sus
construcciones... " Los siguientes datos demuestran el cambio que hubo en Durango en este siglo: principia con setecientos habitantes y termina con siete mil
aproximadamente. Muchos años después, y tomand~ ~ c~enta. ~~unas de las
pocas casas que aún quedan del siglo XVIII, el distmgmdo enoco de arte,
don Francisco de la Maza, dice que:
"las casas durangueñas del virreinato consistían en un solo piso cast
siempre, con una gran puerta enmarcada por dos pilastras molduradas
y un arco muy rebajado, de cuyo centro cae una piña a modo mozárabe
mudéjar. . . Estas puertas suben más allá del pretil de la azotea y se
lanzan al espacio por medio de vigorosos copete.s, fuertemente moldurados y coronados con caprichosos remates; en medio de los copetes
van medallones de diversos dibujos, algunos de los cuales ostentan escudos e iniciales. A los lados dt! la puerta, grandes ventanas clarean los
muros, mu-ros que terminan siempr~, sin excepción, en una cornisa ondulante que recorre toda la fachada y que muere en ambos lados enroscándose en forma de caracol; a veces este caracol sube más de la

cuenta y se recorta en dos interrogaciones audaces, como una avanzada
hacía un frontón que no puede llegar a cerrarse. Esta original cornisa
ondulatoria suele ser una moldura delgada y discreta, pero también llega a ser gorda y tremenda, como un alero que se quedó a medias; casi
siempre se repite en los patios interiores y hasta en. las caballerizas. Tal,
es la persistencia de esta cornisa que se incrusta en las casas neoclásicas
de mediados del siglo XIX, y en forma más sencilla la recuerdan las casas
porfirianas; tal es la gustosidad con que los durangueños barrocos recordaron a las serpientes o el juego de las olas en las azoteas de sus casas
que debe considerarse este elemento arquitectónico como una originalidad de la ciudad de Durango. Estas comisas y los copetes sobre los
recios portones de las casas, en cuyas desorbitadas molduras juegan la
luz y la sombra al escondite, dan lo 'lípico', el tono el sabor inconfundible de la arquitectura civil de- Durango".

En su interior estas casas son muy extensas. Tienen cuatro grandes y anchos corredores y en medio de ellos está un patio cuadrangular. Poseen numerosas habitaciones. Tienen un segundo patio comunicado con el primero
por un pasadizo, luego su corral y finalmente su huerta. Actualmente son
pocas Jas casas que de este estilo quedan en Durango, de las demás Ja piqueta
demoledora ha dado cuenta, pero las que aún quedan sirven para darnos
una idea de lo que fue esta ciudad de Durango en el siglo XVIII.
Gratas reminiscencias de este siglo guardan los edilicios de la catedral,
del palacio del Conde del Valle del Súchil, del palacio del capitán don Juan
José de Zambrano hoy Palacio de Gobierno, y del edificio de la Compañía
de Jesús, después Seminario Conciliar de Durango, Instituto Juárez por muchos años y hoy edificio central de la Universidad.
En este siglo nue$tra ciudad fue visitada a fines de su primer tercio por
el brigadier de los Reales Ejércitos, don Pedro de Rivera, en su viaje de
visita a los presidios de la Nueva España, visitando los de la provincia de
la ueva Vizcaya. Estuvo en esta ciudad y de ella nos dejó un breve comentario en su obra Diario y Derrotero de lo caminado, visto y observado
en la visita que hizo a los Presidios de la Nueva España Septentrional.
Otro personaje distinguido que visitó nuestra ciudad en e] año de mil setecientos se~enta y seis, fue el ingeniero don Nicolás de Lafora, que acompañando a don Cayetano María Pignatelli Rubí Corvera y San Climen, Barón
de Llinas, y obedeciendo instrucciones del virrey Marqués de Croix, vinieron
a visitar los presidios jntemos. En su viaje era paso obligado visitar esta ciudad, y de su visita a ella encontramos una interesante descripción en su
Viaje a los Presidios Int ernos.
Pero más interesante y llena de profundas observaciones, es la descripción

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'

�que de nuestra ciudad de Durango hace el P. Agustín Morfi, en el diario
que llevó en su recorrido hacia el norte del país, para la fundación de la
Comandancia de las Provincias Internas, acompañando al Caballero de Croix,
el que tituló Viaje de Indias y Diario del Nueuo México.
En el siglo XVIII poca es la industria que existe en Dul'ango, la más popular era la de la artesanía. Todavía en las halconerías de nuestras casas
podemos admirar el bellísimo encaje de fierro, producto del esfuerzo de nuestros artesanos. En la casa de la Haceduría de la Catedral, existe una reja
forjada en este siglo, que por su belleza es única en el norte del país. Pocos
ejemplares se conocen en el país como éste, que es un orgullo para la artesarúa de Durango.
Otra indu tria que se popularizó mucho en Durango fue la del obraje. Se
inició con la aportación económica de un particular al donar de s-us propios
recursos la cantidad de cincuenta mil pesos. Los tejidos de lana hechos en
Durango a fines del siglo XVIII y en el siguiente, fueron famosos.
Lo sucedido en Durango en el siglo XVIII lo conocemos a trávés de la
Gaceta de México, pues como aún no había llegado la imprenta, no existió
ningún periódico.
Fue en este siglo cuando la provincia de la Nueva Vizcaya se redujo.
En el año de mil setencientos treinta y cuatro perdió los hoy estados de Sonora y Sinaloa, y en mil setecientos ochenta y cinco, la parte austral de
Coahuila, quedando reducida a los hoy estados de Durango y Chihuahua, siguiendo la capital en la ciudad de Durango. Al fundarse las intendencias,
surgió la de Durango, formada por los mismos estados de Durango y Chihuahua con su capital en el primero.
En el último tercio de este siglo se formaron dos padrones de nuestra
ciudad: uno en mil setecientos setenta y siete, mandado levantar por el
Obispo Antonio Macarulla Minguilla de Aquilanin, acatando la real orden
del diez de noviembre de mil setecientos setenta y seis. El otro fue hecho
por el sargento mayor de las milicias reformado, don Andrés José de Velasco
y Restán. La población de la ciudad de Durango conforme a dichos padrones era de seis mil cuatrocientos cincuenta y ocho habitantes, de los
cuales el cincuenta por ciento de la población era de mulatos libres, y el otro
cincuenta lo formaban en su mayoría los españoles, y en su menor proporción los indios. Las castas las había en ínfima proporción.
Al finalizar el siglo XVIII la población de la ciudad de Durango, era
aproximadamente, como ya se dijo, de siete mil habitantes.
Señalamos los nombres de algunos de los gobernantes más notables que
hubo en este siglo: Antonio de Deza y Ulloa, que fundara el Real de an
Francisco de Cuéllar, hoy ciudad de Chihuahua; Manuel de San Juan de
Santa Cruz, que fundara la importante ciudad de Nazas; José Carlos de

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Agüero, que construyera la casa más bella que hay en la ciudad de Durango
y que fuera el primero que pensó resolver el problema del agua en esta

misma ciudad· Felipe Díaz de Ortega, primer gobernador de Ja intendencia
de Durango y que rindiera al virrey un extenso e interesante informe sobre
la provincia de la Nueva Vizcaya.
El siglo XIX sigue adelante la obra cultural de Durango. El cuatro de
febrero de] año de mil ochocientos, se inaugura el primer teatro que hubo
en esta ciudad, que era el teatro particular del capitán don Juan José de
Zambrano, de quien ya hablamos, y que fue conocido con el nombre de
El Coliseo. Este teatro debería ser con los años el escenario en el que brillara
tanto artista de fama internacional.
Al parecer dw11nte la primera década de este siglo no hubo ninguna novedad en nuestra ciudad; solamente a fines de ella, las noticias de la insurrección de Dolores, inquietan a los vecinos; el teniente asesor letrado don
Angel Pinilla Pérez, que se encontraba en funciones de gobernador, porque
el propietario se encontraba ausente, tomó todas las precauciones necesarias
para que en la ciudad el orden no se alterase.
Sin embargo, la ciudad de DLLrango fue testigo del proceso incoado contra los sacerdotes compañeros del P. Hidalgo, que junto con él fueron aprehendidos en Acatita de Baján, siendo traídos a esta ciudad y finalmente fusilados.
Los durangueños guardamos grata memoria y gratitud para ellos. Carlos Medina, franciscano; Bernardo Conde, franciscano; Pedro Bustamante, mercedario, y Gregorio de la Concepción, carmelita, y los clérigos Mariano Balleza, francisco Olmedo, Nicolás Nava, Ignacio Hidalgo y Muñoz y Antonio
Belán fueron procesados resultando condenados a muerte únicamente Ignacio Hidalgo y Muñ.oz, Mariano Balleza, Pedro de Bustarnante Carlos Medina~ Bemardo Conde e Ignacio Jiménez, sentencia que se ejecutó el diecisiete de julio de mil ochocientos doce. Sus cuerpos reposan en el templo de
Guadalupe. Los demás, años después, alcanzaron su libertad.
Durango alcanzó su mdependencia el nueve de septiembre de mil ochocientos veintiuno y de aquí en adelante se suceden hechos, que aunque originados en otras partes, tienen profundo eco en nuestra ciudad. Así sucede
con el Plan de Casa Mata, de Zavaleta, con las luchas del Federalismo y el
Centralismo, en la Guerra de Reforma o de tres años, y en la Intervención
Francesa.
Con motivo de la Guerra de Independencia, en el norte de la Nueva
España se interrumpieron las comunicaciones con el centro del país.
Una de las ciudades que más sufrieron por este motivo fue la de Durango,
que sintió una gran escasez de dinero. Entonces el gobernador de la provincia pidió al comandante general de las Provincias Internas de Occidente
don emesio Salcedo y Salcedo, que residía en Chihuahua, autorizara la

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�crnac1on en esta ciudad de una casa de moneda. La autorización fue concedida el ocho de octubre de mil ochocientos diez y al año siguiente se hizo
la primera acuñación de monedas de plata. En el año de mil ochocientos
treinta y dos se ruzo la primera acuñación de monedas de oro. Así por largos años se acuñaron en la Ceca de Durango monedas de cobre, de plata y
de oro, hasta el treinta de junio de mil ochocientos noventa y cinco en que
1a casa de Moneda de Durango cerró sus puertas.
Lo que vino a incrementar la cultura de la ciudad de Durango, fue el
establecimiento de la primera imprenta en el año de mil ochocientos veintidós,
debida al interés que para ello tomó un fraile de la Orden Franciscana de
nombre Buenaventura Cuevas. Con la aparición de la imprenta surgen los
primeros periódicos y los primeros libros y folletos impresos en Durango.
Desde entonces se multiplkaron los .impresores y los talleres de impi'enta.
Cabe recordar a través de estas columnas a a\gunos de los hombres que
implantaron en Durango la tipografía, como Dolores Olea, Manuel González
José Isabel Gallegos, Francisco y Manuel Vera, Pomposo Castañeda Miguel
Góntez, Carlos Gómez y Severo Blanco.
Por decreto del veintidós de mayo de mil ochocientos veinticuatro el Congreso Federal funda el estado de Durango. En el año de mil ochocientos
veintisiete aparecen en la ciudad de Durango los primeros periódicos, uno
de ellos fue El Democrático Federal. De alli en adelante iban a aparecer
una serie de periódico en nuestra ciudad~ muchos de lo cuales eran la voz
del desbordamiento de las pasiones políticas. Otros eran la expresión de la
serenidad en los días tormentosos de nuestras luchas intestinas. El periodismo
en Durango es la mejor prueba de ]a inquietud que vivió en los espíritus de
los durangueño en el siglo pasado.
Y al hablar del periodismo en Dmango, hablemos de los partidos políticos
que también en Durango lo hubo, aunque bajo estas denominac;iones: "Cu, chas" y "Chirrines". Estos nombres o motes fueron impuestos por ellos mismos entre sí.
Los del partido Cucha eran los liberales, y los Chirrines los conservadores.
Los significados de estos nombres nos los da don José Fernando Ramírez en
sus Noticias Históricas y Estadístú;as d~ Durango. Ambos usaban las columnas de los periódicos que tenían como órganos, para lanzarse agudas s~etas,
pero llenas de ingenio. La aparición del periodismo en Durango, vino a fortalecer estos partidos.
Si durante el siglo XVIII la ciudad de Durango vivió de la agricultura,
de la minería, de la ganadería y del comercio, en el siglo XIX tres industrias
vinieron a enriquecerla más todavía. Por primera vez se iba a aprovechar
la inmensa riqueza del fierro que contiene nuestro Cerro de Mercado. También por primera vez se iban a emplear las aguas del río del Tunal al esta-

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blecerse en el Pueblito una fábrica de tejidos de algodón. Por último mucho
contribuyó a aumentar su economía una fábrica de cigarros que se es~bleció.
En el afio de mil ochocientos veintiocho la Compañía Unida de Minas
de origen inglés, acogiéndose a las facilidades que dio el gobierno del Estad~
de Durango, al frente del cual se encontraba don Santiago Baca Ortiz estableció la primera fundición que hubo en Du.rango, la que quedó e~ • la
margen derecha del 1fo del Tunal, a fin de aprovechar su fuerza hidráulica.
Por temporadas funcionaba esta fundición pero no siempre pudo trabajar
en forma halagüeña por circunstancias especiales. En este Jugar estuvo hasta
el año de mil ochocientos noventa y dos, en que llegó a la ciudad de Durango el Ferrocarril Internacional, por lo que Ja Ferrería de Flores que así
se llamaba, se vio obligada a clausurar sus trabajos, por haberse es~blecido
una nueva al pie del Cerro de Mercado.
V~ias fueron las com?añías que explotaron el mineral del cerro, aunque
no siempre en forma brillante, por lo que uno de sus propietarios, el señor
James Callanan la vendió a la Compañía Fundidora de Fierro y Acero de
Monterrey, representada por el señor don Adolfo Prieto. En el año de mil
novecientos treinta y cuatro, ésta traspasó la explotación del Cerro de Mercado a una nue a compañía, filial de aquélla, que se llama "Compañía
Cerro de Mercado, S. A.", que es quien la explota actualmente.
La Fábrica de Tejidos de Algodón fue fundada en el año de mil ochocientos cuarenta por don José Fernando Ramírez y don Germán Sthalknecht, en el hermoso paraje llamado El Pueblito, ubicado en ]a margen del
río de~ Tunal, siendo movida por sus aguas. Por largos años trabajó ininterrumpidamente. Después lo hada por temporadas. Actualmente, después de
p_ermanecer inactiva por largos años, ha empezado a trabaj¡¡,r con beneplácito de los durangucños, que vemos una industria de mucho porvenir. Sus
actuales propietarios han tenido que poner nueva maquinaria y su transformación ha sido completa.
La fábrica de cigarros fue también muy importante en la ciudad de Durango en el siglo pasado. Hace muchos años desapareció esta industria.
Ya dije que Dmango no había podido quedar al margen de los movimientos
revolucionarios que sacudieron al país en el siglo pasado, pero no obstante
esta situación, la gente de Du.rango trabajaba por elevar su nivel económico
y cultural.
El comercio cobró mucho auge gracias al puerto de Mazatlán. Hubo en
esta ciudad fuertes capitales invertidos en el comercio, siendo uno de los
principales el de los señores Delius. Cuando el puerto de Mazatlán fue clausurado el comercio de Durango resintió muy fuertes perjuicios.
A un grupo de durangueños se debe la fundación de la Biblioteca Pública del Estado, a la que sirvió de base la particular del Lic. don José

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�Fernando Ramírez, que la vendió al estado junto con su casa habitación
cuando fue nombrado Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. A este grupo de durangueños se debe la creación del Colegio Civil
del Estado, después Instituto Juárez, hoy convertido en Universidad Juárez
del Estado de Durango; y finalmente a ellos se debe la fundación del Instituto de Niñas, primer establecimiento educativo que se creara en Durango
para la educación de la mujer. Son los durangueños los que en toda época
se han preocupado por la elevación moral y cultural de su ciudad.
No podemos seguir adelante sin dejar de rendir homenaje a dos ilustres
durangueños. La primera una mujer, su nombre es Dolores Guerrero, de la
que un crítico de la época dijo: "Exceptuando a Sor Juana Inés de la Cruz
no tenemos idea de otra poetisa mexicana superior a Lola, por la verdad,
sencillez, sentimiento y ternura, verdaderamente femeniles, que hacen deliciosas todas sus composiciones".
El segundo es don Francisco Gómez Palacio, patriota, humanista, poeta,
abogado internacionalista, diplomático, dos veces gobemador del estado, y
el mejor traductor de La Jerusalén Libertada.
Y junto con ellos a esa pléyade de hombres de ciencia, oradores como
José Loreto Barraza; poetas como Antonio Gómez Palacio y Cayetano Cacareñas; periodistas como Ignacio Borrego, Justino Herrera y Honorato Espeleta; músicos como Manuel Herrera Alvarez, Ricardo Castro, Velino M.
Preza y Alberto M. AJvarado.
En el último tercio del siglo pasado la ciudad de Durango recibe los beneficios del progreso, al llegar los servicios de los telégrafos ( 1870) ; la luz
eléctrica (1890) · el de los teléfonos, y el del ferrocarril ( 1892), con el que
quedó comunicada con el resto del país.
En el año de mil ochocientos noventa y uno, el obispado de Dm-ango fue
elevado a la categoría de arzobispado, siendo la ciudad de Durango la sede
episcopal.
También a mediados de este siglo la casa colonial de Durango sufre algunas modificaciones, con la llegada del neoclásico, nuevo estilo arquitect6nico. Muchas de nuestras casas coloniales desaparecieron para ser sustituidas
por casas de este estilo. A fines de este siglo y principios del actual hubo otro
nuevo estilo arquitect6nico, el que se ha llamado porfiriano, y nuestra ciudad se llenó de casas de este estilo. Pero estos estilos no alteraron el ya tradicional de nuestra ciudad que sigue teniendo sus casas de un solo piso.
Al finalizar el siglo XIX la ciudad de Durango tiene una población, según
el censo del año de mil novecientos, de u·einta y un mil noventa y dos
habitantes.
Entre los gobernantes que más se distinguieron en este siglo podemos mencionar los siguientes: Bernardo Bonavía y Zapata, que expidiera unas orde-

nanzas para el gobierno interior del Ayuntamiento de la ciudad de Durango;
Santiago Baca Ortiz, que lúciera algunas mejoras a la ciudad y que por
eso una plazuela lleva su nombre; don Juan Antonio Pescador, que está
considerado como uno de los gobernantes más honrados del siglo pasado;
José Patricio de la Bárcena, íntimamente vinculado con la ciudad de Durango y que diera el decreto de fundación del Colegio Civil del Estado;
Francisco Gómez Palacio, Benemérito de] Estado, dos veces gobernador, para
quien el cumplimiento exacto de la ley lo era todo; Juan Hemández Marín,
el primero que se preocupara por la educación de la mujer y fundó un Instituto de Niñas; mencionamos también al general Juan Manuel Flores, porque en su largo gobierno tuvieron lugar hechos de mucha importancia para
la ciudad de Durango. Fue reelecto tres veces consecutivas.
Llega el siglo XX, nuestra ciudad disfruta de los beneficios de la época
porfiriana. Muy a principios de este siglo ocupa la gubernatura del estado,
un hombre de carácter recio, de amplio talento: el señor Lic. don Juan
Santa Marina que se preocupa por el adelanto de la ciudad-capital del estado
que gobierna. Es él quien promulga los Códigos Civil y de Procedimientos
Civiles; Penal y Procedimientos Penales, y emprende la construcción de tres
grandes edificios, que por su magnitud el vulgo denominó "los tres elefantes",
que Iueron el hoy Teatro Principal, la Penitenciaría y el Hospital de la
Colonia ''Silvestre Dorador". Tocóle terminar únicamente el segundo, pero
los otros quedaron aventajados en su construcción, siendo terminados años
después.
Bajo el gobierno del Lic. Esteban Femández, se verificó el año de mil
novecientos ocho, la IV Exposición Comercial, Industrial y Ganadera de Durango, que fue todo un éxito. Fue este mismo gobernador a quien le tocara
celebrar en el mes de septiembre de mil novecientos diez, con inusitado esplendor, las fiestas del primer centenario de la iniciación de nuestra independencia nacional.
Dos meses después se inicia en la ciudad de Gómez Palacio, y precisamente
el veinte de noviembre, la revoJución mexicana, con el levantamiento de Jesús
Agustín Casb·o, acatando lo dispuesto por el Plan de San Luis.
Es Durango uno de los estados más afectados por el movimiento revolucionario; los contingentes que Durango manda son decisivos en el triunfo
de la revolución. Los nombres de Francisco Villa, Jesús Agustín Castro, los
Arrieta, Severino Ceniceros, Tomás Urbina, Calixto Contreras y otros, muestran por sí solos la importancia del movimiento en Durango.
Bajo el gobierno del Ing. Pastor Rouaix, se dio en Durango la primera Ley
Agraria, adelantándose en este aspecto nuestro estado a otros muchos.
No obstante la inquietud que vivía en los espíritus en aquella época, en
Durango se pensaba en 1a educación del pueblo: así, el día siete de agosto

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�de mil novecientos dieciséis, se fundó la Escuela Normal del Estado, que
tanto ha servido en el incremento de la cultura en nuestra ciudad, y los
egresados de sus aulas han hecho un brillante papel en el magisterio nacional.
AJ promulgar e la Constitución Política del país, el cinco de febrero de
mil novecientos diecisiete, el estado de Durango entra por los cauces de la
normalidad y el pueblo es convocado a elecciones de gobernador y diputados
locales. El primero de agosto de dicho año toma posesión del gobierno del
estado el Gral. Domingo Arrieta.
Con motivo de la revolución surgida con el Plan de Agua Prieta, el Gral.
Arrieta no concluyó su período, siendo nombrado gobernador interino el
Gral. Enrique R. Nájera, quien le entregó el poder al Gral. Jesús Agustín
Castro, que gobernó el estado de 1920 a 1924; al término de este período,
ocupa la primera magistratura del estado, el Gral. Enrique R. Nájera, electo
para el período 1924-1928. El período lo concluyó el Sr. José Aguirre Salas.
El período 1928-1932 estuvo a cargo del Gral. Juan Gualberto Amaya,
pero como se vio envuelto en Ja revolución escobarista que principió el tres
de marzo de mil novecientos veintinueve, fue sustituido por el Lic. Alberto
Terrones Benitez, y un año después fue nombrado en su lugar el señor José
Ramón Valdés, quien fue desconocido por la Federación el siete de agosto
de mil novecientos treinta y uno, siendo nombrado el Lic. Lorenzo Gámiz,
que no llegó a tomar posesión, pues en su lugar quedó el lng. Pastor Rouaix
que por segunda vez ocupó el cargo de gobernador.
Lo sucedió el año de mil novecientos treinta y dos el Gral. Carlos Real,
quien fue desconocido por la Federación el quince de diciembre de mil novecientos treinta y cinco, nombrándose como gobernador provincial al Gral.
Severino . Ceniceros.
La contienda electoral para suceder al Gral. Ceniceros fue muy reñida.
Por un lado figuró el coronel Enrique Calderón R., completamente desconocido en el estado, pero que tenía el apoyo personal del entonces presidente
de la República; y por el otro el señor Alfonso Burciaga, que contaba con el
apoyo del gobierno local." Era natural que triunfase el primero, no obstante
que con ello se violase ]a Constitución Política del Estado, que exige que
para ser gobernador del estado de Durango, sea e] candidato originario del
estado. Su gobierno fue muy discutido.
Le sucedió el Gral. Elpidio G. Velázquez, que se significó por ser amante del
orden y del respeto a la ley.
El Gral. Bias Corral Martínez le sucedjó, no terminando su período por
haberlo sorprendido la muerte, siendo sustituído por el señor José Ramón
Valdés, que por segunda vez ocupaba este cargo. Fue en esta época cuando
la ciudad de Durango quedó comunicada con la carretera interoceánica
que corre de Matamoros, T amaulipas, hasta Mazatlán ; y con la Paname~

ricana, que va de la ciudad de México hasta Ciudad Juárez. Nuestra ciudad
de Durango vino a que.d ar en el cruce de dos magníficas carreteras.
Fue en e ta misma época cuando el estado de Durango adoptó una nueva
legislación, tanto civil como penal, quedando por lo mismo derogadas todas
las leyes dadas con anterioridad y que se opusieran a lo dispuesto por éstas.
Durante los gobiernos de los señores Líes. Enrique Torres Sánchez y Francisco Gon7.ález de la Vega, y el actual lng. Enrique Dupré Ceniceros, Ja
ciudad de Dw-ango ha seguido recibiendo los beneficios de la civilización y
el progreso.
Un hecho que no puede pasar inadvertido es la fundación de la Universidad Juárez de Durango. El 21 de marzo de 1957 nació esta institución
cultural, la que cuenta con las siguientes dependencias: Secundarias Diurna
y Nocturna; Preparatoria Diurna y Nocturna; la de Derecho, la de Medicina,
la de Enfermería y Obstetricia; Escuela Comercial Práctica; Escuela Superior
de Comercio y Administración; Escuela de Pintura; Escuela de Escultura
y Artesanía; Escuela Superior de Música; y Escuela de Medicina Veterinaria y Zootecnia. Más de dos mil alumnos están en sus facultades.
Desde el año de mil novecientos cuarenta, se inició en nuestra ciudad un
rápido crecimiento. Por todos los rumbos de ella se han fundado nuevas
colonias, lo que demuestra su vigor y pujanza.
Es de lamentarse el cambio habido en la arquitectura de las fincas de
nuestra ciudad. Los viejos estilos están desapareciendo. De nuestra clásica
casa colonial apenas si queda una que otra. Esa misma suerte están corriendo
las fincas del estilo neoclásico y si no se expide una ley que tienda a conservar nuestros monumentos artísticos, muy pronto nuestra ciudad habrá perdido el sello de ciudad antigua que tanto la distinguió y le dio una fuerte
personalidad.
Según el censo de mil novecientos sesenta, la ciudad de Durango tenía
noventa y siete mil trescientos cinco habitantes.
Es así como en esta síntesis histórica q~eda la historia de la ciudad de
Durango, que en el presente año ( 1967) cumple cuatrocientos cuatro años
de haber sido fundada.

508
509

�COMONFORT Y LA REVOLUCION DE AYUTLA
DR. RAv F. BRoussARD
Universidad de Georgia

FUE CON UNA CRAN ESPERANZA, que los dirigentes del pueblo de México llamaron del exilio aJ general Antonio López de Santa Anna, eJ año de 1853,
y le ofrecieron la presidencia de la República. Las continuas disputas y
guerras civiJes habían fraccionado tanto al _país, que llegó a pensarse que
solamente un gobernante fuerte podría restablecer el orden. Sus esperanzas,
sin embargo, estaban condenadas aJ desencanto, ya que Santa Anna hizo
pronto a un lado una administración responsable y moderada y escogió el
camino del absolutismo. Las medidas represivas, tales como la censura de
prensa y el exilio a los críticos de su gobierno, se sucedieron con angustiosa
frecuencia. Los empleados de gobierno probos y capaces, fueron desalojados
de sus puestos u obligados a renunciar por medio de amenazas, y sus Jugares
fueron ocupados por otros hombres más semles, ansiosos de cumplir los deseos
del presidente. Por medio de decretos Santa Anna amplió indefinidamente
sus poderes dictatoriales temporales, aumentó el tamafío del ejército y finalmente, el 16 de diciembre de 1853, adoptó el título de Su Alteza Serenísima.l
Una de las regiones del país en donde surgió la resistencia a la nueva
dictadura, fue la región montañosa y costera de Guerrero, estado de reciente
creación. El gobernador don Juan Alvarez, héroe de 1a Guerra de Independencia, permaneció exteriormente fiel a Ja administración pero hubo reuniones
secretas en su finca "La Providencia" para decidir qué debía hacerse respecto al creciente totalitarismo del gobierno central. A medida que se formularon los planes de acción, se fueron armando y adiestrando grupos de
' Wn.PR J;:D CALLCOTI, Santa Anna: The Story of an Enigma Who Once Was
Mexico (Norman, Oklahoma; Imprenta de la Universidad de Oklahoma, 1936), 287294.

511

�hombres en regiones aisladas de la Costa Chica y empezó a correrse el rumor
en la ciudad de México de que Alvarez estaba planeando una revolución. 2
En Acapulco, el puerto del Estado de Guerrero, Ignacio Cqmonfort el
Administrador de la Aduana, también estaba alarmado con la dirección y
cambios en el gobierno nacional. Hijo de una prominente familia criolla,
había ingresado al ejército a una edad temprana y luchado a principios
de los treintas en el movimiento revolucionario liberal encabezado por Santa
Anna, que en el año 1832 llevó al poder al Partido Liberal. Al retirarse luego
del ejército, ocupó varios puestos en el gobierno de Puebla, su estado natal
siendo electo en varias ocasiones al Congreso Federal. Comonfort había sido
nombrado para el puesto de Administrador de la Aduana el año de 1850,
por el presidente don Mariano Arista, debido fundamentahnente a su reputación de honestidad e integridad. 3 Ahora tenia frente a él, el dilema de:
apoyar una administración cada vez más corrompida o renunciar.
Comonfort, que en la década anterior había sido un protegido político de
Alvarez, cu:mdo los dos juntos lucharon para pacificar a los indios de las
regiones montañosas de Guerrero y Puebla, estaba definitivamente en la lista
de funcionarios destinados a ser purgados por Santa Anna. Sabiendo de la
confrontación próxima con el gobierno nacional, es razonable creer que el
Administrador de la Aduana debe haber asistido a algunas de las reuniones
consp~torias que se efectuaron en 'La Providencia" en el otoño de 1853.

El 15 de noviembre de 1853, Santa Anna hizo el primer intento para
desalojar a Comonfort, cuando a este último se le ofreció el puesto de administrador de la aduana del Puerto de Mazatlán. Conociendo Comonfort las
causas de la oferta y no queriendo abandonar el escenario cuando los planes
para la revolución estaban a punto de fructificar, rehusó aceptar el puesto
substituto que se le ofrecía. El siguiente paso se dio poco después, ya que
el 23 de enero de 1854, fue despedido. Comonfort, que había estado esperando esta acción desde hacía dos meses, tenía sus cuentas preparadas y entregó su puesto a don Librado Salas, auditor de la aduana, el lo. de febrero
de 1854. 4
• ToMÁS SÁNCBEZ HER ÁNDEz, '"'Las operaciones militares como consecuencia de la dcclaraci6n del Plan de Ayutla hasta el triunfo de la revoluci6n liberal", MARIO DE u. CUEVA
(ed.) Plan de Ayutla: conmemoraci6n de su primer centenario {México: Universidad
Nacional de México, 1954), 144; Clyde Gilbert Bushnell, "The Military and Political Oareer of Juan Alvarez, 1790-1867", Tesis Inédita, Universidad de Texas, Austin, Texas, 1958.
1 RAv F. BRoussARD, "Mocedades de Comonfort", Historia Mexicana XIII, 380388.
• José Francisco Alvarez a Ignacio Oomonfort, J.1éxico, 15 de noviembre de 1853,
Colecci6n Comonfort, legajo 16A, .Biblioteca Latinoamericana, Universidad de Te-

512

Sin embargo, pronto corrió el rumor en la ciudad de México, que Comonfort había sido despedido de su puesto por malversación de fondos. Este intento de destruir su reputación de honradez e .integridad n transacciones
públicas y privadas, era más de lo que Comonfort podía soportar y envió
una carta colérica de protesta al Ministro de Hacienda. Señalaba sus largos
años de servicios públicos sin mancha y exigía que si había algunos cargos
contra él, que ésto debían hac;erse públicos y que debía dársele la oportunidad
de defenderse en un juicio público. 5
En lugar de esperar un juicio ordenado por la administración de la ciudad
de México, el 23 de febrero de 1854, Comonfort presentó una demanda para
que ése se llevara a cabo. En el interrogatorio resultante, el juez de hacienda, José María Oliver, quien fue el que presidió el juicio, llamó a funcionru-ios de gobierno, clérigos, comerciantes y otros ciudadanos prominentes
de Acapulco que habían tenido amplias relaciones con la figura principal del
juicio. Las declaraciones recibidas por la corte fueron unánimes en su elogio
a la política administrativa, honestidad y eficacia de Comonfort. Los comerciantes y hombres de negocios particularmente insistieron en declarar, que
como Administrador de la Aduana, había sido escrupulosamente honrado en
el desempeño de sus obligaciones. Señalaron que había impuesto multas aún
por las más pequeñas infracciones a los reglamentos aduanales. La decisión
de la corte fue la esperada; se decidió que no habfa ninguna prueba de malos
manejos de fondos, ni desfalco de ninguna clase durante la administración
de Ignacio Cornonfort en la Aduana de Acapulco. 6
La persona acusada en esta investigación judicial, sin embargo, ni siquiera
estaba en la ciudad en los días en que se efectuó el juicio; estaba en Tuxtla
teniendo una importante entrevista con AJvarez. El propósito de Comonfort
era convencer al gobernador de que había llegado el momento de desafiar
abiertamente al presidente Santa Anna, indicando las medidas hostiles tomadas por el Presidente, tales como destituir a funcionarios que se sabía apoyaban a A1varez, señalando, sin duda, su propio caso como ejemplo. Otra
señal de alarma, fue el anuncio que se hizo en la ciudad de México de que
se mandarían refuet7..os militares a Acapuko, aparentemente para fortalecer
xas, Austirt, Texas; Alvarcz a Comonfort, México, 24 de enero de 1854, Colecci6n
Comonfort, legajo 16A.
' Comonfort al Jefe de Sección de la Aduana Marítima, Acapulco, 1 de febrero
de 1854, Colección Comonfort, legajo 16A, Comonfort a Ministro de Finanzas Acapulco, 8 de febrero de 1854, Colección Comonfort, legajo 16A.
'
• José María Oliver a Ignacio Comonfort, Acapulco, 7 de marzo de 1854, Colección Comonfort, legajo 17; Documentos relacionados con la conducta de Comonfort
como adminl!;trador de la aduana de Acapulco, certilicados por el Juez Especial
de Hacienda, José María Oliver, Acapulco, 11 de mano de 1854, Colección Comonfort, legajo 16A.

513
e H-34

�las defensas del puerto contra una posible invasión por ia expedición filibustera del cond Raousset de Boulbon que en aquel momento se estaba preparando para salir d
an Francisco
alifornja. Comonfort inrucó, que de
hecho estos movimientos de tropas anunciados eran solamente una finta
para invadir Guerrero y tomar a Alvarez prisionero. Los argumentos fueron
aparentemente eficientes, pues J 24 de febrero de 1854, el gobernador Alvarez,
desde su finca «La Providencia" lanzó una formal declaración de guen-a
contra Santa Anna y su gobierno ilictatorial.7
Al siguiente día Alvarez nombró a Comonfon gobernador y comandante
de Acapulco. 11 Esta ciudad portefia era un punto estratégico para la revolución, pues aislada de la capital y centro del país por dos formidables cor-

dill ras, proveía a la revolución con una ventana hacia el mundo exterior.
En esta forma, los abastecimiento y refuerzos harían posible al movimiento
revolucionario, establecer un antuario y base fuerte desde la cual con el
tiempo, podría lanzarse a la conquista. del resto del país.
El siguiente paso era formular una declaración de las causas d la revuelta.
Para tener éxito, la revolución debía tener un propósito positi o. o era
suficiente derrocar a la dictadura· había que presentar al pueblo de México un programa para que pudiera juzgar la honestidad y sinceridad del
nuevo movimiento. En la reunión en la cual se preparó el plan, estuvieron
Comonfort, Alvarez, su secretario, Trinidad Gómez y su hijo Diego. También estuvieron presentes, el general Tomás Moreno comandante de las tropas de Guerrero, el coronel Florencio Villarreal y Eligio Romero, un liberal exilado por anta Anna y que hacía poco había regresado al país ecretamente. El grupo delineó un plan revolucionario que reflejaba. tan fielmente los puntos de vi ta del liberalismo moderado de Comonfort, que éste
ha sido aceptado como su autor. 9
En seguida, siguiendo el patrón tradicional del protocolo revolucionario
mexicano, el plan t nía que ser proclamado por alguien que no estuviera
.íntimamente asociado con la jefatura. Tenía luego que ser adoptado por
varias guarniciones militares y el pueblo, en un esfue17..0 que diera la apariencia del apoyo popular. Finalmente, lo jefes tenían que aceptar el plan
' CALLCOTT, Santa Anna, 387-394; Siglo XIX, 15 y 23 de febrero de 1854;
A, SELMO DE PORTILLA, Historia de la reuoluúón de México &amp;Qntra la dictadura del
General Santa Anna 1854,.1855 (México: Vicente García Torres, 1856, 41-44).
• Alvarez a Comonfort, La Providencia, 25 de febrero de 1854, Colección Comonfort, Legajo 16A.
• PORTU.LA, La revoluci6n contra Santa Anna, 43-48, 51-52; Siglo XIX, 2 de marzo de 1854, RictJARD jOHl'/SON, The Mexican Reuolution of Ayutla (Rock Island
Illinois, Agustine Book Co., 1939), 42: Felipe Tena Rodríguez "Comonfort; los m~
derados y la rcvoJuci6n de Ayutla" CUEVA (ed.) Plan de Ayutla, 302.

14

que ellos mismos habían preparado. El coronel illarreal fue el cogido
para proclamar d plan al público en la villa de Ayutla el lo. de marzo
de 1854.1 º
El Plan de yutla empezaba con tl!l preámbulo enumerando las queja
del fue~lo de México contra Santa Anna. El dictador en múltiples ocasiones,
babia VIOiado los derechos peISOnales y los de los Estados, y arruinado Jas
finanzas del país. Lo peor de todo, sin embargo, era que el presidente había
iniciado negociaciones para vender territorio mexicano a un país extranjero
Y por lo tanto había transferido sin su consentimiento a miles de ciudadanos
a otra soberanía.
El preámbulo era seguido por nueve artículos. Santa Anna y su gobierno
eran declarados fuera del poder público por haber perdido la confianza del
pu blo. Para reemplazarlo, el jefe de la revolución convocaría a una asamblea
representativa que eJigiría al presidente provisional tan pronto como ]a mayoría de la gente hubiera aceptado el plan. En seguida la asamblea serviría
de uerpo consulti o al presidente hasta que se pudiera establecer un gobierno
constitucional. Mientras tanto el presidente tendría poderes dictatoriales. Se
conservaría el sistema federal~ y los jefes 1·evolucionarios establecerían gobiernos provisionales en cada uno d los estados tan pronto como sus fuerzas los hubieran dominado. u
Uno de los artículos, abolía las contribuciones restrictivas y reglamentos
del régimen de Santa Anna, mientras que otro pedía el apoyo del ejército.
Los defensores del gobierno y todcs los que no apoyaran el plan eran declarados "enemigos de la independencia nacional" .12
El último artículo invitaba al general icolás Bravo, al general Al arez
y al general Moreno para que encabezaran lo ejércitos libertadores y llevaran a efecto las refonnas administrativas sugeridas. Estas eran muy vaga
y obscuras. Se dejó fuera toda referencia a problemas religiosos y agrarios
sin embargo estas rcformas se convertirían en las piedras angulares del sistema de refonnas eventualmente llevadas a cabo bajo la autoridad del Plan
de Ayutla. o obstante, el propósito era claro ya que enfatizando los males
de la dictadura y prometiendo una nueva constitución sería posible con eguir
W1 má'OJilo apoyo para el primer paso de la reforma, el derrocamiento de la
dictadura. 13
Aunque el plan fue proclamado por el coronel illarreal el lo. de marzo
de 1854, todav.ía no tenía su forma definfriva. Unos cuantos días después

'º Fui-:crsco ZARco, Hi.sloria del Congreso ExtraQrdinario Constituyen/e, J856-1857
(México: El olegio de México, 1956), 7-8.
u !bid.
"' lbid.
11 lbid.
515

�fue corregido por Comonfort para ponerlo aún más de acuerdo con sus ideas
de liberalismo moderado. A pesar de que se suponía que sólo Alvarez, Bravo
y Moreno eran los únicos a los que se permitía hacer cambios en el Plan de
Ayutla, Comonfort Jo hizo, y el respeto con el cual fueron recibidos estos cambios indica que era uno de los jefes más influyentes de la rebelión.ª
Los cambios que hizo Comonfort cuando aceptó formalmente el Plan de
Ayutla, son ocasionalmente conocidos como Plan de Acapulco. La intención
más obvia era hacer el plan todavía más obscuro con relación al tipo de gobierno que debía establecerse. Se eliminó toda mención de federalismo o
sistema federal, más bien, todo debía esperar los deseos del congreso constituyente que sería electo. 15
Con estos cambios Comonfort logró desligarse de la posición federalistaliberaJ, mientras que, al mismo tiempo aseguraba al pueblo que no habría
vuelta al status quo. La fórmula para someter la decisión a la asamblea representativa indica el carácter de Comonfort. Hombre de principios poco
firmes, podía aprovechar la corriente de la opinión pública por cualquier
lado que ésta se inclinara. Si el pueblo apoyaba las ideas de los liberales extremistas y deseaba una República Federalista, descentralizada, Comonfort
estaba listo para concederle su deseo. Si había una reacción contra el federalismo y el pueblo quería un régimen centralista, también él estaba de
acuerdo. Esto era claramente evidente en el artículo décimo de sus modificaciones en el cual prometía que los líderes de la revolución serían guiados
siempre por la voluntad popular.16
Aunque en sus modificaciones no demostró ningunos principios políticos,
hubo un cambio hecho por Comonfort en el artículo relacionado con los
poderes del Presidente que indicaba una posición auténticamente liberal. En
el plan original no había ninguna limitación a Jos poderes del Presidente
Provisional. En el Plan de Acapulco modificado por Comonfort el poder
del Presidente no podía usarse para violar los derechos individuales.
Otra indicación de la postura liberal de Comonfort, fue el cambio en el
preámbulo al afinnar que la:s "Instituciones liberales" serían las únicas. adecuadas para el país.11 El plan anterior había usado la palabra republicana
en lugar de liberal. Para los liberales extremistas, esta frase fue interpretada
como significando que sus ideas eran las indicadas para el nuevo gobierno
que se p.royectaba establecer, mientras que los hombres de opiniones más
moderadas creían que sus ideas de liberalismo en el gobierno eran las indi" lbid.
"'Jbid.
11

/bid.

u /bid.

516

cadas en el Plan de Ayutla, debido a la tradicional posición moderada de
Comonfort en asuntos políticos.
El Plan de Acapulco fue enviado a Alvarez y el 13 de marzo de 1854,
aceptó formalmente el mando de la revolución que se le ofrecía en el Plan
apoyando el Plan de Ayutla y sus modificaciones en el Plan de Acapulco.
Alvarez informó a su comandante en Acapulco que intentaba llamar a sus
fuerzas: El Ejército Restaurador de la Libertad.18
En la ciudad de México, Santa Anna estaba alerta a cualquier amenaza
a su poder. Sabía los peligros que para su prestigio implicaba, si dejaba impune una declaración de guerra del gobernador de un Estado. El 2 de marzo
había tomado medidas vigorosas para contrarrestar los esfuerzos de los de
Ayutla. El puerto de Acapulco fue cerrado y se ordenó a dos barcos de la
marina mexicana que lo bloquearan. Además se ordenó a una poderosa fuerza
militar que estuviera lista para marchar sobre Guerrero a aplastar la rebelión.19
Fue solamente lo remoto del cuartel General de Alvarez, separado de la
ciudad de México por dos cordilleras, lo que dio a los hombres de Ayutla
tiempo para prepararse para Ja confrontación con San ta Anna.
Mientras tanto en Acapulco, empezó la carrera para preparar la ciudad
para el asalto esperado. La importancia estratégica del viejo puerto colonial
era bien conocida para ambos antagonistas. Mientras los rebeldes retuvieran
Acapulco, tendrían acceso al mundo exterior y no podría cortárseles una
fuente de abastecimientos y de refuerz;os con la cual podrían continua.t la
guerra indefinidamente. Con el objeto de preparar la defensa y también de
poner la lucha sobre bases financieras sólidas, Alvarez como jefe de la revolución, nombró a Comonfort como principal agente financiero del mo.,;miento y lo autorizó para negociar un préstamo de $ 500,000. También fue
comisionado para comprar materiales de guerra y contratar artilleros experimentados, esto es, mercenarios extranjeros si fuera necesario, para la defensa del puerto. El antiguo administrador de la Aduana también fue autorizado para rebajar los derechos aduanales y las cuotas portuarias en AcapuJco en un intento de aumentar el comercio extranjero. Alvarez firmó el
nombramiento como comandante en jefe del Ejército Restaurador de la libertad.20
ill Alvarez a Comonfort, Venta Vieja, 13 de mano de 1854, en PORTILLA, La reuolución contra Santa A1zna, 56-5 7.
»&gt; Manuel Dublán a José María Lozano, Legislación mexicana; o colección completa de las disposiciones legislativas expedidas desde la indtpendencia de la república
910 vol., México: Imprenta del Comercio, 1877-1879), VII, 58-59: Siglo XIX, 4
de mano de 1854.
"' Alvarez a Comonfort, La providencia, 17 de mano de 1854, Colección Comonfort, Legajo 17.

517

�A pesar de todo ninguna de las medidas mencionadas pudo llevarse a cabo,
porque no había tiempo. Era aún dudoso que cualquier esfuerzo pudiera
preparar la indefendibJe fortaleza para Ja batalla. Era dominada por el lomerfo circundante y podía ser obligada a someterse por un bombardeo de
artillería bien situada. Había sido capturada y recapturada tantas veces que
era considerada insostenible. Una inspección reciente había revelado que costaiía 72,000 pesos renovar la fortaleza. Comonfort, en menos de un mes,
cerró las grietas que había en las murallas ocasionadas por el tiempo y los
daños de batallas anteriores. Montó los viejos cañones, no utilizados por
mucho tiempo, los probó y entrenó a las cuadrillas que debían operarlos. También construyó una pequeña fábrica para la manufactura del parque y Ja
pólvora necesarios. No teniendo tiempo para el cobro de impuestos o la
imposición de préstamos forzosos, Comonfort comprometió su fortuna personal, vendió algunas de sus propiedades próximas y gastó 50,000 pesos obtenidos de esa venta en la preparación de las defensas de Acapulco.~1
El Dictador, lejos en la ciudad de México, se mofaba abierramcnte del
levantamiento de Ayutla. Lo llamaba un disturbio de amotinados y lo eñalaba como un ejemplo del oportunismo político más bajo de parte de AJvarez.
Su hábil equipo de propaganda afirmaba que Alvarez había hecho un trato con
el filibustero francés Raousset de Boulbon, que se estaba preparando para
invadir México desde los Estados Unidos. Pero, aunque e mofaba de la
revolución e intentaba desacreditarla, Santa Anna tenia demasiada experiencia para subestimarla. Se preparó una fuerza de cinco mil hombres bien
equipados y el 16 de marzo de 1854, el presidente personahnente encabezó
la marcha hacia el estado de Guerrero para aplastar la rebelión.
Al acercarse el ejército del gobierno a las tierras bajas tropicales del Sur,
encontró su primera resistencia, escaramuzas con guerrillas, en los cruces de
los ríos Mescala y Papagayo. Los rebeldes no pudieron detener el gran ejército y los soldados continuaron su marcha llegando frente a Acapulco el
19 de abril, después de casi un mes de marcha. Las condiciones de la fuerza
atacante no eran buenas, pues los soldados estaban exhaustos después de la
larga marcha y los abastecimientos necesarios eran escasos. 23
Esperándolos dentro de las murallas de la fortaleza de Acapulco estaban
el coronel Ignacio Comonfort y 500 hombres recién entrenados. Las defensas
exteriores habían sido fortalecidas con la construcción de. cuatro fortines p equeños, llamados por los jefes de la revolución: Alvarez, Comonfort, Solís
La. revoluci6n contra. Santa. Anna, 71-75.
"' Siglo XIX, 16 de marzo de 1854 ; Hypolite Coppey, El Conde Raousset de
Boulbon en Sonora (México: Librería Porrú.a, 1962), 36-49.
,. PORTILLA, La revolución contra Santa Anna, 65, 70-71; JonNSON, Reuolution o/
Ayutla, 47.
"- PoRTJLLA,

518

y Moreno. Santa Anna intentó imponerse por medio de amenazas y farsa
antes de la acción. Exigió la rendición de la guarnición. La respuesta de
Comonfort fue declarar un estado de sitio, urgir a la gente a luchar hasta
la muerte y ordenar a los cañones de los fortines exteriores que iniciaran el
fuego.:u
AJ día siguiente, antes de amanecer, Santa Anna ordenó un ataque por
orpresa al fortín Solís por 900 hombres de la brigada de la Costa Chica.
Los defensores, a pesar de ello, no fueron sorprendidos y la lucha fue muy
reñida desde las tres hasta las ocho de la mañana. Comonfort estuvo enmedio de la lucha y en cierto momento él y su ayudante manejaron el cañón
del fortín Solís cuando habían muerto todos los artilleros. La batalla dio un
giro al amanecer, cuando Comonfort ordenó a una fuerza de 50 hombres que
se colocaran en la retaguardia de la fuerza atacante. Este ataque repentino
en la retaguardia desmoralizó tanto a las cansadas tropas de Santa Anna que
iniciaron una retirada precipitada, que pronto degeneró en desbandada. Los
defensores, encabezados por Comonfort, hicieron una salida en su persecución hasta que las fuerzas asaltantes llegaron a su campamento principal
en el lomerío arriba de Acapulco.
Después del fracasado intento de asaltar los fuertes, Santa Anna intentó
otra vez un parlamento. Envió al general Manuel Céspedes para que exigiera la rendición de la ÍOJ'taleza y de la ciudad. El verdadero propósito del
parlamento fue, no obstante revelado, cuando se sugirió que 100,000 pesos
podrían ser una compensación adecuada a Comonfort a cambio de su rendición. Comonfort rehusó la tentadora oferta, sosteniendo que había comprometido su lealtad a la causa de Ayutla y su honor no le permitía rendirse ni desertar.
Después del parlamento y su rechazo, los golpeados defensores de la ciudad se prepararon para otro asalto de las muy superiores fuerzas de Santa
Anna. Pero no se hizo ningún intento por principiar el sitio. No se emplazó
artillería, ni se enviaron patrullas para probar el estado de alerta de los defensores. De hecho, Santa Anna demostró poco interés en asaltar la ciudad,
después de su fracaso de comprar a Comonfort. EJ 24 de abril se informó
de movimientos de tropas, pero el Presidente en lugar de atacar simplemente
retir6 más el campamento sobre Jas colinas. Esa noche, una patrulla encabe7.ada por el capitán Juan Hernández perdió el contacto con las tropas de
Santa Anna y Ja siguiente mañana, al amanecer, descubrió el campamento
del enemigo abandonado. En el campamento estaban los cuerpos mutilados
de dos infortunados prisioneros que habían sido tortw·ados y ejecutados la
noche anterior. 25

La revolución contra Santa Anna., 74.
.. Comonfort a Alvarez, Acapulco, 17 de abril de 1854, Documentos Misceláneos,

~• PORTILLA,

519

�Con la batalla de Acapulco, se dio el giro favorable a la revolución de
Ayutla. Comonfort, haoia rehusado ser intimidado, amenazado y cohechado
por el poderío superior de Santa Anna. Con su ejemplo y espíritu había infundido en sus hombres la voluntad de resistir, luchar y morir si fuera necesario, por la causa de la revolución. u victoria, en cierta forma comunicó
el mismo espíritu al resto del país, pues probó que Santa Anna no era invencible. Su prestigio había strlrido un golpe mortal y otros hombres en otros
lugares del país se animaron a retar el dominio del dictador. Luis García de
Arellano al escribir a su amigo Valentín Gómez Farías le informaba que
algunas gentes en la capital comparaban la proclamación de Santa Anna de
victoria en Acapulco con la conquista de Moscú por Napoleón. Fue el primer paso en la destrucción del Presidente-dictador.26
El descubrimiento de los prisioneros ejecutados en el campamento abandonado de Santa Anna provocó la ira de los hombres de Ayutla. Como represalia, planeaban ejecutar dos soldados del gobierno que estaban prisioneros en una isla cerca de Acapulco. Sólo una voz se levantó en contra. Comonfort se opuso a 1a idea de hacer a hombres inocentes rehenes por un
comportamiento wbre el cual no tenían influencia. Hizo viaje especial para
ver al general Alvarez y rogarle por la vida de los prisioneros. Señaló que
era un acto de barba1ismo puro ejecutar hombres sin ninguna razón y le
hizo ver al viejo revolucionario, que para que el movimiento tuviera éxito
tenía que atraerse el apoyo de la gente respetable de todo el país. Insistió
en que este tipo de apoyo no toleraría derramamientos de sangre vengativos.
Como Alvarez estaba renuente a dar la orden contraria, Comonfort recurrió
a un chantaje moderado y exigió que los hombres fueran liberados como
un favor que se le debía por la exitosa defensa de Acapuko. Alva.rez finalmente aceptó de mala gana y los hombres con el tiempo, regresaron a la
ciudad de México en donde difundieron por todos los rumbos la fama del
hombre responsable de su escape casi milagroso. 27
Para entonces, la revolución que había comenzado tan bien, empe7.Ó a
Volumen 396 Biblioteca acional, México, D. F.; PoRTILL.~ La revoluci6n contra
Santa Anna, 77-83; CUEVA (ed.) Plan de Ayutla, 154; Jo:a-NSON, Revolution of Ayutla, 48 ¡ L. G. de Arellano a alentín Gómez Farías, México, 26 de mayo de 1854,
Colección Gómez Farías, legajo 56, Biblioteca Latinoamericana, Universidad de Texas,
Austin, Texas.
'" L. G, de Arellano a Valentín Gómez Farías, México, 17 de mayo de 1854, Colección Gómez Farías, legajo 57.
r. PORTil.LA, La revolución contra Santa Anna, 110-112, 176-178; Siglo XIX, 4 de
agosto de 1854; NtcETo DE ZAYACOIS, Historia de México; desde .su tiempo más remoto hasta nuestros días, escrita en vista de todo lo que de irrecusable han dado a luz
los más caracterizados historiadores... (23 vols., México; F. J. Ferres, 1878-1902),
XIII, 764, XIV, 13.

520

perder su empuje. Las dificultades financieras eran el principal problema.
Como dominaba solamente una zona pequeña del país y como esta región
estaba poco poblada, los impuestos potenciales no eran muy grandes. Además los abastecimientos que se habían capturado al iniciarse la revuelta, ya
se habían agotado. En una conferencia. precipitada con Alvarez, Comonfort
decidió ir a los Estados U nidos a tratar de negociar un préstamo para la
revolución. Salió de Acapulco en junio rumbo a San Francisco, California.
En esta ciudad que había servido de punto de organización para tantas expediciones filibusteras contra territorio mexicano, había hombres deseosos de
adelantar dinero a cambio de la promesa de grandes extensiones de tierra
libre cuando el movimiento tuviera éxito. Ya que Santa Anna había sido
criticado severamente por transferir territorio nacional, los hombres de Ayutla
no podían, en conciencia, hacer la misma cosa.
Como en San Francisco no pudieron consegtúr dinero bajo condicioneshonorables, Comonfort y su compañero de viaje, don Mariano Ortiz de
Montellano, hicieron viaje a Nueva York donde creían tener una mejor oportunidad de éxito. Al llegar en agosto, se desalentaron al descubrir que la
propaganda de Santa Anna los había precedido. Se habían circulado rumores que la revolución estaba encabezada por un jefe de bandidos cuyo único
propósito era la anarquía, el robo y el pillaje y los prestamistas rusponibles
habían creído estos rumores y se rehusaron a poner fondos a la disposición
de Comonfort y Ortiz.
Entonces, en el momento sicológico, cuando su misión parecía haber fracasado y que tendrían que regresar a México con las manos vacías, los agentes
de Santa Anna se pusieron, otra vez, en contacto con Comonfort y le volvieron a ofrecer un cohecho para que abandonara la causa de Ayutla. En
esta ocasión la oferta no era dinero, sino un puesto diplomático en Europa
en el lugar que él escogiera. La propuesta fue acompañada por las seguridades de crédito suficiente para que llevara a su familia con él y la estableciera en condiciones confortables. Comonfort rehusó esta segunda y más tentadora oferta de Santa Anna y se negó a seguir tratando con él. 28
El rehuir el cohecho pudo haber sido gesto vado, ya que hasta entonces
Comonfort y Ortiz no habían podido conseguir el préstamo necesario para
salvar la revolución. Cuando estaba a punto de abandonar la empresa y
regresar a México, Comonfort se encontró con un amigo personal, don Gregorio Ajuria, el cual pronto puso el dinero a su dispo ición. Para evitar la
confiscación de sus extensas propiedades en México, Ajuria hizo arreglos
para que el préstamo fuera a través de un intermediario, Juan Temple. Con
el dinero fue posible compra1· armas, municiones, uniformes y otro abas"' PORTILLA,

La revolución contra Santa Anna, 155-156.

521

�tecuruentos necesarios para los presionados revolucionarios en Guerrero. Un
barco cargado, fue enviado casi inmediatamente y enseguida Comonfort rentó el Bustamante, lo cargó con abastecimientos y zarpó rumbo a Acapulco. 29
Antes de salir de Nueva York, Comonfort, por medio de una hábil maniobra, logra para la Revolución de Ayutla un apoyo mu,y necesario y significativo de un grupo de exiliados liberales que residían en Nueva Orleans. Nombrando a Miguel María Arrioja como su representante personal, Comtmfort
lo envió a Nueva Orleans para ponerse en contacto con los exiliados y explicarles Ja estructura y propósitos de la revolución. El intento parece tuvo
éxito, ya que la mayoría del grnpo de Nueva Orleans, encabezados por Benito Juárez, aceptaron formalmente la Revolución de Ayutla y decidieron it
a México para tomar parte en Ja lucha y derrocar al dictador.ªº
El obtener el apoyo de tan importante sector de la opinión liberal extrema fue una proeza de un valor considerable para la revolución, ya que hasta
entonces, los extremistas o puros, com9 se les llamaba ocasionahnente, no se
habían unido al Plan de Ayutla. Tanto en México, como en el extranjero,
los liberales, consideraban que el movimiento de Ayutla era una aventura de
parte de Alvarez y estaba en alguna forma conectada con la expedición filibustera de Raousset de Boulbon. El tono moderado del plan no había interesado a los liberales, pero aparentemente sus conversaciones con Arrioja los
convenció de las posibilidades de éxito del movimiento. Es razonable suponer,
si se consideran sus actos subsecuentes, que éstos creyeron las seguridades que
les daba Comonfort, por medio de Arrioja, que ]a Revolución de Ayutla
podía convertirse en una verdadera reforma progresista para su país, si los
líderes intelectuales del partido liberal se unían a ella pronto y la ayudaban
a obtener la victoria que les diera derecho a estructurar el nuevo gobiemo.:n
Dos miembros del grupo de ueva Orleans, Melchor Ocarnpo y Ponciano
Arriaga, que se habían trasladado en el• mes de junio anterior a Brownsville,
Texas, con el fin de estar más cerca de México y ayudar a la revolución
desde ese sitio, recibieron de Arrioja un préstamo de 25,000 pesos. Ocampo
y Arriaga debían ponerse en contacto con el conocido filibustero, José Maria
"" Documentos registrados por Comonfort explicando el destino del préstamo obtenido de Juan Temple, Acapulco, 1 de febrero de 1855, Colección Comonfort, legajo
17; New York Times, 5 de septiembre de 1854; Contrato entre Comonfort y Hichcock
and Company, Nueva York 7 y J 1 de noviembre de 1854 ; Colección Comonfort, legajo 17; PoRTTLLA, La revolucwn contra Santa Anna, 150, JoHNSo , Revolution o/
A.yutla, 81-82.
"' Poder otorgado por Ignacio Comonfort al Lic. don Miguel Marfa Arri.oja, Nueva
York, 4 de noviembre de 1854 Colección Comoniort, legajo 17; JosÉ VALA.DÉs, Don
Melchor Ocampo: reformador de México. México: (Editorial Patria, 1954), 275.
"' Benito Gómez Farías a Valentín Gómez Farías, Londres, 30 de abril, 18 de
mayo, junio 30 de 1854, Colección G6mez Farías, legajo 5 7.

522

Carbajal, el cual encabezaría una expedición que invadiría a México desde
el norte. Este esfuerzo tenía como objeto distraer la atención de Santa Anna,
mientras Comonfort y Alvarez planeaban un intento para salir de Guerrero
y mover el centro de operaciones de la revolución a Michoacán y la región
central del país.32
Habiendo terminado exitosamente sú tarea en los Estados Unidos, Comonfort llegó a Acapulco el 7 de diciembre de 1854, con cinco mil rifles, varios
cañones y suficientes municiones y pólvora para levantar el ánimo decaído
de ]os hombres de Ayutla. 3 ~ Su llegada no pudo ser más oportuna, pues las
fuerzas del general Alvarez estaban retrocediendo ante los golpes de la nueva
ofensiva del gobierno, consistente en 10,000 hombres encabezados por el
hábil y experimentado general Félix Zuloaga. Ya el general Moreno había
perdido ]a batalla de El CalvarioJ cuando se agotaron las municiones de los
rebeldes y fueron obligados a retroceder.
Refuen:os encabezados por el general Alvarez y recién equipados con los
abastecimientos traídos por Comonfort, ayudaron a inclinar la balanza en
favor de la revolución. La brigada de Zuloaga fue rodeada en Nuzco y las
tropas veteranas resistieron un mes de sitio, pero el 8 de enero de l 855 decidieron desconocer al gobierno de Santa Anna y ponerse a las órdenes del
general Alvarez, comandante del ejército Restaurador de la Libertad. Con
este solo golpe, las fuerzas de Ayutla adquirieron 1,500 hombres, cinco piezas de artillería y muchas municiones. Zuloaga, que recientemente había sido
ascendido a general brigadier por Santa Anna, rehus6 seguir a sus hombres
y permaneció como prisionero de guerra. 3 -1
Con la defección de la brigada Zuloaga, terminó la segunda invasión del
gobierno al Estado de Guerrero, y las tropas regresaron a la capital sin su
jefe. Ahora era posible realizar una nueva y dramática acción. Las tropas de
la revolución eran suficientemente fuertes para iniciar la ofensiva. Ya no permanecerían a la defensiva, pues ahora teruendo seguros abundantes abastecimientos, amplios recursos financie.ros y una ola creciente de apoyo popular,
atacarí~ a las fuerzas del gobierno fuera de su centro de origen y extenderían 1a revolución. En el momento en que los líderes de la revolución
discutían cuál sería la mejor estrategia para invadir Michoacán en la región
central del país, fue por una coincidencia afortunada que representantes
de los clistinto grupos revolueionarios en ese Estado se pusieron en contacto
" CUEVA (ed.) Plan de Ayutla, 301, 307-308; Valadés, Melchcr Ocampo, 290.
"' Documentos que detallan l.as compras de Comonfort en Nueva York, Colección
Comonfort, legajo 17; Comonfort al Pueblo de Acapulco, en PORTILLA, La reuolución
contra Santa Anna, 160.
" PORTILLA, La revolución contra Santa Anna, 161-164; Acta de Adhesión, Nuzco,
18 de enero de 1855, en ]bid., Apéndice XIV.

523

�con Alvarez y le pidieron que les mandara un comandante. Había habido
tanta desconfianza entre ellos que ]es era imposible ponerse de acuerdo sobre
un comandante salido de ellos mismos. Por lo tanto, solicitaron que un fuereño uniera las fuerzas dispersas para la revolución. Comonfort se ofreció ansiosamente, pero en un principio Alvarez se rehusó, prefiriendo conservar
su hábil lugarteniente seguro en Guerrero ya que el movimiento de Michoacán todavía estaba desunido y débil y casi no habría posibilidad de abastecerlo desde Guerrero. Discutiendo largamente, Comonfort logró por fin imponerse a las objeciones del viejo jefe de guerrilleros~ haciendo ver que Michoacán, un estado rico y densamente poblado en el centro del país, podría
convertirse en nuevo centro de operaciones y entonces la guerra podría pele;use en dos frentes. Alvarez dio su consentimiento con pocas ganas. 35
Mientras Comonfort se estaba preparando para su expedición a Michoacán,
hubo un incidente que le permitió, una vez más, intervenir en favor de prisioneros condenados. A la gente de la brigada Zuloaga, que había abandonado el gobierno y dado cuando menos una alianza nominal al Plan de
Ayutla, le terúan desconfianza los hombres de la revolución. Se pensaba que
los antiguos soldados del gobjerno habían cambiado de bando sólo para salvar
sus vidas y que no eran realmente leales a los principios de la revolución.
Resentidos por la creciente dureza y crueldad con que Santa Anna trataba
a los rebeldes que caían prisioneros, muchos de los soldados de Alvarez empezaron a ver a los antiguos hombres del gobierno más como rehenes que como
compañeros revolucionarios. Como J"ebeldes podían 'stos, por lo tanto, ser fusilados en represalia por las bárbaras ejecuciones de rebeldes o sospechosos de
rebeldía por Santa Anna. Comonfort actuó rápidamente para evitar tal acto.
Llamó a los antiguos soldados del gobierno y les pidió que escogieran otra
vez entre Santa Anna y la revolución, asegurándoles que no tenían por qué
temer por el resultado de su acción. Más o menos la mitad de los hombres
indica.ron que no tenían ningún deseo de luchar contra sus antiguos camaradas que todavía estaban en el ejército aunque ya no sentían ninguna lealtad
hacia Santa Anna. Comonfort hizo arreglos para que se les liberara y pagó
su pasaje a San Francisco. Los hombres restantes fueron incorporados en la
división que, llevaría Comonfort en su campaña hacia el interior. 3 6
Por orden especial del general Alvarez, el general Zuloaga también acompañó a Comonfort a Michoacán como prisionero de Guerra. El oficial del
.. Alvarez a Díaz Salgado, Texca, 10 de abril de 1855, en GENARO GARciA (ed. )
La revolución de Ayu.tla segán el archivo del General Doblado. Vol. XX I de Documentos para la historia de México, XXVI, 71-72 ; PORTILLA, La revoluci.6n contra
Santa Anna, 205-207.
• ZAMAco1s, Historia de México, XIV, 14, 25-27 ; PoRTu.u, La revolución contra
Santa Anna, 110-112, 176-178.

524

gobierno fue puesto bajo palabra de honor por Comonfort y se le permitió
acompañar y mezc)arse con el estado mayor del comandante de la campaña,
más con el carácter de invitado de honor que como prisionero. Este tratamiento amable seguramente impresionó a Zuloaga, pero lo que le causó más
impacto fueron los esfuerzos de Comonfort para llevar normas civilizadas a
la guerra y eliminar las carnicerías sin sentido de prisioneros indefensos,
cortando las actividades de las bandas de guerri!Jeros que recorrían la campiña michoacana. El antiguo soldado del gobierno también decidió cambíar
de bando y el 26 de mayo de 1855 ofreció sus servicios a Comonfort y a 1a
Revolución de Ayutla. 3 '
Los esfuerzos de Comonfort para limpiar la campaña eran una verdadera
necesidad. En los estados de Michoacán y Guanajuato no había habido una
cabeza reconocida de la revolución y los préstamos forzosos, el pillaje y los asesinatos por venganza se realizaban sin ningún freno, pues había personas
que se aprovechaban de las condiciones inestables para implementar sus
propósitos inconfesables. Muchos de los jefes rebeldes eran poco menos que
bandidos- que se aprovechaban de las condiciones -inestables para saquear
las zonas rurales. No tenían deseos de abandonar su libertad como guerrilleros
independientes y mover sus fuerzas a las posiciones requeridas por la estrategia de la campaña final. Comorúort tenía que hacer frente al problema de
unrticarlos en un ejército bien disciplinado o cfuigir su pequeño ejército contra
ellos y ayudar a eliminarlos para que el movimiento de Ayuda no manchara
su honor con sus atrocidades y actos de violencia. Sin embargo su actuación
fue prudente y conciliatoria y el resultado final fue un éxito limitado al copvencer a los jefes individualistas que dominaran a sus hombres y acepta1-an
la disciplina del ejército Restaurador de la Libertad. 38
En una proclama al pueblo de Michoacán, e1 26 de mayo de 1855, el
jefe revolucionario los exhortaba a apoyarlo, en lo que profetizaba sería Ja
lucha final. A cambio de su cooperación, Comonfort empeñaba su palabra,
que los comandantes revolucionarios serían lo más cuidadosos posible en sus
demandas de alimentos y dinero y que todo aquel que hiciera donativos a la
revolución, recibiría un pagaré que podría ser cambiado por efectivo una
vez que hubiera terminado la guerra y los hombres de Ayutla hubieran establecido un gobierno provisional. 39
.,. Copia de la conversación entre Zuloaga y Comonfort, Tejamanil, 28 de mayo
de 1855, se encuentra en PORTILLA, La revolución contra Santa Anna, Apéndice XXIV .
.- Comonfort a Díaz Salgado, Las Balsas, 22 de mayo de 1855, Tejamanil, 1 de junio
de 1855, en GA'RCÍA (ed.)Documentos para la historia de Mb,ico. XXVI, 76-78,
82-84.
'" Comonfort al Pueblo de Micboacán, Ario, 26 de mayo de 1855, en PORTILLA,
La uvolución contra Santa Anna, Apéndice XXIII.

525

�En la ciudad de México, Santa Anna se inquietó una vez más por el aumento de la actividad rebelde de Michoacán, y decidió encabezar una expedición hacia ese Estado como lo había hecho el año anterior hacia Guerrero. Por lo tanto en Mayo, avanzó hacia territorio rebelde con un poderoso ejército. En lugar de hacer frente y luchar en condiciones muy desventajosas, los rebeldes utilizaron las tácticas evasivas de guerrillas que tan
bien conocían, desbandándose simplemente e infiltrándose hacia la campiña.
Sus concentraciones militares se disolvieron y no quedó ninguna señal del
ejército que Comonfort había organizado. Santa Anna no pudo encontrar enemigo con el cual luchar y particularmente a Comonfort, que era su objetivo primordial. Después de visitar algunas de las regiones amenazadas, ineluyendo el abandonado cuartel general rebelde en Ario, el dictador no pudo
hacer más que dejar guarniciones en las poblaciones mayores y regresar a
la ciudad de México el 8 de junio de 1855, sin haber hecho contacto con el
enemi_go ni haber peleado una sola batalla. Sin embargo, en un verdadero
estilo napoleónico, proclamó ruidosamente victorias sobre un ejército rebelde
al cual no había ni siquiera visto mientras que empC'laba secretamente los
preparativos para huír del país."°
En Michoacán , en donde la amenaza inmediata de la ciudad de México
e había evitado, Comonfort volvió a reunir sus fuerzas y procedió a la realización de su plan de acción. Su primer paso fue intentar agrandar su centro
de operaciones de Michoacán hacia el vecino estado de Jalisco. Llegando
frente a Zapotlán, el 21 de julio de 1855, Comonfort encabezó personalmente
el ataque a la ciudad fuertemente defendida, a las primeras horas de la
mañana del día siguiente. La guarnición hizo una resistencia valiente y decidida, pero sus esfuerzos fueron en vano, pues fue pronto abrumada por el
gran número y empeño determinado de los soldados rebeldes. Comonfort fue
el primero en llegar a la plaza principal y se dio cuenta del peligro para
la ciudad y para los soldados del gobierno supervivientes si sus todavía desordenados e indisciplinados hombres no eran dominados. El je[e revolucionario se situó fr nte a los rifles de sus propios hombres y evitó que asesinaran
a los prisioneros. Por medio de esta rápida acción, no sólo salvó sus vidas,
sino que salvó al pueblo de er saqueado por sus propios soldado .11

a Pátzcuaro con un ejército para detener la invasión de Comonfort al Estado
de Jalisco. El jefe militar santanista también llevaba otras órdenes más secretas. Tenía instrucciones de intentar ponerse en contacto con el jefe rebelde y tratar de negociar con él para que transfiriera su lealtad a Santa
Anna. La cantidad del soborno en este tercer intento no se conoce pues
toda la misión de Blanco fue un fracaso. Las deserciones en el ejército del
gobierno fueron tan numerosas que perdió su efectividad como fuerza de
combate. Sintiendo que el gobierno de Santa Anna se estaba desintegrando,
hasta los oficiares comenzaron a desertar, como las ratas proverbiales del
barco que se hunde:12
Mientras tanto, acontecimientos en el norte ayudaron a acelerar el final
de la lucha. Comonfort había planeado una distracción el otoño anterior
cuando arregló el préstamo para Ocampo y Arriaga, pero antes de que éstos
pudieran llevar a cabo sus planes, Santiago Vidaurri inició una revolución
contra Santa Anna en Lampazos, el 13 de mayo de 1855. Ocampo y Arriaga, habían enseguida hecho viaje a Monterrey a reunirse con Vidaurri y
ayudarlo a redaGtar su Plan de Monterrey, pero pronto regresaron a Brownsville, pues se dieron cuenta que no podían influenciar a Vidaurri en favor
de Ayutla. Pero el movimiento de Vidaurri, de todas maneras, sirvió par-a el
mismo propósito que el que había planeado Comonfort. El Ejército del orte.
como llamaba Vidaurri a sus fuerzas, pronto encerró a todas las fuerzas del
gobierno en el norte en Matamoros y Santa Anna perdió el control de la
mitad Septentrional del país.48

Con el objeto de encubrir sus preparativos para dejar el gobierno y abandonar el país, el Presidente envió al ministro de la guerra, Santiago Blanco,

El mes de julio fue realmente el principio del fin para la administración
de Santa Anna. La revolución que se había iniciado en el sur y se había extendido al centro y el norte, ahora estalló en el Este. Levantamientos en
Orizaba y Jalapa cortaron la comunicación carretera entre la ciudad de
México y Veracruz. El 7 de agosto de 1855 se detuvo al correo y se retiraron
despachos del gobierno. Aunque los funcionarios en la ciudad de México parecían no preocuparse, se iniciaron rápidamente medidas para facilitar el escape de Santa Arma y su familia. El fin llegó el 8 de agosto de 1855, cuando
el general mismo con una pequeña escolta de caballería abandonó la capital
y tomó el camino hacia Veracruz y el exilio. Antes de salir, Santa Anna escribió una carta de renuncia, nombrando a dos generales y un civil para tomar
su. lugar. Estos eran Ignacio Pérez y los generales Mariano Salas y Martín

'" Siglo XIX, 5-9, 15-16, 20, 23 de mayo, 5, 15 de junio de 1855 '. Po~TILLA, La
revolución contra Santa Anna, 215-219· MANUEL RlvERA CAMBAS, Histona moderna
y antigua de Jalapa y de las revoluciones del estado de V cracruz (5 vols .. México:
l. Cumplido, 1869-1871), IV, 542.
41 PoRTD..LA, La revolución contra Santa Anna, 225-227.

.e Siglo XIX, 3, 31 de julio, 1 de agosto de 1855; Valcntín Gómez Farías a Benito
Gómez Farías, orias, julio de 1855 Colección Gómez Farías, legajo 57.
" CtrEVA ( ed.) Plan de Ayutla, 309; Siglo XI X, 1, 5 de agosto de 1855; Casimiro
Gómez Farías a Valentín Gómez Farías, Matamoros 24 de julio de 1855, Colección
Gómez Farías, legajo 58.

526

527

�Carrera. Si por alguna razón no les era posible servir, los generales Rómulo
Díaz de la Vega e Ignacio Mora y Villamil los reempJazarían. 4J
Santa Anna había desaparecido, la Revolución de Ayutla había triunfado.
Pronto los ejércitos encabezados por Alvarez y Comonfort entrarían a la capital, el Congreso se reuniría y primero Alvarez, y después Comonfort serían
escogidos como presidentes. Se iniciaría la obra de redactar la constitución
progresista de 1857 y empezaría una nueva era en la historia de México. Esta
sería conocida como la Era de 1a Reforma, e Ignacio Comonfort, un administrador de aduana de Acapulco, relativamente desconocido, que había encabezado la revolución que dio origen a esta nueva era, jugaría uno de
los papeles más importantes en su desarrollo.

EL

1no FIDENCIO: UN ESTUDIO DEL CURANDERISMO
EN NUEVO LEÓN
DRA. BARBARA }UNE MACKLIN,

Traducido por Isidro Vizcaya Canales.
Instituto Tecnológico de Monterrey.

Connecticut College,
New London, Connecticut, US.A.

INTR0DUCCIÓN

ENFERMEDAD, POR DEFINICIÓN lleva un valor negativo y - sea cual fuere su
génesis- ha causado inquietud a todas las sociedades en todos los tiempos. Nuestros antepasados no tuvieron suficiente conocimiento empírico para controlar o eliminar el mal y no obstante los avances de la medicina moderna, la causa y cur~ de muchas angustias de Ja humanidad permanecen
eri el misterio.

.. Cartas escritas por Valentín Gómez Farías, México, 31 de julio de 1855, Colección Gómez Farías, legajo 57; Rafael Iglesias a Valentín Gómez Farías, México, 11 de
agosto de 185-5, Colección G6mez Parías, legajo 58; Siglo XI X, agosto, 7, 9 de 1855;
DUBLÁN y LoZANO, Legislación mexicana, VII, 552-553.

528

Cada sociedad debe preocuparse por la salud de sus miembros -los practicantes médico-religiosos, o como dicen los antropólogos, el Shatnan- fue
el primer especiali.s'ta que surgió en la historia de la humanidad. El conocimiento científico y la creciente secularización no han eliminado a tales
practicantes. Ellos continúan manifestando en todas las sociedades, una cultura nniversal. Esto podemos explicarlo en parte por lo siguiente: 1) . La
idea de que fuerzas desconocidas pueden intervenir para causar y curar enfermedades es muy vieja y persiste en los tiempos y culturas modernas. 2). El
conocimiento cientüico es a veces incapaz para diagnosticar con exactitud
padecimientos; o para prescribir curaciones efectivas. 3). Hay un importante
factor emocional en muchos padecimientos y ésta es la "región capital de
operación" del curativo religioso.1
Entre los casos considerados como milagrosos realizados por los santos principales y aún por los secundarios, ocupan lugar prominente los curativos. Hay
1

FaANR, JEROME

D., Persuari6n and Healing, New York: Schocken Books, 1961,

p. 37.

529
• H-34

o

�muchas curaciones oficialmente aceptadas y la fé curativa está generalmente
gozando un renacimiento, no solamente dentro de las religiones cristianas,
sino en todas las religiones establecidas y aún fuera de ellas. z

de la investigación científica. Pero deberemos principiar con una descripción detallada de nuestro sujeto, porque como Jo ha señalado William Blake:

o obstante, el practicante médico-religioso es encontrado universalmente
en las sociedades humanas, las técnicas U5adas, materia médica; y la procedencia del poder milagroso varía de grupo a grupo. Lo histórico, socio-psicológico y el medio ambiente económico influenciará el surgimiento de un
practicante, sus técnicas y prácticas y la respuesta de otras gentes a él. En
la América Latina, ha habido varias de esas personas, que captan la atención regional, nacional e internacional

Las formas ge1ierales tienen su esencta en particulares; y cada particular es un hombre.

A pesar de la enorme extensión geográfica cubierta por la rúbrica "América Latina' , muchos eruditos concuerdan en que es una sorpresa la homogeneidad cultural que se encuentra en ella. Por lo que, los curanderos latinoamericanos ( desde Tierra del Fuego hasta el sur de Texas en los Estados
Unidos) comparten algunos elementos en común, y no es sorprendente encontrarse con actitudes, creencias y prácticas circunstantes a los curanderos
en la América Latina, reflejando ciertas clásicas y populares creencias europeas -principalmente españolas- sobre medicina.
Algunas de estas personas notables, como San Martín de Por.res, han
alcanzado oficialmente su canonización. Otras son veneradas con las reverencias que se rinden usualmente a los santos, se refieren a él como tal, y
son tratados de esta manera. Tales individuos tienen referencia en la literatura antropalógica como "santos populares' .
Para enfocar y profundizar un poco más, es posible considerar el sur de
Texas, Nuevo León y Coahuila como una unidad, cultural e históricamente.
Encontramos que esta área, ha producido tres curanderos verdaderamente so-.
bresalientes durante el último siglo: Pedro Rojas ( "Tatita"), ?-1861 ; Pedrito Jaramillo, 1830-1907 · y Fidencio S. Constantino ("El iño Fidencio")
1898-1938. Practicantes con los más o los menos grados de efectividad y
reputación funcionan hoy en esta región y se cuentan por centenares.
Es en este contexto, en el que me gustaría examinar un famoso taumaturgo
de uevo León, El iño Fidencio. Por lo que le compararé brevemente con
otros del área cultural de Nuevo León-CoahuiJa-sur de Texas, además de
otras partes de la América Latina. Finalmente, trataré de mostrar qué comparte en común con )os géneros universalmente encontrados, curandero médico-religioso o shaman, para resumir generalizaciones válidas que es eJ objeto
• Por ejemplo, GEORG"&amp; DucA , "Lulherans Back Healiog by Faith", ew York
Times, 22 de octubre de 1966. El señor Dugan dice: "Sin publicidad, muchos clérigos
protestantes han estado practicando curaciones espirituales en la quietud de sus ca•
pillas y san tu arios".

530

Fidencio Síntora Constantino.
Como es de suponerse por los detalles acerca de una persona que durante
su propia vida es como una leyenda, hay muchas versiones contradictorias
sobre Fidencio, circulando impresas, así como en la tradición oral. Hay una
concordancia aparente en que nació en Yuriria, Guanajuato, el 17 de octubre de 1898; a la edad de seis o siete años, en compañía de su madre, se
trasladó a Irámuco, Guanajuato. El reportero J. de Bañuelos Macías 3 cita
a Fidencio como diciendo que: "él no era capaz de decir con precisión
dónde había ·nacido". Fidencio decía que su madre se llamaba Fidencia, y
que murió poco después de haberle dado a luz. En la misma entrevista Fidencio dijo: "yo no sé quién es o quién fue mi padre". Su padre permanece
como una figura en las sombras y los informes sobre éJ son muy variados.
Tradicionalmente, se considera a Fidencio como un "huérlano".
• El Sol, Monterrey, N. L. 30 de enero de 1928, p. 6. El Sol incluyó una carta
supuestamente firmada por Fidencio en Ja que él dijo: "Por medio de la presente hago
constar que el único periodista que hasta la fecha me ha platicado es el enviado especial
del periódico de Monterrey denominado El Sol.. . he plaócado con él por media hora".
Ya en prensa este articulo, la autora obtuvo el documento siguiente: "Al Margen.
Acta número 86 ochenta y seis. Derechos $ 0.25 cs. veinticinco centavos.- AI Centro.Constantino Ridencio.-En Irá.muco á las 3 tres de la tarde del día 18. diez y ocho de
Noviembre de 1898 mil ochocientos noventa y ocho. Ante mí Ciudadano Filibcrto
avarretc Agente del Estado Civil de este Pueblo compareció en la Oficina el Ciudadano Socorro Constantino oo indígena de 40. cuarenta años casado jornalero originario del rancho del Monte de los Juárez jurisdicción de Yuriria y vecino del rancho de las Cuevas de esta demarcación y dijo: que como a las 5. cinco de la tarde
del día 13. trece del actual naci6 un niño que lleva por nombre Fidencio Constantino
el cual presento vivo procede de Matrimonio Civil y Can6nico habido con su esposa
María Tránsito Síntora no indígena de 31 treinta y uno años originaria de Yuriria
Y vecina como el exponente. Es nieto el nacido por línea paterna de Rafael Constantino Y María Andrea f1ménez finados, y por la materna de Ignacio Síntora como
de 70 setenta años, casado jornalero y María Petra Ramírez finada. Fueron testigos
de este acto Tomás Delgado viudo y Luis López soltero ambos mayores de edad jornaleros vecinos de este Pueblo y sin parentesco con el registrado. Leída la presente
acta á los que en ella intervinieron con su oontenid.o fueron conformes firmando el
que supo. Doy fé.-Filiberto avarrete.-Luis L6pez.-Rubricados.- Es copia.-Filiberto Navarretc".-Rúbricas.-(Dirección General del Registro Civil y Prevención Social. Guanajuato, Gto., libro duplicado del Registro ivil de Irámuco, Gto.).

531

�I
{

Fue en Irámuco donde Fidencio conoció a Don Enrique López de la
Fuente, quien más tarde aparece como "padre adoptivo" de Fidencio. Don
Enrique declara que el nombre de la mamá de Fidencío era María del Tránsito Síntora de Constantino, y que Fidencio usaba la inicial S., del apellido
de su madre, antes que Constantino, en señal del amor y admiración tan
especiales que tuvo hacia ella.
Es evidente que Fidencio siempre se comportó como un niño. Don Enrique
dice que Fidencio pudo predecir con acierto el futuro de sus compañeros
, de escuela. Varios informantes hacen notar que después de obtener fama, Fidencio a menudo contaba acerca de los días de su niñez:
Fidencio decía que siendo él aún muy jouen, quedó con la completa
responsabilidad sobre un hermano -quien tenía tres o cuatro años de
edad-. En una ocasión que su hermano estaba muy enfermo y con una
temperatura muy alta, y Fidencio afligido y sin saber qué hacer, se
abrió la puerta y apareció un hombre. Este hombre le dió un libro,
diciéndole que ese libro contenía muchas curaciones y recetas que podían hacerse de plantas y hierbas. Indicándole a Fidencio que usara el
libro para curar a su hermano y no se preocupara. Buscó las hierbas y
las usó según las instrucciones, habiendo obtenido éxito en la curación
de su hermano. Más tarde se dio cuenta que el hombre que se había
aparecido ante él, tenía la posición del Sagrado Corazón de Jesús y que
era, sin duda, Jesucristo. Como mucha gente no cree en revelaciones
como ésta, Fidencio siempre que se encontraba entre extraños les refería como un "señor" en vez de llamarle Cristo.

Es por esto que los informantes opinan que empezó a curar desde muy
temprana edad.
Don Enrique expresa que él siempre sintió lástima por Fidencio cuando
ambos eran niños de escuela ( aparentemente, ellos cursaron el segundo o
tercer grado) . Parece ser que Fidencio era motivo de hostilidad por parte
de otros estudiantes, por razones no muy claras, y don Enrique repetidamente le defendía en contra de "un montón" de muchachos. Fidencio y don
Enrique salían siempre "muy mal librados". Don Enrique msiste en que Fidencio no era un cobarde sin recursos para atacar a otros o para defenderse
él mismo.
Durante los años 1905-1914, Fidencio acompañó a don Enrique a Michoacán, donde más tarde fue a parar por un tiempo en un ranchito de
su familia. Subsecuentemente, cuando don Enrique fue a Michoacán a trabajar, Fidencio le acompañaba y trabajaba como cocinero.
Por el 1914, la Revolución fue abarcando toda la República. Don Enrique
532

alrededor del 19, se unió a las fuerzas revolucionarias, dejando a Fidencio
en casa de lo~ López de la Fuente, en Guanajuato. La información del
período transcurrido entre 1914 y 1923 (cuando Fidencio apareció en Estación Espinazo, Nuevo León ) es particularmente vaga. Doña Trinidad, hermana de don Enrique, que estuvo en Guanajuato durante este tiempo, cuenta
que a Fidencio no solamente le gustaba cocinar y estar en la cocina, sino
que también se entretenía en otra clase de trabajos pero usualmente destinados al sexo femenino. Dos informantes expresan que durante este período
de nueve años, Fidencio se hizo a la mar como cocinero pero cada vez que
regresaba de un viaje iba a casa de los López. Doña Trinidad refiere que
su madre algunas veces se aburría de las continuas presencias de Fidencio
en su casa.
Le gustaba hacer todas las cosas propias de las mujeres, no solamente
cocinar. Hacía excelentes tortillas de mano.

Muy significativo de una consideración psicológica, es el comentario:
A él le gustaba mucho lavar las ropas de partera, muy sucias.

A principios de 1920, Fidencio recordaba a su viejo amigo de la escuela
Y preguntaba acerca de don Enrique, dónde se encontraba. Don Enrique
dijo que porque:
Allá en Gudnajuato todos los que estaban llegando, que habían sido
ubalternos míos, los estaban poniendo presos y los mandaban a la leuita
yo por gusto me deuoluí. (Es decir, a Espinazo, pertenecí nte al Municipio de Mina, uevo León).

De acuerdo con don Enrique, él mismo se estableció en Espinazo en 1916
ó 1917. Por la época en que arribó Fidencio en 1923, él dijo:
Yo tenía mis fábricas de mezcal, de uino, y en esos lugares, tenía yo
25 ó 30 familias trabajando.

Don Enrique también establece que él tuvo "varios negocios" en Ramo
Arizpe Y Reata (un pueblecito cerca de Espinazo). En este tiempo, don
Enrique aparentemente actuaba como admirustrador de la hacienda de Espinazo, propiedad de don Teodoro Von Wemich, un alemán con quien se
había encontrado en la Revolución. Voltaire ha dicho:
La Historia es únicamente, después de todo, la Opinión de los autores,
Y una montaña de injurias hacia aquéllos muertos.

533

�y ordinariamente los seres humanos no son inmunes a observaciones parcia-

les. Hay muchas discrepancias en las referencias dadas a la escritora. Don
Facundo de la Garza, qúe fue Diputado por el Distrito al que correspondía
Mina, demanda que Fidencio y Enrique no eran más que unos de tantos
trabajadores de Von Werních, y de donde vinieron, luego, a trabajar en sus
viñedos entre el 1923 y 1925. Fidencio, continúa este informante, trabajó
c-0mp cocinero, pero le gustaba mucho ocuparse como veterinario y curandero.
Curaba los animales con yerbas ( como la gobe,rnadora y el hojasé) y
tizne, miel de colmena y jabón. Todo eso hecho una cqtaplasma. Lo
aplicaba a los animales en la parte que tuviesen afectada y encima les
ponía una manta caliente.

Otros informantes han mencionado no sólo el cariño de Fidencio hacia
los animales, sino, también, su habilidad para curarlos. Es claro, entonces,
que Fidencio tuvo . una considerable experiencia práctica curando animales
antes que a seres humanos o indudablemente, al fin, tuvo algún conoéimiento empírico de medicina popular. Don Enrique deja establecido que
Fidencio secretamente había estado curando a las familias que vivían en los
alrededores de Espinazo, y que especialmente era solicitado como partero.
Esto parece que fue su especialidad, "su fuerte", y que él fue quien trajo al
mundo a todos los niños López de la Fuente (así como a muchos otros)
nacidos antes de su muerte.
Un día del 1925, don Facundo cerró su negocio cercano a Espinazo. Entonces, Enrique y Fidencio regresaron a trabajar a la hacienda de Von
Wernich. Sin embargo, Jas conexiones causales entre los eventos que dieron
fama a Fidencio no son inequívocamente claros, pues da la casualidad que
por este tiempo,

Fue en este tiempo, probablemente en el 1927, cuando se hizo la fotografía formal de Fidencio que es hoy profusamente distribuída. Ataviado con
un traje, camisa blanca y corbata, sus manos al frente, apoyadas en la
cabeza de un bastón, y el labio inferior caído en forma característica, Fi~
dencio aparece casi brusco por su entrecejo. De este tiempo en adelante,
Espinazo -así llamado por la apariencia de la sierra en frente de 1a cual
está situado-- ya no podría ser referido como "ese olvidado pedaw de
tierra nuevoleonesa".
No es cierto que el señor Von Wemich tuviera motivos suficientes para fomentar la carrera de F-idencio. Lo que es cierto es que sus esfuerzos por hacer
promoción hacia Fidencio fueron extraordinarios. Está bien establecido que
la hacienda tuvo ( por lo menos) una hipoteca y algunos informantes (tanto como los periodistas) creían que don Enrique y Von Wemich, los dos,
definían la situación como potencialmente lucrativa. Posteriormente, VOQ.
Wernich perdió la posesión de la hacienda.
Fue más o menos en este tiempo en que también Fidencio sufrió una decaída aparentemente considerable -aunque el origen de su padecimiento
no es enteramente claro-. Bañuelos Macías informa que Fidencio le dijo:
. . .presté mis servicios como peón de la hacienda de Espinazo, '.)I en
amplio perímetro encontré todo mi mundo . .. ¡Ya te podrás imaginar
lo que fué para mí que el dueño de Espinazo me "corriera" del trabajo
hace siete meses, solamente porque no pude desempeñar una faena
superior a mi.s fuerzas . . .! Me fuí por ahí, lleno de tristeza, pensando en
que me moriría de hambre, sin un amf!aro, sin un amigo, absolutamente solo en la vida. Precisamente el día en que me "corrieron" tuve
una alucinación: un señor alto, barbado, con un limbo luminoso en rededor de su venerable cabeza, se me apareció y me dijo: "Fidencio, ,
tú estás llamado a muy altos destinos. Y o pongo en tus ojos y en cuanto
sea tuyo un maravilloso poder curativo que servirá para aliviar a los que
sufren dolores físicos. Y o te un jo este poder divino solamente para hacer
bien a la Humanidad; solamente para que cures a los que sean dignos
de seguir viviendo, solamente para que cumplas con el sagrado precepto de 'consolar al que sufre', nunca para que medres con él ni mucho
menos para que beneficies a quienes beneficios no merezcan." Desaparecido el venerable anciano yo estoy seguro de que a partir de ese instante quedó en mis manos el poder curativo de q1ie he dado tantas y
fehacientes pruebas. 4

Stt

Se le mandó a Fidencio como unos quince o diecisiete mutilados por
una caída que había habido en una mina, La R eforma. Fidencio los
curó casi a todos y empezó la fama. (López de la Fuente).

Fidencio estuvo también atendiendo a Von Wémich para curarle una
fístula que padeció desde niño. El padre de Von Wernich que fue un doctor,
no lo pudo curar. (Variación: Von Wernich había sido herido en la Revolución y hubo testigos que vieron a Fídencio sacarle la bala que le ofend'r.a.)
Para mostrar su gratitud, don Teodoro le elijo a Fidencio:
T.e voy a regalar una propaganda en todo el mundo, que sepan lo
que tú eres.

534

~

Ibid.

535

�Es común que para tener validez el poder de curar, el llamado que viene
al elegido es en forma de una visión o sueño. Aparentemente esta fue, al fin,
la segunda vez que Fidencio había sido visitado por un ser sobrenatural, y
aunque él no lo identificaba en esta entrevista y se refiere a la figura sólo
como a un viejecito, Fidencio iba a tener encuentros con Jesucristo durante
su vida. Otra vez, en común con muchos líderes religiosos, sobresalientes,
su visión vino cuando estaba sin recursos, destituído, sin amigos o familia. Al
menos, como el mito avanza y siempre hay mucha más ficción, que en realidad sirve al lider carismático.
El pirul, árbol cerca del cual esta peculiar visita visionaria ocurrió, fue
considerado como una señal sagrada muy ligada a la creencia en Fidencio y
se le ha nombrado como "la catedral de Espinazo". "El Pirulito", la visita
y el sufrimiento de Fidencio han sido inmortalizados en muchas alabanzas5
compuestas para él. Así como el ciclo de historias que son repetidas siempre
que un devoto tiene la oportunidad de hablar de Fidencio. El árbol del pirul
es probablemente hoy la señal más venerada en Espinazo, aparte de la tumba
de Fidencio.
Hay una evidencia más de que Fidencio sufría, viene del famoso reportero
Femando Rarrúrez de Aguilar, mejor conocido por el seudónimo de Jacobo
Dalevuelta. Entrevistando al señor López de la Fuente casi en febrero de
1928, Dalevuelta le preguntó:
Dice la gente que ustedes le ( es decir, a Fidencio) golpeaban sin piedad;
que lo trataban como a un "arrimado", y que de allí viene su mansedumbre.
Don Enrique se desconcertó ante mi pregunta. Por algunos instantes
sólo produjo monosüabos. Después, reaccionando, dijo: "No es cierto.
Algunas veces lo castigábamo~; no lo golpeábamos".
l Y la historia del azote que hasta hace poco tiempo estuvo al pie
del pírul de la estación donde está la gente arrodillada?
"¡ Eso es m entira! ¿Cómo íbamos a pegarle al Niño con ese chicote?"
Porque cue1úan ahí las malas lengu(tS que Fidencio sufrió franciscanamente la crueldad de sus protectores.0

En cualquier caso, el sufrimiento es una parte integral de las leyendas relacionadas con Fidencio. Los cognoscenti dicen que si uno quiere entender
la labor del Niño, uno debe esperar y estar preparado para soportar también el sufrimiento. Los creyentes hoy repiten frecuentemente:

El camino del Niño es muy d-uro, muy duro. El Niño sufría y todos
los que quieren seguir su camino, tienen que sufrir.

Este aspecto de la vida de Fidencio se hizo notar en 1929 por la notable
antropóloga Anita Brenner:
Con mucha frecuencia se dice que el poder de Fidencio provenía
de su mismo Lugar del Dolor. El árbol bajo el cuµ/, lloraba y oraba,
donde le fue concedida la gracia de curar, ahora es como una reliquia
y un altar. V elas enterradas a su alrededor y suplicantes arrodillados
en sus raíces. Pero Fidencio no tuvo estas explicaciones. Él dijo: '"Aquellos que sufren tienen la Gracia de Dios. Por sufrimiento, la salud es
alcanzada y es necesario que así sea, porque aquellos que desean estar
bien, deben estar fortalecidos por penas y dolores". 7

De cualquier manera, aparece que por el 1926 ó 1927, Fidencio estaba
convencido de que había sido elegido por Dios, dándole el regalo divino
para curar a aquellos a quienes se debía dedicar.
Aunque el primer periódico con noticias acerca de la habilidad de Fidencio no aparece hasta cerca de enero de 1928, se refiere a él como "el famoso
realizador de milagros" (afamado, prodigioso, prestigiado) y claramente implica que sus aptitudes curativas ya le habían reportado prestigio. Una informante que aún vive en Espinazo, dice que ella había venido allí por vez
primera en junio o julio de 1927, acompañando a su padre, quien sufría de
una enfermedad en el esófago, y el Niño le alivió de esta enfermedad. El
siguiente artículo aparecido en El Porvenir también infiere que Fidencio era
ya bien conocido y estaba ejerciendo considerable influencia en el norte de
México:
"En esta época de fiebre por mnos prodigiosos, no podía quedarse
atrás esta región y a los niños 'Juanito' y 'Marcelito' de quienes se
ha hablado últimamente, viene a sumarse 'Niño Manue/ito' surgido en
esta ciudad hace pocos días, que ha empezado a curar a sus enfermos
emulando al afamado 'Niño Fidencio' de Espinazo". 8

Para fines de 1927, entonces, es claro que a los veintinueve años de edad
de José Fidencio Síntora Constantino, sus milagros y curaciones se han ve1

• Estas fueron compuestas durante su vida y otras nuevas se han venido adicionando al repertorio.
• El Universal, México, D. F., 20 de febrero de 19280 p. l.

536

BRENNER, ANITA,

Idols Behind Allars, New York; Payson and Clarke, Ltd., 1929,

pp. 20-21.
8

Entre líneas: San Pedro, Coah., 23 de enero de 1928. El Porvenir, Monterrey, N. L.,

25 de enero de 1928, p. 7.

537

�•

nido publicando ampliamente y su "don' válido por la visita divina. Él
ha desarrollado sus famosas técnicas de curación. Sin embargo, probó ser
un gran botánico, y sin ningún e~tudio, él conocía las propiedades efectivas
de muchas plantas y hierbas y parece ser que usó las mismas "medicinas"
para una gran diversidad de enfermedades. Evidentemente él consideró que
sus hierbas hervidas en agua (gobernadora es la que se menciona con más
frecuencia) surtían efecto para casi todo, pero especialmente para enfermedades internas; hizo una pomada a base de jabón, manteca y substancias de
plantas, para ser usada en heridas y problemas de la piel, así como para
otros casos; erigió un gran columpio en el cual mecía a los dementes, los
paralíticos y los mudos a fuerza de violentas sacudidas. Sus "curaciones generale • consistían en tirar desde lo alto -de una plataforma situada sobre la parte superior del sostén del columpio-- !ruta (manzanas, plátanos,
naranjas, tomates), tortillas y huevos a la masa de gente agrupada para la
curación. Cualquiera que fuese alcanzado por los desperdicios que él arrojaba se consideraba estar curado. Parece ser claro que aún cuando Fidencio
probablemente tuvo algún conocimiento empírico de curaciones, pronto tuvo mucha más confianza en su "regalo", y el poder de Dios trabajando a
través de él, que en su conocimiento. Conoció I poder de la fe y era freuente que preguntara a un paciente: ¿ tú crees que yo te pueda curar? y
a una 1·espuesta afirmativa, él replicaba: ' entonces tú te curarás". Sus cliagnósticos eran rápidos e intuitivos, con mucha confianza en sí mismo. El
paciente influido por ella y por su esperaD7.a, hacía esfuerzos de los que no se
hubiera creído capaz.
La influencia de Teodoro y Von Wernich. no se puede considerar mínima.
Es bien sabido que el alemán fue un espiritista muy instnúdo y que más
o menos desde 1900 tuvo mucha inclinación a las prácticas espíritas. Había estudiado las obras de Allan Kardec y Joaquín Trincado. El señor López
de la Fuente también asegura que don Teodoro fue un conocido de Francisco I. Madero y que juntos escribieron un libro sobre espiritismo. 9
Una informante afirma que Von Wemich venía muy seguido -casi diariamente-- a conversar con Fidencio. Aun cuando todos concuerdan en que
• Actualmente no tengo independientemente de esta versión, una evidencia para
sostenerla. Sin embargo, Madero estuvo muy influido por el pensamiento de Kardec. Después de su regreso de Francia, en 1890, Madero organiz6 grupos para
el estudio del espiritismo en CoahuiJa (esper.ialmente en San Pedro de las Colonias
y sus alrededores) habiendo sido él un representante en 1906 ante el Congreso de
Espiritistas en México, D. F. En 1925, Fidencio fue a San Pedro a visitar la tumba
de su hermano Buenaventura. Francisco l. Madero, "M.is Memorias", en An~es
del Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnografía, Ciudad de México, 1922.
Citado en STANLEY R. Ross, Francisco l. Madero: Aportle o/ Mexican Democracy,
ew York; Columbia Univcrsity Press, 1955, p. 19.

538

Fidencio no fue, estrictamente hablando, un espiritista, él tuvo considerable
contacto durante toda la última mitad de su vida con gente interesada y
bien informada a este respecto. Un hombre que conoció personalmente a
Fidencio elijo que él advirtió que El Niño era sumamente sugestionable y
que on Wemich fue un instrumento para convencerle de que él tenía un
poder extraordinario para curar. Otra persona que estuvo muy cerca de
Fidencio por años (de 1926 en adelante) advirtió que Fidencio tuvo la rara suerte para "ver' a Jesús Nazareno, y que:

"Una noche, como a la una o más tarde, cuando la mayoría de las
gentes se habían ido a dormir, Fidencio estuvo hablando con ms más
cercanos colaboradores, sus ayudantes. Él cabeceaba como si estuvíera
durmiendo, y cuando volvió en sí, dijo: ';esle lugar está bendecido,
especialmente, todos nosotros estamos bendecidos!' Nosotros conformes:
'Sí, Niñito, pero por qué dice usted eso, ahora'. 'Porque Jesús acaba
de pasar desde la puerta de la cQCÍna hasta esa ventana', respondió el
Niño Fidencio".
Una cerca de rejas marca ahora 1a ventana arnba mencionada en el amplio corredor que íue la clínica formal de Fidencio. L.a familia López de la
Fuente indica que Fidencio con frecuencia ahí se comunicaba con Jesús. Se
reporta que Fidencio decía que él no dormía mucho porque "se estaba comunicando con los espíritus", y directamente con Dios, durante las noches,
a fin de recibir el poder de curar y para que el que ya tenía, se renovara.
Mas después, Fidencio evidentemente estaba convencido de que su espíritu
podía dejar u físico y viajar a, otros espacios:

"Muy seguido Fidencio /1arecía dormitar ( cuatido estaba con un paciente o cuando estaba hablando con sus ayudantes, por las horas de
la madrugada), sus ojos cerrarlos, su cab.eza caída, entonces se despertó con un sobresalto, con un temblor, viendo a su alrededor como
para orientarse y dijo: 'Benditos H ermanos, perdónenme, tuve que salir para ayudar a fulano de tal'. Él diría que su espíritu andaba viajando y que, por ejemplo, tuuo que ir en auxilio de un marinero que
le había llamado para que le ayudase. Fidencio añadiría qtle el marinero 1:cndría a pagar su promesa. Y, seguramente, en tm mes o
algo así exactamente como Fidencio lo predijo, el marinero aparecw
en su traje típico~ a pagar su promesa al Niño'!.
Luego_ me referiré a las diversas influencias históricas que se apreciarán,
convergentes en un punto del tiempo, personificando en un ser como Fidencio. El espiritismo del siglo XIX es solamente uno de éstas .

539

,

,

�EJ Niño carismático estuvo haciendo sentir su influencia en todo Méxiet&gt; y
desde luego, Espinazo fue cambiando dramáticamente. Como la Dra. Brenner Jo indica:
" .. .un mesías, encarnación de los Dioses, otra vez ha aparecido. Cuando por el tiempo en que Obregón principió su última campaiia, vino
de ahí, de las montañas del norte, un indio quien toma sobre él otra
carga nacional... Una ciudad ha venido levantándose en el desierto,
al rededor de él en la hacienda de un alemán . .." 1 0

Por el 24 de enero de 19281 los milagros de Fidencio fueron ocupando los
encabezados de muchos de los más importantes periódicos en México. El
Sol llamó a Fidencio el Hipócrates rústico, y continúa que " tocado por la
mano de Dios, sigue haciendo estupendas curaciones y mitigando los dolore
de los enfermos" ..n
Un representante de El Sol estuvo entonces enviando diariamente historias
de la vida en esta "Meca fyiexicana'', reportando no solamente sus observaciones actuales sino también rumores de los éxitos de Fidencio. Ya antes los
reporteros imaginativos estuvieron refiriéndose a Fidencio como el vidente,
el taumaturgo, el Elegido por el Hacedor.
El 30 de enero de 1928, El Sol corrió Ja consabida 'única entrevista con
el taumaturgo"., incluyendo la ahora famosa fotografía encargada por Von
Wernich. Macías Bañuelos de El Sol asegura haber sido éste "el único retrato del célebre curador, publicado hasta la fecha". El lo. de febrero, se
estimó que 7,000 gentes estaban en Espinazo esperando recibir atención de
Fidencio y más enfermos estaban llegando diariamente. Su reputación se
fue elevando por los rumores de que altos funcionarios de todas partes de la
República estaban esperando consultarlo. Se dijo también, que el Rey Alfonso XIII de España estaba planeando un viaje para conferenciar con este
mesías de la actualidad. Estos rumores no pudieron ser ni confirmados ni
denegados, ya que estos dignatarios vendrían viajando de incógnito. Pero los
visitantes famosos de Fidencio no iban a permanecer en la región del rumor
y la fantasía
El 8 de febrero de 1928, ocurrió el evento más importante en la famosa
carre¡a de Fidencio. El Presidente de la República, Gral. Plutarco Elias
Calles, visitó Espinazo.12 El Gobierno, así como también el público en ge1
• ANlTA BRE NER,
"Mexican Messiahs", The Nation, vol. 127, p. 267 ( 19 de
septiembre de 1928) .
ª El Sol, 25 de enero de 1928, p. 6.
11 La Prensa, San Antonio, Te,c., 18 de febrero de 1928
p. 3. Este periódico en
la lengua castellana, tomó la ocasión para criticar al Presidente de México, diciendo

540

neral, se intranquilizaron por el número de gente enferma que se congregaba en Espinazo desde todas partes de México. Los encabezados de los
periédicos anunciaron: "el charlatanismo es alannante en Coahuila" 13 y
habfa mucho temor por la viruela y otras epidemias en el norte del País,
inducidas por la situación. El Porvenir u reportó que "los enfermos están
regresando decepcionados de los dones curativos del Niño de Espinazo", y
que la inquietud crecfa por la rapidez con que va aumentando la proporción
de muertes en la población. El Porvenir y El Sol publican que Fidencio pidió una audiencia con el Presidente:
"Constantino, el lunes de esta semana, telegrafi6 al señor Presidente,
rogándole que si sus ocupaciones se lo permitían, pasara a Espinazo en
viaje de visita". 16
y

"Estuvo en Espinazo el Sr. Gral. Calles. El famoso 'Niño Fide11cio'
aprovechó su presencia para solicitar 'garantías'." 16 (Es decir, para que

no se le fuera a aprehender por sus prácticas curativas).
Un oficial del municipio de Mina, quien formó parte de la comtSion de
recepción a Calles, informa que después de que Fidencio y Calles conferenciaron por un rato en el famoso "tren olivo presidencial", Calles fue con
Fidencio a la escuela, la cual servía como su cünica. Evidentemente, los dos
estuvieron a solas por algún tiempo, y el Presidente, cuando volvió a salir,
no estaba vestido con sus propias ropas, sino que portaba una de las largas
y amplias túnicas de las que el mismo Fidencio prefería usar.
Un testigo ocular 17 nos dijo que Calles y sus acompañantes: Gral. Juan
Andrew Almazán, el Gobernador Aarón Sáenz y "ob·os militares", tomaron
el brebaje medicinal que Fidencio les brindó. (Aunque el oficial antes mencionado cree que aquellos acompañantes de Calles en esta visita no dieron
ningún crédito a Fidencio con sus cu.raciones, y bebieron sus preparaciones
que "El Presidente Calles, de cuya pobrísima cultura ya nadie podrá dudar después
de su viaje a Coahuila. . . ha elevado basta lo indecible el prestigio de este rudo
curandero. Muy grande debe ser el poder misterioso que ese ser sobrenatural tiene
para curar toda clase de enfermedades, cuando el mismo Presidente de la República
ha ido a ponerse en sus manos".
1&gt;
,. El Porvenir, 16 de enero de J928, p. 7.
0
'"' El Porvenir, 9 de febrero de 1928, Sección TI, p. l.
" El Sol, 9 de febrero de 1928, p. l.
J ,. El Porvenir, 10 de febrero de 1928, p. 5.
" El Sol, 10 de febrero de 1928, p. 6: "Yo lo divisé por una ventana".

541

�como por broma, es de interés notar que subsecuentemente, una hija y una
hermana de Calles vinieron para ser tratadas, al igual que una hermana
del Gral. Obreg6n, y otras prominentes personas).
Por supuesto, la visita de Calles dio aún más prestigio a Fidencio, proveyéndolo con mucha publicidad. De la estimación de 7,000 personas en Espinazo en febrero, el número de peregrinos que venían a la Meca del Dolor
ascendió en marzo a un máximo estimado en 30,000. La gente vino por diversas razones. Algunos vinieron para ser curados, acompañados por uno
o más miembros de la familia; un observador estimó que alrededor de 10,000
eran enfermos y la mayoría de los otros 20,000 eran acompañantes de ellos. De
seguro unas pocas gentes llegaron solamente por curiosidad, meramente para observar. Pero cuando una villa crece casi de la noche a la mañana de
100 o algo así de habitantes a 30,000 o más, inevitablemente, muchos problemas acompañan tal crecimiento. Todavía para el fin de enero de 1928,
había un verdadero río de gente fluyendo en Espinazo. Algunos ya tenían
ahí hasta quince días 1 8 sin que les fuera posible consultar personalmente con
él, pero sí habían sido tratados en una "curación general", sesiones por las
cuate ya era famoso Fidencio. Luego la gente hubo de esperar semanas para recibir atención personal. La paciencia de Fidencio era asombrosa; permanecía curando por espacios de 40 a 60 ó 70 horas sin tregua, en su intento
de hacer frente como un principio individual con su siempre creciente clientela.
Él suplicaba a través de artículos periodísticos que ya no vinieran más
gentes a Espinazo. Tal fue el éxodo desde otras áreas de la República que
un corresponsal apunta:
"En las principales poblaciones del nOTte se han clausurado últimamente uarias droguerías y bóticas, pues sus dueños, han estimado muerto el negocio de hace tres m eses a la fecha. Algun0s médicos también
han experimentado la falta de enfermos".19

Fidencio, el indiuiduo.

¿ Quién era Fidencio en sí mismo, cuya meteórica carrera dio lugar a este
éxodo? Cuando se pregunta a los miembros de su familia adoptiva y a tantos que le conocieron en persona, uno oye más de Fidencio el de leyenda
que Fidencio el individuo. ¡Ellos han hablado tanto de él! Hay muchas
fotografías interesantes y cientos de éstas son favoritas entre la gente y ven.,. El Sol, 1o. de febrero de 1928, p. 6.
•• El Porvenir, 15 de febrero de 192'8, p. 7.

542

elidas por millares en Espinazo durante las fiestas anuales celebradas en honor de Fidencio. A las fiestas de octubre (son para conmemorar sus aniversarios de nacimiento y muerte, el 17 y 19, respectivamente) aún acuden cerca de 5,000 gentes durante el período de cuatro días, y hacen que Espinazo
aparezca como lo fue en 1928. (He sido informada que este número fue
ligeramente aumentado en octubre de 1966, probablemente como resultado
de una serie de artículos sobre la vida de nuestro sujeto, aparecidos en el
magazine semanal Alarma, de México, D. F., durante los meses de junio
y julio del año que se menciona). Unos cuantos menos vienen el 19 de
marzo para celebrar el día de San José, patrón de Fidencio, y un día de
gran celebración durante la vida de él.2°
Todo parece indicar que Fidencio era de una naturaleza pasiva y dependiente. Ya he mencionado que un informante describe como que él era altamente sugestionable. Siempre se le presenta como "rústico, sencillo e inocente' . Por Jo que parece no haber duda sobre su bondad y sinceridad,
aún entre aquellos que son completamente incréduJos acerca de su habilidad
para curar. Siempre se hace mención del hecho de que él nunca hizo distinciones de clases sociales y las_ historias repiten Ja forma en que humillaba
a las personas ricas a quienes consideraba que tenían un orgullo mal fundado en sus posesiones materiales. Él es supuestamente, el autor de la expresión emblasonada sobre la puerta de la que fue su clínica:
"No son pobres los pobres; no son ricos los ricos; sólo son pobres los
que sufren un dolor''.

Tres observadores, por separado ( todos con instrucción profesional en medicina o leyes) aplicaron la palabra "retrasado" al describir a Fidencio. La
mayoría concuerda en que no era un locuaz. El Lic. Guajardo es de la
opinión de que Fidencio casi siempre tenía una expresión de abstraído porque estaba seguro de su don divino. Era infatigable en su devoción de curar, haciendo esfuerzos sobrehumanos en su empeño de cumplir con la que
creyó su misión. Cuando se sentía muy cansado o disgustado, Fidencio lloraba. Muchas veces dijo que él había sido ordenado por Dios para curar,
y que no podría hacer nada más. Pero que deseaba morir y no moría.
El poder de Fidencio para adivinar es muy discutido y es asegurado en
muchos casos. Un caso muy conocido establece que un empleado de gobierno
venía trayendo un frasco de veneno para Fidencio. Cuando ya se aproxi'" Fue el fracaso de Fidencio el no aparecer para la "curación general" a la que
se había hecho una amplia publicidad y que debi6 de celebrarse el 19 de marzo de
1928, eso contribuyó a una pérdida inicial de confianza en su poder. Esta desaparición se ha inmortalizado en una alabanza muy popular.

543

�maba, Fidencio dijo a la gente : "hagan lugar para que pase el señor Fiscal,
él trae un frasco de veneno para mí". Fídencio le pidió el frasco, tomó de
él y nada pasó. El empleado quedó sorprendido de que Fidencio supiese quién
era él, y advinara la misión por la que había venido. Le pidió perdón a Fidencio y éste le dijo: "Estás perdonado".
Una descripción de Jacobo Dalevuelta es- notable por sus detalles y objetividad:
"Su aspecto es el de un sencillo muchacho, el de un pastor de chivas,
de aquellos que no conocen ni el bien ni el mal; que han vivido bajo
el sol y bajo la lluvia. Cuando le vi por la primera vez, estaba intensamente pálido y tenía sus ojos hundidos. A cada instante dejaba caer
el lado izquierdo del labio inferior . .. tiene un aspecto de hombre bueno.
Su mirada es de infinita bondad y de dulzura. Vive como los niños,
habla como los niños''. Y agrega que: "él es un muchacho de pocas palabras, musculoso, amarillo de color, con una vista sencilla". 21

Sin embargo, muchas son las explicaciones que circulan acerca de por
qué se le llamó siempre El Niño. Está allí, otra vez, la concordancia general
de que en todas sus actitudes, conversaciones, juegos y bromas, Fidencio
era como un niño. Él mismo dijo que nunca había "conocido" una mujer,
y que su misión era auxiliar a toda la humanidad; añadía que perdeóa
su poder si no permanecía puro, o si cobraba por sus curaciones.
Claramente fue muy aficionado a la actuación y era algo así como un
'
.
músico autodidacta.
Preparaba funciones para presentarlas en el escenano
que aún existe en el salón que era su clínica. Todas las noches durante
la Cuaresma, con un grupo de sus asistentes, presentaba la Pasión de Jesucristo, asumiendo el papel princpial. Para estas presentaciones, se elaboraban disfraces y los participantes usaban pelucas hechas a mano con cabello
de personas, estos atavíos aún se conservan y están bajo el cuidado de la
familia López de la Fuente. Ellos tienen también algunas de sus largas y
amplias túnicas hechas de terciopelo y seda de calidad muy fina, decoradas
con lentejuela. 22
" El Universal, 19 de febrero de 1928, p. l.
" Varios miembros de la familia adoptiva han dicho que, aún cuando Fidencio
~vo órganos sexuales masculinos, éstos no fueron muy desarrollados. Si este es realmente el caso he ahí un elemento primordial orgánico para su falta de madurez
en su persona1idad, así como otras manifestaciones de comportamiento extraordinario.
Muchas de las fisonomías de su desarrollo físico y social se adaptan a la llamada
sindromia de Klinefelter, descrita en un artículo por ]AMBS N. KvALI!. Y JACOB R.
FrsHMAN, "The Psychosocial Aspects of Klinefelter's Syndrome", Journal of the

544

Su pueril sentido del humor se conoce por las siguientes anécdotas:
'Ocasionalmente Fidencio apenas tomaba un par de tijeras y le cortaba el cabello al primero con que se encontrara y con completo descuido. Algunas veces las mujeres estaban muy apenadas por la forma
en que se les miraba el cabello, que mejor usaban turbatites hasta que
les volviera a crecer'' .

Por lo visto a él le divertía mucho que se le tomaran fotografías y hay
literalmente, cientos de fotografías asequibles, de las cuales en muchas se
puede inferir acerca de su vida durante la famosa década. A Casasola, el
fotógrafo acompañante de Dalevuelta, le fue permitido tomar fotografías de
Fidencio, quien después le advertla: " ...si no me das una; una por una serán borradas '.23
El señor Carrillo cuya negociación de fotografías aún existe en Saltillo,
y cuya madre fue y es muy devota de Fidencio, tomó muchas fotografías
durante esta época, incluyendo algunas dw-ante el proceso de embalsamamiento después de la muerte de Fidencio. Él aclara que la mayoría de las
poses fueron ideas de Fidencio. En algunas Fidencio está posando como
Jesús: cargando con la cruz, usando su peluca de cabello largo, simulando
la crucifixión. Fidencio evidentemente se creía él mismo muy semejante
a Jesús, y muchos de sus seguidores le veían como completamente idéntico.
Varias de las alabanzas se refieren a él como el Niño de José y María.
Predijo que m01iría cuando completara la edad a la cual Jesús murió, pero
él vivió por varios años más.
Su identificación con Jesús quería ser profunda. Hasta la fecha, la mayoría
de las gentes en Espinazo y aquellos que asisten a las dos fiestas anuales insisten en que, de no haber sido por la intervención de don Enrique, quien
ordenó se embalsamara el cuerpo de Fidencio, éste habría resucitado después de ti-es días. Dos personas que alegan haberse e.scondido para poder
ser testigos oculares de la "autopsia' declaran que sangre tibia y roja fluía
del cuerpo de Fidencio cuando se le hundió el cuchillo para principiar a embalsamarlo.
Otro aspecto de su personalidad es de interés: el grado de identificación
femenina observado en la vida de Fidencio es notable. Algunos insisten que
ésta fue más parecida a la de un niño, que femenina, pero permítasenos
examinar los hechos: siempre le gustó hacer trabajos propios de las mujeres,
American Medica{ Association, 193 : 97-102, 16 de agosto de 1965. Hasta dond e yo pueda
determinar, de cualquier modo, nunca hubo oficialmente un examen físico de Fidencio, antes o después de su muerte, y uno, sólo puede especular sobre este punto.
" El Universal, México, D. F ., 16 de febrero de 1928, p. l.

545
e H-35

�como hemos visto, y lo hacía extraordinariamente bien. López de la Fuente
dice que Fidencio no sólo fue un buen cocinero, sino que cuidaba de la
limpieza y arreglo de la casa, la cual dejaba flamante. Ulises, el hijo de
don Enrique, dice que cuando su propia madre murió poco tiempo después
de su nacimiento en 1922, don Enrique le puso bajo el cuidado de Fidencio.
Ulises continúa: que el término familiar que él siempre usó para Fidencio
ft\e "mamá". Otra irúormante confirma esto, independientemente, y dice
que la respuesta de fjdencio fue siempre: " sí, mi hijo".
Un relato posterior asienta que en 1937, hubo dos jóvenes de aproximadamente 16 y 17 años, a quienes Fidencio recogió y que ellos siempre se
refirieron a él como "mamá". 24
Todos lo aceptaban como una partera excelente, un papel de Jo menos
usual para un hombre. Una de las más famosas fotografías de Fidencio
es en la que él asume la pose del S¾orado Corazón de Jesús, vistiendo una
túnica y enmarcado por los rayos de luz usualmente asociados con la Virgen de Guadalupe. El título de esta fotografía que circula comerciahnente,
es "El Niño Guadalupano". . . Cuando Fidencio necesitaba ausentarse de las
masas de gente que esperaban ser atendidas por él, tenía que disfrazarse,
pero siempre usaba vestidos de mujer para su escape. Varias gentes q~e le
conocieron dicen que tuvo una propensión a vestirse con atuendos fememnos.
J. de M. Bañuelos Macías nos dice:
"es de estatura más que mediana, posee un timbre de voz atiplado ·
y punto m enos que femenino; a primera vista parecen amanerados sus
ademanes y sus posturas, pero siguiéndolo de cerca como lo he seguido
yo, se llega al convencimiento de que es un hombre sencillo, humilde. .." 2s

El artículo de Hoy publicado en 1937 también habla de una conversación con Fidencio, indicando que tenía "voz atiplada", no obstante sus años.
Otro informante, que no consideró que los gestos o acciones de Fidencio fuesen afeminados, asegura que su cabello siempre estaba bien arreglado y perfumado, y en varias ocasiones usaba una flor sobre una oreja. Que los "peinados" y flores eran resultado de las atenciones que le brindaban algunas
de sus admiradoras, pero desde luego, él lo permitía. La mujer que ocasionalmente actuó como su peluquera por casi un año, recuerda que muchas veces él puso un peine en peróxido de hidrógeno y agua, y luego arreglaba su pelo con esta solución. El color de su cabello fue cambiando, apa" Hoy, 1937, México, D. F., p. 60.
:11 El Sol, 30 de enero de 1928, p. 6.

546

reciendo más claro. La gente diría, "mira, como un santo", y él estaría conforme pero esto sólo era una broma para la "gente tonta''.
En 1928, estaba muy delgado, pero cerca del 1930 ya había ganado un
considerable peso; 26 y para su muerte en 1938, pesaba 93 kilogramos.
Aunque su certificado de defunción dice exactamente que murió de "fiebre" es claro de muchos cuentos que para 1935, Ja gran cantidad de horas
de trabajo, comidas y sueño irregulares, le estaban causando un gran perjuicio. El Dr. Chapa (de quien más adelante haré referencia) retornó a
Espinazo en 1936 y dice que había un cambio muy marcado en la apariencia
de Fidencio:
"En este tiempo me identifiqué como un doctor, y le advertí que
consultara, para él mismo, con un doctor. Su apariencia era completamente la de una persona gravemente en/erma. Aún cuando no tuve
la oportunidad para examinarle, me pareció que sufría una profunda
anemia. Fidencio respondió que él comía y dormía bien, y que se sentía
perfectamente".

Es la creencia de muchos, que Fidencio comía con dificultad, y prefería
líquidos a comida sólida, que porque la figura de un crucifijo estaba incrustada en su paladar. La gente q1,1e supo de esto, le pedía a Fidencio presionara un pedacito de cera contra su _pal~, a fin de tener como una
reliquia esta marca de suilivina elección.
Esta característica física tiene un significado muy raro, como podremos
ver. También se me dijo que algunas veces uno podría distinguir un cáliz
en uno de sus oios I. en el O!;rQ ~ - custodia. Pero ¿qué hay sobre la
"Meca Mexicana" creada por este extraño hombre?
Espi,nazo, 1928.

Chozas mal construídas de sábanas, madera y cartón de cajas, se levantaban para alojar a los enfermos. Muchos traían consigo sus propias tiendas de lona, y muchos otros estuvieron viviendo en los quicios de las puertas.
Un grupo de hombres de recursos formaron la "Compañía Constantino de
Esp.inazo" , comisionada para levantar cien habitaciones en un mes y acordando que éstas serían rociadas dos veces diarias con creosota. 27 Eso fue
un optimismo considerable en lo referente a negocios; algunos creyeron que
finalmente s-e convertiría en una ciudad de real importancia en el norte.
,. Esto es también en relación con el progreso de la sindromia de Klincfelter.
" El Sol, 4 de febrero de 1928, p. 6.

547

�El Reportero continúa que: la gente comía tan bien como en los mejores restaurantes de Monterrey, pero lamentaba no haber podido conseguir
una Carta Blanca o Bohemia para mitigar su sed. (Fidencio no permitfa
cantinas).
Más tarde se reportó que para los miles de gentes, no se disponía más
que de diez regaderas (las cuales eran rentadas al público por el precio de
tres pesos e1 baño) .211
Se abrieron calles con nombres, la más amplia y principal de estas arterias fue nombrada Fidencio S. Constantino; otras fueron ]]amadas: Oaxaca,
Monterrey, etc. "La gente bautizó según su apariencia, los barrios que se
fueron formando en la Ciudad del Dolor. Había Barrio de Peralvillo, Barrio de Balbuena, y también hubo Colonia Roma". 29 Una película fue hecha por Pathe, con tomas en Espinazo, y fue titulada "El Campo del Dolor".
Anunciada como ,tla sensacional película de gran actualidad", con fotografías "que describían la vida y curaciones de este prodigioso taumaturgo",
la película ocasionalmente -y algo incongruente- fue exhibida en unión
de "La Reina de la Moda" y "La Flama Mágica", cuyas estrellas eran aquellos favoritos de Una Noche de Amor, Ronald Colman y Vilma Banky.
Según el espectador, Espinazo producía las más diversas impresiones.
Algunos se referían a él como la Meca de la Salud, al mismo tiempo,
otros estaban describiendo la situación como verdaderamente "dantesca", el
ambiente viciado, "en ese montón de miserables barracas".
En general, El Porvenir concede menos espacio a los eventos en Espinazo
y tiende más a hacer crítica de la situación, que El Sol. Don Teodoro Von
Wernich demandó en El Universal la ruda actitud de El Porvenir al atacar
a Fidencio; y agradecía a El Sol fuese capaz de "rectificar" estas incorrectas
informaciones.
Muy pocos crímenes ocurrieron en Espinazo durante el reinado de Fidencio, en parte por la devoción a él y en parte por temor a su clarividencia.
Como un informante observó, "Fidencio fue el sacerdote, el policía, el padre y todas las cosas para la gente allí. Todo lo que tú tienes con una familia, él lo representaba; ellos no necesitaron de un policía, porque todos
le obedecían". Dalevuelta confirma esta opinión:
"No hay crímenes en Espinazo porque todos los habitantes atribuyen
al Niño Fidencio poder sobrenatural, y creen que él sabría de cualquier ofensa y no sólo rehusaría wrarles, sino también exponerlos públicamente".30
"' La Prensa, San Antonio, Tex., 6 de abril de 1928, p. l.
'" El Universal, 16 de febrero de 1928.
., F,t Universal, 9 de mar7,0 de 1928, p. 6.

548

La presencia de Fidencio promovió la actividad comercial en todo el norte
de México y no podrá ser negada. Un observador agriamente afirmó: "Se
calcula que el número de gente enferma residiendo en dicha Villa es solamente el diez por ciento del número de mercaderes que han establecido
sus negocios. Hay 82 vendedores de carne al por menor, el doble de ésos
en tiendas de abarrotes al menudeo y numerosos almacenes donde diariamente reciben furgones cargados con los artículos antes mencionados". 31
Como la fama del taumaturgo estaba creciendo cada día, el Gobierno
no intervino en forma negativa, dado que el movimiento de gente de todas partes de la República así como también de los Estados Unidos, no sólo
estimulaba los negocios de la región, sino que traía grandes ganancias al
Gobierno por el tráfico ferroviario. Alü mismo en Espinazo, había 20 empleados ferrocarrileros, los cuales no eran suficientes para atender al público, y además de los tres trenes diarios, hubo docenas de pullmans y carros especiales llenos con los enfermos, los creyentes y los curiosos, estacionados frente a la estación. 32
La columna satírica de El Sol, "Caleidoscopio", astutamente sugirió que:
"Lo ferrocarriles habían hecho su agosto, y estaban pensando en buscar unos
cuatro niños más para distribuirlos alrededor del País y así resolver la bancarrota de las líneas".33
La Década del 1920 fue un período de ansiedad acerca de la salud en
t-0do México. Hubo especial temor por las epidemias de viruela y el sarampión. Comprensivamente, la Federación y el Estado estuvieron interesados
sobre la movilización de tanta gente en todo el País como un resultado de
la fama de Fideocio. La concentración de los enfermos en Espinazo avivaba estas ansiedades generales; y el 3 de febrero, Fidencio declaró al reportero de El Sol:
"Puede estar usted seguro que este temor es absolutamente infundado, porque nada va a suceder. Ya estas gentes enfermas han permanecido juntas aquí. por largo tiempo, y ya lo ha visto, nada ha sucedido".34

El so~tení~ que sus curas generales servirían para librarse de cualquiera de
esas epidermas. o obstante la ansiedad persi tió y los periódicos comenzaron a dar a conocer el número de muertes registradas en Espinazo. Aunque
n
"'
..
"

La Prensa, 6 de abril de 1928, p. 1.
Hoy, 16 de octubre de 1937, p. 25.
El Sol, 21 de mayo de 1928, p. t.
El Sol, 3 de febrero de 1928, p. 6.

54·9

�hubo exageración uno podrá ver por las siguientes estadísticas que había
causa para alarmar:
Año:

No. de muertes ..
reportadas en
Espinazo:

Año :

o. de muertes ""
reportadas en
Espinazo:

1923
1924
1925
1926

o

1933

120

4

1934

5

1935

71
73

o

1936

1927
1928

34
534
116
115
106

1937
1938
1939
1940
1941

124

1942

1929
1930

1931
1932

Enero
Febrero
Marzo
Abril
Mayo
Junio

No. de ..
Muertos :

35
50
101
112
73

53

Mes:

Julio
Agosto
Septiembre
O ctubre
Noviembre
Diciembre

87
88
43
9

12

15
15

No. de"
Muertos:

16
26

22
19
15

Causa de
Muerte:

o conocida ·
Fiebre
Sarampión
Pulmonía
Estómago
Parálisis
Hígado, bilis, vejiga
Hidropesía
Reumatismo
Paludismo
Epilepsia, alforecía
Bronquitis

No. de•
Muertos:

96

53
50
46

30
14
18
9
8

8

7
7

Causa de
Muerte:

Tuberculosis
Asma
Disentería, diarrea
Corazón
Tumores
Deposiciones
Ataque cerebral
Lepra, lazarino
Infección de la vía
urinaria
Infección de la garganta
Miscelánea36

13

(Total en 1928= 534)
Una cuidadosa lectura de las estadísticas vitales de Espinazo revela una
elocuente y trágica historia: pues al levantar el acta de defunción, a menudo
el Juez hubo de apuntar:
• Registro Civil, Defunciones, Espinazo, 1923-1942, Archivo General del Estado
de Nuevo León, Sección Histórica.

550

Desde luego, muchas de estas muertes fueron resultado del hecho de que
la gente que venía a Espinazo era porque ya estaba muy enferma y desbauciada aún por los más eminentes médicos.
Para poder apreciar~ con más realidad, el pavor a las epidemias debemos
examinar las causas de los fallecimientos -especialmente durante 1928según dan fe los jueces civiles. Debe enfatizarse que sólo unos pocos de estos
fallecimientos fueron certificados por médicos con licencia para ejercer; y
varias de las frecuentes categorías a que se recurrió -como hidropesía y fiebre-- en realidad se refieren a los síntomas más que a la causa de la fatal
enfermedad. Aún cuando, los records de mortalidad en Espinazo durante el
año de 1928 fueron estudiados en detalles, esbozados como están, se recopiló
la siguiente tabla:

El ascenso y el declinar de la carrera de Fidencio están trazados en estos
cuadros.
Un análisis más profundo de los meses de 1928, el año de su apogeo, indica la correlación entre febrero que fue cuando la visita del Gral. Calles y
la tremenda afluencia de enfermos y el resultado de un aumento en la mortalidad.
Mes :

"un individuo; de nombre de,sconocido, sin deudos en este lugar, se ignoran su lugar de origen ó residencia y demás detalles concernientes".

No. de "
Muertos:

25

23
23
19
14
12

9
6
6

5
44

534
Por el estudio de esta tabla, se pueden percibir las siguientes generalizaciones concernientes a las muertes registradas en Espinazo durante 1928 ;
40% fueron por ,enfermedades infecciosas; 30% se debieron a enfermedades
degeneradas; 10% resultó de causas misceláneas; y el 20% restante no quedó
establecida la causa en los records oficiales y es presumible que no se conoció.
• Gangrena, neuralgia, espanto, cólico, resfrío, quebrado de espina
"hemorragia, anemia, úlcera, parto, fístula, etc., etc.

agotamiento,

551

�El Pqrvenir insinuó obscuramente, que el gran número de no conocidos:
"pudiera clasificarse como envenenados por efectos de la llamada 'medicina' y otras impurezas''.1tt

Sin embargo, no hay necesidad de estar acorde con esta conclusión para
que claramente se considere que realmente allí hubo una base de interés público sobre las condiciones higiénicas y sanitarias en Espinazo, y que no obstante, las ''curaciones generales" de Fidencio, las enfermedades contagiosas
iban en aumento. Esto es aún más claro cuando nos enteramos que de los
534 fallecimientos en 1928, 141 fueron niños de aproximadamente cuatro
años de edad. Estos inocentes indudablemente fueron acompañando a sus familias - pero no precisairnmte en calidad de pacientes-- habiendo contraído
allí la enfermedad de. la cual murieron. (Más de las dos terceras partes (102 )
de los 141 niños, murieron de "fiebre", sarampión, neumonía, bronquitis, o
"estómago', todo esto pudo haber resultado del viaje y residencia en Espinazo).
S:in embargo, a la fecha, Ja ausencia de epidemias durante esta época es
citada como evidencia del poder milagroso de Fidencio.
Fidencio no tomó a la ligera estas muertes, y frecuentemente parte de su
tiempo lo dedicaba para condolerse de ellos. Hay demasiadas fotografías de
cuerpos o tumbas Tecién cubiertas, rodeadas por dolientes y Fidencio al centro_
El Gobierno del Estado {de Nuevo León), suficientemente preocupado de
tal situación, envió a un grupo de médicos titulados para que llegaran de
incógnito a Espinazo y examinaran su estado. Uno de ellos, el Dr. Telésforo
Chapa, radicado en Monterrey, recuerda vívida.mente los detalles de su viaje
a las Meca del Dolor: el hedor, dice, era temible, un olor combinado de heridas
suporosas de aquéllos que no teruan atención médica o sólo las curaciones
que ellos mismos se procuraban, el olor de la comida putrefacta, había tan
poca que la gente tenía que conservarla aún estando en tal estado, y el humor de las gentes que no se aseaban debidamente, pues apenas si tenían agua
para tomar mas no para bañarse.
El Dr. Chapa discutió sus entrevistas con la gente de allí. Un paciente,
dice Chapa, que desde hacía quince años había quedado ciego, pero que
ahora estaba muy aliviado. Continúa el Dr. Chapa:

-

---

" Pasaba mi mano frente a los ojos de este hombre al eiempo que le
preguntaba si podía ver algo. Me contestó que no. Entonces le pregunté:
lY cómo es que dices que estás muy aliviado, que ya estás mejor? É/
:n

552

El Poruenir, 1 de marzo de 1928, p. 5.

me dijo: 'porque antes todo estaba obscuro, pero ahora -aquí con el
niño-- ya veo claro'."

El Dr. Chapa concluyó, simpáticamente, que este paciente al fin ya estaba "muy aliviado", en un sentido psicológico y simbólico, pero no orgánicamente. El Dr. Chapa opina que la etiología de muchas de las enfermedades que observó en esa visita en febrero de 1928, eran nerviosas (psicosomáticas), y añadió que fueron muy pocas las personas que pudieron decir
que estaban completamente curadas. Casi todos decían: "estoy mejor, estoy
aliviado". Es decir, que si un paralítico, con gran esfuerzo tuvo éxito al
poder mover las manos, él diría que ya estaba muy mejorado. Desde luego,
como estas historias van de boca en boca y en los periódicos, los hecho se
van exagerando: "curado" fue substi tuído por "aliviado" y "mejor". Chapa
atribuyó estas curaciones a "sugestión colectiva" y la moral se conservaba muy
alta porque toda la gente en la Meca Mexicana tenía mucha fe en Fidencio
y que ésta era "contagiosa'. Un breve estudio "p icológico social" realizado
por el periodista Oswaldo Sánchez y publicado como un panfleto38 por El
Porvenir, comparaba "La ueva Constantinopla" (así llamada por el nombre de Constantino) , con Lourdes, y también atribuídos los milagros de curación a "sugestión colectiva". Aunque Sánchez tuvo la pretensión. de que
el Gobierno debería intervenir para poner fin a la afluencia de gente a Espinazo, los doctores Chapa, Villarreal y Cantú, rindieron por escrito su informe al Estado, en el cual opinaban que, como Fidencio no estaba causando
daño directamente, y casi todos se sentían "muy aliviadosº' por sus ateneion ,
se le deberla permitir continuar con su trabajo.
Sánchez asegura que los orígenes de muchas de las enfermedades, por
ejemplo: padecimientos del estómago y enfermedades de la piel, se podían
considerar como psicosomáticas, y por lo mismo particularmente susceptibles a
sugestión. Las qu~jas de doctores en contra de Fidencio eran continuas, y sin
embargo, hay evidencias fotográficas de que practicaba operaciones. (Aún
existen muchas de esas fotografías, y ampliaciones de ellas están prominentemente dispersas en el salón de su tumba). EJ 18 de febrero de 1929, el
E fado de Nuevo León estableció un caso formal en contra de Fidencio S.
Con tantino por el cargo de práctica ilegal de la medicina. El famo o abogado
José F. Guajardo, "El Abogado Dinamita", de Monterrey, decidió defenderle. Hoy dice el señor Guajardo: "siempre he tenido un gran interés en
el estudio de las ciencias ocultas '. Que había estudiado espiritismo y que los
que integraron el comité de defensa pro-Fidencio, Y?- sabían que el Lic. GuaSÁNCREZ, ÜSwALDo. Espinazo, La Nueva Constantinopla: un estudio psicológicoso.tial, Monterrey, N. L., 1928. (Foto por Refugio Z. García ).

553

�jardo sería el único hombre eapaz de defender exitosamente a Fidencio. El
espiritista Von Wernich así como López de la Fuente, fueron miembros de
este comité.
El Lic. Guajardo dice que tiene conocimiento de que Fidencio recibió su
"don" en el árbol de pirul en Espinazo, pero cree que él pudo curar porque
poseía gran "magnetismo", por lo que solamente pudo tratar a aquellos que
tenían una enfermedad nerviosa y no problemas orgánicos.
Por un singular interés y habilidades, el Lic. Guajardo también defendió
a otros "taumaturgos" muy conocidos en Nuevo León, como Sauro y Silas,
Zulema Muraira y Eva Caotú.
Nuevamente y debido a este caso, Fidencio vuelve a ocupar los encabezados de los periódicos por un breve periodo durante el año de 1929, elocuentemente y con humildad declaró: "estar desprovisto, en lo absoluto, de
todo conocimiento científico, ya que sólo había sido un pobre huérfano que
no tuvo la oportunidad de recibir 'el pan de la instrucción'. Él tenía la fortuna
de servir a aquellos que lo favorecieron con su confianza".
. . .pues siempre me he limitado y todos los tratamientos que he dado
son a base de cocimientos de hierbas inofensivas como la gobernadora
y la mejorana, esto no podrd considerarse como práctica de medicina.39

Convenientemente no hubo mención en su defensa, de las muchas operaciones que él practicó.
El caso continuó hasta agosto de 1930. El Vice-Presidente del Consejo de
Salubridad en el Estado, Dr. Francisco Vela González, aún estaba profundamente preocupado por el descuidado contacto de los visitantes a Espinazo con
los leprosos y tuberculosos, y porque:
.. .tendrán que abandonar el campamento de Fidencio, van a propagar
dichas enfermedades y otra.$ que puedan haber adquirido allí, a otras
partes del País. 39

Evidentemente la ley sobre el ejercicio legal de la medicina bajo la cual se
hizo a Fidencio tal cargo, no surtió efecto en esta vez. En ningún caso el
trabajo de Fidencio fue interrumpido por interveoci6n oficial. Guajardo nos
ínforma que él recibía "miles" de cartas durante su defensa de Fidencio, todas expresándole su agradecimiento. Pero, para este tiempo, la influencia de
Fidencio estaba menguada. El número de gentes en Espinazo había disminuído
considerablemente y así, poco a poco, continuaba disminuyendo.
'" Juzgado 3o. de Letras del Ramo Penal, Exp. No. 1515 Archivo General del Estado de Nuevo León, 1929.

554

En 1935, Fidencio empezó a estar enfermo, pero continuaba curando -desde
una silla y algunas veces desde su cama Tuvo alguna recuperación y siguió
con su trabajo, pero para 1937 de sus seguidores en Espinazo sólo se contaban alrededor de 700. La salud de Fidencio seguía fallando, finalmente sobrevino su muerte el 19 de octubre de 1938. Un obituaño de El Porvenir dice
que aunque:
su noble corazón y su vehemente deseo de servir a la humanidad no dejaron disminuyera el gran número de simpatizadores que en vida si.empre
tuvo en aquella región, por lo que la noticia de su desaparición fue motivo de duelo entre los habitantes de Espinazo y lugares circunvecinos}º

Se obtuvo el permiso para que Fidencio fuese sepultado en el salón en el
cual él había hecho muchas de sus curaciones. Para los creyentes, probablemente, este lugar es el más sagrado en Espinazo.
Estación Espinazo, 1966 .

Espinazo, 1966. Ahora ejido, Espinazo vuelve a ser una tranquila y más
o menos típica villa rural norteña. La mayoría de sus 350 habitantes viven
en casas de adobe, y ganan su sustento trabajando en la agricultura: maíz,
frijol, trigo y lechuguilla, con un salario diario de ocho a diez pesos. No hay
iglesias y un sacerdote viene una vez cada dos años para administrarles los
sacramentos religiosos. El salón donde se encuentra la tumba sirve para
velar, pero aún cuando la mayoría de los habitantes tienen diversos grados
de fé en su poder, sólo alrededor de veinticinco son asiduos visitantes y permanecen muy ligados a. la capilla donde reposan los restos de Fidencio.
Los niños del lugar solamente pueden obtener instrucción hasta el tercer
año de primaria, pero la nueva escuela que constaba de cuatro salones, construída en 1965, fue destruída por un tomado unas pocas semanas después
de haberse concluido su edificación y los 45 estudiantes volvieron a estar
apiñados en un cuartito. Hay dos tiendas de abarrotes y don Enrique L6pez
de la Fuente abre su propia tienda durante las fiestas de marzo y octubre.
Desde enero de 1966 está operando una planta de electricidad por tres horas
diarias, de las- 7 a las diez de la noche, y sólo disfrutan de la misma aquellos
que pueden pagar este servicio.
La marca de Fidencio en este pueblo es indeleble. Muchos residentes vinieron para ser curados por él, durante su vida, ó aún después de su muerte,
con la esperanza de ser tratados por su espíritu y allí han permanecido. Hay
.. El Porvenir, 20 de octubre de 1938, p. 7.

555

�siempre un anhelo de hablar acerca de él, repetir lo pasado y escuchar las
nuevas historias de su poder milagroso. Casi cada domingo practicant-es y
peticiona1ios, llegan en el tren por la mañana y salen en el de en la tarde,
pudiendo disponer de cuatro horas entre llegada y salida del tren, para la
meditación o la súpliea de cmación.
Las dos fiestas anuales, ya mencionadas, convierten a Espinazo en un animado centro de actividad, reminiscente de su pasado. Muchos de sus habitantes obtuvieron ganancias económicas de la afluencia de peregrinos, tanto
de la República como de los Estados Unidos· se pueden rentar lugares para
dormir o vender comida y sodas. Bailes, matachines, penitentes que van de
rodillas o en sus espaldas, desde el "Pirulito" hasta 1a tumba de Fidencio,
constantes cantos, procesiones y posesionados por espíritus (principalmente
el de Fidencio) , pero también los hay por otros espíritus "buenos" y "malos";
combinación que forma una excitante mixtura de lo secular, lo religioso y
lo extraordinario.
Se ha hablado mucho de una carretera que unirá a Espinazo con la carretera Monttrrrey-Monclova, y que se construiría en parte con la contribución de los fieles de Fidencio, a quienes les gusta venir con frecuencia, y
encuentran el viaje muy arduo. Hasta en tanto, el pueblecito yace somnoliento y aparentemente pacífico entre e1 tiempo de fiesta a fiesta, quizá, como
dicen algunos, esperando al nuevo y omnipotente mesías cuya llegada fue
predecirla por El Niño.
Análisis comparativo.

Hemos examinado detalladamente una especie de shaman, curandero ampliamente conocido en el área cultural del norte de México y el sur de Texas.
No solamente se hará mención de Fidencio, Pedro Rojas "Ta.tita" y Pedrito
Jararnillo, sino también de "Santa" Teresita en la frontera de Chihuahua y
Sonora, que se destacó en 1890; 41 El Niño de Chipinque (Villa d.el Carmen, N. L.) que tuvo nnportancia a principios de 1900; Cayetano Hernández de Villagrán, Tamps. 42 y otros a quienes se les ha venido reconociendo
como "santo!&gt; de la gente". Desafortunadamente, hay muy pocos estudios
cuidadosos sobre estos excepcionales individuos. Porque ellos atraen a muchos simpatizantes, y gente como ésa es el foco de atención de los periódicos

ª Bou=, joHN G., ''Notes on_ the Language and Folkusuage of the Rio Grande
Valley'', The ]ournal of American Folklore, LX, 1896, pp. 81-116.
" MAiteo ANTONIO PuLIDO, "Dios en Tamaulipas", Contenido, México, D. F., enero
de 1965, pp. 90-96.

556

sensacionalistas y muchas veces éstos constituyen el único medio de información.
Unos pocos son los que han recibido una atención más detaHada y objetiva. Sólo comparando y contrastando estos individuos "excepcionales" con
Fidencio S. Constantino, podremos aprender algo de ]a "forma general" del
carismático practicante médico-religioso, que es la meta que nos hemos fijado. Desde luego, hubo una serie de eventos insólitos que contribuyeron
a la ascensión de este peculiar hombre, Fidencio, en el tiempo precjso en que
apareció en la escena estatal y nacional. Él fue una persona insólita; evidentemente tuvo una excelente propaganda con Von Wernich. No solamente
esto, sino que las técnicas de comunícación ( la llamada masa media en
nuestros días) estaba bien desarrollada para 1920. Había periódicos no sólo
en México, sino también en lo.s Estados Unidos (incluyendo al prestigiado
New York Times) "3 y revistas para propagar su fama a millones de gentes.
Hubo una industria cinematográfica para hacer una película y promoverla
vigorosamente; una jndustria fotográfica para captar y comercializar los retratos de Fidencio. La perpetuación de la influencia de Fidencio depende
principalmente de dichas tecnologías. C~da año los periódicos dan noticias
sobre las fiestas. Los ferrocarriles programan las fechas de las fiestas en Espinazo para promover viajes de excursión a un precio más bajo que el ordinario. Una serie de 30 capítulos sobre su vida, apareció recientemente, en
1964;14 en un periódico nacional, y como se mencionó con anterioridad, las
publicaciones de Alarma de 1966. En enero de 1965 se vio una ·serie de
libros de historietas tratando de una manera gráfica publicar la vida de Fidencio.
En esta misma década, también, el espiritismo -15 empezó a ganar más ímpetu en el norte. Se organizaron grupos para estudiar esta aproximación de
las relaciones humanas con espíritus desencarnados. Otros no estudiaron formalmente, pero sintieron que ellos podían comunicarse con el mundo espiritual; donde antes no había la actual difusión de ideas y técnicas, hubo
una "difusión estimulante". Así que un grupo vino a Espinazo, "llamados"
espiritualmente por Fidencio (dicen ellos) , y permanecieron allí la mayor:
• 3 Toe New York Times, 22 de febrero de 1928, p. 6 aparece una historia de Fidencio. El Porvenir de Monterrey fue fundado en 1919, y El Sol en 1922.
... Novedades, Diario de la Tarde, México, D. F., julio y agosto de 1964.
.. Un movimiento que se inició en los Estados Unidos de Norte América en 1848,
rápidamente se extendió a Inglaterra y al Continente Europeo, siendo introducido posteriormente a Centro y Sur América, así como a México, primeramente a través de
escritos del francés León Hipólito Deni:zar Ríwail (mejor conocido como A!Jan Kardec). Véase HERBERT TauRSTON, S. J. The Church and Spiritualism, Milwaukec,
1938.

557

�parte de su último año de vida. Ahora, los que han estudiado formalmente
(espiritistas, quienes dicen comunicarse no solamente con el espíritu de Fidencio, sino también con otros) ; y los que no tienen ningún estudio y que
solamente pueden tener comunicación con Fidencio (llamados "fidencistas")
asi$ten a las fiestas. Cada uno, "Caja" o "Cajón" (Caja se llama a la mujer
y Cajón al hombre) usualmente traen consigo un grupo de creyentes llamado "columna". Probablemente de 100 a 150 de estos individuos y sus
columnas vienen a Espinazo aún de partes lejanas como lo es el Estado
de Indiana en los Estados Unidos, de México, D. F., pero la mayoría proceden de los Estados del norte del País y el Sur de Texas. Estos misioneros
ayudan a propagar la fe en Fidencio en forma verbal.
Hubo fortuitamente un carril para trenes entre Monterrey-Saltillo y Piedras Negras, para llevar a los desesperados y a los curiosos. Fídencio geográficamente no estuvo aislado, lo estuvieron San Martín de Porres, Jaramillo y Tacita.
Si principiamos a analizar los elementos vemos que él fue no sólo el
producto de los eventos específicos del pasado inmediato, visto genéricamente
puede parecemos como uno en una sucesión de tales fenómenos, y él -como
aquellos anteriores a él- personifica mucho de lo que México fue y de lo
que México es.
Hay tres de esos "santos populares" que reúnen suficientes datos para una
comparación, incluyendo "Tatita", Jaramillo, y ahora Fidencio.4'6
Las vidas de estos tres, cuando se comparan con San Martín de Forres,
'" Fuentes de información para la siguiente discusión; Por Ta tita, MANUEL NEIRA
BARRAGÁN, "EL TAmA'', Hemisferio, Monterrey, N. L., mayo-agosto, 1966, p. 19;
Boletín No. 17, Periódico Oficial del Gobierno del Estado Libre y Soberano de Nuevo
Le6n y Coahuila 21 de marzo de 1861; Lle. SANTIAGO RoEL, Nuevo León, Apuntes
Hist6ricos, Undécima Edición, Monterrey, N. L., 1963, pp. 169-170. Por Pedro Jarami!Jo, Ruth D'odson, "Don Pedrito Jaramillo, The Curandero of Los Olmos", en
Wu.soN M. HunsoN, (ed. ) The Heale,- o/ Los Olmos and other Mexican Lore, 1951.
( Primera publicación en Español, San AntQnio, Texas: Casa Editorial Lozano, 1934 ).;
ÜCTAVTO ROMANO, Don Pedrito Jaramillo: The Rise of a Folk Saint, Tesis para el
Doctorado, University of California, 1962 ; ARTHUR J. Ru11EL: Across the Tracks:
Mexican-American.s in a Texas City, Austin; University of Texas Press, 1966, pp.
154-200. Por el Niño Fidencio: BARBARA JuNE MAcKu , The Curandera and Structural Stability in Mexican American Culture; a Case Study; artículo presentado ante
la American AnthropologicaJ Association, Chicago, 1962. BARBARA JuNE MACKLIN,
Culture Change and Structu1al Stability in a Mexican Ámerican Comunity, Tesis
para el Doctorado, University of Pennsylvania, 1963. ARTHUR RUBEL, ob. cit., pp.
185-192. Por San Martín de Porres: STANTSLAS FUMET, Life of St. Martín de Porres;
Patron Saint of lnternational Justice, Garden City, N. Y. ; Doubleday &amp; Oo., Inc.,
°1964; J. C. Keams, O. P. The Life o/ Blessed Martin de Porres; New York; P . J.
Kenedy &amp; Sons. 1937.

558

canonizado en 1962, y famoso por sus milagrosas curaciones en toda la América Latina, revelan puntos extremadamente similares. Sociológicamente hablando los tres -Tatita, Jaramillo y Fidencio- eran forasteros en las comunidades en las que ellos curaban, originarios de otros lugares. Todos eran
huérfanos, o tuvieron orígenes obscuros. San Martín era un forastero en el
sentido de que fue hijo ilegítimo, y rechazado por algunos por ser mulato.
No hay datos comparables para Tatita y J aramillo, pero Fidencio y San
Martín ambos, desde su niñez, fueron considerados como raros, una característica general del "clásico" shaman, así como de muchos practicantes actuales. Se dice que el Niño Fidencio tenía un crucifijo en. su paladar, y que
el Niño de Chipinque supuestamente habló dentro del útero de su madre.
El destacado antropólogo que desde hace mucho tiempo se ha interesado
especialmente en las Culturas Española y Latino Americanas, Dr. George
F oster, dice :
"En España la clase más importante de curandera es el saludador,
que tiene un don especial, una gracia, que caracteriza a los individuos
con circunstancias especiales alrededor de su nacimiento ( tal como)
aquellos que lloran antes de haber nacido, con la condición de que
la madre a nadie se lo diga. . . Personas no nacidas en días ( especiales), pero con las marcas distintivas (como una cruz en el paladar)
también obtienen. el dor¡"Y

Continúa diciendo que los curanderos con dichas marcas no se han reportado en algún País Latino Americano, salvo Chile. Estudios de los Niños de Nuevo León, mucho contribuirán a la teoría sobre la permanencia
y variación en la cultura.
Ninguno de los tres en consideración -Tatita, Jaramillo o Fidencio- fue
casado, al menos durante el tiempo de su carrera. Se ve que ninguno de
estos hombres tuvo obligaciones sociales opuestas, se pudieron dedicar de lleno y con energía a servir a la humanidad. Don Pedrito, Fidencio y San Martín explícitamente rechazaron cualquier compromiso personal con una esposa o parientes. Jaramillo_, Fidencio y San Martín fueron muy conocidos
por compartir sus pocas pertenencias materiales con los pobres. (Casi todos
los datos sobre Tatita han sido proporcionados de fuentes que no simpatizaron con él; a quienes no les gusta hacer mención de sus virtudes_, aún en el
caso de que las haya habido). inguno cobró por sus servicios.
., GEORGE M. FosTER, "Relationships between Spanish and Spanish-American Fol.k
Medicine, /ournal of American Folklore, 66, 1953, pp. 20l-247.

559

�Todos no solamente vinieron de orígenes muy humildes, sino que también
no hicieron discriminaciones entre las clases sociales; de hecho, parece que
preferían la compañía de la gente humilde. Este es un imp?rtal'lte punto de
partida en países donde tradicionalmente las clases sociales han tenido una
separación muy marcada entre los que ' 'tienen" y los que "no tienen". EJ
ciclo de historias siempre incluye uno o más en el cual el "santo" ignora
a una llllportante persona para estar y cumplir con los pobres y humildes.
En el caso de Fidencio así sucedió, cuando Calles le visitó Fidencio le abandonó ara ir a comer con otros -pobres e insigñili'cañtes_:- y casi
olvidó
de su famoso visitante. Tamoién nombres específicos, fecha y lugar son con
frecuencia incluídos en Tas historias, las cuales le dan un aire de veracidad
irrefutable. Particularmente se incluyen nombres si los pacientes son gentes
de prestigio. Todos, incluyendo a San Martín, creyeron haber sido elegidos
por Dios para curar, para servir como instrumentos de él en este mundo
profano. Su extrema confianza en sí mismos, proviene de la profunda fe
de que su Dios no les abandonarla. Concomitantemente, ellos vieron la necesidad de Ja fe por parte del paciente. Aunque todos usaron medicinas,
1a fe era realmente en el curandero y no en la m edicina ( en contraste con
el médico titulado) . Mas si hubiera un fracaso en el tratamiento, ambos, el
taumaturgo y sus clientes tuvieron una pronta explicación: el paciente carecía de la fe suficiente.
Todos mantuvieron una relación mística con Dios, y pudieron actuar entonces - y hoy especialmente-- como su intermediario entre la gente común
y corriente y su Dios. Ta.tita y Fidencio, los dos, impartieron los sacramentos
de la misa, el bautismo, la confirmación, la confesión, la comunión y el mauirnonio, y la bendición de todos esos santos populares, siempre fue solici-

se

tada.
Los tres y San Martín podían adivinar, y el ciclo de historias incluye referencias a este poder con notables similaridades. Sabían, por ejemplo, que
fulano de tal traía veneno para ellos; ellos lo tomaron y no tuvieron ninguna
manifestación de envenenamiento y absolvieron al malhechor. Vaticinaron
que otro fulano iba a morir y l~ anunciaban cuánto tiempo tenía para arreglar sus pendientes, etc. A todos se les llamó santos durante su vida, fotografías de Jara.millo y de Fidencio ( así como imágenes de yeso) se distribuyen ampliamente para colocarse en altares de casas particulares, tanto durante su vida como en la actualidad. 18 La gente les trataba como santos,
" Brasil produjo un individuo muy semejante, y hay un análisis muy interesante,
W1LLIE Ms, "A forma&lt;,ato da santidadé; lnvestig3910 colectiva sobre o caso de Antoninho da Rocha Marmo''. Sociología, 2, 1940, pp. 278-293.

escrito por EM1uo

560

besándoles las manos, pies y las bastillas de sus ropas. Tatita y Fidencio (y
desde luego San Martín) prefirieron usar una bata suelta o una túnica más
que la ropa típicamente masculina. En el caso de San Martin, él usaba
el hábito de la orden a la cual pertenecía. Todos estos santos recibieron y
aún continúan recibiendo peticiones de actos milagrosos, los que se ofrece
compensar con figurillas que vulgarmente son llamadas Milagros y con otras
cosas como Retablos y Testimonios, como una demostración de Ja eficiencia
de sus poderes.
Especílicamente, para curar, todos recurrieron a un extenso uso del agua
( como 1a usaron también los Aztecas y los Celtas pre-cristianos en España) ;
tomada al natural o hervida con yerbas, en baños, sin adulterarla o con yerba.
El charco en el que Fidencio curaba, es uno de los lugares "sagrados" en
Espinazo y las gentes se bañan en sus aguas lodosas, y sacan de esa misma
agua en botellas para llevar consigo. El agua con que Fidencio se bañaba
se consideraba saludable, lo que es común del agua de los santos verdaderos.
Tatita, Jaramillo y Fidencio practicaron operaciones actuales y se dice
que operaban sin causar dolor. Los tres tuvieron una destreza para extraer
dientes sin molestias. A pesar de estas cualidades tan especiales, pudiet:0n tratar cualquier enfermedad, en contraste con algunos curanderos de menos
reputación ( quienes son especialistas en curaciones con yerba, de susto y del
mal de ojo, etc. ) ; todos ellos y San Martin usaron aceite para. curar ( otra
técnica antiquísima), y su propia saliva cuando no tenían alguna otra cosa
disponible. Se ha creído que los espíritus de Fidencio y San Martín abandonan sus cuerpos para viajar ampliamente. Y los espíritus de Fidencio, San
Martín y Ja.ramillo vienen o ''bajan" a los practicantes modernos en diversas
partes de México y Estados Unidos. San Martín y Fidencio tuvieron en común el cariño por los animales y la habilidad para curarles. Estos tres ''santos" de Ja gente tuvieron dificultades con las autoridades seculares, resultando de esto, la muerte de Tatita y casos formales en contra de los otros dos.
Se ve que el asunto del curanderismo es complejo. Se tiene que estar de
acuerdo con Martínez Cortés cuando dice:
ªUna cosa es la enfermedad humana
biológico, con su causa bien determinada
malÍ(lS funcionales, y otra la concepció1i
mo un proceso que involucra, además de

considerada como fenómeno
así como sus lesiones y anodel fenómeno patt&gt;l6gico colo somátii;.o, a lo psíquico y

lo social. Puesto que el hombre es un ser biopsicosocial, .ru enfermedad tiene estas mismas características" .•0
" FMNANOO MARTÍ.NEz CoRTÉs, Las Ideas en la Medicina Nahuatl, México; Li!l
Pre1}sa Médica Mex.ican&lt;¼ 1965, p. l.

561
e H-36

�Conclusión:

De este examen comparativo, fácil se ve•por qué Pedro Rojas "Tatita",
.Pedrito Jaramillo y Fidencio S. Constantino -entre otros- se les ha venido considerando "santos" por las gentes y el por qué individuos como tales, continúan apareciendo. Ellos aún sienten que la gente les necesita. A
falta de espacio para discutir en detalle todos los elementos pi-ecedentes. 50
Uno puede ver a la vez que estos tres santos populares ejemplifican el conciliamiento característico de muchas de las culturas mexicanas. Encontramos muchos elementos precortesianos,51 conceptos antiguos y clásicos como
la medic~a y la farmacopea 52 popular Europea. Todos estos elementos estáp combinados entre sí, y algunos reinterpretados para ser acomodados al
espiritismo del siglo XIX (con su énfasis en posesión y comunicación espíritas). Finalmente, esto se haya en conjunto con conceptos médicos del siglo XX,5ª y el uso de medicinas de patente.
Todos estos elementos, eclécticamente seleccionados de los presentados al
individuo practicante por su medio ambiente, han sido combinados y reinterpretados e_n términos acordes con la estruchlra de su propia personalidad,51
y lo que le parece más apropiado para sus clientes. Se puede estar de acuerdo con el Dr. Foster cuando observa:
.. Tengo en preparación un estudio más amplio para examinar las interrelaciones
entre .estos elementos.
•• Por ejemplo: La combinación de religión y medicina ; masaje; el uso del agua;
miel de colmena; farma,copea extensiva; el uso de las pomadas; cirugía diestra y el
llamamiento de espíritus. Véase RERNARDINO DE SA:a:AGÚN, Historia General de las
Cosas de Nue va España, México D. F., Editorial Pornía, S. A., 1956 (4 tomos);
Da. FERNANDO MARTÍ, EZ CORTÉS, Las Ideas en la Medicina Náhuatl, México, D. F.,
Editorial Foumier, S. A., 1965; MANUEL G. NoouERA, Mitología, Cultura y Medicina en el Méxieo Precortesiano, México, D. F., 1954; DR. foNACio C:a:ÁvEz, 'México
en la Cultura Médica", en México y la Cultura, México, D. F., Secretaria de Educación Pública, 1961, pp. 843-913.
"' FosTER, ob. cit., el uso de "milagros" y retablos evidentemente viene de Grecia
y Roma; de clásicos y regionales de España; el uso de animales para cataplasma,
como Ja gallina negra; y la farmacopea española de extenso uso por curanderos en
México, por ejemplo: sábiJa, ruda, romero, mejorana, rezos y oraciones son usados
en ambos lados del Atlántico. Véase especialmente: Go ZALO AcuIRRE :BELTRÁN,
Medicina y Magia, México, D. F., Instituto acional Indigenista, l 963 .
.. Una "fidencista" conocida mía, siempre usa penicilina con la pomada, una combinación muy efectiva de la nueva y la antigua.
" Por ejemplo: Es muy raro que un hombre sea partero. En la medicina precortesiana nwica hubo este caso y actualmeute aún es raro. Esto era, yo creo, apropiado
a la personalidad de Fidencio, y tal aberración fue aceptada por sus clientes como

"Todo lo que los procesos y las razones metclan, en Hispano América,. indígenas nativos, populares de España y conceptos antiguos y
medievales formales de medicina, se han combinado para formar un
vigoroso cuerpo de medicina popular que juega un papel funcional en
la uida cotidiana de la gente y que resistirá las incursiones de la ciencia médica moderna. por muchas generaciones".55
Traducción de Adela Liduvina Mancilla Gallardo.
Monterrey.

"FosTER, ob. cit., p. 217.

apropiada.

562

563

�</text>
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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Publicaciones periódicas</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
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                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Benito Juárez</name>
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UNIVERSIDAD DE NUEVO LEÓN
19 6 7

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Apdo. l 625 MONítRREY, MEXICO

8

UNIVERSIDAD DE NUEVO LEóN
19 6 7

�HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANISTICOS
DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEÓN
CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS DE LA
UNIVERSIDAD DE NUEVO LEÓN

Presidente y Jefe de la Sección de Filosofía:
DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

Jefe de la Sección de Letras:
Lle. EouARDO

GUERRA CASTELLANOS

Jefe de la Sección de Historia:
PROF. ISRAEL CAVAZOS GARZA

Je/ e de la Sección de Ciencias Sociales:
Lle.

ALBERTO GARCÍA GóMEZ

Jefe de la Sección Editorial:
DR. FRANCISCO B0010 pALOMINO

8

1967

�HUMANITAS
Correspondencia: Centro de Estudios
Hu.manÍ5ttcos. - Dirección: Facultad
de Filosofía y Letras de la Universidad
de Nuevo Le6n, Ciudad Univenita•
ria. - Monterrey, N. L. - ~Exico.

..

INDICE
SECOIÓN PRIMERA

FILOSOFIA

(A)
PRIMERA EDICION
Marzo de 1967.-1,000 ejemplares

INVESTIGADORES LOCALES

Dr. AousTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE: La Filosofia de la CoordiDr.

naci6n de José V asconcelos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
FRANCISCO Buruo PALOMINO: Postura Fenomenol6gica de M aurice
Merleau-Ponty ...... , . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

13

35

(B) CoLABoRADoREs FoRÁNEos

Dr.
Dr.

JosÉ SALVADOR GuANDIQUE:

Dr.

ANTONIO

ISMAEL

Drnoo Pilu:z: Originalidad del Pensamiento V asconceliano
V asconcelos y Gavidia . . . . . . . . . . . .
GóMEz

Lic. AuousTo CÉSAR

ROBLEDO:

Platón y su Epoca . . . . . . . . . . . . . . . . .

47
69
81
103

G:. Abstracción y Goce Estético . . . . . .
Dr. ALBERTO CATURELLI: Pluralismo Cultural y Sabidurla Cristiana,
-Ensayo de Filosofía de la Cultura- . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 113

Dr.
Di·.
Dr.

CÁRDENAS

FÉLIX HERNÁNDEZ ÜRNELAS: Notas para una Filosofía de lo
Social . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

147

L. BROWN: El Demonio de lo Absurdo: lrracionalismo en las
Artes Contemporáneas .... , . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

161

PEDRO

JoHN

ADOLFO

MuÑoz ALoNso: Los Preliminares Teilhardianos de La Vida 173

Derechos Re.servados ©
I&gt;Or el Centro de Estudios Humanísticos de la U.N.L.
La responsabilidad derivada de los estudios contenidos en este
Anuario corresponde exchuivamente a sus respectivos autores.

7

�SECCIÓN SEGUNDA

(-B) COLABORADORES FORÁNEOS

LETRAS

La Historia Olmeca . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
El Héroe Tepozteco. -Sicoanálisis de un mito
universal- . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Dr. MorsÉs GoNzÁLEz NAVARRO: El desarrollo económico y social de
México . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Lic. Cmo R. DE LA GARZA: Madero y Huerta. -La trágica decena de
Febrero de 1913- . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Lic. Jos:É loNACIO GALLEGOS: Síntesis Histórica de la Ciudad de Durango .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Dr. RAv F. BaoussARD: Comonfort y la Revolución de Ayutla . . . . . .
Dra. BARBARA JUNE MAcKLIN: El Niño Fidencio: Un Estudio del Curanderismo en Nuevo León . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
loNACIO BERNAL:

Dr.

\
(A) INVESTIGADORES LOCALES

Lic. EnuARDo GuERRA

Un Documento para la Bibliografía de Alfonso Reyes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Lic. MA. GUADALUPE MARTÍNEz B.: En Torno tu Teatro de Don Manuel
Eduardo de Go-rostiza . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Prof. GJANCARLO VON NACHER MALVAIOU: La Poesía Popular Italiana
Lic. EusABETH KLEEN DE HINOJOSA: Literatura Comparada (Breve
Exposición de su Historia, Definición, Método y Otros Aspectos). . .
CASTELLANOS:

199
203
219
241

439

GUTIERRE TlBÓN:

449
461
479
497
511

529 ,__-

(B) COLABORADORES FORÁNEOS
SECCIÓN CuA&amp;TA

Dr. JAMEs Wn.us RoBB: Borges y Reyes: Una Relación Epistolar . . . .
Dr. ALFREDO A. RoooIANO: Escritores Españoles en los Comienzos Poé,ticos de la Nueva España . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Prof. RAÚL ARREoLA CoRTÉs: La Obra de Alfredo Maillefert y José Rubén Romero . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Prof. GREooRio B. PALACIN: Sobre la Ruta de Don Quijote . . . . . . . . .
Dr. ELVIN L. GENTRY: Heine y Bécquer: El Problema de la Originalidad
Lic. JUAN ANromo AvALA: Unamuno y el Lenguaje . . . . . . . . . . . . . . .

SECCIÓN

257

\

(A)

299
315

ALBERTO GARCÍA GÓMEz: La Persona y los Derechos Humanos en el
Derecho Internacional . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 567
Lle. JoRGE MoNTEMAYOR SALAZAR: El Poder en el Estado . . . . . . . . . . . 575

TERCERA

(B)

8

IsRAEL CAVAZOS GARZA:

COLABORADORES FORÁNEOS

Dra. ANGELES MENDIETA AuToRRE: Influencia de la Política en el Arte.
-Estudio sobre Sociología del Arte- . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 599
Dr. RICHARD A. JoHNSON: La Administración de la Política Exterior
Norteamericana . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 619

INVESTIGADORES LOCALES

El Municipio de los Ramones, Nuevo León
ToMÁs MENDIRICHAOA CUEVA: La primera Universidad de Nuevo León:
1933-1934 ........................ : . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
JosÉ P. SALDAÑA: Visitas del Presidente de la República Don Benito
Juárez a Monterrey . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Prof. Cmo R. CANTÓ: Origen de la Ciudad de M ontemorelos -Síntesis
de una investigación histórica- . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Prof.

INVESTIGADORES LOCALES

Lic.

327
343

HISTORIA
(A)

CIENCIAS SOCIALES

271

359
373

393
413

Prof. ANTONIO PoMPA Y POMPA: El Humanismo de las Casas ....... .

--

Dr.

.,,

625

S. SMITH: Aspectos del Libre Comercio '.Y Proteccionismo
en la Economía Española. 1800-1850 ........................ . 635
Dr. Ivo HoLLHUBER: En 'Torno a las Ideologías Jurídico-Político-Filosóficas de la ONU y de la UNESCO . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 651
RoBERT

9

�SECCIÓN

QUINTA

COMENTARIOS Y RESERAS BIBL1OGRAFICAS
Cinco Lecciones de Xavier Zubiri, por Agustín Basave Fernández del Valle,
677.-México y el Arbitraje Internacional -Un Estudio de Antonio
Gómez Robledo-, por Agustín Basave Fernández del Valle, 689.-JAIME
ToRREs BonET: León Tolstoi -su vida y su obra-, por Ari5tín Basave
Fernández del Valle, 697.-Poesf.a de Jaime Torres Bodet, por Agustín Basave Fernándezdel Valle, 701.-E. V. NIEMEYER, Ja.: El General Bernardo
Reyes, por Isidro Vizcaya Canales, 703.-JOAQUÍN ANTONIO PEÑALOSA:
Un Minuto de Silencio, por Benjamín Morquecho Guerrero, 704.-DR.
AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEz DEL VALLE: El Romanticismo .Alemán, por
Manuel Mendoza Sánchez, 706.-FEDERICo SÁNC.HEZ ESCRIBANO y ALBERTO PORQUERAS MAYO: Preceptiva dramática espaiíola del Renacimiento y el Barroco, por Juan Antonio Ayala, 708.-VÍcTOR JosÉ HERRERO: Introducción al estudio de la filología latina, por Juan Antonio
Ayala, 712.-JMms WILLIS ROBB: El estilo de Alfonso Reyes, por Juan
Antonio Ayala, 715.-EnUARDo MALI.EA: Poderío de la Novela, por Ma.
Alicia Sánchez de Guerra, 720.-TERESA AVELEYRA A.: Al Viento Submarino - Libro del Mar por Dentro-, por Ma. Alicia Sánchez de
Guerra, 721.-FRANgms:e SAOAN: Le Cheval Evanoui, por Dietrich
Hauck, 723.

Sección Primera

FILOSOFIA

f

10

�LA FILOSOFIA DE LA COORDINACION DE
JOSÉ VASCONCELOS
Da. AousriN

BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

Universidad de Nuevo Le6n

I
TRAYECTORIA BIOGRÁFICA DEL HOMBRE

DE UNA FAMILIA DE LA CLASE MEDIA, honesta y cat6lica, naci6 José Vasconcelos
Calderón el día 27 de febrero de 1882 en la ciudad de Oaxaca, México. Murió, como un verdadero varón cristiano, el día 30 de jul)io de 1959. Muy pronto
empezó su vida peregrinante. Un traslado a una población fronteriza le hizo
vivir hondamente el violento entrecruzamiento de dos culturas. Los sucesivos
cambios que experimentó su padre, un empleado aduanal, le fueron dando esa
gran afici6n a los viajes que le ha llevado a decir: "viajar debiera ser un derecho inscrito en la Carta Fundamental de todas las naciones ... un baño de
mundo, tan necesario al alma, como al cuerpo es necesaria el agua de mar,
no debiera privarse a nadie de tenerlo. No poder viajar equivale a tener el
cuerpo en la cárcel. Dentro del corazón llevamos como un pájaro que periódicamente necesita volar ... " El deseo de aventura, el afán de conocer las reacciones del espíritu ante nuevos paisajes, nuevas costumbres, nuevas religiones,
y la nostalgia de lo que se deja para no volver a ver quizá jamás, le llevaron a
nuestro "Ulises Criollo" a Constantinopla y al Cairo, a España y a Italia,
a Palestina y a la India, a la América del Sur y a los Estados Unidos del Norte.
Resultado de su largo peregrinar por los campos y ciudades de Dios, fue \Illa
especie de sentimiento ascético de desprendimiento, una sensibilidad de exquisito refinamiento y una ciudadanía de todas las culturas.
Sus estudios primarios los hizo en Oaxaca; sus cursos de Preparatoria y su
carrera profesional los realiz6 en la ciudad de México. El título de abogado
13

�lo obtuvo con una tesis -bastante original por cierto- que intituló "Teoría
Dinámica del Derecho" y que fue publicada, dos años más tarde, en la Revista
Positiva. Fuera de lo que pudo aprender de Filosofía en sus años universitarios
-época de positivismo spencerian(}-, su saber filosófico lo debe a lo que aprendió y leyó por cuenta propia.
Ejerció la abogacía por breve tiempo. Pero sus estudios de Derecho influyeron, decisivamente, en su afición por las ciencias y las reformas sociales. En sus
viajes de "abogado de la legua" palpa las necesidades, y la miseria de nuestro
pueblo. El revolucionario se va incubando. Estalla la revolución y José Vasconcelos milita -con las armas en la man(}- en las filas de Madero. Cuando el
General Huerta se apodera del mando por el crimen, "Ulises Criollo" sale al
destierro y rueda por Europa en donde el desterrado se engolosina sin refrenar
su .grito delante de cada piedra, de cada ángulo de historia en que el genio
occidental se ha perpetuado. Bajo el régimen de Don Venustiano Carranza
asume la Dirección de la Escuela Preparatoria, puesto que tuvo que abandonar
por sus opiniones vertidas -sin cortapisas- en contra de los hombres y de los
métodos de Carranza. En la Convención de Aguascalientes -junta política
que desconoció a Don Venustiano Carranza y llevó a la Presidencia a Don Eulalia Gutiérrez- el abogado Vasconcelos presentó un estudio sobre la legalidad
y la soberanía de dicha Convención. En aquella época de fermento social
Vasconcelos ocupa por primera vez la Secretaria de Educación Pública. Vuelve
Carranza al poder y vuelve Vasconcelos al destierro, sólo que ahora por la
América del Sur. El Presidente Obregón le nombra Rector de la Universidad
Nacional, con el fin de que creara la Secretaría de Educación Pública. Es entonces cuando desarrolla la más grandiosa labor que se ha llevado a cabo en
el ramo de la Educación en México. Percatado de que la religión es uno de
los factor-es sociológicos más fuertes -s.i no el que más-- en la constitución
de una nacionalidad, desaloja de las escuelas el infiltramiento yanqui en fonna
de protestantismo. El Ministerio lo divide en tres departamentos principales:
el de las Escuelas, para impartir tanto enseñanza científica y técnica como
teoría; el de Bibliotecas, para difundir la lectura en todo el país; el de Bellas
Artes, para fomentar la cultura artística (canto, dibujo, gimnasia y estudio de
artes especiales en las Escuelas). Y con el ejemplo y la devoción que le habían
suscitado los misioneros españoles1 crea el departamento de Enseñanza Incügena
a cargo de un escuadrón de maestros que se debían inspirar en la obra de los
misioneros. Gracias a su famosa cruzada contra el analfabetismo, millares de
campesinos y de obreros empiezan a leer y a escribir. Edita las obras cumbres
del pensamiento humano, en la célebre colección de los libros verdes de la Universidad, y las pone al alcance de todos. Cuanto elemento de belleza ha creado
el alma popular de México: cantos, danzas; pinturas, cerámicas, artes decora14

tivas, es .recogido amorosamente por Vasconéelos. Crea la orquesta sinfónica
y hace surgir escuelas de pintura al aire libre. La gran pintura mural mexicana de nuestros días -Diego Rivera y José Clemente Orozco, sobre tod(}- ·
nació en la época en que José Vasconcelos, desde el Ministerio de Educación
Nacional, puso todo su empeño en prohijar las grandes realizaciones de nuestra plástica.
En su libro De Robinson a Odiseo Vasconcelos nos da cuenta de las ideas
que animaron el primer Ministerio de Educación Pública Federal que haya
funcionado en México. Aunque levantó edificios en abundancia, nuestro ''Ulises Criollo" estaba convencido de que no bastaba construir escuelas, sino que
había que insuflarles el espíritu de una ideología generosa. Puesto que los
mexicanos somos culturalmente latinos, no podemos ni debemos -piensa Vasconcelos- someternos a un adiestramiento fundado en los métodos inductivos
de la manera de pensar anglosajona. Contra la insistencia de Dewey en "aprender haciendo" -que produce el tipo Robinson- Vasconcelos opone la formación del "nuevo Odiseo": el hombre que no será educado para una tecnocracia, sino para recibir las disciplinas de la totalidad y para gozar de la
cultura.
Dos grandes decepciones políticas han cruzado la vida de Vasconcelos: su
derrota como candidato a Gobernador del Estado de Oaxaca y su derrota como candidato a la presidencia de la República. En ambos casos los consabidos
fraudes e imposiciones en su contra. En la vida política de nuestra Nación
nunca ha habido una campaña, como la vasconcelista de 1929, con mayor
entusiasmo rayano en frenesí. Ante los abominables atentados contra la vida
del Maestro y la de sus partidarios, Romain Rolland convoca a los más esclarecidos intelectuales de Europa y América para exigir que se respete la vida
de Vasconcelos, de tan alto valor para la humanidad entera. Tengo la impresión -pese a todas las explicaciones que Vasconcelos me ha dado por carta
y oralmeitte- de que de esta amargura no se pudo curar nunca. Desde entonces
hasta su muerte, se sintió siempre desligado de la política mexicana.
Su último destierro voluntario es en la época del general Calles: Europa,

Asia y residencia en Norteamérica. Del exilio supo siempre hacer un campo
fecundo en que forjó su pensamiento y elaboró sus libros. Vuelve con nosotros
- retomo definitivo hasta el día de su muerte- cuando asumió la presidencia el Gral Avila Camacho. Desempeñó el puesto de Director de la Biblioteca Nacional y posteriormente dirigió la Biblioteca México.
José Vasconcelos es un converso. De la Iglesia le habían apartado -según
su propio decir- cuestiones en cierto modo accesorias. Debe a Menéndez Pelayo -con las páginas de Los Heterodoxos-- el servicio de haberle ayudado
a lograr su propia definición. Hubo un día en que hizo pública profesión de

15

�fe cat6lica y repudió todo cuanto en sus obras o en sus palabras se oponga
a la doctrina de la Iglesia. ¡ Acabado ejemplo de honradez intelectual y moral!
Vasconcelos se nos ofrece como una figura proteica. Hay el Vasconcelos
pintoresco que conoce hasta el último de los mexicanos: es el hombre de los
desahogos políticos, de las frases certeras que son verdaderos fusilamientos
civiles. Hay el Vasconcelos de la autobiografía transparente, el de la sinceridad sin reticencias que llega hasta el impudor. Un crítico nuestro decía
-con esa su peculiar manera elusiva- que sólo encontraba en México una
novela, una verdadera novela, el libro de memorias, Ulises Criollo -que dicho
sea de paso: es el libro más vendido en la República Mexicana- de José
Vasconcelos. La autobiografía vasconceliana está contenida en cuatro gruesos
tomos: Ulises Criollo, La Tormenta, El Desastre y El Proconmlado. Por la obsesión amorosa de nuestro Ulises criollo desfilan sus amantes: Adriana (personificación del goce estético), Charito ( encarnación del goce material), Valeria
(la musa del goce intelectual) ... Sin pretender justificar este afán de sacar
a la luz pública, sucesos que debieron quedar cubiertos por el piadoso velo de
la intimidad, bien se puede explicar y atenuar esta actitud diciendo que late
en ella -como ocurría en los viejos cristianos- una franca contrición pública. Lo malo del caso es que, al confesar pecados propios, se confiesan los
ajenos, los de los seres cuya intimidad sólo debe ser conocida por Dios.
Ante todo, Vasconcelos es una figura cesárea que gira en grande. Pueden
ser muy grandes sus defectos pero también son muy grandes sus virtudes. Condenar a José Vasconcelos -el hombre, el esteta, el místico, el educador- por
esos pecados, es propio del resentido o del estulto. Juzgar a un hombre que ha
publicado una veintena de libros, por hechos aislados de su vida, por frases
contradictorias o exageradas o por cualquier otra minucia, constituye una ligereza imperdonable. El que esto escribe, le conoce de cierto a José Vasconcelos
una serie de quijotadas y de bellas acciones que por ahora juzga oportuno
callar.
Se dice que Vasconcelos es el ''maestro imposible", el maestro que no ha
podido ser nuestro maestro porque no le gusta ser maestro. ¡ Entendámonos!
Vasconcelos no es un profesor de tipo académico porque le aburría a muerte
la docencia profesional. Ha preferido siempre ser filósofo en el sentido platónico y por eso su magisterio se ejerció, sobre todo, a través de su obra luminosa que aclara en ocasiones --con sin igual luz- muchos puntos oscuros.
Maestro también por la magnífica y valiente defensa de su raza; por su manera personal -fuertemente personal- de encararse con los problemas filosóficos; por las inestimables sugerencias que brinda y por las violentas reacciones
que suscita. Exagera a sabiendas para barrer una idea que estima falsa. Es
sencillo como un niño -nunca he visto un intelectual con menos pose-, pero

16

su pasión, en la charla privada, le hace disparar tajantes absurdos. Así y
todo, los que le conocemos, terminamos no sólo por acostumbramos, sino por
quer,erle Y_ hasta por buscar, en su difícil diálogo, los chispazos geniales que el
volean avienta. Un fondo hermético e incomunicable le hacía respirar me ·0
en u_n~ atmósfera de aislamiento y soledad. Con él fracasaban todas nuest!a:
prcv1S1on~s porque en _cualquier momento podía surgirle un romántico impulso
de ,":beld1a y desconcierto. Aunque fue, como alguien ha dicho, "luminoso y
er:ahc,~ como un cohe_te", ante la juventud tuvo siempre el prestigio de un
rmto. Maestro de las JtJVentudes de América" le han llamado los estudiantes
de América del Sur que han visto en el hombre que leía a Platón y seguía
a Madero la clave para entroncar el mundo ideal de la cultura con el mund
0
real de la vida patria.

II
ANÁLISIS CRÍTICO DE LAS OBRAS PRIN'ClPALES

_1; Los preludios de su sistema. En 1916, Vasconcelos publica su ensayo:
Pita~~~a.r, ~na te_oría del ritmo. Sobre los escasos fragmentos y la legendaria
tra~:cion p1tag6nca, Vasconcelos desarrolla una novedosa y brillante interpre~c1on ?e la teoría de los números que, más que una exégesis de la doctrina
~1tagór1ca, es ~ª, un intento de construcción vasconceliana. Interpretando estéticamente a P1tagoras, Vasconcelos dice que la teoría de los números no es
sino una teoría del ritmo. y como el ritmo implica un
.una teoría matemática
. .
proceso o movuruento alternativo en oposición a un movimiento uniforme
n'.11°ero pitagórico viene a ser de esta suerte, el símbolo del movimien~
n~1co exterior e in~luso ~el movimiento interior. Admite Vasconcelos que
FJlolao Y tal vez el nusmo P1tágoras hayan tenido una caída O desviación haci
el ma_t e.~ªf1c1smo,
·
con mengua de la concepción estética del universo apuntada m1c1almente.

e!

ª

. En 19~8 ~~arece, con el_ libro El Monismo Estético, el primer esbozo del
sistema filosofico vasconceliano. El título de este pequeño volumen d
_
· if'
een~
yos. se Just 1ca, según su autor, si tomamos en cuenta que el sentimiento especial q_ue. t~vo ~~nt por la belleza -recordemos la CrUica del Juicioes el pnnc1p10 unificador del arte, de la ciencia y de la moral. Vasconcelos
pr?~ecta, desde cnt~nc~s, un tratado de Estética Fundamental. Puesto que Ja
mus'.ca ex~resa }º. universal concreto", la filosofía debe adoptar un método
mus'.cal. S1 la logica conceptual es demasiado abstracta para captar las concreciones de la existencia, es preferible abordar la realidad con una conciencia

17

�estética supcr-intekctual que vaya más allá de la razón pura y práctica. El
mundo ofrece dos tipos de ritmo: el físico -monismo dinámico energético-

y el espiritual -energía de nuestras almas.
La Revulsión de la Encrgla publicada en 1924, contiene, en germen, su
futura filosofía de la naturaleza. Para explicar los ciclo jerárquicos de la
existencia; materia inorgánica-organismo-espíritu, el filósofo mexicano recurre
a su teoría de la revulsión de la energía. La materia es energía mecánica.
Pero una concepción puramente mecánica ya no pued explicar la \'ida, que
es energía teleol6gica. Por último, el esp1ritu es una energía creadora, desintelectualizada, emancipada de toda preocupación mundana y con modo de
vida estético. Estas ideas erán objeto de un desarrollo ulterior en las obras
que integran e\ sistema vasconceliano: Metafísica, Etica, Estética, L6gica Orgánica y Todología. Pero antes de construir su istema, nuestro inquieto "Ulises
Criollo" va a constituirse en defensor de su ra7.a y en profeta de Iberoamérica.

2. El Filósofo Defensor de Hispano-América. Para Vasconcelos la cultura
hispánica es la más e.xcelsa de la rama latina. Ingresamo a las filas de la civilización bajo el estandarte de Castilla, que a su modo heredaba al romano y
lo superaba por su cristiandad. 'os hemo educado bajo la influencia humillante de nuestros enemigos que anulan nuestros fines exaltando los suyos. Hay
que empezar por independizarnos intelc tualmcntc haciendo vida propia y
cultura propia. Tenemos ante el mundo una personalidad peculiar, porque
peculiar es nuestra unidad étnica y cultural. o nos reconocemos ni en el
indígena ni en el europeo, como el europeo tampoco se reconoce en nosotros.
Estrenamos alma y territorio. Pero nos falta afirmamos en nue. tro ser para
cumplir nuestra misión.
En La Raza C6smica ( 1925) y en Indología l 1927) el filósofo de Iberoamérica predice el desarrollo y la implantación, en América, de la nueva y
última cultura que va a tener el mundo. La civilización se inició en el tr6pico
y terminará en el trópico. Habitará en nuestro continente una raza síntesis
que será una superaci6n de las estirpes, hecha con el tesoro de todas las anteriores, con el genio y con la sangre de. todos los pueblos. Porque Iberoamérica
nunca ha sentido repugnancia al mestizaje biológico y cultural, es la tierra
más liberal en el sentido primario de la palabra. Corresponde a una raza
emotiva como la nuestra, sentar los principios de una interpretación del mundo
de acuerdo con nuestras emociones. i imperativo categórico, ni razón, sino
juicio estético que es lógi~a particular de las emociones y la belleza. El sentimiento creador, regido por el "pathos e tético", llegará a una eugenesia en
la que los tipos inferiores extinguir.in en ello· mismo , voluntariamente, todo
deseo de reproducción. (Esta aseveración que no pasa de ser fantasía pagana,
18

porque como juicio e ingenuo e incon . t
celos muchos atios antes d
. is ente, fue formulada por Vascon- ,
"
e su convers16n a] catoli .
) y
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José Vasconcclos se propuso amplia 1
la escuela, orientaciones continental r ~ concepto ~atri6tico dándole, desde
el escudo mexicano, el escudo qu;
b' ~te :ropós1to1 difundió, junto con
haciéndose voz de su pueblo· l
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or mi raza hablará el csp;,.;tu" L U .
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En su hbro Boliuarismo y Monroísm ( 1
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19

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nen tamb1en en un tnco d .
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es la o ra que
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samiento de la India y por las pas1 l i a
Occidente.
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dad" le basta a Vasconcelos para ce ar
sofía 'como coordinación.
d .ad t
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· Vasconcelos ha llamado
·
h ta ¡ punto de que e1 propio
celiano, como Ploti~~• aS e
d ,, L proce ión vasconceliana de ritmos:
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•• lonni~o remoza o . a
h l
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~·:
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físico, biológico. y espin~óual, ,r:mElrcU:ivec:c C:tero pasando por nuestros cora. t de remtegrao n.
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ha sido contradicho más tarde en a
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niñez-- en la Estetica y u
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del conocer senso'
. talmi:nte a Kant sus nociones
V asconcelos debe casi to .
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sensibilidad
transforman el
espac10-tempora1es
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.
L f0
conceptual. as. ~~
, •
sensación. El entendimiento reduce a urudato externo en mtu1c16n empinca o

20

dad el conjunto de sensaciones debido a su forma "a priori" o categorial originando el juicio sintético a priori. Pero en este peldaño se d pide Vasconcelos
de Kant y se lan1.a a un conocer emocional que le hace consubstanciarse con
la esencia de los entes. Nada más opuesto al escepticismo kantiano del "nóumeno".
El filósofo norteamericano Patrick Romanell observa que "la sugestión más
cercana a la doctrina vasconceliana sobre el significado lógico de la emoción
estética es la indicación de Scheling en el ' ystem des transzendentalen idealismus'i de que el arte es el órgano de la filosofía. Tan rica idea, que en el
idealista alemán no pasa de ser una sugestión, se convierte en manos de Vasconcelos en la clave maestra de todo un sistema filosófico" (p. 146, La Formación de la Mentalidad Mexicana, El Colegio de México, 1954).
De Bergson hereda Vasconcelos ese anti-intelectualismo tan peculiar. La
razón, disolvente por analítica, no sabe de unidad plena. La emoción, en
cambio, si sabe de síntesis. El sentimiento intuitivo-emocional es el secreto del
Universo, porque el Universo no es la obra de un lógico, sino de un artista
que se goza en el acto de creación. Pero mientras Bcrgson se quedó en el señalamiento de las limitaciones de la ciencia, Vasconcelos desarrolló un método
estético para conocer la naturaleza de las cosas. Decir que Vasconcelos llegó
a lo que el filósofo francés hubiera llegado de haber llevado a sus extremos
lógicos ese "mistici mo completo" de "las dos fuentes de la moral y de la
religión'' -como lo afirma Romanell- nos parece una a,everación audaz e
innecesaria.
4. Metafi.ríca. Para explicar el conjunto de las cosas y los sucesos, José Vasconcelos busca una realidad fija que le pueda servir de punto de partida. e
trata de encontrar la raíz misma del ser, la fuente de donde brotan sus representaciones y nuestra misma exi tencia. "Exi t n las sencias indeterminadas,
existe la r alidad inmaterial de donde toma cuerpo la forma y existen las ideas,
las nonnas; existencia es un primer y postrero comLJn denominador" (p. 41,
Metafísica, Editorial "Mé..xico Joven", México 1929, impreso en los talleres
de la Editorial Cultura ) . Y así como Lccomte du oüy habló recientemente
-en su libro el Destino Humano-, de una escala de observación, Vasconcelos,
desde 1929, afirmaba que "según el instrumento de observaci6n, cambian los
caracteres; pero queda siempre indestructible el dato esencial: la existencia''
(p. 41, Opus cit.). Como San Agu tío, también nuestro filósofo se sumerge
una y mil vec en las profundidades de su cr, inve tiga las apariencias, contempla lo que es y rncuentra una y mil veces la misma certidumbr , la misma
noción, independiente de accidentes y circunstancias: la e.xistencia. "Soy, es
decir, existo, eso dice la conciencia, e o mismo repite la experiencia, eso mismo
confirman nuestro semejantes, eso comprueba la razón" (p. 45). En la base

21

�,

de todo lo demás, "hay un dato primario de mera emoción de presencia" (p.
42), que se manifiesta a nuestra sensibilidad interior.
V asconcelos trata de echar mano de un método tal, que enlace en síntesis
orgánica los diversos géneros del conocer. El método concurrente integra la
unidad en la pluralidad, respetando cada cosa en su plenaria realidad. Y
corresponde a la emoción, realizar este método.
Si el ser se manifiesta por caminos de emoción existencial, ya se podrá prever cuál va a ser la teoría del conocimiento vasconceliana. Conocer -nos
dice-- "es reducir a términos de conciencia los elementos más extraños, haciéndolos participar de nuestra vida según sus afinidades con los distintos poderes de nuestra personalidad y ligado todo en una convicción de superexistencia y trascendencia en que se combina lo disímil, para el logro cabal de
la armonía" (p. 136). El conocimiento sensible convierte en intuición empírica,
mediante las formas espacio-temporales, la impresión indeterminada que viene
del exterior y hiere nú sensibilidad. El conocimiento intelectual reduce a unidad el conjunto de sensaciones, merced a la forma "a priori" del entendimiento. Pero sólo por el conocinúento emocional llegamos a consubstanciamos
con la esencia misma de los seres. "Así como la existencia es el fondo común
de toda filosofía, de igual manera la emoción es el fondo común de toda vida
y aun el fondo de toda cosa; pues pensar la cosa es incorporarla en el seno
de la emoción. Concebimos la vida como emoción antes de concebirla como
pensamiento, y la seguimos concibiendo como emoción más allá del pensamiento" (p. 164) . Tal es, a grandes rasgos, la teoría del conocimiento -alógica y emocional- de José Vasconcelos.
En la cosmología emanantista y dinámica de Vasconcelos -que niega implícitamente 1a extensión-, el Universo se presenta como un cuerpo único
con irradiaciones emotivas. Todo es ser y todo para ser participa de una misma
sustancia, aunque en diverso grado y calidad, según su cercanía del Ser Absoluto. Su experiencia de hombre moderno le indica que la sustancia una se
encuentra en estado de dislocación o de catástrofe. ¿Motivos? Debe haberlos
y profundos, pero se nos escapan. Es el caso que el mundo marcha -según la
Física de Camot, la termodinámica y la doctrina de los electrones- por una
vertiente a su desintegración y por la otra (proceso de reversión) asciende a
reintegrarse al Ser Absoluto. La integración de la energía triunfa en una primera escala que es el átomo. En determinados instantes el flúido dinámico
se condensa y se estructura -fase atómica- en un ritmo particular, monótono y mecánico. Prosigue la energía su marcha de integración y arriba a
una segunda "revulsión" : la fase biológica. En esta etapa hay ya propósito,
finalidad, y el esfuerzo por la individuación es ya más avanzado. La tercer
estructura típica es el alma que vive de imágenes. Cuando el mundo se ha

22

hecho imagen -fusión de intelecto (marco) y emoción (esencia)- entra al
ritmo del espíritu y se eterniza y se salva, pese a la disipación y a. la entropía.
La función del hombre creador de imágenes, es, en este sentido, mesiánica.
Hasta aquí la energética revulsional (las revulsiones son cambios violentos de
calidad energética) de José Vasconcelos, cuya ley parece ser: "avanzar o
perecer".
5. Etica. Si la esencia de lo ético es el acto teleoklino que se rige por ciertas
normas, Etica será, para nuestro filósofo, "toda disciplina de vida", toda
potencia que se traduzca en acto.
También en la Etica (escrita en 1932) es fácil reconocer el plotinismo de
Vasconcelos. El Absoluto, último y supremo fin de todo lo existente, atrae al
hombre -libremente- para que redima y salve a la naturaleza ciega sumida
en la inconciencia. La naturaleza, sedienta de unidad redentora es un dócil
'
instrumento del hombre para la trasmutación a planos espirituales.
La norma de moralidad es el juicio ético emotivo que distingue lo bueno
de lo malo y crea el reino de los valores. La doctrina de los valores de Vasconcelos es por completo diversa a la de Scheller o a la de Hartmann. En
sí las cosas no son buenas ni malas. La emoción es la que estima las cosas
según la concreta conveniencia que guarden con el fin supremo del hombre.
El valor depende pues de que las cosas se incorporen al espíritu con su ritmo,
su armonía y su contrapunto. En la más alta de sus formas: la santidad, la
moral es pasión y dolor de inmolación. Sin Dios y sin libre albe(irío no sólo
es imposible toda Etica sino toda existencia. Si se aparta el alma del Bien
Absoluto cae en la animalidad que a la postre se resuelve en la nada. Tal
es en esquema la Etica vasconceliana, la cual, por lo demás, abunda en certeras y hondas observaciones críticas a los sistemas morales de mayor relieve.
6. Estética. La obra maestra de José Vasconcelos es, para nosotros, la Estética (publicada en 1936). En su tercera edición ( 1945) consta de tres títulos,
veintiún capítulos y 653 páginas. Los títulos son los siguientes: 1) Gnoseología
estética; 2) El apriori estético; 3) Clasificación general de las Bellas Artes.
Apuntemos las ideas-madres de la Estética vasconceliana: Estética no es para
Vasconcelos el tratado de lo bello. Se trata de algo muy diverso. Se trata de
redimir el mundo físico trocándole su ritmo de material en psíquico. Los cuadros de la naturaleza, destinados a desaparecer, son salvados por el hombre,
que los conmuta en ritmo, armonía y contrapunto. El amor -alma de la
Estética- es la fuerza que emprende la reintegración de lo disperso a Jo
Absoluto. La ley del espíritu (su función estética) es realizar una coordinación viviente de los heterogéneos sin sacrificar la cualidad. Si el hombre está
creado a imagen y semejanza de Dios, y está dotado de ese maravilloso poder
23

�de creación que despliega en el mundo del arte, es probable que Dios haya
creado el Universo de una manera a.rústica con júbilo inefable.
Las imágenes vivas de las cosas las maneja el espíritu humano en el crisol
de su triple "apriori" estético: ritmo, armonía y contrapunto. Aquí reside
la belleza. La operación estética, en esencia, radica en aislar la cosa de su
ritmo nativo, a fin de incorporar su movimiento al ritmo del alma. Estamos en
el reino del subjetivismo.
Empecemos por examinar el ritmo. En el fluir ininterrumpido de la corriente psiquica, el alma percibe sus actos sensoriales e intelectuales, a determinados intervalos. De ahí que cuando los sonido.s se acomoden a Ja disposición del espíritu, produzcan goce. El ritmo con pulsación natural es placentero.
En tanto que el ritmo es sucesivo, la armonía es simultánea. La armonía
enlaza y combina series melódicas al mismo tiempo en la unidad de la composición musical. Esto es incomprensible para "nuestra pobre atención lógica, habituada a manejar idea tras idea". No es unidad conceptual, sino unidad global sui-gcneris, la operación del compositor que organiza conjuntos
significativos.
Arribar al contrapunto es arribar a la cumbre de 1a estética vasconceliana.
En la dinámica unidad de la conciencia, la sensación! despierta ideas, las ideas
recuerdos, y simultánea y orgánicamente se influyen y se conciertan. El contrapunto logra la unidad de heterogéneos conservando la integridad de cada
canto, pero colocándolos adecuadamente en el concierto.
Con mente kantiana, Vasconcelos adopta las ideas de Nietzche sobre la tragedia griega, convirtiéndolas en categorías. Y por su cuenta añade a las dos
categorías nietzscheanas de la belleza - apolinea y dionisíaca- una más: la
mística, aplicable sólo al plano sobrenatural. Se trata de una intuición de
esencias -que no son abstracciones-- de lo Absoluto. La unión con lo divino
se verifica por la inteivención de la gracia.

páginas qllf~ Vasconcelos dedica al mundo del arte, son dignas de figurar entre
las mejores del siglo XX en habla castellana.
1. L6gica Orgánica ( 1945). Define Vasconcelos la Lógica como "la ciencia que estudia la razón como instnunento para alcanzar la verdad, 1a finalidad y la am1onía" (p. 58). La di.vide en: a) Lógica intelectual (formal,
deductiva matemática y como ciencia de fo homogéneo) ; b) Lógica inductiva (el método de la experiencia); c) Lógica ética ( consideración de fines
y criterio de finalidad aplicable al comportamiento) ; d) Lógica estética (coordinación de heterogéneos, según las puras leyes de la calidad o sea la armonía) (p. 74). Pensar -para el filósofo mexicano- no es raciocinar, es
decir, no es referir lo particular a lo general, para crear un mundo conceptual
ficticio; pensar, en esta nueva manera, es reconocer cada objeto en su individualidad concreta, y en relación de simultaneidad o de separación en el
tiempo; de cercanía o lejanía en el espacio, en relación a quien piensa. El tipo
moderno del conocer es coordinar conjtmtos. Los distintos aprioris -mental,
ético y estético- son los instrumentos de exploración que se reparten el conocimiento. La clasificación que Vasconcelos hace de las ciencias -que no
exponemos por falta de espaci~ es verdaderamente original.

8. Todología. Movido por el propósito de mostrar los caminos que conducen a la armonía del saber total, José Vasconcelos sacó a la luz pública, en
1952, su Todología. Nunca más volverá a escribir - así nos lo declaró personalmente- otra obra filosófica. Pero nos dejó su postrer esfuerzo por plasmar un experiencialismo vivo, al cual concurren ---cada uno en su funciónlos datos de los sentidos, los arreglos de la razón y los propósitos de la voluntad.
Todo en armonía amorosa.

Cree Vasconcelos que ha descubierto nada menos que un órgano estético
en el hombre. Este órgano que posee un sentido de orientación y que nos
lleva a un equilibrio energético de composición, lo encuentra Vasconcelos en
los conductos semi-circulares a donde convergen las impresiones cerebrales
conscientes y las sensaciones internas o cenestesia, brotando de este concurso
la unidad fundamental del yo.

La palabra "Todolog'ra" es vaga y equívoca. ¿ Por qué emplear el término
"logía" cuando su esfuerzo es anti-intelectual o anti-conceptual? ¿Y qué vamos a entender por la palabra "todo"? Vasconcelos no se cuida de precisarlo.
No ha de faltar alguien que, conociendo el plotinismo manifestado en Ja obra
anterior del Ulises Criollo, se imagine vislumbrar nuevos tintes panteístas.
Además, hubiera podido Vasconcelos llamar más acertadamente a su obra
"Filosofía Estética" o ' 'Filosofía de la Coordinación", simplemente, sin tener
que echar mano de ese horrendo neologismo.

El arte es una fuga del trabajo: "grito acompasado de los marineros que
tiran del cable, canciones del Temador, romance popular del carrero, que
arrea sus bestias al unísono chirriar de los eJ·es". Poesia música plástica las
' cristiana
' es el 'arte
artes todas alcanzan su cúspide en la liturgia. La liturgia
comprensivo y unitario que realiza la imagen del mundo celeste. Su misión es
preparar el alma para el goce inefable de la verdad revelada. Muchas de las

En el "Prólogo" nuestro autor apunta su programa: ocupa sitio central el
problema de la unificación de los heterogéneos. Conforme al método de la
coordinación, la verdad es concebida como un acorde musical, más bien 'que
como un acuerdo 16gico. En lo real hay una relación de coexistencia, en la
cual cada cosa puede ser concebida como porción de un todo. La movilidad
es asunto de posición más bien que de fondo y de meta. "Siempre que contero-

24

25

�piamos la creaci6n según sentido de simultaneidad, el presente encierra en sí
los pasados y los futuros, reduciendo a su unidad _todas sus ~ensiones". ~~a
filosofía que aspire a ser completa, debe descubnr la colocac1on y la func1on
de las partes dentro del Todo. "Una visión del Universo, que comienza en la
onda magnética y termina en la Trinidad que definió San Pablo", es la que
procura brindarnos Vasooncelos en su último libro. Su objetivismo primordial
es religioso: ''No busco, pues, otro fin, que el de unir mi voz al coro de las
alabanzas del Eterno. Añadir al caudal de la verdad el testimonio de mi experiencia y, desde algún escondido rincón del-Templo, entonar con humildad
mis salmos" ( p. 11, T odología, Ediciones Botas, 1952), El filósofo de la coordinación nos asegura que la ''verdad, además de adecuación, debe demostrar
coordinación. La adecuación se da en lo estático y conceptual. La coordinación es la verdad de lo vivo" (p. 16).
9. Observaciones críticas. José Vasconcelos elabora sus lucubraciones a "golpes de intuición". En cada página nos presenta luminosas intuiciones o visiones que no lleva, por el razonamiento, a su cabal desarrollo. No es que
le falte sistema, sino método. El método se refiere a los medios encaminados
para descubrir verdades latentes o exponer las ya conocidas. El sistema se
caracteriza por un estilo personal del pensar, por un filosofar peculiar que se
enfrenta, en carne viva, ante una problemática que preocupa. Todas la~ obras
de Vasconcelos dan la .impresión de estar atadas indisolublemente a su ahna..
Su proceder no es el del científico que demuestra, sino el del artista que
muestra. A la luz de un principio rector cohesiona elementos heterogéneos Y
los re-crea en el seno fecundo de un propósito estético o de salvación.
El sistema vasconceliano no se cuida de basar sus principios en tierra firme.
Porque erigir la emoción en supremo criterio de verdad y en norma de mor~lidad es caer en el campo de lo versátil, de lo subjetivo, de lo oscuro. Combinar el intelecto kantiano con la emoción plotiniana :no resulta hacedero en
filosofía.
Vasconcelos es una especie de nuevo Rey Midas que acaba por transformar
en Estética todo problema que se propone. Con tal "estetización" de la experiencia res~lta sumamente difícil saber cuál va a ser, en realidad, el sitio dejado a'la estética propiamente dicha. Si el único modo de conocer la realidad
última es por vía de la intuición artística, los artistas son los filósofos.
Pretende el filósofo mexicano fundar la filosofía sobre la ciencia fisica
actual -aunque en rigor se funde sobre la experiencia pre-cientifica y maneje
conceptos de una física que ya no es plenamente actual- pero sin lleg~ a
una interpretación propiamente filosófica de la ciencia. A ~ta pretendida
necesidad de fundar la filosofía sobre la ciencia, José Gaos opone este argumento histórico: ''la existencia de una alta filosofía cuando aún no había

26

ciencia sobre qué fundarla, por la sencilla razón de que entonces era la filosofía la que fundaba, creándola, la ciencia -tal la filosofía presocrática (p. 131,
Pensamiento de Lengua E.spai'iola, Editorial Stylo, México, 1945). El raciocinio metafísico no puede ser considerado, sin desvirtuarlo, como un epílogo
de alta ciencia. Tal es, al menos, nuestra opinión.
En el "monismo diversificado'' de la cosmologú,i. vasconceliana las revulsiones de la energía quedan sin explicación filosófica, al declararse como "un
saltus misterioso en la naturaleza,". Vasconcelos no se cuida, con frecuencia,
de definir los conceptos capitales de su filosofía y de mantenerse dentro del
campo de lo definido, porque procede, las más de las veces, por ocurrencias
sueltas o "a golpes de intuición", aunque estas intuiciones -menester es reconocerlo- sean, en muchas ocasiones, las de un genio.

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,.

CONSIDERACIONES SOBRE EL ÉXITO DE JOSÉ VASCONCELOS

Vasconcelos es hoy en día la figura de mayor relevancia intelectual en Hispano-América. El Conde Hermann de Keyserling afirma, en sus Meditaciones Sudamericanas, que "José Vasconcelos es el ideólogo más original que
hasta hoy ha habido en la América del Sur" (p. 231, Meditaciones Sudamericanas, traducción española, Madrid, 1933). Y páginas adelante, en el capítulo
que consagra a la "delicadeza", nos asegura: "En América del Sur pueden
encontrarse ya los primeros elementos de una concepción del mundo autóctona y original. Reposa sobre el concepto de delicadeza. El argentino Leopoldo
Lugones postula para su país una cultura de la belleza semejante en estilo
a la antigua ... Pero el pensador más representativo es el mexicano José
Vasconcelos".
En algún lugar de la América del Sur, un buen día le llamaron a Vasconcelos "el Maestro de las juventudes de América". Y es lo cierto que a donde
quiera que fue -en sus frecuentes viajes por los países iberoamericanos-hubo siempre un puñado de estudiantes que esperaban a su maestro, en la
estación ferroviaria o en el aeropuerto, ansiosos de escuchar de sus labios una
nueva idea o una palabra de estímulo.
No be conocido hombre a quien le importaran menos las distinciones académicas. Las Universidades de Chile, Puerto Rico, Salvador, Guatemala y México le confirieron el grado de Doctor en FiJosofía "honoris causa". Fue
miembro del Colegio Nacional y académico de la Academia Mexicana de la
Lengua y de la Real Academia Española de la Lengua. España le otorgó sus

27

�más altas condecoraciones. Estados Unidos le llamaba con frecuencia, para
que dictara conferencias en sus principales universidades. Pero Vasconcelos
de preció el éxito. Cuando éramos studiantc no. aprendimos, de una de sus
más célebres conferencias, aquel fragmento: "El éxito es e téril y mediocre,
se acomoda con el instante muere con él, no suscita ni anhelo:. ni virtudes. Lo
que se tnmca por alzars demasiado, conserva vigor en las raíces para recomenzar el asalto de la altura ... "
En materia de ociología, la teoría vasconc liana de "La Raza Cósmica" se
ba visto confirmada en las obras de Toynbee, que advierte en la historia un
proceso hacia la heterogeneidad y m zda de todas las razas. Vasconcelos insiste en que a la larga vendrá la unificación de la ~pecie, con aumento de
sus potencias si logra aprovechar las virtude de los componentes.
En Filosofía, José Vasconcclos reclama el derecho a que se juzguen como
originales suyas, las tc.~is c;iguientes:
a). La te01ía del A priori Est ~tico, en la cual se afirma que el fenómeno de
la belleza obedece a formas específicas, que son: el Ritmo, la Melodía, la
Armonía y el Contrapunto, formas independientes totalmente de las formas
lógicas aristotélicas.

b). La teoria de la coordinación mental que liga conjuntos heterogéneos.
Cuando pensamos en un objeto, por ejemplo ponemos en un sector de la
mente lo que nos dice del objeto la Física, lo que nos dice la Química, lo que
nos dice la literatura, y así la labor del filósofo va a consistir en coordinar todas
esas esferas del conocimiento, para logtar algo que ya no es "Logos'' sino Armonía. La verdad, en consecuencia, ya no es la rcducci6n de lo particular a
lo general -piensa nuestro filósofo- sino el secreto de la coordinación de
valores irrC'ductibles uno al otro, pero que se ligan por la vida y la acción,
dando por resultado una existencia como armonía.
e). En su ensayo intitulado La Sinfo,1Ea como Forma Literaria, Vasconcelos
lanzó por primera vez la tesi de que el arte supone la combinación de elementos heterogéneos que se coordinan en forma no intelectual, .sino en forma
armónica y estética, a efecto de producir efectos de conjunto, que son perfectamente inteligibles y además sensibles y que no tienen nada que ver con las
conclusiones lógicas de la mente. Esta tesis coincide con las ideas sobre la
belleza del poeta Elliot, en sus Cuartetos, escritas como diez años después,
según lo ha hecho notar el fil6sofo norteamericano Philip Wheelwright.
En la obra escrita de José Vasconcelos hay un semillero de ideas geniales
que, mediante un apropiado cultiYo, pueden tener un desarrollo fecundo. v~
concclos puede salvarse, para la posteridad, en antología. Y aún no se ha
hecho una verdadera antología de la obra filosófica de m1estro pensador.
28

Mucho dice a la juventud ¡
·
Todo lo creado puede ser ameadmcnsaJe var;conceliano: "Amar sin transigir''.
o rectamente oblig d
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~ que colaboren a nuestro fin superior. y más ali an o a s~cc.so ,Y al hecho
tunos hermanado a José V
á de toda f1losofia, nos sen.
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La filosof1a nunca ha sido para Vasc
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grandes filosofias se llaman "Platón"
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con sus propias palabras-- propios de doncellas tímida:1"~~~:s --d1gám~slo
acogerse a un fuero, para no perder autoridad moral H . d sd - a ha quendo
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ecc1 n Vl\'Jente con su temple viril

29

�que ha sido siempre la condición dd filósofo. Una y muchas veces ha sabido
colocarse por encima de las circunstancias viles. La pena y la die.ha las ha
soportado con dignidad. He aquí una lección más: el filósofo ha de ser Rey
de la Circunstancia. Filosofar no es divagar; filosofar es decidirse. Por eso ha
intervenido clara y terminantemente -y con voz tronante cuando ha hecho
falta- cada vez que se comete una injusticia susceptible de ser remediada. Una
de sus mejores cualidades es la de saber indignarse.
Pensamiento y vida no están, no deben estar, divorciados. Las futuras generaciones podrán aprender de José Vasconcelos que la filosofía, siempre que la
encarnan hombres cabales, tiene desde luego una tarea social que realizar: la
tarea de ballar la verdad y proclamarla. El filósofo es un rompecaretas; denunciar la hipocresía, el fariseísmo; tal es la misión moral del filósofo. Su grito
no se puede desoír: "Guerra contra los opresores del cuerpo y del alma, sin
descanso, hasta el fin de los tiempos".
Vasconcelos ha comprendido su destino: norma y designio; lugar en la existencia; materia en que verificar su vida y un modo de verificarla; unas posibilidades y unos limites concretos. Pero también tarea para la propia acción y
creación. Poder percibir este llamamiento y .satisfacerlo, ha sido su más propia prerrogativa.
A las generaciones venideras -a las mexicanas, especialmente- les corresponde reactualizar y modificar el mensaje vasconceliano en la medida en que
ellas revivan esa filosofía y ese modo de existencia. Si sus ideas no encuentran
apoyo de fuerzas, intereses, pasiones e impulsos, carecerán --cualquiera que sea
su valor espiritual- de toda vigencia en la historia real. Los factores reales,
aunque no determinan los contenidos ideales de la cultura, abren o cierran las
compuertas para que las potencias espirituales se abran camino efectivo en la
historia. Yo ignoro cuál vaya a ser el destino, en lo futuro, del mensaje vasconceliano. Pero de una cosa estoy seguro: si su filosofía, si su modo de filosofar, logra efectiva vigencia en el porvenir, estará, de todas maneras, más allá,
en complejidad y riqueza, de lo que correspondería a una determinada interpretación unívoca por los factores reales.
Estemos o no estemos de acuerdo con muchos actos de su vida, no caigamos
en el mezquino vicio de restar méritos a ese su arte de ser fiel a sí mismo¡ fidelidad heroica que no ha podido ser aprisionada por el público. Esa pasión,
ese calor y esa vida que ha sabido poner en sus libros, subsistirán mucho tiempo
después que se hayan perdido en el olvido los nombres de sus detractores.

Filósofo de alma ardiente y luchador activo en la calle, ha concluido por
abrirse a lo sobrenatural para evadirse de esta paradoja: ser más que hombre
sin dejar de ser hombre. Su itinerario no ha transcurrido en vano. La esperanza

IV
BmuoGRAFÍA

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D.0 F.as las obras autobiográficas están publicadas por Edº1c1ones
J

-aventura en curso- penetra a través del tiempo y funda su vida.

31

30

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Plicllo Madrid, 1933; eaunda cd1. '6 n. Imprenta e uanal Argentina
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tísima producción penod1!.t1ca de _J
. •¿· y revistas de dos continentes.
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últiples peno 1cos
de varios años y a traves e m
Librero Mexicanos Unidos Col. Laure'1
ÜBRAS CoMPLF..TAS, cuatro tomos,
México, D. F., 1957-1961.

(B)

. so bre ]os:, Vasconcelos.
Principales Estudios

_J~se• Vasco11celos

con
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la acción el perisamiento- ,
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hecho en tono . de e en '
1
m breve cstu d 10
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biillanle en oca 10nes.
patía Y con estilo ag1 y
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Este libro con verd ero ngo
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' d ¡ Lón. ica Oreámca Y e a o.
·pci6n hec.l1a e a
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el sistema vasconcehano, cxct .
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.
' t d' sobre el escritor, e1 de ensor
pura cepa- nos presenta ~n brillante csc~tu~io sobre el fil6 ofo es muy débil
~"stro im¡J0s1blc. Pero su
la ra.1.a. Y e1 m=

y ligero.

Prologo y elección-,
or V asco11c1.1os ·l) Genaro Fcmandcz Mac reg
Públ'ca México 1942. En este ensayo
Ediciones de la Secretaría de Educac1 n
i ' •
'
32

,

G

.¿

sobresal n la compren ión del hombre y del sociólogo. El estudio sobre la fi.
losofía vasconceliana es en extremo deficiente.

5) José Gaos, Pensamiento de Lengua Española (pp. 121 a J-1-3), Editorial
Stylo, íéxico, 1945. Enjuiciamiento severo y hondo de la filosofía de Vasconcclos, con motivo de la aparición de la Antología publicada bajo la dirección
de Castro Leal, al que le falta valorar la parte posith-a que Vasconcelos aporta
a la filosofía.

6) Oswaldo Robles, "José Vasconcelos, filósofo de la emoción creadora", en
la Revista Fi/oJofía y Letras, Núm. 26 abril-junio, 1947, México, D. F. Estudio puramente expositivo, escrito con mucha corte ía y con profundo conocimiento de la esencia del pen. amicn to vasconceliano.
7) José Luis Martínez, "La obra literaria de José Vasconcelo ", en la Revista Filoso/la y Letras, úm. 26, abril-junio, 1947, México, D. F. Hacía falta
que alguien se echase a cuestas la tarea de clasificar las obra de Vasconcelos,
de analizar sus excelencias y sus deficiencias literarias y de captar su estilo.
Aunque no del todo logrado, es é ·te un primer intento de penetrar -con ,·oluntad de orden- en la extensa producción literaria de nuestro pensador.

8) Patrick Romanell, La formación de la mentalidad mexicana -Pa,wrama
oclual de la filosofía en México-- (1910-19S0), editado por el Colegio de
México en 1950. En este libro sobresale, como su mejor capítulo, el dedicado
a "El Monismo Estético de José Vasconcelos" (pp. 109 a 160). Honda simpatía
humana, sentido irlandés del humor, agudo sentido crítico y rigurosa pn:paración filosófica, hacen de este trabajo un excelente instrumento para conocer
a Vasconcelos y su filosofía. Lástima que en ocasiones se deje llevar Romanell
por su deseo de teorizar y de someter a las simplificaciones de sus e quemas
preconcebidos -brillantes pero no e....;actos- la rica realidad que analiza.

9) José Gaos, Filosofía Mexicana de Nuestros Días, Imprenta Universitaria,
México, 1954. En forma sugestiva, Gaos penetra en el Sistema de Vasconcelos
expuesto en la Todología, esta vez con mayor cordialidad y con ostensible voluntad de entresarar lo indudables aciertos que palpitan en la obra vasconceliana.

10) Agu tín Basave Femándcz del Valle, en la Re ista Trit:ium, órgano del
Departamento de Humanidades del In titulo Tecnológico y de Estudios Superiores de fonterr y: "La Metafísica de José Vasconcelo.", Año II, úm. 9,
julio y agosto de 1950; "La Filo ofía de Vasconcelo en Panorama", Año III,
'úm. 1-2, noviembre y diciembre de 1950; "La Estética de José Vasconcelos''
(primera parte), Año III, N{uus. 6-7, abril y mayo de 1951; ( egunda parte),
1 {1ms. 8- I 2, junio a octubre de 1951.

33
• H-3

�I

.
His ánica de Madrid publicó, en 1958,
La Editorial del Instituto de Cultura l p El Hombre y su Sistema-, que
la obra La Filosofía de José V asconce os -:- t del sistema vasconceliano. No
.
. todo el extenso con1un
abarca, por prunera _vez, . le resumen. Se intenta llegar al alma de ese poese trata de un trabajo de ~p fí de Vasconcelos; captar la unidad bajo las
roa en abstracto que es la filoso a
1
irit que palpita en el fondo del
. es doctrinales. aprehender e esp u
li
ap cac1on
'
sistema.

°

POSTURA FENOMENOLóGICA DE MAURICE
MERLEAU-PONTY
DR. FRANCISCO Buc10 PALOMINO

Universidad de Nuevo Le6n

Et NÚMERO ESPECIAL que la revista Les Temps Modernes cons3t,O'J'Ó a la obra
de Merleau-Ponty en 1961, después de su muerte, recoge el trabajo L'Oeil et
l'Esprit que poco antes, en ese mismo año, había sido publicado en Art de
France. La misma obra fue editada en Gallimard en 1964 y con su título se
cerró el ciclo de un pensamiento que espera seguir siendo pensado ...

1

1

El tema de la pintura es tomado en esta obra a la manera de un campo de
observación en el que adquiere relevante nitidez al ser escudriñada la más
profunda estructura humana. Por consiguiente, más que el arte, es el hombre
el que también aquí se encuentra en el foco de las preocupaciones del filósofo.
Por lo demás, no se trata ni de descubrimos ni de fundamentarnos la misma
estructura del hombre, a cuyo tema central fueron dedicadas sus admirables
obras, La Estructura del Comportamirnto y Fcnomenulogía de la Percepción.
Y sin embargo, tampoco es una mera nueva luz sobre algo plenamente definido:
el misterio de nuestra unidad y de nuestra individualidad, que es el misterio
de nuestro ser, queda más visible desde esta ventana que a la vez podemos
convertir en puerta para entrar hasta él.
Ni un puro espíritu podría pintar, como tampoco lo podría hacer un puro
trozo de materia. El hombre sí puede hacerlo gracias a esa misteriosa transubstanciación por la cual, "prestando su cuerpo al mundo el pintor cambia el
mundo en pintura".
Ya había quedado bien asentado en la Fenomenología de la Percepci6n que
mi cuerpo tiene una ciencia práctica, un saber consiguiente a los proyectos que
su estructura hace posibles. Ahora se afirma que mi cuerpo puede hacerse
mundo, y parece sobreentenderse que también el mundo puede convertirse en
mi cuerpo. Las dos proposiciones quedan comprendidas dentro de la que cita-

35

�mos de la Fenomenología de la Percepción, a la vez que la aclaran descubriéndole un sentido dialéctico que no había sido aún su.tlcientemente explicitado.
La síntesis del cuerpo propio parecía, ya en la Fenomenología de la Percepción, no püderse consumar sino par la mediación del mundo. En efecto, la
noción de "esquema corporal" a que recurrió el autor para concretizar la unidad original de nuestro cuerpo es presentada como un concepto mixto adecuado para traducir la organización espontánea en que se dan, en su surgimiento
primario, el cuerpo y el mundo. El esquema corporal no es la imagen-resumen
de mi cuerpo, sino la toma de conciencia de mi postura global en el mundo
intersensorial; sus características dinámicas le confieren la calidad de "momento
de tensión" en que se realiza lo único primario que se da: mi postura ante las
tareas actuales o posibles que me son anunciadas a partir del mundo. El mundo
y mi cuerpo forman. el circuito del "arco intencional" que sostiene la vida
de conciencia y del que Merleau-Ponty afinna que "proyecta en tomo a nosotros nuestro pasado, nuestro futuro, nuestro medio humano, nuestra situación física, nuestra situación ideológica, nuestra situación moral, o más bien,
que hace que estemos situados bajo todos estos aspectos".1 El sistema «cuerpomundo" asi entendido explica suficientemente la originariedad del "sentido" o
arreglo inmediato de la realidad en una unidad de significado.
El concepto de ''esquema corporal" supera de un golpe el dualismo "cuerpoespíritu" que había encumbrado prácticamente toda filosofía desde el tiempo
de la Helenidad. Y por esta superación quedará inaugurada una perspectiva
de novísimas posibilidades, no sólo en cuanto a un nuevo planteamiento del
estatuto ontológico del hombre, sino también, y sobre todo, por lo que mira
a una nueva ontología y a una auténtica metafísica. En cuanto al hombre, en
efecto, queda a salvo su unidad indivisible ya no como una recuperación o
síntesis tardía sino como lo originario, como el punto de partida y razÓn de
ser de la diversidad misma. Ya no~ trata de preguntar cuándo y en qué condiciones es el cuerpo o el espíritu el que efectúa una experiencia y, por ella,
entra en contacto con la realidad; ya no tiene sentido "localizar'' en el hombre el sujeto de la experiencia, y explicar la coordinación del movimiento espiritual y del movimiento corporal en el que parece darse la efectuación de la
experiencia. El sujeto de la experiencia es el hombre; no existe una mirada supervisora ( un regard de survol) que en mí tome nota de los datos registrados
por mis órganos sensoriales, haciéndome acceder de la suerte a un conocimiento, a un saber, o más generalmente (como debe ser), a una "captura"
de los mismos en un nivel superior. En el caso mismo de las experiencias que
otras filosofías calificarían de "puramente corporales", nunca es mi cuerpo

sin
• d
.
el que por. su cuenta entra en relación con 1a realidad
.
. ,
cuerpo qwen efectúa tal exper1·en . T ,
. '
o ~oy yo-sien o-IIllal h
c1a. catase pues si
ombre, del cuerpo espiritualizad
d 1 ' , . ' empre,_ en lo que respecta
Esta
.
o y e espmtu corporahzado.
. urudad monosubstancial que es el hombre in
senaa un nuevo nivel en la realidad· e1 .
~ugura con su sola preSi el hombre fuera un cuerpo el c .t mvel del sentido y de la significaci6ti.
,
'
on acto y el comerc·10
el
SÓJ o sena posible en el nivel
el
.
con mundo exterior
en que 1a realidad
d'
lid ad; y si el hombre fuera un e , . tu
. , se iera como pura materiala realidad, pudiera col
sp;n . , reducma sus relaciones a lo que de
si el hombre posee aque~:::to e m~ell dde p~ra espiritualidad. En cam'bio
especia escn to p M 1
'
cuentro entre él y el
d
,
or er eau-Ponty un enmun o no solo será O "bl ·
'
hombre sea hombre y el mund
d
p s1 e sino necesario para que el
o mun o· y e ta " "b"l'd
y Juego queda sellada al d
1
'
~ posi i i ad necesaria"
nace
"
.
'
arse e enfrentamiento d I d
.
'
medio común" del sentido y 1a s1g
. nif"1cac10n
. , Tod e ·os d os
d términos en el
sus conductas, se a1'ustan a un " sen ti"d o" d e la
. ·t a actJ.tu
.,
. el hombre, todas
más por un "medio de comportami t "
s1 uac1on, misma que es tenida
mulos" ante los que mi res
·t
'enl o que por una composición de "estí.
.
pues a so o fuera co 'd d
.
qwer actitud o conducta es prun·
.
nSJ era a una reacción. Cualero una mtenció d
a un mundo que es el nuestro. Lo rimero
~ _e. nuestro ser total relativa
ductas es nuestra fe en
d p
que s1gruficamos con nuestras conun mun o es la fe
.'
. e~ _una estructura a tenor y a talla
h umanos de la realidad M'
·
is rrusmos dispos1tJ.vo
• ·
el mundo geográfico en
. 1
.
s anatomicos comunican con
un mve que trasetend tOd O ·
mente positiva. El mundo al
. .
e
tipo de relación mera. ..
que m1 mismo cuerpo
nf
d e pos1bihdades de acción q
1m
. me e renta es un conjunto
ue v ua ente total
al
medio eficaz.
. El hombre, escn'b e M erIeau- p onty IZO
"n dicentrarme
, activo en un
en cuanto unplicado en un
di
' o spone solo de su cuerpo
me o concreto no s
.
lamente ante las tareas bie d f' 'd d '
e encuentra en situación son e lD1 as e un oficio
.
so lamente a las situaciones real
.
, se encuentra abierto no
es, smo que ademá ti
que correlativo de meros es•{1 d esproVlstos
' .
ene su cuerpo
en tanto
Ull.lU os
ds, "gnif'
•,
encuentra
abierto a las s·tu aetones
.
1cac1on práctica, se
•
verbales f · e• s1
1
mismo o que Je pueden ser pro
y ictic1~ que puede escogerse él
puestas por un exper1m
s1'ble so'lo gracias al d"ál
. en tador" .-• Esto es po1 ogo constante que ha
y a partir del cual la intención human
Yb. entre el hombre y el mundo
•
a se cam 1a en
t' d al
mientras que el sentido se convierte
.
.,
sen i o
mundanizarse,
.,
en mtenc1on al ho · ·
En
esta operac1on
dialéctica
que
es
el
diál
f
"d
.
mmizarse.
efecto,
.
ogo re en o eqwvale
.
b re, a un mstalarse en el m d
. d
, poi parte del homun o vac1an o en él s di
.
.
percepción, de volición y de ent d' .
us versas mtenc1ones de
en umento · la realidad
d
te, se vuelve con ello "significativo" y a d qwere,
' .
o
mun
para manera de o,
leypor
de su
estrucírt'

2

1

o p. cit.,

p. 126.

Phé11oménologie de le Perception, Galliroard, Paris, 1943, p. 158.

37
36

�tura o sistema de coordenadas, una ratón de unidad o de organización de "los
sentido ., transitable por el hombre. El mundo se hace, de esta manera, habitable para el hombre: y el hombre ajusta su talla a la medida del mundo.
Pero, lejos de ser ésta una operación de acaecer caprichoso ( que prestara a
extremos de arbitran dadcs o de fatalismos, del hombre, los prim ros y, del
mundo, los segundo ) , constituye la relaci6n orieinaria entre el hombre y el
mundo y, por lo tanto, aquella in la cual el hombre fu ra incomprensible como
hombre y el mundo como mundo. Tanto la capa más próxima de significación
como el substrato más alejado y profundo que no es . ino el soporte de la red
de sentido que I hombre confiere al mundo para hacerlo tal, hablan del hombre y permiten que sr, encuentre a sí mi mo. En una palabra, que sintetiza y
aclara Jo que 11 vamos dicho, el movimiento de existencia es traído a efecto
por el hombre en un hacer qu la coa, el objeto, el mundo deje des r un en- í
y se haga para el hombre, mientras que éste abandona su calidad exclusiva de
para-sí, saliendo de si, para encontrarse en el mundo. El en-sí y el para- í dejan
de ser dos ''regiones del . cr'' incomunicables e insintetizables y pasan a ser
correlativos de un Todo o síntesis originaria.
Esta es la postura (y todavía no la te is) de Merleau-Ponty. Ella nos revela
u intuición (o punto de partida de su pensamiento) metafísica, que es clara
v abiertamente fenomenológica. os revela, podríamos decir, su entc-ndimicnto
del espíritu de la Fenomenología, de sus tareas, de sus ohjetivos, de sus obstáculos, etc. Se advierte 1 por ejemplo que ha hecho suro el interés vital 1de la
Fenomenología por reivindicar al hombre su familiaridad originaria con las
rosas, o, en otros ténninos, su estricta cotxistencia con las cosas como "la C.'&lt;(&gt;C·
riencia originaria''. a cuya explicitación deb consagrarse una aut'ntica filosofía
que es lo que quiere ser la Fenomenología al pretender verificarse como ciencia puramente descriptiva de las e encías. A imismo, es fácil reconocer en
Merleau-Ponly la ,·oluntad di' eliminar todo "prcsupue to" en el punto de
partida del auténtico filosofar, con el fin expreso de hacer de la Filosofía una
di ciplina de fundamentación de toda ''intencionalidad de acto" (la intencionalidad de una afirmación, de una deci ión, etc.) rn "la intencionalidad operante" o intencionalidad ejercida de manera a,1teprcdicativa n la espontánea
unidad primordial d I mundo y de nu tra vida en él. Este estilo de hacer ü-'
losofía como práctica del "retomo a las cosas mismas" es el único que puede
garanti:t.ar, desde su pureza descriptiva, la legitimidad para toda ciencia de
sus prctenJones de objetividad. En efecto, ''volver a las cosas mismas es volver
al mundo-anterior-al-conocimiento que es el mundo del que lodo conocimiento
entiende hablar, y con r laci6n al cual toda determinación cicntüica es abstracta, 'significativa' y de ndiente, como la geografía con respecto al paisaje
en donde por primera ve:t. aprendimo lo que es un bosque, una llanura o un

38

·
n'o" •1 Vo1~•er ª. 1as cosas mismas
era, para el fundador de la Fenomenología,
unan ces1dad 1mpue~ta por el ideal de máxima racionalidad que ha sido desde Platón, el ideal del saber humano. Pero, habi ~ndos reservado en exclusiva
este ideal las ciencias positivas, que son métodos "explicativos" de la realidad
la ~ilosofía, p~ifi~ando sus intenciones ant la adjudicación de aquel privi~
!~gto ~r. la11 C1en~a, no puede menos que atribuirse como propio I método
descnpnvo haciendo del '·retomo a las cosas mi. mas" la intención de un
saber prim~rio de la '·experiencia del mundo" y de la cual la ciencia es sólo
una expresión s gunda. Con e to, la Filosofía no hace ino enderezar su cauce
-en tanto que, sin haberlo perdido, siempre corre en él con el sentimiento de
haberlo "hallado"renovar su rredo y purificar us esperanzas. El suceso
mayor que con Husserl habrá regi tmdo la historia de la Filosofía será la
nueva vida que a la actitud filosófica, la actitud d a.sombro, le ha . ido inyectada por el método fenomcnol6gico, el método de las reduccion . "La mejor
f~rmula d~ la reducción, escribe Mcrleau-Ponty, es sin duda la que daba Eugen
Fink, el asistente de Husserl, cuando hablaba de un 'asombro' ante el mundo".~
Y es que, efectivamente, i la reducción tiene por fin romper nuestra familiaridad co~ el mundo para prcsentámo lo romo "extraño", "esta ruptura no
puede ensenamos otra cosa que no sea el surgimiento inmotivado del mundo".ª
Esta limitación ( que, bien entendida. más que "limitación" es u "detemúnación") del método fenomenológico, así como la cvaluaci6n que de él hace
Merleau-Ponty al decir que la principal lccci6n de la reducción es dejar bien
sentad_a con su so~o e}ercicio la impo ibiHdad de una reducción completa, son
~ª. ~eJor caractenzac1ón del espíritu dinámico del momento filo56fico que se
iruc1ó con Husserl. Hay una invitación, en el dinamismo de esta filosofía a
tomar cada v~ de nuevo, como ella misma lo hace) la reducción ( ... el aso'mbro) Y su sentido por tema, gtúa y motor de toda problemática filosófica. No
dándos~ completa, la reducción tampoco se da como definitiva y, por lo tanto, ~l filósofo, que parte de ella.' es un elt!rno principiante. "Esto quiere decir,
ex-plica Merleau-Ponty, que el f 1l6sofo no da por definitivamente recibido nada
de l~ qu~ los hombres o los científicos creen saber. Y también quiere decir que
la ftlosofia no debe darse por cumplida en lo que ha podido decir de verdadero, que ella es una experiencia renovada de su propio origen y que consiste
toda entera en describir este comienzo ..• " 6
Así, al hacer suyo el lema de la Fenomenología, el ''retomo a las cosas mismas", en su sentido de autentificación de la Filosofía, Merleau-Ponty se de• O p. cit., p. III.
• Op. cit., p. VIIl.

• lbidnn.
• Phinominolo¡ii• de le Perception, p. lX.

39

�clara dentro de la línea husserliana. Para él, como para todo filósofo de verdad,
"estar en una línea" significa participar de la misma fuente de jnt«:rrogac~ón
de qujenes la trazaron a guisa de nueva orientación para el pensamiento filosófico; significa reanudar con la historia haciendo que se cumpla la. ley de
cooperación entre la filosofía y su historia, tal como Merleau_-Ponty m1SID0 _
afirma e&gt;--plícitamente ~n otra obra 7 al hablar de esa especie de _u9su~pa~~n
(empietement) necesana y provechosa que se da entre ana_y otra, s1~:m1ca
hacer productivo el acto de reconocer el valor de un pensamiento ,co~o fuente de sentido", en tanto que un tal reconocimiento conduce al amb1to de la
no-verdad que es el campo en que la actitud interrogativa se nutre Y hace
floreeer la vida de un nuevo pensar. Introducirse en el ámbito de la no-verdad,
en una palabra, es la operación de arranque del ve~a~er~, filosofar, ~do
que con ella empieza el movimiento de respuesta a la mvitac1on a persegwrlo
que, según la expresión de Heidegger, el ser nos lanza al volvernos las espaldas.
Es en este sentido en el que A. De Waelhens afirma la relación dialéctica
que existe por esencia entre filosofía y no-filosofía. "Sucede pues, dice, cualquiera que sea la filosofía, como si su realidad fuera inseparable de la nofilosofía como si la filosofía se conqujstara tan bien sobre lo que aparentemente Je e/ exterior, que llega a animar secretamente su otro (la fe religiosa, el
conocimiento científico, la praxis de los hombres en lucha con el mundo Y
con ellos mismos) y que, sin reducir a su antagonista al silencio, llega a hac~rlo
suficientemente 'filosófico' para hacer nacer en él nuevas 'razones' de rmpugnarla".º Lo no-filosófico se convierte en tema de refl~ón filosófica cuando por virtud del acercamiento del filósofo, pone de manifiesto las razon~s de
haber permanecido fuera del ámbito de lo reflexionado o, cuando, habiendo
sido ya tema de reflexión, descubre regiones inexploradas junto co~ las razones
de su virginidad. Y es que "la filosofía es sin embargo muy poco a1ena (lo cual
significa: no absolutamente heterogénea) a la experiencia no-filosófica y lo
bastante poderosa para acertar en volver a aquélla consciente ~; sí ~s~
como no-filosófica, permitiéndole así erigirse a veces en contestac1on eA-phota
de la filosofía. Correlativamente, la experiencia no-filosófica se encuentra suficientemente próxima de la filosofía para hallar audiencia en ésta, inspirarle
inquietud y llegar a transformarla como filosofía" .10 La región de la no-filosofía está constituida por la experiencia, es toda la experiencia en cuanto ignorante de sí misma o en la inopia en cuanto a sus mejores razones; y la

!º

' Signes, N.R.F., p. 20.
1

BRÉHIER EMILE,

9

Dr.

wi\ELRENS

Etude de Philosophie Antique, P.U.F., París, 1955, PP· 1-9.
A., "Phllosophie el non-philosophie", Rev11e Philosophique de

Louvaín, février, 1959, p. 5.
"' Art. cit., pp. 6-7.

filosofía se da por tarea precisamente el dotarla de "conciencia'' de sí misma
'
el hacerla experiencia sabedora de sus orígenes, de su vida, de su fin ...
Esta labor de la filosofía sobre la experiencia, que es todo el quehacer filosófico, no es una pura sublimación de la experiencia. No podría serlo porque
la experiencia pura se realiza con el solo juego de las estructuras humanas sin
esperar de alguna condición de posibilidad otra que aquellas el acceso a un
plano superior al simplemente humano. Por eso, dice A. de Waelhens, "el
filósofo no puede tener la pretensión de establecer, en el sentido más ordinario'
la racionalidad y la inteligibilidad de nuestra experiencia. Pues esto es precisamente lo que ella intenta espontáneamente hacer por ser sencillamente experiencia humana. Pero no lo hace en cuanto al conJºunto de ella misma, ni'
en tanto que no es filosófica, de manera reflexiva. La experiencia se esfuerza
en ser razón, pero sin saber nada de la raz6n".n Hay pues un mínimo de "razón" en la experiencia, o mejor, como el mismo De Waelhens lo dice, "un
comienzo de razón" que es propiamente aquello sobre lo que la filosofía se
apoya para hacerse ella misma la co11tinuadora de esos comienzos. La continuadora, y nada más: la filosofía, en efecto, no podrá nunca "prescribir normativamente" ningún tipo definitivamente ideal de racionalidad o inteligibilidad ... , sólo sabe que la razón está en marcha y que el camino andado es
camino ganado, "a menos que se sostenga que aún nos encontramos, desde
todos los puntos de vista, al nivel del hombre de las cavemas". 12
Además de la experiencia, al lado de la misma, el filósofo encuentra como
puntos de referencia o caminos para acercarse a ella las filosofías que, como
momentos de reflexión, ofrecen sus e&gt;.-periencias a manera de pases introductorios. Metleau-Ponty entiende acercarse de esta manera a Husserl para hacer
obra continuadora pensando lo no-pensado de Husserl. Como otro filósofo
explica, "cuando se trata del pensar, mientras más grande sea la obra realizada (la cual no coincide de ninguna manera con la extensión y el número
de los escritos) , más rico será en esa obra lo impensado es decir lo que a
,
'
,
traves de esa obra y por ella sola, viene hacia nosotros como nunca antes pensado'' .13 El pensamiento pensado de Husserl guiará a Merleau-Ponty hasta el
ámbito de lo impensado precisamente por la desembocadura configurada por
la apertura ante lo-otro-que-lo-dicho ( o lo explícitamente pensado) que el
diálogo entre ambos constituye. Y es que, como lo aclara el mismo MetleauPon~y en El filósofo y su sombra, "pensar no es poseer objetos de pensamiento,
es circunscribir por ellos un ámbito del pensar que todavía no pensamos" .14
11

Art. cit., p. 41.

12

Ibídem.

11

HEIDEGGER MARTÍN,

14

Der Satz vom Grund, pp. 123-124.
Trabajo publicado en Eloge de la Philosophie et av.ires essais, N.R.F., p. 243.

41

�• Cuál ha sido ese diálogo l a 1no dudar fecundo; que Merleau-Ponty sostuvo
, •
1
con Husserl? Fue un diálogo a tenor de las más nobles y a la vez ongina es
intenciones de Husserl, como la de hacer de la filosofía una ciencia estricta Y
un saber primario al que pudiera apelar toda cienc~a e~ _s~ afán de ~ur~~ preceptiva, la de la racionalización inmediata de la mtwoon en s~ e1~c1c 10 del
retomo a las cosas la de romper todo inmanentismo de la conciencia, que es
intencional, pero ;in quebrantar el respeto a las cosas por _lo ~~: é5ta5 son
puramente "presentes". Si es cierto que, por ejemplo, la rotu1c1on es para
Husserl la forma adecuada del conocer, que ésta se efectúa en un momento
activo de "constitución" de sentido como intuición donatriz originaria, que tal
donación compromete al hombre en el mundo por volvérs~lo ~aroiliar a1,,so~citarle como respuesta a esta familiaridad un acto de fe e1ercido como teS1s
natural del mundo", y que el método fenomenológico debe empezar por ser
una "reducción" de esa tesis natural con el fin de liberar al hombre del perspectivismo en que lo encierra aquel compromiso.~ entendiaa,_ p~es,_ la "re~u~ción" en su sentido más positivo como la supres1on de las limitaciones historicas de la.conciencia); si es cierto que tal es el camino por donde se prepara
el método fenomenológico, habrá que decir que Merleau-Ponty lo recorre por
su cuenta abriéndose a la intención husserliana en cada uno de los pasos mencionados ~ dejándose guiar por ella hasta el terreno mismo de la in_spiració~
de Husserl suficientemente abonado por éste como para haber recogido de el
1
,
" 'unpensad
los frutos maduros de la fenomenolog1a,
pero a 1
a vez
o "ol b
as t
ant e
para que de él haya podido obtener Merleau-Ponty tema de pensamiento pro(.

pio para su obra continuadora ...
No serÍa nada difícil identificar en Mcrleau-Ponty el plano de correspondencia a todos estos elementos ni tampoco caracterizar su propia fisonomía. La
intuición o conocimiento i~ediato ( relación directa entre sujeto y objeto),
es llevad~ por Merleau-Ponty hasta su plano más origin~rio, el de la ~~ediatez
absoluta, importándole poco que, para salvarse esta últuna, e.l conoc1JD.1ento se
pierda como originario. Es más, el principal resultado de esta voluntad de establecer el plano originario de la relación prístina entre el hom~r~ y el mundo
es el de la necesidad de reconocer como previa a la del conocimiento una relación de comunión. "La percepción originaria, afirma, es una experiencia
no-tética, preobjetiva y preconsciente. Digamos pues provisoTiam~n~e que allí
sólo hay cierta materia del conocimiento posible".15 Si el conocnmento abre
e.J nivel de la historia la percepción primordial constituirá entonces el plano
de la prehistoria que ' urge pulsar por ser la raíz y el fundamento de aque'l•
Ahora bien, siendo la reflexión radical el momento ideal del conocimiento,
,. Phénoménologie de le Perception, p. 279.

42

ésta habrá de consistir en un "encontrar" la experiencia no reflexiva del mundo, en la cual, como una tarea inmediatamente posterior, se habrá de buscar
la coyuntura por donde queda enraizada toda operación reflexiva y toda actitud de verificación de la misma. Tómese, por ejemplo, uno de los elementos
que caracterizan esencialmente esa relación originaria, y por consiguiente no
reflexiva: "la espacialidad originaria de la existencia". Ésta es un fenómeno
de estructura global de mi mundo. Por ella me anclo en un mundo que yo
supongo "completo" por vivir en él según una estructura de implicaciones
que garantiza mis relaciones familiares con las cosas que, sobre ese fondo, me
es permitido describit como movimientos, distancias, direcciones 1 orientaciones'
etc. La espacialidad originaria será pues un "estilo" de vivir e.l mundo; y como
toda manera de vivirlo, también ésta incluye cierta dosis de fe: fe en que sus
estructuras sabrán "responder" conformándose al sentido que les es infundido
por esa actitud. Por esto, percibir originariamente, como relación primaria entre
el. hombre y el mundo, quiere decir "tener confianza" en ese fondo espacial,
rrusmo que es configurado como sistematización virtual de todo espacio en
torno o, mejor dicho, con referencia• a un plano privilegiado. Este plano privilegiado está constituido por el cuerpo, pero no en cuanto compuesto orgánico
sensorial, ni tampoco en cuanto modelado según la estructura simétrica que le
conocemos y que -podría creerse- define los ejes de la verticalidad y la
horízontalidad, si-no en cuanto "agente" de mis intenciones y de mi experiencia.
"Lo que importa para la orientaci6n del espectáculo, escribe Merleau-Ponty,
no es mi cuerpo tal como es de hecho, en cuanto cosa en el espacio objetivo,
sino mi cuerpo como sistema de acciones posibles, un cuerpo virtual cuyo "lugar'' fenoménico es definido por su tarea y por su situación" .16
Relación de comuni6n, relación de conocimiento a nivel no reflexivo y relación de conocimiento reflexivo; tal es el orden ontogenético del binomio
sujeto-objeto. En cada una de estas tres relaciones el sujeto o el objeto no
podrán ser entendidos sino gracias a su estructura referencial a su correlato: la
esencia de la conciencia no puede manilestarse sino en cuanto presencia
efectiva al mundo, y la esencia del mundo no se revela sino como aquello
que por naturaleza se ofrece a la conciencia ya antes de toda tematización.
Por esta razón, finalmente, aparece a Merleau-Ponty como más urgente la
tarea más filosófica -permítasenos hablar así- del estudio de la primera
relación, la de comunión, que es la originaria y la fundamentante de la
"correlación ontológica" entre los términos del binomio. Esa primera relación (la comunión del comercio perceptivo) fundamenta nuestra idea de
ll

o p,

cii,, p. 289.

43

�verdad y hace posible que la segunda relación, así como la tercera, p~tend~
ücitamente a ese mismo tipo de idealidad. "No hay que preguntarse si pel'Cl·
bimos verdaderamente un mundo, sino que, al contrario, hay que decir: el
mundo es lo que percibimos".ir La percepción no puede no ser considerada
como el acceso mismo a la verdad; o, si se quiere, no puede haber región o
nivel de verdad que no tenga sus últimas garantías y fundamentos en ese
primer contacto entre el hombre y el mundo.
El mundo es lo que vemos, lo qu~ percibimos; y sin embargo hay necesidad
de enseñarnos a ver. Esta es la paradoja que da sentido a la filosofía asignándole como tarea primera la destrucción de todo prejuicio o apriori onto•
lógico. Si es muy cierto y evidente para todos que al ver vemos ~ árbol, una
nube O un hombre, es menos cierto que nuestro concepto de vmón c~s:1:'e
su pureza al ser empleado en razonamientos posteri~res o en simpl~ JU1C10s
que pretenden decir (fundados en ese acto perceptivo) lo q_ue el arbol es,
lo que la nube y el hombre son. Estos juicios son emitidos (y, desde luego,
concebidos) por el sentido común sobre la base de su fe en el ser "en-sí" del
árbol de la nube o del hombre. El sentido común ''trabaja" con la apropia'
ción práctica
del concepto de ser ''en-sí" que aplica. a las realidades del mundo y, concomitantemente, con la convicción personal de la f~nna "P,ara-sí"
de su ser como sujeto. Es éste el prejuicio ontológico del sentido comun que
combate Merleau-Ponty en su interminable diálogo con el racionalismo y
con el empirismo. Su intento más puramente fenomenológico lo lleva a trascender magistralmente el apriori señalado y a proponerse la cuestión del
ser de la cosa, del ser del mundo, del ser del hombre, en lugar de darla por
resuelta o de declarar sencillamente su inexistencia, tal como de hecho y
prácticamente lo hacen las filosofías que substituyen este problema por el de
la certeza o incertidumbre de la verdadera existencia del mundo y de la nuestra propia. Al fin y al cabo, vista con aquella óptica, la dificultad de distinguir la verdad de la ilusión (dificultad realmente mayor a los ojos de
estas filosofías) es vencida casi por el simple juego de la buena voluntad que
se ponga en el entendimiento de los términos sencillos de esta sencilla aclaración : la percepción verdadera se corrobora en sí como verdadera por abrir
sobre un campo congruente de todo un sistema de posibilidades y por presentarse acorde a la lógica que sostiene la compleción principal del mundo,
mientras que la ilusión es lacunaria a estos mismos respectos y no sobrevive
al examen de la intención integradora de la unidad radical del mundo.

al abordarlos lleva siempre el riesgo de comprometerse con algún prejuicio ontológico, a menos que, haciéndose consciente de este peligro, no aceptando por
dada la idea del ser "en-sí" de la cosa ni la del ser "para-sí'' del sujeto como
regiones del SER, se vuelva la atención al hecho originario del hombre habitando el mundo y se asista al surgimiento de este "estar siendo" el mundo
para el hombre y el hombre en el mundo.
Esta postura genuinamente fenomenológica orientó el interés filosófico de
Merleau-Ponty hacia el estudio de la percepción, pues en este concepto resultaba claro que sólo una común medida entre el hombre y el mundo daría
la clave del sentido del ser, el cual empieza por "realizarse", gracias a la
percepción, como una donación de sentido por parte del hombre y una recepción del mismo por parte de la cosa. Esta común medida es revelada por
la talla mundanal del cuerpo humano, el cual, por ser nuestra primera situación en el mundo, hace posible la percepción del mismo según el estilo
de verdad (el único del que es capaz el hombre) que esta misma percepción
inaugura. Esta tesis, la tesis de Merleau-Ponty, también es fenomenológica.
Su explicitación le preocupó hasta su muerte, según Jo prueban sus notas
póstumas publicadas cuatro años después de su muerte por Gallimard con el
título de Le Visible et ['Invisible en el texto establecido por Claude Lefort.
En estas notas sería posible hallar, según su intención, el camino fenomenológico hacia una nueva ontología. Y en todo caso, es ya visible desde su postura
el viso de autenticidad al que una tal ciencia del Ser puede legítimamente
pretender.

Hay un problema del mundo y hay un problema del hombre. Más aún,
son éstos los primeros problemas a que ha de hacer frente la filosofía. Pero
11

44

O p. cit., p. XI.

45

�ORIGINALIDAD DEL PENSAMIENTO VASCONCELIANO

DR.

ISMAEL DIEOO PÉREZ

Universidad Nacional Autónoma de M~xico

Meiodología. José Vasconcelos en su "Filosofía estética" encuentra que el
mundo y el hombre presentan un desorden por heterogeneidad y pretende
encontrarle un orden y una razón de ser homogénea, una unidad de pensamiento.
Pensar para el filósofo es transformar la realidad objetiva dándole una categoría subjeúva. Lo que para el hombre de ciencia son hechos reales, evidentes, sujetos a reglas o a leyes de la naturaleza, para el filósofo son unidades
universales de pensamiento, levantando una ciencia de supuestos intelectuales,
con el mismo rigor sistemático y metodológico que el desarrollo científico. La
metafísica del idealismo se presenta como ciencia de las entidades del pensamiento. La filosofía positiva trata de encontrar unidades científicas, prescribiendo el idealismo.
Vasconcelos parte del examen de dos clases de filosofía: a) filosofías de análisis; b) filosofías de síntesis. En las filosofías de análisis se hace un examen
de la realidad, desmenuzando porciones del saber. Vasconcelos quiere encontrar una filosofía de síntesis.

1

1

La tradición filosófica de Aristóteles está presente en su pensamiento, aunque se aparte de su contenido doctrinal. Comienza por una inducción lógica
y termina en una deducción. Siempre el paso de lo particular a lo universaL
El apriori estético permitirá hacer esa generalización de los contenidos del
conocimiento.

El punto de partida de la filosofía. El filósofo racionalista tratará de encontrar una ciencia de pensamiento, comprobable o demostrable como una ciencia
positiva, es decir, hacer ciencia de la idea, como s'mtesis de la realidad. O
dándole una realidad objetiva a toda esfera de la realidad. Pero esta ciencia
de pensamiento, por el hecho de serlo y por ser filosofía racional, adquiere

47

�categorías ideales. Una vez más el ''fainoo" platónico se transfonna en "noumeno". Lo que aparece no es, al menos no satisface a la mente del filósofo,
y lo que es, no aparece, sino después de sigilosa busca intelectual y por medio
de lo que Plat6n llamó intuición eidética.
Por eso el realismo de Arist6telcs se convierte en idealismo: las entidades
cognoscibles se adecúan con el "nus'' o la inteligencia abstractiva. Los grados
de abstracción formal con tituyen la nueva ciencia del pensamiento.
Manuel Kant invierte el conocimiento filosófic:o. Las categorlas ideales están
previamente en el entendimiento puro, las que aplican a la realidad. Las categorías las proporciona d entendimiento puro y no las proporciona la naturaleza. No es la realidad la que se adecúa con el pensamiento, sino que
es el pensamiento el que da catl.-goría o sentido a la realidad.
Edmundo Husserl stablcció una fenomenología de todo conocimiento, reduciendo el saber a esencias, lo que llama la "epojé" fenomenol6gica. on
categorías racionales donde la metafísica, lo mismo que en Kant, no es posible. Pero sí es posible una fenomenología racional del positivismo científico.
Sus antecedentes son aristotélicos y positivistaS.
José Vasconcelos igue fiel a la tradición filosófica y se adentra en el puro
subjetivismo, en la intuición dinámica de los seres, presentados como ritmo,
melodía, annonia y contrapunto y halla una unidad de pensamiento, un modelo de la inteligencia para establecer su si tema original; esa unidad se llama
el a.priori estético. Con este hallazgo o punto de partida, como llaman los
fil6sofos, se constituye en un filósofo original, como después demostraremos en
el desarrollo, en las f ucntes o en las conclusiones de su sistema, al que podría
considerársele como una filosofía de la intuición, con lenguaje literario, lo
mismo que en el pasado helénico fue Plat6n.

Las dos / ucntes de todo conocimiento. El e.xamen de la Historia de la Filo-

que son la fuentes de los principios de las cat o , del
,.
llama la psicología profunda las
_
eg nas
espmtu o lo que
del supra.consciente.
enscnanzas que proceden del subconsciente o

Pero la racionalidad v la irracionalidad
nombrar a lo instrum~tos d 1
• • son dos formas convencionales de
e conoc1m1ento intelect I L
trumento intelectual más elevado para
ua . a razón es el insforma de la razón. Podemos d
. 1 conocer; pero la irracionalidad es una
•
cstruir as categonas de I az6 ¡
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se le obJeta que no
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~u1t~ctura poetica. Entonces pregunEl b
.
. e qué_ es la racionalidad y qué es la irracionalidad;,
ergsorusmo es llamado irracional or
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.
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nia y contrapunto para que en nosotro
n e n~o, melodía, armoPero esa misma pregunta ad , ·
sham_anezca el apnori estético.
P riamos acersela J
, ·
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con su!1c1encia científica. Platón PI t'
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z n, con sufic1enc1a metodológica
. íf
. m o o e a ralosóficos.
y cient tea para explicar us sistemas (j.

~=

sofía nos muestra que el método objetivo y subjetivo son empicados por los
fi16sofos para levantar sus sistemas ideológicos. O Arist6teles y Plat6n como

José Vasconcelos está situado en la trad· .,
aportación de ideas originales, tanto en el
del método intuitivo, con la
en la conclusión de su si tema. Puede
, rollo'. como ~n el contenido y
¿ qué filósofo no las tiene?
n encontrarsele mfluencias en la filosofía,

padres originarios de toda filosofía.
La objetividad tiene una mayor apariencia de verdad. Pero la subjetividad
tiene otra apariencia de verdad. o siempre como afinnaba Descartes podemos fiarnos de nuestra razón o en la fuente de conocimientos que nos pro•

Pensemos que la Filosofía. es una Historia de 1 .
,
ciencia en una Historia de la e· .
a F1losofia, lo mismo que la
1eneta.

porcionan los objetos de la naturaleza.
Raz6n e intuición constituyen las dos fuentes fundamentales de todo conocimiento. La raz6n a la luz psicológica es sensibilidad y entendimiento antes
que raz6n, al menos en el concepto kantiano. Y la intuición abarca tres clases
de intuiciones: a) la intuición sensible, que es la visión corp6rea, objetiva, del
mundo y de todos los seres; b) la intuición intelectual, que nos ayuda a la
sistematizaci6n de las reglas o leyes de la naturaleza; e) la intuici6n espiritual,

48

¿ PUEDEN ESTABLECERSE LAS FRONTERA

ENTRE

LA FILOSOFÍA Y LA UTERA.TURA.?

Podcmo afirmar que no cxi ten unas fronte
la filosofía }' la literatura E .· t
1·
ras claramente establecidas entre
•
XJS en iteratos filósofos y filósofos literatos. A

49

�José Vasconcelos se le objeta como filósofo, aseg~rando qu_e _su filosofía es literatura, un poema del espíritu, sin las bases raaonales exigibles a todo conocimiento filosófico o científico.
¿ Acaso 00 hay una filosofía en la obra de Shakespeare o de Cervantes, de
Proust o de James Joyce?
¿No existen filosofías como la de Federico Nietzsche o Miguel de Unamuno,
expuestas con lenguaje imaginativo de literatos o de poetas? Y de cuyo torrente de ideas se nutren las generaciones.
El drama existencial de Martín Heidegger ¿ no es acaso llegar a ~~ conclusión de la insuficiencia de la razón para conocer la verdad, refug1andose
en la literatura, con renuncia de la razón y levantando entonces un sistema
literario de la filosofía?
Nos afirmamos en la originalidad filosófica de José ~asconcelos _con estas
menciones de otros filósofos que hicieron filosofía, lo mismo que s1 construra literaria. La obra de José Vasconcelos es una catedral del esyeran una ob
.
.
.
.,
píritu humano, levantada con materiales hteranos y q~e en otra ocas1on comparé con Hendel en la composición de su famoso Mestas.

APORTACIONES ORIGINALES DE PENSAMIENTO EN LA FILOSOFÍA
ESTÉTICA DE

JosÉ

VASCONCELOS

La Estética para José Vasconcelos es una Teoría del Co_~ oc~ent~ .º un~
Ontología. No concebimos al ser por medio de la abstr~coon ar~stotelic_a, m
por la captación de esencias husserlianas, ni por la razon cartes1an~, m por
medio de la razón vital; el conocimiento se construye con lo heterogeneo, valiéndonos del apriori estético en unidades homogéneas, que se fund~ en
síntesis de experiencia sensible, de razón y de amor. Y la verdad estética es
una coherencia de pensamiento, obtenida por coordinación de conjuntos de
hechos y de zonas del saber.
La Filosofía se funda en la armonía; todo cuanto existe es u1: ~to de
amor, y la intuición sobre el ritmo pitagórico, nos lleva al descubnrmento de
las leyes del ritmo, como fundamento de la cualidad que en todas las cosas
existe.
La realidad responde cuando se expresa por la cualidad; tenemos la intuición de su presencia y el goce de su conocimiento.
.
. ,,
Vasconcelos escribió una "Estética" y una 'Sinfonía como forma literaria ,
antes de su Filosofía estética, incidiendo en que el cono~imi:°to es 1~ b~sca
de una unidad de tipo annónico. Existe en nuestra conc1enc1a un apr1on es-

50

pecial, que llama el apriori estético y que actúa sobre cualquier realidad según
ritmo, melodía, armonía y contrapunto.
Vasconcelos cita al poeta Elliot en su obra Los cuatro cuartetos, quien al
definir la poesía coincide con la tesis estética de Vasconcelos, o "un esfuerzo
de unificación de los elementos heterogéneos de la intuición".
También cita a Eugenio D'Ors en El secreto de la Filosofía, quien al dialogar sobre la Música, nos dice: "cuya solución suprema no sea la anulación
de lo vario en la identidad, sino su conciliación en la annonía".
Yo he escrito en varias ocasiones que la filosofía racionalista en sus últimas
especulaciones tropieza con un muro infranqueable y vuelve a empezar su
recorrido, buscando nuevas razones que sobrepasen su limitación, y en su
esíuerzo denodado, sólo encuentra réplicas de la misma realidad. Entonces,
la filosofía halla solamente dos caminos: o se hace teologÍa o se hace literatura. Por eso una gran parte de filósofos escriben en lenguaje literario.
Aristóteles llamó a la Filosofía "teologike epis teme". V asconcelos adoptó
la postura del teólogo y su Filosofía estética terminó en Teología.
El filósofo racionalista que construye categorías de pensamiento, como Aristóteles, Kant, Hegel o Heidegger, levanta una entelequia de puros conceptos,
se hace "aséptica" a los problemas del hombre vivo y tropieza en su evolución
de pensamiento con el propio muro que ha creado con sus redes conceptuales,
sin dar solución al hombre integral, que es razón, sentimiento y sociología.
La Filosofía idealista de Hegel encontró una reversión en categorías reales
de economía y política en su discípulo Carlos Marx.
O bien ante la imposibilidad de salvar el muro de la raz6n, nos refugiamos
como Heidegger en la nada y en la angustia. O derivamos en teatro pornográfico como Sartre.
El filósofo racionalista necesita del aire fresco y húmedo de las ciencias
sociales y de la naturaleza, y el hombre de ciencia necesita complementar lo
que sabe con justificaciones filos6ficas .
Vasconcelos adoptó una actitud de aventura del pensamiento; trató de escapar de la Filosofía abstracta, dando una explicación irracional del conocimiento.
Existe un ser de realidad y otro ser de fabulación para explicar la proyección
estética del hombre. Vasconcelos fue un creador de Filosofía poética, lo mismo
que fue Vivekananda o Nietzsche. Por el método de coordinación de conjuntos
imaginamos una síntesis y nuestra intuición con el apriori estético nos la ofrece.
Vasconcelos no se resignaba con el conocimiento abstracto y quiso salvar
el muro, con el que nos encontramos al final de toda especulación. Quería
encontrar una nueva dimensión de realidad y de pensamiento, para crear una
nueva filosofía o una nueva ciencia del espíritu.

51

�Ante la ausencia de una soluci6n racional, nos propuso una intuici6n poética. Y es que el misterio o la limitación nos ronda y nos c~nstituye. ¿ Cuál es
el origen del hombre? ¿Cómo es su constitución e piritual? ¿Cuál es su destino de pués de la muerte? ¿ Cómo llegar a la evidencia del conocimiento?
Las contestaciones de la Filosofía racionalista son conjeturas intelectuales,
pero nada pmeban en un orden científico suficiente. Entone la Filosofía
racionalista se hace irracional, formando la teodicea o pruebas racionales de
lo que por naturaleza no es racional. Y se constituye con la Teología negativa
en una pura argumentación en el mist rio, La palabra "mistor'' en hebr ·o y
"misterium" en latín, significan lo que se esconde o se oculta.
•os acercamos a la intuición \·asconceliana, que no andaba lejos de la
v rdad. Por eso upuso un apriori estético para d cubrirla y en eso consi tió
su originalidad.
Penscmo que nos movcmo y rnmos scre de tre dim n iones de tiempo y
espacio y como nuestra razón es de ltc. dimen iones, todo lo que imaginamo ·
más allá, serán conjf:turas de la mente. 1 u&lt;!!&gt;-tra constitución racional tiene
los mismos límites de su propia natural za. nicamente las creaciones de la
e tética en el . i. tema de las artes, podrían damos otra dim nsi6n espiritual que
fuese superior a las tres dimensiones conocidas. Tal vez podríamos llamarla
como Leonardo da Vinci "el é.xtaSis tetrruiimensional de I figuras".
Lo que llamamos revelación superior del arte tal ve~ sea como un fulgor o
un de-t&lt;'llo de una cuarta dimcn:ión del píritu, expresable con los medios
de los que disponemo . Y que corr ·pondería con la misma idea expr ada por
an Pablo, el apóstol, en u Epi tola a lo Efe ·ios, III., 17-18: "Para que
arraigados y fundado en el amor, podáis comprender con todos los santos,
cuál sea la anchura. y longura, }' altura, y profundidad".
¿Qué sería la cuarta dimensión en lenguaje inteligible para los humano·?
El Unh·crso y 1•1 conocimi~nto humano son de tres dim nsiones. La Geometría de Euclides y la Física de la nergía, con la que andaba preocupado Vasconcelos ) e de tn· dimensione . La cuarta dimensión de Ein tein se llama
tiempo. O la coord nada de la duración. El número y la medida del movimiento, según el concepto de ant y despué 1 como definía el tiempo Aristótelc .
La cuarta dimen ión s ría esta fijación de límites entre antes y después, en
una unidad, que no conocería el primero y el último.
ría tal vez el apriori
estético de José Vasconcelos, coordinando conjuntos en ritmo, melodía, armonía y contrapunto.
La primera condición del movimiento reador e el ritmo y (·ste es un modo
de acci6n y conocimiento. El ritmo y la annonía e manilie tan en la exist ncia como color y sonido. El desarrollo general de todos los fenómenos obedece a combinaciones rítmicas y melódicas.

52

Bcrgson lo señaló también en su estudio sobre la duración: "la suce ió d
nue·tros
estados de conciencia e unifican cuando no e tablee cmos una sepan e
·ó
ract n entre _el e lado presente y los estados anteriores, lo mismo que cuando
recordamos Juntas las notas de una melodía".

La org~ización rítmica del conjunto la que nos advierte de ta pr sencia
deyla .calidad,. que es el .conocer por e:-ccl ocia . en Ja opmt
• '6 n d e V asconcelos.
sigue opmando el ftlósofo mexicano: amar al mundo
acomodars
annonía·
d
.e a su
,
no
se
trata
e
consumar
reglas
universales
co
K
· rea ¡·12ar
.
. .
mo an t , sino
arquctlpos Vl\'Jentcs, como el amante, el héroe o el santo. Y la estética se
logra por composición de los artistas en las diferentes artes.
. La obra stética
logra con el poema del poeta&gt; la tela pintada de un
pintor o. con el secreto. de armonía de la naturaleza, que logra ..presar un
comp~slt~r. ~s. una unidad operante que coordina las partes heterogéneas por
el apnon estetico: Coordinar es, en el fondo, armonizar, y los instrumento del
con~er son el ntmo, la melodía y la armonía, y los fruto son el poema
la pintura y la sinfonía.
'
. La _verdad ~o es ló0 ka de premisas y conclusiones, sino un proceso de coordmación func_ional, vivo e inteligente; la conciencia establece la coherencia y
no el pensanucnto.
, El silencio ~ al sonido lo qu la luz blanca es al color; el ilencio es annonia y coheren_c1a de todos los sonidos; todos los elementos de la naturaleza se
pueden mancJar ordenadamente por I ritmo 1 melodía annon'
t
El
· •
, .
,
1a y con rapunto.
· ~pnon_ estetico nos lle\'a a un modo de pensar por concierto o concurrencia
, de m~encmncs_ Y significaciones, que
organizan en la conciencia. Pensar es
coorchnar conJuntos.

. El cosmos es un contrapunto de contenido universal; el todo no es el con~unto de la~ parte , sino el re ultado de la interacción de partes O elementos
tntemo activos.

El Todo es un orden existencial de armonía y proporción como el de los
co_lo~ Y los sonidos, pero más variado. En la Filosofía de , la coordinación
remc1d Vascoocelos, lo que intentamos es captar la calidad d la
'
'
· d h
e s cosas, ima
smte ~s e eterogéneos, en la que tengan cabida la verdad dialéctica la verdad
e.·~~mental Y una nue\'a síntesis, propia de la conciencia, y la' operación
coo, dinadora es lo que llamamos orden estético.
Vasconcelo parti6 de Empédocles cuando afirmaba que la combinación de
elementos es el secreto del r, no intentando r ducir la calidad.

E~ filósofo ha de interpretar todas las expresiones: conceptual pictórica

muSJcal, cxpr s.i6n sentimental o relaciones del ser con nuestra vicb. y ha d~
lograr una síntesis superior que no puede dárs la la razón, sino la conciencia
con tres categoría : apriori mental racional; apriori ético por los juicios de

53

�valor; a priori estético, que responde a las formas estéticas especificas: ritmo,
melodía, armonía y contrapunto.
La coordinación nos pennite concebir el pasado, el presente y el futuro en
simultaneidad de tiempo y conciencia. Esta definición nos permite pensar en
la cuarta dimensión, que hemos señalado en razonamiento anterior.
El ser en sí es el alma en el gozo de sentirse llena y se sirve de distintos
aparatos para el conocimiento sensitivo, intelectual, ético, estético; todos operan por medio de aprioris estéticos especificos.
Vasconcelos reconoce cuatro categorías del ser:

distintas ~el co~ocimiento para lograr una síntesis, que no logra el Iogos, sino
la armorua propia de la existencia. La verdad es una coordinación de conjuntos.
En el P~ d~l l~g~s a la armonía, la estética da una síntesis más completa
que toda _smtes1s. logica. La verdad no es la reducción de lo particular a lo
general, s~o el sistema de coordinación de valores, que sin reducirse unos
otros• se iiaan
. , dando una e.xistenc1a
.
. como armonía.a
::, . por
. 1a Vl'd a Y 1a acc10n,
En la esencia misma del ser encontramos el acierto de la existencia
drando "úbil
. .
, engenJ O Y sentmuento de vida, que el hombre descubre en la totaJ'd d
de ~us' facultades. Y esas facultades son tres: el himno de la juventud Ja \:_
forna de la madurez y Jas letanías de la vejez.
,

a) Una estructura, dentro de 1a cual opera un impulso, una energía animada de propósito, tendiente a mantener una acción individualizada: el átomo.
b) Una célula orgánica, que posee estructura y fuerza animadora, que
tiende a realizar propósitos, no dispersos, sino encaminados a la integración

INFLUENCIA DE MANUEL KANT CON SUS APRTORIS EN EL
Al'RIORI DE

JosÉ

VASCONCELOS

de un organismo.
c) Una conciencia hecha de diversas estructuras mentales, emocionales,
coorclinativas o estéticas, encaminada de un modo coherente a la integración
de una persona.
d) La Persona Divina, que no es la suma de las partes del Todo, según la
idea panteísta, sino el principio que existe por sí mismo y que opera según
elemento trino, por el cual se comunica con todo lo creado, pero guardando
su aislamiento y su poder, del que dependen los demás seres.
Los entes pueden ser pensados, pero no son realidad existencial; sólo hay
entes encamados en un ser concreto y particular. El ente supremo es innecesario; es una idea ejemplar para sus creaciones.
Vasconcelos cita a sus fuentes inspiradoras. Filolao está citado en la justificación de la armonía. "La única manera de establecer unidad entre los disímiles, los heterogéneos, se encuentra en el orden que nos ofrece la armonía".

LA FILOSOFÍA COMO ARMONÍA Y COORDINACIÓN

José Vasconcelos sintentiza la originalidad de su pensamiento en las siguientes ideas:
La realidad es unificación o la unidad de los heterogéneos o una coordinación mental que une factores heterogéneos y conjuntos de relativa homogeneidad, como fruto de las ciencias particulares.
Pensamos en un objeto y separamos mentalmente lo que nos dice la Física,
la Química, la Literatura. El filósofo relaciona y coordina todas estas esferas

54

_¿Qué entendía Manuel Kant por aprioris? Kant distingue
tr
·
nuent
. .
. .
en e CODOCl·
. º. a pnon, opuesto al empmsmo y conocimiento a posteriori. El Juicio
a pnor~ ha de_~ pensado con carácter de necesidad y universalidad, no derivado, sino valiendose de sí mismo.
Kant
·
lid a d empmca
' · no es mas
' que una ex.te ·'
.
. opinaba que la Wl!Versa
arb1trana de valo
d
nston
.
r, que se correspon e a todos ellos en la mayoría de los
casos. Ejemplo: todos los cuerpos son pesados.
~a experi~cia nos dice lo que una cosa es, pero no que haya de ser necesanam~te asi. Por ~so la experiencia no nos da una verdadera universalidad
Y la razon es más bien excitada que satisfecha.

P?r eso Kant se inclina por los aprioris, que se dan en todas las ciencias
t~óncas de la razón, en los juicios matemáticos, en los principios de la cien~
c1a de la naturaleza. Y son juicios sintéticos a priori.
Kant sos~iene que debe haberlos también en la metafísica: el mundo debe
t~~er un p~m~r principio, etc. La metafísica son proposiciones puramente sintebeas a pnon.
La Crítica ~e la Raz~n pura comienza por una estética trascendental, preguntándose c~mo es po~1b_l~ la matemática, en el espacio y en el tiempo. Elaboramos un &amp;stema de JUICIOS matemáticos.
Sigue con , ~ Ana J'it.lca
· tras_ce_n~ental, donde se pregunta por la posibilidad
de la Metaf1SJca. Elaboramos 1u1c1os y razonamientos trascendentales.
i-¿:anuel ~~t pretende toparse con una ciencia universal y necesaria, es
decir, a pr10n y plantea el problema de la posibilidad de su conocimient
0
como producto de una síntesis trascendental.
'

55

�Los juicios matemáticos se mueven dentro de 1a facultad llamada sen.ibilidad y son síntcsi a priori. Los juicios matemáticos .w n intuitivos, repr sentados en el espacio por 1a geometría y en el tiempo por la aritmética.
Pero estas formas no son cosas en sí, ino como r ultado de la actividad
del sujeto tra endenta!. Kant hace e:,,.-po icioncs trru cendentalc y metafí icas del espacio y el tiempo.
egura que el espacio y el tiempo son fonnas
de los enti&lt;lo internos v c:,,.-tcmos v son fundamento de la posibilidad de la
matemática. La matcmé1tica s con~icrte en una sínt .i a priori, unificando
la experiencia con las foml.aS de la sensibilidad. Esta fom1a.~ ñalan al objeto sus condiciones, para que sean objetos de conocimiento y conocimiento
universal y necesario.
En Ja Analítica trascendental hace lo mi mo con los objetos físicos; trata d
establecer los elemento a priori que inten·ienen en los juicios de la Física. Ya
no
trata de ordenar las ímpr iones por las intuiciones del e pacio y el
tiempo, sino más bien unificar lo dado con las categorías del entendimiento.
La Analítica es la pre..,unta por la posibilidad de la experiencia natural.
Kant justifica las categorías identificando los juicios con los actos de afirmación de la realidad. •o pueden darse otras categorías que las establ ·cida por
las formas lógicas del juicio. El conocimiento es lo que pone a las cosa la •
actividad apriórica del sujeto trascendental.
La síntesis a priori hace po. ible la Fí ica. El resultado de la Analítica es
separar la cosa en sí de e:a sub tancia. qu de existir. no e· conocida por el
sujeto cognoscente.
En la Dialéctica trascendental se pregunta por la posibilidad de la Metafísica. La posibilidad d la matemática y de la fí ica es efccti\'a. La Metafí ica
quiere conseguir por la razón pura, algo que trasciende la experiencia. Son
síntesis con las que la razón unifica los juicios para conseguir conceptos de
totalidad sobre el alma, el mundo y Dios.
Pero el alma no es objeto de experiencia. El mundo oír e~ la contradicción
de las antinomias y Dios no puede ser dcmo trado racionalmente, por la
prueba ontológica de an Anselmo, ni por los argumentos co mológicos y tclcológicos.
¿ Cuál e la función de la raz6n humana como 6rgano de conocimiento
metafísico? Kant afirma que el entendimiento es la facultad de 1 1as reatas y
la razón es la facultad de los principio Si el entendimiento es una facultad
de la unidad de los f en6menos, por medio de reglas, la razón es la facultad de
la unidad de las reglas del entendimiento bajo principios.
La Dialéctica trascendental mostrará la imposibilidad de la Metafísica como
ciencia. Kant establece corno principio que la multiplicidad d las reglas · la
unidad de los principios e una e,ágencia de la ra,,ón, p ro sin que ello con-

56

fi_e~ ley alguna a los objeto ni ha)'a fundamento de la posibilidad de su conoe.1m1ento. Y el principio de que la rie de las condiciones en la síntesis de 1
los fenómenos, se extiende ha~ta lo incondicionado y absoluto no ofrece validez objetiva.
'
Jo_sé Vasconcelo estm·o sin dud in pirado en e te procc o de la int •ligencia
kantiana para conocer la verdad en la sensibilidad, el entendimiento y Ja razón Y c?_mprencli6 el _e.fuerro de Kant para loITT"ar la unidad del pen. amiento
y tamb1~n- comprcnd1~ la perfecta nulidad de su esfuerzo, queriendo captar
la met~fo~ca ~: medio de la ciencia. A Va concclos se le ocurrió la unidad
del apnon estcuco en la energía cósmica del ritmo, melodía, armonía y contrapun~o. Los ~cursos formales de u teoría eitética serían kantiano , pero el
cont mdo doctnnal es rigurosamente vasconceliano.
Kant introduce lo que llama esquemas, como una regla operatoria., ñal~do el método par~ con truir a priori la imagen del objeto en la imaginación. Las rcprescntac10nes unida en la imagen on sub umidas bajo categorías.
El esquema , _un mediador entre la intuición ·nsible y el concepto, bien
_ea ~~ro o empmco. El esquema es una regla universal que organiza nuestra
mtu1ci6n de acuerdo con un concepto.
K~t asegura que ~l ju~cio estético, en su Crítica del Juicio, es apriori no
se dcm·a de la e ·pencnc1a, ni es ~-plicati\'o, ino exten. i\'O, El elemen;o a
P_riori que contiene es la universalidad del placer. quí hay una clara influencia en Va~concelos: el apriori e tético es un deleite musical que se encuentra
penetrando el mundo y su mensaje s universal.
Kant tá dominado por una inclinaci6n ética, haciendo con istir el ideal
humano. el_ único ideal que reconoce en la fuerza expresiva de sus ideas moral ·, que mtcmamente dominan al hombre. Tal vez Vasconcclos hall6 in.
pi ración ~ ~sta parte de la Crítica del Juicio, terminando su ideal estético
o su conoom1ento del apriori estético en la teología de San Pablo.
Vasconcelos se aí!rrna en una Filosofía estética sin método cientifico, igual
que _hace _Kant, ~wen, no acepta una Fí ica e tética cuando no hay un fin
e, tébco, 111 una frlo of ta del arte cuando cl arte no tiene conceptos determinados en que fundarse ni una metafí ica de lo bello, cuando en realidad toda
metafísica es una hipótesis gratuita y laboriosa in rigor científico.
yasconcelo fu_e consecuente con estas conclu iones kantianas y levantó como
sonador de la Filosofía un i tema tético .. ntcs había escrito ''La sinfonía
como forma literaria".
Pero también fue soñador Kant al terminar en postulados morales u Filosofía. Otro camino no era posible para el hombre de ciencia y el filó ofo.
Vasconc los funda la Filo ofía en la armonía; todo cuanto existe es un canto de amor y la intuición brc el ritmo pitagóiico nos ll va al descubrimiento

57

�de las leyes del ritmo, como fundamento de la Cualidad, que en todas las
cosas existe. Y la realidad responde cuando s ex pre a seg(m cualidad: tenemos
entonces la intuición de su presencia y el goce de su conocimiento. Es la busca
de la unidad armónica.
Kant negó la posibilidad de la estética y Vasconcclos la afirm6 en la armonía.

PEDRO CA'BA y LA PERSO, ALIDAD DEL HOMBRE

EN LA FILOSOFÍA

El signo de nuestro tiempo es sociológico. La Historia de la Filosofia nos
muestra que el hombre cambia de signos históricos, aunque siempre se den
los mismos fenómenos ocultos del ser de las cosas, que el pensamiento no descubre o advierte en ese tiempo y lo advierte en otro. La verdad siempre es
verdad y ya está presente, como aseguraba Kant, en el entendimiento puro
del hombre.
La filosofía griega, como madre de la filosofía occidental, es idealista. A
Platón se le considera como el padre del idealismo, y Aristóteles, cuyo sistema
se llama realismo, al fundar el conocimiento en la abstracción formal, está
creando filosofía idealista. Este idealismo culminará en Hegel para quien las
diferentes categorías de la realidad se transforman en Idea: Todo el pensamiento humano está recogido dentro de su sistema idealista y nada de lo que
los filósofos han pensado queda fuera del mismo.
La filosofía de la naturaleza iemprc cOCA;ste junto al pensamiento especulativo de la raz6n, desde los viejos modelos de la cultura helena. Y también la
filosofia del número con la cantidad y la medida.
La Edad media europea es cristiana y es por tanto idealista. Ha aparecido
el cristianismo, dándole un signo nuevo al hombre, diferente a la filosofía de
los griegos. El Pensamiento es en í unción de la vida y el hombre se comprende
por la patética del sentimiento religioso: los santos, las catedrales góticas, el
arte; la filosofía están inspirados en el cristianismo. El paganismo griego tenía
horror de la otra vida, después de la muerte. Por eso dice Uliscs a la maga
Circe: "Más quiero ser esclavo en el mundo que príncipe en el reino de las
sombras''.
El cristianismo dialoga con Dios y crea para el hombre el consuelo y la
e pcranza de la redención y de la inmortalidad. El mal es el cuerpo imperIectible, como asegura San Agustín, y todo bien exi ·te en el alma, que alcanza
su perfección celeste en la ultra•vida.

58

En el Renacimiento, buscan los hombres una razón crítica en oposición al
misticismo especulatÍ\•o y surgen las grandes personaJidades de la ciencia de
la filosofía, del arte o del humanismo, con el signo nuevo de rebeli6n fr~nte
a la actitud medieval.

Las grandes personalidades de la Edad Media pueden parangonarse con
las renacentistas, pero con signo cultural distinto. Gracias a los esfuerzos de
insignes medievalistas, hoy se considera a la Edad Media europea como uno
de los períodos más intcresant y fecundos de la historia humana.
Y llegamos hasta nuestro~ días, donde siempre alternan la raz6n y la intuici~n o ~ inteligencia y el sentimiento. la técnica y el amor. Hemos aprendido

e wvesngado muchos saberes intelectuales, pero no sabemos aún qué es el
hombre desde que Sócrates se pre!!tmta por una ciencia antropológica.
La filosofía ha llegado a sus últimas conclusione . Husserl y Heidegger son
los más grandes filósofos contemporáneos. Centraron su saber en la esencia
Y en la existencia del ser, pero esos fueron los problemas de la filosofía griega
y de toda la filosofía occidental. La razón tiene sus límites y cuando pretend~os pas:31' _esos límites, no hacemos, como decía José Vasconcelos, más que
coptas o replicas de la misma realidad.
Nos falta sin duda otra dimensión de la inteligencia, que hasta ahora no
hemos encontrado. La conclu ión Cinal de la filosofía es la impotencia de Ja
razón. Y filósofos como Bcrgson acuden a la intuición y el impulso vital para
dar razones de la sinrazón. Podemos combatir la razón con los instrumentos de
la razón, pero la realidad encontrada no es suficiente para ser explicad.a en
términos de razón. Bergson quiso salirse del cerco de la razón y sólo manifestó
fenómenos expresivos de lo humano, pero no lo que el hombre ea en sí mismo.
En varias ocasiones he manifestado en conferencias o en escritos que la filosofía no tiene otro camino que aplicarse a la sociología, hacerse literatura o
Lransfonnarse en teología. Pero ninguna de esas tres ciencias son la filosofía,
al menos en el sentido metafísico del pasado o del presente.
La filosofía es gratuidad del saber ) conocimiento universal de categorías
del pensamiento.

Pero signos nuevos hacen cambiar la preocupación del hombre. Desde el
siglo pasado y en esta primera mitad del siglo XX, irrumpen las masas en la
Historia. José Ortega y Gasset publica La rebeli6n de las masas, como el libro
profético de nuestro tiempo.
Ahora bien, el fil6sofo ele raza o de temperamento, no se aviene con señalar
fenómeno~ sociológicos e históricos }' se pregunta que además de ese hombre que forma la sociología o la historia, qué es el hombre en sí mismo.

59

�La pregunta por Dios o por el Universo se la sigue haciendo, pero fundamentalmente el que tanto pregunta por todo, acaba por preguntarse por

sí mismo.
Martín Heidegger asegura, y esta es la paradoja, que ahora, cuando el hombre más se pregunta por él mismo, menos sabemos del hombre. Repetimos
sus mismas palabras: "En ningún tiempo se ha sabido tanto y tan diverso
sobre el hombre como en el nuestro. Ningún tiempo ha sabido exponer sus conocimientos del hombre en forma más penetrante y aguda que en el nuestro.
Ningún tiempo ha logrado ofrecer sus conocimientos con tanta rapidez y facilidad como el nuestro. Pero también ningún tiempo como el nuestro, ha
sabido menos lo que es el hombre. Nunca ha sido el hombre más problema que
ahora".
El filósofo Pedro Caba ha establecido un sistema exhaustivo y original para
conocer al hombre desde el lado masculino y femenino.
,
Lo mismo que en los orígenes bíblicos acudimos al simbolismo espiritual de
Adán y Eva, que tal vez no fueron otra cosa que la cifra dual del hombre
en las dos vertientes de lo masculino y lo femenino. Y con esta explicación dar
una razón y un sentido de la creación renovada del Universo.
Pero esta interpretación del hombre por lo masculino y femenino significa
una interpretación de la Historia, donde predominan el hombre o la mujer.
¿Podemos conocer al hombre si no es por el repertorio de sus signos expresivos?
La expresión nos asegura por los hechos o los fenómenos una mayor verdad.
En el Génesis bíblico o en el mito platónico se nos dice que el hombre es
dual, pero esta dualidad no está nunca bien establecida. ¿En qué medida
0 proporción somos en el orden mental, no fisiológico, masculinos los hombres o femeninas las mujeres?
Pensamos establecer como especulación científica las diferencias de los sexos
humanos en un orden mental y esperamos no se hagan o se busquen aplicaciones morbosas o casuísticas de esta Teoría, que es la médula del sistema filosófico, sociológico e histórico de la Antropología e,~stcncial de Pedro Caba.
Lo masculino y lo femenino se corresponde con el sentido lógico y mágico
de la Historia, de la Cultura y del Hombre.
El sentido lógico y mágico lo podemos encontrar en todas las culturas. Pensemos que cuando hablamos de cultura no nos referimos exclusivamente a la
cultura europea, porque ha habido muchas edades antiguas, muchas edades
medias y muchos renacimientos. Lo mismo que se ha dado el clasicismo o el
romanticismo en diferentes culturas.
Está generalmente establecido que cuando hablamos de Edad Media o de
Renacimiento, nos referimos exclusivamente a esos períodos en la historia
europea. Esas edades son europeas, pero en América se dio un clasicismo pres-

60

tado de Europa, adaptado por los pueblos americanos y un romanticismo, que
fue el siglo XIX, un fraude del romanticismo francés y un romanticismo americano del siglo XX, que tiene raíces europeas y americanas.
Tomemos el modelo de Grecia clásica, como madre de la cultura occidental.
El tiempo de los órficos es mágico. e habla un lenguaje poco comprensible
a la luz de la razón. Pero el tiempo de las grandes epopeyas, la Ilíada y la
Odisea, es una época viril, de fuertes rasgos lógicos, donde los hombres buscan la guerra o la aventura. La destrucción de Troya o las aventuras de Uliscs por el Mediterráneo. En Grecia se rapta a Elena, como claro signo viril, o
Pcnélope espera a Ulises. Una mujer espera sólo a un hombre de claros signos masculinos.
En el siglo de Periclcs decae la varonía por estar entregada a la meditación
y a la vida sedentaria. Al decaer el varón como tal, asciende la mujer en los
pulsos de la Historia. En casa de Pericles se reúnen los sabios de su tiempo,
pero no bajo la dirección de Pericles, sino bajo la dirección de Aspasia, su
mujer. Los hombres son intersexuales y entonces las mujeres toman la dirección del varón o influyen en sus destinos y en el signo de la cultura. Se da
entonces una cultura mágica, por ser femenina. Florecen los arúspices, las pitonisas o las sibilas. Basta con leer la Historia de la cultura griega) de Jacobo
Burhardt, para darse cuenta de esta afirmación poco conocida, pero que Burhardt no señala como fenómeno psicológico, sino sólo como hecho histórico.
Los Diálogos de Platón escandalizan a quienes no conocen el signo de la
historia o de la naturaleza humana. Y Platón señala como nadie, cómo eran
las ideas o las costumbres de los hombres y de las mujeres atenienses.
Este signo mágico se da en todos los romanticismos. Los poetas son llorones,
usan corbatas barrocas y sombreros de ala ancha. Tratan de enamorar a las
mujeres con poesía y ruegos, pero a esas mujeres no les gustan los poetas
románticos y se casan con el hombre de negocios o con el hombre de actitudes prácticas, y el poeta defraudado se suicida. El poeta Goethe tuvo un período de romanticismo en su juventud antes de ascender al clasicismo literario. Tuvo contrariedades amorosas y pensó suicidarse. Cuenta su biógrafo,
Mercnkowski, que tenía siempre un puñal en su mesilla de noche para matarse. o lo hizo y escribió una novela famosa, el Werther, suicidando al personaje, que era su propio suicidio reprimido. Su alma femenina y romántica,
de constitución mágica, le pedía el suicidio. Pasada la juventud) tuvo varias
mujeres, que estuvieron enamoradas de su talento y del hombre y ya nunca
pensó en suicidarse. La marca masculina ascendió en su constitución y las
tendencias femeninas fueron obscurecidas.
El varón toma o arrebata lo que necesita. El varón disminuido de feminidad ruega, suplica o llora y en esa actitud denuncia su constitución mágica.
61

�El sentido lógico es propio del varón y el sentido mágico es propio de la mujer.
Pero hay estados intersexuales, donde los sexos mentales no están bien distribuidos o proporcionados. Así hay mujeres viriloídes y hombres feminoides.
No nos referimos a la constitución morfológica. Puede una mujer ser femenina en el orden morfológico y ser masculina en el orden mental. Y puede un
hombre ser masculino en el orden morfológico y ser femenino mentalmente.
Así podemos explicar las actitudes vitales del hombre y de la mujer en su
comportamiento o en sus creaciones. La poesía lírica, y no hay otra poesía que
no sea lírica, sólo la cultivan las mujeres o los hombres con mentalidad femenina. Y aunque sea poesía épica y dramática, es una poesía lírica sobre esos
temas. El varón está incapacitado para el mundo mágico.
Los hombres o bien son científicos o técnicos, o filósofos racionalistas, misioneros bien equilibrados, que predican el Evangelio con carácter imperturbable. Entienden a Santo Tomás y poco a los místicos. Son más teólogos de
acción que especulativos teóricos.

NATURALEZA DE LA PREGUNTA MASCULINA Y FEMENINA

No pregunta igual el hombre y la mujer, ni es igual la pregunta del hombre mágico que la del hombre lógico. Por la naturaleza de la pregunta se
advierte la constitución mental del que ha preguntado, y por la naturaleza
de la respuesta se adivina la constitución mental del que responde a la interrogación.
El hombre pregunta a las cosas "qué son" y la mujer pregunta "quiénes
son". Por el quién y el qué se sabe la constitución del que pregunta. Unas
veces la humanidad pregunta por el Universo y ou·as veces se pregunta por
el hombre mismo. Cuando el hombre llega a tener muchos saberes intelectua½es,
como en nuestro tiempo, se cansa y tiene entonces ansia de saberes humanos.
Cuando el saber lógico ha sido la preocupación durante bastante tiempo, el
hombre busca entonces un saber mágico. Lo lógico es paterno y 1o mágico es
materno. Entre las dos constituciones se forma la humanidad, lo mismo que
lo masculino y lo femenino determinan la creación de las especies. "Lo mágico
del hombre, asegura Pedro Caba, es creador y la creación es acto de maternidad y amor''.
En toda pregunta hay un saber y un ignorar. Preguntamos por lo que no
sabemos O preguntamos para afirmarnos en lo que ya sabemos. Los hombres
quieren a veces saber, hay un interrogante para todo, porque lo que sabemos
no lo sabemos suficientemente y porque el hombre es por naturaleza un eterno
preguntón. y otras veces no quiere preguntar, como en las Edades medias o

etapas mágicas de la historia de la humanidad, que el saber consiste en
saber. ¿ Qué le importa a los místicos cristianos las ecuaciones lógicas de
aristotélicos o las conquistas de la matemática griega, si su saber consiste
no saber? El Kempis asegura "que no está la cosa en pensar mucho sino
sentir mucho" y "que más desea sentir la contrición que saber defin;la".

no
los
en
en

Pero en todos los renacimientos el hombre se pregunta por todo, tiene hambre de saberes intelectuales, quiere encerrar el mundo en un sistema filosófico
o matemático, inaugura lo que llama el sentido crítico de la razón. O como
los filósofos de la revolución francesa que postulan por los fueros de "la diosa
,,,, cuando por la razon
' es por lo que no conocemos las verdades exisrazon
tenciales.
~a t~rminología cie~tífica ha asignado al hombre la categoría del "horno
sap1ens , pero es que Junto al hombre que sabe, coexiste el hombr.e que no
sabe, lo que llamaríamos el "horno insipiens", cuyo saber consiste precisamente en no saber.
¿ Sabe acaso el amante o el místico Jas razones que le llevan a amar
creer?

O

a

Si preguntamos ¿ qué es el hombre?, consideramos al hombre como una cosa
nos referimos al hombre mineral o al hombre físico. A esa preo-unta contes~
la ciencia que se ocupa del hombre, llámase fisiología o antro;ología. Es Ja
pre~nta lógica del hombre, con afán de saberes intelectuales. Si preguntarnos
¿ qmén es el hombre?, inquirimos por alguien con afectos con sentimientos o
calidades humanas. En este caso inquirimos por el homb:e capaz de arte de
fe o de amor. Es la pregunta mágica, propia de la mujer O del hombre 'con
sentimiento mágico.
Con ambas preguntas se forma la historia de la cultura. Unas veces. nuestra
p,re~1.mta es ,l~gica y atrae;. vec~s nuestra pregunta es mágica. Asl hay épocas
logi~s _Y mag,cas en l_a h1Stona de la humanidad. Lo lógico es lo varonil y
lo mag1co es lo femenino. Las etapas son cambiantes: las edades medias son
mágicas, con predominio de la mentalidad femenina; es una época en que
los hombres no saben y en el no saber consiste su ciencia. Las personalidades
individuales se anulan en el con junto. Las catedrales góticas las construyen legiones de artesanos en el anonimato. No existe el nombre de un gran arquitecto que les dé personalidad. Y de esa actividad cooperativa surge el milagro
de la creación. En la edad media se forman las comunidades cristianas. Es
un esfuerzo colectivo para llegar a Dios, donde cada individuo se engrandece
en la comunidad y no fuera de ella. Los grandes místicos como San Jerónimo
o San Francisco de Asís aspiran a perder su personalidad individual para identificarla con Dios.

63
62

�La fuerza materna de lo femenino o del sentido alienta en las creaciones de
los hombres. Las Cruzadas a Oriente son masas llevadas por la fe hasta el Santo Sepulcro. No les importa perder la Yida, como aquella cruzada de los n'.ños
y de las mujeres. No se preguntan las razones o las contra-~azon_es para ir_ o
no ir los inconvenientes o los obstáculos, sino que van como ilummados, gwa' la magia de lo femenino colectivo.
dos por
Es como la mujer enamorada. No sabe si es malo o bueno !-U amor por el
hombre que le ha hecho sentir la llamada de la especie. Sien:e una sue:te de
endcmoniamiento, de naturaleza mágica, lo mismo que las can_as son agitadas
por un viento tropical o las aguas del mar agita~as por
oleaJe.
El hombre es espíritu y la mujer es un estado mtermedio entre la naturaleza
y el espíritu. La mujer siente más cerca los barros c6smicos, ;stá m_ás cerca
de la naturaleza y si el espíritu alumbra en ella es porque algun varan la ha
iluminado. El varón se agita por todos los caminos del espíritu y a veces se
olvida de la naturaleza o de la realidad. El hombre hace la Historia, pero la
mujer inspira al hombre en sus creaciones. En la vida de todo. homb:e ~ay
siempre una mujer como fondo, porque ese es el destino de la mu1er autentica.
Ser como el eco o la sombra del varón iluminado. Fijémonos bien: esta doctrina es feminista damos a la mnjer su papel e,'Xcelente y al hombre el suyo.
Cuando un varó~ no se ha cruzado en la vida de una mujer, entonces ésta
desarrolla facultades masculinas o bien renuncia a su destino, sumergida en el
silencio de la casa, 0 de actividades que estén acordes con su espíritu femenino.
En los renacimientos, se desarrollan las grandes personalidades individuales;
existe un predominio del hombre o del sentido lógico de la cultura. Hay un
sentido nuevo de rebeldía, donde el hombre se alimenta de razones y de ~erdades cientüicas. Se constituyen las grandes monarquías europeas, con capitanes grandiosos, como Carlos V, o por mentalidades intelectuales, como Leona~do de Vinci O Miguel Angel, por filósofos como Erasmo de Rotterdam o Lws
Vives, por creadores del Derecho Internacional o del Derecho de Gentes, como
Francisco Vitoria o Francisco Suárez, o se lleva a cabo las aventuras de colonización y evangelización del hemisferio americano.

e!

.

La Atenas de Pericles, que es el renacimiento griego, es la que más ha preguntado con la razón o con el sentido 16gico. Por eso se pu~o bajo el si~o de
la lechuza, que era Minerva, símbolo del saber. _Y
la, e?oca homérica ,se
pregunta al hombre por su destino, buscando la c1cnc1a mag1ca de la profec1a,
de la fe, del rito o de 1a canción.
La pregunta es una necesidad metafísica en el hombre, porque en el hombre
ha una capacidad de asombrarse, como origen de la filosofía, como _asegurab~
AJstóteles. Es como el hambre o una "oresis" que llamaban los griegos, casi
una lujuria, que pide satisfacción. Por eso Platón atribuyó a la sabiduría un

:°

64

eros o un deseo amoroso. El eros es integrador de lo femenino y el eros es destructor y no amor y en la mujer es más bien amor que eros.

El alma erótica de Don Juan, no ama a la mujer, sino que la toma como
una cosa y sólo saca de ella un saber científico. En cambio, el alma amorosa
de San Francisco de Asís halla en las cosas más remotas o las más mínimas un
afecto de amor, como si fueran personas; es que San Francisco tiene el alma
femenina, inmerso mágicamente en lo religioso.
Las preguntas del varón son eversoras, occisivas, quiere saber para destruir,
quiere des-entrañar el mundo. El Universo es como una fiera que quiere encadenar a la malla de sus conceptos racionales y se desespera porque el Universo siempre es más que sus razones científicas. Y vuelve a empezar en sus
interrogatorios, tratando de fijar nuevas metas de su saber. Pero a veces el
costado mágico que hay en todo varón, que es la presencia de la mujer en su
destino, le traiciona, como Manuel Kant que en la Crítica de la Razó,1 pura
destruye lo que en la Crítica de la Razón práctica reconstruye, como un postulado moral. Pretendía como cualquier otro mortal ganarse el cielo, en opinión de Miguel de Unamuno.
.
La pregunta femenina es amorosa, integradora, quiere en-trañar al mundo,
matemfaar todo lo que toca. La mujer pregunta ¿quién es Juan? Y en esta
pregunta hay un afán de servirle, de amarle, de hacerlo suyo y sepatarlo de
todos los Juanes posibles y reales. Quiere preguntarle amorosa: ¿qué tienes
que no me miras? Y. es que la mujer está hambrienta de comunidad y de amor,
a diferencia del hombre que quiere soledad o erotismo que no le comprometa.
Este saber de la mujer, que es un saber de personas y no de cosas, no es propiamente un saber intelectual, sino un saber afectiuo, un amar.
En la Historia de la Cultura está bien clara la filiación masculina. Desde el
siglo XIII, en que empieza el racionalismo europeo, hasta el siglo XIX, en que
está terminando, el hombre estuvo haciendo infinitas preguntas, de raíz lógica
o científica: ¿qué es el mundo? ¿qué es el ser? ¿cómo es posible el conocimiento? ¿ cómo son los juicios sintéticos a priori? ¿ hay una Causa primera?
¿es posible demostrar la existencia de Dios? Se pretende tener un conocimiento
de Dios como una cosa o como un concepto. e puede demostrar la existencia
de Dios y no creer en El.
Pero el hombre de hoy, como antes el hombre medieval, se da cuenta que
la pieza más importante es el hombre mismo. Toda filo5ofía es hoy Antropología filosófica. La filosofía y la ciencia se están haciendo religión y arte. Y es
que amanece hoy la marea femenina en los pulsos de la Historia. Y en lugar
de preguntar ¿ qué es el hombre?, haciendo Física o Cosmología, vuelve a preguntarse ¿quién es el hombre?

65

�Pensemos que la filosofía fonomcnol6gica de Husserl se transform6 en sus
mejores discípulos en fenomenología religiosa, como Rodolío Otto o en Otto
Gründler. O el existencialismo de Heidegger que confiesa \'crbalm nte que su
filosofía termina en cristianismo )' que su metodoloo:ía del " er y el tiempo''
no sirve para una metafísica religiosa.
O las investigaciones de Ca sirer entrando en la simbol~gía de las p~lah~s
0 de los mitos. Y su obra momunental lo confirma: The P/11/osophy o/ Simbolzc

forms.
Toda pregunta sobre personas o sobre e sas personifi :adas: má icament
vertidas, es pregunta femenina. Toda pregunta sobre ciencia ele las cosas, unpersonalmente ,·crtidas, es masculina. Platón llamó al ho~brc 'Thereut
o
cazador pero sin di t.inguir el sexo. Y
el tremendo ol\'1clo qu ha padwdo
la cult~a, lo mismo que padcc la filosofía · la antropología. desde Aristótele:.
La feminidad no e ca1adora, salvo en el caso de Diana, la mujer estéril, qu
cambió su actitud erótica por la ,·enatoria: no es guerrera, salvo cuando e
viriliza, como las valquirias gennánicas o las amazona griegas, cuyo nombre

:s''.

significab:1 "las que no tienen pechos",
.
.
A ninguna mujer, aunque sea muy cultivada por la Umvers1dad, le P:·eocupa hondamente, hasta p rder el sueño, qué números sati facen la ecuación de
Fennat, ni cuál es la flexión de las lenguas polin ias, ni el significado del
pretérito pluscuamperfecto de subjuntivo.
En cambio, el varón, aunque sea analfabeto,
nativamcntc científico; pregunta y e comporta como hombre. Y llama dclicuescencia decadente a las
actitudes del hombre femenino.
El profesor orthrop, de la Universidad de Vale, ao;ombrado por el auge
má~ico de la cultura contemporánea, afinna que hemos de :lfinnamos en el
racionalismo, si no queremos ver la ruina de la cultura occidental. Dice_ que
las doctrinas mágicas de la Filosofía nueva, como el intuicioni mo bel'!!soru~o,
el cxistenciali mo heidc&amp;,o-eriano o el irracionali mo de cualquier clase, es tnfluencia asiática anti-occidental y sólo podemos salvamos oponiéndonos a
todas las formas 'del pensamiento mágico. Este señor orthrop da la impresión
de desconocer la historia de la cultura europea. La Edad Media, que va desde
el siglo I, antes de Cristo, hasta el iglo ~ rny después ~e Cris_to, º.º. estaba
caracterizada por el p •nsamiento lógico. Y como lo máu1co se 1denti.f1ca con
lo femenino del hombre, toda esa enonne porción de la cultura queda anulada
o desconocida.
América ha recogido esta herencia europea y ahora se encuentra en su pubertad histórica con un renacimiento americano de la cultura, cuyos frutos
podrán verse e; cincuenta a sesenta año. La Eda.d ~edia amcric~a Y el romanticismo americano fue uropeo, pero el renacuniento será amencano.

En esta etapa nueva de América, el protagonismo no erá de E tados Uni~os, ahoga~os por el ~~sarrollo de la t 'mica )' por la dispersión de sus orígenes,
smo por J-fapanoamenca, cuya unidad se presiente por encima de nacionalismos histéricos del pasado. Voces inteligentes y responsables han abogado por
e ta unidad, _Para evitar _ser desbordados por lo· dos grandes bandos políticos
de la_ h~~arudad, cuyos mterescs y cultura, su sentido de la vida y su d sarrollo h1stonco no es el mismo que el de Hispanoamérica.

EL

SENTWO M,\ClCO Y LÓCICO
DE LA CULTURA

La _mujer_ nació de ~n costado del hombre, como asegura la Biblia, y busca
su Ull.ldad siempre, remtcgrándo a ese sueño que es el varón. Los términos
"macho Y hembra" son zoológicos; más bien llamamos "varón" ,.. "m · "
f ., d
;
UJer ,
re m n ose a un concepto superior, como integrante de lo humano.
i el ~-arón ni la muj r son por sí solos el hombre. Uno y otro se edifican
con porciones &lt;lcl otro y que varían de individuo a individuo y en cada •tapa
hi t6rica.
Hay épocas masculinas y épocas femeninas, pero no en términos absolutos
c~mo no s~ dan en las realidades individuales; es más bien un tipo de huma~
n1d~d dominante'. donde_~ ~eiiala más lo masculino y lo femcruno. Varón y
mu1er son las vanables h1stoncas, donde se integra la constante "hombre". os
referimos a conceptos puros y no a realidades imperfectas.
Podriamos señalar algunos caracteres humanos, no biol6gicos. La mujer tiene un sentido botánico y el varón lo tiene de jardinero y de talador. La
mujer tiene inclinación a radicarse en un sitio, en un ubi metafísico. desde
donde irradia sus perfumes
nc.iales. Y dentro de lo botánico es ílo~al. La
mu jcr es como una flor y la flor aparece en la Historia como símbolo de Jo
femenino. Y asegura Pedro Caba, con su lenguaje insustituible: "El alma de
la mujer transpira voluptuosidad, como las hojas, como los pétalos. La voluptuosa sensación con que recibe su piel la lluvia, el viento, el copo de nieve,
denuncia su sensibilidad vegetal. Mucho bav de tallo en el fino contorno de
columna y la gracia elástica del cuerpo femenino, pero hay más de sentido
florea! en su alma fragante y sensitiva. • fucho de flor debe haber en ella
cuando así lo vienen repidendo a lo lar&lt;Yo de la Historia, los más lúcidos y
delicados jardineros de la mujer: los amantes y los poetas".
La mujer tiene el sentido de lo telúrico y de lo maóno frente al varón nauta
y andariego. La mujer~ un estar y el varón un ser. Está más cerca la mujer

67
66

�1 alientos de la tierra, y el agua es el símbolo de 1~ m~j~r y de ~ made os
.
fi1 fi s El ser de la mujer se identifica o se integra
ternidad de las anoguas oso ª ·
d'd &lt;l
danzas
con el hombre, pero el hombre se queda quieto, co~~ pe~ t osie: s~: : a muen la atracci6n de la mujer; en todo hombre autennco ay .. p

d:

jer, que le h~o dete: ::0 ::~!:/d~a:~:u:u~:~s;:~~::: v~:J~ro~rca
Ja
En la mu1er hay
ti .
de lo femenino lo mismo que s1 lo
especie donde todos los seres par c1pan
.
. .
' di t E la mu. o bañara el Universo en su substancia ongmal y al'í en e. º. .
femerun
.
ti'aradi eal , una aptitud para con-sentir los acontecimientos
·e se da una Sim-pa
"dad d
J ,:micos· es el sentimiento de comunidad c6smica y una comum
e
co
, , en' ·ca que la del género. La mujer enamorada y madre, y to
gre,_ mas+:.. ergienamorada y siente la maternidad como su propio ser, ama al
mu1er es....
amad Otra forma del senvarón en el hijo y a éste en la persona del var6n
o. .
..
1
timiento femenino es la comunidad con las cosas o comumd~d con e scrvt~o.
L
.
sumerge en las cosas donde quiere servir a algwen por amo_r.. n
e1\r;;;:,r mujer enamorada es una cosa
en servicio, una cosa alus1ma,
• · 11
Jas cimas del espmtu.
que por el erv1c10, ega a .
.
1 h anidad y al sentido de la
ulin
lo femenino mtegran a a um
.
o hay
y culturas masco1·mas y Íº"""'eninas
alternantes en los. signos
ulLo mase
.......,
P
e tura.
.
.
I'ogico
. }, máoico
de la Histona. pero
His or. esodonde predomman
e1 signo
o·
de la.
tona,
.
sin
posible
separac16n,
pues 1o mascu rmo_ y lo femenino en mayor o menor
proporc1-6n ·mtegran al hombre y a la mu1er.

~

1:

~~s

VASCO CELOS Y GA VIDIA

DR.

JosÉ SALvAOOR GuANDIQUE
Universidad de El Salvador

UNA DE LAS FACETAS menos estudiadas en aquella vigorosa personalidad que
fue y sigue siendo José Vasconcelos son sus viajes. El mismo al bautizarse cual
Ulises Criollo sentó cátedra en el ir y venir, en ese deambular por países y ciudades no sólo por reveses políticos sino a consecuencia de confesa vocación casi
sino. Supo-¡ oh Barba Jacob!- de ese temblor extraño que dejan los caminos y su vida podría avizorarse desde renovado ángulo mediante su irrequíeto
afán viajero, pues calzara la sandalia del impenitente viajero, si bien usando
los trimotores ya que no conociera las maravillas de los "ets.
Podríase intentar el análisis del ámbito para el filósofo, acerca del pensador.
Aquél apenas sale de su región, aunque sea la más transparente del aire cual
sucedi6le a Antonio Caso con su Valle de México y todavía resuenan en mis
oídos aquclJa negativa para ir a Monterrey a dictar un ciclo de conferencias,
atento al reclamo telúrico de los volcanes circundantes: El Popo y el lzta,
mientras VasconceJos aprovechaba, sedientamente, toda la oportunidad de
poder salirse de su contorno, como Jo comprobamos al acompañarlo al Congreso Internacional de Filosofía, celebrado en Mendoza, Argentina, allá por
los ya infaustamente lejanos 1949. El Ulises Criollo hizo honor al título de su
primer volumen en aquella tormentosa autobiografía, libros de barricada cual
califiqué en Ja Universidad de Cuyo, al presentarlo en la Primera Exposición
del Libro Filosófico Argentino. Y hago sitio a esas referencias personales porque logran iluminar por qué sostengo la urgencia de un V asconcelos viajero,
no s61o por nutrir su fecundo y pintoresco anecdotario, sino por algo más entrañable, capaz de develamos módulos mentales en el sistema del irredento
oaxaqueño ... 1

~ Ver Proyecciones por JosÉ SAr.vADOa GoANDfQUE, p, 75, Dpto. Ed. del Ministerio de Cultura, San Salvador, El Salvador, C.A.
68
69

-

�A veces hay libros de menor cuantía que alumbran el panorama mucho
mejor que los tratados, así pasajes humanos de incalculable significación, los
cuales deben aprovecharse tanto por los cronistas e historiadores como por los
biógrafos y, sobre todo, por quienes nos preocupamos de la exégesis en el más
genuino sentido del término. Jamás será posible desvincular artificialmente al
autor de su medio. Así, el Maestro de América -todavía lo rememoro en
Mendoza evocando a Varona- nos dejó suficientes claves:
«Viajar es ir repartiendo pedazos del corazón. Éste crece después y se renueva, pero de pronto tenemos la sensación del agotamiento sentimental. Es
muy difícil conocer un pueblo y no amarlo. La gente también, si nos asomamos
a su intimidad, se nos hace entrañable".
Tal al principio de Temas Co11temJ10ráneos -Ed. Novaro, México, D. F.,
1955- su manera de entender los tránsitos más o menos frecuentes, cuando
en verdad dejan huella, pues no es igual desplazarse, así tw'ista preguntón y
con cámara que ir a la médula de los lugares no visitados, sino sentidos, como
Vasconcelos hizo en Rorna, que consideró un tanto fría o Asís, donde, chestertonianamente, hallara el fervor cristiano auténtico. Y el contacto del Ulises
Criollo ante esta América nuestra -por repetir al inesquivable Darí&lt;r- provocó resultados a la vista: Raza C6smica e Indología.
Vamos a concretar las inquietudes vasconcelianas de arrgonauta incansable
al Istmo Centroamericano y mejor aún, a El Salvador, este pulgarcito dinámico que quiso mucho el Maestro, quizá porque se encontrara nada menos
que con Francisco Gavidia, exponente ilustre del pensamiento continental, aunque su valía sea ignorada por numerosos sectores, no digamos mayoritarios,
dado que las mismas élites culturales han pasado con inexplicable indiferencia
por sobre la obra de tan egregio cuzcatleco. 2
Se comenta ::rlgo al Gavidia poeta, al innovador de metros que diera a Rubén la magia del neoalejandrino y el prodigio del supraexámetro, pero hay
poquísimo sobre el humanista, el historiador, el lingüista, el dramaturgo, el
cuentista, o el inquieto por la filosofia, siendo esto último lo más sugerente en
el ángulo que nos proponemos, porque la multifacética labor del leonardista
salvadoreño ha sido objeto de otros desarrollos. 3
Merece especial mención la tarea gavidiana en la disciplina que nos llega
-según los adoradores del milagro helénico- desde aquellos denodados elementistas y sus mensajes: tierra, fuego, agua y aire hasta una substancia sutil

°

e imponderable
anim an d 1os espac10s
. .mterestelare
.
,
Agngento lanzarn su doctr·n
1
.
. s, antes que Empcdocles de
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1 a causa cuatnpartita P'tá
1
v1 a por Vasconcclos-- descubrió 1 .
b .
. I goras - o supo Gaménides, menos extático de tant e ntino ªJº _la corteza del número. Paro creen comentansta
t tifi. d
ser exhaustivo y uno Sócrates fund 1 , .
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·
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menta a sus interlocutores mediante e]
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ga o e sus prerruntas p¡ t'
y sus arquetipos provienen no d 1 C
.
b
•
3. on suena
. ,
e osmos smo de un ant
cente. Anstoteles -glosado a través d 1,
, •
ro oscuro y evanesdia i _ bajó el problema del cielo a la :ie os escol~stlco~ po~ el Maestro Gavidose de la lóoica. Demócrit
d rra -ast lo pmtana Rafael- valién,
"
o supo a elantarse al at .
poraneo y por ello su ,.,i·nam
.,
om1smo a-causal con tem'
.,
en anuncio m ch
· ¡
Broglie o Eistein, éste comentado
os s1g os antes, a Heisenberg,
tono con la descripción hech
plor av1 ia en su cuarto-casa, dónde, a
, di , .
a por e poeta Cardona Pe mas símiles artefactos en
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.
na, se acumulaban los
1d
,
me o e manuscntos infoli
. 'd·
e a os con los retratos del mento d D ,
'
os y peno icos, mezel de la calle de San José en S r Sale adno, pu~s de otra estancia, un cuartito
an
va or saliera la n
, ·
'
tra1-se esos dos dioscuros del
d .
,
ueva metnca al enconmo em1smo.
Gavidia no fue partidario del
..
.
.
.
tinción de García Morenteemplml smo ~s1colog1_sta mglés -cabe la dis. H
y por e o no tnbuta ru a Loc.k
. B
m a ume, criticándole al mis
R b,
.
e, ni a erkeley
el glorioso "tormento de la , •mdrao u¡ en estar mfluído por Zola,s pero Heo-el'
caLe
a emana" , 1
o ,
no adelantaremos doctrina . 1 .
' s1 o tuvo entre sus fieles. Pero
m so uc1ones en este esbo d
en su discurso cuando er
d
zo e presentaci6n, aunque
,
a corona o en San Miguel G 'di 1
mente al de las 3 Crítica
. ,
.
, av1 a a udiera amplias, qwza por mteresarle ante t d 1 d 1 ..
encerrar una tesis estética ca
d
.
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o o, a e JU1c10 por
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Pract:J.ca
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puen e e la Pura a la
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G -~-

No pugnaremos por convertir a Francisco e
.
.
Vasconcelos se le ha negado dich
I
n un fil6sofo -¡ si al mismo
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querella,
tanto
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.
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conocida
, .
a es octnnanas como
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. . la
pragmaticas, agravada por esos catálogo
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.
.
s so re stona de la Filosofía en La' gunos baJo el disfraz de revisión "ideoló!!ica"
1
lado de exponentes respetabl
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, en os cuales, al
1
•
es -ta vez no especialistas
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.
, pero e 1cados a
1
1
ta pu u an personaJes
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dula intelectual di
Y personaJ os de la farán' spuestos a codearse con quienes merecen páginas de crítica

.

.

,

Ver Discursos, Estudios 'Y Conferencias or
nal, San Salvador, 1941.
' p FRJ.111crsco

GAvmtA,

Imprenta Nacio-

: Ver Gavidia, el Amigo de Darlo, por GuANDIQUE, dos tomos, editado por la Dirección General de Publicaciones, Ministerio de Educación, San Salvador, El Salvador,

e Ver "La Personalidad de Rubén Darío"
(ertncias.
' por

C.A., 1965-6.
• Ver la Revista Abside, Francisco Gavidia, por JosÉ

• Ver Itinerario Filos6fico por JosÉ S
concelos, 5a. Edici6n, lmpre:ita Gute b AL;ADOR GuANDlQtra, prólogo de José Vasn erg, anta Ana, El Salvador, 1963.

SALVADOR GuANDIQUE,

mayo,

GAVIDL-\,

en Discursos, Est11dios 'Y Con-

1943.

71
70

�no simples listas enumerativas, o lo que es peor, a robarles espacio, alineándose
en primera fila, con efectos desorientadores, no digamos para la juventud estudiosa sino entre los expertos que pueden caer en el garlito, pues poco, muy
poco nos conocemos a lo largo y a lo ancho del continente que todavía reza
a Jesucristo y aún habla en español.
Por otra vía, la desdeñosa actitud de los investigadores y tratadistas europeos
acaba de empeorar la situación, provocando -con o s.in Adler- creciente
complejo de inferioridad, otro síndrome anunciador de graves dolencias, si
exceptuamos a Keyserling, quien supo situar a Vasconcelos en su justo lugar,
y vencerá la erosión de los lustros, por no ser un literato al uso sino un vidente.
Compruébase semejante tendencia negativa en aquel Prólogo para Españoles
(los latinoamericanos: Vasconcelos, Caso, Gavidia, Ingenieros, Kom no cuentan ... ) de La Filosoi[a, Hoy por Michele Federico Sciacca -L. 11.iracle,
Barcelona, 1955- que, pese a sus excelencias en otros aspectos, apenas trae
un último y reducido capítulo VIII "La Filosofía en la América Latina", P·
513-29, o sea 16 parvas cuartillas en comparación con el riquísimo contenido
de las restantes. ¡ O seguirán creyendo por allá en los vituperios de Papini o
los desahogos barojistas!
Si el Uliscs Criollo da a la estampa su Raza Cósmica en 1925, su Indología
-1927-y Boliuarismo y Monroísmo-1935, tercera edición de Ercilla, 1937puede calcularse lo acertado que andaba Gavidia para apuntarse prioridades
al dedicarle La Formación de una Filoso/ta propia o sea Latínoamericna:,
"Al redactor de la doctrina" -son sus palabras en Discursos, Estudios y
Conferencias, Impr. Nacional, San Salvador, 1941- y cabe ella reseñamos el
nudo de sus esfuerzos para pensar con nuestras cabezas y no seguir la superstición de que la ciencia eidética es químicamente pura, siempre que se le
asimile con esa culttire francesa y su 1'c" dócil y gentil o de aquella Kultur
teutona con su "K", erguida y desafiante. ¿ Cuándo comenzaremos a meditar
desde eÍ hombre latinoamericano, desde nosotros, sin ese amargo y cotidiano
ponemos a1 día de lo producido ultramares, agotando los mejores esfuerzos de
los estérilmente empeñados en atragantarse de cuanto viene de París o Berlín,
sin mengua de Washington o Moscú?
Mas redescubramos -¿ o será legítimo descubrimiento, dado el abandono
reinante?- las raíces de nuestro pensamiento y nos consta cómo apreciaban
a Gavidia, por ejemplo, Antonio Caso, Alfonso Reyes, Gabriel y ~~~nso
Méndez Plancarte -en su Abside escribimos sobre el salvadoreño mentis1mo
en 1942-, Salomón de la Selva y Heliodoro Valle, todos desgraciadamente
desaparecidos para mal de las letras, no de las letrillas, en el continente. Y ha
' Ver Discursos, Estudios y Conferencias por FRANCISCO GAVIDIA, ya cit.

sido conmovedor encontrar en la biblioteca que Gavidia dejó a sus descendientes toda la colección de los clásicos, editados por Vasconcelos al frente de
la UNAM,_que el entonces Rector -así, mayúsculas- enviara a su colega
centroamencano, que si no ostentaría grado académico, lo fue por gracia
de sus conocimientos y prestigio. Aill en los inolvidables volúmenes verdes
que llevaron el saber del Bravo a la Patagonia, hojeamos deleitosamente las
tragedias esquilianas anotadas por Gavidia en sus innumerables lecturas.ª

Señores. . . rehiló el Maestro Gavidia -enemigo acérrimo de untuosidades
Y preámbulos sofisticados- en el Paraninfo de la Universidad de El Salvador:
"De nuevo tengo el honor de dirigiros la palabra, a pesar de los escasos
rec~os oratori~s _con que cuento, y de nuevo invoco la bondad inagotable
del ilustrado publico que llena siempre este recinto. El recuerdo de oradores
como el ilustre huésped cuya palabra arrebatadora obsede aún nuestros oídos
(en orador el Ulises Criollo, aclaramos), hace mi labor más dificil. En desquite, señores, tomaré pie del asunto de un discurso sobre la formación de la
Filosofía propia de nuestra raza que él llama la raza cósmica, que es la indolatina o latino-ameri.cana.i,

. Y contin~, ~ijando ~apsos: "Permitidme recordar, y esto ya toma percepttva en la leJama del tiempo, que sobre esta filosofía se publicó en la revista
La Quincena un ensayo m~desto por ser mío cuando se empezó aquí la prop~ganda de los al~?s estudios.º Fue concomitante la aparición de José Inge~1eros (honr~: d1Jo M~tí, honra, acotamos) aunque en Filosofía adoptó
este la ~voluoon spencenana y el monismo, en cambio, nos dejó una historia
de la Filosofía e11 Hispanoamérica de lo más palpitante, y para mí su obra
maestra".
Después de censurar, con su suavidad característica, al artífice de El Hom bre Mediocre por su psicologismo organicista, mejor exégeta que doctrinario:
"Es también concomitante la fundación de los altos estudios en México
'
aunque con nombres modestos ;10 ya en esto se siente el espíritu de V asconcelos,

- - - --'
• Tal vez algún día escribamos sobre la correspondencia entre Vasconcelos y Gavidia ...

• La Re':'ista ~teneo de El Salvador, dirigida por Gaviclia en 1922, enero, public6
los datos biográficos del maestro Vasconcelos al ser designado Secretario de Educación
Pública en México, tomados de El Universal (México D. F ., octubre 1921). Y José
Romo, socio correspondiente del mismo Ateneo, le dedic6 "Clásicos Griegos y Latinos"
y su poema "Jesucristo" a1 doctor y cminentisimo maestro Gavidia, México, 1917. En
seguida por una de esas coincidencias que en el fondo no lo eran: ''Nuevos Ideales de
la Educación", por JosÉ INGENIEROS, Revista de Filosofía, Buenos Aires.
"' Ignacio Rodríguez Guerrero, en la Revista de la Universidad de Nariño Facultad
de Derecho y Ciencias Sociales, Programa de Sociología Americana, año 1947, le con-

73

72

�que habrá de destacarse en el período de propaganda a que me refiero y que
aún no ha terminado."

Ensayo de una Filosofía Latinoamericana -subtítulo: El Awmso a lo
Desconocido- y la nota "este estudio debe ver e desde el punto de vi ta
puramente filosófico" aparece en el número 7 de la Revista La Quincena
-1903- sincronizado con Ingeniero, también soci6logo. 11
Así le abrió los brazos, como hermano mayor, Gavidia a Vasconcelos y deseamos hacer constar que el Uli es Criollo guardó siempre e pecial afecto por
los salvadoreñosJ y nunca me p rdonaré no haber escrito, a su excitativa cordial -algo que es oro puro para este servidor- un V asco11celos Anecdótico
que él, en su gran generosidad, decía poder convertirse en complemento de
esa serie inolvidable. . . ¡ Cuánto lo recuerdo en su amplio despacho de la
Bi91ioteca Mfa:ico, al borde de La Ciudadela, y cuánto aprendí de aquel formidable insumiso!
Equidistante del ditirambo cual de la invectiva, vale justipreciar los hontanares y la difusión. Gavidia no puede parangonarse en materia divulgativa
con Vasconcclos ni Ingenieros. El primero cubre un sistema, desde los libros
autobiográficos a su Todología, el enigma de la divinidad- y fue ave de tormentas y desastres. y todavía en su vejez -cronol6gica que no espiritualcuando ya parecía mellado el filo de su ardor polémico, liquidara a más de
un prestigioso contendiente, declarando, rotundo, sobre casos y cosas en tal
tono que conmoviera las columnas de los rotati\'o ·, siempre noticia de primera
plana en sus explosivas declaraciones. ¡ Cómo vamos a contrastar al oa."aqueño
incandescente con el cuzcatleco apartado! Porque Gavidia viviera y muri6
inmerso en sus libros, absorto en sus combinaciones métricas, lejano a los avatares políticos de ese caballito corcoveador que, de creer a Asturias, es Centro América. 12
Continentalmente se conoce la carrera política vasconceliana: Rector de la
UNAM, Ministro de Educación en el régimen obregonista y. antes, del efímero
gobierno de Eulalio Gutiérrez; y entonces, rodeado de altfaimos artistas, de
auténticos intelectuales, estimuló el muralismo v.tec.a ( es decir, Diego, su Tolstoi, Orozco, su Dostoyevsky y 'iqueiros, su Leonidas Andreiew); organiz6 memorables misiones culturales y llegaron al Anáhuac, invitados por el Ulises
cede mucho valor n "Gavidia y su Influjo rultural en Centro Amfrica. Sus ideas sociológicas" (Ver ALPRIU&gt;O PovtÑA, Nue11a His,oria de la Sociología Latino Amerrcona).
u Ver Cap. ºEl Saber de lo Concreto" en Gavidw, el Amigo de Darlo, t. I, pp.

283-320.
" Ga,idia firm6, en su carácter de Ministro de Instrucción Pública, la Constitu,i6n
Politica de Centro América. donde se unificaron, en 1898, cual Estados Unidos: Honduras, Nicaragua y El Salvador.

74

Criollo, Gabriela, también de América, y un joven de oratoria fogosa, Haya de
la Torre, y fueron sus colaboradores; Torres Bodet -en la Hemeroteca de la
Secretaría de Educación Pública- lo mismo que Hcliodoro Valle y Salom6n
de la Selva, por recordar con los 2 últimos al Istmo que une Norte y Sudamérica.u

Y tal fulguró, al fin astro de primera magnitud, en las repúblicas subdesarrolladas -económica, no mentalmente- pese al revl-s sufrido en su campaña
presidencial del 29, acompañada por mexicanos que no requieren epítetos:
Adolfo López Mateos, Angel Carvajal, alvador Azuela, Octavio Medellín
Ostos, Manuel Gómez Morin... (hace muy poco -Rev. Siempre, abril
1965- declaró Torres Bodet: "me cauúv6 la genial impaciencia de Vasconcelos").
Somos entusiastas en reconocer lo que implica el Ulises Criollo, pero urge
destacar su aprecio hondo, sentido, más allá de protocolos y etiquetas, como
nos lo e&gt;..-prcsó, sin ambages, con frases encendidas en la Biblioteca México,
poco antes de gastarse su último capricho -pues el grande algo de niño debe
tener- negándose a reposar el sueño eterno en la Rotonda de los Hombres
Ilustres, indiferente ante los homenajes presentes y p6stumos por dedicarse
desde antiguo a coloquios con la gloria.14
Gavidia en su San Salvador, casi y sin el casi finisecular t~n achaques ideológicos, desfigurado por esos pasajes innocuos o simples a que lo sujetan sus
"panegiristas", lejos del río revuelto de la política -fue Ministro de Instrucción Pública de El Salvador a fines del siglo XIX-, sin cargos público que
atraen la atención sobre la obra cultural, pues lo elevados funcionarios se dan
a conocer quizá más, gracias a las interjecciones de sus enemiuos que a ]os prudentes elogios de íntimos. Gavidia, repetimos, estuvo al margen del ajetreo
multitudinario, mientras que Vasconcelos -y le tratamos muchísimo- era
.
'
e~ su minuto, y aun en el crepúsculo cuando los fuegos parecían apagarse,
munado de esa diosa que ya no es la razón sino la publicidad, circundándole
en sus agrias disputas -hombre de garra hasta la muerte-, por sus actitudes
violentas, en el suceso de libros y artículos discutidos, sobre todo Breve Historia de México (muchos dijeron no ser breve, ni historia, ni de íéxico, pero
,. Ver el documentado y valioso libro del doctor Agustín Basave Femándcz del Valle
50bre la filosofía y el pensamiento \'asconcelíanos.
" Desde su tesis profesional, antes de sUJ trabajos en el Al,neo d, la Juv,nlud, Va.sconcclos diera muestras de su originalidad y talento peculiares. En éste prescmt6 un
trabajo sin una sola cita, de,pertando el interés tanto de Antonio Caso como de Henrlqucz Urcña, Pedro, no Max ...

75

�Botas siguió vendiendo edición tras edición) y en sus nitroglicerínicos comentarios dándole continuamente flama aJ periodismo de combate. 15
El 'mises Criollo, no obstante haber sido tildado de antimet6dico por censores que confunden personalidad con desorden, es de los po~os _expo~ente~
de esta América Morena, capaces de ofrecemos una trayectona f1losóf1ca, s1
no un sistema acabado:
El embrujo del ritmo -Pitágoras-; la entrafia de los seres y de_ las propiedades, en suma, de las esencias -Metafísica-; el misterio ~el ?1en _Y. del
mal -Etica-; la luz de la verdad -L6gica Orgánica-; los m1stenos d1vmos
y la coordinación -Todo/ogía- y no olvidemos la Estética, llave de su p~culiar monismo, agregando la visión retrospectiva -y no era su fuerter- His-

toria del Pensamiento Filosófico. 16
Nuestro Gavidia con el variado repertorio de sus tanteos y búsquedas métricas, amante de la historia, creador de una signología, el Idioma Salvador,
dramaturgo inspirado en los Próceres de la insurgencia centroamcri~~a, cuentista de estirpe, colega de Ricardo Palma. en sus afanes por las lradic1ones, d~seoso de unificar a Centro América pero sin salir de San Salvador, su pohs
exclusiva, enciclopédico sin remedio -su fuerza y al par su debilidad-, dejaba la meditación trascendental por el poema - Thomas Mann nos aclar_ó
que Nietzsche era poeta del conocimiento- y viceversa, en el eterno deverur
heraclitiano resonante en Bergson.
Vasconcelos se formó en el siglo XX y Gavidia en la centuria denostada
-estúpida apostrofó alguien sin rodeos ni circunloquios- ahíta del positivismo antifilosófico que confinara a las Humanidades a los seminarios, por
teológicas, ni siquiera metafísicas, provocando el dolido párrafo de don Justo
Sierra.

Pitágoras o una Teoría del Ritmo, escrito en Nueva York (1916) -la cosmópolis: dolor, dolor y dolor, clamara Darfo- cons~tuye uno de los tramos
sólidos del vasconcelismo permanente, no del aleatono, nos conduce a reconocer cómo Vasconcelos, a las horas amargas del exilio, cuando tanto~ vuelven
la cabeza para no ver al apestado, encontró siempre acogida_ y estimulo en
ese inmenso pueblo que mora arriba del río Bravo. . . El Ulis~s ~sten_tó un
cosmopolitismo muy especial, dado su periplo, igualmente sw genens. En
,. Todavía 00 se ha analizado al Vasconcelos periodista, al menos con la amplitud
debida, pues el oaxaqueño colaboró con muchos periódico~, ~ntre ello! Novedades Y los
de la Cadena García Valseca. Y dictaba directamente, casi sm _correg¡~, cual nos co?.st:'al licenciado Stanley Glower Valdivicso, por años su sccretano parucular en la Biblioteca México", y al suscrito.
.
" Durante cJ año lectivo de 1961 dictarnos en la Facultad de Humamdades de la
Universidad de El Salvador un curso sobre Vasconcelos; en 1962, fue sobre Caso.

76

Buenos Aires me hizo el honor de invitarme a comer con el mosquetero del
derecho social que era Alfredo L. Palacios y éste, como Coroliano Alberini
-por citar dos nombres sobresalientes-- lo acogieron cual a uno de ellos. Estoy
por sostener que Raza C6smica e lndología nunca se hubiesen forjado sin sus
andanzas por Centro y Sudamérica. Y representa prenda de orgullo que al
arribar el oa.xaqueño de los arrebatos geniales a San Salvador estuviera para
recibirlo el abrazo fraternal y la cálida sonrisa de Gavidia, uno de sus precursores en la noble tarea de volver autónomo el saber continental.U
Imaginémonos a Francisco dirigiéndose a1 querido hermano menor -en
tiempo, desde pronto- y éste supo entender tan cariñosa jerarquía, y con
aquella exquisita sensibilidad, alentó siempre el mensaje gavidfano, aunque
vegetara, ignorado, en libros y folletos de única y parca edición y, en cambio,
el suyo, entre Robinson y Odiseo, atraviesa fronteras mediante el torrente
circulatorio de miles de ejemplares. Y resulta oportuno insistir en cómo el
Ulises Criollo sigue en pie, ganando batallas después de muerto como el Cid
y en cambio algunos de sus contemporáneos son, apenas, minucias bibliográficas.

H espero -en 4 cuadros y 6 escenas- interpretó los sentimientos de Gavidia al dedicárselo a Vasconcelos, a raíz de su estancia en El Salvador, con
los personajes del protagonista a quien se llama El Peregrino; Flor, diosa; Oztoc, dios antiguo y campestre; un cortesano y séquito. El autor leyó
varios fragmentos de la obra al homenajeado, estableciendo, además, un paralelo entre QuetzaJcoatl y Tutecotzimí. Ya el maestro centroamericano vivía
su etapa postrubeniana, remontándose en la exploración de la filosofía propia,
y dejemos la voz. al Ulises Criollo: "Así cual un poco poeta todo mortal es un
poco filósofo. Padecemos todos la inquietud de lo desconocido; afán de poesía,
necesidad de filosofía" .18
Los exégetas filosof antes que padecemos por estas latitudes -endemia casi
incurable- ni siquiera analizan a los creadores, contentándose con revolotear
en tomo a los epígonos, otras mariposuelas alrededor de la llama. . . De ahí
que muchos se asusten dentro y fuera de los claustros universitarios, al oÍr que
Ortega y Gasset es literato y Zubiri filósofo, levantando los brazos, escandalizados, a la orilla de las opiniones keyserlinguianas,19 en babia sobre el diá~, Faltan libros en torno a nuestros máximos valores: ojalá se hubiera escrito un
cinco por ciento sobre Vasconcclos y Gavidia de toda la piroctenia gastada en Üitega
y Gasset. ¿ Verdad, doctor Basave?
.ia Prólogo a Itinerario Filos6fico del autor de estas líneas.
,. Acabo de sostener una polémica en El Diario de Hoy de San Salvador con Carlos
Sandoval - también egresado de filosofía de Ja U AM- sobre los malabarismos y las
fobias de Ortega. Tal vez publique en un libro esos y otros artículos de disputa ideológica.

77

�logo Husserl-Dilthey, todo ello por no encontrar ni esto ni aquello en sus
infumables manuales que nada enseñan al docto y mucho confunden al profano. ¡ Cómo van a ocuparse de Gavidia, ni de Vasconcelos! 20
Por acá dejará Vasconcelos tema para más de un escorzo, descontadas sus
habituales salidas tan singulares. . . Si bien antes anotaremos que Gavidia
se resistía a salir de su Valle de las Hamacas entre el Volcán de San Salvador
y el Cerro de San Jacinto -loado en su tradición El Encomendero-, y tradujo
el Fedón platónico valiéndose del intermediario, Víctor Cousin, arriesgándose
a un estudio Metafisica Experimental. Alfonso Reyes padeció de una añoranza
ateniense incurable. Caso vivificó a Mcyerson en las conferencias dictadas en
la sala Manuel M. Ponce de Bellas Artes, en México D. F. Nada de ello ponderan maestros y estudiantes que, en esta América temblorosa de huracanes
y viviendo de amor -¿verdad, Rubén?- infravaloran lo propio por malinchismo ante lo ajeno. Está a la mano un Husserl (preferimos el de Caso al de
Gurvitch), un Pitágora.s (más original el vasconceliano que el de RobinL y
las incursiones de Reyes en lo helénico a las de ciertos repetidores ultra-

Vasconcelos, al par, cala en una veta arcaica . b'
1.
sus Estudios Indostánicos, preocup~do más por
~tan;, a través de
Vedas (Gavidia leg6 un poema ue Díaz . ,
,m.s a s ~ue por los
de memoria: "La Ofrenda del iramán" M1ron y Gonzalez Marbnez sabían
cano hizo desfilar el Renac· . t ed' )_ y el tempestuoso pensador mexilllllen o v antico la demo 1 , 1
.
doctrina yoga. El salvadoreño no los discnmu:6 d
n_o og1a, a ,m~gta y la
sus predilectos fueron los mayas puebl
od' . e su onente abscondito, pero
veda de los cielos el conjuro de l~s astro~)&gt;r igtoso que supo leer en la bó-

'1;: ;;

. ~ para t~nar: Héspero fue leído en homenaje al Ulises Criollo
v1dia
. t ras el doctor V1ctonno
~or ~aA ¡ -Revista
p ·a Ateneo de El Salvador ( 1921)- rmen
ya
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res1
ente
del
mismo
se
duele
de
que
"El
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.
d
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1ceoc1a o on José Va.9C
ce os, conocido como de fama extensa en la rece ción
.
onrario le hizo nuestro Instituto
u'
,
p
que como socio bono,
, man esto que aunque él no era ar
campo habta aceptado el nombramiento.2s Sería el O'ran
. - p
es~e
de aquel darí.esco "De las Academias, líbranos Senor.
- º ,, mexicano part1dano

~

marinos.21
En la captación latinoamericana Vasconcelos -así el título de su primer
tomo autobiográfico- parte de la síntesis y Gavidia de los orígenes. Este en
Bolivarismo y Monroísmo: "Nosotros no hemos reproducido la sociedad española en el mismo grado que los norteamericanos reproducen las sociedades
sajonas. Desde el principio, al mezclarse con el indio, el español se separa de
su tronco y el indio abandona el suyo. Querer volver a uno u otro temperamento es renegar de los hechos y asustarse con la vida" (Ed. Ercilla, Santiago,

1937, p. 60).
Gavidia se remonta a los jóvenes abuelos de L6pez Velarde: "Qué hará,
pues, nuestra joven América? Qué razón de ser tiene y cómo sería aplicada la
filosofía Latino Americana que hemos procurado antes dejar esbozada? Nosotros necesitamos darle valor a nuestra herencia. Hay una ciencia centroamericana admirable. La ciencia del tiempo: la Cronología. Que son esos meses que
usamos de 28, 29 30 y 31 días. Las doce lunaciones indias son los verdaderos
meses griegos, los meses adoptados por la Iglesia. El sol llega al punto de
partida cinco días después de la luna. Esto hace los 365 días del año. Pero
¿por qué un año de 366 días? Luego, a los anteriores han faltado seis horas"

(Discursos, Estudios y Conferencias, p. 122-23).
"' Comentamos, igualmente en El Diario de Hoy la correspondencia Husserl-Dilthey.
Este, según nosotros, es más soci6logo que filósofo.
11 Hemos olvidado a nuestros exponentes: y nos rendimos, fáciles, ante nombres exóticos ... Así andamos en Latilloamérica.

78

,. Estudios
· ventu d para Vasconcelos. Sin embargo, merece
cabal
exégesis.Indostánicos fue obra de Ju
" Como dato: Vasconcelos estuvo en San J , d
.
en el Congreso de la Sociedad Interamericana d:s~il:so~:sta R~~ 6(20-27 julio 1958)
un artículo en La Prensa Libre ' denomma
. do "Caracteristica
y pu lC en marzo de 1957
d JG
•
podemos considerar autobiográfico' porq ue él IO f ue Y a enorme
s eestilo.
. ran Escntor" que

79

�PLATÓN Y SU ÉPOCA
DR.

ANTONIO

GóMEZ

ROBLEDO

Embajador de M~xico en Italia

nació en el año de 427 antes de nuestra era, en el seno
de una de las más antiguas y linajudas familias. Por su padre, Aristón, ascendía
su árbol genealógico hasta Codro, el último rey del Atica, y a la raza de los
Melántidas, y últimamente a Poseid6n. 2 Por su madre, Perictione, descendía
de Drópides, hermana de Salón, el legislador de Atenas.
Entre los parientes de Perictione hay que mencionar a su hermano Cármides,
uno de los principales políticos atenienses del partido conseivador, y a su
primo hermano Critias, jefe del mismo partido y caudillo de la revolución
oligárquica del año 404. Platón tuvo dos hermanos menores que él: Adimanto y Glaucón, de los cuales hizo los principales interlocutores del Sócrates
de la República, y una hem1ana llamada Potone. De ella nació, con el tiempo,
Espeusipo, el sucesor de Platón en la dirección de la Academia. Su madre
Perictione, por último, viuda de Aristón desde la niñez de sus hijos, contrajo
segundas nupcias con Pirilampo, político importante también, y uno de los
más allegados, a lo que parece, del gran estratego Pericles.
Estos simples datos, pocos pero ciertos, son suficientes para cobrar conciencia, desde este momento, de que por su medio y abolengo, por todos aquellos,
parientes o relaciones, con quienes convivió desde muy niño, Platón vio como
algo que por derecho propio le pertenecía, como su dominio natural, todo
PLATÓN DE ATENAS

1

1

Así se le ha llamado siempre, por haber sido aquella ciudad, desde su infancia,

el teatro de su vida y de su obra, no obstante que Di6genes Laercio afirme que naci6

en Egina, donde se habría establecido su padre en la colonia fundada en aquella isla
por Pericles. Zeller rechaza el testimonio de Di6gcnes; Grotc lo acepta, y otros aún,
como Maurice Croiset entre los más modernos, dejan la cuestión en suspenso.
• Que lo último sea para nosotros una fábula, por supuesto, en nada amengua la
importancia del dato social, único que aquí nos interesa: la creencia en la progenie
divina de Platón, en aquel momento y en aquel medio.

81
eH-6

�cuanto la civilización y la cultura pueden ofrecer de mejor, Y, que .ª tan al:o
extremo habían llegado ya en la sociedad de su tiempo. Poes1a linc~, po~s,1a
dramática filosofía, y junto con todo esto, y como la suprema af U1llac1on
del homb;e en el dominio de la acción, la política, la dirección del Estado.
Nada de esto fue ajeno a Platón, y si de alguno de estos campos, como el de
la política activa, le obligaron las circunstancias a retraerse, podemos est~r
ciertos -y su obra da de ello abundante testimonio-- que fue un~ r~uncia
de gran sacrificio. Tanto más cuanto que, s;gún todas _l~s _apanenc1as, en
Platón se dio, como era el ideal griego, el mas bello eqU1hbno del cuerpo Y
del espíritu. "La mejor cabeza del mundo'' le ha llamado Vasconcelos, y el
nombre de Platón que recibió más tarde (primero se le llamó Aristocles) parece haberle venido por la anchura (n).a1:v,;-) de su frente o de sus hombros. Bello y fuerte (xa'-o,;- xai laxveó,;-) lo describen sus biógrafos más
antiguos. Para lo único que no parece haber estado dotado Platón, fue para
la elocuencia, para las grandes batallas orales del ágora o del Pnyx. Su voz,
a lo que se dice, era tenue, y sobre esto aún, no le ayudaría mucho, _para ~l
arrojo que deben tener los hábiles en estas lides, una cierta verecund1a o ~midez que en él era, por lo demás, un aspecto de su compostur~ o elegancia
espiritual.ª Es bien posible, en fin, que todos estos embarazos pudiera habe:los
vencido si Je hubiera sido necesario; pero otros fueron por lo que haya sido,
los teatros de su acción.
Quisiéramos seguir, como en el discurso de la vida de cualquier otro personaje con la narración de lo que hizo o le avino a Platón conforme fue creciendo; pero el hecho es que, con excepción de los viajes sicilianos, de los
cuales sí tenemos información muy copiosa y de primera mano, en todo lo
demás son bien escasas las noticias sobre su vida. Es curiosa la comprobación,
hecha por Taylor, de que sabemos más de Sócrates, de su vida pública y privada '" que de Platón• lo que acaso pueda deberse tanto a la dramaticidad
extr;ordinaria de la ~uerte de Sócrates, sobre la cual se agolpa toda su vida,
como al hecho concurrente de que Platón no tuvo un evangelista suyo como
él mismo lo fue de Sócrates. Por lo que baya sido, en suma, hemos de resignamos a la penuria documental. Pero una vez constatado el hecho, nada
nos impide, a lo que creemos, aplicar a Platón, una vez que conocemos con
• Asi con todo~ estos caracteres, en Diógenes Laercio, 111, 5 y 7, 21: l&lt;1x11ócpa&gt;t1oi;. • ·

,

ald71¡.iwt1 xal xó&lt;1¡.i,oi;.
• Por noveladas que puedan ser ciertas reconstrucciones de la vida de Sócrates, como
The public and private life of Socrates, de René Kraus, o Barefoot in Athens, de; MaxAnderson tienen incuestionablemente el más sólido apoyo histórico, Y de nada
we ll
,
•
·
semejante sabemos que se haya htcho -con excepción, una vez más, de la exper1enc1a

certeza sus circunstancias sociales y familiares, lo que en creneral sabemos
0
sobre la fo1:113ción intelectual y moral de la juventud de su ticmpo; y aplic~r!e, ademas, todo lo que en sus diálogos tiene el sello de una experiencia
v1v1da.
De este modo, y en lo que se refiere, en primer lugar, a su educación, estamos en terreno firme al suponer que Platón, vástago de una familia acomodada y arist~crática, debe haber recibido la educación más perfecta que era
ent~nces posible dar, o sea la que combinaba, en el más perfecto equilibrio
posible, la cultura del cuerpo y la cultura del alma, o como entonces se decía
música y gimnástica. 5 Por haber sido imbuido desde su infancia en esta educa~
ción, la, p~ideia por antonomasia, es por lo que Platón puede proponerla, en
la Re publica, para la formación de los "guardianes". Pero más aún que a los
text~s de la República, que podrían tomarse, más que como recuerdos de infancia, como fruto de la reflexión madura de Platón, nos parece que en un
p~je del _Pro~ágoras, que se acepta generalmente haber sido un diálogo juverul, ~fleJa clirecta_mente Platón su propia experiencia al describir el proceso
~ucabvo, que empieza en la familia, prosigue en la escuela y termina en la
cmdad, del modo siguiente:
. "Desde la infancia y por toda la vida, se suceden las enseñanzas y exhortaciones. Tan pronto como el niño empieza a comprender el lenguaje la nodriza
1~ madre, el pedagogo .~ el ~mo padre se esfuerzan sin descans; por comu~
mearle _toda la perf~cc1on ~1ble. Con ocasión de todos sus actos O palabras,
le prodigan las lecciones y e1e11:1plos sobre que esto es justo y aquello injusto;
esto be~o ~ aquello feo; es;o ~iadoso y aquel_Io impío: '¡ Haz esto y no hagas
aquello. S1 obedece por s1 mtSmo, nada me3or; y si no, como si lo hicieran
con una vara torcida y encorvada, lo endereza con amenazas y golpes.
''Después de esto se le manda a la escuela; y lo que más se le encarece al
maestro es la decencia del alumno antes que su aprencliza1·e en las letras
1 ,
o en
a cttara. En todo ello pone su cuidado el maestro, y una vez que los alumnos
han aprendido a leer y escribir, y entienden las palabras escritas como antes
las habladas, les hace aquél que, sentados en sus bancos, lean las obras de los
grandes poetas y les obliga a aprenderlas de memoria, por estar llenas de buenos consejos, de episodios y elogios en gloria de los héroes antiguos, a fin de
que el alumno, lleno de emulación, les imite y conciba el deseo de parecérseles.
• En el len~aje d: la época, y en el de Platón desde luego, "música" (µuva,x7Í) tiene
tanto el sentido de lo perteneciente a las Musas", o sea la cultura en general, como
lo ~u~ hoy ente~demos. ~r tal vocablo, es decir el arte musical. El contexto permite
casi siempre la diferenc1ac1ón. Así verbigracia, es evidente que el Sócrates del Fed6ti s
refiere ~I primer sentido cuando dice que la filosofía es la música suprema: µeyl111: e

~~-

'

siciliana en lo tocante a Platón.

83

82

�"Los citaristas, a su vez, haciendo otro tanto en un dominio diferente, se esfuerzan en inspirar la templanza en los jóvenes y en apartarles del mal. A más
de esto, y una vez que han aprendido a tañer la cítara, les dan a con~cer las
obras de otros buenos poetas, de los líricos esta vez, haciendo que las ejecuten
en la cítara, y obligando así a las almas de los educandos a f~liar~ con
los ritmos y las armonias a fin de comunicarles un carácter mas apacLbl_e, y
que, penetrados de ritmo y armonía, puedan más tarde rev~lar su ca~ac1dad
en la palabra y en la acción, porque toda la vida humana nene necesidad de
ritmo y armonía.
''No es todo aún, sino que, después de esto, mandan los padres a sus hijos
con el maestro de gimnasia, a fin de que su inteligencia, una vez formada,
tenga a su servicio un cuerpo en las mejores condiciones, y que su miseria
física no les obligue a buír cobardemente en el combate o en todo otro ~rden
de actividad. . . Cuando, en fin, se han separado de sus maestros, la ciudad
a su vez les obliga a aprender las leyes y a conformar a ellas su VI.d a"e
.
Esta es como allí mismo dice Platón, la educación para la virtud: nat~Ela
la que persigue conjuntamente la formación del ?'e}or homb~e
y del mejor ciudadano. En ella, como se ve, tiene parte tan p~c1p~ la musica, tal como hoy la entendemos, y no ciertamente para el, vutuos1smo del
ejecutante, sino para la formación espiritual en su estrato. mas profund~ .. ~or
algo años más tarde, dejó Platón consignado en la Rcprlblica este gran JU1C10:
"¿N~ es por ventura la música, Glaucón, la educación soberana? Por ella, en
efecto, la armonía y el número se insinúan hasta el fondo del alma, se apoderan de ella y la toman bella por extremo" .7

El~

aee:iJ,,,

Tal fue puntualmente, y así se nos revela en sus obras; bella por extremo,
el alma de Platón; pero juntamente con su formación literaria y musical, no
debemos olvidar el otro importante aspecto del servicio militar que un joven
robusto como él, y miembro además de la nobleza ateniense, debió haber prestado sin la menor duda, durante los años que la ley prescribía. De los dieciocho ~ los veinte de su edad, todo efebo ateniense estaba en servicio constante,
principalmente en las fronteras del Atica, como "de~en~r del país" (~s~~o..toq 1:~~ xweaq) ; pero la milicia se e.'-tend1a de ordmano hasta los vemticmco
años y sobre todo cuando lo demandaban las circunstancias. Ahora bien, los
siete' años: 410-403, que coinciden, para Platón, con el período de los 18 a los
25 de su edad, fueron para Atenas de los más agitados y aflictivos. Entre ellos,
en efecto, se sitúa el final de la guerra del Peloponeso, con las más tremendas
batallas terrestres y navales (Mitilene, las Arginusas, Egospótami), después
' Prot. 325 d -326 c.
' Rep. 401 d.

~e las cuales vino la rendición de Atenas ( 404), seguida luego, en lo in tenor, de la ~ás ~ra~e- revolu:ión política. En estos años, pues, cuando Atenas
fue, como dice T uc1d1des, mas una fortaleza que una ciudad, y cuando el teat~o de la g~er~a, ad~ás, fue tan vasto y tan disperso, podemos tener por
cierto que nmgun atemense en edad militar habrá dejado ni por un momento
las annas, y que Platón, por tanto, en la infantería en la caballería O en la
armada, ha~r~, toma~o toda la p~rte q~e correspondía a su sentido del honor
Y a su cond1c1on social. Una conI1rmac1ón a posteriori de todo esto podríamos
tenerla en el alto aprecio que Platón tuvo siempre por la educación militar.
~o hay que olvidar, en efecto, que la clase de los guardianes en su Estado
ideal, ~s apenas una selección de la clase dominante de los ~erreros.
Vo~VJendo a l? que de Platón nos interesa más, parece que su irresistible
vocación de escritor se orientó en un principio a la poesía, y más concreta.
mente a la poesía, trágica. Según va la leyenda, habría llegado a componer
hasta una tetralogia con la que pensaba competir en el festival de Corinto
Y. q_~e luego quemó, .con olros_ versos, cuando al encontrarse con Sócrates, de~
cidio consagrar su vida a la filosofía. Cierta o no la anécdota es evidente el
genio dr~átic~ de Platón, que se acusa en tantos diálogos, sobre todo en los
de 1a prunera epoca, siendo el Protágoras, tal vez, la obra maestra.
A~.tes_ del encuentro con Sócrates, parece cierto también que Platón se había
f~hanzado ~astante, a pesar de su extrema juventud, con los escritos de los
filosofos que circulaban por aquel tiempo en los medios intelectuales de Aten:15: ~eráclito, Parménides, Xenófanes, Zenón, Empédocles, Anaxágoras y los
pita~oncos. D~ est~s. pensadores, Parménides y Zenón, el enfant terrible del
clea~smo, habian VlSltado Atenas, medio siglo más o menos antes que naciera
Platon, Y An~xágoras por su parte, años más tarde, había tenido allí mismo
una larga residencia, habiendo sido uno de los más allegados a Pecicles. En
c~a~to a Heráclito, quien nunca estuvo en Atenas, enseñó allí su filosofía su
discipulo Cratilo, de quien sí sabemos, esta vez con toda certeza haber sido
en los e~tudios fil?s~ficos, el primer maestro de Platón. Más tal 'vez que po;
s~s propios merecuruentos, ha pasado a la inmortalidad por el diálogo platómeo que lie~a su nomb~, y en el que encontramos expuesta, como tenía que
ser, la doctnna del moVIhsmo universal.
Haya contribuido o no la convivencia con Sócrates ( quien ostensiblemente
profesaba no saber ni enseñar nada) a profundizar en Platón el conocimient
de la filosofía helénfoa, que por entonces se encontraba ya en tan alto pun~
to de madurez, lo cicrto_es que todos los que hemos nombndo antes influyeron,
~ mayor º, menor ,medida, en su propia filosofía. Heráclito, Parménides y Pitagoras, serian, segun creemos, los nombres que principalmente habría que destacar. Toda su vida la pasó Plat6n en dilucidar, como diría Antonio Caso, el

84

85

�problema Heráclito-Eleático, la movilidad del ente sen ible con la inmovilidad
del ente inteligible. Sus pref rencias habrán estado por Parménide (a quien
unas veces llama ''\'enerable" y otras "terrible·'), en cuanto que el "ser
que verdaderamente es": TO Ó,,Ta&gt;;" ÓY, es, para Plat6n, no el fenómeno sensible, sino la Idea, pero no por esto n g6, como Parm'nides, la realidad del
devenir, y en la conciliación entre uno y otro mundo consumió su vida. Por
último, la doctrina pitagórica del número como principio de ordenación c6smica y la armonía mu ical resultante, es algo tan patente en Plat6n, que no
vale la pena detenerse en discutirlo. Doctrina del movimiento, doctrina del
reposo y doctrina del número, son en suma. y en estos término, para Walter
Pater ª las influencias primordial en la filosofía platónica, y que podemo
con certeza hacer remontar a su. años juveniles.
Sobre todo ellos, empero, se impon • la influencia avasalladora de S6crates,
con quien Platón parece haber convivido, segíin los cálculos más verosímile~,
entre los veinte y los "eintiocho años d su dad, hasta la muerte del maestro.
Parménides, por ejemplo, habrá sido sin duda, y Platón debió de omprcnderlo
así, un genio filosófico, por eJ aspecto puramente intelectual, mucho más alto;
pero por el lado del eticismo no hubo, ni entonces ni después, nadie que superara a 6crates.
Ahora bien, la filosofía de Platón (es una impresión muy personal, pero muy
sincera, y que no podemos dejar de consignar) es una filosofía fundamentalmente eticista, por amplio que sea el lugar que en clla ocupen las especulaciones cosmológicas y metafísicas. Por su propio temperamento o por las circunstancias históricas y sociales que le rodearon, no es Platón, como í lo es,
por el contrario, Aristóteles, el contemplador puro, el 8eroeo;- Tij~ 8eroela~
tYe)(a. Su teoría de las ideas, si bien se mira, es sobre todo teoría de los valores, y más concretamente aún, de aque!Jos que más tienen que ver con la
conducta humana: lo bello y lo bueno, lo justo y lo santo ... La importancia
del mundo inteligible, para Platón, estriba en que de él depende, de la Idea
del Bien en última instancia, la conducta humana, personal y social. A su
percepción, sin duda, no puede llegarse ino por el arduo sendero de la dialéctica, y nada está tan lejos de Platón como el moralismo puro de Antístenes
o Diógenes; pero su preocupación principal, una vez más, es la reforma intelectual y moral del hombre y del Estado. Así en toda su obra, y no !iÓlo
en la cumbre de ella, que son la República y las Leyes. Y cuando se traspasa
e te eticisroo, no e por el lado de la ciencia, sino por el d la religiosjdad: ''en
busca del centro divino", como ha dicho Werner Jaeger.•
• Plato and p/otonúm.
• "Sitivit anima mea, the Athenian philosopher míght say, in Deum, in D111m vivum,
as He was known at Sion". Pater, Plato and Platonism, ew York, 1899, p. 76.

86

~ra ésta ¡~recisamente, en lo sustancial, la tónica espiritual que animaba a
ates, quien contaba entonces más de sesenta años cuando el .
P1 ó
entró
·
,
Joven at n
de. para. siempre en 5:1 esfera de influencia. Hacía ya tiempo que habían
~ado de ~nteresar ~ Socrate_s las especulaciones cosmológicas a que fue tan
adicto, segun su propia confes16nJ en cierta época de su vida. Las había de ·ado
. "6n que, segun
, su Jmás
fdel todo para., consagrarse' del todo también , a la mtst
dumele pelmrsuas1onl, le ~i;mía intimado Apolo, el dios de Delfos: el celo o cuidado
a as ( . n,µe11,eia i:ñ,~ ) en aque 11 a sociedad
•
r as
habe
.,., •11vv
.,. ,.,''1;"
que naufragaba
po
r perdido, por obra sobre todo de la Sofística la orientación moral 10
P
serán tan expresivos
·
·
,ocos
. textos
.
de este celo, como éste de la Apología plat~n;a, e? que Sócrates habla de este modo a su imaginario interlocutor· "¡ Oh
:~~d :eJordde los homb~sl l Cómo es posible que siendo, como eres, a~niense
a ano e la m~yor ciudad y de la más renombrada por su sabiduría s~
~er, no te a,·erguences de no ocuparte sino de tu fortuna r de los m~io
d
5
e incrementarla
lo más pos·b1
.
i e, as1• como d e tu reputación y de tu honra y
que, en cambio, no pienses ni te preocupes de la sabiduría, de la verdad ni 1de
tu alma, procurando hacerla Jo mejor posible?'' u

E5, ru' m ás DI· menos, el Porro unum est nece..rsarium, de Jesús a Marta.
es de creerse que este primado del alma por sobre todas las cosas asent6 ' y
!,undame.nte.,en e_l ~ de Plat6~ en sus años de convivencia socrática.
convemón rec1b10 su sello def mitivo con la muerte de S6crates I d'
q ue el rnaes trO " apu r6 eJ veneno en la prisión". Así lo dice Platón '. e.,..1 ta , en
.,
s
• ~u cpaeµa)(.011 . eme~ e,, T~ deuµooi:1'/eí.cp, con la misma simplicidad con que los
evangeliSlas chrán después de Jesús: Crucifixus esl.u
A la vez que acababa de configurar en él del todo el hombre interior 1

y~:
~

muerte de ócrates fue para Plat6n el elemento polarizador por decirlo '
de otras f e
. . aJ
'
as1,
.
u rzas pintu es que ya trabajaban en él y que entre todas d
termmaro
· ·
'
,
, e, .
n su escept1c1 mo de la política militante, su alejamiento de la cosa
publica. Para comprender!o as1,
' no tenemo smo
. que recapitular sumariamente
• "La misi6n de Sócrates es de orden reli .
• .
hoy a estas palabras· s
g,oso Y m1sllco, en el
• u cnsenanza, tan perfectamente racional está
que parece sobrepasar a la pura
6 " B
'
la r,li¡ion, Paris, 1932, p. 60. raz n . t\ROSON • Les d11ux sourc,s
11

Apol. 29 d - e.
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tan egregios como Burnet y Di~s. "His final co.nversion - dice el .
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cigue,
releva un homme nouveau" (A u tour d, Platon, p. 174).

87

�la situación de Atenas en aquellos años que coinciden con la juventud de
Platón o con el principio de su madurez.
En 404_
, según dijimos, terminó la guerra del Peloponeso con la victoria de
Esparta sobre Atenas. No fue, para la noble ciudad vencida, una capitulación
honrosa, sino nna derrota incondicional. Los términos de la paz que .se le
dictó fueron, en efecto. de lo más humillante y aflictivo: destrucción de los
Grandes Muros de Atenas y de las fortificacione del Pireo; pérdida de todas
sus posesiones en el exterior, quedando estrictamente reducida al Atica y SaJamina; pérdida de toda su flota, con excepción de doce trirremes, y por último, alianza forzosa con Es.parta, cuya dirección en la política e:·terior se
comprometía Atenas a seguir. 1 ro bien se hubo ratificado el u-atado de paz,
por no poder hacerse otra cosa, cl gen •ral espartano Lisandro zarpó con destino al Pireo, y al son de las flautas, como para acentuar el júbilo de su país,
dirigió personalmente la destrucción d las fortificaciones y de los Grandes
Muros.
Muy pronto se "io que no ólo en la política exterior, sino en la interior
también, Ate.nas iba a ir a la zaga de Esparta y como su feudatario. En el
mismo año de 404, y en buena parte también por la intetvención de Lisandro,
fue abolida la democracia ateniense, para ser suplantada por el régimen oligárquico que pasó a designarse en la historia con el nombre de los Treinta
Tirano . De ellos formaba parte, y por cierto entre los más prominentes, Critias,
el tío de Platón.
En parte por esta circunstancia, pero sobre todo porque no fue jamás, ni
tenía por qué serlo, partidario de la democracia, podemos estar ciertos de que
no habrá contristado mucho a Platón (e to por lo menos) la caída del régimen
que, además, había llevado a Atenas al dc~a tre final. En la cuenta de la democracia, en efecto, deben cargarse, con otras muchas cosas tales como la
malhadada ex-pedici6n a icilia 1 resultado del mal consejo de demagogo como
Alcibíadcs, y el sacrificio, por otro lado, de sus mejores estrategos, como aquella
ejecución en masa -ejemplo típico de la demencia popular- de los generales
Yictoriosos en las Arginusas.
Pero si Platón pudo acoger, con mayor o menor beneplácito, el advenimiento del régimen autoritario, podemos estar seguros que hubo de Yer luego con
horror el proceso de aquella oligarquía sanguinaria, nuevo flagelo que cayó
sobre Atenas después de los desastres de la guerra. En sangre, literalmente,
ahogaron los Treinta la simple veleidad de oposición, y supñmieron igualmente, como acostumbra hacerlo toda dictadura, la libertad de expresión. Si en
Esparta estaban acostumbrado a esto, no así en Atenas, y menos en aquel siglo, el de Pericles y la Ilustración.

88

Si ya por todo esto y en general debió de haberle sido aborrecible a Platón
1~ conducta de los oligarcas, acabó de confinnarle en esta disposición la ojenz~ que, muy lógicamente por lo demás, tomaron aquéllos contra Sócrates.
Pnmer? le prohib'.c.ron "hablar", es decir conversar con los jóvenes, 0 con
cua_lqu1era que qu1s1era oírle, sobre temas morales o políticos cuya libre discus16n no pod~ con.sentir ~~nea ning{m autócrata. D pués, algo peor aún,
~ataron de ~~ecerle, haetcndole cómplice de sus crímenes, y le mandaron
rr, :11 compania de o~ros, a poner preso a Le6n de Salamina, cuya muerte
?ab_1~ decr~tado lo tiranos, sin que para ello les autorizara ninguna sentencia
JUdiaal debidamente pronunciada. Con toda raron se ufanará dcsp11és Sócrates
en su apología, ?e haber ~esobedecido, él solo, el mandamiento injusto; y s ~
guramcnte habria sucumbido al poco llempo el mismo Sócrates de no hab~r tenido pronto fin, como felizmente lo tuvo, el régimen de los Treinta
Tiranos, ''monstruos de impiedad, que en ocho meses mataron más atenienses
~ue los espartan~ en una guerra de diez años" .11 Así lo dijo uno de los conJ~rados con Tras1bulo, el caudillo de la reacción democrática, al dar la batalla
f mal en que fue muerto Critias.
Lo más e~traño de todo, lo más paradójico, fue Jo que luego tuvo lugar, en
la democracia restaurada, y que fue el juicio, condena y ejecución de Sócrate. .
A ~to no se habían atrevido los oligarcas; y sí lo hicieron, en cambio, los
dci:nocratas, y ~o los del mont6n, sino los principales, movidos por Anito,
qw:° co~ Tras1bulo babia acaudillado la reacción democrática, y que por
su integridad moral fue de todos respetado, aun por el mismo Platón.
. ~o es ést_e segurament~ ~ lugar de proceder a una revisión del proceso judictal d~ Soc_rates, y lo uruco que nos interesa es procurar darnos cuenta del
proceso mtenor de Plat6n; de lo que debió sentir al ver que su ciudad conden~ba a la úl~ima J:&gt;C"ª•. como lo, hacía_ con los peor s criminales, a quien
Platon llama,. sm rel.lcenc1as, el mas sabio y el más justo de los hombr .1-1Hubo de sentir, por lo pronto, el vértigo que nos produce la vfrcncia de lo
absurdo; Y luego, cuando la reflexión se asentó en él, cuando pensó como tuvo
qu~ pensar, que el mi mo fin habría tenido su maestro en el régi~en oligárqm~? o en otro cualquiera, le f uc forzoso llegar a la conclusión de qtte la sal~aoon de Atenas no era, en última instancia, cuestión de formas de gobierno
s~o de algo muc~o más hondo y raclical. No era en la constitución política:
sino en el alma 1:°mna de. sus conciudadanos, que habían perdido tan por completo la percepción del bien y del mal, donde debía aplicarse el remedio tal
Y como Sócrates lo había enseñado en su vida y refrendado con su muert~. y
para una reforma de tal envergadura era menester tiempa, reflexión, y desde
" Bun, A liisto,j' o/ Cruce, London, 1959, p 51 l.
" Ftdó,1, 118 a.

89

�· ·
luego, el retra1m1ento
al menos temporaI, de 1a v1·da .pública, donde el hombre
se consumía sin fruto en la lucha estéril de los partidos.
No porque su vida corriera ningún peligro por su amistad con. S6crates ( no
hay nada que autorice esta conjetura), sino para planear su vida futu:a, 0
simplemente porque quisiera alejarse por algún tiempo. de Atenas, despues ~e
l
había pasado el hecho es que Platón y otros miembros de la pequena
o que
• c1u
· d ad d e Mégara, para entreunidad socrática' se retiraron a la vecma
; : e con más libertad en casa de Euclides, uno de los íntimos ,de Só,crates Y
testigo también de su muerte, a la rememoración del maestro. ~llí habra ª~,re:•
dido Platón, quien se encontraba enfermo el día en que Socrates partto , e
esta vida todos los pormenores de su muerte, para conservarlos en su corazon
hasta escribir, tal vez años más tarde, el maravilloso relato de aquellas horas
inolvidables.
,
Platón decide así, en la quietud de Mégara o en tod~ caso ~o ~espues de
su regreso a Atenas, dar principio a sus viaj~, qu~ seran tamb1é~, Junto ~o~
la visión de otros países y costumbres, una dilatación ~e s~ horizonte es~mtual. Va a descubrir el mundo circundante, el del Medtterraneo, desde ~g~pto
hasta la Magna Grecia, y el mundo interior de las ideas; pero este ultimo
-recalquémoslo aún- en función de lo que es desde entonces, y lo será durante toda su vida, su objetivo principal: la refonna del hombre y del Estado.1~ Sus Wanderjahre van a ser asi la prolongación de sus Lehr¡~hre que
Esta es la interprch ab'1an eulminado en Atenas bajo el magisterio socrático.
d
• ·
· d
tación de los grandes platonistas, como puede verse e1 s1gu1ente pasaJe e
Auguste Dies:
..
.
.
"No sería sino una novela la que haríamos si qwstéramos imaginar l~s _fechas precisas, las etapas diversas, Jo~ aconte,ci~ientos .exteriore~ de. estos v1a1es.
Pero no haremos sino una hipótesis verosrrrul y cas1 necesaria s1 supone~os
que Mégara, Egipto, Cirene, fueron, para Platón, las etapas de una_ reflexión
·
·
mtenor,
concurrentc con los desplazamientos exteriores. La. evolución de . su
pensamiento siguió la curva misma de sus viajes, y no le aleJÓ de Atenas sm~
para hacerle volver a ella con una concepción más clara de la tarea que alb
le esperaba" .16
Una docena de años aproximadamente: de 398 (Sócr~tes había muerto en
399) a 386, fecha de su regreso d_efinitivo, ~e ace~t~ comu~~~te que dur:iron
los viajes de Platón por Egipto, C1rene, !taha mendional y S1cilia, en su primer
,, "He is conscious of having discovered a metap~ysical world, th_e knowledge ~f
not set out m quest of th.is
th e etcrn al Íonn5 and their true being. But Plato did
•
h d·
d th world
world. He set out in quest of the bcst state, and on th1s quest e 1scovere
e
f f nm" PAuL FRIADLANDLEJI., Plato, New York, 1958, I, p. 6.
0
,.
Platon, Les grands coeurs, Flammarion, 1930, p. 72.

ºnms:

90

visita a esta isla. Y subrayamos lo de su "regreso definitivo'', porque es muy
probable la hipótesis, apoyada por Zeller, de que, toda vez que Plat6n no se
alejaba de Atenas como un prófugo ni como un desterrado, sino por su voluntad, bien habrá podido volver a su ciudad natal, y estarse en ella el tiempo
que le acomodare, entre uno y otro desplazamiento a los indicados lugares.
Como quiera que haya sido, acompañémosle con la imaginación (que no excluye, antes bien supone el apoyo en la historia) por esas estaciones de su periplo.
Viajes.

Egipto, en primer lugar, país heredero de una antiquísima sabiduría y fuente legendaria de todas las iniciaciones, tenía que atraerle poderosamente. A todo hombre culto de aquellos tiempos, desde luego, pero más aún a quien, como
Platón, se ufanaba de descender de Solón, del cual se decía que a sus andanzas
por el valle del Nilo, con todo lo que allí pudo ver y oír, debía en gran parte
aquella admirable sabiduría que hizo de él uno de los Siete Sabios de Grecia
y el mayor legislador de Atenas. Del fondo familiar de tradiciones y consejas
que corrían sobre el legendario personaje, debió extraer Platón la deliciosa
anécdota que dejó consignada en el Timeo: la conversación que con Solón
tuvo un "viejísimo" sacerdote egipcio, quien apostrofó así a su interlocutor:
"¡ Oh Solón, Solón! Vosotros los griegos sois unos eternos niños, y no hay
ningún griego que sea viejo ... Jóvenes sois todos vosotros por el alma, porque
no guardáis en ella ningún saber antiguo de tradición remota, ni ciencia alguna que ostente las canas del tiempo". 17
Esto se lo decía el hierofante egipcio al viajero griego cuando éste pretendía,
con juvenil jactancia, revelarle el origen del género humano con la leyenda de
Deucali6o y Pirra, sobrevivientes del Diluvio y protoparentes de la nueva
humanidad. Para el sacerdote de Amón Ra, era este suceso del día de ayer
apenas, como si dijéramos. De cualquier modo, cierta o falsa la anécdota,
hay allí, en aquellas palabras, una admirable descripción de la eterna juventud
espiritual de los griegos, gracias a la cual fueron en todo los renovadores del
mundo.
De cualquier modo también, PJatón acepta por sí gustosamente la lección
que recibió Solón, como se ve por estos pasajes, que ensamblamos libremente,
del Timeo y las Leyes:
"Somos niños en verdad, nosotros los griegos, comparados con este pueblo
de tradiciones diez veces milenarias. En tanto que nosotros no conservamos
por mucho tiempo nada de los preciosos recuerdos del pasado, en Egipto inscriben y preservan eternamente en la piedra la sabiduría de los tiempos an" Timeo, 22 b.

91

�tiguos. Los muros de los templos están cubiertos de inscripciones, y los sacerdotes tienen siempre ante sus ojos esta herencia divina. De generaci6n en generaci6n se trasmiten, sin la menor alteración, las cosas sagradas: cantos, danzas n·unos ritos música pintura desde la edad inmemorial en que los dio'
'
'
,
ses gobernaban el mundo". 18
A más de todo esto, que hasta hoy hiere la vista de quien visita lugares como
Sakara y Luxor, con el templo de Kamak y la necrópolis faraónica del Valle
de los Reyes, hay algo que es tal vez lo sobresaliente, y es la absorción de
aquella cultura y del pueblo que la produjo, en un problema único, en el gran
problema de la muerte. Desde el faraón hasta el último de sus súbditos que
podían hacerlo, toda su preocupación era la habitación definitiva de la tumba,
antes que la morada transitoria al aire y al sol. Ahora bien, y por más que la
cultura helénica haya sido, al contrario de la egipcia, una cultura no de la
muerte sino de la vida, no por esto dejó de inquietarles a los griegos ¡ cuán
lejos de ello! el mismo gran problema del más allá. En mayor grado aún, o
de manera especial, a quien como miembro del círculo socrático más íntimo,
tendría siempre presente la sentencia que Sócrates había pronunciado en su
último día: "Filosofar es aprender a morir". No sólo esto había dicho Sócrates, sino también, y en la misma ocasión, estas palabras que seguramente fueron
para Platón la invitaci6n al viaje en general, y al de Egipto en particular:
"Grande es la Hélade, Cebes, y no faltan en ella los hombres de mérito,
pero muchos son también los países extranjeros. Buscad en ellos, con diligencia,
el encantador incomparable cuyos exorcismos disipen, en el niño que hay aún
en vosotros, el miedo de morir. No ahorréis en esta búsqueda ni trabajo ni
dinero, y tened por cierto que en nada podréis gastar, más a propósito, vues)

tra fortuna" .18
Cuánto tiempo vivió Platón en Egipto y en qué lugares, no lo sabemos con
exactitud; pero la tradición constante en la antigüedad, por lo primero, es
que fueron varios años, y por lo segundo, que su morada más larga y predilecta fue en la ciudad sagrada de Heliópolis. Tres siglos más tarde todavía,
según el testimonio de Estrabón,"º quien afirma haber estado allí, se mostraba
aún a los visitantes, en los edificios destinados al alojamiento de los sacerdotes,
las cámaras que ocuparon Platón y Eudoxio de Cnido~ el gran astrónomo que
fue después su colega en la Academia, y quien parece haberle acompañado
en aquel viaje.
Nada queda hoy desgraciadamente de la antigua Heli6polis (en la actualidad una simple zona residencial del Cairo) , como para damos ciertos eleTim110, 20 d et seq., y Leyu 656 d et seq.
'' Fedón, 77 e - 78 a.
"' XVll, 29.

mentos imaginativos del ambiente que rodeó a Platón; pero este vacío lo
compensa ampliamente la admirable zona arqueológica de Memfis, distante
de Heliópolis a cosa de treinta kilómetros, y que seguramente habrá visitado
Platón. Ahora bien, parece que había una cierta unidad estilística entre ambas ciudades, por haber dirigido la construcción de sus principales pirámides
y templos el mismo personaje: Imhotep, sabio y político, arquitecto y gran
visir del faraón Djeser-Neterkhet. Todo esto se llevó a cabo -y estos personajes florecieron- hacia el año 2800 antes de nuestra era, durante la tercera
dinastía mcmfita, fundada por Djeser. Estas obras grandiosas, de las que nos
han quedado por lo menos la pirámide y el templo funeral de Sakara son
.
'
antenores en más de un siglo a la Gran Esfinge y las tres conocidas pirámides de Keops, Kefrén y Mikerinos, obra de la cuarta dinastía.
Todavía veinticinco siglos después, al llegar Platón por allí, podía verse en
todo su esplendor la ciudad a la que Imhotep, que era igualmente el Gran
S~cerdote del Sol ( Amón Ra) impuso por ello el nombre de Heliópolis: la
Cmdad del Sol, encarnación plástica del principio luminoso que los egipcios
adoraban como la divinidad suprema. En ella, según el justo comentario de
Roger Godel, el genio de Imhotep ''supo unir los tres temas mayores de la
muerte, la eternidad y la luz en una sinfonfa única". 21
Una de las lecciones, la primera tal vez, que Platón recibió al meditar en
toda aquella historia, tan lejana ya para él como lo está él mismo de nosotros,
pero seguramente con pormenores que se perdieron luego irrevocablemente
habrá sido la de que sí era posible la realizaci6n del sueño -que desde en~
tonces traería ya en su mente- del filósofo-rey o del rey-filósofo, 0 por lo
menos, cuando no se diera la concurrencia de ambos caracteres en la misma
persona, el poder efectivo del sabio con el beneplácito regio, que era puntualmente lo que se había dado entre lmhotep y su soberano. Antes que Platón conociera personalmente a Arquitas de Tarento, el otro caso ejemplar de
lo mismo, tenía ya en la historia una confümación esplendente de su gran
ilusión.
Sin tener de nuestra parte la pretensión, que sería ridícula, de hacer por
nuestra cuenta el inventario de la riqueza espiritual que Platón llevó consigo,
por toda su vida, después de su permanencia en Egipto, sí podemos permitirnos ciertas observaciones, con fundamento en las alusiones explícitas o
implícitas a aquel país, que encontramos en tantos diálogos platónicos, como
el Fedón, el Fedro, el Gorgias, la República y las Leyes.
De Heliópolis, en primer lugar, si no recibió Platón la idolatría solar -¡ni
cómo podía ser, con la espiritualidad tan alta de su religión más íntima!-,

1&amp;

21

R. GooEL, Platon

a Héliopolis d'Egypte, Paris, l956, p. 22.
93

92

�sí en cambio, con toda probabilidad,2 2 la imaginería correspondiente, las metáforas de la solidaridad, que encontramos en los libros Vl y VII de la Rept'l,blica, en la alegoría de la caverna y en la Idea del Bien, que es, sin duda
alguna, la cumbre de la filosofía platónica. Dios no es, para Plat6n, el sol, a
buen seguro, pero como Je es forzoso acudir a símiles sensibles para. declarar
lo inefable, no se le ocurre nada mejor que llamar a la Idea del Bien ( que
es Dio mismo) el sol del mundo inteligible. Y es también un recuerdo de
los obeliscos que habrá visto en Heliópoli y en Memíis, la verticalidad de la
aseen ión que emprenden lo prisioneros de la Caverna, hacia la luz difu a
en primer término, para poder al fin ver el sol cara a cara, como desde la
punta del obelisco.
.,
.
La más profunda huella tal vez, a nuestro modo de ver, que deJO Egipto
en Platón, fue la contemplación de un orden eterno de justicia, vigente tanto
en el universo como en la ciudad humana y en el alma individual, en este
mundo y en el otro, donde imperaba Osiris, el juez irreprochable de los muertos.23 Por diferente que pueda ser, en sus matices, la concepción de este orden
en la filosofía platónica, nos parece innegable la concordancia radical.
Por otra parte, y en lo que se refiere ya no a su filosofía objetivamente considerada como cuerpo doctrinal, sino a los hábitos de su filosofar, pensamos
igualmente que Platón habrá aprendido de lo acerdotes hielopolitanos -o
que le habrán confirmado en lo que ya le habría enseñado su maestro Sócrates- que el pensamiento es un en imismamicnto, un "diálogo interior y silencioso del alma consigo misma" .24 Y este diálogo, en fin, habrá tenido frecuentemente por materia el gran tema de la muerte. En ninguna parte como
en Egipto le fue posible a Platón entregarse a la meditatio mortis, la cual debta
ser, según el magisterio socrático, el ejercicio predilecto del filósofo. Día por
día a través de los miles de año de la historia egipcia, en cada de puntar
del ' sol y anticipando su declinio, el sacerdote evocaba el análogo curso de la
vida humana y su destino último, con estas palabras:

"El alma -Ba- se encamina al sitio que le es familiar,
Ten , JmesJ cuidado de tu morada de occidente, y
Embel~ce tu lugar en la necr6polis
Por la rectitud y la práctica de la justicia,
En la cual debe apoyarse el coraz6n del hombre."
" Es la hip6tMis, por ejemplo, de Goou., op. cit., p, 48.
n Distribuyendo premios y castigos en la otra vida, según la con~ucla personal de
cada uno en la vida terrestre, vemos a Osiru en las imágenes la~idanas ~e las t~bas
e ·pcias • y no es posible que Platón no las haya recordado al mtroduc1r esta rrusma
ifca de 11a justicia de ultratumba en el mito del infiemo que trazó en el Go,gias.
1, Sofista, 263 e: d ,.,,,, snó~ Ttj, ,pvxfi, neo;- aímj'I' &amp;a .l.oyo;- Cll'tV &lt;pon,íj;-.

94

Muchos himnos como éste había en el Libro de los Muertos; y como no
podemos dejar de imaginar que Platón los habrá oído o recitado no resistimos
.
'
a la tentación de copiar algo del siguiente:

"La muerte está hoy ante mí
como la salud del e11/ermo¡
como la salida al aire libre después del confinamiento.
La muerte está hoy ante mI
como el perfume del incienso;
como el rej1oso al abrigo de la tienda en u,l día de
gran viento.
La muerte está ho,y ante mí
como el perfume de los lirios;
como el reposo en la orilla de un país de embriaguez.
La muerte está hoy ante mí

como el fin de la tempestad;
como el retorno a casa después de. u1ta expedició1t.
La muerte está hoy ante mí

como cuando el ciclo se descubre¡
como cuando se va de ca.za a un país desconocido.
La muerte está hoy ante mí

como el deseo qtu ti,•nc el hombre de volver a su
patria
después de muchos años de cautiverio."
De Egipto pasó Platón a Cirene, atraído esta vez por la fama del msigne
matemático y astrónomo Teodoro, en cuya compañía pasó algún tiempo también, aunque no tan largo, según se cree, como en el Valle del Nilo. De allí,
por último, se trasladó a la Italia meridional y a Sicilia. Reservando, según
dijimos, la narración de estos viajes para un capítulo posterior, nos limitaremos por ahora a decir que lo que buscaba esta vez Platón, en la Magna
Grecia, era un conocimiento a fondo deJ pitagorismo en todos sus múltiples y
complejos aspectos: las matemáticas, tanto como saber formal como en cuanto
mística del número y la armonía, y finalmente en el aspecto político, encarnado todavía en aquella época en la gran figura de Arquitas de Ta.rento.

95

�Por ayunos que estemos hoy de pormcnorc . que tanto nos deleitarían, de
todos estos viajes de Platón, los pocos que de ello tenemos son suficiente para
revelamos las direcciones fundamentales de su espíritu. Místico y filósofo tanto
como matemático y político, todo to fue Platón, tan absorto en la vida de
ultratumba o en la contemplación d •l mundo inteligible, como en esta otra
vida terrestre, activa y ciudadana. En perpetua tensión de todos e tos requerimientos estuvo siempre su alma, y para satisfacei los hizo su periplo mediterráneo, por los lugare o en procura de tos hombres que pudieran darle tan
variado saber. o la amorfa polimatía de lo!i sofistas sino la sabiduría vertebrada y arqtútectónica. Con ella volvió Platón, hacia el año 386 antes de
Cristo, para dar principio, en u ciudad natal, a un magisterio que, interrumpido apenas por sus infortunados viajes a. Sicilia, dur6 apro.·imadamente cuarenta años, hasta el día de su muerte.

LA

ACADEMIA rLATÓNICA

La calle más elegante de Atenas, en aquellos tiempos, e llamaba el Dromos
(el Corso de los italianos o la Carrera de los españoles). y remataba en la
Doble Puerta ( Dip)'lo11), que abría el camino hacia Eleusis. A la vera de él,
una milla más o menos de clistancia de Atenas, en una. propiedad con casa y
jardín, que se encontraba bajo la advocación tutelar del héroe Acadcmo, fundó
Platón la escuela que, por esta circunstancia, recibió el nombre de Academia.
Si con el tiempo, y hasta nuestros día , pasó a designarse con la misma voz
todo centro corporativo de una enseñanza o invrstigación superior, fue debido
tanto a la novedad de la institución como a su dilatada duración, y de una y
otra rosa conviene hacemos cargo.
Si hoy no reparamos ya d ·bidamente en lo primero, es justo en raz6n de
que nuestras instituciones educativa son copia, en té1mino generales, de la
Academia platónica y tomamos el modelo, en fuerza preci, amente de la costumbre, como algo dado de suyo, impuesto por la naturaleza de las cosas. Pero
reflexionemos nada más en que nunca basta entonces había asumido la educaci6n superior (aunque los pedagogos de primeras letras hayan podido tal
vez tener escuelas como las de ahora) esa íonna corporativa, organizada, sedentaria, con distribución de cursos y materias y todo lo demás, que imprimió
Platón en su Academia. Hasta allí, la filosofía se había trasmitido o bien por
e critorcs y poetas solitarios, como Heráclito, Parménides o X nófanes, o por
egregios vagabundos, como lo fu e ron Anaxágoras y los grandes sofistas ( Hipias, Protágoras, Gorgias) , o en comunidades de carácter místico-esotérico,
como los pitagóricos, o ya en Iin - y era •I ejemplo más reciente- en la calle

de ~os gimnasios en ~n vagabundeo ciudadano esta vez y ·in la menor formalidad,.
lo hab~ hecho ócrates. Pero una comunidad laica, por más
que se nnd1era el d b1do culto a los dioses, al héroe tutelar Academo y a
l~ Mu as (y por esto la Academia fue también el primer µovucio'V), organtzada para la conquista met6dica r racional del saber en todo· sus aspecto
de todo esto no había el menor precedente, y en esto fue Platón tanto O mú~
que en su filoso~ía, . ~reador absoluto. Si su genio de organizador pudo frac.as~ en la consl1tuc10~ del Estado ideal, se manifestó en cambio, con absoluta
plerutud, en la fundaCión de la primera Univen.iclad d 1 mundo.
Est~ f~~ e.-.:acta~ente, sin el nombre apcnas/ 5 la Academia platónica: la
orga.111zac1°1:1 m~1t6d1ca, en u doble aspecto de investigación y docencia, del
saber superior. Lo que es el Estado en el orden político -decía Newmanesto es la Universidad en el ~rdcn de la sabiduría y de la ciencia: el poder
soberano que ~rorege y coordina todo saber". En su tiempo lo fue, para Aten_as y la Grecia entera, la institución fundada por Platón, y no sólo en su
t1cm~o, _Yª ~u~ la Academia platónica, aunque con mayor o menor prestigio,
contmuo existiendo como tal hasta el año 54-9 de nuestra era cuando el cmpera~or Ju tiniano orden6 la clausura de las escuelas de Alc;as. Nueve siglos
en numero redondos, desde el año 386 antes de Cristo, o sea una duración
que ~o h~ sido al:anzada a{m por las más antiguas uni ·ersidadcs de Europa.
Su Ju tona, ademas, la conocemos tan bien, o poco menos como la historia
I
de la Sorbona, por ejemplo. Tenemos la lista de todos sus rectores llamados
c:.colarcas, a partir del segundo: Espeusipo, el sobrino de Platón, a 'quien éste
encomend6, antes de morir, la jefatura de la escuela.
Podcmo imaginamos la Academia platónica, según lo hace Friedlandcr 26
como una _com~o--ición de pitagori mo y socrati mo. Es de creerse que Plat6n
habrá podido ,1s1tar algunas comunidades pitagóricas que quedarían aún en
en el sur de Ita!ia de_pués de la tragedia de Crotona, y de cualquier modo, el
hecho es que tuvo siempre 1, mayor admiración por Pitágoras, a quic.-n llama
el "líder de la educación'': f¡ycµéiJ-., -rij~ nawda~. A sus cliscípulos, en efecto, había comunicado Pilágoras no sólo el saber formal, sino una religión y
en todo ca~ u~ "estilo. de vida", el llamado, por sus sucesores, llv8ayóe€:o~
-reóno~ -rov fJ,ov.,.Y st comparamos ahora la e.cuela pitagórica con la e cuela
p_latónica, vemos c6mo en ésta tambi'n, no menos que en aquélla, la formación moral, religiosa y política ocupa un lugar tan importante por Jo menos
como la formación intelectual. En una y otra, además, no se vende el saber
como lo hacían los sofistas, sino que la escuela se so tiene con contribucion~

co?30

El nombre 1UJ.t'umrd1m» (Universidad ) es del griego moderno, y no se encuentra
para nada en la lcnglla clásica
"' Plato, J, 90.

97

96
e ll-7

�voluntarias de us miembros o de extraños, particulares u hombres de Estado.
En ciertas ocasiones llegaron a ser muy cuantío as, pero no por esto dejaron
de aceptarse.
La comunidad platónica, no ob tantc, difería profundament' de la pitagórica
en el hecho fundamcntal de •star pcrmcada del espíritu socrático, de aquella
simplicidad y falta de hinchazón, merced a cu)a.'I cualidades,
'm dice Plu•
tarco, pudo Sócrate "humanizar" la filosofía.2J Sin mengua de la veneración
que en una y otra c munidad se tenía por el maestro, y que en ocasion · podía
confinar con la apoteosis, el / pse dixit ('Avdq lepa) de los pitagóricos no
fue jamás en la
demia la suprema instancia dirimente, sino la razón, 1
l6gos de la videncia int 1·ctual. Así lo habfa mantenido Sócrates basta el
momt•nto supremo: la "ob •di ia a la razón", antes que a nada ni a nadie,
según lo dejó Platón consi1:,rnádo en sus Diálogos, sobre todo en el Crit6t1.
El espíritu socrático únicamente -lo más importante, por lo demás- era
lo que había trascendido a la Academia, y no los hábitos exteriores, en los
cuales Platón, simplemente por su linaje, tenía que ser tao diferente de u
maestro. Al contrario exactamente de lo que hiciera Aristófanes con Sócrates
y su círculo, al exhibirlos en su comedia como mendigos o poco menos, los
poetas cómicos que atirizaron la Academia: Efipo, Ant'úancs y otros, pr'·
sentan a los platónicos como gentes finas y requintadas en su atuendo r en
sus maneras, con elegantes sandalias, manto y bastones. Por último, y como
otra nota diferenciadora del estado llano que fue la comunidad socrática,
señalemo la división de clases, digámoslo nsí, q 1e no tardó en establecerse en
la Academia, entre lo "jóven " (t&gt;ea11ÍO'xo,) y los "ancianos" o " mayores"
(1'(1E&lt;1Pvneo,), y por encima de todos el "cscolarca" ( axoláex11~).
Todo esto sucedió no tanto porque Platón lo hubiera impuesto así desde el
principio en su incipiente escuela, sino por el curso natural de los acontecí•
mientos. La Academia, en efecto, no era un centro de educación profesional,
como las actuales facultades universitarias, a donde se \'a para sacar un
útulo cualquiera con que ganarse la vida; y que era también, más o meno,
lo que buscaba la juventud at niense al ponerse bajo la dirección de un SO·
fista, cuyo título profesional, el que expedían e tos profesores, era la "retó•
rica'', instrumento único. en aquella época, para hacer carr ra y fortuna. La
cademia, por el contrario, ra ante todo una organización del saber por el
sab r como único afán, y como su adquisición no era nunca total, sino siempre
perfectible, bien podía uno quedarse allí indefinidamente, y sobre todo si
con el tiempo pasaba a ser también maestro de las nuevas generaciones y
colaborador, ya no precisamente discípulo, del escolarca. Fue el caso segura·
:, De g1nio SocraJis, 12:

98

~t

mente de miembros tan ilustres de la A d .
Aristóteles de Estagira el cual estuvo
~~a co~o Eudoxio de Cnido y
1 vemte anos, de los J8 a lo 38
de su edad y no es de cr
'
eer que este genio incompar bl
,
maestro fuera otro igual ha)·a 51'd
. a e, por mas que su
o en tan amplto ¡
· 1 . ,
de Platón. sino antes bien' su colabo
d
ás
. apso, si.mp e disc1pulo
;,
ra or m egrecno }' ta b •,
no. su opositor doctrinal T d . d
o· •
m ien ¿ por qué
. o o m u e a pensar en electo
d d
JIos anos
de com·ivencia
rotid'
1
,
qu
.
rana entr
, dos filó of0 A . 6 e1 e aqucmadurado su propia nn&lt;:ic"ó f
,
,
nst te es habrá
r - - 1 n rente a la teona platónica d I
"d
to de di. crepancia radical \' que I
b. .
' e as I eas, el pun•
Platón en diJJogos como ,1 ·Pa . : a_sd o Jt'C1on ~uc a í mi mo se plantea
.
rm,.m es, no son smo
1
.
mur ami tosa tal wz• pero mu.} \.'l.va ClCl"Ulll[ICI](tc.:
.
a polénuca,
gantes de la filosofía. En el u
d
re aquellos gi•
~ilidad, habrá lanzado Aristótele:S:1 : n ~ =
USI ncs, con toda probandad como el Amicus Plato
d
g. ~""- lo _que lu go pasó a la po te•

, se magzs a,,..._ lH'ntas. 2s
. Otro ~ pecto muy interesante de la Acade .
.

.
plat6mca, y que ha recibido
,
e u proyección política Ha
.
1
a pensar que, por más que la enseñanza fuer
,
.
. y qu~cn , . 1 egan
comparablemente más alto q
f'
alh de un nivel f1losof1co inue con Ios so ,stas el d . . ¡·
mente el mismo: la capacitación del 1
,
es1gn10 mal era exacta.
tica y a la. conquista del poder D
a umno para lanzarse a la arena polí•
tenerse con tal sim lism
. : nu~~ra part' no crccm0s que pueda ~
p
o esta cqwparac1on pue esta
,¡ impulso fundamental O pnm·
ó .
'
mos convencidos de que
•
er m v11 era n un
1 f,
en el otro la amhi ión de poder p
CaS()
a an de saber, y
· ero una ,-ez hecha
d' · ·
meno indudable que la Acad, .
.
esta 1Sttnc1ón, no es
vida de Platón de la cosa p, bli~m1a no se desinteresó jamás, sobre todo en
11
·
ca }' que us m · • b
·
tre fundador, estuvieron siempre p'ron to
I.J~r~ ros, sm c. cluir a su ilu •
. "6
s a par c1 par en la refo
n1zaci
n de este o aquel E tado' con d"igni'dad en general
.
·
y más rma u orga•
¡eros qu como actor s' aunqu a veces
'
f ueron gente aventu
como
d consecomo los que acompañaron a Dion d 8 .
rcra o a ocenada,
'
e iracu a n la ex"4rl: '6 d
pues hablaremos. Entre los hechos p . . 1
,,,......c, n e que des. "d
~mc1pa es que reflejan la . fl
.
activ1 ~d, o simplemente el prestigio político de la Acad .
m uenc~ o
bros, citaremos Jo siguientes.
rrua Y de sus m1em.
dl\:ersas mtcrpretadonc

e

~

Id

ª

1 :lat~1~ mi mo: ante todo, fue invitado por los cirenaicos para darle
gi lanon. Dedmó te convite co
.
una
' mo tamb·~
i~n otro cmeJante
que le hi ieron

º'

No se halla
.
. con . estas palabras en 1 escntos
aristotéli
.
aguell a scntenr1a. deb16 tomarse como
I
f
cos , pero gur:m1en1e que
donde dire Aristóteles que se j h una I! os; iel, dt:I pasaje de la Etica nicomaquta
"d
e ace muy cucstn arriba
J cas por S&lt;'r su defensores amigos su vos .
ero
. opon~rse a la teoría de las
verdad Y la ami1tad, considera como un. d •:
qu;, s1éndol!' •lfUalmcnt!' queridas la
dµq,oi11 ytig óno11 q,lAow 1ie110,, n~or:,µil e _r s~1;8 o dar la preferencia a la wrcfad:
" r:7111
€ c1a11 E. ·. !096 a 17.

99

'

�de legalópolis, aunque ta vez envió allí a uno de sus di cípulos, Aristóni~o.
A EH de donde Je hicieron el mismo pedido, despachó a su "colega" Fomuo,
quien 'parece haber modificado la oJiaarquía extrema que en aquella ciudad
imperaba. Al rey Pcrclicas de facedonia, a su \'ez, le envió a Eufrco, quien
exhortó a la corte a "e tudiar geometría y filosofía", sin mayores con cucnias, al parecer, en el régim n político. Otro· dos acad ·micos:
orisco y
Erasto, di cipulos igualmente de Platón, fueron enviados a A o, en Eolia
(Asia fcnor), donde establecieron esucchos \'Ínculos con Ilcnnias, tirano de
Atameo. ohre esta iisión poseemo un intcre ante documento, la Carta VI
de Platón, en qu
autor pondera la \·entaja.~ recíprocas que los tres: Hermias, Erasto y Comoo; derivarán de u asociación; el primero_ la posc.,1ón de
"amigo seguros y de alma sana , Jo que vale "más que la ~-u~lltu~ de caballos
y las alianzas militar '', y los académico a su v:z,_ adquinran, Junto ª. He:mias la ciencia de saber cómo defenderse de los an1ustos y malvados; ciencia
que no pudieron aprender ''en su convivencia con no otros, que so~os gente
tranquila y sin malicia". La epi tola dirigida conjuntamente a H nnias, Erasto
y Corisco, termina con este bello párrafo:
"Esta carta tenéis que leerla los tres juntos iempre que f uerc po ible, o
de do en dos lo más frecuentemente que podáis. Ten dla como una fórmula
de juramento y como una convenci6n con fuerza de ley, por la que podréis
jurar en serio y en broma, por ser la broma hem1ana de la seriedad. Y cuando
lo hiciereis, tomad por testigo a Dios, amo de todas las c . as presentes y futuras, y padre y señor de toda autoridad y toda causa, al cual, si fil060f amo
verdaderamente, conoceremos con toda la claridad que e po·ible a los hombres que han alcanzado la felicidad".~º
La conversión de Hennias a la filosofía fue sincera y efectiva. D roe luego,
mitigó su tiranía en la nueva constitución que dio a su pueblo, y en la cual,
según dice Jaeger,8º pueden reconocerse las ideas de Platón. Con Pitias, la
hija de Hennias, acabó por casarse, anclando el ti 'ropo, Ari tóteles.
Lo principal d la Academi¡i platónica, no obstante, y su mayor ej mplaridad no fue su actividad ad extra, sino ab intra, el filosofar como tal, que
Platón concibió y practicó, con sus discípulos y compaiíero , como la convivencia entre amigos, con el fin de descubrir la verdad como fruto del fuerzo
omún. Es lo que declara Platón en la famosa "digresión filosófica" de la
Carta VU, en la cual, por más que lo diga a propósito de las intemperancias
,. Carta VI, 323 d. Por más que la autoria platónica de cata carta no e té tan sólidamente e tablecida como la de las dos siguiente : VII y VIII, admiten su ntenticidad
filólogos tan re p •tables como Wilamowitz, ouilhé y Howald. El párrafo citado responde, adem.u, a la teología platónica dt las Leyes.
• Aristotl•, p. 114.

100

e!

filosóficas de Dioni io Joven, no hac· el filó ofo sino reflejar su experiencia
per.;onal en la Academia y sus métodos d traba1·0. Después de decir q e J
. . d I b'
u
u a
c1enc1a e º. Jeto verdaderament inteligible • real" no se ·ncuentra ni en
1 nombre, ni en Ja definición, ni en la percepci6n sensible, pero que í hay
que pasar por todas estas tapas, concluye de este modo: " 0 es sino cuando
se han ~rotado penosamente los unos contra los otros: nombres definiciones
p~rcc~1ones ~e ~ vista e impr iones de Jo entidos; cuand~ todo se ~
~cutido en di cusione amistosas. rn que la envidia no dicta ni las preountas
~1 la . re puestas, cuando viene a brillar la luz de la ~abiduría y de la inte~genc1a con toda la intensidad que pueden soportar las fuerzas humanas".31
Y por e.sto -agrega a ~cnglón .cguido- todo hombre . erio se guardará
m~cho de tratar_ ~or escnt~ cue tione serias y de entregar así sus pensamientos a la env1d1a y a la incomprensión de la masa."
Mucho quehacer han dado a lo exégetas e tas palabras
f
·
d 1
.
.
,
, Y ue: por cierto,
uno e O mottrns de que, en cierta epoca, se impugnara la autenticidad de
la Ca~a VII. _c~.'.lDdo se preguntaban aqu 'llo · que c6mo era po ible que d aconsejara escnb1r de filosofía, "cuc tión seria" por c.'scclencia, quien
habí
pasado la vida es,cribiendo sobre estos temas. A esto se han dado much;
r~puc tas, Y la mas obvia parece ser la d c¡u Platón en su vejez harto de
dw_ de desengaño , pudo considerar del todo inútil lo que él mi' mo había
escrito, ya que Ja Carta VII e expr ·ión de su profundo de ncanto d
•
d I trá •
. . . ..
espues
e a
g~ca e.·pencnCJa s1c1liana. Mas por otra parte (y de aquí . ha deri,·ado prec15:men_te un ar~wnento n favor de la autenticidad de la carta),
Platón hab1a depdo consignado mucho años antes en el Fedro el mismo
pensamiento, al decir que todo cuanto se escribe apena por "div:rti.m.iento"
pero que tratar en erío de comunicar la verdad por escrito, es como "escribí;
o. sembra~, en el. ª"ua, e~ ~ agua ne~ra de la tinta". ' 2 Y líneas arriba SP no
dice_ que del ~1scurso v1v1ent y anunado, que se inscribe en el alma, no es
el chs urso escnto sino un imulacro."

r

Es clara la doctrina, a nue tro parecer, }' perfectamente concordante en todos estos tcxt~s. aunque expresada tal vez con mayor acritud, por Ja amargura de la ve!ez, en la"C~ta .v~I. ada impide escribir lo que se quiera y de
qu~ se qUJera por divertumento" o 'pasatiempo" (.n:atcY,á), y con esta
mtenc16n pu~o ~la~ón haber escrito sus diálogos -¿quién se lo impedía?-,
Y de e~~os clivertinu~tos se ha nutrido, durante veinticuatro siglos, para su
educac,on, la humarudad pensadora.33 Por algo e coaió Platón e ta fonna de

!º

n Carta VII, 344 b.

ª

Ftdra, 276 c.

u En el idioma en que escribió Pintón, hay apenas una ligcr[sima variante verbal
entr• "divertimiento" y "educación": na,J,á.muiJda.

101

�.
f
l
l
refleja cuando es un diádiálogo que rehuye el aire pro csora ' pues o que
'
.
. d l
'
d" f ad d diálo"o no es el mag1steno e
logo auténtico y no un tratado 1s raz o e
o '
. . t
.
t' b"
para poner en movuru.en o
sino su investigación. Lo escnto es a ien
.
saber,
•ta1
conJunto de textos es¡
, ·tu ero la sabiduría es un fruto v1
y no un
:u;;;~s;o pes el platonismo, y así debió entenderse e~ la Academia! no
..
d ctrina esotérica distinta de la exoténca que aparcc1a. en os
se tuviera una o
fil f'
asunto de trabaJO perdiáloe:os escritos, sino simplemente que la oso ia es
d
.
t
sonai° y en común, y la palabra hablada ~osa_ que ya no enten emos en es a
d d lib ca
más eficaz que la escrita.
nuestra e a
res - ,
. , 1 vida de Platón hasta su muerte, que llegó
En la Academia transcurno ª
~
47 ) D "ó • . terminar su
apaciblemente para él cuando condt.abaC~O :os"~urió .escdbie:o" -scribe11s
,l .
b las Leyes pues como ice ice '
u trma o ra,
. '
l
d
ino intelech1al: con la pluma en
est mortuus- como cump e a to o genu

q;e

la mano.

ABSTRACCIÓN Y GOCE ESTtTICO
Lic. Auousro CÉSAR CÁRDENAS G.
Universidad Jaime 13almes,
Saltillo, Coahuila, Méjico

I
Es IMPOSIBLE QUE EXISTA UNA ESTÉTICA, formalmente una, que trate a la vez
de la belleza y del arte. Es imposible porque lo que le da unidad a una ciencia
es el objeto formal, el "inspecto" especifico que de la realidad tal disciplina
nos permite contemplar. Es evidente que el arte es un hábito operativo o más
estrictamente una virtud que como tal es estudiado, ya por aquella parte de
la filosofía de la natw'aleza a la que llamamos p:;icología especulativa, ya
por la psicología como ciencia positiva. La belleza, en tanto que es convertible
con el ser, en tanto que es un trascendental o "abarcador" según la terminología
de Jaspers es motivo de estudio de una disciplina que los antiguos llamaban
sencillamente De Pulchro y que está más próxima a la metafísica en cuanto
que ambas operan en el mismo plano de abstracción, pero que no obstante
difiere de ella en cuanto que la metafísica se preocupa de entender al ser en
cuanto que es ser, a diferencia de la ahora innominada filosofía de la belleza
que se preocupa del ser en cuanto que es fuente de deleite espiritual.

II
Recordemos que el entendimiento necesita abstraer para conocer y que tal
abstracción puede ser de dos tipos o especies: Total o Extensiva, a la que
pademos llamar también generalización, y Formal o Intensiva, a la que podemos llamar también explicitación o más sencillamente "explicación". Por la
primera borramos las diferencias ya específicas, ya genéricas y nos vamos que-

103

102

�dando con géneros cada vez más amplios pero más indeterminados, más pobres
en inteligibilidad y más obscuros, pues en ella vamos obteniendo los concept~s
a base de privaciones, de manera negativa; de este modo obtenemos un universal de sus partes subjetivas, por ejemplo el concepto de animal del de
buey, le6n y hombre.
, .
Las diferencias específicas operan como formas o actos de sus géneros proximos el uénero es actuado o informado por la diferencia específica, de donde
resulta q:e al borrar tales diferencias nos acercamos cada vez más a la_ absoluta
incognoscibilidad de la materia indeterminada o amorfa. L~ matena no~, es
cognoscible por el acto que la informa. Por la segund~ especie. de abstracc1on,
extraemos la forma de la materia, penetrando en el nudeo racionalmente cognoscible de las cosas, como cuando abstraemos la cantidad de la materia sensible, captando en las cosas ese foco original de inteligibilidad, indagand~ ~n
qué consiste y manifestándonoslo a nosotros mi.sroos de una manera expbe1ta
y actual.
, .
.,
Por la abstracción total determinamos los lurutes de la extens1on de un
concepto dejando vagos e implícitos los contornos de la compr:h~nsió~,. en
tanto que en la abstracción fom1al obtenemos lo que hay de mas mtehg1ble
en las cosas, el tipo de ser o esencia, el objeto de ciencia realizado por los individuos de los que hacemos la abstracción.
La doctrina de la potencia y el acto viene aquí a darnos la distinción es~cial entre ambos tipos de abstracción, pues mientras que en la abstracc1on
formal dejamos de lado la materialidad o patencialidad quedándonos con lo
que conforma o actúa a los seres y que es por ello más inteligible, en la abstracci6n total prescindimos de estas formalidades o actualidades, ya que 1os
géneros por ella obtenidos contienen sólo en patencia a sus inferiores'. esto eB,
a las esencias por él abarcadas, de donde resulta que a mayor generalidad menor conocimiento de estos inferiores, pues la abstracción total tiende sobre
todo a delimitar la extensión del concepto. La abstracción formal explicita o
actuiliza todas las virtualidades de la comprehensión. Comprehensión en su
sentido más estricto es la esencia misma de las cosas vivida intencionalmente
por el entendimiento.
De lo anterior fluye que los instrumentos de la ciencia que llamamos definición y división, tienden a estar, respectivamente, más cerca de la abstracción
formal el primero y más cerca de la abstracción total el segu~do, ya q~e.
aleza la definición es la explicitación de la comprehens1on y la d1v1s1on
natur
.
clasificación
es la delimitación del ';territorio" dentro del cual un detemu0

~?r

nado concepto se predica.
De abstracción formal hay tres géneros impropiamente llamados grados por
algunos filósofos. Hay diferencia de grado entre cosas de la misma especie como

entre la temperatura de Monterrey y la del Polo Norte, pero no puede haberla
entre cosas específicamente diferentes como el animal y el hombre, por más
que ambos pertenezcan al mismo género y aunque, según la lógica y bajo
o_tro aspecto, haya una subordinación de la especie hombre al género animal,
siendo hombre un "inferior" de animal.
L~ abstr_ac~ón formal es análoga y no unívoca en sus tres géneros, por ello
explica Anstoteles que en metafísica no podemos tomar ni a los sentidos ni a
la imaginaci6n para verificar nuestros juicios y que en los juicios que emitimos
acerca de los objetos matemáticos podemos obtener una verificación en la
i~ag~™:ión y no en los sentidos ( esta verificación es análoga ya que a veces
solo mdirectamente nos imaginamos ciertas entidades geométricas como el
punto o como las de las geometrías no euclidianas), en tanto que los juicios
del científico que tienen por término lo sensible, la verificación ha de realizarse,
necesariamente, en los sentidos. Por ello es un error proceder de la misma
manera en estos tres ámbitos del conocimiento especulativo y aun es realmente
imposible hacerlo ya que los "conocimientos" que se obtuviesen procediendo
así, serían necesariamente erróneos.

. En el primer_plano de abstracción formal el entendimiento queda muy sometido a la matena, pues, aunque abstrae de la materia individual, se queda con
toda la materia común. La anatomía humana describe al cuerpo del hombre
sin importarle si es tal cuerpo o tal otro cuerpo. Entender en este plano de
abstracci6n implica siempre- una referencia a lo sensible, las definiciones que
e~~leamos nos lle~an siempre a un dato, parecería que el entendimiento queda
pns1onero del sentido pues no le es licito juzgar más allá de lo dado al sentido
que somete tanto a científicos como a filósofos de la naturaleza. Aquí captamos
al ser bajo la determinación típica de la sensibilidad: "ignorar el movimiento
es ignorar a la naturaleza".
En este primer grado de abstracción trabajan tanto la filosofía de la naturaleza como las ciencias físicas o empiriológicas, pero ciencias y filosofía de
la naturaleza son esencialmente distintasJ ya que la primera es una ciencia del
propter q~id que se refiere a las causas primeras del ser mismo, pero no de
todo ser smo del que tiene realización material y que es por ello sensible, en
tanto que las segundas son ciencias del quia est que explican sólo los fen6menos
o manifestaciones sensibles de los seres materiales y las relaciones entre éstas•
tales explicaciones son sostenidas por comprobaciones de hecho. Lo anterio;
se ve más claro si al ejemplificar decimos que la biología es una ciencia empiriol6gica que estudia cómo se desarrolla, nutre, crece y se reproduce un viviente, en tanto que a la filosofía de la naturaleza le corresponde definir la vida.
. ~ .una expresión sintética diremos que la primera realiza un análisis empinologico y la segunda un análisis ontológico de lo real sensible.

105
104

�Tanto la filodia de la naturaleza como Jas ciencias empiriológicas operan
en el primer plano de abstracción, pem entre ellas hay diferencial esenciales
que les permite 1er especies del mismo gmero. Los objetos de que tratan tanto
las ciencias empiriológicas como la filosofia de la naturaleza dependen de la
materia secundum esse el inteUectum, según la existencia y según la noci6n,
en sus definiciones interviene la materia temible y no pueden ser entendidas
sin la materia i,ennble. En la definición del hombre han de entrar, necesariamente, su carne y aus huesos.
En un segundo tipo de abstracción tenemos el conocimiento matemático. En
~l abstraemos no a6lo de la materia individual aino de lo sensible común, esto
es, de la materia en cuanto empapada de cualidades activas que quedan bajo
el dominio de los 1entidos y nos quedamos con aquello único que inteligible
de la materia prima en cuanto materia prima, independiente de la forma substancial que la actuam.a y que ea su camidad. Abstracta de la materia, la cantidad no puede existir sin ella pero puede concebirse sin ella pues la noción
de cantidad no Cdltiene a la de materia sensible. Depende de la materia
secundum eue, pero no secundum inuluctum.
Por la abstracción formal del tercer género, en la que abstraemoS no .Slo
de la materia individual, de la materia aensible común y de la matemáticamente inteligible, aino aún de toda materialidad, llegamos a aquellas realidades
que no dependen de la materia suundum esse, bien porque su realizaci6n no
dependa nunca de la materia como en el caso de Dios, bien porque tales
nociones se realicen tanto en los seres materiales como en loa inmateriales, es
este el ca10 de los obj tos de pensamiento que llamamos: esencia, substancia,
acto, sujeto, etc., de ellos trata la metafísica.
Hechas las anteriores aclaraciones se ve claro por qué la estética, como tratado a la vez del arte y de la belleza no es una ciencia con objeto formal
propio. 6tae que decimos que no es una ciencia, no que éstos conocimientos
no 10D científlCOI. Evidentemente que lo l0Il pero pertenecen cuando menos
a dos ciencias diferentes. Las anteriores diatinciones IObre la abstracción nos
servirán también para esclarecer la diferencia existente entre el arduo conocimiento ciendfico que abstrae las fonnas para conocerlas y el gratuito deleite
del espiritu que intuye, sin discurso, la perfección de las fonnas.

111
Una meditación sobre el arte
Lo que 1e ha dicho de la abstracci6n ha de complementarse con una distinci6n aobre los fines del conocimiento mismo. Hay conocimientos que de auyo
no dicen ninguna relación, pr6xima o remota, al obrar o al hacer, este es el
caso de decir en matemáticas que "el cuadrado de un binomio es igual al
cuadrado del primer término, más el doble producto del primero por el segundo, más el cuadrado del segundo" o que dos y dos hacen cuatro. Estos
conocimientoe no dicen en si mismos relaci6n a alguna operaci6n, aunque
esto no impide que el hombre derive de hecho algunas operaciones de tales
conocimientos, asi el tendero calcula sus ganancias y el ingeniero calcula la
resistencia de los materiales que emplea en una construcci6n. Hay verdades
que de suyo, por ai mismas, dicen relación inmediata y directa al obrar o al
hacer, tal es el caso del Artículo 790 del C6digo Civil del Estado de Coahuila
que defme al poseedor de una cosa como "el que ejerce aobre ella un poder
de hecho". Eate último es un conocimiento práctico. Práctico no es sinónimo
de utilitarista. Cuán equivocados andan los abogados cuando entre ellos ae
clasifican de "te6ricos" o "especulativos" y de "prácticos", estos últimos llamados asi cuando son activos y utilitarios, pues ambos grupos de la clasificación quedan dentro del grupo de penonas con conocimientos prácticos por
oposición a los conocimientos especulativos que fueron descritos en primer
término. En rigor podemos jerarquizar loa conocimientos prácticos en especulativamente prácticoa, prácticament práctiCOI y prudenciales, pero esta distinción es muy sutil y no viene al caso para nuestro prop6sito.
El orden práctico está dividido en dos dominios, el del obrar o agibile y el
del hacer o factibile. El primero lo constituye el uso libre, en tanto que libre
de nuestras facultades, no en cuanto que éstas ae aplican al mundo material
para tranSfonnarlo sino s6lo en cuanto al uso que de tal libertad hacemos
pues en la medida en que somos libres somos responsables de nuestros actos.
De esta suerte nuestras obras nos hacen buenos o malos según que éstas nos
engrandezcan o nos mengüen y nos engrandecerán o menguarán en la medida
en que racionalmente usemos nuestra libertad. Para ser buenos hay que ser
fieles a la naturaleza humana, la naturaleza humana es conocida por el entendimiento: de ahí que su papel en la obra sea el de ordenar, no el de imperar.
En la medida en que somos fieles al orden somos buenos, el mal es un desorden.
En el orden del hacer, que es el que formalmente interesa a este estudio, no
nos preocupa, como en el del obrar, el bien del que obra sino el bien de la obra
que hacemos, la que es producto de nuestra industria y que como tal nos es
107

106

�extr'mseca ya que su bien no es el nuestro. En

,

te orden opera el arte que
es una virtud, la virtud que dirige racionalmente el hacer.
El arte es una virtud. esto s, un hábito opcrati,·o bueno. El hábito es una
cualidad de género propio que perfecciona, en la línea de su naturaleza, al
sujeto en que inhierc. E'. una cualidad, es decir, una modilicaci6n inherente
a una forma accidental de la que fluye una determinada tendencia. La modificación que el hábito opera sobre la tendencia consi te en vivificarla, fortalecerla y desarrollarla. El hábito es algo que fluye desde dentro de la misma
facultad habituada. o es el condicionamiento mecánico de un reflejo al que
los antiguos llamaban habitudo y los modernos llamamo atttomatismo.
Los hábito operativos son los que inhieren en la voluntad y en el entendimiento, de ellos son e pecies las virtudes ya intelectuales, ya morales. Aunque
los adquirimos con el ejercicio_, los hábitos no constituyen rutinas, verbigracia;
el entendimiento que está naturalmente de. tinado a conocer, pero no a conocer
mejor esto que aquello, e demue tra una verdad, disponiendo de su propia
acti\'idad de tal manera que la adecúa y proporciona a tal o cual objeto de
especulación, que la eleva y fija respecto de ese objeto, adquiriendo así una
ciencia que es una ,~rtud. El hábito, escribe Juan de Santo Tomás, ''hinche el
alma de una savia nueva", pues ólo el alma es capaz de elevar el nivel de
su propio ser por su propia actividad.
Al enriquecer la facuJtad natural, el hábito nos pcrmiie hacer fácil y agradablemente lo que de suyo es arduo y produce dolor· acaso se llame hábito
porque acoraza la facultad dándole firmeza. Debido a que el hábito arraiga
en un objeto inmutable, tal como la demostración en la ciencia, la evidencia
racional en la filosofía, la am1onía en la ejecución cuando se trata de un intérprete musical, el hábito se hace rígido, pero no con la rigidez de la muerte
sino con la rigidez que es propia del robu tecimicnto vital. Los hombres de
hábitos se hacen intransigentes y a veces ásperos e hirientes .on todo lo contrario de los hombre de mundo: pulid?s, tran.igente~ sin a1istas.
los hábitos lo~ llamamos virtudes cuando llevan al perfeccionamiento o
bien de la facultad en que radican y que consiste en la realización del fin
al que naturalmente está dispuesta tal facultad. Si el mal es una carencia,
ninguna irtud lleva al mal. El vicio es la habitual frustración del fin natural de una facultad, ya por cohibición, ya por desvío de su fin. Cuán lejos
están de ser buenos quienes se abstienen sistemáticamente de obrar en algún
orden, por no querer afrontar 1~ rieSCTOS que el obrar lleva consigo.
El hábito hace connatural al que obra, la obra que realiza; la 16gica, la
música y la arquitectura, arraigan en el operario, el silogi mo, la armonía de
sonidos y el equilibrio de masas. Antes de realizarse, la obra radica ya en

el alma del virtuoso. El art • es una virtud intelectual pues consiste en ordenar
1 hacer, como la prudencia con iste en ordenar el obrar.
El arte como toda virtud, jamás se equivoca, no desde luego en el sentido
de. que ~lcance la ~erd~ pues no es una virtud del entendimiento especulauvo, smo en la d1recc1on de la facultad a la que pcriccciona y que está
determinada por la obra que ha d hacer.
Si distinguimos entre entendimiento e.sJ,eculativo rnya actividad consi te
en conocer conforme a lo que es, dando lu~ar a la ciencia que es conocimiento
de lo necesario y &lt;'ntendimiento práctico que consiste en dirigir conforme a
lo que debe ser según la regla y medida de lo que , va a hacer y que se
~u ve en el mundo de lo contingente., entendemos por qué ]a ciencia es fa.
l~ble en tanto que la prudencia y el arte son infalibles, pues u \'Crdad conlSte en orde_nar o di~~ir, no en ejecutar; por eso si la materia sobre Ja que
opera el artista es deb1l o .u mano está endurecida o temblorosa, su virtud
no sufre.

IV
Comparemo. la prndencia que bu ca el bien total del hombre y el arte
q_ue bu a ~I b1~n d~ la cos~ por el hombre producida. La prudencia perfecciona a la mtch~enc1a previa una disposjci6n de la voluntad a lograr el bien
del hombre, ella sólo regula. rectifica, da la medida adecuada del acto bueno
por hacer. La prudencia es la virtud reguladora de las virtudes moralc . El
a~te pcrfec~ion~ a la in_teligencía in suponer la recta voluntad de perfeccionarse a si mismo, su fm es extra-humano; la perfección de la obra. El arte
es una virtud intelectual }' como tal nos da sólo el poder de usar la facultades para realizar la obra1 pero no nos da su uso, pues consi te formalmente
en orde11ar, no en imperar, de ahí que si un artista realiza una obra mala
v_olunta~am~tc, no peca contra su arte, en tanto que la pn1dencia qu co~~
s1ste mas en imperar que en ordenar, aunque el orden no está excluído si
peca queriendo, ~ontra la virtud que deb ría rectificar, deja de ser prudencia
y hace al opera.no moralmente mal; por I conlrario si peca sin querer realmente queda inmaculada.
La prud&lt;:°cia. no obra por vías ciertas y determinadas pues no supone una
obra a realizar como el arle, de la obra que el arte realiza se desprende un
camino cierto. La prudencia sólo supone la libre voluntad de hacer el bien
al que se dirigen las virtudes morales que ésta rectifica, dándoles su ~ acta
~edida d 'ntro del ca5? concreto. La infalibilidad del juicio prudencial con.
siste en que éste se refiere a la recta voluntad y no a la circunstancias den-

109
108

�tro de las que se ejercita que son siempre contingentes, de ahí que el concilium, el consejo o la reflexión sea necesario para ser prudente.
El arte procede por vfas ciertas y determinadas, dado que tiene un fin
invariablemente determinado por la razón. El arte de fabricar navíos busca
que el hombre se desplace por las aguas, el de la relojería la medición _del
movimiento. A tal medición llamamos tiempo. Por ello la cosa que el artista
ha de hacer será siempre navío o reloj y las vías que conduzcan a realizarla
brotarán de la naturaleza del navío o del reloj.
La cosa por realizar es individual pero el fin que el arte se propone realizar es universal. Por esta necesidad de infundir en una mate1ia individual
una forma universal necesitamos la adaptación de las reglas universales a
los casos individuales, para ello necesitamos cierta participación &lt;le la prudencia en el arte. Aclaremos que se trata de una adaptación de normas universales a lo concreto, pero que se trata de una adaptación inteligente y vital,
no de una manera mecánica y "taylorizada''.
El arte coincide formalmente con la ciencia y materialmente con la prudencia. Con la ciencia en cuanto que está ligada a un objeto, pero mientrns
la ciencia busca contemplarlo, el arte busca producirlo, coincide con la prudencia en cuanto que ha de obrar dentro de lo contingente de los casos individuales y por eso necesita de cierto concejo.
El arte da, no s6lo a Fidias y a Pra.xítcles, sino también al carpintero y al
herrero un desarrollo intrínseco de la razón, una nobleza intelectual que no
radica en la destreza mecánica o en la agilidad manual, por esta razón parecen superficiales las razones que aducen los sociólogos al considerar que los
obreros modernos "cronometrados", viven en condiciones más humanas que
los artesanos mcdioevales.
Como el arte busca el bien de una cosa e:&gt;..1:rínseca al artifex, ésta ejerce
sobre él una acci6n tiránica, de tal suerte que el artista suele olvidarse de sí
mismo; c:l tedio se queda a las puertas de cualquier taller de art'.sta. Nunca
he oído cantar a los obreros mientras trabajan, en tanto que siempre que
entro a un taller de artesanía veo sonrisa'&gt; y escucho cantos, es que la inteligencia está produciendo su labor.
A esta altura del discurso se ve cuán extrínseco es clasificar a las artes de
bellas y útiles, pues lo que puede ser bello o útil es la cosa producida por el
arte, no el arte que como tal radica en la inteligencia humana y de la inteligencia humana fluye. Más conveniente es la clasificación de las artes en liberales y serviles. Las artes serviles serán aquellas que sólo puedan ejercerse
sobre la materia y con el concurso de la fuerza física, no sólo quedan dentro
de tal grupo la carpintería y la alfarería sino aún la escultura y la arquitec-

tura. Si las artes no se ejercen sobre la materia ni requieren el concurso de
la fuerza física son liberales; tal es la lógica en tanto que arte, tal es la poesta.

V

Otra meditaci6n; ahora sobre la belleza
. La mejor def~ición de la belleza puede parecernos prosaica a primera
vista: Id quo~ v1su placet; aquello que agrada a la vista. Sin embargo tiene
todo lo esencial para que haya goce estético: Un conocimiento intuitivo y
un goce.
La belleza es fundamentalmente un objeto de la inteligencia, pues sólo ella
conoce plenamente ya que sólo ella está abierta a la universalidad del ser
pero es ~.bién un objeto de los ~ntidos en la medida en que éstos son objet~
de conocuruento y goce y ellos mismos gozan en la medida en que son vehículos adec~ados. Su ~arti~pación en la captación de la belleza es enorme, pero
sólo la vista y el 01do uenen franca relación con lo bello pues son estos sentidos los más dotados para conocer.
Si la belleza deleita a la inteligencia es porque ella encuentra una excelencia o pedecci6n en las cosas que le son proporcionadas, ele ahí que para
qu~ se ~é el goce estético sea necesaria la integridad de la obra, pues la inteligenCJa .ama el ser y éste es convertible con el uno. El concepto de integridad debe entenderse relativamente, integridad no es sinónimo de detallismo
hay belleza a veces hasta en los bocetos, pero éstos son íntearos en su orden'
O
tien~ la sufi~!ente complet~d para ser bellos. Para que haya belleza s~
re~were tamb1en .la proporci6n porque la inteligencia ama el o'rden y la
Ulltdad y se requiere el brillo o la claridad porque la inteligencia ama la
inteligibilidad.
El brillo es muy importante. San Agustín al hablar de la belleza habla de
un esplendor del orden y Santo Tomás alude a un sj)lendor formae, al esplendor de la forma que es el principio de perfección de todo cuanto existe
lo que constituye y acaba a las cosas en su esencia. Es la forma, en el homb~
un ca-principio de su substancia, de naturaleza espiritual y es la forma, en
las cosas muertas un preludio de lo que es en el hombre el espíritu. Es la
fo~a la fuente de claridad de los seres pues es ella quien los organiza y proporciona y por la proporción y el orden se hacen inteligibles. En la forma
se recrea la inteligencia, pues en ella se reencuentra y conoce tomando con~
tacto con su luz propia.
111

110

�Sin duda que en el goce estético ha)' también una delect:tción de los .sentidos, pero el sentido goza de lo bello en cuanto que es penetrado y saturado
por la inteli«encia, d animali1ándolo en cierta manera y elevándolo hasta
hacerlo instrumento adecuado del goce estético.
La belleza que el hombre puede contemplar y amar se da al sentido . ublimado en una intuición imple de la formas. que es todo lo contrario a una
ah tracción. Es muy ju ta la observación de Kant al decir que el goce e tético es la captación de un "universal sin concepto", pues en la intuición estética e goza de las formas sin trabajo ni discurso, bebiendo en las cosa
bellas, como el ciervo en las f uent s el agua, la claiidad del ser.
Aunque la belleza se -.•incula a la verdad en el sentido de que todo esplendor de lo inteligible dice relación a la intcligt·ncia, no es la belie7.a, empero, una especie de verdad sino de bien, pues e ella, esencialmente, deleitable. La belleza como el bien despierta el deseo y produce el amor, mientras
que la verdad, en cuanto tal, sólo ilumina. El amor produce un é."&lt;tasi , una
salida de nosotros mismos, este éxtasis
un rcllejo tenue de aquel otro del
perf cto amante, del bienaventurado que contempla "cara a cara", goza y
ama a la Belleza subsistente.
Las condiciones para que la belleza se dé, han d tomarse en un sentido
fonnal. o hay una sola m:inera como una cosa puede ser íntegra, perfecta
en su acabamiento. La falta de brazos es una carencia demasiado grande
para que un mujer sea bella, prro no para que sea bella la Venus de Milo.
El menor boceto de Rafael o de Leonardo tendrán más completud que el

más acabado de Mont negro o de TJUTIªYº·
La proporción debe ser, también, adecuada en cada caso, no son las mismas proporciones de un efebo que la de un atleta, las de un niño que las
de un adulto, las de un hombre nonn:\l que las de un en:ino. Ambas: proporción y compl~tud, deben tomarse en relación con el fin de la obra producida
y que es el esplendor d

la forma sobre las partes proporcionadas de la

materia.
Añadamos sólo que la belleza es r ,tativa, tanto en el sentido d
ral 'za y \ fin de la obra bella, como de las condiciones bajo las
toma, por eso una música puede ser bella para unos y para otros
cosa puede lucir b lla en un lugar y en otro fea y todas ,on bella
determinados aspectos.
La belleza es análoga y proporcional, por eso no - dice
que de otra, pero por lo mi mo que hay una fuente de ser
sí mismo subsistente hay también una fuente de belleza,
misma subsistente que arrebata por la embriaguez dcl goce

112

la natucuales
no y una
sólo bajo

igual de una cosa
que es el Ser por
la Belleza pot sí
y mueve al amor.

PLURAL!

10 CULTURAL y

ABIDUR!A CRISTIANA

Emayo de Filosofía d la Cultura

Da.

ALBERTO CATURELLI

Univ rsidad de Córdoba

I

u,

ExlsTENCIA, CULTURA

1. Examen previo del problema
Es I-"RECUEN
•
~ HABLAR, en nuestro tiempo, de "plurali. mo".
h bl d
pluralismo social de ¡ ra1i
Y se a a e
religioso E tod' l p u sm~ po illco, de plurali mo cultural, de pluralismo
.d· n . os os casos, s1 nos queremos entender de veras v encontra
unb senu
, efl "6 r
1 o prec1SO a . semeJºante expres1.6 n, es m •nester una sostenida
~ re o que se quiere significar con el término "pluralismo". r x1 n
SI mpre connot
1
"d d
' pero como
. .
a ;. seno o e aquello que se declara "plural'' (la cultura
la rehg~6n, lo pohtaco) se hace necesario, simultáneamente, un esclarecimien'
to previo. no dde la pluralidad sino de lo plural · e parte, genera1m me de unab
6
o servac1 . n e .hecho ' extrín ca • y "pluralidad" viene
.
. . 1car
.
a s1gruf
lo' mismo

r.

,

~ue multitud, m que esta ro ra comprobación implique un juicio valorativo .

sunplemente ~ di~e qu . algo e plural o que hay pluralidad de tales cos~
o de tal espe~1c de cosa sm decir que tal cosa es la mejor, o la más verdadera
o algo semeJante. Por tanto, esta mera descripción extrín. ca de un hecho
(que ~ cosa es plural) parece adecuada y carente de supuestos como punto
de part.ida para mediLar sobre el tema de la pluralidad cultural. En efecto
no. puede negarse que, en cuanto volvemos la mirada reflexiva sob l h. '
tona del hombre y sobre nuestro mundo, que hay cierta
.
re a d1 multi ücidad
culturas·' pe ro est a comprob ac.aon
., s1• bien parece muy exacta, es Ppuramentee

113
e H-8

�extrínseca; y este carácter de la primera descripción del problema ~e~a consigo la afirmación implícita de que hay algo (Ja cultura) que se man~lesta en
un pluralidad• pero entonces alguien podría decimos que nada uenen en
co:ún cultura; muy distantes, tanto físicamente como por _su des_arroll~ histórico y su contenido intrínseco y que, por tanto, la pl~hdad sigue sie~do
puramente extrínseca. Pero esto sería un engaño porque, s1 observamos bi:n:
predicamos la "pluralidad" de una realidad: la cultura; y, por tanto, qu1za
podamos encontrar alguna identidad esencial como fundamento de la p~uralidad. Por eso es necesario reflexionar sobre la cultura (a la cual descnptivamente señalamos como plural) para que se haga evidente, en lo posible,
el carácter propio de su pluralidad.
Si afinamos el análisis, la descripción elemental y extrínseca no parece
descaminada desde el momento que indica hacia una cierta idea de la cultuta
y la simultánea posibilidad de su pluralidad; respecto de l~ primero, tendremos que repetir, una vez más, ciertas implicaciones consabidas apenas encubiertas en la palabra "cultura", las cuales nos conducirán, como d~ la
mano a vislumbrar los motivos profundos de la existencia de una pluralidad
de culturas. En efecto, cuando mentamos la cultura, el hombre común ~ien~a
en aquello que, siendo obra del hombre, tiene algú~ valor o extraordinano
valor· y este mismo hombre no piensa, al menos directamente, que un artefac;o técnico ( un aparato de radar o un cañón antiaéreo) sea lo que él
designa vagamente como cultural. Piensa, más bien: . en algo creado por ~l
hombre ( desde una novela hasta un libro de Metaf1s1ca o un cua~ro de P1casso). y esta actitud básica, primera, corresponde ( como es sabido) a la
significación misma de "cultura" en cuanto proviene de colo, a su vez de
colam cuya raíz es kol, de donde boukólos que es el boyero o el que apacien~a
bueyes; pero, en esta línea de significación es tambié~ ~ultivar y, en los clasicos, habitar. y la sabiduría de la lengua parece indicar ento~ces que la
cultura implica la idea de cultivo del hombre o ~) acto de"cul~v~:-se (que
es lo que luego debe cuidarse) ; el hombre, preclS3.0lente, habita en . este
ámbito creado par él como expresión de cultivar-se. El se pone, en cierto
modo, en lo que crea y cuida y se ve en ello. Y el hombre c~mún, aunque
no piense críticamente estas implicaciones más profundas, .en cierto modo lo
· d'
do se·n~ala como "cultura" las obras valiosas creadas por el homm 1ca cuan
.
bre que constituyen cierto mundo donde él habita como en lo propio. En
y
"
. d"
.
t
l
verdad, llama "hombre culto" a aquel que ennen e , que vive conna ura mente, que enriquece y se enriquece, en un determinado mundo cultural; y
llama "inculto" al que no distingue ni entiende y "choca" con la obra cultural ( el salvaje O primitivo absoluto); lo cual prueba que la cultura no es
simplemente un conjunto de obras que forman la traroa del mundo "cultu-

ral", sino, principalmente, un acto propio del hombre, acto que implica la
totalidad de la persona.
Naturalmente que esta primera descripción, elemental ciertamente al nivel del hombre _cotidi~o, pone en evidencia que sólo el hombre es c~paz de
cul1,11ra. y neceSita cultivar-se; una Persona infinita trascendería totalmente
el ~bito de la cultura y los entes subhumaoos ( que nada saben de si)
5?n mcapaces de cultura. Por tanto, el ámbito de la cultura no puede darse
smo d~tro del _mundo de la persona humana. Si es así, es claro que )a cultur~, vista extenorrncnte todavía, debe ser común y propia de )as personas, es
decir, del hombre, de todo hombre, al menos como posibilidad abierta; 0 sea
~ue todo hom_bre es o puede ser sujeto de la cultura, aun el más primitivo
tiene, la_ c~pacidad _para ello. Desde este punto de vista ( todavla descriptivo)
podna msmuarse cierta unidad de toda cultura, es decir, cierta unidad fund~en~l y fundamentante e~ -~uanto propia y exclusiva del hombre; y, a1
ffilsmo tiempo, en cuanto poSib1hdad suya abierta a la más ampliad'
'dad
d
liza .
IVersl
e rea oones, (culturales) parece insinuar una natural multiplicidad que
al hombre comun le permite hablar de "esta" cultura", de "aquella" cultura
o de culturas "e.xtrañas" o cosa semejante. Un hombre europeo O un rioplatense, reconocerá como auténtica cultura, la cultura de la India, pero la verá
como
"otra"
- " a su mun d o eul tural propio. Y, por eso, al
.
.
, como "e x trana
llll.SDlO tiempo parece haberse insinuado la unidad fundamental y fundamentantc de la cultura, se ha insinuado también la multiplicidad de la cultw·a en el modo de su expresión histórica. Por eso, siempre es verdad hablar
de la cultura, tanto como de las culturas. Y, simultáneamente, llegados a este
punto de la descripción, se hace necesario reflexionar sobre el fundamento
de esta distinción apenas insinuada.

2. Fundamento ontológico y momento de la mediaci6n
Si, como se ha insinuado, solamente el hombre es capaz de cultura se
sigue que la cultura le pertenece constitutivamente; pero si le es constitutiva,
la pregunta por la cultura revierte sobre el hombre como tal que es el sujeto
de la cultura y sobre él mismo habrá que meditar para una determinación
del concepto de cultura. Pues bien, así como el hombre es el único ente capaz de cultura, sólo el hombre tiene conciencia de sí; en la base de toda
obra cultural, preexiste anteriormente la autoconciencia como posibilidad
última de la creación cultural desde que sólo un ente autoconsciente puede
crear cultura. Pero, si es así, lo que se hace evidente es que el ser como tal
por así decir tiene en el hombre el momento de autoconciencia; lo cual
115

114

�equivale a decir que se hace consciente en él. En o~ras palabras, el ent~ en
quien el ser se muestra, es decir, en el cual se hace evidente, es el hombre, por
tanto, no hay distinción esencial entre el mismo aparec:r ~el ser ~ la conciencia y la conciencia de la conciencia que es la conc1enc1a de si, lograda
por primera vez en el hombre que es el ente que s~e del ser. Entonces se
puede decir que el ser aparece en el ente (autoconsciente); pero se debe decir también : el ente autoconsciente se constituye en el aparecer del ser a la
conciencia. Es verdad que no es lo mismo el ser como tal (el Todo) Y el ente
autoconsciente; pero es el mismo el acto por el cual el ente finito tiene_ conciencia de sí y descubre el ser (que en él se muestra). _Por tanto, .es, d~verso
( como es obvio) el Todo del ser, del ente que sabe d~ el'. pero es identico el
acto por el cual el ente tiene autoconciencia y. conciencia ~el ser. P~r :~•
tener conciencia de sí y conciencia del ser constituyen ~n onsm? a~to ~divisible. Al mismo tiempo, este acto, hasta cierto punto, phega en s1 o implica el
todo en el sentido que en el hombre ( que sabe de sí) se mu:stra el ser del ~odo
re-presente en él; el hombre re-presencia el_~er y _lo intclig~; Y no_~iay Jll~elección sin el ser que constituye la intelecc1on IlllSina. La mtelecc1on es mtelección del ser, y sin éste, no es; y el ser es inteligido en el ente (el ho:13b~)
en quien se muestra y su mostrarse ca-incide con el acto de la autoconciencia.
Por eso, hablar de la cultura (sin haber todavía indicado qué sea en sí

misma) es implicar en ella al hombre (sujeto de la cultura) y (en cuanto
en él se muestra el ser) es ya haber puesto el problema fundamental que es el
problema del ser, tal como aparece "presenciado" en el h~mbre: Por tanto,
el solo hecho de poner el tema de la cultura, es ponerlo,, al ~~smo ttem~, en el
plano metafísico donde debe ser resuelto. El ser, segun diJe antes, uene en
el hombre el lugar de su primera epifanía y, por eso, no se puede poner el
tema de la cultura, sin poner el problema del ser y, poner el problema del ser,
es ya haberlo puesto en la persona (que es el sujeto de_ la ~ultura ).' Per~ la
primera epifanía del ser (participación del ser en el yo) .11Dplica el S1IDu_ltáneo
descubrimiento de lo "otro" del yo autoconsciente: "lo otro" en el sentid~. de
¡0 no-tocado por el hombre. Lo que me es exterior y, en_ cierto senti~~• ~e
hace frente". Pero solamente en cierto sentido porque s1 lo que, ongmanamente (relación ontológica originaria) se me hace presente, es el Todo del
"fuera" un "otro" en sentido absoluto; pero sí lo
ser, no hay, en verdad, un
,
hay en sentido relativo porque lo no-tocado ~or e~ hombre y qu~ le. hace
frente aparece después como cierta segunda ev1denc1a o segunda epifama del
'
~
,e
ral "
ser. y a esta segunda epifanía del ser llamamos comunmente natu
( q e tiene diverso sentido al estrictamente griego) . Pero, como se vera, la
na~uraleza, en cuanto aparece como lo que me hace frente ( exte~ori~ad)
implica un estadio anterior y más originario en el cual no hay conciencia de

?ª

ella sino sólo indistinción. Puedo yo estar "fundido" con la naturaleza y este
mi estar confundido con ella aparecería como previo y, por tanto, anterior
a la conciencia de su hacerme frente como segunda epifanía del ser. Si afinamos más el análisis, se ve que mi cuerpo, desde cierto punto de vista subjetivo, al mismo tiempo que aparece con el mismo aparecer del ser a la conciencia, es el "límite." (nunca claramente visible) entre lo de "dentro" y lo
de "fuera". Lo que me es exterior encuentra en mi cuerpo su límite (respecto de mí) y lo que me es interior encuentra en el cuerpo su límite; por eso,
el cuerpo ( que implica a todo el hombre donde se muestra el ser) se comporta como el "puente" del existente con lo "otro''. Y, fundamentalmente, lo
"otro" (expresamente no digo "el tú" pues éste es constitutivo del '.),'o y aparece en el mismo acto por el cual aparece el yo) es la naturaleza. Si es así,
para tener conciencia de la naturaleza es menester una "distinción", una
ruptura con ella. El niño vive ( aun desde antes y sobre todo desde antes de
nacer) en estado de inmediatez con la naturaleza, como, hasta cierto punto,
el hombre plenamente primitivo, "natural\ por así decir; en este estadio
anterior a toda ruptura, a toda distinción o mediación, no es posible al hombre, por ejemplo, crear una obra cultural en sentido estricto; para ello es
menester, antes de nada, tener conciencia de lo que me hace frente en cuanto
tal, es decir, debe advenir el momento de la mediación que es posterior a la
indistinción o inmediatez con la naturaleza. Es cierto que este estadio primitivo de inmediatez o indistinción con la naturaleza se expresa de diversos
modos (sobre todo mágicos en el primitivo) y aun suelen lograr manifestaciones muy bellas de folklore que, justamente, indica (ingenuamente) aquella
inmediatez o indistinción. Cuanto más, esta expresión anterior a la "separación" crítica, es pre-cultural o, si se quiere, para-cultural en cuanto expresa
el fondo (a veces riquísimo) desde el cual debe emerger el momento de la
cultura. En verdad, no hay cultura sin este transfondo de lo pre-cultural pero
aun sumido en la indistinción existencia-naturaleza. Por tanto, el estadio de
la inmediatez implica algo así como el "humus" de la cultura, el secreto conjunto de posibilidades soterradas en la anterioridad de la indistinción; el
hombre primitivo que imita la voz de las aves, que pone su oído en el suelo
para conocer el número de un rebaño, que quiere captar los sonidos de la
naturaleza sin mirarla como "lo otro", que trata de expresarla en un dibujo,
que duerme en pleno campo gozando con la inmediatez de la tierra ( de "su"
tierra) no hace otra cosa que mostrar su estado de inmediatez con ta naturaleza, con todo el intransferible encanto de su fresca virginidad cultural. Por
eso, es menester el momento de la mediación (que es mediación del espíritu del
hombre) para que la naturaleza, al aparecer como "lo otro" ( segunda epifanía del ser) simultáneamente permita al hombre (y en cierto modo le exija)

117
116

�la sínt is de Ja naturale'la con su propia a tividad creadora. En otras palabras, el hombre solamente puede ''crear'' una obra ( como el Partenón por
ejemplo) si es capaz de unir, en la creación, los elementos intrínsecos de "lo
otro", con la actividad creadora de su espíritu; la naturaleza, en cuanto transfondo del cual ahora se ha mediatizado el hombre, le dona el "material" de
la obra y el existente pone su "forma". Pero, para llo, s menester el momento
de la mediación. Por tanto, no se trata aquí de una mediación del pensamiento que, al mismo tiempo que descubre el obj 'to lo pone ( como e el caso
del idealismo hegeliano) sino de la mediaci6n del pensamiento que descubr
el er en su momento de e.xterioridad (o segunda epifanía del ser) y con el
cual permanece siempre inadecuado.
Así pues, en este ámbito de la mediación -como si dijéramo en este
"espacio'- puede aparecer (y aparece) la cultura. Solamente en ese ámbito
el bombre' puedc "cultivar" la tierra y "habitar'' en ella porque, previamente,
la ha visto "en frente".

3. El acto, la obra y el valor cultural

I

Supuesto entonces que la sinte is entre naturaleza y actividad creadora depende del previo acto de la mediación del espíritu, e también claro que la
creación de una obra de cultura depende del existente que quiere realizarla;
pero esto significa, a la vez, que es menester que el ser total se haya escindido
de la relación ontológica originaria (sujeto-objeto) y semejante momento
implica, él mismo, ya la conciencia de sí ( acto de participación del yo en el
ser) ya la conci ncia del ser en cuanto d,scubierto (verdad) y en cuanto
querido (bien). Así pues, en la obras creadas por el hombre o en lo artefactos fabricados por 'l a.&lt;Í como el e.xi tente es el lugar de participaci6n
del ser, asi el existente participa algo (ya veremos qué es este algo) en la
obra o en el arte.facto; es d cir participa ( y se participa) en cuanto la eici.stencia implica (profundamente) el bien que es el ser en cuanto querido;
pero, siendo así, el bien, por el acto del existente, . participa en la obra o
en un artefacto. El bien participado necesita pues del concurso de la voluntad
del existente. Es necesario querer cierto bien en tal cosa que yo hago para
que el bien ( que es el ser en cuanto querido) se participe en ella; luego, el
bien participado en la obra es el valor de la obra; pero, al mismo tiempo,
implica el valor del existente que la hace; por eso, por un lado, es objetivo
(como lo que conlleva la obra mima) y, por otro, e ubjetivo (interior) por
referencia al existente que crea la obra valiosa. Entonces, el valor de una cosa
es el bien participado en ella y, como este valor siempr e relativo, remite al

118

Absoluto que, en cuanto e~ uno con el bien, sería el Valor absoluto (y d 1
cual no hablamos aquí).
Era necesaria e ta previa clarificación de la idea de "valor" porque apare e
inmediatamente que fijamos nuestra reflexión sobre lo que comúnmente denominamos "cultura". En \·erdad, a una obra cultural cualquiera, la den0minamos "cultural" pr'cisamentc porque le asignamos un valor; pero un
valor e pedal. En efecto, si nos fijamos bien se ,·e que toda obra de cultura
(desde la más modesta a la más grandiosa) conlleva un detenninado valor
que, en cuanto depende de la voluntad (el querer el ser el existent ) naturalmente reconoce infinidad de posibilidades y de grados de realización ( nunca
plena). Por lo tanto, para poder discernirlo, es roen ter que distingamos,
supuesto ya el momento d la mediación, los elementos que de hecho se presentan cuando mentamos la cultura. Y lo primero que se nos aparece es lo
que espontáneamente dcnominamo la obra cultural· pero, al mi. mo tiempo,
caemos en la cuenta que no bay obra in el acto cultural, es decir, sin el acto
del existente qu pone la obra como tal despué5 del descubrimiento de la
naturaleza (mediación). Entone podremos dar una respuesta a la interrogación por la esencia de la cultura. Un cuadro de Rafael, el cuadro en sí
mismo es la obra; la acúvidad viva y creadora de Rafael, es decir, su propio
hacer emergente (que tiene su raíces en aquel querer originario) la obra
misma participando en ella un valor, es el aclo cultural; este acto de participar el valor es, como se ve, interior y exterior, subjetivo y objetivo y cuando
hablamos de una obra de cultura sabernos que es inseparable del acto subjrtivo que pone el valor en diversos grados posibl s.

El valor cultural, para que s a cultural precisamente, para que ca r,•conocido como tal, es menester que, en su propia participación, e mu tre como
$endo cierto fin rn sí mismo (aunque relativo); más aún, qu se muestre
para ser visto (con lo ojos del e pír-itu en lo ojos de la carne). Por eso, l
valor cultural participado en la obra (y como la obra en su totalidad e
participación en el ser el valor es toda la obra también)- ha sido "puesto" para
ser contemplado. Pero esto se dice, naturalmente, de la obra y no del acto
personal, pero como el acto creador es el acto de un
·st nte concreto, en
toda obra cultural su valor es siempre valor personal; y emejaDlc valor, en
cuanto valor de contempJaci6n, es esencialmente diverso al \'alor útil, es decir, al valor que sitve para algo; cuando uno dice que "sirve para" algo quiere indicar que implica una finalidad que va allende sí mismo, a otra cosa
a la cual se subordina; por eso, un valor es útil (el de una máquina, por
ej mplo) cuando, n u misma acción, 'sirve para,, y, sobre todo, cuando lo
hecho por él, a su vez, implica ( es de su e rncia) su rviclumbrc a una acción concreta (por ejemplo&gt; atomillar una cosa). Por eso, en 1 quehacer

119

�técnico, el artefacto conlleva un valor útil que ''sirve para"; y si no sirviera
para, o no sería técnico o, por defectuoso, no cumplir'ia. su fin de objeto técnico. Pero, cuando hablamos de valor cultural decimos algo muy diverso,
porque la obra creada misma (momento objetivo) implica un valor de contemplació11.1 (in-útil) y el acto cultural ( momento subjetivo) es la misma actividad participante del existente humano. Por lo tanto, en cierto modo, la
cultura es la participación de la persona en una obra de contemplación. En
otros términos, el valor cultural adviene a la existencia (personal) y adviene
por el acto de la persona que es la forma constitutiva de la cultura. Este acto
constituyente de la cultura ( en la cual se participa un valor in-útil) se produce siempre después de la mediación del espíritu respecto de la naturaleza,
la cual es~ en cierta medida, re-creada por el hombre; por eso, la pura naturaleza se comporta como la "materia" de la cultura, si emplearnos el término
"naturaleza" en un sentido bien amplio; en esa perspectiva, la naturaleza,
respecto del acto cultural (y en la obra cultural en sí misma) es mediata
como aquello "de lo cuaP'; pero es inmediata como presencia recreada en la
obra por el acto de Ja persona.
Este momento necesario de la mediación que despliega el acto cultural y
la obra, es un momento del espíritu; es decir, es un momento espiritual sin
el cual no existiría ni mediación ni cultura. Aun dentro de una concepción
materialista del mundo y de la vida, la sola admisión de la existencia de la
cultura como producto de la actividad del hombre "separada" de la naturaleza (lo no tocado por el hombre) implica la mediación, el extrañamiento; pero
la mediación no puede afectuarse dentro de un pleno de materia pues entonces toda mediación en el seno de la materia resulta ilusoria; por eso, desde
que hay mediación hay espíritu; desde que hay mediación es posible la cultura. Luego, Ja cultura es obra del espíritu. Y entonces, la cultura nace, aparece, allende toda posible confusión con una actividad todavía en cierto modo
indistinta con la naturaleza, cuando la persona es c-.apaz ( previo el acto de
la mediación) de participar (y participarse) al ser en una obra de valor contemplativo. En este mismo sentido, en cuanto la persona es sujeto de la cultura y autor de la cultura, se comprende por qué la cultura es esencialmente
personal; pero, en cuanto participa en la obra un valor contemplativo que
siempre trasciende al acto mismo del "creador" de la obra (pues debe ser
co-participado universalmente por todas las personas) deviene un valor tra11.spersonat universal. Y así, en toda auténtica obra cultural, se implica (y toda
ella en su entera realidad) un valor a la vez personal y transpersonal, existencial y universal. Por eso, los grandes tipos humanos creados por el novelista,
por ejemplo, como don Quijote, son intensamente personales y plenamente
"locales" y, a la vez y por eso mismo, universales. Y, en verdad, no podría ser

120

de otra manera, pues la búsqueda ( artificiosa y falsa) de una "originalidad"
a priori, por así decir, quita el acto cultural desde que los disfraza y desnaturaliza y, por eso, no participa el ser en la obra y el resultado de tales intentos no pasan de efímeras fabricaciones pseudoculturales. Esto es completamente diverso al estadio de] hombre anterior a una plena mediación respecto
de la naturaleza, en cuyo caso, ciertas "creaciones", como por ejemplo, ciertas transcripciones rupestres, ciertas melodías arrancadas a la naturaleza indistintamente o al hombre mismo, todas las formas primitivas de "cultura", como
se dice, en realidad no son formas acabadas de cultura (aunque hayan ocupado
siglos) sino pre-culturas o, cuanto más, para-culturas, por bellas que fueren.
En verdad que no sería nunca posible trazar una línea clara y definitiva
entre la pre-cultura y la cultura propiamente tal y muchas veces nos encontraremos con formas culturales muy próximas a lo pre-cultural o con ciertos
estadios preculturales que no sabremos decir a ciencia cierta si no son ya
propiamente culturales. Pero la persona no es geométrica ni mecánica y ese
margen gris debe subsistir siempre.

4. Unidad y pluralidad de la cultura
A esta altura de mi reflexión, se pueden extraer algunas conclusiones: En
cuanto al acto (que es acto de la persona e implicante de toda la persona)
es evidente que la cultura como acto emerge de la misma constitución ontológica del hombre y, aunque sería una definición incompleta o parcial en
grado extremo, no sería erróneo decir que el hombre es un ente cultural. Si
es así, es decir, si la cultura como acto es un constitutivo del hombre, se sigue
que la cultura es una en cuanto atributo de la persona; hay pues una anterior
unidad de la cultura, común a todas las culturas posibles. Así pues, cuando se
nos pregunta por la unidad y 'la pluralidad de la cultura, parece que hay que
responder que, primordialmente, hay unidad de la cultura en cuanto acto
de la persona.
Pero esta misma unidad de la cultura (que preexiste como posibilidad ante,.
riorrnente a la mediación del espíritu en la naturaleza) no implica necesariamente (salvo la negación de la libertad del hombre) que el acto debe ejercerse
del mismo modo; en tal caso toda manifestación cultural debería ser idéntica
a cualquier otra y tener sus mismas características; lo cual es absurdo y contrario a la experiencia más corriente. Por eso, la unidad de la cultura (preexistente a todos los actos culturales de la persona) implica diversidad en cuanto
a los modos de ser ejercido el acto; es decir que todo acto cultural (aun el
que va de individuo a individuo) en cuanto compromete a la persona total

121

�con todo su complejo intransferible de misterio personal, emplea, al ejercerse,
un modo intransferible. Por tanto, en cuanto al modo, hay pluralidad y hay
unidad en cuanto al acto.
Por Io tanto, siempre supuesta la unidad ontológica del acto y la diversidad
personal e individual en cuanto al modo de ejercerlo, se sigue naturalmente
que cuando hablamos (y está bien) de las culturas, mentamos la pluralidad de
culturas que emergen de la diversidad del ejercicio del acto cultural. De modo que desde el acto individual hasta lo que suele llamarse "las grandes culturas", todas, tienen sus raíces en el modo de ejercicio del acto; entonces,
~das ciertas modalidades étnicas, ciertas circunstancias históricas, y divcrsíSJ.mos factores que escapan a una reflexión como la presente, ciertos nC1cleos
sociales expresan un modo general de ser ejercido el acto cultural; y digo
"general" solamente en el sentido concreto de ser com-partido por todos los
que pertenecen a ese núcleo social y, por eso, estamos entonces frente a una
determinada cultura diversa (a veces profundamente diversa) de otra (de la
nuestra por ejemplo); pero esa (ni la nuestra) no podría haberse producido
sin la previa y f undante unidad de la cultura. Así pues, debemos hablar de
unidad y de pluralidad de las culturas; o más exactamente de unidad de la
cultura y pluralidad de las culturas.
Entonces, un determinado "mundo cultural", sin negar la originalidad cultural individual de cada persona ( que crea cultura), recepta al menos un
común denominador, una línea de sentido del modo de ejercicio del acto cultural y, por eso, configura una cultura determinada o determinado "mundo
cultural". Y, si es así, cultura, al cabo, expresa la totalidad del modo de ser
de un pueblo o de un grupo cultural, porque el ejercicio del acto cultural
( en cuanto surge de la misma constitución ontológica del hombre que Jo
cumple) es signo de lo que es la persona que lo ejerce o el pueblo o grupo que
de él co-participa y, en cierta medida, también lo ejerce.
Por esa razón, conocer la cultura de un pueblo es conocer o al menos conocer hasta cierto punto a ese pueblo desde que la cultura lo expresa. Naturalmente que semejante conocimiento de la cultura se adecúa al momento
histórico del cual es inseparable. Y también se comprende que aun culturas
tan distantes y profundamente diversas a la nuestra ( y por nuestra entiendo
la cultura occidental, europea, hispanoamericana) como podría ser la cultura
china, reconocen, en el fondo, un hilo conductor que debemos perseguir y que
radica en la misma estructura ontológica del hombre: la unidad de la cultura
como acto de la persona.

122

ll

LA

CULTURA Y EL HOMBRE

l. Culturas legítimas y cultura verdadera
Si toda manifestación cultural implica siempre (por necesidad intrínseca a
la naturaleza del hombre) la previa y fundante unidad de la cultura como
ac_to de toda la persona una cultura que expresara, que fuese signo, de la
misma persona en su integral desarrollo, sería y tendrá que ser la verdadera
cultura. Porque en la verdadera cultura, el acto cultural y el modo de ·ser
ejercido deben lograr cierta coincidencia ( y hasta cierta identidad en los
mejores casos) donde, por lo general, no existe. Pero esto no debe significar
al mismo tiempo ( si tal cultura existe) una descalificación de las cultur~
restantes; porque si bien no expresan plenamente el integral desarrollo de la
persona, sí expresan ( y a veces de un modo sublime) una parcialidad o una
determinada línea de sentido siempre radicada en la constitución ontológica
de la persona; desde ese punto de vista, toda cultura es conforme a la persona, a las "leyes" de la persona; es pues, genuina en sí misma, cierta y, en una
palabra, legítima, aunque no sea plenamente verdadera. Por tanto, ya parece
que se puede afirmar la e,dstencia de una unidad de la cultura fundante de la
pluralidad de las culturas; y también se puede afirmar que es posible plantear el tema de la cultura verdadera en relación con las culturas legitimas. Y,
de hecho, según veremos luego, toda cultura auténtica es ya cultura legítima,
aunque no toda cultura legítima logra ser la verdadera.

2. La cultura verdadera
Esta consecuencia conduce nuevamente a una cuestión ya ineludible y que
ha sido señalada de hecho en el transcurso de esta meditación. Si la cultura,
ya como acto, ya en cuanto al modo de ejercerlo es manifestación de la mism:i
constitución ontológica de la persona, se sigue que la cuestión ineludible que
está en el fondo, no es otra que la cuesti6n del hombre mismo.
En realidad, no ha si.do otro el objeto de esta reflexi6n porque ya se ha
dicho que la raíz de la cultura ( como acto y como modo de ser ejercido)
aparece en el momento de la mediación (hombre-naturaleza) que implica a
su vez la originaria relacióo ontológica que es presencia de la conciencia al
ser y presencia del ser ( como un todo) a la conciencia. Por eso, siempre, en
el fondo, se implica el hombre. Y ya he dicho que la cultura (como acto y

123

�como obra valiosa) es signo de todo el hombre y de todo su mundo circundante; en cuanto signo de todo el hombre, dice lo que hombre es. Pero de lo
que se trata aquí es, nada menos, que de preguntarse si la cultura alguna vez
es signo, verdaderamente, de todo el hombre integralmente; en otras palabras, si existe alguna cultura que tenga aquellos caracteres que realmente corresponden a los atributos o dimensiones esenciales del hombre que hagan de
semejante cultura la cultura verdadera; es decir que será verdadera en cuanto
y en tanto manifieste los caracteres esenciales y constitutivos del hombre. Por
cierto que todas las culturas expresan constitutivos del hombre, manifiestan
dimensiones del hombre; pero la pregunta se refiere a aquella (si existe)
que exprese ( como un coherente signo suyo) no esta o aquella dimensión, sino
la integralidad del hombre. Esa sería la cultura que pretendemos señalar como la cultura verdadera.
También estoy pronto a comprender que aquí se desliza, precisamente, lo
más discutible y, por eso, lo más difícilmente aceptable por todos porque se
trata de la idea del hombre implicada en la cultura; también no escapa a
esta consideración la posible acusación de una petición de principio porque
se podría pensar que mi idea de cultura ya se ha ordenado previamente a
un supuesto concepto del hombre que le sirve de fundamento. Sin eludir estos
posibles escollos (por otra parte siempre 'presentes en toda reflexión filosófica)
es preciso tener en cuenta: a) que sea o no compartido por todos (cosa siempre muy difícil) el filósofo debe indjcar, en este caso, una concreta idea del
hombre so pena de dejarlo todo sin base; b) que es ineludible la interdependencia de idea de cultura e idea del hombre se comience la reflexión por una
u otro. Pero ya quedó dicho que el hombre se participa en la obra cultural
y que, por eso, la obra es signo de todo el hombre. Por eso, cuando queremos conocer al hombre que edificó una determinada forma de vida en el
pasado, debemos intentar una penetración comprensiva en su cultura. Entonces, si retrocedemos en el análisis hacia su origen, la obra cultul'al implica
el acto cultural que es dimensión ontológica del hombre; simultáneamente, el
acto cultural no es posible (según quedó dicho antes) sino cuando adviene
el instante de la mediaci6n del espíritu y la naturaleza, que escinde la indistinción sujeto-naturaleza anterior a la conciencia crítica. Pero, a su vez, la
mediación es posible solamente como acto del espíritu personal ( acto espiritual) que haría inexplicable a la cultura en un plenum de materia; por eso,
cuando un verdadero creador de cultura es, teóricamente, materialista, es
capaz de crear a despecho de su materialismo y en contradicción con él porque la mediación es de carácter espiritual. Si retrocedemos aun hacia el
origen de estos caracteres ya indicados anteriormente, es claro que la mediación es determinación del momento originario, primero, de la conciencia del

124

ser. Y ya dije que la evidencia o presencia al ser, coincide con la conciencia
de sí (autoconciencia) ; por tanto, el ser, a la vez que es interior pues interiormente se me muestra, siempre va mds allá del sujeto que lo intuye, es decir, es trascendente. Pero si es interioridad y trascendencia, manifiesta el momento de la participación del yo al ser ( el presente de mi conciencia) ; y si la
existencia consiste en esta participación al ser (interior y trascendente) el
ser de la existencia ( en cuanto participado) es pura gratuidad y si es pw·a
gratuidad es pura contingencia. Pero un ente contingente en quien se muestra el ser interior y trascendente, pone el momento teológico ( en sentido natural) porque es pura posibilidad de no-ser y si consiste en posibilidad de
no-ser es pura donatividad (puro recibido) constitutivamente temporal; por
eso dije que ponía el momento teol6gico porque, desde sí, ab intrinseco, postula la existencia de una causa y principio absoluto (sin el cual nada sería)
no contingente sino necesario, increado y creante, eterno e infinito. Y, en
cuanto el ente en quien el ser se muestra es estrictamente personal, también
postula desde sí mismo que aquel principio absoluto, es un Tú eterno, Dios
personal. Esta persona infinita que hace ser a la persona finita es transtemporal, no trascendente como el ser re:ipecto del ente, sino absolutamente trascendente y, por eso, tran~cultural. Por eso Dios no crea cultura ni es, en sí
mismo (no sernndum quid) "objeto" cultural, aunque la cultura tienda siempre a expresarlo. Entonces, la cultura verdadera en el plano natural tiene tres
caracteres esenciales en cuanto le son constitutivos, intrínsecos a su propio
desarrollo: l} Es trascendentista en cuanto expresa, de hecho, el doble momento de la trascendencia del ser al ente y Ja trascendencia absoluta de Dios.
Una cultura ( o una obra cultural determinada) que se desarrolle negando o
intentando ignorar esta dimensión del hombre es una cultura manca y, como
veremos, destinada a la muerte. 2) Es personalista en cuanto en la obra y en
el acto se participa todo el hombre como persona y, a la vez, en la actividad
cultural el hombre se personaliza progresivamente. 3) Es religiosa en cuanto
e»'}lresa el ser re-ligado del hombre a la Persona infinita; en este sentido, la
historia de 1a cultura muestra, objetivamente, que toda manifestación cultural
implica el ser religioso del hombre explícita o implicitamente; y aun las actuales formas de cultura (sin dejar de ser cultura) pero que intentan una
expresión atea del mundo y de la vida personal, adquieren formas religiosas,
inmanentistas o, en el último extremo, una cultura atea ( como veremos luego)
nunca logra ir más allá de la manifestación del ateísmo paradójicamente religioso. Una cultura rnilitantemente atea es una cultura negativamente religiosa.

125

�3. La cultura inmanentista
Pero ¿ hasta qué punto le es posible a una cultura inmanentista subsistir a
su propia clausura? ¿ Le es posible a una cultura alimentarse de sí misma poniendo los límites en el ámbito de sí misma? Porque esto es lo que, en el fondo,
ha ocurrido en Occidente produciendo, por un lado, una crisis (negativa)
de la cultura como tal y, por otro, una culturolatría que ha concluido en
cierta superstición de la cultura que, al cabo, es también la negación de la
cultura. Quizá lo mejor sea tener presente la especulación hegeliana sobre
la cultura donde el proceso del inmancntismo alcanza su momento de mayor
rigor. En efecto, supuesta la disolución e identidad de lo real y lo racional,
las peripecias seguidas por el Espíritu, como es sabido, para lograrse a sí
mismo, son descriptas por Hegel en La Fenomenología del Esplritu. Precisamente dentro de la dialéctica de la adecuación o identidad de ser y pensar,
el Espíritu debe luchar para conquistarse a sí mismo en su plena claridad
racional; entonces, debe admitirse (y esta es una idea fecunda) un estado
primitivo, es decir, inmediato, anterior a la reflexión. De modo que la cultura aparece en el ''proceso de la liberación fuera de la inmediatez de la
vida substancial"; pero, para esto, es menester elevarse, por su propio esfueri.o, "al pensamiento de la cosa en general". 1 El proceso de la cultura,
por tanto, aparece como el conducir al individuo desde su estado inculto al
saber, a la plena formación; pero se ve así, para Hegel, desde el punto de
vista del individuo; pues, ''considerado desde el punto de vista del espíritu universal, en tanto que este espíritu es la substancia, esta cultura consiste únicamente en que la substancia se da la conciencia de sí y produce en sí misma su
propio devenir y su propia reflc.xión". 2 Así, por un lado, es menester "purificar el individuo del mundo de la inmediatez sensible" ( como ha pasado en
la antigüedad) ; pero, ahora, por otro lado, es preciso "actualizar el universal
e infundirle el espíritu gracias a la supresión de pensamientos determinados y
solidiíicados". 3 Esta superación del yo natural es, pues, enajenación, alienación; y si tenemos presente la dialéctica señor•Sicrvo, la cultura ( Das Bilden)
llega a sí misma por la mediación del trabajo ;4 pero, ya en la esfera del Espíritu, la cultura alcanza su plena justificación y explicación en cuanto es el
Espíritu que deviene extraño a sí mismo ;5 primero, como extrañamiento del
' La Phénoménologie de l'Esprit, Lrad. de
Paris, 1939).
2 Op. cit., l, p. 26.
• Op. cit., 1, p. 30.
' Op. cit., I, p. 164.
• Op. cit., 11, pp. 50 y ss. •

126

J.

Ilyppolite, 1, p. 7 (11 vols., Aubier,

ser natural y, luego, como efectividad de la cultura (del extrañamiento) en el
lenguaje que es, al cabo, la realidad de la cultura. Pero hasta aquí se ve que
la cultura, primero, aparece como la enajenación de la inmediatez natural
anterior a la reflexión y, después, como el extrañamiento o enajenación de Sí
(del Espíritu) en lo que me atrevería a denominar (en el contexto hegeliano)
el mundo de la cultura. Pero entonces, el mundo de la cultura es mundo del
extrañamiento del Espíritu y es momento interno de la marcha del Espíritu
hacia el Saber absoluto donde alcanza su absolutidad. Por otra parte, es evi•
dente que si la plena implicación de finito e Infinito solamente se logra en el
mundo cristiano germánico, la cultura absoluta, por a. í decir (y en su orden
en cuanto subordinada al saber absoluto) es la cultura germánica e inmanentista, término de la evolución de la cultura.
En cuanto no hay un allende el Espíritu, aunque la cultura sea un momento
hacia la plena clarificación de Sí, se mantiene y debe desarrollarse inmanentemente a sí misma; pero, en cuanto inmanente a sí misma y en su orden, la
cultura se transforma en fin de sí misma, al menos en el ámbito del Espíritu.
En ese sentido, por un lado, la cultura inmanentista aparece pues como fin
de sí misma y, por otro, como la alienación del Espíritu. Más aún, la cultura
no representa entonces, en sentido estricto, la estructura ontológica del hombre
concreto (por cuyo momento subjetivo debe pasar) sino una peripecia del
Espíritu hacia su absolutidad racional. Si contemplamos históricamente el problema, las culturas representan momentos de este avance según la conciencia
que de sí tengan los pueblos, avance progresivo, en el fondo, hacia el Saber
absoluto. Por lo tanto, en el begclismo se encuentran las raíces de la idea de
la cultura como autosuficiente, como autofundada y como fin de sí misma.
Toda la especulación posterior que, en el fondo, tiende a subrayar este inmanentismo germánico de la cultura (y que concluye en el suicidio de la auténtica cultura) implica siempre la autosuficiencia de la cultura y, desde que se
subraya la distinción (por otra parte justa) entre ciencias de la naturaleza y
ciencias de la cultura, ya se supone la autonomía absoluta de la cultura. Más
aún, cuando se piensa a la cultura como manifestación de una determinada
figura histórica destinada a desaparecer para conservarse (y a la vez ser otra)
en una nueva forma histórica, en cada momento suyo en el curso del tiempo,
se la piensa como autosuficiencia y siendo fin de sí misma. Pero, en cuanto se
autofunda, en su propio seno ha puesto la propia fuerza de su destrucción
porque nada contingente puede autofundarse; en realidad, de esta situación
surge la crisis de la cultura moderna, la explosión de todos sus momentos integrantes que luego buscan su unidad perdida. Al mismo tiempo, asumida la
cultura en una dialéctica de la adecuación de ser y pensamiento, el acto cultural personal es apenas el momento subjeti"o por donde pasa el Espíritu y que

127

�debe devenir nada en la obra; a su vez, la obra cultural, en cuanto objetivada,
es la alienación del Espíritu y, en cuanto aJienación deJ Espíritu, lo que importa no es ya la participación en ella de la persona concreta sino del Universal. Si, como he dicho antes, participa algún valor, éste no puede ser sino el
del Espíritu en su tránsito por la aHcnación de sí. El hombre se ha perdido
por la absolutización de la cultura y, si se ha perdido, en verdad la cultura
carece de sentido al mismo tiempo que ha p~esto el dispositivo de su suicidio.
Ya es cuestión de tiempo. Por eso, cuando voces agoreras anuncian la "decadencia de Occidente'', la mina de la cultura, no hablan (aunque así lo crean)
de la auténtica cultura de occidente sino de la desnaturalizada Kultur auto.
suficiente. La Kultur, en cuanto absolutización de una dimensión concreta del
hombre concreto tiende a la negación del hombre concreto; es su misma alienación. Pero, por otro lado, en cuanto se transforma en fin de si misma, la
Kultur se corrompe en "culturalismo" autocontcmplativo e incomunicado. Por
eso la Kultur alemana tiende a la mitificación de la cultura y alimenta un
'
nacionaHsmo
"cultural" egolátrico que, a su vez, implica autoexaltación y la
autodestrucción. En verdad, una "cultura" que pone en la inmanencia de si
misma (negándolas en clla) a la trascendencia, al personalismo y a la religatio
en que consiste el hombre, ha dejado de tener sentido. Esta reflexión trae a la
memoria la afirmación de Rosmini: "E1 ingenio germánico es, en verdad, naturalmente robusto, pero su cultura es demasiado prematura: está aún envuelta en sus pañales: un par de siglos de estudio no son suficientes para volver analítica a una nación. La preciosa dote, agregaba, de la mente italiana,
sumamente clara, porque es sumamente analítica, es el fruto de tres mil años:
cada siglo ha contribuido a fonnarla, ha introducido del mismo modo algún
nuevo elemento: la civifüación de esta nación es un hábito, ¡ ay, tantas veces
descuidado! no es un esfuerzo momentáneo y contra natura que después de
un momento de excesiva energía recae sobre sí mismo" .8 En realidad, para no
ser injustos con el indudable genio alemán, la indicación de Rosmini puede
encontrar aplicación exacta en aquel aspecto (ciertamente el más importante)
del pensamiento germánico, que ha hecho de la cultura un fin inmanente a
sí mismo y que ha conquistado para sí ( y desgraciadamente para buena parte
del mundo que sufrió sus consecuencias) un par de terribles desastres.
En esta perspectiva, tienden a diluirse las distinciones necesarias entre unidad y pluralidad de las culturas. En el inmanentismo hegeliano hay un predominio de la unidad de la cultura como movimiento del Espíritu que es uno;
y, vistas históricamente las diversas culturas, no son más que momentos del
proceso de autoconciencia (en los diversos pueblos históricos) que, en el
• Saggio storico-crilico suite cateporie e la dialettica, p. 34'~, Torino, 1883.

128

fondo, es el único proceso donde mueren los singulares históricos; la cultura
de la India, por ejemplo, no tiene sentido sino en cuanto subsumida en el movimiento de la substancia universal. Por tanto, no es concebible una pluralidad
de culturas legítimas por sí mismas sino en tanto y en cuanto mostraciones
finitas del Espúitu uno.
Al mismo tiempo, en la perspectiva historicista hay un predominio de la
mera pluralidad de las culturas relativas a la circunstancia histórica; porque
cada cultura depende de una determinada visión del mundo y como es imposibJc que una sea la totalidad de todas las visiones posibles, jamás podrá concebirse otra cosa que la mera pluralidad de las culturas; 1si las eHminamos por
un momento, sólo nos queda la conciencia histórica la cual, por sí misma, no
es la cultura ni puede constitutivamente serlo; en cada caso, en cada cosmovisión, será la raíz de una cultura, pero nunca podrá ser la cultura. Por eso,
en los historicismos inmancntistas solamente es concebible una pluralidad de
las culturas, todas igualmente relativas. Uno se pregunta entonces, para qué
y por qué defender la "cultura de Occidente" si cada cultura (y una de ellas
es la nuestra) apenas si existe en cuanto dependiente de una circunstancia
condenada de antemano a la muerte.
No existe una contradicción demasiado profunda entre semejante conclusión
y la del marxismo, para el cuaJ la cultura es un contenido de la conciencia

social; pero esta conciencia social es una superestructura de las condiciones
económico-sociales. De donde se sigue que las condiciones económico-sociales
determina,1 una determinada forma de cultura. Es decir que si hay una pluralidad de culturas, esa pluralidad depende, en cada caso, de la estructura social y económica que le sirve de fondo. Por eso, si lo vemos dialécticamenteJ
los "productos" del trabajo intelectual -en definitiva, la cultura- se vincula
íntimamente con el desarrollo de los medios materiales de producción. Por tanto, la cultura es solidaria con cada momento histórico-dialéctico y, en cada
caso, manifiesta la alienación del hombre. Así, una determinada forma de producción material, determinando una determinada manera de la división del
trabajo, codetermioa cierta forma de la división del trabajo intelectual, es
decir, de la cultura. Por eso, la cultura de la Edad Meria, por ejemplo (feudalismo), manifiesta (como superestructura) las condiciones económico-sociales
de la sociedad feudal. Actualmente, luego del despojo cultural de las masas
por la burguesía, el capitalismo pone los fundamentos de nuevas formas de
cultura para la explotación, en servicio propio, de las masas trabajadoras. Esta
idea de la cultura que implica una pluralidad de culturas en la unidad del
proceso dialéctico hacia la sociedad homogénea, puede significar: O que en
la futura sociedad sin clases no habrá más cultura (conclusión absurda) 0 que
en la sociedad comunista se alcanza la cultura verdadera. Pero pensar que la

129
e H-9

�esencia de la cultura depende de las estructuras económico-sociales reduciéndola
a la pura manifestación de una "superestructura", es negar_ la cultura, no ya
la cultura "burguesa" sino toda cultura. El hombre no consiste_ e_~ una e~tructura económico-social y, por eso, el marxismo se abre a dos pos1b11idades 1gu~mcnte negativas: O absolutiza una parcial dimensión del hombre (lo economico-social) en cuyo caso no es la cultura expresión de todo el hombre y entonces la cultura tiene los caracteres de un mito; o la cultura verdadera solamente se edificará en la sociedad sin clases, en cuyo caso se trata de una cultura utópica e imposible como e&gt;.--presión del hombre desalienado; porque aquella sociedad, en cuanto síntes.is, si es final, no tiene antítesis y se transforma en
algo abstracto; o no es final y debe admitirse su antítesis, en cu~o. caso la cultura seguirá siendo siempre una mera superestructura de cond1c1ones económico-sociales, expresión de la alienación del hombre. En ambos casos, me parece
que el marxismo, en el fondo, es la negación de la cultura. Por ~o, en s~ forma
actual y provisoria de dictadura del proletariado, la "cultura' a~qULere los
caracteres de una unidad monolítica para la autoridad del Partido que la
dirige y es esclavizadora en lugar de liberadora del hombre. Pero c~mo e~to
es contra natura pues violenta la naturaleza de la persona, las manifestaciones culturales de los países soviéticos ( donde hay novelistas, músicos, que tratan de expresarse a través de las mallas del sistema) aparecen a pesar de la
estructura marxista que los oprime.
Así pues, una "cultura" inroanentista, n~-pers?~sta y a~ea (o.una cultura
fundada en la relatividad plena o en la drmens10n económ1co-soCJal del hombre) es, inmediatamente, la corrupción de la cultura Y: mediatamente, está
destinada a su propia ruina. No en vano desde su propio seno se ha proclamado la "decadencia de Occidente''. Asimismo, ya se exalte la unidad de la
cultura ( excluyendo la pluralidad), ya se exalte la pluralidad de las cultur~s
( excluyendo la unidad), nunca la cultura ( y ya es por eso cultura corrompida) expresa la totalidad del hombre; es decir, su misma estructura ontológica
que es trascendencia, personalización y religación. Bn Occidente, est_a cultura
inmanentista es, en el fondo, la misma cultura trascenden.tista (en realidad ~a
parte de ella) corrompida y en ci·isis. Por eso, sobre todo entre nosotros~ tiene
plena vigencia plantearse el problema de la cultura verdadera.

4. La cultura verdadera

La misma crisis y desfondamiento de la cultura inmanentista (en realidad
cultura O inmanencia son contradictorias) hace evidente críticamente ( cosa
que 00 podía acontecer anteriormente al proceso de inmanent~ación) que una

130

cultura no ya auténtica como cultura sino que se presente como la cultura verdadera, será cultura de todo el hombre y, si lo es, será cultura de la persona,
de la trascendencia y de la religación del hombre. Una cultura pues, personalista-trascendentista-religiosa
en la cultura del hombre totalJ absolutamente de.
·sal1enado; es la cultura de la mismidad del hombre. En cuanto personalista
reconoce la presencia, en la persona, del ser como tal y de su verdad, de s~
bondad y belleza; y reconoce en su totalidad y en cada obra cultural la libertad
de la persona (que se participa en 1a obra por su acto) y la temporal,idad de
la existencia participada en la cultura. En cuanto trascendentista, reconoce
tanto en el acto como en la obra (poniendo su signo en todo el mundo de la
cultura) ya la trascendencia siempre desbordante del ser al ente, del ser a
la obra y al acto, ya la trascendencia absoluta del Ser absoluto que pone a los
entes en el ser; porque el acto cultural (y consiguientemente la obra) de-pende
de esta Trascendencia, es posible, en el fondo, el mundo de la cultura. En
cuanto religiosa, reconoce, en todo acto y en toda obra, el estado de re-ligación
del ho~br_~ al Tú eterno (Persona infinita) y, en el hombre y por el hombre,
la re-ligac1on de todo y su versión a Dios. Por eso, la cultura es constitutivamente religiosa. Como dije antes, aun la "cultura" atea adquiere las formas
de la religiosidad.
":~ _ve el lector que estamos, en este punto, obligados a una opción, a una
d.eCISlon franca y comprometedora reconociendo, al mismo tiempo, las limitac10nes de la filosofía. En efecto, si las culturas legítimas (y lo son todas en
cuanto tales) lograran la plena mismidad del hombre ( que es personalistatrascendentista-religiosa) entonces, además, serían no ya las sino la cultura verdadera, serían todas re-fundidas en ella. Pero esto parece imposible; y si la
cultura verdadera ( en el sentido de pleno desarrollo del hombre concreto)
ha de ser personaUsta, trascendentista y religiosa, nuestra opción debe tomar
francamente la dirección hacia la cual apunta: La cultura verdadera es la
c~tura cristiana, porque el Cristianismo -allende todos los defectos y misenas de los cristianos- es la única concepción del hombre y del mundo a la
vez persona lista, trascendentista y religiosa. El Cristianismo y con él la' vieJ· a
· trad.1ción hebrea, no es monista como el mundo de Oriente •cuya maravillosa
'
cultura es, sin embargo, un proceso de despersonalización del existente; no es
dualista como la cultura griega, ni puede ser inroanentista como la culturacristiana-corrompida que proviene de una alteración del espíritu cristiano pero
que, al cabo, de él depende, como todo el pensamiento inmanentista germánico hasta nuestros días. Pero este cuadro, tao esquemático, apenas si me sirve
para indicar el camino de una decisión en cierto modo exigida por el análisis
teórico y los supuestos históricos evidentes de estas reflexiones· y en verdad
' '
'
queda pendiente. una investigación detallada en ese sentido. Por ahora, me li-

131

1

�mitaré a indicar someramente que si la cultura verdadera es personalista-trascendentista-religiosa, la cultura verdadera es la cultura cristiana.
Para un filósofo, el reconocimiento de que la cultura cristiana es la cultura
verdadera, no significa negar que todas las demás culturas (en cuanto emergidas de la misma estructura ontológica del hombre) sean verdaderas culturas.
Por eso mismo, la cultura cristiana dice referencia directa a la unidad de la
cultura en cuanto la unidad de la cultura se fundamenta en el acto cultural y
personal participado en la obra y, en el caso del Cristianismo, el modo de participación implica las dimensiones de la persona, de la trascendencia y de la
religación con Dios. Por eso, parece que en la cultura cristiana, el acto y el
modo se armonizan. Todo lo cual, naturalmente supone la distinción elemental
entre Cristianismo y cultura pues el Cristianismo no es una cultura, aunque
sostengamos que la cultura vivificada por el Cristianismo y sus principios sea
la cultura verdadera.
5. Las grandes culturas históricas

Llegados a este punto, dejo pendiente una exposición mayor sobre el desarrollo de las grandes culturas históricas (la pluralidad de las culturas) pero no
puedo pasar por alto una indicación general sobre los principios y direcciones
de ese desarrollo. En efecto, si el acto cultural (y consiguientemente la obra)
emerge o puede emerger cuando se abre la mediación entre cl espíritu y la
naturaleza (ruptura de la inmediatez) es evidente que no podemos denominar
"culturas", sin más, a todo tipo de "civilización" y a todo tipo de manifestación telúrica que significan, precisamente, el momento previo de la inmediatez.
Ya dije antes que una especificación fundamental y originaria de la primera
patencia del ser a la conciencia (que coincide con e1 acto de la autoconciencia)
es, precisamente, el momento de la mediación; en el momento de la mediación,
la naturaleza y lo otro del yo, aparece como objeto o como posibilidad de ser
objeto; lo cual no significa, en modo alguno, un dualismo entre naturaleza y
espíritu sino, solamente, la dualidad y distancia cognoscitiva necesaria para
que el acto cultural sea posible. Sin la mediación, la naturaleza no adviene a
ser "materia" de la cultura. Por eso, una pura (aunque puede ser bellísima
para el hombre culto por su misma virginidad y frescura) manifestación (musical por ejemplo) de la inmediatez hombre-naturaleza, no constituye propiamente cultura. En ese sentido, las manifestaciones telúricas no son cultura
en sentido estricto y muchas llamadas "culturas primitivas", sobre las cuales
se escriben muchos y eruditos estudios, en realidad no constituyen verdaderas
culturas desde el momento mismo en que son "primilivas". Sobre todo si por

132

primitivas se entiende la inmediatez del hombre con el medj.o. En cuyo caso
preferiría llamarlas pre-culturas. Cuando un indio de la Puna de AtacaJDa en
Bolivia, hacía una flauta de caña (incluso muy complicada) y hacía pasar 'por
ella la melodía melancólica del silbo del viento sobre el desierto de piedra, o
cuando con ella e,·ocaba y quería fundirse con la Madre Tierra, no había en
él momento alguno de mediación (como en Praxiteles creando Venus o José
Hernández escribiendo el Martí Fierro) sino la inmediatez misma con la tierra mostrada en el silbo de 1a quena, o el largo aliento del bombo. La cultura
suele elaborar, posteriormente a la mediación del pensamiento, esta fresca inmediatez natural.
Sin entrar, por ahora, en detalles y tratando de lograr una visión panorámica, podría, eliminando todos los caracteres secundarios, elegir un criterio
último para señalar las grandes líneas esenciales de las culturas históricas. Y
si la cultura emerge en el momento de la mediación del pensamiento y la
mediación del pensamiento es especificación del acto primero de autoconciencia y la autoconciencia coincide con la presencia del ser al espíritu, se sigue
que la cultura, en su dimensión esencial, seguirá el sentido que se le dé al
mismo descubrimiento del ser. Y, por eso, quizá no sea muy audaz pensar que
las grandes culturas reconocen, en lo que tienen de más íntimo (sin considerar las innumerables modalidades parciales que diferencian culturalmente un
pueblo de otro dentro de una misma cultura general) una determinada y generalísima concepción (subyacente) del ser, originariamente presente. Así pues,
pese a sus infinitas diferencias y matices, pese incluso a muchas oposiciones
internas, las grandes culturas de Asia (China, India, Corea, Japón) parecen
implicar un sentido monista y naturalista del ser; aun las diferencias, en el
seno del ser, aparecen como fcnoménicas, como diferencias fenoménicas que
deben ser superadas. Por ese motivo, la cultura (como acto y como obra) no
tiende a ser, en general, personalista y hasta puede ser un signo digno de ser
tenido en cuenta que tanto la filosofía, como el arte, oculta el nombre de sus
autores, de las personas en las cuales e1 ser se participa y desde las cuales, en
cada caso, en cada obra, se participa el ser (y la persona concreta) en la
cultura. Y como debe resolverse en el seno del ser (o de la naturaleza, o de
Braman, o de Buda) no puede decirse que la cultura implique la dimensión
de la trascendencia; y como el todo es divino, la vida entera de la cultura
oriental se nos muestra como esencialmente religiosa, aunque no en el sentido
personalista judeo-cristiano. Monismo y naturalismo que implican una cultura profundamente religiosa pero impersonalista y sin el sentido de la trascendencia absoluta. Y si hoy, el marxismo ha dominado principalmente a China
y si este hecho (que ha sido asumido por el antiguo nacionalismo chino) trans-

133

�formara su cultura ( siempre muy difícil) ya se trataría de una invasión de una
corriente ( corrompida) de la cultura occidental.,
El sentido del descubrimiento del ser, implkito en los primeros momentos
de la cultura griega ( explícito después en la filosofía) igue siendo impersonalista, pero siempre comprehende un radical dualismo explicativo de lo real,
presente aun en el supremo ideal de la paideia. Por eso, la cultura helena, a
diferencia del monismo oriental, es dualista ( como también lo fueron las culturas del Asia Menor) y ya sea dioni íaca, ya apolínea, siempre fue esencialmente religio a y naturalista. De donde se sigue que el principio que introdujo
la radical diferencia entre la cultura del lejano Oriente y la cultura helena
(y sub idiariamcnt la romana) fue el sentido del descubrimiento del ser, monista en Oriente, dualista en Occidente. ro importa, para el caso, lo ejemplos aislados que de monismo pueden citarse en Occidente pues, cuando no
son re ultado de influencia oriental (Plotino, chopenhauer) constituyen la
e.xcepción y no configuran la línea esencial que persigo en esta inve tigación.
Pero, de hecho, toda la cultura occidental no es propiamente griega (aunque la suponga hasta tal punto que es impensable sin ella) sino hebreocristiana. Para el hombre hebreo-cristiano; todo lo que es ( todo el ser finito)
es gratuidad pura pues procede de un acto creati\'O libre; Dios creador es la
Persona infinita manifestada en la interioridad de la persona finita que es el
hombre donde es oí.da su Palabra; el mundo es la manifestación de esa Palabra que puede ser leída por el hombre. A su vez, en cuanto todo proviene
por creación, el tiempo es un tiempo lineal que crece, que madura y se enriquece hasta ser asumido por el Vt'rbo Encarnado y que, en su virtud, sigue
madurando hasta que sea consumado. El hombre y el mundo excluyen absolutamente todo dualismo (carácter ~riego) y, por cierto, el monismo del ser
(carácter oriental) y, como es lógico, lodo naturalismo. La cultura cri tiana
que surgirá de esta visión de la realidad será pues, religiosa, pero no ya como
impersonal religión que quiere confundir lo límites, ni como la impersonal religión que nada tiene que ver con la interioridad del hombre desde que el
Absoluto no es una persona (Grecia) sino como personal re-ligación a una
Persona trascendente y a la vez histórica. De este trasfondo surgirá una cultura con los caracteres de la trascendencia, del personalismo y de la religiosidad personal. Adquirirá diversas formas (ya que las formas diversas de la
cultura y la cultura misma no se identifican con el Cristianismo) pero abarcará
toda la cullura de Occidente. Cultura de la persona, de la donatividad del ser,
de la trascendencia no naturalista (sin ignorar la naturaleza) y qu comprende
la cultura itálica, la cultura / ranccsa y su radio de influencia, la cultura
. hispánica (compr ndida la lu itaoa) la que a su vez comprehende la latinoamericana y la filipina. Con sus caracteres propios, debe mencionarse la cultura

134

eslava qu~ comprehend~ varios países y modalidades, la anglosa;ona (inglesa,
nortcamencana, awtrahana, etc.) }' la germá,iica (Alemania, Escandinavia)
que es ~na cultura tardía en el conjunto de la cultura occidental con los probl~~as mtemos ya señalados por Rosmini; a esta cultura tardia pueden adscnb1rse, pues, la de aquellas zonas nórdicas no plenamente latinizadas de Europa. Sus dimensiones propias, profundas y de gran importancia hi t6rica tiene la c.ul~ur~ islámica que une, en í misma, tendencias básicas del judaísmo
Y el crist1a~smo y que comprchende la totalidad del mundo árabe y buena
parte del oriental. Como puede comprobarse, si esquematizamos las cosas hasta
1as grandes líneas (siempre un poco difusas por el mismo esfuerzo por verlas
panorámkamente) nos qu dan en las mano los caracterc del monismo del
dualismo, de la donatividad, sobre los cuales se teje la rica }' complicada ~alla
de las culturas del hombre, más allá de las para-culturas ( quizá más numerosas
que las culturas propiamente tales) y de las agrupaciones culturales muertas
( y de las cuales no puedo ocuparme aquí).
o hace falta, pues, hacer una historia de las culturas, para comprender
que de estos caracteres básicos y de otros menos fundamentalc pero siempre
pre entes y operantes, depende la pluralidad de la culturas; pero también se
comprende que esta multiplicidad es posible en cuanto expresiones de la unid~d fundamental y f undante del acto cultural ( que es participación y develac1on del hombre en una obra). Ahora, luego de la opci6n que acabo de tomar
en favor de la cultura cristiana como la cultura verdadera, habrá que meditar
(su~uesta esta multiplicidad de las culturas en la unidad de la cultura) sobre
el tipo profundo de relación dinámica de la cultura cristiana con las culturas
no-cristianas. Y habrá que ver si ntonces es posible descubrir algún tjpo de
ordenamiento, de ley, que rija esla relación ineludible.

III
PLURALIS [O CULTURAL \' SABIDURÍA CRISTIANA

1. Ley de la fe implícita
ostener que la cultura cristiana es la cultura verdadera, implica haber puesto, en el mismo acto, dos problemas capitales: Por qué esta afirmación no
significa una actitud negativa ( todo lo contrario) para las otras culturas y
cuál es la relación profunda que existe ntrc el Cristianismo y las culturas. Por
cierto' que el tema nos obliga a reflexionar sobre el Cristianismo como tal y

135

�a tener en cuenta una distinción obvia: que el Cristianismo no es ni una ni
la cultura; pero hace poco he sostenido que una cultura, en cuanto en su
mismo desarrollo asume las instancias esenciales de lo cristiano es ya cristiana
y que, desde ese punto de vista, en cuanto asume los momentos constitutivos
del hombre total, es la cultura verdadera. Esto nos obliga -ya que el mismo
desarrollo del tema conduce a una opción- a ciertas reflexiones teológicas
que deben ser conducidas hasta sus últimas consecuencias.
En efecto, Dios, en cuanto revelante, cuando dice su Palabra a los hombres
(desde el principio y anteriormente a Cristo y posteriormente a El hasta hoy)
no lo hace fuera de su situación histórica y cultural; cuando Dios revela o,
simplemente. cuando mueve interiormente, lo hace desde dentro de una determinada cultura (si la hay); los tipos de cultura que caracterizan a los diversos
pueblos (y cuyas lineas generallsimas be intentado mostrar) son los canales
de la Palabra. Por tanto, no solamente Dios no niega las culturas cuando revela, sino que las culturas son los vehículos de su Palabra. En verdad, resulta incomprensible pensar que Dios quiera, primero y como condición previa, anular una cultura (no-cristiana) para poder dirigir a un pueblo su Palabra;
equivaldría a una necesidad de destrucción de la naturaleza, previa a la revelación, lo cual es manifiestamente imposible y absurdo tanto natural como
teol6gicamente. Cuando Moisés describe la creación y sus "días", lo hace
dentro de la imagen mítica de la época ( el cielo, la tierra, el agua) y con
ciertos supuestos culturales y literarios ineludibles. El error grave consistiría
en incurrir en la miopía de identificar la Palabra con esa situación y con ese
tipo cultural, con lo cual, en el fondo, se negaría la Palabra, siempre trascendente a toda situación histórica.
Pero esto mismo requiere una explicación más profunda. Porque Dios babia
a la esencia del hombre (si puedo expresarme así) y no a una cultura; el
Verbo asume toda la naturaleza humana en la Encarnación y toda la historia
anterior, para la economía cristiana de la existencia, es respectiva a la Encarnación. Más aún: esto es así porque toda la humanidad (y con ella todo
el cosmos) crece, madura, hacia el Verbo; y si la cultura es acto y obra del
hombre, está implicada en este crecimiento erístico. Y la razón es más honda
todavía, pues implica la presencia viva del Cuerpo Místico en este proceso;
porque Cristo, al re-crearlo (como nueva crcatura) al 11ombre, constituyó a
los humanos en Cuerpo suyo animándolo con su Espíritu. Luego, todos los
hombres son sus miembros y cada hombre es miembro del otro (Rom., 12, 5).
Como ha dicho Santo Tomás ( S. Th., 3, q.8, a3) los miembros (que Jo son
en la Capitalidad de Cristo) son aquellos que están en gloria; luego, aquellos
que lo son actualmente por estar vivamente unidos a El por la gracia y por
la fe; también son miembros actuales los que lo son por la fe solamente y, por

136

último, miembros suyos son, al menos potencialmente (y recuérdese que para
Santo Tomás la potencia es algo real) todos los hombres redimidos por Cristo.
De donde se sigue que más allá de sus miembros ai:tuales (en gloria o in uia)
t~dos los hombres son miembros de Cristo, todos los hombres son Iglesia y,
s1 se salvan, por Ella se salvan aun sin un conocimiento actual no-culpable de
Cristo y su Mensaje evangélico.
Si es_ así, desde el más estricto punto de vista teológico, todo hombre ( antes
Y después de la Encarnación, antes como inevitable tendencia hacia ella después en cuanto asumidor por el Verbo) busca a Dios (aun cuando lo ~ega
pues_ al negarlo supone su búsqueda) y nadie le busca sin el influjo de alguna
gracia; El les da la inspiración, aun entre tinieblas y oscuras y remotas imágenes de religiones primitivas o de incipientes para-culturas por donde "se filtra" la Palabra; porque Dios "quiere que todos los hombres sean salvos y
vengan al conocimiento de la verdad" (I Tim., 2, 4). Y, tratándose de la
Persona infinita, este "querer" no es un accidente que le acontece alguna vez,
sino un infinito querer idéntico a su esencia. Y, en cuanto infinito querer
infinito amor.
•
Desde este punto de vista, todos los hombres pertenecen al orden sobrenatural cristiano, aunque no sean miembros "actuales" de Cristo. Pero todos se
encuentran injertados en El y cada hombre tiene su gracia hacia la gracia
santificante, gracia real que se sigue de la voluntad salv'úica de Dios y que
es suficiente (aunque fuere remotamente suficiente) para salvarse. Vistas así
las cosas, todo el que busca la verdad busca a Dios y todo el que busca "bajo
el influjo de la gracia" como indica la Constitución sobre Ja Iglesia, del Vaticano II (cap. 11, 16). O sea que esta gracia es ,·erdadero principio de vida
sobrenatural en todo hombre y es una gracia cristiana. Por tanto, podemos
sostener que en todo hombre, que en toda cultura, que en toda obra humana,
hay una fe implícita en Jr-sucristo no conocida actualmente y como tal; en
consecuencia, de esto se desprende el carácter misional de la Iglesia que consiste no en "conquistar" ni dominar, sino en el humilde acto de servicio por
el cual se trata de hacer explícito lo implfcito, como ha sostenido Karl Rahner
en una reunión teológica, en el Seminario de Goregaon, Bombay, con ocasión
del Congreso Eucarístico de la India. 7
Asi pues, las culturas no-cristianas ( por ejemplo, la cultura de la China) ha
sido siempre implícitamente cristiana en cuanto desarrollo y manifestación de
algunas dimensiones del hombre en tensión hacia la perlecta armonía con el
' Cf. Informaciones cat6licas foternacionales, o. 230 / 22 de diciembre / 1964,
pp. 11-13. Ampliada luego en el • o. 233 / 7 de febrero, 1965, / pp. 27-28. Véase
también la segunda parte del Esquema XlII de La Iglesia y el 11mndo moderno, Concilio Vaticano II, cap. 11 sobre El progreso de la cultura.

137

�cosmos; toda situación pre-cultural, toda cultura en de arrollo, comprehende
en sus mismas estructuras constitutivas, un interior crecimiento, una interior
maduración (que puede ser frustrada) que es la gracia de una fe implícita
donada por la voluntad salvífica de Dios. Pues a esta interna presencia de
una oscura y a veces irreconocible fe no-consciente en cada una de las culturas de la humanidad, llamo ley de la fídes impllcita.
Entonces, la cultura cristiana es la cultura verdadera en cuanto cultura. real
y explícitam,mte asumida e inspirada por lo cristiano; dicho de otro modo,
una cultura es cristiana o llega a serlo explícitamente cuando su crecimiento
interior es alimentado y vivificado por el Cristianismo que, a su vez, es crecimiento interior de la semilla de vida sobrenatural que existe en todo hombre y, por eso, en toda cultura. Precisamente por este motivo, el hecho de que
una cultura (por ejemplo la cultura española) sea cristiana, no agota ni puede agotar jamás las indefinidas posibilidades de advenir cristianas de tocias las
demás. Y si advienen cristianas será desde dentro de sí mismas y no por una
especie de yuxtaposición extrínseca. La pluralidad de las culturas (legítimas
como culturas) reconoce un modo plural de movimiento interior implícitamente cristiano (ley de la fides implícita) en cuyo hacerse explícito convierte a esas
culturas en culturas cristianas; luego, puede existir, más allá de la pluralidad
de las culturas en la unidad de la cultura (como acto fundamental) una pluralidad de culturas cristianas que supongan la unidad interna de lo cristiano.

2. Ley de la "cristificaci6n" de las culturas
El primer momento de la fides implicita, que corresponde a toda cultura
tal como se actúa para mostrarse en las obras que constituyen un mundo
cultural, es tcnsi6n de lo implícito a lo explícito. Esta tensión hacia la e&gt;.'J)licitación de la Palabra escondida significa inmediatamente que toda cultura,
aun las aparentemente más alejadas del Cristianismo, sólo pueden lograrse
plenamente como tales culturas (y como culturas) explicitando la interna
"presión" del misterio cristiano. Al mismo tiempo, es lo mismo que decir que
la cultura china no puede lograrse plenamente como tal cultura chirta sino
explicitando la gracia suficiente escondida en los hombres chinos que la crean;
sólo llegando a ser e.xplícitamente cristiana puede lograrse plenamente como
cultura chi11a. Por eso, sería un error gravísimo creer que la cultura china
como tal debe desaparecer para que el pueblo chino llegue a ser cristiano;
además de ser un imposible metafísico es contradictorio con la esencia misma
de lo cristiano.
Por tanto, toda cultura legítima (y, por cierto, todas las formas primitivas
o pre-culturales) tienen parte, aunque fuese embrionaria, en la revelación

138

cristiana y sería contradictorio no desarrollarla. Los Padre$ Griegos y muy e pecialmente Clemente de Alejandría y Orígenes vieron muy claramente este
problema, es decir, el de la relación profunda entre el Cri tianismo y las culturas paganas. Por otra parte, si se piensa que el Cristianismo no es la cultura,
si se piensa que el Cuerpo Místico no es la cultura, se comprende al mismo
tiempo que lo cristiano pueda "fecundar" a toda cultura. Este proceso de
e&gt;..'J)licitaci6n de la fe implícita no es otra cosa, en el fondo, que la explicitación de la ese11cia escondida de lo cristiano; y la esencia de lo cristiano es
Cristo en persona en Quien se encuentran injertados todos los hombres por
el mfaterio de la Encarnación. Por eso, la "tensión" hacia la explicitación de
la fe implícita, es "tensión" hacia el Verbo (escondido) y, también por eso
mismo, toda cultura, en cuanto acto y obra del hombre, en cuanto acto y
obra de un pueblo concreto, es proceso de "cristificación" ab intrínseco de
los mismos momentos constitutivos de esa cultura. Y a este proceso llamo ley

de la cristificaci6n de las culturas.
Históricamente visto, la cultura llamada "occidental" es la que más claramente ha vuelto explícito el contenido cristiano y es, por eso, cultura cristiana.
Dentro del ámbito de la cultura occidental (como se ha visto anteriormente)
caben aún numerosas distinciones importantes, obre todo respecto de caracteres muy peculiares que distinguen una cultura de otra (por ejemplo, la
cultura eslava de la cultura anglosajona); simultáneamente, es evidente que
los hombres, vistos como Miembros del Cuerpo Místico, actuales o potenciales, en cuanto hombres son libres, no sólo en el orden natural sino sobrenatural; en ese sentido, ellos pueden recha1ar, resistir, la interna pre encía de
la gracia suficiente y alejar cada vez más (jamás irremisiblemente) la cultura que crean de lo cristiano escondido. Pero un desarrollo normal, que siga
los cauces naturales de la estructura ontológica de la persona, es ya proce~o
de "cristificación" de la cultura. Pero siempre es posible un movimiento de
involución o reversión de la cultura, lo cual es, por eso mismo, proceso paradójicamente anticultural de la cultura. De cualquier modo, cuando este proceso es negativo, así como ningún hombre puede borrar absolutamente la interna presencia del misterio cristiano ( al menos como una simple y oscura
vocatio Dei) así ningún proceso negativo de una cultura logra aniquilar el
interno conato erístico que anida en sus entrañas. Y siempre, por tanto, está
abierta a la posibilidad de su desarrollo.
Por eso, creer que "cristiiicar" una cultura {la hindú por ejemplo, tan rica
y profunda) es simplemente "occidentalizarla", es no haber comprendido no ya
la cultura como tal, sino el Cristianismo; sólo una incomprensión radical de
lo cristiano puede conducirnos a creer que hay que "conquistar" occidentalizando las culturas orientales; por el contrario, sólo nos cabe servirlas, asu-

139

�que más se acerca a lo que deseo expresar no es tampoco "tramutación"
( empleado por Nietzsche respecto de la relación CristianÍ$mo-cultura clásica)
sino "transfiguración". Utilizando una analogía -nada más que una analogía- como 1a Transfiguración del Señor, el término "transfiguración" ( metamorphosi.s en el texto griego) (Mat., 17, 2) significa trans-formación; implica la idea de mudar de figura o forma y, en la expresión latina, significa
figurar, disponer, transformar; pero si bien se mira, trans-formar no incluye
la idea de destrucción de aquello que se transforma, dispone o figura; si no
se mantiene lo transformado, no hay transformación; si lo que muda de
figura no es siempre, durante todo el proceso, no hay trans-figuración. Cuando
acontece la Transfiguración de Jesús (para seguir con la analogía) los discípulos "cayeron sobre su rostro"; luego, Jesús los tocó diciéndoles: "Levantaos, no temáis. Alzando ellos los ojos, no vieron a nadie, sino sólo a Jesús".
¿ Qué significa esto? El anterior personaje resplandeciente ¿no era Jesús? Sí,
lo era, pero, ahora, era como nadie comparado con el momento de su transfiguración. Era el mismo, pero como si no fuera el mismo. Igualmente, la idea
de transfiguración implica que lo que se transfigura, antes de su transfiguración es como nada, como lo otro, tan grande es el cambio; pero, al mismo
tiempo, es lo mismo, sigue siendo el mismo aunque como si ya no fuera el
mismo. No es pues una tramulación, un cambio de uno en otro, sino una
radical transfiguración donde lo transfigurado se mantiene el mismo, pero
como internamente re-creado y llevado a una plenitud inalcanzable por otro
camino.

miendo todos sus auténticos valores y amar humildemente el misterio implícito
en ellas. No es otra la actitud del Papa Paulo VI cuando su visita a la India.
En su mensaje comenzó diciendo: "Este viaje a la India es la realización de
un deseo largamente acariciado. Vuestro país es un país de antigua cultura,
cuna de grandes religiones, hogar de una nación que ha buscado a Dios con
insaciable deseo en los cánticos de una plegaria ferviente. Rara vez se ha
expresado esa espera de Dios con palabras tan llenas del espíritu del Adviento,
como las que se escribieron en vuestros libros sagrados, muchos siglos antes de
Cristo: "De lo irreal condúceme a lo real: de la oscuridad condúceme a la
luz; de la muerte condúceme a la inmortalidad".ª

Así se logra la síntesis de la ley de la fides implícita y la ley de la "cristificación" de las culturas; al mismo tiempo, se mantiene la pluralidad y la
unidad de las culturas y la distinción entre culturas legítimas (pluralidad)
y la cultura verdadera, hacia la cual deben convertirse las demás. Pero simultáneamente se ve que, si hipotéticamente suponemos un mundo todo cristiano, es evidente que se mantendría siempre una pluralidad de culturas cristianas ( occidentales, orientales, africanas) fundadas en la unidad erística de
la cultura humana.
3. Ley de la "transfiguración" de las culturas
La síntesis del desarrollo de la fe implícita y la cdstificación de las culturas
( que es el mismo proceso de develación de lo cristiano) no destruye la cultura, pero introduce en ella un cambio profundo. Pero no es la expresión
"cambio" la más adecuada para lo que deseo expresar, porque la explicitación de lo implícito (por la actividad misionera de la Iglesia, que predica
la Palabra puesta al humilde servicio de los hombres) produce una verdadera
revolución en todos los supuestos culturales desde los cuales parte. En otras
palabras, cuando lo implícito se hace explícito y se toma actual el proceso
de cristificación de una cultura, entonces aquella cultura, lejos de morir adquiere una nueva vida; en verdad, re-nace, es como re-creada y todos sus
momentos, todas sus exigencias más profundas, encuentran un cauce nuevo,
sin duda, pero el único capaz de coníerir sentido último y plenitud a esa cultura. Es lo que pasó con la cultura greco-latina que no fue negada por el
Cristianismo sino asumida y conducida a su plenitud. Pero este proceso implicaba este fenómeno de re-creación que mantiene todos los elementos fundamentales de la cultura pero elevados a un nuevo estado. Por eso, el ténnino
1 PAULO VI, Mensaje a los no crislianos, en Informaciones Cat61icas Internacionales,
No. 230 / 22 de diciembre de 1964, / p. 13.

140

.,

Pues bien, cuando el proceso de cristificación de una cultura alcanza su
plenitud, esta cultura, siendo rigurosamente la misma, ha sido transfigurada;
mantiene los hitos fundamentales aunque sea rectificada en muchas direcciones, pero sigue presenle como la misma. Y eso es lo que lo cristiano hace con
la cultura que asume explícitamente: la transfigura. Luego, a esta singuJarí•
sima asunción de la cultura por el misterio del Cristianismo, llamo ley de la
"transfiguración" de las culturas, que vuelve plena y totalmente cristiana a una
cultura. Y esto, como es lógico, puede acontecer a todas las culturas. El caso
típico es la cultura greco-latina "transfigurada" en su síntesis con lo cristiano
explícito y que es, precisamente, la cultura cristiana. Pero cuando digo que es
la cultura cristiana, esto no excluye la real posibilidad (por no decir exigencia) de la transfiguración de la cultura hindú, de la cultura musulmana,
de la cultura china; que ocurra o no en la historia alguna vez, nada puedo
decir, pero ese es el impulso esencial. Si eso ocurriera, existiría otra u otras
culturas cristianas, fru.tos de la transfiguración de esas culturas como plenitud
de la fides implícita, desarrollada en el proceso interno de cristificación y lograda en la transfiguración cristiana de la cultura. Por supuesto que una cul-

14-1

�tura ya cristiana reconoce grados correspondientes a los grados, al aumento o
disminución de la Caridad en el Cuerpo Místico; por eso mismo, es siempre
posible a una cultura cristiana, un proceso de autocorrupción como ha acontecido en Occidente, como proceso de inmanentizaci6n de la cultura y que
ya puse de relieve anteriormente. En ese caso, la cultura seguirá siendo relativamente cristiana, aunque sea una cultura cristiana corrompida y abierta a
la posibilidad misma de su suicidio. Pero esa es la posibilidad y el riesgo propio
de Ja existencia humana. También es posibilidad una nueva recreación y florecimiento de una auténtica cultura cristiana.

4. Actitud cristiana ante la pluralidad de culturas
Por último, cabe preguntarse, desde la perspecti\'a cristiana, cuál debe ser
la actitud congruente con los principios constitutivos de las culturas; en este
caso, respecto de las culturas no-cristianas. En el fondo, esto es una insistencia
en lo ya dicho, pero desde otro punto de vista. De acuerdo a lo e.'Cpresado en
la primera parte de esta meditación, si dejamos de lado lo que se ha dado en
Hamar las "culturas muertas", la actitud cristiana respecto de la pluralidad de
culturas puede indicarse de modo generalísimo: En efecto, ante todo, las llamadas (quizá mal llamadas) "culturas primitivas" y que he preferido denominar "pre-culturas"; Juego, habrá que tener presentes las exigencias propias
de las grandes culturas históricas; después, tendremos que intentar una respuesta a las exigencias de las formas culturales inmanentistas.
A) Exigencias de las pre-culturas o culturas primitioas. Los pueblos que aún
no han salido del estado de inmediatez ( anterior a la mediación del pensamiento crítico) manifiestan de modo directo su estado de comunión con la
naturaleza; de ahí que (como ya lo indiqué anteriormente) manifiesten la
misma frescura de su estado telúrico y ejerzan cierta fascinante atracción sobre
el hombre culto. Es verdad que generalmente no es posible determinar, en
concreto, si este estado pre-cultural ha dejado de serlo o hasta donde es precultural; una línea divisoria neta no es posible. Precisamente en este estadio,
si uno se toma el trabajo de interrogar a un hombre primitivo acerca de una
melodía que él ejecuta en su flauta de caña, pocas o ninguna explicación nos
podrá proporcionar; es como si dijéramos que toca la flauta porque sí; y
en esta actividad, siente un gozo completamente inexplicado críticamente, manifestando sus vivencias religiosas, amorosas o simplemente telúricas. Es el momento de la inmediatez.
Este estadio, desde el punto de vista cristiano, ex:ige la pura y simple evangelización en el fresco y sencillo nivel ( que no excluye la más grande profun-

142

didad espiritual) del hombre primitivo. Pero como la fides impücita (que
implica la gracia suficiente) ejerce su presencia, el movimiento de evangelización debe asumir estas sencillas manifestaciones preculturales; debe hacerlas suyas y elevarlas en el movimiento erístico que e.xplicíta Jo implícito.
Cuando San Francisco Solano evangelizaba los indios, les hacía escuchar la
melodía de su violin, asumía el ritmo de sus bailes y el secreto interior de su
lengua. Y cuando por debajo de estos hombres hay una cultura muerta, entonces es necesario no descuidar la asunción humilde de las exigencias que
pudieran estar vivas de un pasado arcaico. Ya se ve, cuán diversa es la actividad misional de la Iglesia entre las tribus americanas (evangelización) de
la actividad misionera dentro de una alta cultura como la griega o la hindú,
la china o la japonesa.
B) Exigencias de las citlllltas ltist6ricas. Una cultura plenamente desarrollada, exige el re-conocimiento, el constante tener presente aquella fides implícita, aquel conato de cristificación de la cultura que, aunque a veces muy
trabajosamente, es posible detectar desde dentro de la búsqueda de Brahman,
desde dentro de las exigencias de la cultura budista o en el monismo cósmico
del pensamiento taoísta, o en el dualismo naturalista de los griegos. La Iglesia
en su actividad misionera (y nosotros somos Iglesia) en lugar de yuxtaponer
sin más la cultura occidental y menos aun el Cristianismo tal como se muestra en este tipo cultural-occidental ( que no puede agotar a lo cristiano) debe
servir desde dentro a las culturas no-cristianas para que, volviendo explícito
lo implícito, se actualice el proceso de cristificación basta la plenitud de su
transfiguración cristiana. Raymundo Panikker lo dice muy bien hablando de
la India: "Se trata de transformar el orden sacro hindú, de purificarlo, de
hacerlo llegar a la -es decir, su (no otra)-verdadera plenitud. Se trata de hacer desembocar a la sociedad hindú en el Cristianismo, de unificar y cristianizar sus mismas estructuras, de hacer llegar al induismo a aquella culminación que él mismo no sospecha, pero que se oculta en la existencia de la
misma sacra sociedad hindú; de hacerle comprender que adorando de buena
fue a Siva su adoración iba más lejos y llegaba hasta el verdadero Dios, y
que rogando al Krisna tal vez rogaba sin saberlo a Cristo como en un presentimiento, y que era Dios quien le oía, quien la escuchaba y quien -¡ tantas
veces!- le concedía lo que pedía. No, para que continúen satisfechos adorando
a Brahma o a Visnu, sino para que "adorando a Aquel a quien desconocen '
le amen y le sirvan después de haber superado todo lo que para ellos tal vez
fueron símbolos y formas provisionales".º Pero esta explicitación trans-figu• La India. Gente, cu/tu1a, creencias, pp. 92-3, Ediciones Rialp, Madrid, 1960.

143

�ra11te de la cultura hindú (o de cualquier otra cultura no-cristiana) sería ya
el nacimiento de una nueva cultura cristiana; es decir, explicitamente cristiana.
Esta transfiguración (plenitud de la fides implícita y la tensión crlstica del
hombre) se ha operado con la cultura greco-romana; y se operó también
(aunque en ella la espera fue completamente explicita) con la cultura hebrea
asumida por el Cristianismo y ciertas formas de la cultura griega-oriental (no
estrictamente latina) o la cultura eslava. La transfigurnci6n de la cultura
griega es sumamente evidente. Cuando San Pablo hablaba a los hebreos (típicamente el discurso en la sinagoga de Antioquía de Pisidia) (Act. 1 13, 16
y ss.} recordaba a los judios la larga historia de la Alianza, la espera del
Mesías y les anunciaba todo aquello que no era justificado por la ley de
Moisés. Y esto porque la fe de los hebreos, rectamente asumida, era la fe
anticipada en el Mediador Jesucristo. Por eso él se los señalaba desde dentro
de la antigua Alianza; en cambio, cuando se dirige a los griegos (discurso del
Areópago), aunque, como buen judío, "se consumía su espíritu viendo la ciudad llena de ídolos (Act., 17, 16 y ss.) y aunque los filósofos estoicos y epicúreos pensasen de él que era un "charlatán", San Pablo, lejos de intentar
yuxtaponer a la cultura griega su mensaje y, sobre todo, lejos de intentar introducir ab extrinseco a lo cristiano, comienza por re-conocer a lo cristiano dentro
de la cultura griega· por eso les dice: "Atenienses, veo que sois sobremanera
religiosos; porque al pasar y contemplar los objetos de vuestro culto, he hallado un altar en el cual está escrito: 'Al dios desconocido'. Pues ese que sin
conocerle ueneráis es el que yo os anuncio". Es cierto (y hasta cierto punto
muy lógico) que luego del discurso teológico y la referencia a la resurrección
de los muertos, unos se echaron a reÍr y otros le mandaron a paseo, pues
aquello era "locura" para los gentiles; pero también es verdad que "algunos
se adhirieron a él y creyeron", aunque fuesen pocos.

de ella cultura cristiana. Así también, la transfiguración de la cultura hindú
haría de ella cultura cristiana hindú en la cual la cultura hindú alcanzad~
(como cultura hindú) su plenitud.
Por todo ello, si la cultura cristiana de Occidente, ha sufrido (al menos en
parte) la crisis del siglo XIX que es la crisis del ínmanentismo, corresponde
ahora retomar, re-unir, desde dentro de sus mismas instancias, todas las exigencias dispersas y lanzarla hacia adelante pues e1 momento de cristificación
progresiva de la cultura, no tiene fin. Esta es misió11 del pensamiento cristiano
occidental.

Así pues, hay cierta inevitabilidad (ontológica) de la pluralidad cultural
que supone una originaria unidad de Ja cultura como tal· y al mismo tiempo
J
'
hay un movimiento interno de todas las culturas hacia la unidad superior de
lo cristiano. En este sentido, toda cultura debe ser (y ya lo está siendo desde
siempre) fecundada por el Cristianismo, pero teniendo conciencia que lo cristiano como tal es transcultural. En efecto, el Señor (que es la esencia de Jo
c_ristiano y su ~smo Misterio) nació y vivió en una cultura (la cultura palestmense de ese uempo) ; a1 asumirla (en la pequeña grey de primeros cristianos
de 1Jerusa1én) esa cultura se transfiguró en cultura cristiana (y fue por eso la
más plenamente judía) ; y eso era posible porque el Señor que nació y vivió
en el seno de una cultura, trascendía también infinitamente toda cultura. Esta
no era la única posibilidad y todas las posibilidades de advenir cristianas
las culturas, están abiertas, ontológicamente abiertas. Todas las demás culturas no-cristianas, esperan desde dentro de sus entrañas la explicitación de la
gracia que las lleve a su propia plenitud cultural. Como la levadura desde
,
.
'
s1 n:usmas, esperan ser fomentadas por la Palabra.
6

'

Pero sin estos pocos que creyeron, la cultura griega hubiese sido una gran
cultura meramente histórica; en cambio vivió y vive basta hoy porque quienes creyeron y en quienes creyeron, vivió tra,zsfigurada la cultura griega. La
fe implícita, el deseo de Dios que latía vivamente en toda la cultura griega
que, en cuanto proceso de desarrollo es proceso erístico (hacia Cristo) aunque
los griegos lo ignorasen (pues Dios había disimulado "los tiempos de la ignorancia") eclosiona en la transfiguración de la cultura griega que se hace
cristiana; no muere, no es otra y es otra; porque desde las raíces ontológicas
de ella misma, la Palabra había sido explicitada transformando, transfigurando
toda su estructura. Jamás la cultura greco-latina hubiese sido la cultura cristiana de Occidente, si los Apóstoles se hubiesen limitado a "exportar'' su
mensaje y querido "yuxtaponer'' la Palabra previa negación de todo lo que
significaba la cultura griega. La transfiguración de la cultura griega, hizo
144

145
• S-10

�NOTAS PARA UNA FILOSOFÍA DE LO SOCIAL
DR. PEDRO FÉLIX HERNÁNDEZ 0RNELAS

U n.iversidad Iberoamericana

OuR PROBLEM is not truth as su.ch; it is our thinking as we find it in its rootedness in action in the social situation, in unconscious motivations. Show us how
we can adva,ice from our concrete perceptions to your absolute definitions.
Do not speak of truth as much but show us the way in which our statemetits,
stemming f rom our social existence, can be translated into a sphere in which
the partisanship, the fragmentariness of human vision, can be tranrcended, in
which the social origine and the dominance of the unconscious in thinking will
lead to controlled observations rather than to chaos.

KARL

MANNlIEThí

Es difícil contradecir a un pensador de la talla de K. Mannheim; sin embargo, estas llneas, aunque han sido trabajadas bajo la inspiradora lectura de
ese soc.i6logo, tienen la pretensi6n de contradecirlo y contradecirlo válidamente.
El drama de la sociología es su nostalgia por la verdad, la verdad sobre lo
sociat Y esa verdad es valor y es entidad y no podrá descubrirse sin una base
metafísica. Ha sido el mismo Mannheim quien ha dicho que "El desarrollo
de la ciencia modema nos ha conducido al crecimiento de una técnica de
pensamiento que excluye aquello que sólo es inteligible por su sentido -o
significaci6n-" (!bid.); ¡esto equivale a decir que la técnica nos deja sólo con
la cuantidad! La técnica sola tiene las imperfecciones del formalismo.
La Pregunta sobre la defi12ici6n de la Sociología y su objeto formal, sirve
de punto de partida y punto de referencia a estas Natas.
PEDRO

F.

HERNÁNDEZ

147

•

�cial monotonía s6Jo se oculta a ratos por el tono, por la personal experiencia
o por Ja ingenuidad de los Autores,

INTRODUCCIÓN

l. La hipótesis de este estudio puede definirse con estas cuatro posiciones,

3. Según Ja ordinaria acepción del vocablo, la Sociología nació como cien.
cia con A. Comte y H. Spencer.ª La razón de su carácter orgánico-positivista
se debe a que la Sociología, en la mente de sus fundadores, no tuvo infancia:
nació ya grande y naci6 con pretensiones de ser simplemente LA cmNCIA.

a) La génesis de la teoría social, así como los elem~tos propuesto~ para
definj'ci6n de lo social manifiestan que el obJeto de la Soc1ología
Wla
'
· , d I b. t
es algo que por sus mismas exigencias trasciende la concepc1on . : .º Je o
formal de esta ciencia tal como le ha sido asignado por el posit1V1smo Y
el organicismo desde su nacimiento.
,
.
.
b) Esto significa que todo desarrollo ulterior de la Sociolog1a, si ella aspira
l "'"plicaci6n interrral de lo social, debe contar con una base trascen0
a a~
laºtif
dental, en cuanto sus conceptos elementales se arraiguer:i en_ Jus 1cación O verificación de los juicios inmediatos de la conciencia.
c) Tal Filosofía de lo Social debe ser parte de la Sociolog~ Y a 1~ _vez
también parte de una Antropología Filosófica de bases ep1s_temologicas
y metafísicas coherentes, al menos en sus postulados esenciales o elementales. El término trascendentaJ en este traba jo implica y supera el
sentido kantiano que ordinariamente tiene en filosofía m~eroa.
d) Al mismo tiempo, La Filosofía de lo social ha de ser un s1st~a. de pensamiento esencialmente abierto y fecundado por la expenencia de lo
social.

Lo que era una filosofía de las ciencias naturales, el organicismo, se conjugó con la ideología científica del momento, el positivismo, que es fundamentalmente una ideología del método científico.' Como la Sociología fue
definida también como ideología (al menos parcial, en el sentido que K. Mannheim da al vocablo), de reforma de estructuras sociales y mejoramiento de las
clases inferiores o pobres, sin dejar de ser también una ciencia de todos los
fenómenos de la cultura,&amp; la raz6n última de sus postulados fue desde los orígenes una simbiosis de positivismo y organicismo con pretensiones filosóficas:
el positivismo organicista.
En las vicisitudes de su dialéctica, o en la dialéctica de sus principales elementos, este positivismo organicista ha seguido sirviendo de base filosófica
a las principales corrientes de teoría social. Una comprobación luminosa de
este fenómeno la ha dado D. MartindaJe en una de sus más recientes obras. 5

4. A partir del período clásico del positivismo orgánico, representado especialmente por F. Tonnies y E. Dur.khcim, la historia de la teoría social o de
las teorías sociales se caracteriza por la alternancia de movimientos o tendencias que tratan de separar o de unificar de nuevo los elementos del primer
germen, pero sin salir, en el fondo, de los postulados del positivismo:

SOBRE LA GÉNESIS DE LOS ELEMENTOS QUE DEFINEN LO SOCIAL

2. Una revisión completa de todas las definiciones de _Sociología es hoy un
a) ¡ Emancipación de toda metafísica como ajena a la ciencia!:

asunto que tal vez exige los tamañ~s.?e un~ t~s~. 1 Hay sm ,emb~r?o un h~cho
,.;--!; haga innecesaria esa reV1s10n: a Jwc10 de los mas calif 1cados histoque qu.u.u
·
b ·
riadores de la teoría social, 2 todas las definiciones refleJan º. iVtamente una
postura I·1
1 oso'f'1ca que no ha tenido en realidad muchas variantes desde el
nacimiento de la Sociología. Esta postura filosófica determina en parte º. en
conjunto los elementos de las diversas definiciones. Tales elen_ientos se repiten
y se completan, muchas veces, en una especie de ciclos o espirales cuya esen• Cfr. v.gr. IiERDEa's Staatslexikon, vol. IV (Sa. Ed.), 1931; Herder and Co.,
Freiburg i. B., Germany.
u.
nence,
- BAl!.NES, fll\RR
Y EUo! Ell and BECKER , HowARD , Social Thought from Lore to
New York, D . C. Heath and Co., 1938, vol. I, ~pee: cap~. l_-3.
,,.._ ,u.
A ºFR"" (Eo)
Worterbuch der Soz10/og1e, Le1p21g, 1923. f S • l • l
V IBllK!u,u,,
_,
•
s Véase
or ejemplo, DoN MARTINDAl.E, The NaJure an~ Tyf)es o ocio og1ca
Theory, Bos~on, Mass., Houghton Mifflin and Co., 1960, especialmente su capitulo 20.

s·

148

b) La ciencia ha de ser entenclida como demostración de lo cuantificable:
ella representa el valor supremo de los conocimientos humanos.
c) Abstención de toda noción estricta de causalidad.

• Cfr. DoN MART?NDALE, e.e. p. 77.

• Véase RECASÉNs S., Luis, Sociologla (3a. Edic. ), México, D. F., Porrúa Hnos.,
1960; en particular, el capítulo 3o.: Los principios de la Sociologia.
• DON MART1NDALE, en la obra arriba citada {especialmente en los caps. 2o. y 3o.
explica la génesis de estas pretensiones universales de la Sociología incipiente). Para
un estudio más a fondo, cfr.
-

DE LUBAC, S. J., HENRY, El Drama del Humanismo A.t,o (trad. de C. Castro Cubels),
Epesa, Bs. Aires, 1949, particularmente los capítulos dedicados a A., Comte.

• Cfr. DoN

MARTINDAU,

e.e. cap. 20.

149

�A éstos se une frecuentemente un cuarto postulado: el del materialismo

racionalista. Es decir, que todo conocimiento objetivo y real debe ser racional 7 : el conocimiento científico debe resolverse en proposiciones de valor
cuantificable y debe pertenecer totalmente a la esfera de la razón. Todo lo
que se refiere a la esfera religiosa, a la intención última de obrar humano o
a la intervención de fuerzas no-naturales nunca alcanza el valor de la ciencia
mientras no se resuelve en lógica racional y en medidas aceptadas por las
ciencias físicas.
Parece claro que para muchos hombres, la mente moderna no logra aún superar la preocupación de cientificismo que inspiró a Kant sus investigaciones
sobre la Crítica de la Razón Pura 8 : el escepticismo de Locke y el deslumbramiento por los progresos de la ciencia física (¡ambas cosas nunca han demostrado su valor absoluto como criterios científicos!), siguen ejerciendo influjo
dominante, operando, sin querer, contra la misma razón humana cuya primacía defienden. Progresando en la mecánica y en la técnica, parece que
retrocedemos en la investigación racional.
5. Así nacieron en el terreno de la Sociología, las escuelas que acentúan particularmente uno de los dos elementos del primer gennen; v.gr.,

1) El Organicismo Voluntarista de Schopenhauer, Nietzsche, Pareto y Freud;
2) El Organicismo más o menos puro de Spengler, Toynbee y Sorokin ( en

su primera etapa) ;
3) O el Positivismo renovado (v.gr. con Dodd y Lundberg en América).
Asi también aparece el elemento del conflicto como principio fecundo de
solidaridad y antítesis de la exageración organicista, precisamente en el momento en que la Sociologia alcanza su reconocimiento institucional ( el reconocimiento académico como disciplina aparte) .9
6. Por reacción alterna aparecen en la escena el formalismo y el behaviorismo en sus múltiples formas y peculiaridades. Ellos volverán a insistir sobre
las bases de una concepción sociológica preferentemente organicista (formalismo), o preferentemente positiva en cuanto su preocupación por el individuo,
su contribución y su adaptación al medio social -lo que D. Martindale llama

atinadamente "liberalismo" o imagen liberal de la sociedad- 10 Otr
co
h ·
.
·
as veces
d m~ en ~~c as ~s~nc1as dentro del funcionalismo contemporáneo, la ten~
_encra positiva se melina al conservatismo (para seguir la metáfora de Martm~al~)_, o sea a acentuar el punto de vista del grupo (n:ún.imo o grande)
b
el md1vtduo.U
, so re
de la última reacción positivista, es el í unc10na
. 1·1smo
e Un hecho
, característico
· d
n sus 1:1as vana as formas: desde la teoría pluralísta hasta la moderna te ,
de la Dmámi d G
ona
modalidad ca e ru~~s, pa~do por la Interacción Simbólica, las diversas
es de La Acc1on Social y del Funcionalismo Se in . te
h
la metodolo ia
· ]' ·
,
.
·
sis
mue o en
g ~oo ogica. Mas que la Slillple aceptación y explotación de los
tres ~rancies -~todos ahora aceptados (la tipología, la "case history"
1
expcr1IDentac1on)
. • y a sugerir
. maduramente algoY deª
.
.se ha llegad o a presentir
enorme importancia: en Sociología, como en Metafísica el métod
.
·
d
. .
,
o es mseParable del obJeto
e 1a c1enc1a, porque ésta no puede definir
b' t .
un método válido.12
su o Je o sm
7. Viniendo, pues, aunque sea brevemente a las definiciones de Sociolo , a
encontramos que sus elementos pueden distribuirse en cuatro grandes ugto:
de valo~s c~n los cuales se pretende fijar el OBJETO (material y fo~!)
d
e esta oenc1a.
,
d DBando por supuesto ahora (cfr. el siguiente capítulo, sobre los Conceptos
Ge ase)' el ~pleo _co~ún de ciertos elementos substanciales como Persona
rupo, ~elacion, Objetivo, Motivo, etc., pudiera decirse que los valores pecu~
tares asignados a la Sociología se clasifican (al menos inicialm t )
,
que sean:
en e , segun

r

a) Valor:s ?:culiares al organicismo: carácter universal y estructural d
b) la sooab1hdad. humana•· su CJ.'J)resi·6n unifarme en estructuras y procesos•e
Valores propios del Formalismo: Ejemplaridad o "tipoloofa" d I '
formas soc'al
' · · 1
°
e as
l es; genes1s mte ectual de las estructuras social .
e) V alares propios de las teorías del conflicto• Génesis d 1 es'
ciales
lid . ,
·
e os procesos so"ano "conso aoon de estructuras a partir de la oposición y la

'!

rrue .

d) Y, en fin, valores peculiares del funcionalismo ( en sus múltiples ramas) :
Op. cit., pp. 61-62.
p araMevi~
.
Ia acumulación
. de citas, cfr. una vez más el luminoso cap 20 de la
obra de artmdale.
·
u Cfr. CoRETR, E., op. cit., pp. 55-62 Y también:
- ÜOR~TH, Mucx, ScBASCHlNG, A.ufgaben deT Philosophie, Jnrubruck, F. Rauch 1958 ·
particularmente la 3a. Parte del libro: Soziologje aJs Auígabe pp 207
'
·
de la t:{jple relación entre la Sociología y la Filosofía.
,
.
y ss. acerca
10

n

' Cfr. v.gr. RuoGIERo, Gumo DE, Art. Positivismo, en la Enciclopedia of the Social
Science-S, New York, Mac Millao, 1931, vol. XII.
' Cfr. CoRETH, EMERICH, Metophysik, lnnsbruck, F. Rauch, 1961, pp. 34-40.
• Cfr. Cosu, LBWlS A., The Functions of Social Conflict, Glencoe, IU., The Free

Press, 1956: espec. el cap. lo.

150

151

�importancia del grupo en los procesos de formación de la personalidad,
de aprendizaje, de lenguaje y conocimiento de toda especie. Asimismo,
en la dirección propia de la llamada Acción Social, acentuación y primacía del acto personal com~ origen de la sociedad o como elemento de
base en la constitución del grupo. El Funcionalismo, como se indicó
antes, No. 6), insistirá más bien en el valor decisivo del grupo como
última causa de todas las manifestaciones de sociabilidad.

SOBRE- LOS ELEMENTOS EN SÍ

8. Al revisar estos cuatro grupos de valores arriba apuntados, vemos que
se trasluce en ellos
- una aspiración
- y una exigencia.

Una aspiración a hacer de la Sociología (como de las otras ciencias ~ue
se llaman de la conducta humana), una ciencia normativa, pero en senudo
especial: no ciencia normativa en sentido de prescribir valores, sino en el sentido de dar cuenta o explicar los valores que implica la complejidad de lo
social. Es decir, aspiración que nace del "Valor-en-la ciencia" (no del "Valor-para") .18
Al hablar aquí de "aspiración" de la Sociología no se trata de ninguna
ideología ni de un dinamismo (ambas cosas las hubo y las hay en muchos sociólogos) que puedan ser la razón última o la explicación de ser la Sociología
una ciencia. Más bien se habla aquí de valores de la ciencia sociológica como
tal: hay, en efecto, valores que han originado alguna ciencia (piénsese, por
ejemplo, en la arqueología). Pero también hay valores en el objeto de es~dio
de todas las ciencias, sea que ellas prescriban o no (como puede serlo la Enea),
la realización del valor. Ciencia es fundamentalmente el conocimiento y la
afirmación de la verdad a partir de la estricta estructuración de sus causas, y
la verdad es siempre un valor, el valor por excelencia.
9. Hay también una exigencia en esos grupos de valores propios de las
diversas escuelas sociológicas: esa e.'&lt;igencia viene de la posición que se adopte
sobre el objeto fonnal de la Sociología, esto es, del punto de \l'ista desde el

cual la sociología debe considerar el hecho de la sociabilidad humana y sus
implicaciones.
Muchas ciencias se ocupan de lo social:
- la Etica de la moral de las relaciones humanas y los actos personales;
- la Psicología (racional y experimental) se ocupa de la estructuración del
individuo, su desarrollo, su ambiente, su motivación;
- la Historia registra factual y causalmente los hechos decisivos para todas
las comunidades humanas, cualquiera que sea su naturaleza;
- la Economía explica las operaciones de la conducta humana y sus deci~
siones (y sus instituciones), en el uso y distribución de los recursos escasos;
- y así podríamos seguir indicando los puntos de vista de la Política, la Geopolítica, la Antropología, etc., etc.
¿Cuál es, pues, el punto de vista específicamente propio de la Sociología?
Para responder a esta pregunta, o para indicar algunos aspectos fundamentales para una respuesta apropiada, es preciso dar un nuevo paso en el estudio
de los elementos que se han propuesto para definir lo social.
10. De todos los valores apuntados, la siguiente síntesis parece descubrir los
últimos elementos de Jo social:
Su

SER POTENCIAL:

La Sociabilidad - Proyección al GRUPO
Sus factores y raigambre en la Persona
La Interacci6n humana
MO~OS
El Cambio y las regularidades
}
Las estructuras
VALORES
El conflicto y lo indeterminable

HACIA LA DETERMINACIÓN DEL OBJETO FORMAL:
TRASCENDENCIA DE LOS ELEMENTOS DADOS

11. El por qué de la raíz trascendental de los elementos que sirven de base
a la Sociología es un problema metafísico, quiérase o no. Al aceptar el hecho
de la sociabilidad humana en cualquiera de sus formas,1' sean estas fonnas

,

Cír. voN NELL BREUNtNO, OsWALD, en Herder, Worterbuch der Politik, Heft I,
Frciburg. i.B., Herder Verlag, 1954, p. 66.
1.i

152

" Cfr. MERTON, RoBERT K., Social Theory and Social Structur!!., (2 Ed.), Glencoe,
DI., Free Press: Capítulo lo.

153

�1

de proyección y entrega o formas de repulsión y aislamiento,15 y lo mismo se
diga al "operacionalizar" las manifestaciones de esa sociabilidad, no hemos
dicho aún nada sobre las últimas causas ni sobre las peculiaridades en las que
el individuo y los diversos grupos de individuos viven íntimamente esa experiencia elemental (¡o, para decirlo con la Gestalt-Psychologie, la manera como
realizan la percepción integral de su ser!) .
Más aún, el desprecio práctico o el desinterés por escudriñar las raíces de
la sociabilidad humana, lejos de resolver el problema lo va haciendo cada día
más difícil al ahondar la separación entre la filosofía o la antropología filosófica y los avances de la investigación social.
En el fondo, según lo apunta O. von Nell Breuning,16 la trascendencia de
los elementos de lo social se puede establecer por dos razones:
a) Por el deseo incoercible de ser sociables (deseo innato, elemento fundamental entre los componentes de la personalidad o del grupo) , de hacernos o no solidarios de otros en la acción, en la pasión de multitud de
objetos;
b) y porque la capacidad de sociabilidad consciente -una vez que el hombre ha llegado al completo desarrollo de su entendimiento-, se opera
solamente en la auto-reflexión, y ésta es espiritual y libre.

12. En efecto, volviendo al esquema de síntesis de elementos que definen lo
social, vemos que un análisis de sus principales conceptos (por más que las
dimensiones de este trabajo no permitan un análisis detallado y profundo) , nos
obliga a aceptar su trascendencia y la de los elementos de los cuales dichos
conceptos forman la estructura esencial. Entendemos aquí por trascendencia
de elementos y trascendencia de conceptos la realidad de su significación ob"' En una de las tentativas más originales y completas de clasificaci6n de procesos
asociativos L. von Wiese inspira a Recaséns (cfr. ce. cap. 19). El siguiente esquema:
Procesos de Aproximación
'ajuste'
asimilación y
amalgama.
Los procesos disociativos se reducen a dos: competencia y oposición ( cfr. ib. c. 20).
,. Cfr. VON NELL BREUNING, OswALD, e.e., pp. 49 y SS.
Quizá la parte más interesante del presente estudio de VON NELL BREUNING es el
"Versuch einer Systcmatik der Sozialprin.zipien", junto con la consideraoi6n y el análisis insinuado de los Seis Pasos sobre los Primeros Principios Antropológicos (AnthropoJogische Urprinzipien).
- El por qué de la trascendencia de los conceptos dados, queda sub:.tancialmente explicada en las primeras lineas del citado arúculo de O, voN NI!LL BJIEUNING, (o.e. p. 2).

154

jetiva -la realidad de su contenido, aunque no siempre sea realidad substantiva, ni menos realidad de formas puras en sentido platónico-, más allá de
los límites de los sentidos )' lo cuantificable.

13. Piénsese así, por ejemplo:
1) ~ue la _Sociabilidad aparece experimentalmente, es cierto, sólo en la
mteracc1ón humana ( aunque sea elemental), v.gr. en la busca de resp~est~, en la solicitud, la simpatía, o el rechazo, etc. u Sin embargo, nadie ruega el ser potencial de esa sociabilidad en el infante. Toca, pues,
a la Filosofía de lo social el determinar la esencia de dicho ser su necesidad )' su importancia en la persona, y en la personalidad ( que ha
de entenderse como expresi6n completa de la estructura de la persona
y de su ambiente) .
2) Piénsese también en la interacción humana: ella nace con el símbolo
pero en ciertos momentos lo antecede y lo prepara. Con ella nace la fe
(humana, mezcla de elementos racionalizables y de entrega de la voluntad, no siempre ni lógicamente explicable)¡ símbolo y fe están en la
base del proceso de aprendizaje propio del hombre; símbolo y fe implican muchas veces la auto-reflexión, que supera esencialmente todo dato
sensible, en cuanto el "Verstehen" o entender está condicionado y acompañado del Yo y del SER.
3) Asimismo, al venir al análisis de las estructuras hemos de pensar cómo
todas ellas, sean o no institucionalizadas, se basan en la relaci6n. Es esta
una entidad o modo de ser que nunca se podrá predicar substantivamente, porque siempre es un ser-así: estar-en o estar-con, etc. Ninguna relación es, porque siempre será al menos entre dos, y modificará al menos dos se~es con algo nuevo que es-a-dos y es-para-dos (¡al menos!).
¡ En cambio el hombre todo hombre, no-es, sin esa relación!
4) En cuanto al cambio y las regularidades, tienen por base íntima el devenir. Condicionados por espacio y tiempo participan de su intimidad
sin identificarse con ellos: el tiempo es necesariamente irreversible y
el espacio es, al menos conceptualmente, divisible. Condicionada por
ellos, la realidad de los procesos sociales puede ser única ( y así también
nunca más repetible) , pero no será necesariamente divisible. Además,
puede repetirse a sí misma en tiempos absolutamente diversos y en diversos espacios. Su esencia está más allá del tiempo y del espacio puesto
que muchas veces los cambios no dependen del uno ni del otro.
" Cfr. voN WrnsE, ap. RECASÉNs, c. c. capítulo 19.

155

�5) En fin, los conflictos y lo imprevisible tienen entre sus causas fundamentales la libertad y el conocimiento estrictamente independiente de los
sentidos. Dicho quizá más exactamente, la libre e imprevisible determinación de la persona humana (auto-determinación), así como sus razonamientos rigurosamente metafísicos, pueden originar conflicto y mantenerlo. Una reflexión sencilla puede dar más pe50 a estas consideraciones: hay sin duda muchos Sociólogos que no aceptan mis puntos de
vista. Yo creo que las viejas razones socráticas acerca de la espiritualidad del conocimiento humano siguen siendo válidas después de tres mil
años. Y si no, ¿ por qué mecánica cerebral aceptamos pasar de esta página a la siguiente? ¿ Y por qué proceso glandular unimos un predicado
a un sujeto o lo separamos de él? ¡ La clisensión sobre lo dicho tal vez
sea una prueba sociológica y metafísica de su validez!

Crnoo

CONCEPTOS ESENCIALES

14. La pregunta que ha ido sirviendo de leit-motiv a estas notas se refiere
al objeto formal, o sea al punto de vista peculiar desde el cual la Sociología
considera o debe considerar Jo social en contraposición a otras disciplinas que
se ocupan del estudio del hombre y sus actos. Hemos visto cómo las diversas
escuelas de teoría social han ido preparando elementos cuyo contenido y exigencia trasciende muchos de los postulados filosóficos de las escuelas que primero lo usaron. El análisis, según parece, se completa por la consideración
de los principales conceptos implicados en esos elementos.
Procediendo por ciclos o movimientos concéntricos, nuestra reflexión alcanza
ahora un nivel en el cual parecen perfilarse ya claramente los conceptos estrictamente específicos de lo que ha de ser el objeto fo1mal de la Sociología.
Como podrá observarse a lo largo de este último análisis (o esbozo de análisis), cualquier estructuración de estos conceptos exige, para su explicación,
una filosofía de lo social que resulta ser parte integrante de la Sociología (puesto que le proporciona la determinación y precisión de su objeto formal), y
no menos de la antropología filosófica (puesto que se trata de conceptos que
trascienden los dominios de las ciencias naturales o físicas) .

15. Estos cinco conceptos son, a mi modo de ver:
-la relaci6n (potencial o real, virtud o estructura o consecuencia);
- el devenir (que es base del cambio, del proceso y de la función dinámica);
156

- el valor (que es ser y es a la vez motivo de ser o de obrar) ;
- la persona humana (factor, miembro, parte, agente, paciente, etc. del
acto social; su actividad, responsable o no, resulta la única actividad
substantiva en el obrar colectivo) ; y
- por último, la agrupaci6n humana (en sus varias formas, la esencia
de la sociedad se manifiesta siempre como ser-con-otro, aunque no se
agote allí).

16. Como antes dejarnos apuntado (cfr. No. 13-3, y sigts.), la relaci6n
ha sido siempre considerada como el concepto-eje de lo social. El solo hecho
de que toda interacción determine por sí misma, aunque sea inconsciente o
involuntariamente una relación (tratándose de la interacción humana), es
prueba de la calidad esencial y de la trascendencia del concepto.
Et devenir ha sido objeto de la preocupación de los mayores pensadores,
desde Aristóteles hasta Heidgger. Notemos sólo que en el dominio de la sociología falta aún investigar si acaso el devenir y el cambio poseen especiales
cualidades y una entidad esencialmente distinta en-sí, o bien, si acaso implican
un cambio esencial en la entidad que deviene.

El valor puede implicar en sí muchas maneras de ser: maneras que se digan
de otros o que existan en-sí: maneras que estén esencialmente ligadas a la
materia y a la cuantidad y maneras de ser que'se desligan íntimamente de los
sentidos y lo mensurable. Y lo social abarca todas esas maneras, puesto que la
experiencia elemental de los valores empieza cuando el hombre entra en contacto con otros hombres.
En la base de la personalidad está la persona, que se define elementalmente
(en metafísica y en toda fenomenología realista), como el individuo de naturaleza espiritual. A partir de Kierkegaard y especialmente por obra de M.
Scheler, la persona ha vuelto a ser el objeto preferente de la investigación filosófica del momento, sobre todo en las diversas manifestaciones de la filosofía
existencial. 18 La persona, caminando a la libre determinación y decisión sobre
su propio ser para llegar a la dimensión de la personalidad, es el origen y la
parte de base para la constitución de la sociedad en cualquiera de sus formas.
La
cepto
de lo
sonas

agrupaci6n humana o sociedad e.s como los anteriores, también un contrascendente, es decir un concepto preñado de significación por encima
que los sentidos pueden registrar o medir. Su constitución implica pere implica valores: estos últimos como base, como medio y como fin,

11 Cfr. LoTZ, JoHANNEs B., ap. BltuoGER, Philosophisches Worterbuch (9aº Edr.),
Freiburg i.B., Herder Verlag, 1962: art. Person.

157

/

�pues aun en las turbas y en las agrupaciones ocasionales e involuntarias vemos
que surge un objelivo. 19

17. ¿ C6mo, pues, definir la Sociología, o expresar definitivamente su objeto
formal a base de esos cinco conceptos? Aceptados por casi todos los Sociólogos
contemporáneos, todos ellos tienen diverso sentido en la mente de muchos pensadores, puesto que no siempre se les reconoce su carácter trascendental Quizá pudiéramos añadir que para el Scholar pragmatista, todos esos conceptos
valen lo que vale la medida que podemos ohlener de ellos siguiendo sus manifestaciones sensibles: v.gr., la personalidad vale tanto cuanto valen los índices de conducta peculiar externa de un sujeto, ¡ así como sería el índice de
fumar cigarrillos con filtro ·o sin filtro! Sin embargo, y dicho sea de paso, hay
también índices de optimismo en el pensamiento contemporáneo: la mayoóa
de los hombres estamos de acuerdo en que ha sido duro para la bum.anidad
caminar desde las cavernas hasta los reactores atómicos, y quedan pocos hombres que piensen que Mozart, o el Greco, ... o el amor humano se resuelven
en procesos graduales de secreción glandular. Y es un hecho que la mente
humana, desde S6crates basta Einstein, no dejará de seguir investigando y
preguntándose por las causas últimas, aunque tenga sus archivo llenos de cifras y porcentajes y fórmulas ele probabilidad para ayudar a las decisiones de
la voluntad libre.
18. La dificultad de estructurar una definici6n a base de esos cinco conceptos no viene tanto de su trasccndentalidad como de otras razones:
a) La primera es que el elemento central: sociedad puede conjugarse con
los otros cuatro al menos en dieciséis diferentes maneras, y así. habrá pensadores que acentúen el elemento relación mientras otro acentuarán el elemento persona o personalidad y otros el cambio o devenir social, etc.

paso a paso por el contacto con la realidad y por la investigación descriptiva:
la fundamentación filosófica de lo social no va en modo alguno contra la cuantificación, la experimentación, la aplicación de técnicas matemáticas y estadísticas que nos ayuden a conocer mejor la realidad social y sus regularidades.
Lo que es importante, desde el punto de vista de ]a ciencia, es que es.as investigaciones y esa cuantificación no traten de decir la última palabra sobre la
esencia de los fenómenos. La ciencia, una vez más, es una explicación estructural de los hechos por sus causas (¡no por sus medidas solamente!).

19. Siendo difícil y objctable, en parte al menos, el tratar de fijar "a priori''
una sola definición del objeto formal de la Sociología, parece mis indita.do seguir el camino que nos permitió descubrir los elementos de base para la definición: el análisis fenomenológico realista.
Como una sugerencia o punto de partida para ulteriores reflexiones que no
caben ya en las dimensiones de este estudio, apunto aquí la estructura de definición de Sociología que me parece coherente con las relaciones entre los
cinco conceptos fundamentales.
Dada la experiencia necesaria y universal de lo social como relaci6n entre
personas (en diversos niveles y grados), que nace y cambia y se orienta por
determinados valores hacia constituci6n del grupo que prevalece sobre los individuos, parece posible delimitar el objeto formal de la Sociología (que es lo
mismo que definirla) de la siguiente manera:
"Ciencia de la sociabilidad humana y sus valores ( constitutivos y finales) 1
en su ser potencial y en sus manifestaciones estables o cambiantes a partir de
la penona humana cuyo ser se c.ompleta y perfecciona esencialmente en el
grupo que a su vez depende esencialmente de personas ... "
Definir con más precisión la esencia del grupo o de la sociedad: ¡ esto quizá
siga siempre abierto a la curiosidad, a nuesta capacidad de admirarnos y conocemos!

b) La segunda es que en Sociología, la metodología es parte de la misma
ciencia: lo social que es el objeto de la Sociología no se descubre sino empezando a estudiarlo, y no se sabrá plenamente su esencia sino cuando la mente
humana no tenga nada que preguntarse sobre él. De ahí que la Sociología deba
ser un sistema de pensamiento esencialmente abierto y capaz de ser fecundado
10 Cfr. VON Ne:w. BREUNJNG O., ap. BRUOOER, c:.c.; art. Ges,llschaft. tn general,
acerca de las exigencias y las aspiracione:; por una Filosofía de lo Social, o, podemos
llamarla también, por una Antropología Social, conviene ver:
- OAIR.Ns, HUN'l'lNGTON, Sociology 1:md the Social Scuricu, ap.
- GuRTVITCB , ÜEORGES and MooR.E W!LBERT E., Twentidh Century Sociology (Ch. 1),
New York, The Philosophical Libra.ry, 1954; y también:
- voN NELL B"Rl!.UN1No, OswALD, ap. Hl!RDeR, Worterbu.ch d,r Politik, I, p. 38.

158

159

�EL DEMONIO DE LO ABSURDO: IRRACIONALISMO
EN LAS ARTES CONTEMPORÁNEAS

DR.

JOHN

L.

BROWN

Es PARA MÍ UN PLACER y un honor presentarme ante ustedes y tener la oportunidad de tratar un tema de sumo interés para los intelectuales: el irracionalismo en las artes contemporáneas.
Una gran alienación que aparta al hombre del mundo y aun de sí mismo,
caracteriza la vida espiritual de nuestro prodigiosamente interesante y atormentado siglo. En nuestra charla de esta noche quisiera someter a la consideración de ustedes algunas observaciones relativas a una de las fuentes de
esta alienación: -la gran ola de irracionalismo que ha ido en ascenso constante desde el fin del siglo XIX- y que actualmente amenaza el pensamiento
y la expresión artística occidentales. Parece que hemos perdido la fe en la
razón humana como instrumento para conocer qué somos y dónde estamos,
para conocer la realidad del universo en que vivimos. Tal vez, como indicaré más adelante, paradójicamente, ha sido el extraordinario desarrollo de
las ciencias físicas, en particular la física y la astronomía teóricas, lo que más
ha minado nuestra confianza en la razón. Se hace más y más difícil, a medida que se abre ante nosotros el espacio infinito interestelar, creer que "el
Hombre es la medida de todas las cosas''. La física y la astronomía modernas
nos hacen dolorosamente sentir la insuficiencia del hombre como medida, la
ineptitud de la razón humana como instrumento del saber, en el frío e inmensurable universo dentro del cual nuestro mundo, inclusive nuestro sistema
solar, no es más que una brizna de polvo. Pienso en Pascal, quien, hace tres
siglos, dijo: "Le silence éternel de ces espaces infinis m'effraie". El hombre
occidental se ha e.xpulsado de un paraíso acogedor de humanismo racional
que sus antepasados habían creado para sí mismos sobre las tibias playas
del Mediterráneo. Ha comido del árbol del saber y ha sido lanzado al espacio
interestelar. El hombre no aparece más como el centro y el héroe del um161
e H-11

�verso sino más bien como una especie de accidente absurdo: Como escribió
Pierr~ Emmanuel, el poeta contemporáneo francés:

"Nous avons trap mangé du fruit de connaissance,
Nous les nouveaux Colomb d'une horreur infinie."

El racionalismo tradicional ha sido amenazado no sólo por el desarrollo de
las ciencias físicas, sino también por el clima de la relatividad cultural, que
se hizo sentir desde el final del Siglo XIX. Las investigaciones de los. antropólogos y sociólogos en regiones no occidentales han revelado que eXJSte una
infinita variedad de pautas de conducta y costumbres humanas que no concuerdan en absoluto con nuestros conceptos de lo que es racional. El arte no
occidental ha hecho su entrada triunfal en nuestros museos. Es precisamente
el tipo de obras que hubieran parecido "barbáricas" o "primitivas" ante los
ojos de nuestros antepasados -la escultura arcaica, el arte de las estepas, las
primeras obras del arte cristiano, las máscaras de los negros, etc.- lo que
más le habla al espíritu contemporáneo.
Por supuesto que el conflicto entre la razón y el irracionalismo, entre la
inteligencia y el instinto, entre Apolo y Dionisio, entre el ord~ y
caos, entre el cerebro y las glándulas ha seguido su curso a través de la histona humana.
Pero no puede haber duda de que en el siglo XX re~a triunfante la ép~~a
de las glándulas. Estamos viviendo, quizá, las fases postruneras de la. revolucio~
contra •1a razón del "Age des Lumieres" iniciada por los Romántico~, contlnuada por los Simbolistas, empuñada hasta, su máximo_ por los DadaIStas, los
Futuristas los Surrealistas. Como lo e&gt;.'Preso Arthur Runbaud, el gran poeta
simbolista' francés, hace casi cien años: "fai fini par trouver sacré le désordre
de mon esprit" (He acabado por creer que mi desorden intelectual es cosa

:1

sagrada) .
Esta frase, que se ha convertido en grito de guerra del artista moderno, es
significativa cuando se trata de comprender el sentido del sin senti~o. de_ ~as
artes de nuestro tiempo. Muchas personas insisten en preguntar que signtfu:a
tal pintura de Jackson Pollack, o Franz Klein, o Mark Rotbko, o Rausc~enberg, 0 cierta novela de Williaxn Burroughs, o Samuel Beckett, o Rob~e-F~~t.
En efecto, no "significan" nada en un sentido racional y no hubo la mtenc1on
de comunicar ningún contenido intelectual preciso. Estas obras van "más
allá" del idioma .racional y lógico, de la misma manera que los más nuevos
conceptos de la física teórica van "más allá" del lenguaje humano y sólo se
logra expresarlos mediante fórmulas matemáticas, las cuales no pueden ser
significativamente "retraducidas" al lenguaje humano.

162

Ha llegado a ser evidentemente imposible apreciar los más notables ejemplos de las artes de nuestro tiempo en términos de la razón, la tradición, o el
análisis
, formal. Jean Cassou, director del Museo de Arte Moderno de París,
acerto al comentar acerca de un aspecto de este fenómeno en un paisaje de
su Panorama des .Arts Plastiques (p. 714) : "De toute fai;on, nous en venons
a soup~onner, a reconnaitre, dans l'art abstrait, quelque chose de l'expérience
mystique et comme un substitut du sentiment religieux".
Ciertamente el gran número de espectadores que frecuentan los museos no
acuden allí por mero jnterés en la pintura como pitura. Muchos, tal vez la
mayoría, van en busca de una emoción religiosa, una exaltación mística que
no pueden encontrar ya en las religiones formales y que tanta falta hace en
el mundo moderno, con su prosaica precisión de máquinas IBM. Por consiguiente, muchas personas que compran pinturas modernas no están adquiriendo un artefacto, un objeto de arte, como antaño. Más bien, tienen esperanzas de estar obteniendo un fetiche, un amuleto mágico que, de alguna
manera misteriosa, pueda dar significado a vidas vacías. El artista, en nuestra
época de irracionalismo, a menudo tiene que desempeñar el poco envidiable
papel del médico brujo alucinante.
. C~mo ?e dicho, siempre ha habido, gracias a Dios, elementos de ilógica e
rrrac1onalismo, de locura y magia negra en la organización de las sociedades
humanas, de lo contrario serían insoportables. Y este elemento de lo irracional, de la furia dionisiaca, es sin duda necesario también en la magna
obra de arte. Pero de los griegos en adelante, la gran tradición occidental, como ha sido expresada en la filosofía griega, o el derecho romano, o las catedrales, ha insistido en que, a pesar de sus pasajeras y frecuentemente saludables locuras, el hombre es esencialmente un animal racional. ''Domina omnium
et regina ratio" (la razón es la dueña y soberana de todas las cosas), proclamó
Cicerón en sus Tusculae disputationes. Y también sostuvo esa tradición que,
aunque la obra de arte deriva una parte de su sustancia -y muchas veces
una parte considerable- de las fuerzas oscuras del inconsciente y de lo irracional, siempre debe ajustarse a las leyes racionales de la forma y la expresi6n.
Debe subordinarse el universo privado del artista, al universo público de su
auditorio. Desde luego, las artes de los pueblos primitivos -tan estrechamente
aliadas a la magia y los rituales- nunca fueron productos de tal disciplina
racional. Su magia negra tiene un atractivo irresistible para la sensibilidad
moderna. Todos nosotros estamos bien enterados de la popularidad de que
goza el arte primitivo en nuestra época, y de la influencia que ha ejercido
sobre la pintura y la escultura contemporáneas. Sólo necesito citar el patente
ejemplo de Picasso. En una de sus primeras obras cubistas ( 1904) , la históricamente importante Demoiselles d'Avignon, imit6 las distorsiones de la "forma

163

J

�racional" que admiraba en las máscaras de los negros de Africa (las había
admirado en la colección de Paul Guillaume) y se convirtieron en uno de los
rasgos distintivos de la pintura moderna durante el tiempo que lograron sobre-

vivir algunos vestigios de la "forma".
Después de su dominio durante los siglos XVII y XVIII, la tradición racional de Occidente empezó a mostrar señales de quebranto, a mediados del
siglo XIX, precisamente en los momentos en que la ciencia positivista hacía
ruidosa gala de sus triunfos. Como era de esperarse, fueron los poetas y los
artistas, perennes antenas de la sociedad, quienes advirtieron primero las grietas que se abrían en la orgullosa estructura. En la literatura, pienso en figuras
como Nietzsche, Kierkegaard, Holderlin, Dostoyevski, Baudelaire, Rimbaud.
Dos de ellos, Holderlin y Nietzsche, murieron completamente locos. Los otros
fueron hostigados por las Furias, perseguidos por los Demonios del Absurdo
y se sintieron fatalmente transladados a una época cuya realidad eludiría sus
poderes de comprensión. Fue una época, como dijo Nietzsche, "Jenseits von
gute und Bose" (más allá del bien y del mal), en la cual los viejos instrumentos de la lógica y la razón humanas parecían inadecuados para captar el
nuevo universo de la ciencia. De pronto, todas las viejas certidumbres fueron
barridas y el hombre se encontró parado a la orilla del abismo• de lo desconocido. Baudelaire, por ejemplo, escribió en su soneto "Le Gouífre'':
"Pascal auait son gouffre, avec lui se mouuant,
Hélas -tout est abímc- action, désir, réve"

Y nuestra Emily Dickinson también experimentó el mismo terror:
"I felt a uleavage in my mind
As if my Brain had split;
1 tried to match it, seam by seam,
But could not make them fit.
The thought behind 1 stroue to join
Unto the thought be/ore)
But sequence raveled out o/ reach
Like balls upan a floor."

En el campo de la pintura, las obras de los Impresionistas, especialmente
Manet y Monet -que fueron contemporáneos de Baudelaire-- marcaron un
cambio revolucionario, una verdadera crisis del concepto de lo que es ''la
realidad". Para los críticos y el público de su tiempo, sus lienzos se oponían a
todas las nociones racionales de "lo real", con sus sombras verdes, sus árboles

164

morados, y su transformación de los firmes contornos en espejismos movedizos, creados por la magia de la luz.
La primera guerra mundial minó en forma definitiva los cimientos racio~ales sobre los cuales había descansado el pensamiento occidental durante
siglos. L~s mo~~entos estéticos que surgieron, especialmente el dadaísmo y
el surrealismo, mdican este derrumbamiento con claridad dramática. En 1918
Tristán Tzara, uno de los fundadores del movimiento surrealista exclamó·'
"!e suis PºW: l'a;tion? pour l'étem~le contradiction aussi. Je ne s~is ni po~
01 contre et Je n explique pas, car Je hais le bon seos". En el Manifiesto Surrealista, André Breton exhortaba al escritor a librarse completamente de las
~ad':1as de la raz6n: "L'écriture automatique, la description des reves, l'utihsatton de toutes les formes de délire, d'automatisme, d'hallucmation deviennent les instruments nouveaux de l'écrivain.1,
" En lnglate~, D. H. Lawrence, castigando a la enfermiza razón, predicaba
the dark rehg:to~ of the blood'' (la oscura religión de la sangre), exhortaba
~ sus contemporaneos ,ª _pensar con sus_ vísceras o con sus órganos sexuales, y
finalmente huy6 al Mexico de La Serpiente Emplumada a librarse completamente de la intelectualidad.
Thomas ~~• esc~biendo inmediatamente después del fin de la primera
guerra, convui:16 al tnunfo de la sin razón en el tema dominante de su novela Der Zauberberg. En el ambiente de un sanatorio en los Alpes Suizos (súnbolo del mundo enfermizo de la postguerra), dos autonombrados preceptores
lu~ por e~ ~a del protagonista, una especie de antihéroe, Hans Castorp,
un JOven ordmano de la clase media de Hamburgo; uno de ellos es Settimbrini
h~~st~ y r~tórico italiano quien defiende los valores del siglo XVIII; ra~
zon, mteli~en~a, orden, l~cidez, humanitarismo. Su contrincante es Leo Napht~, padre Jeswta convertido del judaísmo. En las extensas batallas dialécticas
libradas ~ la. Montaña Mágica entre estos dos adversarios, es Naphta quien
parece salir tnunfante al principio. Habla con la voz del irracionalismo militante y en sus victoriosas afirmaciones sobre las virtudes de lo ilómco las
enf~rmedades, la anormalidad y el terror, parece epitomizar lo que J~g había
designado "El l~do sombrío (the shadow side) de la sicología del Siglo XX"
-el lado, por CJerto, que ha encontrado expresión en las principales obras de
~rte de nuestro tiempo. Pero tanto Settimbrini como Naphta pierden la paran~e ~ynheer Peeperkom, el corpulento y estúpido holandés de mcontenible vitalidad animal, todo glándulas y nada de cerebro. Peeperkorn representa la energía elemental y sensual, divorciada de todo sentido de valoreshombre esencialmente místico-glandular sin mezcla de intelecto ni moralidad
el ideal de los escritores Beatnick y de muchos pintores modernos. Tant '
Settimbrini como Napbta vieron derrumbar su brillante razonamiento ant:

ª?ª

165

�este "dinámico" y esencialmente estúpido personaje, para quien las palabras
eran simplemente sonidos de fuerza viva, que carecían en absoluto de sentido,
y quien simboliza los aspectos del arte contemporáneo, el arte del gesto puro
(Queneau "Tu causes, tu causes pour ríen dire''. Ionesco, Beckett).
En Peeperkorn (Pecperkorn quiere decir "grano de pimienta", un estimulante sin valor nutritivo), Mann revela una etapa del irracionalismo que va
más allá del nihilismo intelectual consciente de Naphta. (Era un tema al que
habría de regresar en forma más específica en su cuento Mario und der Zauberer (Mario y el Mago), una clara alegoría del fascismo italiano). La implicación, naturalmente, es clara: los Naphtas, pese a toda la inhumanidad de
sus doctrinas (como un Sorel, o un Spengler, o un Nietzsche), cuando menos
se mantuvieron dentro de los límites de la comunicación, de la discusi6n, del
sentido. El hilo de la razón del siglo XVIII había sido estirado hasta un máximo, pero aún no se había roto totalmente. Mynheer Peeperkorn fue un
predecesor de los protagonistas de Hemingway, del héroe beatnick, de los
antihéroes del nouveau roman que no hacen más que existir, señal de que una
ruptura fundamental había ocurrido en nuestra sociedad.
En los años posteriores a la primera Guerra Mundial, las producciones literarias de Occidente se han ido entregando más y más al irraciooalismo. La
gran popularidad de la novela norteamericana moderna en Europa se debe
principalmente a su calidad instintiva, al hecho de que proclama la supremacía de los sentidos. La obra de Emest Hemingway es un ejemplo evidente
de la exaltación lírica de las sensaciones, de la vida física, del conocimiento
visceral más bien que cerebral. Se trata, sobre todo, de no pensar. En todas
partes, en el mundo de Hemingway, el pensamiento se considera como una
enfermedad, como una amenaza . El héroe típico nos dice constantemente que
"no piensa en nada". Para él, la sabiduría es siempre una iluminación intuitiva, nunca una conquista de la razón.
También Faulkner, otro gran novelista norteamericano del período entre
las dos guerras, ha insistido siempre en que él no es un intelectual, sino más
bien un ''campesino" que cree en la "religión oscura de la sangre", ''dark
religion of the blood''. En este momento los novelistas del tipo beatnik en los
Estados Unidos, como Kerouac o Burroughs, de los que Henry Miller es el
padre espiritual, insisten frenéticamente en el repudio del intelecto, a favor de
la sensualidad, de la droga y de las filosofías irracionales como el Zen.
En realidad, después de la guerra, las tendencias anticerebrales en la literatura cobraron mayor fuerza, tanto en los Estados Unidos como en Europa, y
de ello son testimonio no .sólo los beatniks, sino también el nouveau roman en
Francia. La obra de Samuel Beckett representa la renuncia total al intelecto.
El tiempo, como el espacio, no existen en su universo. Sus personajes no saben

166

dónde ni cuándo existen, ni siquiera saben si existen. Caemos aquí, como en
tantas obras de nuestro tiempo, en el silencio absoluto, en ese mismo silencio
que alaba el crítico Roland Barthes en su Degré zéro de l'écriture. Beckett alcanza con su genio del negativismo el abolicionismo artístico casi completo, el
bed rock existencialista, la abdicación total de la voluntad de entender. Como
escribe en Malone, uno de sus más recientes libros, "por otra parte, poco importa si soy o no soy, si haya o no haya vivido, si ya esté muerto o sólo moribundo; haré lo que siempre he hecho, ignorando lo que hago, lo que soy, de
dónde vengo y si existo."
Otras obras de Beckett. Su jnmensamente popular obra teatral En Attendant ,Godot.
Krapp's Last Tape -un hombre que escucha una grabadora de cinta. Después se eliminarán en absoluto los personajes humanos: sólo habrá una grabadora en el escenario. (El teatro de Cherry Lane anuncia una obra cuyos personajes son tres pelotas de ping pong).
Finalmente, habrá únicamente un escenario vacío para tres actos. La Nada
en toda su pureza, como los cuadros blancos sobre blancos y los negros sobre
negros de Ad Reinharot.
Escribe !talo Calvino, uno de los más brillantes novelistas italianos de hoy
día, en su ensayo Il mido/lo del leone: ''No es que el Yo no aparezca entre
n~estros jóvenes escritores, pero es un yo que se abstiene de formular pensarmentos, de mostrar otros intereses que no sean los elementales, muy poco por
arriba de los fisiológicos, que no participa en lo que sucede bajo sus mismos
ojos ni ofrece nada que parezca ser un juicio moral; el punto de vista del
escritor quiere ser lo más lejano posible del punto de vista intelectual."
Raffaele La Capria, autor de un reciente bcst-seller italiano, Ferito a marte,
nos ofrece un testimonio de la misma crisis epistemol6gica que se manifiesta
en el nouveau roman de Robbe Grillet, de Nathalie Sarraute, de Michel Butor
y de Beckett. "Actualmente", escribe "si no quieres cometer un 'fraude esto es
si no quieres fingir que crees en una realidad en la que de hecho
crees,
representándola como si creyeras en ella, el escribir una novela es una empresa un poco molesta. Una a una se van apagando todas las luces, luces falsas, que con diversos colores e intensidad iluminaron esta realidad. Nos encontramos ahora como ciegos dentro de un cuarto oscuro, sin poder reconocer las
cosas.,. La Capria también se da cuenta de que la pobreza del intelecto implica la pobreza del lenguaje; instrumento del pensamiento. El lenguaje de la
novela tradicional -de Manzoni, de Stendhal, de Balzac- era el lenguaje
de la razón, pero el lenguaje del nouveau roman es esencialmente irracional.
Y La Capria continúa: "Ahora parece que las palabras ya no sirven para
señalar las cosas, sino solamente para señalar.,,

;o

167

,,

�Estas formas nuevas d literatura también pueden ser significativas al tratar
de comprender d desarrollo contemporáneo de las art s plásticas. Por ejemplo, el nouvcau romart en Franda, en su deseo de concentrarse en la reproducción sin ~cntido de las cosas y la eliminación del hombre que piensa, tiene
e trc ha reta ión con el "pop art". Para mí, el "pop art''
n las obras de
personas como Warhol ( que pinta cajas de jugo de manzana Motts y cajas
Brillo). o Alex Kats, o Frank tcUa- s61o indica una absoluta abdicaci6n del
cerebro humano. Son cuadros que reproducen fielmente unas latas de sopas
C~pbell o una hamburguesas, como diciéndonos con insi tencia que el artista moderno no puede comunicarnos idea ni emociones. En su tediosa repetición de los más banale objetos, estos artistas tratan de expresar el aburrimiento que según ellos invade nuestra ci\'ilización. ( Em1ui, noia, aburrimiento,
boredom como único tema unh•crsal del arte contemporáneo).
Como los pintore · del "pop art", Robbe Grillet y ·u colega del nouvcau
roman están convencidos de que han . ido agotadas las posibilidades de hacer
algún comentario válido, ya sea intelectual o icol6gico, sobre la exi tencia
humana; de rib n únicamente la superficie de las cosas,
niegan a conferirles sentido alguno. Robbe Grillet ha escrito:
"En tomo nu tro, d safiando todos nuestro adjetivos anirotsticos y protectores. existen las cosas. Sus superficies son claras y tersas, abolutamente
intactas·, absolutamente invulnerables. Toda nuestra literatura no ha logrado
aún penetrar su más pequeño rincón."
Así podemo apreciar mejor la dese perada búsqueda que realizan los pintores cuyos lienzos se parecen a los paisajes lunares, los escritores que han ido
más allá de la comunicaci6n y están empeñados en inventar lenguajes que no
sean "meramente humanos" y que puedan expresar esta nueva visión d un
univer·o, que es, a la vez, infinito y completamente privado.
E ta significativa tendencia se hace evidente al hojear las historias ilustradas
de la pintura occidental y advertir cómo ha sido eliminada gradualmente la
figura humana. En la Edad Media, Dios Padre, majestuoso n u fonna humana reinaba en todo el mundo. Los retratos del Renacimiento afirmaban
la creencia en la omnipotencia y la majestad del hombre, divino en su propio
derecho divino en su humanidad. En el arte burnués del siglo XVII, sin
' empezaron a cobrar importancia por si mismos los obj to y las
embargo,
coas, y fue posible dedicar lienzos enteros s6lo a ellos. Ya no ocupaban la
esquina de un cuadro como un simple plato de fruta, o como un ramo de flores colocado frente a una Madonna, o un adorno incidental para un sujeto
e:;enciaJmente humano. La pintura del siglo XIX iba . i ndo invadida en forma
creciente por las cosas. Los paisajes se pintaban desprovi tos de figuras; Van
Gogh dedicaba a la pintura de un par de zapatos viejos, o a una col, el mismo
168

cuidado y respeto que ant · concedía a las personas. Pero la pintura más significativa de nuestro tiempo parece haberle volteado la espalda no s6Io a la
figura humana, sino hasta a los objetos identificables y al paü,aje terrestre.
Cuando se llega a repr • entar la figura hwnana, se convierte en obj to de burla
y desprecio, como en la obra de Jean Dubuffct o William de Ko ning. Con
Jackson Pollock y otro· pintor de u generación, el artista aparentemente
se ha escapado totalmente de su vínculo tradicional con el hombre v con las
cosas de este mundo, con tal de realizar mucho antes que los ho~bres de
ciencia, un viaje por el espacio interestelar }' una peligrosa llegada a la Luna.
¿ Podrán ellos sobrevivir allí? Al contemplar tas distancias infinitas, ¿ cederán
a la nostalgia por los colores y las contextura de la vieja y familiar Tierra,
tan conmovedora en estos momentos por u misma falta de importancia, tan
atrayente en su provincionalisrno?
Es evidente que la historia de ]a pintura moderna desde Manet y Monet en
adelante, · · una historia de la abolición de todas las formas de contenido intelectual, ya sean narrativas, morale o, en último término, hasta téticas. ¿ Qué
ha sucedido con las manzanas de Cezanne? En los mil ochocientos noventas
cuando Cezanne pintaba fruta, simplemente un plat6n de fruta en lugar de
una retirada de Moscú o una escena de la historia romana, el p(1blico empez6
a protestar que un platón de manzanas no era bastante, que la pintura debía
relatar una historia o representar objetos de suficiente interés como para que
merecieran ser representado - una mujer desnuda, por ejemplo. Pero Cezanne ya no se interesaba en el sujeto ni en el objeto: se interesaba en las manzanas únicamente porque le daban un pr,•texto para experimentar con ciertas
relaciones "abstractas" de fonna y color. Sus suc or , los Cubista. , barrieron
totalmente con las manzanas que estaban sobre la mesa, abolieron el objeto
como objeto para exaltar la pintura como pintura - una norma absoluta que
trataba exclusivamente de relaciones abstractas formales y nada tenía que ver
con lo narrable, ni con la representación de objetos, ni con la comunicaci6n de
ideas. (Podría seguir el desarrollo de este movimiento en la poesía, en los esfuenos de los Surrealistas después de las experiencias audaces de Mallarmé por
producir une pobic J1ure - música pura, sin tema, sin sentido, un discurso
como el de M ynheer Peeperkorn) .
Pero desde la guerra, la escuela de pintura que se Uama "los exprcsionistas
abstractos" ha abolido el "pintar" como "obra de arte" a cambio de pintar
como "acción del pintor'' - gusto existencial. De allí proviene el término
'action painters".
No es posible describir ni defender ni juzgar la pintura abstracta de la última
postguerra en términos del arte del pasado, cuyo propósito, como he dicho, era
la producción de obras d arte, de objetos de valor intrínseco, moral o esté169

�,

•
tico. El arte c.ontemporáneo e:iralta la "acción de pintura" y considera que
pintar es un "evento'', un fin en sí mismo. (Pero no puede colgarse un "evento"
en 1a pared). Si esto es verdad, entonces los action painters, los-expresíonistas,
los artistas "pop", no pueden ser juzgados con un criterio estético ni intelectual. Nadie puede decir cuál es un buen cuadro de Pollack y cuál es uno malo
-además, no tendría caso tratar de hacer semejantes apreciaciones. Harold
Rosemberg es e1 crítico que más ha esc1ito sobre los action painters norteamericanos. Por cierto, él .inventó ese término en un ensayo que escribió en 1953
acerca de dicho movimiento, el -cual, con su técnica de "manchismo" se ha
convertido en el movimiento mundial de la pintura contemporánea. En todas
partes se practica, y el resultado es siempre casi igual, así se trate de un pintor
lituanio o libanés, un francés o un mexicano. Rosemberg escribe (The Tradi~
tion of the New, p. 25):
"En determinado momento, un pjntor tras otro empezaron a considerar el
lienzo como una arena para actuar - más bien que un espacio sobre el cual
reproducir, rediseñar, analizar o 'expresar' un objeto, real o im~ado. Lo
que iba a realizarse sobre el lienzo no era una pintura, sino un evento".
Más adelante dice (p. 26): "La nueva pintura no es arte 'puro', puesto
que la expulsión del objeto no se hizo por razones de estética. Las manzanas
de Cezanne no fueron eliminadas de la mesa para dar lugar a una relación
perfecta de espacio y color (¿ qué es perfecto o menos perfecto si no quedan
valores fuera de la 'acción' de pintar?). Fue necesario hacer desaparecer las
manzanas para que nada estorbara la acción de pintar. En esta gesticulación
con materiales, la estética también ha sido subordinada. Lo que importa siempre es la revelación contenida en el acto".
Naturalmente, mucho de esto es necedad, una peligrosa y rotunda necedad.
Pero lo que resulta inquietante es que mucha gente repite la insensatez en otros
términos y otros terrenos. Como he dicho, tomemos a los Beatnicks por ejemplo, o el nouveau roman,, o a Oage, Berio, Nono en la música. Y es aún más
inquietante que la sociedad en general, es decir personas como nosotros que
se supone tienen buen cnterio. se traguen todas estas sandeces con la inocencia
y la pasividad de un niño que bebe ácido prúsico. El público acepta todo hoy
día -los ruidos de Jobn Cage o el aburrimiento de Beckett- porque no quedan convicciones, salvo la del esnobismo que dicta pertenecer a los "entendidos''.
Y el desorden del arte moderno, queridos amigos, es sencillamente el reflejo
superficial de otro desorden más profundo y más peligroso que existe dentro
de nosotros mismos.
·
Ciertamente el artista contemporáneo, sea escritor o músico o pintor, se ha
librado --se ha librado totalmente- de las exigencias de la razón, de la disciplina, o moral, o estética, o intelectual; se ha "salvado" del peso de la cultura

170

y de la historia; y se yergue orgulloso como un bárbaro sin cerebro, mientras
nosotros, en nuestra confusión, 1o admiramos. Con mucha rapidez y poco esfuerzo ha logrado el estado de inocencia que Paul Klee anhelaba hace medio
siglo. "Je veux etre comme un nouveau-né, ne sachant cien, absolumment ríen".
(Quisiera ser como un recién nacido, sin saber nada, absolutamente nada).
Pero no debemos olvidar, queridos amigos, que la clase de liberación absoluta
de que hemos estado hablando es también la aniquilación absoluta. Hace ya
un siglo que el arte se ocupa de una gigantesca tarea de demolición. Las ruinas
se extienden en todo nuestro alrededor y nosotros nos regocijamos en estas
ruinas como si se tratara de una gran realización. Personalmente, tengo más interés en las nuevas estructuras que han de alcanzarse ahora que ya no queda
nada que·demoler. Es claro que no podemos vivir indefinidamente entre los
despojos., los residuos y el desmoronamiento que nos rodea.
Y puede s~ceder que fas nuevas estructuras, los nuevos instrumentos de 1a
percepción humana no sean obra en absoluto de los artistas. Puede ser que el
arte esté muerto, como tantos artistas lo han estado proclamando alegremente
mientras bailan sobre tablas de masonite, chorreando duco de una. lata, tan
satisfechos consigo mismos, como niños traviesos que juegan en el lodo.
Pero tengo el optimismo de pensar que quv.á estemos en vísperas de descubrimientt&gt;s que nos permitan comprender la naturaleza del hombre y del universo de una manera más profunda, de lo que se ha logrado en el pasado. Sin
embargo, al tratar de comunicar estas nuevas percepciones, tal vez sean las
personas que laboran en el terreno experimental de la electrónica, la cibernética o la lingüística, quienes reemplacen a los artistas -si es que los artistas siguen empeñados en practicar los trucos de Dada como si fuera algo
nuevo e importante, exhibiendo urinarios como esculturas, chorreando manchas de tinta sobre lienzos, perforando agujeros en las superficies, colocando
cepillos de dientes en las cuerdas del piano. Ya nada de esto sorprende, ni tiene
significado alguno. Es, en verdad, la expresión de un aburrimiento profundo,
pero ante tal situación, nadie debe permanecer indiferente, ninguno de nosotros. Pues todos estamos involucrados en este asunto. Todos somos culpables,
si es que existe culpa. No basta con decir tch, tch, ante este desorden, y querer
que con dlo retornen las manzanas de nuestra realidad al sitio conocido y
reconfortante que ocuparon antes. Yeats lo expresó muy bien: "Things fall
apart, the center cannot hold" (Las cosas se desmoronan, el centro no resiste)
y nos advirtió hace años acerca de "the descent into the mad and mindless
dark" ( el descenso hacia la oscuridad loca y sin cerebro) . Y todos estamos en
esa oscuridad juntos. Espero que podamos encontrar la salida, y retomar al
mundo visible, finito, y contemplarlo bajo la luz de la razón humana -una
pob1·e luz, por cierto, pero es la única que nos ha sido dada.

171

.

�LOS PRELIMINARES TEILHARDIANOS DE LA VIDA
DR.

AooLFo MuÑoz

ALONSO

Universidad Central de Madrid

TEILHARD DA coMmNzo a su obra sobre El Fenómeno humano advirtiendo
que la comprensión de su libro exige una lectura acomodada a una memoria
científica. Unica y exclusivamente su libro es eso. No comprenderá correctamente el libro el que lo considere una obra metafísica. Menos todavía si
alguien lo lee como si se tratara de un ensayo teológico o algo semejante.
EJ título del libro no ofrece lugar a dudas, nos dice Teilhard. Solamente trata
de "El Fenómeno". Pero, eso sí, de "el Fenómeno en toda su amplitud:
Ríen que le Phénomene. Mais aussi tout le Phénomene".
Lo que Teilbard entiende por "Fenómeno" aparece claro al fundar en esa
palabra la razón del carácter de su libro. Fenómeno es lo que aparece, tal
como aparece y en tanto en cuanto aparece. Sobre lo que aparece, tal como
aparece y en tanto en cuanto aparece, sólo cabe, manteniéndonos en la superficie del aparecer, una descripci6n. Esta descripción no alcanza, ni puede
alcanzar por sí misma, otro nivel que el de la presentación pura. Con todo
lo que exija -eso sí- el hecho de la presentación; con todo lo que sea
imprescindible para que el fenómeno aparezca como tal. La descripción de
un fenómeno no es todavía una explicación. En la explicación, se saca de la
plica al fenómeno, en un intento de interpretación del mismo, o por lo menos
de esclarecimiento más luminoso que el que ofrece el fenómeno en su aparición, en su presentación o en su descripción.
Teilhard afirma expresamente que las páginas de su libro no permiten una
explicación, sino más bien una Introducción a la explicación del Mundo. La
frase de Teilhard no supone una conclusión, sino que refrenda la toma de
posición inicial. Es evidente que toda descripción, por pura que sea, es una
introducción a una explicación. Yo dirfa que la descripción es un presupuesto
para la explicación; y que la explicación supone siempre la descripción.

173

�Teilhard no afirma que su descripción aboque en la explicación del Mundo;
sino que ofrece una Introducción a "una" explicación del Mundo. A una
entre otras posibles, por lo tanto, sin que esta posibilidad de explicaciones
invalide la descripción que nos presente Teilhard.
La tarea descriptiva de Teilhard tiene un punto de preocupación y referencia: el Hombre. Que Teilhard apunte al hombre como a centro de su
preocupación, que sea el hombre lo que en definitiva le importe, parece
evidente.
Esta preocupación no altera la óptica de Teilhard. Porque no es una idea
del hombre la que trata de reconstruir, ni una visión antropológica determinada la que pretenda restaurar, imponer o elirmnar, sino que se limita a
escoger uno •de los fenómenos, el fenómeno humano, el fenómeno llamado
Hombre, como centro. La licitud de esta toma de posición es clara, siempre
que al Hombre no se le otorgue ninguna otra prerrogativa que la que presenta en cuanto fenómeno; siempre que el mero hecho de tomarle como
centro no signifique una "explicación". La elección del Hombre como centro no supone, pues, dotarle de ningún resorte en relación con los demás fenómenos, como tampoco preconcebir en los fenómenos una dirección determinada.
El ensayo de Teilhard es pura, sencilla y simplemente esto: ''establecer"
un orden coherente entre fenómenos antecedentes y fenómenos consecuentes,
tomando el "fenómeno hombre" como centro de referencia, en tomo al cual
se establece ese orden entre fenómenos; y, a la vez, o en segundo lugar,
"descubrir" una ley e&gt;..-perimental de recurrencia entre los elementos del Universo, que exprese la aparición sucesiva de esos elementos en el curso del
Tiempo. La ley de recurrencia que trata de descubrir Teilhard nada dice,
ni nada predice, de suyo, acerca de un posible sistema de relaciones ontológicas y causales de los elementos del Universo.
Se acomete, pues, una doble tarea; una, la de "establecer" un orden entre
antecedentes y consecuentes, con el Hombre como centro. Es una tarea de
lógica científica; segundo, la de "descubrir" --descubrir, no ya establecer-,
una ley experimental, que exprese la aparición sucesiva de los elementos del
U ni verso. Más que descubrir una ley de la aparición de los elementos, lo que
se busca es una ley experimental que exprese la sucesión de aparición. Es
importante medir el alcance de las palabras, sin dejarse llevar de fáciles, pero
engañosas, sinonimias del lenguaje. ''Se establece" el orden entre los antecedentes y consecuentes, sin que el centro que se elige para establecer ese orden,
determine, de suyo, el fundamento de ese orden, aunque no se niegue. La ley
que se pretende "descubrir" es una ley n-perimental, y concretamente la

174

ley de recurrencia, que exprese -que exprese, no que "explique"- la aparición sucesiva entre los elementos del Universo.
Esta es la doble tarea de Teilhard en esta obra. El filósofo, y el teólogo,
habrán de meditar, reflexionar y penetrar en esa descripción para obtener
conclusiones o esclarecimientos de índole filosófica o de carácter teológico.
La descripción, realizada con el único valimiento de la reflexión "científica"
deja el campo abierto, esencial y despejado, para que filósofos y teólogos ahon~
den con sus métodos específicos. El área barrida por la luz de la filosofía es
la del ser. Teilhard dice que es la del "ser profundo". En ella no entra ni
sale. La ha evitado con cuidado y pulcritud, en todo momento. Pero la ha
evitado percatándose de que podía y debía hacerlo, manteniendo su propósito de restringir sus reflexiones al campo meramente científico, y conduciéndolas con los métodos que la ciencia le autoriza. Tan claramente ha visto el
problema de la delimitación de los campos, que Teilhard reconoce que no
sólo no les ha invadido con sus reflexiones, sino que ha tenido muy presente,
en el plano de la experiencia, lo que el pensamiento filosófico y el teológico
podrán con justicia exigir. Esas exigencias son, según Teilhard, el movimiento
en su conjunto o totalidad que tiende a Ja unidad -le mouvement d'ensemble
(vers l'unité)- y los altos en el desarrollo, sin prejuzgar y sobre todo sin negar
la posible acción de causas más profundas, qué no aparecen en la mera consideración de los fenómenos, tal como se presentan. Teilhard no discute la
existencia y el reconocimiento de planos diferentes. Sabe que el pensamiento
cristiano los asegura. Pero sabe también que la descripción de los fenómenos
en su ' evolución o sucesión no los pone de manifiesto, por la sencilla razón de
que no entran en el campo exprimental en el que se mueve. Pero el hecho de
que no entren en ese campo, no quiere decir que no sean posibles; e incluso que
puedan ser exigidos por la reilexión filosófica o por la Revelación. Lo que
aparece claro es que la descripción fenomenológica ni los contradice ni los
prejuzga. El rigor científico exige delimitar los campos. Teilhard, al hacer
estas reservas, tiene presentes tres cuestiones: la aparición de la Conciencia, o,
si se prefiere, del alma espiritual; la del monogenismo y la gratuidad de lo
sobrenatural.
·
Si es fácil convencer de que cabe una reflexión puramente científica, sin intromisiones de índole filosófica, cuando se estudian los fenómenos' y sólo ellos,
desde un punto de vista experimental, no resulta tan sencillo si la pretensión
investigadora se amplia a todo el Fenómeno. Cuando es el Fenómeno en su
totalidad lo que se intenta describir, la apariencia de una filosofía es inevitable.
Con todo, no cabe hablar en rigor de Filosofía o de reflexión filosófica, siempre
que la cuestión se delimite con exactitud.
Es una conquista de la crítica de las Ciencias el asegurar que no se puede

175

�hablar ya de hecho puro. La Epistemología considera esta imposibilidad como
un postulado. E1 intento de formular una hipótesis sobre la experiencia, desborda el hecho puro de experiencia, y queda en algún modo vinculado a la
subjetividad. La objetividad de la experiencia es una objetividad subjetivizada por el científico que la describe. Por mucho que sea el esfuerzo de limpia espejación de la experiencia. La mirada crea, podríamos repetir, para entendemos. Ver es interpretar, con mayor o menor alcance.
Si esto acontece en la descripción de un fenómeno, con más verdad habrá
que decirlo cuando el propósito del científico es nada menos que lograr la
descripción de todo el Fenómeno, cuando lo que pretende es ofrecer una visión ampliada al todo -une uision étendue au Tout-. O se niegan desconsideradamente y a priori los derechos de la Filosofía y de la Religión -negación a todas luces injustificada- o hay que reconocer que, como acontece
a los meridianos en vecindad con el polo -y la alegoría es de Teilhard- Filosofía, Religión y Ciencia convergen, cuando la cuestión es el todo. Sólo
que esta convergencia no implica confusión de planos, ni identificación de
puntos de vista, ni ángulos iguales. Cada pensamiento o reflexión se enfrenta
con lo Real y lo aborda desde el ángulo de visión que le es propio, desde la
altura que le compete y con el método peculiar. Es cierto de toda certeza
que cuando el intento científico tiene como meta y propósito una cosmovisión, una descripción de lo Real, una interpretación científica del Universo,
esa interpretaci6n, aunque sea puramente descriptiva, y por más que sea
conducida por procedimientos o reflexión meramente científicos, siempre podrá ser tachada de Metafísica, más o menos encubierta o fraudulenta.
T'eilhard reconoce que resulta imposible intentar una interpretación científica general del Universo, sin que tenga el aire de querer explicarla hasta
el fin. Sin embargo, esta "Hiperfísica", dice Teilhard, no llega a ser lo que
se dice 1ma Metafísica. No le falta razón. Sin embargo, algunos científicos
no han sido tan cautos como Teilhard, y han rebajado toda metafísica posible, reduciéndola a la Hiperfisica, o han hecho Metafísica -metafísica fraudulenta- con reflexiones que no pasaban de físicas o de hiperfísicas. Buen
ejemplo de ello son Desiderio Papp y Max Planck. De Papp es la. opinión
de que las leyes naturales, más que leyes de la naturaleza cabe considerarlas
como traducci6n científica de postulados metafísicos; y Max Planck negó,
en definitiva, la posibilidad de la Metafísica, en una célebre conferencia de
1935. Poincaré, Einstein, Jeans, que son los científicos citados expresamente
por Teilhard, dan la impresión de que sus reflexiones sobre el Mundo son
algo más que una mera descripción hiperfísica.
Teilhard lo supone implícitamente, pero no se deja arrastrar por su ejemplo.
No tanto porque no se sienta movido a ello, cuanto porque su preparación
176

filosófica y teológica es de más alto nivel, con relación a los sabios citados. EJ
mismo dice que es natural que la estructura entera de un sistema de este
género y amplitud dependa, en gran medida, de los presupuestos iniciales, o
por lo menos que se realice bajo su influencia. Teilhard descubre desde el
•
•
•
•
J
pnnop10, con toda clandad y sencillez, los dos presupuestos -él las llama
dos opciones primordiales- que orientan y coordenan el desarrollo de sus
investigaciones y de sus reflexiones. La primera es el primado de lo psíquico
y del Pensamiento, en el entramado -dans l'Etoffe- del Universo. La segunda es el valor "biológico", atribuído al Hecho Social, que se desarrolla
en tomo nuestro. La primera opción es un postulado metafísico tradicional
'
s1. cabe hablar así; la segunda es una opción revolucionaria, aventurada,
de'
alcance insospechado. La primera está en la base de sus investigaciones, Ja seg'.111?~ en la cúspide. Por la primera, Teilhard se mantiene en un principio
lustonco; con la segunda, aparece como un visionario, dando a este vocablo
su mejor sentido posible.
~a asepsia filosófica y teológica de Teilhard es tan pulcra, que llega a
decir que estos dos presupuestos u opciones pueden muy bien darse de lado
como punto de partida; pero que él no acierta a ofrecer una representación coherente y total del Fenómeno humano si se descartan. En resumen,
todo gira y se organiza si se tiene en cuenta la preeminente significación del
Hombre en la Naturaleza, y la naturaleza orgánica de la Humanidad. Apresurémonos a señalar que estas dos hipótesis adquieren en la obra de Teilhard
una significación original, que
va desarrollando y esclareciendo a lo largo
de toda _su obra de cient'iíico, de filósofo, de teólogo y de místico.

se

EL

HOMBRE COMO VISIÓN ESFORZADA

Ya está situado el hombre como un fenómeno en el marco de las apariencias, en el orden de los fenómenos. Esta situación del hombre como un
fenómeno, nos exige el esfuerzo de uer y hacer ver la plenitud que alcanzará,
lo que representa y exige el Hombre, considerado en su integridad y estudiado en su despliegue final. ¿ Qué ha sido el Hombre y qué será? ¿ Cómo
se relaciona y entronca con los demás fenómenos y cómo evolucionará entre
ellos y con ellos? Esto es lo que TeiJhard quiere ver y lo que quiere hacer ver.
No es ocioso subrayar este segundo aspecto de la cuestión, porque nos descubre una clara intencionalidad personal de Teilhard. No sólo quiere ver,
Y se esfuerza en ello, sino que aspira y pretende que los demás vean. Es una
especie de ciencia apologética la suya.
¿Qué es lo que nos mueve a ver? ¿Por qué dirigir la atención y volver

177
e H-12

�Ja mirada hacia el objeto o fenómeno humano? La r •spuesta es sencilla. Toda
la \ida es eso, la vida en su esencia entrañable: ver, ver. o dice Tcilhard
que la última aspiración se reduzca a ver y querer ver lo que es el Fenómeno humano, pero sí que, en su más entrañable aspiración, la vida e e o:
ver y hacer ver Jo que } fue y será ese lcnómeno que llamamos Hombre.
Ver tratar de ver, esfor;,A'lrsc por ver má y mejor no r ponde a una curiosidad, no es un lujo, no es tampoco una fantasía. in visión no hay vida.
Ver O perecer, dice Teilharcl. Unir cada vez más equivale a ser 1~ás_; ser
más es unirse m:\S. E ta unión crece si está basada en un csclar~rnruento
de la vi ión, en una clarificación y acrecentamiento de Ja conciencia. La
conciencia e \'Cr, y el perfeccionamiento de la conciencia es una perfección de la visión. El \'er es discurrir y saber discurrir, y sabido es que la historia del Mundo vivi •nte se reduce a la elaboración de ojos, cada vez más
perfectos, y miradas, cada vez más agudas, en el seno de ~ _Cosmos que
e ofrece a los ojo y a las miradas entregándose a llas. La vJS16n, la penetración óptica, el poder sintético de la mirada, es lo que d:scubre la perfección de que goza un animal, es la que revela la supremac.ra del ser pensante. El elemento del Universo que no ve o no alcanza la poS\hilidad de
ver, acaba por perecer. Esta es la situación impuesta por el don misterioso
de la e.xi tencia. E ta es la condición humana, siquiera s a en un grado
superior al de los demás elementos. Ver, romo sinónimo ~e conocer, de ~netrar, de saber. La vida está representada -pooríamos decir- en el mendigo
-los mendigos, según an {ateo- del camino de Jericó a Jerusal~n: Señor,
q ue vea·s Señors que sean abiertos nuestros ojos.
, ;,
Ver y hacer ver: éste es el lema de Teilhard de Chardin. Pero ver ¿que.
•Ver? 0 • verse el hombre a sí mismo? ¿ Es que el hombre no ha ensayado
~e mil m~neras y con mil medios la autognosia? ¿ o será lo correcto icntíficamente centrar la mirada en los objetos o fenómenos cxtrahumanos?
Teilhard dedica unas frases -las suficientes-- para despejar el equívoco
posible. El hombre se ve no sólo cuando se mira, sino también cuando el
objeto de u visión se presenta como algo distinto del hombre. La conciencia penetra y se hunde en el Mundo sufriéndolo al mirar Y. 1~oclificándolo. 0 sólo en virtud de la visión misma, sino porque la descnpc16n de lo
,·isto y las observaciones están matizadas y penneabilizadas por la subjetividad. Por muy objetivas que sean la. descripciones, siempre estarán obedeciendo a hábitos o {onnas de pen.amicnto nacidas muchas veces en el
decurso de la investigación. ¿Es la esencia de la fateria lo descrito? ¿o esa
esencia no es otra coa que reflejo de nu ·tro propio pemamiento? El hombre queda como enredado en las relaciones formuladas sobre las cosas; esas
relaciones están trabadas con hilos de pen amientos y no con los filamentos
de las cosas.
n acto &lt;le conocimiento es una combinación, u.na transfor178

r

mación mutua de objeto sujeto. El hombre se mira a si mismo en todo Jo
qu~ ve -:L'llomme se relrouvc el se regarde lui-meme-dans tout ce qu'il
vo1t-, dice ~ la_ letra Teilhard. Y esto sucede siempre, le guste O no al
hombre de ciencia. Es lo que un ge6logo llamaría metamorfismo y endomorfismo.
Puede acontecer algo sorprendente, prodigioso y privilegiado. A saber
que el paisaje que se mira tenga ojos, por así decirlo. Que lo que mireinos sea'
como d(•cía. el poeta, el ojo que nos ve. Y que sea ojo no como rosultant~
de nuestra mirada sobre él, sino como pe uliaridad suya. Que -como canta

Machado-:
El ojo que ves no es
ojo porque ltí lo veas:
es ojo porque te ve. Y quepa añadir:

Mas busca en tu espejo al otro,
al otro que va contigo.
. Es ~ percepci6n en u plenitud, ya que, en ese caso, e} punto de vista,
ineludiblemente subjetivo, aparece en coincidencia con una distribución objetiva de las cosas.
Es~o, claro está, sólo acontece en el Hombre. Teilhard se lo apunta como
propio, logrado por los azares de su existencia y de su caminar en la tierra.
Los seres vivientes sin Pen amiento, perciben objetos y sienten las fuerLas
~e la natw-aleza como una presión que los circunda. El animal pensante está
situado ~-n Ja a~leza en una posició~ de pri\'iJegio, que le permite regir
la fracc1on del Cosmos actualmente abierta a nuestra experiencia. El Pensamiento go2.a de unas propiedades biológicas que convierten su actividad
contemplativa en función estructural. Teilhard no cita aquí a. Carlos Marx
ni a Federico Engels, ni a Feuerbach (Luis), pero1 despojando a la frase de
intencionalidad antiintelectualística, bien cabe decir que el conocimiento es
~3;nsfonnaci~n. Tam~co cita a Ortega y Ga et, pero el alcance que en e]
~1lo~Co espano~ a~qmere la frase "Yo soy yo y mi circunstancia", queda
mscnto en la orb1ta de las reflexiones de Teilhard de Cha.rdin. La ciencia
es, en definitiva, un saber sobre el hombre, una visión del hombre. un verse
el hombre. Pero un ver, un saber, un verse y un sab rse para \'er ,más. Y ,1
ser más equivale a compartir el vivir más. Ver es vi\ir, vi"ir es ver. El hombre a] \ er se constituye en centro de perspectiva, pero la peculiaridad del
ver le con útuye en centro de construcción del Universo. EJ hombre viendo
edifica y se edifica, construye y se construye. Importa, pues, mucho saber
mirar y acertar a v~r. Es de todo punto necesario acomodar nue·tros ojos.
os va en ello la. vida nuestra y la existencia de} Cosmo .

179

�EL HOMBRE COMO PROGRESO CIENTÍFICO

La actualidad de lo que significa el Hombre en la Física del Mundo es
una conquista de la ciencia. Teilhard no entra aquí a discutir si otra índole
de reflexiones puede revelar el sentido de la excelsitud del hombre y de su
destino. Lo que señala es que ha sido necesaria una sucesión progresiva de
siglos, para que la ciencia baya llegado a alcanzar una perspectiva del Hombre en su significación total e integral en el orden de los fenómenos. El
hombre, en su evoluci6n, ha ido adquiriendo una serie de "sentidos" que le
penniten hoy una visi6n de lo que es, de lo que representa y de lo que puede
representar en el Universo. El hombre ha ido adquiriendo gradualmente esos
"sentidos", y al usarlos y ejercitarlos obtiene la conciencia de sí mismo. Esta
adquisición de "sentidos" constituye la historia penosa y gloriosa del Espíritu. Le han sido necesarios para alcanzar este nivel actual. Desde que el
Hombre aparece, el hombre es un espectáculo· para sí mismo. Pero el espectáculo ha sido presenciado sin alcanzar la significación de su calidad de
actor y autor. Es como un crecimiento desde la niñez a la madurez. No se
trata, pues, de asignar a nuestra época más virtudes singulares, sino de reconocer la evolución natural y el despliegue normal del fenómeno. Es como
un paso de la sombra y el sueño a la luz y a la vigilia. Si esos "sentidos"
faltan, o si no se hace uso de ellos, el Hombre no dejará de ser un fen6meno
sin sentido: "objet erratique dans un Monde disjoint.". Y esto por lllUchos
que sean los esfuerzos para presentárnoslo de manera más excelsa. Si nuestra
visión no incorpora esos "sentidos", el Hombre oculta su peculiaridad; si
nuestra óptica sigue empañada en la triple ilusión de la pequeñez, de lo
plural y de lo irunóvil, el Hombre queda desplazado de su Centro, que es
la cumbre actual de una Antropogénesis con la que se ha coronado una
Cosmogénesis.
Teilhard enumera siete "sentidos", adquiridos gradualmente en la evoluci6n del fenómeno humano.
a) Sentido de la inmensidad espacial en todo. Gracias a él desarticula y
espacia, dentro de una esfera de radio indefinido, los círculos de objetos que
nos circundan.
b) Sentido de la profundidad. Este sentido nos hace repousser laboriosamente, a lo largo de series sin límite, y con distancias de tiempo desmesuradas, los acontecimientos que una especie de pesantez y lentitud tiende continuamente a presentárnoslos como una hoja tenue perdida en el Pasado.
c) Sentido del número. El nos permite descubrir y apreciar sin pestañear

la muchedumbre enloquecedora de elementos maten·alcs o vivos, integrados
1 ás
en a m mínima transformación del Universo.

la 1f Senti~o dde la prop~~ción. Con él se realiza, en la medida de lo posible
erenc1a e escala f1SJca que separa en las di
•
.
'
el átomo de la nebulosa, lo ínfim" d 1 ' .
mens1ones y en los ntmos,
o e o inmenso.

lid:~

SUensban.ddo ded laélcualidad.. Cualidad entendida como novedad u orir:nna.
o e
consegurmos di ti
.
l
b.
peldaños absolutos de perlecci6n y :re:Fr
naturaleza !ºs niv~les o
barate la unidad física del Mundo.
m1en o, sm que se qwebre ru des-

:n

~

in:ln~::ª;:eels;::~e;t~nE:: se?ti d o nb?s permite_ percibir los desarrollos
•
. .,
mas ago iantes lentitudes. Gracias a 'l d
vertunos la agitac1on constante, disimulada por esa especie de velo d e a qdue la cubre; y por gracia de ese sentido descubrimos lo que ha de r=o
eramente nuevo en el fondo de la repe t·icion
. , monotona
,
v ade ylas e mismas
cosas.
~~) Senl tido d.e lo org-ánico. Descubre las ligazones físicas y la unidad e.

n·

ctura que nge en la yuxtapoSlCion
. . , supe 1c1'al de las sucesiones y de las
s
colectividad
es.
Estos son los siete "sentidos" que enriquecen la óptica del Hombre e

::::•~:~~! :,;.::,"'

cita~º- casi a la _Jet,a Ellos ponen de maruf::.~
de la Humanidad. le a su p ~1tante realidad actual, si se ve al margen
sino dentro de ella~ue la Hum~dad no está ~10ntada al margen de la Vida
.
, y que la Vida se falsea s1 no se concibe entran-ada
e1 U ruverso.
en

q ue sena
- lemos positivamente
••
.Convendrá
.
que Teilhard no ha .
. d la
existencia de
·
.d
imagina o
.
esos siete senb os al estilo de unas formas . t'ti
. .

;:,!u~:; ellos

fa• exigencias cientificas

:vi:..:i:,n~::

ha resumido_
y ;:';
ensarmento, del viviente pensante en la actualidad de su exis~cia. Son los que se ofrec~n en la actual curva de nivel del Fenómeno
~ o . En esta curva de ruvel se descubre la Previda la Vida, el p
nuento, como tres fenómenos que están dibujados en '1 p d
e~nados al porvenir d
S b .
e asa o Y ,encarrue una o revida, en una única trayectoria. la del Fen6
h
meno umano.
·
•
Teilhard descarga su responsabilidad metafísica y teológica al enf t
con el tema del Hombre en El Fe nomeno
,
humano. No puede negars
ren arse
b

•

~ ver queh7°' hombre es un hecho, un fenómeno en la Natur:i:: •
ue co~o . ec o o fenómeno en la Naturaleza se entrega a las exi en~
:~ti
C,enc,~ y a su: ;todos. Siemp&lt;e, claro está, que no se ciegu.,'; otros
es cammos, meto os o exigencias, si ese fenómeno de la Naturaleza

181
180

�que es el Hombre las reclamara para ser e&gt;..-plicado. Pero e,~ta explicación,
metafísica, supondrá siempre la descripción fenomenológica. Entre toclos los
fenómenos de la Naturaleza, el fenómeno humano es el que se presenta como
el más extraordinario, el más esclarecedor y con más destellos. Nada hay que
se ofrezca a nuestro conocimiento con mayor atracción. Con todo, este intento por ver el fenómeno humano, no supone un recorte en el campo de
nuestro deseo de saber, sino que representa cabalmente la prolongación lógica en el desarrollo de una perspectiva "homogénea" y "coherente" de nuestra experiencia general. Supone un ensayo de conjunto y del conjunto que
se desenvuelve hasta el hombre.
Como el Hombre no fue espectador de las fases anteriores a su aparición,
es evidente que nuestras reflexiones parten de un observador que no ha asistido personalmente, ni ha estado representado por ningún semejante, en esas
etapas de la evolución de la aturaleza. El método que sigue Teilhard se
basa en acertar con una representación que deje las cosas como desde fuera,
como pasado, vistas desde una cumbre de la evolución misma que es el
Pensamiento o el viviente pensante. Un método que nos permita ser lo que
hemos llegado a ser, y como somos, mediante la observación de lo que, habiendo sido, de alguna manera es. Lo que realmente fue el Mundo, antes
de que la Vida apareciera, o lo que la Vida fue en el Paleozoico, antes de
que el Pensamiento apareciera, es cuestión que no tiene sentido, si empleamos con rigor y profundidad las palabras; porque ser en realidad es algo
que supone la intencionalidad espiritual. Es una categoría intelectual. Este
método y consideraciones vertidas sobre el Pasado nos autorizan, si reflexionamos con prudencia, con rigor y con cuidado, para percibir, o PoT lo
menos columbrar, el porvenir. La ley de la simetría permite este intento.
Teilhard ofrece en su obra una manera peculiar de estudiar al Hombre.
Entiende que su elaboración está abonada y sostenida por investigaciones personales, y confirmada, en su base, por los hallazgos de la Ciencia. Cierto
que el Hombre, tal como aparece en la obra de Teilhard, es un ser que
queda situado en la cumbre del Universo, pero en posición bien diferente
de como lo asientan la Antropología, o el Derecho, por ejemplo. El Hombre
de Teilhard está enraizado en el universo, ~urge en la tierra y se levanta de
ella y en ella como una floración iluminada, que atesora todo el proceso
evolutivo seguido hasta su aparición. El antropocentrismo de Teilhard es de
signo bien distinto del proclamado por la cultura o la ciencia antropológicas.
La Naturaleza no se desprende de sí misma aJ evolucionar hasta el Hombre,
ni el Hombre se desprende de la Naturaleza ni rompe sus conexiones entrañables y entrañadas en ella. Teilhard ha ahondado en la naturaleza, ha penetrado en sus entrañas, y ha descubierto en elJas una virtualidad insospechada y unos horizontes desmesurados. El hombre es un viviente pensante en

co~erenc~ íntima y entrañable con el mundo y en él. La interpretación
satisfactoria
del Universo, la Física verdadera e integral , ha d e mos trar Ios
f ,
~nomenos _en la re~_idad ~e su ser superficial y profundo, Materia y Espíritu, Materia o Espintu, Vida o Pensamiento, Cuerpo y Conciencia.
El Universo se hominiza en el Hombre. El Hombre no es un elemento
extraño al mundo, aislado o perdido, Rey con cetro o destronado en las
soledades cós1~i~as. La vida del Hombre es como una elevada as;iración,
como una telunca voluntad de vivir, entrañada en el Universo. y el Universo, la Tierra, despliega virtualidades cósmicas que convergen en el Hombre. Pocos pensamient?~ tan hermosos como el de considerar al Hombre eje
Y_ flecha de la Evolucion; y no, como se ha venido repitiendo, centro estático del Mundo.
:eilhard confía en que su tentativa científica gane la voluntad de los que
qweren Y saben penetrar hasta el fondo de las cosas, pues esto supondría
conservar en nosotros el gozo y la elevación de ánimo para obrar.
T~lh~d actúa como un naturalista, no preci amente como un físico. Las
e&gt;..-phcac~o~cs _Y descripciones de la Física representan valiosas teorías O aceptabl:s ~;potes1s que cambian con el hallazgo de nuevos efectos o con la contrad1cc1on c~tre ellos. Son arquitecturas complicadas y frágiles. y esto lo
s~ben los físicos. Las teorías físicas y más aún las hipótesis físicas son un
srmple medio_ gráfico y transitorio de formación de grupos de f:nómenos
Y de ordenac1ón de sus relaciones, para explicar inteligiblemente los efectos
que produ:e la Materia o que se dan en ella. A Teilhard lo que le importa.
es descubrir las fibras del Hombre, los orígenes en los que el Hombre ha encontrado su formación; o mejor, dar con los elementos más simples de los
que ha brotado el compuesto humano. Estas fibras o elementos simples no
ofrecen de suyo y en sí mismos una punta o una prolongación humana; el
hombre no se presenta tampoco, a una mirada superficial como una dependencia evolutiva de la Materia. Sin embargo, en todas Ías explicaciones,
teorías o hipótesis de la ciencia -física o naturalista- cabe rastrear unos
caracteres que se repiten obsesivamente. Estos caracteres, estos hallazgos 0
supuestos~ qu~ podemos llamar definitivos y necesarios, son de los que hay
que parttr, siempre que expresen las condiciones inherentes a toda transformación natural sin abandonarla nunca, sea cual fuere la etapa alcanzada.
Es claro que esta actitud y toma de posición es la idónea en un hombre de
ciencia, que quiere ir hasta el fondo de las cosas en un estudio general del
Fenómeno humano.

183

182

�EL u

[VERSO ANIMAOO

La Materia, en su estado mi clcm ntal, presenta tr caracteres: pluralidad, unidad r energía. Ll~•gar a ta conclmión es tarea fácil. hoy. i se toma
un trow cualquit'ra de materia en su estado más elemental, pronto e nos
ofrece como una pluralidad. Lo que a simple \'ÍSta parecía un tr01.o indh·isiblc y uno, se desmorona,
pluraliza,
divide o multiplica. De. cubre su
estado de condensación, de agrupación o de multiplicación. Los granos de
polvo que encuentra la ien ia • {oclema en un grano d • polvo, rompe el
sistema cardinal de num ración. La acuidad del ojo construído por la Ciencia penetra más hondamente que la genialidad de Pascal ' que las adivinaciones agudas de Epicuro. En cada elemento de la Materia alienta y habita un mundo elemental, de cuy-.i. varirdad. prqueñez y multiplicidad no
e posible dar cuenta exacta. Lo qm· llamamos e:-.-pericncia en~ibl , !le man•
tiene en un grado d superficialidad debajo de la cual flota un enjambre
indefinible.
medida que se ahonda en 'I, las que teníamos, y tenemos,
como cualidades propias de la Materia, apenas si consef'\·an su sentido y la
peculiaridad que las atribuímos. Su mundo interior no es el que vemo ni
el que podemos ver. Y sin embargo, es mundo es el de la mat ria, y de
mundo es del que hay que parúr y con el que hemos de contari si a piramo.
a saber y a conocer lo que verdaderamente es y lo que en \'erdad pasa y ruccde. Cuando contamos ya con él, nu tra confi uración habitual del mundo
se difumina.
Esta inmensa pluralidad incontable d la materia l'lemcntal, no sólo no
revela una diversidad, ino que manifiesta una fundamental unidad. nidad en su doble entido y cxprrsión: unidad de hom reneidad y unidad
colecth•a o de solidaridad. En efecto, los elementos d . ubil'rlos -molfcula •
{ltomos. clectron
, las entidades minúsculas: no aparecen como idéntica~,
tanto en su masa como en su comportami nto. Revelan una estructura cansadamente monótona. Parece como si el entramado de la trama del Unh· rso
no fuera otra cosa que una reuni6n o enlace de una única ustancia, mil
vec&lt;'s repetida, como si la variedad y rncanto de las cosas se fuera borrando, ·
a medida que penetramos en la profundidad de su con titución lemcntal.
Pero la unidad fundamental de los elemento no re ide s61o en la identidad
de su simplicidad, sino en la fom1aci6n homogénea que realizan en su pura
y el •mental entidad. Su pequcñrz y miniatura les permite integrar e y actuar
~bre todo lo que e tá a su alrededor. Cada elemento ilumina 1 volumen
total, en el que está in rto o d 1 que forma parte. Es como i el elemento
fuera una e pecie de coraz6n, que moviera con su latido incesante y d ·
acompasado, el dominio del e pacio en que está inte. rado. Es como una

18--t-

de integ~ción intcgra_da la que realiza, sin salir del centro de sí mismo que
le cons11tuyl', ¡ Extrana propiedad ~sta, exclama Tcilhard, ~que encontraremos incluso en la mol' cula humana!
_ E ta unidad funcion~I d~ homogmcidad de los hnentos t::í acompanada d otra, la de sohdandad entre ello . Su acción -esto es ya clarose descubre como una interacción. o cst{m yuxtapuestos o adicionados tampoco entrela1.ados, sino intraaccionados. El espacio que cubren, y I voium n
que llevan, ~orma con ellos una unidad de acción. La pluralidad no romi
nunca la unidad, I?°rqu
una pluralidad surgida desde la unidad, por ella
Y con ella. La esfera los cu unda. lo em·uelv · lo residencia sin alterarlos.
i e olvidan estas con idcraciones, la naturaleza de la materia elemental
queda desconocida o fal ada. Quizás el nombre c¡ue cuadre a estas característit·as de la materia elemental sea el de energía. j
acepta el vocablo y su
a.lcance, habríamo. de d cir que el principio común inicial de la materia el .
mental t la En •rgía. Siempre que e ta pc-culiaridad no invalide II oscurezca
la pluralidad y la unidad sino c¡ue sin•a para englobarlas. La ciencia física
moderna ha señalado la exprc ión, qu ha tomado, l'n pr' tido, de la p icología.

:5

La energía que
advierte en I átcmo vi ne a er la m dida de la actividad que trammitc; lo que pierde r lo que gana, en virtud de la actividad
que cons~ituye o rcv la su «'ntidad. Lo que gana, al transformar5e actuando;
lo que r•e~ , al transformar con su actuación. Por u energía difica, pero
se agota. Viene a ser la energía algo a~í como el núcleo potencial concentrado
ele los, corpúsculo materiales. En definitiva el corpúsculo es eso: su en rgía.
~ncrgta que no puede captarse en u tado puro, porque no son compatibles el estado puro del corpúsculo y su captaci6n. Porque captar el tado
puro ~: un c?rp&lt;i~u.lo, resuelto en energía pura, no tiene sentido. Ya que la
captac1011 lo 1mp~mf1ca, y el estado puro re ·iste a la captación. Lo que llamamos cuerpos \'I nen a ser, pue,, como una especi de "torbellin " fo~tivo~.
En un Íntl•nto de descubrir el proceso de e,·olución o Tramformaci6n dd
Uni:erso, _atrndiendo a la peculiaridad de . u formación, caben dos po iblrs
cons1derac1one . La que entiende que el Universo encuentra .su con i tencia
y su unidad final en una descomposición cósmica, que podríam~ d nominar
con cierto aire retórico cata trófica: y la que entiende que el Universo n~
curntra u consistencia y su unidad final en una e\"olncion cll' composición
c~ mira, por complejidad •n la Tran&lt;&gt;fonnación y que bi n puede llama . ,
sin retórica al una, deificante o parúsica. Los sabios que proc den del campo·
de ~a Fí ica prop nden a ~a primera per pectiva. Teilhard se muestra partidano fervoroso y convencido de la resolución optimista. {ás aún, toda 5 u
obra apunta .a ella y esa perspectiva es la dominante y el moti\'o fundamental
de u inspiración.

185

�No estaría del todo entendido, o estaría todo mal entendido, si nue!Jtras
reflexiones y observaciones se restringieran a un fragmento, entre muchos,
de la Materia. La restricción a un fragmento, o lo que es igual, el estudio
de la Materia por fragmentos, es un procedimiento artificial rectificable.
La verdad es que el Uni\.·erso exige una consideración en su totalidad material, en la trama total que lo forma o constituye. L'Etoffe de l'Univers
-dice a la letra Teilhard- ne peut se dechirer. El Universo, la Materia
total, es algo así. como un "átomo" gigantesco. Si se prescinde del Pensamiento,
en el que la Materia se centra y se concentra, la Materia, tomada en su totalidad, es la que forma lo verdaderamente real, que no es posible seccionar,
"leseul réel Insecable" dice Teilhard. La comprehensión de la historia, la
inteligibilidad del lugar que ocupa la Conciencia en el Mundo, sólo se descubre a quienes aciertan a comprender que el Cosmos, en el que el Hombre
se encuentra inscrito y entrañado, está constituído como un Sistema, un
Totum y Quantum. Sistema, Totum y Quantum que responden a las tres
peculiaridades de la Materia: pluralidad, unidad y energía. El circuito, en
el que el cosmos está comprendido, es por lo demás ilimitado, constituyendo
una integridad irrompible. Integridad inviolable, podríamos decir, en un campo asombroso.
El Universo se ofrece como un Sistema, en el que unas partes se integran
en otras o con otras. La ciencia no ha desmentido esta peculiaridad de la Materia, sino que la reafirma cuanto más finos son sus métodos y sus instrumentos. El Universo es como un inmenso bloque unitario.
Una mirada atenta se percata de que esta integración o coordinación es
muy singular. La Materia está compuesta de círculos envolventes, heterogéneos unos respecto de los otros. En sus combinaciones la Materia no se
repite jamás. Las razones del Cosmos se engloban -dice Teilhard- sin
imitarse. La trama o la malla del Universo es el Universo mismo. Pueden
establecerce círculos cada vez más indefinidos o, por vía contraria, cada vez
mejor definibles, pero no cabe pasar de unos a otros por simples cambios de
coeficientes. La trama del universo forma estructuralmente un Todo. La
malla es una y única, tejida siempre siguiendo la "ley de la conciencia y de
la complejidad", a la que dedicará Teilhard cuidadosa atención. Es un tejido
de una sola pieza. O, si se entiende bien, una pieza de un solo tejido.
El Universo es el área de acción de todos y de cada uno de los átomos. El
átomo, no el mundo microscópico y cerrado, sino el centro infinitesimal del
Mundo. Cosa que no puede extrañamos, si se recuerda que la unidad natural del espacio concreto se confunde con la totalidad del Espacio. La
acción de un elemento penetra al mundo entero y le penetra hasta el último
límite. El todo se exprime o expresa en una capacidad global de acción.
Nosotros, cada uno de nosotros, es un resultante de la acción. El Mundo

186

admite ciertamente diversas representaciones e imágenes. No es el caso de
hablar de ellas. Lo cierto es que la Física admite un Quantum de energía,
y que llega incluso a establecer la medida. Habrá que definir este Quantum,
refiriéndolo a un movimiento natural concreto: la Duración.
Teilhard arranca; para sus reflexiones, desde la plataforma de la ciencia
novísima. Tiene muy presente la concepción actual de la Física, que ha logrado establecer ese nuevo concepto fundamental: la Duración. La conciencia humana ha experimentado con el hallazgo de esta idea una tremenda
impresión. Ha revolucionado la ciencia y la conciencia. A este descubrimiento
se ha llegado gracias a la fecundidad científica de un proceso metodológico
en el estudio de lo real, investigándolo en su desarrollo y evolución. Desde
esta perspectiva lo que antes aparecía como puntos, aparece ahora como
"sección" instantánea de fibrns temporales indefinidas. Es lo que Teilhard
denominará la Cosmogénesis, es decir, la peculiaridad de que gozan los elementos de las cosas, y la inmensidad espacial, de retrotraerse hasta un pasado
abismal, y de proseguir hasta un porvenir indefinido, aunque no, por indefinido, indefinible. El espacio: tiempo como categoría principal de lo real;
el espacio hoy -y así fue ayer, y lo será mañana- es un corte en un
"tiempo t" de un tronco enrai1.ado en el pasado más profundo y alargado,
elevándose hacia un porvenir luminoso y sorprendente. El Mundo aparece así
-dice a la letra Teilhard- "commc une masse en cours de transformation".
La materia obedece a la ley biológica de la complejidad o complejificación. La escala atómica, del hidrógeno al uranio, se forma particmdo de una
simplicidad indefinible e inexplicable en términos de naturaleza luminosa.
No tienen figura definible. El proceso evolutivo prosigue avanzando y organizándose por complejidades, apreciable en la composición de núcleos y
electrones. El origen primero, sean cuales fueren las diversas teorías o hipótesis físicas acerca de momentos determinados de la evolución, resulta
siempre un solo tipo corpuscular. El hecho de que no conozcamos el estado
jnicial, no enturbia la ley de la complejificación. Este desconocimiento es
el que nos veda aventurar hipótesis confirmables sobre algunas preguntas que
se formulan los físicos. Las figuras, tiempos y lugares, periodicidad, orden,
etc. de la evolución de los elementos primigenios es '¾lgo que escapa todavía
a la ciencia actual. Lo único cierto es que la Materia. se muestra en estado de
génesis como explicación necesaria y suficiente. Cabe pensar la evolución
como fase de granulaci6n por la que queda constituído el átomo, prosiguiendo por adición, que es como se observa a partir de las moléculas, en que
se aprecia la ley de la complejidad creciente. La transformación de la ma•
teria, la metamorfosis del espacio cósmico, no se origina en cualquier lugar
de él, sino en el centro sideral. Podríamos decir, traduciendo a frases nuestras las expresiones de Teilhard1 que las estrellas son los átomos de hoy, y

187

�que una posible y previsible "estratigrafía" y "química" de los cielos, puede traer la sorpresa científica del comportamiento inicial de los átomos. Aun
dando de mano las posibilidades efectivas de estos descubrimientos, siempre quedará como aproximación el acierto que supone la asociación del átomo
con la estrella, cuando se estudia el límite de la génesis en que aparece el
Espíritu. La Antropogénesis encuentra en esta asociación luz y explicaciones.
Los astros son, en e.xpresión de Teilhard, les laboratoires ou se poursuit, dans
la direction des grosses molécules, l'Euolution de la Matierc.
Esta evolución puede ser mensurada, y estas mediciones permiten el cálculo
de la transformación de la Materia, de su potencia y de sus condiciones.
Nos revelan la micro y la macro estructura del Universo. Son las leyes de la
energía, que Teilhard, para avanzar en su investigación, resume en dos Principios. El primer principio es el de la descompensación, digámoslo así, de la
energía. El Univei;so es un Quantum cerrado que edifica, progresa, evoluciona y se realiza a costa de una destrucción interna equivalente a la inicial.
El segundo es el de la entropía, en virtud de la cual el Quantum energético
del mundo se desgasta en valor equivalente a la potencia que desarrolla.
Aunque esta pérdida se conserve en forma de calor, esta forma de calor no
es capaz de servir para una nueva síntesis, por lo que bien cabe decir, sí lo
que nos interesa es la evolución real, que se pierde. Son, pues, estos dos
principios, los de Conservación y Degradación de la Energía, algo así como
la dramatización del Universo, y los que c.xplican la duración de la realidad
y sus límites adivinables. El impulso original de la Materia se va agotando
en la evolución a medida que asciende y progresa; pero este agotamiento progresivo va unido a una síntesis de combinaciones de los átomos que se eleva
gradualmente. Visto en esta perspectiva cuantitatiua y por fuera -"au
dehors''- la figura del Mundo sería como un cohete que se eleva en las
alas del tiempo, adquiriendo forma más perfecta a medida que se descorteza
y estiliza, "un remous montant au s in d'un courant qui descend".
La verdad es que una culminación de la smtesis de la materia es la vida,
el hombre, cl pensamiento. Esto nos obliga a adentrarnos en la Materia,
tratando de descubrir las relaciones cualitativas -y no sólo las cuantitativasde las cosas en su evQlución. Esta energía cósmica atesora en su interior
una potencialidad capaz de organizar la reaJidad hasta la complejidad y altura a que ha llegado. Es preciso, en una palabra, lograr una explicación
coherente de la totalidad del fenómeno cósmico.

188

LA

MATERIA DESENVUELTA

Una explicación coherente de la totalidad del fenómeno físico requiere
que el original impulso de la materia o del universo sea considerado y atendido como previda. El vocablo que cuadra a esta peculiaridad intrínseca y
fundamental de las cosas es el de existencia. Las determinaciones externas
de los objetos que bastan a la Físico-química para medirlos y conocerlos
son quizás necesarias, pero no son suficientes para dar razón de la interioridad de los objetos, de las cosas o de la materia.
Teilhard no llega a esta afirmación desde un apriorismo metafísico, ni
desde un conceptualismo abstracto, sino que se ha sentido .forzado a esta
afirmación en virtud del proceso lógico de la ciencia. Cuanto más fina y
"científica" es la observación y Ja experimentación, más claramente aparece
el "interior" de la materia como una existencia, como una energía profunda
y anímica, imperceptible bajo la corteza, pero que la duración permite intuir
como explicación satisfactoria desde el momento que se llega al Mundo de
las plantas. El "interior del hombre" depone, descendiendo en la evolución,
en favor de un "interior de la materia". El psiquismo, la conciencia, el animismo, es la base de la construcción del U ni verso.
Teilhard hace una enumeración rapícw irna, pero esclarecedora, de los progresos de la ciencia en sus descubcimientos, que le autorizan a formular sus
principios. El gran descubrimiento son las sustancias radioactivas. En el más
hondo y tenebroso salón de la naturaleza la velocidad, la irradiación, el
mo\·iluiento alientan, aunque Jos ojos o los microscopios no penetren en él
hasta esas profundidades. Es la misma materia la que se encarga de manifestarlo en etapas sucesivas y lentísimas de su evolución. El Universo no se
explica, y sobre todo no se construye, sin la conciencia inmanente. El caso
del hombre no es lo e.xcepcional, sino la manifestación evolutiva de lo universal en el tiempo. El hombre no es un caso aislado y aislante en la naturaleza, sino el caso de extensión cósmica que arranca desde las iniciales de
la materia y se prolonga evolutivamente. Estas conclusiones, lejos de ser un
fruto de la imaginación, son las que invalidan las imaginaciones que elabora
la ciencia, cuando sólo atiende y considera la cara externa de las cosas o el
anverso de la materia. El reverso del mundo es biológico, por más que ese
núcleo biológico sea mmimo y punto menos que inapresable intelectualmente.
La controversia entre espiritualistas y materialistas carece ya de sentido -en
la concepción teilhardiana- no porque se destruya uno de los términos, sino
porque queda superada en el reconocimiento de las dos caras que presenta la
Materia. El interior de las cosas se rige y crece por leyes cualitativas que no
entorpecen las leyes cuantitativas con las que se mide el exterior de ellas.

189

�La explicación mecanicista de la naturaleza no queda comprometida con el
reconocimiento de un fondo viviente o previviente de la Materia; pero tampoco la previda de todo cuerpo, de toda masa, de todo movimiento de la
materia compromete la e&gt;..-plicación mecanicista de la ciencia física actual. La
vida, en forma rudimentaria, invisible e imperceptible, se esconde en las
profundidades de la materia, a las que no tiene acceso directo la bioquímica
hoy; pero la bioquímica de hoy, si usa de lógica elemental científica al afirmar lo que sabe, entiende fácilmente que la vida no es una excepcionalidad
de la materia o en ella, sino lo apreciable en las plantas de lo que es invisible en los minerales.
Si nos adentramos de la mano de Teilbard, en el interior de los objetos,
sin pretensiones metafísicas ni ontológicas de ningún género, sino únicamente
para observar las sucesiones ~-perimentales en cadena, pronto nos percatamos de que: a) el interior y el exterior de las cosas -lo que llaman el
Dentro y el Fuera de ellas-- gozan de una propiedad común que es el atomismo; b) la conciencia desaparece en la noche de que parte la evolución., a
la vez que se hace necesario contar con ella para explicar los grados de la
evolución misma; c) la centreidad consciente, o perfección espiritual, y la
complejidad externa, o síntesis material, son dos caras conexas de un mismo
fenómeno, o como si dijéramos el anverso y reverso del fenómeno. En una
palabra, el Universo obedece a una "Ley de complejidad y de Conciencia"
que es la que impone la estructura y la curvatura, psíquicamente conveJ'.gentes, del Mundo. Es una especie de lucha entre lo múltiple unificado (algo
así como la Conciencia consciente) y la Multitud no organizada ( que podriamos denominar conciencia preconsciente) . Serían como las conexiones cualitativas del crecimiento o desanollo del Universo. En su estado inicial la
previda se manifiesta como un polvo de partículas, que parecen iguales entre
sí, coextensivas unas a otras y a la totalidad del Universo, ligadas por una
energía. Cierto que no se puede pasar de la cara externa del Mundo a la
interna, sin que la conciencia o el psiquismo elemental aparezca, pero no
menos cierto que las dos caras se corresponden en las profundidades iniciales
de la materia. Esta condición es la llamada por Teilhard el atomismo de
las Cosas.
Los elementos de la Materia van diferenciando su naturaleza y complicándola. Esta característica es la que permite hablar de la Conciencia como
propiedad cósmica de magnitud variable, sometida a una transformación global. En los estados iniciales, vagos, distendidos, primarios, no se observa; en
los superiores, concentrados, diferenciados y complejos, sí. A la conciencia
más desarrollada corresponde un armazón más rico, más complejo y mejor
ordenado. Podemos distinguir ya en il la posición, cara externa, y el movimiento, cara interna, del Mundo. La conciencia se manifiesta en las cons-

190

trucciones materiales más perfectas, y son los armazones mejor organizados
y complejos los que manifiestan la conciencia más perfecta y fina, sin que
elJo desvirtúe el hecho de la inmensa complejidad del más simple protoplasma.
El proceso es, pues, el siguiente: invisibilidad (-no indivisibilidad, que
dice la desdichada versión española de "Revista de Occidente"-) del centro de
la materia cósmica, aparición "del dentro" de la materia, manifestación "del
dentro" de la materia como conciencia, dominio de la conciencia en los universos parciales y en el Universo global, enseñoreándose del fuera de las
cosas. La razón de este proceso se explica teniendo en cuenta la pobreza, debilidad y simplicidad de los centros de conciencia en los estados alfa de la
evolución, y la indiyjdualidad, fuerza, riqueza y complejidad de Jos estados
x, y, y omega de los estados o esferas sucesivas de la evolución. Los estados
primeros están regulados matemáticamente por las leyes estadísticas, y no
escapan a la física y química; los estados superiores entran en el dominio
de la biología. El Universo es un inmenso mecanismo de concentraciones
psíquicas, ocultas a causa de la división e imperfección de su estado primario,
pero que se libera a medida que se desata la energía que late en su construcción.

LA

ANIMACIÓN DE LA MATERIA

De la naturaleza forma parte el hombre. Sobre ello no parece que quepa
discusión razonable. La discrepancia podrá comenzar cuando se estudia el
cómo, en qué grado y hasta qué punto. Pero este estudio habrá que basado
en lo que la naturaleza permita, y no en abstracciones apriorísticas o en
conceptualizaciones vanas.
La "energía espiritual" es una noción familiar, inesquivable, pero científicamente oscura. Tan oscura que ha sido eliminada de la cara material de
la natura1eza y ha sido considerada como la fuerza de la existencia psíquica.
La división entre cuerpo y alma se ha fundamentado cabalmente en la ausencia y presencia de la energía espiritual. Teilhard de Chardin estima que una
ciencia integral de la NaturaJeza ha de insistir de nuevo en la originalidad
de la energía espiritual de la Naturaleza, por si desde ella se explicara suficientemente la realidad en sus dos m2nifestacionesl la interior y la exterior&gt;
la de dentro y la de fuera.
Teilhard recuITe a un aforismo muy significativo y sugerente, de estructura literaria cartesiana: Pour penser, il faut manger; para pensar hay que
comer. Es una fórmula, si se quiere, brutal, pero exacta, deprimente y magnífica. Por un lado el pensamiento depende de la materia; por otro la ma-

191

�teria permite y consiente la actividad espiritual del pensanúento. Pero, por
muy seductora que aparezca la idea, no puede adnútirse sin más que las dos
energías, la espiritual y la material, la psíquica y la mecánica, surjan por
un cambio de forma o por una transformación directa. El hecho de que para
pensar haya que comer, no puede llevarnos a ,la c,o~clusión, de ,que ,los valores espirituales se correspondan con las energias f1sicas. Mas aun, solo una
fracción ínfima de Enerofa física se utiliza para los más excelsos desarrollos
de la Ene-rgía espiritual. 0 Y esta utilización y su orientación es _independiente
0 inesperada. No se da un equivalente mecánico del Pensarrue~to o ~e la
Voluntad, dice Teilhard. Las dependencias observables no autonzan ru una
diversidad infranqueable, ni una unidad física o mecánica.
El problema de las dos energías lo resuelve Teilhard con la admisión de
una única energía de natúraleza psíquica. Lo que acontece es que ésta única
energía goza de dos componentes diversos en cada elemento particular: u~o,
al que llama energía tangencial, y otro energía radial. La en~~ía tangenc1~l
es la que localiza a cada elemento en el cosmos, la que le s1rua en el Uruverso, la que le especifica en su orden; la radial es la que desplie~a desde
sí mismo, la que le centrífuga hacia un estado de mayor comple11dad, de
más elevada progresión y más profunda interiori1,ación. La energía tangencial se somete a la física, sus efec.tos son mecánicos, su centralización es más
material· su radialidad es tanto menos fuerte cuanto más poderosa sea su
'
, .
energía tangencial. Cuando la energía radial es podero~a, cuanto mas mt~riorización presente el elemento en sus pattículas, tanto mas fuerte es la energ1a
radial, y menos visible se manifiesta la energía ~gencia1. El á_tom~, ~?r
ejemplo, presenta una especie de energía tangencral d~ .gran madiao~n
-pero escasamente radial-; el hombre, en cambio, manif1esta otra ~~ae
de energía tangencial, llamada por Teilhard d'arrangemenl, pero de maxuno
val01· radial.
La energía tangencial libre permite la asociación de cada partícul~ con las
de otros elementos, contribuyendo a la evolución y al acrecentamiento del
valor de la energía radial. El valor de la energía radial no sólo no depende
del valor de la energía tangencial, sino que el máximo radial puede estar
ligado a un mínimo tangencial. La razón es sencilla, si se átiende a que es
la ordenación -l'arrangement- la que opera la variación progresiva de la
intercomunicación de las energías. Las energías tangenciales de irradiación,
no radiales, pueden permanecer estadísticamente invariables, pero ell~ no
obsta para que las energías de interiorización --de arrangement- radiales,
no queden sometidas a la Ley de Conservación de ~a Energía del, Mun~o.
Lo que sucede es que a la Física la escapa el estudio de 1~ energ1a ~e rnteriorización radial, y se contenta con el estudio de la energ1a tangencial de
irradiación O exteriorización. El "quantum" de energía tangencial libre, que

192

es el que permite y consiente el despliegue progresivo de la interiorización
de la Naturaleza, de acuerdo con la ord®ación originaria cósmica, se encuentra sometido a la entropía, agotándose gradualmente, en los varios estudios de concentración de energía radial.
Aún siendo así, la cuestión no está por eso resuelta, sino simplemente
enunciada. Teilhard entiende que habrá que responder a tres problemas, por
lo menos:
1) ¿ Qué energía especial es la que hace que el Universo se propague, girando sobre un eje principal, en la dirección menos probable de formas
más elevadas de complejidad y de entrañamicnto?
2) ¿Habrá un límite y un término correspondiente al valor elemental y a
la suma total de las energías radiales desarrolladas en el curso de la
transformaci6n?
3) Si se _llegara a ese !~te, en forma última resultante ¿se desintegraría
revers1blemente un d1a, como exige la Entropía, hasta retrotraerse indefiniblemcnte a los centros previvientes y primarios materiales cediendo a la nivelación de la energía libre tangencial contenida en
sucesivos desarrollos del Universo de donde ha surgido, terminando por
agotarse?

ios

A estas preguntas sólo se podrá responder cuando el hombre haya alcanzado su grado más excelso y profundo, su punto omega.
El planeta Tierra en el que vivimos, y el único que, hoy por hoy, nos es
dado conocer más directamente y con ciertas seguridades y certidumbre
es un astro desgajad~ de la superficie del sol. Lo único que parece que pued~
afi~marse es. que la tierra no es un planeta que tomara su figura y su singul~ndad en vrrtud de una evo~ución estelar, en un proceso regular de desarrollo,
smo por obra de un rozarmento de estrellas, de una ruptura interna O de
esos nudos y vientres que nacen en el seno de una nebulosa de polvo cósmico
fl?tant~ alrededor de cada estrella. El planeta Tierra queda situado a una
distancia del sol que le permite sentir la radiación de intensidad media.
La temperatura de la tierra recién nacida permite la existencia de elementos
o sustancias complejos; cosa no posible en las temperaturas extremas de las
est~ellas o astros incandescentes. La tierra es un planeta que admite )a sínteSIS de sus elementos. Teilhard reduce las zonas de la Tiena a cinco: Barisfera, Litósfera, Hidrósfera, Atmósfera, Estratósfera. La Geoquímica se ha
desarrollado sobre la base de estas cinco zonas fundamentales.
El llamado Mundo Universal, en su variedad, es el resultado de la exhalación y liberación primaria de la energía terrestre. Los óxidos fundamentales (sílice, agua, gas carbónico) se forman quemando y neutralizando Jas

193

�afinidades de sus elementos, bien pobres por cierto. Las especies minerales
se reúnen y encadenan sin fusión interna ni transformación real, reduciendo
su "biología" a lo que la estructura original permite a sus moléculas: permanecer en sí mismas sin romper su arquitectura formal nativa, sin capacidad
de aumentar. La ti~rra cristaliza -y no toda-; mosaico indefinido de pequeños elementos, que nos ha sido revelado por los rayos X. Mientras tanto~
una energía quedaba libre, la desprendida de los elementos terrestres en su
cristalización, aumentada por la que proporcionaba la descomposición atómica de las sustancias radioactivas y por la facilitada por los rayos solares.
Esta energía disponible de la Tierra se repliega sobre sí misma en una obra
de síntesis, edificando compuestos carbónicos, bidrogenados o hidratos, nitrogenados. Es una especie de polimerización, en sentido amplio, y no restrictivamente químico, en virtud de la cual las moléculas se agrupan en
asociaciones unitarias, cada vez mayores y más complejas.
Quimismo mineral y quinúsmo orgánico no son dos funciones de una misma operación telúrica total. Son dos aspectos inseparables, no dos funciones
distintas y diversas separables o independientes. Todo lo que la Evolución
presenta como distinto o distinguible ha existido en unidad primaria y elemental, originaria, en el Mundo. En la Primavera de la Tierra latían las
cuatro estaciones, podríamos decir, interpretando a Teilhard. También la vida;
también el Hombre. La frase de Teilhard es taxativa: Si, des le premier instant ou il etait possible, l'organique ne s'etait pas mis a exister su-r Terre, jamais plus tard il n'aurait commencé. Sobre la Batísfera metálica, la Litósfera
de silicatos, la Hi.drósfera y la Atmósfera, se alineaba y flotaba, como una antítesis de esas cuatro zonas, la zona templada de la polimerización bañada
por los rayos solares: Agua, Amoniaco, Acido carbónico.
Esta descripción hay que completarla con las consideraciones surgidas por
la reflexión. La Tierra, en su origen, en su estructura qwmica primordial,
en su entraña, en su totalidad sideral aislada, atesora el quantum primitivo,
esencialmente elástico, para que de él surgiera, en cantidad definida, todo
lo que la evolución ha puesto de maniliesto. También, como es obvio, la
previda y la Vida. Dos le)'es, complementarias entre sí, nos lo aclaran. Una:
la Energía espiritual, que crece en valor radial en el grado en que se acrecienta la complejidad química de los elementos. Segunda: la complejidad
química de la Tierra, que se acrecienta en la zona en que los elementos se
polimerizan. La Previda surge cuando despiertan las fuerzas de síntesis incluídas en la Materia, creciendo y ascendiendo la tensión de libertad internas.
En la inmensa muchedumbre de partículas, con un polvo ultramicroscópico de proteínas que se va depositando sobre la superficie de la Tierra, alienta como sustrato íntimo y profundo de su sustancia el germen prevital y el
primordial de las conciencias. Es una dinámica de doble efecto conjugado:

el aumento en síntesis de las moléculas que permite el acrecentamiento de
las libertades elementales, y el enrollamiento de la sustancia de 1a Tierra
sobre sí misma. Es como el entrañamiento de ]a molécula en sí misma, y
el del planeta también sobre sí mismo. El quanturo inicial de conciencia, contenido en nuestro Mundo terrestre, no obedece a un agregado de parcelas,
como advierte oportunamente Teilhard, sino que representa una masa solidaria de centros infinitesimales, ligados entre sí por sus condiciones de origen
y desarrollo.
La Tierra, que no ha nacido por una evolución lógica o natural, queda, una
vez nacida, sometida a una evolución dirigida desde dentro, formando un
todo orgánico que se organiza, sin que sea posible disociar los elementos que
se integran. La unidad Tierra se descubre como una Pre-biósfera. Y un día,
al cabo de millones de días, resplandece la Vida. Eso maravilloso, terrible y
sublime que es la vida.

,,

194
195

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Abstracción</name>
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